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Presented to the 

LIBRAR Y o/r/ie 

UNIVERSITY OF TORONTO 

MICHAH RYNOR 



PJUí> ftJU. 



CATALOGO 



REAL ARMERÍA, 

siendo dirsctoe beheral de fíales caballerizas, 

armería y yeguada 

EL EXCMO. SEÑOR DON JOSÉ H4KI4 MARCHESI, 

Gentilhombre de Cámara con ejercicio, gran Cruz de Isabel la Católica, Brigadier de caballería de 

los ejércitos nacionales, condecorado con la Cruz laureada de S. Fernando por juicio contradictorio, 

con la de primera clase de la misma Orden, la de San Hermenegildo, etc. 




¿Etatoft: 

POR AGUADO, IMPRESOR DE CÁMARA DE S. M. Y DE SU REAL CASA. 

1849. 



-La decidida y constante protección que acordó siempre el 
rey don Felipe II á las artes y á la historia, fué sin duda el 
origen del proyecto de reunir y hacer colección de los inte- 
resantes objetos artísticos é históricos, empezada á formar 
desde aquel célebre reinado en el edificio llamado hoy la 
Real Armería. 

Fué este construido por un muy entendido arquitecto 
del tiempo de Felipe II, llamado Gaspar de la Vega, anterior 
á Juan de Herrera y aun á Toledo, para otro destino que para 
el que se consagró muy luego la parte principal, en la que 
se colocó la primitiva colección de armas mandada hacer 
por el gran rey, que empezó por trasladar de Valladolid la 
Armería que desde muy antiguo existia en aquella ilustre 
ciudad, morada mucho tiempo de los reyes de Castilla. 

Este pensamiento, cuyo principio de ejecución se debió 
á Felipe II, fué adoptado y continuado constantemente por 
los señores Reyes sus sucesores, contribuyendo todos á ir 
reuniendo sucesivamente en la Real Armería diversos obje- 
tos, análogos á la creación de tan interesante y útil estable- 
cimiento. 

Mas en el reinado del Sr. Rey D. Carlos III fué prin- 
cipalmente cuando tuvo particular acrecentamiento. Adqui- 
rió aquel Monarca con este designio una interesante colee- 



IV 

cion de objetos artístico-históricos que habia reunido el no- 
table aficionado don Jaime Masones, Teniente general de los 
reales ejércitos. También mandó colocar en él todas las ar- 
mas y efectos militares de mérito que existían separados en 
diferentes palacios y dependencias del Real Patrimonio, au- 
mentando la colección, ya rica entonces, con no pocos pre- 
sentes que recibió de este género durante su reinado, y sin- 
gularmente con los varios objetos de armas blancas y de 
fuego, de que le hizo regalo el Gran Señor por medio del 
embajador estraordinario que de su orden vino á España en 
el año de 1787. 

No fué ciertamente tampoco desatendida la Real Arme- 
ría en el reinado del Sr. D. Carlos IV. A él pertenecen un 
buen número de armas construidas por célebres armeros 
contemporáneos, que en este reinado y en el anterior alcan- 
zaron justa y merecida nombradla en Europa, especialmente 
por la esquisita calidad de los cañones de escopeta y pistola, 
muy superiores en verdad á todo lo que en aquella época se 
construía fuera de España, renombre sostenido constante- 
mente por los arcabuceros de Madrid hasta nuestros dias, 
pues en efecto, las obras recientes de los distinguidos Zuloa- 
ga, padre é hijo, actuales armeros de S. M., pueden sos- 
tener la competencia con las estranjeras, aun después de los 
inmensos progresos del arte en Inglaterra, Francia y Bél- 
gica: émulos aquellos y sucesores dignos de la reputación 
que alcanzaron un día los célebres arcabuceros de Madrid 
Belén, Bis, Cano, Alcora, Zenarro y Celaya, cuyas bellas 
obras existen en la Real Armería. 

Mas el gran progreso alcanzado en este interesante esta- 
blecimiento fué cierto arreglo emprendido por entonces con 
zeloso afán por el Veedor de las Reales Caballerizas Don 



Ignacio Abadía, quien en 1793 dio á luz un trabajo en que 
aparece el local de la Armería en cuarenta y ocho divisio- 
nes y cuatro armarios, subdividiéndose la numeración en las 
mismas cuarenta y ocho partes. Bajo esta base verificó Aba- 
día su inventario descriptivo, que imprimió entonces bajo el 
título de Resumen sacado del Inventario general histórico que 
se hizo en el año 1 793, ó sea el quinto año del reinado del 
Sr. D. Carlos IV. En la introducción de este resumen ó in- 
ventario se ven fácilmente las diücultades que esperimentó 
el autor para fijar como debia la naturaleza y épocas de los 
objetos, cuyo número era ya muy grande y variado cuando 
dio al público su obra, escasa y reducida; pero sin embar- 
go, esta fué por mucho tiempo la sola fuente de donde sa- 
car noticias históricas y artísticas de la Real Armería; y aun 
este trabajo importante quedó casi absolutamente inutilizado 
por las vicisitudes, revueltas y trastornos que empezó á sen- 
tir España desde la invasión de los franceses en 1808, cu- 
yos funestos resultados alcanzaron grandemente á la Real 
Armería. 

Fué el primero y principal la devolución hecha á Mu- 
ral, duque de Rerg, de la espada que Francisco I hubo de 
rendir con su persona en Pavía á los tercios castellanos que 
le trajeron prisionero á Madrid , adonde las huestes france- 
sas mucho tiempo después, es decir, en 1808, entraron en 
gran número, no peleando como en Pavía, sino á la sombra 
de protestas de amistad y alianza que les abrieron el camino 
de la capital como amigos, no como vencedores. ¡Así se 
reconquistó la espada del monarca preso en Pavía; pérdida 
irreparable para este Real Establecimiento ! 

No era pues sino muy natural que el pueblo mas leal á 
su Dios y á su Rey se alzara contra las huestes de Bona- 



— VI — 

parte, las cuales, forzadas á dejar la capital, después de la 
insigne batalla de Bailen, volvieron en número de 50.000 
hombres á las órdenes de su mismo emperador, quien para 
ocupar la corte de España en persona se habia despojado 
del título de amigo y venia bajo el de conquistador. Amoti- 
nóse entonces el heroico pueblo madrileño, y para armarse 
invadió la Real Armería, perdiéndose en este trastorno mul- 
titud de piezas y objetos allí existentes. Completóse el des- 
orden y confusión en 1811, en que el llamado rey de Es- 
paña José Bonaparte dio un gran baile en la Armería , para 
cuyas prevenciones se dispuso trasladar á las guardillas las 
armaduras que ocupaban el centro del salón, junto con otra 
muchedumbre de cosas análogas, recojidas en tantos años; y 
confundiéndose así y hacinándose toda la colección de pre- 
ciosidades que allí habia, quedando por consiguiente desba- 
ratado el arreglo anterior, y confundidos é inútiles los in- 
ventarios antiguos. 

No era fácil entonces dedicarse á restablecer un orden 
cualquiera en la Armería, mientras aquellos azarosos dias no 
hubieran pasado, y mientras que, restituida la paz, no pu- 
diera empezarse un trabajo nuevo y prolijo, para el cual 
era menester largo examen y constante asiduidad. 

Nombráronse al efecto por armeros á los Sres. Zuloaga 
é hijo, quienes en calidad de tales hubieron de ocuparse un 
tanto de la dislocada Armería; pero era imposible, por mas 
celo y afán que empleasen estos beneméritos artistas, que 
pudieran emprender un arreglo fundamental. Contentáronse, 
pues, haciendo en ello un señalado servicio, con evitar la 
ruina de objetos preciosísimos, á los cuales el abandono en 
que se habian hallado por tan largo espacio hacia temer su 
destrucción hasta por el óxido de los metales, de cuyo graví- 



— VII — 

simo mal fueron librados por los trabajos asiduos y esmerados 
de dichos señores, quienes emprendieron desde luego la pe- 
nosa limpieza de cuantos objetos tenían á su delicado encargo. 

En tal estado se hallaba la Real Armería cuando S. M. 
la Reina, mi Señora, tuvo la dignación de nombrarme Di- 
rector de sus Reales Caballerizas , á cuyo Departamento 
corrió unido de muy antiguo aquel importante Estableci- 
miento. En consecuencia fijé sobre él mi particular atención 
de la manera mas asidua, y pude enterarme fácilmente de 
cuan lamentable se hallaba y cuan imposible era darle nuevo 
arreglo sin decidirse á emprender un trabajo largo , penoso 
y constante , y sin la ayuda de conocimientos artísticos é 
históricos , primeros elementos del plan acertado que yo 
deseaba. Por tanto, en 19 de setiembre de 1844, siendo 
Intendente de la Real Casa y Patrimonio D. Agustín Ar- 
mendariz, supliqué á S. M. la Reina, y se dignó acceder á 
mis ruegos, me concediese su Real permiso para formar un 
nuevo Catálogo razonado, que diese una mas acertada colo- 
cación á los efectos existentes en la Real Armería. 

Luego que S. M. la Reina se dignó acceder á la reali- 
zación de mi proyecto busqué quien se ocupase prime- 
ramente de la formación de un inventario de todos los ob- 
jetos, y para esto acudí á D. Gaspar Sensi, artista italiano 
y miembro de la Academia de Perugia, discípulo del céle- 
bre Tomás Minardi, que hacia bastante tiempo se hallaba 
ocupado en la copia de las principales armas y armaduras 
de la Armería , hasta el punto de haber publicado en París 
una colección de dibujos acompañados de un testo redac- 
tado por Mr. Jubinal. 

También conté, y ciertamente no dejaron de prestarme 
inteligente cooperación, los dos armeros Zuloagas, que po- 



seian importantes dibujos, y algunos pertenecientes á la Real 
Armería, con sus conocimientos prácticos y el que ya tenían 
de las piezas del Establecimiento. Lisonjeábame no menos de 
haber podido hallar un poderoso auxilio para la dificilísima 
parte histórica de este trabajo en las noticias que suponía po- 
der adquirir en los archivos de Simancas , Sevilla y Barce- 
lona; pero me equivoqué, pues á pesar de la amplia facul- 
tad concedida por S. M. para pedirlas, se me contestó que no 
habia cosa en ellos digna de mencionarse. 

Entretanto el artista Sensi concluyó el inventario; y como 
convenia que semejante trabajo, que habia de ser el funda- 
mento para la posterior redacción de un catálogo, pasase 
antes por el crisol de la crítica de personas entendidas, pedí 
á S. M. se dignase nombrar una Junta revisora, á fin de que 
sus individuos reformasen lo que tuviese necesidad de refor- 
ma, y contribuyesen con sus luces al mejor acierto. S. M. 
accedió á mi petición , y nombró á los Sres. Conde de Clo- 
nard, presidente; vocales á D. Miguel Salva, su bibliotecario; 
á D. Pedro Sainz de Baranda , bibliotecario de la Academia 
de la Historia y de la Universidad; á D. Valentín Carderera 
y D. Federico Madrazo, pintores honorarios de Cámara; á 
D. Pascual Gayangos, profesor de árabe de la Universidad, 
para la exacta versión de la parte árabe que tienen los ob- 
jetos; y por secretario á D. Vicente Armesto , contador del 
Tribunal de cuentas. 

Instalada esta Junta en setiembre del mismo año de 1 845, 
dispuso que se agregasen á ella como colaboradores los 
Sres. Zuloagas y D. Gaspar Sensi , y á mí como Gefe de la 
Armería, para que con la suma de todos los conocimientos 
generales se pudiese razonar dicho inventario cual corres- 
pondía, y hasta bajo un aspecto artístico. Porque ¿cómo no 



debia llamar la atención de los inteligentes la esquisiía calidad 
de las primeras materias , la ductilidad del hierro , el esce- 
lente temple de los aceros, resistentes á las balas , condición 
tan esencial en las armaduras desde el empleo de las armas 
de fuego? ¿Cómo dejar de tomar en consideración el esme- 
rado trabajo en los adornos de oro, plata, marfil y nácar, de 
que tanto abundan los objetos de la Armería? ¿Cómo no re- 
cordar y pagar un tributo á la buena memoria de la antiquí- 
sima fábrica de hierro , creada por Carlos Y en Tolosa , y á 
los hermosos aceros que produjo la fábrica de Mondragon, 
donde tuvieron su origen las inimitables espadas toledanas, 
cuya reputación se sostiene hoy con justicia , y las ya olvi- 
dadas de San Clemente, Valencia y Zaragoza, de las que se 
conservan en la Armería muestras preciosas? ¿Cómo no en- 
comiar, en fin, los preciosos trabajos de buril y cincel que 
se ostentan en tantos y tan célebres escudos, rodelas, cela- 
das y capacetes? 

Tan importante trabajo era menester que se desempe- 
ñase de la manera mas digna, y que al mismo tiempo, ya 
que hasta entonces no se habian podido obtener todos los 
datos necesarios, se corrijiesen prudentemente todas las vul- 
garidades y errores que habian estado corriendo sobre mu- 
chos de los objetos existentes, y se procurase purgar dicho 
inventario de cuanto la sana crítica rechazase. 

Con efecto, la Junta concluyó y rectificó su trabajo del 
mejor modo que le fue posible , atendidas las ocupaciones es- 
peciales de sus dignos miembros, y la absoluta falta de datos; 
y yo lo elevé á S. M. por conducto del Marqués de Mira- 
flores, á la sazón Gobernador de Palacio; con lo cual, y cre- 
yendo terminado de este modo el desempeño de su cometido, 
y cumplida por consiguiente la soberana voluntad de S. M., 



— X — 

se consideró disuelta la Junta creada en 23 de agosto 
de 1845. 

S. M. el Rey Ntro. Sr. se encargó por este tiempo de 
la dirección de los negocios de la Real Casa y Patrimonio; y 
queriendo con su ilustrado zelo que se llevase á cabo con 
asiduidad el pensamiento de engrandecimiento y arreglo de 
la Real Armería, aumentando sus preciosidades con la adqui- 
sición de algunos objetos curiosos y de mérito que se pre- 
sentaron á la venta, y redactando un Catálogo manual artís- 
tico é histórico para el público, tuvo la dignación de autori- 
zarme para llevar á debido término sus Reales deseos, y ha- 
cer los gastos indispensables al efecto. Asimismo mereció su 
Soberana aprobación el proyecto en dibujo, que anteriormen- 
te habia sido aprobado también por la Junta, para el arreglo 
y colocación de todos los objetos , el cual reunía método y 
orden á una bella armonía en el conjunto, y cuyo diseño ha- 
bia sido formado por don Gaspar Sensi. 

Rajo la dirección de este artista se emprendió el arreglo 
material de todos los objetos de la Real Armería, empezando 
por pintar el salón, construir estantes, hacer caballos de ma- 
dera y cartón-piedra para varias armaduras notables, y otras 
cosas necesarias, terminándose con la colocación de todas las 
piezas de la manera mas conveniente y vistosa. 

La redacción del Catálogo manual, cual deseaba S. M. ; 
era ya indispensable para que el público pudiese conocer y 
apreciar las bellezas de la Armería , á fin de que no pasasen 
desapercibidas con la falta de una descripción que consultar; 
y el inventario presentado por la Junta, si bien podia servir 
de base para la formación del manual que hubiere de impri- 
mirse, no era lo que se necesitaba, por cuanto estaba hecho 
en forma de colecciones de objetos sueltos, y no con presen- 



cia de la nueva colocación , arreglo y numeración de dichos 
objetos, y sus descripciones eran á veces mas minuciosas de 
lo que para un manual con venia. Llamóse á este fin á don 
Antonio Martínez del Romero , individuo de varias corpora- 
ciones artísticas y literarias, nacionales y estranjeras, sugeto 
muy versado en varios ramos arqueolójicos, y conocido bas- 
tantemente por sus publicaciones y por su general erudición, 
y se le encomendó dicho trabajo , que debía ser el comple- 
mento de la útil reforma emprendida á tanta costa y por tan- 
to tiempo. Este sugeto, lleno del zelo mas laudable, y que- 
riendo coadyuvar por su parte al pensamiento , conoció que 
había mucho que investigar todavía para saber el uso de 
ciertas piezas y la época de su invención : que la obra que 
se le encomendaba pedia mucha crítica, grandes noticias his- 
tóricas y un sinnúmero de dalos precisos y muy necesarios 
que ilustrasen y rectificasen lo hecho. Para ello se puso en 
relación y correspondencia con varias personas ilustradas y 
anticuarios que le pudiesen suministrar toda clase de docu- 
mentos, é hizo que le favoreciesen sus muchos amigos en su 
difícil tarea ; se procuró á toda costa obras de armería clá- 
sicas y raras en varios idiomas, y se le dieron cuantas pidió; 
consultó bibliotecas, revolvió archivos públicos y varios par- 
ticulares de la nobleza, para saber, si era posible, la proce- 
dencia de muchos objetos, y los nombres y títulos de los su- 
getos á quienes pertenecieron; y sobre todo consultó crónicas 
é historias especiales, á fin de hallar y fijar una nomencla- 
tura que no fuese la vulgar y usada hasta ahora, sino la que 
se empleaba en la edad media, y que debía ser la mas exacta 
y la mas propia. 

Cumple á mi deber decir y declarar que el Sr. Martínez 
del Romero con una constancia á toda prueba ha dado cima 



XII 



á sus trabajos, y el público ilustrado los sabrá apreciar en 
lo que valen. Al Sr. Sensi se debe la colocación de los ob- 
jetos, y al Sr. Martinez del Romero el Catálogo y Glosario 
que va á continuación; por mi parte no he tenido mas mérito 
que haber pensado la reforma, y haberla continuado con 
sumo tesón al través de no pocos obstáculos, que siempre y en 
todas partes hallaron esta clase de empresas. 




ADVERTENCIA PRELIMINAR. 



Cierto es que el Diccionario del idioma español redactado por la 
Academia contiene, si bien en reducido número, algunos nombres 
y definiciones correspondientes á las antiguas armas y armaduras; 
pero también lo es que no debimos adoptar como propias y 
verdaderas todas esas definiciones por lo que tienen muchas de 
inesactas, como podrá conocerse comparándolas con las que se 
emplean en el discurso de esta obra. No quedaba, pues, otro re- 
curso que acudir á los libros en donde se pudiesen hallar espar- 
cidas las luces que necesitábamos, y así lo hemos hecho. 

Si hubiéramos de hacer una reseña de las obras consultadas 
para la formación de este trabajo necesitábamos estendernos de- 
masiado , y á nada conducía aquí tanta ostentación bibliográfi- 
ca cuando aparecerán las citas en sus lugares respectivos. Solo 
creemos conducente manifestar, que á fin de que nuestro trabajo 
tuviese todo el sello de severidad y rigor de crítica que son ne- 
cesarios, y cuales los ecsije la materia, además de recorrer el gran 
repertorio clásico de reconocida autoridad, como son los estensos 
glosarios de Du Cange ad scriplores medüe el Ínfimas grcecüatis, 
el medice el infame lalinitatis; Le vray thealre d'honncur el 



— XIV — 

de chevalerie ¿jar Wulson de la Colombiere; Traite des lonr- 
nois, joustes , etc., par Menestier, y otros , hemos tenido siem- 
pre á Ir vista la obra magna, publicada por Skelton, titulada En- 
graved illuslralions of antient arms ad armour , {rom the co- 
llection of Llewelyn Meyrick (1); la no menos interesante 
Descrizione degli elmi (e degli scudi) posseduti dal nobile sign. 
Ambrogio Uboldo (2); el Vade-mecum du peinlre, ou recueil de 
costumes du moyen-age, par F. De Vigne (5); los Eludes sur 
les casques du moyen-age par C. N, Allou (4); Anglaterre 
ancienne, ou Tableau des mceurs, usages , armes , habille- 
mens, ele. (traduction de M. Boulard), par J. Strutt (5); y 
por último, la obra clásica en esta materia que tiene por título 
<lxai\)ten tos íljrtstlisljftt ülittellalters, ó sea Trajes de la edad 
media cristiana, según los monumentos contemporáneos, pu- 
blicada por J. de Hefner (6). 

Componiéndose casi todas estas obras de exactísimos gra- 
bados de armas y armaduras y de testo espheativo, aun cuando 
la nomenclatura sea en ellas diferente de la nuestra , no han de- 
jado por eso de sernos muy útiles ; pues por la confrontación de 
sus láminas con las piezas de la Armería , hemos podido algunas 
veces fijar un nombre á las dudosas ó á las que no le tenian, y 
apuntar otras circunstancias á ellas relativas. 

Como resultado de las muchas obras consultadas, hemos lle- 
gado á formar un pequeño glosario, que creemos necesario añadir 
al fin , el cual , además de contener en cuanto se ha podido las 
voces técnicas empleadas en nuestras descripciones , y que no se 
hallan en el Diccionario de la lengua, contiene igualmente otras 

(i) London, i83o. Aunque !a citada obra inglesa está publicada por J. SkeltoD, sus descrip- 
ciones son del Dr. Meyrick. Por esta razón citaremos siempre a este autor eoa preferencia a 
aquel. 

(2) Milano, i843. 

(3) Gand, i835-i8io. 

(4) Insertos en las Mémoires de l<i Société royale des dntiquaires de France. 

(5) París, 1789. 

(6) Mannliein, 1840. 



cuya esplicacion es útil para la inteligencia de ciertos pasajes. 
Con esta nomenclatura , compuesta casi toda de términos de ar- 
mería y acompañada de elucidaciones , no incluidas en el testo de 
la obra por evitar confusión, haremos quizá un corto servicio en 
razón á ser este ramo de antigüedades del todo desconocido en- 
tre nosotros. 

Sabiendo que en cuanto á opiniones y pareceres sobre objetos 
de arqueolojia es muy fácil el que se equivoquen aun los suge- 
tos mas doctos y acostumbrados á serias investigaciones, hemos 
ecsaminado pieza por pieza una y muchas veces todas las que 
tiene la Armería; no nos hemos contentado en ocasiones con 
seguir lo decidido ya por otros: hemos dado la esplicacion ó in- 
terpretación que nos ha parecido mas verosimil ó acertada de 
varios asuntos contenidos en diversas piezas y objetos , diciendo 
el uso de gran parte de ellos; y en fin, hemos empleado una crí- 
tica severa cual nos ha parecido conveniente. 

De este modo los aficionados á esta clase de antigüedades, así 
propios como estraños, que no tengan ocasión de visitar este es- 
tablecimiento, ausiliados del presente Catálogo, y si es posible 
con presencia de la obra titulada La Armería Real de Madrid, 
ou colleciion des principales piéces da Musée d'Artillerie de 
Madrid (1), publicada por Sensi y Jubinal, á cuyas láminas nos 
referiremos siempre que en estas se halle la pieza que se describe, 
y otras vezes á las de los autores antes citados, podrán saber en 
parte qué riqueza contiene la magnífica Armería de la corona de 
España. 

Parécenos también que nuestras descripciones, por la esacti- 
tud y la verdad que cabe dar á obras de esta clase, podrán ser 
de alguna utilidad al historiador , al novelista , hoy que tanta im- 
portancia se da al color local, á la verdad histórica; al poeta, 
al profesor de bellas artes, á los actores; y en fin, á cuantos quie- 



(i) Fue sin duda equivocación poner Museo de Artillería. 



— XVI — 

ran presentar del modo mas fielmente posible un guerrero anti- 
guo de la edad media; evitando de este modo los yerros y ana- 
cronismos que tanto afean á muchas obras de autores y artistas 
por otra parte respetabilísimos. 

Por último, no hemos evitado molestia ni dilijencia alguna á 
fin de que el presente trabajo, siempre mediano, considerada la 
gran importancia de la materia, saliese con las menores imperfec- 
ciones. Y hemos procurado hacerlo así, no solo porque era deber 
nuestro , sino porque queríamos ofrecer un humilde tributo de 
amor á la memoria grata y venerable de nuestros mayores, mu- 
chas de cuyas armas se hallan reunidas en el recinto de este 
riquísimo museo, como testigos mudos pero elocuentes de nuestros 
triunfos y de nuestras glorias pasadas. Debajo de esos yelmos, 
celadas , y capacetes se forjaron empresas de alto renombre 
y celebridad , que la posteridad mas remota referirá siempre con 
asombro. En el interior de esas corazas ó coseletes se encerraron 
pechos jenerosos y latieron corazones llenos de patrio amor; esas 
férreas manoplas empuñaron toda clase de armas en honor y de- 
fensa del suelo castellano; y la venerable espada de Pelayo, la Co- 
lada del Campeador, la espada del adalid del Carpió, las de Pi- 
zarro, Hernán Cortés, el Gran Capitán, García de Paredes, 
los Garcilasos, Bernal Diaz del Castillo, y de tantos otros, 
están ahí para enseñarnos lo que cumple hacer por la patria; 
y para manifestarnos que es deber de todo español enaltecer las 
heroicas virtudes de unos varones esforzados que han sido gloria 
y honor de la nación. 



XVII — 



NOTAS 



Resla que hagamos algunas indicaciones relativas á la colocación de las 
piezas de la Armería. Constando esta de un salón solo, aunque de grande es- 
tension, pues tiene de largo de Oriente á Poniente 227 pies castellanos, 36 de 
ancho y 21 de alto, se presentó la dificultad de ordenar en él la diversidad de 
objetos que contiene de una manera clara é inteligible á la vez que fácil de es- 
plicarse. Meditado el orden de colocación que debia seguirse se conoció no ser 
ninguno mas á propósito que el simétrico, por cuanto ni el cronológico ni el 
de clases eran adoptables , el uno por falta de objetos para enlazar épocas 
distantes, y el otro por la suma desigualdad en su número, que es escesivo en 
algunos y en otros muy escaso. 

Esto resuelto quedaba todavía la dificultad de la numeración, pues se tra- 
taba de presentar al curioso todos los objetos á la vez y sucesivamente. Por 
tanto se dividió el conjunto en tres secciones, asi para la mas fácil intelijen- 
cia, como por la forma del local. Las piezas numeradas que están en las pa- 
redes y junto á ellas, componen la sección primera en XLIV cuadros ó trofeos. 
La disposición de los números de esta sección es de arriba á bajo , y de abajo 
arriba , ya perpendicular ya oblicuamente. Siempre que hay piezas semejan- 
tes ó parecidas , aunque los números que tengan no vayan correlativos , las 
hemos unido bajo una descripción, á fin de abreviar y evitar repeticiones. El 
lector deberá tener esto presente al buscar cualquiera pieza. 

La segunda sección la constituyen los objetos de mas mérito por su rareza, 
antigüedad, riqueza ó importancia artística ó histórica, encerrados en seis ar- 
marios numerados alfabéticamente, entre los que se hallan los números 4605 
y 1606, que representa el primero una hacha malabar, y el segundo dos es- 
tribos cerrados (lodos de madera) que fueron presentados á la Real Armería 
por D. Gaspar Sensi. 

La sección tercera principia por una bandera coronela marcada con el nú- 
mero 2502, colgada del techo y frente á la entrada. De esta bandera se pasa 
á otras dos que están también en el techo , con los números 2505 y 2504; 



XYHI — 

después se baja al rey de armas que tiene el número 2305 ; se sigue el gran 
cuadrilongo cerrado de sillas de guerra ó de armas y de torneo, y de los pe- 
destales de trecho en trecho , y se concluye con los objetos asi del techo co- 
mo del pavimento en el número 2555, que es también una bandera pendien- 
te del techo. 

En varias piezas notables se ha indicado su peso y medida por el marco 
de Castilla y el pie de Burgos. Y careciéndose de datos para determinar la pro- 
cedencia de algunos cuantos objetos, de que se ignora , ha parecido conveniente 
presentar en nueve láminas tanto las marcas de autores conocidos como las de 
los que no lo son, por si los anticuarios y aficionados, mediante la inspección 
de tales marcas , se dignan suministrar noticias sobre fabricantes, épocas de 
fabricación y otras cualesquiera que nos puedan interesar, asi como para en- 
riquecer este catálogo. Los que tales comunicaciones quieran enviar lo harán 
ul Director de Reales Caballerizas y Armería. 



La visita de este Museo se verifica los sábados, de 1 á 3 de la tarde 
en todo tiempo, por medio de un permiso que facilita el citado Sr. Di- 
rector del Establecimiento. — Los dias lluviosos no hay esposicion. 

Todo forastero ó estrangero que se presente en cualquier dia con su 
pasaporte puede visitar la Armería. 



CATALOGO 



REAL ARMERÍA. 



XX 



As&sa&^s&srff aa&s , 



dor. dorado, 

fig. figura. 



lam. 

lín. línea. 

m. marca. 

plat. plateado. 

pulg. pulgada. 

repuj. repujado. 

V. Glos. Véase el glosario que está al fin del Catálogo. 

Y.dib. deS. Véanse los dibujos de Sensi en la obra publicada por 
Jubinal, y mencionada en la advertencia de este 
Catálogo. 

V. Meyr. Véase la obra inglesa de Meyrick , también mencio- 
nada en la advertencia del Catálogo. 



DESCRIPTIVO, ARTÍSTICO t HISTÓRICO 

DE LOS OBJETOS DE LA ARMERÍA REAL DE MADRID. 

QUE COMPRENDE XLIV CUADROS Ó TROFEOS COLOCADOS EN LAS PAREDES. 



CUADRO 



1. Lanza de torneo con roquete [*]. Siglo xv. 

2. Media armadura lisa y tachonada: tiene morrión, coselete 
ó coraza con escarcelas , guardabrazos y brazales sin manoplas. Si- 
glo XVI. 

3 y 21. Picas moriscas del tiempo de Enrique IV de Casti- 
lla, 1470. 

4= y 20. Modelos de zapas , inventados por el Teniente Jeneral 
don Jaime Masones [**]. 

5 y 19. Espontones, ó alabardas pequeñas de la guardia perso- 
nal de José Napoleón [***]: moharras con águila dor. y un sol con 
rayos de Júpiter: el hacha bipennis, es decir, de doble corte, tiene 
estrellas caladas y doradas. 



] Para la mejor intelijencia de muchas voces empleadas en este catálogo , véase el Glosario 
que va al fin. 

[**] En 1758 era Director jeneral de Injenieros del ejército, Director jeneral de Artillería, y 
embajador de S. M. C. en Francia. 

[***] Fué proclamado rey de España en Madrid el 25 de julio de 1808. 



— 2 — 

6. Alabarda. Siglo xv-xvi. 

7. Lanza de armas con hierro de hoja de olivo. Siglo xiv-xv. 

8. Lanza de indio , formada de la palma macaniíla: largo 3 va- 
ras y tercia. 

9. Bandera militar de María Teresa, emperatriz de Austria [*]. 

10. Lanza de torneo con roquete. Siglo xv. 

11. Capacete bilbilitano ó de Calatayud, muy pesado. Usóse 
desde fines del siglo xv al xvn. 

12. Peto con guardabrazos. 

13. Tablachina de una madera parecida al cedro y pintada de 
adornos oscuros; diámetro mas de una vara [**]. 

14. Elegante estatua de un macero del siglo xvi. En la cota ó 
gramalla tiene las armas de Castilla y León. 

15. Bandera amarilla con estrellas oscuras; desconocida. 

16. Lanza de armas de moharra apuñalada: con cruz de Borgo- 
ña y eslabón del toisón: columnas de Hércules y la marca 137 [***]. 
Siglo xvi. 

17. Media armadura con bacinete de yugulares y nasal movible. 
Siglo xvi. 

18. Alabarda de oficial de la guardia alemana ó tudesca de 
alabarderos del tiempo del emperador Carlos V. 

22. Mosquete de horquilla ó muralla, sin concluir. 



[*] La adquisición de esta bandera y de cuatro iguales mas que hay eu la Armería, se hizo 
en la guerra que sostuvieron la Baviera, Sajonia, Prusia, Francia y España como pretendientes a la 
sucesión de la corona austríaca contra María Teresa, que entró á reinar después de la muerte del 
emperador Carlos VI, su padre, en 1740. Felipe V era el pretendiente por parte de España. 

[**] Esta tablachina, la lanza de indio indicada con el núra. 8 y un gorro con el i55~] en el 
armario B, pertenecieron á unos clérigos de Tunja en la América del Sud , los cuales los regalaron 
al jeneral D. Pablo Morillo , que fué á dicha ciudad después de la toma de Cartajena de Indias en 
la "uerra de la emancipación de nuestras colonias. Se remitieron á España en 1817. Los espresados 
clérigos manifestaron que la tablachina la creian hecha en América, pero por los españoles do la 
conquista de Méjico. 

[*•*] Véanse al fin del catálogo las láminas que contienen las marcas. 



— 3 — 

CUADRO II. 

23, 24, 26, 27, 35, 36, 38 y 39. Espadines ó espadas de goli- 
lla, propias del traje español del siglo xvm. 

25, 29, 33 y 37. Cornetas ó banderines de dos farpas, de varios 
colores. 

28 y 34. Brazales. 

30. Letras doradas A D [Anno Domini], que con el 1848, que 
sigue , espresan el año de la nueva reforma de la Armería. 

31. Manopla para usar de malla en los dedos. 

32. Lanza de armas con hierro vaquero de cuatro esquinas, de 
principios del siglo xvi. 

CUADRO III. 

40. Mosquete de horquilla ó muralla sin llave. Pesa 1 arroba 
y 17 libras ; calibre 1 pulgada y 1 línea ; largo 2 varas. 

41 y 54. Lanzas de guerra : la 1. a de hierro de hoja de laurel; 
la 2. a de punta de diamante. 

42. Lanza, con roquete de 16 pulgadas de largo. 

43 y 55. Partesanas. Siglo xvi. 

44. 51 y 57. Grandes partesanas con águila imperial, columnas 
de Hércules y la m. 132. Siglo xvi. 

45. Media armadura con bacinete de nasal movible. Siglo xvi. 

46. Bandera tomada á los ingleses en las campañas de América 
en tiempo de Carlos III. 

47. Macero: forma pareja con el que se halla en el cuadro 1. 

48. Adarga vacarí: en la mira dice Ulloa, donado: banda roja 
al esterior. Siglo xvn. 

49. Media armadura, cuyo capacete está en el n.° 50: peto con 
una pequeña falda. Siglo xvi. 

50. Capacete de Calatayud; muy pesado. 

52. Bandera austríaca, de la procedencia que la del núm. 9. 



_4 — 

53. Media armadura con bacinete ó capellina con un ala. Si- 
glo XVI. 
56. Alabarda grabada a punzón, con columnas de Hércules. 
58. Bordonasa : estriada, con dibujos de colores y dorados [*]. 



CUADRO IV. 

59 y 90. Juego de brazales de mérito igual al de la armadura 
n.° 927. 

60 y 89. Aljabas, goldres ó linjaveras: la 1. a es morisca, bor- 
dada de seda de colores; la 2. a con adornos dorados. 

61 y 88. Petos lisos. 

62 y 87. Testeras ó teitrales de caballo. 

63 y 86. Baberones ó sobrebarbotes , ó barbotes volantes, ó 
sobrebaberas; piezas de refuerzo especialmente para torneos. 

64. Gafa para engafar ó armar ballestas. 

65 y 84. Ballestas sin estriberas y con rallones puestos : tienen 
en las vergas la m. 171, y en la llave C. de la Fuente: en la quijera 
de la 2. a dice Secretario Navarro. 

66. Armatoste ó molinete para armar ballestas. 

67. En este n.° están comprendidos cinco objetos: tres restos de 
banderas austríacas de Carlos VI; un escudo pequeño que perte- 
neció á D. Sebastian de Borbon y Braganza; y un espejo metálico. 
[V. Glos.] 

68. Frasco para pólvora. [V. Glos.] 

69. Escopeta morisca. 

70 y 79. Cornetas turcas; una blanca, otra amarilla. 
71 , 73 y 78. Viseras; con grabados y dorados. 
72. 



[*] Este lanzon y otros seis iguales que hay en la Armería, tanto por la clase de hierro que 
tienen como por estar huecos, y por la riqueza de su ornamentación, nos hacen creer que no ser- 
virían para combates, y sí para colocarlos á los lados de los cadalsos de los jueces decididores 
de torneo en los hastiludios, ó á la entrada del rencle ó tela de justa. 



— 5 — 

74. Hermoso guardabrazo compañero del que tiene el brazal 
indicado con el n.° 1783, en el armario C. 

75. Armadura compuesta de piezas de dibujo diferente: celada 
de encaje, peto volante terminado arriba en un sobrebarbote ó ba- 
beron de torneo: musleras con cangrejos y cerradas, lo cual mani- 
fiesta que pudieron servir también para pelear á pie; esto se ve muy 
pocas veces en las armaduras anteriores al siglo xvi; tiene rodilleras 
y grebones. 

76. Arcos ingleses para tirar flechas. 

77. Adarga vacarí: en la mira dice de D. Fadrique [*]. 

80. Hacha de armas. Siglo xv. 

81. Lanza jostrada ó de torneo, arma galante, con roquete de 
tres puntas gruesas y gócete en la manija. Siglo xvi. 

82. Rodela de ombligo en punta : con gr. 

83. Cranequin ó cric para armar ballestas. Siglo xv. 
85. Arandela para lanza de torneo. Siglo xv-xvn. 

91. Bordonasa elegante con roquete de tres puntas grandes. 

CUADRO V. 

92 y 115. Barbotes con gola. 

93, 95, 96, 97, 99, 107, 110, 112 y 113. Chapas y pomos de 
sillas de guerra ó bridonas. 

94 y 114. Restos de banderas. 

96 y 111. Trozos de petral de barda de caballo. 

98, 100, 106 y 108. Carrilleras. 

101 y 109. Ristres para sostener las lanzas. 

102. Cuello, parte de la barda de un caballo. 

103. Cola de caballo, como insignia militar turca [v. Glos.], 
cojida en la batalla naval de Lepante 



[*] Acaso fuese de don Fadrique de Toledo , hijo del gran duque de Alba , y guerrero 
tan insigne romo su padre : ó de don Fadrique Enriquez de Ribera, que asistió al juego da 
cañas verificado en Gante para festejar al príncipe don Felipe y al César Carlos V en julio 
de i54Q. 



— 6 — 

104. Dos arcos ingleses y 2 flechas. 

10o. Calva de almete , celada ó yelmo. 

116. Lanza de justa de guerra ó de armas, con hierro buido de 
Milán , ó sea hierro vaquero de 3 filos 6 esquinas , ó fierro trian- 
gular. 



CUADRO VI. 

117. Pica del tiempo de Carlos II el Hechizado, 1670. 

118, 119, 122, 123, 125, 131, 133, 134, 138 y 139. Volantes 
de entrambas platas. 

120, 124, 130 y 135. Piezas de brazal y de musiera. 
121 y 136. Un juego de esquinelas ó espinilleras. 
126 y 132. Cangrejos de brazal. [V. Glos.J 
127. Lanza de armas, estriada. Siglo xvi. 
128 y 129. Un barbote de torneo y un peto. 
137. Media pica con roquete. 



CUADRO VII. 

140. Bordón ó lanzon estriado de 6 varas y 13 pulgadas de 
largo, con hierro ó roquete de tres puntas gruesas; pesa cerca de 
dos arrobas. No parece que haya brazo capaz de enristrar este lan- 
zon; respecto al destino que tendría, nos remitimos á lo dicho en 
una nota puesta al núm. 58. 

141. Armadura compuesta de un camisote de malla gruesa, y 
unas bragas de jacerina ó malla delgada, colocada en un argadillo: 
grandes calzas ó botas altas de gamuza con golpes de malla en los 
avampiés. Estas piezas pertenecieron á Alfonso Y de Aragón y I de 
Sicilia [*]. Esta armadura tiene una celada negra, descubierta, con 



[*] Fue uno de los reyes mas sabios que se han sentado en el trono, y de los que mas ilustraron 
á Aragón. Hijo de don Fernando el Honesto, Infante de Castilla, sucedió en aquel trono á don Mar- 
tin el Ceremonioso, y en el de Sicilia á la memorable Juana II. Murió en INápolcs lleno de gloria el 



gola, grandes carrilleras y frontal fijo; toda con listas dor. 

142 y 190. Testuces ó medias testeras de caballo. 

143 y 191. Sobremanoplas de justa, ó guardas de la manopla 
izquierda. 

144 y 192. Grandes quijotes, con listas gr. y dor. [*] 

145 y 193. Petos lisos. 

146, 147, 194 y 195. Guardabrazos y espaldares. 

148 y 184. Lanzas: la 1. a de torneo con roquete de puntas 
grandes; la 2. a de armas, con virola, casquillo grueso y moharra de 
hoja de laurel. 

149 y 185. Grebones derechos. 

150, 152, 154, 160, 182, 186 y 187. Brazales. 

151 y 181. Arandelas para lanzas de torneo. 

153 y 188. Ballestas sin estriberas y con rallones [**] . 

155 y 177. Adargas vacaríes: la 1. a es de Fez, con embrazadu- 
ra bordada de sedas de colores ; y la 2." es noguerada con embra- 
zadura y manija de seda negra. 

156. Rodela de ombligo en punta y brocal acordonado ó so- 
gueado, que se dice de García de Paredes: pesa 1 arroba. 

157 y 176. Viseras de grandes ventallas; gr. y dor. 

158 y 180. Un juego de flanqueras; tachonadas. 

159 y 173. Guardabrazos. 

161 y 183. Chapas de arzones zagueros. 

162 y 172. Un juego de musleras con rodilleras. 

163 y 174. Dos ventallas. 

164 y 175. Gafas para engafar ó montar ballestas. 



i." de julio, y según otros el 27 de junio de i458 , a la edad de 65 anos y 22 de reinado en el de 
Sicilia. Su cuerpo fué trasladado á España y colocado en el monasterio de Poblel. [Véase el fidelísi- 
mo retrato que se hace de este príncipe en la Historia de Ñápales, por Pandolfo Colenucio , trad. 
española de 1D75, libro 6, cap. 14 y i5.] 

[*] Casi todas las piezas de armadura, escudos y armas que hay en la Armería tienen grabados 
y dorados; circunstancia que omitiremos muchas veces en las descripciones para mayor brevedad. 
La mayor parte de los grabados están ejecutados al agua fuerte; cuando sea por otro procedi- 
miento, lo indicaremos también. 

[**] La mayor parte de las ballestas déla Armería tienen estribera, y puesto en el canal un 
lance llamado rallón; lo indicamos ahora para no volverlo á repetir en adelante. 



165. Media armadura: el arnés de cabeza es un gran bacinete 
ó capacete: en el peto la Concepción. Siglo xvi. 

166. Bufa pequeña. [V. Glos.] 

167. Media greba calada, con adornos dorados. 

168. Media armadura con celada descubierta. Siglo xvi. 
169 y 170. Dos flechas, un arco y un trozo de gola. 
171. Capacete de Calatayud: pesa 18 libras. 

178. Rodela con damasquinados de oro. En el ombligo ó copa 
hay un círculo con Júpiter; en el campo cuatro óvalos en que están 
repujados en alto relieve Saturno, Venus y el Amor, Mercurio, 
Marte; en la orla hay oleaje, tritones, monstruos marinos, delfines. 
Diámetro 2 pies , 6 lin. Siglo xvi. 

179. Escarcelon izquierdo de una pieza, unido á un volante de 
peto. 

189. Media armadura con bacinete de nasal movible; peto con 
escarcelones. Perteneció á Pedrarias [*]. — De la armería del Em- 
perador. 

196. Bandera de los estinguidos valones [**]. 

197. Espingarda ó gran mosquete, de rastrillo ó chispa, presen- 
tado por el duque deMaqueda en 1650. Pesa 5 arrobas y 14 libras: 
largo del cañón 4 varas y 6 pulg.; calibre 1 pulg. y 9 lin. El cañón 
tiene las marcas 199 y 200. 



['] Pedrarias ó Pedro Arias de Avila fué un caballero notable, hermano del Conde de Puñonros- 
tro, que hizo á Carlos V grandes servicios en Oran y toma de Bujía , y á quien por ser valiente lla- 
maron el justador. Partió á la conquista del Perú en 1 5 1 4 con cuarenta y dos naves. Fundó y po- 
blóla villa del Nombre de Dios y la ciudad de PaDamá. [Sandoval, Mistor. de Carlos V.] 

[*'] Nombre de dos Tejimientos de guardia real de infantería , creados desde 1702-1704. Com- 
poníase cada Tejimiento de dos batallones , y cada batallón de trece compañías ; cada compañía te- 
nia una bandera. Todos sus individuos debían ser cstranjeros y católicos; pero en 1790, vista la di- 
ficultad de hallar reclutas y oficiales, se admitieron españoles que probasen tener un cuarto de fla- 
menco. Habiendo quedado este cuerpo muy reducido en i8i5 por falta de reclutas , se suprimió 
su nombre, y quedó en el de Reales guardias españolas de infantería. [Véanselas Memorias para 
la historia de las tropas de la casa real de España, Madrid 1S28 ; y el Diccionario militar espa- 
ñol-francés publicado por nuestro amigo el difunto Mariscal de campo conde Moretti, impreso en 
Madrid, en 1828.] 



— 9 — 
CUADRO VIII. 



198 y 219. Guardacuellos, guardapapos ó barbotes con gola. 

199, 203, 214 y 220. Piezas de refuerzo que se colocaban por 
encima de las vistas del yelmo. 

200 y 221. Banderines: uno blanco, otro encarnado. 

201, 202, 204, 205, 206, 207, 208, 209, 210, 212, 213, 215, 
216, 217 y 218. Sobrebarbotes , golas, gorjal y otras piezas de 
armadura. 

211. Lanza de armas. Siglo xv-xvi. 



CUADRO IX. 

222. Lanza de armas, rodeada de una tira de hierro para evitar 
el que se rompiese con los golpes del contrario. Pesa cerca de 2 
arrobas: largo 6 varas y un pie. Siglo xv-xvn. 

223. Brigantina ó laudel sin mangas, de sirgo rosado, del con- 
destable de Borbon [*]. Tiene una celada descubierta de la arma- 
dura n.° 2322 [**]. Esta clase de celada, que algunos llaman celada 
veneciana, ó de eslradiota, se usó por los hombres de armas , y en 
especial por la guardia de á caballo del tiempo de Felipe el Her- 
moso , padre de Carlos V. 

224, 244 y 264. Brazales : el 1. a de la armadura n.° 2364; y 
los otros dos del 2388. 

225, 226-265 y 266. Petos y medias grebas. 

227 y 267. Dos grandes bufas. [V. Glos.] 

228 y 258. Banderas militares: la 1. a inglesa, tiene un bordado 



[*] Carlos duque de Borbon, conocido en la historia con el nombre de Condestable de Borlón, 
abandonó la Francia , ofreció sus servicios a Carlos V , y contribuyó á la derrota memorable de los 
franceses en Pavía. Murió en el sitio de Roma en 1527. 

[**] Cuando se haga la referencia de una pieza al número que tiene otra ó á una armadura, 
debe entenderse que es igual en el dibujo, grabado y dorado, etc. 



— 10 — 

y en el centro Reg. t Lxi , y la misma procedencia que la indicada 
en el n.° 46; la 2. a es un resto de bandera austríaca de Carlos VI. 

229 y 259. Ballestas: en las vergas la m. 158. 

230 y 260, 231 y 261. Dos testeras, y 2 chapas de arzones. 

232. Adarga forrada de seda carmesí con embrazadura y ma- 
nija de terciopelo. 

233. Rodela morisca muy elegante, de madera y cubierta de 
sirgo rosado. En el centro, ombligo ó copa, hay un rosetón ó mag- 
nífico adorno, relevado, gr. y dor., alternando radios dor. con blan- 
cos en forma de jirándula: campo dividido por 6 listas gr. y dor., 
entre las cuales hay rosetones iguales al del centro. Esta rodela, 
según la tradición, fue ganada por D. Juan de Austria al caudillo 
de los moriscos sublevados en las Alpujarras. 

234 y 254. Guardabrazos de bastante mérito. 

235 y 255. Brazales de la armadura núm. 2316. 

236 y 257. Dos petos. 

237 y 248. Chapas de arzones zagueros. 

238 y 249. Esquinelas ó espinilleras. 

239 y 256, 240 y 250. Codales con parte de brazal; arandelas. 
241 y 251. Viseras. 

242. Brigantina completa de sirgo carmesí, que fue de Macsi- 
miliano I, abuelo del Emperador Carlos V. Se compone de una es- 
pecie de cuera con mangas, calzón ó bragas con bragueta. Las cha- 
pas interiores figuran un delfín en sus bordes, y los roblones dora- 
dos con que están aseguradas tienen esteriormente un águila. En la 
parte interior de la espalda hay una chapa con águila imperial, un 
escudo, y la leyenda: Bemardi. canto, mediolan. opus. — Tiene una 
celada descubierta que es de la armadura núm. 2322. 

243. Pieza de cuello de caballo. Siglo xvi. 

245. Media armadura con celada de encaje. Siglo xv-xvi. 

246 y 252. Adargas vacaríes: la primera con banda roja; la se- 
gunda águila, columnas de Hércules, y banda verde. 

247. Gran pieza de refuerzo para toda la parte anterior del 
yelmo. 

253. Rodela árabe, formada de un tejido mimbroso y cubierta 
de sirgo carmesí. En el centro hay una copa ó rodaja cónica con 



— 41 — 

labor de ataurique de oro sobre fondo pavonado, y ejecutada por 
inmersión. Hay además en todo el campo seis adornos iguales al del 
centro, pero mas pequeños. 

262. Brigantina del rey Felipe I [*], igual en todo á la del 
núm. 223, menos en el color del sirgo que es azul. Tiene una ce- 
lada descubierta que es de la armadura núm. 1327. 

263. Mosquete de rueda y de muralla. Siglo xvi. 



CUADRO X. 

268 y 289, 276 y 283. Cornetas encarnadas; hojas de sable. 

269 y 290. Partes superiores de visera con vistas. 
270, 271, 285, 287 y 291. Sobrebarbotes de torneo. 

272, 275, 277, 282, 284 y 288. Piezas de quijotes. 

273. Barbote. 

274 y 286. Sobremanoplas de justa, ó guardas de manopla iz- 
quierda. 

278. Lanza de armas con gócete de puntas. 

279 y 280. Un guardapapo y un peto. 

281. Sobrecalva ó pieza de refuerzo para la calva del yelmo ó 
almete. 



CUADRO XI. 

292, 299 y 354. Lanzas: la primera de justa con gócete de 
hierro. Siglo xv-xvi. Pesa 19 libras: largo 6 varas y 9 pulgadas. 
La segunda y tercera de armas y de duelo , con hierros vaqueros 
de cuatro esquinas ó de Milán. 

293. Media armadura del condestable de Castilla don Iñigo 



[*] Felipe Ij apellidado el Hermoso, archiduque de Austria, hijo del emperador Macsimilia- 
no, y padre de su sucesor Carlos 1, murió á los 28 años de edad, sin haber disfrutado siquiera 
3 meses cabales de los honores de la majestad, el 25 de setiembre de i5o6. 



— 42 — 

Fernandez de Velasco [*]. Muchas de sus piezas están festonea- 
das: celada descubierta con cubrenuca y frontal sobrepuesto. Por 
este atraviesa una espiga que se asegura con tornillo ; esta espiga 
pertenece á la visera, que es de una forma particular, y que en su 
orijen llamaron visera flecsible [v. Glos.] ; está hecha en forma de 
pantalla, resguarda toda la parte anterior del rostro, y superior- 
mente tiene dos escotaduras que sirven de vistas. Los autores ita- 
lianos llaman zuchetto á esta especie de yelmo ó celada: tiene guar- 
dabrazos para mangas de malla, peto con faldaje y grandes escar- 
celas fijas; espaldar con guardarrenes; toda la armadura está muy 
tachonada. 

294, 309, 318, 330, 336 y 349. Bufas de diferente forma, 
tamaño y dibujo. Siglo xvi. 

Siguen ahora 24 petos cada uno con su número. 

296, 351 y 325. Testeras: la 1. a con varios grabados de figu- 
ras, bichas, adornos, etc., y un rosetón con Santiago en la batalla 
de Clavijo; la 2. a tiene algunos trabajos de Hércules. Siglo xv-xvi. 

304 y 305. Un peto con un medallón en que se ve á Mucio 
Scévola, y un sobrepeto de la armadura núm. 2364. 

306 y 333. Adargas cubiertas y orladas de adornos dorados: la 
1. a con embrazadura y manija de terciopelo; la 2. a tiene los nom- 
bres de Chavarri Pedro de la Vega; esterior con banda roja, y 

el monograma de Esclavo de María que se ve en la lámina 1. a , 
núms. 32 y 33. 

307. Hermosa rodela de ombligo en punta y brocal sogueado, 
forrada de velludo carmesí. Sobre un fondo gr. y dor. resaltan 
adornos de muy buen gusto, repujados en blanco. Pesa 9 libras. El 
dibujo es igual al de la barda sobre que está la armadura n.° 2398. 

308 y 335. Sobrepetos: listas gr. con trabajos de Hércules. 

310 y 337. Arandelas con radios curvos. 

314 y 341. Morriones con chatones ó tachones y punta hacia 



[*] Fue este tercer condestable de Castilla y segundo duque de Trias, un señor magnáni- 
mo y emprendedor. No tolerando un desaire del conde de Bena vente, pidió licencia al rey 
para desafiarle, pero éste se la negó. Apaciguó algunos tumultos orijinados por las comunidades 
de Castilla. Compró al marqués de Villena la ciudad de Osma y el lugar de Caslilnovo. 



— 15 — 

atrás en la parte superior. El catálogo de la Armería del príncipe 
del Piamonte da el nombre de bacinete á una pieza parecida á este 
morrión. Usóse esta armadura de cabeza, así en España como en 
los Países Bajos, por los arqueros de infantería. Siglo xvi-xvh. 

315 y 327. Lanzas con roquetes de puntas gruesas. 

317, 324 y 329. Chapas de arzones delanteros. 

319 y 331. Espadines ó espadas de golilla propias del traje es- 
pañol del siglo xviii. 

320 y 332. Sobrepetos de la armadura núm. 2322. 

321. Panoplia ó armadura integra ó completa del Elector Juan 
Federico el Magnánimo, duque de Sajonia, hecho prisionero por 
Carlos V en la batalla de Mulberg en 1547 [*]. Esta armadura de 
formas abultadas tiene celada descubierta, guardarrenes, grebones y 
grandes escarpes con espolines. [V. dib. de S., tom. II, lám. 4.] 

322. Peto largueado con adornos dor. muy elegantes. 

323. Media armadura compuesta de un sobrepeto con barbote 
volante; brazales y escarcelas de distinto dibujo. 

326. Capacete igual al del núm. 171. 

334. Rodela: pertenece á la armadura núm. 2490. 

347. Sobrepeto con adornos gr. y plateados. 

348. Media armadura: la parte superior de la coraza ó cose- 
lete está armada de una ó mas piezas llamadas gorja ó gorjal, en 
que encaja el yelmo ó la celada que tiene, la cual por esta razón y 
por no tener gola se llama celada de encaje. Esta es la clase de ce- 
lada de que habla Cervantes al principio del capítulo primero de 
su inmortal Quijote. Peto con escarcelas, brazales con cangrejos y 
manoplas. Todas las piezas están llenas de coronas, laureles, pal- 



['] Este Elector de Sajonia, protector de Lulero y su reforma, se rindió en dicha batalla y 
tuvo que pedir perdón de rodillas, aunque con dignidad. Carlos V le trató con bastante 
dureza, como dice Robertson, llevándole en su triunfal comitiva por todos los paiscs comarca- 
nos. Reyes, príncipes y princesas pidieron al vencedor la libertad del prisionero, pero perma- 
neció inecsorable como lo habia sido con Francisco I. «No usando ya de consideración ninguna, 
dice Cesar Cantu, ni con amigos ni enemigos, hizo que se presentase el elector ante un con- 
sejo de guerra, bajo la presidencia del duque de Alba, y salió condenado á muerte.» Enton- 
ces le perdonó pero con condiciones humillantes; le destituyó del trono, de sus estados y 
dignidades, las cuales confirió á Mauricio, margrave de Misnia, tio del Elector, que se ha- 
bía puesto á su devoción. Murió en i555. 



— 14 — 

mas y trofeos de guerra grabados, y sobre un fondo que fue dor. 
Esta armadura es igual á la del núra. 2460, y ambas fueron de 
Manuel Filiberto, duque de Saboya. 

355. Bandera igual á la descrita en el núm. 9. 

356. Mosquete de rueda asegurado á la pared con un gancho, 
cuyo nombre ignoramos, pero que es el propio en que se apoyaban 
estas armas, asi en las murallas como en las almenas y bordas de 
las naves. Pesa 2 arrobas y 14 libras: largo del cañón 2 varas y 10 
pulgadas; calibre, 1 pulgada y 2 líneas: en la plantilla de la llave 
la m. 198. Siglo xvi. 

CUADRO XII. 

357, 360, 362, 368 y 370. Vistas de visera, gr. y dor. 

358, 361, 371 y 373. Piezas de refuerzo para encima de las 
vistas del yelmo. 

359 y 374. Banderines: uno encarnado, otro blanco. 

363 y 369. Viseras gr. y dor. 

364 y 367. Sobreviseras gr. y dor. 

365. Lanza de armas; estriada. Siglo xvi. 

366. Un peto con guardapapo y brazales. 
372. Visera con sobrevisera encima, gr. y dor. 

CUADRO XIII. 

375. Bordonasa, ó lanza grande y hueca. Siglo xvi-xvii. 

376. Media armadura del cardenal infante don Fernando, her- 
mano de Felipe IV, gobernador de los Paises-Bajos [*], hecha en 



[*] Este cardenal, mas propio para vestir coraza y empuñar la espada que para rezar la 
salmodia y manejar el incensario, fue hermano de Felipe IV. luciéronle gobernador de los Paises 
Bajos en i634, y se dirijia á aquellas provincias con i5.ooo hombres de infantería y 3.ooo ca- 
ballos á relevar al marqués de Aitona , cuando el emperador de Austria le rogó se incorporase 
con su ejército de Alemania por algún tiempo para abatir el orgullo de la liga. Accedió el 
cardenal á su demanda por la ocasión que se le ofrecia de probar, no sus talentos teolójicos 
sino su pericia militar. Llegó al Danubio y atacó en Norlinga al ejército sueco mandado por 
el duque de Weimar, y lo derrotó. Después se dirijió á Bruselas, en donde entró en medio de 
las aclamaciones de un pueblo admirador de su triunfo. 



— 15 — 

Bruselas por Jaques Vois. La armadura de cabeza es un birrete 
en que se lee: Ave maria. gratia plena, dominvs. tecvm. bene- 
dicta, tv. in mvlieribvs [V. clib. de S. supl. lám. 16, núms. 2 y 3]; 
en el sobrepeto ihes. ma. : en el guardabrazo derecho la anterior 
salutación anjélica : en el codal derecho ihes. nasarenvs rex: en 
la manopla del mismo lado, ave. maria. gr. = ihes. nasar.: en 
el guardabrazo izquierdo tiene parte del Ave María en flamenco; 
en el codal izquierdo o mates, dei memento mei; y en la manopla 
del mismo lado ms. maria=renus rex ivd. todo gr. y la m. 17. 

377 y 428. Celadas con gola y cubrenuca: la cima ó calva la 
llenan varias aristas: frontal üjo, visera con vistas caladas, dos Ca- 
pricornios en una , y en otra figuras caprichosas: ventallas de dos 
piezas que se bajan. Son de la armadura núm. 2316. 

378. Magnífica celada con gola: frontal movible formado por 
una cabeza de águila, cuyas plumas grabadas van continuando en 
toda la estension de la calva: en las carrilleras caen las garras del 
ave: la ventalla es de dos piezas que se bajan: cuando el frontal es- 
tá bajo y levantada ó alzada la ventalla, dejan entre sí un espacio 
que sirve de vista. Trabajo repuj. con gr. y dor. De Carlos V. 

379 y 430. Celadas de encaje: la primera es de la media arma- 
dura núm. 348, y la segunda del 2463. 

380. Hermoso yelmo con sobrebarbote ó barbote volante de tor- 
neo, con gola, encima del cual hay una linda ventalla descenden- 
te ó que se baja ó mueve hacia abajo. Quitadas dichas piezas, forma 
una celada descubierta con frontal movible, entre el cual y la ven- 
talla queda un espacio que sirve de vista. Cresta y bordes sogueados 
ó acordonados. Siglo xvi. 

381. Yelmo abierto ó celada descubierta; gran frontal y gran- 
des carrilleras: en su cima que es algo cónica, hay un botón dor. y 
por toda la estension del yelmo se estienden cordones repujados; 
adornos gr. y dor. Siglo xvi. 

382. Gran yelmo de torneo de pico de gorrión; compónese de 
dos piezas, una posterior , que es la celada propiamente dicha, la 
cual tiene dos dragones repuj. sobre fondo dor.; y otra anterior que 
es la cara de la celada ó del almete, que se compone de la cima ó 
caira, la vista, la ventalla, en que hay una ventanilla que servia para 



— 16 — 

poder comer ó beber, tocar la trompeta y otros usos; y por último, 
el barbote ó babera. Siglo xv-xvi. 

383. Celada con gola y una rodelilla por cubrenuca , de la 
armadura 402. La visera es de una pieza con refuerzo por enci- 
ma de la vista, y sobrecalva calada . 

384 y 393. Guardabrazos de alas á modo de bufas, con parte 
de brazal. 

385. Celada con barbote volante ó sobrebarbote de la armadu- 
ra núm. 2388. 

386. Celada árabe negra: es cónica, con frontal y cubrenuca 
de cola de cangrejo. Siglo xv. 

387. Morrión con preciosa cinta y ribetes de metal. Si- 
glo xv-xvi. 

388. Capacete ó almete árabe, de figura casi oval, con ocho 
aristas repujadas: botón dorado en la cima para la garzota ó pena- 
cho. Primera mitad del siglo xv. 

389. 403 y 413. Adargas vacaríes: la primera con embrazadura 
y manija de terciopelo y adornos dor. 

390. Rodela flamenca á prueba de mosquete. En ella se distin- 
gue la huella de un crucifijo , y también la de la leyenda chris- 

TÜS VINCIT, CHRISTÜS REGNAT, CHR1STDS 1MPERAT; el crucifijo y 

las letras eran de plata, según consta por los inventarios, igual- 
mente que el brocal y los clavos que habia en ella. Tiene dos bala- 
zos [V. dib. de S., tom. II, lám. 16]. Pesa 38 libras: el papa Pió V 
la envió á don Juan de Austria después de la batalla naval de Le- 
pante 

391 y 415. Morriones, y según otros bacinetes , bollonados y 
con yugulares; listas gr. y dor. sobre fondo pavonado. Siglo xvi. 

392 y 416. Morriones de herreruelos, con triple cresta y yu- 
gulares. Siglo xvi. 

394, 399 y 418. Borgoñotas ó celadas borgoñonas: la 1. a de la 
armadura núm. 2634, la 2. a del 2388, y la tercera del 2451. 

395 y 419. Hermosos capacetes de Fernando V, el Católico; 
adornos dor. sobre fondo pavonado. 

396 y 407. Restos de banderas austríacas de Carlos VI. 

397 y 408. Celadas turcas, cojidas en la batalla naval de Le- 



— 47 — 
panto: son de forma cónica y descubiertas, y rematan en un cubillo 
para garzota ó penacho; tienen nasal fijo; de sus adornos queda solo 
un cristal de roca en cada una; son doradas menos en la parte que 
imita al turbante. La primera pesa 5 libras y 6 la segunda. 

398 y 409. Espadas de cazoleta: la primera del perrillo con la 
m. 77; la segunda es toledana: guarniciones del siglo xvm. 

400 y 411. Capacetes de las armaduras 2364 y 1291; el se- 
gundo con bollones. 

401. Borgoñota ó celada borgoñona de don Juan de Austria 
perteneciente á su armadura núm. 402: frontal formado por una 
cabeza de animal caprichoso; cubrenuca de cola de cangrejo. 

402. Armadura febrida de don Juan de Austria [*]: es una de 
las panoplias mas completas y elegantes que hay en la Armería. 
Consta de las siguientes piezas: celada de encaje, visera de una pie- 
za y sobreventalla de pico de gorrión: coselete con gorja ó gorjal ele- 



[*] Don Juan de Austria, uno de los héroes de su siglo, era hijo natural del emperador 
Carlos V. El secreto de su nacimiento fue tal que no se sabe si le debió á una princesa ó á una 
mujer de condición mediana, pues es cierto que Bárbara de Blomberg, á quien don Juan honró 
siempre como madre suya, habia aceptado este título solamente para engañar mejor la curio- 
sidad pública. Nació en Ratisbona el 22 de febrero de i546, y fue entregado en manos de don 
Luis Quijada, señor de Villagarcía, único confidente de este caso, quien tuvo orden de velar en 
la educación de este niño, sin darle nunca á entender su orijen. Carlos V en el lecho de la muer- 
te habló por la primera vez á Felipe II de este interesante huérfano, y se le recomendó viva- 
mente. Al cabo de dos años este príncipe encargó á Quijada llevase á don Juan á un bosque 
cerca de Valladolid, á donde iba la corte de caza muchas veces. Habiendo visto don Juan al 
rey seguido de sus cortesanos, se bajó del caballo y se arrodilló delante de él. Felipe le alzó al 
punto, le abrazó y le dijo sonriendo: «¿Sabes quién es tu padre?» Y como esta pregunta rubo- 
rizase á don Juan, añadió: «Eres hijo de un hombre ¡lustre; Carlos V fue tu padre y el mió.» 

La historia narra los grandes hechos de este ilustre varón; á nosotros nos toca decir sola- 
mente que pocos dia? después déla victoriosa batalla de Gembloux (ó Gemblac) en 3r de di- 
ciembre de 1577, conseguida contra el ejército de los Estados Jenerales, cayó enfermo, y con- 
tinuó estándolo hasta su muerte que sucedió en Bonges cerca de Namur, el i.° de octubre de 
1578, á la edad de 33 años. 

No ha fallado quien suponga, y quien lo escriba, que Felipe II terminó la vida del ilustre 
vencedor de las Alpujarras y de Lepanto por medio de un veneno lento que le hizo dar; pero 
esta es una acusación que carece de pruebas. El cuerpo de este caudillo fue trasladado a Es- 
paña, y depositado en él panteón del Escorial. 

Varios son los escritores que lian celebrado las hazañas de don Juan de Austria; pero por 
curiosidad indicamos solamente al poeta Juan Rufo Gutiérrez, jurado de Córdoba, que empleó 
10 años en componer la Austriada, poema celebrado por los escritores coetáneos, y que hasta 
el mismo Cervantes elojia en su Quijote. 

o 



— 18 — 
vado de cuatro piezas: espaldar con guardarrenes: peto con sobrepelo 
encima, con ristre, y ala en su parte superior derecha: en la infe- 
rior tiene elegantes escarcelas de pico, pendientes del volante de la 
plata: en la parte superior izquierda del sobrepeto está colocada 
una gran tarjeta barreada ó varascudo, usado solo en los torneos, 
con águilas gr.: tiene brazales completos formados de guardabrazos, 
brazal propiamente dicho, codal, avambrazo y manoplas: en el guar- 
dabrazo derecho hay fijo un escudito ó rodelilla llamada guarda- 
acsila, y según algunos sobaquera, para resguardar lo que se llama- 
ba escotadura ó defecto de la coraza : musleras de una pieza, rodi- 
lleras, grebones con espolines y avampiés de pico de pato. Los bor- 
des de las piezas de esta armadura están llenos de puntas facetadas 
como de diamante, en relieve, sobre fondo dor. y gr.; pesa con la 
tarjeta 3 arrobas. [V. dib. de S., tom. II, lám. 17.] 

404. Media armadura: celada con gola. Siglo xvi. 

405. Gran sobrecalva muy pesada, con crestón sogueado. 

406. Capacete igual al del núm. 326. 

410. Yelmo con crestón sogueado: la vista está formada por el 
espacio que queda entre la ventalla, que es de dos piezas, y el fron- 
tal: quitado el sobrebarbote, es una celada descubierta; pertenece 
á la armadura núm. 2399 del príncipe Garlos, hijo de Felipe II. 

412. Borgoñota de la armadura núm. 2316. 

414. Rodela de Felipe III, pavonada y á prueba de mosquete. 
Ombligo: un círculo en que están cinceladas y dor. las siete virtu- 
des: tiene adornos cincelados y dor., y un angrelado ó afestonado 
de gran niel de plata: orla de adornos cincelados y dor., compues- 
tos de animales, figuras, etc., y también un gran festón de niel de 
plata; brocal sogueado y dor. En el campo se ven doce clavos estre- 
llados para sostén de la embrazadura. Pesa 2 arrobas menos 8 on- 
zas, y es de la media armadura núm. 426. 

417. Guardabrazo de dibujo igual al de la celada 380. 

420. Celada de encaje con ventanilla en la ventalla. Siglo xvi. 

421. Gran guardabrazo con ala á modo de bufa, de la armadu- 
ra núm. 402, con la cifra de D K unidas. 

422. Precioso almete denominado grande y pequeño, es decir, 
que tiene barbote volante 6 sobrebarbote de refuerzo; visera y venta- 



— 19 — 

Ha en dos piezas, y sobrecalva calada. Es de la armadura de Feli- 
pe II, núm. 2450. 

423. Sobrecalva cuya cresta es una serpiente con escamas de 
oro damasquinado; es de la armadura núm. 2507. 

424. Capacete con listas dor. en la cresta, ala y cintura: en la 
cinta se lee non timcbo milita populi; tiene la m. 24. Este capacete, 
asiento de cabeza como dicen otros, insignia ó sombrero cesáreo, 
como le llama la Crónica de Miguel Lucas, ú opíleo, según las Eti- 
quetas de la casa del emperador Carlos V, lo mismo que otros dos 
señalados con los núms. 1064 y 1107, son de los que enviaban los 
papas, acompañados de un montante, á los príncipes cristianos ó 
caballeros que habían alcanzado alguna ventaja señalada en ocasión 
de guerra contra infieles; pero como dichos capacetes no ofrezcan 
ningún dato cronolójico, no puede decirse en qué años se remitie- 
ron, ni por qué pontífices, ni á qué príncipes. 

425. Elegantísimo yelmo con gola, visera de una pieza, y so- 
brecalva de refuerzo por encima de las vistas; de la armadura 
núm. 2384. 

426. Media armadura con peto á prueba de mosquete, y con 
manoplas, del rey Felipe III, notable por su gran mérito artístico. 
Es pavonada, nielada con alambre de plata, afestonado y realzado en 
todas sus piezas, en cuyas márjenes hay gr. y dor. de bastante gusto. 
[V. dib. de S., tom. II, lám. 18, en donde está el peto, y el Su- 
plemento, lám. 16, en donde está un brazal con manopla]. En el pe- 
to, que tiene tres balazos para prueba, y cuyas señales están adorna- 
das con estrellas, hay un medallón con una Virjen de plata sobre- 
dorada, y pendiente de una labor á modo de collar ó cadena. El 
morrión con yugulares [V. dib. de S., tom. II, lám. 3] es del mis- 
mo trabajo, y tiene en el cubillo del penacho un escudito con una 
cifra latina de Felipe III rey [*]. De modo que esta armadura ni 



[*] Felipe III nació en Madrid en abril de 1578: subió al trono en setiembre de i5gS. Fué 
monarca de apacible índole, y tan débil como virtuoso. A pesar de su empresa contra las Provin- 
cias Unidas, y el tesón con que sostuvo sus derechos al ducado de Saboya, vio comenzar á desmem- 
brarse el vasto imperio que heredó de su padre Felipe II. 

Varios son los desgraciados sucesos de su reinado, á causa de la desacertada administración del 
duque de Lcrma su ministro; pero el mas notable fue la espulsion de los moriscos, con la cual se 
aumentó la decadencia de España. Felipe murió el 3i de marzo de iG?.t á los 43 años de edad. 



— 20 — 
perteneció ni pudo pertenecer al cardenal Jiménez de Cisneros, se- 
gún se ha estado diciendo hasta aquí, por no haberla ecsaminado 
bien, ni leido los inventarios, papeles y documentos relativos á la 
Armería, como detenidamente hemos tenido que hacerlo para lamas 
acertada redacción de este catálogo. El morrión pesa 20 libras y me- 
dia, el coselete con brazales y manoplas 68 libras; y si ú esto se 
unen las 2 arrobas menos media libra que pesa la rodela núm. 414, 
perteneciente á esta media armadura, forman un total de 5 arrobas 
y 13 libras; peso que ciertamente no llevaría encima muchas veces 
el ascético hijo de Felipe II. En varios puntos de esta armadura ha- 
bía mucho niel de oro que ha desaparecido. 

427. Mosquete de rueda, alemán, asegurado en la pared con 
una especie de gancho; le falta el pié de gato; tiene la m. 188 y 189; 
pesa 1 arroba y 17 libras; largo 2 varas. 

429. Celada de encaje con visera y ventalla en una pieza; so- 
brecalva calada; columnas, águila imperial y eslabón del toisón. 

431. Celada de encaje con gr. y dor.: fue propiedad del infante 
don Sebastian de Borbon y Braganza, y está en la Armería desde 
el año de 1834. 

432. Celada descubierta; grecas gr. y bordes dor. y blancos al- 
ternados. 

433. Gran yelmo de torneo de la armadura núm. 2384. Si- 
glo xv-xvi. 

CUADRO XIV. 

434 y 448. Cornetas: la 1. a , verde, es turca y procedente de la 
batalla naval de Lepanto; la 2.' es azul, y no tiene procedencia 
ninguna, así como otras que hay en los cuadros pequeños, que se 
hicieron en 1791 para colocarlas por la buena simetría, en lugar 
de las que antiguamente se dieron á la catedral de Toledo y á 
otras. 

435, 439 y 447. Hojas de espadas. 

436, 437, 438, 440, 444, 445, 446 y 450. Volantes de ambas 
platas. 



21 

441. Lanza de justa de guerra ó combate en campo cerrado; es- 
triada con hierro vaquero de cuatro esquinas. Siglo xvi. 
442 y 443. Espaldar y volante de id. 
449. Una hoja de espada en un cubo de bayoneta. 

CUADRO XV. 



451. Bandera de la guardia de valones. [V. el núm. 196.1 

452. Lanza de armas con fierro de Milán. 

453. Media armadura de Diego García de Paredes [*]. La ar- 
madura de cabeza está compuesta de un bacinete ó capacete, y una 
haber a, barberol, barbique, barbale, barbóle ó quardapapo, del cual 
salen tres barras que van á encajar en el ala de dicho bacinete, sir- 
viendo la de enmedio de nasal. En esta babera hay dos piezas movibles 
que ocupan el lugar de la ventalla en los yelmos, alzadas las cuales, 
dejan un espacio entre ellas y el bacinete, que sirve de vista duran- 
te el combate. Semejante modo de protejer la cabeza y el cuello se 
introdujo casi jeneralmente en todos los países en la primera mitad 
del siglo xv , y poco á poco se reemplazó desde principios del xvi 



[*] ¡Nació este iosigne varón, gloria y honor de los guerreros españoles, en Trujillo, ciudad de 
Estremadura , el año 1466. Habiendo pasado á Roma, le dio el papa en 1497 el mundo de una 
bandera; y tanto por sí mismo como bajo la dirección del Gran Capitán, hizo en Italia y después 
en España proezas tales, que parecen increíbles á no estar acordes en narrarlas propios y estra- 
ños. Las fuerzas de este caudillo eran prodigiosas, por las cuales unos le llamaron el Sansón de 
Extremadura , y otros el Hércules de España. Probólas en varios encuentros que tuvo ; pero el 
hecho que mas le inmortaliza es el del puente del Garellano, cerca de Gaeta (diciembre de i5o3), 
cuando cargando lleno de ira contra las tropas francesas con el montante en las manos, y ayudado 
de unos cuantos soldados, puso fuera de combate á 400 hombres, que ó sucumbieron á sus gol- 
pes, ó huyendo de ellos cayeron al rio. El que desee conocer los portentos ejecutados por el 
osado guerrero estremeño, lea la obra titulada: Diego García de Paredes, y relación hreve de 
su tiempo al Rey católico Felipe IV, por don Tomás Tamayo de Vargas, Madrid, 1621, en la 
cual verá el aprecio que hizo Carlos V de García de Paredes, creándole caballero de la espuela 
de oro, y llenándole de alabanzas, que en boca de aquel emperador son el mejor elojio que pue- 
de hacerse de un valiente. Murió en Bolonia á los 7 + años de edad, el de i53o, de resultas de 
una caida en una prueba de fuerza y ajilidad que todavía quiso hacer. Léase igualmente un 
manuscrito para la historia de este guerrero que se halla en la biblioteca de la Academia de 
la Historia. 



— 22 — 
por los cascos con viseras ó sean yelmos ó celadas, y por las lla- 
madas borgoñotas cerradas. El bacinete con la babera, y el resto de 
la armadura, en cuyo peto hay algunos balazos, pesa todo 2 arrobas 
y o libras. 

454 y 501. Espaldares con la imájen de Santa Clara; de la ar- 
madura 2364. 

455 y 502. Testeras: la 1." de la armadura núm. 2479; la 2/ 
del 2410. 

Ahora siguen 24 espaldares y espaldarones cada uno con su 
número. El que tiene el núm. 485 es un espaldar de cangrejo. 

457 y 504. Celadas crestadas y de encaje. 

459 y 506. Grandes bufas, llamadas guarda-spalla en el catálo- 
go de la Armería del príncipe del Piamonte. 

464, 497 y 473. Guardas de brazal y un guardabrazo. 

465 y 498. Espaldares volantes ó sobreespaldares de las arma- 
duras núms. 2322 y 2518. 

466 y 482. Adargas cubiertas y orladas de adornos dor.: en el 
fondo de la 1. a se ven corazones traspasados con una flecha, y en 
cada uno las letras AI como interjección de dolor. 

467. Rodela: ombligo en punta y orla dor.: es de la armadura 
núm. 2364. [V. dib. de S. tom. I, lám. 28, en donde se le llama es- 
cudo de la Sirena por una figurilla insignificante que tiene.] 

468. Sobreespaldar de la armadura núm. 1384. 

470 y 486. Pequeñas bufas; la 2. a es de la armadura 2410. 
476. Capacete igual en todo al del núm. 171. 

479. Sobrepeto con sobrebarbote de torneo y escarcelas de una 
launa; es de la armadura núm. 2398. En la parte derecha y supe- 
rior del sobrepeto hay un brazal con manopla. 

480. Rodela de cobre sobredorado: en el centro una punta, y 
á su alrededor un combate de guerreros: campo dividido por cin- 
co zonas, en las que hay óvalos con asuntos alegóricos. En la or- 
la se halla repetida la efijie de Santiago en la batalla de Clavi- 
jo. Junto al brocal hay un festón de conchillas y flores esmaltadas 
de azul. Siglo xvn. 

481. Preciosa armadura del emperador Carlos V. Lo que distin- 
gue especialmente á este arnés de los demás, es que el tonelete, 



— 2o — 

brial ó cota de armas [*], que en esta época se llevaba ordinaria- 
mente de tela, es de hierro. Con la presente cota de armas no era 
posible montar á caballo; pero no faltan armaduras en otros mu- 
seos en que dicha cota, que es también de hierro, está cortada por 
delante y por detrás para poderla usar montado. Si con la misma 
se quería pelear á pié, no habia mas que colocarle dichas piezas, y 
quedaba enteramente cerrada , como se halla la de esta armadura. 
Está largueada, listada ó adornada con listas gr. y dor.: en los 
guardabrazos tiene eslabones del toisón; en los codales águila impe- 
rial repuj. sobre fondo dorado; en el borde de la cota hay un mag- 
nifico follaje repujado [V. dib. de S., supl. lám. 32.] 

483. Rodela flamenca, perteneciente á Felipe II. Asunto: mar 
borrascoso, una mujer desnuda en un bajel con un remo en que se 
lee forteca; en el costado de la nave caro; en una especie de caja 
dice: 1543 gracia dei; en la popa una cruz en que se lee fides; 
el palo semeja una columna en cuyo chapitel dice vortüna. Adop- 
tamos la opinión de Jubinal sobre este asunto: esa mujer representa 
la personificación de la carne, esto es, la humanidad [caro] navegando 
sobre el mar de este mundo á merced de la fortuna [vorluna], pero 
dirijida por la fe [fides] que le sirve de brújula, y sostenida por la 
fortaleza 'forteca]. A esto añadimos que las palabras gracia dei, 
podrán entrar también en la interpretación, significando la gracia de 
Dios, y quedando de esta manera completo el pensamiento. La orla 
es gr. y dor., y en la parte inferior se lee: matheus frawen brys 
[V. dib. de S., tom I, lám. 71. 

484. Sobreespaldar: fondo plat. con ramaje gr. y dor. 

487. Rodela de ombligo en punta, brocal sogueado y orla gr. 

488. Hermosa espada toledana. 

499. Armadura completa, alemana: celada de encaje, gorjal 
elevado: en el peto, que es de lomo ó grande arista saliente, hay 
un rey arrodillado ante un crucifijo gr. y dor. Los brazales y gre- 
bas de esta armadura los tiene el rey de armas núm. 2531. — Fue 
del emperador y rey Carlos V. 



[*] No hay que confundir la cota Je armas con la cota de mallas, pues son tuuY diferentes, 
ino puede verse en el Glosario. 



— - 24 

500. Mosquete de rueda: pesa 2 arrobas y 4 libras: calibre 1 
pulgada y 5 líneas: largo del cañón 2 varas y 2 pulgadas: tiene la 
m. 190. Siglo xvi. 



CUADRO XVI. 

507 y 519. Banderín y cometa: las moharras tienen columnas 
y plus ultra. 

508 y 520. Morros de testeras. 

509, 510, 511, 515, 516, 517 y 518. Chapas de arzones za- 
gueros. 

512. Lanza de armas con gócele de púas y hierro vaquero de 
cuatro filos y de una cuarta de largo. 

513 y 514. Sobrebarbote de torneo, y testuz; gr. y dor. 

CUADRO XVII. 



521. Lanza de armas con hierro de punta de diamante. 

522. Media armadura de Juan Arias de Avila [*]. Tiene mor- 
rión de triple cresta que en España se llamó de herreruelo, y se lle- 
vó con la armadura denominada the allecret por el doctor Meyrick, 
como puede verse en su obra [ya citada en la Advertencia], tom. T, 
lám. 25, fig. 7.— Usóse mucho por los años de 1540. 

523 y 571. Testuces con estrellas y capí zana corta. 

524, 527, 536, 547, 552, 561 y 566. Chapas de arzones. 

525, Testera de unicornio , morisca, con un rosetón calado y 
puntas salientes. 

526, 528, 563 y 569. Testeras con capizana corta. 

529, 537, 541, 553, 560 y 564. Estribos turcos, calados y dor. 

530. Hermosa testera con un rosetón; repuj., gr. y dor. 

] Juan Arias de Avila, caballero principal de Toledo, y de nobleza muy antigua, señor de 
Torrejon de Velasco, hizo varios servicios á Carlos V, especialmente el ir contra los comuneros 
de Illcicas; por lo cual le dio el titulo de conde de Pitño-en-roslro [r52o]. [Sanuoval, His- 
toria de Carlos V, part. I, lib. V.] 



— 23 — 

531. Testera de unicornio, de la armadura 2488. 

532. Adarga vacarí, leonada, de Fez: fondo con tres medias 
lunas y estrellas brosladas de seda azul y blanca: embrazadura con 
diversos broslados, y la siguiente leyenda árabe : 

[JU] V! ¿jUj JUsVIj ^1 

«Felicidad v prosperidad v realización de esperanzas» ; debiendo sobreentenderse «sean con ei 
dueño de esta adarga.» En la inscripción no están las sílabas JIa* , pero se ban añadido para 
que el sentido quede completo [*] . 

En la parte esterior hay una banda azul en fondo blanco, como 
lo tenian por lo común las adargas. 

533. Rodela cubierta de sirgo carmesí: Ombligo: un gran rose- 
tón relevado en cuya parte superior hay un águila esployada, y co- 
mo tenantes dos figuras. En la inferior está la Victoria, la Fama y 
el Vellocino de oro. Entre las cuatro figuras hay dos escudos de ar- 
mas de Fernando Gonzaga, 4." marqués de Mantua, á quien perte- 
neció esta rodela [**]. Campo: seis medallones con Marte, la Justi- 
cia, Neptuno, la Abundancia, la Fuerza y la Prudencia. Todos es- 
tos objetos están repuj. y en parte dor., y además rodeados de fes- 
tones. El dibujo puede ser muy bien de Julio Bomano. 

534. Testera y capizana completa de gran mérito, en que hay 
figuras, mascarones, grotescos y trofeos, relev., y todo adornado 



[*] La versión de las inscripciones árabes contenidas en las piezas de la Armería n o lia 
estado á cargo nuestro , sino al del señor don Pascual Gayangos, catedrático de árabe de la 
Universidad, á quien debemos los primeros elementos de dicha lengua, y el especial favor de 
poner á nuestra disposición, para el mejor acierto en nuestro trabajo, toda su escojida y copio- 
sa biblioteca. 

[**] Fue este 4-° marqués de Mantua un guerrero muy sagaz y de grandísimo valor: sirvió á 
Carlos V bajo el mando del condestable de Borbon, y tuvo á su cargo la caballería lijera en la 
defensa de Ñapóles contra Lautrec, y en la completa derrota que sufrieron los franceses cerca 
de A versa. Se portó con valor en varias guerras, y especialmente en la que sostuvo el empera- 
dor [quien le hizo duque] contra Túnez y Ariadeno Barbaroja, mandando una banda de caballos 
lijeros, y acometiendo el primero al enemigo. Fue electo virey de Sicilia y de Lombardía, y además 
creado jeneralísimo délas tropas imperiales. Murió á los 5i años de edad, el de 1537. [Ritmll 1 
di cento capitani illustri, per Alipraudo Capriolo, etc., Roma, 1396. — Jornada de Curios F i¿ 
Túnez, por el doctor Gonzalo de lllescas.] 



— 26 — 

con damasquinados de oro. Esta magníflca pieza es de la armadura 
núm. 2332. 

535. Testuz con escudo y águila imperial de la armadura 
núm. 2340. 

538 y 562, 539 y 550. Testuces de las armaduras núms. 2411 
y 2410. 

540 y 551. Lanzas: la 2.' con roquete de puntas gruesas. 

542 y 554. Arandelas de las armaduras núms. 402 y 568. 

543. Gran testera con capizana corta; escudito en el centro; es 
de la armadura núm. 2376. 

544. Media armadura á prueba de arcabuz, del conde de Nie- 
bla [*], quien la regaló á Felipe III en 1608. En varios puntos tie- 
ne la injeniosa cifra del dicho conde, como puede verse en la lá- 
mina 1. a , núm. 5. En la borgoñota, peto y espaldar tiene listas so- 
brepuestas, repuj. y dor. con figuras y adornos del gusto del renaci- 
miento. En el gorjal, que es bastante alto, y en las demás piezas 
hay adornos del mismo mérito. Toda la armadura pesa 3 arrobas 
menos 5 libras. [V. los dib. de S., tom. II, láms. 33 y 34, en don- 
de equivocadamente se dice que esta armadura es de Guzman el 
Bueno, gobernador de Tarifa.] 

545. Hermosa testera con visera de metal á modo de zelosía; 
también tiene adornos de metal en las orejeras y el morro. — Del em- 
perador y rey Carlos V. 

546. Este número comprende las piezas siguientes, que son de 
distinto dibujo: yelmo de torneo, de pico de gorrión, con una venta- 
nilla por ventalla, fijo á un sobrepeto con quijotes cortos, medias 
musleras, y grebas: brazales con manoplas, y dos guarda-acsilas ó 
sobaqueras. Siglo xvi. 

548. Testera con capizana corta, de la armadura 2322. 

549. Gran testera con un águila imperial, repuj. y dor. siglo xvi. 



[*] Don Alonso Pérez de Guzman el Bueno, décimo conde de Niebla, sétimo du<|ue de Me- 
dinasidonia, etc., etc.; fue capitán jeneral del mar océano y costas de Andalucía, gobernador y 
capitán jeneral de Milán y Lombardía, y consejero de Estado. Nació en i55o, y murió en San- 
lúcar de Barramcda cu i6i5, como consta del epitafio de su sepulcro en San Isidoro de Se- 



— Ti — 

555. Testera con escudo y águila imperial. Siglo xvi. 

556. Adarga morisca, vacarí y leonada, de Fez, del mismo tra- 
bajo que la del n.° 532. En la embrazadura se lee en letras brosla- 
das de seda la siguiente inscripción árabe : 

«Felicidad y prosperidad. >> «El imperio es de Dios.» 

El esterior tiene banda azul. Siglo xv. 

557. Rodela riquísimamente adornada de altos relieves y dora- 
dos. Ombligo : una flor y un círculo laureado , al rededor del cual 
está en alemán la inscripción siguiente : Desiderio Colman , Cays, 
May, maestro de armaduras, concluida en Augusta el 15 de abril 
de 1552. Campo : cuatro círculos laureados y las alegorías de la 
Guerra, la Paz, la Sabiduría y la Fuerza. En los intermedios bay 
diversas figuras entre una ornamentación linda de recovecos y forfi- 
ciados; orla: cacerías de osos, jabalíes, venados y toros; uno de es- 
tos últimos está acometiendo á un guerrero caido, cuyo escudo tiene 
por divisa la palabra Negrol [*] ; brocal laureado; pesa 10 libras. 

558. Testera y capizana de sobresaliente mérito, bajo la forma 
de un dragón; repuj. y dor. Siglo xvi. 

559. Testuz perteneciente al n.° 2470. 

565. Hermosa testera con repuj. y gr. en blanco y dor.; armas 
imperiales de colores, y eslabón del toisón. 

567. Linda testera de la armadura 2355. 

568. Armadura de joven , milanesa , con listas y adornos dor. 
Yelmo con gola; una bufa. Fué de Felipe III cuando era príncipe, 
á quien se la presentó el duque de Terranova. 

570. Testera de unicornio con un rosetón. Siglo xvi. 

572. Bandera de valones. [V. lo dicho en el n.° 196.] 

573. Mosquete de mecha fija y de muralla ; m. 221. 



[*] El artífice alemán, con esta alusión, quiso sin duda burlarse de Negroli, artífice mi- 
tanes de gran fama , que hizo escudos, yelmos y armaduras para los primeros personajes de su 
época. Su hermano y su hijo fueron también grandes artífices. Florecieron por los años de r55o. 



— 28 — 

CUADRO XVIII. 

574 y 591. Armatostes ó tornos para armar ballestas. 

575 y 592. Cornetas turcas de seda. 

570,577, 581, 585, 589 y 590. Rallones de madera tostada. 
578, 580, 58G y 587. Gafas para engafar ballestas. 
579 y 588. Ballestas: vergas con las marcas 161 y 174. 

582. Lanza de armas con gócete y fierro de 3 filos. 

583. Barbote volante de torneo. 

584. Cacerina ó bolsa para viras , viratones y otros lances de 



CUADRO XIX. 

593. Lanza de torneo con roquete; pintada. Siglo xvi. 

594. Armadura negra, de niño, con guardarrenes , braciles ó 
brazales con cangrejos, manoplas, grandes quijotes y rodilleras; lis- 
tas gr. y dor., y muy tachonada. La envió de Flandes en 1636 el 
infante cardenal don Fernando. 

595 y 596. Adargas moriscas: la 1. a con arjentería y embraza- 
dura de terciopelo bordada de oro; la 2. a con bordados de seda. 
Siglo xvi. 

597, 618 y 629. Gafas labradas y doradas: la 2. a es de la ba- 
llesta n.°612; la 3. a del 640. 

598, Ballesta de bodoques , flamenca : tablero de asta taraceado 
de marfil y madera, y un águila imperial gr.; m. 157. Siglo xvi. 

599, 614, 635 y 648. Sarracenas ó escarcelas moriscas de ve- 
iludo labrado. Siglo xv. 

600 y 6io. Ballestas taraceadas de marfil hasta las raberas; 
la 1. a tiene el año 1536 y pesa 11 libras: en ambas está la m. 154. 

601. Hermosa aljaba morisca de veliudo morado, con mosaicos 
de pieles y trencilla de plata. Siglo xv. 

602 y 646. Lanzas de torneo con roquete. Siglo xv. 



603 y 636. Ballestas taraceadas de marfil; la 1. a con la m. 172. 
Siglo xvi. 

604, 637, 649, 611 y 627. Gafas hechas por Pedro de Valde- 
ras, Juan Blanco y Juan Fernandez. 

60o. Ballesta: en la verga dice: Arcum conferet el confringet 
arma. loan Blanco, n.° 40, m. 156. En la llave: Alo Lwiela. 

606 y 639. Armatostes ó tornos de dos manijas para ballestas. 

607 y 612. Ballestas regaladas á Felipe III por Jacobo I de In- 
glaterra en 1608. Los tableros presentan la huella de embutidos que 
fueron de oro en la 1. a y de plata en la 2. a La 1. a está completa 
menos la nuez, y no tiene cuerda; su verga está gr. y dor.; las 
flores, la estribera, las quijeras, los fieles para engafar, el gancho, la 
llave del fiador , el muelle y la cantonera de la rabera , que son de 
hierro presentan una rica ornamentación gr. y dor. ; la 2. a es del 
mismo gusto; no tiene estribera, quijera ni nuez. 

608. Media armadura de niño, en cuyo peto se ve á Mucío 
Scévola; largueada, gr. y dor.; pesa 11 libras y 4 onzas. Primera 
mitad del siglo xvi. 

609. Tarjeta de la armadura n.° 2398. 

610 y 632. Aljabas moriscas: su floreado forma arciones. 
613, 615 y 625. Ballestas: la 1. a dice: vox quidem Iacob manvs 
aviem Esav. 1552. Ioan Blanco. 

616. Ballesta: dice Marqués de Alcañizas 1551 [*] Ioan Blanco 
n.° 32. En la llave io hrz [Juan Hernández] ; y en la celada G. 

617. Ballesta: tablero taraceado de marfil y madera: estribera, 
flores , gancho y llave con niel de oro. 

619. Media armadura de niño, sin falda ni escarcelas: larguea- 
da, con figuras y adornos gr., y damasquinada de oro. Celada cres- 
tada y de encaje. Peto con un guerrero y David con la cabeza de 
Goliat; dibujo del gusto del renacimiento. 



[*] Don Juan Enriquez de Alinansa, 3. er marques de Alcañizes, fue hijo de D. Juau Enriquez 
de Alraansa y de doña Juana de Rojas, hija del marqués de Poza. Floreció en tiempo de Carlos V 
y Felipe II; siguió las huellas de su padre v de su abuelo i. er marqués, llamado Diego de Al- 
mansa, Señor de Alcañizes, de quien habia este refrán: «Lanza por lanza, 13 de Diego de Alman- 
sa.n Casó con doña Juana de Aragón, hija del duque de Gandía. Se ignora la época de su 
muerte. 



— 30 — 
620 y 624. Adargas: la 1. a de niño con adornos dor.; la 2. a di- 
ce: Don G° Chacón; banda roja al esterior. 

621. Ballestón de Carlos V: verga de madera con empulgueras 
de asta; parte de la verga la cubre un pergamino dor. con escudos 
imperiales y grifos por soportes. 

622. Objetos de dibujo diferente, y son: sobrebarbote de tor- 
neo en un peto volante con escarcelas, musleras, rodilleras, grebas 
y escarpes para avampiés de malla; brazales ó bracües completos. 

623. Ballesta: en la verga hay una labor de follaje y un caza- 
dor con una gabesina esperando á un jabalí; dibujo de gusto fla- 
menco. 

626. Ballesta: dice : El conde don Luis Sarmiento [*]. —loan 
Blanco el vieio; tiene escudo real de España y la m. 156. 

628. Ballesta: tablero, cureña ó curueña con embutidos de 
marfil, una chapa con águila imperial y la m. 170. 

630. Media armadura de niño, preciosa por la elegancia y gus- 
to de su trabajo, de figuras repuj., lo mismo que por sus labores 
de recovecos, forficiados, etc., llenos todos de niel de oro. Celada 
de encaje: por encima de la vista hay un gran mascaron, y á los la- 
dos la Victoria y la Fama: en el peto una figura femenil coronada 
sobre un globo alado: en la mano izquierda tiene un libro y en la 
derecha un listón que dice: Spania. Toda la armadura está llena de 
asuntos históricos, alegorías, jenios, grotescos, mascarones, figuras 
simbólicas y trofeos. Fue regalo hecho á Felipe III, siendo prínci- 
pe, por el duque de Osuna [**]. Es de escuela florentina. 

631. Rodela pequeña de la armadura anterior. Ombligo: Júpi- 
ter dirijiendo sus rayos á unos moros: á sus lados Marte y Neptuno. 



] Don Luis Sarmiento de Mendoza, 4. conde de Rivadavia, adelantado mayor del reino 
de Galicia, hijo de don Diego Sarmiento, 3. cr conde, y de doña Leonor de Castro y Portugal, 
liija de los condes de Lcmus, fué un caballero valiente, y su nombre se encuentra muy cita- 
do en las historias y nobiliarios de Galicia. Casó con doña María Moscoso, hija del conde de 
Allamira. Acompañó á Carlos V á muchas de sus espediciones, y se ignora la época de su 
muerte. — Hoy este título de Rivadavia está en la casa de los marqueses de Camarasa, y le lle- 
van sus primojénitos. 

['*] Fué el tan celebrado don Pedro .lirón, r. er duque de Osuna, y por mucho tiempo viiey 
de Ñapóles, de cuyos altos hechos y gran capacidad política están llenas las historias de su 
época. 



— 51 — 

Campo: cuatro medallones, en el superior Apolo y las Musas, en el 
inferior el Jenio de la Fama sobre una biga con Pegasos; á los dos 
lados hechos históricos que no conozco, y en los intervalos cuatro 
Dianas efesinas con trofeos. 

633, 634 y 638. Ballestas: en la verga de la 1." dice: Don An- 
tonio Conde de Nyeva [*]; en la de la 2. a pro imper alore semper 
avgvsto — IV. — plus vltra; en la de la 3. a don Antonio de Tole- 
do [**]. 

640. Magnífica ballesta del duque de Alba, cuyo tablero tuvo 
embutidos de oro en toda su estension: su estribera es calada y 
dor., verga y demás piezas gr. y dor.: la celada de la llave es una 
cabeza de dragón. 

641. Media armadura con celada de encaje, regalada á Feli- 
pe III, cuando niño, por el duque de Terranova. Es de escuela flo- 
rentina, y muy semejante en trabajo, gusto, ornamentación y la- 
bores de niel á la indicada en el núm. 630. En el peto está Palas; 
hay grotescos, figuras, festones, etc. Pesa 14 libras. 

642 y 643. Adargas vacaríes: la 1.' con bordados de plata y 
oro; la 2." morisca, bordada de seda, tiene. el nombre de Paredes, 
banda azul y el monograma de Esclavo de María, que está indicado 
en la lám. 1. a con los núms. 32 y 33. 

644. Ballesta de Felipe II: adornos dor. y plat., y un escudo 
real de España: en las quijeras dice: nec spe nec metu, y lo mismo 
en la verga, en donde se ven cazadores, perros y venados. 

647. Aljaba morisca bordada. Siglo xv. 

650. Media armadura de niño con morrión ó bacinete, en el 
cual así como en el peto está Mucio Scévola; listas gr. con adornos 
y fig. Siglo xvi. 

651. Lanza de armas con dos cañoncitos de llaves de rastrillo. 
Siglo xvii. 



[*] Don Antonio de Zúñiga y Velasco, 5.° conde de Nieva, señor de las villas de Ame- 
do, Cerezo y su tierra, fué hijo de dou Diego López de Zúñiga y Velasco, 4-° conde, y vi- 
rey del Perú en tiempo de Felipe II. Casó con doña Catalina de Arellano, hija del conde de 
Aguilar. 

] Don Antouio de Toledo fué caballerizo mayor del príncipe don Felipe, hijo de Car- 
los V, según dice Calvete de Estrella en su Felicísimo viaje, etc., páj. 18S. 



-52- 
CUADROS XX, XXI Y XXII. 

Los números de estos cuadros , que son desde 652 hasta 733, 
contienen lanzas de armas y de torneo, medias picas, piezas sueltas 
de armadura, arcos indios y arcos ingleses con empulgueras de asta, 
bolsas para lances de ballestas, flechas, rallones, aljabas, espue- 
las, etc., etc. 

CUADRO XXIII. 

734 y 749. Jinetas de moharras doradas muy elegantes: ar- 
ma de los antiguos capitanes de infantería. Siglo xvn. 

735 y 748. Alabardas elegantes, doradas y caladas; de princi- 
pios del siglo xvii. 

736 y 747. Una lanza, y un asta de bandera militar. 

737. Resto de bandera persa, de ignorada procedencia. 

738. Guarda de la manopla izquierda. 

739. 744 y 746. Cornetas turcas de seda. 
740 y 743. Hojas: de espada y sable. 

741. Media armadura: Siglo xvi. 

742. Adarga vacarí. Siglo xv. 
745. Precioso brazal con manopla. 

CUADRO XXIV. 

Pabellón de seda carmesí, cimado de una corona real, y por te- 
nantes dos jenios: en el centro del pabellón y en grandes letras do- 
radas dice: R [reinando] ISABEL II. Inferiormente se notan seis 
objetos con los núms. desde 750 á 755, correspondientes á un yel- 
mo, un sable, una aljaba morisca, un brazal ó bracil, una espada y 
una lanza; palabras todas con cuyas iniciales se forma el nom- 
bre de Isabel. 



— 33 — 

CUADRO XXV. 

756 y 771. Jinetas iguales á las de los núms. 734 y 749. 

757 y 770. Alabardas iguales á las de los núms. 735 y 748. 

758 y 769. Dos lanzas: una de fierro de hoja de espino ; otra 
>n roquete. Siglo xv-xvn. 

759, 761, 766 y 768. Cornetas turcas de seda. 

762 y 765. Hojas de espadas. 

763, 764 y 760. Media armadura; una adarga; un brazal. 

767. Sobremanopla de justa ó torneo. Siglo xvi. 



CUADRO XXVI. 

772, 790 y 804. Lanzas de armas: la 1. a del siglo xv y las 
otras del xvi. 

773 y 799. Medias picas. Siglo xvi. 

780 y 796. Armatoste y gafa para ballestas. [V. dib. de S., supl. 
lám. 39, figs. 3 y 6.] 

782 y 791. Monangones: el 1." dice para el principe nuestro 
señor. 

787 y 786. Volante de espaldarcete y una gafa. 

789 y 788. Sobrecalva y peto. 
Los demás números de este cuadro que dejan de ponerse indi- 
can espuelas y piezas diferentes de armaduras. 



CUADRO XXVII. 

808 y 816. Brazales de la armadura 2316 y de la 2384. 

809 y 815. Ventallas grabadas y doradas. 

811. Pieza notable y rara, compuesta de varias láminas articu- 
ladas y de libre movimiento, para resguardar las asentaderas, las 
nalgas, parte interior de los muslos y partes pudendas, aunque le 
falta la bragueta. Esta pieza, única en la Armería, no la hemos visto 

3 



— 54 — 

en ninguna de las colecciones de láminas de armaduras que hemos 
tenido presente al redactar este catálogo. Su construcción está in- 
dicando que solo serviría para pelear á pié. 
812 y 813. Peto con guardabrazos y un sobrebarbote. 
Los demás números de este cuadro hasta el 819 , indican lanzas 
españolas cuyas astas se componen en unas de tres piezas unidas á 
tornillo por sus estremos, y en otras de dos engoznadas. En casi to- 
das las moharras hay la leyenda cadent in corda inimicorum regis. 
Desarmadas y reducidas al tercio de su lonjitud, pueden llevarse 
al lado como unas espadas. 



CUADRO XXVIII. 

820 y 880. Lanzas de armas: moharras de hoja de laurel. 

821, 838, 839, 853, 869 y 879. Seis medias armaduras de niño: 
las 3 primeras blancas con bordes gr. y dor.: las otras tres pavona- 
das: en los petos tienen águila, castillo, león, y columnas de Hér- 
cules con coronas imperiales: las piezas están llenas de trofeos, ador- 
nos y emblemas con dorados y gran niel de plata. Los seis coseletes 
ó corazas terminan en un afestonado. Hiciéronse estas armaduras 
en Pamplona por mandado de Felipe III cuando era príncipe, para 
su uso y el de los príncipes don Carlos y don Fernando. 

827, 876, 836 y 867. Aljabas moriscas bordadas de seda. 

829 y 874. Sarracenas ó escarcelas moriscas de velludo labrado. 

833 y 826. Una ballesta y una gafa de don Bernardino de Ave- 
llaneda [*]. 



['] En i5g5 enviaron los ingleses á las costas de América varios buques, que como verda- 
deros piratas las talaban y saqueaban, como bizo Waltcr Raleigh con la isla de la Trinidad, 
donde además mató villanamente á varios españoles en un convite. Los tales piratas ingleses 
que recorrian las costas de Panamá y Puertobelo, después de sufrir algunos descalabros de nues- 
tros buques, dirijieron el rumbo á otra parte. Por este tiempo salió de España para la Amé- 
rica el valiente don Bernardino de Avellaneda con una escuadra de 22 navios en que con- 
duela 3.ooo bombres armados; y noticioso del curso que llevaban los ingleses, determinó se- 
guirlos para vengar las injurias recibidas. Dióles caza en efecto, atacó y apresó dos navios, y 
poniendo en fuga precipitada a los demás, se dirijió á la Habana por el canal de Buhama. 



— 55 — 

837 y 868. Adargas moriscas vacaríes : fondo con bordados de 
plata y embrazaduras bordadas de oro. 

840, 845, 854 y 860. Armatostes ó tornos de dos manijas. 
847. Visera con gr. y dor. 

850. Media armadura bastante buena : sus piezas están graba- 
das formando aguas: el yelmo, que no es suyo, tiene gola, sobre- 
vista movible, visera de rejilla y ventalla en una pieza, y una espe- 
cie de sobreventalla descendente. Siglo xvi. 

851. Adarga turca vacarí y de Fez, con medias lunas y estre- 
llas, y la misma inscripción árabe que tiene la señalada con el 
núm. 532 en el cuadro XVII. 

Los demás números que dejan de ponerse, contienen ballestas y 
gafas para armarlas. En muchas está el nombre del fabricante de 
sus piezas, algunas piadosas locuciones latinas tomadas de la Biblia, 
y varias marcas que se hallan en las láminas respectivas. 



CUADRO XXIX. 

881 y 898, 886 y 894. Flechas y rallones. 

882 y 899. Cornetas turcas de seda. 

883 y 897. Garruchas ó poleas de armatostes para armar ba- 
llestas. [V. Meyr. vol. II, lám. 94, fig. 3.] 

884 y 896. Cranequines ó criques para armar ballestas. [V. dib. 
de S., supl. lám. 39, figs. 4 y 5]. 

885, 888, 892 y 895. Gafas para idem. 
887 y 893. Ballestas. 

889. Bolsa de cuero para lances de ballestas. 

890. Capellina de soldado; fines del Siglo xiv. [Es parecida á 
la indicada por C. N. Allou en sus Eludes sur les casques du mo- 
íjen-age, 3. me epoque, núm. 27.] 

891. Lanza de armas, estriada, hierro vaquero de tres esquinas. 
Siglo XV-XVII. 



— 56 — 
CUADRO XXX. 

900. Mosquete morisco de mecha fija : su elegante canon ter- 
mina al esterior en forma atrompetada : tiene 2 varas y 2 pul- 
gadas de lonjitud : la brújula es un tubo parecido al canon. Pesa 
14 libras; calibre 11 líneas. 

901. Armadura completa y muy elegante del marqués de Pes- 
cara [*] : tiene estrías lonjitudinales con gr. y dor.: visera de reji- 
lla y ventalla de peo de gorrión, separable del yelmo: culera, me- 
dios quijotes, musleras cerradas, lo cual demuestra que esta ar- 
madura ha debido servir también para pelear á pie; cangrejos, gre- 
bas y escarpes de pico de pato 6 de ánade. 

902. 911, 915 y 941. Testuces: el 2.° está tronzo; el 3.° con 
escudo de armas de España; todos son de la armadura núm. 2364. 

903 y 909. Testeras de la armadura n.° 2364; la 2." está tronza. 
904. Testera con orejeras y un rosetón; toda gr. 

905 y 920. Testeras con orejeras y capizana corta; gr. y plat. 

906 y 907. Testuces : el 1." con un rosetón y adornos de oro 
damasquinado en los bordes; el 2.° es de unicornio; escudo con la 
hazaña de Hércules en la cuna; pertenece á la armadura núm. 2517. 



[ J Francisco de Avalos, marqués de Pescara, de una distinguida familia de Ñapóles, orijioa- 
ria de España, principió su carrera militar en i5i2, a las órdenes del virey Raimundo de Cardona. 
Fue" hecho prisionero en la batalla de Rávena, y compuso en su prisión un Didlogo del amor, 
que dedicó á su esposa. En 19 de noviembre de i52i adquirió gran gloria por la toma de Mi- 
lán al mariscal Lautrec. En seguida tomó á Como y persiguió á los franceses. La campaña 
fie 1522 fué brillante para él, aunque no mandase en jefe. Socorrió á Pavía, sitiada por los fran- 
ceses, y se señaló en la batalla de Bicoca; tomó á Lodi y á Pizzighettone , obligando al maris- 
cal Lescun á capitular en Cremona. Por estos y otros hechos adquirió Pescara la reputación (Ir- 
uno de los mejores jenerales de Carlos V. Tuvo la mejor paite eu las victorias alcanzadas 
contra el almirante Connivct, y en la jornada de Pavia, en que cayó prisionero Francisco I. 
Habiendo conducido Lannoy á este monarca á España , quedó Pescara por jeneralísimo de 
las tropas españolas. Envidiosos los príncipes italianos del gran poderío de Carlos V, trataron de 
seducir á Pescara, prometiendo hacerle rey de Ñapóles, si les ayudaba á arrojar á los alemanes 
y españoles; peni no se dejó corromper, v dio aviso de ello al emperador. Murió en Milán el 
í de noviembre de i5a5, á la edad de 'JG años, sucediéndole en el mando Alfonso de Avalos, 
marqués del Vasto. 



— 37 — 

908, 910, 917, 919, 924, 935, 943, 946, 949 y 951. Chapas 
de arzones delanteros. 

912 y 938. Adargas con adornos dorados. 

913. Escudo ó rodela. Asunto del centro: el Rapto de Elena 
entre un combate de guerreros: el campo tiene cuatro bustos: la 
cenefa ú orla con cabezas aladas ó querubines, y otros adornos; 
todo de mazonería y con damasquinados de oro. 

914 y 926. Testuces: en el 2.° las armas de España, y es de la 
armadura núm. 2388. 

916, 921, 932 y 942. Estribos turcos calados y dor. 

918 y 944. Restos de banderas: el 1.° es de Garlos VI de Aus- 
tria. [V. lo dicho en el núm. 1933.] 

922, 923, 933, 934 y 948. Testuces casi todos con gr. y dor.: 
el 1.° está tronzo; el 2.° pertenece lo mismo que el 4.° á la arma- 
dura núm. 2376. 

925 y 936. Testeras con capizana corta, aspas de Rorgoña y 
eslabones del toisón; de la armadura núm. 2451. 

927. Preciosa media armadura con quijotes, de Garcilaso de la 
Vega [*], procedente de la armería del emperador. El crestón de la 
celada que es descubierta, figura un dragón relev. gr. y dor. , que 
con sus garras abraza toda la pieza. Tiene una ventalla con gola 
separada de la celada; peto volante con una Virjen , y en el espal- 
dar santa Clara. 

928. Chapa de arzón de la armadura núm. 2490. 



[*] Garcilaso de la Vega, insigne poeta español, nació en Toledo por los años de i5o3. 
Fué hijo de otro Garcilaso , consejero de Estado de los reyes Católicos, su embajador en la 
corte romana, y gran comendador de León. Militó bajo las banderas de Carlos V, y le siguió al 
Milanesado en i52i, distinguiéndose por su valor en la rendición de Pavía. [No se confunda 
esta rendición con la célebre batalla de Pavía que se verificó en i525.] En i523 se bailó en 
la guerra contra los turcos. Por su valor y talentos militares le recompensó el emperador con la 
cruz de la orden de Santiago. En í535 estuvo en la jornada de Túnez, y de allí pasó á Ña- 
póles, entregándose á la poesía, su afición predilecta. En t536 fué con el ejército imperial á 
Francia, mandando 3o compañías de tropas españolas, y en la retirada de Marsella encontró una 
muerte digna de su valor. Acojidos varios paisanos franceses a una torre, y molestando desde 
allí a nuestro ejército en su retirada, mandó el emperador á Garcilaso que la tomara por asalto; 
y siendo el primero en acometer, le derribaron con una gran piedra que le hirió uiortalmentc en 
la cabeza. Conducido á Niza, murió el 24 de noviembre de i536 á la edad de 33 años. Fué 
tal el sentimiento del emperador, que tomada la torre, mandó ahorcar á 28 de los 5o pai- 
sanos que allí habia. 



— 38 — 

929. Testuz; es de la armadura núm. 544. 

930. Un sobrebarbote de torneo en un peto volante con escarce- 
la izquierda, en que se halla el año 1537, y dos brazales sin avam- 
brazos que pertenecen á la armadura núm. 2364. 

931. Testera morisca con un rosetón y capizana. 

937, 940, 952, 954 y 955. Testuces; el 1.° con escudo de ar- 
mas de España, y el 2.° una estrella; pertenecen todos a la arma- 
dura núm. 2450. 

939. Escudo ó rodela: en el centro el Juicio de Páris; campo: 
monstruos fantásticos y jenios cabalgando bichas; orla: medallones 
diversos que representan especialmente á Venus y al Amor. Todo re- 
lev, burilado, dor. y plateado;— orijinalidad en los caprichos, pesa- 
dez en las formas de los personajes, especialmente en las mujeres, 
que están algo aflamencadas. — Fines del Siglo xvi. [V. dib. de S., 
tom. I, lám. 3.] 

945 y 957. Testuces con capizana corta, de la armadura nú- 
mero 1327. 

947. Testuz con escudo de armas de España, de la armadura 
número 2470. 

950. Testuz tronzo, con eslabones del toisón, de la armadura 
número 2525. 

953. Media armadura con yelmo igual al descrito en el núm. 
850. Siglo xvi. 

956. Preciosa testera de unicornio: zonas enlazadas, negras, 
blancas y doradas. Siglo xvi. 

958. Bandera de valones. [V. lo dicho en el núm. 196.] 

959. Lanza de torneo con roquete en el borne; tiene un asidero 
de hierro. Siglo xv-xvn. 

CUADRO XXXÍ. 

961 y 973. lina corneta y un banderín; de seda. 

966. Piezas de capizana. 

967. Barbote volante de torneo. Siglo xv-xvi. 

968. Lanza de armas ; con pendoncillo ó pendón encarnado 
y hierro vaquero de cuatro esquinas. 



— 39 — 
Los demás números de este cuadro hasta el 972 contienen cha- 
pas de arzones zagueros. 

CUADRO XXXII. 

974. Mosquete de rueda ó gran arcabuz á caballete con la m. 
27 4 ; pesa 2 arrobas y 17 libras; largo 2 varas y 4 pulgadas: calibre 
1 pulgada 4 líneas. Siglo xvi. 

975. Media armadura preciosa de Alfonso de Ávalos [*] , pro- 
cedente de la armería del emperador. Peto con ristre y una Virjen; 
espaldar con una santa Clara. Yelmo: visera con ventalla descen- 
dente, y por encima de la sobrevista una cabeza de monstruo dor.: 
guardabrazos y codales con cornucopias; y en todo listas relev. y 
bordes gr. y dor. 

980 y 1036. Celadas crestadas: la 1. a con gola, la 2.' de en- 
caje, y es de la armadura núm. 2498. 

982, 1038 y 1039. Dos picas y una lanza de armas. 

983 y 1024. Bufas diferentes. Siglo xvi. 

989 y 1017. Adargas vacaríes con adornos dor.: la 1." con ban- 
da negra al esterior, y la 2. a tiene escrito don Pedro Enriquez. 

990. Escudo ó rodela del emperador y rey Carlos V: centro con 
una cabeza de león; orla con 6 círculos entre grifos soportes, águi- 
las imperiales, columnas de Hércules y eslabones del toisón; todo 
relev. y dor. : en el campo se lee. Iacobvs philippvs negrolvs 

MEDIOLANENSIS FACIEBAT MDXXXIII. 

991 y 1019. Arandelas; la 1." de la armadura núm. 2517. 



[*] Alfonso de Avalos nació en ¡Ñapóles en i5o2. Hizo sus primeros ensayos militares á las 
órdenes de Fernando de Avalos, marqués de Pescara, su lio. Se distinguió en la jornada de 
Pavía con un valor brillante; y muerto su tio en este mismo año de i5i5, le sucedió en el 
mando de los ejércitos de Carlos V. En i5^2 pasó á Austria para defender el pais contra 
Solimán. Siguió al emperador en casi todas sus espediciones , en Túnez y en Provenza, daudo 
por todas partes pruebas de su talento y valor, pero también de su carácter duro y vanidoso. 
Después de la muerte de Antonio de Leiva fué nombrado capitán jeneral del ducado de Milán, 
y gobernó y defendió á esta provincia. Murió en Vigevano en i5.'f6. Fernando de Gouzaga le 
sucedió en el "obierno del ducado de Milán. 



— 40 — 

997 y 1010. Capacetes diferentes, de ala angosta. Siglo xvi. 

998, 1000, 1011 y 1013. Guardas de brazal, ó sobrecodales; 
el último es de la armadura núm. 2517. 

1003 y 1016. Peto y espaldar que forman una corazilla de in- 
fante ó niño; con grabados. 

1004. Media armadura compuesta de piezas que no tienen re- 
lación entre sí por ser de muy diverso jénero y dibujo. La celada es 
de torneo de la 1. a mitad del siglo xv, que unos denominan baúl y 
otros olla de hierro, tomado quizá de las voces francesas pot-de-fcr, 
con que nombran algunos á esta celada: tiene por delante de la 
calva una abertura horizontal que es la vista : en la parte inferior 
hay una abertura semicircular que servida como de ventalla, y 
además un apéndice ó charnela dorada con agujeros para asegurarla 
al peto: al lado derecho tiene una ventana para poder comer, ha- 
blar, etc. [V. Glos. la voz baúl.] 

La coraza ó coselete , que es del emperador Carlos V , está cu- 
bierta de tisú de oro con un ristre dor. y argollitas doradas para 
colgar espada, misericordia, daga, broncha, etc., y además unas 
espigas doradas para asegurar el apéndice del baúl: en la parte ba- 
ja del peto hay una cuja para sostener la maza, hacha, espada, ce- 
tro, etc.; las escarcelas son de punta y no tienen pertenencia. El 
brazal izquierdo , muy elegante, se compone de guardabrazo, del 
brazal propiamente dicho, que es de cangrejo, y puede abrirse en 
dos mitades, y de un manoplon de justa que cubre todo el antebra- 
zo, compuesto de dos piezas que se aseguran por una aldabilla. El 
guardabrazo del brazal derecho es del mismo dibujo que todo el 
brazal izquierdo, y pertenecen á la armadura de don Juan de Aus- 
tria núm. 402. El resto del brazal derecho y la manopla son de 
mucho gusto, y de fines del siglo xvi; no tienen pertenencia [*]. 

1006 y 1005. Peto y espaldarcete cubiertos de tisú de oro; son 
casi iguales á los descritos en el número anterior 1004, y pertene- 
cen como aquellos á Carlos V. [V. dib.deS., supl. lám. 11, fig. 5.1 



| Véanse todas las piezas mencionadas de esta media armadura en los dibujos de Scusi, 
iom. 1, lám. io, y dígase si es posible asegurar que un compuesto tan discordante, fuese la 
armadura de Boabdil, rey ehico de Granada, como se ha estado diciendo basta ahora. 



— 41 — 

1007. Sobrepelo con un ala y sobrebarbote de torneo ; con la 
m. 15: escarcelas de una launa. 

1009. Testera elegante de la armadura núm. 901. 

1018. Escudo ó rodela de ombligo en punta : el campo lo ocu- 
pan 5 radios ó listas que salen del centro, los cuales, así como la 
orla, tienen aspas de san Andrés ó de Borgoña, eslabones del toi- 
són, y muchos adornos gr. y dor.; es de la armadura núm. 2451. 

1031. Media armadura sin espaldar: celada con gola, crestón 
sogueado y toda cubierta de oro damasquinado, de gusto morisco: 
gran visera de dos piezas y de la forma de pico de gorrión; la vista 
está separada de la ventalla : en los guardabrazos y avambrazos se 
repite la labor damasquinada; codales abiertos con palmas enlaza- 
das: peto con Santiago en la batalla de Glavijo , y un solo escar- 
celon en el volante de la plata : el peto no es del dibujo de lo 
demás. 

1039. Lanza de armas con hierro vaquero de cuatro esquinas ó 
filos. Siglo xvi-xvii. 

En la numeración restante que deja de ponerse , se compren- 
den grebas, espaldares, espaldarones y otras piezas de armaduras. 



CUADRO XXXIII. 

1041 y 1056. Un banderín y una corneta agrimpolada. 
1046 y 1051. Flechas. 

1047. Lanza de armas con gócete de hierro. 

1048, 1043 y 1053. Un espaldar y dos hojas de espadas. 

Los demás números hasta el 1057 son volantes de ambas platas. 



CUADRO XXXIV. 

1058. Mosquete de rueda y de muralla ó á caballete, con la m. 
203. Largo del cañón 2 varas y 2 pulgadas. 

1059. Bandera sarda de infantería, según nos han dicho, y de 
ignorada procedencia. 



_ 42 — 

1060 y 1070. Borgoñotas con visera y ventalla en dos piezas. 
Siglo xvi. 

1061. Celada con cubre-nuca ó guarda-nuca, barbote ó guar- 
dapapo, ventalla y gola. Siglo xvi. 

1062 y 1063. Capacetes de la armadura núm. 2518. 

1064 y 1107. Un capacete y un morrión de los que enviaban 
los papas, acompañados de un montante, á los príncipes cristianos, 
según ya dijimos en el núm. 424. Se ignora quiénes fueron los pa- 
pas que los enviaron, ni á quiénes pertenecieron. En la cinta del 
1.° dice: memento mei domine: tiene la m. núm. 1 [*]. En la cin- 
ta bollonada del 2.° dice: pr^ecingite vos armaturam fidei; la 
m. 21. 

1065. Celada de encaje de la armadura núm. 2479. 

1066 y 1109. Medias armaduras de igual dibujo que la del 
núm. 2364. La 1.* con brazales completos y manoplas con malla 
para los dedos, celada con barbote y visera de rejilla: peto con una 
Virjen, y en el espaldar santa Clara; la 2. a tiene un morrión de 
herreruelo y brazales sin avambrazos. — Del emperador. 

1067. Capacete de cobre, con las cuatro estaciones, y esmaltes 
de plata; es de piezas fundidas, repasadas á buril y sobredoradas. 
Siglo xvn. Pertenece á la rodela indicada en el núm. 480. 

1068 y 1099. Capellinas: la 1." de la armadura núm. 2528; 
la 2. a del núm. 2507. 

1069, 1073, 1092 y 1098. Morriones: el 1.° de la armadura 
núm. 2479, y el último con yugulares ú orejeras, fondo pavonado, 
cinta con bollones, seis listas descendentes, y gr. dor.; la m. 11. 

1071 y 1102. Dos piezas a manera de bufas sin las vueltas de 
arriba, que pueden llamarse guardas de guardabrazos, porque se 
ponen sobre esta parte del arnés. 

1072 y 1091. Capacetes pavonados de la armadura núm. 1327. 
1074 y 1100. Celadas de encaje de la armadura núm. 839. 



[*] Esta marca, conforme se ve en la lám. i. a núm. i, es el blasón y armas del ilustre ape- 
llido de Castro, que tienen los condes de Lemus y otros muchos personajes ; á alguno de ellos 
podra haber pertenecido el capacete que lo lleva, ya como regalo de un papa, ya como manda- 
do construir por su poseedor. También es blasón del apellido Enriquez. 



— 45 — 

1075. Celada de encaje. Siglo xvi. 

1076. 1079, 1083, 1088, 1093 y 1095. Sobrecalvas caladas, ó 
piezas para refuerzo de la calva del yelmo: todas menos la 3. a tie- 
nen unos colgajos que sirven de cubre-nucas. 

1077. Escudo ó rodela de brocal acordonado: ombligo en punta 
rodeado de un adorno de follaje, del cual salen cuatro fajas en la 
dirección del centro á la circunferencia; todo gr. y dor., lo mismo 
que la orla ó cenefa que es de igual dibujo. Pertenece á la ar- 
madura núm. 2388. [V. dib. de S., tom. II, lám. 5.] 

1078 y 1097. Adargas con cenefas y adornos dor.: la 1.* dice 
junto á la mira: Don Juan de Zúñiga; encima de la embrazadura: 
Bernardino Gómez; banda azul; la segunda parece que tiene escrito 
don Diego Lucon. 

1080 y 1089. Celadas descubiertas, gr. y dor. Siglo xvi. 

1081 y 1090. Restos de banderas militares, encarnadas y con 
armas de España. 

1082. Gran yelmo de torneo, llamado baúl ú olla de hierro, pa- 
recido al del núm. 100 i. Primera mitad del siglo xv. [V. dib. de 
S., tom. II, lám. 25.] 

1084. Media armadura: celada descubierta con carrilleras y 
sobrevista fija. Siglo xvi. 

1085. Escudo ó rodela de la armadura núm* 2490. 

1086. Casco pavonado, chatonado, parecido enteramente al que 
usaban los coraceros ó soldados corazas en 1645, según el doctor 
Meyrick, tom. I, lám. 41. [V. dib. de S., supl. lám. 12, fig. 3.] Tie- 
ne sobrevista fija con nasal movible, yugulares ú orejeras, y cubre- 
nuca de cola de cangrejo. Es de la armadura núm. 594. Pesa 2 li- 
bras y 11 onzas. 

1087. Armadura de Carlos V, igual en el dibujo y adorno á 
otra suya que tiene el núm. 2480. En el peto y espaldar habia una 
Virjen sobrepuesta: la celada es borgoñona; no tiene avambrazos ni 
grebas por ser propio de su construcción. 

1094. Celada de encaje de la armadura núm. 2377. 

1096. Escudo ó rodela: ombligo de botón rodeado de un follaje 
de vid, del cual salen radios al brocal; todo de damasquinado de 
oro. Es de la armadura núm. 2480. 



_ 44 — 
1101 y 1104. Celadas: !a 2. a de encaje. Siglo xvi. 
1103. Yelmo con visera de pico de gorrión. Siglo xvi. 
1105 y 1106. Capacetes iguales de la armadura núm. 1384. 
1108. Celada de encaje de la armadura núm. 2376. 
1110. Lanza de armas, estriada, con fierro de Milán de cua- 



CUADRO XXXV. 

Los números 1111 á 1130 de este cuadro contienen: media ar- 
madura sin arnés de cabeza, sobrebarbotes de torneo, una sobre- 
vista, una vista de visera, ventallas, sobrecalvas, piezas de refuerzo 
para encima de las vistas, un banderín, una corneta agrimpolada 
y una lanza de armas con fierro de hoja de laurel. 



CUADRO XXXVI. 

1131. Arcabuz de chispa y de muralla ó á caballete, con la m. 
183. Largo del cañón 2 varas y 10 pulgadas. 

1132. Media armadura de Juan de Padilla [*] procedente de la 



'] Coa el advenimiento de Carlos 1 al trono creyó la nación mejorar de suerte; pero la 
circunstancia de ser estranjero, la mala administración de justicia, el peor repartimiento de los 
cargos del Estado entre los flamencos, las rapacidades estranjeras, la pésima distribución de la 
hacienda, las violencias cometidas en varios puntos, la abolición de los fueros, y otras mil causas 
que no son de referir aquí, hicieron que se levantasen varias ciudades. La primera fue Toledo. 
Juan de Padilla, primojénito del comendador de Castilla, caballero de 3o años de edad, que unia 
á un alma ardiente y á un valor invencible todas las preudas que pueden en tiempo de revuel- 
tas y de guerras civiles ensalzar á un hombre á un grado eminente de poderío, se puso á la ca- 
beza de los sublevados de Toledo. Sabido es el funesto resultado del levantamiento de las comu- 
nidades con la derrota de Villalar. Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado murieron de- 
gollados el 24 de abril de i520. — Los restos de Padilla fueron trasladados a Toledo después de 
algún tiempo, á instancias de sus muchos y nobilísimos parientes , y depositados en la capilla 
de su familia, sita en la parroquia de san Román. — Léase la gran oda á Juan de Padilla por 
Quintana. 



— 45 — 

arraería del emperador Carlos V. Tiene yelmo con gola , brazales 
completos con guantes, guanteletes ó manoplas; peto liso y plano, 
según se usaba á fines del siglo xv, con volante, del que penden 
unos quijotes cortos de muchas launas algo afestonadas. 
1138 y 1175. Gañones de brazal. 

1143 y 1180. Guardabrazos. 

1144 y 1167. Adargas con adornos oscuros: la 1. a tiene escrito 
en una parte marqués de Aguilar [*], y en otra don P." Enrique; 
la 2. a tiene escrito para el marqués de Priego [**]; mas abajo An- 
drés de León; banda roja al esterior. 

1145. Escudo ó rodela: el ombligo lo ocupa una cabeza cornu- 
da; tres óvalos con figuras alegóricas, mascarones ó sátiros en los 
intervalos, monstruos, caprichos, un lindo ramaje con diversos fru- 
tos y adornos de recovecos y foríiciados, forman el conjunto de es- 
te elegante trabajo, cuyo gusto es de escuela francesa de fines del 
siglo xvi. Fué presentado á Felipe IV por los armeros de Euqui en 
Navarra. — Pesa 7 libras. 

1148 y 1171. Cangrejos de brazal. 

1153 y 1163. Lanzas de torneo de roquetes de tres puntas 
gruesas, ó armas galantes, ó lanzas botas. 

1155 y 1165. Grandes bufas, gr. y dor. 

1157. Armadura de don Alvaro de Bazan [***], procedente de 



[*] En tiempo de Carlos V lo fué don Juan Fernandez Manrique, 3. er marques de Aguilar, 
virey de Cataluña, cuando salió a recibir á don Felipe siendo príncipe. Véase á Calvete de Estre- 
lla, por el año i548. El padre de éste, don Luis Fernandez Manrique, a.° marqués de Aguilar, 
4.° conde de Castañeda, sirvió también á Carlos V. 

En tiempo de Felipe II lo fué don Luis Fernandez Manrique, 4. marqués de Aguilar, 6.° con- 
de de Castañeda, que fué cazador mayor del rey y le acompañó á Inglaterra. 

[**] Por la antigüedad de esta adarga podrá ser del i. er marques de Priego D. Pedro Fernan- 
dez de Córdoba, insigne caballero del tiempo de los reyes Católicos, que recibió muebas beridas 
en la jornada de Sierra-Bermeja, donde murió su padre á manos de los moros el i5oi. Siguió 
distinguiéndose en cuantas ocasiones se ofrecieron, bouráudole por ello los Católicos príncipes con 
el título de marqués de su villa de Priego. 

[***] Don Alvaro de Bazan, i. er marqués de Santa Cruz, señor de las villas del Viso y de 
Valdepeñas, comendador mayor de León, del consejo del rey, su capitán jeneral del mar Océano, 
y de la jente de guerra del reino de Portugal, nació en Granada el 12 de diciembre de i526. A 
la edad de 9 años le nombró Carlos V alcaide del castillo de Jibrallar, mandando que durante 
su menor edad tuviese don Alvaro de Bazan, su padre, jeneral de las galeras, la tenencia de tal 



— 46 — 
la armería de Felipe II: celada con gola ó guardacuello, visera de 
dos piezas y escarcelas de una launa, brazales con manoplas, guan- 
tes ó guanteletes de grandes copas, medallas con bustos y otros 
adornos gr. 

1158. Coraza francesa moderna, mandada grabar y dorar por 
su poseedor don Sebastian de Borbon y Braganza. 

1159. Media armadura con celada sin visera. Siglo xvi. 
1161. Capacete igual al del núm. 326. 

1168. Escudo ó rodela: el centro lo ocupa una cabeza y otros 



destino. Embarcado desde muy joven al lado de su padre, recibió aquella educación que tau 
buenos resultados babia de dar después. En i542 le condecoró el emperador con la cruz de 
Santiago. En l547 mandó don Alvaro de Bazan, padre, una escuadra de 25 buques; se diri- 
jió á las costas de Galicia, en donde treinta naves francesas hacian desembarcos de tropas, 
robándolo y saqueándolo todo. A la sazón ejecutaban sus rapiñas en la villa de Muros; pero 
encontrándolas Bazan, las derrotó y rindió, quedando degollados mas de 3.000 franceses. Gran 
parte del bonor de esta jornada cupo al joven Alvaro, que asistió valerosamente al lado de su 
padre, no teniendo aún 18 años. En el de i554 fué nombrado capitán jeneral de una escuadra 
destinada á guardar las costas de España y protejer la navegación de las Indias, interrumpida 
por los franceses, á los cuales escarmentó. Puesto á la cabeza de Jas galeras de INápoles como 
capitau jeneral de ellas en i568, fué uno de los mejores consejeros de don Juan de Austria, c 
bizo tales servicios, que Felipe II le dio el título de marqués de Santa Cruz en l56o,. Hallóse en 
la batalla naval de Lepanto, mandando la 4. a escuadra compuesta de 3o galeras, acudiendo 
oportunamente á donde habia mas necesidad. Peleó en ella como un valiente; recibió en la ro- 
dela dos arcabuzazos, y ejecutó después otras muebas hazañas. En i582, nombrado capitán je- 
neral de la espedicion contra las Terceras, sostuvo un combate con la escuadra francesa ene- 
raiga; y rindiéndola después de una horrorosa matanza en que murieron mas de 400 franceses 
y otros quedaron heridos, cojió prisionero al jeneral de la escuadra y á muchos señores, haciendo 
entrar en la obediencia á aquellas islas. 

Notables son, en verdad, los hechos de este ilustre marino; pero lo que mas le caracteriza 
de grande hombre fué su empresa proyectada de conquistar á Inglaterra; empresa que aprobó 
Felipe II, mandando reunir en Lisboa la armada y el ejército necesario para ella. Pero mientras 
el valiente Bazan se ocupaba en hacer los preparativos, cayó enfermo de gravedad, y murió en 
Lisboa el 9 de febrero de i588. 

Las proezas y virtudes de don Alvaro de Bazan fueron cantadas por las musas españolas. Un 
escritor contemporáneo del marqués reunió sus hazañas del modo siguiente: «Rindió 8 islas, 2 
ciudades, 25 villas, 36 castillos fuertes; venció á 8 capitanes jenerales, á 2 maestres de campo 
jenerales, y á 60 señores y caballeros principales; cojió prisioneros á 4y53 soldados y marineros 
franceses, á 780 ingleses, á 645o portugueses rebeldes, á 6243 turcos, moros y moras que hizo 
esclavos; dio libertad á 1064 cautivos cristianos; apresó 4; galeras reales, 21 goletas, 27 ber- 
gantines, 99 galeones y Davíos de alto bordo, 7 caramuzales [embarcaciones turcas de tras- 
porte], 3 cárabos moriscos [embarcaciones de Levante] y una galeaza; y ganó entre todas 1814 
piezas de artillería.» 



— 47 — 
adornos: el campo todo hasta el brocal está cubierto de sarmientos 
y racimos de vid, todo cincelado. Pesa 10 libras y 4 onzas. — Es- 
cuela milanesa. — Siglo xvi. 

1181. Armadura del marqués de Mondéjar [*]; celada de enca- 
je con visera de dos piezas; coselete con escarcelas de una launa; 
guardabrazos y brazales; no tiene musleras, pero sí rodilleras y 
grebas. En el peto está san Jorje, y toda la armadura se halla cu- 
bierta de figuras, trofeos de guerra y de música, etc. grabados. 

1182. Peto de la armadura núm. 2469. 

1187. Bandera persa de ignorada procedencia. 

1188. Lanza de armas con hierro vaquero de tres esquinas. Si- 
glo xv-xvn. 

Los demás números que no se han puesto indican petos. 



CUADRO XXXVII. 

1191 y 1210, 1195 y 1205. Cornetas de seda; espadas de ca- 
zoleta. Siglo xvii. 

1192 y 1206. Barbotes de la armadura núm. 2364. 
1194 y 1204. Guardas de manoplas de justa. 
1198 y 1199. Una ventalla y un peto. 

1200. Guardapapo ó barbote. 

1201. Lanza de armas con pendoncillo ó pendón encarnado. Si- 
glo XVI. 

En los demás números que no se indican hay sobrecalvas, vis- 
tas, barbotes, etc. 



[*] Don Luis Hurtado de Mendoza, 2. marqués de Mondéjar, 3. el conde de Tendilla, se- 
ñor de Almoguér, alcaide y capitán jeneral del reino de Granada, Alhambra y provincia de An- 
dalucía, sirvió á los reyes Católicos y después á don Felipe 1, y al emperador don Carlos. Le 
hirieron de una lanzada en la toma de Túnez peleando valerosamente a presencia del empera- 
dor, de cuya herida pudo curarse para volver á nuevas campañas. Fué uno de los capitanes mas 
insignes de su época. Murió muy anciano en los tiempos de Felipe II , lleno de servicios y 
apreciado de sus reyes. 



— 48- 



CUADRO XXXVIII. 

1211. Mosquete de rueda y de muralla ó á caballete: en el ca- 
ñón dice: Mafio a Pisloia: en la llave la m. 202 y el año 1577. 

1212. Media armadura de Rey de Artieda [*]; celada de en- 
caje, alto gorjal ó gorguera, peto con falda, faldaje, panzellar, pan- 
zera ó ventrera; espaldar con guardarrenes: muchas de sus piezas 
están afestonadas. 

12Í3, 1246 y 1250. Guardas de brazal. 

1215 y 1252. Guardabrazos. 

1216, 1227, 1237 y 1253. Braciles ó brazales completos. 

1218 y 1247. Banderas iguales á la indicada en el núm. 9. 

1219 y 1248. Guarda de manopla y manopla de justa. 

1220, 1235 y 1240. Adargas: la 1. a con un papel que dice: 
Cristóbal de Medina [**]; la 3. a loan Vasquez, y banda azul. 

1221. Escudo ó rodela: campo lleno de trofeos, bichas, cabezas 
de leones y adornos; orla ó cenefa con jénios y bichas. Todo relev. 
y con damasquinados de oro. Fines del siglo xvi. 

1224 y 1244. Ballestas. 

1228. Gola de hierro dorada, con adornos relevados. 

1231. Media armadura de Juan de Aldana [***]. Gran celada 



] Andrés Rey de Artieda nació en 1 549 en Tauste de Aragón. A los 20 años se doctoró 
en leyes; pero trocó después la lejislacion por la milicia, sin olvidar por eso la ciencia. Fué 
sabio filósofo, jurisconsulto, matemático y poeta. En Barcelona dio lecciones universitarias de 
astrolojía. Los reyes Felipe 11 y 111 apreciaron los servicios que les ofreció su valor y pericia 
militar por mas de 47 años. Se halló en la batalla naval de Lepanto, donde recibió tres saeta- 
zos, y en otras acciones memorables en que fueron frecuentes los peligros y las fatigas, como el 
tránsito que hizo á nado por el rio Albis con la espada en la boca á vista del enemigo. Por su 
valor le hicieron capitán de infantería. Murió en Zaragoza en i6o5, á los 56 años. 

[**] Cristóbal de Medina, rejidor de Madrid en i633, corrió cañas en las fiestas reales he- 
chas en dicha villa y año reinando Felipe IV, en obsequio y á la entrada del príncipe de Gales. 

[***] Sc g UD un privilegio espedido en latín por el emperador Carlos V en el campamento 
cerca de Túnez el 20 de julio de i5'Í5, del cual se sacó una copia en Torlosa en i564 con 
todas las formalidades legales, y que ecsiste éntrelos documentos relativos á la Armería, consta 
'jtic Juan de Aldana, militar valeroso, hizo servicios eminentes al emperador, que se detallan 
en dicho privilejio, por los cuales le honró con la orden y dignidad de caballería. Uno de estos 



— 49 — 
crestada y descubierta con sobrevista fija, gorgnera ó gorjal eleva- 
do; peto y espaldar; brazales y grandes quijotes: muchas de las pie- 
zas están afestonadas. 

1233. Guardacorazon ó pieza que se sobrepone en el lado iz- 
quierdo del peto y guardabrazo; es de la armadura 2479. 

1234. Media armadura sin espaldar; celada de torneo de pico 
de gorrión. 

1241. Escudo del marqués de Villena. Campo dividido por seis 
listas del centro á la circunferencia, todo lleno de trofeos y alego- 
rías gr. En tres de las listas se ven escudos de armas de los mar- 
queses de Villena, rodeados del toisón, y por encima de la cimera 
un sol y un listón con la divisa ó empresa post nubila phoebus. 
Pesa 6 libras. — [Léase lo que se dice en la armadura 2479, que es 
del mismo marqués.] 

1249. Media armadura del capitán Alonso Céspedes el Bra- 



servicios fué su comportamiento en la batalla de Pavía, que Le traducido del testo, poniendo lo 
mas esencial. Dice entre otras cosas: « de tal suerte pelearon, que no sabemos por qué des- 
tino sujo cayó el rey en manos de los nuestros, quedando los demás, así capitanes como sol- 
dados, ó muertos, ó prisioneros ó heridos; en cuya acción desempeñabas tú el cargo de mayor 
coronel, animando á los italianos que servían á sueldo nuestro, con los cuales, y tú que em- 
bestiste valerosamente, cayó la dicba parte de la muralla. Con ímpetu singular entraste el pri- 
mero con la demás tropa; y acometiendo todos al primer trozo de caballería en que estaba el 
rey, disteis una carga furiosa. Peleando el rey, cayó en tus manos y en las de otros soldados, y 
tú recibiste del mismo rey su espada y puñal muy escelenle y cual correspondía á un rey, y un 
rico collar con la insignia de la orden del toisón de oro, el cual collar, habiendo casado des- 
pués á Leonor nuestra hermana con el mismo rey, procuramos que se le restituyera.» 

« In quo conflictu tu majoris coronelís officium agebas , animum sustinendum llalorum 

»ad stipendia nostra militantium; quibus comitibus, et te audaciter irrumpente, dicta pars murí 
»cecidit; et primus cum reliqua cohorte in deterrimo Ímpetu ingressum fecisti, ubi tándem omnes 
«agredientes primam aciem cataphractarum, in qua ipse rex aderat prseliura per quam horri- 
»bilé iniistis, et rege dimicante ad manus lúas, et aliorum milituro ipse sucubuit. Tuque illius 
«ensena, et pugionem per quam eximium quali regem decuerat, et torquem insignem cum or- 
»dine vellcris aurei ex ipso rege recepisti; quem torquem, qui luysonus vulgo dicitur, cum pos- 
otea Leonorem sororem eídem desponderaraus regi ipsi restituendum curavimus.» 

A haber tenido presente Sandoval, Mariana, Guicciardini, Robertson, Ruscelli y cuantos se 
han copiado unos á otros, el documento latino que citamos, hubieran sido algo mas csactos 
acerca de la rendición de Francisco 1 en Pavía. 

4 



— 50 — 
vo [*]: peto con faldaje ó panzellar, panzera 6 ventrera: espaldar 
con guardarrenes, brazales con manoplas, morrión con nasal movi- 
ble y yugulares. Todas las piezas están muy chatonadas, y afesto- 
nadas casi todas. Esta armadura, caracterizada especialmente por el 
morrión, se usó en Italia por los arcabuzeros á caballo en particu- 
lar, y en Inglaterra por los hombres de armas, en la época de 
Carlos I y de Cromwell.— Siglo xvi-xvii. 



[•J Nació Alonso de Céspedes el año i5i8, en la villa del Orcajo, en la Mancha, á 6 leguas 
de Ocaña. Entró al servicio del duque de Alba que pasaba á Ilalia; después militó en el ejército 
de Carlos V, y entre sus muchas hazañas se cuenta el arrojarse al rio Albis [el Elba] con Rey de 
Artieda y ocho compañeros mas, atravesar la corriente con las espadas en la boca, y llegando á 
la orilla opuesta donde el enemigo tenia unas barcas con las que iba á fabricar un puente, apo- 
derarse de ellas para que sirvieran á nuestro ejército, y contribuyesen á la derrota y prisión 
del Elector de Sajonia, como así sucedió , el 24 de abril de 1047. Las fuerzas de Céspedes 
eran prodijiosas. Delante de Felipe II hizo parar la primer rueda de una aceña del rio Tajo; el 
príncipe don Carlos le propuso si esperaria un tigre, y dijo que sí, matando á la fiera de una 
cuchillada; de otra quitó á un toro la cabeza; sacó de quicio una de las puertas de la ciudad de 
Toledo una noche que no se las querian abrir; detuvo á un carro y dos muías que se despeñaban; 
y por último, estando en una iglesia en que entraba mucha jente, y no pudiendo una dama acer- 
carse á tomar agua bendita, arrancó la pila de la pared y se la presentó con gran cortesía, co- 
locándola después en su lugar. Estas y otras cosas están en el Compendio de las mas señaladas 
hazañas que obró el capitán Alonso de Céspedes, Alcides castellano, etc., por Rodrigo Mén- 
dez Silva, coronista jeneral de estos reinos, etc., Madrid 1647, donde se cuenta que murió el 25 
de julio de 1569 a los 5i años de edad, en la guerra de las Alpujarras contra los moriscos. 
Diego de Mendoza, eD la Guerra de Granada, lib. III, §. 7, dice: «Tal fué la muerte de Cés- 
pedes, que habia tenido la jente a su costa, cuyas fuerzas fueron escesivas y nombradas por 
toda España; acompañólas hasta el fin con ánimo, estatura, voz y armas descomunales.» Pérez de 
Hita en la part. II, cap. 14, de las Guerras civiles de Granada, dice también sobre este cau- 
dillo: «Céspedes vendió bien cara á los moros su vida, peleando antes como varón tortísimo, por- 
que se hallaron mas de 100 moros partidos por su mano desde los hombros hasta la cintura por 
la fuerza de su poderoso brazo, manejando una espada valenciana que era la mejor del inunde, 
ancha de tres dedos, y tan fornida que pesaba 14 libras. Doy fe de que la vi en Vera, la tuve 
en mi mano, y presencié el acto de pesarla.» 

Esta famosa espada se conservó hipotecada al mayorazgo de los Céspedes, que por parte de 
hembra habia pasado á los Maldonados de Ciudad-Real, hasta el 27 de marzo de 1809, en que 
habiéndose apoderado los franceses de dicha ciudad, después de un combate con las tropas espa- 
ñolas, huyeron casi todos sus habitantes; y temiendo un saqueo la persona que quedo en la tasa 
de don Alvaro Maldonado, entonces poseedor del mayorazgo, temerosa de que le asesiuaseñ los 
franceses si le encontraban algún arma, la arrojó por encima de unos tejados , y fué á caer al 
corral de un albañil, quien reconociendo su buen temple y anchura la hizo pedazos, formando 
llanas y palustres para su oficio. Hay quien vio algunos pedazos de la empuñadura, cuyo pomo, 
mayor que un huevo de gallina, pesaba 14 onzas. ¡Triste fin de una espada que habia si. lo el 
terror de los enemigos de España ! 



— 51 — 

1255. Lanza de justa; pesa 14 libras; largo 6 varas. 
En los números que no se apuntan hay varias piezas de arma- 
duras. 



CUADRO XXXIX. 

Los números 1256 á 1275 de este cuadro contienen: banderi- 
nes, lanza de armas, estriada y con fierro de hoja de laurel; peto, 
sobrebarbotes, barbotes ó guardapapos, viseras, ventallas y otras 
piezas de armaduras. 



CUADRO XL. 

1276. Arcabuz á caballete 6 mosquete de muralla de rastrillo ó 
chispa, con la m. 192. Pesa 2 arrobas y 20 libras: largo del cañón 
2 varas, 1 pié y 8 pulgadas : calibre 1 pulgada y 2 líneas. 

1277, 1293, 1360 y 1383. Arandelas con las armas de España. 
Son de la armadura núm. 2450. 

1280, 1299, 1310, 1317, 1319, 1325, 1342, 1344, 1354, 1366 
y 1380. Arandelas de dibujos diferentes. 

1281, 1309, 1329, 1353 y 1379. Braguetas: la 3. a es muy 
notable por su elegante trabajo. 

1283 y 1377-1305 y 1349—1323 y 1336. Tres juegos de ca- 
bestrillos ó sean piezas destinadas á mantener suspendido y en flec- 
sion un brazo herido ó contuso. Piezas semejantes á estas no las 
hemos visto en parte alguna, ni de ellas habla ningún autor de los 
consultados. El l. er juego es de la armadura núm. 2470; el 2.° de 
la del núm. 2398; y el 3.° de la del núm. 2528. 

1284, 1285, 1301, 1303, 1347, 1363, 1375 y 1376. Guarda- 
brazos. 

1286, 1320 y 1345. Una manopla y dos guardas de id. 

1290, 1292, 1304, 1315, 1324, 1330, 1337, 1340, 1348, 1359 
y 1370. Guarda-acsilas ó sobaqueras. 



— 52 — 

1291. Media armadura pavonada del conde de Altamira [*]: 
celada de encaje, escarcelas de una launa; listas dor. y ondulantes 
con trofeos de guerra y de música en sus intervalos. 

1296 y 13G8. Grandes bufas. 

1302, 1332 y 1364. Viseras. 

1306, 1318, 1333 y 1343. Guardas de brazal. 

1307 y 1351 . Guardas de codal. 

1312, 1356 y 1328. Arandelas: las dos primeras con escudos 
de armas de España son de la armadura núm. 2410: la última tie- 
ne la inscripción Principe de Parma [**]. 

1313. Escudo ó rodela: en el centro una estrella y botón do- 
rados; dibujo igual al de la armadura núm. 2518. [V. dib. de S., 
tom. I, lám. 40.] 

1314 y 1358. Adargas: la 1." con banda azul; la 2. a tiene junto 
á la mira: Bern." Gómez; esterior con banda blanca en fondo negro. 

1321 y 1346. Picas. 

1322 y 1335. Musteras con rodilleras. 

1327. Media armadura enviada con otras tres mas desde Flan- 
des el año de 1624 por Isabel Clara Eujenia á Felipe IV [***]. Cela- 



I*] Don Rodrigo de Moscoso y Osorio, 3. er conde de Altamira, sucedió en este título á su 
madre doña Urraca de Moscoso, coudesa propietaria que casó con don Pedro Alvarez Osorio, 
hijo del conde de Trastamara, de cuyo matrimonio nació D. Rodrigo. Este fué un valeroso caba- 
llero; se halló en la conquista de Oran que realizó el cardenal Cisncros, como se lee en la cró- 
nica que escribió Robles de este prelado, cap. 22, y en la historia de Carlos V por Sandoval. 
Casó con doña Teresa de Andrada, hermana del conde don Fernando de Andrada, y falleció en 
la ciudad de Bujía en la guerra del África por enero de ioco. 

f**l El dibujo y las letras grabadas de esta arandela están manifestando que debió ser de 
la secunda mitad del siglo xvi, y en este caso perteneció á Alejandro Farnesio, duque de Par- 
ma v jeneral muy distinguido de su época. Se señaló en la batalla naval de Lepanio bajo don 
Juan de Austria en 1571: estuvo encargado por Felipe II del gobierno de los Paises-Bajos á la 
muerte de don Juan, y consiguió muchas victorias sobre Mauricio de Nassau. En i5()o fué a 
socorrer a París sitiado por Enrique IV; obligó á este príncipe ;i levantar el sitio, y eutró en 
la ciudad como libertador. Dos años mas tarde marchó al socorro de Rúan, igualmente sitiado 
por Eoriquc IV, y le obligó á retirarse por segunda vez. Pero fué herido mortalmente delante 
de Caudebcc, llevando al sepulcro el aprecio del mismo Enrique su adversario mas temible. Ale- 
jandro, ocupado siempre en la guerra, no había entrado nunca en los estados de que era duque. 

[***] Isabel Clara Eujenia fué bija de Felipe II y mujer de Alberto VI, archiduque de Aus- 
tria, gobernador y capitán jeneral de los Paises-Bajos. El rey de España renunció en su hija el 
condado de Flandes con la Borgoña y el Charoláis; pero muerto su esposo, y no pudiendo lia- 



- 55 — 

da con gola, babera, sobrevista movible y ventalla ascendente con 
dos monogramas de Isabel, como se ve en la lám. I, núm. 3. En- 
tre la ventalla y la sobrevista queda un espacio para ver; tiene 
la m. 7; peto con faldaje y espaldar con guardarrenes; guardabra- 
zos para mangas de malla; en toda la armadura hay listas dor. 

1331. Bajo este número se comprenden: peto volante con un so- 
brebarbote unido y de pico de gorrión: tiene una ventanilla que 
servia de ventalla: brazales diferentes y musleras con rodilleras y 
grebas. 

1334. Sobrebarbote ó barbote volante. 



ccr frente á los disturbios de sus dominios, fatigada además del desasosiego en que había vi- 
vido durante los ro años de su viudedad, y siu recursos para sostener su mando, resolvió 
ceder el señorío de aquellos estados á Felipe IV, y este la dejó por gobernadora, año de i632. 
La presencia de la cifra de Isabel en la ventalla de esta armadura ha sido causa de que 
-vulgarmente se le baya atribuido a Isabel la Católica; pero además de que no nos acordamos 
baber leido ni en la Crónica de Antonio de Nebrija , cronista de los reyes Católicos, ni en la 
Historia de estos reyes, escrita por el bachiller A. Bernaldcz, cura de los Palacios, ni en las 
Guerras civiles de Granada por Pérez de Hita, ni menos en la Historia de Granada por La- 
fuente Alcántara, ni en otros, que Isabel de Castilla llevase armadura, es opinión recibida y 
constante entre los que se han dedicado á este ramo de la ciencia arqueolójica , que nunca la 
llevaron las mujeres. Mejrick , tantas veces citado por nosotros, en el prefacio de su grande 
obra dice sobre este punto: Uno de los absurdos mas notables, entre otros, es la armadura 
para mujeres [*] . En los bajo-relieves de la sillería del coro de la catedral de Toledo se ve á 
la reina Isabel en la conquista de varios pueblos de Andalucía, montada á mujeriegas con el 
traje de su secso. Sobre todo, el peso de las armaduras indicadas con los núms. 1827, i384, 
2322 y 25l8 que basta aquí se han estado llamando de la reina Católica, basta por sí solo 
para desechar suposición semejante, si no constase en los antiguos inventarios de una manera 
certísima que fueron enviadas desde Flandcs en 1624 por Isabel Clara Eujcnia. Estas armaduras 
eran de su esposo el archiduque, quien por una galantería llevaría en la ventalla la cifra de Isa- 
bel. Y no se diga que las pudo usar la gobernadora de los Paises-Bajos, porque no hemos hallado 
historia que la cite con arneses de guerra; y porque en caso de haberlos llevado, en ninguna 
ocasión mejor que en su grande entrada en Béljica en 1399. Pero consta que en aquella entrada 
llevaba otro traje, según se ve en la lám. 111 del tom. II del Vade-mecum du peintre, ya 
citado en otros puntos de esta obra. 

[*] Among other absurdities, armour for women is one of the most striking. That tlie /adía 
nf forme r times allowed tlieir chivalrous feelings so Jar lo mise their enthusiasm as in some 
instances to induce tliem to imítate the martial j'eats of the other sex is truc; but the principal 
lieroine we know of as wearing armour in the Jield, so Jar /rom findihg anj Jemale suit, 
\\<as compelled to adopt one formed for a man. This was so contra rj to the prac tice and fee- 
lings of the day, that it conslituted one of t/ie charges preferred against Joan at licr trial. 
Yet two pretended jemale suits are shewn at ff'arlburg, and they are. exhibited almost withoul 
number in Switzertand; the narrow ■uaists of the commencement of the sixteenth centurjr scc- 
ming to warrant such sdlj assertions. 



— 54 — 

1357. Escudo ó rodela: campo cubierto de cuadrados concén- 
tricos en listas gr. dor. y blancas: el ombligo es un botón estriado 
sobre unas hojas. Es de la media armadura del siguiente núm. 1384, 
y no de Fernando el Católico, como equivocadamente ha dicho Ju- 
binal. [V. dib. de S., tom. I, lám. 15.] 

1384. Media armadura muy elegante de la misma procedencia 
que la indicada en el núm. 1327. Tiene celada descubierta, guarda- 
brazos para usar mangas de malla, peto con faldaje y espaldar con 
guardarrenes. Está toda gr. con ramaje, follaje y otros adornos. 
[V. dib. de S., tom. II, lám. 39, fig. 2.] 

1385. Bandera de valones. [V. lo dicho en el núm. 196.] 

1386. Bordón ó lanza de torneo ó justa con roquete de tres 
puntas gruesas en el borne. Pesa 1 arroba y 6 libras: largo 5 varas 
y 21 pulgadas. 

Los demás números que dejan de ponerse, contienen finales de 
quijotes y varias piezas de armaduras, semejantes á las ya descritas 
en otros cuadros. 

CUADRO XLI. 

Los números 1387 á 1412 de este cuadro contienen: una lanza 
de armas y dos picas: un juego de cabestrillos como los indicados 
en el cuadro anterior en el núm. 1283, pertenecientes á la arma- 
dura núm. 2342; carrilleras, espinilleras ó esquinelas, y varias pie- 
zas de armaduras. 



CUADRO XLII. 

Los números 1413 á 1435 de este cuadro contienen : una lan- 
za de armas, 66 frascos de pólvora y 41 polvorines ó cebadores 
[V. dib. de S., lám. 10, fig. 4; y Meyr., vol. II, lám. 123], usa- 
dos por varias tropas antes de la invención del cartucho [V. Glos. 
la palabra frasco]; fusiles de los pajes de Carlos IY y Fernando VII; 
un mosquete de rueda, y algunas piezas sueltas de armaduras. 



5o 



CUADRO XLIII. 

Lo mas notable que contienen los números 1436 á 1466 de este 
cuadro es lo siguiente: 

1438, 1439 y 1463. Tres bohordos para lanzar á tablado. 

1440, 1445, 1458 y 1460. Grandes pistoletes. 

1446 y 1453. Monangones. 

1449 y 1462. Una lanza de armas, estriada, y una media pica. 

1466. Mosquete de rueda de 19 libras de peso, 1 vara y 7 pul- 
gadas de largo, y 11 líneas de calibre. Esta es la clase de mosquete 
usada por los soldados llamados mosqueteros. 

Los demás números indican varias piezas de armaduras. 



CUADRO XLIV. 

Los números 1467 á 1497 de este cuadro contienen: banderi- 
nes, el uno con san Cristóbal [*], y el otro con san Juan Evanje- 
lista; fusiles pequeños, cangrejos de brazal, bolsas para bodoques, 
bordonasa de torneos, y varias piezas de armaduras, de bardas y de 
chapas de sillas bridonas. 



| La antigua costumbre de poner la imájen de san Cristóbal en las iglesias y en otros pa- 
rajes públicos, y por la misma razón en las banderas y en las espadas, proviene sin duda de una 
tradición remota de los cristianos, que en todo dia que viesen dieba imájen no les sucedería mal 
ninguno, ó no moririan de mala muerte. Al liablar los Bolaudistas de este santo , insertan mu- 
chos de los versos que se ponían á su imájen, alusivos á esa tradición. Copiaremos algunos : 

Christophoñ sancti speciem quicumque íuetur, 
Ista nempe die non morte mala morietur. 

Christophore sánete, virtutes sunt tibi tanta:, 
Qui te mané videt, nocturno tempore videt. 

Así no es estraño que, en razón á esta creencia, se eucuentre san Cristóbal en la presente 
bnndera, procedente de la batalla naval de Lepante 



— 56 — 

QUE COMPRENDE LOS OBJETOS ENCERRADOS EN SIETE ARMARIOS. 



ARMARIO A. 

Los objetos contenidos en este armario tienen casi en su totali- 
dad dos procedencias; y para mayor brevedad y evitar repeticio- 
nes, los dividiremos de este modo: 

Objetos cojidos en el palacio de Mustafá, bey de Oran [*]. 

1498 y 1499. Un cinto de cuero con recamos de lo mismo, y 
un cuerno grande para pólvora. 

1504 y 1510. Un collar de esclavo y una cofia de hierro. 

1508, 1513 y 1535. Elegantes bolsas árabes de piel, bordadas 
de sirgo de colores, y con la misma inscripción que tiene la adarga 
indicada en el núm. 532. 

1509 y 1517. Alquiceles blancos. 

1511. Un turbante de raso amarillo y terciopelo que fué mo- 
rado, guarnecido de gasa blanca. 



[*] Los moros se liabiau apoderado de Oran en 1708. Un renegado español, llamado Bi- 
¡rotUlos, que se había puesto a' la cabeza, obligó á rendirse al marqués de Valdecafias, que era 
el gobernador de la plaza. Por esta acción , Bigotillos, simple albañil de profesión, escapado al 
África á consecuencia de un asunto con la Inquisición, fué electo bey de Oran. En 1732, que- 
riendo Felipe V recuperar dicha plaza, envió una escuadra de mas de 600 naves con un ejér- 
cito al mando del conde de Montemár. A la llegada de las tropas, los habitantes abandonaron 
la población como también el palacio del bey, en donde hallaron gran parte de los muebles que 
su precipitada fuga no le permitió llevar. El renegado se habia puesto por nombre Mustafá, y 
eguo otros Hacen ; y tenia en aquella época 80 años de edad. [Véanse los Comentarios del 
marqués de san Felipe, y la España bajo los reyes de la casa de Borlón por Tf. Coxe.~\ 



— 57 — 

1518. Pequeño atabal de arzón, moruno. 

1519. Bolsa de terciopelo carmesí, bordada de plata de atauri- 
que de realce, que contiene un libro en carácter árabe africano y 
dorado, de oraciones y devotas salutaciones dirijidasá Alá en obse- 
quio de Mahoma. Todas las hojas de este libro curiosísimo tienen una 
cenefa ú orla de ataurique ó de lazería, ó bien de uno y otro, alter- 
nando con variedad. La encuademación tiene también atauriques. 
Este libro está escrito en la Mecca ó Medina, según los planos que 
contiene de ambas mezquitas. Al fin del libro se halla esta fecha: 
Se acabó el dia antes de la festividad del nacimiento de Mohamed en 
el año felicísimo de 1132. [Este año de la Hejira corresponde al 1720 
de Cristo.] 

El testo de la portada de este libro es el siguiente: 

,jóJ) (j^oi iX+s^sc ^.ic j>y«J!^ 'i)!xi))j *£¿^3! ^^.=^.31 ¿303 ^j 
jj& iXszij V- ¿3 v^3\ <L>Ls^o3^ ¿X.S&3 ^_Acj ejLijVÍ &jUc ^-^ <u LioJül 

uJj \jft \->j ^ ^¿33 °-?s?. u~<¿ ^W^ *&) er^ k^J * U^á^. vJ;U35 
^¿53 ^J^o iy*>5) j-f¿ \j>)]^^ <¿j\j¿j OV^.^w33 J-jVj *_*L3o ó ^t^* M j 
<OJ3 ^Ic (J^jjs^^o ,j >¿C33 &5j.**j ^ <u^a>^ <OJ5 gUs^a» \¿üJ> v- »L^¿\^33 
^¿ JJ"^Xc <úL¿ ^rjLJJ ^a» <úá«*3 UXr^j w 3 J^.^33 ¿JJ^ * i^— j 

«En el nombre de Dios clemente y misericordioso: la bendición de Dios y la paz sea á Ma- 
homa su Profeta, por quien nos ha libertado de la esclavitud de la idolatría, y á sus parientes 
y venerables compañeros. El intento propuesto en este libro es de promover las frecuentes ben- 
diciones y salutaciones del Profeta, haciéndose mención de las ventajas que resultan de ellas, y 
también para comodidad del lector; pues esto es de suma precisión á quien desea acercarse al 
Señor de los Señores. He intitulado este libro: Los presnjios de las Jelizidades y esplendores 
de las luzes provenientes de los repetidos obsequios al escojido Profeta. Con esto, deseoso de 
agradar á Dios, manifiesto mi fino afecto á su augusto enviado Mahoma. En fin, ruego á Dios que 
nos haga verdaderos secuazes de sus leyes, siendo él Todopoderoso.» 

[Esta versión es la que tenia el catálogo anterior.] 

1520. Elegante frasco para pólvora cubierto de terciopelo y la- 
bores de plata, algo parecido al que trae Meyrick en el tomo II de 
su obra, lám. 124, fig. 7. [V. dib. de S., supl., lám. 10, fig. 1.] 



— 58 — 

1522, 1530 y 1542. Cinco acicates. [V. dib. de S., sup]., lámi- 
na 14, figs. 3, 4, 7 y 11.] 

1524. Una canana con su esquero, bordada de sedas. 

1529. Argolla de hierro cubierta interiormente de púas, la cual 
la aplicaban los moros al cuello de los cautivos y ocasionaba la 
muerte. 

1546. Estribos turcos. 

1547 y 1548. Tres barriles pequeños para pólvora; el 1.° muy 
lindo. [V. dib. de S. supl., lám. 36, fig. 4.] 

1550. Dos frascos de pólvora. [V. dib. de S., supl., lám. 10, 
fig. 2.] 

1526. Un carcaj de forma ecságona con tapa ; chapeado de 
marfil con hermosos calados. [V. dib. de S., supl., lám. 7, fig. 4.] 

Objetos cojidos á Alí Bajá, que murió mandando la capitana de la 
armada turca en la batalla naval de Lepanto [*]. 

1501. Escarpines de tafilete amarillo. 

1503. Una túnica de glasé de plata, muy rota. 

1505, 1506, 1540 y 1541. Colas de caballo ó insignias turcas. 

1512. Ceñidor de zarzahán, morisco, con flocadura negra. 

1532. Moharra grande, hueca y dorada. 

1533. Casco de acero en forma de turbante. 

1534. Caftán de brocado de plata y oro. 

1539. Dos pomos dorados que van encima de las insignias tur- 
cas. [V. Glos. las palabras cola de caballo.] 
1552. Borceguíes de tafilete amarillo. 



] La batalla naval de Lepanto se verificó en el golfo del mismo nombre el 5 de octubre 
de 1571 , y es acaso la mas asombrosa que han visto los siglos. De un lado Doria, Barba- 
rigo, Colonna, el duque de Urbino , Alejandro Farnesio , Requesens , Santa Cruz con toda la 
nobleza de España, Italia y Alemania á las órdenes de don Juan de Austria, jefe de la es- 
pedicion, que apenas contaba 25 años; del lado opuesto los almirantes del emperador Selim, 
Alí, Pestan, los subalternos Ucchalí, Masan, Siroco, Mehemet y los primeros pacbaes del im- 
perio con la flor del ejército turco. 

La batalla se ganó por los cristianos; la sangrienta cabeza de Alí fué colgada de las ga- 
bias; murieron 35.O0O turcos; cayeron prisioneros 10.000; recobraron la libertad i5. 000 cris- 
tianos encadenados en sus galeras, y por entrambas partes se ejecutaron prodijios de valor. 



— 59 — 
Objetos de distinta procedencia. 



1502, 1507, 1514, 1515, 1521, 1523, 1531, 1536, 1537, 1538, 
1544 y 1545. Aljabas moriscas con mosaicos y varios dibujos. 
[V. dib. de S., supl., lám. 7, figs. 1 y 2.] 

1516, 1527 y 1528. Dos bolsas de seda; la 1. a para viras, la 
2. a para flechas; el tercer número indica una funda de ballesta; to- 
das de cuero, forradas de seda y bordadas de lo mismo. 

1525. Pendón con las armas del emperador Carlos V; es el que 
llevó á la jornada de Túnez. 

1543. Chapines ó zapatos chinos, labrados de cerda al esterior; 
tienen dos suelas, una de fieltro y otra de cuero. Sobre la proce- 
dencia de estos zapatos véase lo que se dice en el núm. 2396. 
[V. dib. de S., tom. II, lám. 13.] 

1549 y 1551. Dos carcajes de hojalata con flechas figuradas 
que parecen de algunos cupidos. [V. dib. de S., supl., lám. 7, fig. 3.] 
Por sus adornos dorados son relativos á las armaduras chinas seña- 
ladas con los núms. 2496 y 2459. 

Hay además un modelo de obús y algún otro objeto de poca 
importancia; y encima del armario un peto y espaldar de niño, y 
un peto grande. 



ARMARIO £. 



1553. Bolsa grande de cuero. 

1554. En este número están comprendidos tres objetos: un 
Otatl ú Otatel [*] , que es un bastón de mando de cacique, adornado 
de plumas, un carcaj lleno de flechas, y una tápara ó calabaza con 



[*] Caña maciza de 2 brazas de largo, usada como insignia de mando entre los indios de 
la América. [Ambrosio de Morales, Crónica jeneral de España.] 



— 60 — 
curare [*] para envenenarlas. Todos estos objetos pertenecieron al 
gran cacique Guarimacoa, que vivia en tiempo de la conquista de 
América en las orillas del Orinoco, y que tanto dio que hacer á 
nuestros soldados. En nuestro viaje á la república de Venezuela 
en 1846, nos hizo donación de ellos un descendiente de aquel caci- 
que que moraba en Angostura. 

1555, 1556 y 1605. Una maza y dos hachas malabares; todas 
de madera. 

1557. Gorro de un cacique indio: es de lona; está todo lleno de 
rodajas de nácar, y tiene dos sartas de cuentas. Su procedencia está 
indicada en el núm. 8 con otros objetos. 

1558 y 1560. Espadas indias de madera y pintadas; han tenido 
filo de pedernal, y son de la misma procedencia que la armadura 
núm. 2396. 

1559. Pequeño remo de un cayuco americano. Acaso sería ob- 
jeto de lujo de algún cacique. 

1561. Elegante hacha de armas. Siglo xv-xvi. 

1562. Gran manopla de abordaje, ó tridente morisco [V. dib. 
de S., tom. I, lám. 39.] Creo que este arma, tan atroz como estra- 
vagante, sea mas bien una manopla de abordaje que una especie de 



[*] Este es aquel famoso veneno de que tanto lian hablado los historiadores de América. En 
su color v consistencia es parecido al arrope espeso; obra coagulando la sangre. Lo produce el 
jugo del bejuco mavacure, que se encuentra en la Guayana, mezclado con el jugo del palo ki- 
ragüero, filtrados en agua fria, y reconcentrados por la evaporación. Se ha dicho que la sal y 
el jugo de la caña dulce bebidos inmediatamente ó puestos sobre la herida son un contraveneno 
del curare; pero Boussingault y Roulin han demostrado la inesactitud de este aserto. El jesuita 
Gumilla en su Orinoco ilustrado [l745, tom. II, páj. i55] , tratando de la confección de este 
veneno, dice que buscan para ello una vieja, porque el vapor es mortal ; pero este es un ver- 
dadero cuento de viejas , pues Humboldt lo ha visto hacer, v afirma que la evaporación no es 
peligrosa, y que solo daña cuando entra en contacto con la sangre. Una pava de monte he- 
rida en el muslo muere a los dos ó tres minutos, á los seis ó siete un mono; se necesitan 
diez ó doce para que muera un cerdo; y á los quince espira una persona. Pasados muchos años 
pierde su fuerza el curare. 

Un veneno no tan violento como este se usaba antiguamente en España, llamado yerba de 
ballestero , que se hacia de las raices de la yerba vedegambre ó eléboro; y tenia dicha deno- 
minación, por usarle los ballesteros para untar las puntas de las saetas, á fin de envenenar las 
heridas y matar los animales. [V. Espinar, Ballestería y montería, Madrid, 1644, y en el 
Glosario las palabras Yerba de ballestero.] 



— 61 — 

daga para la mano izquierda, y mas por lo embarazosa que sería 
si se iba á caballo. Parece del siglo xiv al xv. 

1563 y 15G8. Dos krytes malayos de hojas rectas y puños de 
madera dorada, de igual procedencia que la armadura núm. 2396, 
[V. dib. de S. supl. lám. 35, figs. 4 y 5.] 

1566, 1570 7 1572. Dos puñales y un misericordia: el 1.°, que 
tiene la m. 151, fué de Carlos V; el 2.°, que es buido ó estilete 
florentino, fué de don Juan de Austria, y el misericordia de Diego 
García de Paredes. 

1565, 1567, 1569, 1571, 1590, 1592, 1593, 1595, 1596 y 1597. 
Puñales ó bronchas con vainas y sin ellas. 

1573 á 1576. Cuatro sables moriscos de Bigotillos, bey de 
Oran. El 1.° con puño de madera del aire y un casquillo de plata 
burilada; guarda, gavilán y patillas con pitones, todo con adornos 
de oro damasquinado: el 2.° tiene puño de asta con chapas de pla- 
ta cincelada; guarda con gavilán y patillas de hierro; el 3.° y el 4.° 
puños cubiertos de concha, nácar y chapas de plata cincelada; 
guarda, gavilán y patillas de metal labrado. Sobre la procedencia 
de estos sables véase lo dicho en el núm. 1498. 

1577. Sable persa con inscripciones nieladas de oro en la mis- 
ma lengua y difíciles de leer; puño de marfil con embutidos de 
plata de lo que es el arriaz. 

1578. Sable persa con solo el arriaz; lomo de medio filo; en 
los lados de la hoja tiene la lectura árabe y persa siguiente nielada 
de oro: 

vd£3 v¿¿^3 L.^A> líS¿¿S V^J U¿SJC¿ LjJ ¿.*.^»j.)} (j.^.^.^.jí dJJJ ,<w*J 

«En el nombre de Alá clemente y misericordioso. Por cierto que te abrimos un camino ma- 
nifiesto para que [siguiéndole] te perdone Alá tus culpas pasadas y venideras, te conceda plena- 
mente su gracia, v te dirija por el camino recto [de la salvación].» [Coran, Sura XLVIIT, vers. 
i, 2 y 3.] 



— 62 — 

a^A^Lc trj^*^-^ yj.~yj.i2 jjh^c óJ¿Cj^C (^L^J .¿jj}^ 

wU-c j^^ u" ..' *j-ka ^.j^J^ ejL**^.! d.X^=.X¿s¿ dJ^.ik.ss jjÚ^iAjÍ » jj 

<>Si yo fuere valiente, lo seré con vuestro ausilio, ó Señor ; y espero que rae lo concederéis 
como el sol alumbra al universo, y que me concederéis también la gracia de dirijirrae bien en 
todas mis empresas , siendo vos, ó Señor, poderoso para baccr de una gota de agua un mar 
inmenso.» [Testo del doctor Abdulkadir Sebasteno, en idioma yersianoj] Esta versión es la que 
tenia el catálogo anterior. 

■£ j> Jj¿¿¿j™=». j^C ó)j/C i_joL=a. v^3 

«Tu mas humilde siervo y dispuesto á tu voluntad, el fabricante Ornar Joskadam.» 

L-sJ^sí <ÜJi ^jkJ <J t^X-i. lXj yjJ.Xti CJSjj £¿¿3^ &X5) j¿a* La» íiJ 

«Y cuando venga el ausilio de Dios y la victoria, y veas á las jentes abrazar en turbas la 
i'clijion de Alá, alaba á tu Señor glorificándole, y pídele perdón [de tus culpas], pues él cier- 
tamente es condonador.» [Coran, sura CX, vers. i, 2 y 3.] 

En el lomo de este sable se encuentra repetida siete veces la 
palabra zj^y Que es cabalística, y sobre cuya significación se po- 
drían escribir algunas líneas. 

1579. Sable: el puño y el arriaz están adornados de plumas 
grabadas y doradas, y terminan en cabezas de águilas. En un lado 
del arriaz hay un escudo con las armas del cardenal de Mont'alto, 
después Sixto V; en el otro tiene otro escudo que nos es descono- 
cido; en la contera un águila. La procedencia de este sable no 
consta. El un escudo con respecto al otro no tiene para nosotros fá- 
cil esplicacion, y desechamos la opinión que sobre dicho sable trae 
Jubinal. [V. dib. de S., tom. I, lám. y páj. 33.] 

1580 y 1604. Un tajan ó gumía y un meje. El 1." tiene el pu- 
ño con cachas de palo santo, y hoja damasquina con adornos dora- 
dos; el 2.°, á que llaman también Flissa de los kahjlas, es mas lar- 
go y de punta aguda; está nielado de latón, y tiene vaina de made- 
ra labrada. Este meje 6 flissa, que tiene el núm. 1604, está hecho 
en las montañas de Flissa ó Feniza, en el antiguo reino de Arjél, 



— 65 — 

y fue regalado en 1827 por el cónsul jeneral, que lo era de aquel 
reino, don Pedro Ortiz de Zugasti. 

1581. Yatagán con puño y vaina de plata cincelada. Fué de 
Mustafá, bey de Oran, llamado Bigotillos. [V. lo dicho en la nota 
al núra. 1498.] 

1582. Adarga granadina vacarí, toda llena de bordados de seda 
elegantemente hechos. Entre ellos se halla repetida varias veces la 
inscripción árabe siguiente, que los reyes de Granada grababan en 
sus armas y escudos, y que se ve en las paredes de la Alhambra. 

&XJI bfl »JJ1 )} 

«No hay mas Dios que Alá.» 

1583. Escarcela ó bolsa de cuero. 

1584 y 1564. Doce arcos indios y flechas , algunas con en- 
gorras. 

1585. Arma rara y desconocida. Por su forma y complicación 
parece morisca, y de un uso difícil de comprender, como no sea de 
abordaje. Consiste en una especie de broquel ó escudo manual con 
una gran gumía en el centro, y una especie de gabesina ó lanza 
corta que sirve de sostén y empuñadura. Parece hecha en el si- 
glo xv. [V. dib. de S., tom. I. páj. y lám. 32.] 

1586. Media lanza india; tiene por hierro un pedernal engarza- 
do en plata. 

1587. Hacha de armas de cuchilla elegantemente calada y la- 
brada: tiene una especie de esfinje y otras figuras; asta de madera 
igualmente labrada; todo de gusto bizantino. Jubinal ha dicho que 
este hacha es morisca, y basta la presencia de las figuras en ella 
para negarlo; pues es sabido que el Corán prohibe en uno de sus 
suras, representarlas en toda clase de cosas que sean de uso de los 
sectarios de la creencia moslemítica. [V. dib. de S., tom. II, pa- 
jina y lám. 23.] 

1588. Coljiác ó brazalete turco de AIí Bajá, almirante de la es- 
cuadra turca en la batalla naval de Lepanto. Toda la pieza hasta 
la parte que cubre la muñeca es de acero damasquino, formada de 
dos piezas, y unidas por un cordón. Tiene niel de oro y una lectu- 



— 64 — 
ra árabe. La parte que cubre la mano es de terciopelo carmesí bor- 
dado de plata. [V. dib. de S., tom. I, lám. 25.] El testo árabe de 
esta pieza es el siguiente : 

En el círculo de la muñeca y en letras del tamaño regular: 

«En el nombre de Alá clemente y misericordioso: ó Dios mió, tú eres mi amparo y mi au- 
silio; tú eres mi fortaleza y mi vigor.» 

En letras mas grandes : 

•¥• (¿)L:Sva..w Lj i¿)Lj<3 ta (¿jLL/o Lj ^L¿.=> Lj 

«¡O misericordioso por escelencia! ¡ ó bienhechor ! ¡ ó retribuidor justo de lo bueno y de lo 
malo! ¡Dios santísimo!» 

A lo largo del coljiac comenzando por un costado: 

V! aiX^c ¿ÜU&3 ?¿ ^.a» ijojVÍ 3 La»^ üj^^wJl ^ La» ¿J xjj y^ ¿¿~» 
■£ »£¿A»=». La>^ »gJ>>^ ^-J La» J.SÍJ SJ JLi 

«En el nombre de Alá clemente y misericordioso: Dios, no hay Dios sioo él, él vivo, él eterno, 
á quien no alcanzan ni el sorpor, ni el sueño; suyo es cuanto hay en los cielos y lo que hay 
en la tierra. ¿Quién podrá interceder con él, á no ser con su beneplácito? Él sabe lo pasado y 
lo futuro.» [Coran, Sura II, vers. 256.] 

En unas especies de óvalos: 

»Y ellos no alcanzan de su ciencia sino en cuanto él lo quiere y consiente; su trono se es- 
tiende sobre cielos y tierra, y sin embargo su custodia no le causa cuidado alguno, pues es 
grande y poderoso.» [Continuación del Sura II.] 



— 6o — 
Por el lado opuesto y en el mismo orden que se ha dicho, se 
lee lo siguiente: 

UoLswJ ^-^.-^ ^-i¿_¿-2^_.> ^j-L-SáSL*.) ,-$-JJl J AL-SI v-5Cjj 

¡z.¿^j J._=J <¿57jl.LX.~j a^á J.¿= ^ Jxl ¿^Jj ^¿ s j J-^= ^J 

,$~ VJ ic ^.s:^ ^aj ¿~y*>2 J-*L¿J5 v3>^ ^ u-* 1 ^-?? J-*»^ ^-jO.¿3\ 
ibLa^ djjLi. <¿)js UjU$ lj^/ci ^ic L3L¿ L> ¿JJt Jj'Liül v¿*~$ ¿X^ 

<ucj ur^-?5 ^ t'^oá.M ur*-?5 o-^-? J" 2 " 4 -^3 5^*^ ^— 

Jjs^ 5 ^^>5 ¡^W.' J- X¿, 2 fj^h j*****^ ^ c ^"^ 

u- 2 er'Sl ^ o^- 2 * ^^3Í »Ua->^ ^¿9-^ J^ ^ vj^ ^^ JJrt^JJ 

«Por ti pelearé ¡ó Dios mió! ampárame con tu amparo; defiéndeme con tu particular pro- 
lección, y abástame con lo bueno de tu abastanza. ¡O tú el mas misericordioso de los misericor 
diosos! Señor mió, en tu mano reside la armonía de todo lo criado ; tu mano es mas poderosa 
que todas las fuerzas humanas, y tu imperio mas alto y sublime que otro cualquiera imperio 
humano; ampárame y defiéndeme contra tus enemigos [los infieles]. Humildemente imploro la 
luz del rostro de Alá, el omnipotente, el perfecto ; y el ausilio de su poderoso brazo que todo 
lo abarca y sujeta; que confiado en él me arrojo de intento delante de las saetas y espadas ho- 
micidas. ¡O Dios mió! que triunfas en todas nuestras cosas, que dominas á todas tus criaturas, 
y te interpones entre el hombre y su corazón, ponte entre mí y el demonio, y líbrame de sus 

terrores 

Aparta, Señor, de mí las lenguas y los ojos de mis enemigos , y átales las manos y 1 os pies; 
pon entre mí y ellos una pared de luz y un velo ; pues tu poder y tu grandeza son infinitas , y 
eres omnipotente y sempiterno. Oscurece la vista de los que me miran [con malos ojos], y aparta 
de mí sus miradas. 

1589. Pedreñal de rueda en cuya boca hay fija una hacha de 
armas: tiene grabado el año 1551, y la m. 148. En la plantilla hay 



[*] Deberá leerse ^iLl**. J.í 



- 66 — 

un cocodrilo, y en la chapa de la rueda un águila esployada y dos 
querubines. — Del emperador Carlos V. 

1591 y 1594. Dos khandjiares indios con puños de marfil. 

1598. Espada llamada de Boabdil [*]: el arriaz lo terminan dos 
cabezas de elefantes [**]; tiene lecturas árabes poco intelijibles. 

1599. Alfanje ó escarcina, ó sea una especie de chafarote, pro- 
cedente de la testamentaría de don Juan de Austria. Guarnición la- 
brada y dorada; cruz con brazos en dirección opuesta; de la caja 
de la cruz sale una concha; la hoja está llena de pequeñas medias 
cañas, y terminada en el lomo por una labor cincelada y dor.; re- 
cazo con una flor. 

1600. Glic ó misrác perteneciente á Alí Bajá, almirante turco 
en la batalla naval de Lepanto. Puño de plata con turquesas; vaina 
de terciopelo con abrazaderas y contera de plata, también con tur- 
quesas; la hoja tiene varios adornos, y la leyenda árabe siguiente 
nielada de oro: 



[*] Boabdil, Boabdcli ó Abu-Abdallah, por sobrenombre el Zogoibi [el desgraciado] y el 
Chico, no por serlo de estatura siuó por la estension á que se vio reducido su reino a causa 
de las conquistas de los reyes Católicos, es el último individuo de la dinastía de los reyes de 
Granada. Se ha creido también por algunos que el llamarle Chico fué para distinguirle de su 
lio. Boabdil fué hijo de Mulei-Hassem, contra quien se rebeló en 14S1, espulsándole déla ciu- 
dad y apoderándose de su trono; pero la corona, objeto de su ambición , fué también la pena 
de su infamia, porque después de varias derrotas, tratados y humillaciones se vio asediado en su 
misma capital en 1491 por los reyes Católicos don Fernando y doña Isabel, cuya alianza habia 
mendigado; lo cual por una parte, y por otra los disturbios y desavenencias de sus propios sub- 
ditos, le arrancaron el cetro de las manos, y con él y para siempre el dominio de los musulma- 
nes en España, vinculado en aquella ciudad, postrer baluarte de su grandeza. El infeliz Boabdil 
se encaminó llorando á las Alpujarras, desde donde pasó á África, y murió despechado en una 
batalla defendiendo las pretensiones del rey de Fez contra el de Marruecos. La madre de Boab- 
dil, que huia con él y que vio inundado de lágrimas su semblante al despedirse de Granada, le 
dijo: <-llijo mió , bien es que llore como mujer el que no ha sabido defender su trouo como 
hombre.» — Este fin tuvo el imperio de los moros en España á los 782 años después de la con- 
quista. 

[**] Aunque ya se ha dicho que el Corán prohibe la representación de imájenes y figuras á 
sus creyentes, parece que las cabezas de elefantes en las armas eran de moda entre los reyes y 
caudillos moros andaluzes. En los tomos correspondientes á los años 1837 7 x ^43 del Semana- 
rio Pintoresco de Madrid, se hallan dos grabados, uno de un sable que dicen de Boabdil , y 
está en Granada, y otro de una espada de Aliatar, alcaide de Loja, suegro de dicho Boabdil, 
que se halla en Córdoba- En ambos se ven cabezas de elefantes en el arriaz, y es uua misma 
la forma del puño. 



— .67 — 

»F.l golpe de esto dado en UDa vez tiene muchas utilidades , si los destinos llevan á salva- 
mento.» 

[Esta versión está tomada del catálogo anterior.] 

1601. Sable de uno de los hijos de Alí Bajá, cautivo en la ba- 
talla naval de Lepante La empuñadura ó puño, el brocal de la vai- 
na que es de terciopelo carmesí, dos abrazaderas y la contera son 
de plata, cubiertas de turquesas y esmaltes. 

1602. Elegante sable de jefe estradiota veneciano : hoja con 
adornos dorados y plateados. Empuñadura de plata labrada, con 
turquesas y otras varias piedras. La contera es una cabeza de ani- 
mal caprichoso. Es regalo de los príncipes de Saboya á Felipe III. 

1603. Gran espada persa sin guarnición, y con varios caracte- 
res poco intelijibles, procedente de la batalla naval de Lepanto. 
Tiene un león grabado toscamente. 

1606. Estribos de madera; cerrados. 

1607. Un coselete raro ó coraza de indio, formada de varias ti- 
ras de madera, unidas fuertemente por medio de hilos de pita. 

1608. Pavés, tarjon ó targon. Es de madera, y está cubierto 
de una piel ó pergamino roto y pintado, en donde se ve un escudo 
de armas bastante confuso, adornado de grandes lambrequines y 
penacho, y una especie al parecer de lectura circular de un carác- 
ter desconocido que no me ha sido posible determinar [*]. 

1609. Montante ó espada de dos manos; es pequeño y de guar- 
nición negra. Siglo xv-xvi. 

1610. Montante ó espada de dos manos, alemán, enviado acaso 
á Felipe II por el papa Clemente VIH en 1593, como se infiere de 
la inscripción cleviens. viii. pont. max. anno ii: — Este año de 



[*] Este pavés, y los objetos indicados en los núms. 1629, i63r, i632, 1644 y 23io, cc- 
sistian en las casas consistoriales de Palma de Mallorca, y su ayuntamiento hizo de ellos donación 
al rey para que se custodiasen en su Armería, eu donde están desde iS3i. Han opinado al- 
gunos que dicho pavés serviria á don Jaime el Conquistador; no lo creemos, porque indudable- 
mente es de tiempos mas modernos, según varias razones de heráldica que podría esponcr. 



— 68 — 
su pontificado corresponde al dicho 1593 [*]. Hoja de seis mesas: 
desde el recazo y algo mas de media vara está dorada á sisa [**], 
é igualmente la guarnición que es de metal. Pomo de dos fachadas 
con escudos papales; puño cincelado; cruz tallada con mascarones 
y volutas. 

1611, 1613, 1618, 1624, 1626 y 1630. Cinco estandartes lle- 
vados á la batalla naval de Lepanto , con varias imájenes , y un 
trozo de bandera del emperador Carlos V. 

1612. Montante muy antiguo, hecho en Valencia por un maes- 
tro de Toledo. Guarnición negra. En un lado de la hoja está san 
Cristóbal y un adorno dorados: en el otro la inesplicable inscrip- 
ción qui vodrá. Ignórase si este montante fué enviado por un papa 
á alguna persona real. 

1614. Montante alemán, enviado por Pió IV á Felipe II en 
1562, según se infiere de la inscripción repetida pivs. iv. pont. 
üpt. max. anno iv. Es igual en lo demás al que se describe en el 
núm. 1627. Véase. 

1615. Montante, sin guarnición, enviado á Carlos V por Cle- 



] Eu i834 se redactó un informe por dos individuos de la Academia de la Historia para 
fijar la época eu que se bendijeron varios montantes de esta Armería, remitidos por papas, y 
determinar las personas reales á quienes pertenecieron. Para ello se acudió al año del ponti- 
ficado marcado eu las hojas, se vio a cuál correspondía de la era corriente, y se atribuyeron á 
los reyes que en dichas épocas reinaban. Este método, que en ciertos casos ha debido ser 
esacto, no podía siu embargo emplearse siempre, pues que esas armas pudieron también ser en- 
viadas por los papas á otras personas de aquel tiempo que no fuesen reyes, y de lo cual ofre- 
cemos ejemplos en las notas á los núms. 162 1 y 1623. 

En el exiguo resumen de Abad/a se mencionan i3 montantes de papas; pero hoy eesisten 
solo 9 que ciertamente tengan tal circunstancia. Al redactarse aquel resumen se debió sin duda 
hacer la misma operación que la mencionada anteriormente para averiguar la pertenencia de di- 
chas armas, puesto que noticia ninguna detallada sobre ellas se encuentra en los inventarios. 

Nosotros pues, que hemos ecsaminado atentísímaracnte lodos los objetos y los documentos á 
ellos relativos, hubiéramos querido hallar los necesarios para determinar con seguridad las per- 
sonas á quienes los montantes se enviaron; mas nos habremos de atener en parte á lo dicho ya 
por otros, haciendo sin embargo algunas observaciones. El montante señalado con el núm. 1610 
se dice enviado a Felipe II por Clemente VIII en 1593, sin otra razón que porque entonces rei- 
naba en España dicho monarca; pero hay que tener presente que en la fecha en que se bendijo 
este arma, el rey don Felipe se hallaba en los 6(> años de su vida , lleno de achaques y devo- 
ciones, y estaría mas por las camándulas que por los montantes. El arma de que hablamos pudo 
ser muy bien para algunos de los guerreros que peleaban por aquella época bajo el mando de 
Alejandro Farnesio coutra la liga de los llamados herejes. 
[**] Véase en el Glosario el artículo Dorado á sisa. 



— 69 — 
mente Vil, como se deduce de la inscripción clemens. vil. pont. 
max. anno vil. Este año corresponde al 1529 de la era corriente. 
En un lado está san Pedro y en otro san Pablo. 

1616. Montante, sin guarnición, enviado á Felipe II siendo 
príncipe por Paulo III, como se infiere del año en que se bendijo, 
que fué el de 1547, al cual corresponde el decimocuarto de su 
pontificado. En un lado está san Pedro y en otro san Pablo, y en 
ambos pavlvs. ni. pont. max. anuo xiv. 

1617. Montante con guarnición negra. 

1619. Montante remitido á don Juan II rey de Castilla por Eu- 
jenio IV en 1446, como se infiere de la inscripción en letra gótica 
eügenivs papa qvartvs que tiene en un lado, y en otro pontifi- 
catvs svi anno sextodecimo. Entre ambos lados de la hoja dice 
también: p.i.e.r.v.s. m.e. f.e.c.e. Puño de plata sobredorada de 
elegante forma y gusto. Tiene la m. 90. [V. dib. de S., tom. II, lá- 
mina 1.] 

1620. Montante valenciano de Diego García de Paredes. Guar- 
nición negra de hierro; cruz con brazos derechos que terminan en 
botones; de la caja de la cruz salen dos puentes: recazo con filetes 
y dos aletas. Largo desde el pomo á la punta 2 varas menos 4 pul- 
gadas [*]. 

1621. Montante, sin guarnición, enviado á Felipe III siendo 
príncipe por Gregorio XIV, bendecido en 1590, como se infiere de 
la inscripción gregorivs. xiiii. pont. max. anno. i, que tiene en 
ambos lados entre armas papales [**]. 



[*] Según una nota ecsistente entre los documentos relativos a la Armería, de fecha de 1764, 
doña Antonia de Eraso, Tapia y Paredes, dama de honor de la reina, presentó al rey Carlos III 
tres armas «que con tanta gloria usó su ascendiente el coronel Diego García de Paredes en las 
guerras de Ñapóles y suceso de la Goleta.» Una es el montante que acabamos de describir, otr.i 
una espada que tiene el núm. 1775, y la tercera es una daga indicada con el 1914. 

['*] En el informe de que se habla en la nota al núm. 1610 se dice que este arma fué re- 
mitida á Felipe II; pero nosotros decimos que fué al príncipe don Felipe su hijo, no solo por las 
razones espuestas en dicha nota, sino porque en una de las Etiquetas de Palacio, que cesisten 
manuscritas en la Biblioteca nacional de Madrid, hay unas líneas que dicen: «La santidad de 
Gregorio XIV remitió un montante á la majestad del rey nuestro señor don Felipe III, siendo 
príncipe, por mano de monseñor Darío, su secretario y nuncio, de quien le recibió en san Lo- 
renzo el real, dia de san Bartolomé, 24 de agosto de i5gi, que también llevó la rosa que su 
santidad envió para la infanta doña Catalina.» 



— 70 — 

1622. Montante, sin guarnición, remitido á Enrique IV por el 
papa Galisto lll en 1458, según una nota del Cronicón de Vallado- 
lid [*]. En cada lado de la hoja hay un círculo con un toro, y por 
encima llaves y tiara; después la inscripción accipe. s. c. m. gla- 

DIVM. MVNVS. A. DEO. I. QUO. DEL CÍES. ADVERSARIOS. P.P. LI. MEI. 

xpiani; y por último otras llaves y tiara. En medio de dicha ins- 
cripción se ve en un círculo una barca, y dentro una figura con 
una cruz; — todo está sobredorado [**]. 

1623. Montante alemán, remitido á Felipe IV siendo prínci- 
pe [***] por Paulo V, y bendecido en 1615, según se infiere de la 
descripción pavlvs. v. pont. max. anno. xi. Es igual al que se 
inscribe en el núm. 1627. 

1625. Montante con guarnición negra: en la hoja dice de Lupus 
Aguado, san Clemente. Este artífice vivia por los años de 1560. 

1627. Montante alemán, remitido acaso á Felipe II por Pió IV 
en 1559, como se infiere de la inscripción pivs. mi. pont. m. 
anno i. Hoja de 6 mesas: desde el recazo y algo mas de media va- 
ra se halla dorada á sisa, como igualmente toda la guarnición, que 
es de metal: pomo de dos fachadas con escudo papal, un águila y 
dragón; puño balaustrado; cruz tallada con mascarones y volutas. 

1628. Montante de puño y arriaz negros. Siglo xv-xvi. 



'] Ilustrado con notas por don P. Saiuz de Baranda, y publicado en Madrid en 1848. 
[**] Una de las dificultades presentadas á los señores que dieron el informe de que hemos 
hablado en la nota al núm. ifiío, fué el anacronismo que resultaba por el catálogo anterior, 
atribuyendo a don Juan II un montante enviado por Calisto 111, cuando dicho rey murió en 
22 de julio de 1454, y el mencionado papa no fué promovido á la tiara hasta el 8 de abril de 
l455. Razón hubo para desechar lo asentado sobre este punto; pero no por eso es menos 
cierto que hay un montante de Calisto III, y que debió ser remitido á Enrique IV, según apa- 
rece por la Relación de los Jechos del mas magnifico é mas 'virtuoso señor el señor don Mi- 
guel Lucas, muy digno condestable de Castilla. [MS. de la fiibl. de la Acad. de la Historia.] 
Este montante es el que señalamos con el núm 1622. Y decimos que es de Calisto 111, porque en 
él se halla un toro, que es el que tiene el escudo de armas de este papa, como podrá verse en 
Le -vite de'Ponufui di Dartolomeo Platina, 1703. — Serie delle medaglie pontificie da Mar- 
lino K, sino al presente, por Bonani; y en otros varios. 

] En el informe citado en las notas anteriores, al hablar de este montante se le adju- 
dica á Felipe III; [iero nosotros decimos que fué enviado á Felipe IV siendo príncipe, porque 
asi lo hemos leido en las Etiquetas de Palacio del tiempo de Felipe IV [MS. de la Bibl. nac. 
«le Madrid], cuyo relato es el siguiente: «La Santidad de Paulo V envió el estoque al rey nues- 
tro Señor, que Dios guarde, siendo príncipe, y la rosa á la reina doña Isabel de Borbon, 
siendo princesa, y la recibieron en Madrid, martes 25 de diciembre de 1618.» 



— 71 — 
1629. Un peto antiguo traído de Mallorca con los objetos per- 
tenecientes á don Jaime I de Aragón, llamado el Conquistador, pero 
que no le creemos de su época, por las piezas de que se compone. 
[V. dib. de S., supl., lám. 30.] 

1631. Dos cascabeles del caballo del dicho don Jaime I. 

1632. Yelmo también de don Jaime el Conquistador. Es de car- 
tón muy fuerte, y su cimera tiene la forma de un dragón alado, 
llamado en lemosin drac-pennat, y no rat-pennal como dicen los 
valencianos [*]. Está dorado en parte, é interiormente cubierto 
de esponja. [V. dib. de S., tom. 1, lám. ,1, figs. 1 y 2.] 

ARMARIO C. 

1633. Brazal completo muy elegante, todo gr.: el guardabrazo 
representa un mascaron. 

1634. 1635, 1637, 1638, 1639 y 1640. Ristres de varias for- 
mas, grabados y dorados. 

1636. Guardabrazo de la armadura núm. 2507. 

1641, 1642. Piezas de ventallas. 

1643. Espada atribuida al conde de Haro [**]. Guarnición blan- 
ca; pomo de dos fachadas y estriado; arriaz curvo con patillas; ho- 
ja de lomo huido, en cuyo recazo y sobre un fondo dor. se ve por 



[*] «Tenemos por mas averiguado que el timbre pueslo sobre el yelmo de las armas reales 
del rey don Jaime es un feroz dragón con alas estendidas; lo que claramente se puede ver en 
las armas que desde el tiempo de la conquista se conservan en la sala de esta universidad, y 
que la semejanza de los vocablos drac-pennat y rat-pennat en lengua lemosina ha sido el 
motivo de este tan común error. [J . M. Büver, Hist. jeneral del reino de Mallorca, tom. I, 
páj. 3a 7 .] 

] Don Pedro Fernandez de Velasco, conde de Haro, virey y condestable de Castilla, hijo 
de otro don Pedro conde de Haro, nació en burgos en 1425. Jamas se trató de un hecho de 
armas que no se contase con él en tiempo de don Juan 11, á pesar de no ser adicto á su favo- 
rito don Alvaro de Luua. 

En el reinarlo de Enrique IV fué tratado con aprecio por este monarca, y destinado á pe- 
lear con los moros de Grauada, haciendo grandes estragos cuando Jibraltar y Archidona se rin- 
dieron a las armas de Castilla. La reina doña Isabel, sucesora en el trono de Enrique, le con- 
fió también la guerra contra los moros. Murió en Burgos el 6 de enero de 1492, á los 67 años 
de edad. 



-72- 
un lado la Anunciación y por otro san Juan Bautista; la m. 52. 
Largo 2 pies, 8 pulgadas. Pesa 2 libras y 7 onzas. 

1644. Espada de dos manos ó montante de don Jaime I de Ara- 
gón, llamado el Conquistador [*], traído de Mallorca en 1831. El 
pomo y la cruz, cuyos brazos terminan en botones, son de cobre y 
estuvieron sobredorados. Hoja con aletas en el recazo; tiene 1 vara 
y 7 pulgadas de largo; la m. 106. [V. dib. de S., tom. II, lám. 7, 
fig. 1.] 

1645. Espada atribuida á don Diego Hurtado de Mendoza [**]. 
Guarnición negra de gavilanes, que fué plateada. Largo 1 vara. 



[*] Don Jaime I de Aragón nació en 1208. Según las crónicas , resulta que ya en el trono 
y teniendo apenas 21 años, verificó la conquista de Mallorca en 1229. Casóse á la temprana 
edad de 12 años; pero no parece inferirse esto del testo de la Historia de España de Mariana, 
cuando refiere lo que dio motivo á don Jaime para mandar cortar la lengua al obispo de Jerona 
por haber revelado al papa el secreto de su confesión. Cansado de las grandezas de la tierra, 
resolvió [en lo que después le imitó Carlos V] renunciar en su hijo su dignidad, y así lo hizo 
disponiéndose á entrar monje del Cister, como lo cuenta su Crónica ó comentan del gloriosis- 
sitn é invictissim rey en Iacrne , etc. [1337], del siguiente modo: Lo qual hereter lexam em 
totes nos tres ierres, é regnes; é vestim nos lo abil de Cistells, ens faem monge.-n — Pero tra- 
tando de ir á Poblet para verificarlo, murió en Valencia en julio de 1276 á los 60 años de rei- 
nado. La estatura de don Jairnc debió ser colosal, pues además de que Desclot refiere que era 
mus alio que otro un palmo, lo manifiesta su cadáver que ecsiste ahora en la catedral de Tar- 
ragona, adonde hace pocos años fué trasladado desde Poblet, notándosele todavía la cicatriz de 
la herida que recibió en el asalto de Mallorca. 

Según noticias comunicadas por conducto fidedigno , parece que al verificarse la estraccion 
del cadáver de don Jaime, se halló en el sepulcro una espada con guarnición esmaltada, que fué 
recojida y llevada hacia Portugal para trasladarla á Francia ó á Inglaterra. Nos hemos puesto en 
relación con anticuarios ingleses y franceses á fin de poder averiguar el paradero de alhaja tan 
interesante para España, en caso de haber salido de la península. — Otra espada de don Jaime 
está en Valencia, la cual se saca con mucho aparato en una función que hacen en dicha ciudad 
cada cien años, llamada la función del centenar. 

No es de este lugar; pero por tener relación con don Jaime 1, se nos permitirá apuntemos 
un caso que, según parece, dio orijen á una interjección vulgarísima empleada con frecuencia 
en Kspaña. Cuéntase que este rey era muy aficionado á ajos, y que estando en guerra con los 
moros habia algún tiempo que no conseguia comerlos. Manifestando deseo de ellos delante de 
sus soldados, cinco de éstos se decidieron á proporcionárselos. Salieron una noche á buscarlos 
con bastante peligro cerca del campamento enemigo; los hallaron, pero acudiéronlos moros y 
mataron á tres de los soldados. El rey satisfizo su deseo; mas como le dijesen á cuánta costa, 
csclamó en lemosin: ¡Cnrs ailles.' ¡ caros ajos! Espiesion que se hizo común, y que ha llegado 
hasta nosotros con muy diversas aplicaciones. 

[**] Don Diego Hurlado de Mendoza, hijo de don Iñigo López de Mendoza, uno de los ma- 
yores jenerales de los reyes Católicos, 2. conde de Tendilla y l. er marqués de Mondejar, nació 
en Granada en t5o>3. Desempeñó las embajadas de Vcneeia , Roma y del concilio de Trento 



— 73- 
1646 y 1647. Un par de estribos con damasquinados de oro y 
plata, y piso de cuatro barras. 

1648. Espadón muy antiguo hecho en España. Fué del Gran 
Capitán. Guarnición barnizada; pomo en figura de pera. Largo 3 
pies y 4 pulgadas. Pesa 3 libras y 11 onzas. [V. dib. de S., tom. I, 
lám .38. 

1649. Espada zaragozana del conde de Benavente [*]. Guar- 
nición negra de dos puentes afuera y una adentro, con tres rama- 
les que van á las patillas: en la hoja tiene la m. 40. Largo 1 vara 
y 3 pulgadas. Pesa 3 libras. [V. dib. de S., tom. I, lám. 30, en 
donde se le atribuye al Cid.] 

1650. 1653 y 1655. Ristres de varias formas gr. y dor. 

1651 y 1658. Estribos cerrados pertenecientes á la armadura 
núm. 2469. [V. dib. de S. , tom. II, lám. 19, fig. 1, en donde se 
dice, sin ningún fundamento, que son de san Ignacio de Loyola.] 

1652. Maza de armas, barreada, con el asta toda labrada. — Del 
tiempo del emperador Carlos V. 

1654. Espada de Fernando III el Sanio. Es de cuatro mesas; 
en el recazo tiene sobre fondo dorado á santa Bárbara y á san 
Cristóbal, con labores de mal gusto. La figura de esta hoja se usaba 
ya en el siglo ix. En el pomo, que es cuadrado, dice iesüs maria 
repetido; arriaz dor. [V. dib. de S., tom. I, lám. 19.] 



con mucho honor. Murió en Madrid en 073 á los 72 años de edad. Se halló en las batallas 
de Lautréc, Bicoca, Pavía y Marsella. Sirvió á Felipe II en la batalla de san Quintin. Escri- 
bió varias obras, pero la que mas nombre le din fué la Historia de Granada, de la cual dice 
uu biógrafo: ..Historia en que Salustio y Tácito podrán escedcrle por antiguos, pero no dispu- 
tarle el mérito de historiador en la propiedad, en las sentencias, en la claridad, en el estilo y en 
la pureza del lenguaje.» 

] Don Rodrigo Alonso Pimentel , 4. conde de Benavente y Mayorga, señor de Villa- 
Ion, hijo de don Alonso , i." conde de Mayorga y 3.° de Benavente, sirvió á los reyes Cató- 
licos, como consta en la crónica de estos reyes. Hallóse en las guerras de Portugal, poniéndose 
muchas veces á riesgo de muerte: quedó prisionero en el combate de Baltanas, cuya villa de- 
fendió valerosamente. Libre después, se halló en la guerra y conquista de Granada , y 6rmó las 
capitulaciones de su entrega. Fué caballero muv distinguido v celebrado en su tiempo por su ar- 
rojo y ardimiento. Al entrar el emperador Carlos V en España, trajo la gran Orden del toisón 
de oro, y principió á conferirla á varios caballeros ilustres. Tratando de dársela al conde de 
Benavente, éste la desechó diciendo al nuevo rey lleno de orgullo : «Que él era muy castellano, 
y apreciaba mas las insignias que tenia Castilla, las cuales eran tan antiguas y tan honradas, y 
aún mas provechosas que las que le pudiese dar.». 



-74- 

1656. Maza de armas, barreada; zonas gr. y dor. en espiral.— 
Del tiempo de los reyes Católicos. 

1657. Ristre para lanza. 

1659. Espada de Pelayo [*]. Es de cuatro mesas y de lomo: 
guarnición pavonada, sogueada, con dos puentes, que hacen á modo 
de CO: pomo de muleta con dos veneras; puño con torzal de plata 
y seda, de fecha mas moderna. Largo de la hoja 1 vara y 2 pul- 
gadas. Pesa 3 libras y 1 onza. Tiene la m. 36 [**]. [V. dib. de S., 
tom. I, lám. 23.] 



[*] «Si el orijcn que se atribuye á esta espada, dice Jubinal, estuviese probado de una ma- 
nera incontestable, sería á la vez la mas ilustre y la mas antigua de la Armería.» Vamos pues á 
contestar á la duda de dicho escritor, manifestando lo que acerca de tan interesantísimo objeto 
liemos podido y conseguido investigar. Nos consta de una manera certísima que hasta el año de 
1773 ecsistia en el célebre santuario de Covadonga en Asturias una espada que, por tradición 
constante, la atribuian á don Pelayo. Ocurrió en dicho año un incendio en el mencionado san- 
tuario que casi lo destruyó. Viendo su abad el estado lastimoso en que habia quedado, se diri- 
jió á Madrid á implorar los ausilios del rey Carlos III para la reedificación del edificio, y al 
presentarse á el le entregó como un obsequio la espada que tantos siglos hacia se hallaba cus- 
todiada en Covadonga. — En un inventario particular de las espadas ecsistentes en la Armería, 
hecho en los últimos años del reinado del dicho Carlos 111, se menciona por primera vez y se 
describe una espada tan esacta y terminantemente como arriba lo hemos hecho, y se la deno- 
mina de Pelayo. Coincide pues la fecha de la entrega con la del inventario. 

Su aspecto es sumamente sencillo y de estilo gótico; de manera que así por esto como por 
los antecedentes de su referida procedencia, decimos que es del héroe á quien se atribuye. 

Don Pelayo, restaurador de la monarquía gótico-española, que pereció con su último rey 
don Rodrigo en la célebre cuanto funesta batalla de Guadalcte, fué hijo del duque don Favila, 
señor nobilísimo entre los godos. Ignórase el año de su nacimiento, como se ignoran otras mu- 
chas circunstancias de su vida; pero no por eso hemos de negarle la ecsislencia, siguiendo la 
opinión de algunos eruditos empeñados en demostrar que toda la historia antigua es un tejido 
inverosímil de relaciones fabulosas; mucho mas cuando tenemos en favor nuestro investigaciones 
y pruebas de autoridades bajo todos conceptos irrecusables. Ecsistió, pues, don Pelayo, el cual, 
doliéndose de la ruina de la patria , presa en su mavor parte de la ambición de los sarrace- 
nos, aprovechando la ocasión de hallarse éstos distraídos en su espedicion á la Galia Narbo- 
nensc, y viendo el entusiasmo de los pocos pero denodados españoles dispuestos á secundar sus 
intentos, juró defender la libertad de su patria ó morir en tan honrosa demanda. Refujiado con 
los que quisieron seguirle en la parte mas fragosa de las montañas de Asturias, enarboló la 
bandera de resistencia; y tantos y tan rápidos fueron sus triunfos, que á su muerte dejó echa- 
dos los cimientos de un poderoso imperio, y trazada la maravillosa senda de nuevas conquistas 
á sus sucesores. Reinó rg años, desde el 718, en que según la opinión común fué proclamado 
por rey y caudillo de los españoles, hasta el de 787 en que le sorprendió la muerte. 

[**] Como por la inspección de la marca de esta espada pudiera alguno suscitar dudas 
acerca de haber pertenecido á un héroe del siglo vnr, en vista de que dicha marca se asemeja á 
una espadilla ó cruz de Santiago, y de que la orden española de este Aposlol se dice fué instituida 



— 75 — 

1660. Espada sin guarnición con una leyenda grabada que di- 
ce: Soy de Andrés Mateo de Marocola y Aragón, de la sangre de los 
condes de Barcelona y Cerdanía y reyes de Aragón, alcaide perpetuo 
de Jumilla y adelantado de la frontera y marquesado de Villena. La 
letra es del siglo xv: tiene dos escudos de armas que no conozco. 

1661. Espada toledana atribuida á D. Diego López de Haro [*]. 
Guarnición compuesta de una cruz cuyos brazos terminan á modo 
de formón : pomo ochavado y todo sobredorado. Hoja de cuatro 
mesas: largo 1 vara y 3 pulgadas, con la m. 57. [V. dib. de S., 
tom. II, lám. 7, flgs. 3 á 7.] 

1662. Espada envainada [**]. El puño y arriaz son de plata so- 



en la primera mitad del siglo ix; debemos manifestar con Aviles en su Ciencia heroica, tomo 
II, páj. 327, aun en el caso de que sea tal cruz de Santiago, que, no falta quien combine la 
antigüedad de este orden con el de san Agustín, que fué en los años de 3g5, por haber to- 
mado estos caballeros su regla en el monasterio de canónigos regulares de Loyo en el reino 
de Galicia. 

[*] Don Diego López de Haro, señor de Vizcaya, encargado del gobierno de Briviesca, Ná- 
jera y Soria , era uno de los caballeros mas notables en riquezas y autoridad que tenia la gran- 
deza de Castilla. Fué además un capitán famoso, querido de los príncipes por su prudencia, y 
de la jente de armas por su arrojo y osadía. Hallóse en varias acciones, y especialmente en la 
famosa batalla de las Navas en julio de 1212, en la cual, mandando la vanguardia del ejército 
de los reyes de Castilla, Navarra y Aragón, cojió las preseas y alhajas del rey moro Moharaad el 
Verde, y las cadenas que rodeaban su tienda, que después dieron orijen para que se pusiesen 
en el escudo de armas de. Navarra. Ganó para el rey de Castilla Alfonso VIH varias pobla- 
ciones, entre ellas Alcántara, y murió el año do 1214. 

[**] Véase aquí la espada que decian haber pertenecido á Roldan, Rolando ú Orlando, el 
que murió en Roncesvallcs en 778 á manos de Bernardo del Carpió; aquella espada tan famosa 
llamada Durindana por españoles é italianos, y Duraiidal por la crónica atribuida falsamente 
al arzobispo Turpin; aquella que ni aun los diablos podían hacerle mal, deables malfaire ne li 
puet, y que por su dureza podia cortar el mármol, car li marbres fendi en does moitiez; y en 
fin, aquella dulce espada, doce ct boneurose espée a la quel/e nule ne fu oneques semblanz 
ni jameiz ne será, que no tuvo ni tendrá jamás compañera, y de la que se han narrado tantas 
hazañas. 

Pero la presente espada, ni tiene semejantes cualidades, ni pudo empuñarse por el sobrino 
de Carlomagno. Probablemente no se remonta mas allá de los principios del siglo xiií, y ya 
hemos dicho que Roldan murió en el viii. La presencia de las armas de Castilla y León en el 
arriaz indican que perteneció á un rey, acaso Fernando III ó Alfonso X. 

Como en aquella época los artífices españoles de mas mérito erau árabes, los cristianos to- 
maban de éstos su estilo y sus conocimientos, y empleaban su misma ornamentación. Esta espada 
pudo por lo tanto ser de fábrica cristiana ; pero también pudo ser hecha de encargo por los 
mismos moros. Téngase entendida la circunstancia referida anteriormente al ecsaminar varias 
piezas de la Armería, para no bautizar con el nombre de árabe lo que se halle con la orna- 
mentación y el gusto de los artífices de aquel pueblo. 



— 76 — 

bredorada: el primero, ya casi blanco, lia estado cubierto de una 
lazería de plata de estilo árabe, de que quedan algunos restos, y 
también el engarze de una piedra que falta. El arriaz, que tiene 
atauriques ajaracados, concluye enroscado y en tréboles agudos; en 
una pestaña se ve un castillo y en otra un león. La hoja tiene un 
lijero dibujo que concluye en una cruz recrucetada, como está en 
la m. 37. La vaina está cubierta de cinco trozos de chapa de plata, 
formando diversas lazerías árabes. En todos ellos hay varias piedras 
finas, principalmente un gran rubí del Mogol; en el 4.° trozo hay 
dos zafiros, y en este y en los demás hay granates, amatistas, topa- 
cios, cornerinas y algunas otras piedras. Ancho de la hoja 3 pulga- 
das y 3 líneas: largo 1 vara, 1 pulgada y 6 líneas: pesa 3 libras y 
6 onzas, y la vaina 2 libras y 11 onzas. [V. dib. de S., tom. I, 
lám. 31.] 

1663 y 1733. Escudos iguales, remitidos á Felipe III por los 
duques de Saboya en setiembre de 1603. Son ovalados: su chapa 
interior de hierro está forrada de terciopelo carmesí bordado de 
oro y plata con franja de oro y seda alrededor. Esteriormente es- 
tán cubiertos de una chapa de plata sobredorada con calados de re- 
covecos muy variados, adornos, trofeos, frutas y animales en bajo- 
relieve. Cada uno tiene cinco medallones ovalados con bajo-relie- 
ves distintos del siguiente modo : 

El 1.°, que es algo mas pequeño, tiene en su ombligo dos mas- 
carones, de cuyas bocas sale el engarze de una piedra que falta. En 
el óvalo superior hay un toro y un venado; en el inferior un león; 
en los laterales un dragón y un camello. 

El 2.° tiene en el ombligo cuatro mascarones de cuyas bocas sa- 
lía un adorno que no ecsiste: en el campo hay cuatro óvalos, en 
que se ven un dragón, un león, un toro, un venado y otros anima- 
les. Todos estos óvalos están rodeados por camafeos de conchas , y 
alguno de piedra, con asuntos fabulosos grabados diestramente. Al- 
ternan con los camafeos amatistas, cornerinas, ágatas y lapizlázuli, 
con ovalitos de cristal dorados y pintados interiormente. — Estas 
dos piezas son ricas, curiosas y de muy buena ejecución. 

1664. Pequeña rodela de la armadura núm. 594. 

1665. Un ristre para lanza. 



— 77 — 
1666. Escudo de Minerva. Esta hermosísima pieza, que tiene 
por ombligo la cabeza de Medusa, signo distintivo del escudo de 
Minerva, y por lo cual le damos la denominación anterior, perte- 
neció á Carlos V, según lo demuestra la presencia de sus armas en 
la orla, en la cual hay cuatro rombos con la inscripción is tremor 
qüod virtds animo et fortuna paret. La espresiva cabeza de la 
Górgona, de alto-relieve, está alada, como suelen representarla al- 
gunas veces. El brocal y el centro son laureados; las letras y ador- 
nos de oro damasquinado. Interiormente tiene la inscripción phi- 

L1PPUS IACOBI ET F. NEGROLI FACIEBANT MDXXXXI. Pesa 10 libras 

y 2 onzas. Diámetro 2 pies y 2 pulgadas. [V. dib. de S., tom. I, 
lám. 27.] 

1667. Un ristre para lanza. 

1668. Espada sin guarnición, con un dibujo que acaso sea una 
inscripción, la cual no nos ha sido posible comprender, y que puede 
verse en la m. 67 de la lámina II. 

1669 á 1672. Hojas de espadines. 
1673 á 1675. Tres hojas de espadas; la última flamante. 
1676 á 1679. Hojas de espadas y espadines. 
1680. Espada sin guarnición, igual en todo á la del núme- 
ro 1662. 

1681 á 1691. Espadas y espadines sin guarnición. 

1692. Hoja de espada toledana con la inscripción siguiente: 

REGÍS. PHILIPPÜS. ANN. 1564. OPUS. LAUDAT. ARTIFICEM.— MIGUEL 
CANTERO, m. 97. 

Esta hoja no ha estado nunca montada, y según la espresion de 
uno de los inventarios, vale una ciudad. 

1693 y 1695. Ristres para lanzas. 

1694. Escudo. Asunto: una batalla á las inmediaciones de Car- 
tago; la ciudad se ve á distancia y lleva su nombre por encima. 
Orla; un festón de frutas, hojas y forflciados: jénios y medallones 
con los bustos de Numa Pompilio, M. Furio Camilo, Camila y Arte- 
misa. Todo está adornado de oro damasquinado. Esta rodela, de 
gran mazonería, es superior á todo elojio, y pudiera llamarse me- 
jor un precioso y grande camafeo, por la escelencia del dibujo que 
parece de Rafael. Pocas habrá que puedan compararse con ella. 



— 78 — 
Perteneció á Carlos V. — Diámetro 2 pies, 2 pulgadas y 4 líneas. 
[V. dib. de S., tora. II, lám. 36.] 

1696. Espada toledana de Fernando V, el Católico [*]. Guarni- 
ción dorada con cruz de brazos caídos, pomo redondo de fachada. 
Hoja de lomo huido ó arista viva: en el primer tercio, que es do- 
rado, hay una locución compuesta de los versículos 6 y 7 del sal- 
mo 117: Dominus michi adiutor: nontimebo quid faciat michi homo: 
et ego despiciam inimicos meos. Tiene además cuatro granadas y la 
m. 38. Termina en punta aguda, y en su mayor anchura es de 3 
pulgadas y media; largo 2 pies y 10 pulgadas y media. Esta espada 
la presentó la duquesa de Medinasidonia en 1598. [V. dib. de S., 
tom. I, lám. 14, en donde se dice que fué de Fernando III. La 
presencia de las granadas en la hoja lo contradice, aunque la ins- 
cripción latina sea la misma que la usada por el santo rey, según 
se ve en varios objetos que le han pertenecido. Acaso la obtuvo Fer- 
nando V por herencia, y le puso las granadas con posterioridad.] 

1697. Espada sin guarnición del príncipe de Conde [**], como 
lo manifiesta la lectura que tiene en su recazo ie svis av prince 
de conde. En el óvalo en que están las letras hay un bastón peri 
en abismo y tres lises, y afuera cuatro marcas n. 35. En el otro la- 
do del recazo un escudo de conde, tres lises y bastón peri en abis- 



[*] Fernando V nació en 10 de marzo de i452 en la villa de Sos, en Aragón. La historia 
de este rey se halla unida íntimamente á la de su dignísima consorte Isabel 1 de Castilla. Los 
historiadores nos pintan á Fernando de un carácter sospechoso, astuto, ambicioso, avaro, se- 
vero, y demasiado económico. Fué odioso á la nobleza, porque se habia dedicado á reprimir 
su escesivo poderío, ensanchando la autoridad real, protejiendo á los subditos oprimidos, y mul- 
tiplicando los fueros de las ciudades. Murió en Madrigalejo el a3 de enero de i5i6, y su ca- 
dáver fue llevado á Granada al sepulcro de su esposa. 

[**] Luis I de Borbon, príncipe de Conde [no el llamado Gran Conde, que fué Luis 11], 
nació en Vendóme en mayo de i53o. Hizo su primera^campaña bajo Enrique II, y después de 
su muerte se decidió por la reforma. Se dice que fué el motor secreto de la conspiración de 
Amboisa; y arrestado poco después, fué condenado á muerte. La de Francisco II le salvo. Pú- 
sose de nuevo al frente del partido calvinista, y se apoderó de muchas ciudades. Herido y he- 
cho prisionero en la batalla de Dreux en noviembre de i562, en la cual peleaban tropas es- 
pañolas unidas á la infantería francesa, cayó su espada en poder de los nuestros, que fueron 
los que le rindieron. Recobró su libertad por el edicto de pacificación de Amboisa; perdió la 
batalla de san Dionisio; y peleando como un valiente en la de Jarnac, cayó herido y su ca- 
ballo lo mismo encima de él, muriendo de un pistoletazo que cobardemente le tiraron á la ca- 
beza después de rendido. Ksto sucedió el ]5 de marzo de i56g. 



— 79 — 
mo, todo rodeado del collar de la orden de san Miguel : mas abajo 
dos lises; todo de oro damasquinado. En un lado de la hoja dice: 
e. a. r. e. y. m. o. n. d.; en el otro: e. di. l. o. v. g. a. s. — Lar- 
go 1 vara, 2 pulgadas y 6 líneas. 
1698. Espada de Bernardo del Carpió [*]. Guarnición negra, 



[*] En el año 792 reinaba en León Alfonso el Casto. Tenia éste una hermana llamada .li- 
meña, á quien sin duda no había querido casar por espíritu de relijion , y de la cual se ena- 
moró un caballero llamado el conde don Sandias de Saldaña. Casáronse secretamente, y al cabo 
de un año doña Jimena dio á luz un niño, al que pusieron por nombre Bernardo. Al descubrir 
el secreto dou Alfonso se encolerizó en gran manera; mandó prender al de Saldaña y le encerró 
en el castillo de Lunia; el conde le pidió se encargase de la crianza de Bernardo, y el rey se lo 
prometió. En el mismo dia hizo que entrase su hermana en un monasterio. Consiguiente á 
su promesa, mandó que llevasen a Oviedo al niño Bernardo para que lo educasen. A los 16 
años era ya un joven brioso y esforzado que hacia correrías en tierra de moros. Enterado el rev 
de las prendas de su sobrino lo llevó á su lado, pero sin manifestarle su orijen. Al saber 
Bernardo por otros que era de elevada cuna , y que su padre estaba en prisión, quiso liber- 
tarle v no pudo porque el conde estaba muy custodiado. Dirijióse entonces Bernardo al rey y le 
pidió la libertad de su padre, pero le fué negada. 

Cuéntase que el emperador Carlomaguo tuvo guerra con el rey don Alfonso; que los ejérci- 
tos se avistaron en la llanura de Bonccsvalles, y que los franceses fuerou derrotados, muriendo a 
manos de Bernardo el célebre Roldan, sobrino del emperador. Otras muchas hazañas se refieren 
del sobrino del rey de León que andan esparcidas tanto en la Crónica jeneral como en esos 
cantares de gesta, antiguos romances nacionales, recojidos y publicados en Amberes á me- 
diados del siglo xvi, que según la espresion de Corneille, vienen á ser pedazos desprendidos 
de la antigua Historia de España. 

A pesar de los méritos contraidos por Bernardo, el rey estuvo siempre tenaz en una negativa 
que en estos nuestros tiempos no dejaria de parecer ridicula. Entonces trató de arrancar de la 
prisión á su padre con la fuerza, y se le unieron 5oo caballeros valerosos para la empresa. A 
tres leguas de Salamanca y encima de una colina encontró un castillo, se apoderó de él, le 
puso Carpió por nombre , y de aqui vino su sobrenombre después. Un año entero estuvo la- 
lando el territorio, hasta que el rey cedió; pero cuando el hijo llegó a la presencia del padre, 
éste estaba muerto. La Crónica jeneral de España del rey don Alonso X el Sabio, sigue aña- 
diendo algunas hazañas á la biografía de este héroe de los tiempos caballerescos. [Véase la eru- 
dita Disertación histórica sobre la ecsistencia y acciones de Bernardo del Carpió, por D. C. 
llEBor.i.Eno y palafox, etc., que ecsiste manuscrita en la biblioteca de la Academia de la His- 
toria, — y La Crónica de España abreviada por mandado de la muy poderosa señora doña 
Isabel, Reina de Castilla, 1362.] 

En cuanto á ser la guarnición de la presente espada mas moderna que la hoja , no rs 
obstáculo para dudar de su pertenencia; pues ha habido la absurda costumbre de echar guar- 
niciones nuevas á espadas antiquísimas, cometiendo en ellas una profanación, como diria un 
arqueólogo. Respecto á la procedencia de este interesante objeto, vamos á apuntar una noticia 
curiosa, encontrada por nuestra constante dilijencia. 

En la Biblioteca nacional de Madrid y en la sala de manuscritos hay un libro marcado 
II. 47, que al folio 120 tiene lo que sigue: 



— 80- 
barnizada y calada de fecha mas moderna que la hoja: puño cu- 
bierto de hilo de plata, cruz de brazos caídos, hoja en cuya canal 
tiene grabada la inscripción BERNARDO DEL CARPIÓ, y la m. 
39. Largo 1 vara y 5 pulgadas. [V. dib. de S., tom. I, lám. 26.] 
1699. Ristre para lanza. 

1700 y 1707. Magníficos estribos de forma turquesca, chapea- 
dos de oro [*]. En los pisos, que tienen un adorno calado, se ven 
por encima cacerías de diversos jéneros y otros adornos, todo gra- 
bado á líneas y á puntos; y por debajo y enmedio de un lindo follaje, 
hay dos listones con el nombre de alonso micerguillo [**]. En 
los costados interiores hay medallones con trabajos de Hércules 
grabados; en los esteriores, medallones con figuras, animales capri- 
chosos y otros adornos en relieve. La parte superior ó lazo del es- 
tribo está llena de castillos y leones grabados. Estos estribos son de 
mucho mérito, y fueron de Garlos V, como la silla á que pertene- 
cen, con el núm. 2253 que está en el armario G. 

1701 y 1706. Mazas de armas barreadas, todas llenas de las le- 
tras C B, como se nota en la m. 144. Han estado doradas. ¿Dirá en 
esa cifra condestable de Borbon? — Son del tiempo del emperador 
Carlos V. 



«Fundación y antigüedades del ilustrísimo y antiquísimo convento de santa María de Agui- 
lar [de Campó] de la orden Premostratense, y calidades que ha tenido y tiene después que 
se fundó. Sacada fielmente de un Tumbo ó Becerro, que es un libro de pergamino antiquísi- 
mo, que llaman la Chrónica de la casa, escrito ha cerca de nuevecientos años. 

»Y añadida por fray Antonio Sánchez, profeso de la misma casa. 

«Reducida á mas distinta forma por don llierónimo Mascareñas.» 

En ella se encuentra un pasaje que dice: «Los relijiosos viejos y antiguos de esta casa di- 
jeron y afirmaron muchas veces [entre los cuales fué uno el P. fray Bartholomé de L'días, que 
era de edad de mas de 90 años], que el emperador Carlos V, pasando por aquí para San- 
tander, á la vuelta visitó este sepulcro de Bernardo del Carpió, donde vio que estaba la 
espada de este esforzado y valiente caballero, la cual se llevó consigo. Ahora se platica que 
está en Madrid en la Armería de su Majestad.» 

[*] Véase la ya citada obra del dibujante Sensi , y del escritor francés Jubinal [supl., lá- 
mina 6] , en donde se da á estos hermosísimos estribos el nombre de estapetas; palabra toma- 
da sin necesidad de stapes ó stapia, de la baja latinidad, y que ni se encuentra en el dicciona- 
rio del idioma español, ni sabemos que la baya usado escritor ninguno. 

[**] Alonso Micerguillo fué un famoso arcabuzero del emperador Carlos V, que vivía por 
los años de i535 en la calle de la Sierpe de Sevilla, según una historia manuscrita de dicha ciu- 
dad por el bachiller Luis de Peraza, 



— 81 — 
1702. Espada del gran capitán [*]. Arriaz dorado con adorno 
cincelado. En un lado de su pomo, que es también dorado, se ve 
un combate de guerreros y la leyenda gonsalvi agidari victo- 
ria de gallis ad cannas, las victorias de Gonzalo de Córdoba se 
estienden desde Francia á Italia; en el otro dice: gonsalvds agi- 
darivs. tur. gal. [turcorum, gallorum] dei. r. q. c. d. [regis 
quae causa debellator] dictator III. pauta italt^e pace, janvm 
clavsit, Gonzalo de Córdoba, tercer dictador, etc., hecha la paz 
en Italia, cerró el templo de Jano. En medio se ve el escudo de 
Gonzalo con un águila naciente coronada, y por tenantes á Hércu- 
les y á Jano, todo en bajo-relieve y sobredorado. En el puño están 
bordadas sobre seda carmesí las armas de España. [V. dib. de S., 
tom. I, lám. 5.] La hoja es toledana; y tanto por haber sido acor- 
tada por la parte del recazo, con lo cual se destruyeron y desapare- 
cieron varias letras grabadas, como por lo gastadas que están las que 
quedan, no puede decirse con esactitud el contenido de toda la ins- 
cripción que en ella se ve. El largo de la hoja es de 2 pies, 11 pul- 
gadas, 3 líneas. [V. dib. de S., tom. I, lám. 5.] 

Este arma parece mas bien por su riqueza una espada de cere- 
monia que de batalla. 

Es notable además por su forma, la cual basta por sí sola á 
manifestar la época de su construcción, aun cuando la inscripción 
del pomo no probase auténticamente haber pertenecido al vence- 
dor de Carlos VIH y de los moros. De conjeturar es que fuese re- 
galo de los reyes Católicos al gran capitán, después que este guer- 
rero ilustre pacificó la Italia, pues tiene mucha analojía con la es- 
pada de Isabel I. 



[*] Gonzalo Hernández y Aguilar, que fué uno de los guerreros españoles mas célebres, 
nació en r443 en Montilla , ciudad de la provincia de Córdoba; murió el 2 de setiembre de i5l5 
en la provincia de Granada. La obra mejor y mas fiel que hay sobre su vida es la Crónica de 
Hernan-Perez del Pulgar el de las hazañas, que escribió y publicó en Sevilla el año i5a7- 
Un célebre escritor inglés contó a Gonzalo Hernández de Córdoba entre los siete capitanes que 
merecieron por sus hazañas ser reyes y no lo fueron; los otros seis eran Belisario, Narses, Gui- 
llermo 1 príncipe de Orange, Alejandro Farnesio duque de Parma, Juau Huniade, vaivoda de 
Transilvania, y Jorje Castrioto, llamado Scanderberg, y entre el pueblo turco el Diablo blanco 
de V alaquia. 

6 



— 82 — 
La presente espada es célebre, no solo por su orijen,sinó porque 
está considerada como estoque real, y sirve para la jura del príncipe 
de Asturias, ó de la princesa heredera del trono; juramento que pres- 
tan sobre ella á cada nuevo reinado todos los dignatarios y grandes 
del reino. El honor de tener el estoque real durante la ceremonia 
de que acabamos de hablar es hereditario en los condes de Orope- 
sa , cuyo título lo poseen actualmente los duques de Frias. Sirve 
igualmente este estoque cuando el rey ó reina arma por sí á algún 
caballero; entonces se saca en su correspondiente vaina de tercio- 
pelo en una bandeja de plata labrada, y colocada sobre un paño de 
tisú de plata; — objetos todos que están en el mismo armario. 

1703. Maza de armas, barreada y dorada, del tiempo del em- 
perador Carlos V. 

1704. Ristre para lanza. 

1705. Espada valenciana de Isabel la Católica [*]. Guarnición 
de brazos caídos y con patillas grabadas y doradas. Pomo de fa- 
chada, circular y dorado, con la leyenda por un lado de nunca 



[*] Isabel de Castilla, Isabel I ó la Católica, hija de don Juan 11 y de Isabel de Por- 
tugal, su 2. a mujer, y hermana de Enrique IV, llamado el Impotente, nació en Madrigal el 22 
de abril de i45i, según el Cronicón de Falladolid. Dotada de los atractivos mas brillantes, fué 
no menos distinguida por su virtud que por sus talentos, y su conducta merece los mayores 
elojios, míresela como reina, esposa ó madre. En setiembre de 1468 fué jurada heredera de 
Castilla en la venta de los Toros de Guisando: en 18 de octubre de 1469 se desposó en Va- 
iladolid con don Fernando, príncipe de Aragón y rey de Sicilia; y en i3 de diciembre de 1474 
la alzaron por reina en Segovia, y juraron por rey con ella á don Fernando V, su marido. 

Largos de referir serían los hechos de esta ilustre reina, de cuya memoria podemos envane- 
cernos. Únicamente apuntamos aquí algunas lijeras indicaciones, debiendo el que las desee ma- 
yores consultar las Memorias de las reinas Católicas por el P. Enriqucz Florez, y el Diccio- 
nario biográfico universal de mujeres célebres por V. Diez Canseco. 

La gran empresa de Isabel, la que imprimió a su reinado una gloria inmortal, fué la con- 
quista de Granada; y si bien es verdad que á ella y a su esposo les llamaban los dos reyes, es 
evidente que por su gran talento la reina era el rey. Otro de los notables sucesos de su rei- 
nado fué el descubrimiento de la América, y su memoria será mas duradera por cuanto se halla 
unida á la del ilustre Colón. Es cierto que en su tiempo se dieron dos notables decretos en 
que se ordenaba por uno que todos los judíos saliesen del reino, estableciendo por el otro un 
tribunal que la historia se ha encargado de calificar, y al que se le daba el título de Santo Ofi- 
cio; pero de esto no debemos culpar á Isabel, pues fueron las circunstancias las que iiicieron 
espedir tales decretos. 

Isabel era de rostro hermoso, color blanco y rubio, ojos zarcos, mirar gracioso y honesto, 
estatura mediana, voz suave, injenio agudo, y un corazón cual de mujer ninguna. Estaba do- 



— 85 — 
veo pas comigo, y en el otro deseo siempre gera [es decir, guer- 
ra]. Largo 2 pies, 11 pulgadas, 9 líneas; pesa 1 libra y 15 onzas. 
[V. dib. de S., tom. I, lám. 16]. 

1706. Véase el 1701. 

1707. Véase el 1700. 

1708. Espada alemana de un corte. En un lado de la hoja tie- 
ne un retrato, y debajo la inscripción frid. henric. d. g. avr. 
princ. com. nass. CA. vb., es decir, Federico Enrique, príncipe de 
Auvernia y conde de Nassau por la gracia de Dios. Encima se lee: 
pro aris et focis. pro fide et patria. En el lado opuesto hay 
otro retrato, y debajo dice: ioh. georgi. d. g. saxon. ivl. cliv- 
mont. dux. sri., es decir, Juan Jorje de Sajonia por la gracia de 
Dios; Julio Clivmont, duque del sacro romano imperio. Encima del 
retrato se lee: wilhelm wirsberg, y debajo me fecit solingen. 
Todo lo dicho está grabado al agua fuerte. Guarnición con esmal- 
tes; gavilanes en dirección opuesta. Esta espada fué quitada al du- 
que de Weimar en la batalla de Norlinga en 1634. Véase lo dicho 
en la nota al núm. 2385. La hoja es parecida á la que trae Mey- 
rick en el tom. II, lám. 106 de su ya citada obra. 

1709. Ristre para lanza. 

1710 y 1712. Piezas de viseras. 



tada de una fuerza de alma incomparable; era profunda en sus miras políticas, hábil para los 
asuutos intrincados, y de un gran valor. Su amor á la patria, el deseo de su gloria y engran- 
decimiento, y la eficacia con que procuró siempre el bienestar de sus subditos, la igualaron á 
los monarcas mas grandes. 

Pues á pesar de tantas virtudes, buenas cualidades y gloriosos becbos, su memoria ha sido 
calumniada por estranjeros, especialmente por escritores franceses, entre quienes hay la maña 
antigua de deprimir torpe y ridiculamente cuanto á nuestra nación y á nuestras cosas pertenece. 

Estos tales escritores franceses, dice el antes citado Canseco, la han acusado de intrusa, 
violenta, artificiosa, falaz, ambiciosa, y sin fe ni palabra; llegando hasta decir que no se co- 
nocía en ella ni piedad ni rclijion. Tan ruin proceder por parte de nuestros escritores vecinos 
de desacreditar á la beroina de Castilla, se esplica fácilmente. Isabel rehusó la mano del duque 
de Anjou , prefiriendo casarse con el infante de Aragón; éste conquistó el reino de Navarra, 
frustrando de este modo los proyectos que la Francia habia formado sobre aquel reino ; Gonzalo, 
de Córdoba, apoyado por la reina, venció cien veces y arrojó de Italia á los franceses: ¿á que 
cansarnos? el poder de Castilla, abatido, casi nulo cuando Isabel subió al trono, era respe- 
table y temible ya en Europa cuando bajó al sepulcro; el jenio de aquella soberana preparó el 
reinado del gran Carlos V ¿Cómo pues, habían de perdonarla semejantes escritores?..... 

Murió Isabel en Medina del Campo en 26 de noviembre de i5o4- 



— 84 — 

1711. Gran partesana de don Pedro I de Castilla, el Justicie- 
ro [*]. Se compone de un asta de granadülo en cuyo estremo su- 
perior hay una como hoja de espada española, y dos cuchillas cor- 
vas laterales que se alzan ó bajan según se quiere. [V. dib. de S., 
tom. I, lám. 22.] Todas las tres hojas tienen adornos dorados, y se 
plegan sobre el asta por medio de un gozne á que están asegura- 
das cuando se quiere reducir la lonjitud de 2 varas, 2 pies y 4 pul- 
gadas que tiene, y que quede como un bastón. Es tradición cons- 
tante, y se menciona en los inventarios, que este arma perteneció al 
dicho rey don Pedro I. 

1713. Espada de dos manos del emperador Carlos V, hecha en 
Zaragoza. Arriaz terminado en dos cabezas de leones; este y el po- 
mo son de metal; puño cubierto de torzal de seda y oro. En un la- 
do de la hoja se ve entre varios adornos á Sansón destrozando al 
león. [Jud., cap. XIV, vv. 5 et 6.] En los dos lados hay columnas 



[*] Don Pedro I de Castilla, llamado el Cruel por los cronistas aduladores del bastardo En- 
rique de Trastaraara, y por cuantos han seguido mas ó menos la crónica de Pedro López de 
Ayala, nació en Burgos el 3o de agosto de i334- Cuando aún no tenia 16 años fué proclama- 
do rey por muerte de su padre Alonso XI, sucedida en marzo de i35o. Azaroso y turbu- 
lento fué el reinado de este monarca, presentado como un tirano feroz y sanguinario; y era pre- 
ciso haberle supuesto tan abominable en todo, para que apareciese justificado cuanto con él hi- 
cieron, y como muy merecido el desastroso fin que tuvo. Hacia falta una obra imparcial que 
tratase al dicho rey cual se debia, no justificando todas sus acciones, no canonizándole, pero sí 
haciendo ver que estuvo muy lejos de merecer el dictado de Cruel , Nerón de la edad media 
y Guadaña coronada que le llamaron. Esta obra es la Historia del reinado de don Pedro I 
de Castilla, etc., escrita por D. J. M. M. , é impresa en Sevilla en 1847, á la cual acudirá el 
que desee las noticias que aquí no hay espacio para estampar. Murió don Pedro cerca de 
Montiél a manos de su hermano don Enrique el 23 de marzo de i36o. á los 34 años y 8 
meses de edad, y á los 19 años de reinado. 

Como en el asesinato ejecutado cobardemente cu este príncipe justiciero intervino un es- 
tranjero muy cacareado por sus compatriotas como un caballero completo , y que estuvo á la 
verdad lejos de serlo; conviene estampar aquí su nombre para que lo sepan los que puedan ig- 
norarlo; llamábase Beltran Claquin, ó Du Guesclin. 

El señor Alcalá Galiano, que tradujo la Historia de España escrita por Dunham, dice eu 
una nota á la páj. 27 del tom. III entre otras cosas lo siguiente: «El traductor francés de la 
obra inglesa, si bien no se atreve á disculpar á su compatriota Du Guesclin por su villana con- 
ducta con don Pedro, anda buscando cómo suavizar las espresiones con que el historiador orijinal 
le infama Los franceses están muy ufanos con su Du Guesclin, al cual se complacen en re- 
presentar como un modelo de caballero, siendo así que en este CASO fué un vil traidor, y lo fué 
por vil codicia. 



- 85 — 
coronadas con plus ultra; águila imperial; todo gr. y dor. Largo de 
la hoja 1 vara y 6 pulgadas. [V. dib. de S., tom. II, lám. 12, figu- 
ras 1 y 2, que es la gurnicion, y la lám. 15, en donde están los 
detalles de la hoja.] 

1714. 1720, 1729, 1760, 1767, 1774 y 1778. Mazas de armas 
barreadas, de varios tamaños y labores. — Siglo xv-xvi. [V. dib. de 
S., tom. II, lám. 11.] 

1715. Ristre para lanza. 

1716. Espada de Felipe I, llamado el Hermoso. Guarnición con 
filetes dorados y plateados. Gavilanes en dirección opuesta; pomo 
ochavado; guarda, patillas con pitones y una puente. Hoja lisbone- 
sa de Juan Martínez Menchaca: en el recazo entre una labor de 
oro damasquinado tiene en un lado la m. d. s., y en el otro d. m. s.: 
largo 1 vara y 6 líneas. 

1717 y 1728. Un par de hermosos estribos, cubiertos interior- 
mente de oro damasquinado. Esteriormente hay chapas sobrepues- 
tas en que se ven figuras y trofeos relevados. [V. dib. de S., tom. 
II, lám. 19, fig. 2, y supl., lám. 34, figs. de 4 á 9.] 

1718 y 1771. Las piezas indicadas en estos números son , ó 
unas anteojeras de caballo, ó unas sobaqueras. En la 1. a , forrada 
de terciopelo azul, se ve una ciudad y un rio que baña sus muros 
en los cuales ondean sus banderas, y por los lados sitiadores con 
aprestos de artillería y cestones. Por un lado los sitiados salen á 
pelear: en la parte convecsa de la pieza hay un gran combate de 
jente de armas: inferiormente se nota una hidra, coronadas sus ca- 
bezas, y peleando contra ella un guerrero con lanza. Todas las fi- 
guras, rio, ciudad, etc., son de plata nielada, y grabadas. Las alas 
y coronas de la hidra, lanza, penachos, barda y adornos del guer- 
rero que le acomete son de oro nielado. El asunto no parece difícil 
de comprender: la hidra es la herejía, cuyas cabezas coronadas re- 
presentan á los príncipes que entraban en la liga, y el guerrero á 
Felipe II acometiéndoles. [V. lo dicho en la nota al núm. 1732.] 
Esta pieza magnífica tiene relación con la gran gola indicada en el 
núm. 2370. La otra anteojera del núm. 1771 , forrada también de 
terciopelo azul, representa en su centro varios trofeos y follajes de 
vid: en la orla hay figuras alegóricas y mitolójicas, y el mismo fo- 



— 86 — 
Jlaje; todo de plata nielada y grabada. Aunque de mucho gusto, es 
diversa de la primera. 

1719. Espada del conde de Coruña [*]. Hermosa guarnición 
llena toda de bajo- relieves, de trofeos con dorados; puño de cobre, 
estriado y dorado. Hoja con dos canales y la inscripción para don 

BERNARDINO XUAREZ DE MENDOZA, CONDE DE CORUÑA. — JOAN 
MARTÍNEZ EN TOLEDO. — IN TE DOMINE SPERAVI. Largo de la hoja, 

1 vara, 2 pulgadas, 3 líneas. 

1720. Véase el 1714. 

1721. Espada notabilísima por su gran mérito, cuya guarnición 
es un verdadero modelo de composición y cincelado, como se tra- 
bajaba en los bellos días del renacimiento, ó sea desde 1515 á 1547. 
Nada hay en su línea mas gracioso que la ornamentación que tiene, 
ni mas perfecto que sus figuras, en las que se distingue una espre- 
sion admirable. Los gavilanes terminan en dos bustos de hombres 
entre volutas; en la guarda hay otros dos de mujeres con brazos, y 
volutas en las cabezas, y entre ellas un medallón con el Juicio de 
Páris en bajo-relieve. En el puño hay otros dos bajo-relieves. El 
pomo es un mascaron con volutas; un festón por ambos lados y un 
jénio encima. Detrás del mascaron hay un sátiro , y en toda la 
guarda se ven lindas y pequeñas figuras. La hoja es española, ele- 
gantemente calada, y dice: de Sebastian Hernández, toledano. 
Largo 1 vara y 3 pulgadas: pesa 2 libras y 13 onzas [**]. 

Sentimos en gran manera no saber quién fué el autor de un tra- 
bajo tan asombroso como el de la guarnición de esta espada, para 



['] Fué hijo de don Lorenzo Suarez de Mendoza y Figucroa, y de doña Isabel de Borbon. 
Fué vizconde de Torija , y sirvió á los reyes Católicos en las guerras de Granada; asistió á sus 
capitulaciones, y firmó en ellas como uno de los principales caballeros. Fue además conde de 
Mohernando. Se le tuvo por un caballero valiente, y los reyes le apreciaron y le hicieron varias 
mercedes. Falleció por el año de i520. 

[*"] En cuanto a' que la hoja no sea española, como indica Juhinal, debemos decirle que mire 
el dibujo de la espada en la lam. VIH del tom. I de su obra, y verá que tiene la m. 89 de la 
lám. X de nuestro catálogo , la cual corresponde al espadero toledano Sebastian Hernández el 
viejo, que vivia en 1G37, y cuyo nombre se halla grabado en la misma hoja. Creemos pues 
que esta espada, la mejor de cuantas contiene la Armería, pudo pertenecer al emperador Car- 
los V, porque el fabricante de la hoja era va muy viejo en 1637, y sus primeros y buenos 
tiempos correspondieron á los últimos años de aquel monarca guerrero. 



— 87 — 
pagarle aquí un tributo de admiración citando su nombre. La hoja 
es española, y tal vez la guarnición estuviese hecha también por 
artista español. Casi puede afirmarse que no es de Benvenuto Cel- 
lini [*] , porque á ser suya no hubiera dejado de mencionarla en 
sus tratados y memorias; pero pudo ser muy bien de Lucio Picci- 
nino, artífice milanés, que vivia á fines del siglo xvi, y de quien 
hablaremos en una nota al núm. 2370. 

1722. Una caja de abenúz con dos hachas célticas de bronze, 
halladas el año 1817 en una escavacion hecha en la provincia de 
Santiago de Galicia, y remitidas al rey por el conde de Maceda. 
Tienen de largo 11 pulgadas. — Dirijidos en aquel tiempo estos ob- 
jetos á la Academia de la Historia para su ecsámen, y que de- 
terminase el uso que pudieron haber tenido, redactó un informe 
en que dijo que eran dos fragmentos de espadas algo anteriores a 
la guerra de Numancia. El informe está lleno de erudición, pero 
estriba sobre una suposición inesacta. Como en nuestros viajes ha- 
bíamos tenido ocasión de ver objetos semejantes ó muy parecidos 
en gabinetes de anticuarios estranjeros; como hemos visto uno cas» 
igual en poder del señor don Pascual Gayangos, y se encuentran 
además dibujos de moldes para vaciarlos en una de las láminas que 
tiene la Historia de Francia escrita por Mr. Le Bas, no dudamos 
de que eran hachas célticas. Sin embargo, para oponernos á la de- 
cisión de un cuerpo sabio, necesitábamos algunos datos mas que 
apoyasen nuestro parecer, y los hemos pedido á varios arqueó- 
logos. 

Es opinión jeneralmente admitida ya entre ellos, que estos ob- 
jetos se empleaban á la vez como armas ofensivas y como herrá- 



is*] Benvenuto Cellini, pintor, escultor, gran arjentero y orífice, y admirable grabador, na- 
ció eD Florencia en i5oo, y murió en dicba ciudad en i5~o. Manifestó su valor defendiendo el 
castillo de San-Anjelo, sitiado por el condestable de Borbon, á quien se dice mató el mismo de 
un arcabuzazo. Francisco I le llevó á Francia, le hizo trabajar para el palacio de Fontainebleau 
y le colmó de beneficios. Cellini ejecutó muchas figuras en mármol, y fundió algunas. Entre 
estas últimas se nota un grupo de Perseo cortando la cabeza de Medusa; v entre las primeras 
un Cristo para la capilla del Palacio Pitti. Ha dejado un Tratado sóbrela escultura y el modo 
de trabajar el oro, Florencia, i568; la Historia de su vida, Ñapóles, sin fecha, i vnl ; y cu- 
riosas Memorias. 



— 88 — 
mientas por los primitivos celtas, y no por los romanos, siendo 
mas raras las hachas célticas de pedernal que de bronze. 

Estos objetos se han hecho comunes en España, á consecuen- 
cia de varias escavaciones ejecutadas en las costas ó puntos inme- 
diatos aellas; cosa que nada tiene de estraño, atendido el cons- 
tante roze que debe haber habido en los tiempos primitivos entre 
las colonias establecidas por los fenicios en los diversos paises en 
que comerciaban, citándose muy particularmente Bretaña y Es- 
paña. 

Acerca de la manera de fijar las hachas célticas de piedra hay 
evidencia práctica; pero no así respecto á las de bronze, para las 
cuales debemos contentarnos con teorías solamente, por no haber- 
se encontrado aún una montada ó con mango. 

De dos maneras se cree que podían fijarse estos instrumentos, 
como hachas y como hierros de lanza; y en ambos casos las dos 
asas que tienen servirían de ataderos y de medios de seguridad. El 
metal por sí, estando mezclado debidamente, tiene la propiedad 
particular de endurecerse, llegando á ser algo inferior al acero co- 
mún ; propiedad de la cual debe presumirse estaban enterados 
nuestros antepasados, por cuanto adquiere su dureza martillándole 
únicamente hasta que empieza á abrirse, en cuyo estado solo ne- 
cesita afilarse para darle el corte que se desea. 

Ecsisten, pues, en varios gabinetes armas de pedernal y piedra 
aparentemente del mismo período ó acaso mas antiguo, y para los 
mismos usos, á las cuales se da el nombre de celtas ó hachas célti- 
cas. Encuéntranse de estas igualmente en el Nuevo-Mundo, así co- 
mo en nuestro hemisferio, y un anticuario inglés, M. Carlos War- 
ne, al remitirnos varios diseños de ellas, nos ha comunicado que 
hace poco ha recibido una de la Australia, y que igualmente tiene 
una matriz de piedra que servia para fundirlas. 

1723. Maza de armas barreada del emperador Carlos V. Está 
dorada, el mango lleno de águilas imperiales, el puño facetado co- 
mo punta de diamante, y tiene la m. 146. 

1724. Espada elegante hecha en Madrid por Juan Martínez 
Menchaca. Pomo y gavilanes damasquinados de oro, así como una 
concha que sale de la cruz. Hoja de seis mesas, de 1 ^ara y 1 pul- 



— 89- 
gada de largo: en la mesa de enmedio hay una labor de oro damas- 
quinado. [Y. dib. de S., tom. II, lám. 9, en donde se dice que es 
de Boabdil. Descuido grave fué no haber visto la marca que se en- 
cuentra en su recazo, y está en la lám. II, n.° 64. Que el fabri- 
cante que la hizo es el dicho J. M. Menchaca, lo asegura también 
el inventario particular de las armas blancas que ecsiste en la Ar- 
mería.] — Es del emperador Carlos V. 

1725. Un ristre para lanza. 

1726. El objeto indicado en este número parece un pequeño 
frontal de caballo, forrado de terciopelo azul. En su totalidad se 
ven figuras y otros adornos, todo nielado de plata. Al parecer tiene 
relación con las piezas indicadas en los núms. 1718 y 1771, y con 
la gola núm. 2370. 

1727. LA COLADA : espada famosa de Rui Diaz del Bivar, de- 
nominado el Campeador [*]. Guarnición cincelada: guarda ó guar- 
damano con un solo brazo y patillas. Del brazo que falta sale un 
puente á la patilla contraria, y de la otra patilla sale un pitón; de 
la parte de la guarda sale un ramal que termina en la patilla. Ho- 
ja toledana de 6 mesas: largo 1 vara, 1 pulgada y 3 líneas. Su iría- 



is] Fué el Cid liijo de Diego Lainez, y éste lo fue de los condes de Castilla. A la muerte 
de su padre, ocurrida en 1060, quedó Rodrigo ó Rui Diaz en la corte de don Sancho, hijo 
de don Fernando, quien habia dividido sus reinos entre sus hijos. Por lo tanto, es de presumir 
que el Cid naceria sobre el 1040, y uo 1020, como sientan algunos escritores para hacerle 
coetáneo del dicho rey don Fernando, y atribuirles hazañas en esa época. Consta además por 
la carta de arras que otorgó á favor de su mujer doña Jiraena, que se casó en el año 1074; 
de manera que vendria á tener la regular edad de 34 años, y no la de 54 que resultaria del 
otro modo. 

Varias historias arábigo-españolas del siglo xt hablan de Rui Diaz del Bivar , Uamáudole 
Ruderic el Cambitor , como también lo afirma el P. Risco en su discurso La Castilla y el mas 
famoso castellano, en el cual se prueba con acertada crítica que las historias y antiguos can- 
tares están llenos de falsedades sobre los hechos del Cid. Cervantes, en la primera parte de su 
Quijote, cap. 49? s e espresa así: «En lo de que hubo Cid no hay duda, ni menos Bernardo del 
Carpió; pero de que hicieron las hazañas que dicen, creo que la hay muy grande.» 

Únicamente cumple á nuestro objeto apuntar algunos datos sobre el cómo y á quién se "ano 
la Colada. Esta la ganó el Cid al conde don Rercngucr Ramón II el Fratricida en 1089 en 
las batallas de Almenara ó del Pinar, si ha de creerse la Crónica del P. Morado. [Véase 
también La Crónica de España abreviada por mandado de la muy poderosa señora doña Isa- 
bel reina de Castilla, Sevilla, i562, part. IV, cap. 63.] 



— 90 - 
yor ancho es de dos pulgadas y 3 líneas. [V. dib. de S., tom. II, lá- 
mina 10, en donde se dice que es de Felipe II.] La presente espa- 
da se atribuía á Hernán Cortés, al paso que se daba por la Colada 
un arma de fines del siglo xv, como es la espada zaragozana propia 
del conde de Benavente, y de la cual ya hemos hablado en el 
núm. 1649. 

El ecsamen de todos los documentos relativos á la Armería y 
los antiguos inventarios de ella, que hemos revisado con la mas 
prolija detención , juntamente que la confirmación de Berganza 
en sus Antigüedades de España [tom. I, páj. 57o], nos han puesto 
en el caso de presentar de una manera cierta á la colada. Se- 
gún los escritos antes citados, la hoja tiene en un lado las pala- 
bras si, si , y en otro no, non. En efecto, están las palabras no, 
non, pero se han equivocado en creer que dice si, si en ei otro la- 
do. En la lám. 2. a de las que van al fin de este catálogo y en el 
núm. 44, están las palabras referidas ; consúltense, y se verá , que 
si no cabe duda en cuanto á las últimas, la hay y mucha sobre las 



Bofarull, autor de Los Condes de Barcelona vindicados, dice en la páj. 143 del tom. 11 de 
su obra, lo siguiente: «Deben, pues, tenerse por ciertas las victorias que el Cid Campeador al- 
canzó de su competidor y antagonista don Berenguer el Fratricida, su prisión y la pérdida de 
la famosa espada Colada.» 

Ei autor del poema del Cid publicado por don Tomás Sánchez, ensalzó el mérito de la Co- 
lada diciendo : 



Al conde don Remont á prison le han tomado. 
Hy ganó á Colada que mas vale de mili marcos de plata; 
E venció esta batalla, poro ondró su barba 
Prisolo al conde, pora su tierra lo levaba: 
A sus creenderos mandarlos guardaba, etc., etc. 



Nada mas podemos estendernos á decir sobre el Cid. — Acerca del año de su muerte hay 
opiniones; la mas seguida es la del P. Risco, y dice que murió en Valencia el 1099, en lo cual 
convienen también el Cronicón liurgense y los Anales compostclanos y los toledanos. El poema 
del Cid añade además, que fué el 29 de mayo de dicho año. Como hay algunos tan puerilmente 
cscépticos que ponen en duda la eesistencia del Cid, teniéndola por fabulosa, creemos conve- 
niente recomendarles la lectura de la Introducción liistórico-literaria, que Huber, catedrático de 
literatura modernn en la universidad de Berlín, ha puesto en una edición de la Crónica del fa- 
moso caballero Cid Ruy Diez Campeador, impresa en Murberg en 1844. 



— 91 — 

primeras, pues estas, en vez de decir si, si, claramente indican 
componerse de una R y tres III con adornos interpuestos. Acaso 
encuentre alguno otra interpretación á lo dicho y nos la esplique. 

Consta también que la guarnición de la Colada era de cruz; la 
que hoy tiene no es así; pero esto no es un motivo para dudar de 
su autenticidad; pues como hemos dicho en otro lugar, ha sido cos- 
tumbre de ignorantes quitar empuñaduras antiguas para sustituir- 
las con modernas, de que hay muchos ejemplos en todas las Ar- 
merías. 

1729. Véase el 1714. 

1730. Un cetro, al parecer morisco, por el jénero de su orna- 
mentación. Todo él está cubierto de chapa de plata labrada y do- 
rada con algunas turquesas. La parte que queda descubierta sin 
chapa ni abrazaderas, se presenta revestida de un tejido fuerte de 
alambre de plata de su color. El estremo superior termina en for- 
ma de pera , cubierto de una chapa de plata que al parecer ha 
estado adornada de pedrería. Se ignora su procedencia y perte- 
nencia. 

1731. Freno de rara construcción y muy pesado, atribuido al 
caballo de Witiza, penúltimo de los reyes de la monarquía goda. 
Todo él está lleno de fuerte niel de plata. [V. dib. de S., tom. II, 
lám. 24.] La procedencia de este freno está indicada en una parti- 
da del índice 3.° de la Armería en donde se dice que: el canciller de 
la orden del Tusón lo remitió al caballerizo mayor, y éste ordenó el 
dia 28 de agosto de 1656 que se pusiese en la Armería. Añádese que 
fué hallado en Andalucía, en un campo en que habia rastros de una 
gran batalla, presumiéndose que fuese en el mismo sitio en que Wi- 
tiza fué vencido por don Rodrigo su competidor, y que por sus cifras 
cotejadas con las monedas de oro de aquel tiempo, debia ser del caba- 
llo del mencionado rey Witiza. 

Nosotros, que con tanta detención hemos estudiado y ecsami- 
nado todos los objetos de la Armería, no hemos omitido trabajo ni 
dilijencia alguna, á fin de verlo que era posible presumirse del 
presente freno, cuya atribución recuerda un periodo notable de la 
historia española. El haberse dicho que pertenecía al penúltimo rey 
godo, ha sido porque en sus piezas se Yen dos monogramas repetí- 



-92- 

dos, uno de ellos cruciforme, y en el cual opinan varios anticuarios 
á quienes hemos acudido se hallan letras de la palabra Witiza, y 
otro tan indescifrable como el anterior, y del que nada compren- 
demos. Estos monogramas se hallan en la lám. I, figs. 22 y 23. En 
donde se supone que dice Witiza, no vemos mas que una cruz con 
dos estremos potenzados, y en los dos restantes V y A. Hemos re- 
corrido la rica colección goda de monedas de oro del Museo nacio- 
nal de medallas, y no hemos hallado en las de Witiza nada que se 
parezca, á no ser la semejanza de los caracteres y dibujo. Del ec- 
samen de las obras de Velazquez, Florez, Guseme y otros, y par- 
ticularmente de Lelewel en su Numismatique du moyen-áge, consi- 
derce sur le rapport du type [París, 1835], resulta que desde 570 á 
711, los reyes visigodos, ostrogodos y godos han empleado el mono- 
grama en la moneda ; y que el que tiene el freno de que tratamos 
es gorlo indudablemente, como también lo prueba su ornamenta- 
ción bizantina. Esto es cuanto sobre dicho freno sabemos decir. 

1732. Adarga. Asunto: campo dividido como en cuatro cuar- 
teles: en uno de los superiores se ve un ejército de guerreros caste- 
llanos con el pendón de Castilla y León, poniendo en huida al ejér- 
cito moro granadino; en el otro van entrando en Granada los reyes 
Católicos y sus tropas por una puerta, mientras que Boabdil y su 
madre salen por otra. En el cuartel inferior derecho desembarca 
Carlos V y su ejército en África con dirección á la jornada de Tú- 
nez; la figura armada del emperador y su caballo bardado están 
copiados esactamente del cuadro del Tiziano que se halla en el Mu- 
seo de pinturas con el núm. 685: en el cuartel que queda se repre- 
senta la batalla naval de Lepanto, en una de cuyas naves está de 
pié don Juan de Austria, y á un lado se ve á Felipe II sentado de- 
bajo de un dosel, teniendo delante de sí dos guerreros arrodillados 
que le presentan palmas de victoria. En el centro de la adarga hay 
un óvalo en que se distinguen los objetos siguientes: dos ibis coro- 
nadas, una serpiente con alas, un sapo muerto, una corona de es- 
pinas, y un listón ó cinta con la inscripción latina ser,e spes una 
senec™. Orla con varios adornos y cuatro cabezas de leones. To- 
do lo descrito está hecho de plumas de colores, constituyendo un 
verdadero mosaico animal; por lo qué y por la prolijidad del traba- 



— 95 — 

jo y ejecución, es una de las piezas mas raras é interesantes en su 
jénero. [V. dib. de S., supl. lám. 1.] 

Hemos ecsaminado detenidamente esta adarga, y creemos que 
ha debido pertenecer á Felipe II, según la esplicacion que se nos 
ocurre del emblema contenido en el centro. Dice la mitolojía, que 
todas las primaveras salían de la Arabia multitud de serpientes ala- 
das que iban á caer sobre Ejipto, cuya destrucción hubieran cau- 
sado si las ibis no las mataran, como igualmente á los demás insec- 
tos ponzoñosos y reptiles inmundos. Por esto dichas aves eran allí 
reverenciadas. La serpiente alada de la adarga representa la here- 
jía que amenazaba caer sobre España y sus Estados de Flandes; está 
mordiendo la corona de espinas en que aparece simbolizado el cris- 
tianismo: las dos ibis coronadas representan, la mayor á Carlos V, 
que ya habia peleado contra los sectarios de Lutero, viendo á la 
menor que es Felipe II acometiendo al monstruo y matándole; el 
sapo muerto es la representación de la ponzoña que se supone ver- 
tía la serpiente: la leyenda latina sera spes una senecio;, "una espe- 
ranza es el báculo de la senectud t " parece manifestar que Car- 
los V, después de haber combatido por su parte á la herejía, habia 
entregado el cetro á Felipe, y fiaba en que triunfaría de los here- 
jes; — esperanza que sustentaba la vejez del padre, viendo la dura y 
cruel persecución sostenida por el hijo. 

En la pieza ya descrita en el núm. 1718, también pertene- 
ciente á Felipe II, se ve la herejía representada por una hidra 
coronada y un guerrero que la acomete. Este asunto era el favo- 
rito de aquella época, así como los representados en los cuar- 
teles de la adarga eran los mas brillantes y honoríficos para las 
armas españolas. 
1733. Véase el núm. 1663. 

1734 y 1757. Un par de piezas de hierro que se adaptaban á 
los muslos en ocasión de la fractura del fémur. Están forradas de 
cuero y tienen almohadillas de terciopelo verde para protejer ó res- 
guardar el aposito y el vendaje. Estas musteras quirúrjkas, si así 
pueden llamarse, tienen hebillas para las correas que las sostenían. 
Al hablar de los cabestrillos indicados en los núms. 1283, etc., diji- 
mos que no los habíamos visto semejantes ni descritos en ninguno 



— 94 — 
de los autores que hemos tenido presente; lo mismo decimos de 
esta clase de musleras, las cuales pueden pertenecer ú la primera 
mitad del siglo xvi. 

1735, 1737, 1738, 1742, 1743, 1746, 1748, 1749, 1754, 1755 
y 1756. Espadas para funciones de parejas y otras fiestas públi- 
cas, pero no de torneos como las han llamado hasta aquí. Guarni- 
ciones negras. 

1736. Pieza de chapa de arzón delantero. 

1739 y 1750. Dos venablos con guarniciones negras. 

1740. Codal; grab. y dor. 

1741. Pieza de chapa de silla bridona. 
1744. Pieza suelta de armadura. 

1745 y 1784. Hermoso guardabrazo suelto y brazal completo, 
de un mismo dibujo y dorado, y abollonados en toda su estension. 
Las faldas de los guardabrazos son sobrepuestas, y forman plumas 
grabadas y en mazonería. El brazal está calado en varios puntos. 
[V. dib. de S., supl., lám. 12, fig. 1.] 

1747. Dardo arrojadizo para cacerías. [V. dib. de S., supl., 
lám. 17, fig. 6.] 

1751. Codal; grabado y dorado. 

1752 y 1753. Piezas de chapas de arzones. 

1758. Piezas de armadura. 

1759. Espada del famoso capitán Bernal Diaz del Castillo [*]. 



[*] Bernal Diaz del Castillo, natural de Medina del Campo, hijo de Francisco, rejidor de di- 
cha villa, fue á las Indias como soldado distinguido en i5i4 en compañía de Pedro Arias de 
Avila, gobernador de Tierra-Firme. Ayudó á Francisco Fernandez de Córdoba, á Juan Gri- 
jalva y á Hernán Cortés en las conquistas de Yucatán, Méjico y otras; y según consta de su 
historia, se halló en 119 batallas. Consta también que en i549 estaba avecindado en Guate- 
mala, y que en i55i, por cédula real se le hizo rejidor de dicha ciudad, en la cual se casó y 
tuvo varios hijos. Según un documento que hemos visto en la Biblioteca de la Academia de la 
Historia, es probable que Bernal Diaz del Castillo muriera el 1587; de modo que habiendo ido 
á América en i5i4, debió tener á su muerte mas de 90 años. Se ignora su sepulcro, pues fué 
enterrado tan pobremente como habia vivido. 

Escribió la Historia verdadera de la Conquista de Méjico [impresa en Madrid en i63a], 
si bien la adulteraron cu muchos puntos al imprimirla, como a6rman los que vieron el oriji- 
ual, entre ellos Francisco de Fuentes y Guzman, coronista de Guatemala, que se gloría de ser 
biznieto suvo. 






— 95 — 
Poseíala en Méjico el jeneral don Ramón Rayón, quien antes de mo- 
rir en dicha ciudad el año de 1840, ordenó que se entregase al je- 
neral don José Gómez, conde de la Cortina, según consta por do- 
cumentos legales. El nuevo poseedor la donó á S. M. en 1843. La 
guarda de esta espada, que debió tener adornos dorados, es entera- 
mente cerrada, y de la forma que algunos llaman á la escocesa; la 
hoja es pavonada y ha tenido también adornos y recazo dorados. 
Largo de la hoja 1 vara, 2 pulgadas y 6 líneas. 

1760 y 1767. Véase el núm. 1714. 

1761 y 1770. Estribos magníficos, nielados de plata, con figu- 
ras, adornos y demás circunstancias que las piezas indicadas en los 
núms. 1718 y 1771, juntamente que con la gola núm. 2370. Inte- 
riormente están grabados á punzón y dorados. 

1762. Espada zaragozana de don Juan de Austria. Guarnición 
morisca de cobre con esmaltes; cruz de brazos caídos. En un lado 
de la hoja hay dos escudos de armas con un yelmo y varios ador- 
nos; en otro lado casi iguales adornos y un doble círculo con la 
inscripción ioannes. düx. brabantle. et limbürg. En el centro 
una cruz potenzada alternando en sus brazos leones y lises. Todo el 
recazo está dor. — Largo 2 pies, 10 pulgadas y media. [V. dib. de 
S., tom. I, lám. 21.] 

1763. Una espuela de plata afiligranada, con roseta dorada. 

1764. Martillo de armas del emperador Carlos V. Representa 
dos cabezas dejavalíes, en una de las cuales hay una punta aguda; 
todo dorado; — mango de madera. 

1765. Montante de Fernando V, el Católico. Guarnición dorada 
de brazos rectos y terminados en medias lunas: pomo de fachada 
con cuatro agujeros. En un lado de la cruz está repetido el lema 



Moratin en su Canto épico titulado las Naves de Cortés destruidas , octava XXVII, 
élbjia a nuestro héroe de esta manera : 

«Aquel que allí escuadrona los soldados 
Es el fiel Bernal Diaz del Castillo, 
Que sirve en esta célebre jornada 
Cual César, con la pluma y con la espada.» 



— 96 — 
tanto monta [*] , y en otro hay también la inscripción me- 
mento mei, ó mater dei MEi. Vaina de seda carmesí con las ar- 
mas de Castilla, Aragón y Sicilia, yugos y hazes de flechas, todo 
bordado. Largo de la hoja, que es almendrada y zaragozana, 1 vara 
y 11 pulgadas. [V. dib. de S., supl., lám. 28.] 

1766. Copia esacta de la espada del rey de Francia Francis- 
co I, prisionero del emperador Carlos V en la memorable batalla 
de Pavía, mandada sacar de orden del rey N. Sr. don Francisco Asís 
de Borbon, del orijinal que estaba en esta Armería, y que ahora 
se halla en París en el Museo de Artillería, señalada con el núme- 
ro 832. [V. dib. de S., tom. I, lám. 9.] 

Para hacer la descripción de este arma, nos basta copiar la que 
se hizo del orijinal, contenida en uno de los inventarios de la Ar- 
mería: "La espada del rey Francisco 1 tiene de largo 1 vara menos 
1 pulgada, y de ancho 2 pulgadas menos 2 líneas. Es de seis me- 
sas, y está hecha en Valencia; dorados y labrados los tercios de ar- 
riba, y una canal labrada que coje hasta la mitad de la hoja. Tiene 
por marca una B, y en dicha canal antonivs me fecit. La guarní- 



[*] Es vulgar creencia que el TANTO MONTA., empresa y emblema esclusivo de los reyes 
Católicos, alude á la uuioo de las dos coronas de Castilla y Aragón, y que equivale á decir tanto 
monta Isabel como Fernando, esto es, vale tanto uno como otro, ó tiene uno la misma au- 
toridad que el otro, mediante el matrimonio y reunión de las pertenencias de arabos esposos; y 
en fin, que era igual el que el rey mandase una cosa ó que á su vez lo hiciese la reina. Esto 
no es asi, pues los esposos se reservaron algunos derechos privativos que no son para mencio- 
narlos en este lugar. 

Consta de una manera indudable, y lo han consignado en sus obras varios autores, y con 
mas estension que ninguno Pedro Mártir de Anglería en sus Décadas latinas, que fué el Tanto 
monta invención é injeniosa idea del célebre humanista, honra del siglo xv, Antonio de Ne- 
brija. 

Teniendo presente este varón doctísimo el término feliz de las empresas de los reyes Católi- 
cos, y que éstos habian realizado la unión importante de los reinos de Castilla, Aragón y Na- 
varra, sujetado de grado ó por fuerza á todos sus enemigos, y acabado con el dominio de los 
moros, discurrió que tales hazañas eran dignas de una empresa ó mote que fuese unido á los 
blasones de unos príncipes á quienes la fama se encargaba de celebrar. 

Acaso tendria presente el dicho de Alejandro cuando cortó el nudo gordiano, diciendo: 
Tanto vale cortar como desatar; pero sea como quiera, combinó Nebrija las palabras tanto 
monta con los jeroglíficos del doble yugo y coyundas, y el haz de (lechas, significando con el 
primero la sumisión y vasallaje voluntario, y con el otro la fuerza de las armas, dominando al 
que se atreviera á resistir, ó lo que es lo mismo: Tanto monta dominar a los enemigos é impo- 
nerles el yugo sujetándose ellos mismos de grado, que sujetarlos por la fuerza de las armas. 



— 97 — 
cion es de oro, que es una cruz labrada á buril con unas letras de 
esmalte blanco que dicen: fecit. potentiam. in. brachio. svo. El 
puño es esmaltado de blanco y rosicler, y todo guarnecido de oro 
de martillo y tirado; y el pomo de oro también labrado y esmal- 
tado de rosicler, y a dicho pomo le falta la mitad. La vaina está 
bordada de realce de oro con varias figuras." 

En esta descripción se sigue hablando de una daga del dicho rey, 
que también menciona el resumen de Abadía, pero que ahora tam- 
poco ecsiste. No deja de ser notable al mismo tiempo que honorí- 
fico para las artes españolas, el que la espada del augusto prisionero 
de Pavía fuese de fábrica valenciana. 

La presente copia, ejecutada por don Eusebio Zuloaga, arcabu- 
zero de la reina y teniente armero mayor de la Armería, es de un 
gran mérito, y acredita suficientemente el de su autor [*]. 

Como sobre la entrega de la espada de Francisco I haya varias 
opiniones mas ó menos inesactas en escritores nacionales y estran- 
jeros, vamos á transcribir un documento notable, que consiste en 
una orden dada en aquel tiempo al jefe de la Armería, que á la le- 
tra dice así: "Escmo. Sr.=El rey se ha servido determinar que 
mañana á las doce del dia se traslade V. E. con el duque del Par- 
que á la casa de S. A. I. el gran duque de Berg con el ceremo- 
nial y pompa prevenido, para hacerle la entrega de la espada del 
rey de Francia Francisco I, que el emperador Carlos V ganó en la 
batalla de Pavía. Y de orden de S. M. lo participo á V. E. para 
que dicha entrega se verifique. Dios, etc. = Palacio 30 de marzo 
de 1808. =Pedro Ceballos. =Sr. Caballerizo mayor." 



['] La hoja de la espada hecha por el Sr. Zuloaga es de acero español de nuestras fáhricas 
de Vizcaya. Compónese de 24 cuerpos dúctiles y tenazes que, bien afinados , y preparada y cal- 
culada la masa, han dado la dureza y la elasticidad necesarias para hacer que la obra, que puede 
considerarse como un estudio esmerado y prolijo, tenga el mérito de las antiguas espadas de 
Toledo, Valencia y Zaragoza. Ocasión es esta de manifestar á los que rebajan el mérito de los 
aceros españoles, que cuando se emplean medios de afinación como los empleados en la pre- 
sente arma, y como los de los estranjeros en sus fábricas, no tan solo se obtienen buenos ace- 
ros, sino superiores en calidad. Y una prueba de esta verdad se ve en la fabrica de aceros nue- 
vamente instalada en Pola de Lena [Asturias], dirijida por el intelijente don Adrián Payllet , la 
cual esta dando productos superiores á los que en el estranjero se fabrican. [V. Glos. la pala- 
bra AceroJ\ — La fabricación de esta espada ha costado 4000 reales. 

7 



— 98 — 
La descripción del ceremonial empleado en esta ocasión se ha- 
lla en las Gacetas de aquel tiempo. En cuanto á decidir si la entre- 
ga del arma por Fernando VII fué voluntaria ó forzada, nada tene- 
mos que esponer. Lo único que hacemos es indicar una opinión 
ajena que está muy en armonía con la nuestra. El autor inglés de 
la obra titulada A hand-book for traveílers in Spain, etc. [Lon- 
don, 1845], en la part. II, páj. 788, hablando de dicha espada, se 
espresa, aunque con alguna inesactitud, de la siguiente manera: In 
vain the historian will inquire for the sword tohich Francois I sur- 
rendered al Pavia; it was given lo Mural, and lo make the disho- 
nour complete, by the M. s de Astorga, whose duty, as Divisero Ma- 
yor de Madrid, it ivas to have guarded the relie, as the sivord of 
Goliath was of oíd. — El escritor inglés opina que esta espada debió 
haberse guardado como una reliquia, á la manera que en otro 
tiempo se guardaba la de Goliath, según aparece en el libro I de 
Samuel, cap. XXI, v. 9. — Por esto elojiamos altamente la idea de 
sacar una copia, mandando que se coloque precisamente en el mis- 
mo sitio en que estaba la llevada por Murat, á fin de que sea un 
recuerdo continuo de gloria para las armas españolas. La historia 
ha consignado ya tan memorable acontecimiento, y ni las intrigas 
diplomáticas ni la falta de patriotismo serán bastantes á impedir 
que pase á la posteridad. 

1768. Espuela única, del mismo mérito y nielado que las pie- 
zas indicadas en los núms. 1761 y 1770. Véanse. 

1769. Espada de Francisco Pizarro. Guarnición de gavilanes 
curvos en dirección opuesta; una puente y pequeños gavilanes; todo 
lo dicho y el pomo está damasquinado de oro; puño cubierto de 
hilo de plata. Hoja angosta, con la m. 43, del largo de 1 vara, 2 
pulgadas y 6 líneas. [V. dib. de S., tom. I, lám. 18.] 

El ser este célebre guerrero sobradamente conocido por la his- 
toria, nos evita formar un breve bosquejo de su vida, llena de ha- 
zañas que eternizarán su memoria. Si no fuese bastante el ser des- 
cubridor y conquistador del Perú, le bastaría el título de fundador 
de Lima. Fué hijo de aquel coronel Pizarro que se distinguió tanto 
en las guerras de Italia. Nació en Trujillo, en Estremadura, y fué 
asesinado en Lima á los 73 años de edad en el de 1541. 



— 99 — 
La presente espada tiene sobre sí dos historias, y ambas intere- 
santes; una, y la principal, la de su primer propietario Pizarro; 
otra la de su segundo poseedor el escocés don Juan Downie, que 
en la Guerra de la Independencia se decidió á defender á nuestra 
nación peleando contra las tropas francesas [*]. 






[*] El 27 de agosto de 1812, la ciudad de Sevilla estaba ocupada por la retaguardia de 
Soult, que iba en retirada. Los franceses se vieron obligados á replegarse junto á Triana, pero 
acosados [dice la Historia del levantamiento, guerra y revolución de España, por el conde de 
Toreno, lib. XX], por Skerret y el escocés don Juan Downie, que acaudillaba una lejion levan- 
tada por él, apellidada de leales eslremeños, y vestida á la antigua usanza, se metieron en aquel 
barrio siguiéndoles los aliados hasta la cabeza del puente , en donde se trabó vivísima pelea. 
Downie combatió heroicamente con los suyos. Herido por dos veces, quiso sin embargo saltar a 
caballo un foso, pero fué herido de nuevo y hecho prisionero ; teniendo la serenidad y amol- 
de español de arrojar antes á su tropa la espada que llevaba , que era la misma que empuiíó 
e! célebre Pizarro y que le ciñó en Trujillo su descendiente la marquesa de la Conquista, en 
premio del eminente servicio que iba a' hacer á España con sus intereses y con su sangre. — 
Downie hizo poner á la espada la vaina de hierro que le acompaña. 

Queriendo saber nosotros cómo habia venido á parar esta espada á la Armería, escribimos 
al actual conde de la Conquista don Jacinto de Orellana y Pizarro , residente en Trujillo, pi- 
diéndole antecedentes, y tuvo la dignación de traernos personalmente el siguiente escrito. 

«En el año de 1809 se presentó eo Badajoz el caballero escocés don Juau Downie, autori- 
zado por la Junta Central para levantar á sus espensas un cuerpo de caballería, al cual debia 
mandar con el carácter de coronel. Apoyado este proyecto por las autoridades de la provincia 
de Estreraadura, obtuvo la mas decidida protección de las personas notables del pais; y con tan 
buenos elementos se halló luego organizado un Tejimiento de caballería que se denominó de 
leales estremeños. Su jefe Downie tuvo el gusto especial de vestir á sn tropa á la antigua espa- 
ñola; traje que desdecía del armamento moderno, y que sin embargo no fué causa para hacerle 
variar de idea. 

[no de los sugetos que mas se relacionaron con dicho jefe, y que mas se entusiasmaron al ver 
el sacrilicio que hacia por la independencia de una patria que no era la propia, fué don Jacinto 
de Orellana y Pizarro , marqués de la Conquista v vecino de Trujillo. En consecuencia de tales 
relaciones, listo por otra parte v pronto á marchar el Tejimiento, v creciendo además las pro- 
babilidades de que los franceses ocupasen toda Estremadura, se le ocurrió al marqués de que 
la espada de Pizarro, prenda gloriosa que se conservaba como testimonio ilustre del honor del 
jefe de la familia , podria padecer estravío; y por lo tanto propuso á Downie el que se sirviera 
de ella, para que dicha arma proporcionase á España nuevos laureles en la guerra mas inicua 
y villana que contra pueblo ninguno se intentó. Downie aceptó la oferta con sumo placer, mu- 
cho mas cuando armaba á su tropa de chambergos, coletos y demás prendas de equipo á la 
antigua usanza. 

El marqués de la Conquista, que estaba en edad de no poder pelear por sí, cedió pues, la 
espada de Pizarro al ilustre escocés, con condición de que acabada la guerra ó en el caso de 
morir, volviese á poder suyo ó de sus sucesores, ó bien á algún depósito de monumentos na- 
cionales, si para la entrega personal se oponia alguna circunstancia invencible del momento. 

El jefe de la lejion hizo toda la campaña con la dicha espada ; ascendió á mariscal de 



— 100 — 

1772. Tarja ó tarjeta del rey de Francia Francisco I. Según un 
antiguo documento de la Armería que hemos leido, esta tarja per- 
teneció á Francisco I, y debió ir á poder del emperador Carlos V 
con toda la recámara de aquel rey, que cayó en poder de nuestras 
tropas en Pavía, como igualmente el casco que tiene el núm. 2521 
que también le perteneció. Estas piezas se encuentran en las armas 
pertenecientes á Felipe II. 

La forma de este escudo es poco común y muy notable: es con- 
vecso; el campo está lleno de un hermoso follaje grabado; las figu- 
ras y la orla son doradas. [V. dib. de S., tom. I, lám. 20.] El asunto 
no es difícil de esplicar, como ha dicho Jubinal. El gallo que tiene 
en su centro es el símbolo de la Francia, que está acometiendo á 
un guerrero y poniéndole en huida. ¿Quién no ve en esto la arro- 
gante presunción de Francisco I, tratando de concluir con el poder 
del emperador? Sabido es por nuestros historiadores que el pendon- 
cillo de la lanza del rey francés llevaba escrita la siguiente divisa: 
Cette fois el non plus, que es decir, esta vez y no mas; porque en 
aquella para él tan amarga jornada, pensaba quedar seguro dueño 
y señor de Italia. De modo que nada de violenta tiene nuestra in- 
terpretación, atendidos los humos del dicho monarca. La riqueza 
de ornamentación de este escudo no desmerece del personaje á quien 
perteneció. 

1773. Espada particular de Felipe II [*]. Nada hay de mas 



campo de nuestros ejércitos, y acabada la guerra pidió solo ser alcaide del alcázar de Sevilla, 
y lo obtuvo. Inútilmente le reclamó la espada el sucesor del marqués que se la cediera; Downie 
evitó siempre la entrega. El marqués reclamante murió entretanto, dejando por sucesor al ac- 
tual don Jacinto de Orellana y Pizarro, que niño entonces, ignoró hasta muchos años después 
lodos estos antecedentes. Cuando los supo y quiso jestionar como su padre, Downie habia muerto, 
y la espada de Pizarro se hallaba en la Armería sin saber cómo ni por qué.» 

Ahora nos resta decir que este arma interesante vino á la Armería por mandado de Fernan- 
do Vil en iS2<i, año cu que Downie murió en Sevilla. El actual marqués de la Conquista nos ha 
manifestado que aunque pudiera reclamar una alhaja que le pertenece, la cede y la ve con gusto 
en el magnífico depósito en que se halla. — Proceder este que debieran imitar muchos grandes 
personajes, poseedores de antiguallas venerables, que por último término vau á parar por venta 
ó por hurto á los gabinetes y armerías estranjeras. 

['] Felipe II, rey de España, hijo de Carlos V y de Isabel de Portugal, nació en Vallado- 
lid cu mayo de i527, y falleció cu el Escorial en setiembre de i5g8. La historia ha juzgado 
á este monarca algo apasionadamente, y los escritores estranjeros sobre todo, se han com- 



— 101 — 

magnífico que la presente espada. La ornamentación de su puño, 
pomo, gavilanes y guarda, que tiene adornos nielados de plata, es 
en efecto hermosa; toda está llena de diversas figuras cinceladas. 
En un lado de la hoja, que es alemana, y entre varios adornos de 
oro damasquinado, dice: pro fide et patria, pro christo et 
patria. ínter arma silent leges. solí deo gloria. En el otro 
lado dice: pugna pro patria, pro aris et focis; nec temeré, 
nec timide, fide sed cüi vide. —Tiene la m. 50: de largo 1 vara, 
4 pulgadas y 9 líneas; — pesa 3 libras y 4 onzas. [V. dib. de S., 
tom. I, láms. 35 y 36, en donde se dice que es de Carlos V.] 

1775. Ronfea ó espada larga de Diego García de Paredes. 
Guarnición de gavilanes estriados y curvos en dirección opuesta: 
patillas y una puente; pomo redondo; todo sobredorado: puño cu- 
bierto de torzal de plata y seda verde. Largo de la hoja, que es va- 
lenciana, 1 vara, 7 pulgadas y 4 líneas. [Véase lo dicho en una nota 
al núm. 1620.] 

1776. Espada de marca ó ronfea de Carlos V, traída del mo- 
nasterio de Yuste con otras armas, después de la muerte del dicho 
emperador. Guarnición de rejilla y gavilanes, pavonada, con una 
chapa calada y sobrepuesta inmediato al recazo, y águilas esploya- 
das. Puño cubierto de torzal de cerda. La hoja dice: ioannes en 
toledo, y tiene de largo 4 pies, 1 pulgada y 2 líneas. 

1777. Una espada de Felipe II. [V. dib. de S., tom. II, lám. 4.] 
Guarnición blanca, cuyos cuatro gavilanes y pomo tienen adornos 
piramidales, estriados y dorados. Puño cubierto de un tejido de hilo 
de plata. En cuatro canales que tiene la hoja dice: lvpvs agvado 

EN SAN CLEMENTE — GREGORIO DE ARRIETA — IN DNO CONFIDO. Eli 

el recazo se halla la fecha 1567, que no tuvo presente Jubinal por- 
que el dibujante de este arma no debió presentarle á tiempo todos 



placido en afear su memoria, tildándole de cruel y fanático, de hipócrita y supersticioso , y 
llamándole el De/nonio del mediodía. Acaso no falte en lo sucesivo quien por medio de do- 
cumentos trate de esclarecer mas cuidadosamente los hechos de su reinado. Nos vemos precisa- 
dos á confesar que tuvo sus defectos; pero fué un Mecenas para las artes, se hizo temible en 
Europa, sostuvo la dignidad de la nación, y dejó ver en todas sus empresas el jenio de uu po- 
lítico profundo. 



— 102 — 

los detalles que se encuentran en el suplemento de su citada obra 
[lám. 35, figs. 1, 2 y 3]. Largo de la hoja 1 vara y 7 pulgadas. 

1779 y 1780 — 1781 y 1783. Espinilleras: las primeras perte- 
necen á la armadura núm. 2433; las segundas al 2388. 

1785. Efijie de san Fernando. Luego que nos hizimos cargo de 
la redacción de este catálogo, notamos que la efijie de Fernan- 
do III que ecsistia en la Armería, no estaba representada en ma- 
nera alguna con la propiedad histórica que convenia ; porque ade- 
más del traje y de la corona, que no eran como debían ser, de la 
primera mitad del siglo xm, se hallaba cubierta de una armadura 
de fines del siglo xvi, y tenia á los pies un casco y un escudo 
del xvn, dando motivo con esto á que vulgarmente se creyese, y 
lo escribiesen algunos , que eran estas las armas defensivas con 
que aquel guerrero tanto peleó [*]. Convencido de esta verdad 
el señor director del establecimiento, se la demostró al señor rey 
don Francisco de Asís Borbon, y este ordenó se hiciese una reforma 
completa, y que la efijie se presentase de la manera posible mas 
digna y verdadera. Así se ha hecho. El segundo escultor de Cámara 
don José Piquér, con presencia de una copia del cuadro de Fer- 
nando III, que se halla en la Galería histórica del Museo de Pintu- 
ras, sacada del orijinal que tienen las monjas del Sacramento de 
Sevilla, y único retrato histórico que del dicho santo rey ecsiste, 
ha ejecutado la presente efijie que está sentada en un trono dorado; 
se halla vestida con la túnica de tisú de oro y especie de epitoga de 



] Según estaba vestida la anterior figura de Fernando III, era un chocante anacronismo 
que daba en ojos á las personas intelijentes. Falta ha sido esta muy repetida aun por gran- 
des artistas, como puede verse en varios cuadros del Museo de Pinturas. El cuadro con el 
iiúm. lüg es un san Fernando pintado por Murili.o y aparece con piezas de armaduras del 
siglo xvi; en el núm. iri5 del misino autor se ven las fraguas de Vulcano , en donde se for- 
jan petos del siglo xvi; en el núm. 3<>6 , que es un cuadro de Claudio Coei.lo, se ve á 
san Luis que vivió en el siglo xm, con armadura también del siglo \f¡; en fin, el núm. 496 
es una coronación de espinas de Van Dík y allí hay un guerrero armado de celada descu- 
bierta con ventalla, guardabrazos, brazales y manoplas, teniendo todas sus piezas bordes so- 
gueados, que es el sello característico de las armaduras de fines del siglo xv en adelante. — Cui- 
den mas de estos detalles los artistas, y estarán acordes con el buen sentido y la verdad histó- 
rica. 

El dibujo del yelmo que usó Fernando 111 de Castilla lo trae Mr. Allou en sus Etudcs sur les 
casques du moyen-age, troisiéme epoque, niim. 33. 






- 103 — 

terciopelo que el cuadro manifiesta, y se le ha colocado una corona 
propia y característica, ejecutada por don Eusebio Zuloaga. Con la 
mano izquierda sostiene un mundo cruzado, y con la derecha em- 
puña una espada. Esta efijie se saca anualmente el dia 29 de mayo 
del sitio en que se halla, y se lleva en procesión conducida por clé- 
rigos á la capilla del palacio real; allí permanece durante un no- 
venario, y después vuelve á depositarse en la Armería [*]. 



ARMARIO D. 



1786 y 1787. Un guardarrenes volante , formado de escamas 
unidas á un cuero. Las escamas tienen un follaje dorado. La anti- 
güedad de esta pieza podrá llegar hasta fines del siglo xv ó primera 
mitad del xvi. 



[*] Fernando III nació en un raoute entre Salamanca y Zamora, por lo cual le llaman las 
crónicas el Montesino, el r. c de junio de 1 201. En 1217 subió al trono de Castilla por abdica- 
ción de su madre doña Berenguela, y i3 años mas tarde al de León por fallecimiento de su padre 
don Alonso X, reuniendo de esta manera las dos coronas. 

Casó primeramente con doña Beatriz, hija de Filipo, emperador de Alemania, de cuyo ma- 
trimonio tuvo nueve hijos; y después con doña Juana, bija de Simón, conde de Pontbieu , de 
quien tuvo otros cuatro. Ganó muchas victorias á los moros, conquistando sus mejores pobla- 
ciones, entre ellas Andújar en 1224» Lbeda en 1234 1 Córdoba en 1236, Cabra y Porcuna en 
1240, Jaén en 1246, y Sevilla en 1248. — En i23i creó la dignidad de adelantado de Castilla, 
y la ceremonia de lavar los pies á doce pobres el jueves santo; en 1246 fundó el Consejo de 
Castilla, instituyó las dignidades de almirante y capitán jeneral, y estableció por último la santa 
Hermandad vieja, después de haber hecho tremolar sus pendones en multitud de pueblos. 

Murió en Sevilla el 3o de mayo del año 1252 á los 5i de edad y 35 de reinado, y está 
sepultado con su primera mujer en la capilla real de aquella hermosa catedral en un sun- 
tuoso sepulcro que se halla descrito estensaraente en la obra titulada Memorias para la vida 
del santo Rey don Fernando III, por don Miguel de Manuel y Rodríguez [Madrid, 1800.] 
Tiene un epitafio en cuatro lenguas, y dice lo siguiente: 

«Aqui yace el muy honrado Fernando, señor de Castilla y de Toledo, de León, de Galicia, 
de Sevilla, de Córdoba, de Murcia é de Jaén; el que conquistó toda España. El mas leal, el 
mas verdadero, é el mas franco, é el mas esforzado, é el mas apuesto, é el mas granado, é el 
mas sofrido, é el mas humilduso: el que mas temia á Dios , é el que le fazia servicio , é el que 
quebrantó y destroyó a todos sus enemigos, é el que alzó y honró a todos sus amigos, é con- 
quistó la ciudad de Sevilla, que es cabeza de toda España. E pasó h¡ en el postrimero dia de 
mayo, en la era de mil é doscientos é noventa años.» 

Fue canonizado por breve espedido en 7 de setiembre de 1762. 



— 104 — 

1788 y 1789. Guarda-acsilas ó sobaquera?. 

1790, 1791, 1792, 1796, 1797, 1806, 1808, 1813, 1816, 
1823, 1827, 1828, 1832, 1833, 1841, 1843, 1849, 1854, 1871, 
1915, 1924 y 1925. Piezas sueitas pertenecientes á una barda de 
caballo, tales como guardacola, guardarriendas, adornos de grupe- 
ra , etc., llenas de figuras relevadas y otras labores con damasqui- 
nados de oro. 

1793, 1795, 1802, 1804, 1809, 1810, 1811, 1829, 1846, 
1847 y 1853. Espadas de ceñir, espadas roperas ó espadas pro- 
pias del traje español de los siglos xvn y xvm con diversas guar- 
niciones; todas toledanas. Las hojas de las que tienen los números 
1804 y 1847 están caladas , y la taza de la una tiene un horario 
grabado , el nombre de Alcozér 1794 [*] , y además una cruz de 
Santiago; — la taza de la otra tiene un bajo-relieve con guerreros 
y el pomo labrado. 

1794. Gran estoque de cuatro filos, perteneciente á la ar- 
mería de don Juan de Austria. La hoja, que es de las celebradas 
del perrillo [ro. 75], tiene de largo 4 pies y 2 pulgadas y media. 
Arriaz derecho y pomo en forma de muletilla ; dorados. [V. dib. 
de S., lom. II, lám. 7, figs. 8 á 11.] 

1798 á 1801. Espuelas doradas. 

1803 y 1805. Verdugos ó estoques alemanes. Guarnición de 
taza ó cazoleta. 

1807. Espada de Hernán Cortés [**]. Guarnición blanca de dos 



] Don Juan Manuel de Alcozér, intendente del Sitio del Buen-Rctiro, de quien era este 
arma, murió en 1799. 

[**] Este guerrero, á quien Carlos V debió sus mayores glorias y la España un dilatado 
imperio, nació en Medellin el 1485. En i5o4 pasó á las Indias. Difícil es reunir en una bre- 
vísima noticia las batallas* y las hazañas asombrosas que le dieron alto renombre. Decidido á 
llevar adelante su conquista, quiso privarse de todo recurso en una retirada, y mandó en Vera- 
cruz destrozar las naves en que fueron sus tropas. Esta acción heroica la ha inmortalizado Mo- 
ratin en su canto épico diciendo: 

Canto el valor del Capitán hispano, 
Que echó á fondo la armada y galeones, 
Poniendo en trance, sin ausilio humano, 
De vencer ó morir a sus lejiones: 



- 105 - 

puentes, y de un solo gavilán curvo. Pomo estriado: puño cubierto 
de torzal de plata y seda. Hoja del perrillo [m. 75] de cuatro me- 
sas , y de 1 vara, 7 pulgadas y 3 líneas de largo. 

1812, 1875 y 1876. Cuatro mazas coronadas que sirven en las 
funciones reales, llevadas por los mazeros. Son de metal dor. ; tie- 
nen armas reales y la cifra de Fernando VII. Se hicieron en oca- 
sión de las ecsequias de la segunda esposa de este rey en diciembre 
de 1818. 

1814. Espada: la hoja está enteramente carcomida, y la guar- 
nición se halla cubierta de una fuerte y compacta petrificación. 
u Se encontró en el rio Tajo por la parte de la vega de Colmenar. 
La presentaron á don Sancho Bustos de Villegas estando en Ocaña, 
y siendo gobernador del arzobispado de Toledo; éste por ser una 
cosa curiosa y estraña la regaló á Felipe Il.fi Asi lo cuenta Alva- 
rez Quindós en su Descripción histórica de Aranjuez, refiriéndose 
al conde de Mora en su Historia de Toledo, tom. I, páj. 138 [*]. 

1815. Elegantísima adarga vacarí, bordada de plata y sedas: 
En el fondo se ven cuatro escudos iguales , y en todos ellos el bla- 
són con el lema ave maria gracia plena , que hoy lo tienen los 
Mendozas. Para poder saber á quién pertenecería esta pieza , una 



El que bolló el ancho imperio mejicano 
A pesar de tantas bárbaras naciones: 
Empresa digna de su aliento solo, 
Si en verso cabe, y si me inspira Apolo. 

[C.iNTO Épico. — Las Naves de Cortés destruidas.] 

El t3 de agosto de i52i quedó dueño de Méjico. Prosiguió gobernando el imperio hasta 
1327, y volviendo á España le honró el emperador con la gracia y donación de 22 villas y lu- 
gares, y mas de tooo vasallos en aquel reino, creándole en julio de i5ig capitán jeneral de 
toda la Nueva-España, y haciéndole marqués del Valle. Fijó por último su residencia en España, 
lleno de trofeos y de méritos, aunque maltratado y perseguido por la envidia. Murió en la villa 
de Castilleja de la Cuesta, junto á Sevilla, á 2 de diciembre de i547, y sus huesos fueron tras- 
ladados á la iglesia del convento de san Fraucisco de Méjico. — Fundó a Veracruz. 

[*] Por el término en que se encontró dicha espada, y por el espesor de su petrificación 
y adherencias, pudiéramos inclinarnos á creerla caida en el Tajo en la batalla dada por Anni- 
ba¡ [220 antes de Cristo] á los carpentanos, muchos de los cuales, atropellados por las tropas 
de aquel caudillo, hallaron la muerte al vadear sus aguas. Semejante opinión está fundada ade- 
más en la relación de Polibio, lib. III, cap. 4, y de Tito l.ivio, lib. I, cap. 1 de la 3." Década. 



_ 106 - 

de las mas hermosas de la Armería , no hay mas indicios que di- 
chos escudos. En estos se ven además del blasón de Mendoza, el de 
las casas de Córdoba y Toledo, y otro que ignoramos [*]. 

1817, Tarjeta de torneo, barreada, de fondo gr. con varias fi- 
guras, monstruos, etc. , todo dor. Tiene un grabado que dice: da- 
niel hopfe. — 1536. 

1818, 1820, 1822, 1824, 1825, 1826, 1830, 1831, 1834, 1835, 
1837 y 1838. Doce espadas para funciones de Parejas y otros re- 
gocijos públicos; guarniciones negras; puntas romas. 

1819, 1821, 1836 y 1839. Piezas sueltas de armaduras. 
1840. Tablero de una ballesta italiana, con un águila de talla 

encima. 

1842. Escudo ó rodela. Asunto que ocupa el campo: según la 
fábula, luego que Hércules llegó á Gades, hoy Cádiz, se creyó en 
los confines de la tierra; separó dos montañas que estaban unidas, 
Calpe y Abyla, una en Europa y otra en África; comunicó el Océa- 
no con el Mediterráneo , y levantó en dichas montañas dos colum- 
nas con la inscripción non plus ultra, "no hay mas allá." Desde 
esta época se llamó ese sitio Portee gaditana, puertas de Gades. 
Carlos V, sucesor de Fernando é Isabel, bajo el reinado de los cuales 
se descubrió la América, mudó la inscripción, y sustituyó Plus ul- 
tra á la antigua divisa hercúlea Non plus ultra [**]. El asunto de la 

] Todo esto indica haber pertenecido la adarga á un caballero enlazado con diclios lina- 
jes; pero no es ud título de Castilla, puesto que el escudo no tiene corona. No falta quien diga 
que perteneció a uno de los marqueses de Gomares; pero es inadmisible la aserción, en ra- 
zón á que el escudo de dicho título, marcado por los nobiliarios, está partido en pal, en el 
jete las barras de la casa de Córdoba , y por debajo la efijie del rey de Granada Mabomad Bau- 
delin, con una cadena de oro al cuello, preso en la batalla de Lucena en 21 de abril de 1483 
por don Diego Fernandez de Córdoba, f>.° alcaide de los donceles, y don Diego Fernandez de 
Córdoba, conde de Cabra, á quienes por dicha hazaña les fué concedido ese escudo de armas. 

[**] Un escritor dice sobre dichas columnas: «Al modo de las que puso Hércules en Cádiz 
por termino y fin de sus empresas, con la inscripción del Non plus ultra, á las que quitó el flion 
el emperador Carlos V luego que se descubrieron las Indias , y hoy las lleva por blasón España, 
como se advierte en sus monedas y medallas.» [Rasgo heroico: declaración de las empresas, 
armas y blasones con que se ilustran y conocen los principales reinos , provincias , ciudades y 
■villas de España, etc., por i>. a. de moya; Madrid, 1756.] 

En los dibujos de Scnsi [Supl. , lám.5] se denomina a esta gran pieza Escudo de la 
conquista de América; en el inventario antiguo se le nombra Rodela con alegoría de la con- 
quista de África ; pero creemos que está muy clara y patente la alegoría arriba descrita , y que 
basta un lijero eesamen para determinarla. 



— 107 - 

rodela es la acción de llevar mas allá las columnas para asentarlas 
en los confines del dilatado imperio español. Carlos V está de pié 
en una nave con un estandarte, y le corona la Victoria; la Fama 
está á proa con un escudo que tiene por divisa Plus ultra; Hércu- 
les en acción de trasladar sus columnas; Neptnno el Nilo, y Túnez 
cautiva [Tunes capta]. Orla: frutas y flores y jénios abrazando el 
ramaje; superiormente el toisón con collar.— Trabajo de gran ma- 
zonería ó alto relieve, y dor. Este escudo, cuya composición podria 
ser de Julio Romano, discípulo de Rafael, es de los mas hermosos 
de la Armería. 

1844. Ristre para la lanza. 

1845. Espada valenciana de Juan de Urbina [*]. Guarnición 
sobredorada: gavilanes y patillas de que salen dos pitones en con- 
cha para resguardo de la mano: puño cubierto de torzal de plata y 
seda. Largo de la hoja, 1 vara, 6 pulgadas, 4 líneas: m. 59. 

1848. Espada flamante de don Juan de Austria, hijo del rey 
Felipe IV [**]. Guarnición de barco con algunos adornos grabados, 
Largo 1 vara, 5 pulgadas. 



[*] Juan de Urbina, nalural de Vizcaya, se halló en la rendición de Bujía y ^Trípoli en 
África. En i5r2 pasó á llalia con el Gran Capitán. Acabada la guerra de Ñapóles se alistó entre 
los alabarderos del papa en unión de Paredes, Zamudio y Villalba. Paredes era capitán y su al- 
férez, urbina. En l52-, cuando el ejército imperial fué a atacar á Roma, L rbina contribuyó á que 
las tropas no desmayasen, mostrándose el mas arrebatado en la acción y el mas implacable en 
el saqueo. Sitiado Ñapóles por los franceses, y defendido por el príncipe de Oranje, el infati- 
gable Urbina hacia salidas contra el enemigo, le corlaba los víveres, quemaba maquinas, ostigán- 
dolo siempre, llegando hasta matar tooo franceses, y hacer otros tantos prisioneros que custo- 
diaban uu convoy mandado por el rey de Francia. En el cerco de Milán servia de maestre de 
campo, Carlos V le hizo comendador de ¡Neliche, alcaide de Ovo y de Avcrsa, marqués de Oyra, 
conde de Burgomene, señor de la Sforzesa y del Jardín de Milán, y maestre justiciero de Ñapóles. 
Urbina pereció en la guerra de Florencia en r53o de un arcabuzazo que le tiraron desde 
Híspelo. Fué llevado á Ñapóles, y colocado en un sepulcro de bronze, que después convirtió en 
artillería el virey don Pedro de Toledo. Era de un carácter temible en la cólera, y herido en el 
honor desplegaba suma ferocidad. 

['*] üon Juan de Austria [el segundo] nació en Madrid en 1629. Crióse oscuramente en un 
pueblo, hasta que en ¿64.-2 fue declarado solemnemente hijo natural de Felipe IV, reconocido 
por infante con la investidura de gran prior de Castilla y Ueon en la orden de San Juan, y con 
el alto empleo de jeneralísimo de mar. En 1647 se embarcó para sujetar á Ñapóles que se ha- 
Haba sublevado por el célebre Masanielo. Envió preso á Madrid al duque de Guisa, pretendiente 
ala corona. En i65t vino á mandar el ejército de Cataluña , logrando arrojar al enemigo de 
Barcelona, Jerona, Solsona, y de todo el principado. En este gobernó como virey y capitán je- 



— 108 — 

1850. Espada de cazoleta afloretada y guarnición blanca. Hoja 
ancha de punta roma con un letrero en un lado que dice: clemens. 
kuler. en Alemania; en el otro dice: mi. sinal. es. el navio. 
Largo de la hoja 1 vara , 3 pulgadas, 9 líneas. 

1851. Verdugo ó estoque toledano. Guarnición blanca de taza 
con rompe-puntas. 

1852. Espada atribuida á Pedro Méndez de Aviles [*]. Guar- 
nición blanca con adornos grabados. Puño cubierto de hilo de pla- 
ta. Hoja ancha toledana, de Sebastian Hernández; largo 1 vara, 4 
pulgadas, 8 líneas. 

1855. Freno morisco lleno todo de calados; es de rara cons- 
trucción. 

1856 y 1857. Juego de manoplas de un mérito sobresaliente, 
compuestas de varias piezas que las hacen sumamente flecsibles. 
Tienen adornos calados, grabados y relevados. En los nudillos y ar- 



neral. En i656 fué nombrado gobernador de los Paises-Bajos. Encargado de la recuperación de 
Portugal, la hubiera verificado si hubiese correspondido el ausilio de caudales y tropa á su 
esfuerzo y capacidad. Varias fueron las desgracias ocurridas á don Juan en la menor edad de 
su hermano Carlos II, quien le mandó venir á la corte en noviembre de 1675, tiempo en que el 
rey entraba en su mayor edad y quería dividir con el talento de su hermano el peso de la coro- 
na. Después de varias diferencias, y á fuerza de ruegos del rey, reina y otros varios persona- 
jes, vino á la corte en enero de 1677; pero enfermó y murió el 17 de setiembre de 1679 á los 
5o años de edad. Su cuerpo está en el Escorial, y su corazón , por su mandato , en la capilla 
del Pilar de Zaragoza. 

[*] Pedro Méndez de Aviles nació en Aviles de Asturias en i523. Dedicóse á la marina, y 
sus grandes hechos de armas hicieron que Carlos V le comisionase el corso contra los france- 
ses, á los que dio muy buena caza. Felipe II le nombró capitán jeneral de las flotas de las In- 
dias y su consejero. Pasó á Flandes de capitán jeneral de la armada de su cargo, escoltando 24 
naves de comercio, y llevando un gran socorro de hombres y dinero con que, después de ha- 
ber vencido en lámar á los franceses, llegó tan oportunamente á Calais, que puede atribuírsele 
en gran parle el écsito de la victoria de Sau Quintín. En j565 le hizo el rey Adelantado pci- 
pétuo de la Florida, v le mandó que pasase a hacer la conquista de aquel país. Llevó á ella 
2646 hombres en 34 buques, todo a su costa. Verificada la conquista fué llamado á la penín- 
sula en r.574 para que se hiciese cargo de la armada que pasaba á Inglaterra; nombrósele ca- 
pitán jeneral de ella; esta se componía de 3oo velas y 20000 hombres de desembarco; pero el 
8 de setiembre de dicho año le acometió una dolencia grave, de la cual murió el 17 a los 55 
años de edad, habiendo servido 32 de capitán jeneral de la armada. La muerte de un jeneral 
tan grande, lleno de heroicas acciones y esperiencias, de 1111 hombre de mar tan insigne, que ha- 
bía facilitado la navegación del Océano con los muchos viajes que hizo á las Indias, muerte su - 
(•edida en ocasión tan crítica, fué de mucha pérdida para España. 






— 109 — 

ticulaciones de los dedos sobresalen unas puntas agudas relevadas y 
grabadas. Son piezas que no tienen iguales en gracia é invención. 
[V. dib. de S., tom. II, lám. 21.] 

1858. Punta de un escudo ó de un frontal. 

1859 á 1861. Piezas sueltas de armaduras. 

1862. Espada valenciana de Hernando de Alarcon. Guarnición 
dorada á la antigua española, de alcaparrón ó alcaparrones: cruz 
con guardapomo y gavilanes curvos; le falta la concha esterior: lar- 
go 4 pies. 

1863. Estoque ó verdugo de un filo. Guarnición de taza, cala- 
da, cuyo borde está con rompe-puntas. Hoja toledana de 1 vara y 
7 pulgadas de largo. 

1864. Daga. La hoja es afestonada en sus bordes hasta la mi- 
tad: del recazo salen dos espigas con la misma labor. 

1865. Estoque ó verdugo afloretado ; hoja de Dionisio Cor- 
rientes; largo 1 vara y 11 pulgadas. 

1866. Espada de ceñir ó ropera. Taza con calados y bajo-re- 
lieves por fuera, y por dentro varios grabados; el arriaz representa 
dos animales caprichosos; en el centro del arriaz y en el pomo hay 
guerreros en bajo-relieves. Hoja toledana de 2 pies y 10 pulgadas 
y media. La guarnición de esta espada es del mismo carácter y mal 
dibujo que el hacha de armas indicada en el núm. 1587, y acaso 
pertenecerían á una misma persona. 

1867. Gran guarda de codal izquierdo, con grabados y do- 
rados. 

1868. Escudo ó rodela. Ombligo: un gran mascaron con voluta 
encima. Campo: cuatro óvalos con el rapto de las Sabinas, el de 
Dejanira, el de Elena, y el combate de los lapitas y centauros. En 
los intervalos hay dos guerreros y dos Victorias con otros ador- 
nos. Orla: junto á cada óvalo hay una concha, y dentro de ellas 
bustos de relieve que representan á César, á Iole y dos Hércules. 
En los espacios que hay de una concha á otra se ven rios, y com- 
bates de tritones y monstruos marinos. Todos los objetos están en- 
riquecidos de oro damasquinado. Esta rodela, cuyo dibujo y ejecu- 
ción podría decirse de Benvenuto Cellini, es de lo bello que hay en 
su jénero. Pesa 10 libras, 3 onzas. [V. dib. de S., tom. I, lám. 12.] 



— 110 — 

1869. Espada de don Alvaro de Sande [*] según la tradición. 
Guarnición de golilla ó cazoleta ricamente calada. Hoja toledana, 
calada, de 1 vara y 3 pulgadas. 

1870. Espada del célebre poeta Garcilaso de la Vega. Guarni- 
ción negra, afloretada y calada, de mucho gusto, como también 
su pomo. Hoja del perrillo; largo 1 vara y 6 pulgadas. 

1872. Espada de Carlos II, el Hechizado [**]. Guarnición de ta- 
za, calada con elegancia. El borde de la taza tiene rompe-puntas. 
Largo de la hoja, que es toledana, 1 vara y 5 pulgadas. 

1873. Espada de guarnición de cazoleta calada y con rompe- 
puntas. Hoja toledana de 1 vara y 6 pulgadas. 

1874. Daga de guardamano con adornos grabados estertor-' 
mente: en lo interior tiene una chapa cincelada y con labores. La 
hoja es apuñalada en su 2." mitad, estando la 1. a grabada y afesto- 



[*] Este caballero fué uno de los mas valientes que hubo en su tiempo. Sirvió al emperador 
don Carlos por espacio de 53 años continuos. Se halló en todas las guerras de INápolcs v Mila- 
uesado, y también en la de los Jelbes en África, donde fué cautivado por los moros y luego res- 
catado á duras penas. Se distinguió también en Malta cuando fué con jente á su socorro, ha- 
llándose sitiada por los turcos, donde hizo prodijios de valor. En consideración á sus eminentes 
servicios, Felipe 11 le dio el título de marqués de la Piovera; título que Felipe 111 mudó después 
en el de conde de Valdefuentes, que sus descendientes continúan disfrutando. 

] Carlos 11, llamado el Hechizado, hijo de Felipe IV, nació el 6 de noviembre de 1661. 
y entró a reinar bajo la tutela de su madre doña Mariana de Austria, dirijida por un jesuíta ale- 
mán, el cual tuvo que abandonar la corte en i6ñy porque el pueblo pedia su cabeza. A los i5 
años tomó Carlos por sí las riendas del gobierno. ¿Qué espectáculo ofreció la nación durante el 
mando de este pobre príncipe? Uno muy triste; facciones de astutos cortesanos se ocuparon en 
destruirse mutuamente, sin cuidarse del oprobio y la ignominia que sobre la patria recaia. La 
nación no es bajo Carlos mas que un cadáver sin aliento á quien las demás insultan y despre- 
cian; todo fué una larga agonía como la vida del monarca. Príncipe de una constitución ende- 
ble y valetudinaria, tenia menos vigor en su alma que en su cuerpo; é incapaz de gobernar 
sus estados, gobernaban otros por él con depredaciones y torpezas. Sin embargo, el corazón de 
Carlos era bueno: tenia afecto al pueblo; aborrecia la opresión, y cuando le hablaban de abu- 
sos, manifestaba deseos de que los corrijiesen. Pobre rey sin instrucción, abrumado de pesares 
y melancolías, le hicieron creer por último que le habían dado un maleficio, y que el demonio 

habia declarado en los eesorcismos que estaba hechizado ¡Ridicula v despreciable farsa en la 

que tantas supercherías se pusieron en acción, en las que tan peregrinas cosas reveló el demo- 
nio, y en la que intervino un cardenal y un inquisidor! — Conocido es el proceso del P. Froi- 
lán Diaz , confesor de Carlos II. — La historia hablará por nosotros. — Con la muerte de Carlos 
espiró la famosa dinastía austríaca, y desapareció la débil sombra de un imperio que poco antes 
se habia tenido por incontrastable. Rajó al sepulcro el l.° de noviembre de 1700 á los 3g años 
de edad y 35 de un oscuro y desgraciado reinado. 



— 111 — 

nada. Largo 1 pie, 7 pulgadas. Esta daga y una espada que no ec- 
siste, fué regalo de Luis XV, rey de Francia, á Luis I rey de Es- 
paña [*]. 

1877. Una paleta circular de plata, fija en un largo mango de 
caoba. En un lado tiene grabado el escudo de armas de España 
del tiempo de Felipe V; en el otro san Jorje. El uso de este objeto 
nos es desconocido. El indicado escudo tiene mucha relación con 
otros que se encuentran en las ballestas núms. 2208 y 2213. 

1878. Espada atribuida al conde de Lemos [**]. Guarnición 
calada muy elegantemente y con rompe-puntas. Puño calado á 
manera de puntas de diamantes; pomo calado. Hermosa hoja tole- 
dana de 1 vara y 16 pulgadas de largo. 

1879. Escudo ó rodela. El asunto representado en el campo de 
esta rodela está tomado del cap. I del TRIONFO D'AMORE des- 
crito por Petrarca, si bien con algunas alteraciones. El poeta tiene 
en sueños una visión en que se le representan los hombres grandes 
y los dioses, siguiendo encadenados el carro del Amor [***]. A la 
derecha de la rodela se ve al poeta acostado al pié de un árbol y 
cerca de una fuente, cuyas aguas forman un rio, sobre el que hay 
un puente. Inmediato á él está una sombra que le esplica la visión. 
El carro es una biga, y no una cuadriga como el testo indica , y 
las figuras son menores en número. Mas atrás se ostentan grandes 



[*] Luis I nació en Madrid en 25 de agosto de 1707. Fué jurado príncipe de Asturias en 
7 de abril de 1709. Casó con doña Luisa Isabel de Orleans, infanta de Francia, en g de octubre 
de 1721; entró á reinar en i5 de enero de 1724» J murió en 3i de agosto del mismo año. 

[**] Don Pedro Fernandez ó Ruiz de Castro, conde de Lemos, primojénito de don Fer- 
nando Ruiz de Castro, conde de Lemos, nació en Madrid por los años de 1576. Fué virey de 
Ñapóles y presidente del consejo de Italia, buen político, y el mejor protector de los sabios de 
su tiempo, en especial de Cervantes. Murió en Madrid el 19 de octubre de 1622. 
Quattro destrier via piii che nevé bianchi, 
Sopr'un carro di Joco un garzón crudo 
Con arco in mano, e con saette a'fianchi, 
Contra le quai non val elmo né scudo. 
Sopra gli omeri avea sol due grana"al¿ 
Di color mille, e tutto l'aliro ignudo: 

D'intorno innumerabili mortali , 
Parte presi in battaglia, e parte uccisi, 
Parte feriti da pungen ti strali. 



— 112 — 

masas arquitectónicas; en lontananza siguen pequeños edificios, y 
por último, en el espacio entre nubes se hallan Venus, Mercurio, 
pequeños Amores, etc. La orla tiene entre óvalos y forficiados 
ocho Venus; en los intermedios hay cuadros con paisajes y case- 
ríos. Las figuras principales están relevadas. Todo el conjunto tiene 
damasquinado de oro y plata;— brocal sogueado. — Diámetro 2 pies 
y 6 líneas. Esta rodela se adquirió en 1847. 

1880. Espada española flamante del rey Felipe IV [*]. Guar- 
nición de taza calada con rompe-puntas; pomo cincelado. Largo 
de la hoja 1 vara y 5 pulgadas. [V. dib. de S., tom. II, lám. 32.] 

1881. Escudo ó rodela formada en su totalidad por un masca- 
ron relevado: superiormente tiene una voluta; por los lados está 
afestonado, y termina en tres puntas inferiormente; — está grabado 
y dorado; — forro de terciopelo carmesí. 

1882 á 1910. Espadas de ceñir ó espadines de golilla, ó espa- 
das roperas de varias dimensiones y guarniciones , cuyas hojas son 
casi todas toledanas, propias del traje español del siglo xvii-xvm. 
De estos números solo el 1896 no es espada, y sí una pieza de ar- 
madura. 



[*] Felipe IV ocupó el trono de su padre en 1621, cuando contaba poco mas de 16 anos. 
La ruina con que la fortuna empezó á amenazar a la dinastía austríaca en el reinado anterior, 
en este se mostró ya jeneral é inevitable, y los alzamientos de Cataluña, Sicilia y ISápoles, no 
menos que la rebelión de Portugal , contribuyeron á consumarla. La época de Felipe IV es el 
período de mas esplendor para nuestra literatura dramática, último suspiro de una nación que 
perdia su preponderancia política y cubria el abismo de su abyección con las flores y lauros 
del Parnaso. Un poeta ha hecho hablar á la sombra de Felipe IV diciendo: 

Ya el trono de oro 
Que á tanto afán alzaron mis abuelos, 
Debajo de mis pies se derrocaba, 
Mientras que embebecido entre festines 
Yo, olvidando mi oprobio, respiraba 
El aura del deleite en los jardines. 

[Quintana. — El Panteón del Escorial.] 

Felipe IV dejó de cesistir el dia 17 de setiembre de i665, á los 60 años de edad y 44 de 
reinado. 



— 143 — 

1911. Espada del duque de Monteraar [*]. Guarnición senci- 
lla, pero elegante. Hoja de Lupus Aguado, de 1 vara y 4 pulgadas 
de largo. 

1912. Espada de Felipe III. Guarnición de taza, ricamente ca- 
lada, con rompe-puntas, gavilanes rectos y guardamano; puño de 
hierro, calado; pomo con dos bustos en relieve. Hoja calada tole- 
dana de Hortuño de Aguirre, con la fecha de 1604. Largo 1 vara 
y 5 pulgadas. [V. dib. de S., tom. II, lám. 22.] 

1913. Espada toledana del conde-duque de Olivares [**], según 
la tradición. Guarnición calada, de taza. Hoja de 1 vara, 4 pulga- 
das y 9 líneas de largo. 

1914. Daga de guardamano lisa, perteneciente á Diego García 
de Paredes. [Véase lo dicho en la nota al núm. 1620.] 

1915. Véase lo dicho en el 1790. 

1916. Espada de punta roma, en cuya hoja se lee por un lado 

GARCILASO DE LA VEGA, 1472, y por Otro EL QUE MATÓ EL MORO 

en campo. Tiene juntamente un busto de mujer, un yelmo, dos fi- 
guras luchando, un mundo centrado y cruzado, una media luna y 
un guerrero. La guarnición es de fecha muy posterior á la hoja, 
que tiene de largo 1 vara y 2 pulgadas. 



] Don José Carrillo de Albornoz, duque de Montemár, nació en Sevilla en 167 1. Empezó 
su carrera á los ra años de capitán de corazeros. En la defensa de Barcelona derrotó con solo 200 
caballos un numeroso cuerpo de caballería francesa, y atropellándolo hasta sus trincheras le co- 
jieron prisionero. Muchas fueron después las acciones grandes que ejecutó; pero su mayor glo- 
ria está en la reconquista de Oran en tres dias. Ganó en el campo de Bitonto una de las bata- 
llas mas sangrientas que han conocido aquellas rejiones; caballería , infantería y campamento 
alemán, todo fué hecho prisionero de guerra: los enemigos tuvieron que pedirle un oficial para 
que llevase á Viena la noticia. La envidia le atacó para derribarle; se le mandó venir á Ma- 
drid, y se le suspendieron sus sueldos y empleos; pero por último se le reintegró eu ellos. Fa- 
lleció en 1747 - 

[**] Don Gaspar de Guzmán y Pimental , conde duque de Olivares, nació en Boma eu 
1587. Felipe 111 le dio la encomienda de Viboras en la orden de Calatrava. A la muerte 
de este rey, Felipe IV tuvo al conde á su lado, y llegó á ser su privado y su primer ministro, 
camarero mavor, gran canciller de Indias, tesorero jeneral de Aragón, consejero supremo de 
Estado, capitán jeneral de caballería, gobernador de Guipúzcoa, grande de España y duque de 
Sanlúcar de Barrameda. La historia habla de este personaje en varios sentidos; su poder le 
atrajo enemigos. Fué separado de su ministerio en eucro de 16 j.3, y se retiró á Locch.cs, en 
donde murió. 



— 414 — 

Mucho hemos trabajado en la adquisición de noticias para las 
piezas de la Armería, pero en ninguna con mas empeño que en 
esta, y en ninguna con menos resultados. Daremos cuenta de nues- 
tra tarea, y las personas intelijentes decidirán. 

La inscripción de la espada, que está en letra llamada gótica, y 
cuyo grabado es sin duda de la época que marca, nos recordó desde 
luego la ecsistencia de dos comedias sobre el Triunfo del Ave Ma- 
ría, una de ellas de Lope de Vega, cuyos argumentos se reducen 
á que en el cerco de Granada por los reyes Católicos, 1491, se 
presentó un dia delante délos reales castellanos un arrogante moro 
llamado Tarfe, con un pergamino atado por escarnio á la cola de 
su caballo, en que llevaba escritas las palabras ave maria gratia 
plena, y desafiando á batalla singular á los campeones mas valien- 
tes; que un joven llamado Garcilaso salió y mató al moro, le cortó 
la cabeza, rescató el vilipendiado Ave María; y que el rey en pre- 
mio le concedió usase estas palabras como divisa en su escudo, y 
además el sobrenombre de la Vega, por haber sido en la de Gra- 
nada en donde tal hazaña ejecutó. 

Notable es que de este suceso tan caballeresco no hablen ni 
Gracia Dei, coronisla y rey de armas de los reyes Católicos, ni el 
bachiller Andrés Bernaldez, cura de los Palacios, en su Historia de 
dichos reyes, ni Antonio de Nebrija en su Crónica de los mismos, 
ni Hernando del Pulgar en sus Claros varones de Castilla, tít. XV, 
donde habla de Garcilaso de la Vega, su contemporáneo, ni me- 
nos Lafuente Alcántara en su Historia de Granada; siendo así que 
todos refieren los desafíos parciales que con mucha frecuencia ha- 
bía entre moros y castellanos. El único que hasta ahora encontra- 
mos que cite este suceso, y de quien sin duda se tomaría el argu- 
mento para las comedias citadas, es Jinés Pérez de Hita en sus 
Guerras civiles de Granada, part. II, cap. XIV, en un romance que 
empieza: 



Cercada está Santafé Cuando á las nueve del dia 

Con mucho lienzo encerado, Un moro se ha demostrado 

Al derredor muchas tiendas Sobre un caballo negro 

De seda, oro y brocado. De blancas manchas manchado. 



— 115 — 

Sigúese pintando la arrogancia del moro, que salió á pelear 
con él un joven llamado Garcilaso, que le mató, le cortó la cabeza 
y se presentó al rey Fernando; y concluye diciendo: 

Garcilaso de la Vega 
Desde allí se ha intitulado, 
Porque en la Vega hiciera 
Campo con aquel pagano. 

Desde luego puede tacharse de inesacto lo contenido en estos 
últimos versos, pues consta por todos los nobiliarios que el apellido 
de la Vega es antiguo, y tiene su solar en las Asturias de Santillana 
en la ribera del rio Vesaya. 

Concluido el romance añade el citado Pérez de Hita: "el rey le 
mandó poner en sus armas las letras del Ave María, por habérse- 
las quitado al moro de tan indecente parte." Esto mismo dicen las 
comedias referidas, y así parece corroborarlo el Diccionario jeo- 
gráfico que publica Madoz, en el artículo siguiente: "ave mama: 
cruz en el sitio donde peleó Garcilaso con el moro Tarfe en la pro- 
vincia de Granada, partido judicial y término jurisdiccional de 
Santafé." 

Pero contra lo anteriormente dicho hay una razón muy fuerte; 
el lema del Ave María usado en el escudo de Garcilaso tiene mas 
antigüedad que la del 1491, si hemos de creer auna multitud de 
manuscritos ecsistentes en la Biblioteca nacional. Algunos pudiéra- 
mos citar, pero nos limitamos al siguiente: 

Pedro Lezcano, en su Historia de las familias y hechos de ar- 
mas de los que concurrieron á la conquista de Andalucía, en el lib. 
2, cap. 7, dice hablando de la casa de la Vega: "En tiempo del 
emperador fué señor de ella Diego Gómez de la Vega, cuyo seña- 
lado valor le hizo bien conocido. Tuvo por hijo á Gonzalo Ruiz de 
la Vega, que en tiempo del santo rey don Fernando fué padre de 
Gonzalo Ruiz de la Vega, y este lo fué de don Pedro Laso de la 
Vega, caballero valeroso, á quien el sabio rey don Alonso le hizo 
almirante de Castilla, y fué el 4." que tuvo esta dignidad: fué pa- 
dre de Garcilaso de la Vega en tiempo del rey don Fernando IV, y 
el rey don Alonso el onzeno, con quien privó mucho y le hizo su 



— 416 — 
merino mayor de Castilla, el cual fué mal muerto por los de So- 
ria; dejó dos hijos que fueron Garcilaso de la Vega y Gonzalo Ruiz 
de la Vega, que el año 1340 cuando la memorable batalla del Sa- 
lado fueron los primeros que pasaron el rio á pesar de los moros. 
Fué Garcilaso justicia mayor del rey, como parece en algunas es- 
cripturas. Fué este caballero el que en la batalla del Salado ganó 
el blasón ilustre del Ave María gracia plena, que hoy vemos subli- 
mado en la casa de la Vega y Mendoza; y no como piensan algu- 
nos poco noticiosos, Garcilaso de la Vega el que en presencia de 
los Católicos reyes mató en desafío en el real de Santafé al moro 
Tarfe el año de 1491; porque aunque es verdad era de un mesmo 
tronco, habia ya 151 años que estaba el Ave María en el escudo de 
armas de la Vega, como lo tocó Gracia Dei en sus antiguas coplas: 

Sobre verde relucía 
La banda de colorado 
Con oro con que venia 
La celeste Ave María 
Que se ganó en el Salado.» 

Además, hay una inscripción en un banco de la capilla de la 
casa de los duques del Infantado en Torrelavega, provincia de San- 
tander, que dice: "Garcilaso de la Vega en la batalla del Salado, 
mató el moro que llevaba á la cola del caballo el Ave María, año 
de MCCCXLI." 

En una obra inglesa titulada The works of Garcilasso de la Vega 
iraslated inio English verse, etc., bxj J. H. Wiffen, 1823, hay una 
biografía de Garcilaso, cuyo autor desmiente en ella el hecho citado 
por Pérez de Hita, tachando la obra de éste de semi-novela y semi- 
historia, That very delighlful oíd work, half romance, half history, y 
fijando el rescate del Ave María en la batalla del Salado, sin duda 
por apoyarse en antiguos nobiliarios. 

Jeneralmente se lleva este acontecimiento á esa célebre batalla; 
pero es el caso que en donde quiera que de ella se habla, nada se 
dice de aquel. La Crónica de don Alonso onzeno, escrita por Juan 
Nuñez de Villasan, habla en el cap. CCLIIII de la batalla del Sa- 
lado: nombra entre los caballeros que en ella se hallaron a Garci- 



— 117 — 

laso de la Vega; pero nada dice de la muerte del moro ni del res- 
cate del pergamino. 

Gómez Manrique, en su Cancionero manuscrito y en una com- 
posición titulada Definición del noble caballero Garcilaso de la Vega, 
tratando de su muerte, dice: 

Est'es aquel mancebo nombrado 



Este sin dubda ha bien demostrado 
En cuantas peleas é casos se vio, 
Venir del linaje de aquel que pasó 
Con tanto peligro primero el Salado. 



Pero tampoco dice nada de moros ni de pergaminos. 

Ahora bien: según la tradición, según la Cruz del Ave María en 
Santafé, teniendo presente lo dicho por Pérez de Hita y el Ro- 
mancero jeneral de Pedro Flores, que trae un romance al mismo 
asunto que empieza 

La Católica Isabel, 
Viendo venir vencedor 
Al famoso Garcilaso, 
Oe aquesta suerte le habló [*]: 

y por último, según el escritor dramático Lope de Vega y otros 
que han ido repitiendo lo mismo, un Garcilaso mató á un moro en 
desafío en la vega de Granada en 1491; según los demás documen- 
tos ya citados, otro Garcilaso mató á un moro en la batalla del Sa- 
lado en 1340; y según la inscripción de la espada, que es un docu- 
mento notable, con una fecha de 1472, otro Garcilaso de la Vega ma- 
tó á un moro en campo, sin decirse en qué tiempo, caso de no ser 
el que ella marca. Este último Garcilaso no debería ser el de la 
batalla del Salado, porque en 1472 debería tener 132 años; no es 
pues el del cerco de Granada de 1491; ¿luego en qué tiempo se ve- 
rificó el hecho que la espada indica? ¿Han muerto todos esos Gar- 
cilasos á todos esos moros con todos esos pergaminos y esas Ave- 
Marías? 



[*] La antigüedad de este romance puede fijarse desde ID90 en adelante. 



— 118 — 
1917. Espada de don Suero de Quiñones, el del Paso Hon- 
roso [*]. Guarnición de taza calada y de mal gusto, así como su 



[*] Suero de Quiñones , el del Paso honroso , era un caballero leonés hijo de Diego Her- 
nández de Quiñones, merino mayor de Asturias, que en 1434 celebró junto al puente del 
rio Orbigo, á tres leguas de Astorga, unas solemnes y nunca vistas justas que duraron 
treinta dias. Nueve eran los mantenedores ó defensores contra los aventureros que concurrie- 
sen, los cuales llegaron á 68, no solo de los varios reinos en que España se hallaba entonces 
dividida, sino también de Portugal, Alemania, Bretaña é Italia, citados antes por carteles pú- 
blicos de desafío, como el mismo don Suero lo espresa en la arenga que pronunció delante del 
rey don Juan II diciendo: Deseo justo é razonable es los cativos ó en prisión detenidos, 
desear libertad: é como yo, vasallo é natural vuestro , sea en presión de una señora de 
tiempo grande acá, en señal de lo cual todos los jueves traigo á mi cuello este fiero ó co- 
llar, segund ya es notorio en vuestra magnifica corte, é reinos, é fuera dellos por los 
harautes que la semejante presión con mis armas an levado: agora, poderoso señor, en 
nombre del apóstol Santiago yo he concertado mi rescate , el cual es trescientas lanzas 
rompidas por el asta de mi é destos caballeros que aquí son en arnés de guerra, contando 

la que fesiere sangre por rompida en el derecho camino por donde la mas gente suele 

pasar para aquella cibdat donde su santa sepultura está, certificando á todos los estran- 
geros que alli fallarán arneses é caballos é lanzas tales , que qualquier buen caballero ose 
dar con ellas, sin tener de las quebrar con pequeño golpe. E notorio sea á todas las señoras 
de honor que qualquiera que pasará por aquel lugar, á do yo seré, que si non lleva caba- 
llero ó gentil hombre que faga armas por ella, que dejará el guante de la mano derecha. 

Y concluye con esta arrogante Irase caballeresca : A todas las señoras del mundo sea 
manifiesto que si la señora, cuyo yo sé, pasare por aquel lugar, donde yo con los caba- 
lleros del paso estaré , que su mano derecha irá segura de perder el guante é ningún caba- 
llero ni gentil hombre podrá facer armas por ella, salvo yo, pues en el mundo non hay 
quien tan verdaderamente por ella las pueda faser. 

En estas célebres justas murió el caballero aragonés Esbcrte [Alberto] de Claramonte, 
metiéndole el coutrario todo el fierro de la hinza por la visera del almete en el ojo izquier- 
do fasta los sesos; y hubo onze justadores heridos á mas de otras lijeras desgracias. El 
último dia del paso ó de las justas quedaba un solo mantenedor en estado de faser armas. 
Léase la minuciosa descripción de cuanto pasó en estas justas singulares, en una relación 
autorizada, que compendiada después por frai Juan de Pineda , se imprimió en Salamanca 
en i588 con el título de Libro del Paso honroso, y se reimprimió en Madrid en 1784a 
continuación de la Crónica de don Alvaro de Luna. 

Dicho libro es un verdadero arsenal de palabras relativas á armas y á piezas de armadu- 
ras; pero el no ser muchas veces bastante claro y terminante, ha sido causa de no poderse acer- 
tar con la aplicación de todas, como hubiéramos deseado para la esactitud de nuestras des- 
cripciones. 

El libro del Paso, dice Clemencin en sus notas al Quijote, es un monumento curioso de 
la mezcla de valor, devoción y galantería de los caballeros de aquel tiempo: y ciertamente for- 
ma notable contraste el cuidado de oir misa los justadores, con la resistencia del maestro frai 
Antón á enterrar en sagrado al caballero que murió en la justa, igualmente que la práctica 
observada por Suero de Quiñones, capitán principal del Paso, de ayunar en honor de la Virjen 
los jueves, que era el mismo dia destinado a llevar la argolla como cautivo de su dama. — E«te 



— 119 — 

puño, que es grabado en bajo-relieve. La hoja, que es de seis me- 
sas, tiene un canal, y en él la inscripción que dice DON SUERO 
DE QV1NYONES — VALME NUESTRA SENYORA ; adornos 
grabados y dorados, y una cruz de Santiago como está en la m. 42. 
La guarnición es mucho mas moderna que la hoja, y esta tiene 1 
vara y i pulgadas de largo. 

Ecsaminadas las letras mayúsculas de la hoja de esta espada, se 
ve que es carácter itálico; lo cual nos induce á creer que no sea de 
fábrica española, sino milanesa, puesto que en Italia se acostum- 
braba emplear ese carácter en inscripciones á mediados del si- 
glo xv, cuando en España jeneralmente era el llamado gótico, de 
lo cual ecsisten ejemplos en esta Armería. Decimos esto, por si hu- 
biese alguno demasiado escrupuloso que para la autenticidad de 
este arma pusiese el obstáculo de las letras de la hoja. Además de 
lo dicho debemos añadir que nada tendría de estraño fuese españo- 
la, por cuanto el carácter itálico fué uno de los cinco linajes de le- 
tras usados en España en el siglo XV, según Terreros en su paleo- 
grafía española, páj. 33; Madrid, 1758. 

Una sola observación se nos ocurre, y es que el ancho de esta 
hoja no es el acostumbrado jeneralmente en el siglo xv; pero en 
cuanto á armas, así ofensivas como defensivas, se han hecho á vezes 
mas bien al gusto ó capricho de los personajes, que según la moda 
ó la costumbre de la época. 

Atado á esta espada se halla un pergamino viejo en que se dice 
que es la espada de Suero de Quiñones el del Paso honroso, y que 
está vinculada en el Alferazgo mayor de León [*]. 



fué uno de los actos mas célebres de caballería que hubo por aquellos tiempos, y el rey don 
Juan, que estaba á la sazón en Scgovia, tenia postas establecidas para saber diariamente los 
sucesos del Paso. — Andando el tiempo, Suero de Quiñones fue muerto por Gutierre Quijada, 
con quien traía bandos. Ignórase el tiempo, pero debió ser después de i444> en 1 ue falleció 
su padre Diego Hernández de Quiñones, sin haber visto muerte de ninguno de sus hijos, 
como dice Fernán Pérez de Guzmán en sus Jeneraciones y semblanzas , ponderando la felizidad 
de aquel caballero. 

[*] Respecto á la procedencia de dicha espada, no hemos podido adquirir mas noticias 
que las contenidas en el pergamino citado y del que se hace mención en los documentos de 
la Armería. Diremos algo acerca del título de Alferazgo mayor de León, y quién lo posee. 
El rey Enrique IV, por su privilejio espedido en la ciudad de Toro á 6 de julio de 



— 120 — 

1918. Escudo ó rodela. Asunto del centro: Alejandro domando 
el Bucéfalo, y varios guerreros que le miran. Campo: cuatro óva- 
los con cazerías de diversos animales; — festones y otros adornos. 
Orla: trofeos y festones. El todo está relevado y con damasquina- 
dos de oro. Gusto de dibujo de escuela romana. Esta rodela ha te- 
nido al parecer alguna pedrería. — Diámetro 2 pies y media pul- 
gada. — Pesa 7 libras y 10 onzas. [V. dib. de S., supl., lám. 29.] 
Siglo xvi. 

1919. Piezas sueltas de armaduras. 

1920. Espada de guarnición grabada. Hoja toledana con dos 
canales, en que se lee: soy del marqués de povár [*]. Largo 1 
vara y 2 pulgadas. 

1921. Verduguillo toledano; guarnición de taza; hoja de 1 vara 
y 6 pulgadas de largo.— Siglo xvm. 

1922. Gumía ó daga de cuatro filos y guardamano lisa. 

1923. Espada de cazoleta calada, con rompe-puntas: puño ca- 
lado. En la hoja, que es toledana, de 1 vara y 8 pulgadas de largo, 
dice: hortüño de aguirre en toledo: espadero del rey. 

1924 y 1925. Véase lo dicho en el 1790. 

1926. Ronfea de don Sancho Dávila [*]. Guarnición sobredo- 



i465, hizo merced á don Alvaro Pérez Osorio, conde de Trastamara, hijo del conde don 
Pedro Alvarcz Osorio, su alférez mayor del pendón de la Divisa, y de su consejo, de la ciu- 
dad de Aslorga con su castillo y fortaleza, aldeas, tierras, términos, montes, fuentes, prados, 
pastos, aguas, etc. 

En este privilejio se nota ya que el precitado conde don Pedro era alférez mayor del 
pendón de la Divisa; y según Haro , tom. 1, fól. 279, fué i.° conde de Trastamara, t 
uno délos grandes mas antiguos de Castilla, señor de la casa de Villalobos, duque de Arguia, 
señor de Páramo y Villamañán, y otros títulos, alférez mayor del pendón de la Divisa del rey, 
y canónigo de la catedral de León. 

Esta ilustre casa del marqués de Astorga, conde de Altamira, Trastamara, Saltes, Chanta- 
da, santa Marta, Villalobos, Nieva, Montcagudo, Arzacollar, Lodosa, Cabra , Palamós y Oívito, 
Vizconde de Iznájar, alférez mayor de Madrid, rcjidor perpetuo de todas las ciudades y villas 
de voto en Cortes [entre las cuales está León], es la que ha llevado y lleva el título de Al- 
férez mayor de León, como queda dicho y puede verse mas detalladamente en el Memorial 
del E sano, marqués de Fillafrunca, fól. 47; en la Ley de sucesión, fol. 16 , y en varios 
historiadores que se omiten por no creerse necesarios. 

[*] Don Enrique Dávila y Guzmán, t. er marqués de Povár en tiempo del rey Felipe 111, 
fué presidente del consejo de las Ordenes, capitán de guardias españolas, del consejo del 
rey en el de la Guerra, y su jentil hombre de la Cámara. 

'] Sancho Dávila, castellano de Pavía y de Ambcres , capitán jeneral y almirante de la 



— 121 — 

rada; gavilanes y patillas de que salen dos pitones en concha para 
resguardo de la mano. Hoja valenciana que dice Ioanncs — me fecit, 
y tiene 1 vara y 7 pulgadas y media. 

1927. Espada de ceñir ó espadín; guarnición de barco. Hoja to- 
ledana de 1 vara y 3 pulgadas y media. 

1928. Espada de don Iñigo López de Mendoza, marqués de 
Santillana [*], según la tradición. Guarnición negra de un gavilán y 
una pequeña puente. Largo de la hoja, 1 vara, 5 pulgadas y 9 lí- 
neas. 

1929 y 1930. Espuelas' doradas. 

1931. Cuatro platos de hierro de la vajilla de campaña del em- 
perador Carlos V. El autor de la obra inglesa A hand-book for tra- 
vellers in Spain [Manual del viajero en España], ya citado en otro 
lugar, hablando de los objetos de la Armería de Madrid, y entre 
otros de este resto de vajilla del dicho emperador, hace una com- 
paración bastante cáustica con Napoleón, diciendo: How the sim- 
ple service of this bred and born emperor contrasts with the golden 



Armada en Flandes, de la costa de Granada en España, y maestre de campo jencral con el 
duque de Alba del ejército que allanó á Portugal , nació en Avila en i5a3. Se halló en la 
guerra de Alemania; fué «no de los 10 soldados españoles que atravesaron el Elba con la 
espada en la boca, y a pesar de las balas ganaron las barcas necesarias para dilatar el puente 
que construyó nuestro ejército, consiguiendo por este medio la derrota y prisión del elector 
de Sajonia. Sirvió con el duque de Alba en Italia. Levantó en Milán una compañía de caba- 
llos con la cual prendió al conde de Agramont , persiguió á los franceses basta Daleu , los 
derrotó y tomó prisionero á Viliers. Otras grandes acciones ejecutó Dávila por las cuales ad- 
quirió el sobrenombre de rajo de la guerra. Murió en Lisboa en junio de i583. Su cadá- 
ver se trasladó á Avila. El marqués de Miraflores tiene una armadura de dicho don Sancho 
Dávila. 

[*] Don Iñigo López de Mendoza, l. er marqués de Santillana, nació en Carrion de los 
Condes en i3g8. Fué uno de los personajes mas notables de su tiempo, ostentando en las 
batallas mas intrepidez y osadía que prudencia. Todo el reinado de Juan II fue una borras- 
ca continua suscitada por los partidos de los infantes de Aragón , de don Alvaro de Luna y 
de los grandes personajes. Después de la batalla de Olmedo, en que el partido de los infan- 
tes fué destruido , el orgulloso don Alvaro empezó á abusar de su posición y á desoir los 
consejos de los que se la hicieron ganar. Entonces el de los grandes , entre cuyos jefes es- 
taba Santillana, irritado de tanta insolencia , le derribó y le condujo al suplicio. 

En medio de las turbulencias de su tiempo, cultivó Santillana los estudios y adquirió una 
gran erudición. Se distinguió por su amor á las letras y por las obras eu prosa y verso que 
escribió. Fue el primero de los que hicieron versos endecasílabos en castellano. Murió en 
Guadalajara en t45S, modelo de virtud, de discreción y de sabiduría. 



— 122 — 

necessaire left behind by the upslart fugitive from Vitoria! jGuánto 
contrasta el servicio sencillo de este emperador, nacido y criado 
tal, con el necessaire de oro abandonado por el feliz aventurero fu- 
jitivo de Vitoria! 

En efecto, Napoleón al huir de Vitoria abandonó precipitada- 
mente toda su recámara, en la cual habia objetos de sumo valor, 
que fueron á parar á manos de muchos vecinos, cuya presente ri- 
queza data desde este acontecimiento. 

1932. Una gran bota de montar del Elector de Sajonia, prisio- 
nero de Carlos V. [Véase lo dicho en una nota al núm. 321.] 

La otra bota compañera la tenia el duque de Alba en su ar- 
mería de Alba de Tormes, y se quemó en el incendio ocurrido en 
aquel edificio. 

Por la magnitud de este calzado no se crea que fuese tan mons- 
truoso el cuerpo del Elector; dentro de dicha bota se metia el pie 
calzado con otra, y además se rellenaba de heno; circunstancia ne- 
cesaria en las rejiones frías de Alemania para ir algo abrigado en 
invierno. Esto mismo sucedería en parte con la abultada armadu- 
ra de dicho Elector que queda indicada en el núm. 321 del cua- 
dro XI, debajo de la cual se pondría mas ropa de la ordinaria. 



ARMARIO E. 



1933. Bandera militar austríaca. Fondo de tafetán blanco con 
cruz roja de Borgoña: sobre ella águila imperial con espada y ra- 
yos en las garras. En su centro un óvalo rodeado del collar del toi- 
són de oro, que contiene una Virjen con Niño Jesús [estilo bizan- 
tino] y una tarjetilla que dice:MARiA virgo; en la aureola: regina 
coeli laetare allelüia, y á los lados las cifras y palabras griegas 



MP 
HIOPTO 



OT 
ETIHKOOZ. 



Debajo del águila hay un escudo de azur, león de oro con faja 
brochante de oro y gules, timbrado de una celada de conde en cu- 



— 125 — 

ya visera se ven las barras catalanas [*], cimada de un león de azur 
coronado, y el lema quod euo spero. Inferiormente tiene parte 
del versículo 17 del salmo 85, que dice: Fac mecum signum in bo- 

num ut videa ; y falta lo restante que estaría en la tela que no 

tiene. 

Después de una atenta investigación sobre el significado de las 
anteriores palabras griegas, parécenos haberlas comprendido, y las 
esplicamos del siguiente modo: MP es abreviatura de MHTHP, ma- 
dre; OT es abreviatura de KTPIOS, señor; HIOPTO es 3. a perso- 
na del singular del pluscuamperfecto pasivo del verbo xu^o,u«¡, que 
significa en esta voz levantar, erijir, alzar una cosa, y pasa á sig- 
nificar después dar principio á; acometer una empresa. La palabra 
ETIHKOOZ debe ser EÜHKOOE, y el que la bordó pudo fácil- 
mente equivocarse poniendo TI por TI; la Z última es otra equivo- 
cación, porque ninguna palabra griega acaba en Z, y debe ser una 
2, y la palabra significa lo que en latin auditor, oyente, el que 
oye. Por tanto creemos que la inscripción dice: Madre del Señor, 
oyéndonos, danos esfuerzo; ó acomete tú la primera en los combates. 

Esta bandera es procedente de la Guerra de sucesión [**], ocur- 
rida á la muerte de Carlos II en 1700, así como otras que hay en 
la Armería, aunque no esté formada como ellas, ni tenga la cifra 
de C. VI [Garlos VI]. Lo mas notable que contiene es el escudo in- 



[*] Según leemos en los historiadores, las barras sangrientas ó catalanas, que son unas 
barras coloradas en campo de oro, y que pertenecieron á los condes de Barcelona, después a 
los reyes de Aragón, y hoy forman parte del escudo jeneral de los reyes de España , son una 
representación de la señal que el rey Carlos el Calvo hizo con cuatro dedos mojados en la 
sangre de las heridas que habia recibido el conde Wifredo el Velloso en defensa de aquel 
monarca, en el escudo jalde ó de oro que usaba el conde , diciendole : estas serán vuestras 
armas. 

[**] Guerra de sucesión. La rama de Austria que reinaba en España acababa de estinguir- 
se con la muerte de Carlos II. Felipe V, nieto de Luis XIV, llamado por la sangre y por el 
testamento del último rey, recojió herencia tan hermosa; pero tales eran los temores y la envi- 
dia que inspiraba el monarca francés, que casi toda Europa se armó para despojar á Felipe, 
y sostener á su rival el archiduque Carlos, hijo del emperador Leopoldo, jefe de la rama del 
Austria alemana. Esta guerra, que duró i3 años en Europa, fué menos larga en la Península, 
en donde solo hubo 3 campañas notables; la de 1706, en que Felipe V estuvo á pique de per- 
derse, la de 1707, en que triunfó, y la de 17 10 que le amenazó con una ruina, concluyendo sin 
embargo por asegurarle en el trono. 

Dicha sucesión, que consistia en la España, la Cerdeña, Ñapóles , Sicilia, el Milanesado, 



— 124 — 

ferior, en el cual están las armas de Cataluña; cosa que induce á 
creer que pudo hacerse espresamente por los decididos partidarios 
que el Austria tenia en el principado. El lema orgulloso de quod 
ero spero, esto es, conseguiré lo que espero, manifiesta la vanidosa 
confianza del pretendiente austríaco. [Véase además lo dicho en la 
nota puesta al núm. 2091.] 

1934 á 1939. Pistolas de rueda. 

1940 y 1944. Cañones de mano y de cuerda-mecha, traídos de 
Mallorca con varios objetos que pertenecieron á don Jaime el Con- 
quistador [V. dib. de S., supl., lám. 30]. No se crea por esto que 
dichos cañones fueron de don Jaime, pues esta clase de piezas ma- 
nuables solo comenzaron á usarse en los principios del siglo xv, y ya 
hemos dicho en una nota al núm. 1632 que aquel gran guerrero 
murió en 1276. [V. en el Glosario el artículo Cañones de mano.] 

1941. Pistola larga de rueda, que estuvo nielada de oro. Si- 
glo xvi. 

1942. Pedreñal ó petrinal de rueda. Siglo xvi. 

1943. Llave de mosquete de mecha. 

1945 y 1950. Un par de pistolas largas ó pistoletes: en sus ca- 
ñones dice: lazari cominaz [*]; todos grabados de medio relieve 
y dorados, lo mismo que las plantillas de las llaves. Siglo xvi. 



los Paises-Bajos y las posesiones de entrambas Indias, fué disputada por Luis XIV que la 
reclamaba en nombre de su nieto como heredero lejítimo , y por el emperador como jefe 
del nombre y de la familia austríaca. De aquí resultó una guerra jeneral en que la Inglater- 
ra, la Holanda, el Austria, la Prusia , la Saboya, Módena y el Portugal reunidos combatian á 
Francia y á España. Esta guerra, desgraciada para las dos naciones , fué de gran provecho 
para los aliados. La monarquía española se desmembró, y cada pretendiente sacó su parte. 
La casa de Borbon se quedó con España y las colonias. La de Austria se llevó los Paises- 
Bajos, el Milanesado, Ñapóles y Cerdefia; la de Saboya tuvo la sucesión eventual de España 
y la posesión inmediata de Sicilia; Inglaterra obtuvo á Jibraltar [¡que todavía conserva!!...], 
Menorca, Terranova , y grandes ventajas comerciales; Holanda obtuvo una barrera de plazas 
fuertes para garantirse contra Francia; y el Elector de Brandeburgo fué reconocido como rey 
de Prusia. — ¡Triste é ignominioso resultado de la imbecilidad de Carlos 11 y de los manejos 
de sus pérfidos consejeros! 

[*] Lazari Cominaz ó Cominazo, arcabuzero italiano , de quien hay algunas piezas en la Ar- 
mería, fué un artífice notable de su tiempo, que vivia, según colejimos por el estilo y ejecución 
de sus obras, hacia la segunda mitad del siglo xvr ó primera del xvn. Tampoco sabemos con 
certeza el punto en donde trabajó. Es lo cierto , que los cañones de sus arcabuze.s y pistoletes go- 



— 425 — 

1946. Llave ó manubrio para montar la rueda de mosquetes, y 
al mismo tiempo es un polvorín ó cebador. 

1947. Pedreñal de rueda; del artífice Simón de Hozes. Siglo xvi. 

1948. Turquesa para fundir balas de mosquetes. 

1949. Arcabuz de mecha fija en el serpentín ó serpentina, he- 
cho en Pamplona y regalado á Felipe IV siendo príncipe por el vi- 
rey de Navarra. Su canon y demás piezas tienen niel de oro y pla- 
ta. Encima del canon hay cinco óvalos que contienen un escudito 
de armas que no conocemos, santa Bárbara, un guerrero peleando 
á caballo, dos á pié, y águila imperial. Todas estas figuras están 
nieladas de oro. En la boca hay una especie de cabeza de dragón y 
mascaron juntos. 

1951. Un guardamonte grabado. 

1952. Pedreñal de rueda; de Simón de Hozes. Siglo xvi. 

1953. Turquesa para fundir balas de arcabuzes. 

1954. Espingarda de mecha fija: cañón de 2 varas, 2 pies y 1 
pulgada, con niel de oro y plata, así como en su llave y guarnición. 
El cañón tiene un escudo de armas [*]. 

1955. Pedreñal de rueda , español: el cañón y demás piezas 
tienen niel de oro, representando follajes, trofeos y mascarones: 
caja con embutidos de metal; morro de metal grabado y dorado; 
tiene su correspondiente llave para armar ó montar la rueda. Este 
arma está fabricada por Micerguillo, famoso arcabuzero, de quien 
ya se ha hablado en otro lugar. Siglo xvi. 

1956. Pedreñal de rueda español; tiene grabado el año de 1530. 

1957. Magnífico arcabuz: cañón con grabados y dorados, y la 



zaban de gran reputación, lo cual dio orijen á que corrieran muchos falsificados. — La habilidad 
de arcabuzero parece que ha sido hereditaria en el apellido Cominazo, pues hay también algu- 
nas otras armas de Lazarino y Anjelo, que tal vez serían hermanos, hijos ó descendientes de 
Lazari. 

[*] Las armas y blasón que tiene esta espingarda son esactamente las mismas que usó el 
primero y único duque de Valencia de Campos, cuyo título dio don Juan I á don Juan, in- 
fante de Portugal que residia en Castilla , hijo de don Pedro I y de doña Inés de Castro, 
nombrándole duque de Valencia de Campos; por lo cual esta villa se llamó después Falencia 
de don Juan. Sus sucesores ya no tuvieron ese título, sino el de condes, y diferentes armas 
por ser distinta la baronía que recayó en los Acuñas ; y perdiéndose el apellido de Portugal, 
le sucedió el de Acuña en primer lugar. 



— 126 — 
m. 218: llave de mecha y de rueda con gr. y dor. y la m. 219; caja 
ricamente embutida en toda su estension de adornos y figuras de 
marfil. Siglo xvi. 

1958 y 1962. Pistoletes ó pistolas largas de gran mérito: la 
primera de cañón con cuatro aristas vivas y grabados y dorados, y 
en su recámara dos jénios sobre el hueco de un escudo que no tie- 
ne: llave y guarnición doradas y llenas de animales, mascarones y 
figuras de metal sobrepuestas; caja toda embutida de labores de 
alambre de plata y metal: la segunda es del mismo artífice, dife- 
renciándose únicamente en las labores y figuras; — le falta el morro. 
Tiene las ms. 271 y 272. Siglo xvi. 

1959. Magnífico pedreñal de rueda : cañón cincelado en toda 
su estension y dorado; junto á la mira tiene el año 1531; llave y 
todas sus piezas están también grabadas y doradas; caja toda llena 
de embutidos de marfil, y en una cinta se ve el año de 1531. 

1960. Epecie de llave para armar y desarmar. 

1961. Arcabuz español: cañón ochavado con grabados y dora- 
dos. Parte de la llave y guarnición son doradas: caja ricamente 
embutida de marfil y nácar, formando follajes, y gran variedad de 
animales. Siglo xvi. 

1963. Pedreñal de rueda con el año de 1531 y la marca nú- 
mero 110 [*]. 

1964. Retaco de cañón y llave lisa, con la m. 226; caja con 
embutidos de marfil. Siglo xvi-xvii. 

1965. Pistolete con cañón grabado y dorado, en que se ven 
mascarones y guerreros; llave con golpes grabados y dorados, como 
igualmente su guarnición; caja toda embutida de alambre de plata 
y metal. Siglo xvi. 

1966. Moharra de metal dorado, perteneciente al parecer á la 
bandera austríaca descrita en el núm. 1933, ó á cualquiera de las 
que hay de Carlos VI. Por un lado tiene una cruz paté, y debajo 
la inscripción: in hoc signo vincemüs, á imitación del Lábaro de 
Constantino que decia in hoc signo vinces. Al rededor del borde 



[*] Casi todas las armas de fuego contenidas en este armario, están fabricadas cu España; 
lo decimos ahora para no estar repitiéndolo en cada número. 



— 127 — 

está el versículo 3 del salmo 26 de la Vulgata que dice: Si consis- 
(ant adversum me castra non timebü cor meum; si exurgat advcrsum 
me pro?lium in hoc ego sperabo. En el lado opuesto dice: pro deo 

ET (LESARE V1NCEHE ADT MORÍ. GUINDOBALDüS COMES ET DOMINüS 
A STARHEMRERG TRIBUNüS LEGI0N1S PETESTRIS, 1697. Al rededor 

está el versículo 71 del capítulo I de san Lucas: Salutem ex inimi- 
cis nostris et de manuomnium qui oderunt nos. 

1967. Llave de rueda y un cebador; todo unido. 

1968 y 1971. Hermosas pistolas con cañones todos facetados 
en forma de punta de diamante; la llave y toda la guarnición de la 
primera es de su misma clase y trabajo; la llave de la segunda es 
lisa, y la caja tiene embutidos de marfil. Siglo xvi. 

1969. Pedreñal ó petrinal; le falta la llave que era de rueda. 
Siglo xvi. 

1970. Hermosísimo arcabuz: su cañón, llave y toda la guarni- 
ción están ricamente cincelados y con diversas labores y mascaro- 
nes; todo abrillantado. En su jénero es de lo mejor que se conoce. 

1972. Llave ó manubrio para montar la rueda del arcabuz an- 
terior. 

1973. Pedreñal ó petrinal de rueda. Siglo xvi-xvii. 

1974. Llave para armar y desarmar. 

1975. Arcabuz. Este arma, puramente de capricho, opera con 
un resorte ó émbolo que ocupa la recámara del cañón, se monta 
lo mismo que la llave , y empuja y despide la bala al impulso del 
muelle, y á la distancia de 30 pasos. Su calibre es de 6 líneas: tie- 
ne dos grandes plantillas con grabados pavonados; en la de la llave 
se ve un águila imperial y el letrero 3lní>rf Jfbttmcl); P.; en la 
otra año LXXXI. 

1976. Pistola: cañón y plantilla con un rico y elegante damas- 
quinado de oro: caja de ébano toda tallada con figuras de guerre- 
ros en combate, Júpiter tonante fulminando rayos contra los ji- 
gantes; Palas, Marte. Siglo xvi. 

1977. Llave ó manubrio para armar la rueda de los mosquetes 
o arcabuzes. 

1978. Pedreñal de rueda con el año 1547: tiene dos gatillos, 
y caja con embutidos de marfil. 



— 128 — 

1979. Pedreñal ó petrinal de rueda de hermoso cañón todo 
damasquinado de oro y plata formando figuras y otras labores, co- 
mo igualmente en su plantilla: caja en mal estado, taraceada de ca- 
rey, nácar y marfil. Siglo xvi. 

1980. Pistola de rueda de cañón ochavado y llave, todos da- 
masquinados de oro y plata. Siglo xvi. 

1981. Pedreñal o petrinal de rueda del antiguo arcabuzero Pe- 
dro Palacios, con la m. 203; un inventario dice que es procedente 
de la jornada de Monzón. 

1982. Llave para armar y desarmar arcabuzes y mosquetes. 

1983 y 1995. Espingardas de rueda: la primera de 2 varas y 6 
pulgadas de cañón, y la segunda de 1. vara, 2 pies y 6 pulgadas. 
Siglo XVI-XVII. 

1984 y 1988. Pistoletes ó pistolas largas de rueda: cañones y 
llaves lisas, guarniciones grabadas y doradas, y la m. 254. Cajas ri- 
camente embutidas de elegantes figuras, follajes, recovecos y forfi- 
ciados de marfil. Siglo xvi. 

1985. Llave ó manubrio para montar los muelles de las llaves 
de rueda. 

1986. Pedreñal de rueda del antiguo arcabuzero Pedro Pala- 
cios, con la m. 203; un inventario dice que es de la jornada de 
Monzón. — Ignoramos qué jornada sea esta. 

1987 y 1992. Magníficos arcabuzes españoles de rueda: caño- 
nes y llaves con damasquinados de oro y plata, formando pájaros 
y ramajes: guarniciones doradas: las marcas 239 y 240. Los caño- 
nes están rayados interiormente en espiral. Las cajas de estos arca- 
buzes están cuajadas en toda su estension de embutidos de marfil, 
formando figuras diversas, ramajes, combates, cazerías, y una infi- 
nidad de caprichos chinescos superiores á todo encarecimiento. Na- 
da hay que iguale al sorprendente mérito de estos prolijos embu- 
tidos, en donde brilla el gusto y la inagotable creación del artífice 
que los hizo á fines del siglo xvi. 

1989. Llave ó manubrio con agujero cuadrado para armar rue- 
das de mosquetes ó arcabuzes. 

1990. Pedreñal ó petrinal de rueda de igual circunstancia que 
el indicado en el núm. 1986, y del mismo autor. 



- 129 — 

1991. Grande destornillador de tres puntas para armar y des- 
armar. 

1993 y 1996. Pistolas de rueda de cañones estriados por de- 
fuera: cajas con embutidos de plata. 

1997 y 1998. Turquesas para fundir bodoques. 

1999 á 2001. Cerbatanas de Felipe II, de 3 varas de largo, 
forradas de terciopelo verde. 

2002. Una caja de pistola con varias piezas, y que le falta el 
canon; tiene embutidos de marfil. 

2003 á 2007. Pistoletes de rueda: el primero y el último son 
de chispa; el último tiene la m. 243. Siglo xvi-xvii. 

2008 y 2015. Pistoletes de chispa: todos grabados al agua 
fuerte. Los creemos de fábrica sevillana de principios del si- 
glo XVII. 

2009 y 2012. Pistoletes de rueda: tienen cajas con embutidos 
de marfil. Siglo xvi. 

2010 y 2013. Pistolas de rueda: cañones con estrías rectas en 
la primera mitad, y en la segunda estrías angulares: tienen graba- 
do gio. bat. francino: — las llaves son cinceladas. 

2011. Arcabuz de rueda. Siglo xvi-xxii. 
2014. Grande destornillador de tres puntas para armar y des- 
armar. 
2016 á 2018. Pistoletes de rueda. 

2019. Trabuco de rueda: en el cañón tiene las marcas 213 y 
214: la llave tiene un calado. 

2020. Pistola de rueda : cañón todo damasquinado de oro y 
plata: caja con embutidos de marfil. Siglo xvi-xvii. 

2021. Pistola de llave de chispa: cañón estriado en su primer 
tercio con el letrero del artífice angelo lazarino cominazzo. Caja 
toda de hierro con grabados de medio relieve. Siglo xvi. 

2022 y 2025. Pistolas largas ó pistoletes de rueda : cañones y 
llaves con algunos damasquinados de plata, todos grabados con 
figuras, pájaros y otros adornos; en la recámara tiene las le- 
tras Z B. 

2023. Retaco de rueda con cañón ochavado, y la marca 121. 
Le faltan varias piezas, y la caja ha estado toda llena de embutidos 



— 150 — 

de plata, que por la huella debieron ser de mucho gusto. Si- 
glo xvi-xvii. 

2024 y 2027. Pedreñales ó petrinales de rueda con estrías en 
el primer tercio de los cañones: cajas con adornos y figuras tara- 
ceadas de marfil, nácar y metal. Siglo xvi. 

2026. Retaco de rueda: cañón ochavado, con grabados y dora- 
dos en sus estremos, lo mismo que la guarnición. Siglo xvi. 

2028 y 2035. Un par de pistoletes de rueda : cañones con aris- 
tas vivas y grabados plateados. Siglo xvi, 

2029. Pistola larga de rueda : el primer tercio del cañón tiene 
arista viva , con un mascaron en la cinta : caja de hierro con algún 
grabado. Siglo xvi-xvii. 

2030. Retaco de rueda con cañón ochavado; caja con adornos 
dorados. Siglo xvi-xvii. 

2031 y 2034. Un par de pistolas de rueda: los cañones tienen la 
marca 263: en las llaves el año 1580; cajas todas cuajadas de lindos 
embutidos de marfil. 

2032. Pedreñal ó petrinal de rueda: cañón, llave, guarnición y 
la chapa que cubre enteramente la caja , están todos grabados con 
dibujos de bastante mérito y gusto. Tiene la marca 216. — Si- 
glo xvi-xvii. 

2033. Retaco de rueda con cañón ochavado. Siglo xvi-xvii. 

2036. Pistolon de rueda con dos cañones. Siglo xvn. 

2037. Retaco de rueda con cañón ochavado. Siglo xvn. 

2038. Estandarte ó pendón de damasco encarnado de dos farpas, 
procedente de la batalla naval de Lepanto. En el centro tiene sobre- 
puesta una custodia sostenida por dos ánjeles, que son las armas de 
Galicia [*]. 



] En el Epitome historial del P. Camargo, y en otros varios autores, se dice que en 369 
se celebró nn concilio en la ciudad de Lugo, condenándose en él el error en que estaban los 
priscilianislas, que negabau la cesistencia del cuerpo y saugre de Cristo en la Eucaristía; y que 
un portento admirable los convenció del misterio eucarístico. Añádese que por esto el reino de 
Galicia usa desde aquellos tiempos la imajen de una custodia ó viril por armas en sus banderas, 
y en especial la ciudad de Lugo, en donde se cuenta que sucedió el milagro. Es lo cierto que 
en la catedral de esta ciudad está cootínuamentc de mauifiesto , asi de dia como de noche, la 
hostia consagrada. 



— 131 — 

2039. Bandera ó pendón de arretin, brocatel ó lana encarnada, 
procedente de la batalla naval de Lepanto. En un lado tiene un lien- 
zo cosido, en que se halla una Virjen pintada al óleo; en el opuesto 
está san Martin partiendo la capa con Cristo en figura de pobre [*]. 

2040. Pistolon de rueda de canon de 13 líneas de calibre. 

2041. Pistolon de rueda de dos cañones. Siglo xvi. 

2042. Retaco de rueda; en la llave dice SALADO.— Siglo xvn. 

2043. Pistolon muy pesado de rueda: canon de grueso calibre, 
ochavado en su primer tercio y con el año 1550; lo restante estriado 
en espira, terminando la boca en una cabeza de dragón. En todo 
él y su llave hay adornos grabados y dorados: En la llave hay un 
águila imperial y dos bustos: caja bastante rara en su forma con al- 
gunos golpes de marfil; tiene la m. 237. 

2044 y 2048. Un par de pistoletes de rueda: cañones y guar- 
niciones todos grabados y dorados, y las letras G B FRANCI. Si- 
glo XVI-XVII. 

2045. Pistolon de rueda de dos cañones. Siglo xvi-xvii. 

2046. Retaco de rueda de cañón ochavado. Siglo xvn. 

2047. Pistola de rueda con la fecha de 1533 y 1534 en su caja, 
que tiene embutidos de marfil. En el morro hay un escudo losan- 
jado y las letras L H Y B. Este escudo parece de la familia de los 
condes de Lalaing; quizá habrá pertenecido al conde Carlos, con- 
sejero de Carlos V y de Felipe II, que murió en 1558. 

2049. Pistolon de rueda de dos cañones. Siglo xvi-xvii. 

2050 y 2060. Cañones de escopetas con boca atrompetada, 
grabados de bajo relieve y dorados. En toda la estension de estas 
piezas aparecen huecos en que debió haber medallones ó piedras 
finas. Son regalo de Eduardo VI , rey de Inglaterra , al príncipe 
don Felipe, hijo y sucesor de Carlos V. 

2051. Pistola de rueda de cañón ochavado: caja chapeada de 
marfil con dibujos grabados, y en varios puntos tiene Vive Boür- 



] El haber puesto en esta bandera á San Martin, sería recordando el primer estandarte de 
los franceses cristianos. «Cuando los reyes de Francia iban á la guerra llevaban delante la capa 
de san Martin, á manera de estandarte, y esta les hacia ganar las batallas.» Así lo dice fío- 
norius Auguslodunensis , irt Speculo Ecclesice, sermo de Martirio episcopo. 



— 152 — 
govgne. 1537. Gad. En el morro tiene águila imperial y toisón de 
oro. — De Carlos V. 

2052. Pistola de rueda: canon, llave y guarnición tienen niel 
de plata : caja con embutidos de marfil. Siglo xvi. 

2053. Pistolon de rueda de dos cañones; caja toda de hierro. Si- 
glo XVI -XVII. 

2054. Cuatro pequeñas llaves de rueda. 

2055. Arcabuz ó escopeta de rueda, con la m. 224. Siglo xvi- 

XVII. 

2056. Pistola de rueda, cuya caja tiene algunos adornos de 
marGl, y en el morro águila imperial; cerca de la recámara dos KK. 
Siglo xvi. 

2057. Llave de chispa toda cincelada y con dorados. 

2058. Pistola de rueda; caja con embutidos de marfil. Tiene la 
marca núm. 257.— Siglo xvi-xvii. 

2059. Llaves ó manubrios para montar los muelles de las llaves 
de rueda. 

2060. Véase lo dicho en el núm. 2050. 

2061. Pistola de rueda y cañón labrado con la m. 190. Si- 
glo XVI. 

2062 y 2074. Un par de pistolas de chispa, con cañones graba- 
dos en toda su estension y el nombre de Antonio Franzino. En la 
llave, que es grabada como su guarnición, dice: Antonio Venasolo 
in Brescia. Cajas chapeadas de metal, grabadas y caladas. Si- 
glo XV1I-XV1II. 

2063 á 2065. Pistolas de rueda: las dos primeras de cañones 
estriados. Siglo xvi-xvii. 

2066. Pistola de rueda: cañón labrado con la m. 190. 

2067 y 2076. Un par de pistolas de rueda : con cañones , llaves 
y guarniciones labrados de bajo relieve, pavonados y dorados, con 
varias figuras y trofeos : cajas con embutidos de marfil. Si- 
glo XVII. 

2068. Una sortija de hierro metida en su tubo correspondiente 
para el juego de la sortija;— todo grabado y plateado. Siglo xvi. 

2069. Pistola de rueda con algunos embutidos de marfil. Tiene 
la marca núm. 257. -Siglo xvi-xvii. 



— loo 

2070. Seis llaves de rueda incompletas. 

2071. Cañón de arcabuz de cuerdamecha ; ochavado. Si- 
glo XVI -XVII. 

2072 y 2075. Pistolas de cañones labrados con la m. 190.Sigloxvi. 
2073. Una pistola de rueda. Siglo xvi-xvii. 

2077. El objeto indicado en este número es un puñal de cuatro 
filos, cuyo puño sirve de destornillador, manubrio para montar la 
rueda del mosquete ó arcabuz, y martillo; la vaina sirve de pol- 
vorín, y está dorada. Siglo xvi. 

2078. Pistola de rueda : caja con algunos embutidos de marfil. 
Tiene la marca 242.— Siglo xvi-xvii. 

2079. Un cañón de arcabuz de mecha, traído de Mallorca con 
los objetos indicados en la nota al núm. 1608. 

2080 á 2082. Pistolas: a la primera, que es de chispa y de tres 
cañones, le falta el pie de gato; las otras dos son de rueda. 

2083 y 2084. Pistolas: la primera tiene solo cañón labrado y 
caja; la segunda lo tiene también labrado y la m. 190. 

2085. Un guardamonte y un rastrillo; grabados y dorados. 

2086. Pistola de rueda: caja con embutidos de madera. Tiene 
la marca núm. 257. — Siglo xvi-xvii. 

2087 y 2088. Llaves de rueda, incompletas. 
2089 y 2090. Pistolas: la primera de chispa y de llave mala- 
gueña es del siglo xvm ; la segunda de rueda. Siglo xvi-xvii. 



ARMARIOS F y G. 



2091. Bandera austriaca de fondo de seda carmesí con corona 
imperial y encima el lema Ecce domini fdgite partes adversa. 
En el centro del águila tiene la cifra C. VI [Carlos 6.°]. En un án- 
gulo tiene un escudo de armas , acaso el del jefe del Tejimiento ó 
batallón á que pertenecía. Con esta bandera, que es de la guerra de 
sucesión [*], está una moharra de metal dorado, la cual tiene en un 



[*] Véase sobre esta guerra lo dicho en la nota del número Tg33, 
Tanta era la confianza del pretendiente Carlos VI en que habia de ser rey de España , que 



— 134 — 

lado águila imperial con la cifra C. VI, y en el borde CAR. VI. 
D. G. R. I. S. A. G. H. I. B. REX; en el otro lado hay un escudo 
con corona de conde, y en el borde dice VON LOFELHOEZ. VND. 
KOLEBERG. GEORGIVS. WILHELMUS. FREIHERR. 

2092 á 2100. Guarnición completa para caballo de montar: es 
de tafilete verde y encarnado con muy buenos y ricos adornos de 
acero abrillantado. Fué un regalo hecho al señor rey Carlos IV por 
el marqués de Camarasa. 

2101. Cuatro llaves ó manubrios para montar ruedas de arca- 
buzes y mosquetes. 

2102 á 2105. Cuatro llaves grandes de mosquetes de rueda. 

2106. Modelo de obús, de bronze. 

2107. Modelo de pieza de artillería : es de bronze ; tiene dos 
delfines por asas, un escudo de armas de España y la inscripción 
Carol. ni Hispaniar. et Ind. rex. En el primer tercio dice franc 
ortüzar. f. facuraia 1768. En la caña tiene un listón que dice 

SERVATDR IMPERIUM — EL VENCEDOR. 

2108. Modelo de cañón, de bronze; en la cureña tiene castillos 
y leones y la cifra de caroltjs m. 

2109. Pequeño modelo de cañón, de bronze. 
2110. 



el mismo se hacia nombrar así. Una estampa en folio, ile muy buen buril, grabada en Leipsick 
por Bernigeroth, que representa al dicho emperador austriaco, tiene la leyenda CAROLI S VI. 
ROM. 1MP. £T TERTIUS HISP. ET IND. REX. Otra estampa hay con el retrato de su mujer 
F.lisabet Cristina de Wolfenbutel, denominándose Reina de España. 

En el Museo nacional de medallas ecsisten: 

Una medalla de plata de 32 reales de peso, acuñada en Barcelona, que tiene en el anverso 
el busto de Carlos VI, y la leyenda CAROLUS 111 D. G. REX HISPAN. ARCH. AUST.: en el 
reverso la ciudad y puerto de Barcelona, sol en apojeo y la leyenda UNIUS L1BERAT10 AL- 
TER1US OPPRESSIO. En el eesergo FUGA GALL. ET ECLIPS. EOD. DIE 12 MAF. 170G. 
En la virola dice : N1MIUM D1LECTE DEO TIBÍ M1LITAT £THER: 

Una peseta bastante conocida y que aún anda en circulación, que tiene en el anverso la cifra 
coronada de CAROLUS 111 y la leyenda H1SPANIARUM REX 1709. En el reverso se ven armas 
de España con el escuson de las del emperador, y la leyenda CAROLUS 111 D. G: 

Una medalla de cobre del tamaño de un cuarto, y en el anverso una especie de carroza con 
un globo y cetro. En el área tres coronas, la imperial de Alemania en medio, y á los lados las 
coronas reales de España y Hungría. En el cesergo: 1716, y la empresa siguiente: PARA TODO 
EL MUNDO TE ESPERA EL MUNDO. 



— 135 — 

2111 á 2116. Modelos de cañones muy elegantes, de bronze y 
de varios tamaños, con adornos de relieve, especialmente el 2113. 
Cuatro de ellos tienen un escudo de armas del tiempo de Felipe III, 
y otro particular á los condes de Haro y duques de Frias. 

2117 y 2119. Escopetas madrileñas de Juan Belén, con la marca 
núm. 1 de la lámina 8. a La segunda tiene adornos de oro nielado. 

2118 y 2120. Escopetas madrileñas de Diego Esquivel, con la 
marca núm. 3 de la lámina 9. a 

2121 y 2126. Un par de pistolas traidas de Ñapóles por el rey 
Carlos III: cañones estriados en toda su lonjitud: llaves y guarnicio- 
nes asombrosamente trabajadas con cincelados y calados. 

2122. Escopeta madrileña del dicho Juan Belén, cuyo nombre 
y año de 1687 están nielados de oro en el cañón. 

2123 y 2125. Escopetas madrileñas del dicho Diego Esquivel. 

2124. Escopeta madrileña del artífice Manuel Sutil, con la 
marca núm. 2 de la lámina 9. a : cañón, llave y guarnición con 
adornos nielados de oro. 

2127 y 2129. Escopetas madrileñas del dicho Manuel Sutil: en 
el cañón de la primera dice soy del príncipe nuestro se- 
ñor 1734 [*]; en la segunda hay la misma inscripción y el año 1741; 
todo de oro nielado. 

2128 y 2130. Escopetas madrileñas del artífice Salvador Ce- 
narro, con la marca núm. 15 de la lám. 8. a 

2131 y 2133. Escopetas madrileñas del artífice Nicolás Bis, con 
la marca núm. 2 de la lámina 8. a Ambas tienen los cañones niela- 
dos de oro; la primera el nombre del artífice también nielado; y la 
segunda tiene la mira de plata sobredorada. 

2132 y 2134. Escopetas madrileñas del artífice Salvador Ce- 
narro. 

2135 y 2139. Un par de pistolas de arzón propias del rey Fe- 
lipe V [**] , hechas por su arcabuzero Francisco Bis, cuya marca es 



['] Este príncipe fue el llamado después Luis I. 

[**] Felipe V, duque de Adj'ou, hijo segundo de Luis, delfín de Francia, y de María Ana de 
Baviera, nació en Versalles el 19 de diciembre de i683. Heredó la corona de España por el 
testamento de Carlos II; y aunque tuvo por competidor á Carlos, archiduque de Austria, y se 
vio muchas veces en riesgo de perder su herencia , triunfaron al fin su constancia y su buena 



— 156 — 

la indicada en el núm. 6 de la lámina 8. a Los cañones, llaves y 
guarniciones están grabados en bajo relieve y con embutidos de oro. 
En los cañones se ven dos bustos, y en la garganta dos escudos de 
armas; cajas con embutidos de plata; morros con figuras. 

2136. Escopeta madrileña del artífice Nicolás Bis : cañón con 
labores, escudo de armas de España y la inscripción soy de la 
reina, nuestra señora; todo de oro nielado; elegante mira calada 
de plata sobredorada. 

2137. Escopeta de Madrid, del artífice Isidro Soler, cuya marca 
se halla en la lámina 8. a en el núm. 19. 

Este armero escribió un libro titulado Compendio histórico de los 
arcabuzeros de Madrid desde su orijen hasta la época presente, con 
dos láminas en que están grabadas las marcas y contramarcas que 
usaron en sus obras. Madrid 1795. 

2138. Escopeta madrileña propia del rey Luis I, hecha por el 
artífice Nicolás Bis: cañón, llave y guarnición cincelados y nielados 
de oro. 

2140. Escopeta de doce tiros. Creemos que este arma no pasa 
de ser un modelo de invención, y según los intelijentes es de espo- 
sicion bastante. 

2141. Escopeta madrileña de Nicolás Bis: cañón con adornos 
y el nombre del artífice nielados de oro; calados en la guarnición. 

2142. Escopeta modelo de catorce tiros , de mayor esposicion 
que la indicada en el núm. 2140. En su parte posterior tiene dos 
tubos en que se coloca la pólvora y las balas. 

2143. Escopeta madrileña del artífice Gabriel Algora , con la 
marca núm. 8 de la lámina 8. a 

2144. Especie de botafuego formado de una llave de chispa; en 
el interior del mango tiene un resorte para hacer el disparo; en la 
plantilla dice: delety a parís, rde coquilliere. 

2145. Un cañón suelto con dos llaves de chispa. 



estrella en la célebre cuanto porfiada guerra de sucesión, que vinculó el cetro español en sus 
roanos y en las de sus descendientes. Fue rey zeloso é ilustrado. Abdicóla corona en favor de 
su hijo Luis, pero la muerte inmediata que á éste le sobrevino, ¡e obligó á recobrarla, y la con- 
servó basta su muerte, ocurrida el 9 de julio de 1746. 



— 157 — 

2146. Turquesa para fundir balas. 

2147. Aparato modelo para poner espoletas en granadas de 
mano , presentado en noviembre de 1793 por el teniente coronel 
don Manuel Gutiérrez Salamanca, igualmente que el del obús seña- 
lado con el núm. 2106. 

2148 á 2150. Turquesas para fundir balas de varios calibres. 

2151, 2153 y 2157. Modelos pequeños de cureñas y avantrenes. 

2152. Magnífico candado construido en el presidio de Oran en 
1775, como lo demueslra un letrero que dice: A.° 1775 en oran. 

M. F. C. 

El presente candado, obra maestra en su clase, lo dirijió su 
autor desde Oran al rey Carlos III , estando condenado en aquel 
presidio por toda su vida. El rey mandó que se abriese, y no acer- 
tando nadie con los dificilísimos secretos que contiene, ordenó que 
viniese el artíGce, el cual los puso de manifiesto. Luego que el mo- 
narca se hizo cargo del asombroso mérito del candado, levantó la 
condena al presidiario , cuyo nombre sentimos no poder consignar 
aquí por ignorarse; disponiendo que le sirviese de cárcel perpetua el 
pueblo de su naturaleza, y que estuviese bajo la vijilancia de las 
autoridades. 

2154 á 2156. Bombas neumáticas para cargar las escopetas de 
viento indicadas en los núms. 2172, 2175, 2178, 2180, 2184 
y 2186. 

2158. Bandera militar, azul y encarnada en cuatro cuadros al- 
ternados con una ancha cruz blanca que la ocupa toda. En el cen- 
tro hay un guerrero á caballo con armadura , disparando un pisto- 
lete. En el cuadro azul superior y en el inferior encarnado tiene el 
león de Holanda con un lema que en el de arriba dice: vigilate 
deo condentes, y en el de abajo el lema holandés concordia res 
parva crescunt. En el cuadrado encarnado superior hay un escudo 
de armas de Inglaterra del tiempo de Jacobo I, y un lema que dice: 
vicem gerit illa tonantis; en el inferior azul un ancla laureada 
y el lema spes mea firmiter fündata est [*]. 



'] La procedencia de esta bandera es la siguiente. Una hija de Jacobo 1 de Inglaterra se 
habia casado con Federico, elector palatino de Alemania, quien sublevándose contra el cropc- 



— 158 — 
2159. Estandarte del estinguido cuerpo de Guardias de corps. 
Fondo de damasco carmesí : en el centro de un lado hay un escudo 
real de España en rico bordado de mazonería, con collar de varias 
órdenes y la leyenda maría Cristina de borbon premia la leal- 
tad. En los ángulos se ven cuatro cifras de Fernando , Cristina é 
Isabel; rodea el todo un magnífico bordado también de gran mazo- 
nería con fleco de plata. En el centro del lado opuesto está la cifra 
de Fernando y Cristina, y el lema valor y lealtad será siempre 
nuestra divisa. Tiene corbatas bordadas de oro con leones y Uses: 
moharra dorada; asta de dos piezas, guardamano de plata con armas 
reales cinceladas; los demás adornos son de oro; la cantonera de 
hierro [*]. 



rador Fernando II fue derrotado en uua batalla, y tuvo que ir á refujiarse á Holanda. Su 
parentesco con la corona inglesa , y en particular la relijion protestante que defendía, fueron 
poderosos motivos para que los comunes dirijiesen á Jacobo invitaciones , á fin de que tomase 
parte en el asunto, v volviese a colocar al príncipe desterrado en su trono. Primero intentó 
Jacobo uua negociación, pero no teniendo efecto, resolvió rescatar el palatinado por medio de 
las armas. Declaró la guerra á España y al emperador, y envió desde luego seis mil hombres 
a Holanda para que ausiliasen al príncipe Mauricio en sus proyectos contra las dichas potencias. 

Por parte de España salieron de los Paises Bajos ocho mil españoles á sostener al empera- 
dor, ano de 1620. — La presente bandera debió ganarse en los principios de la guerra. Fernando 
debió sus triunfos y la conquista de su vacilante corona a los ausilios españoles. [Goldsjiith, 
An ahridgement of the kisto ry of England. — Mariana, Jiist. de Esp. y continuación de 
Miniaría.] 

] Reconocida la reina doña María Cristina de Borbon á la decisión y lealtad que el Cuer- 
po de Guardias mostró en el Sitio de San Ildefonso el año de l832 en favor de los derechos 
de su augusta hija, á consecuencia de los sucesos acaecidos por la enfermedad del rey, su 
esposo , le regaló este estandarte , valuado en mas de cuatro mil duros. 

Su bendición se verificó en la capilla parroquial del cuartel el r.° de junio de l833 , por 
mano de don Severo Andriani, obispo de Pamplona, que en su juventud vistió el uniforme de 
guardia. Hechas las salvas de ordenanza tuvo lugar el convite que estaba preparado eu el patio 
grande del mismo edificio. Vistosos arcos, trofeos y variados adornos circundaban las espaciosas 
mesas , y en su portada principal se leian versos alusivos á la fiesta compuestos por nuestro 
amigo Espronceda , que entonces era guardia. El festin fue tan espléndido como delicado; y 
cuando aquella bizarra juventud se entregaba al júbilo de tan fausto día, aparecieron los reyes, 
los cuales fueron llevados en triunfo hasta el dosel que se les tenia preparado. 

Disuelto el cuerpo en 1S4.1 , sus jefes solicitaron del Rejente del reino que al estandarte, 
objeto de cariño de los agradecidos guardias, se le librase de sufrir la suerte de las demás en- 
señas de su valiente Guardia, depositándole en la Armería, para recordar, ya que no grandes 
hechos de armas, al menos la gratitud y respeto que en aquellos amargos dias tributaban á su 
reina y señora. El Rejente lo acordó asi por orden de 28 de agosto. 

Nombrada á los tres dias una comitiva del cuerpo , compuesta del individuo mas an 



— 159 — 

2160. Estandarte mortuorio, empleado en las ecsequias del rey 
Felipe II. Fondo de seda negra con un escudo bordado de plata que 
contiene águilas, castillos y leones. 

2161. Escopeta madrileña del artífice Juan Fernandez, con la 
marca núm. 3 de la lámina 8. a 

2162 y 2164. Escopetas de varios tiros, en cuyos cañones se 
lee: josé de armenta en la ciudad de los ánjeles año de 1705. 

2163. Escopeta madrileña: en el cañón tiene nielada de oro la 
inscripción diego esquivel en madrid año de 1722. La marca 
núm. 3 de la lámina 9. a 

2165 y 2169. Un par de pistolas muy ricas , con cañones en 
parte grabados y la inscripción joseph cano. 1739 en madrid. — La 
marca núm. 5 de la lámina 8. a Llaves y guarniciones primorosa- 
mente cinceladas y nieladas de oro; cajas talladas y embutidas de 
plata con mucho gusto. 

2166 y 2168. Escopetas madrileñas: los cañones y todas sus 
piezas están nielados de oro : en el primero dice : juan Fernandez 
en madrid año de 1727: en el segundo dice solamente Juan Fer- 
nandez, y tiene la mira de plata sobredorada; cajas á la inglesa. 

2167. Escopeta de varios tiros. 

2170. Escopeta de viento: en el cañón hay una inscripción que 
dice: anton ascha; en la llave dice: viena. 

2171. Escopeta madrileña: cañón con adornos de niel de oro, 
y la inscripción joseph cano en madrid año de 1750; las demás 
piezas están también nieladas de oro ; caja á la inglesa. 



cada clase, se dirijió en coches de gran gala, propios de los duqnes de San Carlos, Osuna y 
Alagon, desde el cuartel de Guardias á la Armería, y hecha entrega de su precioso depósito, 
el jefe de aquella, que fue el brigadier comandante de escuadrón don Eujenio Avcngoza, di- 
rijió d sus compañeros una pequeña y sentida arenga alusiva al objeto. Este fue el último 
acto en que los Guardias se reunieron como cuerpo. 

En seguida se estendió el acta de la entrega la cual firmaron todos. 

A los i37 años de ecsistencia terminó el cuerpo de Guardias de corps , fundado por el 
señor rey Felipe V. Su vida ha sido digna de las personas que en él han servido. Pocas se- 
rán las familias nobles de España que dejen de haber tenido hijos afiliados en él. 

Desde las guerras de sucesión hasta la última civil, siempre fueron los Guardias á campaña 
voluntariamente; siempre se portaron con honor; siempre fueron leales. Su buen nombre, que 
nació en la batalla de Almansa a principios del siglo XVIII, se sepultó en la Armería Real eu 
setiembre de 184I. 



— 140 — 
2172 y 2175. Escopetas de viento [*]. 

2173. Escopeta madrileña del artífice Diego Esquivel; cañón y 
piezas con niel de oro; mira de plata sobredorada; la marca núm. 3 
de la lámina 9. a ; caja á la inglesa. 

2174. Escopeta madrileña del artífice José Cano; cañón y pie- 
zas con niel de oro, mira de plata sobredorada; la marca núm. 5 de 
la lámina 8. a ; caja á la inglesa. 

2176. Escopeta regalada por la municipalidad de Valencia al 
Jeneral don José Caro, quien la presentó á Fernando VII á su vuel- 
ta de Francia y paso por aquella ciudad. En el cañón, que tiene la- 
bores de niel de oro, se halla la siguiente inscripción : F. a de va- 
lencia, callos de herradura año de 1810. La llave y guarnición 
están cinceladas y nieladas de oro; caja á la romana. Este arma está 
hecha por Santos büstindüt, cuya marca se ve en la lámina 7 
núm. 253. 

2177 y 2183. Un par de pistolas regaladas á Fernando VII , en 
cuyos cañones nielados de oro dice: por la provincia de Guipúz- 
coa . coronel de la guardia de mi real persona. 

2178 y 2180. Escopetas de viento; el cañón de la segunda está 
cubierto de madera. 

2179. Escopeta fabricada en Eibar por Juan Esteban Bustindui. 
Cañón todo nielado de oro lo mismo que su llave y guarnición. Fue 
un regalo de la provincia de Guipúzcoa á Fernando VII. Tiene la 
tw. 264. 

2181. Serranil ó puñal serranil, ó cuchillo de monte, pertene- 
ciente al infante don Antonio, hermano del rey Carlos IV. 

2182. Escopeta en cuyo cañón nielado de oro se ve la inscrip- 
ción siguiente: que en vuestra real mano se vea doña luisa 
de borbon desea zarandona este bastón. Llave y guarnición nie- 
ladas de oro; — la m. núm. 265. 

2184 y 2186. Escopetas de viento. 






[*] Todas las escopetas de viento de este armario, iiicdos la indicada en el núm 2171, están 
fabricadas desde tSoo a' 1S10 por don Pablo La Vergne, maquinista y maestro del taller de 
cámara del rey Carlos IV, quien cazó con casi todas cu Madrid, y después en su espatriacion 
en Marsella y Roma, basta el año 1S16 



— 141 — 

2185 y 2187. Escopetas de fábrica napolitana con cañones nie- 
lados de oro, en los cuales está el año 1772 y la m. núm. 258. 
Llaves y guarniciones cinceladas y nieladas de oro. 

2188 y 2193. Estribos de metal, dorados y cincelados en alto- 
relieve, representando lobos, zorras, venados y perros. En cada 
lazo hay dos mascarones; piso calado. Estos magníficos estribos fue- 
ron del rey Carlos III. 

2189. Silla morisca á la jineta, cubierta de terciopelo carmesí 
y bordada de oro y plata; de ignorada procedencia. 

2190 y 2195. Estribos turcos dorados pertenecientes también 
á las sillas turcas que se hallan en este armario, y de las cuales 
se irá haciendo mención. 

2191. Una cartera de terciopelo negro con esqueros, bordada 
de oro y plata, con un talabarte y hebilla también de plata. [Re- 
galo á Carlos III] [*]. 

2192. Especie de canana que contiene nueve cargas para las 
escopetas núms. 2221 y 2225. Es de terciopelo verde bordada de 
oro con armas reales; tiene hebilla de plata. 

2193. Véase el 2188. 

2194. Silla turca de terciopelo carmesí ricamente bordada de 
oro y plata con varias piedras; pomo de plata sobredorada y ador- 
nado de bermelletes. [Regalo á Carlos III.] 

2196 y 2205. Estribos turcos de plata. [Regalo á Carlos III.] 

2197 y 2204. Dos rosetones ó escudetes de plata; están cince- 
lados y sobredorados. 

2198 y 2203. Estribos turcos: tienen lazerías nieladas de oro, 
y huecos en donde hubo pedrería ú otros adornos; están dorados 
interiormente, y pertenecen á la silla señalada con el núm. 2194. 

2199. Cinturon de tafilete cubierto de cabritilla y bordado de 
plata: en el centro tiene una especie de escarcela ó cartera de plata 
cincelada y dorada. Fué regalo del bey de Túnez al rey Carlos IV. 



['] La cartera arriba descrita, varias escopetas y sillas turcas de montar, igualmcute que 
otros objetos que después de su descripción digan Regulo ú Curios III, componen en efecto ua 
regalo hecho á dicho monarca por el emperador de Turquía, cuyo enviado lo trajo a Madrid 
eu 1-S7. 



— 142 — 

2200. Chapa de metal sobredorado con un águila coronada y 
rayos en las garras. 

2201. Fundas de paño encarnado con galones y adornos dora- 
dos, para las escopetas turcas que se encuentran en este armario. 

2202. Silla turca á la jineta, cubierta de terciopelo negro, bor- 
dada de oro y plata, presentada en 1766 á Carlos III por un emba- 
jador de Marruecos. 

2206 y 2207. Petrales de tafilete bordados de oro y plata, con 
adornos calados y hebillas de plata sobredorada. [Regalo á Carlos III.] 

2208. Ballestón del rey Felipe V: verga en forma de yugo: ta- 
bleros chapeados y embutidos de plata, con escudo de armas rea- 
les; raberas con terciopelo ; llaves de madera y de distinto juego 
que en las ballestas anteriores; tiene grabado en una chapa de plata 
el año 1731. 

2209. Bolsa de tafilete encarnado para lances de ballesta lla- 
mados viratones. 

2210. Gafa para armar la ballesta núm. 2208. 

2211. Un coplón y caparazón ó paramento para un caballo: es 
de raso blanco grandemente recamado de oro y sedas. [Regalo á 
Carlos III.] 

2212. Gafa para armar el ballestón del número siguiente. 

2213. Ballestón del rey Fernando VI [*]. Es igual en todo al 
descrito en el núm. 2208, escepto en el año, que en este es el 1748. 

2214. Cabezada de terciopelo carmesí bordada de oro, y con 
chapas de plata; tiene bocado; pertenece á la silla del núm. 2189. 

2215 y 2216. Petrales de tafilete bordados de oro y plata, con 
adornos calados y hebillas de plata sobredorada. [Regalo á Car- 
los III,] 

2217. Escopeta francesa de dos cañones retorcidos con dora- 
dos en la recámara; llaves de chispa. 



[*] Fernando VI, nacido en 23 de setiembre de 1714 ¿ e Felipe V y de su 1.° esposa doña 
María Luisa de Saboya, ascendió al trono á la muerte de su padre, y subsistió en él basta el 10 
de agosto de 1708 , que fué el dia de su fallecimiento, ilízose amar de sus vasallos por su carác- 
ter afable y bondadoso; vivió en perfecta paz con Francia é Inglaterra, gracias á su tenaz sis- 
tema de neutralidad , y dio principio á la obra de rejeneracion que casi terminó después su 
bermano Carlos 111. 



— 143 — 

2218, 2220 y 2221. Magníficas escopetas madrileñas del rey 
Carlos III [*]. El cañón de la primera está nielado de oro, y tiene 
una inscripción que dice: en madrid. francisco lopez, año 
de 1756; — marca núm. 11 de la lám. 8. a ; tiene mira de oro ro- 
deada de brillantes; cinta también con brillantes y otro en el punto; 
llave y guarnición prolija y delicadamente cinceladas y nieladas de 
oro; caja con talla y embutidos de plata. El cañón de la segunda, 
que es de Gabriel de Algora, con la marca núm. 8 de la lám. 8. a , 
está cincelado hasta la cinta y nielado de oro; llave y guarnición 
cinceladas y nieladas de oro; caja con talla y embutidos de plata y 
oro. El cañón de la tercera tiene en su primer tercio figuras y 
adornos nielados de oro, y la inscripción que dice: en madrid. Ga- 
briel de algora año 1739: en el resto del cañón y en su ochava 
superior tiene nielados países, figuras, pájaros y cuadrúpedos de 
varias clases; llave y guarnición cinceladas y nieladas de oro de un 
modo superior á todo encarecimiento; caja con talla y embutidos 
de plata. Esta última escopeta tiene la particularidad de cargarse 
por la recámara; cosa que en aquel tiempo era bastante notable, y 
en lo cual se ve que la llamada invención francesa de Robert no 
era nueva ni suya, sino tomada de España y perfeccionada por él. 
Así ha sucedido con muchas de las invenciones que han dado por 
suyas esos poco escrupulosos vecinos. 

2219 y 2222. Un par de pistolas madrileñas hechas por el artí- 
fice Salvador Cenarro en 1773: cañones todos nielados de oro: lla- 
ves y guarniciones asombrosamente cinceladas y nieladas de oro; ca- 
jas con talla y embutidos de plata. 

2223. Escopeta de dos cañones, en cuyo primer tercio hay la- 
bores doradas, como asimismo en toda la solista, y el letrero que 
dice: fatoü. a., parís. Llaves con cincelados y niel de oro; guarni- 



'] Carlos III, hijo de Felipe V y de su 2." esposa doña Isabel de Famesio, nació en Madrid 
el 20 de enero de 1716. Entró á reinar en 10 de agosto de 1759. Su reinado puede llamarse 
el de la abundancia y prosperidad para los españoles , pues bajo su benigno cetro florecieron 
nuevamente en la nación las artes y las letras , la industria, el comercio, la agricultura, y final- 
mente cuanto lleva en sí y ha menester un estado para su bienestar y engrandecimiento. Falleció 
cu los primeros dias de diciembre de 17SS. 



— 144 — 

cion de plata cincelada y nielada de oro: caja tallada con embuti- 
dos de plata. 

Esta escopeta fué regalada por Napoleón Bonaparte al rey Gar- 
los IV. 

2224. Turquesa para fundir balas; toda grabada. 

2225. Escopeta del rey Felipe V. Canon nielado de oro y el le- 
trero que dice: año de 1736. joseph cano en madrid: — marca 
núm. 5 de la lám. 8. a : llave y guarnición grabada y nielada de oro: 
en la garganta de la caja, la cual tiene embutidos de plata, se ven 
los escudos de armas de Felipe V y de su esposa doña Isabel Far- 
nesio, rodeados de brillantes y esmaltes. Esta escopeta se carga por 
la recámara, como la indicada en el núm. 2221. Véase. 

2226 y 2228. Un par de pistolas de á dos cañones, del mismo 
trabajo y gusto que la escopeta indicada en el núm. siguiente 2227, 
y como ella regaladas á Fernando VII por el conde de Fernan- 
dina. 

2227. Escopeta regalada á Fernando VII por don Gonzalo de 
Herrera, conde de Fernandina, vecino de la Habana, en 8 de abril 
de 1818. Canon todo nielado de oro y plata. Sobre esmalte azul 
tiene una cifra de oro de Fernando VII; debajo la cruz de Isabel 
la Católica; llave prolijamente cincelada, y una inscripción que 
dice: fraschetti e minelli — brescia. Guarnición de plata con 
calados, cincelados y niel de oro; caja toda embutida de adornos 
de plata y oro. 

2229. Escopeta de Madrid hecha por el artífice Salvador Ce- 
narro; marca núm. 15 de la lám. 8. a ; canon nielado de oro; llave 
y guarnición hermosamente cinceladas y nieladas de oro; caja con 
talla y embutidos de plata. 

2230. Escopeta francesa de dos cañones retorcidos, en los cua- 
les dice: canon tordo. Tienen dorados en las recámaras, y son de 
llave de chispa. Su antigüedad puede fijarse á principios del pre- 
sente siglo, así como la de la indicada en el núm. 2217. 

2231 y 2247. Un par de acicates turcos dorados. 

2232 y 2234. Escopetas turcas de cañones damasquinos con 
niel de oro en varios puntos, é inscripciones árabes. En la primera 
dice: 



En la segunda: 



— 14o — 

«Abu' Alt en Arjcl.» 
«Fué hecho en Arjél.» 



Las cajas están todas taraceadas de marfil y nácar, y tienen 
además ataujía: chapas de plata grabadas y doradas con algunas 
piedras falsas y chatones de metal; llaves á la española. El canon 
de la 2. a tiene de largo 4 pies, 7 pulgadas y 4 líneas. [V. Meyr., 
tom. II, lám. 134, fig. 11.] [Regalo á Carlos 111.] 

2233 y 2245. Un par de pistolas: cañones en parte cincelados; 
cajas y guarniciones de plata cinceladas y doradas. [Regalo hecho á 
Carlos IV por el bey de Túnez.] , 

2235 y 2243. Dos grandes cuchillas moriscas, de punta roma, 
al parecer para caza; puños cubiertos de rica ataujía con escudos 
de armas de España del tiempo de Felipe IV. [V. dib. de S., tom. 
II, lám. 35.] 

2236 y 2241. Un par de pistolas; en los cañones hay la ins- 
cripción Bartolo cominazi: en las llaves, que son de chispa y á la 
española, tienen el año 1504: cajas y guarniciones de plata cince- 
lada y sobredorada. [Regalo del bey de Túnez á Carlos IV, como 
la escopeta indicada en el núm. 2240.] 

2237. Escopeta turca igual en todo á las descritas en los nú- 
meros 2232 y 2234.— En el cañón dice: ^^, Alí, El largo de di- 
cho cañón es de 4 pies, 7 pulgadas y 4 líneas. [Regalo á Carlos III.] 

2238. Estoque buido ó estilete con vaina y puño de plata cin- 
celada y sobredorada. 

2239. Un tintero con un estuche para guardar las plumas; es 
de plata cincelada y dorada, como igualmente dos hebillas de la 
misma labor, empleadas en una correa para llevarlo colgado. 

2240. Escopeta morisca regalada á Carlos IV por el bey de 
Túnez. Cañón con niel de oro en su primer tercio y el año 1805: 
la caja, seis abrazaderas y el guardamonte, son de plata cincelada 
y sobredorada. 

10 



— 146 — 
2242 y 2244. Escopetas turcas: cañones damasquinos con niel 
de oro: en el primero, que tiene de largo 4 pies y 2 pulgadas, se 
ve la marca 282: en el del segundo se lee: 

«OtsmaD Karaih¡.>- 

En el muelle real: 

«Lo hizo Hasan.» 

En la parte posterior de la culata hay incrustado un pedazo 
de lapizlázuli en el cual se ve grabada la siguiente inscripción: 

«Lo hizo Baxcatalí Mustafá.» 

En el canon hay las marcas núms. 278 y 279. 

Cajas chapeadas de carei y con ataujía; varias chapas de plata 
grabadas y doradas, chatones de metal y mochos de marfil. [Rega- 
lo á Carlos III.] 

2246. Escopeta morisca de canon ochavado de 5 pies y 4 pul- 
gadas de largo: caja con embutidos de plata y corales. En el estri- 
billo y la plantilla tiene una inscripción que dice: 

* I 1 ! A iX*SA/e J-a-c 
«Lo hizo Mohammad año de in8.» [Año de Cristo el 1706.] 

2248. Silla de terciopelo negro ricamente bordada de oro y 
plata. Esta silla y la indicada en el núm. 2251, pueden conside- 
rarse como obras maestras de bordado. [Regalo á Carlos III.] 

2249 y 2252. Estribos turcos dorados, de la silla descrita an- 
teriormente. [Regalo á Carlos III.] 

2250 y 2254. Estribos turcos de plata sobredorada pertene- 
cientes á la silla núm. 2202. [Regalo á Carlos III.] 

2251. Silla de terciopelo negro ricamente bordada de oro y 



— 147 — 

plata, y semejante en todo á la descrita en el núm. 2248. [Regalo á 
Carlos III.] 

2253 y 2268. Una silla y demás arreos de un caballo: son de 
terciopelo verde bordados de oro y corales, y pertenecieron á Car- 
los V. 

2255 y 2256. Bocados de frenos turcos. 

2257. Llave de arcabuz de chispa; incompleta. 

2258. Freno turco, completo. 

2259. Cabezada con freno; tiene chapas de plata, y pertenece 
á la silla núm. 2347. 

2260 y 2262. Cabezadas chapeadas de metal. 
2261. Cabezada de la silla núm. 2251. 
2263 á 2267. Bocados turcos dorados. 

2269. Bocado turco dorado. 

2270. Riendas de la cabezada núm. 2214. 

2271. Bandera militar: fondo amarillo, blanco y azul; en el 
centro escudo con las barras de Aragón y cruz de Sobrarbe. Per- 
teneció al Tejimiento de infantería de Aragón, creado en 1711. 

2272. Bandera turca procedente de la batalla naval de Le- 
panto; es de seda aplomada, con medias lunas, y tiene la lectura 
árabe siguiente: 

«En el nombre de Dios clemente y misericordioso.» 

,j.aa.AM^J) \.^^ia uJ J.Í5 f>¿¿9 o &Xj¡ [¿r*° )•**■> 

«Anuncia á los creyentes el ausilio de Dios y la victoria cercana.» [Coran, Sura LXI, vers. i3.] 

2273. Cinto y canana de terciopelo negro bordado de oro y 
plata, de la misma labor y gusto que la silla núm. 2202. [Regalo 
á Carlos III.] 

2274. Bolsas de tafilete para lances de ballesta llamados vira- 
tones ó viras. 

2275. Petral correspondiente á la silla núm. 2248, con chapas 
de plata, cinceladas y sobredoradas. [Regalo á Carlos III.] 

2276 y 2277. Cabezadas pertenecientes á las sillas indicadas en 



— 148 _ 
los núms. 2202 y 2248, con chapas de plata, caladas y sobredora- 
das. [Regalo á Carlos III.] 

2278. Escopeta turca, en cuyo canon, de 5 pies y media pul- 
gada de largo, se ve la marca núm. 231: en la llave tiene la si- 
guiente inscripción árabe: 

«Lo hizo Mohamroad año de 1179.» [De Cristo el r;G5.] 

Tiene caja chapeada de plata con corales, y abrazaderas de 
plata. Es una de las regaladas por el bey de Arjel al rey Carlos III 
en el año 1787. 

2279. Escopeta turca: en la llave dice: 

«Dios es mi amparo y mas seguro protector.» 

* | | AO ¿S.^ J J^c 
«Fué hecho en el año de n85.» [De Cristo el 177 1 .] 

En el rastrillo tiene el año 1174 de la Hejira, el cual corres- 
ponde al 1760 de Cristo. 

2280 y 2281. Escopetas turcas: los cañones tienen 4 pies y 5 
pulgadas de largo, y las marcas 259 y 260. En sus llaves dice: 

v- 1 1 aa &— J^-S». J-*C 
«Lo hizo Hammud año de 1188.» [De Cristo el 1774.] 

Tienen cajas chapeadas de plata con corales, y abrazaderas tam- 
bién de plata; los cañones son hechos en Ripoll, como lo indica la 
marca núm. 260 [*]. 

2282 y 2283. Escopetas turcas: el cañón de la primera tiene 5 



['] La fábrica de armas de Ripoll en Cataluña , ha abastecido por mucho tiempo á los ar- 
raeros de Turquía, á pesar de no ser sus productos los mejores. Dicha fábrica ha durado hasta 
fines del siglo xvin. 



— 149 — 

pies y 11 pulgadas de largo; el de la segunda tiene 4 pies, 9 pulga- 
das y 6 líneas; es damasquino y nielado de oro; tiene la marca nú- 
mero 281, y en la llave la siguiente inscripción: 

V- I I V I ¿LL^ vJ.L>aA) J~$x: 
«Lo hizo Mustafá año de 1171.» [De Cristo el 1757.] 

Y en la contramarca se lee: 

«En Arjel: guárdela Dios.» 

Esta 2. a escopeta tiene caja chapeada de plata, con corales y 
abrazaderas de plata. Es una de las regaladas por el bey de Arjel 
al rey Carlos III en el año 1787. 

2284. Escopeta turca: en el canon, que tiene 5 pies y 4 pulga- 
das de largo, se ve la marca núm. 285: en la llave dice: 

V- I 1 V y 0^s\/« J~frC 
«Lo hizo Mohammad año de 1172.» [De Cristo el 1758.] 

Caja chapeada de plata con corales; abrazaderas de plata. Re- 
galo del bey de Arjel al rey Carlos III en 1787. 

2285, 2286 y 2287. Escopetas turcas: en la plantilla y estribillo 
del muelle de la 2. a se lee lo siguiente: 

# II A A &.X~* iX+s^so J-fr£ 
«Lo hizo Mohammad año de 1188.» [De Cristo el 1774-] 

En el canon de la tercera dice: benedetto pisinardo; y en 
su llave: 

# I I 1 o &L~ J^.aJ J-¿x 

«Lo hizo Ahmed año de in5.» [De Cristo el 1703.] 

Las dos últimas escopetas tienen cajas chapeadas de plata con 
corales; abrazaderas de plata. La indicada en el núm. 2287 fué re- 



- 150 - 
galada al rey Garlos III el año de 1766 por un embajador que vino 
de Marruecos. 

2288. Escopeta turca: canon italiano con la m. 235 , damas- 
quinado de oro y plata en su primer tercio: en la llave dice: 

•£ III* '¿k^, kX^s&so J-$.c 
«Lo hizo Mohamraad año de iiio.» [De Cristo el 1698.] 

2289 y 2290. Escopetas turcas: la segunda tiene en la caja 
chapas de plata con corales. 

2291, 2292 y 2293. Escopetas turcas: la segunda tiene canon 
damasquino, y la marca núm. 283; caja chapeada de plata con co- 
rales; en la llave dice: 

«Lo hizo Mohammad año de n63.» [De Cristo el 1750.] 

La tercera tiene grabado en el cañón: MAFIO FRAN, y la 
marca núm. 277. 

2294 y 2295. Escopetas turcas: la primera de mecha, y su 
cañón dorado en parte, tiene de largo 4 pies, 6 pulgadas y 6 
líneas. 

2296. Gañón turco de mecha, nielado de plata y metal, de 4 
pies y 7 pulgadas de largo, con la boca en forma aovada, la marca 
núm. 284, y la inscripción siguiente: 

«Dios es nuestro protector.» 

2297 y 2298. Escopetas turcas: en la llave de la segunda dice: 

«Lo hizo Mohammad año de ti88.» [De Cristo el 1774-] 

En el cañón de la misma están las marcas 228, 229 y 230. 
2299 á 2301. Escopetas turcas: en la llave de la tercera dice 
en árabe lo mismo que en la del núm. 2298. 

Encima de estos dos armarios hay dos corazas y un peto. 



— 151 — 

QUE COMPRENDE LOS OBJETOS PENDIENTES DEL TECHO Y LOS 
COLOCADOS EN EL CENTRO DEL PAVIMENTO. 



2302. Bandera militar española de las llamadas coronelas. Fon- 
do de seda blanca; armas reales de España con dos grandes leones 
por soportes; todo está hecho de tela de seda de los colores negro, 
amarillo, azul y encarnado, y asegurado con gorbion negro. Se ig- 
nora su procedencia, y el cuerpo á que perteneció. 

2303. Bandera española de infantería: aspa de san Andrés [*], 
encarnada, en fondo blanco, y terminada en escudos azules sobre 
cuyo centro aparece un caballo corriendo. Creemos que esta ban- 
dera pertenecería á un batallón del Tejimiento de Ñapóles en el rei- 
nado de Felipe V. 

2304. Bandera sarda de infantería, cojida en la guerra de Ita- 
lia de 1743 á 1749. 

2305 y 2531. Reyes de armas: están vestidos de armadura, y 
encima tienen una magnífica cota de armas. Cada uno empuña ó 
sostiene una linda bordonasa dorada y estriada en su mitad infe- 
rior, y el resto pintado y con columnas de Hércules en la segunda. 
El primer rey de armas tiene grebones, malla y punteras en los 
pies; el segundo tiene también grebones, y escarpes de pico de pato. 
Las dichas cotas y otras dos iguales mas que hay guardadas, es- 
tán hechas en la última mitad del siglo xvm. 



[*] Estas aspas se llamaron también Cruz de Borgoiia. Su figura es como la de la cruz ó 
aspa de san Andrés, v se refiere á Juan II, duque de Borgoña, que cruzando dos bastones, sig- 
nificaba lo diverso desús pensamientos á los de Luis, duque de Orleans. De modo que los par- 
ciales de ambos personajes se distinguian de una manera marcada: los orleanistas con una banda 
blanca, y los borgoñones con esa cruz llamada sotuer por los franceses, y en el lenguaje del bla- 
són, y en España comunmente aspa en memoria de la batalla de Baeza, ganada a los moros el 
dia de san Andrés, año de 1227. [Adarga catalana ó arte heráldica, Barcelona, 1733.] 



- 152 _ 

2306. Precioso canon de hierro batido, de calibre de á 4, mon- 
tado en su cureña; tiene marcado el año 1773. De la procedencia 
de esta pieza se hablará en el núm. 2386. 

2307. Otro precioso modelo de cañón de hierro batido, de a me- 
dia libra de calibre, montado en su cureña [*]. Compónese de un 
tubo interior de hierro de 3 líneas de espesor, protejido esterior- 
mente por nueve trozos que se unen á rosca. En la cureña tiene un 
graduador para la puntería. 

2308. Armadura ecuestre romana del emperador y rey Car- 
los V, colocada sobre un caballo de madera bardado ó armado. 
Todas sus piezas son negras, con dorados y damasquinados de 
oro. Borgoñota laureada, con penacho ó -plumajería; hombreras 
formando cabezas de leones con chapas y mallas: loriga; — en el 
peto tiene la cabeza de Medusa, y la inscripción: bartholo- 

MEVS. CAMPI. AYR1FEX. TOTIVS. OPERIS. ARTIFEX. QVOD ANNO. 
INTEGRO. JNDIGEBAT. PRINCIPIS. SVI NVTVI. OBTEMPERAOS. GE- 

minato. mense. perfecit. El espaldar tiene superiormente las ini- 
ciales B. C. F., y entre sus adornos inferiores una cifra de dos 
GG. Tanto el pelo como el espaldar tienen grabada malla plateada. 
La falda de la loriga es de chapa y malla: Coturnos calados: no tie- 
ne estribos porque el jinete monta á la romana. Su espada es de 
un filo, y guarnición dorada de dos puentes y del siglo xvi. Silla 
cubierta de terciopelo carmesí, y los arzones con magníficas cha- 
pas en que sobre fondo dorado y grabado hay tritones y otros ca- 
prichos. 

La barda del caballo, que es de sumo mérito, no pertenece á 
la armadura anterior [V. dib. de S., tom. II, lám. 28]: se compone 
de testera con escudo de armas y plumajería; capizana de varias 
piezas, petral ó pechera y grupera: el gunrdamaslo, ó pieza que 
cubre el maslo del caballo, es una especie de cabeza de delfín. En 
dicha barda se ven 'sucesos de Sansón y trabajos de Hércules, y 



[*] Este modelo de canon fué hecho en Madrid en 1791 por don Miguel de Ulloa , y presen- 
tado al rey Carlos IV, de quien era maquinista. Creyendo el artífice que no se le premiaba como 
mcrecia, dejó la Kspafia y se fué á Constantinopla , cuyo emperador le acojió tan favorablemente, 
que le hizo director jeneral de Artillería, en cuyo destino murió á los 78 años de edad. 



- 155 - 

otros adornos relevados, calados, grabados y dorados. El caballo 
es de madera, y está ejecutado por el 2.° escultor de Cámara don 
José Piquér. 

Respecto á la anterior armadura romana, hemos leído lo que 
sigue: A fines del verano de 1529 se embarcó el emperador Car- 
los V en Barcelona para Jénova. Desde allí se dirijió á Bolonia en 
octubre del mismo año, en donde fué recibido por Clemente VII, 
quien le puso en las sienes la corona de oro el 24 del mismo mes, 
con la mayor magnificencia. Asistieron á dicha ceremonia todas las 
personas distinguidas de Alemania, Italia y España. El 22 de fe- 
brero del año siguiente al ir á recibir la corona de hierro como 
rey de Lombardía de mano de los majistrados de Monza, le obse- 
quiaron éstos al mismo tiempo con la presente armadura, que vis- 
tió á su grande entrada en dicha ciudad. 

2309. Media armadura que parece perteneció al obispo Acu- 
ña [*]. Celada descubierta con sobrevista movible, brazales comple- 
tos sin manoplas ; coraza fuerte en cuyo peto hay un ristre para 
lanza, y terminada en varias launas y malla. 



] Según un documento muy antiguo que hemos tenido la fortuna de encontrar, en el cual 
se indican los nombres de varios personajes, cuyas armaduras describimos en este catalogo, pa- 
rece que la presente perteneció al obispo Acuña. 

Don Antonio de Acuña, obispo de Zamora, nació en i45c). Fue promovido á la dignidad de 
arcediano de Valpuesta, y á poco tiempo á la silla de Zamora. Vivia á la sazón en Zamora don 
Diego Enriquez, conde de Alba de Liste, con el que tuvo algunas palabras, y como al mismo 
tiempo se hallaba la nación dividida en partidos de realistas y comuueros , aprovechóse Acuña 
de esta circunstancia, y saliendo de Zamora se unió en Tordesillas á los comuneros para ven- 
garse del conde. Apenas llegó pidió ausilio á los procuradores de la liga para lanzar de Za- 
mora á su competidor; y estos, ulanos de contar en sus filas una persona como el obispo, le 
dieron jenle y artillería, a cuya cabeza marchó contra el conde, que abandonó la ciudad con 
algunos adictos al emperador. Entró en Zamora, reunió masjente, en especial una falanje de 
4oo clérigos bien armados y valientes, y siendo el primero que arremetía á los contrarios, les 
gritaba con fuerza : Aqui de mis clérigos.'! — Dirijióse á Palencia , depuso las autoridades , y 
dejándola guarnecida con 200 hombres, pasó á sitiar á Monzón, le tomó y le entregó al saqueo. 
Por último, después de vencer al Almirante, fue derrotado con los demás comuneros en Villalar, 
y hecho prisionero al huir á Villamediaua por un alférez llamado Perote , que le entregó al 
duque de Nájera. Carlos V mandó que le llevasen á Simancas, en donde creyendo que su en- 
cierro sería por toda la vida, intentó huirse y dio muerte al alcaide con un ladrillo que tenia en 
la bolsa del breviario. El Licenciado Rodrigo Ronquillo le sumarió, le puso en el tormento, y 
según unos, le ahorcó de una almena de la fortaleza; según otros, y es la opinión mas seguida, 
le mandó dar muerte en el calabozo de la cárcel año de i522. 



- 154 - 

2310. Silla de guerra de don Jaime I de Aragón, el Conquis- 
tador. Arzón zaguero volteado [V. dib. de S. , tom. II, lám. 2, en 
donde está la silla, y la lámina 11 del tom. I, figs. 3 y 4, en donde 
están los estribos]. La forma de esta silla , y en particular la de sus 
estribos arqueados por la parte donde sientan los pies, ó sea el piso, 
y que parece deben ser incómodos, es esactamente la misma que se 
usaba en el siglo xm , como se ve en la lámina 29, figura 4 del 
tomo II del Vade-mecüm dü peintre, ya citado en otro lugar. — 
Esta silla vino de Mallorca con varios objetos, según se ha dicho en 
el número 1632. 

2311. Silla de armas, armada, ó silla de guerra, perteneciente 
al CID RUI DÍAZ DE VIBAR, el Campeador , recientemente for- 
rada de terciopelo carmesí á causa del mal estado del forro anterior 
que tenia. Las chapas de los arzones son negras y tienen adornos 
relevados y dorados , compuestos de un ramaje con conchas ó ve- 
neras de peregrinos, y en el centro de ambas un monte en cuya 
cumbre hay como una especie de cuadro, y por encima grabada la 
palabra FIDES [V. dib. de S., supl., lam. 4, figs. 1 y 2]. 

De muy antiguo viene el afirmar que hay en la Armería una 
silla de armas del Cid Campeador; y es de ello una prueba el pasaje 
que trae Cervantes en su Quijote, parte I, capítulo 49, en que di- 
ce: "En lo otro de la clavija que vuestra merced dice del conde 
Pierres, y que está junto á la silla de Babieca en la armería de los 
reyes, confieso mi pecado, que soy tan ignorante ó tan corto de 
vista , que aunque he visto la silla , no he echado de ver la 
clavija." 

En los inventarios de la Armería se menciona en efecto una silla 
perteneciente al Cid , pero no se da una descripción detallada que 
ayude á determinar cuál sea. Sin embargo, el empleado mas antiguo 
que tiene hoy el establecimiento, el cual ingresó en él en los prime- 
ros años del presente siglo, recibió de sus antepasados la noticia 
tradicional de que una de las sillas que ahora se indican en los nú- 
meros 2311 y 2312 se atribuía constantemente al Cid. Diversos 
sujetos se han ocupado en distintas ocasiones en ecsaminar cuál de 
las dichas dos sillas podría ser de aquel célebre guerrero , y entre 
ellos fué uno el difunto señor don Diego Clemencin , de cuya vasta 



— 155 — 

erudición nos ha dejado tantas pruebas, el cual se decidió por la 
de que nos ocupamos. 

Teniendo presente nosotros que una silla de armas ni debia 
ni podia haber padecido el estravío que otros objetos, tanto por los 
acontecimientos del año 1808 y siguientes, pues no estaba en el 
caso de las armas ofensivas que ecsistian en la Armería, y á las que 
el pueblo recurrió para hostilizar á los franceses invasores , como 
por no constar el haberse prestado nunca ninguna silla, según ha su- 
cedido en otro tiempo con varias armaduras; creemos que ecsistien- 
do ciertamente una silla del Cid, ninguna debe ser mas que la indi- 
cada en el número 2311. Nos decidimos además á creerlo así por las 
siguientes razones: primera, porque casi todas las sillas de guerra per- 
tenecen á las armaduras que van descritas en sus números respec- 
tivos; segunda, porque la ornamentación de las chapas de la atri- 
buida al Cid, que es puramente bizantina y se empleaba en la se- 
gunda mitad del siglo XI, como podemos probarlo en el momento, 
tiene unas veneras ó conchas de peregrinos, que desde remotos 
tiempos vienen siendo el adorno de la esclavina del apóstol Santia- 
go [*] , azote de la morisma , y cuyo nombre ha sido el grito de 
guerra de los antiguos soldados españoles; tercera, porque movidos 
de suma curiosidad hicimos desarmar toda la silla, y debajo de la 
chapa del arzón zaguero hemos visto pegado un pergamino viejo, 
en el cual con letra de mediados del siglo XVII dice lo siguiente: 
Silla del Cid Campeador; y cuarta, por la presencia de la palabra 
FIDES que se halla grabada en las chapas de los arzones. 



] Constantes en apoyar nuestras propias opiniones con cuantos datos puedan contribuir á 
darles algún peso, trasladamos el pasaje siguiente, tomado del ROMAIS'CERO DEL CID, roman- 
ce XVII, por el cual se ve que el Campeador, siendo armado caballero por doña Urraca en Za- 
mora y en el altar de Santiago, pudo emplear las conchas en los arzones de la silla , como un 
recuerdo galante del gran honor que le hizo tan elevada señora. Dice asi: 

La oprimida doña Urraca, Afuera, afuera, Rodrigo, 

Vestida de negros paños, El soberbio castellano , 

Pone el pecho sobre el muro, Acordársete debiera 

Y moviendo el rostro y manos, De aquel buen tiempo pasado 

Humedeciendo los ojos, Cuando te armé caballero 

Le dice á Rodrigo el bravo . En el altar de Santiago. 



- 156 - 

Sabido es que el Cid fue un defensor constante de la fe cris- 
tiana, y por lo tanto casi afirmaríamos que la palabra FIDES fuese 
su lema ó su divisa. Esto parece que nos lo corrobora el siguiente 
pasaje que trasladamos de la Crónica de don Pero Niño, páj. 7, 
que dice:.... é que así bien tomedes ejemplo de los caballeros fieles que 

pelearon por la fe de nuestro Señor Dios Tomad ejemplo del Cid 

Rui Diaz , que seyendo un pequeño caballero , peleando por la fe , é 
por la verdad, é por la honra de su rey, é del reino, venció muchas 
batallas, é le fizo Dios tan grande é honrado, é fue tan temido de sus 
comarcanos. 

Tal es el fundamento en que nos apoyamos para decir que la 
silla que es el objeto de este escrito, y que se halla señalada con el 
núm. 2311, oprimió los lomos de Babieca; de aquel, primeramente 
potro matalón ó rocin de mala estampa, y que llegó á convertirse 
después bajo la mano férrea del vencedor de los moros valencianos, 
en poderoso, arrogante y celebérrimo caballo de batalla. 

2312. Silla de armas con chapas negras y adornos relevados y 
dorados. 

2313. Silla bridona toda de hierro, perteneciente á la barda in- 
cluida en el núm. 2308. Arzón delantero con águila imperial y co- 
lumnas con Plvs ylter; arzón zaguero con varias figuras mitoló- 
jicas é históricas relevadas á martillo, grabadas y doradas. Pesa 18 
libras y media. 

2314. Silla bridona ó de guerra: chapas de arzones con ador- 
nos relevados y grabados, y eslabones del Toisón ; es de la arma- 
dura núm. 2517. 

2315. Silla de armas ó de guerra con chapas estriadas y ador- 
nos dorados. 

2316. Armadura del emperador y rey Carlos V [*]. Celada 
cabelluda ó con la apariencia del cabello en relieve. Esta armadura 
de cabeza tendría indudablemente visera de una pieza de la forma 



[*] Carlos V de Alemania y 1 de España nació en Gante el 24 de febrero del año i5oo, 
v fue hijo de Felipe, archiduque de Austria y rey primero de su nombre en España. En su 
tiempo ocurrió la famosa guerra de las comunidades de Castilla, funesta á los que la empren- 
dieron. Venció é hizo prisionero al rey de Francia Francisco I en la memorable batalla de 
Pavía, y obtuvo otras victorias no menos distinguidas. Aglomeró sobre el trono español inmen- 



- 157 — 

anterior y superior del rostro ó de un perfil humano , con la cual 
constituida un verdadero retrato del emperador. Con dicha pieza ó 
visera formaría lo que se llamaba yelmo de máscara; según puede verse 
en el yelmo de Guillermo, duque de Normandía, muerto en 1127, 
que indica el Vade-mecum du peintre, lám. 13 del tom. II, y en el 
yelmo del señor de Imbercourt, uno de los compañeros de armas 
de Bayardo, muerto en Marinan en 1515, que ecsiste en el Museo 
de artillería de París, y copia Mr. Allou en sus Estudios sobre los 
cascos [núm. 46 de la cuarta época]; y en la lám. 75 del tom. II 
del doctor Meyrick, figs. 3 y 4, que constituyen una, mal llamada, 
borgoñota del año 1509. 

El barbote ó babera tiene la forma de la barba , boca y orejas, 
con barbas; las cuales, así como el cabello, son dorados. La sobre- 
vista la forma una láurea. En la parte superior de la gola dice: Iac. 

PHILIPPÜS. NEGROLCS. M EMOLAN. FACIEBAT MDXXXI1I [V. dib. de S., 

tom. II, lám. 30, y Supl., lám. 27, fig. 1. a ] 

El resto de la armadura se compone de gorjal , peto con una 
Virjen y espaldar con santa Clara ; del volante penden grandes qui- 
jotes terminados en rodilleras; guardabrazos sin faldas, ó sean hom- 
breras, y brazales completos con manoplas; le faltan las grebas y es- 
carpes, ó acaso no los habrá tenido nunca, como sucede en muchas 
armaduras. Todas las piezas están largueadas ó llenas de aristas y 
grabados dorados. La presente armadura estuvo en el monasterio 
de Yuste hasta la muerte del emperador. 

2317. Media armadura ó sea armadura de hombre de armas ó 
jeme de armas: tiene coselete con escarcelas , gorjal bajo , guarda- 
brazos, y brazales sin manoplas. La armadura de cabeza es un mor- 
rión que tiene en el vértice un pico ó uña hacia atrás. A este arnés 
va unida una partesana, en cuya hoja se hallan grabadas por ambos 
lados las palabras plus ultra. 

Todas las piezas descritas en este número son de fábrica espa- 
ñola , y de principios del siglo xvi. 



sas posesiones; y cansado de reinar, ó sintiendo flaquear sus hombros bajo el peso de tan 
eminente imperio, se retiró al monasterio de Yuste, en donde el dia 21 de setiembre de i558 
acabó sus dias como un oscuro monje el que por espacio de medio siglo había asombrado al 
mundo con sus hazañas. 



-158- 

2318. Mosquete de rueda, montado en horquillas de hierro: 
cañón estriado esteriormente , del calibre de 10 líneas , y de largo 
3 varas y 1 pulgada. Caja embutida de marfil con figuras y adornos 
de gusto flamenco. Tiene la marca 187 , y es de mediados del 
siglo XVII. 

2319. Canon de hierro batido, ochavado en su mitad inferior y 
montado en una cureña. Tiene un escudo en que se lee in domino 
confido. 1565. Cristoval Frisleva me hizo; y mas abajo repite: 
nizoME en Ricla Cristoval Frisleva año 1565. Calibre 1 pulgada 
y 3 líneas. 

Cristóbal Frisleva, que en Riela, población inmediata á Zarago- 
za, forjó en la época antes indicada el presente cañón de hierro, fue 
un arcabuzero que siguió la escuela de Simón de Hozes, el viejo, ó 
mejor dicho, de Simón Marcuarte , uno de los famosos maestros 
arcabuzeros que el emperador Carlos V hizo venir de Alemania para 
establecer fábricas de armas de fuego en España. Algunos han di- 
cho Cristóbal de Riela en vez de Frisleva, sin duda porque este ar- 
tífice, que ponia una X por marca, tendría su establecimiento fijo 
en el mencionado pueblo. 

2320. Randera austríaca de Carlos VI y de la guerra de suce- 
sión. Respecto á la procedencia de esta bandera, véase lo que se ha 
hablado de otras ¡guales en los núms. 1933 y 2091. 

2321. Armadura ecuestre de Carlos V, sobre un caballo bar- 
dado ó encobertado. Gran yelmo empenachado de visera de una pieza 
y con sobrecalva. Esta sobrecalva es una adición que se encuentra 
en muchos de los yelmos ecsistentes en la Armería, como pieza de 
refuerzo para la calva ó cima , y que no hemos visto en ninguna de 
las colecciones que nos han servido en nuestras descripciones: ocu- 
pa la parte superior y posterior , tiene tres colgajos ó apéndices y 
una cresta sogueada como el yelmo mismo. Los guardabrazos tienen 
alas á manera de bufas; en el peto hay una Virjen , y en el es- 
paldar santa Clara. Del volante del espaldar pende una pieza nota- 
ble llamada culera; de el del peto unos fuertes quijotes, y en uno de 
ellos está grabado el año 1538: tiene rodilleras caladas y grebas con 
una labor relevada. Todas las piezas de esta magnífica armadura es- 
tán largueadas, grabadas y doradas. — Hermoso y arrogante caballo 



- 159- 

de madera ejecutado por don José Ciro Pérez : su barda de labor 
afestonada con grabados y dorados, se compone de testera empena- 
chada, capizana calada, petral ó pechera, flanqueras, grupera calada 
y silla de armas ó bridona. En toda la barda se ven eslabones del Toi- 
són; lo cual no fue impedimento para que Jubinal la publicase en el 
tom. II y lám. 26 de su obra como perteneciente á Boabdil. 

2322. Armadura: compónese de borgoñota de cima cónica; 
tiene grabada en las carrilleras ú orejeras la cifra que se ve en 
la lámina 1. a núm. 3; peto con faldaje y espaldar con guardar- 
renes, brazales de cangrejo y grandes quijotes. El dibujo de todas 
las piezas es de fajas doradas y ondulantes sobre fondo plateado. La 
procedencia de esta armadura es la misma que la del núm 1327. 

2323. Borgoñota ó casco del emperador Carlos V. En la parte 
anterior de esta hermosa pieza están la Victoria y la Fama sujetan- 
do de los bigotes á un turco vestido de loriga y en posición supina, 
el cual concluye caprichosamente por toda la cima, formando 
la cresta ó sea una cimera que termina en un mascaron. Por 
la parte anterior y entre las dichas dos figuras hay un escudo que 
dice en letras de oro damasquinado: SIC. TVA. INVICT. E CiESAR. 
En lo interior de la sobrevista está la inscripción: F. ET FRA. 
DE NEGROLIS. FACÍ. A. MDXXXXV. — Tiene damasquinados 
de oro, y pesa 4 libras y 9 onzas. El dibujo es del gusto del renaci- 
miento. 

Este hermoso casco, cuyo asunto es una alegoría de la conquista 
de Túnez, es el que decían de Julio Cesar, solo porque se ve en él 
la palabra Cesar en letras doradas. Carlos V como emperador era 
Cesar. Casaneo en su catálogo Gloria mundi, part. V, dice: "El 
emperador recibe tres coronas: la primera en Aquisgrán, la segun- 
da en Lombardía y la tercera de mano del papa. Su divisa es el 
mundo, y sobre él una cruz, y también es una espada que signifi- 
ca superioridad. Su título es sanctissimo, sacra, cesárea, católica 
majestad , Cesar Augusto invictissimo." 

La inscripción Sic. tva. i>'yict. e [invictissime] C^esar que se 
halla en la sobrevista , revela á nuestro parecer un elojio de los ar- 
tífices Negrolis, ya al emperador, ya á su brillante casco; pues podia 
traducirse: Asi son tus cosas, Cesar invictísimo; ó de este otro modo: 



— 160 — 

tan grande es el mérito de este casco como tus hechos , Cesar invictí- 
simo. El lector ilustrado podrá darle sin embargo la versión que 
crea mas acertada. 

2324 á 2329. Seis sillas armadas, bridonas ó de guerra: chapas 
de arzones con diferentes grabados y dorados; las de los núms. 2327 
y 2329 tienen calados en sus chapas. 

2330. Armadura de hombre de armas ó de jenle de armas: tie- 
ne bacinete con nasal, y además una ballesta. 

2331. Modelo de un cañón de bronze de calibre de 1 pulgada 
y 4 líneas montado en una cureña. Su boca la forma un mascaron 
y las asas dos delfines. En la culata tiene una inscripción que dice: 
Cristóbal Lechuga me desinó [*] , y un escudo de armas tal vez 
del mismo autor. 



[*] Cristóbal Lechuga nació en Baeza hacia el i557- Entró á servir á los 17 años. Fue 
sarjento mayor de batalla ó teniente jeneral de la artillería española en los Estados de Flandes 
y después en los de Milán. Hizo la guerra por espacio de 27 años, distinguiéndose bajo el mando 
de don Juan de Austria, Farnesio, el conde de Mansfelt , el de Fuentes y el archiduque Al- 
berto. Mandó la artillería en varios sitios notables de plazas; en el de Huy salió herido, y en 
el de Cambray no desamparó su puesto, aun lleno de heridas, hasta rendirla plaza. En este 
sitio se vieron por primera vez baterías enterradas, que fueron invención de Lechuga. En el 
sitio de Dorlans, en que también mandaba la artillería, el almirante Villars al frente del ejér- 
cito francés intentó socorrer la plaza; nuestras tropas se le opusieron, y Lechuga con 10 
piezas hizo tal destrozo en los franceses, que huyeudo acobardada la caballería, dejó á la in- 
fantería en el caso, que se verificó, de ser degollada casi toda, y muerto el jeneral Villars. 

El écsito de esta brillante acción se debió á la artillería , cuyos cañones, dice el mismo 
Lechuga, los llevaba muchas vezes sin armones, con la boca adelante, y arrastrando la con- 
tera para mejor avanzar sobre el enemigo ; idea que quieren apropiarse modernamente los 
ingleses, cuando hace mas de 2 siglos que la ensayó con tanta gloria un español. En la famosa 
defensa de Amiens , sitiada por Enrique IV de Francia, mandó Lechuga la artillería con sumo 
talento y valor. 

En i6o3 publicó una obra acerca del cargo de Maestre de Campo jeneral, que fue muy 
aplaudida por los jencrales de su tiempo , asi nacionales como estranjeros. Un italiano , lla- 
mado Jorje del Basto, la tradujo á su lengua, y tuvo el necio atrevimiento de darla por suya. 

Hizo varias reformas en las cureñas, y trabajó en el arreglo y reducción de los calibres, con- 
tribuyendo á que en 1G09 se diese un decreto para reducir i 4 las diversas especies de cañones. 

En 161 1 publicó otra obra que tituló «Discurso del capitán Cristóbal Lechuga, en que trata 
de artillería y de todo lo necesario á ella, con un tratado de fortificación y otros advertimien- 
tos.» Es un lomo en folio impreso en Milán; obra curiosa y de mérito para el tiempo en que 
se escribió. 

Los servicios de Lechuga, que le alcanzaron en el ejército una superioridad sobre los demás, 
efecto de su valor, talento y prudencia , no fueron recompensados. El buen guerrero desconocía 



- 161 - 

2332. Armadura del gran duque de Alba [*]. Carece de espal- 
dar y brazales: su ornamentación es relevada á martillo y damas- 
quinada de oro. En el peto hay una Victoria alada con corona, 
palma y trofeos á los pies. Otros varios trofeos . figuras de guerre- 
ros, jenios, festones con frutas, recovecos, foríiciados y muchos 
adornos, ocupan con escelente disposición este admirable monumen- 
to guerrero y artístico. — Estilo grandioso según el gusto de la es- 
cuela florentina. Se nos ha dicho que el espaldar de esta armadura 
se halla en un Gabinete de Londres. 

2333. Yelmo perteneciente á la armadura descrita anterior- 
mente, y que tiene su misma ornamentación. Su cresta, timbre ó ci- 
mera, la forma una esfinje: á los lados están los riosTiber y Eridano 
ó Po: tiene varios mascarones; le falta una carrillera. 

2334. Silla bridona ó de armas con chapas grabadas y doradas. 

2335. Silla con chapas cubiertas de figuras, guerreros, trofeos, 
frutas, mascarones, monstruos y varios jenios; — todo relevado y con 
damasquinados de oro. 

2336. Silla de armas: chapa del arzón delantero con Judit y 
dos guerreros; chapa del arzón zaguero con varios guerreros delan- 
te de un castillo; Marte y Minerva, trofeos y otros adornos, reco- 



la adulación, sin embargo de dedicar sus obras á Felipe III. El P. Murillo hace mención de 
Lechuga, y le coloca con razón entre los varones esclarecidos de Andalucía. Debió morir de 
bastante edad, pero se ignora el lugar y la época de su muerte. 

[Véase la memoria histórica del arma de artillería por el capitán don Ramón de Salas.] 
[*] Fernando Alvarez de Toledo, tercer duque de Alba, ministro de Estado y jeneral de los 
ejércitos imperiales, nació en Madrid en i5o8. Tuvo por ayo al célebre Boscan para la crianza 
moral y literaria. Siendo todavía joven se halló en la batalla de Pavía, en Hungría, en la 
jornada de Túnez, en la espedicion de Arjel, defendió á Perpiñan contra el Delfín de Francia, 
y se señaló en [Navarra y en Cataluña. En i547 ganó al Elector de Sajonia la batalla de 
Mulberg; y durante el reinado de Carlos V desempeñó varios destinos importantes en diver- 
sos puntos. El duque conservó todo su crédito y el mando del ejército al advenimiento de 
Felipe II al trono, quien manifestó por él la misma adhesión que su padre. Todos los histo- 
riadores, incluso Mariana, están acordes en tachar la severidad del duque de Alba , la cual 
llegó hasta la crueldad, especialmente con los flamencos. Dejemos que lo juzgue el tribunal de 
la historia. Tócanos únicamente decir que la postrer hazaña con la cual concluyó su gloriosa 
carrera, fue la conquista de Portugal. Enfermó gravemente en Lisboa, y falleció, visitado de 
Felipe U v asistido de Fray Luis de Granada, en 12 de enero de i583 , á los 7/4 años de 
edad v 60 de servicios continuados. 

íl 



- 162 — 

vecos y damasquinados de oro. — Esta hermosa silla pertenece á la 
rodela n.° 1C94. 

2337. Silla de armas: chapa de arzón delantero con Neptuno 
acompañado de tritones y un monstruo : chapa de arzón zaguero 
con un monstruo combatido por tritones; pezes, algas marinas. 
Precioso trabajo relevado de escuela florentina. 

2338. Silla de armas: chapa delantera con un jarrón de flores y 
frutas, pájaros y monstruos; chapa zaguera con jenios , monstruos, 
frutas, etc. — Dibujo de escuela española y estilo de Berruguete. 

2339. Silla de armas: chapas con estrías rebajadas, grabadas y 
doradas. 

2340. Armadura milanesa de Antonio de Leiva [*]. Celada de 
encaje con visera de dos piezas, una la vista y otra la ventalla: 
guardabrazos de alas, brazales sin manoplas: — platas en cuyos volan- 
tes hay: en la anterior quijotes cortos, en la posterior culera: — tiene 
rodilleras y grebas. Todas las piezas están largueadas , grabadas y 
doradas, y tienen bordes sogueados. 

2341. Modelo de un cañón de bronze, de calibre de una pul- 



[*J Antonio de Leiva, uno de los guerreros roas famosos que ha tenido España, nació en 
un pueblo de Navarra en 1480. Fué de cuna hnm¡ldc y oscura, pero supo elevarse hasta el su- 
premo grado de la milicia en los ejércitos del emperador. Militó bajo las banderas del Gran 
Capitán. Distinguióse en Italia en varias batallas; pero su acción mas notable fue la defensa 
de la plaza de Pavía , sitiada por Francisco I , habiendo coronado el écsito de aquella jornada 
la prisión del rey francés, debida a una salida vigorosa que hizo con sus tropas. Nombrado 
gobernador del Milanesado arrojó á Sforzia de la capital, tomó a Casal , hizo prisionero al conde 
de Saint-Paul, y consolidó allí la dominación española. Posteriormente siguió al emperador en la 
espedicion al África, y aun se atrevió á aconsejarle que se echase sobre la Provcnza ; y que él se 
comprometía a cunducirle de victoria en victoria hasta París, sin mas recompensa que ia de ser 
á su muerte sepultado en el panteón de san Dionisio. 

No sabiendo Carlos V cómo hourar el mérito de Leiva , le hizo en una ocasión sentarse en 
su presencia y cubrirse, diciendo al ver su repugnancia: Bien merece un jeneral de tantas 
campañas estar sentado y cubierto al lado de un emperador que solo cuenta treinta años. 
Eu otra quiso pasar revista á un tercio en donde habia una compañía de Leiva ; y al llegar 
los soldados de esta tomó el emperador un mosquete , y mandó al comisario que pusiese en 
la relación : Carlos de Gante , soldado de la compañía de Antonio de Leiva; en cuyo único 
caso, dice un historiador, se vio adquirir mas gloria un capitán con un solo recluta, que 
todos los demás célebres capitanes con sus ejércitos y poder. — Murió en i53G á los 5ü años 
de edad. 



- 165 — 

la culata la inscripción siguiente: Cristóbal Lechuga me desinó; 
hay además un escudo de armas. 

2342. Armadura ecuestre de Hernán Cortés sobre un caballo 
bardado. Celada empenachada con gola y visera de una pieza de 
pico de gorrión: brazales completos con manoplas: coselete con vo- 
lantes en sus platas; de el del peto penden quijotes cortos, ó bien es- 
cansiones de varias launas; tiene gócete ó guarda-acsila derecha, 
musleras, rodilleras y grebas. Las principales piezas están afestonadas. 

La barda del caballo es completa y lisa; el petral tiene pezone- 
ras, y el cuello y capizana son de launas y mallas. [Véase la nota 
al núm. 1807.] 

2343. Hermosa celada árabe perteneciente á Boabdil, llamado 
rey chico de Granada. Es de vista corrida, y está toda llena de laze- 
rias y lindísimos ramajes grabados y plateados. — Procedente de la 
armería del emperador. 

2343 bis. Bandera militar española de infantería: fondo de seda 
blanca con aspa encarnada de san Andrés, en cuyos estremos se 
hallan escudos con coronas ducales: estos escudos están divididos en 
cuatro cuarteles; dos de gules con cruzes de Calatrava de jalde ú oro, 
y dos de sinople con castillos también de jalde ú oro. Hemos pro- 
curado investigar á qué título pertenece dicho escudo, y no lo he- 
mos podido conseguir. Creemos que sería del jefe que mandaba el 
Tejimiento á que la bandera perteneció, y que el dicho Tejimiento 
fue un cuerpo volante creado en la Guerra de la Independencia. 
Esta bandera, las indicadas en los números bis 2400, 2452 , 2500 
y la que tiene el 2533, que es el último número de los objetos de 
la Armería, vinieron de la biblioteca del palacio real, en donde 
estaban depositadas, en setiembre del presente año 1849. 

2344. Silla de guerra, de armas, armada ó bridona: chapas que 
tienen columnas con Plus ultra y eslabones del Toisón grabados y 
dorados; es de la armadura núm. 2439. 

2345 y 2346. Cabalhuestes ó sillas de guerra de arzones zague- 
ros volteados: sus chapas están grabadas y doradas; la segunda 
tiene una santa Bárbara, aspas y eslabones del Toisón, y columnas 
con Plus ultra.— Siglo xvi. 

2347. Silla jineta, con chapas de plata sobredorada, y forro de 



- 164 — 

terciopelo carmesí, traída de Constantinopla por don Nicolás de 
Arístizabal, y presentada á Carlos III. 

2348 y 2349. Cabalhuestes ó sillas de guerra 6 bridonas con 
chapas grabadas y doradas; en la chapa delantera de la primera está 
Santiago en la batalla de Clavijo.— Siglo xvi. 

2350. Armadura del rey Felipe II. Yelmo con gola , visera de 
una pieza y otra de refuerzo sobre la vista ; sobrecalva calada con 
eslabones del Toisón y portaplumas con penacho. Peto y espaldar de 
varias launas movibles: guardabrazos con alas, brazales de cangrejo 
y fuertes manoplas, especialmente la derecha que es cerrada y de una 
forma particular. Gócete ó guarda-acsila derecha; grandes quijotes, 
rodilleras y grebones. Todas las piezas de esta fuerte y hermosa 
armadura están largueadas, grabadas y doradas , y su trabajo es 
igual al de la indicada en el núm. 2376. 

2351. Traje completo de un jefe Lipan, que fué muerto en el 
campo de batalla en 1842 por las tropas mejicanas. Lo remitió á 
S. M. desde Méjico don Pedro Pascual de Olíver, enviado estraor- 
dinario y ministro plenipotenciario de nuestro gobierno cerca de 
aquella república. En la mano derecha de la figura sobre que está 
dicho traje hay un arco y un dardo de caña de Indias con hierre- 
cilio de lengüetas ó de engorra. Parte del traje, que es de gamuza, 
tiene por delante un fleco adornado con herretes de hojalata en for- 
ma de campanillas, que producen cierto ruido al moverlos. 

Los lipanes son unos indios bárbaros oriundos y aliados de los 
apaches, que desde el tiempo de la conquista han mantenido una 
guerra constante, y en 1842 mas encarnizada que nunca contra 
Méjico, en los confines de las provincias que se llamaban internas 
de Oriente y Occidente, y hoy departamento de Chihuahua, Nuevo- 
Méjico y Sonora. Es curioso observar por el presente traje, compa- 
rado con el de las antiguas tribus bárbaras de aquel pais, el poco ó 
ningún progreso que hacen las artes entre los salvajes, aunque ten- 
gan cerca por espacio de siglos otros objetos que imitar. El pito 
que se nota en la vestidura del Lipan es lo que le caracterizaba de 
jefe de tribu ó ranchería. 

La figura sobre que se halla colocado el traje , está hecha por 
don José Piquer con suma propiedad é intelijencia. 



— 165 — 

2352. Lindísimo canon de hierro batido, de calibre de á 3, 
montado en una cureña; tiene armas reales, el año 1773, la cifra 
de Carlos III en la caña, y algunos nielados de oro. 

Este cañón y los indicados en los números 2306 y 2530, jun- 
tamente que la culebrina con el número 2386, fueron hechos en 
Madrid el año de 1773 por Alfonso Gómez de Ortega , quien los 
presentó al rey Garlos III, siendo cerrajero de su real cámara. De 
los seis cañones de hierro batido que menciona el resumen de 
Abadía como ecsistentes en su tiempo , no quedan mas que estos 
cuatro ; pues los otros dos restantes se hallan actualmente en el 
Museo de Artillería de París con los números 2581 y 2582 , sin 
decirse su procedencia. — Nosotros la diremos. 

Según un documento que tenemos á la vista, el dia 1.° del mes 
de diciembre de 1808 violentó el pueblo las puertas de la Armería 
en busca de armas para hacer frente á los franceses que se hallaban 
á la vista; sacó las dos piezas de que hablamos, las colocó en el pa- 
raje llamado Cuesta de la Vega; y falto al fin de municiones, y pre- 
cisado á retirarse precipitadamente por la gran fuerza de caballería 
que cargó sobre él , quedaron los cañones abandonados [*]. 

2353. Bandera sarda de infantería, y de la procedencia indica- 
da en el núm. 2304. 

2354. Silla de montar, marroquí, de terciopelo carmesí borda- 
da profusamente de oro y lentejuelas, guarnecida con pasamanos y 
flecos de oro: tiene además cabezada, riendas de oro y petral con 
borlas de lo mismo. Esta silla, que pudiera muy bien llamarse lu- 
josísima albarda jerezana con pistoleras, pues su forma difiere mu- 



] El enemigo usó ciertamente de su derecho cojiendo los cañones y remitiéndolos á Pa- 
rís, sin que pueda decirse que se nos hizo un despojo; pero también es cierto que de resultas 
de la invasión francesa desaparecieron de la Armería una porción de objetos que hoy enrique- 
cen otros museos, como muy bien lo espresa el doctor Meyrick en el prólogo de su obra tantas 
vezes citada, diciendo : Thus the several collections remained until the civil wars in England, 
the revolución in France and the plunder of the French troops in Italy, Germany and Spain 
occasioned their mutilaúon. — Y en una nota al mismo pasaje continúa el citado autor inglés. 
It is owing to these last named events that Itere has heen the possibility of collecting the 
specimens now at Goodrich Court. Thus acquired , thcy could easily he identi/ied , hut the 
fear of any claim to restitution occasioned their sale to dealers , and henee they have. found 
their vcay to England. 



— 166 — 
cho de una silla de montar, fue remitida de regalo á S. M. por el 
emperador de Marruecos en 1847, después de terminadas las dife- 
rencias habidas entre ambas potencias, con motivo del asesinato 
ejecutado anteriormente en la persona del representante español en 
aquel imperio. 

2355. Armadura del Almirante don Cristóbal Colon [*]. Celada 
con gola y frontal ó sobrevista movible ; entre esta y la ventalla 
queda un espacio para la vista : guardabrazos y brazales de cangre- 
jo : coselete con guardarrenes y grandes quijotes con rodilleras. 
Todas las piezas tienen adornos grabados y dorados con muchos tro- 
feos relevados y dorados : listas pavonadas, en las que hay sobre- 
puestas muchas chapitas de plata, que algunos han opinado, no sa- 
bemos con qué fundamento, son ó representan antiguas monedas 
americanas. Pesa 41 libras [V. dib. de S. , tom. II, lám. 40]. 

2356. Celada árabe de Boabdil, rey chico de Granada: compó- 
nese de varias piezas, en las cuales se ven hermosas Iazerías árabes, 
y grabados plateados; todos los bordes tienen adornos de metal 
grabados y de gusto bizantino. Esta hermosa pieza debió estar en- 
riquecida de pedrería, la cual le falta, así como la granada de oro 
que tenia encima, según consta por los antiguos inventarios. — Prin- 
cipios del siglo xv. 



'] Entre las diversas opiniones que ecsisten sobre su patria, la mas jeneralmente admitida es 
que fue natural de Cogoreto, villa marítima de Italia, en los Estados de Jénova; y todos están 
conformes en fijar la época de su nacimiento en el año de I44 1 - Solo él pudo realizar una em- 
presa que pasó aun entre los sabios por el mas ridículo desvarío. La corte de los reyes Católicos 
no escuchó al principio favorablemente las proposiciones de Colon, antes le hizo esperimentar 
demoras y contradicciones; pero la jenerosidad de la reina doña Isabel de Castilla venció todos 
los obstáculos, y el 3 de agosto de i4¡) 2 salió Colon para su primera espedicion del puerto de 
Palos de Moguer con tres ó cuatro navios y unos cien hombres. Arrostró mil riesgos y dificulta- 
des hasta que á los treinta y cinco dias de navegación , siguiendo siempre el rumbo occidental, 
eucontró la primera isla del Nuevo-Mundo , á la cual puso el nombre de San Salvador, llevando 
á cabo nuevos descubrimientos tanto en este como en los otros tres viajes que hizo después de su 
regreso á España. 

Parecía que tan prodijioso resultado debia ponerle en lo sucesivo al abrigo de toda desgra- 
cia; pero la envidia que despertaron sus glorias y recompensas no cesó de perseguirle por mucho 
tiempo; y el que habia dado al mundo el espectáculo mas sublime que puede ofrecer la ciencia, 
se vio oprimido con hierros y con prisiones. Acabó al fin su azarosa vida en Valladolid el 20 de 
mavo de i5o6, siendo de edad de 65 años. 



— 167 — 

2357 y 2358. Cabalhuestes ó sillas de arzones zagueros voltea- 
dos: la 1. a con chapas grabadas y acanaladas: la 2. a con chapas 
acanaladas. 

2359 á 2362. Sillas bridonas ó de guerra con chapas grabadas 
y doradas, pertenecientes al núm. 2364. 

2363. Armadura ecuestre sobre un caballo bardado. Gran 
yelmo empenachado con gola de cuatro launas, cima cónica con 
listas relevadas y grabadas, y un adorno dorado; sobrevista movible 
y ventalla con calados: guardabrazos, brazales y manoplas: coraza 
con sobrepeto y sobre-espaldar, guardarrenes y grandes quijotes 
con rodilleras. Todas las piezas están afestonadas y chatonadas con 
profusión:— barda completa, chatonada; cuello y capizana de lau- 
nas y malla. Regalo del Infante cardenal don Fernando de Austria, 
remitido á su hermano Felipe IV desde Flandes. — Caballo de ma- 
dera hecho por don Francisco Elias , primer escultor de Cámara. 

2364. Armadura completa del Emperador Curios V. Yelmo con 
frontal ó sobrevista movible y ventalla descendente: en el peto hay 
una Virjen y en el espaldar santa Clara. Todas las piezas tienen 
grabados formando festones, y además listas grabadas y doradas. Con 
esta armadura retrató el Tiziano al Emperador. 

2365. Armadura compuesta de lo siguiente: Yelmo de visera 
de rejilla entera, con grabados y dorados; gran sobrevista movible 
grabada y dorada, formada de una pieza en la cual se ve por de- 
lante la cabeza de un águila, por detrás la de un animal capricho- 
so, y por los lados medios delfines, cuyos estremos inferiores se ha- 
llan grabados en la cima; tiene cubre-nuca. [V. dib. de S., supl., 
lám. 38, fig. 3.]— Coracina ó coraza pequeña compuesta de peto y 
espaldar terminados en punta [V. dib. de S. , tom. II, lám. 30, 
fig. 1. a ], y formados de varias launas articuladas y de espedito mo- 
vimiento; — hombreras de piezas afestonadas. Este raro coselete fué 
del Emperador Carlos V. 

2366. Bandera militar tomada á los ingleses en las campañas 
de América, en tiempo de Carlos III. Tiene un escudo encarnado, 
y la inscripción: REG. T Lxi. 

2367 ú 2369. Sillas armadas, de armas, de guerra ó bridonas, 
con chapas lisas en los arzones.— Siglo xv. 



-168- 

2370. Magnífica gola de hierro perteneciente al rey Felipe II. 
Sobre fondo que fué dorado hay una multitud de bellísimos relieves 
de plata que representan un ejército: grandes pelotones de hombres 
de armas, peones, arcabuzeros y trenes de artillería se encuentran en 
acción, y en el trance de tomar la plaza de san Quintín [*], la cual 
está representada en la parte posterior de la gola, y rodeada del 
rio Somma. Las banderas de los sitiadores tienen aspas de san An- 
drés. El trabajo prolijo de esta pieza, que es una de las mas sor- 
prendentes y magníficas de la Armería, debió ser ejecutado por un 
artífice distinguido, acaso el milanés Lucio Piccinino [**]. 

2371 y 2372. Sillas turcas de jineta de terciopelo carmesí y 
con estribos. Fueron cojidas en el palacio del bey de Oran en la 
reconquista de esta plaza el año de 1732. 

2373. Casco con vuelo: sobrevista formada por una cabeza de 
animal caprichoso: las dos alas del vuelo forman en su principio 
una espira; posteriormente remata en una cabeza de delfín de me- 
tal, cuyo cuerpo viene siguiendo el borde; — tiene además otros 
adornos de metal; todas las piezas están sobrepuestas. Esta rara ar- 
madura de cabeza perteneció á don Juan de Austria. [V. dib. de 
S., tom. II, lám. 25.] 

2374. Silla de jineta de terciopelo carmesí, bordada de oro. En 
uno de los inventarios, formado en abril de 1743, se dice que fué 
esta silla de la restauración de Buda. 

2375. Silla de jineta forrada de baqueta, de la misma proce- 
dencia que la indicada en el núm. 2371. 



] Batalla de san Quintin. Esta memorable batalla, dada el 10 de agosto de i557 a los 
franceses mandados por el condestable de Montmorency á las inmediaciones de la ciudad de san 
Quiutin, fué ganada por Filiberto, duque de Saboya, jeneral de las tropas españolas. Murieron 
en ella 10000 franceses, entre ellos el vizconde de Turena, de Montmorency, y otros muchos 
personajes, quedando prisionero el jeneral del ejército, su hijo menor Montpensier y varios otros 
gefes. 

[**] Morigia, autor de una obra italiana titulada Nobilta di Milano, dice de este artífice, 
que vivia á fines del siglo xvi, lo siguiente: Lucio Piccinino, fratello di Federico, che nellavo- 
rare di rilievo in ferro ed in argento, si di figure, come di grotteschi ed altre bizzarie d'ani- 
maliyfogliami e paesi, e moho eccellente e rarissimo nella gemina, ed ha falto armature di 
gran p regio al serenissimo Duca di Par/na Alessandro Farnese ed ad altri principi, che sonó 
tenute per cose rare. 



— 169 — 

2376. Armadura completa de Felipe II, notable por la cota de 
armas, brial ó tonelete que tiene, y del cual se ha hablado ya en el 
núm. 481 que hay otro parecido; véase lo dicho en aquel lugar. 
Hermosa borgoñota con yugulares; guardabrazos con gocetes ó 
guarda-acsilas; brazales calados y manoplas; alto gorjal; peto y es- 
paldar de los cuales pende el brial ó parte inferior de la cota, en 
cuyo borde alternan grifos, eslabones del Toisón y resaltos facetados 
como puntas de diamante; musleras de varias launas, rodilleras, y 
grebas caladas; en toda la armadura, que es de sumo gusto y ri- 
queza, se ven lindos grabados y dorados. 

2377. Media armadura de niño, hermosamente grabada y do- 
rada, con figuras, animales, trofeos y otros caprichos : almete de 
crestón sogueado y de visera en dos piezas, la vista y la ventalla; 
coselete con escarcelas. Le falta el codal y avambrazo derechos. 

2378 á 2382. Sillas de guerra ó bridonas pertenecientes á la 
armadura núm. 2376. 

2383. Cabalhueste ó silla de guerra con chapas caladas á modo 
de zelosías. 

2384. Armadura ecuestre del rey Felipe III, sobre un caballo 
bardado. Celada empenachada de encaje, con sobre-calva calada y 
tiras ó colgajos de refuerzo; viseras de dos piezas, la vista y la 
ventalla: alto gorjal; brazales completos con hermosas manoplas; en 
el brazal derecho hay una espiga para asegurar la tarjeta de tor- 
neo: coraza con escarcelas; musleras, rodilleras y grebas. Toda la 
armadura está largueada, con grabados y dorados, y tiene igual- 
mente grandes bordes sogueados. La barda se compone de capiza- 
na, testera con escudo de armas reales, cuello, pechera ó petral, 
flanqueras y grupera; — cabalhueste ó silla de armas de arzones za- 
gueros volteados, con chapas grabadas y doradas, y de bordes so- 
gueados como la armadura. 

2385. Bandera militar, cojida por nuestras tropas en la bata- 
lla de Norlinga en 1634 [*]. 



[*] I.a guerra llamada de los treinta años no tuvo otro objeto que debilitar las fuerzas de la 
casa de Austria. En i63i entró Gustavo Adolfo, rey de Suécia, con sus tropas en Alemania á soste- 
ner la causa de los protestantes, y obtuvo varios triunfos. En i632 y 33 los suecos y las tropas 
de los príncipes coligados continuaron hostilizando al Austria. En i63.' t , el emperador, que te- 



- 170 - 
¿386. Culebrina de a 14, de hierro batido y montada en una 
elegante cureña de plaza. Tiene de largo desde el cascabel á la boca 
4 varas menos 5 pulgadas. En la faja alta de la culata se halla gra- 
bada la siguiente incripcion: MADRID 1773; y en el primer cuerpo 
hay en relieve una R coronada. Las asas son unos delünes.— La pre- 
ponderancia de esta pieza, según Cotty y Gassendi, ó sea el peso 
que se coloca en la boca de una pieza para que quede en equilibrio 
sobre los muñones, lo hemos verificado, y resulta ser de 10 arro- 
bas menos 7 libras. Esta hermosa pieza, como ya hemos indicado 
en el núm. 2352, fué ejecutada en Madrid por Alfonso Gómez de 
Ortega, quien la presentó á Carlos III, siendo cerrajero de su real 
cámara. 

2387. Armadura de hombre de armas: el arnés de cabeza es 
un morrión con uña ó punta en el vértice; coselete con escarcelas, 
guardabrazos y manoplas;— un arcabuz de rueda. — Siglo xvi. 

2388. Armadura completa del rey Felipe II. Yelmo crestado y 
con gola; sobrevista ó frontal movible ; visera de rejilla de tres 
barras y ventalla de piezas descendentes; gorjal; coraza, de cuyo 
peto penden escarcelas; brazales completos con manoplas; gócete, 
guarda -acsila ó sobaquera derecha; musleras, rodilleras y grebas. 
En todas las piezas hay listas anchas grabadas y doradas. Con esta 
armadura retrató el Tiziano á Felipe II, según se ve en un cuadro 
del Museo de Pinturas señalado con el núm. 769. 



mía los riesgos de su causa, rogó al infante cardenal de España, nombrado gobernador de los 
Países-Bajos, y que pasaba á aquellas provincias con i5ooo hombres y 3ooo caballos, se in- 
corporase con su ejército de Alemania por algún tiempo para abatir el orgullo de la liga. El car- 
denal accedió; y siguiendo las márjenes del Danubio, se presentó a la vista de ¡Sorliuga; a poco 
llegó el ejército sueco, mandado por el duque de Weimar. Empeñóse la batalla; los suecos re- 
chazaron á la caballería imperial, al paso que la infantería española sostuvo su antigua reputa- 
ción, peleando denodadamente contra el enemigo, destrozando sus filas y permaneciendo inmo- 
ble hasta media noche, que creyó conveniente retirarse. Pero al siguiente dia se empeñó de nuevo 
la acción con mayor encarnizamiento: los españoles se portaron con la misma heroicidad; los im- 
periales siguieron su ejemplo, y los suecos se vieron vencidos; 8000 muertos, 4000 prisioneros, 
entre ellos el jeneral Horn, grau número de fujitivos, todos los bagajes del enemigo, 80 ca- 
ñones, banderas, estandartes, fusiles y pertrechos, fueron el fruto de esta victoria. De ella pro- 
ceden las banderas que están en la Armería marcadas con los núms. 2385 y 2409, igualmente 
que la espada que tiene el nura. 2709, la cual fué cojida al duque de Weimar, \ la trajo el 
marqués de Legancs. 



— 171 — 

2389. Casco de Alí-Bajá, almirante de la armada turca en la me- 
morable batalla naval de Lepanto. La opinión de los Sres. Znloagas 
sobre el mérito de esta pieza es en gran manera ventajosa; creen 
que es de lo mas superior que puede hacerse en el arte. Es de fi- 
gura cónica, largueado de alto á bajo, y formado al parecer de va- 
rias piezas unidas acaso por un procedimiento que ahora no se co- 
noce. Termina en un botón facetado: tiene sobrevista fija, y na- 
sal ó nariguera movible. Toda la pieza estaba nielada de oro según 
los restos que han quedado en algunos puntos; y según los inventa- 
rios, tenia 36 rubíes, 4 turquesas y 2 diamantes, todo lo cual ha 
desaparecido. En el borde de la sobrevista [que hoy diríamos vi- 
sera] se halla la siguiente inscripción árabe: 

«Refújioroe en Dios [para que me libre] de Satanás el apedreado.» «Poco falla para que los 
descreyentes te miren con ojos maliciosos, al oir las amonestaciones [de este Koran revelado], y 
digan: «seguramente este hombre lia perdido el juicio;» pero mienten los tales; pues este libro 
no esotra cosa que una amonestación para todas las criaturas vivientes.» [Coran, Sura LW1I1, 
vers. 5r y 52.] 

El nasal tiene un calado en que se ve la inscripción siguiente, 
empezando á leer por abajo: 

«No hay mas Dios que Alá, Mahoma es el mensajero de Alá.» 

En toda la parte inferior y anterior del casco se halla esta ins- 
cripción: 

«Anuncia á los creventes el ausilio de Dios y la victoria cercana ¡ó Mobammad!» [Coran, 
Sura I AI, v. i3.] 



— 172 — 

En la parte inferior y posterior, y en tres óvalos, se halla la 
lectura siguiente: 

v¿£3 ^.¿¿J U.wc IssXs &) Ij¿s¿¿$ Ljí ¿.a^.35 ^^íí. vií <UJ) „*¿ 

* L^&a^a) LJíK.««£> 

«En el nombre de Dios clemente y misericordioso. Por cierto que te abrimos un camino ma- 
nifiesto para que [siguiéndole] te perdone Alá tus pecados pasados y venideros, te conceda ple- 
namente su gracia, y te dirija por el camino recto [de la salvación].» [Sura XLVII1, vers. i, 
2 y 3.] 

Todos los caracteres arábigos son grabados, y las mociones es- 
tán nieladas de oro, así como el frontal y el nasal. Pesa 3 libras y 
8 onzas. [V. dib. de S., supl., lám. 19, flg. 1. a ] 

2390 á 2392. Tres sillas armadas ó bridonas pertenecientes á 
la armadura núm. 2388. 

2393. Silla chinesca de madera pintada, con estribos á uso de 
aquel país; pertenece á la armadura chinesca ó japonesa que tiene 
el número 2459. [V. dib. de S., tom. II, lám. 23.] 

2394 y 2395. Sillas bridonas pertenecientes á la armadura nú- 
mero 2388. 

2396. Armadura chinesca, mogola ó japonesa, completa y de 
hierro, regalada á Felipe II por el emperador de la China. La ar- 
madura de cabeza es lo que se llamaba yelmo de máscara á fines 
del siglo xv y principios del xvi; semeja superiormente á una ca- 
beza rasurada, menos en su parte posterior, que tiene un gran 
mechón de cerda. Por delante representa una cara ancha con la 
boca abierta, dos aberturas para los ojos ó la vista, y dos ojos figu- 
rados encima; toda la frente, las orejas y la cara están pintadas de 
encarnado; gran cubre-nuca formado de varias piezas; gola por de- 
lante. El peto y espaldar, que parecen un tronco humano, se hallan 
unidos mediante unos goznes, y también están pintados de encar- 
nado; hombreras de varias piezas; brazales y manoplas unidas con 
malla y tela bordada:— falda, faldar ó faldaje de launas unidas con 
trencilla de seda; — bragas de tela bordada, reforzadas con piezas de 
hierro, concluyendo en grebas pintadas de encarnado. La mayor 



— 173 — 

parte de las piezas están pintadas y tienen adornos dorados: del 
cuello pende un cordón con dos grandes borlas, que al parecer 
eran insignias de mando; espada de madera que tuvo filo de peder- 
nal; rodela de mimbres fuertemente entretejidos con sedas de colo- 
res y una chapa en el centro. [Para la armadura véanse los dib. de 
S., tom. II, lám. 23, y para la rodela el Supl., lám. 9, fig. 1. a ] 

2397. Jemelos: cañones de bronze usados en España desde fi- 
nes del siglo xv, y como modificación de las lombardas, cortaos, 
serpentinas y otras piezas de la antigua milicia. Estos cañones je- 
melos tienen en su culata un espacio de 8 pulgadas de largo y 4 
pulgadas y 8 líneas de ancho, en el cual se introducía una recá- 
mara cargada, la cual tenia inferiormente una espiga que encaja- 
ba en una abertura para su seguridad en la descarga; y á fin de 
que la dicha recámara pudiese entrar y salir con facilidad y embo- 
case con esactitud en el ánima de los cañones, se sujetaba poste- 
riormente por medio de una espiga ó cuña movible. El calibre de 
estos cañones es de 1 pulgada y 2 líneas; su largo desde el casca- 
bel hasta las bocas es de 2 varas menos 6 pulgadas y media; ter- 
minan estos cañones en dos bocas dentadas de dragón, y en toda 
su estcnsion y superiormente tienen una arista calada en forma de 
espinazo. Esta pieza es de fábrica flamenca; y por la estructura 
que tiene se le daba también el nombre de dragón, correspondiendo 
á las piezas de menor calibre, denominadas sacres, [aleóneles y las- 
dones. No falta quien llame también á esta pieza ribadoquin, pero 
es una equivocación, como puede verse en nuestro Glosario en la 
palabra ribodekin. Véase igualmente la palabra órgano, pues hay 
también quien confunda el ribodekin con el órgano, especie de ar- 
tillería portátil, empleada por nuestro famoso Pedro Navarro en 
la batalla de Ravena, y de la cual tanto se burló Gastón de Foix. 
Se presume que esta pieza perteneció al tren de artillería de la di- 
visión alemana que llegó con el emperador Carlos V á Santander 
el 16 de julio de 1522. [V. dib. de S., supl., lám. 30.] 

2398. Armadura ecuestre y completa del rey Felipe II sobre 
un caballo bardado. Yelmo ó celada de encaje empenachada, con 
visera de dos piezas, la vista y la ventalla; alto gorjal; guardabra- 
zos y brazales completos con manoplas; gócete, guarda-áesila ó so- 



- 174- 

baquera derecha para resguardar lo que se llamaba la escotadura 6 
el defecto de la coraza; coselete con escarcelas y un lijero guardar- 
renes; musleras, rodilleras y grebones con espolines y escarpes de 
pico de palo. — Gran barda que se compone de amplia testera, con 
orejeras que representan cuernos de Ammon; guarda-riendas, ca- 
pizana, cuello, petral ó pechera con pezoneras, flanqueras, grupera 
y silla de armas. — Espada valenciana de seis mesas y guarnición do- 
rada de dos puentes. Todas las piezas de esta hermosa armadura 
ecuestre y de su barda y silla están magníficamente grabadas y do- 
radas, y pesan 6 arrobas. [V. dib. de S., tom. I, lám. 4. a ] 

2399. Armadura completa del príncipe don Carlos, hijo de Fe- 
lipe II [*]. Es muy elegante, y consta de las siguientes piezas: yel- 
mo con crestón y gola; visera de pico de gorrión en dos piezas, la 
vista y la ventalla; alto gorjal; guarda-brazos y brazales completos 
con manoplas; gócete, guarda-acsila ó sobaquera derecha; coraza ó 
coselete con volantes, ó los que se llamaban volantes de las platas; 
hermosos quijotes completos, rodilleras y canilleras. El dibujo de 
esta armadura es igual en todo al de la descrita en el núm. 2398. 



[*] El príncipe don Carlos nació en Valladolid el 8 de julio de i545, de Felipe 11 y de su 
primera mujer la princesa doña Mariana de Portugal, la cual murió á los cuatro dias de este 
parto. Nació enfermizo, dicen algunos, mal configurado, y con el cuerpo algo torcido. Si hu- 
biésemos de seguir en este breve apunte las opiniones y escritos de varios autores estranjeros 
no muy enterados de nuestras cosas, y empeñados casi siempre en desfigurarlas, como sucede á 
los franceses, diríamos que Felipe II fué con su hijo un padre bárbaro y tirano; pero sin me- 
ternos á hacer la apolojía de dicho rey, es deber nuestro manifestar que la muerte del prín- 
cipe Carlos fué orijinada por sus propios escesos. 

Mas espacio que el presente necesitaríamos si tratásemos de consignar aquí las maquina- 
ciones y desmanes del príncipe que motivaron su arresto; arresto que no fué oculto sino pú- 
blico, pues el rey lo puso en conocimiento de la nación. Se asegura que en el proceso formado 
al príncipe se pedia la pena de muerte, y que Felipe 11 habia firmado la sentencia, por lo 
cual se le ha acriminado como cruel y desnaturalizado padre. Es lo cierto que el príncipe fué 
un hijo desobediente, turbulento y díscolo. Arrestado en el mismo palacio y viendo frustrados 
sus planes, adoptó un método de vida perjudicial á su salud, á fin de acabar con la ecsisten- 
cia, como lo consiguió, muriendo el 24 de julio de i568. 

Documentos ecsistentes en el archivo de Simancas manifiestan bastante que Felipe 11 es- 
tuvo muy lejos de ser un verdugo con su hijo; y será bueno que los escritores los tengan pre- 
sentes si han de trazar con mas verdad la historia de aquel monarca. El fin trájico que tuvo 
el príncipe Carlos ha suministrado á muchos poetas asuutos para sus trajedias; á Campistron 
en su Andronic en t685; á Chenier en una pieza que no llegó á representarse; á Otwav , á 
Schiller, á Allieri y á otros, dándole una importancia que no tuvo, y forjando á su placer los 
.Tonterimientos. 



- 175 — 

2400. Birrete cónico, casquete ó capellina grabada; tiene al re- 
dedor una especie de adorno á modo de corona con grabados y do- 
rados; es de la armadura núm. 2398. [V. dib. de S., supl., lám. 34, 
fig. 1. a ] 

2400 bis. Bandera del batallón 1.° ó 2.° de África: fondo de 
seda blanca ; escudo de armas reales; por debajo un listón con la 
inscripción siguiente: ACCIÓN DEL COLLADO DE OLLARRE- 
GÜI, DÍA 22 DE JULIO DE 1795 [*]. 

2401 á 2405. Sillas de armas, armadas, bridonas ó de guerra, 
pertenecientes al núm. 2398. 

2406. Silla de armas con chapas elegantemente caladas. 

2407. Armadura de hombre de armas: celada de encaje con 
crestón; visera de dos piezas, la vista y la ventalla; gorjal bajo, co- 
raza con escarcelas; brazales sin manoplas, y una pequeña parte- 
sana grabada y dorada. — Siglo xvi. 

2408. Toldillo ó sillón portátil, de baqueta, con refuerzos de 
hierro sobredorados y cuatro espigas de madera para armar un 
pequeño toldo. Era del emperador Carlos V, y lo llevaba en sus 
campañas. 

2409. Bandera militar sueca, de infantería, cojida por nuestras 
tropas en la batalla de Norlinga [Nordlingen] en 1634. Sobre esta 
bandera véase lo dicho en el núm. 2385. 



[*] A media legua de Erice, en Navarra, está el collado de Ollarregui en la montaña de 
Andía, que sirve de comunicación á los valles de Araquil y Olio. En la madrugada del dia 22 
de julio de 1793, habia en dicho collado una gran fuerza de infantería española para hacer 
frente á las tropas de la república francesa. F.l enemigo se decidió á atacar el punto con tres 
fuertes columnas y un crecido número de tropas lijeras , obligando á las nuestras á replegarse 
a la reserva de dos batallones de África que estaban para sostenerlas. Empéñase la acción, los 
batallones de África pelean denodadamente, y nada adelantan los franceses á pesar de sus re- 
fuerzos continuos. El bizarro coronel Goyeneta cae herido de dos balazos ; pero moribundo v 
sostenido por dos granaderos, grita á los suyos: Soldados, día bayoneta. El enemigo redobla 
sus esfuerzos; fiado en su superioridad admite el combate cuerpo á cuerpo, y unos y otros se 
mezclan con igual empeño, resultando una horrible carnicería por ambas partes, según los ca- 
dáveres y heridos, y quedando la victoria por nosotros. 

Entre las gracias concedidas por esta sangrienta jornada, se dice: 

«El escudo de distinción a todos los oficiales y tropa que se hallaron en la acción, v otro 
en que se represente esta gloriosa defensa, deberá colocarse en cada una de las banderas del 
r.° y 2. batallón [de África] para perpetua memoria de la brillante bizarría que han acredi- 
tado sus individuos.» [Gaceta de Madrid del 28 de julio de 1795.] 



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2410. Armadura ecuestre del emperador Carlos V sobre un 
caballo bardado. [V. dib. de S., tom. II, lám. 41.] Yelmo ó celada 
empenachada de encaje; visera de dos piezas, la vista y la ventalla; 
alto gorjal; coraza en cuyo peto hay un ristre para la lanza; escar- 
celas, musteras, rodilleras, grebones con espolines y escarpes de 
pico de pato; brazales completos, compuestos de guarda-brazos con 
alas, brazales propiamente dichos, que constan de dos cañones, uno 
que cubre el brazo y otro el antebrazo ó avambrazo, codales y ma- 
noplas; en la falda del guarda-brazo derecho hay un gócete, guar- 
da-acsila ó sobaquera. Con esta armadura hay una espada hecha 
por Juan Martínez el Viejo, de guarnición de hierro, blanca, y de 
dos puentes, hoja calada y de seis mesas. — Gran barda compuesta 
de las piezas siguientes: capizana; amplia testera de perfil acarne- 
rado, con orejeras á modo de cuernos de ariete, y un escudete so- 
brepuesto en la frente con águila imperial dorada; cuello alorigado 
ó de lorica esquamata; petral ó pechera con pezoneras movibles que 
semejan á cabezas de leones; flanqueras; gran grupera en la cual 
hay varios pasajes bíblicos grabados, y dos escudetes sobrepuestos 
con armas de España; guarda-maslo figurando una cabeza de car- 
nero con grandes cuernos; freno árabe de grandes camas y magní- 
ficas copas caladas;— silla armada, cubierta de terciopelo carmesí, y 
estribos ó estriberas propias, teniendo en la derecha una cuja, en 
la cual entra el cuento de una lanza, cuya asta es de hierro, toda 
facetada á manera de puntas de diamante. La armadura del caba- 
llero tiene adornos grabados; la barda los tiene también grabados y 
relevados á martillo de varias formas. El peso total de estas armas, 
con las cuales entró en Túnez el emperador Carlos V [*], es de 7 
arrobas y 14 libras. 



[*] Arriadeno Barbaroja, hermano del célebre pirata llorruc Barbaroja, y corsario él mis- 
mo, se había apoderado por medio de artificios y crímenes del trono de Túnez, del cual habia 
lanzado á Muleases (pie lo ocupaba. Desde allí pudo mas fácilmente proseguir su ejercicio de 
pirata, y cada dia hacia en las islas y costas de los cristianos infinitas correrías, que no de- 
jaba nada seguro. 

Carlos V, llevado de su espíritu relijioso, caballeresco y batallador, intentó destruir á Bar- 
baroja, y se dispuso para ello; y aunque la empresa importaba á muchos, él solo quiso to- 
marla sobre sí. Mandó hacer todos los preparativos, así en Italia como en España , reuniendo 
mas de 700 naves de varios portes en que iba un crecido número de tropas españolas, tudes- 



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2411. Armadura hecha en Pamplona, y presentada por el ar- 
chiduque Alberto, esposo de Isabel Clara Eujenia, hija de Felipe II, 
al rey Felipe III cuando se casó en Valencia. Está toda pavonada y 
cubierta de listas grabadas y doradas, en muchas de las cuales se 
ven figuras de la historia romana, como de Múcio Scévola [*] y 
otros personajes, y además varias alegorías, animales y diversos ca- 
prichos. Compónese de celada con gorguerin, de visera de dos pie- 
zas, grandes quijotes con rodilleras, y brazales completos con ma- 
noplas. [V. dib. de S., tom. I, lám. 6. a ] 

2412. Soberbia borgoñota perteneciente al emperador Carlos V. 
Si hubiésemos de ocuparnos de esta pieza con la detención que se 



cas é italianas , y la flor de los guerreros célebres de aquella época. Entre ellos se contaban 
el príncipe Doria, el marqués del Vasto, el virey de Ñapóles, don Pedro de Toledo, marqués 
de Villafranca, los príncipes de Salerno y Bisignano, Hernando de Alarcon , los duques de 
Alba y de N ajera , el conde de Benavente, el marqués de Aguilar, el conde de Niebla, don 
Luis de Avila, don Fadrique de Toledo, comendador mayor de Alcántara, y otras muchas per- 
sonas de calidad. La jornada se verificó el 20 de julio de i535, y Túnez se rindió. Cuéntase 
que en ella se portó el César valentísimamente, sacando él mismo de entre los pies de los moros 
a un tal Andrés Ponce , caballero andaluz, á quien le habían muerto el caballo. Muleases fué 
repuesto en su trono, dando en vasallaje y tributo anual 2 caballos y dos aleones. Así se con- 
cluyó esta guerra, en la cual se emplearon solamente 26 dias. 

[Véase la jornada de Carlos V á Túnez, por el doctor Gonzalo de lllescas, 1804.] 

[*] Por muchas de las descripciones que anteceden, se habrá visto la frecuente costumbre 
que tenian en los tiempos caballerescos de representar el suceso de Múcio Scévola en varias 
piezas de la armadura, mirándolo, y con razón, como una prueba de valor verdadero, al 
mismo tiempo que la representación de la Virjen y de los santos lo era de su devoción y de 
su fé. 

Según Tito Livio, lib. 2, caps, n, 12 y i3, un joven romano, llamado Cayo Múcio, salió de 
la ciudad con aprobación del Senado, resuelto á matar á Porsena. Acercándose adonde estaba el 
rey, y creyendo que era Porsena uno de sus oficiales, le acomete y mata con un puñal que 
llevaba oculto. Conducido á la presencia del rey, lejos de intimidarse le anunció peligros nue- 
vos. Porsena le manda que los descubra; hace que traigan un brasero con fuego, le amenaza, 
y Múcio poniendo la mano derecha en las brasas le dice: hé aquí lo poco que les importa el 
cuerpo d los que aman la gloria. Asombrado y admirado el rey salta de su asiento , manda 
que le aparten del fuego, y le da libertad. Entonces Mucio, para demostrar su agradecimiento, 
le dice que en Roma se han conjurado 3oo jóvenes para matarle de aquel modo, y que él era 
el primero á quien habia tocado la suerte. Porsena á vista de tanto peligro envió legados á 
Roma y ajustó la paz. A Múcio se le dio después el apellido de Scévola ó Zurdo por su grande 
hazaña. 

12 



— 178 — 
requiere y según su grande mérito, necesitábamos estendernos de- 
masiado. En ella se ven combates de guerreros á pié y á caballo, 
y en el crestón combates de centauros y lápitas. Debajo y en todo 
el rededor hay doce mascarones diferentes que enlazan por delante 
con una cabeza cornuda, bajo la cual hay un gran mascaron dora- 
do; los bordes están formando volutas; faltan las yugulares ó car- 
rilleras. Todo este gran trabajo está en alto-relieve á martillo con 
preciosos damasquinados de oro y plata. Pesa 3 libras y 12 onzas. 
Es obra digna de un Benvenuto Gellini ó de un Lucio Piccinino, y 
de lo mas perfecto que hay en su jénero. [V. dib. de S., tom. II, 
lám. 29, fig. i.] 

2413 á 2415. Sillas de guerra ó bridonas, pertenecientes á la 
armadura núm. 2410. 

2416. Silla de armas ó bridona angosta de batalla: chapas con 
delfines relevados y grabados. 

2417. Silla de armas ó de guerra: chapas con relevados en for- 
ma de puntas de diamante. 

2418. Cabalhueste ó gran silla de armas con chapas relevadas, 
grabadas y doradas. 

2419. Armadura completa, de color oscuro, con hebillas dora- 
das y chatones dorados, en los cuales se ven las armas de Portu- 
gal. Compónese de borgoñota con yugulares, brazales completos 
con manoplas, coraza con quijotes, rodilleras y grebas ó canilleras. 
Todas las piezas de esta magnífica armadura están llenas de bajo- 
relieves cincelados y relevados á martillo , representando dioses, 
virtudes, figuras alegóricas, monstruos, animales y otros adornos, 
en especial la borgoñota, en que se ven combates, así como en las 
faldas de los guardabrazos. El porta-plumas de la borgoñota tiene 
figuras relevadas y doradas. Esta armadura la regaló á Felipe II el 
rey don Manuel de Portugal. La perfección de su trabajo, que es 
asombroso, la belleza del estilo y la pureza del dibujo, revelan en 
este arnés los grandes artistas del siglo xvi [*]. 



[*] Esta armadura no se halla en los dibujos de Jubinal, al paso que se pusieron otros 
objetos que no ecsisten en la Armería sino en dibujos. Tales son las láminas 2, 3 7 37 del 
tom. I, y del suplemento las laminas 3, i3, 18, 20, 22 y 3r. 



— 179 — 

2420. Media armadura: celada crestada de encaje, con visera 
de dos piezas; alto gorjal; guardabrazos y brazales sin manoplas; 
coselete, cuyo peto de grande arista en el centro tiene inferiormente 
un volante grande. Todas las piezas están llenas de grabados en 
blanco, representando figuras, trofeos y otros adornos. 

2421 y 2422. Sillas de armas con chapas lisas en los arzones. 

2423. Morrión de infante ó niño, perteneciente á la armadura 
núm. 630. Tiene asuntos mitológicos, figuras simbólicas, trofeos y 
otros adornos relevados y damasquinados de oro. 

2424. Bordonasa estriada, dorada y pintada; tiene aspas de 
Borgoña y columnas con PLVS OYLTRE. 

2425. Especie de litera de campaña del emperador y rey Car- 
los V. Está hecha de cuero pintado de negro y forrada con un lien- 
zo. Es un medio cofre negro ó atahud muy semejante al kibitka 
de los kalmucos y esclavones. Parece que el emperador iba condu- 
cido en semejante vehículo al hallarse acometido de la gota. [V. 
dib. de S., tom. II, lám. 30.] 

2426. Estandarte farpado del 5.° marqués de Villafranca [*]: 
es de damasco encarnado: en un lado tiene bordada de sedas de co- 
lores una imajen de la Virjen con el niño Dios, y mas abajo un es- 
cudo de armas de los marqueses de Villafranca; en el lado opuesto 
tiene un guerrero á caballo con la espadilla ó espada roja, ó sea 
cruz de Santiago en el manto, y debajo el mismo escudo de armas 
del otro lado. 

2427. Bandera militar, coronela, del rejimiento provincial de 
Guadix: tiene en fondo de seda blanca aspas encarnadas de san An- 



[*] Don Pedro Alvarez de Toledo, Osorio y Colona, 5.° marques de Villafranca, 2. du- 
que de Fernandlna y Montalban, señor de Cabrera y Rivera, comendador de Valderricole, sir- 
vió en las guerras de Flandes con dos compañías de caballos que levantó á su costa; salió he- 
rido del sitio de Maestrick; gobernó el ejército por enfermedad del príncipe de Parma, en cu- 
yo tiempo derrotó dos veces al enemigo. Vino con las tropas que tenia a la guerra de Portu- 
gal, y se halló en la batalla dada á Pedro Estroci, de la que salió herido; pasó después á las 
Terceras para reducirlas á la obediencia en l584; fué nombrado jeneral de las galeras de 
Ñapóles, y en 1098 promovido á jeneral de las de España. En 1609 hizo la espulsion de los 
moriscos de Valencia, y en i6i5 fué nombrado gobernador y capitán jeneral del Estado de Mi- 
lán, Piamonte y Lombardía, y después virey de Ñapóles. 



— 180 — 
drés con los estremos coronados, y en el centro armas reales de 
España: debajo dice: pro rege, pro patria; a los lados dos escu- 
dos con el lema tanto monta, y sobre el cual véase lo dicho en 
una nota al núm. 1765. Ignoramos la procedencia de esta bandera; 
pero se cree sea de la Guerra de la Independencia. 

2428. Bandera militar, coronela: fondo de seda blanca con ar- 
mas reales de España; en los cuatro ángulos tiene unos escudos que 
indican que el Tejimiento que llevaba dicha enseña tenia la deno- 
minación de Orihuela. Es procedente de la Guerra de la Indepen- 
dencia. 

2429. Morrión de infante ó niño perteneciente á la armadura 
núm. 641, todo lleno de mascarones, figuras, aves y otros adornos, 
todo lindamente relevado y damasquinado de oro y plata. 

2430. Bordonasa estriada, dorada y pintada; tiene las aspas de 
Borgoña y columnas con plvs ovltre. 

2431 y 2432. Sillas de guerra ó bridonas, con chapa lisas. 

2433. Armadura del rey Felipe II. Borgoñota sin yugulares; 
gorjal, brazales sin manoplas, coraza de varias launas unidas con 
chatones, bragueta, grandes quijotes, rodilleras y grebas. Todas las 
piezas de esta riquísima armadura están pavonadas, llenas de ador- 
nos de oro damasquinado, con figuras, sátiros, mascarones y labores 
diferentes, y todo relevado á martillo, especialmente la borgoñota, 
los codales y las rodilleras. Por encima de la sobre-vista de la bor- 
goñota se lee: DESIDERIO. COLMAN. ÍN AUGUSTO. 1550, y 
en la parte posterior 1.549. Y. S. Estas dos fechas indican que el 
artífice empleó un año en su grande obra. [V. dib. S., tom. II, 
lám. 31.] 

2434. Media armadura de don Juan de Escobedo [*]. Morrión 



[*] Luego que don Juan de Austria fué á reemplazar al duque de Alba en su gobierno de 
Flandes, quiso seguir un plan opuesto al sangriento de su antecesor, y concillarse el amor de 
los flamencos. Al llegar allá se preparó á combatir á su digno rival el principe de Orange , y 
hubiera concluido con los disturbios del pais á haberle enviado España socorros oportunos, 
como se los envió después con la cantidad de 3ooo ducados. En tal estado, y no pudiendo 
sufrir la inacción en que se hallaba, envió á Madrid á don Juan de Escobedo, su favorito y 
secretario, para que verificase la demanda de dichos ausilios; pero no siendo admitido á una 
audiencia pública , y viendo el desdén con que le trataban los cortesanos y aun el ministro 
mismo, comprendió la desgracia de su señor, á quien se atrevieron á llamar rebelde. Indig- 



— 181 — 
con cintura bollonada y yugulares [V. dib. de S. supl., lam. 36, 
fig. 2]; gorjal, guarda-brazos sin manoplas; coraza. Todas las pie- 
zas tienen bustos y adornos grabados. 

2435. Silla de guerra, armada ó bridona; chapas con adornos 
grabados. 

2436 y 2437. Sillas de guerra ó de armas: la primera, que es 
ancha de batalla, pertenece á la armadura núm. 2433 , y la segun- 
da al núm. 2517. 

2438. Cabalhueste ó gran silla de guerra con chapas lisas. 

2439 y 2440. Sillas de guerra con chapas grabadas y doradas: 
la 2. a pertenece á la armadura núm. 568. 

2441. Armadura de don Pedro Alvarcz de Toledo, 5.° marqués de 
Villafranca. [Véase sobre este personaje lo dicho en el núm. 2426] 
Bacinete cónico con yugulares y porta-plumas en la parte posterior: 
peto con quijotes; espaldar con sobre-espaldar ó espaldar volante for- 
mado de dos tiras cruzadas y otra que va costeando el espaldar pro- 
pio; en la tira inferior se hallan las iniciales D. P. T. Brazales sin ma- 
noplas. Todas las piezas están caprichosamente damasquinadas de oro 
con delicadeza y buena ejecución en el dibujo, teniendo la particu- 
laridad de haberse dejado señalados los martillazos del artífice en el 
rebatido de las piezas. — Siglo xvi. [V. dib. de S. supl., lám. 33.] 

2442. Armadura de hombre de armas; celada de encaje con vi- 
sera de dos piezas; alabarda con Plds ultra. 

2443. Magnífica borgoñota del rey Felipe II. En un lado Baco 



nado entonces el leal secretario, dijo que retaba á todos á que probasen en público las ca- 
lumnias que vertían contra su señor. 

La noche del martes de Pascua del aiío 1577, al atravesar un hombre á deshora el callejón 
de santa María, cayó al suelo cosido á puñaladas; era don Juan de F.scobedo. 

Al saber don Juan de Austria la noticia tuvo el sentimiento mas doloroso. 

Trece años después, el miércoles santo de lago, pusieron en el tormento á un hombre 
despojado de sus vestidos, y le dijeron: «Confesad que sois ante Dios el único responsable del 
asesinato de don Juan de Escobedo;» y el que estaba en el tormento esclamó con voz terrible 
y despedazante: «Digo y declaro ante Dios y sus santos evanjelios, que estoy inocente de ese 
crimen.» 

El que esto confesaba era el célebre ministro Antonio Pérez, que en testimonio de verdad 
presentó una prueba escrita. — Sabida es la atroz persecución y ruidosa causa del ministro 
Pérez, y los disturbios ocurridos en Aragón con motivo de su huida a aquel reino, desde donde 
se fugó á Francia, muriendo en París en itíll. 



— 182 — 
y Ariadna, en una biga de centauros; dos bacantes, un niño , una 
pantera y otros accesorios enriquecen esta composición. En el otro 
lado Sileno sobre un asno, sostenido por una figura de joven, y detrás 
un sátiro, junto al cual hay un árbol que tiene una tarjeta con estas 
palabras: Non in his; va precedido de una bacante flautista y otra 
con un cesto de uvas. La cresta, frontal y cubre-nuca tienen mons- 
truos y figuras caprichosas. En todos los objetos hay dorados y da- 
masquinados.— Escuela italiana.— Pesa 4 libras y 1 onza. 

2444 y 2445. Sillas de guerra ó bridonas; chapas lisas y do- 
radas. 

2446 y 2447. Sillas de guerra ó bridonas ; chapas grabadas y 
doradas. 

2448 y 2449. Sillas de guerra ó bridonas ; chapas grabadas y 
doradas, pertenecientes á la armadura núm. 2451. 

2450. Armadura completa de Felipe II. Celada de encaje con 
visera de dos piezas; en la ventalla tiene una ventanilla para poder 
tocar la trompeta ó la bocina ; peto volante ó sobre-peto con un 
ala en la derecha y superiormente un sobre-barbote unido para 
torneo; ristre; tarjeta de torneo con barras relevadas; gócete ó 
guarda-acsila ó sobaquera derecha; coraza con escarcelas en el peto, 
siendo la izquierda mayor que la derecha; brazales completos: en 
el izquierdo tiene manopla de justa, en el derecho manopla ó guan- 
telete flecsible; musleras, rodilleras, grebones con espolines y es- 
carpes de pico de pato. Tiene anchas fajas lonjitudinales grabadas 
y doradas, é iguales en dibujo á las armaduras núms. 2398 y 2399. 
[V. dib. de S. , tom. II, lám. 28 , en donde se dice, por equivoca- 
ción sin duda, que es de Fernando el Católico.] 

2451. Armadura ecuestre del rey Felipe II sobre un caballo 
bardado [*]. Yelmo empenachado y con gorguerin; visera de pico de 
gorrión, de dos piezas, la vista y la ventalla; alto gorjal ; brazales 
completos con manoplas; gócete ó guarda-acsila derecha; coraza con 
escarcelas; musleras, rodilleras, grebones con espolines y escarpes 
de pico de pato.— Espada valenciana, guarnición de cruz con dos 



[*j Con esta armadura está representado Felipe II en una estatua de bronze dorado a fuego, 
eolocada en un grujió al lado de la epístola del altar mayor de la iglesia del Escorial. 



— 185 — 
patillas y una puente; hoja de seis mesas. — Barda compuesta de tes- 
tuz ó testera pequeña, capizana, cuello, pechera ó petral, flanque- 
ras y grupera; freno con guarda-riendas. — Silla de armas ó de guerra; 
estribos con ramajes y veneras doradas. En todas las piezas de la 
armadura , así como en las de la barda y silla, se ven aspas y esla- 
bones del Toisón grabados y dorados en anchas fajas. 

2452. Casquete, capillo ó birrete de hierro: en la cima tiene 
grabado un cuadrifolio caprichoso: en su borde tiene un ala levan- 
tada con 3 radios á modo de potencias; todo grabado. [V. dib. de 
S. supl., lám. 34, figs. 2 y 3.] 

2452 bis. Bandera militar: fondo blanco con armas de España 
y un listón que dice : Tejimiento infantería provincial de Ecija. En 
los ángulos tiene el escudo de armas de Ecija, que es un soi, y la 
siguiente leyenda en la bordura: Una sola será llamada la ciudad del 
sol. Esta bandera fue de uno de los cuerpos que se crearon en la 
Guerra de la Independencia, en 1808. 

2453 á 2455. Sillas de armas ó bridonas de chapas con releva- 
dos; las dos primeras con bordes sogueados. 

2456. Silla morisca, de jineta; es de cuero con labores de 
pespunte. 

2457 y 2458. Sillas de armas, armadas ó bridonas: en las cha- 
pas de la 1. a se lee repetida la divisa ho moriré ho mas contento; 
tiene otros grabados; —las chapas de la segunda , que es ancha de 
batalla, tiene algunos relevados y bordes sogueados. 

2459. Armadura chinesca ó japonesa de hierro, regalada á 
Felipe II por un emperador de la China. Consta de las siguientes 
piezas: yelmo de máscara en forma de bacinete, cubierto de púas, 
y gran cubre-nuca; por delante una máscara grotesca de hierro con 
gola: la pieza que cubre el cuerpo se compone de tiras de hierro 
unidas con trencillas de seda, así como sus grandes y anchas hom- 
breras. Los brazales, las bragas y la rodela [V. dib. de S., supl., lá- 
mina 9, fig. 2] son de la misma forma que las de las piezas semejan- 
tes que tiene la armadura núm. 2396. [Véase.] Esta armadura tie- 
ne una lanza de madera. 

2460. Armadura del rey Felipe II. Compónese de celada con 
gorguerin, visera de forma de pico de gorrión, de dos piezas, la vis- 



— 184 — 
ta y la ventalla; brazales completos con manoplas; peto con una 
Virjen de la Concepción en el centro, espaldar con santa Bárba- 
ra; escarcelas, de las cuales la izquierda parece un pequeño quijote; 
musleras pequeñas, rodilleras y grebas. La ornamentación y dorados 
de esta armadura son iguales á los de la indicada en el núm. 2388, 
que es también de Felipe II. 

2461. Armadura de hombre de armas de los siglos xvi-xvii. El 
arnés de cabeza es un morrión que usaron los peones ó soldados de 
infantería; arcabuz morisco de chispa. 

2462. Borgoñota de alto crestón sogueado. Asunto : en un ludo 
el Juicio de Páris, y á los lados dos sátiros; en la parte de la cresta 
de este mismo lado un busto de hombre; en el otro el caballo de 
Troya, conducido por varias figuras á la ciudad; á los lados dos 
sátiros; en la cresta se ve á Elena: carrilleras con tritones: en el 
frontal ó sobrevista está Marte con dos monstruos; en el cubre-nuca 
ó ala posterior Venus y Cupido y dos monstruos. Todos los objetos 
están relevados á martillo, plateados y con adornos de oro damas- 
quinado muy particularmente en el crestón. Esta pieza es compa- 
ñera de la rodela indicada con el núm. 913. — Pesa 4 libras y 12 
onzas. 

2463. 2464, 2465, 2466, 2467 y 2468. Seis sillas de armas, 
armadas, de guerra ó bridonas: la 2. a tiene grabado en la chapa del 
arzón delantero el año 1549, y es de la armadura señalada con el 
núm. 481; la 3." pertenece á la armadura núm. 2470; la 4.' á la 
del núm. 927, y la 5.° y 6. a á la del núm. 2384. 

2469. Armadura ecuestre del príncipe Filiberto de Saboya [*] 
sobre un caballo bardado de cartón-piedra [**]. Celada crestada, 
empenachada, con gola y visera de dos piezas; alto gorjal, guarda- 
brazos completos con manoplas; — la izquierda es de justa; coraza, 



["] Manuel Filiberto, duque de Saboya, nació en Charobery el 8 de julio de 1328. En i54i 
siguió al emperador á su espedicioo de África. En i545 pasó á Alemania para servir contra 
la liga de Smalcalde, y se distinguió por su valor. Se halló en el sitio de Metz y de Tcroua- 
ne, y tuvo en i553 el mando del ejército imperial en el de Hesdin. En dicho año sucedió á 
su padre en la autoridad. En 10 de agosto de 155? ganó á los franceses la batalla de san 
Quintín. Murió el 3o de agosto de i58o. — Su vida se ha escrito por Tonso ; Turin i5o.fi. 

[*'] Véase la palabra cartón-piedla en el Glosario que va al fin. 



— 185 — 

e scarcelones, musleras, rodilleras y grebas. Todas las piezas de esta 
linda armadura están enteramente llenas de coronas, palmas y otros 
adornos grabados.— La barda del caballo se compone de testuz ó 
testera pequeña, capizana, cuello y petral; flanqueras y grupera 
con gran guarda-maslo. Todas las piezas de esta barda tienen cua- 
dros grabados, en los que hay trofeos y adornos de buen gusto. En 
el petral ó pechera está Santiago en la batalla de Clavijo. — Silla de 
armas con chapas de diferente dibujo que las piezas anteriormente 
descritas.— El caballo está ejecutado por D. José Fornari. 

2470. Armadura perteneciente al rey Felipe III. Yelmo con vi- 
sera de una pieza y de la forma llamada de pico de gorrión; poste- 
riormente tiene una rodelilla que le sirve de cubre-nuca; brazales 
sin manoplas; en el guarda-brazo derecho tiene un gócete ó guarda- 
acsila; gran cota [*] de armas, brial o tonelete de hierro, en cuyo 
borde y sobre fondo grabado y dorado se ven relevados perros, 
venados, osos y jabalíes; musleras, rodilleras y grebas. Todas las 
piezas están largueadas, y tienen grabados y dorados. [V. dib. de S., 
supl., lám. 32.] 

2471. Media armadura de niño. Morrión con punta hacia atrás 
en el vértice, cuatro listas anchas con grabados y medallones, en 
que se ve la figura de san Miguel; borde grabado y chatonado. 
Brazales sin manoplas ; coraza en cuyo peto se ve superiormente la 
m. 16. En esta y en las demás piezas hay medallones con bustos, 
guerreros, Cupidos, y varios adornos grabados.— Primera mitad 
del siglo xvii. 

2472. Silla jineta turca, de baqueta; tiene en los borrenes unos 
escudos y leones por soportes. 

2473. Silla de jineta, de terciopelo carmesí bordada de oro, y 
de igual procedencia que la indicada en el núm. 2374. 

2474. Borgoñota ó celada borgoñona, de forma cónica y termi- 
nada en una granada pequeña. Frontal ó sobre-vista movible, do- 
rada, formada por un mascaron cornudo y con adornos. De su bar- 
ba sale una cabecilla de animal , cuyo pico forma la punta de la 



[*] Sobre esta clase de cota de armas, véase lo dicho en el núm. 4' 



— 186 — 
sobre-vista. Le falta una carrillera. — Siglo xvi. [V. dib. deS., supl., 
lám. 19, fig. 3.] 

2475. Bandera militar, cojida en Cartajena de Indias á los in- 
gleses que la sitiaban en 1741 [*]. Esta bandera tiene un escudo en 
que aparece un caballo corriendo, cercado de la banda y divisa de 
la Jarretiera, y por soportes un unicornio y un león; debajo un lis- 
tón con la divisa Nec. áspera terrent. Tiene en dos ángulos dos 
cifras coronadas compuestas de G. R.; igual cifra calada en el asta. 
Las armas dichas son de Jorje I de la casa de Brunswick. 

2476 á 2478. Tres sillas de guerra ó bridonas con chapas lisas. 
La primera tiene arzón zaguero volteado, y forma lo que se llamaba 
cabalhueste. 

2479. Armadura ecuestre del marqués de Villena [**] sobre un 



[*] En 1740 el gobierno británico destinó dos escuadras con objeto de espulsarnos de nues- 
tras posesiones de América; y en este año tomaron á Portobelo. En 1741 el almirante Chaloner 
Ugle con una escuadra de 21 navios de línea y nueve mil hombres de desembarco resolvió sitiar 
á Cartajena, pues rendida esta ciudad, podia considerarse dueño de nuestra América. Entabla- 
ron el sitio por mar y tierra, y las primeras operaciones fueron tan favorables á los sitiadores, 
que habiendo escrito á Inglaterra lo infalible que era aquella conquista, tuvieron la vanidad de 
acuñar una medalla alusiva al esperado triunfo. Tomaron el castillo que defendía al puerto; 
pero la ciudad se hallaba bien fortificada: cerca de dos mil ingleses asaltaron el castillo de san 
Lorenzo; pero desprovistos de fajinas para llenar los fosos, y de escalas de suficiente lonjitud, 
perecieron casi todos, los que no delante de la plaza, acuchillados por los españoles en una 
salida que hicieron cuando aquellos se retiraban. 

] Don Diego López Pacheco, 3. er duque de Escalona, marqués de Villena, conde de 
Sautisteban , etc., caballero del Toisón de oro, casado con doña Luisa Cabrera y Bobadilla, 
3.* marquesa de Moya, fue muy estimado por sus virtudes y caballerosidad. Un hecho que traen 
Guicciardini y Robertson en la historia de Carlos V lo demuestra claramente. Prisionero estaba 
eo Madrid Francisco 1 cuando el condestable de Borbon llegó á España; el emperador, que hasta 
entonces no habia querido visitar al primero, salió á recibir al segundo fuera de las puertas 
de Toledo, le abrazó y le condujo á su habitación. Semejantes atenciones con un traidor eran 
otras tantas afrentas para el prisionero; pero enmedio de ellas se consoló observando que el 
modo de pensar de los españoles era diferente del de su soberano. «Esta nación jenerosa detes- 
taba el crimen de Borbon, y á pesar de sus talentos y servicios, los nobles evitaban su trato. 
Habiendo suplicado Carlos al marqués de Villena que hospedara á Borbon en su palacio 
mientras residia la Corte en Toledo, el marqués le respondió corlesmente que no podia negarle 
lo que deseaba, pero añadió con la entereza de un castellano, que no se admirara si abrasaba 
su palacio hasta los cimientos luego que el condestable saliera de él; porque una casa manchada 
con la presencia de un traidor, no era ya digna de que la habitase un hombre de honor.» — 
Las ruinas de este palacio ecsisten en Toledo en la plazuela llamada del Tránsito. 



-187- 
caballo bardado [*]. Yelmo con gola, empenachado ó con plumaje- 
ría; sobre-vista ó frontal movible, y visera de rejilla : brazales sin 
manoplas; bufa en el guarda-brazo izquierdo; gorjal bajo; peto y 
espaldar, escarcelones, musleras, rodilleras, grebones con espolines 
y escarpes de pico de pato. Todas las piezas de esta armadura están 
llenas de listas con multitud de trofeos, figuras y otros adornos: en 
el peto está Múcio Scévola y Pompeyo, el cual tiene su nombre por 
debajo. La barda del caballo, que no pertenece á la armadura an- 
terior, es lisa y completa, así como la silla, que no tiene ningún 
adorno: el cuello se compone de malla y láminas.— Caballo de ma- 
dera hecho por don Francisco Elias, primer escultor de Cámara. 

2480. Armadura del emperador Carlos V. Yelmo con gorguerin 
y visera de una pieza: alto gorjal; brazales sin manoplas; coraza de 
varias láminas ó launas; quijotes, rodilleras y grebas. Todas las pie- 
zas de esta elegante armadura tienen fajas lonjitudinales con filetes 
de oro damasquinado y hojas de lo mismo. En el peto tuvo una Vir- 
jen de la Concepción. 

2481. Los objetos contenidos en este número son: una celada ó 
almete, de frontal ó sobre-vista movible, con un sobre-barbote ó 
baberon volante de ventalla descendente; lindo gorjal de piezas, un 
espaldarcete y hombreras ó guarda-brazos sin faldas. Estas piezas 
pertenecen á la armadura ecuestre señalada con el núm. 2321. 

2482. Cabalhueste ó silla de grandes chapas con una labor 
sogueada, siendo volteada la del arzón zaguero. 

2483 y 2484. Sillas de armas pertenecientes á la armadura 
núm. 2480. 

248o. Silla de armas ó de guerra, cuyas chapas de bordes so- 
gueados tienen cinco escudos de Felipe II, siendo príncipe, y en 
ellos están las armas de su segunda mujer doña María, hija del rey 
Enrique VIII de Inglaterra. 

2486. Elegante silla de armas perteneciente á la armadura 
núm. 2488, y con sus mismos adornos. [Véase lo que se dice en di- 
cho número.] 

2487. Cabalhueste ó gran silla de guerra: chapas con grabados; 



] Las armas de la casa de Villena están grabadas en el escudo indicado en el núm ia4r. 



— 188 _ 
la del arzón delantero tiene por el lado derecho un ángulo ó esco- 
tadura, en la cual iba terciada y en descanso la lanza del caballero. 
Otras varias sillas hay que tienen la dicha escotadura y para el 
mismo objeto. 

2488. Armadura del rey Felipe III. Se compone de las piezas 
siguientes: Yelmo crestado con gola; visera movible y en dos par- 
tes, esto es, la visera propia con el nasal en una sola pieza : supe- 
riormente tiene el frontal ó sobre-vista, debajo de la cual hay dos 
espacios ó aberturas horizontales para el paso de la luz, y á las 
cuales hemos dado el nombre de vista ; tiene otras seis hendiduras 
perpendiculares para dejar pasar el aire y la voz. La otra parte de 
la llamada en la edad media española cara del almete, y entre los 
franceses mezan, según Allou, es la ventalla articulada ó compuesta 
de cinco láminas de hierro, y la cual está fija al barbote ó babera, 
de modo que se pueda mover hacia abajo. Uboldo en su Descrizione 
degli elmi, ya citada , dice que los yelmos con la ventalla de esta 
forma no son comunes, sin duda por no saber que en esta Armería 
los hay en bastante número. En la parte posterior de la cresta tiene 
un portaplumas en figura de águila imperial coronada con un es- 
cudo de armas de España. Sigue después el gorjal; guarda-brazos 
y brazales completos con manoplas; espaldar con guardarrenes; en 
el peto tiene una Virjen de la Concepción de plata sobredorada; 
grandes quijotes con rodilleras. Todas las piezas están enteramente 
llenas de listas pavonadas y blancas con niel de plata en forma afes- 
tonada y otros dibujos dorados y damasquinados. Esta riquísima 
armadura, con otras piezas que le pertenecen, fue hecha en Pamplo- 
na y regalada por esta ciudad al dicho rey Felipe III.— Pesa 2 ar- 
robas y 2 libras, y sus piezas están guarnecidas de terciopelo car- 
mesí con galón de oro. 

Al considerar el gran mérito de la presente armadura , con su 
correspondiente testera núm. 531 , su silla núm. 2486, y otro yel- 
mo con el núm. 2491 ; al considerar igualmente el gran trabajo de 
las armaduras indicadas en los núms. 426 , 821, 838, 839 , 855, 
869 y 879, juntamente que el del mosquete de mecha señalado con 
el núm. 1949, piezas todas salidas de las fábricas de Pamplona á 
fines del siglo xvi y principios de xvn, no podemos menos de raa- 



— 189 — 
nifestar con cierto envanecimiento , que si en varios puntos de Eu- 
ropa ecsistian por aquella época artífices de bastante mérito y 
nombradla, no carecía España de otros tan famosos, á pesar de que 
no podamos consignar aquí sus nombres.— Pamplona, Tolosa, Bar- 
celona , Calatayud y otras varias ciudades de España han tenido 
fábricas, de las cuales salieron armaduras y escudos notables por 
su buen temple y esquisitas calidades. 

2489. Armadura chinesca ó japonesa. El arnés de la cabeza es 
un yelmo de máscara de la misma forma que el que tiene el núme- 
ro 2459 : frontal ó sobrevista fija , gola y cubre-nuca formado de 
varias piezas unidas con trenzilla de seda : por delante una gran 
máscara de hierro que tiene abertura horizontal para la vista , con 
varias aberturas en toda su estension. Las demás piezas consisten en 
una gola y un largo coselete, unidos con trenzilla ; unas especies de 
hombreras anchas, también de tiras de hierro y trenzilla de seda; 
bragas de tela con golpes de hierro y malla; rodilleras caladas y 
espinilleras también de hierro y pintadas imitando á venturina. — 
Una maza indiana de madera. [V. dib. de S., tom. II, lám. 13.] 

2490. Armadura del Gran Capitán. Almete ó celada con gola 
y visera de dos piezas, la vista y la ventalla: gorjal , brazales com- 
pletos con manoplas; coselete con escarcelas de una launa ; musle- 
ras, rodilleras y grebas. Todas las piezas están ocupadas por un di- 
bujo grabado al agua fuerte, formando divisiones por nudos ó lazos, 
en donde se ven trofeos, coronas con palmas, leones y otros ador- 
nos. — Pesa arroba y media y media libra. [V. dib. de S. supl., 
lám. 2.] 

2491. Hermoso yelmo con gola, visera de dos piezas, la vista y 
la ventalla, que es una rejilla. Pertenece á la hermosa armadura 
núm. 2488; — véase lo que se dice en aquel lugar. 

2492. Silla de armas con chapas de bordes relevados , grabados 
y dorados, y con facetas en forma de puntas de diamante. 

2493 á 2497. Cinco sillas de arzones de madera [*] con dibu- 
jos de labores en relieve, dorados y pintados de varios colores. 



[*] Estas sillas de montar y las que restan hasta concluir la 3.* sección, tienen los arzones 
de madera, casi todos cubiertos de una tela fuerte ó piel con una capa ó aparejo de yeso mate, 
«ti unas con labores de realze y en otras no, pero todas con adornos dorados y pinturas, que 



- 190 - 

2498. Armadura ecuestre de Hernando de Alarcon [*] coloca- 
da sobre un caballo bardado. Celada empenachada con gola y vise- 
ra de dos piezas, la vista y la ventalla ; gorjal, brazales completos 
con manoplas; coselete con escarcelas de una launa; musleras, ro- 
dilleras y grebas. — Todas las piezas están llenas de grabados, re- 
presentando medallones y otros adornos. — Barda lisa compuesta de 
testera, cuello y capizana de launas y malla ; petral con pezoneras, 
flanqueras y grupera. Tiene la m. 28. 

2499. Armadura del emperador Carlos V. Borgoñota con sobre- 
vista movible y nasal unido con dos barras mas , y á cuyas piezas 



en muchas de ellas son obra de célebres artistas. En las puntas de los fustes delanteros de 
muchas, que están cubiertas con la corma ó Jalda , se ven águilas imperiales. En los inventa- 
rios de la Armería se dice que estas sillas son de torneo y procedentes de Ñapóles; pero nos- 
otros creemos que se liarian para otra clase de regocijos públicos, como bohordos, cañas, 
estafermos, parejas, etc.; y no para torneos, en atención á lo fácil que era destruir las bellas 
pinturas de los arzones con un encuentro de lanza. Sea como quiera , dichas sillas y muchas 
de las anteriores, ya sean de guerra ó de jineta, moriscas ó no, han sido cubiertas nuevamente 
de telas antiguas ó de seda, y guarnecidas con pasamanos y flecos, y otras con piel. 

'] Hernando de Alarcon, jeneral de la infantería española, marqués de la Valle Siciliana 
en el reino de Ñapóles , y gobernador de Castilnovo , es oriundo de la casa Solariega de Ceva- 
llos en Asturias. Nació en Palomares de Huele en 1466. Se halló en la guerra de Granada á 
los 16 años en unión de Antonio de Leiva , y le con6rieron el empleo de teniente de una 
compañía. Gonzalo de Córdoba se lo llevó á Ñapóles y le hizo capitán de jinetes, encontrándose 
en varias acciones memorables, señalándose en el sitio de Ccfalonia. Rindió el castillo de san 
Jorje, siendo el primero que subió al asalto. Hallóse en la rota de los franceses en el Garella- 
no y en otras no menos importantes, quedando prisionero en una de ellas. En la batalla de 
Pavía mandaba la vanguardia compuesta de 200 lanzas, y entró á la carga con ella, rompiendo 
los escuadrones enemigos, arrollando con su ímpetu cuanto se le oponia, y á su arrojo se debió 
el écsito de la batalla y la prisión del rey. Este quedó bajo su custodia, y no perdonándose medios 
para ganar su voluntad, le propusieron que designase el precio ó recompensa que cesijia por la li- 
bertad del prisionero. El mismo Francisco 1 le ofreció el mando de sus ejércitos y elevarlo á 
los primeros cargos del Estado, pero el honrado castellano se ofendió de tales proposiciones, 
diciendo al monarca francés: «No permita Dios que estas mis canas, nacidas en el servicio de 
mi rey, las manche yo en esta edad con algún deservicio suyo y afrenta raía por todo el om 
del mundo!» — Acompañó á Francisco I á Madrid, y estuvo encargado de su custodia. En pre- 
mio de estes servicios le hizo el emperador marqués de la Valle Siciliana. Avanzando nuestro 
ejército sobre Roma, la cual fue tomada por asalto, hicieron prisionero al papa, y también se 
conüó su custodia á Alarcon. Hallóse en la jornada de Túnez, y á él se debió su écsito, 
según decia el mismo emperador , quieu le llamaba con el título afectuoso de padre mió. Re- 
tirado á Ñapóles, falleció de una enfermedad aguda el 17 de enero de i5' ( o. [Léase su bio- 
grafía inserta en el Semanario pintoresco de Madrid, correspondiente al 10 de octubre 
de 1847.] 



— 491 — 
podría darse el nombre de visera; tiene además sobre-barbote ó 
barbote volante, y en los lados de la calva eslabones del Toisón; — 
gorjal; — en las faldas posteriores de los guardabrazos hay también 
eslabones relevados con columnas y grifos: brazales de cangrejo con 
eslabones; guarda-acsila ó gócete derecho; coraza en cuyo peto se 
ve una Yirjen de la Concepción gr.; grandes quijotes: en el izquier- 
do tiene el año 1531; rodilleras con eslabones y columnas con 
PLUS OULTAER; grebones. Todas las piezas están largueadas, 
grabadas y doradas. 

2500. Casco pavonado , bastante caprichoso, á manera de ce- 
lada borgoñona, con yugulares, formado de una gran cabeza de 
delfín con la boca abierta y grandes escamas en la parte posterior; 
la sobrevista ó frontal la constituye el hocico del pez. Por la parte 
posterior remata en dos colas grabadas y doradas con otros adornos; 
tiene la m. 15. [V. dib. de S., supl., lám. 38, fig. 2.] 

2500 bis. Bandera de infantería del antiguo Tejimiento provin- 
cial de Sevilla. Fondo blanco, con aspa encarnada de san Andrés, 
y en los estremos escudos con san Fernando entre san Isidoro y 
san Leandro, rodeados del lema: Sevilla murada de torres t 

MUROS ALTOS. El REY SANTO ME GANÓ CON GARCI PÉREZ DE VAR- 
GAS [*]. 



[*] Según la Historia de España del P. Mariana [lib. xin, cap. 7], fue Garci Pérez de 
Vargas un esforzado caballero que servia en el ejército de Fernando III, el Santo , en ocasión 
que este rey sitiaba á Sevilla. Cuéntase que un día él y otro caballero, al ir á incorporarse 
á una fuerza, vieron cerca de sí siete jinetes moros. El compañero atemorizado abandonó á 
Garci Pérez; pero este se quitó el capiello, lo entregó á # su escudero, tomó de él su yelmo, 
y requiriendo la espada, pasó por medio de los moros, que aunque le conocieron no se atre- 
vieron á ofenderle. A poco echó de menos Garci Pérez la cofia que solia llevar por estar 
calvo, y que se le cayó cuando mudó el capiello por el yelmo; y sin atender á las observa- 
ciones de su escudero, volvió atrás por ella, atravesando segunda y tercera vez por entre los 
moros, que no osaron estorbarlo. Tal era lo que su valor imponia. La crónica jeneral y la 
Historia de España de Mariana refieren este hecho, sobre el cual se compusieron dos romances: 
ano que inserta Zúñiga en las Adiciones á los anales de Sevilla, y otro escrito há mas de 3oo 
años, y que insertó Argote en su Nobleza de Andalucía. 

En compañía otra vez de Lorenzo Suarez de Gallinato y de otro caballero acometieron la 
empresa de ir á tocar con los cuentos de las lanzas las puertas de Sevilla, lo cual verificaron 
á presencia del ejército moro , y comprometiendo al ejército cristiano que tuvo que acudir á 
socorrerlos. En el mismo cerco de Sevilla hacían los moros frecuentes salidas por una puerta 
del alcázar, se dirijian al puente de Triana , que tenian fortalezido, invadian los reales cas- 



— 192 - 

2501 á 2506. Seis sillas con arzones de madera y adornos rele- 
vados, pintados de varios colores y dorados; las tres últimas tienen 
águilas imperiales en los estremos de los fustes. 

2507. Armadura del emperador Carlos V. Borgoñota con bar- 
bote volante y ventalla descendente: frontal ó sobrevista fija, en la 
cual y cerca del borde inferior hay un adorno , y una inscrip- 
ción que dice: Philippüs. iacobi. et. fratr. negroli. facie- 
bant md.xxxix; todo esto de oro damasquinado. En la parte ante- 
rior y lateral de la calva, en la sobrevista, así como en las carrille- 
ras, tiene mascarones y adornos relevados y cincelados; la cresta es 
también relevada y cincelada ; toda la pieza tiene labores de oro 
damasquinado; gorjal, guardabrazos y brazales sin manoplas; en el 
peto hay una Virjen de relieve, y en el espaldar habia también 
otra;— escarcelones, musleras pequeñas y grebas : en los guarda- 
brazos, en los codales, que son bien grandes, y en las rodilleras hay 
mascarones y adornos soberbiamente relevados y cincelados. Todas 
las piezas de esta magnífica armadura tienen listas con adornos da- 
masquinados de oro y plata del mejor gusto y de la mejor época de 



tcllanos y tornaban otra vez á la ciudad. Garci Pérez y Gallinato al frente de otros guerre- 
ros idearon armarles una celada en un sitio oculto entre la ciudad y el rio; salieron en efec- 
to los moros, dieron sobre ellos, dejaron el campo lleno de muertos y persiguieron á los res- 
tantes hasta la puerta del alcázar. Por esta hazaña se puso sobre la puerta de Jerez, antes del 
alcázar, en loor de Garci Pérez, la siguiente inscripción castellana, traducida de la latina 
que antes tenia : 

Hércules me edificó , 

Julio Cesar me cercó 

De muros y torres altas, 

Y el rey santo me ganó 

Con Garci Pérez de Vargas. 

El respeto, en fin, que infundía el valor de Garci Pérez era tal, que ofendida la bella 
Zaida del moro Gazul, que zeloso de su esposo Abenzaide , le habia dado muerte la misma 
noche de sus bodas, entre otras le dirijia al homicida la siguiente imprecación , que indica 
un romance morisco: 

Ruego á Alá que de esta empresa 

Recibas pronto la paga ; 

Y que en medio del camino, 

Cuando tú á Sidonia vayas, 

Encuentres , aunque sea solo , 

A Garci Pérez de Vargas. 



— 193 — 

las artes; se trajo del monasterio de Yuste después de la muerte del 
emperador. El escudo que hemos llamado de Minerva, señalado con 
el núm. 1666, pertenece á esta armadura. 

2508. Gañón de bronze de calibre de 'A: tiene en la caña estrías 
espirales, y en el tercio anterior escudo de armas reales de España 
y leones por soportes. Debajo se lee: DON PHELIPE IV REY DE 
ESPAÑA; en la faja alta de la culata dice: MARQUES DE LA 
INOXOSSA CAPITÁN G. L DE ARTILLERÍA [*] ; en la misma 
culata hay un mascaron en donde está el oído y á los lados dos es- 
cuditos que dicen: FRANCISCO BALLESTEROS INVENTOR ET 
FEZIT. 1622. En todo el cañón se ven adornos en relieve. 

2509. Armadura de hombre de armas con morrión liso y una 
ballesta. 

2510. Borgoñota llamada de Antonio de Leiva. Es pavonada; 
tiene mascarones, pájaros, delfines, figuras caprichosas y otros 
adornos de plata damasquinada, así como varias AA [aes mayúscu- 
las] que se encuentran tanto en el crestón como en otros parajes. 

2511 á 2516. Seis sillas que tienen sus arzones pintados con los 
asuntos siguientes: en la 1. a águila imperial en una concha entre 
dos leones; — una cabeza de león con adornos de oro en la boca, y 
dos serpientes; claro-oscuro plumeado de oro; escuela de Polidoro 
Caravaggio; en la 2. a trofeos, coraza, capacetes; claro -oscuro, de la 
escuela anterior; en la 3. a naves antiguas con guerreros, bande- 
ras, etc.; claro-oscuro verde; en la 4. a bosque, venados, jabalíes, 
perros, cazadores, halcones, damas á caballo , caballeros, peones, 



[*] Don Juan Mendoza, marqués de san Jerman y de la Hinojosa, jentil-hombre de ráma- 
de la S. M., del consejo de la Guerra, fue creado en 1607 capitán jeneral de Artillería, menos 
ra de ecsistente en Burgos, que quedó al mando esclusivo del duque de Lerma y al de sus su- 
cesores en su casa, estado y mayorazgo, en los mismos términos que la restante al capitán jene- 
ral de la Artillería. Fue creado lugarteniente de capitán jeneral de la caballería de España, 
capitán jeneral de la jente de guerra de Portugal en dicho año de 1607, y capitán de hombres de 
armas. Estuvo mandando el cuerpo de artillería hasta 1626, en que fue nombrado del consejo 
de Indias. En todo este tiempo desempeñó destinos de consideración; en itíio fue como jefe 
principal á la jornada de Alarache; en 1612 de gobernador de los Estados de Milán; en 1620 
de capitán jeneral de Navarra y Guipúzcoa, y en IÜ23 de superintendente y gobernador de 
las armas del reino de Portugal. 

[¿Yola procedente del Archivo de Simancas.] 

13 



— 194 — 

arboleda; claro-oscuro plumeado de oro; escuela alemana; en la 5. a 
Paz ó Victoria sin alas, con los brazos estendidos, y en las manos 
coronas de laurel, escudos, rodelas, guerreros cristianos y moros á 
caballo en ambos arzones; águilas imperiales; claro-oscuro del gusto 
y escuela de Rafael; en la 6. a combate entre cristianos y sarracenos, 
prisioneros conducidos por cristianos, águilas imperiales doradas; 
claro-oscuro rojo pintado sobre fondo dorado, composición de mé- 
rito con buen dibujo de la escuela de Rafael. 

Los inventarios dicen que estas sillas son de torneo y proceden- 
tes de Ñapóles. [Véase lo dicho en una nota al núm. 2493.] 

2517. Armadura completa de torneo sobre un caballo bardado. 
Gran yelmo empenachado y de torneo, semejante al que trae Meyrick 
en la fig. 3 de la lám. XI del tom. I de su grande obra. Este yelmo 
está formado de dos piezas, una anterior y otra posterior; la ante- 
rior ó cara que forma el barbote y la ventalla tiene por encima una 
abertura horizontal formando la vista, y en el lado derecho una 
ventanilla para poder hablar á otro y tocar la trompeta ó la bocina. 
Dicha parte anterior está unida á un sobrepeto por medio de tor- 
nillos. La parte posterior está unida al espaldar también por torni- 
llos, y en ella se ven en ambos lados agujeros para la audición «y 
paso del aire, y superiormente dos cabezas quiméricas echando 
llamas. El sobrepeto tiene un ala en la derecha y un ristre para 
lanza, y en la izquierda una tarjeta barreada con eslabones del Toi- 
són. En el peto tiene un águila imperial. En el brazal izquierdo hay 
una gran manopla de justa: — escarcelas de una launa; rnusleras 
pequeñas, rodilleras y grebas. Todas las piezas están largueadas 
y grabadas. [V. dib. de S., tom. II, lám. 26, en donde se dice que 
esta armadura es de Boabdil.] 

La barda se compone de testera con armas reales y capizana; 
cuello y pechera ó petral, flanquera, grupera y silla, y están lar- 
gueadas, gr. y dor. El caballo es de cartón-piedra, hecho por don 
José Fornari. 

Esta armadura fué del emperador Carlos V [*]. 



[*] Escesivo parecerá á muchos el número de armas, armaduras y objetos diversos perte- 
necientes al emperador Carlos V, que se encuentran en la Armería , y en los cuales se ven 



- 195 - 

2518. Armadura completa. Yelmo con gola, y visera de dos 
piezas, la vista y la ventalla, y en esta tiene calada la cifra de 
isabel, como se ve en la lám. 1. a núm. 3: — guardabrazos con bra- 
zales para avambrazos de malla; peto con faldar ó faldaje, y espal- 
dar con guardarrenes; musleras, rodilleras, grebones con espolines, 
y escarpes de pico de pato. El dibujo de esta armadura y demás 
adornos son iguales á los de la descrita en el núm. 2322, y es de 
la misma procedencia que la indicada en el núm. 1327. [V. dib. de 
S., tom. II, lám. 37.] 

2519. Armadura de hombre de armas con morrión de punta 
hacia atrás y una partesana en que se halla grabada la inscripción 

PLDS ULTRA. Siglo XVI. 

2520. Armadura del emperador Carlos V. Yelmo empenacha- 
do. La visera, considerada como un aparato destinado á dar paso 
al aire y á la luz, al mismo tiempo que para preservar el rostro 
del hombre de armas, se presenta en este yelmo en su estado mas 
completo, componiéndose de tres partes distintas, movibles sobre 
un botón, perno ó eje colocado en las partes laterales y á la altura 
de las sienes. Estas piezas son susceptibles de moverse como se 
quiera, unas independientes de otras, arriba ó abajo, escurriéndose 
sobre la cresta del yelmo. La primera de estas piezas principiando 
por arriba es la vista, llamada así por una abertura horizontal ó 



con prolusión águilas y escudos de armas imperiales, columnas con Plus ultra, eslabones del Toi- 
són y cruces de liorgoiia; pero nada de estraño hay en esto, si se considera que era un personaje 
para quien trabajaron á porfía los mejores artífices y artistas de su tiempo, y á quien obsequiaban 
muchos con sus obras. A esto debe agregarse la decidida afición del emperador á tener ar- 
maduras. El doctor Meyrick dice [i] que Carlos V fué el primero que, con todas las ideas 
de ostentación que habían distinguido á Macsimiliano, formó una colección de armaduras solo 
para enseñarlas. En otro lugar dice el misino escritor: Principiada esta nueva moda [la de 
reunir armaduras] por un emperador cuya fama hizo no solo que le envidiasen sino que le 
imitasen por espíritu de rivalidad, le siguieron al momento los soberanos vecinos , y los pe- 
queños principes de su propio imperio [2]. 

[1] It was the Emperor Charles V who, witli all ideas of parade that liad distinguished 
Maximiliati, first collected arrnour for the purpose o/show. [Prólogo de la obra de dicho au- 
tor, citado en la advertencia de este catálogo.] 

[2] This new niode, however, being commenced by an Emperor, whose renow not on- 
ly inade him envied , but imitated through a spirit of rivalship, was speeddy adopted by 
the sovereings his neighbours and the petty princes of his own empire. [Ibid.] 



— 496 — 

espacio libre para poder ver. Esta pieza es verdaderamente un re- 
fuerzo á la visera propiamente dicha, que también en este yelmo 
tiene su vista. En seguida viene la visera y la ventalla en una pie- 
za, compuesta de una especie de enrejado, y por último sigue el 
nasal, que se compone de una barra para defender la cara y la 
nariz cuando las otras dos piezas están levantadas, y al que tam- 
bién han dado algunos el nombre de nariguera. A los lados de este 
yelmo, y como en casi todos, hay agujeros para dar paso al aire y 
al sonido. — Gola; guardabrazos con alas y brazales de cangrejo con 
manoplas; en el izquierdo tiene el año 1544; en el peto hay una 
Virjen, y en el espaldar santa Clara: grandes quijotes. El dibujo y 
ornamentación de esta armadura es igual á la indicada en el nú- 
mero 2364. 

2521. Casco del rey de Francia Francisco I [*]. La cimera ó 
timbre está formada por un delfín con escamas ílordelisadas: en la 
parte anterior y en los lados hay combates de guerreros á pié y á 
caballo; las figuras están de relieve ó en mazonería; son oscuras y 
sobre fondo dorado; todos los adornos son de oro damasquinado. 

Este hermoso casco, así como la tarja ó escudo indicado en el 
núm. 1772, se cojieron en la recámara del rey Francisco I en la 
batalla de Pavía. Dicho casco no era sin embargo el que llevaba 
puesto el monarca francés en aquella jornada. Consta que en su 
yelmo se veia una gran salamandra dorada enmedio de un fuego, y 
al cabo de ella una gran F dorada [**]. 



[*] Francisco I rey de Francia, nació en Cognac en 1494, de Carlos de Orleans , conde 
de Angulema, y de Luisa de Saboya, y sucedió á Luis XII, con cuya hija se habia casado; 
hecho prisionero en Pavía, recobró su libertad y murió en i544- La protección que dispensó 
á los sabios y su zelo por las letras y las artes le han alcanzado el título de Padre de las 
letras. 

[**] «Estaba el rey de Francia sobre un hermoso caballo rucio, y sobre las armas traia un 
sayo de brocado y terciopelo morado sembrado de unas efes rou unos cordones de oro y seda 
morada; en el almete una pluma amarilla é morada; las caidas del penacho llegaban a las an. 
cas del caballo ; de entre las plumas salia una bandereta de cendal morado con una F grande 
dorada ; é una letra á la redonda del pendoncillo que decia: Cettefois et non plus, que quiere 
decir: esta vez y no mas , porque en esta jornada pensaba quedar seguro señor de Italia. [Es- 
tracto de la Relación de la batalla de Pavía, escrita por Juan de Osnayo. MS. de la biblioteca 
del Escorial de letra del siglo xvi], — Sandoval viene a decir casi lo mismo que trac el pasaje 
anterior. 



— 197 — 

2522 á 2527. Seis sillas, que tienen sus arzones pintados con 
los asuntos siguientes: en la 1. a combate de soldados á caballo; pri- 
sioneros precedidos de un trompeta y escoltados por una fuerza de 
jinetes y peones que van á entrar en una ciudad; claro-oscuro 
plumeado de oro; escuela de Polidoro; — en la 2. 8 cabeza de Medusa; 
un rio representado sin atributos que le caractericen; guerreros es- 
pañoles y moros cautivos; seis españoles contra un moro, guerre- 
ros á pié y á caballo, todos antiguos; escuela de Polidoro:— en la 3." 
Ganimedes, águilas posadas en un árbol, nubes; — en el arzón 
opuesto cielo azul estrellado de oro, Júpiter en las nubes, Ganime- 
des coronando de laurel á un águila, Venus y el Amor; Juno; Jú- 
piter; Mercurio, las Gracias; pintura al óleo, de escuela romana y 
de gran mérito, acaso del famoso Perino del Vaga, discípulo de 
Rafael [V. dib. de S., supl., lám. 8. a , fig. 1. a ]:— en la 4. a un joven á 
caballo, una joven á caballo y dos á pié, con espada en mano , y 
otras figuras; pais quebrado y cielo estrellado de oro ; el asunto 
parece relativo á la historia de las amazonas; pintura de la escuela 
mantuana: — en la 5. a cabeza adornada; combate de guerreros ro- 
manos y africanos; las armas de la casa de Austria; claro-oscuro de 
la escuela de Polidoro [V. dib. de S., supl., lám. 8. a , fig. 2. a ]: — 
en la 6. a dos figuras echadas debajo de un pabellón; dos niños abra- 
zándose; una náyade y un niño á sus pies presentándole una coro- 
na de laurel; jeniecillos con un canasto de flores; una ninfa echada 
con guirnalda en la mano y un niño que le presenta otru; — un ja- 
balí y dos perros; cazadores y perros; claro-oscuro plumeado de 
oro, de buen dibujo, á la manera de Perino del Vaga. 

2528. Armadura ecuestre del emperador Carlos V, sobre un 
caballo bardado. Yelmo empenachado con sobrevista ó frontal mo- 
vible; visera de una pieza, calada, y con dos círculos en forma de 
anteojos; sobrebarbote ó barbote volante con ventalla descendente. 
Quitada toda esta parte anterior ó sea cara del almele, queda una 
borgoñola con carrilleras. En la cresta ó crestón hay águilas im- 
periales grabadas. Gorjal alto; brazales completos con manoplas: 
en el peto hay una Virjen y el año 1543; en el espaldar santa Cla- 
ra; culera; escarcelones, musleras, rodilleras, grebones con espo- 
lines y escarpes de pico de pato. Todas las piezas están largueadas, 



— 198 — 

grabadas y doradas. — Espada de guarnición dorada con una puente; 
hoja valenciana de seis mesas. Esta espada es del tiempo del empe- 
rador, y no pertenece á Fernando el Católico, como lo ha dicho 
Jubinal en su tom. I. lám. 34. — Barda compuesta de testera, en 
la cual hay escudo de armas de España: gran capizana, guardar- 
riendas, petral ó pechera, grupera de caídas ó colgantes y silla de 
armas; — hermoso bocado antiguo. El dibujo de la armadura y el de 
la barda se compone de listas grabadas, doradas y rebajadas. Enci- 
ma de la grupera hay una bola hueca, y el guardamaslo lo forma 
la cabeza de un animal caprichoso. El caballo de madera es obra 
de don José Piquér. 

2529. Media armadura del capitán Cristóbal Lechuga. Yelmo 
con gola y visera de dos piezas, la vista y la ventalla, coselete, 
guardabrazos y brazales sin manoplas. Todas las piezas están gra- 
badas. 

2530. Canon de hierro batido, de calibre de á 2, montado en 
una cureña; en la faja alta de la culata tiene marcado el año 1773; 
en el primer tercio una R coronada. De la procedencia de este ca- 
ñón se ha hablado en el núm. 2386. 

2531. Véase lo dicho en el núm. 2305. 

2532. Bandera española de infantería, de seda blanca: aspa en- 
carnada de san Andrés, en cuyos estremos hay unos escudos coro- 
nados con castillos de jalde ú oro en fondo de gules. Esta bandera 
perteneció á un batallón del rejimiento de Avila. 

2533. Bandera militar de infantería, de seda blanca, y corba- 
tas de seda encarnada: en el centro de un lado hay escudo de ar- 
mas reales bordado de plata y oro; en los ángulos hay cuatro escu- 
dos con dos mundos y columnas con plus ultra; en el borde del 
escudo principal hay una inscripción que dice: batallón de in- 
fantería lijera del centro: — en el otro lado hay aspa encar- 
nada de san Andrés. 

Esta bandera sería de alguno de los cuerpos volantes creados en 
la Guerra de la Independencia. 



mmm 



COMPUESTO 



DE VARIAS PALABRAS 



CUYA ESPLICACION ES NECFSARIA 



PARA LA INTELIGENCIA DEL CATALOGO QUE ANTECEDE, 



Muchos de los nombres de armas y armaduras, y de otros 
objetos poco comunes empleados en el Catálogo histórico an- 
terior, no se incluyen en el siguiente Glosario, por hallarse 
bien definidos en el Diccionario de la lengua castellana re- 
dactado por la Academia. Hacemos esta advertencia, por 
si se echan de menos ciertos nombres, y para que el que 
desee saber su signiücacion, acuda al citado libro. 

AI proponernos en un principio la formación de este 
Glosario, quisimos que las palabras técnicas y otras muchas 
tuviesen su equivalencia en algunas lenguas europeas, bus- 
cando para ello aquella que se usaba en la edad media ca- 
balleresca, ó si no la habia, recurriendo al lenguaje cor- 
riente y á lo que contienen los diccionarios actuales. Nues- 
tra idea era facilitar á los estranjeros la intelijencia de tanto 
nombre raro, desusado ó desconocido como hemos tenido que 
emplear; pero siendo forzoso terminar cuanto antes una obra 
que el público espera para visitar con algún fruto la Ar- 
mería Real, desistimos por ahora de esa idea, que podrá 
tener lugar en las ediciones sucesivas. 






A. 



ACERO. Según la Encyclopédie méthodique par ordre de matié- 
res, el Dictionnaire des arts el meliers, el Origine des arts por 
Goguet, tom. I, páj. 297, y la Mineralogie de Brard, tom. I, 
páj. 410, nadie antes que nosotros conoció el método de conver- 
tir el hierro en acero. Así lo dice espresaraente Damemme en el 
prólogo de su Essai pratique sur lemploi ou la maniere de tra- 
vailler tacier. El pasaje es el siguiente: Le fer fut connu; on le 
mit en usage; mais par sa naiure il ne pouvait satisfaire aux 
vues des hommes. On trouva le moyen de le convertir en un autre 
metal appelé acier: c'est selon certains auteurs, aux Espagnols que 
nous sommes redevables de cette decouverte. 

ACICATE ó AGUIJÓN. Espuela puntiaguda usada por los que 
montaban á la jineta, diversa de la otra que era para la brida. 
Según vemos no era indiferente el herir aquí ó allí, pues se da- 
ban reglas para usar de ambas espuelas, como puede verse en 
varios autores antiguos que tratan de la jineta. 

ADARGA. Escudo de cuero. Las de mas mérito y las mas resis- 
tentes eran las de cuero de vaca, que por eso se llamaban va- 
caríes, y que á esto agregasen la circunstancia de estar hechas en 
Fez, como lo demuestra Pérez de Hita en las Guerras civiles de 
Granada, part. I, cap. 8, diciendo: 

Ensíllenme el potro rucio 
Del alcaide de los Vélez; 
Denme la adarga de Fez 
Y la jacerina fuerte. 



— 6 — r 
Cuando la adarga no era vacarí se le decía de ante, ó dante, 6 
dargadante; como puede deducirse de varios pasajes de nuestras 
crónicas, y como lo demuestra Juan del Enzina en su Cancionero 
en unas trobas disparatadas, diciendo: 

Y una espada de madero 

Y la vaina de bramante, 

Y una buena dargadante 
De papel, que no de cuero. 

AJARACA. Especie de adorno formando lazos, y que se nota en 
muchos objetos de orijen ó fabricación morisca. Hoy llaman á 
esta clase de lazos, lazería. 

AJARACADO, DA. En forma de ajaraca ó lazo. 

ALA. Parte saliente en varias piezas de la armadura, especial- 
mente encima de los guardabrazos y bufas. 

ALDRON. En un autor, del cual no nos acordamos, hemos leido 
que aldron equivale á sobaquera, gócete ó guarda-acsila. 

ALMETE. Voz francesa, corrompida de heaulme , yelmo peque- 
ño. Hay quien afirme que de yelmo, palabra goda, se dijo yel- 
mete, y por corrupción almete. Esta voz se confunde muy á me- 
nudo por los autores con yelmo y celada; y la vaga definición que 
de ella trae el Diccionario de nuestro idioma es una prueba pa- 
tente de esta verdad. Cervantes en el cap. 19, part. I del Qui- 
jote, dice: aquel almete de Malandrino; y en el cap. 21: yelmo 
de Mambrino. 

En el Paso Honroso de Suero de Quiñones se dice: "El primer 
paje llevaba los paramentos del caballo de damasco colorado con 
cortapisas de martas cebellinas, é todos bordados de muy gruesos 
rollos de arjentería, é llevaban en la cabeza un almete, encima del 
cual iba figurado un árbol grande dorado con fojas verdes y man- 
zanas doradas. '* Si almete, pues, es un yelmo pequeño, como 
quieren que indique su terminación , en manera alguna era á pro- 
pósito para colocar en él un árbol grande como los que se lleva- 
ban en los yelmos de los torneos. 



ALMETE [CARA DEL]. Llamábase así todo lo que forma la vi- 
sera, ó las piezas de que consta, como la vista, el nasal y la ven- 
talla. "E encontróle en la babera, derrocándosela en tierra, é 
levantándole un poco la cara del almete, é rompió su lanza en él 
por dos partes." [Paso Horoso.] Mr. Allou en sus Etudes sur 
les casques du moyen-age, da á esta parte del yelmo el nombre 
de mezail. 

APUÑALADO, DA. En forma de puñal. Dícese del hierro ó mo- 
harra de lanza que tenga dicha forma. 

ARCIONES. Especie de dibujo morisco de líneas y de adornos 
empleado en las aljabas y otros objetos. 

ARISTA. Intersección de dos mesas en las hojas de las armas 
blancas, y de los dos planos que forman ciertos petos, en espe- 
cial los del siglo xvi y xvn. — A veces hemos llamado también 
aristas y aristas vivas á ciertos filetes que sobresalen en los pla- 
nos de las piezas. 

ARMA GALANTE. Llámase así la lanza bota y la de tres pun- 
tas gruesas, que se empleaban en los torneos. 

ARMADURA. Aplícase este nombre á las armas defensivas de 
un caballero antiguo, como el escudo, el casco, el yelmo, almete, 
celada, morrión, bacinete ó capacete, la coraza ó coselete, los 
guardabrazos, los brazales con las manoplas, las escarcelas y es- 
carcelones, los quijotes y musleras, las rodilleras, las grebas y 
grebones, las esquinelas, espinilleras ó canilleras, y los escarpes 
y zapatos ferrados. 

Decíase armadura de la cabeza, de las piernas, etc., por cual- 
quiera de las piezas que servían para defender dichas partes. 

"Estonce el nuestro condestable mandó á los suyos que se 

metiesen las armaduras de las cabezas, é tomasen lanzas en las 
manos." [Crón. de don Alvaro de Luna, páj. 96.] — La palabra 
armadura tiene por sinónimas á arnés y guarnés. 

Ríen quisiéramos estendernos á hablar de la invención y pro- 
gresos de las armaduras, y de todas sus piezas en particular; pero 
ni lo permite la naturaleza del presente catálogo, ni nos es posible 
estendernos á tanto. Sin embargo , creyendo que será de alguna 



— 8 — 
curiosidad saber de qué manera están confeccionadas esas aceradas 
láminas que formaban el antiguo arnés, vamos á apuntar una lijera 
noticia, como resultado del análisis hecho en presencia nuestra por 
don Eusebio Zuloaga , arcabuzero de Cámara y teniente armero 
mayor de la Armería Real. 

La mayor parte de las armaduras y de las piezas sueltas de di- 
cho museo , que son del siglo xvi en adelante, están formadas de 
tres cuerpos, uno interior de hierro dúctil y maleable, y dos es- 
teriores de acero. Estas chapas están construidas á martillo ó per- 
cusión, resultando un compuesto tan á propósito para el objeto, 
que sin ecsajeracion puede decirse no es posible dar nada mejor 
como materia ferrujinosa. De tan acertada cuanto tenaz combina- 
ción de metales, parece que debió ocurrirse la idea de la forma- 
ción del arma de fuego en el momento de emplearse la pólvora, 
puesto que de tal manera se hallaba confeccionado el cuerpo pro- 
tector, que resistía el choque violento de una bala. Y en efecto, 
hemos visto con un tiro de bala conseguir destrozar ésta el primer 
cuerpo y pasar al segundo; pero este, como ferrujinoso, como no 
acerado, se dilató en gran manera, y debilitó tanto mas el impulso 
del proyectil, en cuanto estaba sostenido por el tercer cuerpo, ó el 
que se supone en contacto con el guerrero. Véase aquí por qué 
en aquellos tiempos se hacían tantos sacrificios á fin de conseguir 
una armadura á prueba de bala ó de pelota, como se decia. 

Varios fueron los puntos en donde se labraron armaduras; pero 
entre los mas notables se cuentan Italia, Flandes, Alemania y Es- 
paña. El emperador, zeloso protector de esta clase de industria, 
tan necesaria entonces, mandó formar una gran fábrica en la villa 
de Tolosa, en la cual se construyeron tanto armas defensivas como 
ofensivas. También se formaron en otras poblaciones, tales como 
Pamplona, de donde salieron varias y riquísimas piezas que hemos 
mencionado en el Catálogo; hubo también fábrica en Euqui , en 
Valladolid, en Barcelona, de donde debieron salir los mejores bro- 
queles, como se deduce por la mención que de ellos hace Juan del 
Enzina en su Cancionero impreso en Salamanca en 1509, y en una 
troba de disparates, diciendo: 



ítem mas un buen arnés 
De Milán todo de pluma 

Y de miel con mucha espuma 
Bien aforrado el envés ; 

Y un broquel barcelonés 
De cortezas de tocino, 

Y corazas de valdrés 

Y una artesa por pavés, 

Y por lanza un gran pepino. 

Debemos decir por último, en honor de las fábricas italianas, 
que varias armaduras ecsistentes en la Armería que están fabrica- 
das en España, fueron remitidas allá para que los Negrolis, los 
Piccininos, los Parairas, los Garbagnas y otros esclarecidos artífices 
las damasquinasen y las embelleciesen con la riquísima ornamenta- 
ción de su época. 

ARMAS DOBLADAS. Así llamaban antiguamente á las navajas y 
otras armas blancas que tienen cachas en donde se esconde la 
hoja. 

"Y que antes de la queda y después se quiten y desarmen á 
los que anduvieren con armas dobladas; escepto espada y puñal ó 
daga. [Las ordenanzas, leyes de visita y aranceles, pragmáticas , re- 
paros de agravio et otras provisiones reales del reino de Navar- 
ra, etc. Estella, 1557.] 

ARMAS PARA PELEAR A LA JINETA. "Un caballero á la jine- 
ta está tan dispuesto y defendido, que no rehusará ningún en- 
cuentro ni escaramuza, siendo diestro, aunque sea con un caba- 
llo lijero. Son sus armas, espada ancha, lanza y adarga, cota, 
borceguíes y espuelas, que las demás embarazan mas que guar- 
dan. Pruébase la valentía y lijereza de esta caballería con lo que 
se dice de don Diego Ramírez de Haro y Rui Diaz Rojas, caba- 
llero valeroso que en las guerras de Pavía anduvo siempre á la 
jineta, y hubo dia que á vista del ejército derribó seis hombres 



- 10 — 
de armas. Y don Diego Ramírez de Haro, yendo el campo del 
señor rey don Felipe á Flandes á poner sitio á Durlant, pasando 
por Perona, desafió con un trompeta á unos caballeros france- 
ses, diciendo si habia tres capitanes de caballos lijeros, que jun- 
tos quisiesen pelear con él solo á la jineta , lo cual no acetaron 
juntos ni solos." [Ejercicios de la jineta, etc., por Tapia y Sal- 
cedo; Madrid, 1643.] 

ARMATOSTE. Uno de los cuatro instrumentos empleados para ar- 
mar las ballestas, y que se compone de un torno de dos manijas. 
No hay que confundirlo con el cranequin.— "Porque las ballestas 
de aquel tiempo armábanse con un injenio que llamaban arma- 
toste, estribando un pié en el arco." [Hist. de los reyes de Cas- 
tilla y de León por don frai prudencio de sandoval, obispo de 
Pamplona, 1634.] 

ARNÉS. Esta palabra es sinónima de armadura, y la usaron muy 
á menudo en plural diciendo arneses de guerra, arneses de pier- 
nas, etc. u El cual es 300 lanzas rompidas por el asta con fierros 
fuertes en arneses de guerra, sin escudo ni tarja, sin mas que 
una dobladura sobre cada pieza. [Paso Honroso.] 

ARNÉS TRANZADO. Al recorrer los inventarios de la Armería, 
hemos encontrado muchas vezes las palabras arnés tranzado, 
sin que podamos fijar á qué clase de arnés convenia tal califica- 
ción. Clemencin en sus notas al Quijote dice que dicho arnés 
"pudo llamarse así del tranzado ó trenzado de la vestidura inte- 
rior de malla, ú otro tejido sobre el que se ponia la armadura, 
y que la completaba." A pesar de esta esplicacion seguimos en 
la misma duda. En un antiguo diccionario trilingüe, español, 
francés é italiano, quizá el primero que se redactó, se dice lo si- 
guiente: arnés tranzado: un harnois qui a este' á l'espreuve du 
combat; — Uno ámese o armatura alia proua di guerra. Vemos 
que esto tampoco aclara nuestra dificultad, puesto que todo ar- 
nés debia estar hecho á prueba de guerra, sin cuya circunstan- 
cia era inútil. 

ARZÓN VOLTEADO. Así se llamaba por lo común el arzón za- 
guero del cabalhueste ó silla de armas, á causa de su forma cur- 
va y particular, como se ve en muchas de las sillas de la Arme- 



— 41 - 
ría. a andaba en una silla muy alta é fuerte, é muy voltea- 
dos los arzones traseros." [Paso Honroso, cap. 33.] 
ASIENTO DE CABEZA. De este modo llamaban algunas vezes al 
capacete. En la Biblioteca de la Historia hay uno que tiene en 
la cinta ó cintura la inscripción siguiente: 



Las letras de aqueste asiento 
Dicen mi pena y tormento. 



ATAUBIQUE. El Diccionario de la lengua define esta palabra del 
siguiente modo: «Labor hecha en yeso, de que usaban los mo- 
ros en España para adorno de sus edificios.» Hoy además se ha 
estendido esta palabra á significar una especie de labor morisca 
menuda en forma de hojas, pero semejante á la empleada co- 
munmente en los yesos de los edificios árabes. 

ATAUBIQUE AJABACADO. Aquella especie de ataurique que 
participa de la forma de la ajaraca. 

AUBEOLA. El nimbo ó aureola se ponia siempre detrás de la ca- 
beza de los primeros reyes; los romanos la ponian detrás de la 
cabeza de sus cónsules, y los cristianos sobre la cabeza de sus 
santos en forma de diadema ó círculo de luz. 

AVAMPIÉ. Como sinónimo de esta palabra hemos usado muchas 
vezes el nombre de escarpe. Véase. 



B. 



BABEBA. Pieza déla antigua armadura que unida al yelmo, celada 
ó almete resguardaba la barba y quijadas y cubría la boca. De- 
bajo de ella habia un apéndice formado jeneralmente de varias 
láminas que constituían la gola. 
«El alemán le encontró en la bobera del almete rompiendo allí 

su lanza.» [Paso Honroso.] 



— 12 — 

«Fuyendo en la delantera 
Casi fuera de sentido, 
Todo lo que habia comido 
Trastornó por la babera.» 

[Coplas inéditas de Juan de Mena d la batalla de Olmedo .] 

BACINETE. Casco lijero sin visera ni gola, que usaron varias tro- 
pas, especialmente los soldados llamados corazas. 
«Y el rey les habia dado [1378] en Sevilla escudos, é bacinetes, 
é lanzas, é ballestas.» [Crón. de don Alonso XI, cap. 258.] 

Llamóse también sombrero de hierro y almete. 
BALLESTA. Varias vezes hemos citado en el Catálogo algu- 
nas piezas de las que componen la ballesta; y á fin de que se 
tenga un perfecto conocimiento de todas ellas, vamos á trasla- 
dar aquí el párrafo segundo del Arte de Ballestería por Alonso 
Martínez de Espinar, titulado de Los hierros y huessos de que se 
compone la ballesta y sus aderecos. 
«El palo de la ballesta tiene dos nombres, cureña 6 tablero, 
que es lo mismo vno que otro. Los hierros que guarnecen este ta- 
blero, por donde está la nuez y la cabeza, se llaman quijeras: estas 
están embeuidas en la madera y ajustadas á flor. Vnos hierros, que 
guarnecen vn agujero, que atrauiessa el tablero por cerca de la ca- 
beca, se llaman las flores, y tiene vna en cada parte. La llaue, que 
desarma la ballesta, es aquel hierro largo que está de la parte de 
abaxo de la cara del tablero, y todo lo que della arrima á la quije- 
ra, zelada. Debaxo de la llaue está vn palillo, el qual se llama 
muelle, y haze que suba, y baxe la llaue quando se arma; y des- 
arma la ballesta. Tiene ansimismo el tablero vn huesso, en que se 
arma la cuerda, y este se llama nuez; el cual se labra de vno, que 
tienen los venados en la cabeca en el nacimiento de los cuernos, y 
no los ay tan fuertes, para este efecto, de otro animal. Tiene la 
nuez en medio vn calco de azero, que por de dentro se encuentra 
con la llave, y se asen el vno al otro, quando la ballesta está ar- 
mada. Donde rueda, y anda esta nuez en el tablero, se llama caxa: 
está guarnecida de dos huessezillos, vno por la parte de arriba, y 



- 13- 

otro por la de abaxo, y se llaman antepecho, y traspecho. — En la 
cara del tablero, mas arriba de la nuez, ay otro huesso largo, que 
se llama la canal, y el tablero de la nuez abaxo, rabera. Vn hier- 
recito, que tiene la ballesta en la cabeca á modo de sortija, se lla- 
ma estriuo. Tiene ansimismo dos Celes de azero, vno embutido en 
el tablero, y quijeras, en que se tiene la llaue; otro que está fuera 
de ellas, lo que basta para que puedan rodar en él las navajas de la 
gafa, quando se arma la ballesta. Estos son los huessos, y hierros 
deste instrumento, fuera de la gafa y verga.» 

La ballesta se armaba de cuatro maneras ó con cuatro instru- 
mentos diferentes: el gancho, el cranequin, el armatoste ó torno de 
dos manijas, y la gafa. El gancho, usado por los primeros balleste- 
ros, iba colgado del cinto; el ballestero ponia el pié en la estribera 
ó estribo, se encorvaba, enganchaba aquel en la cuerda de la ver- 
ga, é incorporándose, la colocaba en el cintadero. Este procedi- 
miento debió ser bastante difícil por el pasaje siguiente de la Cró- 
nica de don Pero Niño, part. II, cap. 1: «E otrosí fuesen buscados 
los mejores Ballesteros, armadores é punteros, é fuesen probados 
de armar á cinto.» 

Las ballestas ecsistentes en la Armería son numerosas y de es- 
merada construcción. Sus vergas pueden considerarse como piezas 
de prueba en la pericia del arte. Todas son de artífices españoles 
de señalado mérito, y cuyos nombres están citados la mayor parte 
en la antes mencionada obra de Espinar. 

Debemos decir igualmente en honor de las artes de España, 
que los aceros de las vergas de las ballestas salieron de la famosa 
fábrica de Mondragon, reputada en Europa como la mejor de aquel 
tiempo, y con los que se labraron las inimitables espadas de Tole- 
do, de San Clemente y otros puntos. Muchas de las guarniciones, 
llaves y tableros son de prolija construcción, y están llenos de gra- 
bados y damasquinados de esquisilo gusto. 

BARDA. Armadura defensiva del caballo que se compone de tes- 
tera ó testuz, capizana, petral ó pechera, cuello ó collera, flan- 
queras y grupera. 
Parece que desde los tiempos heroicos se acostumbraba bardar 



-14- 

ó encubertar los caballos de guerra. Esta conjetura se deduce de 
los versos 156 y 157 del vijésimo libro de la Iliada, cuando dice 
Homero: «que la llanura resplandecía con el brillo del bronze que 
cubria los hombres y los caballos.» 

Según las descripciones contenidas en la Archceologia grceca por 
Johannem Potlerum, y en la fig. 3 de la lám. III de su obra, to- 
dos los caballos de los carros falcados iban lorigados enteramente, 
y por la parte superior del cuello llevaban la pieza que denomina- 
mos capizana; así como los elefantes llevaban también una testera 
con un apéndice de láminas movibles en la parte anterior de la 
trompa. 

BARDADO, DA. Cubierto ó armado con barda; dícese de los an- 
tiguos caballos de guerra. 
BARDAR. Poner á un caballo la armadura llamada barda. 
BATALLA [ancha ó estrecha de]. Dícese de la silla de guerra y 

de montar que tiene mas ó menos distantes los arzones. 
BAÚL. Hemos dado la denominación de baúl, á falta de otra mas 
propia ó verdadera , á los yelmos de torneo de fines del siglo xiv 
y principios del xv, descritos en los números 1004 y 1082. Lo 
hemos hecho también porque en la Relación de los inventarios 
[archivo de los duques de Bejar] é remates, y otras dilijencias que 
se fisieron en los bienes muebles que tenia el duque don Alvaro de 
Zúñiga, mi señor , etc., encontramos una partida que se espresa 
así: Una armadura de cabeza, que se dice baúl. 
En el núm. 1004 del catálogo hemos indicado que el nombre del 
yelmo de que hablamos , nos parecía una derivación del pot-de-fer 
de los franceses; pero según Allou, refiriéndose á la Panoplie de 
Carré, el pot-de-fer ó pot-a-téle, era un casco muy pesado [*] con 
un frontal ó sobrevista [avance] por delante, usado por los peones. 

Si supiésemos en adelante ó se nos comunicase el nombre que se 
daba á esta clase de yelmo , en caso de no convenirle ó no ser el 



[*] El citado Allou, hablando del pot-de-fer descrito en la Panoplia de Carré, pone la si- 
guiente nota: On voit d'aprés le dessin. et V explication que l'auleur en donne, que ce casque 
s'ouvrait en entier par une section verticale sur le mézail , pour respirer plus a l aise , et 
qu'il ne servait, vu sa pesanteur, ni pour le combat, ni pour les marches. 



- 15- 

que le hemos dado , haríamos al punto la sustitución, pues nuestro 
objeto es que haya toda la posible verdad en nuestras descripciones; 
y mucho mas, cuando nuestro trabajo no pasa de ser un ensayo 
sobre una materia de la cual nada hay escrito en España. 

BICHA. Figura empleada comunmente en follajes y otros adornos, 
así de arquitectura como de pintura, escultura, etc., que de me- 
dio cuerpo arriba se representa en forma de mujer con alas , y 
de medio abajo como pez ó ave. 

BIGA. Carro tirado de dos caballos, así como se llamaba cuadriga 
el que iba tirado de cuatro. 

BOHOBDAR ó BOFORDAR. Véase LANZAR A TABLADO. 

BOHORDO. El diccionario de la lengua española de la Academia 
dice en la tercera acepción de esta palabra , que es una varita ó 
caña de seis palmos, que se empleaba en los juegos de cañas y 
ejercicios de la jineta ; pero debemos manifestar que hubo varias 
especies de bohordos, y aun algunos que herían de muerte. La 
crónica de don Alvaro de Luna, tit. 105, paj. 276, dice: U E el 
don Pero por adargar á su hermano, é lo guardar de un tiro que 
de derecho en derecho le venia á dar, descubriósse assimismo, é 
puso su adarga ante el mismo su hermano, que era pequeño de 
cuerpo é edad, é en esto vino otro tiro de otro bohordo, del cual 
fue herido el don Pero de un bien peligroso golpe, del cual estu- 
vo largo tiempo en guarescer , é llegó casi al paso de la muerte 
de aquella ferida." 
Los bohordos que hay en la Armería con los núms. 1438, 1439 

y 1463 eran para lanzar a tablado. 

BORDÓN. Lanza gruesa de los antiguos caballeros. Viene de la pa- 
labra Bo'pís;» de la baja grecidad. 

BORDONASA. Lanza grande y hueca mayor que el bordón. Las 
hacían también muy adornadas para ostentación en funciones de 
grande aparato, semejantes á las que ecsisten en la Armería con 
los núms. 2305 y 2531. 

BORGOÑOTA. Entre los varios autores que han descrito esta pie- 
za de la antigua armadura, ninguno nos parece mas esacto que 



- 16- 

Mr. Allou en sus Estudios sobre los cascos de la edad media. La 
borgoñota era un casco ligero muy diferente de la celada ó yelmo, 
por cuanto no tenia cara del almete , ó sea el mezail francés , y 
dejaba el rostro enteramente descubierto á imitación de los cas- 
cos griegos y romanos, á los cuales se asemejaba mucho. Tenia 
además una cresta ó crestón como el yelmo , una parte saliente 
destinada á protejer los ojos, que hemos denominado sobrevista 
ó frontal, y que llama avance el escritor á que nos referimos; y 
por último, tenia una circunstancia que la caracterizaba de una 
manera muy marcada, y eran dos placas circulares, cuadradas ó 
prolongadas, movibles por medio de charnelas ó goznes, y que en 
razón a su posición se llamaban yugulares , orejeras ó carrilleras 
[oreilletes, oreillons]. Algunas vezes tenían una sola carrillera co- 
locada en el lado izquierdo, á fin de resguardarle de los golpes que 
venían del lado derecho del contrario. 
Otros autores suponen que la borgoñota tenia en un principio 
una visera y carrilleras movibles, y que desaparecieron con el tiem- 
po, quedándose aquella como hemos indicado antes. El doctor 
Meyrick trae en su grande obra varias borgoñotas con visera. Nos- 
otros estamos mas bien por la opinión de Mr. Allou. 

La etimolojía de borgoñota ó borgoñona parece que no es difícil 
de establecer; dícese jeneralmente que viene de los habitantes de 
Borgoña, provincia de Francia, los cuales la usaron antes que na- 
die; esta es la opinión mas admitida. La palabra borgoñota se halla 
en uso solamente desde fines del siglo xv, época en que las relacio- 
nes se hicieron mas frecuentes entre la Francia y la Borgoña. 
Entre nosotros se ha dicho comunmente celada borgoñona. 
BRACALLE. Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana dice 
que bracalle es el brazal ó brazalete , armadura que defendía la 
parte inferior del brazo. Covarrubias se equivocó, como se dedu- 
ce del artículo 8.° de las Ordenanzas que dieron los reyes Cató- 
licos á las Guardas viejas de Castilla, en donde dice: u Han de ir 
é vayan juntos armados con su coraza, bracalle y lanza, acom- 
pañando su bandera." El bracalle era el escudo. Véase también 
dicha palabra en el diccionario militar español-francés de Mo- 
retti, Madrid, 1828. 



— 17 — 

BRACAMARTE. Este arma, llamada en francés braquemart 6 jac- 
quemart según el tomo III de la Encyclopedie du XIX siécle, 
pajina 585, fig. 46, era casi de la misma forma y medida que el 
espadón, de hoja de dos cortes, recta y ancha, y de punta roma. 
A vezes tenían también la punta aguda como la espada que hemos 
indicado en el núm. 1654 del catálogo, si bien este arma tiene 
alguna diferencia por ser mas lijera y delgada que lo que consti- 
tuía un bracamarte. Cuando este era de punta roma , sus golpes 
servían para derribar por medio del choque, especialmente en 
los torneos. 
BRAFONERA. El diccionario de la lengua, redactado por la Aca- 
demia, apoyándose sin duda en el Tesoro de la lengua castellana 
de Govarrubias, dice en la primera acepción de brafonera, que es 
una pieza de la antigua armadura que cubría la parte superior 
del brazo. 
Hemos desechado esta voz y no la hemos dado entrada en nues- 
tras descripciones, porque la creemos mal aplicada. Brafoneras, 
según el diccionario de la lengua, 1. a edición, y según Terreros, 
eran un jénero de armas defensivas, hechas de hierro y labradas á 
manera de escamas ó doblezes uno sobre otro; las cuales se calza- 
ban, y con ellas se cubrían los muslos hasta las rodillas. "E ellos 
como eran usados siempre de andar armados, no querían dejar las 
armas, é traíanlas todas, sinon las brafoneras que descalzaban para 
andar mas aína." 

En las poesías del arcipreste de Hita, contenidas en el tomo 3.° 
de la Colección de poesías castellanas anteriores al siglo XV, publica- 
da por don Tomás Sánchez, se lee: 

Calzó las brafoneras que eran bien obradas 
Con sortijas dacero, sabet, bien enlazadas , 
Assi eran presas é bien trabadas 
Que semeiaban calzas de la tienda taiadas. 

En otro paraje dice: 

«Por defender las piernas calzó unas brafoneras , 
Fizólas enlazar con firmes trebugueras. » 



— 18 — 
Nosotros, pues, estamos mas bien por la descripción del arci- 
preste de Hita que por la del actual diccionario de la lengua. Brafo- 
neras en efecto, deben ser unas armaduras para las piernas y muslos 
hechas á modo de las lorigas, según se deduce del pasaje siguiente 
de Colmenares en su Historia de Segovia , cap. 22 , en que dice: 
"Que los caballeros que houieren armas escudo é lanza, é lo- 
riga, é brafoneras, é perpunte, é capiello de fierro, é espada, que 
non pechen." 

BRAGUETA. Pieza importante de la antigua armadura, que cubría 
y defendia las partes naturales del hombre de armas ó del caba- 
llero. De esta pieza hay varias en la Armería , y aun de mucho 
mérito artístico. Otro nombre se le da vulgarmente , y que 
omitimos por decoro. 
BRAZAL. Parte de la antigua armadura que cubria el brazo hasta 
la muñeca. Por lo que hemos visto, el brazal propiamente dicho 
se componía de tres piezas: una que cubria el brazo, otra el codo 
y otra el avambrazo. Para el hombro había una pieza llamada 
guardabrazo ú hombrera. El diccionario de la Academia en la 
segunda acepción de brazal lo hace sinónimo de embrazadura; 
pero esto es una equivocación , según se ve por el artículo si- 
guiente. 
BRAZAL. Cada una de las asas de cuero que forman la embraza- 
dura de la adarga. Hablando un autor de la adarga para montar 
á la jineta, dice: «la embrazadura en medio della, y ha de te- 
ner dos brazales, y una manija, y un fiador que venga desde el 
hombro como tahalí, etc.» 
BRIGANTINA. Coraza formada de láminas pequeñas y en forma de 
loriga, sobreponiéndose unas á otras á modo de escamas, y clava- 
das á una tela fuerte por medio de roblones. Este traje de guer- 
ra, que también se llamaba jaco lorigado, tenia en un principio 
las chapas ó láminas por defuera, según vemos en varias obras, y 
puede notarse en la lám. 83 del tom. I del Vade-mecum du 
peintre. 
BRONCHA. Antigua arma blanca, corta y á modo de un puñal, 
aunque mas ancha. 



— 19 — 
BUFA. Pieza de refuerzo con un ala, que se colocaba en la parte 
anterior del guardabrazo izquierdo, asegurándose con uno ó mas 
tornillos. Usábase jeneralmente en los torneos y pasos de armas. 
La esplicacion de la palabra bufa ha sido objeto de varias opi- 
niones. El diccionario italiano de la Crusca dice que buffa é quella 
parte dell' eimo, che cuopre la faccia e s' alza e cala a voglia altrui: 
buceula, bucea dei Lalini. El diccionario italiano de Alberti mani- 
fiesta que buffa vale il Latino buceula, visiera dell elmo, la quale te- 
nendosi alzata si lira giü dai cavalieri nelV alto del cimento all abba- 
timenlo. El diccionario de Grassi viene casi á decir lo mismo, aña- 
diendo que: chiamossi anche particularmente con questo nome quella 
parle della visiera, che difendeva le gole. 

Pero el caballero Ambrosio Uboldo en unas noticias prelimina- 
res de la Descrizione degli elmi, etc., ya citada, cree que en el si- 
glo xvi se entendía por bufa el yelmo entero, y particularmente 
l úsalo nelle giostre e ne' duelli. Para esto cita un pasaje de Fausto da 
Longiano en su Trattato del Duello [Venezia, 1559] en que hablan- 
do de las armas del duelo incluye también la bufa ; el pasaje es el 

siguiente: Ti provvederai di tulle /' arme da giostra, cosí con la 

targhetla, come con la buffa. El señor Uboldo cree que la bufa que 
aquí se menciona es un yelmo; pero nosotros somos de distinta opi- 
nión , no solo por la relación que hay entre tarjeta [targhetla] y 
bufa, que son piezas que se colocaban de refuerzo sobre el guarda- 
brazo izquierdo , sino porque hubiera sido chocante en gran ma- 
nera, el que Fausto da Longiano creyese que hubiera quien dejase 
de llevar á una justa la pieza mas esencial de la armadura , que es 
el yelmo. Lo que quiso el escritor decir fué, que se proveyese no 
solo de la tarjeta sino de la bufa , de esa pieza que hacia sus vezes, 
que se colocaba en el mismo sitio, y servia para recibir los golpes 
del contrario, dirijidos comunmente al lado izquierdo. 

Para apoyar el señor Uboldo la opinión de que bufa es el yelmo 
entero, acude á los escritores franceses, y en especial al Dictionnaire 
des origines de la langue francaise de Gilíes Ménage, y copia lo si- 
guiente : Le bon cavalier lui bailla si grand coup sur le haut de sa 
grande buffe , qu ü l' en desarma; y en seguida: le dit Seigneur de 
Rouaslre repreint sa grande buffe et courat la seconde lance. Jil Me- 



_20- 
nage no sabe qué entender por grande buffe, pero Uboldo dice que 
es el yelmo, sin tener presente que por grande que fuese el golpe 
dado sobre lo alto [sur le haut] de una pieza semejante, no era po- 
sible saltase de la cabeza, y muy particularmente el yelmo de tor- 
neo que tan reforzado se llevaba. Y en verdad que si el Seigneur de 
Rouastre hubiese recibido un golpe tal que le hubiese sacado el 
yelmo de la cabeza, no hubiera quedado en disposición de courir la 
seconde lance. 

Lo que sucedía algunas vezes en las justas y torneos de fines del 
siglo xiv y mediados del xv, cuando para tales actos se usaban 
grandes yelmos cerrados enteramente, como los que hemos descrito 
en los núms. 1004 y 1082 del catálogo con el nombre de baúl, era 
que una lanzada trastornaba el yelmo, poniendo lo de delante atrás, 
hasta que se discurrieron medios para mantenerlos seguros , y se 
fueron inventando nuevas piezas de refuerzo ó de resguardo para la 
cara del almete. 

Otra razón mas vamos á presentar como prueba de que la bufa 
no era yelmo ni armadura alguna de cabeza. Wulson de la Colom- 
biére en su grande obra Le vray theatre d' honnevr et de 
chevalerie, etc., tom. I, páj. 190, trae el siguiente pasaje : lean 
de Moy venant contre Monsieur le Duc de Suffolk n a point rom- 
pu, et le Duc a rompu contre la buffe du dit Moy. Y mas abajo: 
Monsieur a couru contre le Bailly, le Bailly a rompu , et Monsieur a 
atteint au haut de l armet, qui vaut lance rompu'e. 

Si, pues, bufa hubiese equivalido á almete , no había para qué 
mencionar á éste en un pasaje tan inmediato al anterior, y de con- 
siguiente se habria repetido la palabra bufa. Nótese igualmente que, 
cuando se habla del golpe dado en el almete, equivale á haber roto 
una lanza; pero no equivale á lo mismo cuando se habla del gol- 
pe dado en la bufa. El mismo autor un poco mas adelante y en la 
páj. 195, se espresa así: Monsieur a couru contre Pommereul, et a 
croisé Pommereul, et Monsieur atteint a la buffe;— y véase cómo tam- 
poco manifiesta que equivalga á haber rolo una lanza, siendo la ley 
del torneo el darla por rota, cuando pegaba en lo alto del yelmo. 

Si todavía se nos preguntase en qué otra cosa mas nos fundamos 
para dar la anterior definición de bufa > creyéndose insuficientes las 



— 21 — 

razones antes emitidas para aclarar el pasaje de Fausto da Longia- 
no, diríamos que en el inventario mas antiguo de la Armería Real 
de Madrid, en donde viene descrita muchas vezes la tal pieza, sin 
que ofrezca duda alguna. Y creemos al dicho inventario, porque 
está hecho En la Villa de Madrid A veynte y Vn dias del mes de 
Hcbrero de mili y quinientos y nobenta y quatro años. 

BUIDO. Dícese del puñal de tres filos, y aun de los de cuatro. 
BURILADO, DA. Abierto con buril, grabado. 



C. 



CABESTRILLO. Pieza provisional de la antigua armadura , que se 
empleaba en ocasiones de fracturas ó heridas, para tener un bra- 
zo suspendido y en flecsion. 

CAFTÁN. El caftán, cafetan ó kaftan es una especie de túnica ó 
de ropón , hecho ordinariamente de ricas telas, y que los sobe- 
ranos orientales distribuyen á las personas á quienes quieren 
honrar, principalmente á los embajadores de las potencias. El uso 
de ofrecer el caftán no ha ecsistido mucho tiempo sino entre los 
turcos. 

CAJA DE LA BALLESTA. Parte cóncava del tablero de la ballesta 
en donde encaja la nuez. 

CALVA DEL ALMETE. Semejante denominación se daba antigua- 
mente á la parte superior del yelmo, almete ó celada, ó á la que 
hemos llamada cima. En el Paso honroso de Suero de Quiñones se 
lee con frecuencia: le encontró en la calva del almete. Compruébase 
igualmente este aserto en que varios de los yelmos ecsistentes en 
la Armería, tienen una pieza de refuerzo que se coloca sobre la 
cresta , la cual se denomina sobre-calva por los antiguos inventa- 
rios. 

CAMAL. Creemos que esta palabra indicaba un capuchón de malla 
que se ponía debajo del bacinete, ó una parte de la armadura que 
defendía el cuello, hecha de malla mas fina y mas doble. Si lama- 
lia estaba unida al bacinete, se decía entonces bacinete con camal. 



22 

«Estando faciendo Pero Niño en los deservidores de su señor el 
rey como face el lobo entre las ovejas cuando non han pastor que 
las defienda, vínole una saeta que le dio por el pescuezo. Esta feri- 
da ovo él luego en el comienzo, que le traia el camal cosido con el 
pescuezo: é tanta era la su voluntad en dar fin á lo que habia co- 
menzado , que poco ó nada sentía la ferida , aunque le estorbaba 
mucho el volver del pescuezo.» [Grón. de don P. Niño, parte 1. a 
cap. 10.] 

CAMISÓN. Esta palabra debe indicar lo que camisole, como se in- 
fiere de la Crónica de don Pero Niño, part. II, cap. 3 , en que 
se lee: «E levantóse Pero Niño de la cama , aunque aquella hora 
estaba con calentura , vestido un camisón, é armó la ballesta á 
cinto.» 

CAMISOTE. Antigua cota de mallas en forma de camisa , cuyas 
mangas llegaban hasta la mano. 

CAMPILAN. Especie de alfanje muy pesado y agudo que usan los 
indios de las Molucas. 

CANGREJO. Esta palabra , tomada de la ecrevisse francesa , de la 
iglesa crab, y de la italiana gánghero, que han usado varios escri- 
tores, indica una pieza formada de láminas dispuestas de tal ma- 
nera que resguardan varias partes del cuerpo en especial la san- 
gría del brazo, cerrando el brazal , y aplicadas en las corvas for- 
man unas musleras cerradas, sin impedir en manera alguna el 
movimiento de las articulaciones. Estas piezas cerradas se ven 
muy pocas veces en las armaduras anteriores al siglo xvi. 

CANILLERA , CAÑILLERA , CAÑILETA y CAÑILLETA. Con 
cualquiera de estas voces se denomina una pieza de la antigua 
armadura que servia para defender la caña de la pierna , ó la 
pierna por delante. 

CAÑONES DE MANO. Los cañones de mano tenían en un princi- 
pio una forma grosera, aunque mas sencilla que la de los caño- 
nes ordinarios. Consistían en un tubo de hierro ó de bronze, fijo 
ó atado á un palo mas ó menos largo, y se descargaban por me- 
dio de una cuerda-mecha. Estos cañones los llevaban los caballe- 
ros suspendidos al cuello , y para hacer fuego los hacían desean- 



— 23 — 

sar sobre una horquilla de hierro que iba pendiente del arzón de- 
lantero. Véanse las figuras 1 , 2 y 3 de la Iám. 1 del tomo 2.° 
del Vade-mecum du peintre. 
CAPACETE. El Diccionario de la Academia, consecuente en su mo- 
do vago de definir las armaduras de cabeza, dice de esta lo mismo 
que de otras muchas ; nada. AUou afirma que cabasset ó caba- 
cet viene del español cabeza. El capacete no tenia cresta ni vise- 
ra ; á veces terminaba en punta como el indicado en el núme- 
ro 387 del catálogo; asegurábase con lo que llamamos barboquejo, 
y se parecía á un morrión, escepto en tener ordinariamente una 
forma mas esférica, chata ó aplanada superiormente, alas anchas 
y caídas , cuando el morrión era jeneralmente de forma cónica 
como los de la 2. a mitad del siglo xm, y las alas alzadas y abar- 
quilladas. 
El capacete ha sido un arma muy usada por nuestra infantería 
en los siglos xvi y xvn. Se hacían en varios puntos de España; pero 
la mejor fábrica era al parecer la de Calatayud, y por lo cual los 
mencionaría Moratin en la octava 57 de su canto épico Naves de 
Cortés destruidas, diciendo: 

«De oro en bilbilitanos capacetes, 
Garzotas entre blancos martinetes.» 

CAPELLAR. Manto morisco para el juego de cañas, el cual cubría 

y adornaba la cabeza. 
CAPELLINA. Pequeño y lijero casco de hierro que cubría la parte 
superior de la cabeza á manera de capacete. La usaban soldados 
de á caballo que tenían también el nombre de capellinas. 
«Y mandóle dar un caballo y una loriga y una capellina y qui- 
jotes, é cañilletas, é gambax.» [Crónica de don Alonso XI, cap. 99, 
fól. 91.] 

Como una prueba de la confusión que hay en los autores acerca 
de los nombres y usos de las diversas piezas de la armadura de la 
edad caballeresca , vamos á trascribir un pasaje de la Historia de 
España de Mariana, lib. 13, cap. 7, en donde dice este escritor: 

«Al enlazar la capellina y ponerse la celada se le cayó la es- 
cofia.» 



— 24 — 

Pasaje es este que no comprendemos después de definir las pie- 
zas que en él se citan. La capellina , según el Diccionario de la 
Academia de la lengua castellana y el de Terreros, según el Diccio- 
nario militar español-francés de Moretti, el vocabulario francés-es- 
pañol de términos de artillería de La Llave (1848), el Grand diclion- 
naire critique de la langue francaise por Bescherelle (ainé) , y otros 
muchos que omitimos , era positivamente una armadura lijera de 
cabeza menor que el morrión y el capacete; la celada ya hemos di- 
cho que era un sinónimo de yelmo, porque así se ve constantemente 
en nuestros escritores; y la escofia , scuffia , según los Diccionarios 
ya citados de Grassi , la Crusca y Alberti, era una spezie di riparo 
del capo che si porlava nei mezzi tcmpi soltó felino ; una especie de 
defensa de la cabeza que se llevaba en la edad media debajo del 
yelmo. 

La escofia, en el pasaje de Mariana, viene á equivaler á peluca 
ó cosa que hiciese sus veces, como dicen algunos, por cuanto aquel 
á quien se le cayó , que fue á Garci Pérez de Vargas, era calvo. 
Concedemos que la escofia no sea lo que indica la anterior defini- 
ción de scuffia ; pero ¿qué quiere decir , ó cómo debe entenderse 
enlazar la capellina, es decir, asegurarla con el barboquejo, y poner- 
se encima una celada , cosa que es absolutamente imposible? Lo que 
le sucedió á Garci Pérez fué que al trocar la capellina ó capiello, 
que como hemos dicho era una lijera armadura de cabeza, por el 
yelmo que necesitaba para hacer frente á los moros enemigos que 
á la vista tenia, se le cayó la peluca ó cofia que llevaba por estar 
calvo. Así se deduce de un romance, escrito ai parecer hace mas 
de 300 años, y que copia Argote de Molina en su Nobleza de An- 
dalucía, que por ser sumamente curioso, se nos permitirá el que lo 
traslademos. 



Estando sobre Sevilla Siete caballeros moros 

El rey Fernando tercero, A ellos venian derechos; 

Ese honrado Garci Pérez Dijo aquel á Garci Pérez: 

Iba con un caballero. No es bien que nos aguardemos, 

Solos van por el camino : Que dos solos pocos somos 



25 — 

Y no osaron atendello. 
El se va por su camino, 
Las armas da al escudero. 
Echa menos una cofia 
Que traia so el capiello; 
Acuerda volver por ella 
Fasta do se puso el yelmo. 
El escudero llorando 
Le dijo, non fagáis eso, 
Que la cofia vale poco 

Y podéis perderos, cedo. 
Espera aquí, no te cures, 
Que es cofia de mucho precio 
E labrada por mi amiga; 
Non la perderé si puedo. 
Volviendo por do viniera 
Alcanza los moros presto; 
Ellos que bien le conocen, 
No osaron atendello; 
Allí hallara su cofia , 
Vuélvese con ella ledo. 
Dijo el rey á don Lorenzo : 
¡Ay Dios, qué buen caballero! 



Para siete caballeros. 

Respondiera Garci Pérez: 

No es aqueso de hombres buenos; 

Mas si vos queréis seguirme 

A todos los romperemos. 

No quiso su compañero: 

Las riendas vuelve, partiendo. 

Pidió García sus armas, 

Que las lleva su escudero. 

Don Lorenzo Gallinato 

Y el rey están en un cerro. 

Don Lorenzo dijo al rey: 

Veo solo un caballero, 

Que si los moros lo atienden, 

El hará un hecho muy bueno. 

Veréis si le conocen 

Un escojido guerrero. 

A punto ya Garci Pérez 

De camino va siguiendo: 

Los moros en un tropel 

Ademanes van haciendo: 

Pásase por medio dellos 

Sin que le conozcan miedo; 

En las armas le conocen, 

CAPIELLO DE FIERRO. Armadura de cabeza usada por la jente 
de armas. Léase el pasaje de Colmenares, Historia de Segovia, 
que hemos incluido en el artículo brafonera, en donde se halla 
el capiello. 

CAPIZANA. Pieza de la barda, compuesta de varias launas ó lá- 
minas, que se van sobreponiendo una á otra, y sirven para cu- 
brir y defender la parte superior del cuello del caballo. En nin- 
gún autor hemos encontrado esta voz, pero la adoptamos por 
indicación del señor conde de Clonard. 

CARA DEL ALMETE. Creemos que estas palabras equivalían an- 
tiguamente á la visera del yelmo, compuesta de vista, nasal y 
ventalla, ó sea el mezail francés. Así se deduce del siguiente pa- 
saje tomado del Paso Honroso. 
«Entró en la liza Suero de Quiñones sin tres piezas de sus ar- 



— 26 — 
mas» que fueron la cara del almete, é el izquierdo guardabrazo, é el 
piastron de las platas.» 

CARTÓN- PIEDRA. Composición de hojas de papel de estraza su- 
perpuestas y unidas inertemente con engrudo y cola, llamada 
por los franceses canon de poupée, y con la cual se hace toda 
clase de objetos, bastante resistentes por su dureza. Los caba- 
llos de la Armería, ejecutados por el señor Fornari con esta ma- 
teria, tienen interiormente una gran armazón de hierro y made- 
ra, sin cuya circunstancia no ofrecerían solidez. 
Hemos dado la anterior esplicacion , porque parece que hay 

una especie de cartón-piedra que es una pasta franjible , y que se 

rmplea en varios adornos y objetos. 

CARTUCHO. Palabra salida de la italiana carloccio , que significa 
un cucurucho de papel, pasando después á significar la carga del 
fusil. A mediados del siglo xvi llevaban los soldados, colgada de 
una especie de cinturon , una sarta de canutos pequeños y cilin- 
dricos de madera ú hojalata, cubiertos á vezes con cuero, conte- 
niendo cada uno una carga de pólvora para introducirla en los 
mosquetes y arcabuzes. Si hemos de creer á Meyrick, se aban- 
donó este uso hacia el año 1640 á causa de la molestia que oca- 
sionaban los canutos movidos por el viento; y mucho mas por 
evitar el peligro de que se incendiasen con la cuerda-mecha del 
mosquetero. Sea como quiera , al abandonarse su uso se adoptó 
el frasco y el polvorín, de los cuales hay gran cantidad en la Ar- 
mería , el primero para la carga y el segundo para el cebo. En- 
trambos se llevaban colgados de una especie de bandolera. En 
1690 se adoptó el uso de los cartuchos que hoy tenemos, pero 
para la carga solamente, hasta que en 1744 se le empleó para 
cargar y cebar. 

CASCABEL. Instrumento conocido , y del cual hacían uso en los 
siglos medios los caballeros, no tan solo para adornar el petral y 
la grupera de sus caballos, sino para armar ruido y aterrar al 
enemigo, como lo hacían los antiguos griegos con su XaXKv¡xaroi t 
ó sea los tinlinnabula de los latinos. En el núm. 1631 de los ob- 






— 27 - 
jetos de la Armería están indicados los cascabeles que llevaba en 
su caballo el rey don Jaime I de Aragón , llamado el Conquis- 
tador, muerto en 1276. 
"E.otros iban ende que levaban cencerras de oro é de plata con 
gruesas cadenas á los cuellos de los caballos. " 

[Crónica de don Alvaro de Luna, páj. 146.] 
CASCABEL. El remate en forma casi esférica que tiene por la 

parte posterior el canon de artillería. 
CASQUETE. Por lo que hemos podido inferir, era el casquete una 
especie de armadura lijera con que se cubría el caballero, des- 
pués que se quitaba el yelmo y quería tomar el fresco sin des- 
componerse enteramente. Habia pasquetes de malla de hierro. — 
Hay quien le ha dado también el nombre de capellina. El caba- 
llero Uboldo opina que caschetto era sinónimo di elmeto, ossia elmo 
leggiero, qualunque ne sia la sua forma. 
CELADA. El diccionario de la Academia dice , que era una pieza 
de la armadura antigua que servía para cubrir y defender la ca- 
beza. Semejante definición es demasiado vaga ó jeneral , puesto 
que en los tiempos caballerescos habia para la defensa de la ca- 
beza un crecido número de piezas. Yelmo, almete, celada, morrión, 
capacete, borgoñota, bacinete, sombrero ó capel de fierro, capiello ó 
capellina, casquete, barreta ó birrete, y alguno otro que no recor- 
damos, son nombres pertenecientes á otras tantas armaduras de 
cabeza, mencionadas en las historias y antiguas crónicas. 
Varios escritores se han ocupado en investigar á qué pieza de la 
armadura se daba el nombre de celada ; y de cuanto se ha dicho, 
deducimos que es un sinónimo de yelmo. Apuntaremos unas cuan- 
tas opiniones. El diccionario italiano de la Crusca dice que celata é 
un armatura di soldalo, che arma il capo ed ü eolio, e dalla parte 
davantisi apre e si chinde; — lo mismo viene á decir Grassi en su Di- 
zionario militare. Carré en su Panoplie afirma que la salade e'tait 
un heaume sans créte, peu orne', termine' par un cordón a gorguerin 
court, et ordinairement sans división dans la visiére: El P. Daniel 
en su Milice francaise, tom. I, páj. 176, manifiesta que habia cela- 
da con viseras y sin ellas: Allou añade que la salade, plus legére que 
le heaume de combat , était aussi privée le plus souvent de cimier et 



— 28 — 

d' aulres omemens de ce genre; Brantome en sus (JEuvres [edic. 
de 1779] emplea á cada momento la palabra salade como armadura 
de cabeza en jeneral; el doctor Meyrick dice que "sujerida la ce- 
lada por el bacinete, aunque usada como un sub-yelmo, fue. inven- 
ción del siglo xv, y como de orijen jermánico tuvo su nombre de 
Scf)aU, concha, taza, cubierta ó tapadera; Uboldo se resuelve 
después de muchas dudas, y dice: Sembra adunque che la voce célala 
significar voglia un armadura qualunque del capo, piü o meno leg- 
giera, di ferro o d' allro melallo. 

Y por último, Wulson de la Colombiére, que ha escrito en el 
siglo xvii, en su obra varias vezes citada Le vray Theátre d' hon- 
neur, etc., y en la páj. 46 del tomo II, hace uso de una sinonimia, 
diciendo: Le Conneslable luy ouvrirá la visiere de son armet ou Sal- 
lade , a celle fin qu' ü voye bien aperlement son visaige , el qu il soit 
V homme mesmes qui est appellant. 

Entre nuestros escritores se ha usado la palabra celada como 
sinónimo de yelmo y almete, es decir, que era una armadura de ca- 
beza con la cual iba resguardado el rostro; pues en el caso contrario 
se decia celada descubierta , y era la que no tenia cara del almete, ó 
la que se parecía á la que usaban los estradiotas ó soldados alba- 
neses , que formaban una clase de caballería lijera ; resguardaba y 
defendía la parte superior y lateral de la cabeza, y dejaba descu- 
bierta la cara. Tales son las celadas indicadas con los núms. 223, 
242, 262, 2309 y otras varias. 

CELADA. Parte de la llave de la ballesta que se arrima á la quijera. 
CIMERA. Llamábase así la empresa ó divisa que llevaban los ca- 
balleros en la cima del yelmo. Esta empresa era, ó una figura de 
animal, cuadrúpedo, volátil ó reptil, ó una figura estravagante, 
especialmente en los torneos. 

Otros dicen que cimera viene de Chtmera, á causa de las estra- 
ñas y fantásticas figuras que usaron en su orijen los príncipes, 
grandes señores y jenerales de ejército, poniendo sobre los cascos 
figuras de cuero , pergamino ó cartón , dadas de barniz para que 
resistiesen la intemperie de las estaciones. Estas figuras estrava- 
gantes las colocaban de frente en funciones de guerra y especial- 



— 29 — 

mente en los torneos , á fin de infundir terror en los enemigos 
y para ser reconocidos de sus jentes, y que no desamparasen 
sus personas. Por esto ningún simple escudero ni el que no hu- 
biese dado pruebas de nobleza, podia usar de aquel distintivo, per- 
mitiéndosele únicamente un rodete con plumajería. La antigüedad 
de la cimera es muy grande: la de Júpiter Ammon consistía en una 
cabeza de carnero; la de Marte en un león arrojando llamas por 
boca y narices; la de Hércules en la cabeza del león ñemeo; Ale- 
jandro Magno , queriendo pasar por hijo de Júpiter Ammon , tomó 
su misma cimera; Pirro usó dos astas de macho montes; y por úl- 
timo, los reyes de Aragón llevaban por cimera un drac-pennat , un 
dragón alado , como se ve en el casco de don Jaime I el Conquista- 
dor, señalado con el núm. 1632 del catálogo. 

En el lenguaje del blasón se llama cimera todo lo que se pone 
sobre el escudo jentilicio , y que distingue los grados de nobleza ó 
de dignidad, así eclesiástica como secular. 

CINTA. El adorno á modo de cintillo para ceñir la copa del mor- 
rión ó capacete. 

CINTADERO. El diccionario de la Academia da de esta palabra la 
siguiente definición: "La parte del tablero donde se asegura la 
cuerda de la ballesta. " Creemos que no es así, pues la cuerda de 
la ballesta, ya cargada, en donde se asegura es en una muesca ó 
escotadura que tiene la pieza llamada nuez. 

CINTO. Ancho tahalí, llevado como señal distintiva de la caballe- 
ría, para el puñal y la espada. 

CLIC. Sable turco, muy largo y corvo. 

CODAL. Armadura que cubre el codo; forma parte del brazal. 

COFIA. Lijero birrete de hierro, almohadillado interiormente, que 
se llevaba debajo del yelmo para defender la cabeza y hacer que 
los golpes no fuesen contundentes. 
La palabra cofia es sinónima de escofia, como se deduce de tres 

pasajes de escritores italianos. 

Di ferro un cerchio grosso era due dita 
Inlorno aW elmo , e fu tagliato e rolto 



— 50- 

Dal gravissimo colpo , e fu partita 
La cuf/ia dell acciar cW era di sollo. 

(Aiuosto, canto XLI, 101.) 

Fenáe V elmo, la scuffia e la visiera, 
Arriva al teschio e tulto V osso smaglia. 

(Alamanni , Gir.) 

E scudo ed elmo e scuffia c carne ed osso 
Gli ruppe. 

(CiniFFO Galvaneo, IV, 12J.) 

A pesar de la definición de cofia dada antes, debemos mani- 
festar que la Descrizione degli elmi, etc., de Uboldo, ya citada mu- 
chas vezes, en la lámina 4 y en la letra F viene una cofia singular, 
compuesta de cuatro tiras gruesas de hierro, unidas de modo que 
se pueden abrir y cerrar, y dice el autor: Serviva questa cuffia, 
come la cervelliera, a maggior difesa del capo del cavaliere, sia sotto il 
cappuccio di maglia, che sotto l elmo, od anche il cappello di feltro. 

El objeto indicado en la Armería Real con el núm. 1510 es 
una especie de cofia. 

Además de lo dicho antes sobre esta palabra, así como sobre ca- 
pellina [véase] , creemos que la celada , el yelmo y toda otra ar- 
madura de cabeza se colocaba sobre una cosa, cualquiera que fuese 
su nombre, compuesta de algodón colchado, como lo indica Ercilla 
en su Araucana, diciendo: 

Que no le erró el ferrado y duro estremo, 
Ni celada prestó de estofa llena , 
Que los sesos saltaron por la arena. 

(Cant. IV, oct. 62J 

Fué de la maza el jinovés cojido 
En el alto crestón de la celada , 
Que todo lo abolló y quedó sumido 
Sobre la estofa de algodón colchada. 

(Cant. XXV, oct. 50.; 



— 31 — 

Otras vezes se llenaba ó forraba el yelmo de esponjas , como se 
ve en el de don Jaime el Conquistador, señalado en la Armería con 
el núm. 1632. 

COLA DE CABALLO. Insignia militar turca, ó estandarte com- 
puesto de un asta, de una tela de seda de diversos colores, con 
una cimitarra bordada de oro y caracteres arábigos. En lo alto 
de la lanza hay un pomo ó bola dorada, que remata en una me- 
dia luna. Además suelen colgar del asta algunas colas de caballo 
teñidas de colores, ó grandes manojos de crines, cuyo número 
constituye é indica la dignidad del jeneral ó bajá que manda el 
ejército. Un bajá de tres colas es el puesto mas elevado en la 
jerarquía militar. Solo el gran visir tiene cinco colas. Esta in- 
signia militar es debida á un jeneral turco que, para reunir á sus 
soldados que habían perdido sus banderas, se le ocurrió cortar la 
cola de un caballo y colocarla en lo alto de una lanza. A esta 
señal , nueva para los soldados , se detuvieron , volvieron á reu- 
nirse, se reanimaron, se batieron con nuevo encarnizamiento, y 
alcanzaron una señalada victoria. 

COLJIAC. Especie de brazal, manopla ó guante largo usado por 
los turcos; cubre la mano hasta el codo, y sirve también para 
parar los golpes de arma blanca dirijidos á la cabeza. 

COPA DE LA MANOPLA. Asi debió llamarse aquella parte de la 
manopla que pudiéramos decir falda, y que es la primera que se 
encuentra al introducir la mano. 
"E de allí surtió á la manopla derecha, é falsóle la copa della, 

é dio con ella fuera de la liza." [Paso Honroso.] 

COPLÓN. Según los inventarios antiguos de la Armería es sinóni- 
mo de caparazón. 

CORAZA. Pieza importantísima de la antigua armadura, á la cual 
se le ha dado también el nombre de coselete, según manifestamos 
en otro lugar. Compónese de peto y espaldar. [V. Coselete.] 

CORAZA DE LA SILLA. "Sobre el casco de la silla se pone la 
coraza, que es de badana carmesí, plateada ó dorada en labores, 
sobre la cual asientan los jaezes ó aderezos negros ó de color." 



— 52 — 

[Ejercicios de la jineta, etc., por don Gregorio de Tapia y Salcedo; 
Madrid, 1643.] 
CORAZILLA. Pequeña cota de malla que usaban en los torneos y 
demás juegos y fiestas públicas ; solía estar cubierta de escamas 
de azero pulido, y algunas vezes de plata esmaltada. 
CORAZINA. Pieza de la armadura antigua, ó especie de coraza 
pequeña que solo cubría el corazón del soldado romano. Se le 
ha dado también el nombre de guarda -corazón. 
CORNETA. Randera ó estandarte de dos farpas ó puntas.— Llamá- 
base igualmente corneta en el siglo xiv á un tocado de señora, 
hecho de tela y en forma de cuerno ó punta , que tenia jeneral- 
mente 18 pulgadas de elevación. 
COSELETE. El diccionario de la Academia da de esta palabra la 
siguiente definición: "Armadura del cuerpo, que se compone de 
gola, peto, espaldar, escarcela, brazaletes y celada." Esto es in- 
esacto. 
Coselete sale de la palabra Kaa-s^r* de la ínfima grecidad , de- 
finiéndola Ducange Thoraculus corpori adstrictus.— Ercilla en su 
Araucana, cant. I, oct. 21, dice: 

«Tienen fuertes y dobles coseletes, 
Arma común á todos los soldados.» 

En este pasaje se habla solamente de la coraza; pues debe 
saberse que los coseletes se hacían también de cueros dobles ó du- 
plicados. En tiempo en que la armadura era un traje de guerra 
complicado, y en que cada una de sus partes tenia un nombre, de 
los cuales ignoramos algunos, se llamaba coselete la parte principal 
ó la coraza, el Thoraculus corpori adstrictus, la cual cubría el pe- 
cho y la espalda. Constituía, como dice un escritor , la parte prin- 
cipal, la verdadera arma defensiva de la caballería ó jente de armas. 
Inventada la pólvora, é inutilizada esa pesada armazón de hierro de 
la edad media, quedó únicamente el coselete, es decir , la coraza, 
sin esos accesorios de gola, peto, espaldar, escarcela, etc., que in- 
cluye la Academia. El uso de dicha pieza se mantuvo bastante 
tiempo en España, dando orijen á cuerpos especiales, denominados 
soldados corazas ó coseletes, porque constituía en ellos la parte prin- 



-35- 

cipal de su equipo, tales como en los piqueros. Esta pieza de la ar- 
madura antigua ha durado entre nosotros hasta hace poco tiempo 
en que se suprimió, llevándola unos soldados que se llamaban cora- 
zeros. 

COTA DE ARMAS. Con mucha frecuencia se ha confundido la 
cota de armas con la cota de mallas , siendo esta un traje de 
guerra, mientras que aquella no era mas que una especie de 
capa ó casaca que los hombres de armas ponían sobre la co- 
raza. En tiempo de los jermanos, de los galos y de los francos, era 
una capa larga ó corta según las épocas, que se aseguraba por de- 
lante con un broche. En tiempo de Carlomagno se estrechó este 
vestido, se acortó, se cerró por delante, y de tal manera cambió 
de forma , que de capa se convirtió en camisa , ó por lo menos 
tuvo con ella mucha semejanza. Sin embargo, la cota de armas 
ha variado mucho. 

Bajo el sucesor de Carlomagno se volvió á abrir la cota por 
delante , se alargó y se ensanchó tanto, que casi formaba un capa- 
razón con que se cubría la grupa del caballo. 

La cota abierta y sin mangas, y toda cubierta de blasones , por 
lo cual se llamó cota de armas blasonada, la usaron los caballeros 
del siglo xi, como lo demuestra la lámina 11 del tomo II del Vade- 
mécum du peinlre. 

Después de las Cruzadas, la moda, caprichosa en todos tiempos 
sin ser siempre bella, adoptó el modelo de las túnicas de los sarra- 
cenos, especie de dalmáticas que se ajustaban al talle con un cin- 
turon ó hebilla, y se llamaron cotas sarracenas. 

La huza y media huza que se mencionan en el Paso honroso de 
Suero de Quiñones y otros autores, deben proceder indudablemente 
de la anterior vestidura: E llevóle la media huza que trata encima de 
las armas, en la punta de la lanza. — Vestido con sus falsopetos é cal- 
zas de grana é sus huzas azules bordadas como Suero. — Llevando 
sobre las armas media huza de aceiluní brocado. 

La cota de armas llegó por último á constituir el traje peculiar 
de los reyes de armas, que consiste en una especie de dalmática, 
cubierta toda con los blasones ó armas de las diferentes provincias 



- 34- 

de España, y en el centro las del rey ó dinastía reinante. Cuando 
contienen todas las armas dichas, se llaman cotas de armas reales 
plenas. "Van cuatro mazeros con las mazas reales en los hombros 
de dos en dos, luego cuatro reyes de armas con cotas de las armas 
reales plenas. " [Etiquetas de palacio ordenadas por el año 1562, 
MS. de la Bibl. Nac] 

COTA DE MALLAS. Traje de guerra, consistente en una especie 
de camisa, por lo cual llegó también á llamarse camisote, hecha 
de pequeños anillos de hierro. Mucho tendríamos que estender- 
nos si fuésemos á ir apuntando el progreso que tuvo semejante 
invento. Créese que data desde el siglo xi, pero contra dicha 
opinión hay un verso de Virjilio en que la menciona diciendo: 

Loricam consertam havús, auroqne triplicem. 

De triples mallas de oro 
Su coraza centellea. 

Lo que parece cierto es que la malla llegó á ser jeneral hacia el 
siglo viii; pero en la forma de una túnica sin mangas, como se de- 
duce de los grabados antiguos. Mas tarde sirvió para cubrir todo el 
cuerpo, inclusos los pies y las manos, y formando de ella una ca- 
pucha ó capuchón para la cabeza. En tiempo de Carlos Y y Fran- 
cisco I, la caballería ó los hombres de armas habian abandonado 
ya la cota de malla por la armadura de hierro batido; siguióla lle- 
vando un poco la infantería, y por último llegó á desaparecer com- 
pletamente. [Véase el artículo malla.] 

CRANEQUIN. Instrumento de guerra de la antigua milicia, que se 
llevaba á la cintura, engranándose con una rueda dentada, pues- 
ta en movimiento por medio de un manubrio, y con el cual ar- 
maban sus ballestas los soldados de á pié ó de á caballo, llama- 
dos cranequineros. Hemos dicho también que esta pieza se ase- 
meja al cric, instrumento que sirve para levantar grandes pesos, 
y que se encuentra en varios talleres. [Véase.] 

CRANEQUINERO. Soldado borgoñon que servia á pié y á caballo: 



— 55 — 

su arma era una ballesta lijera, que empezó por ser de madera 
fuerte, luego la lucieron de asta, y finalmente de hierro. [Dice. 
milit. esp. franc. de Moretti.] 

CRESTA. Doble lámina de hierro mas ó menos delgada, y mas o 
menos alta, que atravesaba la cima del yelmo ó celada. La cres- 
ta era mas ancha ó alta hacia la parle media, iba disminuyendo 
por delante y detrás, y servia así para debilitar los golpes dados 
en el yelmo, como para guiar la visera cuando esta se alzaba. 
La cresta de los yelmos de la edad media solía no ser también 
mas que una imitación de un cordón colocado en la misma cur- 
vatura de dicha pieza. En los yelmos de gran mérito esta cresta 
tenia á veces la figura de un dragón, de una quimera, de un ani- 
mal, aun de una figura humana, y entonces se llamaba cimera. 

CRESTÓN. Cresta grande que ocupa la parte superior de los yel- 
mos y celadas. 

«Venia el robusto y grande cuerpo armado 
De una fuerte coraza barreada , 
Y un dragón escamoso relevado 
Sobre el alto crestón de la celada.» 

(Ercilla, Araucana, cant. 51, oct. 19.) 

«Fué de la maza el jinovés cojido 
En el alto crestón de la celada.» 

(Id., ibid., cant. 25, oct. 50.) 

CRIC. Máquina para levantar pesos. Se compone de una armazón 
cuadrilonga, de unos 3 pies de elevación, 10 pulgadas de espe- 
sor en su frente y costado, y 4 pulgadas en sus lados, en cuyo 
centro se coloca una barra de hierro dentada con su muesca en 
la parte superior, asegurándola sobre dos chapas, en las que des- 
cansa igualmente la cigüeña con su manubrio para la elevación 
y descenso. 

CUADRADA. Especie de flecha, de hierro cuadrado en su base, 
y concluyendo en una punta piramidal con filos cortantes. 

CUBRE-NUCA. Parte del casco ó yelmo antiguo de la caballería ó 
de la jente de armas, que servia para resguardar la nuca. Guau- 



— 56 — 

do estaba formada de piezas sobrepuestas, tomaba la denomina- 
ción de cubre-nuca de cola de cangrejo; los italianos dicen a coda 
di ganghero. 
CUELLO. Parte de la barda del caballo para la defensa del cuello. 

« Que el capitán principal ha de tener dos caballos 

criados, é tan buenos el uno como el otro, conforme á la cédula 
de asignamento del sueldo, é un arnés de los buenos con todas pie- 
zas de guerra, de buen talle é hechura; buena silla armada, é cu- 
biertas pintadas, cuello é testera, etc.» [Ordenanzas de las guardas 
viejas de Castilla, dadas por los reyes Católicos en 1493, art. 14.] 

Además de cuello, debió haberse dicho también collera, según 
inferimos por el siguiente pasaje que trasladamos de un autor. 
«Acompañábales el duque Adolfo con mas de sesenta caballeros 

vestidos en muy poderosos caballos con testeras y penachos, y 

muy ricamente aderezados de caparazones, colleras y petrales, etc.» 

CUERA. Especie de chaquetilla de ante que usaban antiguamente 
los españoles sobre el jubón, y era parte del traje de la milicia. 

CUERA DE MALLAS. Pequeño jaco de malla que usaba la infan- 
tería en el siglo xv y xvi. 

«Y una cuera de malla guarnecida 
De fino oro á la par vino con esta, 
Y al mismo tiempo á Lencoton vestida.» 

(Ercilla, Araucana, cant. % oct. 30.) 

CUERDA-MECHA. Mecha que llevaban los mosqueteros para 
dar fuego á los mosquetes ó arcabuzes antes de la invención del 
serpentín. Cuando la cuerda- mecha ó mecha encendida estaba 
unida al serpentín ó serpentina, se decia mecha fija. 

CUJA. Bolsa de cuero que se fijaba en la silla de guerra ó bridona 
para meter en ella el cuento de la lanza. También se ponía cuja 
en el estribo derecho, y era mas natural, como la vemos en la 
armadura ecuestre de Carlos V, señalada con el núm. 2410. Po- 
níase igualmente cuja en el lado derecho é inferior del peto, pa- 



— 37 — 
ra meter el puño de la espada, cetro ó maza, tal como se ve en 
la armadura señalada con el número 1004. 

••La gruesa lanza estriada y rebutida 
De barras de metal lleva en la cuja.» 
(Moratin, Nav. de Cortés, oct. 55.) 

CULERA. Pieza de la antigua armadura que resguardaba el culo 

ó las asentaderas. Esta pieza se ha confundido muchas veces con 

el guardarrenes, siendo muy diferente en su forma. 

Según el doctor Meyrick, la culera [culette] parece indicar que 

el guerrero pensase alguna vez volver la espalda al enemigo ; pero 

añade al mismo tiempo que en tales situaciones y pasos se podia 

aquel encontrar, que hiciese muy necesaria semejante pieza. En la 

Armería hay varias culeras muy elegantes. 



CH. 



CHAPA. Pieza de hierro que se ponia sobre los arzones delantero 
y zaguero para su mayor resistencia , constituyendo entonces lo 
que se llamaba silla de armas, armada, de guerra ó bridona. 
«Encontró en la chapa del ala de la silla, é surtió el basto de 
enmedio de la silla á lo hueco que está encima de la silla del ca- 
ballo.» [Paso Honroso.] 

CHATÓN. Clavo ó botón, ú otro adorno de figura plana, do- 
rado, blanco ó negro, que se usaba para enlazar las piezas de la 
armadura entre sí, y darles mas resistencia. 

«Ricas armas de esmero y maestría 
Listadas de oro puro, centellantes, 
Con pernos de preciosa pedrería, 
Hebillas y chatones de diamantes.» 

(Moratin, Naves de Cortés destrtiidas, oct. 31.) 



— 58 — 

CHATONADO, DA. Adornado, cubierto ó asegurado con cha- 
tones. Después se ha dicho tachonado. 

CHATONAR. Adornar, cubrir ó asegurar con chatones las piezas 
de las armaduras. Después se ha dicho tachonar, ó adornar con 
tachones. 



D. 



DAGA. Arma blanca, corta y con dos filos: las hay también trian- 
gulares, cuadradas, acanaladas y de un filo: tiene guarnición 
menor que la espada, con que cubre el puño, y gavilanes para los 
quites. Hay quien diga que esta palabra sale del verbo hebreo 
ipn, confixit , confodit: otros que es goda; y Du Cange, que 
viene del sajón dagger, sica, pugio. En la ínfima latinidad se de- 
cía: Dagger, Daggerius, Daggardum y aun Dagga. 
La daga en la antigua esgrima constituía en unión de la espada 
una manera particular de pelear, que se decia por los maestros 
pelear con armas dobles. El buen uso de la daga puede verse en el 
Resumen de la verdadera destreza de las armas, por don Miguel 
Pérez de Mendoza y Quijada; Madrid, 1675. 

No se confunda la daga con el estoque, que es un arma larga 
y delgada. 

Dícese que en el segundo concilio de Pisa se prohibió el uso de 
la dagas y cuchillos que tuvieran mas de un palmo de largo, escep- 
tuando á los palafreneros cuando acompañaban á su señor. La da- 
ga era necesaria para completar la armadura. — La daguilla era un 
instrumento semejante a la daga, pero mas pequeña. 

DAMASQUINADO. Acción y efecto de damasquinar. — Participio 
de pretérito de dicho verbo. 

Los procedimientos empleados en la parte de adorno de oro 
que se presenta en la totalidad de las hermosas piezas de la Ar- 
mería, se reducen á cuatro, y son: dorado á sisa, dorado por in- 
mersión, ó por un mordiente, damasquinado y nielado. Daremos de 
cada uno una lijera idea en su respectivo lugar , deteniéndonos 



— 39 — 
ahora á hablar de la operación del damasquinado, que hemos visto 
hacer al señor don E. Zuloaga. 

Es el damasquinado una labor finísima ejecutada sobre hierros 
tenazes ó bien batidos, cuya superficie permite por su tersidad ó 
unión, practicar un picado romboidal á manera del que tienen las 
limas muzas, con un cuchíllete muy afilado, y solo con la conti- 
nuación de ir trazando líneas sobre el metal é hiriendo su superfi- 
cie. Preparada la pieza de esta manera, se toma un hilo capilar de 
oro, el cual se obtiene únicamente, aplicando á un hilo de oro cual- 
quiera, una chapa de plata del grueso conveniente, y así preparado 
se pasa por la hilera en su último agujero; de aquí resulta, que 
sometido el alambre ya estirado á la acción del ácido nítrico, la 
plata se disuelve, y se consigue el hilo capilar, que es el único con 
que puede hacerse la operación del damasquinado. Este hilo de oro, 
obtenido del modo dicho, se emplea en toda clase de dibujos y la- 
bores, colocándole con un punzón de presión encima del picado 
ejecutado en el hierro, introduciéndolo en él por su delgadez y 
ductilidad, primero contornando ó trazando los perfiles, y cuajando 
ó llenando después los espacios que hayan de estar mas fuertes. 
Hecha esta operación se somete la pieza al fuego hasta que adquie- 
ra un color azul, y entonces por medio de un bruñidor de piedra 
sanguínea, se bruñe toda la labor ó adorno practicado; dilatando 
por este medio el oro introducido, que adquiere así fijeza y esta- 
bilidad, y hace desaparecer el conjunto de hilos 

La práctica de esta clase de adorno de oro está conocida jene- 
ralmente entre los artífices, tanto estranjeros como nacionales, con 
el nombre de damasquinado, y nosotros le adoptamos por no ha- 
ber uno equivalente en nuestro idioma. 

Acaso se haya adoptado la palabra damasquinado, por encontrar 
alguna semejanza con los detalles delicados, que con tanta profusión 
presentan los sables damasquinos. 

DAMASQUINAR. Ejecutar en una pieza de hierro ó acero la ope- 
ración del damasquinado. — Hacer el acero damasquino. 

DAMASQUINO. En la Armería Real hay varias piezas de hermoso 
acero damasquino que hemos mencionado en sus respectivos lu- 



-40- 

gares. Habiendo pedido al señor don Eusebio Zuloaga algunas 
noticias sobre la fabricación de dichas piezas y sobre su acero, 
nos ha remitido las líneas que siguen. 

Todos los autores que se han ocupado del acero damasquino 
son de parecer jeneralmente, que este metal es fundido, y que se 
cristaliza por un enfriamiento lento, obteniéndose de este modo be- 
llas labores. En efecto, para que la labor damasquina resulte muy 
delicada, no hay método mejor que el de la cristalización, siempre 
que el acero sea á propósito para ello; pero son muy raros los que 
damasquinan tanto como es necesario, para conseguir después de 
unirse sus moléculas, una labor perceptible con filamentos blancos 
y brillantes. 

Esta clase de acero tiene el inconveniente grande de ser esce- 
sivamente quebradizo; razón por la cual está muy lejos de pare- 
cerse á los antiguos aceros damasquinos, con los que se hacian ho- 
jas de alfanjes, cascos y otras piezas, en las que se nota cierta flec- 
sibilidad, sin faltarles una tenazidad admirable. 

Dedicados al estudio de acero tan precioso, no lo hemos podido 
hallar por fundición y cristalización, á pesar de muchos y repeti- 
dos esperimentos. Solamente hemos llegado á aprocsimarnos, veri- 
ficando un compuesto de varias calidades de acero, unos que da- 
masquinan y otros no. Después de bien caldeados y preparados por 
medio de cementaciones repetidas, hemos logrado una bella labor y 
cierta flecsibilidad, sin faltar dureza. No satisfechos con habernos 
aprocsimado, quisimos ensayar de nuevo: fundimos la misma mate- 
ria que tan buenos resultados nos habia dado, y no adelantamos 
mas que en los ensayos anteriores; solo que resultó una labor muy 
fina que desaparecía al menor descuido de calor en la percusión. 
En el otro sistema por el contrario, cada vez que recibe mas can- 
tidad de carbono el acero, el que tiene mas afinidad sobresale es- 
traordinariamente de aquel cuya calidad es diferente, formando 
claro-oscuros, por cuyo medio se hacen labores de gusto, y se da 
una buena calidad a los aceros así fabricados. 



DARGA. Poéticamente se usa en vez de adarga. 



— 41 — 

"Con lanzas, dardos, piedras arrojadas, 
Baten dargas, rodelas y celadas.» 
(Araucana, cant. 41, oct. 84.) 

DEFECTO DE LA CORAZA. Estas palabras equivalen á lo que 
se entendió después por escotadura de la coraza. En 1434, en 
que se verificó el Paso Honroso de Suero de Quiñones, no se ha- 
bía inventado palabra alguna que indicase aquella sisa ó parte 
cortada en los petos y espaldares para poder mover y jugar los 
brazos, como se demuestra por el siguiente pasaje. 

*' é surtió rayando fasta el borde de las platas en la parte 

derecha, é lanzóle el fierro por so el sobaco derecho, donde arma- 
dura ninguna puede haber. " 

DORADO A SISA. Muchos de los montantes de la Armería están 
dorados á sisa, como hemos manifestado en algunos números del 
Catálogo. Este método de dorar, las armas blancas en particu- 
lar, estaba ya en uso á principios del siglo xvi, puesto que ve- 
mos en las Ordenanzas de la ciudad de Sevilla, dadas por los re- 
yes Católicos, é impresas después en 1526, una formal prohibi- 
ción de dicho método, según aparece del siguiente mandato: 
"Otrosí, ordenamos que cualquier oficial no pueda dar á dorar 
de sisa ningunas espadas ni guarniciones, por cuanto es engañosa la 
tal obra, porque se pierde el oro que en ella se mete, so pena de 
pagar las espadas. " 

Es indudable que por el método de entonces se perdía el oro 
empleado en la operación, y así se infiere del aspecto de las guar- 
niciones y hojas de los montantes referidos; pero hoy no sucede lo 
mismo. Un hierro dorado á sisa por el procedimiento de nuestros 
artífices, se lava y resiste la intemperie y la frotación. Lo hemos 
visto practicar al dorador don José Tocón, y su método sin duda 
ofrece mas permanencia que el dorado á sisa del siglo xv-xvi. 

DORADO POR INMERSIÓN. La totalidad de las armaduras de la 
Armería tienen dorados que sin duda alguna se han ejecutado 



— 42 - 
con una disolución de oro, ya aplicada por medio de un mor- 
diente, ya por inmersión. De qué manera se hacia, lo ignoramos; 
es lo cierto, que en la fábrica de Solingen en Prusia, hace mu- 
chos años se doran las hojas de espadas por un método esacta- 
mente igual al que emplearían en las armaduras, y el cual se 
conserva como un secreto en aquella fábrica. 
No tenemos duda alguna de que en los tiempos en que estaba 
en uso la fabricación de armaduras, debió conocerse ese secreto, 
así en España como en Italia. Hoy, por medio de la pila galvánica, 
se obtiene un dorado semejante, cuya buena calidad consiste en 
poner mucho oro y en estudiar si los metales tienen la afinidad ne- 
cesaria para que se deposite en ellos una buena capa. Hablamos 
solo de los metales ferrujinosos. 

Dorados á fuego y á pan, son poquísimos los objetos que hay 
en la Armería. 

EMPAVESADO. Soldado cubierto con pavés. 
EMPENACHADO, DA. Adornado con penacho ó plumajería. 

«Deslumhra la finísima celada 
Cual fúljido cristal resplandeciente , 
Con plumajes y airón empenachada.» 

(Moratin, Naves de Cortés destruidas, oct. 52.) 

E. 

EMPULGAR. Armar la ballesta. 

EMPULGUERAS. Los estremos de la verga de la ballesta, en don- 
de se metia ó aseguraba la cuerda; llamábanse así por caber en 
ellos el dedo pulgar. 
ENCUBERTAR. V. Bardar. 

ENGAFAR. Armar la ballesta con la gafa. El resultado de la ope- 
ración es colocar la cuerda en el cintadero, para que pueda dis- 
parar el lance que se ponga en el canal del tablero. 
Como una prueba patente de la poca esactitud que hay en mu- 
chas de las definiciones y descripciones de armas contenidas en el 



— 4o — 

diccionario de la lengua castellana redactado por la Academia, y 
del cuidado sumo que hemos necesitado tener para no incurrir en 
errores, trasladamos aquí la definición de engafar que trae la dicha 
obra, y dice así: "Cargar la ballesta con las gafas poniendo el arco 
en la nuez para disparar el bodoque." 

Desde luego se ve, que el redactor de la anterior definición 
entendía poco de achaque de ballestas; porque en otro caso, hu- 
biera conocido cuan imposible es verificarse lo que dice. El arco, 
ó mejor dicho la verga, no puede en manera alguna acercarse á la 
nuez, la cual se halla en la caja que hay en el centro del tablero ó 
cureña. Lo que en la nuez se coloca es la cuerda que está asegu- 
rada á las empulgueras de la verga. 

EPITOGA. La epitoga ó epitojio era un capote ó capa cumplida 
que usaban no solo los eclesiásticos, sino también las mujeres. 
Era lo mismo que tabardo ó sobretodo , y cubría los demás 
vestidos. Respecto á los monjes ó frailes diferia algún tanto en 
la figura, pues era una capa con mangas. El obispo de Lamego 
don Pelayo, dejó por su testamento de 1246 á Elvira Méndez, 
hermana del tesorero, cinco alqueires de paño et unum epito- 
gium. [Doc. de Lamego.] 

ESCARCELA. Parte de la antigua armadura que se asegura al vo- 
lante del peto, ó pende de él por medio de unas correas con he- 
billas. La escarcela de hierro tomó su nombre de la bolsa lar- 
ga, ordinariamente de cuero, que caía igualmente de la cintura 
al muslo. En las armaduras ecuestres ó para montar á caballo 
que tenían escarcelas, éstas eran casi siempre desiguales; la de- 
recha era mas corta que la izquierda, á fin de que el muslo de- 
recho no tuviese impedimento al montar el caballero. Por esto, 
y porque la mayor parte de los golpes se recibían en el lado iz- 
quierdo, la escarcela de este lado solia ser mas larga que la otra, 
y aun de una sola pieza ó launa para los torneos, como se ve en 
el escarcelon que está indicado en la Armería con el núm. 179. 

ESCARCELON. Escarcela grande. 



__ 44 — 

a Para rajarle de una cuchillada 
Hasta el escarcelon la testa armada.» 

(Montalvas, Don Florisel de Niquea.) 

ESCOFIA. Lo mismo que cofia. Véase. 

ESCARPE. Parte de la armadura, formada por lo común de varias 
piezas, que cubre todo el avampié, ó desde la garganta del pié 
hasta los dedos. El estremo inferior del grebon resguarda el talón 
y los tobillos, y en unión con el escarpe encierra enteramente el 
pié. 
Hemos dado el nombre de escarpe a dicha pieza por hallarlo 

muy repetido en los inventarios antiguos de la Armería. La palabra 

escarpe viene indudablemente de la italiana scarpa , que significa 

zapato, calzado, y de la cual ha salido también la palabra escarpín, 

que es un zapato de una suela y una costura. 

El escarpe terminó primero en punta [Véase el artículo Zapato 

de hierro ó ferrado], y después en la forma ancha llamada de pico de 

pato ó ánade. 

ESCOPETA DE VIENTO. La escopeta de viento, fusil á vent, dice 
la Enciclopedia del siglo xix, tomo III, publicada en Francia, es 
de invención moderna y posterior á la de las armas de fuego; el 
nombre de este arma viene de su forma, que es casi semejante á 
la de las escopetas ordinarias, y tiene también el mismo objeto, 
que es tirar balas; pero la escopeta de viento se diferen- 
cia de la otra en que el proyectil recibe el impulso por el efecto 
resultante de la compresión del aire. En la culata de la escopeta 
de viento hay un pequeño receptáculo de hierro, en el cual se 
introduce el aire por medio de una bomba comprimente; este re- 
ceptáculo tiene una abertura que comunica con la estremidad 
del canon de la escopeta, y que está cerrada por medio de una 
válvula. Introducida una bala en el cañón; va á colocarse á la 
boca de la válvula; entonces, por medio de un fiador se hace jira r 
la llave, el aire comprimido se escapa con fuerza, y da á la bala un 
impulso que la arroja á gran distancia. Cuando el aire se halla muy 



— 45 — 
comprimido y está hecha la llave de tal manera que no deja es- 
capar á la vez sino la porción necesaria para lanzar la bala, una 
escopeta de viento puede tirar de diez á veinte tiros, destrozan- 
do en los primeros, y á cincuenta pasos, un objeto duro que no 
ofrezca demasiada resistencia. 
La invención de la escopeta de viento data desde fines del 
siglo xvi , y desde dicha época ha recibido notables mejoras. Unas 
tienen dos válvulas para el recipiente del aire condensado, y otras 
una; algunas tienen un recipiente esférico que entra á rosca de- 
bajo del canon; en otras, el recipiente en que el aire se condensa 
es un espacio vacío dispuesto entre dos tubos concéntricos; — hay 
también escopetas de viento de varios cañones. Ecsisten igualmente 
escopetas de soplo [fusils á soufflet], especies de cerbatanas que pro- 
ducen un efecto mas fuerte que el de las cerbatanas ordinarias. La 
escopeta ó fusil de viento no ha podido considerarse nunca como un 
arma de guerra, ni aun como arma útil para cazar, á causa del 
trabajo preparatorio que se necesita para comprimir el aire ; y solo 
puede considerarse como un objeto de curiosidad. Además, el poder 
usarse este arma sin ruido y sin humo, y por consiguiente el disi- 
mular el sitio de donde ha salido el tiro, la ha hecho incluir en el 
número de las armas prohibidas. 



"E otro dia que asentaron el real, salieron de la villa muy re- 
cia jente de ornes de armas, é ballesteros, é escudados á pelear." 

[Crónica del conde don Pero Niño, cap. X.] 
ESCUDO. Varias son las especies de escudos: los redondos, que 
también se llamaban rodelas, cuasi rotundelas; cuadrados, que se 
llamaron tablachinas , si bien la verdadera tablachina era el es- 
cudo de madera; otros largos que cubrían enteramente al guerre- 
ro, y se llamaban paveses; otros llamados parmas ó broqueles, que 
eran de madera con un borde de hierro ; y los escudos de los 
árabes, que eran de cuero, y se llamaban adargas. — En Ponte- 
vedra se hicieron muy buenos escudos. 
ESCUDO [VUELTA DEL]. Aquella parte del escudo inmediata al 
brocal. 



"Don Alvaro encontró á Gonzalo por encima de la vuelta del 
escudo, de tan grand encuentro que le puso por sobre las ancas del 
caballo, é si la lanza non se rompiera sacáralo de la silla segund el 
encuentro fue grande/' 

[Crónica de don Alv. de Luna.] 

ESPADA DE UNA MANO. Así llamaron á la espada pequeña, sin 
duda para diferenciarla de la espada de dos manos ó montante. 
En las ordenanzas de Sevilla de 1526 , y en el título de los es- 
paderos se dice : Espada de una mano para un galán. Según las 
dichas ordenanzas, hubo gremio de espaderos en aquella ciudad, 
y esto prueba sus muchos fabricantes y operarios. 
ESPADA DE DOS MANOS. Antigua espada que se manejaba con 
dos manos, y á la cual dieron también el nombre de montante. 
"E salió el alcaide del castillo con una espada de dos manos en 
la mano, demostrando mucha fuerza y valentía." 

[Crónica de don Alvaro de Luna, páj. 92.] 
ESPADA DE TORNEO. La espada de torneo, que también se 
llamaba espada bota, no tenia ni punta ni corte. 
Según Wulson de la Colombiére, en el tomo I, páj. 57 de su 
obra, citada ya en otros parajes, la espada de torneo debia tener 
cuatro dedos de ancho, con filos de un dedo de ancho cada uno, á 
fin de que no pudiese entrar por la vista del yelmo, y debia ser 
tan larga como todo el brazo y la mano estendida del que la llevase. 
El testo francés es el siguiente : De la mesure et facón des espées et 
des masses, »' y a pas trop a diré, fors que de la largueur et lon- 
gueur de la iumelle; car elle doil estre large de quatre dois, adfin qu 
elle ne puisse passer par la veuii du heaulme , et doit auoir les deux 
trenchans larges d vng doy d' espez. Et adfin qu elle ne soit pas trop 
pesante , elle doit estre fort voidée par le milieu , et mosse deuant , et 
toute d'vne venué se bien pou, nou depw's la croisie iusque au bout. 
Et doit estre la croisie si courte qu elle puisse seulement garantir vng 
coup, qui par cas d' auenture descenderoit ou viendroit glissant le 
long de /' espée iusques sur les dois , et toute doit estre aussi longue 
que le bras auec la main de celuy qui la porte, et la masse par sem- 
blable. 

En la Armería no hay ninguna espada que pueda llamarse de 



— 47 — 

torneo, porque ninguna tiene las medidas y proporciones antes in- 
dicadas. 

ESPADAS DE ó DEL PERRILLO. Llámanse así porque tienen por 

marca un perro grabado en la hoja. Dicha marca fue la usada 

por Julián del Rey, armero de Toledo , que era moro y se hizo 

cristiano. Labró igualmente en Zaragoza, y además del perrillo usó 

también por marca una media luna y un mundo con grillos. 

El mérito de estas espadas estaba reconocido , como se ve por 

la mención que de ellas hace Cervantes. Hablando de Monipodio en 

la novela de Rinconete y Cortadillo, dice así: Atravesábale un 

tahalí por espalda y pecho , á do colgaba una espada ancha y corta 

á modo de las del Perrillo. 

ESPALDAR. Pieza de la armadura antigua, ó sea de la coraza ó 
coselete, que cubría la espalda del guerrero. 

ESPALDAR VOLANTE. Pieza que se colocaba sobre el espaldar, 
y tenia su misma forma. Llamábanle también sobre-espaldar. 

ESPALDARCETE. Pequeño espaldar que solo cubría la parte su- 
perior de la espalda. 

ESPALDARÓN. Espaldar grande, mayor que lo ordinario. 

ESPEJO METÁLICO. La invención de los espejos metálicos, según 
Cicerón, De natura Deorum, lib. 3, se atribuye al primer Escu- 
lapio [hijo de Apolo], y según Plinio, lib. 33, hablando de los de 
plata , á Praxiteles en tiempo del gran Pompeyo. Usáronse en 
Ejipto desde la mas remota antigüedad; y no puede caber duda 
alguna, cuando se ve hasta qué punto era común este mueble de 
lujo entre los hebreos del desierto. Moisés dice en el Ecsodo, 
capítulo 38, versículo 8, que 

hizo á modo de una concha de bronze con su base de lo mismo, 
de los espejos de las mujeres que concurrían á la puerta del ta- 
bernáculo de la congregación. 



— 48 — 

Fácil es conocer que semejante cantidad de espejos no podía 
proceder sino de Ejipto. Del análisis químico ejecutado por el 
conde de Caylus [Recueil d' antiquités egyptiennes, etrusques , etc.] 
de un antiguo espejo metálico, resultó que estaba compuesto de una 
aleación de cobre, de régulo de antimonio y de plomo. El cobre 
se hallaba en una proporción considerable, y el plomo era su parte 
mas pequeña. 

En la Armería hay un hermoso espejo metálico , señalado con 
el núm. 67. Es creencia vulgar que los enfermos que adolecen de 
ictericia, sanan mirándose en él por algún tiempo; y no falta quien 
pida permiso para sentarse en su presencia. Sin embargo , hemos 
visto no pocas vezes pobres mujeres y hombres ictericiados, muy 
provistos además de una gran dosis de fe , tener que abandonar el 
remedio especularlo, y quedar tan carimacilentos como de primero. 

ESPINGARDA. Arcabuz ó mosquete comunmente de tres varas de 
largo ó mas, cuyo calibre no pasaba de una libra de bala. Al 
principio se llevaba la espingarda encabalgada en unos carros pe- 
queños, y después se la colocó sobre horquillas grandes de hierro. 

ESTOQUE BENDITO. Este nombre se ha acostumbrado dar á las 
espadas de dos manos ó montantes bendecidos por los papas, y 
remitidos á los reyes y príncipes de España y á otros personajes 
católicos en ocasión de guerra contra infieles. Como creemos de 
algún interés ó curiosidad histórica el dar una lijera idea de la 
forma y ceremonia con que dicha arma se bendecía , igualmente 
que de la rosa que también se remitía á las réjias personas, va- 
mos á trasladarla de las Etiquetas del palacio ordenadas por el 
año de 1562 y reformadas en 1617 [MS. en folio de la Bibl. Na- 
cional], en donde dice lo siguiente: "Su Santidad en Roma la no- 
che de Natividad va á la iglesia de san Pedro , y antes de la pri- 
mer misa, en la capilla que llaman Sacristía pontificia, con 
todos los cardenales revestidos, dos asistentes mayores, que el 
uno de ellos tiene el estoque en la mano y el otro el zeremonial, 
bendize el estoque y opileo ó capelo, echándole agua y pidiendo 
á Dios por la intercesión de san Pedro y san Pablo, fortaleza en 
aquel estoque y defensa en el capacete que le cubre contra los 



-49 — 
luteranos y enemigos, y el asistente le lleva hasta el altar y le 
pone en él hasta que se dice la misa mayor. Este estoque manda 
guardar el pontíñce en su recámara , y en ocasión de ligas y 
guerras contra infieles le presenta un legado particular, ó con el 
que tiene en aquella provincia, al principal cabeza y caudillo de 
Liga. Así lo hizo la Santidad de Pió V con el Serenísimo don 
Juan de Austria el año 1571 , siendo jeneral de la liga contra el 
turco. " 
La ceremonia de la investidura de estas armas se hacia con 
preces y oraciones, que para casos tales tenia dispuestas la Iglesia. 
Respecto á la forma y ceremonia de la rosa se dice : "La rosa 
tiene su principio de que su Santidad en Roma el domingo IV de 
Cuaresma , que comienza la misa Litare Jerusalem , va á la iglesia 
de san Pedro, y en una capilla que la llaman sacristía pontificia, 
con todos los cardenales vestidos de color rosado , revestidos dos 
asistentes mayores, el uno tiene la rosa en la mano, otro el zere- 
monial de la función, donde su Santidad lee cuatro oraciones, ben- 
diciendo aquella rosa, que es de plata labrada con esmaltes rosados 
de diferentes colores, echándole agua bendita, pidiendo á Dios que 
por intercesión de san Pedro y san Pablo , sea servido que donde 
quiera que llegare y estuviere aquella rosa haya paz, tranquilidad, 
pureza y limpieza de alma; y acabadas las oraciones, la toma el 
pontífice en la mano y la lleva al altar mayor en forma de procesión 
con los dos asistentes y cardenales, y se dice la misa , y la manda 
guardar en su recámara, y la presenta en ocasiones de bodas ó de 
tomar hábito de relijion alguna infanta ó persona real soltera cató- 
lica. La cual, si tiene Nuncio, se la remite, ó si no, envia particular 
legado con un breve de favores lleno, en que dice que en señal de 
mujer santa y de la pureza é integridad, la señala con aquella rosa 
y favor pontificio. " 

En la Crónica del rey don Enrique IV , por Diego Enriquez del 
Castillo, se halla también un pasaje relativo á un montante bendito. 
"El papa Calixto, que entonces era sumo pontífice. El qual, te- 
niendo del [rey Enrique IV] muy alto concepto , é viéndole por el 
mejor de todos los reyes parescióle que él mas dignamente me- 
recía ser honrado por la Sede apostólica que ninguno de los otros. 

4 



— 30 — 
E ansi bendijo el sombrero y el espada, que la noche de Navidad á 
los maitines el papa pone en el altar quando celebra la Misa del 
gallo. E acordósele de enviar con un mensajero, exhortándole por 
su Breve que pues tan varonilmente se habia en defensión de la fe 
católica é aumento della, quisiese continuar su santo propósito co- 
menzado.'' 

ESTOQUE REAL. Una de las insignias de los reyes y emperadores. 

En algunas de las grandes y solemnes funciones se lleva desnudo 

delante de la persona real, y significa la potestad y justicia. 

"Seguíanse luego dos reyes de armas con sus cotas é insignias 

reales, y delante del Príncipe, don Antonio de Toledo, su caballerizo 

mayor, con un estoque desnudo, levantado en la mano." [Calvete 

de Estrella, Viaje del príncipe don Felipe, etc.] Véase sobre la 

significación de la espada como atributo de superioridad, lo dicho 

en el número 2323 del catálogo. 

ESTRADIOTA. Soldado de caballería, de nación griega, que servia 
durante las guerras de Italia. Iban armados á la lijera con estri- 
bos largos, tendidas las piernas, las sillas con borrenes en donde 
encajaban los muslos; —y las camas del freno eran largas. En lu- 
gar de avambrazos y manoplas llevaban mangas y lúas de malla, 
espada, maza y una lanza llamada lanzagaya. Su cota ó sobre- 
vesta era corta y sin mangas, y el arnés de cabeza era una ce- 
lada sin visera , ó celada descubierta. 

ESTRIBERA. Asi se llamaba el estribo antiguamente. 

«De bronzes entallados la estribera , 
Záfiros y balajes la testera.» 

(Moratin, Nav. de Cort., oct. 56.) 

ESTRIRO. En una obra titulada Nuevos discursos de la jineta, sobre 
el uso del cabezón, por Pedro Fernandez de Andrade, 1616, se 
dice del estribo lo siguiente. «Hay de dos jéneros: unos redondos, 
que llaman de medio celemín ó media luna, que en estos tiem- 
pos los usan pocos ó ningunos, los otros son mas airosos, que lla- 
man marinos de medio lazo ó lazo entero , que demás de ser 



— 51 — 

galán es provechoso, porque el borceguí se detiene en las aber- 
turas del lazo; han de ser puntiagudos porque los gavilanes pue- 
dan herir ó ayudar al caballo; han de ser del alto que conviniere, 
proporcionados con el ancho , y con la estatura del que los tra- 
jere, porque no le lastime en la espinilla; el ojo sea grande, etc." 
En tiempo de los romanos no habia sillas ni estribos, como apa- 
rece por las estatuas, mármoles y medallas de los emperadores y 
caballeros armados, puestos á caballo y todos sin estribos, según se 
ve en la armadura ecuestre de Carlos V, señalada con el núm. 2308. 
Por esta razón varios escritores, como Maquiavelo, Jerónimo Magio 
en sus Misceláneas, y otros, son de opinión de que los antiguos no 
conocieron el estribo. Suetonio en la vida de Galígula, Julio Pollux 
en su libro X, y Jenofonte en el Arte equestri, al nombrar cada 
una de las partes que componían el arreo de un caballo , no men- 
cionan el estribo. El mismo Hipócrates en el tratado de Aere dice 
que los jinetes de aquellos tiempos vivían enfermos y gotosos, in- 
útiles para la guerra y aun para la jeneracion, por no tener sobre 
qué sentar los pies. Entonces no habia lo que se conoció muy pos- 
teriormente con los nombres de silla de brida ó bridona , ni silla 
jineta. Las figuras antiguas que aparecen montadas de paseo, están 
con las piernas tendidas como la posición de la brida ; pero las 
que representan algún héroe ejecutando una hazaña memorable, 
peleando ó lanzando algún dardo , enristrando alguna lanza , ó si- 
guiendo á algún animal montaraz, están siempre con las piernas en- 
cojidas como se acostumbraba en la jineta. 



FALDA. Llámase así aquella parte plana del guardabrazo, que por 
detrás semeja al omóplato ó escápula humana, y la cubre, y 
por delante se dirije hacia el pecho, y cubre á vezes gran parte 
de él, especialmente el del lado izquierdo. 
"Encontró al aiemán en mitad de la falda del guardabrazo iz- 
quierdo en derecho del corazón." [Paso Honroso.} 

También hemos aplicado el nombre de falda á las láminas uni- 



-52 — 

das que penden del peto ó de su volante, y que forman un todo 
con el guardarrenes.— Había también falda de malla. 

FALDAS DE LA SILLA. Así se llama la parte de forro que cae 

por los lados en la silla de guerra. 
FALDAJE. Parte de la armadura que caia del peto como faldillas. 
Es lo mismo que falda y faldar. No hay que confundirla con es- 
carcelas. 

"E echando Ravanal la lanza en el suelo, tocó con el fierro en 
una parte de la liza, é metiósele el cuento della entre el arzón de- 
lantero de la silla é el faldaje de las platas en derecho del vientre/' 
[Paso Honroso.] 

FALDAR. Lo mismo que falda y faldaje. 

FIEL. Pieza de la ballesta. 

FIERRO. Lo mismo que hierro. Véase. 

FLAMANTE. Dícese de la espada cuya hoja está ondeada en for- 
ma de llamas. 

FLANQUERA. Pieza de la barda del caballo de batalla que cu- 
bría los flancos y parte de los hijares. Se aseguraba con correas 
al petral y á la grupera. 

FOJA ó FOXA. Esta palabra se halla usada en vez de coraza, ó 
lo que llamaban platas, que era el peto y el espaldar. 
U E otro dia armóse el nuestro capitán de unas foxas lijeras é 

tales que se podían bien encobrir con la ropa que levaba vestida." 

[Crón. de don Alv. de Luna, páj. 92.] 

FORFICIADO. Adorno muy común en forma de espira, empleado 
en la arquitectura y en las artes. 

FRASCO. Esta palabra, salida del flask inglés, es de orijen jer- 
mánico según el doctor Meyrick. Al hablar del cartucho hemos 
hecho mención del frasco, y puede verse en aquel lugar. Resta 
que añadamos únicamente, que el frasco concluía en un tubo 
de hierro, que lleno de pólvora determinaba la carga del mos- 
quete ó arcabuz. En la Armería hay 66 frascos para pólvora, que 
se mencionan en el cuadro 42. 



-55- 

FRONTAL. Ala ó pieza semilunar que sale de la estremidad de 
la frente del yelmo ó celada en posición horizontal y sobre los 
ojos, y que hoy diríamos visera, comparándola con la pieza de 
cuero que se coloca en los morriones ó chacóes de la milicia. 
Hemos empleado la palabra frontal, tomada de autores italianos, 
al mismo tiempo que sobrevista, que trae el diccionario de la 
lengua por la Academia significando la misma cosa. Cuando he- 
mos visto la sobrevista ó frontal unido á la misma cabeza del 
yelmo, le hemos dado la calificación de fija ó fijo; cuando no te- 
nia esta circunstancia y estaba unido solo por un perno, ó per- 
tenecía á la visera propia, le hemos llamado movible. 
Díjose también frontal á una pieza ó adorno para la frente del 

caballo, distinta de la testera y testuz. 

FUSIL DE MURALLA. Lo mismo que mosquete ó arcabuz de 
muralla. 



GARESINA. Especie de lanza corta que se usaba antiguamente. 
[V. Dic. milit. esp.-franc. de Moretti.] 

GADARU. Sable turco que corta solo de un lado, teniendo el 
otro reforzado de hierro para que al descargar el golpe, lleve 
mayor violencia. 

GAFA. Uno de los instrumentos empleados para armar la ballesta. 
Dícese que sale del verbo hebreo ^dd, encorvar, poner curvo. 

GÓCETE. Esta palabra, que la hemos encontrado muchas vezes en 
los inventarios, en las crónicas y en otros varios escritos, nos ha 
dado mucho que investigar, atendida su etimolojía y sus di- 
versas aplicaciones. 
El diccionario de la Academia dice que es una de las piezas de 

las antiguas armaduras, la cual corresponde á la parte que cubre 

la cabeza. Semejante definición no quiere decir nada, por cuanto 

para cubrir la cabeza había muchas cosas. 

La palabra gócete sale indudablemente de la voz francesa gousset, 

sobaco: el gran diccionario crítico de la lengua francesa por Resche- 



— 54 — 
relie, en una de las acepciones de dicha voz, dice que es una pieza 
de la armadura que tenia la forma de un triángulo, y que resguar- 
daba la parte inferior del brazo. Ignoramos si en alguna armería ó 
gabinete estranjero habrá una pieza de forma triangular que pre- 
serve el sobaco; en la Armería Real de Madrid no la hay. Lo que 
sí se ve en muchas armaduras es una rodelita colocada casi siem- 
pre en la falda anterior del guardabrazo derecho; y muchas vezes 
en ambas, puesta allí para la defensa del sobaco, y á esa le he- 
mos aplicado el nombre de gócete, juntamente que el de guarda- 
acsila y sobaquera con que se encuentra en algunos autores. 

Mas no se crea que la tal palabra se contraiga solamente á in- 
dicar la pieza antes citada. Mr. Allou en sus Etudes sur les arma- 
res [3. me article], al tratar del empleo de la malla, habla de goce- 
tes de esta materia para la defensa de aquellas partes del cuerpo 
en donde hay articulaciones, y no se cubrían con acero, y que por 
lo mismo se llamaban defectos; dice así: Plus tard les jambes, les 
cuisses, et enfin la poitrine furent completement enveloppées de fer; 
mais alors méme, et longtemps aprés, la cotte de maules se montrail, 
soit en forme de tablier, soit comme une simple frange au-dessous de 
la cuirasse et tombant jusquaux genoux; et en outre dans tous les 
endroits faibles ou défauts que l'armure toute de fer ne pouvait pré- 
server á cause de la liberte' nécessaire aux arliculations; cest-á-dire 
aux aisselles, au con, dans le pli du bras oú Ion placa ensuite des 
goussets, a l' articularon du pied, etc. 

En unas trobas disparatadas, contenidas en el Cancionero de 
Juan de la Encina, citado ya en otro lugar, se mencionan gocetes, 
y se deduce que serían de malla; dice de esta manera: 

"Y una buena dargadante 
De papel, que no de cuero; 

Y una cesta y un mortero 
En lugar de capacetes, 
Por puñal un majadero , 

Y unas tripas de carnero 
Por la falda y los góceles." 

Véase además la palabra gócete que se halla al final del artículo 

TUBANETE. 



-5o — 

El doctor Meyrick en la fig. 10 de la lám. 12 de su grande 
obra, trae un gócete de doble malla para la defensa de los sobacos 
y la sangría de los brazos, of doable chain mail lo proíect Ihe arm- 
pils and inner bends of the elbows. En los inventarios antiguos de la 
Armería se mencionan góceles de jaseran ó de malla fina; y por lo 
dicho anteriormente, creemos que se adoptaría esta denominación 
para manifestar una pieza de malla destinada á cubrir cualquier 
defecto ó sitio descubierto. Pero ¿qué debemos entender por gócele 
de la lanza? En el libro del Paso Honroso de Suero de Quiñones, 
vemos aplicada la palabra gócete del modo siguiente: Non se supo 
si fue' herido de fos clavos del gócele de su lanza, que le habia rom- 
pido en Juan de Merlo, por cuanto quebró su gócele. 

Hemos ecsaminado las lanzas de la Armería, para ver con qué 
pudo herirse el del ejemplo anterior, y debe entenderse en aque- 
llas, ó un rodete de cuero ó correas que hay clavado en la parte 
posterior de la manija, ó una rodaja con púas ó sin ellas que se ha- 
lla en la misma parte. — Véanse los núms. 292, 512, 582 y otros 
del Catálogo. 

GOLA. Parte unida al yelmo para defensa del cuello de los hom- 
bres de armas. La gola de nuestros modernos oficiales militares 
es un resto pequeño de la antigua armadura. — No hay que con- 
fundir gola con gorja ó gorjal, aunque parezcan en el nombre 
una cosa misma. 

La gola, llamada en francés hausse-col, y gorgiera en italiano, 
era al principio de malla fina, y se conocía con el nombre de ca- 
mal, la cual se fijaba también al yelmo para la defensa del cuello, 
como se ve en la fig. 1. a de la lám. 20 de Meyrick. Solo á la con- 
clusión del siglo xiv y principios del xv fué cuando la gola se 
compuso de una ó muchas láminas de hierro ó acero, á menudo 
articuladas como las de los brazales, manoplas, etc., unidas al yel- 
mo para defensa del cuello, y dispuestas de manera que la parte 
anterior, teminada á vezes en punta , cubría y defendía también 
una porción del peto. 

La gola servia igualmente para afirmar el yelmo ó celada en 
los hombros. 



-56- 
Hemos dado el nombre de gola á la pieza indicada en el núme- 
ro 2370, siendo un verdadero gorjal, porque dicha pieza no se lle- 
vaba cubierta con peto alguno, como al gorjal sucedia. 

GOLPE DE GRACIA. El golpe que iba a dar el caballero con el 
puñal, llamado misericordia, á su contrario ya vencido y caido 
en el suelo, y que no ejecutaba si le demandaba la vida. 

GONELA. Túnica blasonada, sobrevesta blasonada ó túnica de se- 
da sin mangas que llegaba hasta las pantorrillas, bordada con el 
escudo de armas del caballero que la usaba. Se ponia sobre la 
armadura. En la crónica ó comentari del gloriosissim é in- 

VICTISSIM REY EN lACME POR LA GRACIA DE DEES REY DE 

arago, etc., etc., 1557, se halla una esplicacion de la voz go- 
nela, y dice que es armadura de eos, feyt a modo de les qui huy 
diue cuyrasses ab falda llarga, ó escarcelles: deduhit de gonella que 
es arma de eos antiga, ques acostumava posar sobre lot. 

GORGUERA. Lo mismo que gorjal y guardacuello. 

GORGUERIN. Hemos usado alguna vez esta palabra por gola pe- 
queña. 

GORJAL. Esta parte de la antigua armadura, llamada gorget 
por el doctor Meyrick, servia para la defensa del cuello é iba 
en contacto con él. Dicha pieza era la primera que se vestia; 
encima iba la coraza, y los guardabrazos se enlazan después á 
ella por medio de una hebilla y una correa. 

«Por entre lo mas bajo del almete 

Y el subido gorjal de la coraza, 
Siega al cuitado el cuello y la cabeza, 

Y déjasele tronco asi en la tierra.» 

(Hern., Eneid., lib. 42.) 

GRAMALLA. El diccionario de la Academia trae esta palabra co- 
mo sinónima de cola de malla, y el de Terreros como cota de 
armas. Nos decidimos por el de Terreros, porque la hemos visto 
también confirmada en varios autores de heráldica. 

GRERA. Pieza de la armadura que cubria la pierna. Nosotros sin 
embargo, hemos creido conveniente hacer una clasificación res- 






-57- 

pccto á esta pieza, en atención á las distintas vozes con que se 
halla nombrada en las historias y en las crónicas. La llamamos 
greba cuando cubre toda la pierna, escepto un espacio que deja 
por la parte interior: cuando solo cubre la espinilla, empleamos 
los nombres espinillera, canillera, cañülela y esquinela; y cuan- 
do encierra enteramente la pierna, le damos el nombre de gre- 
bon. — Uníase á la musiera ó al quijote por medio de la rodi- 
llera. La greba no pasaba á vezes del tobillo, pero otras conti- 
nuaba cubriendo el talón, y en ella se fijaba el espolín. 
Alguna virtud especial debia tener la greba , esquinela ó cani- 
llera en aquel tiempo, pues que vemos al Arcipreste de Hita in- 
cluirla entre las armas necesarias para vencer á los enemigos del 
alma, el mundo, el demonio y la carne, diciendo: 



«Quixotes et cañilleras de sancto sacramento...., 
Así contra la loxuria habremos vencimiento.» 

GREGORIANA. "Pieza que se pone en la pierna derecha á modo 
de espinillera, entre el borceguí y la media: hácese de hoja de 
hierro templado , que sea fuerte y delgada porque no haga bul- 
to. Inventóla don Gregorio Gallo, caballero del Orden de Santia- 
go y caballerizo mayor del rey, muy diestro en los ejercicios de 
la plaza, de donde tiene nombre esta pieza. " [Ejercicios de la ji- 
neta al príncipe nuestro señor don Baltasar Carlos, por don Gre- 
gorio de Tapia y Salcedo. — Madrid, 1643.] Hoy se da á dicha 
pieza entre toreros el nombre de mona. 
GRUPERA. Parte de la barda, que cubría la grupa ó ancas del 

caballo de batalla. 
GUANTE, GUANTELETE. Palabras usadas como sinónimas de 
manopla. Nosotros preferimos esta á aquellas, por parecemos 
mas propia, según la etimolojía que damos de ella en su lugar 
respectivo. 

En el siglo vi, dice un escritor, habia ya la costumbre de usar 
guantes, como se ve en algunas figuras de aquel tiempo, especial- 
mente en una que se encuentra en la fachada de la iglesia de 
Montmorillon en Poitu. 



— 58 — 

El diccionario de la Academia no trae guante en la acepción de 
manopla, pero sí la frase arrojar el guante en señal de desafío. 

"Habiendo venido á Castelucio ante él un rey de armas que 
enviaba Renato, con el guante de hierro ensangrentado, provocán- 
dolo y convidándolo de su parte á duelo singular." [Hist. de Ñapó- 
les, por Pandolfo Colenucio, trad. española de 1575.] 

«Don Alonso aceptó el guante.» 
(Id.) 

GUARDA. Se daba el nombre jeneral de guarda en la armadura 
antigua á una pieza de refuerzo, que tomaba una denominación 
particular, según el sitio en que se aplicaba, y así se decia: 

GUARDA DEL RRAZAL. Unas vezes nos parece que dicha guarda 
era una pieza que se ponia sobre el codal izquierdo para darle 
mas resistencia en los torneos, por ser el brazo izquierdo el mas 
espuesto á los golpes del contrario; y otras que equivale á codal» 
según vemos por dos pasajes del Paso Honroso: "Encontró en 
la guarda del brazal izquierdo, é falsándola, salió al piastron é 
falsólo, rompiendo su lanza por dos partes." — "Encontróle en el 
brazal derecho cerca de la sangradera, é falsóle la guarda del 
brazal, é tan recio le finó que le saltó la manopla derecha por 
fuera de la liza por encima de las verjas." 

GUARDA DE LA MANOPLA. Pieza de refuerzo para la manopla, 
ó tal vez sea manopla de justa. "Encontró en la guarda de la 
manopla, é en la manopla, en el volante de las platas, é en 
el peto." [Paso Honroso.] 

GUARDA DEL GUARDARRAZO. Esta guarda debió ser lo que 
hemos denominado bufa. "Le encontró en el guardabrazo iz- 
quierdo de yusso de la guarda." [Ibid.] 

GUARDA. Lo mismo que guardamano en la espada y sable. 

GUARDA- ACSIL A. Véase gócete. 

GUARDARRAZO. Esta pieza, llamada pauldron en inglés, spallac- 
cio en italiano y epauliere en francés , cubría el hombro ó parte 
superior del brazo en la armadura antigua; jencralmente tenia 
dos faldas, una anterior y otra posterior. La falda anterior era 
casi siempre mayor en el lado izquierdo que en el derecho. A ve- 



_ 59 - 
zcs el guardabrazo tenia superiormente una lámina saliente á la 
cual han llamado ala. 

En las actas del capítulo que celebró la orden de Calatrava en 
Madrid el año de 1552, se acordó que la orden mantuviese tres- 
cientas lanzas, y que las armas fuesen celada borgoñona, gola, cora- 
za con su ristre y escarcelas largas, brazales, guardabrazos y guan- 
teletes, y lanza de armas con hierro de punta de diamante. 

"Encontró en el cabo del guardabrazo izquierdo. " — "Encontró 
en la falda del guardabrazo izquierdo, é desguarneciógelo todo, é 
derrocóle la una pieza del al suelo." [Paso Honroso.] 

La palabra guardabrazo viene mencionada por Cervantes en su 
comedia La Casa de los zelos, jornada 3. a , en donde hablan Marfisa 
y Bernardo del Carpió en una de las escenas y dicen: 

Marf. Por Dios que se ha desmayado. 
Bern. ¡Cómo! ¿Y tanto le apretaste? 
Marf. La mano le hize pedazos. 
Bern. ¡O desdichado francés! 
Marf. Quitarle quiero el arnés, 

Pues viene sin guardabrazos. 



«De suerte que el siniestro guardabrazo 
Con la carne al través cayó cortado.» 

(Araucana, cant. 29, oct. 39.) 

GUARDACORAZON. Pieza de refuerzo que se colocaba en toda 
la parte izquierda del peto. No hemos sabido qué otro nombre 
dar á dicha pieza , y lo hemos tomado de aquella parte de la an- 
tigua armadura que usaron los romanos, aunque es cosa muy 
diferente. Consistía, según el diccionario militar español-francés 
de nuestro amigo el difunto mariscal de campo don Federico 
Moretti, conde de Moretti, en una pieza de alambre enrejado de 
un palmo en cuadro, que colocaban en el paraje del corazón. La 
pieza que aquí se indica puede decirse que es un medio sobre- 
peto. 



— 00 — 

GUARDACUELLO. Lo mismo que Gola. 

GUARDAMASLO. Pieza de la grupera que cubre el maslo ó tron- 
co de la cola del caballo. 

GUARDANUCA. Lo mismo que Cubrenuca. 

GUARDAPAPO. Pieza de la armadura que defendía el cuello y 
barba; es lo mismo que babera , barbote ó baberon. 
«E después de yantar el señor conde fizo merced á Jaque y 

Mingo Pelaez de ricas armas, bacinetes con guardapapos, baberas, 

ombreras, espaldares é panzellares, é grebones, etc. [P. A»iz, Hist. 

de Avila, part. II, §. 5.] 

GUARDARRENES. Gran pieza de la antigua armadura, compuesta 
de varias láminas, que se fijaba en el volante del espaldar, y ser- 
via para defender los ríñones y toda la rejion lumbar. 



H. 



HACHA BIPENNIS. Hacha de doble corte y muy terrible , que 
estuvo en uso entre los francos, los cuales las arrojaban para des- 
trozar los escudos de los enemigos. Mas tarde se le dio el nom- 
bre de Francisca. 
HERALDO. Si hubiésemos de estendernos á hablar de este funcio- 
nario, de sus cargos, atribuciones y prerogativas, necesitábamos 
detenernos mucho. Apuntamos solamente algunos renglones por 
creerlos convenientes. 
«El heraldo ha de tener la cota de armas vestida, y el príncipe 
le mete en la cabeza la corona, que ha de ser de plata labrada y no 
de oro, sin ningún jénero de piedras , para significar que el rey de 
armas no ha de tener respeto á riqueza ninguna, sino al cielo sola- 
mente. La corona en cuatro partes ha de ser con cruces y no 
flores, y básele de dar nombre ó título de provincia sujeta al prín- 
cipe que ha tenido antiguamente nombre de rey de armas. [Etique- 
tas de la casa del emperador Carlos V; MS. de la Bibl. Nac] 

Por si algún curioso notase que los heraldos ó reyes de armas 
que hay en la Armería, señalados con los núros. 2305 y 2531 están 



— 61 — 

con armaduras , siendo así que semejantes personajes no las necesi- 
taban para su misión y cargo; trasladamos un pasaje del tomo I, 
pajina 71 de Le vray theatre a" honneur, etc. , de Wulson de la Co- 
lombiére, que dice: Et pour le corps desdiz Herault ou poursuiuanl 
baillent vng haubergeon á qui q' ilz veulent, auec salade el garde-bras, 
auant-bras, gantelez et harnois de jambes. Mate és haulles Allemagnes 
et sur le Rhein ne le fonl en celte fa<¿on. 

En el pasaje anterior se prueba que alguna vez el heraldo fue 
armado. 

HERRERUELO [MORRIÓN DE]. Esta clase de morrión era como 
los indicados en los núms. 392, 416 y 1109. Los herreruelos 
eran unos soldados como los descritos en el siguiente pasaje que 
trae Calvete de Estrella en su Felicísimo viaje del muy alto y 
muy poderoso príncipe don Felipe, etc. 
«Trayan vnas tablachinas ó escudos en los brazos, pintadas en 
ellas vnas águilas grandes de oro en campo azul con orladura de oro 
en torno del escudo, y lanzas blancas con vanderetas de tafetán 
blanco con cruces de Borgoña coloradas; delante de los cuales ha- 
bía cincuenta arcabuzeros armados á caballo de la misma librea 
que en Alemana llaman herreruelos.» 

HIERRO. Con esta palabra ó con la de fierro se determina toda 
clase de hierro usado tanto en las flechas como en las lanzas. Las 
varias denominaciones que les hemos dado, las hemos tomado de 
los Ejercicios de la jineta, etc., de don Gregorio de Tapia y Sal- 
cedo, Madrid, 1643 , y otras que nos han sido comunicadas por 
nuestros amigos y personas que nos han favorecido con algunas 
noticias. 

En Tapia y Salcedo se citan para la lanza , hierro vaquero de 
cuatro esquinas ó tres, de cinco dedos de largo, y de buen maestro 
como luán Grande , ó Sosa , y su virola de cuatro dedos , y la espiga 
que entra en la vara de un coto por que no se quiebre el asta fácil- 
mente. 

Hemos dicho hierro de hoja de laurel, de hoja de olivo y de espino, 
cuando se parece a las hojas de dichos árboles, y de punta de dia~ 



— 62 — 

mame, cuando su forma aparece corno las facetas labradas de dicha 
piedra. 

HOMBRERA. Pieza de la antigua armadura, así llamada porque 
cubría y defendía el hombro. Consistía en una correa fuerte y 
ancha, revestida de escamas de hierro ú otro metal, la cual ser- 
via al mismo tiempo para unir y afianzar el peto de la coraza con 
el espaldar. Algunos han dado el nombre de hombrera al guarda- 
brazo. 
HOPA. Túnica cerrada que se ponia sobre la armadura; era la cola 

de armas cerrada. 
HUZA. Palabra salida de ursa; y se cree así por haberse cubierto los 
antiguos con pieles de oso. La huza es unas vezes lo que enten- 
demos por paramento de caballo y aun por hopalandas para los 
mismos, que cubría solo la grupa ó arrastraba por los lados: y 
otras vezes se halla empleada en el Paso honroso de Suero de Qui- 
ñones como sinónimo de sobrevesta ó gonela. 
aVestido con sus falsopetos, é calzas de grana, é sus huzas azu- 
les bordadas como Suero, con sus arncses de piernas, etc.» — «E 
llevóle en el fierro la media huza que traia [en el brazo izquierdo], 
é derrocósela en tierra.» — «E llevóle la media huza que traia en- 
cima de las armas en la punta de la lanza.» 



JACERINA, JASERINA, JASERAN. Véase Malla. 

JACO DE MALLA. Nombre que se acostumbra dar á la cota ma- 
llada. 

JINETA. Arte de caballería ó escuela de montar á caballo, como 
lo ejecutaban los jinetes ó céneles entre los africanos, llevando los 
estribos cortos y las piernas dobladas, y por armas lanza y 
adarga. En España se usó montar á la jineta y constituyó la ca- 
ballería lijera. Véase sobre la materia el Modo de pelear á la ji- 
neta, compuesto por don Simón de Villalobos, y hecho imprimir 
por don Diego de Villalobos y Benavides, su hermano, dirijido á 






— OS- 
la muy noble y muy leal ciudad de Jerez de la Frontera; VaJla- 
dolid, 1605. Otros varios tratados hay que poder consultar. 
«E después el Condestable enviaba á la hueste de los reyes sus 
corredores á la jineta , ornes de armas diestros é mañosos en la 
guerra , los cuales les ponían en trabajo la hueste , é los enojaban 
assaz.» [Crón. de don A. de Luna, paj. 70.] 

JÜBANETE ó J1BANETE. [Gibad en portugués.] Pequeño jubón de 
acero ó hierro, ó tal vez de malla. En 1485 ecsimió el rey don 
Juan 11 de Portugal á dos armeros de Oporto de los cargos con- 
cejiles: uno de ellos hacia jibanetes, y el otro armas blancas. Y 
por un acuerdo del mismo año consta que mandó el rey que 
en ciertas tierras hubiese dous armeiros-' hum de armas brancas, 
hum coiraceiro, é hum alimpador; dándole el mismo concejo una 
lenca e abrigándose o mesmo senhor a tomar-lite cao" atino cem 
corpes de coiracas , c sincoenla capacetes con suas babeiras ; cujos 
jibanetes se obrigao a apromptar. Y finalmente, en 1487 libra el 
rey á los moradores de Oporto de terem arnezes bramos compri- 
clos; bastando só o terem jubanetes , ou solhas com seu capacete, 
e babeira: ou bazinele francez con sua babeira, e faldras, e gocetes 
de malla: ou armaduras brancas de brazos, e pernas. [Doc. do 
Porto.] En una sentencia de 1481 se lee: Fizeraó Irmandade, e 
se armaráo de jibanetes, cascos, capacetes, loudes, bestas, espadas, 
lancas e outros espingardas. [Doc. de Pinhel.] 



K. 

KANDGIAR ó KANDJ1AR. Puñal indiano de hoja ancha y cortan- 
te por ambos lados. 

KIB1TKA. Carruaje ruso, muy lijero, abierto ó cubierto de una 
simple tapa ó capucha, con resortes únicamente por detrás. 
La fuerza de una tribu de kalmucos, de Kirghiz y de otros pue- 
blos nómadas, se valúa por kibitkas. 

KRIT. Puñal ó cuchillo de hoja ancha y recta con dos cortes, usa- 
do en muchos puntos de la India. 



— 64 — 



LAMBREQUINES. Palabra tomada del francés lambrequins. Cintas 
anchas ó jirones de tela dispuestos en forma de penacho, que 
servían en la edad media para defender la cabeza de los caballe- 
ros de los ardorosos rayos del sol ; estaban fijos al yelmo y flota- 
ban por los lados, siendo á vezes tan largos que caian sobre la 
grupa del caballo. 
Menestrier dice que los lambrequines representaban las bandas 
ó cintas que las damas cuidaban de colocar en el yelmo del caba- 
llero favorecido; así como también servían de enseña convenida y 
necesaria para distinguirse entre sí los caballeros en el ardor de la 
fola de los torneos. Debe tenerse entendido que los lambrequines 
no se usaron en los yelmos de batalla, porque tan frájiles adornos 
se hubieran hecho pedazos á la primer espadada, lanzada ó mazada. 
No así en los torneos ó en los desafíos en campo cerrado, en los 
pasos de armas y otros, en donde por leyes establecidas solo se di- 
rijian los golpes entre los cuatro miembros, con esclusion de toda 
otra parte del cuerpo , y en los que las armas que se empleaban 
eran también menos homicidas. 

LANZAR A TABLADO. Arrojar en los torneos lanzas, dardos y 
bohordos á un tablado que se hacia con este objeto hasta derri- 
barle. 
«Entre las otras fiestas que en estas bodas hubo fué una muy 
usada en aquellos tiempos, y la llamaban lanzar á tablado. Y por lo 
que mejor se puede entender, las vezes que se hace mención de 
esta fiesta sin declararla es, que se hacia un tablado como castillejo 
ó así, puesto en alto, con la juntura de las tablas fácil ; así quien 
con buena fuerza y maña alcanzase á en él dar algún gran golpe lo 
derribaría. Tiraban pues los caballeros á este tablado con sus varas 
que llamaban bohordos, y era la honra de la fiesta de aquel que, 
hiriendo en el tablado con destreza y con gran fuerza, lo hacia caer 



— 65 — 
desbaratado." [Ambrosio de Morales, Crónica jeneral de España, 
lib. 16, páj. 261 del tom. III.] 

LANZA DE ARMAS. La lanza usada por el hombre de armas. 

«Que el capitán principal ha de tener dos caballos é un 

arnés délos buenos con todas piezas de guerra, buena silla armada, 
é cubiertas pintadas, cuello, é testera, é lanza de armas, etc. 
[Ordenanzas para las Guardas viejas de Castilla, dadas por los 
Reyes Católicos en 1493.] 

La lanza se halla descrita en los Ejercicios de la jineta, etc., por 
don Gregorio de Tapia y Salcedo, 1643, de este modo: 

"La lanza para las veras ha de ser de fresno, muy lijera, de 18 
palmos, y el hierro de hoja de oliva, con gallardetes y cordones, los 
cuales en la escaramuza se atan porque suelen revolverse con los de 
la lanza contraria. — Para las fiestas ha de ser de pino y el hierro 
de mojarra, y la medida de 16 á 17 palmos, con gallardetes. — La 
vara larga será de fresno de 18 á 20 palmos, sin gallardete, con su 
hierro vaquero de cuatro esquinas ó tres, de cinco dedos de largo, 
y de buen maestro, y su virola de cuatro dedos cortos, y la espiga 
que entra en la vara de un codo, porque no se quiebre el asta fá- 
cilmente.» 

LANZA DE ESTAFERMO. Véase Taco en el diccionario de la 

Academia. 
LAUNA. Lámina ó plancha de metal, con la cual se forman las es- 

carzelas y otras piezas de armadura. 

«Cuando rompiendo al godo los faldones 
Las aceradas launas aportilla.» 

[Principe de Esqüilache, NJpoles recuperada, cant. XI, oct. 45.] 

LAZERÍA. Palabra adoptada en las bellas artes para indicar el 

conjunto de ajaracas , lazos ó enlazes que presentan los dibujos 

arabescos. 
LENGÜETA. El hierrecillo que en la punta de la saeta sirve para 

prender en el cuerpo en que se introduce , y que su estraccion 

sea dislacerante y dolorosa. 

5 



— 66 — 

LISTÓN. Especie de cinta volante que se emplea en el dibujo para 
grabar ó pintar en ella alguna inscripción ó lema. Unas vezes se 
halla suelta, y otras en las manos de un jenio ó anjel, como el 
que representan con el Gloria in excelsis, y otros. 

LÚA. Esta palabra se halla usada como sinónima de manopla ó 
guante. Hay quien nos ha dicho que la lúa era el guante cubierto 
de malla; pero en escritores portugueses hemos encontrado que 
¡uva d' acó es una manopla. 

LL. 

LLAMA. Esta palabra debería significar una de las piezas de que 
se componía el guardabrazo, según se deduce del pasaje siguien- 
te: « é se le desguarneció una llama de su guardabrazo de-^ 

recho por la fuerza del encuentro. [Paso Honroso.] 



M. 



MALLA. Tejido de anillos de hierro acerado con que se cubrían 
los guerreros de la edad medía, y que estuvo muy en uso hasta* 
la adopción de las armaduras de láminas de hierro batido. 
Varios son los cambios que sufrió la malla desde su invención; 
pero no podemos estendernos á manifestarlos porque sería necesario 
representar en láminas dicho tejido, y esto no es del objeto de este 
libro. Jeneralmente se conviene en que en el siglo ix ya se conocía 
una malla formada de anillos de hierro, cosidos sobre una tela col- 
chada. Mas tarde se tomó de los pueblos de Oriente la cota de ma- 
llas enlazadas simplemente, que ofrecía además de otra solidez la 
ventaja de no necesitarse de una túnica para fijar en ella los anillos. 
Desde esta adopción hasta la malla doble y fuerte , conocida en 
tiempos posteriores, ofrece dicho tejido notables variaciones. 

Meyrick observa que el peso incómodo de la cota de malla su- 
jirió desde luego la idea de fijar en el pecho una placa de hierro: 
sustitución que hizo el que después se continuase aplicando lamí- 



— (57 — 

ñas en los puntos cuya defensa ofrecía mas interés, particularmente 
en los codos, en las rodillas, en los vacíos y aun en las espaldas. 

Otra de las causas del abandono de la malla, además de su 
peso , pues había cola que pesaba 40 libras , fué el que rotos los 
anillos con las puntas de las lanzas, hachas de armas y los fuertes 
montantes de aquel tiempo, el guerrero no se encontraba fácil- 
mente en posición de recomponer su cota , cuya conservación era 
por otra parte sumamente difícil. 

MANIJA. Aquella especie de cintura que forma la lanza de armas 
ó de jineta en su parte mas gruesa, y en donde se aplica la mano 
para manejarla ó empuñarla. 
Manija en la adarga, es un asa de cuero comunmente forrada de 
terciopelo ú otra tela, en donde se afianza la mano izquierda, des- 
pués de introducir el brazo en la embrazadura. 

Manija en la maza, es el puño ó empuñadura del mango. 

«Y sobre Tucapel furioso aguija , 
Que la maza rompió por la manija.» 

(Erch.la, Araucana, cant. 29, oct. 37.) 

MANOPLA. Palabra híbrida, compuesta de manus, mano, y de 
u7t*o/j., armadura, es decir, armadura de la mano. «Le encon- 
tró en el brazal derecho cerca de la sangradera, é falsóle la guar- 
da del brazal, é tan recio le firió que le saltó la manopla derecha 
fuera de la liza por encima de las verjas.» [Paso Honroso.] 
La palabra manopla tiene por sinónima á guante y guantelete 
[chirotecas de guerra, como dicen los latinos]. Nosotros, sin embar- 
go, hemos adoptado la voz manopla con preferencia á guantelete, 
creyendo mas propia á aquella; y porque guantelete es una palabra 
estranjera, introducida por los franceses que acudian á los torneos 
de España, y venían otras vezes componiendo la jente de armas. 

MANOPLA DE JUSTA. Dícese de la manopla fuerte que se ponía 
en la mano izquierda, la cual no tenia movimiento en la parte 
correspondiente á los dedos, y era á propósito para poder recibir 
lanzadas en los torneos, justas y pasos de armas. 



— 68 — 
MANOPLON. Aumentativo de manopla. 
MARTILLO DE ARMAS. Arma parecida á lo que hoy lleva el 

nombre de martillo. 
MARTINGALA. Palabra es esta que el diccionario de la Academia 
presenta como sinónima de quijote y armadura. Sin detenernos á 
censurar la equivalencia á armadura, cosa muy vaga y que nada 
dice, debemos manifestar que no hemos hallado en ningún escri- 
to antiguo que martingala sea sinónimo de quijote, y por lo tan- 
to la hemos desechado. 

Martingala es una palabra italiana, descrita en los mejores dic- 
cionarios de aquella lengua como foggia di calze che si usavano áu- 
licamente, especie de calzas que se usaban antiguamente. Después 
pasó á significar, ó significaba al mismo tiempo en la tecnolojía de 
caballeriza, specie di coreggia che si attacca al muso dei cavalli perché 
tenga rula la testa, es decir, está usada como sinónimo de gamarra, 
que es una correa que sale de las cinchas por los pechos del caba- 
llo y llega á la muserola del freno , adonde se afianza por la parte 
inferior, y que, según los intelijentes, es un error creer sirve para 
asegurar la cabeza del caballo y que no se picotee. 

Los franceses adoptaron la palabra diciendo martingale, pero 
con las acepciones italianas antedichas, y no como cuissard ni ar- 
mure. En España se adoptó también la palabra martingala, signi- 
ficando calzas muy largas de los hombres de armas, que cubrían 
parte del muslo por debajo de los quijotes. 

MAZA. La maza, mazza, kolbe, schlagel, mace, magues y su dimi- 
nutivo mazuelle, según diversas lenguas europeas, se diferencia 
de la clava en que ésta está hecha de un palo delgado por una 
punta y grueso por otra con nudos ó púas clavadas, y la otra es 
un trozo de madera, cilindrico ó cuadrado, y también con púas, 
ó guarnecido de hierro, y fijado al estremo de un mango ó asta. 
También habia mazas cuya parte contundente era toda de hierro, 
las cuales se usaban mucho como clavas por los pueblos antiguos. 
Los francos tenian dos especies de mazas, una para pelear cuerpo 
á cuerpo, y otra arrojadiza para el momento de acometer. — 
Las habia de dos manos, y tenian seis pies de largo. 



— 69 — 

En casi todas las naciones ha habido compañía de mazeros ó sol- 
dados armados de maza, que llegaron después á formar la guardia 
de la persona de los reyes, como los tenia el rey don Pedro I de 
Castilla [1330], según se ve por un pasaje de su Crónica en que se 
lee : «E luego dijo el rey á unos ballesteros de mazas, que ahí esta- 
ban: Ballesteros, matad al maestre de Santiago ; é los ballesteros 

estonce, quando vieron que el rey les mandaba, comenzaron á alzar 
las mazas para ferir al Maestre.» 

De estos soldados así armados parece que debieron salir los ma- 
zeros, los cuales se colocaban en la antecámara real con una maza, 
quedando al fin como empleados de oficio, según aparece por varias 
antiguas Etiquetas de palacio, en donde se marcan sus sueldos y 
ocupaciones, siendo la principal el ir en las ceremonias públicas con 
maza al hombro, precediendo á la persona del soberano. El mismo 
orijen deberían tener también los mazeros que iban delante de las 
altas dignidades de la majistratura, á semejanza de los lictores que 
abrían paso á los cónsules romanos; y el mismo tendrán igualmente 
los que hoy van delante de nuestros cuerpos municipales y colejisla- 
dores. 

La maza, la clava ó mas bien el bastón, que es el orijen de am- 
bas, dice D'Hautpoul , autor de un artículo de /' Encyclopedie 
du XIX siécle, fue según todas las probabilidades el arma del pri- 
mer vencedor, del primero que cobró ascendiente y autoridad sobre 
sus semejantes por el derecho de la fuerza: esto sin duda es lo que 
hace que en casi todas las naciones y hasta el presente sea el bas- 
tón un signo de poder y mando. Moisés llevaba una vara en señal de 
poder [Ecsod., cap. 9, v. 23]; en Grecia era el bastón la marca dis- 
tintiva del jeneral, y en Roma llevaban los cónsules un bastón de 
marfil, y los pretores uno guarnecido de oro. 

Esta indicación de poder, conservada en las naciones modernas, 
se ha encontrado también en algunos pueblos salvajes, como afirma 
el autor antes citado; en la Nueva-Zelandia los reconocidos como 
jefes llevan en la mano un bastón ó una costilla de pescado pulida 
y adornada. Los turcos tienen un bastón llamado topéis, que es una 
señal de dignidad. Y en fin, desde tiempo inmemorial y en todos 
los pueblos civilizados, uno de los atributos de la realeza es el cetro, 



— 70 — 
bastón mas ó menos adornado, y que no es otra cosa que una espe- 
cie de maza de armas. 

Las mazas primeras tenían un peso enorme, pues las había hasta 
de una arroba. Con el tiempo se hicieron mas lijeras, tanto de 
madera como de bronze y hierro. De esas mazas salieron las mazas 
de armas ó ferradas tan usadas en la edad media y tiempos de la 
caballería. Todo guerrero , cualquiera que fuese su rango ó clase, 
tenia mazas para la guerra , como se ve por las que hay en la Ar- 
mería , que fueron varias del emperador Carlos V. La maza de ar- 
mas era una verdadera clava perfeccionada, acomodada á las nece- 
sidades del ataque, y á propósito por su forma y temple para ofen- 
der con sus tremendos golpes á personas que iban cubiertas de 
chapas aceradas. Las hubo redondas con una bola llena de plomo, 
que por eso las llamaron plomadas; de muchas ó pocas hojas ó 
barras, por lo cual las hemos llamado barreadas, según los varios in- 
ventarios particulares; con un enrejado esférico de hierro y coro- 
nado por un botón y con facetas de ángulos muy agudos, presen- 
tando aristas cortantes, que Wulson déla Colombiére llama alumelles. 
Habia mazas para la infantería con un mango mucho mas largo que 
el de la de los hombres de armas ó caballería pesada, y se maneja- 
ban con dos manos. 

Hachas, martillos, mazas barreadas. 

(Araucana, cant. 1, oct. 19.) 
El peso de las mazas barreadas. 

(Ibid. , cant. 8, oct. 17.) 
Ferradas mazas , hachas aceradas. 

(Ibid., cant. 9, oct. -43.) 
Mazas cortas de acero barreadas. 

{Ibid., cant. 29, oct. 25.) 

A la maza de armas se le daba también el nombre de porra, 
como se ve en la Partida 2. a , tit. 5, ley 19, en donde tratando de 
las armas dice: «E aquellas que son para guarda, ha las de traer, 
ó usar, para poderlas mejor sofrir quando fuere menester, de ma- 
nera que por agravamiento dellas non caya en peligro, nin ver- 



— 71 — 

güenza: é de las que son para lidiar, asi como la lanza, é el espa- 
da, é porra, é las otras con que los ornes lidian á manteniente.» 

En el siglo xiv se imponian varias penas á los que se valían de 
la maza para vengar una injuria. 

MAZONERÍA. Obra ó trabajo hecho en relieve; dícese especial- 
mente cuando se habla de los relieves ejecutados en metales y á 
martillo. 

MECHA FIJA. Así hemos llamado á la mecha que iba fija en el 
serpentín de los arcabuzes ó mosquetes de mecha. Antes de la 
adopción de dicho serpentín se usó la cuerda-mecha 6 mecha 
suelta; pero antes que todo, se disparaba el mosquete por me- 
dio de un hierro candente. 

MEDIA PICA. Arma de mano mas corta que la pica. En otro 

tiempo se daba este nombre al esponlon. 
MEJE. Arma con punta aguda en forma de asador, con que la ca- 
ballería turca persigue al enemigo para traspasarle á alguna dis- 
tancia. El meje estaba muy en uso entre los turcos de Hungría, 
sobre todo para ir en partidas, y le ataban a la silla sin dejar por 
eso el sable. 
Bescherelle dice en su gran diccionario, que el megg era una 
especie de dardo turco. Nosotros hemos creído que al arma turca 
indicada en el núm. 1604 podia convenirle el nombre de meje; sí 
así no fuese, y alguno supiese su verdadero nombre, nos hada un 
obsequio en comunicárnoslo. 

MESA. El plano que presenta la hoja de la espada ú otra arma 
blanca. 

MISERICORDIA. Puñal así llamado, y del cual solían ir armados 
los caballeros de la edad media para dar el golpe de gracia á 
su contrario después de haberle derribado, á no ser que éste pi- 
diese misericordia, de cuyo acto de sumisión tomó el nombre. 

MISRAC. En el núm. 1600 del Catálogo hemos dado á un sable 
turco los nombres de clic ó misrac, apoyados en la autoridad del 
diccionario militar español-francés de Moretti. El nombre de 



— r¿ — 

clic podrá acaso convenirle, pero no el de misrac, según hemos 
visto después, porque parece que esta última palabra significa 
la lanza de los antiguos spahis. Luego que estemos seguros de la 
aplicación verdadera de estas vozes , correaremos lo dicho en el 
citado núm. 1600. 
MOCHO. Parte de la caja de la escopeta, que hoy se Mama culata. 
"Uno de los sobrinos del Xeriz le dio con el mocho de la esco- 
peta en la cabeza, y le aturdió.*' [Diego de Mendoza, Guerra de 
Granada, lib. VI, §. 19.] 
MOHARRA. El hierro del asta de la bandera, ordinariamente en 
figura de corazón;— después ha pasado á significar cualquier hier- 
ro de lanza. — Decíase también Muharra. 
MONANGON. Ballesta pequeña. 

MONTANTE. Espadón de hoja ancha y larga, con gavilanes largos, 
que también se llamaba espada de dos manos , así como decían 
de una mano á la espada mas pequeña. El montante ha quedado 
hoy entre los maestros de esgrima, que lo usan para separar á 
sus discípulos cuando en las lecciones y ensayos de destreza se 
acaloran y empeñan demasiado, orijinándose de aquí la frase 
echar el montante. 
El montante se usaba ya en 822 en la guardia personal de Ab- 
derahman II, Ben-Alhahen, y juntamente un escudo y maza de ar- 
mas. [Memorias para la historia de las tropas de la Casa Real de 
España, etc.; Madrid, 1828.] 

MORRIÓN. La palabra morrión, según Allou, parece indicar un 
orijen oriental ó africano, y es indudable que los árabes usaron 
mucho esta armadura de cabeza. Su forma era algo cónica, de 
ordinario con una cresta casi cortante, ala ancha y levantada, 
abarquillada, y en punta por delante y por detrás. En la cum- 
bre ó cima, casi siempre curva, presentaba ya una especie de 
gancho, uña ó botón, ya una punta aguda. 
Aunque el morrión lo usaba particularmente la infantería ó los 

peones, no por eso dejaban de llevarlo los caballeros y personajes 

notables, á causa de ser mas lijero que el yelmo, y dejar el rostro 

descubierto para poder respirar mas fácilmente. 



— 75- 
Los morriones de los caballeros solo se parecían á los de los 
peones en la forma, porque los de estos eran lisos y los de aquellos 
se presentaban con adornos elegantes, grabados y dorados, como los 
que se ven en los núms. 391, 395, 1072, 1091, 1105, 1106 y 
otros del Catálogo. 

MORRO. Culata de la pistola. 

MOSQUETE. Fácil nos fuera presentar aquí una reseña histórica 
de las armas de fuego manuales, principiando por los cañones de 
mano , en seguida el mosquete , y terminando por las actuales 
escopetas y fusiles de pistón; pero esto se apartaría mucho de 
nuestro objeto, y por lo tanto nos abstenemos de hacerlo. Solo 
sí creemos conducente manifestar, que el mosquete se descargó 
primeramente con un hierro candente; después con una mecha 
portátil ó cuerda-mecha, aplicándola al cebo contenido en la ca- 
zoleta; después siguió el mosquete de mecha fija en el serpentín; 
en seguida la llave de rueda; y por último la llave ó rastrillo de 
chispa. — El mosquete lo llevaba un soldado llamado mosquetero, 
el cual para dispararlo lo apoyaba en una horquilla. Había mos- 
quetes grandes, Uamado6 de muralla, como ya hemos manifes- 
tado en otro lugar, y los servían dos ó tres hombres, según su 
tamaño. 
Una circunstancia digna de saberse hay respecto á los mosque- 
tes y arcabuzes de rueda, y es, que para producir el fuego se ne- 
cesitaba de una piedra ágata. Contra esta piedra, asegurada en las 
quijadas del gatillo, frotaba una rueda de azero que se movía me- 
diante un fuerte muelle interior que era necesario montar por me- 
dio de una llave. Empleábase la piedra ágata para hacer fuego por 
ser mas dura que el sílice, el cual no sufría tanto la fuerza de la 
rueda. — Hemos ejecutado ambas operaciones. 

MUSLERA. Esta palabra se usa siempre como sinónima de qui- 
jote. Nosotros hemos creído conveniente establecer una diferen- 
cia, diciendo que musiera es aquella pieza de la armadura anti- 
gua que cubría los muslos, la cual estaba enlazada con la greba 
por medio de la rodillera ; y quijote aquella reunión de piezas 



— 74 — 
que, unidas unas á otras, pendían del peto ó sea de su volante, y 
descendían algunas vczes hasta la misma rodillera, con la que 
también se unían. Ni el quijote ni la rodillera deben contundirse 
con la escarcela, pues esta, aunque pende del peto, tiene otra 
forma y otra lonjitud. 



N. 

NASAL. Parte del yelmo, fija ó movible, que cubria la nariz del ca- 
ballero. Según la terminación de varias piezas de la armadura, 
pudiera emplearse otra análoga diciendo nariguera, como se de- 
cía hombrera, culera, rodillera, espinillera, etc. 
El nasal se vio primeramente en el casco normando [1066-1190], 
y no era otra cosa que una prolongación mas ó menos aguda de la 
parte anterior que caia sobre la nariz. El nasal de los yelmos de! 
siglo xiv en adelante fué del todo diferente; tenia dos formas. Se- 
gún Allou y Uboldo, la primera forma es la que en los yelmos de 
visera movible y completa semeja en todo á la visera propiamente 
dicha, y sirve para cubrir la parte media del rostro ó sea la nariz; 
por lo cual se le dio el nombre de nasal. La visera movible y com- 
pleta estaba compuesta de tres partes, ó sean piezas separadas, es- 
to es, la visera propia, el nasal y la ventalla. Dichas tres piezas se 
alzaban y bajaban á voluntad del caballero, ya unidas, ya separa- 
das. En varios yelmos de la Armería, el nasal está unido á la vise- 
ra propia y á la ventalla, y estas tres partes forman una sola pieza. 
A vezes el nasal está unido á la visera propia, pero separado de la 
ventalla, ó vice-versa, separado de la visera propia y unido á la 
ventalla. 

El nasal en esta época se reemplazaba á vezes por una rejilla 
de tres ó mas barretas de hierro, fijas superiormente al borde del 
yelmo, é inferiormente á la babera; esta rejilla dejaba ver el rostro 
del caballero cuando alzaba la visera propia y bajaba la ventalla. 

La otra forma de nasal usada en el siglo xvi y aun después , es 
la que se ve en los yelmos que no tienen visera, y que hemos lla- 
mado celadas descubiertas. Este nasal lo constituye una varita delgada 



— /o — 

de hierro acerado, la cual bajada ó alzada perpendicularmente á la 
nariz, estaba sujeta á la frente del morrión ó celada por medio de un 
tornillo pequeño, como puede verse en los núms. 189, 293 y otros 
de la Armería Real. 

NIEL y NIELADO. Labor que resulta de la operación del verbo 
nielar, según esactamente manifiesta el diccionario de la Acade- 
mia, y es: Entallar ó abrir á buril varias labores en metal, relle- 
nando los huecos de otro diferente, ó bien de colores. 
"Un vaso copado con esmalte en medio et niel en la manzana, 
et todo dorado. — Otro vaso copado con niel en medio...... Otro 

con torreciellas et nieles." [Inventario de las alhajas de don Gon- 
zalo Palomeque, obispo de Cuenca; Bibl. de la Acad. de la Hist., 
lom. II de varios documentos.] 

La palabra niel sale de niello 6 nigello, cosa negra, y era un 
barniz negro con que se rellenaba un grabado. Las chapas de me- 
tal en que está la numeración de los objetos de la Armería, son 
un verdadero niel ó nielado. Hoy sin embargo, se estiende á signi- 
ficar lo que ya hemos indicado arriba, según la definición de la 
Academia. 

El nielado se hace de tres maneras: la primera y mas antigua 
consistía en abrir en el metal que se había de adornar, las cavida- 
des ó dibujo que se querían; rellenándolas después con otro metal 
derretido á manera de lo que hoy se verifica en la soldadura. Este 
procedimiento se abandonó por lo difícil que era emplearlo en las 
curvas. La segunda manera se ejecutaba abriendo cavidades y pi- 
cando después sus fondos; y por medio de la percusión, y dilatando 
el metal empleado en el adorno, se rellenaban dichas cavidades. Y 
la tercera, que se acostumbra hoy, y que es mas permanente, con- 
siste, en que no solo se pican los fondos, sino que se levanta rebaba 
á los lados, para que nunca pueda desprenderse el metal introdu- 
cido. 

NIELADO, DA. Que tiene la labor ó adorno llamado niel. 



76 



«Sedeño el rico á paso lenlo lleva , 
Y un negro asido á la nielada greba." 

(Moratin, y aves de Cortés, etc., oci. 12.) 



O. 

OMBLIGO. Parte céntrica del escudo de guerra antiguo. Esta pa- 
labra sale de la latina umbo , la cual es derivada del griego 
«jttCW, que significa jiba, corcoba, cumbre, etc. Dicha parte cén- 
trica estaba guarnecida de una lámina de forma relevada, y ador- 
nada comunmente de cabezas monstruosas. De aquí vino el de- 
cirse mas tarde buccula, diminutivo de bucea, boca, que sirvió 
desde luego para designar solamente el umbo, y después el escu- 
do mismo [*]. La opinión de Du Cange está bien terminante 
acerca de este punto, pues dice: buceula est nihil aliud quám 
umbo clypei, seu sculi pars imminenlior et media. 

OREJERAS. Tiras de cuero, jeneralmente cubiertas de escamas de 
metal ó acero, ó hechas á modo de cadenilla , las cuales pen- 
diendo por ambos lados del casquete ó morrión vienen á atarse 
debajo de la barba, y cubren las orejas y parte del carrillo del 
soldado. Esta palabra se confunde con yugulares, que viene á 
ser lo mismo. 

ÓRGANO. La invención del arcabuz á mediados del siglo xvi pro- 
dujo otras máquinas de guerra no menos mortíferas, tales como 
el asno arcabuzado y el órgano. El asno arcabuzado, áne arque- 
busé, se reducía á muchos cañones de arcabuzes, colocados enci- 
ma de un asno: tapábanlos después con una tela, y al acercarse 
el enemigo, creyendo apoderarse del bagaje del ejército, se des- 
cubrían los cañones, y se hacia una descarga; consiguiéndose 
con este ardid ponerle muchas vezes en desorden. 
El órgano era una máquina empleada en la defensa de las bre- 



Jam clypeus clypeo, imibune repellitur umbo. [Stat.] 
Vaslosque umbo vomit cmreus i°:ies. [Virg.] 



— 77 — 
chas de las plazas sitiarlas, y para abrirse paso en las calles y sitios 
públicos. Componíase de un conjunto de cañones de mosquetes cu- 
yos oidos se comunicaban entre sí, colocados sobre un afuste como 
el del mortero. 

También había otra clase de órgano , que era una especie de 
empalizada empleada en las fortificaciones, y cuya descripción 
puede verse en el diccionario militar español-francés de Moretti; — 
Madrid, 1828. 

ORNAMENTACIÓN. Palabra adoptada por los artistas y artífices 
como sinónimo de adorno. 



PANOPLIA. Así se llamaba la armadura completa de un caballero 
de la edad media; pero hoy se designa mas particularmente con 
esta voz, el conocimiento teórico de las armaduras y armas an- 
tiguas. 

PANZELLAR. Lo mismo que panzera ó faldaje, y es la parte de la 
armadura que cubría el vientre ó panza. "E después de yantar 
el señor conde fizo merced á Jaque y Mingo Pelaez de ricas ar- 
mas, bacinetes con guardapapos, baberas, ombreras, espaldares 
é panzellares é grebones." [P. Ariz, Eist. de Avila, part. 2, §. 5.1 

PANZERA. Véase panzellar. 

PARAMENTO. Gran manta ó sobrecubierta del caballo de batalla 
y de torneo, que solia llegar hasta cerca de las cuartillas del 
animal, é iba toda blasonada con las armas ó empresa del caba- 
llero. M ó llevóle al caballo el paramento delantero." ¡Paso 

Honroso.] 

PARTESANA. Arma compuesta de una hoja larga, puntiaguda, y 
muy ancha en su estremidad inferior, y cortante por ambos la- 
dos, la cual encaja en un asta de madera con cuento ó recatón 
de hierro. La partesana se llamaba así por venir del verbo latino 

perlusare, horadar, perforar; pedules ac soleas pertusando 

per extrema progredilur. Hinc forte nostrü nomen mansit ejus- 
modi majori securi, quam Pertuisane dicimus. [Du Cange.] 



— 78 _ 
Hubo partesanas de hojas flamantes, terminadas ¡nferiormente 
en dos puntas curvas, y las hubo también que debajo de la hoja 
principal tenían otras dos láminas accesorias, llamadas alas ó ale- 
tas, y en forma de media luna, como se ve en la partesana de don 
Pedro I de Castilla, señalada con el núm. 1711. 

PASAMURO. En los antiguos inventarios de la Armería viene esta 

palabra como sinónima de mosquete de muralla. 
PAVÉS. Escudo largo ó prolongado que cubría casi todo el cuerpo 
del combatiente, defendiéndole de los golpes del enemigo. — Esta 
palabra sale de TIch^st^iov, Scutus grandius. [Du Cange, Glos. 
med. lat. in Pavissarij.] 
PECHERA. Con esta palabra se espresaba antiguamente, no solo 
la parte ó pieza que cubría el cuello del caballo, sino lo que en- 
tendemos por petral. Así parece deducirse de un pasaje de la 
Crónica de don Pero Niño, part. 2. a , cap. 35, en que se lee: 
"Los franceses justan por otra guisa que non facen en España: 
justan sin tela á manera de guerra por el topar. Arman los ca- 
ballos de testera é pechera, que son unas armas de cuero muy 
fuertes, é las sillas muy fuertes, que cubren la pierna fasta cer- 
ca del pié." 
PEDREÑAL y PETRINAL. Arma de fuego de corto y variado 
calibre, que ocupa el medio entre el arcabuz y el pistolete, y 
que estuvo en uso en el siglo xvi. Este arma dio orijen al mos- 
queton, al encaro, al trabuco y al trabuquete. Las palabras pe- 
dreñal y pelrinal vienen del francés pelrinel y poilrinal, con que 
se nombró primero dicha arma, en razón á que se descargaba 
arrimada al pecho. Otros pretenden que se dijo pedreñal por- 
que la carga de este arma se incendiaba con pedernal y no con 
mecha. Nosotros, sin embargo, opinamos que la palabra petrinal 
es francesa de orijen. 

El diccionario de la Academia dice que el pedreñal lo usan or- 
dinariamente los forajidos. Creemos que esta definición estaría hoy 
mejor aplicada al trabuco, aunque en lo antiguo se le haya dado 
el nombre de pedreñal, y se haya confundido con el pistolete, co- 
mo se ve en el capítulo 60 de la parle 2. a del Quijote, en donde 



- 79 - 
se lee: "Venia sobre un poderoso caballo, vestida la acerada cota, 
y con cuatro pistoletes, que en aquella tierra se llaman pedre- 
ñales. " 

La misma observación debemos hacer acerca de la deQnicion 
que de pedreñal trae el diccionario de Terreros, cuando dice que 
es "arma de fuego muy gruesa en que suelen caber ocho ó diez ba- 
las de fusil/' — El verdadero pedreñal, como antes hemos dicho, 
era de corto calibre. 

PELOTA. Palabra usada por mucho tiempo, especialmente en el 
siglo xvi, en vez de bala. Sandovál en su Historia de Carlos V, 
hablando de la prisión de Francisco I de Francia, cuenta lo si- 
guiente: "En esto llegó á él un soldado español arcabuzero, lla- 
mado Roldan [que bien se le podia llamar por su esfuerzo], el 
cual traia dos pelotas, una de plata y otra de oro, de su arca- 
buz, en la mano, y llegado al rey Francisco I, le dijo: Señor, se- 
pa V. Alteza, que ayer cuando supe que la batalla se habia de 
dar, hize seis pelotas de plata para vuestros Monsieures, y una 
de oro para vos. De las de plata, las cuatro yo creo que fueron 
bien empleadas, porque no las eché sino para sayo de brocado, ó 
carmesí. Otras muchas pelotas de plomo he tirado por ahí á 
jente común. Monsieures no topé mas: por eso me sobraron dos 
de las suyas. La de oro véisla aquí, y agradecedme la buena vo- 
luntad, que cierto deseaba daros la mas honrosa muerte que á 
príncipe se ha dado. Pero pues no quiso Dios que en la batalla 
os hirviese visto, tomalda para ayudar á vuestro rescate, que ocho 
ducados pesa una onza. Tendió la mano el rey, y la tomó, y le 
dijo que le agradecía el deseo que había tenido, y mas la buena 
obra que en darle la pelota hacia. Esto fué muy reido." 
"Y no aprovechó cosa tanto para esta victoria, como la impro- 
visa furia de las tres naos, y las pelotas de cal viva, que esparcían 
en gran abundancia las naos jenovesas, que quitaban la vista de los 
ojos, y cegaban mayormente á la jente italiana , que no estaba 
acostumbrada á batallas navales. " [Uistoria de Ñapóles, por Pan- 
dolfo Colenucio, escrita en italiano y traducida al castellano en 
1565, lib. V, cap. 2.] 



_ 80- 
PENACHO. Adorno de plumas de colores que se colocaba en el 
yelmo, celada, capacete, etc. En algunos escritores hemos en- 
contrado la palabra penachera como sinónima de penacho. "Don 
Manuel Belvis, hijo del marqués de Benavides, llevaba un pena- 
cho en la celada de dos varas de alto, y lleno de ramos de oro." 
[Torneos de Zaragoza y Barcelona; Bibl. nac, sala de MSS.] 
Las plumas que componían el penacho estaban á vezes atadas 
con cintas ó tiras de tela rica, muy largas, que hablando con pro- 
piedad eran verdaderos lambrequines. 

PENDÓN y PENDONCILLO. La banderilla de la lanza de armas. 
La lanza con pendón se halla pintada en el antiguo poema del 
Cid, cuando refiriendo la salida de sus soldados contra los moros 
que los sitiaban en Alcozer, dice de esta manera: 

«Embrazan los escudos delant los corazones: 
Abajan las lanzas apuestas de los pendones , 
Encunaron las caras desuso los arzones, 
Y vanlos á ferir de fuertes corazones.» 



La gruesa lanza estriada y rebutida 
De barras de metal lleva en la cuja, 
Y un pendoncillo ó banderilla asida 
Que bordó con primor sutil aguja. 

(Morat., Nav. de Cort., oct. 55.) 

PETO DOBLE. Así se decia cuando el peto iba reforzado con un 
sobrepeto ó peto volante. 

«Las robustas personas adornadas 
De fuertes petos dobles relevados.» 

(Arauc, cant. 29, oct. 25.) 

PETO VOLANTE. Lo mismo que sobrepeto. 

PETRAL. Pieza grande de la barda del caballo de los hombres de 



— 81- 
armas, que cubría el pecho del animal, y se unia con el cuello, 
la silla y las flanqueras. 

PEZONERA. Parte relevada ó saliente que se nota en algunos pe- 
trales de caballo, en forma de mamas, cabezas de leones, masca- 
rones ú otros caprichos. Unas vezes dichos adornos están rele- 
vados á martillo en el mismo petral, como se ven en los núme- 
ros 2342 y 2498 de la Armería, y otras sobrepuestos, como es- 
tán en la barda incluida en el núm. 2410. 

PLASTRÓN. Esta palabra se halla usada algunas vezes como peto. 
"Dio á Zapata por el piastron, é salióle la lanza por debajo del 
brazo sin le ferir." [Paso Honroso.] 

PICA. Arma ordinaria de la infantería, de 7 pies de largo y cuchi- 
lla de 18 pulgadas, que pasaba á manos de los caballeros cuando 
peleaban á pié. El asta ó palo, menos largo que el de la lanza, 
terminaba por abajo en una virola de hierro de forma cónica; 
el hierro, mas ancho que el de la lanza, era plano y de dos 
filos. 
La mejor madera para las picas así como para las lanzas, era 

la de fresno. 

«Calan de fuerte fresno como vigas 
Los bárbaros las picas al momento.» 
(Aradc, cant. 4, oct. 25.) 

«El peso de las mazas acrecientan 
Y el duro fresno de las astas tientan.» 
(Ibid., cant. 9, oct. 25.) 

«Y la alta diestra atrás con gallardía, 
En los estribos todo el cuerpo alzando, 
Fulmina el fresno y rápida crujía 
La banderilla, y silba reguilando.» 

(Morat., Nav. de Cort., oct. 90.) 

PICAR PELO Á ESPADA. En las ordenanzas de la ciudad de Se- 
villa impresas en 1526, hay un título sobre los espaderos, y en 
uno de sus párrafos se lee lo que sigue: "Otrosí, ordenamos que 

6 



-82- 

ninguno no sea osado de picar pelo á espada, ni guarnecella, sin 

ser visto por el alcalde y veedor." 
El picar pelo á espada, según el parecer de nuestro amigo don 
E. Zuloaga, á quien hemos acudido para que nos ilustre en este 
punto y en otros varios, consistía en esconder el pelo que había sa- 
cado una hoja de espada al tiempo de templarla.— Como en aque- 
llos tiempos se hacia tanto aprecio de la espada, por ser el arma 
mas necesaria para el combate, no es de estrañar se verificase el 
ecsamen mas escrupuloso por los alcaldes y veedores del arte. 

PICO DE PATO. Denominación dada á la punta del escarpe ó za- 
pato ferrado, por ser de forma del pico de dicho animal. 

PISTOLETE. Arma de fuego, manual, de llave de rueda, cortísi- 
mo calibre y variada lonjitud, que se usaba en el siglo xvi. Pos- 
teriormente se dio en llamar pistoletes á los pedreñales, según 
hemos indicado en otro lugar, y se ve por los siguientes ejemplos: 

M Prohibimos y defendemos que persona alguna de estos 

nuestros reinos, ni fuera de ellos, sea ossado de traher pisto- 
lete alguno que no tenga 4 palmos de vara de cañón. " [Nueva 
Recop., ¡ib. 6, tit. 6, /. 12.]— "Contó por traidores los que tra- 
xessen armas cortas, ó pistoletes menores de 3 palmos." [Fuen- 
mayor, Vida de S. Pió V.]— Et Ion ne commenca á se servir de 
pislolets que vers ¡a moitié du XVI. e siécle. [Le costume ancien 
et moderne, etc., etc., par le docteur Jules Ferrario, 4 vol. 
gros., Milán, 1827. —vol. IV, páj. 638.] 

«Aquel de la loriga, y ambos lados 
Con pistoletes, lleno de osadía 
Es Mesa el Montañés.» 

(Morat., Nav. deCort., ocl. 46.) 

PLATAS. Esta palabra parece indicar las dos piezas de que se 
compone la coraza, que son el peto y espaldar. Si así no fuese, 
y se dignase alguno comunicarnos su verdadera significación, ha- 
ríamos al momento la sustitución conveniente. "Ordoño envió á 
decir á los juezes, que non estaba bien armado, nin que le venia 



— 85 — 
bien la silla en que andaba, por ser pequeña, é que las platas 
le venían muy largas, é le estorbaban fascer su deber. " [Paso 
Honroso.] "Porque tenia unas platas sencillas para fascer ar- 
mas." [Ibid.] 

PLOMADA. Especie de clava ó maza cuya parte contundente es- 
taba llena de plomo. En francés antiguo se decia plomee. "Plum- 
bata, clava plumbo munita." Du Gange. 

PLUMAJERÍA. Conjunto de plumas ó plumaje , ó sea penacho 
que se colocaba en el yelmo, capacete, casco, etc., y también 
en las testeras de los caballos. 



«Sobre un potro de Córdoba lijero , 
Lleno de carmesí plumajería» 

(Moíut., Nav. de Cort., oct. 46.) 

POLVORÍN. Chifle ó frasco pequeño para cebar, que usaban an- 
tiguamente los mosqueteros. Véase la voz frasco. 



Q 



QUIJERA. La guarnición del tablero ó cureña de la ballesta, que 

siempre es de hierro. 
QUIJOTE. Parte de la antigua armadura que cubría y defendía el 

muslo. Véase lo dicho en müslera. 



R. 

RECOVECO. Llámase así en bellas artes la línea recta ó mista que 
va formando ángulos desiguales y curvas entrantes ó salientes. 

RELEVADO, DA. De relieve. En las descripciones del catálogo que 
antecede , empleamos la palabra relevado siempre que la pieza 
presenta labores ó figuras de relieve ; pero conviene que se en- 



-84 — 
tienda que ese relevado es hecho á martillo por el lado opuesto, 
y no es fundido; es lo que los franceses llaman repoussé, rem- 
pujado. 

Alguna que otra vez hemos empleado también la palabra repu- 
jado, que es una traducción mal hecha y adoptada por algunos de 
nuestros artífices para indicar el relieve hecho á martillo. Así pues, 
relevado ó rempujado equivale á decir de relieve, y á lo que indica 
la última acepción de la voz mazonería que trae el diccionario del 
idioma español. 

«Ancho pavés sin cifra ni letrero, 
Y el peñasco de Amaya relevado, 

Solar de su linaje » 

(Morat., Nav. de Cori., oct. 5.) 

«Abollan los arneses relevados» 

(Araic, cant. 4, oct. 19.) 

REMPUJADO, DA, y 
REPUJADO , DA. V. relevado. 

RENGLE. Esta palabra parece significar el cerco de tablas ó empa- 
lizada que cerraba la tela de justar ó la liza. 
«Quadros, que era uno de los mas valientes é punteros, esta- 
ba á la sazón en el rende de la tela.» [Grón. de don Alv. de Luna, 
páj. 107.] 

RIBODEKIN y R1BADOQUIN. Máquina de guerra para arrojar 
dardos agudos. Componíase de un arco de doce á quince pies de 
largo, asegurado por un estrerao, en posición vertical, y con la 
parte cóncava hacia atrás, al estremo inferior y posterior de un 
madero de un pié de ancho. En la parte superior, y presa por 
medio de un aro movible, tenia el madero una pieza prolongada 
en sentido horizontal, de cuyo estremo libre descendía un hierro 
que iba á descansar en varias ranuras ó escopleaduras, practica- 
das con el fin de poder alzar ó bajar dicha pieza y dar al dardo 
la dirección conveniente. Colocado éste en su sitio , se tiraba del 



-85- 
arco por medio de una especie de torno, cabria ó cabrestante, y 
bastaba soltar la cuerda para que el estremo libre del arco, dando 
con su elasticidad en el proyectil, lo despidiese con suma fuerza. 
Esta máquina , llamada Stedeboge en flamenco , era tirada por 
cuatro caballos. Según el Vade-mecum du peintre, ya citado, 
tom. 2, Juan Yan Artevelde la empleó en la batalla de Biervliet 
en 1338. Los soldados destinados al servicio de dicha máquina, 
y que cuidadan de los bagajes y municiones de boca y guerra, se 
llamaban ribauds, palabra que esactamente corresponde en sig- 
nificación á la española ribaldos. El jefe de dicha tropa tenia el 
nombre de roi, rey. 

Llamábase también Ribadoquin ó Ribodelrin, un arma de fuego 
antigua, que pesaba 700 libras, de la lonjitud de 8 pies, y de cali- 
bre de una libra del marco de Francia. — Medio ribadoquin era 
también un arma de fuego, de 450 libras de peso, 6 pies de lonjitud 
y media libra del marco de Francia de calibre. 

RISTRE. Pieza que se fijaba en la parte derecha del peto de la an- 
tigua armadura, para estribar en ella la lanza al acometer. Decía- 
se lanza en ristre cuando el arma estaba colocada sobre dicha 
pieza; así como enristrar significaba colocar la lanza en el ristre. 
Una rodaja de hierro ó un rodete de cuero ó correas clavadas, 
que se halla en la parte posterior de la manija , y que hemos 
llamado gócete [véase esta voz], se ponia en contacto con el ristre 
por su parte delantera , á fin de que con el empuje no fuese la 
lanza hacia atrás. 

RODILLERA. Pieza de la antigua armadura que servia para defen- 
der la rodilla del caballero. En francés se decia genouilliére. 

ROQUETE. Hierro de lanza de justar ó de torneo, de varias formas 
y tamaños, cuya punta termina en cuatro eminencias ó puntas 
pequeñas y romas, ó bien en tres puntas gruesas y separadas, 
con el objeto de que hiciese presa ó se detuviese en alguna parte 
de la armadura , para desarzonar ó arrojar al caballero fuera de 
la silla. 
«E Gonzalo de Quadros encontró á don Alvaro por la vista del 

yelmo, é el roquete de la lanza abrió la visera, é encontrólo en la 



_86_ 
frente , é con las puntas del roquete quebrantóle todo el casco de 
aquella parte de la cabeza." [Crónica de don Alvaro de Luna.] 

En cuanto á la etimolojía de roquete se nos ocurre si pudiera 
salir de la voz roque , que en el juego del ajedrez es una torre con 
cuatro almenas. El dicho hierro termina ya en tres ya en cuatro 
puntas , y nada de estraño tiene el que se acudiese á la semejanza 
del roque para darle nombre. Si esta etimolojía no se admite, 
creemos que pudiera también recurrirse á la voz francesa rochet, 
que en mecánica se aplica á una clase de rueda dentada. 

El roquete de puntas gruesas se empleaba en la lanza de torneo 
del siglo xv , como se ve en la lámina 5 del tomo I de Meyrick. 

ROSETA. Estrella de la espuela. 

RUDIA. Venablo sin punta que se arrojaba en los torneos , ó para 

lanzar á tablado. 
RUNA. Arma arrojadiza á manera de venablo, y muy ancha en la 

parte superior. 



SERPENTÍN y SERPENTINA. Pieza del arcabuz ó mosquete en 
donde se fijaba la mecha. 
'*Y tan adelante passó la desorden, que se juntaron cuatro- 
cientos arcabuzeros, y con las mechas en las serpentinas salieron á 
vista del campo." [Diego de Mendoza, Guerra de Granada, lib. 
III, §• 14.] 

SILLA. La silla en que peleaba el guerrero antiguo era de dos cla- 
ses: de armas y de jineta. La primera , que se decía de armas, 
armada 6 bridona , tenia grandes arzones cubiertos con chapas 
aceradas; esta se empleaba también en los torneos. Respecto de 
la segunda, trasladamos la descripción que hace de ella Tapia y 
Salcedo en sus Ejercicios á la jineta, ya citado en otros parajes 
de esta obra, y dice así: "La silla ha de tener el fuste delantero 
mas alto que el de atrás, cuanto se conozca. El arzón delantero 



— 87 — 
ha de ser tan alto, que levantado el caballero sobre los estribos, 
no pueda salir por encima; de manera que llegue mas alto que la 
horcajadura, y la punta derecha, sin estar inclinada adentro ni 
fuera. El arzón de atrás ha de ser mas bajo, y un poco caído 
de afuera; no ha de ser largo ni corto. Ha de tener la silla de un 
arzón á otro cuanto fuere el codo del caballero tendida la mano, 
tres dedos menos. Los arriazes son hierros donde entran las acio- 
nes de los estribos." 
La silla de jineta se llamaba en lo antiguo siella cocerá, según 
se infiere de un pasaje de la Crónica del Cid: 

«Ellos vienen cuestayuso, é todos traen calzas: 
E las siellas cocerás, é las cinchas amoiadas.» 

SOBAQUERA. Véase gócete. 

SOBREBARBOTE , SOBBREBABERA ó VENTALLA SEPA- 
RADA. Pieza de la armadura antigua, que se sobreponía al bar- 
bote ó babera del yelmo. Unas vezes era una pieza de la misma 
forma de la babera y ventalla unidas, ó sea una sobreventalla [ó 
ventalla separada del yelmo], que se aplicaba á la parte inferior 
de la cara del almete , y se aseguraba con correas ó tornillos; y 
otras una pieza de la forma de una gran babera, no cubriendo 
superiormente sino la boca del caballero, y dejando una lijera 
abertura para poder respirar; la cual se aseguraba con tornillos 
al peto volante ó sobrepeto, á fin de prestar en los torneos mas 
resguardo para el rostro, y evitar el que el yelmo no variase de 
posición con una lanzada ó mazada, en cuya situación quedaba 
perdido el caballero, pues no podia ver á su contrario. 

SOBRECALVA. Pieza de refuerzo para la calva del almete ó yel- 
mo, la cual solia tener tres colgajos, compuestos de láminas ar- 
ticuladas ó en forma de escamas, que servirían para mayor de- 
fensa del cuello. 

SOBRECODAL. Pieza de refuerzo que se colocaba con un torni- 
llo encima del codal; también la hemos llamado guarda de codal. 

SOBREESPALDAR y SOBREPETO. Piezas de refuerzo que se 
aplicaban al espaldar y al peto, y tenían su misma forma. Le he- 



— 88 — 
mos dado también el nombre de pelo y espaldar volantes, por ser 
piezas separadas que se usaban á voluntad ó según la necesidad 
del guerrero. 
SOBREMANOPLA DE JUSTA. Pieza que se ponía con un torni- 
llo en la manopla de justa, para darle mayor fuerza y resistencia 
á la mano izquierda, especialmente en los torneos. 
SOBREVENTALLA. Pieza de refuerzo que se aplicaba á la venta- 
lla del yelmo, especialmente en los torneos. Véase lo dicho en 
sobrebarbote, que viene á ser lo mismo. 
SOBREVESTA. Túnica sin mangas, cubierta por delante en su 
mitad inferior, y forrada toda de armiños ó de una tela de co- 
lor vistoso. Sujetábase á la cintura con un cordón ó correa, y 
encima se ponia el talabarte ó tahalí para la espada. La sobre- 
vesta estaba por lo común blasonada ó adornada de los blasones 
del caballero. 

Y ya que de ropaje blasonado hablamos, debemos manifestar en 
este lugar, que no hemos encontrado hasta ahora documento nin- 
guno que demuestre el haber usado las reinas ó señoras españolas 
trajes con blasones, como hemos visto en el teatro, hace poco, á 
Isabel la Católica; cometiéndose además el absurdo de presentarla 
con una especie de cota de mallas, cuando dicha señora no gastó 
jamás armadura. — Presentar pues, á las nobles ó grandes señoras 
españolas de otros tiempos con un traje blasonado, es á nuestro 
parecer un verdadero galicismo indumentario. 

SOBREVISTA. Plancha de acero, jeneralmente semicircular ó se- 
milunar, que se ponia horizontalmente, ya fija ya movible, en 
la parte inferior y anterior de las celadas descubiertas y yelmos 
de la edad media. Es esactamente lo que hemos descrito en la 
palabra frontal. La definición que acabamos de dar, nos pare- 
ce mas acertada que las que traen el diccionario de la lengua 
castellana por la Academia, y el del jesuíta Terreros, de quienes 
tomamos esta voz, sin embargo de no encontrarla citada en los 
autores que hemos recorrido. Únicamente hemos visto esta pa- 
labra en la Araucana de Ercilla y en la Crónica de don Pero 
Niño, pero en la significación de sobrevesta; y creemos que debe 



— 89 — 
ser, ó mala intelijencia, ó equivocación de copistas é impresores. 
Los pasajes son los siguientes : 

«Estaba de un lustroso peto armado 
Con sobrevista de oro guarnecida.» 

(Canto 12, oct. 8.) 

«De aparatos, jaezes, guarniciones 
Los gallardos soldados se arreaban ; 
Sobrevistas y galas, invenciones 
Nuevas y costosísimas sacaban.» 

(Canto 13, oct. 25.) 

En la Crónica referida de don Pero Niño, part. II, cap. 26, se 
dice: w de las trechas; é tantas eran, que los que tenían ja- 
ques ó sobrevistas, parescian asaeteados/' — Moratin en su canto 
épico Las Naves de Cortés, etc., y en la octava 8, es mas esacto, y 
no toma una voz por otra, pues dice: 

"Tirada atrás la roja sobreveste , 
Descubre el peto y espaldar bruñido." 

Cervantes en el cap. 14 de la parte 2. a del Quijote, está bien 
terminante y esplícito, y quita toda duda que aún pudiera quedar; 
dice de esta manera: "Sobre las armas traia una sobrevesta ó ca- 
saca de una tela al parecer de oro finísimo , sembradas por ella 
muchas lunas pequeñas de resplandecientes espejos, que le hacían 
en grandísima manera galán y vistoso." 

SOMBRERO DE HIERRO ó ACERO. Armadura así llamada por 
tener como dice Du Cange en el Glossarium, etc. , la forma de 
un sombrero común: quod in modum capelli efficlus. Grassi en su 
Dizionario militare dice, que il capeüo di ferro é ¡o slesso che el- 
mo, nombre jenérico que indica una armadura de hierro para 
defensa de la cabeza. 
El sombrero de hierro llamóse á vezes bacinete, según el ya 

citado Uboldo; entonces tenia la forma de un píleo ó birretillo de 



-90- 
hierro. A vezes también se hallaba el sombrero de hierro cubierto 
de fieltro, y se colocaba encima un birretillo ó bacinete, que res- 
guardaba mucho mas la cabeza contra las espadadas, mazadas, etc- 
Este sombrero se usaba ya á mediados del siglo xv. 

"E luego el rey [1450], que estaba armado de todo el arnés, 
demandó el armadura de la cabeza, é diéronle un sombrero de aze- 
ro, é púsoselo, é el espada en la mano, comenzó de animar é esfor- 
zar á los suyos, mandándoles que todos se pusiesen las armaduras 
de cabeza, 6 tomasen lanza/' [Crónica de don Alvaro de Luna, pa- 
jina 143.] 



T. 



TACHÓN. V. chatón. 

TACHONADO, DA. Cubierto ó adornado de tachones ó chatones; 

dícese de las piezas de armaduras. 
TACHONAR. Adornar con tachones ó chatones, ó tachuelas dora- 
das las piezas de las armaduras. 
TAJAN. Así suele llamarse también á la gumía turca. 
TARJA. Arma defensiva en forma de escudo ó rodela que cubría 
todo el cuerpo del guerrero. Esta palabra se confunde con pa- 
vés. La tarja iba comunmente pintada con los blasones, empre- 
sa ó divisa del caballero. "E otros avia que levaban tarjas pe- 
queñas muy ricamente guarnidas, con estrañas figuras é inven- 
ciones. [Crón. de don Alvaro de Luna, páj. 146.] 
La tarja debió ser también la tarjeta, escudo propio para los 
torneos, como indicaremos en seguida. Así se infiere también de 

un lugar del Paso Honroso de Suero de Quiñones, que dice: M el 

cual es trescientas lanzas rompidas por el asta con fierros fuertes 
en arneses de guerra, sin escudo ni tarja, ni mas que una dobladu- 
ra sobre cada pieza." 

TARJETA. Tarja pequeña ó pieza de refuerzo que se colocaba co- 
munmente en la parte izquierda y superior del peto, especial- 
mente en los torneos, como se ve en la armadura núm. 402 y 



— 91 — 
oirás de la Armería. Otras vezes confundian la tarjeta con escu- 
do ó tarja. "Que cada combatiente entre á caballo en la estaca- 
da, y armado á fuer de hombre de armas, con lanza, maza, es- 
pada ó espadas de torneo, tráigale la tarjeta un escudero á ca- 
ballo. *' [Torneo de á caballo en Zaragoza, sala de MS. de la Bibl. 
nac] 
"Traian todos tarjetas y mazas de hierro." [Calvete de Es- 
trella, El Felicísimo viaje, etc., ya citado en otros puntos, pa- 
jina 51.] 

TARJON y TARGON. Tarja grande. Hállase usado como sinónimo 
de pavés. 

TERCIADO. Espada ancha y corta con un tercio menos de la mar- 
ca, que consistía en 5 pies. 

TESTERA. Pieza de la antigua barda del caballo catafracto ó ar- 
mado para la batalla, que le cubría mas ó menos la testa según 
su tamaño ó lonjitud. Se unía superiormente á la capizana, y 
descendía hasta el hocico. Jeneralmente tenia orejeras ó piezas 
salientes para la defensa de las orejas del animal. Muchas vezes 
tenia una rejuela en el paraje de los ojos, y en este caso la he- 
mos llamado testera con visera, tomado del francés Chamfrein ó 
Chamfrin á visiere. Hemos dicho testera mocha, cuando faltaba 
á dicha pieza la una ó las dos orejeras; y testera de unicornio, 
cuando tenia en el centro una punta aguda. 

u De bronzes entallados la estribera, 
Zafiros y balajes la testera." 

(Morat., Nav. de Cort., oct. 36.) 

TESTUZ. Cuando la testera antes descrita no llegaba al hocico del 
caballo, ó siendo en estremo corta no cubría sino la frente , la 
hemos dado el nombre de testuz. 

TORACOMACHO. Especie de jubón con faldas de lana y algodón 
colchado y pespunteado, que se unía por la espalda en forma de 
loriga ó coraza con haldas: le usaron los godos como armadura. 



— 92 — 

TORNO. Instrumento para armar las antiguas ballestas. Los había 
de una manija ó manubrio, y de dos, llamado en francés tour 
á deux manivelles. 

TRIFAZ. Arma antigua arrojadiza á manera de dardo, flecha ó 
saeta, con hierro de tres cortes, y asta de tres codos de lonjitud. 

TRONZO, ZA. Dícese del testuz ó testera que le falta la una ó las 
dos orejeras. 

TURQUESA. Instrumento ó molde de hierro en donde se funden 
balas de varios calibres. En lo antiguo había turquesas para fun- 
dir bodoques. 



VARASCUDO. Esta palabra, muy repetida en el Paso Honroso de 
Suero de Quiñones, parece que podría significar escudo para re- 
cibir el golpe de la vara ó lanza de torneo, y en ese caso equi- 
valía á tarjeta. "Firíó á Soto en el varascudo, é Soto á él en- 
cima del guardabrazo izquierdo cerca de la vuelta." — u En el 
varascudo del guardabrazo." — u En el varascudo que traía enci- 
ma del brazo izquierdo, é desarmóle del brazal. 
VENARLO [Venabulum]. Arma arrojadiza, á manera de dardo ó 
pequeña lanza. Consistía en una varilla de hierro redonda y del- 
gada , de dos codos de largo y de un dedo de grueso, la cual 
terminaba en un hierro de hoja de laurel, de un palmo ó mas 
de largo: los había para la guerra, y para la caza ó montería: 
los primeros tenían cerca del mango una cruz con puño y pomo 
á manera de las antiguas dagas. Los que tenían dos puntas y 
terminaban en un hierro de lanza con cuatro filos, se empleaban 
en la caza. El venablo se lanzaba á fuerza de brazo y sin ausilio 
de arco. 
"Todos los soldados y oficiales [de las Guardas viejas de Casti- 
lla] han de traer alabarda y espada de día y de noche, salvo el al- 
férez que lleva venablo al hombro." [Etiquetas de Palacio, ordena- 
das por el año de 1562, y reformadas el de 1617.— MS. de la 
Ribl. nac.l 



— 95 — 
VENTALLA. [Ventaculum. Id etiam nominis datum á nostris galea 
partí, quá ventus haurüur , seu respiratur. — Du Cange.] Parte 
de la visera, cercana á la barba, por la cual entraba el aire en la 
boca. Echábase abajo mientras el resto de la visera , queriendo 
descubrirse el caballero, se alzaba y unia con el yelmo. A vezes 
la ventalla estaba unida al nasal y formaba con él una sola pieza; 
y otras, las tres partes que componen la visera movible, estaban 
formadas de una pieza, que comprendía la visera propia, el nasal 
y la ventalla , y así unidas se alzaban ó bajaban. Hubo también 
algunos yelmos en que la ventalla no estaba , como el nasal y la 
visera, fija á las partes laterales, sino á la babera ó barbote, y 
dispuesta de manera que se pudiera abrir por fuera bajándola, 
como se ve en las armaduras de la Armería indicadas con los 
núms. 850, 953, 975, 2364 y 2388. 

Pero no siempre la ventalla formó parte del yelmo; las hubo se- 
paradas de él enteramente, de manera que el caballero se la ponia 
ó quitaba á su voluntad, teniendo todavía el yelmo en la cabeza; 
de esta clase de ventalla son las indicadas en los núms. 901 , 927 y 
otras apuntadas ya en este libro. 

La ventalla separada del yelmo, que algunas vezes hemos llama- 
do sobrebarbote ó barbóle volante, porque efectivamente es una ven- 
talla con un barbote, y que aun pudiera llamarse en ciertos casos 
una sobreventalla , no se alzaba para descubrir el rostro; era des- 
cendente y formada de tres ó mas láminas articuladas. Uboldo y 
AUou hablan de una ventalla que se unia con tornillos al peto vo- 
lante, y dicha pieza es lo que hemos descrito en la voz sobrebarbote, 
como pieza de refuerzo para la cara del almete en los torneos. 

VERGA. El diccionario de la lengua por la Academia dice que es 
ael nervio con que se aprieta y oprime la ballesta.» 
Notable desgracia ha cabido á la ballesta en el diccionario de la 
lengua , pues apenas hay cosa que tenga relación con ella que se 
halle ni medianamente definida. La verga es el arco de acero que en 
unión de la cuerda y del tablero constituyen el arma dicha. Véase 
á Espinar, Arte de Ballestería, en donde se indican los maestros que 
mejor labraron vergas. 



— 94 — 
VIRA. Además de significar esta palabra uno de los lanzes de la 
ballesta, consistente en una especie de saeta delgada y muy aguda 
de punta , significaba igualmente un pedazo de cuero que cubría 
la palma de la mano, y se aseguraba en el dedo pulgar; empleado 
por los ballesteros para no hacerse daño cuando armaban las 
ballestas. E os beesteiros tragam á audiencia vira na mao ou 
cinto cingido, segundo antiguamente sempre foi de coslume. [Cod. 
Alf., part. 1, tit. 44, §. I.] 
VISERA. [Búnepa.—Du Cange.] Para que este artículo abrazase en- 
teramente toda la historia de la visera, ó sea de esa parte de los 
yelmos antiguos, destinada á protejer el rostro del caballero, era 
menester hablar de la visera fija ó estable de los yelmos de los 
etruscos ó griegos, y aun de los usados en los siglos xn, xm 
y xiv. Pero como no es absolutamente necesario, y se alejaría de 
nuestro objeto, nos limitaremos á tratar lijeramente de la visera 
movible, cuyo uso principió en el siglo xiv. 
La visera movible de la edad media , ó sea cara del almete , que 
es la pieza mas importante del yelmo, se componía de tres partes 
separadas , como hemos indicado bastante en el núm. 2520 del 
catálogo. Estas piezas movibles sobre un botón ó eje colocado en las 
partes laterales y á la altura de las sienes, se escurrían por la cres- 
ta del yelmo. La primera era la visera propia, en la cual habia agu- 
jeros ó hendeduras para el paso del aire y facilitar la visión: esta 
parte servia para la defensa de los ojos. En algunos yelmos, 
¡«obre esta pieza ó inmediatamente debajo se presenta un espacio 
libre ó abertura horizontal, llamada vista. La segunda parte de la 
visera se llamó nasal, y la tercera ventalla, y ambas tenían también 
agujeros ó aberturas para el paso del aire, de la luz y de la voz. 

Muchas vezes la visera movible se componía de dos piezas y 
también de una, en la cual se veía una máscara humana ó de una 
bestia. 

Según Brantome en la vida del almirante Bonnivet, los capita- 
nes se alzaban la visera durante la pelea. Cuando dicho almirante, 
que contra el dictamen de los demás capitanes fue el único que 
aconsejó á Francisco I, rey de Francia, diese la batalla de Pavía, 
vio que todo estaba perdido, no queriendo sobrevivir á tanta igno- 



— 95 — 
minia , se lanzó enmedio de los enemigos, levantada la visera según 
la costumbre de los capitanes que mandan , presentó de este modo su 
cuello á la espada enemiga, y murió: Haussanl la visiere de sa sa- 

lade, selon la costume des capitaines qui commandent qui ca qui la 

oppósa sa gorge aux epées, tt mourut. 

Este pasaje nos recuerda otro de la Historia de España de Ma- 
riana, que vamos á transcribir, probando con él que los historia- 
dores han vestido la mayor parte de las vezes á los héroes de sus 
libros con las piezas de la armadura que han conocido , ó de que 
tenían noticia, sin cuidarse de si dichas piezas se usaban en tiempo 
del personaje que retratan. En el lib. 13, cap. 7 de dicha historia, 
se dice: Junto con esto, ido el compañero, toma sus armas, cala la 
visera , y pone en el ristre su lanza. En este pasaje hallamos dos 
inesactitudes : en el año 1247, á que se refiere lo dicho por el his- 
toriador, no habia viseras movibles, y mal pudo calarla. Tampoco 
habia ristre, porque esta pieza no se conoció sino después de adop- 
tada la coraza, y esta no se introdujo sino un poco antes de la mi- 
tad del siglo xiv. 

VISTA. Así se llamó una hendidura horizontal, mas ó menos larga, 
que en los yelmos con visera fija ó movible , corresponde á los 
ojos y sirve propiamente para ver. "Encontró á Suero por la 
vista del almete fasta la parte derecha de la sien, é entró el fier- 
ro fasta la mitad/' [Paso Honroso.] 
Otras vezes se ha dicho vista en vez de visera. u Traian las vis- 
tas caladas y grandes penachos de colores en las celadas. " [Ibid.] 

VOLANTE. Denominación aplicada á toda pieza que se sobreponía 
para refuerzo en la armadura de los tiempos caballerescos. He- 
mos llamado peto volante y espaldar volante á las piezas que se 
fijaban ó aseguraban por medio de tornillos ó correas al peto y 
al espaldar. Igualmente hemos dado el dicho nombre de volante 
á piezas colocadas en el estremo inferior del peto y del espaldar, 
de las cuales pendían el quijote, la escarcela y el guardarrenes. 
"Firió á Merlo en el volante de las platas entre el peto y la es- 
carcela/-' [Paso Honroso.] 



— 96 — 

VUELO. Adorno particular en forma de alas, que acostumbraban 
poner en algunos cascos y yelmos de la edad media y tiempos 
caballerescos. 

VUELTA. Esta palabra debió signiOcar en el guardabrazo lo que 
hemos indicado por ala. — "E luego le envió un guardabrazo iz- 
quierdo muy fermoso, é alto de vuelta/ 7 — "Encontróle en el guar- 
dabrazo izquierdo cerca de la vuelta."— "En el izquierdo guar- 
dabrazo por encima de la vuelta. " [Paso Honroso.] 



YATAGÁN. Especie de puñal turco, ó de cuchillo con hoja obli- 
cua , y cuyo filo forma hacia la punta una curva entrante. 
YELMO [éx/ao's]. Armadura defensiva de hierro ú otro metal, de 
forma jeneralmente redonda y adornada de cresta ó cimera , y 
de visera. Era propia del caballero ó del hombre de armas, con 
la cual cubría y defendía la cabeza y el cuello. 
Esta definición corresponde esactamente con lo que siempre se 
ha entendido en España por celada , á cuya palabra acudirá el que 
deseare mas espiraciones. 

Por la crónica de don Jaime I de Aragón, el Conquistador, ci- 
tada en varios puntos del catálogo anterior, se sabe que ya á prin- 
cipios del siglo xin se hacían en Zaragoza yelmos y otras piezas de 
la armadura entonces conocida. Dice asi : E nos ab tres cauallers 
qui anauen ab nos trobam nos ab vn caualler a peu, e tench son scut 
abracat e sa llanca en la ma, e la spasa cinta, e son elui Zaragoca en 
son cap e son perpunt vestit. 

Para esplicar qué clase de yelmo ó elui era este , se dice en un 
pequeño glosario de dicha crónica : Armadura de cap feyta en Za- 
ragoza axi nomenada. 

La palabra yelmo no tenia en 1087 la sola significación que hoy 
se le da en la armería y blasón. Entonces significaba también un 
velo ó paño con que se cubrían los altares para resguardarlos del 
polvo. En una donación de aquel año á un monasterio se decia: 
unum elmum laboratum pro super ipsum altare. [Doct. de Paco.] 



-97 — 
El yelmo abierto en el blasón denota linaje antiguo; el cerrado, 
moderno.— Solo desde el siglo xv se coloca el yelmo de frente en 
los escudos. 

YERBA DE BALLESTEROS. En el núm. 1554, al hablar del ve- 
neno Curare con que los indios envenenaban sus flechas, dijimos 
que en España habia habido también costumbre de envenenar 
saetas y emplearlas en la caza. Ahora añadimos que también se 
emplearon en la guerra del mismo modo. Diego de Mendoza en 
su Guerra de Granada, lib. 1 , §. 16 , dice lo siguiente : a Don 
Alonso, herido de dos saetadas con yerba , peleó hasta caer tra- 
bado del veneno, usado desde tiempos antiguos entre cazadores. 
Mas porque se va perdiendo el uso de ella con el de los arcabuzes, 
como se olvidan muchas cosas con la novedad de otras, diré algo 
de su naturaleza. Hay dos maneras: una que se hace en Castilla 
en las montañas de Bejar y Guadarrama , cociendo el zumo de 
vedegambre , á que en lengua romana y griega dicen elléboro 
negro hasta que hace correa, y curándolo al sol lo espesan y dan 
fuerza; su olor es agudo no sin suavidad, su color escuro que tira 
a rubio. Otra se hace en las montañas nevadas de Granada de la 
misma manera , pero de la yerba que los moros dicen rejalgar, 
nosotros yerba, los romanos y griegos acónito, y porque mata los 
lobos lycoctónos; color negro, olor grave; prende mas preste- 
daña mucha carne; los accidentes en ambas los mismos: frió, tor- 
peza , privación de vista, revolvimiento de estómago, arcadas, 
espumajos, desflaquecimiento de fuerzas hasta caer; envuélvese la 
ponzoña con la sangre donde quiera que la halla, y aunque toque 
la yerba á la que corre fuera de la herida se retira con ella y la 
lleva consigo por las venas al corazón , donde ya no tiene re- 
medio; mas antes que llegue hay todos los jenerales; chuparla 
para tirarla fuera, aunque con peligro; psyllos llamaban en len- 
gua de Ejipto á los hombres que tenían este oficio [Plin., lib. 7, 
cap. 2, y lib. 8, cap. 25]. El particular remedio es zumo de 
membrillo, fruta enemiga de esta yerba, que donde quiera que 
le alcanza el olor le quita la fuerza; zumo de retama, cuyas 
hojas machacadas he visto lanzarse de suyo por la herida cuan- 



— 98- 
to puede buscando el veneno hasta toparlo y tirarlo afuera. Tal 
es la manera desta ponzoña , con cuyo zumo untan las saetas, 
envueltas en lino , porque se detenga. La simplicidad de nuestros 
pasados, que no conocieron manera de matar personas sino á 
hierro, puso á todo jénero de veneno nombre de yerba. Usóse en 
tiempos antiguos en las montañas de Abruzzo, en las de Candía, 
en las de Persia: en los nuestros, en los Alpes que llaman Mon- 
senis , hay cierta yerba , dicha tora , con que matan la caza ; y 
otra que dicen autora, á manera de dictamno, que la cura.» 
YUGULAR. Hemos hecho una distinción entre yugular y carrillera, 
aunque son piezas que tienen un mismo destino. La palabra yu- 
gular la hemos aplicado á esa pieza compuesta de varias láminas, 
que descendía de la borgoñota ó capacete , y se iba á atar por 
debajo de la barba; y hemos dicho carrilleras á la pieza lateral 
de la mismo borgoñota , que cubria los carrillos y se movia por 
medio de una charnela ó gozne. 



ZAGUERO [ARZÓN]. Lo mismo que arzón trasero. «Encontró en 
el volante de las platas á la parte izquierda , é tocó en el arzón 
zaguero de la silla, quebrando un pedazo del. [Paso Honroso.] 
ZAPATO DE HIERRO ó FERRADO. — RORCEGUÍ. De dos ma- 
neras se ha presentado cubierto el pié del guerrero de los tiem- 
pos caballerescos: con el zapato ó escarpe de hierro, terminado 
en punta, ó con el mismo calzado de punta cuadrada ó roma. En 
la Armería Real no se hallan ejemplares del primero, y sí del se- 
gundo, que hemos llamado de pico de pato ó ánade, porque así 
se ve escrito en varios autores. Como las formas notables de esta 
parte de la armadura salieron directamente de dos calzados muy 
usados ya en tiempos anteriores, creemos que para tener esacto 
conocimiento de ellas, convendrá presentar aquí algunos datos in- 
dumentarios. 
Entre las modas singulares de la edad media no deja de ser ver- 
daderamente notable la del calzado puntiagudo, que los franceses 



— 99 — 
llamaron brodequins pointus, y después á la poulaine. Este calzado 
llegó á estenderse por toda Europa , remontándose su invención, 
según parece, al siglo xm, y continuando en boga hasta fines del xv. 
Los zapatos terminaban en una punta mas ó menos larga, según la 
cualidad de la persona: los de un principe tenian puntas de mas de 
dos pies de largo; los de un barón de dos pies, y de pié y medio los 
de un simple caballero; las puntas de los zapatos de la jente vulgar 
tenian medio pié solamente. Este calzado se presentaba al mismo 
tiempo lleno de recamos de oro y bordaduras de seda, conforme á 
la categoría ó riqueza del que lo llevaba; siendo mas elegante el que 
estaba mas caprichosamente trabajado. 

Dícese jeneralmente que esta moda tuvo su orijen en Inglaterra, 
y se le atribuye á Enrique II. Parece que este príncipe, que era de 
agradable figura, tenia los pies muy largos, y para ocultar seme- 
jante defecto mandó que le hiciesen unos zapatos de puntas largas y 
corvas [*]. La corte, según costumbre, siguió al príncipe en su 
moda, y los del estado medio y aun los de la plebe no tardaron en 
ser sus imitadores, presentándose con sus puntas largas y retorcidas. 

En esto habrá lo que se quiera; pero es lo cierto que semejante 
moda fue muy jeneral , como hemos dicho antes , y se prueba con 
los monumentos de aquella época. Los escritores franceses dicen 
que su rey Felipe IV pretendió ya hacia el siglo xiv abolir este 
calzado por medio de una Ordenanza real; pero la moda triunfó, y 
los zapatos con puntas duraron todavía mas de un siglo. Carlos IV 
de Francia se empeñó tenazmente en destruirla, y para ello adoptó 
un espediente enérjico, condenando á la multa de diez escudos á los 
que continuasen usando de brodequins poinlus. Pero si en Francia 
concluyeron, no sucedió lo mismo en otras naciones, en donde du- 
raron algún tiempo todavía. Paises hubo en que llegaron á ponerse 
cascabeles en las puntas retorcidas de los borceguíes; lo cual, según 
un escritor , fué una esacta imitación de la costumbre de los gran- 
des señores de otros tiempos, quienes para anunciarse desde lejos 
llevaban cascabeles y campanillas colgando de sus vestidos. Esta moda 



[*] Es noticia corriente , que para disimular el duque de Lerma los grandes juanetes que 
tenia introdujo los zapatos cuadrados, cuyo uso siguieron los cortesanos por lisonja al favorito. 



- 100 — 

no duró mucho por su estravagancia ; y loque en un principio 
era el adorno de las jentes de distinción pasó á ser el traje caracte- 
rístico de los bufones y locos de profesión. 

A la forma puntiaguda de los tales zapatos sucedió otra no me- 
nos chocante, estrambótica é incómoda; se hicieron prolongados y 
con puntas muy romas. 

Como era muy natural, la moda del calzado se empleó en el 
escarpe ó zapato ferrado de la armadura; los caballeros y algunos 
hombres de armas llevaban sus puntas, aunque no tan desmesura- 
das como en los borceguíes. Un escritor francés dice que en la Ar- 
mería del palacio de Ambrás, cerca de Inspruck , en el Tirol , se 
veian en otro tiempo en las armaduras de los duques de Austria 
unos zapatos de hierro con puntas agudas y postizas, destinadas, al 
parecer, á aplicarlas con violencia al caballo del adversario; las 
cuales se quedaban dentro de la herida al retirar el pié. Lo jeneral 
era que la punta del escarpe ó zapato de hierro no se desprendía, 
pues formaba un todo con la parte anterior. 

El zapato ó escarpe llamado de pico de pato tuvo por consiguien- 
te el orijen que queda indicado anteriormente en la segunda forma 
de calzado. 

También se usaron zapatos de piel con unas cinco piezas ó lá- 
minas que venían de la parte inferior de la greba, cubriendo todo 
el empeine del pié, como los llevaron los soldados venecianos de 
la antigua república. 

ZERBATANA. Véase la definición de esta voz en el diccionario de 
la lengua. — "ZapoQofámi. Tubuli perforati , quibus globuli plum- 
bei , vi BoFávyr , seu pulveris tormentarij emittuntur. Vox etiam- 
num nostris nota : nam ejusmodi pneumáticos tubulos Sar- 
batanes appellamuspro Sarbotanes: quá forte nomenclatura Sclo- 
petaria machinae hodierna?, quas Mousquets dicimus, indigitaban- 
tur." [Du Cange.] 



NOTICIA HISTÓRICA 

DE LOS 

Üjcsistiendo en la Armería Real cierto número de arcabuzes ó es- 
copetas de un mérito sobresaliente, fabricadas por artífices españo- 
les, cuya mayor parte estuvieron establecidos en Madrid ; hemos 
creído conveniente el hacer de ellos una lijera reseña, marcando las 
épocas en que florecieron sugetos de gran renombre en los anales 
fabriles de nuestra nación, y pagando de este modo un corto tri- 
buto de admiración y respeto á su grata y honorífica memoria. Pa- 
ra ello no tenemos otros datos que los recojidos por el intelijente 
armero madrileño Isidro Soler, que en 1795 dio á luz un Compen- 
dio histórico de los arcabuzeros de Madrid, desde su orijen hasta la 
época en que él escribió; añadiendo por nuestra parte alguna otra 
noticia que hemos podido adquirir, para completar el número hasta 
el año presente. Seguiremos pues el testo del citado compendio, y 
nos referiremos además á las láminas 8. a y 9. a de las que van in- 
cluidas en este libro, para indicar las marcas y contramarcas que 
usaron algunos de dichos artífices [*]. 

A fines del siglo xv y principios del xvi, época del nacimiento 
de dos guerreros notables, Francisco I de Francia y Carlos I de 
España, que puede decirse fueron los dos únicos actores de los 
acontecimientos del primer período del equilibrio europeo, que 



] Conviene manifestar aquí, que las marcas de los arcabuzeros de Madrid contenidas en 
las láms. S.* y 9.*, están sacadas osadamente de los punzones orijinales ecsistentes en la Arme- 
ría. I.as marcas que trae el Compendio del citado Soler no tienen por consiguiente toda la esac- 
titud debida, como puede conocerse fácilmente por medio de una confrontación. 



— 102 — 
abraza desde 1520 á 1556, se inventaron los mosquetes, pedreñales, 
pistoletes y otras armas de fuego; y aunque por largo tiempo se 
mantuvo el uso de la ballesta, fueron tales y tan rápidos los pro- 
gresos del descubrimiento nuevo , que no solo lo emplearon en 
tiempo de paz, sino que muy luego lo adoptaron para la guerra; 
por cuanto en la batalla de Ravena, dada por los españoles en 1552, 
había en su ejército multitud de soldados arcabuzeros; y en la re- 
tirada de Rebec mataron de un arcabuzazo al jeneral Bayard. Aca- 
so no se encontrará ninguna invención por útil y beneficiosa que 
sea para la sociedad, que en menos tiempo haya logrado tan uni- 
versal aceptación. 

Estendido y adoptado ya su uso en Europa, y conociendo el 
emperador Garlos V que España superabundaba en riquísimas mi- 
nas de hierro, que podian producir materiales suficientes para que 
en ella prosperasen fábricas de armas de fuego, como las estableci- 
das en Alemania; hizo que viniesen á Madrid dos maestros arcabu- 
zeros, que indudablemente eran de los mejores de aquel pais, lla- 
mados Simón Marcuarte y Pedro Maese. El primero era conocido 
mas bien por Simón de Hozes, el Viejo, á causa de usar dos hozes 
por marca [*], y el segundo ponia tres para distinguirse. 

Simón Marcuarte enseñó á sus dos hijos Felipe y Simón, los 
cuales siguieron á su padre en poner las dos hozes por marca con 
sus nombres respectivos. 

Felipe enseñó á Laguisamo y á Andrés Herraez: el primero se 
estableció en Sevilla, y puso por marca dos jabalíes, y el segundo 
en Cuenca, poniendo por marca un águila. 

A Simón Marcuarte, hijo, que fué arcabuzero de los reyes Fe- 
lipe II y III, se debe la invención de las llaves de patilla ó á la es- 
pañola, pues hasta entonces se habían estado usando las de rueda. 
Este tuvo cuatro discípulos, que fueron Pedro Muñoz y Juan de 
Metola, que se establecieron en Sevilla, poniendo el primero por 
marca una P, y el segundo su nombre; Francisco Hernández, que 



[*] Según se ve por la marca indicada en el núm. 206 de la lámina 6.*, cu la cual apare- 
cen dos hozes y la fecha i53o, ya cesistiau cu España por esta época los indicados arcabuze- 
ros Marcuarte \ Maese. 



-103- 

fué á Córdoba, y ponia también su nombre por marca; y Juan Sa- 
lado, que se quedó en Madrid, y ponia por marca un caballo ade- 
mas de su nombre. 

De la escuela de los Marcuartes padre é hijo salieron Pedro Pa- 
lacios, que se estableció en Soria, y ponia la marca que se ve en el 
núm. 188 de la lámina 6. a [*] 

De dicha escuela salió igualmente Cristóbal Frisleva, que se 
avecindó en Riela, pueblo inmediato á Zaragoza, el cual ponia por 
marca una X, como está indicada en la lám. 7. a con el núm. 246, 
y que se halla juntamente con su nombre en el cañón que tiene el 
núm. 2319 del Catálogo. En este cañón está la fecha repetida de 
1565, y por ella debemos suponer que Frisleva sería ya hombre 
entrado en años cuando lo fabricó. 

Al describir las escopetas señaladas con los números 2221 y 
2225 de la Armería, notamos una particularidad que tenian, y era 
la de cargarse por la recámara. Entonces dijimos que para los años 
en que dichas escopetas se fabricaron, que fueron los de 1736 y 
1739, era cosa bastante notable, y en lo cual se veia que la inven- 
ción francesa de Robert no era ni nueva ni suya, sino tomada de 
España y perfeccionada por él en 1831. 

Después de Robert apareció Lefaucheux en 1832, perfeccio- 
nando el método de cargar por la recámara, y como poniendo un 
sello de perfección á una idea que hasta ahora nadie se habia atre- 
vido á disputar á esos artífices. Nosotros nos presentamos recla- 
mando la propiedad española de la idea , pues además de las dos 
escopetas mencionadas, ecsiste en la Armería un cañón de escopeta 
labrado por Cristóbal Frisleva, cerca de tres siglos antes que el fu- 
sil Lefaucheux, y marcado con una X bien pronunciada, que era la 
marca de dicho artífice, como antes manifestamos. Este cañón lo ha 
cedido á la Armería de S. M. el señor don Eusebio Zuloaga, arca- 
buzero de Cámara y teniente armero mayor , y se encuentra en el 
armario B indicado con la letra A, por haber ingresado después de 



['J Al describir el mosquete de la Armería señalado con el núm. 427, dijimos que era ale- 
mán, guiándonos únicamente por la forma; pero ya mas enterados, y sabiendo la marea usada 
por Pedro Palacios, correjimos la equivocación, y decimos que es de este célebre arcabuzero. 



— 104 — 

la numeración del Catálogo. Su recámara es movible y entra á ros- 
ca por la parte inferior. Superiormente tiene un fogón en el cual 
caería el serpentín con la mecha encendida. Dicho canon de arca- 
buz ea un monumento respetable que prueba el adelanto de las ar- 
tes en España, y depone contra la palabrería estranjera, empeña- 
da siempre en colocarnos á la cola de la civilización y de los ade- 
lantos de todas las naciones. 

Continuando la serie de los arcabuzeros que salieron inmedia- 
tamente de la escuela de los Marcuartes padre é hijo, réstanos in- 
dicar á Juan Sánchez de Mirueña, que llamado desde Salamanca á 
Madrid sobrepujó á sus antecesores, y fué el primero que forjó los 
cañones á trozos, poniendo su nombre por marca, y por contra- 
marca un león. 

Este artífice tuvo por discípulo á Gaspar Fernandez, el cual, 
llamado también por las personas reales para trabajar en Madrid, 
escedió á su maestro , especialmente en los cañones , que eran los 
mejores de los conocidos hasta entonces; — ponia por marca su 
nombre, y por contramarca un caballo. 

Gaspar Fernandez sacó dos discípulos , que fueron Domingo 
García y Juan Belén; el primero no hizo grandes progresos en la 
arcabuzería; — ponia por contramarca un león con la mano iz- 
quierda levantada. 

Juan Belén superó con mucho á su maestro. Fue nombrado ar- 
cabuzero de Carlos II en 1684, y murió en 1691; su marca es la 
indicada en el núm. 1 de la lám. 8. a Este arcabucero sacó á los 
discípulos Nicolás Bis, Alonso Martínez y Luis Santos. 

Por muerte de Belén fue nombrado Nicolás Bis arcabuzero del 
dicho Carlos II en 1699, y continuó sirviendo á Felipe V hasta 
1726 en que falleció. A este artífice se debe la invención de los ca- 
ñones de callos de herradura ; invención que le hará digno de me- 
moria, y que siguieron todos los de su tiempo, no sin mofarse antes 
de la novedad que introducía [*]. Sirvió su plaza desde 1701 al 33, 



'] Con motivo de dirijirse entonces á Bis algunas invectivas por su descubrimiento, contestó 
él mismo con los siguientes versos: 

Yo, que la sacra diestra 
Arme de acero con mi llave maestra, 



-105 — 
en que falleció ; puso la marca que está en el núm. 2 de la lá- 
mina 8. a 

Alonso Martínez trabajó en competencia con su maestro, y aun 
llegó á forjar un canon con clavos de herradura; cosa que nadie 
imitó por el sumo trabajo que ocasionaba. Marchóse á Portugal en 
donde el rey don Juan le nombró su arcabuzero; pero no probán- 
dole el pais se dirijió á Cataluña, y fué preso con varios partida- 
rios condenados á la última pena. Conducido á Barcelona y puesto 
en capilla, fué conocido por el oficial que le custodiaba; este dio 
parte al Capitán jeneral, quien poseyendo hermosas obras de Mar- 
tínez, y no queriendo que semejante artífice pereciese, le libertó y 
mandó fuese á trabajar con el arcabuzero Pedro Esteban, en donde 
estuvo hasta su ida á Mallorca como maestro mayor de armas, en 
cuyo destino murió. Si Pedro Esteban fué el mejor artífice de Ca- 
taluña, lo debió á Martínez; este ponia la marca que tiene el nú- 
mero 1 de la lám. 9. a 

Luis Santos fué buen arcabuzero, pero sus obras no se estima- 
ron tanto como las de sus condiscípulos. Murió en Madrid en abril 
de 1721; su marca es la del núm. 4 de la lám. 9. a 

Nicolás Bis tuvo un solo discípulo, que fué Matías Baeza, nom- 
brado arcabuzero de Felipe V en 1739; — usó la marca núm. 4 de 
la lám. 8. a 

Alonso Martínez, mencionado anteriormente, tuvo por discípu- 
los á Diego Esquivel, Juan Fernandez y Diego Ventura. El prime- 
ro fué muy esmerado en sus obras; murió en enero de 1732, y su 
marca es la del núm. 3 de la lám. 9. a — Juan Fernandez fué nom- 
brado arcabuzero de Felipe V en 1726; su marca es la del núm. 3 
de la lám. 8. a — Diego Ventura, de edad ya muy avanzada, fué nom- 
brado arcabuzero de Carlos III en 1760, y murió en 1762; su 
marca es la del núm. 10 de la lám. 8. a 



Fiado cd mis aciertos 

Del orbe abrí las puertas y los puertos, 

Pues todas las naciones 

Admiran el primor de mis cañones, 

Comprando la hermosura, 

Que fué carbón v callos de herradura. 



— 106 — 

Luis Santos sacó un discípulo, que fué su hijo Juan, el cual usó 
la marca del núm. 5 de la lám. 9. a 

Matías Baeza tuvo por discípulos á Francisco Bis, Ignacio Bar- 
cina y Sebastian Santos. El primero fué arcabuzero de Felipe V 
en 1740, y murió en 1765. Este fué hijo de Baeza y nieto de Nico- 
lás Bis, cuyo famoso apellido tomó; usó la marca del núm. 6 de la 
lám. 8. a — Ignacio Barcina usó la del núm. 8 de la lám. 9. a , y Sebas- 
tian Santos, electo arcabuzero de Fernando VI en 1752, murió en 
1762, y usó la marca del núm. 9 de la lám. 8. a 

Diego Esquivel sacó por discípulo á Gabriel de Algora, nom- 
brado arcabuzero de Fernando "VI en 1749, y murió en 1761; su 
marca es la del núm. 8 de la lámina 8. a 

Juan Fernandez sacó por discípulos á Manuel Sutil, José Cano, 
Joaquín Celaya y José López.— Manuel Sutil, digno de este apelli- 
do, dice el compendio de donde tomamos estos apuntes, por la su- 
tileza de su injenio, trabajó en Madrid y después en Astorga , en 
donde murió. Sus obras son muy buscadas; usó la marca del nú- 
mero 2 de la lám. 9. a — José Cano, nombrado arcabuzero de Feli- 
pe V en 1740, murió en 1751 , dejando mucha fama; su marca es 
la del núm. 5 de la lámina 8. a — Joaquín Celaya, arcabuzero de 
Fernando V, nombrado en 1749, falleció en 1760; su marca es la 
del núm. 7 de la lúm. 8. a — José López fue también un arcabuzero 
de mucho mérito; —su marca es la del núm. 6 de la lám. 9. a 

Diego Ventura sacó un discípulo, que fue Benito San Martin. 
Las obras de este gran arcabuzero perdieron su debida estimación 
porque un hijo suyo, llamado Roque, estampó la marca que aquel 
tenia, en cañones muy comunes. Dicha marca es la indicada en el 
núm. 7 de la lám. 9. a 

Juan Santos sacó por discípulo al gran Francisco López, arca- 
buzero de Carlos III en 1761, y cuyas obras gozaron de una repu- 
tación europea; - usó la marca núm. 11 de la lám. 8. a 

José Cano sacó al discípulo Diego Alvarez, arcabuzero de Car- 
los III en 1775; — su marca es la del núm. 17 de la lám. 8. a 

Joaquín Celaya sacó á los discípulos Salvador Cenarro, Antonio 
Gómez y Pedro Ramírez. El primero, nombrado arcabuzero de 
Carlos III en 1762, murió en 93, dejando grandes muestras de su 



— 107 — 

habilidad; ponia la marca del núm. 15 de la lám. 8. a ;— el segundo, 
que es A. Gómez, fue también arcabuzero del dicho monarca en 
1762, su marca está en el núm. 12 de la lám. 8. a ;— y Ramírez dejó 
el arte por otra ocupación; usó de la marca del núm. 10 de la lá- 
mina 9. a 

Discípulo de Celaya fué también el famoso Agustín Bustindui, 
aunque no desde un principio. Estando en Vizcaya de armero , y 
conociendo su atraso en el arte, se vino al lado de Celaya; y á pesar 
de estar poco tiempo logró ser el mejor fabricante de aquella pro- 
vincia, en donde dejó muy buenos discípulos. Usó la marca del 
núm. 264 de la lám. 7. a 

Sebastian Santos sacó al discípulo Pedro Fernandez, que dejó el 
arte por ir á la fábrica de armas blancas de Toledo; usó la marca 
del núm. 9 de la lám. 9. a 

Gabriel de Algora sacó á los discípulos Agustín Ortiz y Miguel 
Cegarra; el primero fue arcabuzero de Carlos III en 1761, y murió 
en 1771; usó la marca del núm. 13 de la lám. 8. a ; y el segundo lo 
fue también del dicho monarca en 1768 y murió en 1783 ; usó la 
marca del núm. 14 de la misma lám. 8. a 

Francisco López sacó á sus discípulos Francisco A. García, 
Isidro Soler, Francisco Targarona y Gregorio López. — El primero 
fue nombrado arcabuzero de Carlos IV en 1788 y murió el 92; 
ponia la marca del núm. 16 de la lám. 8. a ; — el segundo lo fué 
también del dicho rey en 1792; usaba la marca núm. 19 de la lá- 
mina 8.'; — el tercero, también arcabuzero del rey en 1792, usaba la 
marca del núm. 20 de la dicha lámina ; y el último, nombrado en 
la misma fecha que el anterior para el mismo destino , usaba la 
marca del núm. 21 de la misma lámina. 

Agustín Ortiz sacó dos discípulos, Pedro Fernandez y Carlos Ro- 
dríguez.— El primero usó la marca del núm. 11 de la lámina 9. a , y 
el segundo la del núm. 12 de la misma. 

Miguel Cegarra sacó por discípulo á Antonio Navarro, que po- 
nia la marca núm. 13 de la lám. 9. a 

Diego Alvarez sacó al discípulo Valentín López, que usó la 
marca núm. 16 de la lám. 9." 

Salvador Cenarro sacó á los discípulos Juan de Soto, Carlos 



— 108 — 

Hilario Mateo. — El primero fue 
nombrado arcabuzero de Cámara en 1783, y usaba la marca nú- 
mero 18 de la lám. 8. a ; — el segundo, que fue nombrado armero 
mayor de la Armería Real en 1792, usaba la marca núm. 14 de 
la lám. 9."; — el tercero usó la marca del núm. 17 de dicha lámi- 
na ;— y el cuarto la del núm. 20 de la misma. 

Antonio Gómez sacó á los discípulos Juan López y Ramón Mar- 
tínez. — El primero usó la marca del núm. 15 de la lám. 9. a ; — el 
segundo se marchó á Indias; hizo pocas obras, y su marca era un 
unicornio con el asta clavada en un árbol. 

Isidro Soler sacó tres discípulos, Basilio Escalante, Manuel So- 
ler y Melchor Alvarez.— El primero usó la marca núm. 18 de la lá- 
mina 9. a ; — el segundo la marca núm. 19 de la misma lámina; — y 
Alvarez, que fué el primero que en España forjó cañones retorcidos 
ó en espiral , hizo igualmente escopetas de dos cañones. Las hizo 
también de mucho mérito para el emperador Napoleón , y ponia 
además de su nombre una marca que no hemos conseguido en- 
contrar. 

Gregorio López tuvo un discípulo, que fué su hijo Francisco, el 
cual usó la marca del núm. 21 de la lám. 9. a 

Carlos Montargis sacó por discípulos á Aquilino Aparicio y á 
Ramón Zuloaga. —El primero usó la marca núm. 22 de la lámi- 
na 9. a , y el segundo puso su nombre y un león debajo. 

Ramón Zuloaga, nombrado maestro ecsaminador [*] de la fá- 



[*] Al indicar el destino de ecsaminador del dicho señor Zuloaga, se nos ha ocurrido una 
idea, digna de que se tome en consideración por quien convenga. Notable es en gran manera 
el que no ecsista tribunal ninguno particular que entienda en el reconocimiento de las armas 
de caza que salen de las fábricas particulares, como lo verifica el Gobierno con las armas em- 
pleadas en el ejército. En Inglaterra y Francia ecsiste esta clase de contraste, en el que inter- 
viene el Gobierno y el tribunal de Comercio , verificándose las pruebas de una escopeta con 
arreglo á ordenanza. De estas pruebas resultan dos utilidades : la seguridad del publico, y la 
reputación de los artílices. De desear sería el que se estableciese entre nosotros uu contraste 
semejante, mediante el cual estuviese satisfecho el comprador de la seguridad de un arma de 
fuego, como puede quedarlo de la verdadera ley de los metales preciosos elaborados que com- 
pra. Con semejante contraste ó revisión no se espondrian los fabricantes á que sus armas fue- 
sen desechadas ó rotas en consecuencia á la mala calidad de la forja, habria mayor perfección 
en el jénero,y la vida de los cazadores no estaria tan espuesta como hoy por la impericia ó 
la mala fé. 



— 109 — 
brica de armas de Plasencia, enseñó los primeros elementos del 
arte á su sobrino. 

Eusebio Zuloaga , actual arcabuzero de Cámara de S. M., 
nació en Madrid en 1808; á los 14 años se trasladó á Plasencia 
en compañía de su tio don Ramón, y á los 19 volvió á Madrid, 
donde continuó trabajando al lado de su padre don Blas Zuloaga, 
que á la sazón era armero del Cuerpo de Guardias de Corps y te- 
niente armero mayor de la Armería. Deseando perfeccionarse y 
adquirir mas conocimientos, pidió y obtuvo de Fernando VII una 
pensión por tres años, con la cual pasó á París, entrando en el es- 
tablecimiento del apreciable arcabuzero del rey Mr. Lepage, en 
donde permaneció un año. 

En seguida se dirijió á visitar las fábricas de armas de Saint- 
Etienne, en donde pasó otro año, trabajando con un maestro de los 
mas afamados de aquella fábrica; dedicándose al mismo tiempo al 
estudio de la fabricación de armas de guerra , é imponiéndose en 
los métodos de distribución y preparación de metales. Volvió nue- 
vamente á París, y allí estuvo otro año, regresando á Madrid en 
1833. Entonces se dedicó á construir varias obras en compañía de 
su padre ; pero no satisfecho todavía con los conocimientos adqui- 
ridos, volvió otra vez á París en 1838 para dedicarse esclusivamente 
al arte metalúrjico, y visitar las fábricas belgas. A la vuelta del ci- 
tado viaje estableció una fábrica del arte de arcabuzería en la villa 
de Eibar, que ha llegado á dar muy buenos productos. El señor don 
Eusebio Zuloaga posee hoy un taller mecánico para la construcción 
del cañón , y los secretos necesarios para ostentar en sus armas el 
lujo de ornamentación que tenían las del siglo xvi. Unidos sus tra- 
bajos de fábrica con sus talleres de esta corte, hace objetos raros y 
de mérito , formando al mismo tiempo muy buenos discípulos. 
Dicho señor es el último de los arcabuzeros de fama y nombradía; 
sus obras harán honor al pais. — Usa por marca la que se ve en el 
núm. 22 de la lám. 8. a 



NOTICIA 

DE VARIOS ESPADEROS FAMOSOS DE TOLEDO 



QUE TRABAJARON 



HASTA 3&A EíffTRABA PEÍ- gt©6© SYSSí. 



.Apenas habrá paraje en el globo en donde tratándose de espadas 
no se haga al momento honorífica mención de las toledanas, famo- 
sísimas por su temple y escelentes cualidades. Punto es este á la 
verdad en que no han podido menos de convenir naciones mas fa- 
briles que la nuestra, las cuales, teniendo buenos materiales y 
grandes establecimientos, han acudido no pocas veces á Toledo á 
proveerse de unos productos que traían sobre sí el elojio de mu- 
chos siglos. Nuestras crónicas, nuestras historias, cuantos han te- 
nido que hablar de nuestras armas blancas, así propios como estra- 
ños, han ensalzado las espadas de Valencia, Zaragoza, San Cle- 
mente, Cuéllar y otros puntos; pero siempre han concluido mani- 
festando que las antiguas de Toledo merecían la preferencia sobre 
todas. La lista de los artífices que se ocuparon en distintas épocas 
de la fabricación de esas espadas, y cuyos nombres aparecerán con 
orgullo en los anales de nuestra milicia y de nuestras artes, será 
un documento precioso que servirá para que quede consignado, que 
no siempre estuvo Toledo como está hoy, casi privado de su anti- 
gua nombradía en las armas. De sus talleres salió esa gran falanje 
que llenó al mundo con las hermosas producciones de su forja; y 
si está en los destinos de las artes españolas el que se pierda para 
siempre el método de la elaboración de las famosas espadas de Hor- 
tuño de Aguirre, Julián del Rey, Sahagun el Viejo, Menchaca y 
Juanes de la Horta, al menos con las grandes espadas que quedan 
en la Armería no se perderá la memoria de varones verdadera- 



— 111 — 

mente esclarecidos, aunque sean de estirpe oscura y procedan de 
la humildad de los talleres. 

Antes de entrar en la enumeración de los dichos artífices, sen- 
taremos algunas cortas líneas respecto á la antigüedad de las ar- 
mas blancas de Toledo , y del método allí empleado en otro tiem- 
po. Para esto nos servimos de noticias comunicadas por los señores 
don Nicolás Magan y don Manuel de Asas, quienes también nos 
han favorecido con otras empleadas en el Catálogo que antecede, 
al mismo tiempo que recurrimos á un manuscrito de la biblioteca 
de la Academia de la Historia, copia de otro igual que se halla en 
la del arzobispo de Toledo, cuyo título es el siguiente: Noticia de 
la fábrica de espadas de Toledo que por laníos siglos existió hasta 
fines del XVII en que acabó, y del método que tenían aquellos artí- 
fices armeros para forjarlas y templarlas, aceros de que usaban y 
otras particularidades que las hicieron tan famosas en todo el mundo, 
como apetecidas al presente, y de la que por el rey N. Sr. que Dios 
guarde se estableció en esta ciudad año de 1760; por don Francisco 
de Santiago Palomares, escribano mayor de primeros remales de 
Remas decimales de Toledo y su arzobispado. Acompaña á este ma- 
nuscrito una hoja impresa que es una nómina de armeros toleda- 
nos y una lámina con marcas.— Palomares recojió en Toledo cuanto 
se sabia y habia relativo á nuestro objeto; y aunque su manuscrito 
no pasa de unas cuantas pajinas, es de sumo interés, puesto que no 
ecsiste otro documento que pueda ofrecernos mas datos. 

No cabe duda de que la fabricación de espadas en Toledo es 
antiquísima, si se atiende á las noticias que nos dan algunos poetas 
latinos, como Gracio Falisco, contemporáneo de Ovidio, que en el 
verso 341 de su tratado de venatione dice: Imo toletano prwcin- 
ganl ilia cultro. No hubo en los principios de esta industria centra- 
lización ninguna, ni habia fábrica sostenida por el Gobierno, como 
hoy, sino que varios individuos armeros formaban un gremio, la- 
brando y templando cada uno en su taller propio, y presentando 
en competencia sus productos. A este gremio de armeros de Tole- 
do concedieron varios reyes de Castilla ciertos privilejios, escep- 
tuándolos del pago de alcabalas y otras gabelas, con los demás de- 
rechos que devengaba la venta de sus espadas, compra de hierro y 



- 112- 

acero y otros efectos empleados en la elaboración; alcanzando esta 
esencion á los basteros y á los que traficaban en guarniciones, ma- 
dera de haya, cuero y conteras para vainas. 

El acero empleado en estas fábricas desde un principio se saca- 
ba, según dice Bowles [*], de una mina de hierro barnizado, ó he- 
lado, como llaman los mineros, que ecsiste á una legua de Mon- 
dragon, y que era la única que por aquellos tiempos se conocía en 
España. Hay quien suponga que dejenerado hoy el acero de Mon- 
dragon ha sido causa de que se trajese este artículo del estranjero, 
ocasionándose de aquí una notable diferencia en los productos ela- 
borados; pero además de que esto no es absolutamente cierto, y 
de que la causa está en los medios ineficazes de afinación, según 
hemos manifestado ya en una nota del núm. 1766 del Catálogo, 
hay otra que menciona el citado Bowles, y que á nuestro parecer 
es bastante fundamental. Hablando de las espadas de golilla ó del 
traje español del siglo xvh-xviii, dice de esta manera: U Y se pue- 
de presumir que como á principios de este siglo se abandonó de 
repente dicho traje, empezaron á venir de fuera grandes cantidades 
de espadines guarnecidos, como los que se llevaban con el traje que 
se empezó á usar, de que provino la decadencia de las fábricas, y 
al fin su total ruina, perdiéndose al mismo tiempo la práctica del 
temple." 

La celebridad de las espadas de Toledo, dice el mencionado ma- 
nuscrito de Palomares, ha picado la curiosidad de muchos, que- 
riendo investigar la causa que en ello haya podido influir. Algunos 
han creído que los antiguos armeros toledanos poseían un secreto 
para el temple de sus armas; pero no es así, pues jamás tuvieron 
otro que las aguas del Tajo y la blanca y menuda arena de sus ori- 
llas. Esta arena la empleaban para la operación que entre los obre- 
ros del arte se llama refrescar la calda. Cuando el acero estaba he- 
cho ascua y empezaba á soltar chispas brillantes, se descubría un 
poco, se le rociaba con dicha arena, se le volvia á colocar, y pasa- 



[*] Introducción á la historia batural y á la jcografía física de España, ¡>áj. 2g5, sc- 
uida edición; Madrid — 1782. 



— 113 — 

ba después al yunque para la forja. Formada ya la hoja se proce- 
día al temple, que se verificaba de este modo: en medio de la fra- 
gua se formaba un reguero de lumbre de poco mas de tres cuartas 
de estension; y colocando en él la hoja de modo que de las cinco 
partes de su largo solo cuatro sufriesen el fuego, se dejaba fuera 
de él porción del recazo y espiga, y se daba fuego igual á lo demás. 
Hecha ascua la hoja y de color de cereza, la dejaban luego caer 
perpendicularmente de punta en un cubo de agua del Tajo, y ya 
fria, se sacaba y se observaba si se habia torcido algo, pues en tal 
caso echaban un poco de arenilla sobre el yunque, y puesta la ho- 
ja encima, con la piqueta en frió, después de revenida, golpeaban 
con tiento y cuidado la parte cóncava de la tal vuelta, continuando 
por todo su largo, hasta quedar perfectamente derecha. Después 
volvía al fuego, participando de él únicamente aquella quinta parte 
que antes no le recibió, y ya fogueada y de color de hígado, esto 
es, cuando iba á hacerse ascua, la cojian con las tenazas por la es- 
piga, le daban una mano de sebo de carnero ó macho en rama, es- 
to es, sin derretir, y al punto empezaba á arder lo untado, deján- 
dolo así hasta el enfriamiento. Con esta operación quedaba verifi- 
cado el temple, de modo que la hoja no brincaba ni se doblaba. 
En seguida pasaba á las muelas ó piedras de amolar para trazarle 
las mesas y las medias cañas si las llevaba, y por último, la puli- 
mentaban por medio de ruedas de madera con esmeril. 

Las aguas del Tajo son muy alabadas por sus cualidades esce- 
lentes, y una de ellas, la de ser á propósito para el temple y finu- 
ra de las armas: esto lo comprueba la práctica observada en tantos 
siglos por los espaderos toledanos, que siempre han convenido en 
que en esta ciudad, por particular influjo atmosférico ú otra razón 
que no se alcanza, tienen dichas aguas una virtud oculta que con- 
tribuye al logro de temple tan estimado. 

Gran número de poetas y autores hablan del oro que arrastran 
las arenas de dicho rio; hoy no se buscan, pero antes sí, pues habia 
algunos llamados artesilleros que las lavaban en cribas, sacando al- 
gunos pedacillos de oro, plata y otros metales, mientras que deja- 
ban en el fondo de la artesilla partículas brillantes de oro que des- 
preciaban por demasiado sutiles é impalpables. No es de estrañar 



— 114 — 

por consiguiente que los antiguos armeros usasen estas arenas en 
las caldas del acero, pues sin duda contribuirían en parte al buen 
resultado de la obra. Hoy no se sigue el método que antiguamente, 
tanto en la calda como en la forja y temple; no se emplean las are- 
nas auríferas del Tajo, sino la molada ó légamo que produce el as- 
perón ó piedra de amolar; y en vez de sebo en rama para el reve- 
nido aplican otra cosa. 

Dada ya una lijera idea del procedimiento empleado por los cé- 
lebres armeros de otro tiempo, vamos á consignar sus nombres, los 
cuales irán por orden alfabético, por no saberse en la mayor parte 
de ellos las épocas en que florecieron, insertando también el de al- 
gún otro de cuya noticia se carecía, y que la hemos tomado de es- 
padas antiguas y de escritos é inventarios particulares. 

Aunque en la obra titulada Plaza universal de ciencias por Cris- 
tóbal Suarez de Figueroa se habla de espaderos que ecsistian por 
los años de 1617 de su publicación, como se mencionen entre ellos 
á Juanes de la Horta, que vivía, según los apuntes citados de Palo- 
mares, en 1545, y á Sahagun el Viejo en 1570, no nos podemos de- 
cidir á seguir esactamente la fecha de la obra dicha para fijarla á 
los demás que indica, y que se encuentran en la lista que irá á 
continuación. El pasaje de Figueroa dice así: w que en este ofi- 
cio hay hoy en nuestra patria los mejores artífices del mundo, co- 
mo entre otros Sahagun con sus tres hijos, Luis, Juan y Alonso; 
Juan de la Horta, Tomás de Ayala, Miguel Cantero, Sebastian 
Hernández, Hortuño de Aguirre, Juan Martínez, Francisco Ruiz, 
Gonzalo Simón, Lope Aguado, Adrián de Zafra, Maese Domingo, 
Domingo Rodríguez, Pedro de Orozco, Pedro de Arechiga, sin otros 
aragoneses, valencianos y mallorquines." 

Las marcas usadas por varios armeros famosos, sacadas de los 
punzones orijinales que ecsisten en el archivo del ayuntamiento de 
Toledo, se encuentran en la lám. 10 de este Catálogo, y sus nú- 
meros corresponden á los que tienen los nombres siguientes. 

Achega, armero toledano; se ignora su nombre y la época en 
que floreció. Usó por marca su apellido, como se ve en la espada 
de la Armería Real con el núm. 1670. 

1. Alonso de Sahagun, el Viejo, vivia en el año 1570. 



— 115 — 

2. Alonso de Sahagun, el Mozo. 

3. Alonso Pérez. 

4. Alonso de los Rios. Labró también en Córdoba. 

5. Alonso de Cava. 

6. Andrés Martinez, hijo de Zabala. 

7. Andrés Herraez. Labró también en Cuenca. 

8. Andrés Munesten. Labró también en Calatayud. 

9. Andrés García. 

10. Antonio de Baena. 

11. Antón Gutiérrez. 

12. Antonio Gutiérrez. 

13. Antonio Ruiz, espadero del Rey. Labró también en Ma- 
drid, y usó igualmente la cifra de su nombre [*]. 

14. Adrián de Zafra. Labró también en San Clemente. 

15. Bartolomé de Nieva. 

16. Cacaldo y Campaneros. Labraron en Cuellar [**] y Badajoz. 

17. Domingo de Orozco. 

18. Domingo Maestre, el Viejo. 

19. Domingo Maestre, el Mozo. 

20. Domingo Rodríguez. 

21. Domingo Sánchez, llamado comunmente el Tigerero. 

22. Domingo de Aguirre, hijo de Hortuño. 

23. Domingo de Lama. 

24. Dionisio Corrientes [***]. Labró también en Madrid. 



] Por un pasaje que se encuentra en el Tratado III de la Vida de Lazarillo de Tormes. 
escrita por don Diego Hurtado de Mendoza en su mocedad, cuando se bailaba estudiando en Sala- 
manca, que sería por los años de i520 al 23, según la opinión de don B. C. Aribau, inferimos, 
que un espadero llamado Antonio que en él se cita, es el Antonio Ruiz arriba indicado. El escude- 
ro de Toledo á quien sirvió Lazarillo, le decia de su espada: «Oh si supieses, raozo, que pieza es 
esta! No hay marco de oro en el mundo por que yo la diese; mas así, ninguna de cuantas Antonio 
hizo, no acertó á ponerle los aceros tan prestos como esta los tiene.» 

[**] A principios del siglo XVI ecsistian ya espaderos en Cuellar, pues vienen citadas sus armas 
en el Tratado VI de la mencionada Vida de Lazarillo de Tormes, cuando cuenta éste que pa- 
ra vestirse honradamente compró una de las espadas viejas de dicha villa. 

[***] Este nombre [como otros varios] no aparece aquí en el orden rigorosamente alfabético; 
pues debia tener el núra. 17 eu que está incluido Domingo de Orozco. Sin embargo, no se crea 
que sea equivocación y se haya puesto Dionisio en vez de Domingo Corrientes como han hecho 



— 116 — 

25. Fabián de Zafra, hijo de Adrián. 

26. Francisco Ruiz, el Viejo. Vivia en 1617. 

27. Francisco Ruiz, el Mozo, su hijo, hermano de Antonio. 

28. Francisco Gómez. 

29. Francisco de Zamora. Labró también en Sevilla. 

30. Francisco de Alcozer. Labró también en Madrid. 

31. Francisco Lurdi. 

32. Francisco Cordui. 

33. Francisco Pérez. 

34. Giraldo Reliz. 

35. Gonzalo Simón. Vivia en 1617. 

36. Gabriel Martínez, hijo de Zabala. 

37. Gil de Almau. 

38. Hortuño de Aguirre, el Viejo. De este autor hay en la Ar- 
mería una espada muy buena con el año 1604. 

39. Juan Martin. 

40. Juan de Leizalde. Labró también en Sevilla. 

41. Juan Martínez, el Viejo. 

42. Juan Martínez, el Mozo. Labró también en Sevilla. Vivía 
en 1617. 

43. Juan de Almau. Vivia en 1550. 

44. Juan de Toro, hijo de Pedro de Toro. 

45. Juan Ruiz. 

46. Juan Martínez de Garata, Zabala el Viejo. 

47. Juan Martínez Menchaca. Labró también en Lisboa, Sevi- 
lla y Madrid. Vivia á principios del siglo xvi. Este espadero tuvo 
un hijo á quien llamaron Menchaca el Mozo, que fué también 
maestro espadero toledano, y trabajó en Sevilla, Lisboa y Madrid. 

48. Juan Ros. 

49. Juan Moreno. 

50. Juan de Salcedo. Labró también en Valladolíd. 

51. Juan de Meladocía. 






algunos que han impreso la lista de los 99 números que incluimos. El nombre y apellido de Dio- 
nisio Corrientes, se ve en una espada de la Armería señalada con el núm. 1SS4; y según la forma 
de las letras y el carácter de la hoja, su antigüedad no pasa de mediados del siglo XVII. 



— 117- 

52. Juan de Vargas. 

53. Juanes ó Ioannes de la Horta. Vivia en el año 1545. Labró 
también en Valencia. 

54. Juanes de Tolledo. 

55. Juanes de Alquiniva. 

56. Juanes de Muleto. 

57. Juanes, el Viejo. 

58. Juanes de Uriza. 

59. Julián del Rey. Llamábanle el Moro, porque lo era en efec- 
to. Trabajó para Boabdil rey de Granada; después se hizo cristia- 
no, y aun se cree que su apellido lo adoptó por haber sido su pa- 
drino el rey Fernando V, el Católico. Labró también en Zaragoza, y 
además de la marca indicada en el núm. 59 de la lám. 10, usó de 
otras cinco mas. Este célebre espadero tenia un hijo de su mismo 
nombre, y labró espadas de algún mérito [*]. 

60. Julián García. Labró también en Cuenca. 

61. Julián de Zamora. 

62. José Gómez, hijo de Francisco Gómez. 

63. Jusepe de la Hera, el Viejo. 

64. Jusepe de la Hera, el Mozo. 

65. Jusepe de la Hera, el Nieto. 

66. Jusepe de la Hera, el Bisnieto. 

67. Jusepe del Haza, hijo de Silvestre Nieto. 

68. Ignacio Fernandez, el Viejo. 

69. Ignacio Fernandez, el Mozo. 

70. Luis de Nieves. 

71. Luis de Ayala, hijo de Tomás de Ayala. 

72. Luis de Belmonte, hijo de Pedro de Belmonte. 

73. Luis de Sahagun, hijo de Alonso, el Viejo. 

74. Luis de Sahagun, llamado Sahaguncillo, hijo de Alonso, el 
Viejo. 



[*] Como en la obra francesa de Jubinal y eti alguna otra se dice que esta serie de famosos 
armeros comprende á los que trabajaron en Toledo desde la 2." mitad del siglo XVI basta el 
XVIII, deber nuestro es corregir una equivocación tan notable, puesto que Julián del Rey, que 
trabajó en Toledo, labró espadas para el rey moro Boabdil antes de 1491. Kste es un hecho in- 
negable. Además, se ignora la fecha en que muchos florecieron, y es esto bastante para abste- 
nerse de marcar época ninguna. 



— 118 — 

75. Luis de Nieva. Labró también en Calatayud. 

76. Lupus [ó Lope] Aguado , hijo de Juanes de Muleto. Labró 
también en San Clemente, como se ve en la espada de la Armería 
núm. 1777, en cuya hoja se lee su nombre, el de la dicha villa y 
la fecha 1567. 

77. Miguel Cantero. Vivía en 1564, según aparece en la hoja 
de una espada de la Armería señalada con el núm. 1692. 

78. Miguel Sánchez, hijo de Domingo. 

79. Melchor Suarez. Labró también en Lisboa. 

80. NicolásHortuño deAguirre, nieto deHortuño. Vivia en 1637. 
Pedro de Espinosa, armero toledano. Se ignora la época en 

que floreció; usó por marca su nombre repetido, como se ve en la 
espada de la Armería que tiene el núm. 1888. 

81. Pedro de Toro. 

82. Pedro de Arechiga. 

83. Pedro López. Labró también en Orgáz. 

84. Pedro de Lezama. Labró también en Sevilla. 

85. Pedro de Lagaretea. Labró también en Bilbao. 

86. Pedro de Orozco. 

87. Pedro de Belmonte. 

88. Roque Hernández. 

Sarabal, famoso y antiguo espadero toledano. No podemos in- 
dicar la época en que floreció ni su marca , pues solo usó de su 
nombre repetido varias vezes. 

89. Sebastian Hernández, el Viejo. Vivia en 1637, y es de él 
la magnífica espada de la Armería señalada con el núm. 1721. 

90. Sebastian Hernández, el Mozo. Labró también en Sevilla. 

91. Silvestre Nieto. 

92. Silvestre Nieto. 

93. Tomás de Ayala. Vivia en 1625. 

94. Zamorano, el Toledano. 

95. 96, 97, 98 y 99. Estas marcas son de armeros toledanos 
cuyos nombres se ignoran. 

Muchos de los maestros, además de la marca propia, grababan 
su nombre en el recazo ó primer tercio de la espada. 






— 119 — 

Miguel y Manuel Fernandez trabajaron en la fábrica de Toledo 
en 1786, como se ve por dos hojas de espada que tienen en el Ca- 
tálogo, una el núm. 1679, y otra 1677. 

Pedro de Barraeta labró en Bilbao á fines del siglo xvi. 

llano es un espadero que no se sabe dónde trabajó. 



CORRECCIONES DEL CATALOGO. 



Pajina . Línea . 



4 


52 


1550 


1541 


55 


26 


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ridet 


102 


21 


del Sacramento 


de San Clemente 


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29 


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