(navigation image)
Home American Libraries | Canadian Libraries | Universal Library | Community Texts | Project Gutenberg | Children's Library | Biodiversity Heritage Library | Additional Collections
Search: Advanced Search
Anonymous User (login or join us)
Upload
See other formats

Full text of "Colección de documentos inéditos papa la historia de España"

:S- 



,^^.iííF 



>^^ 



f 




^4^;v- 



•. b*i)' 



¿l-t 



COLECCIÓN 



DE DOCUMENTOS INÉDITOS 



PARA LA HISTORIA DE ESPAÑA. 



COLECCIÓN 



DE 



DOCIMMTOS INÉDITOS 



PARA LA HISTORIA DE ESPAÑA 



POR 



EL MARQUÉS DE LA FUENSANTA DEL VALLE, 



ü. JOSÉ SANCHO RATÓN Y ü. FRANCISCO DE ZABAIBÜRÜ 



TOMO LXXXI. 







MADRID 

IMPRENTA DE MIGUEL GINESTA 
Callo (le Gampomanes, núm. 8 

4883 



3 



ADVERTENCIA PRELIMINAR. 



Comprende este volumen interesantes y curiosos 
documentos que leerán con gusto todos los que se 
dedican á estudios históricos. 

La muerte de los Comendadores del Orden de 
Calatrava , Fernando y Jorge de Córdova , así como 
la de Doña Beatriz de Hinestrosay sus criadas, lle- 
vada á cabo por el marido de aquella, Fernando 
Alonso de Córdova, fue suceso que causó tal sensa- 
ción en el siglo xv, que dio lugar á varios roman- 
ces * y leyendas que han llegado hasta nuestros dias, 
si bien desfigurada la verdad y aumentado el número 
de víctimas, hasta el punto de no haber quedado con 
vida en la casa del Veinticuatro, Alonso de Cór- 
dova, ni un sólo criado, y de haberle impuesto el 



1 Mucho tiempo después citaba Delicado, como uno de los que cantaba el 
pueblo, aquel que comienza: 

Jueves, era jueves, 
dia de mercado 
convidó Hernando 
los Comendadores: 

Veáse el retrato de la Lozana Andaluza, pag. 72. tomo I de la Colección de 
Libros Españoles Raros ó Curiosos. 



VI 

Rey como pena la construcción de una torre para 
defensa de la ciudad , que existe todavía y se la co- 
noce con el nombre de Torre de la mal muerta. El 
privilegio que publicamos á continuación de esta 
advertencia, da á conocer de una manera auténtica 
lo que pasó en tan triste suceso. 

En los tomos XIV y XLIII de esta Colección , se 
publicó el Diario de los sucesos de la armada llamada 
la Invencible y que envió Felipe II contra Inglaterra, 
copiado de un manuscrito que se encontraba en el 
Archivo del marqués de Villafranca, y adicionado 
luego con otra copia que del mismo existe en el Ar- 
chivo general de Simancas, es, puede llamársele así 
la relación oficial de la jornada; pero escrito, al pa- 
recer, por algún servidor d.e la Casa de Medina-Sido- 
nia ^ presenta los sucesos bajo el punto de vista más 
favorable á aquel poco afortunaao Almirante. 

Complemento de éste es el que ve hoy la luz 
pública, del Padre Fray Juan de Victoria, quien 
reunió cuantas relaciones y noticias se publicaron 
en su tiempo sobre este suceso; y aun cuando escrito 
sin método y repitiendo muchas noticias, no por eso 
deja de ser un documento importante, que unido al 
anteriormente publicado, suministran todos los datos 



1 Así parece indicarlo el estar unido ai manuscrito de la Casa de Villa- 
Iranca. La cumia dada por el alcaide Alonso Cordero de los gastos hechos por el 
Sr. Duque D. Alonso en la jornada que hizoá Inglaterra el año de Mi88, sirviendo 
el cargo de Capitán general de la armada que el Sr. Rey Don Felipe ¡I envió 
contra aquel Reino, que salió del puerto de Lisboa, cuya data importa 7 cuentos 
8ít7.358 maravedís. 



y noticias necesarias para la historia de la armada 
Invencible. 

Sigue á éste la correspondencia del duque de 
Medin&,-Sidonia con Felipe III , y por ella se viene 
en conocimiento de que, si para el padre la pérdida 
de la armada no causó la desgracia del Almirante, 
su hijo tuvo siempre en cuenta el saber y experien- 
cia de éste para consultarle en todos los negocios de 
importancia que tenian relación con las armadas de 
aquel tiempo ^ ; en las mismas cartas , además de 
otras muchas noticias, se encuentran interesantes 
pormenores sobre el desastre de la Escuadra del Es- 
trecho, mandada por Juan Alvarez de Aviles. El 
manuscrito de donde se han copiado no comprende 
más que las del año de 1607 , si bien al final resultan 
extractadas algunas cartas de 1614. 

Y por último, debemos también llamar la aten- 
ción de nuestros lectores sobre la relación de Don 
Marcelino de Faria, que por encargo del Conde-Du- 
que de Olivares estableció inteligencias secretas, 
según las llama él, dentro y fuera de España, y en 
donde se encuentran peregrinas y curiosas noticias 
del resultado de su espionaje. 

No seriamos justos si aqui no consignásemos, 
como varias veces lo hemos hecho de otras personas 
que nos han prestado su ayuda, cuánto tienen que 
agradecer los que se dedican á estudios históricos al 



-1 Véanse, entre otras muchas que pudiéramos citar, la carta del duque de 
Lerma y las de Felipe III, páginas 322, 419 y 471. 



VIII 

Sr. D. Feliciano Ramirez de Arellano, Marqués de 
la Fuensanta del Valle, único propietario de esta 
Colección, quien, no sólo contribuye con numerosos 
documentos que existen en su rica y escogida Biblio- 
teca , sino que sufragando todos los gastos de su pu- 
blicación , lleva ya invertido en ella un capital no 
despreciable, de difícil si no imposible cobro. Reciba 
por lo mismo como recompensa el testimonio públi- 
co de nuestro agradecimiento , y estamos seguros 
que también el de todos los amantes de nuestra His- 
toria patria. 



TRASUDO AUTÉNTICO LEGALIZADO 



DEL 



PRIVILEGIO RODADO 

QUE CONCEDIÓ EL EEY DON JUAN EL SEGUNDO, CUANDO EL CERCO 
DE ANTEQUERA, EN QUE ESTÁ COMPRENDIDO EL PERDÓN QUE SE 
LE CONCEDIÓ Á FERNANDO ALONSO DE CÓRDOVA, VEINTICUATRO DE 
LA CIUDAD DE CÓRDOBA, SEÑOR DE BELMONTE, DE LAS MUERTES 
QUE EJECUTÓ DE SU MUJER, COMENDADORES Y CRIADAS. 



[Biblioteca del Marqués de la Fuensanta del Valle.) 



Tomo LXXXI. 



TRASLABO AUTENTICO lEGAlBADO 

DEL 

PRIVILEGIO RODADO 

QUE CONCEDIÓ 

EL REY DON JUAN EL SEGUNDO 

CUÁNDO EL CERCO DE ANTEQÜERA. 

(Año de 1449.) 



Cuyo traslado se sacó de su original, que se halla en el Archivo 
del Monasterio de San Gerónimo del Valparaíso de Córdoba, 
escrito en pergamino, de letra antigua y no clara, como certifica 
al fin de éste el Padre Fray Tomás de San José, año de 1699. 



Traslado auténtico del Privilegio rodado que concedió el 
Señor Rey J[)on Juan de Castilla á todos los Jiombres y mujeres 
que habitasen por el tiempo de un aíio y un dia á su costa en la 
ciudad de Antequera, por cuanto la haUa ganado de los moros, y 
lo que continuadam,ente la estaban amenazando. Perdónales cual- 
quier molerte, así de hombres como mujeres, que hubiesen cometido. 
Como consta de dicho Privilegio; su fecha en la villa de Vallado- 
lid, á 20 de Febrero de 1448. — Refrendado del Doctor Fernando 
Diaz de Toledo. — Y á pedimento de dicha ciudad de Antequera, 
volvió á confirmar dicho Privilegio, dicho Señor Rey en la ciudad 
de Toro á 21 de Abril de 1448, firmado del Rey, y de todos los 
que confirman, y registrado de Diego López de León, Escribano 
del Rey lo escribió. 

Y por parte de Fernando Alfonso, [Veinticuatro de la ciudad 
de Córdoba., se sacó traslado de dicho Real Privilegio, respecto de 



4 

haber servido en dicha ciudad de Antequera, aun más tiempo del 
año y dia, 'para que le valiese 'por las muertes que le acumulaban 
haber hecho de su mujer y criadas^ y de los dos Comendadores, 
Fernando de Córdova, de la encomienda de Calatrava, y Jorge de 
la de Cabeza del Buey, como todo consta de este traslado y testi- 
monio remitido d pedimento de dicho Fernando Alfonso, d la ciu- 
dad de Córdoba para su indulto; su fecha en la ciudad de Ante- 
quera, á 28 de Noviembre de 1449. — ¡Sacado por Alfonso de Lofio, 
Escribano y Notario del Rey , y público de dicha ciudad. 



Este es traslado de una carta de Previlegio de 
nuestro señor el Rey Don Juan, que Dios man- 
tenga, escrito en pergamino de cuero rodado e 
confirmado e sellado con su sello de plomo pen- 
diente en filos de seda a colores blancos, e cár- 
denos, e rosados e amarillos, que su tenor dice 
en esta guisa: 

En el nombke de Dios Padeé e Fijo e Espíritu Santo, 
que son tres personas e una esencia divina, que vive e reina por 
siempre jamás, y de la bien aventurada gloriosa Santa María, su 
Madre, á quien yo tengo por Señora e por abogada en todos 
los mis fechos, e honra e reverencia del bien aventurado Após- 
tol señor Santiago, luz e espejo de las Españas, patrón e guia- 
dor de los Reyes de Castilla, e asimismo a honra y reverencia de 
todos los santos e santas de la Corte celestial, porque razona- 
ble e convenible cosa es á los Reyes e Príncipes facer gracias e 
mercedes á los sus subditos y naturales, especialmente á aque- 
llos que bien y puntualmente e con pura voluntad los sirven e 
aman sus servicios, e el Rey que la tal gracia e merced face, 
ha de tener en ello tres cosas: la primera, qué merced es la 
que face; la segunda, á quién la face e cómo se la merece ó 
puede merecer adelante según la ficiere; la tercera, qué es el 
pro ó el daño que por ello le puede venir: e yo, acatando e con- 
siderando en como la mi ciudad de Antequera, que yo gané 
de los moros , enemigos de la nuestra santa Fe católica , está 
cercana e frontera de los dichos moros e la conquistan e guer- 
rean continuadamente cada dia, en tal manera, que ella está 
en mucho pehgro e trabajo, e por cuanto es mucho servicio de 
nuestro Señor Dios e mió, e gran pro y bien de la Corona real 
e de mis reinos y señoríos, que en la dicha ciudad esté la más 
gente que ser pueda para la defensión della, porque ella se 
pueda mejor poblar e defender: eyo, acatando e considerando 
todo esto, quiero que, según por ésta mi carta de Previlegio 



6 

rodado 6 por su traslado signado de nuestro puño, todos los que 
agora son y serán de aquí adelante sepan como yo Don Juan, 
por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de León, de Toledo, de 
Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaén, del Al- 
garbe, de Algeciras e Señor de Vizcaya e de Molina, di una 
mi Carta escrita en papel, firmada de mi nombre e sellada con 
mi sello de cera colorada en las espaldas, su tenor de la cual 
es éste que se sigue : 

Don Juan, por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de León, 
de Toledo, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de 
Jaén, del Algarbe, de Algeciras, e de Vizcaya, e de Molina, 
al Príncipe Don Enrique, mi muy caro e muy amado fijo primo- 
génito, heredero, e á los Prelados, Duques, Condes, Marqueses, 
Ricos-homes , Maestres de las Órdenes, Priores, Comendado- 
res , Alcaides de los castillos e casas fuertes e llanas, e á los de 
mi Consejo, e á los mis Oidores de la mi Audiencia, e Alcaldes 
de la mi Corte, e al mi Justicia Mayor, e á los mi Alguaciles, 
e á los Concejos, Alcaldes, Alguaciles, e Merinos, e Veinti- 
cuatros e Jurados, e otras Justicias, Regidores e Oficiales, e 
personas cualesquier de todas las ciudades e villas e lugares 
de los mi reinos e señoríos, e á los mi Adelantados e Merinos 
que agora son ó serán de aquí adelante , e á todos los mi sub- 
ditos e naturales, e á cada uno e cualquier de vos, de cualquier 
estado, condición, preeminencia ó dignidad que sean, que 
ésta mi Carta ó su traslado signado de nuestro puño viéredes 
ódella supiéredes en cualquier manera, salude gracia: Bien 
sabedes en como yo gané de los moros enemigos de la nuestra 
santa Fe católica, la mi ciudad de Antequera, la cual está muy 
cercana e frontera de los dichos moros, por lo cual los dichos 
moros la conquistan e guerrean continuadamente, en tal ma- 
nera, que ella es en mucho peligro e trabajo de cada dia; e por 
cuanto es en manifiesto servicio de nuestro señor Dios e mió, e 
gran pro e bien de la Corona real de los mis reinos que en la 
dicha ciudad esté la más gente que ser pueda para la defensión 
dcUa, porque ella se pueda mejor poblar e defender, por ende, 
e por facer bien c merced al Alcaide e vecinos de la dicha ciu- 



7 
dad de Ántequera, e á todos los que della fueren, poblaren y 
moraren, tengo por bien e es mi merced, y mando por esta mi 
Carta ó por el dicho su traslado signado, como dicho es, que 
todos los hombres e mujeres de cualquier estado ó condi- 
ción que sean que á la dicha mi ciudad de Antequera fueren, 
poblaren e moraren, een ella estuvieren por sus personas á su 
costa e misión un año e un dia, que sean quitos e perdona- 
dos de cualquier muerte ó muertes de hombre e hombres, ó 
mujer ó mujeres, ú homecillos, excesos 6 maleficio ó maleficios 
criminales que hayan fecho ó ficieren, ó en que hayan caido 6 
cayeren en cualquier manera ó por cualquier razón que sea, 
que no sean ni puedan ser acusados, ni demandados, ni pre- 
sos sus cuerpos, ni entregados ni tomados sus bienes dellos 
habiendo estado e morado en la dicha ciudad de Antequera el 
dicho año e dia á su costa e misión , como dicho es , que yo 
les quito los homecillos y les perdono las justicias e penas en 
que han caido e cayeren; e mando e tengo por bien, que si 
fueren acusados ó los acusaren 6 sentenciaren contra ellos ó 
cualquiera dellos que la tal acusación ó sentencia ó manda- 
miento, sea todo ninguno y que no proceda contra ellos ni 
contra alguno dellos; e yo lo revoco todo, e mando que no 
valga ni pueda valer, e sea todo ninguno e de ningún valor, 
salvo al traidor e alevoso que tuviere castillo, ó mató á su señor, 
ó yaciere con la mujer de su señor, ó quebrantare tregua que 
yo haya puesto ó pusiere con cualquier reino ó gente extran- 
jera, de cualquier ley que sea, ó ficiere el maleficio ó exceso 
dentro en la dicha ciudad de Antequera, lo cual vos mando 
que los guardedes e fagáis guardar e cumplir así según dicho 
es, y que le non vayades ni pasedes contra ello ni contra alguna 
cosa ni parte deílo agora ni en algún tiempo ni por alguna 
manera ni causa ni razón que sea para siempre jamás, ni con- 
sintades á otros algunos que se la embarguen ni pasen ni vayan 
contra ello ni contra parte dello; e si contra ello fuéredes ó pa- 
sáredes yo lo revoco todo cuanto vos ficiéredes e juzgáredes e 
mandáredes, e lo dó todo por ninguno, e mando que no valga e 
seades inhibidos; e por la presente vos inhibo e dó por inhibidos, 



8 
para que non conozcades ni oigades ni podades oir ni conocer 
de cosa alguna ni parte dello, ni vaya ninguno ni alguno de 
los vecinos e moradores d de los que fueren , moraren e pobla- 
ren e están en la dicha ciudad de Antequera, como dicho es , á 
vuestros juicios ni llamamientos, ni emplazamientos, ni valga 
cuanto juzgáredes contra el tenor e forma de lo contenido en 
esta dicha mi Carta, ni usedes de los oficios así como aquellos 
que non obedecen ni amparan carta e mandamiento de su Rey 
e Señor natural. Por cuanto mi merced e voluntad es que les 
sea guardado, como dicho es, no embargante, cualquiera or- 
denanza que yo haya fecho ó ficiere, ó carta ó cartas que yo 
haya dado 6 mandare dar, que en contrario sean, que sean 
fechas e ordenadas e dadas por otros ó con acuerdo de los de 
mi Consejo ó de los Oidores de la mi Audiencia y Chancillería, 
6 en otra cualquiera manera, ni aunque faga mención desta 
mi Carta e de las mercedes en ella contenidas , ni por ofreci- 
mientos, ni juramentos, ni promisiones, ni obligaciones que el 
Alcaide e vecinos de la dicha ciudad ó los que á ella fueren, 
moraren e poblaren, e servir, e cualquier dellos faga e otorgue 
e haya fecho e otorgado en cualquier manera. Por cuanto mi 
merced e voluntad es, que de todo e de cada cosa dello gocen 
e les sea guardado sin embargo ni contradicion alguna, e que 
non se pueda desatar ni contradecir, sobre lo cual mando al mi 
Canciller, e Notarios e Oficiales, e á los otros que están á la 
tabla de los mi sellos , que les den e libren , e sienten al dicho 
Alcaide e Consejo e vecinos de la dicha ciudad de Antequera, 
mis cartas de previlegios e mercedes de todo lo susodicho las 
más firmes e bastantes e cumplidas que menester hobieren en 
la dicha razón para que mejor le sea guardada la dicha merced, 
y la carta leida que se la den , e los unos ni los otros no faga- 
des ni fagan ende al por alguna manera, so pena de la mi 
merced e de caer en la mi ira, e de diez mil maravedís á cada 
uno que la non cumpliere ó contra ello fuere para la mi Cámara, 
e demás que peche e pague al dicho Alcaide e vecinos de la 
dicha ciudad e á los que á ella fueren á morar e servir e estén 
el dicho año e dia, como dicho es, 6 algún si vos tuvieren 



todas las costas e daños que ficiere e se les recrecieren dobla- 
dos; e demás mando al hombre que esta dicha mi Carta ó el 
dicho su traslado, signado como dicho es, mostrare, que vos 
emplace que presentados ante mí en la mi Cdrte, doquier que 
yo sea, del dia que vos emplazare hasta quince dias primeros si- 
guientes, los Consejos por sus procuradores, e las otras personas 
singulares personalmente, so la dicha pena, so la cual mando á 
cualquier Escribano público que para esto fuere llamado, que 
de ende al que vos la mostrare testimonio signado con su signo 
para que yo sepa en cómo se cumple mi mandado. Dada en la 
noble villa de Valladolid veinte dias de Febrero, año del naci- 
miento de Nuestro Señor Jesucristo de mil e cuatrocientos e 
cuarenta e ocho años.=Yo el Rey.=Yo el Doctor Fernando 
Diaz de Toledo, Oidor e Refrendario del Rey, e su Secretario 
la fice escrebir por su mandado. — Registrada, Pedro Rodríguez 
de Ceballos. 

E agora, por cuanto vos el dicho Alcaide e vecinos de la 
dicha ciudad de Antequera, me enviasteis á pedir por merced 
que vos confirmase la dicha mi Carta con las mercedes e gra- 
cias en ella contenidas, e vos mandase dar mi Previlegio rodado 
para que hobiésedes e gozásedes vos e los que hay en dicha 
mi ciudad de Antequera vinieren, venir y morar e servir el 
dicho año e dia contenido en la dicha mi Carta, e á vos e á ellos, 
e á cada uno de vos e dellos, vos fueren mejor guardadas agora 
y de aquí adelante para siempre jamás las dichas gracias e 
mercedes, e perdones e esensiones, e franquezas e libertades, e 
inmunidades e previlegios de preeminencias e prerogativasque 
habiádes e debiádes haber por razón de la dicha merced con- 
tenida en la dicha mi Carta, por ende yo, el sobre dicho Rey 
D. Juan, por facer á vos e á ellos, e cada uno de vos e dellos, 
bien e merced, túvelo por bien e confirmo vos la dicha mi Carta 
y las mercedes en ella contenidas, sabiendo que á vos e á ellos, 
e á cada uno de vos e dellos, valgan e sean guardadas en todo 
e por todo bien e cumplidamente, según que en la dicha mi 
Carta se contiene, porque la dicha ciudad se pueda mejor po- 
blar e defender e amparar; e tengo por bien e es mi merced, e 



10 

mando por esta mi carta de Previlegio rodado, 6 por el dicho su 
traslado, signado como dicho es, que todos los hombres e mu- 
jeres, de cualquier estado e condición que sean que á la dicha 
ciudad de Antequera fueren, poblaren y moraren, e en ella es- 
tuvieren por su persona á su costa e misión un año e un dia, 
que sean quitos e perdonados de cualquier muerte ó muer- 
tes de hombre ó hombres, 6 mujer ó mujeres, ó homecillos e 
excesos, ó maleficio ó maleficios criminales que haya fecho 6 
ficieren, en que hayan caido ó cayeren, en cualquier manera 
e por cualquier razón que sea, que no sean ni puedan ser acu- 
sados ni demandados, ni presos sus cuerpos, ni entregados ni 
tomados sus bienes dellos, habiendo estado e morado en la 
dicha mi ciudad de Antequera el dicho año e dia á su costa e 
misión, como dicho es,' que yo les quito los homecillos e les 
perdono las justicias e penas en que han caido ó cayeren, e in- 
currido e incurrieren , y mando e quiero e tengo por bien que 
si fueren acusados 6 los acusaren ó sentenciaren contra ello ó 
cualquiera dellos que la tal acusación 6 sentencia 6 manda- 
miento sea todo ninguna, e non proceda contra ellos ni contra 
alguno dellos que yo lo revoco todo; e mando que no valga ni 
pueda valer e sea todo ninguno e de ningún valor, salvo al 
traidor e alevoso que tuviere castillo, ó mató ó matare á su se- 
ñor, ó yaciere ó Hugo con la mujer de su señor, ó quebrantó ó 
quebrantare tregua que yo haya puesto ó pusiere con cualquier 
persona ó gente extranjera, de cualquier ley que sea, ó ficiere 
ó haya fecho el maleficio ó exceso dentro en la dicha ciudad de 
Antequera; e mando al Príncipe Don Enrique, mi muy caro e 
muy amado hijo primogénito, heredero, e á los Prelados, Du- 
ques, Condes, Marqueses, Ricos-homes, Maestres de las Ór- 
denes, Priores, Comendadores e Subcomendadores, Alcaides de 
los castillos e casas fuertes e llanas, e á los de mi Consejo, e á 
los mi Oidores de la mi Audiencia, e Alcaldes de la mi Corte, e 
al mi Justicia Mayor, e á los mis Alguaciles , e á los Concejos, 
Alcaides, Alguaciles, Merinos e Veinticuatros e Jurados, e otras 
Justicias e Regidores, e Oficiales e'pcrsonas cualquier de todas 
las ciudades c villas c lugares de los mis reinos c señoríos que 



11 

agora son y serán de aquí adelante, e á todos los mis subditos, 
e naturales, e cada uno e cualquier de vos, de cualquier estado 
ó condición ó preeminencia 6 dignidad ó estado que sean, que 
les guardedes e fagades guardar e cumplir así según dicho es, 
e que les non vayan , ni vayedes , ni pasedes , ni pasen contra 
ello ni contra alguna cosa ni parte dello agora ni en ningún 
tiempo ni por alguna manera , ni causa ni razón que sea para 
siempre jamás , ni consintades á otros algunos qué se lo emba- 
racen ni pasen ni vayan contra ello ni contra parte dello; e si 
contra ello ó contra parte dello fuéredes 6 pasáredes ó fueren ó 
pasaren, yo lo revoco todo cuanto vos e ellos ficiéredes ó juz- 
gáredes e mandáredes, e ficieren e juzgaren e mandaren, e lo 
dó todo por ninguno, e mando que non valga e seades e sean 
inhibidos; e por esta dicha mi carta de Previlegio, ó por el dicho 
su traslado, signado, como dicho es, os inhibo e he por inhibidos 
para que non conozcades ni oigades ni conozcan ni podados ni 
puedan oir ni conocer de cosa alguna ni parte dello, ni vayan 
ninguno ni alguno de los vecinos e moradores, e de los que 
fueren, moraren e poblaren ó estén en la dicha ciudad de Ante- 
quera, como dicho es, á vuestros juicios ni llamamientos ni 
emplazamientos ni á los suyos, ni valga cuanto juzgáredes e 
juzgaren contra el tenor e forma de lo contenido en esta dicha 
mi carta de Previlegio, ni usedes ni usen de los oficios, así 
como aquellos que no obedecen ni cumplen carta ó manda- 
miento de su Rey e Señor natural: por cuanto mi merced y 
voluntad es, que les sea guardada, como dicho es, no embar- 
gante cualquier ordenanza que yo haya fecho ó ficiere, ó carta 
ó cartas que yo haya dado ó mandare dar, que en contrario 
sean fechas e ordenadas e dadas por cartas ó con acuerdo de 
los de mi Consejo ó de los Oidores de la mi Audiencia e de la 
mi Chancillería, ó en otra cualquier manera, ni aunque faga 
mención de esta mi carta de Previlegio ó de las mercedes en ella 
contenidas, ni por remiramientos ni juramentos ni promisio- 
nes ni obligaciones que el Alcaide e vecinos de la dicha ciudad, 
ó los que á ella fueren, moraren ó poblaren , e servir, 6 cual- 
quiera dellos faga e otorgue, e hayan fecho e otorgado en 



12 

cualquiera manera , por cuanto mi merced e voluntad es, que 
de todo e cada cosa de ello gocen e les sea guardado sin em- 
bargo ni contradicción alguna, e que se non pueda desatar ni 
contradecir; e mando la dicho Príncipe Don Enrique, mi muy 
caro e muy amado fijo primogénito, heredero en los reinos de 
Castilla y de León, e á los dichos Duques, Marqueses, Condes, 
e Ricos-homes, Maestres de las Órdenes , Priores , Comendado- 
res e Subcomendadores, e á los de mi Consejo, e Oidores, e 
Alcaldes de la mi Corte e Chancillería, e al mi Justicia Mayor, 
e á los Alcaides de los castillos e casas fuertes e llanas, e á los 
mi Adelantados e Merinos e otros avasallados cualquier, e á 
todos e á cualesquier mis vasallos e otras Justicias e personas 
cualesquier, mis subditos e naturales, de cualquier estado, pree- 
minencia ó dignidad que sean, á cada uno dellos que las guar- 
den e fagan guardar al dicho Alcaide e vecinos de la dicha 
mi ciudad de Antequera , e á los que á ella fueren morar e 
vivir e estar e servir el dicho año e dia, como dicho es, que á 
cada uno e cualquier dellos las dichas mercedes en la dicha mi 
Carta e en ésta dicha mi carta de Previlegio contenidas, e que 
les non vayan ni pasen, ni consientan ir ni pasar contra ellas 
ni contra parte dellas, porque las quebraren ó menguaren en 
todo ni en parte agora ni en algún tiempo, ni por alguna ma- 
nera; á cualquier ó cualesquier que lo ñciere non les valdria 

e á sus cuerpos e á lo que hobicren me ternaria, e demás * 

la pena en la dicha mi Carta contenida e más diez mil marave- 
dís desta moneda, e al dicho Alcaide e vecinos e personas que 
á la dicha ciudad fueren e vinieren á morar e estar el dicho 
año e dia, como dicho es, e á quien su voz tuviese, todas las 
costas e daños e menoscabos que por ello se le recrecieren cFo- 
blado; e que si en algún tiempo alguna e algunas personas 
ficieren 6 trataren de facer lo contrario, mando á las Justicias 
do esto acaesciere que procedan en bienes de aquel ó aquellos 
que contra ello ó contra parte dello fueren ó pasaren por las 
dichas penas en la dicha mi Carta suso incorporada en esta dicha 



1 Hay ua claro en el original de donde se ha copiado este documcnlo, 



13 

mi carta de Previlegio contenidas, e las guarden para facer dellas 
lo que la mi merced fuere, e que enmienden e fagan enmendar 
al dicho Alcaide e vecinos de la dicha ciudad de Antequera, e 
á las otras personas que á ella fueren á morar e estar e servir 
el dicho tiempo, 6 á quien su voz tuviere, todas las costas e 
daños e menoscabos que por ende hicieren e se les requieran 
doblados , según dicho es , de todo bien e cumplidamente en 
guisa que les non mengüe en de cosa alguna; e demás, por cual- 
quier ó cualesquier por quien fincare de lo así facer e cumplir, 
mando al hombre que vos esta mi carta de Previlegio mostrare, ó 
el dicho su traslado, signado como dicho es, que los emplace, 
que parezcan ante mí en la mi Corte, do quier que yo sea, el 
dia que los emplazare fasta quince dias primeros siguientes, so 
las dichas penas á cada uno; los Consejos por sus Procuradores 
e las personas singulares personalmente , so la cual dicha pena 
mando á cualquier Escribano público , que para esto fuere lla- 
mado , que dello dé testimonio signado con su signo porque yo 
sepa cómo se cumple mi mandado, e desto les mande dar esta 
mi carta de Previlegio rodado de confirmación de todo ello, es- 
crito en pergamino de cuero, sellado con mi sello de plomo 
pendiente en filos de seda á colores: dado en la ciudad de Toro 
á veintisiete dias del mes de Abril, año del nacimiento de Nues- 
tro Salvador Jesucristo de mil cuatrocientos cuarenta e ocho 
años: va escrito e sobre rayado: en un lugar ó diz, que hobo 
lugar; en otro lugar ó diz, obedezcan; en otro lugar ó diz, 
acostacion ; e en otro lugar ó diz , de nos escrito entre renglo- 
nes; en un lugar ó diz, ley; e en otro ó diz, mo. — Yo el sobre 
dicho Rey Don Juan, reinante en uno con la Reina Doña Isabel, 
mi mujer, e con el Príncipe Don Enrique, mi fijo en Castilla, en 
León, en Toledo, en Galicia, en Sevilla, en Córdoba, en Mur- 
cia, en Jaén, en los Algarbes, en Algeciras, en Badajoz, en 
Vizcaya, en Molina, entrego este Previlegio e confirmólo. 

Signo del Rey Don Juan. 

Don Alvaro de Luna, Maestre del Orden de la Caballería de 
Santiago, Condestable de Castilla, Confirma.— D. Fadrique, 



14 
primo del Rey, Almirante mayor de la mar, confirma. — D. Juan 
de Guzman, primo del Rey, duque de Medina- Sidonia y conde 
de Niebla, vasallo del Rey, confirma. — D. Juan de Luna, conde 
de Alburquerque , confirma. — D. Alfon Pimentel, conde de 
Benavente, confirma. — D. Iñigo López de Mendoza, marqués 
de Santillana, conde del Real de Manzanares, señor de las 
casas de Mendoza e de la Vega, vasallo del Rey, confirma. — 
D. Juan de Pacheco, marqués de Villena, vasallo del Rey, Ma- 
yordomo mayor del Príncipe Don Enrique, hijo primogénito del 
Rey, confirma. — D. Gonzalo Jirón, Maestre de la Orden de la 
Caballería de Calatrava, confirma. — D. Ruy Gastón de Soto- 
mayor, Maestre de Alcántara, confirma.— D. Gastón de la Cerda, 
conde de Medinaceli, vasallo del Rey, confirma. — D. Ruy Gon- 
zalo de Quiroga, Prior de Escalaceli, confirma. — D. Pedro, 
señor de Monte-alegre, confirma. — D. Alvaro de Isorna, arzo- 
bispo de 'Santiago, Capellán mayor del Rey, confirma. — Don 
Abdon de Santa María, obispo de Burgos, confirma. — D. Pedro, 
obispo de Palencia, confirma. — D. Juan de Cervantes, carde- 
nal de San Pedro, Administrador perpetuo de la iglesia de Se- 
govia, confirma. — D. Fray Lope de Barrientes, obispo de Ceu- 
ta, confirma, — D. Gonzalo de Santa María, obispo de Sigüenza, 
confirma. — D. Alfon deFuenseca, obispo de Avila, confirma. — 
D. Diego, obispo de Cartagena, confirma. — D. Sancho, obis- 
po de Córdoba, confirma.— D. Gonzalo, obispo de Jaén, con- 
firma. — D. Pedro, obispo de Calahorra, confirma. — D. Alfon 
Carrillo, arzobispo de Toledo, Primado de las Españas, Canci- 
ller mayor de Castilla, confirma. — Ruy Diaz de Mendoza, Ma- 
yordomo mayor del Rey, confirma. 

D. Pedro de Estúñiga, conde de Plasencia, Justicia Mayor 
de la Casa del Rey, confirma. — Juan de Silva, Alférez mayor 
del Rey, confirma. — D.* Pedro Fernandez de Velasco, conde de 
Haro, señor de la casa de Salas, Camarero mayor del Rey, con- 
firma. — Juan de Tobar, señor de Cebico , Guarda mayor del 
Rey, confirma. — D. Diego Gómez de Sandoval, conde de Cas- 
tro, Adelantado mayor de Castilla, confirma. — D. Juan, conde 
de Almenaque de Cangas Itineo, vasallo del Rey, confirma. — 



15 
D. Juan Martínez de Castañeda, Sumiller mayor del Rey, 
confirma. — D. Juan Ponce de León, conde de los Arcos, vasa- 
llo del Rey, confirma. — D. Fernán Alvarez de Toledo, conde 
de Alba, vasallo del Rey, confirma. — D. Pedro Osorio, conde 
de Trastamara, señor de Villalobos e vasallo del Rey, confir- 
ma. — D. Dieg'o Sarmiento, conde de Santa María, Adelantado 
mayor de Galicia, vasallo del Rey, confirma.— D i de Vi- 
llar Don Pardo, conde de Rivadeo, confirma. — D ^ conde 

de Buelna, señor de Zigala, confirma. — D ^ ¿^ Acuña, 

conde de Baliban, confirma.— El conde D. Gonzalo de Guz- 
raan, vasallo del Rey, confirma. — D. Juan de Carvajal, car- 
denal de Santángel, Administrador perpetuo de la iglesia de 
Plasencia, confirma. — D. Gonzalo Banegas, obispo de Cádiz, 
confirma. — Diego Manrique, Adelantado mayor del reino de 
León, confirma.— Pedro Afán de Rivera, Adelantado e Nota- 
rio mayor de Andalucía, confirma. — Pedro Fajardo, Adelan- 
tado mayor del reino de Murcia, confirma. — D. Juan de Silva, 
Alférez mayor del Rey e Notario mayor de Toledo, confirma. — 
Pero Sarmiento, Repostero mayor del Rey, confirma. — Juan 
Ramírez de Arellano, señor de los Cameros, confirma.— Don 
Pedro de Guevara, señor de Oñáte, vasallo del Rey, confirma.— 
Pedro de Ayala, Merino mayor de Guipúzcoa, confirma.— Pe- 
dro López de Ayala , Aposentador mayor del Rey y su Alcalde 
mayor de Toledo, confirma. — D. Juan Enriquez, arzobispo de 
Sevilla, confirma. — D. Pedro Urrea, obispo de León, confirma.— 
D. Iñigo Manrique, obispo de Oviedo, confirma. — D. Ruperto 
de Monforte, obispo de Osma, confirma. — D. Juan de Mella, 
obispo de Zamora, confirma. — La Iglesia de Salamanca, vaca, 
confirma. — D. Alfon Enriquez, obispo de Coria, confirma. — Don 
Lorenzo Santos de Figueroa, obispo de Badajoz, confirma. — 
D. Fray Juan de Torquemada, cardenal de Santiago, Adminis- 
trador perpetuo de la iglesia de Orense, confirma.— D. Alvaro 



i Hay un claro en el original de donde se ha copiado este documento. 

2 ídem id. 

3 ídem id. 



16 

Osorio, obispo de Astorga, confirma. — D. Alfon, obispo de 
Ciudad-Rodrigo, confirma. — D. García, obispo de Lugo, con- 
firma. — D. Pedro, obispo de Mondoñedo, confirma. — D. Luis 
Pimentel, obispo de Tuy, confirma. — D. Albar Pérez de Guz- 
man, señor de Orgaz, Alguacil mayor de Sevilla, confirma. — 
D. Pedro, señor de Ayala, vasallo del Rey, confirma. — Pedro 
de Quiñones, Merino mayor de Asturias, confirma. — Diego 
Hernández, señor de Baena, Mariscal de Castilla, confirma. — 
Pedro García de Ferreira, Mariscal de Castilla, confirma. — 
Pedro de Mendoza, señor de Almonacid, Guarda mayor del 
Rey, confirma. — Juan de Tobar, señor de Berlanga, vasallo 
del Rey, confirma. — El doctor Fernando Diaz de Toledo, Re- 
lator del Rey, su Notario mayor de los Previlegios rodados, 
confirma. — Yo Diego López de León, Mayordomo de nuestro 
señor el Rey lo fice escrebir por su mandado. — Alfonso Bacala- 

rius 1 legum Doctor; y en la dobladura de dicho Previlegio, 

donde pende el sello en filos de seda á colores escrito un nom- 
bre que decia, Juan Sánchez. — Registrada. 

Fecho fué este traslado e concertado con la dicha carta de 
Previlegio original , donde fué sacado en la dicha ciudad de 
Antequera en veintisiete dias de Noviembre, año del naci- 
miento de nuestro Salvador Jesucristo de mil e cuatrocientos 
e cuarenta e nueve años , á lo cual fueron testigos presentes, 
llamados e rogados, que vieron e oyeron leer e concertar éste 
dicho traslado con la dicha carta de Previlegio original, donde 
fué sacado, Albar" González de León e Juan Zamorano, Escri- 
bano del Concejo e Alfon Ruiz de Osuna, vecinos de dicha ciu- 
dad; va escrito entre renglones, ó diz, e quiero; ó diz, ni los otros 
non emposta. — E Yo Alfon de Lopio, Escribano e Notario de 
nuestro señor el Rey, Escribano público de la dicha ciudad de 
Antequera escrebí este dicho traslado de la dicha carta de Pre- 
vilegio original, donde fué sacado, é lo concerté con ella en 
presencia de los dichos testigos, e va cierto, e fice aquí este 
mió signo en testimonio. 



Hay un claro en el original de donde se ba copiado este documento. 



17 

Señores Prelados, Duques, Condes, Marqueses, Ricos-hom- 
bres, Maestres de las Órdenes, Priores, Comendadores e Sub- 
comendadores de los reinos e señoríos de nuestro señor el Rey 
e Señores de su alto Consejo, Oidores, e Alcaldes, e Notarios de 
la su Casa y Corte e Chancillería, e á su Justicia Mayor, e Cor- 
regidores, e Alcaldes, e Alguaciles, e Merinos, e Veinticuatros, 
Regidores, e Jurados, e caballeros, e escuderos, e hombres 
buenos, e otras Justicias cualesquiera, de todas las ciudades e 
villas, e castillos, e lugares de los sus reinos e señoríos, e de la 
muy noble ciudad de Córdoba, e cada uno e cualquier de vos 
á quien esta Carta fuere presentada, e á quien fuere mostrada 
del Consejo, e Alcaides, e Alcaldes, e Alguaciles, e Caballeros, 
Escuderos, Regidores, Jurados, Oficiales, Hombres-buenos de 
la ciudad de Antequera , nos encomendamos en vuestra mer- 
ced: bien sabedes ó debedes saber en como el dicho señor Rey 
dio e mandó dar á esta dicha ciudad Previlegio rodado, e con- 
firmado e sellado con sello de plomo pendiente en filos de seda, 
por el cual Su Alteza manda e en él se contiene que todas las 
personas que en esta ciudad viviesen, vivan e moren e poblaren 
en ella, estuvieren un año e un dia, á su costa y misión, sean 
quitos e perdonados de cualquier muerte ó muertes de hom- 
bre ú hombres, ó mujer ó mujeres, ó homecillos, e excesos, ma- 
leficio ó maleficios criminales que haya fecho ó ficiere, ó come- 
tido ó cometiere, en que haya caido ó cayere, en cualquier 
manera ó por cualquier razón que sea, que non sean ni puedan 
ser acusados ni demandados, ni presos sus cuerpos, ni embar- 
gados, ni tomados sus bienes, ni sean ni puedan ser emplaza- 
dos ni llamados á juicio ante Juez e Justicia ni otra persona 
alguna conozca dellos e alguno dellos no dó ni pueda dar sen- 
tencia ni mandamiento, ni faga auto alguno; e si la diere e 
ficiere, que todo sea ninguna e de ningún valor, según más 
largo en el dicho Previlegio es contenido, porque esta dicha 
ciudad se pueble y esté poblada de gente para se poder defen- 
der de los moros enemigos de la nuestra santa Fe católica por 
la frontería e gran cercanía e guerra continua que con ellos 
tiene, e por ganar en dicho Previlegio e gozar de él e de los per- 
ToMo LXXXI. 2 



18 

dones e esenciones e libertades en él contenidas, vino á esta 
dicha ciudad á facer e fizo el dicho servicio e morada el dicho 
año e dia, Fernán Alfonso, Veinticuatro de la dicha ciudad 
de Córdoba, vecino de la dicha ciudad de Córdoba, por cuanto 
diz que le pusieron e ponen en culpa, e le embargaban e em- 
bargan de la muerte de Doña Beatriz de Finestrosa, su mujer, 
e de Catalina e de Beatriz, sus criadas, e de Fernando de Cór- 
dova, comendador de Calatrava, e de Jorge, Comendador de la 
Cabeza del Buey, e diz que fueron muertos en la dicha ciudad 
de Córdoba, en las casas donde el dicho Fernán Alfonso, Veinti- 
cuatro, facia su morada, de ciertas feridas que diz que le fueron 
dadas agora puede haber veinte y un meses poco más ó me- 
nos, e diz que porque le ponia en culpa e encargaban e encar- 
gan de otros excesos e maleficios, por ser perdonado e quito 
de todo e cada cosa dello según que el dicho señor Rey manda 
por el dicho Previlegio e libertad; por ende, de parte del dicho 
señor Rey vos pedimos e decimos, e requerimos, e de la nuestra 
vos rogamos que guardedes e facedes guardar al dicho Fernan- 
do Alfonso e á sus bienes, todos los perdones e gracias e merce- 
des, e libertades e esenciones, e preeminencias e prerogativas, 
e inmunidades que le deben ser guardadas e de que debe gozar 
según que el dicho señor Rey manda por el dicho su Previle- 
gio, e veades el traslado, signado del dicho Previlegio que por 
su parte vos será mostrado, e lo cumplid en todo e por todo, 
según que en él se contiene, defendiéndolo e amparándolo que 
no sea ni pueda ser muerto, ni lisiado, ni ferido, ni preso, ni 
maltratado, ni sus bienes ni parte dellos tomados, ni prenda- 
dos, ni entregados, ni vendidos, ni rematados, por muerte e 
maleficio, e homecillo, e exceso, e crimen en que es e fuere 
puesto en culpa, e acusado ó le acusaren ó quisieren acusar e 
demandar, por causa de la muerte de la dicha Doña Beatriz, 
su mujer, e Catalina e Beatriz, sus criadas, e Fernando de 
Córdova, e Jorge, Comendadores e de cada uno e cualquier de- 
llos e por otra cualquier causa ó razón que sea, ni lo llamedes, 
ni emplacedes, ni lo consintades llamar ni emplazar ante vos 
e alguno de vos, ni ante otro cualquier Juez e Justicia, ni fa- 



19 

gades ni consintades facer contra él ni contra sus bienes auto 
alg-uno, pues que de derecho es e debe ser todo ninguno e del 
no es tenido á cosa ni parte dello, ni hay ni parecerá ajuicio 
aunque sea llamado, según que el dicho señor Rey manda e 
defiende por el dicho Previlegio que nos por esta nuestra Carta 
Yos damos fe, e certificamos que el dicho Fernando Alfonso, 
Veinticuatro, sirvió e moró en esta dicha ciudad de Ante- 
quera á su costa e misión el dicho tiempo de un año e un dia, 
e más dias, e rondó e estuvo e contribuyó en todos los servi- 
cios e cosas que debia e era obligado de facer para cumplir el 
dicho servicio bien e cumplidamente, según que el dicho Señor 
manda por el dicho Previlegio en lo cual cumpliredes servicio e 
mandado del dicho señor Rey, e á nos e á esta ciudad e veci- 
nos della faredes mucha ayuda e merced, e por esta Carta 
damos e otorgamos todo nuestro poder cumplido al dicho Fer- 
nando Alfonso, Veinticuatro, e á quien su poder para ello hobiere, 
para vos presentar el traslado signado del dicho Previlegio, 
e vos pedir ó requerir e afrontar que lo cumplades en todo 
y por todo, según que en él se contiene, e el dicho señor Rey 
por él manda eso, dichas causas y penas e facer cerca dello 
todos los autos e diligencias e que se deban facer, e para vos 
acusar e demandar e haber e cobrar de vos e de cada uno de 
cualquier de vos e vuestros bienes las costas e daños que reci- 
biere e le fueren fechas, dobladas, y las penas en que habedes 
caido e incurrido e cayéredes e incurriéredes por la dicha 
razón e vos facer e fagan todos los emplazamientos e protestacio- 
nes e autos e diligencias que se deban facer, así en juicio como 
fuera del con todas sus incidencias y dependencias, emergencias 
conexidades á ello anejas e conexas, según que el dicho señor 
Rey manda por el dicho su Previlegio, lo cual todo que así en 
nuestro nombre ficiere nos obligamos de haber por firme para 
siempre jamás e no lo contradecir, e desto le dimos ésta nues- 
tra Carta de fe e poder firmada de mí el dicho Alcaide e de 
algunos de nos los Alcaldes y Alguaciles, e Regidores, e Ju- 
rados, e sellada con nuestro sello, e firmada e signada del 
Escribano de los homicianos que á esta ciudad vienen á morar 



20 

e yivir, que fué fecha en la dicha ciudad de Antequera en 
veintiocho dias del mes de Noviembre, año del nacimiento de 
nuestro Salvador Jesucristo , de mil e cuatrocientos e cuaren- 
ta e nueve años. Pedro de Tobar. — Alfon de Alarcon. — * 

Juan de Rojas. — Fernando ^ — Gaspar, jurado. — Lope 

Jurado.— Juan Alonso, jurado. — Juan Gallego, jurado. — Juan 
Zamorano, Escribano del Consejo. — E yo, Alfon de Lopio, Es- 
cribano e Notario de nuestro señor el Rey e su Escribano pú- 
blico de la dicha ciudad de Antequera, e Escribano de los homi- 
cianos que á la dicha ciudad de Antequera vienen á servir e 
morar, por mandado del dicho Alcalde e Alguacil e Regidores 
e Jurados que aquí en mi presencia escribieron sus nombres, la 
escrebí e con ellos doy fe que el dicho Fernando Alfon, Veinti- 
cuatro, sirvió en esta ciudad de Antequera el dicho año e dia, 
á su costa e misión, e más tiempo, e fice aquí este mió signo 
en testimonio. — Está sellado con sello de cera pendiente en 
ñlos de seda. 

Concuerda este traslado con su original, escrito en perga- 
mino, que para este efecto y ponerlo en letra clara del tiempo 
presente, ante mí exhibió, el Padre Fray Tomás de San Josó, 
religioso, sacerdote profeso, y Arquero mayor de su monasterio 
del señor San Gerónimo de Valdeparaíso, extramuros de esta 
ciudad, que dijo haberlo sacado del archivo de dicho convento 
donde estaba, y para efecto de volverlo á poner en él, se lo 
volví á entregar y firmó aquí su recibo , y este traslado saqué 
en papel del sello cuarto de pobres, el primer pliego que es 
en el que despacha el dicho convento en virtud de Real pro- 
videncia, y lo intermedio común, en veinticinco dias del mes 
de Abril, del año de mil seiscientos y noventa y nueve, y fue- 
ron testigos de lo ver sacar, corregir y concertar con dicho 
su original, ü. Francisco de Rivas, D. Pedro Antonio Jurado 
Montemayor y Manuel González Valderrama, vecinos de Cór- 
doba. — Fray Tomás de San José.— Pedro Jurado Montemayor, 



i Hay un claro en el original de donde se ha copiado esle documento. 
2 ídem id. 



21 

Secretario del Rey nuestro Señor, Escribano perpetuo del nú- 
mero de dicha cuidad fui presente y lo firmo y signo, en testi- 
monio de verdad. — Pedro Jurado, Escribano público. 

Los Escribanos del Rey, nuestro Señor, públicos y del nú- 
mero de Córdoba, que aquí firmamos y signamos, certificamos 
y damos fe, á los que el presente vieren, que Pedro Jurado 
Montemayor, de quien está firmado y signado el traslado del 
Privilegio anteescrito, es Escribano público del número de esta 
ciudad, como se intitula, fiel, legal y de confianza; y á la escri- 
tura y autos que ante el susodicho han pasado y pasan siempre 
se les ha dado y da entera fe y crédito, en juicio y fuera del, 
y á sus testimonios como dados por tal Escribano , fiel, legal 
y de toda confianza, y para que dello conste damos el presente 
testimonio en Córdoba, en veinticinco dias del mes de Abril 
de mil seiscientos y noventa y nueve años. — Y lo signó y firmé 
en testimonio de verdad, Juan Conde, Escribano público. — 
y en fe dello lo signé y firmé en testimonio de verdad, Alfonso 
de Acosta y Campo, Escribano público. — En testimonio de 
verdad, Juan Monedano, Escribano público. — En testimonio 
de verdad, Diego de Pineda, Escribano público. 



22 



COPIA. 

INFORMACIÓN DE LO QUE PERO SARMIENTO DIJO CONTRA LA REINA 

CATÓLICA, LO CUAL NO SE VIÓ CON LA TURBACIÓN DEL TIEMPO, 

17, MAYO, 1507. 

( Archivo general de Simancas.— Estado.— Legajo núm. 1.' s) 

En la noble villa de Medina del Campo, á diez e siete dias 
del mes de Mayo, año del nascimiento de Nuestro Señor Jesu- 
cristo de mil e quinientos e siete años, en presencia de mí 
Antón Lorenco de Herrera, Escribano de la Reina nuestra 
Señora, e su Notario público en la su Corte e en todos los sus 
Reinos e Señoríos, e uno de los del número de la noble cibdad 
de Falencia e de los testigos de yuso escritos, el bachiller 
Alonso Ruiz, Contador de cuentas de la Reina nuestra Señora, 
mostró e presentó una cédula señalada de los Señores de su 
muy alto Consejo, e una carta mensajera del señor doctor 
Carvajal, del Consejo de Su Alteza, e dijo que mandaba e man- 
daba e mandó á mí el dicho Escribano que rescibiese cierta in- 
formación que los dichos Señores mandaban rescebir sobre lo 
contenido en la dicha cédula e carta, por cuanto cumplia al 
servicio de Su Alteza, que se hiciese secretamente e ante Escri- 
bano que él quisiese elegir, lo cual me mandaba e mandó 
so pena de diez mil maravedís para la Cámara e Fisco de la 
Reina nuestra Señora; e que para que yo fuese certificado que 
las dichas señales de la dicha cédula son de los dichos Señores 
quél estaba presto de dar cierta e verdadera información, su 
tenor de las cuales dicha cédula e carta es éste que se sigue: 

Bachiller Alonso Ruiz, Juez e pesquisidor de la villa de Me- 
dina del Campo, el señor doctor Carvajal, del Consejo de la 
Reina nuestra Señora, vos escribirá de nuestra parte sobre 
cierta pesquisa e otras cosas que habéis de hacer, conviene que 
luego entendáis en ello y lo hagáis como el Dotor vos lo escri- 



23 

be y de vos se espera que lo haréis, de antigüedad (sic) á once 
de Mayo de quinientos e siete años, en la cual dicha cédula 
están cinco señales e firmas hechas en cierta forma. 

Muy virtuoso Señor: aquí se ha sabido quel corregidor Sar- 
miento dijo ahí algunas palabras de la Reina Doña Isabel, 
nuestra Señora, que haya santa gloria, y del Señor Rey Don 
Fernando, su marido, diciendo que ella estaba en el infierno y 
quél venia á robar este Reino. Estos Señores vos mandan que 
muy secretamente hagáis la pesquisa de lo que ha pasado y se 
la enviéis cerrada e sellada; el licenciado Moxica me encomendó 
que vos escribiese que le buscásedes una muía; á mí me haréis 
merced también en ello, y entiéndese que no habéis de poner 
de vuestra casa sino el trabajo; y quedo. Señor, á lo que man- 
dáredes, el doctor Carvajal. — Y en el sobre escrito de la dicha 
carta decia: «Al virtuoso señor el bachiller Alonso Ruiz, Juez e 
pesquisidor de la villa de Medina del Campo.» E decia en el 
sobre escrito de la dicha cédula de los dichos Señores: «Al ba- 
chiller Alonso Ruiz, Juez e pesquisidor de Medina del Campo.» 

E luego, yo, el dicho Escribano dije: que por cuanto me pa- 
recía ser la causa secreta e las señales e firmas de la dicha 
cédula de los Señores licenciado Tello e licenciado Moxica, e 
doctor Carvajal e licenciado Santiago, e licenciado Polanco, 
que por reverencia e acatamiento de los dichos Señores, que 
dándome información de ser así ciertamente suyas las dichas 
señales e firmas de la dicha cédula, que estaba presto de hacer 
lo que dicho Alonso Ruiz, Contador, por virtud de la dicha cé- 
dula me mandaba; testigos que fueron presentes á lo que dicho 
es, el licenciado Hernando de Sahagund e el bachiller Pero 
Ordoñez de Pampliga e Rodrigo de Amor, criado del dicho li- 
cenciado Sahagund e Juan de Escobar, su hijo del dicho licen- 
ciado. 

E luego el dicho Alonso Ruiz, Contador susodicho, dijo que 
para que yo el dicho Escribano fuese certificado de ser aquellas 
las firmas e señales de los dichos Señores del Consejo que ante 
mí rescibirian e rescibí juramento del dicho licenciado Saha- 
gund, pesquisidor, e del bachiller de Pampliga que presentes 



24 

estaban, los cuales luego incontinente juraron en forma debida 
de derecho, por Dios nuestro Señor e por Santa María, e por la 
señal de la Cruz, en que pusieron sus manos derechas, e por 
las palabras de los Santos Evangelios, según forma de derecho, 
que bien e lealmente dirán la verdad de lo que supiesen e les 
fuese preguntado: e siéndoles echada la confusión del dicho 
juramento, ellos e cada uno dellos, dijeron e respondieron: sí 
juro, e amen; e lo que dijeron e declararon, siéndoles mostrada 
la cédula original de los dichos Señores, e viéndola e leyén- 
dola e las firmas dellas, es lo siguiente: 

El dicho licenciado Hernando de Sahagund, testigo jurado 
en forma, dijo que conoce que la primera señal e firma de la 
dicha cédula es del señor licenciado Tello, e la segunda del 
licenciado Moxica, e la tercera del dotor Carvajal, e la cuarta 
del licenciado Santiago, e la quinta del licenciado Polanco, e 
que lo sabe porque muchas veces ha visto las dichas firmas e 
señales en muchas cartas e provisiones de la Reina nuestra 
Señora, e porque las tiene agora en provisión e comisión que 
tiene para el alboroto acaescido en esta villa, que está presen- 
tada ante mí el dicho Escribano, e que ésta es la verdad, so car- 
go del dicho juramento, e firmólo de su nombre. — Licenciado 
Sahagund. 

El dicho bachiller de Pampliga, testigo jurado, e pregunta- 
do, dijo que conoce que las firmas contenidas en la dicha cédula 
original que le fué mostrada, que son de los Señores del Consejo 
de la Reina nuestra Señora, e que la primera firma es del li- 
cenciado Tello, e la segunda del licenciado Moxica, e la tercera 
del dotor Carvajal, e la cuarta del licenciado Santiago, e la 
quinta del licenciado Polanco, e que lo sabe porque este testi- 
go ha visto muchas firmas de los dichos Señores en cartas e 
provisiones de la Reina nuestra Señora, así cometidas á este 
testigo como á otras personas, e que es así verdad, so cargo del 
dicho juramento, e firmólo de su nombre. — El bachiller Pam- 
pliga. 

Vista la información susodicha de los dichos testigos como 
la dicha cédula era señalada de los Señores del Consejo de la 



25 

Reiua nuestra Señora, e que aquellas sus firmas e señales, yo 
el dicho Escribano digo que estoy presto de complir lo que el 
dicho bachiller Alonso Ruiz, de parte de los dichos Señores, 
me mandaba e mandó, testigos los susodichos. 

E luego encontinente, el dicho bachiller Alonso Ruiz, en 
presencia de mí el dicho Escribano e testigos de yuso escritos, 
tomó e recibió juramento en forma debida de derecho de los 
dichos Alvaro de Mercado, e Francisco Cuello, e de cada uno 
dellos, por Dios Nuestro Señor e por Santa María, e por la señal 
de la Cruz que con sus manos derechas tocaron, e por las pala- 
bras de los Santos Evangelios, do quier que más verdadera- 
mente están escritos, que bien e leal e verdaderamente, sin arte 
e sin engaño, dirian la verdad de lo que supiesen e les fuese 
preguntado: en este caso, sobre quel dicho Bachiller en nombre 
de los dichos Señores, que dellos haber información, e que no la 
dejaran de decir por amor, temor ni desamor, ni por otra causa 
que á ello les mueva, e siéndoles echada la confusión del di- 
cho juramento, dijeron e respondieron: sí juro, e amen; e lo 
que los dichos testigos dijeron e dispusieron so virtud del dicho 
juramento, es lo siguiente, testigos los susodichos. 

Luego el dicho Alonso Ruiz, Bachiller susodicho mostró 
secreta e apartadamente á el dicho Alvaro de Mercado, la carta 
original del señor dotor Carvajal, que envió al dicho bachiller 
Alonso Ruiz á que los dichos Señores del Consejo se referían,- e 
leida e vista la dicha carta por el dicho Alvaro de Mercado, 
dijo, so virtud del dicho juramento, que lo que sabe deste caso 
es que en el mes de Setiembre que pasó del año pasado de qui- 
nientos e seis años, estando el Rey Don Felipe, que santa glo- 
ria haya, e la Reina, nuestros Señores, en la villa de Vallado- 
lid, este testigo, viniendo de fuera, llegó á ver e hablar á Garci 
Sarmiento, Corregidor desta villa de Medina, como á Corregi- 
dor que es; e que estando hablando con él este testigo e Alvaro 
de Lugo, Regidor de la dicha villa, e el licenciado Vargas, e 
Francisco de Mercado, sobre ciertas cosas, oyó e vio decir al 
dicho Garci Sarmiento, Corregidor, que la Reina nuestra Seño- 
ra Doña Isabel, que Dios tiejie en su gleria, estaba en el irt- 



26 

fiemo, por tener opresos los hombres; e que este testigo le dijo, 
que si la Reina nuestra Señora no estaba en el Paraíso, que 
este testigo no entendia ir allá; e quel dicho Alvaro de Lugo, 
viendo sobresalir tanto al dicho Corregidor, le apartó porque 
no dixese más palabras, e que asimesmo ha oido decir á algu- 
nas personas que habia dicho el dicho Corregidor en regimiento 
e fuera del, quel Rey Don Hernando era robador, e que si 
venia á estos Reinos que todo el Reino era robado: fué pre- 
guntado por el dicho Bachiller á qué personas oyó lo susodi- 
cho: dijo, que lo oyó decir á Francisco Cuello, vecino desta 
dicha villa, e questa es la verdad, so cargo del dicho jura- 
mento, e firmólo de su nombre. — Alvaro de Mercado. 

El dicho Francisco de Cuello, testigo jurado, e preguntado, 
siéndole mostrada la dicha carta del dicho señor dotor Carva- 
jal, dijo que lo que sabe deste caso es, que estando un dia con 
el corregidor Garci Sarmiento en su posada , por el mes de Se- 
tiembre que ahora pasó del año pasado de quinientos e seis 
años, estando con el dicho Corregidor muchas personas que 
eran algunos Regidores e el Escribano de Concejo e otros ha- 
blando en la Reina Doña Isabel nuestra Señora, que santa 
gloria haya, el dicho Corregidor dijo que la Reina Doña Isabel 
estaba en el infierno por tener a muchos opresos que no tenian 
culpa e contra justicia, e que esto fué en el dicho mes de Se- 
tiembre, estando el Rey e la Reina, nuestros Señores, en Valla- 
dolid, e que casi á la sazón, en el dicho mes, estando el dicho 
Corregidor en las casas del regimiento, bajando de los extra- 
dos de lo público para se ir á lo secreto, estando presentes asaz 
Regidores e el Escribano del Concejo e otras personas, bajando 
hablando en el Rey Don Hernando de los dichos estrados, vio 
decir al dicho Corregidor quel Señor Rey Don Hernando era 
un tirano robador, e que si estuviera en estos Reinos, que todo 
lo robara, e que ésta es la verdad so cargo del dicho juramento, 
e que otras cosas desta calidad oyó decir que habia dicho el di- 
cho Corregidor, e firmólo de su nombre. — Francisco Cuello. 

E después de lo susodicho, en la dicha villa de Medina del 
Campo, á diez e nuete dias del mes de Mayo del dicho año, en 



27 

presencia de mí el dicho Escribano e testigos de yuso escritos, 
el dicho bachiller Alonso Ruiz, mandó jurar e decir su dicho 
e disposición á Cristóbal Sanz de Medina, Procurador, mostrán- 
dole la cédula original de los Señores del Consejo, el cual la vio 
e dijo que por acatamiento e reverencia de sus mercedes, que- 
ria hacer lo que de su parte le era mandado, e luego el dicho 
bachiller Alonso Ruiz rescibió del juramento en forma debida 
de derecho, so virtud del cual dijo lo siguiente, testigos que 
fueron presentes á lo que dicho es, el licenciado Sahagund pes- 
quisidor, e Juan de Escobar, su hijo. 

El dicho Cristóbal Sanz, Procurador, testigo jurado, e pre- 
guntado cerca del contenido en la dicha cédula e carta, dijo 
que por Agosto ó por Setiembre del año pasado de quinientos 
e seis años, poco más o menos tiempo, estando en la cárcel pú- 
blica desta villa do posa, Garci Sarmiento, Corregidor desta 
dicha villa, vio e oyó quel dicho Garci Sarmiento decia ques- 
tos Reinos habian sido muy mal gobernados, e que creia que 
la Reina Doña Isabel, según su mala gobernación, que estaba 
en el infierno, e quel Rey de Aragón, con ella, nunca hacia 
sino robar e disipar estos Reinos, e que era muy tirano hom- 
bre, e que otras veces hablaba otras cosas desta calidad contra 
Sus Altezas, e que nunca hablaba bien dellos, e que estaban 
presentes á la sazón Francisco de Mercado, Escribano, e Alva- 
ro de Lugo; e que á Francisco de Mercado, Escribano, le pesó 
mucho dello e se le volvió la color, e que también le pesó á 
este testigo, e que respondiera si no fuera porque era justicia, 
e por esto no osó e calló, e que también ha visto quel bachiller 
Maldonado, Alcalde del dicho Corregidor, dice algunas cosas 
contra el Señor Rey Don Hernando, diciendo que nunca acá 
verná ni el diablo acá le traiga, e que nunca habla bien de Su 
Alteza, e que ésta es la verdad de lo que vio e oyó, so cargo del 
dicho juramento, e firmólo de su nombre, e dijo que lo del ba- 
chiller Maldonado es público e notorio en esta dicha villa: fuéle 
leido su dicho, e dijo que así era verdad como está asentado. — 
Cristóbal Sanz de Medina. 

E después de lo susodicho, el dicho dia diez e nueve de 



28 

Mayo del dicho año, el dicho bachiller Alonso Ruiz dijo que 
mandaba e mandó á mí el dicho Escribano, so la pena que te- 
nia puesta, que le diese la dicha información que ante mí habia 
hecho, escrita en limpio, cerrada e sellada, e signada con mi 
signo, para la presentar ante los Señores del Consejo de la 
Reina nuestra Señora, de mi parte e por cuyo mandado habia 
habido la dicha información, e me la mandaba dar, e que si así 
lo hiciese que haria lo que debia, en otra manera que protes- 
taba lo que protestar debia, e que rogaba á los presentes que 
fuesen dello testigos, que por ser la causa secreta non podia 
requerirme ante otro Escribano, e yo el dicho Escribano digo 
que estoy presto de le dar la dicha información escrita en lim- 
pio, cerrada e sellada, e signado con mi signo, pagándome mi 
justo e debido salario: testigos que fueron presentes á lo que 
dicho es, rogados e llamados para ello, e -vieron hacer el dicho 
pedimento al dicho Alonso Ruiz, Contador de cuentas de Su 
Alteza. — El licenciado * Sahagund, pesquisidor á la sazón en la 
dicha villa, e Juan de Escobar, su hijo, e Francisco Ruiz ve- 
cino de la dicha villa de Medina del Campo, e yo el dicho An- 
tón Lorenco de Herrera, Escribano e Notario público, suso- 
dicho, presente fué á todo lo que dicho es e de mandamiento 
del dicho bachiller Alonso Ruiz, por virtud de la dicha cédula 
e carta de los Señores del Consejo de Su Alteza, que aquí firmó 
su nombre, presente fué á todo lo que dicho es, juntamente 
con los dichos testigos, e saqué esta información del original 
que en mi poder queda, lo cual va escrito en estas tres hojas 
e una plana de papel de pliego entero con ésta en que va mi 
signo, e encima de cada plana van tres rayas, e debajo de cada 
una va mi rúbrica e firma acostumbrada, e va en la margen 
do diz=aqui firmo su nombre=vala, e no empezca. — E por 
ende fice aquí éste mi signo en testimonio de verdad (le hay.) — 
Antón Lorenco de Herrera. — Derechos desto y de su registro 
cuatro reales. 



1 En medio de estos renglones, está la firnja del bachiller Alonso Ruiz. 



29 



DON CARLOS, por la divina clemencia, Emperador semper 
augusto, Rey de Alemania; Doña Juana, su madre, y el mismo 
Don Carlos , por la gracia de Dios , Reyes de Castilla , de León, 
de Aragón, délas Dos Cecilias, de Hierusalen, de Navarra, de 
Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de 
Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de 
Jaén, de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas 
de Canaria, de las Indias, Islas e Tierra-Firme del mar Océano; 
Condes de Barcelona; Señores de Vizcaya e de Molina; Duques 
de Athénas e de Neopatria; Condes de Ruisellon e de Cerdeña; 
Marqueses de Oristan e de Gociano ; Archiduques de Austria; 
Duques de Borgoña e de Brabante; Condes de Flandes e de 
Tirol, etc.: (*) 

Por cuanto por parte de vos, Alonso de Velasco, caba- 
llero de la Orden de Calatrava, nos fué fecha relación que vos 
habéis servido al Católico Rey, nuestro padre, abuelo e Señor, 
que haya santa gloria, e á Nos en las guerras de África, 
desde que se ganó Macarquivir. E asimismo en las del Reino 
de Navarra. E al tiempo que Barba-Roja, Rey que se nom- 
braba de Argel e Túnez e Tremecen, se apoderó de la cibdad 
de Tremecen. E Nos mandamos enviar armada á Oran, para 
que fuese á restituir en ella al Rey de Tremecen, el marqués 
de Gomares, nuestro Capitán general de aquel Reino; vos 
envió por Sutheniente de la gente que para ello envió. E que 
vos como tal Teniente de nuestro Capitán general fuisteis 
con ellos e pusisteis al dicho Barba-Roja en la dicha cibdad de 
Tremecen, e le tovísteis cercado tres meses e más tiempo hasta 
que, apremiado e constreñido del cerco e de los combates que 
le disteis, se salió della dejándola desamparada. E que á la sa- 
lida vos e vuestra gente que con vos estaba, lo desbaratasteis e 
le matasteis mucha gente de turcos que consigo traia, e le to- 
masteis muchos caballos. E que se salvó el dicho Barba-Roja 



(1) Existe la cédula original en poder del Sr. D. Fernando Fernández de 
Velasco, quien nos la ha facilitado para su publicación. 



30 

con muy pocos turcos. E que vos embiásteis en su seguimiento 
alguna de la dicha gente que con vos estaba. E que por ella 
fué alcanzado e muerto, e tragísteis e metisteis por la cibdad de 
Oran, su cabeza e siete banderas que le tomasteis, e sesenta 
españoles que tenia cativos, como lo podíamos mandar ver 
por una información hecha ante juez, e signada de Escribano 
público que ante Nos presentasteis. E nos suplicasteis e pedísteis 
por merced que porque de lo que vos servísteis en lo susodicho 
quedase memoria en vuestro linaje, vos ficiese merced de da- 
ros por armas la cabeza del dicho Barba-Roja, e las dichas 
siete banderas que le tomasteis e ganasteis, e los dichos sesenta 
cativos que asimismo le tomasteis, ó como la nuestra merced 
fuese. E Nos, acatando todo lo susodicho, por cuanto por la 
dicha información paresció ser así. E los Emperadores, Reyes 
e Príncipes, por semejantes servicios suelen e acostumbran 
facer mercedes á los que los facen, porque otros á ejemplo de- 
llos se esfuercen, e animen á bien servir. E por que de vos e 
de lo que en lo susodicho servísteis, haya e quede perpetua me- 
moria, tovímoslo por bien, e por la presente vos facemos mer- 
ced e damos por armas la dicha cabeza de Barba-Roja, e las 
dichas siete banderas e los dichos sesenta cativos cristianos 
que le tomasteis e libertasteis, para que vos e vuestros fijos nas- 
cidos e por nascer, e sus descendientes, las podáis e puedan 
traer agora e de aquí adelante para siempre jamás en vuestros 
reposteros e en las otras partes que quisiéredes, e por bien to- 
bierédes, según e de la manera que en este escudo están 
puestas e figuradas, sin que en ello por ninguna causa ni razón 
que sea, vos sea nin pueda ser puesto impedimento alguno. 
E por ésta nuestra carta o por su traslado, signado de Escri- 
bano público, encargamos al Ilustrísimo Infante Don Fernan- 
do, nuestro muy caro e muy amado fijo. E hermano. E man- 
damos á los Infantes, Duques, Prelados, Condes, Marqueses, 
Ricos-homes, Maestres de las Órdenes portuguesas. Comen- 
dadores e Subcomendadores, Alcaides de los castillos e casas 
fuertes e llanas. E á los del nuestro Consejo, Presidentes e 
Oidores de las nuestras Audiencias, Alcaldes, Alguaciles de 



31 

la Casa e Corte e Chancillerías. E á todos los Corregidores, 
Asistentes, Gobernadores, Alcaldes, Alguaciles, Merinos e 
otras Justicias e Jueces qualesquier de todas las ciudades, 
villas e lugares de los nuestros Reinos e señoríos, así á los 
que agora son como á los que serán de aquí adelante, que vos 
guarden, e cumplan e fagan guardar e cumplir esta dicha 
nuestra carta e todo lo en ella contenido. E contra ella non vos 
vayan, nin pasen, nin consientan ir nin pasar en tiempo al- 
guno, uin por alguna manera. So pena de la nuestra merced e 
de diez mil maravedís para la nuestra Cámara á cada uno 
que lo contrario ficiere. Dada en la muy noble ciudad de Tole- 
do á treinta y un dias del mes de Mayo, año del nascimiento 
de Nuestro Salvador Jesucristo de mil e quinientos e veinti- 
cinco años. Va escrito sobre rayado: 6 diz, Algecira; e ó diz, 
nuestra; e ó diz. Alcaldes, Alguaciles del non le empezca. — 
Yo el Rey. — Yo Francisco de los Cobos, Secretario de sus Ce- 
sárea y Católicas Majestades, la fice escrebir por su mandado. 

Al pié dice lo siguiente: 

Las armas que Vuestra Majestad manda dar al Comenda- 
dor Alonso de Velasco, que fue General Teniente de capitán 
general, en el desbarate de Barba-Roja. 



RELACIOPl m DEJA ESCRITA PABA SUS DESCESÜIENTES 

IjEOnSTOK, IDE OÓI^DO'VA. 



COPIADA EN ESTE ANO DE 1733, DE LA ORIGINAL QUE SE ENCUENTRA 

EN EL ARCHIVO DEL REAL CONVENTO DE SAN PABLO, ORDEN DE PREDICADORES, 

DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA. 



(Biblioleca del Sr. D. Teodorairo Ramírez de Arellano. 



Tomo LXXXI. 



JESÚS. 

En el nombre de Dios Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, 
tres Personas y un solo Dios verdadero en Trinidad, á el cual 
sea dada gloria del Padre y del Hijo, y á el Espíritu Santo, así 
como era en el comienzo, así es ahora, y por el siglo de los siglos, 
amén. 

En el nombre del cual sobredicho Señor, y de la Virgen 
Santa María e Madre e Señora y Abogada de los pecadores, 
e á honra y ensalzamiento de todos los Ángeles e Santos y 
Santas de la Corte del Cielo. Amen. 

Por ende sepan cuantos esta escriptura vieren , como yo, 
Doña Leonor López de Córdova, hija de mi Señor el Maestre 
D. Martin López de Córdova e Doña Sancha Carrillo, á quien 
dé Dios gloria e Paraíso, juro por esta significanza de -j- en 
que yo adoro, como todo esto que aquí escrito es verdad que lo 
vi, y pasó por mí, y escríbelo á honra y alabanza de mi Señor 
Jesucristo, e de la Virgen Santa María, su Madre que lo 
parió, porque todas las criaturas que estuvieren en tribulación 
sean ciertas, que yo espero en su misericordia, que si se enco- 
miendan de corazón á la Virgen Santa María, que ella las con- 
solará y acogerá como consoló á mí, y porque quien lo oyere 
sepan la relación de todos mis hechos e milagros que la Virgen 
Santa María me mostró, y es mi intención que quede por me- 
moria, y mandólo escrebir así como lo ven; y así, que yo soy 
hija de dicho Maestre que fué de Calatrava, en el tiempo del 
Señor Rey Don Pedro, y el dicho Señor le hizo merced de darle 
la Encomienda de Alcántara, que es en la ciudad de Sevilla, y 
luego le hizo Maestre de Alcántara, y á la postre de Calatrava, 
y el dicho Maestre, mi padre, era descendiente de la casa de 
Aguilar, y sobrino de D. Juan Manuel, hijo de una sobrina 
suya, hija de dos hermanos, e subió á tan grande estado como 
se hallará en las Crónicas de España ; e como dicho tengo, soy 
hija de Doña Saucha Carrillo, sobrina y Criada del Señor Rey 



36 

Don Alfonso, de muy esclarecida memoria, que Dios dé santo 
paraíso, padre del dicho Señor Rey Don Pedro, y mi madre 
falleció muy temprano, y así me casó mi padre de diez y siete 
años, con Ruy Gutiérrez de Fiuestrosa, hijo de Juan Fernandez 
de Finestrosa, Camarero mayor del Señor Rey Don Pedro, y 
Canciller mayor del Sello de la Puridad, y Mayordomo mayor 
de la Reina Doña Blanca, su mujer, el cual casó con Doña 
María de Haro, señora de Haro y los Cameros , y á mi marido 
quedáronle muchos bienes de su padre y muchos lugares, y 
alcanzaba trescientos de á caballo suyos , e cuarenta madejas 
de aljófar, tan grueso como garbanzos, e quinientos moros e 
moras, y dos mil marcos de plata en vajilla; y de las joyas y 
preseas de su casa no las pudieran escrebir en dos pliegos de 
papel; y esto le cupo del dicho su padre y madre, porque otro 
hijo y heredero no tenian: á mí me dio mi padre veinte doblas 
en casamiento, y residíamos en Carmena con las hijas del Señor 
Rey Don Pedro, mi marido e yo y mis cuñados, maridos de mis 
hermanas y un hermano mió, que se llamaba D. Lope López 
de Córdova Carrillo: llamábanse mis cuñados Fernán Rodrí- 
guez de Aza, señor de Aza e Villalobos; el otro Ruy García de 
Aza, el otro Lope Rodríguez de Aza, que eran hijos de Alvaro 
Rodríguez de Aza, e de Doña Constanza Villalobos, y fué ansí 
que cuando el Señor Rey D. Pedro quedó muerto en el castillo 
de Montiel, de su hermano el Señor Rey Don Enrique, mi 
padre bajó al Andalucía á llevar gente para socorrerlo, y lle- 
vándola, halló que era muerto á manos de su hermano; y vista 
esta desgracia, tomó el camino para Carmena , donde estaban 
las Señoras Infantas, hijas del Señor Rey Don Pedro, y parien- 
tas tan cercanas de mi marido y mias, por mi madre: el Señor 
Rey Don Enrique, viéndose Rey de Castilla, se vino á Sevilla 
y puso cerco á Carmona, y como es villa tan fuerte estuvo mu- 
chos meses cercada; y acaso habiendo salido mi padre fuera de 
ella, y sabiéndolo los del Real del Rey como era salido de dicha 
villa, y que no quedarla tan buen cobro en ella, ofreciéronse 
doce Caballeros á escalar la villa; y subidos á ella á la muralla 
fueron presos, y luego fué avisado mi padre de tal fecho, y 



37 

vino luego, y por el atrevimiento les mandó cortar las cabe- 
zas; y el Señor Rey Don Enrique, visto este fecho, y que no 
podia por fuerza de armas entrarle á satisfacerse de este fecho, 
mandó á el Condestable de Castilla tratase de medios con mi 
padre; y los medios que mi padre trató fueron dos: el uno, que 
las Señoras Infantas las habian de poner libres, á ellas y á sus 
tesoros en Inglaterra, antes que él entregase la dicha villa á el 
Rey, y así fué fecho, porque mandó á unos escuderos, deudos 
suyos, naturales de Córdoba y de su apellido, que fuesen con 
ellas, y la demás gente que le pareció. El otro capítulo fué, 
que él y sus hijos y valedores, y los que habian asistido por su 
orden en aquella villa, fuesen perdonados del Rey y dados por 
leales á ellos e á sus descendientes haciendas ; y á así se lo dio 
firmado el dicho Condestable en nombre del Rey; y fecho este 
partido, entregó la villa á el dicho Condestable en nombre del 
Rey, y de allí fueron él y sus hijos y la demás gente á besar 
las manos del Rey; y el Señor Rey Don Enrique mandólos 
prender y poner en las Atarazanas de Sevilla, y el dicho Con- 
destable, visto que el Señor Rey Don Enrique no le habia cum- 
plido la palabra que él habia dado en su nombre á el dicho 
Maestre, se salió de su Corte y nunca más volvió á ella; y el 
Señor Rey mandó que le cortasen la cabeza á mi padre en la 
plaza de San Francisco de Sevilla, y que le fuesen confiscados 
sus bienes y los de su yerno, valedores y criados , y yéndole á 
cortar la cabeza, encontró con Mosen Beltran de Claquin, Caba- 
llero francés, que fué el Caballero de quien el Rey Don Pedro 
se habia fiado del que lo ponia en salvo estando cercado en el 
castillo de Montiel, y no cumpliendo lo que le prometió, antes 
lo entregó á el Rey Don Enrique para que lo matase, y como 
encontró á el Maestre y díjole: «Señor Maestre, no os decia yo 
que vuestras andanzas habian de parar en esto? Y él le res- 
pondió: «Más vale morir como leal como yo lo he fecho, que 
no vivir como vos vivís habiendo sido traidor.» Y estuvimos los 
demás que quedamos presos nueve años, hasta que el Señor 
Rey Don Enrique falleció, y nuestros maridos tenian setenta 
libras de hierro cada uno en los pies, y mi hermano D. Lope 



38 

López tenia una cadena í; los hierros en que habia setenta 

eslabones, él era niño de trece años, la más hermosa criatura 
que habia en el mundo; e á mi marido en especial, poníanlo en el 
aljibe de la hambre, e teníanlo seis e siete dias que nunca comia 
ni bebia, porque era primo de las Señoras Infantas, hijas del 
Señor Rey Don Pedro. En esto vino una pestilencia que murie- 
ron todos, mis dos hermanos e mis cuñados, e trece Caballeros 
de la casa de mi padre; e Sancho Oñinez de Villendra, su Ca- 
marero mayor, decia á mí y á mis hermanos: «Hijos de mi Señor, 
rogad á Dios que os viva yo, que si yo os vivo, nunca moriréis 
pobres:» e plugo á Dios que murió al tercero diá sin habla, e á 
todos los sacaban á desherrar á el desherradero como moros, des- 
pués de muertos: á el triste de mi hermano D. Lope López *, 

Alcaide de que nos tenian, que le dijese á Gonzalo Ruiz Volan- 
te, que nos hacia mucha caridad, e mucha honra por amor de 
Dios: «Sr. Alcaide, sea ahora vuesamerced, que me tirase estos 
hierros en antes que salga mi ánima, e que no me sacasen á el 
desherradero como á moro:» E él díjole: ]«Si en mí fuese yo ,le 
faria;» y en esto salió su ánima en mis manos, que habia él un 
año más que yo, e sacáronlo en una tabla á el desherradero co- 
mo á moro, e enterráronlo con mis hermanos, e con mis herma- 
nas, e con mis cuñados en San Francisco de Sevilla; e mis cu- 
ñados traian sendos collares de oro á la garganta, que eran cin- 
co hermanos, e se pusieron aquellos collares en Santa María de 
Guadalupe, e prometieron de no quitárselos hasta que todos 
cinco se los tirasen á Santa María; que por sus pecados, el uno 
murió en Sevilla, y el otro en Lisboa, y el otro en Inglaterra 
con sus collares de oro; e los Frailes con su codicia, después de 
enterrados le quitaron el collar, y no quedaron en la Atarazana 
de la casa de mi señor el Maestre sino mi marido e yo, y en 
esto murió el muy alto y muy esclarecido Señor Rey Don En- 
rique, de muy alta y esclarecida memoria, e mandó en su tes- 
tamento que nos sacasen de la prisión e nos tornasen todo lo 



1 Hay un blanco en el original de donde se lia copiado este documento, 
9 Ídem id, 



39 

nuestro; e yo quedé en casa de mi señora tia Doña María Gar- 
cía Carrillo, e mi marido fué á demandar sus bienes; y los que 
los teniau, preciáronlo poco, porque no tenia estado ni manera 
para los poder demandar, elos derechos ya sabéis cómo depen- 
de á los lugares que han, con que se demandaren; así perdióse 
mi marido, e andubo siete años por el mundo como desventu- 
rado, e nunca halló pariente ni amigo que bien le ficiese ni 
hubiese piedad del; e al cabo de los siete años, estando yo en 
casa de la señora mi tia Doña María García Carrillo, dijeron á 
mi marido, que estaba en Badajoz con su tio Lope Fernandez 
de Padilla en la guerra de Portugal, que yo estaba muy bien 
andante, que me hablan hecho mucho bien mis parientes ; ca- 
balgó encima de su muía, que valia muy pocos dineros, e lo que 
traia vestido no valia treinta maravedís, y entróse por la puerta 
de la señora mi tia; e yo, como habia sabido que mi marido 
andaba perdido por el mundo, traté con mi señora mi tia, 
hermana de mi señora mi madre, que le decian Doña Teresa 
Fernandez Carrillo, estaba en la Orden de Guadalajara, que 
le ficieron mis bisabuelos, e dotaron precio para cuarenta 
ricas-hembras de su linaje, que viviesen en aquella Orden, 
envióle á demandar le pluguiese que yo fuese acogida en 
aquella Orden, pues por mis pecados, mi marido e yo éramos 

perdidos, y ella ^ Orden alcanzáronlo en dicha, porque la 

señora mi madre se habia criado en aquellos Monesterios, e de 
allí la sacó el Rey Don Pedro, e la dio á mi padre que casase 
con ella, porque ella era hermana de Gonzalo Diaz Carrillo e 
de Diego Carrillo, hijos de D. Juan Fernandez Carrillo e de 
Doña Sancha de Rojas, e porque estos mis tios hablan temor 
del dicho Señor Rey Don Pedro, que habia muerto y desterra- 
do muchos de este linaje, y á mi abuelo le habia derribado las 
casas e dado cuanto tenia á otro; estos mis tios fuéronse dende 
á servir á el Rey Don Enrique cuando era Conde, por este 
enojo. Yo nascí en Calatayud, en casa del Rey, que fueron las 
Señoras Infantas sus hijas mis madrinas, y trujéronme con ellas 



1 Hay UQ blaoco en el original de doode se ba copiado este documeQtg, 



40 

á el Alcázar de Segovia, con mi señora y madre que ahí murió, 
y quedé yo de edad que nunca la conocí, y después queriendo 
venir, como dicho es, en Córdoba junto á San Ipólito, y á míy mi 
marido me acogió allí en unas casas junto á las suyas, y vién- 
donos con poco descanso, hice una oración á la Virgen Sauta 
María de Betelen, treinta dias, cada noche rezaba trescientas 
Aves Marías de rodillas, para que pusiese en corazón á mi se- 
ñora que consintiesen abrir un postigo á sus casas, y dos dias 
antes que acabase la oración, demandóle á la señora mi tia que 
me dejase abrir aquel postigo, porque no viniésemos por la calle 
á comer á su mesa entre tantos caballeros como habia en Cór- 
doba, e la su merced me respondió le placia, e yo fui muy con- 
solada; e cuando á otro dia quise abrir el postigo, criadas suyas 
le habian vuelto su corazón que no le ficiese, e fui tan descon- 
solada que perdí la paciencia, e la que hizo más contradicion 
con la señora mi tia, se murió en mis manos comiéndose la len- 
gua, e otro dia, que no quedaba más que un dia de acabar mi 
oración, sábado, soñaba que pasando por San Ipólito tocando el 
alba, vi en la pared de los corrales un arco muy grande, e muy 
alto, e que entraba yo por allí, e cogia flores de la sierra , e 
veia muy gran cielo, y en esto disperté, e tuve esperanza en la 
Virgen Santa María que me daria casa; en esto vino un Robo 
de la Judería, y tomé un niño huérfano que tenia, para que 
fuese instruido en la fé, hícelo bautizar y crié por amor de 
Dios, y un dia, viniendo con mi señora tia de misa de San Ipó- 
lito, vi repartir á los clérigos de San Ipólito aquellos corrales 
donde soñé yo que habia el arco grande, y los supliqué á mi 
señora tia Doña María Carrillo, que fuese servida de comprar 
aquel sitio para mí, pues que habia diecisiete años que estaba 
en su compañía; y me lo compró en * doblas con tal con- 
dición, que señalaba que se hiciese una Capellanía impuesta 
sobre las dichas casas por el ánima del Rey Don Alfonso, que 
hizo aquella Iglesia á el nombre de San Ipólito, porque nasció 
él á tal dia, e tienen estos Capellanes otras seis ó siete Cape- 



1 Hay UD blanco en el original de donde se lia copiado este documento. 



41 

llanías de D. Gonzalo Fernandez, marido de la dicha señora 
mi tia, e de D. Alfonso Fernandez Señor de Aguilar, e del Ma- 
riscal sus hijos: entonces hecha esta merced, alcé los ojos á 
Dios, e á la Vírg-en María, dándole gracias por ello: yendo llegó 
á raí un criado del Maestre mi señor e padre, que vive con Mar- 
tin Fernandez, Alcaide de los Donceles, que allí estaba oyendo 
misa, y enviéle á pedir con aquel criado suyo para que como 
pariente le diese las gracias á la señora mi tia de la merced 
que me habia fecho, e á él plúgole mucho, y así lo fiso con 
buena mesura, diciéndole que esta merced rescibiaélpor suya; 
e dándome la posesión abrí una puerta en el sitio e lugar que 
habia visto el arco, que la Virgen María me mostró; á los Aba- 
des les pesó que entregasen el dicho solar porque yo era de 
grande linaje, e mis hijos serian grandes, y ellos eran Abades, 
y que no hablan menester grandes Caballeros cale sí, e yo 
tuve por buen provecho, y díjeles esperaba en Dios que así seria, 
y concertéme con ellos de tal manera, que abrí la puerta en 
aquel lugar donde yo queria; e tengo que por aquella caridad 
que hice en criar aquel huérfano en la fé de Jesucristo, Dios 
me ayudó á darme aquel comienzo de casa, e de antes de estos 
yo habia ido treinta dias á Maitines ante Santa María, el amor- 
tecida, que es en la Orden de San Pablo de Córdoba, con aguas 
y con vientos descalza, e rezábale sesenta e tres veces esta ora- 
ción que se sigue, con sesenta y seis Ave-Marías en reveren- 
cia de los sesenta y seis años que ella vivió con amargura en 
este mundo, porque ella me diese casa, e ella me dio casa y 
casas por su misericordia, mejores que yo las merecía. Comien- 
za la oración: «Madre Santa María, de vos gran dolor habia, e 
vuestro hijo bien criado, vístelo atormentado con su gran tri- 
bulación, amorteciósebos el corazón; después de su tribulación, 
púsobos consolación; ponédmela á mí Señora, que sabéis mi 
dolor.» 

En este tiempo plugo á Dios, que con la ayuda de la señora 
mi tia, y de la labor de mis manos, hiciese en aquel corral dos 
palacios y una huertezuela, e otras dos ó tres casas para ser- 
virse; en este tiempo vino una pestilencia muy cruel, y mi 8q- 



42 

ñora no quería salir de la ciudad, e yo demándele merced, huir 
con mis hijuelos que no se me muriesen, e á ella non le plugo; 
mas dióme licencia, e yo partíme de Córdoba , y fuíme á San- 
taella con mis hijos, y el huérfano que yo crié vivía en Santa- 
ella, y aposénteme en su casa, e todos los vecinos de la villa se 
holgaron mucho de mí ida, y recibiéronme con mucho agasajo, 
porque habían sido criados del señor mi padre, e así me dieron 
la mejor casa que había en el lugar, que era la de Fernando 
Alonso Medía Barba, y estando sin sospecha, entré mí señora 
tía con sus hijas, e yo apárteme á una cuadra pequeña, e sus 
hijas, mis primas, nunca estaban bien conmigo por el bien que 
me hacia su madre; e dende allí pasé tantas amarguras que no 
se podían escrebir, y vino allí pestilencia, e así se partió mi tía 
e señora con su gente para Aguilar, e llevóme consigo, aun- 
que me quería mucho y hacia grande cuenta de mí, e yo había 
enviado aquel huérfano que crié á Écija: la noche que llega- 
mos á Aguilar entró de Écija el moro con dos landres en la gar- 
ganta y tres carbunclos en el rostro, con muy grande calen- 
tura, y que estaba allí D. Alfonso Fernandez mi primo e su 
mujer e toda su casa, e aunque todas ellas eran mis sobrinas 
e mis amigas, vinieron á mí en sabiendo que mí criado venía 
así, dijéronme: «vuestro criado Alonso viene con pestilencia, y 
sí D. Alfonso Fernandez lo ve, hará maravillas estando contal 
enfermedad», y el dolor que á mi corazón llegó bien lo podéis 
entender, quien esta historia oyere, que yo venia corrida y 
amarga, y en pensar que por mí había entrado tan grande do- 
lencia en aquella casa: 'fice llamar á un criado del señor mi 
padre el Maestre, que se llamaba Miguel de Santaella, e ro- 
guéle que llevara aquel moro á su casa; y el coitado tuvo mie- 
do y dijo: «Señora, cómo lo llevaré con pestilencia que me 
mate;» y díjele: «hijo no querrá Dios;» y el con vergüenza de 
mí llevólo, e por mis pecados, trece personas que de noche 
velaban, todos murieron; e yo hacía una oración que había 
oído, que hacía una Monja ante un Crucifijo, parece que ella 
era muy devota de Jesucristo, e diz que después que había oído 
Maitines, veníase ante un Crucifijo y rezaba de rodillas siete 



43 

mil veces: «Piadoso hijo de la Virgen, vénzate piedad,» e que 
una noche, estando la Monja cerca de donde ella estaba, que 
oyó como que le respondió el Crucifijo, e dijo: «Piadoso me 
llamaste; piadoso te seré:» e yo haciendo grande devoción en 
estas palabras, rezaba cada noche esta oración, rogando á Dios 
me quisiese librar á mí e á mis hijos, y si alguno hobiese de 
llevar, llevase el mayor, porque era muy doliente; e plugo á 
Dios que una noche faltaba quien velase aquel moro dolien- 
te, porque hablan muerto todos los que hasta entonces le 
hablan velado, e vino á mí aquel mi hijo, que le decia Juan Fer- 
nandez de Finestrosa, como su abuelo, que era de edad de doce 
años e cuatro meses, e díjome: «Señora, no hay quien vele á 
Alonso esta noche;» e díjele: «veladle vos por amor de Dios,» 
e respondióme: «Señora, ahora que han muerto otros, queréis 
que me mate á mí;» e yo díjele: «por caridad que yo lo hago, 
Dios habrá piedad de mí;» e mi hijo, por no salir de mi manda- 
miento, lo fué á velar, e por mis pecados aquella noche ^ y 

el enfermo vivió después, habiendo muerto todos los dichos: e 
Doña Teresa, mujer de D. Alfonso Fernandez mi primo, hobo 
muy grande enojo porque moria mi hijo por tal ocasión en su 
casa, e la muerte en la boca le mandaba sacar de ella, e yo 
estaba tan traspasada de pesar, que no podia hablar del corri- 
miento que aquellos Señores me hacian, y el triste de mi hijo 
decia: «Decid á mi señora Doña Teresa que no me haga echar, 
que ahora saldrá mi ánima para el cielo;» y esa noche falleció, 
y se enterró en Santa María de la Coronada, fuera de la villa, 
porque Doña Teresa me tenia mala intención, e no sabia por 
qué: Doña Teresa mandó que no lo soterrasen dentro de la 
villa; y así, cuando lo llevaron á enterrar, fui yo con él, e 
cuando iba por las calles con mi hijo, las gentes sallan dando 
alaridos amancillados de mí, y decían: «Salid Señores y veréis 
la más desventurada, desamparada, e más maldita mujer del 
mundo,» con los gritos que los Cielos traspasaban; e como los 
de aquel lugar todos eran crianza y hechura del señor mi pa- 



1 Hay un blanco en el original de donde se ba copiado este documento, 



•44 

dre, aunque sabían que les pesaba á sus Señoras, hicieron 
grande llanto conmigo como si fuera su Señora, Esta noche, 
como vine de soterrar á mi hijo, luego me dijeron que me vi- 
niese á Córdoba, e yo llegué á mi señora tia por ver si me lo 
mandaba ella; ella me dijo: «Señora sobrina, no puedo dejar de 
hacer lo que á mi nuera e á mis hijas he prometido, porque 

son 1 En uno, y en tanto me han afligido, que de * mi 

que os parta de mí que se lo hobe otorgado, y esto no sé que 
enojo existe á mi nuera Doña Teresa, que tan mala intención 
os tiene;» e yo le dije con muchas lágrimas: « Señora, Dios no 
me salve, si merecí por qué;» y así vínome á mis casas á Cór- 
doba. — Relación jurada de Doña Leonor López de Córdova. 



1 Hay un blanco en el original de donde se ba copiado este documento. 

2 ídem id. 



índice 



QUE ESTÁN EN EL 

ARCHIVO DE SIMANCAS. 



Año de 1568. 



(Biblioteca del Sr. D. José Sancho Rayón.) 



INVENTARIO 

DE PATRONAZGOS Y OTRAS COSAS PERPETUAS CONCEDIDAS POR 
LOS SUMOS PONTÍFICES Á LOS REYES DE CASTILLA, QUE HAY EN 
LOS ARCHIVOS REALES DE LA FORTALEZA DE SIMANCAS, HECHO 
POR MÍ DIEGO DE AYALA, TENEDOR DELLOS, POR MANDADO DEL 
REY DON FELIPE, NUESTRO SEÑOR, ASÍ DE LAS QUE HABÍA EN 
ELLOS COMO DE LAS QUE YO RECOGÍ HASTA EL AÑO DE MIL 
QUINIENTOS SESENTA Y OCHO. 



Bulas originales para lo de G-ranada. 

Un libro, escrito en pergamino, encuadernado con cubiertas de 
raso carmesí y tachones de plata sobredorados, en que están 
las erecciones de las iglesias metropolitana, catedrales y co- 
legiales y parroquiales del reino de Granada, hechas por los 
arzobispos de Toledo y Sevilla, por Bula del Papa Inocen- 
cio VIII, á instancia de los Reyes Católicos; y está también 
en el dicho libro la dotación de las dichas iglesias hecha por 
Sus Altezas, y un proceso fulminado, decernido por el obispo 
de Falencia, en que manda ser guardado el patronazgo de 
las dichas iglesias á Sus Altezas y á sus sucesores para siem- 
pre jamás, en el cual está inserta la villa del dicho patro- 
nazgo: tiene el dicho libro cuatro sellos, en cajas de plata 
sobredoradas, de los Reyes Católicos y Prelados. 

Bula original del Papa Inocencio VIII, dada el año de 1486, en 
que concede á los Reyes Católicos y á sus sucesores, que en 
todas las ciudades y villas del reino de Granada é islas de 
Canaria, ganadas y por ganar, puedan eregir é instituir mo- 
nesterios y casas de religiosos utrinsque sewus, de cualquier 
religión. 

Bula del dicho Inocencio VIII, dada año de 1487, en que con- 
cede á los Reyes Católicos y á sus sucesores, que en los lu- 



48 

gares ganados y por ganar del reino de Granada, puedan 
llevar las décimas prediales, personales y mixtas que los 
moros solian dar á los Reyes de aquel Reino. 

Bula del dicho Inocencio VIII, dada el año de 1488, á instancia 
de los Reyes Católicos, en que suple cualquier defecto obrec- 
cion y subreccion y nulidad que hubiese en la Bula supra 
próxima, por él concedida para las dichas décimas. 

Bula del mismo Inocencio VIII, dada el año de 1487, en que 
concede á los Reyes Católicos y á sus sucesores las tercias 
de todas las tierras del reino de Granada, ganadas y por ga- 
nar, y que las puedan convertir en sus usos y transferir en 
legos, como lo hacian de las otras de sus Reinos. 

Bula del mismo Inocencio VIII, dada el año de 1488, á instan- 
cia de los Reyes Católicos, en que suple cualquier defecto y 
subreccion que hubiese en la Bula supra prima, por él con- 
cedida, para las tercias de Granada, y las concede de nuevo. 

Bula del mismo Inocencio VIII, dada el año de 1490, á instan- 
cia de los Reyes Católicos, en que concede que los vecinos y 
moradores del reino de Granada, moro-cristianos, perpetua- 
mente puedan contratar en África, no llevando armas ni cosas 
vedadas. 

Bula del Papa Alejandro VI, dada el año de 1493, á instancia 
de los Reyes Católicos, en que provee ciertos Jueces para que 
hagan restituir la iglesia de Alcalá la Real á la de Granada, 
de cuya diócesi solia ser. 

Bula del dicho Alejandro VI, dada el año de 1493, en que con- 
cede á los Reyes y á sus sucesores el derecho de presentar 
personas á las dignidades principales fost-pontificalem en 
todas las iglesias metropolitanas, catedrales y colegiales del 
reino de Granada, y que puedan hacer la presentación á los 
Ordinarios y no sea necesario hacerla á la Sede Apostólica. 

Bula del mismo Alejandro VI, dada el año 1500, en que concede 
á los Reyes Católicos y á sus sucesores, que puedan llevar 
las dos tercias partes de los diezmos de los nuevamente con- 
vertidos del reino de Granada. 

Bula del mismo Papa Alejando VI, dada el año de 1501, en que 



49 

concede á los Reyes Católicos y á sus sucesores, que puedan 
llevar las dichas dos tercias partes de diezmos de Granada 
de cristianos nuevos y viejos. 

Breve del mismo Alejandro VI, concedido á los Reyes Católicos, 
año de 1507, para trasladar la iglesia catedral de Granada, 
de la mezquita que antes era de los moros, al templo de 
Nuestra Señora de la O. 

Bula del Papa León X, dada el año de 1517, á instancia del 
obispo de Málaga, por la cual aprueba y confirma la anexión 
que dicho Obispo habia hecho de dos raciones de la dicha 
iglesia, para un organista y maestro de capilla, teniéndolo 
por bueno el Emperador Don Carlos, patrón de la dicha 
iglesia. 

Copias de Bulas y erecciones para lo de Granada, de que no hay 
originales en el archivo. 

Copia de Bula del Papa Inocencio VIII, dada el año de 1486, 
en que concede álos Reyes Católicos y sus sucesores, el pa- 
tronazgo de las iglesias de Granada y Canarias y la villa de 
Puerto-Real. 

Traslado auténtico de la erección y dotación del monesterio de 
Santiago de la Madre de Dios, de Granada, hecha por los 
Reyes Católicos con la aprobación del Papa Alejandro VI, y 
proceso fulminado sobre lo por el arzobispo de Granada, por 
do se manda guardar ésta en un libro encuadernado en tabla 
cubierta de cuero vayo. 

Copia de Biela del dicho Alejandro VI, dada el año de 1501, en 
que concede á los Reyes Católicos y á sus sucesores, que 
puedan llevar todos los diezmos de los cristianos nuevos del 
reino de Granada, asignando primeramente dote suficiente á 
las iglesias, á vista y dispusicion de los arzobispos de To- 
ledo y Granada, y lo mismo concede á los Señores de lugares. 

Copia de Bula del dicho Alejandro VI, dada el año de 1504, di- 
rigida á los arzobispos de Sevilla y Granada, para que se 
informen si la tercia parte de los diezmos de cristianos nuevos 
Tomo LXXXI. 4 



50 

es dote suficiente para las iglesias; y siéndolo, asignen las 
dos tercias partes á los Reyes Católicos y á sus sucesores y 
Señores temporales, conforme á la Bula primera, concedida 
por Su Santidad el año de 1500. 

Traslado auténtico de la donación hecha por los Reyes Católi- 
cos al Obispo y Cabildo de Málaga para la dote de la iglesia, 
el año de 1488, y de una provisión de la Reina Doña Juana, 
sobre lo mismo, dada el año 1510, por do se manda acudir 
al dicho Obispo y Cabildo con la mitad de los diezmos de 
cristianos nuevos. 

Copa auténtica de Bula del Papa León X, dada el año de 1513, 
á instancia del Rey Católico y Reina Doña Juana, y del 
Dean y Cabildo de la iglesia de Málaga, por do confirma la 
concordia que se hizo sobre la dote de la Mesa Capitular de 
la dicha iglesia. 

Traslado signado de la cédula que dio la Reina Doña Juana el 
año de 1513, por do declara lo que han de haber el Obispo y 
Cabildo de la iglesia de Almería, para su dote después de la 
erección, y les señala los cuatro novenos de los diezmos de 
cristianos nuevos del dicho Obispado y ciertos maravedís 
de juro. 

Coipia de bula del Papa Paulo III, dada el año de 1537, á instan- 
cia del Emperador Don Carlos, en que desmembra y aparta 
las dos tercias partes de frutos y derechos de las abadías de 
Jerez de la Frontera, de Alcalá la Real y los priorazgos de 
Aracena y Puerto de Santa María, y los aneja y concede á la 
Capilla real de Granada, para la sustentación de Capellán 
mayor y capellanes della. 

Copia en Romance de una Bula del mismo Paulo III, concedida 
al Emperador Don Carlos V, el año de 1537, de gracias y 
privilegios para el Capellán mayor y capellanes y oficiales 
de la Capilla real de Granada: es perpetua. 



51 



Bulas y breves originales para lo general de los reinos de la 
Corona de Castilla. 

B%la del Papa Eugenio III, dada el año de 1433, en que con- 
firma cinco Bulas del Papa Martino V, que en ella están in- 
sertas, concedidas al Rey Don Juan II: la primera, contra 
usurpadores del patrimonio Real; la segunda, para absolver 
á los que sacan homicidas de las iglesias; la tercera, para 
castigar á los que predican escándalos; la cuarta, para alzar 
entredichos puestos por dar huéspedes á cle'rigos; la quinta, 
para castigar á los caballeros de las Órdenes militares que 
conspiraren contra la persona Real. 

Bula del Papa Inocencio VIII, dada año de 1486, á instancia de 
los Reyes Católicos, en que revócalas Bulas del Papa Julio II 
y Calixto III, que habian dado contra los perpetuadores de la 
jurisdicción eclesiástica, y la de Sixto IV, en que aplicaba á 
la Cámara Apostólica la hacienda de algunos clérigos que 
morían en estos reinos por ser contra la costumbre antigua 
dellos. 

Bula del mismo Inocencio VIII, dada el año de 1486, en que 
refiere la Bula del Papa Sixto IV, por do concedió las dos 
canongías magistral y doctoral en cada iglesia, catedral y 
colegial, y las aprueba y confirma. 

Bula del mismo Inocencio VIII, dada el año de 1486, en que 
concede á los Reyes Católicos y á sus sucesores que puedan 
tener monumento en Palacio la Semana Santa de cada un 
año, perpetuamente. 

Bula del mismo Inocencio VIII, dada el año de 1486, á instan- 
cia de los Reyes Católicos, en que concede que los frailes 
menores de sus reinos y señoríos puedan usar de brocados y 
ornamentos preciosos para el culto divino. 

Bula del mismo Inocencio VIII, dada el año de 1486, en que 
concede á los Reyes Católicos y á sus sucesores, que puedan 
poner guardas en la iglesia de Segovia para la seguridad 
della, y un Breve del mismo para que la guarda se pueda 



52 

encomendar á un Canónigo y tomar del juramento que la 
terna por los dichos Reyes. 

Bula del Papa Alejandro VI, dada el año de 1493, á instancia 
de los Reyes Católicos, para que los Jueces conservadores no 
puedan proceder sino conforme á la Orden de la Chancillería 
Apostólica, aunque en las letras conservatorias se contenga 
lo contrario, y da la forma y orden cómo han de proceder. 

Bula del mismo Alejandro VI, dada el año de 1493, á instancia 
de los Reyes Católicos, en que concede y manda que no se 
publiquen ni prediquen aquestas sin ser vistas y examinadas 
por su Capellán mayor y los del Consejo. 

Bula del mismo Alejandro VI, dada el año de 1493, en que 
concede á los Reyes Católicos y á sus sucesores, todo lo que 
ganaren y conquistaren en las Indias. 

Bula del mismo Alejandro VI, dada el dicho año, en que con- 
cede á los dichos Reyes y sucesores, todo lo que en su nom- 
bre se ganare en las Indias é islas, demás de lo concedido 
generalmente, no estando ocupado por otros. 

Bula del mismo Alejandro VI, dada el año de 1494, en que 
concede á los Reyes Católicos y á sus sucesores la conquista 
de África, y les hace investitura de todos los reinos y seño- 
ríos que ganaren. 

Bula del mismo Alejandro VI, dada el año de 1494, en que dice 
haber aprobado las concesiones hechas por otros Pontífices 
á los Reyes de Castilla de las tercias della, y las concede de 
nuevo y las extiende á las tercias de Granada 

Bula del mismo Alejandro VI, dada el año de 1493, á instancia 
de los Reyes Católicos, para que si los legos de Galicia han 
estado en Divituina , posesione ligitimce prescrujpta de llevar 
los diezmos, se les adjudican dejando primeramente congrua 
sustentado á los clérigos. 

Bula del mismo Alejandro VI, dada el año de 1499, por la cual 
revoca todas y cualesquier gracias y reservas de cualesquier 
dignidades y beneficios que hubiese concedido á cualesquier 
personas en los reinos y señoríos sujetos á los Reyes Cató- 
licos. 



53 

Dos Bulas del mismo Alejandro VI, dadas los años de 1493 
y 1502, concedidas á los Reyes Católicos, para que los cléri- 
gos de primera corona, que no fueren beneficiados, no gocen 
del privilegio della si cometieren delito no trayendo hábito 
y tonsura al tiempo y antes que le cometiesen. 

Bula del mismo Alejandro VI, dada el año de 1501, en que 
concede á los Reyes Católicos y á sus sucesores las tercias 
de Canarias. 

Bula del mismo Alejandro VI, dada el año de 1507, á instancia 
de los Reyes Católicos, en que da facultad á los obispos de 
Jaén, Astorga y Falencia, insoUdum, para nombrar Jueces en 
las diferencias que hubiere entre los clérigos del arzobispado 
de Sevilla y los frailes menores: es la concesión perpetua. 

Bula del mismo Alejandro VI, dada el año de 1496, para que 
los Reyes Don Fernando y Doña Isabel se titulen Católicos. 

Bula del mismo Alejandro VI, en que provee ciertos Jueces 
contra las personas que conspiraren contra los Reyes Cató- 
licos y su estado Real. 

Bula del mismo Alejandro VI, contra los perturbadores é impi- 
dientes del estado de los Reyes Católicos, durante la guerra 
con Francisco y Carlos, reyes de Francia. 

Proceso fulminado, inserta una Bula del mismo Alejandro VI, 
de indulto concedido á los Reyes Católicos, para proveer dig- 
nidades y beneficios por virtud de la cual se proveyó una 
canongía de Sevilla al Doctor Ángulo. 

Breve del mismo Alejandro VI, en que dice haber aplicado á la 
Cámara Apostólica la tercia parte de expolios de los bienes 
de Prelados, y encarga á los Reyes Católicos que manden 
favorecer á su Nuncio para cobrar los del Cardenal D. Pedro 
González de Mendoza. 

Brete del mismo Alejandro VI, en que concede á la Reina Doña 
Juana la Rosa áurea. 

Breve del mismo Alejandro VI, concedido á la Reina Doña 
Juana, para que Su Alteza pudiese repartir las reliquias de 
los diez mil mártires que la envió, por las casas de religión 
que la pareciese, y dallas á personas devotas. 



54 

Bula del Papa Bonifacio VIII, en que dice haber canonizado 
á San Luis, rey de Francia, y manda que se celebre su fiesta 
á 25 de Agosto de cada un año. 

Bula del Papa León X, dada el año de 1514, á instancia del 
Rey Católico, en que suprime la iglesia y obispado de Oran, 
y la erige en abadía é iglesia colegial de la diócesi de To- 
ledo, y concede el patronazgo della á los Reyes de Castilla 
in perpetuum. 

Bula del mismo León X, ejecutoriales, dada el año de 1518, en 
que provee la abadía de Roncesvalles, á D. Francisco de 
Na-varra, por presentación del Emperador Don Carlos, como 
patrón. 

Bula del Papa Adriano VI, dada el año de 1523, en que con- 
cede al Emperador Don Carlos, Rey de España, y á sus su- 
cesores, la presentación de la iglesia de Pamplona, y un 
Breve del mismo para el mismo efecto. 

Bula del mismo Adriano VI, dada el año de 1523, en que con- 
cede al Emperador Don Carlos y sus sucesores, Reyes de 
España, la presentación de las iglesias metropolitanas, cate- 
drales y colegiales y abadías consistoriales de los reinos de 
Castilla, León y Aragón, Cataluña y Valencia, y de los otros 
sus reinos y señoríos. 

Breve del mismo Adriano, en que da facultad al arzobispo de 
Granada y obispo de Ciudad-Real, para relajar al Empera- 
dor Don Carlos el juramento que Su Majestad hizo de no 
pedir ni llevar el servicio general al reino de Aragón, Va- 
lencia, Cataluña sin celebrar Cortes generales, para que por 
sola aquella vez le pueda pedir y llevar sin celebrarlas. 

Bula del Papa Clemente VII, dada el año de 1529, en que con- 
firma la Bula del Papa Adriano VI, por do concedió al Em- 
rador Don Carlos y á sus sucesores, la presentación de las 
iglesias de Castilla y Aragón, etc,, y concede de nuevo todo 
lo contenido en la dicha Bula. 
Bula del mismo Clemente VII, dada el año de 1530, concedida 
al Emperador Don Carlos y á sus sucesores, para llevar los 
diezmos del acequia de Aragón. 



55 

Proceso fulminado, inserta una Bula del mismo Clemente VII, 
concedida al Emperador Don Carlos, contraías personas que 
tienen sustraídas escrituras tocantes al Patrimonio real. 

Breve del mismo Clemente VII, dado el año de 1529, para que 
no se pongan pensiones en beneficios patrimoniales sin li- 
cencia del Emperador Don Carlos y sus sucesores. 

Breve del mismo Clemente VII, en que remite al Emperador 
Don Carlos los expolios que Su Majestad mandó tomar de 
las iglesias y Prelados destos reinos, en tiempo de comuni- 
dades, pertenecientes á la Cámara Apostólica, y el salario 
que se debia al Papa Adriano del tiempo que fué Gobernador 
destos reinos. 

Breve del mismo Clemente VII, á instancia del Emperador 
Don Carlos, en que perdona á todos los que se hallaron en 
el saco de Roma en cualquier manera. 

Bula del Papa Paulo III, dada el año de 1536, en que confirma 
al Emperador Don Carlos y sus sucesores, la presentación de 
las iglesias de Castilla y Aragón, Cataluña y Valencia, etc., 
concedida por los Sumos Pontífices Adriano IV y Clemen- 
te VII, y amplía la concesión para que pueda presentar á los 
Obispados y Abadías que vacaren ansí in partibus como en 
Curia romana. 

Dos breves del dicho Paulo III, concedidos al Emperador Don 
Carlos, en que proroga por dos años la provisión de la abadía 
de Monserrat, que es del patronazgo Real, y de presentar á 
Su Majestad como tal patrón. 

Breve del mismo Paulo III, concedido al Emperador Don Carlos, 
el año de 1538, en que revoca cualesquier otros que haya 
dado en perjuicio de Su Majestad y perturbación del gobier- 
no de las Indias. 

Bula del Papa Julio III, dada el año de 1551, en que concede 
al Emperador Don Carlos que pueda vender, de vasallos de 
. Monesterios, hasta 500.000 ducados. 



66 



Copias de Bulas y Breves para lo de Castilla, de que no hay- 
originales en el Archivo. 

Copia auténtica de una Bula del Papa Urbano lí, dada el año 
de 1095, en que concede á Pedro, Rey de las Españas» 
y á sus sucesores, que todas las iglesias de las tierras que 
ganaren de los moros y las que hicieren edificar en su Reino, 
las puedan distribuir por sus Capillas ó por los Monesterios 
que quisieren, sedibus episcopalibiis exceftis. 

Copia de Bula del Papa Gregorio, concedida al Rey Don Sancho 
de Castilla, el año de 1073, y á sus sucesores, para lo mismo 
que la subanterior próxima de Urbano II. 

Copia de Bula del Papa Pío II, concedida á instancia del Rey 
Don Enrique IV, de indulgencias á una Cofradía de la Me- 
moria de la Pasión: es perpetua. 

Copia de Bula del Papa Sixto IV, concedida á instancia de los 
Reyes Católicos, de indulgencias para el monesterio de San 
Juan de los Reyes de Toledo. 

Copia de Bula del Papa Inocencio VIII, dada el año de 1486, á 
instancia de los Reyes Católicos, para que los que se gra- 
duaren por rescripto, sean examinados en Universidad apro- 
bada. 

Copia de Bula del mismo Inocencio VIII, dada el año de 1486, 
en confirmación de la ley derReino, que pena y pugne á las 
mancebas de clérigos y frailes. 

Copia de Bula del dicho Inocencio VIII, dada el año de 1486, 
en que confirma otra del Papa Eugenio IV, concedida al 
Rey Don Juan II, el año de 1436, que en ella va inserta, del 
patronazgo de los beneficios de las iglesias y monesterios de 
los lugares que ganase de los moros y edificasen, y lo mis- 
mo concede á los Señores temporales, in perpetimm. 

Copia de Bula del mismo Inocencio VIII, dada el año de 1486, 
á instancia de los Reyes Católicos, en que manda y ordena 
que ningún Juez conservador pueda compeler á parecer 
ante sí á ninguna persona fuera de dos dietas, y que no pue- 



57 

da ser Juez conservador, si no fuere persona constituida en 
dignidad eclesiástica. 

Copia de Bula del mismo Inocencio VIII, á instancia de los 
Reyes Católicos, contra los clérigos escandalosos: es per- 
petua. 

Copia de Bula del mismo Inocencio VIII, dada el año de 1486, 
á instancia de los Reyes Católicos, para que en la Corte no se 
pongan entredichos sino en cierta forma. 

Copia de Bula del mismo Inocencio VIII, dada el año de 1486, 
á instancia de los Reyes Católicos, para la reformación del 
monesterio del Cebrero, en la cual se hace mención de un 
gran milagro que allí acaesció. 

Copia de Bula del dicho Inocencio VIII, para trasladar los mo- 
nesterios de San Antonio, de Segovia, y de Santa Clara, de 
la misma ciudad, á otras partes. 

Traslado de Bula del Papa Alejandro VI, dada el año de 1493, 
en que concede á los Reyes Católicos y á sus sucesores todas 
las gracias y privilegios concedidos á los Reyes de Portugal, 
acerca de las Indias y partes de África que conquistaron. 

Traslado de otra Bula del mismo Alejandro VI, dada el año 
de 1493, por la cual confirma y aprueba las Bulas concedi- 
das por los Sumos Pontífices á los Reyes de Castilla, para 
llevar las tercias de los diezmos, y amplía y extiende la con- 
cesión á las tercias de Granada, y las concede de nuevo á los 
Reyes Católicos y á sus sucesores para siempre. 

Copia de Bula del mismo Alejandro VI, dada el año de 1494, 
en que concede á los Reyes Católicos y á sus sucesores, el 
patronazgo del Hospital Real de Santiago. 

Capia de Bula del mismo Alejandro VI, dada el año de 1494, 
en que declara que la Bula que habia concedido para que no 
se publicasen aquestas sin ser primero vistas y examinadas 
por el Capellán mayor de los Reyes de Castilla, y por los de 
su Consejo, se extienda también á las gracias concedidas por 
los Ordinarios, y concede y manda que si algunas se predi- 
caren ó publicaren falsamente, la limosna que se hubiere de 
ellas sea para los dichos Reyes. 



58 

Cofias de dos Bulas del dicho Alejandro VI, dadas en el año 
de 1499, á instancia de los Reyes Católicos, para que los 
beneficios curados los sirvan personas idóneas, y comete la 

• ejecución dello al arzobispo de Toledo y al obispo de Jaén. 

Traslado de B%la del dicho Alejandro VI, dada el año de 1501, 
por la cual concede á los Reyes Católicos y á sus sucesores 
todos los diezmos de las Indias ó Islas, erigiendo á su costa 
iglesias, y dotándolas ante todas cosas. 

Traslado de Bula del mismo Alejandro VI, dada el año de 1502, 
á instancia de los Reyes Católicos, en que concede y manda 
que los beneficios patrimoniales del obispado de Falencia se 
provean por examen, y que ninguno pueda tener más de un 
beneficio. 

¡Subdeleg ación del arzobispo de Toledo: Fray Francisco Jimé- 
nez al Provincial de la provincia de Castilla, para que visite 
loa monesterios de Santa Clara y beatas de la Tercera Orden, 
por virtud de un Breve del Papa Alejandro VI, á instancia 
de los Reyes Católicos. 

Copia de Breve del mismo Alejandro VI, inserta una Bula del 
Papa Inocencio, para la reformación de la Orden y observan- 
cia de San Benito, á instancia de los Reyes Católicos. 

Copia de un Breve general dado por el Papa Julio II, el año 
de 1503, en que aprueba y ratifica y confirma todas las gra- 
cias, privilegios, indultos, facultades y preeminencias conce- 
didas por los Sumos Pontífices, y se dé aplicación á los Reyes 
Católicos y á sus sucesores, en lo espiritual y temporal, gene- 
ralmente. 

Copia de Bula del mismo Julio II, dada el año de 1509, conce- 
dida á la Reina Doña Juana, para que los beneficios patri- 
moniales del obispado de Burgos se provean por examen á 
los hijos patrimoniales. 

Un cuaderno de papel, en que hay veintitrés copias de Bulas 
concedidas por los Sumos Pontífices á la Universidad y es- 
tudio de Salamanca, que la primera es del Papa Alejandro VI, 
y la última del Papa Julio II. 

Otro cuaderno de papel, en que hay cincuenta y ocho copias de 



59 

Bulas y Breves concedidos por los Sumos Pontífices á la 
Universidad y estudio de Alcalá de Henares: está entre ellas 
una Bula general del Papa Nicolás V, para que los cristia- 
nos nuevos, después de haber recibido el Santo Bautismo y 
la Fé de Cristo, puedan tener las dignidades y oficios que los 
otros cristianos viejos. 

Co'pia de Bula del Papa Julio II, dada el año de 1508, en que 
concede á la Reina Doña Juana y á sus sucesores, el patro- 
nazgo de las iglesias de las Indias. 

Copia de Bula del mismo Julio II, contra los cismáticos gasco- 
nes y navarros. 

Cofia de Bula del Papa León X, dada á instancia de los Reyes 
Católicos, de indulgencias y remisiones de pecados á los que 
visitaren y dieren limosna á los hospitales de Oran y Magar- 
quivir: es perpetua. 

Co-pia del asiento y concordia que se tomó entre el Cabildo de la 
iglesia Colegial de Alcalá de Henares y el Colegio de la 
dicha villa, sobre la gestión y provisión de las nuevas pre- 
bendas que allí se instituyeron y dotaron, de que son patro- 
nos los Reyes de Castilla, y confirmación hecha por el Empe- 
rador Don Carlos el año de 1519. 

Proceso fulminado: inserta una Bula del Papa Clemente VII, 
concedida el año de 1533, en que confirma un Estatuto de 
los frailes menores, para que ningún General ni Provincial 
de la dicha Orden pueda ser reelegido por espacio de cuatro 
años : están con el proceso la Provisión original del General 
y otras escrituras á ello tocantes. 

Coipia de Bula del Papa Pío IV, dada el año de 1561, en que 
concede al Rey Don Felipe II y á sus sucesores, el patro- 
nazgo de la Capilla de los Reyes Nuevos de Toledo. 

Hay otras muchas Bulas y Breves, de gracias é indulgencias y 
concesionarios de Sumos Pontífices y Generales de las Órde- 
nes concedidas á los Reyes y ciudades, y subsidios que por 
ser temporales no se ponen aquí. 



60 



Bulas concedidas por los Sumos Pontífices á los Reyes de 
Castilla, en favor de su Capilla real. 

Bula del Papa Sixto IV, concedida á la Reina Católica, siendo 
Princesa, el año de 1474, en que exime al Capellán mayor y 
á los otros Capellanes cantores y oficiales de la dicha Capilla 
de la jurisdicción de los Ordinarios, y les sujeta al Capellán 
mayor y les concede otras gracias. 

Bula del mismo Sixto IV, concedida al Rey Don Fernando, 
siendo Príncipe, el dicho año de 1474, para lo mismo. 

Bula del mismo Sixto IV, concedida á los dichos Reyes Católi- 
cos, el año de 1477, para que su Capellán mayor se llame 
Rector de todos los cortesanos y les pueda oir de confesión y 
administrar los Sacramentos, aunque sea en Pascua de Re- 
surrección, por sí ó por las personas que eligiere, y que pue- 
da dar facultad para elegir confesor, etc. 

Bula del dicho Papa Sixto IV, concedida á los dichos Reyes 
Católicos, el año de 1479, para que su Capellán mayor pueda 
absolver á todos los cortesanos y á otras cualesquier perso- 
nas que siguiesen su Corte, de todos los delitos y pecados, 
etcétera, aunque sean reservados á los Obispos. 

Breve del Papa Clemente VII, concedido al Emperador Don 
Carlos V, el año de 1529, en que aprueba y confirma todas 
las gracias y facultades concedidas por los Sumos Pontífices 
en favor de la Capilla real y Capellán mayor y oficiales 
della, y las amplía. 

Minuta de las Ordenanzas de la Capilla real. 

Bulas y Breves originales concedidos á los Reyes de Castilla, 
de los Maestrazgos de Santiago, Calatrava y Alcántara. 

Bula del Papa Inocencio VIII, dada el año de 1488, en que 
concede al Rey Católico la administración del Maestrazgo de 
Alcántara, por sus dias. 

Bula del mismo Inocencio VIII, dada el año de 1489, en que 



61 

concede la administración del dicho Maestrazgo de Alcántara 
á la Reina Católica, juntamente con el dicho Rey Católico. 

Bula del mismo Inocencio VIII, en que provee á Diego de San- 
tillan las Encomiendas de la Moraleja y Felices. 

Bula del Papa Alejandro VI, dada el año de 1492, por la cual 
reintegra y aprueba dos Bulas del Papa Inocencio VIII, re- 
formando la administración de los Maestrazgos á los Reyes 
Católicos, sin embargo de una revocación general que el 
mismo Alejandro habia hecho de las reservas del dicho Ino- 
cencio VIII. 

Bula del Papa León X, dada el año de 1515, en que concede al 
Emperador Carlos V, la administración de los Maestrazgos 
de Santiago, Calatrava y Alcántara. 

Bula del Papa Adriano VI, dada el año de 1523, en que con- 
firma al Emperador Don Carlos y á sus sucesores, la admi- 
nistración perpetua de los dichos Maestrazgos y la aneja per- 
petuamente á la Corona de Castilla y León, aunque suceda 
mujer en los dichos Reinos. 

Bula del Papa Clemente VII, dada el año de 1529, en que con- 
firma al Emperador Don Carlos y á sus sucesores, la admi- 
nistración perpetua de los Maestrazgos de Santiago, Cala- 
trava y Alcántara . 

Breve del mismo Clemente VII, dado el año de 1530, en que 
concede al Emperador Carlos V, que por aquella vez provea 
la Encomienda mayor de Alcántara á la persona que quisiere, 
aunque no haya recibido el Hábito de la Orden. 

Breve del mismo Clemente VII, dado el año de 1531, en que 
concede al Emperador Don Carlos, que pueda dividir la En- 
comienda de Belvis y Benfayan, y hacer de ella dos ó más, 
como á Su Majestad le pareciese. 

Breve del mismo Clemente VII, concedido al Emperador Don 
Carlos, el dicho año de 1531, para que Su Majestad pueda 
dividir las Encomiendas de Alcántara cuando vacaren, y 
hacer de cada una dos ó más como le pareciere. 

Breve del mismo Clemente VII, concedido al dicho Emperador 
Don Carlos, para que Su Majestad pueda disponer de las ren- 



62 

tas de los tres Maestrazgos por diez años después de su vida 
para sus descargos. 

Breve del Papa Paulo III, concedido al dicho Emperador, para 
lo mismo que el supra-próximo. 

Bula del mismo Paulo III, concedida al Emperador Don Carlos, 
el año de 1534, para dividir las Encomiendas de las tres 
Órdenes de Santiago, Calatrava y Alcántara, como á Su Ma- 
jestad le pareciese. 

Breve del Papa Julio III, dado el año de 1554, en que concede 
á la Princesa Doña Juana, Gobernadora de España, que en 
ausencia del Emperador y Rey Don Felipe II, pueda des- 
membrar de los bienes de las Órdenes de Santiago, Calatrava 
y Alcántara, hasta en cantidad de 40.000 ducados que por los 
Papas Clemente VII y Paulo III fué concedido á Sus Ma- 
jestades. 

Bula del Papa Alejandro VI, dada el año de 1493, en que con- 
cede á los Reyes Católicos la administración del Maestrazgo 
de Santiago, por vacación del Maestre D. Alfonso de Cár- 
denas. 

Bula del mismo Alejandro VI, dada el año de 1494, á instancia 
de los Reyes Católicos, contra los que tuviesen sustraidas 
escrituras tocantes al Maestrazgo y Orden de Santiago. 

Traslados de Bulas y Breves de Maestrazgos á favor de los 
Reyes de Castilla, de que no hay originales en el Archivo. 

Trasladfj de Bula del Papa Clemente VII, concedida al Empe- 
rador Don Carlos, el año de 1529, para que pueda desmem- 
brar de las Órdenes hasta en cantidad de 40,000 ducados, la 
mitad de la Mesa Maestral, y la otra mitad de las Encomien- 
das, como á Su Majestad le pareciere, asignándoles otra tanta 
renta del Patrimonio real , para fundar conventos de las 
dichas Órdenes, en el reino de Granada y partes de África. 

Traslado de lu Bula del Papa Paulo III, dada el año de 1536, 
en que confirma al Emperador Don Carlos la Bula del Papa 
Clemente VII, supra-próxiraa, para la desmembración de bie- 



63 

nes de las dichas Órdenes: dícese en la cubierta que estas 
dos Bulas se entregaron al Contador Almaguer, por manda- 
do de Su Majestad. 

Traslado del Breve del dicho Papa Paulo III, concedido al Em- 
perador Don Carlos, en confirmación de las dichas dos Bulas 
supra-próximas , y concede que la dicha desmembración se 
pueda hacer de cualesquiera rentas, aunque sean de diezmos 
y primicias, y que las personas á quien se vendieren las 
puedan llevar. 

Escritiira de suldelegacion que hizo el arzobispo de Santiago 
en el obispo de Badajoz, para la ejecución de las Bulas con- 
cedidas por los dichos Clemente VI y Paulo III, para la dicha 
desmembración de bienes y rentas de las Órdenes. 

Copia de Bula del Papa Alejandro VI, dada el año de 1495, de 
la reservación del Maestrazgo de Santiago en favor del Rey 
Católico. 

Cofia de Bula del mismo Alejandro VI, en que concede á los 
Reyes Católicos la administración perpetua del Maestrazgo 
de Santiago. 

Bulas y Breves concedidas por los Sumos Pontíflces á los Reyes 
de Castilla, para el oficio de la Santa Inquisición. 

Bulas originales. 

Bula del Papa Inocencio VIII, en que aprueba y confirma por 
Inquisidor general á Fray Tomás de Torquemada, y que 
pueda subrogar otras personas y amoverlas y poner otras, y 
concede que los Ministros de Inquisición gocen los frutos de 
sus beneficios sin residir: dióse el año de 1485. 

Bula del mismo Inocencio VIII, dada el año de 1486, en que 
concede que los Inquisidores destos reinos puedan reconci- 
liar secretamente cincuenta personas, las que nombrasen los 
Reyes Católicos.. 

Bula del mismo Inocencio VIII, para el mismo efecto que la 
susodicha. 



64 

Bula del Papa Alejandro VI, dada el año de 1494, en que hace 
Juez al obispo de Ávila de todas las causas de Inquisición, 
de que se apelare para la Sede Apostólica, y se las comete. 

Copias. 

Copias de dos Bulas del Papa Sixto IV, concedidas á instancia 
de los Reyes Católicos, los años de 1481 y 1483, en que hace 
Jueces de las causas de apelación de Inquisición á ciertas 
personas, y da la forma de proceder en las dichas apela- 
ciones. 

Cofia de una Bula del dicho Inocencio VIII, dada el año 
de 1486, á instancia de los Reyes Católicos, en que concede 
que los condenados por Inquisición puedan retener los bienes 
y hacienda que tuviesen, si les fueren perdonados por los 
dichos Reyes á cuya Cámara pertenecen. 

Cofia de dos Bulas del dicho Inocencio VIII y un Breve de 
confirmación y nombramiento de Inquisidores generales. 

Copias de Breves del mismo Inocencio VIII, para que los Inqui- 
sidores puedan reconciliar en secreto ciertas personas vivas 
y ciertos difuntos que les nombraren los Reyes Católicos. 



65 



CUADERNO DE INVENTARIOS 

DE DIVERSAS FACULTADES DE ESCRITURAS, QUE ESTÁN ÉN EL 
ARCHIVO REAL DE LA FORTALEZA DE SIMANCAS, EN UNO DE 
LOS CAJONES DE LA CÁMARA DEL PATRONAZGO, QUE SE RECO- 
GIERON ALLÍ POR MANDADO DE LA MAJESTAD DEL REY DON 
FELIPE, NUESTRO SEÑOR, AÑO DE 1568. 



De sentencias y cartas ejecutorias.— De juramentos y pleitos- 
homenajes.— De poderes é instrucciones de gobernación.— De 
compras Reales.— De pragmáticas y fueros Reales.— De las tres 
Órdenes militares. 

De sentencias y cartas ejecutorias. 

Copia auténtica de una sentencia dada por el Rey Don Alonso, 
era de 1369, en que declara el derecho que pertenece á la 
Corona real de Castilla en la ciudad de Sigüenza, y lo que 
pertenece al Obispo y Cabildo y Concejo della, ansí en el 
señorío y jurisdicción como en las rentas de la dicha ciudad. 

Copia de una sentencia y declaración de dos Jueces arbitros, 
Comisarios del Rey Don Enrique de Castilla y Don Carlos, 
Rey de Navarra, sobre los pastos y te'rminos entre la villa de 
Alfaro, de la Corona de Castilla, y la villa de Corella, de la 
Corona de Navarra, dada el año 1375. 

Sentencia y mandamiento de los Oidores de Chancillería, en que 
mandan á Diego Hurtado de Mendoza, Mayordomo mayor 
del Rey Don Juan I, que entregue la villa de Torija con su 
casa, á Doña María Coronel, conforme á una cédula de Su 
Alteza, que va inserta, dada el año de 1389. 

Sentencia y declaración de ciertos Jueces, Comisarios de los 
Reyes Católicos, sobre los límites y términos del bosque del 
Pardo con la villa de Madrid, dada el año de 1494. 

Copia simple de una sentencia de dos Jueces, Comisarios, dada 
Tomo LXXXI. 5 



66 

contra Juan de Figueroa, sobre ciertos fraudes que diz que 
habla hecho en las rentas Reales, de que fué acusado por el 
Fiscal, año 1499. 
Carta ejecutoria en favor del Fisco real contra el concejo de 
Viana en Galicia, sobre el alcabala de pechos y servicios que 
deben á los Reyes, dada el año de 1495. 

Carta ejecutoria en favor del Fisco real, contra el Vizconde don 
Alonso Pérez de Vivero, sobre las casas de la Chancillería de 

' Valladolid, dada el año 1514. 

Cédula del Emperador Don Carlos, en que Su Majestad manda 
al duque de Arcos que salga de Sevilla, dada el año de 1517. 

Otra cédula para lo mismo, contra D. Fernando Enriquez, dada 
el dicho año 1517. 

Cofia de una sentencia y mandamiento del Audiencia Real de 
Valladolid, dada contra el conde de Urueña, por cierto 
desacato y resistencia que hizo á una Carta ejecutoria de Sus 
Majestades y á los Ministros que la llevaron, en que le sus- 
penden de los oficios y mercedes que tenia de Su Majestad, 
año de 1517. 

Ejecutoria en favor del Fisco real, contra el Condestable de 
Castilla, sobre las tercias del lugar de Itero, dada el año 
de 1533. 

Otra ejecutoria en favor del Fisco real, contra el Comendador 
de Peñalver, y los quinteros y vecinos de Santa María de 
Poyos, sobre el alcabala del dicho lugar, dada el año de 1536. 

Ejecutoria en favor del Fisco real, contra el Condestable de 
Castilla, sobre las alcabalas de los lugares de Bobadilla y 
Villamarqués, dada el año de 1533. 

Cofia en molde de la sentencia que el Papa Clemente Vil, dio á 
favor de la Reina Doña Catherina contra el Rey Enrique de 
Inglaterra, su marido, en la causa matrimonial que trataban, 
año de 1534. 

Copia de la sentencia que el Emperador Don Carlos dio contra 
los del Consejo de las Indias en la visita secreta que contra 
ellos se tomó el año de 1543. 

Traslado signado de la sentencia arbitraria que los Reyes Cató- 



67 

lieos dieron, entre el duque de Alva y el conde de Miranda, 
sobre la villa de Miranda y su jurisdicción, en que adjudica- 
ron la dicha villa al dicho Conde, año de 1487. 

Sentencia arbitraria, dada por el Rey Católico en favor del 
marqués de Dénia, contra el conde de Castre, sobre cierto 
ganado que se tomó á la villa de Cea y vecinos della, vasa- 
llos del dicho Marqués, año de 1505. 

Copia de una sentencia que el Emperador Don Carlos dio sobre 
una diferencia que hubo entre D. Juan de Acuña y D. Pedro 
Puerto Carrero, sobre palabras y otras cosas de honra, año 
de 1545. 

Co]pia de una sentencia y declaración dada por un Juez arbitro 
entre la villa de Gumiel de Izan y el Abad del mouesterio de 
San Pedro de la dicha villa, sobre la jurisdicción y oficios de 
Justicia, año de la era de 1237. 

Traslado de la ejecutoria que se dio en favor del Fisco real con- 
tra el duque de Béjar y contra los Concejos de Gibraleon 
y otros lugares del dicho Duque, sobre ciertos derechos de 
almojerifazgo, pertenecientes á la Corona Real. 

Traslado signado de una sentencia que ciertos Jueces, diputados 
por el Rey Don Enrique IV y por el Reino, dieron en favor 
de la Reina Católica Doña Isabel, siendo Infante, en que 
mandaron restituir á Su Alteza la villa de Cuéllar con su 
tierra, término y jurisdicción, y rentas y derechos de que el 
Rey Don Juan, su padre, la habia hecho merced, y declara- 
ron la dicha villa no poder ser vendida ni apartada de la 
dicha Infanta, conforme á la dicha merced. 

De juramentos y pleitos-homenajes. 

Pleitos-homenajes del obispo de Salamanca y Gonzalo de Cór- 
doba, de obediencia y fidelidad que prestaron al Rey Don 
Enrique IV. 

Pleito-homenaje de Don Luis de la Cerda, conde de Medinaceli, 
á los Reyes Católicos por la villa de Arcos en Navarra, de que 
Sus Altezas le hicieron merced. 

Un mazo de 'pleitos-homenajes de los Alcaides de las fortalezas 



68 

del arzobispado de Toledo, hechos á los Reyes Católicos para 
las tener por Sus Altezas durante la Sede vacante del dicho 
Arzobispado, por muerte del Cardenal Don Pedro González 
de Mendoza, conforme á la costumbre antigua de los reinos. 

Un mazo de foderes de algunas ciudades destos reinos, para 
jurar y prestar la obediencia al Príncipe Don Juan, hijo de 
los Reyes Católicos, como á primogénito y legítimo heredero 
y sucesor dellos. 

Testimonio de como la ciudad de Murcia alzó pendones por la 
Reina Doña Juana, después de la muerte de la Reina Cató- 
lica, año de 1504. 

Testimonio de como la ciudad de Toledo recibió al Emperador 
Don CárlQS por Rey, siendo Príncipe, el año de 1516, y levan- 
taron pendones por Su Majestad. 

Un mazo de copas de juramentos de fidelidad que los Prela- 
dos, caballeros y ciudades de estos reinos presentaron al Em- 
perador y Rey Don Carlos, juntamente con la Reina Doña 
Juana, su madre, el año de 1518, en Cortes generales, y del 
que Su Majestad hizo á los dichos reinos y Procuradores de 
ellos, y de los pleitos-homenajes que hicieron á Su Majestad 
los Alcaides de las fortalezas destos reinos que las tenian y 
á quien Su Majestad hizo merced dellas. 

Escritura original de la obediencia y fidelidad que el condado 
de Vizcaya prestó al Rey Don Carlos, nuestro Señor, el año 
de 1516, y le recibió por Rey y Señor juntamente con la 
Reina Doña Juana, su madre. 

Un mazo de escrituras de juramentos de obediencia y fidelidad 
que el reino de Navarra hizo al Emperador y Rey Don Carlos, 
nuestro Señor, y á la Reina Doña Juana, su madre, y los 
que en nombre de Sus Majestades se hicieron al dicho Reino, 
y están con ellos los juramentos que hicieron por el Reino al 
Príncipe Don Carlos de Navarra, hijo del rey Don Carlos IV, 
y al príncipe Don Carlos, hijo del rey Don Juan de Aragón, 
y al Rey Don Juan y á la Reina Doña Catherina, su mujer, 
últimos Reyes que fueron de aquel Reino, y al Rey Católico 
y los que Sus Altezas hicieron al dicho Reino. 



69 

Copia de los juramentos de obediencia y fidelidad que los Pre- 
lados, caballeros y ciudades destos reinos de Castilla pres- 
taron á la Majestad del Rey Don Felipe, nuestro Señor, sien- 
do Príncipe, el año de 1528, en Cortes generales. 

Escritura original que Su Majestad otorgó á los Procuradores 
destos reinos, de juramento y promesa en las Cortes de To- 
ledo, año de 1560. 

Escritura original de juramento y Hdelidad que los Prelados y 
caballeros y Procuradores del reino prestaron al Príncipe 
Don Carlos, nuestro Señor, en las Cortes de Toledo, el 
año 1560. 

Be poderes é instrucciones de gobernación. 

Poder del Rey Católico á la Reina Doña Isabel para la goberna- 
ción de los reinos de la Corona de Aragón, como propietaria 
dellos, año de 1481. 

Poderes de los Reyes Católicos á los de su Consejo, que resi- 
dían con los Visoreyes en Castilla, el año 1492. 

Poder del Rey Don Carlos, estando en Flandes, al Cardenal de 
España, para la gobernación después de muerto el Rey Cató- 
lico, año de 1516. 

Traslado del poder que el Emperador y Rey Don Carlos dio á 
los Gobernadores destos reinos en tiempo de Comunidades, 
para proveer de los oficios de los que condenaren por rebeldes. 

Copia de los poderes é instrucciones que el Emperador dio á la 
Emperatriz y á los del Consejo, para la gobernación, cuando 
Su Majestad partió para Valencia, año de 1528. 

Copia de los poderes é instrucciones que el Emperador dio á la 
Emperatriz y á los del Consejo, para la gobernación, cuando 
Su Majestad partió á Italia, año 1529. 

Cofias de la instrucción y restitución de Poder que el Empera- 
dor dejó á la Emperatriz, cuando Su Majestad fué á Túnez, 
año 1535. 

El Poder general é instrucción que el Emperador dejó á la Em- 
peratriz para la gobernación, cuando Su Majestad fué é, 
Monzoo, año 1537. 



70 

Los poderes originales que el Emperador dejó á la Emperatriz 
para la gobernación, cuando Su Majestad fué á Niza el año 
de 1538. 
En un cofrecico de acero tumbado, que dicen de la Emperatriz, 
están todos los poderes é instrucciones y restricciones origi- 
nales que el Emperador dio y dejó á la Emperatriz en las 
ausencias que Su Majestad Imperial hizo de Castilla para la 
gobernación y otras cosas, de que tiene llave y memorial la 
Majestad del Rey Don Felipe, nuestro Señor, y en el Archivo 
está otra memoria dello. 

Copias de los poderes y despacho que el Emperador dejó á los 
Cardenales de Toledo y Sevilla para la gobernación destos 
reinos, cuando Su Majestad partió dellos el año 1539. 

Un mazo, en que hay veinte escrituras de poderes é instruccio- 
nes que el Emperador dejó al Rey Don Felipe, nuestro Señor, 
siendo Príncipe, para la gobernación de los reinos de Casti- 
lla, Aragón y Valencia, el año de 1543. 

Los poderes y restituciones é instrucciones que el Emperador 
dio á los Reyes de Bohemia para la gobernación, el año 1548. 

Poder del Emperador á la dicha Reina de Bohemia, año 1550. 

Los poderes que el Emperador envió al rey Don Felipe, nues- 
tro Señor, siendo Príncipe, parala gobernación, año de 1551. 

Poder del Emperador para el dicho Don Felipe, nuestro Señor, 
siendo Príncipe, el año 1552, estando sobre Mez de Lorena. 

Poder del Emperador al dicho Rey, su hijo, siendo Príncipe, el 
año 1552, para vender vasallos de monesterios en Aragón 
por virtud de la Bula apostólica. 

Instrucción dada por el Emperador, sobre lo de las hidalguías 
en Argentina, año 1552. 

Poderes que el Emperador dio á la Princesa de Portugal, para 
la gobernación de los reinos, durante la ausencia de la Ma- 
jestad del Rey Don Felipe, nuestro Señor, el año de 1554. 

Las instrucciones y restituciones que el rey Don Felipe, nuestro 
Señor, dejó á la Princesa de Portugal cuando Su Majestad 
partió á Inglaterra el año 1554. 

Poder del Rey Don Felipe, nuestro Señor, ala Princesa de Por- 



71 

tugal para la gobernación destos reinos, dado el año 1556, en 
confirmación de lo que el Emperador habia dado el año 1554. 

Poderes é instrucción que trajo el conde de Melito, del Rey Don 
Felipe, nuestro Señor, para la Princesa de Portugal, dados 
en Bruselas el año de 1557, 

Poder del Rey Don Felipe, nuestro Señor, á la dicha Princesa 
de Portugal, dado en Londres el año de 1557. 

Poder del Rey, nuestro Señor, para la dicha Princesa, dado en 
Abril 1558. 

Instrucción del Emperador para Don Pedro de la Cueva cuando 
fué enviado por Su Majestad á Don Hernando de Gonzaga 
y á Roma, el año de 1530. 

Instrucción de Su Majestad Imperial, parala empresa de Argel, 
año de 1541. 

Instrucción ^Q Su Majestad para Idiaquez, cuando vino á Es- 
paña el año de 1544. 

Instrucción de Su Majestad al Duque de Alba, cuando vino de 
Flandes á España, el año de 1549. 

Instrucción que se dio á D. Julio Manrique cuando Su Majes- 
tad le envió á Roma, el año de 1551. 

Instrucción que trajeron Ruy Gómez y el doctor Velasco para 
España, dada por el Rey Don Felipe, nuestro Señor, en Gante 
el año de 1559. 

Instrucción que dio el 'Duque de Alba, siendo Visorey de Ña- 
póles, á Don García de Toledo, que le envió Su Majestad á 
Flandes, el año de 1552. 

Poder é instrucción del Emperador para cosas que habia de 
tratar en España el obispo de Ciudad-Rodrigo, estando Su 
Majestad el año de 1529. 

Instrucción á Don Juan de Castilla, para cosas de Aranjuez, 
año de 1547. 

De compras reales. 

escritura de la venta que otorgó Doña Leonor Manuel, hija del 
conde D. Juan Sánchez Manuel, de la villa de Carrion, á la 



72 

Reina Doña Catalina, madre del Rey Don Juan, por 15.000 
florines de oro, año de 1408. 

Escritura que otorgó el Maestre D. Pedro Girón, con autoridad 
Apostólica, para el trueque que hizo con el Rey Don Enrique 
de la villa de Fuenteovejuna, que era de la Orden de Cala- 
trava, año 1474. 

Copia del trueque que por mandado del Rey Don Enrique se 
hizo con la Orden de Calatrava de las villas de Morón y Cote, 
que están en frontera de moros y eran de la dicha Orden, por 
las villas de Ginés y Labarra de Algaba y otros bienes, para 
dos encomiendas en términos de Sevilla. 

Escrituras de venta que otorgó la condesa Doña Juana Osorio, 
mujer de D. Luis Pimentel, hijo mayor del conde de Bena- 
vente, con licencia de la villa de Ponferrada, á los Reyes 

Católicos, que tenia ocupada Don Rodrigo Enriquez, * 

conde de * por 23 cuentos de maravedís, año 1486. 

Escritura de venta que otorgó Don Pedro de Silva, por sí y en 
nombre del conde de Cifuentes y de las monjas, sus herma- 
nas, de la mitad de la villa de Palos, que tenian en comunión 
con el duque de Medina Sidonia y conde de Miranda, con 
sus moliendas, salinas y olivares, que vendieron á los Reyes 
Católicos por 16.400.000, año de 1492. 

Escrituras sobre el concierto que los Reyes Católicos mandaron 
hacer con la Orden de San Jerónimo, sobre la compra de 
los lugares de Rejas y Tormantos, que le tenian en prendas 
de 5.000 florines de oro que habían de dar á Juan Hurtado 
de Mendoza, prestamero mayor de Vizcaya, año de 1495. 
Escrituras maltratadas que se hallaron en San Francisco de 
Burgos, en que parece que los monjes de San Benito de 
Valladolid truecan y ceden á los Reyes Católicos las minas 
de alcohol y plomo y otros metales, de Sierra de Lombera y 
valle de Carranza y otros términos, por 20.000 de juro. 
Escritura de la venta que otorgaron el conde de Rivadeo y 



^ Hay un claro en el origio^l de (}oQcle se ha copiado este documento. 
% Ic^em id. 



73 

Antonio Franco á la Reina Católica, de la villa de Vento- 
silla, con sus juros y martiniegas, por 2.686.333, año 1503. 

Escritura de venta que otorgó D. Francisco de Zúñiga á la 
Reina Doña Juana, de la villa de Monterey, por 600.000 de 
juro al quitar y 1.500.000 en ducados, año de 1510. 

Registro de la compra de la Gnadamelena, que se hizo por 
orden y mandado del Rey Católico á D. Francisco Pacheco, 
para incorporar en la Plncomienda de Vezmez, año de 1515. 

Escritura de venta que otorgó el Comendador Juan Mosquera, 
al Emperador Carlos, de cierto suelo para plaza delante de 
la fortaleza de Simancas, año de ^ 

Cincuenta escrituras de ventas que otorgaron ciertos vecinos de 
la villa de San Sebastian, al Emperador Don Carlos, de cier- 
tos suelos para fortificación de la dicha villa, año de 1550. 

Escrituras que entregó D. Gonzalo Chacón con la carta de 
venta que otorgó el Emperador Don Carlos, de cuatro ruedas 
de molinos, y una casa, y una isla que se llama Picotajo, y 
unas huertas que llaman de Manos de Oro, y sotos y huertas y 
prados para incorporar á el bosque de Aranjuez, por 100.000 
de juro perpetuo, año de 1544. 

Once escrituras de ventas que otorgó Don Pedro de Bobadilla al 
Emperador Don Carlos, de ciertos heredamientos de hijuela 
para el soto de Roma, por precio de un cuento y ciento cua- 
renta y nueve mil y tantos maravedís, año de 1543. 

Escritura de tasación de los heredamientos que por mandado 
del Emperador Don Carlos se compraron á Don Alvaro de 
Bazan para el soto de Roma, año de 1543. 

Escrituras de ventas que otorgó el duque de Sesa al Emperador, 
de ciertos cortijos que se le compraron para el soto de Roma, 
año de 1544. 

Registro de la venta que el Emperador hizo al duque de Alba 
déla Puente del Congosto, año de 1539: está firmado de 
Su Majestad. 

Escritura de venta que el Emperador Don Carlos V, hizo al 



Hay UQ claro en el origiosl de clopcie se ha copiadlo este documento. 



74 

conde de A randa, de ciertas villas en el reino de Aragón, en 
caso que Su Majestad se concertase con el Prior de San Juan 
de Malta que las diese á Su Majestad en trueque de otras 
en el reino de Valencia. 

Registro de la venta que el Emperador hizo á Doña Ana de la 
Cerda, de las villas de Pastrana, Scopete y Sayaton, año 
de 1541: está firmado de Su Majestad. 

Registro firmado del Emperador, de la venta que Su Majestad 
hizo al obispo de Oviedo, de Valdeconcha, año de 1542. 

escritura de venta que otorgaron Pero López, su hermano y su 
mujer, vecinos de Embleque, al Rey Don Felipe, nuestro 
Señor, de una casa y corral que vendieron á Su Majestad en 
la dicha villa, para el beneficio del salitre; están con ella el 
título y posesión que los susodichos tenian de las dichas 
casas, y lo entregaron. 

De Pragmáticas y fueros reales. 

Cuaderno de las tercias que hizo el rey Don Enrique III, firma- 
do del Infante Don Fernando, su hermano. 

Un libro, encuadernado en tablas cubiertas con cuero negro y 
entitulado Fuero de leyes. 

Otro libro, de papel de mano, encuadernado en pergamino, que 
es la Sexta partida. 

Otro libro, de papel de mano, encuadernado en pergamino, 
intitulado Fuero Real. 

Pragmática del Rey Don Enrique, para que los extranjeros no 
tengan beneficios en estos reinos, y cartas acordadas sobre 
ello. 

Traslados de Capitulas de Cortes j ordenamientos hechos por el 
Rey Don Enrique IV, en Ocaña. 

Traslado de dos leyes, hechas por el Rey Don Juan II, y Don 
Enrique, su hijo, para que pueda el Rey, para sus necesida- 
des, tomar los cambios y retener el diezmo de los situados. 

Las leyes originales del cuaderno de alcabalas, hechas y firma- 
das por los Reyes Católicos. 

Las leyes de hermandad, firmadas de los Reyes Católicos. 



75 

Un mazo de copias, Ordenanzas y Aranceles, que han de guar- 
dar los Oficiales de Corte y Chancillerías, y las Justicias y 
Escuderos del reino, hechas por los Reyes Católicos. 
Pragmática hecha por los Reyes Católicos, sobre el pecado 

nefando. 
Ordenanzas hechas por los Reyes Católicos, sobre la labor de la 
moneda destos reinos, y cédula del Emperador Don Carlos, 
sobre lo mismo. 
Carta de los Reyes Católicos, para que en Sevilla no se venda 

aceite primero que el de Sus Altezas. 
Leyes sobre los 'portazgos, hechas por el Rey Don Enrique en 

Santa María de Nieva. 
Pragmática de los Reyes Católicos, para que las alcabalas que 
llevan algunas personas sin título no prescriban: es la origi- 
nal, y traslado de la confirmación della, del Emperador Don 
Carlos; y otra provisión del Emperador, sobre lo mismo. 
Capítulos y ordenanzas sobre la cuenta que se ha de tener en 

las penas de Cámara, hechas por el Emperador. 
Registro de Capítulos de Cortes sobre la moderación délas prag- 
máticas de las muías, hechos por el Emperadar Don Carlos. 
Traslado de Carta y sobrecarta de la Reina Doña Juana, para 

que no se carguen mercaderías en navios de extranjeros. 
Pragmática de Sus Majestades, para que no se contrate en 
África. Capítulos de las leyes y condiciones del almojerifazgo 
de Sevilla. 
Carta acordada sobre el meter del Brasil. 
Carta acordada para que no se den huéspedes á personas ecle- 
siásticas. 
Carta acordada de los gallineros. 

Carta acordada para que los Regidores no sirvan á sus Señores. 
Copia de leyes de los achaques. 
Ordenanzas sobre lo de las pesas. 
Ordenanzas sobre el herraje. 
Ordenanzas de médicos y boticarios. 

Ordenanzas de la Reina Doña Juana, acerca del aposento y po- 
sadas de Corte, 



■76 

Carta acordada que se perdona á los homicianos sirviendo cierto 
tiempo. 

La pragmática de los vestidos, hecha año de 1537. 

Pragmática para que los moriscos del reino de Granada no 
traigan armas. 

Provisión del Emperador para la guarda de la caza del Pardo. 

Carta acordada sobre que se planten montes y pinares. 

Pragmáticas de los paños, y provisiones sobre ello. 

Ordenanza y provisión de la manera que se ha de hacer la pro- 
cesión en Granada el dia que se ganó en cada un año. 

Declaración de los precios que se han de recibir á los arrenda- 
dores por el pan y vino situado. 

Copia de reglas de cancelaria, hechas por el Papa Sixto IV. 

Cofia de una pragmática del Rey de Portugal, sobre los caballos 
y armas. 

Un mazo de escrituras y ordenanzas é aranceles particulares de 
algunas ciudades y villas de estos reinos. 

Pragmática del Emperador Don Carlos sobre el castigo del de- 
lito de herejía y desacato del Rey. 

De las tres Órdenes militares. 

Traslado auténtico de un privilegio del rey Don Pedro de Ara- 
gón, dado era de 1248, en que hace merced y donación al 
Maestre de Santiago de la villa y castillo de Montalváu con 
sus aldeas. 

Traslado auténtico de una Bula del Papa Clemente, en que con- 
firma una escritura de trueque y cambio que el Maestre de 
Santiago hizo con Juan Ponte, del castillo de Montiel, que 
era de la Orden, por 4.000 de juro, que el dicho Juan Ponte 
tenia en Ocaña, año de 1397. 

Traslado auténtico de mía Bula del Papa Sixto IV, en que con- 
firma tres Bulas del Papa Urbano y de Inocencio IV, y Mar- 
tino V, concedidas en favor de la Orden de Santiago, contra 
los que maltrataren ó injuriaren á las personas de la dicha 
Orden, ó les tomaren ú ocuparen sus haciendas y rentas, 



77 

y para que el Maestre y Freires de la dicha Orden no sean 
obligados á pagar derechos algunos de las cosas que vendie- 
ren de los que suelen pagar los seglares, y que el dicho 
Maestre y Freires y todas las personas, convento, monesterio 
y lugares de la dicha Orden, sean exentos de toda jurisdic- 
ción espiritual y temporal, de los Jueces ordinarios y supe- 
riores, eclesiásticos y seglares, y les sugeta inmediatamente 
al Papa. 

Traslado auténtico de una Bula del Papa Inocencio VIII, con- 
cedida al Maestre y Orden de Santiago, para que no sean 
obligados á recibir en la dicha Orden á ninguna persona por 
letras del Papa ó de Legado, dada el año de 1484. 

Establecimiento de la Orden de Santiago, hechos por el Infante 
D. Enrique, Maestre general della, año 1440. 

Posesión que Gonzalo Chacón y el Bachiller de la Torre toma- 
ron de la villa de Ocaña y su fortaleza, en nombre de los 
Reyes Católicos, como administradores de la Orden de San- 
tiago, y juramentos y pleito-homenajes hechos á Sus Alte- 
zas por algunos Comendadores, año de 1493. 

Un cuaderno de ^papel, de pliego horadado, de autos de posesión 
de villas y fortalezas de la Orden de Santiago, que se tomó 
en nombre de los Reyes Católicos, como administradores de 
ella, y algunos juramentos y pleito -homenajes de los Alcaides 
y Comendadores que las tenían. 

Relación de una visita de la orden de Santiago, en la provincia 
de León, hecha por mandado de los Reyes Católicos, en que 
se manda restituir á la Orden algunas tercias y heredamien- 
tos y rentas que la tenían ocupados algunos Concejos y per- 
sonas de la Orden y de fuera della: está falta. 

Merced de los Reyes Católicos al hospital de Santiago de Tole- 
do de los bienes que la Orden tenia en la Palma : parece ^ 
que no se acabó de despachar y está rasgada la firma de la 
Reina. 

Confirmación de los Reyes Católicos de ciertos privilegios que 
los Maestres pasados concedieron al lugar de Taraucon, de la 
dicha Orden de Santiago acerca de la jurisdicción y otras 



78 

cosas: parece que no se acabó de despachar, aunque está fir- 
mado de Sus Altezas, porque tiene la fecha en blanco. 

Confirmación de los Reyes Católicos de un privilegio del rey 
Don Fernando, dado era de 1287, que va inserto, por el cual 
hizo Merced al Maestre y Orden de Santiago de la villa de 
Montemolin con sus términos en trueque de Cantillana: pa- 
rece que no se acabó de despachar, aunque está firmada de 
Sus Altezas, porque está testada la refrendación del Secre- 
tario. 

Confirmación de los Reyes Católicos de ciertos privilegios que el 
Maestre D. Alonso de Cárdenas habia confirmado al concejo 
de Collado de la vila de Alhange sobre la jurisdicción y otras 
cosas: parece que no se acabó de despachar, aunque está fir- 
mado de Sus Altezas. 

Capítulos, firmados del Adelantado D. Juan Chacón, para los 
Reyes Católicos, acerca de la reformación y corrección de la 
Orden de Santiago. 

Memorial de las encomiendas de Santiago, y del valor dellas. 

Co'gias de las proposiciones y autos que pasaron en los Capítu- 
los generales de la Orden de Santiago, que se celebraron 
por mandado del Emperador en Valladolid y Madrid, los 
años de 1527 y 1534. 

Traslado del asensu que dio el conde de Osorno sobre la venta 
de Villanueva de Aliscar, que Su Majestad mandó desmem- 
brar de la Orden, año de 1577. 

Co^pia de la cédula y asiento que se tomó con la Orden de San- 
tiago, por mandado del Emperador, sobre la jurisdicción 
civil y criminal de los Jueces y personas de la Orden, año 
de 1527. 

Pareceres del Tesorero Alonso Gutiérrez y del licenciado Pisa, 
sobre la desmembración de las dehesas y otras piezas de las 
Ordenes de Santiago, Calatrava y Alcántara, y de la equi- 
valencia que por ellas se habia de dar en las rentas de Gra- 
nada. 



79 

De Calatrava y Alcántara. 

Un libro, de cuarto de pliego de papel, encuadernado en tablas 
cubiertas de cuero colorado, en que están copiadas cincuenta 
y seis Bulas Apostólicas, escritas en latin, y las mismas en 
romance, concedidas por los Sumos Pontífices á la Orden de 
Caballería de Calatrava, desde que fué aprobada la dicha 
Orden por el Papa Alejandro III, año de 1382, y asimismo 
muchos privilegios de mercedes de villas y lugares y tierras 
y jurisdiciones y otras cosas, concedidas por los Reyes de 
España á la dicha Orden hasta los Reyes Católicos, en 327 
fojas. 

Otro libro, de la misma manera, más pequeño, en que están co- 
piadas muchas Bulas y Privilegios, concedidos por los ►Sumos 
Pontífices á la Orden del Cistel, cuya regla guardan los Frei- 
res de Calatrava: está en latin, en 29 fojas. 

Otro libro, de la misma manera, en que están copiadas muchas 
Bulas y Privilegios de Sumos Pontífices, concedidos á la dicha 
Orden de Calatrava, y avenencias y composiciones entre la 
dicha Orden y otras Órdenes, Iglesias y Prelados de estos 
reinos: escrito. en latin y romance, en 98 fojas. 

Otro libro, de cuarto de pliego, encuadernado en pergamino, 
que todo é\ contiene relación é inventario de todas las escri- 
turas que tiene la Orden de Calatrava, así de Bulas apostóli- 
cas concedidas por los Sumos Pontífices, como Privilegios y 
donaciones hechas á las dichas Órdenes y á los Maestres, ca- 
balleros y personas della, por los Reyes de España y por otras 
personas, y las compras y ventas, trueques y cambios de 
villas y tierras, y otros derechos hechos por la Orden con 
otras personas, y las convenciones, concordias y asientos 
hechos con iglesias. Prelados, ciudades y villas y particula- 
res, sobre términos, jurisdicciones y rentas, y los censos y 
tributos, y asimismo otros derechos que tiene la dicha Orden, 
y otras cosas generalmente, así de lo espiritual como de lo 
temporal," el cual dicho libro está escrito en 97 fojas. 



80 

Otro libro de papel de cuarto de pliego, encuadernado en per- 
gamino, en que están asentados los autos capitulares y defi- 
niciones de la dicha Orden de Calatrava, hechos en el Capí- 
tulo general que se celebró en Burgos, año de 1525. 

Otro libro de pliego entero, encuadernado en tablas cubiertas 
de cuero colorado, en que están los autos capitulares y defi- 
niciones de la Orden de Calatrava, que se hicieron en Sevilla, 
año de 1511, en el Capítulo general, y están asentadas en re- 
lación las Bulas apostólicas y privilegios de mercedes conce- 
didas á la dicha Orden. 

Copa de una Bula del Papa Enrique VIII, concedida á la Or- 
den de Alcántara, para que las iglesias della sean servidas 
por religiosos de la misma Orden. 

Una visita de la Orden de Alcántara^ hecha por mandado de 
los Reyes Católicos, año de 1496. 

I^oder original que el Emperador Don Carlos dio al Tesorero 
Luis Sánchez para beneficiar las rentas de la Orden de Cala- 
trava, año de 1516. 

La Concordia que se tomó por mandado de Su Majestad Impe- 
rial entre la Orden de Alcántara y el obispo y cabildo de 
Soria, sobre las diferencias que tenian en lo de la provisión 
de beneficios y llevar de diezmos y usar de jurisdicción en los 
lugares de la Orden que están en el mismo Obispado. 

Copa de algunas convocatorias para Ca'pitulos generales de las 
Órdenes de Calatrava y Alcántara, y de proposiciones y autos 
que se hicieron en los que se celebraron por mandado de Su 
Majestad los años de 1534 y 60. 

Relación de las lanzas con que son obligados á servir los caba- 
lleros de las Órdenes de Calatrava y Alcántara. 

Copia de nóminas de salarios y mantenimientos que se libran 
á los del Consejo, caballeros y religiosos y otras personas de 
las Órdenes de Calatrava y Alcántara, con los oficios, tenen- 
cias y beneficios que tienen dellas, y lo que se les libró el 
año de 1544. 

Copia de una Bula del Papa Julio, concedida á la Orden de Ca- 
latrava, de ciertos estatutos acerca del Tesorero de la Orden, 



81 

y de lo que se ha de cobrar de las encomiendas que vacaren. 

Memorial de las encomiendas de Calatrava y valor dellas. 

Copia del poder que el Emperador Don Carlos, como administra- 
dor de la Orden de Calatrava y Comendadores della, dieron 
al Comendador Aguilera para en Corte romana, año de 1523. 

Copia del asiento que se tomó por mandado del Rey Católico 
entre la Orden de Calatrava y el arzobispo de Toledo sobre 
la jurisdicción eclesiástica del partido de Zorita y Almogue- 
ra, de la dicha Orden, año de 1509. 

Memorial de lo que se daba en tiempo de los Reyes Católicos 
á algunos caballeros de la Orden de Calatrava, demás de sus 
mantenimientos y encomiendas. 

Concordia original que se hizo entre la Orden de Calatrava y la 
mesa Arzobispal y Capitular de Toledo, sobre el llevar de los 
diezmos de los nuevamente convertidos que viven en los lu- 
gares de la dicha Orden y sobre la jurisdicción, año de 1511. 

Hay otras escrituras tocantes á las tres Órdenes que no requie- 
ren inventarios. 



Tomo LXXXI. 



82 



INVENTARIO 

DE ALGUNOS TESTAMENTOS Y CODICILOS DE BEYES Y PEÍNCIPES 

DE ESPAÑA, QUE ESTÁN KECOGIDOS EN EL ARCHIVO DE SIMANCAS 

POR MANDADO DE LA MAJESTAD DEL REY DON FELIPE, NUESTRO 

SEÑOR, HECHO AÑO DE 1568. 



Escritura simple de ciertas clausulas del testamento del rey 
Don Diego I de Aragón, sobre la sucesión de los Infantes 
Don Pedro y Don Diego, sus hijos, con el parecer de los Con- 
sejos de Aragón sobre la dicha sucesión, año de 1262. 

Copia auténtica del testamento del conde Don Tello, hijo del 
Rey Don Alonso XI, en que hay una cláusula por la cual 
manda el Condado de Vizcaya y de Castañeda con Orduña 
al Rey Don Enrique II, su hermano: era de 1380. 

Testamento original del Príncipe Don Alfonso, hijo de los Reyes 
Católicos, otorgado año de 1496. 

Traslado auténtico del testamento de la Reina Doña Isabel y 
copia simple del mismo testamento y del codicilo, año de 1504. 

Copia simple del testamento del Rey Católico, hecho año de 1516. 

Copia de algunas cláusulas del testamento de la Emperatriz 
nuestra Señora, que otorgó Su Majestad en Madrid el año 
de 1535, y de la aprobación y declaración que hizo Su Majes- 
tad del dicho testamento en Toledo el año de 1539, el cual 
está en el cofrecico de acero. 

Un cqfrecico verde , pequeño, cerrado, en el cual se dice que 
está el testamento original que otorgó el Emperador Car- 
los V en Bruselas á 6 de Junio de 1554, y también se dice 
que está en él un codicilo que hizo el Rey Don Felipe, nues- 
tro Señor, en Gante, año de 1559, 

Copia simple de un codicilo que hizo el Emperador, en que de- 
clara la herencia de sus hijos: no tiene fecha. 

Copia simple del codicilo que Su Majestad Imperial otorgó en el 
monesterio de Y usté, el año de 1558. 



83 

Copia del mito de depósito del cuerpo de Su Majestad Cesárea, 
que hizo en el dicho monasterio de Yuste, el dicho año. 

Cofia simple del testamento de la cristianísima Reina de Francia 
Madama Leonor, hermana del Emperador, año de 1558. 

Copia simple del testametito de la Serenísima Reina María de 
Hungría, hermana del Emperador, hecho el año de 1558. 

Testamento original del Rey Don Felipe, nuestro Señor, hecho 
en Londres el año de 1557, y codicilo de Su Majestad, hecho 
en Bruselas el año de 1558 : están dentro de una caja larga 
de pino, cerrada con cinco sellos impresos sobre cera colo- 
rada. 

Demás de los dichos testamentos, están las escrituras siguientes: 

En el inventario de diversis de Italia, están puestas ciertas es- 
crituras de testamentos de la Reina Beatriz de Hungría y 
Juana de Ñápeles. 

En el inventario de diversis de cosas de Castilla, se puso un 
traslado del testamento del cardenal D. Gil de Albornoz. 

En las escrituras del derecho de Ñapóles, hay dos testamentos 
de Renatto y Carlos de Andegavia, condes de Proeuca, 
Reyes que se llamaban de Ñápeles y Aragón, etc., que los 
entregó el Rey Francisco de Francia cuando renunció el de- 
recho de Ñápeles. 

Memorial de los cabos del testamento de la Reina Germana. 

Púsose también en el inventario de diversis de Castilla, un tes- 
tamento de Doña María de Haro, hija de D. Diego y de la 
Infanta Doña A^'iolaute, hecho era de 1358. 

Copia del testamento de la Reina Doña María, señora de Molina, 
mujer del Rey Don Sancho el IV, la cual se sacó del dicho 
testamento que está en San Pablo de Valladolid: fué otor- 
gado era de 1339. 

En el tercero cofre, de los de acero, está el testamento que el 
Emperador Carlos V hizo en Bruselas el año de 1554; en 
lengua francesa. 



84 
INVENTARIO 

DE ALGUNAS MERCEDES HECHAS POR LOS REYES DE CASTILLA 
Á PERSONAS DE LA CASA REAL Y Á OTRAS, QUE ANDAN SUELTAS 
FUERA DE LOS LIBROS, QUE POR SER DE IMPORTANCIA SE HACE 
AQUÍ MEMORIA DELLAS, POR MANDADO DE SU MAJESTAD REAL: 
POR MÍ DIEGO DE AYALA , AÑO DE MIL E QUINIENTOS 
E SESENTA Y OCHO. 



Seis frevilegios originales del Rey Don Juan II, en favor del 
Infante Don Fernando, su tio, en confirmación de las mer- 
cedes que el Rey Don Enrique III hizo al dicho Infante, su 
hermano, de las villas de Mayorga y Paredes, y Medina del 
Campo, y Olmedo y su tierra, y Peñafiel, con título de Du- 
que, y Cuéllar, y copia de otro previlegio de 11.000 doblas de 
oro de juro en cada un año, de que el dicho Rey Don Enri- 
que hizo merced al dicho Infante. 

Tres escrituras de posesión, que se tomó de las villas de Medina 
del Campo y Molina, en nombre de la Reina Católica, siendo 
Infante; inserta la merced que la hizo el Rey Don Alonso 
su hermano. 

Copia auténtica de la merced que el Rey Don Enrique II hizo 
de la villa de Valencia y su Condado al Infante Don Juan 
de Portugal, con título de Duque, reservando alcabalas y 
tercias y servicios, etc., y con las cláusulas de los bienes en- 
riqueños, que faltando sucesor descendiente del poseedor 
vuelvan á la Corona real. 

Merced que el Rey Don Juan I hizo á la condesa Doña Leonor, 
hija del conde D. Sancho, que fué después Reina de Aragón, 
de la villa de Villalon, en trueque de Empudia, Valdenebro 
y Cea. 

Previlegio del Rey Don Alonso, en que hace merced á Diego 
López de Fitero, de Villanueva del Alfoz, de Amaya del Rio, 
Moya y Tovía. 



85 

Copa de la merced que el Rey D. Juan el II, hizo á D. Gutiér- 
rez de Sotomoyor, Maestre de Alcántara, de la villa de Al- 
cocer. 

Cojoia de la merced que los Reyes Católicos hicieron al conde 
de Urueña de la tenencia de Carmena. 

Previlegio de merced antigua de la ciudad de Toledo de fran- 
queza de portazgos, confirmada por muchos Reyes. 

Merced que la Reina Católica, siendo Princesa, hizo á Troilos 
Carrillo de la villa y castillo de Atienza y 300 ducados de 
juro de heredad, por intercesión del arzobispo de Toledo, don 
Alonso Carrillo. 

Provisión^ señalada y no despachada, de los Reyes Católicos, 
hecha á D. Francisco Enriquez del derecho que pertenecia 
á la Corona real en la villa de Alcañizasy lug-ar de Ayo, por 
ser bienes enriqueños; dícese en ella que hay otra firmada. 

Merced y confirmación de la casa de Moneda de Segovia, hecha 
por el Rey Don Enrique, y confirmada por los Reyes Cató- 
licos. 

Previlegio de los cazadores del Rey, para que se les den posa- 
das y aves. 

Merced que hizo el Rey Don Enrique II á D. Juan Ramirez 
de Arellano de todas las villas y lugares que fueron de don 
Juan Alonso de Haro y sus hermanos, señores de los Came- 
ros, que fueron desleales á la Corona real. 

Copa auténtica de las meoxedes que los Reyes Católicos hicie- 
ron á la ciudad de Granada de todas las viñas, casas y huer- 
tas que eran de los Reyes moros, sin las Alpujarras, Motril, 
Almuñécar y Salobreña, y de la acequia de Aynadama, para 
propios de la ciudad. 

Merced original que los Reyes Católicos hicieron á la ciudad de 
Málaga de las jabonerías de la dicha ciudad y su tierra, y 
del hacer del anchoa y sardina, para propios. 

Merced original del Rey Don Enrique IV al comendador Fray 
Luis de Godoy de la casa y torre de Alobos, en término de 
Epila. 

Previlegio original del Rey Don Alonso XI, en confirmación de 



86 

otro del Rey Don Sancho, su padre, en que prometen á la villa 
de Ferrol de no apartarla de la Corona real ; es la merced á. 
la villa de Santa Marta de Ortiguera. 
Prevüegio original^ firmado de los Reyes Católicos y no acaba- 
do de despachar, en que revocan las mercedes que el Maris- 
cal García de Ayala y sus predecesores tenían de la ciudad 
de Orduña, y la restituyen y reintegran con la Corona real, 
y prometen de no apartarla della, y confirman á la dicha 
ciudad sus previlegios. 
Tres escrituras de merced que el Rey Don Alonso hizo á la 
iglesia de Sevilla del diezmo del aceite del Ajarafe, y de las 
frutas de los donadíos y de ciertos heredamientos. 
TJn libro, encuadernado en tablas de cuero blanco, de letra anti- 
gua, en que están registrados muchos previlegios de merce- 
des que los Reyes Don Fernando, y Don Alonso, y Don San- 
cho hicieron á la ciudad de Sevilla; inserto el fuero de 
Toledo autorizado. 
Cofias auténticas de los p'evilegios que tienen las Atarazanas 

de Sevilla. 
Copia de la merced que el duque de Medina Sidonia tiene de 
la tenencia de Melilla, y de los quintos de la sal, cabalgadas 
y piezas que hiciese. 
Merced original que los Reyes Católicos, hicieron al Adelantado 
D. Pedro Fajardo de la villa de los Vélez y lugares de Cue- 
vas y Portillejas, del reino de Granada, con alcabalas y ter- 
cias, en recompensa y trueque de la ciudad de Cartagena, 
que renunció de Sus Altezas. 
Copia de lafranqiieza de las ferias de Medina del Campo. 
Merced que los Reyes Católicos hicieron á García Sarmiento 
del portazgo del lugar de las Hachas, por su vida, y que 
vuelva á la Corona real. 
Registro de la merced y promesa que el P^mperador hizo á la 

villa de Olmedo para no ser apartada de la Corona real. 
Traslado de la confirmación que del Emperador, el duque de 

Alba tiene de la merced de Hudscar. 
Escritura de la merced que el Rey Don Felipe, nuestro Señor, 



87 . 

hizo á los Hijos-dalg'O de la ciudad de Ubeda' de cierta 
exención. 

Copia de la merced que el Rey Don Juan el II hizo á D. Julián 
Pacheco de la villa y fortaleza de Cea, haciendo mención de 
la confirmación de Estados de ciertos Grandes del reino. 

Hay otras escrituras y copias de mercedes, hechas á personas 
particulares, de oficios y otras cosas que son de menos impor- 
tancia y no van aquí puestas, aunque están inventariadas. 



INVENTARIO 

DE DIVERSAS ESCEITUEAS REALES Y PARTICULARES QUE ESTÁN 

FUERA DE LOS OTROS INVENTARIOS EN EL ARCHIVO, QUE POR 

SER COSAS SEÑALADAS, SE HACE MENCIÓN DELLAS. RECOGIDAS: 

AÑO DE MIL E QUINIENTOS E SESENTA Y OCHO. 



Poder de la duquesa de Alencastre, para que en su nombre se 
tomase la posesión de las villas de Medina del Campo y Ol- 
medo y otras, de que el Rey de Castilla le liabia hecho 
merced. 
Copa auténtica de un prevüegio del Rey Don Pedro, en que dice 
que Toledo fué cabeza del Imperio de España, y por que ha- 
bía contienda entre los Procuradores de Cortes de quién ha- 
blaba primero, él habia hablado por Toledo primero que otra 
ciudad, y que así lo habia hecho el Rey Don Alonso. 
Co]pia de una donación que el Infante Don Fernando, que fué 
Rey de Aragón, y la Infanta Doña Leonor, su mujer, hija del 
conde D. Sancho, hicieron al Mariscal García González de 
Herrera, de la villa de la Torre de Mormqjon y de otras villas 
y términos, con condición que si á él ó á sus descendientes 
faltase hijo varón, se volviesen los dichos bienes á los dichos 
Infantes y á sus herederos y sucesores. 
Memorial de los oficios acrecentados en Córdoba desde el año 

de 1440 hasta el año de 80. 
Pleito-homenaje que hizo D. Rodrigo Pimentel, conde de Bena- 
vente, de no tomar ni ocupar las rentas Reales con el mar- 
quesado de Villafranca. 
Empño que hizo el Rey Carlos de Navarra al Rey Don Enri- 
que de Castilla de la villa de La Guardia, por 20.000 duca- 
dos que le prestó. 
Co'pia de una 'provisión del Príncipe Don Enrique, estando 
opresa la persona Real del Rey Don Juan, su padre, en que 
manda embargar las rentas Reales, y que se acusa con ellas 



89 

á las personas que nombrare para la de liberación del Rey. 

Pedazo de una legitimación del Eey Don Juan II, en que habi- 
lita á D. Alfonso, hijo del duque de Arjona y conde de Tras- 
tamara, para que suceda en el estado después de su padre, 
sin embargo de ser adulterino, y no obstante que el conda- 
do de Trastamara eran bienes enriqueños: está falta. 

Copia de una carta del Rey Don Enrique IV en que manda 
restituir al conde Azminaque á Cangas y Tiueo, y da por 
ninguna la venta que habia hecho á D. Juan Manuel. 

Cédula de la Reina Católica en que manda á Fernando Alvarez 
de Toledo, su Secretario, que la envié ciertas escrituras to- 
cantes al empeño de Montefrío. 

Memorial de lugares usurpados á la Corona real. 

Memorial de bienes mal forados y enajenados de algunos mones- 
terios del reino de Galicia. 

Memorial de los bienes que tenian los genoveses en Canaria, 
pertenecientes á la Corona real, por haber sido rebeldes. 

Carta de fago, y de lo que Gonzalo Muñoz de Castañeda hubo 
de haber del duque de Alburquerque por la fortaleza y tér- 
mino de Portilleja, por mandado de la Reina Católica. 

Copia auténtica de la merced que el Rey Don Enrique hizo á 
Diego López de Estúñiga de la villa de Baños de Riotouia, 
reservando alcabalas y tercias, etc., con la cláusula de los 
bienes enriqueños, de manera que faltando descendiente le- 
gítimo del poseedor vuelvan á la Corona real. 

Donación que las monjas de la Concepción, de Toledo, hicieron 
á la Reina Católica del Monesterio y casa de San Pedro de 
las Dueñas, por la casa y Monesterio que ahora tienen, de 
que Su Alteza les hizo merced. 

Renunciación que el conde de la Puebla, D. Alonso de Cárde- 
nas, hizo en la Corona real de Castilla de cierto derecho de 
patronazgo y diezmo que tenia en ciertos lugares del reino 
de Granada, que habia sido concedido á sus predecesores 
contra la Bula de la erección y patronazgo que tenian los 
Reyes de Castilla. 

Escrituras de cesión que otorgó el duque de Escalona, D. Diego 



90 

López Pacheco, en la Corona real de Castilla, de ciertos bie- 
nes y heredamientos que habia comprado en el reino de Gra- 
nada, de D. Juan de Granada, y de todo el derecho que á 
ellos tenia por cierto juro de que Sus Altezas le hicieron 
merced en recompensa dellos: son tres escrituras. 

Dos informaciones que por mandado de los Reyes Católicos se 
hicieron sobre la jurisdicción real en la villa de Talayera y 
en las otras villas del Arzobispado é iglesias de Toledo, en 
una de las cuales está una copia de la merced que el Rey 
Don Enrique hizo á la dicha Iglesia y Arzobispos della de 
la dicha villa de Talayera, reservando alcabalas y tercias y 
monedas. 

Cofia de dos provisiones del Rey Católico: la una, para que ha- 
biéndose de entregar alguna fortaleza, la entrega se haga 
por Portero de Cámara; y la otra, para que las presentaciones 
de procesos, emplazamientos ó apelaciones que se hubieren 
de hacer ante el Rey ó ante las puertas de su Cámara se 
hagan ante los dichos Porteros y ante Secretario. 

Relación de los vasallos del sesmo de Valdemoro, de la tierra 
de Segovia y de los otros que fueron del sesmo de Casarru- 
bios, que se contaron por mandado de los Reyes Católicos, y 
se tomó la posesión para Sus Altezas. 

Traslado de dos provisiones de los Reyes Católicos , en que dan 
poder á D. Pedro Fajardo para hacer guerra á ciertos caba- 
lleros que diz que procuraron meter en estos Reinos al adver- 
sario de Portugal, y para capitular con las villas y lugares 
de los susodichos. 

Repartimiento de 105.000 florines que la Congregación gene- 
ral de estos Reinos ofrecieron á los Reyes Católicos , el año 
de 1482, para la guerra de los moros, 

¡Seguro del Rey Católico para las ciudades y villas del reino 
de Granada, que estaban á obediencia del Rey Muley- 
Baudili. 

Licencia y mandamiento del Rey Don Enrique IV, para que la 
ciudad de Toledo, con mano armada, cobrase las villas de 
Alcocer y Herrera, que las tenían entradas y ocupadas don 



91 

Alfonso de Sotomayor y sus hermanos, y revoca cualquier 
merced que el Key Don Juan, su padre, ó Su Alteza hubie- 
sen hecho á los susodichos de las dichas villas, y la hace de 
nuevo dellas á la dicha ciudad. 

Copia de una cédula del Emperador Don Carlos, para que el 
Cabildo de la iglesia de Sevilla no cobrase el diezmo del 
aceite, y testimonio de la notificación della, y la respuesta 
del dicho Cabildo, en que dicen que el diezmo del aceite les 
pertenece á ellos de esta parte del rio Guadalquivir, y de la 
otra á Su Majestad, y que por esto lo llevan. 

Confederación de las ciudades y villas del Andalucía para se 
ayudar y defender unas á otras, siguiendo el servicio de Su 
Majestad. 

Instrucción de los Reyes Católicos, para Luis de Soto, de lo que 
habia de decir de su parte al marqués de Cádiz sobre ciertos 
lugares de que le hacian merced. 

Memorial de los monesterios de San Bernardo y de los refor- 
mados por Bula apostólica, y de los que se rigen por Abades 
perpetuos y por trienales. 

Instrucciones que los Reyes Católicos mandaron dar áD. Diego 
López de Haro, su Embajador en Roma, de las cosas que 
habia de suplicar á Su Santidad en favor de los Reinos, por 
virtud de las cuales se despacharon muchas Bulas en bene- 
ficio dellos. 

Co'pia de las instrucciones que se dieron á D. Jerónimo Vich, 
Embajador en Roma, de las cosas que habia de suplicar á Su 
Santidad en beneficio destos Reinos. 

Las instrucciones que se dieron al marqués de Aguilar el año 
de 1536 para ser Embajador en Roma. 

Copia de una carta que se escribió á Juan de Vega, Embajador 
en Roma, sobre que no se proveyesen beneficios ni pensiones 
á extranjeros, destos Reinos. 

Un legajo de memoriales de cosas que se habian de suplicar á 
los Sumos Pontífices en beneficio destos Reinos. 

Copia del Breve que tiene la Señoría de Venecia acerca de los 
Clérigos de primera corona. 



92 

El parecer del obispo de Salamanca sobre los beneficios de Te- 
nerife y la Palma. 

Asiento que se tomó con la iglesia de Pamplona sobre el prio- 
razgo de Aibar, que se anejó á ella perpetuamente. 

Memorial de lo platicado y tratado en ciertas Iglesias-Catedra- 
les destos Reinos sobre los beneficios. 

Relación de lo que pasó sobre la abadía de Medina del Campo, 
siendo proveido della D. Francisco de Mendoza, por Bula 
Apostólica y presentación del Emperador, y D. Diego Ruiz 
de la Cámara, por autoridad ordinaria y presentación de la 
villa. 

El dejamiento de titulo de Patriarca de las Indias que hizo el 
Cardenal de Jaén el año de 1534. 

Cofia de la carta que el Emperador mandó escribir al Comen- 
dador mayor de Castilla el año de 1539, en que le mandaba 
y ordenaba lo que habia de hacer de la persona del Príncipe 
en cualquier -caso que se ofreciese. 

Co;pia del Breve que el Cardenal de Tortosa mandó fijar en 
Valladolid sobre la pacificación de las Comunidades. 

Escritura por do parece que los del Consejo de Su Majestad 
han de proveer Visitador para el hospital de la Anunciación 
de la ciudad de Ávila, que fundó Doña María de Herrera, 
para que le visiten y vean cómo se gastan las rentas del , y 
si se cumple la voluntad de la fundadora. 

Capítulos de las cosas que pedia D. Pedro Laso por sus servi- 
cios en tiempo de las Comunidades. 

Cédula de D. Alvaro de Ayala, en que promete de no pedir los 
gajes que tenia en los libros de Flándes , por Chamerlan de 
Su Majestad, por cuanto Su Majestad se los mandó situar en 
los libros de Castilla. 

Copia de un Breve del Papa Clemente VII, para la visitación y 
reformación de las Órdenes religiosas de estos Reinos, á ins- 
tancia del Emperador. 

Copia, en molde, de la Bula del Papa Julio II contra los inhábi- 
les que se ordenan por rescriptos sin ser examinados y apro- 
bados por sus Ordinarios. 



93 

Co'pia de la orden que el Emperador Maximiliano dio al Rey 
Don Carlos, siendo Príncipe, de cómo habia de tratar á los 
señores de Italia y España, y cómo se habia de haber en es- 
tos Reinos. 

Eljaarecer de los Teólogos sobre el retener en galeras á los for- 
zados que han cumplido el tiempo. 

Segundo mazo de diversis. 

Escrituras tocantes al marquesado de Oristan, en el Principado 
de Cataluña, en que está inserta una escritura de la Reina 
Católica, por do se adjudicó y fué devuelto el dicho Marque- 
sado á los Reyes de Aragón. 

Actos de Cortes de Aragón, de cómo se proveen las sisas gene- 
rales en aquel Reino. 

Relación de las donaciones y gracias, ventas y empeños que 
los Reyes de Aragón hicieron de villas y tierras en el dicho 
Reino, Cataluña y Valencia. 

Libro de inventarios de las cosas que estaban en el Tesoro de 
los Alcázares de Segovia, en poder de Rodrigo de Tordesi- 
llas, que se hizo por mandado de la Reina Católica. 

Relación de algunos lugares de Señoríos que estaban tasados y 
se libraban los acostamientos ; y mercedes que tenían los se- 
ñores en las rentas dellos. 

Averiguación que el comendador Esquivel hizo por mandado de 
la Reina Católica de los vecinos que habia en Villafafila, 
siendo de la Orden de Santiago, y de las rentas della, en 
que se declara los vecinos que habia pecheros y los que ha- 
bia Hijos-dalgo. 

Co^ia de una cédula del Rey Católico para que las gentes de 
las guardas traigan armas, sin embargo de cualquier veda- 
miento. 

Cartas de los Reyes Católicos en que declaran que Alvar Pérez 
Osorio perdió todos sus bienes por haber seguido al adversa- 
rio de Portugal, y hacen merced á Alvaro de Paz, Dean de 



94 

Salamanca, y Antón de Paz, Arcediano de Camaces, de las 
tercias de Camaces, y cierto juro que tenia el dicho D. Alvar 
Pérez. 

Escrituras tocantes á la Reina Doña Leonor de Aragón, y á los 
Infantes sus hijos, en que hay una promesa de la Reina Doña 
María, mujer del Rey Don Juan el II de Castilla, de no pedir 
cosa alguna de lo que la dicha Reina de Aragón, su madre, 
hubiese donado á cualesquier personas que por razón de su 
legítima ni por otra alguna, por cuanto la dicha su madre 
la hizo gracia y donación del castillo de Montalván y luga- 
res de su tierra, que eran suyos; y otra escritura del Infante 
Don Enrique, en que manda á las villas de Alburquerque, 
Medellin, Azagala, La Codesera, Alconetar, Lasgarro; 
villas, Alconchel, Ledesma, Salvatierra, Miranda, Montema- 
yor, Granada y Galisteo, que le recibian por Señor dellas 
conforme á una merced que dellas hizo la dicha Reina, su 
madre, que va inserta; y otra escritura del Infante Don Juan 
en que protesta que no le paren perjuicio las escrituras que 
di y los vecinos de las villas de Haro, Bilforado, Briones, 
Cerezo y Villalon otorgaron en favor de la dicha Reina de 
Aragón, su madre, sobre la merced que la dicha Reina hizo 
al dicho Infante de las dichas villas, sino en cuanto toca á la 
dicha Reina y no en más. 

Escritura original, hecha por acto de las Cortes que se celebra- 
ron en Burgos el año de 151],, por donde el Rey Católico in- 
corporó el reino de Navarra en la corona de Castilla, y le dio 
á la Reina Doña Juana, su hija, y á sus sucesores. 

Un libro en molde, hecho por el doctor Palacios Rubios, sobre el 
derecho que los Reyes de Castilla, tienen al reino de Navarra. 

Disputación que hizo el obispo de Burgos, D. Alonso de Carta- 
gena, en el concilio de Basilea, sobre la preeminencia del 
asiento de los Reyes de Castilla á los de Inglaterra; está en 
un libro encuadernado, escrito, en latin, de mano. 

Traslado signado de una cédula de la Reina Doña Juana, en que 
acepta la protección del colegio y universidad de Alcalá. 

Ciertas cartas del Rey Francisco de Francia y de los Delfines, 



95 

sus hijos, y otros Prelados y caballeros de Francia, que es- 
cribieron al Emperador Don Carlos el año de 1539, asegu- 
rando á Su Majestad la pasada por Francia. 

Co;pia de un asiento que se tomó entre el Rey de Portugal y el 
de Vélez, sobre lo de Arcilla. 

Escritura original de la renunciación que hizo el Emperador 
en el Rey Don Felipe, nuestro Señor, de todos sus Reinos y 
Estados, el año de 1556; y otra escritura para que Su Majes- 
tad real pudiese continuar la facultad que el Papa dio para 
vender 40.000 ducados de renta de las mesas Maestrales y 
Encomiendas de las Órdenes militares; y las cédulas origi- 
ginales y provisiones que Su Majestad dio para que los Con- 
sejos y Tribunales prosiguiesen sus oficios y se guardasen 
las instrucciones dadas por Sus Majestades. 

Escrituras tocantes á la reintegración del Estado de D. Atana- 
sio de Ayala. 

Escritura original, firmada del conde de Benavente, Don Alonso 
Pimentel, y signada de Escribano, en que renuncia en la Co- 
rona Real el derecho que tenia de franqueza de la feria de 
Villalon por el oficio de Escribano mayor de rentas de que el 
Emperador le hizo merced por dos vidas, en recompensa de 
ello: está con ello el previlegio original y una cédula de Su 
Majestad que tenia el dicho Conde, y lo entregó rasgado. 

Dos cédulas, firmadas del Emperador, sobre la jurisdicción del 
oficio de Capitán general del reino de Granada, del marqués 
de Mondéjar. 

El perdón original de los del reino de Navarra y los eceptados 
año de 1573. 

Registros de los ejecutoriales de la Bula del adelantamiento de 
Cazorla en favor del Comendador mayor de León. 

Coiña de los perdones de Valladolid y Arévalo, año de 1517. 

Escrituras tocantes á la ciudad de Cádiz sobre la contratación 
de Berbería. 

Capitanía general del Emperador Don Carlos al Condestable de 
Castilla. 

Merced del Emperador al conde de Altamira del juzgado de 



96 

Baile de Soneírá por su vida, y que después vuelva á la Co- 
rona real. 

Traslado de la merced que el Emperador hizo al marqués de 
Aguilar de las alcabalas del partido de Laonor de Sedaño, 
por ocho años. 

Suplicación del Fiscal en la pena y fianza de las 1.500 doblas de 
una sentencia dada en favor del conde de Oñate contra la 
Corona real, sobre el señorío del Valle de Leniz. 

Un mazo de escrikiras tocantes al pleito que se trataba entre los 
Fiscales de Su Majestad y el conde de Luna, sobre el derecho 
que pretendia tener á Cangas y Tineo, y Rivadesella y Lla- 
nos, y á la Merindad de Asturias y otras cosas, en el cual es- 
taba una escritura original de mayorazgo que el Rey Don 
Juan II hizo de las ciudades, villas y lugares de Asturias, 
con título de Principado en el Príncipe Don Enrique, su hijo; 
y una escritura de juramento que el dicho Príncipe hizo de 
conservar la posesión y propiedad del dicho Principado, y no 
enajenar cosa de él; y el proceso que se hizo ante el Carde- 
nal de España y el Prior de Prado, Jueces arbitros sobre 
el dicho pleito; y el compromiso del Conde; y una información 
del derecho del que Sus Altezas tienen á las dichas villas; y 
una provisión, firmada de los Reyes Católicos, aprobando lo 
que se asentó con el dicho Conde, en que dice la recompensa 
que se le hizo, y como el dicho Conde dio finiquito á Sus 
Altezas y cedió cualquier derecho que le perteneciese en 
cualquier manera á las dichas villas; y otras cédulas menu- 
das tocantes al dicho negocio; y una capitulación que se 
asentó con D. Bernardino de Quiñones, hijo del dicho Conde, 
sobre su casamiento, y otras cosas tocantes al susodicho. 



Tercero mazo de diversis. 

Proceso que se hizo entre el Fiscal de los Reyes Católicos y Ro- 
drigo de Ulloa y Diego de ÜUoa, su sobrino, hijo y nieto del 
Doctor Pcriañez, del Consejo que fué del Rey Don Juan, y 



97 

sobre la villa de Villeua y su fortaleza, que los susodichos 
pedian por titulo de mayorazgo, por virtud de una merced 
que diz que el dicho Rey Don Juan habia hecho al dicho 
Doctor de la dicha villa. 

Proceso entre los Fiscales de Su Majestad y de la Cámara A.pos- 
tólica, hecho ante el arzobispo de Granada contra Don An- 
tonio de Acuña, obispo de Zamora, por los delitos de las Co- 
munidades: no está entero, y solamente tiene la acusación y 
algunas respuestas y replicatos, y otras cosas que no tocan 
al neg-ocio principal; está roto y mal tratado, y está con é\ 
una información de los bienes que el Obispo tenia en Burgos. 

Proceso que se hizo por ciertos Comisarios de los Reyes Católi- 
cos y del Rey de Portugal, sobre una diferencia que habia 
entre Encinasola y Sevilla de una parte, y Nodar, que es en 
Portugal, de la otra, sobre ciertos términos : es parte del pro- 
ceso, y no está entero. 

Tres procesos que se hicieron por ciertos Comisarios del Empe- 
rador Don Carlos y del Rey de Francia, sobre las diferencias 
que habia entre los vecinos de Fuenterrabía y provincia de 
Guipúzcoa, con los naturales de Francia sobre el Rio de Bi- 
dasoa, y otras cosas; estos se enviaron á la Corte al Consejo 
de la Guerra por mandado de Su Majestad, para ver el estado 
del pleito, y no se han vuelto á demandar por Su Majestad 
que se traigan al Archivo, porque son los originales. 

Proceso que se hizo ante el Provisor de Granada entre ciertos 
clérigos de la taha de Marchena y Doña Teresa Enriquez 
sobre la provisión de los beneficios de los lugares de la dicha 
taha, de que Su Majestad proveyó á los dichos clérigos y á la 
dicha Doña Teresa, pretendia pertenecer la provisión dellos. 

Un mazo de papeles tocantes al pleito que se trataba entre el 
Fiscal real y el Almirante de las Indias sobre los derechos 
del Almirantazgo, en que hay tres informaciones de derecho, 
encuadernadas á manera de libros; y otras informaciones 
sueltas, y una copia de la merced que los Reyes Católicos 
hicieron á Don Cristóbal Colon del Almirantazgo, y otra de la 
declaración que los del Consejo hicieron de las cosas que 
Tomo LXXXi. 7 



98 • 

pertenecían al Almirantazgo por razón de la dicha merced, 
y otros papeles menudos; que todo está atado en un envolto- 
rio y no requieren inventario. 

Un mazo de fájeles menudos tocantes á cosas de' Indias, en que 
está una copia auténtica del asiento que por mandado del 
Emperador Don Carlos se tomó con Hernando de Magalla- 
nes sobre el descubrimiento de las Indias, y algunas minutas 
de pareceres y consultas y peticiones de poca importancia 
que no requieren inventario. 

Un mazo de ])a^eles tocantes á las islas de Canarias, en que hay 
una escritura original de trueque y cambio que Fernán Pe- 
raza y sus hijos hicieron de las partes que tenian en las 
dichas Islas conquistadas y por conquistar con Guillen de 
las Casas, fiel ejecutor de Sevilla, por una heredad que tenia 
en el lugar de Huevar, que es el Ajarafe; y la provisión ori- 
ginal de la merced que el Rey Don Juan II hizo á Alfonso 
de las Casas, abuelo de los susodichos, de las dichas Islas; y 
un parecer de los del Consejo, sobre la dicha merced; y dos 

■ repartimientos de tierras y agua, y otras cosas que se repar- 
tieron á las personas que sirvieron en la conquista de las 
dichas Islas; y ciertas peticiones del obispo de Canarias sobre 
la constitución de dos Cauongías de aquella iglesia para 
ocho capellanes. 

TJn mazo de pageles de algunas cosas tocantes á los judíos y 
moros que habia en estos Reinos y á los cristianos nuevos que 
de ellos se convirtieron, en que hay algunas minutas de pro- 
visiones para que no trajesen oro, plata, seda ni paños pre- 
ciosos, ni se pasasen allende, ni comunicasen unos con otros 
so ciertas penas; y algunas relaciones de los bienes que tenian 
en el reino de Granad^ y de las mercedes que se les habia 
hecho, y otros papeles menudos de poca importancia que no 
requieren inventario. 

Uoi mazo de papeles tocante á la Santa Iglesia de Toledo y su 
Arzobispado, en que hay relaciones de los beneficios del dicho 
Arzobispado, y del valor dellos, y de las villas y fortalezas 
de él, y de los oficios de gobernaciones y alcaid.'as y otras 



99 

cosas que provee el Arzobispo, y el trueque de Alara in que 
hizo el arzobis-po de Toledo con el Condestable Don Alvaro 
de Luna; y las escrituras de la fundación y dotación de la 
capilla Mozárabe que fundó el Cardenal Don Fray Francisco 
Jiménez; y un proceso sobre el ganado extranjero que her- 
baba en las dehesas de Alarain y Navacerrada, por el cual se 
manda acudir con los diezmos del dicho ganado al dicho 
Cardenal y á la dicha capilla Mozárabe á quien pertenece; y 
algunas escrituras tocantes á la sumisión del obispado de 
Oran que se anejó á la dicha Santa Iglesia de Toledo, eri- 
gido en Abadía, de que Su Majestad es patrón ; y la Bula de 
anexión y erección está con las otras del Patronazgo real. 
Está también con estas escrituras un asiento que se tomó 
entre el dicho Cardenal de Toledo y el Prior de San Juan 
sobre la jurisdicción eclesiástica, y otro que se hizo entre los 
clérigos del Arzobispado y los frailes de la custodia sobre las 
diferencias que tenian, confirmado por el dicho Cardenal. 

Proceso por do se determinó que los Reyes de Castilla pagasen 
á los vecinos de tierra de Plasencia ciertas cuantías de ma- 
ravedís que les debia D. Alvaro de Zúñiga, Conde que fué 
de Plasencia, de cierto empréstito que les habia hecho pose- 
yendo el Condado. 

Envoltorio de sentencias y cartas ejecutorias, de que hay inven- 
tario aparte. 

Envoltorio de mercedes antiguas, de que hay inventario aparte. 

Envoltorio de juramentos y pleitos-homenajes hechos á los Reyes, 
de que hay inventario aparte. 

Envoltorio de poderes de gobernación é instrucciones dadas por los 
Reyes, de que hay inventario aparte. 

Envoltorio de pragmáticas y ordenanzas Reales, de que hay in- 
ventario aparte. 

Envoltorio de compras y ventas y trueques de villas y lugares, y 
otras cosas hechas por los Reyes, de que hay inventario 
aparte. 

Envoltorio de cosas tocantes á las Órdenes de Santiago, Cala- 
trava y Alcántara, de que hay inventario aparte. 



100 



ÑAPÓLES. 



INVENTARIO 

DE LAS BULAS DE INVESTITURAS Y OTRAS GEACIAS Y ESCRITURAS 
QUE ESTÁN EN LOS ARCHIVOS REALES DE SIMANCAS, TOCANTES 
AL DERECHO DEL REINO DE ÑAPÓLES, HECHO POR MÍ DIEGO DE 
AYALA, TENEDOR DELLOS , POR MANDADO DE SU MAJESIAD, 
AÑO DE 1568. 



Una Bula original del Papa Urbano VI, de la investitura del 
reino de Ñapóles, hecha en la persona del Rey Carlos, año 
de 1381. 

Btda del Papa Martino, concedida año de 1419, de concordia 
sobre la sucesión del reino de Ñapóles en favor de la Reina 
Juana. 

Bula del Papa Clemente VII, en que da facultad á la Reina 
Juana para adoptar por hijo heredero á Luis, duque de Ande- 
gavia, hijo de Carlos, Rey de Francia. 

Escritura auténtica de la dotación hecha por la Reina Doña 
Juana de Ñápeles en favor de Luis III, duque de Andeg-a- 
■via, revocando otra que tenia hecha primero en favor del Rey 
Don Alonso de Aragón. 

Instrumento original en que la Reina Juana de Ñápeles ratifica 
la dotación que hizo en el Rey Luis de Francia, para que la 
sucediese en el reino. 

Bula del Papa Clemente VIII, en que confirma la dotación 
hecha por la Reina Doña Juana de Ñápeles, en favor de Luis, 
duque de Andegavia. 

Bula del Papa Clemente VII, en que concede á la Reina Juana 
de Ñapóles que pueda hacer coronar á Luis, su hijo adop- 
tivo, reteniendo ella el título, y que por ambos se pueda go- 



101 

bernar el reino, sin embargo del juramento que habia hecho 
de entregarle luego el reino. 

Escritura original, hecha por la Reina Juana de Ñápeles, de 
la adoptación del Rey Don Alonso de Aragón que la suce- 
diese en el reino. 

Traslado autoo'izado de las Billas del Papa Eugenio IV, en favor 
del Rey Don Alonso de Aragón, en que le confirma la adop- 
tación que le hizo la Reina Juana de Ñapóles para heredar 
el reino, y que sus herederos le puedan suceder aunque sean 
transversales. 

Bula del Papa Clemente Vil, en que manda al Rey Ludovico 
que no vaya al reino de Ñapóles hasta ser de edad de diez y 
ocho años. 

Traslado auténtico de la Bula del Papa Martino V, en que con- 
firma la abrogación hecha por la Reina Juana de Ñapóles en 
favor de Luis 111 , duque de Andegavia. 

Traslado auténtico de la investitura del reino de Ñapóles hecha 
por el Papa Clemente en favor del Rey Luis 11. 

Instrumento de la ratificación que hizo la Reina Juana; inserta 
la aprobación del Papa Clemente Vil, de la adoptación que 
hizo en favor del Rey Luis y sucesores. 

Instrumento auténtico de la investitura del reino de Ñapóles, 
hecha por el Papa Eugenio en favor de la Reina Juana, in- 
corporada la Bula del Papa Martino. 

Cofia auténtica de la investitura del reino de Ñapóles, hecha 
por el Papa Clemente IV, en favor de Carlos 1, duque de An- 
degavia. 

Cofia auténtica de la investitura del reino de Ñápeles, hecha 
por el Papa Martino V, en favor del Rey Luis 111. 

Co'fia auténtica de la confirmación de la investitura del reino 
de Ñápeles, hecha por el Papa Alejandro V, en favor de Luis, 
duque de Andegavia. 

Cofia de la investitura del reino de Ñápeles, que hizo el Papa 
Eugenio IV en favor del Rey Alfonso de Aragón. 

Cofia de la investitura del reino de Ñapóles que dio el Papa 
Pío 11, al Rey D. Fernando de Aragón. 



102 

Copa de la investitura que dio el Papa Alejandro VI, del reino 
de Ñapóles, al Rey Federico, hijo del Rey Don Bernardo de 
Ñapóles. 
Copa de la investitura que concedió el Papa Inocencio VIH, en 
favor de Don Alonso, duque de Calabria, hijo del Rey Don 
Fernando, nieto del Rey Alonso de Aragón. 
Bula de la investitícra de la mitad del reino de Ñapóles, que 

hizo el Papa Alejandro VI, en el Rey Luis de Francia. 
Bula del mismo Alejandro VI, en que refiere haber dividido 
el reino de Ñapóles en el Rey Luis de Francia y los Reyes 
Católicos, y remite al dicho Rey Luis el censo de las 4.000 
onzas de oro que había de dar en cada un año á la Sede 
Apostólica, con que pague un palefrón en cada un año. 
B%la del mismo Alejandro VI, concedida á los Reyes Católicos, 
para que no sean obligados de ir personalmente á presentar 
el juramento por el reino de Ñapóles y Navarra, y haberles 
dado el dicho Reino á los dichos Reyes y á sus sucesores in 
prpetuum, en feudo. 
Instrumento auténtico de la renunciación que se hizo por parte 
del Rey Francisco de Francia en el Emperador Carlos V, el 
año de 1530, durante la Silla del Papa Clemente VII, del 
derecho que pretendía al reino de Ñápeles, Milán y Genova. 
Está en francos. 
Breve del Papa Clemente VII, concedido al Emperador Car- 
los V, para que Su Majestad pueda tener el reino de Ñápeles 
juntamente con el Imperio. 
escritura original, firmada del Rey Francisco de Francia, en 
que dice que entrega torios los títulos y derechos que la Casa 
de Francia tenia al reino de Ñápeles, y las da al Mariscal 
de Francia para que los entregue al Emperador Carlos V, y 
jura y promete que si otros algunos hallare los entregará, y 
que no pretenderá ningún derecho ni acción al dicho Reino: 
está escrita en francés, año de 1530. 
Escritura original, firmada del dicho Rey de Francia, en que 
aprueba y ratifica la entrega que el Mariscal de Francia 
hizo en su nombre de los títulos y derechos y escrituras que 



103 

el dicho Rey tenia tocantes al reino de Ñapóles, que los en- 
tregó al Emperador Carlos V, en confirmación de los Capí- 
tulos de la paz de Carabray; y está en francés, hecha el año 
de 1530. 

Escritura de remisión^ hecha por la Reina Isahel, en persona del 
Emperador Carlos V, de cualesquier derechos y bienes que 
le pertenezcan en el reino de Ñapóles en cualquier manera, 
año de 1530. 

Escritura de la renunciación que la Infanta Doña Juana de Ara- 
g-on, hizo en la Majestad del Emperador Carlos V, del de- 
recho que tenia y podia tener al reino de Ñapóles al tiempo 
que casó con el marqués de Monferrato, año de 1533. ^ 

Minutas 6 registro de las renunciaciones que hizo la Reina Ger- 
mana en el Rey Don Carlos V, del juro que tenia en Ñapóles. 

Inventario firmado del Rey Francisco de Francia, de las escri- 
turas que entregó el año de 1530, tocantes al reino de Ñapo- 
Íes, que arriba están nombradas. 

Dos escrituras de testamentos de Renato y Carlos, duque de Ande- 
gavia, condes de Proencia, Reyes que se decian de Ñapóles, 
en que instituyeron por herederos en el reino de Ñapóles á los 
Reyes de Francia; entrególos el Rey Francisco de Francia. 

Demás de las susodichas escrituras hay las cuatro que aquí 

se siguen. 

Bula del Papa Onorio IV, dada el año de 1285, insertas en ella 
ciertas ordenanzas que manda guardar en el reino de Sicilia, 
intra et ultra farum: está oaaltratada y en algunas partes no 
se puede leer. 

Traslado de una Bula del Papa Gregorio XI, en que está inserta 
una concordia que se hizo entre. Juana, Reina de Ñapóles, y 
Federico IV, Rey de Sicilia, en que se asienta que dicho Fe- 
derico quede con Sicilia con título de Rey, y que haga 
pleito-homenaje; y de cierto censo en cada un año á la dicha 
Reina Juana, y el dicho Papa Gregorio ordena y ha por bien 
que el dicho reino de Sicilia quede con Federico, con las 



104 

dichas condiciones, las cuales modifica en cierta forma, y con 
otras muchas condiciones contenidas en la dicha Bula. 

Copia de la respuesta que dio el Papa Pío II, á los Embajadores 
del Rey de Francia, que se quejaban que se habia quitado 
el reino de Ñapóles á la Casa de Francia y se habia dado á 
Don Fernando de Aragón; es escritura muy larga y en ella 
dice el Papa mucha causas y razone^ por do se dio el dicho 
reino de Ñapóles al dicho Rey Don Fernando: está escrita en 
latin y traducida en romance. 

Bula del Papa Alejandro VI, en que recuenta las amonestacio- 
nes que hizo al Rey Carlos de Francia, para que no ocupase 
el reino de Ñapóles, y las censuras que contra él y sus gentes 
promulgó y las extiende á todos los que molestasen y per- 
turbasen los confederados de la Liga que se habia hecho 
para la paz de la cristiandad. 

En un cofre de acero, intitulado tercero de los que Su Majestad 
me mandó entregar el año de 64, está una Bula del Papa 
Julio III, de la investitura del reino de Ñapóles, en persona 
del Rey Don Felipe, y otra del mismo Papa en que da facul- 
tad á Su Majestad para poder tener el dicho reino de Ñapó- 
les juntamente con el estado de Milán, y un breve para Su 
Majestad, y la aceptación que Su Santidad hizo de la renun- 
ciación del dicho reino de Ñapóles, y del juramento de fideli- 
dad que el marqués de Pescara hizo en nombre de Su Ma- 
jestad. 

Relación de lo que contiene un libro intitulado de la Monarquía 
de Sicilia, que tienen y guardan los Reyes de aquel Reino, con 
aprobación de los Sumos Pontíflces, desde el año de 1082, auten- 
ticado por el Visorey Juan de Vega y Consejeros reales ; que 
está en los Archivos de Simancas, sacada por mí ERego de Ayala, 
tenedor de ellos, por mandado de la Majestad del Rey Don Felipe 
nuestro Señor, año de 1568. 

Año de 1082, sedente Gregorio Papa VII, del conde de Sicilia 
Rogerio proveia como Monarca de aquel reino las cosas ecle- 
siásticas. 



105 • 

Año de 1089, aprueba el Papa Urbano 11, la provisión que el 

conde Rogerio de Sicilia hizo de un Obispado. 
El dicho año, el Papa Urbano define al conde Rogerio de Sici- 
lia y Calabria, y á sus sucesores por legados, y aprueba la 
Monarquía del reino de Sicilia. 
Año de 1093, confirma el Papa Urbano la provisión que el conde 

Rogerio de Sicilia hizo del obispado de Zaragoza. 
Año de 1110, el Papa Pascual II, confirma lo dispuesto por el 
Papa Urbano en confirmación de lo que habia proveído el 
conde Rogerio de Sicilia. 
Año de 1118, siendo Papa Gelosio II, el Rey Rogerio de Sicilia 

proveía las cosas eclesiásticas y mandaba con censuras. 
Año de 1124, siendo Papa Calixto II, proveía lo mismo. 
Año de 1125, siendo Papa Onorio II, Rogerio, ya nombrado Rey 
prohibió que no se disputase del poderío Real, y renueva los 
privilegios eclesiásticos. 
Año de 1132, el Papa Anacleto II instituyó un Obispado del 
reino de Sicilia, no perjudicando á los previlegiosque el Rey 
de Sicilia tenia para lo proveer. 
Año 1131, siendo Papa Inocencio VII, el Rey Rogerio exime á 
un monesterio de la jurisdicción episcopal y le reserva sola- 
mente á sí y á sus sucesores. 
Año de 1144, siendo Papa Celestino II, el Rey Rogerio pro- 
vee, etc. 
Siendo Papa Lucio II, provee el Rey Rogerio. 
Siendo Eugenio III, provee el Rey Rogerio etc., é instituye de 

cierto sobre matrimonios. 
Siendo Papa Adriano IV el año de 1157, el Rey Guillermo I 

de Sicilia provee, etc. 
Siendo Alejandro III, el dicho Rey provee. 
El año 1163 el Rey Guillermo II y Margarita, su madre, pro- 
vee, etc., siendo el dicho Papa Alejandro. 
El año de 1183, el dicho Rey Guillermo II provee, etc., siendo 

Papa Lucio IV. 
El Rey Guillermo, siendo el Papa Urbano III, año de 1186, 
provee. 



• 106 

Eey Tancredo, siendo el Papa Clemente III, año de 1190. 

El Emperador Enrique VI, Rey de Sicilia, siendo Papa Celes- 
tino III, provee, año de 1194. 

Constancia Emperatriz, Reina de Sicilia, siendo Papa Inocen- 
cio III, año de 1198, provee juntamente con Federico, su hijo. 

Federico, Emperador, Rey de Sicilia, duque de Calabria, siendo 
Papa Onorio III, año de 1216, provee. 

Año de 1229, el Papa Gregorio XI escribe al Emperador Fede- 
rico Breve rogatorio sobre cosas espirituales que son de pro- 
veer del Rey de Sicilia, Monarca. 

El mismo Emperador, siendo el dicho Papa, provee. 

El mismo Emperador, siendo el Papa Inocencio IV, año de 1250, 
provee. 

Conradis, Rey de Sicilia, siendo el dicho Inocencio IV, año 
de 1250, provee. 

Manfredus, Rey de Sicilia, siendo Papa Clemente IV, 1265, 
provee. 

Carlos, Rey de Sicilia, siendo Clemente IV, año de 1266, provee. 

El dicho Rey provee, año de 1265, siendo el Papa Gregorio X. 

Costancia, Reina de Aragón y de Sicilia, mujer del Rey Pedro I 
de Sicilia, siendo el Papa Nicolao IV, año de 1265, 

lacobus, Rex Sicilie, siendo el Papa Nicolao IV, año de 1286, 
provee. 

El dicho Rey, siendo Celestino V, provee. 

El dicho Rey, siendo el Papa Onorio IV, año de 1286, provee. 

El dicho Rey, siendo el Papa Nicolao IV, año de 1287, provee. 

Federico III, siendo el Papa Celestino V, año de 1293, provee. 

El dicho Rey, siendo el Papa Bonifacio VIII, año de 1296, 
provee. 

El dicho Rey, siendo el Papa Clemente V, provee. 

El dicho Rey Federico, siendo el Papa Juan XXIII, año de 1325, 
provee. 

Petras II, Rey de Sicilia, siendo el Papa Benedicto XII, año 
de 1339, provee. 

liudovicus Rex, siendo el Papa Benedicto XII, año de 1340, 
provee, ' ,. 



107 

Juan Infante de Sicilia, duque de Atenas y Neopatria, etc., 
marqués de Renda, Gobernador y Vicario general del dicho 
reino de Sicilia, siendo el Papa Clemente VI, año de 1344, 
provee. 

Helisabet Reina, siendo el Papa Clemente VI, año de 1345, 
provee. 

El dicho Papa Clemente VI, confirma lo proveído por los Reyes 
de Sicilia, durante la corona del Rey Ludovico, año de 1345. 

Eederico IV y Juan, Infante y Duque, siendo el Papa Inocen- 
cio VI, año 1360, proveen. 

Los mismos, siendo el Papa Urbano VI, año de 1378, proveen. 

María, Reina de Sicilia y duquesa de Atenas, siendo el dicho 
Papa Urbano VI, año de 1387, provee. 

Martinus et Maria, et Infantiis Martin us, sedentibus Papa Boni- 
facio IX e Papa Clemente VII, año 1397, proveen. 

Las mismos, Maria et Martinus, siendo el dicho Bonifacio IX, 
año de 1392, proveen. 

El dicho Rey, siendo el Papa Inocencio VII, año de 1404, 
provee. 

El dicho Rey, siendo el Papa Benedicto XIII, año de 1399, 
provee. 

El dicho Rey, siendo el Papa i XII, año de 1406, provee. 

El dicho Rey Martin, siendo el Papa Alejandro V, año de 1409, 
provee. 

Ferdinandus primis, Rex Aragonum etSicilie, siendo Papa 
Joanne XXIV, provee. 

El dicho Rey Fernando, siendo el Papa Martino V, 

En este tiempo el Infante D. Juan proveia en Sicilia algunas 
cosas. 

Alfonsus Rex Sicilie, siendo Papa Martino V, año de 1416, pro- 
vee que ningún extranjero, aunque sea Cardenal , no tenga 
beneficio ni pensiones en Sicilia, so ciertas penas que pone. 
Año de 1419, siendo el Papa Martino, y siendo Rey el dicho 
Alfonso, el abad Sículo, como Juez apostólico del dicho Rey, 



i Está eu blanco ea el original de que se ha copiado este documenlo. 



108 

en una sentencia eclesiástica que did entre partes, dice : que 
la Monarquía pertenece y compete á los Reyes de Sicila, por 
privilegios de los Sumos Pontífices y costumbre antiquísima. 

El dicho Rey Alfonso, siendo el Papa Eug-enio IV, año de 1433, 
manda á los Prelados que presten la obediencia á sus Viso- 
reyes de aquel Reino. 

El dicho Rey Alfonso, siendo Papa Felice V, año de 1444, 
provee. 

El dicho Rey, siendo el Papa Nicolao V, año 1448, provee. 

El dicho Rey Alfonso, siendo el dicho Papa el año de 1452, 
prohibe que los Prelados de aquel reino no puedan exco- 
mulgar á los vasallos Reales legos, sin licencia y autoridad 
del Rey, so penado censuras. 

El dicho Rey, siendo Papa Calixto III, año de 1455, provee. 

Joannes, Rex Sicilie, siendo el dicho Papa Pió II, año de 1460, 
hizo una pragmática sobre el hábito y traje de los clérigos 
conjurados. 

El dicho Rey, siendo el Papa Paulo II, el año de 1465, provee. 

El Papa Sixto el IV, el año de 1471, durante la Corona del 
dicho Rey Joan, aprueba y confirma la Monarquía del dicho 
reino y las fundaciones hechas por el conde Rogerio y Rey 
Rogerio, y los privilegios y ejecuciones dados por ellos. 

El dicho Rey Joan, y sus Visoreyes, durante la Silla del Papa 
Sixto IV, proveen, año de 1473, y otros años. 

El dicho Rey, siendo el dicho Papa Sixto IV, año de 1478, 
mandan que se guarden todas las esemptiones y libertades 
y previlegios concedidos por el conde Rogerio y por el Rey 
Rogerio, su hijo, no obstante cualesquier Bulas, Capítulos y 
provisiones hechos ó que se hicieren por los Sumos Pontífi- 
ces, ó por los Comisarios y Delegados apostólicos. 

El Rey Don Fernando de Aragón y Sicilia, coronado en vida 
del padre, hizo una pragmática, por la cual prohibe y manda 
que ninguna persona eclesiástica 6 seglar use de Bulas y 
rescriptos, so ciertas penas, y les absuelve del juramento que 
en contrario hayan hecho, siendo el dicho Papa Sixto IV, 
año de 1478. 



109 

Otra pragmática, hecha por el Rey Don Juan de Sicilia, siendo 
el dicho Papa Sixto IV, año de 1479, contra los que usaren de 
Bulas ó rescriptos, y contra los Notarios y escriptores. 

El dicho Rey Don Juan, siendo el dicho Papa, año de 1480, 
provee. 

Fernando II, Rey de Castilla, Aragón y Cataluña, siendo el 
Papa Inocencio VIII, año de 1484, manda que no se ejecu- 
ten ningunas Bulas apostólicas en el dicho reino de Sicilia. 

El Papa Inocencio VIII, reinando el dicho Rey Don Fernando, 
año de 1485, confirma y aprueba los previlegios dados por e^ 
conde Rogerio y sucesores, con la cual Bula se confirma la 
Monarquía de aquel reino. 

El dicho Papa Inocencio VIII, año 1487, reinando el dicho Rey 
Don Fernando, sobre proceso fulminado, confirma y aprueba 
los previlegios dados por el Rey Rogerio y sucesores, y parece 
clara la jurisdicción de la Monarquía de aquel reino. 

El dicho Rey Don Fernando, siendo el dicho Papa Inocencio, 
provee hasta el año de 1490. 

El dicho Rey Don Fernando, siendo el Papa Alejandro VI, 
hasta el año de 1502, provee en causas eclesiásticas, civiles 
y criminales, y contra personas eclesiásticas. 

El dicho Rey, siendo el Papa Pió III, año de 1504, provee. 

El dicho Rey, siendo el Papa Julio II, desde el año de 1504 
hasta 1512, provee. 

El dicho Rey, siendo el Papa León X, desde el año de 1512 
hasta 1516, provee. 

El Emperador Carlos V y la Reina Doña Juana, su madre, 
Reyes de Castilla, Aragón y Sicilia, durante la Silla del dicho 
Papa León X, desde el año de 1517 hasta el de 71, provee en 
causas eclesiásticas, civiles y criminales, y manda que no se 
use de Bulas apostólicas, sin que primero sean vistas por Su 
Majestad, y lo que se deba hacer. 

Los dichos Reyes, siendo el Papa Adriano VI, año de 1522, 
proveen. 

Los dichos Reyes, siendo el Papa Clemente VII, desde el año 
de 1523 hasta el de 33, proveen. 



lio 

Los dichos Reyes, siendo el Papa Paulo III, desde el año de 34 

hasta el de 46, proveen. 
Los dichos Reyes, siendo el Papa Julio III, hasta el año de 52, 

proveen. 
El dicho Emperador hasta el año de 55, provee. 

El dicho libro, de donde se sacó esta relación, se autorizó de 
los solredicJios, en la ciudad de Mecina, en Sicilia, en el mes de 
Marzo de 1555; cofiado y com^probado con las escrituras de los 
Archivos de aquel Reino. 



111 



INVENTARIO 

DE ALGUNAS ESCRITURAS TOCANTES AL ESTADO DE MILÁN, DEMÁS 

DE LAS QUE ESTÁN EN UNO DE LOS TRES COFRES DE ACERO QUE 

ESTÁN EN EL ARCHIVO DE SIMANCAS, ETC. 



Escritura auténtica de ciertas capitulaciones tocante al estado 
de Milán sobre el matrimonio de Luis, hermano del Rey de 
Francia, con Doña Valentina, hija de Juan Galen. 

Previlegio de ratificación del feudo de las ciudades de Genova 
y Saona, que dio el Rey Luis de Francia, á los duques de 
Milán, Francisco Esforcia y Blanca María, su mujer. 

Investitura del estado de Milán, hecha por el Emperador 
Maximiliano, en favor del Rey Luis de Francia. 

Aprobación del Duque de Milán, de la confederación que hizo 
con el Emperador Carlos V, año de 1522. 

Capitulas de confederación entre el Papa León X y el Empera- 
dor Carlos V y el duque de Milán, Francisco Esforcia, el año 
de 1521. 

Ratificación del duque de Milán, Francisco Esforcia, del con- 
trato hecho entre el Emperador Carlos y el dicho Duque, el 
año de 1525. 

La deposición de Guillermo Morón, secretario del duque de Mi- 
lán, contra el dicho Duque, rescivida por el marqués de 
Pescara^ el año de 1525. 

Copia de investitura del estado de Milán, hecha por Su Majes- 
tad al duque de Borbon, el año de 1526. 

Copia de la capitulación que se hizo por parte de Su Majestad, 
con el duque Francisco Esforcia, cuando entregó el castillo 
de Milán á Borbon, el año de 1526. 

Tres obligaciones del duque Francisco Esforcia y ciudad de Mi- 
lán, de 50.000 ducados para el Rey de Inglaterra. 

Otra obligación del dicho duque de Milán, de 18.000 ducados 



112 

para Su Majestad del Emperador Carlos, por el concierto de 
Venecia. 

Co'i^ia del asiento que se hizo en Boloña por parte de Su Majes- 
tad con el dicho duque Francisco Esforcia, el año de 1529. 

Copia de la provisión que se dio por Su Majestad á D. Lorenzo 
Manuel, para la gobernación y tenencia de la ciudad y cas- 
tillo de Coma. 

Cofia de la investitura que el Emperador Carlos hizo del esta- 
do de Milán al duque Francisco Esforcia, el año de 1530. 

Copas de los autos de posesión y homenajes que se hicieron 
sobre la entrega del estado de Milán, al duque Francisco 
Esforcia, el año de 1530: están en un libro encuadernado en 
pergamino blanco. 

Certificación del Protonotario Caraciolo, de cómo el duque 
Francisco Esforcia cumplió lo que estaba obligado por el 
asiento que hizo con Su Majestad sobre la investitura del 
Estado. 

Auto de la entrega del castillo de Milán y pleito-homenaje que 
hizo el Duque, al tiempo que se le entregó Juan de Mercado, 
el año de 31. 

Relación é inventario de la artillería y municiones que se halla- 
ron en el castillo de Milán, ser de Su Majestad, al tiempo 
que se entregó al duque Francisco Esforcia, el año de 31. 

Asiento que se tomó con los embajadores del duque de Milán 
el año de 1533, sobre lo que restaba debiendo á Su Majestad 
de los asientos hechos con el dicho Duque. 

Ratificación del duque de Milán del asiento que se hizo con sus 
Embajadores el año de 1533. 

Copia del asiento hecho entre el Emperador Carlos y el duque 
de Milán el año de 1533, sobre el casamiento del dicho Du- 
que con la Infanta Cristina, hija del Rey de Dinamarca, so- 
brina de Su Majestad. 



113 



Memorial de algunas escrituras tocantes á cosas de Italia, que 

se recogieron por andar fuera de los cofres, y de los inventarios 

que están en el archivo de Simancas, en mazo aparte. 

Obligación que otorgó el Rey Don Juan I, en favor del señor de 
Crosita, francés, por cierta cantidad que le debia del sueldo 
de su persona y de cierta gente con que le había servido y 
ayudado. 

Copia, en molde, de VMa Billa del Papa Sixto IV, en que narra 
los excesos y maldades que Laurencio de Médicis y otros, sus 
valedores, cometieron contra la Iglesia romana, ocupando 
sus tierras y prendiendo y-matando los Prelados y Ministros 
de la Iglesia, y les declara por excomulgados, y manda que 
se publiquen por tales, dióse el año 1470. 

Copias de dos Bulas del Papa Julio II, por do privó al duque de 
Ferrara del estado: están en molde impresas. 

T7'es Bulas originales de las tres Coronas del Imperio, del Em- 
perador Carlos V, con tres sellos de oro pendientes en cor- 
dones de seda y oro, metidas en una caja de hoja de lata. 

Escrituras que trajo Pedro Capata de Cárdenas, tocantes á la 
entrega de Módica, que por mandado del Emperador Don 
Carlos, se entregó al duque de Ferrara, el año 1531, en que 
hay doce escrituras originales y copias en pergamino y papel. 

Cuatro escrituras tocantes á la capitulación que se hizo por 
mandado del Emperador Carlos V, con el señor de Monaco, 
el año de 1524. 

Escritura de la renunciación que hizo en Su Majestad la Prin- 
cesa de Sulmona, del dicho condado de Aste. 

Seis escrituras originales de los juramentos y pleitos-homenajes 
que la Infanta Doña Beatriz, duquesa de Saboya, y el 
Duque, su marido, hicieron al Emperador Carlos V, por el 
condado de Aste, que Su Majestad le dio en feudo el año 
de 1531. 

Relación de la manera de la gobernación , Consejos oficiales y 
renta de la Señoría de Venecia, que envió Rodrigo Niño, 
Tomo LXXXI. 8 



114 

Embajador de Su Majestad Imperial en aquella República. 
Una relación de la instrucción que se dio á D. Luis de Toledo, 
de parte del duque de Florencia, para negociar con Su Ma- 
jestad lo del estado de Sena, y de la que se dio por Su Majes- 
tad á D. Juan de Vega, en respuesta. 
Copias de ciertas cartas de Juan de Vega, escritas á Su Majes- 
tad, año de 1549, sobre la permuta que se trataba del con- 
dado de Módica. 

Escritura de promesa que hizo el duque Urbino al Emperador, 
año de 1533, que en caso que haya de tomar las armas con- 
tra él, restituya en su poder el ducado de Sora. 

Copia de una provisión^ dada por el Emperador Carlos V, en que 
aprueba y ratifica ciertos capítulos y estatutos hechos por la 
ciudad de Ñápeles, en ella insertos, sobre la moderación de 
los dotes. 

Registro de la confirmación que el Emperador dio, año 1519, á 
la Señoría de Gdnova, de sus previlegios sobre la confedera- 
ción y contratación con estos reinos de Castilla. 

Carta de la Señoría de Venecia, escrita áSu Majestad sobre la 
elección y coronación del Serenísimo Rey de Romanos. 

Consulta del Consejo de la sumaria de Ñapóles, sobre la recom- 
pensa que se habia de hacer al duque Felipe de Croy, por el 
ducado de Sora. 

Auto de como se dieron por el duque de Sesa á Su Santidad y al 
colegio de los Cardenales, dos cartas de Su Majestad, el año 
de 1526. 

Copia del previlegio de Bressa en favor de la Infanta Doña Bea- 
triz de Portugal, duquesa de Saboya. 

Prometimiento del Príncipe de Visignano, de no se casar en 
Francia ni otra parte, sin licencia del Emperador Don 
Carlos V. 

Memorial de lo que renta el abadía de Santa María del Nadio, 
en Monserrat. 

Proceso hecho en Milán, año de 1523, sobre la huida del Rey de 
Navarra, del castillo de Pavía. 

Tres escrituras auténticas , escritas en latin, en pergamino, de 



115 

la posesión y fidelidad que se dio al Rey Carlos de Francia, 
por la ciudad y República de Genova el año 1396; y otra es- 
critura de capítulos concordados entre el Rey Carlos de Fran- 
cia y la dicha ciudad y República de Gdnova, el año de 1458; 
y otra escritura, en francés, de la promesa que hizo Maximi- 
liano Esforcia, vicecomite, de defender el castillo de Cremona, 
por el Rey de Francia , el año de 1515 : estas escrituras en- 
tregó el Rey Francisco de Francia al tiempo que se hizo la 
deliberación de los dos Delfines, sus hijos, en Fueuterrabía, 
el año de 1530, con otras que entregó tocantes al reino de 
Ñapóles. 

Tres escrituras: la una simple de capítulos matrimoniales, sobre 
el casamiento del Rey Matías de Hungría con la Reina Bea- 
triz de Aragón, hija del Rey Fernando de Ñapóles; un testa- 
mento de la dicha Reina Beatriz, y una cláusula de otro tes- 
tamento de la Reina Juana de Ñápeles, mujer del Rej' Fer- 
nando II, por las cuales escrituras parece que el Emperador 
Carlos V hubo de haber 100.000 ducados del dote y heren- 
cia destas Reinas, sobre el reino de Hungría. 

Traslado del finiq^uito que se dio al Protonotario Caraciolo, de 
los dineros que por mandado de Su Majestad Imperial había 
rescebido del duque de Milán y Ferrara y Venecianos, por 
los asientos que con ellos se habían hecho, y de lo que dellos 
gastó; está con ello la relación de la cuenta de todo. 

Relación de los 'pareceres de los Teólogos que se juntaron en los 
reinos de Castilla, sobre si era lícita la guerra con el Papa 
Paulo IV, año de 1556. 

Memorial de las escrituras que por mandado de Su Majestad 

se entregaron á mí Diego de Ayala, en tres cofrecicos de acero 

para llevar al archivo de Simancas, año de 1564. 

La 'primera donación que el Emperador Don Carlos, que esté 
en gloria, hizo al Rey Don Felipe, su hijo, del estado de Mi- 
lán, en Bruselas, el año de 40, con Bula áurea pendiente. 

Facultad áe\ mismo Emperador, para que puedan suceder hijas 



116 

del Rey en el dicho estado de Milán, con Bula áurea pen- 
diente. 

La investitura que Su Majestad Cesárea hizo al Rey del dicho 
estado de Milán, con Bula áurea pendiente. 

Facultad del mismo Emperador, para que el Rey pueda transfe- 
rir el estado de Milán en quien quisiere, y disponer del como 
le pluguiese. 

La emancipación que dio el mismo Emperador á la Majestad del 
Rey su hijo, para aceptar el feudo del estado de Milán. 

La retención que Su Majestad Cesárea hizo de la administra- 
ción del estado de Milán, y aprobación del Rey, nuestro 
Señor. 

Comisión qué dio el mismo Emperador al marqués de Mondéjar 
y á los Comendadores mayores de Castilla y de León, para 
tomar al Rey su hijo el juramento y pleito-homenaje, por el 
feudo del estado de Milán. 

"El acto del juramento y pleito-homenaje que hizo el Rey por el 
estado de Milán, en manos del marqués de Mondéjar. 

La acej^tacion que hizo el Emperador del juramento hecho por 
el Rey en Guadalajara, por el feudo de Milán. 

El juramento de fidelidad que hizo D. Fernando de Gonzaga, 
gobernador de Milán, al Rey como á Duque de aquel Estado. 

La confirmación y aprobación del Rey de Romanos, Don Fernan- 
do, de la donación que el Emperador Don Carlos habia hecho 
al Rey su hijo, del estado de Milán, 

La investitura que el Emperador Don Fernando hizo á Su Ma- 
jestad Católica, del estado de Milán. 

La confirmación del mismo Emperador Don Fernando, de la 
extensión que el Rey tenia del Emperador Don Carlos, su 
padre, de la investitura de Milán, para que puedan suceder 
hijas en el Estado. 

¡Segundo cofre. 

La investitura du])licada que el Emperador Don Carlos, que 
está en gloria, hizo al Rey Don Felipe, su hijo, del estado de 
Milán. 



117 

El Vicariato general para Italia, que dio el Emperador Don 
Carlos, al Rey su hijo. 

M Vicariato de la ciudad y domirdo de Sena, que dio Su Ma- 
jestad Cesárea, al Rey su hijo. 

La geminación del dicho Vicariato de la ciudad y dominio de 
iSena, que did Su Majestad Cesárea, al Rey su hijo. 

La facultad qViB el mismo Emperador dio á Su Majestad para 
que pudiese transferir el dicho Vicariato de la ciudad y domi- 
nio de Sena, y disponer ddl como le pluguiere. 

Confirmación del Emperador Don Fernando, de la concesión 
que el Emperador Don Carlos habia hecho al Rey Don Felipe, 
su hijo, del dicho estado de Sena. 

La capitulación que Su Majestad mandó hacer con el duque de 
Florencia cuando le dio el estado de Sena. 

Co;pia de la ca'pitulacion que Su Majestad hizo con el duque de 
Saboya, sobre lo que toca al castillo de Niza y fuertes de 
Villafranca, y de otros instrumentos que dependen della: la 
capitulación original tiene Su Majestad, y el secretario Gon- 
zalo Pérez los juramentos originales de los Castellanos de 
Niza y Villafranca. 

Un mazo que contiene las capitulaciones de Su Majestad con el 
duque Octavio, cuando le dio la ciudad de Plasencia, y los 
actos de juramentos que el Duque hizo, y una carta y póliza 
que dio á Su Majestad, en nombre de los Cardenales, sus her- 
manos, en cumplimiento de lo prometido en la dicha capitu- 
lación. 

La capitulación original de Su Majestad con el duque de Urbi- 
no, y acto del juramento de fidelidad que hizo en manos de 
Ascanio Caraciolo. 

La capitulación de Su Majestad con Jacobo VI, señor de 
Pomblin. 

Un mazo de papeles, sobreescritos, de mano de Su Majestad, de 
las escrituras que pasaron en Augusta el año 1551, entre el 
Rey de Romanos y Su Majestad Católica. 

Un Breve del Papa Pío IV, en que declara no haberse causado 
perjuicio ninguno á Su Majestad en el derecho que tiene al 



118 

reino de Kavarra por haber atlraitido Su Santidad la obe- 
diencia de Vaudoma con título de Rey, y en la sala de los 
Reyes; y con él una carta del embajador Vargas y D. Juan 
de Ayala, sobre lo misnio. 

JEl protesto que hizo Su Majestad sobre la manera de proceder 
del Papa Paulo IV en Londres, á 6 de Mayo de 1557, que 
pasó ante los secretarios Eraso y Hoyo Curtevila. 

TJn librito impreso, en latin, que contiene la justificación de Su 
Majestad y justas causas para la guerra que tuvo con el 
Papa Paulo IV y con el Rey Enrice de Francia y el duque 
de Ferrara, y otros sus confederados. 

Tercer cofre. 

La refutación 6 renunciación que el Emperador Don Carlos, que 
está en gloria, hizo al Rey Don Felipe, su hijo, de la corona 
de Castilla. 

La refutación que asimismo hizo á Su Majestad el Emperador 
de los reinos de la corona de Aragón. 

La refutación que asimismo hizo á Su Majestad del reino de 
Ñapóles. 

Iten la refutación del reino de Sicilia. 

Una Bula del Papa Julio III, que es la investitura del reino 
de Ñapóles en persona del Rey Don Felipe. 

Otra Bula del mismo Papa, en que dio facultad á Su Majestad 
para poder tener el dicho reino de Ñápeles juntamente con 
el estado de Milán, y dentro está un Breve para Su Majestad 
y la aceptación que Su Santidad hizo de la renunciación del 
dicho reino de Ñapóles, y del juramento de fidelidad que el 
marqués de Pescara hizo en nombre de Su Majestad. 

M Breve original de la dispensación del casamiento de Su Ma- 
jestad con la Infanta Doña María de Portugal, y un capítulo 
de carta del secretario Montesa, sobre lo mismo. 

La ratificación del Rey de Portugal de los capítulos matrimo- 
niales de Su Majestad y la Infanta Doña María, su hija, y 
del Príncipe de Portugal y Princesa Doña Juana. 



119 

La renunciación que hizo la Infanta Doña María, que ahora es 
Reina de Romanos, de la pretensión que podia tener á los 
estados de Su Majestad. 

La renunciación que hizo la Princesa Doña Juana en la misma 
sustancia. 

Un mazo, sobreescrito, de mano de Su Majestad, en que está la 
Bula original en que el Papa dispensa en el parentesco que 
Su Majestad tenia con la Reina de Inglaterra, y una notifi- 
cación que se hizo á Su Majestad con testigos, cuando se 
sacó desta Bula con la copia della. 

El testamento del Emperador hecho en Bruselas á 7 de Junio 
de 1554, en lengua francesa. 

Las escrituras que yo Diego de Ayala, Tenedor de los archivos 
reales que están en la fortaleza de Simancas, recibí por man- 
dado de Su Majestad, del secretario Antonio Pérez, su Secre- 
tario de Estado, para llevar y poner en el dicho Archivo, son 
las siguientes, 1568, 

La investitura original del estado de Milán, del Emperador 
Maximiliano, dada en Viena á 6 de Julio 1565, sellada con 
sello pendiente de cera en su casa de madera, con cordón 
de oro. 

La investitura original del Emperador Maximiliano del vica- 
riato de Sena, dada en Viena el mismo dia, mes y año, y sello 
de la misma manera que el de arriba. 

Dos procesos que se hicieron en tiempo del Papa Paulo IV, 
contra ministros y criados de Su Majestad, durante la guerra 
que con e'l se tuvo. 

Otro proceso grande que se hizo contra Su Majestad, en tiempo 
del Papa Paulo IV, durante la guerra que con él se tuvo 
sobre la privación de sus Reinos. 

La Bula absolutoria de los dicJios p'ocesos , que Pío IV dio en 
favor de Su Majestad, con otro instrumento del mismo 
Pío IV, en favor del Emperador Carlos V y del Rey su hijo, 
con otras cinco escrituras escritas en papel, tocantes desta 
misma materia. 



120 

Una Bula de Paulo III, concedida en favor de los Comendado- 
res de las Órdenes de Alcántara y Calatrava, para que se 
puedan casar. 

Otra Bula del mismo Papa, de indulgencias concedidas á los 
que fueren á la empresa de Jerusalén. 

Un Breve de Paulo IV, que trajo el cardenal Garrafa, su sobri- 
no, cuando se hicieron las paces con el Rey de Francia. 

Una Bula de Cruzada y concedida al Emperador por Paulo III, 
el año de 1543. 

Cinco quitanzas del feudo del reino de Ñápeles. 

Instrumento piíUico del fleito-Jiomenaje que hizo Tomás, de los 
condes de Valperga, señor de la Rabera, como Castellano del 
castillo de la ciudad de Niza. 

Otro instrumento imhlico del pleito-Jiomenaje que hizo Andrea 
Probana del Enni, como Castellano de los castillos de San 
Telmo y Montalván, de los castillos de Villafranca de Niza. 

Dos Breves tocantes al subsidio de Paulo III. 

Diez y siete Breves de Su Santidad, de subsidios y comisiones 
particulares. 

El acto de la p'esentacion de la Bula áurea al Papa Paulo IV, 
por el feudo del reino de Ñapóles, y otros dos Breves tocantes 
desto; y otros dos Breves de Pío IV, con una carta de su 
mano para Su Majestad, que trajo el obispo Terracliiuo. 

M Breve del Papa Pío IV, en que declara la convocación del 
Concilio de Trente ser continuación del pasado, y no nueva 
indicción. 

Breve de Pío V, sobre lo de la Presidencia. 

Demás de todo lo susodicho^ tres arcas de despachos mesivos de 
Estado, con los ministros de Italia y España. 

Otra de minutas de cartas que se escribían á los mismos, en que 
va todo lo susodicho. 



121 
INVENTARIO 

DK DIVERSAS ESCRITUKAS DE CAPITULACIONES DE PACES, TRE- 
GUAS, LIGAS Y CONFEDERACIONES Y ALIANZAS, Y ALGUNAS DE 
ELLAS CON CASAMIENTOS HECHOS ENTRE LOS REYES DE CASTILLA 
Y LEÓN CON OTROS PRÍNCIPES CRISTIANOS, Y CON PRELADOS Y 
CABALLEROS DE SUS REINOS, Y CON ALGUNOS PRÍNCIPES MOROS, 
QUE ESTÁN EN LOS ARCHIVOS REALES DE SIMANCAS, HECHO POR 
MÍ DIEGO DE AYALA, TENEDOR DELLOS , POR MANDADO DE LA 
MAJESTAD DEL REY DON FELIPE NUESTRO SEÑOR, 
AÑO DE 1568. 



Capitulaciones entre los Reyes de Castilla, Aragón y Navarra. 

Cojjia simple de una escritura, otorgada por el Rey Don Fer- 
naudo de Aragón, Infante de Castilla, y el Príncipe Don 
Alonso, su hijo, en que se obligan de restituir 200,000 doblas 
que el Rey Don Juan II de Castilla dio en dote á la Infanta 
Doña María, su hermana, mujer del dicho Príncipe Don 
Alonso, en caso que el matrimonie se disuelva, año de 1415. 

Cuatro escrituras de juramentos y pleitos-homenajes de algunos 
Prelados, Caballeros y ciudades destos reinos de Castilla y 
del reino de Navarra, en que prometen y juran guardar los 
Capítulos de treguas que se asentaron por cinco años entre 
el Rey Don Juan II de Castilla y el Rey Don Alonso de Ara- 
gón y el Rey Don Juan de Navarra y sus Reinos, año 1430; 
están insertos los capítulos de las dichas treguas. 

Juramento y pleito-homenaje de algunos Prelados , Caballeros 
y ciudades y villas del reino de Aragón , de guardar y man- 
tener los Capítulos de paz perpetua que se asentó entre el 
Rey Don Juan II de Castilla y los Reyes de Aragón y Navar- 
ra y sus reinos, año de 1436, entre los cuales se asentó el 
casamiento del Príncipe Don Enrique , hijo del Rey de Cas- 
tilla con la Princesa Doña Blanca, hija de los Reyes de Na- 



122 

varra, el cual casamiento se celebró infacie ecclesie y cohabi- 
taron juntos los dichos Príncipes algunos años, y después 
fué disuelto y separado por sentencia del obispo de Segovia, 
año de 1453, propii legationem eormn; está dentro la aproba- 
ción y consentimiento del divorcio por la dicha Princesa, 
inserta la sentencia. 

Escritura de juramento y pleito-homenaje del Rey Don Juan II 
de Castilla, en que aprueba los Capítulos y concordia que se 
asentó entre Su Alteza y el Rey Don Juan de Navarra, que 
van insertos, año de 1439, entre los cuales se asienta que el 
dicho Rey de Navarra renuncie y vuelva al dicho Rey de 
Castilla el Marquesado de Villena, que le habia dado para 
dar en dote con la Princesa Doña Blanca, su hija, y del de- 
recho que tenia á algunas villas y castillos de que el dicho 
Rey Don Juan habia hecho merced á algunos Prelados y 
Grandes de estos Reinos, y se diese satisfacción por ellos al 
dicho Rey de Navarra. 

Escritura de Mfoteca del Rey Don Juan de Navarra, en que 
obliga á la seguridad de la dote y arras de la Reina Doña 
Blanca, su mujer, las villas y lugares que tenia en estos reinos 
de Castilla, que le habia dado el Rey Don Juan II; y otra 
escritura del dicho Rey de Castilla, en que aprueba y per- 
mite la dicha hipoteca, año de 1440. 

Copia de concordia y capitulación que se asentó entre el Rey 
Don Juan II de Castilla y el Príncipe Don Enrique, su hijo, 
y el Príncipe Don Carlos de Navarra, año de 1451. 

Copia de concordia y capitulación asentada entre el Rey Don 
Juan de Navarra y el Príncipe Don Carlos, su hijo, sobre la 
gobernación y administración del Reino, año de 1452. 

Copia de aprobación y confirmación otorgada por el Rey Don 
Enrique IV de Castilla, año de 1454, de una concordia y ca- 
pitulación de tregua por un año, que se asentó entre el Rey 
Don Juan II de Castilla y el dicho Rey Don Enrique, siendo 
Príncipe, y los Reyes de Aragón y Navarra y el dicho Rey 
de Navarra y el Príncipe Don Carlos, su hijo, año de 1453; 
están insertos los Capítulos. 



123 

Escritura de confederación y amistad que se asentó entre el Rey 
Don Enrique IV de Castilla y el Rey Don Juan de Navarra 
año de 1457, no innovando la paz perpetua, y otras capitula- 
ciones que entre Sus Altezas se habían otorgado. 

Copia de una escritura, otorgada por la Princesa de Navarra, 
Doña Blanca, mujer que habia sido del Rey Don Enrique é 
hija del Rey Don Juan de Navarra, en que hace donación al 
dicho Rey Don Enrique del reino de Navarra que"la pertene- 
cía por prímogenitura por muerte del Príncipe Don Carlos, 
su hermano, porque dice que el Rey Don Juan, su padre, y el 
conde de Fox y la Infanta Doña Leonor, su mujer, hermana 
menor de la dicha Princesa, tenían usurpado el dicho Reino 
siendo de derecho de la dicha Princesa Doña Blanca, por 
haber sido de su madre, y que ellos y otros por su mandado 
fueron en la muerte del dicho Príncipe Don Carlos, y re- 
nuncia y cede todo su derecho en dicho Rey Don Enrique 
para que recobre el dicho Reino para sí y sus herederos, año 
de 1462. 

Escritura de capitulación de tregua asentada entre el Rey Don 
Enrique IV de Castilla y el Rey Don Juan de Navarra, siendo 
ya Rey de Aragón, por diez días, en la guerra y diferencia 
que tenían sobre el reino de Navarra; está con ella una copia 
simple de una sentencia arbitraria que dio entre los dichos 
Reyes el Rey Luis de Francia, como Juez arbitro, en que 
adjudica al Rey de Castilla la villa y merindad de Estella, y 
otras villas del reino de Navarra, y dos capitulaciones hechas 
entre los dichos Reyes sobre las dichas villas y merindad, 
año de 1463. 

Ca;pitulacion de tregua por un aíio, que se asentó entre el Rey 
Don Enrique IV de Castilla y la Princesa Doña Blanca de 
Navarra de una parte, y el Rey Don Juan de Aragón y Na- 
varra y el Conde de Fox y la Infanta, su mujer, de la otra, 
sobre la guerra y diferencia que tenían por el reino de Na- 
varra, año 1464. 



124 

Casamiento de los Reyes Católicos. 

Envoltorio de escniíiras tocantes al casamiento de los Reyes 
Católicos Don Fernando, Príncipe de Aragón y Doña Isabel 
Princesa de Castilla, año de 1469, en que están los Capítulos 
matrimoniales otorgados por el Rey Don Juan de Aragón y 
por el dicho Príncipe Don Fernando, con la dicha Princesa, 
y el auto del desposorio y velaciones, y una donación que el 
dicho Rey Don Juan hizo á la dicha Princesa de Villagrasa en 
Cataluña, y la posesión que se tomó de ella por Su Alteza, y 
un juramento del dicho Rey Católico, siendo Príncipe, que 
hizo antes que se casase con la dicha Princesa, de no hacer 
merced alguna de tierras ni renta de la Corona de Castilla 
á ninguna persona si no fuese interviniendo en ello la vo- 
luntad de la dicha Princesa como Reina propietaria, confor- 
me á los Capítulos del dicho matrimonio. 

Escritura hecha de juramento por los Procuradores del reino de 
Castilla, en que confirman una capitulación que se habia 
hecho entre los Reyes Católicos y el Rey Fernando de Ñá- 
peles, sobre casar á la Princesa Isabel, hija de los Reyes 
Católicos con el Príncipe de la Capua, nieto del dicho Rey 
de Ñapóles, hijo del duque de Calabria, y la juraron por 
primogdnita heredera de estos Reinos á falta de varón, año 
de 1476, en el cual matrimonio no hubo efecto, y está con 
esto un Breve del Papa Inocencio VIII, por do relaja á los 
dichos Reyes Católicos y procuradores el dicho juramento. 

Captulacion, firmada de los Reyes Católicos, que se otorgó entre 
Sus Altezas, sobre la gobernación de los reinos de la Corona 
de Castilla, por ser la Reina señora propietaria de ellos, año 
de 1475. 

Tres escrituras de capitulación asentada por los Reyes Católi- 
cos con el Cardenal de Fox y Condestable de Navarra, sobre 
el casamiento del Príncipe Don Juan, hijo de los Reyes Ca- 
tólicos, con la Reina de Navarra, Doña Catherina, sobrina del 
dicho Cardenal, el cual casamiento no hubo efecto. 



125 

Copia de capitulación de paz, amistad y confederación, hecha 
entre los Reyes Católicos y Don Juan y Doña Catherina, Re- 
yes de Navarra, el año de 1495, y aprobación original de los 
dichos Capítulos, otorgada por los dichos Reyes de Navarra; 
y seis escrituras de pleitos-homenajes y juramentos de algu- 
nos caballeros del reino de Navarra, en confirmación y apro- 
bación de los dichos Capítulos. 

Escritura de curaduría discernida por el Justicia de Aragón á 
la Majestad del Rey, Emperador Don Carlos V, Rey de Es- 
paña, de la administración, protección y defensión de la per- 
sona de la Reina Doña Juana, su madre, y de los reinos de 
la Corona de Aragón por la enfermedad de Su Alteza, año 
de 1516. 



oio&l» odxní on oi^.mmü^.m i sao ís J^nsLisO oáx.:: 



126 
CAPITULACIONES 

ENTRE CASTILLA Y PORTUGAL. 



Casamiento del Rey Don Juan I de Castilla con la Princesa 
Doña Beatriz de Portugal. 

Envoltorio de escrituras sobre el casamiento del dicho Rey Don 
Juan I con la dicha Princesa de Portugal, año de 1383 y era 
de 1471, en que hay una sentencia dada por el Cardenal Don 
Pedro de Luna, Legado del Papa Clemente, en aprobación 
del dicho matrimonio; y diez y seis escrituras de poderes de 
ciudades y villas de Portugal para confirmar y aprobar el 
dicho casamiento, y en algunas hay insertos los Capítulos 
matrimoniales. 

Escritura de aprohacion, otorgada por el Rey Don Juan de Por- 
tugal en confirmación de las treguas que se asentaron entre 
el Rey Don Enrique III de Castilla y el dicho Rey de Portu- 
gal, era de 1477, que es año de 1389. 

Envoltorio de escrituras tocantes d las treguas que se otorgaron 
entre Castilla y Portugal por quince años, el año de 1393, 
en que hay siete escrituras de los Poderes y Capítulos de 
ellas, y aprobaciones entre el Rey Don Enrique de Castilla 
y el Rey Don Juan de Portugal. 

Cinco escrituras tocantes á las treguas que se asentaron entre 
el Rey Don Enrique III de Castilla y el Rey Don Juan de 
Portugal, año de 1407, por diez años. 

Testimonio de como el Rey Don Juan II de Castilla y el Rey 
Don Juan de Portugal nombraron personas para componer 
las diferencias que habia entre ellos y sus Reinos, y por no 
se concordar suplicaron al Papa Martino V les enviase un 
Cardenal por tercero para concordarlas, año de 1474. 

CafiUilaciones de faces y confederaciones que se asentaron entre 



127 

el Rey Don Juan II de Castilla y el Rey Don Juan de Portu- 
gal el año de 1432, en que hay los Capítulos de las dichas 
paces, y la aprobación del dicho Rey de Portugal y del Prín- 
cipe é Infantes, sus hijos. 
Oiligacion otorgada por el Dean de Sevilla en nombre del 
Rey Don Juan II, sobre la paga de cierta gente que habia 
de enviar el Rey de Portugal al Rey de Castilla para socorro 
de las diferencias que tenia con el Rey de Navarra é Infante 
Don Enrique, su hermano, conforme á las confederaciones 
que habia entre los dichos Reyes de Castilla y Portugal, 
año de 1445. 

Casamiento del Rey Don Juan 11. 

Testimonio del auto de matrimonio que se celebró entre el Rey 
Don Juan II de Castilla y la Infanta Doña Isabel de Portu- 
gal, su segunda mujer, el año de 1447, y los autos de pose- 
sión de ciertas villas que se dieron á la dicha Reina, para la 
sustentación de su estado. 

Casamiento del Rey Don Enrique IV. 

Aprobación del Rey Don Enrique IV de Castilla, de los Capítu- 
los de su segundo matrimonio con la Infanta Doña Juana, 
hermana del Rey Don Alonso de Portugal, asentados con el 
dicho Rey, año de 1455, insertos los dichos Capítulos, y dos 
donaciones hechas por el dicho Rey Don Enrique á la dicha 
Reina para sustentación de su estado. 

Envoltorio de escrituras tocantes d las paces y confederaciones 
que se otorgaron entre los Reyes Católicos Don Fernando y 
Doña Isabel y el Rey Don Alonso de Portugal, el año de 1479. 

Monja Doña Juana. 

Un mazo de escrituras en confirmación de las dichas paces, en que 
están las tocantes á la profesión de Doña Juana, sobrina del 



128 

Rey Don Alonso de Portugal, y la Bula del Papa Sixto IV, 
para pronunciar por monja profesa á la dicha Doña Juana, y 
obligada á la religión; y una escritura firmada del Rey Don 
Juan de Portugal, en que jura y promete que haciéndose el 
casamiento del Príncipe Don Alfonso, su hijo, con la Princesa 
Doña Isabel, hija de los Reyes Católicos, como fué asentado 
por los dichos Capítulos de paz, no dará lugar á que la dicha 
Doña Juana se case ni salga de religión. 

Cofias de ciertos CapiMos que se propusieron entre los Emba- 
jadores y Diputados de los Reyes Católicos y los del Rey Don 
Juan de Portugal, sobre la restitución de las personas que 
sirvieron al Rey Don Alonso de Portugal contra los dichos 
Reyes Católicos, y el perdón general que se dio por Sus Al- 
tezas, y otras cosas tocantes de e'sto , en confirmación y eje- 
cución de lo asentado por los Capítulos generales de las 
paces. 

Ca'pitulos tocantes á la condesa y conde de Medellín y Don 
Alonso Puertocarrero, y D. Alonso de Monroy, sobre el 
perdón de sus personas y restitución de sus casas por haber 
seguido al dicho Rey de Portugal. 

Dos Bulas del Papa Sixto IV y una del Papa Inocencio VIII, 
en que confirman las paces hechas entre los dichos Reyes 
Católicos y los Reyes de Portugal, y relajan á los dichos 
Reyes cualesquier juramento en cualquier manera contrarios 
á las dichas paces, y confirman y aprueban la remisión de 
los daños, aunque se hayan hecho á personas eclesiásticas. 

Primer casamiento de la Infanta Doña Isabel. 

Enmltorio de escrituras tocantes al casamiento de la Infanta 
Doña Isabel, hija de los Reyes Católicos, con el Príncipe Don 
Alonso de Portugal, en confirmación de las paces, en que hay 
dos escrituras de las primeras capitulaciones del dicho casa- 
miento, hechas entre los Reyes Catóhcos y el Rey Don Alonso 
de Portugal, año 1479; y otra escritura de capitulación por 
do se deshizo el dicho asiento, año de 1483; y otra escritura 



129 

de la segunda capitulación, que se otorgó por los dichos Re- 
yes Católicos y el Rey Don Juan de Portugal, padre del 
dicho Príncipe Don Alonso, por la cual se volvió á asentar el 
, dicho casamiento el año de 1490, siendo ya los dichos Prín- 
cipes de edad para contraer; y un poder del dicho Príncipe 
Don Alonso para desposarse con la dicha Infanta, y la con- 
firmación del dicho matrimonio, hecha por los dichos Reyes 
de Portugal y Príncipe, su hijo; y tres escrituras de dona- 
ciones hechas por el dicho Rey á la dicha Princesa para sus- 
tentación de su estado; y las dispensaciones en general de 
cualquier impedimento para la dicha Infanta Doña Isabel. 

Segundo casamiento de la dicha Infanta. 

Escritura firmada del Rey Don Manuel de Portugal, en que 
manda asentar á la Reina Doña Isabel, su mujer, que casó 
con él, viuda del Príncipe Don Alonso, su hermano, lo que 
habia de haber para la sustentación de su casa y estado, 
conforme á los Capítulos de su matrimonio, año de 1497; no 
hay otra escritura tocante á este segundo matrimonio de la 
dicha Reina Doña Isabel. 

Capitulación hecha entre los Reyes Católicos y el Rey Don 
Juan de Portugal, año de 1494, sobre los límites de África; 
está sellada y firmada del dicho Rey de Portugal. 

Capitulación hecha entre los dichos Reyes Católicos y el Rey 
Don Juan de Portugal, sobre la demarcación del mar Océano 
y señalamiento de la partición, año de 1494; son cuatro es- 
crituras : está la capitulación firmada del dicho Rey y sellada 
con su sello. 

Casamiento de la Infanta Doña María. 

Escritura firmada de los Reyes Católicos, en que aprueban y 

ratifican la capitulación que en su nombre se asentó sobre el 

casamiento de la Infanta Doña María, su hija, con el Rey 

Don Manuel de Portugal, año de 1500; está inserta la dicha 

Tomo LXXXI. 9 



130 

capitulación y con ella una instrucción, escrita de mano de 
la Reina Católica, para Ruy de Sande, su Embajador, 
Capitulación que se asentó entre el Rey Católico y la Reina 
Doña Juana, su hija, y el Rey Don Manuel de Portugal, 
sobre el Peñón de Vélez de la Gomera, año de 1509, y sobre 
la demarcación de la costa de Berbería: está firmada y se- 
llada del Rey de Portugal. 

Casamiento de la Reina Doña Leonor. 

Envoltorio de escrituras tocantes al casamiento de la Reina 
Doña Leonor, hermana del Emperador Don Carlos, con el 
Rey Don Manuel de Portugal, en que hay copia de los Capí- 
tulos matrimoniales que se asentaron entre Su Majestad Im- 
perial y el dicho Rey Don Manuel, año de 1518; y testimonio 
de la entrega de la Reina, y la obligación é hipoteca de la 
dote y arras otorgada por el dicho Rey; y otras escrituras y 
promesas y valuaciones de las joyas que llevó la Reina; y una 
instrucción del Emperador para volverla á Castilla después 
de viuda. 

Casamiento de la Infanta Doña Catalina. 

Envoltorio Ae escrituras tocantes al matrimonio de la Infanta 
Doña Catalina, hermana del Emperador Don Carlos, con el 
Rey de Portugal, año de 1575, en que están los Capítulos que 
se asentaron entre Su Majestad Cesárea y el dicho Rey de 
Portugal sobre dicho matrimonio ; y confirmación de las 
paces y confederaciones asentadas entre los Reyes de Casti- 
lla y Portugal; y testimonio de la entrega de la dicha Infanta, 
y valuación de las joyas que llevó y carta de pago de ellas, 
y de la dote otorgada por el dicho Rey; y copia de la renun- 
ciación que hizo la dicha Infanta de sus legítimas en favor 
de Su Majestad. 



131 



Casamiento del Emperador Don Carlos. 

Hay un cofrecico de acero, cerrado, que se titula de la Empera- 
triz,, en que están las escrituras tocantes á su casamiento 
con el Emperador Don Carlos V, como parece por un inven- 
tario que hay fuera de el, que son las siguientes : 

La dispensación para el matrimonio, concedida por Bula 
del Papa Clemente VII, y otra dispensación y Breve del mis- 
mo, con otro Breve general para que Su Majestad Cesárea 
pudiese casar con cualquier parienta dentro del segundo 
grado, sin nombrar persona, y un Breve del Cardenal Salviati 
para recibir las bendiciones en tiempo prohibido. 

Un previlegio del Emperador de la donación de tierras que 
hizo á la Emperatriz para sustentación de su estado. 

Una provisión firmada de Su Majestad, por do asegura que 
demás de la hipoteca que estaba hecha á la Emperatriz de 
las ciudades de Ubeda y Baeza y A.udujar, con sus rentas, 
por su dote y arras, estén también hipotecadas las villas de 
Villena y Yecla y Almansa, y lo que faltare de las rentas de 
ellas para lo que ha de haber, lo tenga señalado en el alrao- 
jerifadgo mayor de Sevilla. 

Nueve escrituras de los autos de posesión que se toma- 
ron de las villas y lugares que se dieron á la Emperatriz en 
su casamiento. 

Un previlegio sellado del Emperador, de la situación de 11 
cuentos que se mandaron mudar á la Emperatriz de unas 
rentas á otras. 

Un traslado autorizado, de la aprobación y confirmación 
que el Emperador hizo de su casamiento. 

Un auto del desposorio que se hizo con la Emperatriz por 
Monsieur de Laxao, en nombre del Emperador. 

Relación de las partes donde se situaron las 1.000 doblas 
que la Emperatriz habia de haber en cada un año. 

Dos copias de la carta que el Emperador escribió al Rey 
de Portugal sobre el dicho casamiento, de la que el dicho Rey 



132 

respondió á Su Majestad y á Alvaro Méndez, su Embajador. 

Una cartilla, de mano del Rey Don Manuel de Portugal, 
que habla sobre el casamiento de su hijo el Infante Don Fer- 
nando. 

Demás de las escrituras que están en el dicho cofre, hay 
fuera de él copias de algunas de ellas y copias de las quitan- 
zas que Su Majestad dio al Rey de Portugal de la dote de 
la dicha Emperatriz, que fueron 600.000 doblas de oro, y la 
relación de cuenta de á quién y cómo se pagaron. 

Un mazo grande de escrituras en que están las demandas 
y respuestas que pasaron entre el Emperador Don Carlos V y 
el Rey Don Juan de Portugal y sus Diputados y Comisarios, 
sobre la contratación de la Isla del Maluco , desde el año 
de 1528 hasta el año de 1529 que se tomó el asiento sobre 
ello; y está entre ellas la capitulación firmada de los Dipu- 
tados, y los poderes que para ello hubo, y el proceso que se 
hizo; y dice que el asiento original se entregó en el Consejo 
de las Indias, y quedó en poder del Secretario Samano. 

Casamiento del Rey Don Felipe, nuestro Señor, 
siendo Príncipe. 

Copias de los Capítulos matrimoniales que se asentaron entre el 
Emperador Don Carlos V y el Rey Don Juan de Portugal, 
sobre el casamiento del Rey Don Felipe II, nuestro Señor, 
siendo Príncipe, con la Princesa Doña María, hija del dicho 
Rey de Portugal , y del Príncipe Don Juan de Portugal con 
la Princesa Doña Juana, hija del dicho Emperador, año 
de 1542; y copias de las cartas de pago y finiquito que Su 
Majestad Católica dio de la dote de la dicha Princesa, y de 
las joyas que trajo, y una revocación que Su Majestad hubo 
de haber de la partición con sus hermanos de los bienes de 
la Emperatriz, su madre. 



133 



Casamiento de la Princesa Doña Juana. 

Copia de los Capítulos matrimoniales que tocan al casamiento de 
la Princesa Doña Juana, hija del Emperador Don Carlos, 
con el Príncipe Don Juan de Portugal, y el poder para reci- 
bir la Princesa, y la escritura y testimonio de la entrega hecha 
el año de 1552. 

Un mazo de algunas escrituras simples tocantes al casamiento 
que se trataba entre el Rey Don Felipe II, nuestro Señor, y 
la Infanta Doña María de Portugal, hija de la Cristianísima 
Reina Doña Leoüor, que no hubo efecto. 

Una capitulación que se asentó entre el Rey Don Enrique IV y 
el Rey Don Alonso de Portugal, sobre casar á la Reina Cató- 
lica, siendo Princesa, con el Príncipe Don Alonso de Portu- 
gal, y la dispensación que para ello se trajo; que todo no 
hubo efecto. 

> Capitulaciones entre Castilla y Francia. 

Escritura de aprobación hecha por el Rey Carlos de Francia, 
año de 1388, en que confirma el asiento y capitulación hecho 
con el Rey Don Juan I de Castilla, para armar diez y seis 
galeras contra el Rey de Inglaterra. 

Capitulación de paz y concordia hecha entre el Rey Carlos de 
Francia y el duque Filipo de Borgoña, año de 1435, por me- 
dio del Cardenal de Santa Cruz, Legado del Papa Eugenio IV. 

Capitulación de paz y alianza y confederación hecha entre el 
Rey Don Enrique IV de Castilla y el Rey Luis de Francia, 
año de 1463. 

Escritura de confederación y amistad que se asentó entre los 
Reyes Católicos de Castilla, Don Fernando y Doña Isabel, y 
el Rey Luis de Francia, 1478: es la original que otorgaron 
los Embajadores de Francia. 

Requerimiento que hicieron en nombre de los Reyes Católicos 
D. Juan de Ribera y el Dean de Sevilla, al Rey Carlos de 



134 

Francia, año 1484, para que restituyese los condados de Ro- 
sellon y Cerdania. 

Copia de los CafUulos de paz y confederación hecha entre los 
Eeyes Católicos y el Rey Carlos de Francia, año de 1493, y 
de las aprobaciones y juramentos hechos por los dichos Reyes 
Catóhcos y el Príncipe Don Juan, su hijo; y los pregones de 
la dicha paz y copia del saneamiento que dieron los dichos 
Rayes de Francia, por no haber entregado los condados de 
Rosellon y Cerdania al término que se asentó; y de la promesa 
de los dichos Reyes, de no casar sus hijos con los hijos ni 
nietos del Rey Don Fernando de Ñapóles. 

Confesión del Rey Carlos de Francia, de como recibió las escri- 
turas que los Reyes Católicos y el Príncipe Don Juan otor- 
garon, en confirmación de la dicha paz, hecha año de 1493. 

Cuatro escrituras de ajproiacion y juramentóos hechos por el dicho 
Rey Carlos de Francia, en confirmación de las dichas paces, 
hechas con los Reyes Católicos el dicho año de 1493; están 
insertos los Capítulos de las paces, en uno de los cuales se 
manda restituir los condados de Rosellon y Cerdania á los 
Reyes Católicos. 

Poder de los Reyes Católicos á Alonso de Silva y Garcilaso de 
la Vega, año de 1494, para concordar al Rey Carlos de Fran- 
cia y á los otros Príncipes de Italia, con el Papa Alejan- 
dro VI, y al Rey Don Alonso de Ñapóles con el dicho Rey de 
Francia, y para otorgar y jurar por los dichos Reyes Católi- 
cos cualesquier Capítulos sobre ello. 



Segundo casamiento del Rey Católico. 

Tratado y CajpitiUos de confederación entre el Rey Católico Don 
Fernando y el Rey Luis de Francia, sobre el casamiento del 
dicho Rey Católico con la Reina Germana, año 1505. 

Capitulación de paces y confederaciones c{ne se asentaron entre 
el Emperador Don Carlos V y la Reina Doña Juana, su ma- 
dre, Reyes de Castilla, y el Rey Francisco I de Francia, año 



135 

de 1516, en confirmación de las que se trataron el año 
de 1514. 

Envoltorio primero de escrituras tocantes á las paces que se 
asentaron entre el Emperador Don Carlos V y el Rey Fran- 
cisco de Francia, en que hay una copia de los Capítulos de las 
dichas paces, hechos en Cambray por Madama Margarita, 
tia del Emperador, y Madama Luisa, madre, del dicho Rey 
Francisco, en su nombre, año de 1529; y dos escrituras firma- 
das de la dicha Madama Margarita, en que dice haber res- 
cibido ciertas escrituras de aprobación de los dichos Capítulos 
hechos por los tres Estados de Francia; y una confirmación 
del Rey Francisco, en que jura y promete que si el Señor de 
Albreths quisiere intentar algo en el reino de Navarra, noie 
dará favor en ninguna manera. 

Envoltorio segundo de escrituras tocantes á las dichas paces 
entre Castilla y Francia, en que están las concernientes á la 
entrega de los Príncipes de Francia, el Delfin y Duque de 
Orleans, que se hizo en Fuenterrabía el año de 1530, á los 
Comisarios de Francia, y las obligaciones que otorgó Alvaro 
de Lugo, del 1.500.000 ducados y la Flor de Lis de oro que 
recibió en nombre de Su Majestad Cesárea, por el rescate de 
los dichos Príncipes; y las escrituras y obligaciones de las 
deudas que Su Majestad debia al Rey de Inglaterra, que las 
entregó el dicho Rey de Francia, con carta de pago y qui- 
tanza del dicho Rey de Inglaterra. 

Casamiento de la Reina Doña Leonor. 

Envoltorio tercero tocante á las dichas paces entre Castilla y 
Francia, donde están las escrituras concernientes al matri- 
monio de la Cristianísima Reina Doña Leonor, hermana del 
Emperador Don Carlos V, con el Cristianísimo Rey Fran- 
cisco de Francia, que se asentó por los Capítulos de las dichas 
paces, en que hay el poder que dio el dicho Rey Francisco 
para aprobar y celebrar de nuevo su matrimonio con la dicha 
Reina, y la dispensación del Papa Clemente VII; y ocho es- 



136 

crituras de aprobación del dicho casamiento, otorgadas por 
los dichos Reyes Cristianísimos, en confirmación de los Trata- 
dos de Madrid y Cambray, y de la dote que llevó la dicha 
Reina, y la renunciación que hizo de sus legítimas en favor 
del Emperador, su hermano, y la entrega de la dicha Reina 
Cristianísima á los Comisarios de Francia. 

Sumario de los cajpitulos de la faz que se trató entre el Empe- 
rador Don Carlos V y el Rey Francisco de Francia, año 
de 1544. 

Co])ias de escrituras de capitulaciones de treguas que se otorga- 
ron entre la Majestad del Rey Don Felipe, nuestro Señor, y 
el Rey Enrique de Francia, año de 1556, y el pregón de la 
dicha tregua. 

Tercer casamiento del Rey Don Felipe, nuestro Señor. 

Copias de los tratados de confederaciones que se asentaron entre 
la Majestad Católica del Rey Don Felipe II, nuestro Señor, y 
el Cristianísimo Rey Enrique de Francia, en Xateo Canbresi, 
en que se asentó el casamiento de Su Majestad Católica con la 
Reina Madama Isabela, hija primogénita del dicho Rey Cris- 
tianísimo, año de 1559. 

Capitulaciones con las casas de Hungría, Austria y Borgoña. 

Copia de poderes que otorgaron los Reyes Católicos Don Fer- 
nando y Doña Isabel á ciertos Embajadores para asentar y 
tratar paces, ligas y confederaciones con el Emperador Maxi- 
miliano, Rey de Hungría, Archiduque de Austria y Borgo- 
ña, etc., año de 1489. 

Concordia y capitulación original que se asentó entre los dichos 
Reyes Católicos y el Príncipe Don Juan, su hijo, y Fran- 
cisco de Rojas en su nombre, y el Emperador Maximiliano y 
el Archiduque de Austria, su hijo, en que se asienta amistad, 
liga y confederación entre los dichos Reyes, y en confirma- 
ción, casamiento y matrimonio entre el dicho Príncipe Don 



137 

Juan y la Infanta Doña Juana, su hermana, hijos de los 
Reyes Católicos, y el dicho Archiduque de Austria y la Prin- 
cesa Madama Margarita, año de 1495: está firmada y sellada 
del dicho Emperador Maximiliano. 

Escritura otorgada y firmada por Don Felipe, Archiduque de 
Austria, y Madama Margarita, por sí y Francisco de Rojas, 
en nombre del Príncipe Don Juan y de la Infanta Doña 
Juana, en que aprueban y rectifican los Capítulos de su ma- 
trimonio y amistad, liga y confederación, año de 1495, 

Un libro de 'pergamino, encuadernado en tablas, cubiertas de ter- 
ciopelo negro con tachones dorados, en que hay las escritu- 
ras siguientes: La capitulación de los casamientos de los di- 
chos Príncipes Don Juan y Madama Margarita, y Archiduque 
de Austria é Infanta Doña Juana. Otra escritura de aproba- 
ción de los dichos Capítulos y matrimonio contraido entre los 
dichos Príncipes, y otra aprobación del dicho Emperador 
Maximiliano. Una aceptación del dicho Archiduque de Aus- 
tria de como recibió la consumación y aprobación del dicho 
casamiento, otorgada por la dicha Infanta Doña Juana, y 
otra tal de la Princesa Madama Margarita como recibió la 
otorgada por el Príncipe Don Juan: están selladas con seis 
sellos del Emperador Maximiliano y Príncipes y Francisco de 
Rojas. 

Carta de lilre y quito quel Rey Don Felipe, siendo Archidu- 
que, y Francisco de Rojas, en nombre de la Reina Doña 
Juana, siendo Infanta, dieron á los Reyes Católicos y al Prín- 
cipe Don Juan y sus herederos de la dote de la dicha Infan- 
ta, conforme á un Capítulo del casamiento, en que se contie- 
ne que se diesen por libres los unos á los otros, y que ningu- 
no de los Reyes diese dote con su hija. 

Otra tal carta de lilre y quito que la Princesa Madama Marga- 
rita y Francisco de Rojas, en nombre del Príncipe D. Juan, 
otorgaron al Emperador Maximiliano y Archiduque, su hijo, 
de la dote de la dicha Princesa Madama Margarita. 

Afrolacion y ratificación del Emperador Maximiliano de los ca- 
samientos del Rey Don Felipe y Princesa Madama Marga- 



138 

rita, sus hijos, con los dichos Príncipe Don Juan y Reina 
Doña Juana, hijos de los Reyes Católicos; y de todas las ca- 
pitulaciones de lig'as y confederaciones hechas con los dichos 
Reyes Católicos, de las aprobaciones de los dichos Prínci- 
pes y de las cartas de libre y quito que otorgaron acerca de 
las dotes, año de 1496. 

Aprobación y ratificación con juramento del Rey Don Felipe y 
Reina Doña Juana, siendo Archiduques, hecha el dia que se 
casaron, de todas las capitulaciones y contratos que se ha- 
bian otorgado sobre su casamiento: está firmada de Sus Al- 
tezas y sellada. 

Carta de ])ago de la Princesa Doña Margarita y de los Embaja- 
dores del Emperador Maximiliano y Rey Don Felipe , siendo 
Príncipe, en que conocen haber recibido ciertas joyas por 
mandado de los Reyes Católicos: está con ella el Memorial de 
las joyas, año de 1499. 

Escritura firmada de ciertos Embajadores del Emperador Maxi- 
miliano y Rey Don Felipe, siendo Príncipe, en que conocen 
haber recibido en su nombre á la Princesa Madama Marga- 
rita para la llevar á Flandes viuda, y dan por libres á los Ré- 
jaos Católicos del cargo que tenian de la dicha Princesa : es- 
tán insertos los Poderes de los dichos Embajadores y Prínci- 
pe, año de 1499. 

Poder de los Reyes Católicos dado á D. Juan Manuel y á Gu- 
tierre Gómez de Fuensalida para asentar y confirmar liga, 
amistad y confederación perpetua é indisoluble con el Empe- 
rador Maximihano, año de 1503. 

Co;pia de los Ca;pitulos de amistad, liga y confederación perpetua 
que se asentó entre el Rey Católico y los Reyes Don Felipe y 
Doña Juana, sus hijos, sobre la guarda, administración y 
gobernación destos reinos de Castilla, después de fallecida la 
Reina Católica, año de 1506. 

Copia de la concordia y capitulación que se asentó entre el Rey 
Católico y el Emperador Maximiliano sobre la gobernación 
destos reinos de Castilla y León, después del fallecimiento del 
Rey D.Felipe, durante la menor edad del Príncipe D .Carlos. 



139 



Casamiento de los Reyes de Bohemia. 

Escrituras tocantes al casamiento del Rey de Bohemia Maxi- 
miliano, hijo del Rey de Romanos, y la Infanta Doña María, 
hija del Emperador D. Carlos V, año de 1548, en que hay las 
sig-uientes: 

La capitulación asentada entre la Majestad del Emperador 
Don Carlos V y el Rey de Romanos Don Fernando , su her- 
mano, sobre el casamiento de los dichos Reyes, sus hijos. 

La dispensación del Papa Paulo III para el matrimonio, 
escritura de duario que otorgó el dicho Rey de Romanos á la 
dicha Reina de 20.000 ducados por año en caso de viudez. 

Donación y promesa hecha por el dicho Rey de Romanos al 
dicho Rey de Bohemia, su hijo, de 60.000 florines, 220.000 á 
la dicha Reina, su mujer, para su sustentación. 

Título para coronarse Rey de Bohemia el dicho Maximi- 
liano. 

La renunciación original que la dicha Reina de Bohemia 
hizo con el Emperador Don Carlos, su padre, y en el Príncipe 
Don Felipe, su hermano, de sus legítimas y derechos por la 
dote que llevó. 
Copia de los Capítulos matrimoniales. 

Capitulaciones con la Casa de Inglaterra. 

Copia auténtica de la ratificación y juramento que hizo la Infan- 
ta Doña Catherina, hija del duque Alencastre y de la Infanta 
Doña Costanza, hija legítima del Rey D. Pedro de Castilla, 
sobre el derecho que pretendían al dicho Reino, y para que la 
dicha Infanta casase con el Príncipe Don Enrique III, hijo 
del Rey Don Juan I , conforme á la concordia y capitulación 
que se asentó con el dicho Rey Don Juan de Castilla sobre el 
derecho del dicho Reino, año de 1388. 



140 



Primer casamiento de la Infanta Doña Catalina. 

Envoltorio de escrituras de capttilaciones de paces, alianzas y 
confederaciones que se asentaron entre los Reyes Católicos 
Don Fernando y Doña Isabel con el Rey Enrique VII de In- 
glaterra, año de 1489, en que se asentó el primer matrimonio 
de la Infanta Doña Catalina, hija de los dichos Reyes Cató- 
licos, con el Príncipe Artur, hijo del dicho Rey de Inglaterra, 
en que hay las escrituras sigientes: 

La capitulación que se asentó entre los dichos Reyes para 
el dicho casamiento y confederación contra el Rey Carlos de 
Francia: es la misma que firmaron los Reyes Católicos. 

Aprobación del dicho Rey, Enrique VII, de la segunda ca- 
pitulación y confirmación que se asentó entre los dichos Re- 
yes, año 1497, sobre la dicha liga, confederación y casa- 
miento, y los poderes del dicho Rey Enrique para ello. 

Aprobación de los Reyes Católicos de los dichos Capítulos 
de confederación y casamiento, otorgada por Sus Altezas, 
año de 1498, y los poderes que para ello dieron: es duplicada, 
y está firmada y sellada con sello de plomo. 

Aprobación y confirmación de los dichos Reyes Católicos 
y de la dicha Infanta Doña Catalina, su hija, de los Capítulos 
del dicho matrimonio y del desposorio celebrado con el di- 
cho Príncipe Artur, y los poderes que para ello dieron, año 
de 1499. 

Otra confirmación de las dichas capitulaciones, otorgada 
por Sus Altezas, año de 1500, y los poderes que para ello se 
dieron. 

Copia auténtica de la carta de pago que otorgaron los di- 
chos Reyes de Inglaterra y Príncipe Artur, su hijo, de la 
dote que recibieron con la dicha Infanta Doña Catalina, año 
de 1501. 

Poder de los Reyes Católicos á su Embajador para pedir 
al dicho Rey de Inglaterra la dicha dote que habia recibido, 
y para que dejase volver á España á la dicha Infanta Doña 



141 

Catalina,, por ser fallecido el dicho Príncipe Artur, su marido, 
año de 1502. 

Un mazo de cartas , Memorias de los Reyes Católicos , y 
otras escrituras simples tocantes al dicho matrimonio. 

Segundo casamiento de la dicha Infanta Doña Catalina. 

Envoltorio de escrituras de captulaciones de paces y confederacio- 
nes que se asentaron entre los Reyes Católicos y el dicho Rey 
Enrique VII de Inglaterra, en que se asentó segundo matri- 
monio de la dicha Infanta Doña Catalina, hija de los Reyes 
Católicos, con el Príncipe Enrique, hijo segundo del dicho 
Rey de Inglaterra, en que hay la capitulación del dicho ca- 
samiento y confederación hecha el año de 1503, firmada y se- 
llada del dicho Rey Enrique y la aprobación del de la familia 
de los Reyes Católicos, y carta de pago de la dote, firmada 
del dicho Príncipe Enrique VII, siendo ya Rey: está metida 
en una caja redonda de una caja de lata. 
Envoltorio de escrituras de capitulaciones de paces, alianzas y 
confederaciones que asentaron entre el Emperador Don Car- 
los V, Rey de España, y el Rey Enrique VIII de Inglaterra, 
por sus propias personas, estando juntas Sus Majestades en 
el Real de Voindesoie, año de 1522, en que se asentó matri- 
monio entre Su Majestad Imperial y la Princesa Doña María, 
hija del dicho Rey de Inglaterra, que no hubo efecto; y liga 
contra el Rey Francisco de Francia, en que hay las escritu- 
ras siguientes: 

La capitulación de la dicha liga, firmada del dicho Rey 
Enrique VIII, á 16 de Junio del dicho año 1522. 

Aprobación y confirmación firmada y sellada del dicho 
Rey Enrique, hecha á 19 del dicho mes de Junio, é insertos 
en ella todos los Capítulos, así de la liga y confederación 
como del dicho matrimonio de Su Majestad Cesárea con la 
dicha Princesa Doña María. 

Escritura de juramento hecho por el Emperador Don Car- 
los V y por el dicho Rey Enrique VIII, estando juntas Sus 



142 

Majestades, á 19 del dicho mes de Junio de 1522, en que 
juran de guardar todos los Capítulos asentados entre Sus Ma- 
jestades, así los tocantes á la dicha liga como al dicho ma- 
trimonio. 

Otro juramento firmado del dicho Rey de Inglaterra para 
lo mismo. 

Sentencia del Cardenal de Santa Cecilia, Primado de In- 
glaterra y Legado ad laúere del Papa Adriano, en que manda, 
so pena de excomunión y otras, quel Emperador Don Carlos 
y Rey Don Enrique guarden los Capítulos de liga asentados 
entre Sus Mejestades contra Francisco, Rey de Francia, á 
instancia y petición de Sus Majestades, estando presentes. 

Otra capitulación hecha y firmada por Sus Majestades, 
estando juntos en el mes de Julio, año de 1522. 

Capitulación que se asentó con los Embajadores del dicho 
Rey Enrique VIH de Inglaterra, en confirmación de las he- 
chas por el Emperador Don Carlos con el dicho Rey Enrique 
contra Francisco, Rey de Francia: es la misma que formaron 
los Embajadores el año de 1523, y está en ella el Poder del 
dicho Rey de Inglaterra. 

Un mazo de escrituras tocantes al pleito del matrimonio 
de la Reina Doña Catherina de Inglaterra, tia del Empera- 
dor Don Carlos V con el Rey Enrique VIII, su marido, en 
que están los pareceres de los Teólogos y Letrados é ins- 
trucciones que se dieron para el dicho pleito, y copia en molde 
de la sentencia que se dio en la causa por el Papa Clemen- 
te VII, año de 1534, en que declaró ser válido el dicho ma- 
trimonio y mandó al dicho Rey Enrique permanecer en él. 

Envoltorio de registros y copias de las capitulaciones y 
poderes que se trataron y asentaron sobre el casamiento del 
Rey Don Felipe II, nuestro Señor, con la Reina María de In- 
glaterra, hija del Rey Enrique VIII, año de 1554. 



143 



CAPITULACIONES 

DE PACES, LIGAS Y CONFEDERACIONES ASENTADAS ENTRE LOS 

REYES DE CASTILLA Y ALGUNOS SUMOS PONTÍFICES Y OTROS 

PRÍNCIPES DE FUERA DE ESTOS REINOS. 



Aprobación de los Cafitulos que se asentaron entre el Rey Don 
Juan I de Castilla y el conde de Armiñaque, año de 1386. 

Captulaciones de faces y confederaciones que se asentaron entre 
los Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel y el duque 
de Bretaña, y los poderes que para ello hubo, año de 1488. 

Copa de una liga y confederación que se asentó entre los Reyes 
Católicos y el Papa Alejandro VI, y el Emperador Maximilia- 
no y el Duque de Venecia, y el Duque de Milán, año de 1495. 

Bula del Papa Alejandro VI, en que se dice haberse asentado 
entre él y los Reyes Católicos y el Rey Luis de Francia liga 
y perpetua confederación contra los Turcos y contra los per- 
turbadores del estado de la Iglesia y de los dichos Reyes, año 
de 1501. 

Copa de los Cai^itulos que el Emperador Don Carlos V juró á 
los Electores del Imperio luego que eligieron Su Majestad 
Cesárea, año de 1519. 

Captulacion, en molde, de la paz que se asentó entre el Empe- 
rador Don Carlos V y la República de Genova en 1519, en 
confirmación de la que se habia asentado con los Reyes Ca- 
tólicos. 

Captulacion y a'prolacion de la liga y confederación que se asen- 
tó entre el Emperador Don Carlos V y el Papa León X, años 
de 1519 y 1521. 

Captulacion que se asentó entre el Emperador Don Carlos V 
y la Señoría de Venecia, año de 1521. 

Ratificación otorgada por la Señoría de Venecia de las capitu- 
laciones asentadas con la Majestad del Emperador Don Car- 
los V, año de 1523. ' 



144 

Copia de ciertos Capítulos que se asentaron entre el Emperador 
Don Carlos y Venecianos, año de 1536. 

Escritura firmada del Emperador Don Carlos, en que se da por 
comprendido en la tregua que se asentó entre el Papa Ju- 
lio III y el Rey de Francia, año de 1552. 

Copia de los artículos y capitulaciones que Su Majestad el Em- 
perador Don Carlos V mandó asentar con el Duque Juan Fe- 
derico de Sajoniay Lanzgrave sobre su prisión, año de 1552. 

Relación de apuntamientos de los tratados que pasaron en Linz 
entre el Rey de Romanos y el Duque Mauricio de Sajonia, 
año de 1552. 

Sumario de ciertas capitulaciones que se asentaron entre el Rey 
de Francia -^ Suizos en tiempo del Papa Paulo IV. 

Copia de ciertos Capitules de paces quel duque de Alba, en nom- 
bre del Emperador Don Carlos V, asentó con el Papa Paulo IV, 
año de 1553. 



üi 



145 



CAPITULACIÓN 

DE TREGUAS Y PACES Y OTROS ASIENTOS HECHOS POR LOS REYES 
DE CASTILLA CON ALGUNOS PRÍNCIPES MOROS. 



Escritura que otorgó el Rey de Granada, en que se hace vasallo 
y tributario del Rey Don Juan II de Castilla y promete de le 
servir en cada un año con cierto número de gente y cierta 
suma de dinero, año de 1432. 

Escritura de capitulaciones que se asentó por mandado de los 
Reyes Católicos con el Rey de Granada, año de 1478, sobre 
la averiguación de los daños y nuevos hechos en tiempo de 
la paz entre estos Reinos y el de Granada. 

Cédula y capitulación firmada de los Reyes Católicos sobre el 
rescate de los moros de Málaga, año de 1487. 

Copia simple del asiento que se tomó por mandado de los Royes 
Católicos con los moros de Purchenay su valle, año de 1489. 

Capitulaciones que se asentaron por mandado de los Reyes Ca- 
tólicos con el Rey de Granada Muley Baudali, los años 1491 
y 1492. 

Cédula, firmada de los Reyes Católicos, de ciertos previlegios y 
mercedes, y Capítulos que concedieron á los moros de las Al- 
pujarras y valle de Alacrin porque se convirtiesen á nuestra 
Santa ¥é Católica, año de 1500. 

Capitulación de paz, alianza y confederación que se asentó por 
mandado del Emperador Don Carlos V y Reina Doña Juana 
entre el marqués de Comares, Capitán general de Oran, en 
nombre de Sus Majestades y Muley Hamete Mazóte, Rey de 
Tremecen, en que quel dicho Rey se hace tributario y aliado 
de los Reyes de Castilla, y promete de pagar cierta suma de 
dinero en parias cada un año, fecha año de 1520. 

Capitulación de alianza hecha por el conde de Alcaudete en 
nombre del Emperador Don Carlos con Manzor y su sobrino, 
Reyes de Tremecen. 
Tomo LXXXI. 10 



146 

Capitulación que se asentó por D. Francisco de Tovar, capitán 
de la Goleta, en nombre del Emperador Don Carlos, con Mu- 
ley Hazen, Rey de Túnez, y el Infante Maliamete, su hijo, 
sobre lo que el dicho Rey era obligado á pagar á Su Majes- 
tad, año de 1545. 

Cofia de cafitulacion, que se asentó por Luis Pérez de Vargas, 
capitán de la Goleta, en nombre del Emperador Don Carlos V 
con Muley Amida, Rey de Túnez, año de 1547. 



147 



CAPITULACIONES 

HECHAS POR LOS REYES DE CASTILLA CON ALGUNOS PRELADOS 

Y CABALLEROS DE ESTOS REINOS, Y ALGUNAS DELLAS SOBRE 

TRUEQUES Y RECOMPENSAS DE VILLAS Y FORTALEZAS. 



CafUulacion jurada que se otorgó entre el Rey Don Enrique III 
de Castilla y D. Fadrique, duque de Benavente, en que se 
asienta que el dicho duque servirá á Su Alteza y hará resti- 
tuir lo usurpado á la Corona Real, año de 1394. 

Captulacion y asiento que se tomó entre el Rey Don Enrique IV 
y algunos Prelados y Caballeros destos Reinos sobre las di- 
ferencias que habia entre el dicho Rey y el Infante Don Alon- 
so, su hermano, en que se asienta que el dicho Infante sea 
jurado por Príncipe heredero destos Reinos, y el dicho Rey- 
manda que así le intitulen y llamen^ y le sirvan y obedezcan 
como á tal, año de 1464. 

Bula del Papa Paulo II, dirigida al Obispo de León, su Nuncio 
y Legado ad latere, para asentar y concordar las diferen- 
cias que habia entre el Rey Don Enrique IV y los Prelados y 
Caballeros destos Reinos, año de 1466. 

CapittUacion que se asentó entre el Rey Don Enrique IV y 
la Reina Doña Juana, su mujer, y el arzobispo de Toledo 

\ D. Alonso Carrillo y algunos Grandes destos Reinos, en que 
ellos prometen de servir á Sus Altezas y á Doña Juana, hija 
de la dicha Reina, á quien llaman Princesa, y los dichos 
Reyes prometen de les amparar y defender sus personas y 

" Estados. 

Copia de una cajpitulacion y asiento que se tomó por los del Con- 
sejo de la Reina Doña Isabel, mujer del Rey D. Juan II, con 
Alvaro y Juan de Bracamente , sobre la villa y fortaleza de 
Arévalo, que era de la dicha Reina, año de 1469. 



148 

Copia de un asiento y concordia que se habia de otorgar por el 
Rey Don Juan de Aragón y el Príncipe Don Fernando, Rey 
de Sicilia, su hijo, y los Maestres de Santiago y Calatrava y 
conde de Vilueña, para conservación y seguridad de sus 
personas, honras y estados: no tiene firma ni fecha. 

Copia auténtica de una concordia y capitulación que se asentó 
entre los Reyes Católicos, siendo Príncipes, y D. Pedro Man- 
rique, conde de Treviño, cuando vino á su servicio, año 
de 1472. 

Capitulación que asentó el duque del Infantazgo, en nombre de 
los Reyes Católicos, con Pedro de Ayala, Comendador de 
Paracuellos, para que se redujese á su servicio. 

Capitulación del asiento que se tomó por mandado de los Re- 
yes Católicos, con Garci Brabo de Lagunas, Alcaide de la 
fortaleza de Atienza, al tiempo que se redujo á su servi- 
cio, en que se asienta que el dicho Garci Brabo tenga la dicha 
fortaleza por Sus Altezas, y renuncie ciertos derechos que 
pretende, y Sus Altezas le hagan ciertas mercedes, año 
de 1476. 

Capitulación y asiento que se tomó entre los Reyes Católicos y 
D. Luis de la Cerda, conde de Medinaceli, sobre el entrego 
de las villas de Arcos y La Guardia, en Navarra, de que Sus 
Altezas le hablan hecho merced , en recompensa de la villa 
de Agreda que le habia dado el Rey Don Enrique IV, año 
de 1477; está firmada de Sus Altezas y del dicho Conde. 

Un mazo de escrituras tocantes á las capitulaciones que se asen- 
taron, por mandado de los Reyes Católicos, con D. Alvaro de 
Zúñigay Doña Leonor Pimentel, duques de Arévalo y condes 
de Plasencia, en que hay las capitulaciones originales que se 
asentaron el año 1476 y el año 1480, y la renunciación que 
hicieron los Duques de la dicha villa de Arévalo y de todo el 
derecho que pretendían á ella y su fortaleza, en la Reina 
Doña Isabel, madre de la Reina Católica, á quien pertenecía 
por su vida, y los poderes que para ello hubo. 
Tres capitulaciones originales que se asentaron entre los Reyes 
Católicos y D. Enrique de Gnzman, duque de Medina-Sido- 



149 

nia, sobre que el Duque sirviese á Sus Altezas y entregase 
las fortalezas que tenia de las villas de Sevilla, que son Fre- 
genal, Aroche, Lebrija, Villanueva del Camino y Montegil, 
y renunciase la tenencia de los Alcázares de Sevilla, y Sus 
Altezas le hicieron cierta merced de juro de por vida, en re- 
compensa, año de 1478. 

Tres capitulaciones hechas entro los Reyes Católicos y el arzo- 
bispo de Toledo, D. Alonso Carrillo, los años de 1469 y 1476 
y 1479, en que se asienta que el dicho Arzobispo sirviese á 
Sus Altezas y entregase las fortalezas del Arzobispado para 
que los Alcaides dellas las tuviesen por Sus Altezas, y los 
dichos Reyes Católicos amparasen y defendiesen al dicho 
Arzobispo en su dignidad, honra y estado, y están con ellas 
algunos pleitos-homenajes de las dichas fortalezas. 

Capitulación y asiento que se tomó por mandado de los Reyes 
Católicos, con el mayordomo Godoy, alcaide de los Alcázares 
de Carmena, sobre la entrega y renunciación de los dichos 
Alcázares, que renunció en manos de Sus Altezas , y en re- 
compensa se le hicieron ciertas mercedes , año de 1478. 

Capitulación que se asentó por mandado del Rey Católico, con 
el Concejo de la Mesta, sobre la hierva de la Serena, año 
de 1479. 

Capitulación y asiento que se tomó por mandado de los Reyes 
Católicos, con Hernán Gómez de SoJís, sobre las villas de 
Villanueva de Barcarrota y Salvatierra, que eran de la Orden 
de Alcántara, y las mandaron tomar Sus Altezas, en trueque 
de cierto juro que dieron por ella á la dicha Orden, año 
de 1480. 

Copia de capitulación y asiento que por mandado de los Reyes 
Católicos se tomó con el comendador Francisco de Sotoma- 
yor, sobre la entrega de la villa de Magacela y su 'fortaleza, 
año de 1480. 

Renunciación que otorgó López Vázquez de Acuña, del derecho 
que tenia á la ciudad de Huete y su castillo, conforme á una 
capitulación que con él se asentó por mandado de los Reyes 
Católicos cuando la entregó, año de 1478. 



150 

Dos captnlaciones originales que se a?entaroii entre los Reyes 
Católicos y D. Diego López Pacheco, marqués de Villena, 
sobre la renunciación de las villas y lugares del Marquesado, 
que hizo en la Corona real por Escalona y Cadalso, que por 
ello se le dio; y sobre la renunciación de la villa de Riaza, 
por cierto juro: están con ellas las renunciaciones originales 
que el dicho Marqués hizo, año de 1480, 

Capitíilacion y asiento que se tomó por mandado de los Reyes 
CatóHcos, con D, Rodrigo Enriquez Osorio, conde de Lemos, 
sobre la entrega de Ponferrada, año de 1483. 

Ca'pitulacion y asiento que se tomó por mandado de los Reyes 
Católicos, con Alonso Carrillo, su Guarda mayor, sobre la 
entrega de la fortaleza de la Brisca, año de 1488. 

Capitulación y asiento que se tomó por mandado de los Reyes 
Católicos, con D. Alvaro de Zúñiga, Prior de San Juan, sobre 
las villas de Támara y San Cebrian, y las otras de la Baília 
de Población, que eran de la Orden, por las alcabalas de la 
villa de Alcázar de Consuegra y su Baília, y Lora y Setefilla 
y Alcolea, año de 1485. 

Conocimiento de Fray Sebastian de Gucio, en nombre de Don 
Juan de Zúñiga,, Maestre que fué de Alcántara, en que con- 
fiesa haber cumplido los Reyes Católicos ciertos Capítulos 
que se asentaron con el dicho Maestre al tiempo que renun- 
ció el Maestrazgo en Sus Altezas, año de 1495. 

Asiento y capitulación que se tomó entre los Reyes Católicos 
y D. Diego Ponce de León, duque de Cádiz, sobre la entrega 
de la ciudad de Cádiz para la Corona real, dándole en re- 
compensa y merced la villa de Casares y otras cosas; está 
con ella la escritura de venta que Sus Altezas otorgaron al 
dicho Duque de la dicha villa de Casares, año de 1493. 

Copia de un asiento que se tomó, por mandado de los Reyes Ca- 
tólicos, con Francisco de Herrera, vecino de Azuaga, sobre 
el descubrimiento de los mineros de oro y plata y metales 
del arzobispado de Toledo y Maestrazgo de Santiago y otros 
partidos, año de 1499. 

Capitulación y asiento que, por mandado de los Reyes Doña 



161 

Juana y Emperador Don Carlos V, tomó el Condestable de 
Castilla con el Mariscal de Navarra sobre la entrega de 
Fuenterrabía, año de 1524. 
Copia de un asiento que se tomó por mandado del Emperador 
Don Carlos V entre la ciudad de Granada y la Capilla real, 
sobre la lonja, año de 1519. 



152 



ESCRITURAS 

TOCANTES AL ESTADO DE FLORENCIA Y AL CASAMIENTO DE 
MADAMA MARGARITA. 



Primer casamiento de Madama Margarita. 

Un mazo de escrituras tocantes al primer casamiento de Mada- 
ma Margarita de Austria, hija natural del Emperador Car- 
los V, con el Duque Alejandro de Me'dicis, en que hay las 
escrituras siguientes : 

Copia de los Capítulos matrimoniales que se asentaron 
entre el Papa Clemente VIII y Su Majestad Imperial, sobre 
el dicho casamiento el año de 1529, y del último tratado de 
Ñapóles, cuando se celebró el matrimonio, año de 1536. 

Copia auténtica del previlegio que Su Majestad Cesárea 
concedió á la ciudad y república de Florencia, en que per- 
dona la rebelión pasada y concede que de allí adelante sea 
gobernada por la casa y familia de los Médicis, y hace al 
dicho Duque Alejandro, Cabeza y primado de ella y á sus 
sucesores para siempre jamás, y el juramento de fidelidad que 
el dicho Duque hizo al Emperador, y testimonio de cómo fué 
presentado y obedecido el dicho previlegio en la dicha Repú- 
blica y el Breve del dicho Papa Clemente VIII, en aprobación 
de la capitulación hecha con la dicha República. 

Instrumentos de juramentos de fidelidad hechos por el 
duque Cosme de Médicis á Su Majestad Cesárea, por el estado 
de Florencia, después de muerto el duque Alejandro, y de 
ciertos Castellanos para loa Castillos de Florencia, é inven- 
tario de la artillería y municiones que habia en los dichos 
castillos. 



153 



Segundo casamiento de la dicha Madama Margarita. 

Otro mazo de escrituras tocantes al segundo casamiento de la 
dicha Madama Margarita de Austria con el duque Octavio 
Farnese, nieto del Papa Paulo III, en que hay copias de los 
Capítulos del dicho matrimonio, que se asentaron entre Su 
Santidad y Su Majestad Cesárea del Emperador Don Car- 
los V, y copias de los poderes para el matrimonio é informa- 
ción de los bienes de la Casa de Médicis y derecho que tienen 
á ellos la dicha Madama Margarita, y otros papeles y cartas 
misivas tocantes á ello. 



DOCUMENTOS RELATIVOS 
i 



Archivo general de Simancas.=Guerra,L núm.U.-Estado.L núras. 47 y 289. 



BLASCO DE GARAY. ' 



S. C. C. M. 

Común cosa es los pobres ser ingeniosos: digo esto, porque 
siendo yo un pobre hidalgo desta ciudad de Toledo, llamado 
Blasco de Garay, y pensando muchas veces con qué poder ser- 
vir á Vuestra Majestad como algunos de mi linaje han hecho, 
en especial un hermano mió mayor, llamado Diego de Alarcon, 
que en servicio de Vuestra Majestad perdió la vida, capitán en 
el ejército de Italia; yo con el mismo calor de servir á Vuestra 
Majestad , deseando hallar cosa que excediese la bajeza de mi 
persona, ofrecióme el continuo cuidado y el estudio de filosofía 
y de otras ciencias en que me he criado, y la experiencia, una 
invención de poder sustentar una grande armada á Vuestra 
Majestad sin costa de las rentas "Reales ni daño de sus pueblos, 
lo cual considerado de mí mucho tiempo há, me parece, si no 
me engaño, ser cosa que se podria efectuar; la forma desto daré 
en escrito cuando Vuestra Majestad mandare, y si en ella se 
hallase por caso defecto , en mi voluntad de desear el servicio 
de Vuestra Majestad no se hallará. 

Asimismo, para esta armada, si como digo hubiere efecto, 
ó si no para cualquiera otra que Vuestra Majestad aparejare, 
daré un instrumento fácil con que se podrán excusar en las ga- 
leras todos los remadores, y que cuatro hombres puedan hacer 



1 Los señores Salva y Baranda, primeros editores de esta Colección, de- 
jaron de publicar los documentos que relativos á Blasco de Garay tenían co- 
piados del Archivo general de Simancas, á instancias del Sr. Ferrer de Couto, 
que deseaba darlos á conocer el primero. Nosotros creemos que aun cuando pu- 
blicados, deben también figurar en esta obra, arsenal valioso para cuantos es- 
criben sobre nuestra Historia patria, documentos tan importantes, tanto más 
cuanto iiodeuios agregar á filos este primero, que no sabemos haya visto la luz. 



158 

mayor movimiento que ellos todos hacen, y tanto mayor movi- 
miento que casi pudiesen pasar sin velas, y que este mismo 
instrumento se pueda poner en cualquiera navio de alto bordo 
con poco embarazo, y que no haya necesidad de navio de bordo 
bajo ni de remo jamás. 

ítem, daré' arte muy natural y fácil con que puedan sacar 
cualquiera navio debajo del agua, aunque esté más de cien 
brazas en hondo, y aunque sea una carraca y aunque no hu- 
biese más de dos hombres para sacarla. 

ítem, daré arte con que cualquiera hombre pueda estar de- 
bajo del agua todo el tiempo que quisiera, tan descansada- 
mente como encima. 

ítem, en poca hondura, daré instrumento con que pueda ver 
desde encima del agua lo que hubiese allá en el suelo, aunque 
el agua esté muy turbia. 

ítem, daré un instrumento que, habiendo leña, puedan con 
él, de cualquier agua salobre, hacer agua dulce en tanta can- 
tidad que corra el agua en hilo. 

ítem, daré un aviso con que puedan haber agua de muchas 
maneras, llevando el dicho instrumento y habiendo leña, aun- 
que no en tanta abundancia como habiendo agua salobre ó 
cualquiera otra mala agua. 

ítem, daré un molino en un navio, de mucho efecto, que le 
pueda traer un hombre asentado, ó arte con que puedan moler 
sin más ruedas de las piedras que hacen la harina, y en esto 
del moler haré muchos ingenios no vistosa 



1 Legajo número 14.— En la carpeta dosle documento se halla escrito lo si- 
guiente: «Málaga.— Blasco de Garay, sobre los ingenios que dice que liará.— Al 
Consejo de la Guerra.— Tiene una rúbrica.» 



159 



COPIA DE CARTA 

DE LOS PROVEEDOEES DE mXlaGA Á SU MAJESTAD. 



S. C. C. M. 

Blasco de Garay vino á esta ciudad por mandado de Vues- 
tra Majestad á hacer un ingenio con que las naves anduviesen 
en tiempo de calma, y como la invención era nueva, ha sido 
necesario enmendar algunas cosas, así para que el movimiento 
fuese más fácil como para que ocupase menos lugar en las na- 
ves, porque el ingenio que primero hizo ocupaba mucho. La 
•última experiencia que hizo fué que puso dos ruedas en una 
naveta de cien toneles á cada costado la suya, y cada rueda 
movian tres hombres, los cuales se remudaban para poder su- 
frir el trabajo, y desta manera anduvo esta nave en una hora 
media legua: el dicho ingenio hace poco embarazo en la nave; 
pero porque las naves que han de servir en la armadas han de 
ser grandes y nosotros no podemos desta cosa saber más de lo 
que viésemos por experiencia, va el dicho Blasco de Garay á 
dar cuenta á Vuestra Majestad del efecto que podrá hacer este 
ingenio , acrecentando las ruedas y multiplicando los puntos 
dellas y otras cosas que él tiene pensadas; y como quiera que 
lo que hasta aquí se ha hecho ha sido costoso, porque los oficia- 
les no estaban diestros, pero parécenos que lo que de aquí ade- 
lante se hiciere será de poca costa: las naves en que se pusiere 
este ingenio, aunque sean grandes, harán ciaboga más presto 
que una galera, que es cosa de mucha importancia: al tiempo 
que se hizo esta experiencia hicimos entrar dentro al capitán 
Gracian de Aguirre y al capitán Noblecia, que son marineros 
y hombres de guerra , y otras personas, y á todos les pareció 
muy bien , porque como quiera que las naves que así fuesen 
armadas no pueden atener con las galeras, pero hallándose 



160 

juntas, cerca de los enemigos, podrían ir en compañía en tiem- 
po de calma á ofenderles. Nuestro Señor la Imperial persona y 
Real Estado de Vuestra Majestad ensalce. De Málag-a á 27 de 
Julio de 540, De Vuestra Majestad Cesárea Católica humil- 
des vasallos que sus Reales pies y manos besamos. ==Sancho 
Verdugo. — Tiene rübrica.=Diego de Cazalla. — Tiene rúbrica ^ 



1 Dentro de esta carta hay un papel que tiene por epígrafe: «En Consejo se 
acordó.» — Entre otros acuerdos hay el siguiente sobre lo de Blasco do Garay. 
«Su Majoslad, visto lo que de acá se le escribió sobre lo de Garay, respondió que 
se hiciese la experiencia si acá parecía: há.^e avisado que se haga la experiencia 
en un navio de 30ü ó 350 toneles, y que según sucediese aquello, asf se verá des- 
pués si debe hacerse en la galera.» 



161 

COPIA DE CARTA AUTÓGRAFA 

DEL BLASCO DE GAEAY k SU MAJESTAD. 



S. C. C. M. 

Yo, Blasco de Garay, fui por mandado de Vuestra Majestad 
á Málaga á entender en cierto ingenio de hacer andar los na- 
vios en tiempo de calma, y á 4 de Octubre de 1539 años hice la 
primera experiencia en una nave de 250 toneles viejos, y muy 
pesada, y anduvo la dicha nave con 18 hombres que traían el 
ingenio casi una legua por hora; y porque en esta experiencia 
se quebraron algunas cosas y otras parecía que embarazaban 
mucho el navio por de dentro, yo dije que las enmendarla to- 
das, y así, acordaron los Proveedores de Vuestra Majestad que 
yo enmendase solas dos ruedas, una para cada banda del navio, 
y que en éstas se veria lo que podia ser, porque por dos juzga- 
rían lo que se andarla llevando seis, como en la primera expe- 
riencia que llevaba el navio tres ruedas por banda, que eran 
seis: yo aparejé las dichas dos ruedas y lo de dentro, que em- 
barazaba mucho por razón de vigas largas con que se movia, re- 
cogílo en tan poco espacio, que casi es nada el lugar que ocu- 
pa, porque quité las vigas y seguí otra manera de movimiento, 
y púsolo en una nave de 100 toneles, cargada de trigo, y á 
cada rueda puse tres hombres que la moviesen, que por todos 
eran seis, y con esto anduvo media legua por hora, medida por 
sus ampolletas, que llevaron los proveedores de Vuestra Ma- 
jestad, y la misma media legua que habia andado quisieron que 
la tornase luego á volver andar para ver si en la mar habia 
habido corriente que la ayudase, y volvió la misma media legua 
puntualmente en otra hora : después trajéronla por la marina 
de una parte á otra, y trajéronla hasta la puerta de las Atara- 
zanas, casi tan cerca de tierra como llegan las galeras, é hizo 
Tomo LXXXI. 11 



162 

muchas veces ciaboga más presto que una galera. Esta expe- 
riencia se hizo á 2 de Julio de 1540: iban dentro los Proveedo- 
res de Vuestra Majestad, como ellos escriben, y metieron con- 
sigo más de cien hombres, capitanes de naves, pilotos, marine- 
ros y otras personas hábiles para que diesen su voto , entre los 
cuales iban, especialmente, Gracian de Aguirre y Noblezia, 
hombres experimentados eu las cosas de la mar, sin otros mu- 
chos bajeles de gente que iban á la redonda de la nave para ver, 
y en concordia de todos, se dio por la más útil cosa del mundo 
y sin inconveniente alguno, tanto, que con ser la primera ex- 
periencia harto ingeniosa, esta postrera la hizo parecer mala, 
por ser más fácil y ocupar tan poco lugar , que con muy po- 
quitas tablas se podria encubrir el arte de dentro, que nadie la 
viese; demás de otras muchas ventajas que hizo á la primera 
en ser de menos costa y menos violenta, y que durará más que 
el navio donde fuere, porque este ingenio se podrá quitar y 
poner ligeramente cuando fuese menester, ó para ir á la bolina 
ó por algún tiempo fuerte que entrase. Los Proveedores de 
Vuestra Majestad pienso que envian la información de todo 
esto: yo envió á Vuestra Majestad una traza desta última ex- 
periencia, que es una media nave con solas dos ruedas á la 
pro; no sé si por ella se entenderá algo; y porque los dichos 
Proveedores no quieren testificar de más de lo que vieron, dejan 
á mi cargo lo demás, así de lo que pienso hacer en el mismo 
ingenio, acrecentándole algunas cosas que le pueden ayudar, 
como la cuenta y razón de lo que pienso que andarán los na- 
vios que fueren más gruesos que éste en que vieron la expe- 
riencia; y para dar esta cuenta ha de presuponer Vuestra Ma- 
jestad que para solo este efecto de andar los navios podrían 
bastar seis hombres, como se vio en esta última experiencia, y 
cuatro como yo ofrecí en la petición que á Vuestra Majestad di 
en Toledo; y si no hubiera más de dos hombres, éstos creo que 
la menearian en una calma: mas para andar cosa de cuantidad 
que pudiese servir en una navegación, ha menester más gente, 
y tanta más cuanta hubiere de andar más : por eso daré aquí 
á Vuestra Majestad dos suertes de navios, que cualquiera de 



163 

ellas es de harto provecho, y se puede con ellas navegar una 
larga navegación en tiempo de calma; y puesto que añadiendo 
la gente y las ruedas se podria añadir en el andar, pardceme 
que por el embarazo de los navios no es menester añadir en 
los ingenios ni en la gente, si no fuese sobrada, porque á no 
mirar esto mucho, se podria añadir; pues tomando lo razona- 
ble, habiendo respeto á todo, me parece que se podrá hacer lo 
siguiente: 

Primeramente, para que un navio ande más de legua por 
hora, y que este más sea una conocida ventaja, ha menester la 
gente siguiente: 

Una nave de 100 toneles, 12 hombres. 

Una nave de 150 toneles, 16 hombres. 

Una nave de 200 toneles, 20 hombres. 

Una nave de 250 toneles, 24 hombres. 

Una nave de 300 toneles, 28 hombres. 

Una nave de 350 toneles, 32 hombres. 

Una nave de 400 toneles, 36 hombres. 

Aquí ha de notar Vuestra Majestad que no doy más gente 
para mover estos navios de la que suele ser menester para los 
bateles de los mismos navios. 

Pues para que estos navios anden más de legua y media 
por hora, y que este más sea una conocida ventaja, ha menes- 
ter la gente siguiente: 

Una nave de 100 toneles, 18 hombres. 

Una nave de 150 toneles, 24 hombres. 

Una nave de 200 toneles, 30 hombres. 

Una nave de 250 toneles, 36 hombres. 

Una nave de 300 toneles, 42 hombres. 

Una nave de 350 toneles, 48 hombres. 

Una nave de 400 toneles, 54 hombres. 

Aquí ha de considerar Vuestra Majestad, que aunque va 
crecido el número de los hombres más que en los navios de 
más de legua, no es tanto el crecimiento que en cualquiera 
navio no haya gente para ello de solos marineros y grumetes 
que los dichos navios han menester para solo navegar, cuanto 



164 

más que siempre van otras gentes en los navios que holgaran 
de ayudar en tiempo de necesidad, como ayudan á la, bomba 
y al cabrestante, porque para este ingenio no son menester 
hombres diestros como para el remo; y habiendo abundancia de 
hombres podrán andar estos navios mucho más que aquí he 
puesto, y asimismo, si faltasen hombres de los necesarios, con 
pocos ó muchos, los que hubiese, navegarían más ó menos, 
según el número de los hombres, que no es pequeña comodi- 
dad que habiendo muchos hombres todos puedan servir en una 
necesidad, lo cual en los navios de remo no se puede hacer, en 
especial en la galera, que no caben más remeros de los que 
van, y esos han de ser muy diestros, como dicho tengo. 

Asimismo ha de entender Vuestra Majestad que esto que he 
dicho que andarán estos navios con los hombres que á cada uno 
he puesto, será yendo la gente trabajando á toda prisa, como 
cuando la gente de una galera va dando caza á una pista, y 
porque este trabajo no le podrán sufrir, si no es un apretón de 
dos ó tres horas para caminar desta manera, ó será menester 
gente de remuda ó que descansen, como hacen las galeras; mas 
queriendo trabajar lo razonable y aquello que podrán sufrir 
todo el dia, no andarán tanto como arriba he puesto, aunque 
creo que caminarán bien, y esto será según quisieren trabajar, 
poco ó mucho, como en todos los otros trabajos, porque en este 
ingenio pueden trabajar mucho ó poco, como quisieren, porque 
no obliga á poner siempre mucha fuerza, como los que suben 
peso; en fin, en este caso es como el remo. 

Asimismo, esto que he dicho que andarán estos navios se ha 
de entender en calma y sin corriente de mar, porque puesto que 
contra la corriente de mar pueden navegar, como ya se ha ex- 
perimentado, todavia pierde de su navegación por causa de la 
corriente más ó me'nos, según la corriente fuere, aunque ha do 
saber Vuestra Majestad que estos navios resisten mejor á la 
corriente que al viento contrario, al revés de la galera, que re- 
siste mejor al viento contrario, si no es mucho , que á la cor- 
riente, porque la galera tiene más debajo del agua que en Cima, 
y la nave tiene más volumen encima del agua que debajo, 



165 

por ser alta de bordo y de popa y de proa , donde hace mucha 
fuerza al Yiento, aunque si el viento no es mucho, todavía 
proejan contra él, y más proejarán las que anduviesen á más 
de legua y media que las que anduvieren á más de una. 

Dejado, pues, ya aparte esto de los navios de alto bordo, y 
viniendo á las galeras, que son navios largos y más dispuestos 
á hender el agua que las naves, á lo que yo alcanzo por las 
experiencias hechas, así públicas como otras que yo he hecho 
particulares, que de buena razón no pueden faltar, se podrá 
hacer en ella lo siguiente: 

Una galera de las que al presente reúnan 24 bancos por 
banda, que ha menester 144 hombres de remo, ha menester 
desotra manera solamente la cuarta parte, que es 36 hombres, 
y ganaria todo esto: lo primero, que de una galera se hacen 
cuatro; lo segundo, que la galera que llevare este ingenio an- 
dará más que ninguna otra al remo , que es cosa de gran im- 
portancia, porque ella alcanzará á otras, y las otras no á ella; 
lo tercero, esta galera podrá llevar medios cañones por las ban- 
das y muchos más soldados que lleva, y más libres para pelear, 
porque no llevará bancos ni * ursta, que es grandísimo em- 
barazo, sino una hermosa plaza de cubierta desembarazada de 
popa á proa, mucho más que al presente está, lo cual no creo 
que será poco alivio para una necesidad ; lo cuarto, la chusma 
desta galera se podrá despedir hecho el viaje, y no será menes- 
ter invernar con ella , porque el más grosero hombre que tor- 
naren á tomar sabrá traer este ingenio tan bien como el más 
diestro, porque no es más de traer una cigoñuela á la redonda, 
y ahorrarse ha Vuestra Majestad de los gastos del invierno de 
las galeras, y de ánimas que están allí contra justicia penan- 
do, que Vuestra Majestad no lo puede saber, las cuales claman 
siempre justicia contra los que allí las detienen malamente ; lo 
quinto, es lo que arriba dijimos en las naves, que los soldados 
que allí hubiere podrán ayudar á traer el dicho ingenio para 
que ande mucho más, lo cual puede aprovechar mucho en una 



1 No se puede leer la primera letra de la palabra ursla por estar roto el papel. 



166 

necesidad contra un viento recio y contra una recia corriente y 
contra otros muchos desastres de mar, y para alcanzar otros 
navios, y esto no es de tener en poco cuando el tal caso se ofre- 
ciese , lo cual no pueden hacer yendo al remo ; y porque aquí 
podrán algunos decir que estos 36 hombres no bastarán á su- 
bir el entena, yo daré ingenio con que la suban aunque fuesen 
menos, cuanto más que otra mucha gente hay en la galera que 
podría ayudar cuando la quisiesen subir á manos como ahora 
la suben. 

Y porque todo esto es tan gran cosa, como ya Vuestra Ma- 
jestad puede ver, porque teniendo Vuestra Majestad ingenios 
aparejados para tres ó cuatro suertes de navios, podrá cuando 
fuere servido tomar los navios que hubiere menester y mandar- 
les poner los ingenios, que se ponen ligeramente; y puesto 
todo á punto y hecha la gente de guerra que ha de ir en ellos, 
puede Vuestra Majestad mandar á la postre de todo tomar la 
gente que ha de mover el ingenio, y pagándoles por el tiempo 
que fuere menester, llevará Vuestra Majestad una armada de 
navios de alto bordo artillados, que basten á hundir el mundo, 
sin las galeras que podrá llevar como corredores del campo, 
que no se les escape cosa que 'por el mar saliere; y hecha la 
jornada, cuando se despidan los soldados, despedir los movedo- 
res del ingenio para que á otra vuelta vengan alegremente al 
mandato de Vuestra Majestad, y de esta manera excusarse así 
muchos gastos, y Vuestra Majestad será Señor absoluto de mar 
y tierra, y servido prestamente, y no como ahora, que para 
meter un hombre que reme en galera se escandaliza el mundo, 
porque entra para nunca salir si no es por ventura. Y porque en 
esto se le apareja á Vuestra Majestad un gran servicio y á mí 
un trabajo incomportable, como de lo experimentado se me 
figura, porque las cosas nuevas se hacen con gran dificultad y 
cuidado, así como con admiración y casi incredulidad, suplico 
á Vuestra Majestad que para que con más ánimo yo vaya por 
fatiga tan intolerable y tema menos los golpes de los envidiosos 
y de aquellos que contraminan la ventura de los que Dios fa- 
vorece, que Vuestra Majestad sea servido de señalarme las 



167 

mercedes que me ha de hacer cuando yo haya cumplido lo sobre- 
dicho, y sea de esta manera: que Vuestra Majestad tome un 
navio de los que arriba van puestos, cual á Vuestra Majestad 
más agradare, ó de los áe á más de legua, ó de los de á más de 
legua y media, y yo me profiero con la gente que á cada uno 
arriba puse, de hacer que ande lo que tengo dicho, y asimismo 
de hacer en una galera lo que tengo dicho, y que no cum- 
pliendo yo lo dicho, Vuestra Majestad no sea obligado de ha- 
cerme mercedes ningunas por ello; pero que cumpliendo yo en 
la dicha nao que Vuestra Majestad tomare y en una galera 
todo lo que dicho tengo, y de tal arte que no tenga falta por 
donde se deba dejar de usar de ellos, Vuestra Majestad sea 
obligado á hacerme las mercedes que me prometiere por ello, 
y no pido esto por dejar de entender después en los ingenios 
de los otros navios que arriba he puesto, porque en estos dos 
primeros, así en la nao como en la g'alera, entiendo descubrir 
muchos más primores, que de miedo de hombres que andan á 
hurtar ajenas invenciones para disfrazarlas y llamarlas suyas 
he callado hasta aquí, y asimismo de miedo de envidiosos que 
de que ven que lo tienen todo en poder, no consienten que na- 
die medre por ellos; y de estos, así los unos como los otros, he 
hallado gran copia todas las veces que he descubierto algo de 
mi pobre ingenio: por eso suplico á Vuestra Majestad sea ser- 
vido que yo conozca mi galardón y aquello en que tengo de 
servir, porque de esta manera será mucho más servido Vuestra 
Majestad y mejor; y entenderé en todos esos otros géneros de 
navios y en cuanto más Vuestra Majestad mandare, después de 
hecho esto como hombre que ya no temerá lo que podrán hacer 
envidiosos y ruines, porque no tendré más de un cuidado, de 
servir á Vuestra Majestad, no solamente con esto, más con otras 
muchas cosas que Nuestro Señor me ha dado á entender en 
ventura de Vuestra Majestad, que todo lo quiero para su servi- 
cio; y suplico á Vuestra Majestad que en las mercedes que me 
señalare haya el mismo respeto á mis hijos y descendientes 
que á mí, y que sea cosa honrosa, que pues el hecho ha de ser 
nombrado por todo el mundo, de quien espero en Dios que Vues- 



168 

tra Majestad será presto Señor, se sepa el favor y honra que 
Vuestra Majestad dio al que en su servicio lo inventó, que no 
será pequeña gloria á Vuestra Majestad; y si suplico esto es 
porque ya esta cosa va fuera de dudas, y cuando no saliese lo 
que prometo será muy poco menos lo que saliere, aunque en 
verdad, yo pienso que saldrá antes más que menos, según las 
experiencias hechas me prometen; y si no saliere tanto. Vuestra 
Majestad quedará sin obligación, y si algunas mercedes me 
hiciere, llaniarse han de pura gracia. Dejado pues, esto aparte, 
es menester que Vuestra Majestad se sirva de este ingenio con 
brevedad, antes que la invención pueda extenderse por los ene- 
migos, aunque pienso que ella es de cualidad que no tan fácil- 
mente se podrá extender, porque lleva mucha razón y cuenta; 
mas por sí ó por nó, no puede dañar la brevedad, y si ésta 
quiere Vuestra Majestad, es menester que yo sea proveído en 
Málaga, de la misma manera que yo daré por un memorial 
cuando se hubiere de entender en ello, porque de otra manera 
era la cosa tan á la larga, que Vuestra Majestad no pueda ser 
bien servido, y por ventura mi vida puede faltar, que soy hom- 
bre delicado y algo enfermo, y quedarse ya tan gran secreto 
por efectuar, puesto que con solo lo efectuado habria oficiales 
que en alguna manera sirviesen á Vuestra Majestad, aunque 
en comparación de lo que queda, todo lo hecho es poco y menos 
lo que sin mí sabrían hacer. No tengo en esto más que escribir 
sino avisar á Vuestra Majestad que el molino que prometí á 
Vuestra Majestad para llevar en las armadas, yo le hice á mi 
costa en Málaga, y es tal cosa que en su género yo no alcanzo 
que se pueda dar otra mejor, porque puede moler en cuatro 
pies de anchura con solo un hombre y molerá dos fanegas al 
dia, y si le quieren hacer para dos hombres molerá tres fanegas 
y otras tantas á la noche, si hay quien se remude, y puédese 
hacer que muela más, y más creciéndole los hombres; cuando 
yo hice éste, D. Miguel de Herrera, Capitán del artillería, hizo 
traer de Flándes otros por muy escogidos, y no igualaron con 
el que yo hice con mucho, porque el ingenio del mío basta á 
mover con un hombre, dos tanto pesada piedra que el ingenio 



169 

de los de Flandes, y son muy más durables y hacen mejor ha- 
rina, como Vuestra Majestad se podrá informar de I). Francisco 
de Herrera, hijo del dicho Capitán, y de otros que habrá que 
le hayan visto. Este molino está muy experimentado por- 
que se han hecho en Málaga mas de veinte de ellos, y es muy 
manejable, que le pueden llevar donde quisieren, así en arma- 
das como en ejércitos, y tenerle en las fortalezas y en las fron- 
teras, e' ir moliendo en cualquier navio por pequeño que sea; y 
un carro, cualquiera podrá llevar dos de ellos muy holgada- 
mente: suplico á Vuestra Majestad, que porque muchos oficiales 
se han dado á hacerlos y es justo que quien lo inventó goce 
siquiera en su vida, que otro no le pueda hacer si él nd, que 
Vuestra Majestad me otorgue un previlegio que nadie le pueda 
hacer en mis dias, ni gozar de los hechos sin mi licencia, salvo 
si no fuese en servicio de Vuestra Majestad; y porque no quiero 
estorbar á otra negociación de molinos que á Vuestra Majestad 
sé que han ofrecido algunos, aunque yo no les doy mucho cré- 
dito, ni quiero que este previlegio se extienda para poder moler 
con ellos públicamente, llevando maquilas ni dinero por la mo- 
lienda, sino solamente para que cada uno pueda moler en su 
casa su trigo, porque esto no creo que se pueda á nadie quitar 
de justicia. 

No quiero cansar á Vuestra Majestad con más razones, sino 
que de todo esto espero el mandamiento de Vuestra Majestad, 
de cuya Imperial persona y señorío mi Señor guarde y acre- 
ciente en su santo servicio. De Madrid á 10 de Septiembre 
de 1540. Humilde vasallo que los Reales pies de Vuestra Majes- 
tad besa.— Blasco de Garay. — Tiene rúbrica. 

Sobre.~k la S. C. C. M. del Emperador y Rey, nuestro 
Señor. 



170 



COPIA DE UN INFORME Ó PARECER 



CUYA CARPETA DICE «GAKAY.» 



LO DEL CAPITÁN JUAN ANTONIO. 

Pruébese en un navio de 300 toneles arriba. 

Cuanto á lo del ingenio que Blasco de Garay ha hecho para 
hacer andar los navios en calma, he visto lo que él y los Pro- 
veedores de Málaga escriben, y la experiencia que se hizo en 
el navio de los 100 toneles; y aunque para navios de alto bordo 
parece que será provechoso, en galera no sé si lo seria, porque 
si diese un golpe de cañón al ingenio, la galera y gente que 
en ella fuese quedarla perdida, á lo cual debe el dicho Garay 
satisfacer; y pues allá parece que la experiencia se debe hacer 
de nuevo en otro navio de 300 6 de 400 toneles y en galeras; 
hágase, que después visto el efecto que hace, se mirará en lo 
de las mercedes que pide y terna respecto al servicio que en 
ello hiciere. 



171 



COPIA DE CARTA AUTÓGRAFA 

DE BLASCO DE GAEÁY AL COMENDADOR MAYOR DE LEÓN, DE 

BARCELONA. . 



I. S. 



Á 17 del presente se hizo la prueba del ingenio de la nave, 
y plugo á Nuestro Señor que el nuevo fuese tal cual convenia 
á la buena dicha de Su Majestad, porque la nave anduvo casi 
legua por hora, y si la nave estuviera limpia anduviera mucho 
más, dejado que hace cia-boga mejor que una galera, y lo 
mejor de todo es que hizo este efecto con solas dos ruedas, 
una por banda. De manera que la nave va muy poco empa- 
chada, porque el ingenio va muy más preciso que los otros 
que he hecho, y muy más fácil de quitar y poner, y muy her- 
moso á la vista, y no menos bravo para meter miedo á los ene- 
migos; y esto que yo digo, se podrá saber ser así de todos 
cuantos hay en toda Barcelona que lo vieron, sin discrepar 
hombre deste parecer, como creo que deben escribir el Señor 
D. Enrique de Toledo y el tesorero Ravago; esta es cosa que 
cada dia ha de crecer y no menguar , como todos los otros in- 
genios, y por eso que quiera, ahora se deba tener en mucho; 
verdad es que le metieron para la experiencia cuarenta y tan- 
tos hombres de gente que anda á ganar el pan, y si estos fue- 
ran hombres diestros y prácticos de algunos dias en la cosa, se 
hiciera más efecto, ó el mismo con menor número de ellos; 
finalmente, que ello está acertado y no tuvo otra falta sino no 
verlo Su Majestad, ó vuestra Señoría, ó el duque de Alba, mi 
Señor, aunque espero en Dios que de aquí adelante todos lo 
verán; y porque yo me querria partir á dar más larga relación 
de todo á vuestra Señoría, á saber la orden que se ha de tener 
en lo tocante á este ingenio, y asimismo á mi vida, no alargaré 



172 

más de suplicar á Nuestro Señor, vida y estado de vuestra Ilus- 
trísima Señoría guarde y prospere á su santo servicio. De Bar- 
celona y Junio 20 de 1543.— Besa las Ilustrísimas manos de 
vuestra Señoría, Blasco de Garay, — Tiene rúbrica. 

Sobre. — Al Ilustrísimo señor el Comendador mayor de León 
é mi Señor. 



173 



Á SU MAJESTAD. 



SOBRE EL INGENIO *. 

' Dice que hizo la experiencia en una nave de 200 toneles 
con solas dos ruedas, una por banda, y que á cada una dio 25 
hombres, y que hizo tal efecto, que hizo cia-boga dos tantos 
más presto que una galera, y que en fin se averiguó que an- 
daba á legua por hora, y que estuvo dentro el gobernador don 
Pedro de Cardona y Ravago, y muchos hombres honrados de 
aquella ciudad, que han sido Capitanes de mar, y que el Vice- 
canciller y otros estaban en la marina viéndolo, y que todos se 
maravillaron; y encarece mucho lo que está hecho, y suplica á 
Vuestra Majestad se le avise de lo que es servido, porque si nó 
se entenderia que ello seria perder tiempo, y que por esto de- 
berla proveer que desde luego se cortase madera para hacer 
estos ingenios, cada uno de los cuales dice que podrá costar 150 
ducados. — Respondida. 

S. C. C. M. 

Porque sepa Vuestra Majestad que no he perdido tiempo, 
cuanto á lo que toca al ingenio de andar los navios en tiempo 
de calma; sabrá Vuestra Majestad que á 17 de Junio se hizo la 
experiencia que yo ponia á punto para la presencia de Vuestra 
Majestad, y fué en una nave que vino de Colibre de descargar 
cierto trigo, y que se decia la Trinidad; era nave de 200 tone- 
les, y su Capitán se llamaba Pedro de Scarza, en la cual, por 
echar fuera todo inconveniente y embarazo, y dejar la cosa tan 



\ Al margen: «De Garay,» 

2 En la margen, este decreto: «Que se remita al Príncipe.» 



174 

fácil que cualquiera por rudo que fuese la supiese tratar,' con- 
siderando que toda novedad trae consigo turbación, fué sola- 
mente de dos ruedas, una por banda, aunque con muchos más 
primores que en las de hasta aquí he puesto, y díles toda la 
gente y algo más que antes poseía en seis ; porque di á cada 
rueda 25 hombres, que eran por todos 50, y estos estaban en 
tan breve espacio, que con estar todos debajo de la puente de 
la nave, á manera de dos escuadrones, dejaban bien ancha 
calle para los que quisiesen atravesar por en medio de ellos. 
Hicieron tal efecto, que quien no lo vido, con dificultad lo 
podrá creer, porque anduvo tanto, que muchos bateles y bar- 
cos que iban tras ella para ver el ingenio, se quedaban por 
popa legua por hora; otros con mucha diligencia tenian con 
ella. Hicimos cia-boga dos tanto más presto que una galera; 
en fin, que se averiguó que andaba casi legua por hora, y que 
á estar despalmada la nave anduviera más de legua. Dentro 
estuvo el gobernador D. Pedro de Cardona y el tesorero Ravago, 
y muchos honrados hombres de esta ciudad, que han sido Capi- 
tanes de navios, sin otros muchos Maestres de navios y mari- 
neros que á la sazón entraron dentro. Desde la marina lo salie- 
ron á ver el Vicecanciller y D. Enrique de Toledo, y el Maestro 
racional y otros muchos caballeros de esta tierra, que no poco 
se maravillaron de ver tal efecto. A todos, así los de dentro 
como los de fuera, les pareció cosa útilísima y muy necesaria, 
así para las armadas de Vuestra Majestad como para las Indias, 
como para infinitas otras cosas que á Vuestra Majestad se le 
entenderán. 

Hay otra cosa en este ingenio, y es que se ha de esperar que 
cada dia se hará mejor, porque todas las cosas artificiales se 
mejoran y crecen con el tiempo, y las naves que después que 
esto se usare se hicieren, hacerse han más al propósito, y habrá 
gente diestra en traerlo, que no hace poco al caso, puesto que 
para este ingenio no es menester la gente muy diestra, porque 
en dos dias se hace; ni tampoco es menester que el navio trai- 
ga siempre esta gente sobreañadida á la que suelen traer las 
naves, porque en las armadas con la gente dellas podrá andar 



175 

el ingenio la vez que fuere menester, pues que no ha de estar 
tan continuo como el remar en las galeras; y en las otras nave- 
gaciones bastará añadir sobre los marineros alguna poca gen- 
te, cuanto más que andando el tiempo con menos gente se 
traerá y bastarán solos los marineros. Paréceme que esta cosa 
está ya muy clara para todos los que la han visto, como pienso 
que Vuestra Majestad será avisado destos caballeros que tengo 
dicho, y que se perdería tiempo en no entender en cortar ma- 
deras y aparejar algunos ingenios para las naves que Vuestra 
Majestad mandare, porque con 25 hombres para 100 toneles yo 
me profiero de hacer andar cualquier nave despalmada hasta 
en 350 toneles de porte, tanto como ésta que ahora se ha pro- 
bado, y por aventura más; y creo que no costará el ingenio 
para cada una destas naves de 150 ducados arriba; el cual in- 
genio con poco menoscabo se podrá quitar de la nave donde se 
pusiere y guardarse para ponerse otra vez en otra de aquel 
porte. Vea Vuestra Majestad cerca desto lo que es más servido, 
porque como tengo dicho, de aquí adelante seria perder tiempo 
no entender en esto. Nuestro Señor Jesucristo la Imperial per- 
sona y estado de Vuestra Majestad guarde y acreciente para su 
santo servicio. De Barcelona 6 de Julio de 1543. — Besa las 
imperiales manos de Vuestra Cesárea Majestad, Blasco de 
Garay. — Tiene rúbrica. 

Sobre. — A la S. C. C, M. de el Emperador, nuestro Señor, 
en su Consejo de la Guerra. — Petición de Blasco de Goray. 



NOTICIAS DE LA INVENCIBLE. 



(Biblioteca Nacional .=Sala de Ms., S— 40.) 



Tomo LXXXI. 12 



NOTICIAS DE LA INVENCIBLES 



Este año de 1588, habiendo salido de la barra de- Sanlúcar 
de Barrameda para Lisboa, al ausentarse con la armada gruesa 
que Su Majestad allí tiene hecha contra Inglaterra, Jueves 
Santo y Viernes Santo, 200 velas, las 104 de á más de 600 to- 
neladas, encontraron de camino en el Cabo de San Vicente 
12 galeones de la Reina de Inglaterra, de los que gobierna 
Francisco Drac , ya dicho ; echaron los dos á fondo y prendie- 
ron los demás, con muchas municiones, artillería y gente. Ha- 
bian venido á espiar y tomar lengua de la armada de Su Ma- 
jestad. 

Tenia Su Majestad en Lisboa, 1." de Febrero deste año de 
1588, 15 compañías del cargo de D. Diego Pimentel, del ter- 
cio de Sicilia, y 16 compañías del tercio de Nápojes del cargo 
de D. Alonso de Luzon, 15 compañías del cargo del Maestre 
del campo Gabriel Niño, 26 compañías del tercio de D. Agus- 
tín Mejía, 16 compañías del tercio del Maestre de campo Juan 
de Tejeda, 19 compañías de los capitanes de Flándes, nueve 
compañías de Vizcaya del cargo de Juan Martínez de Recaí- 
do, 202 entretenidos, fuera de otras personas que sirven. Des- 
pués se ha juntado la gente que acudió con las 200 velas di- 
chas de Sanlúcar, y otras compañías de Extremadura, Portu- 
gal y otras partes, y mucho número de caballeros aventureros 
y ocho compañías de caballos. Habia también 11 galeras y dos 
zabras de la Corona de Portugal j 15 naves del cargo de Juan 



* Están copiadas de una Historia de los Reyes de España por Fr. Juan de 
Victoria, fraile dominico llamado de Victoria en su orden, y de Gortázar por 
padre, y Axpuru Araeta de Yurre y Gamarra Letona por madre. Existe el ma- 
nuscrito en la Biblioteca Nacional S— 40, y estas noticias comienzan en la pá- 
gina 548 del mismo. 



180 

Martínez de Eecalde, nueve naves y dos pataxes del cargo de 
Miguel de Oquendo, 10 naves del cargo de D. Pedro Valdés, 
nueve naves levantiscas, 31 urcas, 19 naves Capitanas de don 
Antonio de Mendoza, diez pataxes y ocho zabras y cuatro gale- 
ras del Rey. I)e suerte que las velas que habia en Febrero eran 
114, en que habia 5.124 personas de servicio entre marineros, 
grumetes y pajes. Hánse añadido galeacas muy grandes y ga- 
leras y galeones , y muchas velas de las dichas ,• pasan de 
900.000 toneladas, en que va innumerable artillería y mucha 
de la muy gruesa; infinitas municiones é ingenios de fuego 
exquisitos y para abrasar, y grandes provisiones de todas ma- 
neras. 

Va por General hasta Flándes, 6 donde el Príncipe de Par- 
ma está, el duque de Medina-Sidonia D. Alonso de Guzman, 
por ser ^ D. Alvaro Bazán, marqués de Santa Cruz; por General 
de la gente D. Alonso de Leiva, hasta entregarla al Príncipe 
de Parma; y de allí va ya por General de la caballería del Es- 
tado de Milán, y que en Portugal quede por General D. Pedro 
de Toledo, conde de Fuentes , y D. Alonso Bazán las galeras 
de Portugal. Los caballeros que van en esta armada son el du- 
que de Francavila, el Príncipe de Ascoli , el marqués de Peña- 
fiel, el conde de Paredes, D. Alonso de Leiva, General de la 
caballería de Milán, ya dicho; Juan Martinez de Recaído, Al- 
mirante de la armada; D. Francisco de Bobadilla, Maestre de 
campo general; D. Bernardino de Velasco, hermano del Con- 
destable de Castilla; D. Diego Pacheco, hermano del marqués 
de Villena; D. Francisco Pacheco, primo del conde de Orope- 
sa; D. Pedro de Castro, hijo del conde de Lemus; D. Beltran 
de Castro, su hermano; D. Juan de Zúñiga, hermano del 
marqués de Ayamonte; D. Pedro de Zúñiga, hermano del mar- 
qués de Aguilafuente ; D, Juan de Mendoza, hijo del conde 
de Orgaz; D. Baltasar de Zúñiga, hermano del conde de Mon- 
terey; D. Enrique de Guzman, hermano del marqués de las 
Navas; D. Felipe de Cdrdova, hijo de D. Diego de Córdova; 



Parece falla la palabra muerto para que baga sentido. 



181 

D. Luis Puertocarrero , hijo del coude de Medellin; D. Pedro 
Carrero, hijo del General de la Goleta cuando se perdió; don 
García de Cárdenas, hermano del conde de la Puebla; don 
Francisco Manrique, hermano del conde de Paredes; don 
Diego Sarmiento, hijo de D. García Sarmiento, Mayordomo 
de la Emperatriz, hermana de Su Majestad; D, Gómez Za- 
pata, hijo del conde de Barajas; D. Sebastian Zapata, de Tru- 
jillo; D. Pedro de Toledo , de Salamanca; D. Francisco Pa- 
checo, de Escalona; D. Antonio de Tejeda, hermano del Se- 
ñor de Tejeda; D. Antonio Manrique, hermano del conde de 
Osorno ; D. Pedro de Mendoza, hermano del conde de Cañe- 
te; D. García de Mendoza, su sobrino; D. Antonio Manrique, 
sobrino del duque de Nájera; D. García de Toledo, primo del 
duque de Feria; D. Alvaro de Mendoza, sobrino del conde de 
Orgaz ; D. Sancho de Luna Esquivel, Capitán de los continos; 
D. Pero Ponce de León, de Sevilla; D. Martin de Bardaji, de 
Zaragoza; D. Gastón de Moneada, hijo del conde de Aytona; 
D. Diego Laso de Toledo, D. Pedro Manrique, hermano del 
marqués de Villanueva; D. Diego Enriquez, hijo de D. Fa- 
drique Enriquez; D. Kodrigo de Rivero, de Olmedo; D. Die- 
go Pimentel, Maestre de campo del tercio de Sicilia, hermano 
del marqués de Tabila; D. Francisco de Toledo, hermano del 

conde de Orgaz, Maestre campo; D. Agustin Mejía, he * 

de la guardia. Maestre de campo; D. Alonso Luzon, Maestre 
de campo del tercio de Ñapóles; Nicolás de Isla, Maestre de 
campo del tercio de Tejada; D. Hugo de Moneada, General de 
las galeazas; D. Pedro de Valdés, General de las naves de la 
Andalucía; Miguel de Oquendo, General de las naves de Viz- 
caya y Guipúzcoa; Martin de Bertandona, General de las 
naves levantiscas; Juan de Moreno, General de las urcas; 
D. Antonio de Mendoza, General de las pataxes; D. Luis de 
Vargas; D. Félix Arias de Guzman, hermano del conde de 
Puñonrostro, y otros muchos que cada dia se allegan. 

La armada que el Príncipe de Parma tiene en Flándes es 



No hemos pocido leer esta palabra en el manuscrito. 



182 

mucho mayor que ésta, y mucho más apercebida de municio- 
nes y de todo lo necesario , é ingenios imaginables, y con 60.000 
hombres de guerra, gente muy lucida y ejercitada, la cual está 
en Dunquerque, enfrente de Inglaterra, y el Rey de Escocia 
tiene hecha otra gruesa armada, y está con 50.000 hombres en 
campo, á quien viene el reino de Inglaterra; si Dios lo guisa 
se espera que saldrá Inglaterra de errores, y sus católicos go- 
zarán de libertad. Tiene la inglesa Comisarios que tratan de 
conciertos con el Príncipe de Parma, que Su Majestad no los 
da audiencia. Pide Su Majestad á la inglesa y su reino que se 
reduzca á la Fé católica y obediencia de la Iglesia, y que 
nombre por sucesor de sus reinos al Rey de Escocia, que no es 
aún casado, hijo de la Reina que degolló, y que restituya lo 
que Francisco Drac ha robado, y los gastos que le ha hecho 
hacer en esta armada. No salió á cosa ella si no á dar un mi- 
llón, dando salidas frivolas. 

En el cap. 22 se dice como el de Parma no cumplió lo que 
su Rey le ordenó. 

El aparato de guerra que Su Majestad del Rey Católico Don 
Felipe de España tiene en Lisboa, en Mayo de 1588, son cien 
naves gruesas, como se ha dicho en el cap. 14, y 54 pequeñas, 
fuera de galeras, zabras y otros vasos en que hay 8.682 mari- 
neros y 19.731 peones de infantería , y 4.226 piezas de artille- 
ría, y 6.978 arcabuces, y 2.305 mosquetes, y 11.128 quintales 
de picas, y 5.390 quintales de pólvora, y 1.239 quintales de 
mechas, y 1.060 quintales de plomo, y 331 quintales de balas 
de arcabuces y mosquetes, y 6.160 bombas y fuegos artificia- 
les, con otras muchas municiones que es prolijidad contar. En 
fin, es aparejo grande de todo lo necesario á la guerra. 

Ochenta y ocho mil cuatrocientos cincuenta y dos quintales 
de bizcochos, y 13.456 botas ó toneles de vino, y 6.244 arrobas 
de tocino (digo quintales), y 5.969 quintales de queso, y 9.112 
quintales de pescado, y 2.929 quintales do arroz, y 6.923 fane- 
gas de haba, 11.979 arrobas de aceite, y 24.655 arrobas de vi- 
nagre, y 11.739 pipas de agua, y 4.010 botas ó toneles de atún, 
con otra gran abundancia de mantenimiento. Hay 174 caballo- 



183 

ros aventureros, en que hay algunos señores italianos, ingleses 
é irlandeses, de los cuales están en Danquerque,"de Flándes, 
con el Príncipe de Parma muchos que han acudido de Alemania, 
Hungría, Polonia, Dania, Italia, Francia, Inglaterra é Irlanda. 
Bendijese el estandarte para esta guerra en Lisboa por el Ar- 
zobispo, siendo llevado con gran majestad y procesión desde 
el Palacio de la Rivera á la plaza del Rusío, del Palacio Viejo 
y de Santo Domingo á la Iglesia mayor; su insignia es un cru- 
cifijo con esta letra: Exurge ^ Domine , et vindica causam tuam^ 
como el de la Inquisición. 

Tiene el Príncipe de Parma en Flándes, en Dunquerque, 
280 velas, en que hay 54 naves gruesas y cien filipotes, gran 
número de charrúas y otras maneras de vasos de mar. El Rey 
de Suecia, que es en la Escandia y Gothia, sobre Alemania y 
Dania ó Dinamarck, envió á sueldo á Su Majestad 30 naves 
gruesas con 500 marineros. Hay zabras ó azabras muchas, y 
otras naves hechas con tal artificio, que cualquiera que salte en 
ellas ha de caer al agua. 

Hay mucho número de lanzas ó medias lanzas, cosa jamás 
vista, infinitas pelotas que llaman ollas, hechas dos mitades, 
que se encajan y hacen una bola; y de cada media bola está asida 
recio un gancho ó cadena que entra en el cañón plegada, y al 
salir se abre y extiende ocho, nueve y aún doce palmos, y 
rompe un mástil por medio ó lo que topa i. Son de hierro colado. 
Llenan muchas ollas, que cada una lleva muchos cohetes de 
hierro, y unas bolas llenas de canfor y fuego infernal, y cada 
cohete lleva seis balas, ó una ó dos, y cada cohete tiene su 
rueda de hierro, como arandel para que tire siempre en alto. 

Gran número de bombas é ingenios de fuegos arrojadizos 
para abrasar y pegar fuego, gran número de buzadas y herra- 
das arrojadizas, gran suma de hoces para serrar y segar jarcias 
de navios y lo que encontraren , que han de ir en las proas. 
Más hay muchedumbre de ollas de hierro y metal, en que han 



1 Hay un dibujo en el manuscrito de donde tonaamos estas noticias, en 
donde se presentan los ingenios de que habla. 



184 

de ir los cohetes arriba dichos, que han de ser untados con 
zumo de cierta hierba y confección. Enciende este zumo una 
llama espantable que mueve luego la olla que no hay quien 
pare, según enciende el contorno y abrasa al que la pone fuego 
si no se desvia presto ó pega fuego de lejos. 

Según Vitrubrio, Yalturio y otros autores, Archimenides 
Siracusano, ciciliano, inventó entre otros extraños ingenios y 
máquinas, instrumentos de hierro para arrojar con gran ímpetu 
grandes piedras, antes de Cristo; y según los chinos, Vitey, Rey 
suyo, que tenia gran comercio con demonios , inventó la arti- 
llería, y usaron de ella antes de Cristo, mil y quinientos años, 
contra los indios, y en Europa la inventó un alemán el año 1330. 
Fué Archimenides doscientos años antes de Cristo. 

Llevan muchos morteruelos para echar pelotas en alto y 
hundir navios, casas y edificios al caer, y mucha cantidad de 
arcabuces de tres y cuatro bocas. Las tres bocas van en con- 
torno de la boca principal, que responde al medio del cañón. 
Las otras van en su contorno. Infinitas pelotas de pizarra y 
pedernal, que dando en cosa dura se despedazan y hacen 
guijas, y hacen gran daño en todo el contorno. Llevan mucho 
número de bateles que pueden nadar en poca agua, para entrar 
por senos, rías, esconces, playas y echar de la costa la gente 
de defensa. Llevan mucha cosa de bolas grandes agujereadas 
de parte á parte por medio: en el agujero de abajo ponen mu- 
chos perdigones y pelotas de guijarros que redondean por arte. 
Sobre los perdigones va la pólvora y el polvorin en el agujero, 
y así la meten en el tiro, y al tiempo de salir se enciende el 
polvorin y va ardiendo por el aire, y parece infierno, que parece 
rayo, y encendida la pólvora revienta, y escupe de sí los per- 
digones con furia, y hace gran estrago; y así llevan otros mu- 
chos ingenios. 

Hay en esta armada católica ocho Escuadras de navios: en 
la primera Escuadra, que es de Portugal, el galeón San Martin, 
que es de 1.000 toneladas, que es Capitana; el galeón iSan 
Juan, es de 1.050 toneladas; el galeón San Marcos , tiene 790 
toneladas; el galeón iSan FeU;pe, 800; el San Luis, 830; el ISan 



185 

Mateo, 750; el de Florencia, 961, etc. Tienen, para abreviar, 
estos 12 navios, 7.737 toneladas de carga. Van en ellas 3.330 
soldados y 1.293 marineros, que son todos 4.624, y 347 piezas 
de artillería, 18.450 balas, 789 quintales de pólvora, 186 de plo- 
mo y 150 de cuerda. Es General el duque de Medina-Sidonia. El 
galeón San Jtian, es Almiranta general. Los que van aquí en 
esta Escuadra son gente de la compañía de Juan de Guzman, 
D. Juan de Luna, D. Pedro Manrique, Gómez de Carvajal, 
Francisco Peolines, Antonio Maldonado, D. Lope de Mendoza, 
del Maestre de campo D. Francisco de Toledo, Pero Nufiez 
de Ávila, D. Lorenzo de Godoy, Blas de Jerez, del Maestre de 
campo D. Diego Pimentel; Martin de Avales, Francisco Mar- 
qués, Antonio Pereira, Gaspar de Sosa, Gonzalo Fernandez y 
Diego Fernandez. 

La segunda Escuadra, de que es Capitán general Juan Mar- 
tinez de Recaído, natural de Bilbao, es Escuadra de Vizcaya y 
tiene 14 navios: el galeón Santa Ana, Capitana, es de 768 to- 
neladas; el galeón Gangrin, Almiranta, de 1.160. Hay otros 
de 700, y 500 y más. Son todas las toneladas 6.567, en que 
van 1.937 soldados, 863 marineros, 238 piezas de artille- 
ría, 11.900 pelotas para ellas, 477 quintales de pólvora, 140 de 
plomo y 89 de cuerda; la gente de esta Escuadra es de la com- 
pañía del Maestre de campo Duarte Nunez de Avendaño, Don 
Alonso Ladrón de Guevara, D. Pedro de Mendoza, Pedro Hur- 
tado de Corcuera, D. Francisco de Borja, Juan de Torres de 
Mendoza, de la compañía de Cubelcu; Alonso de Vargas, 
Juanes del Cano, Diego Sarmiento, Antonio del Castillo, Juan 
Francisco de Ayala, Diego Nodera, D. Francisco Ortiz Melga- 
rejo, Francisco Castrejon, Pedro Ibañez de Lujan, Juan Alonso 
del Castillo, Gonzalo García de la Cárcel, Pedro Calderón, 
Antonio de Valcázar, Diego de Miranda, Miguel de Suso, Pedro 
Hurtado de Corcuera, D. Francisco de Vera. 



186 



CAPITULO XVI. 

EN QUE SE PROSIGUEN LAS ESCUADRAS DE NAVÍOS. 



La tercera Escuadra es de los galeones de Castilla, de que 
es General Diego Florez de Valdés, del reino de León, astu- 
riano, en que hay 14 galeones y navios de á 880, 750 y 530, 
etcétera toneladas, y todos tienen 8.314 toneladas y 2.458 
soldados, 1.719 marineros, 384 piezas de artillería, 23.040 pe- 
lotas para ellas, 750 quintales de pólvora, 290 de plomo y 309 
de cuerda. La gente es de la compañía de Felipe Sumier, don 
Jerónimo Cortés, Pedro de Santistéban, Pedro de Mendoza, 
Diego Maldonado, Domingo Martínez, Francisco Presea, An- 
tonio Moreno, D. Francisco Ortiz Melgarejo, Diego González 
de Heredia, Jerónimo de Aibar, Alonso de Tauste, D. Fran- 
cisco Ulenanco, Pedro Ortiz de Galeno, Bernardino de Paredes, 
D. Alonso de Sotomayor, Juan Fernandez de la Pila, Juan de 
Soto, Nicolás Diaz, Antonio de Leiva, Gonzalo Melendez , don 
Diego Bazán y Hernando de Herrera. 

La cuarta Escuadra, cuyo General es D. Pedro Valdés, es 
de los galeones y naves de la Andalucía, tiene 10 naves grue- 
sas y un pataxe, en que hay naves de 900, 800 y más tonela- 
das. La nave Capitana tiene 1.150 toneladas, la Almiranta, 
que se llama San Francisco, 915; el galeón San Juan Bau- 
tista, 810; la nave Concepción, 861; la urca Duquesa Santa 
Ana, 900; la San Bartolomé, 976; la de Santa María de Fun- 
cal, 730; la Trinidad, 650; y ninguna baja de 600. Tienen estos 
navios 8.762 toneladas, en que van 2.325 soldados de infante- 
ría y 3.105 marineros, 245 piezas de artillería, 10.200 balas 
para ellas, 415 quintales de pólvora, 63 de plomo y 119 de cuer- 
da. La gente es de las compañías de Pedro de León, D. Alonso 
de Zayas, Alonso de Pedraza, Alonso Barrantes, Garcilaso, 
D. Juan Maldonado, D. Diego López de Ayala, D. Luis de 



187 

Maeda, Pedro Carrillo, Pedro de Quintana, Gregorio de Chin- 
chilla, Antonio de Villafafila, Alonso de Bracamente, D. Her- 
nando de Herrera, Juan de Baraona, Pedro Quero ílscania, 
D. Francisco Porcel de Peralta, Luis de Carvajal, Pedro de 

Sepúlveda, Jerónimo de i, Pedro Palomino, D. Juan de 

Ibarra, Antonio de Herrera, Cristóbal Vázquez de Peralta, don 
Francisco de Vera, Luis de Luna. 

La quinta Escuadra es ,1a guipozcoana, cuyo General es 
Miguel de Oquendo; es de 10 naves gruesas, dos pataxes y 
dos pinazas; la nao Santa Ana, Capitana, tiene 1.200 toneladas; 
la de Nuestra ¡Señora de la Rosa, Almiranta, 945; la San Sal- 
vador, 958; la ISantistéban, 936; la Santa Cruz, 680. Hay otras 
de á 600 y 500 y 400. Tienen todas 6.991 toneladas, 1.952 sol- 
dados, 616 marineros, 247 piezas de artillería, 12.130 pelotas 
para ellas, 518 quintales de pólvora, 139 de plomo y 109 de 
cuerda. La gente es de las compañías de Francisco Malo, Pedro 
de Yepes, Francisco de Almonacil, Lope Ochoa de la Vega, 
Cristóbal Rivero, Francisco Bustamante, Pedro de Pliego, Je- 
rónimo de Valderrama, D. Francisco de Chaves, Francisco 
Marín Centeno, Sancho Sánchez de la Rocha, Antonio Cente- 
no, Andrés de Mujica, Martin de Gallipienso, D. Antonio En- 
riquez, Diego Castilla, Jorge Arias de Arbieto, Diego Suarez, 
D. Francisco Carrillo, Domingo Sánchez Chumacero, Diego 
Gascarro, Juan Pos de Santiso, D. Alonso de Bracamente. 

La sexta Escuadra es de las naves de Levante, cuyo Gene- 
ral es Martin de Bertandona, natural de Bilbao, en que hay 
diez naves: la Regazona, Capitana, tiene 1.294 toneladas; la 
Lanía, Almiranta, 728; la pataxe de Santa María, en Corona- 
da, 820; la San Juan, de Sicilia, 800; la Trinidad, valence- 
ra, 1.100; la Trinidad, de Scala, 900. Hay otras de 700 y de 600: 
la de San Nicolás, Prodenet, 834; la Luliana, 860. Todas tie- 
nen 7.705 toneladas, 2.780 soldados, 767 marineros, 280 piezas 
de artillería, 14.000 balas para ellas, 584 quintales de pólvora, 
177 de plomo y 141 de cuerda. Su gente, que es toda infantería 



\ Está en blanco en el original de que se ha copiado este documento. 



188 

como la délas otras Escuadras, es de las compañías de D. Pedro 
Camacho, D. Francisco de Céspedes, D. Pedro Sandoval, Ponce 
de León, Rodrigo Ortiz de Zarate, Luis Ramírez, Andrés de 
Valenzuela, D. Rodrigo Tello, D. Diego de Leiva, D. Pedro de 
Mendoza, Miguel Garraoroz, Antonio de Valcárcel, D. Pedro 
Enriquez, D. Alonso Luzon, Maestre de campo; D. García 
Manrique, D. Jerónimo de Ayvar, D. Gonzalo de Monroy, Es- 
teban Ochoa, Alonso Riquelme, D." Juan de Sayavedra, Andrés 
de Pantoja, Lope Vázquez, Juan de Mondragon, Maldonado, 
D. Arias de Silva, D. Pedro Pacheco, D. Alonso de Guzman. 

La séptima Escuadra es de las urcas, de que es General 
Juan López de Medina, en que hay 23 urcas de á 700 tonela- 
das y 600, 590, 400 y 300 y más. El Gran Trison, Capitana, 
tiene 650; la San Salvador, Almiranta, 650; y todas tienen 10.271 
toneladas, 3.121 soldados, 608 marineros, 384 piezas de artille- 
ría, 19.200 balas, 498 quintales de pólvora, 142 de plomo y 115 
de cuerda. Su gente es de las compañías de Patricio Antolines, 
Esteban de Legorieta, Vasco de Carvajal, Alonso de Benavi- 
des, Luis de Molina, Melchor de Avendaño, Rodrigo Alvarez, 
ü. Lope de Mendoza, Luis Sarnosa, D. Baltasar de Salto, don 
Gonzalo de Butros, Diego de Miranda Quirós, Pedro de Ayzar- 
na, Diego de Aller, Rodrigo Alvarez, Antonio de Pereira, con 
portugueses de su cargo; D. Juan de Monsalve, D. Diego Ca- 
sao, Gaspar de Sosa, con infantería, portugués; D. Luis de 
Córdova, Diego de Aranda Clavijo, D. Vasco de Silva, Alonso 
Virues Maldonado, Bartolomé Brabo, D. Alonso de Godoy, don 
Lope Ochoa de la Vega, Francisco Marqués, Cristóbal Rivero 
y de D. Francisco de Céspedes. 

La octava Escuadra es de pataxes y zabras, de que es Ge- 
neral D. Antonio Hurtado de Mendoza, en que hay 22 pataxes 
y zabras: la Capitana Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, 
tiene 300 toneladas; la Caradal, inglesa, 180; San Andrés, 150; 
el Crucifixo, 150; las demás tienen á 70, 75, 60 y 65. Tienen 
todas 1.139 toneladas, en que van 479 soldados, 574 marineros, 
91 piezas de artillería, 4.550 pelotas, 67 quintales de pólvora, 
20 de plomo y 13 de cuerda. Su gente es de las compañías de 



189 

Alonso Gómez, Hernando de Olmedo, Antonio Maldonado, 
D. Pedro de Mendoza, Francisco Lastero, etc. 

La novena Escuadra es de cuatro gabazas de Ñapóles, cuyo 
General es D. Hugo de Moneada, de á 150 toneladas, y de á 
90 y 94 y 60, en que van 873 soldados, 468 marineros, 200 pie- 
zas de artillería, 10.000 balas, 448 quintales de pólvora, 61 de 
plomo y 88 de cuerda. Van aquí Luis Macian, Juan Pérez de 
Loaisa, Hernando de Quesada, Andrés Verdugo, Gonzalo Bel- 
tran, Andrés de Silva, Bernardino de Villagomez, Diego Lai- 
nez de Avila, D. Baltasar del Salto. 

La décima Escuadraos de cuatro galeras, del cargo de Don 
Diego de Medrano: suman los navios dichos, pataxes, zabras, 
galeazas y galeras 130, allende de las cuales van 20 carran- 
clas de servicio para la armada y 10 falúas con seis remos cada 
falúa, que montan todas 160 velas. Son los galeones gruesos, 65; 
las urcas de á 700 y 300 toneladas, 25; los pataxes, 19; las 
zabras, 13; las galeazas, cuatro; las galeras, cuatro; las ca- 
rabelas, 20; las falúas, 10; y para si se ofreciere alguna batería 
de respeto, llevan 600 quintales de pólvora más de la dicha. 
Son todas las toneladas dichas 57.868; la gente de guerra y 
marineros 27.365; las piezas de artillería 2.451, las pelotas para 
ellas 123.790 y 4.575 quintales de pólvora, y más las 600, y 
1.232 quintales de plomo, y 1.151 de cuerda; de bizcocho 
110.000 quintales, y 14.160 pipas de vino, y 6.500 quintales de 
tocino, de queso 3.433, y más de pescado 8.000, de arroz 3.000, 
de habas 6.320 fanegas, y 11.398 arrobas de aceite, y 23.870 
arrobas de vinagre, 11.875 pipas de agua: de manera, que con 
éstas y otras muchas provisiones, hay para toda la gente pro- 
visiones para seis meses. Lleva la armada fuera de esto gran 
cantidad de barriles para aguada, platos, escudillas y tazas de 
palo y galletas en que repartir las raciones, fusiles, baldés de 
todas maneras para las aguadas, linternas y lampiones, plo- 
mo en hoja, géneros de baca y estoperales para en caso que 
el agua ó artillería enemiga haga algún daño en los navios y 
cantidad de zurrones de becerro para el servicio de la pólvora; 
hachotes de cera para los fanales ó faroles, candelas de sebo 



190 

para las linternas, sacos y mochilas de angeo y romanas, arcos 
de madera para las pipas, 8.000 botillas para vino y agua, 5.000 
pares de zapatos y 11.000 de"alpargatas, con otras muchas cosas 
de éstas. 

Lleva la artillería todos sus encabalgamientos de mar y los 
pertrechos necesarios, de suerte que lleva todo lo que ha me- 
nester, ítem, lleva de respeto encabalgamientos de campaña 
para 12 cañones gruesos de batir, y 21 piezas de campaña 
con 3.500 balas para ellas más de las arriba dichas. Asimismo 
lleva jarcias, brea estopada, clavazón de respeto, y se han 
hecho banderas y flámulas con figuras de Cristo y Nuestra Se- 
ñora, y armas de Su Majestad. Para tirar la artillería llevan 
40 muías, los carretones, carros matos, largos y jarcias, ca- 
brias, tablones y todo lo necesario para llevar las municiones; 
también llevan, fuera de ir armada toda la infantería, para la 
gente del mar y para lo que se ofreciere, 7.000 arcabuces con 
todos sus aderezos, 1.000 mosquetes, 10.000 picas, 10.000 par- 
tesanas y alabardas y 6.000 medias picas, allende de lo que los 
navios llevan de ordinario; y si se hubiere de saltar en tierra 
llevan azadas, azadones, picos, palas, espuertas, mochilas para 
700 gastadores, tres piezas cada guerrero. De las 2.431 piezas 
de artillería, las 1.497 son de bronce, en que hay muchos* ca- 
ñones, medios cañones, culebrinas y medias culebrinas, caño- 
nes pedreros, etc., y las 934 restantes de hierro colado, de todos 
calibres, y 123.190 balas para ellas, y 5.165 quintales de pól- 
vora y 1.238 quintales de plomo. 

Van 124 aventureros que llevan 456 criados para pelear, 
que son: D. Alonso Martínez de Leiva, Capitán general de la 
caballería del estado de Milán, con 36 criados; el Príncipe de 
Ascoli, su primo, con 39; el marqués de Peñañel, con 21; el 
marqués de Gaves, cuñado del duque de Saboya, con 10; el 
conde de Gelves, con 16; D. Gastón de Moneada, mayorazgo del 
conde de Aitona, con seis; D. Bernardino de Velasco, hermano 
del Condestable de Castilla, con cinco; D. Pedro de Zúñiga, 
hijo del marqués de Avilafuente, con cinco; D. Diego Pacheco, 
hermano del marqués de Villena, con 19; D. Enrique Enriquez 



191 

de Guzman, hermano del marqués de las Navas, con cuatro; 
D. García de Carvajal, hermano del conde de la Puebla, con 
siete; D. Gómez Zapata, hijo del conde de Barajas, con cinco; 
D. Diego Enriquez, hijo de D. Fadrique Enriquez, Comenda- 
dor mayor de Alcántara, con 12; D. Baltasar de Zúfiiga, her- 
mano del conde de Monterey; D. Alonso Tellez Girón, herma- 
no del conde de Osuna; D. Francisco de Rivadeneira, hijo del 
Mariscal de Noves; D. Luis Puertocarrero, hijo del conde de 
Medellin; D. Lorenzo de Mendoza, hijo del conde de Orgaz, 
sus primos D. Pedro y D. Diego; D. Luis de Córdova, herniano 
del marqués de Ayamonte; D. Felipe de Córdova, hijo de don 
Diego de Córdova, D. Pedro Enriquez, hermano del marqués 
de Villanueva. 

Don Ladrón de Guevara, hermano del conde de uñate; 
D. Pedro Portocarrero, hermano del marqués de Villanueva 
de Barcarrota; D. García de Toledo, Ayo que fué del Príncipe 
D. Carlos; D. Pedro de Castro, hijo del conde de Lémus; don 
Rodrigo de Mendoza, hijo del marqués de Cañete; D. Francis- 
co Manrique, hermano del conde de Paredes; D. Francisco Pa- 
checo, primo del conde de Oropesa; D. Pedro Portocarrero, 
hijo del General de la Goleta; D. Rodrigo Manrique de Lara, 
primo del duque de Nájera; D. Pedro de Guzman, hijo de 
Vasco de Guzman; D. Tomás de Granvela, sobrino del Carde- 
nal Granvela; D. Luis de Vargas, hijo del secretario Vargas; 
D. Francisco Pacheco de Guzman; D. Diego Enriquez, hijo del 
Virey D. Martin Enriquez; D. Sancho de Luna, hijo del Capitán 
de los continos; D. Sebastian Zapata, hijo de Juan Rodríguez 
de Villafuerte; D. Rodrigo de Rivero; D. Diego Sarmiento, hijo 
deD. García Sarmiento; D. Juan Vicentelo, hijo del Corzo; don 
Gaspar de Sandoval; D. Ramón Ladrón de Mendoza; D. Cris- 
tóbal de Robles; Enrique Breme, capitán alemán; Baltasar Bre- 
que, Rafael Sal, inglés; Diego de Miranda, fidalgo portugués; 
Carlos de Asdunque; D. Luis de Vargas Figueroa; D. Pedro de 
Toledo; D. Antonio Martinez Chirino; D. Francisco Narvaez. 

Don Juan Alonso de Rodas, D. Francisco Manuel, D. Gui- 
llermo Bue, inglés; D. Diego de Mieres, D. Diego Fernandez 



192 

de Mesa, D. Pablo de la Peña, el capitán Pero Nuñez Castil- 
blanco, D. Fernando de Coranda, D. Jerónimo Magno, Fernán 
de Nardino, Viceucio Martelí, Paulo Nilio Justiniano, Federico 
Vizconde, D. Antonio López Chaves, D. Manuel Paleólogo, 
Miguel de Gumarra, el capitán Hernán Gómez de Tórtolas , el 
Sargento mayor Lope Gil de Tejeda, el capitán Bartolomé En- 
riquez de Silva, el alférez Pedro Bicano, Toribio de Lubaña, el 
capitán Francisco Maldonado, Jusepe Justen, Juan Cler, Pedro 
Cler, D. Luis Alvarez Osorio, el capitán Corcuera, el alférez 
Pedro de Stela, Juan Fernandez, correo de Su Majestadj Pedro 
de Idiaquez , D. Francisco Verástegui, Juan López de Iza- 
guirrre, Juan de Carranza, D. Alvaro de Sosa y Bruero, el sar- 
gento Bernardino Figueroa, el sargento Alonso de Arquillos, 
Dionisio, islandés; D. Luis Ponce de León, el alférez Antonio 
Crúzate, el alférez Diego González de Agüero, el capitán Gas- 
par Maldonado, el alférez Juan Maldonado, el alférez Juan de 
Villaverde, Vasco de Lega, D. Sancho Zurita Nogueral, el al- 
férez Melchor de Silva, el sargento Diego de Cea y otros, y to- 
dos llevan criados, ó criado para pelear. 

Los entretenidos que van en esta armada con sueldo son 
238, con 130 criados de pelea: el conde de Paredes con 150 es- 
cudos, con 12 criados; D. Diego Maldonado, con 100 y 15 cria- 
dos; D. Alonso Manriquez, con 100 y dos criados; el capitán 
Juan de Velasco, con 50 y dos criados; el capitán Agustin de 
Ojeda, con 40 y dos criados; el capitán Pedro de Heredia, con 
50 y dos criados; D. Fernando de Ayala, con 60 y dos criados; 
el capitán Antonio Serrano, con 50 y dos criados; D. Juan de 
Sandoval , con 80 ; el capitán Marolior de Juan , con 50 y dos 
criados; el capitán Alonso de Campo, con 25 y un criado; el 
capitán Diego de Obrejon, con 15 y un criado; D. Pedro Ponce 
de León, con 25 y un criado; el capitán D. Diego de Azedo, 
con 25 y un criado; el capitán Francisco Negrcte, con 25 y dos 
criados; D. Mauricio Girardino, con 30 y dos criados; Admundo 
Stacio, con 25 y dos criados; D. Carlos Oreonor, con 15; don 
Tomás Gualdino, con 20 y tres criados; Tristan Vinglade, con 
20; Ricardo Verey, con 20; Roberto Lasco, con 20; Cristóbal 



193 

Lombardo, con 25; Juan Burver, con 15; Gómez Freiré de An- 
drada, con 15; Juan Galvan, con 15; D. Pedro Murley, con 15; 
Francisco Quimeafort, con 15; Maximiliano de Vilpix, con 25; 
Diego Oder, con 12;' D. Pedro Quirosqui, con 25 y dos criados; 
Roberto Rifort, con 10; Ricardo Siton, con 10; D. Antonio 
Manrique, con 80 y seis criados; Guillermo Stache, con 20; 
Duarte Riforte, con 10; el capitán Alonso Gayetan, con 15 y 
un criado; el capitán Pedro de Esquivel, con 25 y un criado; el 
capitán Pedro de Egunio, con 25 y un criado; el capitán Fran- 
cisco Hernández de Peralta, con 25 y un criado; el capitán Her- 
nando Pedraza, con 25 y un criado. 

Diego de Velasco, con 25 y criado; D. Félix Arias Girón, 
con 25 y tres criados ; el capitán Alonso de Carrion , con 25 ; el 
capitán Jerónimo de Quintanilla, con 25; D. Alvaro de Sosa y 
Rivero, con 20; el capitán Gaspar de Hermosilla, con 50 y dos 
criados; D. Diego Hernández de León, con 20; D. Felipe Ponce 
de León, con 20; D. Juan de Cardooa, con 20; el capitán Juan 
Antonio Marin, con 20; D Juan de Toledo, con 20; D. Cristó- 
bal Maldonado, con 20; D. Luis Bravo, con 20 ; D. Gonzalo de 
Eraso, con 60 y cuatro criados ; D. Pedro de Alcega, con 20 y 
tres criados; D. Diego Luzon, con 20; D. Jerónimo de Vargas, 
con 20; D. Diego de Recha, con 20; D. Juan del Castillo , con 
20; D. Jerónimo de Monroy, con 20 ; Antonio Moreno, con 20; 
el capitán Francisco de Cuéllar , con 25 ; Pedro Manso de An- 
drada, con 20; Domingo Gato, con 12; el capitán D. Antonio 
de Castañeda, con 20; el capitán Diego del Valle, con 20; el 
capitán Pedro de Pazos, con 20; el capitán Antonio de Vovilla, 
con 20; el capitán Esteban de Mercadillo, con 20; el teniente 
Luis de Castañeda, con 20; Felipe Cortés, con 20; D. Juan de 
Portillo, con 20; D. Francisco Zapata, con 20; D. José de Cas- 
tilla, con 20; D. Pedro de Bazán, con 20. 

Don Antonio de Cartagena, con 20; el capitán Cristóbal 
de Quirós, con 20; Sancho Paternoy, con 20; D. Pedro de Ce- 
garra de las Roellas, con 20; el capitán Francisco Ángel, con 25; 
D. Francisco Pacheco, con 20; D. Juan de Zarate, con 20; 
D. Francisco da Avendaño, con 20; D. Gaspar Ruiz de Heredia, 
Tomo LXXXL 13 



194 

con 20; D. Fernando de Medina, con 20; D. García Girón, con 20 
D. Pedro de Toledo, con 20; D. Fernando Gallinato, con 20 
Gaspar Maldonado, con 25; D. Diego Guzman y Molina, con 25 
el capitán Pedro Ruiz Torquemada, con 25; D. Alonso de Men- 
doza, con 25; el alférez D. Diego Hernández de Córdova, con 
12; el alférez Miguel de Urbina, con 12; el alférez Juan Yañez 
de Lasarte, con 12; el alférez Miguel de Esquivel , con 12 (son 
los alféreces 66): Juan de San Juan, con 10; Diego de Mon- 
toya, con seis; Juan de Ollacarisgta , con 20; Martin de Rué, 
con 25; el capitán D. Luis Rodriguez, con 25; al Sargento ma- 
yor Juan de Cevallos, con 40. 

Juan de Chaves Esquivel, con 15; el capitán Paulo Chiller, 
con 40; D. Hernando de Escobar Sotomayor, con 20; Enrique 
Miguel, inglés; Rafael Asal, inglés; Roberto Daniel, inglés, ca- 
ballero; Tomás Bitus, clérigo inglés, todos á 20; D. Pedro de 
Veamosy, con 20; D. Andrés de Vergara, con 20; D. Jorge de 
Portugal, con 20; y así van otros, y todos llevan criado ó cria- 
dos, etc. Las persona's que han embarcado por cuenta de la 
artillería son: D. Alonso de Céspedes, Teniente de Capitán ge- 
neral; un Capellán mayor, 20 gentiles-hombres, dos ingenieros, 
un mayordomo de la artillería con un ayudante, un médico, un 
cirujano, un boticario, un alguacil, un maestro mayor de car- 
pintería, otro de herrería, oficiales, herreros y carpinteros nue- 
ve, artilleros 95, un comisario de muías con 25 criados; criados 
de los oficiales, ocho. Son todos 167. 

La gente del hospital son 85 personas : D. Martin de Alar- 
con. Administrador general; su teniente, cinco médicos, ciru- 
jano mayor, con otros cuatro cirujanos y cinco ayudantes, 
cuatro curas, un mayordomo; otros oficiales y mozos, 62. Van 
en esta armada ocho frailes Franciscos de la Observancia de 
Castilla, 20 de Portugal, Descalzos de Castilla, 29; de Portu- 
gal, 10; de San Agustin, 14; de Castilla, 16; de los Francis- 
cos del Paño de Portugal, 12; Carmelitas Descalzos, ocho; de 
la Orden de San Francisco, de Portugal, 20; Dominicos de la 
Andalucía, 22; Carmelitas de Portugal, nueve; Teatinos caste- 
llanos, 15; Teatinos portugueses, ocho. 



195 

Toda la gente que va en esta armada son 16.973 soldados 
castellanos, 2.000 portugueses, aventureros 124; gente de 
mar, 8.051; criados de aventureros, 465; entretenidos , 238; 
criados suyos, 163; gente de artillería, 127; gente del hospital, 
85; religiosos de todas Órdenes, 180; caballeros de la casa del 
duque de Medina, 22; criados della, nueve; Veedor general, mi- 
nistros y oficiales de la Hacienda, 17; sus criados, 50; Minis- 
tros de la justicia, 19. (Son todos, 28.605.) En las galeras y 
galeazas hay 2.088.. Son todos, 30.691. Van el duque de Medi- 
na por Capitán general; D. Alonso Martinez de Leiva, Capitán 
general de la caballería de Milán ; Juan Martinez de Recaído, 
Capitán general de la armada vizcaína y Almirante de toda la 
armada; Diego Flores de Valdés, General de la armada caste- 
llana, y los demás que quedan dichos. D. Jorge Manrique, 
Veedor general de la Hacienda; Bernabé dePedroso, Proveedor; 
el Licenciado Martin de Aranda, Auditor general; Alonso de 
Alameda, Contador; Pedro Coro Calderón, Contador; Juan de 
Huerta, Pagador general; Felipe de Porras, Veedor de las ga- 
beras; Maestre de campo general, D. Francisco de Banadilla; 
D. Agustin Mejía, Maestre de campo de las banderas que sa- 
lieron del castillo de Lisboa y gente de la Andalucía; D. Diego 
Pimentel, del tercio de Sicilia; D. Francisco de Toledo, de las 
banderas de entre Duero y Miño; D. Alonso de Luzon, Maestre 
de campo del tercio de Ñapóles; Nicolás de Isla, Maestre de 
campo de las banderas que vinieron en los galeones de las In- 
dias. Llevan á su cargo 171 banderas, en que hay 18.933 sol- 
dados. Este tan poderoso ejército torné destrozado, como se dirá, 
por culpa, y según todos afirmaron, cobardía de su General 
y malos consejeros que llevó á su lado, y tornó afrentado, y Su 
Majestad jamás ha querido hacer caso del ni oirlo, ni verlo, 
que podria Inglaterra ser ganada con socorro de sus católicos. 



196 



CAPITULO XVII. 

EN QUE SE CONTINÚAN LAS COSAS DE LA AEMADA DICHA. 



Los tercios y compañías sueltas que van en esta armada, 
capitanes y su gente, son: Don Francisco de Bobadilla, Maes- 
tre de campo general. Del tercio de Sicilia , de que es Maestre 
de campo D. Diego Pimentel; son capitanes el dicho Maestre de 
campo , con 205 soldados ; Martin de Ávalos , con 235 ; Miguel 
de Galarros , con 235 ; Pedro de Pliegon , con 92 ; D . Antonio 
Enriquez, con 87; Pedro de León, con 112; Andrés de Mujica, 
con 80; Diego Juárez, con 110; Antonio Mocrin Centeno, con 93; 
D. Francisco Carrillo, con 84; Diego Castilla, con 93; Felipe 
Sumier, con 91; D. Antonio de Herrera, con 86; Francisco 
Marin Centeno, con 102; D, Gómez de Carvajal, con 87; Jorge 
Arias de Arvierto, con 87; Lope Ochoa la Vega, con 128; Fran-^ 
cisco Malo, con 57; Gonzalo de Sanabria, con 99; Martin 
Gallipienso, con 67; Sancho Sánchez de la Rocha, con 94; 
Francisco Marqués , con 108; D. Hernando de Vera, con 115; 
D. Pedro Pacheco, con 104; Gonzalo de Cuitron, con 80, etc. 

En el tercio del Maestre de campo D. Francisco de Toledo, 
el dicho Maestre con 120 soldados; D. Juan Maldonado, con 96; 
Juan Francisco de Ayala, con 79; D. Francisco de Vivanco, 
con 90; Gonzalo de Frau, con 78; D. Alonso Ladrón de Gue- 
vara, con 84; D. Francisco de Borja, con 112; D. Rodrigo 
Tello de Guzman, con 121; Bernardiuo Villagomez, con 119; 
D. Antonio del Castillo, con 98; Pero Nuñez de Ávila, con 85; 
Francisco de Castrejon, con 78; Gonzalo García de la Cárcel, 
con 87; Jerónimo de Guevara, con 89; Antonio de Valcárcel, 
con 80; Blas de Jerez, con 104; Juan Alonso del Castillo, 
con 138; D. Francisco de Céspedes, con 106; Prado Calderón, 
con 105; Pedro Ibañez de Lujan, con 95; D. Pedro de Sando- 
val, con 152; D. Francisco de Chaves, con 152; Juan Pérez de 



197 

Loaisa, con 100; D. Alonso de Godoy, con 148; Cristóbal Ri- 
vero, con 88; Juan de Torres de Mendoza, con 109. 

En el tercer tercio, que es de ü. Alonso Luzon, el dicho 
Maestrje de campo D. Alonso, con 161 soldados; D. Gonzalo de 
Monroy, con 124; Francisco Perlinos, con 147; D. Arias de 
Silva, con 130; Juan de Soto, con 165; D. Francisco Presea, 
con 123; Rodrigo Ortiz de Zarate, con 131; D. Pedro Camacho, 
con 134; Pedro de Yepes, con 133; Jerónimo de Aibar, con 146; 
Alonso Riquelme, con 70; Luis Ramirez, con 72; Hernando de 
Olmedo, con 70; D. García Manrique, con 80; Diego Sarmien- 
to, con 66; Andrés de Valenzuela, con 107; D. Alonso de Guz- 
man, con 103; Esteban Ochoa, con 107; Andrés de Pantoja, 
con 115; D. Juan de Saavedra, con 79; Juan de Mondragon, 
con 138; Pero Sánchez de Sepúlveda, con 108; Hernando de 
Quesada, con 120; Pedro de Quintana, con 82; Diego de Miran- 
da Quirós, con 90; Juan Poza de Santiso, con 86, 

En el cuarto tercio, del Maestfe de campo Isla, el mismo 
Isla, con 175 soldados; Patricio Antolines, con 150; Vasco de 
Carvajal, con 159; Antonio Maldonado, con 165; D. Juan de 
Monsalve, con 94; Luis Macion, con 145; D. Lope de Mendoza, 
con 32; Diego de Arauda Clavijo, con 72; Bartolomé Brabo, 
con 70; D. Luis de Córdova, con 71; Bernardino de Paredes, 
con 119; Luis de Molina, con 70; D. Diego Lainez de Ávila, 
con 56; Alonso Virués Maldonado, con 58; D. Diego Casao, 
con 52; Luis Barnosa, con 54; Andrés Verdugo, con 65; Alonso 
de Benavides, con 45; Pedro Solano, con 71; Duarte Nuñez, 
con 98; Pedro Hurtado de Corcuera, con 81; Diego Cascarro, 
con 67; Pedro de Santistéban, con 77; Esteban de la Gorreta, 
con 105; Melchor de Avendaño, con 148. 

En el quinto tercio, del Maestre de campo D. Agustin Me- 
jía, el dicho Maestre, con 169 soldados; D. Diego de Leiva, 
con 140; Luis de León, con 102; Gregorio de Chinchilla, 
con 114; Pero Quero Escavias, con 117; Pedro Carrillo, con 81; 
D. Diego López de Ayala, con 67; Pedro de Mendoza, con 140; 
D. Jerónimo de Herrera, con 155; Alonso Barrantes Maldona- 
do, con 122; Diego de Nodera, con 54; Cristóbal Vázquez de 



198 

Peralta, con 75; D. Diego Bazán, con 89; Pedro Palomino, 
con 37; D. Luis de Carvajal, con 75; Antonio de Villafafila, 
con 80; Jerónimo de Valderrama, con 65; Garcilaso déla Vega, 
con 101; D. Juan de Baraona, con 98; D. Francisco Porcel de 
Peralta, con 117; Francisco Almonacid, con 100; D. Juan de 
Ibarra, con 94; D. Pedro Ponce, con 145; D. Alonso Braca- 
mente, con 98; D. Alonso de Zayas, con 112; D. Pedro Man- 
rique, con 117. 

De las compañías sueltas de Castilla, Rodrigo Alvarez de 
Benavides, con 222 soldados, del duque de Feria; Lope Váz- 
quez, con 210, del duque de Béjar; D. Baltasar de Salto, 
con 210, del mismo Duque. 

Y de las compañías sueltas, D. Juan de Luna, con 90; 
D. Basco de Mendoza, con 79; D. Antonio de Silva, con 98; 
Domingo Sánchez Chumacero, con 54; la compañía de D. Juan 
de Guzman, con 150. 

En las compañías de la gente que vino en los galeones y 
naves de armada de Castilla, es su gente la que queda en el 
galeón Capitana, en Nuestra Señora de Begoña, de que es ca- 
pitán Juan de Garivay, 117; en la Capitana y en el navio Nues- 
tra SeTiora de Begoña, 100; en el galeón San Juan, de que es 
capitán Domingo Martinez de Avendaño, 100; en el galeón 
Santiago^ cuyo capitán es Antonio Moreno, 100; hay otros mu- 
chos capitanes con otra mucha gente. 

Las compañías portuguesas que van á cargo de Gaspar de 
Sosa y Antonio Pereira, son estas: la del dicho Gaspar, con 222 
soldados; la de Moira el Cabral da Vega, con 222; la de Luis 
Ferreira, con 222; la de Manuel Tejeira, con 222; la de Juan 
Trigueren, con 222: Sargento mayor destas compañías es Pero 
Rodríguez de Ayala. 

Las compañías de Antonio Pereira: el Antonio Pereira, 
con 222; Ja de Cosme Nano, con 222; la de Roque Borges, 
con 222; la de Juan Rodríguez Caldeira, con 222: Sargento 
mayor destas compañías es el capitán Juan de Ojeda. 

Salió esta armada, domingo á 19 de Mayo, del rio de Lis- 
boa, habiéndola rodeado toda el Príncipe Cardenal, Virey de 



199 

Portug-al, hijo del Emperador Maximiliano II y de Doña María, 
hermana de Su Majestad, y el duque de Medina, y dado pre- 
gón y publicada guerra á fuego y sangre contra Inglaterra, 
reservando Su Majestad para sí ^ el oro, plata y perlas de las 
Indias que allí se hallasen. 



1 (Tachado) para sí el oro, plata y perlas que se ganaren, robadas de 

Indias, y lo demás que se parta entre los que lo ganaren. 



•200 
CAPÍTULO XX. 

DEL MISMO EEY DON FELIPE, Y COSAS DE ESTE AÑO. 



Sábese que el Rey Don Felipe tiene de gasto cada dia, en 
todo lo que gasta, 60.000 ducados, que son por año 3.360.000 
ducados. Habiendo, como dicho queda, salido la armada de 
Lisboa, corrió tormenta de sesenta horas, lo cual sabido en 
la Corte, en Madrid se hicieron solemnes y continuas procesio- 
nes y procesión general de todas las Órdenes y de disciplinan- 
tes, y por todo el Reino, con mucha oración, ayunos, limos- 
nas y penitencias; y Su Majestad tiene cada dia sus horas de 
oración. Sacaron en Madrid á Nuestra Señora de Atocha; tu- 
viéronla en la villa tres dias, frecuentando las devociones. 
Fué Dios servido que el daño fué poco, y tornándose á ayuntar 
toda, sin faltar ni un palo, ni perecido persona alguna en la 
Coruña, de donde salió la vuelta de Inglaterra á 19 y 20 de 
Julio, y con muy próspero viento. Escribió al duque de Medi- 
na, General de la armada, un religioso dominico, que tuviese 
buen ánimo, porque dos santas personas que confesaba, le cer- 
tificaban que habian en espíritu visto pelear las armadas, y que 
la suya que vencia, en queveían dos ángeles con espadas des- 
nudas peleando con una gran cruz en medio, y en gran clari- 
dad, y la armada inglesa cubierta de un velo negro; y María 
de la Visitación, monja santa de la Anunciata de Lisboa, que 
tiene las llagas de Cristo, lo consoló diciéndole que el dia de 
Santo Domingo se perdió el Rey Don Sebastian, y que el dia 
mismo ternaria el Santo en favor de los fieles; y á un Capitán 
portugués, marido de una prima suya, que la rogó mucho la 
consolase, la consoló pidiéndola la bandera de su marido, y 
dándosela plegada, la puso entre sus manos y dejó impregnar 
en ella sus llagas. (Es mujer que obra grandes milagros.) 
Todas las visiones y cosas de estas monjas averiguó después 



201 

la Inquisición ser falsedad y engaño, y que esta Priora de la 
Anunciata, porque no se uniese Portugal con Castilla y Su 
Majestad desistiese, con ingenio diabólico de espejos opuestos 
al sol, con que resplandecia su rostro, y con artificio de ruedas 
cubiertas con las faldas, se levantaba, lo cual veía por agu- 
jeros de la puerta de su celda, y con bermellón tenia hechas las 
llagas, y el costado con esto y punta de cuchillo, y la corona, 
etcétera. Fué castigada y está reclusa. 

Amurat Arráez, corsario de Argel, de quien se ha dicho 
saqueó en la costa de Andalucía un pueblo del duque de Me- 
dina-Sidonia, y llevó cautivas cien personas; y un corsario 
inglés que entró en el mar del Sur este año, saqueó en la costa 
de la Nueva España á Guanuco. Seguíanle cuatro bajeles de 
Panamá nuestros, que se detuvieron rescatando de camino 
en un puerto veintinueve dias. Llegaron á Guanuco quatro 
dias después de ido el inglés, que estuvo allí veinticinco dias, 
que fuera preso si le siguieran. El marqués de Villamanrique, 
Virey de Nueva España, prendió al General de los bajeles y 
puso otro en su lugar, y lo envió en seguimiento del corsario. 
(Hablan bajado del Perú á Panamá 12.000.000 para España, 
que vendrán con la flota.) 

Habiendo la armada católica salido de la Coruña, llegó á 
embocarse al octavo dia, sábado, á 30 de Julio de 1588, de In- 
glaterra, el cual dia se mejoró hasta el paraje de Plemua, de 
donde comenzaron á descubir la armada enemiga. Otro dia, con 
borrasca y cerrazón, habiendo el enemigo seguido con 60 velas 
de retaguardia de nuestra armada católica , y cañoneado sin 
hacer daño ni querer aguardar ni venir á las manos, retiráron- 
se con sus naves veleras y muy ligeras , y dado los cañonazos 
en el trinquete de la Almiranta ¡San Juan, católica , y retirán- 
dose, se rompió el bauprés y árbol de trinquete de la Capitana 
católica de D. Pedro de Valdés, encontrando* otra nave de su 
Escuadra; el cual, quedando rezagado á favorecer una nave en 
que se habia prendido fuego, y recoger su gente , fué acometi- 
do por 14 naves del enemigo, de las cuales echó siete á fondo, 
y si no fuera por el navio de fuego se salvara. En fin, habien- 



202 

do peleado hasta que de 800 hombres no le quedaron sino 24, 
se rindió, que no pudo ser socorrida, por ir la armada muy ade- 
lante; y así fué llevado á Ing-laterra, donde es muy mirado. El 
navio quemado fué la Almirauta del general Oquendo, valero- 
so mareante, vecino de Guipúzcoa. Salvóse con la gente. 

A los 2 de Agosto, estando la Capitana católica á barlo- 
vento de su armada, cerca de la enemiga, cargó el enemigo 
sobre ella con mucha furia con toda la artillería; pero respon- 
dió de manera que, queriendo abordarlas, se retiraron los ene- 
migos con estar sola y no poderla socorrer por una hora cuasi. 
A los 3 de Agosto , una galeaza católica derribó la antena ma- 
yor á la Almiranta inglesa, que era Capitana de su armada. A 
los 4, enfrente de la isla Duíc, que está enfrente de Antena, 
en medio de la Canal, picó el inglés en la retaguardia católica, 
haciendo muestra de querer embestir; pero jamás osó acercarse 
más de á tiro de canon; y aunque nuestra armada procuraba 
abordar, no era posible, por ser los navios grandes y los del 
inglés pequeños y muy ligeros de la vela, que hacian en esto 
gran ventaja. Vióse el navio mayor del enemigo á punto de 
que lo alcanzase el galeón San Martin, pero salváronlo 11 cha- 
lupas esquifadas que lo aserraron, de las cuales traía muchas. 
Fueron echados á fondo dos navios de la Reina inglesa y otros 
algunos. A los 5 hubo calma, y estuvieron las armadas á vista 
la una de la otra; y á los 6 refrescó el tiempo en popa, ha- 
biendo el inglés engrosado su armada en número de cien velas, 
y llegaron á la rada de San Juan, que es el estrecho entre 
Calés de Francia y Diepra de Inglaterra; y á la tarde dio la 
armada católica fondo junto á Calés; y lo mesmo la inglesa 
hereje á su vista. 

A los 7 tornó á refrescar el tiempo, y á los 8 arrojó el inglés 
ocho navios de fuego, que llaman carantomanías, con buen 
viento, contra la armada católica para abrasarla; pero desvióse 
y los navios pararon en el punto donde salió la armada cató- 
lica, y allí se abrasaron sin hacer daño. Habia dejado nuestra 
armada á la inglesa tan destrozada, que tuvo necesidad de 
acogerse á su puerto á repararse. Pidió Juan Martínez de Re- 



203 

calde y otros capitanes al duque de Medina que la acometie- 
sen, pues era cierto que no eran más de 40 naves destrozadas. 
Entró el Duque en consejo; fueron de parecer los capitanes an- 
daluces que nó, porque el Rey había mandado que no lo hiciese 
sin primero juntarse con la armada de Flándes; y así no se 
atrevió á acometer, diciendo que si no le sucedia bien el Rey 
lo degollaría. 

Llevaba el Duque orden del Rey de llegar á la rada dicha 
de San Juan, adonde por mandado del Rey se le había de jun- 
tar el Príncipe de Parma, Gobernador de los Estados de Flán- 
des por el Rey de España, con su armada que había de tener 
á punto para cuando el Duque allí llegara; pero no la tenien- 
do aprestada, con haber tenido sobrado tiempo, no la tuvo á 
punto; y enviándole á decir el Duque que acudiese para entrar 
en Inglaterra juntos, le envió á decir que le esperase ocho 
días, y luego pidió más tiempo; y, finalmente, como ni después 
estuvo apercibido, no salió á ajuntarse con el Duque, el cual 
con su armada, con temporal que tuvo, navegó la vuelta de 
Escocia, y el Príncipe ahorcó é hizo cuartos al Gobernador de 
Dunquerque, donde la armada de Flándes estaba, diciendo que 
por su culpa la armada no estaba aprestada , el cual se excusó 
diciendo que él no tenia la culpa. Acá en España echan la cul- 
pa al Príncipe, y que maliciosamente no se aprestó, por lo cual 
no se ha hecho entrada en Inglaterra este año. El tiempo des- 
cubrirá la verdad ; y así se tornó la armada á España, habien- 
do rodeado á Inglaterra, Escocía é Irlanda, la cual no iba tan 
proveída de mantenimiento y municiones hicieron entender al 
Rey, los cuales se cree serán castigados como lo merecen. 

Desembarcó el duque de Medina, General de la armada, en 
Laredo, y muy mal sano, que apenas se podía tener en los 
píes, y así lo traían en silla, bien atormentado de tornarse sin 
efectuar lo que para que iba. Desembarcó parte de la armada 
en las montañas, y Oquendo con otra parte en los Pasajes, 
entre San Sebastian y Fuenterrabía , en su pueblo y tierra. Á 
esta misma sazón vinieron los galeones de las Indias á Lisboa, 
riquísimos de toda especería, pedrería, oro y cosas de Oriente. 



204 

Vinieron cinco galeones. La galeaza Capitana encalló junto á 
Calés, y se recostó y se perdió. Salvóse la gente. Era General 
de las galeazas, como se ha dicho, D. Hugo de Moneada, el 
cual por haberle Drac de un cañonazo llevado toda la popa y 
hecho mucho daño, dio con la galeaza en los bancos de Calés, 
adonde se libró la gente, artillería y el resto. En los capítu- 
los 25 y 26 se pondrán los acontecimientos que ha habido y 
diversas relaciones, unas contrarias de otras; y, en fin, son 
opiniones nacidas de contrarias voluntades, y como dicen, cada 
uno alaba sus agujas; y por no me haber yo hallado en esta jor- 
nada, ni todos en la Capitana donde iba el Duque, no podré 
ahora escribir lo que es verdad hasta que el tiempo nos diga la 
certeza. Lo más cierto se contará en los capítulos 27, 28 y 29. 

Lástima me hace escribir lo que á una armada tan podero- 
sa, como queda referido, le ha sucedido por falta de los minis- 
tros de ella y de no estar el Príncipe de Parma aprestado para 
juntarse con ella, con la mia, etc. Habiendo, pues, nuestra 
armada entrado en la Canal de Inglaterra, como queda dicho, 
según Julián Fernandez de la Piedra, natural de la villa de San 
Sebastian de Guipúzcoa, señor de un navio que fué y vino en 
compañía del valeroso capitán Miguel de Oquendo, que tornó 
á los Pasajes y murió en su casa, á 2 de Octubre de este año 
de 1582, harto triste de ver que la armada haya tornado sin 
hacer su hecho pudiendo. Cuenta este Julián, que habiendo 
entrado la armada en este Canal, envió el duque de Medina, 
que nunca allá hubiera ido, un busca ruido, como dicen, para 
saber lo que habia, que cogió con sus pescadores, de quien 
supo que Plemua estaba muy desapercibida, sin gente y sin 
guarnición y sin persona que pudiese tomar arcabuz, y lo 
mismo toda aquella comarca, por algunas leguas, y que estaba 
Francisco Drac allí con 40 velas, y que más adelante habia 
más que se hablan de asentar con él. 

Fueron de parecer que se tomase este puerto D. Alonso de 
Leiva y Juan Martínez de Recalde, Miguel de Oquendo y otros 
muchos , como queda dicho, y los 40 navios , pues era cosa 
fácil, y el Duque no quiso, antes mandó que so pena de la 



205 

vida no pasase adelante, y así lo hicieron harto contra su vo- 
luntad. 

Así como pasaron, luego el Drac salió de Plemua, y fué si- 
guiendo nuestra armada, picándola en la retaguardia, donde 
iban dos galeazas: la una de las cuales, hallándose muy den- 
tro de la armada enemiga y casi perdida, la socorrió D. Pe- 
dro de Valdés con su nave y la salvó; y hallándose muy den- 
tro en la armada enemiga , la rompieron la vela mayor y de 
popa; y disparó dos piezas pidiendo socorro al Duque. Acudie- 
ron á socorrerle Juan Martinez de Recalde y Oquendo ; pero 
luego los mandó el Duque, so pena de la vida, que lo dejasen 
y le siguiesen, y así lo hicieron harto contra su voluntad. En- 
vió luego el Duque al D. Pedro de Valdés dos pinazas, pidién- 
dole le enviase en ellas 50.000 ducados que llevaba del Rey, y 
él respondió que donde se aventuraba su vida y la de tantos 
caballeros é hidalgos como en su nave iban, bien se podian 
aventurar estos dineros. Envistióle el enemigo viendo que no 
era socorrido ; peleó valerosamente é hizo gran estrago en la 
armada enemiga, y al fin fué preso con otros 13 que le que- 
daron de 800 que tenia, y está en Inglaterra bien tratado, 
habiendo hecho su deber. 

Caminó el Duque adelante y llegó á la isla Duíc, que está 
enfrente de Antena, la cual pudiendo tomar tampoco quiso, 
aunque los capitanes dichos y Martin de Bertandona le hicie- 
ron mil protestas, excusándose con que no llevaba orden de Su 
Majestad de pelear hasta juntarse con la armada de Flándes, 
con ser cosa cierta que si Su Majestad estuviera allí se lo man- 
dara tomar, pues el tomar á Inglaterra pendia en tomar puer- 
to, siendo cierto que no tenia el enemigo en tierra más de 
6.000 hombres, y mal armados, y la armada enemiga no tener 
sino marineros y artilleros. Tiene esta isla rio y puertos, á 
Neuport, Santa Elena, Santa Catalina^ le Remodt, Ide, Du- 
mos, etc. 

Envió el duque de Medina al Príncipe de Parma cinco pa- 
taxes para que se embarcase para cuando él llegase, é hiciese 
su hecho. Fué en uno de ellos D. Jorge Manrique, Veedor ge- 



206 

neral de ambas armadas. Entró en Dunquerque: halló al Pro- 
veedor de la armada de Flándes que no tenia hechas preven- 
ciones de bastimentos, municiones ni cosa, etc. Finalmente, 
preguntándole cómo estaba tan desapercibido, habiendo man- 
dado á llamar la armada de España, respondió al D. Jorg-e que 
se tornase á la armada de España, que en ella pedia pregun- 
tar esto, y él le dijo que en la de Flándes también, pues tenia 
comisión de Su Majestad. Avisó el Proveedor al Príncipe de 
Parma de todo, y el D. Jorge lo fué á hablar. Recibiólo muy 
mal el Príncipe, con ir con el duque de Pastrana, Príncipe de 
Asculi, y otros caballeros españoles, habiéndole el D. Jorge 
dicho que luego se embarcase, y él dicho, que él no tenia que 
ver en esto; y, finalmente, el Príncipe lo quiso echar mano, mas 
no se lo consintieron otros caballeros y 6.000 españoles que 
estaban para embarcarse. 

Dijo el Príncipe al D. Jorge que se tornase á su armada. 
Respondióle que no ternaria sin dar noticia á Su Majestad de 
lo que pasaba, y así lo hizo. En este medio fué lo de los navios 
de fuego que echó Drac, de que se ha dicho, y el temporal que 
llevóla armada de España hacia Escocia, y el juntarse con 
Drac otras velas de Inglaterra, Holanda, Gelanda y otras par- 
tes, de manera que tenia más velas que nuestra armada, aun- 
que todas chicas, salvo 12 que eran de á 1.000 y de á 800 to- 
neladasj y con esta armada, mayor que la de España, anduvo 
ocho dias pisando á nuestra armada, sin osar abordar, porque 
tenia mandato de su Reina que no abordase por estar todo el 
amparo de Inglaterra en tener su armada en pié. Deseaba 
nuestra armada abordar, aunque el Duque lo rehusaba mucho, 
que según dicen andaba enfermo y muy medroso. Hizo nues- 
tra armada mucho daño al enemigo; echóle muchos navios á 
fondo; matóla mucha gente. 

Así como la armada enemiga vio á nuestra armada que iba 
ya emparejada con la mitad de Escocia, se tornó, y el Duque 
dio la vuelta por encima de Escocia; y al tiempo que queria 
entrar por la Canal de entre Escocia é Irlanda, los capitanes 
arriba dichos le hicieron muchos protestos que se tornase á 



207 

Inglaterra y no tornase á España, con deservicio de su Rey, de 
toda España y su gran fama; y no lo queriendo hacer, lo dejaron 
venir y se quedaron para tornar á Inglaterra con 80 velas muy 
buenas y bien proveídas, y así se comenzaron á apartar del 
Duque que se vino por entre Irlanda é Inglaterra, adonde co- 
gió tres navios de Inglaterra con sal y no sé qué pescadores, 
y desembarcó en Santander, Laredo y Castro, siguiéndole los 
que con él quisieron tornar, harto muertos de hambre y sed, y 
heridos y enfermos, y todos muy quejosos del Duque, que con 
estar muy abastecidos los navios no los proveían y morian de 
hambre y mal tratamiento. Vínose también Oquendo, por estar 
enfermo, harto penado por no poder haberse quedado con los 
capitanes arriba dichos. 

La causa por que no fué socorrido D. Pedro de Valdés fué 
traza de Diego Florez, por enemistades viejas que tenian con 
el D. Pedro, rigiéndose el Duque por el Flores: lo cual, enten- 
diendo el capitán Villaviciosa, Almirante de la Escuadra de 
Oquendo, dijo á Flores, pasando con su navio, que mirase lo 
que por su ocasión se habia perdido, y que si por su consejo se 
guiaran en la tercera, fuera lo mismo, y que él informarla á 
Su Majestad, con otras cosas suyas, que él sabia muchas, etc. 

Dando la Emperatriz el pésame de lo sucedido, la respondió 
con buen ánimo y que Dios lo debia ordenar así; pero que no 
dejarla de procurar esta empresa aunque no le quedase estaca 
en pared, y- viese que todo se destruía, y esto no en un año, 
sino en diez y doce. Y dice este capitán Julián Fernandez, 
que él ha andado toda la armada que ha tornado, y que toda 
venia muy proveída de bastimentos y de todo lo necesario, y 
que habia mucha salud, y que en los navios de Oquendo no 
habia muerto ninguno y lo mesmo de los del Duque: pero yo 
veo á todos venir quejándose de terrible hambre y sed que han 
pasado, y á capitán he oido decir que en veintiséis dias no comió 
sino garbanzos molidos, y por dia medio cuartillo de agua; y 
otros principales cuentan otras miserias. 

El Duque ha ido á la Corte de Su Majestad y afirman que 
Su Majestad no ha querido oir á ningún caballero que el Duque 



208 

le ha enviado, ni antes de desembarcar ni después. Ha enviado 
Su Majestad al alcalde Rodrigo de Santillana á verla, y envió 
un Rey de armas á alzar el destierro al Almirante, que estaba 
desterrado de la Corte, y á otros Grandes. Ordene Dios las cosas 
en bien. Habiendo el duque de Medina enviado á Valladolidy 
á Burgos, y al Arzobispo de Burgos y Obispo de Falencia para 
que le socorriesen con médicos, cirujanos, botica, ropa, trapos 
y otras cosas para los heridos y enfermos, les escribió Su Ma- 
jestad mandándoles lo hiciesen así, y que le enviasen á decir 
lo que hacian. El dia de San Francisco se ayuntó Valladolid, 
y á 4 de Octubre enviaron todo lo dicho con 60 acémilas, las 12 
con vino de Alaejos y 400 mantas frazadas, conservas, azúcar, 
botica, etc. Burgos envió 12 acémilas, dos con azúcar, dos con 
pasas, dos con barriles de conservas, dos de batidillos, dos de 
mermeladas, dos de trapos, con dos Regidores. El Arzobispo 
envió 3.000 ducados (dicen que cada uno habla en la feria se- 
gún le va en ella), y por no quedar corto, diré en el capítulo 27 
otra relación que se tiene por la verdadera historia en lo que 
ha habido, y en el capítulo 26, se pondrá otra relación favora- 
ble al duque de Medina, hecha en Madrid por los de su valía, 
muy contraria á lo de este capítulo; pero en el capítulo 27 se 
dirá lo que ha pasado. (Lo cierto se dirá luego.) 

Muchos han escrito esta jornada infelice de Inglaterra, y los 
criados del duque de Medina y los de su casa, allegados y ami- 
gos, defienden mucho al Duque con la pluma, y á lo que por 
cosas que ellos han dicho en secreto á amigos muy al contra- 
rio de lo que escriben, conformándose en esto con los que es- 
criben y refieren la verdad, que son todas las personas graves 
y de crédito, que en esta jornada se halló, y todo el común de 
ello, Generales, Coroneles, Maestres de campo. Capitanes, Alfé- 
reces, Ministros y Oficiales, soldados y marineros, y no he en- 
contrado con hombre que así no lo afirme, fuera de las escritu- 
ras auténticas que de ello hay de escribanos que dieron fe de 
las peticiones, persuasiones, consejos, protestos de los daños 
en que incurría la armada de Su Majestad que al Duque conti- 
nuamente se hacia; y de cómo España no peleando y no to- 



209 

mando tierra, y no acometiendo al enemigo, y compeliendo á 
pelear, perdía su reputación y fama y caía de su nombre, y la 
cobraba el enemigo; y ni por esto ni por otras ningunas razo- 
nes, teniendo buenas comodidades, jamás lo pudieron mover 
ni animar á pelear, ni consentir que Oquendo ni Juan Martí- 
nez de Recalde, hallándose con ventaja y pudíendo compeler 
al enemigo á pelear ó á ser destruido, los quiso dar licencia, 
antes, so grandes penas, se lo estorbó ; ni se pudo acabar con 
él que socorriese á D. Pedro Valdés, ni después áD. Francisco 
de Toledo, hermano del conde de Orgaz, que estando surto y 
encalmado cerca de Dunquerque, fué combatida su galera dos 
dias y una noche de 20 galeones, los mejores del enemigo, que 
sin duda fueran presos 6 destruidos si el Duque los socorriera 
como D. Francisco se lo rogó, el cual con refresco de viento 
que le vino, se retiró á Dunquerque habiendo enviado al Du-- 
que los caballeros mozos que tenia, al hijo mayor del conde de 
Orgaz y otro que pelearon como leones, los cuales murieron 
por darles el Duque, habiendo enfermado, las aves y carne 
cocida con agua de mar, sobrándole agua dulce. 

Finalmente, habiendo acontecido cosas como estas, y pu- 
diendo echar gente en Inglaterra, no quiso, con saber que 
apenas la hubiera echado cuando acudieran los católicos, que 
eran muchos, y se rindieran los herejes que estaban llenos de 
miedo, lo cual afirman ellos y los cautivos que cada dia vienen 
rescatados de Inglaterra; se tornó á España rodeando por lo 
más alto de Escocia por mares frígidísimos y peligrosísimos, 
llenos de peñascos, islas é isleos y mares incógnitos á los es- 
pañoles, con que mató y destrozó más de 15.000 hombres de 
frío, hambre y otras miserias, tormentas y aguajes, y naves 
rotas que se hundieron. Vínose á Santander sin conservar la 
armada, no se curando sino de perder la honra, reputación y 
fama de España, y la de su persona y casa, que ganaron sus 
animosos y famosos pasados, teniendo cobardía y continuo 
pavor y miedo de morir, cosa muy ajena de sus pasados, y 
lleno de avaricia, dureza y crueldad, que aun á caballeros se- 
villanos que desembarcaron con él muy enfermos y destroza- 
ToMo LXXXI. 14 



210 

dos, y uno con un brazo menos, no sólo no los quiso socorrer 
con su sueldo, pero ni con empréstitos ; y así tomó el camino 
para su casa llevando muchas acémilas cargadas de dinero 
consigo, y así como en todo se mostró pusilánime y de mal 
gobierno, así fué menospreciado de todos y lo corrieron y 
afrentaron, baldonaron y deshonraron por todo el camino, y 
aun apedrearon los muchachos en Medina del Campo y Sala- 
manca. 

Bien pronosticó su mujer, la Duquesa, que es muy avisada 
y aguda, las infamias y daños que la armada habia de recibir, 
y España y el Duque si él iba por cabeza: y así, cuando lo 
supo, procuró, como quien sabia cuan para poco era, de estor- 
barlo, y como no pudo, estuvo muy triste y afligida, y conso- 
lándola y animándola ciertas señoras amigas; y no se conso- 
lando, é insistiendo en consolarla, diciéndola que el cargo que 
al Duque habia dado Su Majestad era el de más honra y pro- 
vecho que habia habido, no pudiendo ya acabar con ellas que 
cesasen, dijo: «Señoras, no me entendéis, yo sé que el Duque 
es bueno para dentro de su casa y para donde no lo conocen, 
y pésame que lo han de conocer y ha de perder su reputa- 
ción.» No acabará España de tener en su memoria esta mengua 
jamás, y si el Duque fuera persona tal , el pesar y tristeza lo 
hubiera muerto; pero él caminó aún desde Santander tan des- 
cubierta la cara y tan ufana, como si hubiera triunfado dentro 
en Londres, y aún sobrábale para morir de pesar el ver que Su 
Majestad jamás ha consentido que venga á su Corte, ni ha 
hecho caso del, y, cierto, se holgara Su Majestad lo hubiera cas- 
tigado ejemplarmente, y bien es que todos publiquen sus fal- 
tas para que los otros no hagan otro tanto. 



211 



CAPÍTULO XXVI. 



La armada del Rey Don Felipe II salió de la Coruña contra 
Inglaterra á 22 de Julio, y luego calmó, y á los 23 al amanecer 
tornó el viento, y caminó. A los 24 navegó con buen tiempo, y 
la galera Patrona se apartó de la Armada, y caminó la vía de 
Guipúzcoa, y estuvo en los Pasajes, habiéndola tenido por per- 
dida, porque hacia mucha agua: á los 25 envió el duque de 
Medina con D, Rodrigo Tello á avisar al Príncipe de Parma 
del paraje en que se hallaba, para que acudiese á juntarse con 
él: á los 26 calmó el viento, y hubo aguaceros y niebla muy 
espesa, con que la armada se exparció; á los 27 vino una bor- 
rasca que duró todo el dia y la nochej á los 28 se aplacó el 
tiempo, y hallaron que se hablan apartado de la armada 40 
naves y las tres galeazas; á los 29 se juntaron los navios y 
galeazas que se hablan apartado con la armada, salvo la Capi- 
tana de Recalde, en que iba eL Maestre de campo Isla, y las 
tres galeazas. 

Este dia muy tarde se descubrió Inglaterra, y á los 30 des- 
cubrieron los de tierra de Inglaterra nuestra armada, é hicie- 
ron muchas ahumadas; y estando ya junto á Plemua, entró un 
pataxe á reconocer nuestra armada. Diéronle caza el capitán 
Ojeda y otros, pero escapóse, y entró en Plemua con gran 
ligereza, y al anochecer se descubrió á sotavento el enemigo 
amainado. Mandó el Duque que la armada se pusiese en orden 
de pelear, y el alférez Juan Gil, que en una pinaza de remos 
fué á tierra á traer algunas personas de quien tomar aviso, 
hízolo, y tornó á media noche con cuatro ingleses, que siendo 
examinados cada uno por sí, dijeron que en Plemua, á seis 
leguas de la armada, estaba la armada de la Reina con 60 velas, 
de que era General el Almirante, y que después habia venido 
Francisco Drac, y que no sabia con cuántas. Al amanecer apa- 
reció la armada enemiga por la parte de la mar, con el viento 



212 

en su favor, con 60 naves en ala, y la nuestra estaba repartida 
en tres cuerpos. 

La vanguardia llevaba D. Alonso de Leiva, la batalla la 
Capitana, y la Almiranta la retaguardia. Don Alonso caminó 
contra la Capitana enemiga, y se cañoneó con toda la armada 
enemiga que fué cargando sobre el galeón /San Mateo^ en que 
iba el Maestre de campo D. Diego Pimentel, que procuró abor- 
dar la Capitana, y lo mismo Juan Martinez de Recaído con la 
retaguardia, sin tener por entonces más ayuda que de la nave 
Gangrin, y habiéndose cañoneado muy bien, el enemigo se 
alargó dejando mal tratado el galeón Almirante de un caño- 
nazo en el árbol de trinquete. Viendo el Duque que el enemigo 
tenia ganado el viento, y que no podia hacer menos, caminó 
su viaje, y á la tarde la mar se comenzó á levantar demasiado, 
y D. Pedro de Valdés embistió con la nave Santa Catalina que 
le rompió el bauprés, en el cual tiempo se encendió fuego en 
la Almiranta de Oquendo en la pólvora, que voló la mayor 
parte de los soldados y marineros, y no habiendo quien matase 
el fuego se iba la nave la vuelta del enemigo. El Duque mandó 
que la socorriesen, y así se hizo, y al mismo tiempo se le rom- 
pió el árbol de trinquete á la nave de D, Pedro de Valdés. Pro- 
curó el Duque socorrerle y darle cabo por su persona, y no 
pudo por la mucha mar, y así tomó su camino, siguieudo el 
parecer de Diego Flores, á quien el Duque llevaba en la Capi- 
tana por ser muy experimentado, el cual dijo que era poner á 
peligro toda la armada, estando en el estado en que se hallaba. 

En 1.° de Agosto mandó el Duque al D. Alonso que se pa- 
sase á la retaguardia, porque Recaído pudiese reparar la Almi- 
ranta de Oquendo, que era la que se encendió, que se iba á fon- 
do, habiendo sacado la gente y el dinero de Su Majestad. Este 
dia llegó el enemigo á cañonear nuestra armada, y el Duque 
envió al alférez Juan Gil á avisar al Príncipe de Parma del pa- 
raje en que estaba. A los 2 de Agosto en el paraje de Orlan 
calmó el viento; antes de amanecer mandó el Duque á D. Hug'o 
de Moneada que embistiese con las galeazas al enemigo y 
tomar alguna nave. Hízolo; pero refrescó el tiempo y no pudo 



213 

hacer presa. Hallóse la Capitana del Duque apartada de la ar- 
mada con las galeazas, y el galeón Santiago en que iba el 
Maestre de campo de los portugueses, Antonio Pereira, y que 
guardó muy bien su puesto en todas las ocasiones. 

Comenzó el Duque á mejorarse con estos bajeles y mandó á 
la armada que le siguiese. El enemigo, viendo que nuestra Ca- 
pitana llevaba ganado el viento por parte de tierra, dio bordo 
por la part€ de la mar, y nuestra armada quedó contenta, pen- 
sando abordar al enemigo al tornar. Don Alonso de Leiva cor 
su nave y con la de D. Alonso Luzón, y el galeón de D. Fran 
cisco de Toledo y naves levantiscas, hizo gran fuerza por llegar 
al enemigo, y el galeón de Bertandona y el de Florencia en 
que iba Gaspar de Sosa, y el galeón San Juan en que iba Don 
Diego Enriquez y la Capitana de Oquendo llegaron muy cerca 
de abordar, y Bertandona lo pudo hacer si se contentara con 
menos que la Capitana. Luógo comenzó el viento á mejorarse 
al enemigo, y así se fuó caliendo de nuestra armada y tornó 
sobre ella, y se comenzaron á cañonear desde las seis de la ma- 
ñana hasta las cinco de la tarde. Avisó D. Diego Flores al Du- 
que que corria peligro el quedarse algunos navios entre los 
del enemigo, que seria bien que la Capitana virase, y así se 
hizo, y vino á estar sola, haciendo frente á toda la armada ene- 
miga, sin poder ser socorrida por largo rato, cañoneándola 
reciamente; y ella respondió de manera que aún los de más 
lejos se le allegaron menos. Este dia se acabó de ver que era 
imposible abordar no queriendo el enemigo, pues pudo embes- 
tir en sola la Capitana. Vióse también la ventaja que tenia el 
enemigo no llegando alas manos, por la ligereza de sus naves, 
que eran pequeñas y muy ligeras, y más artilladas y de más 
larga artillería. 

Quedó el Duque mohino de lo mal que se habian enmenda- 
do muchas naves, desamparando el primer dia á Juan Martínez 
de Recalde, no se curando los navios en que habia algún caba- 
llero ó persona tal de hacec su deber. Para remediar esto, orde- 
nó el Duque, con parecer de D. Francisco de Bobadilla, que. 
los Sargentos mayores anduviesen por la armada en pataxes 



214 

para ver cómo guardaba cada uno su puesto. (Los capitanes 
que tenían naves propias, por no las perder, huían y se retira- 
ban del peligro.) A los 3 de Agosto tornó Juan Martínez de 
Recaído á cobrar su puesto, habiendo reparado su galeón, y al 
amanecer pareció la armada enemiga muy cerca de la nuestra 
con mayor número de navios, porque cada día se le iban 
llegando de Inglaterra, Gelandia, Holanda y otras partes, y 
acometió por la parte de Recaído, cañoneándose con él y con 
D. Hugo de Moneada y sus galeazas, una de las cuales dio un 
cañonazo en la entena de la Capitana mayor, que la echó 
abajo, con que el enemigo se retiró. 

A los 4 apareció la hurca Santa Ana junto al enemigo; 
cañoneáronla fuertemente y acercáronsele tanto, que pudieron 
aprovecharse de la mosquetería y arcabucería y venir á las ma- 
nos, con que se entretuvo hasta que D. Hugo con sus galeazas 
la sacó de entre los enemigos. Dio también el enemigo sobre 
el galeón San Luis, en que iba el Maestre de campo D. Agustín 
Mejía, que estaba apartado de nuestra armada. Hizo rostro de 
manera que se le apartaron; después cargó sobre la Almiranta 
y Capitana, á quien socorrió valerosamente Oquendo, como lo 
hizo en toda la jornada con grandísimo cuidado. Alargáronse 
los enemigos llevando su Capitana muy maltratada de caño- 
nazos que la dio Oquendo, y el Duque cargó sobre ella con su 
Capitana y Recaído con la suya, y teniéndole muy apretada, 
refrescó el tiempo, con que se escapó, y el Duque recogió su 
armada y siguió su viaje. 

Envió el Duque á la tarde al capitán D. Pedro de León de 
junto á la isla Duíc, al Príncipe de Parma, avisándole del pa- 
raje donde estaba, y pidiéndole cantidad de balas, por haber 
gastado muchas. A los 5 de Agosto se hallaron las armadas 
en calma: despachó el Duque al piloto Domingo Ochoa, 
pidiendo al de Parma cuarenta ó cincuenta navichuelos de los 
que tenían en Dunquerque, para probar con ellos, por ser tan 
lijeros, y para que representase el peligro que corría, sí con 
brevedad no se juntaba con él, sospechando que el de Parma 
ni estaba aprestado, ni en Dunquerque, pues ni acudía ni 



215 

hacia recado ninguno, ni D. Rodrigo Tello que habia ido á él 
á los 25 de Julio á solicitarlo, no tornaba. (Que fué mala señal.) 
A la noche refrescó el tiempo y nuestra armada caminó hacia 
Calés. 

A los 6 amanecieron las armadas muy juntas; pero no lle- 
garon á tirarse por ir la nuestra en popa. A medio dia descu- 
brió nuestra armada tierra de Francia, y á las cuatro se halló 
una legua de la barra de Calés. Dio el Duque fondo allí, porque 
el viento y marea no le ajase y no pudiese tomar puerto donde 
esperar al de Parma. La armada enemiga se acercó á la nues- 
tra con 80 velas más que antes , que se le juntaron aquella 
tarde de las tierras dichas , en que eran todas 130. A los 7 sa- 
lieron el Veedor y Provedor á Calés á comprar provisiones, y el 
mismo dia llegó D. Diego Tello con respuesta del de Parma, di- 
ciendo que habia recibido gran contento con la venida de la 
armada , pero que quedaba en Brujas, j que no iba tan ade- 
lante en lo de Dunquerque como él pensaba, porque no habia 
com'enzado á embarcar gente, municiones ni bastimentos. 

Vista esta respuesta, á los 6 envió el Duque al de Parma 
persona á quien tuviese respeto para que acudiese luego, pues 
la armada no era posible detenerse tanto (envió á D. Jorge 
Manrique, que le aconteció lo dicho en el cap. 25). Recibía 
carta el Duque este dia del de Parma que no se podia juntar 
con él en quince dias. Aquella noche echó el enemigo los ocho 
navios de fuego. Llevólos la corriente del mar para nuestra ar- 
mada, que cortando aprisa las amarras se desvió, y con el al- 
boroto y mucha corriente embistió la galeaza Capitana con una 
nave, y desapareció, descayendo á la parte de tierra. Tornó el 
Duque á dar fondo donde antes, é hizo señal que la armada 
hiciese lo mismo, y porque estaba desbarada, acudió á reco- 
gerla: pero el viento y corriente no le dieron lugar. Cargó el 
enemigo sobre nuestra armada; y al Duque pareciéndole que 
si caminaba contra ella habian de dar todos en los bancos y 
perderse, se determinó de resistir é ir haciendo rostro. 

Acercóse el enemigo y comenzó á cañonearse con la nuestra 
á grandísima furia, sin cesar desde el salir del sol hasta la 



216 

tarde (hasta las tres); no se hallaron con la Capitana sino el 
galeón San Mateo, en que iba el marqués de Peñafiel, y el 
galeón 8an Juan, en que iba D. Diego Euriquez; llegáronse 
tan cerca, que San Martin y San Marcos tiraron arcabucería, 
(En ésta murió D, Pedro de Mendoza y D. Felipe de Córdova 
de dos balazos en el galeón San Marcos.) A las tres de la tarde 
se fué el enemigo apartando de la Capitana, y el Duque socorrió 
al galeón San Mateo , con tenor su galeón maltratado de caño- 
nazos, en que iba D. Diego Pimentel, y á San Filipe y á la 
Veneciana y otras naves, con que el enemigo las dejó y cargó 
sobre los galeones de D. Diego Pimentel y de D. Francisco de 
Toledo y de D. Diego Euriquez, y los dejaron hechos pedazos 
con la artillería, y muerta y herida casi toda la gente. Envió 
D. Diego Pimentel á pedir pataxes al Duque para librar la 
gente y lo que el galeón tenia, y buceó para ver si se podia 
reparar, y así salvó el dinero y gente, y él no quiso salir del 
pataxe. y viéronlo ir al anochecer la vuelta de Zelanda, y no 
se supo más del. Don Francisco de Toledo , viéndose perdi'do, 
abordó con la urca Doncella, y pasóse á ella con toda la gente, 
y diciéndole que hacia mucha agua y se iba á fondo, se tornó 
á su galeón diciendo que si se habia de perder que más queria 
perderse en él, y tomó la vía de Zelandia y no se supo más del. 
El D. Diego Enriquez se dio tal maña, que se reparó y siguió 
la armada. A los 9 amaneció nuestra Capitana con solos seis 
navios, y la armada una legua adelante, y el enemigo cerca: 
halláronse los nuestros cerca do los bancos, y los enemigos, 
aunque hicieron muestra de embestir nuestra armada, no lo 
hicieron, viendo que se iba hacia los bancos con el viento, 
donde de fuerza se habia de perder; pero tornó el viento, y así 
salió nuestra armada de allí y navegó la vuelta del Norte. 

Tomó consejo el Duque con D. Alonso de Leiva y Recalde, 
D. Francisco deBovadilla, Diego Flores y Oquendo si torna- 
rían á España, pues no se. podian ya tener más, ó por sobre 
Escocia. Fueron de parecer que no , pues estaban maltratados 
y con falta de municiones; y, finalmente, el Duque se resolvió 
en que sí; pero llevándolo el viento á Escocia, el enemigo 



217 

luego acometió, estando nuestra armada desbaratada, caminan- 
do sin esperarse unos á otros, que parecian huir, sin poder el 
Duque juntarlos. Finalmente, viendo el enemigo que nuestra 
armada pasaba del comienzo del Escocia, se torció, habiendo 
siempre recibido mucho daño y echándole á fondo muchos na- 
vios, y muerto mucha gente : tornóse con esto la armada á Es- 
paña sin tocar en Escocia , por tener Escocia paces con Ingla- 
terra; de manera que el de Parma tiene toda la culpa de tor- 
narse sin hacer su hecho, con estar muy proveído de Su Majes- 
tad y avisado, y él haber enviado á Su Majestad muchas veces 
que estaba á punto , con todo lo que en esta relación se ha di- 
cho, que en lo que toca á las refriegas es verdadera, cargan 
mucha culpa los capitanes y caballeros y soldados al duque de 
Medina, que pudiera si quisiera seguir el consejo de D. Alon- 
so de Leiva, Juan Martínez de Recalde, Oquendo, Bertandona 
y otros, apoderarse del enemigo y de su armada una noche que 
tuvo el viento por suyo y se halló con mucha ventaja. Plutar- 
co, en sus Apoteosis, dice que Cabrias decia: FormidabiUus ese 
cornorum aquem, duce leone, qiiam leonum, cerno duce. 



218 



CAPITULO XXVII. 

DEL MISMO KEY DON FELIPE, Y COSAS DESTE TIEMPO. 



No acaban los capitanes, caballeros y todos cuantos se han 
hallado en esta jornada contra Inglaterra de quejarse contra el 
duque de Medina, de no haber hecho su deber, notándolo de 
tímido, cobarde y poco ánimo y de mal consejo, y de no haber 
sido para tomar tierra en Inglaterra pudiendo, y hacerse señor 
del enemigo, como se acaba de decir, ni para á lo menos tomar 
puerto en Flándes y esperar allí á lo que Su Majestad le man- 
daba hacer y aguardar á que el de Parma se aprestase ; pues 
ha sobrado tiempo, y tal, que ha hecho lindo Otoño y Estío, 
con que ha arruinado mucho la gran fama de España y sus fe- 
lices sucesos, y menguado la gran reputación de sus pasados, 
y causado temor acá y á los enemigos osadía, y dejado muer- 
tos muchos caballeros y perdidos á cañonazos y de hambre, 
que no habia dia que no echaban á la mar trece 6 catorce que 
morian de hambre, lo cual se excusara tomando allá tierra en 
un Cabo ó en otro. Es lástima oir las cosas que cuentan , y por 
no tomar tierra en un Cabo ó en otro y hacer aguada, morian 
de sed, y echaron á la mar los caballeros, que eran muchos y 
muy buenos, y las muías, etc., que es gran pérdida; y si lo que 
todos los que en este viaje se han hallado (dicen) es verdad, no 
ha habido capitán más cobarde en el mundo , pues se raetia 
entre sacas de lana en las refriegas, y hacia que navios lo 
guardasen. 

Ha sido el sentimiento que España ha hecho y hace de esta 
caida de su fama, que no se puede creer, y la saña que al du- 
que de Medina ha cobrado, con que ha destruido la gloria de 
sus pasados y casa, y la de D. Juan Alonso de Guzman el 
Bueno, que la fundo, que aún no fué para dar traza y enviar 
barcas ó bajeles á algún rio de los muchos que por aquellos 



219 

mares hay, y hacer aguada, ni para desembarcar, ó llevar su 
armada á los puertos de Flándes , donde tantos hay, y esperar 
á que el de Parma se aprestase, pues estuvo tan cerca de Flán- 
des en la costa de Calés, adonde se siguen hacia Levante en 
Flándes luego los puertos siguientes i. 

Estaba Su Majestad informado bien de las cosas del di\que 
de Medina antes que desembarcase en Laredo ; y después, 
queriendo el Duque ir á la Corte, le mandó Su Majestad .ir á su 
casa, no lo queriendo ver ni oir, y así se partió para ella. En- 
tró en Valladolid á 10 de Octubre, á las cuatro del dia, muy 
destapado y sin máscara, como si tornase triunfante. Aposen- 
tóse en el huerto perdido en un mesón , que aún no fué para 
hacer recado á algún señor ó caballero de los muchos que hay 
allí para aposentarse , y la primera cosa que pidió á la huéspe- 
da fué preguntarla si habia cuellos de cadeneta, y así se los 
buscó, y que regalase á sus criados. Visitáronlo algunos caba- 
lleros, y el marqués de Poza le preguntó cómo no habia hecho 
lo que tantos capitanes lo aconsejarían, y todo fué disculparse 
diciendo que Su Majestad le habia mandado que siguiese en 
todo el consejo de Diego Flores, aunque todos votasen lo con- 
trario, y que así lo habia hecho no mirando que si Su Majes- 
tad allí se hallara mandara lo contrario, pues era deshacer el 
enemigo con seguro. Otro dia de mañana cavalgó en un ma- 
chuelo, llevando consigo siete machos cargados de riquezas y 
cinco con dinero , y descubierto y por medio de Valladolid, 
porque se vea si le faltaba á este avariento dinero, que escri- 
bió lo contrario á Burgos , Valladolid y Falencia. Estuvo toda 
la noche la calle llena de picaros, que le dieron la baya dicien- 
do: «Drac, Drac, que viene Drac,» sin cesar. 

Con venir tal, ha puesto á España en tal afán, que Su Ma- 
jestad en las Cortes que en Madrid celebra y junta de Grandes, 
pide al Reino 14 millones, y 50.000 hombres, y se trata que por 
pillas (sic) le sirvan con soldados, fuera que aposentan los sol- 



1 Sigue la descripción de los puertos de Flándes, que omitimos por demasia- 
do conocida. 



220 

dados por las tierras de él, y á Antonio de Guevara, natural de 
Segovia y de Junguitu de Álava, que fué el Proveedor de la 
armada, manda Su Majestad venir á su casa, y ha puesto otro 
en su lugar. Trajo el Duque 3.000 enfermos y heridos; socorri- 
dos biep de Burgos y Valladolid, por mandado de Su Majestad, 
como queda dicho, con 12 cargas de vino de Alaejos, 12 de azú- 
car blanca y en polvo, dos de raíces de lengua buey y escorzo- 
nera, 400 frazadas, 40 arrobas de bizcochos, 20 de rosquillas, 
pasas, almendras y otras cosas, con mucha cantidad de botica, 
dos cirujanos y boticario, 3.000 pares de calzas y muchos som- 
breros y paño para ropillas, con que fué el Mayordomo de la 
villa de propios con 60 acémilas cubiertas de reposteros colora- 
dos con las armas de la villa, y todo dentro de tres dias. La fe- 
cha de la carta del Rey es á 1.° de Octubre, á la muy leal villa 
de Valladolid, al concejo, justicia, regidores, caballeros, etc. 

En este tiempo desembarcó en la Corufia Juan Martínez 
de Recaído con su galeón y mucha parte de la armada, y fué 
vencido Mr; de Vandoma en Francia, por Mr. de Guisa: perdió 
Vandoma 4.000, y él salió muy herido, y dícese quo murió. 
Vino con Recaído Martin de Bertandona. Esto de Vandoma es 
rumor, y hasta ahora fabuloso todo, como otras muchas cosas 
que han venido por vía de Francia, como que el Almirante de 
Inglaterra y Drac fueron vencidos en isla Duíc y Antena y 
presos por el duque de Medina, y tomada Antena, y otras mu- 
chas patrañas que á la llegada del Duque en la costa de Ingla- 
terra se sembraron, etc. Kl daño de nuestra armada ha sido 
muy grande, pues ha perecido mucha gente y nobleza, hun- 
diéndose muchos navios con mucha gente. Antes de llegar á 
la rada de San Juan, á la parte de Calés, se fué á fondo el ga- 
león San Mateo en que iba D. Diego Pimentel que se escapó en 
una barca y se fué á Calés, en que se perdió mucha gente; y 
la galeaza Real, en que iba D. Hugo de Moneada, dio, mal tra- 
tada del enemigo, en los bancos de Calés, adonde murió pelean- 
do el D. Hugo con otros; y otros salieron á Calés, adonde el 
Gobernador desde el castillo defendió la galeaza que no la lle- 
vase el enemigo, y envió á la armada algunas provisiones. 



221 

Cerca de estos bancos se vid el cobarde Duque, así lo lla- 
man los capitanes, tan acobardado y medroso, pareciéndole 
que allí liabia de perecer, que se quiso dar al enemigo y estuvo 
ya á punto de enviarles una zabra; pero resistieron los capitanes 
ya dichos, y sobreviniendo viento, se hizo á la vela, llevando 
el viento la armada la vía de Escocia, que no fué para tomar 
tierra en Flándes, pudieudo. Hundióse el navio del Maestre de 
campo D. Francisco de Toledo, hermano del conde Orgaz; sal- 
vóse él que salió á Neuport con otros muchos,- pero ahogóse su 
sobrino D. Lorenzo de Mendoza, hijo segundo del conde de 
Orgaz, lindo mozo, con otro primo suyo. Hundióse otro navio 
á la tornada que hizo la armada del Duque por sobre Escocia, 
entre Inglaterra é Irlanda, yendo á tomar puerto en lo más 
bajo de Irlanda, dando en unos bancos. Era este navio de los 
Pasajes. Perecieron todos los que iban en él, que eran 700 y 
su propio dueño, y han perecido otros navios yéndose á fondo, 
que hacian mucha agua y eran viejos. 

Afírmanme los capitanes y soldados que he visto la mucha 
cobardía del Duque, y que D. Alonso de Leiva, arrimándose á 
su galeón dijo en alta voz : «¡Cuerpo de Dios, que nos ha dado 
Su Majestad un hombre para la mar, que no sabe aun andar 
por tierra!» y otras cosas á este tono; y que Oquendo, allegán- 
dose también al galeón del Duque, dijo: «Ea, gallinas, alas 
almadrabas, á las almadrabas á pescar atunes, pues no sois 
para pelear:» motejándolo, y á sus andaluces, de cobardes y 
que no sabian ni eran para más que para pescar atunes en las 
.almadrabas del Duque; y así llamaban al Duque gallina, y á 
los andaluces gallinas, y á los soldados los dijo que echasen 
en la mar al consejo del Duque, que eran Diego Flores de 
Valdés, y que luego se baria bien la guerra. Hizo proceso el 
Duque á Oquendo, enviólo á Su Majestad, leyólo y sonrióse. 
Dicen los capitanes que el Duque siempre andaba huyendo, y 
que .no le podian hacer acometer, y que el enemigo andaba en 
un patax muy solicito animando á los suyos como valeroso ca- 
pitán, etc. 

Algunos excusan al Duque de haber venido por sobre Es- 



222 

cocia, diciendo que el viento le era contrario para tomar por la 
Canal, y que la corriente del mar le era contraria; pero claro 
es que pudo tomar tierra en Inglaterra á su salvo y aguardar 
tiempo á proveerse, y que hoy estuviera allí apoderado, que- 
riendo, y que el Duque de Parma, de quien se sabe que es 
enemigo de España, de propósito faltó. Perecieron más de ocho 
mil por esto. 

Dicen más, que si el Príncipe de Parma acudiera siquiera 
con 20 velas, con el ánimo que dieran, fuera cosa fácil apode- 
rarse de Inglaterra, y que invitaban los nuestros á los ingleses 
á que viniesen á abordar, y que alzaban el dedo blandeándolo, 
haciendo señal que no querían; y que el Duque daba 50.000 du- 
cados, porque lo sacase á tierra, á un piloto que no lo quiso 
hacer. Llevó una bala la cabeza á D. Felipe de Córdova. Vino 
el Duque muy cano, habiendo ido sin canas, señal de gran 
miedo. Finalmente, veo que todos condenan al Duque y echan 
la culpa de haber tornado sin hacer la armada su hecho y 
haber perecido tanta gente y riqueza, y lo mismo á los Pro- 
veedores, Veedores y Oficiales de Su Majestad, en no haber 
hecho las necesarias provisiones de mantenimientos y muni- 
ciones, y lo necesario para el tiempo que Su Majestad les orde- 
nó, con que morian cada dia de sed y hambre tres ó cuatro á 
ojos vistas en cada navio, y con ser tan pocos los dias que se 
hallaron en refriegas con el enemigo, les faltaron las pelotas 
y pólvora al mejor tiempo, y con enviar el de Parma un navio 
de pelotas y pólvora; y es cosa miserable oirles contar las mi- 
serias que pasaron, y como vendían sus ropas por tragos de 
agua, con que han venido desarropados y desnudos los más. 

Por no tener nuestra armada suficientes municiones para 
tornar por la Canal por donde fué, se tornó con gran trabajo y 
peligro por sobre Escocia, como se ha dicho, y continuamente 
van creciendo las quejas del Duque y Oficiales, y dicen tantas 
cosas los que han tornado, que dan tormento el oirías, y sin 
duda está toda España tan indignada y penada y afrentada 
cuanto jamás, y creo no lo está menos Su Majestad, que es la 
cabeza y el corazón que siente estas cosas, y ofensas y agrá- 



223 

vios que se le han hecho, como es razón. Afirman nuestros sol- 
dados que el enemigo no tenia en su armada gente de pelea, 
sino artilleros y marineros, y tan poco diestros los artilleros, 
que de mil pelotas que tiraban casi con ninguna acertaban á 
nuestros navios, y que de los muy muchos que han muerto no 
mataron ni hirieron 500. Ha estado Juan Martinez de Recalde 
á la muerte de tabardillo, de quien dicen que lo ha hecho vale- 
rosamente, etc. Dicen que el D. Pedro de Valdés se perdió por 
haber dado en su navio golpe un navio vizcaíno que lo trató 
mal, con que no pudo navegar, y el Duque no le socorrió como 
se ha dicho 

Mucho loan á Oquendo de gran mareante, y que así me- 
neaba su navio, que era el mejor de la armada, como si fuera 
un caballo lijero. Esta nao se quemó en los Pasajes; nuestro 
Oquendo, por haber tirado una pieza de artillería estando la 
trampa de la pólvora que sacaban, abierta, que se encendió 
con una centella, y voló 130 personas entre soldados y mari- 
neros y 78 piezas de artillería. Afírmanme todos, que el ene- 
migo tenia cuando el Duque entró en la Canal de Uchente re- 
partida por los puertos su armada, y que el Almirante y Drac 
estaban con cuarenta y tantas velas en Plemua, y que pudo 
cogerlos allí, como con protestas se lo pedian, con que se apo- 
deraba de las fuerzas del enemigo, y no aprovechó con ól, y 
así el enemigo no tuviera lugar para juntar sus velas, en es- 
pecial no habiendo en la armada enemiga sino artilleros y 
marineros, con que juntándose toda, andaba con la poca carga 
tan lijera que acometía y huía amenudo, que fué gallardo ardid 
de guerra. Quedaron nuestros capitanes mohines, afligidos, 
penados y despechados del mal consejo del Duque; que Oquen- 
do, como se ha dicho, murió de pena y tristeza, sin querer ver 
ni á su mujer, sino sólo á su confesor; y Juan Martinez de Re- 
calde cayó malo de terrible tabardillo, y hasta ahora no sabe- 
mos de D. Alonso de Leiva; dicen que está preso en Inglater- 
ra, y debe ser verdad, pues estamos en Noviembre y no sabe- 
mos de él. Quéjanse los que fueron en nuestra armada de Su 
Majestad, por haberles dado por cabeza á quien nunca fué ma- 



234 

reante ni en tierra probado, y sospechan que envió la armada 
no más que para poner miedo al enemigo, y que Celanda y 
Holanda se le rindiese, etc., en que se deben engañar. Algunos 
soldados defienden al Duque en muchas cosas que lo culpan, y 
en el capítulo 29 se pondrá su disculpa. 



225 



CAPITULO XXVIII. 

DEL MISMO REY DON FELIPE II, Y COSAS DESTE TIEMPO. 



Murió Juan Martínez de Recalde , Almirante general de la 
armada, á quien cupo la retaguardia en las peleas que quedan 
dichas en el cap. 26, y el que sufrió al enemigo, que se- 
guia la armada, de tabardillo en la Coruña en fin de Octubre, 
y es cierto que hubo dia que el enemigo tiró 5.000 balas , aun- 
que nunca hizo daño que se pudiese estimar, como en el ca- 
pítulo 27 se ha dicho; y aunque acometia muchas veces ca- 
ñoneando; pero en haciéndole tantito de rostro huía cielo y 
tierra, y jamás acometió por delante, y siempre que queria se 
escapaba por tener los navios muy veleros y ligeros, como se 
ha dicho: también es cierto que si el Duque quisiera aprestar 
con él , lo pudiera coger con 60 navios, y junto á la isla Duíc 
dudó ganar la Capitana enemiga estando encalmada, si hubie- 
ran con más cuidado acometídola antes que con el viento que 
sobrevino se huyese, que fué gran pérdida perder tan buenas 
ocasiones. También es cierto que el Duque pudo tomar puerto 
en Flándes, pues barloventeaba, escaramuceaba, remolcaba y 
acometia la armada y andaba á la bolina y á orza; pero el Du- 
que no veía la hora de huir del enemigo y tornarse á España, 
y así dijo que si al martes siguiente no se le juntaba el de 
Parma, se ternaria, sin esperar más, como lo hizo. Dijo esto el 
domingo antes del martes dicho; y pues salieron bajeles de 
Calés á venderle vituallas , y se tornaron , cierto es que pudo 
tomar puerto. La prisión de D. Pedro de Valdés y de los suyos 
fué por no enviar el Duque bajeles en que le salvasen , que lo 
pudo hacer, aunque envió bajel para el D. Pedro, el cual no 
quiso salir, sino ser cautivo con los suyos, y así se dio al ene- 
migo, visto que no se podia defender (y, á lo que se cree, sin 
pelear, porque no habia para qué , pues no le habia de aprove- 
ToMO LXXXI. 15 



226 

char). Está muy bien tratado en Inglaterra. También es cierto 
que el enemigo echó con el corriente del mar en forma de luna 
los ocho navios de fuego bien artillados, con solas velas de 
trinquete, que caminarou contra nuestra armada, disparando 
su artillería y quemándose. Nuestra armada cortó á furia las 
amarras y se salvó del fuego; pero perdiéronse y quedaron 
allí más de 60 áncoras, etc. Tornóse el Duque, pudiendo re- 
hacerse en Flándes y proveerse, y pudiendo vencer y salir con 
honra, fama, vida y salud, reclamando y resistiendo todos los 
Capitanes y armada que venian dando voces: «Gallinas, ga- 
llinas, ¿á dónde huís? Gallinas, tornad, etc.» con que zaherían 
al Duque y á los de su opinión. 

Y Miguel de Oquendo, que se mostró como un Héctor, dijo 
al Duque: «Señor Duque, ¡huímos, huímos!» Y el Duque le res- 
pondió: «Mentís.» Iba Oquendo voceando: «¡Gallinas, á las al- 
madrabas!» como queda dicho en el cap. 27. Tornaron estos 
valerosos Capitanes renegando con el Duque, rodeando á In- 
glaterra, Escocia é Irlanda, por el mar frígidísimo de Noruega, 
adonde pereció (Je frió mucha gente , por ir desnuda, habiendo 
jugado y vendido lo más de la ropa para remediarse, y también 
por jugar, vicio de soldados. Las velas que han venido son más 
de setenta, y aún no se sabe dónde está D. Alonso de Leiva, ni 
con cuántas velas está, aunque dicen que está en Escocia. Juan 
Martinez de Recaído se apartó con temporal del Duque en Ir- 
landa, adonde pidiendo agua y carne y provisiones, y respon- 
diéndole que no se la darían por miedo de la inglesa, si no la 
tomaba por su lanza, echó gente en tierra, y por fuerza se 
proveyó. Halo hecho, según todos dicen, valentísimamente en 
esta jornada. 

Cuando la duquesa de Medina supo que su marido estaba 
proveído por General, le dijo que no lo aceptase , pues era du- 
que de Medina, y por bien que le sucediese no había de ser 
más que duque de Medina, y si mal le sucedía, perdía su repu- 
tación, y á el Almirante le dijo cuando tornó y Su Majestad 
le mandó ir á su casa, que los Capitanes que Plspaña había te- 
nido no tornaban con la vida y sin vencer, etc. No entró el Du- 



227 

que en Sevilla, é hizo bien. Murió, como me lo certificó quien 
presente se halló, el marqués de Santa Cruz (cuya muerte, y 
no ser ól General desta armada ha causado estos daños), de 
pesar de una carta que Su Majestad le escribió en respuesta de 
otra suya en que pedia á Su Majestad que no le diese á él or- 
den, sino á los del Consejo que habia de llevar, y que le diese 
más navios y dinero. Respondióle que los del Consejo de Guerra 
decian que pedia gollerías, y que sobraban los navios y dinero 
que la armada tenia, y que si no queria ir con esto que él pro- 
veeria de otro. Como el Marqués supo que estaba proveído el 
de Medina, dijo, estando ya malo de pena: «¡Oh mala guerra! 
etcétera.» Y así murió despechado y triste. Llevaba el Duque 
en su galeón 600 hombres, los mejores y más experimentados 
de toda la armada, escogidos de todas las compañías, dos de 
cada una , y tomando juramento á los Capitanes que aquellos 
eran los mejores. Certificáronme más, que su galeón iba tan 
fortificado, que sólo se podia tener con toda la armada enemi- 
ga, porque iba aforrado por de fuera con cuj^rtones, y después 
con cuatro órdenes de sacas emprensadas que podian resistir 
cualquier pelota y acometer cualquier cosa; en especial que no 
habia navio en nuestra armada que no se pudiese tener con 
cuatro enemigos, por ser pequeñas y flacas y sin gente de 
guerra, con que pudo tomar tierra á pesar del enemigo, que 
siempre que le hacian rostro huía. Dícenme que el Duque es- 
taba concertado con su piloto que lo alejase siempre del pe- 
ligro, y creerse puede, pues tal anduvo que huyó del ene- 
migo, que huía del, y vino por donde vino, pudiendo tornar 
por donde fué, como los Capitanes dichos, muertos y vivos, 
se lo pedian. Vinieron cuando el Duque vino 75 velas, fuera 
de las que vinieron con Juan Martínez de Recaído, de quien 
un Capitán en Vitoria^ habiendo buen rato loado y excusado 
al Duque, dijo al fin: «y pluguiera á Dios que nunca hubie- 
ra nacido, pues pudo junto á la isla Duíc coger la Capitana 
enemiga, y por aguardar á tomar consejo, se libró, sobrevi- 
niendo el viento, como se ha dicho, y después pudo una noche 
coger y vencer la armada enemiga, y no darnos la afrenta que 



228 

nos ha dado.» Envió el duque de Medina á Su Majestad á don 
Francisco de Bobadilla, Maestre de campo y gran soldado, 
desde Santander, con la relación del cap. 26, el cual, loando 
al Duque en que se había portado muy bien y en todo guarda- 
do el orden que le habia dado, y lo mismo su Consejo de Guer- 
ra, dijo Su Majestad: «Yo no di orden al Duque ni á su Conse- 
jo para que huyese y tornara huyendo.» Murió el D. Francis- 
co de ahí á pocos dias, y dicen que de pena desta respuesta. 

Tuvo cercada el Príncipe de Parma á Bergas. Ganóla á par- 
tido en fin de Octubre, y el duque de Saboya al mismo tiempo 
ganó, por orden de Su Majestad, el marquesado de Salucio en el 
Piamoute, que habia años era de Francia; y no le faltaron ra- 
zones á Su Majestad, pues el francés tenia tramado con los Es- 
tados de Flándes que, salido el de Parma con su armada con- 
tra Inglaterra, se rebelasen; lo cual, entendido, no salió, con 
que no hubo efecto la jornada contra Inglaterra. Tanta es la 
pena que Francia tiene que España crezca. Atóse tanto el Du- 
que á la letra de la orden que le dio Su Majestad, que echó 

fuera la virtud y esfuerzo de la *, y se abrazó con sola la 

certeza de la letra, excluyendo fuera su espíritu y entendi- 
miento (litera occidü, etc.) Era el marqués de Saluzio un fran- 
cés hereje, y lo cierto es que el Rey de Francia no tenia tratos 
con Flándes contra Su Majestad, y que á éste por ser hereje 
le ganaron el estado. Adelante se dirá de esto; y la razón por 
qué el de Saboya tomó este Marquesado, fué por que era de su 
patrimonio y el Rey lo traía en venta, y lo gobernaba este he- 
reje. Habíalo usurpado el Rey Francisco I. 

Hánle venido al Rey Don Felipe, nuestro Señor, de la India 
el Otoño deste año de 1588, dos millones y medio, fuera de lo 
que vino para particulares, mucha cosa de especería, pedre- 
ría, etc., y otras cosas que de allí suelejí venir, y las azabras 
que envió á la armada que venia de las ludias le trajeron cua- 
tro millones, y más otros dos de «tras rentas, fuera de los que 
vienen para particulares y mercadería. Dale el Reino cinco mi- 



1 Hay un blanco en el original de donde se ba copiado este documento. 



229 

Uones, que él ha pedido para las guerras contra Inglaterra. 
Sevilla le ha dado otro millón y perdonado otro que le de- 
bia, y se ha ofrecido con sus personas y bienes. Lisboa le ha 
dado otro millón, Toledo y Madrid le dan á cada 100.000 du- 
cados; y así le dan otros pueblos é iglesias ricas otras cantida- 
des grandes de dinero, de manera que á Su Majestad no le 
falta dinero ni gente. Dale el Reino 40.000 hombres; la Señoría 
de Venecia le ha ofrecido navios, mareantes y gente en mucho 
número; y lo mismo Genova y el Duque de Florencia, el Papa 
y otras potestades. Ha dado Su Majestad á D. Juan de Cardo- 
na, valeroso y muy ejercitado caballero por mar y tierra, á su 
cargo la armada que vino con el Duque, y así está reforzán- 
dola y poniéndola en Laredo y Santander. Este entró en Malta 
con cuatro galeras de socorro, teniéndola los Turcos cercada por 
mar y tierra. 

Ha hecho Su Majestad al duque de Parma Comendador 
jnayor de Castilla. Envióle 200.000 ducados para los gastos de 
la guerra en una zabra que fué á Flándes y vino en diez dias. 
Reside el duque de Parma en Amberes, de donde gobierna los 
Estados de Flándes; y el ejército, que es de 30.000 hombres 
gobiernan el duque de Pastrana y el marqués de Amburech, 
alemán, deudo de Su Majestad , y están labrando la estacada 
en el rio de Vergas para combatirla, que aunque trató de darse, 
como se ha dicho que se dio, no se ha dado. Están los españo- 
les muy mal con el de Parma, como lo afirman los caballeros 
que de allí vienen, porque no estaba aprestado con su armada 
para juntarse con el de Medina, que ni su galeón estaba 
aprestado; y cuando fué D. Jorge Manrique á que saliese, es- 
taba jugando; y quéjanse del, que maliciosamente no estuvo 
aprestado, y por traer inteligencias interesales con el enemigo 
y con los á quien pesa,, que España crezca tanto, y quizá con 
los Estados y Rey de Francia, y que si Su Majestad de allí no 
lo quita ha de causar grandes disturbios, por ser italiano. 

Ya queda dicho como los soldados españoles salieron de 
Milán y ganaron el marquesado de Salucio para el duque de 
Saboya, y la Miraudula y todo cuanto Francia tenia en Italia; 



230 

y los alemanes ganaron á Metz de Lorena y todo su Ducado, 
que habia más de veinte años que el Rey Enrique II de Fran- 
cia la habia gíinado por astucia al Emperador Carlos V, Rey 
de España y ahora también la cobraron los tudescos con maña, 
estando Metz descuidado. Entiéndese desto, que pues tales tiros 
se hacen al Rey de Francia, que de secreto estorba al Rey de 
España, sus conquistas, y consta que ha solicitado al Gran 
Turco en favor de Inglaterra, y que le convidó con puerto en 
Francia, que nunca puede ni pudo tragar á España, ni jamás 
guardó le^-- con favorecerla siempre, etc. Es el ducado de Lorena 
cantón de Alemania, Flándes, Suizos y Francia. Este mismo 
año de 1588 se anegó el navio de la Rosa con otros dos, que 
era el mejor de Inglaterra, con tormenta, junto á San Juan de 
Luz y Fuenterrabía, con mucha cera y mercadería^ y otros 
navios se salvaron en el puerto. También se hizo pedazos un 
navio bretón cargado de pescados. Perdie'ronse cinco navios 
ingleses. Estos navios fueron seis. » 



231 
CAPÍTULO XXIX. 

DEL MISMO REY DON FELIPE, Y COSAS DESTOS AÑOS. 



Cada dia se van entendiendo mág los daños que causó el 
duque de Medina en no seguir el consejo de D. Alonso de Lei- 
va, Juan Martinez de Recalde, Oquendo y otros , no obstante 
que tenia orden expresa de Su Majestad, la cual él mostró, que 
en todo siguiera el consejo de Diego Flores de Valdés, á quien 
echan la culpa de todos estos daños, para excusar con esto de 
culpa al Duque, el cual no puede, á mi alcanzar, tener excusa, 
pues tantos Capitanes prácticos en tan claras ocasiones de des- 
truir al enemigo y apoderarse de tierra en Inglaterra que le 
certificaban lo contrario, empeñando sus cabezas si así no 
fuese; y viendo él claramente que decían verdad, y así lo erró 
mucho en no socorrer á D. Pedro de Valdés, ni consentir que 
fuese socorrido, obligándose á ello Oquendo con sola su Escua- 
dra, por seguir el consejo de Diego Flores , que dijo: Ex pedit 
est unus homo moriatur ne tota gens periat; como Caifas á Cristo, 
y así fué preso el D. Pedro peleando hasta no más, y rasgando 
la Encomienda del pecho y echándola hacia el Duque, pidiendo 
socorro, etc. 

Perdiéronse con él 50.000 ducados y gran golpe de espadas 
doradas que el Duque llevaba para presentar á varios señores 
de Inglaterra, y dinero que iba suyo en el navio de D. Pedro; 
y así algunos culpan á Su Majestad por haber hecho General al 
duque de Medina, y total consejo á Diego Flores; pero si bien 
se mira, Su Majestad está bien ajeno de culpa: lo uno, porque 
el Duque habia dado muestras de valeroso Capitán los años pa- 
sados en la conquista de Portugal y acometimiento de Drac á 
Cádiz; y el Diego Flores de buena cabeza y consejo; y lo otro, 
porque las leyes de los Príncipes siempre se entienden que se 
han de guardar al pié de la letra cuándo y dónde y cómo con- 



232 

viene á la honra y provecho del Príncipe y su República, y 
como las virtudes de la prudencia, justicia y epickeia, etc., lo 
ordenaren, y Su Majestad es cierto que así lo quiso, ni pudo 
querer lo contrario, siendo tan sabio como es, y que entiende 
bien el nervio de las leyes. 

Viendo el ejército de Su Majestad que la villa de Vergas, 
que está siete leguas de Amberes, al Oriente del rio de Londres, 
rio abajo, desviada del rio, no se tomaba, pidió al duque de 
Parma que allí estaba ya como á gobernador de Flándes y Ge- 
neral del ejército, que alzase el cerco, y así lo hizo, y á la reti- 
rada saliendo los de Vergas, habiendo según cree el ejército, 
trato doble, de que culpan al de Parma, por no tener satisfac- 
ción que anda con sanas intenciones: mataron á los capitanes 
D. Juan de Mendoza y su Sargento, á D. Luis de Godoy y á 
Cristóbal de Mercado, hijo del licenciado Mercado, paje del 
duque de Pastrana; prendieron á D. Jerónimo de Mendoza, á 
D. Cristóbal de Pisa y dos sobrinos suyos, al capitán D. Juan 
de Mendoza, hijo del conde de Castro, y á su primo D. Fran- 
cisco de Mendoza; á D. Gómez de Butrón, á D. Tristan de Le- 
guizamon, á D. Francisco Palafóx, á D. íñigo de Guevara y á 
D. Alonso de Contreras, y otros muchos de menos cualidad 
murieron y fueron presos y heridos. Salieron heridos de sendos 
mosquetazos, el Maestre de campo, D. Sancho de Leiva, don 
Alonso de Mendoza y el capitán Ledesma. Echan la culpa del 
trato y levantar el campo al de Parma, que dicen que no es fiel 
á Su Majestad; ya. Dios sabe la verdad: no faltan indicios para 
ello. 

Cuando el duque de Medina se tornó á España, como se ha 
dicho, quedó rezagado D. Alonso de Leiva, su Teniente, señor 
de la casa de Leiva, de Rioja, con buen número de navios. 
Dióle alcance el Almirante de Inglaterra, y batalla naval, pero 
matólo y venciólo el D. Alonso, y ganó, según afirman, 50 
velas, y después otras muchas de pescadores, que dicen ser 100, 
de que se aprovechó y dejó ir libres, y tomó puerto en Irlanda, 
donde está apoderado y ayudado de los Señores y salvajes que 
no reconocen dominio á Inglaterra , contra quien la Reina de 



233 

Inglaterra dicen envia 6.000 hombres, por cosa cierta, y Su 
Majestad ha enviado á D. Juan de Cardona, que está con la 
armada en Santander, recados para el de socorro. Enviólo un 
personaje que con borrasca y vendabal dio en la costa de Fran- 
cia. Todo esto se ha dicho á veces. Ya se sabe de cierto que don 
Alonso tomó tierra en Irlanda, y estuvo allí quince dias prove- 
yéndose, y que tornó á embarcar, y con tormenta dio su galeón 
en una peña y se abrió y pereció con toda la gente, salvo 
cinco, por culpa del piloto, á quien D. Alonso avisaba mucho 
que la agua corria recio hacia tierra. Ahogáronse con él mu- 
chos. 

Habiendo mandado Su Majestad á D. Gonzalo de Guzman, 
duque de Medina-Sidonia, cuando desembarcó con la armada 
ir á su casa, diciendo que él lo llamaria, y habiendo hecho 
junta de Grandes y tomado su acuerdo, é informándose de lo 
acontecido en la jornada de Inglaterra, lo envió á llamaren fin 
deste año de 1588 por su Cédula real, confirmándolo en su ofi- 
cio de Capitán general suyo, llamándolo D. Gonzalo de Guzman 
M Bueno, y así vino á Madrid con mucha riqueza, y es el me- 
jor hombre de caballo de toda España, y el que mejor y con 
más ánimo juega cañas y torea y alancea toros bravísimos, y 
hace toda gentileza y valentía, con ser pequeño de cuerpo, 
aunque rehecho y de lindo rostro, atezado, las patas botadas 
para fuera, de edad de 40 años, y si corto quedó no hizo entra- 
da en Inglaterra ni dio batalla naval, y se tornó como queda 
dicho, ya no se atribuye á su miedo y cobardía, sino al andar 
atado al consejo de Diego Flores, que no debiera; y así fué 
traido el Diego Flores desde Santander, donde está la armada, 
preso al castillo de Burgos, con dos Alguaciles y seis arcabu- 
ceros, donde lo tiene á cargo Sebastian de Bulivar, vecino de 
Santander. Hizo Su Majestad también al fin deste año Comisa- 
rio de gente de guerra al capitán Esquivel, que está por capi- 
tán en San Sebastian, y le manda ir con dos zabras á Irlanda. 

En la tormenta de 8 de Diciembre pereció en la costa de 
Irlanda la armada de Drac, en que habia40 velas y 6.000 hom- 
bres, yendo contra D. Alonso; y lo muy cierto es que eran pira- 



234 

tas que venían á robar. Perecieron desde Nántes á San Juan 
de Luz, de las 40 las 22, y ninguno dellos era Drac, y sabida 
la verdad se anegaron 40 naves con mercaderías. (El duque de 
Medina se excusa de culpa. A los que mejor lo entienden se 
deja), y esto que aquí se dice se sonó, y no fué así como en el 
capítulo 33 se dirá, ni está en gracia de Su Majestad aún este 
año de 1590, sino en mucha desgracia, por haberse gobernado 
tan mal y causado tantos males y daños. 

Fué preso Diego Flores de Valdés. Diósele libertad, año 1590 
en Enero, á petición de su primo Florez de Aviles. 



235 
CmTULO XXXI. 

DEL MISMO REY DON FELIPE II, Y COSAS DE ESTOS AÑOS. 



Habiendo quedado por orden del duque de Medina con al- 
gunos navios y urcas en la retaguardia de la armada en la re- 
tirada que hizo por sobre Escocia, y habiendo recogido á su 
nave 200 personas de una urca que se iba á fondo, el Maestre 
de campo D. Alonso Luzon, y habiendo dejado á D. Antonio 
Manrique en casa del conde de Tirón enfermo á petición del 
Conde, varón principal, adonde sanó; dio una noche con un 
temporal al través en lo alto de Irlanda, junto á unos peñascos, 
adonde su nave hacia tanta agua que llegaba á la segunda 
cubierta, y tanto, que no bastando bomba ni cosa para repa- 
rarle, echó la gente en tierra en la barca, que por estar rota se 
hundió á la sexta ú octava barcada, y así salió parte de la gente 
á nado y parte de ella se ahogó. Sacaron parte de ellos sus 
armas, todo lo demás perecía, que no pudieron sacar ni un biz- 
cocho. Anegóse otro navio con 150 soldados y marineros. 

Los soldados de D. Alonso Luzon que han venido se que- 
jan de él mucho, y dicen que pudo él rendir al enemigo que no 
tenia sino tres banderas. Hundiéronse y dieron en rocas en 
Escocia, Irlanda y sus islas más de 16 navios con casi toda su 
gente. 

Salieron más de cien enfermos, y por todos los que salieron 
fueron 400, y todos juntos comunicaron costeando, por ver si 
encontrarían con algún navio ó navios ú otro remedio para 
salvarse, y nunca hallaron cosa, ni en la tierra cosa que comer, 
porque los naturales, que son salvajes, se retiraron tierra aden- 
tro con sus ganados; pero tomaron algunos caballos que co- 
mieron; envió el Virey de la Isla dos compañías de ingleses 
con la caballería y gente de la tierra contra el D. Alonso, que 
se puso en orden de pelear y morir; pero el enemigo le salió 



236 

apartado salvándoles las vidas y que no tocarían en las perso- 
nas, y así se dio, visto que no tenia otro remedio. Diéronle pa- 
labra en nombre de la Reina y Virey, pero no la cumplieron, 
porque ludgo los desbalijaron y llevando preso el Virey á la 
villa de Drodrat ó Droydat á los siguientes, dejando á los que 
no se sabe aún de ellos. 

Prendieron, pues, á los principales, que fueron: D. Alonso de 
Luzon, D. Rodrigo Casa, D. Antonio Manrique y Vergas, don 
Alvaro de Mendoza, el capitán Jerónimo de Aybar, el capitán 
Juan de Guzman, el capitán D. García Manrique, el capitán 
D. Beltran del Salto, el capitán Juan Fernandez de la Pila, el 
Sargento mayor Baltasar López, el alférez Pero Ramirez, el 
alférez Juan de Porras, el alférez Diego Suarez, el sargento 
Antonio Suarez, el sargento Sebastian Vázquez, el capitán de 
compañía Juan Hidalgo, el auditor Rodrigo Ponce de León, el 
doctor Pero Fernandez, médico Rodrigo de Guinea, Juan Bau- 
tista Gudriel, Francisco de Soto, Juan de Sannjartin, Casano- 
va. Caballero, Rengifo, Montoya, Salazar, Gabriel Gómez, 
Marcos de Mendoza, Juan de Geba, Juan de Guzman, Juan 
de Trato, barbero Agustín, platico del hospital Juan Domin- 
go, atambor mayor Juan Moreno, atambor Juan de Sevilla, 
atambor Oracio, Capitán de la nave y tres marineros venecia- 
nos. Murieron D. Diego Luzon y D. Juan Zapata, de su en- 
fermedad y quebranto en Droydat, y fueron á tomarlos el dicho 
dos Oidores, los cuales les dijeron que los que los desbalijaron 
no eran ingleses sino gente de la tierra; y quizá por cumplir 
con ellos, y si como eran tan pocos fueran mil ó dos mil, y 
sacaran sus armas todas y municiones, no salieran los ingleses 
con su intento, ó si tomaran pueblo y tuvieran que comer. En- 
vió esta relación el D. Alonso Luzon á D. Jorge Manrique, de 
Droydat, á 5 de Noviembre de 1588, para que trate de su rescate 
con Su Majestad que tiene proveido al capitán Esquivel para 
que vaya con zabras y socorro á tomar lengua de qué hay, y 
de D. Alonso de Leiva. 

De Escocia han venido 45 soldados que quedaron de la ar- 
mada que fué contra Inglaterra: dicen se les ha hecho muy 



237 

buen tratamiento y que si allí quedara la armada, ó parte de 
ella, Escocia se levantara contra Inglaterra, y que lo mismo 
hiciera Irlanda; y que los que dieron en tierras de Irlanda no 
sujetas á Inglaterra, han sido muy bien tratados, y que no 
saben de D. Alonso de Leiva, pero que un caballero de la ar- 
mada está hecho fuerte con muchos españoles, y que no saben 
quién es, y que en Escocia é Irlanda los han tratado bien, dado 
de vestir y comer dos meses y bajeles para venir en España. 

Dio D. Alonso de Leiva, General de la caballería de Milán, 
al través en la costa de Irlanda en unos berrocales con su ga- 
león con una borrasca, con que pereció con otros muchos caba- 
lleros mayorazgos, capitanes, soldados viejos y gente lucida, 
como lo afirman unos pocos que se salvaron y han aportado á la 
Coruña al fin del año 1588. Estos y otros muchos daños y los 
contados atrás atribuyen todos al duque de Medina y á Diego 
Flores. Hace gran sentimiento el Reino de la pérdida de tanta 
gente lucida que falta y hace terrible falta para las guerras 
que hay, que hay pocos tales. Era casado D. Alonso con hija 
del conde de Coruña, de quien tiene hijos. Habiendo, pues, este 
Duque deservido tanto á Su Majestad, no es creíble que torne 
por ahora á encargarlo cosa, ni honrarlo. 

Orliens pelea continuamente contra la cindadela que está 
por el Rey y prósperamente, y los católicos de París han to- 
mado todas las reliquias y riquezas del monesterio de San Dio- 
nisio, dos leguas de París, entierro de los Reyes; han hecho y 
hacen continuas procesiones por todas las parroquias pidiendo 
á Dios misericordia para los católicos y venganza contra el 
I^^y, y una solemnísima de niños y niñas de más de cien mil, 
con gran alarido, pidiendo esto. (Nunca este Rey hubiera 
hecho estas cosas si el duque de Medina se fortificara en Ingla- 
terra, que cierto ha bebido la copa que Jezabel le ha dado.) Ha 
causado el tornarse ej Duque vacío un sin fin de males que se 
dirán. 



238 



CAPITULO XXXII. 

DEL MISMO REY DON FELIPE, Y COSAS DE ESTE TIEMPO. 



Está el Rey D. Felipe de España aprestando á mucha furia 
una muy gruesa armada y ejército contra Inglaterra. Tiene en 
Santander 80 velas, adonde ha labrado un fuerte, y créese 
que para desde allí correr el mar de la costa de Francia é In- 
glaterra, hecha la jornada. Gobierna hasta ahora estas velas 
D. Juan de Cardona; y en la Coruña, Bilbao, San Sebastian, 
Pasajes, Lisboa y otros puertos tiene otras muchas velas, y 
arma á furia muchos galeones. Solo en los montes de Bilbao 
trae 5.000 hombres cortando maderas, y 500 yuntas de bueyes 
acarreándola á los astilleros. Envió al capitán Diego de Aram- 
buru con dos pataxes á Irlanda y á Inglaterra á tomar lengua 
de lo que en Inglaterra pasa, y gente que quedó de la armada 
pasada cogió un navio que estaba en Piemua; trájolo á San- 
tander con 20 ingleses de la isla de la Madera. Llevábanlo 
para D. Antonio. Vale más de veinte mil ducados. Cogió carta 
que llevaban para D. Antonio, de portugueses; vino con él en 
Abril. Estaba el D. Antonio aprestándose para venir con Drac 
á Portugal, y Su Majestad lo tiene todo muy guarnecido, y los 
Grandes le sirven con mucha gente de pié y caballo, y las ciu- 
dades y tierras; la provincia de Álava envió á Santander 400 
arcabuceros escogidos al comienzo de Abril, en el cual tiempo 
Andrea Doria, General de Su Majestad en el Mediterráneo, vi- 
niendo con 2.000 alemanes y dos regimientos de italianos para 
servicio de Su Majestad, cogió en los Alfaques nueve galeotas 
de turcos. Escapáronsele dos de once que eran. Han venido al- 
gunos soldados y capitanes de los que quedaron en Escocia, á 
donde aún todavía hay mil muy bien tratados del Rey que ha 
descompadrado con la inglesa y tiene guerras con ella porque 



239 

no quiere cumplir lo que le prometió, porque no ayudase á la 
armada de Su Majestad. Prometióle nombrarle por Rey y reci- 
birle por tal para después de sus dias. Hay también gente y 
navios en Inglaterra presos de la armada. Hizo Su Majestad que 
viniesen de Sicilia á la Coruña 12 navios con trigo, y que el 
duque de Parma le enviase 60 velas con artillería, municiones, 
trigo, cebada, haba, etc., á San Sebastian; háse hecho infinito 
y hermoso bizcocho. 

Han cogido en Fuenterrabía un navio inglés con mucha 
mercadería, otro en San Sebastian, y así cogen otros que el 
temporal los trae, que vienen para San Juan de Luz, donde 
venden sus mercaderías á Españoles. 

Hizo Su Majestad del Rey Don Felipe II, en Mayo de este 
año de 1589, Capitán general suyo, al gran Prior de San Juan, 
D. Hernando de Toledo, hijo natural del famoso duque de Alba; 
D. Fernán Alvarez, del mar Océano y de la tierra de las costas 
de España, por ser personas de gran valor, y ejercitado mucho 
en la milicia de este año 1535 en que se ganó Túnez, y al Con- 
destable ha hecho General de la caballería de Castilla. En este 
mismo mes llegó Francisco Drac, General de la armada de la 
Reina de Inglaterra, á los 9 de Mayo, á la media noche llegó 
á Riva de Vigo, dos leguas de la Coruña. Venian con él don 
Antonio de Portugal, con 120 velas, en que venian 16.000 hom- 
bres y de mal talle y poco armados y gente baladí, cuya ve- 
nida es á fin de si puede apoderarse de Portugal ó alguna parte, 
y causar levantamiento de aquel Reino, para lo cual ha sido 
muy importunado de muchos portugueses, gente vulgar, y de 
algunos caballeros que también lo han proveido de dinero para 
que hiciese esta jornada, de los cuales ha Su Majestad preso al- 
gunos con su mujeres y puesto en fortalezas de Castilla, y 
ha cogido cartas que escribían al D. Antonio; y la inglesa 
huelga de ayudarle á fin si puede estorbar la jornada que Su 
Majestad apresta contra ella y su Reino, causándole la guerra 
en España; pero Su Majestad lo tiene todo tan guarnecido que 
le será por demás. Tiene á Portugal llena de gente de guerra, 
y á toda España en armas, y quintada toda su gente y pro- 



240 

veidos todos los puertos y hecha escala de todos los manteni- 
mientos que en España hay. 

Echó Drac, á los 10 de Mayo, al amanecer, junto á la 
Coruña, 5.000 hombres; salió á resistirle el marqués de Cer- 
ralvo, Virey de Galicia, cuya audiencia es en la Coruña ahora, 
y también es la Casa de la Moneda y fundición de artillería; 
pero retiróse, habiendo muerto al enemigo 20 soldados y é\ 
perdido uno; recogió de camino la ropa y lo que pudo del ar- 
senal y pescadería, y el Drac echó más gente en tierra y cercó 
á la Coruña, y batió parte de su muro por la parte del mones- 
terio de los Dominicos; entró en el Monasterio habiéndose sa- 
lido los frailas: destruyeron el monasterio los ingleses, la igle- 
sia y sus imágenes; ahorcaron el bulto de Santo Domingo, é hi- 
cieron las abominaciones que suelen. Hubo á las manos á Fray 
Juan Rogel , y al fin fué volado como bala con pieza de arti- 
llería y hecho pedazos, y lo mismo la linda imagen de Nues- 
tra Señora del Rosario, muy devota allí, y destruyeron la igle- 
sia, que era linda. Defendió bien el Virey la ciudad y el casti- 
llo, y no osando esperar más, alzó el cerco á los 19, habiendo 
robado lo que halló en el arrabal y pescadería, y puéstoles fue- 
go, y dejando encallados algunos navios que con fortuna en- 
callaron de manera que no los pudo sacar , y fué á dar vista 
por la costa de Portugal á la tierra de la costa de Lisboa, y 
pasó el Cabo de San Vicente. Luego se dirá lo que ha hecho. 
En este medi'o vino á dar en el mar de la Coruña un galeón 
con muchos portugueses que enviaba la inglesa á Drac con mu- 
municiones; envió el Virey á ver lo que era, y cogiéronlo. 

Todas estas miserias y otras que sucederán, nacen de ha- 
berse tornado el duque de Medina sin tomar tierra en Ingla- 
terra, y fortificándose en ella, que lo pudo bien hacer, pues lle- 
vaba lucidísima armada y gente mucha de gran valor, y ser la 
gente inglesa vil y para poco, lo cual afirman los que allá que- 
daron cautivos y han venido, que están corridísimos de ver que 
gente tan para poco habían prevalecido, y con razón Su Ma- 
jestad no hace caso del Duque, ni creo lo hará, según está 
indignado contra él por haberse tornado huyendo, dejando á 



241 

tantos caballeros y militares valerosos rezagados, perdidos, 
muertos, cautivos y anegados con sus navios, con que D. Anto- 
nio, Drac é ingleses y portugueses rebeldes y fugitivos han to- 
mado osadía de echar todo su resto contra España : los portu- 
gueses, dando al D. Antonio sus dineros, personas, socorros, y 
amontonando armas de secreto en Portugal; y tanto, que el 
Príncipe Cardenal , Virey de Portugal , afirman que halló 
40.000 arcabuces en un monesterio escondidos, y otras muchas 
traiciones que han confesado los presos ya dichos ; y todos , así 
el D. Antonio como la inglesa y portugueses han solicitado 
al Turco que les envié sus galeras de socorro. Tornando 
á los hechos de D. Antonio y Drac en la Coruña, se ha de te- 
ner á mucha flojedad del D. Antonio, que fué el que con su 
hijo saltó el primero en tierra (que Drac guardaba la armada 
y no entró en tierra), no haber podido tomar la Coruña, siendo 
su muro tan antiguo y flaco, y de pizarra floja , y habiendo 
arrasado buena parte del, y tener 4.000 hombres en el asalto, 
y ser el pueblo pequeño y tener poca gente de guerra, y los 
7.000 gallegos que acudieron, viles y desarmados y cobardes; 
y más es de notar que Martin de Bertandona , vecino de Bil- 
bao, que tiene navios de Su Majestad á cargo, con sola su Es- 
cuadra defendiese la torre, siendo tan flaca y chica; y así se 
tornó D. Antonio á la mar, no osando esperar, habiendo daña- 
do y puesto fuego á Betanzos y quemado el monesterio de Do- 
minicos y robado el contorno de la Coruña, adonde perdió 
gente. (Lo acontecido en la Coruña se dirá adelante en los ca- 
pítulos 34 y 36.) Unos mercaderes alzados de Galicia fueron á 
Inglaterra á persuadir al enemigo que viniese, y le dieron len- 
gua de lo que habia, y si Bertandona no quemara el galeón, ó 
el Marqués, y las galeras no huyeran ó se fueran , no dejaran 
á las lanchas echar gente, porque la armada se quedó lejos, 
entre las peñas, en cuya frontera se ha hecho un fuerte, con 
que está segura la entrada , con otro que hay á la otra banda. 

Sábese ya por muy cierto de los caballeros que quedaron 
presos en Inglaterra, que cada dia vienen rescatándose por di- 
nero, que si el duque de Medina-Sidonia tomara tierra en In- 

ToMo LXXXI. 16 



242 

glaterra, Inglaterra estuviera por el Rey de España, por ser 
muchos los católicos ocultos que allí hay y el descontento que 
tienen del Gobierno , que hay grande, y la gente vil y para 
poco; y así no acaban de decir mal de su cobardía, cargándole 
todos los daños y guerras é infamias que se padecen, y las 
muertes que la Reina de Inglaterra da á los católicos (y en 
Mayo de 1589 cortó la cabeza al mayor Duque de su Reino). 
Todavía se quejan estos caballeros mucho de D. Alonso de Lu- 
zon , de quien se dijo en el capítulo 31 , por haberse rendido á 
los de Irlanda, gente vil, salvaje y para poco , pudiéndose de- 
fender y salvar con los suyos con la artillería, estando trinchea- 
do, á quien con los suyos habiéndose rendido, despojaron hasta 
las carnes y mataron sin guardarles palabra , salvo á 80 que 
huyeron al Rey de Escocia, que los trató bien. Está este don 
Alonso en Londres preso, y el D. Pedro Valdés en una casería 
dos leguas de Londres, manteniéndose á su costa. No ha hecho 
Su Majestad caso más del duque de Medina-Sidonia, por ha- 
berlo hecho tan mal. 



243 



CAPÍTULO XXXIV. 



Dio al través en Abra de Gracia, en la costa de Francia, 
la galeaza Real que encalló junto á Calés, de que se ha dicho 
en el capítulo 27, en que los ingleses mataron á su General 
D. Hugo de Moneada, habiendo huido á tierra casi todos sus 
soldados por hallarse muy junto á la costa de Calés, que á en- 
callar lejos de donde no pudieran huir, no se apoderaran della 
loa ingleses ni la robaran, ni cautivaran los que quedaron, y 
llevaran á Londres aguijándolos como á bestias. Dejaron la ga- 
leaza los nuestros, y aderezándola y viniendo para España con 
500 soldados, dio en Abra de Gracia. 

Según lo que confesaron, Federico, natural de Cremona, del 
Estado de Milán, soldado de la compañía del capitán Harmán, 
flamenco , que habia sido soldado de Su Majestad en Flándes, 
y otros que fueron cautivos en la Coruña, y de la relación que 
hizo el marqués de Cerralvo, se supo que Drac y D. Antonio 
traían como 120 velas, de las cuales eran cinco galeones de la 
Reina de Inglaterra, de á 800 y 1.000 toneladas, y 12 galeones 
de á 300 toneladas, y 30 de á 130, y las otras velas de á 100 y 
de á 50, y á menos toneladas. Los galeones traían á 50 y á 40 
y á 30 piezas de artillería; las naves gruesas á 20, y las otras á 
seis y á cuatro y á dos, y otras á ninguna, como los filibotes. 
Los soldados eran de 18 á 20.000, y todos bisoñes, y sacados 
por fuerza de sus casas, salvo 600 flamencos y holandeses que 
hablan servido en las guerras de Flándes. Traía también una 
compañía de hasta 90 caballos arcabuceros, y otra de otras tan- 
tas lanzas, todos ingleses, y mucha gente desarmada, y cuasi 
toda la gente vil y para poco, y 7.000 marineros, los más flamen- 
cosy holandeses, á quienes traían por fuerza, habiéndoles embar- 
gado su naves. Traían poca munición de cuerda, plomo, pólvora 
y de lo demás, y bastimentos no más que para un mes, y destos 
hablan ya comido cuando salieron de Plemua los ocho dias. 



244 

Dijeron más estos cautivos: que Drac pretendió tomar la 
Coruña, como se ha dicho, porque le habían informado que el 
Rey de España tenia allí 5.000.000 para pagar la gente de su 
armada, y 6.000 bueyes en cecina, y mucho vino, bizcocho y 
municiones, y que estaba determinado de pasar á cuchillo á 
toda la Coruña y dejar allí 2.000 hombres de guarnición, é ir 
de allí á Lisboa, como lo hizo, y luego se dirá. Traía dos baje- 
les de fuego artificial y otros dos con arcabuces para armar los 
portugueses que se le habían de allegar. Llegó á la boca del 
puerto de la Coruña, echó 4.000 hombres en tierra, y lue- 
go 10.000. No le pudo hacer daño el fuerte de San Antón, que 
está en esta boca en una isleta: caminó por la sierra para la 
Coruña, y luego, otro dia, á los 5 de Mayo, se fueron del puerto 
dos galeras huyendo, sin hcéncia del Virey, que no habia allí 
otras. Salió al camino al enemigo el conde de Altamira con 7.000 
gallegos mal armados; hízolo tornarlas espaldas; pero estando 
comiendo los gallegos y descuidados, dio en ellos, y huyeron 
la sierra arriba; y así á los 11 comenzó á batir la muralla, ha- 
biendo hecho mina, que yendo á dar á un torreón, hundiéndose, 
la mina se cayó y mató de los enemigos 1.300 hombres. 

Prosiguió la batería, é hízola muy fácilmente por ser el 
muro flaco, y á los 14 dio el asalto con mucha furia. Defendié- 
ronse los de dentro, que eran 765 soldados, con otros del pueblo 
y frailes que ayudaron bien en hábito de soldados y clérigos 
bravosamente ; matáronle 200 hombres y prendieron dos capi- 
tanes, el uno portugués, que el Visorey no quiso dar á rescate, 
con otros soldados; y el enemigo prendió al capitán D. Juan de 
Luna, y mataron á un Sargento que les mató primero 30, y á 
un fraile francisco que hizo muchas valentías. Martirizaron al 
uso de Inglaterra al dominico, de quien se dijo en el capítulo 33 
que les mató 10, y con él martirizaron otro dominico, y así se 
retiró el enemigo á la mar, habiendo preso por el contorno 2.000 
personas chicas y grandes, hombres y mujeres, y muchas vacas 
y ganado. A los 17 de Mayo quemó el enemigo la pescadería 
y casas del contorno de la Coruña. Quedó de la armada de Su 
Majestad solo el galeón San Bernardo, á quien daban carena. 



245 

Quemó el Virey el galeón San Juan, y echóse á fondo la nave 
íSan Bartolomé. Quemó el enemigo la urca con su pataxe, y 
llevó dos bajeles que tenían los arcabuces que habían de ir á 
Lisboa; y del arrabal llevó, seg-un se afirma, 1.500 botas de 
vino de Su Majestad, Llevó 200 vacas y otros bastimentos, en 
que hizo de daño más de 60.000 ducados. Fuóse para Bayona; 
matáronle 300, y caminó para Lisboa. Afirman algunos que 
han conversado con Drac que es hechicero, nigromántico, y 
que tiene familiar demonio y pacto con ól, y le dice y muestra 
en espejo las armadas contrarias, el número de velas, gente y 
lo demás, y dónde están y lo que pasa en ellas , y que él lo ha 
mostrado todo en espejo, así como es á algunas personas, y 
aún que granjea los vientos, vende y compra, como lo hacen 
los nigrománticos de Noruega, etc.; y sea lo que fuere, lo que 
sabemos es que lleva de ordinario lo peor y no le sucede bien, 
y que al cabo el demonio lo ha de engañar y dar el pago, y que 
Dios no permite al demonio que revele lo que sabe. 

Para que se entiendan los motivos que la Reina de Ingla- 
terra tuvo para enviar la armada en favor del D. Antonio, 
fuera de pretender por esta vía, haciéndose la guerra en Portu- 
gal, no dar lugar á Su Majestad á enviar su armada contra 
Inglaterra, se pondrán aquí los convenios y capítulos que 
asentó D. Antonio con la Reina, los cuales tenia un caballero 
portugués, gran amigo y consejero de D. Antonio, que se halló 
á firmarlos y ordenarlos, el cual, cuando D. Antonio vino con 
la armada, se redujo al servicio de Su Majestad, y los dio al 
Príncipe Cardenal, Virey de Portugal, y descubrió todos los 
tratos que traían los de Portugal con D. Antonio y la Reina; 
y los capítulos son los siguientes: 

Que la Reina se obligase á dar á D. Antonio una armada 
de 120 naves y 20.000 hombres, con 15.000 soldados y los 5.000 
marineros para Portugal; y que el D. Antonio se obligase á dar 
á la Reina, dentro de dos meses, después de llegado á Portu- 
gal, 5.000.000 de oro, y que se obhgaba, que dentro de ocho 
dias, llegado á Portugal, se le reducirla toda Portugal, como 
lo vería por las cartas que tenia y le mostraría de las princí- 



246 

pales cabezas de Portugal; y que en llegando á Lteboa, se le 
reducirían sin defensa ninguna, pasando á cuchillo á toda la 
gente castellana della; y que por este beneficio de ayudarle á 
cobrar á Portugal la prometía las cosas siguientes: que dentro 
de dos meses que estuviese en Lisboa, le daría los 5.000.000 ya 
dichos; y en reconocimiento deste beneficio, la daría cada 
año 300.000 ducados pagados en Londres á su costa; y que los 
ingleses tuviesen contrata en Portugal, y los portugueses en 
Inglaterra con mucha conformidad, y lo mismo en la India; y 
que si la dicha Reina quisiese hacer armada contra el Rey de 
España, la pudiese hacer en Lisboa, ayudándola él con todo 
lo necesario; y que los castillos de Cascaos, Sangran, Belem, 
San Felipe y de Coimbra y Oporto, y los demás presidios de 
Portugal estén siempre con soldados ingleses, pagados á costa 
de D. Antonio, y que para siempre jamás haya paces entre la 
Reina y D. Antonio, ayudándose el uno al otro sin ninguna 
excusa en todas las ocasiones que se les ofrecieren; y que todos 
los Obispados y Arzobispados los proveerá en ingleses católicos, 
y que desde luego elegía por Arzobispo de Lisboa á Mosen de 
Luneque; y que en llegando á Lisboa dará doce pagas y tres 
más de que les hace merced, y del saco de Lisboa por doce 
días, con condición que ninguna persona del ejército inglés, de 
cualquier calidad que sea, no haga mal ni daño á ningún por- 
tugués, ni á templos ninguno, ni á cosa suya; y que teniendo 
necesidad de alguna cosa, la compren por su dinero; y confiado 
D. Antonio de las cartas, tuvo por cierto el reinar. 

Dio vista el enemigo á las Verlengas, isleta enfrente de la 
villa de Peñier, que llaman Peníche, que está 12 leguas de Lis- 
boa; sobre la boca del Tajo, otras tantas leguas. Á26 de Junio 
al amanecer y al anochecer, echó gente en Peñier: caminó don 
Antonio sin resistencia para Lisboa, y Drac con el 'resto y 
navios para Cascaos , que está fuera de la boca del Tajo, á la 
parte del Norte: entró D. Antonio en el arrabal de Lisboa; sa- 
liéronle á recibir los franciscos, como si fuera el Papa: aposen- 
tóse en las casas del duque de Aveiro: entendiéronse con él los 
portugueses de su valía. Acudieron á él muchos de fuera de 



247 

Lisboa y dentro: y entre ellos, como 200 frailes y clérigos, y 
los más eran franciscos y agustinos, teatinos, etc. Fué socor- 
rido con dinero; cogió el Príncipe Cardenal, Virey de Portugal, 
parte deste dinero. Hizo justicia de los que lo llevaban y envia- 
ban. Dio D. Antonio pregón que dentro de cuatro dias se de- 
clarasen los de su bando, so pena de la vida, y que á ningún 
portugués que se declarase se le haría mal ni daño en cosa 
ninguna. 

El Príncipe Cardenal que se hallaba con no más de 1.500 
soldados, y el Prior de San Juan, D. Florencio Alvarez de To- 
ledo, ausente en Alcántara de Extremadura, convocando gente, 
hizo llamamiento y apuntamiento de los nobles portugueses 
que en Lisboa estaban; y vestido de Cardenal, aunque debajo 
deste hábito bien armado, hízolos su parlamento , exhortándo- 
los á la fidelidad de Su Majestad; y, finalmente, habiéndoles 
preguntado qué era su pretensión, y respondido ellos que estar 
firmes en el servicio de Su Majestad; el Cardenal, desviando la 
ropa, mostró estar armado, y dijo, señalando al pecho: «Con 
éste tengo de defender este Reino por el Rey Don Felipe, etc.» 
Y luego salió armado, sin hábito eclesiástico, animando y re- 
partiendo los soldados por las calles y puertas y muros y casti- 
llos de Lisboa, y echó bando que los soldados matasen á cual- 
quier portugués que saliese de casa, y al que saliese de la ciu- 
dad lo matasen , y su hacienda para el matador; y así se hizo. 
Con esta traza no pudo ninguno declararse por D. Antonio. 

Visto el D. Antonio que no habia bullicio en Lisboa, deter- 
minó entrar dentro. Acudió á la puerta de la Morería y á la de 
Alcántara. Matáronle del muro 500 hombres, y como no veía 
ayuda de la parte de dentro, retiróse para Cascaos. 

Fué en su seguimiento el conde de Fuentes; pero con recelo 
de los soldados portugueses, y con recelo que en la ciudad, 
aunque quedaba con guarnición no hubiese levantamiento y 
tornase D. Antonio, como lo tenia concertado fingiendo que 
huía; y así se tornó, habiendo muerto y preso muchos. Reti- 
róse á Cascaes D. Antonio, donde Cardeus, Alcaide del casti- 
llo, habia entregado el castillo á Drac, engañado por un fran- 



248 

cisco que le hizo creer que Lisboa estaba por D. Antonio. 
Hiciéronse á la mar Drac y el D. Antonio, No quiso llevar 
Drac los frailes y clérigos arriba dichos. Degollaron al Villa- 
fava, y en Lisboa á muchos portugueses culpados, de 12 en 12, 
y entre ellos al portero del Virey. Acudió mucha gente á Lis- 
boa de pié y caballo, de la Andalucía, Galicia, Castilla, Extre- 
madura, y el Prior D. Hernando con buen ejército. El duque 
de Berganza envió á su hermano con 2.000 peones y algunas 
compañías de caballo; y otros Señores y tierras acudieron en 
servicio de Su Majestad. Adelante se dirá de esto en particular. 

Salió D. Martin de Padilla, Adelantado de Castilla, General 
de las galeras, con nueve galeras de 28 que habia en Lisboa, 
que no debian estar todas para salir; cogió un navio inglés que 
lo llevó adonde estaba la armada enemiga; embistió la reta- 
guardia, echóla á fondo cinco navios, cogió 800 hombres dellos; 
prendió cuatro navios que se defendieron bien, y así ha hecho 
otras presas, hallando el enemigo encalmado, el cual tiene toda 
su armada apestada de hambre, cámaras y tabardillo. Como 
en Portugal, donde creyó ser los mantenimientos suyos, salió 
vacío, perece de hambre , y así ha enviado á Inglaterra gran 
número dellos. Anda hecho Drac milano que no osa acometer 
sino á lagartijas, y así ha echado gente tras lo dicho en Vigo de 
Galicia, villeta de 150 vecinos sobre la costa Tuy; robóla, que- 
móla, y en los lugares comarcanos salvó la gente lo que pudo. 

Habia enviado D. Antonio un hijo en rehenes al Rey de Fez, 
el cual dio aviso á Su Majestad, con quien tiene amistad. El 
Turco tampoco ha podido acudir, porque el Persiano le hace 
cruel guerra, y ha vencido y muerto más de doscientos mil sol- 
dados de poco acá, con que continuamente le gana provincias. 
Es D. Antonio, según certifican algunos que saben las cosas 
de Portugal, no hijo del Infante Don Luis, sino de Hernand 
Alvarez, riquísimo mercader, Factor mayor del Rey Don Juan, 
último de Portugal, hermano del Infante Don Luis, habido en 
una mulata, confesa, mujer de un zapatero, y el Hernand Al- 
varez era muy señalado confeso. Dejó Drac en Vigo mucha 
gente con cámaras, tabardillo y peste, á la ventura. 



249 



CAPITULO XXXV. 



Dicho queda como el enemigo echó gente en Vigo y costa 
suya y de la Redondela y Pontevedra, que son pueblos que están 
sobre Tuy y al Norte de la boca de Miño , adonde hizo algún 
daño, pero no tanto como se sonó, porque ni Vigo fué quema- 
da ni saqueada, porque luógo acudió D. Luis Sarmiento, Señor 
de Salvatierra, de Miño, y le mató 500 y prendió 200; y en- 
viando el enemigo á pedir los presos prometiendo de irse sin 
hacer daño , le respondió que no quería y que los tenia para 
ahorcar, y que enviase más y entrase él, que lo mismo haría 
dellos y del; y así se fué, y lo cierto es que le mató 700. Des- 
embarcó D. Antonio, como queda dicho, en Peniche, á 26 de 
Mayo, habiendo mostrado á los soldados las muchas cartas que 
tenia de portugueses y la gran conjuración que en su favor 
estaba hecha en todo Portugal, con que los animó mucho. 
Traían por General de la mar á Francisco Drac, y de tierra á 
Milare Morlinch. Echó de doce á trece mil infantes y 25 caba- 
llos de armas, que no sacó más de Inglaterra. Trataron de es- 
torbar su desembarcacion D. Francisco de Toledo, que estaba 
allí con tres compañía castellanas, y con él el Veedor general 
de la gente de guerra de Portugal, D. Pedro Guzman, y dos 
compañías de jinetes de la costa de Granada; pero no pudie- 
ron, por no ayudar la gente de la tierra, y así se vinieron para 
Lisboa, habiendo por el camino escaramuzado con el enemigo 
y muértole gente. A los 27 salieron de Lisboa dos tercios de in- 
fantería portuguesa, en que habia 2.000 infantes, que eran los 
de más lustre de los portugueses, cuyos Coroneles eran D. Ruy 
Pérez de Tavera y D. Hernando de Castro. 

A los 28 llegó el enemigo á Atouguía : recibiéronlo los na- 
turales, cuyo señor, Ruy González de Atarde, se escapó á uña 
de caballo porque lo querian entregar á D. Antonio. Este dia, 
11 compañías que tenia el Comendador mayor de España se 



250 

pasaron á D, Antonio, en Óvidos, A los 30 de Mayo entró el 
enemigo en Torresvedras , siete leguas de Lisboa. Pasóse á él 
toda la gente común. Habia salido D. Fadrique de Toledo, 
conde de Fuentes, de Valdepero, de junto á Falencia, la vía de 
Cascaes, con intento de darle batalla ; pero habiendo entendido 
la conjuración y que Lisboa se quería dar, se tornó de Nuestra 
Señora de Luz á Alcántara, media legua de Lisboa, y de ahí 
entró en Lisboa á L' de Junio. Dieron aviso de la conjuración, 
y como una cierta noche Lisboa habia de recibir al enemigo 
ciertos frailes trinitarios y otras personas de buen celo , y así 
se puso el remedio, y el Príncipe Cardenal, aunque con mu- 
chas aparentes razones le persuadieron que se saliese de la 
ciudad no lo quiso hacer , antes se puso á caballo , y con lindo 
ánimo anduvo la ciudad; con que cobraron los servidores de Su 
Majestad gran esfuerzo, y los otros gran miedo. Puso en el 
Russio 23 banderas castellanas del tercio de D. Francisco de 
Toledo. Guarneció con otra gente las puertas de Santa Cateri- 
na, San Roque y de Nuestra Señora de Gracia, y el fuerte de 
Palacio y la marina con la gente de Diego Valiente y Diego 
de Orozco; y puso á Manuel de Alburquerque, portugués, buen 
soldado y fiel, á la boca de la barra del rio, y también las ga- 
leras; aunque visto que seria de más provecho en tierra, lo sacó 
á tierra con la gente de los navios y galeras. Mató D. Pedro 
de Guzman, cuando se retiró de Peniche á Lisboa, más de qui- 
nientos. 

A los 2 de Junio se descubrió la conjuración por los Trini- 
tarios; fué preso luego D. Ruy Diaz Lobo de Meneses, caballero 
principal y tio del barón de Aloito, y luego prendieron otros 
cuatro fidalgos portugueses , y á Luis González Ferreira , por- 
tero del Príncipe, que habia. Estos descubrieron infinitos* con- 
jurados, que aún no están presos por no causar levantamiento. 
También prendieron á un capitán del tercio de Matías de Al- 
burquerque, que ofreció á D. Antonio dar entrada por la parte 
que guardaba á 4.000, y el portero prometió darle la puerta 
del Príncipe. Fué llevado el Lobo al fuerte y guardado con 250 
soldados y sacado á degollar con esta guarda , porque no le 



251 

quitasen los conjurados, y degollado por el cogote, por traidor; 
y así van degollando á los traidores, por detrás. 

Fueron presos muchos que llevaban bastimentos á D. Anto- 
nio , que padecía mucha hambre y le enfermaban muchos , por 
fruta que comian. Quemó el conde de Fuentes todo el trigo, 
bizcocho, arroz y provisiones, y casas que estaban fuera de 
Lisboa, porque el enemigo no se aprovechase dello. Salió Pero 
Bermudez, que vino de entre Duero y Miño con 400, y D. Fran- 
cisco de Toledo con 400, y alguna otra gente y caballos, á es- 
caramuzar. Mataron 500, con pérdida de 50 y muerte del capi- 
tán Pedraza y del capitán Francisco Malo; y del castillo mata- 
ron gente de las compañías sueltas. Este dia fué degollado el 
Ruy Diaz Lobo, y con él otros cuatro, y echados muchos á ga- 
leras, y algunos clérigos que se pasaron á D . Antonio y torna- 
ron á Lisboa á persuadir que se rebelasen ; ahorcaron á un 
moro que se habia bautizado, porque á persuasión de los conju- 
rados tiró una bala al conde de Villandorta, General de la ca- 
ballería de Portugal; no le acertó sino á un particular. Fué 
preso el conde de Rondo. A los 4 de Junio, los del castillo y 
las galeras y naves hicieron daño con la artillería al enemigo. 

A los 5, de noche, se retiró D. Antonio á la sorda por no ser 
sentido, llevando en medio sus muchos enfermos. Seguíanle 
las galeras y naves de Portugal, y hallándolo descubierto en la 
plaza de Belem, que es una legua de Lisboa, le hicieron mucho 
daño. Seguíale también por tierra gente de Lisboa haciéndole 
daño. Llegó á Cascaes ; atrincheróse en el monesterio de San 
Antonio, de descalzos Franciscos. Salieron á quemar de Lisboa 
los enemigos muertos y dar sepultura eclesiástica á los amigos. 
A los 8 envió el enemigo á pedir licencia al Príncipe, con un 
trompeta y un soldado, hora para hablar al conde de Fuentes, 
porque estaba corrido de que decian habia huido, pues no habia 
sino ido á embarcar los enfermos y por provisiones, y que se se- 
ñalase puerto donde quería se diese batalla. Hizo esto, porque 
salida la gente de Lisboa, Lisboa se levantase. Estaba bueno 
de ver que el Príncipe no tenia más de 3.000 hombres, y él se 
habia retirado y no osado aguardar. 



252 

Este dia entró en Lisboa la guardia del duque de Bergan- 
za con 100 caballos y 150 peones, j otro dia entraron el Duque 
y su hermano D. Duarte con 1.000 infantes, y D. Duarte se 
partió para Cascaos contra D. Antonio. Tornóse sin hacer cosa 
porque lo halló muy atrincherado. Entró también D. Alonso de 
Vargas con título de General de la caballería de Portugal, y 
con el Ferrant Cavalquin, capitán de caballos en Flándes. A 
los 11 de Junio rindió Cárdenas, soldado viejo de Flándes, el 
castillo de Cascaos á D. Antonio, con solo plantar dos piezas de 
batir. Pasáronlo á Otton, junto á Setubal, y de ahí fué traído á 
Lisboa y degollado por detrás, por traidor; y si no lo defendie- 
ran lo pasaran los soldados por las picas. Este dia los de Lis- 
boa y gente del duque de Berganza salieron á derribar los mo- 
linos de Cintra, porque el enemigo no tuviese donde moler el 
trigo que los franceses llevaban á vender á Lisboa, y se lo tomó 
Drac. A los 19 se embarcó el enemigo , dejando la tierra libre, 
habiendo ya acudido mucha gente á Lisboa, de caballo y pió, 
de Castilla, Extremadura, Andalucía, Portugal, etc. Envió 
Drac los enfermos á Inglaterra, y quedóse con 50 navios. Si- 
guiéronlos las zabras de Su Majestad hasta dejarlos en Ingla- 
terra, y otros siguen á Drac para ver dónde va y avisar. Hu- 
yeron á Lisboa de Cascaos muchos soldados de D. Antonio, que 
certifican que no han quedado al enemigo 10.000 hombres. 

En todo este tiempo hubo por toda Portugal gran alteración 
y gran gana de rebelar, en Setubal, Santareu, Coimbra y mu- 
cho más en Ebora, donde se pusieron muchos cedulones en 
puertas de iglesias y cantones que decian : «Viva nuestro Rey 
D. Antonio; portugueses, acudid á vuestro Rey.» Y cosas des- 
tas salian á los que iban á Lisboa á persuadir que D. Antonio 
la tenia, etc. Puso el Príncipe Cardenal remedio. Envió á Ebora 
al conde de Barto, Alcaide de allí, al duque de Aveiro á Setu- 
bal , al conde de Linares á Santaren , al conde de Portalegre 
á Coimbra y otros caballeros á otras partes, etc. Huyó el Go- 
bierno y Justicia de Lisboa de miedo de D. Antonio, que dio 
mala señal de valentía. 



253 



CAPITULO XXXVI. 



No se atrevieron más D. Antonio y Francisco Drac á tomar 
tierra en las costas de España, visto cuan mal les iba (lo que 
después les sucedió adelante se dirá): notaré aquí una cosa que 
á mi juicio fué invención del demonio para atemorizar á Espa- 
ña y su Rey, para no emprender las jornadas contra herejes 
como se apuntó, capítulos 29, 30 y libro último, capítulo 32, 33 
etcétera, y es que en Toledo una monja que decia tener visio- 
nes ó revelaciones, sobre lo cual fué traída á Madrid, donde 
estaba la Corte; entre otras cosas que dijo, dijo que debajo del 
puente de Alcántara de Toledo hallarían lo que habia de suce- 
der el año adelante de 1588. Apartaron el agua y cavaron y 
hallaron un ajedrez con una espada; hubo muchas interpreta- 
ciones por el ajedrez, juego formado de guerra, y que la espada 
desbastarla el juego de España con muerte de sus cabezas y 
otras muchas cosas á este tono. Pudo el demonio poner allí el 
ajedrez y espada para estorbar, como suele, lo bueno. 

Habiendo Francisco Drac enviado á Inglaterra los enfermos, 
como queda dicho, no pudiendo detenerse ya más por falta 
grande de mantenimientos, salud, municiones y lo demás, se 
tornó al fin de Julio para Inglaterra y desembarcó la gente en 
Plemua, toda enferma y maltratada, y casi mortal; perdió 179 
hombres y más, y entre ellos al General de tierra y valerosos 
capitanes y caballeros. Siguiéronlo siempre las zabras que an- 
daban espiándolo. Encontraron mucha cantidad de muertos 
que iban echando á la mar, y muchos en ataúdes con cruces 
coloradas de San Jorge, á quien apellidan los ingleses. Trajo 
el capitán Diego de Aramburu, guipuzcoano, un navio que 
prendió con sus zabras á Santander, adonde entregó la armada 
D. Juan de Cardona, en que habia 90 velas, á D. Alonso Ba- 
zán, hermano del marqués de Santa Cruz, de quien se ha dicho. 
Partióse con ella para Lisboa á 30 de Julio; tomó de camino 



254 

2.000 soldados de los tercios viejos que estaban en la Coruña; 
vino la gente que Vitoria envió á Santander, entró en Vitoria 
á 17 de Agosto. Quedó preso en Santander Diego de Cuba, pi- 
loto y vecino de Santander, que daba avisos al Drac, y tenia en 
su casa sus espías. Cogiéronle un navio al salir del puerto de 
Santander cargado de pasamuros, cañones, mosquetes, muni- 
ciones y cosas, que enviaba al Drac, que habia hurtado de la ar- 
mada. Llevaron á Cuba á Madrid. 

Húbose tan valerosamente en Lisboa el Príncipe Cardenal, y 
con tanto ánimo habiendo visto, como dicen, las orejas al lobo, 
porque dando tres pregones, el primero que todos los servido- 
res de Su Majestad del Rey Don Felipe se alistasen, en que se 
hallaron de Lisboa y su comarca 90.000, y el segundo que acu- 
diesen á cierto punto, adonde no acudieron sino 30.000, y el 
tercero que tomasen armas, no se hallaron sino 6.000 mal ar- 
mados, por lo cual ordenó por las calles de Lisboa á trechos los 
castellanos, soldados viejos y bisónos y avecindados en Lisboa, 
con que causó tanto miedo que no osaron salir los portugueses 
de sus casas, y D. Antonio se retiró, y enojado envió la lista de 
los portugueses que le llamaron el Rey, que afirman ser más de 
30.000, para vengarse por no haberse rebelado por él. Van 
prendiendo á muchos y haciendo justicia y desterrando frailes 
á Castilla y á galeras, sus Generales y soldados. 

Finalmente, le sucedió tan mal á Francisco Drac, que los 
suyos llaman Príncipe de la mar, y á D. Antonio y al conde de 
Leza, General de tierra, que se tornaron á Inglaterra dejando 
de los 22.000 hombres que trajeron, muertos más de los 20.000 
de peste y hambre, y echando á fondo muchos navios por no 
tener gente que los llevase; y los que llegaron no quiso la Reina 
que desembarcasen porque no inficionasen la tierra, que ha sido 
cosa que ha causado mucho llanto en Inglaterra. 

Si el marqués de Cerralvo, Virey de Galicia, recogiera las 
provisiones que el Rey tenia fuera de la Coruña para su ar- 
mada, como el Rey se lo mandó mucho antes, avisándole que 
Drac venia á la Coruña, fuera mucho más cruel la miseria de 
la armada de Drac, porque habiendo combatido la noche que 



255 

llegó á la Coruña el Burgo, que es una gran legua de la Coru- 
ña á la parte de Castilla, adonde un fraile francisco que fué de 
Orense por capitán de 24 frailes que fueron con cruces azules 
levantando gente, acompañados de cien arcabuceros, defendió 
el puente del Burgo gran rato, matando 17 ingleses, hasta que 
lo mataron, y luego la defendió un monje benito que mató ocho, 
y tomando allí 8.000 arcabuces, buenos y malos; 12.000 picas, 
buenas y malas; 30.000 tocinos, 20 pipas de pólvora, y pasado 
á la Coruña, combatió de noche la pescadería, que es á la parte 
de Portugal y Santiago, con terrible estruendo de artillería, y 
ganándola, tomó de sus lonjas de las provisiones del Rey para 
la armada 3.000 quintales de pólvora, 12.000 picas, 8.000 arca- 
buces y mosquetes, 30 piezas gruesas, 12.000 quintales de biz- 
cocho, pipas devino del Rey, 1.500 de Rivadavia y 1.000 de 
particulares, 4.000 de vino de la tierra, de particulares; 4.000 
arrobas de aceite, y mucho vinagre, vacas acecinadas 2.000; 
vacas vivas por la tierra, rocines y otras bestias y ganados más 
de 6.000; 20.000 tocinos, 6.000 fanegas de lentejas y 8.000 de 
garbanzos, y del Priorato de Cambre, monesterio de benitos, 
quemaron el retablo dorado nuevo, llevaron 500 ducados de vino 
y la ropa, campanas y cuanto hallaron, como del monesterio de 
Santo Domingo que quemaron, cuyas imágenes de nuestra Se- 
ñora despedazaron. 

Tuvo casi toda la culpa de todo lo acontecido en la Coruña 
el conde de Andrada, Capitán general de Galicia, que estaba 
tan descuidado y comiendo tan á su salvo, que no quiso creer 
á un gallego que le certificaba con mucha porfía la llegada 
del enemigo hasta que dio sobre él á la puente del Burgo, el 
cual cobró tanto miedo, que con tener 8.000 hombres y núme- 
ro de caballos que habían llegado de Oporto y Puente de Lima, 
dijo á los suyos : «Sálvese cada uno como pudiere,» y así huye- 
ron todos las sierras y matorrales arriba, que mataron á muchos 
que atrepellaron. 

Han fortificado la Coruña, ido el enemigo, haciendo un 
fuerte junto á la muralla y mar, á la parte de Asturias, y otro 
adonde Drac desembarcó, que es en la ria de Betanzos, y otro 



256 

en la Marola, que es el peñón que está en la boca del seno de 
la Coruña, adonde estaba la ermita de San Antón. Fué comen- 
zada á ver la armada de Drac en la punta que llaman Priviro, 
que es el de hacia Asturias. Entraron los navios de dos en dos 
guiándolos una lancha, y luego hicieron calle, y por ella pasa- 
ron las lanchas de los soldados que desembarcaron, y camina- 
ron desde Betanzos por tierra á la Coruña, y tiene bien perdido 
el miedo á ingleses. 

Dio á el marqués de Cerralvo, porque defendió la Coruña, 
una encomienda de 4.000 ducados que tenia de caídos 12.000. 

Ya queda dicho como Drac tornó del todo destruido á In- 
glaterra, adonde estaban los soldados de D. Alonso de Luzon, 
que eran 400, de quien en el capítulo 33 se ha dicho, los cuales 
fueron rescatados el Agosto de 1589 por el duque de Parma, y 
dicen que Drac llegó con 14 navios á Londres donde ellos es- 
taban. También se salvaron algunos que huyeron. 

Vino la armada de la India á Lisboa con cuatro millones en 
Septiembre, y la de las Indias del Occidente en Noviembre de 
éste año de 1589, con doce millones, habiendo corrido tormenta 
y recibido algún daño de corsarios de Inglatera algunos na- 
vios apartados de la armada. Quemaron los ingleses parte de 
los pueblos délas islas del Pico y Faal. Está siempre la guer- 
ra en pié contra Inglaterra que rabia porque no puede contra- 
tar en España que le coge cuantos navios á ella aportan. 



257 



CAPITULO XXXVIII. 



Cada dia vienen compañías y soldados de los que quedaron 
en Escocia el año 1588 de la armada que llevó el duque de Me- 
dina contra Inglaterra, los cuales se quedaron en las islas de 
los Salvajes y otras de sobre Kscocia y su comarca y Escocia, 
y los trae rescatados el duque de Parma, y al fin del año de 1589 
vinieron 700 juntos, traidos á Flándes por escoceses, de los 
cuales mataron los ingleses de Gelanda 300 por no venir ar- 
mados. Cuentan los trabajos grandes que pasaron y los navios 
y gente que, dando en rocas con temporal, perecieron. 

El año 1589, en Septiembre, padeció tormenta la armada que 
venia de Indias. Perecieron cuatro navios; salvó Flores de 
Aviles, el tesoro del Rey; dio el Rey libertad á Diego Flores por 
ello, de quien se dijo en el capítulo 29 fin. 

En Febrero salió de Santander un pataxe por mandado de 
Su Majestad, con 60 arcabuceros y 20 mosqueteros y buenos 
marineros, la vía de Inglatera, para saber en qué términos an- 
daba la inglesa, y encontró con seis naos de artillería, pólvora, 
mecha y otras municiones que enviaba la inglesa á la Rochela 
para Vandoma: rindieron los cuatro y los dos dieron huj^endo 
en Fuenterrabía, donde fueron tomados. Trajéronlos á Santan- 
der y tornaron á ir cuatro velas para Inglaterra á descubrir. 



TüMo LXXXI. 



CARTAS 

DEL 

m NUESTRO SEÑOR M FELIPE TERCERO DE ESTE NOIRE 

DEL 

DUQUE DE LERMA 

SECRETARIOS ANDRÉS DE PRADA , ANTONIO DE ARÓSTEGUI Y OTROS 

DIRIGIDAS AL 

DUQUE DE MEDINA- SIDONIA 

EN ESTE ASO de 1007 

SOBRE NEGOCIOS DE MAR Y TIERRA. 



^Biblioteca del Marqués de la Fuensanta del Valle.) 



COPIA DE CARTA 

DEL SECRETARIO PRADA, AL DUQUE DE MEDINA-SIDONIA. 



He recibido la carta de V. E. de los 27 del pasado, y hol- 
gado infinito de entender por ella que haya venido cantidad 
de navios con las cosas que faltaban para el apresto de la Es- 
cuadra del Estrecho, para que tanto mejor pueda V. E. dar 
recaudo á la expedición de ella. Ya he avisado á.V. E. como 
se habia recibido su despacho que trata de esta materia, y cuan 
bien habia parecido; ahora va la respuesta del, y hubiera ido 
antes si no fuera por esperar á enviar juntamente la cédula de 
los 70,000 ducados, que avisé á V. E. se proveian de más de 
los 60.000 pasados. V. E. mande que se haga luego la diligen- 
cia antes qne la ^ tengan ocasión de decir que han pagado 

á otros á quien quizá se habían dado libranzas, que el librar á 
diversos en una misma consignación se usaba mucho en tiem- 
po de Ramirez de Prado, y era de harto inconveniente: Dios le 
ayude, que aunque no tuviera otro trabajo que el haber sido 
su prisión tan grata á grandes y pequeños, era harto grande, 
y es esto de manera que el Padre Oliva dio las buenas Pas- 
cuas en un sermón al pueblo con la ocasión de este suceso, aun" 
que no pareció bien. 

Los Oficiales que V. E. nombró se han aprobado como V. E. 
verá por el despacho de Su Majestad, y es bien que V. E. en- 
tienda que este negocio no corre por el Consejo, porque Su Ma- 
jestad ha querido que vaya por otro camino. 

Habiéndose visto lo que V. E. me escribió proponiendo al 
general Jerónimo Alvarez, para que lo sea de esa Escuadra, 
se habia puesto los ojos en él; pero con todo eso, ha querido Su 



i Hay un claro en el original. 



262 

Majestad que V. E. diga si se le ofrecen otros, para escoger el 
que más fuere servido; y que también diga V. E. lo que se le 
ofrece sobre los Capitanes de los navios, pues los de infantería 
han de venir con ella de las partes de donde ha de salir; sobre 
esto está á firmar una carta de Su Majestad , que si volviese á 
tiempo, irá con este despacho, y si nó, podrá V. E. ir pensando 
en ello para cuando llegue, que para que V. E. le gane, he 
querido avisar de lo que hay á V. E. 

En lo que toca á la artillería, por lo que Su Majestad es- 
cribe, verá V. E. como no es servido que las 24 piezas de 
bronce se saquen de Cádiz, Ceuta y Tarifa, sino que se tome 
de la que vino en los galeones que trajo D. Jerónimo de Portu- 
gal, dejando la que es menester para los que han de ir por la 
plata. V. E. disponga esto como todo lo demás, que si hubiere 
quien lo contradiga, acá se mirará lo que convenga; y para 
esto convendrá que V. E. vaya avisando de lo que se le ofre- 
ciere. 

Habiendo escrito hasta aquí, llegó el despacho de V. E., de 
los 24, y al punto se envió su pliego á D. Jerónimo de Esco- 
vedo. 

En lo que toca á las quejas de los ingleses, siento mucho 
que no se remedien las que tocan á pagárseles lo que se les 
toma, y que no baste haberlo V. E. acordado, ni consultado el 
Consejo sobre ello muy apretadamente; siempre lo voy acor- 
dando y lo haré, por hacer de mi parte lo que puedo. 

También yo he echado de ver cuan mal estará á esa Escua- 
dra la promisión de los rebeldes que pasan con trigo á Italia, 
pero si no se da otra orden, no me parece que comprenderá á 
los que han pasado, porque aún á la hora de ahora, no debe el 
marqués Espinóla haber publicado la orden que tiene de Su Ma- 
jestad, la cual se entiende solamente con los que llevaren 
trigo á Ñápeles y Sicilia, si bien sea lo mismo con los que le 
llevaren á Estado de la Iglesia, y así no dejará de haber de qué 
echar mano, y de aquí á que se ofrezca procuraré que se 
haga lo que á esto toca, y se avise á V. E. de lo que Su Majes- 
tad será servido. Si en este medio volvieron navios de los que 



263 

han pasado á tiempo que la Escuadra está á punto, parécerne 
que será bien reconocerlos y pedirles los recaudos que traen de 
la orden con que fueron y dónde han entregado el trigo, y de- 
tener los que no dieren satisfacción, y avisar á Su Majestad; 
esto se entiende de los rebeldes, porque á los de las otras na- 
ciones con quien se tiene paz, no convendrá, sino antes agasa- 
jarlos. 

A las cartas que han venido para Su Majestad procuraré 
que se responda con brevedad, y en lo que toca á los flamencos 
Su Majestad ha querido que la orden sea general para excusar 
consecuencias; pero cuando algunos de los que V. E. dice acu- 
dan, serán oidos. 

El Emperador concluyó la paz con el Turco por veinte años, 
quedándose cada uno con lo que tenia, y lo del tributo se ha 
convertido en nombre de presente recíproco, de manera que el 
Turco ha de enviar el retorno del que le enviare el Emperador; 
pero esto durará en cuanto ai Turco le estuviere bien: ahora 
será menester alargarnos de aquel enemigo; está muy irritado 
y con gana de vengarse, y, si como dicen, que lo procura, se 
concertase con el Persiano y con sus rebeldes , seria mayor la 
causa de temer. Guarde Dios, y dé á V. E. tantos y tan felices 
años como yo deseo. 

De Madrid á 2 de Enero 1607.— Andrés de Prada.— Al du- 
que de Medina-Sidonia, de los Consejos de Estado y General de 
Su Majestad, su Capitán general del mar Océano y de la costa 
del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do, mi Capitán general del mar Océano y de la costa del An- 
dalucía. En el despacho que se os envia con ésta, se dice que 
la Escuadra que se apresta para el Estrecho ha de invernar 
solos cuatro meses al año, y aquí aparte he querido declarar 
y advertiros, como lo hago, que los dichos cuatro meses han de 
ser los de Noviembre, Diciembre, Enero y Febrero; y pues 



264 

sabéis cuánto importa que la dicha Escuadra salga á navegar á 
los l.'de Marzo, os encargo mucho procuréis que así se haga, ga- 
nando todo el tiempo que fuere posible en su apresto; j porque 
también es necesario nombrar el General, Almirante y Capitanes 
de los navios, me avisareis luego de las personas que para ello 
os parecieren á propósito, para proveer lo que convenga. 

De Madrid á 5 de Enero de 1607. =Y0 EL REY.=Andrés 
de Prada. — Por el Rey, al Duque de Medina-Sidonia, su primo, 
del su Consejo de Estado, su Capitán general del mar Océano 
y de la costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa de la Anda- 
lucía. He visto lo que escribisteis al Secretario Andrés de Pra- 
da, en carta de los 23 de Septiembre, á propósito del navio 
inglés que tomó el conde de Elbas en el Estrecho, cargado de 
trigo , que le traían á vender en estos Reinos, comprado en 
Cati de una presa que los rebeldes llevaron á aquella playa, y 
cuando se ofrecieren semejantes casos, haréis que se proceda 
en ellos conforme á justicia, citadas y oidas las partes, y si 
apelaren de las sentencias que se dieren, les otorgareis las ape- 
laciones para el mi Consejo de Estado. 

De Madrid á 5 de Enero de 1607.=YO EL REY.=Andrés 
de Prada. — Por el Rey, al Duque de Medina-Sidonia, su primo, 
del su Consejo de Estado, su Capitán general del mar Océano 
y de la costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. Háse visto vuestra carta de los 22 de Octubre y todas las 



265 

demás que habéis escrito al Secretario Bartolomé de Agiiilar 
y Anaya, sobre la provisión del trigo y cebada para Oran, y 
agrade'zcoos mucho el cuidado y diligencia con que habéis tra- 
tado del asiento que os encargué tomásedes sobre esto, en que 
os habéis gobernado con la prudencia que en las demás cosas 
que se os encarga de mi servicio, y con mucho beneficio y apro- 
vechamiento de mi real Hacienda. 

El marqués de Árdales ha escrito acá lo mismo que á vos 
sobre el trigo y cebada que no se recibid, y aunque por los pa- 
peles' que él y los Oficiales del sueldo han enviado, se juzga 
que el trigo que envié de Málaga Antonio de Vayala, debió de 
llegar muy mal acondicionado: todavía se le responde encar- 
gándole culpa de lo que en eso pasó; pero presupuesto que con- 
viene acudir á aquella provisión en la forma que os he manda- 
do advertir, seré muy servido que no alcéis la mano de ella, ni 
dejéis de obligar á Antonio de Vayala á que cumpla con su 

asiento, pues se sabe que por haberse tratado del *, no se ha 

exonerado del dicho asiento, y así es bien que vos le vayáis 
alentando y procuréis que cumpla por su parte, advirtiéndole 
que el trigo que enviare sea bueno de dar y recibir, y lo mismo 
á D. Francisco Verdugo, á quien se reprende por el poco cui- 
dado que en esto tuvo, pues si hubo algún daño, debiera pre- 
venirle, habiendo vos hecho confianza del, que es todo cuanto 
en este negocio pudisteis hacer de vuestra parte; pero para que 
adelante no se yerre, será bien que si Antonio de Vayala ha de 
enviar desde la dicha Málaga más trigo y cebada, ordenéis que 
además de contentarse dello el dicho D. Francisco Verdugo, 
lo haga, é intervenga á todo la persona que sirviere el oficio 
de Veedor y Contador de armadas y fronteras en aquella ciudad. 

Aunque Antonio de Vayala cumpla puntualmente con su 
asiento, falta otra buena cantidad para acabar de hacerla pro- 
visión de Oran, y así holgaré que me aviséis si hay alguna otra 
persona que dé lo que falta y al precio á que lo efectuare, por- 
que estaré con cuidado hasta saberlo. 



\ En blanco en el original. 



266 

Después de lo que escribió el marqués de Árdales y los Ofi- 
ciales del sueldo de Oran, sobre la cobranza de los 83.000 rea- 
les que se aplicaron al dicho Antonio de Vayala, se han teni- 
do cartas de los unos y los otros con aviso de que dieron al 
mercader una buena parte de ellos, y que lo demás se iba co- 
brando con mucha prisa, y así, se les ordena de nuevo que no 
alcen la mano dello hasta que se cumpla puntualmente esta 
partida, y sea cierta y segura, y así lo podréis decir al Vayala. 

Ya habréis recibido la orden para la distribución de 
los 4.400 ducados que he mandado proveer para la gente de 
guerra que me sirve en Cádiz, y aunque esta suma es corta 
como vos avisáis, todavía es bien cumplir lo que allí se dice, y 
ya he mandado proveer para el mismo efecto, otros 4.000 du- 
cados, y llegarán ahí con brevedad. 

De Madrid á 7 de Enero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al Duque de Medina-Sidonia, su primo, su 
Capitán general del mar Océano y íe la costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do, mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Anda- 
lucía. Por carta del Veedor Pedro Mazateve, de 22 de Octubre, 
se ha entendido las compañías de infantería de la armada que 
han entrado en el presidio de la ciudad de Cádiz, y que un Ofi- 
cial del Contador de la dicha armada, que trae las listas de 
ellas, ha reparado en que ^o toca al dicho Veedor intervenir á 
las muestras que se tomaren á la dicha gente, de que ha pare- 
cido advertiros, y mandaros, como lo hago, deis orden para que 
el dicho Veedor se halle presente á las muestras que se tomaren 
á esta gente y á la demás que entrare en el dicho presidio y á 
los pagamentos que se les hicieren , y que haga todo aquello 
que debiera hacer el mi Veedor general de la dicha armada si 
se hallara presente, y aquesto sea sin que tenga listas ni otros 



267 

papeles, sino solamente que en las libranzas que se hicieren 
note la intervención, y dé fe de la paga, porque todo esto le 
toca por razón de su oficio. 

De Madrid á 7 de Enero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Aua- 
ya. — Por el Rey, al Duque de Medina-Sidonia, su primo, su 
Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Conviene que estéis advertido de no permitir que se dé carrera 
á más navios de la Escuadra del Estrecho que los que fueren 
menester, conforme al número de gente que tuviésedes para 
ella, porque no suceda sea necesario dar dos veces ciarrera, y 
en esta conformidad disporneis lo demás tocante á este apresto. 

El ir adrezando y poniendo en orden los dos galeones 
míos, de los tres con que trajo la plata de las Indias D. Jeróni- 
mo de Portugal, es muy necesario, y que procuréis ganar 
tiempo en ello, pues está tan adelante como veis, é iréis pensan- 
do de la manera que podrán pasar á Lisboa, y el recaudo que 
ahí habrá para ello; y avisaréisme luego de lo que cerca de esto 
se os ofreciere. 

De Madrid á 7 de Febrero de 1607.=YO EL REY =Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al Duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y su Capitán general del mar Océano y de la costa 
del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, mi primo, del mi Consejo de Es- 
tado y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
A lo que no se os ha respondido de las cartas que habéis escrito 



268 

por vía de mi Junta de armadas y fábricas de navios hasta 22 
del pasado, se satisfará en ésta. 

A^radézcoos el cuidado que tuvisteis de avisarme de la lle- 
gada de los galeones de la plata, que ha sido muy buen suceso, 
y se deben por él muchas gracias á Dios, y ya habréis enten- 
dido la orden que he dado, cuanto á la entrega de ella. 

En cuanto al asiento que se os ordenó hicie'sedes sobre traer 
de Dinamarca 60 piezas de artillería de bronce y 1.500 quinta- 
les de cobre, conviene que os correspondáis con el marqués de 

San Germán, del mi Consejo de guerra y Capitán general * 

y del entenderéis lo que se ha de hacer cuanto á la paga y 
plazos que podréis prometer al Agente del Canciller de aquel 
Reino, con quien decis que lo tratareis. 

De la resolución que se hubiere de tomar en la fábrica de 
las fragatas que habéis propuesto, se os avisará, y os agradezco 
lo que acerca de esto advertis. 

Pues os está cometido que compongáis la Escuadra de 
los 12 navios que se han de armar para la guarda del Estrecho 
de Gibraltar, será bien que veáis lo que para esto habréis me- 
nester de la infantería que volvió con el general Juan Alvarez 
y la que llevaron los tres galeones de Rivadeo, que está en 
Cádiz, pues que lo que sobrare desta gente, y las demás coias 
que con ella llegaron ahí, se ha de encaminar á Lisboa, y si 
allí no fuere menester á Vizcaya, para la Escuadra de aquella 
parte. 

El alcalde Portocarrero no pudo dar más dinero para socor- 
rer la dicha gente, conforme á la orden que tiene para no to- 
marlo de la Gavería, pero con brevedad se les proveerá. 

Visto lo que tomáredes de la dicha gente, se podrá tratar 
de la reformación que advertis, dándome cuenta de ello por vía 
del mi Consejo de Guerra. 

Al dicho Alcalde se ordena que haga adrezar dos galeones 
de los tres mios que han traído la plata, pues como decis se 
pondrán de servicio con poca costa, y vos considerad si serán 



i Hay un blanco en el original, 



269 

á propósito para la dicha Escuadra del Estrecho, y rae lo avisad 
luego, y cuánto costará el aderezo del nombrado el Esjpiritu 
Santo. 

Muy bien fué que alojásedes en el contorno de San Lúcar 
la infantería que vino en los galeones que han traido la plata, 
pues no cabia en Cádiz, respecto de estar ocupada aquella 
plaza con las compañías de los navios del general Juan Alva- 
rez y los tres de Rivadeo, y desde lue'go conviene qué estéis 
advertido que la gente de guerra que de aquí adelante acu- 
diere ahí, particularmente la de la Escuadra del Estrecho, ha 
de invernar en Ceuta, y que ya que no pueda ser ahora, sea en 
la primera invernada; y la falta de bastimentos que apuntáis, 

será fácil de ^ déselos desa costa, por cuenta de la Corona 

de Castilla, y así me terne por ^ Vais pensando cómo se ha 

de establecer y ejecutar, porque cu ^ ¿¡¿q con tiempo loque 

cerca de ello se os ofreciere. 

He visto lo que decis cuanto á las conveniencias que os pa- 
rece se seguirian de que la armada de la guarda de la carrera 
de las Indias, con que de ordinario se trae la plata de ellas, 
fuese por la isla de la Margarita y Salinas de Araya, recorrien- 
do aquellas costas; y estoy muy satisfecho del celo con que 
ahora y otras veces lo habéis advertido; pero esto tiene los in- 
convenientes que sabéis, y podrían ser de mucha considera- 
ción , si por rodear ó pelear con los enemigos que topase se 
impidiese el fin principal de traer la plata. 

También quedo advertido del aviso que decis habéis tenido 
de que los holandeses arman 80 navios para ir á traficar en las 
Indias, y estimo el cuidado con que miráis todas las cosas de 
mi servicio; de acá se hace lo que se puede, y espero que vos 
acudiréis á lo que os toca, como siempre. 

De Madrid á 10 de Enero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 



\ Está en blanco el original. 
2 ídem id. 
i Ídem id. 



270 

el Rey, al Duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. Yo he mandado (como habéis entendido), que vayan á Bar- 
celona las galeras de España que están á cargo de D. Juan 
Maldonado, y no han podido salir á hacer su viaje aunque lo 
han intentado, por haberles sido contrario el tiempo; y, última- 
mente, me ha escrito el dicho D. Juan, que están en la puente 
de Zuazo sin esperanza de poder salir de allí tan presto como 
convendria, y sin tener bizcocho para más de mediado este 
mes, ni de dónde lo proveer, suplicándome mandase acudir al 
remedio de ello con la presteza que conviene, de que he queri- 
do advertiros y encargaros, como lo hago, que si habiendo 
cumplido primero y ante todas cosas con la provisión de los 
galeones que han de ir por la plata, sobrare algún bizcocho, 
deis orden que se entregue á las dichas galeras, que yo seré 
muy servido de ello. 

De Madrid á 10 de Enero de 1607.=YO EL REY.=Andrés 
de Prada. — Por el Rey, al Duque de Medina-Sidonia, su primo, 
del su Consejo de Estado, su Capitán general del mar Océano 
y de la costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. Habiendo resuelto que las galeras de España vayan la 
vuelta de Cartagena y Barcelona, y quedádose en el puerto de 
Santa María las plazas muertas que habia en las dichas galeras, 
y conviniendo que no estén en ellas ni en el dicho puerto, os 



271 

lo he querido avisar para que deis orden que pasen á Cádiz, 
donde hay gente de guerra, y que allí se les haga el asiento 
del sueldo que cada uno tuviese, que así es mi voluntad. 

De Madrid á 10 de Enero de 1607. =Y0 EL REY.=Andrés 
de Prada. — Por el Rey, al Duque de Medina-Sidonia, su primo, 
del su Consejo de Estado, su Capitán general del mar Océano 
y de la costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Con 
ésta se os envia copia de una carta que me ha escrito el conta- 
dor Hernando de Otañez, para que veáis si habéis menester 
algo de los pertrechos y cosas de la armada que avisa está en Se- 
villa, por cuenta de la del mar Océano, para composición de la 
Escuadra del Estrecho, y que lo hagáis tomar y emplear en 
ella, y lo demás se venda con el beneficio que se pudiere, y el 
dinero que procediere dello lo liareis tener por cuenta aparte, 
y no lo distribuiréis sin orden mia. 

Por esa carta en respuesta de la del dicho Contador que va 
con su copia, veréis como se le manda que os asista y haga lo 
que le ordenáredes, en lo que toca ala composición de la dicha 
Escuadra; y si os pareciese excusar de dársela (con considera- 
ción de las causas por que sabéis que se resumieron los oficios 
de Veedor y Contador de las provisiones del Andalucía en fin 
del año pasado de 603), lo haréis, y si no se la haced dar, me 
avisareis de lo que acordáredes. 

De Madrid á 10 de Enero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, ai Duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del Anda- 
lucía. 



272 

Su Majestad ha mandado que las compañías de infantería 
que han venido en la armada, del cargo de D. Jerónimo de 
.Portugal, y las dos de los galeones que arribaron á Jamaica y 
sus Capitanes, sirvan en la que se apresta del cargo del gene- 
ral I). Francisco de Corral, y que salga á rehacerse hasta el 
número de gente que será menester para esta armada, y que la 
compañía de D. Felipe Manrique se reforme, y los soldados de 
ella se repartan en las demás compañías que ellos quisieren es- 
coger. Para lo cual se quedan despachando y se enviarán á 
V. E. con brevedad órdenes de Su Majestad, y también irá un 
Comisario de infantería que guarde las de V. E. Mas, entre 
tanto, me ha parecido avisárselo para, si conviene, no perder 
tiempo en lo que se hubiere de hacer. Guarde Dios á V. E. 
como deseo. 

De Madrid á 11 de Enero de 1607.=Señor Duque de Medi- 
na-Sidonia. 



Queriendo ir cualquiera armada que vaya desde España á 
las Indias, y de camino ir á correr la isla Margarita y Punta de 
Araya, ha de hacer la navegación siguiente: 

Pasar por entre la isla Matalino y la de Santa Lucía , é ir 
corriendo por la banda del Ueste de San Vicente y la Granada, 
la vuelta del Susudeste, en busca de la Tierra Firme, por dar 
resguardo á las corrientes que de continuo corren la vuelta del 
Ueste; por pasar de barlovento de los testigos por noche, hade 
dar fondo en la costa, hallándose con ella en 25 ó 30 brazas que 
todo es limpio; por respecto de las dichas corrientes, no se ha 
de ir en busca de la Margarita, si no fuere de dia; siéndolo, 
podría campar é ir corriendo la costa, hasta que halle la Mar- 
garita por la proa, que está un poco más adelante del Cabo de 
las Tres Puntas, y si quisiere pasar por dentro de la Margarita, 
lo podrá hacer costeando la dicha Isla, dejando las dos isletaa 
de Cubaga por babor; y si quisiere pasar por fuera con la ar- 
mada por la banda del Norte de la dicha Isla, la ha de ir cos- 
teando dando resguardo á primera Punta de la banda del Ñor- 



273 

deste, y asimismo ala del Susudeste, que es la de Mapatan; y 
si quiere tomar lengua, podrá enviar una pinaza ó patache por 
la banda de dentro, al lugar de la Margarita, y salir á la dicha 
Punta de Mapatan, á juntarse con la armada, porque podrá 
tomar la dicha lengua y salir á la dicha Punta tan presto como 
la armada. 

Desde allí, si quisiere ir á la Punta de Araya, lo podrá hacer, 
y si quisiere correr, podrá volver á salir por barlovento de las 
Yugar, dejando las islas Blancas de la banda de estribor, por 
medio de las dos, é ir hacer su viaje adonde le pareciere. 

EL BEY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Anda- 
lucía. Yo he mandado al alcalde Martin Fernandez Portocar- 
rero que envié á Cádiz 7.000 ducados parala paga de la gente 
de guerra que me sirve en aquel presidio y la que de nuevo 
entrare en él, conforme á la érden que vos diéredes, y porque 
mi voluntad es que esta suma se distribuya en la forma que 
veréis por la Cédula que será con ésta, os encargo y mando 
deis orden que aquella se guarde puntual y precisamente, por 
ser lo que conviene á mi servicio. 

Al dicho Alcalde se ha mandado asimismo que envié una 
persona á Baza con 2.000 ducados, para que socorra hasta la 
dicha Cádiz las tres compañías que han de entrar en ella, de 
que es comisario D. Alonso Noguera, y que si le sobrare algún 
dinero lo entregue al Pagador de la dicha ciudad, para que lo 
gaste por vuestras libranzas de que he querido advertiros, para 
que lo tengáis entendido, y que me aviséis cuando llegaren las 
dichas compañías y la gente que llevaren. 

De Madrid á 12 de Enero de 1607. =Y0 EL REY.=Por 
mandado del Rey", nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al Duque de Medina-Sidonia, su primo, del 
su Consejo de Estado, Capitán general del mar Océano y de la 
costa del Andalucía. 

Tomo LXXXI. 18 



274 



EL REY. 

Duque, primo: porque he mandado que las compañías de 
infantería que han servido en la armada que ha venido de las 
Indias, del cargo del general D. Jerónimo de Portugal y Cdr- 
dova y las dos de los galeones de la del cargo de D. Luis de 
Cdrdova, que arribaron á Jamaica y vinieron antes en conser- 
va de las flotas de Tierra-Firme y Nueva España, vuelvan á 
servirme con sus Capitanes en la armada que este año ha de ir 
á las Indias por la hacienda mia y de particulares, á cargo del 
general D. Francisco del Corral y Toledo, y he sido informado 
que en las dichas compañías hay poca gente, os encargo y mando 
que reformando la compañía del capitán D. Felipe Manrique, 
que ha de quedar sirviendo el oficio de Factor de la casa de la 
Contratación, en que está proveido, de manera que los soldados 
se repartan en las otras ocho compañías que ellos quisieren es- 
coger, proveáis y deis orden que todas ellas salgan á hacerse 
de gente hasta el número que fuere necesario; y si hubiese de 
embarcar en la dicha armada, señalándoles los distritos más 
cercanos y convenientes , para que con la brevedad posible se 
rehagan de la gente que les faltare , para que por esta causa 
no se detenga una hora la partida de la armada en el tiempo 
que conviene y tengo mandado para su segura navegación ; y 
para que las dichas compañías sean socorridas y no hagan des- 
órdenes mandaré con brevedad que vaya un Comisario que 
acuda á ello y las guie, en la forma que sea costumbre, y de lo 
que en todo se hiciere me avisareis. 

De Madrid á 15 de Enero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Gabriel de Hoa. — Por el Rey, 
al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo de Es- 
tado, su Capitán general del mar Océano y de la costa del 
Andalucía. 



275 

Ayer recibí el despacho de V, E., de los 8 del próximo pa- 
sado, y por no haber habido tiempo para comunicarle, sólo ser- 
virá e'sta de avisar á V. E, que lo he recibido, y que lo que 
V. E. habia escrito antes acerca de dejar el navio de Pedro de 
las Muñecas y meter en su lugar el más pequeño de los de Su 
Majestad que trajo D. Jerónimo de Torres, que se habia man- 
dado vender, ha parecido bien, y asimismo el trueque del otro 
galeón viejo con la nave de Pedro de Vergara, y así se ha con- 
sultado á Su Majestad, y procuraré que vaya la resolución y 
orden con el primero; y ya V. E. habrá recibido el despacho de 
la de Su Majestad, como sobre lo que V. E. escribió, de que se 
espera respuesta, el subir á nueve reales y medio por cada to- 
nelada se tiene por de mucho inconveniente por la consecuen- 
cia, y así convendrá que V. E. vea en quó forma se podrá aco- 
modar esto por otra vía que no venga á ser sueldo ordinario, 
presupuesto que los maravedises de plata no podrán servir 
para esto este año,- yo creo que caigo en la cuenta del fin su- 
perior que V. E. lleva en el apresto de esta Escuadra, y quizá ha 
querido Dios que por este camino se consiga lo que tanto im- 
porta, y que V. E. sea el autor é instrumento de ello. Hágalo 
Su Divina Majestad, como puede, y guarde á V. E. como yo 
deseo. 

De Madrid á 16 de Enero de 1607.— Andrés de Prada. 



En la carta que irá con ésta, escribe Su Majestad á V. E, la 
resolución que ha tomado sobre que las compañías de infante- 
ría que han venido de las ludias en las últimas ocasiones, vuel- 
van á servirle en la armada del cargo de D. Francisco de Cor- 
ral, y que V. E. mande dar la orden necesaria para que se 
rehagan de la gente que les falta para la que han menester; y 
remitiéndome á la carta de Su Majestad, no tengo que decir en 
ésta sobre ello, sino su propia pasada á V. E.: no se olvide de 
las obligaciones y deseo que tengo de servir á V. E. para favo- 
recerme con mandarme muchas cosas, teniendo por cierto que 
ninguno acudirá á ellas ni obedecerá á V. E. con más voluntad 



276 

que yo. Guarde Dios á V. E. los muchos años que sus servido- 
res deseamos. 

Madrid á 16 de Enero de 1607.— Gabriel de Hoa. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Por parte de Juan Nuñez Correa me ha sido hecha relación que 
de diferentes partes le han venido cinco navios cargados de di- 
versas cosas que habia hecho prevenir para el apresto de las 
armadas y flotas de Indias, suplicándome haga merced de 
mandar que se tomen por cuenta de mi hacienda las dichas 
cosas al precio que le están al mismo Juan Nuñez, y que á los 
Maestres de los navios les paguen los fletes, porque él se halla 
imposibilitado de poderlo hacer; y habiéndose visto en la mi 
Junta de Armadas y fábricas de navios, ha parecido advertiros 
de ello para que veáis si lo que han traido los dichos navios es 
á propósito para las armadas de Indias , y para las Capitanas y 
Almirantas de las flotas de ellas , 6 si hay falta de las dichas 
cosas para el apresto de la Escuadra que ha de correr el Estre- 
cho de Gibraltar, y de lo que cerca de ello se os ofreciere me 
daréis luego aviso. 

De Madrid á 22 de Enero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia , su primo , del su Consejo 
de Estado y su Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. • 

Por cuanto á los marineros españoles que me sirven en 
mis armadas del mar Océano , carrera de Indias y flotas de 
ellas, y á otras personas particulares de este ministerio, conce- 
dí las preeminencias que es necesario por las Ordenanzas que 



277 

mandé despachar, y firmé de mi mano (en Yentosilla á 4 de 
Noviembre del año próximo de 1606), y refrendada del infras- 
crito Secretario , y deseando cada dia favorecer y honrar á los 
dichos marineros, he resuelto añadir de nuevo á las dichas Or- 
denanzas y preeminencias las siguientes: 

1." Primeramente, que toda la gente de mar de la nación 
Española que me sirviese en mis armadas, y en las Capitanas 
y Almirantas de las flotas de las Indias, puedan usar y usen las 
armas que quisieren de las permitidas en estos Reinos en cual- 
quiera parte dellos, y á cualquiera hora, y tirar con arcabuz, 
como sea, de cuerda y con bala rasa, guardando los términos 
y meses vedados. 

2." Que puedan traer cuellos de camisas más de marca, y 
valona y coletos de ante. 

3.° Que á los que fueren hijos-dalgo, no solo no ha de parar 
perjuicio á su nobleza, ni á las libertades y exenciones que por 
derecho, fuero y leyes de estos Reinos les pertenecen, ni á sus 
hijos, ni sucesores, el asentarse á servirme ó haberme servido 
en las dichas armadas y flotas de marineros ú otra de las pla- 
zas que acostumbra á servir en los navios la dicha gente de 
mar ahora ni en ningún tiempo del mundo ,• pero que el hacer- 
lo sea calidad de más honra y estimación de sus personas. 

4." Que los que se asentaren para servirme en las dichas 
armadas y flotas gocen de éstas y las otras preeminencias con- 
cedidas por las dichas Ordenanzas de 4 de Noviembre, desde 
luego que se asentaren ó alistaren por los mis Oficiales de suel- 
do, pero no le han de ganar hasta el dia que comenzaren á 
servir. 

5.° Que el que sirviere veinte años continuos quede jubila- 
do, y goce de todas las dichas preeminencias. 

Por tanto, en virtud de la presente, ó de su traslado autén- 
tico, encargo, ordeno y mando á los mis Vireyes, Capitanes 
generales de mar y tierra , Asistente y Gobernadores de estos 
mis Reinos y Señoríos , que cada uno, por lo que le toca, haga 
publicar en los lugares y puertos de su jurisdicción estas Or- 
denanzas, como las otras dadas en el dicho dia 4 de Noviembre 



278 

del año próximo, y que tengan la mano en la observancia y 
cumplimiento de ellas, y lo mismo encargo, ordeno y mando 
á los mis Presidentes, Oidores y Alcaldes de las Chancillerías 
y Audiencias destos dichos Keinos, y á todas y cualesquier 
Justicias, dellos sin esceptar persona, y que ninguno vaya con- 
tra el tenor de lo arriba dicho, antes lo favorezcan y ayuden á 
la buena ejecución de ello y de las órdenes que se despacharen 
en esta materia, que así conviene á mi servicio y es mi vo- 
luntad. 

Dada en Madrid á 22 de Enero de 1607.=YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. 



279 



LAS COSAS QUE DE NUEVO SUPLICAN A VUESTRA MAJESTAD LES 

CONCEDA LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA DE LOS MAREANTES DE 

INDIAS PARA SU CONSERVACIÓN Y AUMENTO, Y PARA MÁS BIEN 

PODER SERVIR Á VUESTRA MAJESTAD. 



Que Vuestra Majestad se sirva declarar á los Maestres y 
Pilotos examinados de la carrera de las Indias, que ellos son los 
verdaderos Cómitres Reales , y que como á tales se les ha de 
guardar las honras y mercedes que los Señores Reyes de Cas- 
tilla, antecesores de Vuestra Majestad, les concedieron , pues 
ellos son los verdaderos sucesores en sus oficios y ministerio de 
la mar; porque en aquellos tiempos no había Indias ni examen 
de Maestre ni Pilotos, como ahora lo hay, y los que eran due- 
ños de naos y Maestres del arte del mar , como ahora son los 
Maestres y Pilotos, se llamaban Cómitres Reales. 

ítem, que las naos que se entregaren de particulares, ha- 
biendo de hacer viaje á las Indias en servicio de Vuestra Ma- 
jestad, los dueños dellas, los Capitanes de mar y Pilotos que 
en ellas hubieren de poner, sean los mismos dueños; y que esto 
se entienda ser examinados y habiendo de hacer recogimiento 
de plata ú oro y otras cosas, hayan de ser Maestres los dichos 
dueños de las naos con los cargos de las Ordenanzas. 

ítem, que los marineros que se hubieren de admitir al exa- 
men de Pilotos 6 Maestres clasifiquen sus personas ante los 
Diputados y Mayordomo de la Universidad de la mar, así de su 
limpieza y linaje , como de poder ser admitido al examen de 
Piloto ó Maestre; y que dándoles esta Universidad de que pue- 
de ser admitido al dicho examen la persona á cuyo cargo fuere 
el oficio de Piloto mayor, los admita sin pedirles más recaudo 

ni información á la ^ y si á Vuestra Majestad le pareciere, 

que los Diputados y Mayordomo' hagan el oficio de Piloto ma- 



\ Está en blanco en el original. 



280 

yor, pues son Pilotos examinados y que lo hacen sin salario 
ninguno. 

ítem, que por cuanto algunos mercaderes hacen registro en 
unas naos y cargan la ropa en otras, y algunas veces no las 
cargan en ninguna por sus particulares intereses, por donde 
los Maestres en las Indias pagan los derechos de los tales re- 
gistros, por no hallar los Oficiales reales de quien cobrarlos y 
es en mucho daño de los dichos Maestres, Vuestra Majestad ha 
de ser servido de mandar que en las casas de la Contratación 
de Sevilla y Cádiz, ni de otras partes, no reciban registro nin- 
guno sin que vayan firmados del dicho Maestre ó de quien su 
poder hubiere, ó á lo menos escribiendo el conocimiento firma- 
do del dicho Maestre ó de persona que tenga su poder. 

ítem, que porque algunos Maestres y dueños de naos sue- 
len quebrar y faltar de sus réditos por perdérseles las naos, ó 
por embargárselas Vuestra Majestad para su Real servicio, y 
por otros muchos naufragios que suelen tener, por los cuales 
vienen á empobrecer y á no poder pagar sus deudas , suplican 
á Vuestra Majestad sea servido que constando ,ser así, que los 
Diputados y Mayordomo conozcan de las tales quiebras y no 

otra Justicia ninguna que les puedan hacer ^ según y como 

y por la orden que el Prior y Cónsules de la Universidad de los 
mercaderes la hacen con los mercaderes que quiebran, breve y 
sumariamente, por excusar dilaciones y gastos; y esto sea ante 
el Escribano que nombraren eu su Universidad. 

ítem. Su Majestad sea servido que los dueños de las naos 
que se hallaren al través en las Indias no paguen derechos 
de los despojos y municiones de las dichas naos. 

ítem, que Su Majestad sea servido que los oficiales calar 
fates y carpinteros, cuando hay falta de ellos, respecto de 
ocurrir á un tiempo despacho de armadas de Su Majestad y 
flotas de las Indias , de ordinario para estas ocasiones toman 
muchachos á nombre de aprendices, no teniendo los * ni 



i Está en blanco en el original. 
% ídem id. 



281 

después de pasadas estas ocasiones, y les señalan muy grandes 
precios por su jornal y real y medio por la comida y dos reales, 
por lo cual Vuestra Majestad y particulares son dannificados 
en mucha cantidad de dinero. 

ítem , que los oficiales, calafates y carpinteros, cuando en- 
tran á trabajar en una nao no puedan alterar el precio de como 
entran el primer dia hasta tenerla en derecho de la primer banda 
y fuera de riesgo, porque suelen, cuando tiene la nao la quilla 
arriba y estando la nao en riesgo de perderse, sin más consi- 
deración que sus intereses, los dichos oficiales suben los pre- 
cios de sus jornales excesivamente , teniendo la nao en el di- 
cho riesgo; y su dueño por sacar la nao del dicho peligro les 
da todo lo que ellos quieren, y caso de que alguno sea hombre 
de razón y le parezca mal esta fuerza y quiera proseguir sin 
alterar precio, los demás lo injurian de palabra y muchas veces 
lo acuchillan y sacan á cuchilladas de la plancha, y para el re- 
medio de esto conviene que Vuestra Majestad mande que los 
dichos oficiales de calafates y carpinteros , los aprendices que 
recibieren sean por escrituras públicas, en que se obliguen á 
enseñarles los dichos oficios, y que los traslados de las dichas 
escrituras los presenten ante el Mayordomo y Diputados de la 
mar, para que ellos les señalen el salario y ración que los tales 
aprendices han de ganar, y los dichos Mayordomos y Diputa- 
dos los irán alargando el salario y ración conforme á la sufi- 
ciencia que del oficio tuvieren, y que los capataces cuando fue- 
ren á cobrar las jornales, no los puedan cobrar sin llevar orden 
de los dichos mareantes de lo que han de cobrar por cada uno. 

ítem, ha de ser servido Vuestra Majestad de mandar que 
aquellos que comenzaren á hacer la obra de un navio la aca- 
ben de todo punto, no siendo menester para servicio de Vues- 
tra Majestad, so graves penas. 

ítem, porque algunos que tienen naos no tienen verdadero 
conocimiento de la bondad y suficiencia de los calafates y car- 
pinteros de Sevilla, suelen llevar por capataces oficiales que no 
tienen la suficiencia que conviene, de que resulta muy gran 
daño al servicio de Su Majestad y de particulares, y muchas 



282 

veces los ruegos y negociaciones, causa que muchos señores de 
naos lleven capataces contra su voluntad á sus obras; y por- 
que es bien que no las tome á cargo quien no fuere suficiente 
para ellas, y nadie los conoce y no sabe lo que son sino la Uni- 
versidad, que todos son Maestres y Pilotos, y los conocen desde 
que comenzaron á aprender los oficios , se ha de servir Vues- 
tra Majestad de mandar que los dichos oficiales en sus cabildos 
de sus Cofradías nombren un dia de los de Pascua de Navidad 
50 capataces oficiales de oficio, cada un oficio, que puedan ser- 
vir en aquel año de capataces, los cuales han de ser obligados á 
traer esta elección á los Diputados y Mayordomo de la Univer- 
sidad de los mareantes, para que ellos de esta dicha cantidad 
nombren la cantidad que les pareciere de los más suficientes. 

ítem, en que si conviniere nombrar más capataces, por las 
muchas naos que suele haber, que pidiéndolo la Universidad 
de la mar sean obligados los cabildos de carpinteros y calafa- 
tes á elegir más capataces con aprobación de la Universidad de 
la mar, y que ningún capataz pueda tomar dos naos á su 
cargo, so graves penas. 

ítem, porque los dichos calafates y carpinteros suelen ser 
gente suelta sin bienes, y algunos no tienen casa conocida, y 
por esta causa son inobedientes , conviene que Vuestra Majes- 
tad mande que los que hubieren de ser capataces, luego que la 
Universidad de la mar los admitiere, den fianzas de 200 duca- 
dos cada uno, de usar bien su oficio y de guardar y cumplir por 
él y sus oficiales lo por Vuestra Majestad mandado. 

ítem, que ningún capataz pueda llamar ni sacar otro oficial 
de ninguna otra nao que estuviere trabajando, si no fuere con 
voluntad del señor de la dicha nao. 

ítem, que los artilleros que hubieren de ir en las naos de 
mercantes sean marineros y examinados de artilleros, y que no 
siendo marineros no se puedan alistar en las dichas naos mer- 
cantes, porque los que no son marineros no saben usar el dicho 
oficio en la mar, respecto de los movimientos que la nao hace, 
ni saben mandar la vía para asentar las piezas de suerte que 
hagan efecto. 



283 

Itera, que los dueños de las naos que navegaren á las In- 
dias se les guarde la preeminencia de no pagar annata de ar- 
mada de la ganancia de sus naves siendo Maestres y Pilotos 
examinados , aunque no naveguen los tales dueños en las di- 
chas naves. 

ítem, que Su Majestad se sirva de conceder á los marineros 
que navegaren en la carrera de las Indias , así en las armadas 
de Vuestra Majestad como en las mercantes, habiendo navega- 
do dos viajes á las Indias, por tales marineros y se les guarden 
las honras y franquicias y preeminencias que á los artilleros, 
pues no son de menos importancia al servicio de Vuestra Ma- 
jestad que los dichos artilleros, y con esto se animarán muchos 
á ser marineros y navegar la carrera de las Indias, y estos 
vendrán á ser Pilotos y Maestres, y habrá bastante número. 

ítem, Su Majestad sea servido, para que se nos guarde y 
cumpla lo que nos concediere, señalar un Juez conservador con 
su Real comisión en la ciudad de Sevilla, con jurisdicción pri- 
vativa, y que el dicho Juez sea el Presidente de la casa de la 
Contratación, ú otra cualquiera que Su Majestad fuere servido 



284 



RELACIÓN 

DE LOS PRIVILEGIOS, FRANQUEZAS Y LIBERTADES PERTENECIENTES 

Á LOS OÓMITRES DESTA CIUDAD DE SEVILLA Y SU ARZOBISPADO, 

Y DE LAS CARTAS Y SOBRECARTAS QUE SOBRE ELLOS TIENEN. 



Primeramente , parece , por una carta de confirmación de 
los Católicos Reyes, Don Fernando y Doña Isabel, nuestros Se- 
ñores, que hayan santa Gloria , dada en Sevilla á 9 de Diciem- 
bre de 1477 años,' y por otra confirmación de la Reina Doña 
Juana, nuestra Señora, que haya santa Gloria, dada en Ma- 
drid á 30 de Mayo de 1510 años, en que están incorporadas las 
informaciones que han hecho todos los Señores Reyes, desde el 
Señor Rey Don Sancho, padre del Señor Rey Don Fernando,, 
hasta la dicha Señora Reina Doña Juana, que el dicho Rey Don 
Sancho por su carta, dada en Haro á 7 de Julio, era de 1326 
años, mandó que los dichos Cómitres sean libres de todos los 
pechos, pedidos é moneda forera. 

Itera, las mujeres de los dichos Cómitres, después dellos fa- 
llecidos, en cuanto mantuvieren castidad, y sus hijos hasta que 
sean de edad, son libres de pechar moneda forera ó cualquier 
otro pechó, por carta dada por el Señor Rey Don Fernando, di- 
rigida especialmente al Cabildo de Sevilla y á los cogedores de 
la moneda forera, dada en Sevilla á 7 de Febrero, era de 1372 
años. Y por otra carta del dicho Rey Don Fernando, dada en 
Sevilla á 20 de Mayo, era de 1348, que está confirmada por 
todos los Reyes hasta la Reina Doña Juana, parece que los di- 
chos Cómitres tienen libertad de conocer de los poderes é plei- 
tos de la mar y de las aguas dulces, y de poner cada año Al- 
guacil y Secretario y Alcaldes ordinarios , y otro ningún Alcal- 
de, ni Alguacil, ni Secretario, ni los Alcaldes de los barqueros 
y Proveedores, ni los Alcaldes mayores de Sevilla no puedan oir 



285 
de ningún pleito que al hecho de la mar ni del rio pertenezca 
nuevamente ni por alzada. 

ítem, los dichos Cómitres tienen libertad de conocer de los 
hechos ó pleitos de la mar, é de poner cada año Alguacil y su 
Secretario y Alcaldes ordinarios, é otro ningún Alcalde ni Algua- 
cil, ni Secretario, ni los Alcaldes de los barqueros, ni pescado- 
res, ni los Alcaldes mayores ni ordinarios de Sevilla no pueden 
oir de ningún pleito que al hecho de la mar ni del rio pertene- 
ciere nuevamente ni por alzada , sino solo los Alcaldes ordina- 
rios que fueren puestos cada año entre los hombres buenos de 
la mar, y en segunda instancia al Capitán, y en última instan- 
cia al Almirante; é que los pescadores de por la mar, ni por las 
aguas dulces en navios que vayan con todos los pleitos que 
entre ellos hubiere, así en razón de la pesca como de fletes, é 
aquél es de los navios de la mar, é de todas las otras cosas que 
pertenecen al hecho de la mar y de las aguas dulces, ante los 
Alcaldes de la mar y na ante otro alguno, y en segunda ins- 
tancia al Almirante, y que la Justicia no pueda poner otros Al- 
caldes, sino aquellos que los hombres buenos de la mar pu- 
sieren , 

ítem, que los pleitos ó hechos de las almonedas de los mo- 
ros y de las moras, y de las otras cosas que ganaren sobre mar, 
que los hbren los Alcaldes della é no otro alguno. 

ítem, parece que cada y cuando que el Concejo de Sevilla 
hiciere huestes por tierra, en cualquiera manera, que los hom- 
bres buenos de la mar ni del rio de Gualquivir, ni los pesca- 
dores no sean obligados á ir con las huestes por tierra, sino 
que estén prestos cada y cuando que fuere menester para el ser- 
vicio del Rey,^y vayan por el rio en barcos á guardar los va- 
dos y las islas. 

Parece todo esto por otra carta del dicho Rey Don Fernan- 
do, dada en Sevilla á 20 de Mayo, era de 1348 años. 

ítem, parece é consta por una carta de confirmación y sen- 
tencia de D. Alonso Enrique, Almirante mayor de Castilla, en 
que está incorporada otra del Almirante D. Hernán Sánchez de 
Tovar, é una cédula del Rey por la cual le mandó que oyese á 



286 

los Cómitres, é les guardase justicia, que es hecha la dicha con- 
firmación en Sevilla á 15 de Julio de 1420 años. 

ítem, los dichos Cómitres son libres de todos pechos que los 
hombres pecheros son obligados á pagar, por carta del Rey Don 
Sancho, padre del Rey Don Fernando, dada en Haro á 7 de 
Junio de 1326. 

ítem, parece por carta del Señor Rey Don Juan, dada en 
Ocaña á 3 de Mayo de 1452 años, dirigida al Cabildo de Sevilla, 
manda que los Cómitres y sus mujeres é hijos é hijas hayan las 
honras de los caballeros que mantienen caballo y armas, y 
aquellos y sus mujeres é hijos é hijas, puedan traer oro, plata, 
seda é aljófar y todos los otros ornamentos que los dichos ca- 
balleros que mantienen caballo, y armas pueden traer, aunque 
no tuviesen caballo é armas, y sin incurrir en pena alguna de 
cualesquier Ordenanzas, é que no los empadronen el Cabildo 
de Sevilla como los que son pecheros. Parece que la obedeció 
el Cabildo de Sevilla y mandó que se cumpliese por su carta 
hecha en 10 de Noviembre de 1452 años. 

ítem, el Señor Rey Don Enrique, por su carta hecha en 7 
de Febrero de 1398 años, mandó que los navios de los marean- 
tes desta ciudad de Sevilla y naturales de estos Reinos sean 
preferidos en los fletamentos á otros navios de los extranjeros 
dellos, y que los mercaderes genoveses, placentines, catalanes 
é franceses é irlandeses, ó cualesquiera otras personas de 
cualesquiera otros Reinos y Señoríos que cargasen mercaderías 
en Sevilla y en las ciudades, villas y lugares de su Arzobispado 
é obispado de Cádiz, que tanto por tanto á dichos de dos mer- 
caderes é dos marineros que ñeten antes para llevar las dichas 
mercaderías en los navios de los naturales antes que en los de 
los extranjeros. 

ítem, el Señor Rey Don Alonso, por su carta dada en Sevi- 
lla á 5 de Septiembre, era de 1365 años, dirigida al Cabildo de 
Sevilla, manda que los vecinos del barrio de la mar, é los Có- 
mitres de ella sean libres, que no les puedan echar huéspe- 
des ni hacer sus casas posadas, aunque sean de los criados 
del Rey. 



287 

E por otra carta del Rey Don Juan II, dada en 5 de Agosto, 
era de 1417, mandó á los Alcaldes de su Consejo, é Alcaldes, é 
Alguaciles de Sevilla, é á cualesquiera otros sus Oficiales, que 
no consientan á ninguno ni algunos que posen en casa de los 
Cómitres ni de las viudas que mantuvieren castidad, que fueren 
mujeres de Cómitres vecinos de Sevilla é Triana, ni que les to- 
men ni consientan tomar ropa ni otra cosa alguna contra su 
voluntad. 

Parece, por carta ejecutoria é pleito litigado con el alguacil 
Guillen de las Casas, confirmada por el Señor Rey Don Juan, 
que los Cómitres puedan traer armas cuales quisieren por Se- 
villa é por todos los Reinos é Señoríos de Su Majestad, para de- 
fensión de sus cuerpos, aunque sean armas defendidas por los 
Consejos é Justicias de las tales ciudades, villas y lugares, é 
cualesquier de ellos. Hay un testimonio de pleito que sobre 
ello pasó ante Diego Hernández de Sevilla , Secretario de Su 
Majestad, hecha en Sevilla á 20 de Agosto de 1435 años: están 
confirmadas todas estas franquicias é libertades que de suso 
se contienen por los Señores Rey Don Enrique é Don Juan, é 
Don Enrique, abuelo del dicho, é Don Enrique, é Don Alonso, 
é D. Sancho, por carta de confirmación dada en Sevilla á 3 de 
Agosto de 1452 años. 



He recibido los despachos de V. E. de los 13, 14 y 15 deste, 
y procuraré que se responda á V. E. con la mayor brevedad 
que sea posible, y que en lo del dinero se dé diferente orden 
de la que se habia dado, sobre que he comenzado á hacer dili- 
gencia, y queda bien dispuesta la materia. 

Ya V. E. habrá entendido la prisión del conde de Villalon- 
ga, que á mí me ha lastimado cuanto Dios sabe: Su Majestad me 
ha mandado entregar los papeles de su oficio, para que le sirva 



288 

en cuanto se ve y determina su causa; y así han venido á mis 
manos los que V. E. envió á las suyas tocantes á cosas de Ber- 
bería: á la proposición de que vayan algunos navios á romper 
la pesquería de los rebeldes, háme dado cuidado el ver que 
V, E. escribe al conde de Villalonga que enviaba á sus manos 
aquellos despachos porque se guardase el secreto, infiriendo yo 
de aquí que ha habido algo que yo no sé en lo que ha pasado 
por las mias; y si es así, fuera para mí muy gran merced y muy 
digna de lo mucho que yo he deseado y deseo de servir á V. E., 
que se sirviera de mandármelo avisar, para que pusiera reme- 
dio en ello; y si no ha habido cosa para acudir á otro con lo que 
á mí me tocaba, yo me contento de que V. E. haya hecho su 
gusto, aunque no me puedo persuadir, sino que esto debe de 
nacer de quererlo así el conde de Villalonga, que como tan po- 
deroso no le podia nadie huir el rostro; y en verdad, que aun- 
que yo pudiera sentir que sin causa se metiese en mi mies, 
como lo hacia en muchas cosas, sabe Nuestro Señor, que he 
sentido su trabajo más que otros que le andaban lisonjeando, 
porque no deseo venganza del prójimo, y holgaría que saliese 
bien del trance en que se halla, que es muy para lastimar; y 
porque la obligación que de nuevo me ha puesto Su Majestad 
me fuerza á mirar mucho cómo proceden los que me asisten, 
suplico á V. E. me mande avisar si ha entendido algo de que 
me pueda recatar, que recibiré' en ello particular merced, y en 
que V. E. se asegure de lo que le deseo servir y que lo haré 
siempre como debo. 

Su Majestad ha resuelto que se envien los dos navios á Mu- 
ley-Xeque, y que se le responda graciosamente, y en firmando 
el despacho que se queda haciendo, despacharé correo con él, 
de que me ha parecido avisar á V. E., para que pueda ganar 
tiempo 'en aprestarlos, y no le ha parecido á Su Majestad tratar 
de que entregue á Larache, sino que si se resolviere en ve- 
nir acá la deje tan á recaudo que pueda Su Majestad volver á 
meter por allí en su Reino por las razones^que Su Majestad es- 
cribirá á V. E. 

A lo de la pesquería de los rebeldes procuraré se responda 



289 

con brevedad á V. E., y el pensamiento que en esto ha teni- 
do, V. E. sea encontrado con la resolución que Su Majestad 
tomó muchos dias há de procurar hacerles daño para este ca- 
mino. Guarde Dios á V. E. como yo deseo. 

De Madrid á 23 de Enero de 1607.— Andrés de Prada. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía: por lo que habéis escrito al Secretario Bartolomé de Agui- 
lar y Anaya, en carta de 7 del presente, se ha entendido que 
por la diligencia que habéis hecho con Antonio de Vayala, 
mercader, habia enviado á Oran tres naos con 3.600 fanegas 
de trigo bueno, parte de ello por su cuenta y lo demás de un 
amigo suyo, lo que os agradezco y tengo en servicio, y os en- 
cargo que vayáis continuando estos oficios con el Vayala ú otra 
cualquier persona para que provean á las dichas plazas el trigo 
y cebada que les falta hasta la cantidad que han menester, en 
conformidad de lo que se os ha escrito estos dias; ya avisareis 
de lo que se hiciere, porque conviene tenerlo entendido. 

De Madrid á 24 de Enero de 1607.= YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, su 
Capitán general del mar Océano y costa de Andalucía. — San 
Lúcar. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do, mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Anda- 
lucía. Háse visto lo que en 20 del pasado escribisteis al secre- 
tario Bartolomé de Aguilar y Anaya, á propósito de la provi- 
sión de Oran, y lo que sobre lo mismo os avisan el marqués de 
Árdales y los Oficiales del sueldo de aquellas plazas; y por lo 

Tomo LXXXI. 19 



290 

que se os escribió á los 7 de éste, veréis cuánto conviene que 
no alcéis la mano de esta plática, ni dejéis de obligar á Antonio 
de Vayala á que cumpla con su asiento, y le vayáis alentando 
para que lo haga, y de nuevo os lo vuelvo á encargar, y me 
tendré por muy servido de que continuéis en lo que habéis 
empezado con el celo que acudís á todas las cosas de mi servi- 
cio; é iréis avisando lo que en esto se fuere haciendo, por que 
estaré con cuidado hasta saber que se haya cumplido con esta 
provisión de Oran. 

Ha parecido muy bien considerado lo que decis de descar- 
gar el trigo que se envia en Mazalquivir y no en Oran, y se 
dará drden para que así se haga. 

De Madrid á 24 de Enero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro S'eñor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, su Ca- 
pitán general del mar Océano y de la costa del Andalucía. — 
Saü Lúcar. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mis Consejos de Es- 
tado y Guerra, mi Capitán general del mar Océano y de la 
costa del Andalucía. Hánse recibido y visto vuestras cartas 
de 14 y 15 de éste, con las que acusan de Muley-Xeque y la 
copia de la que os escribió Juanetin Mortara, y he holgado de 
entender qne se haya confirmado la nueva de la victoria 
que su hijo tuvo contra el Rey de Marruecos, su hermano, y 
que él esté tan puesto en desear y conservar mi amistad: yo 
respondo á sus cartas en la forma que veréis por la copia de la 
que le escribo, que va con ésta, y seré servido de que con la 
mayor presteza que pudiéredes le enviéis ala Mámora los dos 
navios que pide, para que si todavía la necesidad le forzare á 
ello se pueda valer de ellos, y procurareis que vayan tan en 
orden y proveídos como conviene para tal efecto; y aunque lo 
de Larache es de la importancia que se sabe, no me parece 
que en esta ocasión se le pida la entregue; y así lo que le ha- 



291 

beis de decir es, que aunque tenéis por cierto que con el buen 
suceso de la victoria no tendrá necesidad de ellos todavía, por 
haberos yo mandado que se los enviéis lo hacéis, y que como 
su amigo, os ha parecido advertirle que en caso que todavía se 
resuelva de embarcarse y pasar á estos Reinos en los dichos 
navios, será bien que deje puertas seguras por donde con mi 
asistencia y ayuda pueda volver á entrar en los suyos, como 
seria á Larache y la Mámora, dejándolas tan á buen recaudo 
que en cualquier tiempo que vuelva halle libre entrada en 
ellas: que con esto no se le dará causa de sospechar que lo 
que se hace con él es por haber abandonado á Larache, y po- 
dría ser que viendo que no la puede asegurar volviendo las 
espaldas, y lo que le importa tener segura aquella entrada, 
saliese de él el entregarla, pues está claro, que si no fuere 
constreñido de la necesidad, no lo hará, y así parece que es 
bien asegurarle en estos principios por este camino. 

En lo que toca á lo que Juanetin Mortara os escribe que 
Muley-Xeque desea se haga con los judíos que están en Tánjer 
y Lisboa, se queda mirando para proceder en ello con la justi- 
ficación que conviene, y con mucha brevedad se os avisará de 
lo que se podrá hacer; porque, aunque es así es bien contentar- 
le, esto se debe hacer en lo que mediante justicia hubiere lugar; 
y entre tanto responderéis al dicho Juanetin con buenas pala- 
bras, como vos lo sabréis muy bien hacer, y me iréis avisando 
de todo lo que en esta materia se ofreciere. 

A la carta que me enviasteis de Juanetin Mortara, respon- 
do, porque ha parecido que es bien animarle con esto, como lo 
veréis por la copia que se os envia de la carta que le escribo; 
demás de lo cual será bien que vos, como de vuestro le asegu- 
réis de que se tendrá mucha cuenta con su persona, conti- 
nuando él sus servicios como de él se confia. 

De Madrid á 25 de Enero de 1607.=YO EL REY.=Andrés 
de Prada. — Por el Rey,- al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
de sus Consejos de Estado y Guerra, su Capitán general del 
mar Océano y de la costa del Andalucía. 



292 

Ya avisé á V. E. como Su Majestad rae había mandado 
entregar los despachos que V. E. envió á manos del conde de 
Villalonga, sobre las cosas de Berbería, y que procuraría se 
respondiese á V. E. lo más presto que fuese posible; ahora dig^o 
que con ésta va el despacho de Su Majestad para V. E. y res- 
puesta de las cartas de Muley-Xeque y Juanetin Mortara, á 
que no se me ofrece que añadir. 

Con el primer ordinario procuraré que tenga V. E. res- 
puesta de lo del capitán Juan Hanz Scot, entretanto podrá V. E. 
dispensar con él. 

También irá orden para el trueque de aquellos navios * 

vengan con el galeón que se habia mandado vender. 

Con el fracaso del conde de Villalonga vuelve cada cosa á 
su lugar, y lo que toca á esa Escuadra y á las demás de la ar- 
mada se ha vuelto el Consejo de Guerra y se han entregado los 
papeles al secretario Antonio de Aróstegui, por cuya vía con- 
vendrá que V. E. escriba todo lo que se ofreciere, que es lo 
que yo deseé y procuré desde el principio. 

El Presidente de Hacienda y Cristóbal de Ipinarrieta han 
dicho al Duque que los 70.000 ducados saldrán ciertos, y que 
para ello se enviarán los recaudos necesarios, como de todo 
avisará á V. E. á su tiempo el secretario Antonio de Aróstegui. 

Lo de encargar al general Juan Alvarez esa Escuadra, queda 
muy bien examinado. 

Los recaudos de los Oficiales despachará el secretario An- 
tonio de Aróstegui y al Pagador se encargará la depositaría de 
las presas como á V. E. se lo ha parecido, y espero que ha de 
haber muchas y buenas, porque la permisión no comprende á 
ninguno de todos cuantos navios de rebeldes han pasado hasta 
ahora, pues cuando ellos partieron no se podia haber publica- 
do. Guarde Dios á V. E. como yo deseo. 

De Madrid á 27 de Enero de 1607.— Andrés de Prada. 



Hay UD blanco en el original. 



293 

Ya que queda á cargo de V. E. lo tocante á las compañías 
que han de ir con los galeones del cargo de D. Francisco del 
Corral, estoy con mucha confianza de lo bien que se ha de 
hacer. 

La advertencia de V. E. sobre que esa armada, saliendo 
temprano, vaya para la isla Margarita y llegue á la Punta de 
Araya, es digna de la prudencia de V. E., y así se tratará de 
ello en el Consejo, como V. E. lo manda, si bien es verdad que 
nunca he visto inclinado á Su Majestad á que los galeones se 
diviertan de su intento principal, por el riesgo grande que cor- 
rerian si hubiese muchos navios de enemigos en la Punta, y por 
lo mal que después se podria reparar para traer en ellos la 
plata de Su Majestad. Guarde Nuestro Señor á V. E. como 
deseo. 

De Madrid á 29 de Enero de 1607. — El duque de Lerma y 
de Andrade. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Oce'ano y de la costa del Anda- 
lucía. En consideración á las causas que me habéis represen- 
tado en vuestra carta de los 8 de éste, tengo por bien que se 
suspenda con el capitán Juan Hanz Scot para este año la eje- 
cución de la orden que mandé dar para que se retirase con los 
demás extranjeros que ahí residen la tierra adentro, y así lo 
publicareis y haréis que se haga. 

De Madrid á 31 de Enero de 1607.=YO EL REY.=Andrés 
de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
de su Consejo de Estado, su Capitán general del mar Océano 
y costa del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano, y costa del Andalucía. 



294 

Porque como habéis • entendido, hasta los 15 del presente no 
habia dado el tiempo lugar para que las galeras de España 
pudiesen hacer el viaje de Cartagena, donde se les ha proveído 
dinero para su mantenimiento y apresto, y si no les fuese po- 
sible salir del Puerto de Santa María ó Cádiz hasta que mejore 
el tiempo, ternáu necesidad de bizcocho, porque según han es- 
crito el Veedor general y Proveedor de ellas se les acabarla lo 
que tenian en todo este mes, ha parecido poner por cuenta de 
vuestro cuidado el remedio de la necesidad, y así os encargo, 
que si el socorrer á las dichas galeras con parte del bizcocho 
que vais fabricando no hubiese de retardar el despacho de la 
Escuadra del Estrecho, acudáis á ello prestándoles lo necesario 
en el ínterin que se las envia dinero de aquí, pues veis lo que 
importa. 

Quédase tratando de proveer dinero para pagar el trigo que 
sé ha tomado fiado para mantenimiento de las dichas galeras, 
porque es muy justo dar satisfacción á los que lo han de haber, 
y particularmente á los extranjeros, como lo avisasteis por carta 
de 9 del pasado, y os agradezco lo que de vuestra parte hicisteis 
para suplir esta necesidad. 

De Madrid á 31 de Enero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 



Madrid 31 de Enero de 1607.— Aróstegui. 

Responde al informe que el Duque, mi Señor, hizo de la 
nao de Pedro de Valdés para saber si era á propósito para la 
navegación de la India de Portugal, y dijo que á reconocerlo 

acudiría á San Lucar ^ encargando á V. E. le ayudase en 

la dirección de este negocio. 



i Hay un blanco en el orii^inal. 



295 

Madrid 31 de Enero de 1607. — Aróstegui. 

Contiene cierta necesidad con que la galeras de España se 
hallaban, y encarga al Duque, mi señor, que si el socorrerlas 
con parte del bizcocho que se iba fabricando no hubiese de re- 
tardar el despacho de la Escuadra del Estrecho, les prestase lo 
que fuere menester en el ínterin que le envia ordinario, y añade 
que se quedaba tratando de proveer con que pagar el trigo 
que se tomó fiado para mantenimiento de las dichas galeras, 
agradeciendo á S. E. lo que de su parte hizo para suplir esta 
necesidad. 

EL REY. 

Duque de Mediua-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Por 
vuestra carta de 7 del presente y la relación que con ella en- 
viasteis, queda entendido lo que pretendia saber, y mandé que 
informásedes de las calidades de la nao de D. Pedro de Valdés 
que vino de la Habana, y para saber si era cual conviene para 
la navegación de la India de Portugal,* acudirán ahí de parte 
de D. Juan de Faro (de mi Consejo de Estado en aquel Reino), 
personas que la reconocerán y verán si será bien comprarla 
para este efecto, y si les pareciere ayudareis al concierto como 
á las demás cosas de mi servicio, en que le recibiré de vos. 

De Madrid á 31 ;de Enero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, de su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
lucía. — San Lúcar. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado, 
Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalucía. 
Háse visto vuestra carta de los 10 del pasado, y ha sido bien 
avisar de la necesidad que hay de acudir al reparo del castillo 



296 

de Tarifa y de las murallas de aquella ciudad, y de los enca- 
balgamientos de la artillería que hay en ella, y quédase miran- 
do la forma que podria haber en acudir á todo; y para que la 
resolución que se tomare sea más acertada, convendrá que 
procuréis entender menudamente qué cantidad de dinero es el 
que decis que hay procedido de las sobras de la carnicería, y 
en poder de qué personas está depositado, y si se ha consig- 
nado ó librado para cosas de mi servicio, y por cuya orden se 
ha hecho; y por lo que toca á la provisión de las armas y mu- 
niciones, se acuda á mi Capitán general de la artillería, que 
tiene orden de proveer las necesarias. 

Pues decis que se puede tornar á reducir al estado que solia 
tener la caballería de los continos que hay en la dicha Tarifa, 
obligándolos á que tengan armas y caballos, me tendré por 
servido que deis al Corregidor la orden que deben guardar en 
esto que á él se le ordena, cumpla la que vos le diéredes. 

1 ha sido haber dado aviso del estado en que se halla la 

caballería de Jerez ^ en los medios que proponéis para que 

se reduzca al estado que solia y de la 3 ge tomare, os man- 
daré avisar. 

De Madrid á 1.° de Febrero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
del su Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y 
de la costa del Andalucía. — San Lúcar. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Por 
vuestras cartas de 30 y 31 de Diciembre, 1." y 22 del pasado, 



1 Está en blanco en el original. 

2 ídem id. 

3 ídem id. 



297 

se ha entendido el estado en que teníades las cosas tocantes al 
apresto de la Escuadra del Estrecho de Gibraltar, y del cuidado 
y diligencia con que lo vais disponiendo todo os doy muchas 
gracias, y encargo lo continuéis, pues tanto importa á mi 
servicio. 

Como antes de ahora se os ha escrito, no conviene de ningu- 
na manera alterar el sueldo de siete reales por tonelada con los 
navios que han de servir en la dicha Escuadra, pues no ganan 
más los que andan á flete en mi armada del mar Océano, por 
el gran daño que recibirla mi hacienda; de esta consecuencia 
y la que decis hacen los dueños de esos navios del servicio de 
la carrera de Indias para el de acá, no la fundan en razón que 
obligue á admitírselo, respecto á ser el viaje de Indias tan largo 
y peligroso, y haber de navegar y residir la dicha Escuadra tan 
cerca de sus casas y el provecho que de ello se le podrá seguir: 
vos, conforme á esto, ved qué comodidad se les podrá hacer por 
otra vía, y me avisareis de ello, y en tanto no ceséis en el 
apresto de los dichos navios. 

Por ahora no conviene que salgan la vuelta del Estrecho 
los tres navios que decis quedaban fuera de carena, que á su 
tiempo se os avisará lo que en esto será bien que se haga. 

Sobre lo que advertís, cuanto á la forma en que conviene 
que vayan de armada las Capitanas de las flotas, no se podrá 
innovar por este año lo que está hecho, y para el que viene se 
tratará de ello, acordándolo á su tiempo, para donde toca. 

Bien ha sido excluir la nao de Pedro de las Muñecas que 
habiades elegido para la dicha Escuadra, pues tenia necesidad 
de tanto adobo, y si el subrogar en su lugar el galeón nom- 
brado la Madre de Dios (que es uno de los mios con que trajo 
la plat^ D. Jerónimo de Portugal), os parece tan á propósito 
como decis, podréis echar mano de él, y avisaréisme de cuántas 
toneladas es. 

También se tiene por convenible el trueque que decis ofrece 
Juan de Vergara de su galeón nombrado Nuestra Señora de 
Begoña (uno de los embargados para la dicha Escuadra), con el 
galeón San Gregorio, que está mandado vender en Sevilla, y 



298 

así podréis concluir el dicho trueque con las condiciones pro- 
puestas, que al alcalde Portocarrero se ordena que cumpla lo 
que vos ordenáredes en este particular, y de como lo hubiére- 
des ejecutado me daréis aviso. 

De Madrid á 1." de Febrero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado, su Capitán general del mar Océano y de la costa del 
Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. En 
ésta se responderá á lo que queda entendido por cinco cartas 
vuestras, la una de 3 de Diciembre y las otras de 12 y 22 del 
pasado. 

Pues las diez compañías de infantería de los navios del 
cargo del general Juan Alvarez, y de los tres galeones de Ri- 
vadeo, que están alojadas en Cádiz, decis que no tienen más 
de 608 personas, inclusas las primeras planas, conviene que 
luego las reduzcáis á seis banderas, para que éstas vengan á 
tener el número de los mil hombres que se han de embarcar en 
la Escuadra de la guarda del Estrecho de Gibraltar, y demás 
de estas seis compañías ha de quedar por supernumeraria la de 
Orlando Tesauro; y los tres capitanes que habéis de reformar 
seao-D. Francisco Enriquez, Juan de Vega y Pedro de Jurcios, 
y la gente de sus compañías la incluiréis en las demás que 
quedaren en pié, y también los soldados de Ramos, de otras 
compañías de Galicia y Portugal que están entre las dichas 
diez, escepto los soldados que fueren casados, que estos podrán 
volver á sus puestos, y vos los encaminareis á ellos por tierra ó 
mar, como os pareciere, con la comodidad necesaria. 

La persona del general Juan Alvarez de Aviles parece tan 
á propósito como decis para gobernar la dicha Escuadra, y así 
apruebo la proposición que de él me habéis hecho, y será bien 



299 

que se lo digáis para que con más cuidado asista y ayude al 
apresto de esos navios, como cosa que ha de estar á su cargo; 
y en lo que toca al Almirante, se os responderá con brevedad 
la resolución que tomare en nombrar el que lo ha de ser. 

La calidad y partes que decís tienen los 12 navios que ha- 
béis elegido para composición de la dicha Escuadra, parecen 
acomodados para el efecto con que han de servir, y os agradez- 
co la buena elección, y también el aviso de lo que ha de decla- 
rar el Capitán del navio inglés que tomaron los de Santo Do- 
mingo de las Indias que venian en la flota. 

Bien es que os correspondáis como se os ha ordenado con 
el marqués de San Germán, del mi Consejo de Guerra y Capi- 
tán general de la artillería, en lo que toca á efectuar el asiento 
de la que se ha de traer de Dinamarca, y lo mismo haced en 
todas las cosas tocantes á la artillería, artilleros, armas y mu- 
niciones que se han de proveer para la dicha Escuadra, que el 
dicho Marqués dará la orden que convenga al Teniente de Ca- 
pitán general de la artillería de Cádiz para que os acuda coa 
el recaudo necesario. 

Cuanto á valeres para la dicha Escuadra, de las cosas que 

tienen *, cargo del dicho general Juan Alvarez, y de los 

tres galeones de * brevedad lo que hubiéredes de hacer, y 

para socorrer la infa ^, mandado proveer 6.000 ducados li- 
brados en los Millones desa ^ lucía. 

De aquí á fin del verano que viene se verá si la infantería 
que ha de navegar en la dicha Escuadra será mejor que inver- 
né en Ceuta ó en otra parte, y ved si será á propósito Oran. 

Hicisteis bien en enviar las fianzas que ha dado Domingo 
García Flores para servir el oficio de Tenedor de bastimentos de 
la dicha Escuadra, y parecen bastantes para la seguridad de 
la hacienda que se le ha de entregar,- pero porque en la rela- 
ción de los demás Oficiales de la dicha Escuadra no viene nom- 



1 Hay un blanco en el original. 

2 ídem id. 

3 Ídem id. 

4 ídem id. 



300 

brado el dicho Tenedor, ni el sueldo que ha de g'ozar, conviene 
que lo aviséis para ponerlo en su título, que el del Proveedor y 
el del Pagador ya se quedan despachando. 

Mucha satisfacción tengo del celo con que tratáis todas las 
cosas de mi servicio, y estoy cierto de que es grande el benefi- 
cio de mi hacienda cuando las provisiones y aprestos corren 
por vuestras órdenes, como ahora, y holgaré que veáis qué ex- 
cesos podréis reformar en las cosas que he puesto á vuestro 
cargo y disposición. 

A su tiempo avisareis los marineros que os faltaren para 
tripular los navios de la dicha Escuadra, y qué medios se po- 
drán usar para no venir al que proponéis de tomarlos de los 
barcos del tráfico, que esto no se juzga por conveniente. 

De Madrid á 5 de Febrero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Ardstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidouia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y de la costa del 
Andalucía. 



1 Copia. — A V. E. suplico mande perdonarme el haber es- 
crito á Su Majestad: verá, en lo de los Capitanes de mar, que por 
mi obligación y consejo no lo he podido excusar de ponerlo en 
consideración con Su Majestad y á V. E., y con esto habré 
cumplido, pues ni hijo, ni pariente, ni criado mió habrá de te- 
ner estos oficios, ni yo he de dejar lo que entendiere tener tan- 
tos inconvenientes descubrirlo á Su Majestad y á los Ministros, 
á quien toca el disponerlo, porque verdaderamente, certifico á 
V. E. como cristiano, que si no se toma esta resolución de dar 
á estos navios de armada que van á viajes tan largos como los 
de Indias, Capitanes de mar, que se han de ver daños y quizá tan 
grandes que se olviden algunas de las pérdidas frescas que 
hemos tenido, y al señor Duque diera cuenta de esto, junta- 
mente como á V. E., si la falta de salud con que S. E. se halla 



1 No dice á quién va dirigida ni por quién está escrita. 



301 

no me tuviera con cuidado de no cansarle con papeles: mas 
V. E., por lo que es el servicio de Dios y de Su Majestad, se lo 
haga, vos en mandar resolver esto, que aunque el Consejo haya 
acordado lo que V. E. sabe, si la misma experiencia va mos- 
trando el daño que esto tiene y tendrá, justísimo es que se me 
crea, como á viejo, y como quien tanto desea el acertamiento 
en el servicio de Su Majestad: y aunque pudiera más alargar- 
me, y con algunos ejemplares, para V. E. no es menester, pues 
le di(5 Dios tanta prudencia para juzgarlas: disponed en todo lo 
que más convendrá. 

El General y Almirante darán cuenta á V. E. más en par- 
ticular del estado que tiene, y el ^ es uno de los más bue- 
nos hombres y de mejor intención y voluntad que he conocido, 
y como los despachos que hasta aquí ha hecho, lo que era de 
la provisión y apresto, era Juan Nuñez Correa el que lo hacia 
y disponía, como ahora hace el efecto de Proveedor juntamente, 
y no tiene quién le ayude ni quién entienda de esto, se halla 
atrasado, y no lo ha hecho poco el aderezo del galeón San 
Martin, pues por lo que el General y Almirante me dicen y 
aseguran, se ha querido llevar á su paso el apresto y provisión 
de los demás, porque no se quedase, y en esto V. E. debió de 
ver en la Junta lo que escribí, cumpliendo lo que se me orde- 
nó por ella; y aunque saliendo en todo este mes los galeones 
no será tarde, y se ha de hacer un gran esfuerzo en ello, no 
está el tiempo en la mano para que puedan hacer en las ar- 
madas, en lo que yo he visto y tratado, no las ha de aguardar 
el tiempo, sino ellas, ó el mismo tiempo, para que no se pierda 
la flor del luego que sea bueno. 

Por la misma consideración de la falta que Juan Nuñez 
Correa hace al alcalde Puertocarrero, que disponia lo de la pro- 
visión y todo lo necesario del armamento de los navios, y solo 
el Alcalde entendía en el despacho. 

Acuerdo á V. E., y desde ahora, que están dadas visitas 
á 34 naos, y las más de ellas muy grandes para sola la provin- 



1 Hay un blanco en el original. 



302 

cía de Nueva-España, ni otras que irán á Campeche é Islas; y 
que el despacho es grande; y que así V. E. debe mirar el cobro 
que se le ha de dar, pues de aquí á 20 de Mayo es corto el 
tiempo; y torno á acabar ésta con suplicar á V. E. me perdone. 
Nuestro Señor guarde á V, E. 

De San Lúcar á 5 de Febrero de 1607. 



SEÑOR. 

He recibido la de Vuestra Majestad de último del pasado 
y 1." de éste, en respuesta de las mias de 31 de Diciembre, 1.*, 
7 y 22 del pasado, y siempre he ido dando cuenta á Vuestra 
Majestad, como se me ha mandado, de lo que se va haciendo 
en el apresto desta Escuadra del Estrecho, que está en tan 
buen punto, que de los 12 navios quedaron ayer los 10 de ellos 
fuera de carena, y se han aparejado aprisa, y los galeones 
Madre de Dios y Nuestra Señora de Begoña, saldrán de sus 
carenas para los 25 deste y de todo punto' acabados, que como 
navios que han llegado de viaje de las Indias y ser de Vuestra 
Majestad , se les ha hecho y va haciendo toda la obra que ha 
parecido para que queden muy bien. 

En lo del sueldo que se ha señalado á los navios de particu- 
lares de nueve reales por tonelada, en que Vuestra Majestad 
me ha mandado advertir de lo mismo, que en ninguna manera 
se haga este crecimiento, por la consecuencia y ser el sueldo 
ordinario en la armada del mar Océano de ocho reales por to- 
nelada, he dicho á Vuestra Majestad que aún con esto y que 
sirvan años estas naos, por las grandes costas que sirven, 
carreras y sus aparejos, que todo se hace por cuenta de este 
sueldo, no allegarán á embolsar maravedís los dueños dellas, 
antes de la hacienda de V. M., se ha suplido, y así los dueños 
de los navios que se toman para la carrera de las Indias, yendo 
á ellas sin sueldo , holgaran de hacerlo por las ganancias se- 
cretas que en esto tienen de cargar secretamente sin registro 
ni pagar derechos, y los viajes hechos en sus tiempos de ida y 



303 

vuelta son segurísimos, impelen, ni ver enemigos, si no es por 
una gran maravilla; y los de esta Escuadra ningún provecho 
tienen, ni se les puede seguir, y lo que es pelear, á eso se va y 
para esto se quiere; y así, verdaderamente, ¿qué comodidad se 
les podría dar para otra parte? por la consecuencia debe crecer 
el sueldo de los ^ que me parece es muy considerable, por- 
que han de querer luego lo mismo los de la provincia de Viz- 
caya, aunque no * estas mismas causas; y como sus navios 

son tanto mayores, el sueldo puede supHr buena parte con la 
relación que se les da más de toneladas: ya habia propuesto á 
Vuestra Majestad que á estos pobres dueños de estas naos, 
siendo personas tales como lo son algunos, y dando sus fianzas, 
que se les hiciese merced de los maestrales de plata, que pues 
se dan á extraños y á quien no sirve, con esto podrá suplirse 

el daño que reciben ^ ó se subiera de los ^ el sueldo de 

esta Escuadra. Vuestra Majestad no se sirvió de resolver esto: 
ahora se me ofrece, que como entran en partes de las presas los 
Generales, Capitanes, soldados y marineros, según el sueldo 
que cada uno gana, así entrasen en esta cuenta los dueños de 
las mismas naos en la parte que Vuestra Majestad fuese ser- 
vido darles como á un Capitán de mar, ó de los quintos que to- 
can á Vuestra Majestad se les diese alguna equivalencia, por- 
que verdaderamente , en consecuencia , digo á Vuestra Majes- 
tad que quedan perdidos estos pobres hombres á quienes se han 
tomado sus naos hoy dia: de las 12 son ya de Vuestra Majes- 
tad los galeones San Agustín^ Madre de Dios y Nuestra Señora 

de Begoña, que troqué con Juan de Biri ^ por el galeón San 

Gregorio y la fragata Santa Ana, y el francés De Dupa, que 
entiendo se carenará; y también ando por trocar el galeón San 
Marcos por la Portuguesa de Cádiz, gran navio de vela y 
hueso para de armada en el Brasil; así que solos seis navios 



1 Está en blanco en el original. 

1 ídem id. 

'i ídem id. 

4 ídem id. 

5 No puede leerse en el manuscrito el apellido. 



304 

quedan por cuenta de los dueños, en que Vuestra Majestad se 
servirá resolver lo que por ellos sea hora de hacer, porque se 
alienten otros á fabricar viendo que á estos que se les ha to- 
mado sus naves se les acomoda y no quedan perdidos y des- 
truidos. 

Quedo advertido de no servirse Vuestra Majestad de que 
salgan los tres navios que propuse á el Estrecho, y así aguar- 
do lo que Vuestra Majestad me manda en lo que acerca de esto 
propuse de nuevo con el ordinario pasado. 

Muy bien se ha mejorado la Escuadra con el galeón , Ma- 
dre de Dios, por el navio de Pedro de las Muñecas, que era 
de cinco viajes á las Indias, aunque se fabricó en la Habana y 
era tan velero. 

El asiento con Juan de * por el trueque de su navio con 

el galeón San Gregorio, se halla en la forma que le propuse á 
Vuestra Majestad , por estar así muy bien á su Real servicio 
esta mejora, y así se le entregará como Vuestra Majestad lo 
manda al Alcalde ^ \q haga como se lo advertiré. 

En lo que toca á la nave de D. Pedro de Valdds, como ven- 
gan las personas que enviare D. Esteban de Faro á reconocerla 
de si es á propósito para navegar á la India de Portugal, les 
asistiré y encaminaré la compra, si bien se remató en 20.000 
ducados al capitán Pedro Romero, vecino del Puerto de Santa 
María, y habrá menester otros 12.000 ducados más para care- 
nas y arbolarle y enjarciarle, y es bien se considere que llega- 
rá á 32.000 ducados, y que no se gastarán pocos en llevarlos á 
Lisboa y componerle á la usanza que allí acostumbran para 
aquella carrera, que ha de venir á costar tanto como cualquiera 
de las naos que se fabrican en aquella ribera, si bien las ma- 
deras , por ser de pino , duran muy poco , y esta nao lo hará 
mucho por ser las maderas todas de la Habana; y acuérdeme 
de haber visto en Lisboa la nao nombrada Las Llagas que se 
hizo en la India, que hizo cinco ó seis viajes á ella, por las 



\ Está en blanco en el original. 
2 ídem id. 



305 
buenas maderas, que esto tendrá también la de D, Pedro de 
Valdés. 

Lo que Vuestra Majestad me manda, que por la falta que 
las galeras de España tienen de bizcocho para hacer el viaje 
de Cartagena, enviándoles de sobrado alguno del que está fa- 
bricado para la Escuadra del Estrecho, que tasadamente se 
tiene y aún menos del que será menester para los ocho meses 
que V. M. me ha mandado advertir ha de navegar , y hasta 
el 1 nuevo no he querido, porque no se nos pierda el bizco- 
cho, por ser de la mar, deteniéndole tantos meses, hacer esta 
provisión entera deste género , y así no tendré que poder dar 
las guardias, que por lo que he entendido tienen bizcocho para 
de aquí á fin de Marzo; mas otras tantas faltas, y tan grandes 
como en particular lo escribirá á Vuestra Majestad el Veedor 
general; y para que no se aventuren será muy de servicio de 
Su Majestad que se les provea alguna partida de dinero consi- 
derable. Nuestro Señor guarde la Católica persona de Vuestra 
Majestad largos años. 

De San Lúcar á 10 de Febrero de 1607. 



EL REY. 

Mi Corregidor de la ciudad de Córdoba: la falta que hay de 
marineros para tripular mis armadas, ha obligado á mirar con 
cuidado en los medios más á propósito para suplirla, y hacién- 
dose plática sobre ello en el mi Consejo de Guerra, se ha juz- 
gado por uno de los más eficaces encaminar á los puertos de 
mar donde se juntan las dichas mis armadas. Escuadras y na- 
vios de ellas, muchachos pobres de doce á quince años de los 
que se recogieren en las Casas de la Doctrina de las ciudades 
y villas de estos Reinos, que sean sanos y sin ninguna conta- 
gión, y también de los vagamundos que se hallaren. en ellas, 
para que se embarquen en los navios que se aprestaren para 



1 Está en blanco en el original. 
Tomo LXXXI. 20 



306 

las Indias y otras navegaciones, y se hagan prácticos dellas; 
y porque he dado el cargo de esta introducción en la costa del 
Andalucía al duque de Medina-Sidonia, del mi Consejo de Es- 
tado y Capitán general de ella, os ordeno que luego que dste 
os avisare que le enviéis los muchachos de las partes dichas que 
se hallasen en su jurisdicción, lo hagáis con mucha brevedad, 
procurando disponerlos con suavidad y de manera que vayan de 
buena gana, asegurándoles el tratamiento que se les hará. 
De Madrid á 12 de Febrero de 1607. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia , primo , del mi Consejo de Elsta- 
do y Capitán general del mar Océano y costa del' Andalucía. 
Por las cartas vuestras de 10 y 31 del pasado, se ha entendido 
como habíades dado principio á lo del Seminario y crianza dé 
marineros, y comenzado á establecer el enviar muchachos en 
los navios que salen dé esos puertos para que se introduzcan en 
la navegación, y repartido cantidad de ellos á las naos señala- 
das para la flota de Nueva-España, y esto y tratar de dar á los 
galeones que han de ir á traer la plata hasta 70, ha parecido 
muy bien, y os agradezco la buena maña con que lo vais dis- 
poniendo, y se escribe á los Corregidores de Córdoba, Granada, 
Ecija (como lo pedís) las cartas que van con ésta, ordenándo- 
les, como veréis por la copia, que os envien para este efecto 
muchachos de Doctrina de los que se recogieren en aquellas 
ciudades cuando se lo avisáredes. 

Es muy conveniente la continuación de que los dichos 
Maestres de navios particulares lleven esos muchachos, obli- 
gándolos á que darán cuenta de ellos ; pero esto se ha enten- 
der recibiéndolos de su voluntad, sin apremiar á nadie que em- 
barque más gente de la que suele y quisiere llevar en su navíoj 
y cuanto á las armadas de ía carrera de las Indias, Capitanas y 
Almirantas de las flotas y barcos de aviso, y todo lo demás que 
tocare á la Contratación , se ordena por vía del mi Consejo de 



307 

Indias que hagan lo mismo los de la casa de la dicha Contra- 
tación en la forma que vos se lo advirtiéredes, que es lo que ha 
parecido se puede hacer en este caso. 

De Madrid á 12 de Febrero de 1607. =Y0 EL REY.=Por 
mandado del Hey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia , su primo , del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

Hoy he recibido el despacho de V. E., de 5 de dste, que se 
empezó á ver en el Consejo esta mañana y se proseguirá en el 
de mañana, donde también haré relación de otra carta de 
V. E. de 30 del pasado que me ha enviado esta noche el señor 
secretario Prada; y porque lo de más cuidado es el dinero, he 
holgado mucho de saber esta noche de D. Jerónimo Altamira- 
no el medio que V. E. propone para lo de los 70.000 ducados, 
porque no habia hallado más rastro desto que haberlo escrito 
V. E. al conde de Villalonga. El Consejo hará todo lo posible, 
y para este punto nos valiera mucho la Junta de Armadas; 
pero no hay que hablar de los muertos: de lo que se hiciere en 
esto del dinero avisaré luego á V. E. y responderé con parti- 
cularidad á la carta que me hizo merced de escribir á los di- 
chos 5 de éste. 

Don Luis Fajardo escribió á Su Majestad el mismo dia, que 
no se hallaba con un palmo de jarcia para aprestar la armada 
de su cargo, y que habia escrito á Sevilla para que la proveye- 
sen; y suplica á Su Majestad encargue á V. E. que tome la 
mano en ello, para que se gane tiempo en enviársela en algún 
navio ligero, y en esta sustancia se ha hecho despacho de Su 
Majestad, que le firmará mañana. El Consejo me ha mandado 
que despache luego este correo, para que entendida por V. E. 
la voluntad de Su Majestad, interponga su autoridad en que 
esa jarcia vaya con la brevedad posible, pues D. Luis dice que 
ha proveído dineros y habrá avisado la suerte y calidad, y esto 
importa tanto, que si de ahí no se provee no ha de poder salir 
á la mar. 



308 

Ha parecido' muy bien el intento de V. E. de que salgan 
cinco 6 seis galeones de esos al Estrecho , en estando apres- 
tados, 6 irá luego despacho dello aprobando lo que V. E. dice. 
Habrán de llevar la infantería que ahí se halla, pues no hay 
otra más pronta, y ofrécese la duda que verá V. E. por una 
de las cartas de Su Majestad en lo de sacarla de los presidios; 
y con esos primeros galeones habrá de salir el general Juan 
Alvarez, y no sé si V. E. le ha dicho cómo lo ha de ser de 
esa Escuadra, porque en cartas que acá ha escrito no hace 
mención de eso. Cuanto á la pólvora y municiones, pues en las 
cartas que han venido hoy ha escrito V. E. al señor marqués 
de San Germán lo que es menester, con eso correrá la provi- 
sión de ello, y si esta relación no ha venido muy particular, 
conviene que venga luego, y V. E. se entienda con el Mar- 
qués sobre estas cosas, y mande decir á su Teniente lo que hu- 
biere menester para que vaya acudiendo con ello; pero lo que 
yo temo es que no ha de tener á la mano el recaudo necesario. 

En lo de los muchachos que se encaminan en los navios, se 
ha hecho el despacho que V. E. verá por una de sus cartas de 
Su Majestad, y van juntamente las que se han escrito á los 
Corregidores, con copia de la una para que V. E. mande ver lo 
que contienen. 

Está resuelto que los dos galeones, de los tres de Su Ma- 
jestad, que trajo D. Jerónfmo, de Portugal, se aderecen luego 
y pasen á Lisboa, porque D. Luis Fajardo está muy falto de 
navios, y este embarazo ha de colgar del cuidado de V. E., 
como todo lo demás: irá despacho de Su Majestad luego sobre 
ello; pero para ganar tiempo lo digo ahora á V. E. 

Esta carta para el alcalde Portocarrero es sobre lo que 
V. E. mandará ver por el membrete; suplico á V. E. mande 
que se use della según el estado en que estuviere, que acá se 
dicen muchas cosas que yo no creo, porque le tengo por muy 
honrado y cabal Ministro. Nuestro Señor guarde á V. E. muy 
largos años. 

De Madrid á 12 de Febrero de 1607. — Antonio de Aróstegui. 



309 



EL REY. 



Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
No embargante que los dias pasados escribisteis que teníades 
por dificultoso aprovecharnos de la gente de guerra de la costa 
de Granada para servir en los navios de la Escuadra que apres- 
táis para la guarda del Estrecho de Gibraltar, conviene qu« 
luego me informéis más particularmente lo que cerca de ello 
se os ofreciere que advertir; y si tiene inconveniente sacar to- 
dos los 1.000 soldados que han de navegar en la dicha Escua- 
dra de las plazas de Tánger, Ceuta, Oran y la dicha costa de 
Granada, como lo tengo resuelto, porque si esto tuviere difi- 
cultad conside i ó acomode por otro camino, supuesto que 

el tiempo está tan adelante que no conviene perder más en dis- 
poner 2 toca de la manera que se hubiere de ejecutar. 

De Madrid á 12 de Febrero de 1607.== YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Oce'ano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mis Consejos de Es- 
tado y Guerra , mi Capitán general del mar Océano y de la 
costa del Andalucía. Con ocasión de lo que escribisteis al conde 
de Salinas en 4 de Diciembre del año pasado , sobre reducir el 
trato de Berbería á las plazas que yo tengo en aquellas partes, 
se ha platicado sobre ello en mi Consejo de Estado y en el de 
Portugal; pero para que pueda tomar acertada resolución en 



1 Está en blanco en el original. 

2 ídem id. 



310 

ello , es necesario tener entendidas las causas en que lo fundáis 
por conveniente , os encargo y mando que con la brevedad 
posible me la aviséis, con todo lo que os ocurriere acerca desta 
materia, para que, visto, se tome la resolución que más con- 
venga, que en ello me serviréis. 

De Madrid á 13 de Febrero de 1607.=YO EL REY.=Andrés 
de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
de su Consejo de" Estado, su Capitán general del mar Océano y 
de la costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. La 
ciudad de Jerez respondió en 13 del pasado á la carta en que 
le mandé que os hiciere entregar las seis piezas de artillería 
que tiene en sus magacenes, excusándose de hacerlo, y supli- 
cándome le haga merced de que le considere que le está orde- 
nado que conserve 16 compañías de milicia para las ocasiones 
que en esta costa se pueden ofrecer, y que tenga de respeto 
seis piezas de artillería; y que así le harian notable falta si se 
le tomasen, y seria muy notado de los extranjeros que allí 
concurren; de lo cual ha parecido advertiros para que me in- 
forméis de lo que sobre lo referido se os ofreciere con vuestro 
parecer. 

Del Pardo á 19 de Febrero de 1607.= YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. — San Líícar. 



En la Jun^a de Guerra se ha acordado que en la armada del 
cargo de D. Francisco de Corral (demás de la infantería nece- 
saria para ella), se embarquen y lleven á las Indias 200 sóida- 



311 

dos , y que estos se levanten por los Capitanes del tercio de la 
dicha armada como si fueran para ella, y vayan repartidos en 
todas las compañías , sin que se entienda que son para dicho 
efecto; y así me ha ordenado la Junta que yo lo escriba á V. E. 
de su parte, para que se sirva de dar las órdenes necesarias para 
que se levanten estos 200 soldados más. Guarde Dios á V. E. 
los muchos años que deseamos sus servidores. 

De Madrid á 19 de Febrero de 1607.— Gabriel de Hoa.— 
Señor duque de Medina-Sidonia. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Don 
Luis Fajardo, mi Capitán general de la armada del mar Océano, 
ha escrito que en Lisboa habia tanta falta de jarcia, que no la 
hallaba para aparejar un pataxe, y que pensaba remediar esta 
necesidad con enviar á comprar alguna cantidad en Sevilla, y 
porque esto es de la importancia que vos sabréis considerar, 
estando el tiempo tan adelante, no se puede dejar de cometeros 
el cuidado desta provisión; y así os encargo que deis orden 
para que se busque la jarcia que el dicho D. Luis hubiese 
pedido , y que con la brevedad posible se le encamine en algún 
navio ligero en que vaya con seguridad de no recibir daño de 
los enemigos. 

También conviene que hagáis dar muy gran prisa, como 
se os ha ordenado, al avío de los dos galeones de los tres que 
vinieron con la armada que trajo la plata D. Jerónimo de Por- 
tugal y Córdova, porque los habéis de enviar luego al dicho 
D. Luis Fajardo para refuerzo de la armada de su cargo, que 
está muy falta de navios; y de como lo fuéredes disponiendo la 
provisión de la jarcia y el apresto destos dos galeones, me 
daréis aviso. 

Del Pardo á 19 de Febrero de 1607.=yO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro- Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 



312 

el Rey al duque de Medina-Sidonia , su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. — San Lúcar. 



Este correo despacho á Sevilla con cartas del señor duque 
de Lerma, para que los señores alcalde Portocarrero, Domingo 
de Zavala y D. Francisco de Varte, procurasen facilitar la paga 
de los 70.000 ducados librados en los Millones,- por lo mucho que 
va en ello y á V. E., doy este aviso para que lo tenga enten- 
dido, y que si viese V. E. que hay dificultad tan grande en la 
dicha paga que no se pueda vencer, se sirva de avisarlo para 
que se dé alguna forma en suplir esa falta, pues será de tanta 
consideración por lo que depende de ella. Mucho ha cuadrado 
el medio que V. E. ha propuesto acerca de dar parte en las 
presas á los dueños de navios, en lugar del acrecentamiento 
que pretenden de sueldo para cada tonelada, y con mucha 
brevedad tendrá V. E. despacho de Su Majestad sobre ello. 
Nuestro Señor guarde á V. E. muy largos años. 

De Madrid á 23 de Febrero de 1607.— Antonio de Aróste- 
gui. — Sr. Duque de Medina-Sidonia. 



Ayer recibí las cartas de V. E., de 18 y 19 déste, y porque 
hoy es muy embarazado dia para los que se pueden holgar, y 
el señor marqués de San Germán ha venido del Pardo con Sus 
Majestades y uo se le ha podido dar alcance con el pliego de 
V. E., y ahora están todos emboscados en Palacio con muchas 
danzas y fiestas, uo se podrá hacer nada hasta mañana, ni decir 
yo á V. E. más de que, para lo de los marineros tiene ya allá 
V. E. permisión para hacer lo que le pareciere más convenien- 
te, y si lo fuere, más declaración se hará; y en lo de los 70.000 
ducados parece que se habian visto antes las cartas que ahora 
han venido de V. E., pues con las que fueron con correo ex- 
preso del señor duque de Lerma para Sevilla, y el aviso que 
envié últimamente á V. E. do la resolución tomada por Su 



313 

Majestad para que se valga V. E. de este dinero por vía de an- 
ticipación, espero que se acomodará muy bien eso, ó del plazo 
pasado ó del porvenir, y según lo que V. E. respondiere se 
hará acá la diligencia que convenga, y espero que irá allá al- 
gún extraordinario, con quien, por lo que toca á la artillería, 
escribiré más largo á V. E. 

La respuesta de Tánger para el señor duque de Lerma 
pondré en sus manos, y Nuestro Señor guarde á V. E. muy 
largos años. 

De Madrid á 27 de Febrero de 1607.— Antonio de Arós- 
tegui. 

Queriendo cerrar ésta, me ha enviado el Sr. Presidente de 
Hacienda las cartas para Sevilla, que mandará ver V. E. por 
ese su billete para mí, de que ha parecido advertir á V. E., 
por lo que conviene lo tenga entendido, y espero en Dios que 
con esa diligencia y las pasadas no serán menester otras para 
los 70.000 ducados. 



Aquí envió á vuestra merced las cartas inclusas para don 
Francisco Duarte y D. Bernardino de Avellaneda, para que se 
las encamine con el correo de esta noche , que son en razón de 
los 70.000 ducados que están mandados proveer para el apresto 
de la Escuadra del Estrecho de Gibraltar, que con haberse 
hecho tantas diligencias para que esto tenga efecto, ha sido 
menester escribirles ahora, para que le acabe de tener con la 
brevedad que vuestra merced sabe conviene; guarde Dios á 
vuestra merced. 

En Madrid á 27 de Febrero de 1607. 

También va carta para Felipe Pinelo, Veinticuatro de Se- 
villa y Diputado de los Millones, con lo cual entiendo que se 
habrá acabado de pagar aquella partida. — Secretario Arós- 
tegui. 



314 



EL REY. 



Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Pistado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Aunque se os ha avisado las diligencias que se han hecho y 
hacen, procurando que los Administradores de los Millones del 
partido de Sevilla paguen luego los 70t000 ducados que sobre 
ellos se os libraron para los gastos del apresto de esa Escua- 
dra del Estrecho, he querido encargaros de nuevo que hagáis 
todas las diligencias posibles para facilitar las dificultades que 
se ofrecieren en la paga, y aprovecharos de ese dinero, aunque 
sea buscándole ahí anticipado sobre la dicha suma, pues im- 
porta tanto como veis que esa Escuadra salga á navegar tem- 
prano, lo cual deseo yo mucho, y así me será muy agradable 
el servicio que me haréis en facilitar y abreviar su despacho, y 
de lo que hiciéredes me daréis aviso. 

De Madrid á 28 de Febrero de 1607 años.=YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señar, Antonio de Ardstegui. — 
Por el Rey, ai duque de Medina-Sidonia, su primo, del su 
Consejo de Estado, Capitán general del mar Océano y costa 
del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía, Dos 
cartas vuestras, de 11 y 13 del presente, se han recibido, y por 
la primera queda entendido que os parece que para dar satis- 
facción á los dueños de los navios que han de servir á flete en 
esa Escuadra del Estrecho, en razón de la pretensión que tie- 
nen de que se les acreciente el sueldo por los daños que repre- 
sentan se les sigue de no darles más de á siete reales por tone- 
lada como en las demás Escuadras y armada del mar Océano, 
será medio convenible para ellos, y para que no dañe á mi ser- 



315 

vicio la consecuencia que como entran en parte de las presas 
el General, Capitanes, soldados y marineros, seg-un el sueldo 

que cada uno g-ana, entren en esta cuenta los ^ de las dichas 

naos, y la he tenido por muy buena advertencia; y así os lo 
agradezco y tengo por bien que acomodéis esto de manera que 
se contenten los dichos dueños con aplicar á cada uno, de la 
repartición de las presas que la dicha Escuadra hiciere, la parte 
que le tocare como á cada Capitán de mar de ella, y de como 
ejecutáredes el concierto me daréis aviso. 

Muy bien será que concluyáis la tasación del trueco del ga- 
león San Gregorio con el de Juan de Vergara, y que se sepa 
cómo ha de quedar asentado esto. 

De gran importancia ha de ser la diligencia que ponéis en 
introducir que se embarquen muchachos baldíos para servir de 
pajes en navios que van á las Indias, y que hayáis dado á esto 
tan buen principio como lo es haber repartido 93 en ocho na- 
vios sin costa de mi hacienda; y pues no es menester encarga- 
ros la continuación de esto, atendiendo vos á ello con tanto 
cuidado y buena maña, solo digo que estoy muy agradado del 
celo con que lo hacéis. 

De Madrid á 28 de Febrero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina- Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Oce'ano y costa del Anda- 
lucía. — San Lúcar. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y mi Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
P]l general Juan Alvarez de Aviles me ha suplicado le haga 
merced de mandar que al capitán Juan Alvarez, su hijo, que 
se halla sirviendo en la armada del mar Océano, se le dé en su 
Escuadra una plaza de Capitán de galeón, para que sirva en 



\ Está en blanco el original. 



316 

su compañía, de lo cual he querido avisaros para que hagáis 
en ello lo que conven'ga, supuesto que he sido informado que 
será á propósito para encargarle lo que pretende. 

También me ha significado el dicho Juan Alvarez que se 
halla con necesidad, y suplícame le haga merced de mandar 
que le socorran, á cuenta del sueldo que va ganando, con 
alguna cantidad de dinero; yo os lo remito para que le hagáis 
librar lo que os pareciere , del que se os provee para la dicha 
Escuadra. 

De Madrid á 28 de Febrero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al dnque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Ha- 
biendo considerado vuestras ocupaciones en los negocios que 
os he encomendado, y que importa mucho abreviar el apresto 
y despacho de esos dos galeones mios que volvieron de las In- 
dias con la plata, que he resuelto pasen á Lisboa para reforzar 
la armada del mar Océano, se ha ordenado á D. Luis Fajardo, 
mi Capitán general della, que os envié una persona práctica y 
de confianza para que atienda á la ejecución de lo que ordena- 
redes tocante al atavío y apresto de los dichos dos galeones, y 
que la misma persona lleve 12.000 ducados para este efecto, 
pues habiendo de servir en la dicha armada, es justo que el 
gasto sea por su cuenta, de lo cual se os advierte para que lo 
tengáis entendido; y también os encargo que en el ínterin que 
llega la dicha persona y dinero, deis toda la prisa posible al 
adobío que se les ha de hacer, porque se gane ese tiempo, con- 
viniendo tanto no perderlo. 

De Madrid á 28 de Febrero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 



317 

el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y su Capitán general del mar Oce'ano y costa del" 
Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. He 
sido informado que para suplir la falta que tiene de marineros 
mi armada del mar Océano seria buen medio que, demás de la 
gente de mar que yos habéis de levantar para tripular la Es- 
cuadra del Estrecho, hiciésedes levantar otros 400 marineros y 
artilleros, sin declararles que son para la armada, pues con las 
pagas adelantadas que se les han de dar se dispornán á alis- 
tarse, y si supiesen que lo hacen para servir en la armada po- 
dría ser que lo rehusasen; y así he querido encargaros que lo 
consideréis, y si os pareciere factible, lo ejecutéis así, y podréis 
enviarlos á Lisboa en los dos galeones que hacéis aprestar para 
la dicha armada, sobre lo cual os corresponderéis con D. Luis 
Fajardo para que provea el dinero necesario para esa leva á 
quien ordenáredes, y de lo que en todo hiciéredes me daréis 
aviso. 

De Madrid á 28 de Febrero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. — San Lúcar. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Por- 
que según los avisos que se han tenido de la prisa con que 
en Holanda y Gelanda aprestan aquellos rebeldes su armada 
para venir á infestar las costas destos Reinos, se entiende que 
procurarán ejecutarlo brevemente, y que podría ser que acome- 



318 

tiesen la entrada en algunos puertos con el propósito que se 
dice tienen de quemar los navios que hallaren en ellos y hacer 
otros daños, para lo que se han prevenido de muchos fuegos ar- 
tificiales, ha parecido advertiros dello y encargaros que hagáis 
poner la guarda que conviene en los navios que en los puertos 
desa costa se están apre.stando, y que en Cádiz y los demás lu- 
gares de vuestra jurisdicción estén con gran vigilancia, para 
que si enemigos emprendieren algo queden escarmentados. 

De Madrid á 28 de Febrero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Áróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del Anda- 
lucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Mi- 
guel de Oviedo, mi Proveedor de las galeras de España, escri- 
bió en 10 del pasado la carta de que con ésta se os envia copia, 
y por ella se ha entendido la calidad del embargo del navio 
francés, de que denunciaron ciertos vecinos de Cádiz, sobre lo 
cual se ordena á D. Juan Maldonado, Veedor general de mis 
galeras, á cuyo cargo está el gobierno de las de España, lo que 
veréis por la copia que también se os envia, para que lo tengáis 
entendido y sepáis si el Auditor de las dichas galeras exce- 
diere en el conocimiento y juicio deste negocio, y vos me avi- 
sareis la causa de haber echado mano del dicho navio para 
servicio de la Escuadra del Estrecho, no estando condenado. 

De Madrid á 28 de Febrero de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Áróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado, Capitán general del mar Océano y costa del Anda- 
lucia. 



319 



EL REY. 



Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. De- 
más de lo que estos dias habéis escrito y se os ha respondido 
sobre algunos puntos tocantes al Seminario de marineros, se 
ha Yisto la carta que en 22 de Diciembre escribisteis sobre el 
mismo negocio, y ha parecido muy bien la forma en que lo vais 
estableciendo y las demás cosas que advertis para la prosecu- 
ción dello, de que me tengo por servido y os lo agradezco mu- 
cho; pero cuanto á lo que apuntáis, que por excusar gastos 
bastarla que al tiempo de partir las flotas para las Indias se 
avisase á los Administradores de las casas de niños, que para 
entonces los enviasen, se tiene por más conveniente que estén 
recogidos antes, porque de esta manera estarán más reparados 
de otros daños y dispuestos para el servicio que han de hacer, 
y será más conocida su salud, que sacándolos de las casas de 
Doctrinas para llevarlos á embarcar luego. 

También parece muy necesario que en los navios mios de 
las armadas y flotas haya, según el tamaño de cada uno, tres, 
cuatro, cinco ó seis hombres demás de los pajes del tal navio, 
que acudan á lavarlos y limpiarlos de ordinario, reservándolos 
por esto de otra cualquier ocupación, porque se ha considerado 
que así como los navios de particulares se conservan mucho 
por andar en ellos sus dueños, que tratan con tanto cuidado de 
la limpieza, duran poco los mios por faltar quien haga esto, y 
así he mandado que se comience á establecer en mi armada 
del mar Océano, de lo cual se os advierte para que lo hagáis 
introducir de aquí adelante en los navios mios que ahí se 
aprestaren. 

Todo lo demás que contiene la dicha vuestra carta que trata 
de esta materia, está bien, y así me terne por servido de lo que 
ejecutéis como os parece, de que me prometo de que ha de re- 
sultar aumentarse mucho la marinería; y para que los mucha- 



320 

chos qu.e comenzaren á servir de pajes en los navios anden 
bien tratados, y les luzca el sueldo que se les ha de dar, con- 
verná que á cuenta de ello se les compren los vestidos sin de- 
jarlo á su albedrío. 

De Madrid á 28 de Febrero de 1607.=YO EL REY.=Por 
maridado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, Capitán general del mar 
Océano y costa del Andalucía. — San Lúcar. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Por 
excusar algunos inconvenientes y quejas que resultan de eje- 
cutar las sentencias que en las costas destos Reinos se dan 
contra. las personas que traen á ellos mercaderías de contra- 
bando, y de presas que hacen mis navios y otros de personas 
particulares, he resuelto dar orden en todas las dichas cartas 
para que las sentencias que sobre semejantes cosas pronuncia- 
ren no se ejecuten si las partes apelaren de ellas, en los casos 
que hubiere lugar de Derecho para el mi Consejo de Guerra, 
hasta que en él sea oida la dicha apelación y confirmado la 
sentencia; y los depósitos que hubiere en ser y adelante se 
hicieren no se vendan sin orden del dicho Consejo, á quien se 
ha de avisar luego que se haya hecho el depósito, enviando 
puntual relación de cada cosa por su género, y á vos encargo y 
mando que hagáis lo mismo, por lo que en vuestra jurisdicción 
os toca, que así conviene á mi servicio y á la buena adminis- 
tración de la justicia. 

De Madrid á 28 de Febrero de 1607 =Y0 EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del Anda- 
lucía. 



321 

Con razón muestra V. E. holgarse cuanto dice en su carta 
de 11 de éste de la sentencia de Ampudia, pues esto y lo que 
más hubiere en mi casa ha de ser para servir mejor á V. E. y 
á la suya, como lo piden las obligaciones que hay para ello, y 
beso á V. E. las manos por la norabuena que me da y merced 
que- en esta ocasión me hace, que es muy conforme á la que en 
todas recibo de V, E. y á mi reconocimiento y deseo de ser- 
virle. 

Las cosas de ahí han menester muy bien el cuidado que 
pone V. E., pues aunque acá se hace todo lo posible para acu- 
dir á ellas, no se puede más por los apretados tiempos que cor- 
ren; y aunque yo por mi parte hago lo que puedo, como lo haré 
adelante, confieso á V. E. que me quieto cuando me acuerdo 
que están á cargo de V. E.; y remitiéndome á lo que Su Ma" 
jestad manda escribir á V. E. en estas materias, no se me 
ofrece que añadir. 

De mis achaques estoy mejor, á Dios gracias, y tan á ser- 
vicio de V. E. como lo he de estar toda la vida, y con gran 
deseo de tener ocasiones en que poderlo hacer. Nuestro Señor 
guarde á V. E. como deseo. 

De Madrid á * de Febrero de 1607.— A mi Señora la Con- 
desa beso las manos y á S. E., y las del Sr. D. Rodrigo, de 
quien estoy con mucho cuidado y deseo de servirle. — El duque 
de Lerma y de Denia. — Señor duque de Medina-Sidonia. 



La carta de V. E. de 20 deste recibí, y las obras muestran 
bien lo que ha trabajado en el despacho de esa Escuadra: Su 
Majestad ha holgado de entender el buen estado en que que- 
daba, y espera que ha de hacer efectos de mucha consideración 
por haber puesto V. E. la mano en ello. Parece que con la 
gente de guerra de la costa de Granada se podrá componer 
esa Escuadra, que ha de tener el número que V. E. ha avisado 
últimamente, como lo avisarán por su camino. Conviene mucho 



1 En blanco el original. 

Tomo LXXXI. 21 



322 ■ 

que lo que ha de pasar á Lisboa sea con mucha brevedad, por- 
que lo de allí está como V. E. sabe, y el tiempo va entrando 
y temo que nos han de hallar los enemigos mal prevenidos; 
V. E. acude á todo con tanto cuidado como lo pide la necesidad 
en que nos vemos, y Su Majestad está muy servido de ello. 

En Madrid á 3 de Marzo de 1607. — V. E. es el que lo hace 
todo con su gran amor y cuidado, y no es lisonja, sino decir 
lo que entiendo, que es confesión de los que servimos al Rey, 
ver de la manera que V. E. lo hace; guárdele Dios muchos 
años: gran cosa seria hacer algo en el Estrecho cuando los ho- 
landeses vuelvan de Arabia. — El duque de Lerma y de Denia. — 
Señor duque de Medina-Sidonia. 



Con este correo envió á V. E. nueve cartas de Su Majestad, 
que embarazarán buen rato, y con las que han ido estos dias 
he dado aviso á V. E. de lo más sustancial de ellas. El Señor 
Presidente de Hacienda no entiende que la anticipación en lo 
de los 70.000 ducados ha de ser en la paga de Mayo, sino anti- 
ciparse á las libranzas que hubiere sobre la de Noviembre pa- 
sado; yo lo entiendo diferentemente, pero no se duda de que ya 
habrán pagado de la de Noviembre, con las diligencias que se 
habrán hecho, y espérase por momentos aviso de ello. 

Lo de los marineros ha de ser trabajoso negocio, especial- 
mente habiéndose de tripular los dos galeones que han de pa- 
sar á Lisboa; deséase mucho que no se toque á los de los barcos 
si es posible, y que se vea si los lugares marítimos podrán ayu- 
dar con algunos, y que se valga V. E. con su gran prudencia 
de todos los medios que hubiere suaves para excusar lo de los 
barcos; pero aprestando lo necesario, se habrá de tener por 
bueno lo que V. E. hiciere, y á su tiempo holgará el Consejo 
de saber el número de esa gente, de que se ha de echar mano. 

Tomás Guerrero de la Fuente está nombrado por Almirante 
de esa Escuadra, y téngola por muy acertada elección, porque 



4 En blanco el original. 



323 

ha servido con mucho valor y tiene bríos para hacerlo, y la 
ocupación lo pide; partió ya para Málaga y será luego ahí. 

Aquí está el Sargento mayor Juan Bautista Cerdan, que me 
parece diligente y de mucho servicio: vino por Agosto 6 Sep- 
tiembre con aviso de haber llegado los galeones del cargo de don 
Jerónimo de Portugal á Cartagena, que fué nueva que sacó de 
cuidado; creo que se acomodaría á servir de Capitán de mar de 
uno de esos galeones de la Escuadra; va aquí la relación de sus 
servicios: -suplico á V. E. me mande avisar la disposición que 
hay allá, para que lo concierte con él, pues será servicio de Su 
Majestad. 

Al señor marqués de San Germán se dio luego el despacho 
de V. E., y estos dias se hace lo posible, y quizá enviará esta 
noche la resolución á V. E. de lo que le toca. Nuestro Señor 
guarde á V. E. muy largos añor. 

No solo no ha negociado Pablo de Aramburu, pero háse re- 
frescado la memoria de lo de Cádiz y aun de la sentencia para 
Oran, dé que seria justo no tratar habiendo servido después que 
salió de allí y escrítole Su Majestad algunas cartas: hay hom- 
bres tan desgraciados, que no habian de nacer; yo no le he 
hablado en mi vida, y me debe muy buena voluntad, y siento 
mucho que no la haya conocido mejor. Será muy propio de 
V. E. consolarle y favorecerlo. 

De Madrid á 4 de Marzo de 1607.— Antonio de Aróstegui. — 
Suplico á V. E. se sirva de mandar que tengan buen recado las 
cartas que aquí van de Su Majestad y de particulares. 



RELACIÓN 

DE LOS PAPELES DEL SARGENTO MAYOR JUAN BAUTISTA CERDAN. 



El general D. Francisco de Corral y Toledo, dice que en el 
viaje que hizo Alonso de Chaves Galindo, vino sirviendo el ofi- 
cio de Sargento mayor, y por la satisfacción que tenían de su 



324 

persona le enviaron desde la Habana á dar cuenta á Su Majes- 
tad de la venida de las flotas. 

El almirante Martin de Vallecilla, dice há diez años le co- 
noce servir en las armadas y flotas con mucha puntualidad, y 
apruébale mucho para las cosas de la mar. 

Juan de Salas, Almirante de la flota de Nueva España, dice 
de doce años en las mismas partes , y que fué Alférez del al- 
mirante Miguel Cerdan , y Alférez real del general Juan Gu- 
tiérrez de Garibay, y Sargento mayor del general D. Fulgencio 
de Meneses. 

El general Juan Pérez deportó, dice, desde el año de 595, 
y lo que los demás. 

Pedro Vázquez de Victoria, dice, de. diez años y lo que el 
de arriba. 

Juan Gutiérrez de Garibay, dice, que por la confianza que 
de su persona tenia, le nombró por Alférez real del armada y 
flota de su cargo, y en el discurso del viaje de esta ida y vuelta 
acudió con mucha puntualidad y cuidado á todo lo que le 
ordenó, de que dio muy buena cuenta. 



EL REY. 

Duque, primo, del mi Consejo de Estado y mi Capitán 
general del mar Océano y de la costa del Andalucía. Porque 
conviene que en la armada que este presente año ha de ir á las 
Indias á cargo del general D. Francisco de Corral y Toledo, 
se lleven al puerto de Cartagena 200 soldados, os encargo y 
mando que deis orden en que se levanten por los Capitanes 
del tercio de la dicha armada que estén rehaciendo sus com- 
pañías, á vuelta de la gente que reciben para ella, demás de 
la que tuvieren necesidad, y que vayan repartidos en todas las 
dichas compañías, sin que se entienda que son para otro efecto; 
y de lo que en esto se hiciere me avisareis. 

De Madrid á 5 de Marzo de 1607.= YO EL REY.=Por man- 
dado del Rey, nuestro Señor, Gabriel de Hoa, — Por el Rey, al 



325 



duque de Medina-Sidonia, su primo, de su Consejo de Estado, 
su Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalucía. 



Las cartas de V. E., de 26 del pasado, para Su Majestad, se 
vieron hoy en el Consejo de Guerra, y se responderá á ellas 
con brevedad: tengo por cierto que aquel mismo dia, ó el si- 
guiente, recibiría V. E. la de Su Majestad, de 19, en que 
en el capítulo de que aquí va copia se permite el poder salir 
cinco ó seis navios de esa Escuadra mientras se aprestan los 
demás : hoy se ha considerado que es bien ir con tiento en que 
no salgan fuerzas que no sean conocidamente superiores á las 
del enemigo; pero, en fin, se remite á la mucha prudencia y 
buena elección de V. E.; y en esta conformidad se hará des- 
pacho de Su Majestad, que irá luego, y se advertirá que á los 
holandeses que trajesen pasaportes de los Vireyes de Ñápeles 
y Sicilia, se han de observar como los de Su Majestad j del 
Sr. Archiduque. 

En lo de los 70.000 ducados, se siente mucho que á los 26 no 
se hubiesen cobrado más de 100; pero se confía que las cartas 
del señor duque de Lerma habrán obrado, y si viniese aviso de 
V. E. de lo contrario, se harán las diligencias posibles para el 
remedio. Lo demás que contiene el despacho de V. E. ha pa- 
recido muy bien, y no acaba el Consejo de loarlo á V. E., á 
quien guarde Dios muy largos años. 

De Madrid á 6 de Marzo de 1607. — Aquí va la carta de Su 
Majestad, que verá V. E., y esotras dos de Su Majestad. Su- 
plico á V. E. se sirva mandar que tengan buen recado. — An- 
tonio de Ardstegui. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. Visto se han cuatro cartas vuestras, de los 20 y 22 de 
Enero, 10 y 18 de Febrero; y pues decis que no podéis acudir 



326 

al remedio de la necesidad que padece la gente de guerra que 
me sir.ve en las plazas de Oran , por medio del mercader con 
quien teníades tratado de que las proveyese de trigo ni cebada, 
ni por otro a-lgunq, he ordenado á los mis Oficiales de armadas 
en Cartagena, que recojan y compren en aquella ciudad lo 
más que pudiesen y lo vayan encaminando á la dicha Oran 
con la mayor brevedad que sea posible, y quédase tratando de 
remitiros á vos alguna suma de dinero , para que por esa vía 
se lesenvie lo que alcanzase. 

Bien ha sido avisar al alcalde Martin Fernandez Porto- 
carrero, que no remita i de Juan de Jufre los 7.000 ducados 

que he mandado proveer para la paga de ^ Guerra que me 

sirve en el presidio de Cádiz ^ pues no ha dado las fianzas 3 

fuerza que la gente se corra; veréis vos en cuyo poder * 

advertiréis al Alcalde que lo envié á poder de la persona que 

vos nombráredes ^ á los Oficiales del sueldo de Cádiz, que 

tomen la seguridad necesaria; y asimismo ordenareis al dicho 
Juan de Jufre, que dé luego las fianzas que tiene obligación 
de dar en sus títulos por los oficios de que le hice merced, con 
apercibimiento que si no lo hace los mandaré proveer en otra 
persona; y asimismo ordenareis, que sin que haya más dilación, 
se haga una relación muy puntual de los mis bastimentos, ar- 
tillería, armas, municiones y pertrechos que quedaron en ser 
cuando falleció Miguel de Jufre, su padre, y de los que nueva- 
mente se le han entregado á él, procurando que haya en mi 
hacienda la buena cuenta que conviene, y que todo ello sea 
con mucha distinción y claridad ; y reprenderéis á los dichos 
Oficiales por la omisión y culpa que en esto han tenido. 

Las tres compañías de infantería que habia acordado entra- 
sen en Cádiz de presidio, he ordenado que por este verano sir- 
van en las galeras de España; y así convendrá que parta luego 



1 Está en blanco en el original. 

2 ídem id. 

3 ídem id. 

4 ídem id. 

5 ídem id. 



327 

la persona que el alcalde Portocarrero ha de enviar á Baeza con 
los 2.000 ducados para socorrerlas, como á él se ha ordenado. 

En carta de 10 de Octubre del año pasado de 606, avisasteis 
que las murallas de la fortaleza y ciudad de Tarifa estaban 
muy maltratadas y con precisa necesidad de reparo, y que 
para él eran necesarios 1.000 ducados, y porque conviene que 
antes que el daño sea mayor se acuda al remedio, me tendré 
por servido, que por los mejores medios que os pareciere, pro- 
curéis entender si en aquella ciudad ó en su comarca hay al- 
gún dinero aplicado para estos reparos, ó de dónde se podria 
sacar para éste de Tarifa, y que me deis cuenta de ello. 

De Madrid á 9 de Marzo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilera y 
Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
de su Consejo de Estado, Capitán general del mar Océano y de 
la costa del Andalucía. — San Lúcar. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. Yo he mandado proveer 400 ducados para el aderezo y 
adobío de la puente de Zuazo, y pues vos sabéis de la impor- 
tancia que es acudir luego á ello para que el daño no sea mayor 
cada dia, os encargo que, guardando las trazas dadas por Ti- 
burcio Espavioqui, que fué mi Ingeniero mayor, ordenéis que 
con esta suma se compren los materiales y demás cosas que 
fuere necesario, y que se gasten por vuestras libranzas, como 
lo veréis por la cédula de la distribución que con ésta se os en- 
vía, y que ordenéis se guarde y cumpla el tenor de ella, y avi- 
sareis lo que se hiciere, porque conviene tenerlo entendido. 

De Madrid á 9 de Marzo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya.— Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, de su 
Consejo de Estado, Capitán general del mar Océano y costa del 
Andalucía. — San Lúcar. 



328 



EL REY. 



Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. Por vuestra carta de 3 del pasado he visto como habíades 
encaminado las cartas que os envié para el Xarife j Juanetin 
Mortara, y advertido á Juanetin lo que conviene que haga y 
encamine conforme á lo que os escribí, que ha sido muy acer- 
tado; y cuanto á los dos navios que el Xarife ha pedido para 
venirse en caso que haya de salir de Berbería, os remito que se 
las enviéis de la Escuadra del Estrecho ó de otras, ad virtiendo 
que podríais escribirle que estarán á punto para acudir á ;la 
parte que quisiere siempre que os lo avisare, porque de esta 
manera, cuando sea menester los podréis enviar de la Escuadra 
1 está más presto y disimuladamente y si todavía os pare- 
ciere que no se quiten de la Escuadra, los buscareis de fuera de 
ella á la menos costa que fuere posible, y sea á título de engro- 
sar la Escuadra, y holgaré que me aviséis de lo que en esto 
hiciéredes. 

De Madrid á 12 de Marzo de 1607.=YO EL REY. = Andrés 
de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
de su Consejo de Estado, su Capitán general del mar Océano y 
de la costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do, mi Capitán general del mar Océano y de la costa del An- 
dalucía. Diego de Urrea, que ésta os dará, me ha servido mu- 
chos años en esta corte de intérprete de las lenguas arábigas, 
turquesca y persiana con particular satisfacción, y ha enseñado 



I Está en blanco en el original. 



329 

la arábiga y turquesca á una persona que traducirá como con- 
venga las cartas que vinieren de aquellas partes; y habiéndome 
significado que por esto no podrá hacer falta en esta corte, de- 
más de que se halla en ella con poca salud y el deseo que tiene 
de residir en Málaga y en esa costa á vuestra orden, donde 
podrá ser de mucho servicio por la experiencia que tiene de las 
cosas en África y Turquía, y las inteligencias que allí tendrá, 
he habido por bien de conceder con su deseo y mandado que 
se le continúe aquí la paga de su sueldo, acudiéndose con él á 
la persona que tuviere su poder, de que he querido advertiros, 
encargaros y mandaros, como lo hago, os enteréis de él y de la 
forma en que piensa enderezar sus designios, y le ordenéis lo 
que ha de hacer, y que resida en la dicha ciudad de Málaga, 
con la obligación de acudir adonde vos os halláredes, siempre 

que fuere menester y se lo ^ cuenta de lo que fuere haciendo 

y seguir la orden que le diéredes ^ encaminareis de manera 

que se saque mucho fruto de las inteligencias del dicho Diego 
de Urrea, y le tendréis por muy encomendado para honrarle y 
favorecerle en todo, como lo merece su persona por lo mucho y 
bien que me ha servido, el celo que tiene de continuarlo y sus 
buenas partes, que de ello recibiré de vos particular gusto y 
servicio. 

De Madrid á 12 de Marzo de 1607.=YO EL REY.=Andrés 
de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
de su Donsejo de Estado, su Capitán general del mar Océano 
y de la costa del Andalucía. 



Por la carta de V. E. de 7 de éste, he visto como había sa» 
lido la armada que va por la plata, que ha sido muy buena 
nueva, y beso á V. E. las manos por el cuidado de enviármela: 
Dios la lleve y traiga con bien, que harto es menester aquel 
socorro y otros mayores para lo que se gasta. 



1 Está en blanco en el original, 
« ídem id. 



330 

También he visto el buen estado en que V. E. tiene el des- 
pacho de esa Escuadra del Estrecho, y no se esperaba menos 
del amor y cuidado con que V. E. acude á todo lo que toca al 
servicio de Su Majestad, á quien se ha dado cuenta de ello, y lo 
agradece mucho á V.E.; y por lo mismo que conviene que no 
se pierda punto en acabar de despachar esa Escuadra (vista la 
dilación que hay en la paga de los 70.000 ducados que se han 
de cobrar del servicio de los Millones del partido de Sevilla, del 
tercio de Noviembre del año pasado), ha mandado Su Majestad 
que se provean luego de aquí 25.000 ducados á letra vista, con 
los cuales se podrá acabar de componer toda esa Escuadra y se 
da tiempo para que se vayan cobrando los dichos 70.000 duca- 
dos, en cuya paga no pone duda el Presidente de Hacienda, 
aunque de presente se ofrezca alguna dificultad; y V. E. se 
sirva de procurar que se allane, á que ayudarán Domingo de 
Zabala, D. Francisco de Varte y el alcalde Portocarrero . 

Vuecencia tiene ya orden de Su Majestad para que salgan 
los seis navios y dos lanchas que están á punto, y esto con- 
viene mucho ejecutarlo, pues hay aviso de que andan corsarios 
en el Estrecho, y el castigarlos ha de ser el fruto del gasto que 
se hace con esa Escuadra: V. E. se sirva de poner en ello mu- 
cho cuidado, y en que no se pierda punto en despachar los 
otros seis navios, porque juntos todos serán más seguros los 
buenos sucesos, mediante Dios; él guarde á V. E. como deseo. 

De Madrid á 12 de Marzo de 1607.— Por mano de D. Jeró- 
nimo Altamirano he escrito á V. E.: de mi mano. El duque de 
Lerma y de Denia. — Señor duque de Medina-Sidonia. 



He recibido las cartas de V. E. del 4 y 6 de éste, y muy 
gran merced con ellas: el aviso de haber salido los galeones de 
la plata ha sido de mucho contento, y no se esperaba menos 
del buen aparejo que ha habido este año. 

Notable falta han hecho los que habian de pagar los 70.000 
ducados, y habiendo yo representado ayer á S. E. el señor 
duque de Lerma esas largas, y lo mucho que conviene no per- 



331 

der tiempo en que esa Escuadra salga, se tomó resolución de 
que se proveyesen luego 25.000 ducados que van en dos letras 
que envía el Tesorero general García Mazo, quitándolo del 
Altar por ser para cosa tan precisa, y con eso se da un poco de 
tiempo para cobrar los 70.000 ducados, que dice el señor Presi- 
dente de Hacienda será con mucha brevedad de la paga de 
Noviembre pasado, y defiende mucho la de este mes, porque 
está todo consignado y se acude con cuidado á la paga de No- 
viembre, que se cobrará muy presto. 

En lo que toca á la gente de que se ha de componer esa 
Escuadra, ha resuelto hoy el Consejo que V. E. se valga de 
las cartas que tiene para sacarla de Tánger y Ceuta, y mi com- 
pañero enviará dentro de dos dias la orden que convenga, 
para que D. Francisco Hurtado de Mendoza socorra con 200 
hombres; y cuanto á los marineros también se ha platicado en 
el Consejo hoy, y no se ofrece que añadir á lo que se ha escrito 
á V. E. últimamente sobre este punto, sino que si echare 
mano de los barcos por no hallar otro medio, se tendrá ese por 
bueno á trueco de que salga con brevedad toda esa Escuadra. 
En lo de la artillería y armas habrá ya tenido V. E. aviso del 
señor marqués de San Germán, y ahora le he enviado á decir 
que se despacha este correo, y yo he dado mis pasos sobre aco- 
modar con el señor conde de Lemos el medio que V. E. pro- 
puso sobre lo del detenerse las galeras: para ayudar á salir esos 
navios va aquí orden de Su Majestad; pero ellas andan tan 
apuradas de provisión que habrán menester presto quien las 
saque: este correo detendré hasta por la mañana temiendo que 
enviarán estos despachos con el ordinario que parte esta noche. 
Nuestro Señor guarde á V. E. muy largos años. 

De Madrid á 13 de Marzo de 1607. — Su Majestad ha resuelto 
que la gente que se sacare de Tánger y Ceuta, sea hasta 250 
infantes, y se trata de meter allí otros tantos de Lisboa. — An- 
tonio de Aróstegui. — Háme parecido hacer un pliego de todas 
las cartas paraD. Juan Maldonado, y enviarle á V. E., ya que 
va copia de la que toca á detenerse ó sacar esos galeones, — 
Señor duque de Medina-Sidonia. 



332 

Con lo que contiene la otra carta mia para V. E., de esta 
data, no tengo que responder á otras dos de V. E. de 27 del 
pasado y 7 de éste, sino que quedo con mucho cuidado de lo 
que en ellas se sirve de apuntar, y que acaba de enviarme á de- 
cir el señor marqués de San Germán que ha dispuesto todo lo 
que le toca, y ahora envia resolución en lo que faltaba de armas 
y mosquetes, y si no lo llevare este correo será posible que lo 
haya encaminado con el ordinario. 

Para hacer los títulos de los Oficiales que ahí ha de haber, 
es necesario saber cómo ha de correr lo que toca á librar el di- 
nero que se provee para todo el gasto de esa Escuadra, y mien- 
tras V. E. se sirviere de favorecerla con tener ese cuidado será 
muy dichosa; y así lo considera el Consejo; pero si V. E. se 
cansase, supuesto que el General de todas tres Escuadras es 
D. Luis Fajardo, y el particular de esa Juan Alvarez, impor- 
taría saber cómo podrá caber eso para hacer memoria de ello 
en los dichos títulos; y por no errar suplico á V. E. se sirva 
de mandar que me lo avise su secretario, y quizá el señor con- 
de de Olivares escribirá algo sobre esto á V. E. 

La compra que V. E. mandaba hacer de vestidos ha pare- 
cido muy bien al Consejo, y con brevedad irá respuesta, y 
también en lo del galeón que viene de las Indias de los que 
llevó D. Jerónimo. Nuestro Señor guarde á V. E. muy largos 
años. 

De Madrid á 13 de Marzo de 1607. 

Los despachos de Palacio han detenido este correo hasta 
hoy 14 á las diez de la noche. 

El despacho del marqués de San Germán para D. Francisco 
de Varte va aquí para que V. E. se sirva de mandar que se le 
den. He visto carta de el mismo D. Francisco para el Presi- 
dente de Hacienda, en que dice, si no me engaño, que están 
cobrados cincuenta y tantos mil ducados de Millones del tercio 
de Noviembre á cuenta de los 70.000, y yo me atengo á lo que 
V. E. avisa, pues le habrán informado lo'cierto. 

El Tesorero general Garci Mayo escribe á V. E. sobre el 
resguardo que han menester y parece cosa muy justa. 



333 

Aquí van tres cartas de Su Majestad, la más larga estaba 
hecha antes y han yenido á firmarse hoy todas: en lo de los Ofi- 
ciales de pluma no se qué me diga, sino que hago lo que se 
me manda y siempre se tendrá la consideración que es razón 
con lo que V. E. advirtiere. — Antonio de Aróstegui. — Señor 
duque de Medina-Sidonia. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo y Capitán 
general del mar Océano y costa del Andalucía. En otra respon- 
deré á vuestras cartas de 4, 5 y 7 de éste, y en ésta os doy mu- 
chas gracias por el buen estado en que tenéis el apresto de los 
navios de esa Escuadra, y pues ya podian salir los seis y dos 
lanchas, y teníades aviso de que andaban corsarios en el Estre- 
cho, convendrá que no perdáis tiempo en que salgan á buscar- 
los y castigarlos, y en que los otros seis se despachen y junten 
con ellos cuanto antes fuere posible, para que esas fuerzas anden 
unidas y hagan con más seguridad los efectos que se esperan; 
y por pareceres conveniente que las galeras los ayuden á salir, 
se lo ordeno á D. Juan Maldonado por esa carta que contiene 
lo que veréis por su copia. 

De Madrid á 14 de Marzo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Dos 
cartas vuestras, de 26 de Febrero, se han recibido y queda en- 
tendido lo que en ellas decis cuanto á tener en buen estado el 
apresto de los navios de esa Escuadra, que todo es como se es- 



334 

peraba de la voluntad y mucho cuidado con que acudís á las 
cosas de mi servicio, y ya habréis visto lo que por carta de 19 
del dicho se os respondió á lo que propusisteis en razón de sa- 
lir algunos de esos navios á buscar los de enemigos, y lo que 
ahora se ofrece es remitiros lo que á esto toca para que hagáis 
lo que mejor os pareciere, yendo con toda consideración en que 
no salgan aventurados si acaso topasen con mayores fuerzas de 
enemigos, y que por lo menos vayan cinco ^ y que al des- 
pacho de los demás hagáis dar tal prisa que puedan ^y 

juntarse con mucha brevedad para que estén unidas esas fuer- 
zas cuanto antes fuere posible, porque siempre sean superiores 
á las del enemigo; y como vos sabéis será ahora el tiempo de 
esperar en el Estrecho los holandeses que vienen de Levante, 
que es el fin principal de haber armado esa Escuadra, y con- 
viene dar mucha prisa á que se ponga en el paraje donde los 
ha de esperar antes que comienzen á pasar, y advertiréis que 
los pasaportes que trajeren los dichos navios holandeses de los 
Vireyes de Ñapóles y Sicilia se han de observar como los mios 
y del Serenisimo Archiduque Alberto. 

En lo que toca á la cobranza de los 70.000 ducados que se os 
libraron para esos gastos , se espera aviso de lo que habrán 
aprovechado las diligencias que por via del Consejo de Hacienda 
se han hecho para facilitar la brevedad de la paga, y lo que á 
vos se os ha escrito cerca de ello. 

También se ha enviado nueva drden para que se acaben de 
pagar los 6.000 ducados que se ordenó al alcalde Portocarrero 
proveyese para socorrer la gente de los navios del cargo del 
general Juan Alvarez, que está en Cádiz, y vos avisareis lo 
que se hubiere hecho en esto, y en lo que está ordenado, cuánto 
satisfacer se debe á la dicha gente para las faltas de las ^. 

De Madrid á 10 de Marzo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 



1 Está eD blanco en el original. 

2 ídem id. 

3 Ídem id. 



335 

el Rey, al duque de Medina-Sidonia , su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía : en 
conformidad de lo que tengo resuelto y se os ha avisado, he 
mandado despachar los títulos del Proveedor, Contador, Paga- 
dor y Tenedor de bastimentos de la Escuadra del Estrecho de 
Gibraltar, mar Océano, donde tengo Veedor y Proveedor ge- 
neral, Contador y otros Oficiales, que debieran ser puestos por 
ellos y correr por su cuenta y riesgo los que han de servir en 
la dicha Escuadra. Ha parecido declarar en sus títulos, que lo 
han de estar subordinados, excepto el Contador y Tenedor de 
bastimentos, que por haber dado fianzas no hay "que hacer 
mención en sus títulos desta subordinación; de lo cual se os 
advierte para que lo tengáis entendido y que ordenéis á los 
mis Veedor y Contador de Cádiz , que pues los he nombrado 
para servir los mismos oficios en la dicha Escuadra, que se em- 
barquen y naveguen en ella personalmente, y no sus Oficiales, 
que así conviene á mi servicio. 

De Madrid á 14 de Marzo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Cinco 
cartas vuestras, de 8 y 9 del pasado, 1, 5 y 7 del presente, se 
han recibido , y según la prisa que decis os dábades á salir á 
navegar, se espera aviso cada hora de haber salido con las 



336 

naves y dos lanchas, y que ha de resultar dello mucho fruto en 
daño de los piratas que anduvieren por el Estrecho de Gibraltarj 
y pues como antes de ahora se os ha advertido , y vos lo sabéis 
muy bien , importa tanto que sean superiores á las fuerzas del 
enemigo que ahí pueden acudir, conviene que no perdáis tiempo 
en el despacho de los otros seis galeones, para que se junten 
todos con la brevedad posible, pues lo que se dilatare podría 
dañar mucho, respecto de que ya comenzarán á volver de Le- 
vante los navios de rebeldes , é importa mucho que esas fuerzas 
estén unidas. 

Queda entendido el mal suceso del navio que iba de Carta- 
gena con trigo para Oran, y dieron con él los dos de corsarios, 
y se trata de acudir á aquella necesidad como cosa que tanto 
importa. 

Yisto lo que decis , cuanto á la infantería que tenéis y la 
que falta para armar esa Escuadra, he resuelto ordenar á don 
Fernando Hurtado de Mendoza, mi Capitán general de la gente 
de guerra de la costa del reino de Granada, que os provea 200 
hombres, y de las plazas de Ceuta y Tánger podréis valeros 
de hasta 250, y á Cádiz se envía otra compañía de buen número 
de soldados para que en algunas ocasiones os valgáis de 
aquella gente; y también se da traza de levantar una compañía 
en Mallorca para acudir á esa Escuadra y la de Lisboa, y desta 
manera se irá acomodando todo ; y conforme á esto podréis 
valeros de las cartas que allá tenéis para sacar de Ceuta y 
Tánger los dichos 250 infantes, y avisareis los que efectiva- 
mente os dieren aquellos Gobernadores, porque se habrán de 
suplir de Portugal; y agradézcoos los que ibais recogiendo de 
los que sobraron de los galeones de la plata. 

El trueque que efectuares de la fragata de Melchor Moreno 
con el galeón San Juan, de los viejos de mi armada, ha sido 
muy acertado, y quedo satisfecho y servido de ello. 

Si para suplir la falta de marineros no pudiéredes excusar 
el medio que propusisteis de tomarlos de los barcos de la costa, 
ya habréis visto por otras cartas que he remitido á vuestra elec- 
ción lo que á esto toca. 



337 

Cuanto á reconocer los navios de eneraig-os con lanchas, y 
lo que se ha de hacer de la gente que se tomare en ellos, se os 
avisará en carta aparte la orden que en esto se ha de guardar. 

Para que sirvan en esta ocasión los artilleros que gozan de 
las preeminencias, ha dado el marqués de San Germán la orden 
que él os avisará. 

A la ciudad de Jerez se vuelve á escribir sobre que os pres- 
te las seis piezas de artillería que se le han pedido para esta 
ocasión; y para que vos hagáis la diligencia, se os envia la 
carta y copia de ella con ésta. 

Está muy bien lo que decis en cuanto á proveer á D. Luis 
Fajardo la jarcia que os ha pedido, cuando venga la que espe- 
ráis en los dos navios de Hamburgo, y porque esto importa 
mucho para el apresto de la armada, os encargo que no haya 
falta en ello ni se pierda punto en el aderezo de los dos galeo- 
nes mios que se os han mandado enviar á Lisboa para servicio 
de ella, y ya habrá llegado ahí la persona que el dicho D. Luis 
habia enviado con dinero para este efecto. 

De Madrid á 19.de Marzo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Con ésta se os envia la cédula que veréis para que el Pagador 
D. Fernando de la Oliva distribuya por vuestras libranzas los 
25.000 ducados que he mandado enviar á su poder para el 
gasto de las cosas tocantes al apresto, provisión y despacho de 
los navios de la Escuadra; y pues con este dinero y lo que ha- 
bréis cobrado de los 70.000 ducados se pueden acomodar mu- 
chas cosas, conviene que deis la prisa posible á echar fuera esa 
Escuadrado que tanto servicio espero, saliendo en la buena 
orden que conviene, como lo irá mediante vuestra autoridad 
Tomo LXXXI. 22 



338 

y asistencia y el cuidado que habéis puesto en su apresto. 
De Madrid á 19 de Marzo de 1607.= YO EL REY. = Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Arósteg-ui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidouia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 



Por lo que estos dias ha escrito el Sr. D. Luis Fajardo, se 
ha entendido la falta de pólvora con que se halla para las oca- 
siones que se ofrecieren este verano , y para prevención dello 
manda Su Majestad que en tanto que se aprestan los navios de 
la Escuadra del Estrecho que están par salir á la mar, á que 
ha de ayudar D. Juan Maldonado con las galeras, pase con 
todas ellas á Málaga para recibir allí toda la pólvora que se le 
entregare por orden del señor marqués de San Germán, y que 
luego dé la vuelta á Cádiz con ella y entregue 600 quintales á 
la persona que tuviere á cargo los dos galeones que se están 
aprestando para pasar á Lisboa á servir en la armada del 
Océano, y que la demás pólvora se ponga á buen recaudo en 
Cádiz para disponer della según las órdenes del señor Mar- 
qués; sobre esto escribo con orden del Consejo á D. Juan, y con 
la misma advierto de todo á V, E. mientras se firma despacho 
de Su Majestad sobre ello, para que tenga entendida su volun- 
tad, y que en su cumplimiento se sirva V. E. de mandar se 
ejecute luego, y que en Cádiz se guarde la demás pólvora. 
Guarde Dios á V. E. como deseo. 

En Madrid á 20 de Marzo de 1607. — El señor marqués de 
San Germán escribe á quién ha de dar en Málaga la pólvora y 
la carta envió á D. Juan Maldonado. — Antonio de Aróstegui. — 
Señor duque de Medina, 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do, mi Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 



339 

He visto vuestra carta de los 15 de éste cou los papeles que 
acusan y las que escribisteis al duque de Lerma y al Secreta- 
rio Andrés de Prada, y háme parecido muy bien lo que asi- 
mismo escribisteis á Juanetin Mortara en respuesta de su car- 
ta, pues la ocasión de verse Muley-Xeque desposeido de Mar- 
ruecos por Muley Zidan, su hermano, de quien puede justa- 
mente temer que le querrá quitar lo que le queda, es muy á 
propósito para persuadirle á que me entregue la fuerza de La- 
Tache, para tener aquella puerta segura para entrar por ella á 
recobrar su Reino; que si por este camino se consigue el fin 
que se pretende, será muy bueno, y aunque no lo seria tanto el 
intentarlo por otro que sea contra la voluntad de Muley-Xeque, 
porque se puede dudar mucho de salir con ello, os remito la 
ejecución de lo que á esto toca, para que se haga como más 
viéredes convenir, advirtiendo que si, como queda dicho, se 
pudiere hacer con gusto y voluntad de Muley-Xeque seria lo 
mejor, y si nó lo que importa es que se salga con la plaza de 
cualquier manera que sea, pues podria ser que el Xeque por 
no ir contra lo que dispone su secta, ó por temor de sus moros, 
no la quisiese entregar y que gustase de que sin parecer que 
él lo hace me apoderase yo della; todo lo mirareis y considera- 
reis con la atención que conviene, y tratareis del efecto con el 
cuidado y celo que de vos confío , y agradeceros mucho el que 
mostráis en estas cosas; y os encargo tengáis muy á punto la 
Escuadra del Estrecho, y en particular los tres navios que de- 
cis, para gozar de la ocasión que se ofreciere por el camino que 
mejor os pareciere, conforme á lo que queda dicho, como vos lo 
sabréis muy bien hacer. 

Las galeras de España conviene que no * tiempo en ir 

á Cartagena, así porque la ^ tienen de bastimentos obhga 

á que vaya ^ puedan proveer dellos, como porque si se * 

endose que há tantos dias que no esperan sino tiempo para 



i Está en blanco el original. 

2 Ídem id. 

3 ídem id. 

4 ídem id. 



340 

partir, dará causa de sospecha á los moros, demás de que cor- 
rerá peligro de perecer de hambre, no habiendo en el Andalu- 
cía dinero ni bastimentos con que socorrerlas, y el ver que si- 
guen su viaje disimulará más el efecto que se hubiere de hacer; 
y así he mandado escribir á D. Juan Maldonado que no pierda 
hora de tiempo en ir á Cartagena, que allí se provea de bas- 
timentos y esté á punto para acudir adonde se le mandare, de 
manera que lo pueda hacer lue'go que se le ordenare, pues 
siendo el camino tan corto, con mucha facilidad podrá acudir; 
siendo necesario á ese efecto y para suplir la falta de gente 
que hay en las galeras; se ordena asimismo al marqués de los 
Vélez que de la gente de su distrito tenga en orden 300 hom- 
bres armados para embarcarse, como otras veces lo han hecho, 
sin decir al uno ni al otro el intento que se lleva. 

Asimismo os doy muchas gracias por el socorro que pensá- 
bades hacer de trigo y cebada á Ceuta y Tánger, y os encargo 
lo pongáis en ejecución si ya no lo hubiéredes hecho. 

En la cobranza de los 70.000 ducados que se os libraron en 
los Millones de Sevilla para el apresto de la Escuadra, se dará 
la orden que convenga de manera que no haya falta , como 
cosa que tanto importa. 

De Madrid á 22 de Marzo de 1607.= YO EL REY = Andrés 
de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
del su Consejo de Estado, su Capitán general del mar Océano 
y de la costa del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano y de la costa del Anda- 
lucía. Háse visto vuestra carta de 18 del pasado y la que escri- 
bisteis en 5 deste al Secretario Bartolomé de Aguilar y Anaya, 
y queda entendida la cuantidad de dinero que hay en ser en 
Tarifa en poder de un mercader y á los efectos que se podria 
aplicar, y con brevedad se os avisará lo que se hubiere de 
hacer del. 



341 

Ha sido bien advertir que en aquella plaza y en las demás 
marítimas conviene que haya persona de experiencia de las 
cosas de la guerra para que la gobierne , y es muy conforme á 
vuestro celo y al cuidado con que miráis por las cosas de mi 
servicio, y así se dará en ello la drden que conviene. 

Por la falta de gente con que queda Cádiz respecto de sacar 
la que hay en ella para la Escuadra del Estrecho, he ordenado 
que el capitán Escobar que levante una compañía i Extre- 
madura vaya con ella á meterse luego en aquella ciudad, y que 

para lo mismo ^ hacer los dos Capitanes que están en las 

galeras, con que habrá suficiente. 

De Madrid á 24 de Marzo de 1607. = YO EL REY. = Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su 
Consejo de Estado, Capitán general del mar Océano y costa 
del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía, 
Habiendo visto lo que en 6 del presente me escribisteis sobre 
el medio que se os ofrecia para enviar á reconocer los navios de 
Holanda y Gelanda que pasaren por el Estrecho de Gibraltar, 
á cuya guarda ha de asistir la Escuadra que para este efecto se 
ha aprestado, he resuelto lo siguiente: 

Que el General de la dicha Escuadra, ú otra cualquiera per- 
sona que la tenga á cargo, en descubriendo cualesquier navios 
que entraren y salieren por el Estrecho, envié una ó dos lan- 
chas, ó las que le pareciere conforme al número, de navios que 
descubriere, y que no lleven soldados ni armas, sino alguna 
señal de bandera, á tomar lengua de los navios; y que á esto 
vayan personas rectas y de buen celo ^ excusen desórde- 
nes y lleguen á reconocer si son amigos y les pidan pasapor- 

1 Está en blanco en el original, 

2 ídem id. 

3 Ídem id. 



342 

tes y recaudos que trajeren de haber descargado el trigo que 
llevaron á tierras de mis Reinos; y sí, habiendo hecho este 
cumplimiento tan amigable, hubiere alguno de los dichos na- 
vios pasajeros que se atreva á usar de hostilidad, se procederá 
contra él como contra enemigos declarados, y vos haréis pre- 
gonar y publicar lo contenido en este capítulo en los puertos 
y lugares desa costa, declarando que he mandado aprestar la 
dicha Escuadra para la guarda del Estrecho y castigar los pi- 
ratas y otros enemigos que infestan esos mares y estorban el 
trato y comercio de los síibditos y confederados nuestros. 

En esta conformidad , daré yo al dicho General de la Es- 
cuadra la orden que ha de guardar cuanto al reconocimiento 
de todos los navios que pasaren por el Estrecho, encargándole 
mucho el buen término en reconocerlos, y que en cada lancha 
envié una persona de experiencia y confianza para no dar oca- 
sión á desorden ni á que al que fuere amigo le deje de valer el 
serlo por codicia ó quererse dejar engañar quien fuere á reco- 
nocerlo, porque el que delinquiere en esto será castigado ejem- 
plarmente. 

Vos estaréis advertido que el castigo que se hubiere de ha- 
cer á los navios que usaren de hostilidad, habiéndolos reconoci- 
do con el buen término que queda dicho , no ha de ser contra 
las haciendas que trajeren en ellos, sino contra las personas de 
sus Capitanes, dándoles algunos tratos de cuerda. 

De los navios de guerra que los de la dicha Escuadra toma- 
ren peleando, haréis que sean ahorcados sus Capitanes y Maes- 
tres, y que los marineros y soldados se echen á galeras para que 
sirvan al remo. 

De los progresos que la dicha Escuadra hiciere , y cómo se 
comenzare á ejecutar todo lo que aquí os ordeno y encargo, me 
iréis dando aviso. 

De Madrid á 26 de Marzo de 1607.=YO EL REY.=-Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 



343 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano. La ciudad de Jerez me 
ha representado las causas por que desea se derogue la orden 
que estaba dada para que os. acudiera con las seis piezas de ar- 
tillería que tiene para la Escuadra del Estrecho; y visto lo que 
dice, lo he tenido por bien, y lo será que no tratéis más de 
aquellas seis piezas, sino que se las dejéis para su consuelo y 
ejercicio, pues no faltarán otras de que poderos valer. 

De Madrid á 26 de Marzo de 1607.= YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Ardstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia , primo , del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Ya habréis visto lo que de mi parte os escribió el mi infrascrito 
Secretario á los 20 de éste, y en confirmación dello he querido 
deciros que para proveer á la armada del mar Océano la pólvo- 
ra que habrá menester para las ocasiones que se ofrecieren 
este verano, he resuelto que mientras se aprestan los navios de 
la Escuadra de la guarda del Estrecho que están para salir á 
la mar (á que ha de ayudar D. Juan Maldonado con las gale- 
ras), pase con todas ellas á Málaga para recibir allí toda la 
pólvora que se le entregare por orden del marqués de San Ger- 
mán, del mi Consejo de Guerra y Capitán general de artillería, 
y que luego dé la vuelta á Cádiz y entregue 600 quintales de 
ella á la persona que tuviere á cargo los. dos galeones mios que 
se están aprestando para pasar á Lisboa ^ en la dicha arma- 



1 Está en blanco en el original. 



344 

da, y que la demás pólvora se ponga á buen recaudo en Cádiz 
ó en Jerez para disponer della según las órdenes del dicho 
Marqués, y en esa conformidad se le ha escrito al dicho don 
Juan; y á vos encargo que tengáis la mano en la ejecución 
dello, dándole mucha prisa, y de lo que se fuere haciendo me 
avisareis. 

De Madrid á 26 de Marzo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, del su Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Cinco cartas vuestras de 12 y 15 del presente se han visto, y os 
agradezco mucho la buena diligencia con que habéis mandado 
aprestar los navios de esa Escuadra, que es lo que yo esperaba 
de vos; y pues decis que procuraríades echar fuera del puerto 
ocho de ellos, se aguarda por horas aviso de haber salido; y lo 
que ahora os encargo es que hagáis dar prisa á despachar los 
demás, para que todos 12 se pongan en los puestos por donde 
han de pasar los enemigos, que ya es tiempo que vuelvan de 
Levante, é importa que hallen las fuerzas superiores de las su- 
yas y hagan con seguridad los buenos efectos que se esperan, 
mediante Dios. 

También se aguarda aviso de que aprovechen las diligen- 
cias que de acá se han hecho para la cobranza de los 70.000 
ducados, y se entiende que con los 25.000 que últimamente se 
han proveido se habrá podido despachar esa Escuadra, y cuan- 
to á la falta de marineros, ya os está cometido que la supláis 
como os pareciere; y lo que toca á infantería, estará acomoda- 
do con los 250 soldados de las plazas de Ceuta y Tánger y los 
200 de la costa de Granada, como está resuelto, los cuales 



345 

haréis embarcar en los dichos navios dónde y cómo vie'redes 
que conviene. 

He visto como ha enviado D. Luis Fajardo, mi Capitán ge- 
neral de la armada del mar Océano, á Pedro Alvarez de Her- 
rera, Entretenido en ella; y aunque hay noticia de lo bien que 
ha servido, se podrá excusar por ahora en esa Escuadra la 
plaza de Sargento mayor, y el crescelle el sueldo de 20 escu- 
dos que gozaba en la armada; procurareis que se acuerde lo 
que toca al sueldo de los navios conforme está resuelto y que 
no haya nuevo gasto, como lo espero del mucho cuidado con 
que miráis en esto por servirme. 

Está bien haber elegido por Almiranta de esa Escuadra el 
galeón nombrado Zfl Begoña, pues decis que es tan á propósito 
para ello, y que hayáis puesto por Capitán de la Capitana al 
hijo del general Juan Alvarez de Aviles, para que sirva cerca 
de su padre, y el sueldo del dicho Geueral'ha de ser 200 escu- 
dos cada mes. 

Avisare'isme qué personas sirven con entretenimiento en esa 
Escuadra, con cuánto uno y cuándo se les dieron, porque con- 
viene tenerlo entendido. 

Cuanto al inconveniente que se os ofrece sobre el poco cré- 
dito que se debe dar á los pasaportes que presentaren los na- 
vios de Holanda y Gelanda que abordaren los desa Escuadra, 
por lo que usan falseallos , es bien que tengáis entendido que 
los de los Vireyes de Ñápeles y Sicilia son por caso accidental, 
y que pasada la presente necesidad que ha habido de trigo en 
aquellas partes se excusará dárselos; pero ahora conviene que 
se atienda á mirar con mucho cuidado si son verdaderos los 
que presentaren, y asi os lo encargo mucho. 

En lo que toca á otorgar las apelaciones de las sentencias 
que ahi se dieren sobre navios y hacienda de contrabando , no 
ha de guardar nadie otras órdenes que las que se han despa- 
chado y despacharen por los mis Consejos de Estado y Guerra, 
y asi daréis para ello á su tiempo la que convenga en vuestra 
jurisdicción. 

Mucho importa que esos dos galeones que se aprestan para 



346 

ir á servir en la armada procuréis despacharlos con la breve- 
dad posible. 

De Madrid á 26 de Marzo de I607.=YO EL REY.==Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Ocdano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Por diferentes vías se han tenido avisos que han salido á la 
mar navios de rebeldes con designio de hacer daño en las cos- 
tas destos Reinos; y porque es bien prevenir á lo que podria 
suceder si intentasen alguna cosa en la costa de este Reino, os 
he querido advertir dello y encargaros y mandaros, como lo 
hago, que tengáis tan prevenido y á punto todo lo que está á 
vuestro cargo, que no sólo puedan hacer tiro , pero que lleven 
la pena de su atrevimiento; y avisarme eis en la forma que lo 
disponéis, porque conviene tenerlo entendido. 

De Madrid á 28 de Marzo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del 
su Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa 
del Andalucía. 



He recibido el despacho de V. E. de 20 de este mes, y por- 
que esta noche han concurrido muchos embarazos, trataré de 
lo más preciso, dejando lo demás para la primera ocasión: á Su 
Majestad y al señor duque de Lerma ha parecido muy bien lo 
del encaminar á Lisboa los dos galeones que V. E. dice de 
los 12 desa Escuadra, reduciéndola por ahora á los 10, como á 
V. E. le parece, y se desea que vayan allí con mucha brevedad 
y que no se pierda punto en el aderezo de los otros dos, para 



347 

que prove;y(5 D. Luis Fajardo 12.000 ducados; pero él escribe 
en carta de 22 deste, que no hallaba forma de proveer marine- 
ros, como V. E. se lo habia escrito, y así conviene que V. E. 
remedie esta falta como mejor se pueda, y que V. E. mande 
avisar á D. Luis de lo que se fuere haciendo. 

Vuecencia hace mucho servicio á Su Majestad en tomar tan 
á su cargo lo tocante á esa Escuadra, y en conformidad de lo 
que ha sido servido de escribirme , se harán más atinadamente 
los despachos para los Oficiales ; de lo de Cartagena habrá te- . 
nido V, E. aviso de la falta que allí hay de navios para embar- 
car las 32 compañías que han de pasar á la India , y de los que 
ahí convendrá embargar. Es cosa de mucha consideración y 
servicio de Su Majestad, y así me ha ordenado hoy el Consejo 
que escriba á V. E, mande que se ponga en eso mucho cuida- 
do, y se encaminen los navios á Cartagena, supuesto que la 
embarcación ha de ser de 4.500 toneladas, y á Málaga se escri- 
be lo mismo y á Cartagena, que si allí hubieren hallado em- 
barcion, lo avisen luego á V. E. con correo expreso, y á Mála- 
ga, para que se excusen costas. Nuestro Señor guarde á V. E. 
muy largos años. 

De Madrid á 28 de Marzo de 1607. — Lastimoso estoy del fa- 
llecimiento del señor conde de Olivares, porque ha sido pérdida 
general y particular para mí; está gozando de Dios según su 
dichoso fin, y siento mucho la pena que con tanta razón darán 
á V. E. — Antonio de Aróstegui. 

En lo del embargo irá luego despacho de Su Majestad 
para V. E. 

Aquí van las cartas de Su Majestad, que V. E. verá; una 
sobre lo que han de hacer los navios en el Estrecho: no ha ha- 
bido lugar de ver las instrucciones que V. E. dio á Juan Alva- 
rez, y si es contra ellas en algo y se le ofrece á V. E. que re- 
plicar, se sirva de avisarlo. — Señor Duque de Medina-Sidonia. 



348 



EL REY. 



Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Mis 
Oficiales de armadas que residen en la ciudad de Cartagena, 
han avisado que por la necesidad que tenian de navios para la 
embarcación de la infantería que ha de pasar á Italia, os escri- 
bieron que les proveyésedes los que ahí se pudiesen haber 
de 100 hasta 400 toneladas, que serán menester para 3.000 hom- 
bres, que se presupone llegarán á la dicha Cartagena en 32 
compañías que van marchando para allá; y porque serán allí 
para los 20 del que viene á lo más largo, conviene que acudáis 
á esto con la diligencia posible, correspondiéndoos con los di- 
chos Oficiales, para que sepan amenudo lo que fuéredes ha- 
ciendo cerca de esto, y ellos os avisarán si hubieren embargado 
en aquel puerto algunos navios, para que les proveáis tantos 
menos, que así se les ha advertido. 

De Madrid á 30 de Marzo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mando del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia , su primo, del su Consejo 
de Estado, Capitán general del mar Océano y costa del Anda- 
lucía. 

EL REY. 

Duque, primo. Por vuestra carta de 12 de éste, se ha enten- 
dido lo que me avisáis acerca de cuan á propósito han sido los 
tiempos para la navegación de la armada de las Indias, des- 
pués que salió del puerto, y cómo dispusistes y encaminasteis 
luego que se os avisó lo que toca á los 200 soldados que mandé 
levantar y que se llevasen en las compañías de la dicha arma- 
da, para que quedasen en Cartagena y que fueren en ella, y os 
agradezco el cuidado y diligencia que en ello habéis puesto, y 
es muy conforme al celo que tenéis de las cosas de mi servicio. 

De Madrid á postrero de Marzo de 1607.= YO EL REY.= 



349 

Por mandado del Rey, nuestro Señor, Gabriel de Hoa. — Por el 
Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo de 
Estado, su Capitán general del mar Océano y de la costa del 
Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mis Consejos de Es- 
tado y Guerra, mi Capitán general del mar Océano y de la 
costa del Andalucía. He visto lo que decis en vuestras cartas 
de los 19, 25 y 27 del pasado, con los papeles que acusan de 
Juanetin Mortara y Vicencio de Marchena, sobre 'la retirada 
de Muley-Xeque y entrega de Larache, y liáme parecido muy 
bien lo que le respondisteis y la forma en que os parece se debe 
encaminar la ejecución de aquella empresa, y así os remito 
que la guiéis y encaminéis como más viéredes convenir , pues 
fío de vuestra prudencia lo haréis de manera que, si no se saliere 
con lo que se pretende, no se aventure ni pierda nadaj y con 
ésta se os envia carta para D. Juan Maldouado, del tenor que 
veréis por la copia que con ella va. 

Háme desplacido entender que los nueve navios y dos lan- 
chas que enviasteis al Estrecho hayan tenido tiempo tan for- 
zado que les haya obligado á correr, porque según el aviso 
que enviasteis y el que de acá se os envia, cada dia se pue- 
den 1 navios de rebeldes de vuelta de Levante, y vendria 

á muy buen tiempo ^ hacer alguna buena presa en ellos, 

para que viendo que aquella puerta se les ^ vengan de mejor 

gana en la suspensión de armas que con ellos quedaba tratando 
el Archiduque , mi hermano; y así convendrá que si se hiciere 
algún buen efecto me lo aviséis luego, con particular relación 
de los navios y gentes que se tomaren , y de qué partes son, 
para que se le pueda dar aviso dello. 

Os doy muchas gracias por la provisión de trigo , cebada y 

< Está en blanco en el original. 
2 ídem id. 
$ ídem id. 



350 

centeno que habéis hecho á Ceuta y Tánger, que en todo mos- 
tráis el mucho amor y celo que tenéis á mi servicio. 

De Madrid á 5 de Abril de 1607.=YO EL REY.=Andrés 
de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia , su primo, 
de sus Consejos de Estado y Guerra, su Capitán general del 
mar Océano y de la costa del Andalucía. 



EL REY. 

Don Juan Maldonado, mi Veedor general de las galeras de 
España é Italia. He visto vuestra carta de los 26 del pasado, y 
agradézcoos mucho el haber acudido á sacar los galeones de 
la guarda del Estrecho; y porque podría ser que por haber sido 
los tiempos que han corrido reforzados, ó por haber de cumphr 
la orden que se os envió por el Consejo de Guerra para llevar 
de Málaga á Cádiz la pólvora que han de llevar los galeones 
que han de ir á Lisboa, no hubiésedes proseguido el viaje de 
Cartagena, y seria muy posible que se ofreciese alguna ocasión 
de mi servicio en que fuese menester ocuparse esas galeras, he 
querido ordenaros y mandaros , como lo hago, que sin embargo 
de lo que últimamente os mandé por esta vía, cumpláis la 
orden que de mi parte os diere el duque de Medina-Sidonia, 
que en ello seré de vos muy servido. 

De Madrid á 5 de Abril de 1607.=YO El REY.=Andrés 
de Prada. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. Háse recibido vuestra carta de 12 de Marzo, y los papeles 
y avisos que acusan de cosas de Berbería ; y porque en otra 
carta mia que habréis recibido se os responde á lo que á esto 
toca , no queda que añadir á ello más de que holgaré que me 
vayáis avisando lo que más entendiéredes. 



351 

Los de Emden están declarados por enemigos, por haber 
tomado la protección de rebeldes y recibido guarnición suya, 
y así conviene ejecutar la orden que está dada con los dos na- 
vios que llegaron á Cádiz con trigo, sin embargo de los pasa- 
portes que traen del conde de Emden, porque si se les diese 
entrada por su medio, tendrían los rebeldes el trato de estos 
Reinos, lo cual no conviene por las muchas causas que tenéis 
entendidas; y así procederéis contra ellos conforme á lo que se 
os ha ordenado, y me avisareis de lo que hiciéredes, y del valor 
destos navios y lo que traen. 

De Madrid á 5 de Abril de 1607.= YO EL REY. = Andrés 
de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidouia, su primo, 
de sus Consejos de Estado y Guerra, su Capitán general del 
mar Océano y de la costa del Andalucía, 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. Por la relación que va con ésta, que me ha enviado de 
Genova el embajador D. Juan Vivas, veréis los navios de re- 
beldes que allí han acudido con trigo y los que andan en 
corso , y asimismo los ingleses y bretones , que á la vuelta de 
sus viajes roban y hacen el daño que pueden , convendrá que 
lo tengáis entendido, para que en caso que lleguen á esa costa 
con color de que son amigos (como lo suelen hacer), se les 
pueda echar mano; y se tiene cuidado de enviaros lo que más 
se entendiere acerca de esto , y vos me avisareis si llegaren por 
allá algunos de los dichos navios. 

De Madrid á 5 de Abril de 1607.=YO EL REY.=Andrés 
de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
de sus Consejos de Estado y Guerra, su Capitán general del 
mar Océano y costa del Andalucía. 



352 



EL REY. 



Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. A los 11 del pasado mandé escribir á I). Hernando Hurtado 
de Mendoza que tuviese prevenidos y en orden 200 infantes, 
encargando el gobierno de ellos á un Capitán práctico y de 
quien tuviere satisfacción, para que se embarcasen en los navios 
de la Escuadra de la guarda del Estrecho, como entonces se os 
avisó; y aunque se le envió este despacho con correo expreso, 
no se ha tenido respuesta suya, ni se sabe que haya dado la 
gente,' y así, se le manda de nuevo que la entregue á D. Juan 
Maldonado, ó á la persona que con galera fuere por ella, con- 
forme á lo que vos le advirtiéredes , sin que haya réplica ni 
dilación ; y así conviene que luego le aviséis la parte dónde se 
ha de juntar esta gente, para que se acuda por todos á mi 
servicio. 

De Madrid á 6 de Abril de 1607. =70 EL REY.=Por man- 
dado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Anaya. — 
Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su Capitán general 
del mar Océano y de la costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. No 
obstante lo que se os responde en otra carta de la fecha de ésta 
á lo que escribisteis cuanto al despacho de los navios que ahí 
tenéis para ir á juntarse con los demás de la Escuadra de la 
guarda del Estrecho, he resuelto (conformándome con su buen 
parecer) que los dos de ellos pasen á Lisboa con los otros dos 
galeones que ahí se están aprestando para ir á servir en la 
armada del mar Océano; y así, os encargo que hagáis dar la 



353 

prisa posible al apresto de todos, para que vayan juntos cuanto 
antes se pudiere, pues los diez que en ella quedan serán bas- 
tantes fuerzas para los efectos que ha de hacer la dicha Escua- 
dra; y daréis orden para que en estos cuatro bajeles se embar- 
quen los 600 quintales de pólvora que estaba acordado llevasen 
los dos á Lisboa ; y también procurareis enviar con ellos á don 

Luis Fajardo * arcia que os ha pedido, ó lo más que pudié- 

redes; y de cómo lo fuéredes disponiendo y cuándo podrán 
partir me daréis aviso. 

De Madrid á 7 de Abril de 1607.=YO EL REY -Por man- 
dado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por el 
Rey, al duque de Medina-Sidonia , su primo, del su Consejo de 
Estado y Capitán general del mar Océano y costa del Anda- 
lucía. 



El despacho de V. E. de 6 de éste, recibí á los 11, y luego 
envié al señor duque de Lerma una relación de lo que trae el 
galeón Sa7i Bartolomé; pero las ocupaciones de la iglesia no 
han dado estos dias lugar á la respuesta; espero que la podré 
enviar á V. E. con el primer ordinario: el socorro de este galeón 
ha sido del cielo, por la mucha necesidad que hay de todo lo 
que trae, y la orden que dio V. E. sobre que nadie salga del 
ni se saque nada, fué muy propia de su providencia: á Su Ma- 
jestad parescerá sin duda muy bien todo lo que V. E. dice, y así 
será tanto más conveniente que V. E. se sirva de mandar que no 
se pierda punto en el apresto de esas cuatro galeras, para que 
todas cinco vayan juntas á Lisboa, donde serán bien menester. 

Con el último ordinario avisé á V. E. lo que habia entendido 
de Cartagena en materia de embarcación, y lo que convenia que 
V. E. mandase suplir de ahí aquella falta; hoy he tenido cartas 
de los Oficiales de allí, de 8 deste, en que avisan que habian 
embargado aquel dia 11 navios de franceses, que podrán pasar, 
ocho ó nueve compañías de las 32 que han de ir por aquella 



4 Está en blanco en el original. 
Tomo LXXXI. 23 



354 

parte á Italia : también dicen que con el primer Levante espe- 
raban una nave grande que habian hecho embargar en Ibiza, 
que podrá llevar buen número de gente : también me ha escrito 
D. Francisco Verdugo, de Málaga, á 5 de éste, que trataba de 
embargar dos buenos navios flamencos que allí habia, y los 
encaminaria luego á Cartagena; y porque con lo dicho y las 
dos urcas que V. E. mandaba encaminar allí, está cumplida 
aquella embarcación, ó á lo menos faltará poco, me ha parecido 
avisarlo á V. E. con este peón que va á los 20, para que te- 
niendo entendido lo que pasa , y habiendo ido las dichas dos 
urcas á Cartagena, como se presupone, se sirva de mandar que 
se excusen gastos de embargo de navios, pues conviene mirar 
en esto en tiempo que hay tanta falta de hacienda; pero si 
acaso saliesen inciertos los dos navios de Málaga y la nave de 
Ibiza, y los Oficiales de Cartagena hicieren nueva instancia á 
V. E., en tal caso convendría mandarlos V. E. socorrer con los 
navios que ahí se hallasen , pues ya pura necesidad obligaría 
á ello; y yo les escribo, con un correo que va esta noche á Car- 
tagena, que den luego aviso á V. E. de la embarcación que 
tuvieren, por sacarle de ese cuidado, ó mandándoles proveer 
lo forzoso, ó excusando por no ser menester; y lo de las galeras 
no es de consideración, porque las de Genova no llegarán á 
España, y las de España son pocas: también escribo al dicho 
D. Francisco Verdugo, que de lo que hubiere hecho avise 
luego á V. E., á quien guarde Dios muy largos años. 

De Madrid á 13 de Abril de 1607. — Antonio de Ardstegui. — 
Señor duque de Medina-Sidonia. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Cua- 
tro cartas vuestras, de 2 y 3 del presente, he visto, y también 
me hizo relación Antonio de Aróstegui, mi Secretario, de dos 
que á él le escribisteis, y en ésta se os responderá á todas. 



355 

El haberse recogido todos los navios de la Escuadra del Es- 
trecho á los puertos de esa costa fué muy buena nueva, pues 
no sucedió desgracia á ninguno de ellos, habiendo corrido tan 
recio temporal ; y después de dar gracias á Dios por haberlos 
vuelto en salvamento , os las doy á vos por la bondad de los 
navios , pues con su fortificación y buena orden en que iban 
pudieron resistir el rigor de la mar, y ha sido muy bastante 
mira del cuidado con que acudisteis á aprestarlos, y así espero 
que con el que teníades de juntarlos , y que el general Juan 
Alvarez se pusiese con todos en Gibraltar, lo habrá hecho. 

Muy acertada ha sido la prevención de marineros , y sacar 
de Cádiz 40 soldados, y que juntando á ellos los 40 bisoñes 
ayuden á llevar esos navios hasta Gibraltar, donde se han de 
guarnecer de la infantería de las fronteras ; y acordaos que 
conforme á lo resuelto, han de ser diez solamente los navios 
que han de acudir á la guarda del Estrecho y al apresto y des- 
pacho de los cuatro que han de pasar á Lisboa (que como se 
os ha avisado han de ser dos de los doce desa Escuadra con los 
dos galeones mios), conviene dar mucha prisa, y avisaréisme 
luego para qué tiempo y con qué gente los podréis enviar ,• y 
tened entendido que han de ir con ellos precisamente los per- 
trechos que os ha pedido D. Luis Fajardo para la armada de su 
cargo, y juntamente la pólvora que se ha de traer de Málaga. 

Pues decis que tenéis prevenidos para enviar al dicho don 
Luis 1.060 quintales de jarcia y 387 lonas, y que no se hallan 
más de éstas, será muy acertado suplir la falta dellas con los 
pacajes que avisáis , y que se lo encaminéis todo en los dichos 
cuatro galeones. 

Bien será que escribáis áD. Luis Fajardo que envié algunos 
Entretenidos para esa Escuadra, pues os parece que serán de 
servicio en ella, y al capitán Acosta se le ha ordenado que vaya 
luego allá. 

Pues para lo que toca á infantería os valéis de todas partes, 
conviene que aviséis luego la que os faltare, y cómo se podrá 
suplir, y si con la última orden que se envió á D. Fernando 
Hurtado de Mendc^za, os dará los 200 soldados que se han 



356 

pedido de la costa de Granada, y también avisareis cómo se 
podrá conducir á la Escuadra, habiendo pasado las galeras á 
Cartagena. 

Queda entendido cuan bien habéis acomodado de artillería 
esos navios , sin haber tomado ninguna de las flotas , y que la 

ciudad de ^ voluntad las seis piezas que le pedísteis, que 

han sido como 2 y maña. 

La composición de la armada del mar Océano depende de 
lo que habéis de ordenar que se envié á D. Luis Fajardo, y así 
conviene ganar tiempo en ello; y para reforzar la dicha armada, 
he resuelto, que por irse retardando el apresto de los 15 navios 
que habia de Vizcaya, se reduzcan á 10, y que estos, que podrán 
despacharse con brevedad, vayan á Lisboa y sirvan este verano 
con D. Luis ; pero estad advertido de tenerlo en secreto, porque 
si antes de ejecutarlo se divulgase seria causa bastante para 
dilatar mucho el despacho de los 10 navios, porque se sabe que 
la gente de mar de que se va haciendo leva en Vizcaya, Gui- 
púzcoa y las cuatro villas de la costa de la mar, huye de ir á 
Portugal; y queda entendido lo que advertis cuanto á juntarse 
esa Escuadra del Estrecho con D. Luis, y se usará de ello como 
convenga, según el tiempo y estado de las cosas. 

Muy importante ha sido el cuidado que habéis puesto en 
asegurar las dos urcas alemanas que están cargando de lanas 
en el rio de Sevilla, para que toquen en Cartagena y reciban 
1.200 soldados que decis podrán pasar á Italia de la gente que 
se levanta para allá; y porque el tiempo está tan adelante como 
veis, es necesario que procuréis hacerles que salgan cuanto 
antes, porque se entiende que á los 8 deste tenían los Oficiales 
de Cartagena embarcación para ocho ó nueve compañías, y 
esperaban una nave grande que estaba en Ibiza; y de los de 
Málaga habian embargado dos, para el mismo efecto, de la 
gente que se ha de embarcar en Cartagena; y acudiendo luego 
esas dos urcas, se presupone que con ellas y los demás bajeles 



1 Está en blanco en el original. 

2 ídem id. 



357 

habrá bastante recaudo para 30 ó 32 compañías que van mar- 
chando la vuelta de aquel puerto ^ como queda dicho im- 
porta la brevedad, porque han llegado ya muchas de ellas en 
aquel contorno y están esperando que las llamen, y de tenerlas 
allí, resulta deshacerse la g-eute y daño á los lug-ares donde 
está alojada ; pero adviérteos que si los dichos Oficiales de Má- 
laga os avisasen que no han embargado las dichas dos naves, 
y los de Cartagena os escribieren de nuevo que no tienen la 
embarcación que han menester, convendrá en tal caso que 
hagáis lo posible para suplirlo desde ahí. 

Pues las galeras de España pasaron á Cartagena, es me- 
nester dar orden para la conducción de la pólvora que ellas 
hablan de traer de Málaga á Cádiz; pero no parece conveniente 
que esto lo hagan dos navios desa Escuadra, como decis, por- 
que aunque sean ligeros no lo serán cargándoles tanto peso y 
seria aventurarlos (con cosa que tanto es menester como la pól- 
vora) si topasen enemigos, lo cual seria muy posible, y así se 
ternia por mejor que de los 2.000 quintales que se han de sa- 
car de Málaga se conduzcan los 1.000 por tierra, y para esto 
se dará de acá la orden necesaria, y los otros 1.000 en caso que 
para algún accidente aportase á Málaga D. Juan Maldonado 
con las galeras para volver á Cádiz, los podría pasar allí, ó el 
general Juan Alvarez se corriese con su Escuadra á Málaga, 
y para prevención de esto se enviará allá la orden y vos 
tendréis advertido dello al dicho Juan Alvarez. 

Cuanto á la cobranza de los 70.000 ducados librados en los 
Millones del partido de Sevilla para los gastos de esa Escuadra, 
conviene que si (como se presupone) hay recaudo en el tercio, 
de la paga que se cumplió por Noviembre, procuréis con vuestra 
autoridad é inteligencia que se cobren ,• y estoy muy cierto de 
que ha sido menester todo vuestro cuidado y trabajo para aca- 
bar de despachar la Escuadra con los 25.000 ducados que últi- 
mamente se proveyeron. 

Bien ha parecido que hagáis otras dos lanchas para servicio 



i Está en blanco en el original. 



358 

de la Escuadra, pues han salido tan á propósito las otras dos. 

Queda entendido cómo llegaron en salvamento las tres naos 
vizcaínas del capitán Vergara que ahí se esperaban, y fué en 
suceso 1 con el temporal que corrieron. 

Hánse visto las relaciones que enviasteis de los bastimen- 
tos * gente que se ha embarcado en los 12 navios de la di- 
cha Escu 3 muy bien y lo será que enviéis la que ofrecéis 

cuando haya ^ y la prevención y disposición dello es como 

siempre lo he esperado de vuestra inteligencia y celo de mi ser- 
vicio. 

De Madrid á 17 de Abril de 1607.=:YO EL REY.=Por man- 
dado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por el 
Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo de 
Estado y Capitán general del mar Océano y de la costa del An- 
dalucía. 



Avisado hé á V. E. del recibo de los despachos de 5 y 6 de 
éste; después han llegado á mis manos los de 9 y 10, y porque 
estos dias no ha habido Consejo no se han podido ver; pero 
luego envié al señor duque de Lerma el pliego de V. E. con 
relación del suceso de los dos navios, y ayer le hablé en ello y 
se ha holgado mucho de ver ese principio de los buenos efectos 
que ha de hacer esa Escuadra, mediante la asistencia y favor 
de V. E.; hoy he tenido carta de D. Juan Maldonado, de 12 de 
éste, con aviso de haber llegado ahí en salvo las galeras ; han 
hecho mucha falta para lo de la pólvora ; y según lo que he 
entendido del señor secretario Prada, pudieran haberse deteni- 
do ahí por la orden que se les envió por mi mano; y porque sin 
la pólvora no será de provecho la armada y conviene tanto que 
la lleven esos galeones á Lisboa, he pedido al señor marqués 
de San Germán los despachos que aquí van para que en Mála- 



i Está en blanco en el original. 

2 Idena id. 

3 ídem id. 

4 ídem id. 



369 

ga se entreguen 500 quintales, á quien de ahí fuere por ellos en 
la forma que ordenare V. E., á quien suplico se sirva de man-, 
dar que, de cualquier dinero que ahí hubiere, se provea el que 
fuere necesario para el acarreo de los dichos 500 quintales 
entre tanto que yo procuro que D. Luis Fajardo lo provea, con 
más el valor de la pólvora que se ha de pagar á Juan de Jufre, 
que porque se gane tiempo y haga el servicio de Su Majestad 
me atrevo á suplicar esto á V, E., supuesto que ha de ser muy 
cierta la paga de lo que se sirviere de mandar prestar para la 
conducción desa pólvora, la cual podrá ser como áV. E. le pa- 
reciere más acomodado y breve. 

Pues D. Fernando Hurtado se halla tan falto de gente, será 
justo creerle y remediar esto por otra vía, y á este propósito 
advierto á V. E. que me escribe de Jaén uno de los Capitanes 
que salieron de las galeras á rehacer, que se llama D. Tomás 
Mejía, que tiene ya juntos 200 hombres, y lo advertiré al Con- 
sejo por si pareciere que se encaminen á esa Escuadra. 

Avisado hé á V. E. lo que hay de embarcación en Cartage- 
na, y por cartas que hoy he tenido de allí de 12 de éste, he sa- 
bido que de Málaga no les hablan enviado nada, y que la nao 
que estaba en Ibiza la habia tomado el duque de Monteleon 
para la embarcación que previene, de manera que habrá sido 
muy gran socorro el de las dos urcas que V, E. mandaba en- 
caminar allí, y si hubiese ido algo ó pudiese ir luego seria gran 
cosa; y todos tienen orden de avisar á V. E. lo que hacen y su 
necesidad para que mande amparar á aquello como lo demás. 

De otros autores entenderá V. E., como se han dado las ga- 
leras de España al Sr. D. Pedro de Toledo, y vuelto las de Si- 
cilia, al Sr. D. Pedro de Leiva, y hay algunos indicios de que 
la primera elección no es sin ninguna añadidura; pero no sé lo 
cierto, y ahora lo es que se ha acomodado lo de Venecia y ce- 
sado la Junta de Armas que habia de todas partes, lo cual y 
el suceso de Terranate y esa Escuadra del Estrecho podrían 
sacar cierta la voz que corre, no sé con qué fundamento, de 
que se encaminará la paz con las Islas de rebeldes: Sus Majes- 
tades se van mañana á Aranjuez y el señor duque de Lerma 



360 

algunos días después. Nuestro Señor guarde á V. E. muy lar- 
gos años. 

De Madrid á 17 de Abril de I607.--Antoniode Aróstegui. 



Su Majestad me ha mandado escribir á V. E., que por el 
Consejo de Indias se le ha consultado que por la falta que hay 
de marineros naturales se ha ordenado á D. Francisco Duarte 
que envié en las flotas que este año despachare marineros ex- 
tranjeros, á que ha sido Su Majestad servido de responder, que 
siendo posible excusarlo que se excuse y que procuren que 
sean naturales, y que se ordene á D. Francisco Duarte que avi- 
se lo que se le ofrece sobre ello, y á mí me ha mandado dar 
cuenta de ello á V. E, y decirle que se servirá de que V. E. 
avise lo que le parece que se haga para que esos marineros 
sean naturales, y que V. E. vea si podria ayudar con algunos 
naturales de los de la armada del Estrecho, aunque en su lugar 
se reviviesen en ella otros extranjeros de las más confidentes 
naciones, y repartiéndolos en los navios de manera que siempre 
hayan de quedar inferiores y sujetos; y manda Su Majestad 
que si V. E. hubiere menester escribir á D. Francisco Duarte, 
de su parte, que lo haga así, y que V. E. responda luego de lo 
que sobre todo esto se le ofrece. Dios guarde á V. E. como 
deseo. 

En Madrid á 17 de Abril de 1607.— El duque de Lerma y 
marqués de Dénia.— Señor duque de Medina-Sidonia. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do, mi Capitán general del mar Océano y de la costa del An- 
dalucía. He visto lo que contiene vuestra carta de los 7 de éste 
y los papeles que acusa, y háme parecido muy bien lo quepen- 
sábades responder á Juanetin Mortara; y como habréis visto 
por lo que últimamente og Qscribí coa correo extraordinario, 



361 

me resolví de cometeros ese negocio de Larache, como de nue- 
vo lo hagOj para que como quien está sobre la obra encaminéis 
y ejecutéis lo que más viéredes convenir, gozando del tiempo 
y ocasiones que se ofrecieren, y yendo con tal tiento y recato, 
que si no se saliere con lo que se pretende, no se pierda nada, 
como lo confío de vuestra mucha prudencia; y aunque con el 
correo pasado se os envió orden para que D. Juan Maldonado 
hiciese con las galeras que trae á cargo lo que vos le ordena- 
sedes, de nuevo se os envia lo que veréis, para que si convinie- 
re que vuelvan á esa costa se lo podáis ordenar, advirtiendo 
que ya el marqués de los Vélez me ha avisado que tendrá á 
punto los 300 hombres que se le ordenó previniese para que se 
embarquen en ellas, y ahora se le escribe que los tenga prestos 
para cuando D. Juan Maldonado se los pidiere, al cual se avisa 
desto para que los pida y acuda con ellos adonde vos se lo or- 
denárades. 

De Madrid á 18 de Abril de 1607.= YO EL REY. = Andrés 
de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
del su Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y 
de la costa del Andalucía. 



Anoche escribí á V. E. largo con el ordinario, y ahora hago 
estos renglones con un extraordinario que despacha el señor se- 
cretario Prada para acompañar esa carta de Su Majestad que 
me volvieron esta mañana firmada; por ella verá V. E. lo que 
sé ofrece sobre algunos negocios en que ha escrito; y en lo que 
toca á la pólvora que se ha de traer de Málaga, aunque se dice 
en la carta de Su Majestad que sean 1.000 quintales, si es que 
se ha de traer por tierra, bastan para la armada los 500 que 
anoche escribí á V. E., á quien suplico, que habiendo visto 
aquello se sirva de mandar que se provea el dinero para el 
acarreo de los 500 quintales, que yo me ofrezco á hacerlo pagar 
puntualmente á quien V. E. mandare que lo preste: hoy han 
partido Sus Majestades para Aranjuez, y con brevedad se res- 
ponderá á los despachos de V. E-, de cuyo recibo avisé anoche; 



362 

y por no detener este extraordinario, no digo más de que guar- 
de Dios á V. E. muy largos años. 

De Madrid á 18 de Abril de 1607.— Mucho cuidado da la 
falta que hay de embarcación en Cartagena, como lo escribí 
anoche á Y. E., y si ahí hubiese con que socorrerlos pronta- 
mente seria gran cosa, y por lo menos que hubiesen ido las dos 
urcas que V. E. mandaba encaminar allí. 

Mucho dudo que las galeras puedan volver á Cartagena, 
porque la una llegó allí mal parada; pero si lo hicieren, excu- 
sarán el gasto del acarreo de la pólvora, pues la podian tomar 
en Málaga con la orden que fué anoche con el ordinario. — An- 
tonio de Aróstegui. — Señor duque de Medina. 



Hoy han venido despachos de D. Luis Fajardo, de 19 de 
éste, con aviso de que á los 16 pereció, á vista de la Roca, la 
armada holandesa, en número de 35 bajeles, los 31 de guerra 
y los cuatro con bastimentos, y dice que de todo ha avisado 
á V. E.: hánse visto esta tarde en el Consejo de Guerra y esta 
noche en presencia del señor duque de Lerma, y mañana se 
harán despachos de Su Majestad sobre lo que se ha acordado, 
que por ahora se refuercen los cuatro galeones que habian de 
ir á Lisboa, y el nombrado San Bartolomé que también se aplica 
á aquella armada, y que esa Escuadra no falte del Estrecho, 
recogiéndose en Gibraltar, y gozando desde allí de las ocasio- 
nes que se ofrecieren de los navios que van y vienen, en que 
puedan hacer presa, y en caso que vaya la dicha armada de 
rebeldes se recojan en Gibraltar y no la busquen , salvo si se 
desapareciere y la ocasión obligare á no perderla, que en tal 
caso ha de hacer el general Juan Alvarez lo que se espera de 
su valor, y mediante Dios no ha de hacer daño de considera- 
ción el enemigo, respecto de traer poca y ruin gente. 

El galeón San Bartolomé está acordado que con todo lo que 
traiga sirva á su tiempo en la armada de Lisboa, sin reservar 
artillería ni otra cosa, y V, E. tendrá despacho de Su Majestad 
sobre esto; pero entre tanto me ha parecido avisarlo á V; E. 



363 

para que se sirva de mandar que no se desmembre nada de lo 
que vino en el dicho galeón. 

En este punto he recibido una carta de los Oficíales de Car- 
tagena, de que va aquí copia, por donde mandará ver V. E. los 
navios que tienen embargados; y aunque será posible que no 
queden con los ingleses, porque no se contravenga á lo capitu- 
lado en la paz, les vendrá á faltar tan poco que no les será di- 
ficultoso suplirlo sin esperar lo que de ahí habia de mandar en- 
viarles V. E., pues ha de tener dilación y mucha costa, como 
V. E. apunta, cuyos despachos se han acabado de ver hoy y 
con brevedad se enviará respuesta de ellos á V. E.; y lo del re- 
conocer y castigar á los que usaren de hostilidad, se habrá de 
entender como V. E. dice; pero remíteme al despacho que fuere 
de Su Majestad sobre ello. Nuestro Señor guarde á V. E. muy 
largos años. 

De Madrid á 23 de Abril de 1607. — Antonio de Aróstegui, — 
Señor duque de Medina-Sidonia. 



SEÑOR. 

Copia. — Aquí hemos embargado por cuenta de Su Majestad 
para esta embarcación de infantería, 18 navios medianos, y 
entre ellos hay seis ingleses que pretenden no pueden ser em- 
bargados conforme á las Capitulaciones de la Concordia con In- 
glaterra, y nos han requerido y protestado porque dicen van 
cargados de trigo al reino de Sicilia por mercaderes, y que se 
les perderá el trigo si los detenemos por estar el tiempo de la 
cosecha venidera tan adelante, y lo que más es de considerar, 
seria lo de la Concordia que han representado, que en el ca- 
pítulo 26 della prohibe embargo de navios, como Vuestra Ma- 
jestad siendo servido mandará se vea, y mandarnos con breve- 
dad lo que en esto haremos. 

Con este correo que ha de pasar por los distritos donde la 
infantería que se ha de embarcar está alojada, enviamos á lla- 
mar seis d siete compañías, para que con las dos que aquí teñe- 



364 

mos, que sin los dos navios ingleses que están cargados de 
trigo, que los cuatro no han hecho ni hacen tanto esfuerzo 
para que los desembarguen por estar descargados, tenemos em- 
barcación para 1.300 hombres, y aguardamos una nave arago- 
nesa que llegará aquí hoy ó mañana, que viene cargada de 
pipas para esta embarcación, y pretende el Baile general te- 
nerla embargada por orden del Virey de Barcelona, y la nave 
salió de la isla de Ibiza para esta embarcación llamada por los 
mercaderes á quien les trae algunas mercaderías; y así, supli- 
camos á Vuestra Majestad mande embarquemos en ella, pues 
para la embarcación de Cataluña habrá hartos navios que han 
ido de Mallorca é Ibiza, y ya tenemos escrito al duque de Mon- 
teleon ordene al dicho Baile general nos la deje, y nos envié, 
conforme á la orden que tiene de Vuestra Majestad, embarca- 
ción para 800 hombres; y si esto llegase, no seria menester ve- 
nir navios de la costa del Andalucía: también nos escribe el 
Gobernador de Ibiza estaban embargados en aquella Isla, por 
cuenta de Vuestra Majestad, para esta embarcación, dos navios, 
que si viniesen sobrarían navios y podríamos despedir algunos 
de los que aquí tenemos; pero si tardan, se hará la embarca- 
ción en ellos, porque aguardamos la infantería, y enviaremos á 
llamar tres Comisarios que traigan su gente , que aunque 
sean 10 compañías podrán ir. 

Dineros para la paga y socorro destos navios que han de 
llevar esta gente será menester mande Vuestra Majestad ven- 
gan con brevedad, que con lo que ha quedado de los 28.000 du- 
cados, serán menester hasta cuatro ó cinco mil ducados, y no 
podemos decir con puntualidad de esto, por no saber el número 
cierto de infantería que van. Guarde Nuestro Señor á Vuestra 
Majestad. 

Cartagena 19 de Abril de 1607. 



Copia. — Don Luis Fajardo habrá dado, cuenta á Vuestra 
Majestad de lo que ayer me escribió con correo expreso de 
haber descubierto los navios que en 18 de éste entraron en Lis- 



365 

boa dos dias antes; el armada holandesa se habia visto en el paraje 
de la Roca de ^ y que eran 35 velas, las 31 de ellas de arma- 
da y cuatro de provisiones, trayendo las banderas de las colo- 
res é insignias que usan los de Hamburgo y Emboque por disi- 
mular; y como habia estado en la Capitana uno 6 dos Maestres 
de quien tomo relación, y la hizo del porte, artillería y gente, 
que es bien poca, si el bajel era de 400 toneladas como dice, y 
así se hallaba con cuidado, porque no hallándose con más que 
los cuatro galeones en aquel rio y la urca, para poder salir á la 
mar sin las ayudas de la Escuadra de Vizcaya, ó ésta, podria 
mal hacerlo, y también hallándose en la costa esta armada ho- 
landesa no se podrian juntar las fuerzas en aquel rio, y me pide 
con mucha instancia vea en esto lo que se podrá encaminarle, 
porque no halla camino sin estas ayudas para poder tener ar- 
mada con que oponerse á ésta y excusar los daños que habrá de 
hacer en las presas que tomará de los bajeles que vinieren á 
aquel rio del Brasil, ó alguna nao de la India si viniese tem- 
prano, aunque de las dos de arribada me dice, que de un fraile 
que vino por tierra se habia entendido que habian tocado en los 
bajos y que habian vuelto á arribar ahora, y con esto parece se 
habrán de detener el tiempo ordinario que las demás; y así, le 
respondí con el mismo correo, que de lo que se me ofreciese 
daria cuenta á Vuestra Majestad, para que mandase en ello lo 
que más conviniese; y que pues se entendia que traen basti- 
mentos para ocho meses, de que ya yo di aviso á Vuestra Ma- 
jestad, y de ser los navios pequeños desta armada, pues las 
bodegas no podrán llevarlos, pues traen cuatro navios de res- 
peto para toda la provisión, daba á entender que el viaje de 
esta armada seria más largo que para andar en la costa, y que 
si me parecia que enviase algunas carabelas lijeras con algunas 
personas confidentes para que anduviesen á la vista del armada 
y reconociesen la derrota y viaje que hacia, y lo fuesen avisan- 
do, pues éste era el medio para saber más bien acertar lo que 



1 En blanco el original. j.qp boívkíí sol cM': 



366 

se habrá de hacer en i desta armada, ó enviar * en segui- 
miento de ella cómo y de la manera que más conviniere, que 
como he escrito á Vuestra Majestad, el General se crió aquí á 

quien servia en casa de Juan ^j llámase.....^ éste ha tomado 

ya una nao de la India y podria atinar no pareciendo en esta 
costa á ir á aguardarlas á Santa Elena ó alguno otro paraje, é 
intentar algo en el Brasil, pues la provisión tan larga que dicen 
trae de bastimentos da á entender que el viaje no es para esta 
costa, sino más largo, y en el uno y otro caso se me ofrece el pro- 
poner el medio que en ésta diré á Vuestra Majestad. Para que 
D. Luis Fajardo se halle con fuerzas para salir fuera, y así para 
que con seguridad se le lleve lo que de aquí ha pedido, podria 
Vuestra Majestad servirse de que la Escuadra del Estrecho 
fuese toda á Lisboa, y llevase los dos galeones más que se ade- 
rezan s y que destos ^ que hay embargados de orden, y 

presas que he hecho reconocer y he querido ver para informar á 

Vuestra Majestad de lo mejor y más á apropósito para "^ se 

juntasen en esta Escuadra los que van en la relación que re- 
mito, ó la parte que Vuestra Majestad fuese servido, porque no 
tienen obra ni qué hacer sino darles monte y recorrerlos, que 
esto es cosa de dos dias, y están velejados y artillados sin que 
les falte cosa, y con meterles de los demás navios embargados 
el artillería que pareciese, sospecho que serán tales y tan bue- 
nos como los del armada holandesa, pues son tan menudos como 
se avisa y siempre se ha escrito; y eü lo de la gente de mar y 
guerra complete de la que los mismos navios tienen de la de 
mar, dándoseles de naturales la que baste, y de la de infante- 
ría para ser superior á ella, entiendo que esto iria bien y con 
seguridad, y si se encontrase el armada holandesa no la aguar- 



4 


En blanco el original. 


2 


ídem id. 


3 


ídem id. 


4 


ídem id. 


5 


ídem id. 


6 


Ídem id. 


7 


ídem id. 



367 

daría; y lo que es bastimentos y las demás municiones, el viaje 
es corto de aquí á Lisboa, y D. Francisco de Barte, podría 
prestar lo de la Capitana y Almiranta de Nueva España, y su- 
plirse en irlo haciendo, pues cuanto la flota parta en todo 
Junio es muy buen punto para su viaje; y en casos semejantes 
y precisos, como juzgo conviene á ser éste. Vuestra Majestad 
ha de ser servido de que se dispongan las cosas y se acomoden 
lo mejor que se pueda y con la brevedad que conviene porque 
se g-ane tiempo, que todavía me ha quedado algún bizcocho, 
aunque poco, aceite, vinagre y haba; y con ocasión de los dos 
galeones que se aderezan para Lisboa, voy previniendo los de- 
mas bastimentos; y así Vuestra Majestad, entendido esto, man- 
dará lo que más convendrá; pues las 10 naos de la Escuadra que 
han de venir de Vizcaya no es fuerza bastante , hallándose en 
la costa el armada holandesa, para poder pasar con seguridad, 
y sí ordenase Vuestra Majestad á D. Francisco de Barte, que 
de la gente de mar y guerra de Capitana y Almiranta de la 
flota, la diese para que sus bajeles llegasen hasta Lisboa, pues 
al mismo punto que lo hayan hecho se podrán volver por tierra 
ó en los mismos bajeles, pareciendo á Vuestra Majestad que 
quedando D. Luis con fuerzas bastantes, volviesen á el Estre- 
cho algunos ó la Escuadra de los 10, que Vuestra Majestad me 
ha mandado advertir que han de andar en ella, así que con 
salir D. Luis á la mar se asegurara que esta armada holandesa 
deje esta costa y no haga los daños que podria en los bajeles 
que vinieren de Indias; así que Vuestra Majestad mandará pro- 
veer en todo lo que más convenga. Nuestro Señor guarde la 
Católica persona de Vuestra Majestad largos años. 

De San Lúcar á 24 de Abril de 1607.— El duque de Medina- 
Sidonia. 



Ayer, dia de San Marcos, habiendo entrado el General de la 
guarda de este Estrecho con algunos galeones, que con los que 
estaban aquí se juntaron 10, á las ocho de la mañana, tuve 
aviso del duque de Medina que venian la vuelta deste Estre- 



368 

cho 27 navios de holandeses en busca de los nuestros: di aviso 
al General, y despaché correos á todos los lugares convecinos 
dándoles aviso, y á toda la costa la vuelta de Levante, y á la 
una de la tarde se descubrieron, viniéndose la vuelta de nues- 
tra armada, la cual se arrimó al muelle para ser favorecida de 
nuestra artillería: entró el enemigo con buena orden hasta jun- 
tarse con los nuestros, sin disparar pieza hasta estar junto á 
ellos: pelearon con tanta pujanza, abordando á los nuestros, 
echándoles fuego, pelearon hasta puesto del sol, que acabaron 
de destruirlos á los más de ellos y algunos están dados al tra- 
vés; el General murió, su Almiranta se quemó sin escapar nadie 
de ella: yo saqué gente al muelle para enviarles de socorro, no 
se les pudo dar por estar ya la Capitana rendida; toda esta no- 
che se ha trabajado con algunos barcos que pude haber en sacar 
pólvora de algunos navios que estaban al través, recogiendo 
heridos y gente que se echaba al agua; recogí mucha pólvora 
y dos compañías y parte de otra, porque los demás Capitanes 
y Oficiales y el Sargento mayor de Cádiz murieron : toda la 
noche se ha hecho esto, he recogido pólvora, que la que habia 
en esta ciudad se gastó toda jugando el artillería de los baluar- 
tes, que no hizo poco efecto sino mucho daño en los enemigos, 
que asimismo de ellos se han quemado algunos y echado á 
fondo; y según la relación que tengo, murió el General de ella: 
á la hora que ésta escribo, se hallan 25 navios de enemigos en 
esta bahía, que algunos han acudido esta noche; pienso que 
están muy sin gente por la mucha que debe de haber muerto 
dellos. 

Hasta ahora no me han echado gente en tierra, y cuando la 
echen tengo esta ciudad muy prevenida de gente y armas y 
municiones; y asimismo amaneció en esta ciudad el conde de 
Castellar con su gente, y de otros lugares van viniendo, aunque 
no la he menester, que confío en Dios que aunque viniera muy 
grande armada tuvieran bien en qué entender. 

No me he olvidado de dar avisos al duque de Medina de 
todo lo que va sucediendo, y he querido escribir á Vuestra Ma- 
jestad , para que ya que Nuestro Señor ha sido servido de que 



369 

en la mar haya desgracia, en la tierra no la habrá, siendo 
Nuestro Señor servido, como lo espero, y que guardará á Vues- 
tra Majestad tantos años como la Cristiandad há menester y los 
vasallos de Vuestra Majestad deseamos. 
De Gibraltar á 26 de Abril de 1607. 



LO QUE EN SUMA SE ESCRIBE DE GIBRALTAR EN CARTAS DE 27 
DE ABRIL DE 1607, Y DE LA FÜENGIROLA , DE 26. 



Los navios San Cristóbal, el Dragón, San Pedro y la fragata 
8anta Ana, y el navio de Pineda, están de manera que pueden 
servir y se podrán sacar, y toda el artillería y otras cosas, así 
destos como de los quemados. 

El navio de Dunquerque y los Dolores están en la Fuen- 
guirola de Málaga con una presa holandesa. Tienen orden del 
duque de Medina-Sidonia de entrarse en Málaga, como se cree 
lo habrán hecho, porque muy á tiempo se les envió. 

El armada del enemigo se anda entreteniendo desde Gibral- 
tar á Ceuta. 

Murió el General holandés, gobierna el Almirante, no se ha 
podido saber del designio que tiene. 

El general Juan Alvarez y su Almirante, el capitán Agui- 
jar y el capitán Granillo y el de la Campechana, y el Sargento 
mayor D. Alonso de Castillo, murieron en la batalla, y hoy se 
han enterrado en San Francisco; el capitán Románico queda 
muy mal herido y otros, y de todos en particular se enviará 
razón. 

Los rebeldes tomaron más de 500 soldados y marineros, y 
habiéndolos llevado á sus navios, los desnudaron y echaron á 
la mar, y solo uno se escapó de ellos que lo dijo, y que lleva 
preso al hijo del general Juan Alvarez , que iba sirviendo la 
plaza de Capitán de mar de la Capitana, y afirma que mataron 
al General holandés. 

Tomo LXXXI. 24 



370 

En el hospital habrá como 110 heridos que se van corando 
con cuidado y se les da todo recaudo. 

A la playa van saliendo muchos cuerpos muertos, así de los 
nuestros como de los holandeses. 

El capitán Antonio Manacarro, que está en el navio de Dun- 
querque, dice desde la Fuengirola, que quedaba allí él y los 
Dolores , con una urca holandesa que será de 400 toneladas: 
trae trigo, queso y manteca y otras mercaderías. Tiene siete 
piezas de hierro colado: dice que por no tener tiempo no ha 
entrado en Gibraltar, mas con el aviso y orden que se le ha en- 
viado muy á tiempo se habrá recogido á Málaga, 

Aunque la armada holandesa intentó saquear los galeones 
que dieron al través, no se atrevieron por el daño que les ha- 
cian con el artillería del castillo y baluarte, y la compañía de 
guarda que se ponia en el muelle cada noche. 

Lo de Gibraltar queda bien proveido de gente, y tanta, que 
el Corregidor escribió que no entrase más; y lo de Cádiz tam- 
bién está en orden, tiene más de 1.000 hombres de fuera, y 
toda la costa se va poniendo lo mejor que se puede. 

El armada holandesa dejó uno de sus navios á la costa, que 
debió de ser maltratado de la nuestra. 



No he podido escribir á Vuesamerced con el correo de 20, 
ni aun quise hacerlo, por no dar á Vuesamerced la pena que 
sé que habrá tenido del suceso de la Escuadra del Estrecho, 
que si bien hizo el deber, que es solo el consuelo que me queda, 
el haber sido en esta ocasión de las cosas de Flándes me tiene 
penadísimo; mas pues Nuestro Señor lo ha encaminado, es lo 
que habrá convenido, y así lo que se ofrece en suma, después 
del descalabro, verá Vuesamerced en el papel que es con ésta, 
que en fin queda algo, y es lo principal para que sobre ello se 



371 

haga algo y mucho, como juzgo que por reputación y otras mu- 
chas consideraciones conviene, que como á tan Señor y amigo 
he querido que Vuesamerced vea lo que digo de mano propia á 
S. E. que así lo juzgo, y Vuesamerced me mandará volver el 
papel y decirme en ello su parecer. 

Fuerte cosa es que esta armada holandesa hubiese tomado 
la infantería ó la más de ella en Porsemua, inglesa y escocesa, 
de que estoy muy enterado de quien lo vio, y así no seria 
mal que lo entendiese el embajador D. Pedro de Zúñiga, de 
que dará cuenta Vuesamerced al Consejo. Muy mal se acude á 
todos estos socorros y servicios de Su Majestad, y algo y mucho 
he dicho sobre esto á Vuesamerced, y ahora lo que más veo, y 
si no se da remedio, cada cual buscará su descanso, y no he de 
andar acuchándome siempre con todos, sin que ahí se me ayude 
en nada, debiendo hacerse, pues solo trato del servicio de Su 
Majestad, sin acordarme de particular mió. Nuestro Señor nos 
ayude y guarde á Vuesamerced como deseo. 

De Jerez á 29 de Abril de 1607.— El duque de Medina- 
Sidonia. — Al Comendador Andrés de Prada, guarde Dios mu- 
chos años. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Vues- 
tra carta de 9 del pasado se ha recibido, y en ésta se os satis- 
fará á lo que advertís y pedis se os responda sobre lo que en 
la de 26 de Marzo se os escribió, cuanto á la orden que había- 
des de dar al general Juan Alvarez de Aviles para reconocer 
con la Escuadra de la guarda del Estrecho de Gibraltar los 
navios que atravesaren por él, y para que no haya duda ni 
falta en lo que cerca desto conviene hacer, teméis entendido 
que mi intención es que con los navios de enemigos y piratas 
que pelearen ó lo excusaren, llegando á reconocerlos de la ma- 
nera que en la dicha carta de 26 de Marzo está declarado, se ha 
de ejecutar la pena de ahorcar á los Capitanes y Maestres de 



372 

los tales navios, y echar á galeras la demás gente de ellos, y 
tomar todas sus mercaderías por de buena presa, ora sean de 
franceses, ingleses ú otras Naciones, porque siendo corsarios 
han de ser tratados sus personas, navios y haciendas como mis 
rebeldes de Holanda y Gelanda, pues para esto mandé armar, 
como decis, la dicha Escuadra, y conviene proceder en todo 
contra ellos, y también deben darse por perdidas las haciendas 
que trajeren de subditos vasallos y confederados mios, por ve- 
nir en navios de guerra ó de rebeldes, aunque sean de trato y 
de mercante, no trayendo los pasaportes y permisiones de los 
Vireyes de Ñápeles y Sicilia, como os lo he mandado. 

También estad advertido de ordenar al dicho general Juan 
Alvarez, ó á la persona que tuviere á cargo la dicha Escuadra, 
que si los navios de "amigos y confederados nuestros, habiendo 
sido reconocidos con las lanchas tan amigablemente como está 
ordenado, usaren de hostilidad, no se proceda contra sus ha- 
ciendas; pero á los Capitanes se les den tratos de cuerda, en 
pena de su mala correspondencia, para que escarmienten otros 
y pasen como amigos, pues han de ser bien tratados, y avisa- 
réisme de cómo se ejecuta, 

De Aranjuez á 29 de Abril de 1607.= YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y su Capitán general del mar Océano y costa del 
Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. He 
recibido vuestras cartas de 6, 9 y 10 deste; y lo que advertís 
cuanto á pasar á Italia la infantería con las galeras de España 
y Genova, no es medio que puede tener efecto, porque no han 
de servir este verano las galeras de aquellas partes, y las de 
España son pocas para esto; y así conviene que de los navios 
que ahí hubiéredes embargado enviéis á Cartagena lo que os 



373 

pidieren los mis Oficiales de armadas que allí residen, sin dila- 
tarlo un dia. 

Cuanto á conducir la pólvora que se ha de traer de Málaga 
á Cádiz, daréis la orden que mejor os pareciere, puesdecis que 
tenéis noticia de haberse traido otras veces en carros de muías. 

Al galeón San Bartotomé que ha vuelto de las Indias , con- 
viene que se le haga el aderezo necesario para que pase á Lis- 
boa con los otros cuatro, repartiendo entre todos la artillería, 
armas y municiones que ha traido y la gente de mar y guerra, 
para que todos cinco vayan en la mejor orden que se pudiere, 
y llegados á Lisboa, hará D. Luis elección del que mejor le pa- 
reciere para Capitana de la armada de su cargo. 

No embargante la instancia que decis hacen los Oficiales de 
la casa de Contratación de las Indias, en que se les deje la arti- 
llería del dicho galeón que ha venido de allá, para la flota de 
Tierra-Firme, conviene que vaya toda á Lisboa de la manera 
que queda dicho, pues en otras ocasiones se les ha dado mayor 
cantidad, y la necesidad que ahora hay de ella en la armada 
es mucha. 

En la cobranza de los 70.000 ducados se hacen todavía de 
acá las diligencias que se puede para que tenga efecto, y le 
tendrá. 

Queda entendido lo que contienen los avisos que habéis en- 
viado de los designios con que han armado los rebeldes; y lo 
que advertis acerca de juntarse esa Escuadra del Estrecho con 
la de Lisboa; y ya habréis sabido el acuerdo que se ha tomado 
cuanto á la de Vizcaya; y si pasada la ocasión de atravesar por 
el Estrecho navios de rebeldes fuere menester que se fuere 
esa Escuadra con D. Luis Fajardo, para alguna ocasión y vol- 
ver á Qse puesto, se verá lo que convenga. 

El trigo, centeno \ las demás mercaderías que se hubieren 
hallado en los dos navios holandeses de que hizo presa el ge- 
neral Juan Alvarez, haréis que se tenga á buen recaudo, y á 
él daréis de mi parte las gracias de lo bien que se gobierna. 

A los prisioneros que se tomaren en los dichos dos navios 
les haréis dar lo necesario para su sustento del dinero que 



374 

procediere del montón de sus mercadurías, como lo advertís, y 
ordenareis que se tenga muy buena cuenta con todo. 

Con ésta se os envian cartas para las justicias de los lugares 
de ese contorno, en que se les ordena que reciban en sus cárce- 
les los prisioneros que se les enviaren i orden. 

En lo que toca al modo de proceder que se ha de tener con 

los navios que ''el Estrecho y usasen de hostilidad con los 

de la Escuadra de su guardia ^ por otra carta la orden que 

se ha de guardar. 

De Aranjuez á 29 de Abril de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui.— Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del Anda- 
lucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. He 
recibido cuatro cartas vuestras de 16 y 17 de Abril, y holgado 
mucho con la relación que me enviasteis de lo sucedido á la 
Escuadra del Estrecho con los 14 navios de holandeses que 
venian de Italia, en que anduvo el general Juan Alvarez hon- 
radamente; y agradézcoos mucho el cuidado con que siempre 
acudís á todo, y el que pusisteis en proceder luego contra los 
Capitanes de mar que decís no anduvieron como debían en 
aquella ocasión; y será muy bien hacer la demostración que el 
caso pide contra los que se hallaron culpados, habiéndolos oído 

y considerado la dificultad que apuntáis ^ de abordar los 

navios enemigos, por ser de noche, no pudíendo ver las señas, 
para que justificada la causa sea el castigo á medida del delito; 
y conviene que de aquí adelante tengan todos los navios de la 



i Está en blanco eD el original. 

2 ídem id. 

3 ídem id. 

4 ídem id. 



375 

Escuadra señas muy claras para ser conocidas de dia y de 
noche si fuere posible. 

Al obispo de Cádiz se le escribe, como lo pedis, sobre que 
haga recibir y curar en aquel hospital los enfermos y heridos 
de la dicha Escuadra, ordenando vos que los socorran con un 
real cada dia por cada soldado. 

Al corregidor de Gibraltar se enviará orden para que ponga 
las guardas que advertis con el hachero que descubre los baje- 
les que vienen la vuelta del Estrecho, para que no haya falta 
en avisar á la Escuadra de lo que hubiere. 

Muy bien hicisteis en enviar un Oficial del Pagador con 
2.000 ducados para socorrer á los enfermos y heridos, y también 
en tratar de la compra de los 90 quintales de pólvora. 

Después de hecha la otra carta de la fecha de ésta, en que 
se os responde á las que escribisteis hasta los 10 de éste y se 
os ordena que enviéis á Lisboa el galeón San Bartolomé con los 
cuatro que han de llevar la pólvora y jarcia que os ha pedido 
D. Luis Fajardo, se ha recibido carta suya con aviso de que 
los holandeses habian parecido, á los 16 de éste, á la villa de la 
Roca de Cintra con 35 navios, como ya os lo ha escrito el dicho 

D. Luis, y así he ^ que por ahora no se aparte del Estrecho 

la Escuadra y que ^ los dichos cinco galeones repartiendo 

entre todos ^ artilleria, armas, municiones y todo lo demás 

que trajo de las Indias el dicho galeón San Bartolomé, y orde- 
nareis que estos y los 10 de la Escuadra se junten todos 15 en 
Gibraltar para guardar el Estrecho como está ordenado, y que 
si acudiere por allá la armada enemiga no la busquen; pero si 
el tiempo la desbaratare y pudieren sin riesgo hacer algunas 
suertes en ella, encargareis al general Juan Alvarez que no 
pierda la ocasión. 

Agradézcoos el cuidado que habéis puesto en prevenir la 
jarcia que os ha pedido el dicho D. Luis, y él os proveerá el 



^ Está en blanco en el original, 

2 ídem id. 

3 Ídem id. 



376 

dinero que para esto y lo demás que le habéis de enviar fuere 
necesario, y ahora se le ordena que envié por esas cosas algu- 
nas carabelas de Alfama, pues son tan ligeras que podrán lle- 
var con seguridad lo que se embarcare en ellas. 

Antonio de Aróstegui, mi Secretario, os envió en 23 de éste 
copia de lo que han escrito los Oficiales de Cartagena, avisan- 
do el estado en que tenían la prevención de navios para la em- 
barcación de la infantería que ha de pasar á Italia; y pues les 
falta poco para esto, no habrá para qué les enviar nada si no 
lo pidieren de nuevo. 

De Aranjuez á 29 de Abril de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo de 
Estado y Capitán general del mar Océano y costa del Anda- 
lucía. 

COPIA DE CARTA 

DEL DUQUE DE MEDINA-SIDONIA AL DUQUE DE LERMA. 



El suceso de la Escuadra del Estrecho, aun cuando se 
hubiese perdido toda y otras diez como ella, obligaba á que 
en esta ocasión se hiciese un gran esfuerzo á poner otra tal y 
mejor en la mar; y con esta consideración, por lo que toca á la 
reputación y como cosa que tanto dolia á los rebeldes tener- 
les el paso del Estrecho de Gibraltar, me ha parecido ir dispo- 
niendo cómo esto se encamine, poniéndolo en consideración 
de V. E., para que lo mande de resolver con Su Majestad, demás 
que lo de Lisboa está con la flaqueza que V'. E. sabe, y lo de 
Vizcaya y provincia no con menos, y la dificultad de juntarse 
en Lisboa andando esta armada de Holanda fuera, que habien- 
do hecho el daño aquí en el Estrecho ha de procurar ponerse 
sobre la barra de Lisboa para que lo de allí no salga, ni menos 
lo de Vizca^-a se jnnte, y aguardar en acj^uel paraje las naos 



377 

del Brasil que ya vendrán, y las de la India y flota y galeones 
de plata, que si esto desde ahora no se previene se podría des- 
pués hacer mal si se alargase, pues esta armada holandesa trae 
ocho meses de comida, y es de creer que mira á todos estos in- 
tentos; y así, por reputación, como digo á V. E., y para 
asegurar todo esto que ha de venir, y temprano, conforme á las 
órdenes, pues es forzoso el poner luego la mano en esta obra, 
si bien trabajosa y dificultosa, mas inexcusable por todas estas 
consideraciones. 

Con haberse salvado siete de estos, galeones del Estrecho, 
por lo que se me avisa, y haberse de sacar el artillería de los 
cinco, que aunque alguna de ella se haya derretido, el fundirla 
no será dificultoso, y suplirla con alguna de hierro se podrá 
por haberla, que no traen otra los holandeses. 

De los navios embargados de Emden voy componiendo 
siete que, con el artillería de los demás ó de ésta que se salvare 
se pondrá bien, y de su porte son muy buenos navios de guerra; 
que «tro que tenia de las presas de Gibraltar se quemó con 
los demás que allí habia y convino hacerse. 

Podránse tomar algunas urcas, que las hay buenas alema- 
nas, las que á V. E. parecieren. 

En oreadas se van aderezando los dos galeones de Su Ma- 
jestad, aunque me escribieron ayer que se habia dado tan buena 
maña el capitán Tomás de Landagorrela, que envió D. Luis Fa- 
jardo, que al aflojar de los aparejos para enderezar la otra 
banda de la carena me le anegó, que es el nombrado el M]){' 
ritu Santo, y así he enviado al capitán Diego López de Oria, 
con dos filibotes para procurar sacarle, y no sé lo que apro- 
vechará. 

Hay también allí el galeón San Bartolomé, que vino de 
Puerto-Rico, en que no se ha puesto la mano por no tener 
orden de Su Majestad, aunque la he pedido y el secretario An- 
tonio de Aróstegui me ha escrito se enviaría. 

Demás de esto, sin mayor inconveniente se pueden tomar 
Capitana y Almiranta de la flota de Nueva España cómo y de 
ia manera que están, y no seria este caso nuevo, porque en la 



378 

que llevó ...A el general Francisco de Novoa; y por su almi- 
rante Garibay, habiendo revasado la Capitana de esta flota que 
era la Gallaza desde Salmedina y no podido reparar hasta 
Ocoa, que es en la Isla de Santo Domingo, con otras cuatro naos 

como estas cosas de las Indias: Su Majestad, que es en el ' 

me las habia encargado sin ninguna dependencia, así ordené 
que el almirante Garibay llevase la flota á su cargo, y tomó 
otra nao de las de mercante de las mejores, y más zabras para 
que sirviese de Almiranta, y así esto se podria hacer ahora con 
mucho secreto y que el General y Almirante fuesen en dos naos 
de estas de mercante, pues las hay, y muy buenas; que para 
asegurar la salida desta flota y de todo menester en la disposi- 
ción de esta armada que digo á V. E. se podria disponer que 
habiendo gente de mar y de guerra, lo demás ni mucho tiempo 
ni dificultad tendrá en disponerlo ni agregarlo, no habiendo 
encuentros con él, sino que ayuden todos á esta disposición, 
pues están del servicio de Su Majestad y bien público y repu- 
tación de estos Reinos en esta ocasión. 

La infantería se podria acomodar de la que se ha librado de 
esta Escuadra, aunque es poca, y de la costa del Regimiento de 
Granada y de las dos compañías que vinieron de Puerto -Rico, 
y que ciudades y señores den alguna para Cádiz, y allí se podrá 
tomar la que pareciere. 

En lo de la gente de mar. Capitana y Almiranta, tienen la 
que han menester, infantería, artilleros y bastimentos con que 
podrán ayudar en algo á estos otros navios, en particular de 
Tinos, y yo voy labrando 2.000 quintales de bizcocho. Por esta 
consideración, como ya lo he avisado á V. E. y tengo otros 700, 
y así que por lo que es provisión no ha de faltar. 

Las municiones y armas, Sevilla dé los arcabuces y mos- 
quetes, porque Su Majestad no los tiene, que lo que es pólvora 
de Málaga se puede traer, y cuerda y balería de Cádiz, y picas 
tiene Su Majestad. 



\ Está en blanco en el original, 
% ^deoí i4. 



379 

Si los 300 marineros llegasen, mezclándolos con extran- 
jeros y tomando algunos otros como se pueda, espero que se 
hallarán. 

Al general Garibay se podría encargar esta armada, pues 
lo de Flándes no está en punto, fabricándose ahora los navios 
que pueda hacer falta, y al almirante Santurse que lo fuese 
de ella; y en lugar de él para la flota de Nueva España, el que 
está nombrado para la Tierra-Firme, y con esto se acomoda- 
rian muy bien estas plazas y servicio: V. E. mandará conside- 
rarlo y resolverlo con Su Majestad. 

Para esto todo es menester buen golpe de dinero; y pues 
se han librado 300.000 ducados á D. Luis Fajardo, y esto ha de 
ir para él y tiene solos cuatro navios y una urca y dos pataches, 
bien podrían ayudar con alguna buena parte, y lo que se pu- 
diese del avería ó del servicio de Millones, que no habiendo 
dinero pronto todo esto no podría encaminarse, como V. E. 
tanto más bien sabe, que pagado lo que se debe de la Escuadra 
del Estrecho, que sólo á lo que se ha de dar al marqués de San 
Germán monta casi 10.000 ducados de la pólvora, armas y pelo- 
tería, cuerda y plomo que ha dado; que de la libranza de los 
70.000 ducados la mitad tengo por cobrar y háse ido gastando 
con las arribadas del Escuadra, y ahora con este suceso, en lo 
que se va acomodando, que me hallo bien apretado, certificólo 
á V. E., á quien suplico mande que esto se acomode, pues es 
forzoso. 

Don Francisco de Bart podia ayudar mucho á toda esta 
disposición, que en lo que en mí fuere nunca tengo voluntad en 
lo que se me manda, y así á V. E. suplico se reciba mí buen 
intento en esto que propongo, que aunque ha de ser trabajo y 
mucho lo de esta obra, por lo poco que yo entiendo, no se puede 
excusar. Nuestro Señor guarde á V. E. 

En Jerez 29 de Abril 1607. 



380 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. He recibido vuestras cartas de los 15 y 17 de éste con los 
papeles que acusan y la relación de los efectos que la armada 
del Estrecho iba haciendo contra los navios de rebeldes, y los 
que esperabais, mediante Dios, que podrian hacer, con que he 
holgado mucho, y no esperaba yo menos del cuidado y celo 
con que habéis prevenido y encaminado las cosas de esa arma- 
da, y así os doy muchas gracias por ello y encargo las deis de 
mi parte al general Juan Alvarez por lo bien que se procede. 

Cuanto á lo que se habrá de hacer con la gente de los na- 
vios de rebeldes que se ha tomado y tomare adelante, ordena- 
reis que de los que se averiguare ser de corsarios se ahorquen 
las cabezas y los marineros se echen en galera, y que las de 
mercante se tengan á muy buen recaudo, pues ahora no hay 
galeras en que echarlas, y les haréis dar lo necesario para su 
sustento de sus mismas haciendas, hasta ver en lo que para la 
suspensión de armas que se trata en Flándes. 

Por justas consideraciones conviene y os ordeno y mando 
que directa ni indirectamente no se trate de rescate de ninguno 
de todos cuantos se prendieron, que apretando por esta vía á 
los rebeldes se facilita la suspensión de armas. 

La provisión de trigo que pensábades hacer á las plazas de 
África, del que traen las naves de Emden y habíades embarga- 
do, ha sido muy acertada, y lo será que del mismo trigo hagáis 
enviar á Oran 21.000 fanegas, á Melilla 4.000 fanegas y 3.400 al 
Peñón, y si no hubiere tanto repartiréis lo que fuere rata por 
cantidad de las dichas sumas, y holgaré de saber la orden que 
en esto diéredes. 

El haber asegurado las 22 naves de Emden, que han lle- 
gado con trigo en la forma que decis, ha sido muy conforme á 
mi servicio y os lo agradezco mucho, y así os cometo y mandQ 



381 

procedáis contra ellas, conforme ajusticia, pues estando decla- 
rados por enemigos, no han podido entrar sin licencia en estos 
Reinos, demás de que los Diputados de las ciudades anseáticas 

han advertido ^ concierto que han hecho con el Conde su 

Señor, así ^ recuperar el trato de España, y así no * 

aquella puesta porque por ella se entrañan los ^ y es de 

creer (como apuntáis) que tanta cantidad de trigo y navios 
no podia venir sin su ayuda: avisaréisme de lo que en esto se 
hiciere. 

De Aranjuez á 1.° de Mayo de 1607.=YO EL REY.=An- 
drés de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su 
primo, de su Consejo de Estado, su Capitán general del mar 
Océano y de la costa del Antalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. Háse visto vuestra carta de los 26 del pasado y la que el 
mismo dia escribisteis al secretario Bartolomé de Aguilar y 
Anaya, y háme desplacido entender por ellas y la que os escri- 
bió el Corregidor de Gibraltar el suceso que tuvo la Escuadra 
que guardaba aquel Estrecho con la armada holandesa, y por 
que es justo castigar este atrevimiento, se queda dando orden 
en prevenir las fuerzas de la mar, como se os avisará más par- 
ticularmente por otra parte, y aquí se os advertirá en lo que 
toca á tierra lo que ha parecido conveniente. 

Apruebo la resolución que habéis tomado en acercaros á la 
parte que decis para poder acudir donde cargare el enemigo, si 
convidado del suceso que ha tenido intentare alguna cosa en 
tierra, aunque se duda que lo haga, considerado el porte de los 



< En blanco en el original. 

2 ídem id. 

3 ídem id. 

4 ídem id. 



382 
naYÍos y la poca gente que puede traer en ellos, y menos si ha 
recibido de la nuestra el daño * el ' de Gibraltar, y pre- 
supuesto que si ha intentado alguna cosa os lo ^ gente que 

se habrá juntado, parece que no hay otra cosa, que * denes 

que están dadas para que seáis asistido en vuestro distrito, y 
así he mandado que se escriban las cartas que serán con ésta, 
en que precisamente se envien la gente que pidiéredes armada 

y avituallada, como veréis por ^ con ésta; vos usareis de 

ellas como viéredes que conviene, volviendo á prevé * pues- 
tos que os tocan, y proveyendo lo que os pareciere más nece- 
sario para su seguridad y defensa con el cuidado que acostum- 
bráis y yo lo confío de vos, y particularmente le poned en velar 
por Cádiz y Gibraltar, pues sabéis de la importancia que son 
estas dos plazas. 

Mucha novedad ha causado la poca asistencia que os ha 
dado Sevilla, y que Jerez haya acudido con tan poca gente; 
y así se les escribe reprendiéndolas y avisando la puntualidad 
con que de aquí adelante deben proceder, como asimismo lo 
veréis por la copia que se os envia. 

Para en caso que el enemigo se entretenga en esa costa, y 
si no lo hiciere, para embarcarse en los navios que en ella se 
han de ir juntando, he mandado que seis compañías de las que 
van á Italia caminen con la mayor brevedad que se pudiere la 
vuelta del Puerto de Santa María, para que las metáis en Cádiz 
ú os aprovechéis de ellas en lo que más pareciere convenir, y 
si fuere necesario que vaya se hará. 

Para el socorro de esta gente y que podáis acudir á las 
otras cosas que se ofrecieren, he mandado que se os envien 
20.000 ducados en la forma que os lo advertirá de mi parte el 
secretario Bartolomé de Aguilar y Anaya, y él mismo os dirá 



1 


Está en blanco en el original, 


2 


ídem id. 


3 


ídem id. 


4 


ídem id. 


5 


ídem id. 


6 


ídem id. 



383 

el dinero que se provee para lo que toca á la fortificación de 
Cádiz y lo demás que habéis escrito tocante á Tarifa; y pues 
veis el cuidado que debe dar sobre lo que hace esa armada, os 
encargo que por horas lo aviséis, advirtiendo lo que convi- 
niere que acá se haga para que podáis acudir mejor á mi ser- 
vicio y cumplir con vuestras obligaciones. 

De Aranjuez á 1." de Mayo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del 
su Consejo de Estado, Capitán general del mar Océano y de la 
costa del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. He 
recibido vuestras cartas de 24 y 26 del pasado, y entendido por 
las últimas el mal suceso que ha tenido el general Juan Alva- 
rez, que ha sido pérdida de consideración y en mala coyuntura; 
pero por todo se deben dar gracias á Dios: avisaréisme particu- 
larmente de lo que se ha perdido y puesto en salvo, y lo que se 
supiere del enemigo y sus designios. 

De lo que os escribió el corregidor de Gibraltar á propósito 
de haber dado en tierra algunos navios de la Escuadra, se co- 
lije que estos no pelearon, ó á lo menos no hicieron lo que de- 
bieran, y que los que lo hicieron, fué la Capitana y Almiranta, 
y así debéis averiguarlo luego, y si todos se pusieron en la 

orden que convenia, i arrimados atierra, si tuvieron tiempo 

para ello, y si de Gibraltar fueron ayudados (de que se duda) 
porque no lo dice el Corregidor de allí, y esta averiguación 
cometeréis á persona desinteresada y plática, cual os pareciere, 
y avisareis luego lo que resultare de ella, pues es muy conve- 
niente el castigo y premio en tales casos. 

Conformándome con vuestro parecer, tengo por muy nece- 



i Hay un claro en el original. 



384 

sario tratar de juntar lo que hubiere quedado de aquella Es- 
cuadra con los dos galeones que se aderezan en oreadas y el 
nombrado San Bartolomé, en que no os pondrá embarazo la 
casa de la Contratación, porque así se le ordena, y avisaréisme 
al punto lo que (sin tocar á la flota de Nueva España), se les 
puede agregar, echando mano para lo más forzoso de lo que 
hubiere en los navios de Emden , embargados, pues conviene 
tanto que en esta ocasión se haga el esfuerzo posible, así por la 
reputación como por el daño que han de recibir los rebeldes 
en su trato de Italia de que haya guarda en el Estrecho, y es 
de creer que le desembarazarán con la suerte que han tenido; 
y quédase mirando cómo se podrá proveer alguna suma de di- 
nero para acudir al reparo de lo que hubiere quedado en ser, 
y al apresto de lo que se ha de poner en orden y de dónde se 
os enviará infantería con más brevedad; y porque las cosas de 
tierra os han de embarazar de manera que quizá no podréis 
acudir á las de la mar con la puntualidad que deseáis, me avi- 
sareis luego qué personas se os ofrecen para ayudaros en ella, 
y que atienda á recoger la gente, artillería y todo lo que hu- 
biere quedado; y á todo lo tocante al apresto de la Escuadra 
que se ha de formar, cumpliendo vuestras órdenes, para que 
viendo lo que en esto decis y lo que acá se ofreciere mientras 
lo avisáis se tome la resolución que pareciere más conveniente. 

Para cobrar el navio que aportó á Tánger se ha dado orden 

bastante, si acaso el enemigo no le ha librado y al Duque * 

se escribe que encamine los marineros por Málaga como * 

que aviséis allí para que se les dé la escolta que hubieren ^ 

De Aranjuez á 1." de Mayo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Mediua-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado, Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 



\ Está en blanco en el original. 

2 Ídem id. 

3 ídem id. 



385 



EL REY. 

Duque de Medina-Celi, primo: ya habréis entendido el suceso 
que ha tenido la Escuadra de navios que residía á la guarda 
del Estrecho con la armada holandesa, y aunque se juzga que 
recibid mucho daño de nuestra gente, todavía, por si hubiere 
quedado de manera que quiera llevar adelante su atrevimiento 
y emprender alguna cosa en tierra, he mandado al duque de 
Medina-Sidonia, del mi Consejo de Estado, Capitán general del 
mar Océano y de la costa del Andalucía, que prevenga todo lo 
necesario para que con ello y con la gente de los lugares de la 
misma costa se oponga y resista á lo que se emprendiere en 
daño de ellos, y que particularmente acuda á la defensa de las 
ciudades de Cádiz y Gibraltar; y porque habrá menester más 
gente de la que hay en los mismos lugares, he querido encar- 
garos y mandaros (como lo hago), que en recibiendo ésta, usan- 
do del cuidado y diligencia que acostumbráis en las cosas que 
hánse ofrecido de mi servicio, pongáis á punto toda la demás 
gente que fuere posible de á pié y de á caballo de la de vuestra 
tierra, y que habiendo dado orden en armarla y proveerla de 
lo que hubiere menester nombréis para el dicho efecto persona 
de las partes nece ^ lo lleve todo á cargo, á la cual ordena- 
reis que sin perder hora de tiempo camine á * con el dicho 

Duque, ó acuda á la parte que él mandare cuando vos tengáis 

aviso suyo ^ que parta y con cuanta más prisa pusiéredes en 

ejecución lo que aquí se os '^ tanto mayor será el servicio 

que recibiré de vos, y avisaréisme cuando partiere la gente, el 
número della, la orden en que va y á cargo de qué persona y 
con qué vituallas. 



1 Está en blanco el original. 

2 Ídem id. 

3 ídem id. 

4 ídem id. 

Tomo LXXXI. • 25 



386 

De Aranjuez á 1.° de Mayo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Ag-uilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al duque de Medina-Celi, su primo. 



EL REY. 

« 

Duque, primo. Por carta de mis Presidentes y Jueces, Ofi- 
ciales de la casa de la Contratación de Sevilla, de 27 de Marzo 
pasado, y un testimonio que con ella venia, he entendido que 
dos ingleses que por drden de D. Antonio Osorio, Presidente de 
mi Audiencia de la Isla Española traía presos á la dicha Casa 
Francisco de Villeg-as, dueño y Maestre xle la nao Nuestra Se^ 
ñora de la Peña de Francia, que partió de la dicha Isla para 
estos Reinos á los 12 de Diciembre de 606, se los tomasteis en 
San Lúcar para marineros de la armada del Estrecho de Gi- 
braltar que estáis aprestando; y habiéndose visto en mi Junta 
de Guerra de Indias, me ha parecido ordenaros, como os lo or- 
deno y mando, que volváis luego á la dicha casa de la Contra- 
tación los dichos dos ingleses prisioneros para que hagan de 
ellos lo que se les ordenare, que pudiérades haber excusado el 
tomarlos para cualquier efecto que fuese, mayormente viniendo 
condenados á galeras y dirigidos á la dicha Casa para la eje- 
cución de ello. 

De Aranjuez á I.° de Mayo de 1607. =Y0 EL REY.=Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, de su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y de la costa del 
Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y mi Capitán general del mar Océano y costa del Andalu- 
cía. De los 23 y 24 de * se han recibido dos cartas vuestras 



K Está en blanco en el original. 



387 

con aviso de haberse mostrado en esa costa el armada holan- 
desa, y que navegaba la vuelta del Susueste y vos os íbades al 
Puerto de Santa María para desde allí acudir á la parte donde 
más instare, y aunque conforme al número y porte de los na- 
vios y la gente que se sabe viene en ellos no puede intentar 
cosa en tierra, todavía ha parecido bien considerado lo que 
íbades previniendo para obviar el daño que podrian hacer, y 
téngome por servido del celo con que lo habéis dispuesto y or- 
denado, que es muy conforme al amor con que me servís ; y 
porque, como vos mismo advertís, lo que puede dar cuidado es 
la ciudad de Cádiz, hallándose en el estado que se sabe, os en- 
cargo mucho veléis por su seguridad y defensa, poniendo en 
ella demás de las dos compañías que avisáis que enviábades la 
más gente que os pareciere de la que suele acudir en ocasio- 
nes tales en cuanto llega la que se está levantando para entrar 
allí de presidio; y aunque á los 23 de ^ escribió por mi man- 
dado el secretario Bartolomé de Aguilar y Anaya á las ciuda- 
des de Sevilla y Jerez que os enviasen la gente que les pidié- 
sedes, se les encarga ahora de nuevo, y asimismo á los grandes 

titulados y ciudades, para ^ vos usareis dellas en la forma 

que juzgáredes que ^ ad virtiendo que si la ocasión no obli- 
gare, es bien que sólo os valgáis de ' que es menester, y 

que ésta sea de lo que cayere más cerca, sin llevar la demás, 
por excusar la costa que se suele seguir y tantas dificultades 
como se ofrecen, las cuales cesarán con esto. 

Si esta armada entra, como vos juzgáis, en el Estrecho, y se 
entretiene en el confín de deshacer la Escuadra que está á 
cargo de Juan Alvarez y de asegurar el paso á los navios de 
su nación que vienen y van á Levante, convendrá que asimis- 
mo se ponga buen recaudo en Gibraltrar, y que si demás de la 
gente natural de aquella ciudad conviniere que entre en. ella 
alguna del contorno, ordenéis que se haga y se acuda á cuanto 



■1 Está en blanco en el original. 

2 ídem id. 

3 ídem id. 

4 ídem id. 



388 

fuere necesario para su defensa y ofensa del enemigo, y así se 
escribe á la ciudad, y que guarde la orden que en esto dié- 
redes. 

Quédase tratando de enviaros algún dinero con que podáis 
acudir á las cosas que se ofrecieren en esta ocasión ; y vos me 
avisareis lo que más se entendiere desta armada, y si se entre- 
tiene en la costa, ó qué derrota ha tomado si es partida, para 
que conforme á ello se dé la orden que más conviniere á mi ser- 
vicio y se acuda á lo que se fuere ofreciendo. 

De Aranjuez á 2 de Mayo de 1607.= YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilary Aua- 
ya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su 
Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa 
del Andalucía. — San Lúcar. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia , primo , del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano y costa ¿el Andalucía. 
Hánse recibido y visto tres cartas vuestras de los 5, 6 y 9 de 
Abril y las dos que escribisteis al secretario Bartolomé de Agui- 
lar y Anaya, y á todo lo que contienen se os avisará en ésta. 

Bien han parecido las órdenes que habéis dado para la 
guarda y defensa desa costa y el cuidado que vais poniendo 
para que se ejecuten; pero como habréis entendido por la carta 
que os escribid por mi mandado el dicho Secretario á los 22 de 
Abril: el conde Aguilar y D. Luis Fajardo avisaron que á los 
16 del llegaron junto á Cascaes 35 navios de rebeldes, los 31 de 
guerra y cuatro con bastimentos, y os Volvió á advertir de mi 
parte que tuviésedes tan prevenido y en orden todo lo que está 
á vuestro cargo, que si intentasen hacer daño en esa costa, y 
particularmente en Cádiz, no pudiesen salir con ello; y para que 
se pudiese mejor acudir á esto os ^ den que he mandado 



1 Está en blanco en el original. 



389 

dar para que el capitán Jusephe de * dos Capitanes de las 

galeras que levantan gente para ent 2 laégo la vuelta de 

aquella ciudad y se metiesen dentro, y ^ ordenaba á las ciu- 
dades de Sevilla y Jerdz que tuviesen prevenida y á punto la 
gente que vos les avisáredes para que acudiesen con ella á la 
parte que les señalásedes; y al Asistente y Corregidor destas 
ciudades se les encarga apretadamente el cumplimiento dello; 
y así os ordeno que ejecutéis puntual y precisamente lo que el 
dicho Secretario os escribió de mi parte, por ser lo que conviene 
á mi servicio; y ahora de nuevo he mandado advertir á las di- 
chas ciudades, Asistente,. Corregidor y Capitanes que guarden 
la misma orden que estaba dada , y si vos halláredes alguna 
omisión en el Corregidor de Jerez ó en las demás ciudades y 
personas á quien pidie'redes gente, avisareis dello para que 
mande proveer del remedio conveniente, pues ejecutando esta 
orden y valiéndoos de la infantería que ha traido el navio que 
ha llegado de las Indias, se acuda á lo que por ahora parece 
que conviene, y vos tendréis atención de en primer lugar mi- 
rar por la defensa de Cádiz, y si fuere necesario más gente 
mandaré que se os envíe. 

Ya está acordado que en los lugares marítimos se pongan 
por Corregidores y Capitanes de guerra soldados que sean plá- 
ticos deste ministerio, para que mejor puedan acudir á las oca- 
siones que se ofrecieren de mi servicio. 

Con mucha brevedad llegarán las armas que envia el mar- 
qués de San Germán, con que se excusará el pedirlas á Sevi- 
lla, pues las que aquella ciudad tiene es bien que sirvan para 
el efecto que se compraron. 

Bien ha sido enviar las fianzas de Juan de Jufre y mandaré 
que se vean en la mi Contaduría mayor de Cuentas y se pro- 
vea lo que convenga, de que se os dará aviso, que pues decis 
que las relaciones del dinero, bastimentos, artillería, armas, 



1 Está en blanco en el original. 

2 Ídem id. 

3 Ídem id. 



390 

municiones y pertrechos, y demás cosas que quedaron en ser 
cuando falleció Miguel de Jufre, su padre, se pueden hacer al 
tiempo que á él se le hiciere el nuevo cargo, convendrá que 
tengáis cuidado que se ejecute esto y que no haya la omisión 
que por lo pasado se ha tenido. 

A la ciudad de Jerez he mandado que proponga luego per- 
sonas para Capitanes de las seis compañías que decis están va- 
cas, y que si no lo hiciere envié el Corregidor relación de los 
que serán á propósito para ello, de los cuales mandaré que se 
haga la elección que fuere más conveniente á mi servicio. 

Don Bernardino de Avellaneda avisa que ha entendido que 
en el Estrecho ha andado un navio inglés y que ha tomado 

tres cargados de trigo y uno de mercaderías, y que habrá i 

á Berbería parte de la gente, y aunque se cree que hallándose 

Juan Alvarez ^ q^g presto estará remediada la dicha orden 

deste corsario toda ^ he querido ' para que vos se lo 

aviséis y deis en lo que á esto toca la orden que os pareciere 
más conveniente á mi servicio 

De Aranjuez á 2 de Mayo de 1607. = YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilary Ana- 
ya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidouia, su primo, del su 
Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y de la 
costa de la Andalucía. — San Lúcar. 



DEL SENOB PRESIDENTE DE HACIENDA. 

* Los 60.000 ducados que vuestra merced me dio por memo- 
ria ^ la orden del señor duque Lerma que se habian de "^ 

en Sevilla para rehacer la Escuadra de navios del Estrecho de 



i Eslá en blanco en el original. 

9 ídem ¡d, 

3 ídem id. 

4 ídem id. 

5 En el margen se lee: «Para lo de tierra.» 

6 Eslá en blanco en el original. 

7 ídem id. 



391 

Gibraltar, he ordenado á Garci Mazo la Vega, Teniente gene- 
ral, que los envié luego á Sevilla ^juntamente con otros 54.000 
ducados, que por todos son 114.000 ducados, y que se entre- 
guen á la persona que ordenare el señor duque de Medina- 
Sidonia, de que he querido avisar á Vuesamerced para que al 
señor Duque se le avise de la manera que lo ha de distri- 
buir, y que parta luego el correo. Dios guarde á Vuesamerced. 
En Madrid á 6 de Mayo de 1607. — Señor secretario Aróste- 
gui. — Á Antonio de Aróstegui, Secretario de Su Majestad y de 
la Guerra. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do, mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Anda- 
lucía. Habiendo considerado lo que importa no dar lugar á que 
el enemigo no haga más daño en estos mares, como lo procu- 
raria si después del reencuentro que tuvo con la Escuadra de la 
guarda del Estrecho, sintiese que no se vuelve á rehacer, he 
resuelo tratar desto, valiéndonos para ello de todos los medios 
que lo puedan ayudar, para que armando de nuevo la dicha 
Escuadra con más fuerza, y previniendo la de Vizcaya y los 
navios que está aprestando en Lisboa D. Luis Fajardo, mi Ca- 
pitán general de la armada del mar Océano, se junte todo para 
salir á buscar y castigar al enemigo y asegurar la entrada de 
los navios y flotas que se esperan de ambas Indias; y así os en- 
cargo y mando que, usando de vuestra acostumbrada diligencia, 
echéis mano de la Capitana y Almiranta de la flota que ha de 
ir este verano á la Nueva-España, y de los navios della y de la 
de Tierra-Firme que hubiere más á propósito en el rio de Se- 
villa y los puertos desa costa, á lo cual os ayudarán D. Fran- 
cisco de Barte, del mi Consejo de Indias, y también los mis 
Presidente y Jueces, Oficiales de la casa de Contratación y 
todas las demás personas que ahí me sirven, que así se les ha 



1 En el margen se lee. «Para lo de mar.» 



392 

ordenado que lo hagan : considerando que el estado presente 
de las cosas obliga á usar deste y otros medios, aunque fueran 
muy dificultosos, por conveniencia del bien común y asegurar 
la partida de la dicha flota, pues podrá hacer su viaje por esta 
vez, como ha sucedido otras, sin llevar Capitana ni Almiranta 
de armada, aprestándose primero esa Escuadra, con la cual y 
las otras fuerzas se podrán deshacer las del enemigo ó sus de- 
signios, que son estorbar la salida de la dicha Escuadra, y si 
sale seguirla y hacerle el daño que pudiere y esperar la que 
viene de ambas Indias,- y porque no por esto dejen de embar- 
carse el General y Almirante de la dicha flota, se les podrá or- 
denar que lo hagan en dos de las naos de mercante della; y 
pues vos, como quien tan entendido tiene lo que importa la 
breve ejecución desta resolución, cuanto á tomar las dichas 
Capitana y Almiranta y los demás navios de las dichas flotas 
que fueren á propósito para la composición de esa Escuadra, 
haréis en ello lo que yo me prometo de vuestro celo y grande 

maña no ^ cuanto conviene emplearen esta ocasión to ^ 

diligencia, sino deciros que quedo esperando aviso ^ dispo- 
niendo y ejercitando; y enviaréisme relación del porte, artille- 
ría y gente que tienen las dichas Capitana y Almiranta, y lo 
que destas cosas faltare á los demás navios que tomáredes para 
agregarlos á los siete que quedaron de la Escuadra, y á los 
siete que aprestáis de Emden de la contratación, y ellos y todas 
las demás personas que ahí se hallan ocupados en cosas de mi 
servicio obedecerán vuestras órdenes sin faltar en cosa alguna. 
De Madrid á 7 de Mayo de 1607. = YO EL REY. = Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estadoy Capitán general del mar Océano y costa del Anda- 
lucía. 



1 Está en blanco en el original. 
i ídem id. 
3 ídem id. 



393 



EL REY. 



Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. Teniendo consideración á vuestras muchas ocupaciones, 
y que en la ocasión presente os será forzoso valeres de la ayu- 
da de algunas personas prácticas en materia de aprestos de ar- 
madas, y particularmente en sacar navios y artillería que ha- 
yan dado al través, he resuelto enviaros al capitán Letida Ra- 
gueses, que ésta os dará, por ser hombre inteligente en estas 
cosas y que podrá ayudar en ellas; así se lo ordenad y ocupad 
su persona en esto y lo demás que viéredes que puede servir y 
aprovechar ahí su asistencia, particularmente en sacar los 
cinco navios que se anegaron de los de la Escuadra, ó lo que 
se pudiere dellos, y en acabando le ordenareis que se vuelva á 
tratar de sus negocios, porque he sido informado que tiene al- 
gunos de importancia en esta Corte, y para el camino se le han 
dado 200 ducados de ayuda de costa , de lo cual se os advierte 
para que lo tengáis entendido. 

De Madrid á 7 de Mayo de 1607. = YO EL REY. = Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado, su Capitán general del mar Océano y de la costa 
del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Por esotra carta de la fecha desta entenderéis cómo me he 
conformado con vuestro parecer cuanto á la forma de volver á 
rehacer la Escuadra de la guarda del Estrecho, echando mano 
de la Capitana y Almiranta de la flota de Nueva-España y de 
los demás navios que ahí se hallaren á propósito para este efec- 



394 

to; y aquí^ aparte, os agradezco mucho lo que trabajáis por 
servirme y darme gusto , en que correspondéis á la confianza 
con que he puesto en vuestras manos tantas cosas de que siem- 
pre me habéis dado tan cumplida satisfacción , por la que tengo 
de las personas que vos me aprobáis y estar bien informado de 
las buenas partes y me'ritos del general Juan Gutiérrez de Ga- 
ribay, le he nombrado por General de la dicha Escuadra del Es- 
trecho, y por su Almirante al capitán Diego de Santurce , que 
me propusisteis para ella, y espero que ambos harán ciertas 
las esperanzas que de sus personas me dais y yo tengo del Ge- 
neral. 

De Madrid á 7 de Mayo de 1607. = YO EL REY. = Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. . 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Anda- 
lucía. Vuestra carta de 19 del pasado se ha recibido, y he hol- 
gado de entender por ella que hayan quedado siete navios de 
la Escuadra que puedan servir, y que la gente de ella hubiese 
peleado tan bien como decis, y la armada enemiga no llevarse 
nada y perdiese su General, aunque la pérdida de tan buen 
golpe de españoles y de Juan Alvarez es muy para sentir. 

Todo lo que decis que íbades haciendo para poner cobro en 
esos navios, artillería y las demás cosas que quedaron mal pa- 
radas dése suceso, ha parecido muy bien, y lo será que prosi- 
gáis en ello , valiéndoos de todos los medios -que viéredes que 
os pueden ayudar á la brevedad * descargar todo lo que hu- 
biere en los dichos navios, pues será * hacerlo así para ade- 



1 Está en blanco en el original. 

2 ídem id. 



396 

rezarlos mejor, en lo cual y volver á aprestar los cinco de los 
dichos siete navios importa que uséis de vuestra acostumbrada 
diligencia, procurando que los dos que están en Málaga salgan 
de allí con seguridad de que no los encuentre la armada ho- 
landesa. 

En lo que toca á conducir la pólvora de Málaga, ordenareis 
que la traigan los dichos navios, si os pareciere que lo podrán 
hacer con seguridad, y la jarcia del navio de presa que tienen 
la aplicareis al apresto desa Escuadra; y lo primero en que ha- 
béis de ordenar que se ponga la mano, sea en el encabalga- 
miento de la artillería que se pudiese sacar de la mar y aprove- 
char en esta ocasión. 

Conviene que veáis qué' jarcia podréis proveer á D. Luis 
Fajardo para los navios que tiene en Lisboa, y procurad en- 
viársela con suma brevedad en las carabelas de Alfama, que él 
os ha de despachar para esto. 

Al Juez de Indias que reside en Cádiz se le reprende en la 
carta que va con ésta (como lo veréis por su copia) el estorbo 
que hizo á la persona que enviasteis á reconocer si se ejecuta- 
ba lo que ordenasteis cuanto á la seguridad de los navios que 
se hallaban en la bahía de Cádiz cuando la armada holandesa 
se descubrió allí, y yo seré muy servido de que os hagáis obe- 
decer de todas las personas que allí y en esa costa hubiere en 
semejantes ocasiones, asi por lo que conviene á mi servicio 

como por vuestra persona ^ estimo y lo que os toca para 

vuestro cargo. 

Para que en todo lo que habéis de hacer no se ^ tratan- 
do de enviaros el dinero que para ello 3 menester, y será 

con mucha brevedad, y avisareis lo que ha quedado en ser de 
todo lo que se os ha proveido y lo que hasta ahora habéis co- 
brado de los 70.000 ducados últimos que se os libraron en Mi- 
llones, y cuándo esperáis cobrar la resta. 

De Madrid á 7 de Mayo de 1607.= YO EL REY. = Por 



1 Está en blanco en el original. 
' ídem id. 
3 Iriem id. 



396 

mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Ardstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y de la costa del 
Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Por 
una de las cartas que me habéis escrito estos dias se ha enten- 
dido que cuando la armada holandesa peleaba con la Escuadra 
del Estrecho, andaban algunos navios pequeños del enemigo 
detrás de los nuestros echando en ellos bombas y otros artificios 
de fuego para quemarlos, y que no hacian esto los navios que 
peleaban por el riesgo del daño que pudieran recibir, de lo cual 
ha parecido avisaros para que lo digáis á su tiempo al General 
de esa Escuadra y á las demás personas que os pareciere, para 
que se aprovechen de la advertencia en las ocasiones que se 
ofrecieren haber de pelear y prevengan este inconveniente. 

De Madrid á 7 de Mayo de 1607. = YO EL REY. = Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y de la costa del 
Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. De- 
más de lo que en 1.° deste os mandé que hiciésedes en razón 
de averiguar si todos los navios de la Escuadra del Estrecho 
que deshizo la armada del enemigo pelearon 6 nó, y si de Gi- 
braltar fueron ayudados, y que la averiguación desto la come- 
tiésedes á persona desinteresada y práctica, he querido ordena- 
ros de nuevo que veáis si para proceder legítimamente á las 
penas de los culpados será necesario cometer este negocio á 



397 

alguna persona particular que, siendo de la consideración que 
es, conviene mirar mucho en ello para apurar la verdad de 
quiénes y cómo cumplieron ó dejaron de cumplir con sus obli- 
gaciones, y de lo que fuéredes haciendo y os pareciere, sobre 
este particular me daréis aviso. 

De Madrid á 7 de Mayo de 1607.= YO EL REY.-=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sídonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado 
y mi Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
El conde de Salinas, con el mucho celo que tiene á mi servicio, 
me ha advertido lo que veréis por los dos papeles que van con 
ésta sobre la forma en que se podria tomar á Larache sin hacer 
ruido de prevenciones ni dar ocasión á que los moros la hagan 
para defenderla: acá se ha tenido por cosa de consideración, y 
por esto, y por teneros yo remitido lo que toca á esta empresa 
en la forma que habréis visto, os he querido remitir los dichos 
papeles y encargaros, como lo hago, consideréis con atención 
lo que contienen, y pareciéndoos á propósito, os valgáis della 
como mejor viéredes convenir para el buen efecto de lo que se 
pretende, y se ha dado orden á los redentores de la Trinidad y 
la Merced que acudan á vos á título de que conviene así para 
la seguridad de su viaje, para que sigan la orden que les dié- 
redes en cuanto á este intento, y holgaré que me aviséis de lo 
que os parece y se podrá hacer en él. 

De Madrid á 8 de Mayo de 1607.=YO EL REY. = Andrés 
de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
de su Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y 
costa del Andalucía. 



398 

Porque las cartas de Su Majestad que lleva este correo da- 
rán bien en que entender á V. E., será breve ésta: lo que no 
llevara muy cumplida respuesta, suplico á V. E. no lo atribuya 
á descuido, sino á que no se puede sacar otra resolución: laque 
Su Majestad ha sido servido de tomar acerca de dejar en manos 
de V. E. lo del ir ó nó la flota, y la disposición de todo es tan 
acertada como espero en Dios se verá, y con estoy proveerse 
ahora 60.000 ducados, los 10.000 en oro, y haber muy buena 
voluntad de acudir á esa necesidad con todo lo necesario, se 
podrá salir della con honra. 

El Sr. D. Pedro de Toledo partirá de aquí dentro de cuatro 
dias adonde están las galeras, y pienso que en varando las 

de 1 acudirá ahí á ayudar á la Escuadra, y en su compañía 

podrian volver seguros los dos navios de ella que están en Má- 
laga, y es buena ocasión para conducir la pólvora á cumpli- 
miento de los 2.000 quintales; y ya me ha escrito D. Luis Fa- 
jardo que ha proveído á V. E. el coste de traer ahí por tierra 
los 500. 

Los navios que están en Cádiz dan cuidado, pues es de creer 
que el enemigo procurará hacer suerte en ellos; pero bien se 

sabe que no * cosa por prevenir hallándose ^ á lo de Gi- 

braltar es fuge * seguro reforzando el muelle, como Su Ma- 
jestad lo mandará luego y se servirá V. E. de verlo por esa 
copia de carta que envié anoche á firmar. 

A los alemanes de la nao que se quemó al lado de la Ca- 
pitana, hará Su Majestad alguna merced, porque la merece la 
demostración que hicieron de amistad y valor, y entre tanto 
será muy acertado mandarlos V. E. honrar y hacer merced. 

La elección que Su Majestad ha hecho de Almirante de esa 
Escuadra, se parece bien á la del General: dicen que está de 
camino para acá y será bien que excusase el trabajo de venir 



1 Hay un blanco en el original. 

2 ídem id. 

3 ídem id. 

4 ídem id. 



399 

y volver, mandando V. E. que se le declare la voluntad de Su 
Majestad. Y el general Garibay que irá luego, que es maravi- 
llosa persona y muy reconocido á V, E., háme dado esos pape- 
les, y con ponerlos en manos de V. E. me parece que les doy 
su lugar. 

Esta mañana se han vuelto á Aranjuez Sus Majestades y 
el señor duque de Lerma. Cuando V. E. le escribiere tan cum- 
plidamente como ahora, se servirá dé mandármelo avisar para 
que excuse el enviarle relación de lo que viene para el gobier- 
no y también cuando allá no hubiere tiempo para ello, porque 
tenga yo este cuidado. 

Don Luis Fajardo espera lo que antes se decia le habia de 
encaminar V. E., y habia enviado ahí dos galeras por pertre- 
chos: plega á Dios no tengan desgracia, y que haya lugar de 
que se junte todo lo que hay: lo de Guipúzcoa temo que ha de 
decir un poco á la larga. 

Si la artillería derretida que hay en Gibraltar puede pasar 
con seguridad á Málaga, esto se tiene por lo más conveniente, 
por la mucha comodidad que hay allí para fundirla. 

El Sr. Presidente de Hacienda espera que acabará V. E. de 
cobrar con brevedad los 70.000 ducados, y háme parecido en- 
viar á V. E. ese billete de Garci Mazo, para que vea V. E. 
cómo queda en servicio las letras de la provisión que ahora se 
envia, y Dios guarde á V. E. muy largos años. 

De Madrid á 8 de Mayo de 1607. — Antonio de Ardstegui. 

El señor conde de Lemos ha andado muy fino en la resolu- 
ción que se ha tomado de que se ponga todo en manos de V. E. 

Envió á V. E. copia de lo que Su Majestad escribe al * 

de Indias en esa carta que se podrá dar por algún tercero. Y 
de lo que S. E. escribió ayer á D. Francisco de Barte, y la 
carta lleva este correo, y la dejará en Sevilla si estuviere allí. 



4 Ea blanco el original. 



400 

Su Majestad, Dios le guarde, ha tomado con tan gran co- 
raje la desvergüenza de los holandeses, que se ha resuelto de 
echar en la mar todas las fuerzas que tiene en esas costas, y 
para esto nos ha mandado que acudamos á V. E. con la Capi- 
tana y Almiranta de la flota de Nueva España, y los marineros 
y demás pertrechos que fueren necesarios, para que en caso que 
V. E. juzgue que es todo menester, se falte antes al despacho 
de la flota que á la demostración que se debe hacer sobre el 
Estrecho, castigando esos rebeldes y limpiando la costa de cor- 
sarios; pero siendo posible que se cumpla con todo, desea Su 
Majestad que la partida de la flota no se dilate un dia; y para 
esto se le ordena á D. Francisco de Barte, que en caso que 
V. E. venza las dificultades presentes y se resuelva en su par- 
tida, guarnezca dos naos de mercante donde se embarquen el 
General y Almirante, que harán á las demás la escolta que 
sufre el estado de las cosas; y á mi parecer será defensa bas- 
tante para que vaya segura de los navios sueltos de piratas que 
puede topar en su viaje. Y si Garabay, que según me parece va 
proveido por General del Estrecho, pudiese acompañar la flota 
hasta dejarla navegada 20 leguas á la mar, seria gran cosa, 
porque en este paraje la dejaria fuera de peligro y al punto se 
podria volver en demanda del enemigo. Pero mucho dudo que 
su Escuadra se pueda rehacer con tanta brevedad, aunque su 
diligencia y autoridad de V. E. me tiene con grandes esperan- 
zas. Mas supuesto el destrozo de nuestra armada y la poca dis- 
posición que tienen estas cosas, bien temo que no ha de ser po- 
sible que el general Garibay pueda salir en todo este mes; y en 
este caso, verá V. E. si la flota puede hurtarle el cuerpo al 
enemigo de manera que salga sin conocido riesgo; y como 
quiera que sea, seria de grande inconveniente que no partiese 
hogaño, así por la pérdida de los mercaderes que han hecho ya 
sus cargazones, como por la falta que á todos nos ha de hacer 
la plata de la Nueva España el año que viene. Todo lo cual ha 
considerado Su Majestad con su acostumbrada prudencia y vi- 
gilancia, y lo remite á V. E, como á persona que tiene la causa 
presente, y causa que está sujeta á tantos accidentes y noveda- 



^ 401 

des, haciendo de V. E. en esta parte la confianza que justa- 
mente ha hecho siempre de su cuidado y mucha inteligencia; 
y es servido Su Majestad que en esto que toca al despacho de la 
flota se Taiga V. E. del buen consejo y asistencia de D. Fran- 
cisco de Barte; y yo, Señor, quedo muy contento de ver la re- 
solución de materia tan importante y tan intrincada como ésta 
en poder de V. E., y con mucha fé en Nuestro Señor, porque 
estas son las empresas que favorece, ayudando las cortas fuer- 
zas de los hombres que precisamente nos hemos de aprovechar 
de su misericordia en trances semejantes. A D. Francisco de 
Barte escribo en la misma conformidad, y aseguro á V. E. que 
me quisiera hallar en esta ocasión sin los grillos del oficio "para 
irle á servir y á hacerle compañía en todas las estaciones que 
le quedan por hacer, Pero si fuere bueno para solicitar desde 
acá el despacho de alguna cosa necesaria, aquí me tiene Vue- 
cencia con la voluntad y obligación que siempre he de acudir 
á su servicio. Guarde Nuestro Señor á V. E. como yo deseo. 
De Madrid 8 de Mayo de 1607.— Andrés de Prada.— Al du- 
que de Medina-Sidonia 



He recibido las cartas de V. E. de los 29 del pasado y 3 
deste con las que vinieron para Su Majestad y para el señor 
duque de Lerma, que las unas y las otras di luego á S. E., y 

fué ventura mandarme V. E. enviar la copia de la * porque 

sin dar á entender á S. E. que la tenia, le dije que entendía que 
V. E. le daba larga cuenta del estado en que quedaban las 
cosas: díjome que no habia visto la carta; y haciendo diligen- 
cia en buscarla, se halló en un pliego del secretario Antonio de 
Aróstegui; abrióle y leyóla S. E. en mi presencia, y luego or- 
denó al mismo Secretario lo que debia responder, estimando en 
lo que es razón la buena resolución de V. E. y su pecho y va- 
lor. Don Francisco de Barte escribió que los navios de la flota 
de Nueva España podrán servir para la ocasión de ir á buscar 



1 En blanco en el original. 
Tomo LXXXI. 



402 

al enemigo, y que convenia enviar orden á V. E. para que todos 
le obedeciesen, y así se resolvió, y el despacho que á esto toca 
se encargó al secretario Antonio de Aróstegui, y de razon.le 
habrá V. E. recibido cuando ésta llegue. 

Mucho gusto ha dado entender que la pérdida y daño de la 
Escuadra fué tanto menos de lo que al principio se decia, y es- 
pero en Dios que mediante el valor de V. E. ha de llevar el 
pago de su atrevimiento. Guarde Dios á V. E. como yo deseo. 

De Madrid á 8 de Mayo de 1607.— Andrés de Prada.— Al 
duque de Mediua-Sidonia, de los Consejos de Estado y Guerra 
de Su Majestad, y su Capitán general del mar Océano y costa 
del Andalucía. 



Después de cerrados los despachos que lleva este correo, se 
ha considerado que aunque el ir la flota á Nueva España sin 
Capitana ni Almiranta no es cosa nueva, pues ha ido así otras 
veces y salido bien, podria atrasar mucho su ida el despacho de 
la Escuadra de la guarda del Estrecho que tanto conviene pre- 
venir aprisa para castigo del enemigo y defensa y seguridad 
desas costas, pues aunque las naos de las flotas hayan de ser 
pocas, han de tirar á sí muchos marineros por lo que apetecen 
aquella navegación; y respecto de la falta que hay dellos, será 
esto de grande inconveniente: por otra parte , se anteven los 
que resultarian de no ir la dicha flota, por lo mucho que tarda- 
rla en venir la plata de aquellas partes, y los daños que se se- 
guirian desto; pero como lo que pide mayor consideración es el 
apresto y despacho de esa armada con fuerza bastante para lo 
dicho, pues sin ello no puede ir á las Indias ni venir de ellas 
nada sin peligro manifiesto de perderse, ha resuelto Su Majes- 
tad que se deje todo á la disposición de V. E. para que ordene 
y haga lo que le pareciere más conveniente, según el estado de 
las cosas, juzgando Su Majestad este acuerdo por el más acer- 
tado que se puede tomar, por tener V. E. tan gran noticia y 
experiencia de todo, con el deseo que se sabe de que se acierte, 
y Su Majestad tanta satisfacción delio y de lo que V. E. se des- 



403 

velará en ejecutar lo mejor, y que esto le será más fácil que 
guiándose por órdenes de acá, pues han de resultar de lo que 
V. E. avisare; y hallándose presente y pudiendo saber cada 
hora lo que hace el enemigo, será lo más acertado lo que V. E. 
resolviere y ejecutare, y acá lo parecerá, y en esta sustaucia 
enviaré luego á V. E. carta de Su Majestad. Guarde Nuestro 
Señor á V. E. como deseo. 

De Madrid á 8 tie Mayo de 1607.— Antonio de Aróstegui.— 
Señor duque de Medina-Sidonia. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Por 
vuestra carta de 3 del presente y las relaciones que enviasteis, 
he entendido el número de gente que quedó en los navios de 
la Escuadra de la guarda del Estrecho y la que murió, y este 
cuidado y el que tenéis de que sean curados los heridos, socor- 
ridos y bien tratados los demás, os agradezco mucho y estoy 
muy satisfecho del celo y diligencia con que acudis á poner 
cobro en lo qué ha quedado de la dicha Escuadra, y para los 
gastos de rehacerla he mandado proveeros ahora 60.000 du- 
cados. 

La desorden que la gente de Gibraltar hizo en saquear los 
navios de la Escuadra que dieron al través y los que allí estaban 
de presa y quemar la Capitana, es justo que se averigüe y casti- 
gue, y así conviene que procuréis apurar este exceso como me- 
jor os pareciere, pues os toca y podéis y debéis hacerlo por 
razón de vuestro cargo de Capitán general desa costa; y en lo 
que advertís sobre 'que un Alcalde de los de la Audiencia de 
Sevilla acudiese á esto, se queda mirando por si todavía os pa- 
reciere ser necesario usar de esta diligencia. 

Los cinco navios que hicisteis sacar y decis se quedaban ade- 
rezando, parece que estarán mejor guardados con que sean 100 
los soldados del muelle, porque son pocos los 50 que mandasteis 



404 

poner, y también será acertado añadir en él otras cuatro piezas 
de artillería, de manera que sean seis con las dos que pusisteis, 
y que se haga alguna defensa con cestones. 

Bien fue' que enviásedes orden á los dos navios de la Escua- 
dra que arribaron con la presa á la Fuengirola que se metiesen 
en el muelle de Málaga y que no salgan de allí sin mucha se- 
guridad. 

Ya habréis sabido como he proveído General y Almirante 
para la dicha Escuadra, y el General acudirá luego á ayudaros 
al apresto della, que ya se queda despachando. 

En lo que toca á sacar el galeón que dio al través en la 
horcada, conviene poner grande esfuerzo, y si llegare á tiempo 
el capitán Leticia, será muy á propósito para esto- y para ayu- 
dar al apresto del y de los demás. 

Muy bien ha parecido el recaudo que habéis puesto en los 
navios de la flota, recogiéndolos en el estero de la Carraca; 
pero no obstante esto, conviene mirar con gran cuidado por la 
seguridad desos y de todos los demás que se hallaren en esa 
costa, pues hemos de tener por cierto que el enemigo ha de 
procurar intentar de quemarlos. 

Ha sido muy acertado proveer á Ceuta con los 20 quintales 
de pólvora que decis, y avisar por vía del mi Consejo de Portu- 
gal que pide el Gobernador mande madera para el aderezo de 
la artillería. 

Lo que se habrá de hacer de la que se saca derretida de los 
galeones de la Escuadra que dieron al través, se os avisará con 
brevedad, y también el agradecimiento que será bien mostrar 
el Maestre y marineros de la urca alemana, que se arrimó á la 
Escuadra y peleó con el enemigo. 

De Aranjuez á 12 de Mayo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstcgui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y su Capitán general del mar Océano y de la costa del 
Andalucía. 



405 

El despacho de V. E. de 7 de éste he recibido, y porque lo 
má^ sustancial que contiene está satisfecho en el que ya habrá 
llegado á manos de V. E., se esperará cuando á esto á ver lo 
que V. E. escribe de nuevo, y á lo demás se responderá con 
brevedad: ha parecido muy bien la buena acogida que V. E. 
mandaba hacer á los alemanes de la urca que se perdió al lado 
de la Capitana de Juan Alvarez, y espero que Su Majestad 
mandará darles algún socorrillo de dinero: no ha habido por 
acá ninguna nueva de la armada holandesa, y ya parece que 
era tiempo de saber algo por la vía de Portugal: de Guipúzcoa 
avisan que podrá salir aquella Escuadra para fin deste, y cuan- 
do mucho tarde, pienso que no podrá pasar del 10 del que viene. 

También he avisado á "V. E.. del recibo del despacho de 6 
deste, y el Sr. D. Diego Brochero me dijo que escribirla á 
V. E.; en lo que me escribió á los 3, sobre el particular del ca- 
pitán Acosta remíteme á aquello, por que él ha sido la guía 
deste negocio; lo demás que se ofreciere escribiré á V. E. con 
el primer extraordinario, y aquí va una carta de Su Majestad, de 
que ya tiene copia V. E., y un pliego del señor duque de Ler- 
ma, á quien encaminé luego el último de V. E., á quien guarde 
Nuestro Señor muy largos años. 

De Madrid á 15 de Mayo de 1607. — Antonio de Aróstegui. 

EL REY. 

Por cuanto por parte del duque de Medina-Sidonia se me 
ha hecho relación que habiendo procedido contra Leonís Her- 
mit y otros, sus compañeros, por haber cargado trigo en tierra 
de rebeldes y traídolo en navio que también lo era, pronunció 
sentencia contra él el doctor Ortiz de Sotomayor, Juez de co- 
misión, en quien el dicho Duque subdelegó la suya, conforme 
á las órdenes que le mandé dar por mi Consejo de Estado, y 
que habiendo hecho pagar el dicho Duque lo que procedió de 
la condenación al denunciador y al licenciado Martin Fernan- 
dez Portocarrero, Alcalde de mi Casa y Corte, para el apresto 
de la armada del mar Océano y para otras cosas de mi serví- 



406 

cío, como yo lo envié á mandar, y dádome cuenta de ello, lo 
aprobé y tuve por bien, y que después desto el dicho Leonís 
Hermit ha seguido esta causa en el mi Consejo de Guerra, don- 
de se le ha mandado volver lo procedido del dicho trigo, y se 
ha despachado ejecutor para ello, y va procediendo contra di- 
cho Duque y sus bienes, y haciendo ejecución en ellos por ha- 
ber entregado al dicho denunciador y al dicho licenciado Por- 
tocarrero lo que así procedió de la dicha denunciación, estando 
pendiente en apelación, no siendo justo que sea molestado por 
lo que ha hecho en mi servicio y en cumplimiento de mis órde- 
nes, y lo que tengo aprobado, mayormente habiéndose tan 
justamente condenado el dicho navio y lo que en él venia, su- 
plicándome fuese servido de darle mi cédula para que el dicho 
ejecutor ni otra persona no moleste ni proceda contra el dicho 
Duque ni sus bienes; por esta razón, pues, haciéndose lo con- 
trario, no sólo seria molestar al dicho Duque, sino en daño de 
mi hacienda, habiéndose consumido y gastado la condenación 
del dicho navio en mi servicio, y pareciéndome tan justa la que 
el dicho Duque pide, he acordado que se despache la presente 
en cuya virtud tengo por bien y mando al dicho Receptor y á 
otra cualquier persona á quien tocare lo susodicho, que no pro- 
cedan contra el dicho Duque ni sus bienes, ni contra su Con- 
tador por esta causa; y si hubieren hecho algún embargo lo 
alcen, atento á que me consta que el dicho Duque cumplió lo 
que le envié á mandar, y que en su poder no ha entrado nin- 
gún dinero ni hacienda de la que por el Consejo de la Guerra 
se ha mandado restituir, que así es mi voluntad, y ninguno haga 
lo contrario, porque dello seria muy deservido. 

Dada en Aranjuez á 17 de Mayo de 1607.— YO EL REY.= 
Andrés de Prada. 



En la ciudad de Tuy * á 28 días del mes de Mayo 

de 1607 años, de pedimento de la parte de S. E. el duque de 



< Hay un blanco en el original. 



407 

Medina-Sidonia, yo el Escribano yuso escrito, leí é notifiqué 
esta Cédula real de Su Majestad , como en ella se contiene, á 
Domingo del Villar, Juez ejecutor, nombrado por los Señores 
del Consejo de la Guerra en la dicha real Cédula contenido, y 
habiéndola visto la tomó en sus manos, obedeció, besó y puso 
sobre su cabeza como á Cédula de su Rey y Señor natural; y 
que en cuanto al cumplimiento de la dicha real Cédula, dice: 
que en virtud de su comisión no ha ejecutado ningunos bienes 
de S. E. del duque de Medina, üi lo que está hecho ahora en 
razón de la dicha su comisión están en su poder los autos ori- 
ginales, por haberlos enviado ante los Señores del Consejo de 
Guerra como le fué mandado; y en el auto de ejecución que se 
proveyó contra D. Fernando del Oliva, depositario general, y 
D. Francisco Pacheco, denunciador, y D. Diego de Ormaza y 
Pedro de Arce, por parecer que los dichos D. Francisco Pa- 
checo, Diego de Ormaza y Pedro de Arce no son abonados para 
pagar los 46.000 reales que parece entraron en poder de los 
susodichos por libranzas de S. E., se notifique al dicho Duque 
y á su Contador mayor el estado de los dichos pleitos, y que 
dentro de segundo dia diese bienes que fuesen bastantes de los 
dichos para que fuesen vueltos y restituidos á la parte de 
Leonís Hermit, como personas en quien habian parado los 
dichos maravedís, como se manda por la carta ejecutoria que 
he venido á cumplir y ejecutar, y así pide y requiere al pre- 
sente Escribano, le dé un traslado desta real Cédula, con su 
respuesta, signado y autorizado, para lo enviar ante los Señores 
del dicho Consejo de Guerra, donde tiene enviado los autos 
originales de su comisión, porque dicho Consejo vea lo que Su 
Majestad manda por la dicha real Cédula se pasa, y esto dio 
por su respuesta y lo firmó: testigos, Juan de Loyola y Pedro 

de Aguilar ^ y eché mi signo en testimonio de verdad. — 

Cristóbal Bilvao, Escribano público. 



4 Está en blanco en el origioal. 



408 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Por 
confirmar lo que de mi parte os escribió Antonio de Aróstegui, 
mi Secretario, en 8 del presente, después de la resolución que 
mandé tomar sobre valemos de la Capitana y Almiranta de la 
flota de Nueva España para ayudar á rehacer la Escuadra de 
la guarda del Estrecho, he querido deciros que se ha conside- 
rado, que aunque el ir la dicha flota sin Capitana ni Almiranta 
no es cosa nueva, pues ha ido así otras veces y salido bien, 
podria esto atrasar mucho el despacho de la dicha Escuadra 
que tanto conviene prevenir aprisa para ^ del enemigo, de- 
fensa y seguridad de esas costas, pues aunque las naos de 

las 2 hayan de ser pocas, han de tirar á sí muchos marineros 

por lo que apetecen ^ navegación,- y respecto de la falta que 

hay de ellos, será esto de gran inconveniente ^ parte se 

anteveen los que resultaria de no ir la flota, por lo que perde- 
rán los mercaderes, y lo mucho que tardaria en venir la plata 
de aquellas partes y los daños que ■ se seguirian desto; pero 
como lo que pide mayor consideración es el aprestar y despa- 
char esa Escuadra con fuerza bastante para el dicho efecto, 
pues sin esta prevención no puede ir á las Indias ni venir de- 
llas nada sin manifiesto peligro de perderse, he resuelto remi- 
tirlo todo á vuestra decisión, para que allá ordenéis y hagáis 
lo que os pareciere más conveniente, según el estado de las 
cosas, que yo juzgo este acuerdo por el más acertado que se 

* 

podia tomar, pues con la larga experiencia que tenéis de todo 
y el deseo que se sabe de acertar, no podréis errar lo que más 
importa, y yo estoy tan satisfecho desto y de lo que os desve- 



4 Está ea blanco en el original. 

2 ídem id. 

3 ídem id. 

4 ídem id. 



409 

lais en ello, que espero elegiréis el medio más fácil y eficaz 
para conseguir lo que se pretende, mejor que si os guiásedes 
por orden de acá, las cuales se os habrian de dar conforme lo 
que de allá avisásedes; y hallándoos sobre el caso y pudiendo 
saber cada hora lo que hace el enemigo, será lo más conve- 
niente lo que resolviéredes y ejecutáredes. 

De Aranjuez á 18 de Mayo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Ya 
habréis sabido como D. Luis Fajardo, mi Capitán general de la 
armada del mar Océano, ha enviado á esa costa dos galeras 
que pidió al conde de Elda de las de su cargo, para que os lle- 
vasen 40 piezas de artillería de hierro colado, para ayuda del 
armamento desos navios, y que de retorno le lleven á D. Luis 
la pólvora y jarcia que de ahí espera; y aunque entiendo que 
procurareis enviarle todo lo que se pudiere, he querido encar- 
garos que hagáis en esto el esfuerzo posible, proveyéndole de 
lo que no fuere precisamente menester para el apresto desa 
Escuadra," valiéndoos también para este efecto de los pertrechos 
y las otras cosas que vinieron de Alemania por cuenta de Juan 
Nuñez Correa; y de como lo hiciéredes me daréis aviso. 

De Aranjuez á 18 de Mayo de 1607.=YO EL REY.=:Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 



410 



EL REY. 

Buque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Dos 
cartas vuestras, de 6 del presente se han recibido, y por ellas y 
los avisos que enviasteis queda entendido lo que hasta entonces 
pudisteis saber de la armada holandesa, y os agradezco mucho 
la vigilancia con que estáis y el cuidado y diligencia que po- 
néis en todas las cosas de mi servicio. 

En lo que toca al trueco que los holandeses ofrecen hacer 
del hijo del general Juan Alvarez y los demás soldados y ma- 
rineros españoles que tienen en prisión por la gente de su na- 
ción, que están presos en esa costa, será bien que hagáis luego 
trueco en la mejor forma que podáis y os pareciere, que yo os 
lo remito como * tan bien lo tiene entendido. 

2 bien será que á la gente de la urca alemana que peleó 

ayudando á Juan Alvarez y se la quemó el enemigo , los aco- 
modéis como os parece con una de las de Eraden, y que se la 
proveáis para que se vuelvan á su tierra; y se queda mirando 
en qué otra demostración será bien hacer con ellos, de que se 
os avisará luego. 

Cuanto á lo que decis sobre que los navios de la Escuadra 
que quedaron en Gibraltar y Málaga seria acertado traerlos á 
este puerto de San Lúcar para aderezarlos; y preguntáis si or- 
denareis que algunos de ellos salgan en corso, conviene que 
consideréis el peligro que correrían de perderse en esto, ó des- 
aparejarse peleando, ó con temporal, de que resultaría el no 
salir toda la Escuadra junta y reforzada como conviene; y su- 
puesto lo dicho, haréis lo que os pareciere más acertado; y de 
lo que ejecutáredes me daréis aviso. 

Para facilitar la cobranza de la resta de los 70.000 ducados, 



4 Está en blanco en el original. 
2 ídem id. 



411 

se hacen desde aquí nuevas diligencias; pero vos usad de las 
vuestras, que así conviene. 

De Aranjuez á 18 de Mayo de 1607. =Y0 EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui, — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Vis- 
to se há vuestra carta de los 3 de Mayo y la que escribíteis al 
secretario Bartolomé de Aguilar y Anaya, y en cuanto á la ne- 
cesidad que representa la ciudad de Cádiz de hallarse imposi- 
bilitada de poder acudir al socorro de la gente que está de pre- 
sidio en ella, se remedia con los 20.000 ducados que he man- 
dado proveer para las cosas que se ofrecieren en esta ocasión y 
socorro de la gente de guerra que hay en ella. 

Bien ha sido ordenar que entrasen en Tarifa las dos compa- 
ñías que avisáis y que hayáis enviado las 600 fanegas de trigo, 
25 quintales de pólvora, 12 de cuerda, 20 de plomo y 200 pi- 
cas, y con mucha brevedad mandaré que se acuda al reparo de 
la artillería y provisión de arcabuces y mosquetes, de que decis 
hay tanta falta. 

A las ciudades de Gibraltar y Cádiz he mandado que cuan- 
do entrare en ellas gente por orden vuestra para su defensa, la 
alojen y hagan buena acogida y tratamiento; pero el acudir al 
socorro desta dicha gente el tiempo que estuviere en estas ciu- 
dades y otros lugares donde vos ordenárades, ha de ser por mi 
cuenta y no por la de ellos, excusando los medios depósitos y 
demás servicios que proponéis, que á esto nó se ha de dar lu- 
gar en í que lo tengáis entendido. 

La causa en que por parte de Sevilla se funda no haber 



1 Hay un blanco en el original. 



412 

enviado ni gente i es que vos no pedísteis sino dos compa- 
ñías, y parecer que según el número de bajeles que se habia 
descubierto no era necesario mayor número; y que para enca- 
minar este gente, compra de municiones y otras cosas necesa- 
rias se buscaron 2 ducados, y todas las demás compañías 

quedaban armadas y prevenidas para acudir adonde se les or- 
denase, de que ha parecido advertiros para que lo tengáis en- 
tendido, y que me aviséis particularmente la forma en que fué 
armada la dicha gente, y si vos pedísteis más, para que acá se 
dé la orden que conviniere. 

De Aranjuez á 22 de Mayo de 1607.= YO EL REY.==Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya, — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su 
Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y de la 
costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do, mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Anda- 
lucía. He sido informado que la persona que servia de Maestro 
mayor de las obras de Cádiz ha fallecido, y como sabéis con- 
viene que para continuar la fortificación de aquella ciudad 
haya persona que sirva esta plaza, encargóos y mando que me 
propongáis algunas personas que os pareciere á propósito para 
ello, para que yo mande escoger la que fuere servido. 

De Aranjuez á 25 de Mayo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, de su 
Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y de la 
costa del Andalucía. — San Lúcar. 



1 Está en blanco en el original. 

2 ídem id. 



413 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, mi Capitán general del 
mar Océano y de la costa del Andalucía. Por vuestra carta de 
los 6 deste queda entendido la derrota que tomó la armada ho- 
landesa, y ha sido bien avisarlo con la particularidad que lo 
habéis hecho; y ya he mandado que se reprenda con demos- 
tración á los que no han acudido á vuestros llamamientos, 
como tienen obligación , y para lo de adelante mandaré pro- 
veer del remedio conveniente. 

De Aranjuez á 25 de Mayo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, de su 
Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa 
del Andalucía. — San Lúcar. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. Visto se han dos cartas vuestras de los 3 y 7 de Mayo, y 
por la que escribisteis á los 6 del, se habrá entendido la parti- 
da de la armada holandesa de esa costa y la derrota que tomó, 
y fué bien dar aviso de ello á D. Fuis Fajardo y al Gobernador 
del Algarve. 

Ya os he mandado advertir que se han reprendido á las 
ciudades y titulados que no acudieron á vuestros llamamien- 
tos , y para poder tomar en lo de adelante resolución , quedo 
esperando lo que resultare de las diligencias que decís queréis 
hacer con las cartas que se os remitieron , de que no habéis 
usado; pero es bien tengáis la mano para que, si no fuere en 
casos precisos y forzosos, no pidáis gente, porque en los tales se 
entienda que han de venir con mucha brevedad y cuidado, y 
ahora se disculpan con que los llamamientos son ordinarios y 



414 

para cualquier cosa, y que por ofrecerse á la gente que acude 
y á las ciudades y titulados que la enviau mucha costa y gas- 
to no pueden todas veces hacer lo que quisieran, y que juz- 
gan que la ocasión para que son llamados no aprieta mucho. 

Téngome por servido del cuidado con que disteis orden en- 
trase tan buen número de gente de vuestra tierra en los luga- 
res marítimos que avisáis, que es conforme á vuestra obliga- 
ción y celo de mi servicio. 

Cuando se estableció la Milicia de la ciudad de Sevilla y su 
tierra, se hizo con mucha consideración y acuerdo, y así mi vo- 
luntad es que no se innove en nada, antes se queda tratando 
de asentar la forma cómo ha de servir, y lo mismo se hará en 
la ciudad de Jere'z. 

De las 32 compañías que iban á Italia y se os habia avisa- 
do que habia mandado caminar la vuelta de Cádiz, no van más 
de cinco, por estar las demás muy cerca del embarcadero; pero 
demás dellas he ordenado que vayan otras cinco. 

Ya os he mandado avisar que con brevedad llegarán á Cádiz 
las armas que el marqués de San Germán ha de enviar á 
aquella ciudad, con que se acudirá á la falta que representáis 
hay dellas. 

Bien será usar de los medios que proponéis para proveer de 
algún trigo á Canarias, para que no se padezca la necesidad en 
que os han escrito se hallan. 

En Oran, Melilla y el Peñón hay la falta que sabéis de tri- 
go y cebada, y por Consejo de Estado y por esta vía se os ha 
advertido que enviásedes á estas partes el que quedaba, des- 
contado el que hacíades fabricar en bizcocho y el con que so- 
corríades las fronteras de África; y porque en Oran no hay 
trigo más que para este mes de Mayo, os encargo mucho 
que, usando de la dihgencia que acostumbráis, encaminéis á 
aquellas plazas la parte que le toca del repartimiento que 
hicieredes, y si no puede ir toda junta, le vayáis enviando la 
que se pudiere, para que no llegue á padecerse allí necesidad, 
y avisareis lo que en esto se hiciere. 

De Aranjucz á 25 de Mayo de 1607.= YO EL REY.=Por 



415 

mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
del su Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y 
de la costa del Andalucía. — San Lúcar. 



Mi compañero me avisa que despacha luego un correo á 
V. E,, y con todos los que se ofrecieren enviaré lo que se pu- 
diere por ganar tiempo. Con esa carta de Su Majestad para 
Tánger darán luego aquel navio, y no se ha podido despachar 
antes; esotra, para V. E., es sobre lo que mandará ver por 
ella: irá con brevedad respuesta de lo que V. E. ha escrito 
hasta los 17 deste , y á D. Luis Manrique se escribirá como 
V. E. manda. 

Creo que se aplicarán á esa Escuadra ocho ó nueve compa- 
ñías, y otro dia avisaré á V. E. lo que se ofreciere sobre esto. 

Acaba de llegar aviso de Lisboa, de 21 deste, de estar la ar- 
mada del enemigo en el Pasaje de la Roea de Cintra en número 
de 35 bajeles. La Escuadra de Vizcaya podrá salir dentro de 

doce dias, y cuando lo haga será á la Coru ^ Dios ayude á 

acertar, y guarde á V. E. muy largos años. 

De Madrid á 25 de Mayo de 1607. — Antonio de Aróstegui. 



Este correo se despacha, yente y viniente, á lo que V. E. verá 
por esa copia de carta que se ha enviado á firmar á Su Majes- 
tad, que me excusa de lo que habia de decir en esa razón: el 
caso tiene dificultades y riesgos; pero el estado en que nos ha- 
llamos obliga á aventurar mucho. Veo unas opiniones de que 
lo más acertado será que se junte lo de Guipúzcoa con lo de 
ahí; y otras, que eso, con todo lo que se previene para la flota, 
será bastante fuerza para emprender la entrada de Lisboa, y 
si hubiera una buena Escuadra de galeras menos se dudara. 
Quédase esperando la respuesta de V. E., y en particular con- 



1 Hay un blanco en el original. 



416 

viene que V. E. se sirva de decir cuándo estará á punto lo de 
ahí y con qué fuerzas; y pues el enemigo es señor de la mar, 
no sé qué mayor ocasión puede haber para que cese la flota y 
se acuda con todo á desembarazar el paso. El general Garibay 
será ahí un dia ó dos después que este correo, y ese pliego para 

el Almirante ^ suplico á V. E. se sirva de mandar que se le 

den en mano propia. 

Sus Majestades van pasando de Aranjuez á San Lorenzo, y 
Nuestro Señor guarde á V. E. muchos años. 

De Madrid á 27 de Mayo de 1607. —Antonio de Aróstegui. 



Ayer recibí el despacho de V. E. de 21 y 22 deste, que se 
verá en el Consejo de mañana, y con lo que se ofreciere se 
despachará extraordinario; pero por si se dilatare algún dia 
llegar ordinario, antes me ha parecido dar este aviso á V. E.; 
y que aunque el enemigo se va reforzando, se espera que con 
lo que ahí se junta, y más si llegasen las galeras á tiempo: aún 
no ha respondido Su Majestad á lo que se ha de dar á ese Maes- 
tre y marineros de la urca alemana que se perdió peleando; 
pero no dudo de que llegará todo á cerca de 1.000 ducados. 
Nuestro Señor guarde á V, E. muy largos años. 

De Madrid á 29 de Mayo de 1607. — Antonio de Aróstegui. 



EL EEY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do, mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Anda- 
lucía. He recibido tres cartas vuestras de 13 y 14 del presente, 
y ya habréis sabido como la armada del enemigo está en el pa- 
raje de la Berlinga. 

Bien es que quedasen los cinco navios de la Escuadra de la 
guarda del Estrecho aparejados, como decis, para que en lle- 



4 Hay un blanco en el original. 



417 

gando los dos que están en Málaga y la urca de la presa que 
hicieron, se reparen y concierten todos juntos, y avisaréisrae 
luego cuántos navios pensáis armar, y advertid en ir compa- 
sando el gasto con la provisión del dinero, porque corre la es- 
trecheza que sabéis, y conviene no faltar á lo preciso, y estoy 
cierto que procurareis que todas las cosas que se van sacando 
de los navios quemados se beneficien de manera que apro- 
vechen. 

Bien ha parecido el medio que usáis para que sirvan en 
esta ocasión los siete navios que habéis tomado de los de Em- 
den, concertando con sus dueños que los vayan poniendo á 
punto por cuenta del sueldo que han de ganar si se dieren por 
libres, y que los tripulen con sus mismos marineros, socorrién- 
dolos con dos pagas y ración en dinero, y no tendrá inconve- 
niente que sea gente de su nación; y yendo bien repartida, y 
siendo superior la que se embarcará de acá, y teniendo cuida- 
do (como os lo encargo mucho) de no ocuparlos en el timón ni 
en otras cosas donde puedan hacer daño. 

Con las diligencias que de acá se han hecho y hacen para 
acabar de cobrar los 70.000 ducados que ahí se os libraron, pa- 
rece que no se dilatará más. 

Las cuatro galeras que residen en Lisboa conviene que no 
se aparten de allí, y así no hay que tratar de esperarlas para 
el efecto que pedis, antes importa que á las dos que enviare 
D. Luis Fajardo por la pólvora ^ las despachéis ludgo, ha- 
ciendo que embarquen todo lo que pudieren comunmente, para 
que él acabe de aprestar los navios que allí tiene. 

Muy acomodado ha parecido el porte de los 500 quintales 
de pólvora que de la dicha Málaga hicisteis conducir por tierra; 
y lo que sobró del dinero que para ello os proveyó D. Luis Fa- 
jardo, será bien que lo hagáis guardar para el gasto de otras 
cosas que se le habrán de proveer; y porque las galeras que 
ahora están en Cartagena habrán de volver ahí con brevedad, 
podrán traer de Málaga los 1.500 quintales de pólvora que allí 



^ Está en blanco en el original. 
Tomo LXXXI. 



418 

hay, y así se les ordena , y el marques de San Germán lo es- 
cribe á Málaga. 

He holgado saber que vayan sanando los heridos que que- 
daron de la refriega pasada, y creo que vuestro cuidado de ha- 
cerlos curar y regalar ahí darán mucho á ello. 

Queda entendido el exceso de los vecinos de Gibraltar en 
despojar los navios que allí dieron al través, y se proveerá de 
remedio necesario. 

De San Lorenzo á 31 de Mayo de 1607.=YO EL REY=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstogui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Don 
Luis Fajardo, mi Capitán general de la armada del mar Océa- 
no, advirtió en carta del 12 del presente, que para juntarse 
con él la Escuadra del cargo de D. Antonio Oquendo, en caso 
que la armada holandesa se pusiese sobre la Roca, se podrá 
dar orden para que habiéndose recogido la dicha Escuadra en 
la Coruña saliese con tiempo hecho, y haciéndose 50 leguas á 
la mar, fuese la vuelta del Sur hasta estar en 36 grados y me- 
dio, y de allí, sin dar vista al Cabo de San Vicente, procurase 
tomar á Cádiz 6 San Lúcar, de donde con los navios que ahí 
hacéis aprestar y el primer tiempo , se fuesen la vuelta de Lis- 
boa, y que el dicho D. Luis los esperaría en Cascaes con los 
que quedaba aparejando ; después evisa en carta de 21 déste 
que la armada holandesa ha parecido por allá y se ha puesto 
dividida en Escuadras desde el Cabo de Espichel hasta la Ber- 
linga, y dice D. Luis que tenia por lo más fácil y de más sus- 
tancia, para romper el paso que ocupa el enemigo, que los na- 
vios que le habéis escrito haréis aprestar, guardando una buena 
ocasión de tiempo, fuesen la vuelta del puerto de Lisboa, porque 



419 

con el que hubiesen de ir quedarían les enemigos á sotavento 
y podria D. Luis, en sabiendo que llegan al Cabo de San Vi- 
cente, bajar con sus navios, que dicen serán 10, á esperarlos 
en Cascaes, de lo cual he querido avisaros para que conside- 
réis estas desproporciones, estando el enemigo en el puesto que 
quedaba, y que cada dia se ha de ir engrosando su armada, y 
el daño que podria hacer si no se juntasen á tiempo nuestras 
fuerzas, y con vuestra prudencia, experiencia y celo de mi ser- 
vicio penséis con la atención que pide la importancia del ne- 
gocio, lo que convendrá hacer vista la división de las nuestras 
y la necesidad en que se está, y que con este correo que va yente 
y viniente me enviéis vuestro parecer y aviso, á punto cierto 
de cuándo estará para poder salir á navegar esa Escuadra y 
con qué fuerza. 

La dicha Escuadra del cargo de D. Antonio de Oquendo se 
entiende, según lo que ha escrito D. Gaspar Ruiz de Pereda, 
que la está aprestando, que podrá salir á navegar á principio 
del mes próximo. 

Don Luis Fajardo dice que no puede tratar de la prevención 
de bastimentos que conviene hacer en Lisboa para esa Escua- 
dra, hasta saber cuántos navios son y qué gente ha de nave- 
gar en ellos, y así será bien que vos le aviséis de todo lo que á 
esto toca , como de lo demás que conviene tenga entendido, 
para que conforme á ello disponga él lo que está á su cargo. 

De San Lorenzo á 31 de Mayo de 1607.=YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — 
Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Con- 
sejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del 
Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano, y costa del Andalucía. 
Visto se han dos cartas vuestras de los 15 y 17 del pasado, y las 
que escribisteis al secretario Bartolomé de Aguilar y Anaya, 



420 

y por lo que os mando advertir á los 25 deste y la cédula de 
distribución que se os envió, habréis visto la resolución que 
sé ha tomado en la distribución de los 101.500 ducados que 
estos dias ha remitido por mi mandado el Tesorero general, la 
cual es mi voluntad que se guarde y observe puntualmente y 
precisamente, y en particular os encargo tengáis la mano en 
que los 20.000 ducados que se han aplicado para la fortifica- 
ción de Cádiz, se gastasen en ella sin permitir que se distribu- 
yan en otra cosa, por precisa y de mi servicio que sea, por im- 
portar tanto fortificar esta plaza. 

Bien es ir avisando las nuevas que tenéis del * que vi- 
váis con el cuidado y recato que es necesario para ^ de esa 

costa. 

Ya os he mandado advertir la orden que se ha dado al mar- 
qués de San Germán para que provea los magacenes de Cádiz 
de las armas necesarias, y que para este efecto se le han dado 
dineros; y así con mucha brevedad llegarán ahí algunas que 
se encaminan por tierra; y á las que tienen las -ciudades de Se- 
villa y Jerez no conviene llegar, pues están allí como en de- 
pósito para acudir á las ocasiones que de ordinario se ofrecen. 

Queda entendido lo que decis de los capitanes D. Tomás 
Mejía y Martin de Cea, y es bien que aviséis la gente que tie- 
nen en sus compañías. 

Según la orden que he mandado dar á los Oficiales de ar- 
madas en Cartagena, se sabe que el marqués de Árdales no 
tiene provisión en aquellas plazas más de hasta fin del mes del 
Mayo pasado, si vos no le habéis enviado algún trigo de lo que 
está embargado de Emden, y así es bien, como os lo ha ad- 
vertido por mi mandado el secretario Bartolomé de Aguilar y 
Anaya, enviéis luego al dicho Marqués alguna cantidad del 
que hay en la urca de presa que se halla en Málaga, pues de 
otra manera se pasará en aquellas plazas mucha necesidad; y 
para el flete y los demás gastos y costas que en esto ha de 



i Eslá en blanco en el original. 
i Idnm id. 



421 

haber, os valdréis del dinero que procediere del dicho trigo de 
Emden que avisasteis se iba dañando, que será bien se vaya 
vendiendo, y que si tuviere buena salida, empleis el dinero 
que procediere desto en hacer comprar trigo bueno, y envian- 
do á las dichas plazas y á Málaga para que de allí se envié á 
las de Melilla y el Peñón la cantidad que os ha avisado por 
estado Omeno, lo que alcanzare á prorrata, y vos me avisad 
luego lo que en esto se hace, porque conviene tenerlo enten- 
dido para la orden que se ha de dar en la provisión destas 
fuerzas. 

De San Lorenzo á 31 de Mayo de 1607. =Y0 EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
del su Consejo de Estado y Capitán general del mar Oce'ano y 
costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Ocdano y costa del Andalucía. 
Aunque D. Luis Fajardo, mi Capitán general de la Armada 
del mar Océano, no haya proveído dinero para pagar el valor 
de. los 500 quintales de pólvora que hicisteis traer de Málaga y 
se le han de enviar á Lisboa en las dos galeras que para este 
efecto y llevar la jarcia habrán llegado "ahí, conviene que no 
por esto se detenga la dicha pólvora; pero ordenareis á la per- 
sona que la llevare que la entregue al Mayordomo de la artille- 
ría de Lisboa para que él cobre lo que montare del dicho don 
Luis, que será lo que avisare el marqués de San Germán, del 
mi Consejo de Guerra y Capitán general de la artillería, por 
que si no se hiciese así para convertir el dinero que de esta 

pólvora procediere, en otra ^ vendría á faltar en las partes 

donde ahora se saca para tantas cosas como es menester,- y lo 



i Está en blanco en el original. 



422 

podréis avisar á D. Luis, para que sea puntual en pagarla del 
dinero que se le ha proveído para las cosas de su cargo. 

De San Lorenzo á 31 de Mayo de 1607.=- YO EL REY.=Por 
mandada del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Oce^ano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Vuestra carta de 17 del presente se ha visto, y también la que 
escribisteis á Antonio de Aróstegui, mi Secretario, y al Asistente 
de Sevilla se ordena que haga imprimir las Ordenanzas que 
los dias pasados mandé hacer en favor de los marineros. 

Quédase mirando en proveeros algún dinero más para el 
apresto de esa Escuadra, que será con brevedad; pero no habéis 
de tocar para ninguna cosa á los 20.000 ducados consignados 
para la fortificación de Cádiz, porque conviene lo que sabéis 
que no se pierda tiempo en eso. 

La infantería que ha parecido encaminaros para la dicha 
Escuadra son ocho ó nueve compañías, que ya, como sabéis, hay 
pocos soldados bisónos, y de las fronteras de África, no se pue- 
de sacar por ahora ninguna gente, y así conviene que lo ten- 
gáis entendido. 

A D. Luis Manrique se escribe la carta que va con ésta, en 
que se le dice que me tengo por servido del cuidado con que 
os asiste y ayuda á ese apresto, y se le encarga que lo continúe 
y cumpla vuestras órdenes puntualmente. 

De San Lorenzo á 81 de Mayo de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui.— Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y de la costa del 
Andalucía, 



423 



SEÑOR. 



Habiendo visto lo que Vuestra Majestad manda se me escriba 
con este correo, vente y viniente, de haberse entendido, por lo 
que D. Luis Fajardo advierte en carta de 12 del pasado, que 
para juntarse con él la Escuadra del cargo de D. Antonio de 
Oquendo, en caso que el armada holandesa se pusiese sobre 
la Roca, se podria dar orden para que habiéndose recogido la 
dicha Escuadra en la Coruña saliese con tiempo hecho, y ha- 
ciéndose cincuenta leguas á la mar faese la vuelta del Sur 
hasta estar en 36 grados y medio; y de allí, sin dar vista al Cabo 
de San Vicente, procurase tomar á Cádiz ó San Lúcar, de donde, 
con los navios que aquí se aprestan y el primer tiempo, se fue- 
sen la vuelta de Lisboa; y que el dicho D. Luis los esperaria 
en Cascaos con los que quedaba aparejando, y que después 
avisa en carta de 21 del mismo que el armada holandesa ha 
aparescido por allá y se ha puesto y dividido en escuadras 
desde el Cabo de Espichel hasta la Berlinga, y dice que ternia 
por lo más fácil y de más sustancia para romper el paso que 
ocupa el enemigo, que los navios que yo le he escrito hacia 
aprestar, aguardando una buena colla de tiempo fuesen la vuelta 
del rio de Lisboa, porque con el que hubiesen de ir quedarían 
los enemigos á sotavento y podria él en sabiendo que llegan 
al Cabo de San Vicente bajar con sus navios, que serán 10, á 
esperarlos en Cascaos; y así Vuestra Majestad se sirve avi- 
sarme para que, consideradas estas dos proposiciones, estando 
el enemigo en el puesto que quedaba, y que cada dia se ha de 
ir engrosando su armada y el daño que podrían hacer si no se 
juntasen á tiempo las fuerzas, diga á Vuestra Majestad lo que 
se me ofrece en estos puntos; y así, en el primero de que la Es- 
cuadra de Vizcaya haga el viaje por la derrota que D. Luis 
dice, téngolo por cosa aventurada; pues las cosas de la mar, ni 
se pueden regular ni ajustar, y el tiempo es el que las gobierna, 
y hallándose tan en diferentes partes las escuadras de Holanda 
y yéndose acrecentando, como Vuestra Majestad lo entenderá 



424 

por las declaraciones que ahora envió, tendría por lo más acer- 
tado que la Escuadra de Vizcaya se estuviese queda en la Co- 
rana ó el Ferrol, como lo escribí á Vuestra Majestad con el ex- 
traordinario pasado que llevó el aviso que dio el capitán Andrés 
de la Hone, francés, vecino de Roscoy, y tanto más convendrá 
que esto se haga ahora por los nuevos avisos y más fuerzas. 

En el segundo punto de que lo de aquí vaya con una buena 
coUa de tiempo la vuelta de Lisboa, y que D. Luis salga á 
aguardarlo á Cascaos con los 10 navios que allí apresta, por lo 
que he ido escribiendo á Vuestra Majestad se habrá entendido ser 
éste el medio mejor y lo que podrá tener más sustancia, engro- 
sándolo, como en papel aparte lo digo á Vuestra Majestad, pues 
nuevas ocasiones obligan á diferentes resoluciones, y siempre 
he ido midiendo esto á lo que se fuere entendiendo de la arma- 
da holandesa: así del puesto que tomase como si se acrecentase, 
como ahora se dice; y así, una de las dificultades que hallo, y 
no de poca consideración, es que de hoy por delante en la costa 
de Portugal los vientos generales son en el verano Nortes y 
Nordestes, tocando en los Aquilones, que con dificultad mucha 
se navega de aquí á Lisboa, y tanto mayor será como esta ar- 
mada conviniendo tanto la brevedad del viaje, y así la colla de 
tiempo que D. Luis dice, aunque se saliese de aquí con tiempo 
hecho en el Sudeste, muy raras veces en el verano pasa del 
Cabo de San Vicente, porque los Nortes y Nordestes es lo que 
allí corre de ordinario, y así la fuerza se ha de llevar en lo que 
de acá fuere para pelear con el enemigo si se hallare en el paso, 
sin que se considere haber de estar á sotavento, pues por lo 
que queda dicho y he visto há muchos años, los vientos son 
Nortes y Nordestes, los que en la costa de Portugal más se 
continúan, y tanto mayores desde la Roca hasta Cabo de San Vi- 
cente, con que en pocas horas podrán venir los holandeses por 
estar á sobre viento si se hallan en el paraje do se dice; y así 
se me ofrece en esto lo que digo á Vuestra Majestad, que de acá 
se engruese esta Escuadra y sea armada, para que con ella, 
llegada á Lisboa, pueda D. Luis salir, pues no lo puede hacer 
antes ni aun á Cascaes con tan pocos bajeles como tiene. 



425 

Ya he enviado á Vuestra Majestad relación de los navios que 
aquí se tienen para esta ílscuadra, y de sus portes y calidad, 
y naciones, y la provisión que para ellos se hace, regulada para 
cuatro meses y tres mil bocas , y lo que será menester para 
ello sin que se pueda excusar, no mandando Vuestra Majestad 
que sea ménos^ y así por lo que es navios y la provisión en 
todo este mes espero que tendré todo esto á punto de poder na- 
vegar, mas lo que es gente de mar é infantería, artillería y 
armas, tengo dicho á Vuestra Majestad el mal punto que esto 
tiene; y como Vuestra Majestad lo ha de mandar disponer y de 
dónde, que es Málaga, Gibraltar, Cádiz y Puerto de Santa Ma- 
ría, y aquí en Sevilla, y el Condado y Marquesado, tengo 
puesto dineros para la leva de marineros y no se hace hombre, 
y menos hay artilleros, que estas faltas, parte de ellas bien 
juzgo que se han de mejorar, por lo que se me ofrece proponer 
á Vuestra Majestad en papel que envió aparte por llegarse á 
tiempo que no creo se podrá excusar. 

Así he entendido por la declaración que han hecho los due- 
ños de estas zabras, que la Escuadra de Vizcaya estaba para 
salir á los 10 de éste, y bien holgaría que la orden de Vuestra 
Majestad hubiese llegado á tiempo que se hubiese recogido en 
la Coruña 6 estarse queda en el Pasaje. 

A D. Luis Fajardo he enviado la relación de los navios que 
aquí se aparejan, y la provisión para ellos de cuatro meses para 
tres mil bocas, que se presupone, y así con esto he respon- 
dido á lo que Vuestra Majestad me ha mandado que diga, en 
los puntos que propuso D. Luis Fajardo, y del tiempo en que 
estos navios estarán aderezados y con su bastimento dentro. 

Las dos galeras de Lisboa llegaron aquí en 30 del pasado, 
y con el artillería que Vuestra Majestad verá en la relación 
que es con ésta, que es tan flaca que aunque fuera de bronce 
es de bien poco servicio; mas no debió de haber otra, y la jarcia 
que D. Luis pidió no fué posible acomodarse en ellas sino tan 
solamente hasta 600 quintales escasos, como ya se lo he avisa- 
do, y los 500 de pólvora; y así me ha sido fuerza el haber to- 
mado una zabra de remo vizcaína, y despalmádola para que 



426 

en compañía de las galeras, sin apartarse un punto, y dur- 
miendo cada noche en barra, se lleve toda la demás entera- 
mente, como D. Luis lo pidió en la relación, y llevará 15 mos- 
queteros por alguna lancha, si bien, como digo, con las galeras 
ha de ir sin apartarse: ellas han venido con tan poco bastimen- 
to y la infantería que así me le piden, y así es fuerza el acu- 
dirles como se hará y saldrán de aquí dentro de dos dias sin 
falta, no impidiéndolo el tiempo: quiera Dios que los Nortes no 
hagan lo que suelen en la dilación, y que hallen el paso libre 
del cabo de San Vicente, para que con brevedad lleguen á 
Lisboa. 

En ellas me han traído del Algarbe 21 marineros sin afian- 
zar y buena parte de ellos muchachos que en su vida vieron la 
mar, sino el campo, siendo ganaderos y otros oficios semejan- 
tes, y es lo bueno, que siendo esto así les han dado á cuatro 
pagas como á marineros, y ya lo he escrito á D. Luis Fajardo 
y al Gobernador del Algarbe, y al mismo Comisario, que por lo 
que estos marineros declaran y otros 24 que se me habian es- 
cusado antes, prendieron una buena banda de ellos en que 
habia que escoger, y por dinero los dejaron salir, y envian estos 
tan á propósito. Nuestro Señor guarde la Católica persona de 
Vuestra Majestad largos años. 

De San Lúcar á 2de Junio de 1607.— El duquade Medina- 
Sidonia. 

SEÑOR. 

Los avisos que envió á Vuestra Majestad, y también lo que 
por parte del Prior y Cónsules de Sevilla, se ha suplicado á Vues- 
tra Majestad, según Rafael de Porras, que ha acudido aquí de 
ahí, me ha dicho, y lo que la Universidad de mercaderes me 
escribe en la carta que remito á Vuestra Majestad, que es con 
ésta, obliga á que, juntándose lo uno y otro, y las más fuerzas 
y en diferentes partes á los holandeses, y que esto estando más 
desembarazados de las cosas de tierra en Flándes podrán irlo 
refrescando con la comodidad y aparejo que tienen para lo de 



427 

la mar, me ha parecido proponer á Vuestra Majestad como nue- 
va causa y que tanto se rehusa por los mismos interesados, que 
la flota de Nueva España de todo punto cese, por lo que es este 
año, y que de las naos más y mejores de ella que puedan tri- 
pularse y acomodarse de las demás con artillería, armas y mu- 
niciones y bastimentos, se forme armada juntando con lo que 
yo prevengo hasta número de 25 á 30 bajeles en todos, pues 
menos que estas fuerzas no se hallan las de los rebeldes, para 
que se pueda ir con todo á Lisboa á juntarse con D. Luis Fa- 
jardo, y eligiendo de esto lo que el mismo tiempo y avisos mos- 
trara, se vaya á recoger la Escuadra de Vizcaya, como ya lo he 
propuesto á Vuestra Majestad, y adonde, y quedando D. Luis 
con armada superior á la del enemigo, envié una Escuadra para 
lo del Estrecho, que hallándose él con armada en la costa, bien 
se podría asegurar á Vuestra Majestad que no se calen los ho- 
landeses la vuelta de la del estrecho de los Cabos acá. 

El dejarse la flota no es caso nuevo, y el que navegue á la 
Nueva España partiendo en todo Septiembre ó en las brisas de 
Enero, con semejante ocasión como ésta de la armada inglesa 
que la aguardaba en las islas de Canaria, propuse á Su Majes- 
tad, que es en el cielo, que podia encaminarse y volver la flota 
el mismo año y con la plata hasta la Habana, como se hace 
ahora partiendo por Junio, y volviendo el año siguiente por 
Noviembre,' y habiendo dicho á D. Francisco de Barte lo que 
en esto se me ofrecia, y mostrándole los papeles de esta pro- 
puesta que ha buenos años dice que ya se ha hecho, aunque yo 
no me acuerdo, si bien con tanta más comodidad se podrá enca- 
minar ahora esto que entonces por haberse mudado la pobla- 
ción de la Veracruz de donde estaba á la banda de Butrón, que 
es en el mismo puerto de San Juan de Ulua, donde para des- 
cargarse las naos de flota y cargarse le pueden facilísimamente 

1 eras antes porque salian en barcas de descargas á la mar 

llevando cinco leguas de costa, siendo muy brava con los Nor- 
tes, toda la hacienda á la Veracruz y se metia en aquel rio, y 



i Ei>tá ea blanco el original, 



428 

así ahora tiene la comodidad que digo á Vuestra Majestad para 
poder mandarlo, y que aunque esta flota parta para Enero, vol- 
verá al mismo tiempo á estos Reinos que ai lo hiciera ahora, y 
los derechos tienen ya pagados á Vuestra Majestad y solo se 
ofrece que con esto no habrá de ir flota el año que viene á 
aquellas provincias; mas ésta es tan grande, que será bastante 
para que no se haga falta, antes será de más beneficio para el 
comercio, pues venderán mejor, y en estos meses habrá más 
consumo de la mucha ropa que hay en aquella provincia. 

Háse de servir Vuestra Majestad de asignar á los dueños 
de naos, que hecho este servicio, no se les han de tomar nin- 
gunas para el armada, sino que se les volverán para que pue- 
dan continuar su viaje á la Nueva España y fletamentos sin 
que se les antepongan ningunos otros navios á la carga, pues 
por este medio nos buscarán gente de mar y ayudarán, alen- 
tándolos por este medio y otros. 

Ofréceseme el poner en consideración á Vuestra Majestad, 
que pues ésta ha de ser la sustancia de armada hasta llegar á 
Lisboa, y que sin ella no ha de salir D. Luis, que se viniese 
por tierra á embarcarse en ella por quitar los celos que entre 
los generales Garibay y D. Sancho Pardo se habrían de tener, 
y que el dicho Garibay llevase su Escuadra del Estrecho, y 
J). Sancho Pardo los navios de flota que se eligiesen debajo de 
los estandartes de D. Luis, y que su hijo y el proveedor Juan 
de Pedroso tuviesen tan á punto lo de allí, que D. Luis no se 
detuviese, y tomando de lo que se lleva lo que pareciese, que- 
dase con ello D. Sancho Pardo, y Garibay se volviese al Es- 
trecho, no pareciendo que todo lo trújese D. Luis junto, ó á lo 
menos hasta que lo de Vizcaya se agregase. 

En estas naos de flota hay seis, que por lo que es bondad y 
artillería que tienen ya dentro, están de armada y con Capita- 
nas y Almirantas de Nueva España y Honduras, y las dos naos 
que se han armado con el intento primero que se iba de ha- 
biendo de tomar Capitana y Almiranta y otras cuatro naos para 
esta Escuadra del Estrecho, fuesen en ellas el General y Almi- 
rante, y así será tanto más fácil de acomodar el tomar otras 



429 

seis naos ó más si se pudiesen armar, 6 mejorar con ellas de las 
que tengo nombradas: estando las seis, como digo, artilladas y 
proveidas; y así esta tarde he dicho á D. Francisco de Barte, 
lo que en esto se me ha ofrecido y escribirlo á Su Majestad, 
para que lo tenga entendido, y sin desistir en ir apretando la 
disposición del despacho de la flota y su salida, vaya aguardando 
la resolución que Vuestra Majestad mandará tomar en esto que 
convendrá sumamente sea brevísima, por estar el tiempo tan 
adelante, y habiéndose de acomodar tanto más en lo que se 
propone á Vuestra Majestad. 

La falta de artillería que sea buena es la que he dicho á 
Vuestra Majestad se tiene, y cuánto conviene que se lleve, y 
aunque de Gibraltar se ha sacado buena parte de la de bronce 
y hasta anteayer más de 45 piezas, éstas y las de la avería la 
habrán menester toda los tres galeones que se aderezan en la 
Horcada, y así suplico á Vuestra Majestad que las seis piezas de 
Sevilla se tomen, pues es causa tan precisa la que se ofrece 
y pública del beneficio de todos, y en particular de mayor á 
aquella ciudad, que todavía acomodaremos con ella una de las 
naos que se toman, porque todas las de la flota no tienen sino 
artillería de hierro que presta poco. 

En lo de la infantería, Vuestra Majestad habrá mandado la 
que habrá de ser, pues no querria que las compañías viniesen 
tan faltas como una que ha llegado á Cádiz, que guiaba el Co- 
misario Gabriel de Rojas, con 24 soldados y en otra ocasión no 
tan precisa: con ésta propuse á Su Majestad que se pidiese á 
las ciudades y Señores del Andalucía el número de gente que 
podian dar cómodamente, como se hizo para el armada de Lis- 
boa el año de 87 y fueron 6.000 infantes, como el Comendador 
mayor de León es buen testigo de esto, pues pasó por su mano; 
y habiendo parescido dificultoso mucho el encaminarse, se hizo 
sin que costase á Vuestra Majestad un real, hasta llegar esta 
infantería á la marina, que parte de ella se guió por Ayamonte, 
siendo el Comisario de ella D. Francisco de Barte, y la demás 
embarqué yo aquí en el armada que despaché, que aunque las 
cosas están en esta provincia bien diferentes por las necesida- 



430 

des que el tiempo ha dado, todavía no he querido dejar de hacer 
á Vuestra Majestad este recuerdo, por ir facilitando todo lo que 
podria ofrecerse para no ir bien esta armada. 

La pólvora y armas me dice Vuestra Majestad que me cor- 
responda con el marqués de San Germán, y así lo he hecho 
y hago ahora; y habiéndose de procurar que esto se despache 
muy aprisa, no queria que algo de esto se le impidiese, como 
lo acuerdo á Vuestra Najestad, y cuánto convendrá para ganar 
tiempo y para todo que las galeras viniesen y los marineros de 
Cataluña en ellas, como Vuestra Majestad me manda decir que 
se habia ordenado; y así con esto he dicho á Vuestra Majestad 
lo que entiendo que en lo presente es lo que convendrá y lo 
que se podrá para que sobre todo mande Vuestra Majestad lo 
que fuese más servido, que para cualquier caso la resolución y 
orden convendrá que viniesen con brevedad para que con ella 
se ejecute luego sin que si difiniera; y Vuestra Majestad man- 
dará á D. Francisco de Barte y á D. Luis Manrique que ayu- 
den y asistan á todo, que no es lo que se ha de formar cosa que 
con oficiales de los propietarios de Lisboa, de Provedor y Veedor 
y Contador pueda encaminarse, que esto suele ser á propósito 
para el despacho de dos barcos de bastimentos. Nuestro Señor 
guarde la Católica persona de Vuestra Majestad largos años. 

De San Lúcar á 2 de Junio de 1607. — El duque de Medina- 
Sidonia. 



La Universidad de los mercaderes ha despachado extraordi- 
nario pidiendo instantísimamente á Su Majestad que se dilate 
la partida de la fíota de Nueva España para el año que viene, 
y auiTque esta pretensión suele fundarse otras veces en causas 
aparentes ó muy ligeras hogaño tiene el fundamento que V. E. 
sabe, y ansí nos ha parecido cosa digna de representarla á 
Su Majestad; y habiendo de hablar á V. E. con la confianza 
que se debe á su persona y á la orden que tengo del Consejo 
para hablarle con esta claridad , lo que ha parecido es lo si- 
guiente: 



431 

Que la flota se vaya despachando á toda prisa, mas que no 
salga de San Lúcar por el peligro en que estarían en Cádiz 
estas naves, presupuesta la inteligencia que el enemigo tiene 
de cualquier movimiento nuestro y los efectos que en esto se 
pretenden; siendo el primero, que llevándose adelante las dili- 
gencias y demostraciones del despacho, se embarquen los ma- 
rineros necesarios para la flota ó para el armada de Garibay. 

El segundo, que si el enemigo desamparase nuestras costas, 
6 vencido 6 temeroso de las fuerzas que se van juntando, nos 
hallemos enteramente hábiles para poder echar la flota fuera 
antes de los 15 de Julio, que como V. E. dice muy bien con la 
prudencia y experiencia que tiene, dentro de este tiempo bien 
se puede aventurar, no obstante que ya por entonces nos pode- 
mos recatar de los huracanes de San Juan de ülua, y que á 
este peligro no se debe poner todos los años; pero si á este 
tiempo no nos hallamos señores de la mar, por ningún caso 
convendria que partiese la flota tan conocidamente aventurada 
de caer en las manos de los holandeses. 

Y aunque todo esto se consulta hoy á Su Majestad, y hasta 
tener nueva orden V. E. puede arbitrar sobre todo en confor- 
midad de la Comisión que se le ha dado, todavía nos ha pare- 
cido en el Consejo, que se diese cuenta de todo á V. í). y su- 
plicarle dos cosas: la una, que no se haga novedad en sacar á 
Cádiz las naves de San Lúcar hasta que se le avise lo que Su 
Majestad resolviere; la otra, que en las demostraciones exterio- 
res se esfuerce mucho el despacho de la flota, dando á enten- 
der que ha departir sin réplica ninguna, porque de esta mane- 
ra y no de otra tendrá V. E. los marineros necesarios para su 
armada en caso que no se puedan hallar por el camino ordi- 
nario, 6 para despachar la flota si desde aquí á los 15 de Julio 
estuviese la mar limpia de corsarios. Guarde Dios á V, E. como 
yo deseo. 

De Madrid á 4 de Junio de 1607. — A mi Señora la Duquesa, 
beso las manos muchas veces. 



432 

El último despacho que hay de V, E, es de 28 del pasado, 
y se ha visto ya en Consejo y acordado lo que V. E. mandará 
yer por la copia que aquí va de carta que se ha enviado á fir- 
mar de Su Majestad; y en lo de los prisioneros he hablado al 
señor secretario Prada, y dice que no hubo intento por Estado 
de estorbar este trueco en la forma que se hace, y que así lo 
puede mandar V. E. sin reparar en ello, y porque no se pase' 
la ocasión de las dos galeras, advierto luego de ello V. E., pues 
es caso lastimoso dilatarlo estando padeciendo los que se per- 
dieron peleando tan honradamente. 

El enemigo estaba á los 28 del pasado en la Berlinga, como 
antes, y así la Escuadra de Guipúzcoa no pasará de la Coruña 
hasta que se haya quitado de allí: trátase de que se refuerce 
mucho eso y de proveer una buena suma de dinero; y al señor 
Duque (que esta en Lerma) he dado cuenta de lo que V. E. ha 
escrito, y enviádole sus cartas; y si los de la urca alemana 
están contentos con lo que V. E. les ha dado, no habrá para 
qué esperar esta otra resolución, porque hasta ahora no la ha 
habido, y aunque ellos merecen mucho y el caso fué digno de 
gran demostración, no es poca darles navio y comida para el 
viaje demás de la honra y merced que V. E. les ha hecho, á 
quien guarde Nuestro Señor muy largos años. 

De Madrid á 5 de Junio de 1607, 

Las compras de artillería y todo lo demás tocante á ella, 
que se hace sin comisión del señor marqués de San Germán y 
de sus Ministros, lo siente mucho: suplico á V. E. se sirva de 
entender de ellos lo que les escribe y mandar que se haga lo 
que le toca por su cargo. 

Aquí van las cartas de Su Majestad que V. E. verá * 



de 3 y 6 

del presente he recibido, y visto por ellas la buena maña que os 
dais á la expedición de las fuerzas que hacéis aprestar para 



1 Fallan varias hojas al manuscrito de donde tomamos estas cartas. 



433 

que salga á la mar D. Luis Fajardo, mi Capitán general de la 
armada del mar Oce'ano, y pues estará ya con vos, espero aviso 
de cuándo lo podrá hacer. 

El oficio que hacéis para sosegar los que se inquietaron con 
la ida del D. Luis, es muy propio de vuestro celo, y conviene 
que lo prosigáis y les deis á entender la poca razón que tienen? 
siendo D. Luis persona de las partes que sabéis. 

Cuanto á dinero, se queda haciendo diligencia para enviaros 
alguno más ^ con brevedad, y en tanto, os encargo la pro- 
curéis en ese apresto, supliendo con vuestra autoridad á todo; y 
de la asistencia personal que en ello hacéis para vencer y faci- 
litar las dificultades que se ofrecen, estoy muy agradecido. 

Ya he dado orden al marqués de San Germán para que él 
la envié á mi Teniente de Capitán general de la artillería de 
Cádiz, para que os provea las armas, pólvora y municiones que 
fueren menester, dejando de pagar por ahora algo dello, que 
os será buena parte de alivio; y con esto y hacer esfuerzo en 
acabar de cobrar los 100.000 ducados, quiero prometerme á 
vuestra buena maña, y el beneficio con que gastáis el dinero 
que no os hará falta hasta despachar á D. Luis, lo que, como 
queda dicho se os proveerá con la brevedad posible. 

En lo que apuntáis cuanto á cercenar algo desas fuerzas 
para facilitar lo principal de ellas, os lo remito á vos y al dicho 
D. Luis Fajardo, para que según las del enemigo y la disposi- 
ción en que tenéis esas cosas, y considerando lo que importa 
que salga á buscarle con seguridad y brevedad, resolváis am- 
bos lo que más convenga. 

Las dos zabras vizcaínas que decis llegaron ahí cargadas de 
hierro, será bien que las recibáis á sueldo para que sirvan en 
esta ocasión. 

Con brevedad se os avisará el sueldo que han de ganar el 
General y Almirante de la Escuadra de la guarda del Estrecho. 

Todo lo demás que en las dichas dos cartas decis que habéis 



4 Está en blanco en el original. 
Tomo LXXXI. 28 



434 

hecho tocante al apresto, os lo apruebo y rae tengo por muy 
bien servido de como lo disponéis. 

Al veedor Pedro de Mazateve Alvarado, daréis las gracias 
por lo que me sirve y os ayuda en las cosas que le ordenáis. 

De San Lorenzo á 14 de Julio de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo* 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del Anda- 
lucía. 



Con ésta envió á V. E. una cédula sobre la forma en que 
se han de gobernar las Escuadras de galeras cuando se en- 
cuentren; si V. E. fuese servido de hacerla leer en la primera 
junta que hubiere, creo que será á propósito, y habrá de quedar 
en poder del Sr. D. Pedro de Toledo. 

. Su Majestad ha resuelto que se provea algún dinero más 
sobre los 100.000 ducados, y el Sr. Presidente de Hacienda 
está procurándolo; no sé si este correo ha de poder llevar algo, 
pero por poca cosa no deje de salir presto esa Escuadra, que eu 
virtud de lo que he oido al señor duque de Lerma ofrezco de 
sacar á V. E. de la fianza que hiciere. 

Al señor conde de Niebla he visto hoy muy bueno: hele di- 
cho que escriba, no sé si lo hará á tiempo. Nuestro Señor guar- 
de á V. E. muy largos años. 

De Madrid á 15 de Julio de 1607. — Antonio de Aróstegui,— 
Señor duque de Medina-Sidonia, 



SEÑOR, 

He recibido la carta de Vuestra Majestad de 27 del pasado, 
en que Vuestra Majestad me dice que entre algunos puntos 
que se propusieron en la Junta de Guerra de Indias para el 
bueno y breve despacho del armada que Vuestra Majestad aquí 
tiene, hay uno que dice convendría que no se pidiese el dinero 



435 

que los Maestres de las naos que para ella se tomaron de la 
flota de Nueva España hubieren cobrado de cuenta de averías, 
y que cuando hayan de volver á cargar, se las den de nuevo, 
tomando por la de Vuestra Majestad la satisfacción y paga de 
las cantidades recibidas, pues esto se ha ya hecho otras veces 
que Vuestra Majestad ha mandado detener las flotas en casos 
semejantes, con no ser de tanta importancia como el presente, 
y rae ordena Vuestra Majestad que en esto diga lo que enten- 
diere, para que con mayor satisfacción y seguridad de que no 

haya i se tome resolución, informando á Vuestra Majestad 

de lo que se me ofrece en esto; y así como he dicho á Vuestra 
Majestad el daño grande que reciben los dueños de naos en ha- 
ber cesado la flota, y en particular de las 10 que van á servir 
en el armada, que aunque Vuestra Majestad por el Consejo de 
Guerra me mandó remitir que en el ir ó quedarse la flota hi- 
ciese en ello lo que conforme á las nuevas que se tuviese del 
armada holandesa y al tiempo que se iba acortando para su sa- 
lida, porque llegaria á los riesgos de los Nortes, hiciese en ello 
lo que me pareciese más convenir, lo fui dilatando por la im- 
portancia que tenia la ida de la dicha flota y para asegurar su 
salida enviar con ella el Escuadra del Estrecho hasta sacarla y 
acompañarla fuera de los Cabos, y esto iba encaminando hasta 
tanto que por parte del Prior y Cónsules de la Universidad de 
mercaderes de Sevilla se suplicó á Vuestra Majestad instantá- 
neamente que la flota cesase por este año, por muchas causas 
que dieron, y Vuestra Majestad fué servido de admitirlas, y aquí 
enviaron á su cónsul Rafael de Porras á hacerme muchos pro- 
testos, y á D. Francisco de Barte que ni aun para Cádiz dejase 
ir las naos á acabar de recibir los alijos, y en la quedada de la 
flota ellos fueron los que lo pidieron é interesan en ello, porque 
demás de darse tiempo á que la sobra de mercaderías que hay 
en aquellas provincias de Nueva España se consumiesen, val- 
dian de valde, y tanto más habia de ser esto llegando esta flota, 
que es la mayor que he visto ir á la Nueva España, se habian 



4 En blanco el original. 



436 

de perder verdaderamente los cargadores; y así, al tiempo que 
se ha propuesto á Vuestra Majestad que se despache, que es 
por Septiembre ó á los brises de Enero, no habiendo de haber 
otra flota el año que viene, venderán con gran ventaja y como 
quieran,- y no lo hicieran yendo ahora; y asimismo se asegura- 
ron con la quedada, de que el armada holandesa, ó menos baje- 
les, que bastarían, según van las flotas, la desbaratasen, toma- 
sen ó quemasen, que todo este beneficio es de los interesados 
mercaderes, y no lo reciben tanto los dueños de naos, ni por su 
parte se ha pedido ni dejado de ir la flota, pues les dieron 
carena, aparejaron y aprestaron, y estuvieron á 20 de Mayo de 
vergas en alto, teniendo en esto muy grandes costas, porque 
como concurrieron á un mismo tiempo las armadas de Vuestra 
Majestad que se han de partir y despachar, todo lo que com- 
praron de jarcias, velamen y los demás pertrechos y jornales 
de calafates y carpinteros les costaban al doble, y esto lo hi- 
cieron, y es costumbre el encaminarse así siempre de las ave- 
rías que reciben de los mercaderes que cargan para aparejarse 
y aprestarse, con obligación de pagar en las Indias el daño que 
reciben las tales mercaderías, demás de lo que les falte, que de 
ordinario suele ser á 36 ducados de flete y 10 de avería, que 
esto suele ser más 6 menos, conforme á más navios, más ó me- 
nos carga; y así las averías que estos mercaderes han recibi- 
do, que vienen ya á ser solas ocho las naos, porque Capitana y 
Almiranta van á sueldo, no seria justo que los dueños de naos 
las volviesen, pues por su parte cumplieron en aderezarlas, 
recibir su carga, y no pidieron que la flota se quedase; y si 
acaso no hubiesen acabado de recibir todas las averías de lo 
que han cargado, podrian concertarse mercaderes y Maestres 
en un tanto, como se hizo cuando yo tomé las naos de la flota 
de Nueva España que D. Diego de Alcega, para el armada de 
Lisboa el año de 87, que les dieron á cuatro ducados por tone- 
lada de las que no tenian pagadas las averías , sin tratar de 
las que habían recibido, y esto podria Vuestra Majestad remitir 
á D. Francisco de Barte, porque lo acomodase en esta forma, 
si bien el tiempo es diferente y mayores l^s costas como digo. 



437 

Habiendo de volver estas naos á cargar para la flota de 
Nueva España, así las que van á servir en el armada como las 
que se quedan, es forzoso el darles carrera para que naveguen 
con seguridad, y para esto no se puede excusar que los carga- 
dores den otra avería, y que este gasto lo repartan entre sí y 
sobre la misma hacienda, pues ellos fueron la causa de que la 
flota se quedase, y no los pobres dueños de naos; y si para las 
veces que Vuestra Majestad me mandó enviar navios de arma- 
da aguardar en los 44 grados, las flotas que en aquel tiempo 
se traía la plata en ellos, los mercaderes repartían por avería 
este gasto, deben ahora hacerlo asimismo, pues esta armada 
sale á asegurar la plata y flota que viene de Nueva España, y 
en esto se podria incluir esta segunda avería, pues Vuestra Ma- 
jestad no tiene obligación de pagarla ni satisfacerla, pues 
Vuestra Majestad tiene sus armadas y fuerzas tan superiores, 
pues estando juntas las Escuadras con el armada de Lisboa, 
los interesados pueden estar sin cuidado; y conforme á esto, 
Vuestra Majestad mandará lo que fuere más servido, que por 
lo que entiendo, se justifica enteramente la duda que se puso 
en la Junta desta satisfacción de averías, que es diferente que 
la que se paga de la plata que viene de las Indias. Nuestro 
Señor, etc. — El duque de Medina-Sidonia. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Por 
lo que estos dias habéis escrito y relaciones que -habéis enviado, 
se echa de ver que es poca la gente que ha ido llegando, y que 
se ofrecen muchas dificultades en valeres de la que se ha pe- 
dido á las ciudades, grandes y titulados desa provincia; pero 
considerando lo que vos tan prudentemente advertis, y que no 
hay medio más á propósito para el intento que se lleva y la 
importancia del negocio, he resuelto de escribir á los unos y los 
otros lo que veréis por las copias que se os envían : vos usareis 



438 

luego deste despacho con el cuidado, diligencia y buena maña 
que acostumbráis en todas las cosas que se os encargan de mi 
servicio; y pues según lo que vos y D. Luis Fajardo avisáis, 
tratáis de reducir á menor número los navios con que de ahí 
ha de partir, parece que no sea menester pedir tanta gente 
como se hizo cuenta al principio, y que bastará que os valgáis 
de la que cayere más cerca de esa ciudad y de la de Cádiz, 
donde se ha de embarcar, componiéndolo de manera que la 
gente que se ha de juntar sienta menos el trabajo, y particu- 
larmente á la de la i se le haga de mal embarcarse, pues 

como vos sabéis esta es una de las exenciones concedidas, y 
que yo holgara que se les pudiera ahora guardar. 

Sevilla ha escrito que quedaba poniendo en orden los 400 
hombres que se le han pedido, y así le he mandado dar las gra- 
cias, y se le escribe en la carta ^ encargando que usen de toda 

la brevedad que se pudiere, vos haréis lo mismo con esta gente 
y la que más fuere llegando, y acudiréis á su socorro desde el dia 
que lo hiciere del dinero que os he mandado proveer para el 
despacho y apresto de esa armada, y avisarme eis la que fsere 
de cada parte, y á cargo de qué persona. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
del su Consejo de Estado, Capitán general del mar Océano y 
costa del Andalucía. 



Anteanoche despaché un correo á V. E., que me excusa de 
embarazar á V. E. con carta larga: hánse hecho las diligencias 
posibles para proveer más dinero á V. E.; y en fin, envió esta 
noche á Domingo de Zavala las letras que mandará ver V. E. 
por ese billete que me ha escrito el Sr. Presidente de Ha- 
cienda, lo cual y suspenderse la paga de lo que ha dado el 



1 Eslá en blanco en el original, 
? ídem ic|. 



439 

General de la artillería es una g-ran provisión, y no sé si en 
tiempos abundantes se hicieron tales; si pagan los 50.000 du- 
cados que ahora se proveen, suplico á V. E. se sirva de ver con 
mucha atención si se podrá pagar al General de la artillería, 
pues será muy posible, moderando el armada, y yo me libraré 
de un gran trabajo que ha de costar el pag-arle por otra vía: no 
hay aviso de que haya partido de Cartagena el Sr. D. Pedro de 
Toledo, que es para dar cuidado habiendo salido las galeras de 
Barcelona á Sudeste. Dios guarde á V. E. muy largos años. 
De Madrid á 17 de Julio de 1607. — Antonio de Aróstegui. 



EL REY. 

Capitán de la milicia de la ciudad de Jaén, del mi Corregi- 
dor de esa dicha ciudad entenderéis la ocasión en que me 
quiero servir de vuestra persona y de la gente de vuestro cargo, 
y así os mando que guardéis la orden que en mi nombre os 
diere con mucha puntualidad, y que me aviséis de haberlo 
puesto en ejecución. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=-YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al Capitán de la gente de Milicia de la ciudad 
de Jaén. 

EL REY. 

Marqués de Aj^amonte, pariente. El armada holandesa se 
halla todavía en la costa de Portugal, y la que se apresta en el 
Andalucía en estado que sólo la detiene la falta de gente de 
guerra; y porque en esto consiste el poder deshacer al enemigo 
y estorbar sus designios, os he querido advertir dello y encar- 
garos y mandaros (como lo hago), que si como se os escribió á 
los primeros de Mayo y 16 de Junio, no hubiéredes enviado al 
duque de Medina-Sidonia la gente que se os ha avisado, lo ha- 
gáis al mismo punto que recibáis ésta, sin poner excusa ni otro 



440 

impedimento alguno, pues veis que la ocasión es tan apretada 
que no le sufre, mayormente atravesándose reputación y ser 
punto éste en que se puede ganar 6 perder mucho; y para que 
se faciliten Jas dificultades que puede haber, he mandado al 
conde de Miranda, del mi Consejo de Estado y Presidente en 
el Real de Justicia, ordene que por el dicho Justicia se den los 
despachos necesarios, para que de los arbitrios que propusiére- 
des se concedan los que fueren más á propósito, y dellos se sa- 
que solamente la cantidad que fuere necesaria para esta expe- 
dición: vos acudiréis á él para que se ejecute; pero no por esto 
habéis de parar el enviar la gente, antes lo habéis de hacer 
luego, como está referido, valiéndoos para ello de los medios que 
se os ofrecieren en cuanto se saca el dinero de los arbitrios, y 
entonces lo habéis de restituir á la consignación de donde lo 
tomáredes, y avisarme eis el dia que partiere la gente y á cargo 
de qué persona, porque conviene tenerlo entendido; y cuanta 
más diligencia usáredes en esto, tanto mayor será el servicio 
que recibiré de vos. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al marqués de Ayamonte, su pariente. 



EL REY. 

Conde de Jelves, pariente. El armada holandesa se halla 
todavía en la costa de Portugal, y la que se apresta en el An- 
dalucía en estado que sólo la detiene la falta de gente de 
guerra; y porque en esto consiste el poder deshacer al enemigo 
y estorbar sus designios, os he querido advertir dello y encar- 
garos y mandaros (como lo hago), que si como se os escribió á 
los primeros de Mayo y 16 de Junio no hubiércdes enviado al 
duque de Medina- Sidonia la gente que se os ha avisado, lo ha- 
gáis al mismo punto que recibáis ésta, sin poner excusa ni otro 
impedimento alguno, pues veis que la ocasión es tan apretada 
que no le sufre, mayormente atravesándose reputación y ser 



441 

punto éste en que se puede ganar ó perder mucho; y para que 
se faciliten las dificultades que puede haber, he mandado al 
conde de Miranda, del mi Consejo de Estado y Presidente del 
Real de Justicia, ordene que por el dicho Consejo de Justicia se 
den despachos necesarios- para que de los arbitrios que propu- 
siéredes se concedan los que fueren más á propósito, y de ello se 
saque solamente la cantidad que fuere necesaria para esta expe- 
dición: vos acudiréis á él para que se ^ no por esto habéis de 

gente, antes lo habéis de ^ como está parar el enviar la 

referido valiéndoos para ello de los medios que se os ofrecieren, 
en cuanto se saca el dinero de los arbitrios, y entonces lo habéis 
de restituir á la consignación de donde lo tomáredes, y avi- 
sarme eis el dia que partiere la gente y á cargo de qué persona, 
porque conviene tenerlo entendido, y cuanto más diligencia 
usáredes en esto, tanto mayor será el servicio que recibiere de 
vos. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya.— Por el Rey, al conde de Jelves, su pariente. 



EL REY. 

Conde de Castellar, pariente. El armada holandesa se halla 
todavía en la costa de Portugal, y la que se apresta en el An- 
dalucía en estado que sólo la detiene la falta de gente de 
guerra; y porque en esto consiste el poder deshacer al enemigo 
y estorbar sus designios, os he querido advertir dello y encar- 
garos y mandaros, como lo hago, que si como se os escribió á 
los primeros de Mayo y 16 de Junio no hubiéredes enviado al 
duque de Medina-Sidonia la gente que se os ha avisado, lo 
hagáis al mismo punto que recibáis ésta, sin poner excusa ni 
otro impedimento alguno, pues veis que la ocasión es tan apre- 



i Está en blanco en el original, 
i Ídem id. 



442 

tada que no le sufre, mayormente atravesándose reputación, y 
ser punto éste en que se puede ganar ó perder mucho; y para 
que se faciliten las dificultades que puede haber, he mandado 
al conde de Miranda, del mi Consejo de Estado y Presidente 
del Real de Justicia, ordene que por el dicho Consejo de Justi- 
cia se den los despachos necesarios para que de los arbitrios 
que propusie'redes, se concedan los que fueren más á propósito, 
y dellos se saque solamente la cantidad que fuere necesario 
para esta expedición: vos acudiréis á él para que se ejecute; 
pero no por esto habéis de parar el enviar la gente, antes lo 
habéis de hacer luego como está referido, valiéndoos para ello 
de los medios que se os ofrecieren en cuanto se saca el dinero 
de los arbitrios, y entonces lo habéis de restituir á la consigna- 
ción de donde lo tomáredes, y avisarme eis el dia que partiere 
la gente y á cargo de qué persona, porque conviene tenerlo 
entendido, y cuanta más diligencia usáredes en esto, tanto más 
será el servicio que recibiré de vos. 

De San Lorenzo el Real á 17 de Julio de 1607.=YO EL 
REY.=Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de 
Aguilar y Anaya. — Por el Rey, al conde de Castellar, su pa- 
riente. 

EL REY. 

Marqués de Villanueva del Rio, pariente. El armada holan- 
desa se halla todavía en la costa de Portugal, y la que se 
apresta en el Andalucía en estado que sólo la detiene la falta 
de gente de guerra; y porque en esto consiste el poder desha- 
cer al enemigo y estorbar sus designios, os he querido advertir 
dello y encargaros y mandaros (como lo hago), que si como se 
os escribió á los primeros de Mayo y 16 de Junio, no hubiérc- 
des enviado al duque de Medina-Sidonia la gente que se os ha 
avisado, lo hagáis al mismo punto que recibáis ésta, sin poner 
excusa ni otro impedimento alguno, pues veis que la ocasión 
es tan apretada que no le sufre, mayormente atravesándose re- 
putación y ser punto éste en que se puede ganar ó perder mu- 



443 

cho; y para que se faciliten las dificultades que puede haber, 
he mandado al conde de Miranda, del mi Consejo de Estado y 
Presidente en el Real de Justicia, ordene que por el dicho Con- 
sejo de Justicia, se den los despachos necesarios para que de 
los arbitrios que propusiéredes se concedan los que fueren más 
á propósito, y dellos se saque solamente la cantidad que fuere 
necesaria para esta expedición: vos acudiréis á él para que se 
ejecute; pero no por esto habéis de parar el enviar la gente, 
antes lo habéis de hacer luego como está referido, valiéndoos 
para ello de los medios que se os ofrecieren en cuanto se saca 
el dinero de los arbitrios, y entonces lo habéis de restituir á la 
consignación de donde lo tomáredes, y avisarme eis el dia que 
partiere la gente y á cargo de qué persona, porque conviene 
tenerlo entendido, y cuanta más diligencia usáredes en esto, 
tanto mayor será el servicio que recibiré de vos. 

De San Lorenzo el Real á 17 de Julio de 1607 =-.Y0 EL 
REY.=Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de 
Aguilar y Anaya. — Por el Rey, al marqués de Villanueva del 
Rio, su pariente. 

EL REY. 

Duque deMedina-Geli, primo. El armada holandesa se halla 
todavía en la costa de Portugal, y la que se apresta en el An- 
dalucía en estado que sélo la detiene la falta de gente de 
guerra; y porque en esto consiste poder deshacer al enemigo y 
estorbar sus designios, os he querido advertir dello y encarga- 
ros y mandaros, como lo hago, que si como se os escribió á los 
primeros de Mayo y 16 de Junio, no hubiésedes enviado al du- 
que de Medina-Sidonia la gente que se os ha avisado, lo hagáis 
luego que recibáis ésta, sin poner excusa ni otro impedimento 
alguno, pues veis que la ocasión es tan apretada que no lo sufre, 
mayormente atravesándose reputación y ser punto éste en que 
se puede ganar ó perder mucho; y para que se faciliten las di- 
ficultades que puede haber, he mandado al conde de Miranda, 
del nai Consejo de Estado y Presidente del Real de Justicia, 



444 

ordene que por el dicho Consejo de Justicia se den los despa- 
chos necesarios, para que de los arbitrios que propusiéredes se 
concedan los que fueren más á propósito, y dello se saque sola- 
mente la cantidad que fuere necesario para esta expedición: 
vos acudiréis á él para que se ejecute; pero no por esto habéis 
de parar el enviar la gente, antes lo habéis de hacer luego, 
valiéndoos para ello de los medios que se os ofrecieren en 
cuanto se saca el dinero de los arbitrios, y entonces lo habéis 
de restituir á la consignación de donde lo tomáredes, y avisar- 
me eis el dia que partiere la gente y á cargo de qué persona, 
porque conviene tenerlo entendido, y cuanta más diligencia 
usáredes en esto, tanto más será el servicio que recibiere de 
vos. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=YO EL REY.^Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilary Ana- 
ya. — Por el Rey, al duque de Medina-Celi, su primo. 



EL REY. 

Mi Corregidor de la ciudad de Ubeda, 6 vuestro Lugarte- 
niente en el dicho cargo, por lo que se escribe á esa ciudad, 
veréis cuánto conviene enviar luego á la parte que el duque de 
Medina-Sidonia avisare la gente que se le ha advertido; y aun- 
que siendo el negocio para que se pide tan apretado, y en que 
se atraviesa tanto la reputación, se juzga que lo cumplirá así; 
todavía, aquí aparte, he querido advertiros que seré muy servi- 
do que hagáis tales oficios con la dicha ciudad, que la gente 
parta luego, facilitando, como á ella so escribe, las dificultades 
que se pueden ofrecer, pues de acá se le ayuda con los medios 
que puede pedir. 

Y si habiendo vos usado en este negocio de la diligencia y 
buena maña que yo confío, no pudiere partir luego la dicha 
gente, es mi voluntad que en este solo caso os valgáis de la 
Milicia desa dicha ciudad, que es el medio que ha parecido 
más á propósito, y así se escribe á Juan de Amezcua Navarrete, 



445 

Capitán della, en vuestra creencia, para que guarde la drden 
que le diéredes: vos se la daréis para que vaya á la parte donde 
os avisare el dicho Duque, cuya orden habéis de guardar pun- 
tual y precisamente, sin exceder dellaj y adviérteseos que la 
ciudad ha de proveer lo que para su despacho fuere menester 
y llegar al embarcadero como si fuera gente que ella enviara; 
pero si fuere posible excusar el valeres de la dicha gente de 
Milicia, holgaré que lo hagáis, porque se les guarde la exen- 
ción que, entre otras, le está concedida de que no se haya de 
embarcar; y en tal caso teméis en secreto la drden que se os 
enviaba para valeres della sin que nadie lo entienda; pero si 
fuere á servir, podréis asegurarla en mi nombre, que pasado 
esta ocasión se volverán á sus casas sin detenerlos un solo dia, 
y de cualquiera manera que esto se haga, me daréis luego 
aviso, porque conviene tenerlo entendido. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607 años. = YO EL 
REY.=Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de 
Aguilar y Anaya. — Por el Rey, al su Corregidor de la ciudad 
de Ubeda. 

EL REY. 

Don Pedro de Inojosa, Capitán de la Milicia de la ciudad de 
Granada, del mi Corregidor de esa ciudad entenderéis la oca- 
sión en que me quiero servir de vuestra persona y de la gente 
de vuestro cargo, y así os mando que guardéis la orden que en 
mi Real nombre os diere con mucha puntualidad, y que me avi- 
séis de haberlo puesto en ejecución. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, á D. Pedro de Inojosa Vanegas, Capitán 
de la Milicia de la ciudad de Granada. 



44G 



EL REY. 



Marqués de Villanueva del Fresno,, primo. El armada ho- 
landesa se halla todavía en la costa de Portugal, y la que se 
apresta en el Andalucía en estado que sólo la detiene la falta 
de gente de guerra; y porque en esto consiste el poder desha- 
cer al enemigo y estorbar sus designios, os he querido advertir 
dello, y encargaros y mandaros, como lo hago, que si como se 
os escribió á los primeros de Mayo y 16 de Junio, no hubiéredes 
enviado al duque de Medina-Sidonia la gente que se os ha avi- 
sado, lo hagáis al mismo punto que recibáis ósta, sin poner 
excusa ni otro impedimento alguno, pues veis que la ocasión es 
tan apretada que no le sufre, mayormente atravesándose repu- 
tación y ser punto éste en que se puede ganar ó perder mu- 
cho; y para que se facilite las dificultades que puede haber, he 
mandado al conde de Miranda, del mi Consejo de Estado y Pre- 
sidente del Real de Justicia, ordene que por el dicho Consejo 
de Justicia se den los despachos necesarios para que de los ar- 
bitrios que propusiéredes se concedan los que fueren más á 
propósito, y dellos se saque solamente la cantidad que fuere 
necesaria para esta expedición: vos acudiréis á él para que se 
ejecute ; pero no por esto habéis de parar el enviar la gente, 
antes lo habéis de hacer luego, como está referido, valiéndoos 
para ello de los medios que se os ofrecieren en cuanto se saca 
el dinero de los arbitrios, y entonces le habéis de restituir á la 
consignación de donde lo tomáredes, y avisarme eis el dia que 
partiere la gente y á cargo de qué persona, porque conviene 
tenerlo entendido, y cuanta más diligencia usáredes en esto, 
tanto más será el servicio que recibiré de vos. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, al marqués de Villanueva del Fresno, su 
primo. 



447 



EL REY. 



Duque de Cardona, marqués de Gomares. El armada holan- 
desa se halla todavía en la costa de Portugal, y la que se apres- 
ta en el Andalucía en estado que sólo la detiene la falta de 
gente de guerra; y porque en esto consiste el poder deshacer 
al enemigo y estorbar sus designios, os he querido advertir 
dello, y encargaros y mandaros, como lo hago, que si como se 
os escribió á los primeros de Mayo y 16 de Junio, uo hubiereis 
enviado al duque de Medina-Sidonia la gente que se os ha avi- 
sado, lo hagáis al mismo punto que recibáis ésta, sin poner ex- 
cusa ni otro impedimento alguno, pues veis que la ocasión es 
tan apretada que no le sufre, mayormente atravesándose repu- 
tación y ser punto éste en que se puede ganar ó perder mucho; 
y para que se facilite las dificultades que puede haber, he 
mandado al conde de Miranda, del mi Consejo de Estado y 
Presidente del Real de Justicia, ordene que por el dicho Con- 
sejo de Justicia se den los despachos necesarios para que de los 
arbitrios que propusiéredes se concedan los que fueren más á 
propósito, y dellos se saque solamente la cantidad que fuere 
necesaria para esta expedición : vos acudiréis á él para que se 
ejecute; pero no por esto habéis de parar el enviar la gente, 
antes lo habéis de hacer luego , como está referido , valiéndoos 
para ello de los medios que se os ofrecieren en cuanto se saca 
el dinero de los arbitrios, y entonces lo habéis de restituir á la 
consignación de donde lo tomáredes, y avisarme eis el dia que 
partiere la gente y á cargo de qué persona, porque conviene 
tenerlo entendido, y cuanta más diligencia usáredes en esto, 
tanto más será el servicio que recibiere de vos. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=YO EL REY.=^ 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, al duque de Cardona, su primo, marqués 
de Comares. 



448 



EL REY. 



Concejo, Justicia, Regidores, Caballeros, Jurados, escude- 
ros , oficiales y hombres buenos de la ciudad de Andújar. El 
armada holandesa se halla todavía en la costa de Portugal, y 
la que se apresta en el Andalucía en estado que sólo la detie- 
ne la falta de gente de guerra; y porque en esto consiste el 
poder deshacer al enemigo y estorbar sus designios, os he que- 
rido advertir dello, y encargaros y mandaros, como lo hago, 
que si como se os escribió á los primeros de Mayo y 16 de Junio, 
no hubiésedes enviado al duque de Medina-Sidonia la gente 
que se os ha avisado, lo hagáis al mismo punto que recibáis 
ésta, sin poner excusa ni otro impedimento alguno, pues veis 
que la ocasión es tan apretada que no le sufre, mayormente 
atravesándose reputación , y ser punto éste en que se puede 
ganar ó perder mucho; y para que se faciliten las dificultades 
que puede haber, he mandado al conde de Miranda, del mi 
Consejo de Estado y Presidente del Real de Justicia, ordene 
que por el dicho Consejo de Justicia se den los despachos ne- 
cesarios para que de los arbitrios que propusiéredes se conce- 
dan los que fueren más á propósito, y dellos se saque sola- 
mente la cantidad que fuere necesaria para esta expedición: 
vos acudiréis á él para que se ejecute; pero no por esto habéis 
de parar en el enviar la gente, antes lo habéis de hacer luego 
como está referido, valiéndoos para ello de los medios que se os 
ofrecieren, en cuanto se saca dinero de los arbitrios, y enton- 
ces lo habéis de restituir á la consignación de donde lo tomá- 
redes, y avisarme eis el dia que partiere la gente, y á cargo de 
qué persona, porque conviene tenerlo entendido, y cuanta más 
diligencia usáredes en esto, tanto mayor será el servicio que 
recibiré de vos. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilary Ana- 



449 

ya. — Por el Rey, al Concejo, Justicia, Reg-idores, Caballeros, 
Jurados, escuderos, oficiales y hombres buenos de la ciudad de 
Andújar. 

EL REY. 

Concejo, Justicia, Regidores, Caballeros, escuderos, oficia- 
les y hombres buenos de la ciudad de Alcalá la Real. El arma- 
da holandesa se halla todavía en la costa de Portugal, y la que 
se apresta en el Andalucía en estado que aólo la detiene la falta 
de gente de guerra; y porque en esto consiste el poder desha- 
cer al enemigo y estorbar sus designios , os he querido adver- 
tir dello, y encargaros y mandaros, como lo hago, que si como 
se os escribió á los primeros de Mayo y 16 de Junio, no hubié- 
redes enviado al duque de Medina-Sidonia la gente que se os 
haavisadOjlo hagáis al mismo punto que recibáis ésta, sin poner 
excusa ni otro impedimento alguno, pues veis que la ocasión es 
tan apretada que no le sufre, mayormente atravesándose repu- 
tación, y ser punto éste en que se puede ganar ó perder mucho; 
y para que se faciliten las dificultades que puede haber, he 
mandado al conde de Miranda, del mi Consejo de Estado y 
Presidente del Real de Justicia, ordene que por el dicho Con- 
sejo de Justicia se den los despachos necesarios para que de los 
arbitrios que propusiéredes se concedan los que fueren más á 
propósito , y dellos se saque solamente la cantidad que fuere 
necesaria para esta expedición: vos acudiréis á él para que se 
ejecute; pero no por esto habéis de parar en el enviar la gente, 
antes lo habéis de hacer luego, como está referido , valiéndoos 
para ello de los medios que se os ofrecieren, en cuanto se saca 
el dinero de los arbitrios , y entonces lo habréis de restituir á 
la consignación de donde lo tomáredes, y avisarme eis el dia que 
partiere la gente y á cargo de qué persona , porque conviene 
tenerlo entendido, y cuanta más diligencia usáredes en esto 
tanto mayor será el servicio que recibiere de vos. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilary Ana- 
ToMO LXXXI. 29 



450 

ya. — Por el Rey, al Concejo, Justicia, Regidores, Caballeros, 
escuderos , oficiales y hombres buenos de la ciudad de Alcalá 
la Real. 



EL REY. 

Mi Corregidor de la ciudad de Granada, 6 vuestro Lugar- 
teniente en el dicho cargo, por lo que se escribia á esa ciudad 
veréis cuánto conviene enviar luego á la parte que el duque de 
Medina-Sidonia avisare la gente que se le ha advertido, y aun- 
que siendo el negocio para que se pide tan apretado, y en que 
se atraviesa tanto la reputación, sojuzga que lo cumplirá así; 
todavía aquí, aparte, he querido advertiros que seré muy servido 
de que hagáis tales oficios con la dicha ciudad, que la gente 
parta luego, facilitando, como á ella se escribe, las dificultades 
que se pueden ofrecer, pues de acá se le ayuda con los medios 
que puede venir. 

Y si habiendo vos usado en este negocio de la diligencia y 
buena maña que yo confío, no pudiere partir luego la dicha 
gente, es mi voluntad que en este sólo caso os valgáis de la 
MiHcia desa ciudad, que es el medio que ha parecido más á 
propósito; y así se escribe á D. Pedro de Inojosa Venegas, Ca- 
pitán de ella, en vuestra creencia , para que guarde la orden 
que le diéredes; vos se la daréis para que vaya á la parte donde 
os avisare el dicho Duque, cuya orden habéis de guardar pun- 
tual y precisamente, sin exceder della, y adviérteseos que la 
ciudad ha de proveer lo que para su despacho fuere menester, 
y llegar al embarcadero como si fuera gente que ella enviara. 
Pero si fuere posible excusar el valeros de la dicha gente de 
Milicia, holgaré que lo hagáis para que se les guarde la exen- 
ción que, entre otras, le está concedida de que no se haya de 
embarcar, y en tal caso tendréis en secreto la orden que se os 
enviará para valeros della sin que nadie lo entienda; pero si 
fuere á servir, podéis asegurarla en mi nombre que, pasada 
esta ocasión, se volverán á sus casas sin detenerlos un sólo dia; 



451 

y de cualquier manera que esto se haga, me daréis lu^go aviso, 
porque conviene tenerlo entendido. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al su Corregidor de la ciudad de Granada. 



EL REY. 

Concejo, Justicia, Veinticuatros, Caballeros, Jurados, escu- 
deros, oficiales y hombres buenos de la ciudad de Úbeda. El 
armada holandesa se halla todavía en la costa de Portugal , y 
la que se apresta en el Andalucía en estado que sólo la detiene 
la falta de gente de guerra; y porque en esto consiste el poder 
deshacer al enemigo y estorbar sus designios, os he querido 
advertir dello, y encargaros y mandaros, como lo hago, que sí 
como se os escribid á los primeros de Mayo y 16 de Junio no 
hubiéredes enviado al duque de Medino-Sidonia la gente que 
se os ha avisado, lo hagáis al mismo punto que recibáis ésta, 
sin poner excusa ni otro impedimento alguno, pues veis que la 
ocasión es tan apretada que no le sufre , mayormente atrave- 
sándose reputación y ser punto éste en que se puede ganar ó 
perder mucho; y para que se faciliten las dificultades que puede 
haber, he mandado al conde de Miranda, del mi Consejo de Es- 
tado y Presidente del Real de Justicia, ordene que por el dicho 
Consejo de Justicia se den los despachos necesarios para que 
de los servicios que propusiéredes se concedan los que fueren 
más á propósito, y dellos se saque solamente la cantidad que 
fuere necesaria para esta expedición, vosotros acudiréis á él 
para que se ejecute; pero no por esto habéis de parar en el en- 
viar la gente , antes lo habéis de hacer luego , como está refe- 
rido, valiéndoos para ello de los medios que se os ofrecieren, 
en cuanto se saca el dinero de los arbitrios , y entonces lo ha- 
béis de restituir á la consignación de donde lo tomáredes, y 
avisarme eis el dia que partiere la gente y á cargo de qué per- 
sona, porque conviene tenerlo entendido, y cuanta más dili- 



452 

gencia usáredes en esto, tanto mayor será el servicio que re- 
cibiere de vos. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=YO EL REY —Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al Concejo , Justicia , Veinticuatros, Caballe- 
ros, Jurados, escuderos, oficiales y. hombres buenos de la ciu- 
dad de Übeda. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Visto 
se han tres cartas vuestras de los 26 de Junio y 6 del pre- 
sente, y la relación que la una de ellas cita de la gente que 
tienen las 11 banderas que están en Cádiz; y cuando hayan 
llegado las demás que faltan, y he mandado que se encaminen 
á esa ciudad, y la con que han de servir los Grandes y Titula- 
dos y ciudades, será bien que aviséis el número de gente que 
en todas se juntare, particularizando las que se hubieren le- 
vantado por mi orden y las con que me hubieren servido las 
ciudades y Señores, para que se dé en ello la orden que más 
convenga, y vos lo podréis ir disponiendo en conformidad de 
las órdenes que se os han dado, y con el cuidado y diligencia 
que acostumbráis, que de acá se darán las necesarias para la 
buena dirección de todo, y se os asistirá con cuanto conviniere. 

He entendido lo que decis sobre el guardar las órdenes que 
están dadas para el ejercicio del cargo de Capitán general 
del artillería, y así conviene que lo vais continuando. 

Por los avisos inclusos, veréis los daños que ha hecho un 
Corsario inglés * recoge á Larache, y que ahora está ven- 
diendo las presas que ha hecho ; y porque es bien hacer dili- 
gencias por haberle á las manos, ha parecido avisaros dello, para 



1 Está en blanco en el original. 



453 

que deis en esto la orden que os pareciere convenir, como vos 
lo sabréis tan bien hacer, y que me aviséis de la que fuere. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilary Ana- 
ya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su 
Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa 
del Andalucía. 

EL REY. 

Mi Corregidor de la ciudad de Andújar, ó vuestro Lugar- 
teniente en el dicho cargo, por lo que se escribe á esa ciudad, 
veréis cuánto conviene enviar luego á la parte que el duque de 
Medina-Sidonia avisare la gente que se le ha advertido; y aun- 
que siendo el negocio para que se pide tan apretado y en que 
se atraviesa la reputación, sojuzga que lo cumplirá así; toda- 
vía aquí, aparte, he querido advertiros que seré muy servido 
de que hagáis tales oficios con la dicha ciudad, que la gente 
parta luego, facilitando, como á ella se escribe, las dificultades 
que se pueden ofrecer, pues de acá se le ayuda con los medios 
que puede pedir. 

Y si habiendo vos usado en este negocio de la diligencia y 
buena maña que yo confío, no pudiere partir luego la dicha 
gente, es mi voluntad que en este solo caso os valgáis de la 
de la Mihcia de esa dicha ciudad, que es el medio que ha pa- 
recido más á propósito, y así se escribe al Capitán de ella en 
vuestra crencia, para que guarde la orden que le diéredes : vos 
se la daréis para que vaya á la parte donde os avisare el dicho 
Duque, y adviérteseos que la ciudad ha de proveer lo que para 
su despacho fuere menester llegar al embarcadero, como si 
fuera gente que ella enviara; pero si fuere posible excusar el 
valeros de la dicha gente de Milicia, holgara que lo hagáis por- 
que se les guarde la exención que, entre otras, le está conce- 
dida, de que no se hayan de embarcar, y en tal caso tendréis 
en secreto la orden que se os enviaba para valeros della, sin 
que nadie lo entienda; pero si fuere á servir, podréis asegurarla 



454 

eu mi nombre que pasada esta ocasión, se volverán á sus casas 
sin detenerlos un solo dia, y de cualquier manera que esto se 
haga me daréis luego aviso, porque conviene tenerlo en- 
tendido. 

Y sobretodo, se os advierte que habéis de guardar puntual 
y precisamente la orden que el dicho Duque os enviare, sin 
exceder della. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=YO El REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilary Ana- 
ya.— Por el Rey, al su Corregidor de la ciudad de Andújar. 



EL REY. 

Capitán de la Milicia de la ciudad de Andújar. Del mi Cor- 
regidor de esa dicha ciudad entenderéis la ocasión en que me 
quiero servir de vuestra persona y de la gente de vuestro cargo, 
y asi os mando que guardéis la orden que en mi nombre os 
diere con mucha puntualidad, y que me aviséis de haberlo 
puesto en ejecución. 

De San Lorenzo á 17 de Juho de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al Capitán de la gente de Milicia de la ciudad 
de Andújar. 

EL REY. 

Marqués de Villamanrique, pariente. El armada holandesa 
se halla todavía en la costa de Portugal, y la que se apresta 
en el Andalucía en estado que sólo la detiene la falta de gente 
de guerra; y porque en esto consiste el poder deshacer al ene- 
migo y estorbar sus designios, os he querido advertir de ello, 
y encargaros y. mandaros, como lo hago, que si como se os es- 
cribió á los primeros de Mayo y 16 de Junio no hubiéredes en- 
viado al duque de Medina-Sidonia la gente que se os ha avisa- 
do, lo hagáis al mismo punto que recibáis ésta, sin poner excusa 



455 

ni otro impedimento alguno, pues veis que la ocasión es tan 
apretada que no le sufre, mayormente atravesándose reputa- 
ción y ser punto éste en que se puede ganar ó perder mucho; 
y para que se faciliten las dificultades que puede haber, he 
mandado al conde de Miranda, del mi Consejo de Estado y Pre- 
sidente del Real de Justicia, ordene que por el dicho de J usti- 
cia se den los despachos necesarios para que de los arbitrios 
que propusiéredes se concedan los que fueren más á propósito, 
y dellos se saque solamente la cantidad que fuere necesaria 
para esta expedición : vos acudiréis á e'l para que se ejecute; 
pero no por esto habéis de parar el enviar la gente , antes lo 
habéis de hacer luego, como está referido, valiéndoos para ello 
de los medios que se os ofrecieren, en cuanto se saca el dinero 
de los arbitrios, y entonces lo habéis de restituir á la consigna- 
ción de donde lo tomáredes, y avisarme eis el dia que partiere 
la gente y á cargo de qué persona, porque conviene tenerlo en- 
tendido, y cuanta más diligencia usáredes en esto, tanto mayor 
será el servicio que recibiere de vos. 

De San Lorenzo el Real á 17 de Juho de 1607. =Y0 EL 
REY.=Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de 
Aguilar y Anaya. — Por el Rey, al marqués de Villamaurique, 
su pariente. 

EL REY. 

Conde de Olivares, pariente. El armada holandesa se halla 
todavía en la costa de Portugal, y la que se apresta en el An- 
dalucía en estado que sólo la detiene la falta de gente de 
guerra; y porque en esto consiste el poder deshacer al enemigo 
y estorbar sus designios, os he querido advertir dello, y encar- 
garos y mandaros, como lo hago, que si como se os escribió á 
los primeros de Mayo y 16 de Junio , no hubiéredes enviado al 
duque de Medina-Sidonia la gente que se os ha avisado, lo ha- 
gáis al mismo punto que recibáis ésta, sin poner excusa ni otro 
impedimento alguno, pues veis que la ocasión es tan apretada 
que no le sufre , mayormente atravesándose reputación y ser 



456 

punto éste en que se puede ganar ó perder mucho; y para que 
se faciliten las dificultades que puede haber , he mandado al 
conde de Miranda, del mi Consejo de Estado y Presidente del 
Real de Justicia, que por el dicho Consejo de Justicia se den 
los despachos necesarios para que de los arbitrios que propu- 
siéredes se concedan los que fueren más á propósito, y dellos se 
saque solamente la cantidad que fuere necesaria para esta ex- 
pedición: vos acudiréis á él para que se ejecute; pero no por 
esto habéis de parar el enviar la gente, antes lo habéis de hacer 
luego , como está referido , valiéndoos para ello de los medios 
que se os ofrecieren , en cuanto se saca el dinero de los arbi- 
trios, y entonces lo habéis de restituir á la consignación de 
donde lo toraáredes, y avisarme eis el dia que partiere la gente 
y á cargo de qué persona , porque conviene tenerlo entendido, 
y cuanta más diligencia usáredes en esto, tanto mayor será el 
servicio que recibiere de vos. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al conde de Olivares, su pariente. 



EL REY. 

Mi Corregidor de la ciudad de Alcalá la Real, ó vuestro Lu- 
gar-teniente en el dicho cargo, por lo que se escribe á esa ciu- 
dad, veréis cuánto conviene enviar luego á la parte que el du- 
que de Medina-Sidonia avisare la gente que se le ha advertido, 
y aunque siendo el negocio para que se pide tan apretado, y 
en que se atraviesa tanto la reputación, sojuzga que lo cum- 
plirá así; todavía aquí, aparte , he querido advertiros que seré 
muy servido de que hagáis tales oficios con la dicha ciudad, 
que la gente parta luego, facilitando, como á ella se escribió, 
las dificultades que se pueden ofrecer, pues de acá se le ayuda 
con los medios que puede pedir. 

Y si habiendo vos usado en este negocio de la diligencia y 
buena maña que yo confío, no pudiere partir luego la dicha 



457 

gente, es mi voluntad que en este sólo caso os valgáis de la de 
la Milicia de esa ciudad , que es el medio que lia parecido más 
á propósito, y así se escribe al Capitán della en vuestra creen- 
cia, para que guarde la orden que le dióredes vos; se la daréis 
para que vaya á la parte donde os avisare el dicho Duque, cuya 
orden habéis de guardar puntual y precisamente , sin exceder 
della, y adviérteseos que la ciudad ha de proveer lo que para su 
despacho fuere menester y llegar al embarcadero, como si fuera 
gente que ella enviara; pero si fuere posible excusar el vale- 
ros de la dicha gente de Milicia, holgaré que lo hagáis porque 
se les guarde la exención que, entre otras, le está concedida 
de que no se haya de embarcar , y en tal caso tendréis en se- 
creto la orden que se os enviará para valeros della, sin que nadie 
lo entienda; pero si fuere á servir, podréis asegurarla en mi 
nombre que pasada esta ocasión se volverán á sus casas , sin 
detenerlos un solo dia, y de cualquier manera que esto se haga, 
me daréis luego aviso, porque conviene tenerlo entendido. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.=YO EL REY.^Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al Corregidor de la ciudad de Alcalá la Real. 



EL REY. 

Mi Corregidor de la ciudad de Jerez de la Frontera, ó vues- 
tro Teniente en el dicho cargo, por lo que se escribe á esta ciu- 
dad veréis cuánto conviene enviar luego á la parte que el 
duque de Medina-Sidonia avisare la gente que se le ha adver- 
tido; y aunque siendo el negocio para que se pide tan apretado, 
y en que se atraviesa tanto la reputación, se juzga que lo cum- 
plirá así; todavía aquí, aparte, he querido advertiros que seré 
muy servido que hagáis tales oficios con la dicha ciudad , que 
la gente parta luego , facilitando , como á ella se escribe , las 
dificultades que se pueden ofrecer, pues de acá se le ayuda con 
los medios que puede pedir. 



458 

Y si habiendo vos usado en este negocio de la diligencia y 
buena maña que yo confío, no pudiere partir luego la dicha 
gente , es mi voluntad que en este solo caso os valgáis de la 
Milicia de esa dicha ciudad , que es el medio que ha parecido 
más á propósito , y así se escribe á uno de los Capitanes de la 
Milicia de ella, en vuestra creencia, para que guarde la orden 
que le diéredes: vos se la daréis para que vaya á la parte donde 
os avisare el dicho Duque; y adviérteseos que la ciudad ha de 
proveer lo que para su despacho fuere menester y llegar al em- 
barcadero, como si fuera posible excusar el valeres de la dicha 
gente de Milicia: holgaré que lo hagáis porque se les guarde 
la exención que , entre otras , le está concedida de que no se 
haya de embarcar, y en tal caso tornéis en secreto la orden que 
se os enviaba para valeres de ella, sin que nadie lo entienda; 
pero si fuere á servir , podréis asegurarla en mi nombre que 
pasada esta ocasión se volverán á sus casas, sin detenerlos un 
solo dia, y de cualquiera manera que esto se haga, me daréis 
luego aviso , porque conviene tenerlo entendido. 

Y sobre todo se os advierte que habéis de guardar puntual 
y precisamente la orden que el dicho Duque os diere, sin exce- 
der della. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607 años.=YO EL 
REY. = Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de 
Aguilar y Anaya. — Por el Rey, á D. Juan de Avalos, su Cor- 
regidor y Capitán de guerra de la ciudad de Jerez de la Fron- 
tera. 

EL REY. 

Concejo, Justicia, Veinticuatros, Caballeros, Jurados, es- 
cuderos, oficiales y hombres buenos de la ciudad de Jaén. El 
armada holandesa se halla todavía en la costa de Portugal , y 
la que se apresta en el Andalucía en estado que sólo la detiene 
la falta de gente de guerra; y porque en esto consiste el poder 
deshacer al enemigo y estorbar sus designios, os he querido 
advertir de ello, y encargaros y mandaros, como lo hago, que 



459 

si como se os escribió á los primeros de Mayo y 16 de Junio 
no hubiéredes enviado al duque de Medina-Sidonia la gente 
que se os ha avisado, lo hagáis al mismo punto que recibáis 
e'sta, sin poner excusa ni otro impedimento alguno, pues veis 
que la ocasión es tan apretada que no le sufre, mayormente 
atravesándose reputación, y ser punto éste en que se puede 
ganar 6 perder tanto ; y para que se faciliten las dificultades 
que puede haber, he mandado al conde de Miranda, del mi 
Consejo de Estado y Presidente del Real de Justicia , ordene 
que por el dicho Consejo de Justicia se den los despachos ne- 
cesarios para que de los arbitrios que propusiéredes se conce- 
dan los que fueren más á propósito, y de ellos se saque sola- 
mente la cantidad que fuere necesaria para esta expedición: 
vosotros acudiréis á él para que se ejecute ; pero no por esto 
habéis de parar en enviar la gente , antes lo habéis de hacer 
luego, como está referido, valiéndoos para ello de los medios 
que se os ofrecieren, en cuanto se saca el dinero de los arbi- 
trios, y entonces lo habéis de restituir á la consignación de 
donde lo tomáredes, y avisarme eis el dia que partirá la gente, 
y á cargo de qué persona, porque conviene tenerlo entendido; 
y cuanta más diligencia usáredes en esto, tanto mayor será el 
servicio que recibiré de vos. 

De San Lorenzo á 17 de Julio de 1607.= YO EL EEY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, al Concejo, Justicia, Veinticuatros, Caba- 
lleros, Jurados, escuderos, oficiales y hombtes buenos de la muy 
noble ciudad de Jaén. 



Mi compañero despacha este correo, y del entenderá V. E. 
lo que Su Majestad ha resuelto en lo de la infantería para esa 
armada, de cuya salida se aguarda con mucha brevedad aviso, 
y se tiene por buena señal desto no haber venido cartas de 
V. E. estos dias, y da mucho cuidado no saber del Sr. D. Pe- 
dro de Toledo desde 4 deste; suplico á V. E. se sirva mandar 
que se le dé esa carta de Su Majestad y esotra al Sr. D. Luis, 



460 

que ahora no puedo escribirles. Nuestro Señor guarde á V. E. 
muy largos años. 

De Madrid á 19 de Julio de 1607. — Antonio de Aróstegui. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Por parte de Francisco de Aguilar se me ha suplicado sea ser- 
vido de hacerle merced de una ventaja en la armada del mar 
Océano, en consideración de lo bien que me ha servido en ella 
de cinco años á esta parte, y el deseo que muestra de conti- 
nuarlo, y los muchos y particulares servicios del dicho capi- 
tán Francisco de Aguilar, su padre, que murió en Flándes pe- 
leando con los enemigos, y los capitanes Pedro y Diego de 
Aguilar y Castro, sus tios, y que el uno gobernaba la infante- 
ría de la Escuadra del Estrecho y murió peleando en el reen- 
cuentro que tuvo con la armada holandesa, y que el suplicante 
fué uno de los, cuatro soldados que se escaparon en aquella re- 
friega de la compañía del dicho su tio ,- y habiéndose visto en 
mi Consejo de Guerra , ha parecido , antes de tomar resolución 
en su pretensión, saber de vos si el suplicante cumplió con su 
obligación en la ocasión de pelear y en su retirada, y así os en- 
cargo que me lo aviséis con vuestro parecer, para que, visto, se 
haga lo que pareciere conveniente. 

De San Lorenzo á 21 de Julio de 1607. =Y0 EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Antouio de Aróstegui. — 
Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Con- 
sejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del 
Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Don 
Fernando de Toledo, mí Maestre de campo de infantería espa- 
ñola, que ésta os dará, va á recoger y tener á su cargo el resí- 



461 

dúo de su tercio que se ha ido conduciendo ahí; yo os encargo 
f¿ue demás de hacerle entregar luego la dicha gente para que 
la gobierne y tenga en buena disciplina, le honréis y estiméis 
conforme á su cualidad y méritos; y él va advertido de ejecutar 
lo que de mi parte le ordenáredes cuanto á embarcarse en esos 
navios y seguir y guardar las órdenes de D. Luis Fajardo, mi 
Capitán general de la armada del mar Océano, mientras con él 
navegare: vos me daréis aviso de cómo lo dispusiéredes y del 
número de gente que se hubiere recogido y se le entregare de 
la del dicho su tercio. 

De San Lorenzo á 21 de Julio de 1607.=YO EL REY - 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui.— 
Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Con- 
sejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del 
Andalucía, 



Con los despachos de V. E. de 15, 16 y 18, se ha salido de 
gran cuidado y recibido mucho contento de que la armada se 
detuviese por sólo tiempo: de todo envié luego relación á S. E., 
y el Consejo ha ponderado mucho á Su Majestad lo que V. E. 
ha trabajado; pero nada puede llegar á efecto. La respuesta de 
Su Majestad irá luego , y no sé por ahora adonde se encami- 
nen las otras, porque se presupone que por lo menos estará la 
armada en el Cabo cuando este ordinario llegue ahí , y quizá 
más adelante; y á muy buen tiempo fué la letra de los 30.000 
ducados para pagar la infantería, que fuera desconsuelo en- 
viarla sin algún socorro. No hay por acá nuevas del enemigo, 
y espero en Dios que D. Luis Fajardo podrá, sin riesgo, refor- 
zarse con lo de Lisboa y hacer lo que se pretende. Algunas per- 
sonas particulares que han ido á servir en la armada llegarán 
ahí tarde, y entre ellas juzgo que será el Maestre de campo 
D. Fernando de Toledo, para quien va ese despacho. Nuestro 
Señor guarde á V. E. muy largos años. 

De Madrid á 24 de Julio de 1607. — Antonio de Aróstegui. — 
Señor duque de Medina-Sidonia. 



462 

Aquí me hallo con el deseo que siempre de servir á V. E., 
y ayer hable' con el señor duque de Lerma largo sobre lo que 
V. E. trabajó, en que puede alentar mucho lo que lo conoce y 
agradece. En lo de los oficiales de pluma que ayudan á V. E., 
se da el medio que se verá allá. Y toda la confianza del buen 
suceso deste verano está en lo que ha de salir de ahí , y envió 
á V. E. esa copia de carta de Su Majestad que irá luego, y ya 
habrá tenido V. E. noticia de eso mismo por otra vía. Nuestro 
Señor guarde á V. E. muy largos años con la prosperidad que 
deseo. 

De Valladolid á 21 de Julio de 1607. — Antonio de Arós- 
tegui. 



Sólo me hallo con la carta de V. E. de 17 deste á que deba 
respuesta, y aguardándose otras con mucho deseo con el aviso 
de la partida de la armada, que de razón no pueden tardar si 
.el tiempo ha mejorado como acá, y estaba todo lo necesario 
prevenido, como V. E. dice, á quien aseguro que la satisfac- 
ción que tiene Su Majestad es muy conforine al cuidado con- 
que V. E. ha acudido á ello, y espero en Dios que ha de ser 
servido de darnos los buenos sucesos que son menester; y re- 
mitiéndome en todo á lo que Su Majestad manda escribir á 
V. E., no se me ofrece que añadir otra cosa que el contento 
con que me tiene el ver el estado que estas cosas tienen para 
haberlas guiado V. E.; y para la provisión de dinero que se ha 
enviado, habrá visto V. E. el cuidado con que acá se ha aten- 
dido á esto, y no se ha hecho poco para los apretados tiempos 
que corren. Plegué á Dios que nos luzca y que guarde á V. E. 
como deseo. 

De San Lorenzo á 25 de Julio de 1607. — Antonio do 
Aróstegui.— Señor duque de Medina-Sidonia. 



463 



EL REY. 



Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Dos 
cartas vuestras de 17 deste se han recibido, y Antonio de Arós- 
tegui, mi Secretario, me ha hecho relación de otras dos del di- 
cho dia y de 18 que le escribisteis, y veo que ha lucido vuestra 
diligencia en el apresto desas dos Escuadras de navios , pues 
me avisáis que quedaban á punto para poder salir á navegar 
con ellas D. Luis Fajardo, mi Capitán general de la armada 
del mar Océano, como está acordado, y de vuestra asistencia, 
autoridad y mucha mano no me prometia menos, y os doy por 
todo las gracias que merecéis ; espero por horas aviso vuestro 
de la partida de D. Luis. 

He holgado de saber que haya número bastante de gente 
de mar y guerra para los navios á que se redujeron ambas Es- 
cuadras, y el hacer vestidos para dar á la infantería á cuenta de 
su sueldo ha sido muy importante prevención. 

Si todavía estuvieren ahí las galeras de la Escuadra de Ge- 
nova, procurareis acomodarlas con la más infantería que se pu- 
diere, pues decis que lo pensábades hacer por tener tanta ne- 
cesidad della. 

En lo que apuntáis sobre que seria á propósito dar algunas 
galeras al conde de Elda, para que juntas con las suyas en 
esta ocasión sirviesen en alguna corta salida que se puede ofre- 
cer, se queda mirando; y ha parecido bien la advertencia que 
hacéis de que no es mar el Océano para galeras , y así se or- 
dena que las que salieren de ahí acompañando á D. Luis no 
pasen del Cabo de San Vicente, y que si llegaren á Zizimbra 
ó se tuvieren, se vuelvan á él para entretenerse en aquel pa- 
raje , desde Lagos hasta el dicho Cabo, porque allí harán am- 
paro á las flotas, aunque se hayan de alejar poco de tierra. 

Muy acertada fué la orden que disteis para que no salga 
desa costa ningún navio extranjero hasta que lo haya hecho 
D. Luis con los de su cargo. 



464 

Queda entendido lo que decís cuanto á no convenir que la 
Escuadra de Guipúzcoa vaya á las Terceras, y ha parecido bien 
vuestra advertencia. 

También se ha visto el papel, á propósito de los apunta- 
mientos que de acá se os enviaron para conferir con D. Pedro 
de Toledo, D, Luis Fajardo y el duque de Tursi sobre la dis- 
posición de lo que han de hacer esas fuerzas que ahí se han 
juntado, y ha parecido muy bien todo lo que en razón de esto 
se dice en él, y á D. Luis se le pone en consideración todo lo 
que se ofrece para que elija lo mejor. 

Muy vuestro ha sido el oficio que hicisteis para confor- 
mar * las voluntades de los generales que han de ir en 

su 2 en esta ocasión, y el sentimiento del Duque ^ con 

la Cédula que se os envió para que tengan entendido * se 

han de corresponder, y también reforzará esto lo que ahora se 
les escribe á ambos. 

A D. Antonio de Oquendo se ordena que esté á punto para 
salir de la Coruña (donde se entiende que está con la Escuadra 
de su cargo) cuando D. Luis Fajardo le avisare que lo haga, y 
lo mismo D. Juan, su hijo, con lo que tiene en Lisboa. 

Al dicho D. Luis se ordena que en cobrando el dinero que 
de nuevo se le ha proveído, pague los 12.800 ducados que hi- 
cisteis gastar en el adovío y apresto de los tres galeones de 
Horcadas y en pagar la jarcia que le enviasteis. 

Bien fué que, pues llegó ahí Tomás de Ibio, mi Contador de 
la armada del mar Océano, diésedes orden para dejarle ejercer 
su oficio, y que lo demás haya corrido por mano de las per- 
sonas que nombrasteis hasta que salgan á navegar las Es- 
cuadras. 

De San Lorenzo á 25 de Julio de 1607. = YO EL REY.c=i 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — 



1 Hay un blanco en el original. 

S ídem id. 

3 ídem id. 

4 ídem id. 



465 

Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Con- 
sejo de Estado y Capitán general del mar Océano y de la costa 
del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y mi Capitán general del mar Océano y costa del Andalu- 
cía. En 1.* de Mayo os mandé escribir que las fianzas que habia 
dado el pagador Juan de Jufre para la seguridad de las cosas 
de su cargo habia acordado se remitiesen á la mi Contaduría 
mayor de Cuentas; y habiéndose visto en ella, se ponen las 
exenciones que veréis por el papel incluso, firmado del infras- 
crito Secretario, de que ha parecido advertiros y ordenaros, 
como lo hago , apremiéis al dicho Juan de Jufre á que dé las 
fianzas á satisfacción de la dicha Contaduría, como tiene obli- 
gación, en virtud del título que se le despachó y ^ que sea 

soltero, añada más fianzas de las que tiene *y avisarme eis 

de lo que se hiciere, porque conviene tenerlo entendido. 

De San Lorenzo el Real á 25 de Julio de 1607. =Y0 EL 
REY. =Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de 
Aguilar y Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, 
su primo, de su Consejo de Estado y Capitán general del mar 
Océano y de la costa del Andalucía. — San Lúcar. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. He visto vuestra carta de los 19 del pasado, juntamente con 
las que os escribió Juanetin Mortara en 6 y 8 del mismo, y háme 



1 Está en blanco en el original. 
S ídem id. 

Tomo LXXXI. 30 



466 

parecido muy digna de vuestra prudencia y del celo que tenéis 
á mi servicio la consideración que hacéis de lo que conviene 
gozar de la ocasión de las fuerzas que se han juntado y el ha- 
llarse la fuerza de Larache tan desproveida de lo necesario para 
su defensa; respecto de la pretensión que cada uno de los Re- 
yes de Marruecos y Fez tiene de quitar el Reino al otro, y que 
así se debia intentar este verano aquella empresa, porque si 
después sucediese apoderarse el uno de los dichos Reyes de 
todo seria menester gran caudal para interesarla, y habria 
mucha duda en salir con ella, y así os agradezco mucho el cui- 
dado con que os desveláis en encaminar y acordar lo que tanto 
conviene á mi servicio, y le recibiré de vos muy agradable; que 
pues la armada de alto bordo se ha aprestado por vuestras ór- 
denes, y habréis visto pasar las galeras y estáis con entera no- 
ticia de todo aquello y persuadis tanto esta empresa, me avi- 
sareis particularmente de todo lo que se os ofreciere acerca del 
modo de ejecutarla con fuerzas que no pueda errarse, pues las 
hay, particularizando el tiempo, y las galeras y naves, y gente 
que os pareciere , lo cual haréis con la mayor brevedad que 
fuere posible porque se gane tiempo, y entretanto conviene 
que acá y allá se guarde sumo secreto, como cosa en que con- 
siste la buena dirección de este negocio, pues con la voz que 
ha corrido de que lo que se prepara es para ir á buscar la ar- 
mada de los rebeldes, y entendiendo que pasa el Cabo de San 
Vicente estarán descuidados , si no saben lo que se trata por 
otra vía. 

De San Lorenzo á 25 de Julio de 1607.=YO EL REY.= 
Andrés de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, 
su primo, de su Consejo de Estado y Capitán general del mar 
Océano y de la costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 



467 

La ciudad de Jerez ha avisado, que en •cumplimiento de lo que 
se le mandó, entregó las seis piezas de artillería á la persona 
que vos nombrasteis, y porque la he mandado advertir que pa- 
sada esta ocasión se le vuelvan , será bien que pues la ciudad 
no puso excusa en cumplir con lo que se le manda, vos no la 
pongáis en que pasada esta embarcación se cumpla con lo que 
se ha prometido, pues es animar á aquella ciudad para que 
en ocasiones semejantes acuda con el celo que ahora lo ha 
hecho. 

De San Lorenzo á 25 de Julio de 1607.=YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, de 
su Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa 
del Andalucía. — San Lúcar. 



Anteayer avisé á V. E. con el ordinario del recibo de los 
despachos de V. E. de 15, 16 y 18 deste; ahora envío la res- 
puesta dellos con esotro para D. Luis Fajardo, pues aunque, 
según lo que V. E. ha avisado en los de 21, que recibí ayer, 
habia ya partido de Cádiz, se juzga que por esa vía le alcan- 
zará el despacho en el Cabo de San Vicente, y así convendrá 
mucho al servicio de Su Majestad mande que se le despache 
luego correo con ese pliego todo lo que se ofrece, para que 
acierte se le pone en consideración. Dios le alumbre y pague á 
V. E. lo mucho que ha trabajado en esa ocasión, pues no hay 
otro premio que baste. 

Cuanto á lo que pide el duque de Tursi, acá no se puede por 
ahora hacer más de lo que V. E. ordenare; y pues Su Majestad 
remite á V. E. lo de la gente, también se probará lo demás que 
no se pudiere excusar, y las galeras tienen tan poco que hacer, 
pues no han de pasar de Setubal, que podrán cumplirlo fácil- 
mente. De los despachos de V. E. , de 21, envié ayer relación 
al señor duque de Lerma con la carta de V. E., y aquí va una 
suya, y estoy muy contento del mucho amor y cuidado con que 
habla de las cosas de V. E.; y porque en la de Su Majestad se 



468 

satisface á lo que V. E. se sirvió de escribirme, no me alargo 
en ésta, juzgando á V. E. muy cansado de lo que ha trabaja- 
do. Nuestro Señor guarde á V. E. largos años. 

De Madrid á 26 de Julio de 1607. — Antonio de Aróstegui. 

Por si hubieren partido las galeras, envío á V. E. esotros 
dos pliegos de Su Majestad, que conviene tengan el mismo buen 
recaudo. — Señor duque de Medina-Sidonia. 



De lo que contienen los despachos de V. E. de 21 y 24 
deste, envié luego relación al señor duque de Lerma, y se han 
visto ya en Consejo pleno , porque hay orden para que así se 
vean todos los de V. E.; y la respuesta de ellos irá con breve- 
dad. Hoy he recibido la carta que V. E. se sirvió de escribir- 
me á 26 deste, y por mucho que encarezca á V. E. la satisfac- 
ción que hay de lo que ha trabajado , quedaré corto , y así lo 
excuso, y es gran cosa que venga á sobrar todo lo que se en- 
tendia que habia de faltar. Dios guarde á V. E. largos años 
para que haga muchos servicios tales á Su Majestad. 

La armada se considera ya navegando, y también todas las 
galeras antes que llegue este ordinario ahí; así no envió ningu- 
nos despachos para esos señores Generales, sino á Lisboa, con 
un correo que se despacha mañana, para que desde allí se los 
encaminen al Cabo de San Vicente, y si acaso no hubiere pa- 
recido alguno, mandará V. E. que entiendan esto. 

El Consejo acordó que la infantería que V. E. mandare dar 
al señor duque de Tursi, sea de la que está á sueldo y pagada, 
y no de la de las ciudades, y que á la que se embarcare en las 
galeras se le dé el bastimento que hubiere menester para la na- 
vegación que ha de hacer; y por ganar tiempo me ha parecido 
advertirlo á V. E., y que también ha parecido muy acertada la 
resolución que V. E. habia tomado de que la armada no aguar- 
dase á las galeras si tuviese tiempo para salir antes. El Consejo 
desea mucho que V. E. mande que se tenga cuidado de pagar 
todo lo que se pudiere de las armas y municiones que se han 
tomado para la armada, por lo que conviene ir fabricando lo 



469 

que tanto €S menester cada dia. Nuestro Señor guarde á V. E. 
muy largos años. 

De Madrid á 31 de Julio de 1607. — Antonio de Aróstegui. — 
Señor duque de Medina-Sidonia. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y mi Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Enrique Nicolás y los Maestres de las urcas de Emden, embar- 
gadas en esta costa, me han representado lo que veréis por la 
inclusa copia de su Memorial: yo os ordeno y mando que si no 
hay inconveniente notable en dar los navios que no se han 
ocupado en la armada que se hace, sobre fianzas llanas y abo- 
nadas, haciéndolas apreciar por una persona puesta por vos y 
otra por los dueños, ordenéis que se haga, porque se considera 
que de otra manera se perderán, y avisaréisme de lo que sobre 
esto hiciéredes. 

De Madrid á 6 de Agosto de 1607. =Y0 EL REY.=André8 
de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
de su Consejo de Estado y su Capitán general del mar Océano 
y costa del Andalucía. 

SEÑOR. 

Enrique Nicolás , vecino de la ciudad de Emden , por sí y 
en nombre de los demás Maestres de las urcas de la dicha ciu- 
dad, embargadas en el Andalucía. Dice que Vuestra Majestad 
se ha servido de mandar por su carta Real que el duque de 
Medina-Sidonia mire su justicia y admita sus apelaciones , y 
entre tanto que se deposite la hacienda con intervención de 
los interesados, si no es la que corre riesgo de dañarse, y que 
en tal caso se venda con intervención asimismo de los interesa- 
dos; y porque los navios suyos que uo se han aplicado para el 



470 

servicio de Vuestra Majestad y se hallan en esos puertos con 
la dilación se acabarán de perder y arruinar totalmente, y los 
marineros desampararán los dichos navios, sin que después 
haya remedio valerse dellos, ni serán de ningún fruto para el 
servicio de Su Majestad; que en esa consideración se sirva de 
mandar que se les entreguen sus dichos navios y los embarga- 
dos en Portugal, pues es una misma causa de bardo de fianzas 
legas y abonadas, que en ello recibirá merced. — Señor, etc. — 
Enrique Nicolás. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalucía. 
Después de respondido en otra carta de la fecha de ésta á las 
vuestras de 21 y 24 del pasado, se ha recibido la que escribis- 
teis á 29 con aviso de haber partido de Cádiz D. Luis Fajardo, 
mi Capitán general de la armada del mar Océano , con todos 
los navios que allí se juntaron. Dios le dé buen viaje. 

Muy bien ha lucido el cuidado y diligencia que en este des- 
pacho pusisteis, y he holgado de saber que hiciésedes acomo- 
dar tan cumplidamente la falta de las armas, y por las que dio 
D. Francisco de Barte y lo que de su parte ayudó en Cádiz á 
la salida de D. Luis, le dad de la mia las gracias, y yo os las 
doy á vos de todo. 

De San Lorenzo á 11 de Agosto de 1607.=yO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — 
Por el Rey, al duque de Mediiia-Sidonia, su primo, del su Con- 
sejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del 
Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado, 
Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Cinco 
cartas se han recibido vuestras de 16, 21 y 24 de Julio, y por 



471 

todas ellas se ha visto la diligencia y cuidado con que habéis 
procedido en el despacho de los navios que en esa provincia se 
han aprestado y en juntar la infantería que para ellos ha sido 
necesaria; y aunque no es cosa nueva para vos acudir en casos 
flemejantes en la forma que ahora lo habéis mostrado, y de que 
siempre me he tenido por servido de vos, en la ocasión presen- 
te ha sido muy agradable y acepto el que me habéis hecho y 
de que espero en Nuestro Señor que se ha de sacar mucho 
fruto, y que ha de lucir el amor y celo con que habéis procedi- 
do y aventurado vuestra salud. 

En cuanto á la gente que os piden D. Pedro de Toledo y 
el duque de Tursi, á los 17 del pasado se os avisó que la de la 
Milicia que se juntaba para embarcarse en la dicha armada, 
por ser la ocasión tan apretada y forzosa, y pues la habéis dado 

la que ha menester i y sabéis que se contravino en ello á lo 

que les está ' esto que se les guarde lo que se lea ha ofrecido 

en mi nombre, parece que viendo el caso forzoso que de esta 
gente no se dé ninguna ^ y otras galeras; pero para que va- 
yan en la orden que conviene, les podréis dar la que os pare- 
ciere de la que se ha levantado por mi cuenta y hubiere que- 
dado en el presidio de Cádiz, y en lugar de la que se sacare y 
en el ínter que llegan tres compañías que guía el teniente Juan 
Ortega de Rada, que he mandado caminen la vuelta de aquella 
ciudad, podrá entrar la de la Milicia, y si fuere necesaria más 
gente mandaré que se encamine á ella de la que ahora de 
nuevo se está levantando; y pues como sabéis los grandes titu- 
lados y ciudades han acudido á servir en esta ocasión en cuanto 
les ha sido posible, si bien han representado los inconvenientes 
que se han ofrecido, es mi voluntad que la gente que sobrare, 
en partiendo la dicha armada ó la que fuere llegando después, 
ordenéis que se vuelva á sus casas, dándola muchas gracias de 
mi parte por el tiempo que han asistido, y ordenareis que por 
el camino se les haga todo buen tratamiento como á gente que 



4 Está en blanco en el original. 
i ídem id. 
I Idenn id. 



472 

ha acudido á servirme, y advertiréis á los que no la hubieren 
enviado, que no lo hagan, pues conviene excusar el gasto que 
en esto se les puede seguir no siendo ya necesaria, y enviarme 
eis una relación particular de los Grandes titulados y ciudades 
que hubieren acudido á esta ocasión, y con qué número de 
gente cada uno, para que se les den las gracias. 

Bien será que aviséis las banderas que han quedado en Cá" 
diz y la gente que tiene cada una, para excusar la costa que se 
tiene, habiendo poco número de gente con las primeras planas- 

Pues habéis enviado á las fronteras de África trigo y cen- 
teno del que habia de los embargos de Emden, se entiende que 
será tal cual conviene para este efecto. 

De San Lorenzo á 11 de Agosto de 1607.=YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, de 
su Consejo de Estado, Capitán general del mar Océano y costa 
del Andalucía. — San Lúcar. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Tres 
cartas vuestras de 21 y 24 del pasado se han recibido, y por 
ellas y la relación que Antonio de Aróstegui, mi Secretario, 
me ha hecho de las que vos le escribisteis, he entendido cuan 
á punto quedaba D. Luis Fajardo para poder salir á la mar con 
las Escuadras de navios que ahí habéis hecho aprestar, que 
he holgado de ello, y que haya lucido como lo esperaba el cui- 
dado con que desde su principio tomasteis la expedición de ese 
despacho que tan cumplido ha salido de vuestras manos, de 
que os doy nuevas gracias, y también de lo que habéis procu- 
rado confrontar las voluntades de los Generales que han con- 
currido ahí y habrán de andar juntos este verano. 

El reforzar las galeras ha sido muy acertado y lo será dar- 
les de la infantería pagada y no de las ciudades, y para la que 



473 

se embarcare en ellas haréis darles los bastimentos que hubie- 
ren menester; pero D. Luis no ha de aguardar á las galeras, y 
espero por horas aviso de su partida. 

La última provisión de dinero que se os hizo de acá se en- 
tiende que la habréis cobrado ó cobrareis presto, y así será bien 
que vayáis con cuidado de si se puede satisfacer luego el valor 
de las armas y municiones que se han tomado para esa armada 
ó la mayor parte dello que se pueda. 

De San Lorenzo á 11 de Agosto de 1607 años.=YO EL 
REY.==Por mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Arós- 
tegui. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del 
su Consejo de Estado, Capitán general del mar Océano y costa 
del Andalucía. 

SEÑOR. 

Copia. — En la carta que V. M. se ha servido de mandarme 
escribir á los 29 del pasado, me ordena que luego que D. Car- 
los de Ibarra llegue á la bahía de Cádiz haga dar mucha 
priesa en su apresto y despacho para que salga á la mar como 
en Lisboa se le da á la armada del mar Océano para limpiarla 
de los corsarios que andan en ella y asegurar lo que viene de 
las Indias, y al mismo punto escribí al Veedor general, Tomás 
de Ivio Calderón, que luego que entrase en aquella bahía don 
Carlos me lo avisase, y todo lo que fuese menester para su 
breve despacho, pues mi ayuda y asistencia la tendria muy 
cierta y segura para cuanto me hayan menester; y así, de lo 
que se fuere haciendo y se ofreciere daré cuenta á V. M. como 
ahora lo hago, de lo que ha declarado el Maestre de un navio 
que viene de Inglaterra, y parece que los holandeses nos en- 
vían como suelen navios de armada á limpiar de corsarios es- 
tas costas y hacer escolta á los navios de mercaderes que vie- 
nen á estos puertos, en que no tengo que discurrir sino avi- 
sarlo á V. M. 

En San Lúcar á 14 de Agosto de 1607.— El duque de Me- 
dina-Sidonia. 



474 

El conde de Puñou-Rostro á D. Juan de Idiaquez. 

Cumpliendo con lo que V. S. me mandó ayer, digo, Señor, 
que la ocasión que al presente se ofrece de la empresa de La- 
rache, es la mejor que hasta ahora ha habido, así por estar en 
guerra los reinos de Berbería y haber sacado el Xarife la guar- 
nición de Larache y no haber dejado en aquella plaza más 
de 25 soldados y sin artillería, como por hallarse Su Majestad 
al presente con la armada de navios que se van juntando, en 
que habrá al pié de 6.000 infantes y las galeras. 

Y para la ejecución desta empresa, lo más importante es el 
secreto, de manera que los moros no lo entiendan hasta que se 
ejecute; y para disimularlo y ejecutarlo digo en este papel lo 
que se me ofrece por la experiencia y papeles que tengo en mi 
poder desde que Su Majestad, el año de 1584, me mandó estar 
en San Lúcar para ejecutar la orden del señor duque de Medi- 
na-Sidonia. 

Y así, siendo lo principal encargar esta jornada á quien 
tenga experiencia della, y mano y poder para acertar á orde- 
narla, me parece que seria muy acertado hacer dueño de ella 
al señor duque de Medina-Sidonia, por tener tan entendida esta 
materia y correspondencia que tiene con los de allí, y mano 
para poder juntar con brevedad lo que falta para poderse era- 
prender con seguridad. 

Y para esto seria muy acertado que se ordenase á D. Fran- 
cisco de Barte que le asista, como se hizo en el despacho de 
esta armada, en que se ha visto el fruto que dello resultó. 

Y para que se pueda hacer con disimulación, importará 
mucho que se dé parte de ello al señor conde de Lemus para 
que, sin que se entienda en el Consejo de Indias, vaya encami- 
nando que se le cometa á D. Francisco las provisiones que son 
menester enviar para lo de las Filipinas y Cartagena y otras 
partes de las Indias, como lo va haciendo, con que sin enten- 
derse podrá juntar todo lo que es menester para las trincheras 
que se habrán de hacer en Larache y fortificación. 

Y para acertarse á hacer esta jornada con más secreto y al 
tiempo que será más á propósito, me parece que será habiendo 



475 

D. Luis Fajardo echado al enemigo de la mar, y volviendo con 
las flotas de las Indias, que se entiende será á lo último de Sep- 
tiembre, que es tiempo muy á propósito para hacer la jornada. 

Y para que esto tenga mejor efecto y con más disimulación, 
que las galeras de España y Genova se estén en el Cabo de 
San Vicente como está ordenado, hasta que D. Luis Fajardo 
haya vuelto con lo de las Indias, y que I). Luis Fajardo esté 
prevenido que ha de llegar hasta Cádiz con lo que viniere de 
las Indias, para que en llegando allí se pueda con el armada y 
galeras partir , sin perder punto al ejecutar la jornada, con lo 
que el Duque y D. Francisco de Barte tendrán prevenido. 

Y para esto convendrá que estén prevenidas las galeras, 
que en viendo pasar á D. Luis Fajardo la vuelta de Cádiz le 
sigan, y que asimismo que D. Luis Fajardo las avise al tiempo 
que hubiere de pasar al paraje del Cabo de San Vicente, para 
que le sigan. 

En la forma que se ha de cumplir, según los avisos que ten- 
drá el Duque del estado que tiene lo de Larache, me parece 
que ha de ser yendo á desembarcar á los desembarcaderos que 
están á la parte del Norte, junto á la Torre de los Genoveses, 
que es el mejor, como se podrá ver por el papel y planta que 
van con ésta, que es una relación que hizo Juan Mateo Tabla, 
Ingeniero de Su Majestad, cuando él y el capitán Juan de la 
Rea fueron por orden del duque de Medina-Sidonia, habrá 
veintidós años, á reconocer el puesto y sitio de Larache. 

Al desembarcar de la gente habrá menester el que la lle- 
vare á su cargo reconocer lo primero el sitio más á propósito 
para señalar la plaza de armas á do ha de ir formando su es- 
cuadrón con la que se fuere desembarcando, y habiéndole for- 
mado, ocupar los sitios más á propósito, conforme al terreno á 
do desembarcaren para los cuarteles de las municiones y per- 
trechos que se han de desembarcar, y el puesto que ha de tener 
el artillería. 

Que en empezando á desembarcar la gente, pasen cuatro 
galeras á ocupar el seno que dicen del Pozo, donde podrán es- 
tar, y frontero del está el lugar de Larache. Y las demás gale- 



476 

ras, desembarcada la gente, podrán estar á do se verá por la 
relación dicha. 

Para que con más brevedad se haga la desembarcacion, 
será bien que el Duque tenga prevenidos carabelas, chalupas 
y pataxes y barcos, por ser de mucha importancia se desembar- 
que á un tiempo la más gente que se pudiere, como se hizo en 
la Tercera. 

Y hecho esto, á un mismo tiempo, sin perderle, habiendo re- 
conocido el puerto más conveniente, hará abrir trinchera que 
tome de mar á mar, en que habrá al pié de 1.200 pasos, con 
que se asegura la jornada, así para si cargase gente de Berbe- 
ría como para que quede sitiada de nuestra parte el fuerte y 
lugar de Larache. 

Y para esto convendrá que D. Francisco de Barte tenga 
prevenido lo necesario para que puedan trabajar 2.000 perso- 
nas conforme á la relación que va con ésta , y para hacer la 
trinchera con más brevedad y que esté más fuerte será bien 
llevar pipas viejas y sacos de anjeo para llenarlos, que á causa 
de ser el terreno arenoso importará mucho. 

Y también se podrán llevar trincheras portátiles de las que 
Tribulcio con su buen ingenio habia inventado, que de esto 
podrá decir Jerónimo de Soto; y en caso que lo de Larache es- 
tuviere en estado que no sea n^enester hacer la trinchera, ser- 
virá para la fortificación que se ha de hacer; y para que se 
haga con más brevedad, será bien. llevar tablas y maderos para 
hacer tapiales con que se harán los terraplenes con más breve- 
dad, como se hizo en Jaca, aunque entiendo que el terreno de 
Larache no es tan bueno como el de Jaca. 

Y al mismo tiempo que se empezare la trinchera, convendrá 
ocupar el lugar de Larache, que no es fuerte, y si acaso se lle- 
gase con el armada antes de amanecer, se podria emprender 
este lugar: lo primero de todo esto se remite al tiempo y oca- 
sión en que se llegare, porque este lugar está en sitio eminente 
al fuerte, y así importarla mucho ocuparle, y para esto será 
bien llevar pertares con persona que sepa ponerlos, por si qui- 
sieren defenderse. 



477 

Hecha la trinchera de mar á mar, si el fuerte de Larache se 
quisiere defender, convendrá con brevedad abrir trincheras la 
vuelta del fuerte y plantarle el artillería. 

Que el artillería se podrá llevar de la que hay en Sevilla y 
Cádiz, y Gibraltar y alguna de la armada, teniendo hechos en- 
cabalgamientos para ella que puedan servir en tierra, y de la 
que D. Francisco de Barte fuere juntando para enviar á las 
Indias. 

Que se lleven alforjas de anjeo y botas para desembarcar 
los soldados con munición para comer, como se hizo en la Ter- 
cera. 

Que tomando pié en Larache se podrá ir traj'endo con ga- 
leras y pataxes y carabelas todo lo que faltare y fuere necesa- 
rio para abreviar lo de allí, y pues están tan cerca de nuestra 
costa. 

Que convendrá que de las armas que se traen de Vizcaya en 
los tres bajeles que vienen de conserva con la Escuadra esté 
alguno de ellos prevenido en Lisboa cuando pase D. Luis Fa- 
jardo para pasar á Cádiz para armar la infantería que se va 
juntando, y que traiga 500 picas por lo menos, para que la in- 
fantería que ha de saltar en tierra tenga con que formar es- 
cuadrón con que asegurar la campaña. 

Y de mi parecer, la infantería de los Señores y ciudades que 
estaban ya en las galeras, iban llegando, estando el gasto 
hecho con ella, por ahora la dejará estar por ser de tanta im- 
portancia esta jornada; y así, salvo mejor parecer, despacharia 
al Duque que vaya haciendo lo que habia comenzado, pues ha 
de ser fuerza quedar el armada y galeras con guarnición de 
soldados, con que se podrían desembarcar 4.000 soldados, y para 
reforzar esto convendrá que se dé prisa á que caminen á Cádiz 
las 12 compañías que se levantan. 

Que tomando el lugar y el fuerte será bien que la fortifica- 
ción se haga incorporando dentro el fuerte y el lugar, hacién- 
dola de mar á mar, que vendrá á ser á la parte que mira á la 
tierra, porque todo lo demás que mira á la mar está muy alto 
y con poca fortificación bastará; ly conforme al sitio que esto 



478 

ocupare se habrá de dejar la infantería de guarnición que pa- 
resciere. 

Que el Duque, por mano de D. Francisco de Barte, podrá 
tener prevenidos algunos gastadores con nombre de llevarlos 
á las Indias para las fortificaciones que allí se han de hacer, 6 
en llegando el armada recoger los que se pudieren, que será 
lo más seguro, no dejando salir ningún bajel de toda aquella 
costa, de cualquier calidad que sea. 

Que teniendo persona de confianza que tenga trato y co- 
mercio con los moros que están en el fuerte de Larache, será 
bien, en desembarcando la gente, enviarla á hablarlos ofres- 
ciéndoles las condiciones que paresciere conforme al estado 
que se hallaren, y para esto entiendo que serán á propósito Sa- 
muel y Josephe Palache, que están en esta corte, que los tengo 
por confidentes, comunicando primero con el Duque, pues hay 
tiempo para ello. 

Sobre todo, Señor, importará enviar algún dinero al Duque 
para que pueda tener prevenido lo que se le encargare para 
cuando llegue el armada. 

Y tomada la plaza, de la artillería que se desembarcare, se 
podrá dejar en ella lo que fuere menester para su defensa. 

Que convendrá desde luego escoger persona cual conviene 
para que quede á su cargo esta plaza, y para esto se me ofrecen 
D. Hernando de Añasco y el Maestre de campo D. Pedro Sar- 
miento. 

Y siendo Su Majestad servido iré de muy buena gana á 
servirle en esta jornada por ser de tanta importancia, como lo 
he hecho en cuarenta y cuatro años que há que sirvo, ofrecien- 
do vida y cuanto tengo. Dios guarde á V. S. como yo deseo. 

En Madrid y Agosto 15 de 1607.— El conde de Puñon- 
Rostro. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidouia, primo, del mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalucía. 



479 

Visto se han dos cartas vuestras que á los 27 y 29 del pasado 
escribisteis al secretario Bartolomé de Aguilar y Anaya, y las 
relaciones que con ellas venian, y he holgado mucho de enten- 
der lá partida de la armada y la gente de mar y guerra que 
lleva, en que se echa de ver el cuidado que habéis puesto en 
su apresto, y el amor y celo con que habéis acudido á todo, en 
que he recibido de vos muy acepto y agradable servicio, y lo 
será que enviéis las relaciones que decis se quedaban haciendo 
de todo lo que lleva la dicha armada. 

Bien será que aviséis si dejaron las compañías de su volun- 
tad los capitanes Gregorio de Chinchilla y D. Gonzalo de Ca- 
brera, ó si vos les disteis motivos para esto. 

De la gente que hay en las compañías que quedaron en 

Cádiz 1 que se recoja la que fuere de servicio y se acomode 

de vestidos, y * las galeras, pues como os ha avisado por mi 

mandado, el ^ jjq ha de ir en ellas ninguna de la con que 

me sirven los Señores y ciudades de esa provincia. 

De San Lorenzo á 17 de Agosto de 1607 años. = YO EL 
REY. =Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de 
Aguilar y Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, 
su primo, del su Consejo de Estado y Capitán general del mar 
Océano y costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Jun- 
tas se han recibido dos cartas vuestras de los 4 y 5 de Agosto, 
y he holgado de entender tan particularmente por la relación 
que enviáis el número de gente con que me sirvieron algunas 
ciudades y señores de esa provincia, y la que de ella llegó á 



1 Está en blanco en el origíDal. 

2 ídem id. 

3 ídem id. 



480 

tiempo de embarcarse; y como se os ha escrito por carta mia de 
los 11 de éste, es bien que ordenéis ala que llegó después que 
se vuelva, y aviséis á las demás partes adonde se habia pedido 
gente, que no la envien, por excusar el gasto que de esto se 
les sigue, y á vos os agradezco y tengo en servicio la puntua- 
lidad y demostración con que os habéis señalado en que vues- 
tra gente fuese de la primera, y he mandado dar las gracias á 
los demás que han enviado gente, en conformidad de vuestra 
relación y de lo que decis. 

Con brevedad se os avisará la resolución que manda * de 

Morón que mató á un soldado de la compañía * se queda 

mirando, y paresce, como vos advertis muy bien, que es nego- 
cio de consideración por la consecuencia. 

También se os avisará lo que se hiciere en la pretensión 
que tiene el duque de Arcos de que se le vuelvan las seis pie- 
zas de artillería que se sacaron del castillo de León, y ha pares- 
cido bien lo que advertis de que cuando se le vuelvan puede 
ser de los 1.007 quintales de bronce que se sacaron del Estre- 
cho y están en Sevilla para fundirse. 

De San Lorenzo á 18 de Agosto de 1607.=YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuesiro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
del su Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y 
costa del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Habiéndose considerado en el Consejo de Guerra las causas 
que en vuestra carta de 20 de Mayo pasado, de este año, repre- 
sentáis porque no se conserva la gente que entra de presidio 
en Cádiz, y que la que más la mueve á menospreciar el castigo 



1 Hay un blanco en el original. 
i ídem id. 



481 

y ausentarse es la mucha necesidad que padece, por ser aque- 
lla ciudad la más cara de España y no se poder sustentar con 
el socorro ordinario de un real al dia, y consultádome los me- 
dios que proponéis para su conservación de que la dicha gente 
de guerra fuese libre de gabelas y otros derechos que están 
impuestos sobre el vino, aceite y carne, y que se les venda se- 
paradamente como se acostumbra en otras partes; y porque este 
es negocio de consideración, holgaré que volváis á mirar en 
ello, y que me aviséis con resolución lo que os pareciere que se 
debe hacer, advirtiendo que el medio que acá se juzga por más 
suave, para no alterar la forma de gobierno que está introdu- 
cida en aquel * que no se venda separadamente sin las ga- 
belas y derechos ^ puestos en el vino, carne y aceite á la 

dicha gente; pero que ^ importar se le haga refacción por 

otra parte que ala que ^ se ha hecho, será un cuartillo al 

al dia por persona. 

De San Lorenzo á 18 de Agosto de 1607.=YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
del su Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y 
costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
He visto vuestras cartas de los 19 y 30 del pasado y 5 de éste, 
con las relaciones y copias que acusan tocantes á la empresa 
de Larache; y aunque me ha parecido muy conforme á vues- 
tra prudencia, ala mucha noticia que tenéis de aquella plaza 
y á vuestro mucho celo de mi servicio todo lo que sobre esta 



1 Está en blanco en el original. 

2 ídem id. 

3 Ídem id. 

4 Idom id. 

Tomo LXXXI. 31 



482 

materia decis, todavía porque el conde de Puñon-Rostro me ha 
dado un papel firmado de su nombre con dos relaciones sobre 
la misma, me ha parecido, que pues no se perderá tiempo en 
los dias que tardará un correo yente y viniente, enviaros el 
dicho papel y relaciones Originalmente y encargaros, como lo 
hago, que veáis lo uno y lo otro con mucha atención, y vol- 
viendo á ver vuestras cartas y las relaciones y copias que con 
ellas vinieron, me aviséis sobre todo clara y distintamente de 
vuestro parecer sobre cuál de las dos formas que vos proponéis 
será más á propósito conforme al tiempo y las fuerzas que hay 
de galeras, navios y gente y á lo que el dicho Conde advierte, 
y de dónde y cómo se podrán proveer los bastimentos, armas, 
municiones, instrumentos de gastadores y las demás cosas que 
fueren forzosas para la una y otra forma de hacer la empresa, 
y el dinero que para ello será menester, y lo que podrá servir 
de lo que hay en la armada, presupuesto que será de vuelta 
antes de la fin del mes que viene, y que no queda tiempo para 
fabricar el bizcocho que será menester, y que si sale con la 
empresa se podrá ir cebando la provisión, que de toda la dili- 
gencia que en esto usáredes me tendré de vos por muy ser- 
vido. 

De San Lorenzo á21 de Agosto de 1607. = YO EL REY.= 
Andrés de Prada.— Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, 
su primo, del su Consejo de Estado y Capitán general del mar 
Océano y costa del Andalucía. 



483 



ESTE ES UN TRASLADO 

BIEN Y FIELMENTE SACADO DE UN TÍTULO DE SU MAJESTAD, FIR- 
MADO DE SU REAL NOMBRE, Y REFRENDADO DE JUAN DE CIRlZA, 
SU SECRETARIO, SU FECHA EN SAN LORENZO X 22 DE AGOSTO 
DE 1607 AÑOS, CON SEIS RÚBRICAS DE FIRMAS AL FIN DE ÉL, 
Y LA RAZÓN QUE DEL DICHO TÍTULO SE TOMÓ, QUE UNO EN POS 
DE OTRO ES COMO SIGUE: 



EL REY. 

Por cuanto por parte de vos, D. Juan de Mendoza, marqués 
de San Germán, Gentil-hombre de mi Cámara, de mi Consejo 
de la Guerra y Teniente general de la caballería de España, y 
mi Capitán g-eneral de la caballería, se me ha representado 
que conforme al título que os he mandado dar del dicho cargo 
de mi Capitán general de la artillería de estos mis Reinos, de la 
Corona de Castilla y de las de Aragón y Portugal , os perte- 
nece también de lo que toca á las armadas y flotas de la car- 
rera de las Indias y otros cualesquier bajeles que salen de estos 
Reinos para aquellas provincias é islas de barlovento, y el pro- 
veerlos de la artillería, armas y municiones necesarias, y el 
nombramiento de los Condestables, Artilleros y otros Oficiales 
de la artillería, según y como lo hacéis y debéis hacer en las 
armadas que se juntan en estos Reinos por cuenta de mi real 
Hacienda; y que habiendo pretendido lo mismo D. Juan de 
Acuña Vela, vuestro antecesor en el dicho cargo, se le permi- 
tió hacer el nombramiento de los dichos Condestables, Artille- 
ros y otros Oficiales en las flotas que se despacharon el año 
pasado de 605: como quiera que el mi Consejo de las Indias ha 
pretendido y pretende que el ejercicio de dicho cargo de Capi- 
tán general de la artillería no se extiende á las armadas y flo- 



484 

tas de la carrera de las Indias que se despachan por cuenta de 
averías, porque esto ha estado separado siempre de dicho cargo 
y se ha g-obernado por el dicho mi Consejo y por la casa de la 
Contratación de Sevilla, teniendo persona particular con título 
mió para el ejercicio de este oficio, sin dependencia ni subordi- 
nación alguna del dicho Capitán general de la artillería, ha- 
ciendo proveer á las naos de las dichas armadas y flotas y otros 
bajeles, de la artillería, armas y municiones que han de llevar, 
y nombrando los Cabos, Condestables, Artilleros y otros Oficia- 
les de la artillería que se han ocupado en las dichas armadas 
y flotas, y haciendo enseñar y habilitar y examinar los artille- 
ros que han servido y sirven en la dicha carrera, guardando 
en todo ello lo dispuesto en la dicha casa de la Contratación y 
en otras cédulas que el Rey, mi Señor, que haya gloria, y yo 
habemos mandado despachar; y habiéndose visto y considerado 
todo esto en la Junta de Guerra de Indias y lo que conviene á 
mi servicio, y á la ejecución y cumplimiento de mis órdenes en 
cosa de tanta importancia, excusar encuentros y diferencias 
entre tribunales y ministros mios, y consultádoseme todo; por 
la mucha' satisfacción que tengo del cuidado, amor y celo con 
que vos, el dicho marqués de San Germán me habéis servido y 
servis, y confiando que de vuestra diligencia y prevención re- 
sultarán muy buenos efectos en mi servicio, y que sois uno de 
los Consejeros de Guerra que he elegido para la dicha Junta de 
Guerra de Indias, donde asistís, y se tratan las materias tocan- 
tes á las dichas armadas y á su despacho, y que por esto ter- 
neis mayor noticia y cuidado de que muy á tiempo se provea 
todo lo necesario de artillería, armas y municiones, artilleros 
y otras cosas que fueren menester, he tenido y tengo por bien 
que por el tiempo que fuere mi voluntad uséis y ejecutéis el 
dicho cargo de mi Capitán general de la artillería en las dichas 
armadas y flotas de la carrera de las Indias y en otros cuales- 
quier navios que se despacharen en los puertos del Andalucía 
y otras partes para las Indias Occidentales de la Corona de 
Castilla é Islas de barlovento, según y como la hacia y podia y 
debia hacer la dicha casa de la Contratación de Sevilla, y el 



485 
Juez oficial dé Cádiz, y otras cualesquier personas que han te- 
nido comisión nuestra para ello, haciendo visitas por vuestro Te- 
niente y Oficiales, así á los navios de armada como los de raer- 
cante para saber la artillería, armas y municiones y pertrechos 
de guerra que llevan, y proveer de lo que les faltare para que 
vayan conforme á las Ordenanzas que ahí hubiere para ello, 
y proveer y nombrar los Condestables y Artilleros que hubieren 
de navegar y servir en las dichas armadas y flotas, y navios, 
y hacerles examinar, teniendo particular cuidado con que sean 
hábiles y suficientes, y naturales de estos Reinos, y guardando 
y haciendo guardar en todo las dichas Ordenanzas de la casa 
de la Coutracion, y lo demás que acerca de ello está dispuesto 
y proveído y mandado al Presidente y Jueces, Oficiales de la 
dicha casa de Contratación, y al Juez oficial de Cádiz y á los 
Generales, Almirantes, Capitanes y otros Oficiales de las dichas 
armadas y flotas que os dejen y consientan libremente usar y 
ejercer en ellas el dicho cargo de mi Capitán general de la ar- 
tillería, para vos y vuestros Oficiales y Ministros, según y como 
está dicho, sin embarazarse en ello la dicha casa de la Contra- 
tación ni el Juez de Cádiz, ni otra persona alguna, sin embargo 
de cualesquier Ordenanzas y Cédulas mias que en contrario 
de esto haya y se hubieren despachado; y asimismo mando á 
los Capitanes, Cabos y Condestables de la artillería. Artilleros y 
otros Oficiales del dicho Ministerio, yálos Veedores, Contadores, 
Pagadores, Tenedores, Mayordomos de la artillería y de las ar- 
mas y municiones de las dichas armadas y flotas, que cada uno 
en lo que les tocare use y ejerza con vos y vuestros Oficiales el 
dicho oficio, y os obedezcan y guarden vuestras órdenes y 
mandamientos, que para todo lo susodicho os doy poder y fa- 
cultad y para que podáis conocer y conozcáis de todas las cau- 
sas civiles y criminales tocantes á los Condestables, Artilleros 
y otros Oficiales de la artillería, así de los que están alistados 
para servir en la dicha carrera de las Indias como de los que 
se alistaren y asentaren para embarcarse en las dichas arma- 
das y flotas y otros cualesquier navios, con que las apelaciones 
que interpusieren las partes hayan de venir y vengan á la 



486 

dicha Junta de Guerra de ludias y no á otro Tribunal alguno, 
que así es mi voluntad, y que tomen la razón de ésta mi Cé- 
dula mis Contadores de cuentas que residen en mi Consejo de 
las Indias, y mi Contador de la dicha casa de la Contratación 
de Sevilla y el Juez oficial de Cádiz, y los mis Veedor y Con- 
tador de las armadas de las Indias, y pongan todos en los libros 
de sus oficios copias de ella para que en su cumplimiento haya 
mayor puntualidad y cuidado; y ésta original se os vuelva á 
vos el dicho marqués de San Germán, para que la tengáis por 
título de lo susodicho. — Fecha en San Lorenzo á 22 de Agosto 
de 1607 años.=YO EL REY.=Por mandado del Rey, nuestro 
señor, Juan de Cmza,.=^Y al ^n de las dichas dos firmas están 
las dichas seis nídricas de firmas. =T ornóse la razón del título 
de Su Majestad en la hoja antes de ésta en los libros de las 
cuentas de las Indias, en Madrid á 31 de Agosto de 1607 años; 
Antonio Diaz de Navarrete, Juan de Parra. =Tomóse la razón 
en los libros de la Contaduría de la casa de la Contratación de 
las Indias, en 18 de Septiembre do 1607; D. Antonio López de 
Calatayud.=Tomóse la razón de esta Cédula de Su Majestad, 
en el Juzgado de Indias de Cádiz; Juan Baptista de Baeza.= 
Tomóse la razón en los libros de la Veeduría y Contaduría de 
la armada de la guardia de las Indias, en 24 de Septiembre 
de 1607 años, del título que Su Majestad mandó dar al señor 
marqués de San Germán; Juan deLaiseca Alvarado.=Fecho y 
sacado, corregido y concertado fué éste dicho traslado con el 
dicho título original, que para el dicho efecto entregó á mí el 
presente Escribano el Sr. D. Luis Manrique, Teniente de Ca- 
pitán general de la artillería, á quien le volví el dicho título 
original, y va cierto y verdadero, y fueron testigos á lo ver sa- 
car, corregir y concertar, Joseph García y Diego de Valle, ve- 
cinos de Sevilla, en la dicha ciudad de Sevilla á 25 de Septiem- 
bre de 1607 años, y fice mi signo en testimonio de verdad. 



487 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia , del mi Consejo de Estado y mi 
Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. El se- 
renísimo archiduque Alberto, mi hermano, trató por el mes de 
Noviembre próximo pasado de la libertad de los españoles y 
otros vasallos mios y suyos que con razón de la guerra se ha- 
llaban presos en las islas de Holanda y Gelanda, ofreciendo por 
ellos los naturales de las dichas Islas que estaban presos en 
estos Reinos por la dicha razón de la guerra hasta fin de Agos- 
to del año pasado de 1606; y yo tuve por bien se efectuase, en 
virtud de lo cual, los de las dichas Islas dieron libertad á los es- 
pañoles y otros vasallos mios que tenian presos hasta entonces; 
y porque ahora de nuevo me ha suplicado el comisario Carlos 
Crocau, en nombre y con poderes bastantes de las dichas Islas, 
tenga por bien que se haga un trueque general de las perso- 
nas que de una parte y otra se hubieren tomado en prisión por 
la mar y lo estuvieren al presente por causa de la guerra hasta 
los 21 de Julio próximo pasado, he venido en ello; y para que 
desde luego se ponga en ejecución, os encargo y mando que 
en recibiendo ésta deis orden precisa para que todos los natu- 
rales de las dichas Islas que estuvieren presos debajo de vues- 
tra mano por razón de la guerra por la mar, y aunque no sean 
naturales de las dichas Islas, como hayan sido presos en su ser- 
vicio por la dicha razón hasta el dicho dia 21 de Julio, sean 
luego libres y sueltos de la prisión en que estuvieren, á toda 
satisfacción suya, para que cuándo y cómo quisieren puedan 
gozar de la libertad, sin llevarles rescate ni costa alguna, dán- 
doles para ello los pasaportes y recaudos necesarios; y de como 
esto se hubiere cumplido y ejecutado enviareis testimonios 
auténticos de Escribano público, con relación particular de las 
personas á quien se diere libertad, porque se ha de enviar al 
dicho Archiduque, mi hermano, y para que por parte de las di- 
chas Islas se dé libertad á los prisioneros que en ellas y otras 



488 

partes tuvieren vasallos mios, y del dicho mi hermano, presos 
por la mar hasta el dicho dia 21 de Julio , queda acá en rehe- 
nes el dicho comisario Carlos Crocau, y obligado á que las di- 
chas Islas lo cumplieren así, y darán libertad á D. Pedro de 
Velasco, hijo de D. Pedro de Velasco, que fué Capitán de la 
guarda del Rey, mi Señor y padre que haya gloria, de manera 
que el trueque sea general de los presos por la mar de una 
parte y otra hasta el dicho dia, y no se comprenden en este 
concierto los que estuvieren presos por delitos particulares, 
porque estos han de estar hasta la conclusión de sus causas, 
que así es mi voluntad. 

De San Lorenzo á 26 de Agosto de 1607.=YO P]L REY.= 
Andrés de Prada. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Hánse recibido dos cartas vuestras de 13 y 14 deste, y las re- 
laciones que enviasteis de la gente de mar y guerra, vituallas, 
armas y municiones que llevaron los navios en que salió de ahí 
1). Luis Fajardo, mi Capitán general de la armada del mar 
Océano, que han parecido muy bien; y si fuese cierta la falta 
de agua que D. Luis os avisó que tenian algunos de los dichos 
navios, convendría escarmentar á los culpados. 

Entiéndese que habréis acomodado de infantería á las gale- 
ras como os está ordenado, y será bien hacer que la que decis 
acudió de los lugares á quien se repartió por vecinos cumpla el 
concierto que hizo con sus principales. 

El aviso que os dio el Capitán inglés, de que se entendia que 
la armada holandesa anda todavía en estos mares, es muy con- 
trario de lo que escribieron de la Tercera á 2 de éste, que es te- 
ner por cierto que se lian retirado á su tierra, y así se espera 
con deseo nuevo aviso de lo más cierto. 

De San Lorenzo á 27 de Agosto de 1607 años. = YO EL 
REY.=Por mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aros- 



489 

tegui.— Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del 
su Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa 
del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Anda- 
cía. El duque de Tursi me ha escrito lo que veréis por la copia 
que con ésta se os envia, y antes de tomar resolución en lo que 
pide, he querido avisaros de ello para que me digáis lo que os 
parece y lo que sobre ello se os ofrece , que visto , se hará lo 
que más pareciere que conviene- á mi servicio. 

De San Lorenzo á 27 de Agosto de 1607.=YO EL REY.= 
Andrés de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su 
primo, de su Consejo de Estado y su Capitán general del mar 
Océano y de la costa del Andalucía 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Tres 
cartas vuestras del último del pasado , 5 y 7 del presente , se 
han recibido, y también me ha hecho relación Antonio de Arós- 
tegui, mi Secretario, de las que le escribisteis á él, y ha pare- 
cido bien que encaminásedes en una carabela al Maestre de 
campo D. Fernando de Toledo y á los demás que iban con él 
en busca de la armada la vuelta de Lisboa, y que el despacho 
mió para D. Luis Fajardo se le enviásedes con correo expreso: 
hasta ahora no se sabe nada del ni de habérsele juntado don 
Juan Fajardo, su hijo, con los navios de Lisboa, más de que 
salió de allí en su busca á los 9, con buen tiempo,* y de las Ter- 
ceras se tiene aviso que la armada holandesa andaba allí á 
los 23 del pasado en número de 30 velas. 

Ya se os ha advertido que la infantería que hiciéredes dar á 



490 

las galeras sea de la pagada, y así se entiende que lo habréis 
hecho, y ellos habrán ido al Cabo de San Vicente, como está 
resuelto. 

Fué bien proveer bastimentos para dos meses á los 120 sol- 
dados que hicisteis dar al duque de Tursi para las galeras de 
su cargo. 

Las dos galeras de las de Lisboa hacen falta allá, y así habrá 
sido acertado no detenerlas ahí y darles algunos soldados, pues 
los que trajeron de Lisboa se embarcaron con D. Luis Fajardo. 

He holgado de saber que sea tan buena como decis la gente 
que se embarcó, y que la conducción de la del Andalucía se haya 
hecho con tan poco gasto como significáis , lo cual se debe á 
vuestra industria y maña. 

Está bien lo que habéis ido disponiendo cuanto á la artille- 
ría de provecho y la reventada de los navios que dieron al tra- 
vés en Gibraltar; y el dar á los buzos que la sacan á cuatro rea- 
les por quintal, es precio muy acomodado y que se puede con- 
tinuar. 

Loque parece será justo hacer con los dueños de los cuatro 
navios en que el Virey de Cataluñia envió la infantería, es que 
respecto de lo que se concertó con ellos por el viaje de Barce- 
lona á Cartagena, se les pague el de Cartagena á Cádiz, consi- 
derando la diferencia de distancia que hay de una parte á otra, 
y así ordenareis que se haga. 

Los 750 quintales de bizcocho que decis os sobraron , con- 
viene ^ en ser para socorrer á las galeras de Genova, ó la 

necesidad más precisa. 

De San Lorenzo á 27 de Agosto de 1607.=- YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — 
Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Con- 
sejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del 
Andalucía. 



1 Está en blanco en el original. 



491 



EL REY. 



Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Doña María de las Salas , viuda del general Juan Alvarez de 
Aviles, me ha suplicado mande que se le dé el quinto de las 
presas que hizo el dicho su marido durante el tiempo que fué 
General de la Escuadra de la guarda del Estrecho de Gibral- 
tar; y para poder tomar resolución en esto , conviene que me 
aviséis lo que importará el quinto dellas; así os lo encargo y 
que sea con brevedad. 

De San Lorenzo á 26 de Agosto de 1607. =Y0 EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, x^ntonio de Aróstegui. — 
Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Con- 
sejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del 
Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. He recibido vuestra carta de los 26 del pasado que trata de 
la empresa de Larache, y doy os muy particulares gracias por 
el cuidado y celo con que atendéis á mi servicio; y por no ser 
aquella jornada de la manera que os parece se haga digna de 
vuestra persona, parece que cuando se haya de intentar no se 
puede encomendar á otro que á D, Pedro de Toledo, por ha- 
berse de ejecutar con las galeras que están á su orden; y por- 
que antes de encargársela es bien que se le comunique el fin 
que se lleva y los medios que hay para la ejecución , he queri- 
do encargaros , como lo hago , que con la disimulación , recato 
y secreto que el caso pide, le llaméis juntamente con el duque 
de Tursi, pues se ha de hallar también en la empresa, y les 
deis las cartas mias qus irán con ésta, del tenor que veréis por 



492 

sus copias, y les digáis todo lo que en esta materia está tratado 
muy larga y particularmente, y la forma y medios que podrá 
haber en la ejecución de ello; y si les pareciere que es hace- 
dero, y D. Pedro de Toledo se encargare de la jornada, pon- 
dréis luego las manos en lo que se hubiere de proveer, así de 
gente como de todo lo demás, sin esperar otra consulta ni orden 
mia, que con ésta se os envian cartas para el marqués de los 
Vélez, D. Hernando Hurtado de Mendoza y D. Francisco de 
ligarte, y las copias dellas, para que veáis lo que se les ordena; 
y ora se dificulte ó facilite la jornada, me avisareis con este 
correo de lo que se ofreciere. 

De San Lorenzo á 2 de Septiembre de 1607.=YO EL REY.= 
Andrés de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su 
primo, del su Consejo de Estado y su Capitán general del mar 
Océano y costa del Andalucía. 



EL REY. 

Marqués de los Vélez, primo. Adelantado y Capitán mayor 
del reino de Murcia. Aunque se creyó que no fueran menester 
los 300 hombres que os mandé apercibir para embarcar en las 
galeras, todavía se ha ofrecido ocasión precisa en que no se 
pueden excusar, y así os encargo mucho que en recibiendo 
ésta deis orden que con suma diligencia se junten y estén á 
punto para irse á embarcar á la hora que os lo avisare la per- 
sona á cuyo cargo fueren las galeras que irán por ellos , que 
demás de que la jornada será muy breve, yo recibiré en ello de 
vos y de los que fueren muy agradable servicio. 

De San Lorenzo á 2 de Septiembre de 1607.=YO EL REY.= 
Andrés de Prada. — Por el Rey, al marqués de los Vélez, su 
primo y su Adelantado y Capitán mayor del reino de Murcia, 



493 



EL REY. 

Don Fernando Hurtado de Mendoza, mi Capitán general de 
la costa del reino de Granada. Para cierta ocasión, que enten- 
deréis del duque de Medina-Sidonia, se ofrece de mucho servi- 
cio de Dios y mió , conviene que de. la gente de vuestro cargo 
se embarquen en las galeras que irán á recibirlos el número 
de infantes que él os avisará; y así os encargo y mando muy 
precisamente, que sin réplica ni dilación alguna ordenéis que 
se haga, y que sean de los más pláticos y útiles que hubiere, 
que demás de la ocasión en que se han de emplear, será tan 
breve, que no puedan hacer falta de consideración; yo recibiré 
en ello de vos muy agradable servicio , y si todavía os pare- 
ciere que en lugar de la gente que saliere, entre otras, os val- 
dréis de la de las ciudades que están en costumbre de acudir á 
semejantes ocasiones. 

De San Lorenzo á 2 de Septiembre de 1607.== YO EL REY.=: 
Andrés de Prada. — Por el Rey, á D. Fernando de Hurtado de 
Mendoza, su Capitán general de la costa del reino de Granada. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. El 
veedor Pedro de Mazateve Alvarado ha escrito en carta de 12 
del pasado, que la mayor parte de la gente que sirve en aquella 
ciudad, de la que fué de Cataluña, está desnuda, como vos 
también lo habéis avisado, y que si no se acude al remedio, 
entrando el invierno no será de servicio ni se podrá conservar; 
y pues veis cuánto conviene atender á esto, os encargo y man- 
do que por la vía que os pareciere más á propósito deis orden 
que la dicha gente se vista, avisándome de lo que se hiciere, 
porque conviene tenerlo entendido. 

De San Lorenzo á 2 de Septiembre de 1607. = YO EL REY. == 



494 

Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
del su Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y 
costa del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Ocáano y costa del Andalucía. Por 
parte del Concejo y Regimiento de la villa del Castellar se me 
ha hecho relación que la dicha villa está en la costa , legua y 
media de la lengua del agua junto á la ciudad de Gibraltar, 
donde acuden de ordinario á su socorro en las ocasiones que se 
ofrecen, como lo hicieron cuando los Turcos saquearon la dicha 
ciudad, y cuando vino el enemigo sobre Cádiz , y últimamente 
cuando el armada holandesa derrotó la Escuadra que estaba á 
cargo de Juan Alvarez de Aviles ; y siempre son de los prime- 
ros que acuden á estos socorros, con ser la dicha villa no más 
que de 50 vecinos, y que por estar tan cerca y ser importante 
acudir á esto y á su defensa, y les es fuerza tener las armas en 
orden, las cuales en ningún tiempo las han sacado della, ni han 
sido quitadas para cualquier ocasión que se haya ofrecido; y 
que ahora el conde del Castellar, cuya es la dicha villa, por 
haberle ordenado acudiese con gente para la armada que se ha 
hecho para guarda de la costa y galeones de las Indias , como 
se ha pedido á otros Señores de aquella provincia, ha dado su 
mandamiento para que diesen 20 soldados armados á su costa, 
y aunque se han defendido por las causas que refieren los apre- 
miantes á que los den, suplicándome les haga merced de man- 
dar al dicho Conde no les compela á ello y les deje ^ su de- 
fensa y socorro de la dicha ciudad de Gibraltar; y habiéndose 
visto en el mi Consejo de Guerra, ha parecido advertiros dello 
y ordenaros, como lo hago, me informéis si es cierta la rela- 
ción que la dicha villa hace, y en qué ocasiones han acudido á 



Está en blanco en el original. 



495 

seívirme, qué vecindad tiene y el inconveniente que se le sigue 
en dar los 20 soldados que el Conde les ha pedido , para que con 
vuestro parecer mande tomar la resolución que convenga á mi 
servicio. 

De San Lorenzo á 3 de Septiembre de 1607.= YO EL REY. = 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
del su Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y 
costa del Andalucía. 



La villa de Castellar tiene hasta 70 vecinos, y desde el dicho 
Castellar al rio de Hetares, que sale de Gibraltar , hay dos le- 
guas y media. 



Todo lo que yo pudiera decir en ésta verá V. E. por el des- 
pacho de Su Majestad que va con ella, y lo que el señor duque 
de Lerma escribe á V. E.; y así no me queda á mí qué decir 
sino suplicar á V. E. considere, que pues la armada de los re- 
beldes está ya en su casa , si para asegurar la empresa de que 
se trata será bien esperar la nuestra, pues con la gente, basti- 
mentos y municiones que en ella hay se puede facilitar mucho. 
Guarde Dios á V. E. como yo deseo. 

De Madrid á 4 de Septiembre de 1607. — Andrés de Pra- 
da. — Al duque de Medina-Sidonia, de los Consejos de Estado y 
Guerra de Su Majestad y su Capitán general del mar Océano y 
de la costa del Andalucía. 



EL REY. 

Don Fernando Hurtado de Mendoza, mi Capitán general de 
la costa del reino de Granada. Aunque por lo que os escribí á 
los 2 deste confío habréis ejecutado lo que en aquella carta os 
ordené, todavía , por lo mucho que importa á mi servicio que 



496 

en aquello no haya falta, he querido de nuevo encargaros y 
mandaros, como lo hago muy precisamente, que si no lo hu- 
biéredes puesto en ejecución, lo ejecutéis luego sin alargarlo 
una sola hora más, pues en la brevedad consiste el buen su- 
ceso de lo que con esta gente se ha de ejecutar , y así recibiré 
muy agradable servicio en que no haya falta en lo que de vues- 
tra parte se ha de hacer, y en que me aviséis de haberlo así 
cumphdo. 

De San Lorenzo á 6 de Septiembre de 1607.=YO EL REY.= 
Andrés de Prada. — Por el Rey, á D. Fernando Hurtado de Men- 
doza, su Capitán general de la costa del reino de Granada. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado 
y mí Capitán general del mar Océano y de la costa del Anda- 
lucía. He visto vuestra carta de postrero del pasado con los pa- 
peles que acusa, y he holgado de entender lo que han referi- 
do los que últimamente han venido de Larache y la buena 
disposición que hay para apoderarnos de aquella plaza, y la 
prudencia con que vos advertis, disponéis y prevenís lo nece- 
sario para la empresa, de que os doy muy particulares gracias, 
y espero que por vuestro medio se ha de salir con lo que tanto 
importa al servicio de Dios y mió, y al bien y seguridad destos 
Reinos; y habiendo considerado este último despacho vuestro, 
me ha parecido no mudar la resolución que había tomado de 
cometeros á vos, á D. Pedro de Toledo y á D. Carlos Doria, la 
comunicación deste negocio, para resolver en él con vuestro 
parecer lo que convenga, y así esperaré con gran deseo la res- 
puesta de aquel despacho, para conformarme con lo que os hu- 
biere parecido; pero para en caso que se haga la jornada, 
se mandan los despachos que veréis por las copias que irán con 
ésta, en conformidad de lo que habéis advertido, de las cuales 
usareis como más viéredes convenir; advirtiendo que si la em- 
presa no se hubiere de hacer por algunas consideraciones que 



497 

de nuevo podría ser os hubieren ocurrido' á vos y á los demás, 
no habrá para qué usar de las cartas de los Duques y ciudades 
por no dar á su gente molestia sin ocasión , y también se podrá 
excusar de dar la de D. Francisco Duarte y enviar la suya á 
D. Fernando Hurtado; y avisaréisme luego de lo que se acor- 
dare é hiciere, que en ello recibiré de vos muy agradable ser- 
vicio. 

De San Lorenzo á 6 de Septiembre de 1607.=YO EL REY. = 
Andrés de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, 
su primo, del su Consejo de Estado y su Capitán general del 
mar Océano y costa del Andalucía. 



Con ésta va la respuesta del último despacho de V. E. para 
Su Majestad, sobre lo de Larache, á que no se me ofrece que 
añadir sino que Su Majestad ha mandado que se haga provi- 
sión de dinero que quedo procurando con gran cuidado, y con 
la que fuere despacharé luego correo en diligencia. Guíelo 
Nuestro Señor todo, como ve que conviene á su servicio, y 
guarde á V. E. como yo deseo. 

De Madrid á 7 de Septiembre de 1607.— Andrés de Prada. — 
, Al duque de Medina-Sidonia, de los Consejos de Estado y 
Guerra de Su Majestad y su Capitán general del mar Océano 
y de la costa del Andalucía. 



Por lo que Su Majestad escribe á V. S., verá lo que se 
ofrece, y lo que yo puedo añadir es, que Su Majestad será muy 
servido de que V. S. facilite la ejecución, pues no hay temor 
de enemigos que lo pueda impedir, estando Merat Arráez y los 
demás corsarios de momento de Argel en Levante, y yo deseo 
que V. S. tenga suplente en el efecto que se pretende hacer, 
que dentro ó fuera ha de ser con mucha brevedad, y en ésta 
consiste el buen suceso. 

La libertad del Sr. D. Pedro de Velasco está en tan buen 
punto, que espero se ha de conseguir muy presto; de lo que se 

Tomo LXXXI. 32 



498 

hiciere avisaré á V. S., A quien suplico se acuerde de mandar- 
me en que le sirva, pues sabe V. S. la voluntad con que lo he 
de hacer, y la merced que en ello recibiré. Guarde Dios á V. S. 
como yo deseo. 

De Madrid á 7 de Septiembre de 1607.— Andrés de Prada.— 
A D. Fernando Hurtado de Mendoza, Capitán general de la 
costa de Granada, por Su Majestad. 



Su Majestad me manda remitir el decir á V. S. con el se- 
creto que se debe y puede fiar en tan gran caballero y soldado, 
que se desea intentar la empresa de Larache con una escalada, 
por estar aquella plaza sin ninguna guarnición, y haber saca- 
do el Rey de Fez la más y mejor artillería que tenian aquellos 
castillos para su ejército, que va la vuelta de Marruecos en de- 
manda de Muley-Zidan, su hermano tercero, que se le alzó con 
aquella ciudad y Reino. Y así ha sacado de Larache y de aquel 
contorno toda la más gente de caballería é infantería que ha 
podido, con que queda lo de Larache sin socorro, de que se 
tienen frescos avisos, y dentro personas que los dan por horas; 
y con esto juzgará V. S. tanto mejor cuál es la ocasión yla__ 
importancia de aquel rio, que es la que V, S. sabe, que es mucho 
mayor que lo de Argel, por no tener puerto para la seguridad 
de las costas destos Reinos, y los turcos desean tanto este pues- 
to, que conviene sumamente el quitárselo y prevenirlo, tomán- 
dolo Su Majestad; y así se sirve, que de la infantería desa costa, 
por ser la mejor que se llevará á V. S., se esfuerce á sacar toda 
la más que se pudiere, pues ha de ser por tan pocos dias, y no 
ha de quedar en aquel presidio; y así despacho este correo por 
ganar tiempo á V. S., para que sin dar á entender la ocasión, 
sino que por no tener las galeras infantería para correr las cos- 
tas habiéndose ya retirado el armada de rebeldes en Gelanda, 
quiere Su Majestad que den una vuelta, y así me avisará del 
número de gente que podrá V. S. recoger, para que confqrme á 
ella se envíen galeras á embarcarla, porque sea al mismo punto 



499 

que se tenga aviso de V. S. de lo que en ésta digo. Nuestro 
Señor guarde á V. S. muchos años. 

San LúcarSde Septiembre de 1607.— El duque de Medina- 
Sidonia. — Señor D. Francisco Hurtado de Mendoza. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Hánse recibido dos cartas vuestras de 9 del presente, y he hol- 
gado con el aviso de la llegada de la flota de Nueva España, 
gracias á Dios que la trajo en salvo. 

Queda entendido el número de infantería que ordenasteis se 
embarcase en las galeras, y los vestidos que se repartieron á 
la que estaba desnuda, y os agradezco el cuidado con que lo 
dispusisteis todo; y de lo que advertis tocante á reformación de 
esas compañías, se va tratando. 

También el expediente que tomasteis en dar satisfacción á 
los dueños de los cuatro navios que envió con la infantería de 
Cataluña el duque de Monteleon, y ha sido acertado encomen- 
dar al capitán Martin Cerón de Vargas, regidor de Gibraltar, 
el poner cobro en lo que se va sacando de los navios que dieron 
al través en aquella playa. 

Los 350 quintales de bizcocho que decis han sobrado, será 
bien que los hagáis guardar para socorrer con ellos á las gale- 
ras de Genova, que se han de volver presto á invernar. 

Por muy cierto se tiene haberse retirado la armada holan- 
desa, y de la nuestra no se ha sabido nada desde que D. Luis 
Fajardo escribió del paraje de Sagres, más de que andaba cerca 
de las Terceras, según el aviso que dio una carabela del Brasil 
que habrá veinte dias llegó á Lisboa; vos me avisareis de lo 
que allá se supiese. 

Ya habréis entendido lo que últimamente se ha ordenado al 
Dr. Bustamante, sobre la prosecución de su comisión en la 



500 

averiguación de los excesos de Gibraltar, y convendrá que 
vaya muy ajustado con las órdenes que se le han dado. 

Para lo que toca á proceder contra los marineros que se que- 
daron en tierra habiendo recibido pagas para embarcarse en la 
armada, podéis vos por vuestro cargo dar orden para ello de la 
manera que os pareciere, y que se castiguen los culpados con- 
forme á justicia; pero no permitiréis por ningún caso que sea 
con pena afrentosa, mas es tan conveniente, como lo apuntáis, 
escarmentarlos, porque estas fugas y faltas son de mucha con- 
sideración. 

De Madrid á 21 de Septiembre de 1607.=YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — 
Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Con- 
sejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del 
Andalucía, 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Para 
dar satifaccion á Dionis Lermita, flamenco, de las mercaderías 
que se le embargaron y tomaron por de contrabando en un 
navio que entró en ese puerto de San Lúcar, y por sentencia 
de revista del mi Consejo de Guerra de Justicia, está mandado 
que se le restituya su valor; conviene que aviséis luego la can- 
tidad que del dinero que montó la venta de las dichas merca- 
derías se ha gastado por vuestra orden en efectos y cosas de 
mi servicio, porque el ejecutor nombrado por el dicho Consejo 
que fué á cumplir el tenor de la dicha sentencia, ha avisado 
que le consta-haberse gastado mucha parte de la dicha denun- 
ciación en los dichos efectos de mi servicio, y así es necesario 
que me informéis dello con puntualidad. 

De Madrid á 21 de Septiembre de 1607.=YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — 
Por el Rey, al Duque de Medida-Sidonia, su primo, del su Con- 
sejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del 
Andalucía, 



501 



EL REY. 



Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado 
y mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Anda- 
lucía. He visto vuestras cartas de los 9, 10 y 17 del presente, 
con todos los papeles que con ellas vinieron, y lo que vos decis 
sobre ellos, y doy os muy particulares gracias por el cuidado y 
prudencia con que os desveláis en las cosas de mi servicio que 
hoy se traen entre manos, que es muy conforme al amor y celo 
que á él tenéis y á lo mucho que yo confío de vos; y así espero 
que se ha de hacer en lo de Larache lo que más convenga; y 
cuanto á la empresa principal de aquella plaza, no veo que se 
pueda tomar ninguna resolución hasta ver. lo que resulta de la 
junta que habéis de tener con D. Pedro de Toledo y el duque 
de Tursi, después de haberles vos advertido, así de lo que de 
acá se os escribió como de todo lo que os han escrito Juanetin 
Mortara y Vincencio de Marchena, y los demás avisos que antes 
habíades tenido de los que de pro ^ habían venido de Lara- 
che; y así, lo que se ofrece que deciros es, que me parece muy 
bien que enviéis los cinco navios y pataxe que decis íbades 
aprestando á la barra de Larache, para el efecto que os los pidió 
Muley-Xeque, á cargo de las personas y con la gente y pre- 
venciones de bastimentos y municiones que os pareciere; pues 
habiéndose de echar mano de las que por allá hay, ninguna 
provisión puedo yo hacer tan acertada como remitir á vuestra 
prudencia, así esto, como el darles las instrucciones y órdenes 
de lo que hubieren de hacer, porque con esto quedo satisfecho 
de que se hará lo que más convenga á mi servicio; y así os co- 
meto y encargo lo hagáis cuándo y cómo juzgáredes convenir, 
que en ello le recibiré de vos muy agradable. 

De Madrid á 24 de Septiembre de 1607.=YO EL REY .= 



1 Hay un blanco en el original. 



502 

Andrés de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su 
primo, de su Consejo de Estado, su Capitán general del mar 
Océano y costa del Andalucía. 



Estando para despachar este correo, llegaron las cartas de 
V. E, de los 16, y luego envié al Sr. Duque los que vinieron 
para Su Majestad, y avisé á S. E. lo que V. E. me escribe en 
una de las mias acerca de la esterilidad de Berbería. 

Por no detener este correo, no se escribe á los Sres. D. Pe- 
dro de Toledo y duque de Tursi, que no entren en Cádiz por la 
causa que V. E. advierte; haráse con otro, y entretanto no 
dudo de que lo harán, advirtiéndoselo V. E., pues verán que 
conviene. Guarde Dios á V. E. como yo deseo. 

De Madrid á 24 de Septiembre de 1607. — Andrés de Prada. — 
Al duque de Medina-Sidonia, de los Consejos de Estado y 
Guerra de Su Majestad, su Capitán general del mar Océano y 
costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Por 
vuestra carta de 10 del presente, se ha entendido que D. Am- 
brosio de Castro quedaba sobre el paraje de Rota con los navios 
que le dejó D. Luis Fajardo, mi Capitán general de la armada 
del mar Océano; y lo que por ahora conviene es que no se 
aparte de la bahía de Cádiz hasta tener otra orden, y la que le 
disteis para que no volviese al Cabo, fué acertada. 

El galeón San Bartolomé que anda con los dichos navios, 
del cargo de D. Ambrosio, será bien que se aderece luego, 
pues decis que lo há menester, y después se os avisará en lo 
que ha de servir. 

De Madrid á 25 de Septiembre de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 



503 

el Rey, al duque de Mediua-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. Considerando el estado en que se halla mi hacienda, he 
mandado que se tenga particular cuidado con la administración 
y beneficio della, y que ahora se tenga mucho la mano en lo 
que toca á la provisión de entretenimientos y ventajas de que 
os he querido avisar y encargaros y ordenaros, como lo hago, 
muy precisamente que en recibiendo ésta, sin ninguna dilación 
deis orden que se saque una relación muy copiosa de los entre- 
tenimientos, ventajas y plazas muertas que hay en esa costa, 
declarando las sumas, en qué tiempos, á qué personas, y por 
cuya orden se proveyeron, y esto con mucho secreto, sin que 
se entienda que es orden mia, sino que vos la queréis para sa- 
ber lo que hay, en lo cual usareis de mucha diligencia, porque 
conviene tenerlo yo entendido con mucha brevedad; y sacada 
la relación, me la enviareis sin que sea menester acordároslo 
más, que en ello seré de vos muy servido; y adviérteseos que 
esta relación ha de venir por la vía que ésta va, y que no os 
habéis de remitir en ella á la que enviasteis dias há al Consejo 
de Guerra, sino que se ha de hacer de nuevo hasta el dia de la 
fecha della. 

De Madrid á 28 de Septiembre de 1607.=YO EL REY.= 
Andrés de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, 
su primo, de su Consejo de Estado, su Capitán general del mar 
Océano y de la costa del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. De buena parte se ha tenido el aviso de que va copia con 



504 

ésta, por donde veréis los dos corsarios que han salido de Saint- 
Malo á piratear y la gente que llevan; háme parecido enviárosle 
y encargaros y mandaros, como lo hago, estéis con cuidado de 
ver si acuden por allá, y si lo hicieren, les echéis mano y me 
aviséis de lo que sucediere. 

De Madrid á 28 de Septiembre de 1607.=YO EL REY.= 
Andrés de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, 
su primo, de su Consejo de Estado, su Capitán general del mar 
Océano y costa del Andalucía. 

Los corsarios que han salido con dos navios á piratear, se 
llaman el uno la Moia y el otro Ckena, con un hermano suyo. 

Los armadores. 

Jean Crosivir. 

Tomás Corsoy. 

Juan Brifar. 

Ricard Bontin. 

Julián Mingard Lagarde. 

Pedro Joli. 

Benele, cerf, inglés. 

Los correspondientes que tienen en España. 

Servant Brisart, residente en San Lúcar. 
Daniel Clavier, residente en San Lúcar. 
Juan Mayllart, residente en Sevilla. 

Los dichos corsarios armadores y correspondientes, todos 
son vecinos de la villa de Saint-Malo, puerto de la Baja-Bretaña. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 
cía. Juan y Lúeas Rodemburg, ansiáticos, de Hamburgo, resi- 



505 

dentes en Sevilla, me han representado que los meses pasados 
se les tomó por vuestra orden cantidad de trigo, centeno y ma- 
dera para la armada, de que les disteis libranza en el pagador 
Juan Fernandez de Villegas, 14.000 ducados con 12 reales , á 
quien habiendo acudido les respondió que no tenia dineros, y 
aunque á instancia de los Embajadores que aquí se hallan de 
los ansiáticos, os mandé les diérades satisfacción, no lo hicisteis, 
remitie'n dolos al proveedor Miguel de Oviedo, de cuya dilación 
se les sigue notable daño de hacienda, suplicándome les man- 
de hacer pagar la dicha libranza sin más dilación; yo os encar- 
go y mando, que siendo así que se les tomó por vuestra orden 
el trigo, centeno y madera que refieren los dichos Juan y 
Lúeas Rodemburg, ordenéis que se les pague lo que dello se 
les debiere y hubieren de haber de manera que no tengan oca- 
sión de volver más acá sobre esta pretensión, pues es tan justa 
como se ve, y yo holgara que no se les hubiera tomado ningu- 
na cosa sin pagarles el precio dello, y me terne por muy ser- 
vido de que así lo hagáis. 

De Madrid á 28 de Septiembre de 1607.= YO EL REY.= 
Andrés de Prada. — Al duque de Medina-Sidonia, para que 
haga pagar á Juan y Lúeas Rodemburg, el trigo, centeno, que 
se les tomó para la armada. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidoniá, primo, del mi Consejo de Estado 
mi Capitán general del mar Occéano y de la costa del Andalu- 
cía. Por orden del Serenísimo Archiduque Alberto, mi tio, se 
asentó una tregua con los de las Provincias Unidas de Flándes, 
por la cual se declara que todas las presas que se hicieren por 
navios mios, de mis hermanos y suyos, desde 14 de Agosto 
próximo pasado en adelante, de acá de las Sorlingas Zuit y ha- 
cia el Oeste á lo largo de la Francia y España hasta las costas 
de Berbería inclusivemente, en el Estrecho de Gibraltar, y 
en el mar Mediterráneo, serán de mala presa y se habrán de 



506 

relajar y restituir, como no sean navios ó gente de guerra, 

que estos no entran en la tregua y se pueden i de una 

parte y de otra sin embargo de ella, la cual ha de durar por 
tiempo de ocho meses, que comenzaron á correr desde 4 de 
Mayo próximo pasado, de que he querido avisaros y encargaros 
y ordenaros, como lo hago, que durante el dicho tiempo guar- 
déis y observéis inviolablemente la dicha tregua en la forma 
susodicha, que así conviene á mi servicio y es mi voluntad, y 
avisarme eis del recibo de ésta. 

De Madrid á 28 de Septiembre de 1607. =Y0 EL REY.= 
Andrés de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su 
primo, del su Consejo de Estado, su Capitán general del mar 
Océano y de la costa del Andalucía. 



Ayer llegó correo de Ceuta con las de V. E., de 2 del cor- 
riente, y asimismo amaneció á las puertas de la ciudad un 
Alcaide, enviado por el Príncipe á dar nuevas á esta Alteza 
de que Mustafá-Bajá de Muley-Zidan habia cortado el rio de 
Salé y quedaba de esta parte, nueva que se hubo dicho en 11 
y no se creyó, digo, se dijo venia caminando y ahora se apuró; 
por donde entendimos saliese el mismo dia de ayer, y todo se le 
fué en enviar á su hijo mil escopeteros que aquí quedaban y 
así 500 hombres de á caballo que le alcanzarán mañana; y hoy 
á vísperas salió esta Alteza, y se puso en un puesto lejos de 
esta ciudad dos leguas. La venida del dicho Bajá-Mustafá, como 
parece fundada en poca razón, así nunca se creyó; y ahora que 
lo puso por la obra, entiéndese no le haya de ir bien de ella 
cuanto y más que es poca la fuerza que trae contra un campo 
grandísimo que tiene el Príncipe, en que tendrá muy bien 
hechos 7.000 escopeteros, gente toda muy lucida y agraviada, el 
cual Príncipe ya partió de Mequinez y empezó á caminar para 
Salé, á tal, que se entiende no tardarán diez dias que no se dé 



1 Está eo blanco cd el original. 



507 

la batalla, si el dicho Bajá no volviere atrás, de quien cuentan 
que viene engañado con informaciones falsas de poca fuerza 
que tuviese esta Alteza; y así cuentan que después de haber 
cortado el rio supo lo cierto y que lo avisó á su amo, de quien 
está aguardando respuesta de lo qué hará: moros son, y todos 
descuidados, todo cabe en ellos. 

Esta A-lteza deberá de caminar y ponerse en puesto tan 
alto, de donde pueda en caso de quiebra recogerse en salvo; y 
así, otro lugar no tiene sino es Larache, adonde conviene y 
aprovechará mucho hayan venido' los galeones ó navios que 
dicha Alteza pidió á V. E. con su carta de 1.° del corriente, y 
en 11 envié yo el traslado, porque habiendo quiebra, será de 
mucha importancia halláranse cerca para se valer esta Alteza 
de la gente de ellos y ampararse con ella mientras acudieran 
las galeras; dichos galeones ó navios han de estar fuera de la 
barra, lejos del fuerte de la mar, un tiro de cañón, y andados 
sin allegarse nadie de ellos á tierra ni personas de ellos por 
donde los moros les conozcan, pues esto conviene muy mucho 
á esta Alteza, y mucho le importa no conozcan navios de Su 
Majestad por donde entiendan algún pensamiento de su embar- 
cación, y así, el aviso fué que hablan de traer banderas flamen- 
cas, y por que largo he avisado de todo en 1." y 11 del corriente, 
no repito sino que muy bien está se hallen dichos navios cerca, 
pues estando anclados fuera, como he dicho, si esta Alteza se 
recogiere á Larache, como lo hará, en quebrando de tierra se les 
saldrá á avisarlos y traerlos, y yo iré en persona á ello, que es 
cuanto por ahora puedo decir; y por luego despedir el correo 
con esta nueva no alargo. 

Copia de carta de Juanetin Mortara, para el duque de Me- 
dina-Sidonia, su fecha en Fez á 16 de Septiembre de 1607. 



Lo que tengo que añadir á lo sobredicho, que viniendo 
dichos galeones á Larache, en caso que este Eey no pudiese 
recoger allá y determinase mandar venir los dos navios á 
la Mámora, haré todas mis fuerzas para que en todas las 



508 

maneras ordene se queden dichos galeones sobre la barra, y 
así que deje en Larache algún criado suyo muy fiel, con inte- 
ligencia de que á la nueva de la quiebra ponga dentro de los 
fuertes á la gente de dichos galeones, y quizá procurase de 
quedarme yo en Larache á ello, que es cuanto en servicio de Su 
Majestad y V. E. puedo hacer; advirtiendo de nuevo, como en 
mi última he hecho, que si algún pensamiento tienen de en 
todo caso acometer á Larache sin aguardar que este Rey los 
llame, que no es este el tiempo á propósito para ello, y lo será 
cuando la fuerza de Alcázar haya venídose á juntar con las de 
Mahalás de Muley-Abdalá; y así, dicho Muley-Abdalá, en Salé 
6 más adelante, y este Rey, en campo, digo en campo, que en 
dicho tiempo habrá traido de Larache los 200 hombres que de 
su guardia envia ahora, y así quedará Larache como estaba 
de antes; y sobre todo la fuerza de Alcázar quitada; la cual, 
mientras dura esta sospecha de Salé y de poder mandar el 
Muley-Zidan tener Larache, hará diligencias extraordinarias; 
y así no sabemos si hasta ponerse el Rey en campo el Alcaide 
de Alcázar porná su mahala á la cerca de Larache y estará allá 
hasta Muley-Abdalá haber echado el enemigo de Salé : todo 
puede ser que haga, y en todo caso el aguardar es consejo, y 
con esto concluyo, que no se decir más, y como en otras he 
dicho, es la tardanza de dias. 

Copia en cifra de carta de Juanetin Mortara, para el Duque 
de Medina-Sidonia. 



Como no tengo respuesta de las mias de 6 y 12, y por 
consiguiente incierto todavía de la duda si pueda ser que 
piense Su Majestad se dé sobre Larache sin aguardar que este 
Rey les llame, haciendo por ahora sobre él; si advierto á Su 
Majestad y á V. E. que no es tiempo apropiado para ello mien- 
tras está tanta fuerza junta en campo y tan cerca con un Prín- 
cipe tan brioso, y asímesmo con tanta gente en Alcázarjunta, 
que bulle y está en punto para la guerra, el tiempo apropiadí- 
simo es cuando hubiere pasado Muley-Abdalá de Salé con toda 



509 

su fuerza, y entrando en la Mesena, principio del reino de Mar- 
ruecos, en el cual tiempo, aunque armada de Su Majestad 
viniese á Larache no puede volver atrás, y así en el mismo 
tiempo la fuerza y gente que es en Alcázar, ésta habrá partido 
y juntádose en Salé con dicho Muley-Abdalá; y así, afuera de 
la persona deste Rey que se quedará en los términos del Reino 
con 300 hombres, cuando mucho, toda la demás gente, así 
de á pié y fuego como de á caballo, estará fuera y este Reino 
y los derredores de Alcázar en particular desnudos; y este aviso 
que de suyo es mucho, tanto más vale cuanto que no se trata 
de dilación de meses, solamente de dias, y entiendo que pocos: 
todo eso soy obligado á criado fiel avisar, y para solo esto 
mando llevar la presente con correo, y yo ofrezco poner la vida 
como siempre si para algo aprovecho, seguro yo de que muy 
bien diga estos tendrán allí los apuntamientos de las materias 
que en la mia de 12 toqué, á saber: si atento las amistades em- 
pezadas se le pueda á este Rey ofender, y si quedando este Rey 
en el Reino, como se espera, valga al igual ó más de Larache, 
el tenerle Su Majestad siempre de mano muy amigo y devoto 
como lo promete la inclinación que muestra y su naturaleza 
de medroso, la cual en reinado moro deberá poder siempre mu- 
cho, y así conservarse tal, pues nunca se tienen estos Reyes por 
seguros, y estas consideraciones, como son de la prudencia de 
V. E. y sus iguales, no tengo que alargar en ellas, remitién- 
dome á cuanto acordaren: añado solo de las cosas de aquí que, 
si paresciéndoles por una parte guardar el respeto á este Rey 
venciere por la otra la sospecha de que pueda ser quedar el 
Muley-Zidan con la victoria, y por eso convenga ganar á La- 
rache, en tiempo advierto á V. E., que aun después de ganada 
por el Muley-Zidan la jornada, queda lugar para dar sobre 
Larache, pues como he dicho, batalla no la ha de haber sino 
á las puertas de Marruecos. Y antes que por acá acuda fuerza 
ha de pasar mucho tiempo, y á esto ayuda otra consideración 
de la poca gente de que después de la batalla ha de quedar, 
pues siendo el campo de este Rey de gente toda ofendida y 
enemiga de Muley-Zidan, se debe de creer habrá mortandad 



510 

grandísima así en la pelea como después de ella en los que 
quedaren, que probarán la crueldad de Muley-Zidan. 

Considere también V. E. la poca gente que dicho Muley- 
Zidan tiene, y apurada con la pelea quedará me'nos, y de todo eso 
saqúese cuando en cabo de mucho tiempo enviare á este Fez al- 
guna gente, cuan poca podrá ser y cómo de ninguna importan- 
cia para guardar ó defender Larache, y en él, mientras que todo 
esto se hace, puede tomar Larache diez veces cuanto ni más que 
una; y por remate digo, en comprobación del detenerse, aunque 
en tiempo de este Rey quieran dar sobre Larache, que á una de 
las dos cosas, como V. E. sabe, se ha de determinar este Rey para 
su embarcación, ó enviar vengan navios á la Mámora ó deter- 
minar de se recoger á Larache en quebrando, y enviar por las 
galeras," y pues Larache es una de las dos cosas, parece consejo 
aguardar, si se resume en ella, que si el camino de los navios 
toma el tiempo que V. E. lo supiere, aquel será apropiado y el 
mismo que he dicho arriba para acometer á Larache si á este 
Rey no quisieren guardarle el respeto; y si haciendo sobre re- 
cogerse Larache, quedare todavía vencedor, y Su Majestad per- 
severare en dicha opinión, si la tiene, otro tanto vacío de gen- 
tes quedará este Reino por mucho tiempo, como se ha dicho, en 
el caso de la victoria del Muley-Zidan, pues teniendo este Rey 
á esta parte por segura, ha de poner la fuerza adonde tiene la 
sospecha, y así le dejará en Marruecos, ganado dos veces á 
fuerza de armas, y de la misma enviará á ganar y sujetar á 

sus 1 y todo lo dicho remito á la mucha prudencia de V. E., 

á quien suplico me mande responder y avisar del recibo de 
ésta, aunque, como he dicho, tenga por muy cierto no me ha- 
llará más aquí, que es fuerza salga este Rey. — Copia de carta 
de Juanetin Mortara, para el duque de Medina-Sidonia. 



1 Hay UD blaDCO en el original. 



511 



SEÑOR. 

Remito á Vuestra Majestad las copias de lo que Juanetin 
Mortara y Vicencio de Marchena escriben en cartas de Fez 
de 11, 13 y 16, y en ellas avisan de la saudade Muley-Xeque de 
aquella ciudad, y su hijo, con el ejército de la de Mequinez, en 
demanda del Bajá-Mustafá, que envia Muley-Zidan con su 
gente , habiendo pasado el rio de Salé y entrado en los límites 
del reino de Fez, que si no es con muchas fuerzas ó con algún 
trato, se podria juzgar que viene aventurado, y que Muley- 
Zidau no osa desabrigarlo de Marruecos por tener á su herma- 
no Muley-Buferes tan cerca, y así con brevedad habían de venir 
á jornada, y deseo sumamente que el tiempo nos diese lugar 
para que estos bajeles se pusiesen en la vista de Larache, como 
se piden de nuevo, y no se perderá hora del, como lo digo á 
Vuestra Majestad y de la manera que van. 

Todavía salió cierta la nueva que se tuvo de que el Alcaide 
Zufiani enviaba de Salé las dos fragatas para que por trato entra- 
se en Larache, como en estas cartas de Fez se escribe, y como 
no hicieron el Fez, y de un navio que entró anteayer, que viene 
de la isla de la Palma, y es español, declara el Piloto del que 
con las bonanzas que estos dias pasados hubo en los Nordestes 
y las corrientes , le enseñaron en la playa de Larache , dos le- 
guas cerca de la tierra, y que como á dos leguas della vio andar 
dos navios de una vuelta y otra, entreteniéndose sin hacer viaje, 
y que de la fuerza tiraron dos piezas, que no estaban en parte 
estos bajeles ni el suyo que les pudieron hacer daño las balas, 
y así creia que seria algún aviso, por donde se viene á confir- 
mar lo que en las cartas de 1.° avisó el Xeque y Juanetin, de 
aderezarse dos navios holandeses en Salé para venir junta- 
mente con las fragatas ; que todo esto obliga á que estos baje- 
les de Vuestra Majestad se vayan al puesto luego que el tiem- 
po diere lugar, que yo ofrezco á Vuestra Majestad que no se 
pierda hora en él. 



512 

Como Juanetin Mortara ha sido el que ha dispuesto estas 
materias de Larache, así se advierte al almirante D. Ambrosio 
y á Villarroel, que hasta que él salga y Alonso Marin de aquel 
rio y los llame y asegure, no entren en él sea con el pataxe y 
lanchas de remo y la fragata de Su Majestad, hasta que hayan 
entrado en los castillos y los tengan , porque no saliendo cier- 
to esto puedan volverse á salir , pues será con menos daño 
siendo bajeles de remo y no aventurándose todo, y que los cinco 
navios de armada queden fuera hasta que hayan de entrar 
todos á embarcar á Muley-Xeque, y en este caso, que siempre 
lo tengo en duda, Villarroel quede en la fuerza de la villa con 
200 soldados y 50 marineros, y el capitán Arias, que es un sol- 
dado gallardo de Flándes, que vino en las compañías de Cata- 
luña , se meta en el castillo de la barra con 150 soldados , y se 
saque de los navios la provisión para dos meses, y todo lo de 
respeto, y el Almirante se ponga con dos de ellos, pues le que- 
dará gente á la boca de aquel rio para asegurar la entrada de 
algunos bajeles, y que las lanchas se despachen luego, diez 
horas la una antes que la otra, con el aviso de lo que se hu- 
biere encaminado, para que puedan ir las galeras como se 
pide, habiendo tiempo, y que otro dia despache el pataxe con 
el tercer duplicado, por la poca seguridad que tienen las cosas 
de la mar," y así, esto queda por mi advertencia para dársela en 
este caso á los que van si llega á disponerse, con lo demás que 
se les advertirá en la buena acogida y trato que han de hacer 
á Muley-Xeque, y embarcar sus mujeres, gente y ropa, que 
hasta que lleguen las galeras, aunque ésta en los mismos na- 
vios lo entretendrá, porque todavía podria ser de algún efecto 
su persona y respeto que él se podria tener de los suyos, y por 
algunos avisos, que asegurada bien sh persona, como se hará, 
entiendo que esto estará bien hasta que las galeras lleguen; y 
con esto no se me ofrece qué añadir, sino que habiendo de ir 
la segunda desembarcacion , es forzoso que Vuestra Majestad 
mande se provean dineros á D. Francisco de Barte para las pro- 
visiones y las demás cosas que se han de llevar, y para la forti- 
ficación, pues desde luego es bien poner la mano en ello. 



513 

Todo esto se presupone, habiendo roto el ejército de Muley- 
Xeque el Bajá Mustafá, y queriéndose embarcar por Larache y 
entregarle á Vuestra Majestad; mas en caso que el dicho Xeque 
venciese, como están muy confiados estos que escriben, por la 
mucha y buena gente que lleva y ánimo, ha de ir siguiendo 
hasta Marruecos é intentar aquella empresa , y con esto se 
apartan todas las fuerzas del reino de Fez, y queda lo de Lara- 
che, habiéndose sacado los 200 hombres que ahora allí puso, 
por recelarse del alcaide Zufiani ; y así en este caso se ha es- 
crito á Vuestra Majestad lo que ha parecido á D. Pedro de To- 
ledo y duque de Tursi y á mí, como lo he dicho, que me parece 
tarde para la jornada, haciéndose tan formalmente y con golpe 
de gente, que para juntarla bastimentos y las demás cosas for- 
zosas é inexcusables serán menester dias, y no pocos, y el in- 
vierno tan á la mano; y así que en este segundo caso Vuestra 
Majestad mandará lo que se habrá de hacer á quien lo ha de 
ejecutar, que de mi parte no faltaré á ayudar y disponer cuan- 
to se me mande para que se gane tiempo, que, como digo á 
Vuestra Majestad, cierto, está adelante, y las cosas con poco 
principio ó ninguno de que habrá constado á Vuestra Majestad 
de la relación que habrá enviado D. Francisco de Barte. 

Al mismo punto que llegaron estas cartas de Fez, las envié 
á D. Pedro de Toledo para que las viese, y de todo le he ido 
dando cuenta, y con los mismos papeles, como lo he avisado á 
Vuestra Majestad y lo continuaré con la puntualidad y buena 
correspondencia que siempre deseo, porque Vuestra Majestad 
sea más breve servido. Nuestro Señor guarde la Católica per- 
sona de Vuestra Majestad muy largos años. 

San Lúcar 30 de Septiembre de 1607. — Copia de carta del 
duque de Medina-Sidonia para Su Majestad. 



SEÑOR. 

He recibido la carta de Vuestra Majestad, de 24, en res- 
puesta de las mias de 9, 10 y 17, y con el cuidado y deseo que 
Tomo LXXXI. 33 



514 

siempre procuraré encaminar el servicio de Vuestra Majestad 
al acertamiento mayor que yo pueda, y éste es mi intento, y 
que Vuestra Majestad así lo entienda, como ahora me hace mer- 
ced, por su grandeza, de tener en servicio lo que en las mate- 
rias presentes de Larache se me ha ido ofreciendo y dado cuen- 
ta á Vuestra Majestad de todo, y en particular con la misma 
remisión de papeles que de Fez se me han enviado; y así, ahora 
quedo advertido de servirse Vuestra Majestad de que se en- 
víen los bajeles redondos que el Duque pide , y en la misma 
forma que lo advierte, y Juanetin Mortara; y Vuestra Majestad 
me remite que nombre las personas que para este efecto me pa- 
recieren más á propósito y les dé las instrucciones y apunta- 
mientos que para encaminar este intento me pareciere más á 
propósito, que aunque la merced que en esto Vuestra Majestad 
me hace, y tanta confianza, que es la que no puedo merecer ni 
servir, holgara que esta elección la mandara Vuestra Majestad 
hacer, pues tuviera más acertamiento ; mas porque no se pier- 
da tiempo estando las cosas tan adelante , como lo entenderá 
por este despacho, me valdré de lo que hubiere mejor por aquí, 
y que tengan experiencia y hayan gobernado, y así llevará los 
navios el almirante D. Ambrosio de Castro, que ya lo ha sido 
en el armada, y es homdre cuerdo y marinero, y le he visto 
navegar aquí, en la carrera de las Indias, por Capitán de in- 
fantería, y le dejó D. Luis Fajardo encargado estos navios, que 
también consideraría tener partes para poder darle este cuida- 
do, y ha navegado con él tanto más, lo que ha ayudado á la 
elección que de su persona he hecho para este viaje, demás que 
si mudara persona, pudieran juzgar y discurrir se iba á otro in- 
tento que á lo de la guarda del Estrecho, que es la voz , recau- 
dos y papeles con que se ha ido esto despachando; y á D. Pedro 
de "Toledo habiéndoselo comunicado , como le he ido dando 
cuenta de todo, le ha parecido bien, y no se halla en sus ga- 
leras con persona para poderle encargar esto. 

Para lo de tierra, nos ha parecido á ambos el capitán Fran- 
cisco de Villarroel, Entretenido en las galeras, que tiene los 
muchos años de servicio que Vuestra Majestad habrá entendido 



515 

y aprobación; y así con esto se encaminará este servicio, y las 
instrucciones y apuntamientos lea daré con todas las adverten- 
cias y recatos, para lo que se les pueda ofrecer, y con orden de 
que ninguno destos papeles los abran, porque han de ir cerra- 
dos hasta estar diez leguas de tierra; pues, como digo á Vuestra 
Majestad, lo que corre en este despacho y en lo general, es que 
esto se envia al Estrecho, y así lo entienden todos. 

Las relaciones de navios, gente de mar y guerra, instru- 
mentos , armas y municiones que se llevan , envió á Vuestra 
Majestad; y demás destos bajeles van dos lanchas de remo para 
los avisos y otros servicios, que por las cartas que han llega- 
do de Fez, me ha parecido encaminar esto, demás de lo que 
estaba prevenido, que ef tiempo sólo detiene la salida, porque 
ha entrado muy rasgado en los vendábales, y como tiempo 
principio y entrada de invierno, es lo que siempre suele, y con 
la flor del principio, que sea bueno, saldrá esto, y no habrá 
falta, porque esto queda á mi cuidado; por lo que podría con- 
venir el ganarse las horas, habiendo perdido sus fuerzas el ejér- 
cito, para recogerle por Larache y quedarse Vuestra Majestad 
con aquellas fuerzas, como Juanetin ahora de nuevo lo escribe, 
y aunque los bastimentos van por poco más de dos meses, se 
les da orden de que acorten la ración, por lo que se puede ofre- 
cer, quedando en aquellas fuerzas, demás de lo que van gas- 
tando aquí en el puerto, se lo hago refrescar, y de respeto se 
les dará más cuerda y plomo, y moldes para hacer balas, por- 
que vayan prevenidos entre tanto que se encamina lo que se 
desea, para lo que después se habrá de llevar en las galeras, 
como el dicho Juanetin lo pide y apunta. 

He hallado cuatro pilotos muy pláticos de aquella barra, 
que con nombre de que van á la playa de Zañ y cabo de Aguer; 
á correr aquella costa con estos bajeles, se han hecho sus 
asientos y se han socorrido por dos meses; así que todo he pro- 
curado que vaya lo mejor que yo he podido, para encaminar el 
intento principal, que si cumplen lo que ofrecen en las cartas, 
espero en Nuestro Señor que ha de encaminar este servicio que 
se le hace y á Vuestra Majestad, aunque de menos siempre 



516 

tengo la desconfianza que por diversas cartas mias habrá Vues- 
tra Majestad entendido; y así de la partida destos navios y 
copias de las instrucciones que á todos se dieren y adverten- 
cias, las enviaré á Vuestra Majestad, que porque la gente vaya 
contenta he buscado con qué socorrerlos con una paga y dos 
á los oficiales; y visto la infantería que tiene más necesidad de 
abrigo, por ser ya invierno y se hubieren de quedar en aquel 
presidio, que 250 vestidos de paño les he dado y algunas es- 
padas: que la gente que vino de Cataluña en los hospitales se 
ha curado la más della, y actualmente tengo hoy 40, y los 
demás tan rotos que ha sido menester vestir estos y buena parte 
de los que llevó D. Luis Fajardo; y en carta aparte, con las co- 
pias de las que han llegado de Berbería, digo á Vuestra Majes- 
tad lo que se me ofrece; ya en ellas he respondido por duplica- 
do para avivar é inclinar el intento de Muley-Xeque y obligar 
á que con puntualidad se vaya avisando de todo, y dello iré 
dando cuenta á Vuestra Majestad , para que sobre ello mande 
lo que fuere más servido. Nuestro Señor guarde la Católica 
persona de Vuestra Majestad largos años. 

San Lúcar 30 de Septiembre de 1607.— Copia de carta del 
duque de Medina-Sidonia para el Rey, nuestro Señor. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y mi Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Cuando se pidió á los Grandes, Titulados y ciudades de esa pro- 
vincia que me sirviesen con la gente que se les señaló para 
embarcarse en los navios que en ella se aprestaban, se les ase- 
guró, como sabéis, que acabada la ocasión se les daria licencia 
para que se volviesen á su casa; y porque se ha entendido que 
en las galeras del cargo de D. Pedro de Toledo que han llega- 
do á esa costa, ha venido alguna gente de esa cualidad, y 
conviene que se cumpla con la oferta que se les hizo, ha pare- 
cido advertiros de ello, y ordenaros y mandaros que á toda la 



517 

gente que viniere en las dichas galeras de la con que sirvieron 
los dichos Grandes, Titulados y ciudades, les deis luego licen- 
cia para que se vuelvan á sus casas y las gracias de mi parte 
por lo que han servido en esta ocasión, y ordenareis que por el 
camino se les haga buen tratamiento, como gente que viene de 
servirme, y avisarme eis de haberse ejecutado, porque conviene 
tenerlo entendido, que al dicho D. Pedro de Toledo se avisa 

que os restituya ^ hicisteis entregar. 

De Madrid á 2 de Octubre de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y Ana- 
ya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su 
Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa 
del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y mi Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Entendido se há que los 300 arcabuces y 100 mosquetes que 
por mi mando prestó Sevilla para acabar de armar la gente que 
fué embarcada en los navios que se aprestaron en esa provin- 
cia y salieron á cargo de D. Luis Fajardo, no llegaron á tiempo 
que pudiesen servir para esté efecto; y porque habiendo esta 
ciudad acudido á lo que se le mandó, y haciéndolo siempre en 
las ocasiones que se ofrecen, es justo que se atienda á conser- 
var las armas que tienen para las ocasiones que se ofrecen, ha 
parecido encargaros que en recibiendo ésta deis orden que se 
entreguen luego estos 800 arcabuces y 100 mosquetes en la 
misma forma que se recibieron á las personas que el marqués 
de San Germán nombrare , para que él las haga volver á la 
dicha ciudad, pues por mi mandado le ofreció hacerla ó que le 
entre * cuantidad, y en estas cosas es muy conveniente que 



1 Está en blanco en el original. 
8 ídem id. 



518 
haya puntualidad, y que se conserve el crédito y autoridad de 
mis Ministros, y avisarme eis de haberse así ejecutado. 

De Madrid á 2 de Octubre de 1607. =Y0 EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilary Ana- 
ya.— Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, suprimo, del su 
Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa 
del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Por 
parte de la ciudad de Jerez de la Frontera se me ha hecho re- 
lación que, como es notorio, acude á todas las ocasiones que de 
mi servicio se ofrecen y suceden en esa costa, y que por esto y 
otras consideraciones, por privilegios antiguos y cédulas dadas 
por los Señores Reyes mis progenitores, ha sido relevada de 
alojar en ella gente de guerra, y que en su comarca hay mu- 
chas villas donde se suele y puede alojar la dicha gente, y que 
de un mes á esta parte habéis alojado cuatro ó cinco compa- 
ñías en la dicha ciudad, de que han recibido mucho daño los 
vecinos, y algunos se' han ido á vivir á otras partes, suplícame 
le haga merced de mandar se saquen la gente que hubiere 
en ella, y no se alojen otras compañías ; y habiéndose visto en 
el mi Consejo de Guerra, ha parecido advertiros dello, y encar- 
garos, como lo hago, que tengáis mucha cuenta con ^á 

esta ciudad de cosas semejantes , pues sabéis con la puntuali- 
dad y cuidado que acude á lo que de mi servicio se le ordena, 
como vos lo habéis representado, y aviséis la causa que os ha 
movido á alojar esta gente en ella; y si todavía estuviere en la 
dicha ciudad, la haréis sacar luego, y que se aloje en otros lu- 
gares, y avisarme eis de lo que en esto se hiciere, porque con- 
viene tenerlo entendido. 

De Madrid á 2 de Octubre de 1607.= YO EL REY.= 



1 Está en blanco eo el original. 



519 

Por mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar 
y Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
de su Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y 
costa del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Ha- 
biendo visto lo que en carta de 12 de Agosto pasado me escri- 
bisteis sobre la pérdida de la nao Nuestra Señora de la Concep- 
ción, cuyos dueños eran Francisco López y Hermán Rodriguez 
Duarte, y lo que ellos también han representado en este caso, 
y que han quedado muy necesitados respecto de ser lo mejor de 
su hacienda la dicha nao, tengo por bien, en consideración de 
que cumplieron con su obligación cuando la armada holandesa 
peleó con la Escuadra del Estrecho á la vista de Gibraltar , de 
que sean socorridos por cuenta de mi Real Hacienda con 300 du- 
cados, 150 á cada uno dellos por una vez, y así os mando que 
de cualquier dinero que hubiere * distribución, se los ha- 
gáis pagar luego, que en virtud de un traslado auténtico desta 
mi carta, y de la orden que para cumplimiento dello diéredes, 
se recibirá y pasarán en cuenta á la persona que los pagare, 
sin que para su descargo sea necesario otro recaudo alguno, 
que tal es mi voluntad. 

De Madrid á 5 de Octubre de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del Anda- 
lucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y mi Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalu- 



\ Está en blanco on el original. 



520 

cía. Háseme hecho relación que un navio inglés, de corsarios, 
tomó otro de vecinos de San Lúcar, cargado de anís, cueros y 
otras cosas, y fué á venderlas á Larache, y que los dueños del 
trataban de irle á rescatar, ó esperarle en el camino, dándoles 
yo licencia para ello; y aunque" parece que ya el corsario no 
debe de estar en Larache, pues en los últimos avisos que de 
allí se han tenido no se hace mención que hubiese ningún 
navio armado, y que no será ya tiempo de rescatar el de San 
Lúcar, todavía si los dueños tuvieren noticia de que las merca- 
durías quedaron en Larache, os cometo y mando les deis licen- 
cia para ir allá, á título de mercancía, asegurando que no les 
pueda suceder desgracia , y que esto sea al tiempo que el ir 
navio á Larache no haga daño al intento que se tiene de ocu- 
par aquella plaza; y avisarme eis de la orden que en esto dié- 
redes. 

De Madrid á 5 de Octubre de 1607.=YO EL KEY.=Andrés 
de Prada.. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
de su Consejo de Estado y su Capitán general del mar Océano 
y de la costa del Andalucía. 



Porque se queda respondiendo á los despachos que estos 
dias se han recibido de V. E., sólo servirá ésta de avisar como 
Su Majestad ha resuelto que por ahora no se ejecute lo de La- 
rache, y que el duque de Tursi se vuelva con las galeras de su 
cargo á Genova, y con este correo se le envia la orden: confor- 
me á esto podrá V, E. en cuanto llega el despacho de Su Ma- 
jestad ordenar que si no ha partido la gente de los señores y 
ciudades no parta, y si hubiere salido se vuelva; y lo que se 
prevenia de lo que había de servir para la flota, se vuelva á su 
consignación, porque aunque Su Majestad no alce la mano de 
la empresa, antes quiere que se vaya disponiendo y previniendo 
lo necesario para ella, con ñn de ejecutarla el año que viene, no 
es servido de que se tome nada de lo que está dedicado para la 
flota, sino que aquella corra como corrió; y se servirá mucho 
de que V. E. deshaga cuanto fuere posible la voz de que lo que 



521 

se apercibía era para aquella empresa; lo demás que se ofre- 
ciere verá V. E. por las que con ésta irán de Su Majestad. 
Guarde Dios á V. E, como yo deseo. 

De Madrid á 6 de Octubre de 1607. 

Yo confieso á V. E. que no s(5 cómo se ha de acomodar pro- 
ceder V. E. contra los plateros que encubrían los hurtos de 
los esclavos y tener el Asesor en Sevilla; pero así ha parecido 
que se hag-a. — Andrés de Prada. — Al duque de Medina-Sido- 
nia, del Consejo de Estado y Guerra de Su Majestad y su Capi- 
tán g-eneral del mar Océano y costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de los mis Consejos de Es- 
tado y Guerra, mi Capitán g-eneral del mar Océano y de la costa 
del Andalucía. Habiendo visto las últimas cartas vuestras, de 
21 de Septiembre pasado, que tratan de lo de Larache, y lo 
que vos D. Pedro de Toledo y el duque Tursi habéis platicado 
y conferido con tan buen discurso y juicio sobre la empresa de 
aquella plaza, los modos y medios de emprenderla y lo que 
para ello era necesario de cualquiera manera que se hubiera 
de intentar, me ha parecido que por estar el tiempo tan ade- 
lante y las prevenciones tan atrás como sabéis, que por buena 
maña que se tenga no se podrá ejecutar en tiempo conve- 
niente y seguro, y que el acometer la empresa seria coa nota- 
ble riesgo, por ser aquella costa tan trabajosa, como se sabe, 
fuera de lo mucho que se aventurarla la reputación si no se sa- 
liese con lo que se intentase , y lo que se imposibilitarla para 
adelante, descubriendo los moros la intención con que se iba, 
y dando ocasión á que Muley-Xeque y sus hermanos se auna- 
sen para la defensa de Larache; y así, demás de daros muchas 
gracias por el cuidado y extraordinaria diligencia con que ha- 
béis acudido á este negocio, y acudís á todo lo que os toca y 
juzgáis ser conveniente á mi servicio, os encargo y mando que 
procurando quitar todas las sombras y sospechas del intento 



522 

platicado, deis orden que la gente que se habia juntado de toda 
el Andalucía se vuelva á sus casas, divirtiendo con la voz que 
mejor os pareciere el fin para que se habia juntado, sin soltar 
por eso de la mano la prevención que se hacia de municiones y 
bastimentos, fuera de lo que es necesario para las flotas, que 
esto, como vos muy bien sabéis, conviene que corra como cor- 
ría de antes, para que no haya falta en el despacho dellas; y 
en esta conformidad ordenareis á D. Francisco de Barte lo que 
hubiere de hacer, pues lo tenéis tan entendido; pero á lo demás 
se ha de atender como si la empresa se hubiera de ejecutar 
este invierno, de manera que para la primavera esté todo tan 
en orden que se pueda hacer con seguridad lo que queda pla- 
ticado , para lo cual holgara que me aviséis de las cosas que 
quedan en pié de las que se iban previniendo, para que se vean 
las que faltan, según las reclamaciones que habéis enviado , y 
entre tanto se ordena al duque de Tursi que con brevedad se 
parta á invernar con las galeras de su cargo en Genova, y tam- 
bién mandaré que en Italia se prevenga lo que de allí se pudie- 
re traer para el tiempo señalado, á título de jornada de Levan- 
te, de que os he querido advertir para que lo tengáis entendi- 
do, y procuréis por vuestra parte encaminar y disponer lo demás 
que está á vuestro cargo, como hasta aquí lo habéis hecho, te- 
niendo muy particular cuidado de avisarme de lo que de aque- 
llas partes supiéredes y entendiereis, para que tanto mejor se 
acierte acá en la resolución que se tomare, que en ello recibiré 
de vos muy agradable y particular servicio. 

De Madrid á 10 de Octubre de 1607. =Y0 EL REY.=An- 
drés de Prada. — Por el Rey, al duque de Mediua-Sidonia, su 
primo, de los sus Consejos de Estado y Guerra, y su Capitán 
general del mar Océano y costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. A 



523 

mi servicio conviene que me aviséis luego lo que al presente 
hay en ser del quinto de las presas que hizo el general Juan 
Alvarez, difunto, con la Escuadra de su cargo, cumplidos los 
gastos que avisasteis en carta de 9 de Septiembre pasado, que 
se habian hecho por esta cuenta, y también me avisareis la 
causa por qué se dieron á D. Luis Fajardo 500 ducados de este 
dinero. 

De Madrid á 14 de Octubre de 1607.=YO EL IIEY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — 
Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Con- 
sejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del 
Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Dos 
cartas vuestras de 30 del pasado se han recibido, y queda en- 
tendido lo que advertis sobre no dar licencia á la urca Espe- 
ranza para ir en flota á las Indias, por ser contra las Ordenan- 
zas, y se proveerá en esto por la vía donde toca tratar de ello; 
y con brevedad se os avisará si ha de tomar ó nó los ministros 
de Portugal el galeón San Bartolomé. 

Bien ha sido echar á galeras los marineros que se han po- 
dido prender de los que se huyeron de la armada, y lo será que 
aviséis el número y por cuánto tiempo los condenáis; y cuando 
venga el proceso de la causa por que sentenciasteis al Capitán 
del pataxe San Medel se proveerá lo que convenga, y lo mismo 
se Kara en el negocio de D. Diego de Molina. 

El haber aplicado para pagar las armas y cosas de artille- 
ria que recibieron ahí las Escuadras con que salió de San Lü- 
car y Cádiz D. Luis Fajardo los 25.000 ducados que restaban 
por cobrar de la libranza de los 70.000, está bien, y lo será que 
ayudéis en cuanto fuere posible á pagar aquella deuda, enten- 
diéndoos en esto con el marqués de San Germán, del mi Conse- 
jo de guerra y Capitán general de la artillería; y los 12.000 



524 

ducados que se gastaron ahí en cosas de la armada del mar 
Océano que habia de hacer pagar D. Luis Fajardo, se pueden 
dar por consumidos, pues se gastaron en ella, y allí no hay dis- 
posición para volverlos; pero habiéndose cobrado los dichos 
25.000 ducados por cuenta de la artillería, se tratará de pro- 
veer lo que faltare, sabido lo que es. 

Avisareis si el dueño de la nao nombrada La Concepción se 
contentará con los 300 ducados que se os ha ordenado le ha- 
gáis dar en consideración de haberse perdido peleando. 

Muy acertado fué que hiciésedes socorrer á las galeras de 
Genova con bastimentos de los que ahí sobraron de la armada, 
y lo será que se les dé la que hubieren menester para su nave- 
gación, pagándolo como se acostumbra. 

Don Ambrosio de Castro hizo bien en acompañar con los 
navios de su cargo la flota de Nueva PJspaña desde que la en- 
contró hasta que la metió en ese puerto. 

De Madrid á 14 de Octubre de 1607. =Y0 EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Ardstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Esta- 
do y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
He visto vuestra carta de 8 del presente, y os agradezco el 
haber hecho aprestar los navios del cargo de D. Ambrosio do 
Castro y que le ordenásedes que saliese luego con ellos al Cabo 
de San Vicente; y ahora se le manda que asista en él hasta que 
vengan los galeones de la plata y la flota de Tierra-Firme, y 
se le advierte que si llegaren allí las naos de Nueva España 
que han servido este verano en la armada del mar Océano y 
están ahora en Lisboa reparándose para pasar al rio de Sevilla 
á aprestarse para la nuevaflota, diga á la persona que las llevare 
á cargo que prosiga su viaje sin detenerse, porque saldrán de 



525 

Lisboa con orden de entretenerse en aquel paraje hasta que 
lleguen los dichos galeones ó encuentre con el dicho D. Am- 
brosio, que bastará para tener asegurado aquel puesto. 

El temporal que dividió los navios de la armada fué muy 
recio; pero no obstante esto, ha sido bien hacer las diligencias 
que decis para saber con fundamento la causa por que los tres 
que avisáis arribaron ahí, que de esta manera entenderán los 
que sirven en este ministerio el cuidado con que se está de ver 
cómo procede cada uno. 

La gente que este verano me sirvió de las ciudades de esa, 
procurareis que se vuelva á ellas; y la pagada que no fuere 
menester para guarda de los navios, la haced meter en Cádiz 
para emplearla en lo que fuere más conveniente, conforme las 
ocasiones se ofrecieren. 

La fragata 8anta Ana no conviene que se venda hasta ver 
la elección que D. Luis Fajardo hace de los navios que han de 
quedar de armada para el año que viene. 

Está bien que tratásedes de aderezar el galeón San Barto- 
lomé como se os ha ordenado, y lo será que aviséis para cuándo 
están en orden, porque en Portugal será menester para enviar- 
le á la India. 

De San Lorenzo á 16 de Octubre de 1607.=YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — 
Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Con- 
sejo de Estado, Capitán general del mar Océano y de la costa 
del Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Háse 
visto vuestra carta de 15 del presente, y también me ha hecho 
relación Antonio de Aróstegui, mi Secretario, de las que le 
escribisteis á 16 y 19 del mismo, y por las consideraciones que 
apuntáis, ha parecido acertado que despidiésedes los dos navios 
de la Escuadra del Estrecho que arribaron ahí, habiéndose der- 



52Ü 

rotado con temporal de la armada, y se queda mirando en lo 
que habéis escrito cuanto á pagar lo que han servido en ella 
este verano los navios de la flota de Nueva España, 

Ya se os ha ordenado que hagáis aderezar el galeón San 

Bartolomé para entregarle ^ de Portugal, y seria bien que 

de su parte le reconociesen ahí para llevarle donde le adereza- 
ran como convenga para la navegación de la India. 

Toda la gente que ahí volviere de la con que me sirvieron 
las ciudades y señores de esa provincia, la despediréis luego; y 
la que fuere de la armada se ha de sustentar por cuenta de 
ella. 

Bien será que haya salido al Cabo de San Vicente (como 
está ordenado) D. Ambrosio de Castro con los navios de su 
cargo, y que se detenga en él hasta que se hayan recogido los 
galeones de la plata; pero no se ha de embarazar en esto nin- 
gún navio ni gente de los de la flota. 

Cuanto á la Escuadra del Estrecho, es mi voluntad que 
sólo queden en se'r los navios mios que hubiere de servicio y 
los demás se vendan, y los de particulares se despidan, pues es 
justo y conveniente excusar costa, y sustentar lo preciso para 
otro año; y así, os mando que lo hagáis ejecutar y que los na- 
vios mios que hubieren quedado de servicio de la dicha Escua- 
dra, de los once que he entendido que ahí se hallan, de ella 
ordenéis que pasen luego al puerto de Lisboa con la infantería 
que hubiere de la dicha Escuadra á cargo de persona de cui- 
dado, para que se junten con los que de la dicha Escuadra hay 
en el dicho puerto, que se entiende son siete. 

Los 12.800 ducados que debia la armada del mar Océano 
por las cosas que hicisteis proveer para ella, están dados por 
consumidos, y así no hay para qué tratar de pedirlos á D. Luis 
Fajardo. 

En lo de la recompensa que pretenden Francisco López y 
Hernán Rodríguez por la nao que se les quemó en Gibraltar, 
se verá lo que se podrá hacer. 



4 bislá en blanco el original. 



527 

Todo lo demás que contienen las dichas cartas queda enten- 
dido, y será bien que todavía aviséis el dinero que quedare en 
sdr de los quintos que de ella han pertenecido á mi hacienda. 

De Madrid á 29 de Octubre de 1607 =Y0 EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — 
Por el Rey^ al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Con- 
sejo de Estado, su Capitán general del mar Océano y costa del 
Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Por- 
que se ha entendido que el galeón San Bartolomé que los dias 
pasados se os ordenó hiciéredes aderezar, será muy á propósito 
para la navegación de la India de Portugal y que no lo es para 
la armada del mar Océano, como vos lo habéis advertido; he 
resuelto encargaros y mandaros (como lo hago), que habiéndo- 
sele hecho el aderezo que bastare para llegar á Lisboa, le hagáis 
enviar luego á aquel puerto con persona de recaudo que le 
lleve y entregue á la que nombrare el Virey para que le reciba 
con informe de los mi Veedor y Proveedor general de la dicha 
armada, que han de concurrir ala entrega y tasación de dicho 
galeón, la cual han de hacer las personas que de la una parte 
nombrare el dicho Virey y de la otra las que nombrare D. Luis 
Fajardo, mi Capitán general de la dicha armada; y esta ad- 
vertencia se os hace para que la pongáis en la orden que dié- 
redes á quien enviáredes con el dicho galeón, y de como lo 
hubiéredes hecho me daréis aviso; y sobre todo os encargo la 
brevedad, porque conviene ganar tiempo en aprestarle para el 
efecto en que ha de servir. 

De Madrid á 29 de Octubre de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — Por 
el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, del su Consejo 
de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del An- 
dalucía. 



528 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de los mis Consejos de 
Estado y Guerra, mi Capitán general del mar Océano y de la 
la costa del Andalucía. Después de haberse visto vuestra carta 
que escribisteis al duque de Lerma, á los 8 del pasado, con las 
copias de las instrucciones que disteis al almirante D. Ambrosio 
de Castro, y al capitán Francisco de Villa Roce, á cuyo cargo 
habían de ir los seis navios que Muley-Xeque pidió enviásedes 
á Larache, y la gente de guerra que habian de llevar, y es- 
tando para responder á ella se recibió la de los 16 con las ori- 
ginales que os escribieron Juanetin Mortara y Vicencio de 
Marchena á los 2 del mismo, con aviso de haber el Principe 
Abdalá vencido y deshecho el ejército de Muley-Zidan, y en 
ésta se os responderá á entrambas. 

La presteza con que pusisteis en orden los dichos navios y 
los proveísteis de gente, bastimentos y municiones, fué muy 
conforme á vuestra acostumbrada diligencia y á lo que conve- 
nia á mi servicio, y las órdenes tan acertadas como de vuestra 
mucha prudencia y experiencia se debia esperar; y así, os doy 
por todo muy particulares gracias; y en cuanto á lo que los 
dichos navios deben hacer, parece que pues con la victoria que 
Muley-Xeque ha tenido del ejército de su hermano cesa la 
causa que le obligó á pedirlos, se puede excusar de enviarlos, 
avisándole como los tuvisteis en orden y hubieran ido si el 
tiempo lo hubiera permitido; y que por haber entendido la 
buena suerte que su ejército tuvo contra el de su hermano, os 
ha parecido dilatar el enviarlos hasta saber su voluntad; que si 
los ha menester para algún efecto particular que le esté bien, 
los enviareis á la parte que os avisare; y porque lo que conviene 
es afirmar la amistad con aquel Rey, será bien que por carta 
vuestra encaminada á Juanetin Mortara, os alegréis de su vic- 
toria y le deis la enhorabuena, asegurándole de lo mucho que 
yo he holgado do ella; y si os pareciere entraren conocimiento 



629 

con el Príncipe, su hijo, podréis hacer algún cumplimiento con 
él con esta ocasión, por medio del mismo Juanetin, pues será 
bueno irle ganando la voluntad y obligándole; y si juzgáredes 
que puede ser de momento escriba yo á Muley-Xeque dándole 
la enhorabuena, me lo avisareis, porque como quien tanto co- 
nocimiento tiene de los humores de aquellos hombres y del 
modo que se debe proceder con ellos, sabréis darle el punto 
que conviene. 

He entendido que en tiempo del Rey, mi Señor, mi padre, 
se trató con el Xarife, padre de estos, de que diese á Larache 
en trueque de Mazagan, y que la plática estuvo muy adelante; 
y aunque por el efecto se vio que él lo hizo más por dar tiempo 
al tiempo, que porque tuviese gana de hacerlo, todavía he 
querido advertiros de ello y encargaros, como lo hago, que 
pu^s esto debió de tratarse por vuestro medio, y vos debéis te- 
ner buena relación de lo que pasó, holgaré que me enviéis una 
copia ó relación de ello, y me aviséis de lo que á vos se os 
ofrece sobre esta materia, y cuándo y cómo, y porqué medio, 
y forma se podría volver á la plática, y si seria bien que antes 
de entrar en ella diese Juanetin Mortara, como de suyo, un 
tiento á Muley-Xeque, pues no conviene proponer cosa con que 
no se haya de salir. 

De Madrid á 4 de Noviembre de 1607. = YO EL REY.= 
Andrés de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, 
su primo, de sus Consejos de Estado y Guerra, su Capitán ge- 
neral del mar Océano y de la costa del Andalucía. 



La carta de V. E. de 31 del pasado, con aviso de haber re- 
cibido la mia de 23 del mismo, he recibido y estimado como es 
razón la merced que me hace V, E. en avisarme su salud, sin 
embargo de las muchas ocupaciones que sobrevinieron con la 
llegada de la flota y parte de la armada que la acompañaba, 
de que doy á V. E. la enhorabuena, pues tanta parte tiene en 
estos buenos sucesos, que, cierto, no acabo de ponderar el traba- 
jo que todo cuesta á V. E., cuyas manos beso muchas veces 

Tomo LXXXI. 34 



530 

por la merced que ha hecho á D. Pedro Fernaudez de Valen- 
zuela; y en un capítulo de la carta inclusa de Su Majestad, se 
aprueba lo que sobre esto escribí á V. E., á quien Dios guarde 
como puede. 

De Madrid á 5 de Noviembre de 1607. 

Vuelvo á besar á V, E. las manos, por la que nos ha hecho 
en el particular de D. Pedro Valenzuela; su tia lo ha estimado 
grandemente como lo debe de escribir esta noche, y todavía 
me ha pedido encarecidamente bese á V. E. la mano por este 
favor, y que de nuevo suplique á V. E. se le mande hacer á su 
hijo; y bien sé que no es menester. 

El servicio que el Reino ha hecho de nuevo á Su Majestad 
escribirá á V. E. el señor conde de Niebla; los hombres de ne- 
gocios lo han de sentir mucho, presto veremos en lo que para, 
que yo creo que por ser el negocio grande ha de tener muchos 
inconvenientes. — Bartolomé. de Aguilary Auaya. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia , primo, del mi Consejo de Esta- 
do, mi Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. 
Visto se han dos cartas vuestras de los 14 de Septiembre y 14 
de Octubre, y ya habréis recibido la orden para la reformación 
de las compañías que se hallan en Cádiz, y así podréis darla 
para que se repartan los vestidos que decis han sobrado entre 
la gente que quedare sirviendo en las compañías. 

Bien ha sido ordenar que se restituyesen á Sevilla los 100 
mosquetes y 300 arcabuces que prestó. 

Del Pardo á 9 de Noviembre de 1607.=YO EL REY.=Por 
mandado del Rey, nuestro Señor, Bartolomé de Aguilar y 
Anaya. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, 
del su Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y 
costa del Andalucía. 



531 

La carta de V. E. de 30 de Septiembre me dio el Conde, 
vuestro hijo, y de palabra me dijo lo que más se ofreció, con 
ocasión de la nueva orden que por el Consejo de Guerra se despa- 
chó sobre la fortificación de Cádiz; y habiendo yo puesto en esto 
el cuidado con que debo y deseo servir á V, E. en todo, se ha 
conseguido lo que se deseaba, como cosa tan justa y puesta en 
razón, mandando que por el mismo Consejo de Guerra se hagan 
los despachos necesarios para que, sin embargo de lo hecho, 
tenga V. E. la Superintendencia, y que todos los que trataren 
de esto cumplan sus órdenes de V, E., de que yo quedo con- 
tento como lo estaró siempre que sirviere á V. E. 

Beso las manos de V. E. por la buena nueva que me envió 
de que quedaban asegurados en ese puerto los galeones de la 
plata, de que debemos dar muchas gracias á Dios, que guarde 
á V. E. como deseo y he menester. 

En Madrid á 10 de Noviembre de 1607.— El duque y mar- 
qués de Denia, señor duque de Medina-Sidonia. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Ocóano y de la costa del Andalucía. 
Diez cartas vuestras de 15, 29, 30 y 31 del pasado y 5 del pre- 
sente se han recibido, y en ésta se os responderá á todas. 

Del buen viaje que hicieron los galeones de la plata de la 
Coruña á Cádiz debemos dar muchas gracias á Dios, y os agra- 
dezco mucho el cuidado y diligencia con que acudis en todas 
ocasiones á las cosas de mi servicio, y ha parecido bien la or- 
den que disteis á D. Ambrosio de Castro cuando los salió á re- 
cibir y que él no usase de hostilidad con los navios holandeses 
que topó sobre el Cabo de San Vicente. 

Y pues la Almiranta de la Escuadra de Cantabria quedó 
tan mal parada como avisáis de haber tocado en los bajos de la 
bahía de Cádiz, converná que la hagáis reparar con brevedad 



532 

y se tenga cuenta de lo que en eso se gastare, porque es navio 
de particular. 

Muy bien fué que socorriésedes á D. Antonio de Oquendo 
con las vituallas que avisáis para volver á Lisboa, y ordenarle 
que no se detuviese más en Cádiz, y que enviásedes en con- 
serva de los navios de su cargo el galeón San Bartolomé que 
se ha de entregar allí á los Ministros de Portugal por la orden 
de D. Luis Fajardo, mi Capitán general de la armada del mar 
Oce'ano, el cual hará lo que resta cuanto á la entrega y co- 
branza del artillería, como de acá se ha ordenado. 

La infantería que volvió á ese puerto con los navios de la 
Escuadra del Estrecho, haréis que pase en ellos á Lisboa, y 
allá se hará la reformación de los Capitanes de ella, y entre- 
tanto la socorreréis como mejor pudiéredes, y cumpliréis la or- 
den que se os ha dado cuanto á despedir los navios de particu- 
lares que ahí hubiere de los de la dicha Escuadra, y vender los 
mios que no fueren de servicio: teniendo consideración á lo que 
se os escribe en otra sobre la armada que se ha de formar ahí 
para barlovento; y el haber despedido la infantería de las ciu- 
dades y Señores de esa provincia, está bien; como lo ha sido la 
demostración de castigo que hicisteis en echar á galeras algu- 
nos de los soldados y marineros que se huyeron de la armada. 

De los 50.000 ducados que he mandado proveer para gastos 
de ella se han aplicado los 20.000 á los dueños de las naos de 
la flota de Nueva España, y la resta se les pagará con brevedad. 

Háse visto la relación de lo que avisáis se debe á extranje- 
ros por la jarcia que comprasteis de ellos para el apresto de los 

tres galeones mios, y para enviar á la ^ verano pasado, y 

se queda tratando de proveer dinero para darles satisfacción 
de ello. 

También se ha visto la relación que enviasteis de los basti- 
mentos con que hicisteis socorrerá las galeras de Portugal las 

dos veces que ahí fueron ' que montan, se habrán de cobrar 

de su consignación; y asi se ha ordenado al conde de Elda, mi 

4 Está en blanco en el original. 
2 Ídem id. 



533 

Capitán general de ellas que los hag-a pagar, y vos os podréis 
entender con él en esto. 

Está bien el haber dado á D. Luis Fajardo los 500 ducados 
del dinero de las presas; y se han visto las relaciones de ellas, 
y de lo gastado y lo que de mi hacienda se ha de restituir al 
montón por el valor del trigo que se tomó para los presidios y 
para fabricar bizcocho. 

Muy bien ha sido enviarme los avisos que han dado los 
prisioneros que vinieron de Holanda; y siempre pareció acerta- 
do el detener la flota de Nueva España y todo lo que ahí se 
ejecutó el verano pasado para asegurar lo que Dios trajo en 
salvo de las Indias. 

El decir los avisos que tratan del apresto que hacian los 
holandeses de navios para la India Oriental que lleva basti- 
mentos para tres años, parece que desacredita lo demás que 
advierten del apresto; pero conveniente ha sido tenerlo en- 
tendido. 

Bien fué avisarme tan particularmente la causa de haber 
enfermado y muerto tanta gente de la que se embarcó en los 
navios que sacó de ahí D. Luis Fajardo el verano pasado, y 
quedo advertido de ello. 

Del Pardo á 20 de Noviembre de 1607.= YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Aróstegui. — 
Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, de su Con- 
sejo de Estado y Capitán general del mar Océano y costa del 
Andalucía. 

EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado, 
mi Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía. Por- 
que he resuelto que la armada de diez navios que se ha de 
aprestar para la guarda de las islas de barlovento, se forme y 
componga (si es posible) de los del armada del mar Océano, 
conviene que veáis si de los once que ahí se hallan de la de la 
Escuadra del Estrecho (habiendo despedido y vendido los in- 



534 

útiles como se os ha ordenado), liabrá en los demás algunos que 
no siendo á propósito para la dicha armada del Océano lo sean 
parala de barlovento, pues vos sabréis también los que para allí 
serán mejores, y los que hubiere tales los deternereis ahí, pues 
no conviene que vayan á Lisboa con los demás, y avisaréisme 
luego de lo que á vos se os ofreciere. 

Del Pardo á 20 de Noviembre de 1607.=YO EL REY.= 
Por mandado del Rey, nuestro Señor, Antonio de Arósteg-ui. — 
Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su primo, de su 
Consejo de Estado y Capitán general del mar Océano y de la 
costa del Andalucía. 



Habiendo considerado Su Majestad el apretado estado en que 
se hallaba su Real Hacienda y las grandes obligaciones de su 
Monarquía, y que para acudir á ellas no habia forma, por estar 
todo tan empeñado, que las gracias de la Cruzada y Excusado 
lo están hasta el año de 12, y el servicio ordinario y extraordi- 
nario hasta el de 613, los Maestrazgos hasta el de 614, las flo- 
tas deste año en 1.900.000 ducados y las de 608 y 609 en 
1.800.000 ducados por mitad, y el servicio de los 18 millones, 
las pagas de fin de Noviembre deste año , la de Mayo del que 
viene en un millón, y que presupuesto esto no le queda á Su 
Majestad hacienda con qué poder sustentarse , mandó que se 
tratase en el Reino de tomar algún expediente en esto; y el 
que más á propósito ha parecido, ha sido que Su Majestad pa- 
gue á Ips hombres de negocios 12 millones, poco más ó menos, 
que se les debe con intereses en los censos que el Reino fun- 
dará sobre sí do 600.000 ducados de renta, poco más ó menos, 
de á 20 el millar, que monta el principal de 12 millones, 
poco más ó menos, en favor de los hombres de negocios, con 
lo cual las dichas gracias, servicios ordinario y extraordinarios. 
Maestrazgos, flotas y Millones quedarán desde luego libres y 
desembarazados; y para que el Reino pueda hacer esto sin aven- 
turar nada, que Su Majestad le dé desde luego un millón cada 
año en lo que procediere del servicio ordinario y extraordina- 



535 

rio, y lo demás restante en el servicio de los Millones, para 
que con los 600.000 ducados, poco más ó menos, se paguen los 
réditos que montan esta cantidad, y con los 400.000 ducados 
restantes vaya redimiendo la cantidad que alcanzare á la suer- 
te principal, y desta manera con los réditos que se fueren 
ahorrando y disminuyendo, y con los mismos dichos 400.000 
ducados de cada año, en diez y nueve años vendrá el Reino á 
redimir el principal de los dichos 12 millones, poco más 6 me- 
nos; y sus réditos, y para que esto tenga efecto sirve el Reino 
á Su Majestad con 600.000 ducados cada año, por diez años, 
que comiencen á correr desde el dia que se hubieren cumplido 
los siete años de la concesión nueva; y el tiempo que faltare 
por correr del servicio de los 18 millones y los dichos 600.000 
ducados para los diez años postreros, como queda dicho, los 
pueda sacar el Reino de las sisas ó arbitrios que le pareciere 
más convenientes, con que se consigue parte del desempeño de 
Su Majestad, en que tanto va á sus vasallos, y cesarán los in- 
tereses, que con ellos se consume la mayor parte de la Real 
Hacienda; y de los servicios que para socorro dellas se han 
hecho, cuyo remedio consistía en que cesen y no pasen ade- 
lante, como habria de ser si ahora no se atajasen; y porque en las 
condiciones que hay en el servicio, es una que se haya de gas- 
tar el de los 17 millones, y * en las concesiones hechas en 

el repartimiento que está impreso, y del no sobra para estos 
600.000 ducados que se hayan de quitar de las partidas de las 
Casas Reales, quedando lo demás del dicho repartimiento en su 
fuerza y vigor; y en todo ha mostrado el Reino el amor y volun- 
tad que tiene á Su Majestad , y yo quedo muy contento de que 
me haya lucido el cuidado que esto me cuesta; y por lo que sé que 
holgará dello V. E., me ha parecido darle tan particular cuenta 
de todo. Dios guarde á V. E. como deseo y he menester. 

De Madrid á 21 de Noviembre de 1607. — Pienso que hol- 
gará V. E. de saber esto. — El duque y marqués de Dénia, al 
duque, mi Señor. 



4 Está en blanco en el original. 



536 

Recibí la carta de V, E., de 16 de Octubre, en que, con la 
ocasión de la venida de la plata propone los medios que se le 
ofrecen para que Su Majestad, siendo servido, pudiese valerse 
de presente y acudir con ello á las necesidades forzosas y pre- 
cisas; y habiéndole dado cuenta de ello, holgó mucho de ver 
su celo de V. E. y el cuidado y trabajo que puso en conside- 
rarlo y advertirlo todo tan bien; y sobre esto y otras cosas se 
discurrió con la atención que pedia la materia; y habiéndolo 
mirado y considerado todo, pareció que con lo que el Reino ha 
hecho (de que doy cuenta á V. E. en otra carta) se podian excu- 
sar por ahora todos los otros medios y arbitrios que se han ofre- 
cido, y espero en Dios que habrá sido esto lo más acertado, y 
que cada dia se echará más de ver. 

Sus Majestades están muy buenos, guárdelos Dios, y Sus 
Altezas también; y yo muy á su servicio, aunque cansado con 
la asistencia de tantos negocios extraordinarios como estos 
dias se han ofrecido. — A mi Señora la Duquesa beso las manos 
muchas veces; á S. E. guarde Dios como deseo y he menester. 

En Madrid á 21 de Noviembre de 1607. — Del secreto esté 
V. E. muy cierto. — El duqueymarqués de Dénia, al señor duque 
de Medina-Sidonia. 



Al capitán D. Gaspar de Carvajal, que dará esta carta á 
V. E., deseo yo todo bien y acrecentamiento, por ser hermano 
del doctor Lobera, á quien he nombrado por Abad de la iglesia 
de Ampudia, y por estar informado que ha servido bien á Su 
Majestad; y así, suplico á V. E. le favorezca y haga merced en 
lo que se ofreciere, y particularmente en mandarle ocupar 
ahora con su compañía en la carrera de las Indias, y toda la 
que V. E. le hiciere estimaré yo por mia. Guarde Dios á V. E. 
como deseo y he menester. 

En Madrid á 27 de Noviembre de 1607. — El duque y mar- 
qués de Dénia, al sepor duque de Mcdina-Sidonia. 



537 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y mi Capitán general del mar Oce'ano y costa del Andalucía. 
Vuestras cartas de los 11 de Octubre se han recibido, y ya se os 
escribió lo que era servido que hicieren los navios del Estrecho, 
que creo lo habréis ejecutado; y por ahora, hasta ver en lo que 
para el tratado de la paz 6 tregua con los de las Islas, no con- 
viene que haya armada en el Estrecho, porque no haga impe- 
dimento al tratado que les está concedido en virtud de la tre- 
gua de los ocho meses que dura por todo el mes de Noviembre 
deste año. 

Queda entendido lo que decis en cuanto á la relación que 
se os envió de navios de corsarios, y está muy bien la diligen- 
cia que hicisteis con el Corregidor de Málaga para que echase 
mano del nombrado la Paloma dlanca, que se hallaba eu aquella 
playa cargado de trigo, por ser de los de la dicha relación: avi- 
sarme 'eis de lo que desto hubiere resultado; y también queda 
entendido la causa por que no habéis echado mano de los cor- 
respondientes destos piratas que en la relación se nombran. 

El dia que se os ordenó que diésedes en fiado los navios de 
los naturales de Emden que no estaban ocupados en mi servi- 
cio, se entendió que quedaban libres las personas, pues sin esto 
no servirá de nada dar los navios en fiado; y asi, si no los hu- 
biéredes dado libertad, se la daréis, porque después acá se ha 
entendido que han echado fuera la guarnición de los rebeldes 
y reducidose á la obediencia de su Señor, y el archiduque Al- 
berto, mi tio, á cuya instancia se les prohibió el trato y comer- 
cio en estos Reinos, me ha escrito pidiéndome se alce la prohi- 
bición y que los admita en mi gracia, y yo me he contentado 
dello. 

Del Pardo á 28 de Noviembre de 1607 -YO EL REY.= 
Andrés de Prada. — Por el Rey, nuestro Señor, al duque de 
Medina-Sidonia, su primo, de su Consejo de Estado y su Capi- 
tán general del mar Océano y de la costa del AüdaluQÍa. 



538 



SEÑOR. 

He recibido la carta de Vuestra Majestad de 20 del pasado, 
entendiendo por medio de ella haber Vuestra Majestad resuelto 
que el armada de 10 navios que se han de aprestar para la 
guarda de las Islas de barlovento , se forme y componga , si es 
posible, de los del armada del mar Océano, y me manda Vues- 
tra Majestad que vea si de los 11 que aquí se hallan de la Es- 
cuadra del Estrecho, habiendo despedido y vendido los inúti- 
les, como se me ha ordenado, habrá en los demás algunos que 
no siendo á propósito para la dicha armada del mar Océano, lo 
gean para la de barlovento, y que los que hubiere tales, los de- 
tenga aquí, pues no convendrá que vayan á la ligera con los 
demás. Ya di cuenta á Vuestra Majestad que de los 11 navios 
que aquí arribaron de la dicha Escuadra del Estrecho, sólo el 
jgaleon San Bartolomé^ que éste está ya en Lisboa, y la fragata 
Santa Ana y el pataxe San Medel, que aquí se hallan , son de 
Vuestra Majestad, y la urca Esperanza, de presa, que se ven- 
dió á Pedro de Munguía, y los demás de que envié relación á 
Vuestra Majestad, que eran de particulares, y de los del embar- 
go del Emden se licenciaron, si bien los del dicho embargo 
todavía lo están; y así, para la dicha armada de barlovento ni 
para ninguno otro servicio hay en la Escuadra del Estrecho 
bajel que sea de provecho; y con salir los galeones de la ave- 
ría, que son 10, en todo Enero pueden correr lo mismo que la 
Escuadra de barlovento y recibir su plata en Tierra-Firme y 
Nueva España, dividiéndose desde la Margarita, sin que tuer- 
zan ocho dias de camino, pueden hacer este servicio y traer su 
plata al mismo tiempo que si derechamente fueran á Tierra- 
Firme, y excusar la costa de la armada de barlovento, como por 
el Consejo de Indias diversas y muchas veces lo he informado 
á Vuestra Majestad, y por otras manos, pues se viene á hacer, 
como digo, lo mismo que con ella, y limpiar la Punta de Araya, 
que como vi el poco efecto que hizo el armada que trajo el Ade- 
lantado Pedro Melendez para la seguridad de las Islas de bar- 



539 

lovento, y por muy fáciles causas, el arribar della no era menos 
que á estos Reinos; así entiendo que lo habría de hacer ésta, y 
también pongo en consideración de Vuestra Majestad que igual- 
mente vienen á concurrir el despacho de la flota de Tierra- 
Firme y galeones de la avería y pataxes del azogue para Nueva 
España y la flota que va á aquella provincia, que también ha 
de salir temprano, y en Lisboa lo que se previene para la India 
y el armada del mar Océano, que cuando hubiere sobra de na- 
vios y gente de mar, y tantas ptras cosas , podrian mal compo- 
nerse en tan pocos meses; y así, alomas forzoso seria bien apre- 
tar, para que las partencias fuesen á tiempo, y lo demás prevenir- 
lo, si conviniere, para adelante, que todas las dichas cosas mu- 
cho tiempo, dinero y gente habrán de embeber por la que juz- 
^0 y la dificultad que tiene el componer estas cosas habiendo 
de ir bien. Nuestro Señor las encamine y guarde á Vuestra 
Majestad muy largos años. 

De San Lúcar á 2 de Diciembre de 1607. — El duque de Me- 
dina-Sidonia. 



COPIA DE BILLETE 

DEL SECRETARIO JUAN DE CIRIZA , ESCRITA AL SECRETARIO 
ANTONIO DE ARÓSTEGUl EN 15 DE DICIEMBRE DE 1607 AÑOS. 



Habiéndose visto en la Junta de Guerra de Indias un capí- 
tulo de carta del señor duque de Medina-Sidonia, de postrero 
de Septiembre de este año, remitido por el Consejo de Guerra, 
en que dice convendría visita para la flota de Tierra-Firme que 
se apresta en una urca nombrada la Esperanza, de 400 tonela- 
das, que se tomó en presa á los enemigos, para que se pudiese 
tener mejor venta della con la visita , para que por estar tan 
adelante el despacho de la dicha flota, no convenia dar visita 
para ella á la urca, pero que se le podria dar para la de la Nueva 
España, que partirá por Marzo del año que viene, y tratar de 
venderla desde luego con esta calidad y condición, 



540 
Lo caal se consultó á Su Majestad, por consulta de 14 de 
Noviembre pasado, y Su Majestad ha sido servido de responder 
que rio conviene admitir á esta urca para la una flota ni la otra, 
de que me ha parecido avisar á Vuesamerced, para que siendo 
necesario advierta dello al Consejo, y se dé la orden que más 
convenga para la venta de la urca, presupuesto que no se le ha 
de dar la visita. Dios guarde á Vuesamerced como deseo. 



He recibido la carta de V. E., de los 9, con el despacho que 
vino para Su Majestad, que envié luego al señor duque de Ler- 
ma; y en volviendo á mis manos procuraré que se responda 
luego á V. E., y si Su Majestad firma á tiempo irá con ésta la 
respuesta de las que V. E. ha escrito estos dias atrás, y si nd 
irá con el primero. 

Dudo de que se condene esa hacienda, á lo menos hasta ver 
en lo que para la paz, porque estos dias se ha mandado soltar 
libremente un navio holandés que se embargó en San Sebas- 
tian: respecto de que en virtud de la tregua pueden venir, y 
se desea que vengan muchos para que se ceben con el trato; 
pero ese navio tiene diferente consideración, porque no es ho- 
landés, y los franceses no pueden traer mercadurías de rebel- 
des, conforme á lo capitulado con el Rey de Francia; y así, por 
esta vía parece que justamente se puede proceder y condenar 
el navio y jarcia. 

El pliego que vino para D. Jerónimo Altamirano se le dio 
luego, y los que me enviare para V. E. irán siempre debajo de 
cubierta de Su Majestad. Guarde Dios á V. E. como yo deseo, 
y su Divina Majestad dé á V. E. tantas y tan felices pascuas 
como puede. 

De Madrid á 18 de Diciembre de 1607. — Andrés de Prada. 

Su Majestad ha resuelto que se cometa á V. E. la carta de 
Luis González: continúe tomando por Asesor uno de la Audien- 
cia de Sevilla, el que V. E. eligiere, y en entregándome el pro- 
ceso enviaré á V. E. la comisión, juntamente con él. 



541 

En cumplimieuto de lo que V. E. me ha mandado, he bus- 
cado lo que V. E. me escribió desde Jerez, y no hallo sino la 
carta que va aquí, una copia de otra que V. E. escribió al señor 
duque de Lerma, y no hallo otra ninguna ni la relación que 
V. E. dice sobre materia de armada, si bien la carta de V. E. 
trata desto, y porque ésta no es para más, guarde Dios á V. E. 
como yo deseo. 

De Madrid á 19 de Diciembre de 1607. — Andrds de Prada. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidouia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y de la costa del Andalucía. 
He visto dos cartas vuestras, de 13 y 16 del pasado, y los pa- 
peles de lo que se trató con el Xarife difunto en tiempo del Rey, 
mi Señor, que haya gloria, sobre el trueque de la plaza de La- 
rache por la de Mazagan, que ha sido bueno habérmelos en- 
viado para que caso que con Muley-Xeque se mueva semejante 
plática, se pueda seguir aquel ejemplo en lo que conviniere, 
para lo cual se ha sacado copia dellos , y se os vuelven los ori- 
ginales. 

También se ha visto la copia de lo que últimamente os es- 
cribió Juanetin Mortara y lo que decis acerca dello, y bien se 
echa de ver que debe de estar de parte de Muley-Xeque, pues 
habiendo antes persuadido á la empresa de aquella plaza, ahora 
quiere dar á entender que es de más consideración que ella el 
conservar su amistad; pero por ahora conviene disimular, y 
cuando se haya de acometer la empresa, será bien que vos le 
enviéis á llamar; y porque para en cualquier encuentro es bien 
tener obligado á Muley-Xeque, habéis hecho muy acertadamen- 
te en enviar los dos navios á la Mámora sin esperar orden mia, 
pues él os los pidió; y para que se os provea el dinero que se ha 
gastado en el apresto y provisión dellos, holgaré que me en- 
viéis relación de lo que monta. 

En lo que toca á la licencia que el dicho Juanetin pide para 



542 

enviar acá un judío á negocios de Muley-Xeque y suyos, haréis 
lo que os pareciere, que yo os lo remito. 

De Madrid á 19 de Diciembre de 1607.=YO EL REY.= 
Andrés de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su 
primo, del su Consejo de Estado y su Capitán general del mar 
Océano y costa del Andalucía. 



EL REY. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, de mis Consejos de Estado 
y Guerra, y mi Capitán general del mar Océano y de la costa 
del Andalucía. Vuestras cartas de los 23 de Octubre, 10, 11, 24 
y 25 de Noviembre, se han recibido con las copias que acusan, 
de las que os habian escrito Juanetin Mortara y Vicencio de 
Marchena, á los 13 de Octubre y 14 de Noviembre; Paulo Bap- 
tista Justiniano y Alonso Marin, á los 24 y 28 del mismo, y una 
declaración que habia hecho Juan Castellanos de Herrera, ve- 
cino de Cádiz, que habia venido de Marruecos, acerca de lo cual 
se os responderá aquí lo que se ofrece. 

El discurso que Juanetin Mortara hace sobre la empresa de 
Larache y lo demás que se refiere á este propósito, se ha con- 
siderado atentamente, y con la resolución que he tomado de 
diferirla para el verano que viene, cesa. 

El acometerla por vía de eutrepresa , en la forma que pa- 
rece á Mortara, ni en otra ninguna; y pues mostráis sospecha 
de que él se ha retirado del intento que habia dado de venir á 
Larache cuando se hubiese de ejecutar la empresa, temiendo 
perder la hacienda y la vida, converná deslumbrarle del in- 
tento que se lleva, y esto parece que se podría hacer escribién- 
dole vos en respuesta de sus cartas, que pues Muley-Xeque ha 
tenido victoria de su hermano, y yo soy su amigo, no quiero 
tratar de ofenderle en nada , y que así no hay más que hablar 
en aquella empresa, que si la fortuna le fuere adversa y le 
obligare á retirarse á Larache y pasar á estos Reinos , él verá 
cuánto le conviene dejar aquella puerta asegurada y á mí el 



543 

cuidado de la guarda de ella, porque con esto cesará cualquier 
rastro de sospecha que haya habido de que yo haya puesto los 
ojos en apoderarme de aquella fuerza; y pues Juanetin mues- 
tra deseo de verse con vos, os remito que le llaméis cuando os 
pareciere. 

Por lo que Juan Castellanos de Herrera dice que pasó con 
Muley-Zidan, no se debe alzar la correspondencia con Muley- 
Xeque; pero podríades trazar como se diese á entender á Muley- 
Zidan, por medio del mismo Juan Castellanos, que yo no he 
dado ninguna ayuda de armas á su hermano, ni él la ha pedi- 
do; y si se echase de ver que se le han enviado navios, se le 
podria decir que aquello antes fué en su beneficio que en su 
daño, pues fueron causa de facilitar que le dejase el Reino libre: 
esta diligencia se podrá hacer al tiempo y en la forma que os 
pareciere más á propósito. 

De la relación que hacen Alonso Marín y Paulo Bautista 
Justiniano, de la altura de las murallas de los fuertes, de la 
anchura y profundidad de los fosos y de la artillería que hay 
en ellos, no hay que hacer mucho fundamento, por no ser hom- 
bres pláticos; pero con todo eso será bien guardarla para su 
tiempo; y el intento que teníades de que en los navios que hu- 
biesen de ir á Laráche fuesen dos hombres pláticos que de 
noche reconociesen y tomasen la altura de los dichos fuertes, 
anchura y profundidad de los fosos, se tiene por muy peligroso y 
que podria ser causa estragar el negocio por las dificultades que 
en ello habrá, mayormente si sucediese que estando en tierra 
sobreviniese algún temporal que no diese lugar á que se pu- 
diesen embarcar y fuesen presos de moros; y se tiene por mejor 
que en algún navio de mercancía vaya, á título de mercader ó 
de marinero, algún hombre platico que disimuladamente vea y 
reconozca todo aquello; consideradlo bien y dad en ello la or- 
den que mejor os pareciere, pues estáis al pié de la obra y tan 
enterado de lo que conviene. 

En lo que toca á los moriscos que Juan Castellanos de Her- 
rera dice han pasado del Andalucía á Marruecos, será bien que 
encarguéis al mismo Juan Castellanos, á Juanetin Mortara y á 



544 

Vicencio de Marcheua, que procuren saber quiénes son estos 
moriscos, lo que tratan y con quién se corresponden acá, y lo 
avisen con lo que más entendieren. 

La diligencia de que habéis usado en el despacho de los 
dos navios que Muley-Xeque ha pedido, ha sido como se podia 
esperar del cuidado que ponéis en todo lo que toca á mi servi- 
cio, y así os lo agradezco mucho y me tengo por servido de la 
elección que hicisteis de Diego López Doria para enviarlos, y 
del en haberlo aceptado y hecho la prevención que avisáis para 
en caso que suceda embarcarse Muley-Xeque, y así le daréis 
las gracias de mi parte; y se tiene por mejor que estos navios 
vayan á la Mámora como el dicho Muley-Xeque lo desea, por 
estar más cerca de donde se halla y ser más seguro aquel 
puerto que el de Larache. 

Y pues os parece que no obstante las consideraciones que 
Juanetin Mortara hace acerca de esta empresa, es conveniente 
no alzar la mano della, sino que se ejecute como está acordado, 
he ordenado de nuevo que se dé prisa á las prevenciones que 
se lian de hacer, y que se vaya disponiendo y encaminando 
todo lo que para ella convenga; vos haréis lo mismo por lo que 
os toca y está á vuestro cargo, pues veis lo que importa, y me 
avisareis de lo que se fuere ofreciendo. 

De Madrid á 19 de Diciembre de 1607.= YO EL REY.= 
Andrés de Prada. — Por el Rey, al duque de Medina-Sidonia, su 
primo, de su Consejo de Estado y su Capitán general del mar 
Océano y costa del Andalucía. 



EL REY i. 

Duque de Medina-Sidonia, primo, del mi Consejo de Estado 
y Capitán general del mar Océano y costa del Andalucía, Tres 
cartas vuestras de 2 del presente se han recibido, y visto lo que 
en ellas decis y los avisos que enviasteis de haber ido una Es- 

< Esla carta no tiene fecha, pero por su contenido parece que no debia estar 
aquí colocada sino enlre las del mes de Junio. 



545 

cuadra de 25 bajeles del enemigo la vuelta de las islas de Ba- 
yona, ha parecido ordenar á la Escuadra de Guipúzcoa, que 
no salga del puerto del Pasaje, j cuando pueda pasar á la Co- 
rana, no saldrá de allí sin seguridad. 

El procurar que esa Escuadra del Estrecho con buena colla 
de tiempo vaya á Lisboa, parece el mejor medio de que se 
puede usar para juntar las fuerzas en la ocasión presente, y 
aunque se ofrecen inconvenientes, es menester echar mano de 
lo que tuviere menos; y para esto importa dar muy gran prisa 
al apresto desos navios, y me parece muy bien que, pues hay 
tantas causas para excusar que este año vaya flota á Nueva 
España, y lo desean y pretenden así los cargadores, se atienda 
con gran diligencia á poner en orden los 25 ó 30 bajeles que 
decis, echando mano de los de la flota, como os parece que será 
forzoso; y supuesto que lo he remitido y remito todo á vuestra 
elección y prudencia, me haréis mucho servicio en disponer y 
ejecutar lo que á esto toca, en la forma que lo apuntáis, ga- 
nando en ello el tiempo posible con vuestra buena maña y 
diligencia; y el tomar de los navios de la flota para este efecto, 
se hará con suavidad, no siendo caso nuevo dejar de ir; y á los 
dueños podréis asegurar, no sólo que hecho este servicio no se 
les tomará ningún navio para la armada, pero que serán los 
primeros que se admitieren para la flota, y con esto y los otros 
medios que sabréis, procurad animarlos á buscarmarineros. 

Cuanto á la falta de infantería, se va con intento de suplir- 
la con enviaros una buena tropa de la que se habia de embar- 
car para Italia (y esta advertencia sea para vos); y de lo que 
es gente de mar, será necesario que os acomodéis como mejor 
pudiéredes; y cuanto á artillería y armas, os escribirá el mar- 
qués de San Germán lo que se podrá hacer, y vos os correspon- 
deréis con él en lo que á esto toca, y proveeréis el dinero nece- 
sario aparte, para que lo libren y distribuyan por menor el 
Capitán de la artillería de la Escuadra y los Oficiales della, de 
manera que ande separado este ministerio como se acostumbra, 
y tened entendido que no conviene tocar á las seis piezas de 
artillería de Sevilla, pues con ellas se puede remediar poco. 
Tomo LXXXI. 35 



546 

Supuesto que, como queda dicho, se os ha de proveer infan- 
tería de la que habia de pasar á Italia, y que serán 2.500 hom- 
bres, inclusos los que tenéis, no será menester usar por ahora 
el medio que proponéis de pedir parte á las ciudades y señores 
del Andalucía. 

El haber avisado á D. Luis Fajardo los navios que apres- 
táis y el hacer provisión de vituallas para 3.000 bocas por cua- 
tro meses, ha sido bien y lo será advertirle á menudo de lo que 
acerca desto fuéredes previniendo. 

Aunque las 40 piezas de artillería de hierro que llevaron las 
dos galeras de Lisboa, no sean de la bondad que conviene, será 
menester que las hagáis repartir y aprovechar en esta ocasión. 

Muy bien ha parecido que os valgáis de la zabra vizcaína 
que decís, para que en conserva de las dichas galeras lleve á 
Lisboa la jarcia que no pudo caber en ellas, y que vaya la pól- 
vora y las demás cosas que espera D. Luis para la armada de 
su cargo. 

Bien considerado parece el decir que tenéis por conveniente 
que D. Luis Fajardo se fuese por tierra á embarcar en esta Es- 
cuadra del Estrecho para excusar diferencias entre los Genera- 
les Garibay y D. Sancho Pardo, y que Garibay llevase su 
Escuadra del Estrecho, y D. Sancho los navios de flota que se 
eligieren debajo el estandarte de D. Luis, y desde luego man- 
daré que se vaya disponiendo esto; pero tenerlo en silencio 
mientras llega á efectuarse. 

En lo que toca al papel que os dio el capitán Mateo Leticia 
sobre tratar de sacar algunos de los navios anegados en la 
bahía de Gibraltar, siquiera para limpiar el paso, ordenareis que 
se ejecute en conformidad de lo que contiene el dicho papel y 
como á vos os pareciere mejor. 

Bueno es que se hayan sacado de la mar las 40 piezas de 
artillería de bronce que avisáis, y espero que haréis mucha di- 
ligencia para que se saque y beneñcie, cuanto sea posible, lo 
más de lo que se anegó en los navios de la Escuadra, y así os 
lo encargo. 

Queda entendido lo que advertís cuanto á hacer cargo al 



547 

Prior y Cónsules de que cesa por su causa la partida de la flota; 
pero no conviene tratar desto. 

De 1 

Vuelvo á encargaros la diligencia en abreviar el apresto 
desa Escuadra, y para conseguirlo echéis mano de los navios 
de la flota que os pareciere más á propósito para ponerlos en 
orden brevemente, reparando los más útiles con lo que hubiere 
en los que no lo fueren tanto; y para que la dicha Escuadra 
salga con toda la gente útil que se pudiere, se os envia orden 
para que hagáis embarcar en ella todos los entretenidos que 
fueren de servicio, de los que hay en estas partes. Fecha ut 
supra. 



2 Madrid 31 de Enero de 1614. — Bartolomé de Anaya. 

Consta envió Su Majestad copia de tres cartas que recibió 
del alcaide Almanzor y de Muley-Abdalá, para que el Duque, 
mi Señor, que se hallaba con tan entera noticia de las materias 
de África, viese lo que contenían y convenia se hiciese en todo. 

Dice más, que habiéndose visto las cartas que remitió S, E, 
del comisario Tejeda, se juzgaba habria acabado de hacer los 
inventarios de la hacienda de Muley-Xeque, como lo encomen- 
dó, y que convenia los enviase luego para que con brevedad se 
tuviese la noticia de todo, y de lo que el Duque, mi Señor, su-' 
piese y le pareciere sobre ello para tomar resolución en lo uno 
y lo otro. 



Madrid 29 de Abril de 1614.— Juan de Ciriza. 

Respuesta á una carta del Duque, mi Señor, que hablaba en 
los particulares de la Mámora y de estar resuelto Muley-Zidan 
de fortificarla y por sobre Larache, y dijo Su Majestad que ya 



^ Está en blanco la feoha y firma en el original. 

i Después de Varias hojas en blanco, aparecen en el manuscrito estracta- 
das las cartas que siguen. 



548 

habia mandado á D. Francisco * proveyese luego esta plaza 

de lo necesario, añadiendo que pareció bien lo que propuso 
S. E., que en trueque de la Máraora se diese á Mazagan, j le 
encargó lo tratase y atrajese á ello á Zidan, y que viese si el 
confidente que para esto tuviese lo podria poner en plática, 
comenzándole con decir se hablan tenido avisos que lo ofrecía 
al conde Mauricio, y por cuanto mejor le estaria componerse 
con Su Majestad de manera que á todos estuviese bien. 



Madrid 1.° de Julio de 1614. — Bartolomé de Anaya. 

Refiere que por lo que escribió el Duque, mi Señor, queda- 
ba entendido la falta que habia de pólvora en Gibraltar y Ta- 
rifa, y que mandó Su Majestad á D. Pedro Pacheco, Capitán 
general de la artillería, proveyese la necesaria en la forma 
acostumbrada como es en Gibraltar, sin pagarla, y á Tarifa pa- 
gándola, y que hallándose desde el año de 609 en Gibraltar 
más de 400 quintales de pólvora, y entonces la que S, E. decia 
no era necesario librar ninguna, pues en ocasión de enemigos 
podria dar orden que se gastase lo que fuere menester; pero 
que por haber sabido que la dicha pólvora tenia necesidad de 
refinarse, habia mandado se llevase á Málaga para este efecto, 
y á D. Pedro se advertía que de la que hubiese en Gibraltar 
diese la que era costumbre en la forma referida. 



San Lorenzo 30 de Agosto de 1614. — Anaya. 

Trata de lo que importó el apresto de la armada Real, que 
hizo en el puerto de la Mámora y del poder con que intentan re- 
cuperarla los moros, para cuya oposición encarga al Duque, mi 
Señor, con aprieto pusiese en orden la más gente que pudiere 
juntar de su casa y tierra, armada y prevenida de lo necesario, 



4 Hay un claro en el original. 



549 

nombrando Capitanes pláticos que la llevasen á cargo, y se 
embarcase con toda prisa; y añade que á la Cancillería de Gra- 
nada y Audiencia de Sevilla, se mandaba no se entrometiesen 
en cosas que tocare á esta leva. 



Lerma 16 de Octubre de 1614. — Anaya. 

Es respuesta á diferentes despachos del Duque, mi Señor, 
concerniente al cargo de Capitán general, sin que contenga 
cosa que merezca especificarse en este resumen. 



San Lorenzo 1." de Noviembre de 1614. — Anaya. 

Refiere que por la falta de armas que habrá en Cádiz, man- 
daba á la ciudad de Sevilla prestase 2.000 arcabuces y 1.000 
mosquetes, de cuya orden envió copia al Duque, mi Señor, en- 
cargándole que si pareciere á S. E., no hiciere diligencia para 
que Sevilla prestase estas armas; y que no siendo necesario 
toda la dicha cantidad, diese orden para que solo se.....^ lo que 
precisamente fuere menester. 



Guadarrama 15 de Noviembre de 1614. 

Respuesta á carta del Duque, mi Señor, con que remitió 
S. E. las condiciones con que Juan López del Villar trataba 
de tomar el asiento de 400 camas para Larache, las cuales no 
parecieron ajustadas, y túvose por conveniente dar á cada sol- 
dado un catre con un colchón, una sábana, una manta y una 
almohada... Í.2 como S. E. lo propuso por diferentes convenien- 
tes, y que á eso se podria disponer que se mejorase el dicho 
asunto con el dicho Juan López. 

1 Hay un blanco en el original, 

2 ídem id. 



550 

Guadarrama 15 de Noviembre de 1614. — Anaya. 

Refiere Su Majestad que quedaba entendido de lo que escri- 
bió el Duque, mi Señor, en razón de que habia arribado á Cádiz 
un socorro de 1.090 soldados que enviaba á la Mámora, y que 
avisó D. Luis Fajardo no necesitaba de más gente, sino de bas- 
timento para la que tenia. 



C0PI4 DE LA RELACIÓN If COKSIILTA 

QUE niZO Á su MAJESTAD 

DON MARCELINO DE FARIA 

OIDOR DE GRANADA 

EXPRESANDO LAS INTELIGENCIAS SECRETAS, QUE POR SUS ÓRDENES 

había dispuesto, así EN ESTOS REINOS COMO FUERA DE ELLOS; 

LO QUE RESULTA DE ELLAS, Y DEL ESTADO QUE ENTONCES 

TENÍAN, PARA QUE RECONOCIDAS , MANDASE SU MAJESTAD 

LO QUE FUESE DE SU SERVICIO. 

AÑO DE 1643. 



(Biblioteca del Marqués de la Fuensanta del Valle.) 



PAPELES RESERVADOS DEL CONSEJO. 



Copia de consulta de 3 de Marzo de 1643.=Señor.=El Licenciado 
D. Marcelino de Fária *, Oidor de Granada. =Representa á Vues- 
tra Majestad las inteligencias secretas que por sus órdenes ha 
dispuesto, así en estos Reinos como fuera de ellos. Lo que re- 
sulta de ellas y el estado que hoy tienen, para que reconocidas, 
Vuestra Majestad mande lo que más sea de su servicio, para su 
buen cobro y prosecución. 



Señor. = Habiéndome mandado Vuestra Majestad (Dios le 
guarde) encargar las inteligencias secretas por orden de 19 de 
Agosto del año pasado de 640, y ser preciso darle cuenta de las 
que han corrido por mi mano, lo hago para que, entendidas y 
reconocido el estado que tienen, me mande lo que más sea de 
su servico. Empezando por la que me dio á boca el Conde-duque 
de San Lúcar la Mayor, para disponer al Padre Fray Junípero 
de Trápana, de la orden de San Francisco , por confidente del 
servicio de Vuestra Majestad respecto de la dependencia que 
tenia con Monseñor Campegis, Nuncio del Papa, y con los demás 
Embajadores residentes en esta corte, por ser amigo de todos 
y sujeto en cuya gran capacidad, virtud, letras y partes se po- 
dian esperar los logros que el gran celo del Conde se aseguraba 
de su confidencia; en cuya exoneración le dispuse de forma que 



1 En la Biblioteca Nacional. Sala de Manuscritos, E.— 176, se encuentra uno 
con este título: Apología en defensa de esta Monarchia y de la Cassa de Austria, 
para el desengaño de los l'olenlalos de Europa y satisfacción de los polUicos de 
estos tiempos, por Don Marcelino Faria de Guzman , natural de Granada: al 
Rey, nuestro Señor, Don Felipe IV, «el Grande,» Rey de España y Emperador de 
América, Monarca singular en dos Mundos. Es un tomo en 4.* de M8 folios y 
dedicado al Conde-Duque de Olivares; parece ser el original, y liene la firma 
del autor y la fecha en Madrid á 4 de Julio de 4634. 



554 

consiguiéndose el int