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COLECCIÓN 



DB 



DOCUMENTOS INÉDITOS, 

RELATIVOS 

al descubrimiento , conquista y organisaeion 

DE LAS ANTIGUAS POSESIONES ESPAÑOLAS 

EN AMÉRICA Y OCEANÍA, 

sacados de los Arcbhros del Reino, 
y muy especialmente del de Indias, 

POR 

D. LUIS TORRES DE MENDOZA. 
Alegado de los Tribunales, ex-diputado & Cortes. 

CON LA COOPERACIÓN COMPETENTE. 
Autorizada por el Ministerio de Ultramar, segnn Real ¿rdtn de 10 de Mió de 186*. 




TOMO IV". . !.\ 



.• . . . • 



MADRID, 

imprenta de Frías y compañía, Misericordia, 3. 
1865. íj 



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Relación hecha k>b Pbdbo db Valdivia al Emperador, 
dándolb cubnta db lo flucbdido bn bl descubbimiento, 

CONQUISTA T POBLACIÓN DB ChILB T BN SO VIAJB 

alPbbú. (1) 



S. C. C. M. 

Después de haber servido á V. M., como era obligado, 
en Italia en el adquirir el estado de Milán y prisión del 
Rey de Francia en tiempo del Próspero Colona y del mar- 
qués de Pescara, vine á estas partes de Indias, año de 533. 
Habiendo trabajado en el de^uhrimient? y ; conquista de 
Venezuela, en prosecución de.íoaí deseo, pasé al Perú año 
536 , dó serví en la pacificación d$. jiqgeílas provin- 
cias á V. M. con provisión de maestre de campo general 
del marqués Pizarro, de buena macada,* ha^tó que que- 
daron pacíficas, así de la alteración de los cristianos, como 
de la rebelión de los indios. El Marqués, como tan celoso 
del servicio de Y. M. , conosciendo mi buena inclinación 
en él, me dio puerta para ello, y con una cédula y mer- 



(1) Colección de Muñoz , tomo lxxxy. 



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6 DOCUMENTOS INÉDITOS 

ced que de V. M. tenia, dada en Monzón, ano de 537, 
refrendada del secretario Francisco de los Cobos, del 
Consejo secreto de V. M., para enviar á conquistar y po- 
blar la gobernación del Nuevo Toledo y provincia de 
Chile, por haber sido desamparada de D. Diego de Al- 
magro que á ella vino , á este efeto nombrándome á que 
la cumpliese é toviese en gobernación , é las demás que 
descobriese , conquistase é poblase , hasta que fuese la 
voluntad de V. M., obedescí volviendo el ánimo, por tra- 
bajar en perpetuarle una tierra como esta, aunque éfa 
jornada tan mal infamada, por haber dado la vuelta della 
Almagro desamparándola , con tanta é tan buena gente 
como traxo. Y, dexé en el Perü tan bien de comer , como 
lo tenia el Marqués, que era el valle de la Canela en los 
Charcas, que se dio á tres conquistadores, que fueron 
Diego Centeno, Lope de Mendoza y Bobadilla, y una 
mina de plata, que ha valido después acá mas de dos- 
cientos mili castellanos, sin haber un solo interese por 
ello , ni el Marqués me lo dio para ayuda de la jor- 
nada. (1) 

Tomado nii despacho del Marqués, partí del Cuzco 
por eri¿^de;étferoj3Q5tl9y : *caminé hasta el valle de Co- 
piapó (2), que és .e[ prinfclfjio desatierra, pasado el gran 
despoblado. -(Je. -Aj^canisi, y cient leguas mas adelante 
hasta el vaíte:qúese.dice de Chili ,, donde llegó Almagro 



(1) Según Herrera , Dec, viy to, Valdivia pidió diferentes 
veces á Pizarro que le destinase á esta empresa , para la cual 
toda la gente que pudo reunir fueron poco más de 150 españoles. 

(2) Copiapó 6 Copayapó , significa , según Herrera , sementera 
de turquesas, porque hay allí un cerro en que se encuentran mu- 
^has^r muy buenas , aunque por su abundancia son poco esti- 
madas. 



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bel Amorro m indias. tf 

y <tió la vuelta, par la cual quedó tan mal infamada esta 
tierra. Y á esta causa, é por que se olvidase este apelli- 
do , nombré á la que él había descubierto é á la que yo 
podía descubrir hasta el estrecho de Magallanes , la Nue- 
va Extremadura. Pasé diez leguas adelante, é poblé en 
nn valle que se llama Mapocho, doce leguas de la mar, 
la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo, á los 24 de 
Hebrero de 641, formando cabildo y poniendo justicia. 

Desde aquel año hasta el día de hoy, he procurado é 
puesto en efeto de dar á Y. M. entera relación é cuenta 
de la población é conquista de aquesta ciudad , y del 
descubrimiento de la tierra de adelante y de su prospe- 
ridad, y de los grandes trabajos que he pasado y gastos 
tan crecidos que he hecho y se me ofrescen de cada dia, 
por salir con tan buen propósito adelante. He escripto 
las veces , con los mensajeros que aquí diré, y en qué 
tiempos, para advertir que. lo que á mí ha sido posible, 
he hecho, con aquella fidelidad , diligencia y vasallaje 
que debo á V. M.; é la falta de no haber llegado mis 
cartas y relaciones ante su Cesáreo acatamiento, no ha 
sido á mí culpa, sino de algunos de los mensajeros , por 
haber sido maliciosos, y pasar por tierra tan libre, prós- 
pera é desasosegada como ha sido el Perú, y á otros to- 
mar los indios, en el largo viaje, los despachos, y á los 
demás tet muerte. 

Estando poblado, traxe á los naturales, por la guerra 
é conquista que les hice, de paz; y en tanto que les 
duraba el propósito de nos servir, porque luego procu- 
ran cometer traiciones para se rebelar, q*e esto es muy 
natural en todos estos bárbaros, atendí á que se hiciese 
la iglesia y casas , é la buena guardia de todo lo que 
convenía. Para enviar por socorro, y dar á V. M. cuenta, 



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9 docuiuotos murros 

di orden de hacer un bergantín, y el trabajo que costó» 
Dios lo sabe; hecho, me lo quemaron los indios ¿.mata- 
ron ocho españoles de los doce que estaban á la guarda: 
del, por exceder de la orden que les dexé. É aun punto 
se me levantó y rebeló la tierra, que fue todo en térná* 
no de seis meses , é comenzáronme á hacer muy cruda 
guerra. Viendo la imposibilidad de poder hacer otro, 
despaché por tierra , con harto trabajo y riesgo de los 
que fueron y quedábamos, al capitán Alonso de Mon- 
roy, mi teniente, con cinco soldados de caballo, que 
no pude ni se sufría darle más. Partióse de mí por el 
mes de Enero del año de 542; llegado al valle de Copia* 
pó, le mataron los indios los cuatro compañeros y pren- 
dieron á él y al otro , é tomáronles hasta ocho ó dtei 
mili pesos que llevaban, y rompiéronles los despachos. 
Dende á tres meses, mataron al Cacique principal , é se 
huyeron al Perú en sendos caballos de ios que les ha* 
bian tomado los indios, que por ser la puerta del des- 
poblado , se pudieron salvar , mediante la voluntad de 
Dios, con su buena diligencia. Llegaron á la ciudad del 
Cuzco, al tiempo que Yaca de Castro gobernaba , y en la 
coyuntura que habla desbaratado A los que seguían ál 
hijo de Almagro y preso á él. 

Allí trató con Yaca de Castro que le diese licencia 
de sacar gente para esta tierra; hizo sesenta de caba- 
llo, y con ellos dio la vuelta á donde yo estaba: tardó 
dos años justos en su viaje. Halló hasta doce mili pesos 
de ropa, y caballos para traerme esta gente y darles so- 
eorro, y un ntvio en que metió los cuatro mili dellos; 
pagué acá , á las personas que se los prestaron, ochenta 
y tantos mili castellanos. 

Por Enero de 544 fue de vuelta en la ciudad de San- 



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Dffl,, AHG9IT0 BK DfDUg. 9 

tíago el capitán Alonso de Monroy con los sesenta de 
caballo; y el navio qv*e envió del Perú echó ancla en 
el puerto desta ciudad que se dice de Valparaiso, cua- 
tro meses antes, En lo que entendí en el comedio des- 
tos dos años, fue en trabajos de la «guerra y en apretar 
á los naturales y no dexarlos descansar con ella, y en 
lo que convenia á nuestra sustentación é guardia de se- 
menteras; porque como éramos pocos y ellos muchos, 
teníamos bien que hacer; y en esto me halló ocupado. 

En descansando un mes la gente y regocijándonos 
todos con su venida, apreté tan recio á los naturales con 
la guerra, no dexándolos vivir ni dormir seguros, que 
les fue forzado venir de paz á nos servir , como lo han 
hecho después acá. 

Andando ocupado en esto , el Juüio adelante del año 
dicho de 544 Uegó ?l dicho puerto de Valparaiso el ca- 
pitán Juan Bautista de Pastene, ginovés, piloto general 
en esta mar d&i Sur ppr los señores de la Real Audien- 
cia de Panamá , con un navio suyo , que por servir á 
V. M. y por contemplación del gobernador Vaca de 
Castro, le cargó de mercadería él y un criado suyo para 
el socorro desta tierra, en que traería quinze mili pesos 
de empleo. Compré de esta hacienda otros ochenta y 
tantos mili castellanos, que repartí entre toda la gente 
que tenia, para la sustentación della. 

Bl mes de Septiembre adelante , del mesmo año 
de 544, sabiendo la voluntad con que el capitán y pilo- 
tó Juan Bbutista de Pastene había venido é se» me ofres- 
cia á servir á V. M. y á mí en su Cesáreo nombre, y la 
autoridad que tenia de piloto, y su prudencia y expe- 
riencia de lá navegación desta mar y descubrimiento de 
tierras nuevas, y todas la3 demás partes que se reque- 



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10 documentos 'ifnornV 

rían para lo qup convenía al servició de V.M-.'y al bien 
de todos sus vasallos y desta tierra ; v le hfee mi Teniente 
general en la mar, enviándole luégé'á qiie toe descu- 
briese ciento y cincuenta ó do&ctóntas leguas de costa, 
hacia el estrecho de* Magallanes, é detrajese lenguas 
de toda ella. Y así lo puso por eftra; y en todo el dicho 
mes fué y vino, con el recaudo que dte parte de V. M* le 
encargué. ' 

Oida la relación quel Capitán y los que con él fueron 
me daban de la navegación que hicieron y posesión que 
se tomó, y prosperidad de la tierra, ibtílidariria de gente 
é ganado; y las que ias lenguas que traxo me? dieron, tra- 
bajé de echar á las minas las anaeoncülas (I }é indias de 
nuestro servicio que truximos del Perú, que por ayudar- 
darnos lo hacían de buena gana* que no fue pequeño 
trabajo , que serianhasta quinientas pececiellas; (2) y con 
nuestros caballos les acarreábamos k comida desde la 
ciudad, questá doze leguas detías , partiendo por medio 
con ellas las que teníamos para lá sustentación de nues- 
tros hijos é nuestra, que la habíamos sembrado y cogido 
con nuestras propias manos y trabajo. Todo esto se ha- 
cia para poder tornar á enviar mensajeros á V. <M., á dar 
cuenta y razón de mí y de la tierra , y al Pera á que me 
traxesen más socorro para entrar á poblaría; porque no 
llevando oro, era imposible traer uro- hombre, y aun con 
ello no se trabajada poco, cuando se isacase alguno, se- 
gund la esencíon y largura que han tenido los españoles 
en aquellas provincias, y foma que había cobrado esta 
tierra. 



(1) Amaconcillas , por y maconcillas ó indias de carga y ser- 



vicio. 



(2) Pececiellas, por piececülaB 6 piezas pequeñas. 



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DEL ARCHIVO DK INDIAS. 11 

Ando vieron en las minas nueve meses de demora j 
sacáronse hasta sesenta mili castellanos ó poco más; abor- 
dé de despachar á los capitanes Alonso de Monto y y 
Juan Bautista dePastene con su navio, para quel utio por 
tierra y el otro por mar, trabajasen de me traer socorro 
de gente , caballos é armas. Y en éste naVió envié á uri 
Antonio Ulloa , natural de Cáceres , por ser tenido por 
caballero é hidalgo, por mensajero con los despachos 
para V. M, En ellos daba relación, de loque hasta allí 
habia de qué darla, de mí y de la conquista, poblaéiori é 
descubrimiento de la tierra. Entre los tfes,' y otros dos 
mercaderes que también fueron á traer cosas' necesa- 
rias, se distribuyó el oro, que se habia sacado para que 
el Ulloa tuviese con que ir á V. 31., y los capitonés é lo* 
mercaderes algund resollo (1) para tiraér el sotíorro que 
pudiesen. * ;Ij ' [ ' 

En lo que entendí con la gente qué tenia ,' én tanto 
que parte della atendía al sacar del oro y guardia de 
nuestras piezas, fue en poblar la ciudad déla Serena, á lá 
cosía de la mar, en un muy buen puerto ett el vallé que se 
dice dé Coquimbo, por ser en la mitad del camino qué 
hay del valle de Copiapó á donde está poblada la de San- 
tiago, que es la puerta para que pudiese Venir la gente 
del Perú á servir á V. M. á estas provincias sin riesgo. 
E fui á ella é fundóse el cabildo y justicia,' y puáé tm te- 
niente ; y de allí á los 4 de Setiembre de 545' áñoé , des- 
paché á los mensajeros é nao dicha , con quedar éonfia- 
do que al más tardar ternia respuesta de Alonso de hlon- 
roy dentro de siete 6 ocho meses. Y para esto llevó in- 
dios desta tierra, que se ofrescian á venir del Péró á doti- 



(1) Retollo , por resuella. 



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12 DOCUMENTOS INÉDITOS 

de yo esto viese, con cartas, en cuatro meses y en menos. 

Hecho el navio á la vela de la ciudad de la Serena, 
desando buena guardia en ella, di la vuelta á la de San- 
tiago. El Enero adelante de 547, di orden en que se tor- 
nase á sacar algund oro, como en la demora pasada , por- 
que ya aqpel año se cogió más número de trigo que los 
pasados. Y porque me pareció no podia tardar el socor- 
ro , determiné entrar descubriendo 50 leguas la tierra 
adentro, por ver donde podia poblar otra ciudad , veni- 
dos que fuesen los capitanes que había enviado á por 
gente. Apercebí sesenta de caballo, bien armados y á 
la ligera , é puse por obra mi descubrimiento, dexando 
recaudo p^ra que se sacase oro en tanto que iba é vol- 
bia con pl ayuda de Dios , teniendo para mí estaba más 
lexos el principio de la tierra poblada, de donde láhallé. 

A 1 1 de Hebrero de dicho año, partí é caminé trein- 
ta leguas , quQ era la tierra que nos servia y habíamos 
corrido; pasadas 10 leguas adelante, topamos mucha 
población,. é á las diez é seis, gente de guerra qué nos 
salían á defender los caminos y pelear. Y nosotros cor- 
ríamos la tierra, y los indios que tomaba los enviaba por 
mensajeros á los caciques comarcanos, requeriéndoloscon 
la paz, Y un dia por la mañana salieron hasta trescientos 
indios á pelear con nosotros, diciendo que ya les habían 
dicho 1q que. queríamos, y que éramos pocos y nos que- 
rían matar; elimos en ellos y matamos hasta 50, élos de- 
más huyesrop . 

Aquella grisma noche, al cuarto de la prima, dieron 
sobre nosqtrps siete ó ocho mili indios , y peleamos con 
eljos más de (los horas é se nos defendían bárbaramente, 
cerrados en un escuadrón como tudescos: al fin dieron 
lado, y matamos muchos dellos y al capitán que los guia- 



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. DEL ARCHIVO DI INDIAS. 13 

ba. Matáronnos dos caballos, é hirieron cinco ó seis y 
otros tantos cristianos. Ruidos los indios, entendimos lo 
que quedaba de la noche en curar á nuestros caballos y 
á nosotros; y otro dia anduve cuatro leguas é di en un 
rip muy grande, donde entra en la mar, que se llama Biu- 
biu, que tiene media legua de ancho. Y visto buen sitió 
donde podia poblar, y la gran cantidad de los indios que 
había , y que no me podia sustentar ehtrellos con tan 
poca gente; y supe ademas que toda la tierra, desta parte 
é de aquella del rio, venia sobre mí; y á sucederme al- 
gún revés , dexaba en aventura de perderse todo lo de 
atrás, di la vuelta á Santiago dentro de cuarenta dias qué 
salí del, con muy gran regocijo de los que vinieron con- 
migo é quedaron á la guarda de la ciudad,' viendo y sa- 
biendo teníamos tan buena tierra cerca y tan poblada, 
donde les podia pagar sus trabajos en remuneración de 
sus servicios. '' 

Con mi vuelta, aseguraron los indios que. servían á la 
ciudad de Santiago y los de los valles qup servían en la 
Serena, que estaban algo alterados con mi. ida adelante, y 
tenían por cierto, segund eran muchos los indios y nos- 
otros pocos, nos habían de matar á todos; y con esto 
estaban á la mira y en espera, para en sabiendo algo, 
dar sobre los pueblos y tornarse á alzar; quiso Díqs vol- 
ver sus pensamientos al revés. Luego envié á la Serena 
á que supiesen de mi vuelta, con la nueva de la buena 
tierra que había hallado, de que no se holgaron poco. Eí 
Mayo adelante hice sembrar gran cantidad ele, trigo f { tq- 
niendo por cierto no podia tardar gente, porque, toviése- 
mos todos en cantidad que comer; y así hicimos , con el 
ayuda de Dios , gran cantidad de simenteras. 

Había siete meses que partieron mis capitanes al 



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14 DOCUMENTOS INÉDITOS 

Perú, y no teni?t nueva cierta ni carta dellos; é un barco 
gue habia . hecho hacer para pescar en el puerto con 
redes, le hice aderezar de manera que pudiesen ir al 
Perú siete ó ocho hombres cuando conviniese. 

Yo repartí esta tierra, como poblé la ciudad de San- 
tiago , sin tener noticia verdadera, porque así convino 
para aplacar los ánimos de los conquistadores; y dismem- 
bré los caciques para dar á cada uno quien le sirviese; é 
como después anduve conquistando la tierra trayéndola 
eje paz, toye la relación verdadera, é vi la poca gente 
que habia, y que estaban repartidos en sesenta y tantos 
vecinos los pocos indios que habia; é á no poner en esto 
remedio, estuvieran ya disipados y muertos los más, 
acordé para la perpetuación de los naturales y para Ja 
sustentación desta ciudad , por ques la puerta para la 
tierra de adelante, y donde se rehace la gente que ha 
venido é la que viniere á poblarla é .conquistarla, de re- 
dfipir los sesenta y tantos vecinos en la mitad , y entre 
eptos repartir todos los indios, porque tuviesen alguna 
jiiás posibilidad para acoger en su casa á los que vinie- 
ren á nos. ayudar. Hícelo esto por la buena tierra que 
habia descubierto , y que podia dar muy bien de comer 
á los vecinos que quiíé los pocos indios que tenian para 
repartirlps en los que quedaron, certificando á V. M. no 
se podja hacer cosa más acertada ni más provechosa para 
que I91 tierra se perpetúe y sustente á V. ftf. , é los natu- 
rales no se disipen. 

' Era j)or Agosto, pasados once meses, y no sabia nada 
del Perú. Con el oro que habían sacado unos indezuelos 
piios, y \o íjue los vecinos por su parte tenian, que todos 
me lo prestaron, parte.de buena gana, despaché otro 
mensajero á V. M. que se llamaba Juan Dávalos, natural 



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DJEJr 4p£»\¿a M INDIAS. 15 

de las Gari>u)>iIla0, con ¡os despachos duplicados que ha* 
bia llevado «l Aatwtío, de ülloa, y con lo que había de' 
nuevo queden d$ la jornada que habia hecho, é tierra 
que hahib bollado* J¡ paraqjue diese socorro á aJguno de 
mis capitanes, pi.los<tqpase :de camino con alguna nece- 
sidad. '■ . .. . i ., 

Partió est&b&rpp>£pmo digo, llevando los que eu 
él iban, míos y^p&rfipulares, casi sesenta mili pesos, 
que á ir á otra parte fl^e al Perú k> era gran cosa; pero 
colno aquella fierra ha .sido y es tan próspera é rica de 
plata , estimarían en poco aquella cantidad , y acá tenia- 
1 znogla en muchp por postarnos cada peso cient gotas de 
sangre y dosetenta^ de.siidor. Hiciéronsé á la vela del 
puerto d$ .Valpanai$p;por.el mes de Septiembre del año 
dicho de*54$i'. ,; ; 

GoiAp ^sf>ei?^b^de «qda día, socorro, mi cuidado é 
deligencia <er?i en v h<aper ,sepibrar maíz é trigo en sus 
tiempos, ;y en sacar ploro, que con la poca posibilidad 
que habia $e podia, para. qnyiar siempre por gente, car 
ballos y armas , q119.esto.es de lo que acá teníamos nes* 
cesidad, pqrgi^lo.ijeipto que venimos á buscar, como 
gente no falte f filio? spfcfrará con el ayuda de Dios. 

Trqce ipeses l^biíf^uelj^rco era partido del puerto 
de Valparaíso, . <?pn, el , mepsajero Juan Dávalos , cuando 
llegó é, pl.de .vHPte $$ ? er 6 el piloto y capitán Juan 
Bautista 4© P^st^f.f con gran nescesidad de comida, eu 
un navio quej^o. traía simo el casco del, sin tan solo un 
peso de.i^r^dejria,, .^ otra c#sa que lo valiese. Estando 
sin esp^iiaw^ ; 4^; Y $rU? ; . manteniendo por cierto, pues 
habían l^dadp, tflrto, que- eran ya pasados veinte é siete 
meses qfi? Jiabiap, partido destas, provincias y no habia 
tenido nueV^ nmgfiua deljos, que el navio é todos se 



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16 DOCUMENTOS INÉDITOS 

habían perdido y anegado; como le vi, rescebí tanta _ 
alegría, que me saltaron las lágrimas del corazón, dicien- 
do que fuese bien venido : le abracé demandándole la 
causa de tanta tardanza y cómo y dónde quedaban los 
amigos que habia llevado. Respondió que me daría ra- 
zón, que bien tenia de qué dármela, é yo de maravi- 
llarme de oir lo que habia pasado é pasaba en di Perú y 
que Dios habia permitido quel diablo tuviese de su mano 
aquellas provincias y á los que en ellas estaban ; y asi 
se sentaron á comer la compañía y él, de que tenían 
extrema nescesidad. 

Contóme cómo en término de 24 dias llegaron á la 
ciudad délos Reyes é supieron la venida allí del Visorey 
Blasco Nuñez Vela con las ordenanzas y oidores para 
asentar Audiencia, y privación del gobierno y prisión de 
Vaca de Castro , é prisión del Vteorey por mano de los 
oidores y libertad suya ; é como Gonzalo Pizarro iba en 
su seguimiento con cantidad de gente conttfa él á Quito» 
y como en desembarcando , murió el capitán Alonso de 
Monroy que llevaba la más cantidad de dinero mia. Y 
que el Antonio de Ulloa determinó de mudar propósito, 
é dexando de ir á V. M. á llevar los despachos, los abrió 
é leyó delante de muchos mancebos locos é presumptuo- 
80s , como él se declaró allá serio , y mofando dellos, 
los rompió. Y con el favor que eh aquella ciudad halló 
en un Lorenzo de Aldana , que era primo hermano suyo 
y 'habia quedado en toda aquella tierra por su justicia 
mayor y teniente de Gonzalo Pizarro , é por la ida suya 
contra el Visorey , procuró que se secrestase el oro mió 
que dejó el difunto, hasta quél fuese á Gonzalo Pizarro á 
dar cuenta desta tierra; y asi se hizo é se partió luego 
á le servir. Llegó á tiempo, que se halló en la batalla 



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contra el Visorey cuando le mataron , y por aquel ser* 
vicio, con el favor que también tuvo de un Solis, que 
era su primo y maestre-sala de Pizarro , diciendo que 
quería él venir á me traer socorro , TOjo^de cautela le 
pidió el autoridad é Ucencia para ello , y así se la dio, y 
mandamiento paria que tomase todo el oro mió do quiera 
que se hallase , y con él tomó lo que había dejado Alón* 
so de Monroy é lo despartió é hizo gente, diciendo que 
era para me la traer. 

Como partió el Antonio de UUoa para Quilo , el Lo* 
renzo de Aldana mandó en pena al capitán Juan Bautista 
que no saliese de aquella ciudad. Holgó de estar quedo 
hasta saber nueva del Visorey , y en qué paraba el viaje 
de Pizarro, aunque no dexó de tener sospecha, por al» 
gunos indios que veia , que se trataba entre los dos pri- 
mos alguna negociación en contra de lo que me conve- 
nia. Y en esto llegó nueva del desbarato del Visorey con 
muerte suya , y de la jornada que traía el Ulloa y ser* 
vicios, que representaba tan grandes, por haberse halla- 
do en la batalla contra el Visorey; é yo fiador, si los con- 
trarios fueran todos de su estofa, no la hubieran, ve- 
niendo con mas presumpcion y soberbia de pensamientos 
que de acá había llevado, hablando siempre mal de mí. 
Visto el Aldana que le podían surtir bien los que tenían 
ambos en mi daño , con la vitoria habida de su parte, 
mandó de nuevo al dicho capitán Juan Bautista, sopeña 
de muerte y perdimiento de bienes , que ño saliese de 
la ciudad sin su expreso mandato , y tomóle la nao. 

Paresce ser que en aquella coyuntura llegó á aquella 

ciudad el maestre de campo Francisco de Carvajal , que 

venia del Collao , donde había desbaratado á un Lope 

de Mendoza y Diego Centeno, que andaban juntos coa 

Tomo IV. . 2 



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18 DOCUMENTOS KfEDITOft 

gente alborotando al Pizarro aquellas provincias del 
Collao, Charcas, é ciudades del Cuzco y Arequipa. Y 
mató al Mendoza , y tomó la gente, y huyó el Diego 
Centeno , escondiéndosele de manera que nunca supo 
del , aunque le buscó con toda diligencia. Y hobo despa- 
chos de Pizarro de la vitoria que habia habido del Vi- 
rey , y aviso de otras personas que le escribieron la ne- 
gociación que traía el Ulloa contra mí, negociada con el 
favor de Aldana é maestre-sala Solis, sus primos. Y yen- 
do el dicho capitán Bautista á visitar de mi parte al Car- 
vajal , diciendo él como nos conosciamos de Italia é ha- 
bíamos sido allá amigos, y que me tenia por el mejor 
hombre de guerra que habia pasado á estas partes , y 
haría por amor de mí lo que pudiese , inclinándose mu- 
cho á favorescer mis cosas, le dixo, ¿que por qué no 
habia ido á negociar á Quito lo que me convenia? Res- 
pondióle que porque Aldana le habia puesto pena de 
muerte que no saliese de aquella ciudad , y le habia to- 
mado su navio : y como el Carvajal era recatado y en- 
tendido y servia de voluntad á Pizarro , tenia odio al 
Aldana, porque lo conoscia por cauteloso y no nada 
valiente é muy presumptuoso en demasia , y que no te- 
niendo ánimo para emprender lo que deseaban , decla- 
rándose por enemigos mios, mostró pesarle mucho, 
porque del?ajo de la ley de amistad , contra quien se 
fiaba dellos intentaban maldad galalonesia (1). Y así le 
dixo: «sabed, Capitán, que Aldanica y Ulloa negocian la 
muerte de Pedro de Valdivia por gobernar en gran se- 
creto; y quiérense favorescer de la amistad que tiene el 



(1) Maldad galalonesia, es decir , traidora , á la manera de Ga- 
lalon, el traidor de los Doce pares de Francia. 



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DKL ABCHTVO DS INDIAS. 19 

Gobernador, mi señor, á Pedro de Valdivia por sacar la 
gente, porque saben que si por Valdivia no, por otra 
persona en esta coyuntura no dexaria salir un hombre 
de la tierra para favorescer á su mismo padre que estu- 
viese donde Valdivia está; y conviéneos callar, porque 
tienen mucho favor, y si lo descubrís para poner reme- 
. dio, no seréis creído y os matarán, y podrían de esta 
manera salir con su intención ; y siendo avisado Valdi- 
via , yo le conozco por tan hombre , que se sabrá dar 
maña contra personas que toviesen colmillos , quanto 
mas contra estos conejos desollados; y si vos no os 
guardáis para ello , no sé cómo le irá ; por tanto , tomad 
el consejo que 03 quiero dar por amor [de Valdivia y 
vuestro , porque os tengo por hombre de verdad y ca- 
llado : ios luego á donde está el gobernador Pizarro , mi 
señor , que yo os daré licencia ; y como el capitán Val- 
divia sirvió al marqués Pizarro , su hermano , le quiere 
bien , y vos fuisteis también criado viejo suyo , hará por 
vos lo que pidiéredes, con que no sea llevarle gente, ni 
armas de la tierra , porque las ha menester ; porque 
basta la que llevará. Ulloa con el favor que le dan sus 
primos, no por amor de Yaldivia, sino por su interese; 
y pues sois cuerdo, nó os digo mas: trabajad con el fa- 
vor de haber buena licencia para poderos ir sola con 
los marineros que pudiéredes y una nao , dando á en- 
tender que Aldana y Ulloa son amigos de Pedro de Val- 
divia, diciendo á Ulloa que iréis por su capitán, con- 
tentándole con los dineros que pudiéredes y con pala- 
bras hasta que salgáis á la mar; y allá haced lo que 
viéredes convenir á quien os envió , no fiándoos de 
Ulloa, porque no os m^te como cobarde, debajo de es- 
tar vos descuidado, con lo quejoaostrará quereros,» Y 



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20 DOCDMEÜTQ6 TODITOS 

asi se partió á Quito á verse con Gonzalo Pizarra , y 
cuando él iba por la costa, venia á los Reyes Ulloa por 
la sierra. Llegado á Quito, pidió la licencia, y mandó* 
sela dar , y luego dio la vuelta á los Reyes : díxole Pi- 
zarra que, por tenerme por amigo , me enviaba socorro 
por mar é tierra con Ulloa , que me encaresciese lo mu- 
cho que hacia por mí en consentir sacar gente en tal 
coyuntura; diciendo que con Hernando Pizarra, su her- 
mano, que estoviera acá , no dispensara, é comigo sí, 
por lo que me quería y estimaba mi persona. Y á la 
verdad él dio licencia á los que tenia por sospechosos, 
que eran de la gente que se había hallado con el Viso- 
rey , aunque el Ulloa traxo por sus oficiales y capitanes- 
diez ó doce de los muy apizarrados (l)y escandalosos, 
y que habían cometido en aquella tierra grandes malda- 
des , y venian acá á sembrar aquella simiente , y per- 
suadió al capitán Juan Bautista que fuese amigo é com- 
pañero del Ulloa. Respondióle que no haría mas de lo 
que le mandase, de lo que se holgó en extremo, y con 
esto dio vuelta á los Reyes. Y como el Ulloa tenia por 
muy entendido al capitán Bautista , no fiándose del , él 
tomó el navio , y puso capitán de su mano en él , y en 
otro que estaba cargado de hacienda de mercaderes , y 
de diez ó doce casado3 con sus mujeres que tenían li- 
cencia para venir acá , por salir del fuego de aquella 
tierra ; y despachólos ambos para que subiesen hasta el 
puerto de Tarapaca , que es doscientas leguas arriba de 
los Reyes, y le esperasen allí, en tanto qué llegaba él 
con la gente por tier/a. 



(1) Apizarrados: es decir, afectos á Pizarro. Acaso pudiera, 
también decir el original: apicarados. 



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DEL ABCHITO DE INDIAS. 21 

Como llegó el capitán Juan Bautista á los Reyes con 
la licencia de Pizarro, y se vido sin navio y que se lo 
tomaron de hecho, presentóla al Aldana y Ulloa, pidien- 
do que se lo volviesen ; y como la vieron , no osaron 
contradecirla, demás de que le dixeron que él se podía 
ir quando quisiese, pues lo mandaba el gobernador Pi>- 
zarro, su señor; pero que el navio no se le podían dar, 
porque iba el viaje con las cosas que convenían para la 
jornada. Y solo se lo quitaron por nescesitayle , creyen- 
do, segund estaba alcanzado, no hallaría con qué com- 
prar otro; y en tanto que lo buscaba, pensaba el Ulloa 
llegar acá á efectuar su ruindad. 

Como sintió el capitán Juan Bautista por do se guia- 
ba, acordó de asegurarlos con hacer una compañía con 
Ulloa en hacienda, y gastar con él los dineros que tenia, 
diciéndole que era muy bien fuesen delante aquellos dos 
navios , porque llegados ellos acá, él compraría otro, y 
vernia con alguna mercaduría para que se ayudasen y 
aprovechasen. Y'con esto se despidió el Ulloa , aunque 
no muy contento de la licencia que tenia el Juan Bau- 
tista, segund se supo después , y con alguna sospeclia, 
que, segund su diligencia , se daría maña para pasarle 
adelante, aunque le dexaba atrás y sin dineros ni navio, 
ni aun quien se los prestase, á su parescer , por llevar 
confianza que Aldana había de estorbar en este caso, 
como lo hizo, todo lo que pudiese. 

Dióse tan buena maña el capitán Juan Bautista, con 
el crédito que tenia de su persona en aquella tierra, 
del tiempo que sirvió al Marqués , que halló quien le 
vendiese un navio en mili é tantos pesos porque pa- 
gase yo acá siete mili en oro, y con otros dos mili que 
halló al mismo precio, se proveyó de algund mátalo* 



iyV£iC 



22 D0€UMBMTO8 INÉDITOS 

taje (1) y refresco para el viaje, y con hasta treinta 
hombres , entre soldados é marineros que tenían licen- 
cia, se hizo á la vela. Tardó en llegar hasta el paraje 
de Arica y Tarapaca seis meses; en este tiempo el 
UUoa y sus dos navios estaban entre Tarapaca y Ataca* 
ma. Allí tovo aviso el capitán Juan Bautista como se 
había declarado el Ulloa con aquellos sus oficiales y 
consejeros en mucho secreto, como me venia á matar, 
y enviaba los dos navios adelante , para que me tovie- 
sen engañado cuando él llegase ; porque muerto yo, re- 
partiría los iridios todos entre aquellos ocho ó diez, y la 
tierra daria á Gonzalo Pizarro. Y que por esta causa, 
si el capitán Juan Bautista viniera con él, le matara, por 
ser cierto que no le pudiera hacer de su parte. Y cou 
esta remuneración que les prometió y dar la tierra á 
Pizarro, quedaron todos contentos y muy obligados á 
seguir su voluntad. 

Estando en esto el Ulloa , paresció el capitán Juan 
Bautista á vista de sus dos navios, con el suyo; tornót 
acordar con sus amigos de procurar de matarlo con 
algund engaño , y asi le envió á saludar y congratularse 
con él , dándole la enhorabuena de su venida, fingiendo 
holgarse mucho, y rogándole que saliese á verse con él 
para tal dia , porque quería que se llevase los otros do» 
navios consigo. No faltó quien se aventuró en una balsa, 
y vino á darle aviso de la voluntad de Ulloa y engaño 
que le quería hacer , aunque él estaba bien avisado. 

Como el capitán Juan Bautista respondió al mensaje- 
ro que no podía salir de su nao, sino seguir su viaje, y 



(1) Matalotaje, según Terreros , quiere decir prevención d* 
comida que llevan en las embarcaciones. * 



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DKL ABCHIVO DK INDIAS. 23 

sapo el UHoa la respuesta , comenzó á le amenazar , y 
echó toda la ropa é mujeres en aquella costa, que es 
sin agua y arenales, donde se perdió casi todo , y em- 
barcóse con cincuenta arcabuceros para acometer ia nao 
del capitán y matarle si pudiese ó echarla á fondo. Qui- 
so Dios que aunque se vieron á vista , no pudieron lle- 
gar á barloventear (1), por la ventaja que tenia en el sa- 
ber navegar el capitán Bautista , al que gobernaba el 
navio de Ulloa , y asi pasó adelante dejando el otro atrás 
hasta que lo perdieron de vista. 

Dixome más el dicho Capitán en su relación , como 
después de dada la batalla al Visorey é muértole, se alzó 
Gonzalo Pizarro con la tierra , diciendo é jurando que si 
V. M. no se la daba, que él se la tenia y defendería ; y 
que también tenia usurpado al Nombre de Dios y Pa- 
namá con una gruesa armada, capitanes é gente. Pa- 
rescióme tan feo é abominable esto, que atapé los oí- 
dos y no amé oirlo y me temblaron las carnes , que un 
tan suez (2) hombrecillo y poco vasallo hobiese no dicho 
pero imaginado, cuanto más intentado, tan abominable 
traición contra el poder de un tanto y tan cathólico mo- 
narca, Rey é señor natural suyo. Sentílo en tanta manera, 
que echando atrás todas las pérdidas é intereses y tra- 
bajos que se me podían recrescer , no estimando cosa 
mas que el servicio de V. M., me determiné á la hora de 
ir al Perú, por tener confianza en Dios y en la ventura de 
Y. M., que con sola la fé de la fidelidad y obligación que 
tengo á su Cesáreo y Real servicio, habia de ser instru- 



(1) Barloventear, ganar el viento 6 tomarla delantera una 
embarcación á otra. 

(2) Suez , por soez. 



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24 DOCUMENTOS INÉDITOS 

monto para le abajar de aquella presumptuosa frenesí, 
causada de enfermedad y falta de juicio y superbia luci- 
ferina. 

Estaba con pena cuando me daba esta relación el ca- 
pitán Juan Bautista, porque el navio en que vino no era 
llegado al puerto de Valparaíso, que lo dexó doce leguas 
abaxo, que no pudiendo venir con los grandes sures, sal- 
tó allí con ocho ó diez hombres por me venir á dar la 
nueva, temiendo quel Ulloa, habiéndole visto pasar ade- 
lante , no hobiese caminado con alguna gente á la ligera 
por efectuar su mala intención, 6 á lo menos hobiese 
puesto alteración de malas voluntades en los que acá es- 
taban, para que nos perdiéramos todos é la tierra, é por 
esperar allegar al puerto ton la nao se tardase algo más, 
y hobiese su largo trabajo sido en balde. 

Estando en esto , llegaron por tierra á la ciudad de 
Santiago ocho cristianos , y entre ellos un criado mió, 
qué habia enviado al Perú en el barco que llevó el Juan 
Dávalos. Venían tales, que parescian salif del otro mun- 
do, en sendas yeguas bien flacas. Estos me dieron nue- 
vas del Ulloa , que se apartaron del en Atacama , é me 
dixeron que como no pudo llegar á barloventear con la 
nao del capitán Juan Bautista, echó los soldados fuera de 
la suya y tornó á meter las mujeres que habia sacado, 
y ambos navios los tornó á enviar á los Reyes , que no 
los consintió venir acá , aunque lo deseaban los que ve- 
nían en ellos, metiendo en ellos capitanes de aquellos 
sus aliados; j él dio la vuelta á los Charcas, porque le 
envió á decir el capitán Alonso de Mendoza, que en ellas 
estaba por Pizarro, como está dicho, que se fuese á él 
con toda la gente, porque así se lo habia escrito Gonza- 
zalo Pizarro que se lo escribiese de su {rarte , porque te- 



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DEL ARCHIVO DI INDIAS. 25 

nia nescesidad de sus amigos , y era tiempo que le fovo- 
resciesen, porque tenia nueva que había llegado á Pa- 
namá un caballero que venia de parte de S. M., y que le 
habían sus capitanes entregado el armada, aunque no lo 
creia; é que de cualquier manera que fuese , determina- 
ba de no le dexar entrar á él á ni otro ninguno que vi- 
niese en la tierra, y quél estaba confiado que no haría 
otra cosa. Y así se fué, y que no pudo holgarse con cosa 
más, porque ya tenia la venida de acá, porque sabia que 
no se me podía escapar sí pasaba el despoblado. 

Al tiempo de su partida , por ruegQ de aquellos sus 
amigos, dejó en Atacama hasta veinte hombres que de- 
seaban venir acá , y entre ellos quedaron tres ó cuatro 
personas que traían sesenta yeguas, que era la mejor ha- 
cienda y más provechosa y necesaria que en esta tierra 
podía entrar; é por no hacer el Ulloa cosa bien hecha, 
ya que les dio licencia para que quedasen , les quitó los 
caballos que traían buenos, cotas é lanzas que fue 
prencipio de su perdición. 

Viéndose tan poca gente en Atacama y los indios be- 
llicosos y ellos tan embolumados (1) de yeguas ó con poco 
servicio, se metieron al despoblado con esperanza de se 
reformar en el valle de Copiapó. É como los indios del 
supieron de los de Atacama haberse vuelto el capitán y 
no ir mas de veinte cristianos y sin armas, y revuelto e[ 
Perú, en entrando en el valle dieron en ellos y mataron 
los doce y los otros se escaparon, bien heridos, en sendas 
yeguas cerriles. Como vino la noche , se salieron del va- 
lle é se vinieron hacia la ciudad de la Serena, v dexaron 
toda su ropa, yeguas, negros, servicio, y cinco 6 seis 

(1) Embolumados, sin duda por embolismados, embarazados 
•ó embrollados. 



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26 DOCUMENTOS INÉDITOS 

'hijos pequeños. É la causa de no matarlos á todos , fue 
que tovieron nueva los indios del valle de otros que vi-, 
nieron á dar mandado que salían cristianos de la Serena, 
é por esto no fueron tras ellos; é así llegaron á la ciudad 
sin figura de hombres, del trabajo é hambre que habían 
pasado y de las heridas. Destas cosas y otras muy peores 
fue causa el Ulloa que digo, y Solís su primo en favores- 
cerle, y Aldana en consejarle. 

Primero de Diciembre del año de 547, llegó el navio, 
y surgió en el puerto de Valparaíso, y á los diez del es- 
taba yo embarcado, con diez hijosdalgo que llevé en mi 
compañía para ir á servir á las provincias del Pera con- 
tra la rebelión de Gonzalo Pizarro, á la persona que ve- 
nia de parte de Y. M. y con su autoridad, á ponerlos de- 
bajo de su Cesárea y Real obediencia. 

Allí proveí al capitán Francisco de Villagra, mi 
maestre decampo, porque le tenia por verdadero servi- 
dor y vasallo de V. M. y celoso de su Cesáreo servicio, 
por mi lugar teniente general, para que 'atendiese á la 
guardia , pacificación y sustentación de las ciudades de 
Santiago y la Serena y los vasallos de V. M. y de toda 
esta tierra y conservación de los naturales della , como 
yo siempre lo había hecho , en tanto que iba á servir al 
Perú en lo dicho, y daba la vuelta con el ayuda de 
Dios á esta tierra , dexándole para ello la instrucción 
que me paresció convenia al buen gobierno y sustenta- 
ción de todo. Y le despaché luego á la ciudad á que 
presentase en el cabildo la provisión é le rescibiesen , é 
yo esperé en el navio aquel día hasta que le hobiesen 
rescebido y se pregonase en la plaza de la ciudad. Tove 
aviso al tercero dia por la mañana como la habían obe- 
descido y cumplido los del cabildo , é me enviaron sus 



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DKb AJRCHTVO,DB UTOU$. 27 

partas declarando en ellas á Y. M, como* le iba á servir 
y á procurar el bien de todos y la perpetuación de estas 
provincias. 

Luego que vi la respuesta del cabildo, pedí á Juan 
de Cárdena , escribano mayor en el juzgado destas pro- 
vincias de la Nueva Extremadura, que estaba allí pre- 
sente é iba en mi compañía, que me diese por fé y tes- 
timonio, para que paresciese en todo tiempo ante V. M. 
y los señores de su Real Consejo , Cnancillería y Audien- 
cias de España é Indias /ó ante cualquier caballero que 
viniese con su Real comisión á las provincias del Perú, 
como dexaba en estas provincias de la Nueva Extrema- 
dura el mejor recaudo que podía para que la sustentasen 
en servicio de V . M. , y me hacia á la vela en aquel na- 
vio, llamado Santiago, para ir alas del Perú á servirá 
V. M. y al tal caballero contra Gonzalo Pizarro y los que 
le seguían y estaban rebelados de su Cesáreo servicio, 
y contra todas las personas que lo tal presumiesen ó 
intentasen , y hacerles á todos en general y en particular 
con las armas en la mano la guerra á fuego y á sangre, 
hasta que depusiesen las suyas y viniesen por fuerza ó 
de grado á la obediencia, sujeción é vasallaje de V. M. 
y fuesen justificados todos conforme á sus deméritos 
con la verga (1) de la justicia. -E pedí á las personas que 
iban en mi compañía y á otros diez ó doce caballeras é 
hijosdalgo vecinos de. la dicha ciudad de Santiago, que 
allí estaban para se despedir de mí y volverse á sus 
casas , que me fuesen testigos , y que así lo declaraba, 
para que se supiese en todo tiempo que yo era servidor 
y leal subdito y vasallo de Y. M. sin cautela , sino á las 



(1) Verga, de vir$a, Yara.' 



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28 DOCUMENTOS INÉDITOS 

derechas. Y con esto salieron las personas que habían de 
ir á tierra en la barca, y vuelto al navio y metido dentro* 
mandé disferir (1) velas á los 13 del dicho mes, llevan- 
do delante la buena ventura de V. M. y con voluntad 
de emplear la persona , vida é honrra, con cient mili cas- 
tellanos que llevaba de acá , é los demás que pudiese 
hallar en el Perú empeñándome , los sesenta mili míos y 
de amigos que me los habian dado de buena voluntad , y 
los cuarenta mili que tomé prestados á otros diez ó doce 
particulares, á uno mili y á otro mili y quinientos, de- 
sando orden para que se los fuesen pagando poco á poco 
de lo que sacasen de las minas mis cuadrillas , que se- 
rian cada año, libres de gasto, doce 6 quince mili pesos; 
y gastarlo todo y perderlo juntamente con la vida en su 
Cesáreo servicio , ó con ello y ella destruir á todos sus 
deservidores y suezes vasallos. 

Llegué en dos dias de navegación á la ciudad de la 
Serena , que tenia fundada á la lengua del agua , salté 
en tierra y no me d^tove mas de un diar di orden al 
teniente y cabildo de lo que habian de hacer, y cómo 
se habian de guardar de los naturales , y obedescer en 
todo á mi teniente general , diciéndoles como iba á ser- 
vir á V. M. contra la rebelión de Gonzalo Pizarro, v vo- 
Imitad que llevaba, y tórneme á embarcar á los 15 del 
dicho mes, y seguí mi viaje. En alzando velas, mandé 
á los marineros que me echasen á la mar una infinidad 
de plantas que llevaban destas partes á los Beyes , por- 
que no me gastasen el agua , diciéndoles que no habia de 
parar hasta me ver con la persona que venia por parte 
de V. M., y asi se echaron. 



(1) Disferir, por largar ó desplegar velas. 



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DEL ARCHTTO DI ttfrUS. 29 

Víspera de Navidad, eché ancla en el puerto de Tara-» 
paca , que es en las provincias del Perú, ochenta leguas 
de la ciudad de Arequipa y doscientas de la de Reyes; 
hice echar la barca con media docena de gentiles hom* 
bres que quedasen á la guarda della dentro en la mar, 
y saltase uno solo á tomar lengua de indios de lo que 
habia en la tierra , ó de algún cristiano. Halló el qué sal- 
tó, que todos estábamos á la vista, dos españoles que le 
dixeron como habia quince dias que Gonzalo Pizarra, 
treinta leguas de allí la tierra adentro en el Collao , ha- 
bía desbaratado con quinientos hombres , que no le ser 
guian más , al capitán Diego Centeno , que traía contara 
él mili é doscientos , y que estaba más poderoso que 
nunca en el Cuzco, y toda la tierra por suya. Preguntados 
qué nuevas habia de España , dixeron que se decía que 
en Panamá estaba un presidente que se decía el licencia* 
do de la Gasea , y que los capitanes de Gonzalo Pizarro 
le habían entregado el armada ; pero que no tenia gente 
ni quien le siguiese , y que seguro podía estar que no en- 
traría en la tierra , y que si entrase , lo matarían á él y á 
los que truxese , porque habia jurado Gonzalo Pizarro por 
Santa María , que la Candelaria, habia de estar en la ciu- 
dad de los Reyes contra él. 

Habida esta relación, la misma noche mandé alzar 
vela y meter velas , y llegué en diez y ocho dias al pa- 
raje de la ciudad de los Reyes , y supe como el Presi- 
dente habia tomado allí tierra é iba la vuelta del Cuzco 
con la gente que tenia contra el Gonzalo Pizarro. Tomé 
puerto y fuíme á la ciudad con todos los gentiles hom- 
bres que llevaba ; dexé el navio con la armada de V. M. 
para que sirviese como los demás ; despaché al Presiden- 
te en toda diligencia, haciéndole saber mi llegada é la 



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30 DOCUMENTOS INÉDITOS 

intención que traia de servirle en nombre de S. M., que 
le suplicaba me fuese esperando porque no me deternia 
en los Reyes sino ocho ó diez dias para comprar adere- 
zos de la guerra. Y así lo hice , que no me detuve más, 
y compré armas é caballos y otras cosas necesarias para 
mi persona y para los gentiles hombres de mi compañía; 
y en esto y en dar socorro á otros gentiles hoiúbres 
para que fuesen á servir á V. M., gasté en los diez dias 
sesenta mili castellanos en. oro, é así me partí con todos 
en seguimiento del Presidente , andando en un dia la jor- 
nada quél hacia en tres , y desta manera le alcancé y a\ 
campo de V. M. , en el valle que se dice de Andaguai- 
las, cincuenta leguas del Cuzco. 

Como el Presidente me vio, se holgó mucho conmigo 
y rescibiómuy bren, teniéndome de parte de V. M. en . 
muy gran servicio la jornada que habia hecho y trabajo 
que habia tomado en venir á tal coyuntura; y dixo pú- 
blico que estimaba más mi persona que á los mejores 
ochocientos hombres de guerra que le pudieran venir á 
aquella hora , y yo le rendí las gracias , teniéndoselo en 
muy señalada merced. Luego me dio el autoridad toda 
que traia de parte de V. M. para en los casos tocante á la 
guerra, y me encargó todo el exército y le puso baxo de 
mi mano, rogando y pidiendo por merced de su parte á 
todos aquellos caballeros , capitanes é gente de guerra, y 
de la de V. M., mandándoles me obedesciesen en lodo 
lo que les mandase acerca de la guerra , y cumpliesen 
mis mandamientos como los suyos, porque desto se sir- 
via V. M.; é así todo el exército respondió que lo haría, y 
á mí me dijo qjie me encargaba la honra de V. M. Yo me 
humillé é le besé la mano en su Cesáreo nombre y le 
respondí que yo tomaba su Cesárea y Real autoridad so- 



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DEL ARCHIVO BE INDIAS. 31 

bre mi persona , y la emplearía en servicio de V. M. y 
en defensa de su felicísimo ejército con toda la diligencia 
y prudencia y experiencia que á mi se me alcanzase en las 
cosas de la guerra, y con él y ellas tenia esperanza en 
Dios y en la buena ventura de V. M. de restaurarle la 
tierra y ponerla bajo de su obediencia y vasallaje, y des- 
truir á Gonzalo Pizarro y á los que le seguían, para qué 
fuesen justificados conforme á sus delitos , ó quedarían 
sin ánima en el campo. Y así el exército todo se holgó y 
regocijó mucho conmigo y yo con él. Aquí mostré el re- 
querimiento que hice en el puerto de Valparaíso ante el 
escribano mayor del juzgado, y testimonio que me dio de 
cómo venia á buscarle v servirle en nombre de V. M., 
de que rescibió en estremo grandísimo contento, pares- 
ciéndole conjungia bien la elección é confianza tan gran- 
de que dp mi persona habia hecho, con la fidelidad de vo- 
luntad y obras mias en el servicio é vasallaje que debía 
á V. M. Y lo tomó y dixo que él lo quería tener para 
enviar á V. M. , y así se le quedó. 

A la hora recorrí las compañías, así de á caballo como 
de pie, y hice las de los arcabuceros por sí y ordené los 
escuadrones, poniéndolos en aquella orden que era me- 
nester y convenía á la jornada, mandándolos proveer de 
pólvora y mecha, y de picas y lanzas, é de todas aque- 
llas armas que había para que se aprovechase cada uno 
en su tiempo dellas, poniendo el artillería donde habia 
de ir, dándole orden de lo que habia de hacer cada día, 
viniendo siempre con el exército, cuando marchaba, el 
general Pedro de Hinojosa y el mariscal Alonso de Albara- 
do; é yo delante con la gente que me parescia, íbamos 
corriendo el campo á hacer el alojamiento donde conve- 
nia. De aquí escrebí á V. M.: fué mi carta con los des- 



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38 DOCUMENTOS INÉDITOS 

pachos que envió el Presidente á 12 de marzo de 1548; 

Desta manera y con tan buena orden caminaba el 
exército de V. M. cada día la jornada que me parescia 
era menester, á las veces grandes por el pasar de las 
nieves, donde pudiera rescibir detrimento por el frió y 
faltas de comida, otras pequeñas porque se rehiciesen las 
personas y caballos; é así llegamos á un rio grande, que 
se dice de Aporimá, que es doce leguas del Cuzco. 

En comarca de veinte leguas hay cinco puentes en 
este rio para pasarle los que vienen de hacia los Reyes y 
de las partes donde nosotros veníamos, y todas estaban 
quemadas; esto á fin de acudir los enemigos á nos defen- 
der el paso, en sabiendo por dó habíamos de pasar. Ocho 
leguas antes que llegase el exército á él, proveí que á to- 
das cinco fuesen capitanes con arcabuceros é hiciesen los 
aparejos de las puentes, que son unas que llaman crizne- 
jas, que se hacen de vergas como mimbres, texidas diez ó 
doce pasos más largas que el rio que se ha de pasar, y 
tan anchas como dos palmos,, y media docena destas bas- 
tan para .una puente, texéndolas después por cima con 
otras ramas. Y así había de pasar la gente y bagaje aquel 
rio, y los caballos á la ventura se habían de echar al rio, 
que va entre unas sierras muy hocinado, recio é sin vado, 
é que hechas las crizuejas, no echasen en manera ninguna 
de la otra parte del rio hasta tanto que viesen mi perso- 
na. Y con esta orden, el jueves de la Cena (1) bajé á ver 
la dispusicion de la puente y paso, y vista, mandé á Lope 
Martin, que era el que la estaba haciendo, no echase cri- 
zueja ni otra cosa de la otra parte, hasta tanto que yo vi- 
niese con todo el campo ó volviese á donde él estaba. Y 



(1) Jueyes Santo. 



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DEL ÁMBITO M KD1AS. 33 

Tienes de Pasión volví al campo de V. M., y el Presi-* 
dente é todos los demás capitanes se juntaron é me pi- 
dieron dijese mi parescer, é yo les dije que convenía que 
luego sé levantase el campo y pasásemos por aquel paso 
con toda brevedad. Y sábado se apercibió, y dia de Pas- 
cua por la mañana salimos el mariscal Alonso de Albara- 
do y yo, y comenzamos á caminar en el avanguardia. 
Topamos á las ocho horas del dia á un fray Bartholomé, 
dominico, que venia en un caballo en gran diligencia la 
cuesta arriba, y nos dio nueva como el Lope Martin, pa~ 
resciéndole que era juego de aventurar con decir quizá 
ganaré, y no sabiendo lo que aventuraba, había echado la 
puente el sábado en la tarde, é que aquella noche habían 
venido los enemigos y quemádola, y todos los amigos que 
la estaban haciendo con el Lope Martin se habian huido 
y questaba perdida, é por allí no habia remedio de pasar « 
Visto por mí el mal recaudo, dije á dos capitanes de ar- 
cabuceros, que iban con nosotros, me siguiesen , que no 
era tiempo de comunicarlo con el Presidente, que venia 
en la retaguardia. É así caminaron tras mí hasta doscien- 
tos arcabuceros con el capitán Palomino, haciendo dexar 
el artillería en lo alto, una legua encima la puente, y bajé 
los indios que la traian con cuatro ó cinco tiros pequeños» 
para poner á la resistencia de la puente si alguna gente 
cargase de la otra banda. Llegué con dos horas de sol, y 
vimos la gente que de la otra parte estaba, que eran has* 
ta veinte cristianos con algunos indios, para nos derrocar 
esa misma noche un pilar de cantería que estaba en la 
otra banda, sobre que se arman estas puentes; y á derro- 
carnos este, quedábamos con muy grandes trabajos, por- 
que habíamos de pasar doce ó trece leguas de nieve para 
ir á otea puente, y el campo venia muy fatigado, y su» 
Tomo IV. S 



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34 DOCUMENTOS «HOTOS 

"biendo á fe otra puente que digo, dejábamos á lasespat. 
paldas los enemigos y podíanse venir á la ciudad dé los 
Reyes, por donde el exército de V. M. no se podía susten- 
tar, porque dentro de un mes se alzaban las comidas del 
campo, y alzadas, no podia campear el campo de V, M. 
Esto comunicaba muchas veces con el Presidente, y al- 
gunos, que no miraban los inconvenientes ni los alcanza- 
ban por falta de esperiencia y sobra de presumpcion, se 
quexaban mucho de íní, porque los hacia caminar como 
convenia, porque prometo á V. M. mi fé é palabra, con 
aquella fidelidad que debo, que si me tardara un hora á 
comunicarlo con el Presidente el desbarato de lá puente, 
que no sé en qué paráramos, y para ganar habia de usar 
Dios sobrenatural. Y llegado, como digo, á la puente, los 
que de la otra banda estaban, como vieron descolgar tan* 
ta gente, hiciéronse á largo una legua á lo alto; visto esto 
por mí, hice pasar cinco arcabuceros á nado de la otra 
parte, con el cabo de una cuerda atada á una crisneja, y # 
así puse por obra esa noche de hacer tres 6 cuatro balsas, 
é de media noche abajo hice comenzar á pasar toda la 
más gente noble que conmigo estaba, é así pasaron hasta 
doscientos hombres, á los cuales hice estar sin comer bo+ 
cado hasta que alzasen todas las crizuejas. A los indios 
amigos mandé hacer sogas y aderezos, que todas estaban 
quemadas, que era menester gran cantidad para lo-uno ó 
lo otro, y juntar de las crizuejas. Otro dia, segundo de 
Pascua, á medio dia, llegó el Presidente con todo el cam- 
po; dime tanta priesa, sin quitarme jamás de allí, que el 
último diadella estaba hecha la puente. Este mismo dia, 
en la tarde, llamé al Presidente allí, junto A la puente, y 
ledye: «Señor, yo quiero pasar y tomar el alto, porque 
silos enemigos nos lo toman, vernos hemos en trabajo 



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DKL Aftcgiyo DR INDIAS. 35 

en subirlo.» Respondióme que sí , por amor de Dios que 
Jo hiciese, y que mirase que la honra de Y. M. estaba 
puesta en mis manos; yo le repliqué, que yo perdería la 
vida ó la sacaría en limpio, como era razón. Y luego en su 
presencia llamé al mariscal Alonso de Albarado é le dixe 
que se quitase de aquella puente é que pasase por ella la 
gente de guerra, sin dexar pasaixningun bagaje hasta tan- 
to que estoviese toda de la otra banda, porque no se nos 
acostase la puente y se nos desbaratase, y que los caba- 
llos se echasen al rio, como ya se habian comenzado á 
echar ese mismo día; y así pasé la puente, en el nombre 
de Dios y en la ventura Cesárea de V. M: Y en medio de 
la cuesta topé con un soldado, que se venia huyendo del 
campo de los enemigos, que se llamaba Juan Nuñez de 
Prado, é me dijp que. Juan de Acosta venia á defender- 
nos la puente, con doscieqtos é diez arcabuceros y ochen- 
ta de caballo, é yo le dixe; «pasad delante é id al Presi» 
dente; » é yo acabé de subir hasta lo alto, é tomé un buen 
sitio que me parescia copvenir, donde, aunque viniera 
Gonzalo Pi^arro con todo su exércitp, lo desbaratara, 
aunque era ya noche , y. nQ tenia más de hasta do- 
cientos hombres. Visto esto, y quel capitán Acosta esta- 
ba media legua de utf, mandé tocar arma á una hora de 
noche, porque La gente ¡acudiese; y así Uegp de mano en 
mano el arma hasta .donde el Presidente estaba, y dentro 
de dos horas tenia hastí* quinientos infantes conmigo, los 
cuatrocientos arcabuceros y hasta cincuenta de caballo, 
y casi en escuadrón, los hice estar toda la noche. 

Otro dia se ¿untó. tacto el ; campo, reparamos aquí 
dos dias; estyha.eL enemigo con el suyo cinco teguas, 
en el valle qye.se dteq ¿e. ; Xaquixaguan& ; pasados los 
dos dias , panjin^o* \$$ dos leguas. Allí otro día yo solo* 



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36 DOCUMENTOS INÉDITOS 

echando todos los sargentos f aera , ordené el campo co- 
mo me paresció que era menester; en el entre tanto 
envié corredores, porque ya cada dia nos víamos los unos 
con los otros. Puesta la orden ya dicha, caminamos el 
Mariscal é yo hasta donde estaban los corredores , que 
era cerca del campo de los enemigos , trabamos escara- 
muza con ellos, hecímoslos retirar todos dentro de su 
campo. Llegando á ver el sitio que tenían y el que á 
nosotros nos convenia tomar , é muy bien visto, dixe al 
Mariscal: «volvamos por el campo, aunque es tarde, 
porque aqui nos conviene traerlo , que en la mañana yo 
os prometo mi fee y mi palabra, sin romper lanza, de 
romper los enemigos y hacerlos levantar de donde es- 
tán». É así volvimos é levantamos el campo que estaba 
aposentado , y lo posimos en el sitio ya dicho , con man- 
dar que toda la gente se estoviesen en sus escuadrones 
como venían , y allí se les truxese de comer sin ir á sus 
toldos ; aunque todos renegaban de Valdivia é de quien 
lo había traído , porque hacia mucho frió , especialmente 
los de á caballo , que les mandaba lo toviesen de la 
rienda. E toda esta noche el Mariscal é yo no nos apeamos, 
y á la media noche apercebimos cuatro compañías de 
arcabuceros , que yo había ordenado después que el Pre- 
sidente me encargó el campo , que estoviesen apercebi- 
das para quando las llamásemos ; é así al cuarto del alba 
enviamos al capitán Pardave, con cincuenta arcabuceros 
que tenia en su compañía , trabase escaramuza con los 
enemigos por la parte de nuestra retaguardia, y así lo 
hizo. Como fue de dia , el Mariscal é yo oímos misa é di- 
mos parle al Presidende de lo que se había de hacer, é 
le deximos como los arcabuceros ni) tenían mecha, ques* 
♦aban todos dando gritos* y él andaba de vecino en ve- 



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DIL AACHIVO DS JNÜIAS. 37 

cioo para si tenían colchones de algodón para lo ha- 
cer hilar; é así le deximos que la gente estoviese «n sus 
escuadrones como se estaba, porque nosotros con losar-, 
cabuceros bajábamos á tomar un sitio que la tarde antes 
habíamos visto, y tomado, avisaríamos luego que bajase 
el campo, y así bajamos con los dichos arcabuceros y se 
les tomó el sitio* Y luego yo llamé á Gerónimo de Alde- 
rete, criado de V, M., é le envié al Presidente que luego 
bajase el artillería y el campo, por quel sitio estaba to- 
mado, y que lo que le había prometido muchos dias an- 
tes, yo lo cumpliría, que era que no morirían treinta hom- 
bres de los de S. M. E así como el Alderete llegó donde 
el Presidente estaba, comenzó el artillería á caminar y el 
campo en pos della: llegaron cuatro piezas donde yo es- r 
taba, que era un alto que sojuzgaba el campo de los ene- 
migos, baxo del cual había de estar nuestro campo. E 
llegadas estas cuatro piezas, las hice* asentar, é fue me- 
nester asestarlas; pero porque los artilleros no estaban 
tan diestros como convenia, dime tanta priesa en el tirar 
é con tan buena orden, que hice recojer los enemigos 
todos dentro de un fuerte que tenían en sus escuadrones. 
Levantaron los amigos quellos tenian todos sus toldos y 
campo, y comenzaron á huir de la otra parte de su cam- 
po á un cerro muy alto, y cristianos á vuelta dellos, unos 
para. el campo de V. M. y otros para se salvar. Desta 
manera tovo lugar el campo de V. M. de tomar el sitio 
que nos convenia é yo quería, é así tomado, yo bajé á 
pié, porque no podía á caballo, hasta lo llano, donde es 
taba tomado el sitio, é mandé bajar el artillería tras mí, 
é junté la una é la otra en parte donde podimos perjudi- 
car los enemigos, y ellos no á nosotros. Fue tanto el te- 
mor que el artillería les puso, segund Carvajal después 



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38 DOCUMENTOS 13B&1TG8 

níe dixo, que no habia hombre que los pudiese hacer te- 
ner orden, por donde se desbarataron, y fue forzado 
Gonzalo Pizarro á se venir á dar á un soldado, y enco- 
mendar no lo matasen, sin que el campo de V. M. resci- 
biese ningún daño. Concluido este negocio, y presos lo* 
principales, de que allí se hizo justicia, fui al Presidente 
en presencia del dicho Mariscal y del general Pedro de 
Hinojosa y de tres obispos é de todos los capitanes é ca- 
balleros del exército, 6 di xele estas palabras: «Señoré Se- 
ñores, yo soy fuera de la promesa de mi fé é palabra que 
daba cada dia á V. S. é mds., é de la que ayer di al Ma- 
riscal, que rompería los enemigos sin perder treinta hom- 
bres»; é á esto respondió el Presidente: «¡Ah señor Go- 
bernador! queS. M. os debe mucho», porque hasta en- 
tonces no me habia nombrado sino capitán; y el Mariscal, 
que harto más habia hecho de lo que habia dicho. E con' 
esto torné al Presidente el autoridad que de parte de 
V. M. para todo lo dicho me habia dado, y á todos los 
capitanes y gente de guerra rendí las gracias de lo bien 
que habían obrado en servicio de V. M., por me ha- 
ber obedescido con tanto amor é voluntad en lo que 
en su Cesáreo nombre les habia allí mandado. Y dan- 
do gracias á Dios de la merced que nos habia he- 
dió, atendimos á nos regocijar, y los jueces á justi- 
ficar las causas de los rebeldes. De lo que serví á 
V. M. en esta jornada, el Presidente es hombre de con* 
ciencia, á lo que conoscí de la integridad de su persona, 
é verdadero servidor é criado de V. M.: á la causa, es- 
toy confiado habia dado y daria verdadera relación. 

íustificado el rebelado Pizarro y algunos de sus capi- 
tanes, donde fueron desbaratados ellos y los que le se- 
guían, que se hizo en dos días, se partió el Presidente á 



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D1L ARCBIV& 91 UfMAS. 39 

la dudad del Cuzco, á entender en la orden que convenía 
poner en la tierra, que era bien menester. Fui con él, y 
estove en el Cuzco quince días, y en ellos saqué la pro- 
visión de la merced, que me hizo, de gobernador destas 
provincias en nombre de V. M., por virtud del poder que 
para ello traxo; é pidiéndole algunas mercedes en remu- 
neración de servicios, me dixo no tener poder para se 
alargar oomigo á más de aquello que me daba, que en- 
viase á suplicar al Real Consejo de Indias por ellas, por- 
que él nopodia dexar de serme buen solicitador con Y. M. 
Pedí licencia para sacar gente por mar é tierra de aque- 
llas provincias para venir á servir á V, M. en estas, y 
diómeia y todo favor; é viendo los gastos que habia ha» 
cbo en aquel viaje y empresa, y como estaba adeudado, 
*o teniendo para, me proveer de navios, mandó á los 
oficiales de Y. M. que me vendiesen un galeón y galera 
del armada, que estaba en el puerto de los Reyes, y me 
fiasen, los dineros, porque yo iba á dar Orden en mi ar- 
mada y partida, que seria con toda diligencia. JS de allí 
del Cuzco despaché un capitán con ochenta de caballo, 
que fuesen delante al valle de Atacama é caminase en 
toda diligencia é me toviese junta toda la más cornada que 
ser pudiese, para poder pasar ellos á la gente que yo lle- 
vase el gran despoblado de Atacama; porque desde allí 
á tres meses estaban cogidas todas las comidas en aquel 
valle, é ya que no las tomasen en el campo, no ternian 
tiempo los naturales de nos las esconder. E así partimos á 
un tiempo, el capitán á Atacama y yo á los Reyes*. Des- 
paché otros capitanes á la ciudad de Arequipa, á que hi- 
ciesen gente é me esperasen por aquella comarca con 
ella, y otro á los Charcas, por hacer lo mesmo, y que con 
la gente que con él quisiese ir, caminase á Atacama. 



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40 DOCUMENTOS IMMT08 

Fui á los Reyes; diéronme los oficiales de V. M. dos 
navios en veinte é ocho mili pesos, y compró yo otro y 
aderecé el armada, é despácheme en un mes. Y porque 
en el tiempo que navegaba es la navegación por allí en es- 
tremo trabajosa y espaciosa, por la brevedad dexé é Ge- 
rónimo de Alderete, criado de V. M., por mi lugar te- 
niente de capitán general en ella, p&ra que trabajase de 
la sobir arriba, é yo salté en la Nasca y me vine á Are* 
quipa por tierra, por tomar la gente que tenian mis capí* 
tañes, y con ella irme á Atacama. 

Llegado á Arequipa, no mestove en ella más de diez 
días, porque la gente no hiciese daño, y caminé mi viaje, 
con la que tenian mis capitanes, por la costa la vuelta del 
valle de Arica, donde había mandado que subiese mi ar- 
mada, porque si yo llegase allí primero, le dexaria orden 
para que siguiese su viaje. 

Ultimo de Agosto del año de 548, partí por tierra con 
la gente que hallé en Arequipa para seguir mi viaje. Yen- 
do por mis jornadas, llegando al valle que se dice de 
Zama, me alcanzó el general Pedro de Hinojosa, con ocho 
ó diez gentiles hombres arcabuceros; rescebile con el ale- 
gría que á un servidor de V, M. y amigo mió; pregúnte- 
le que á qué era su venida; respondióme que al Presiden- 
te le habían informado que yo venia robando la tierra y 
haciendo agravios á los naturales, y que le había manda- 
do se viniese á ver comigo é visitar la costa, y saber lo 
que pasaba: díxele que qué información tenia de aquello. 
Dixo que al revés, y que también se había informado de 
los vecinos de Arequipa cuan bien me había habido con 
todos, é que deseaba que yo volviese á verme con el 
Presidente ; demándele si sabia que había nescesidad y 
que si me lo enviaba á mandar, que luego daría la vueú 



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BB. ARCHIVO ME INDIAS. 41 

ta; pero que si no, para qué había de ir á tomar trabajo eü 
volver tan largo y trabajoso camino, que habia hasta los 
Reyes ciento é cuarenta leguas de arenales, y que lo que 
más tenada erai, el daño que con mi ausencia podían hacer 
los soldados esperándome, y ya yo estaba á lo postrero 
de k) poblado del Perú, y que podría ser no holgarse el 
Presidente cuando supiese tanto inconveniente como se 
podia recrecer con mi vuelta. Y con esto nos partimos de 
allí para otro valle que se dice de Tacana. Y también ie 
dixe que á no volver, podia venir á poblar una cibdad la 
Navidad adelante, y si volvía, no podia hasta de allí á 
año y medio, é que viesen el deservicio que V. M. se 
hacia, é á mi tan Manifiesto daño; diciendo el General 
que desde allí se iría él á su casa á los Charcas, ó yo s©< 
guiria mi camino. Llegado á Atacama, dende á dos ó tres 
dias, una mañana poniendo los gentiles hombres que oon 
él iban oon sendos arcabuces cargados en el patio de la 
posada donde estaba, entró en mi cámara, é me presentó 
una provisión de la Real Audiencia, por la cual me man* 
daba volviese á la cibdad de los Reyes á dar cuenta á 
Y. M. de las culpas que me habían puesto y en ella se 
reaaban. Y no sé á que efeto me negó lo de la provisión 
el general Hinojosa, porque ya yo le habia de buena vo- 
luntad dicho que volvería si me lo mandaban. Comenzá- 
ronse á alterar mis capitanes, que estaban allí con hasta 
cuarenta de caballo y otros tantos arcabuceros; luego 
mandé que nadie no se menease, porque yo era obligado 
á obedescer y cumplir aquella provisión como criado de 
Y. M., y dixe al General que partiésemos luego. Y así 
mandé ensillar, é di la vuelta con solos cuatro gentiles 
hombres, y en término de cuatro horas proveí de quien 
quedase á guardar mi casa en aquel valle, hasta que yo 



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48 BOCCMKRTOft INÉDITOS 

diese la vuelta» é de un capitán que llevase toda aquella 
gente á Atacama, porque en tanto que allí llegaban, yo 
sería' con )a ayuda de Dios-de vuelta oon ellos; y nos par* 
timos. Llegamos en siete días á Arequipa, allí supe como 
mi galera estaba en el puerto de aquella ciudad; taimónos 
á embarcar por ir más presto en ella que por tierra, y el 
galeón había pasado adelante la vuelta de Arica, é la otra 
nao que compré habia arribado á la ciudad de los Reyes 
en diez dias. Llegado en la galera á urgir en el puerto de 
ella, sabiendo el Presidente nuestra llegada, vino á nó& 
encontrar á la ipar; díxele que no me pesaba sino por 
el trabajo que se tomó en hacer la provisión, pues con 
escribírmelo por una simple carta, diera la vuelta á la 
hora. Tovómelo de parte de V. M. en muy gran servi- 
cio, diciendo que bien sabia y estaba satisfecho que era 
toda falsedad lo que le habian dicho de mí, y envidias; 
pereque se holgaba, porque con tanta paciencia y humil- 
dad habia obedescido, y dado muy gran exemplo para 
que los damas supiesen obedescer, que era más que ne- 
cesario en aquella coyuntura é tierra. Yo dixe que en todo 
tiempo baria otro tanto, aunquestoviese en cabo del mun- 
do, é vemia pecho por tierra al mandado de S. M. y de 
loa señores de su Real Consejo de Indias; porque tenía el 
obedescer por la principal pieza de mi arnés, é no tenia 
más voluntad de la que mi Rey é Señor natural toviese, y 
seguir en todo tiempo tras ella, sin demandar otra causa. 
Estove con el Presidente un mes descansando, é luego? 
me licenció* y torné por tierra con solo diez gentiles hom- 
bres á hacer mi jornada. Llegué á Arequipa víspera de 
Pascua de Navidad; dióme una enfermedad del cansan- 
cio é trabajos pasados, que me puso en el estremo de la 
vida: quiso nuestro Dios de me dar la salud en término 



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DXL AftCHTVO D*' INDIAS. 43 

de ocho días, y pasadas fiestas, no bien convafescido,' me 
partí para el valle de Tacana de donde habia salido, é 
pasé ocho leguas adelante al puerto de Arica. Hallé allí at 
capitán Alderete, con él galeón, que me estaba esperando; 
é porque me rogó el Presidente que me detoviese allí lo 
menos que pudiese, porque la gente que andaba vaga* 
bunda por la tierra, debajo de la color que venia á ir 
comigo, no hiciesen daño por aquellas provincias, é por- 
que la plata que se habia de llevar á V. M. estaba en lo» 
Charcas, y no podía conducirla á los Reyes hasta que yo 
saliese con toda la gente que por alllí estaba ; como lle- 
gué á Arica á los 18 de Enero del ano de 1S49, á los 21 
estaba hecho á la vela para- dar la vuelta á esta goberna- 
ción. Y así me metí en el galeón, dicho San Cristóbal, que 
hacia agua por tres ó cu&tró partes , con docieutos hom- 
bres, y sin otro refrigerio sino maíz y hasta cincuenta 
ovejas en sal, y sin una botija de vino ni otro refresco, y 
en una navegación muy trabajosa; porque como no al* 
canzan allí los nortes, y hay sures muy recios, háse de 
navegar á fuerza de brazos y á la bolina (1), ganando 
cada dia tres ó cuatro leguas, y otros perdiendo doblado, 
y á las veces más; y eran docientas é cincuenta las que 
teníamos por delante, que tanto cuanto es apacible la na- 
vegación de acá al Perú, es de trabajosa á la vuelta. 

Cuando partí de los Reyes por tierra, dexó allí la ga- 
lera á un capitán para que me la traxese cargada de gen* 
te y partiese lo más presto que ser pudiese, porque tenia 
nescesidad de calafatearla y darla carena, y yo no podía 
ni convenia esperar á lo hacer. 



(1) A la lolina, es decir, con tiento de cualquier lado que so- 
plase. 



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44 DOCUMENTOS MUHTOS 

Cuando la primera vez emprendí mi vuelta , el Presi- 
dente no habia acabado de repartir la tierra; y creyendo 
cada uno que á él habia de caer la suerte, no querían 
venir á buscar de comer, aunque, para obra de docientos 
repartimientos que estaban vacos, habia mili é quinientos 
hombree que los pretendiesen; y con esto no traia sino 
poca gente. Y cuando di la vuelta, estaban los más genti- 
les hombres gastados de esperar la retribución que no se 
les podia dar; y no me pudieron seguir sino pocos, y esos 
á pié, por la mar, y yo no estaba tarrico qjie les pudie- 
se favorescer, ni en parte que lo pudiese buscar prestado. 
Y así ellos quedaron á esperar mejor coyuntura, é yo salí 
con la más diligencia que pude, con certificar á V.M. 
estaba la tierra tan vedriosa cuando volví , y la gente tan 
endiablada por los muchos descontentos que habia, por 
no haber paño en ella para vestir á más de á los que el 
Presidente vistió, que intentaba mucha gente de lustre, 
aunque no en bondad, de matar al Presidente y Mariscal 
é á los capitanes é obispos que le seguían, y muertos, 
salir á mí y llevarme por su capitán, por robar la plata 
de Y. M. , que estaba en los Charcas, y alzarse con la tier- 
ra como en lo pasado, é si no lo quisiese hacer de grado, 
compelerme por fuerza á ello 6 matarme. Y esto me de- 
cían por conjeturas, poniéndome delante los agravios que 
se me habían hecho y hacían, no siendo justo lo sufriese 
quien habia servido lo que yo y otros mili descontentos; 
respondiendo yo, que volver al mando de V. M., no era 
agravio sino merced que se me hacia. Y como ios enten- 
día y veía á dó se les inclinaban los ánimos, proveía á ello 
con dar á entender el contrario, creyendo habían de ser 
torcedores para me engañar por sus intereses, queriendo- 
sacar de mí lo que en esto sentía; respondía á los que 



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DEL ABCHIVO Dt INDIAS. 45 

me movían estas pláticas en generalidad, diciéndome de- 
cirse así entre toda la gente de la tierra, que yo era ser^ 
vidor é amigo de todos, y quitada la autoridad de V. ML, 
no más de un pobre soldado y solo como el espárrago; 
y que si algo vaha, era por la lealtad mia en su Cesá- 
reo servicio, y que no era para pensar que de vasallos 
tan leales se pudiese presumir tal, mayormente estando- 
los coronando con mercedes por la Vitoria tan grande que 
habia alcanzado pocos días antes del rebelado Pizarro, 
diciéndoles que si por haber sido instrumento, mediante 
la voluntad de Dios, para destruir tal abominación y póq- 
uer la tierra en paz y sosiego bajo la obediencia de V. M. , 
pensaban que valia algo, que supiesen que vivían enga- 
ñados, porque ni ellos me habían menester ni yo los se- 
guiría. Y cuando por nuestros pecados Dios no hobiese 
alzado su ira de aquella tierra, antes consentiría que me 
desmembraran miembro á miembro, que por fuerza ni 
por grado por interés ninguno, cometer tan abominable 
traición, pues el<prencipal que me causaba la honra y el 
provecho, era servir á V. M. con la voluntad y obras, 
manifestándolo como lo manifestaba por palabras. Y en 
esto corrí riesgo, y pudiéralo correr mayor, si no me apro? 
vechara de la afabilidad con todos, porque en aquella 
coyuntura no convenia , segund los ánimos de los hom- 
bres estaban alterados, amenazarlos ni castigar, sino 
aplacar, como yo lo hice, con salirme presto de la tierra» 
Dióme Dios tan buen viaje, por quien él es, que con em* 
barcarme con la nescesidad dicha y el navio tan mal 
acondicionado, en dos meseá y medio llegué al puerto de 
Yalparaiso. Muy grande fue el alegría que se rescibió en 
la ciudad de Santiago con la nueva de mi venida. 
Desde á diez ó doce días que llegué al puerto, llegó 



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46 DOCUMENTOS INÉDITOS 

la galera que había dexado en los Reyes; estove allí mes 
é medio esperando á Francisco de Villagra, mi teniente, 
que andaba en el valle de Coquimbo castigándolos natu- 
rales; porque en tanto que yo estove absenté desta tier- 
ra, los indios de Copiapó é de todos aquellos valles se ha- 
bían juntado, é muerto mas de cuarenta hombres y otros 
tantos caballos y á todos los vecinos de la ciudad de la 
Serena, quemándola y destruyéndola, estando ya en la 
tierra el capitán que envié delante desde el Cuzco, con 
los ochenta hombres. E como supo de mi llegada, vino 
luego é me. dio cuenta de lo que había hecho en la sus- 
tentación de la tierra en servicio de V. M., en mi ausen- 
cia, é los trabajos que había pasado por ello; que bien 
cierto soy no podrían dejar de haber siüo hartos. 

Luego me partí para la ciudad de Santiago, llegué á 
ella día de Corpus Christi; salióme á rescibir el cabildo, 
justicia é regimiento y todo el pueblo con mucho placer 
y alegría; presentóles las provisiones de V. M. por don- 
de me hacia su gobernador y capitán general en estas 
provincias, é juntasen su cabildo, las obedecieron é cum- 
plieron, y á mí por virtud dolías por su gobernador é ca- 
pitán general en su Cesáreo nombre; pregonáronse en la 
plaza de la ciudad, con la ceremonia é regocijo que con- 
vino y ellos pudieron. 

Luego despaché un capitán á que tornase á poblar la 
ciudad de la Serena, é hice vecinos é fundé cabildo, jus- 
ticia é regimiento, é hice castigar aquellos valles por las 
muertes de los cristianos y quema lie la ciudad, é aaí es- 
tán muy pacífíoos sirviendo: poblóse á los. 26 de Agosto 
de 1549. 

Hecho esto, despaché á loa 9 de Julio al diohp (enten- 
te Francisco de Villagra en una fragata, con treinta é seis 



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DEL AKCH1V0 D£ IftDlAS. 47 

mili castellanos que pode hallar entre amigos, á qim me 
traxese algún socorro <le gente y caballos, porque ya ten- 
nian más gana de salif las personas que en el Perú no tor 
viesen que hacer como hobiese capitán que los sacase; y 
para que diese cuenta al Presidente de como había halla» 
do esta tierra en servicio de V. M., aunque con la péfr*- 
dida de aquellos cristianos y cibdad, y como quedaba 
rescibido, y con tanto placer los vasallos de V. M. con 
mi tornada. Con él escrebí á V. M., enviando mi Carta al 
Presidente para que la encaminase con las suyas; era la 
data de 9 de Julio de 1549 años. • 

También llegaron, de ahí á un mes que fui rescibido 
en la ciudad de Santiago por gobernador, la gente que 
había enviado por tierra con mis tres capitanes, aunque 
no fue mucha, é me habian perdido en el viaje más de 
cient caballos. 

Habiendo descansado la gente en Santiago más de 
mes y medio, derteminé de tomar la reseña por saber la 
que había para la guerra, porque se aderezasen para en- 
trar en la tierra por el mes de Diciembre. Día de Nuestra 
Señora de Setiembre, bendita etta sea, salí á e&to, y an- 
dando escaramuzando con la gente de caballo por el can* 
po, cayó el caballo oomigo, é di tal golpe en el pié dere- 
cho, que me hice pedazos todos los huesos de loe dedos 
del, desechando la choquezuela del dedo pulgar, y sacan* 
dómela toda á pedazos en el discurso de la cura. Estové 
tres meses en la cama, porque la tove muy trabajosa, é 
se me recrecieron grandes accidentes, y tanto, que todos 
me tovieroft muchas veces por muerto; si sentían ó no toa 
vasallos de V. M. y cabildo la falta que hiciera emeu Cesá- 
reo servicio y en el beaeficio de todos, elk>ft;ae Id saben, 
y darán testimonio, si lesparescierecoavemií á do* dicho- 



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48 DOCUMENTOS INÉDITOS 

Principio de Diciembre me comencé á levantar de la 
cama para solo asentarme en una silla, que en pié no me 
podia tener. En esto llegaron las fiestas de Navidad; vien- 
do que si no partía á la población desta ciudad de^la Con- 
cepción y conquista desta tierra, por entonces que las co- 
midas estaban en el campo y se comenzaban á coger, 
había de dilatar la población para otro año, porque no 
convenia entrar en invierno, que comienza en esta tierra 
por Abrü; y por tener fechas casas para nos meter en 
aquellos dos ó tres meses que podíamos tener de tiempo; 
aun no convalescido, contra la voluntad de todo el 
pueblo, porque vieron no poderme sostener por ninguna 
via sobre el pié, ni sobir á caballo, me hice llevar en 
una silla á indios, é así partí de Santiago, con docientos 
hombres de pié é caballo. Tardé, hasta pasar de los lími- 
tes que están repartidos de Santiago veinte días, eñ 
los cuales ya yo venia algo recio y podia andar á caba- 
llo. Pongo en orden mi gente, caminando todos juntos, 
dexando bien proveída siempre la rezaga, y nuestro ser-» 
vicio y bagaje en medio, y unas veces yendo yo, y otras 
mi teniente, y otras el maestre de campo y otras capita- 
nes, cada dia con treinta ó cuarenta de caballo delante, 
descubriendo é corriendo la tierra é viendo la dispuse 
cion della y donde habíamos de dormir, dando guaza- 
harás á los indios que nos salían al camino, y siempre 
hallábamos quién nos defendía la posada. 

Sacra Magestad, procederé en mi relación y conquis- 
ta, advirtiendo primero, aunque en ello no me alargo, co- 
mo llevaba delante la instrucción, que se me dio en su Ce- 
sáreo nombre, y el requerimiento que manda Y* M. se 
haga á los naturales primero que se les comience la guer- 
ra; y de todo estaban avisados los señores desta tierra, ó 



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BXL ¿«CHITO DX I9J)ty&. 49 

yo cada dia obraba eu este caso lo que en cumplimien- 
to destos mandamientos soy obligado é convenía. 

Pasado el rio de 1 tafea, que es cuarenta leguas de la 
ciudad de Santiago, á donde se acaban los límites y ju- 
risdicion delta, caminé hasta treinta leguas , apartado 
catorce ó quince de la costa, y pasé un rio de dos tiros 
de arcabuz en ancho, que iba muy llano é sesgo, (1) y á%? 
ba á los estribos álos paballos, que se llama Nivequeten, 
que entra en el de Biubiu, cinco leguas antes de la mar; 
á la pasada del, mi maestre de campo desbarató hasta 
dos mili indios, yendo aquel dia delante, y tomó dos 6 
tres caciques. 

Pasado este rio, llegué al de Biubiu, á los 24 de Ene- 
ro deste presente año de 550. Estando aderezando bal- 
sas para le pasar, que porque era muy cenagoso, ancho 
é fondo, no se podia ir á caballo; llegó gran cantidad de 
indios á me lo defender, y aun pasaron desta otra parte, 
fiándose en la multitud, á me ofender. Fue Dios servido 
que los desbaraté á la ribera del, y matáronse diez ó 
doce, y échanse al rio y dan á huir. 

Por no aventurar algún caballo, fuíme rio arriba á 
buscar mejor paso: dende á dos leguas, paresce. gran 
multitud de indios por donde íbamos ; dá el capitán AI- 
derete en ellos con veinte de caballo, y échanse al rio, y 
él con los de caballo tras ellos. Como vi esto, envié otros 
treinta de caballo, á que le hiciesen espaldas, porque ha- 
bían parescido más de veinte mili indios de la otra banda; 
pasaron, é ahogóse un muy buen soldado, porque llevaba 
un caballo atraidorado; mataron gran cantidad de in- 
dios, é dieron la vuelta á la tarde con más de mili ca.- 



(1) Sesgo, lo mismo que sosegado , según Terreros. 
Tomo IV. ' ''. 



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90 DOCUMENTOS INÉDITOS 

bezas de ovejas, con que se regocijó toda la gente, que 
en fin, el soldado, como no muera de hambre, loor es 
morir peleando. Caminé otras dos ó tres leguas el rio ar- 
riba y asenté allí: tercera vez vinieron más cantidad de 
indios á me defender el paso; ya por allí, aunque daba 
encima los bastos á los caballos, era pedregal menu- 
do, pasé á ellos con cincuenta de caballo, é diles una 
muy buena mano; quedaron tendidos hartos por aque- 
llos llanos, é fuimos matando una legua y más, y reco- 
gime á la tarde. 

Otro dia torné á pasar el rio con cincuenta de caba- 
llo, dexando el campo desta otra banda, y corrí dos días 
bácia la mar, que era encima del paraje de Arana, don- 
de topé tanta población, que era grima ; y di luego la 
vuelta, porque no me previa á estar más fuera de mi 
campo, porque no rescibiese daño con mi ausenpia. 

Ocho días holgué allí, corriendo siempre á un cabo y á 
otro, tomando ganado para nos sustentar en donde hubié- 
semos de asentar, é así hice levantar el campo. Torné á 
pasar el rio de Nivequeten, é fui hacia la costa por el 
Biubiu abajo; asenté media legua del, en un valle, cabe 
unas lagunas de agua dulce, para de allí buscar la mejor 
comarca. Estove allí dos dias mirando sitios, no descui- 
dándome en la guardia, que la mitad velábamos la media 
noche, y la otra, la otra media. La segunda noche , en 
rendiendo la primera vela, vinieron sobre nosotros gran 
cantidad de indios, que pasaban de veinte mili; acome- 
tiéronnos por la una parte, porque la laguna nos defen* 
dia de la otra, tres escuadrones bien grandes, con tan 
gran' ímpetu y alarido, que parescian hundir la tierra, y 
comenzaron á pelear de tal manera, que prometo mi fee 
que, há treinta años que sirvo á V. M. y he peleado contra 



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DEL ARCHIVO DI DOMAS. 51 

muchas naciones, y nunca tal tesón de gente he visto ja* 
más en el pelear, como estos indios tuvieron contra nos* 
otros; que en espacio de tres horas no podía entrar con 
ciento de á caballo el un escuadrón, y ya que entrabar 
mos algunas veces, era tanta la gente de armas, enhas» 
tadas (l)é mazas, que no podían los cristianos hacer á sus 
caballos arrostrar á los indios. Y desta manera peleamos 
el tiempo que tengo dicho, é viendo que los caballos no 
se podían meter entre los indios, arremetían la gente de 
pié á ellos. Y como fue dentro en su escuadrón y los co» 
menzamos á herir, sintiendo entre sí las espadas que no 
andaban perezosas, é la mala obra que les hacian, se des* 
barataron. Hiriéronme sesenta caballos y otros tantos 
cristianos, de flechazos é botes de lanza, aunque los unos 
é otros no podian estar mejor armados, y no murió sino 
solo un caballo á cabo de ocho dias, y un soldado, que 
disparando otro á tiro un arcabuz, le mató; y en lo que 
quedó de la noche y otrcf día no se entendió sino en cu* 
rar hombres y caballos. É yo fui á mirar donde habiá los 
años pasados determinado de poblar, que es legua é me- 
dia más atrás del rio grande que digo de Biubiu, en 
un puerto é bahía, el mejor que hay en Indias, y un 
rio grande por un cabo que entra en la mar, de la 
mejor pesquería del mundo, de mucha sardina, céfa- 
los , tuninas (2) , merluzas , lampreas , lenguados y otros 
miü géneros de pescados, y por la otra otro riachuelo 
pequeño, que corre todo el ano , de muy delgada é clara 
agua. 

Pasé aquí el campo, á 23 de Hebrero, por socorrerme 



(1) Snhastadas , enarboladas 6 alzada*. 

(2) Céfalos, lo mismo que róbalos; tuninas ó toninas , atunes. 



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52 DOCUMENTOS INÉDITOS 

de la galera y un gáleoncete que me traía el capitán Juan 
Bautista de Pastene, mi teniente general de la mar, que 
venia corriendo la costa, y le mandé me buscase por el 
paraje desterio. Otro dia por la mañana comencé á en- 
tender en hacer una cerca, de donde pudiésemos salir á 
pelear cuando nosotros quisiésemos, y no cuando los 
indios nos solicitasen, de muy gruesos árboles hincados 
é texidos oomo seto y una cava bien ancha y honda á la 
redonda; é por dar algún descanso á los conquistadores 
en lo de las velas, porque hasta aUí habia sido trabajoso 
en estremo el velar por ser siempre armados y cada no» 
che, por no tener que guardar servicio enfermos ni 
heridos; el cual* hecimos á fuerza de brazos, dentro de 
ocho dias, tan bueno é fuerte, que se puede defender á 
la más escogida nación ó guerrera del mundo. Acaba- 
do de hacer, nos metimos todos dentro y repartí los 
alojamientos y estancias á cada uno, que tomamos sitio 
conveniente para ello á los 3 dias de Marzo de dicho 
año de 550. 

Nueve dias adelante, que fueron 12 del dicho mes, 
habiendo tenido nueva tres dias antes, como toda la 
tierra estaba junta, é venían sobre nosotros infinitíssima 
cantidad de indios, que por no los haber podido ir á 
buscar por fortificarnos, estábamos de cada dia esperan- 
do aquellos toros; y en esto, á hora de vísperas, se nos 
representaron á vista de nuestro fuerte por unas lomas 
más de cuarenta mili indios, quedando atrás, que no 
se pudieron mostrar, más de otros tantos. Venían en es- 
tremo muy desvergonzados, en cuatro escuadrones, de 
la gente más lucida é bien dispuesta de indios que se 
ha visto en estas partes, é más bien armada de pescue- 
zos de carneros y ovejas y cueros de lobos marinos, cru- 



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BXL ARCHIVO DE INDIAS. 83 

dios (1) de infinitas colores, que era en es tremo cosa muy 
vistosa, y grandes penachos, todos con celadas de aque- 
llos cueros, á manera de bonetes grandes de clérigos, 
que no hay hacha de armas, por acerada que sea, que 
haga daño al que las traxere, con mucha flechería y 
lanzas á 20 é á 25 palmos, y mazas y garrotes; no pe* 
lean con piedras. 

Viendo que los indios veuian á darnos por cuatro 
partes, y que los escuadrones no se podían socorrer unos 
á otros, porque pensaban situamos y ponernos campo 
sobre el fuerte, mandé salir por una puerta al capitán 
Gerónimo Alderete con cincuenta de caballo, que rom- 
pese por un escuadrón que venia á dar en la misma 
puerta y estaba della un tiro de arcabuz. Y no fueron 
llegados los de caballo, cuando los indios dieron lado é 
vuelven las espaldas, y los otros tres escuadrones, viendo 
rotos estos, hacen lo mesmo, secutándose (2) hasta la 
noche. Matáronse hasta mili é quinientos ó dos niill indios, 
y alanceáronse otros muchos, y prendiéronse algunos, 
de los cuales mandé cortar hasta docientos las manos y 
narices, en rebeldía, de que muchas veces les Jiabia en- 
viado mensajeros y hécholes los requerimientos que 
Y. M. manda. Después de hecha justicia, estando todos 
juntos, les torné á hablar, porqué había entre ellos algu- 
nos caciques é indios principales, élésdixe é declaré 
como aquéllo se hacia porqué los habia enviado muchas 
veces á llamar y requerir con la paz, diciéndoles á lo 
que Y. Mj me enviaba á esta tierra, y habían rescibido 



t (1) OrudioSy lo mismo que broncos ó ásperos, es decir, sin cur- 
tir 6 adobar. 
(2) Secutándose , anticuado , por ejecutándose* 



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54 DOCUMBWT08 «ÓBITOS 

el mensaje, y no cumplido lo que les mandaba é lo que 
más me paresció convenir en cumplimiento de los man- 
damientos de Y. M. é satisfacion de su Real conciencia; 
y así los envié. 

Luego hice recoger la comida que había en la co- 
marca é meterla en nuestro fuerte, é comencé á correr 
la tierra y á conquistarla; y tan buena maña me he dado, 
con el ayuda de Dios é de Nuestra Señora é del Após- 
tol Santiago, que se han mostrado favorables, y á vista 
de los indios naturales en esta jornada, como se dirá 
adelante, que en cuatro meses traxe de paz toda la tierra 
que ha de servir á la ciudad que aquí he poblado. 

Certifico á V. M. que después que las Indias se co- 
menzaron á descobrir, hasta hoy, no se ha descubierto 
tal tterra á V. M.: es más poblada que la Nueva Espa- 
ña, muy sana, fértilísima é apacible , de muy lindo tem- 
ple, riquísima de minas de oro, que en ninguna parte 
se ha dado cata que no se saque, abundante de gente» 
ganado é mantenimiento, gran noticia, muy cerca, de 
cantidad de oro sobre la tierra, y en ella no hay otra 
falta sino es de españoles y caballos. Es muy llana, y le 
que no lo es, unas costezuelas apacibles; de mucha ma- 
dera y muy linda. Es tan poblada, que no hay animal 
salvaje entre la gente, de raposo, lobo y otras sabandi- 
jas de esta calidad; é si las hay, les con vi ene ser domésti- 
cas, porque no tienen donde criar sus hijos sino es en- 
tre las casas de los indios y sus sementeras. Tengo es- 
peranza en Nuestro Señor de dar en nombre de Y. M. 
de comer en ella á más conquistadores, que se dio en 
Nueva España é Perú; digo que haré más repartimientos 
que hay en ambas partes, é que cada uno tenga muy 
largo é conforme á sus servicios y calidad de persona. 



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DK. ARCHIVO BB INDIAS. . 65 

Y paresce Nuestro Dios quererse servir de su perpe- 
tuación, para que sea el culto divino en elb honrado, 
y salga el diablo de donde ha sido venerado tanto tiem- 
po; pues segund dicen los indios naturales, que el dia 
que vinieron sobre este nuestro fuerte, al tiempo que 
los de á caballo arremetieron con ellos, cayó en me- 
dio de sus escuadrones un hombre viejo en un caballo 
blanco, é les dixo: «Huid todos, que os matarán estos 
cristianos, » y que fue tanto el espanto que cobraron, que 
dieron á huir; dixeron más, que tres dias antes, pa- 
sando el rio Biubiu para venir sobre nosotros, cayó 
una cometa entre ellos, un sábado á medio dia, y deste 
fuerte donde estábamos la vieron muchos cristianos ir 
para allá con muy mayor resplandor que otras cometas 
salir, é que caída, salió della una señora muy hermosa, 
vestida también de blanco, y que les dixo: «Servir á 
los cristianos, y no vais contra ellos , porque son muy 
valientes y os matarán á todos.» É como se fué de 
entre ellos, vino el diablo, su patrón, y los acaudilló, di* 
riéndoles : «que se juntasen muy gran multitud de gente, 
y que vernia con ellos, porque en viendo nosotros 
tantos juntos, nos caeríamos muertos de miedo, *> é asi 
siguieron su jornada. Llámaimos á nosotros ingas, y á 
nuestros caballos % h ñeques ingas, que quiere decir ovejas 
de ingas. 

Ocho dias después que desbaratamos los indios en 
este fuerte, llegó el capitán y piloto Juan Bautista con 
el armada; con que nos regocijamos mucho, é los in» 
dios anduvieron muy mustios. Luego la envié á Arau- 
co á que cargase de maíz, y al capitán Gerónimo de 
Alderete, con sesenta de caballo, por tierra á que le 
hiciese espaldas. Fueron, y truxeron buen reeabdo, y 



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56 DOCUMENTO» I SE DITOS 

cargaron en una isla, diez leguaá de aquí, y salieron 
de paz los de la isla, y vieron la cosa més : próspera que 
hay en Indias, y asientos milagrosos para fundar una ciu- 
dad mayor que Sevilla: traxéronme indios de Arauco, 
é dixeron que querían venir á servir. 

Dendé á cuatro meses, torné á enviar al mesmo 
capitán y piloto con el armada, á que envié mensa- 
jeros de los indios que tomase en la isla donde sal- 
tó la primera vez, que dexó de paz á los caciques de 
la comarca en tierra firme, donde sallase, y de las islas 
que topase, diciéndoles que viniesen de paz á dónde 
yo estoy, y si no enviar á que tos maten, é á que truxe- 
sen más comida, que toda era menester; pasó á otra isla 
que estaba veinte leguas adelante, donde cargó de comi- 
da: era grande y de población; há un mes que volvió. 
Tomé á enviar tercera vez el armada, diez dias há, 
por más comida, é á que corran la tierra por aquella 
costa, porque vengan, porqué me envían á decir los in- 
dios que tío quieren venir, pues nó irnos allá. 

Viendo yo como los caciques desta comarca han ya ve- 
nido de paz é sirven con sus iudios, poblé en este asiento 
y fuerte una ciudad, y nómbrela de la Concepción del 
Nuevo Extremo. Formé cabildo, justicia é regimiento, y 
puse árbol de justicia, á los 5 dias deljnes de Octubre 
de 550, y señalé vecinos, y repartí los caciques entre 
ellos; y aáí viven contentos, bendito Dios. 

Heme aventurado á gastar é adeudarme tan largo, 
é ahora comienzo de nuevo, porque tengo gran tierra 
de buena sementera entre las manos. Y tenga V. M. en- 
tendido que lo que fue de próspera la del Perúi al princi- 
pio á los -descubridores y conquistadores della¿ ha sido 
y: es trabajosa estaí hasta bhora, é hasta tanto que se 



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DEL ARCHIVO BE INDIAS. 87 

asiente; porque después, yo fiador, que sea á los de 
acá de harto más descanso que la dicha. E lo que prin* 
cipalmente yo deseo es poblar cosa tan buena, por el ser- 
vicio que se hace á Dios en la conversión desta gente, 
y á Y. M. en el acresoentamiento de su Real corona, 
que este es el interese prencipal mió, y no en buscar, ago* 
nizando por ello, para comprar mayorazgos; porque deste 
metal con su ayuda, asentada y pacífica la tierra, habrá 
en abundancia, y todo lo demás quefla, en demasía fér- 
til, puede producir para el descanso del vivir. 

Yo certifico á V. M. que, á no haber succedido 
las cosas en el Pera después que Yaca de Castra vino 
á él de tan mala disistion (1), que segund la diligencia 
y maña que me he dado en hacer la guerra á los indios 
y enviar por socorros, con el oro que he gastado, me 
persuado hobiera descubierto, conquistado y poblado 
hasta el estrecho de Magallanes y mar del Norte; aun* 
que las docientas leguas é poco más es de tanta gente, 
que hay más que yerbas, y toviera dos mili hombres 
más en la tierra para lo poder haber efectuado, dexando 
los demás para la guarda dellas. El fruto quede los tra* 
bajos que aquí significo que he pasado, servicios é gas* 
tos que he hecho > ha surtido, es la pacificación é sost& 
go de las provincias del Perú, y el haber poblado en 
estas de la Nueva Extremadura las ciudades de Santiago, 
la Serena, y esta de la Concepción, y tener quinientos 
hombres en esta gobernación» para pasar , con los tres* 
cientos y con las yeguas* é. caballos itiejoresqtie hobíese, 
á poblar otracibdad, de aquí á cuatro meses, oonel atyu* 
da de Nuestro Dios v en la ventura de Y, M M treinta te-i 



(1) Afef fcn la copia; acaso quiera deoir disposición. 



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88 D0CUMMT05 INÉDITOS 

goas de aquí , en la grosedad de la tierra y asiento, 
visto bueno» de Artuico. 

Prometo mi fé y palabra á V. M. que desde los i 3 de 
Diciembre del año de 547, que partí del puerto de Val* 
paraíso, hasta que volví á él por Mayo de 549 , que 
fueron diez é siete meses, gasté en oro é plata en ser- 
vicio de Y. M« ciento é ochenta é seis nuil y quinientos 
castellanos, sin pesadumbre ninguna; y gastara un mi- 
llón de ellos, siendo menester para tal efecto, si los to- 
viera ó hallara prestados, con consentir echarme un 
yerro por la paga d ellos. Y esta manera de servir á 
V. M. me mostraron mis padres y aprendí yo dellos, ge- 
nerales de Y. M., á quien he seguido en la profesión 
que he hecho de la guerra. 

Asimismo doy fé á V. M. que he gastado en bene- 
ficio desta tierra, después que emprendí la jornada hasta 
el dia de hoy, por su sustentación y perpetuación, de- 
xando fuera desto, como dexo, el gasto que se ha he- 
cho con mi persona, casa é criados, docientos é noven* 
ta y siete mili castellanos, en caballos, é armas y ropa y 
herraje que he repartido á conquistadores, para que se 
ayudasen á pasar la vida é servir, sin tener acción á de- 
mandar á ninguno un tan solo peso de oro, ni más, ni 
escritura dello; que cuando me den algún vado las ocu- 
paciones tan grandes que al presente tengo por conquis- 
tar é poblar, ques de mas importancia , enviaré proban- 
za por donde conste claramente ser verdad esto. 

Sacra Magestad, en las provisiones que me dio 'y 
merced que me hizo por virtud de su Real poder, que para 
dio traxo el licenciado de la Gasea, me señaló de lími- 
tes de gobernación hasta cuarenta é un grados de Nor- 
te Sur, costa adelante, y cient leguas de ancho Hueste 



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, DiL amuhvo m humas. 99 

Leste. Y porque de allí al estrecho de Magallanes e» 
la tierra que puede haber poblada poca, y la persona 
á quien se diese antes estorbaría que serviría, é yo la 
voy toda poblando y repartiendo á los vasallos de V. M» 
y conquistadores aquella, muy humildemente suplico 
sea servido de mandarme confirmar lo dado, y de nue- 
vo hacerme merced de me alargar los limites della, y 
que sean hasta el estrecho dicho, la costa en la mano é 
la tierra adentro hasta la mar del Norte. Y la razón por- 
que lo pido es, porque tenemos noticia que la costa del 
rio do la Plata, desdé cuarenta grados, hasta la boca 
del estrecho, es poblada y temo va ensangostando (1) 
mucho la tierra, porque cuando envié al piloto Juai> 
Bautista de Pastene, mi teniente general en la mar, al 
descubrimiento de la costa hacia el estrecho, rigiéndose 
por las. cartas de marear que de España tenia imprimi- 
das, hallándose en cuarenta é un grados, estovo á pun- 
to de perderse; por dó se vee que las cartas que se ha- 
cen en España están erradas en cuanto el estrecho de 
Magallanes, andando en su demanda en gran cantidad. 
Y porque no se ha sabido la medidla (2) cierta, no en- 
vió relación dello hasta que la haga correr toda, por- 
que se corrija en esto el error de las dichas cartas, para 
que los navios, que á estas partes vinieren enderezados, 
no vengan en peligro de perderse* Y este error no con- 
siste, como estoy informado, en los grados de Norte 
Sur, ques la demanda del dicho estrecho, sino del Este 
y Hueste. Y no pido esta merced al fin que otras per- 



(1) Asi, por em<mgo$tando , angostándose ó haciéndose es- 
trecha. 

(2) Medulla, por médula, sustancia de una obra ó cosa. 



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60 DOCUMENTOS 1KEDITOS 

sonas, de abarcar mucha tierra, pues para la mia siete 
pies le bastan, é la que á mis subcésores hobiere de 
quedar para que en ellos dure mi memoria, será la parte 
que V. M. se servirá de me hacer merced por mis peque- 
ños servicios, que por pequeña que sea, la estimaré en 
lo que debo; que sólo por el efecto que la pido es, para 
más servir y trabajar; y como la vea ó tenga cierta re- 
lación, la enviaré particular; é darla hé á V, M. , para 
que si fuere servido partirla y darla en dos ó mas gober- 
naciones, se haga. 

Asimismo suplico á V. M. sea servido de me mandar 
confirmar la dicha gobernación , cómo la tengo, por mi 
vida, y hacerme merced de nuevo della por vida de dos 
herederos subcesive , 6 de las personas que yo'señalare, 
para que después de mis dias la hayan ó tengan como yo. 

Asimismo suplico á V. M. sea servido de me mandar 
confirmar y hacer de nuevo merced del oficio de alguacil 
mayor de la dicha gobernación, perpetuo para mí y mis 
herederos. 

Asimismo suplico á V . M. sea servido do me hacer 
merced de las escribanías públicas y del cabildo de las 
ciudades, villas é lugares que yo poblare en esta gober- 
«ion; y si'V. M. tiene hecha alguna merced dellas, á 
aquella suplico la mia* siga, espirando la primera. 

Asimismo si mis servicios fueren aceptos á V. M. en 
todo ó en parte, pues la voluntad con que yo he hecho los 
de hasta aquí y deseo hacer en lo porvenir, es del más 
humilde y leal criado , subdito é vasallo de su Cesárea 
persona, que se puede hallar, ^ aquella muy humill- 
mente suplico en remuneración dellos, sea servido de 
me hacer merced de la ochava parte de la tierra que 
' tengo conquistada» poblada y descubierta, descubriere é 



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... i 



DSL. ARCHIVO BK INDIAS. <ü 

conquistare é poblare andando el tiempo, perpetua para 
mí é para mis descendientes ; y que la pueda tomar 
en la parte que ;me paresciese, con el título que V. M* 
fuere servido de me hacer merced con ella. 

Asimismo suplico á V. M. por la confirmación de 
la merced de que pueda nombrar tres regidores per* 
pétuos^n cada uno de los pueblos que poblare en nom~ 
bre de V. M. en esta gobernación; y de nuevo me 
baga merced de que los tales regidores por mí nomr 
brados no tengan necesidad de ir por la confirmación 
al Consejo Real de Indias, á causa del gasto que se 
les podría recrecer en el enviar , y daño que podían 
rescebir en el ir, por el largo é trabajoso viaje. 

Asimismo suplico á Y. M., atento los grandqs gas- 
tos que en lo porvenir se me han de recrecer, porque 
no tengo hasta el día de hoy diez mili pesos de prove- 
cho, y son más de cient mili por lo menos los que gasta- 
ré en cada un año; para me prevenir en algo para ellos, 
sea servido de me hacer merced y dar licencia para 
que pueda meter en esta gobernación hasta el numero 
de dos mili negros de España é de las Indias de Cabo 
Verde, 6 de otras partes, libres de todos derechos Reales; 
é que nadie pueda meter de dos esclavos arriba en esta 
dicha gobernación sin mi licencia, hasta tanto que tenga 
cumplida la suma dicha. 

Asimismo suplico á Y. M. que, atentos los gastos 
tan excesivos que he hecho después que emprendí esta 
jornada, por el descubrimiento, conquista, poblacioa, 
sustentación y perpetuación destas provincias, é los qqé 
se me recrecieron cuando ful á servir contra 1* rebelión 
de Gonzalo Pizarro, qomo paresce por los capítulos des- 
ta mi carta; sea servido de me mandar hacer merced y 



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62 DOCUMENTOS INÉDITOS 

suelta de las escrituras mias que están en las cajas Rea- 
les de la ciudad de los Reyes y de la de Santiago, que 
son de lá cantidad siguiente: una de cincuenta mili pe- 
sos, que yo tomé en oro de lá caxa de V. M. de la ciu* 
dad de Santiago , cuando fui á servir al Perú, como es 
dicho; y otra escritura, que hice á los oficiales de la 
ciudad de los Reyes, del galeón y galera que me ven- 
dieron de V. M., y comida que me dieron en el 
puerto de Arica para proveer la gente que traxe á estas 
partes, de cantidad de treinta mili pesos; y más trein- 
ta é ocho mili pesos , que debo por otras escrituras á un 
Calderón de la Barca, criado que ftie de Vaca de Castro, 
ios cuales debo de resta de sesenta mili pesos que tomé 
de la hacienda que se traxo acá del dicho Vaca de Cas- 
tro, en el navio del piloto é capitán Juan Bautista de 
Pastene, para remedio de la gente que en esta tierra 
estaba sirviendo á V. M., como está dicho, que por ha* 
ber sido de Vaca de Castro, es ya de V. M.; que mon- 
tan estas tres partidas dichas ciento é diez ocho mili 
pesos de oro: destos suplico á V. M., como tengo su- 
plicado, me haga merced y suelta. 

Asimismo suplico á V. M. sea servido se me haga 
otra nueva merced de mandar sea socorrido con otros 
<;ient mili pesos de la caja de V. M., para ayudarme 
en parte á los grandes gastos que cada dia se me ofres- 
cen, porque mi teniente Francisco de Villagra aun no 
es vuelto con el socorro por que le envié, é ya despa- 
cho otro capitán, que parte con los mensajeros que YLer 
Tan esta carta, con más cantidad de dinero al Perú, á 
que me haga más gente; y como el Teniente llegue, irá 
otro, y así ha de ser hasta en tanto que se efectúe mi 
buen deseo en el servicio de V. M. 



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ML ARCHITO DE ItDIAS. 69 

Asimismo suplico á V. M., que por cuanto esta tier- 
ra es poderosa de gente y bellicosa, y la población do- 
lía es á la costa, que para la guardia de sus Reales vasa- 
llos, sea servido me dar licencia que pueda fundar tres 
6 cuatro fortalezas, en las partes que á mí me parescie* 
re convenir desde aquí al estrecho de Magallanes, é que 
pueda señalar á cada una dellas, para las edificar é sus- 
tentar, el número de naturales que me paresciere, é dar- 
les tierras convenientes, como á los conquistadores, para 
su sustentación. Las cuales dichas fortalezas V. M. sea 
servido de me las dar en tenencia para mí é mis herede* 
ros, con salario en cada un año cada fortaleza de un 
cuento (1) de maravedís. 

Asimismo suplico á V. M. sea servido , atento que 
la tierra es tan costosa y lexos de nuestras Españas, de 
me hacer merced y señalar diez mili pesos dé salario 
y ayuda de costa en cada un año. 

Sacra Magestad , yo envió por mensajeros con estos 
despachos y carta, al reverendo padre, bachiller en teo- 
logía, Rodrigo González, clérigo presbítero, y á Alonso 
de Aguilera á dar cuenta á V. M..y señores de su< Real 
Consejo de Indias, de mis pequeños servicios hechos en 
estas partes, y de la voluntad tan grande que me queda 
de hacerlos muy más señalados en servicio de nuestro 
Dios y de V. M., dispensando él por su infinita miseri- 
cordia de que sea instrumento para los de adelante, 
como lo he sido para los de hasta aquí; con poder bas- 
tante para pedir mercedes de mi parte, y sacar las pro- 
visiones y cédulas de las que V. M. será servido de me 
hacer y acostumbra dispensar con sus subditos y vasa- 



(1) Cuento, lo mismo que millón. 



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64 DOCUMENTOS INÉDITOS 

Hos que bien é lealmenle sirven» como yo siempre lo 
ho hecho y haré durante la vida; y las instrucciones 
que se me hobieren de enviar, para que sepa en lo que 
tengo de servir, por no errar en nada, porque mi deseo 
es tener claridad en todo, para mejor saber acertar*. 

El reverendo padre Rodrigo González es naturaL de 
la villa de Costantina y hermai^o de Don Diego de 
Carmona, dean.de la santa iglesia de Sevilla; vino comí- 
go al tiempo que yo emprendí esta jornada, habiendo sa- 
lido pocos días antes de otra muy trabajosa y peligrosa, 
por servir á V. M., que hizo el capitán Pedro de Candía 
en los Chunchos, donde murieron muchos cristianos y 
gran cantidad de los naturales del Perú, que llevaron de 
servicio y con sus cargas, de hambre; é los que salieron, 
tovieron bien que hacer en convalescer é tornar en sí por 
grandes dias. En lo que se ha empleado este Reverendo 
Padre en estas partes, es en el servicio de nuestro Dios 
y honra de sus iglesias y culto divino, y principalmen- 
te en el de V. M.; en esto y con su religiosa vida y 
costumbres en su oñcio de sacerdocio, administrando 
los sacramentos á los vasallos de V. M., poniendo en 
esto toda su eficacia, teniéndolo por su principal inte- 
rés y riqueza. Ciertas cabezas de yeguas que metió en 
la tierra con grandes trabajos, multiplicándoselas Dios en 
cantidad por sus buenas obras, que es la hacienda 
que más ha aprovechado y aprovecha para el descubri- 
miento, conquista, población é perpetuación destas par- 
tes, las ha dado é vendido á los conquistadores para 
este efeto. Y el oro que ha habido dellas, siempre que 
k) he habido menester para el servicio de V. M. y para % 
me ayudar á enviar por los socorros dichos para el be- 
neficio destas provincias, me lo ha dado y prestado, con 



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DBi ARCHIVÓ DI INDIAS. 65' 

Un buena voluntad, como si no me diera nada; porque 
su fin ha siempre sido y es en lo espiritual, como buen 
sacerdote, ganar ánimas para el cielo, de los naturales, 
¿animar á los cristianos á que no pierdan las suyas por 
stos codicias, sembrando siempre entre ellos pazé amor, 
que el Hijo de Dios encargó á sus discípulos cuando se 
partió deste mundo, y en lo temporal, como buen Tasa* 
lio de V. M., ayudar á engrandecer su corona Real vi» 
ribus e$ posse. La conclusión es en este caso, que 
después de haber hecho el fruto dicho, por verse tan 
trabajado y viejo, ha determinado de se ir á morir á 
España, y besar primero las manos á V. M., siendo 
Dios servido de le dexar llegar en salvamiento ante su 
Cesáreo acatamiento, y darle razón de todo lo de estas 
partes: que como tan buen testigo de vista, la podía dar 
como yo. Y por más servir y ver como estaban la$ ove- 
jas que él habia administrado, cuando vino á la pobla- 
ción ó conquista de esta ciudad de la Concepción, habién- 
dole dexado por su ancianidad en la ciudad de Santiago, 
se metió á la ventura en un pequeño baxel é vino aquí 
á nos animar y refocilar (1) á todos en el amor y servicio 
de nuestro Dios; y hecha esta romería, dio" la vuelta á 
la dicha ciudad á hacer en ella su oficio. Yo le despacha 
desta cibdad de la Concepción, porque por mi ocupa- 
ción y su vejez no nos podemos ver á la despedida, y 
por las causas dichas y fruto que hemos cogido de las 
buenas obras y santas dotrínas que entfe nosotros ha 
sembrado en todo este tiempo, todos los vasallos de 
Y. M. lloramos su ausencia y temíamos nescesidad en 

estas partes de un tal perlado. De parte de todos los 

— < '■>»'■ ■■ . 

(1) Refocilar^ según Terreros, recrear, animar, consolar, con- 
fortar. 

Tomo IV. 5 



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66 DOCUMENTOS INÉDITOS 

vasallos de V. M. que acá estábamos y le conoscemos, 
que poder me hau dado para ello, y de la mi% como el 
más humilde subdito y vasallo de su Cesáreo servicio, 
suplicamos muy humildemente á Y. M. ser servido, lle- 
gado que sea en su Real presencia, le mande vuelva á 
estas partes á le servir, mandándole nombrar á la dig- 
nidad episcopal destas provincias, haciéndole merced 
de su Real cédula, para que, presentada en el consistorio á 
público, nuestro muy Santo Padre le provea della, por- 
que yo quedo tan satisfecho, segund el celo suyo, que 
verná á tomar este trabajo solo por servir á nuestro 
Dios, mandándoselo V. M. 6 los señores de su Real Con- 
sejo de Indias, diciendo convenir así á su Cesáreo ser- 
vicio y conversión de estos naturales; que por el amor 
particular que á este tiene, sé yo obedescerá y cumpli- 
rá hatta la muerte, y no de otra manera. Y si acaso 
estoviese proveído alguna persona del obispado de 
Chile, puédele V. M. nombrar para el obispado de 
Arauco y ciudad que poblare en aquella provincia. Y 
aunque dice San Pablo, qui episcopatum desiderat, 
bonum opus desiderat, doy mi fé y palabra á V. M. 
cpie sé. yó que no lo ama , aunquel oficio, que suelen 
usar los que le alcanzan , se ha empleado en él cómo buen 
caballero de Jesucristo. El Padre me ha solicitado á sudes* 
pacho; el cabildo é pueblo de aquella ciudad de Santiago 
me escribe que se han echado á sus pies, rogándole de 
parte de Dios y de V. M. no les dexe, poniéndole por de- 
lante los trabajos del camino y su ancianidad; podrá ser 
que, movido por los ruegos de tantos hyos, él como .buen 
padre los quiera complacer y dexe la ida, que yo no k> 
podré saber tan presto. A V. M. suplico otra y muchas 
veces, que vaya ó no, se nos haga la merced de dár- 



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DEL AftCHJTO D* INDIA*. 67 

nosle por perlado, pues la persona que Y. M. é los señó- 
res de su Real Consejo qon tapta voluntad han de man- 
dar buscar por los claustros é conventos de sus reinos 
é señoríos para tales efectos, que sea de buena vida y 
costumbres, aquí la tienen hallada, é que haga más fru- 
to con sus letras, pedricacion y espirencia que tiene 
destas partes, que todos los religiosos que de allá podrían 
veuiír, é asi lo certifico yo á V, M. 

Alonso de Aguilera es natural de la villa de Porcu» 
na, tenido y estimado por hijodalgo, y dotado de toda 
virtud y bondad; vino á esta tierra á servir á V. M., y 
en mi demanda por ser de mi sangre: llegó al tiempo 
que estaba en este fuerte, donde poblé esta ciudad de la 
Concepción, defendiéndome de los indios naturales é ha- 
ciéndoles la guerra: ha ayudado á la conquista dellos. É 
aunque su voluntad era perseverar aquí sirviendo, po 
niéndole delante lo que convenia al servicio de Y. M. 
que una persona de su profesión y jaez vaya á llevar la 
razón de mí y relación que puedo dar al presente des- 
ta tierra, porque sé que dándole Dios vida no se ais- 
lará como los menssyeros de hasta aquí, por tener el 
toque de su persona harto más sobidos quilates en obras 
é palabras quellos, le envió á lo dicho, é á que ponga 
en orden mi casa, entre tanto que voy á poblar en Arau- 
co y despacho de allí al capitán Gerónimo de Alderete, 
criado de Y. M. é mi lugar teniente de capitán general 
en esta conquista, con la descripción de la tierra y rela- 
ción de toda ella é probanza auténtica de testigos fidedig- 
nos de todos los servicios por mí hechos á V. M. y gas- 
tos que he gastado y deudas que debo por los hacer y 
poco provecho que hasta el dia de hoy se ha habido de 
la tierra, é lo mucho que se me ofresce de gastar hasta 



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68 DOCUMENTOS IITBMTOS 

que se acabe de pacificar y asentar; y llevará el dupli- 
cado que ahora envió con estos mensajeros dichos. E 
para que me traiga á mi mujer y trasplantar en estas 
partes la casa dé Valdivia, para que V. M. como 
monarcba tan cristianísimo, Rey é Señor nuestro na- 
tural, sea servido ilustrarla con mercedes, mediante 
lófe servicios por mí hechos á su Cesárea persona, y es- 
tar en la mano el convertirse tan populatíssimas provin- 
cias á nuestra santa fé cathólica, y el acrecentamiento de 
su patrimonio é corona Real. Y en lo demás me remito á 
los mensajeros, los cuales suplico á V. M. sea servido 
de les mandar dar el crédito que á mi misma persona; 
porque la confianza que tengo de la& suyas me asegura 
en todo harán lo que al servicio de V. M. conviniere y á 
mi contento; y despacharlos de la manera que yo me per- 
suado; que es que en todo ellos é yo rescibiremos las 
mercedes que pido, porque pueda tener contento, que 
no será pequeño para mí en ver carta de Y. M. por don- 
de sepa se tiene por servido de los servicios por mí 
hechos ett esta tierra, animándome para más servir.— 
Sacra, Cesárea, Cathótica Magostad, Nuestro Señor por 
largos tiempos guarde la sacratísima persona de Y. M., 
con augmento de mayores reinos é señoríos. — Desta cib- 
dad de la Concepción del Nuevo Extremo, á 15 de Oc- 
tubre de 1550, — S. C. C. M.— El más humilde subdito, 
criado y vasallo dé Y. M., que sus sacratísimos pies y 
manos bésáu — Pedro de Valdivia. 



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ML AftCHIVO DI- TOUAS. f{|0 



Cabta. db Pedro de Valdivia al Empebadob, bobee ^l 
mismo asunto que la belacion antbbior. (\) 



S. C. C. M. 

Habiendo poblada esta ciudad de la Concepoiourdíi 
Nuevo Extremo, á los 5 de Octubre del año pasado ide 
550, y formado cabildo y repartido indios á losoonqniflia- 
dores que habían de ser vecinos en ella, despaché ¡# 
Y. M. desde á diez dias, que fue á los quince, á Ata&ao <ie 
Aguilera, y di cuenta en mis cartas de lo que hasta eqteü- 
ces la podía dar y me paresció convenía supiese :V. Ha, 
cómo por ellas se habrá visto, si Dios fue servjtíoi 41etOT¡#l 
mensajero ante su Cesáreo acatamiento. Y eft defeco /je 
no haber llegado allá, que si muerte, no otrb jftgoqyftttiafr- 
te soy cierto no le estorbaría de seguir su viaje yrí#- 
cer en él lo que efe obligado al servicio de Y. M,, envío 
con esta el duplicado de lo que con él escribí, pura ¿que 
por una vía, ó otra, Y. M. sea sáhidor délo > que enejas 
partes yo he hecho, en lai honra de nuestro Biteoy de» su 
santísima fé y creencia, y en acrecentamiento del patri- 
monio y rentas reales de Y. M. 

Partido Alonso de Aguilera, me detove* enasta «ity- 
dad cuatro meses, en los cuales hice un fuerte de adobas, 
de mas de do» estados en alto ,y vara y mediaide an- 
cho, donde pudiesen quedar seguros hasta Gttfiqeate 



(1) OoUccion do líañtw, tomo LXXXVI. 



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70 MCüMitrrofr racDmw 

vecinos y conquistadores, que los veinte eran de caba- 
llo, que dexaba para la sustentación desta dicha cibdad, 
en tanto que con ciento y setenta, los ciento y veinte de 
caballo, pasaba yo adelante á poblar otra ciudad en la par- 
te que me paresciese apropósito. Y hecho el fuerte, me- 
diado Hebrero deste presente ano de 551, pasé el gran 
rio de Biubiu con la gente dicha, y llegué hasta treinta 
leguas adelante desta ciudad de la Concepción, hacia el 
estrecho de Magallanes, á otro rio poderoso, llamado en 
lengua desta tierra Cábtena, que es como Guadalquivir 
y harto más apacible, y de un agua' clara como cristal y 
corre por una vega fértilísima. Andando mirando la 
tierra é costa, llamando de paz los naturales para darles 
á entender á lo que veníamos y lo que V. M. manda se 
haga en su beneficio, que viniesen en conóscimiento 
de nuestra santísima fé y é devoción de V. M., y bus- 
cando sitio, topé uno muy apropósito, cuatro leguas de 
la costa el rio arriba, donde asenté. Hice un fuerte en diez 
ó doce días, harto mejor que el que había hecho en esta 
ciudad al principio, aunque fue cual convenia á la sazón 
y era menester, porque me convino hacerlo así, atento 
la gran cantidad que había de indios, y por esta tener 
nescesidad de nuestra buena guardia. Poblado allí, puse 
* nombre á la ciudad la Imperial; en esto, y en correr 
-la comarca y hacer la "guerra á los indios para que 
nos viniesen á servir, y en tomar información para re- 
partir los. caciques entre los conquistadores, me detove 
mes y medio. 

Vínome luego de golpe toda la tierra de paz, y fue 
la principal causa, después de Dios y su bendita Ma- 
dre, el castigo quejrice en los indios cuando vinieron 
de guerra sobre nosotros, al tiempo qufe poblé esta ciu- 



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DtL ARCHIVO' DE INDIAS. TÍ 

dad de la Concepción, y los que se mataron en la bata- 
lla que les di, así aquel día, cótoo en las que. les había 
dado antes. 

Luego repartí todos los caciques que hay del rio 
para acá, sin dar ninguno de los de la otra parte por sus 
levos, cada uno de su nombre, que son como apelli- 
dos, y por dónde los indios reconoscen la súbjecion á 
sus superiores, entre ciento y veinte y cinco conquis- 
tadores; y les repartí los levos é indios dellos de dos le- 
guas á la redonda para él servicio de casa. E dexándolos 
así con un capitán, hasta que visitada bien la tierra se 
•hiciese el repartimiento y se diesen las cédulas á los ve- 
cinos que allí conviniese, é pudiese darles su retribución; 
á 4 de Abril di la vuelta á esta ciudad de ia Concep- 
ción por invernar en ella y reformarla, por tener ya en- 
tera relación de los caciques que habían de servir á los 
vecinos, y esperar dos navios que venían del'Perücon 
cosas necesarias para esta tierra; que por estar aquí 
muy buen puerto, sabia habían de salir á él, y por des- 
pacharlos. Y así dexo en esta ciudad hasta el numeró 
de cuarenta vecinos, y dádoles á todos sus cédulas, y sé- 
Salado sus solares, charcarras y peovias (1), y lo que de- 
mas se acostumbra darles en nombre de V. M.; y lo he 
hecho todo en este invierno, que no ha sido poco. Y des- 
pachados los navios, y con ellos esta carta para V. M. con 
el duplicado que digo, y al Perú para que venga toda 
la gente que quisiera á tan próspera tierra. Y hecho 
esto, me parto de aquíá ocho días, con el ayuda de 
Dios, á visitar toda la. que se ha de repartir á los veci- 



(1) Chacarras 6 chácaras, heredades; peovias, parece una voz 
de sentido análogo, aunque no podemos precisarla. 



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7? nocraqurcof inéditos 

nos que se han de quedar en la ciudad Imperial, y Mi- 
tigar algunos caciques que no quierep servir. Y tomada 
la relación, les daré sus cédulas, como he hecho aquí, 
y dexaré reformada aquella cibdad, por estar á punto, 
para en llegando ei mes de Enero del año que viene 
de 552, pasar con la gente que pudiere, porque ya cae 
han venido con estos navios casi cien hombres, y re- 
mediádose muchos de potros, que ya hay en la tierra, 
y yeguas. Y otras veinte leguas adelante, hasta otro 
rio que se llama de Valdivia, é le pusieron este nom- 
bre las personas que envié á descubrir por mar aque- 
lla costa seis años há, y poblaré otra cibdad, y efec- 
tuaré en ella y en su perpetuación lo que en las demás 
dándome Dios vid a . 

Lo que puedo decir con verdad, de la bondad des- 
ta tierra es que, cuantos vasallos de Y. M. están en 
ella y han visto la Nueva España, dicen ser mucha m$s 
cantidad de gente que la de allá; es toda un pueblo é 
una simentera, y una mina de oro; y si las cosas, 
no se ponen unas sobre otras, no pueden caber en 
ella más de las que tiene: próspera de ganado como lo 
del Perú , con una lana que le arrastra por el suelo; 
abundosa de todos los mantenimientos que siembran \op 
indios para su sustentación, así como maíz, papa^, 
quinua mare, axi y frísoles. La gente es crecida, do- 
méstica, y amigable y blanca, y de lindos rostros, así 
hombres como mujeres, vestiÜos todos de lana á su 
modo, aunque los vestidos son algo groseros. Tienejí 
muy gran temor á los caballos; aman en demasía Jqp 
hijos é mujeres y las casas, las cuales tienen muy 
bien hechas y fuertes con grandes tablazones, y mu- 
chas muy grandes y de á dos, cuatro y ocho puer- 



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bui ¿moto »r odias. ÍES 

4as; tiénedlas llenas- de todo género de comida y lana, 
tienen muchas y muy pohdas vasijas de barro y ma- 
dera, son grandísimos labradores y tan grandes be- 
bedores; el derecho de ellos está en las armas, y así las 
tienen todos en sus casas, y á muy punto para se defeü- 
fender de sus vecinos y ofender al que menos puede; 
es de muy lindo temple la tierra, y se darán en ella 
todo género de plantas d'España mejor .que allá: esto es 
lo que hasta ahora, helaos reconoscido desta gente. . 

Deadeádos meses que llegué de la ciudad Imperial 
á reformar esta.de la Concepción, rescebí un pliego de 
Y. M. endereszado.á mí, y en él una carta, firmada de 
los muy altos, y poderosos Señores Príncipe Maximilia- 
no y Princesa nuestra Señora, en nombre de Y. M-, 
respuesta de una mi* .¿pie escribí del valle de Anda- 
guaylas, de las provincia* del Pera» que me la en- 
viaron de la Real Audiencia que reside en aquellas pro- 
vincias. He resabida carta de uo caballero, que se dice 
Ifcon Miguel de Abendaño, hermano de Doña Ana de Ye- 
lasco, mujer del comendador Alonso de Alvarado, ma- 
riscal del Perú, que viene á servir á V. M. á estas par- 
tes en compañía del teniente Francisco de Yillagra, como 
me trae un despacho de Y. M., y tengo aviso es el 
duplicado de&ie. En el pliego, que digo que rescebí, ve- 
nían cuatro cartas de Y. M. para las ciudades de San- 
tiago y la Serena y para los oficiales de Y. M. y para 
el capitán Diego baldonado; todas se dieron á quien 
venían, y así daré las demás que Y. M. fuere servi- 
do mandar vengan á mí éndereszadas. Y asimismo 
me enviaron del pera otra, que Y. M. habia mandado 
escrebir en mi recomendación al presidente Pedro <fe 
la Gasea, qa¿ párese $er ya ido á España, y otra $» 



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74 DOCÜMWTOS mttKTM 

recomendación de Leonardo Cortés r hijo del licencia- 
do Cortés, del Consejo de V. M; Yo haré en su Real 
nombre, en su honra y aprovediatftíefltQ lo que en 
este caso mees por V. M« mandado, 1 por tan seña- 
lada merced como se me hiato y rescebíen ver esta 
carta, por la cual me certifica V.«M. tenerse por ser- 
vido de míj así en lo (pie trabajé en las provincias del 
Perú contra el .rebelado Pbarro, ootoop én la conquis- 
ta, población y perpetuación «testas del Nuevo Extre- 
mo, y que mandará tener memoria' de tal persona y 
pequeños servicios. Beso cient mili veces los pies y ma- 
nos de V. M., y yo estoy bien confiado* que por más que 
yo me esmero en hacerlos,' será harto. más crecido el 
galardón y conforme á como* 'Vi M, 'Suele dispensar en 
este caso con sus subditos y vasallos que bien le sirven 
é tienen la voluntad de servir qtte ya i 

Dos dias después que llegaron estos despachos de 
V. M., rescebí una carta, de los 18 de Mayo d&ste pre- 
sente año de 551, del capitán Francisco de Villagra, mi 
lugar teniente, que cómo á V. M; escribí, luego como 
di la vuelta de las provincias del Perú, cuando fui 6 
servir contra la rebelación de Pizarro, le despaché con 
los dineros que pude, á que me tra&ese la gente y caba- 
llos que pudiese, y en su compañía envió al capitán 
Diego Maído nado. Y él fue el que se atrevió con ocho 
gentiles hombres á atravesar la córdilfera por me dar 
aviso desto, y quiso Dios que la haHó sin nieve; escri- 
bióme como traia 200 hombres, y entrépitos venían 400 
caballos y yeguas, y quedaba en el paíiaje de- la ciudad 
de Santiago de lá otra parte de la nieve; é que no se de- 
terminaba de pasar hasta tener respuesta mia, y ver lo 
que le enviaba á mandar y convenia que hiciese en ser- 



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D*L ARCHIVO H* INDIAS. ;7S 

vicio de V, M.; luego le respondí con el , abismo fapitau 
que, por preseverar en servir como siempre, Jo ha acos- 
tumbrado, tuvo por bien de tomar este doble trabajo, * 
Escribióme asimismo el Teniente y tynbiftn me dtf 
relación el Capitán cómo en el paraje dond# yp< tengo 
poblada la ctndad de la Serena, de la otra bajjuja <Je 
dicha cordillera, halló poblado un capitán que se. Uam 
Juan Nunez de Prado, que es un soldado que digo ea 
mi carta duplicada; que topé en la cuesta jal <£a;qu6 : paqé 
la puente, cuando íbamos á dar la batalla A Gonzalo Pi- 
tante, que se pasaba huyendo de su campa á, nijesfr£ 
parte, que el presidente, licenciado Pedro dfc Ja Gasea le 
dio comisión para que fuese á poblar á. un valle ¿le^qe 
tenia noticia, que se llamaba de Tucuma» y. pobló uttpw- 
blo y le nombró la ciudad del Barco. Pardsce aar qve 
pasando el dicho teniente Viilagm por treinta leguas 
apartado de la ciudad del Barco, que así se lo mandó $i 
dicho Presidente en la cibdad de lps Reyes, ei : Jua^Nuñez 
de Prado, con gente de caballo, dio de sobresalta de no- 
che en el campo del Villagra, disparando arcabuco,, rin- 
diendo y matando soldados y apellidando viva el Rey y 
Joan Nuneas de Prado. Y la causa él la debe de saber/ y 
á lo que se* pudo alcaniar, seria por deshacer aquella 
gente ai pudiera y recogerla él, porque no se podía, sus- 
tentar con la que traxo en su compañía, y co¡aye*uaJe 
dar la vuelta al Pero, é por hacer de tas ¿ejgatogfcr- 
das (1) que se habían usado en aquellas» provincia*. Des- 
pués de puesto remedio en esto, el Juanltoneide Pfa- 
do, de su volundad, sin ser forrado, se desistió. de la 
autoridad que tenia y le habia dado el Presidenta > dí- 



(1) Zagalagarda$, por %alagard*t, esoaraimizatd alborotos 



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f 6 • BOCÜM#íT08 INÉDITOS 

ciendd quéltoo podía sustentar aquella dudad; y el ca- 
bildo Y los vecinos estantes en ella requirieron ái Fran- 
cisco de Vlftagra, qué pues ella caiá en los límites denla 
mi gobernación 1 , que la tomase á su cargo, y en mi nom- 
bre la ( proveyese de su mano para que se pudiese sus- 
tentar y perpetuar. Y viendo él que desta parte de la 
filiar del Sur de otra no puede serfevoréscida, la reduxo 
•en nombre de V¿ M. bajo de mi protección y amparo, 
como, si faere servido, podrá mandar ver por el auto 
judicial que sobresto se hizo, y asimismo por el traslado 
de la instrucción que yo envié al dicho Teniente de k) 
que había de hacer y ordenar para el pro de todo, que 
ambas escrituras van con esta carta, y cpn el duplicado 
de las qué llevó Alonso de Aguilera, en pliego para 
V- M.* endereszado á la Real Audiencia de los Reyes, 
pana que lo encaminen á recaudo al secretario loan de 
Samano. 

fin el despacho, que llevó Alonso de Aguilera, decía 
en mis cartas que en poblando en las provincias de 
Atanco; despacharía al capitán Gerónimo Alderete, cria- 
do de V. M., con la descripción de la tierra y relación 
de toda ella y oon el duplicado. Y como testigo de vista 
que es de los servidos que á Y. M. he hecho así en es- 
tas provincias, como en las del Perú, sabría dar muy en- 
tera relación; es su persona tan necesaria é importante 
al servicio de Y. M. para en las cosas de acá, que así 
por «to como por esperar á poblar en el rio de Valdi- 
via, qué trago por cierto es el riñon de la tierra y don- 
de hay oro sobrella, hasta questo se haga, se dilata su 
ida por ocho ó diez meses; y á la hora será más á apro- 
pósito y llevará más claridad de lo que conviene al ser- 
vicio de f Y- SL y yo deseo. 



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DKL AECHTVO ]>£ INDIAS* 77- 

Asimismo hago saber á Y. M. que yo traigo á la con- 
tinna muy ocupado ai dicho capitán Gerónimo Aiderete 
en cosas de la guerra y lo más importante al servicio de 
Y. M. qoe puede ser en estas paites. Y-é estar cama» él 
no puede atender, como quería y es obligado, al oficio 
de tesorero de las Reales haciendas de que Y. M. le man- 
dó proveer y hacer merced. Y aunque yo he intentado 
de proveer de otro tesorero, hasta que Y. M. avisado 
de su voluntad mande proveer eh esto, por tenerle lás- 
tima viendo lo que trabaja, no lo ha querido dex*r* di- 
ciendo quiere servir en él, aunque trabaje enjo demás, 
hasta que Y. M. sea avisado dello y servido, de mandar 
proveer á otra persona que no tenga las ocupaciones 
tan justas para lo dexar de servir como él tiene. Yo su- 
plico á Y. M. muy humillmeute sea servido enviar á 
mandar proveer persona que lo use y traga cono es me- 
nester y conviene. Por muy largos tiempos guarde Nues- 
tro Señor la sacratísima persona de V. M M con aumento 
de las cristiandad y monarquía del universo .— 'Desta ciu- 
dad de la Concepción del .Nuevo Extremo, á 25 de Sep- 
tiembre de 1551 años.— *S. C. C. M>-^E1 más humül 
subdito, vasallo y criado de Y. M. 5 que sgs sacratísimos 
pies y manos besa. — Pedro de Valdivia. 



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78' DOCUHBHTOS IlflWTO* 



Rblac*ók db los servicios db Pedro de Valdivia bnbí» 
Pbbú r Chile, dirigida al Emperador por i*a justicia y 

REGIMIENTO DS LA CIUDAD DB VALDIVIA. (1) 



S. C. C.M. 

. ■ Por cumplir con la obligación natural que tenemos, 
como subditos y leales vasallos de V. M., hacemos por 
efeta, relación de los muchos, grandes y calificados ser- 
vicios quel gobernador Pedj-o de Valdivia á V. M. ha 
hecho, 1 así en las provincias del Perú, coma en estos, 
reinos nuevamente por él conquistados. 

V. M: ha ya sabido, como al tiempo que vino á las 
provincias de Chile, pobló en el valle de Coquimbo en el 
aliento más conveniente la cibdad de la Serena; es de 
poca gente y muy bellicosa, tiene buen puerto de mar, 
donde hacen escala los navios que vienen de los reinos 
del Pterú á estos.- Y como asimismo pobló en la provin- 
cia de Mapochb, quéstaba poblada de indios que fueron 
subjectos á los Ingas, señores del Perú, la cibdad de 
Santiago, en un valle muy fértil é abundoso, en el come- 
dio de la tierra, doce leguas de la mar donde hay buen 
puerto. Y como en la conquista y pacificación destos in- 
dios, y sustentación déstas cibdades pasó grandes y ex- 
cesivos trabajos, porque á causa de las guerras continas 
que con ellos tuvo, y de la gran riqueza del Perú, no me- 
nos trabajo pasó en sustentarse con los españoles, que 



(1) Colección de Muñoz , tomo cxm. 



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DEL ABGHTVO BE INDIAS. 79. 

consigo tenia, que en resistir á los naturales, hasta tan- 
to que un capitán llamado Alonso de Monroy, que envió 
por socorro á los reinos del Perfi, vino con él, y con la 
gente que traxo y parte de la que acá tenia, pobló aque- 
lla cibdad de gente noble , y fcraxo los naturales so el 
dominio de Y. M. 

Después de haber poblado dichas cibdades, teniendo 
noticia desta tierra ser poblada, tan bien como lo ha mos- 
trado, habiendo parte della descubierto con capitanes por 
mar, gastó gran suma de pesos de oro en traer gente á 
estos reinos para la conquista y pacificación destas tier- 
ras, así por su persona al tiempo que fué á servir á Y. M. 
á los reinos del Pera en la rebelión y allanamiento de la* 
tiranía que Gonzalo Pizarro tuvo en ellos, como vuelto 
que fue á estos reinos, con capitanes que envió por gen- 
te para seguir su conquista adelante, para cuyo efecto fue 
necesario adeudarse de nuevo en encabalgar y proveer 
de armas y las demás cosas necesarias á la guerra á 
todos los soldados que consigo habia traido, comprándo- 
lo todo á peso de oro, porque como los despoblados que 
se pasan de Ibs reinos del Perú á estos, son tan largos y 
estériles, y la navegación por la mar dificultosa, vienen 
muy pocos caballos acá, y los que en la tierra se han 
criado y crían son muy pocos y caros, porque un caba- 
llo razonable vate de .mili castellanos arriba. Y á esta 
causa está adeudado en más de trescientos mili castella- 
nos de oro, y cada/día se adeuda más, con celo de ser- 
vir á Y. M. Habiendo encabalgado esta gente y proveí- 
do las coeasnecesarias para la guerra, salió de la cibdad 
de Santiago y vino por la tierra adelante , conquistando 
hacia el estriedlo* de Magallanes los naturales que se le 
resistían, hasta llegar ! álas provincias de Arauco, donde 



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80 D0C0MOVT06 IMED1TG* 

halló gran resistencia en Iqs indios, con los cuales tavo 
muchos recuentros y guazabaras , habiéndolos primero 
requerido de paz y hecho lo que V. M. manda, procu- 
rando que se les hiciese el menor daño. Y con su buena 
industria los sojuzgó y conquistó y pacificó, y pobló una 
ciudad, que puso por nombre la Concepción: está en 
muy buen asiento , puerto de mar, cincuenta leguas de 
la cibdad de Santiago. 

Habiendo poblado esta cibdad, dexqndo en ella para 
su sustentación el recaudo conveniente , se partió con 
hasta ciento cincuenta hombres de caballo, é vino con- 
quistando y pacificando los naturales, hasta llegar don- 
de ahora está fundada la cibdad Imperial; ó habiendo 
conquistado la gente que halló, en el mejor sitio pobló 
esta cibdad. Está fundada entre dos rios, quel uno de- 
Uos es muy caudaloso y hondable, en que se hace un 
puerto de mar, está dos leguas della; es muy buena co- 
marca de tierra é bien poblada. Pásoseleeste nombre, 
porque en aquella provincia y esta, en-, la mayor parte 
de las casas de los naturales,, se hallaron de madera he- 
chas águilas con dos cabezas* En ésta cibdad hizo ochen- 
la vecinos, la mayor parte dellos hijosdalgo; está de 
la cibdad de la Concepción veinte y cinco ó treinta le- 
guas. 

Acabada de poblar eéla cibdad, prosiguiendo su con- 
quista comenzada, prosupuesto todo trabajo, sin descan- 
sar cosa alguna/ que según su edad y trabajos pasados 
le era necesario quietud, saltó desta cibdad con hasta 
diento y veinte hombres de caballo, viniendo prolon- 
gando la tierra, conquistando la gente que hallaba ó se 
le resistía, hasta que llegó á esta cibdad de Valdivia, vein- 
te leguas poco más de la cibdad Imperial. Púsole este 



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del Aicerro de indias. 81 

nombre al tiempo de su fundación, porqoe un capitán 
que envió por mar á descubrir esta tierra, viniendo por 
la costa, halló un puerto de mar, el mejor que se halla- 
ra en grandes partes, muy hondable y abrigado de to- 
dos vientos y muy limpio. Este puerto se hace dé un rio 
grande y caudaloso , que pasa junto á esta cibdad, al 
cual puso nombre rio de Valdivia, por ser descubierto 
por su mandado, y porque correspondiese el nombre de 
esta ciudad al del rio, y también porque quede memoria 
de Pedro de Valdivia, gobernador de V. M., su funda- 
dor, se Ufimó así. Está asentada en la ribera deste rio, 
una legua de la mar en un valle muy llano , que en la 
redondez del se hace tierra muy templada y apacible 
vivienda, pueden subir hasta los muros delta navios de 
trescientos toneles y más. Hará aquí hasta setenta veci- 
nos hijosdalgo, leales vasallos de V. M. En este puerto 
y en el de la Concepción se pueden hacer muchos navios, 
por haber junto á ellos mucha madera y muy buena. 

Habiendo poblado esta cibdad con casi docientos 
hombres de caballo, que un capitán que habia enviado 
al Perú, llamado Francisco de Villagra, traxo de socorro 
del, en que le adeudó al gobernador para ello en más de 
otros cien mili castellanos de oro; con parte desta gente 
é de la que acá tenia, envió á un capitán, llamado Geró- 
nimo Alderete, á poblar uija villa la tierra adentro, la 
cual pobló hacia la sierra junto á la cordillera de la nie- 
ve, en triángulo de la cibdad Imperial; y á esta púsole 
nombre la villa Rica: podrá hacer en ella hasta cuarenta 
vecinos. 

Después de poblada esta cibdad é villa, porque el 
invierno sobrevino, é los ríos en este reino son muchos 
y caudalosos, no prosiguió adelante en su conquista; 
Tomo IV. 6 



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83 DOCUMENTOS INÉDITOS 

mas de salir desta cibdad con hasta ciento de caballo 
para saber lo que en la tierra había, por de todo in- 
formar á V. M., como, después que en estos reinos está, 
lo ha tenido dé costumbre. Desta vuelta tuvo noticia la 
tierra adelante ser poblada honestamente. En todo lo 
fundado y poblado hasta ahora se ha hallado personal- 
mente, aunque es ya viejo y muy trabajado; tiene inten- 
to el verano que viene, que comienza desde el mes de 
Septiembre hasta el mes de Abril, seguir la ampliación 
deste reino, poblando en nombre de Y. M. en las partes 
que viere convenientes. Adeudase de nuevo para por 
mar descubrir la navegación segura del estrecho y puer- 
tos que desde aquí á él hay, por ser la cosa más impor- 
tante para la sustentación destos reinos é de loa demás 
descubiertos y poblados en este mar del Sur , y para 
descubrir otros mayores y mejores á V. M. Tiene hasta 
ahora en esta tierra mili hombres, y cada dia le vienen 
socorros de más. 

A Y. M. humillmente suplicamos nos haga merced 
dar favor y ayuda al gobernador Pedro de Valdivia para 
que descubra la navegación del e3trecho, pues para sus- 
tentarla y asegurarla tiene posibilidad suficiente, y de 
cada dia abundará más, así por mar con navios, como 
por tierra con gente de pie y de caballo, porque si no 
es por su persona, por otro ningún capitán puede ser 
descubierto ni^sustentado, aunque gaste grande suma de 
oro. A todas los que en este reino estamos nos tiene en 
rectitud y concordia; es celoso de justicia, y en lo to- 
cante al servicio de Dios Nuestro Señor y de V. M. lo 
atiende y considera como conviene; guarda la paz cum- 
plidamente á los naturales, no consiente que sean veja- 
dos* como en otias partes lo han sido, trayéndolos en 



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DIL AHCHIVO DI INDIAS. 83 

eadenas; tiene vigilancia sean doctrinados en las cosas 
de nuestra santa fé, que imprime bien en ellos, ponien- 
do, como ha puesto, en cada cibdad de las pobladas 
una persona que tiene dello cuidado. 

El bachiller Rodrigo González, clérigo presbítero, há 
muchos años que sirve á V. M., asi en los reinos del 
Perú en la conquista dellos é conversión de los natura* 
les,- como en estos, y es uno de los primeros que á ellos 
vino; ha trabajado mucho, así en administrar los sacra- 
mentos é predicación á los españoles, como en enseñar 
y doctrinar los indios. Demás desto ha gastado de su ha- 
cienda mucha cantidad de oro en socorro que ha dado á 
muchos soldados, encabalgándolos y proveyéndolos de 
las cosas necesarias; y no solo en esto, pero muchas ve- 
ces ha prestado y socorrido al gobernador Pedro de 
Valdivia en tiempos de gran nescesidad, con muy gran 
cantidad de moneda para ayudar á la conquista y sus- 
tentación destos reinos. Es persona de ciencia y con- 
ciencia calificada , viejo , de buena y honesta vida, de 
noble sangre , en quien concurren las cualidades que 
cualquier buen perlado debe tener: humillmente suplica- 
mos á Y. M. nos haga mercedes de dárnosle por perlado 
destos reinos, que en ello nos hará Y. ML crecidas mer-r 
cedes. 

Sobre las cosas tocantes á la república desta cibdad, 
y sobre ciertas mercedes que en nombre de V. M. el 
gobernador Pedro de Valdivia hizo á esta cibdad al tiem- 
po que la pobló, será por nuestro procurador á V. M. 
pedido y suplicado confirmación dellas. A V. M. humill- 
mente suplicamos asimesmo nos haga mercedes de con- 
firmar y otorgar todo lo que por parte desta cibdad fuere 
pedido, que por nuestro poder é instrucción el procu- 



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84 Bocurarroa kvbutds 

¡ador Ueva, pues todo ello es para sustentarla en servi- 
cio de V. M. , cuya vida y muy alto estado Nuestro Señor 
guarde y augmente con el dominio de la universal mo- 
narquía. — Desta cibdad de Valdivia, á 20 de Julio 
de 1.352.— De V. S. C. G. M. subditos humildes y leales 
vasallos, que las Reales manos y pies de Y. M. besan.*— > 
El licenciado AUamirano. — Francisco de Godoy. — Alon- 
so Benitea. — Cristóbal Ramírez. — Pero Pantoxa. — Lope 
de Encinas. — Pero Guajardo. — Juan Torres de Almena 
dras, escribano de Y. M. y deste cabildo. 



CiAfiTt DEL MARQUÉS DE CaÑBTE, VIREY DEL PeBÚ, AL ElC- 
f SBADOB, ^ÍNDOLE CUENTA DE VARIOS ASUNTOS DE SU GOBER- 
NACIÓN. (1) 



S. C. C. M. 

Dende la ciudad de Truxillo, en 25 de Mayo deste 
año de 36, escribí y di cuenta á V. M. de mi ¡legada á 
este reino, y de como enviaba á D. Pedro Luis de Ca- 
brera, y á Ayala, clérigo, y á Francisco de Lezcano, ve- 
cino de aquella ciudad, yá D. Francisco de Mendoza, y 
á Antonio de Barreto que habia traído comigo. Y des-» 
pues acá se va parescíendo y entendiendo de cuan gran 
sustancia fue el haberlo hecho , por ser gente desasose- 
gada y conoscida por tal en todo el reino ; y sirvió á no 



(1) Colección de Muñoz, tomo lxxxv.—D. Hartado de Mendo- 
za, marqués de Cañete, fue nombrado rlrey del Perú en 1554, 



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DEL AUCBIVO DI INDIAS. M 

desvergonzarse en otros, que creo lo hicieran, si no yíbh' 
ran que se empezaba á castigar; porque certifico á Y. ML. 
que hallé esta tierra tan enconada y trabajosa, que nd 
sé con qué palabras lo pueda minificar, porque no has-: 
tan ni se dexa entender. Yo entré en esta ciudad de loa 
Beyes , domingo en la tarde, 29 de Junio deste año 
de 56: hallé por Oidores en esta Real Audiencia al dóo> 
tor Saravia, y al licenciado Santillan, y al licenciado Al* 
tamirano, y al licenciado Mercado de Peñalosa, con tanta 
discordia, que no llega remedio á templalla ni apacigua 
lia, especialmente entre el licenciado Santillan y el doc* 
tor Saravia, como Y. M. entenderá por la copia db una 
pet&ion, queme dio Santillan, de Saravia, y porotra, que 
me dio el Saravia, del Santillan , que ambas van con 
lesla. El licenciado Mercado está muy parcial al Santi- 
llan, y por habelle yo apretado mas de lo quól quisiera 
en lo del veedor Garcia de Salcedo (1), su suegro, teágo 
por cierto que se holgará en que yo no acierte en nada; 
Al licenciado Altamirano tengo por hombre cuerdo y en- 
tero juez, y hallo que ha usado bien su oficio, aunque le 
arguyen de riguroso; mas es la menor tacha que puede 
tener, porque en los casos de justicia lo lleva por sus 
leyes, no dispensándolas en nada; y si su consejo se to- 
mara al principio de la alteración de Francisco Hernán- 
dez (¡2), no se hobieran gastado casi dos millones dé. oro, 
por querer ser generales el licenciado Santillan y el Ar- 
zobispo. El doctor Cuenca, ques,elotro oi dor, es recien- 
venido y bien intencionado y trabajador, y creo que 



(1) El veedor García de Salcedo ó Saucedo, á quien se perse- 
guía como partidario de Pizarro y que por fin se pasó los Oidores. 

(2) Sobre la rebelión de Francisco Hernández y sucesos á que 
dio lugar, pueden Terse los documentos insertos en el toma ítí. 



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W . DOCüMWfTQS 1NKMTOS 

tiene letras, y con la esperiencia tengo, que será un buen 
juez. Conviene que con toda brevedad V. M. les mande 
tomar visita, y por ella parescerá esto más largo. Los 
tres dellos, que son Saravia y Santillan y Mercado , no 
conviene que en ninguna manera, queden en este tribunal, 
porque, como digo , están muy mordidos, y cómo han 
estado solos y sin superior, háceseles muy de mal. tone- 
lio, porque yo les he dicho que ¿cómo 6e sufrió que se 
proveyesen veinte y dos hombres, todos con poder para 
que cada uno dellos pudiese librar, en la caxa de V. M., 
y para que tomasen armas y caballos y mercaderías á 
cuenta della? Que se halla al presente que se debe desto 
más de docientos mili pesos, porque solamente á la caxa 
de los difuntos se deben sesenta mili (1). Y lo peor era 
la desabtoridad de hacelles entender á cada soldado quéi 
daba el reino á V. M., y que á cada uno dellos se le 
había de dar un repartimiento de cincuenta mili pesos 
de renta; y dieron á los soldados y á vecinos emprésti* 
titos, de la caxa, en muy gran cantidad. Algunos dellos 
hicieron obligaciones que lo pagarían cuando se les hicie- 
se merced; que cierto por solo el parecer y consejo que 
parece por escrito en el libro del acuerdo, estos tres Oi- 
dores que digo merescian muy gran castigo. A todo lo 
uno y lo otro voy poniendo las medicinas más blandas y 
templadas que puedo,, y por aplacar parte desto, quería 
desviar al uno dellos, que era el licenciade Santillan, y 



(1) Es decir, á la caja donde se guardaba lo perteneciente á 
los que fallecían en el Nuevo Mundo, para entregarlo á bus here- 
deros 6 emplearlo en bien de sus almas. El abuso que aquí se in- 
dica, de distraer estos fondos ó dilapidarlos ,era muy frecuente 
* y dio origen en diferentes épocas á varias Reales provisiones y 
otras medidas, que nunca tuvieron cabal cumplimiento. 



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ml abchito dx nmus. 87 

enviallo por justicia á Tierra-firme > porque lo de aquí 
quedaba con autoridad; y aunque allí no lo hiciera bien, 
fuera mejor que el que yo hallé, porque por la visita que 
se le tomó, que yo envié á V. M., se habrá parescido. 
Puso Santillan escusa en la ida, en decir que se le ha- 
cia agravio, porque no se sabia si V. M. habría proveí- 
do otro Gobernador allí. Y parece que en alguna mane- 
ra tuvo razón, y por lo que he visto , será acertado y 
converná mucho que el Visorey deste reino provea lo 
de allí, porqués la puerta délo de allá y de lo de acá, y 
hay personas en este reino, de á quince y á veinte mili 
pesos, que holgarán y tenían por honra de ir á servir 
allí, y así se terna más cuenta con él por estar mas cer- 
ca. Y con no haber en aquel reino indios en cabeza de 
particulares, sino de V. M., se puede proveer que sea 
vecino el que se enviare y quitarse de acá de sus in- 
dios, que será una manera de comenzar á sacar algunos 
dellos para cosas semejantes y otras que sé ofrecerán. 
Hallé las justicias de los pueblos todas. proveídas en 
los que tienen indios de repartimiento y en soldados, 
todo á efeto y fin de entretener la gente y á sus ami- 
gos, porque se están con ellos; porque en la ciudad del 
Cuzco, ques la que suele ser cabeza dónde suelen sa- 
lir las alteraciones, hallé proveído por corregidor allí á 
Garcilaso dé la Vega, vecino de aquella ciudad, uno de 
los más sospechosos en esto de las alteraciones, y tal, 
que por escrito consta por confisiones de algunos delin- 
cuentes, especial por la de Francisco Hernández, que 
dice que ha de dejar por maldición á sus hijos si obe- 
descieren á D. Carlos. Y con esto y con ser vecino allí 
en el Cuzco, le señalaron de salario el repartimiento del 
mismo Francisco Hernández, que estaba tasado en doce 



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jB8 DOCUMSNTO» IHKMTOft 

mili pesos; y para su Teniente otro salario de otro re* 
partimiento, que renta otros seis mili pesos. Y esto, con 
lo que más tiene, gastaba con ciento y cincuenta sóida- 
dos ó docientos que tenia á su mesa y en su casa, todos 
los más de los culpados en lo de Francisco Hernández 6 
en lo de las alteraciones dé antes. Y desta manera hallé 
que estaba lo del Cuzco. Y con este, Tomás Vázquez y 
Piedra-hita, en la ciudad, que fueron los más principales 
que impusieron en que Francisco Hernández se alzase, 
y fueron sus capitanes y los que anduvieron siempre 
con él hasta lo último, y si se apartaron del, fue porque 
en Pucará Francisco Hernández no quiso tomar su con- 
sejo, que era que se retirase de allí, porque si ansí lo 
hacia, no se acabaría la guerra en diez años. 'A estos 
habían dado licencia los Oidores para volver á%sus casas, 
y cuando vinieron por aquella ciudad, de lo de Putíara, 
el licenciado Santillan posó en casa del Tomás Vázquez, 
y el licenciado Mercado en casa de Garcilaso , y ansí 
quedaron después el uno con el Gobierno y los otros con 
más autoridad en la ciudad que antes. En el pueblo nue- 
vo, que por otro nombre llaman la ciudad de la Paz, 
hallé proveído por corregidor y justicia mayor á Joan 
Bemon, un soldado que le habian dado un repartimiento 
que renta ocho mili pesos y más , el cual se tiene por 
hombre de ánimo, y ques el que agora más amigos 
entretiene, porque me certifican que pasan de docien- 
tos soldados, y en esto gasta lo que renta su reparti- 
miento y se adeuda para ello; y agora me pide otro 
repartimiento , y no poniéndolo en cortesía , como 
hombre que piensa que le han menester por tener los 
docientos amigos. En la villa de la Rata y asiento de 
Potosí hallé proveído por corregidor y justicia mayor á 



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DBL ARGHTVO DE INDIAS. 89 

D. Joan de Sandoval, ques vecino de la ciuaad de Tru* 
xillo, que le renta su repartimiento seis mili pesos y más* 
y diéronle por salario otro repartimiento en su juriscfi* 
cion, questá tasado en nueve mili pesos: con lo uno y 
con lo otro tenia qué gastar para los soldados que allí 
había. Tengo relación que D. Joan lo ha hecho como 
hombre de bien y que se ha gobernado cuerdamente, 
aunque tan apasionado en querer más, que estando las 
minas de Potosí en el' estado que V. M. verá por esta 
carta que de allá me enviaron, no me escribe él nada 
sino en su pretensión, como en ella se verá. En Ariqui- 
pa hallé que estaba por corregidor y justicia mayor Lope 
de Zuazo, que fué alférez general en lo de Francisco 
Hernández; es hermano del oidor Mercado; tenia de sa- 
lario otro repartimiento, que renta cinco mili pesos. Aüí 
tenia amigos y soldados, y como era hermano del Oidor, 
no habia más justicia de entretener allí aquestos solda- 
dos. Y en las otras partes todo por esta orden y fundado 
á entretener la gente, ques tanta, que pasan de tres 
mili hombres, y casi todos estos encabalgados y con sus 
armas y arcabuces. Y por otra parte, los vecinos tan 
regalados con haberles vuelto los Oidores el servicio 
personal y mandado que llevasen los tributos conforme 
á las primeras tasas y no conforme á las retasas (1), que 



(1) En tiempo de D. Sebastian Ramírez de Fuenleal , obispo 
de Santo Domingo y presidente de aquella Audiencia, se dio pro- 
visión mandando tasar los pueblos de indios que estaban enco- 
mendados á españoles, y que. estas tasaciones se pusieran en un 
libro para que no pudiera llevarse más tributo de lo tasado. Lo 
mismo se encargo' que hiciese á la Audiencia de Panamá, cuando 
su creación, alegando que la esperiencia habia probado los bue- 
nos efectos de aquella medida. En la Nueva España j en la 
Nueva Galicia ocurrieron algunos alborotos , pidiendo se quitar 



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98 DOCUMENTOS INÉDITOS 

junto coa lo demás y con que también no se castiga* 
ba ni hablaba en el cargar de los indios , que se hacía 
sin que nadie lo impidiese, estaba todo tan sobre sano, 
que certifico á Y. M. que holgara más de hallar á Fran- 
cisco Hernández vivo y con él á Gonzalo Pizarro y á sus 
aliados, que no ver una cosa tan fundada sobre malicia 
y tan al canto de quebrarse del todo, que no lo acierto 
á decir, pues la discordia que había entre los Oidores lo 
adobaba, sino que como digo no se hablaban los unos á 
los otros, ni hacían justicia de nada. Y como entendí 
esto, acordé de blandear con unos y con otros y dar or- 
den en como se recogiesen los arcabuces, cometiéndolo 
á las justicias y enviando personas de confianza por los 
. caminos para que los tomasen á los que los tuviesen; y 
ansí destos he juntado y recogido aquí hasta trescientos, 
y estos los he hecho aderezar y hice hacer docientas ar- 
robas de pólvora y docientas picas; y diez piezas de ar- 
tillería, questaban muy mal tratadas, las hice poner en 
orden, y he dado cargo desto á Ximeno de Berrio, que 
yo truxe de España, ques persona que lo entiende y de 
confianza y que lo sabe bien hacer y ha estado en ser- 
vicio de V. M. en este cargo. Y todo esto se ha puesto 
en orden en un aposento dentro en las casas donde yo 
poso, y con esto y con cincuenta alabarderos y arcabu- 
ceros questán aposentados en el patio junto á esta casa, 



sen estas tasas, y en el Perú hubo en 1552 un grave motín promo- 
movido por Luis de Vargas, y en el cual los revoltosos, descon- 
tentos de las provisiones relativas al servicio personal de los 
indios y á las tasas y retasas de tributos, se concertaron para 
matar á los Oidores, en muriendo el virey D. Antonio de Mendoza 
que estaba muy malo. Este motín fué descubierto y reprimido, 
y es sin duda á lo que se alude en este pasage. 



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DIL ARCHIVO DK IMSUS. 91 

de munición, y con cincuenta gentiles hombres , otros 
de que di cuenta á Y. M. que había puesto en una capi- 
tanía de á caballo que di á Gómez Zeron, y con cien- 
to y cincuenta raciones que al presente se comen en mi 
casa, y con quince ó veinte que con D. García mi hqo, 
se sientan de ordinario á su mesa, sin podellos escusar, 
porque yo como solo. Entablado esto , comencé á pro- 
veer las justicias deste reino; y de veinte y tres que se 
proveían, las resumí en diez, de la manera que van en 
una Memoria que va con esta, que V. M., siendo ser- 
vido, puede mandar ver. A todos los que puse en estos 
cargos tuve necesidad de rogárselo, porque escogí le- 
trados los más aprobados y de ciencia y conciencia que 
he podido hallar, sino fue Gil Ramírez Dávalos que va á 
la provincia de Quito, y este lleva un teniente letrado; 
de Gil Ramírez tengo información ques hombre de bien 
y de buena conciencia y criado toda su vida con D. Anto- 
nio de Mendoza. Lleva este comisión de reformar aquella 
provincia, por razón de estar todo perdido; él creo lo 
hará bien, porque tuvo buen maestro. También tuve 
atención á questá aquella provincia muy desviada desta 
ciudad, porque hay trescientas leguas de una parte á 
otra, y por esto le alargué la comisión en esto y en que 
pueda conoscer y hacer justicia en mili pesos más de lo 
que solía tener, por quitar molestia y costa á las partes, 
y que execute, y el apelación venga á la Audiencia. A 
los unos y á los otros he dado ordenanzas y instrucción 
de lo qjie han de guardar, y les he encargado el buen 
tratamiento y perpetuidad de los naturales, como V. ML 
mandará ver por las copias que de todo envió. También 
he dado facultad para que los cabildos de las ciudades 
puedan conoscer, en casos de apelación, hasta en canti- 



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92 BOCUMÍNTOS IKIWTOS 

dad de ciento y cincuenta pesos, y que se acaben allí los 
pleitos de hasta esta cantidad. También habia costumbre 
que los gobernadores proveían los alguacilazgos, y vien- 
do los inconvenientes que desto redundaban y los daños 
que se recrescian, para evitallo, di comisión á los Cor- 
regidores para quellos los provean , porque así habrá 
execucion en la justicia: y púseles que los tales Corregi- 
dores en ninguna manera pidan ni lleven á los alguaci- 
les ninguna cosa, sino que libremente los dexen llevar 
sus derechos. Ansimismo los oficios de escribanos, que 
hallé vacos, los he proveído y proveo los que vacan en 
las mejores personas y más hábiles y de mejor concien- 
cia que puedo hallar; y á estos he dado títulos, hasta tan- 
to que V. M. sea servido de proveer otra cosa en ello. 
Proveí en la ciudad del Cuzco por corregidor al licencia- 
do Bautista Muñoz , que yo truxe de España, y por al- 
guacil á otro criado mió que se llama Fabián de la Tor- 
re; y con ellos fueron otros cuatro ó cinco de los que 
truxe de mi tierra y más me fio, para que con buena 
orden y maña hiciesen justicia de Tomás Vázquez, que 
fue maestre de campo y general en lo de Francisco Her- 
nández, que tiene un repartimiento en el Cuzco que le 
renta trece mili pesos, y de Piedra-hita, otro vecino de 
allí que fue su capitán, que tenia otro repartimiento. Es- 
taban ambos tan desvergonzados, que me han escrito que 
les haga merced, porque dieron el reino á V. M.; y re- 
cogen todos los de Francisco Hernández y otros, y es- 
tánse en sus pueblos, y cuando vienen al Cuzco traen 
consigo setenta ó ochenta soldados, y todos piensan que 
por estar aquello así en pie, los han menester y les han de 
hacer merced. Yo creo que si me pudiera disfrazar, que 
sin guerra les cortara las cabezas, ques lo que conviene; 



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DEL ÁlCflIVa »K INDIAS. 99 

y si no puede ser, conviene que sea con ella, porque á 
hacelles merced, como ellos quieren y* como vieron que 
lo hito el Obispo de Patencia con Hinojosa (1) y con otros 
por aquellos términos , seré no tener N. S. ni V. M. 
esté reino, y ansí estoy en gran cuidado y aderezándo- 
me de guerra con color de fiestas. Si yo acabo la vida, 
que podrá ser, según la gente desvergonzada y cudiciosa 
y soberbia, V. M. no piense remediar este reino con nae^ 
dicinas blandas ni con perdones, como las veces pasa* 
das, porque dicen que ya tienen hecha lá compusicion 
de lo que cuesta un Visorey, y otras desvergüenzas peo- 
res questas; sino que con enviar un buen caballero, de 
los muchos que Y. M. tiene en su reino, con gente y 
poder con que castigue con castigo ejemplar, y no pien- 
sen que con tomar las bulas pasadas cumplirán; porque 
de otra manera V. M. perderá un reino muy rico y muy 
bueno de temple, y unas ovejas por vasallos, si no se 
castiga así y se hace justicia reta y no como hasta aquí, 
Hallé costumbre en este reino que Pedro de Avendaño, 
ques Escribano mayor en la gobernación del Nuevo To- 
ledo, ponía tenientes en todo el distrito, á los cuales Ha* 
piaban escribanos de gobernación , y estos oficios los 
arrendaba públicamente, y tenia arrendado el del asien- 
to de Potosí y villa de la Plata en mili y docientos peso» 
por año; y el de Chocuito en trescientos pesos; y el de 
Arequipa en quinientos; y así los demás, que llegaban á 
tres mili é quinientos pesos de arrendamiento. Y estos, 



(1) Pedro de Hinojosa fue nombrado corregidor de los Char- 
cas por B. Antonio de Mendoza, poco antes de la muerte de este, 
7 después de varios sucesos murió asesinado por D. Sebastian de 
Pastilla y otros conjurados. 



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94 DOCÜWKTOS INÉDITOS 

para pagallo, robaban y osábanlo á hacer, porque tenían 
al propietario en el Audiencia que los iavorescia, y esto 
era en grandísimo cargo de conciencia de V* M. Y 
viendo esto, quité estos tenientes y proveí que de aquí 
adelante se despachase con los escribanos públicos del 
número, como se hace en España; y porque Avendaño 
había dado por esta escribanía ocho mili pesos y tenia 
facultad y provisiones de Y. M. para podello usar por 
sus lugares tenientes, y por esto y porquél ha servido 
y es muy hábil, y por no entrar quitando, le di sobre un 
repartimiento questá en términos de Guamanga, otro 
tanto como le rentaban los oficios. La habilidad de Aven- 
daño es mucha y su espirencia desta tierra, aunque de 
su conciencia y secreto yo no estoy bien satisfecho, sino 
que no se puede todo remediar junto, especialmente el 
tratamiento que hacen los encomenderos á los indios, 
ques peor que nunca, porque V. M. tenga entendido que 
un Visorey no bastara para cada vecino que no los 
robe y fatigue y maltrate. Y esto es de tal manera, que 
por duro que yo soy de corazón, se me quiebra de ver 
lo que en esto pasa, porque con haber ellos salido coa 
que se pregonase que se suspendía la retasa y se les 
volviese el servicio personal, estaba esto peor que nun- 
ca y los indios se iban ya acabando. Y si Dios no lo re- 
media, será como lo de la Isla de Santo Domingo que 
fue de la misma manera, porquel intento de todos no e& 
sino á llevarles lo íjue pueden y no pueden ya acaballos 
del todo, que no queden para otro. Y entendido esto, 
no daré un indio á ningún hombre que no tenga por 
cierto que será como dallo á un buen obispo» y que no 
haya tocado en ninguna rebelión ni traición contra 
Y. M.; y con estas dos condiciones habrá muy pocos, á 



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DKL ARCHIVO DK INDIAS. 95 

lo menos de los antiguos, quellos dicen, y son los más 
preiendedores, porque diciendo verdad á V. M., á todos 
ellos se les puede decir en romance herejes y que tie- 
nen cinco mili traiciones, maldades y tiranías, que las 
mamaron en la leche de Gonzalo Pizarro y Carvajal y 
sus cecaees (1). En lo hecho voy remediando todo lo que 
puedo, con favorescer á los indios y que no tengan 
puerta cerrada en mi casa , y ser yo sú juez y oillos á 
todas las horas, como lo haría un teniente de corregidor 
en Castilla. Con el aucturidad en que me he puesto de 
porteros y alabarderos y guarda de caballo, y que diez 
escuderos la hacen siempre de dia y de noche delante 
de mi cámara, y doce alabarderos en la sala, hago hacer 
justicia lo mejor que puedo, aunque no de la manera 
que querría, contemplando con los vecinos lo mejor que. 
ser puede. Y á unos por muerte y á otros dándoles al- 
gunos dineros, dexaron sus indios en cabeza de Y. M.; 
y á otros dándoles por dos ó tres años licencia para irse 
sin fianzas, con que no volviesen, á lo menos á los indios, 
se podría curar en diez ó doce anos á quedar todo en, 
vuestra Real corona , teniendo el Yisorey cincuenta hi- 
dalgos y caballeros á mili pesos de partido cada año, y 
otros cincuenta á seiscientos pesos, con que tuviesen sus 
muías y arcabuces para ir con las justicias cuando fuese 
menester; y otros cincuenta alabarderos á trescientos 
pesos, y ciento de una librea, que todo es cient mili pe- 
sos. Con esto ordenado, podrá hacer el Visorey deL 
Perú justicia y quitar costumbre de reino, que quieren 
que no haya nadie que tema á Dios niá Y. M., sino sólo 
la justicia á ellos. Y esto nació dé haber muerto un Vi- 



(1) Así: sin duda por secuaces* 



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96 ■ DOCUMENTOS INÉDITOS 

sorey (1), y haber hecho álos que le mataron mucha mer- 
ced, y á los que se hallaron con él estar mancos y pobres, 
y ques menester dalles por amor de Dios; y esto reme- 
diaré yo, porqués justicia y conciencia. Y sin este poder y 
tenello ordenado y hecho desta manera, cuando se em~ 
prendan las cosas, sucederá como lo pasado, y si supie- 
ren que no lo habían de tener de aquella manera, temían 
en tanto y negociarían una plaza de mili pesos y otra de 
seiscientos, como un repartimiento. Y á otros caballeros 
y personas de calidad se les podría dar lo que Y. M. fue- 
se servido, que con los oficiales de V. M. y corregi- 
mientos se entendería la gente que fuese menester para 
este reino , y no perderían ellos el seso, con verse que 
fue un marinero ó un mozo de espuelas en España, y 
agora verse con diez ó doce mili pesos de renta acá. 
Esto quisiera yo escribir á V. M. en ctfra, porque eran 
negocios que piden secretos acá y allá: pedila en el Con- 
sejo de Y. M. en Yalladolid, cuando vine , parescióles 
que mé daban más preminencia ó autoridad de la que 
era menester, y con esto no se me dio, y por esto no se 
sufre sino enviar esta con hombre propio que la dé en su 
mano á V. M. Suplico á V. M. mande encomendar el 
secreto, porquesto es cosa que si se sabe antes del re- 
cado que conviene, seria deshacer el argadizo (2), por- 
que ya sabían acá cuando yo llegué el perdón que traía 
y la carta para Francisco Hernández, porque lo que sa- 
ben los mercaderes de Sevilla saben á la letra todos los 



(1) Aluda sin duda al Virey D. Antonio de Mendoza, el cual 
abraque murió de enfermedad, pudo contraer esta á causa del 
mucho trabajo y disgustos que tuvo en su gobierno. 

(2) Argadizo, asi: acaso por argamandijo, que según Terreros, 
significa concurso de cosas fútiles. 



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DEL AJIGOTO DE INDIAS. 97 

del Perú por vía de sus compañías; y es tierra tan nueva, 
que los que más desean que sucedan estas cosas de guer- 
ra son los mercaderes, por el interés de sus mercade- 
rías, porque al cabo se quedan ellos con toda la riqueza. 
En el poco tiempo que ha questoy en esta tierra, he 
dado orden como se vayan comenzando á poblar pueblos 
en cinco partes, bien desviadas las unas de las otras: la 
una es enTomebamba, sesenta leguas de Quito y docien- 
tas y tantas desta ciudad, que dicen que hay muy buena 
dispusicion para ello: á esta se le ha puesto la ciudad de 
Cuenca; y en el sitio que dicen el Guarco, ques veinte y 
tantas leguas desta ciudad de los Reyes, se comienza 
á poblar la villa de Cañete, y en esta hay treinta vecinos 
y he nombrado regidores y escribano: heles puesto estos 
nombres, por ser mi naturaleza, y costumbre de los que 
pueblan llamallos de donde son. En otro sitio, questá 
desta parte de la ciudad de Truxillo , veinte leguas 
deila, hay otro sitio que se llama Sancta, muy bueno, 
que cuando yo vine por allí la vi y di orden de que 
se poblase, y hay ya regidores y oficiales y veinte ve- 
cinos: llámase Santa. En la traza de la villa de Cañete 
andan entendiendo ya algunos de los que han ido y van 
á vivir allí; por comenzar á deshalagar (1) de la 
gente, les he dado algunas ayudas de costa, á trescientos 
pesos y á docientos, para ayuda á hacer sus casas. Los 
otros dos pueblos , el uno dellos es adelante de la ciu- 
dad de Quito, en la parte que dicen Zumaco, ques en el 
camino por donde Gonzalo Pizarra fué á la entrada de la 
Canela; y el otro es en la sierra, veinte y cuatro leguas 



(1) Deshalagar 9 desamontonar; de halagar, que en Asturias sig- 
nifica montón de bálago 6 paja larga de heno 6 centeno. 
Tomo 1Y. 7 



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98 DOCUMENTOS UKDITOS 

adelante de la ciudad de Santiago de los Valles. Después 
de trazados, enviaré á V. M. las copias dello y diré lo que 
más hobiere, que cierto conviene mucho dar á esto gran 
calor, porque se remedia mucha gente casada, y se irán 
asentando, y quitando este nombre de soldados y lo vol- 
veremos á nombre de labradores, que será otra cosa y la 
verdadera seguridad desta tierra; que en ninguna cosa 
hallo que se haya tenido respeto á esto, y es lo más impor- 
tante, y ansí veo que en las ciudades que están pobladas 
las han dexado tan sin mirar lo de adelante, que no tie- 
nen ni un real de propios, sino todo fundado como sobre 
arena; yo vo buscando en que los puedan tener, y entre 
tanto les ayudaré, de lo de tributos vacos , con alguna 
cosa para que se aderecen los caminos y puentes y hagan 
otros edificios, y ansí lo he comenzado á hacer. 

Cuando llegué á la ciudad de Truxillo, por haber traí- 
do gran costa, y porque de sólo fletes para esta mar del 
Sur me llegaron á más de diez y seis mili pesos, como 
estuve en Truxillo rehaciéndome algunos dias de cosas 
necesarias, sobreviniéronme tantos gastos, sin podellps 
escusar, que hube de ocurrir á la caxa de V. M. por so- 
corro. Y por no hallar dineros en ella, me fue forzoso 
tomallos prestados de Francisco de Isasaga que allí esta- 
ba, el cual me prestó quince mili pesos en barras de plata, 
los cuales gasté , sin las cosas que traia de España que 
había menester. Vea Y. M. cómo con los cuarenta mili 
ducados, de que me hace merced de salario por año, he 
de salir deste, pues no son en la moueda que acá se prac- 
tica, y con que se compra y vende y pagan á los Oidores 
más de treinta y tres mili y tantos pesos ; con que pro- 
meto á V. M. que en los que digo que he gastado, no 
han salido fuera del gasto sino solamente los ocho mili 



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DKL ABCHIVO DE INDIAS. 99 

pesas dellos que quedé á deber en Sevilla y los envié á 
pagar. Hice á Isasaga cédulla en Tru&illo de le dar los 
quince mili pesos dentro de dos meses después de llega- 
do á esta ciudad, y aun no eran cumplidos, cuando vino 
á pedírmelos; y como no los tenia, para cumplir con él, 
por no pedirlos prestados á otro, di un mandamiento para 
que, de tributos vacos, los oficiales de V. M. los pagasen, 
hasta en tanto que Y. M. lo supiese ó yo los tuviese de 
mi salario, como se verá por su cuenta; V. M. provea 
y mande en esto lo que más sea servido, porque en 
viendo coyuntura, trabajaré de descargarme de parte de 
las ciento y cincuenta raciones que tengo en mi casa y 
de las demás que arriba digo , porque no lo podré su- 
frir ni habrá harto en el salario ni en mi hacienda para 
ello. V. M. tenga por cierto questo es así, y que le he 
de decir en todo verdad y dar cuenta de lo que hubiere. 

El cuanto conviene que haya 'moneda en este reino; 
he escrito á V. M., porque me paresce y voy enten- 
diendo cada dia que no se puede vivir sin ella , porque 
todo va á poder de los mercaderes, y ellos solos son los 
que no lo querrían , y es por su particular interés; 
V. M. maade en ello lo que más sea servido; y si se ha 
de hacer, in viese la orden de todo y algunos oficiales 
y herramienta», porque como acá no lo ha habido 9 no 
se hallarán. Y la parte más cómoda y donde todos dicen 
que hay más aparejo para sentalla , es en la ciudad de 
Arequipa, porque hay montes donde se haga carbón, y 
allí acude toda la plata de Potosí , y por la mar vienen 
dende Arequipa aquí en ocho días. 

Ya escrebí á Y. M. como estando embarcado en Pa- 
namá Gerónimo de Alderete, á quien Y. M. había pro- 
veído por gobernador de la provincia de Chile, falleció: 



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100 DOCUMENTOS INÉDITOS 

y antes que yo llegase á esta ciudad, trata relación de 
algunas cosas de aquella provincia , y de como todavía 
se están los indios de la ciudad de la Concedan y los 
del estado rebelados y alzados contra el servicio de 
V. M.; y que se temen los españoles, questánen las de- 
más ciudades de Santiago y en la Imperial , dellos; por- 
que como mataron á Valdivia y desbarataron después á 
Francisco de Villagra y á la gente que llevó, que eran 
casi docientos hombres, están muy vituriosos y hacen 
muchas desvergüenzas. Y por otra parte, ios españoles, 
diferentes entre sí, y fundados bandos y parcialidades, 
especialmente los* hay entre el capitán Francisco de Vi- 
llagra y el capitán Francisco de Aguirre, porque cada 
uno destos ha pretendido y pretende la gobernación de 
aquella provincia , y dicen que Valdivia se la dexó ; y 
por otra parte , las ciudades habían elegido persona por 
Justicia, que era Rodrigo de Quiroga , y después los Oi- 
dores enviaron provisión de Justicia mayor á Villagra, 
de manera que había y hay una revuelta entrellos, peor 
que la de Pizarro y Almagro, y se está con sospecha 
que, en el entretanto que va gobernador, no haya rom- 
pimiento. Visto esto, y que convenia para lo uno y para 
lo otro enviar cuatrocientos ó quinientos hombres , y 
que desaguaba la gente desta tierra y remediaba á la 
otra, me pareció que no debia fiar esta gente sino de 
D. García, mi hijo, y que yendo él, holgarían de ir con 
él algunos de los que son buenos soldados , y los que 
vinieron de Castilla ternian dello más contentamiento que 
de otra persona, y por. estas causas le nombré por Go- 
bernador de aquella provincia, como lo traía Gerónimo 
de Alderete , aunque tengQ que me hará falta , porque 
aunque mozo, es reposado, y parésceme que aprueba 



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ML ARCHIVO DE INDIAS. 101 

acá bien; no sé si con el parentesco me engaño. Ya por 
«ateniente el licenciado Juan Fernandez, que era fis- 
cal en esta Audiencia, ques hombre cuerdo y de letras 
y esperiencia, que no sé óómo Alderete había de poder 
llegar á aquella provincia ni cómo la había' de gobernar, 
porque V. M. tenga entendido que conviene queste car- 
^o y otros semejantes se encarguen á personas á quien 
tengan respeto ; y por cartas que de Chile han venido, 
que se escribían á Alderete , he visto que los reparti- 
mientos andaban ya en venta , y que iba la cosa trabán- 
dose de manera, que no sé en qué se parara, y según lo 
que entiendo, paresce que Dios lo quiso atajar, por lo 
quél es servido. Al licenciado Joan Fernandez fue me- 
nester rogarle que acetase el cargo , aunque le señalé 
cinco mili pesos cada año de salario : así el suyo como 
los demás salarios se han de pagar de tributos vacos, y 
porque el que Y. ML señaló á Alderete fue teniendo res- 
pecto á que tenia indios en la gobernación , que no era 
pequeño inconveniente, y estos le valían mucho, y D. 
García no los ha de tener , se le acrecentó el salario á 
-doce mili pesos, porque aun con esto queda duda si se 
podrá sustentar, y certifico á V. M. que si fuera con 
otro, que me paresce que me alargara á más; el princi- 
pal interés que pretendemos yo y él, es acertar á servir 
á V. M. Del Obispo que V. M. tiene presentado * para 
aquella provincia , ques el bachiller Rodrigo González, 
no tengo buena relación, como se verá por 1$ informa- 
ción que invio; Y. M. provea una persona de buena vida 
y exemplo para allí, porque en estas tierras nuevas con- 
viene mucho que sea tal. 

Entre el Arzobispo deste reino y el Obispo del Cuzco 
hallo otra rencilla y discordia, tan fundada y revuelta 



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109 DOCUMENTO* INÉDITOS 

como la de los Oidores , que demás de tocar á los que 
digo, se ha estendido á todos los demás perlados y clé- 
rigos de acá, y andan á matarse los unos con los otros, 
que no sé el medio que con ellos me tenga; ándola tem- 
plando , y trabajaré de quitalla y ponellos en pac si pu- 
diere. El remedio para esto y para las órdenes de frai- 
les, seria mi parescer que V. M. escribiese á Su Santi- 
dad que inviase á este reino un Nució ó Legado, para ser 
juez de los unos y de los otros y para podellos castigar, 
y que conosciese de pleitos de casamientos y de otras 
cosas que se apelan para Roma, porque como esto está 
tan lejos , es cosa que nunca se acaba , que como no hay 
juez de fraües ni de clérigos y lo son ellos mismos de sí, 
tengo tanto trabajo con ellos como con los pretendedo- 
res. Y convendría mucho que V. M. mandase buscar 
buenos religiosos y clérigos, que su inunción no fuese 
otra sino servir á N. S. en esta tierra y morir en ella, y 
que supiesen que no habían de volver á España; por- 
que su negocio todo es, en llegando acá, procurar de ha- 
ber seis ó siete mili pesos, y en habiéndolos , volverse. 
Por una cedida, que V. M. proveyó, á pedimento de 
Garcí Holguin, vecino de la ciudad de Truxillo deste rei- 
no, manda Y. M. que se le quite al comendador Mel- 
chior Verdugo un principal con ciertos indios del repar- 
timiento que agora tiene y posee; paresce claro que no 
debieron informará V. M., cuando la proveyó, del plei- 
to que ha habido sobre este mismo caso en esta Au- 
diencia , en el cual hubo sentencias de vista y revista, 
por las cuales está asuelto y dado por libre el Comenda- 
dor de lo que Holguin en este caso le demandó. Y visto 
que la cédula no hacia mención desto y que se ganó con 
siniestra relación, y que Melchior Verdugo ha siempre 



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DEL AHCHTVO M INDIAS. 103 

Bervido á Y. M. en todo lo que se ha ofrescido y no ha 
deservido, por donde entiendo yó que algunos se holga- 
ban acá de lo que la cédula mandaba ; visto lo uno y lo 
otro , se mandó que el proceso y la cédula se remitiese 
todo ¿ V. M., y que diese fianzas Verdugo, para que si 
V. M. no fuese servido desto , volvería lo que aquellos 
indios hubiesen rentado, y ansí va el proceso y la cédu- 
la. V. M. lo mande ver, con prosupuesto de que Mel- 
chior Verdugo ha siempre servido y no deservido en 
nada. 

Aquí hallé que los Oidores , uno dellos por su rue- 
da (1) conoscian en primera instancia, en casos civiles; y 
esto demás de desabturizar sus cargos, les era impedi- 
mento. Y el mayor que hallo yo es, que después aque- 
llos mismos negocios venian en grado de apelación al Au- 
diencia , y como el que habia sido juez se halla presente, 
favoresce su sentencia; y desto nascen otros inconver 
mentes, porque cómo allí no tenia voto, se tomaban le- 
trados por asesores. Y para evitar lo uno y lo otro, he 
proveído que no conoscan los Oidores en casos civiles 
de primera instancia, sino que vayan antel Corregidor ó 
antel Alcalde de Corte que he proveído. Váse parescien- 
do el cuanto conviene estar desta manera. 

Llegado que fui á esta ciudad de los Reyes , me fue 
hecha relación, por parte de los perlados de las órdenes 
de San Francisco y San Agustín, que les proveyese con 
alguna ayuda para acabar de hacer las iglesias que te- 
nían comenzadas ; y entendida y vista por mí la necesi- 
dad que dello habia, libré al monasterio de San Agustín 
desta ciudad de los Reyes cuatrocientos pesos , y al de 



(1) Por su rueda, es decir, por turno. 



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104 DOCUMENTOS INÉDITOS 

San Francisco quinientos, y al deGuamanga, de San 
Francisco trescientos , y al del Cuzco, desta orden, qui- 
nientos , y al de Quito, desta misma orden, trescientos 
pesos ; y á un colegio questá fundado en Quito para la 
dotrina de los naturales, por dos años, seiscientos pesos, 
todo en tributos vacos, paresciéndome ser cosa muy jus- 
ta y provechosa que las iglesias se bagan y edifiquen, y 
que haya colegios donde se enseñe la dotrina y buenas 
costumbres á los naturales. 

Por parte de los monasterios de la orden de Santo 
Domingo, questán fundados en este reino, me fue hecha 
relación que Y. M. le habia hecho merced en dias pa- 
sados, por una cédula, de que hicieron presentación, des- 
pachada en Valladolid en 4 de Abril de 1542, que 
en tres años se les diese el vino que hobiesen menester 
para celebrar el culto divino, y aceite para una lámpara 
que ardiese delante del Santíssimo Sacramento ; esta cé- 
dula presentaron por Enero de 50 años, y se cumplió con 
ellos conforme á ella, y que esta merced no se les habia 
alargado y padescian necesidad dello , y que á los mo- 
nasterios de las otras órdenes habia Y. M; hecho mer- 
ced desto por ocho años y más; y me pidieron que les 
proveyese de vino y aceite para este efecto. Y entendida 
por mí la necesidad que los monasterios desta orden de 
Santo Domingo tienen, les concedí y alargué la merced 
por otros tres años más, y mandé á los oficiales de Y. M. 
que ansi lo cumplan, y quellos tasen lo questo podia va- 
ler cada año ; y se lo diesen junto á los unos y á los 
otros, porquelloslo pudiesen comprar á tiempos conve- 
nibles; porque suele valer una botija de vino ocho y 
diez pesos, y agora vale cuarenta, y toviéranlo compra- 
do antes, si tovieran los dineros, y demás desto se 



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VSL AfiCiUVO Di INDIAS. IOS 

entenderán mejor las cuentas de la Real Hacienda. 

En este reino hay cantidad de mestizas , dellas hijas 
de conquistadores y otras de pobladores que han muerto 
algunos dellos en servicio de V. M., que con haberles 
faltado sus padres, han padecido y padecen necesidad, 
asi de bienes como de enseñamiento de buenas costum- 
bres y recogimiento. Y para en quéstas se recojan y 
otras doncellas pobres, que de cada dia se ofrescen ve- 
nir de España, he ordenado que en esta ciudad de los 
Reyes se funde una casa de recogimiento para ellas , in- 
titulada S. Joan de la Penitencia, la cual para su funda- 
ción tiene solares y chácaras y algún ganado y servicio 
de negros, y mandas que algunas personas han hecho 
para esta obra,, lo cual he mandado recojer para que se 
junte. Y demás desto, para ayuda al edificio, le libré en 
tributos vacos mili y quinientos pesos , y mili pesos cada 
año de renta en ellos, hasta que otra cosa V. M. en ello 
provea. Y por la buena relación y vida de D.* Catalina 
de Arguelles, viuda, mujer que fue del licenciado Ce- 
peda, se le ha dado á cargo esta casa para que esté den- 
tro en ella y imponga de buenas costumbres á las que 
allí entraren. Y ansí se remediarán muchas huérfanas y 
se sacarán de allí para casar; y tenga V. M. por cierto 
questa es una obra y limosna muy grande, y que sien- 
do V. M. servido, habrá menester cinco 6 seis mili pesos 
de renta en lo mismo. 

Háme parescido que será muy conviniente que en 
esta mar del Sur haya un par de galeras que andén á la 
contina en ellas , ansí para la fortaleza y amparo de la 
mar, como porque redundarán otros provechos, como es 
subir en esta costa á remo las veces que fuere menester, 
y ir hasta Chile ; porquesto del subir los navios dende 



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106 ÜOCUMJEWT06 INÉDITOS 

Tierra firme aquí y de aquí á Chile, es trabajoso, y sino 
es tres meses del año , que son Enero y Hebrero y 
Mareo, en los demás acaesce estar un navio en veinte 
leguas dos meses , y después decaer con las corrien- 
tes, tanto que se pasa todo el año ; y están dentro 
despachos y otras cosas que vienen de Castilla, que 
hacen falta. Para esto y para poner allí los delincuen- 
tes que paresciere, he tomado asiento con un Baltasar Ro- 
dríguez , el cual es ido á comenzar á entender en hacer 
una ; tengo para mí que ha de ser cosa de provecho , y 
no embargante que de una redada (1) que pienso echar, 
que no sé cómo saldré con ella, creo habrá acá gente de 
que poblallas, he escrito al visorey D. Luis de Yelasco 
que si en México se condenare alguno para este fin de 
galeras, que me los envié acá á recado. Si V. M. es ser- 
vido, le puede mandar que ansí lo haga, y lo mismo al 
Presidente de Guatimala y al Nuevo Reino , porque será 
un coco (2) no visto acá ; y quitarse há el inconveniente 
de soltarse en el camino los que van condenados á esto. 
En esta ciudad hallo que hay tantos pobres vergon- 
zantes (3), ques la mayor compasión y lástima del mun- 
do , porque ansí de los que vienen de España como de 
las otras partes, ocurren todos aquí, y he sabido» así de 
religiosos como de otras personas, ques grande la nece- 
sidad que pasan , especialmente algunos que vienen con 
muchos hijos. Para remediar parte desto, he hecho orde- 
nar para ello una hermandad, y he puesto dos mercade- 
res por mayordomos, y les he librado de limosna quinien- 



(1) Redada : el conjunto de personas de mal vivir á quienes de 
una vez se captura. 

(2) Será un coco: es decir, espantará 6 pondrá miedo. 

(3) Pobre vergomcmUí el que pide secretamente limosna. 



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del Atcamro bk mnus. 107 

tos pesos, y para lo de adelante les mando dar cada, mes 
en tributos vacos trescientos t>esos, que aun con esto y 
•oon otras limosnas que se llegan, no tienen para alimen- 
tarse; heme atrevido á hacer esto, porque me consta que» 
grande su necesidad; Y. M. mande lo que en ello má& 
sea servido. 

Cuando estuve en la ciudad de Truxillo, vi cuan sin 
orden se criaban los hijos de vecinos de aquella ciudad; 
y para que de aquí adelante tomen buenas costumbres y 
se quiten de vicios, ordené un colegio donde puedan es- 
tudiar y deprender ciencia; y en esta ciudad, por hallarla 
de la misma manera , he hecho otro: en ambos hay ya 
estudiantes, y á los bachilleres les he señalado á quinien- 
tos pesos por año á cada uno; y según lo de acá, es poco, 
y allá ha de parescer largo; pero en ser de tributos don* 
de está en costumbre de llevallos el demonio, mejor e& 
que se emplee en estotro, y queda con color para que 
queden en cabeza de Y. M. los indios. 

Por una cédula de Y. M., despachada en YaHadolid 
en 26 de Noviembre de 54, se manda que se invie rela- 
ción de los indios quel Obispo de Patencia encomendó, 
por número de ciento ó docientos indios, y á qué perso- 
nas y por qué razón se encomendaron por este número. 
En cumplimiento deila, proveí que los secretarios truxe- 
sen ante mí las cédulas de encomienda quel Obispa 
hizo, y por ellas y por relación que me hau dado, no 
paresce haber hecho por esta orden encomienda de in- 
dios ni señalado número en ninguna dellas, ni más de 
encomendar tal cacique con sus sujetos, como Y. M. man- 
dará ver por la copia de una que invio, y de aquella 
manera se dieron todas las demás. 

Hallo en todo lo de acá tan poca orden, que prometo 



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108 DOCUMENTOS INÉDITOS 

á V. M. que no sé como lo encaresca : voy poco á peco 
acudiendo y proveyendo á lo más necesario, como es en 
que haya dotrina y religiosos en los pueblos , advertían» 
dolos que en lo que más va es en esto, y que la predi- 
cación que más les aprovechará es el exeraplo que tes 
han de dar con sus personas ; y á los perlados he dicho 
que tengan particular cuenta con esto. He quitado á los 
clérigos que no puedan tratar ni contratar con los indios 
en las partes donde estuvieren, por sí ni por nrterpósitas 
personas, y que en los pueblos donde residieren frailes 
de una orden , no residan de otra , porque siempre hay 
<entrellos ambiciones. También voy ordenando y hé co- 
menzado á inviar á visitar algunos pueblos, para saber 
y entender su posibilidad y las cosas que tienen en sus 
tierras para dar de tributo, porque los indios se quexan 
que no pueden, y los encomenderos dicen que sí; esto es 
uno de los principales negocios del reino y donde es ne- 
cesario ir con tiento, porque como entra el interés de por 
medio, y el servicio personal toca á muchos, y ayúdanse 
los unos á los otros, y nasce el daño tan de atrás, que no 
hay quien dé salida. Vistas las visitas y remediándolo 
que pudiere, teniendo atención á todo , en esta visita he 
mandado á los que van á hacella que traigan relación y 
cuenta de todos los indios, y que entre todos se repartan 
los tributos, no cargando á los unos más que á los otros; 
y también que sepan lo que dan á los caciques y princi- 
pales, para tasarles lo que han de llevar por tazón de 
los cargos, porque en esto ha sido tan á rienda suelta, 
que los caciques son los que se lo llevan todo, y están 
tan sujetados los indios á esto , que no hay esclavos tan 
domésticos ni que tanto sirvan. Y esto nasce de queso 
han comenzado á entender que son libres, alo meaos en 



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del arguyo ds indias. 109 

cuanto á esto de sus caciques; he proveído que esto se 
les declare y diga á todos, y que tengan orden en juntar 
en una casa todo lo que han de dar de tributo , y que lo 
que sobrare lo tengan en una caxa, que se llame del 
común, y que de allí se sacarán para lo uno y para lo 
otro. A esto procuro inviar buenas personas ; y tengo 
que ha de ser muy provechoso y que. con ello comenza- 
rán á entrar en alguna policía, que ninguna tienen. Ho 
proveído que á ningunos indios no se les lleven derechos 
de las cosas que vinieren á pedir, y que cesen los plei- 
tos en que los traen y que se avirigüende plano, sabida 
la verdad, y no haya plazos ni términos ordinarios, y en 
lo que les toca, les hago avisar que ocurran á mí. He dada 
facultad á algunos principales para que en sus pueblos 
puedan traer vara de justicia para el amparo de los de- 
más naturales y para que no se les hagan fuerzas ni 
robos, y que puedan prender á los que los hicieren , y 
que presos, me los traigan ó lleven al corregidor más 
cercano para que haga justicia. He hecho que en loa 
tambos (1) tengan aranceles de los precios á que han 
de dar los mantenimientos , y he mandado que ningún 
español no pueda estar en [un tambo más de un dia, no 
teniendo justo impedimento. Ansimismo he proveído que 
los indios de las tierras frías, ques en la sierra , no ba~ 
xen á la caliente, ai los de la tierra caliente suban á la 
fría, por evitar que no se mueran. Las copias desto invio 
á V. M. ; siendo servido, las puede mandar ver. 

De la Real Hacienda de V. M. doy cuenta, para que 



(1) Tambos, ventas ó posadas que los peruanos tenían en loa 
caminos, generalmente de cuatro en cuatro leguas. Ya en tiempo 
de los incas era responsable de Ip que en un tambo pasaba j do 
lo hurtado en el mismo, el cacique de la tierra. 



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110 DOCUMRHTOS HCBUHOt 

se vea en el Consejo ; suplico á Y. M. que les mande 
que con brevedad den orden de inviar negros y her- 
ramientas, porque si hay minas, yo daré orden en las 
tierras calientes, donde los negros hagan buena labor. De 
dos meses á ésta parte se tiene noticia que en los Cha- 
chapoyas hay minas de oro, y me han traido el metal: 
yo lo he hecho fundir, y sale de 13 quilates y medio, 
ques gran riqueza. Dícenme ques en una sierra donde 
están, y que por habar pocos indios no se podrá hacer 
labor; yo tengo entendido que la mejor cosa para loa in- 
dios es no sacallos de sus naturalezas y que en sus tier- 
ras trabajen donde hóbiese minas, por la orden que he 
dado, que para ello junté los religiosos , y con muchos 
dias de consejo dimos el medio y orden que en ello se 
podia tener, la cual invio á Y. M. para que en todo 
mande lo que mas sea servido. 

A D. Francisco de Mendoza se le dio el repartimien- 
to de Pocona quél señaló: fuese á tasar como Y. M. man- 
da, y al menor precio que vino tasada la coca se le con- 
tó, ques á ocho pesos el cesto (1): monta la tasación 
diez y siete mili pesos, que pagaba veinte y cuatro á 
Gómez de Albarado que los sotia tener en encomien- 
da, y estaba muy quejoso de que se lo habían tasado 
en poco. Los tres mili pesos, á cumplimiento á los 
veinte mili, se le señalarán en tributos vacos : diéron- 



(1) Coca, arbusto del Perú, semejante al arrayan, muy esti- 
mado de los indi09, que la usaban en sus ceremouias religiosas, 
también como moneda, y para Hoyarla en la boca, teniéndola por 
muy fortificante y salutífera. Según Herrera, muchos españoles 
se enriquecieron vendiéndola por cestos á los indios; asi que se 
hicieron grandes plantaciones de ella y bajó su precio después 
de la conquista, aunque conservándose siempre en estimación. 



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DKL ARCHIVO DI INDIAS. 111 

sele los veinte mili pesos del ano rezagado, como V. M. 
lo mandó. — N. S. la S. C. C. R. persona de V. M. guar- 
de , con abmeato de más reinos y señoríos, como los 
verdaderos criados y vasallos de V. M. deseamos. — De 
los Reyes, 15 de Setiembre de 1556.-— De V. S. C. C. M, 
criado y vasallo, que sus muy Reales pies y manos be- 
sa. — El Marqués de Cañete. 



Cabta del mismo Vibey, Mabqu6s de Cañete, al Emp^ba.- 
dob, sobbe el pbopio asunto que la a.ntbbiob (1). 



S. C. C. M. 

A 15 de Setiembre di cuenta á V. M. del estado en 
que habia hallado esta tierra, y de lo que habia hecho y 
proveído en ella, largamente; y por esto no la volveré á 
dar aquí, sino remitirme á las que digo. A 20 del dicho 
rescebí una carta de V. M. , hecha en Bruselas á 24 de 
Diciembre del año pasado de 55, en que en ella me man- 
da V. M. que no reparta los repartimientos que hallé va- 
cos y vacaren, porque se trata en despachar á D. Anto- 
nio de Ribera, que traerá la resolución desto. Y cierto yo ' 
me holgué con la carta, porque me parescia que venia á 
propósito para detener el repartimiento y dar esperanza 
á los vecinos, con quien yo he tenido siempre fin de con- 
templar, de que D. Antonio de Ribera traería el despa- 
cho quellos deseaban. Y con esto parescióme que no iba 



(1) Colección de Muñoz , tomo lxxxviu. 



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112 DQCpmreoB noraros 

mucho en el secreto; junté los Oidores y amóstreles la 
carta, y otro dia casi lo sabían todos. Fue tan grande al- 
teración en los capitanes que pretendían repartimientos, 
y en soldados que llaman Guzmanes, que luego se me 
empezaron á alterar, y ir á los frailes y á otras personas, 
á decir que si no les daban de comer, que se perdería la 
tierra, y otras cosas, que mandará Y. M. ver por la in- 
formación que invio. Los vecinos todos pretendían acre- 
centamiento ; los Oidores decían que pues no se habían 
de dar indios, que sobre ello se les podía dar á ellos ren- 
ta; y júntanse sin mí y acuerdan de hacerme el razona- 
miento que invio. Visto como esto se me ponía, y que no 
habia criado ni hombre que no sintiese alteración de ver 
que la tierra no se repartía, ques por donde suele haber 
las guerras pasadas y la venida dellos á este reino, y 
questo me habia de crecer cada dia, y que la aucturidad 
de V. M., en que yo me habia puesto de representalla, se 
me habia de enflaquecer, y que un soldado que se llama 
Palomares jvino á mí una mañana , y delante de mucha 
gente y con palabras recias me dixo: «Señor, oidme cua- 
tro palabras.» Yo le respondí: «Y ocho.» Y fueron quél 
habia servido tan bien, que los Oidores le habían dado de 
renta dos mili pesos cada año en un repartimiento, y quél 
no los quiso. Yo le dixe que habia hecho mal, que mejor 
fuera tomallos y después pleitear por los demás. Llamé 
en mi cámara á Diego López de Zíiñíga , que era uno de 
los capitanes más validos y de más amigos, porque era 
de mejor casta que los otros, y le dixe la voluntad que 
tenia de hacelle merced en nombre de V. M.; y que por 
tener tan poco paño como vía y tantos con quien cum- 
plir , que lo quería casar con doña Beatriz de Santillan, 
ques de buena casta, sobrina del licenciado Santillan, 



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¡l 



bu. imcmvo w duhas. 418 

que aunque viuda, moza y de buen parecer y sin hijos; 
que tenia un repartimiento que vale siete mili pesos, y más 
de veinte é cinco mili en esclavos y otras haciendas. Y 
respondióme que no era su honra que por su mujer pa- 
resciese que se le daba de comer, sino por sus servicios; 
que después que yo le diese de comer, trataría de aque- 
llo. El capitán Rodrigo Niño habia dicho muchas veces 
que los Oidores le daban un repartimiento que le rentaba 
más de seis mili pesos, que se llama Achacachi, que era 
de loan de Manes, y que no lo habla querido. Visto esto, 
y que les daba el aire de Tomás Vázquez y Piedra-hita, 
questaban en el Cuzco con gente, y las cosas pasadas, 
acordé de bebella ó vertella (1) ; y puestos en orden cua- 
trocientos arcabuces que ya tenia y mi guarda y criados, 
de inviar á Uamallos unoá uno, con que habia entendido 
el repartir el dia antes, porque habia dado á Joan Velaz- 
quez Vela Nuñez un repartimiento, porque era muy pa- 
riente del visorey Blasco Nuñez, y le habían cortado una 
mano en servicio de V. M. , y nunca habia deservido, y 
también se casó con una hija del factor Romani. Con es- 
to , ellos habían asegurado y tenían por cierto que salía 
el repartimiento; y como entraban uno á uno, los metían 
en una pieza questá junto á mi aposento cabe una huer- 
ta, y allí los desarmaban. Y vinieron Diego López de Z&- 
ñiga, capitán, y Rodrigo Niño, y Joan Maldonado, ansi- 
mismo capitanes, y Lope de Zuazo, alférez general que 
fue en lo de Francisco Hernández, y los dos Palomeques, 
y Palomares, y Gonzalo Silvestre, y Blas de Merlo , y el 
capitán Joan Porcel, y Villafuerte; y recogidos, la guarda 
de pié y de caballo estaban apercibidas, 'y dentro de una 



(1) Es decir, de componer el asunto ó de romper por todo. 
Tomo IV- 8 



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114 D CÜMENfOS INEDtTOft 

hora los llevaron á todos á la mar á metellos en una nao. 

Quitadas las guias, todos los demás quedaron espan- 
tados y asombrados, y ni sabiab si estaban en cielo ni en 
tierra. Esto se hizo á 10 de Otubre , y á 3 , el licenciado 
Muñoz, que había enviado por Corregidor y Justicia al 
Cuzco , como escrebí á V. M. , se había dado tan buena 
maña , que había prendido una noche á Tomás Vázquez 
y á Piedra-Hita, y los habia traído al Cuzco, donde ama- 
nescíeron sus cabezas puestas en el rollo. Con esta se- 
gunda nueva, yo tomé gran calor y ellos gran desmayo, 
y hice prender á Pavía, un caballerizo de Francisco Her- 
nández , un hidalgo de Ocaña que anduvo muy dañado, 
con él, especialmente en Pucará , porque una vez dio un 
caballo á Francisco Hernández á tiempo que le dio la vi- 
da, y hizo muestras en tiempos que pudiera venirse á la 
gente de V. M. y no habia querido, y porque habia muer- 
to dos hombres y habia prendido al capitán Rui Barba y 
llevádolo á Francisco Hernández, por donde se habia se- 
ñalado y era tenido en reputación de valiente hombre: 
era mozo y bien dispuesto; ahorcáronle á # medio dia, don- 
de la gente tomó miedo. 

Despaché luego á todo el reino el mandamiento que 
V. M., siendo servido, puede mandar ver, cuya copia 
invio, y mandé á los corregidores que d§ los Capitanes y 
alférez y otros oficiales de los de Francisco Hernández 
hicieren justicia , y que á los demás condenasen para las 
galeras, que escrebí á V. M. que hacia en esta mar. He- 
cho esto en seis días, parescióme que toda la gente , así 
la recienvenida con quien pude hacer esto, como la ques- 
taba acá, estaba muy escandalizada ; acordé de repartir, 
y el repartimiento de Tomás Vázquez, questaba tasado en 
trece mili pesos y se retaso en diez, di á Rodrigo Desqui- 



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DHi AMHQVO M INBUS. 110 

vel, que tenia otro, que dexé en el Cuzco, de tn$s mili pe» 
808 , porque habia servido siempre á V. M-, y halládose 
con Blasco Nuñez, y ^orquestaba casado con una herma* 
na de D. Pedro Luis de Cabrera, que tiene otra hermana 
suya con ella; y allí se recogían otros dos hermanos, su* 
yos, porque como D. Pedro se fué, quedaban todos ellos 
con gran nescesidad; y con esto se remediaron. Porque 
viesen que degollaban á unos y remuneraban á otros, di 
otros tres ó cuatro repartimientos, como van en una Me- 
moria que V. M. mandará ver, y veinte y tantos mili pe- 
sos de por vida en tributos vacos , á personas, mancos y 
tullidos y viudas, que habían muerto sos maridos en ser- 
vicio de V. M. , y los demás halládose con Blasco Nu- 
ñez, que todos ellos estaban tan pobres, que pedían por 
Dios. Situé en los mismos tributos vacos cient mili pesos 
para tres compañías: una de gentiles hombres de cin- 
cuenta á mili pesos , que todos fuesen hijos-dalgo y que 
hobiesen servido á Y. M., y por capitán delloi á D. Per 
dro de Córdova, mi sobrino , hyo dé D. Sancho de Cor- 
dova: los desta compañía todos pretendían repartimien- 
to y son de los que estaban en la tierra, que la que yo 
había hecho, que eran de los que vinieron nuevamente, 
de que Gómez Cerón era capitán, inviolo eon estos ca- 
pitanes por guarda dellos, y los desta compañía que 
tenia, van conD. García á Chile; ordené cincuenta arca- 
buceros, questos sean, también de los que han servido 
en esta tierra, questén prestos con sus muías y arcabu- 
ces, con cinco cabos desellad ras, para que vayan con las 
justicias á las partes donde les fuere mandado , y hagan 
alarde (i) cada, mes; á estos se les dá á quinientos pe- 



(1) Es decir,' piten revista. 



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116 Manroros dtcwtos 

sos; también se queda la compañía de alabarderos de 
otros cincuenta hombres, que estos son de los recien* 
venidos, que se les dá á trescientos pesos, que los de 
acá aun no se domeñaran á estas plazas. Estas tres 
compañías montarán, como digo, cient mili pesos, que 
con lo proveído y con los veinte mili pesos de D. Fran- 
cisco, serán todos ciento é cincuenta mili pesos: habrá 
vacos docientos é cincuenta mili pesos; de la retasa se 
quitarán los cincuenta mili, de manera que quedarán 
otros cincuenta mili para pagar salarios y para otros 
gastos de acá, y creo no habrá harto, y ya con pedir 
una plaza de las de á mili pesos , y otra de las de á qui- 
nientos, queda como quien pide un repartimiento. Por 
agora me paresce questo se vá entablando bien, aunques 
tierra tan nueva y la codicia de la gente tan desorde- 
nada y tan ciega , que no sabe hombre como será ; mas 
de andar, como digo, con la gente y el tiempo trabajan- 
do que todo se haga con vara de justicia y sin estan- 
darte, siendo cada hombre un Hebrero cada dia en ape- 
drear y tronar y llover y blandear, paresce agora que 
la gente está un poco humillde y temerosa , y comen* 
Con este castigo, por io menos echaré de la tierra más 
de trescientos hombres, de los que anduvieron con Fran- 
cisco Hernández; desbaratado esto, entenderé en lo de 
los vecinos que le juraron por capitán y procurador, 
porque hay algunos; y en Guamanga y en el Cuzco y 
en Arequipa, fueron todos los más. Ya se ha comenzado 
á componer uno dellos , ques Villalobos, vecino del Cus* 
co , en ocho mili pesos. 

He mandado hacer justicia de los diez y siete que 
entraron á prender á Gil Ramírez, que entrellos hubo 
dos ó tres vecinos, sin los dichos, que destos espero 



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D1L ARCSITO DE IfBUf . 117 

cada día que venga el golpe, porque allí donde nascen 
las alteraciones, hay nescesídad que allí parezca la ejecu- 
ción de la justicia y el castigo; y para que esto se puét 
da bien hacer, he mandado al licenciado Muñoz que 
tome diez y ocho hombres que tenga consigo, y con estos 
y con el alguacil estará bien aquello. Supe que Martin 
de Robles, ques el más desasosegado y bullicioso que 
hay en este reino , y que fue el que prendió y degolló al 
visorey Blasco Nuñez (1), al cual el mariscal Alonso de Al- 
varado, cuando fué á Potosi sobre lo de Hinojosa, pren- 
dió y lo tenia para hacer justicia del, sino fuera por'la 
nueva que llegó de como se habia alzado en el Cuzco 
Francisco Hernández ; y sé que leyéndole una carta que 
yoescrebí al cabildo de la villa de la Plata, en que les 
puse magníficos señores en la margen , como él la vido, 
dixo públicamente: «mal criado me paresce que viene 
este Visorey ; será bien que yo baxe allá á ponelle en 
crianza como á los otros. » Y como sé que fue tan áspero 
ayo para Blasco Nuñez, determiné describir al' licen- 
ciado Altamirano, que por lo pasado y presente hiciese 
justicia del, porque, cierto, de cincuenta años arriba es 
trabajo esperar ayo. Este es hombre que tiene un re- 
partimiento que le renta quince ó diez y seis mili pesos, 
y tiene mucha hacienda , y tiene casada una hija , que 
no tiene más , con Pablo de Meneses : mas Pablo de Me- 
neses es buen caballero y cristiano y verdadero servi- 
dor de Y. M. , y asi todo lo que fuere menester para la 
pacificación del reino y servicio de V. M. , estará bien 
en él, con el cual yo tengo amistad , aunque la gente no 
lo entiende , porque nos vemos poco ; mas avisóme de 



(1) Vasco Nuñez de Balboa. 



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118 DUCCnUNTOf IRIMTOS 

las desvergüenzas de los capitanes y soldados que prén* 
di, aunque los más soldados estaban en su casa: Cierto 
V* M. rae hará á mi merced en favorecelle y dalle 
un hábito y un encomienda de quinientos ó seiscientos 
mili maravedises , porquél es de Talayera y dé buena 
casta , porque está adeudado y muy gastado por lo mu- 
cho que en esta jornada gastó en servicio de V. M.; y 
vendió ' al veedor Salcedo el juro que tenia en España, 
para gastar esta jornada, y ansi yo le he prometido trein- 
ta mili pesos de ayuda de costa , si Y. M. no le hace esta 
merced que suplico. 

D. Pedro Portocarrero es también de buena casta y 
ha servido en esta jornada de Francisco Hernández, de 
maese de campo, y aunque es buen hombre, no sabe 
tanto como Pablo de Meneses; mas por rason de los ofi- 
cios que tuvieron, yo los honro y tengo comigo. Las» 
cosas de acá son de manera, que no sabe hombre lo que 
ha de hacer mañana, sino conforme á como viere la 
gente y reputación, ó arreciar ó ablandar, así voy: quer- 
ría si se desbaratase ya esta gente y soldados, entender 
en lo que digo de los vecinos que recibieron á Francisca 
Hernández, y sacar dellos docientos mili ducados ó más, 
y que quedasen con esto que se les hacia merced de la 
vida y de las haciendas que más les quedasen. No se per- 
derá tiempo, y á N. S. se encomienda, y los frailes andan 
bien contentos, que pensaban cada dia ser muertos. El 
Arzobispo há cinco días que llegó á esta ciudad, que vino 
de Tierra-firme: muchos le quieren mal; los clérigos ao 
creo tienen razón, los legos por decir que hizo con el de 
la Gasea que no les diese algunos de comer, y á otros 
tanto como quisieran. Él ha sido mucha parte en este 
reino, y dado orden como entendiesen que los goberaa- 



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DK. 4&CWY0 BE WBU&. 119 

dores hacían todo lo quél ordenaba ó quería; de hallar 
hecho esto que he escrito, y de ver la gente, parésceme 
questá corrido y aun tan espantado como los otros; ter- 
nia por gran servicio que V. M> le hiciese merced de 
mudalle á un obispado de Castilla, porqués benemérito 
para ello y de edad, que seria muy buen perlado, y acá 
podría proveer V. M. un arzobispo desta ciudad y un 
obispo para la ciudad de Truxillo, porque hay de una 
parte á otra cerca de cient leguas, y aunque fuese mozo, 
no lo podría visitar, á lo menos tantas veces cuantas sería 
necesario. Y para el estado desta tierra sería gran con* 
tentamiento ver que V. M. hace merced á los de acá, 
allá, y á los de allá podría Y, M. hacer merced con dos 
de los idos de acá, á más de diez de los de allá, porque 
cierto este reino es del temple y riqueza que á V. M. ten- 
go escrito, y hay razón para tener cuenta con él é que sus 
cosas vayan adelante y se perpetúen» La principal ha de 
ser estas poblaciones que se han comenzado á ordenar, 
que doy cuenta á Y. M.: Y. M. mande que gente Uaná, 
con sus herramientas y aderezos para labrar y sembrar, 
y no con armas para entrar en las batallas como hasta 
aquí, puedan pasar; y para la casa de la munición y para 
repartir á los que fueren á entradas, mande Y. M. que se 
traigan quinientos arcabuces y docíentos coseletes. 

Yo íruxe un fraile de la orden de San Francisco en 
mi compañía, que se llama Fray Joan de Aguilera, y por 
tener auturídad en su orden, le encargaron en Sevilla y 
dieron facultad de Comisario general deste reino. Hallóse 
en el capítulo que agora hicieron: ordenaron en él al- 
gunas cosas provechosas, especial que ningún fraile es- 
tuviese solo: es hombre de gobernación, y tengo por 
cierto, porque há muchos días que lo conósco, queátaria 



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120 BOGUMINTOS ÜCBDROS 

bien proveído en él el Obispado de los Charcas, mandán- 
dose Y. M. informar, de los religiosos principales de su 
orden, ques benemérito para ello. Yo rescebiré merced 
que Y. M. le mande presentar, aunque tengo duda que 
por su voluntad lo acedase, mas como digo acedándolo, 
estaría muy bien proveído en él. 

En la carta que digo que Y. M. me escribió, venia 
otro capítulo, en que dice que pueda dar entradas como 
las dio el Obispo de Palencia. Esto es' cosa que no con- 
viene á la conciencia de V. M., sino es con tantas limita- 
ciones y encomendándolo á personas tan seguras, que no 
hagan mas de lo que se les mandare y llevaren por inis- 
trucion; esto no se hallará hombre que ponga su hacien- 
da para ello. Habiendo dispusicion de dinero para que lo 
puedan hacer hombres cristianos y de buena conciencia, 
darse se há orden como vayan. El que agora yo tengo 
echado el ojo para una cosa destas, es á D. Martin de 
Avendaño, que ha sido criado de Y. M., ques cuñado del 
mariscal Alonso de Alvar ado, que lo tengo en mi compa- 
ñía; es buen caballero y cuerdo y cristiano, y tengo muy 
buena relación del. Si del castigo de los vecinos que digo 
se puede sacar con qué le pueda inviar, hacelió hé á la 
que dicen de Gómez de Alvarado , ques el Marañon, que 
no pueden volver á esta tierra, y seria gran provecho 
dellay podrían ir allí ochocientos ó mili hombres; y con 
quinientos que sacará D. Garda- para Chile, ó más, se 
desaguará esta tierra de mucha gente ; por el presente se 
terna cuidado en todo y no se perderá tiempo , que para 
cuatro meses que há que vine, creo que se ha hecho lo 
que hiciera otro pesquesidor que viniera. Los Oidores 
son los que menos saben si están en el cielo ó en tierra; 
no entienden sino en las cosas de justicia, y en ver sus 



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DEL ABfiUVO DI INDIAS. 191 

pleitos y sentenciarlos, y en algunas cosas que yo les co- 
meto tocantes á la gobernación. Por la información que 
yo hice de lo que me pidieron» que vino á su noticia, se 
tuvieron por embarcados , y creo que aun no les ha sa- 
lido el miedo del cuerpo: yo los honro y autorizo, porque 
conviene así, y con papel y tinta son las armas que me 
parece qute conviene hacer la guerra en este reino , por- 
que lo (Jemas seria lo pasado , y así ninguna palabra ni 
cosa hay que no va por su orden de información. Para 
esto me aprovecho del Dr. Cuenca y de un Alcalde de 
Corte que yo truxe, que se llama Chirinos, que aunque 
no es letrado, entiende de negocios, y es de buen ánimo. 
Y esto y saneado, que en el Cuzco, y los Charcas, y Qui- 
to, que son las partes importantes, tengo personas que 
darán buena cuenta de sí, y está bien proveído, porque 
el Audiencia que habían informado ¿ V. M. que era me- 
nester en el pueblo nuevo ó villa de la Plata, no es nece- 
saria, porque acá hay pocos pleitos de hacienda sustan- 
ciales, porque no hay mayorazgos, ni las antigüedades que 
en España, y el Audiencia que aquí hay sobra, y dentro 
de un año no tendrán que hacer. Todo pende de gober- 
nación, y esta crea Y. M. que la hace mejor uno, por 
rtúnmente que lo haga, que tres ni cuatro juntos, porque 
todo es pasiones y hacer por sus amigos , y un tizón para 
la tierra. Y ansí la verdadera provisión es hombre esco- 
gido, de cordura y letras en los Charcas y Quito y Cuz- 
co; que hay dende los Charcas á Quito seiscientas leguas; 
y estos que tengan buen partido, para que puedan estar 
con compañía y con abtoridad, y aunque se le dé bueno, 
es menos costa que Audiencia. Y ansí, si vienen Oidores 
para alguna parte, los tendré aquí hasta tanto que Y. M. 
sea informado desto y provea lo que sea servido; y si en 



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122 DOCUMENTO* IKtMTOS 

alguna parte mandare Y. M. que se ponga, seria en Chi- 
le, por ser seiscientas leguas de aquí y en reino por si, 
que espero en N. S. que si se acierta á asentarse y pone- 
lio cristianamente y que entiendan los indios que no ha 
de ser la tiranía pasada, que ha de ser mejor q ueste. 

Toda la gente dañada que sale desta tierra, va á re- 
pararse á Pasto, ques en el distrito y jurisdicion del nue- 
vo reino de Bogotá , que me dicen questá casi gocientas 
leguas de á donde reside el Audiencia , por lo cual acu- 
den también allí los de aqueste jaez. Pasto está de la ciu- 
dad de Quito cuarenta leguas , y está sesenta y cinco de 
la parte donde reside el Gobernador de Popayan , por lo 
cual los delincuentes no se pueden prender ni castigar. 
Paresce questo se remediaría con que V. M. mandase que 
Pasto entre en la gobernación deste reino, porque el go- 
bernador que ha de residir en Quito está más cerca y lo 
tiene más á la mano para deshacer aquella ladronera que 
siempre está allí armada. Los ministros que V. M. ha 
tenido en estas partes, cumplen mal las cartas de justi- 
cia que seánvian para prender delincuentes que se van 
de unas partes á otras; V. M. les mande escrebir que 
tengan cuidado de que se executen las tales cartas, y qne 
se castiguen' los delincuentes, porque en este reino se 
tendrá de lo uno y de lo otro. 

Con esta van unas cartas, que me han escrito el licen- 
ciado Muñoz dende el Cuzco y el licenciado Altamirano 
dende Chocuito; V. M. mande que se vean en el Consejo, 
que son acerca de lo que van ordenando conforme á lo 
que les dixe y á la instrucion que les di.— N. S. la S. C. G. 
Real persona de V. M. guarde, con aumento de más reí* 
nos y señoríos , como los verdaderos criados y vasallos 
de V. SI. deseamos. — De los Reyes , 3 de noviembre 



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dil jaásmvo vm indcas.. 123 

(te 1556.— ^De Y. S. C. G. M. criado y vasaüo, que sos 
leales pies y manos besa. — El Marqués de Cañete. 



EBL ACIÓN HECHA POR D. GARCÍA DE MENDOZA, GOBERNADOR 

DE CfflLB, AL VlREY EEL PERÚ, DESDE LA CIUDAD DE CAÑETE. 

DE LA^RONTERA, NUEVAMENTE POBLADA EN ÁRAUCO. (1) 



Yo salí á 1 .° de Noviembre de la Concitación (2), lle- 
vando comigo seiscientos hombres , muy escogidos sol- 
dados, y mili caballos, y tres ó cuatro mili amigos de 
servicio, y con una docena de religiosos con su Cruz de- 
lante, inviando todos los indios amigos y caciques, ha- 
ciendo amonestaciones á estos indios y prometiéndoles 
el perdón y la paz y el buen tratamiento; y no obstante 
esto, inviaron muchas veces á decir por otros caciques y 
los capitanes dellos, que era un Capulican y Cancoman- 
gue, unos indios muy belicosos, desasosegados y crueles 
con sus indios, que me 1 diese prisa á ir á dohde ello& 
estaban, porque me querían comer á mi y á toda la gen- 
te que llevaba y tomarme todo lo que llevaba; y que si 
pie tardaba, que ellos me vernian á buscar. Y la infor- 
mación que todos los indios me daban, era que habia más 
indios que yerbas en el campo; y así como la más gente que 
traia era chapetona y los baquianos (3) estaban tan ame- 



(1) Colección de Muñoz, tomo lxxxvui. 

(2) Concibicion, por Concepción. 

(3) Gente chapetona, es lo mismo que visoña; baquianos, trupo- 
aemoa que tiene análogo sígnilieado. 



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124 DOCüKIRTOft anCTOS 

¿rentados de las burlas pasadas, sentí que andaba grand 
miedo en el campo, y por darles á entender lo poco en 
que los habíamos de tener á estos pobres indios, hice 
echar una barca en un rio muy grande, que tiene dos 
leguas de ancho, y metí veinte arcabuceros de mi com- 
pañía y cinco caballos, y dexé los arcabuceros en defen- 
sa del paso del rio, é yo entré con cinco de á caballo dos 
leguas la tierra adentro, y la corrí toda y me vofcrí á mi 
gente. T con esto parece que tomó la gente ánimo, y los 
indios fue cosa que sintieron mucho, por verlo hacer con 
tanta brevedad, y fueles arma á que pasábamos ya el 
rio y empezaron á enviar mensajeros y hacer sus juntas 
generales; juntáronse todas las provincias de la redonda, 
la mayor cantidad de gente que pudo, y quisieron ir á 
estorbarme el paso del rio; é yo por desmentirles, vol- 
vime con mi compañía á la Goncibicion, que tenia allí 
mi campo: hice salir la barca del rio y dexélos deshacer. 
Desque me pareció que estaban vueltos á sosegar, aper- 
cebí una noche todo el campo, y otro dia hice ir todos los 
barcos de los navios y barca grande por la mar, y gente 
que venia de la Imperial, que nos traía ganado, inviéles 
diez de á caballo que fuesen al rio, y por mar y tierra 
allegamos todos á un tiempo al rio y empezamos á pasar. 
Y por grand prisa que me di, había tantos caballos y ga- 
nado , que me detuve en pasar seis dias; y luego aquella 
mesmaforde que acabaron de pasar los porqueros, ordené 
mi gente en esta manera: á media legua del campo una 
compañía de cuarenta caballos, repartidos unos delante 
de otros y por todos lados, y otros diez de á caballo á 
vista dellos y del campó, para que en dando ellos arma, 
nos la diesen á nosotros; y delante de mí doce religiosos 
con la Cruz y luego yo; y tras de mí, mi compañía en la 



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DXL ARCHIVO US «MAS. 225 

vanguardia, y tras la mía, tres compañías de infantería, 
de arcabuceros, y piqueros, y espadas, y rodelas; luego 
síguia cinco capitanes de á caballo en una hilera, y tras 
deUos el estandarte Real, y de un lado llevaban á Di Pe- 
dro de Portugal, alférez general, y del otro lado al licen- 
ciado Santillan, y en la misma hilera los alférez de los 
capitanes que iban delante con sus estandartes, y tras da- 
llos, en sus hileras de cinco en cinco, todas las compás- 
nías y el fardaje y las piezas; llevábamoslo lodo por un 
lado una compañía de á caballo y otra de infantería de 
retaguardia. Y con esta orden anduvimos este dia dos le- 
guas, á donde en un buen llano, aunque había algún po- 
co de monte, nos alojó el maestre decampo; y por tener 
nueva que nos querían venir á estorbar el paso los indios, 
me subí en un cerro alto de una barranca á reconocer si 
se parescia alguna gente, y volvíme al campo y envié 
quince ó veinte corredores con el capitán Reinoso , á que 
corriese el campo. Y en pasando una legua de adonde es- 
taba alojado el campo, se vio cercado de indios, y fuele 
forzado venirse ritirando , y porque no le matasen, ha- 
ciendo rostro en algunos pasos á los enemigos; y envió 
á dar arma, y envié á reconoscer lo que era, con treinta 
de á caballo, al maestre de campo Joan Remon, y fuele 
forzado no poder salir sin pelear de entre los indios, y 
así envióme á pedir socorro y que no podían salir por 
unos pasos malos que había de ciénaga, sino le enviaba 
socorro; y quise yo ir allá , y todos los soldados y frailea 
y clérigos me asieron de las riendas del caballo, qué no 
losdexase. Llévela infantería á pié, y les parescia que los 
desmamparaba, y estóveme así junto al Real con mi 
campo, y de allí invié al capitán Rodrigo de Quiroga coa 
cincuenta lanzas, y á mi alférez con mi compañía de ar» 



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126 oocmcMfTos inkbitos. 

cabuceros. Fue tanto el tesón de los indios, que los ttmte- 
rpn retirándose á todos hasta mi campo, porque cuando 
allegaron allá los caballos, iban muy cansados: yo dése- 
los allegar lo más que pude á los indios, y desque me pa» 
Tesció que estaban en buena parte, hice salir la compañía 
de á caballo de Francisco de Ulloa á ellos; y con esto y 
con reconoscer mi campo, empezaron luego á retirarse á 
un montecillo espeso de ciénagas. T hice entrar allí á 
Don Felipe, con cient arcabuceros, y mataron gran caa- 
tidad dellos, y los demás también alancearon mucha 
parte. Y los indios, paresciéndoles que se les hacia mala 
burla, retiráronse tras una lagunilla, y allí rehicieron su$ 
escuadrones; y por ser noche y no poder pasar ya allá* 
los dexé estar así. E infórmeme de los indios que se tor 
marón á donde estaba la demás gente, y afirmáronse que 
estaban dos leguas de allí, en mitad del camino real, á 
donde tenian hecho un fuerte. Y sabido aquello, luegoen 
amaneciendo, empezamos á marchar por la orden que 
hasta allí había venido; y en estando junto al fuerte, que 
estaba en una loma, lo invié á reconoscer, y no hallaron 
á nadie en él, sino desamparado de los indios. Y con esto 
paré allí en el fuerte dos días, porque se curasen muchos 
heridos que llevaba; no mataron hombre ninguno, mas 
de un mozo que tomaron á manos, este no peleando, sino 
yendo á cojer fructilla. 

Y estando en aquel asiento, me vinieron nuevas en 
que me traian cartas de V. Exc* el capitán Guevara, que 
no fue poco contento el que rescebí en saber de la salud 
deV. Exc*., aunque él ni lascarías nunca acá han llegado. 
También vinieron nuevas como en acabando nosotros de 
pasar el rio, hizo un Norte, que se anegó la barca que ha* 
bia mandado hacer, y se perdieron dos ó' tres criados 



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I 



m AftCHIYO DE IfDlAS. 127 

0UOB y otros tantos negros, y no sé qué tantos marineros; 
dióno9 á tocios harta pena, por ser en el principio délo 
que venimos á hacer. Partidos de aquí de Andelican, fui- 
mos por la misma orden, llevando yo comida por la mar, 
sin tomarles cosa ninguna , y enviándoles siempre á ro- 
gar con la paz , hasta la cuesta á donde desbarataron á 
Yiüagra , que teníamos por cierto que estaba allí toda la 
junta. Y allegados allí, asentamos al pié della el campo, 
hasta reconoscei* bien lo que habia en ella ; reconoscióse 
aquella noche no haber nada, y otro dia nos metimos en 
los llanos de Arauco, donde np fue poco el contento que 
toda la gente rescebimos. Y así me detuve en el mismo 
asiento de Arauco quince días, rogándoles con la paz á 
los indios; pero ellos más pensaban en pelear que no en 
darla , porque cada dia salían los que se podían juntar á 
escaramuzar con los corredores, y matáronme allí un 
buen soldado. Yisto que estos me decían que no querian 
venir de paz , hasta veer cómo me iba con Cupulican, 
que tenia mucha gente y habia muerto al gobernador pa- 
sado y también me habia de matar á mí , y que no darían 
ellos la paz. Y así por esto, acordé de partir de allí y fui 
á dormir tres leguas de allí, y envióme á decir el Cupuli- 
can que él habia comido al gobernador y á los demás 
cristianos, y que así haría á nosotros otro dia por la ma- 
ñana. Y visto esto, tuvímoslo por cosa de burla, porque 
otras muchas veces lo habia dicho. Y otro dia por la ma- 
ñana, estando dando el alborada los menestriles (1) y 
trompetas,* ellos, pensando que habia dado la gente que 
traían, concertado que diese por las espaldas y que to- 
caban arma, empezaron á dar grandes voces todo» 



(1) McncslriUs, lo mismo que flauteros. 



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US DOCUMENTOS INÉDITOS 

juntos; y descubriólos la centinela que habían dormido 
aquella noche allí junto, detrás de unas quebradas; y lue- 
go enfrenamos y repartí la gente por la parte que me pa- 
resció que venían los escuadrones. Y ellos vinieron lo 
más de priesa que pudieron , é yo estóveme quedo con 
mi gente puesta en orden en tres partes, y dexélos alle- 
gar; y no se pudo jugar el artillería por estar en unas 
quebradas. Y dos escuadrones que acometieron por de- 
lante, el uno acometió por la parte do estaba D. Luis de 
Toledo con dos compañías, la de Rengifo y la mia, y die- 
ron el Santiago en ellos. Y por donde yo estaba , acome- 
tió otro escuadrón grande , y puse á D. Felipe y Vas- 
co Xuarcz delante de la caballería, y una compañía de á 
caballo; híeele cercar por las espaldas, y ellos, confiados 
en una quebradilla que estaba allí junto, hicieron alto con 
tanta orden como nosotros, llevando su flechería- por de- 
lante y piquería y macanas (1) y lazos detrás. É yo empe- 
cé á marchar poco á poco á ellos , y allegando á tiro de 
arcabuz, di dos rociadas en ellos , y después por un lado, 
ya que estaban un poco desbaratados del arcabucería, di- 
mos el Santiago la gente de á caballo. Creo que se mata- 
rían y hiririan casi mili indios , y de los demás que se 
metieron en la quebradilla, que hice cercar á la redonda, 
otros ochocientos ó mili presos. É yo hice justicia de 
veinte ó treinta caciques que se cogeron vivos, que eran 
los que traían desasosegada la tierra. Y pensé que que- 
daba castigado para no alzar nunca más cabeza; y ellos 
están tan emperrados con este mal indio de Cupulican, que 
otro dia me envió á decir que aunque fuese con tres in- 
dios, me había de matar, y aun desafiándome en forma, 



(1) Macan*, arma , á manera de mazo 6 cachiporra. 



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/ 



D*L ARCHIVO PC IN1HAS. 1$9 

como si fuera hombre de grand punto. Por no veer tan- 
tos muertos como allí había , aunque traia muchos heri- 
dos, vine marchando hasta aquí, donde há que estoy un 
mes , á donde hice luego un fuerte para repartir desde 
aquí ia gente donde sea menester más. Y entendido que 
4a tierra estaba muy despoblada , y que la gente que se 
juntaba á pelear era de otras provincias comarcanas, y 
que se iba deshaciendo , invié á Gerónimo de Villegas 
con ciento y cincuenta hombres á poblarla Concibicion, 
y señalé dos capitanes para enviarlos á los pueblos de 
arriba coa alguna gente. Yo me he quedado aquí á po- 
blar esta cibdad, por veer que está la gente tan des- 
vergonzada, aunque es poca, que há no sé cuantos 
días que viniendo á pelear otra vez aquí, se toparon con 
Rodrigo de Quiroga, que inviaba á correr, y peleó con 
ellos y mató trecientos indios; y con todo esto cada dia 
nos están dando arma, matándonos yanaconas y negros y 
caballos, andando al monte. Hasta veer que empiecen á 
dar señal de paz y se asosieguen más, me estaré aquí, co- 
miendo por ración, como há un año que lo hago, y ra- 
yéndose las armas como sayo, de nó quitarse; y así espero 
en Dios que la tierra es tan rica, que por poca gente que, 
haya quedado en ella y con la esperanza de lo de adelan- 
te, de aquí á algunos años dará algún provecho. Yo creo 
que la principal causa de no venir estos, es por el gran 
miedo que tienen de pensar que según los males han he- 
cho han de ser así castigados, y en acabándoseles una 
fruetilla que tienen en el monte, con que hacen chicha y 
se emborrachan, vendrán todos de paz, porque no pue- 
den dexar de hacerlo, porque estamos señores de* todas 
las comidas que tienen en el campo y casas. 

Agora me llegan nuevas de que dieron seis mili in- 
Tomo IV. 9 



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130 DOCUatWfTOÍ INÉDITOS 

dios en obra de mili quinientas cabezas de puercos, que 
había enviado á que me truxesen de la imperial, porque 
. há cuarenta dias que no se come en esta cibdad de Cañe- 
te de la Frontera bocado de carne; y como teníamos 
tanta hambre, invié cient hombres, por recelarme de b 
mala digestión con que andan estos indios, á que socor- 
riesen á los veinte hombres qué venían con los puerteas* 
; Y por pensar tener ganado el juego, dexanon pasar los 
•cient hombres de socorro que enviaba, los indios, y á ia 
vuelta, tomáronles tina quebrada muy áspera y montuosa, 
"que les fue forzado para defender las vidas y tos puercos, 
que se lo babia encargado tanto como sus vidas, pelear 
á pié cuatro horas largas, sin J>oder vencer ni desbaratar 
los indios, hasta que á' la postre kfc arcabuceros que de 
ahí truxe sé dieron tan buena mafia* que los vencieron, 
matando muchos dellos. Y los que han librado bien de la 
burla es el capitán Réinoso, que iba con la gente» que por 
haber andado toda esta jornada atentado como buen sol- 
dado, le di á escójer de los repartimientos que tenia va- 
cos el que mejor le paresciese. (1) 

.Instrucción dada por el Obispo de Guatemala á los curas 

y vicarios de la. provincia de soconusco, para. el trato 

con los indios. (2) 

Muy poderosos señores: 
D. Francisco Maroquin, primero obispo desta cibdad 



(1) «Oepia simple del tiempo. Al frente y en la cubierta dio*: 
De Juan Paez, nombre que hallq en otros papeles. Será Juan Paex 
de Castro.» — ( Nota de Muñoz,) . , " 

(2¿ Colección de Muñoz, tomo Lxxxvin. 



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DfcL ARCHIVO DI INDIAS. 131 - 

de Santiago de Guatemala, digo: Que tengo necesidad 
que conste ¡en vuestro muy atto y Real Consejo de hi^ 
días de lo que tengo proveído en la provincia de Soco* 
ñusco, cérea de los sacerdotes, por curas, en lo que 
toca al culto divino ébuen entemplo é instrucion y con- 
verdión y buen tratamiento de tos naturales, todo lo cual 
está en poder de Luis Sánchez, vuestro secretario. 

Suplico á V. A. se me mande dar una fee oon réla j 
ckm de todo lo que se ha proveído, ab torteado para ttl 
dicho efeto , para lo presentar en el dicho vuestro Real 
Consejo : é pido justicia , y el Real oficio vuestro implo-» 
ro. — EpkcopusCuahntemalknsis. 

En la cibdad de Santiago deGuatemala, á veinte y 
seis días del mes de Hebrero, de mili y quinientos é cin j 
cuenta y ocho años , estando en abdíencia pública los 
Señores Presidente y Oiidores desta Real Abdiencia , fue 
presentada esta petición, é por los dichos señores vista, 
dixeron qu^ mandaban é mandaron se le diese como Id 
pedia el dicho señor Obispo.~Luis Saftchez. 

En cumplimiento de lo cual , ycf el dicho Luis Sán- 
chez, escribano de cámara de S. M. y secretario de la di- 
cha Real Audiencia, hice sacar de lá dicha instruicion que 
et dicho señor Obispo pide, del registro original que ante 
tai pasó, el treslado siguiente : 

Nos D. Francisco Maroquin , por la gracia de Dios y 
de la Santa Sede apostólica , primero obispo de Guate- 
mala, é del Consejo de S. M., etc. Porque todo nuestro 
deseo conviene que se emplee en que los ministros del 
Evangelio seamos los que debemos conforme á nuestra 
obligación, pues demás de ser cristianos, somos escogi- 
dos de Dios, é consagrados para su santo oficio y para 
tratar su Santfssmio cuerpo y sangre ; para tan alto oficio 



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13? DOCUMENTOS INÉDITO* 

¿quién duda sino que conviene que vivamos en la tierra 
como ángeles , pues tenemos más alto oficio que ellos? 
É ansí instituidos por el Espíritu Santo, y por consejo y 
parecer de la Abdiencia y Chancillería Real de S. M., que 
está y reside en la cibdad de Santiago de Guatemala, co* 
mo personas celosas de la honra de Dios N. S. y de la 
salvación de las almas y descargo de nuestro patrón, que 
es S. >]., Rey y Señor nuestro, á cuyo cargo está todo el 
mundo; y como él nos hace mercedes en gobernar y te-* 
ner en justicia, ansí somos obligados á le servir y des- 
cargar su Real conciencia. Atento á lo susodicho, y á que 
conviene y es necesario aquí en la provincia de Soconus- 
co, de nuestro obispado, los vicarios y sacerdotes, á cuyo 
cargo está la dotrina de los naturales della , tengan ifts» 
trucion, por do se rijan para las cosas necesarias al servi- 
cio de Dios N. S. y descargo de la conciencie de S. M. y 
nuestra y bien de las almas de los dichos naturales, y vi- 
da y honra y enxemplo de los dichos sacerdotes, de don- 
de depende honra é fama; nos pareció dar la dicha ins- 
trucion para el dicho efeto, lo cual ordenamos en la ma- 
nera siguiente: 

Primeramente, que ningún vicario sea osado á com- 
prar ni vender vino á los naturales de la dicha provincia, 
ni á ninguno dellos, m en otra manera alguna se lo den 
por compra ni por gracia, ni en otra manera , salvo sino 
fuere una vez, estando en la mesa, cuando se ofresca co- 
mer con él, y con que no sea ordinario; porque de lo con- 
trario se sigue gran daño á los dichos naturales, de que 
resultan borracherías, y vender y enajenar sus haciendas 
para comprar vino, tomándolo por vicio y continuo exer- 
cicio. 

ítem, que ningún vicario ni cura, por sí ni por ínter- 



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DKL ABCmVO DE INDUft. 133 

pósita persona, trate ni contrate con ninguno de los na- 
turales de la dicha provincia, mercaderías ni otras cosas 
por cacao al fiado , salvo que el dicho cacao que quisie- 
ren comprar ó rescatar sea á luego pagar y luego entre- 
gar. Y porque somos informados que los dichos natura- 
les dicen tienen necesidad de ser socorridos como los la- 
bradores de los reinos de Castilla, á lo cual es nuestra vo- 
luntad que lo hagan otras personas y no los clérigos y 
vicarios; y si los dichos clérigos y vicarios les quisieren ha- 
cer la dicha buena obra, puedan hacer el dicho empres- 
tado á pagar en la mesma moneda que ansí dieron, y no 
en cacao , ni puedan comprar ni caiúbiar ni feriar di- 
ta (1) de deudas que los naturales debieren á los espa- 
ñoles ni áotra persona alguna. 

ítem, que pues se les dá suficiente acostamiento y sa- 
lario á los dichos sacerdotes por la dotrina de los natu- 
rales de la dicha provincia , por ninguna via , cabsa ni 
razón que sea tomen tú pidan cosa alguna de comida á 
los naturales , por sí ni por interpósita persona , sino que 
lo compren por sus dineros, á luego pagar á los precios 
que justamente valieren. Ni pidan ni tengan india que les 
haga pan, de los naturales de la dicha provincia ; y si al- 
guna quisiere tener , la puedan tener siendo f ieja y sin 
sospecha, y no impedida, pagándole su salario por el ser- 
vicio que hiciere. 

ítem, que no pidan ni lleven de los dichos naturales, 
de gracia, yerba para sus bestias, ni leñajpara el servicio 
de su casa, salvo sino fuere por sus dineros, y quepae- 
dan recebir fruta y algún pescado fresco para los vier- 



(1) Dita , prenda 6 seguro que se da de |que se pagará una 
deuda* 



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184 jwc^BHTQ^/Wíwroíf 

oe$; y esto se eaf^egcta, ansí andftndp á v#itor, como e&r 
tando de asiento. - . 

. Itepj,; que ningún vicario «ni sacerdote pueda tener ni, 
tenga ep su compañía eppfmol ni mestizo* sipo fuere algwif 
muchacho de hasta, quince anos y no más. 
.-, ítem, que los dichos vicarios y sacerdotes no impon- 
gan á los entúrales, de dicha provincia á que h^gau decir 
misase ni pndep.por los pueblos á pedir quejas bagan de- 
cir, ni digan» sin nuestra espresa licencia, mas de la# q<s$ 
los dichos naturas particularmente quisieren pandar 
4ecif por su voluntad, 

ítem, que po cpinpren cosa alguna por su abtoridad 
parabas iglesias, y si algo quisieran comprar j £u$se ne- 
cesario, nos lo escriban y, hagan, saber, jpara.q^e nos la 
comunkyiiW^nfi con la dicha Real Abdienqia, y se. provea 
¿costa deS. M. . { ■ ; 

; .ítem, es nuestra voluntad y an.4 lo quereros y han» 
pernos por bien, que los dichos vicarios 90 sean paga- 
dos de sus salarios, que por razón de la dotrina de to$ 
naturales han de hqber y llevar y para su comida y sust* 
tentación en cada up año, sin certificación del Alcalde 
p$yor de la dicha provincia de Spconuspo y de¡ los na« 
tóales de^partídQ, co^o han guardado y cumplido la 
contenido en esta dicha instrucion; y con ( la d¡ch$ ,oec-> 
tificacion se les pagará los dichos salarios, pos lps.-terQiWy 
del dicho ajw) t y np)?n otra manera* : • i 

( ¡Todo- lo cual mandamos que los, dichos vioarips, que» 
al presente son ó fiíerenen^ dicha provincia de Soconush 
90, guarden y cumplap como aquí se contiene, . sin wpe-; 
der de lo en él contenido en manera alguna, so pena de 
excomunión mayor y de ducientos pesos de oro para la 
fábrica de la Santa Iglesia desta cibdad de Santiago de 



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DI* 4*flPIY0 3* IWIAft. 4£* 

Guateóla, y privaeiop del dicho oficio de cura y vicario 
al que lo contrario hiciere. Y porque es, conveniente y 
necesario que se guarde y cumpla . y no baya descuido 
ea ello, es nuestra voluntad de encargar, y por la presen- 
te rogamos y encargamos al Alcalde mayor de la dicha 
provincia, que es ó fuere y en ella residiere, que tenga 
especial cuidado de se informar si los dichos curas é vi-, 
carros é alguno deflos van y pasan y exceden contra el 
tenor y forma de lo susodicho; y si hallare que excede 
deüo, por información que dtíto hiciere, lo remedie y 
protoba, por manera que se gimwtejfc cumpla lo aquí con- 
tenido, y la dicha información la eaw át Ifc dicha Real 
Abdiencia, para que avisados por la Real AMJüwatj nos 
proveamos en 4 caso aquello que convenga. Ita* feo«|^ 
que dicho es, lectora nuestro poder cumplido, oq*¿*& 
incidencias y dependencia», anexidades y conexidades* 
y suplicamos y pedimos po^jnereed ( á. loa señores PresU 
dente y Oidores de la dicha Roa! Afcdieq*ia de los Confi- 
nes, que den carta y provisión Real de $. M. para que eL ; 
chebo Alfaide mayor guarde y. cumpla y hag* guardar y . 
cumplir lo susodicho, con la diligencia y cuidado necesa- . 
rio, como cosa importante al servicio de Dios N. S. y de 
S* Já.— Dada ea la oibdad de Santiago de Guaíenaala, & 
doce diaá del mes de Enero, dp mili y quinientos y cin- 
cuenta yachoa&o^r-^Episcopvs Cuahetimaleti. — Por¡ 
mandado de Su Señoría Reverendísima.— -Luis Sánchez. > 
• Hecho y sacado, corregido y concertado, hiop este 
dic^Ky traslado ¿on el registro original de doftie sacado, . 
de mandamiento de los señores Presidente é Oidores de 
lá dtóha Iteal Abdiencia, é de pedimiento de! dicho tenor é 
Obispo, eri lá cibdad dé Santiago de Guatemala, á prime- 
ro dia del mes do Marzo, de mili é quinientos é cincuenta 



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136 DOCcHEirros murros 

é ocho años, siendo testigos Francisco de la Barrera 6 
Pedro del Arroyo; é por ende hice aquí mi signo.-— Bn 
testimonio de verdad. — Luis Sanchea. 



Carta bel yibet D. Luis be Vjblasco al Empubadob, dán- 
dole CUENTA DE LA ESPEDICION. MANDADA k POBLAB LA 
Flobida. (1) 



S. C. R. M. 

. JEn otra he escrito á V. M. como á los 11 de Junio 
de este año se hizo á la vela el armada , que por manda- 
do de V. M. envié á poblar la costa y tierra de la Flori- 
da, y quedaba esperando por horas los navios que me 
traxeseu nuevas del soceso del viaje, y de qué puerto 
tomaban y,. en qué tierra. Llegó á los 9 del presente 
un galeón, que despachó el gobernador D. Tristan de 
Artellane, que vino en catorce dias del puerto de lohuse, 
donde desembarcó , al cual puso por nombre la bahia 
Filipina de Santa María , porque entró en el diá de Nues- 
tra Señora de Agosto. El puerto y tierra tiene las calida- 
des que V. M. mandará ver por la relación que va con* 
esta, que es sacada de la que el Gobernador me envía 
y dan los pilotos que han venido en el galeón ; y porque 



(l) Calecen de Muñoz , tamo lxxxviii.— D Luis de Velase* 
fue nombrado Virejr de Nuera España, debiendo pasar aserio del 
Pera , caso de que á este reino no quisiese ir D. Antonio de Men- 
doza, Tírey de Nueva España, i quien al mismo se trasladó. 



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DKL ARCHIVO ME INDIAS. Wl 

al tiempo que llegó estaban dos nafvios prestos para Ir 0n 
España, me pareció enviar esta relación breve, en ¡el 
entretanto que la envío más particular > pata qué .V. M. 
tenga noticia del buen suceso que la jornada ha tenida: 
el Gobernador creo la dará á V. M. en ios navios que 
han de ir , del puerto que tomó á España , en uno deüoé 
irá Juan Rodríguez , que fué por piloto mayor ¿ y llevará 
rumbados (1) los puertos y tierras y tomadas las alturas; 
Dicenme los pilotos, que han venido aqui, que está iel 
puerto en treinta grados , algo más. Al tomarle lué sin 
riesgo de indios ni de españoles; escríbeme el Goberna- 
dor que no hubo resistencia, y que por la costa parescistn 
pocos indios , y que tenia noticia que de diez á veinte len- 
guas del puerto hay tierra fértil y bien poblada r y que 
hasta poblar y fortificar el puerto y que yo le enviase 
más caballos y algún bastimento, por no lo tomar por. 
fuerza á los indios hasta groarles la voluntad; que no 
entraría la tierra adentro. De docientos y cuarenta caba- 
llos que llevó , echó los ciento á la mar, y tos ciento y ; 
cuarenta salieron en tierra buenos y para servir; -qtoy 
para estar quedos y tener seguro el puerto y : dooeói 
quince leguas en comarca del , bástales; por Hebrera 6 
Marzo les enviaré ciento y cincuenta caballos , y ^n No-» 
viembre de este ano irán dos navios medianos ahuevarles 2 
algún bastimento. ' 

Partió el armada, que fué á la población de la Florida 
y punta de Santa Elena, desde el puerto de San Juan dé 
Ulúa, á 1 1 de Junio: navegó con tiempos bonancible^ 
y blandos diez y siete dias, en que se hallaron eri el pt- 



(1) Rumbados, es decir, señalados los rumbos ó cofemoi para 
irá ellos. 



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I3S . Damminos inéditos 

raje tfelriDjdd) Spírita Santo» obra de veinte teguas al Sor . 
del ;<ücho / via[ en altura de » veinte y vsiete. grados • y un 
cüártáf. # deade aqui navegaron seis días.' al Sueste y al. 
Smaueste y ai Sur, haáta que se hallaron con los Alacra- 
nes^!), /Nordeste Su¡este r en veinte y siete grados al Su- 
dwésté dallos. Y desde aquí tomaron otro bordo al Ner* 
deste ,ien busca de la cosía de la Florida, y al cabo de. 
oeho días, .que era víspera de la Visitación de Santa Isa* 
bel^ipeconqsciéron la costa de la Florida, ocho leguas de 
la bahía daMerttelo á la. banda del Sueste ,' en altura de 
veinte y iiúeve grados y. medio, donde surgió, el armada 
y tomaron agua,, lena y yerba: aquí pasaron algún traba- ■ 
je con. ei tiempo rebio que cargó. Desde aquí se hiro á la 
velfD el andada, á los diez y siete diás de Julio, en busca 
del puerto; de Ichuse, llevando delante, descubriendo 
por la costó, una fragata; y habiendo desconocido el pi- 
loto que ufa en la fragata el puerto de Ichuse, pasó el 
aculada adelante y fué á surgir A la bahia Filipina, que; 
destíttbnó-GíuidQ de Lavezarís , de donde envió el gober- 
nador B.' Tristan de Arellano á, buscar él puerto de 
Iótmsfe'* pon tener noticia que era el mejor puerto y mes 
seguro tjufe había en toda aquella costa. Y navegando 
unif fragata, por la misma costa hacia él Leste, ¡tor donde 
bakia venido eL armada, halló él puerto: de Ichuse,. qn& 
está obra de veinte leguas de la bahía Filipina, y treinA* y; 
oüco legnás, poco más ó; Aléaos, de la bahia de Mérmelo, 
ctóonaneta que está entre laá dichas dos bahías, en ahaja 
delfceinia grados y un tercio. Vuelta la fragata coa la 
mtfvb* luego determinaron de ir allá con la. armada; y 



;fl)( Iti&áfocttmát islas do roca* y bajíos, en lá «osta\ meri- 
dional del golfo de Méjico 7 enfrente de la de Yucatán. . 



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DEL AIQJUVO « COMAS, 189 

porqueparoció qi^ seria mejor (fue los caballos fuese» 
portiefta, jsfti atracón !enk dicha bahía Filipina, y asíf 
foertoa^sma&xapüaiuas^oMieíTa al dicho puerto de' 
IoiuiM;,GQq;olira)á&^ que habían 

(Juedfrdby dbnaéfli dbe doscientos cuarenta que llevaban, 
porqnéulob áaofa'fle lee murieron en. la ínar. En esta 
bahía! de la/Fi¿ipiqa donde estuvo Guido, á la entrada dew 
lia» paaé et awbada tlgüncís foahajos, por el poco fondo que 
había á la; eoíraáa: del puerto para las naos gruesas, y. 
asimismo jtoc lagran océrriente que hay y por el tiempo, 
que refrescó; Pdrtoó ,1a armada de esta bahía Filipina af 
puerto db Jchasteodia de Ntra. Sra. de Agosto, por lo 
cual le pusieron :aé»bre b bahía de Santa María Fili- 
{¿na; es ¡uno denlos* mejores puertos que hay en Lo 
descubierto de/ las Indias ; la menos agua que tiene la 
entrada, aon onea cobdps, y entrados dentro, tiene á siete » 
y á ocho tarazas,, y es* muy espacioso, puesto que tiene 
tres leguas, de ambo de; frente, donde están agora lo» 
españoles, -y.íá lá'entitodtfde la barra tiene media legua 
dé ancho ,! jt time ibuy. buenas señas á la entrada , que; 
tiene 41 m barranca JDeitnejaá la banda del Leste abrían-- 
do lá bahías y poedeh estar las naos surtas en cuatro. y< 
cinco brazas á un tiro de ballesta de tierra; y es tan ser 
guro el puerto, que ningún viento les puede hacer daña 
ninguno. Halláronse algunos pocos ranchos de indios, 
que parescian ser de pescadores: la tierra es al parecer 
muy buena; hay en ella muchos nogales y uvas y otro» 
árboles de frutales y otra mucha arboleda, y mucha caza 
y volatería, y mucho pescado y muy bueno, de mucha» 
maneras: también hallaron una sementera de maíz. 

A Ips 2$ del cucho, mes de* Agosto, despachó el go- 
bernador D. Trístan de Arellano un galeón, de los queUe* 



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140 DOCÜMHTOS IHBBIT06 .'i 

vó en su compañía para esta Nueva Espqna, con la nue- 
va de lo sucedido hasta entonces; el cual entró enel puer- 
to de San Juan de Ulúa á 9 de Setiembre en este galeón* 
se proveerá con brevedad con el bastwbeoto que de pré- 
sente envía á pedir que es necesario, demás dbl que llevó 
consigo en la flota. Y en breve se esperan loe demás na- 
vios, que han de volver á esta Nueva Eepapá, y quedaron 
allá, hasta ver la dispustciondela tieira y donde se hace 
la población y fuerza primera, y entender tas demás par- 
ticularidades y calidades que pudieren y.paradjar noticia 
de todo. Venido que sean los navios, la daré á V- M. por 
la orden qúel Gobernador,, religiosos y 'oficiales de la Real 
Hacienda me escribieren, y terne enriado de socorrerlos 
en nombre de V. M. de las cosas que tuvieren necesidad 
y que sean forzosas, para que no hdgam vexacíon á los 
naturales, y se entretengan hasta que siembren y cojan y 
pueblen ; pues haciéndose esto, se escusará adelante la 
coita (1), por ser tierra tan fértil, y se conseguirá el efec- 
to que se pretende como Dios N. S* y V¿ M. sean servi- 
dos y ensalzada nuestra Santa Fee. —Guarde Dios N. 8. la 
S. C. R. persona de V. M. y en mayores reinos y seño- 
ríos acreciente. — De Mélico» á 24 de Septiembre, 1659 
anos (2). 



(1) Así, por cuita 6 trabajo. 

(2) «Sin duda es copia de carta del vftey D. Ljuis dé Velásco. 
Oon ella he cotejado la presente, > (flúa di Muñot.) 



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da JJocmvo wt wous. lál 



EsTBACTO m ^N PA^ECBR DEL DoGTOB VÁZQUEZ SOBUB LOS 

REPARTIMIENTOS, SNQO^MXfíNDAS Y APBOVBCHAMIBN*OS BB 

LOS INDIOS. (1) 



C. R. M. 

En casi toda^ la*s proyincias de las Indias ha habida 
y hay entre lo$ pspafioles dos bandos, uno de los con»- 
quistadorqs y encosoteudeips, y otro de los religioso* 
que se haninviatfo.ppfa la conversión y dotrina de los 
indios. Los dichos encomenderos , pretendiendo que por 
el derecho que V. M. y sus, gobernadores en su nombré 
le han dado con las. dichas encomiendas y repartimiento 
de indios, se podrían servir y aprovechar dellos de la 
manera que hacían en tiempo de su gentilidad los que 
eran reyes y segores dellQs: los cuales, por las informa- 
ciones que hay, .parece que aunque había diferente* 
costumbres , lo más común y general era , que se ser- 
vían cogao querían de las personas y haciendas de los 
indios que les eran subjetos. Y los dichos religiosos han 
pretendido que la dicha pretensión de españoles era muy 
tiránica y contra conciencia y impeditiva de la conver- 
sión conveniente dq los indios. Y escribiendo, y claman- 
do y viniendo sobrepto, JV. Bartolomé de las Gasas» 
obispo deChiapa, fue causa que por la I. M., con orden 



(1) Colección de Maños txxxvm. 



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142 BOCÜMBNT08 nftMTO» 

y parecer de su Consejo de Indias , proveyesen que se 
tasasen y moderasen los tributos que los indios daban á 
sus encomenderos , de manera que los indios diesen me- 
nos de lo que daban á sus señores en tiempo de su infi- 
delidad; y entendiesen que, por éoitáfe'érá Dios y tener 
por señor áV. M., eranntós aíiviadbs. Y animismo se 
quitaron los servicios personales que hacían los indios á 
los encomenderos y á los otros españoles que tenían in- 
dios, que llamaban anaconas, para su servicio. Y se 
quitó la servidumbre délos #idi<)s que tenían los españo- 
les por esclavos , y se declararon ser libres , y se dieron 
Otras muchas provisiones piadora -f- tíniy fávtotables á 
tos naturales de aquella tierra, á !í lósé$páfl61é&, aunque 
sin ser oídos, y siendo algunas dudosas* dé ttereeho. Y 
todo esto parece piadosa y ) cn^faftatoénte hedhío ; pero 
esta opinión de religiosos , yél'feVor' que en el Consejo 
ha tenido el dicho Obispo dé Chiapa, qitéáihotóbrte efi- 
cacísimo en persuadir, ha Venido én" tan' gran estrenuo, 
que há pretendido y trabajado' perstrádftf ápie hinguha 
cosa pueden ten» los espafñctes' éft 'h^úella tierra , y que 
todo lo que tienen es usurpado' ^ Vóbádo ; yí qué no los 
pueden absolver los confesóos ái no lo restituyen! Y han 
"hecho sobresto libros, confesionarios y' ófrós^ difamato- 
rios de los españoles. Y aunque ! ctoiifl^ssfh' ¿fef de VI M. 
tel supremo señorío de aqueHtfs paWeS, tántíbién dan á 
entérider, por sus razdnes, cjftfé ridfyáteflk téñév áadá en 
íülas. Y en la gobernación $ t>rovisioü áe áqüeflla tierra 
üa tenido el dicho Obispó táritá ¿ráno éri el Consejo , en- 
trando én él muy continuamente y 'trabajando icfu¿ ios 
oidores y gobernadores y etros jüébesfltáseñ los <¡füé en- 
tendía ser de su opinión : á los cuales ha procurad o con- 
servar, acreditar y aprovechar; y &Im é& Otad parecer 



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D*L JtHGlIVO DEIHH13. ÜéQ 

-ha procurado se les tome ldegfr msifefacias yOse 'oigan 
otfos daños ; y en iodcvha tenido, taq gran fueiifay «foto, 
que se han seguido esto inconvenientes ,(!).: ,! ó . . Vi; 

1 .* Que los repartimientos han sido tásactofc cfiafttas 
^veces por parte de los indios se ha pedkjty «i&oíroiHáh 
miento de causa: loa más no han quedado en Así; 1>j4 m 
aun en la lj5 de lo que solían rentar. No se oyóitoóDrft 
•ni apelación de encomenderas; V; M. recibe ; el" prin- 
cipal daño, pues ha >de suceder en todos, V1o8^ba<íetór 
mar en la tasa que los halla. •■;> ( .'• ,[. j< > 

2.° Que espresamente en la Nueva España pwkhhat- 
cer e) dicho Obispo que se nombrase visitador un Diego 
Ramírez , cantor de la iglesia de México • y. deudo éuyó> 
«1 cual conservó en el cargo hasta que pocos diasl hál fá- 
lleselo ; lo que fue como si se cometiera al mismo OBis* 
jx), porque tiene por opinión qae no se ha dednar nád* 
é los españoles. Así reciben gran baja losrepariimieátasi 
-Y porque un oficial de U Audiencia de tyéxicb dty efeeHf 
-aria petición, años há> diciendo que mirase^ el Presidteníse 
■y Oidores que, después haber sido por elloé sobre imeohi 
información y acuerdo basados los repartimienées, eate 
Diego Ramírez, siendo lego y sin informarse ni' aun» iret 
la tierra, había quitado á V. M. ináfe de dentroül castellar 
tíos de renta , so color de una comtiipn que tenia) pora 
visitar los indios; los dichos Presidente y Oidores le, echa»» 
ron en la cárcel. En aquella provincia expresamente ate 
ha disminuido el patrimonio de V, MI» . ; > ; <{" 

- 3v° Que aunque los repartimieqtoeso perpetúen,: wp 
osarán servir por ellos á Y. JMLppor él temor :dq lasreiaJ- 
gas y del disfavor en no oülos. •» '«> ^ I 



(1) Hinc porro carptimformqut adlitterar^. (Nota de Muñoz, 
'de cuya mano parece ii echa toda estacóla tf exmtdioj ' « »•'•-' 



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441 . MCUMunos súbitos 

|u° Que-nó hay libertad de tratar de arbitrios algu- 
aosoon que Y¿ M. pueda ser servido, pues se tiene por 
tiránico hablad de que indios bagan algún servicio. 
' <5^ Que de algunos años acá se han impedido descu- 
inriiaJentos y población de tierras; desando de atraer in- 
ífiefes & 'Cristo, y de ensanchar los reinos y patrimonio 
«deV.M. 

í 6:° Qué en lo descubierto y subjeto , de estrecha- 
dos los españoles y descontentos, se han alterado á V. M. 
en daño de vuestra Real Hacienda , con otros muchos 
incortron ientes. 

Escrito lo dicho , me dixo Francisco de Eraso, de ór- 
den de V. SL,; quédixese del remedio desto. 

L ! El remedio está en dos cosas: 1/ Que los tributos 
á Y. Mj y encomenderos sean ciertos y fijos como en Es- 
pana y imponiéndoles por cabezas ó por frutos cantidad 
moderada» pero perpetua. «Porque aunque haberse dis- 
puesto per ley que los indios paguen lo que buena y aii- 
vtedamente puedan pagar , y en cumplimiento della ha- 
berse mandado que se hagan tasas.. . haya sido muy cris- 
tianame&te. héého; pero de haberse entendido y usado... 
-hacer retasas. .. se han seguido los dichos inconvenientes.)) 
•Sino se cortan las retasas, habrá siempre estos incon- 
weniented yipiU pleitos; Por lo menos convendrá man- 
dar qoéental caso, cómo sé han oido los indios, se oiga 
á Vv Mu y los encomenderos. 

En lo pasado, donde constase que con pasión se habia 
quitado á V. M. lo que justamente tenia, se debria re- 
formar, porque se tiene entendido que en todas las par- 
tes de las Indias y espresamente en la Nueva España, con 
no tener los pueblos propios, ni las iglesias estar dotadas 
como es razón, tiene V. M. y los encomenderos tan poca 



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DHi JdUniVO DB WDIAB. 14) 

renta, 4fue>pana ondenar y proveer esto no bastaría por 
la mocha pasión y baja que ha habido én la» dichas to- 
sas y retasas, de lo que V. M. ni los. encomenderos no 
86 han osado quejar, desconfiando se les hiciese justicia; 
IL La SL* es: «Presupuesto que por los Reyes cris- 
tianos se puede quitar el principado y señorío á los in- 
fieles por fias idolatrías y vicios...» Y pues los Beyes de 
España tienen especial título y concesión del Papa para 
sujetar y .convertir las provincias dé las Indias, es claro 
que V. M. puede ocupar y tomar todas las dichas pro* 
vincias; y donde siendo amonestados y requeridos que 
vengan á la obediencia de V. M., no lo quisieren hacer, 
se les puede hacer guerra, y ser justamente conquista* 
dos. Y V. M. lo debe mandar, porque deslo se sigue gran 
servicio á Dios, pues el efeto principal es atraer y redu- 
cir á su conocimiento aquellas naciones bárbaras, lo cual 
sin esta subjecion seria imposible. Y por ensanchar el 
imperio y estado de V. M., á que tenemos tan gran obli- 
gación; y por no dar ocasión á los movimientos y altera- 
ciones pasadas, que se cansan de no tener los. españoles 
de comer en la tierra, ni libertad para descubrir y bus- 
carlo por otras* Y porque cuanto más se descubriese y 
poblase, se hace Y. M. más poderoso para conservar lo 
ganado. Y embarazarse los dichos descubrimientos seria 
ocasión que los franceses se pudiesen eutrar... y dello... 
guerras. A todo lo cual no embarga lo que dicen religio- 
sos, ques ofensa de Dios las dichas guerras y conquistas 
por las muertes y robos que dellas se liguen; porque si 
loa indios, viendo el poder de Y. M. dan su obediencia, 
cesa la guerra... sino embargante las dichas amonesta- 
ciones, los indios estuvieren de guerra, es suya la culpa 
y el daño que dello se les siguiere. £1 medio que los re- 
Tono IV. 10 



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146 DOGBMINTOS.liaBDrrOS 

ligiosos dan, que se hagan pueblos ó que desde allí con- 
traten con los indios, para que vista su comisión y trato, 
vengan en conocimiento de Dios y en obediencia de V. M., 
debe ser dicho con buena intención; pero es claro que son 
palabras de aire y que en muchos años por aquel camino 
no se haria efeto. La experiencia ha mostrado esta no- 
toriedad, pues de diez anos á esta parte questos descu- 
brimientos, por instancia de los religiosos, están suspendi- 
dos, no se ha convertido ni un indio, ni ganado un pal- 
mo de tierra; y en los: Aruacas, que se ofrescieron ciertos 
religiosos de traer los indios de paz, no entrando con 
ellos más españoles de los que quisiesen escoger, gasta- 
ron áV.M. ocho mili ducados y volvieron todos desca- 
labrados» 

Si se podrían poner en las Indias algunos de los de- 
rechos que Y. M. lleva en España, ó ha de quedar á la 
disposición de la tierra y cordura de los que en ello en- 
tendieren; si los indios pagarán diezmos, y dellos Y. M. 
llevará los 1[3, hay pleitos en el Consejo y muchas infor- 
maciones y pareceres. V. M. lo podrá mandar ver y 
determinar. — N. S., etc.— De Valladolid, 10 de Oto- 
bre 1559. — De Y. S. C. M. muy humil criado, que 
S. R. P. y M. B-— El Doctor Vázquez (1). 



(1) Bt favor que Gasas y los indios lograron, desde tiempos del 
Rey Católico hasta el presente , dá bien á entender cuál fuese 
el espíritu del Gobierno. Las prohibiciones de entradas, tan re- 
petidas desde que se representó el daño de las de Pedrarias , las 
ordenanzas para el buen tratamiento de los indios , tantas veces 
confirmadas, las leves ds 542, las tasas de los tributos , las ex* 
periencias para ver si los indios se vendrían por bien al servicio 
de Dios y del Soberano , y si tenían capacidad y disposición para 
vivir por sí en policía, son otras taotas pruebas de la benignidad 
del Gobierno aun en daño de loe intereses del reino. ¿Qué diré 



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DIL AftGHIYO ME DIDIAS. 447 



Vbrdaüera. brlacion db lo qüb sucedió al gobernado* 
Jaikb Rasquin en bl viaje qub intentó para el rio de la 
Plata, en bl año db 1559 años, hecha por Alonso Gómez 
db santoya, alfbrez del maestre de campo d. juan db 

VlLLANDRANDO. (1) 



Habiendo descubierto la provincia ó provincias del 
rio de la Plata y el Paraguay, S. M. quiso que fuesen 
reformados y poblados, para que N. S. Dios fuese ala- 
bado y el Estado y Corona Real aumentado. Después de 
haber inviado S. M.. el emperador D. Carlos, nuestro 
señor que Dios tiene en su gloria, algunas armadasá aque- 
lla tierra para que fuese poblada y se tratase como las 
demás Indias, algunas destas armadas no prevalecieron, 
á causa que la tierra es mucha y no acertaban la nave-, 
gackm del rio; de manera, que dellos por hambre, dellos 
por malos discursos, hacían poco efecto, hasta que se 
pobló en el rio del Paraguay la ciudad de la Asunción, 
que fue poblada por el capitán Juan de Salazar, que fue 
de Espinosa de los Monteros, que había ido con el go- 
bernador D. Pedro de Mendoza, que se perdió por ham- 
bre, y de los que quedaron allá, fue este Juan de Sala- 



del disfavor á cuantos ministros se oponían á estas disposiciones 
humanas , del castigo ú odiosidad ¿ quien osaba quejarse? Sólo 
engañado el Ministerio, oprim'ó tal voz. (Nota de Muñoz.) 
(1) Colección de Muñoz, tomo lxxxviii. 



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148 DOCUMENTOS HOtMTOS 

zar uno. Y después fué el gobernador Alvar Nuñez Ca- 
beza de Vaca, y llevó cuatrocientos hombres para la re- 
formación de aquella tierra, y pobló más la ciudad de la 
Asunción, y poblóla dé manera, que la hizo de hasta 
seiscientas ca6as, y trabajó en la tierra mucho. Y como 
la invidia puede mucho, no ftie parte sü buen vivir para 
libfafse della, porque con ser íntiy btíeft caballero y; 
muy buen gobernador, según los mesmos que allá le co- 
nocieron lo cuentan, los oficiales de S. M., con parecer 
de malsines, le prendieron y enviaron en España preso, 
en pago de sus infortunios y naufragios tantos como ha- 
bía pasado en servicio de S. M., á donde murió en Va- 
Uadolíd, harto pobre caballero, como en los comentarios 
llamados Alvar Nunea Cabeza de Vaca más largamente 
lo cuenta, y lo que le sucedió en la Florida, que escri- 
bió Pedro Fernandez, escribano y secretario de la dicha 
provincia del rio de la Plata, á donde cuenta que pasó 
trabajos harto graves y recios. Y con celo de servir á 
S. M., vino y le dio relación de aqueHa tierra y le pidió 
la conquista y descubrimiento del rio de la Plata, que no 
debiera, y S. M. le hito gobernador y adelantado de Santa 
Catalina; de manera que después de enviado á España á 
cabo de tres años que gobertiába y quedó eleto Domingo 
de fílala, vizcaíno, y gobernó sin título de S. M. mas de 
diez afros. Y tomo los conquistadores de la tierra viesen 
que tenían descubierta tanta tierra, y que toda la gehte india 
se inclinaba $1 servicio de N. S. Dios, movidos- de buen ce- 
lo, así para la multiplicación de lachristiandad, como para 
que la administración de los Sacramentos más decente- 
mente usada fuese, por la via del Brasil y Portugal, invia- 
íOn á pedir á S. M. que les diese perlado. S. M. proveyó, 
y fué por obispo un fraile francisco, llamado Fr. Pedro de 



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DEL ABCWVO TMC IRMAS. 149 

la Torre, hyo de Úbeda. Y S. M. armó una nao y dos earar 
betas para llevar al Obispo, que fué por su piloto Pedro 
Jacome Loys, piloto mayor, que fué el año de 1556. Y 
con di Obispo S. M. invió título de gobernador á Domingo 
de Irala , atento que había sustentádose en la goberna- 
ción, creyendo» como es verdad, que bien cabía ea él, y 
que su persona lo merecía. Llegado, pues, el título que el 
Obispo llevó, parecióle que seria bien repartir la tierra, 
aunque en el titulo S. M. no le daba comisión para ello, y 
porque los oficiales de S. M. y él se juntaron y les pare* 
ció que S. M. sería más servido y la tierra más tratada y 
pacífica; y así él repartió la tierra como mejor le pareció. 
Y en este tiempo la nao que había llevado al Obispo vol* 
vio á España, en la cual se vinieron hasta diez y ocho ó 
veinte conquistadores : dellos porque tenían sus mujeres 
y hijos en España, pasallosallá; dellos porque tenían patri- 
monios en España, parallevarcoeasdeEspañaparasu vivir 
en la tierra; y también deüos porque como el Goberna- 
dor había repartido la tierra, y en estos tiempos cada 
uno quería ser aventajado, no les dio tanto repartimiento 
como á ellos les parecía merecer. Así que todo esto fue 
parte para que viniesen á España los conquistadores, en- 
tre los cuales vino un Jaime Rasquin, del reino de Ya* 
tencia, hijo de un mercader; y como son amigos de ad- 
quirir, este vino agraviado del Gobernador porque no le 
dio más que á. otros, y como tenia buen patrimonio ea 
España, parecióle pedir á S. M. la gobernación de San 
Francisco y el Yisay, Santi Spiritus y San Gabriel, dando 
relación á S. M. que convenia mucho, así para que por 
la via de San Francisco ó Santi Spiritus se tratase el Pirú, 
como porque los portugueses no se apoderasen en la tier- 
ra, como porque convenía mucho á S. M. y acrecentar 



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1 SO . BOCUM SOTOS TODITOS 

miento de su Real corona. Y como de aquella tierra 
S. M. tenga poca plática, por la poca contratación della, 
y como la tierra estaba tan infame, capituló con el dicho 
Jaime Rasquin , y haciéndole gobernador y capitán ge- 
neral de lo ya dicho. Y como hobiese quedado agraviado 
del gobernador Domingo de Irala, echó bando que era 
muerto, y procuró con gran diligencia la gobernación de 
la Asunción, á donde S. M. no se la quiso dar, hasta que, 
estando á cabo de un año, de partida en Sevilla, S. M. se 
la invió, habiéndole movido mucho. Y fue con condición 
que siendo muerto Domingo de Irala, en tal ocasión á Jai- 
me Rasquin, gobernador, no apartando la gobernación, 
ni juntándola con la de San Francisco; y esto hasta tanto 
queS. M. proveyese otra cosa, mandando á sus oficiales 
le avisasen de allá luego si era muerto ó vivo Domingo 
de Irala, los cuales oficiales que fueron con Jaime Ras- 
,quin, fué por thesorero un Diego Velazquez, vecino de 
Cuéilar, y por factor fué un Andrés de Montalvo, vecino 
dé Valladolid, y por. contador un Diego Rodríguez, veci- 
no de la Fuente del Saúco, hombres que habían venido 
de aquella tierra y muy buenos conquistadores. 

En esté tiempo pidió la mesma gobernación un ca- 
ballero de Ciudad-Rodrigo que se dixo Christóbal de Bar- 
rientos , y gastaba en la jornada cincuenta mili ducados; 
y porque Jaime Rasquin era platico de aquella tierra, 
S. M- le dio la gobernación. Capituló coa él en esta ma- 
nera: que le había de dar doce mili ducados para ayuda 
de costa, y lo demás que lo había de gastar el dicho Jai- 
me Rasquin de su hacienda ; y obligóse á hacer cuatro 
pueblos dentro en cuatro años, qne cada pueblo tuviese 
á ló menos cient vecinos , y obligóse á llevar seiscientos 
hombres, y obligóse á llevar las mujeres que allá tenían 



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SEL ARCHIVO BE WDIAS. l5i 

á sus maridos, si quisiesen ir á aquella tierra, y también 
se obligó á edificar dos fortalezas, la una en San Francis- 
co y la otra en San Gabriel , tales qué pudiesen defender 
la tierra, así de los indios como* de los franceses, que di- 
cen llegan costeando el Brasil por aquella tierra. Y hizo 
merced S. M. al dicho Gobernador de la tenencia dellos 
con cincuenta mili maravedís de salario de cada una 
dellás en cada un año, y estos que se pagasen de los fru- 
tos y rentas que á S. ML le viniesen de la dicha provin* 
cía, y también ni más ni menos sé había de pagar asi de 
lo mesmo el salario de Gobernador , que eran tres mili 
y quinientos ducados de salarlo y ayuda de costa, y á los 
oficiales ni más ni menos á cada uno trescientos y cin- 
cuenta mili maravedís; y si no hubiese nada en la tierra, 
no fuese obligado S. M. á cumplir ni pagar nada de sa* 
larios á nadie: así se obligó á llevar doce frailes francis- 
cos y diez clérigos; también se ofreció y obligó á llevar 
con qué hacer tres ingenios de azocar para en la tierra, 
como la capitulación mas largamente lo declara. 

Hecho todo esto, salió Jaime Rasquin de la corte para 
ir á despacharse, para salir en el principio de Enero del 
ano de 1558 años, porque capituló con S. M. que habia 
de salir de Santócar ó de Cádiz dentro del mes de Otu- 
bre del dicho año. Fué á Sevilla por antroido (1)6 car- 
nestoliendas y compró dos urcas y una nao vizcaína, cosa 
harto impropia para el viaje, y que el piloto mayor, que 
era platico en la tierra, no estuvo bien con ello, y comen- 
zó á dar orden en su armada y aparejar lo necesario; y 
tardó en hacerse á la vela desde Hebrero hasta el mes de 



(1) Así está en la copia de que nos servimos; 6in duda por an- 
trwjo, provincialismo que equivale á carnestolendas. 



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182 B0GDM1RT0S HH3HT08 

Marzo adelante, porque como fuese pobre para lo qae su 
armada habia menester, no tuvo sino solo un hombre» 
que se llamó Antonio Roxo, que había venido de la tier- 
ra con él, y él, que fueron dos, para entender en los ne- 
gocios, porque pasaban todos los negocios por su ¿baño 
y aparecía más cosa de granjeria, que de armada; de 
manera, que como no tuvo moneda, quiso que cada sol- 
dado que pasase lé diese quince ducados; y como la tier- 
ra estaba tan infame, no digo dar quince ducados, pero 
no habia quien diese blanca; y asi no pudo hacer la gen-» 
te, hasta que S. M. le dio comisión para que pasasen ca- 
sados sin sus mujeres, y de los prohibidos, y aun medio 
moros no sé si fueron. Y también S. M. le dio comisión 
para, que pudiese poner bandera y tocar á tambor, cosa 
que para indios no se habia visto; y con todo esto, no 
hallé gente en toda España para llevar, ni pudo juntar 
trecientos hombres. En esto, como el tiempo fuese largo 
y tuviese en las naos muchos marineros, gastaba y no 
tenia moneda; parecióle de pedir á S. M. uyll quintales 
de bizcocho, de ayuda de costa, diciendo que los fran- 
ceses estaban en el rio Jenero y que tenían hecha una 
fuerza, y que él pensaba ir á invernar allí y alanzattos 
de nuestra demarcación; que S. M. l£ mandase dar mili 
quintales de bizcocho y ciertas piezas de bronce de arti- 
llería. S. M. le dio mili quintales de bizcocho y ocho pie- 
xas de artillería, de bronce. 

En este tiempo habia arribado á Cádiz el armada 
de D. Alvaro Bazan, que habia ido á buscar el armada 
que venia del Pirú y Nueva España; y como venia la 
gente destrozada, y como la tal gente es gente venturera, 
quiso Dios que de allí se pudo rehacer de gente el Go- 
bernador; de manera que hizo seiscientos y más hombres 



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DEL ARCHIVO DI INDIAS. 103 

arcabuceros, y entre ellos dócientos soldados, que en hi- 
dalguías y personas y aderezos, dudo en Italia haber 
compañía que les llegue, á lo menos no lea podrá pasar; 
y todos estos con armas dobladas, y más de los cincuen- 
ta Uevaban armas, cada uno para tres, y aderemos, para 
más de seis años, de sus personas, y hartos para diez- 
Hecha, pues, ya la gente de balde, porque de otra ma- 
nera fuera escuaado, faltóle al Gobernador todo el cau- 
dal que pensaba que le habían de dar todos los pasaje- 
ros; y como no tuvo dineros» envió á pedir á S. M. que 
le diese cuatro mili ducados á cuenta de su salario, den* 
de no, que el viaje cesaría. Y como S. M. habia dado 
doce mili ducados y después los mili quintales de bizcocho 
y todas las demás exenciones que le habia dado, miran* 
do la necesidad de la tierra, también le dio los cuatro 
mili ducados, en nombre que eran para pagar los mari- 
neros; y le quedó con qué rehacer el armada en Canaria, 
de vino, que bizcocho y harinas harto llevaba para un 
año. Inviada la cédula de los cuatro mUl ducados á la 
contratación de Sevilla, fué á le vesitar el factor de la 
contratación, Antonio de Eguino, y le tomó alarde, asi 
de la gente que llevaba, como de las cosas que con S. M. 
habia capitulado. Y también llevó la moneda de los cuatro 
mili ducados y pagó la gente de las naos, como fue mari- 
neros, los que se habían de volver, que llevaba muchos 
que se habían de quedar allá y servían de balde; y con 
esto quedaron dineros allí. Dio un alarde de seiscientos 
hombres y más, todos arcabuceros, como ya habernos 
dicho, que no merecían eUos ir tal viaje, sino donde se 
emplearan en servicio de S. M., como lo llevaban en 
propósito y como su valor merecía, porque habia hartos, 
que para su calidad y méritos no era mucho la goberna- 



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184 ftOOÜMNTOS ÍNIDITOS 

cibn, sino que la fortuna tiene coxos á muchos con la 
aborrecida pobreza. Dado, pues, su alarde tan cumpli- 
do, señaláronse allí por maestre de campo á D. Juan Gó- 
mez de Villandrando, vecino de Valladolid y sobrino del 
Conde de Ribagorze, mozo de hasta 30 años y hombre 
que de más de 40 parecía en christiandad y ánimo; y se- 
ñalaron por theniente de gobernador á un caballero va- 
lenciano, que se dijo D. Juan Boyl, hombre de más 
de 60 años, bandutero (1), cosa que fuera mejor no 
conocelle el Gobernador ni los subditos que llevó á 
cargo, porque fué por almirante de la armada , y cada 
día estropeaba soldados, pensando vengarse de los agra- 
vios recibidos en sus bandos en Valencia. El Maestre de 
campo fué por capitán de la nao vizcaína, y el Goberna- 
dor iba en la nao capitana, que era una urca muy grande 
y buena velera. Pues yendo en el alarde, el Maestre de 
campo quiso enseñar la gente al Duque y á la Condesa 
de Niebla, su madre: ciertos caballeros valencianos 
agraviáronse dello, y dixeron que no eran soldados, sino 
caballeros, pensando de trabar con el Maestre de campo; 
que como el Gobernador y el Theniente fuesen valencia- 
nos, no podían tragar al Maestre de campo, porque era 
tan buen caballero, que todos los castellanos se aficiona- 
ban á él; y como él no hacia mucha cuenta de los dones, 
que eran muchos y algunos parecían hallados por ahí, 
así todos los valencianos les pesaba de que caballero tan 
moco y castellano llevase tan preminente oficio como 
maestre de campo, porque cierto algunos caballeros va- 
lencianos eran muy buenos caballeros, por donde el Go- 



(1) Bandulero ó bandolero, está aquí por afiliado en un bando, 
como se deduce del sentido posterior. 



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DEL ARCHIVO DK INDIAS. 155 

bernador llevaba mala ventura, porque todos le teñían 
en poco y él á ellos en mucho, y así se creía que no po- 
día dexar de haber otra Valencia en el rio de la Plata, 
digo en los bandos, porque había muchas insignias dello. 
Mas Dios lo hizo mejor, que no permitió que se cumplie- 
sen las voluntades de algunos caballeros, que decían pú- 
blicamente que no iban allá sino por traer con qué se 
poder vengar de los enemigos que acá dexaban en Va- 
lencia, y esta era la intención que todos 6 los más lleva- 
ban, y no que Dios se sirviese ni S. M. con su servicio 
medrase, y así, como todos ó los mas valencianos que 
iban en el viaje eran hombres de bandos y homicidas y 
fugitivos, ecepto algunos caballeros que iban muy hon- 
rados, mas al fin son valencianos y de menil (1) condi* 
cion, porque son de cuadrilla, no permitió N. S. que 
pasase el negocio para tanto mal como se sospechaba ya 
que había de haber, porque sucedió lo que adelante 
diremos. 

Allí en Sanlúcar el factor de la contratación dio la 
instrucción á los oficiales de S. M., de la manera que 
habían de haberse con el señor Gobernador en el gastar 
de los bastimentos, y ellos quisieron usar luego sus ofi- 
cios; mas el Gobernador no lo hobo por bien, porque 
comenzó á querer ma! desde España, y así ni él ni ellos 
nunca se pudieron concertar en nada, como se dirá en lo 
que pasó adelante. El factor, Andrés de Montalvo habia 
solicitado por el Gobernador sus negocios en corte, aun- 
que de principio le habia sido contrario, porque le cono- 
cía de allá de la tierra y no quisiera que llevara la gober- 
nación, porque siempre dixo lo que fue; y como vio 



(1) JfrjttZ, manejable ó mudable: del verbo francés mener. 



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I5< DOCUMENTOS INÉDITOS 1 

que S. M. le había dado la gobernación y que él se 
había de volver á la tierra por factpr, parecióle de con- 
federarse con el Gobernador y ayudaJie en lo que 
pudiese. Y como fue menester pedir muchas cosas $ 
S. M., el Factor las solicitó á su costa en la corte, y el 
Gobernador ofreció al Factor, así por cartas como por 
terceras personas , que todo lo debía á él y que todo 
era para su servicio cuanto en el viaje él tuviese. Y así 
el Factor, con esto y con ser factor y con ser muy hidal- 
go, su profision era usar muy bien su oficio, aunque fue* 
se rompiendo con el Gobernador, y así los otros señores 
oficiales ni más ni menos. De manera que el Factor de 
contratación visitó las naos, y aunque las visitó, no por 
eso fué más proveída la armada de lo que fuera menester 
ni tanto, porque no faltó sino vino y carne y pescado y 
al postre agua como se dirá; de manera que más parecía 
gente que la llevaban condenada á galeras, que armada 
de Rey. Salimos, pues, de Sanlúcar á los 1 4 de Mario 
de 1559 años, y luego quisieran los oficiales de S. M. 
ver como se gastaban los bastimentos como por la ins- 
truicion se lo habia dado el factor de contratación; y el 
Gobernador les tomó los papeles y hizo que les quebraba 
con las manos, y dixo qpe no era aquello nada y que no 
ae empachasen en nada, que él lo tomaba á su cargo, y 
que no se embarazasen con él en aquellas posas. De ma* 
ñera, que tardamos desde Sanlúcar á Canaria tardamos 
diez días y entramos en el puerto de la Gran Canaria día 
de Nuestra Señora de Marzo, que fue víspera de Pascua, 
á donde nos detuvimos quince dias tomando leña y vino. 
Desde España hasta allí no comió la gente vianda ni be: 
bió vino, porque no lo habia; no salió el Gobernador sino 
un día en que le convidó el Gobernador de la tierra, y 



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DEL AflCIUYO ME INDIAS. 487 

con toda la gente estaba ea tierra. Salióle á recibir la 
más parte <te los caballeros que llevaba, hasta ftiera de la 
ciudad de Canaria, á donde quedó con todos bien corto, 
porque como el Gobernador do la tierra, seyéndole el 
convite muy pensado y convidó el Gobernador de la tier- 
ra á lodos aquellos caballeros, y él mandó que fuesen 
cuatro, los cuales fueron el Maestre de campo y el capi- 
tán Esteban de Sosa, y un sobrino del Obispo de Lugo y 
un caballero valenciano; de manera que para tan poeos 
hobo comida harta, porque tenia guisada comida para 
mas de treinta personas. Allí aconteció que, sobre cierta 
travesura que hicieron unos mozos, que ftie hurtar uno» 
dátiles de casa del almojarife (1), dieron mandado á la 
ciudad, y vino el Gobernador de la tierra al puerto, y tra- 
xo dos banderas de gente y armas, y hobo grande alboro- 
to en la ciudad; y como nosotros estábamos embarca- 
dos y nos hizo buen tiempo, no paramos más alli. 

Salimos de Canaria á los 7 de Abril: allegamosá Cabo 
Verdéalos 16 del dicho, adonde sucedió en el camino que, 
antes que llegásemos á las islas de Cabo Verde, llevába- 
mos muy buenas brisas; y como íbamos la costa de Ber- 
bería, el piloto mayor quisiera que no tomáramos á Cabo 
Verde, y'eí Gobernador mandó al Maestre de campo y 
le dixo que pusiese regla en el agua, porque no quería to- 
mar á Cabo Verde, porque decia el piloto que no cumplía 
por poder pasar la línea equinocial. El maestre de campo 
respondió que no llevaba agua, ni vino, ni carne, ni pes* 
cado, ni cosa de bastimento, eceto pan; y que suplicaba 
al señor Gobernador que tomase puerto en Cabo Verde, 



(1) Almojarife, oficial encargado en los puertos de la recau- 
dación de los derechos de importación ó esport ación. 



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188 DCCüWNTOS INÉDITOS 

porque sino lo hacia, que no podría pasar su nao sin gran 
detrimento, porque su merced sabia que en Canaria no 
habia metido sino seis ó siete pipas de agua, y que si eso 
pensaba, porqué no dio aviso, y metiera agua y leña como 
él sabia que no la habia metido mas de para llegar á 
Cabo Verde. Y el Gobernador le comenzó á reñir y de- 
cir que aunque muriesen, que habían de pasar; el Maes- 
tre de campo respondió que él era su capitán y que era 
caballero y que no dexaria de seguir la nao capitana hasta 
morir. Visto esto, dijo el piloto de la nao á los oficiales 
de S. M. que iban en la misma nao vizcaína, el Factor y 
el Tesorero, que mirasen lo que al servicio de Dios y 
de S. M. convenia, porque si de Cabo Verde pasaban sin 
tomar puerto, que Dios milagrosamente bien podría lle- 
varles volando, mas que navegando, de toda imposibili- 
dad era imposible poder ir, sin riesgo de la vida de to- 
dos, con los bastimentos que llevaban. Los oficiales se 
informaron bien del bastimento que llevaban, y sabido, 
pidieron parecer á todos los caballeros y gente de cuenta 
que iba en la nao, y todos respondian diciendo que el 
Gobernador lo habia ya tomado á pechos y que le tenían 
por hombre cabezudo y ajeno del parecer de nadie, y 
que pues era así notorio, que les rogaban, y si necesario 
era les requerían, que ellos como oficiales de S. M. le 
hablasen y le hiciesen tomar puerto, pues vian lo que á 
todos importaba. Visto esto, el tesorero Diego Velazquez 
y el factqr Andrés de Montalvo, se pusieron á bordo y 
llamaron al Gobernador, y le hablaron rogándole que 
mirase la necesidad que habia de tomar puerto, y que no 
quisiese poner en tanto peligro tantas ánimas, porque el 
Maestre de campo decia que hasta morirle siguiria, aun- 
que no diese á su gente sino á dedal de agua. El Gober- 



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* DBL ABCHIVQ DE INMA*. 159 

fiador, visto que le rogaban los oficiales de S. M., él iba. 
mal con ellos, comenzóse á alborotar y decir palabras de 
señor enojado en su tierra; y vista su intención, le raqui* 
rieron de parte de Dios y de S. M M y con todo no valió, 
ni por codicilio (1), sino airóse mucho contra los oficia- 
les y contra el Maestre de campo, porque no les mandó 
colgar porque le requirieron diciendo que era atrevi- 
miento. Quiso N. S. que la urca almirante comenzó 
á hacer agua á toda furia, de manera que, aunque 
no quiso, el Gobernador tuvo, necesidad de tomar á 
Cabo Verde, porque D. Juan Boyl, que iba por almi- 
rante, erfi muy temeroso en la mar y el Gobernador te- 
níale muy gran respeto > porque era caballero y porque 
le hahia fiado en la capitulación, y también porque si el 
Gobernador era mal acondicionado, I). Juan Boyl le ga- 
naba; de manera que había menester cada uno leyes 
por si. 

Así que desta manera , tomó. puerto el Gobernador 
en Sancta María de Cabo Verde, en la isla de Santiago, 
á los 16 de Abril, y llevaba por supuesto de no de- 
xar echar el batel de la nao del Maestre de campo, 
por vengarse de los oficiales y del , por el requerimien- 
to. Y así fue lluego que surjimos, invió á la nao vizcaína, 
á mandar que no echase el batel fuera , porque con los 
bateles suyos y del almiranta la meterían bastimento de 
agua y carne y leña; y como los soldados no se les da- 
ba de bizcocho más de una libra , moríanse por salir á 
vender 16 que tenian, para meter que comer. Había allí 



(1) No valió ni por codicilio, es decir, no alcanzó á que muda- 
se de parecer, como se muda en un testamento por medio de co- 
dicilo. 



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160 DOCUHNT06 INEMTOft 

un esquife de una carabela que lo supo , y fué allá , y le 
daban por cada hombre medio real por sacalle á tierra. 
A cabo de dos días, como vio el Gobernador que la gen- 
te se había salido, mandó echar el batel, porque no era 
posible, sino fuera así, poder moler lo que fuese menes- 
ter, porque echándole no se hizo en todo este camino de 
Ganaría á Cabo Verde , no se dio á los soldados ración 
de vianda, porque no la habia, sino agua á medio azum- 
bre, y medio cuartillo de vino harto malo, porque había 
muy poco. Los soldados, visto lo poco que el Goberna- 
dor les daba , tan mal ordinario ,• y en Canaria les dixo: 
(cSeñores , el que llevare dos camisas , venda la una y 
échela en bastimento si quiere comer;» como vieron es- 
to , los que habían pagado quince ducados porque les 
habia de dar de comer, dábanse al diablo , y los demás, 
como habían pregonado que de balde los llevaría y les 
daría de comer , y como habia muchos soldados de don 
Alvaro, no tenían que comer ni beber. Y aunque tenían 
dicho que D. Alvaro Bazan no les daba lo que mandaba 
d Rey, aquí le mentaban todos y le llamaban pródigo y 
Alexandro, en comparación de Jaime Rasquin. Y comen- 
zaron á entender que todo cuanto vendía wa palabras, y 
que nadie mediaría con él; y comenzaron á murmurar, 
porque en Canaria se echó un bando para irse la gente á 
embarcar , que dixo pena de cient azotes, cosa que sa- 
lieron unos hidalgos de Granada que allí iban , y quisie- 
ron al pregonero de la ciudad que le echaba á dalle de 
calabazadas, y le dixeron que si otro pregón hacia, que 
le inviarían al infierno: estos fueron un Luis Ponce , que 
habia ido soldado en Italia, y Pedro Fernandez de Aguí- 
lar y Diego de Zaragoza y Soria, que eran de una cama- 
rada» y no se quisieron embarcar aquel día , por aquel 



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BEL ABCHTVO BB IRMAS. 161 

interese. Allí se quedaron muchos soldados, porque ha- 
bían visto el mal principio, y porque no tenían qué ven- 
der para meter comida, y porque el Gobernador jamás le 
pareció bien ningún soldado que pareciese hombre de 
bien , porque decia él que nadie habia de traer buena 
calza (l), y así á él siempre se le salía la camisa, porque 
no era otro su trofeo sino tener dinero y andar desnudo 
y descalzo y exercitar el sexto mandamiento, porque su 
fruta de postre á la mesa era tratar de putas y decir á los 
otros que no eran para nada, porque no llevaban cada 
uno una. Y tenia razón, porque él llevaba dos y la que 
sacó de Sevilla ; de manera que la una era gallega y la 
otra sevillana, y la otra era la ordinaria que tráxo de allá 
del Rio de la Plata, india, y llevábalas todas tres en casa 
y no sé si en la cámara de la nao; de manera que daba tan 
mal exemplo á los soldados, que cada uno procuraba He* 
var la suya y con licencia del Gobernador. 

Los frailes que llevaba fueron dos frailes valencianos 
de la Cartuja y un clérigo de Baza, que se llamó Moya, y 
otro clérigo bobo, que no sabia rezar; y sin ornamentos 
para decir misa , sino los que llevaban los frailes para 
ellos. Y llegados á Cabo Verde, pareciéndole que ya no 
habia que temer, hizo vicario de la provincia al un fraile 
cartujo, por donde el clérigo Moya echó su hato en tierra 
y dixo que no quisiese Dios que la orden de San Pedro 
se sujetase á la Cartuja; el otro clérigo no lo entendió, y 
así no hizo movimiento. 

Tornando, pues , á lo que sucedió con los oficiales, 
fue que como no echaron el batel del Maestre de cam- 
po, no pudieron ¡He á visitar luego, como es uso de o** 



(1) Calta, lo mismo que calzón: 

Tomo IV. li 



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162 ' DOcraaRTOS inéditos 

pitanes á Gobernador; antes el Gobernador fué á visitar 
á la almirante, y allí se présame que comunicaron el ne- 
gocio del requerimiento entre D. Juan Boyl y el Gober- 
nador. Y vuelto el Gobernador á su capitana , vino un 
esquife de la carabela que estaba én el puerto, y en él 
fueron los oficiales á visitar al Gobernador , y bien des- 
cuidados de lo que él no lo estaba. Y entre otras cosas, 
les dixo que no había sido servicio de Dios ni del Rey el 
requerimiento que le habianhechoen lámar; y el Tesore- 
ro respondió con mucha flema , y dixo : « señor Goberna- 
dor, lo que nosotros hicimos fue servicio de Dios y del 
Rey, y aun de vuestra merced.» Entonces el Gobernador 
se alzo de su silla y le comenzó á empujar y dar voces y 
hacer alboroto, y el Fator habló, y dixo: «señor Gober- 
nador, no se han de tratar así los criados de S. M. » Y asi 
dexó al Tesorero y tornóse al Fator, diciendo que todo lo 
que el Rey mandase ha de hacer, y mandólos ir presos. 
Y el Tesorero: « señor Gobernador, mire vuestra merced 
que quien hizo á vuestra merced Gobernador y le dio su* 
poderes, nos hizo á nosotros y nos dio los nuestros.» Al 
fin los tuvo presos cuatro ó cinco dias. Como les acabó 
de prender, fué D. Juan Boyl, que iba de mala , y en- 
trando, dixo el Gobernador: «presos los tengo.» Comen- 
zó D. Juan Boyl á dar voces y decir : «señor Goberna- 
dor , desta entena quisiera yo vellos colgados y que me 
dixérades: este es el Fator y este es el Tesorero ; porque 
los traidores amotinádores así se han de castigar, porque 
otro dia no tengan atrevimiento.» Como vieron esto to- 
dos los que estaban en la nao, comenzaron á murmurar» 
diciendo: «el diablo nos metió entre estos valencianos.» 
Allí hizo un presente el Gobernador al Maestre de campo, 
de un cabrito, que valían á treinta maravedís, y tenia 



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DH. AWBUVO M INDIAf. ' 168 

diez caballeros de mesa y su alférez. Y porque yo me 
hallé á todo, lo digo , porque el Gobernador había traído 
muchos caballeros valencianos, y por descargarse dellos 
habíalos echado con el Maestre de campo, y á ellos decía 
que el Maestre de campo les haría mucha ventaja, y al 
Maestre de campo decía que no les diese más ordinario 
que á los demás, que si querían comer, que vendiesen 
las calzas, y que lo metiesen. Y así murmuraban del 
Maestre do campo, aunque les daría mas ordinario que 
á los demás, aunque todo era poco; y el Maestre de cam- 
po le pareció de se aclarar con ellos , y les dixo que 
aquello que les daba más que á los otros, que él seto 
daba por lo que debía á caballeros; que el Gobernador le 
había mandado que no les diese más que á los otros; y 
dio autores dello allí que lo habían visto. Y así también 
entendieron quién era el Gobernador y sus engaños, por- 
que cierto pareció al fraudador (1) de los engaños, pues 
engañó tantos caballeros con su lisonjear; aunque desto 
nó me espanto, que más me espanta que engañase al Rey, 
que á los demás la necesidad los engañó. 

Había hecho, pues, alguacil mayor de la provincia un 
caballero valenciano, que se llamó D. Salvador Boyl , en 
tanto que un hijo suyo crecía, y había hecho su alférez 
mayor' á un sobrino de D. Juan Boyl, que se llamó Hono- 
rato Escriba, peor que fariseo, de los mal acondiciona- 
dos que mis ojos vieron ; aunque había hecho más de 
cuatro alférez castellanos, mas eran de burla para enga- 
ñallos. Saltados en Cabo Verde en tierra , este alférez 
mayor tuvo palabras con un Francisco de Aguilar, de 



(1) Así, tal vez por fraguador. 



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164 DOCUMENTOS DOOITOft 

Granada, y cargaron sobre- el pobre mozo más de cient 
valencianos, y con todo no ganó el alférez mayor. Y sa- 
bídolo el Gobernador, se enojó mucho, porque seyendo 
valenciano , no le hablan tenido muy. gran respeto. Allí 
los soldados vendieron cuanto llevaban para meter bas- 
timento, porque el bastimento, que el Gobernador puso 
fuera, no bastó páralos marineros para el medio camino; 
y así salieron de allí todos desnudos y algunos se queda* 
ron allí. Y vista su muy gran soberbia, porque estaba tan 
desgraciado que no parecía sino que desde España hasta 
allí se había convertido en Lucifer, compraron los solda- 
dos á su costa allí más de cient; vacas , y más de veinte 
puercos, y más de quince terneras, y más de mili cabri- 
tos, todo para el viaje, porque el Gobernador no les daba 
sino una libra de bizcocho, que hacia catorce onzas, y 
poca agua ; de manera que se halló por cuenta que ha- 
bían metido los soldados más de cuatro mili ducados de 
bastimentos .en Canaria y Cabo Verde. Allí estuvimos 
ocho dias y se tomó el agua, de la urca almirante; y como 
D. Juan Boyl era temeroso de la mar, trató con el Gober- 
nador que se pasase á la vizcaína y el Maestre de campo 
á la almiranta, porque la vizcaína era una nao nueva y 
recia. Y lo trataron; y como el Maestre de campo lo en- 
tendió, quiso se quedar allí en tierra, y así no se pasó á 
ella, soltó los oficiales y mandóles, y ellos quisiéronse 
quedar allí y volverse á España á dar cuenta á S. M. de 
lo que pasaba, y también se querían quedar más de dos- 
cientos hombres con el Maestre de campo y piloto' y ma- 
rineros. Y á cuenta desto, di Maestre de campo no se 
quedó, por no quitar tanta gente al Gobernador, porque 
eran los más principales, y su condición no era hacer mal 
anadie antes. 



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D«L AMBIVO BB «BUS. 18S 

Así salimos, pues, de Cabo Verde, á los 23 de Abril, 
y comenzamos á navegar nuestro viaje; y á la hora que 
nos queríamos hacer á la vela, invió á decir á un Rodri- 
go Gómez, regidor de la Asunción, que habia comprado 
dos negros, que llevaba cédula de 8. M., y metió agua 
y comida para ellos, que le diese el uno ó los dexase; y si 
se agraviaba dello, que se quedase en tierra. Demás de 
llevar de S. M. carta de recomendación para el mesmo 
Jaime Rasquin y para el Gobernador de la Asunción, si 
fuera vivo, porque el Rodrigo Gómez era él conquistador 
de la tierra, de los más antiguos de D. Pedro de Mendo- 
za, y hombre que habia hecho en la corte mucho por la 
ciudad de la Asunción, porque como hombre que habien- 
do entendido los negocios por haber sido regidor mu- 
chos dias, tenia cuenta con las cosas que convenían á la 
república, y así avisó á S. M. cosas que nadie sino él de 
los que de allá habían venido tenían memoria, por ha- 
ber sido, como digo, regidor y ser hombre de buen en- 
tendimiento. T con todo el Jaime Rasquin se puso en 
decir que si quería llevar los dos negros, que le habia 
de dar el uno por el fleté; aunque le invió á decir que si 
su merced quería, que él le serviría con quince ó vein- 
te ducados, pues aun no le pedia ni agua para ellos, 
porque él habia metido bastimento para sí y sus criados 
y negros, y aun leña para guisar los soldados, porque el 
Gobernador no metió ni aun para los marineros. Y por- 
que viene á coyuntura, digo que hobo un caballero que 
iba de viaje, que se llamó Esteban de Sosa, que en Cabo 
Verde metió tantas vacas y todo bastimento para dar á 
los soldados y aun más, como el mesmo Gobernador para 
toda su armada; porque visto por el mismo Esteban de* 
Sosa lo poco que metía él Gobernador, seyeado él pláti- 



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166 bocümiktos isnamm 

oo (1) como lo era, y la necesidad que habían dé pade- 
cer, invió á cada nao de la armada dos vacas, demás 
que á muchos, que él sabia que no llevaban, los proveía 
de cosas necesarias, y aun al mesmo Gobernador le in- 
vió sesenta ó setenta ducados para que proveyese su ar- 
mada allí en Cabo Verde, y el Gobernador los tomó. 

Salidos, pues, de Cabo Verde, comenzó á tener gran 
soberbia: salimos de Cabo Verde á los 24 de Abril y ca- 
minamos nuestro viaje; y como le pareció que. ya estaba 
eu su reino, comenzó á hacer leyes. Llevaba consigo en 
su cámara unos sobrinos del Obispo de Lugo, Presiden- 
te de contratación, y sacólos de su cámara á ellos y á los 
frailes, para meter una moca que habia sacado de Sevi- 
lla de casa de su padre, y puso allí los estatutos, no de 
uso de guerra, en que á un criado del Contador de S. M. 
y aún dicen pariente, porque el mesmo Contador le man- 
dó encender una candela de cera en su aposento para 
cierto negocio que hobo menestef , y habia echado un 
bando que nadie encendiese lumbre, le dio cient azotes 
atado al mástil, que por querer mal á los oficiales 
de S. M., porque habían querido usar sus oficios desde 
España en lo que S. M. les mandó, que nadie fue parte 
para acabar otra cosa con el Gobernador. Allí en salien- 
do de Cabo Verde, puso un cartel en el mástil mayor 
que decía así: «Sea notorio á todos los soldados desta 
nao, que aquí se manda dar de ración á todos igualmen- 
te, á cada uno una libra de bizcocho y media azumbre 
de agua, y no otra cosa; y si alguien murmurare dello, 
sepa que, si fuere caballero, le cortarán la cabeza, y si 
fuere de otra calidad, le ahorcarán; y si alguien lo oyere 



(1) Por práetieo. 



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DIL ABCH1VO BK INDIAS. 167 

y no denunciare, le darán un trato de cuerda.» Y visto 
esto por los caballeros que llevaba en su nao, todos los 
más de cuenta, castellanos , no sabían qué decían ; y 
visto esto por los frailes y un clérigo que llevaba en la 
nao, friéronle á decir que mirase su merced que no era 
lícito, porque no era posible sustentarse la gente, porque 
si diez teman que comer, cincuenta no lo tenían. Aquí 
se volvió á ellos y les trató de palabras, diciendo que 
ellosje echaban á perder la gente, y que ellos, que le ha- 
bían de favorecer, daban puerto á la murmuración. De 
manera, que enmuohascosas cierto parecía el emperador 
Eliogábalo, pues mandó hacer alarde de toda la pólvora 
que los soldados llevaban en su nao, y pelotas, y al que 
tenia una libra dexábale media, y al que dos una, de 
manera -que llenó un barril de pólvora, y dezmóles 
las balas; que con dalle S. M. municiones, allá no 
se lo repartía para ir de armada, sino tomalles lo 
suyo que llevaban de su dinero, pues yendo ya á su pa- 
recer en salvo, decia que porqué había de llevará ser 
señor de balde, que juraba á Dios que á los que no ha- 
bían pagado quince ducados, que si llevaban ropa de su 
vestir ó otras cosas, que al desembarcar se lo había de 
tomar en pago, y á los que no llevasen nada, que le ha- 
bían de hacer obligaciones de dalle en la tierra treinta es- 
cudos, porque decia él que más era en España quince du- 
cados que allá treinta. De manera, que muchos ó los más 
llevaban pensado de se quedar en el Brasil y no pasar ade- 
lante con él; que más querían ser vasallos de Portugal, 
que subjetos á tan mal can. 

En este tiempo los valencianos, que iban en la nao 
del Maestre de campo, ta mbien barruntaban libertad, co- 
menzaban á juntarse de gabilla, y si había alguna niñería 



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168 DOCUMENTOS INBWTOS 

de revuelta, como no puede ser menos donde vá tanta 
gente, si se asía algún valenciano con algún castellano, 
todos los valencianos acndian sobre él. Y un dia tomóse 
un caballero de Valencia con un muchacho castellano, y 
el castellano, como era muchacho, f uésele á las barbas; 
acudieron sobre el pobre muchacho doce ó quince valen- 
cianos y hobo caballero y aun de los mayores: «dame 
una pica, dame una pica, » y el Maestre de campo que 
llegó: «no es esto., dixo entonces, de caballeros, sino de 
ruin gente; ¿qué cosa es amotinármela nao, para que os 
pelen á todos y yo no lo pueda remediar? Los caballeros, 
que lo han de parecer, han de hacer cosas nobles , que 
cuando riñen dos, el que se hallare en medio, tiene de 
meter paz y no revolver, pues no es cosa que le toca.» 
A esto se agravió el valenciano y dixo: «es vuestra mer- 
ced, mi Maestre de campo.» Respondió ¿no sabéis vos 
que, fuera de ser Maestre de campo, por mi persona, de 
mí á vos, os haré entender lo que os digo? Y empuñó el 
Maestre de campo su daga y dixo: «agradece que soy 
vuestro juez.» Y con mucha flema hizo su información, 
y á dos caballeros les castigó harto benignamente. 

Caminando, pues, por nuestra carrera nos pusimos 
en doce dias á tres grados de la línea equinocial, de la 
banda del Norte, y anduvimos diez y siete ó diez y ocho 
dias, que nunca podimos andar hacia la línea grado .y 
medio, porque nos dio unas calmas y las aguas comen- 
zaban á declinar hacia Sancto Domingo, y después dió- 
nos viento que ayudaba al agua, y hallamos en el mismo 
paraje de la línea, después de haber navegado diez dias 
con viento, porque navegábamos la vuelta de Sancto 
Domingo, que nos decaian las aguas y el viento, y nos- 
otros pensábamos que íbamos nuestro camino. Aquí yo 



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D1L ARCHIVO DE TOMAS- 169 

creo que nuestro piloto mayor tuvo culpa, porque como 
el Gobernador nunca quiso tomar su parecer para com- 
prar los navios, porque para aquella mar decía el piloto 
que eran mejores carabelas y navios pequeños para an- 
dar á la bolina (1), que no grandes vasos; 7 con esto, co? 
ino el Gobernador decía que mejor sabia lo que le cum- 
plía que no el piloto, el piloto decía que él había de na- 
vegar y Uevalle, y que á él convenía saber las naos que 
compraban; porque decía él que un señor, cuando com- 
praba un caballo, no valiendo treinta ducados, no le po» 
nía en precio hasta contentarse del su caballerizo, y si le 
compra y al caballerizo no le contenta, que deshace la 
venta; que con más razón le había de dar cuenta de las 
naos que compraba, porque él sabia las naos que para 
aquella carrera había menester. El Gobernador no quiso, 
y así le salió al revés, porque quiso ser antes maestro 
que discípulo, de manera que la nao almiranta comenzó 
á apartarse de nosotros, que no podía bolinear. Y como 
en quince dias.no navegamos sino para Sancto Domingo 
y no nuestro viaje, y el piloto cada día tomaba el sol, no 
nos avisó ni dijo nada, hasta que nos hallamos tan 
caídos, que no podíamos ir nuestro viage. A donde por 
folla de una carabela* dexamos de ir al ño de las Ama- 
zonas, que nos hallamos á trecientas leguas del, y á mili 
de Sancto Domingo; y por no tener baxel para entrar 
á buscar puerto, porque no está reconocido en las Ama- 
zonas, dexamos de ir allá. 

Dos días antes de la Trinidad, la urca almiranta amai- 
nó y nos llamó con una pieza de bronce (2), y arribamos 



(1) Ir á la bolina, es decir, con el viento del lado que sople. 

(2) Es decir, con un cañón de este metal; 



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170 DOCUMENTOS INÉDITOS 

sobre ella para saber lo qué quería, y fue su piloto dixo 
á D. Juan Boyl que su urca no andaba á la bolina, y que 
él se hallaba descaído más de docientas leguas de don- 
de era la carrera, y que ni él ni los demás no era posible 
k* á San Vicente, sino era que anduviesen bordeando más 
de dos meses, porque las aguas hasta después de Agosto 
corren todas hacia Sancto Domingo y los vientos eran or- 
dinarios Sur, Sueste que ahí daban á las aguas; que mira- 
se lo que quería hacer. Y como pan habia harto, pareció- 
le á D. Juan Boyl de mirar qué agua tenia, y vesitó las 
pipas de agua que llevaba , y de ochenta que metió en 
♦ Cabo Verde, no halló sino ocho ó diez pipas de agua, que 
como todo iba de muía coja (1), iban mal beneficiadas y 
no llegaban arcos de hierro. Y aun muchas hizo comprar 
á los soldados en Sanlúcar después de embarcados, que 
echamos un altabaque (2) , y unos daban medio real, 
otros cuatro reales, otros dos ducados, por ver la poque- 
dad del Gobernador, que tenia embarcada la gente y no 
los dexaba volver á tierra, y no tenia agua dentro. De 
manera, que como vio D. Juan Boyl que no tenia sino ocho 
ó diez pipas de agua, y que su piloto decía que no era 
posible ir allá, y á Sancto Domingo habia más de mili le- 
guas,ty tenia docientas personas en la nao, comenzó á dar 
voces y decir al Gobernador que mirase lo mejor, por- 
questaba en víspera de perderse toda la armada. Como 
oyó decir el Maestre de campo la falta del agua, mandó 
reconocer su agua , que pensaba que llevaba cuarenta y 
tantas pipas de agua , y halló doce ó catorce y no más; 



(1) Es decir, mal arreglado. 

(2) Altabaque , cestillo de paja 6 mimbres. Echar un altaba- 
que es lo mismo que echar un guante, ó escotar. 



• 



D*L ARCHIVO BK INDIAS. 171 

que por ir mal beneficiados y porque se habían lleno en 
Sanfácar, y en Canaria fue necesario echar lastre á la 
nao, y echáronla encima de las pipas; y en Cabo Verde 
no los quiso reconocer el piloto , aunque se lo mandó el 
Maestre de campo, antes echó más lastre racima» y con 
esto no quedó ninguna gota de agua dé las que quedaron 
debajo del lastre. De manera, que el Gobernador también 
reconoció su agua, y de ciento treinta pipas, no halló se* 
senta; y llevaba cuatrocientas y tantas personas, y el 
Maestre de campo más docientas cincuenta. Allí echa- 
ron un esquife y fueron los oficiales á la capitana, y trata- 
ron que se quedase la almiranta y se fuese á Sancto Do- 
mingo con la mas frágil gente déla armada, y que sacaban 
de la almiranta la gente más conveniente para el viaje y 
pasaban á ella otra tanta de las otras , y que (a capitana 
la daría tres ó cuatro botas de agua, para con las que te- 
nia, para hasta Sancto Domingo; y estoqué fuese después 
que hobiésemos andado tro* ó cuatro dias, por ver si pa- 
saríamos la línea equinocial. Y con este acuerdo volvi- 
mos á proceder nuestro camino, y anduvimos hasta el dia 
de la Sanctísima Trinidad. Y aquel dia D. Juan Boyl ha- 
bló al Maestre de campo, y le dixo que mirase que el 
Gobernador no quería arribar á Sancto Domingo, ni tam- 
poco les daba agua, y que si andaban tras él , que se le» 
gastaría el agua que tenían , y que ni habría para ir el 
viaje, ni para irá Sancto Domingo; porque su pilotóle de- 
cía que no era posible ir adelante, sino que habían de ar- 
ribar á Sancto Domingo , y quél tenia al Gobernador por 
hombre que pensaba que lo sabia todo y que no sabia na- 
da, y que muchas armadas de príncipes se habían des- 
hecho, que no era mucho que aquella se deshiciese; que 
por salvar tantas personas, más servicio era de Dios y 



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172 DOCUMENTOS INÉDITOS 

del Rey huir, que esperar; y que hablasen al Gobernador, 
que si no les daba agua, que arribasen ellos dos y dexa* 
sen á la capitana. A esto habló el alférez del Maestre de 
campo, porque estaba ronco para dar voces el Maestre de 
campo, y dixo que le hablasen y se lo rogasen; pero que 
él no dexaria su capitana. A esto habló D. Juan Boylá 
los oficiales de S. M. que iban con el Maestre de campo, 
y les dixo que requiriesen al Gobernador que arribase 
á Sancto Domingo, que agora era tiempo; quecuando le 
habían requerido antes de Cabo Verde, que era muy ver- 
de, y que ahora demasiado de maduro. Los oficiales di- 
xeron que agora y entonces es muy justo. Y fue el re- 
querimiento este día de la Sandísima Trinidad. 

Los caballeros valencianos, que iban con el Maestre 
de campo, visto que D. Juan Boyl aflojaba y que quería 
volver las espaldas, como le tenían por padre, y como no 
tenían gana de morir vestidos, se juntaron y hicieron un 
ardid; y fue que hablaron ai sargento y á cinco capo- 
rales (1), que en la * nao iban, y trataron con ellos quel 
sargento y los caporales hiciesen un requerimiento á los 
mesmos caballeros, que requeriesen al Maestre de cam- 
po que pidiese al Gobernador que le proveyese luego de 
agua, donde no, que le dexase y arríbase á Sancto Do- 
mingo con D. Juan Boyl. Y hizon (2) al piloto de la nao 
que dixese su parecer con juramento , y hizon firmar á 
los sargentos y caporales , escepto uno que no quiso fir- 
mar , porque dixo que no conocía otro superior sino al 
Maestre de campo , y que cuando él le quisiese hacer 
requerimiento, que á él se le haría, que otro no lo po- 



li) Caporal, lo mismo que cabo 6 capataz. 
{2) Hium, , contracción vulgar de hicieron. 



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DRL ARCHIVO DE COMAS. 173 

dría remediar sino él lo que pedían , por lo cual le qui- 
sieron los caballeros mal. Al fía tomaron y insertaron en 
el requerimiento de los escuadras (1) y sargento otro re- 
querimiento suyo, en que decía que, antento el requeri- 
miento utsupra, que los sargento y escuadras les ha- 
bían hecho, que pedían y requerían al señor Maestre de 
campo que proveyese que el Gobernador le diese luego* 
agua, y si no se lo diese, que arribase á Sancto Domin- 
go. Consideremos el Maestre de campo , que aun no te* 
nia veinte anos cumplidos, lo que sintiria, vista tanta per- 
secución y metido entre tantos embarazos; pues visto el 
Maestre de campo la notificación del requerimiento, se 
rió mucho del enredo , y llamó al sargento y á tos es- 
cuadras y les trató mal de palabra , diciendo que los ha- 
bía de colgar por amotinadores: ellos se disculparon di» 
ciendo que les habían tomado á manos y les habían en- 
gañado los caballeros, y que pedían perdón á S. M. Vis* 
to esto, aplacó el Maestre de campo, y como no hizo 
mucho caso de lo que le requirieron , y como vieren* 
esto ellos, comenzaban á mormurar, diciendo que don 
Juan Boyl era hombre de veras, que hablaba al Gober- 
nador despepitadamente (2), y que mejor le dexaria que 
lo decía; que D. Juan de Yillandrando que bien se vía 
ser moro, porque ya había de haber vuelto la proa & 
Sancto Domingo. Andando , pues , ansi , este dia de 1» 
Sandísima Trinidad, á la que se ponía el sol, D. Juan 
Boyl tornó á hablar al Gobernador y ledixo que le traía 
engañado dos días había y aquel tres , y que se deter- 
minase, sino quél se quería ir á Sancto Domingo. El Go- 



(1) Escuadras, esta por cabos de escuadra. 

(2) DesfépUadamtote, es decir, mucho y muy claro. 



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174 DOCUMENTOS UfBMXOS 

bernador, como no se había acordado otra cosa, quisie- 
ra que anduviéramos otros dos ó tres días y tomar 
acuerdo como había quedado los dias atrás ; no se sabia 
determinar. Visto el D. Juan poyi, arribó sobre la via de 
Sancto Domingo apartándose poco á poco de las otras 
naos, como que le descaía el agua y viento; y á la 
prima noche, como se vio apartada espacio de media le- 
gua ó una, volviónos la popa y en dos credos se nos 
hizo invesible. Visto esto, el Maestre de campo hizo 
que pusiesen señal á la capitana para que se juntase eos 
el Maestre de campo , porque iba á barlovento, para, sa- 
ber que como lo tomaba el Gobernador el haberse ido el 
almiranta ; porque decian quel piloto que llevaba, los 
demás no le tenian por platico , y porque si topasen con 
franceses, y también no llevaban agua; todo era parte 
para correr mucho riesgo á la gente, y los oficiales 
deS. M. parecíales que fuera bien tratallo con el Gober- 
nador. Mas el Gobernador cerró la puerta á todos, por- 
que cpmo arribó sobre el Maestre de campo, habló pri- 
mero y le dixo: «ah, señor Maese decampo, qué le pare- 
ce, qué gentileza la de D. Juan Boyl!» Allí mandó el 
Maestre de campo á su alférez que hablase, quél estaba 
ronco, y dixo: «señor Gobernador, ¿qué manda vuestra 
merced que se haga? porque todos estos caballeros ma- 
tan á requerimientos al Maestre de campo para que 
sigan á D. Juan Boyl.» Respondió el Gobernador y 
dixo: «pues ¿qué dice á eso el Maestre?» Dixo su al- 
férez: «que morirá siguiendo á vuestra merced, y que 
su profesión asi lo pide.» Dixo el Gobernador al Maes- 
tre de campo: «que digo yo que si alguien hablase, que 
le corte la cabeza , y haga como caballero que es, que 
me siga, que yo le partiré el agua que aquí llevo, que 



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DEL ARCHIVO DI INDIAS. 175 

llevo sesenta botas de agua y veinte de vino, y que hasta 
que no me quede inedia bota, yo partiré con él.» Visto 
esto, los caballeros valencianos perdieron el orgullo y no 
habló hombre dellos palabra; allí decían los castellanos 
muchas cosas de los valencianos, diciendo que no había 
que fiar dellos , pues que seyendo D. Juan Boyl, de su 
boca, (1) tal caballero, y yendo como iba á ser Gobernador 
de la Asunción, y habiéndose puesto en el viaje, á 
tan pocas vueltas de fortuna, le había, dexado al Gober- 
nador solo en el campo , y los valencianos perdían el 
cacarear. 

Otro día el Gobernador se allegó al Maestre de cam* 
po, y dixo quél había de dar al través con la capitana, si 
Dios le llegaba á San Francisco, y que la nao vizcaína, 
con toda la xárcia (2) de la capitana, que él la mandaba á 
los Maestre y piloto mayor : para el piloto mayor la mi* v 
tad y para el Maestre de la capitana la cuarta parte, y les 
daría bizcocho para volver hasta Sancto Domingo. Y vis* 
ta la oferta del Gobernador, los pilotos y Maestre comen- 
zaron á tomar aliento y esforzar á la gente, diciendo quel 
piloto mayor daría puerto dentro en quince días, porque 
estábamos como habernos dicho á trecientas leguas y 
aun menos de la costa del Brasil y las Amazonas. Y con 
esto anduvimos lunes y martes, y el miércoles, víspera 
del Corpus Christi , vis^o por el piloto quedábamos muy 
descaídos y que no teníamos con qué tomar puerto al se* 
guro carabela y bergantín, el piloto mayor dixo á los ofi- 
ciales: que todo era andar, y al postre habían de arribar 



(1) De tu boca; equivale á «según ellos decían.» 
F(2) Xárcia , está aquí por todo el aparejo o* provisión de la 
nave. 



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176 DOCUMENTOS HWDIT08' 

á Sancto Domingo, y que era mejor lo hiciésemos luego, 
que no andar y gastar el agua , y después no tener con 
qué poder ir á Sancto Domingo, y que los frailes lo dixe- 
sen al Gobernador. Visto esto, los frailes dixóronlo á unos 
y á otros, y después dixéroido al Gobernador , y como lo 
sabían , y á los soldados, andaba tal murmuración, que 
casi lo decían al Gobernador, y comenzaron á juntarse y 
tomar firmas de todos para hablar al Gobernador. Y sa- 
bido por el Gobernador, perdió la furia y hobo por bien 
que se tomasen los votos de los caballeros y gen'e de 
cuenta de la capitana, á lo cual anduvo Luis Ponce, ve- 
cino de Granada , y R.° Suarez, sobrino del Obispo de 
Lugo. Y así se llegó el Gobernador al Maestre de campo 
y le dixo que mandase echar su batel y fuese él con los 
oficiales y caballeros, porquel piloto mayor decía no era 
posible hacerse el viaje , y que quería tomar acuerdo y 
parecer con todos, y hacer lo que más conviniese. Y asi 
el Maestre de campo mandó echar su batel, y fué él con 
los oficiales y un caballero valenciano y dos castellanos, 
un capitán que se llamaba Esteban de Sosa, de Toledo, y 
el aliérez del Maestre de campo. Juntados , pues, en la 
capitana, allí holgó que le hiciesen requerimiento el Go- 
bernador y aun él le notaba al escribano, y sobre una 
mesa puesto un misal y en un Crucifixo, tomaron jura- 
mento al piloto mayor y á los maestres , y atentas sus 
confesiones, entraron en acuerdo y se acordó que fuése- 
mos la vuelta de Sancto Domingo. Y así dio al Maestre 
de campo cuatro botas de agua y una de vino; y con esto 
el Maestre de campo se volvió á su nao y comenzamos 
nuestra jornada nueva á Sancto Domingo. En esto habia 
mili juicios: unos decían que Dios lo habia mostrado, co- 
mo por milagro, que habia hecho del polvo al Goberna- 



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DIL ABCHTVO DI INDIAS. , 477 

dor y señor de tantos hijos-dalgo y caballeros y gente 
honrada y gente, que todos á una mano tenían de comer 
en España, y no se contentó sino querer atraillarlos; por- 
que había caballeros que en España tenían á docientós mili 
maravedís de renta y había hombres de á docientós du- 
cados, y de principal había hombres de á diez mili duca- 
dos, y de á seis mili ducados, y de á cuatro mili ducados, 
y de á mili ducados había más de veinte hombres , y de 
á dos y tres mili más de otros veinte; así que, no faltaba 
que decir de la soberbia con que iba. Y como en una era, 
Nuestro Señor le abatió, que de señor Gobernador, le 
volvió en Jaime Rasquin, y aun menos. 

Salimos de aquel paraje de la línea , que decían los 
pilotos que en diez y ocho ó veinte días seriamos en 
Sancto Domingo; y como no teníamos que comer mas de 
solo bizcocho y no más de un cuartillo de agua de ración 
y no lleno, porque así chiflaba (1) la medida, y por no 
'desmayar á los soldados no se lo decían , porque aun 
creían que á medio cuartillo habían de dar. Y como es* 
tábamos debajo de línea, y en Junio, que andaba el sol 
en el trópico hacía el Norte, era tanto el calor , que pa- 
recía que abrasaba, tanto, quel piloto no lo podia sufrir 
á estar al sol para tomar el altura á donde se hallaba ; y 
como íbamos tanta gente, que parecía que Dios milagro- 
samente nos sustentó, porque no comíamos ni bebíamos 
sino, como digo, una libra de bizcocho, de catorce onzas, 
y poco más de medio cuartillo de agua, y no traíamos vino 
ni vinagre. Fue Dios servido que nos dio unos aguace- 
ros, andando allí cerca de la línea, y con sábanas y con 
camisas y con mantas era tanta la priesa de cojer agua, 



(1) Chiflaba, por sisaba 6 escaseaba. 

Tomo IV. 12 



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178 DOCUMENTOS INBDIT06 

que, aunque nos llovía buen agua, no se mojaba el suelo, 
que no lo dexaban, porque no cabían á cojer, que había 
puñadas sobre el cojer. Fue tanta la necesidad, que el 
capitán Esteban de Sosa llevaba dos botas de vino en la 
nao, y Tendiólas á los soldados, que fue harta parte para 
que no muriesen hartas gentes , y vendia á dos ducados 
la arroba, que en Sancto Domingo dos ducados son cua- 
tro, y no daba sino á uno media arroba, y si cundió mu- 
cho, con cincuenta y tantas arrobas que tenia. Allí vi yo 
vender seis cuartillos de agua llovediza en cinco reales y 
medio, y no hobo quien lo diese, sino fue uno que acaso 
habia cogido un poco, y por ruego lo dio. El Maestre dé 
campo, como llevaba poca agua, pidió al Gobernador 
que le d¡e¿e agua; y como habia mucho hasta tierra, no 
osaba deshacerse del agua en... zon (1). Y también lle- 
vaba falta de vino, y pidióle vino para los marineros y vi- 
nagre para los soldados, y dixo el Gobernador que ni vino 
ni vinagre no daría, que los marineros bebiesen agua sa- 
lada; anduvo el Maestre de campo dos ó tres días pidién- 
dole agua , y al postre dixo que lo que podría dar era 
tres pipas de agua y no más, y que aunque más quisiese, 
no lo consintirian los soldados de su nao. Y asi dieron 
al Maestre de campo las tres botas de agua y no más, 
que aunque pidió el Gobernador que le inviase algo de 
vino para beber , y le respondió que con agua viviría 
más sano. Aquí habló el Fator , y le dixo que justo era 
que diese algo de vino para los enfermos , ya que no 
para otro; y dixo el Gobernador, mofando: acá, señor 
Montalvo, que á Sancto Domingo vamos en paz.» 

Andando, pues, por nuestro viaje adelante, los pilo- 



(1) Está ilegible. 



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DEL ARCHIVO DE INDIAS. 179 

tos metiéronse hacia el Norte á buscar altura , porque 
cerca de la línea, como contrastan los vientos unos con 
otros, teníamos algunas calmas. Y en la nao del Maestre 
de campo se hizo un romero desta manera: que se echa- 
ron suertes entre los caballeros y gentes de cuenta, y 
quel que saliese con suerte de romero, que fuese obli- 
gado á mandar decir una misa á la Sandísima Trini- 
dad, y todos los demás fuesen obligados á oilla de rodi- 
llas y con cirios en las manos; y otro romero para que 
otro tanto hiciese á Nuestra Señora, en llegando al pri- 
mero puerto que llegásemos. Quiso N. S. que luego nos 
dio viento muy bueno y recio, y tal, que nos duró mu- 
cho. Pues como los pilotos se saliesen del paraje de la lí- 
nea por salir de las calmas, metiéronse tanto al Norte, 
que como el camino era largo, perdieron el tino del car- 
tear (1), y como le perdiesen, hiciéronse con tierra más 
de trecientas cincuenta leguas antes de tiempo. Y así la 
gente , como iba muy fatigada , no podía ya sufrir la 
mala ventura , porque habiendo más de cuarenta y cinco 
dias que no. tenia que comer y la bebida tan corta; y 
como los pilotos dixeron tierra, y aun de la nao del Maes- 
tre de campo tiraron dos veces pensando que era tierra, 
y estábamos más de á docientas leguas de tierra , y 
como no la viamos, comenzaron los pilotos á callar y los 
soldados á desmayar, de manera que todos comenzaban 
á enferiñar. Y en lugar de refligerio , sucedió que con la 
confusión del engaño de los pilotos y con acabarse el 
agua del todo, comenzóse á dar á medio cuartillo, y muy 
chico , que no era medio cuartillo con un tercio. Aquí 



(1) Cartear, término marítimo que equivale á usar de las 
cartas ó mapas para la navegación. 



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180 DOCUMENTOS INÉDITOS 

vieran los hombres, que decían lástimas : todos acudían 
al Maestre de campo, como era de noble condición y 
mancebo , y oia á todos y no sabia que les responder ; y 
con buenas palabras los acallaba. Y las mujeres, que lle- 
vaban niños, lloraban delante del Maestre de campo y le 
decían: «Señor, tome nuestros hijos y échenoslos en la 
mar, pues los vemos morir de sed.» De manera, que las 
mujeres por un cabo y los enfermos por otros y la de- 
más gente por otro , consideremos lo que el Maestre de 
campo sintiría, seyendo caballero tan moc hacho, y que 
se había criado muy regalado y nunca se había visto en 
la war. Al fin él tomaba y se iba al escotillón y tomaba 
una galleta (1) de agua, que hacia dos azumbres, y á to- 
dos los niños y enfermos daba á cada uno dos ó tres tra- 
gos de agua, que no era menos allí, que en Indias una 
azumbre de vino, aunque valiese á cient ducados la ar- 
roba; era tanta la necesidad, que había hombres que por 
una vez de agua daban cuatro ducados. Quiso dar el Go- 
bernador agua, como vio la estrema necesidad; y hacia 
grande mar, y probó á dar una pipa por el agua con unas 
sogas , y cuando llegó á la nao del Maestre de campo á 
bordo hacia tal mar, que se hizo en la nao pedazos y se 
salió toda sin quedar gota. Concertóse que al otro día, 
que si tuviesen barriles pequeños , los inviasen y por 
una soga, que con un palo dexaba por popa, y á los bar- 
riles ataban otra de la otra nao ; y desta manera proveyó 
de seis barriles de agua, que harían catorce ó quince 
arrobas. Y para esto ataban un cabo de las amarras, 
desde la una nao á la otra , de los áncoras , y atado á lo» 
mástelesy amainadas velas; desta arte se pudieron to- 



(1} Galleta, está aquí por plato 6 jarro grande. 



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D1L ARCHIVO DI INDIAS. 181 

mar los barriles de agua, que fueron seis. Aqui, como la 
mar andaba algo alta y las naos juntas y los marineros 
andaban revueltos con los barriles, vino la capitana so- 
bre la del Maestre de campo, de manera que iban á bar- 
luar(l),que todos pensamos ser hundidos de aquella; 
quiso N. S. que la capitana dio la ceba (2) de presto, y la 
del Maestre de campo la mesana (3); y asi no quiso Dios 
que nosotros y las naos pereciésemos allí, porque se des- 
viaron á tiempo, que no estaban la una de la otra una 
lanza. En los barriles, que iban vacios, el clérigo Fran- 
cisco de Moya invió una carta desde la nao del Maestre 
de campo al Gobernador, dándole cuenta de la necesidad 
que la gente padecia y los enfermos que habia, que 
mandase su merced proveer y mirase que era christiano, 
y que de parte de Dios se lo requería como sacerdote y 
hombre, que iban á sn cargo aquellas ánimas de aquella 
nao; á lo cual respondió el Gobernador que, como ho- 
biese orden para echar el batel, que proveería de agua 
y vino de lo que llevaba , y pasas y azúcar para los en- 
fermos. En este tiempo los pilotos iban tan desatinados, 
que vimos que el agua parecía de otro color que los 
otros dias, y esto tuvieron por señal y amainaron (4) y 
echaron la sonda, pareciéndoles questábamos cerca de 
tierra, cosa harto nueva en la carrera de Indias por ser 
tan trillada; y al fin no hallaron fondo. Pues tornaron á 



(1) Barluar, lo mismo que barloar: atracarse un buque con 
otro, como cuando se abordan en combate. 

(2) Ceba 9 está así, sin duda por cebadera, que es la vela del 
bauprés que toma el viento ¿flor de agua. 

(3) Mesana, la vela colocada en el palo de este nombre, situa- 
do hacia la popa. 

(4) Amainar, en marina significa bajar las velas. 



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182 DOCUMENTOS INÉDITOS 

decir que vían tierra y amainaban velas cada noche, más 
de doce noches , y con buen tiempo, que se perdían cada 
noche más de diez leguas de camino. Visto que no había 
más tierra que de antes, en la nao del Maestre de campo 
hicieron up romero que por suertes, al que le cupiese, 
que, llegados á tierra, estuviese tres días en una iglesia 
de Nuestra Señora y dixese á su costa' tres misas á ho- 
nor de la Sandísima Trinidad y los demás fuesen todos á 
las oir de rodillas con sus candelas en las manos. Fue 
tanfc la necesidad , que los soldados tomaban con medio 
cuartillo y meuos que les daban de ración, echaban otra 
tanta agua de lámar, porque hobiesemás, y otros, como 
los marineros, tomaban el agua en que se cocía el pes- 
cado y con un paño la colaban, y bebíanla; porqueL pes- 
cado la adulzaba algo más que la hervida. Fue tanta la 
gente que cayó en estos dias, que cierto si encontráramos 
con franceses, codo pensábamos, holgáramos, porque 
nos hartaran de agua , aunque nos levaran cautivos, y 
no les hiciéramos resistencia, porque ni los marineros no 
podían marear las velas. Visto esto, el Maestro de campo 
mandó echar su batel á la mar, aunque el piloto dixo 
que la mar andaba de manera, que no era posible poder 
pasará la capitana grumete que se atreviese á entrar á 
remar el batel ; al fin todavía se echó el batel , aunque. 
se hizo pedazos á bordo de la nao, porque no se pudo 
remediar al metelle, porque la mar andaba alta. Sucedió 
que el Maestre de campo fué á la capitana, y con él fue- 
ron el Tesorero y el clérigo, y contaron al Gobernador 
lo que pasaba de las necesidades; y visto que era muy 
grande la necesidad, el Gobernador dixo que quería 
proveer de tres pipas de vino y dos de agua , y que coa 
esto no podía más, y que aquello daba muy contra vo- 



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DEL ARCHIVO DE INDIAS. 1£3 

luntad de la gente que llevaba en su nao. Porque los pi- 
lotos cotejaron sus cartas y cartearon juntos, y estaban 
confusos: ya decían que éramos pasados de las islas, ya 
decían que no habíamos llegado á ellas, y con esta con- 
fusión no querían ciertos caballeros, que algunos dias 
antes habíanse amotinado contra el Gobernador, y á mano 
armada fueron al Gobernador y diciéndolede tirano, 
porque no les daba ración de vino, como lo tuviese y 
habia pipas, de pasajeros, de vino, y los soldados que- 
ríanlo comprar y el Gobernador no lo consentía sino to- 
mábalas por el tanto, y con esto y con la ración de agua 
á ser tan corta. Y con esto un caballero de Jerez, que se 
dixo D. Diego Cabeza de Vaca , y un primo suyo que se 
dixo Hernando de Vera, se mostraron y señalaron , y 
puestos amigos de confianza con arcabuces y mechas en- 
cendidas , fueron á la cámara del Gobernador con espa- 
das y rodelas, y metieron mano contra el Gobernador, di- 
ciendo «muera el tirano; » y los frailes se metieron de 
por medio y hasta ocho ó diez amigos que tuvo el Go- 
bernador de su banda, y no fueron doce amigos , de cua- 
trocientos que llevaba en la nao. Y metidos en paz, los 
frailes le aconsejaron al Gobernador que les diese las 
llaves del escotillón á D. Diego y á Hernando de Vera; 
y estos, juntamente con otros, tomaron cargo de darlas 
raciones, y daban á cuartillo de vino y medio de agua, 
porque habia • más de veinte pipas de vino y no habia 
diez de agua. Y el Maestre de campo, para docientas 
cincuenta personas, no tenia , el dia que echó el batel, 
diez azumbres de agua y dos de vino. Asi que estos ca- 
balleros, visto que no sabíamos donde estábamos y asi 
ellos no daban lugar á que el Gobernador diese al Maes- 
tre de campo todo lo quél quisiera. Pues dieron al Maes- 



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184 DOCUMENTOS INÉDITOS 

tre de campo tres pipas de vino y una y media de agua, 
y que rogase á Dios que Dios nos diese tierra presto, 
porque no tenian más vida de lo que durasen aquellas 
tres botas dé agua de veintidós arrobas, y bota y media 
de agua, que hacia hasta treinta arrobas, que por todo 
había hasta noventa arrobas, y éramos docientas cin- 
cuenta ánimas. 

Quiso N, S. que, como hoy las dio, mañana á las 
siete de la mañana vimos tierra de la isla de los Barba- 
dos (1), y á media hora que la vimos, se quebró la ente- 
na (2) mayor de la nao del Maestre de campo; cosa que 
si quebrara antes que se viera tierra, con la confusión 
del no saber donde estaríamos, fuera gran desconso- 
lación. Aconteció un caso nefando y harto estupendo, 
que en la capitana se halló el Contramaestre della que 
era puto, que se echaba -con un mochacho y con otro, 
pasaba un caso horrendo; y al Contramaestre dieron 
garrote y le echaron á la mar, y á los mochachos azo- 
taron, y por ser sin edad, los quemaron los rabos; co- 
sa que dio alteración harta en dambas naos, aunque 
dicen que el Gobernador lo sabia desde Canaria. 

Llegados, pues, á la isla Dominica (3), la nao del 
Maestre de campo levaba rompido el batel , y no pudo 
echalle hasta que se calafatease; y así tardó gran rato en 
calafatearse, y el Gobernador envió el batel de la ca- 
pitana á reconocer la tierra y buscar agua, y en él 
veinticinco hombres, y por principal á Diego Velazquez 



(1) Así: sin duda, por isla de la Barbada, una da las Antillas. 

(2) Entenas 6 antenas son los palos que forman cruz con los 
mástiles ó árboles donde se embargan ó amarran las velas. 

(3) Otra de las Antillas. 



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DH. ARCHIVO DI INDUS. 185 

de Villalpando, tesorero de S. M., por ser hombre 
de Indias y que lo entendía bien; porque decían que en 
aquella isla hay indios muy belicosos .y que comen car- 
ne humana y questorbau de tomar agua á los nave- 
gantes que por allí pasan. Y como fué el batel, encontró 
con unos indios questaban pescando y tenian tres ca- 
noas, y eran fasta diez ó doce y* no más; y como 
vieron el batel que iba á tomar agua y ellos estaban en 
ella, salieron al batel como de paz, pensando que fuesen 
bozales los christianos(l) y podellos cojer. El Tesorero 
los habló de paz y se metió bien recatadamente en ellos, 
y le dieron una botija de agua y les mostraron tortas 
de cazabi (2) que ellos comen, pensando que saltaran 
algunos en tierra; y como vieron que no saltaban y que 
se volvían, porque la capitana les había llamado con un 
tiro y con una bandera porque había visto los indios, 
en quisiendo volver, se comenzaron los indios su grita 
y arrojar flechas, y ellos sus arcabuces, y herieron á 6 
christianos, y volviéronse á las naos. En tanto ya estaba 
calafateado el batel del Maestre de campo, y entraron 
en cada batel treinta hombres y con cada dos versos (3) 
á las proas, y fueron allá; y quedaban armándose otros 
cada treinta, para volver los bateles luego por ellos para 
defender el agua á I03 indios si viniesen, porque aque- 
llos ya se habían ido y pensamos que habían ido á bus- 



(1) Es decir, que no tuVieseñ instrucción 6 nó conociesen los ' 
usos de la tierra. 

(2) Cazabi, cazabe , casabe, que de todas estas maneras ae 
encuentra escrito, es una especie de pan que hacían los indios 
del magnoc, de la tucubia 6 yuca y de otras raices. 

(3) Versos , especie de culebrinas; es decir, que llevaban dos 
de estas á la proa de cada batel. 



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186 DOCUMENTOS INÉDITOS 

car compañía para defendernos que tomásemos agua. 
Con esta gente fué el Maestre de campo, y así durmió 
en tierra tres noches con cient y tantos hombres. Y 
como otras veces van por allí naos de merchancia y 
llevan poca gente para tomar agua , pensaron que así 
éramos nosotros; y otro dia, cuando vieron los bateles 
idos á las naos questaban lejos surjidas, vinieron los 
mesmos indios, y como vieron mucha gente, se volvie- 
ron. Y venido el batel del Maestre de campo, metió en 
él veinte y cinco hombres bien armados, y dos versos, 
y fué con el Fator, y dejó al Tesorero para que tuviese 
cuenta con la gente que quedaba. Y fué á reconocer la 
costa de Levante á unas rrojas(l), que le parecían de los 
indios, para ver qué cosa era y descubrió dos rios, el 
uno razonable y el otro grande. Y saltó en el uno á be- 
ber con la gente, y no quiso entrar en la tierra á dentro 
porque no tenia licencia del Gobernador, aunque los 
caballeros que con él iban bien lo quisieran; mas el 
Fator no se lo aconsejó, porquel Maestre de campo 
no creia quel Gobernador estuviese bien con él, porque 
no habia hombre de quien dixese bien, y pocos días an- 
tes había dicho públicamente el Gobernador que el 
Maestre de campo no era caballero; y el Maestre de 
campo no quiso eceder en entrar, por si le hiriesen algún 
hombre, no riñese el Gobernador. Y miramos aquella 
tierra, y á mí me parecióla más fértil que hasta allí ha- 
bía visto, en España ni fuera della, y á muchos de los 
que allí saltaron así les pareció, tanto que todos á una 
mano, frailes y clérigos, se querían quedar allí á poblar, 



(1) Así está en la copia, acaso equivocadamente por rozas 6 
señales de cultivo. 



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DIL ARCHIVO DE INDIAS. 187 

visto que era tierra buena y por conquistar, de manera 
quel Gobernador nos diera qué comer hasta que cojiéra- 
mes semilla. Y sabido, el «Gobernador luego estuvo en 
ello, y los oficiales de S. M. se lo decían que convenia 
mucho á S. M., visto que llevaba tanta gente perdida, y 
la gente visto que si quedáramos pensaban que había 
de quedar el Maestre de campo por su capitán, por ver- 
se fuera de la sujeción del Gobernador, aunque fuera la 
más pésima tierra del mundo, la tuvieran por la mejor 
del mundo; porque no oi decir allí á hombre bien del 
Gobernador, antes decían que era el más mal christiano 
del mundo; y habia hombres que decían públicamente 
que quien dixese que el Gobernador era christiano, que 
lo defenderían que mentían, porque para más de 1 
ochenta hombres de su nao que durmieron en tierra tres 
noches, les invió de comer, que lo vi yo, no ochenta 
libras de pan, y una arroba de vino, y no tres libras y 
media de atún. 

El último dia , ya questábamos descuidados de los 
indios, acabado de comer y que los bateles estaban á la? 
naos, vinieron á donde estábamos como veinte indios en 
tres canoas, y nos dieron un arma , con tanto denuedo, 
como si ellos fueran mili indios. Y escaramuzamos con 
ellos más de dos horas, que no nos querían dexar; dellos 
por la mar, dellos por la tierra. Y como lo vieron de las 
naos, vino el Gobernador con su batel por saber que era 
y para hacer embarcar la gente. Y quedóse en tierra el 
Gobernador, y fué el batel tras las canoas, y tomaron las 
dos y muchos bastimentos, que traían, de caza, huevos y 
una misUira de vino , que ellos hacen, como cerveza, y 
muchas cestas y calabazas, y unas hamacas de algodón 
harto polidas, porque hay algodón en aquella isla harto. 



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188 DOCUMENTOS INÉDITOS 

Y asi se volvieron á embarcar, los iodios hicieron rostro, 
¿orquestaban en tierra; y como vieron saltar á los chris- 
tianos , huyeron y desamparáronlo todo. Son hombres 
muy apresonados (1), y de grande disposición y espal- 
dudos, de muchas carnes; andan desnudos y venían alma- 
grados (2) todos. Tomáronles un cochillo y una cuna de 
yerro con que cortaban leña, y un dardo con yerro. Son 
muy flecheros, que á cient pasos tiran á un hombre, y si 
le dan, aunque traya cota de ihaHa, le hieren, si no es 
muy cerrada. Yo vi una rodela de casi dos dedos pasada 
con una flecha más de una pulgada á la otra banda, y vi 
un puño de una espada de hilo de yerro pasado á la otra 
parte , y con punta de palo negro. Hay las más recias 
maderas que yo haya visto, porque allí, los dias questu- 
vimos en tierra, cortamos muchos árboles, porque son 
muy altos, para cojelles la fruta, y no vi hacha que esca- 
pase libre, porque me parece á mí que hay maderas que 
son tan malas de cortar , de los árboles con fruta, como 
en España encina de tres años cortada. Son muy altos los 
árboles y muy espesos, es todo montes la isla; hay poco 
llano, pero es muy fértil. 

Pues como aquella noche not embarcamos para par- 
tir otro dia de mañana, la nao del Maestre de campo, 
como estaba surjida muy lejos, vino una borrasca de 
viento y desagarró la ancla, y fuese por la mar adentro, 
sin topar fondo la ancla; de manera, que cuando el Maes- 
tre de campo la alcanzó con su batel para embarcarse, 
iba muy dentro en la mar , y llevaba mucha gente en el 



(1) Muy apresonados, por apersonados, de muy buena persona 
6 presencia. 

(2) Almagrados, pintados como con almagre. 



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DIL ÁBCHIYO DE INDIAS. 18& 

batel, y la mar un poco alta. Ya le pesaba, por hallarse 
en el batel, y aun á los que con él íbamos también; pero 
quiso Dios que se embarcó. Ya era muy de noche, y co- 
mo el viento refrescó, sin velas nos levó tanto , que á la 
mañana volvimos en demanda de la capitana haciendo 
camino, y no la podimos ver más. Así tomamos nuestra 
derrota derecho á Sancto Domingo , pensando que la ca- 
pitana iba delante , y quedaba detrás, porque nos iba 
aguardando; y como nosotros no supiésemos si la dexá- 
bamos ó si la seguíamos, íbamos muy despacio; de ma- 
nera que nos alcanzó cuatro dias después. Cosa que cuan- 
do el Gobernador vio la nao del Maestre de campo, dio 
albricias á quien se la mestró primero, porque como nos 
apartamos del, creyó quel Maestre de campo se había ido 
al Perü 6 Tierra firme , por lo cual el Gobernador estaba 
muy apasionado, porque, de tres naos que había sacado 
de España, no podría dar cuenta á los señores de la Au- 
diencia de Sancto Domingo de más de una , porque la al- 
miranta se había apartado á 20 de Mayo y no la había- 
mos visto más, y habiéndose apartado la del Maestre de 
campo también, pesábale mucho. Así, habiendo alcanza- 
do á la nao del Maestre de campo, con algún contento 
más del que llevaba, caminamos nuestra via y llegamos 
á Sánelo Domingo á 17 del mes de Julio, del dicho año 
de 1559 años. Y allí el Gobernador no quiso tomar la 
barra de golpe; hízose á la mar, y el Maestre de campo 
arrimóse á la barra; por donde fue causa que había nueva 
de franceses, y como no tuviesen nueva de navios de 
España, y nos vieron arrimar mucho al puerto, y era á 
boca de noche , aunque amainamos velas, no fue parte 
para que de la fortaleza nos dexasen de tirar, porque nos 
tiraron dos piezas gruesas con bala. Y de noche fué á re- 



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190 DOCUMENTOS INÉDITOS 

conocer coa un batel el alguacil mayor de la Audiencia, 
y nos habló, y entró en la nao y tomó relación, y volvió 
A dar cuenta á los señores Presidente y Oidores. Y el 
Maestre de campo no quiso entrar en el puerto hasta que 
su capitana viniese; y como la capitana estuviese mucho 
á la mar y fuese tiempo de... canes (1), los señores de 
la Audiencia mandaron que el Maestre de campo entrase 
y que no aguardasen al Gobernador. Y el Maestre de cam- 
po estuvo en el rio dos dias, que no quiso saltar en tierra 
hasta que! General entrase, aunque Dios sabe la gana quel 
pobre mozo tendría , seyendo mochacho y había tanto 
tiempo que lo deseaba. Pues llegado el Gobernador y 
saltados en tierra, como la gente iba tan debilitada y la 
tierra es enferma, á razón de ser muy cálida y húmeda y 
á nadie perdona, viérades aquel hospital tan poblado, 
que en pocos dias no cabía de gente, y la tierra tan llena 
de gente, que á razón de los .muchos necesitados se pedia 
la caridad. 

Luego comenzaron los oficiales de S. M. á proceder 
contra el Gobernador para cumplir con sus oficios, y los 
demás agraviados pedían justicia del Gobernador: tantos, 
que se halló algún dia quel Audiencia no tenia mas plei- 
tos que los del Gobernador. Comenzáronsele á desver- 
gonzar todos de manera., que aunque le topasen en la calle 
sus soldados, no hacían caso del más que de un gabacho. 
Al fin él andaba solo, como el mas bajo hombre del ar- 
mada, que era lástima habelle conocido tan señor, y vello 
ten abatido; y de aquí se puede colegir que la soberbia 
no sube al cielo (2). 



(1) Falta en el original el principio de esta palabra, que sin 
duda es huracanes. 

(2) Publicamos esta relación , aunque no contiene en realidad 



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DEL ARCHIVO DI INDIAS, l9l 



Relación breve fbcha por Pedro de Monguia , capitán 

QUE FUE DB LOPE DE AgüIRRE, DE LO MAS SUSTANCIAL QUE 
HA ACONTECIDO,' SEGÚN LO Q.UB SE ME ACUERDA, DB LA JOR- 
NADA DEL GOBERNADOR PEDRO DE OllSUA, QUE SALIÓ DE LOS 
REINOS DEL PERÚ PROVEÍDO POR EL AUDIENCIA REAL QUE RE- 
SIDE EN LA CIUDAD DB LOS REYES, 6 POR EL VISOREV MARQUÉS 

de Cañete; é del alzamiento de Lope de Aguirre, el 

CUAL MATÓ AL DICHO GOBERNADOR PEDRO DE ORSÜA é SB HIZO 

CAPITÁN BN ÉL, CON INTENCIÓN DE VOLVER AL PERÚ POR BL 

NOMBRB DB jDlOS PABA HACERSE BBT É SBÑOB DEL, 8BGUN LO 

POBLICA. (1) 



A nueve días del mes de Julio de 1 560 salió Pedro de 
Orsua délos Motilones, que es en la provincia del Perú, 



noticias relativas á descubrimiento ni conquista , porque nos pa- 
rece interesante y curiosa para dar idea de la forma en que se 
acometían tamañas empresas, con tal escasez de recursos y por 
hombres en lo general de condición inquieta y turbulenta. Así 
que no en balde se ha dicho que eran mayores las dificultades 
que los primeros conquistadores llevaban consigo mismos 9 que 
las que solia ofrecerles la tierra desconocida á que se dirigían y 
los salvajes que la habitaban. Honra, pues, mayor merecen tam- 
bién los que con semejantes elementos llevaron á cabo hazañas 
que, sin exajeracion, pueden calificarse de épicas. 

(1) Colección, de Muñoz , tomo lxxxviii.— Pedro de Orsua fuá 
nombrado teniente de su tio, el licenciado Miguel Díaz de Armen- 
dariz, juez de residencia y gobernador del Nuevo Reino de Gra- 
nada; y después de fundar allí la ciudad de Tudela , no pudién- 
dose mantener fué á descubrir el Dorado* 



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192 DOCUMENTOS RÉDITOS 

el río abaxo, con toda su armada , que serian trecientos 
hombres, antes más que menos, veinte y tantos negros, 
é seiscientas piezas de servicio, de indios é indias, é ciento 
veinte arcabuceros, é mucha pólvora , é treinta caballos 
bien aderezados, porque demás de ciento cincuenta caba- 
llos que habia para embarcar, se quedaron los demás en 
los Motilones, donde se embarcaron la gente , porque las 
chatas, en que se habian de embarcar los caballos, se hi- 
cieron pedazos al echar al agua, é de once piezas que 
eran, quedaron solas cuatro. Y estas chatas son navios, 
casi como barcas de Córdoba, y en estas cuatro, que que- 
daron, y en muchas balazas (1) é canoas se embarcó el 
Gobernador. Andadas docientas leguas, se le fue al fondo 
el mejor de los navios, á las juntas del un rio, que se Da- 
ma de Veamia, que también viene de las provincias de 
Perú. É de ahí á ciento cincuenta leguas llegó é una pro- 
vincia, que se llama Manicuri; estas trecientas cincuen- 
ta leguas , que quedan atrás , son todas despobladas , é 
creo que pereciéramos todos, sino fuera por la gran can- 
tidad de huevos de tortugas que se hallaron, é algu- 
na pesquería de anzuelos, por haber salido el arma- 
da desproveído é haber tardado dos años en se hacer los 
navios. Esta provincia de Manicuri dura ciento cincuenta 
leguas; andado tres ó cuatro días por esta provincia , se 
nos fue otro navio al fondo : remedióse lá gente en mu- 
chas canoas que tomamos. É luego dimos en otro despo- 
blado de ciento cincuenta leguas , del cual no escapára- 
mos, sino fuera la mucha pesquería é muchos huevos de 
tortugas que se hallaron. Fue Dios servido de nos sacar 
deste despoblado, é dimos en un pueblo, principio de las 



(2) Asi : sin duda por balsas. 



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DEL ARCHIVO ni VDIA8. 191 

provincias que dicen de Machifaro, en el cual pueblo 
hallamos mucho maíz y mucha cantidad de tortugas, en 
corrales de agua, hechos á mano. En este pueblo estuvo 
el Gobernador veinte y ocho dias, reformando la gente» 
que venia muy fatigada. A cabo de estos veinte y ocho 
días salió deste pueblo, y este dia llegó á otro pueblo que 
había quince leguas del uno al otro , en el cual pueblo 
halló caminos, la tierra adentro, é noticia de mucha gen* 
te. É luego visto esto* el Gobernador despachó á Sancho 
Pizarra con cuarenta hombres á que siguiese la noticia é 
tomase lengua é guias. 

É á tres dias después que salió Sancho Pizarra, fue 
concierto entre algunos que se huyesen con los navios 
que quedaban é las municiones que en los navios ha- 
bía ; é luego fueron de otro acuerdo , según pare$ció, 
por parescer de Lope de Aguirre é Lorenzo de Sal- 
duendo , que matasen á Pedro de Orsua é á D. Juan de 
Vargas, su teniente general, é qu&asi se alzasen con toda 
la gente é fuesen con mano armada al Perú por Tierra 
firme, con navios que podrían hacer allí, porque habria 
buen recaudo de oficiales é herramientas. É así acordado 
en esto, como á las ocho de la noche , entraron en casa 
del Gobernador los siguientes: D. Fernando de GuJunan, 
su alférez general, é Lope de Aguirre é Juan Alonso de 
la Bandera é Lorenzo de Salduendo é Alonso de Montoya, 
Christóbal de Chaves, Alonso de Villena, Martin Pérez de 
Correntio, Juan Calogiral, Diego de Torres, Miguel Ser- 
rano é un F.° de Miranda , Sebastian Gómez , Pe- 
dro Hernández y Pedro de Trujillo , que era de los que 
quedó en guarda de las canoas é navios. £ cada uno des* 
tos dexaron algunos amigos advertidos é armados , para 
xjrre^Tméaado al arma, acudiesen é hobiesen desarmado á 
TomoIV. 13 



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164 DOCUMERTOS IJflDITOS 

los que topasen é los truxiesen reooxidos hacia casa del 
Gobernador. É dexada aquesta orden, fueron. en casa del 
Gobernador, á la hora ya dicha, el cual estaba con dos ó 
tres pajes suyos echado en una hamaca é descalzo para 
se ir acostar , é allí le dieron destocadas, aunque dicen 
que si no se hallaran dos dellos á la puerta, se les fuera 
sin herida de muerte; mas allí le acabaron. É acudieron 
dando arma, acudió la gente más cercana uno á uno y 
dos á dos, cada cual lo más presto que podia, pensando 
ser indios; é como iban llegando, los iban desarmando é 
maltratando, é á otros amenazándolos con la muerte ansí 
ellos como algunos negros que traían consigo. É ya que 
les paresció que había golpe de gente en el escuadrón, 
echaron un bando, en que mandaban que, sopeña de la 
vida, toviésemos á D. Fernando de Guzmanpor nuestro 
general , é á Lope de Aguirre por su maestre de campo, 
é á Joan Alonso de la Bandera por su teniente general, 
é á Lorenzo de Salduendo por su capitán de la guardia. É 
luego echaron otro bando, en que dicen que quien quiera 
que supiese de D. Joan de Vargas , que , sopeña de la 
vida, dixese del; y en esto asomó el D. Joan á la grita, 
con los que estaban aloxados junto á él, el cual era te- 
niente de Pedro de Orsua; é luego se fueron para él con 
gran ira é le desarmaron é le dieron destocadas: aquí 
acabaron el Gobernador é su teniente, á loscuales N. S. 
perdone. 

E luego se encerraron en un buhio (1) grande, en es- 
cuadrón con toda la gente; posieron goardias de su mano 
en la armada de navios é canoas, é luego enviaron á 
un navio en que venia la despensa de Pedro Orsua, é 



(1) Buhio, lo mismo que bohio, cabala ó casa de los indios. 



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DEL ARCHIVO DS INDIAS. 195 

sacaron algunos tocinos é botijas de vino, é hicieron gran- 
de fiesta. E otro día por la mañana hicieron su$ capitanes 
á Cristóbal de Chaves, capitán de infantería, Alonso de 
Montoya, capitán de infantería y Alonso de Villena al- 
férez general, al comendador Juan de Guevara é á Pedro 
Alonso Galeas, que eran amigos del Pedro de Orsua, hi- 
cieron los capitanes; los cuales lo aceptaron más de fuer- 
za que de voluntad; á Miguel Serrano, que se halló en la 
muerte de Pedro de Orsua, capitán de infantería, á San- • 
cho Pizarro, que estaba ausente, hicieron sargento ma- 
yor. E cada capitán destos hizo un alférez é un sargento, 
á los siguientes: hicieron alférez á Pedro de Truxillo, 
Juan de Vargas, Diego de Torres, Pedro Gutiérrez, 
Diego Tirado é á Juan González; sargentos, Juan Ortiz, 
Diego de Figueroa, é un Paniagua, é un F.° de Vi- 
lladiego é á Cristóbal de Rivas , é á un fulano de Miran- 
da alguacil mayor, é á Pedro Hernández pagador ma- 
yor, é á Miguel Bobedo almirante, é á Juan Gómez pi- 
loto mayor, é á Sebastian Gómez capitán de la mar, é 
á Bartolomé de Valencia por aposentador. Venido que 
foe Sancho Pizarro, salieron á él mano armada é le die- 
ron cuenta de lo que pasaba; é aceptó el cargo con 
muestra de contento. 

E otro dia nos salimos deste asiento de nuestra per- 
dición, é llegamos áotro pueblo, que habría veinte le- 
guas, é desembarcaron -treinta caballos que habían que- 
dado ; é se fue el navio al fonclo , -é allí acordaron de 
hacer luego dos bergantines , é que se matarían los caba- 
llos para comer, porque no se hallaba género de comi- 
da , salvo yuca amargo , de la cual acertaron á comer 
ciertos indios de nuestro servicio, é luego murieron. 
El primer hombre que se mató en este asiento fue 4 



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196 DOCUMENTOS INÉDITOS 

García Darze, porque había sido capitán del gobernador 
Orsua é su amigo , é le tenían temor porque era buen 
hombre, por su persona, é tenia amigos. E luego de ahí á 
siete ó ocho días, se quexó Juan Alonso de la Bandera al 
Maese de campo que el alguacil mayor Miranda é Pedro 
Hernández, pagador mayor, le querían matar; é luego, 
sin más información, les dieron garrote: estos dos fueron 
de los que se hallaron en la muerte de Pedro de Orsua. 
•E de ahí á diez ó doce días, hobo diferencias, sobre el 
mandar, entre Lope de Aguirre, que era Maestre de campo 
y entre Juan Alonso de la Bandera , que era teniente; re- 
sumióse en que sobre las diferencias le quitaron el cargo 
de Maestre de campo é se lo dieron al Juan Alonso, é 
aun fueron en acuerdo de matar á Lope de Aguirre , el 
cual los venció con palabras melosas é con anteciparse á 
exemirse del cargo. Y exemido del , anduvo como vein- 
te dias sin cargo , y á cabo destos veinte días , acertó á 
ir el capitán Alonso de Montoya con cincuenta hombres 
fuera, é otro caudillo con otros veinte hombres por otra 
parte. Como tanta gente estaba fuera, insistió Lope de 
Aguirre á D. Fernando que Juan Alonso lo quería matar 
é hacerse general, é á Cristóbal de Chaves ser su Maestre 
de campo; é que mirase lo que le convenia. El D. Fer- 
nando le respondió: «¿qué remedio habrá para ello?» res- 
pondióle Lope de Aguirre que le diese licencia, quél da- 
ría remedio; y el D. Fernando le respondió que hiciese 
como mejor le paresciese. Y el otro día por la mañana, 
con ocho arcabuces, entró en casa de D. Hernando, y 
estaba allí el Juan Alonso jugando, y allí les dio de arca- 
buzazos é agugazos á los dichos. É luego volvió á tomar 
el cargo de Maese de campo y echó un bando de gente, 
que todos saliesen á la plaza, sopeña de la vida; é desque 



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DEL ARCHIVO DB. INDIAS. 197 

los tovo juntos, les hizo un parlamento, en que decía 
quel dicho Juan Alonso de la Bandera é Cristóbal de Cha- 
ves, é otros que no quería nombrar, habían querido ma- 
tar á D. Fernando y al mismo Lope de Aguirre é á otros 
principales del campo; é que por esta causa los había 
muerto ; é que los dichos Juan Alonso é Cristóbal de 
Chaves é sus consortes se querían embarcar en los bar- 
cos que se estaban acabando, é venir á robar á Tierra fir- 
me, é huirse á Francia, é porque no hobiese destos ne- 
gocios, era necesario que todos los oficiales, desde el ge- 
neral hasta los sargentos, que partiesen la hostia é jurasen 
sobre el ara consagrada de conoscer á D. Fernando por 
su príncipe, ó de no ser entrellos jamás unos contra otros, 
sopeña de perjuros é fementidos; é quel que lo contra- 
rio hiciese, que no podiese absolverse, sino fuese al Sumo 
Pontífice. É todos dijeron questaba muy bien ansí, é lue- 
go lo juraron sobre el ara consagrada y el misal, estando 
en las manos de un sacerdote vestido, en el altar. É des- 
pués de esto hecho, echaron otro bando, en que manda- 
ron se tornase á juntar toda la gente, é les hizo el dicho 
Lope de Aguirre un parlamento , en que les decía que 
cada uno dixese su voluntad de quedarse allí ó de tener 
á D. Fernando por su general é príncipe; é todos dijeron 
que todos querían venir á servir á D. Fernando é hacer 
todo lo que les pedían; é algunos creo lo hicieron muy de 
su voluntad é otros á su pesar, mas no podían hacer otra 
cosa, porque quedarse allí desarmados era cosa deses- 
perada, porque cuatro españoles que tomaron á mano los 
indios se los comieron luego; y esto sabemos ciertamen- 
te, porque fuimos al castigo, é fallamos la carne cocida é 
della por cocer, é los indios vestidos de la ropa que les 
habían tomado, é demás desto, no había en la tierra gé- 



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198 DOCUMENTOS INÉDITOS 

ñero de comida sino era de la yuca amarga arriba dicha» 
é los naturales, para haber de comer de esta yuca, la eq- 
tierran debaxo de tierra, é desque esta yuca está podrida 
é hedionda, la secan al sol é hacen p^n de brevaxe. De- 
más de esto , nos hurtaron los indios más de cient ca- 
noas, sin que las pudiésemos detener, aunque se guar- 
daban. A esta causa no hobiera hombre que osara decir 
otra cosa de lo que ellos pedian, é también porque al que 
otra cosa dixera, no le dieran hora de vida ni confision; 
porque á un indio de Cabanas que venia en el campo de. 
Pedro de Orsua, fué á D. Fernando echándose de rodi- 
llas , pidiéndole de merced que le truxiese á tierra de 
promisión , sin que él fuese obligado á servir la guerra 
que ellos traían, é que el D. Fernando le respondió que se 
lo otorgaba, aunque de mala gana, de ahí á pocos dias 
lo mató Lope de Aguirre, diciendo que pese á tal que 
con qué habia de pagar el flete, é que le diesen garrote 
á ver si lo resucitaba el Rey , é que si lo resucitaba el 
Rey, que lo traerían sin flete ; é después de muerto, lo 
mandó poner un rétulo en los pechos en que decia: «Por 
servidor del Rey.» 

En este asiento estuvimos hasta tres meses, hasta aca- 
bar los bergantines , é luego salimos de allí , é andadas 
siete jornadas, hicieron una parada de hasta ocho dias. 
Allí mataron á Pedro Alonso Casco, alguacil mayor que 
fue de Pedro de Orsua, porque andaba triste, é de allí 
salimos luego. É de allí á cuatro jornadas, paramos en una 
poblazon, que se llamaba de los Yaguamales, porque ha- 
llamos gran cantidad de maíz á recaudo para alzar los 
bergantines, porque se habia acordado de los alzar é no 
hacer más navios. É mientras lo estaban acabando , em- 
pezaron á dar á malas pl dicho Lope de Aguirre, que era 



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DBL ARCHIVO DI INDIAS. ^9 

maestre de campo, é Lorenzo de Salduendo que era capi- 
tán derla guardia. Y entre estas cosquillas, dijo Lorenzo 
de Salduendo por Lope de Aguirre, que (pese á tal I con él; 
é hallóse un Antón Llamoso presente, é fué luego á Lope de 
Aguirre, é le dijo: «¿No sabes que vuestro amigo Loren- 
zo de Salduendo ha dicho en este punto que ¡pese á tal! 
que vivan sin vos, é arrojó la lanza y el sombrero é tor- 
nólo á cojer del suelo luego, é fuese derecho á casa de don 
Fernando, é allá están en consulta él é los demás capita- 
nes con D. Hernando? creo que os quieren matar; por 
eso mira lo que os cumple.» E luego el dicho Lope de 
Aguirre tomó quince ó veinte arcabuceros de los de su 
guardia, que los tenian en su casa, todos muy bien ar- 
mados é con sus arcabuces é las mechas en las serpen- 
tinas^), y empezó á caminar hacia donde estaba D. Fer- 
nando alojado, diciendo á grandes voces que habia mo- 
tín contra D. Hernando é que todosfuesen contra él, que 
lo iba á castigar. £ así le siguió mucha gente , é llegó á 
casa de.D. Fernando y envistieron con el Lorenzo de 
Salduendo é le mataron á aguzazos é á estocadas, él por 
sus propias manos é sus paniaguados. É luego desde allí 
envió, sin que nadie lo sintiese, á Francisco de Carrion 
é Antón Llamoso para que matasen á una mujer que se 
llamaba doña Inés de Matienzo, la cual habia sido amiga 
del Pedro de Orsua y en esta sazón lo era de Lorenzo de 
Salduendo. E desque esto vio D. Hernando, se paró muy 
triste diciendo que ¿qué cosa era matar una mujer? é más" 
sin confísion é sin darle á él cuenta, é que por cierto 
quel diablo le habia. metido á él en estas cosas. E luego 



(1) Serpentina 6 serpentín , instrumento de hierro , en que se 
ponia á la mecha 6 cuerda encendida, para hacer fuego. 



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3P0 noaninrros traoiTM 

Lope de Aguirre lo hizo un parlamento, en que le decía 
que Lorenzo de Salduendo andaba haciendo motín ¿é 
{;ente contra su merced, é que doña Inés le envistia en 
ello; y él, como hombre celoso del servicio de su mer- 
ced, había fecho aquel castigo , é la causa de no haber 
•dado parte é cuenta era por lo hacer con brevedad, que 
si se detuviera en hacello sola una hora , hobiera grande 
escándalo é muertes; mas con todo esto al D. Hernando 
no le encaxó. Lope de Aguirre se fué luego á su casa, 6 
metió todas las municiones en los bergantines é más de 
cuarenta arcabuceros de guardia, é ató los bergantines 
uno con otro á un árbol, con dos ó tres cadenas fuerte- 
mente, é dándoles á entender álos que allí tenía é á otros 
que después metió , que el capitán Alonso de Montoya é 
Miguel Bobedo, almirante que habian fecho, é Balthasár 
Toscano se querían alzar con los bergantines con cierta 
gente que tenían vencida para ello , é dexar allí á los de- 
más perdidos, lo cual era falsedad é mentira. É luego una 
noche muñó (1) veinte hombres de los que él tenia aHí 
con la guardia, é fué diciendo que los quería prender al di- 
cho Montoya é Miguel Bobedo, é mandó á tres ó cuatro de 
los que puso en la delantera que en entrando, les diesen 
de agujazos, é ansí lo hicieron, é murieron demandando 
confísion. Y el dicho Lope de Aguirre recojió toda la gen- 
te que por allí habia é la que consigo llevó , é tráxolos á 
los bergantines é tomó un paso, porque no se podia pasar 
por otro cabo sino era por allí para ir á casa de D. Her- 
nando, porque todo lo demás estaba anegado, aun por aHí 
no se podia pasar sin canoa , porque estaba aposentado 
de la otra parte de un estero grande. Y luego por ma- 



(1) Muñóy llamó ó conyoc¿. 



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D1L A&GHITO BE INDIAS. 9M 

dragada, trujo canoas é pasó coa gente á la otra parte, é 
mandó que caminasen con él para casa de D. Hernando, 
é señaló á tres ó cuatro que matasen á Gonzalo Duarta, 
y á otros cuatro al capitán Miguel Serrano, é á otros cua- 
tro á Balthasar Toscano, é que esto era con voluntad de 
don Hernando, é que todos mirasen por la persona de 
don Hernando. É por otra parte llevaba á Martin Pérez 
de Sarrondo é á Juan de Aguirre, que en viendo á los 
demás andar á las vueltas, matasen á don Hernando. É 
así los dichos lo hicieron, y el dicho Lope de Aguirre fué 
por otra parte* con García Navarro é con un mozo que 
se llamaba García de Chaves, á la cama del padre Alon- 
so de Henao é le dio de estocadas, los cuales todos cinco 
quedaron allí muertos, é dos la noche antes. É tornó lúe* 
go á su posada, é nombróse por general, é á Martin Pé- 
rez de Sarrondo por su maestre de campo, y á Nicolás 
de Susaya por su capitán de la guardia, é Alonso de Vi- 
llena por su alférez general, é á Pedro de Trujillo capitán 
de á caballo, é á Francisco de Carrion su alguacil ma- 
yor. É luego echó un bando, en que mandaba que todos 
se embarcasen, so pena de la vida ; é desque estovieron 
todos embarcados en los bergantines, hicieron pedazos 
grande cantidad de canoas que teníamos. 

É partió de aUí otro dia por la mañana, el rio abajo, 
con grandes crecientes. Caminó ocho dias con sus no- 
ches, sin jamás tomar tierra , que según paresció , anda- 
riamos docientas cincuenta leguas. É aquí dimos en un 
pueblo de indios caribes de perversa yerba ( l ), que tenían 
en plaza muchos tajones en que despedazaban los indios 
é los desollaban amanera de carnescería, é mucha carne 



(1) De perversa yerba: lo mismo que perversa corftiteien. 



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202 documentos inéditos 

de indios, fresca, en sus casas. Y en este pueblo se halla- 
ron muchas áncoras é ropas é redes de cabuya ( 1 ) é árboles 
para los navios; é allí enarbolamos y enjarriamos (2). £ 
mientras esto se hacia, mató allí á Juan de Monte-verde, é 
púsole un rétulo que decía: «Por servidor de S. M.;» y 
mandóle echar en el rio ; é de allí á tres ó cuatro dias, 
mandó llamar á Juan González, sargento mayor, é á Pe- 
dro de Trujillo , que era su capitán , é les mandó dar gar- 
rote; y estos porque habían sido sus amigos é ayudádo- 
le á matar tan buena gente, hízoles poner dos rétulos á 
los pechos que decían : «Por amo tinadores» é mandóles 
echar en el rio. É la desculpa que desto dio, fue que se 
le habían querido alzar con un bergantín. 

É con esto se partió de aquí otro dia por la mañana, 
é anduvimos docientas leguas, sin que hobiese mas muer- 
tes; é luego mandó á Llamoso , por no perder la costum- 
bre, que diese de puñaladas al comendador Juan de Gue- 
vara é le echase en el rio; y el Llamoso lo hizo luego 
ansí. É de ahí á cuatro dias llegamos á un pueblo de in- 
dios, y allí mandó que diesen garrote á Pedro Gutiérrez 
y á Pedro Martínez Palomo , -diciendo que un negro le 
había dicho questos dos soldados habían dicho: «Haga- 
mos lo que habernos de hacer una vez, é no andemos mu- 
riendo; en cada parte que paramos nos matan nuestros 
amigos.» É aquí luego dejó cient piezas christianas (3) del 
Perú en el pueblo de los indios, diciendo que embaraza- 



(1) Cabuya: yerba cuyas hojas se parecen al cardo, y de la que 
los indios hacían cuerdas: en Andalucía se dá el mismo nQmbre á 
la cuerda hecha de hilo de pita. 

(2) Enarbolar, proveerse de reías: enjarriar debe estar equi- 
vocado, por enjaretar ó tomar jarcia. 

(3) Pina* cristianas, lo mismo que indios convertidos. 



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DXL ARCHIVO DR INDIAS. 203 

ban los bergantines , y estuvo en términos de dejar al- 
gunos españoles, diciendo que, ¡ pese á tal! para qué ha- 
bían de venir, pues no eran para ia guerra, paresciéndole 
que eran para poco, aunque después fue de otro acuerdo 
de dejarlos. 

Déste asiento salimos sin que sucediese mas de lo di- 
cho, é desde á dos ó tres dias, llevando una canoa cinco 
christianos é un indio chrístiano , les cojió un mareo al 
punctardela marea, los cuales nunca mas parescieron: 
creo que irían á tener donde se dejaron las cient piezas. 
De ahí á cinco ó seis dias llegamos á la mar. Dende ahí 
á quince dias llegamos á !a isla de la Margarita , que fue 
á los 22 de Julio, á la cabeza de la isla , cuatro leguas del 
pueblo. É allí mandó el tirano Lope de Aguirre al capitán 
Diego Tirado é á Juan Gómez , almirante , que saltasen 
en tierra é que viniesen por el valle adelante hasta topar 
con algún chrístiano, é buscasen de comer é refresco. 
Para este efecto les dio algunas joyas de oro é algunos pla- 
tos de plata, é se partieron por el valle, é dende á poco 
aportaron con indios naturales de la isla, é los indios los 
llevaron á una estancia de un vecino de la isla llamado 
Gaspar Rodríguez, el cual fué luego al navio, é hizo llevar 
refresco de carne é frutas. Como é luego comenzaron, 
sabida la nueva de como habíamos llegado, "acudió más 
gente de la dicha isla ; en viendo asomar gente de la di- 
cha isla, mandó á todos los que estaban sanos é buenos 
se metiesen debajo de' cubierta é que saliesen arriba los 
enfermos é los indios é indias que se traian de servicio, 
é mandó cerrar los escotillones, é mandó echar un ban- 
do, en que mandaba que ninguno, sopeña de la vida, ha- 
blase con hombre de la isla ni saltase en tierra , salvo los 
que él había echado, que fueron Juan Gómez é Diego Ti- 



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204 DOCUMENTOS INÉDITOS 

rado é otros tres ó cuatro soldados , á los cuales habían 
mandado dijesen que venían perdidos, que nuestro Go- 
bernador se había muerto de su muerte (1), é que habia 
mandado en su testamento que á López de Aguirre to- 
viésemos por nuestro capitán desta tieilra , de provisión, 
é que por tal le traíamos. É llegados que fueron algunos 
de la isla, les dio la propia relación dicha de como venia, 
é paresció haberlo creído así. En siendo que fuese noche, 
mandó que matasen á Diego de Balcacer é á Gonzalo Gi* 
ral, é erivió á mandar el navio donde estaba Martin Pérez 
de Sorrondo, que era su maestre de campo , que matasen 
á Sancho Kzarro, y él lo hizo así. 

Otro dia por la mañana, que fueron 23 de Julio, don 
Juan de Villandrando, teniente de gobernador que era 
de la dicha isla , alcalde Manuel Rodrigo con otros siete 
6 ocho vecinos de la dicha isla, fueron á donde estaba el 
dicho tirano , é se apearon de sus caballos ; y ei dicho 
Lope de Aguirre les dio cuenta de su jornada, aunque 
no verdadera. Y mientras los tovo en palabras , envió 
á mandar á el Maestre de campo que tomase al camino. 
del pueblo, sin que el pueblo lo sintiese , é asi tomó el 
dicho camino con cincuenta arcabuceros, porque estos 
fueron á tomar puesto á la banda del Norte, é de allí 
vinieron aquella noche á tomar el camino. É habida nue- 
va como el camino estaba tomado, prendió al dicho 
don Juan é Alcalde con los demás vecinos que allí se ha- 
llaron, y subieron en los caballos el dicho Lope de Aguir- 
re é sus capitanes, é tomaron á las ancqs al dicho don 
Juan é Alcalde, yendo la vuelta del pueblo. É como por 
el camino topaban algunos vecinos á les llevar refresco, 



(1) De su muerte, es decir, de muerte natural. 



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\ 
D1L AICBIYO DE IWUS. 205 

les quitaban los caballos ó armas que llevaban ; y esto 
hicieron á cuantos toparon hasta el pueblo, sin saber na- 
die de los de la isla de lo que era, hasta ostar los dichos 
apoderados en la tierra é tomadas las armas á todos los 
de la tierra é fortaleza. É luego que llegó, echó un ban- 
do que, sopeña de la vida, que todos los vecinos estan- 
tes y habitantes acudiesen en la plaza é manifestasen las 
armas que tenían, y ansi los desarmaron. É luego echó 
al dicho Teniente en una cadena é á Francisco de Agui- 
lera é al Padre. Fray Francisco de Torrecillas é Diego de 
Plazuela é otros vecinos é á un negro de Rodrigo de 
Niebla, llamado Alonso Niebla, por le haber informado 
que este iba por el navio del Padre Provincial á Ma- 
racapana, de lo cual le habian informado algunos veci- 
nos de la isla, de los primeros que fueron á recibir á el 
dicho tirano é á su gente, creyendo que era gente que 
venia á buscar tierra donde poblar, según habian 
dado á entender luego que saltaron en tierra , avi- 
sándole de la jornada que el dicho Provincial hacia 
para las provincias de los Aruacas é de Guaima 9 
que es el Dorado que todos andan buscando. É lle- 
gado que fue el dicho Lope de Aguirre, con más 
de cincuenta arcabuceros é los demás que desembar- 
caban é venían entrando en el pueblo apoderándose, 
halló uña piragua grande de tablas, en la cual cabian 
más de treinta personas, é luego me mandó á mí Pedro 
de Munguia, capitán de su guardia, me aprestase con 
veinte hombres arcabuceros en la dicha piragua, é lle- 
vando á el dicho Alonso de Niebla por guia, é fuese á 
Maracapana , donde estaba el navio de Fray Francisco 
Montesinos, provincial, é tomase el navio. É ansi mismo 
señaló un soldado llamado Juan Martin, que era alférez 



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206 DOCUMENTOS INKDITOS 

de el capitán Chrislóbal García, matase á el dicho Pro- 
vincial , segua que nos fue mandado. É de camino que 
tomasen otro navio, que venia de la Punta de las Piedras 
A el dicho pueblo de la Margarita, en que habia venido 
Francisco de Aguilera, el cual tomé peleando, é metí 
cuatro arcabuceros, é con los demás marineros del dicho 
navio lo envié á el dicho Lope de Aguirre, el cual se 
entregó en él. É yo é los demás soldados que iban en 
mi compañía, llegamos á la Punta de las Piedras, donde 
el dicho Alonso de Niebla habia de enviar un barco, con 
docientas arrobas de pescado que tenia, al dicho tirano; 
é yo acordando de mudar viaje, dije al dicho Alonso de 
Niebla que yo quería llevar el barco é dejar la piragua, 
porque asi me convenia, é que una pipa de agua que te- 
nia alli la embarcase luego, é algunos barriles é botijas 
de agua ni más ni menos , é que metiese cantidad de 
treinta arrobas de pescado salado; é metido todo esto 
dentro, á puesta de sol, atravesé luego á la punta de 
Araia que es en la Tierra firme, porque por mi parescer 
podia tratar seguramente mi propósito. É así tomé puer- 
to en la dicha Tierra firme, é di cuenta á los demás que 
conmigo iban de mi propósito, como era de servir al Rey. 
é avisar á los que estaban en Maracapana é á todos los 
demás comarcanos en la costa, hasta llegar al Nombre de 
Dios; y ellos me respondieron que les placía dello, é que 
eran muy bien acertado, é quellos me siguirian hasta el 
Nombre de Dios, pues que era hora tan buena. É de allí 
nos hicimos á la vela, é llegamos aquel dia á Maracapa- 
na á darle aviso , como se habia acordado , á el Padre 
Provincial, el cual no estaba ahí, ni el navio tampoco. Y 
pregunté quién estaba en su lugar: dijéronme que Fray 
Alvaro de Castro, al cual le pedí una aguja de marear 



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I 



BKL ARCHIVO DE IHMAS. 207 

para proseguir mi viaje, porque ansí convenia al servicio 
de Dios y de S. M., porque quedaba en la isla de la Mar- 
garita un tirano de los más malos propósitos que jamás 
había visto, porque pensaba destruir toda la costa de la 
Tierra firme, é hasta llegar al Perú, é no dar vida á frai- 
le, é destruir los monasterios además, como fuesen do- 
minicos é franciscos. Asimismo le requerí diese avi- 
so á el Padre Provincial, y él me respondió que él lo ha- 
ría así , é que me fuese á cenar con él á su casa, yo é 
otros siete ó ocho que conmigo habian saltado en tierra, 
diciendo que luego nos haría proveer de lo necesario 
para nuestro viaje. É desque fuimos asentados, nos pi- 
dieron las armas, porque no estaban seguros de nosotros: 
yo se las di todas las que teníamos allí , que eran tres 
arcabuces ó cuatro é cinco espadas, é les dije luego que 
enviasen por las demás armas al barco , que eran ocho 
arcabuces é doce espadas édos cotas é una guineta, (l)las 
cuales armas estaban todas arrimadas en la popa del bar- 
co; y en habiéndose entregado en ellas , nos dijeron que 
no nos podían aviar hasta que viniese el Provincial. É 
venido que fue, acordó el dicho Provincial de ir contra 
el tirano con la gente que tenia é con nosotros, que éra- 
mos diez é seis; é ansí todos los mios é los otros > é con 
algunos amigos que el dicho Provincial llamó, que seria- 
mos todos ciento é tantas personas, se embarcó en su na- 
vio lo mejor que pudo, aderezado, según lo que tenia, de 
bombas de fuego é arcancías (2) é versos, é hasta treinta 

(1) Guineta está así escrito,. sin duda por gineta, especie de 
lanza corta con el hierro dorado y una borla por guarnición , que 
«ra insignia y distinción de los capitanes de infantería. 

(2) Arcancías y por alcancías, ollas llenas de alquitrán y otras 
materias inflamables ", que se arrojaban encendidas al enemigo* 
Versos ja hemos dicho que son cañones pequeños. 



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' 308 DOCUMENTOS INMUTO» 

arcabuceros con el barco que yo é los demás habíamos 
traído» armado con ocho remos é dos versos en la proa,é 
seis arcabuceros é una piragua de indios con algunos es- 
pañoles, y el batel del navio con otros dos versos armado 
á modo de patax (1) con otros seis arcabuceros. É con esta 
orden se hizo á la vela para la Margarita, dia de Santiago 
en la noche, donde estaba ya el tirano reforzado con su 
gente, con intento de tomalle el dicho navio, qu ) e arriba 
dije que tenia en su poder, con otros dos barcos , el uno 
mayor que el otro. É ansí el postrero dia de Julio, tomó 
tierra en la Punta de las Piedras, que es en la dicha isla 
Margarita. É la noche antes envió el dicho Provincial á 
Diego Hernández, capitán del dicho su navio, en la pira- 
gua con ciertos españoles, á reconocer si la piragua cfueyo 
dexéen la Punta de las Piedras estaba allí , que la tomase 
élatruxese con todo lo demás que hallase en un baxo que 
allí estaba, porque la dicha piragua pudiera sufrir tanto 
como un bergantín, porque era de nueve bancos, para ar- 
malla para el efecto que iba á ser contra el tirano. La cual 
halló el dicho capitán quemada, y entró en el buhio, donde 
halló un indio é una india, ladinos(2), que les dixeron que 
el tirano había enviado allí seis de caballo , arcabuceros, 
á quemalla , é que cada noche venían allí á saber nuevas 
si el navio que habíamos ido á tomar del Provincial lo 
traían por del dicho tirano, é ansimismo preguntaban por 
un chinchorro (3) que allí tenia el dicho negro Alonso de 
Niebla con que él pescaba , el cual nunca hallaron con 



' (1) Patax t 6 patache » embarcación pequeña, que en aquella 
época seria para la guerra, en el corso, los reconocimientos de 
costas y servicio de los buques mayores. 

(2) Ladinos, que sabían el castellano. 

(3) Chinchorro i red á modo de barredera. 



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DBL ARGUYO DE INDIA*. 200 

estar tendido en la playa , el cual halló el dicho capitán 
Diego Hernández , avisándole los indios donde estaba , é 
ansí lo tomó con los dichos indios é lo llevó. É á la ma- 
ñana el dicho Provincial llegó á surgir al dicho puerto, 
donde supo del dicho capitán lo que pasaba, según los in- 
dios le informaron , é luego echó en tierra gente para to- 
mar agua, porque della traia necesidad, con arcabuceros 
que hiciesen guardia; é todo aquel dia se gastó solo en 
traer dos pipas de agua de un gasuey , media legua de 
allí. £ otro dia por la mañana se llevó é se puso en el me- 
jor lugar, para esperar si venia alguna gente de la isla ó 
del tirano; é luego llegaron tres de á caballo, vecinos de 
la isla, el uno dellos llamado Gaspar Rodríguez, que fue 
el primero que nos llegó á hablar cuando llegamos á la is- 
la. El cual, conociendo el navio venia por el Provincial 
é por el Rey, y enüó en el batel, que lo recogió, é vino 
al navio, con harto temor , creyendo ser engañado, por- 
que iban en él algunos soldados de su compañía que le 
conoscian. É llegado ai navio é visto el Provincial, se ale- 
gró ó paresció que resucitó de muerto á vivo , é allí dio 
cuenta de el estrago que el tirano hacia en la isla, así en 
la gente della como en la suya , é en los ganados é casas 
é ropas de los vecinos, que se habían huido á los montes, 
con temor de ver su crueldad. El cual contó que había 
ahorcado ó muerto á ciertos de los suyos porque se le 
huian á los montes, ó porque temia que se querían algu- 
nos alz^r. El Provincial se le ofreció en nombre de S. M., 
quél venia para recojer los que quisiesen acoxerse al na- 
vio aquel dia , é que esperaría hasta otro dia, en el cual 
tiempo podrían venir muchos de los que estaban tres ó 
cuatro leguas de allí en unas sierras; é visto otro dia 
que no venían , echó el dicho Provincial quince arcabu- 
Tomo IV. 14 



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210 DOCUMENTOS INÉDITOS 

ceros con cinco indios flecheros, naturales de la isla, para 
que entrasen hasta una legua en tierra, á hacer espaldas 
ó guardia á los que bajasen de las sierras á recogerse al 
navio. Y este propio dia salió el tirano del pueblo de la 
Margarita, con sesenta arcabuceros é veinte de caballo, 
al dicho puerto de la Punta de las Piedras á reconoscer sí 
el navio venia por él , que le habían dado nueva el dia 
antes, cierto español que se huyó del golfo de Carrazo, 
donde el Provincial había enviado á .recojer ciertos espa- 
ñoles que allí estaban haciendo una nao , los cuales no 
quisieron venir á hacer su mandado, antes este español, 
llamado Diego Pérez, carpintero de ribera , con otro de 
su oficio, que se fueron á la isla de la Margarita, pensan- 
do remediar sus muxeres é casas, á las cuales llevaron 
unos indios de Carrazo ; de los cuales españoles supo ó 
entendió el tirano que el Provincial venia en el dicho na- ' 
vio con mucha gente é con piraguas é dos barcos, ó que 
los que él habia enviado á matar el dicho Provincial é to- 
malleel navio, los indios amigos del Provincial se los ha- 
bían muerto casi todos é los demás tenian presos. É para 
certeficarse desto, salió el propio Lope de Aguirre con los 
sesenta arcabuceros é veinte de caballo á reconocer si 
esto era verdad; é como llegó á cierto alto , más de una 
legua antes del puerto, hobo vista de la gente que anda- 
ba en tierra acarreando agua , é paresciéndole que era 
mucha gente, según después se supo, no se descubrió, y 
echó diez de caballo con ciertos de á pié para que descu- 
briesen todo lo que más pudiesen, de los cuales tovieron 
vista la gente de arcabuceros que el Provincial habia en- 
viado, los cuales intentaron, descubriéndolos, de dar en 
el tirano; é los del tirano, en sintiendo que habia gente 
en tierra, arcabuceros, huyeron, É ansí serecoxió la gen- 



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DKL AHCH1YÓ DI INDIAS. 211 

te del Provincial al navio, é esperó allí hasta cuatro días, 
esperando si alguno de la isla acudía á recogerse en el 
navio. É de allí á poco vino el dicho Gaspar Rodrigues 
con otros de á caballo, y el uno dellos, criado de D. Juan, 
que andaba al monte, los cuales dijeron el estrago gran- 
de que el tirano hacia en las vidas é haciendas de los ve- 
cinos de la Margarita, los cuales aun no sabian de cierto 
de la muerte de D. Juan é de los demás que el tirano 
había dado garrote el dia antes, en la noche que vino á 
reconoscer el navio, los cuales se volvieron á las sierras 
donde estaban, diciendo que otro dia los aguardasen, é 
que vernian ellos é muchos más. Lo cual , el dicho Pro- 
vincial cumplió con aguardallos todo otro dia é otra no- 
che, hasta el punto del alba, que se hizo á la vela para ir 
á poner en el morro del puerto del pueblo de la Margari- 
ta, donde decían que acudirían todos, si allí se pusiese el 
dicho Provincial con su flota. É así se partió para este 
efecto, é tardó dos días é dos noches en llegar á ponerse 
en el dicho lugar. La noche antes que se partiese de 
la Punta de las Piedras, vino á el navio un hijo del Al- 
calde mayor, llamado Cristóbal Covo, que iba en el di- 
cho navio, y trujo por nueva cierta como el tira- 
no la noche del dia antes había dado garrote á don 
Juan de Yillandrando é al alcalde Manuel Rodríguez, 
é al alguacil Cosme de León, é á Pedro de Cáceres, 
é á Diego Pérez , carpintero, é á un Juan Rodríguez, 
criado de don Juan, é habia muerto otro dia á su Maes- 
tre de campo, é dos dias antes el dicho su Maestre de 
campo á arcabuzazos, por mandado del dicho, tirano á 
otro capitán. É llegado que fue el dicho Provincial al 
dicho morro é puerto de la Margarita con su flota, se 
mostró con estandartes ó envió una piragua al morro el 



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212 DOCUMENTOS llflEMTOft 

dia antes, á ver si podía tomar alguna lengua, é fue des- 
cubierta de dos de á caballo que envió el tirano, los 
cuales reconocieron ser gente del Provincial, é le tiraron 
muchos arcabuzazos é de los tiros que tenían; pero nin- 
gún daño recibieron. É toda aquella noche estuvo el ti- 
rano con su gente en arma é vela, según parescióá la 
mañana, que se descubrieron, cuando el Provincial descu- 
brió, é nos hicieron una brava salva de arcabucería, de 
más de ciento é cincuenta arcabuces cada vez, mos- 
trándose encamisada (1), é descubrieron todas sus bande- 
ras, tres de infantería é otras tres de caballo é otras tres 
á manera de estandartes, todas fechas de nuevo, por 
quél no tenia sino un estandarte que tomó al Goberna- 
dor Pedro de Orsua cuando lo mató. Y el Provincial, 
visto que donde estaba surto no podía hacer daño al 
tirano, se llegó é se puso lo más cerca quél pudo del pue- 
blo; ó como el navio pedia más de dos brazas y media 
de agua, no pudo llegar tan cerca, que pudiese hacer 
daño con el artillería, por ser plaza de vaxios, porque el 
artillería eran versos de poca munición. Envió la barca 
del navio con los versos ó stis arcabuceros é sus remos 
con una bandera blanca en forma de paz, para ver si el 
tirano le daría plática; é visto que no se la daba, antes 
le tiraba el artillería que tenia, mandó que fuese el bar- 
co é la piragua é les hiciese el daño todo que pudiese. 
É la primera rociada de los versos paresció que resci- 
bieron algún daño , porque desampararon la playa é la 



(1) Mostrándose encamisada, es decir intentando una sorpresa, 
como en lo antiguo jse ejecutaba, cubriendo las armas con cami- 
sas para no ser conocidos del enemigo. 



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DIL AmCUIVO DE INDIAS. 218 

plaza del pueblo é se pusieron todos los demás dellos 
detrás de la fortaleza de las casas que estaban enhiestas, 
porque otras muchas tenían derribadas é quemadas. En 
fin, se trabó el escaramuza de arcabucería de tierra é de 
mar por espacio de una hora, y el navio ayudaba lo que 
podia con los versos. Y el Provincial mandó recojer sus 
barcos, con propósito de dar orden para que se quema- 
sen los barcos quel tirano tenia en el navio de plazuela 
que había tomado;, é hecho el artificio para el fuego, el 
tirano, temiendo este daño, hizo salir toda la gente por 
defensa de los barcos y el navio; é paresciéndole al Pro- 
vincial que no podia conseguir su efecto sin riesgo de 
que le matasen alguna gente, porque la arcabucería del ' 
tirano era mucha é muy reforzada de pólvora é muni- 
ción, acordó de no intentalkxpor tener poca gente como 
tenia, é pocos los tiradores, é muy poca pólvora, é ruin 
é flaca munición. É asi acometió otra vez la escaramuza 
con los versos de los barcos y el navio, probando si con 
ellos podia desfraudar los dichos barcos é navio. É visto 
que era poco el daño que hacia, comutó el tiro é mandó 
que tirasen á la gente. Y en esto los indios guayqueries 
de la isla estaban* á la mira en* un cerro, una legua de 
allí, é bajaron representando la escaramuza contra la 
gente del tirano con el calor de nosotros, é ansí se tornó 
á encender la escaramuza, aunque la gente del tirano 
era aventajada, por ser mucha la arcabucería é de refor- 
zada pólvora é munición; pero los indios, con el calor 
de nuestra gente é como los barcos é piraguas les hacían 
espaldas, se mezclaron con más de sesenta arcabuceros 
del tirano, obra de cient flecheros, é todavía les hicieran 
daño, si la gente de á caballo del tirano no salieran en 
socorro de los suyos, lo cual fue causa que los indios se 



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214 DOCUMENTO» I9HMTOS 

retiraron al arcabuco (1) é la gente del Provincial quedó 
desde la mar trabada con loa de la tierra é hasta que los 
de caballo recogieran su gente. Sospechóse habían 
recibido algún daño, é la gente del Provincial se 
recogió al navio , porque era ya tarde : y visto 
por los del Provincial é por los de su acuerdo el poco 
efecto que hacian, é que el tirano de nuevo derribaba 
las casas del pueblo y en otras pegaba fuego, é que cier- 
to vecino que estaba en una sierra le envió recaudo con 
una piragua; de lo cual entendió el poco provecho que 
allí hacia , é que ya los mantenimientos se le acababan, 
porque había doce (lias que andaba sin poder hacer cosa 
en que remediase la gente de la isla , acordó aquella no- 
che, sin que el tirano entendiese, pararlo é venirse la 
vuelta de su sitio Maracapana á poner remedio en los po- 
cos que allí tenia , é á dar aviso con la mayor presteza 
que pudiese en la costa de Tierra firme y en la Isla Es- 
pañola, para que se proveyese el remedio que más con- 
viniese á la destruicion del tirano, é á lo menos que no 
consiguiese su mal propósito é diabólico intento que lle- 
vaba, de destruir toda la costa de Tierra firme, hasta el 
Nombre de Dios, por donde piensa entrar al Perú á ser 
señor é Rey del. É ansí el Provincial vino á Maracapana 
á los 1 de Agosto, donde proveyó como aquel sitio é la 
gente que en él quedaba quedasen é recaudo. É otro dia, 
á 11 del dicho mes, se hiio á la vela, la vuelta de Burbu- 
rista, donde tardó ocho días en llegar con calmas , donde 
avisó para que de allí pasase la nueva á Coro é Cabo de 
la Vela , é de ahí fuese adelante é hasta el Nombre de 
Dios; y á los 80 del dicho mes partió para la Isla Españo- 



(1) Arcabuco, lugar fragoso de bosque <S monte. 



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DKL ARCHIVO D£ INDIAS. 218 

la, dedohdeá Sancto Domingo á los 27. É informó al Au- 
diencia Real de lo que pasaba é cerca de lo deste dicho 
tirana, según que supo.de los que se pasaron del dicho 
tirano al dicho Provincial, ó de lo quel dicho Provincial 
vido. 

En 3 días de Septiembre de 1561 años, el muy reve- 
rendo Padre Fray Francisco Montesinos, provincial de la 
orden de Señor Sanoto Domingo, dixo que esta relación 
le fue dada, é lo que pasó á este que declara es cierto é 
verdadero, é lo demás es informado que es é pasa ansí; 
ó ansí lo juró por las órdenes sagradas que rescibió, é la 
firmó. — El Provincial, Fray Francisco Montesinos (1). 



Relación muy verdadera de todo lo sucedido en el rio del 
Marañon, en la provincia del Dorado, hecha por el go- 
bernador Pedro de Orsua, dende que fue enviado de la 
ciudad de Lima por el marqués de Cañete, Itisorry db 
los reinos del Pirú, y de la muerte del dicho Pedro db 
Orsua y el comienzo de los tiranos D. Fernando de Guz«* 
man y Lope de Aouirrb su subcesor, y de lo que hicieron 
fasta llegar 1 la Margarita y salir della. 



Entendida la gran noticia que en el Pira se tiene del 
nuevo mondo Dorado , por el Marqués de Cañete , viso* 
rey deles reinos del Pira, determinó de envialla á des- 
cubrir por líos partes á dos gobernadores , al gobernador 



(1) Copia del tiempo, cotejada. (Nata de Mm§<m.) 



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216 DOCUMENTOS INRDITOS 

Gómez Arias, por la ciudad de Guanusco, con ciento y 
cincuenta hombres; y al gobernador Juan de Salinas, por 
la ciudad de Loxa , con docientos y treinta hombres. Los 
cuales gobernadores se perdieron y desbarataron con sus 
armadas por el aspereza de los montes que á las ver- 
tientes de la mar del Norte hallaron, y salieron perdi- 
dos, cada uno por donde habia entrado, dejando muchas 
muertes de hombres y de enfermedades. El gobernador 
Juan de Salinas dejó poblado un pueblo , para volver á 
entrar por allí á esta dicha jornada , por la gran noticia 
de mucha gente , de oro y plata,, que por el rio del Ma- 
rañon abajo habia tenido^ 

En este tiempo habia llegado Pedro de Orsua, de Pa- 
namá, que venia por mandado del dicho Visorey, y de 
la conquista de los negros alzados de Nombre de Dios y 
Panamá , trayendo preso al Rey de los negros y habien- 
do hecho en ellos muy grande estrago. 

Habiendo entendido el Marqués de Cañete ser y ha- 
ber sido el dicho Pedrode Orsua muy servidor de S. M., 
diez y seis años habia , en estas partes de Indias, y tam- 
bién questo en aquellos reinos de Pirú, y tan buen caba- 
llero y soldado, determinó dalle la dicha entrada del Do- 
rado. La cual en el Pirú llamaban la entrada de Gómez 
de Alvarado , porque la habia pretendido hacer, y se la 
habia pedido al virey D. Antonio de Mendoza, y gastaba 
en ella quinientos mili pesos, suyos, y de particulares, 
como hombre que era de los más poderosos de Piró; el 
cual dicho Virey no se determinó á dársela , por ciertas 
causas que para ello hubo , y si la hiciera entonces, sa- 
cara mas de mili hombres de Pira y entredós machos 
vecinos y muy ricos que para ello estaban movidos. De 
entonces acá nadie. ae habia atrevido á pedir la dicha en- 



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DEL ARCHIVO Di INDIAS. 417 

irada , por ser cosa de tan gran gasto y costa , hasta que 
Pedro de Orsua la pidió al Marqués de Cañete, y se la 
dio , no teniendo mas de una capa y una espada , y le 
ayudó de la caxa de S. M. con quince mili pesos para 
ello, por dar remedio á muchos caballeros é hijos-dalgo 
que en Pirú andaban perdidos , y por el provecho que 
á S. M. se le seguía de que se poblase y descubriese tan 
rica y grande tierra, como se creyó seria , por la noticia 
de las Amazonas que Orellana llevó á España , y por las 
grandes nuevas que llevaron doce mili indios del Brasil, 
que por el dicho rio del Marañon subieron á Pirú , en 
tiempo quel Licenciado de la Gasea gobernaba aquellos 
reinos. Los cuales indios salieron de su tierra con su ca- 
cique y señor llamado Virrazú , á fin de vivir de saltear 
y robar y comer indios , ques la cosa que ellos mas cub- 
dician y tienen en más , después que una vez se ceban en 
comer carne humana; y asi lo hicieron y fueron guerreando 
d rio arriba, fasta llegar al Pirú de donde nace. Y tardaron 
á subir catorce años, desde su tierra, ques en lengua y 
tierra del Brasil , y está , segund decían , cerca de la 
boca deste rio de las Amazonas, por donde bajamos en 
un año lo que en catorce subieron ellos» De los cuales 
doce mili indios, no llegaron á Pirú mas que trecientos y 
el señor principal entrellos, y los demás murieron en ei 
rio en guerras y en enfermedades; los cuales fueron 
presos de españoles, en llegando á las Chachapoyas, y 
llevaron el señor dellos á la ciudad de Lima, el cual con 
los demás indios dijeron haber visto por el rio mejcTr 
tierra y más rica que Pirú , y otras muchas cosas, que 
en todo mentían. 

Dada la entrada por el Visorey y Oidores á Pedro 
de Orsua , y haciéndole gobernador della y capitán 



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218 bogumintos inéditos 

general y justicia mayor de trecientas leguas, el río aba- 
jo, y todo lo más que descubriese basta la mar del Nor- 
te , despachó luego sus capitanes por todos los pueblos 
del Pirú y apregonar sus provisiones. Y luego le ofires» 
rieron, entre vecinos mercaderes, cient mili pesos, y des- 
pués se salieron afuera (1); y con todo esto, hizo la jor- 
nada, con muc&o trabajo y poco dinero y con palabras, 
que tenia muchas y tantas, que engañaba y traia asi á 
cuantos topaba, y así salió con ello, tuviendo tan poca 
posibilidad; lo que otro no se atreviera á hacer menos de 
con ducientos mili pesos. 

Para poder contar lo sucedido en la dicha entrada, 
hemos menester decir del arte ques el río para poder en* 
tenderle, pues todo el suceso fue en él, sin salir del di- 
cho rio. 

£1 principal brazo del rio, llamado de las Amazonas y 
por otro nombre el mar Dulce, es el rio de los Braca- 
moros, que nace en las provincias de Guanuco yChacha- 
poyas , y entran en él otros cinco ríos muy caudalosos, 
de trecientas leguas de su corriente; los cuales ríos á la 
entrada y juntas deste principal río son despoblados y 
tienen de boca media legua, y un cuarto de legua en an- 
cho cada uno cuando entran en el grande, y van todos 
juntos en uno, por un despoblado de trecientas leguas, 
que hay de Pirú á la primera población. 

El primero destos ríos, que se junta oon el mayor 
ques de los Bracamoros, se llama el río Zamora y entra 
á mano izquierda, viniendo para abajo, y nace á las es- 
paldas de la ciudad de Lqja, en las provincias de Za- 
mora. 



(1) Es decir, se volvieron atrás. 



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dil Aftoavo ra indias. 219 

Cincuenta leguas más abajo ala dicha mano, pasada 
la serranía, entra el rio de Maracayo, ques de los seis 
muy caudalosos, y naoe en Tomebamba y provincia de 
lo» Cañares. 

Á veinte leguas más abajo, á la mano doraba, entra 
el cuarto rio, ques dé los Motilones, donde se hizo el ar- 
mada, por el cual bajarnos y subieron los indios del Bra- 
sil á Pirú: venimos por este rio cient leguas que ha- 
bía fasta el grande, y nace á las espaldas de Tayama y 
Bamba, en las provincias de Guanuco. 

Más abajo á la dicha mano, entra el quinto rio, de 
Cocaína, ques mayor que los demás cada uno por sí, en 
el cual entran los más señalados ríos de Pirú, que sen 
el de Xauja y Cuicas, el de Apurimá y Avancay, y el rio 
del Cuzco y Quiquijana, y todos los ríos de los Andes 
del Cuzco. 

xCient leguas más abajo,, á mano izquierda, entra el 
sexto río, ques el de la Canela, por donde bajó Orella- 
na, segund nos dijeron los indios de la primera provin- 
cia, questá de allí treinta leguas, y como había fecho en 
aquel primer pueblo un bergantín, y nos mostraron 
yerro y clavos deilo. Nace el dicho rio á las espaldas de 
Quito, en las provincias de los Chunchos: es muy mayor 
que ninguno de los pasados y aun que dos ó tres juntos, 
y algunos paresció que era poco menor quel que llevá- 
bamos y habíamos venido. 

De allí ducientas leguas, pasada la primera provin- 
cia , en el despoblado, salió otro rio á mano derecha, 
en una barranca bermeja, que nos paresció era tan gran- 
de como el de la Canela, y no supimos de donde venia; 
y de allí adelante hace el 'río mucha cantidad de islas y 
brazos, y no se pueden conocer los que son ríos, porque 



» 

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230 DOCOHBNTOft INÉDITOS 

se hace el rio en muchos brazos y entran machos este- 
ros de ciénagas y lagunas y vá hecho una mar. 

Tiene el dicho rio de las Amazonas ochocientas le- 
guas de despoblado, en tres despoblados: el primero 
tiene trecientas, y luego hay la primera provincia, que 
tiene ciento y cincuenta ; y luego otro despoblado de 
ciento y cincuenta leguas ; y luego otra provincia, 
que tiene ducientas, y luego otro despoblado.de trecien- 
tas leguas; y luego otra provincia de caribes, que hay 
desde el principio della, ques en un pueblo grande en la 
mar, ducientas leguas de mal poblado. Y los pueblos son 
de no más de una casa ó dos, y no tienen comida , por- 
que se sustentan de solo pescado y cuexcos (1) de pal- 
mas. Llega la marea ducientas leguas por el rio arriba 
hasta el primer pueblo de caribes que topamos. 

Hay á la boca del rio gran número de islas, todas 
despobladas; crece y mengua la mar á la boca del dicho 
"rio más de media legua; salé á la mar en muchas bocas; 
á la mayor dicen los pilotos que tiene sesenta leguas, y 
así nos paresció, porque veinte dias antes de llegar á la 
mar, perdimos de vista la tierra de la otra banda del rio. 

Entra el agua dulce del rio cuarenta leguas , y hay 
muy grandes bajos fasta sesenta leguas, la mar adentro, 
por lo cual no pueden entrar en el rio sino navios muy 
pequeños 6 bergantines. 

Decían los pilotos quel rio de Marañon es brazo del 
de las Amazonas , porque hacia el rumbo que sale á la 
mar el rio de Marañon , viirios apartar un brazo y cor- 
rer hacia allá , por donde se entiende que es todo uno, 



(1) Cuexco ó cuesco, es la almendra ó semilla contenida en el 
hueso de las frutas. 



• * 



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DKL ARCHIVO DE INDIAS. 821 

pues no sale el uno del otro más de ochenta leguas (1)* 
Partido el gobernador Pedro de Órsua de la ciudad 
de Lima á hacer el armada, trujo muchos oficiales de na- 
vios y herreros y todo lo necesario, y puso el astillero á 
la barranca del rio de los Motilones , veinte leguas de un 
pueblo de españoles llamado Santa Cruz , el cual despo- 
blaron los vecinos del por venirse con nosotros, por ser 
la noticia que traíamos tan grande. 

Dejada orden el dicho Gobernador en el astillero en 
lo que con venia, volvió á Lima á despedirse del Virey y 



(1) Hoy mismo do es aun perfectamente conocido el curso 
y accidentes geográficos del rio de las Amazonas , á causa de la 
grande extensión de Jos paises que riega y de las dificultades de 
todo género que lo mal sano del clima, la abundancia de anima- 
les nocivos de toda especie y la ferocidad de sus habitantes opo- 
nen á la exploración* La primera carta, bastante defectuosa, del 
curso de este rio, fue levantada por Sansón, sobre la relación pu- 
ramente histórica, impresa por el P. Acuña, del viage que en 
1838 hizo acompañando á Pedro Texeiro, enviado por los portu- 
gueses como gobernador de Para. Pedro Texeiro, á la cabeza de 
un numeroso destacamento de portugueses ó indios, remontó las 
Amazonas hasta la embocadura del Ñapo, y siguiendo el curso 
de este, llegó bastante cerca de Quito , desde donde volvió por 
tierra. Portugal dependía entonces de España. Texeiro fue bien 
recibido, y un año después volvió á t Pará por el mismo camino, 
acompañado de iosPP. Acuña y Atieda, nombrados para dar cuen- 
ta á la corte de Madrid de las particularidades del viaje. Acuña 
imprimió la relación de su viaje cuando la casa de Braganza se 
posesionó de Portugal, y temiendo los españoles que la relación 
pudiese dar á conocer á los españoles el camino para llegar por 
las Amazonas al Perú , se mandaron recoger las relaciones , de 
nodo que son hoy muy raros sus ejemplares. Una mala carta 
acompañó también Pagan á su Relatio* de la grande finiere des 
Avtazones.- Paris 1656, en 12.° Otra algo más correcta de todo el 
curso del rio hizo grabar en Quito, en 1707, el P. Frita, que des- 
cendió también hasta Para; pero la falta de buenos instrumentos 
le impidió fijar con exactitud la posición de diferentes puntos, on 



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922 Dooumnrros 

á recoger gente. Y volviéndose á los Motilones con la 
qne pudo, nos janeamos con él, dentro de año y medio, 
trecientos hombres; y juntó cient arcabuces, y cient bo- 
tijas de pólvora, el plomo necesario; y se gastaron en la 
jornada más de mili caballos, y llevábamos quinientos, 
los mejores para embarcar, traxendo dos mili piezas de 
servicio. 

Acaeció en este tiempo en el pueblo de españoles lla- 
mado Santa Cruz, que un capitán de gobernador, deudo 
suyo , llamado Francisco Diaz, y otro deudo del Virey ó 



particular de la embocadura, y su ignorancia de la lengua de los 
indígenas le hizo imponer á machos puntos nombres errados, que 
se han ido propagando á todas las demás cartas» La del P. Frits 
fué reproducida en Europa diez años después, y sirvió de guia á 
las que se levantaron después, hasta que , por último, La-Oon- 
damine, bien provisto de instrumentos, descendió este gran rio 
en 1743 y 1744 y publicó en 1745 una buena carta y una esoelente 
descripción de su curso. 

La embocadura del rio fué descubierta en 1500 por Vicente 
Yañez Pinzón; las fuentes del Alto -Mar añon se descubrieron por 
los años 1535; y Francisco Oreilana, á quien varias veces se alude 
en esta relación, seducido por la pintura que se hacia de la abun- 
dancia de oro y plata en aquel país, partió de Quito para recor- 
rerle en 1539, llegando á Cabo-Norte, después de una navegación 
de mas de 520 leguas. Este aventurero, al bajar el rio, desembar- 
caba á menudo para tomar víveres y reconocer á los habitantes; 
pero encontró gentes, que según refiere el P. Acuña, sabían de- 
fender su territorio, por lo cual se vio obligado i trabar repetidos 
combates, en los que tomaban parte las mugeres , ayudando á 
los suyos con la mayor intrepidez y destreza. Esto dio ocasión á 
Oreilana para decir que había entrado en un pais gobernado por 
amazonas, adornando su relación con cuanto refiere la antigüe- 
dad de las de las orillas del Thermodon, lo que hizo que en lo su- 
cesivo se diese al rio el nombre de rio Je las Amazonas y rio de 
Oreilana. La segnnda exploración fue emprendida por Pedro de 
Ursoa, Ursua ó O^sua , cuya relación estamos anotando , vinien- 
do después la de Pedro Tcxeiro, de que antes hemos hablado. 



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DEL A1CHIV0 DB INDIAS. 223 

de 6u casa, con otros dos soldados, mataron al Capitán y 
Teniente del dicho pueblo, sobre pasiones. A los cuales 
matadores prendió el Gobernador por engaño, y les cortó 
luego las cabezas á todos, de lo cual quedó tan bien acre- 
ditado en todo el reino con el Virey y los demás, que á 
ninguno tenían en más, ni más por servidor de S. M., que 
al dicho Gobernador. 

Yéndonos á embarcar , hallamos hechos once navios, 
los dos bergantines y las nueve barcas llanas, que en ca- 
da una cabían cuarenta caballos y ducientas personas; 
los cuales navios estaban podridos ya, por ser de ruin 
madera y haber mucho ya questaban hechos. De las nue- 
ve barcas, se quebraron las siete al echarlas al agua; so- 
lamente quedaron dos sanas y otra muy atormentada, 
que no pudo traer fruto, sino unos perros y algunas puer- 
cas para criar , la cual se quedó anegada en la primera 
provincia ; y de las dos que quedaron sanas, la una no 
pudo traer caballos, mas de gente y ropa , y la otra trujo 
veinte y siete caballos. Y para en quel Gobernador vinie- 
se, hicimos todos los soldados del campo una canoa muy 
grande, de un árbol que allí cerca estaba, en que nos tar- 
damos ocho dias, en la cual cabrían cincuenta hombres. 

Los dos bergantines que habia, en el uno vino la ropa 
y recámara (1) del Gobernador y f munición, y en el otro 
se embarcó D. Juan de Vargas , con ochenta hombres á 
la ligera, á recoger comida adelante, á una provincia lla- 
mada Cocama. Y antes habia enviado á García de Arce, 
con cuarenta hombres en canoas y balsas, los cuales er- 
raron la población y pasaron todo el despoblado á la pri- 
mera provincia, donde los hallamos en un fuerte que ha- 



ll) Recámara, equipage de camino, según Terreros. 



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224 DOCUMENTOS INÉDITOS 

bian hecho para defenderse de los indips, que les venían 
cada dia á dar guerra. 

Algunos días antes que partiésemos del astillero, nos 
llegaron cuarenta hombres de los que habia dejado po- 
blados Juan de Zamara en el rio de Zamora y provincias 
de Nasqucsinango ; los cuales , como tuvieron nueva por 
cartas que el gobernador Pedro de Orsua facia e6ta en- 
trada, y que no se la habia querido dar el Virey, por no 
quitarla á Pedro de Orsua, á su gobernador Juan de Sa- 
lidas, á quien esperaban para venir á ella, determinaron 
venirnos á buscar. Y así despoblaron el pueblo y se vi- 
nieron del cuarenta hombres, al rio de los Motilones ar- 
riba, fasta toparnos; y en las canoas que traían y en mu- 
chas balsas que allí se hicieron, de palos atados, se em- 
barcó todo el campo con mucho trabajo, no trayendo ga- 
nados ni caballos, mas de los que trujeron en la una cha- 
ta ó barca, que fueron veinte y siete de los mejores, y de 
los soldados más privados, y todos los más con sus sillas 
se quedaron allí perdidos, entre los cuales habia muchos 
caballos y muy preciados y de mucho valor. En Pirú tam- 
bién se quedaron allí los ganados que traimos, de puer- 
cos y cabras y ovejas para poblar, y mucho yerro y her- 
raje, sin se poder nada aprovechar dello, por ser de allí á 
Pirú , tierra de guerra de grandes montañas y ríos ; en 
todo lo cual se habían gastado mucha cantidad de dine- 
ro. Alli era de ver la gran perdición que quedó, y ver 
todos los soldados tan tristes y pesantes, en ver quedar 
«us caballos tan queridos y regalados , sus ganados, ropa 
y hacienda, que era gran lástima de verlo; y todo esto 
lo recibían con buen ánimo , porquesperaban verse den- 
tro de un mes, como decían las guias, en la mejor y más 
rica tierra del mundo. Y á esta causa se echaron en bal- 



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DEL ARCHIVO DI INDIAS. 825 

aas , de palos atados unos con otros , por un rio tan cau- 
daloso y peligroso y con tan gran riesgo, que acaeció al- 
gunos desatarse la balsa en medio del rio, y salvárselas 
vidas en algún palo, hasta ser socorridos, y perderse su 
ropa y hacienda ; y otros ir todo en el agua hasta las ro- 
dillas, remando con muy gran trabajo , y todo el dia y 
noche no cesando de llover. Y asi nos llovió en todo un 
año que anduvimos por el dicho rio, sin jamás hacer 
buen tiempo ni escampar siquiera media docena de dias; 
que ciertamente se pusieron á mucho por no volver á 
tierras, ni perder sus honras teniéndolas en más que las 
vidas. * 

Partimos de aquel astillero á 27 de Septiembre de 
1560 años, -con el trabajo dicho y muy gran hambre, 
que se pasó en trecientas leguas de despoblado que ha- 
bía Tasta la primera provincia y pueblo de una isla. Ha- 
llamos á medio camino á D. Juan de Vargas, que nos 
estaba esperando con un poco de maíz del rio de Cocama 
arriba ; y fue tan poco , que no nos cupo á cada uno para 
matar la hambre que traiamos , y asi fuimos por todo el 
despoblado , comiendo huevos de tortugas y algún pes- 
cado , y de lo que más se sustentaba el campo era de 
lagartos (1) que se mataban áarcabuzazos: allí se remedió 
el armada de más de ochenta canoas que tenia D. Juan. 

. Llegamos, dentro de veinte dias que partimos del 
astillero , al priiper poblado, donde estaban los cuarenta 
hombres con García de Arce: los indios estaban alzados 
y huidos de sus casas, y así lo estaban en toda aquella 
provincia, de temor de nuestra ida , y no hallamos otra 
comida más de la que hallamos en las sementeras, que 



(1) Estes lagartos eran sin duda caimanes. 

Tomo IV. 15 



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226 DOCUMENTOS IffEDlfOS 

era alguna yuca y camotes (1); todo lo demás tenían al- 
zado, y ellos escondidos, donde jamás los podiamos ha- 
llar, hasta que ellos salían algunas veces á nosotros, muy 
espantados de vernos. Y el Gobernador los trataba muy 
bien y les daba mucho rescate ; y tenían tanto miedo de 
nosotros y de los caballos, que fcukndo venían en tierra, 
no osaban salir sino muy pocos, y luego se volvían á ir, 
que aun no tenia lugar el Gobernador de preguntarles 
con las lenguas todas vfeces por la tierra ; y desque se lo 
preguntaba , debiain que la tierra adentro , de una parte 
y de otra del rio, no había poblado, ni ellos lo sabían, ni 
. trataban con otros indios sino con los del rio, y que aba- 
jo habían gran tierra; y fera por echarnos de sus pueblos. 
Envió el Gobernador á descubrir por un rio arriba al ca- 
pitán Pedro Alonso, el cual no halló cosa ni noticia dello . 
Tendría esta provincia ciento y cincuenta leguas en lar- 
go; por el rio abajo Vimos á la barranca quince ó veinte 
pueblos apartados el uno del otro en toda ella: eran, el 
que más, de cincuenta casas , cobijadas de palmas , co- 
mo eran todas las del rio fasta la mar, por no haber za- 
bana (2) en todo el dicho rio, fasta los caribes que se ha- 
llaron algunos cerrillos pelados. Tenían los dichos indios 
buena ropa de algodón, de que andaban vestidos, y al- 
gunas joyas de oro fino en las orejas puestas, y hacían 
mucho por oro y plata , y asimismo en todo el rio, con 
los cuales indios rescatábamos fasta los platos de estaño 
y peltre, que pensaban que era plata, y fasta las pailas (3) 
que pensaban que era oro. No comían sal, ni se halló 



(1) Camotes ó zamotes, raices de las que hacían ios indios pan. 

(2) Zahina 6 sabana, yerba, y también la llanura en que se cria. 

(3) Paila, lebrillo de cobre, azófar ó hierro. 



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DEL ARCHIVO DB IKMAS. *" 987 

en todo el río hasta cérea de la mar , y cuando la proba- 
ban, escupían. y no la comían, de la cual tuvimos gran 
falta eo todo el rio, sin hallar otra especie sino axi (.1). 

Daba el Gobernador á los dichos indios tanto res- 
cate y tratábalos tan bien, que ; no quería Üevar á ningu- 
no por fuerza para guia, ni ellos osaban ir con nosotros; 
y asi dimos en un despoblado, sin saberlo ni entenderlo 
que lo habia, donde se pasó más hambre que en el pri- 
mero, porquQ nos decian las lenguas, que traíamos del 
Pira, que no habia despoblado y que dentro de cinco 
dias que caminásemos agua abajo, llegaríamos á Orna- 
gua, y asi nos lo venían* diciendo más habia de veinte 
dias. Y mintieron en todo lo que dijeron en Pirú, porque 
la provincia de Omagua, que ellos decian haber visto 
y que era muy rica tierra, jamás se pudo hallar ni saber 
lo que era ni donde estaba, y los indios que toparíamos 
de la tierra, nos decian todos que adelante estaba aque- 
lla provincia; y era por echarnos de su tierra, porque 
no les comiésemos las comidas. Y los que los indios del 
Brasil habían dicho en Pira que habían visto de riqueza 
de oro y plata, hacíanlo por contentará los españolee, 
como veían que eran amigos dello. 

Caminamos por este segundo despoblado nueve 
dias, fasta la provincia de Machifaro, de la cual dyo 
Orellana grandes cosas cuanjdo fué á España; y todo lo 
hizo por engañar gentes y porque el Rey le hiciese Go- 
bernador, porque en todo lo que dyo hallamos al contra- 
rio. Y un español, de los que con él bajaron de Pirú, ve- 
nia con nosotros, é dijo que aquella era la provincia que - 
Orellana habia visto, y que le parecía cuando por allí 



(1) Áxi f pimienta. 



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288 DOCUMBffTOS INCDITOS 

pasaron muy grande, y asi les salió á dar guerra, y como 
iban pocos y temerosos y no osaban tomar tierra y ca- 
minaban dia y noche y veian muchas candelas; parecía- 
les que todas las candelas y montes eran indios, y que 
habiendo indios, habia riqueza, y á esta causa llevaron 
tan gran noticia del dicho rio. 

La dicha provincia tendrá de largo ducientas le- 
guas, rió abajo, mal poblado: veríamos alas barrancas de 
abajo veinticinco ó treinta pueblos, no tan buenos como 
los de la primera provincia. Los indios eran muy ruin 
gente, desnuda, sin ropa, nioro, ni plata; preguntóles el 
Gobernador por la noticia que llevábamos, y dijeron co- 
mo los de arriba, que abajo estaba, que fuésemos allá. 
Envió á descubrir al capitán Sancho Pizarro la tierra 
adentro, el cual no halló cosa buena, y cuando volvió, 
habien ya muerto al Gobernador. El primer pueblo de 
la dicha provincia, en el cual hallamos los indios des- 
cuidados de nuestra ida, y cuando nos vieron que éra- 
mos tanta gente, vinieron de paz, llegamos ya allí tan 
gran flota, que cuando íbamos por el rio ocupábamos 
gran parte, con tener por allí cuatro ó cinco leguas en 
ancho. Llegamos allí con más de docientas canoas y 
muchas balsas y los dos barcos grandes, que los bergan- 
tines se nos habian ya quebrado. Y dos canoas muy 
grandes, en la una venia él Gobernador y en la otra Do- 
ña Inés con seis españoles que la remaban, á la cual traía 
el Gobernador en su casa y rancho. Habia en el dicho 
pueblo gran cantidad de inaiz é más de mili tortugas, que 
tenían los indios en corrales cerradas, las cuales toma- 
ban en las playas del río, de verano, para comer el in- 
vierno: tiene cada una tanta carne como un carnero, y es 
muy sana, y la manteca deltas es como de vacas y me- 



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DIL A1CHIV0 M «MAS. 2& 

jor. Nos paresce estuvimos en el dicho pueblo» descan- 
sando y engordando los caballos, veinte y cuido días. 

Viendo el Gobernador que la noticia que traíamos 
habia salido incierta y que las guias desvariaban y no 
acertaban en cosa alguna de lo que habían dioho, empezó 
á rescebir tristeza y gran moina y hacerse mal acondi- 
cionado, aunque ya él lo era de antes que saliésemos del 
Pirú; y venia mal quisto con todos los más de los solda- 
dos, y no quería amistad con nadie, y trataba mal alga- 
nos de palabra, lo cual no soiia hacer antes desta jorna- 
da con nadie , sino que habia sido el más bien quisto ca- 
pitán con todos y querido de sus soldados, que podía ser 
otro ninguno, por donde quiera que habia andado. Hobo 
algunos amigos suyos que muchas veces le dijeron y 
aconsejaron que repartiese cargos y hiciese capitanes y 
oficiales de su campo, lo cual no habia hasta entonces 
fecho , ni los pensaba hacer hasta descubrir la tierra; y 
también le dijeron que faciese un capitán de su guardia y 
llegase asi una docena ó dos de sus más amigos, y se 
guardase y estuviese á recaudo , porquestaha mal quisto 
y le querían mal algunos, y la gente que traia era de 
Pirú y podría ser ordenasen algún motín, viéndose perdi- 
dos. A lo cual respondía que no habia menester guarda, 
donde tenia tantos vizcaínos de su banda, que á la pri* 
mera palabra que en vascuence les hablase , vendrían 
todos á morir por él ; y ellos fueron los primeros en el 
motín y en su muerte. Caminamos por aquella provincia 
dos días , hasta llegar á un pueblo llamado Mocomoco, 
donde mataron al dicho Gobernador. 

Venían en el campo doce ó trece soldados, los mayores 
traidores que en el Pira habia, los cuales vinieron á la en- 
trada, entendiendo que Pedro deOrsua no se echaría el rio 



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230 documentos msmf os 

abajo, ni querría hacer la jornada, teniendo tan grande 
aparejo para poderse alzar y revolver sobre el Pira; y lo 
mésnio tenían entendidtflosmás vecino» de Pirfy y estaban 
apercibidos para, si revolviesen, resistirlo, y había mu- 
chos soldados esperándolo; teniendo por cierto so vuelta. 
Y deste arte lo habían infamado muchos al dicho Gober- 
nador, como hombres que lo deseaban; pero él no pensó 
tal, ni lo hiciera por ninguna via, porque siempre se pre- 
ció de muy leal servidor de S; M., como lofup. 

Viéndose estos dichos soldados, que traían esta- mala 
intención, metidos por el rio abajo y m parte qtae no po- 
día volver á Pirú y debajo de mano de Gobernador, donde 
no vivían con tanta libertad como solían , determinaron, 
como dias había lo traían concertado y después lo decían, 
de matar al dicho Gobernador y alzarse con la gente y ve* 
nir el río abajo en bergantines á la isla; Margarita para to- 
mar agua y refresco, y de ahí pasar por Nombre de Dios 
y á Pira' para* poderse apoderarse del . É para esto hablaron 
y engañaron á D. Femando dé Guraaa, para (pie fuese 
su general; ek cual', como eta mozo y de pocas malicias, 
acetólo luego. Y concertados en esto, fueron la noche si- 
guiente,' k las diez horas, con algunos amigos que cada 
uno de lo* dichos traidores tenia, á casa del dicho Go- 
bernador, el cual hallaron acostada en una hamaca y le 
dierob de estocadas, y salieron asciendo: ((Libertad, ca- 
btaüeros* viva D. Fermndo de-i^azman.» Al cual albora 
to acudía' mucha gente con susariftaa, y Juega los metían 
en el escuadran; y attí acudió IX Jtiande Vargas, tetíien- 
te del dicho Gobernado*, a* ctal iba yh á buscar d cruel 
tirana de Irip% de Aguirre, y encontrándolo en el cami- 
nos le <H6 una estocada qué lo pas6 por medio del caer- 
peyá él y á otro soldado que venia llqgado á él; y luego 



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DM, ARCHIVO DK INDIAS. 281 

le acudieron otros al dicho D. Juan y le acabaron de ma- 
tar, y q1 q\vp soldpdp no rpi^rió, porque fue muy bien cu- 
rado. Lyego llegaron los dichos matadores más de cient 
hombres amigos, y facieron un escuadrón y con ellos re- 
cojeron los demás; y el que presto no venia á meterse en 
el escuadro^, le mataban ó espantaban con grandes ame- 
nazas; Era cosa espantable ver aquella noche cuál anda- 
ba toda la gente del campo, unos huidos al monte, otros 
no osaban salir de sus casas, otros no entendían lo que 
era, estábanse metidos, en el escuadrón. Y después todos 
juntos se fueron aluna casa grande, llevando á D. Fer- 
nando en medio , y allí estuvieron toda la noche ofres- 
ciendo grandes dones y palabras á todos, y haciendo y 
conociendo á todos por amigos. Y el tirano de Lope de 
Aguirre , á quien llamaron luego Maese de campo , re- 
partió luego todas las botijas del vino, que traia el gober- 
nador Pedro áp Orsu^ para decir misa , entre los solda- 
dos, y se las bebieron luego. Y después el dicho Maestre 
de campo hipo ujjl gran parlamento. Luego aquella noche 
no consintió D- Fernando que matasen más gente , aun- 
que tenían concertado de matar á los más amigos del go- 
bernador Pedro de Orsua. Otro clia se juntaron á consejo 
de guerra todos los más principales del campo, y hicie- 
ron capitanes, alférez y sargento y los demás oficiales del 
campo , y repartieron entre los más privados todas las 
ropas y negros del dicho Gobernador, y recojeron todas 
las cota* y las dieron á quien ellos más se fiaban , y los 
arcabuces animismo. Y pusieron doce arcabuceros de 
guardia al dicbp D. Fernando, que le velaban de dia y de 
noche pojr sus cuartos, y traían gran vigilancia po? eí cam- 
po, á ver si b&blaban algunos de oído y en secreto, para 
dalles luego garrote ; y ansí andaban todos muy juntos. 



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232 DOCUMENTOS INÉDITOS 

Los que mataron al gobernador Pedro de Orsua, que 
ya son muertos, son los siguientes: D. Fernandd de Guz- 
man, general; Juan Alonso de la Bandera, y segunda per- 
sona del campo é teniente de general y prencipal en el 
motin ; Lorenzo de Salduendo , capitán de la guarda de 
D. Fernando; Chrislóbal Hernández , capitán de infante- 
fía; Alonso de Montoya, capitán de caballos; Miguel Ser- 
rano, capitán de infantería; Martin Pérez, sargento ma- 
yor; Pero Fernandez , tesorero; Pedro de Miranda, al- 
guacil mayor. Los que al presente son vivos, es el cruel 
tirano Lope de Aguirre, que era Maestre de campo, y 
otros cuatro ó cinco que van con él. 

Los capitanes y o&piales del campo, que no sé halla- 
ron en la muerte del Gobernador, que después hizo D. 
Fernando de personas principales del campo: el general 
de la mar, Sebastian Gómez; el comendador Juan de Gue- 
vara , capitán de infantería ; el almirante de ía mar Mi- 
guel Bovedo; Sancho Pizarro, capitán de caballos; Pedro 
Alonso Galaz, capitán de infantería ; Alonso Enriquez de 
Orellana, capitán de artillería; Gonzalo Duarte, mayordo- 
mo mayor. Dejo de poner maestre-salas, camareros, ca- 
ballerizos y otros muchos oficiales del campo, por evitar 
protexidad. 

Acaeció el segundo dia del alzamiento, en esta elec- 
ción de capitanes, que dio el dicho D. Fernando la vara 
de teniente á Diego de Balcázar , el cual dijo que la to- 
maba en nombre de S. M. , con el cual disimularon al 
presente; y siendo noche, fué el Maestre de campo á 
dalle garrote , el cual se le soltó teniéndolo asido y fué 
corriendo á meterse en casa de D. Fernando, dando gran- 
des voces, diciendo: «Señor General, socórrame, que me 
quieren matar.» El cual D. Fernando no le quiso res* 



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DIL ARCHIVO DI INMA6. ttt 

ponder , y luego el dicho Diego de Balcázar se arrojó 
por otra puerta que de frente estaba, y se fué huyendo 
por una barranca abajo , y el tirano Lope de Aguirre y 
los demás tras del, el cual como era la noche escura, se 
pudo esconder en el monte sin poderlo nadie hallarlo. Y 
otro dia, andando un soldado á caza, lo topó, y vino de 
parte del dicho Diego de Balcázar á D. Fernando de 
Guzman secretamente á decirle que por amor de Dios le 
hiciese merced de la vida. El cual dicho D. Fernando 
dijo á su Maestre de campo y á los demás que, pues que 
tan milagrosamente se habia salvado aquella noche, que 
no le matasen, y enviándole un mosqueador (1), que te- 
nía en las manos, para siguro, le envió á decir con el pro- 
pio soldado se viniese sobre su palabra. El cual vino y 
entró en camisa, como le habían hallado la noche pasa- 
da , y lleno de sangre , de una cuchillada que le habían 
dado, y descalabrado y acunado (2), y lleno despinas del 
monte , y llorando, que era la mayor lástima del mundo 
de verlo , siendo un hombre tan de bien y tan querido 
del virey D. Hurtado de Mendoza. Y habia gastado mu- 
cho en la jornada , el cual habia venido poco habia de 
España, por embajador del dicho Virey, que le habia en- 
viado con un presente al Rey nuestro señor, y por pa- 
garle , le habia enviado con el gobernador Pedro de Or- 
sua. El dicho D. Fernando se descuidó (3) con él, di- 
ciendo que no lo habia oido cuando le dio las voces la 
noche pasada, y que no le habia mandado matar , y le 



(1) Abanico de plumas para espantar los mosquitos. 

(2) Acuñado dice la copia, sin duda equivocadamente, y tal 
vez por acuciado, toz anticuada que significa presuroso, apre- 
surado. 

(3) Lo mismo que se disculpó. 



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£84 DOCUMENTOS OTCMTOS 

mandó luego dar de vestir. Y el dicho Diego de Balcáz^r 
00 osaba salir de casa del dicho D. Fernando ni apartar- 
se del, fasta, que mataron á IX Fernando y después 
áél. 

Acaeseió eo el campo, pocos días antes que matas» 
al Gobernador, que un Padre de misa, llamado Portillo, 
se hiücó de rodillas delante de mucha gente, alzando loa 
ojos y manos á Dios, y pidió á Dios le hiciese justicia de 
quien tantoinal le habia fecho» que era el dicho Gober- 
nador, porque le había sacado de un pueblo de españo- 
les llamado Mtotobamba , donde era vicario, forzosamen- 
te, y le hajbia fecho con fuerza le diese seis mili pesos 
que tenía, por donde se cree no vino sin misterio la 
muerte de del dicho Gobernador. Lo cual fue que, ha* 
biendo convencido al dicho clérigo para venir á la jor- 
nada, le prestó al Gobernador mili pesos, y después pa- 
reciéndole que no le convenia la venida , le pedia los di- 
neros que le habia prestado , diciendo que no se atrevía 
á venir á la jornada , porque tenia muchos años habia 
una enfermedad, de la cual murió después en el rio. El 
cual Gobernador, como estaba de partida y habia me- 
nester muchos dineros para acabar de aviarse, no sola- 
mente no le pagó lo que le había dado, mas tomóle lo 
que le quedaba de los seis mili pesos. Al cual clérigo en- 
vió á llama* el Gobernador una noche , diciendo que vi- 
niese á confesar un soldado, y en llegando, le tomaron 
seis soldados , y subiéndolo en un caballo , lo llevaron 
secretamente al astillero donde estaba toda la gente y 
armada , al cual sacaron cinco mili pesos que tenia y le 
hicieron escrebir y enviar por ellos á un pueblo llamado 
Chapoyas. Y con todo esto , se descuidaba tanto el Go- 
bernador con el dicho clérigo por el rio, que se moría el 



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DEL ARCHIVO *B INDIAS. 389 

dicho clérigo de hambre, y con su enfermedad acabó sus 
días. 

Partieron los dichos tirano», después de la muerte 
del Gobernador cinco días, y caminaron dos días, has- 
ta Hegar á un pueblo de aquella provincia, donde se que* 
bró la barca que venian los caballos. Y jtof no perder la 
carne dellos, y porque alli habia buena madera para ha- 
cer los navios, determinaron de parar alli, donde estu- 
vieron tres meses haciéndolos, donde jamás 1 comieron 
otra cosa en todo aquel tiempo mas de cazave , porque en 
aquel pueblo no habia otra comida sino yuca amarga de 
que lo hacían; y alli entendían dar orden en loque ade- 
lante se habia de haoer y como se habia de gobernar. 

Dos dias de su 1 llegada aquel pueblo, dieron garrote 
á un bravo soldado, llamado García de Arce, grande 
amigo del Gobernador, porque se temían del, y porque 
dijo aun soldado, estando diciendo mal del Gobernador, 
que no tratase mal del, pues era muerto; y luego á la 
noche le mataron, El cual era grande arcabucero , y 
solía llevar de un tiro todos los indios que venian en 
una banda bogando, que solían veair cantidad de siete ó 
ocho. 

Eí que en» aquel tiempo mandaba* en* hacer el arma* 
da y en lo demás del campo , era el maese de campo 
Lope de Aguitfre, de lo cual teniendo envidio Juan: Alon- 
so dé la Bandea que era segunda persona, hizo y con- 
certó con D> Fernando de Guarnan y loa demás capita- 
nes, que quitasen el cargo á Lope de Agoirre de maese 
de campo y lo diesen á él, porque decia estaba mal 
quisto Lope de Agoirre en todo el campo y que era muy 
cruel y aneaba espantando los indios y hombres con 
creeWado^que decia y pensaba adelante hacer. T ann- 



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286 DOCUMUTrOS IWIWTOS 

que con esto decía la verdad, no lo hacia sino porque te- 
nia grande envidia de lo que otro mandase en el real 
mas quél, después de su amo D. Fernando; el cual con 
' los demás capitanes concertó quitarle el cargo de maese 
decampo á Lope de Aguirre, y dárselo á Juan Alonso 
de la Bandera, y así. lo hizo, haciéndolo á él general de 
á caballo. Fueron de voto algunos que matasen á Lope 
de Aguirre, pues le quitaban el cargo, porque teñía mu* 
chos amigos vizcaínos, y era hombre bellicoso, y no se 
pusiese en algo; el cual general D. Fernando no consin- 
tió en ello, é dijo que antes lo matasen á él y le echasen 
el corazón en el rio, que matar á Lope de Aguirre, que 
tan buen amigo les había sido. Al cual contentó el di^io 
genqral, con prometelle no entraría en Piró sino llevan- 
do al dicho Lope de Aguirre por su maese de campo; y 
demás desto, casó á un su hermano, llamado D. Martín 
de Guzman, por palabra, con una hija de Lope de Aguir- 
re que allí tenia, á la cual puso luego don y le dio la ma- 
no por su hermano. Y con todo aquesto, andaba el cruel 
Lope de Aguirre muy recatado, entendiendo que enten- 
dían ya no poder hacer del buen amigo y que se temían 
del. En aquel tiempo mataron al tesorero Pedro Fer- 
nandez y al alguacil mayor Miranda, porque dicen orde- 
naban cierto motín contra ellos. 

Viendo el cruel Lope de Aguirre que le habían qui- 
tado el cargo y que ya no mandaba como solía, enten- 
día en llegar amigos para poderse vengar del maese de 
campo Juan Alonso ; el cual entendia contentar al dicho 
Lope de Aguirre cuanto podía. Y con este intento, tomó 
Lope de Aguirre grande amistad con el mayordomo mar 
yor Gonzalo Duarte y con el capitán de la guarda Loren- 
zo de Salduendo: y juntos fueron á certificar á.D. Fer- 



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DKL ARCHIVO BB INDÍáS. 987 

Dando, siendo concertados en ello, que Juan Alonso de 
la Bandera andaba concertando de matar al dicho don 
Fernando y alzarse con la gente y hacerse general, 
porque decia quel dicho D. Fernando era muy mozo, y 
no sabiéndose gobernar, daría con la carga en el suelo, 
y otras muchas mentiras, que todo se lo levantaron por- 
que lo matasen. Y concertados en ello, fueron una noche 
á decirlo á su amo el General, y su capitán de la guarda, 
que era á quien él más quería en el campo, le hizo aca- 
bar de creer lo que traían concertado, porque después 
de muerto el Juan Alonso quedarse con aquella mujer 
quel Gobernador traía , llamada doña Inés, á la cual el 
dicho Juan Alonso pretendía servir. 

De ahí á dos dias entró el cruel tirano de Lope de 
Aguirre, con muchos soldados, en casa del D. Fernando^ 
donde estaba el maese de campo Juan Alonso, y lo mató 
á arcabuzazos, juntamente con el capitán Christóbal Her- 
nández , porque era mucho su amigo, el cual había sido, 
gran traidor y muy cruel en tiempo de Francisco Hernán- 
dez, Pizarro, y vino á la jornada sin la voluntad del Vi- 
rey, que siempre andaba huido, y el Virey daba mili pe- 
sos á quien se lo prendiese, y nadie pudó, el cual era 
muy renegado y mal cristiano. Y le dieron mili géneros 
de muertes, que fueron lanzadas,' estocadas , puñaladas, 
cuchilladas y pedradas, y no le pudieron pasar el cuero 
ni herirle, porque debía tener algunas reliquias; y se echó 
al rio y allí se ahogó , estándole tirando muchos arcabu- 
zazos. Paresce que fue primision de Dios le diesen tantas 
maneras de muertes, porque siendo en Pirú muy cruel, 
mataba á muchos de muchas maneras de muertes , y to- 
das las quél daba le dieron á él juntas cuando le mataron; 
y con todo esto, pidiendo cotifision, murió. En aquella 



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388 DOCUMENTOS MEDITO» 

coyuntura mataron los indios al general de la mar con 
cuatro soldados. 

Luego quedó el cruel López de Aguirre con el cargo 
de maese de campo, y llegó así mucha gente para su 
guardia, con la cual anduvo siempre muy recatado y á 
recaudo. Y eran todos vizcaínos y marineros y gente de 
costa y de poca honra, á los cuales, como den lugar para 
robar y andar en vicios, como él les daba, es gente muy 
maldita y mala ; y así se hicieron, con el cruel tirano, 
grandes carniceros y crueles, como él no podía ver ca- 
balleros y gente- noble. Y así fue matando á todos los 
más , poco á poco , por no atreverse á matarlos juntos, 
con los cuales disimulaba mucho, mostrándoles gran vo- 
luntad, hasta ver que los podía matar á su salvo y sin 
riesgo; y así traía á sus amigos siempre armados con to- 
das las cotas del campo que había recogido. Los cuales 
caballeros por niqguna vía pudieron matarle ni alzarse 
por ei Rey nuestro señor, porque las veces que se inten- 
tó, paresce quel demonio se lo decía, parece traer fami- 
liar, como algunos dicen, y lo sabia luego, y disimulada- 
mente y con sus traiciones les daba garrote, pudiéndolo 
hacer á su salvo , por la gran guardia que consigo traía 
siempre. De ahí á pocos dias se concertaron todos los ca- 
pitanes, alférez, sargentos y oñciales del campo, de jurar 
en una ara consagrada de que ninguno andaría en chis- 
mes, ni entrellos jamás habría cizañas ni malquerencias, 
porque no se matasen unos á otros, como hasta allí lo 
habían fecho, é de guardarse buena amistad; y así lo ju- 
raron y les tomó un clérigo juramento, en diciendo un día 
misa. Mas poco se guardó, porque saliendo de allí, no 
entendían en otra cosa, ni de otra cosa más se holgaba el 
cruel tirano que de oír chismes y que le viniesen nuevas, 



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DEL ARCHIVO DE INDIAS. 289 

y con ellas para matar hombres; y á todos creía, aunquel 
que se lo viniese á decir fuese el más poco soldado del 
campo, y de quien le dixesen fuese el mejor é más su 
amigo; y luego lo mataba sin más esperar á oírle. 

De ahí algunos días ordenó el cruel tirano de Lope de 
Aguirre, con sus amigos, de airar por general á D. Fer- 
nando de Guzman, estándose ya alzado y apoderado de 
todo el campo, dende que mataron al gobernador Pedro 
de Orsua; y así hizo tocar el atambor para que todos se 
juntasen. A los cuales hizo D. Fernando un parlamento, 
diciendo quél se desistia del cargo que tenia, y que no lo 
quería tener, si todos no eran muy contentos dello, y qué 
el que quisiese esta guerra seg»ir, lo dijese muy claro, y 
tenerle por general, y por tal le diese su palabra y k> fir- 
mase de sustentarlo y morir por él, y quél la daría á to- 
dos de servirlos y morir por cada uno dellos; y quél que 
no quisiese seguir la guerra, se aclarase y lo dijese, quél 
le daba su palabra de ponerlo en salvo en la Margarita y 
no hacerle fuerza. Todos juntos dijeron que le querían 
por general y morir con él, sin osar decir otra cosa, y así 
lo juraron todos. Y lo que juraron fue que aquella firma 
que habían fecho no fue con miedo, sino de su libre vo- 
luntad; y deste arte fue el juramento que hicieron y la 
firma , aunque algunos capitanes y otros privados hobo 
que juraron de morir y vivir en 6u servicio y de no co- 
nocer otro Rey y señor sino al dicho General. Estando fir- 
mando, estaba el maese decampo Lope de Aguirre con 
un rostro airado -mirando los que venían á firmar, si se 
turbaban ó si venían de mala gana , y mirando los que 
firmaban á la cara, por ver cuál se demudaba ó turbaba 
y. recibía alteración en su rostro , para conocer cuáles 
eran los amigos ó enemigos; por lo cual todos no osaban 



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940 » DOCÜMIflTOS UODITO* 

mostrar sino muy alegre semblante y decir mucho bien 
del negocio. Todo lo susodicho ordenó el cruel tirano de 
• Lope de Aguirre , porque entendiesen los soldados ques- 
taban muy prendados (1) con esta firma, y que pensaban 
que habían pecado gravemente contra S. M. f porque co- 
mo hombres condenados y aborridos, determinasen á se- 
guir sus Uranias, como hombres que ya no tenían reme- 
dio de vivir fuera de su poder, habiendo pecado tan gra- 
vemente. Hubo dos ó tres soldados que no vinieron á fir- 
mar, con los cuales disimularon al presente, porque no 
quebrase la palabra al General, que le habían dado de si- 
guro; y después el eruel tirano les dio garrote sin con- 
fision , por lo cual ninguno osaba hacer al (2) contra de 
lo que le mandaban á diestro y á siniestro. 

De ahi á pocos dias, hizo juntar el cruel tirano otra 
vez toda la gente del campo , á los cuales hizo un parla- 
mento, en ausencia de su General, diciendo: ((Caballeros, 
á todos nos conviene, para coronar por Rey á nuestro 
General, mi señor, en Panamá, que aqui lo elixamos y 
tengamos por Príncipe ; y para esto yo digo que me des- 
naturo de los reinos de España, y que no conozco por mi 
Rey al de Castilla, ni por tal le tengo ni lo he visto, por 
vida de tal, aunque há veintitrés años que le sirvo en 
Pirú , y de hoy más obedezco y tengo por mi Príncipe 
Rey y señor natural á D. Fernando de Guzman, al cual 
entiendo coronar por Rey de Pirú ; por tanto, vámosle á 
besar las manos. » Y asi fué con todo el campo á su casa, 



(1) Prendados está aquí por comprometidos, 6 que habían sol- 
tado gran prenda.— Aborridos, que dice después, lo mismo que 
aborrecidos 6 desesperados. 

(2) Al, pronombre anticuado, indeclinable, que se deriva de 
aliud, y significa otra cosa, lo contrario. 



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DEL ABGBIYO DI BTOUS. Sil 

y le pidió las manos, hincándose de rodillas y llamándo- 
le de Excelencia; el cual abrazaba á todos, no queriendo 
que le besasen la mano, y mostraba gran contento y 
agradecer lo hecho; esto fue hecho y dicho por estas pa- 
labras al pie de la letra. Representaba el dicho Príncipe 
con el cargo mucha autoridad , y era bien quisto de to- 
dos y hombre de mucho ánimo, sino que le faltaba saber 
para gobernarse y recatarse. 

Acabados los bergantines, se embarcó toda la gente, 
y antes de salir del puerto mandó D. Fernando aprego- 
nar las provisiones que daba de nuevo á sus capitanes y 
la que daba al maese dg campo Lope de Aguirre : le se- 
ñalaba de partido cada año veinte mili pesos, y á su ca- 
pitán de la guarda señalaba cada año ocho mili pesos, é 
se nombraba é intitulaba en sus provisiones Principe de 
los reinos de Pirú. 

Por lo que también mataron á Caxco, fue que se echó 
un dia mauo á las barbas, diciendo: «audaces fortuna 
juvat, tímidos que repelit. » 

Partidos de aquel pueblo, caminaron por aquella pro- 
vincia ocho dias, y en un pueblo della dieron garrote á 
Pero Alonso Caxco , alguacil mayor que habia sido de 
Pedro de Orsua , gobernador, porque andaba triste y no 
visitaba á D. Fernando tan á menudo como otros. En fin 
de la dicha provincia hallaron un pueblo ó población, con 
un brazo de rio, que era la mayor y de más gente que en 
todo el rio se vio. Eran indios muy probes de casas y ca- 
noas y de armas; tenian mucha comida de maiz, yuca y 
camotes, y mucha cantidad de calabazas de Chile , mu- 
cha fruta, tortugas y pescado, y el mejor brevaje de vino 
que creo se ha visto en las Indias. Estuvieron allí cua- 
renta dias, á gran vicio y engordando lo que habían en- 
Tomo IV. 16 • 



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242 DOCUMENTOS INÉDITOS 

flaquecido en la hambre pasada, auaque había gran falta 
de sal; vinieron todos los indios de paz y rescataban coa 
ellos muchos manatíes (1) 'y lo que querían. Alzaron allí 
los bergantines y hicieron los navios , porque no cabía 
toda la gente. 

Crecióle tanto la soberbia al cruel Lope de Aguirre 
con el cargo y amigos que tenia, que no quería que le 
fuese el General á la mano en cosa alguna; así quiso ma- 
tar á su mayordomo mayor, Gonzalo Duarte, porque sa- 
lió una vez del campo sin su licencia , con llevar la de 
D. Fernando. 

Había en el campo un soldado^ llamado Zozaya, qué 
después fue capitán de la guardia del cruel tirano y muy 
íntimo amigo suyo , el cual en secreto puso mucho mal 
entrel cruel tirano y D. -Fernando, con chismes. Estaba en 
su mano decir mal de cualquier del campo y quererlo 
matar, para luego hacer con el cruel tirano que luego lo 
matase. 

Tenia el dicho Zozaya grandes pendencias, y celos 
con el capitán de la guardia, Lorenzo de Salduendo, so* 
bre la dicha doña Inés, porque la quería y pretendía te- 
ner; y no queriendo ella hacer caso del, le vino el dicho 
Niculás de Zozaya á tomar tanto odio, xjue determinó 
ordenarle la muerte á ella y al dicho Salduendo , po- 
niéndoles muy mar con el cruel tirano, diciéndoles mal - 
dellos, juntamente con otros vizcaínos que le ayudaban. 
De arte, que le hubo de hacer quel cruel tirano Lope de 
Aguirre se determinase, á matarlos, con venirle á decir 



(1) Manatí 6 manato, especie de becerro marino de grau tama* 
ño, a»i llamado por tener solo las manos delanteras. Su carne era 
muy apreciada. 



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DEL ABOHIVO DE INDIAS. 243 

que había oido decir á la dicha D/ Inés él y otros mu* 
chos que, antes de otro dia en la noche, le vengaría su 
Lorenzo de Salduendo de todos los que le mataron al 
Gobernador, y otro dia antes el Salduendo había habido 
malas palabras con el dicho Lope de Aguirre. El cual 
asi determinado, juntó cincuenta arcabuceros, diciendo 
que iba á matar á Lorenzo de Salduendo, el capitán de 
la guardia, porque ordenaba mofan contra el General su 
señor. Y esto pudo hacer secretamente, porquel campo 
estaba mal alojado por ser la poblazon las casas muy 
apartadas una de otras, y estar el Maese de campo alo- 
jado muy lejos de D. Fernando. Partidos con la dicha de- 
terminación en demanda del dicho capitán de la guarda, 
lo hallaron en casa de D. Fernando, y lo mataron á arca- 
bazazos, sin ser parte el dicho D. Fernando evitarlo, por 
estar descuidado y confiado del dicho su Maese de campo. 
El cual le hizo entender, con muchos testigos, quel dicho 
Salduendo tenia hablados y concertados más de cuaren- 
ta hombres para otro dia matarlos á él y al dicho D¿ 
Fernando y á todos los que se hallaron en la muerte del 
Gobernador, y que así se lo habia prometido á D.* 
Inés. Y para ello dio muchos testigos tan falsos como 
él, y asi le hizo creer lo que quiso. Y como D. Fernan- 
do le tenia en tanto y por hombre que tan bien entendía 
la guerra de Piru, disimuló con él, pensando y pares- 
ciéndole que sin él no valia ni podia vivir; y le dixo que 
no le pesaba de lo pasado, pues que su capitán de la 
guardia le tenia ordenada tan gran traición, y que de 
allí adelante le tuviese gran cuenta y aviso en el campo 
en lo que se hacia, y matase á quien supiese que era ene- 
migo, y lo asegurase todo, y quel que los quisiese ma- 
tar, lo matase primero , y que en su mano lo dexaba to- 



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241 DOCUMENTOS INIBIT09 

do, como hombre que entendía la guerra, que hiciese á 
su voluntad. El cual le respondió que se fiase su Exce- 
lencia del , porque le era muy gentil servidor y moriría 
por él mili muertes; y mentía en todo, porque también lo 
venia á matar á el dicho D. Fernando como á su Captan 
de la guarda, según después dijo, sino que no se atrevió 
como le halló con mucha gente. 

En matando el cruel tirano al Capitán de la guarda de 
su Príncipe , hizo del ojo á dos soldados , como lo había 
concertado con ellos , para que fuesen á matar á D. a 
Inés. Los cuales fueron , y la hallaron escondida entre 
unas yerbas, y la dieron de estocadas y puñaladas y lan- 
zadas; y después de muerta, aun no se hartaban de darle, 
como andaban tan encarnizados en matar , que cierta- 
mente pocos hombres tuvieron ánimo para matar una 
mujer tan hermosa como ella era. De lo cual, siendo sabe- 
dor D. Fernando, disimuló con todo, aunque no dexó de 
alborotarse y recebir grande alteración ; y bien pudiera 
matar al dicho su Maese de campo, sino que le pareció 
que sin él no tenia vida, y que le pareció que sus peca- 
dos le habían en aquello puesto, como él decía algunas 
veces en secreto, hallándose muy errado y engañado con 
lo ya hecho , y así lo pagó como hombre que lo debía, 
pues fue en matar al Gobernador , un hombre que tanto 
bien le había fecho, juntamente con hacerle su alférez ge* 
neral. 

Anduvo el cruel tirano Lope de Aguirre, después de 
to sucedido, con muy gran guardia de arcabuceros y 
muy recatado para guardar su Príncipe, y para que en- 
endiesen que no le habían de hallar sus enemigos des- 
cuidado, y que convenía así para ser temido y obedecido 
de todos ; y hacíalo porque se temía del Príncipe su se- 



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BUi AlCmVO M INDIAS. 2#t 

ñor y de sus capitanes. Y deste arte anduvo cinco 6 seis 
días, hasta que se determinó de matar al dicho D. Fer* 
nando, pareciéndple que no podia ya vivir seguro con él f 
habiéndosele desvergonzado tanto, el cual , como es tan 
traidor, siempre estaba pensando, en viendo hablar apar- 
te al dicho D. Fernando con algún buen soldado ó capi- 
tán, que le ordenaban la muerte; el cual cruel tirano es- 
taba ya mal quisto con todos los capitanes, por ser tan 
cruel como era, y por ganar por la mano, como después 
decia, se determinó de mandarlo luego. Y para esto juntó 
muchos arcabuceros una mañana, habiendo muerto aque- 
lla noche secretamente á dos amigos del,D. Fernando, 
que eran el capitán Alonso deMontoya y el almirante Mi- 
guel Boriedo (1); y partiendo de su casa con toda la dicha' 
gente, les dijo en el camino que iba á matar al capitán Mi- 
guel Ser rano y al mayordomo, porque ordenaban motín 
contra su Príncipe, y que todos tuviesen ojo á no matar 
al Príncipe cuando tirasen al capitán Miguel Serrano y al 
mayordomo Gonzalo Duarte, que posaban y dormían en 
una casa todos; y había dicho á dos soldados en secreto 
quel primero que matasen fuese al dicho Príncipe. Y así 
llegaron á su casa y la cercaron, y la guardia del D. Fer- 
nando, como vido que era el Maese de campo , estúvose 
queda, el cual dicho Príncipe, como lo oyó venir, saltó 
de la cama en camisa é salió á la puerta, preguntando á 
su Maese de campo qué era aquello, el cual le dijo que 
se metiese su Excelencia dentro. Y luego llegaron Juan 
de Aguirre y Martin Pérez y dispararon los arcabuces en 
él, como lo traían concertado, el cual se arrojó en el rio, 
donde lo acabaron. Y mataron luego al capitán Mi* 



<1) $n otras partea llama al almirante Miguel Bovedo. 



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846 DOCUMENTOS INÉDITOS 

guel Serrano y al mayordomo mayor Balthasar Tos- 
cano y al Padre Enao, clérigo, y no mató más gente 
ni más de los amigos de D. Fernando, por haber amigos 
dellos. 

Luego se recogió con toda la gente á su casa, á los 
cuales hizo un parlamento é les dijo: «Caballeros, nadie 
se alborote, que la guerra trae estos desgustos: fasta aquí 
eran nuestros negocios muchacherías por ser el que nos 
mandaba mozo; agora se hará de veras la guerra, pues 
no hay ya quien nos vaya á la mano; lo que yo pretendo 
es ver á vuestras mercedes muy prósperos y ponerles el 
Pirú en las manos, para que corten á su voluntad. Dé- 
jenme á mí hacer, que yo haré quel Pirú sea señoreado 
"y gobernado por marañones (1), y ninguno de todos 
vuestras mercedes ha de haber que en Pirú no sea capi- 
tán y mande á las demás gentes , porque de nadie me 
tengo de fiar sino de vuestras mercedes. De lo fecho, 
muy larga cuenta y desculpa podía dar, mas no quiero 
al presente tratar dello ; solamente quiero que nadie ha- 
ble de oido ni en secreto , porque vivamos siguros y sin 
motines. Y ténganme buena amistad , que yo haré que 
salgan del Maranon otros godos que gobiernen y señoreen 
á Pirú, como los que gobernaron á España.» Y con esto 
acabó, y le dijeron todos que viviese muchos años, que 
todos morirían con él , el cual llamaron desde entonces 
General* Y luego hizo á Martin Pérez maestre de cam- 
po, y á Niculás de Zozaya su capitán déla guardia, y á 
Juan González sargento mayor, y á Truxillo capitán, y á 
Juan Gómez almirante de la mar, y á Tirado capitán; U> 



(1) Es decir, por los que reñían 6 procedían del Marañen. 



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DEL AACHITO DI INDIAS. M7 

dos los cuales eran mariueros y calafates (1) , y dellos se 
fiaba: también dio otros muchos cargos á otros, toda gente 
baja , y á los capitanes que habia dejado vivos les dejó 
los cargos y no se los quitaba fasta matarlos. 

Procuraba matar poco á poco toda la gente noble, y 
caballeros y gente noble, y quedarse con gente baja, pa- 
resciéndolé que viviría siguro con ellos, y que no le or- 
denarían motín ni serían para ello de lo cual se temia 
siempre mucho; y así mataba á los más amigos suyos, 
partiéndole que tenían más aparejo de matalle, y luego 
conocia de un hombre, en mirándole á la cara, lo que te- 
ma, y si le era amigo ó enemigo. 

Partieron de allí dos días después de muerto D. Fer- 
nando, y pasaron un despoblado de trecientas leguas, por 
el cual caminaron siempre de dia y noche, sin tomar tier- 
ra en parte alguna , que se caminaban entre dia y noche 
treinta ó cuarenta leguas, porquel rio iba muy corriente, 
que era en medio del invierno y llevaba toda la más agua 
que soliallevaren sus grandescrecientes. Llegaron ala pri- 
mera provincia de indios flecheros y caribes, á un pueblo 
grande, donde estuvieron doce dias, en los cuales no sa- 
lió del navio el cruel tirano, ni desde que mató á D. Fer- 
nando se atrevió á salir. en tierra fasta la isla Margarita; 
porque decia quel negocio en que estaba era el más deli- 
cado de los sucedidos en Piró , y quería guardarse, no le 
matasen; y así estuvo siempre con cincuenta arcabuceros 
dé guardia de dia y de noche, con las mechas encendidas, 
armados de todas las cotas del campo. Allí se hicieron las 



(1) Calafate se llama en la marina no solo al que calafatea, 
sino -en general á todos los que se dedican á la compostura de los 
buques. 



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248 DOCUMENTOS IMIDITOft 

velas á los navios y se pusieron los mástiles y jarcias , y 
se metieron machas tinajas para agua y maíz, y salieron 
proveidos hasta la Margarita , que pensaron llegar en 
quince dias, porque la creciente de la mar llegaba allí y 
creian estaban cerca la mar , y tardaron más de dos me- 
ses, en los cuales padecieron gran hambre, y vinieron á 
dar fasta cient granos de maiz de ración á cada uno, por* 
que de allí á la mar habia docientas leguas. Y los indios» 
que habia pocos, y no tenian otra comida sino el pescado 
que iban á pescar cuando habían hambre, y cuexcos de 
palmas. Y ciertamente, a no hallar aquel pueblo donde se 
proveyeron de tinajas (1) y maiz, todos morieran de sed 
y hambre, y no saliera nadie del rio vivo. En aquel pue- 
blo se huyeron los indios del Brasil, que traia el Gober* 
nador por guias, viéndose junto á su tierra, los cuales di* 
jeron allí algunos que la noticia de la tierra que traia el 
Gobernador, era en un brazo del rio en el despoblado pos* 
trero que habíamos pasado, y otros decían que aun esta* 
ba adelante, á los cuales tenia pensado el cruel tirano de* 
jar empalados en aquél pueblo. 

Estando de partida, se ordenó un motin contra el cruel 
tirano para matarlo y alzar bandera por S. M.: eran los 
prencipales en el hecho su sargento mayor Juan Gonza* 
léz y otro capitán Pedro de Truxillo. El cual dicho tirano 
lo sintió y supo del demonio , segund paresció , porque 
dijo que á media noche lo habia sentido en su corazón. 
Y luego envió su alguacil mayor del navio donde estaba 
el Real , questaban todos en tierra y su sargento mayor 
con ellos,- al cual halló con muchos arcabuceros, diciendo 



(1) Se proveyeron de tinajas, quiere decir, proveyeron de aguar 
las tinajas. 



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DEL AXC8IY0 D* INDIAS. 249 

que andaba recojendo la gente para coser las velas dé los 
navios. Y siendo dello sabedor el cruel tirano, lo envió á 
llamar disimuladamente, juntamente con el capitán Tru* 
jillo y Juan de Cabanas, secretario que había sido del go- 
bernador Pedro de Orsua, y les dio garrote luego en lle- 
gando. Y asimismo á otro buen soldado, llamado Juan de 
Monte-Verde y también llamado á otro Juan López Cer- 
rato, alguacil mayor que había sido de D. Fernando, al 
cual mandó llamar y le hizo matar á lanzadas allí dentro 
del navio. 

Partieron de aquel pueblo otro dia, y tardaron de 
llegar á la mar cuarenta dias, con muy gran trabajo, por- 
que no se- podía caminar sino con las menguantes, y lue- 
go amarraban los navios con muchas amarras; porque 
cuando la creciente venia, traía tanta furia y venia tan de 
presto, que si no los hallaba amarrados, los llevaba el rio 
arriba, sin ser bastantes los remos ni cosa alguna para 
poderse valer. Y traia muchas veces un ímpetu de olas 
muy grandes, que venían reventando y con muy gran 
presteza y furia, á lo cual llaman mácateos la gente de la 
mar, que cuando coxia los navios en descubierto, aun- 
questuviesen muy amarrados , les quebraba las sogas y 
daba con ellos anegados por las barrancas y árboles; 
por lo cual se amparaban siempre detrás de puntas y en 
brazoá(l). 



(1) Es tan rápido el curso del rio de las Amazonas , que á bu 
entrada en el Océano rechaza las aguas del mar y corre sin mez- 
clarse con ellas nn espacio de sesenta y cuatro leguas. Verdad 
es que su cauce profundo recibe todas las aguas que descienden 
de la parte oriental de la gran cordillera de los Andes, en \n es- 
pacio de cuatrocientas ochenta leguas. En la embocadura, que 
es la parte en la cual su canal se encuentra más estrecho por cau- 



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-280 DOCUMENTOS THKDIT05 

En este tiempo mató el cruel tirano al comendador 
Juan de Guevara , habiéndole dado su palabra delante 
de todo el Real de no matalle, el cual yendo en el navio 
del cruel tirano, un día, mirando al agua desde el bor- 
do, se llegó un maestre sala del dicho tirano y por su 
mandado, y le dio dos ó tres puñaladas por medio del 
cuerpo , y le tomó por la horcajadura y echó de cabeza 
en el rio, al cual viendo el cruel tirano ir por el rio pi- 
diendo confision, decia: «Allá irás, traidor, que fuiste en 
elmotin pasado para matarme;» y esta fue la disculpa que 
dio de su muerte. Tenia de costumbre, en matando al- 
guno, decir á los demás: «Ea, caballeros, machete- 
ros (1) delante,)) dando á entender que á los que mataba 



sa de las islas que contiene , el flujo del mar ofrece el carioso fe- 
nómeno á que en este pp&aje de la relación se alude , y al que los 
indios dan el nombre de pororoca. Particularmente en los tres 
días más inmediatos á las lunas llena y nueva, que es cuando se 
verifican las mareas más altas , el mar , en vez de emplear cerca 
de seis horas en subir, llega en uno ó dod minutos á en mayor 
altura f lo que no puede acontecer, como es natural , sin un apa- 
rato formidable. En efecto , desde distancia de una ó dos leguas 
se oye el espantoso ruido que anuncia á esta terrible oleada: á 
medida que se acerca , aumenta el ruido , y muy luego se ve un 
promontorio de agua de catorce á diez y seis pies de altura , al* 
que sigue otra molo igual y después una tercera y aun cuarta, 
que van succdiéndose muy de cerca en toda la anchura del.cao al- 
Cada una de estas oleadas, en su prodigiosa rapidez, rompe y tala a 
su paso cuanto se le opone, arrastrando grandes ostensiones de ter- 
reno, desarraigando árboles y devastándolo todo. En todo su 
tránsito la ribera queda Tasa, y las canoas , piraguas y aun las 
embarcaciones mayores , no tienen otro medio para librarse del 
furor de esta inundación, sino anclar en paraje donde haya mucho 
fondo. 

(1) Machetero es el que tiene por ejercicio desmontar con 
machetes los pasos embarazados con árboles. (Diccionario de la 
AeadeMa.) 



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DEL ARCHIVO DE INDIAS. 251 

enviaba delante á-abrir y machetear el camino por donde 
él y los demás habían de ir tarde ó temprano. 

De ahí á pocos días mató en su navio á dos soldados 
llamados Pero Gutiérrez y Diego Palomo , diciendo que 
habían sido en el motín pasado, y asi buscaba color y 
causa para dar de los que mataba. Otro dia deste suceso 
dejó en un pueblo de dos ó tres casas cient piezas de in- 
dios é indias de Pirú, christianos, porque le paresció que 
venian muy apretados ; alli se quisieron quedar algunos 
españoles con los indios; y no osaron descubrirse unos á 
otros, ni se fiaba uno de otro para concertarse en ello, y 
porque eran caribes que luego se los comieran. 

De ahi á pocos dias salieron á la mar, y duróles el 
agua dulce, por donde iban, dos dias de camino; y dentro 
de diez y seis dias llegaron á la isla Margarita. Murieron 
en el rio durante la jornada cuarenta hombres, ahogados 
y muertos de indios y de enfermedades, y todas las pie- 
zas de servicio que traían de Pirú, que no llegaron á la 
Margarita cincuenta , aunque todos los más se quedaban 
entre los indios, viendo que traían tanto trabajo de agua- 
ceros y hambre. 

Lo sucedido en la isla Margarita. (1) 

Llegaron á la isla de la Margarita á 21 de Jullio, dia 



(1) La isla de la Margarita es una de las de sotavento en las An- 
tillas, cerca de la costa N. de Nueva-Granada. Esta isla fue des- 
cubierta por Oolon en 1498 , y Carlos V la cedió en propiedad á 
Villalobos en 1524. Las muchas perlas que se encuentran, tanto 
en sus costas como en el canal que la separa del continente, in- • 
dujeron á los españoles á levantar en ella con rapidez algunos es- 
tablecimientos, que fueron destruidos por los holandeses en 1662» 



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252 DOCUMENTOS INBDR06 

de la Madalena, en la tarde , y en viendo la isla , hizo ei 
cruel tirano á todos los soldados entrar debajo de cubier- 
ta, y á los enfermos, indios y negros subir encima de cu- 
bierta , porque pensasen los de la isla que era gente que 
venia perdida y en fortuna (1). Y no acertaron á tomar 
el puerto los pilotos , y tomaron tierra cuatro leguas 
abajo del puerto , y el navio del Maese de campo surgió 
dos leguas abajo del otro navio , al cual envió el cruel 
tirano un soldado á decir al Maese de campo se desem- 
barcase luego con la gente y matase al capitán Sancho 
Pizarro secretamente. Y llegó este soldado á media no- 
che allá , el cual Maestre de campo hizo luego lo que se 
le mandó en matar á Sancho Pizarro en saltando en tier- 
ra; que fasta -entonces no había dejado desembarcar á 
nadie, y luego desembarcó toda la gente, y dándole sus 
armas, porqué fasta entonces nadie las habia tenido, se 
partió luego, dejando alli á un soldado en guardia del 
con todos los enfermos que habia. 

El cruel tirano llegó al puerto de t'araguachi, ataual 
vinieron algunos vecinos de la isla á reconocer qué gente 
era, y hallaron al capitán Diego Tirado con algunos hom- 
bres, que andaban buscando agua por la costa. Los cua- 
les, como vieron gente por la costa, de á caballo, de la 
isla, fueron corriendo á ellos á hincárseles de rodillas, 
dando gracias á Dios porque los habia traido á tierra de 
christianos , y enseñándoles el agua fueron á ver el na- 
vio. A los cuales salió el tirano haciéndoles grandes re- 
verencias y mostrándoles mucha humildad , diciéndoles 
que era gente perdida que venian de Pirú , que traían 
mucha necesidad, y pagárselo ian (2). Y luego les dio 

íl) Es decir, á probar fortuna* 
(2) Contracción de habían. 



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na. ÁiCBívo db mimas. 983 

una fuente de plata y otras muchas piezas y preseas. Los 
-cuales vecinos venieron al pueblo diciendo que era gente 
4e Pirú, que venían del Marañon perdidos y enfermos y 
•con mucha necesidad, y que les habían dado y daban 
mucha plata, como hombres de Pirú, generosos y ricos: 
sabida en el pueblo la nueva, se adrezó D. Juan de Vi- 
Uandrando, justicia mayor de la isla , con los más veci- 
nos, con mucha comida y refresco, y fueron otro dia 
á amanecer allá. 

Aquella noche el cruel tirano dio garrote á dos sol- 
dados, en el navio secretamente, porque se temia dellos 
.no se le huyesen y alzasen bandera por el Rey nuestro 
señor. Y á esta causa mandó á su Maese de campo matar 
al capitán Sancho Pizarro en el otro navio : llamábanse 
los dichos muertos Diego de Balcázar y el capitán Gonza- 
lo Giral de Fuentes. 

Llegados otro dia D. Juan de YiUandrando y la de- 
más gente al navio del tirano, lo hallaron en tierra con 
cient hombres, los máp dellos armados con cotas y cami- 
setas de algodón, porque no se pareciese, encima, y los 
arcabuces con sus mechas encendidas y escondidos; y 
ellos dando á entender venir enfermos y fatigados de la 
mar, y muchas mujeres que traían y piezas de indios por 
allí tendidos. El cruel tirano recibió con mucho amor y 
humildad á D. Juan de Vülandrando y á los demás, y les 
rogó se apeasen, y apeados, se llegó á D. Juan, habién- 
dolos juntado á todos, y les dijo : «Caballeros, nosotros 
venimos de los reinos de Pirú á la jornada del Dorado, 
por el río del Marañon abajo, y matamos á Pedro de Or- 
sua nuestro Gobernador por malos tratamientos que en 
nuestras personas nos hacia , y acordamos volvernos á 
nuestra tierra , ques el Pirú, y para pasar allá no puede 



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SSI docomeitos mEnrros 

ser con las-armas en las manos; é para esto conviene que 
vuestras mercedes sean nuestros prisioneros.» Y en di- 
ciendo esto, fuese para D. Juan de Villandrando y echó- 
le mano déla guarnición del espada, y los soldados toma- 
ron luego sus arcabuces, y cercándolos á todos, les qui- 
taron las armas y subieron en los caballos, tomando á 
D. Juan á las ancas y á otros algunos, se partieron para 
el pueblo, al cual llegaron aquel dia á las diez horas; y 
antes les había salido al camino el Maestre de campo, 
con ciento y treinta hombres que consigo traia en el otro 
navio. Luego se apoderaron de la fortaleza y quitaron á 
todos las espadas y recojeron todas las armas del pue- 
blo, y pusieron en prisión á D. Juan y á las demás justi- 
cias y á los demás vecinos ; y quebraron la caxa del 
Rey y cortaron el rollo (1). Y echó un bando , que todos 
los estantes y habitantes de la isla se viniesen al pueblo, 
los cuales se vinieron luego, y desarmándoles, les mandó 
que nadie saliese del pueblo sin su licencia ; luego man- 
dó juntar las comidas, Vinos y mercadurías y llevarlo to- 
do á la fortaleza, y visitar las casas, y envió por mucho 
ganado, diciendo que todo lo habia de pagar. 

Hizo luego un parlamento á todos, diciendo que na- 
die huyese del pueblo, porque les daría muy cruel 
muerte; porquél no venia á enojarlos sino á servirlos. Y 
preguntó que á cómo valían las gallinas, y dijérónle que 
á dos reales, y mandó que las vendiesen á sus soldados 
á tres; y todas las demás comida3 y bastimentos subió 
cierta cantidad de moneda en cada cosa; y dióles to- 
das las piezas de plata que traía, liberalmente , y lúe- 



(1) Rollo, la picota ú horca de piedra redonda 6 en forma dé 
columna, insignia de la jurisdicción de villa. 



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DEL ARCHIVO DK INDIAS. 235 

go, en teniéndolos siguros , la envió á recojer toda. 

Fue él muy venturoso en hallar el pueblo , el más 
abundante y rico de mercadurias y vinos que nunca ja- 
más estuvo, porque sin las mercadurías de particulares, 
tenia el Rey veinte mili pesos de ropa en depósito, y 
habia en el pueblo cincuenta pipas de vino ; todo lo cual 
robó y gastó, con toda la demás hacienda de los vecinos 
que se le huyeron al monte. El modo que tenia para 
hacer que no se le huyesen los vecinos del pueblo, fue 
que en huyéndose alguno, luego le quemaban y desteja- 
ban la casa, é iban tras del , é ya que no le cojian, no 
dejaban de tomarle la ropa y hacienda y piezas de servi- 
cio, y destruille todas sus estancias y sementeras, fasta 
cortarles los maíces: y con todos estos daños, se le hu- 
yeron más de las dos partes, quedando del todo perdidos 
viendo sus grandes maldades y traiciones. Y los que no 
se huyeron , fue por tenerlas las mujeres presas en la 
fortaleza, las cuales prendieron muchas veces, y puso en 
compañía de una hija del cruel tirano , que era mestiza^ 
que trujo de Pirú, á la cual quería y tenia en mucho. 
Nunca jamás se halló hacer fuerza ni deshonra á ningu- 
na, antes las tenia muy á recaudo y siguras de ningún 
mal ; y de sus honras tenia el tirano una cosía por estre- 
mo, que las que eran honradas, mujeres las honraba 
mucho, y á las malas las deshonraba y trataba muy mal. 

Alojó sus soldados por las casas de vecinos, y repar- 
tían los mantenimientos y vinos , questaban todos á gran 
vicio : á la noche se recojian todos á la plaza á dormir, y 
habia muchas centinelas y rondas. 

El mesmo día despachó diez y ochosoldados, con el ca- 
pitán Pedro de Monguia, á Maracapana, en Tierra firme, á 
prender ó matar al Padre Provincial Fray Francisco Mon- 



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289 B0CUMBNT06 INÉDITOS 

tesinos, questaba con veíate y cinco soldados para entrará 
descubrir una provincia llamada Guayaría, y también iba 
por un navio que tenia allí el dicho Padre. Los cuales solda- 
dos toparon aquella noche un navio que venia de Sancto 
Domingo, y metiendo cuatro soldados en él, lo enviaron 
al cruel tirano á la dicha isla. Otro día llegó el dicho Pe- 
dro de Monguia á Maracapana, el cual con los demás sok 
dados llevaba determinado de servir á S. M. y apartarse 
del cruel tirano, é ir á dar aviso, á Nombre de Dios, de 
suida; y concertados todosen ello, desembarcaron todos en 
Maracapana para dar aviso al Provincial del negocio. 
Los cuales, estando comiendo y contando el caso encasa 
del dicho Padre, entró Fray Alvaro de Castro , cotí cier- 
tos soldados y quitóles las armas y túvolos presos en el 
pueblo, fasta que vino el Padre Provincial, que no se 
halló allí. El cual, venido é informado del caso, se em- 
barcó luego en un navio con los dichos soldados y con la 
demás gente que tenia , que eran por todos cincuenta 
hombres y muchos arcabuceros y artillería , y despachó 
para la dicha isla con propósito de desbaratar al tirano. 

El cruel tirano de Lope de Aguirre envió luego á 
quemar los dos navios en que. había venido, porque no 
fuese alguien en ellos y diesen aviso de su ida, teniendo 
entendido que le traería su capitán Monguia de Maraca- 
pana el navio del dicho Padre Provincial , que era muy 
bueno, en qué se embarcaría luego, y en otros tres bar- 
cos que en el puerto tenia y había tomado á los vecinos. 

El segundo día de su llegada á la Margarita , ahorco 
á su capitán de artillería, llamado Alonso Enriquez de 
Orellana, y dijo que lo había muerto porque se le quería 
amotinar y alzar por S. M. De ahí á pocos días dio gar- 
rote á dos soldados de los suyos, llamados Pedro de 



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dil Amaavo de indias. 2S7 

Castilla y Joan de VUlatoro, porque se le habían huido, 
y se los habían traído atados los vecinos de la dicha isla 
por su mandado; por lo cual no se le huyeron jen ella 
muchos, viendo que no se podían esconder de los veci- 
nos della, á los cuales enviaba cada dia con muchos 
indios, prometiéndoles grandes dones, por todas las 
aguadas y cerros de la isla, á buscar á Gonzalo de Zfiñi- 
ga, ques el autor de la presente obra y escriptura, al 
cpal tenia jurado el cruel tirano de dar la mas cruel 
muerte que jamás se dio á hombre, porque se apartó y 
ausentó de los dichos tiranos en saltando en tierra , y es- 
tuvo todo el tiempo que los dichos tiranos estuvieron en 
la isla metido en los montes, sustentándose con la fruta 
dellos, á muy gran riesgo de su vida por no deservir 
á S. M., pues siempre le ha servido. 

Estando un cierto dia en la plaza , haciendo un par- 
lamento á toda su gente, sobre un naipe que vio en el 
suelo, que era el rey despadas , al cual pisó y tomó en 
las manos, dándole muchas higas (1), escupiendo y di- 
ciendo mal y renegando de S. M. , como siempre solia, 
vio venir un fraile dominico, y preguntando qué bulto 
negro era aquel, le dijeron era fraile,. y dándose una 
puñada en los pechos, dijo: «mátenlo luego,» y mandó 
álos de su guardia que le tirasen de arcabuzazos, por lo 
cual se hincaron de rodillas á rogarle ; y como el cruel 
tirano procuraba contentar á los vecinos , porque no le 
huyesen, no le mató. Por entonces hacia lo susodicho, 
porque tedia jurado de no dejar á vida ningún fraile, 
salvo mercenarios ; también había jurado de matar cuan- 
tos letrados topase, oidores, presidentes, obispos y ar- 
ft ' 

(1) Dar higas es despreciar 6 burlarse de una persona 6 cosa. 

Tomo IV. Í7 



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288 DOCUMENTOS 1 TODITOS 

zobispos, porque decía los dichos señores tenían destrui- 
das las Indias; también tenia jurado de matar á cual- 
quier mala mujer de su cuerpo que topase, por la menor 
ocasión del mundo que le diese , porque por ellas decía 
había tantos males en el mundo, y habían muerto al Gq« 
bernador por una que traía, por lo cual se habían alzado 
y puesto contra S. M. en el negocio en que andaban; 
también había prometido á sus soldados de no dar vida 
á vecino de Pirú, y prometió al soldado que le matase, 
que se quedase con sus indios y mujer, á lo cual decían 
todos que era muy bien, y algunos decían que le querían 
más que á Dios y otras muchas herejías. 

£1 décimo día de su llegada á la dicha isla , mandó á 
su Maese de campo llamar y que matase á un capitán 
suyo llamado Iturriaga, porque le paresció juntaba así 
mucha gente y no le miraba de buen ojo; al cual mata* 
ron, estando cenando, á arcabuzazos, y le enterraron 
allí donde cayó en un hoyo , del cual descubrieron mu- 
chas pipas de vino , botijas y barriles de conserva, que 
había enterrado un vecino en aquella su casa y se había 
huido al monte. 

En el dicho tiempo esperaba por horasá su capitán Pe- 
dro deMonguia (1), con los demás que consigo llevó, cre- 
yendo le traería el navio y el recaudo por que le envió, y 
como tardaba tanto, tenia jurado que si no venían y se 
los habían muerto ó preso, que había de asolar toda la 
isla y matar fasta los iiiños. 

El duodécimo dia de su llegada á la dicha isla, tuvo 
nueva como el navio del Padre Provincial estaba siete 



(1) Sabido es lo que había sido de Pedro 4e Monguia, por la 
relación que antes de esta hemos publicado. 



l 



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DIL ARCHIVO DE.WDU8. 2&9 ' 

leguas de allí , en un puerto ; que tenia sesenta hombres 
de guerra contra él, y entrellos los suyos, y todo lo que 
había pasado. De lo cual tomó tanto enojo, que mandó 
luego á su Maese de campo diese garrote á todos tos 
dichos presos, aunque sin la dicha causa tenia él deter- 
minado matarlos, por ser justicias de S. M. Los cuales 
muertos fueron cinco : el primero el teniente de la dicha 
isla, D. Juan de Yillandrando , y Manuel Rodríguez, al- 
calde , é su alguacil, mayor, y otro principal vecino lla- 
mado Cáceres, y otro criado del dicho D. Juan , llamado 
Juan Rodríguez. A los cuales mataron secretamente y sin 
confísion, como así solía á todos los que mataba , y los 
echó en un hoyo, dentro de la fortaleza. Hecho lo suso- 
dicho, se partió luego con ochenta. arcabuceros á verse 
con el Padre Provincial, y dejó en el pueblo con la demás 
gente á su Maese de campo , el cual coa los que le que- 
daban le ordenó luego un motín para matalle y alzarse 
con la gente. 

Llegado el cruel tirano al puesto donde le decían es* 
taba el Padre Provincial, no le halló, que ya había alzado 
velas para venir al pueblo á verse con el dicho tirano. 
El cual, estando mirando la mar, se paró un poco á 
pensar é imaginar entre sí, y volvióse para su gente y 
les dijo : a Vuelta, caballeros, que gran mal hay en el 
pueblo.» El cual, llegados que fueron, vino su Maese de 
campo á verle y le dijo se quitase la cota y celada, que 
venia cansado. El cruel tirano había ya dicho á los de su 
guardia que en haciéndoles del ojo, que tirasen á su 
Maese de campo y le matasen, los cuales dispararon en 
él, acudiendo el cruel tirano con muchas cuchilladas que 
le dio en la cabeza al dicho su Maese de campo. Como 
se vio herir, con aquel ansia de la muerte, huyó pidien* 



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930 DOCUMENTO» IKIMTO* 

do confísion, á una cámara donde estaban todas las mu* 
jeres del pueblo presas, y abrazándose con una dellas, 
así lleno de sangre como iba , se escondía entreüas por- 
que no le acabasen de matar. Del cual miedo, se echa- 
ron algunas dellas y muchos vecinos, que allí también 
estaban presos, por las ventanas y almenas de la forta- 
leza abajo, quedando de la caída muy malas, descala- 
bradas y otras descaderadas, y los hombres mal lasti- 
mados. 

Tenia el cruel tirano un soldado muy íntimo amigo 
suyo, llamado Llamoso, que era el mayor carnicero que 
tenia, al cual dijo que también había sabido quél había 
sido en el motín que había ordenado su Maese de cam- 
po para matarlo, el Gual se lo negó con grandes pésetes 
y reniegos ; y para dar mas satisfacción , arremetió al 
cuerpo del Maese de campo y le sorbió todos los sesos, 
que los tenia defuera, y no se hartaba de chupalle la 
sangre, de lo cual todos quedaron admirados y el cruel 
tirano satisfecho. El cual hizo un parlamento á su gente, 
desde una ventana, diciendo questaba muy enojado de- 
Uos, y questaba por entregarse á él y á ellos al Padre 
Provincial, para que del y dellos hiciese justicia y esta- 
ban tan condenados, que merecían cient mili veces la 
muerte, por verse vengado de unos hombres á quien él 
tanto quería y tan mal se lo agradecían. De lo cual dieron 
sus disculpas y se aplacó y sosegó el negocio. 

Luego otro día del dicho suceso, llegó el navio del 
Padre Provincial al puerto, y surgió un poco apartado 
de los navios del cruel tirano. El cual salió luego con 
toda su gente por escuadrón á la playa, por le mostrar el 
gran poder que tenia, que era docientos hombres, los 
ciento y cincuenta arcabuceros. Los cuates de Una parte 



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DO. AftGHlYO DI DIDUft. 961 

y de otra se hablaron, viniendo los del Padre Provincial 
cerca en un batel y se dijeron de traidores y otras malas 
palabras. 

Visto por el cruel tirano que jugaba el artillería del 
Padre Provincial y que le podía hacer daño, se recojo á 
la fortaleza con su gente , donde le escribió una carta y 
la invió con dos indios en una canoa al Padre Provincial, 
en la cual le decía se viniese con su gente; é irse ian (1) 
á Pirú é le haría Papa. El cual dicho Provincial le res- 
pondió en otra, que no estaba en ello, que ya estaba 
viejo y lo era para entender lo que le convenia , y lo era 
para servir á S. M. ; y que le rogaba no hiciese más mal 
en el pueblo, de lo fecho. 

Estaba el cruel tirano temeroso y recatado de su 
gente , no se le pasasen al Padre Provincial ó ordenasen 
de matarlo , viendo en la tierra la bandera y voz del Rey 
nuestro señor, y el perdón quel Padre decía que daría á 
todos los que se le pasasen á su bandera; Y ciertamente 
se le pasaran luego , si tuvieran orden como hacerlo y 
el navio del dicho Provincial estuviera algunos días en 
el puerto ó en otro alguno de los de la isla, y el cruel ti- 
rano se fuera huyendo con los que le quedaban, sino le 
mataran antes, porque los soldados no estaban tan pre- 
destinados y aborridos (2) como después se hicieron. Y 
dos dellos, que se le habían escondido en la playa, cuan- 
do el tirano salió con su gente en escuadrón, los vieron 
los dichos tiranos y les dieron luego garrote, que se lla- 
maban Joan de San Juan y Diego de Paredes, y se ba- 



tí) latí, por habían. 

(2) Predestinado* y aborridos, dispuestos y aborrecidos de si 
mismos, ó desesperados. 



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2UÍ BÓCÜttfittOS INKMTÓS 

bian quedado allí escondidos para arrojarse al batel del 
dicho navio del Padre y guarecerse, pues que en la isla 
no tenian remedio desconderse. 

El dicho Provincial no estuvo mas que un dia en el 
puerto, y luego en viniendo la noche, se hizo á la vela y 
se fué á Maracapana , dejando al tirano muy victorioso 
con verse libre del. No se sabe por lo que se fué , de 
que se dijo que le escribieron algunos vecinos de la di- 
cha isla se fuese luego del pueblo , porquel tirano no hi- 
ciese en la isla más mal de lo hecho. Y asi estuvo cua- 
renta y un dias en él , haciendo grandes males, prendan- 
do (1) sus soldados que éralo quél mucho procuraba, 
porque no se le osasen y viéndose tan culpados. 

No pensaba el cruel tirano parar en la dicha isla mas 
de dos días para tomar bastimentos y agua ; é como no 
pudo tomar el puerto, y fué á descaer cuatro leguas del; 
no pudiendo subir los navios, por ser el viento contrario 
al puerto, hubo de quemarlos, porque entendió que con 
los que en el puerto de la dicha isla habia , que eran 
dos , y el navio del padre Provincial , se embarcaría y se 
iria luego. Y como Pedro de Monguia no volvió como él 
lo esperaba, tuvo necesidad de acabar un navio de don 
Juan de Villandrando , questaba empezado, por donde se 
detuvo tanto tiempo y hizo tanto mal en la isla. En la 
cual habían fecho las justicias della un grave delito y 
desacato y pecado en la Iglesia , por donde paresce fue 
Dios servido quel cruel tirano no pudiese tomar el puer- 
to para poderse ir luego, y estuviese tanto tiempo para 
castigo de los que lo debían , que era D. Juan é los de- 
más que con él murieron. Los cuales habían sacado de 



(1) Prendando, dando prendas, regalando. 



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RL AECHIVO DE INDUS. 963 

la Iglesia un delincuente porque habia cortado la mano 
á otro vecino, el cual delincuente estaba abrazado con la 
caxa del Santísimo Sacramento, á la cual derribaron , ti- 
rando del, en el suelo, y derribaron otras imágenes y el 
niño Jesús, que se quebró un brazo de la caída; en lo 
cual andaban á la redonda , con las espadas desnudas, 
con poco temor de Dios, y dieron una cuchillada á la 
caja del Santísimo Sacramento. Y con todo lo sucedido 
lo sacaron de la Iglesia , no siendo parte clérigos ni des- 
comuniones para ello, que cierto fue una cosa muy hor- 
renda, por lo cual se entiende que prometió N. S. Dios 
enviar luego el castigo, y que muriesen todos los que en 
ello se hallaron. 

A los veinte y cinco dias de su llegada á la dicha is- 
la, el cruel tirano dio licencia á un soldado, llamado Mar- 
tin Diaz , que era primo hermano del gobernador Pedro 
deOrsua, para que se quedase en la dicha isla y se jfuese 
dondél quisiese, como se lo habia muchas veces prome- 
tido. El cual se fué á una estancia (1) muy alegre, vién- 
dose libre del cruel tirano , por cuyo mandado fueron 
tras del ciertos arcabuceros , y lo mataron ; de lo cual 
dio disculpa, diciendo que ya sabian que habia jurado de 
no dar vida á enemigo , y morir por el que le fuese 
amigo. 

A los treinta dias quel cruel tirano llegó á la dicha 
isla , sucedió que su alférez general ordenaba un motín 
para matarlo y alzar bandera por el Rey nuestro señor, 
y para ello habló á ciertos soldados amigos suyos, pa- 
reciéndole se podría fiar dellos , los cuales fueron luego 



(1) Estancia, posesión campestre destinada generalmente á la 
cria de ganados. 



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964 . DOCUMENTOS INÉDITOS 

á avisar al cruel tirano dello, el cual envió á prender al 
dicho su alférez secretamente, para darle luego garrote. 
El cual, sospechando lo que fue, por ciertas insinias que 
vio, y porque vido entrar á los que habia hablado y con- 
certado á hablar al cruel tirano, se escondió y se 
metió luego en el monte , donde no fue parte todos los 
del pueblo á hallarlo. Luego mató á un capitán suyo, lla- 
mado Domingo, y lo echó por una ventana abajo de la 
fortaleza, porque entendia era en el dicho motin; luego 
mató á otro soldado, llamado Pedro de Loaysa, por el 
caso (1), al cual convidaron á cenar en un banquete para 
matarlo , y acabada la comida , le dieron allí luego gar- 
rote, y bebieron sobrello mucha cantidad de vino, donde 
todos quedaron borrachos. 

Otro dia del dicho suceso prendió el cruel tirano á 
una vecina, de las mas prencipales de la isla, porquel di- 
cho alférez posaba en su casa, en la cual dice se ordena- 
ba el dicho juotin ; y llevada á la dicha fortaleza la dicha 
mujer, llamada Ana de Rojas, le echaron unos grillos, de 
lo cual tomó mucha pena porque le descubrían las piernas 
para echárselos, y dijo: «Mátenme ya, si me han de ma- 
tar, y no me echen prisiones; » á la cual dijo el cruel ti- 
rano: «Pues llévenla á horcar;» y llevándola al rollo, la 
ahorcaron y le tiraron muchos arcabuzazos, como les fue 
mandado. 

Luego envió el cruel tirano á dar garrote á Diego Gó- 
mez, su marido, que estaba en una estancia fuera del 
pueblo ; y muerto, dieron también garrote á un fraile 
questaba también con él, que era dominico, y le destru- 
yeron las casas y la estancia, y le trujeron y robaron todo 



(1) , Es decir, por el mismo caso, ó la misma razón. 



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VB. ÁMBITO M INDIAS. » • S8S 

el servicio y hacienda, dejando os dichos difuntos ocho 
hijos huérfanos, que fue gran lástima verlos. 

Llegados al pueblo los soldados que fueron en las di- 
chas muertes, les mandó el cruel tirano que diesen gar- 
rote á otro fraile dominico que allí estaba , compañero 
del otro ya muerto > con el cual se habia confesado el 
cruel tirano y lo habia segurado y contentado mucho; y 
por la boca le dieron garrote, porquél lo pidió así , por 
morir mártir y penar más. Llamábanse los dichos frailes 
fray Francisco de Salamanca y fray Francisco de Tor- 
recillas. 

De ahí á dos dias dio garrote el cruel tirano á una 
mujer llamada la Chaves , porque se huyó un soldado 
que posaba en su casa, y decían fue sabidora dello. 

Luego otro dia del dicho suceso dio garrote á un ve- 
cino de la dicha isla, llamado Simón Rostro, porque ha- 
bia prometido al cruel tirano ir con él y seguirle; y le pa- 
reció que se habia arrepentido y que se quería fuir. 

A los cuarenta dias de su llegada á la dicha isla se 
embarcó y se fué , llevando preso al padre Gontrerás, 
eura de la dicha iglesia de la dicha isla, al cual llevó en 
una cadena, no se sabe si fue para matarlo ó para hacer- 
lo amigo del.. Estándose todos embarcando, vino un sol- 
dado, llamado Alonso Rodríguez, almirante, á decir al 
cruel tirano que los navios no podían navegar tan carga- 
dos y balumados (1). De lo cual se enojó tanto, que echó 
mano á una' espada gran cortadora que traia, y le cortó 
y derribó un brazo, yestándolo curando, por su manda- 
do, le mandó dar garrote y matarlo, diciendo que ya 



(l) Balumados, lo mismo que balumbados. 6 cargados con mon- 
tón de cosas de peso. 



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866 ' DOCUMENTOS IHTOITÓS 

aquel no podía hacer buen amigo. Sacó el cruel tirano de 
la dicha isla: de la Margarita ducientos hombres , pocos 
máá 6 menos, y los ciento y cincuenta son arcabuceros; 
Hegáronsele déla gente de la isla veinte hombres, que 
lleva consigo, con los cuales fueron por todos ducientos. 
Huyéronsele, á la partida de la dicha isla, veinte y cinco, 
y se vinieron á la justicia como servidores de S. M., los 
cuales probaron haber venido por fuerza y no haberse 
podido apartar y fuir del cruel tirano antes, por venir 
por tierra de infieles, donde no tenían remedio de vivir. 
Mató á garrote y á cuchillo en la dicha isla veinte hom- 
bres de los suyos y once de los de la isla, de la cual sacó 
muchas armas y arcabuces y cinco versos. 

Algunas de las maldades que decia públicamente, 
son: Que Dios habia fecho el cielo para quien lo merecie- 
se, y la tierra para quien más pudiese; y que si ellos po- 
dían más, que suyo seria el Pirú. También decia que 
pues su ánima ardía ya eft los infiernos, que habia de ha- 
cer que sonasen en todo el mundo sus hechos, y que ha- 
bia de hacer subir el nombre de Aguirre fasta el noveno 
cielo. También decia á sus soldados que viviesen en la ley 
que quisiesen , y que robasen, matasen, derrengasen y 
forzasen, y fuesen judíos, moros y gentiles, que por todo 
pasarían ; solamente que nadie quería que le ordenase 
motín, porquel que lo pensase , él lo habia de saber lue- 
go, y, le habia de dar muy cruel muerte. Y en topando 
algún nueva soldado, luego le decia: «Yo te echo mi 
maldición si murieres pobre: » decia que no habia infier- 
no, sino que todos habian de ir al cielo, y quel que en 
este mundo no holgase , que tanto se perdería; y otras 
muchas cosas, que en todo el día no cesaba de hablar y 
hacer parlamentos. 



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DEL ARCHIVO DE IMHAS. 287 

Es el cruel tirano un hombre pequeño de cuerpo, 
muy mal agestado, cojea de un pié questá manco del, y 
de las manos, de muchos arcabuzazos que le han dado en 
batallas en lírfi, hallándose en algunas de parte del Rey 
nuestro señor, y otras de parte de los tiranos. Vivía en el 
Pirú de hacer (1) caballos y quitarles resabios; teníanle 
por chocarrero y hechicero y grande amotinador, que le 
acaeció ordenar en un pueblo siete motines; no le deja- 
ban parar en ningund pueblo del Pirú las justicias, que 
luego le desterraban del; fue de los trece que entraron 
con D. Sebastian de Castilla á matar al general Hinojosa, 
cuando se alzaron con las Charcas, el cual se escapó del 
mariscal Alonso de Alvarado, que fué á hacer justicia de 
los tiranos , huyendo , y estuvo escondido en una cueva 
fasta que se alzó Francisco Hernández, que le dieron los 
Oidores perdón general; del cual gozó el cruel tirano y se 
halló en la batalla de Chuquinga con el mariscal , por lo 
cual quedó libre de lo pasado (2). 



(1) Hacer », está aquí por enseñar. 

(2) Aquí se halla intercalado en el teaio el romance siguiente: 

Riberas del Marañon, 
do gran mal se ha conjelado, 
se levantó un vizcaíno, 
muy peor que andaluzado. 
La muerte de muchos buenos 
el gran traidor ha causado , 
usando de muchas mañas, 
cautelas, como malvado ; 
matando á Pedro Dorsua, 
gobernador del Dorado, 
y á su teniente D. Juan , 
que de Vargas es llamado. 
Y después á D. Fernando, 
su príncipe, ya jurado, 



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Relación de la llegada dbl dicho tirano 1 la provincia 
de Venezuela. 



Llegó el cruel tirano al puerto de Burvurata , á cinco 
días del mes de Septiembre, y en saltando en tierra, 
quemó los navios en que fué, que eran cuatro y otro que 
halló en el puerto, y mató allí en ta playa á un soldado 
que se le quería huir, el cual mató á lanzadas. 

con más de cient caballeros 
y toda la flor del campo, 
matándolos á garrete, 
sin poder nadie evitarlo. 
Fasta un clérigo de misa 
las entrañas lo ha sacado, 
y la linda D. a Inés, , 
que á Policena (a) ha imitado. 
Dio muerte á un Comendador 
de Rodas, viejo j honrado, 
porque le ordenó la muerte 
por servir al Rej su amo. 
Llegado á la Margarita, 
do fue bien agasajado, 
con su dañada intención 
á todos los ha engañado. 
No queda hombre ni mujer 
que mal no fuese tratado 
deste cruel matador , 
que de Aguirre era nombrado. 

(a) Polkena, por Potyxcna, hija de Priamo y de Héeubs. Estando ya en el templo pon 
casarse con Aquíles, este fue muerto por Paiis. Después de la ruina de Troya, Pirro inmolo 
á Polyxeoa sobre la tumbo de su padre. 



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DBL ABCHITO DE INDIAS. 960 

Fueron luego al pueblo y halláronlo despoblado , sin 
hallar persona alguna ; envió el cruel tirano á muchos 
soldados á buscar los vecinos al monte , y hallaron las 
mujeres de algunos, y trajéndolas presas, vinieron tras 
aellas sus maridos, que fueron tres ó cuatro. A ninguno 
mataron, por servirse dellos, los cuales les servían tan 
bien, demás de darles sus caballos y lo que tenían, que 
le traían presos y atados los soldados que al'cruel tira- 
no se le huian, y los buscaban con sus indios sin podér- 
sele nadie esconder. 

Hallaron los dichos tiranos en el monte toda merca- 
dería que había en el pueblo, que era mucha y de mu- 



Pasados algunos días, 
á gran mal determinado, 
mató á todas las justicias 
y á D. Juan de Villandrando, 
con muchos de los vecinos 
más principales y honrados. 
T como perro rabioso, 
quedó tan encarnizado, 
que de sus propios amigos 
á más de veinte ha matado ; 
y entrellos los más queridos, 
fasta su Maestre de campo. 
T también mató mujeres, 
y á frailes no ha perdonado, 
porque ha fecho juramento 
de no perdonar perlado , 
pues mató á su confesor, 
habiéndolo confesado, 
de garrote por la boca, 
por ser más martirizado. 
A nadie da confesión, 
porque no lo ha acostumbrado, 
y así se tiene por cierto 
ser el tal endemoniado. 



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270 DOCUMENTOS INÉDITOS 

chos mercaderes, la cual trajeron, y gastaron, y robaron; 

hallaron también un mercader nombrado (1), 

al cual dieron luego garrote. Estuvieron en d dicho 
pueblo veinte dias, buscando cabalgaduras en que ir; y 
no hallaron sino algunas yeguas, en que llevaron la mu- 
nición y algund^ropa; y todos fueron á pie, fasta las mu* 
jeres, diez leguas que hay del pueblo de la Burvurata 
hasta el de la Nueva Valencia. Mató el cruel tirano, antes 
de salir de Burvurata, á un soldado de los suyod, que ha- 
bía nombre Diego Pérez, que había sido criado del virey 
D. Hurtado de Mendoza ; porquestando malo, le pregun- 
tó si se quería quedar allí á curar, el cual dixo que como 
su merced mandase, al cual mandó el cruel tirano dar 
luego garrote, diciendo que aquella era su enfermedad, 
que le nacia de la voluntad por quedarse allí. Mató el 
cruel tirano en el camino , partido que fue de la 
Burvurata, á dos' soldados de los suyos llamados 
Francisco Martínez y Antón García; al Francisco Martí- 
nez porque habiéndose huido del en la Margarita, se fué 
á Maracapana al Provincial , y alli se le habia venido á 
que le perdonase lo pasado , diciendo que le quería ser- 
vir de ahi adelante muy bien; al cual dieron de lanzadas. 
Al Antón García mató porque pareciéndole que iba de 
mala gana con él , mandó á otro soldado , llamado Pedro 
de Araña , que le tirase con un arcabuz , porque quedase 
cpn aquel fecho prendado el dicho Araña, y cierto en su 
servicio, viéndose ya condenado. 

Llegó el cruel tirano á la Nueva Valencia, y hallóla 
despoblada, sin hallar persona alguna en el dicho pueblo 
ni sus términos ; en el cual procuró la brevedad de su 



(1) Está en blanco el nombre. 



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DEL ARCHIVO DS INDIAS. 371 

partida para el Tocuyo, porque llevaba gran gana de 
cojer al Gobernador y al Obispo para prendar más á sus 
soldados con sus muertes. De ahí á dos dias que llegó 
aquel pueblo , le enviaron los vecinos de Burvurata, pre- 
sos y atados, á dos soldados, de tres que allí se le ha* 
bian huido, y el otro llamado Pedro Gutiérrez se les ha- 
bía huido y soltado á los dichos vecinos de la Burvura- 
ta, teniéndolo preso en la Iglesia con herraduras en pies 
y manos, una cadena á la garganta. Los dos que llevaron 
se llamaban Pedro Arias , al cual perdonó, que fue la 
primera clemencia quélhabia usado, y al otro, llamado 
Diego de Alarcon, fizo cuartos y lo llevaron al rollo con 
un pregón que decia: « Esta es la justicia que manda ha- 
cer el fuerte capitán Lope de Aguirre, caudillo de la no- 
ble gente marañona. » Todos los dichos servicios le ha- 
dan los Vecinos de la dicha Burvurata , porque les te- 
nia á sus mujeres presas y se las habia llevado consigo á 
la Nueva Valencia, dejándolos á ellos en aquel pueblo de 
la Burvurata, porque nadie se les osase huir ni quedar 
atrás, entendiendo que los dichos vecinos lo habían de 
perseguir y llevárselos al cruel tirano por rescatar sus 
mujeres. 

Dio el cruel tirano cient azotes á un soldado en la 
Tíueva Valencia, siendo de los suyos, porque entendía 
que iba de mala gana y se le queria huir , al cual después 
de lo fecho le raparon la barba y se la lavaron con ori- 
nes, sal y axi y se lo dejaron allí. 

Estuvo el cruel tirano en la Nueva Valencia quince 
dias ,^ en cabo de los cuales partió con muy pocas cabal- 
gaduras y todos los más ápie, con mucho trabajo y 
mala ventura que consigo llevan : créese quel Goberna- 
dor lo está esperando en el camino con mucha gente para 



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273 DOCUMENTOS INÉDITOS 

dalle batalla; plega á N. S. sea servido de darle vitoria 
contra el cruel tirano , porque no sea parte para hacer 
tanto malo como lleva pensado. 

Mató el cruel tirano , antes de su partida de la Nueva 
Valencia , á tres soldados marañones , porque supo que 
se le querían huir , llamados Benito Diaz , y Cigarra y 
lora, y ahorcó á otro soldado llamado Pagador, por» 
que no cumplió un mando quel cruel tirano le habia man- 
dado apregonar, que nadie saliese fuera del campo sin 
su mandado. 

Hizo á toda su gente un parlamento, al partir de la 
Nueva Valencia, diciendo : «Ea, soldados, andad á de- 
rechas, mira que entiendo vuestras maldades y sé lo que 
cada uno tiene en su corazón; mira que conozco gente de 
Pirú, que no entienden sino en tirar la piedra y esconder 
la mano; mira, marañones, que sé que andáis por matar- 
me ó dejarme en la mayor necesidad, en viéndoos en las 
haldas (1) de Pirú; mira que sé que con mi sangre que- 
réis restaurar la vuestra y vuestras maldades; mira que 
tenéis las piedras de Pirú tintas de la sangre de los capi- 
tanes que habéis muerto y dejado en los cuernos del toro, 
y tenéis por costumbre, después de haber destruido el 
mundo y gozádoos del, libraros y restauraros con la 
sangre délos pobres capitanes, que siempre traéis en- 
gañados. Daos priesa á matarme, que jpor vida de tal! 
que os tengo de ganar por la mano ; que el que me qui- 
siere merendar, que lo tengo dé almorzar, y que no ha- 
béis de ser todos juntos parte para matarme , é yo solo 
sí para todoa vosotros. ¿En qué andáis? ¿No sabéis que 
habéis muerto Príncipe y gobernadores, tenientes y al- 



(1) B% las toldas, lo mismo que en las faldas 6 al abrigo. 



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DEL AKCBIYO DK IRMAS. 373 

caldos, y alguaciles, frailes, clérigos, comendadores y 
mujeres, que habéis robado y saqueado y muerto cuanto 
habéis hallado? ¿No sabéis que vamos haciendo la guerra 
á fuego y á sangre, y quel que de vosotros tomaren , la 
menor tajada ha de ser la oreja? ¿No sabéis que sin mí 
no tenéis vida, ni podéis escaparos en todo el mundo; y si 
queréis ser hombres de bien, que todo el mundo no será 
parte para enojaros, y el Pirú y todo lo demás será nues- 
tro? ¡Por vida de tal!. marañónos, que si Dios nos dá sa- 
lud, que ninguno de vosotros ha de haber que no sea 
capitán en Pirú de la demás gente, y que tengo de hacer 
que los reinos del Pirú sean gobernados de la gente ma- 
rafiona, como los godos lo fueron en España, por señores 
della. ¿Qué cosa es que por temor de la muerte dejemos 
de acometer lo que vemos que tan claramente es nuestro 
y nos lo tienen nuestros hados guardado? Mira que en 
todo Pirú dicen todos á una los indios hechiceros, que de 
unos montes y tierras escondidas han de salir unas gen- 
tes que han de señorear á Pirú , y somos nosotros ; mira 
que lasé yo muy cierto.» Todo lo cual les dijo á sus 
soldados y otras muchas cosas, y á todo decían todos que 
si; y que con él morirían mili muertes, y que le querían 
más que á Dios, y otras muchas heregias. Soltó el cruel 
tirano allí á un clérigo, llamado Contreras, que había lle- 
vado preso de la isla Margarita, al cual dio una carta 
para el Rey nuestro señor, al cual dice que ya no espera* 
clemencia de S. A., y que le ha de hacer con sus du* 
cientos soldados marañones todo el mal que pudiere, y 
que no le ha de dejar á vida justicia eclesiástica ni seglar, 
que le pudiese cojer; también dice en ella mucho mal de 
frailes, perlados, y ministros de su. Real justicia, ad- 
virtiendo al Rey nuestro señor que acá goaan lo mejor 
Tomo IV- 18 



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274 DOCUMENTOS INÉDITOS 

, de las Indias, y los que van allá le engañan en todo lo que 
le dicen. 



Carta que escribió el tirano al rey D. Phblipb nuestro 

SEÑOR. 



Rey Felipe, natural español, hijo de Carlos inven- 
cible: 

Lope de Aguirre, tu mínimo vasallo, cristiano viejo, 
hijo de medianos padres, en prosperidad, hijo-dalgo en 
tierra vascongada, en el reino de España, en la villa de 
Oñate vecino. 

En mi mocedad pasé el mar Océano á las partes del 
Pirú, por valer más con la lanza en la mano, y por cum- 
plir con la deuda que debe todo hombre de bien ; y así 
en veinte y cuatro años te hecho muchos servicios en el 
Pirú, en conquiste de indios y en poblar pueblos en tu 
servicio, especialmente en batallas, recuentros que ha 
habido en tu nombre, siempre conforme á mis fuerzas y 
posibilidad, sin importunar á tus oficiales por paga ni so- 
corro, como parescerá por tus Reales libios. 

Bien creo, excelentísimo Rey y señor, que para mí 
y mis compañeros no has sido tal, sino cruel é ingrato á 
tan buenos servicios como has rescibido de nosotros; 
aunque también creo que te deben de engañar los que 
te escriben destas tierras, como estás muy lejos. 

Avisóte , Rey español, donde hayas mucha justicia y 
retitud y asi cumple para tan buenos vasallos como en 
estas tierras tienes, aunque yp no, por no poder sufrir 
más las crueldades que usan estos tas Oidores, Virey y 



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DE» ARCHIVO DI IXDIA8. 178 

Gobernadores, he salido de hecho con mis companeros, 
cuyos nombres luego diré , de tu obidencia , y desnatu- 
rándonos de nuestro natural, ques España, y hacerte en 
estas partes la más cruda guerra que nuestras fuerzas lo 
puedan sustentar y suplir. Y esto cree , Rey y señor , nos 
ha hecho hacer no poder sufrir los grandes pechos , y 
premios y castigos injustos 'que nos dan tus ministros, 
hijos y criados: nos han usurpado nuestra fama , vida y 
honra, ques lastima oir el mal tratamiento que nos han 
hecho. Y ansi, manco de mi pierna derecha, de dos ar- 
cabuzazos que me dieron en el valle de Chuquinga con 
el mariscal Alonso de Alvarado , siguiendo tu voz y ape- 
llido contra Francisco Hernández Girón, rebelde á tu ser- 
vicio, como yo y mis compañeros al presente lo somos y 
seremos fasta la muerte, porque ya dé hecho hemos al- 
canzado en estos reinos cuan cruel eres y qusbrantador 
de fee y palabra ; y asi , tenemos en esta tierra tus per- 
dones por de menos crédito que los libros de Martin Lu- 
tero, pues tu virey, marqués de Cañete, malo, lujurioso 
y ambicioso, tirano, ahorcó á Martin de Robres, hombre 
señalado en tu servicio, y al bravo Tomás Vázquez , con- 
quistador del Pira, y al triste Alonso Diaz, que trabajó 
más en el descubrimiento deste reino que los esplorado- 
res de Moisés en el Desierto, y Piedra-hita, buen capitán, 
que rompió muchas batallas en tu servicio); ellos te die- 
ron la Vitoria, que si ellos no se pasaran, hoy fuera 
Francisco Hernández rey del Pirti , y no tengas en mu- 
cho ,el servicio que te escribieron tus Oidores haberte 
hecho, porqués muy gran fábula, si llamas servicio ha- 
berte gastado ochocientos mili pesos de tu Real caja para 
sus vicios y maldades, que cierto son malos, y castígalos 
como tales. 



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276 DOCUMENTOS INÉDITOS 

Mira, mira, Rey español, que no seas cruel á tus va- 
saltos ni ingrato, pues estando tu padre y tú en los reino» 
de Castilla sin ninguna zozobra, te han dado tus vasallos, 
á costa de su sangre y hacienda, tantos reinos y señoríos 
como en estas partes tienes; y mira Rey y señor, que no 
puedes llevar, con título de Rey justo , ningún interés 
destas partes donde no aventuraste nada, sin que prime- 
ro los que en esta tierra han trabajado y sudado sean 
gratificados. 

Por cierto lo tengo que van pocos Reyes al infierno, 
porque son pfocos, que si muchos fuésedes, ninguno po- 
dría ir al cielo, porque creo que allá seríades peores qu e 
Luzbel, según tenéis ambiciones, y sed y hambre de har- 
taros de sangre humana; mas no me maravillo ni hago ca- 
so de vosotros, pues os llamáis siempre de menos edad, y 
todo hombre inocente y loco, y vuestro gobierno es aire 
y viento. A Dios hago solenemente voto , yo y mis du- 
cientos arcabuceros marañones, conquistadores hijos- 
dalgo, de no te dejar ministro tuyo á vida, porque ya sé 
fasta dónde alcanza tu clemencia. 

El dia de hoy nos hallamos los más bienaventurados 
de los nacidos , por estar como estamos en estas partes 
de las Indias, teniendo la fee y mandamientos de Dios 
N. S., enteros y sin corrupción, como cristianos, mante- 
niendo todo lo que predica la Santa Madre Iglesia de Ro- 
ma; y pretendemos, aunque pecadores en la vida, rece- 
bir martirios por los mandamientos de Dios. 

A la salida que hicimos del rio de las Amazonas á la 
salida del Marañon, vi en una isla problada de cristianos, 
que há por nombre Margarita, unas relaciones que ve- 
nían de España, de la gran sisma que hay de luteranos, 
que nos ha puesto temor y espanto, pues aquí en esta 



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DEL A1CHIV0 DB INDIAS. 877 

compañía uno que se halló alemán , llamado Monte- 
verde por su hombre, lo hice hacer pedazos. Los ha- 
dos darán la pena á los cuerpos ; mas donde nos- 
otros estuviéramos cree , excelente Principe, que cum- 
ple que todos vivan muy perfectamente en la fee de 
christiano. Especialmente es tan grande la disolución de 
los frailes en estas partes, cierto conviene que venga so- 
brellos la tu ira y castigo , porque ya no hay ninguno 
que presuma de menos de Gobernador; mira, mira Rey, 
no les creas lo que te dicen, porque las lágrimas que allá 
echan en tu Real presencia son por venir acá á mandar. 
Si quieres saber la vida que por acá tienen, es entender 
en mercadurías, procurar y adquirir bienes temporales, 
vender los sacramentos de la Iglesia por precio , enemi- 
gos de pobres, incaritativos, ambiciosos, glotones, so- 
berbios; de manera, que por mínimo que sea un fraile, 
pretende mandar y gobernar estas tierras. Pon remedio, 
Rey y señor , porque destas cosas y malos ejemplos no 
está imprimida ni fija la fee en los naturales ; y más te 
digo, que si ésta disolución destos frailes no se quita de 
aquí, no faltarán escándalos. 

Aunque yo y mis compañeros, por la gran razón que 
tenemos, nos hayamos determinado á morir, y esto cier- 
to y otras cosas pasadas, singular Rey , tú has sido la 
causa , por no te doler del trabajo de tus vasallos, y te 
descuidas con estos Oidores, y nunca se acertará en el 
gobierno. Y para esto no hay para qué presentar testi- 
gos, como estos tus Oidores tiene cada uno cuatro mili 
pesos de acostamiento cada un año y ocho mili de costa, 
y al cabo de tres años cada uno tiene tres mili pesos 
ahorrados, digo, sesenta mili pesos y heredamientos y 
posesiones. Y con todo esto, si se contentasen con ser- 



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978 DOCUMENTOS IXMHTOS 

■viraos como á hombres que les servimos, medio mal y 
trabajo sería el nuestro; mas por nuestros pecados quie- 
ren donde quiera que los topemos nos hinquemos de ro- 
dillas y los adoremos como á Nabucodonosor, cosa cier- 
to insufrible. Y no, porque yo como hombre lastimado y 
manco de mis miembros en tu servicio, y mis compañe- 
ros viejos y cansados en lo mismo, te he de dejar de avi- 
sar que nunca fies en estos letrados tu Real conciencia, 
porque cumple á tu Real persona descuidarse con estos, 
que les va todo el tiempo en casar hijos é hijas, y no en- 
tienden en otra cosa. Es refrán entrellos y muy común: 
«á tuerto ó á derecho nuestra casa hasta el techo; » pues 
los frailes á ningund indio pobre le quieren predicar, y 
esténse aposentados en los mejores repartimientos del 
Pirü. La vida que tienen es áspera y fragosa, porque ca- 
da uno dellos tiene por penitencia en su cocina una do- 
cena de mozas no muy viejas, y otros tantos muchachos 
que les vayan á pescar y á matar perdices y traer frutas; 
todo el repartimiento (1) tiene que hacer con ellos. En 
fee de christiano te juro, Rey y señor, que si no pones 
remedio en las maldades desta tierra, que te ha de venir 
azote del cielo , y esto hágolo por avisarte de la verdad, 
aunque yo y mis compañeros no queremos ni esperamos 
de tí misericordia. 

¡Ay! ¡ay! ¡Lástima tan grande que César, el Empe- 
rador tu padre, conquistase con la fuerza'de España la 
superba Germania, y gastase tanta moneda y tesoro lle- 
vado destas Indias, descubiertas por nosotros, y que no 
te duelas de nuestra vejez y cansancio, siquiera para ma- 
tarnos la hambre un dia! 



(1) Es decir , que daban trabajar á todos los indios que los 
habían tocado de repartimiento. 



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ML' AltCHIVO DB INDIAS. 279 

¿Sabes qué vemos en estas partes, excelente Rey y 
.señor? Qué conqnistastes Alemania con armas, y Alema- 
nia conquistó á España con vicios; de que cierto vivimos 
acá más contentos con maiz solo y agua, por estar apar- 
tados de tan mala irrónea (1), que los que en ella han 
caido pueden estar con sus regalos, anden las guerras 
por donde anduvieron , pues para los hombres se hicie- 
ron , mas en ningún tiempo por adversidades que nos 
vengan dejaremos de ser subjetos y obedientes á los pre- 
cetos de la Santa Madre Iglesia de Roma. 

No podemos creer, excelente Rey y señor, que tu. 
seas cruel para tan buenos vasallos como en estas par- 
tes tienes, sino questos malos Oidores y Ministro lo de- 
ben de hacer sin tu consentimiento. Dígalo, Rey y señor, 
que en la ciudad de los Reyes , dos leguas della junto á 
la mar, se descubrió una laguna á donde se cria algún 
pescado, que Dios lo perjnitió que fuese así, y estos, tus 
Oidores y Oficiales de tu Real persona, por aprovechar- 
se, como hacen para sus regalos y vicios, del pescado, 
lo arriendan en tu nombre, dándonos á entender como 
si fuésemos inhábiles, ques por tu voluntad; si ello es 
asi déjanos Señor pescar un pescado siquiera , pues tra- 
bajamos en descubrirlo , porquel Rey de Castilla no tiene 
necesidad de la cantidad de cuatrocientos pesos , ques 
porque se arrienda; y pues esclarecido Rey no te pedí- 
mos mrs. en Córdoba, ni en Yaíladolid, ni en toda Espa- 
ña, ques tu patrimonio Real, duélete Señor en alimentar 
los pobres y cansados en los frutos y redictos desta tier- 
ra, y mira, Rey y señor, que hay Dios para todos igual, 
justicia y premio, paraíso é infierno. 



(i) Irrónea, lo mismo que error. 



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280 documintos ramios- 

En el año de 59 dio ei marqués de Cañete la jornada 
del rio de las Amazonas, que se dice el Marañon, á un 
Pedro de Orsua , navarro, por verdad decir, francés; 
tardó en hacer navios fasta el año de 60 , en la provin- 
cia de los Motilones, ques térmiúo del Pira, y porque 
los indios andan rapados á navaja, se llaman motilones. Y 
aunque estos navios, por ser la tierra donde se hicieron 
lluviosa, al tiempo del echarlos al agua se nos quebra- 
ron los más dellos , y hicimos balsas y dejamos los caba- 
llos y haciendas y nos echamos el rio abajo con harto 
riesgo de nuestras personas. Luego topamos todos los 
ríos más poderosísimos del Pirú, de manera que nos vi- 
mos en golfo Dulce, caminamos de prima faz trecientas 
leguas despobladas, hasta que llegó á la provincia de 
Machifaro, que hay setecientas leguas despobladas del 
embarcadero donde nos embarcamos la primera vez. 

Fue este mal Gobernador Jtan perverso , ambicioso, 
miserable, que no lo podíamos sufrir; y asi por ser im- 
posible relatar sus maldades y por tenerme por parte en 
mi caso como me ternian, no diré más, excelente Rey y 
señor, de que le matamos, cierto, muerte bien breve; y 
luego á un mancebo , caballero de Sevilla , que se nom- 
braba D. Fernando de Guzman, le alzamos por nuestro 
. Rey y le juramos por tal , como tu Real persona verá 
por las ñrmas de todos los que en ello nos hallamos, que 
queda en la isla de la Margarita destas Indias. Y á mi me 
nombraron por su Maestre de campo , é porque no con- 
sentí en sus insultos y maldades, me quisieron matar, é 
yo maté al nuevo Rey, y Capitán de su guardia, y Tenien- 
te general, y cuatro capitanes, y su Mayordomo, y su 
Capellán , clérigo de misa , y una mujer de la liga contra 
mi , y á un comendador de Rodas , y á un almirante , y 



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DIL ARCHIVO DE INDIAS. 281 

á dos alférez y otros cincoó seis aliados suyos. Y con in- 
tención de llevar la guerra adelante ó morir en ella, por 
las muchas crueldades que tus ministros usan con nos- 
otros, y nombré de nuevo capitanes y sargento mayor, y 
me quisieron matar y los ahorqué todos , caminando 
nuestra derrota , pasando todas estas muertes y malas 
venturas. En este río del Marañon tardamos hasta la 
boca del, hasta lámar, más de diez meses y medio; ca- 
minamos cient jornadas justas , caminamos mili y qui- 
nientas leguas. Rio grande temeroso, tiene de boca 
ochenta leguas de agua dulce, y no como dicen por mu- 
chos brazos ; tiene grandes brazos y ochocientas leguas 
de desierto, sin género de poblado, como 3. M. verá 
por una relación que hemos hecho, bien verdadera, en la 
derrota que corrimos; tiene más de seis mili islas, sabe 
Dios cómo nos escapamos deste lago temeroso. Avisóte 
Rey y señor no consientas ni proveas se haga ninguna 
armada para este rio tan mal afortunado, porque en fee 
dechristiano te juro, Rey y señor, que si vinieren cient 
mili hombres , ninguno escape, porque la relaciones 
falsa y no hay en el rio otra cosa que desesperar , espe- 
cialmente para los chapetones (1) de España. 

Los capitanes y oficiales que al presente llevo y pro- 
meten de morir en esta demanda son, como hombres las- 
timados, Juan Gerónimo Despinola, ginovés , de infante- 
ría, y almirante Juan Gómez; y capitán Christóbal García, 
los dos andaluces , de infantería , y capitán de caballos, 
Diego Tirado, andaluz, que tus Oidores, Rey y señor, te 
quitaron con grande agravio indios que había ganado por 
su lanza. 



(1) Ya hemos dicho que chapetón es lo mismo que bisofio 6 
novato. 



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282 DOCUMENTOS INÉDITOS 

Mi capitán de la guardia Ruperto de Sósaya, vascon- 
gado» y su alférez Nuflo Hernández, valenciano, Juan 
López de Ayala, de Cuenca, nuestro pagador, alférez ge- 
neral Blas Gutiérrez, conquistador de veinte y siete años, 
Juan Ponce, alférez, natural de Sevilla, Custodio... (1), 
alférez, portugués, Diego de Torres, alférez navarro, 
sargento Pero Rodríguez , digo , Diego de Figueroa, 
Cristóbal de Rivas, conquistador, Pero Ruiz de Roxas, 
andaluz, Juan de Saucedo, alférez de caballo, Bartolomé 
Sánchez de Paniagua, nuestro barrachel (2) general, y 
otros muchos hijos-dalgo desta liga ruegan á Dios N. S. te 
aumente siempre en bien, y ensalce y en prosperidad 
contra el turco y franceses, y todos los demás que en es- 
partes te quisieren hacer guerra ; y en estas nos dé Dios 
guerras, que podamos alcanzar por nuestras armas el pre- 
mio que se nos debe, pues de derecho nos has negado lo 
que se nos debia. 

Hijo de fieles vasallos tuyos en tierra vascongada, é 
yo rebelde fasta la muerte por tu ingratitud. — Lope de 
Aguirre el Pelegrina (3). 



(1) Hay un hueco. 

(2) Barrachel, lo mismo que preboste ú oficial de justicia in- 
ferior en lo militar. 

(3) Ya al pie la nota siguiente: «Matóle en el Nuevo-Tfceino su 
alférez á puñaladas , teniéndole cercado un caballero extremeño: 
y murieron á espada los suyos , Cuera algunos pocos que el capi- 
tán Hojeda trujo áSancto Domingo, de que vino relacionen cua- 
tro navios que vinieron estos dias de Sancto Domingo y de Nue- 
va-España.» 

Cotejado por mis escribientes y visto por mí en las dudas. 

[Nota de Muñoz.) 

£1 autor de esta relación se declara en la pág. 257. En cuanto 
á la muerte de Lope de Aguirre, añadiremos á lo que en la rela- 
ción se dice, que tuvo lugar en Tucuyo, ciudad de Venezuela. 



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DÍJL ARCHIVO DK INDIAS. 283 



Memoria del descubrimiento que Gaspar Castaño de Sosa, 
teniente de gobernador y capitán general del nue- 
VO reino de León por el rey D. Felipe nuestro señor, va 

i HACER, AL CUMPLIMIENTO DE LAS PROVISIONES QUE EL DICHO 

Gobernador les han concedido, y JL él como su lugar te- 
niente, COMO MAS LARGAMENTE SE VERÍ POR LA DICHA PROVI- 
SIÓN É CÉDULAS REALES Y LIBRO DE NUEVAS LEYES DE POBLA- 
DORES CONCEDIDAS i TODOS LOS VECINOS DEL DICHO REINO. Y 
AL CUMPLIMIENTO DE TODO ELLO , SALIÓ EL DICHO GASPAR 

Castaño de Sosa de la villa del Almadén JL 27 días 
de Julio, con una cuadrilla de carretas , en ellas bas- 
timentos Y TODOS PERTRECHOS, TOCANTES i TALES POBLAZO- 

nbs, como mas largamente se verí por los autos que el 
dicho Gaspar Castaño de Sosa hizo sobre el caso, y para 
que se sepa todos los parajes y sucesos que en el viaje 
hubo hasta llegar 1 parte cómoda para poder tornar l 
poblar, se hace memoria en este libro de todo ello, como 
s. m. lo manda, lo cual se asentará en este libro con 
toda la fidelidad. (1) 



El año de N. S. Jesucristo, salió el dicho Gaspar Cas- 
taño de Sosa, á 27 de Julio de 1590 años, con todo su cam- 
po y carretas, fué á dormir á una ciénaga, dos leguas de 
la dicha villa, dejando mucha gente de paz en la dicha vi- 
lla, mostrando gran pena de quedar alli, por la conversa- 
ción y amistad que con los españoles tenían. Y dos días 
antes vino á la dicha villa un indio, llamado Miguel, natu- 



(1) Colección da Muñoz, tom. lxxxvui. 



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284 DOCUMENTOS INÉDITOS 

ral de Zaqualco, que había catorce años que estaba entre 
los bárbaros, que se Labia quedado de cierta compañía de 
soldados y estaba ladino eu la lengua de los naturales de 
aquellas comarcas , de que el dicho Gaspar Castaño re- 
cibió mucho contento, y todo su campo, para lengua; y 
lo vistió, y el dicho indio con los dichos muy contento, 
é dexó la conversación que con los indios había tenido en 
los dichos catorce años. 

En 28 del dicho fuimos al rio de los Nadadores, don- 
de estuvimos algunos días; donde en aquel tiempo vi- 
nieron muchos capitanes de paz, como de antes la te- 
nían algunos dellos , y les mandaba dar algunos man- 
damientos de amparo, por no los tener de atrás. Y debajo 
de esta amistad , estando con toda esta seguridad, vinie- 
ron á decir al Real que los indios llevaban caballos, y á 
esto salió el dicho Theniente de Gobernador en segui- 
miento dellos con doce soldados, y les dio alcance al 
pié de una sierra, que llevaban los caballos, y se pren- 
dieron tres dellos ; v vueltos al Real se les tomó sus con- 
fisiones, demás de los hallar en el hurto 6 salto, y para 
castigo de todos los demás que en el dicho Real había y 
viniese á noticia de los que delante estaban por donde él 
había de pasar, mandó ahorcar los dos dellos, y el otro 
mandó depositar en un soldado de la dicha su compañía, 
por tener poca edad. 

En 8 de <Agosto salimos deste rio é fuimos á dor- 
mir á los Charcos de Baba, donde salieron muchos in- 
dios de paz, y les mandó dar mandamiento de amparo. 

En 9 del dicho llegamos al Pozuelo de Tetipal, 
donde salieron muchos indios que de abrás habían dado la 
obediencia al Rey N. S. , é se les dio mandamiento de 
amparor. 



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DIL AaCHTVO Dg INDIAS. 

En 10 de Agosto salimos deste paraje é fuimos al 
potrero; fueron en nuestra compañía muchos indios. 

En 1 1 del dicho salimos deste paraje é fuimos á la 
boca del potrero, donde parecieron en una sierra mu- 
chos indios, y los mandó llamar el dicho Theniente, é 
no quisieron bajar, y á el otro dia les envió segunda vez 
á llamar; y con todo el apercibimiento que se les hizo y 
regalos de buenas palabras, no fuimos podero'sos á aba- 
jarlos. 

En 13 del dicho salimos deste garaje é fuimos á 
dormir al Charco del rio Seco. 

En 14 del dicho fuimos á dormir al Estero del 
Venado , donde vinieron de paz un cacique llamado Zi- 
borpara. 

En 16 del dicho salimos deste paraje é fuimos á 
dormir al paraje de las Enanillas : salieron deste pa- 
raje cuatro caciques, llamados uno dellos Toman, y 
Zipopara, y Chicoa, y Bitiara, los cuales caciques traían 
consigo mucha gente, y el dicho Theniente de Goberna- 
dor les regaló todo lo de posible , y les dixo que diesen 
la obediencia á S. M., y ellos, muy contentos dijeron que 
sí; y asi lo dieron y se les mandó dar á cada Capitán 
mandamiento de amparo. 

En 18 del mismo, salimos deste paraje , é fuimos 
á dormir á donde nos Uuvió nn gran aguacero, que no 
pudieron las carretas rodar porque atascaba mucho. 

En 21 del dicho salimos deste paraje, é fuimos á las 
ciénagas que dicen del rio de , las Sabinas : salió de 
paz un cacique Jacome, y el dicho Theniente le regaló y 
le pidió la obediencia, la cual él dio al Rey N. S. , y se le 
dio mandamiento de amparo. Estúvose en este paraje 
algunos dias, los cuales dias se detuvieron aguardando 



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Ü86 documentos inéditos 

á Francisco Salgado y á Manuel* de Mederas, y á otros 
dos compañeros, que habia enviado el dicho Theniente á 
la ciudad de México á llevar cartas al señor Visorey. Y 
en este tiempo, visto por el dicho Theniente de Gober- 
nador, salió personalmente con algunos compañeros é 
naturales en su compañía á correr aquellas sierras que 
habia en la dicha comarca, á ver si podía descubrir al- 
gunas minas, diciendo que si las hallara, poblara allí, por 
ser la tierra en valle, el mejor y más cómodo que en el 
mundo se puede ver. É hizo todas las diligencias posi- 
bles por descubrirlas, por haber alguna noticia de atrás, 
•é no fue poderoso de descubrirlas , ni los naturales que 
con él andaban no daban relación alguna. T así, visto no 
haberlas, determinó de pasar adelante, y andando en 
busca de las dichas minas, estuvo en dos rancherías 
él y los compañeros que consigo llevaba', y los in- 
dios de las rancherías con sus mujeres é hijos , muy 
contentos; él les regalaba, y ellos, visto el dicho re- 
galo que el dicho Theniente é sus compañeros les ha- 
cían , les dieron muchas cosillas que ellos tenían en su 
ranchería. 

En 24 del dicho salimos deste paraje, é fuimos á dor- 
mir al rio de las Sabinas, é nos salió gente de paz , é se 
les dio mandamiento de amparo. 

En 25 del dicho salimos deste paraje , é fuimos á 
dormir al rio de los Ratones. 

En 26 del dicho salimos deste paraje, é fuimos á 
dormir al rio del Gato. 

En 27 . del dicho salimos deste paraje, é fuimos á 
dormir á la barranca , donde se volvió el caballo de Bi- 
ruega donde habia Unos charquitos de agua honda. ' 

En 29 del dicho salimos deste paraje , é fuimos á 



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DEL ARCHIVO Di INDIAS. 287 

dormir á unas lomas, donde hallamos un charco de agua 
grande. 

En 30 del dicho salimos deste paraje, é fuimos á 
dormir á una- barranca y cañada, donde nos Uuvió algu- 
nos aguaceros; y con ser aguaceros nos remediamos de 
agua, porque de otra suerte no la habia, y así lo proveyó 
el Señor. 

En 1 .° de Setiembre salimos deste paraje , é fuimos 
atrás de una cañada , é allí se nos quebró la carreta 
grande, é volvió la boyada á beber atrás. 

En 2 de Setiembre salimos deste paraje , é fuimos á 
dormir á una cañada, y dormimos sin agua. 

En 3 de Setiembre salimos deste paraje, é fuimos á 
dormir á los nogales, donde habia muchas nueces. 

En i del dicho salimos deste paraje, é fuimos á dor- 
mir al rio de Roldan. 

En 6 del dicho salimos deste paraje , é fuimos á dor- 
mir ai rio de Biruega, donde habia mucha nuez y uva. 

En 8 del dicho salimos deste paraje, é fuimos á dor- 
mir al Estero grande, donde hábia mucha nuez y uva y 
se mató mucho pescado. 

En 9 del dicho salimos deste paraje , é fuimos á dor- 
mir al rio Bravo, donde se . estuvo muchos dias aguar- 
dando á Francisco Salgado y Manuel de Mederos , y á 
otros muchos compañeros que se aguardaban con la 
respuesta del señor Visorey ; porque esta orden llevaba 
del Theniente de Gobernador, que les habia de venir 
aguardando hasta el dicho rio Bravo, con la razón é res- 
puesta de la voluntad del señor Visorey, porque áesto 
los envió el dicho Theniente á la ciudad de México. É 
visto la mucha tardanza que los dichos hacían, mandó el 
dicho Theniente de Gobernador, mandó medir todo el 



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288 DOCUMENTOS INÉDITOS 

maiz é trigo, para saber el bastimento que tenían, é no se 
hallaron mas decient hanegas de bastimento, causa de que 
el dicho Theniente recibió mucha pena, por entender 
habia más bastimentos. Y la falta que en elkrhubo, fue 
de no se haber dado por orden y cuenta, por venir con 
carretas como era de Juan Pérez de los Rios, no porque 
el dicho Theniente no le hubiese dicho muchos dias 
atrás que se diese á todos ración; y el dicho Juan Pérez 
le respondió en diversas veces que su gente no ha de 
comer por ración, y así, por darle gusto, no le hizo ha- 
cer que se diese ración. Y luego que se midió el dicho 
maiz é trigo, mandó el dicho Theniente que se entregase 
por medida encada carreta, para que diese cuenta de 
las hanegas que se le entregasen, é mandó que de allí 
adelante se diese un almud á cada persona para una se- 
mana, y así se hizo. Y estando en este dicho paraje, 
viendo la tardanza de los dichos Salgado y Mederos y de 
los demás, y el poco bastimento, determinó el dicho The- 
niente de Gobernador proseguir su viaje, y procurando 
la derrota que habían de llevar en su viaje, bobo muchos 
pareceres de todos sus compañeros, diferentes del suyo, 
salvo elcapitají Cristóbal de Heredia, Francisco López 
de Récalde, y Martin de Zalazar, y Juan de Carbajal, 
que era que se buscase el rio Salado. Y así, el dicho 
Theniente de Gobernador, procuró é mandó al dicho ca- 
pitán Cristóbal de Heredia que se buscase el dicho rio 
Salado, y al cumplimiento dello, salió Juan Pérez délos 
Rios con algunos compañeros en demanda del dicho 
rio, é no pudieron hallarlo por respeto de la mala tierra 
que hacia en su redondez. É se volvió coi} noticia de 
otro rio, diciendo que aquel rio se podia llevar , aunque 
seria con mucho trabajo, por la malicia de la tierra que 



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DJRL ABCHIVO BB INDIAS. 889 

había en la redondez del dicho rio , porque se habia de 
ir muy apartado del, y que para entrar en él, la caballa- 
da y boyada pasaría mucho detrimento, por la causa de 
la mucha piedra que habia. No satisfecho el dicho The- 
niente de Gobernador del dicho río ó camino, envió se- 
gunda vez á ciertos companeros, é sólo á dos de su com- 
pañía, fuesen á descubrir otro rio más adelante, porque 
si era el que habia de llevar. É los dichos soldados lle- 
garon al rio donde habia llegado Juan Pérez de los Ríos 
con los demás compañeros, é se volvieron diciendo que 
no se podía pasar por allí por ningún caso , de que el 
dicho Theniente recibió harta pena , por entender aquel 
era su viaje y camino; y por estar muy indispuesto y 
con muy poca salud de su persona, no iba personalmente 
á lo que tanto deseaba saber é ver. Envió tercera vez al 
capitán Cristóbal de Heredia, que fuese á descubrir este 
rio Salado, y él, al cumplimiento dello, salió y llevó en 
su compañía á Juan Rodríguez Nieto y á Juan de Contre- 
ras y á Pedro Flores, el cual salió en demanda del dicho 
río Salado, y llegó al rio que estaba descubierto , y halló 
paso en el dicho rio para poder pasarlas carretas, porque 
hasta entonces no se habia hallado. Y descubierto el di- 
cho paso, fué atravesando aquella tornería que habia 
hasta el río Bravo, y llegó al dicho rio Bravo; y se volvió 
al dicho Real, diciendo que por allí podíamos pasar y ir 
atravesando al río Salado. Y visto por el dicho capitán 
Cristóbal de Heredia traía descubierto el camino, se hol- 
gó mucho , aunque todos los demás eran de diferente 
parecer, como atrás se ha dicho. 

En 1 .° de Octubre mandó el dicho Theniente de Go- 
bernador al dicho capitán Cristóbal de Heredia hiciese 
apercibimiento á todo el Real que saliese ai cumplimiento 
Tomo IV. 19 



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290 DOCVMBNTOft INÉDITOS 

de su viaje, lo cual él lo hizo; y estando para salir, hubo 
hartas diferencias, qué camino llevarían; y visto el dicho 
Capitán, se llegó al dicho Theniente, qué derrota y cami- 
no habían de llevar, y él le dixo que hiciese enderezar al 
rio Salado y guiase á él; y así al cumplimiento dello, lo 
hizo el capitán Cristóbal de Heredia, y fuimos á dormir á 
una cañada, donde se halló agua en lajas (1). 

En 2 del dicho salimos deste paraje, y fuimos á dor- 
mir al rio de las Lajas, élo pasamos con harto trabajo. % 

A 4 del dicho salimos deste paraje , y fuimos á 
dormir á una cañada, donde se halló mucha agua. 

A 5 del dicho salimos deste paraje, y fuimos á dormir 
á una quebrada honda, en demanda del rio Salado. 

A 6 del dicho salimos deste paraje, y fuimos á dormir 
á anas encinillas, donde se halló mucha agua. 

A 7 del dicho salimos deste paraje en demanda del 
rio Salado ; envió el capitán Cristóbal de Heredia á des- 
cubrir el dicho rio Salado , que era el que se procuraba 
para nuestro viaje. Y fué al dicho efecto Juan de Garba- 
jal, Martin de Salazar, Domingo de Sahtistévan y Blas 
Martínez de Mederos, descubrieron el dicho rio Salado, 
de que recibieron mucho contento; y volvió Domingo de 
Santistévan á pedir albricias , que ya dexaba el rio des- 
cubierto él y sus compañeros , mas que no podia entrar 
en él por haber mucha peña taxada y quebradas. Y ansí 
fuimos á dormir £ una cañada, donde habia una poca de 
agua para la gente, y la boyada y caballada volvió atrás; 
y procurando por todos medios entrar en el dicho rio, no 
se pudo entrar, causa de dexarloy volvemos á buscar el 



(1) Agua en lajas, es decir, poca agua sobre fondo 4e arana 6 
losa de piedra. 



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DEL ARCHIVO DE INDIAS. 391 

otro que habíamos dexado atrás. Se salió el capitán Cria- 
tóbal de Heredia á ver el rio si estaba lexos de nos, lo 
cual salió y dio con él, como tres leguas donde estábamos 
parados. 

A 9 del dicho salimos deste paraje, y fuimos á dormir 
una legua del rio de las Lajas. , 

A 1 1 del dicho salimos deste paraje, y fuimos á parar 
en Unas savanas sin agua. 

A 1% del dicho salimos deste paraje, y fuimos á dor- 
mir á unas lomas , donde se halló una poca de agua , y 
procurándose si el rio de las Lajas, no se hallaba, respec- 
to de que se acabó alli ; y visto esto, se volvió la boyada 
é caballada atrás al dicho rio, y se volvió á procurar con 
mucha instancia él dicho rio Salado, y fué en su deman- 
da Salazar y Diego Diez de Verlanda , y Cristóbal Mar- 
tin. Y como tres ó cuatro leguas de allí tornaron á dar 
con el rio Salado, é volviendo al Real, dixeron que no se 
podia tomar el rio; é con todo esto procuramos prose- 
guir nuestro viaje, y fue servido Dios que saliendo deste 
paraje, llovió un aguacero, que fue enviado por el Señor 
para nuestro socorro , y confiados de que Dios lo había 
de proveer, conocemos que usó de misericordia con nos- 
otros. 

A 14 del dicho salimos deste paraje, y fuimos á dor- 
mir á donde se dio la comisión á Cristóbal de Heredia, 
de maese de campo. Y en este paraje el Theniente de Go- 
bernador, visto que el viaje se ¡ba alargando, procuró 
de quitar é quitó que no se diese á cada persona más de 
medio almud (1) de trigo ó de maíz para cada semana; y 
por ser poca ración, quiso mercar á Juan Pérez de los Ríos 



(1) Medida equivalente á un celemín. 



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292 DOCUMENTOS INÉDITOS 

algunos bueyes para matar, para repartir con su campo 
Real, y tratando con Juan Pérez de los Rios que se los 
vendiese, visto la necesidad que había, el dicho respon^ 
^ dio que no vendería buey ninguno, que para esta necesi- 
dad, si el dicho Thenientede Gobernador quisiese bueyes, 
que todos ellos estaban allí, y dellos hizo ofrecimiento al 
Rey nuestro señor y á él en su nombre; y así lo hizo , y 
el dicho Theniente lo recibió por tal. Luego en continente 
mandó saber toda la gente que habia, y se hallaron ciento 
y setenta y mas personas, y mandó que se diesen á libra 
y media de vaca & cada persona cada dia, y así se pasa- 
ron con la ración atrás referida; y se iba por aquí hacien- 
do barbacoa de maseal (1) para sufrir la falta que habist. 

En 16 del dicho salimos deste paraje, y fuimos á dor- 
mir á las Lajas, á donde nos llovió un aguacero que 
fue de mucho efecto respecto de no poderse tomar el rio, 
y se hicieron aquí muchas barbacoas de maseal. 

En 17 del dicho fuimos á dormir á la cañada donde 
se perdió Alonso Xaimes y Ponce. 

En 18 del dicho salimos deste paraje, y habia salido 
Cristóbal de Heredia con algunos soldados á ver si habia 
entrada al rio Salado ; yendo en su demanda, halló que 
no se podía entrar por la malatia de la tierra é no haber 
por todo aquel destrito agua ninguna , y asi envió al Real 
á Francisco López de Recalde y Jusepe Rodríguez , y él 
con los demás compañeros pasó adelante. É vueltos los 
dichos al Real, dixeron al Theniente de Gobernador que 
por ningún caso podían pasar de allí adelante , porque el 
* rio no se hallaba , que debía de dar gran guiñada al Po- 
niente. É la tierra no se podia por aquella parte andar 



(1) Barbacoa de maseal , una especie de cobertizo hecho de 
palos fijos en tierra con techo de paja y estera. 



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DIL ÁBCfflVO DI INDIA*. 293 

con carretas , de que causó grande pena á lodo el campo 
principalmente á Juan López de los Rios, respecto del 
temor que allí mostró de que se halüa de perder su ha- 
cienda, y que la hacienda no la estimaba en tanto como 
era su mujer é hijos ; y con gran duelo se quexaba de sí, 
diciendo muchas clamaciones y quexándose del Thenien- 
te de Gobernador que le llevaba perdido , y esto era la 
mayor pena que tenia, porque él cuando todo corriese 
turbio se iba á una ranchería y acabaría ahi su vida, 
pues el dicho Theniente no quiso ir por donde él quería, 
que era otra derrota. Y á todo esto el dicho Theniente es- 
taba oyendo al dicho y á los demás los devaneos que 
sobre esto trataban, y luego en este ínterin, los mandó 
juntar á todos y les preguntó qué les parecía que hicie- 
sen; y hubo pareceres de que se volviese atrás á tomar 
el camino, que algunos ó los demás querían contra la vo- 
luntad del dicho Theniente ; y él visto que aquel era su 
camino , con las mejores palabras que pudo les animaba 
metiéndoles á todos, hombres y mujeres é muchachos y 
muchachas, indios y indias, que se encomendasen á Dios 
y que tuviesen conñanza en Dios y en su bendita Madre, 
nos había de guiar y alumbrar por él, conforme llevaba 
el deseo de servir á Dios N. S. y á S. M., no le habia de 
faltar cosa. Y asi mandó que saliesen deste paraje y pro- 
siguiesen su viaje, lo cual se hizo, y luego encontinente 
repartió algunos compañeros fuesen descubriendo algunos 
aguaxes (1) por la drecera (2) que habían de llevar. Y sa- 
lidos del paraje, obra de un cuarto de legua, yendo en la 



(1) Esto es, corrientes de los ríos. 

(2) Drseera, dresera, discera, que de todos estos modos se halla 
escrito, significa dirección, del verbo francés dreiser. 



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294 DOCUMENTOS INÉDITOS 

retaguardia el dicho Theniente de Gobernador y Capitán 
general como lo tenia de costumbre , vino á él Francisco 
López de Recaído, diciendo que Joan Pérez <te los Ríos 
iba con gran pena y llorando, diciendo al dicho Recalde 
que tratase con el Theniente que por amor de Dios se vol- 
viese atrás. Y tratando el dicho Recalde del negocio, le 
respondió con grande aspereza que ninguno le tratase 
dello , y que si se espantaba que entre los españoles ho- 
biese mostrar flaqueza y perderían mucho de su derecho, 
y que dixese al dicho Juan Pérez Rios que callase su 
boca y prosiguiese su viaje é que no le desanimase la 
gente, que él, como dicho tiene, confía en Dios que no le 
ha de faltar agua, porque Dios N. S. se la ha de depa- 
rar. Y asi luego él Theniente de Gobernador (Jexó de se- 
guir el Real y se apartó solo á un lado; y obra de media 
legua del camino , llevando consigo á un criado suyo que 
se dice Joan López, dio en un charco muy grande de 
agua en gran cantidad , de que recibió mucho contento; 
cosa que por aquella comarca no se habia descubierto 
otro semejante, que paíece que proveyó el Señor como 
lo provee en todo. Y se fué á gran priesa á las carretas 
y las hizo parar para que la boyada é caballada volviese 
á la dicha agua, y se hizo ansi, y alli aguardase á Cristo* 
bal de Heredia. Y el otro dia vino el dicho Cristóbal de 
Heredia y traxo nueva de que ño pudo llegar al rio, y 
algunos eran de parecer que se habia perdido también 
como la de las Lajas; y estando con esta confusión, en- 
vió el dicho Theniente á Alonso Xaimez saliese con algu- 
nos compañeros , como en efecto salió : fué en su com- 
pañía Diego Diaz de Yerlanga y Cristóbal Martin , Juan 
López é Francisco de Mancha , é les mandó el dicho The- 
niente fuesen siguiendo un rastro de gente que allí se ha- 



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bsl Amanso »■ indias. 295 

116 y procurase con el naguatato (l)que llevaban do traer 
algún indio para tomar en lengua de la tierra y de lo que 
en ella había y porque él iria con las carretas por su ras- 
tro; y al otro dia salieron. 

En i 9 del dicho salimos deste paraje, con determina- 
ción de ir en seguimiento del camino que llevaba Alonso 
Xaimez y á un agua que él había inviado á decir que es- 
taba dos leguas de donde salimos , la cual respuesta en- 
vió con un indio, llamado Juan de Vega, que para el efec- 
to llevó. £ no satisfecho de esta razón, el dicho Theniente 
de Gobernador envió á Cristóbal de Heredia fuese á ver 
aquella agua; el cual fué, é visto la poca agua que habia 
y que era camino muy diferente y apartado del que ha- 
bían de llevar, se volvió á gran priesa, que no era aquel 
mismo camino; y enterándose el dicho Theniente dello, 
le mandó que tomase la discera que llevaba é dexase 
aquella, el cual. lo hizo ó fuimos á dormir á unas laxas 
que el dicho Cristóbal de Heredia habia visto con agua. 

En 20 del dicho salimos deste paraje con harta pena 
por la falta del agua, porque no hubo en ella la mitad de 
loque era menester para aquel diá y noche, y así envió 
el dicho Tlieniente á muchos compañeros, como lo solían 
hacer, á buscar aguajes en algunas laxas ó arroyos, por- 
que manantiales no los habia en toda la tierra; é fue Dios 
servido que Domingo de Santistévan volvió al Real di- 
ciendo que en una cañada adelante habia muy grandes 
charcos de agua. Y así se fué á ellos con gran contento, 
y llegaron á las ouoe del dia, é se desunció la boyada y 
estuvimos en estos charcos obra de dos horas , y luego 
se tornó á uncir y fuimos .prosiguiendo nuestro viaje; pa- 



(1) Nombre con que se designaba ¿ los intérpretes» 



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296 moumehyos raninos 

rose con dos ó tres horas de noche en unas lomas. 
En 21 del dicho salimos deste paraje; yendo cami- 
nando á medio dia, se halló una poca de agua en unas 
laxas, donde se proveyó todo el Real y bebieron algunos 
caballos, aunque pocos , porque la noche atrás habíamos 
quedado sin agua; y fuimos á dormir adelante en una ca- 
ñada sin agua, aunque para la gente, obra de media le- 
gua, se halló agua y llevaron á beber á algunos caballos. 
Y esta noche, visto la falta de agua qm© había, mandó el 
dicho Theniente á Cristóbal tle Heredia , maese de cam- 
po, que enviase algunos compañeros á descubrir el rio 
Salado, y que no volviese sin darle vista, y si hallase al- 
guna agua, volviese algún compañero á dar razón dello. 
El dicho Maese de campo mandó luego á Juan de Garba- 
jal y Juan de Estrada y Martin de Salazar y Juan Ro- 
dríguez Nieto y Pedro Flores, Gonzalo de Lares, los cua- 
les calieron luego aquella noche al cumplimiento de lo 
que se les mandaba : fueron á descansar aquella noche 
obra de dos leguas algún rato, y antes que amaneciese, 
tornaron á proseguir su viaje como les era mandado, que 
fue Dios servido que adelante, yendo á descubrir el dicho 
rio con propósito de no volver sin descubrirlo, como lo 
hicieron; y hallaron unos charcos muy grandes de agua, 
de que recibieron mucho contento por la gran necesidad 
que traían de agua. Y al cumplimiento volvió Pedro Flo- 
res por la posta á dar razón de la dicha agua; no debió 
de tardar una hora en venir al Real; y los demás compa- 
ñeros pasaron adelante á descubrir el dicho rio. En este 
paraje se perdieron las cabras, y vino Pedro Pinto á gran 
priesa á decir que las llevaban indios; y el dicho The- 
niente de Gobernador, con otros dos ó tres soldados, sa- 
lió á la] discera donde el negro decía las llevaba, y les 



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DKL ARCHIVO »E MUÍAS. 297 

dio alcalice, obra de una legua; é no los llevaban íd- . 
dios, porque con la sed se iban ellas de suyo; también 
con la gran sed que la boyada tenia, se dividió ün gran 
atajo deiloe , y los truxo Diego de Biruega á dos leguas 
del Real. 

En 23 del dicho salimos deste paraje, y al punto que 
estaban unciendo, llegó' Pedro flores con la nueva del 
agua que habia descubierto , y así se fué á dormir allá 
con gran regocijo, por ser en cantidad. Y el otro día lle- 
garon los dichos que habían descubierto el rio, y que ya 
se habia acabado las lomas y sierras, y estaría de allí 
cuatro leguas: fueron bien recibidos con la nueva que tru- 
xeron, respecto del demasiado trabajo que hasta allí se 
truxo por la malicia de la tierra y de las pocas aguas y . 
trabajo de la caballada, que era* lo que se sentía, porque 
todos en general se desesperaban por la mucha piedra 
que habia, andando en demanda del rio Salado , que era 
el que deseábamos. Gastóse en esta sierra veinte é cinco 
docenas de herraje, porque de otra suerte no se podía 
andar, porque muchos caballos en dos ó tres días se les 
gastaban las herraduras, cosa no creída , y así se nos en- 
coxió mucha caballada; fue cosa inmensa de ver, diño de 
no creer sino los que lo vieron , el mucho trabajo que 
toda esta compañía pasó hasta llegar á esta agua, cosa 
que si se hubiera de pagar á dineros en descubrir este 
camino no se pudieran remunerar si no fuera con muy 
gran cantidad. Y así el Theniente de Gobernador les ven- 
dió á todos sus compañeros las gracias, y que él esperaba 
en Dios N. S., que de él serian pagados y de S. M.; y lo 
que fuese en su mano, ninguno fuese corto en mandarle 
ni en pedirle cosa alguna que éL pudiese hacerles merced 
en nombre de S. M., porque les daba su palabra de ha- 



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298 DOGCMKNTOS INÉDITOS 

cerlo así, pues con dineros el mucho trabajo y voluntad 
con que ellos acudían, él no era poderoso á gratificár- 
selos de otra suerte, porque habiendo de ser con dine- 
ros, habían de ser muchos y en mucha cantidad. Y ellos, 
todos juntos á una voz , respondieron siempre estarían 
prestos á todos los trabajos que les sobreviniesen, por- 
que ellos su principal intento no era otro sino de acudir á 
lo que el dicho Theniente les mandase en nombre de 
S. M. Lo cual el dicho Theniente les agradeció, y q«e 
esperaba en Dios, mediante su voluntad y con su favor, 
salir con lo que habían intentado, porque dello entendía 
que era negocio muy principal, y que S. M. se lo grati-. 
ficaria , como lo hace á todos los que le sirven. Y con 
esto el dicho Theniente quedó muy contento con tan 
grande ánimo como sus compañero? le mostraron, y ellos 
no menos de lo que el dicho Theniente les dixo. Cosa 
que yo aquí no puedo encarecer ni significar los trabajos 
atrás referidos, porque todos, en haberse hallado el rio 
que se buscaba, entendíamos que estábamos ya fuera de 
todos ellos, y así se estuvo dos dias aquí con muy gran 
contento. 

En 25 del dicho fuimos á dormir deste paraje dos le- 
guas, y quedamos sin agua. 

En S6 del dicho salimos deste paraje para ir al rio, 
cosa tan deseada, y no se pudo hallar abajadero para po- 
der bajar al rio, sino fue por unas grandes cuestas, donde 
se pasó mucho trabajo en hacer camino para poderse ba- 
jar ; y todo este trabajo les parecia á todos cosa muy li- 
viana por el gran deseo que tenían de servir á Dios y al 
Rey. Y en la dicha baxada se quebraron algunas carre- 
tas, entre las cuales se quebró una en que venia la caxa 
Real con sus reales quintos ; y así se bajaron todas , y el 



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DEL AUCHIYO BR INDIA*. 299 

dicho Theniente de Gobernador mandó que se fuesen to- 
dos al rio con [as carretas y Real á holgarse, porque él se 
quedaría allí, como quedó, con algunos compañeros, con 
la dicha caxa Real, y el otro se aderezó la carreta y se 
fué al dicho rio. 

Estando en el rio, al otro dia llegó Alonso Xaimee con 
los demás compañeros.que llevó consigo , diciendo que 
él habia seguido el rastro que el dicho Theniente les ha- 
bía mandado y que dio á cabo de tres días con muy gran 
cantidad de gente de nación tepelguan. El cual fue dellos 
muy bien rescibido, quedándoles á entender por naguata- 
to á lo que iban, se holgaron mucho é les dieron machos 
cueros de Cíbola (1), gamuzas, zapatos de su modo dellos 
muy buenos, mucha carne, y les dieron á entender que 
por allí podíamos ir, que ellos de allí nos llevarían á don- 
de habia mucho maíz y poblaciones; y así el dicho Alonso 
Xaimez se volvió muy contento con la amistad que los 
indios le mostraron. Y llegado que fue al Real, le di&o 
él dicho Xaimez al Theniente de Gobernador que ¿cómo, 
pues su merced le habia enviado, cómo no le siguió? y el 
Theniente se rió del por ver cuan apartada era aquella 
discera de su camino, mostrándole tanto agradecimien- 
to como él quisiera, porque no habia traido indio ningu- 
no; y quisieran algunos que se tomara aquella derrota. 
Y satisfaciéndose el dicho Theniente de lo que habia, en- 
tre otras muchas cosas que habia un rio que salía, donde 
aquella gente estaba, venia á entrar en el rio en que es- 
taban, y habíamos de llevar , y así el dicho Theniente le 
dixo que fuese el rio arriba, y que llegado á la junta don- 



(1) Nombre de una provincia ó de su capital en el Perú , muy 
nombrada por la esceletkcia de sos cuerea. 



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300 DOCUMENTOS INÉDITOS 

de estáse (l)este otro, iría á ver esa gente, y desto quedó 
e\ dicho Xaimez é ios demás sus compañeros que habían 
ido coa él muy satisfechos, porque deseaban en estremo 
de que se fuese por allí. 

En 28 del dicho salimos de este paraje : yendo el rio 
arriba, se bailaban muchas rancherías (2) recien alzadas, 
éno paresció sino fue un indio que salió alas carretas; no 
hubo lengua ninguna de muchas que llevaba que le en- 
tendiesen ; personas le preguntaban algunas cosas y se 
entendía, y el dicho Theniente le mandó dar un poco de 
maíz y que fuese á llamar la gente que por allí habia y 
que no tuviese miedo , y así se fue : fuimos á dormir á 
unos cerrillos á la orilla del rio. 

En 29 del dicho salimos deste paraje, á dormir á la 
propia orilla del rio, donde se mató algún pescado. 

En 30 del dicho salimos deste paraje, y fuimos á dor- 
mir á unas rancherías viejas , donde habia muchas mos- 
cas, y el otro dia faltaron muchos caballos, respecto de 
que se apartaron por el poco pasto que habia; y andan- 
do en busca de caballos Diego Díaz de Verlanga, Fran- 
oisco de Mancha, hallaron una salina muy grande y con 
mucha sal , cosa no creída., y muy blanca. Fuimos á 
dormir á unas ciénegas (3), donde se derramaba mucha 
agua del rio que hacia las dichas ciénegas. Y los prime- 
ros que llegaron á» este paraje fue Diego de Biruega, 
Francisco López de Ricalde , Andrés Pérez , secretario de 
gobernación, y vieron ir caminando alguna gente é fue- 
ron á ellos y trajeron cuatro personas, porque las demás 



(1) Así en el original. 

(2) Ranchería, paraje ó casa en que se junta la gente 6 sol- 
dados en un rancho. 

(3) Ciénaga 6 ciénega, lo mismo que pantano. 



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DIL ARCHIVO BE INDIAS. 301 

huyeron é se metieron en la ciénega. Llevaban estas 
gentes muchos perros cargados, porque se acostumbra 
por aquellas comarcas, é los vimos cargados , cosa para 
nos nueva, jamás vista. Y se volvieron á el Real con las 
cuatro personas, éno hallaron al Themente en el Real 
por haber vuelto atrás aquel dia en busca de unos caba- 
llos, y asi se soltaron luego dos mujeres con todo lo que 
traiané se quedaron dos gandules hasta que llegó el The- 
niente. Y llegado que fue, supo lo sucedido é se holgó, é 
visto los indios y hablándoles, no hubo quien les enten- 
diese, y les mandó dar carne y raaizy se fueron, di- 
ciéndoles por señas que no tuviesen pena; y se fueron 
con todo lo que traian y un perro cargado con dos cue- 
ros liados, con su reata, pretal, ta harria, de que todos 
holgaron verle por ser cosa nueva. 

En 2 de Noviembre salimos deste paraje, é fuimos á 
dormir á donde flecharon á Juan de Vega ; y fue que lle- 
gando á la orilla del rio á donde se pasó, yendo delante 
Diego de Biruega , Alonso Lucas , Andrés Pérez y otros 
compañeros, vieron estar á la orilla del rio una gaodula- 
da, y se fueron los dichos á ellos y estuvieron hablando 
todos con los indios por señas, unos de una parte del rio 
y otros de otra , y apartándose los dichos de los indios, 
quedó el dicho Juan de Vega , indio ; y visto quedaba 
solo, asieron del algunos indios y lo echaron en el rio, y 
le quitaron una chamarra y le dieron tres flechazos. Y al 
otro dia de mañana parecieron cantidad de indios, y el 
dicho Theniente procuró de que viniese al Real é no 
pudo por ningún caso , y estando alli , porque se holgó 
aquel dia , vieron del Real llevar á los dichos, indios no 
sé que bueyes; y visto su desvergüenza, el dicho The- 
niente mandó á Cristóbal de Heredia y alguqos soldados 



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802 DOCÜMOTOS INBDIT08 

fuesen en seguimiento de los indios que llevaban los di- 
chos bueyes. Yendo el dicho en seguimiento , dieron con 
una gandulada y dicen que les salieron flechando , y ellos 
en defensa mataron algunos dellos y prendieron cuatro y 
los truxeron al Real. Y el dicho Tbeniente, visto la causa 
por vista de ojos é la llevada de los bueyes , para casti- 
go de los tales dañadores , mandó á uno dellos que se 
ahorcase é los otros tres, por ser mozos é de poca edad, 
los truxo para lenguas en el dicho su campo ; é para que 
más presto hubiesen de deprender la lengua é fuesen en- 
señados, depositó uno dellos á Joan Pérez de los Rios y 
otro á Pedro Flores, y el otro á Cristóbal de Heredia. Y 
con toda diligencia que se hizo, llevaron un buey, por- 
que los demás se huyeron. En este paraje se hizo abre- 
vadero á mano y se halló mucho mesquite (1) de que la 
gente menuda gomia y escusaba alguna costa de basti- 
mento y se estimaba mucho por el poco que habia. 

En 3 del dicho salimos deste paraje, y fuimos á dor- 
mir á una ciénega grande, donde habia mucha caza. 

En 5 del dicho salimos deste paraje y fuimos á dor- 
mir á la orilla del propio rio ; halláronse en el camino una 
rancheria recien alzada, que debia de tener gran canti- 
dad de gente, porque tomaba muy gran campo, y ha- 
llóse también este dia muchos esteros de mucha sal. 

En 7 del dicho salimos deste paraje, y se caminó por 
unos muy grandes medaños (2) de arena, y se fué á dor- 
mir en una encañada del dicho rio. 



(1) Mesquite , árbol muy común en América, de cuya fruta se 
alimentan las bestias y aun sirve para hacer pan en tiempo de 
caresMa. 

(2) Lo mismo que montones. 



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DCL ARCHIVO DI INDIAS. 303 

En 8 del dióho salimos deste paraje, y fuimos apar- 
tados del río por unas muy buenas savanas , fuimos á 
hacer noche ea un muy gran llano ; habíase aquel día 
muerto pescado en cantidad , y se tenia por gran regalo, 
demás de la necesidad que se llevaba/ y suplía mucho, 
juntamente con la mucha cantidad de mesqnite que ha- 
bía, porque no tan solamente lo comía la gente menuda, 
y aun nosotros. 

En 10 del dicho salimos deste paraje, y fuimos ca- 
minando, y en algunas partes dormimos , y atravesamos 
unos mesqnitales: fuimos á dormir á un ancón del dicho 
rio, y se metió toda la boyada en una isleta que hay en 
el rio. Murióse aquí una niña, hija de Francisco López de 
Ricalde, matóse, mucho pescado, y había mucho mes- 
quite, tanto, que nos escusaba de matar carne algunas 
veces. 

En 1 1 del dicho salimos deste paraje, y fuimos ca- 
minando : en algunas partes dormimos en una savana 
muy buena, donde había muchos lobos, y mataron al- 
gunas cabras que se salieron de la majada. 

En 13 del dicho salimos deste paraje, y llevamos una 
muy buena savana , habia muchas veredas de ganado 
que atravesaban el rio y algunos rastros; no se pudo ver 
res ninguna ; durmióse en muy buenas savauas ; la bo- 
yada pasó el rio y durmió de la otra parte. 

En 14 del dicho salimos deste paraje, y llevamos 
muy buena savana; fuimos á dormir en el rio en unos 
camales: hizo Biruega este dia una muy gran pesquería: 
aquella noche se quedó fuera del Real un indio y una in- 
dia, que causó pena, entendiendo que los habían muerto 
los indios. 

En 15 del dicho salimos deste paraje, y fuimos á una 



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304 DCCÜMKNTOS INÉDITOS 

vuelta del rio, donde había gran cantidad de rastro.de 
ganado. 

En 16 del dicho salimos deste paraje, y llevamos muy 
buen camino, apartados del rio, por una gran vuelta que 
hacia; y se quebró allí un pie á una venadilla mansa que 
llevaba Catalina de Charles. 

En 17 del dicho salimos deste paraje, yendo por 
unas lomas arriba, á una bajada, se quebró el exe de la 
carreta fuerte, quedóse apartado esta noche del rio. A 
este tiempo había poco bastimento de maíz y trigo; y así, 
visto esto, el dicho Theniente de Gobernador, atento á 
que había mucho pescado y mesquite, mandó acortar, 
que no se diese á cada persona más de una tortilla pe- 
queña á cada comer, é mandó que se diese á cada per- 
sona cada dia dos libras de carne; y con todo esto había 
muy gran querella é quexa de hambre, y así se pasaba 
con mucho trabajo. 

En 18 del dicho fuimos por una muy buena sabana, 
fuimos á dormir en un descombrado, junto á el rio al pié 
de unas mesillas. 

En 19 del dicho fuimos á dormir en unos arenales, 
donde Joan de Carvajal é Joan Pérez tuvieron no se qué 
razones. 

4 

En 20 del dicho salimos deste paraje, y salido luego 
de los medaños de arena , llevamos una muy buena sa- 
vana apartado del rio, porque hacia allí gran vuelta 
fuimos á dormir. En este paraje se holgó un dia , porque 
se habían quedado un atajo de bueyes en el otro paraje; 
respecto de los que buscaron, hallaron algunos, é se fue- 
ron con ellos, entendiendo que no faltaban más ; también 
se vido en una sierra humo, cuatro leguas del paraje: 
quisieron los compañeros ir á él, y el Thenieníe de Go- 



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BEL ARCHIVO DB INDIAS. 30S 

bernador no quiso prestar consentimiento en ello; enten- 
dióse que no quiso dexar á él por temor de algún daño 
que se podia dar á los indios, aunque él no lo dijo clara* 
mente, esto fue el entendimiento que se le dio. Ponién- 
dole por delante que seria acertado que se fuese á ver é 
se truxese algún indio, él le respondió que no habia para 
qué, pues no habia naguatatos para ellos, y que aquella 
gente no sabria dar razón de cosa alguna , en demás que 
él decia iba satisfecho, que aquel era su camino , y que 
llegando más adelante, se procuraría algún indio, enten- 
diendo estarían en parte cerca de lo que iban á buscar* é 
desto algunos se desabrían, porque no les dexaba ir á 
buscar indios para lo referir. 

En 22 del dicho salimos deste paraje, y se caminó 
por unas lomas de buen camino ; en este dia se apartó el 
Theniente con su criado Juan López, é fué é subió á lo 
alto de las sierras ó descubrió otra sierra ; más adelante 
durmió á la orilla del rio en una buena savana ; salié- 
ronse las cabras esta noche del corral, y mataron los lo-» 
bos un gran golpe dellas. 

En 23 del dicho salimos deste paraje, donde el rio 
hizo una gran vuelta al Poniente : hallóse un corral muy 
grande, donde los indios solían encerrar ganado, fuimos 
á dormir á la punta donde hacia remate la sierra, á la 
orilla del rio en una muy buena savana. 

En 24 del dicho salimos deste paraje, tomó el rio á 
dar otra vuelta al Nordeste; aquí le pasamos y fuimos á 
dormir á un rio chico, donde habia un grande mimbral 
é parral, é un arco muy grande, donde se mató algunos 
vragres, los mejores que en todo el camino se habían 
comido. 

En 26 del dicho salimos deste paraje , é fuimos atra- 
To*o IV. 20 



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806 BocuMurros inéditos 

vesando otra vez á tomar el rio que quedaba á la mano 
derecha, porque de atrás lo habíamos llevado siempre á 
la mano izquierda : eran muy buenas savanas ; deste pa- 
raje se volvió mucha caballada atrás; durmióse á4a orilla 
del río, aunque empezó á hacer gran frió. 

Hallóse entremedias deste camino un ojo de agua, 
que desde que salimos 4el rio Bravo , no habíamos visto 
otro manantial. 

En 27 del dicho salimos deste paraje, é fuimos por 
el rio arriba por una muy buena savana; fuimos á dormir 
á la orilla del rio, donde bahía muchos carteales, que pa- 
recían ser d$ ciénegas; estaban secas respecto no haber 
llovido mucho tiempo, á lo que parecía, en -este paraje. 

En 28 salimos deste paraje hacía el rio una vuelta al 
Nordeste , fué siempre por él arriba por muy buenas sa- 
vanas , apartóse este día el Theniente solo á yer una ala- 
meda que pareció donde habíamos dormido , la cual ala- 
meda estaba dos leguas del paraje á la parte del Ponien- 
te; é vuelto al Real, dixo que había visto el alameda, 
que era de sauces, los más gruesos que había visto en 
todas las Indias; y volviendo al Real, dixo que había ha- 
llado en aquellas savanas muy gran cantidad de venados 
y que eran tan grandes los atajos de ellos, que no los po- 
día contar. Dormimos esta noche en unos medaños de 
arena á la orilla del rio y estando en un tulal dormierido 
Juan de £arbajal y Diego de Biruega pegaron los mozos 
de el Real fuego, que casi se quemaran, si no se hubiera 
acudido al socorro con mucha diligencia. 

En 29 del dicho salimos deste paraje, é fuimos el rio 
arriba por unas muy buenas savanas y hallamos un ría* 
chuelo que venia de una sierra, á loque parecía, que es- 
taba á la parte del Poniente, é lo pasamos; é pasado, 



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DEL ATtGHTVO DE INDIAS. 30? 

yendo caminando por unas muy buenas savanas se halló 
un ojo de agua en la mitad de un llano en una tetilla; fdl- 
mos á dorttíif á una muy grande alameda , donde ate ha- 
lló una olla y elotes (1) recien desgranados, de que todos 
se holgaron mucho. 

En 30 del dicho salimos deste paraje, é fuimos cfttíii«» 
nando por unas muy buenas savanas ; hacia aquí el río 
un grato codo al naciente y hondo; caminando, vino cor- 
riendo Pedro de Iñigo á donde estaba el Theniente , di-* 
ciendo que á la orilla del rio estaba una población y qué 
habia gente, y que le parecía que iba saliendo del; y él 
dicho Theniente con algunos compañeros fué corriendo, 
y era una ranchería muy grande, despoblada , é la gente 
que Pedro de Iñigo habia visto, era de la nuestra ; no se 
satisfizo porque no llegó á ellos, por verlo de lejos : dor- 
mimos en esta ranchería, donde habia muy largas sa- 
vanas. 

En 1.° de Diciembre salimos deste paraje, atravesan- 
do por unos caríbales , y obra de media legua , se halló 
un rio que venia al parecer de una sierra, que estaba á la 
parte del Poniente; no se pudo pasar por ir hondo, y así 
devolvimos al naciente á pasar el rio que habíamos traí- 
do; y el rio que no pudimos pasar entraba en este. Al 
pasar del rio se quebró la carreta fuerte, y cayó al pasar 
del rio Alonso Xaimez, Joan de Estrada, y no siendo bú- 
cios , se zambulleron ellos y sus caballos , de que hubo 
muy gran risa , y ellos corridos de que los llamaban bú- 
cips. (2) Durmióse en este paraje ; el otro dia mandó el 



(1) Lo mismo que maíz tierno. 

(2) Búcios , lo mismo que buzos, nombre aplicado atjuí, según 
se vé, por mofa. 



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308 DOCUMENTOS INÉDITOS 

Theniente de Gobernador á Cristóbal de Heredia, maese 
de campo, que se aprestase, y saliese con algunos 
compañeros por el rio arriba, ó á la p^rte que le parecie- 
se, á ver si se podia dar con alguna gente para tomar 
razón de la tierra, que por la altura que había mandado 
tomar , le parecía haber poblaciones muy cerca. Y al 
cumplimiento de ello salió el dicho Maese de campo, á lo 
que le era mandado; llevó en su compañía á Francisco 
López de Ricalde, Francisco de Mancha, Juan Rodríguez 
Nieto, Gonzalo de Lares, Cristóbal Martin, Juan López, 
Domingo de Santistéban, Diego de Biruega, Juan de Con- 
treras , Josephe Rodríguez y Domingo Hernández , los 
cuales salieron todos con el dicho Maese de campo. Dió- 
sele por instrucción, que procurase en todo caso ver si 
se podia hallar algunos indios, para traer uno ó dos al 
Real, para satisfacerse si habia cerca poblazones; y que 
no llegase á poblazones ningunas, aunque las viese, por- 
que no quería el dicho Theniente que ninguna persona 
llegase á ellos, porque quería entrar con todo su campo 
y carretas, todos juntos en un cuerpo. 

En 3 del dicho salimos deste paraje, y fuimos por el 
rio arriba por unas ciénegas y carrizales (1); fuimos á 
dormir al paraje del Descaído, á la orilla del rio, en unos 
saritiales (2). El descuido fue,.que salió el Theniente por 
el rio arriba , y entendiendo se volvería luego , no le si- 
guió nadie; é fué tanto adelante, que era más de dos ho- 
ras de noche, é no habia vuelto, de que todos estábamos 
con harta pena, y en alguna manera corridos de haberle 



(1) Carrizales, lo mismo que cañaverales. 
* (2) Saritiales, así en el original, acaso por xarales, si ya no 
arenales t como después se indica. 



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DIL AftCHIYO DK MMAS. 809 

dexado ir solo; mas fue por descuido, entendiéndose vol- 
vería luego. Y haciéndose muchas luminarias para que 
acudiese á ellas, y visto su tardanza, se iba doblando más 
pena á todos; y así se determinó Juan de Carbajal*, Pedro 
Iñigo, Pedro Flores de ir en su busca , llevando hachas 
hechas encendidas, para que el dicho Theniente las vie- 
ra. Y salido del Real con este apercibimiento, le hallaron, 
obra de un cuarto de legua , que venia al Real ; y que- 
dándose todos á él cómo su merced salía so^o ; v él res- 
pondió que no pensó pasar tan adelante, y si pasó, fue 
por descubrir el caminó, porque había por allí mala tier- 
ra de arenales, que no se podían caminar, demás que 
hacia el rio un codo , y por dar cabo á ese mal camino, 
fue causa de su tardanza. Y con esto, vístelo todo el Real, 
quedaron muy contentos de la mucha pena que de su 
tardanza había. 

En 4 del dicho salimos deste paraje, y salimos de to- 
dos estos arenales y medaños (1) apartados del río, por- 
que hacia gran codo , y fueron caminando por unas sa- 
vanas, donde se atajó muy gran rato de camino: este dia 
volvió el Theniente de Gobernador atrás con tres compa- 
ñeros á ver un rio, que le habían dicho venia|de la parte 
del Naciente, á entrar en el rio que llevábamos. Y vuelto, 
no era rio, porque, los que lo vieron, eran indios que an- 
dando el dia antes buscando unos caballos, los vieron, y 
era un estero (2) , y así se volvió y alcanzó el Real é 
carretas casi á puesto el sol; durmióse esta noche aparta- 
do del rio en unos medaños de arena. 

En 6 del dicho salimos deste paraje , é fuimos el rio 



(1) Medaños, término marítimo, equivalente á montones de 
arena. 

(2) Estero, lo mismo que laguna 6 brazo de mar. 



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810 DQcujuNTOft muraros 

ea la mano que volvía al Nordeste: fuimos á dormir á 
Ift orilla 4el rio á una atameda 4e zacatales, y se pegó el 
ft^ego $p líi savana, que se entendió se quemara alguna 
g^rreta , y en efecto se quemara, sino se hubiera puesto 
wucha diligencia en apagar el fuego. £1 otro dia, estan- 
do en este paraje, vino Gonzalo de Lares y Francisco de 
Mancha, personas que habian salido qon el Maese de 
wmpo á lo atrás referido, y truxeron iw billete 4 The- 
lüentp, enviándole á pedir abastimento, porque se les 
ha$>ia acabado lo que habian llevado, y que no podian ni 
tobiap hallado gente ni rastro della. Y así, visto la razón 
de los dichos, el dicho Theniente pidió un buey á Juan 
Pqcez de los Rios, é se mató, é mandó á los dichos Gon- 
zalo de Lares, y Francisco de Mancha tomasen aquella 
tfurne, é se volviesen á donde quedaba el dicho Maese de 
campo é compañeros , porque maiz , ni harina» ni trigo 
no lo había ya. Y así se fueron con la dicha carne; y que 
dixese al dicho Maese de campo, que procurase ver si 
podía alzar algunos indios, como le era mandado, y si 
diese vista algún pueblo, no entrase en él. 

En 7 del dicho salimos deste paraje, y pasamos el 
rio, y fuimos á dormir á unas quebradillas , á donde em- 
pegaba el río á hacer unas grandes alamedas de álamos. 

En 9 del dicho salimos deste paraje, y fuimos el rio 
arriba* que tornaba á enderezar al Norte, por buen cami- 
no é mucha alameda; hicimos noche en una alameda ; á 
]$ orilla del rio habia por estos parajes grandísima canti- 
dad de mesquite; que si no fuera por él, se pasara gran- 
dísimo trabajo; mas provee el Señor en la& mayores ne- 
cesidades, porque no tan solamente comían el mesquite 
los indios é indias, como lo comíamos todos, hombres y 
mujeres. 



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D1L ARCHIVO VK INDIAS. 311 

Bi 10 del dicho salimos deste paraje, é fuimos apar- 
tado» del rio, por una gran vuelta que hacia, é fuimos á 
pasar el rio otra vez á la parte del Naciente , porque ha- 
cía destetara parte mala tierra; y pasado el rio, hicimos 
noche. 

En 1 1 del dicho salimos deste paraje, é fuimos cami- 
nando al Nordtesfe por unas lomas , apartados del rio, 
porque hacia mala tierra, demás de hacer una gran vuel- 
ta el rio: fuimos á dormir en una savana, sin agua. 

En 12 del dicho salimos deste paraje, é fuimos ca- 
minando por unas muy buenas savanas, y fuimos á tor- 
nar á temar el rio, donde mandó el Theniente de Gober- 
nado! 4 prender á Alonso Xaimez. Y estando el otro dia 
aquí, llegó Diego de Bi ruega, que habia ido con el Maese 
de campo, á decir y avisar el camino que se había de 
llevar, y que no habia topado gente ninguna, salvo como 
doce leguas de allí el rio arriba, habia hallado rastro de 
gente, é savana quemada muy reciente, y habia visto una 
sierra delante al Norte, y esta dresera llevaba el rastro de 
lagente, é iban en su seguimiento; y esto truxo por nueva 
el dicho Diego de Biruega , que se volvió solo á esto. 

El otro dia siguiente sernos deste paraje, é tornamos 
á pasar el rio á la parte del Poniente, é fuimos caminan- 
do por unas muy buenas savanas, apartados del rio, por- 
que hacia allí gran codo; fuimos á dormir en una alame- 
da á la orilla del rio* donde se halló gran zacatal; é*la 
gente de laseSpigas del zacate, cogieron gran cantidad, é 
la tostaban é molían para comer. 

En 1 4 del dicho salimos deste paraje, é fuimos cami- 
nando al Norueste, porque guiaba el rio: fuimos á dor- 
mir, donde se quebró la carreta de D. Gaspar, en una gran 
alameda, donde se coxió gran suma de semilla de zaca- 



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311 DOCüMETfTOS INÉDITO» 

te, atrás referida, porque ya do habia mas de doce hane- 
gas de trigo , que el Theniente de Gobernador llevaba 
para sembrar; y vista la gran necesidad que se pasaba, 
iba dando algún poquito de trigo á las personas que le 
parecía más lo habian menester, porque las demás se pa- 
saban con carne, mesquite y semilla de zacate. 

En 17 salimos deste paraje, y fuimos á dormir al rio, 
donde mataron el perro grande á Juan Pérez ; matólo un 
buey de una coz. 

En 19 del dicho salimos deste paraje, é fuimos cami- 
nando al Poniente, obra de una legua, por unas quebra- 
das , y veníamos á dar otra vuelta al Poniente , porque 
así nos era forzoso por la malicia de la tierra y el rio; y 
desta suerte venimos á dormir dentro de una quebrada, 
donde habia* un riachuelo , que venia del Norueste , y 
antes de entrar en el rio que traíamos, se perdió en unos 
arenales que hacia la quebrada. 

En SI del dicho salimos deste paraje, é fuimos por 
una muy buena savana, aunque cuesta arriba, obra de 
una legua , apartados del rio , porque hacia gran codo: 
fuimos á dormir á una rinconada, apartados del rio, don- 
de hubo muchos pareceres desque Íbamos perdidos, y el 
Theniente de Gobernador y Capitán general, lesdixo que 
no tuviesen pena , que él estaba enterado de que no es- 
taban las poblaciones de allí de veinte leguas á veinte y 
ciwco arriba ; y con esto algunos quedaron contentos y 
otros muy incrédulos. 

En 23 del dicho salimos deste paraje, y fuimos cami- 
nando por una muy buena savana , casi al Este , porque 
el rio daba allí gran vuelta ; yendo adelante, este día el 
Theniente de Gobernador descubriendo camino, y con él 
Andrés Pérez, secretario de Gobernación, estando en ua 



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DH, ARCHIVO DK INDIAS. Sf í 

alto, vieron venir no sé qué compañeros, de los que ha* 
bian ido con el Maese dé campo, con algunas bestias por 
delante; é viéndolos á un gran trecho, visto que no hacían 
muestra ninguna, el Theniente de Gobernador sintió 
gran pena, diciendo que no habian hallado nada, ó les 
habia sucedido algún desastrado caso; yendo más ade- * 
lante, encontró á Juan Rodríguez Nieto, á pié, con su 
arcabuz acuestas y un caballo por delante, cansado y 
sin silla. Y sabido como venia de aquella suerte, casi no 
queria contar lo que habia pasado , y en razón de ello, 
le dixo, que yendo el rio arriba, habian topado una sen- 
da de gente, la fueron siguiendo, y estando en un alto 
de una sierra, vieron un pueblo, y allí durmieron; y al 
otro dia de mañana, fueron ai dicho pueblo, y llegado á 
él, les fué forzoso entrar en él, porque eran grandes los 
fríos y nieves, porque estaba toda Ja tierra cubierta de. 
nieve, y los indios del dicho pueblo los recibieron bien, 
y les dieron aquel dia que comer, y obra de ocho 6 diez 
hanegas de maiz. El otro dia de mañana , queriéndose 
volver, mandó á algunos soldados fuesen pQr el pueblo á 
pedir más maiz, los cuales fueron á lo que les era man- 
dado, é para más seguridad de los indios, é que no tu- 
viesen miedo, iban sin armas ningunas,- de modo que 
todos andaban por el pueblo con esta seguridad, por la 
que los indios les habian dado, salvo Alonso Lúeas y Do- 
mingo Santistéban, los cuales estaban desgranando un 
poco de maiz, que los indios les habian dado; cuando de 
repente empezaron á dar un grandísimo alarido, y jun- 
tamente con él mucha piedra é flechería. É visto por los 
dichos compañeros el rebato que les daban, se fueron 
retirando, como pudieron, á donde tenían las armas, las 
cuales habian baxado algunos de los indios, que en las 



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314* DOCUMENTOS IHUMTOS 

azoteas estaban, por ser las casas de á tres é cuatro so- 
brados; y abaxando dellas, llevaron algunas de las ar- 
mas, de modo que no pudieron haber más de cinco ar- 
cabuces, con los cuales se fueron retirando y saliendo 
de una plaza, donde estaban aloxadas, quedándose los 
> indios con cinco arcabuces y once espadas y diez y nue- 
ve sillas, y nueve pares de armas de caballos, y mucha 
ropa, así de vestir como de cama. Visto por el Maese de 
de campo el estrago que los dichos indios le habían he- 
cho, determinó de volver á encontrar el Real y carretas, 
que venían marchando por el rio arriba, trayendo á tre3 
compañeros heridos , que fue Domingo de Santistéban y 
Francisco de Mancha y Josephe Rodríguez; y luego este 
propio dia se volvió, viniendo todos en pelo y sin barbi- 
quejo (1), y sin capotes, ni género de ropa, ni ningún 
bastimento, caminando tres días sin comer bocado, al 
cabo de los cuales, les deparó Dios una india en una sa- 
vana, la cual les dio una poca de harina de maiz, y unos 
Crisoles (2); y fue tan poco, que apenas cupo á puñado á 
cada uno ; que sino fuera por aquello, perecerían de 
hambre y de frió y de nieve y aires, que los hacia en 
estremo. Cada uno considere el trabajo que estos hom- 
bres pasaron. Y llegado que fueron donde estaba el The- 
niente de Gobernador , no embargante lo sucedido, los 
recibió con mucha alegría, aunque Dios sabe lo que to- 
dos sentimos en ver venir de aquella manera. É visto 
esto , dexamos la derrota, que llevábamos por aquella 
parte del rio, por do los dichos habían venido y dixe- 



(1) Barbiquejo, pañuelo usado en América para ponerle en la 
barba y embozarse* 

(2) Lo mismo que fréjoles* 



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DK. AtCIDVO BX INDIAS. 31 S 

ron que no se pudia caminar, respecto de que había 
muchas quebradas; é dos volvimos atrás, obra de una 
legua, donde mandó el Thepiente de Gobernador se hol- 
gué algunos úm, como se hizo. 

lluego otro día, el dicho Theoiente de Gobernador y 
Capitán general» visto el suceso oourrido al dicho Maesa , 
de campo ó sus companeros, y el mucho daño que les ha- 
bía» hecho los indios atrás referidos ., nos llamó á todos 
juntos, tornándoles á animar, y que no tuviesen pena de 
lo subcedido, que de los trabajos á ellos sobrevenidos, 
le pesaba mucho , y que cuanto á lo que los indios ha- 
bían quitado, él querría ir personalmente al pueblo don- , 
de había sucedido , para que , con los mejores medios» 
que pudiese, ver si podía rescatar las armas é todo lo de- 
más. Lo cual todos estuvieron en ello, y se holgaron mu- 
cho de que él lo hiciese; ansí, no poniéndosele delante la 
falta que había de bastimento , dio orden de que él lle- 
varía consigo veinte companeros y otros tantos mozos; 
que le convenia salir luego que descansase dos ó tres 
días , porque no tuviesen los indios tanto lugar de des- 
pender las armas. Y para reducillos á la obediencia del 
Rey nuestro- señor ; y para el efecto del viaje, viendo que 
había muchos días que no había que comer, sino una poca 
de carne y alguna semilla de zacate , salvo unas hanegas 
de trigo que llevaba para sembrar, mandó medir dos ha* 
negas para que quedase para sembrar , é lo demás re- 
partió por todo el Real; y Juan Pérez de los Rios, viendo 
la necesidad que había, para poder salir el dicho The- 
niente al efecto que determinaba, se llegó á él y le dixo, 
qme mandase malar carne super abundancia para poder 
llevar , pues no había otra cosa ; y así se mataron para 
cate efecto tres bueyes, y mandó el dicho Theoiente al 



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316 DOCUMÜTOS INIDITdS 

Maese de campo repartiese con las personas que con él 
habían de ir, lo cual se hizo. 

En 26 del dicho salió el Theniente de Gobernador al 
cumplimiento de lo atrás referido, y llevó de la gente de 
bu compaña al maese de campo, Francisco López de Ri- 
calde, Pedro Flores, Martin de Salazar, Diego de Birue- 
ga , Alonso Xaimez , Juan Rodríguez Nieto , Juan Rodrí- 
guez de Ávalos , Juan Sánchez , Francisco de Mancha, 
Juan de Car ba jal, Diego Diaz de Yerlanga y Francisco de 
Bascones, Cristóbal Martin, Hernán Ponce de León, An- 
drés Pérez, secretario de Juan López, Blas Martin de Me- 
deros , Domingo Hernández Portugués , Juan Destrada, 
todos los cuales salieron con el dicho Theniente y diez 
y siete mozos, todos á caballo: salimos deste paraje» fui- 
mos á dormir una legua de allí á la orilla del rio. 

En 27 del dicho salimos deste paraje, fuimos por 
una muy buena savana á dormir al paraje de la Urraca, 
donde acaesció á Juan Rodríguez Nieto , queriendo sacar 
fuego, saltó una chispa, no se sabe donde, mas de que el 
frasco, que tenia lleno de pólvora en la pretina, y el fras- 
quillo, reventaron sin hacer ningún daño. 

En 28 salimos deste paraje, é fuimos caminando aquel 
dia; y uno de los companeros, por nombre Pedro Flores, 
le había dado el dia de atrás una melancolía, de que se 
hallaba muy fatigado, y en alguna manera pareció des- 
variaba; y el dicho Theniente le dixo , antes que saliese 
deste paraje, se volviese al Real, que iba en nuestro se- 
guimiento, y había de parar en el paraxe de la Urraca: 
porque esa orden había dexado el dicho Theniente , y 
que allí aguardase hasta ser avisado y satisfecho el dicho 
Theniente que el dicho hallaría allí las carretas, que eran 
cuatro leguas, y podía volver seguramente. Y el dicho 



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DEL ARCHIVO DE INDIAS. 317 

Pedro Flores respondió que no se había de volver por 
ningún caso, y algunas personas dieiéndole que le en- 
viase , que sentían en él estar muy malo y con grande 
melancolía, tanto que en alguna manera mostraba estar 
falto de juicio natural; y el dicho Theniente, doliéndose 
de su trabajo é pena, le tornó á rogar se volviese, y que 
volvería con él un mozo ó un compañaro , y él no quiso 
acudir áello, tanto, queel dicho Theniente se quiso volver, 
respecto del dicho Pedro Flores, y el dicho Pedro Flores 
se sintió mucho dello, diciendo que no habia para qué, 
Y así , visto que él se animaba , proseguió su viaje é fui- 
mos á dormir al paraje que dieen del Caballo, en un 
ojuelo de agua. Dícese paraje del Caballo, porque cuando 
ei Maese de campo, al cumplimiento de lo atrás referido,, 
matamos un caballo para comer , porque no había cosa 
que comer en este paraje.*Despues de parados, vino Pe- 
dro Flores al aloxamiento del dicho Theniente, muy con- 
tento, diciendo que estaba muy bueno y se hallaba ali- 
viado, y que tenia mucha hambre, porque desde que 
habia salido de las carretas no habia comido cosa , ni 
dormido estotras noches, cosa jamás vista á nuestro pare- 
cer, que el dicho Theniente se holgó , de lo que el dicho. 
Pedro Flores le habia dicho, como era de razón, porque 
lo quería y amaba en estremo, y así le mandó dar carne 
y tres tortillas, que no fue poco regalo de las tortillas, é « 
porque no las habia. Y el otro dia de mañana hallaron 
al dicho Pedro s Flores menos , y así mandó el Theniente 
al Maese de campo se buscasq; el cual salió el dicho Mae- 
se de campo con otros dos compañeros á ver si hallaban 
al dicho Pedro Flores, é no le pudieron hallar, y así se. 
volvió al Real, y procurando la caballada, se halló menos 
un caballo del dicho Pedro Flores, y silla y arcabuz , co~ 



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318 DOCÜMBITOS INÉDITOS 

ta, porque todo esto llevaba, y así entendiendo volvería 
aquel dia á las carretas, mandó el dioho Theniente pro- 
siguiesen el viaje, el cual se hi20. 

En 30 del dicho salimos deste paraje, y fuimos á dor- 
mir una legua pequeña del pueblo, á donde se iba por 
muy mal camino; dormimos á la orilla del río. 

En 31 del dicho, antes que amaneciese, mandó el 
Theniente aderezar de almorzar , y mandó que todos al- 
morzasen y tuviesen confianza, que del todos serian bien 
recibidos de los indios é todo el pueblo ; porque su pe- 
cho é celo era de no hacelles daño ninguno, y asi lo man- 
dó á todos los compañeros no hiciesen cosa alguna, ni 
saliesen de la orden que el dicho Theniente les diese , ó 
el dicho Maese de campo. Y luego salieron enderezados 
al dicho pueblo, é para que los indios supiesen de su 
ida antes de ser vistos , mandó al dicho Maese de campo 
enviase otros compañeros, por alguna parte oculta, á 
ver si podian encontrar con algún indio , para enviarle 
delante al pueblo , dándole á entender no venían á darles 
pesadumbres , mas antes los traería , é recibiría á la obe- 
diencia de S. M. Salió á esto Martin de Salazar v Cris- 

«i 

tóbal y Diego de Biruega; y el dicho Theniente con su 
Real iban caminando al pueblo derecho por una vereda, 
á donde los dichos habían de salir, hallando el indio. Y 
asiyendo caminando con su gente en orden, con su ban- 
dera alta , y HegandQ á vista del pueblo , mandó tocar las 
trompetas que llevaba , y llegando cerca del pueblo, vido 
que toda la gente estaba en arma , hombres y mujeres en 
las azoteas é por los bajos, con grande apercibimiento. 
E visto el dicho Theniente de Gobernador de la suerte 
que estaba, mandó al Maese de campo hiciese aloxar el 
Real á tiro de arcabuz del pueblo, ele aquella parte donde 



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©EL ARCHIVO DI INDIAS. 319 

paresció ser más fuerte el pueblo ; é se hizo ansí, é man- 
dó dos tiros de bronce los asestase, y á esto mandó á 
Juan Rodríguez Nieto estuviese [con Jos dichos tiriflos y 
con lumbre apereebido , porque siendo necesario, estu- 
viese todo listo para reparo é defensa de los ditíhos é 
pueblo, poniéndose en defensa, ó por mejor decir , en al- 
guna desvergüenza, como la pasada, y que todos estu- 
viesen con mucho apercibimiento , como se pusieron to- 
dos como muy valerosos soldados, é todos debemos ha- 
cer, como lo mostraron todos generalmente. Y puesto 
todo esto en concierto, el dicho Theniente de Gobernador 
empezó de llamar los indios por señas, é ninguno quiso 
venir ni salir de sus aloxamientos , ni detrás de sus mu- 
ralletas y trincheras é mangas (1) que el dicho pueblo tiene 
en las partes más necesarias para su defensa. Aunque 
todo esto era hecho de atrás, la causa dello de presente 
no la entendimos, salvo después nos dieron á entender 
que tenian guerra con otras gentes, y por este respecto 
estaban así fortalescidos ; salvo en las azoteas de las ca- 
sas, tenian muchos pretiles de tierra para reparo de nos- 
otros, porque de atrás no los tenian. Esto seria á las ocho 
del día; y visto esto, el dicho Theniente saltó del dicho 
alojamiento, en su compañía el maese de campo Martin 
de Salazar, Juan de Carbajal, Blas Martínez de Mede- 
ros , y llegándose al pueblo y á las casas, llamando 
á los dichos indios, é dándoles á entender que no venían 
á hacerles ningún mal ni daño; é con todo esto, no 
hubo querer á sosegarse, mas antes á gran priesa 
iban subiendo pedrería á las azoteas; y esto de la 



(1) Llámanse así en la milicia las que guarnecen de arcabu- 
cería los costados de los escuadrones. 



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320 DOCUMENTOS INÉDITOS 

pedrería, la subían las mujeres, porque los hom- 
bres todos estaban en arma en sus puestos con gran- 
de ánimo y alaridos que daban. Y el dicho The- 
mente con los dichos fué dando vuelta á todo el pue- 
blo , y él y los compañeros regalando á todo el pueblo 
de palabra é señas que les hacia^ é dándoles algunas 
preseas , á ver si con esto los podían aplacar. No fueron 
poderosos á ello , mas antes les tiraban mucha pedrada y 
flechas y findas(l), y haciendo cada vez más algazara; y en 
este tiempo gastaron como cinco horas, dando muchas 
vueltas al pueblo, é toda la demás gente en su aloja- 
miento , como les era mandado, y asi se volvieron al di- 
% cho alojamiento. Y mandó el dicho Theniente que estu- 
viesen todos prestos, y juntasen la caballada, y tomó 
algunas preseas más de las dadas , como fueron cuchillos 
y otras cosillas, y tornaron al pueblo, é dándole vuelta, 
tornándoles á regalar, é procurar saber cuál era el capi- 
tán del dicho pueblo. É puesto por obra, se vino á en- 
tender é ver el dicho indio, y á este tiempo iba Diego de 
Biruega , y estando á pié quiso subir por una esquina, 
que estaba derribada, á dar algunas cosillas á los indios 
que allí estaban , que en alguna mostraban querer nues- 
tra amistad; con todo esto no quisieron dexar subir al 
dicho Biruega. Y á este tiempo vino alli el Capitán del 
dicho pueblo , é le dieron un cuchillo é no se qué cosi- 
llas, é no bastó todo esto para sosegarles, é se volvieron 
todosal aloxamiento, diciendo el dicho Theniente: «¿qué 
les paresce á vuesas mercedes, señores compañeros? Es- 
tos indios no quieren nuestra amistad.» Algunos les res- 
pondieron : «¿pues qué determina vuesa merced con ellos? » 



(1) Findas, está así en el original, acaso por fondas ú hondas. 



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dil archivo vm mu*. 32! 

El dicho Theniente respondió que qyecia.si por Jbien \o$> 
podía aplacar, para que no hubiqse daño de una parte ó 
de otra, y asi le respondieron: no gaste vuesa merced 
tiempo en ello, porque ^s por demás, y asi el dicho The-, 
niente llamó á Ajares Pérez , secretario , que Cáese coa 
él ; el cual fué, y llegado al pueblo y andando á la redon-, 
da del, dixo al dicho Secretario, que diese fé de cójebo 
su merced les llamaba por señas, y h$bia gpstado todo 
este tiempo en dar muchas vueltas al pneblo'con los di- 
chos maese de campo Martin de Salazar, Juan de Car- 
bajal é Blas Martínez de Mederos y con Diego de Birue- 
ga. Y así, visto por el dicho Secretario el apercibimien- 
to que les hacia el dicho Theniente de antes , como se lo 
hizo en presencia del dicho Andrés Pérez , secretario, el 
dicho Theniente le dixo que diese fée de ello ó de todo 
la diese testimonio en presencia de los dichos , é se vol- 
vió al Real, y les tornó á preguntar á todos sus compa- 
ñeros: «¿qué haremos, señores, porque estos indios no 
quieren acudir á cosa?» Y asi le respondieron todos an 
una voz: «¿quéaguarda vuesa merced á estos perros?» Y 
el dicho Theniente respondió: «¿pues qué quieren vues- 
tras mercedes que hagamos?» Tornaron á decir que les. 
sacudiesen por mal, que por bien no habla de hacer 
buenos amigos dellos. El dicho Theniente les respondió: 
«paréceme, señores compañeros, que es ya tarde para 
ponernos á hacer este negocio como vuestras mercedes 
lo dicen.» Ellos respondieron, que si de Dios estaba tener 
nosotros Vitoria, nos hade sobrar tiempo. Seria esto á 
las dos de la tarde; todos entendimos que el dicho Thenien- 
te hacia esto por alargar el tiempo á los dichos indios. Y 
visto el parecer de todos , mandó al Maese de campo en- 
viase á dos compañeros á poner en un alto á las espaldas 
Tomo I Y. 21 



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823 DOCUMENTOS llfKMTOft 

del pueblo , donde se descubría todo, para que viesen si 
salía gente del; y á el efecto envió á Juan de Carbajal y 
á Blas Martínez de Mederos fuesen al dicho alto, y asi 
fueron. Y el dicho Theniente se volvió al pueblo á tor- 
narlos á llamar y halagar; y nó quisieron , mas antes una 
india salió á un corredor de las dichas casas, que son de 
á cuatro y cinco sobrados , é le echó una poca de ceniza, 
y á esta dieron grande alarido , y él se volvió , é mandó 
que todos se apercibiesen, é tomasen sus caballos los que 
tenían armas, y mandó á Juan Rodríguez Nieto dispara- 
se uno de los tiros por alto. Y asi se disparó é con él la 
arcabucería, á ver si con esto tomaban temor, é se fueron 
llegando al dicho pueblo , y ellos tirando mucha piedra 
con ondas y á mano y mucha flechería ; y el dicho The- 
niente, con todo esto, los llamaba, y ellos hacían más 
burla , á tanto, que las mujeres mostraban terrible áni- 
mo, é iban subiendo mucha piedra á los altos. Y 
asi mandó el dicho Theniente al Maese de campo, 
mandase con todo rigor batir el dicho pueblo, y para 
más seguridad nuestra, se fué el dicho Theniente y el 
Maese de campo á un lado del pueblo, á un cuartel que 
allí estaba sin gente, y hizo subir á lo alto á Diego de 
Biruega , Francisco de Mancha , Diego Díaz de Verlanga, 
Juan Rodríguez Nieto, con una de las dichas piezas de 
artillería, y así subieron, aunque con mucho trabajo, 
porque los indios le daban mucha guerra de detrás de 
una manga é trinchera ; é para poder mejor subir, el di- 
cho Theniente arremetió á aquella gente donde los indios 
estaban é los hizo retirar. Y subidos arriba á lo alto, el 
dicho Theniente les dixo, diciéndoles que de allí arcabu- 
ceasen á la parte que más necesario fuese, y así se volvió 
á donde quedaba el dicho Maese de campo con los demás 



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DIL A1CBV0 M INDIAS. 338 

companeros, donde había gran fuerza de gente , que era 
. la mayor que en todo el pueblo había, y así, por ser la 
más fuerte, se proquró combatir con mucha arcabucería. 
Y visto los indios lo mucho que los apretábamos, ellos no 
. bacian menos, y con todo esto no había ningunos que 
dexasen sus cuarteles ni trincheras; mas antes, cada uno 
procuraba defender lo que era á su cargo sin hacer mu- 
danza; cosa no creída , que bárbaros tai astucia tengan. 
A este tiempo, estando muy cerca deste dicho cuartel, un 
indio, criador del dicho Theniente, llamado Thomás, con 
un arco y flechas empezó de tirarles, y otro indio , lla- 
mado Miguel, hizo lo propio : visto por los dichos indios 
que los nuestras les tiraban flechas, se espantaban é 
mostraban más temor que no la arcabucería, y así mandó 
el dicho Theniente que les apretasen por todas partes, y 
así se hizo; y el dicho indio entró en un aposento, y jun- 
tamente con él Domingo Hernández Portugués, é los de- 
más en sus puestos, disparando su arcabucería. Y visto 
los indios lo mucho que les apretaban , iban dexando al- 
gunos alojamientos; y visto por el dicho Theniente qu$ 
ya podían entrar seguramente y en esta parte , mandó 
que subiesen algunos compañeros á tomar el alto de 
aquella fuerza; é para el efecto, mandó á algunos com- 
pañeros que subiesen é se fuesen al cuartel á donde es- 
taban Biruega, Mancha, Diego Diez, Juan Rodríguez, é 
les preguntó lo que había : ellos le respondieron que es- 
taban dos de ellos heridos, mas que la gente de aquella 
fuerza que pretendíamos ganar, se retiraba la mayor 
parte della, y un indio que allí andaba entre los demás, 
que mostraba muy grandísimo ánimo, iba reforzando con 
gente la dicha fuerza, le había á este punto derribado 
Diego Díaz de Verlanga de un arcabuzazo, cosa no creída 



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$24 *&mnmm w*mt<» 

'por ser muy lexos; y viendo caído este tos de aquel 
cuartel, que era el más fuerte y el que se pretendía ga- 
nar, había desamparado la fuerera, la mayor paite de ella. 
Y asi se fué el dicho Theaiénte, é dejó á los dichos, 
visto que estaban en su puesto como muy valerosos sol- 
dados, como allí lo mostraron y en todo lo demás; y les 
dijo que no disparasen' arcabuz ninguno ni se hiciese 
•de allí más daño. Llevó consigo á Diego de Biruega, 
á la parte donde se combatía , é mandó al capitán Alonso 
Xaimez subiese á lo alto con algunos compañeros, porque 
los de abajo les irían haciendo segura la subida, como se 
hizo. É viendo los indios, aunque á este tiempo no parecían 
muchos como de antes, mas esos pocos que allí quedaban, 
de atrás de sus pretiles, defendían valerosamente los al- 
tos , porque no se pudiese subir , sino era por escaleras 
que tienen, hechas de palillos, que no puede subir más 
de una persona , é para entrar é subir de un aposento á 
totro, no hay puertas, sino unos escotillones, cuanto qee- 
pa una persona ; y asi los nuestros para poder entrar por 
ratos escutillones, y subir á los altos de las azoteas , era 
menester entrar por ellos sin espada y adarga , y para 
poderlas llevar, se las iban dando los unos á los otros, 
como iban subiendo. Y visto el dicho T heniente el ries- 
go que los nuestros tenían , mandó al Maese de campo y 
á otros muchos compañeros que apuntasen su arcabuce- 
ría en los contrarios , porque de antes les había manda- 
do que no tirasen á matarlos,. porque sin matarlos espe- 
raba en Dios que habíamos de salir con la nuestra, como 
fue Dios servido. Y asi, visto lo mandado, el Maese de 
campo de un arcabuzazo derribó á uno , é Juan de Con* 
treras derribó á otro, Juan López , criado del dicho The* 
niente, derribó otro, y asi dexaron aquel pretil é fuerza» 



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MI* ARCHIVO M UfMAS. 318 

é los nuestros subieron á lo alto. El primero que subía 
fue Diego de Biruega, Francisco López, de Ricalde, Jua» 
Rodríguez de Ávalos » el capitán Alonso Xaimez , Juan de 
Estrada , Franeisee de Basoonc* , Cristóbal Martin, fueron 
les que subieran; teega el dicho Thsüieofce- mandó á 
Juan de Coatreras, alférez de su campo por ausencia de 
so hermano Francisco SaJgado, subiese 4 lo alto, junta- 
mente los trompeteros, tocando las trompetas , señal de 
alegría y vitaría. Y visto el pueblo que este cuartel esta* 
ba ganado de los nuestros, no paresció persona enprovi- 
so en todas las azoteas. Y á este tiempo» el dicho The- 
niente de Gobernador y Capitán general , con algunos 
compañeros, entró por tes plasas del dicho pueblo é ca* 
lias, é las gentes que en él había en este tiempo ,. se 
asomaban todos á los corredores que teman hechos de 
maderas, por todas las calles, plazas, cuarteles, é todos 
se mandan por ellos de unas casas á otras, y algunas 
puentes de madera que tenían en los altos de las azotea* 
de una á otra , donde había calle en medio; y así se 
mandaban por todas partes con mucha seguridad, aun- 
que de los nuestros no se les hizo más daño de lo dicho», 
porque el dicho Theniente de Gobernador lo queda lie* 
var más por amistad que no por guerra. Y este daño que 
se les hizo le pesó en estremo,' respecto de que no pudo 
hacerse de otra suerte para seguridad de los nuestros; 
tanto, que antes de esto se pegó fuego en un corredorcillp 
de madera , y el dicho Theniente, visto pegado el dicha 
fuego, mandó con mucha instancia que se apagase, el 
cual acudió á ello con mucha diligencia, Diego de Bi- 
ruega , como la suele tener en otras muchas eesas , y asi 
lo apagó, de que el dicho Theniente se holgó mucho y di* 
ciendo que , pues eramos cristianos , habíamos da usar 



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323 DOCUMENTOS INÉDITOS 

<ie cristiandad, como lo debemos hacer en todas cosas 
tocantes al servicio de Dios y del Rey. Y á este tiempo, 
andando el dicho Theniente con algunos compañeros por 
de dentro del pueblo , no hubo indio que más tirase pie- 
dra , ni flecha ; mas antes todos procuraban por señas de 
querer nuestra amistad , y haciendo la cruz con sus ma- 
nos, diciendo amigos, amigos, amigos, que es la señal que 
para nuestra amistad muestran. Y asi andando en esto, 
el Theniente de Gobernador fué á una plaza , donde es- 
taba el Capitán del dicho pueblo, y salió el dicho Capitán 
á un corredor , y estuvo hablando con el dicho Thenien- 
te. Estaba á este tiempo pon él Diego de Biruega, el 
cual subió dos altos para querer hablar con el Capitán y 
halagarlos, y subido que fue, los indios se iban huyendo 
del; salió un viejo, que quedó por donde había entrado, 
que le abrazó, y asi se tornó á abajar , y el dicho The- 
niente por señas dixo al Capitán y á otros muchos que 
en aquel corredor estaban, que él no les venia á hacer 
mal ninguno , y que no tuviesen miedo ; y ellos lo enten- 
dieron claramente , é les trujeron muchas cosidas de co- 
mer luego, é se las echaban de los corredores; porque 
ninguno quiso abaxar abaxo; y un indio se determinó á 
querer bajar, y otros pagaron (1) del, y asi no bajó. Y 
el dicho Theniente pidió al" Capitán las armas y sillas y 
arcabuces y toda la demás ropa que habia quitado al dicho 
Maese de campo y sus compañeros ; y él les respondió 
que las sillas todas las habían quemado, y los arcabuces 
y las guarniciones de las espadas y toda la ropa reparti- 
da y llevada á otros pueblos , de modo que dio á en- 
tender claramente que no habia ya nada , salvo algunas 



(1) Así; tal rez por agarraron. 



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D1L ARCHIVO DE INDIAS. 2327 

hojas sin guarniciones. Mandó el dicho Theniente á al- 
gunos de sus compañeros, que en aquel cuartel, donde 
había la mucha fuerza, y nos teníamos ganado, procura* 
sen si podían prender á algunos indios, para que de ellos 
se supiese de las armas é ropa, y asi lo pusieron por 
obra; é mandó que no se les hiciese daño ninguno* 
y se volvió á donde dejaba el Capitán del pueblo , dicién- 
dole que no tuviesen miedo, porque no se les haría 
ningún daño, y ellos lo entendieron claramente, y mos- 
traron querer amistad. Subióse el dicho Capitán sobre 
tinas azoteas , de allí hizo un parlamento á su gente é 
pueblo, á voces altas; luego vimos salir mucha gente 
por todos los corredores, mostrando alegría, mostrando 
¿eñales de mucha amistad, mas con todo esto ninguno 
quiso bajar á las plazas ni calles. É tornando (á decir) el 
dicho Theniente al dicho Capitán , hiciese parecer . é traer 
á sus gentes lo que habían quitado tornóle á responder 
que no había nada, y eso que hubiese, se lo haria traer; 
y así luego hizo traer dos hojas de espadas sin guarnicio- 
nes, una escarcela, unos pedazos de jerga, y algunas co- 
sillas de poco momento. Y á esto era ya tarde, y le dixo 
el dicho Theniente que hiciese buscar y juntar todo, y 
que al otro día lo daría; y así se fué á su aloxamiento á 
ver si habían sus compañeros tomado ó prendido algunos 
indios, é le respondieron que no fueron poderosos á ello, 
porque eran tantas las portinuelas ( 1 ) y escutillones (2) que 
en el dicho cuartel había, minas é contraminas por debajo 
de tierra, que era un laberinto de ver; y así, por ser ya 
de noche, lo dejaron. Mandó el Theniente al Maese de 



(1) Diminutivo d e puerta. 

(2) Bscutüloaes, por escotillones, puerta á modo de trampa. 



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388 - DOCUMENTOS MBNTtifr 

campo que ea aquel cuartel é las azoteas del pusiese 
vela é guarda, bastante para que los indios é gentes no 
saliesen de allí, para que el otro se pusiese calor á sacar- 
lo?, para que entendiesen no se les haría , ni queríamos 
hacerles ningún mal üi dafio. Y así el dicho Maese de 
catiipo mandó al capüati Alonso Xaimez se apercibiese 
para la dicha reía é guarda, como lo mandaba el dicho 
Theniente, y tuvieáe consigo par el efecto gente bastante, 
la que á él le pareciese; y así, llevó consigo á Juan Es- 
trada, Juan Rodríguez Nieto, Juan 4 de Contreras, Fran- 
cisco de Mancha , Diego Diez de Verlanga, Francisco de 
Bascones. Y así, mandó el dicho Theniente al dicho Mae- 
se de campo pusiese guarda é vela de á caballo á la re- 
donda del pueblo, para que la gente no se saliese del. Ló 
cual él lo mandó, é fueron de la dicha guarda del pueblo 
Martin de Satazar, Francisco López de Ricalde , Juan de 
Carbajal, Hernán Pólice de León, Juefh Sánchez, Juan- 
cho, Cristóbal Martin, Juan Rodríguez de Ávalos, Blas 
Martínez de Mederos, Juan López, Diego de Biruega; y 
puestas estas dichas guardas é velas, quedó todo sosega- 
do este dia, é con vela en el cuerpo de guardia. 

Otro dia de mañana el dicho Theniente mandó traer 
caballo, y se puso luego á caballo, muy aderezado, antes 
que se recogiesen las velas , y dio vista al pueblo é pla- 
zas é calles, y halló la gente muy sosegada, de que se 
holgó mucho, que era lo que él pretendía y deseaba; y 
así hizo receje* toda su gente á su aloxamiento, é les hizo 
un parlamento , agradesciéndoles el mucho bien que ha- 
bían hecho en acudir á las obligaciones, que todos debe- 
mos de hacer en servicio de Dios nuestro Señor y de 
S. M. ; é les pidió , y rogó á todos ellos , por amor de 
Dios, no se hiciese ningún daño á los dichos indios, ni en 



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DEL JMMIO n OT0US. &S9 

su pueblo y casas, aunque no había para qué, porque 
todos pretendían regalarles , aunque no les fuera manda- 
do, y por ver el mueho celo que el dicho Theniente mos- 
traba , de favorecer á lo» dichos indios ; y luego dicho 
Theniente mandó á los indios lavónos (1) de su Real é 
campo, que por ningún casa saliesen del Real , ni entra* 
sen. en casa ninguna , ni diesen ninguna pesadumbre á 
los indios del pueblo. Y luego en este ínterin, estando 
todos juntos, muy contentóle ver que el pueblo estaba 
sosegado, no embargante esto, mandó el dicho Thenien- 
te que fkesefn algunos compañero» á aquel cuartel , don- 
de había habido la vela, y que tornasen á ver si podían 
sacar la gente, y para estallovasen candelas. Los cuales 
fueron y entraron por los bajos, donde la gente el día de 
antes se había escondido, y hallaron muchas minas é 
contraminas, que salían por debaxo de tierra á otros 
cuarteles y estufas que tienen debaxo de tierra; y visto 
esto, se volvieron diciendo que allí no había gente nin- 
guna , y así mandó el dicho Theniente que se quedase 
así, y quedó con este sosiego. Y el dicho Theniente se 
fué al pueblo con algunos compaíferos de á caballo y de 
á pié , asegurando toda la gente lo mejor que pudieron; 
y mirando el pueblo de lo que en él había, mostróse mu- 
cha cantidad de gentes, mostrándole» mucha amistad, y 
se vido por estenso todo lo que habia la cosa. Muy de ver 
en él eran diez y seis estufas, todas debajo de tierra, muy 
encaladas (2) , y muy grandes, que tienen hechas para 
los fríos, que son grandes en esta tierra; no hacen lumbre 
dentro, porque de afuera traen muchas brasas, y cubier- 



(1) Así en el original; creemos que por indinos. 

(2) Esto es, dadas con yeso blanco ó cal en las paredes. 



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330 DOCUMENTOS INÉDITOS 

tas con ceniza» con tanta curiosidad, que no sabré decir; 
la puerta por donde entran es un escotiiloncillo , que no 
cabe mas de una persona , y abajan por una escalera que 
para el efecto allí tienen enclavada. Las casas en este pue- 
blo están á manera de cuarteles, tienen las puertas á las 
partes de afuera, por toda la redonda, y espaldas con es- 
paldas las dichas casas; tienen las casas de á cuatro y á 
cinco altos ; en los entresuelos no hay puertas ningunas 
á las calles; súbense con escalerillas llevadizas todas á 
mano, y por sus escutillones. Tiene cada casa tresé cuatro 
aposentos, de modo que la adresera (1) de cada casa, de 
alta, á baxa , tiene quince ó diez aposentos; tienen mucha 
curiosidad en los aposentos, de muy encalados, y en sus 
servicios y en sus moliendas tiene cada casa tres y cuatro 
piedras de moler , las cuales tienen puestas y asentadas 
en sus piletas, y sus manos de moler, y muy encaladas: 
muelen, con esta curiosidad que , se van repasando de 
una en otra la harina que muelen, porque no hacen ista- 
nal , que con ésta harina hacen su pan de muchas ma- 
neras y su atole (2) y tómales (3). Había en este pueblo 
cinco plazas; habia gran suma de maíz , que al parecer 
de todos, fue cosa de admiración, y hubo persogas que 
entendían y decían habia más de treinta mil hanegas de 
maiz, porque cada casa tenia dos ó tres, aposentos Henos, 
y es el mejor maiz que se ha visto; muchos frísoles; el 
maiz era de muchos colores, y lo propio es el frísol; al 
parecer habia maiz de dos ó tres años, tiene muchas yer- 



(1) Adresera, en este pasaje está sin duda tomado en la acep- 
tion de fachada. 

(2) Bebida sacada de maiz en leche y otros ingredientes. 

(3) Hay mucha oscuridad en este pasaje, sin duda por jorros 
cometidos en la copia. 



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DK, ABCBIVO M IffBUS. 881 

has, quilites y calabazas. En su casa muchas cosas parar 
las labranzas de sus milpas (1); sus vestidos, á lo que allí 
vimos á los hombres, por ser tiempo de fríos, los más de- 
llos ó todos traían una manta de algodón y un cuero de 
civola encima; algunos de ellos tapan sus vergüenzas con. 
unos pañetes muy galanos y con muchas labores. Las 
mujeres con una manta, dado un nudo al hombro , y una 
faja de un palmo de ancho en la cintura; por iln lado está 
toda abierta la manta, encima desta se ponen alguna otra 
manta labrada, muy galana, ó algunas pellicas (2) de 
pluma de gallina, y otras muchas curiosidades, que para 
bárbaros, es de notar. Tienen mucha loza de las colora- 
das, y pintadas y negras, platos, caxetes (3), saleros, al- 
mofías (4), xícafas muy galanas: alguna de la loza está 
vidriada. Tienen mucho apercibimiento de leña, é de ma- 
dera, para hacer sus casas , en tal manera , á lo que nos 
dieron á entender, que cuando uno quería hacer casa, 
tiene aquella madera allí de puesto para el efecto , y. hay 
mucha cantidad. Tiene dos guaxexes (5) á los lados del 
pueblo, que le sirven para se bañar, porque de otros 
ojos de agua, á tiro de arcabuz, beben y se sirven. A un 
cuarto de legua va el río Salado, que decimos, por donde 
fue nuestro camino , aunque el agua salada se pierde de 
muchas leguas atrás. 

Y en ver todas las cosas que en el pueblo habia, gas» 
tamos este dia; nunca quiso salir indio de las casas ; dié- 



(1) Lo mismo que maizales ó campos de maíz. 

(2) Cubierta ó vestido generalmente de pieles; aquí de plumas*. 

(3) Diminutivo de cajas. 

(4) Especie de jofainas 6 vasos, que generalmente sirven para 
lavarse. 

(5) Especie de charcos grandes. 



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.Momsavoa ¿amuras 
roímos algosas cosillas de las nuestras, aunque poco y 
dé poco valor. Y con esta seguridad, el dicho Theniente 
mandó quitar las velas, y solo la hubiese en el cuerpo de 
guardia por estar pegado, al pueblo , como dicho es , en- 
tendiendo que con ello aseguraría más los indios, y ellos 
propios lo pidieron asina, y así lo hizo. El otro dia no 
amanesció persona en el dicho pueblo, y visto esto , re- 
cetamos todos mucha pena, y así mandó el Theniente de 
Gobernador que, no embargante que los dichos indios ha- 
bían dexado elr pueblo , no se les hiciese daño ninguno, 
escepto se buscase en las casas, á ver si hallaban algunas 
cosas de las nuestras; y así se hizo,, sin se les hacer daño 
ninguno. Algunas cosülas de las nuestras se hallaron, aun- 
que no nos fueron de momento, porque ¿odo estaba he- 
cho pedazos; y así mandó que de cada cosa se tomase un 
poco, de maíz, frísoles y harina, lo cual se hizo, y se hi- 
cieron veinte é dos hanegas, y las envió á las carretas al 
paraje de la Urraca ~ fueron con estas cargas ocho compa- 
ñeros,' y otros ocho ó diez mozos. Y el dicho Theniente 
é demás gente ó Real se quedó en el pueblo á ver si de 
los indios volvían alguno dellos; y así se estuvo algunos 
días aguardando á lo que dicho tengo: y visto esto, y que 
ninguno venia, determinó el dicho Theniente de alzar el 
Real, porque los indios se volviesen á su pueblo, por te- 
nerles mucha lástima en haber dexado sus casas, y el 
tiempo ser muy recio de fríos , aires, nieves, cosa no 
creída; tanto, que los ríos estaban todos helados en aquel 
tiempo, como más adelante desto trataremos más largo. 
Y el dicho Theniente mandó que se aprestasen para salir 
de allí á otros pueblos, de que algunos compañeros rece- 
bian pena, por causa del recio frío é la fuerza que habia 
de hacerlos. No se pudo volver al Real, sino pasar adelan- 



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me. ¿acarro as «has. 883 

te, como se fué á descubrir camino para poder entrar en 
los dichos pueblos, poique en este nopodianentrar carre- 
tas; ¿deniás cfesto, el dioho Themente de Gobernador 
traía en la faltriquera anas piedras de metales, é pregun- 
tó en este pueblo á los indios dónde había de aquello , y 
ellos me dieron á entender que en los otros pueblos atrás 
referidos; y así entendido esto , determinó d dicho The- 
niente á ir á lo atrás referido y á descubrir estas minas, 
é lo puso por obra. 

En 6 de Enero, del año de 1591 , se salió de este pue- 
blo en demanda de lo atrás referido: mandó el Thenien- 
le al Maese de campo desase dentro del pueblo ó cuatro 
compañeros escondidos, en sus muy buenos caballos, 
para que si volviesen algunos indios al pueblo, temasen 
algunos para darles á entender que se volviesen á sus ca- 
sas, y al efecto se quedó Juan de Carbajal, Francisco de 
Mancha, Juan de Contreras, 'Cristóbal Martin. Y no hu- 
bimos alzado nuestro Real, cuando por un lado del dicho 
pueblo vinieron dos indios , y así los prendieron y lle- 
varon á donde estaba el dicho Jheniente de Gobernador 
con su Real , que era dos tiros de arcabuz del pueblo; ó 
vistos los dichos indios, el dicho Theniente les regaló é 
les dio algunas cosillas , é les dio á entender qué se vol- 
viesen á sus casas , y en presencia deüos mandó en el 
propio lugar arbolar una cruz alta, dándoles á entender 
lo que significaba , é mandó al secretario hiciese manda- 
miento de amparo, en nombre de S. M., é de lo demás 
que convino á su Real servicio, é lo dio á uno de los in- 
dios, que lo diese á su Capitán, y así lo envió, y el otro 
llevó consigo, para guia de su determinación; y así fue 
su viaje llevando el indio por delante, y él muy contento 
guiándolos. Yendo dos leguas deste pueblo, por unas 



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834 po cumt tToe imonos • 

cierras y por una vereda, encontramos á un indio que ve- 
nia á las poblazones donde Íbamos , é se prendió; é 
preso , entendimos ser hijo del cacique donde habíamos 
estado, pero llevárnoslo con nos: fuimos á dormir en esta 
tierra en una cañada de muchos pinos. 

En 7 del dicho salimos deste paraje , é fuimos atra- 
vesando la sierra, ó los dos indios guiándonos, con gran- 
dísimo frío y nieves; y al salir de la sierra, topamos un 
rio todo helado, que los caballos pasaban por encima 
sin que se quebrara cosa , é para beber los caballos lo 
hubimos de quebrar á mano , porque debaxo desta hela- 
da iba alguna agua: y así pasamos adelante, y con una 
hora de sol llegamos á un pueblecillo pequeño. Salió toda 
la gente á recibirnos, y llegados al pueblo, nos dixeron 
por señas que nos alosásemos, arrimados á sus casas; allí 
nos truxeron mucha leña, que la habíamos bien menes- 
ter, y asi nos aloxamos como veinte pasos de las casas, 
y traxéronnos muchas tortillas, y maíz para los caballos, 
y algunas gallinas, mostrándose muy amigos, nuestros, é 
sin temor. El otro dia el dicho Theniente mandó que se 
hiciese una cruz alta, y se hizo, y se arboló con sonido 
de trompetas y arcabucería , y así mesmo le dieron los 
dichos indios la obedieneia en nombre del Rey nuestro 
señor, y él la recibió ; y nombró gobernador y alcaldes 
y alguacil, todo en nombre de S. M. 

En estadía, que se contaron 8 del dicho mes, sali- 
mos deste pueblo, é fuimos á otro una legua del dicho 
pueblo arriba declarado: salió con nosotros mucha gen* 
te, y al camino nos salió mucha más. Y llegamos al pue- 
blo, y junto á él mandó el Theniente tocar las trompetas, 
-en señas de amistad; y llegado al pueblo, había muy 
gran cantidad de gente que con los otros iba , y en el di- 



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DEL ARCHIVO DK INDIAS. 835 

cho pueblo habia mucha , y e! dicho Theniente, procu- 
rando por los del pueblo, no querían decir cuáles eran; 
y visto esto, él se subió á los altos de las azoteas y abajó 
algunos de ellos , y regaló con halagos á los demás. 
Luego pareció el Capitán del dicho pueblo , y llamó mu- 
cha gente de lafcuya, y les dio á entender por senas á lo 
que íbamos, y así quedaron satisfechos, y les pidió la 
^obediencia en nombre de S. M. , y se la dieron; é nom- 
bró gobernador en el dicho pueblo, alcaldes y alguacil, 
y mandó arbolear (1) una cruz alta, dándoles á entender 
lo que significaba , y ellos todos quedaron muy conten- 
tos. Luego salimos deste pueblo; fué con nos otra mu- 
cha gente. 

En 9 del dicho, que fué en este dia arriba declarado, 
fuimos al otro pueblo, una legua de alli ; demás de la 
gente que llevábamos, nos salió mucha más al camino, y 
llegado al pueblo, se hicieron rehaces (2) los indios, tan- 
to, que fue menester subir á sus casas y altos de las azo- 
teas, y'SÜí perdieron et miedo y baxaron , y se procuró 
el Capitán , y parecido , el dicho Theniente le regaló y 
dio algunas cosillas, como lo daba á los de atrás. Y así, 
debajo de esta amistad, hizo arbolar cruz alta con soni- 
do de trompetas y arcabuces , y dio á entender lo que 
significaba, y dieron la obediencia al Rey nuestro señor, 
y en su nombre se nombró gobernador, alcaldes y al- 
guacil : dormimos aquí dentro en el pueblo, y nos dieron 
maíz, harina, frísol, calabazas, tortillas y gallinas, todo 
en mucha abundancia, para la gente que habia. Aquí se 



(1) Lo mismo que arbolar 6 enarbolar, es decir, lerantaren 
Alto. 

(2) Anticuado: rehacios. 



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SS6 BOCCMERTOS IHIDITOS 

yido un indio con arco y flechas, y el dicho Theniente le 
llamó y ls pidió el arco é flechas, y él se las dio; é le dio 
á entender que ninguno había de traer, en su presencia ni 
délos españoles, arco ni flecha, y se lo quebró delante 
de muy gran cantidad de gente, é todas personas dixeron 
que ninguno lo traería, como después vimos ser; así 
que nunca más se vido otro tanto en ellos. 

En 18. del dicho salimos deste pueblo, yendo á otro, 
obra de una legua, llevando con nosotros muy gran suma 
de gente ; estando á vista del pueblo, vimos ir muy gran 
suma de gente, que se iba de su pueblo. Envió el dicho 
Theniente á cuatro companeros los volviesen, el cual lo 
hizo así, y llegados todos juntos al dicho pueblo , habia 
en él mucha gente. El dicho Theniente les dio á enten- 
der por señas que no huyesen del, porque él no venia á 
hacerles mal ninguno ni daño, sino á ampararlos en nom- 
bre de S. ML, y para que tuviesen nuestra amistad; é todo 
esto por señas lo entendieron claramente , é no habia 
contento que darnos, y así se sosegó; arbolósejgfuz alta, 
y se les dio á entender lo que significaba, y dieron la 
obediencia áS. M.: nombró gobernador, alcaldes y al- 
guacil. Todas estas cosas se hacían con solemnidades que 
para tal caso se requieren, con sonido de trompetas y 
arcabucería. 

En este mismo dia fuimos á dormir á una legua de 
allí á otro pueblo; fuimos bien recebidos, . diéronnos 
todo lo que habíamos menester bastantemente, y se hizo 
todo lo que atrás en los otros referidos. Todos estos seis 
pueblos son de regadío, y llevan sus acequias (1), cosa 
no creída, sino los que la vieron por vista de ojos; cóxe- 



(1) Lo mismo que canal de agua. 



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DEL ARCHIVO DE INDIAS. 337 

se muy gran suma de maíz, frísol y otras legumbres; 
visteóse á modo del pueblo atrás referido; son algunos 
pueblos pequeños, aunque muy poblados; son las casas 
de dos y tres sobrados (1), con todas las trazas de escu- 
iillones, y escaleras levadizas. 

Otro dia, que se contaron 1 1 del dicho, salimos des-* 
te pueblo estando nevando, y por nevar fueron con nos 
otra poca gente ; y así fuimos á otro valle, obra de dos 
leguas, y llegamos á un pueblo grande , y antes de lle- 
gar á él, nos salió á recibir mucha gente; y así fuimos 
al pueblo y entramos. En él había una plaza muy gran- 
de, y el pueblo en cuatro cuarteles, á todas las esquinas 
tenían salida: había en él mucha gente, y nos recibieron 
todos muy bien ; todas las casas eran de adobes (2), 
muy bien hechas é trazadas , de dos é tres altos , y muy 
encaladas: tienen todos sus harnifas (3). Había en* este 
pueblo en el medio de la plaza una casa grande , redon- 
da, la mitad debajo de tierra y otra mitad sobre tierra, 
con unas vigas que se les atraviesa, sobre que. hacen la 
azotea, cosa de maravilla del grosor que tiene. Enten- 
dimos que es mezquita, donde en algún dia del año se 
juntan á hacer idolatrías, porque tiene muchos ídolos que 
atrás nos olvidaba de declarar, y en el primer pueblo 
donde sucedió al Maese de campo el suceso , había muy 
gran cantidad, é los tienen todos. Hízose en este pueblo 
lo que en los demás , nombróse en nombre de S. M. Go- 
bernador y alcaldes y alguacil , arbolóse cruz alta, dán- 
doles á entender lo que significaba ; dieron la obediencia 



(1) Es decir, de dos 6 tres pisos. 

(2) Es decir, de ladrillos sin cocer, con paja, yerba , etc. 

(3) Así en el original ; debe estar equivocada esta palabra 
acaso por hornija ó estufa. 

Tomo IV. 22 



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338 DOCUMENTOS INÉDITOS 

á S. M.; dormimos en este pueblo , é nos dieron todo lo 
que habíamos menester; tiene este pueblo un grandísimo 
valle, todo de riego. 

Otrodia, que se contaron 12, salimos deste paraje 
é fuimos por un rio muy caudaloso al Norte, y estuvi- 
mos en dos pueblo^; hízose en ellos todo lo que se hizo 
en los de atrás referidos , fueron dellos bien recibidos, y 
en el postrero dormimos. 

En 13 del dicho salimos deste paraje , é fuimos á un 
pueblo, cinco leguas destos dos pueblos : llegamos á él 
con una hora de sol; estaba este pueblo en un valle, en- 
tre unas sierras ; no podremos decir lo que en él había, 
porque había una vara de medir de nieve , cosa que 
nunca hombre tal ha visto; tanto, que los caballos no po- 
dían andar; y asina, llegado que fuimos, no nos salió 
gente ninguna, ni un indio que habíamos inviado de- 
lante de los pueblos de atrás, porque mostraron gran te- 
mor de vernos principalmente las mujeres , que llora- 
ban mucho. Y visto esto, se dio una vuelta al pueblo y 
no nos salió indio ninguno, salvo un indio que venia de 
un cuartel á otro, y con mucho temor llegó á nosotros, y 
el dicho Theniente para segurarlos á todos, se apeó, y 
abrazó al indio, y le llevó de la mano á la redonda de 
aquel cuartel ; y á cabo de otro, había algunos indios, 
que salían de una estufa, y se fué á ellos mandando que 
ninguno se apartase desús caballos. Y en otra parte, vido 
estar un atajo (l)de indios y se fué á ellos , y le aguarda- 
ron é les abrazó á todos los demás dellos, y ellos soplán- 
dole é poniendo las manos en la cara del dicho Thenien- 
te y en su ropa les besaba, y halagándole todos tra- 



(1) Grupo. 



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DEL ABGHIYO DE INDIAS. 339 

yéndole las manos, como dicho es; y les dixo que 
laxasen las gentes , é no abaxó nadie; é visto esto, el 
dicho Theniente les dio unos cuchillitos , y se volvió ¿ 
sus companeros, y con él, obra de veinte ó treinta in- 
dios , y llegado á los compañeros, acordaron de irse á 
aloxar á unos ranchos que estaban del pueblo un gran 
tiro de arcabuz , donde habia gente forastera que venia 
á rescatar á. este pueblo. Yendo á los dichos ranchos, la 
gente de los hombres y mujeres se iban saliendo , y el 
dicho Theniente envió á que ios volviesen , el cual vol- 
vieron , y asi nos aloxamos en los dichos ranchos, é las 
gentes dellos sosegados. Del pueblo habría como obra de 
veinte gandules, y les pedimos nos truxesen maiz y tor- 
tillas y leña, y ellos truxeron alguna cosa, casi nada; y 
visto esto, mandó el Theniente se pusiese vela en la ca- 
ballada Real, toda doblada , lo cual se hizo toda esta 
noche. Y al amanecer no vino ninguna persona, escepto 
un indio viejo con modo de rescatar algo, de que 
tuvimos sospecha , porque demás desto, estaba toda la 
gente en las azoteas, y viamos carrear (1) mucha 
agua ágran priesa, y muchachos piedras. Y el pueblo 
con muy gran fuerza de gente y mucho en cantidad, 
y las casas de á siete y ocho altos;» y arriba de* 
las azoteas tenian un pretil (2) de altura de un 
hombre, donde se reparan; y á todo esto, el di- 
cho Theniente mandó apercebir dos* tirulos (3), que 
llevaba de bronce , y que todos se pusiesen á ca- 
ballo para ir al pueblo á* ver la determinación dellos. 



(1) Anticuado: acarrear. 

(2) Equivalente á antepecho. 

(3) Especié" de cañones pequeños. 



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340 DOCUMENTOS INÉDITOS 

Y estando desta suerte, sus compañeros le dixeron que 
estaban de parecer que no se fuese al pueblo, porque 
aquellos indios estábanle mal arte , y que mexor seria 
dejarlos con aquella poca amistad que habían mostrado, 
que no ir, como dicho tenemos , al pueblo; porque si 
ellos no dan la obediencia como los demás la han dado, 
ha de ser forzoso estarnos aquí algunos días, para que 
por los mexores medios que ser pudiese, los traigamos 
á nuestra amistad ; é la tierra toda estaba cubierta de 
nieve, que caballo ninguno come; será causa nuestra es- 
tada (1) de que se pierda la caballada, y siendo Dios ser- 
vido que alce este tiempo, tan recio y de tantos fríos, y 
estas nieves se derritan , podremos volver otra vez, lo 
que agora se ha de hacer con menos trabajo. Y así el 
dicho Theniente, visto ei parecer de todos sus compañe- 
ros, se volvió de allí sin ir al pueblo , con determinación 
de, alzado todo el mal tiempo de fríos y nieves, volver á 
traer á la obediencia de S. M. el dicho pueblo, como lo 
ha hecho en los de atrás. Vídose en este pueblo mucha 
pedrería de chalchuites (2), y se vido un bracelete en el 
molledo (3) de un indio, que al parescer era de piedras 
ricas, del cual el Theniente de Gobernador fue avisado 
lo quitase; y él respondió, que no convenia de presen- 
te, porque no entendiesen los indios que en nosotros ha- 
bía codicia de sus cosas, ni entendiesen que nos veníamos 
á su tierra por lo que ellos tenían , porque confiaba en 



(1) Es lo mismo que mansión 6 detención. 

(2) Así en el original, indudablemente por chahuites, piedras 
verdes á modo de esmeraldas. 

%f (3) Lo mismo que mollero, la paite carnosa, y alta de los 
brazos. 



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/ 



DH* ARCHIVO DE ItfDIAS. 341 

Dios de ponerlos todos en la pulicía que á Dios y al Rey 
se debe, y que aquellas cosas su tiempo vendría, porqué 
de presente no convenia. Solo quiso el Theniente de Go- 
bernador verlo, y se llegó al indio que lo tenia, el cual 
dicho indio estaba cobijado en un hermoso cuero de cí- 
bola; y se llegó á él á querer verlo, como dicho tengo, y él 
no quiso mostrarlo, y así se quedó. Volvímonos á I09 pue- 
blos donde habíamos salido; había un rio, que pasamos 
helado, en tanta manera que debía de haber dos palmos 
de nieve, que para deshacerla había menester picos. Ha- 
bía en este pueblo, atrás referido, grande suma de gente 
en las casas, de á ocho ó nueve altos , fundada á cuarte- 
les, y cada cuartel parecía un laberinto , de la armazón 
de madera que tienen, sobre que fundan las dichas casas, 
á lo que se parecía, por las partes de afuera ; tienen sus 
corredores por toda la redondez los dichos cuarteles, 
que se pueden andar de uno á otro. 

En 1 5 del dicho fuimos á un pueblo que estaba, pasa- 
do el rio caudaloso, y estuvimos en él obra de dos horas: 
dieron la obediencia á S. M. , nombróse gobernador, al- 
caldes y alguacil, arbolóse cruz alta. Y así nos fuimos 
luego á otro pueblo, una legua deste , y dormimos en él: 
dieron la obediencia á' S. M., nombróse gobernador, 
alcaldes y alguacil , arbolóse cruz alta, con sonido 
de trompetas y arcabucería . 

En 16 del dicho salimos deste pueblo, é fuimos á 
otro, tornóse á pasar el rio á la parte del Naciente, die- 
ron la obediencia á S. M., nombróse gobernador, al- 
caldes y alguacil , arbolóse cruz con las solemnidades 
atrás dichas. 

En 17 salimos deste pueblo, é fuimos á otro valle de 
poblazones de diferente nación , que se llamaban quere- 



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342 DOCUMENTOS INÉDITOS 

ses (1), dormimos en el camino con muy gran nieve, y 
al otro dia fuimos al dicho valle, donde había cuatro 
pueblos, á vista unos de otros; estúvose en ellos dos dias, 
dieron la obediencia á S. M., nombróse en ellos gober- 
% nadores y alcaldes , arboláronse cruces en todos los di- 
chos pueblos con las solemnidades atrás referidas. 

. En SI salimos destos pueblos, é fuimos á un pueblo 
de la lengua destos; dieron la obediencia á S. M., nom- 
bróse gobernador, alcaldes y alguacil, arbolóse cruz 
alta. El otro dia siguiente salió el Theniente de Goberna- 
dor á descubrir unas minas con algunos compañeros: 
truxo metales muy buenos al parecer. 

En 23 salimos deste dicho pueblo, é fuimos á otro, 
obra de una legua ; dieron la obediencia á S. M. , nom- 
bróse gobernador y alcaldes y alguacil , arbolóse cruz 
alta , y se pasó luego adelante , é fuimos á otro pueblo, 
obra de otra legua pequeña, y estuvo la gente en algu- 
na manera reacia, y el Theniente de Gobernador con los 
medios que para estas cosas tiene, los truxo á sí, é die- 
ron la obediencia á S. M.; nombró gobernador, alcal- 
des y alguacil, arbolóse cruz alta. En este pueblo y en 
todos los demás , nos dieron lo que hubimos menester 
de maíz, harina, frísol y gallinas en cantidad, sin que se 
les hiciese ningún daño , porque se tenia muy particular 
cuidado , é la gracia que parece que el ¿Ücho Theniente 
tiene particular dotada de Dios, para traer estos bárba- 
ros á la obediencia de S. M.; para que mediante esto y 
la voluntad de Dios N. S., vengan al conocimiento de la 
fée catholica. Traia consigo una cruz, y en ella la seme- 



(1) Originarios de la ciudad ele Queres, en el estado de Nue- 
vo-Méjico. 



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Epm, archivo me indias. 343 

Tanza de Dios N. S., el cual en todos los pueblos le to- 
maba eñ sus manos , y con todo acatamiento se sentaba 
de rodillas, é todos sus compañeros se arrodillaban, y 
venían á besar la cruz y Crucifixo , de que los bárbaros 
se admiraban; y el dicho Theniente á todos estos pue- 
blos hizo que los propios indios é indias, muchachos, hi- 
ciesen lo propio, los cuales lo hacían. Este dia nos cayó 
en este pueblo una muy gran nevada , tanto que el otro 
dia quedaron todos los campos cubiertos, cosa no creida. 

En 24, no embargante la mucha nieve que Rabia, sa- 
limos deste pueblo, ep demanda de ir descubriendo ca- 
mino á las carretas, á la parte donde estaban, que era 
en el paraje que decimos de la Urraca. Llevamos deste 
pueblo dos indios para guias ¿ dándoles á entenderla 
drosera que habíamos de llevar, y obra de media le- 
gua, dexamos á uno dellos, y el otro nos fué guiando; 
fuimos á dormir en unos piñales , donde habia una gran 
vara de nieve; é para beber los caballos , nosotros der- 
retíamos la nieve. 

En 25 del dicho ines salimos deste paraje, é fuimos 
atravesando al Oriente por unos muy grandes piñales; 
fuimos á dormir á una cañada , donde habia mucho ce- 
dro ; derretíase nieve para la caballada, é nosotros en 
un cazo, porque agua no .habia. 

En 26 del dicho salimos deste paraje, é fuimos á pa- 
sar el rio Salado, é fuimos á dormir al paraje de los he- 
lotes (1). 

En 27 del dicho salimos deste paraje, é fuimos al pa- 
raje de la Urraca, donde estaban las carretas é Real, 



(1) Asi en el original, acaso en yez de helodes , para designar 
«1 paraje donde eran frecuentes las calenturas de este nombre. 



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344 DOCUMENTOS INRDITOS 

donde fuimos muy bien rescibidos, porque habia treinta 
y tantos (lias que habíamos salido deltas; habia ya muy 
poco bastimento, ó ninguno por mejor decir , y con al- 
gún poquito que llevábamos, procuramos salir de alli, y 
venir á las poblazones, como se hizo. 

En 30 del dicho salimos deste paraje de la Urraca con 
todo el Real y carretas , é fuimos á dormir en el paraje 
'de la Rinconada, caminando dos leguas. 

En l.°deHebreio salimos deste paraje, é fuimos á 
dormir al, paraje del Estero , habia tres leguas. 

En 3 de Hebrero salimos deste paraje , é fuimos á 
pasar el rio, y á la orilla del dormimos. 

En 4 del dicho salimos deste paraje, y en cosa de 
una legua tardamos cuatro dias, porque se nos quebra- 
ron muchas carretas , é les hizo recio tiempo de fríos é 
nieves. 

En 8 del dicho salimos deste paraje é rio , fuimos á 
una cañada á la parte del Poniente , dormimos en una 
muy buena cañada sin aguacero , que se derretía de la 
nieve en muchas palas y ollas , con que se hacia de co- 
mer, é bebíamos nos é nuestra caballada. 

* En 9 del dicho salimos deste paraje, é fuimos á dor- 
mir á una cañada de arroyo , donde hallamos un mal 
paso, donde cortaron muchos pinos; no habia agua nin- 
guna , y estuvimos aquí dos dias en pasar este paso; no 
habia agua ninguna, porque con nieve derretida pasába- 
mos, é la boyada no comió bocado con que sustentaba. 

En 12 del dicho salimos deste, paraje, é fuimos á dor- 
mir á una cañada: dormióse sin agua, pasóse con lo 
atrás referido. 

En 13 del dicho salimos deste paraje, é fuimos á 
dormir tres leguas de allí en un encon ; estaba el pue- 



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VML ABCfflVO DS INDIAS. . 345 

blo último donde habíamos salido una legua de nosotros, 
llevóse la boyada y caballada á beber al pueblo , que te- 
nia harta necesidad , porque habia seis ó siete dias que* 
los bueyes no bebían ; sustentábanse con la nieve. 

En 14 del dicho éalimos deste paraje, para ir al pue- 
blo todo el Real, é fue tanto el frío , que las gentes se 
helaban, tanto que no se pudo caminar, ni andar esta 
legua con las carretas , porque se quedaron en una que- 
brada. * 

En 15 del dicho entramos todos en este pueblo, por 
nombre San Cristóbal , donde fuimos todos bien rescí- 
bidos. 

" En 17 salimos deste pueblo, é fuimos á otro pueblo, 
que dicen San Lúeas; fuimos bien recibidos de los dichos 
naturales. 

En 18 del dicho salimos deste pueblo, é fuimos á 
otro pueblo, que se dice San Marcos, donde se habían 
descubierto las minas; fuimos bien recebidos. 

En 23 de Hebrero fue el Theniente de Gobernador á 
un pueblo, donde no habia estado; dos leguas deste die- 
ron la obediencia á S. M.; nombróse gobernador, alcal- 
des y alguacil, arbolóse cruz alta, con sonido de trompe- 
tas y arcabucería. 

En 1 .° de Marzo del* año de mil y quinientos é no- 
venta é uno, salió deste pueblo de San Marcos con diez y 
nueve compañeros, y fué al pueblo donde habia sucedi- 
do el caso á Cristóbal de Heredia, maese de campo; fué 
á dormir á una quebrada de unos piñales, dos leguas del 
pueblo á que se iba. 

A 2 del dicho salimos deste paraje, é fuimos al pue- 
blo, y antes de llegar á él, temeroso el Theniente de que 
la gente se saldría del pueblo, envió á Cristóbal de He- 



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346 DOCUMENTOS INÉDITOS 

redia con sus compañeros, fuese por alguna pafte oculta, 
y que tomase la huida de la gente, si acaso huyese; el 
cual fué, y el Theniente con los demás se fué al pueblo, 
é los halló todos muy seguros é sosegados; é les salió á 
recebir mucha gente y al dicho Maese de campo , á la 
otra parte donde habia ido, sin que saliese ninguna per- 
sona del pueblo ; y juntándose todos, habia muy gran 
cantidad de indios, y para más asegurarlos, y que per- 
diesen el miedo, todos á caballo se pasearon el pueblo, 
tocando trompetas, de que los indios y mujeres , y mu- 
chachos, é muchachas se holgaban mucho; y así se alo- 
jaron arrimado á las casas, donde habia muy gran suma 
de gente con nosotros; nos truxeron mucho maiz , hari- 
na, frísol, y algunas cosillas, que ellos tienen. Y el otro 
dia los llamó á todos el dicho Theniente , é nombró go- 
bernador, alcaldes y alguacil, y se arboló una cruz con 
gran sonido de trompetas y arcabucería, de que todo el 
pueblo se holgaba en estremo; y con haber sucedido lo 
atrás referido , estaban tan sosegados é contentos , que 
era placer verlos , porque baxaban mucha cantidad de 
mujeres é muchachos á conversar con nosotros, y al 
Theniente de Gobernador, mostrándoles mucha amistad, 
le^ruxeron siete hojas de espadas , y otras dos quebra- 
das por el medio,' y algunas camisas, capotes, y algunos 
pedazos de xerga , y algunas preseas, y esto lo hacían 
ellos con mucho calor ; túvose entendido que si hubiera 
más, entendido todo, lo dieran, y así , visto estar todos 
seguros y obedientes, mostrándonos mucha amistad, nos 
dieron maiz, harina, y frísol, cuanto pudiésemos llevar; 
estúvose tres días en esto. 

En 7 del dicho mes salimos del pueblo, llamado San 
Marcos, dónde se habían descubierto las minas, y hechos 



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DEL ARCHIVO DI INDIAS. ' 347 

muchos ensayes, y no mostraron plata, y teniéndose no- 
ticia de otros descubrimientos, salimos para ir á ellos; 
fuimos á un rio y paraje, que dicen de Pedro de íñigo; 
quedáronse algunos compañeros este dia por faltar ca- 
ballos. 

En 8 del dicho salimos deste paraje á irnos á un pue- 
blo, que se dice de Saíicto Domingo, á la orilla de un rio 
caudaloso, para que de allí se descubriesen las minas 
atrás referidas; durmióse en este camino en un pueblo 
despoblado una legua del pueblo de Sancto Domingo , y 
el Theniente de Gobernador, y otros muchos compañe- 
ros, é gentes del Real, se habían ido al pueblo de Sancto 
Domingo ; y estando en él, supo que las carretas podían 
llegar al pueblo, y así se vino á las carretas é Real , y 
supo que en su campo habia algunos de sus compañeros; 
y sabido el caso, envió á Cristóbal de Heredia, maese de 
campo, que fuese al pueblo de Sancto Domingo , donde 
habia dexado muchos de sus compañeros, y gente de su 
Real, y que le traxesen preso á un soldado , en el ínterin 
que el dicho Maese de campo fué á lo que era mandado. 
Se satisfizo del caso, y era que entre cinco ú seis soldados 
de su compañía que habían quedado en el pueblo de San 
Marcos, habían tratado de que se fuese á tierra de paz, y 
aun puesto boca y comunicado de que se matase al The* 
niente de Gobernador, pues no les daba lugar que hi- 
ciesen lo que querían. Y era que les iba á la mano , que 
no les diesen pesadumbre á los naturales, y no les quita- 
sen cosa alguna, y esto era lo que liminaban (1), por 
donde habían tratado esto; y al tiempo que el dicho Mae* 
se de campo fué á prender al dicho soldado, que le habia 



(1) Así en el original, acaso por dominaban. 



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348 DOCUMENTOS INÉDITOS 

mandado el dicho Theniente , llegando al dicho pueblo, 
salió de su aloxamiento Alonso Xaimez con un arcabuz 
en las manos, diciendo: «¿Quién me llama?» no hablando 
nadie con él; y así le respondieron que nadie le llamaba. 
El dicho Xaimez respondió: «Cada uno mire por sí.» Y 
visto esto, el Maese de campo aguijó á él > y él huyó , y 
así se volvió el Maese de campo con el soldadora las car- 
retas é Real , donde estaba el Theniente de Gobernador. 
É llegado que fué el dicho soldado, mandó que luego se 
le diese garrote , porque deste habia más sospecha que 
de otro ninguno ; y así queriéndose executar , por man- 
dado se juntó todo él Real, hombres y mujeres, y pidie- 
ron al dicho Theniente , que por amor de Dios le perdo- 
nase ; y así él , movido de compasión , y de que todo su 
Real se lo pedia, mandó suspender lo mandado, aunque 
se tuvo entendido lo hacia por mostrarles temor : no se 
nombran aquí por sus nombres, porque se les llevó este 
negocio con mucha clemencia. 

En 8 del dicho salimos de aquí, é fuimos á un pue- 
blo , que se dice de Sancto Domingo , y nos recibió el 
pueblo con mucha amistad , y supo el Theniente de Go- 
bernador que Alonso Xaimez se habia ausentado. 

Otro dia, que se contaron ocho del dicho, estando en 
este pueblo aloxados todo el Real y carretas, para estar 
en él algunos dias, en cuanto se fuese de allí á descubrir 
las minas, de que se tiene noticia , se juntaron todos los 
soldados y demás gentes que en el dicho Real habia, y le 
pidieron al dicho Theniente de Gobernador, que por amor 
de Dios no mirase algunas cosas que en el dicho su Real, 
habia habido, y pues su merced llevaba todas sus cosas 
con tanta clemencia, diciendo que Alonso Xaimez anda- 
ba ausentado del Real, y se temia de que su mercedle 



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DEL ARCHIVO DE INDIAS, 349 

había de castigar con riguridad, porque por esa causa se 
había ausentado, y estaba muy arreposo (1) de haberle 
dado pesadumbre en cosa alguna. É los dichos soldados 
é Maese de campo , todos juntos á una voz , le pidieron 
al dicho Theniente les hiciese merced de perdonarles , y 
el dicho Theniente dixo, que sí perdonaba á él y á todos 
los que en algo habían cometido, en nombre'de S. M., te- 
niendo atención más á caridad , y á los trabajos que ha- 
bían pasado; aceptó que en la comisión que Alonso Xai- 
mez tenia de capitán , para ir á la ciudad de Zacate- 
cas, (2) Rio Grande (3) y otras partes á traer gentes , se 
le habia de revocar ; y en efecto se revocó luego públi- 
camente aucto, y juntamente con él, perdón que á los di- 
chos dio en nombre de S. M. ; no nombramos aquí par- 
ticularmente todos los que en este caso dílinquierón, 
por ser ya perdonados. 

En 1 1 del dicho vino un companero al Theniente de 
Gobernador, pidiéndole fuese su merced servido de dar- 
les á algunos compañeros licencia para irá tierra de paz, y 
el atrevimiento que para esto tomaba era por haberle oí- 
do, de que todos los que se quisiesen ir se fuesen , y el 
dicho Theniente le respondió que era verdad, que él lo 
habia dicho, y de nuevo lo decia, que todos los que se 
quisiesen ir se fuesen, que á todos les daba licencia; por- 
que antes permitiría quedarse solo y morir , que no dar 
lugar á cosas no dignas de hacer. Y así, visto la Ucencia 
que se les daba, no tuvo efecto la salida que pretendían * 
los dichos , porque no hubo más de solos dos , que se 



(1) Voz anticuada, lo mismo que arrepentido. 

(2) Capital de la provincia de este nombre , célebre por sua 
minas de plata. 

(3) Ciudad sita á orillas del rio que le dá nombre. 



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980 DOCUMENTOS INIBITOt 

quisiesen ir; porque si había algunos disgustados, visto i* 
razón mucha que el dicho Theniente tenia, y la poca que 
en los que se quisieron ir había, se quedaron todos, y los 
dos con los demás sosegados, y muy conformes con el 
dicho Theniente, y acudían y acudieron á todo lo que 
se ofrecía, no acordándose de cosa. 

Estando en este pueblo de Sancto Domingo, salió el 
Theniente de Gobernador en demanda de unas minas é 
pueblo, donde antes no había estado, y á el cumplimien- 
to dello llevó consigo á veinte compañeros , y andando 
tomando la posesión de los dichos pueblos, fué por entre 
unas sierras , donde halló dos pueblos despoblados de 
muy pocos días. atrás, los cuales estaban despoblados 
respecto de que por guerra de otros habían dexado sus 
pueblos, como en efecto era, porque otros indios, que 
con nos iban, nos lo dieron á entender, é lo vimos claro 
ser así por las muestras de muchas muertes que había se- 
ñales; había en ellos mucho maíz y frísol. 

Destos dos pueblos arriba dichos, fuimos al Rio 
Grande, donde nuestro Real y carretas estábamos aloxa- 
xados, y por la noticia que allí había, y en toda la tierra 
nos habían dado, que $ran estos pueblos los que habían 
muerto los Padres , que años, dicen, habían andado por 
aquí. Y llegado que llegamos al primer pueblo, donde 
fuimos á salir, no quedó gente ninguna en él, y vimos, 
estando en este pueblo, que de la otra parte del rio estaba, 
iba saliendo alguna gente del , y par^i que no se saliese 
toda, mandó el dicho Theniente al Maese de campo y 
algunos soldados la fuesen á ataxar ; y así el dicho The- 
niente é todos los demás fueron al efecto, y se pasó el 
rio, aunque venia de avenida, y se hizo volver parte de 
la gente que iba huyendo, aunque en el pueblo había 



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SEL ARCHIVO DB INDOS. 351 

cantidad; y así les aseguró el dicho Theniente á todos, y 
les dio á entender no se saliesen de sus casas, y ellos 
quedaron muy contentos. Y preguntándoles por qué los 
deste otro pueblo se habian huido, todos respondieron 
que del miedo, porque habian muerto á los Padres; y 
así les dio á entender que no tenían para qué huiri y 
envió luego á llamar con algunos indios deste pueblo. Y 
se tomó en este pueblo posesión en nombre de S. M., 
nombróse gobernador, alcaldes y alguacil , arbolóse 
cruz alta con las solemnidades atrás referidas, y así se 
filé el dicho Theniente á otro pueblo, que estaba deste 
un cuarto de legua, y halló muy poca gente en él, porque 
se habia huido con miedo, y así tornamos á pasar el rio, 
y vinimos á dormir al pueblo, que se halló despoblado. 
Estaban á vista destos pueblos, y á la orilla del rio, ca- 
torce pueblos, y de la mayor parte dellos decían los in- ' 
dios que se habia ido la gente de miedo á la sierra y á 
otros pueblos. 

El otro dia, visto por el Theniente de Gobernador los 
dichos pueblos, el alteración que en la gente habia, por 
el miedo de lo que habian hecho, determinó de enviar 
de allí la mayor parte de sus compañeros al Real, como 
en efecto lo hizo, que estaba de allí cinco ó seis leguas, y 
él se quedó con Martin de Salazar, Juan Destrada, Die- 
go de Biruega, Juan Sánchez, Diego Diaz , Andrés Pérez 
de Verlanga, Juan de Contreras, por ver si con esta poca 
gente los indios perdiesen el miedo, y asegurasen y se 
estuviesen en sus casas. Y al Cumplimiento deilo, se fué 
el Maese de campo al Real, y el dicho Theniente se que- 
dó con estos cinco compañeros; yendo con ellps el rio 
arriba, fué á cuatro pueblos, y los halló todos despobla- 
dos, galvo el uno dellos, que habia obra de cincuenta ' 



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3S2 . DOCUMENTOS INÉDITOS 

personas, á lo que parecía, y á estos aseguró é regaló 
.é dio algunas cosillas, y que fuese á llamar á toda la 
gente; y así en este ínter, pasó á la otra parte del rio, 
donde habia los demás pueblos, y algunos dellos estaban 
poblados, y otros con poca gente, regalándoles y asegu- 
rando á todos. En manera que hizo volver muy gran 
cantidad de gente á los dichos pueblos, y les regalaba el 
dicho Theniente con mucho amor , tanto que se asegu- 
raban mucho, dándoles á entender que no les habian de 
hacer daño ninguno; y á esta causa, víamos venir de los 
campos á los pueblos muy gran cantidad de gente. Dor- 
mimos en un pueblo pequeño, que estaba en el medio de 
todos estos, aunque con gran recelo é vela, por no ser 
nos más de seis, y esto también fue gran causa de ase- 
gurarlos, viendo que la mayor parte de la gente se habia 
ido é no habia quedado más del dicho Theniente con los 
cinco compañeros arriba declarados. 

El otro dia salimos deste pueblo é fuimos á otro 
pueblo, donde el Theniente de Gobernador dixo que se 
iba , y que no tuviesen miedo , y que llamasen las gen- 
tes é los pueblos, donde se habia entendido, habian 
muerto á los Padres, y así nos fuimos al último pueblo, 
que estaba desta parte. Era un pueblo grande y con mu- 
cha gente; fuimos dellos. bien rescibidos; nombróse go- 
bernador y alcaldes en nombre de S. M.; arbolóse cruz 
alta, y hecho esto, nos fuimos nuestro camino á nuestro 
Real. Y llegado á un pueblo, que estaba una legua del 
Real , al salir del se topó un indio, capitán deste pueblo, 
y traia en el seno una manzana de plata de un cáliz; y 
en este punto, dijeron indios que habian venido muchos 
españoles ,* demás de los que habia, de que todos nos 
holgamos mucho; y así , al indio que habia el Theniente 



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DEL AftCHIVO DS INDIA*. $Ü3 

hallado la manzana del ¿aliz , mandó á un soldado que lo 
llevase por delante. Yendo mas adelante , encontramos á 
Juan de Carvajal, Josephe Rodríguez y Francisco de Man- 
cha, los cuales venían á llamar al Theniente de Gober- 
nador, porque habia llegado el capitán Juan Morlote 
con cincuenta hombres, deque el dicho Theniente les 
preguntó quiénes eran , é fueron los dichos nombrando 
la mayor parte de ellos. Y de muchos que el Theniente 
dé Gobernador aguardaba , por haberlos enviado á tierra 
de paz, no venia ninguno dellos, de que en alguna ma- 
nera quedó suspenso , aunque no lo dio ¿ entender , por 
no venir ninguno de los más importantes que él espera- 
ba ; y esto sobre tarde. Mandó que todos fuesen galo- 
peando por entrar de día en el pueblo ; donde tenía su 
campo todo dentro del pueblo, no pudimos entender del 
dicho Theniente , los que con él Íbamos cosa alguna , más 
de la dicha. Yendo mas adelante, tuvo aviso de que no 
entrase en el pueblo , ni fuese á -él el dicho Theniente, 
porque el dicho capitán Juan Morlote , con los demás 
sus compañeros, le venian á prender ; y entendido el 
caso , dixo que no le dixesen nada, que si le venian á 
prender, que fuese muy enhorabuena , que él estaba en 
servicio de S. M., y con poderes muy bastantes que para 
ello tenia ; y que si la voluntad del Rey era esa , que él 
dello estaba muy contento , y asi se fué á más priesa de 
la que traía , por no entrar de noche. Y llegado que fue, 
se fué por un lado de la plaza del dicho pueblo, y el ca- 
pitán Juan Morlote , estaba en el medio della ,é pa- 
seando á las de su aloxamiento; se saludaron , y habién- 
dose apeado, se vino á donde el capitán Juan Morlote é 
su gente estaba, y el dicho Capitán, viendo venir al di- 
cho Theniente, se fué á él con toda su gente junta en un 
Tomo IV. 22 



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384 bocpuei? os nf*»rrc* 

cuerpo, é $e saludaron é abrasaron el uno al otro, y 
otros muchos amigos que tabia del dicho Theaieute, por 
el consiguiente le abrazaron. É sosegado esto, el dtoho 
capitán Juan Morlote eehó la mano e& uaa faltriquera, 
y sacando una provisión Real, dijo que él venia por 
mandado de S. M. y del Sr. D. Luis de Velasco, visorey, 
y en su nombre, al cumplimiento de la provisión Real; y 
así la leyó de verbo á verbo, y el dicho Theniénte oyen- 
do leer la provisión. Y acabado de leerla, el dicho Capi- 
tán le dixo al dicho Thenjeate de Gobernador se diese 
por preso, y él le respondió que fuese «auy enhorabue- 
na, pues que la voluntad de S. M. era esa , que él esta- 
ba muy sujeto á sus mandamientos; y así se fueron todos 
á las tiendas, y el cucho capitán Juan de Morloté la man- 
dó echar unos grillos,* á los cuales el dicho Tbeniente 
estuvo muy obediente á todo ello; é luego le leyeron 
otras provisiones tocantes á su prisión, y él dixo que to- 
das las obedecía como dé su Rey é señor, é las tomó é 
puso sobre su cabeza, y las besó delante de todo el cam- 
po del dicho Juan Morlote y suyo , de que todos, los 
unos y los otros, se holgaron en estremo de ver la mu- 
cha humildad y obediencia que el dicho Thenieáte de 
Gobernador tuvo. Y visto por el dicho capitán Juan Mor- 
lote la humildad dd dicho Gaspar Castaño, le regaló y 
regalaba su persona conforme su calidad y su meresci- 
miento, de que todos, los de un campo y otro , se holga- 
ron de todo lo dicho. (1) 



(l) Al fin va Botado: «Híaose relación dello, y vidae por los Se- 
ñores del Consejo en 10 de noviembre de 1592. — Sant Andrés.» T 
en la cubierta : «Memorias del descubrimiento que Gaspar Cas- 
taño hizo en el Nuevo México.»— (Nota dcMnmoz.J 



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DUp. 4*CWV0 »B UTOUS* 3W 



Cabta del licenciado Valdebrama 1 Felipe It , sobes 

ASUNTOS DEL GOBIERNO BB MÉJICO. (1) 



C. R. M. 

Luego como llegué á esta tierra, escrebí á V. M., para 
que la carta se diese en su Real mano , avisando de lo 
que había, demás de lo que escrebí para el Consejo de 
las Indias. El duplicado va agora cqu esta, porque no ha 
habido con quien le enviar desde que se fue el navio de 
aviso* 

De lo que después he visto y entendido , j cosas 
que se han remediado, y otras que se deben reme- 
diar, escribo largo á Y. M. en su Real Consejo de Indias; 
y con todo eso, me pareció que era necesario que Y. M. 
particularmente entendiese algunas dellas y las leyese, y 
assi determiné escrebir esta. 

Yo vine aqpí porque Y. M. lo mandó, como lo hicie- 



(I) Colección de Muñoz , tomo lxxxviii.— Él Licenciado Val- 
derrama fue nombrado por los años de 1550 Visitador de la 
Eeal Audiencia de Méjico, llevando principalmente entre otras 
▼arias comisiones, la de no permitir á los Oidores, como ya ante- 
riormente estaba prohibido por S. M., entendiesen en descubrí- 
miento*, mercaderías y otros negocios, ágenos a su jurisdicción, 
ni hiciesen casas, ni las comprasen. Mas su celo y actividad se 
estrellaron contra el poder é influencia de los oidores; no menos 
que contra los usos de muy antiguo establecidos. 



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386 documentos inéditos 

ra al cabo del mundo que se me mandara, aunque deseé 
servir este tiempo más cerca , y principalmente supliqué 
á V. M. fuese servido de que yo no viniese á este nego- 
cio, porque es cosa muy odiosa' tratar de vidas ajenas, 
y muy ajeno de mi condición , y cosa de que nunca se 
dexaron de cobrar enemigos, los cuales, diciendo verdad, 
temo poco, en tanto que hiciese lo que debo, lo cual es- 
pero en Dios será en cuanto viviere. 

Yo quisiera mucho que las ctosas de esta tierra estu- 
vieran tan bien ordenadas, que se pudiera decir á Y. M. 
con verdad que no habia qué proveer ni remediar en 
ellas , porque sé que diera esto gran contentamiento á 
Y. M., entender que podia estar sin cuidado de este 
reino, que tan grande é importante es ; y también lo di- 
cho respondiera á mi inclinación, y era también aparexo 
para volverme más presto á servir á V. M. en ese reino, 
que es lo que de presente más deseo ; pero tengo de de- 
cir verdad como christiano y leal vasallo y criado. 

Las cosas de la religión están bien, y los naturales de 
esta tierra bien aprovechados en ellas; los frailes han te- 
nido y tienen buen cuidado en esto , todos ó cuasi; es 
verdad que hay pocos ministros , y ansi hay gran falta 
de doctrina, que aunque los que hay trabajen bien, co- 
mo lo hacen, son pocos y la gente mucha , y ansí no pue- 
den con, todos ni con la mitad ; á el Consejo escribo, 
para que con cuidado se envíen frailes y clérigos. 

Lo de justicia no está como yo quisiera i hay mucha 
falta della. El Virey, por parte suya y de susiiijos y 
hermano, está muy emparentado , como Y. M. mandará 
ver por una memoria que va con esta , y algunos de los 
Oidores también lo están , y ansí pocos negocios dexan 
de tocar á los¡unos ó á los otros, y todos tienen padri- 



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DEL ABGHIVO M U(J>U&. 387 

nos > porque cada dia se han menester los unos y Ira 
otros. Es coda muy necesaria que aquí haya alcaldes; el 
Consejo lo comunicará con Y. M. ; yo tengo entendido 
que es una de las cosas mas importantes que de presente 
puede haber para esta tierra. Suplico á Y. M» lo mande 
proveer luego. 

También hay necesidad de sacar de la Audiencia dos 
Oidores, no porque hayan hecho cosa indebida , que yo 
sepa, hasta agora , sino porque el uno está muy viejo y 
no está para servir , y el otro tampoco por estar muy 
sordo; y pues se han acabado en servicio de Y. M., jus- 
to es que se les haga honra y merced , que si acaso ho- 
bieren hecho cosa indebida, por donde no la merezcan, 
antes que acá llegue la merced que Y. M. les mande ha- 
cer, estará entendido lo que hay, y se les podrá dexar 
de dar, si hobieren hecho por qué. 

En las cosas de gobierno hay mal recaudo, porque 
demás de las cosas ordinarias para el gobierno de una 
república, de puentes y fuentes, calzadas, caminos, ca- 
lles, albóndiga (1), y otras cosas publicas y provisiones 
de bastimentos, que en todo esto hay falta... (2) Una de 
las cosas que Y. Al, tiene mandado con más instancia, y 
de que en Indias hay más necesidad, es que lo que se 
hobiese de proveer y repartir , sea entre las personas 
que más han servido, conquistadores , hijos y yernos de 
estos, y pobladores antiguos; porque no se haciendo ansí, 
llévense lo que hay los que no lo merecen, y los á quien 
se debe están sin paga , y ansí andan clamando y con 
razón, y viénense á acallar á costa de V. M< 



(1) Como si dijéramos: granero públicQ. 

(2) Así en el original. 



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358 laemí afras imimtss 

Lo que aquí hay coa que entretener las gentes es li- 
branzas en la Caxa Real, y estas no ee dan sino á conquis- 
tadores y hijos dellos , como Y. M. lo tiene manda- 
da... (1). Hay corregimientos y thinieniazgos; y en la 
provisión dellos quisiera yo que -hobiera habido mejor 
distribución. Hánse proveído algunos dellos á las perso- 
nas que van en unos memoriales con esta; sé que se han 
ofendido mucho los antiguos. 

También hay que dar estancias y caballerías, (2) que 
no>aon malos aprovechamientos, para los hombres que se 
quieren aplicar al trabajo; oon ellas se podrían contentar 
muchos que han servido. No se hade, sino hánse repar- 
tido gran parte déllas entre los que no tenian , por no se 
quejar, aunque no se les dieran. Conista va una memo- 
ria de algunas. 

También se dan entretenimientos en quitas, que aquí 
Maman, y vacaciones, que es la renta de los corregi- 
mientos y thinientazgos de el tiempo que están vacos, y 
de que á los correxidores les hacen servir diez y seis 
meses, y no les pagan mas de doce: estos cuatro que de- 
xan de pagar llaman quitas* De estas se ha repartido 
mucha suma, por el orden que Y. M. mandará ver, por 
una memoria que va con esta , de lo cual se siguen mu- 
chos inconvenientes. Dexar de pagar á muchos á quien 
se debe, y darlo á quien no lo ha servido, viene también 
gran daño á la Hacienda Real, que consumidas las quitas 
en lo dicho, hay cosas forzosas que no se pueden dexar 



(1) Así en el original. 

(2) En la América española significa la tierra concedida por 
los Reyes á los conquistadores : en Andalucía es la medida ma- 
yor de agricultura , cuya ostensión es de 6600 varas de largo 
j 4400 de ancho. 



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MR> ARCHIVO Dft INDIAS. 359 

de gastar, y vienen á parar en la Caxtf. Y por haberse 
gastado las quitas en lo dicho, se dexa agora de librar en 
ellas á algunos que no tienen otra cosa de qué comer, 
porque, aunque fie tes libre , no kay de qué les pagar, 
y á otros á quien está librado, se dexa de pagar. 

Esta tierra está llena de extrangeros y de hombres 
casados en Castilla... (1); los judíos son vexadoacon ex* 
eesivas obras de iglesias y monasterios , y con servicios 
personales, contra lo proveído y mandado por V. M.; y 
hay otras muchas cosas gobernadas con poco cuidado 
y contra cédulas y provisiones, que algunas se colligi- 
rian de una memoria de Ordenanzas, confirmadas por el 
Yirey, que van con esta, y de nn mandamiento que di 
para Turcios, secretario de la gobernación, que también 
envió, del cual diré adelante. 

Las cosas de Hacienda están peor que las demás, 
porque ha habido mal recaudo en acrecentarla , y tam- 
bién en el librar en ella... (2) Lo del acrecentamiento rie 
era menester pensar macho en ello , porque son cosas 
muy claras , que pueblos muy grandes y en comarca de 
de esta cibdad, que con el comercio que con ella tienen, 
están muy ricos; y no tributan casi nada, y los de Mé- 
xico y Santiago ninguna cosa, socolor de que sirven en 
las obras públicas, no las habiendo» como dixe arriba. Y 
si lo que Y. M. dexa de llevar, de lo que le pertenece, 
se convertiera en provecho de los indios, parece qne tu- 
viera alguna escasa buena ni mala; es que Y. M. ha per- 
dido su Hacienda, y los tributantes han pagado mucho 
más de lo que debian y podian , que cierto es cosa de 



(1) Así el original. 

(2) Asi el original. 



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360 

gran lástima y (feroce increíble; lo cual mandará Y. M. 
ver más particularmente por la memoria , que con esta 
envío, de los pueblos que se han tasado después que yo 
vine, en los cuales, con haberse crecido las reatas reales 
en tanta suma, es mocho le que se les ha bajado á los tri- 
butarios de lo que solían pagar; por manera, que de esta 
cuenta que se hace, resultará que V. M. haga justicia 4 
sus subditos, y los relieve de lo que injustamente se les 
solía llevar, é que sus tributos sean acrecentados en gran 
cuantidad. Todo esto que la renta de V. M. onece y á 
los tributarios se les baja, se consumía en comer y beber 
los principales indios, sin sacar al cabo del año cosa al- 
guna dello, mas que las borracheras que dios llaman, y 
en lo que han gastado los frailes, que es cosa escesiva, y 
no creo que en malos usos, sino en edificios, plata, or- 
namentos y también algo en parientes y otras cosillas; y 
no es justo que ellos lo gasten sin voluntad de su dueño» 
principalmente haciéndoles Y. M. tanta merced y limos- 
na de vino y aceite. Y para hacer las casas é iglesias , y 
para las enfermerías, para mercados y otras necesidades, 
ellos han sentido mucho el contar, por ver que las cosas 
«e van poniendo en orden; y dicen en pulpitos que una 
enfermedad general, que agora anda. en esta tierra, gé- 
nero de pestilencia aunque no peligrosa, que la ha envia- 
do Dios por la cuenta de pueblos que se hace, como en- 
vió ana gran pestilencia cuando el Rey David mandó con- 
tar su pueblo ; que tan libres y desenvueltos son como 
esto. Ellos hacen bien lo de la doctrina; pero en lo de- 
más muy perjudiciales son á la justicia y al gobierno y 
más á la Hacienda. Todo se colligirá de las ordenanzas 
que envió, que las hicieron ellos, y las confirmó el Yirey, 
por las cuales parece cómo quieren meter la mano en todo. 



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d*l ámbito bi mnus. 361 

Entre otras cosas hay una cosa notable, que hacen 
ordenanza que los indios que labraren . en tierras de 
otros, no tributen á Y. M. ; y eUos mesmos declaran, 
que en un pueblo de tres mili vecinos hay mili novecien- 
tos y tantos terrazgueros (1). También reservan los que 
sirven en las iglesias y monasterios, y yo tengo memo- 
ria de una casa , no de las más principales , en que sir- 
ven ciento noventa y tantos indios, y también reservan 
otros muchos por su autoridad. Orden cierto para que en 
pocos años V. M. no tuviera tributarios, que es lo que 
frailes pretenden, porque audque no osan decir que no 
le son debidos los tributos de Y. M., pero créenlo , por- 
que no son letrados sino es cual ó cual; y aunque hay 
buenos religiosos , pero están muchos dellos en esta ig- 
norancia, y ansí esconden los indios y hacen lo que ten- 
go dicho, encaminado para quitar los tributos. Lo que es 
p3ift ellos , ha de ser bien abundoso y cumplido ; y dicen 
que los Pontífices concedieron esta tierra para el bien es- 
piritual della, y que pues este viene por su mano, solos 
ellos la pueden disfrutar , y ansi lo han hecho. Ello se va 
remediando algo poco á poco , aunque en haciéndose al- 
guna cosa contra su parecer y voluntad, luego dicen 
que va perdida la doctrina; y como no tengan jurísdicion 
y la caxa de la comunidad llena, están muy descontentos; 
y esto nace de la gran mano que harta aquí se les ha 
dado e,n todo. Yo les digo que han de ser muy acatados 
y reverenciados, como Y. M. lo tiene mandado , y que 
seles ha de dar muy cumplidamente lo necesario; no 
aprovecha, dicen que lo han de dexar todo. Dios lo re* 



(1) Los que labran las tierras con obligación de pagar á su 
dueño un tacto por ellas. 



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962 MKXJMBNTCMI INHHTOt 

medie, que muy recia gente es; haré lo qee en mí fuere 
para acallarlos. 

He* tenido gran contradicción en el Virey para la cwen* 
ta , no sé á porque le tengan los frailes encaxada su opi- 
nión , 6 porque no salga á luz su descuido ; también dice 
' que todo ge ha de perder. Cuando el doctor Vasco de 
Puga , oidor , salió de aquí á contar pueblos , luego el 
Virey salió tras él , y dio vuelta por los logares que habia 
de contar primero; y afinque dixo que iba á sosegarlos, 
no lo quedo yo de su ida; y ansí en una provincia man* 
dó cortar gran cantidad de madera para la obra de la 
casa Real , que «i pasara adelante, toda la gente se habia 
de ir ai monte á cortar, y pudiéronse contar mal. Supe* 
lo , y avisé dello al Virey > y hice que diese mandamiento 
para que no se cortase durante la cuenta, y pudiera ser 
que él no entendiese que de aquella corta veraa daño á la 
cuenta; pero negóme haberlo mandado cortar, y tengo 
averiguado lo contrario, y es notorio, de donde entiendo 
que no era agua limpia. Otras cosittas hay en este artícu- 
lo, que no se pueden explicar como se entienden, en lo 
que en esta tierra estuviere, que siendo Dios servido y 
V. M., querría que fuese poco. Los índice serán des- 
agraviados de muchas cosas , y se ponían algunas del go- 
bierno en orden , como se ha comentado y escribo á el 
Consejo; y la Hacienda de V. M. será acrecentada'con 
gran aprovechamiento de los tributarios. De lo de hasta , 
aquí tengo lástima, que no se puede remediar. 

Bl mal recaudo en el librar en la Hacienda Real , se 
verá por una memoria que v% con esta ; como acá la tier- 
ra es más larga y abundosa de dineros , ansí les debe pa- 
recer que lo ha de ser la facultad de disponer dellos. 

Como vi el desorden que habia en todas las cosas, 



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DtL ARCHITO M MDUS. t6S 

y que no se enmendaban con mi venida , di esos man* 
damientos que van con esta para los oficiales y para 
Turcios. El Vtrey se agravió mucho, diciendo que te iba 
á la mano en lagobernacion y que estaba por dexarlo ; yo 
le dixe que hacia mi oficio, y no cumpliera con lo que 
era obligado , si ansí no lo hiciese , y que él no lo desase, 
aunque etWendí que perdiera poco si lo hiciera. Háse 
atajado mucho con los dichos mandamientos. 

En las cosas de la guerra debe haber puesto ei cui- 
dado que ha podido; los efectos no han sido buenos: lo 
de la Florida, con su muy gran suma de dineros, y no 
tuvo buen fin, plege á Dios que lo tenga mejor. Esta jor- 
nada de la China, que há mas de seis años que se entien- 
de en ella, y son gastados trecientos mili pesos, sin lo 
que se ha gastado por los oficiales de Sevilla en muchas 
armas, y otras cosas que han enviado para ella, y si se 
acabase de despachar con gasto de otros cien miU , seria 
bueno. Vé por Maese de campo un Matheo del Spz , trai- 
dor ¿ la Corona Real en et Piró, capitán de Francisco 
Hernández; hele avisado dello, y dice que está perdona- 
do, y es verdad que lo está por el marqués de Cañete, 
con que salga dentro de dos meses d? aquellos reinos, y 
no entre en ellos ni en las provincias de Chile perpetua- 
mente. Este perdón bastaba para no le ahorcar y hacer 
cuartos, pero no para meterte en servicio de Y. M. en 
♦ cosa de tanta importancia; de mi parecer» él no fuera la 
jomada con oficio, ni sin él. 

Todo lo que yo aquí trabajo y trabajaré hasta que me 
vaya, será de poco momento, vuelta la cabeza, si el Vi- 
rey y Oidores no están muy puntuales en hacer lo que 
deben; que harto mejor ordenado está todo por cartas y 
provisiones de V. M., que yo lo sabré hacer, pero no las 



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364 DOCUMENTOS IKKMTOf 

guardan; ¿qué esperanza se puede tener de que guar- 
darán lo que yo hiciese y ordenare? Esta tierra tiene 
necesidad de que los que la gobiernan no echen raices 
en ella, ni piensen acabar aquí la vida, sino que los pro- 
vea Y. M. por tiempo limitado de seis años á lo más; y 
sepan que aunque gobiernen bien, no han de parar, sino 
ser mejorados mereciéndolo, y castigados no haciendo 
el deber; y que la cuenta que se les toma á Virey y Oi- 
dores no sea tan de tarde en tarde; que en veinte años ó 
diez y siete se acaba la vida de los hombres, y el agra- 
viado muere, primero que se le haga justicia. Tampoco 
tengo por bueno que el Virey sea Presidente, sino que 
lo sea un letrado y haga un voto más; porque como el 
Virey provee todo lo que hay en esta tierra, dá á parien- 
tes, amigos y criados de Oidores, y ansí todos le han 
menester. Y es cosa recia votar un Oidor contra lo que 
el Virey quiere y dice; y en su presencia há menester 
ser muy entero el que lo hiciere, y no lo son acá tanto 
los hombres, que aun sin ocasiones tan recias, exceden de 
lo que debían. Esta tierra tiene descontento con el 
Virey; para ello hay lo que arriba he dicho, lo cual todo 
es cierto y verdadero, y lo tengo averiguado lo más 
dello por escrituras y firmas suyas. Y de todo lo dicho 
y de otras muchas cosas que no pongo aquí por no can- 
sar á V. M., doy relación en la carta que va á el Con- 
sejo. • ^ 

Lo que aquel dice no escribo en aquella carta, por- 
que aun recuerdo lo que le defendieron en Toledo los del 
Consejo, en una consulta en que yo me hallé, en la cual 
V. M. les representó la información que tenia de los in- 
convenientes que nacían de los deudos que acá tenia. 
Y digo que por el descargo de mi conciencia, y por la 



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/ 



DEL ABCHIVO DI INDIAS. 865 

fidelidad que debo á V. M., como á mi Rey y señor, que 
por lo arriba dicho y por lo que he entendido de los Oi- 
dores, á quien se puede dar crédito, y por lo que yo 
mismo he visto y entendido, que él no conviene para esta 
tierra, ni para justicia, ni gobierno, que entiendo algo 
dello. Tampoco dicen que es para guerra, en lo eual ten- 
go mal voto, y que la Hacienda la ha disminuido mucho 
y puesto mal recaudo en ella ; y que si aquí queda , ten- 
go por cierto, que lo que yo dexáre ordenado y acrecen- 
tado, se tornará á desbaratar y disminuir, porque es 
grande el artificio de los frailes, por los cuales él se go- 
bierna en todo y por todo; y ora sea diciendo que son 
muertos los tributarios, ora escondiéndolos, ó por otros 
muchos caminos que ellos saben , lo han de deshacer to- 
do. Y ansí conviene que, antes que yo salga de aquí, 
V. M. haya enviado quien gobierne esta tierra , ó á lo 
menos haya venido nueva dello ; y V. M. puede tener 
por sin duda, que si esta cuenta se hiciera, no estando 
aquí D. Luis de Velasco, que los tributos crecieran bue- 
na cuantidad más , y al respecto* fuera la baxa que á los 
tributarios se hiciera , porque todos le quieren contentar 
como de quien pende la comida de todos. Y ansí es cosa 
cierta , que si se tornare á hacer la cuenta dentro de tres 
anos, se descubrieran muchos tributantes , que yo tengo 
por sin duda que agora se han escondido ; y de parte 
tengo hecha información. Y si V. M. fuere servido de 
proveer Virey , converná mucho que sea por tiempo de 
seis años alo más, y que entiendo que infaliblemente 
pasados aquellos, se le ha de tomar cuenta de su oficio, 
y que no ha de echar raices en la tierra con casamientos 
de parientes, etc. También á mi juicio convernia que no 
fuese Presidente; esto mandará Y. M. tratar á personas 



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806 pocmoanro» asuro» 

quo lo entiendan mejor , yo le represento en este articulo 
las razones que arriba tengo apuntadas ; y con poco sa* 
lario que se le diese á el que es Arzobispo de aquí, seria 
su Presidente, y cuando el Arzobispado vacare, se podrá 
elegir un jurista, persona tal que sirva lo uno y lo otro, 
que á mi juicio no hay inconveniente en ello. V. M. como 
he dicho, mandará platicar ea ello, y proveer lo que más 
sea en su servicio. 

En lo de la Hacienda que está á cargo de los oficia- 
les, creo también seria necesario que tuviesen superior, 
y á quien tuviesen respeto : el tiempo descubrirá más 
esto, y yo avisaré de laque entendiere, aunque de lo 
que he dicho y entendido se cpllixe bien el mal recaudo. 

Los oficiales me han dicho cómo escribieron á Y. M. 
la flota pasada , que en esta se enviarían pocos dineros; 
yo creo que ellos cumplieran su palabra, si yonohobiera 
venido; pero ansí van de aquí más que otras veces, con 
haberse ido la flota tan tarde, y esta despacharse tan 
temprano, si por otra causa no se detuviere. Llevan de 
aquí treinta y ocho mili marcos (1) de [data; y dicen los 
oficiales que en la Yeracruz por lo menos encaxarán otros 
dos mili, (fue sean cuarenta mili , que há hartos días que 
no fueron otros tantos juntos; bien es verdad, que todos 
los de acá dicen que si Y. M. no manda que se envié 
mucho azogue, que todo parará, porque sin él las minas 
son de muy poco fruto, y cesará la labor de las más; y 
cesando esta y el sacar plata, todo para, y los indios po- 
drán mal pagar sus tributos, pues el trabajar dellos y el 
vender sus cosillas pende de que haya reales. Y ansí 
es necesaria gran diligencia para que se traya todo lo que 



(1) Marco, peso, <Jue es la mitad de una libra. 



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DEL ABOmVO BE INDIAS. J67 

padiere ser habido, ansí de esos reíaos, como de fuera 
dallos, porque es acá otra tanta plata 6 cuasi. 

Yo perdí en la jornada lo que tenia: como V. M. sabe 
que no me tengo que reparar, como he escrito, con ayudt 
de vecinos, sino coa loque V.M. me hiciere merced, si ae 
proveyeren los alcaldes del crimen, como es necesario y 
aun inescusable, ha de haber secretario del crimen» fbiw 
zoso, suplico á Y. M. me haga merced del. También an 
la cibdad de Ajrtequera (1) del valle de Guaxaca hay al* 
guacil mayor con voz y voto en el cabildo; Y. M. hizo 
merced del á la cibdad en 8 de mayo del año 32, para 
que le pudiesen elexir, como eligen alcaldes , hasta que 
Y. M. fuese de otra cosa servido. Después cesó esto , y 
el que vive le proveyó V. M., y agora está vaco , y el 
Yirey le tiene proveído contra lo mandado por cartas y 
por su instrucción. Suplico á V. M. me haga merced del, 
aunque sea con órdea que yo lo dé á la cibdad para que 
le tenga como solia, y yo me concertaré con ella. Ambos 
oficios valen poco á lo que entiendo; pero podríame con 
ello reparar algo. Y porque entienda las necesidades de 
Y. M., no he tratado ni trato de que se me haga merced 
en la Caxa, aunque las piden otros que no tienen más ra- 
zón que yo, ni han servido tanto. Yo pienso dar orden 
como, de cosas perdidas, se saque alguna cuantidad de 
dineros de algunas joyas de oro y piezas de plata, que se 
entiende que hay por quintar también , por negligen- 
cia en sacar á luz algunos bienes de difuntos, de quien 
no hay heredero. También he tenido relación de unos 
diez milte pesos de minas, que el thesorero Juan Alón- 



• (1) Anteq%era 9 ciudad del Estado de Grttaxaca ó Oax&ea , si- 
tuada en el Sud de Méjico. 



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368 DOCUMENTOS INÉDITOS 

so de Sosa mandó que se pagasen á V. M. , no siendo 
servido de hacer merced dellos á sus hijos; la cláusula 
del thestamento vá con esta. Los oficiales no los han po- 
dido» cobrar, porque primero se ha de dar noticia á V. M. 
dello, y ver lo que es servido de mandar que se haga; yo 
no sé la diligencia que hasta agora se ha hecho ; pero 
será necesario que de una manera 6 de otra se concluya, 
para que no haya impedimento en sus cuentas y finiqui- 
to. Si fuese V. M. servido de me hacer merced en algu- 
na cosa de las susodichas, serió há para mí muy grande, 
porque demás de cumplir el hombre sus necesidades, jus- 
to es que V. M. haga merced, á quien sirve con cuidado 
y con limpieza, y que lo entiendan todos ansí; y también 
entiendan que el que faltare de esto, ha de ser bien cas- 
tigado. 

Aquí no hay mucho contententamiento con mi venida 
á esta tierra, porque aunque han buscado caminos, no le 
han hallado para extrañarme, y ansí urden cosillas que 
escrebir. Yo sé que con verdad ninguna podrán decir 
que me perjudique en un pelo; V. M. me conoce , y sabe 
cómo le he servido; lo que hacia allá, hago acá, salvo que 
trabajo mucho más y vivo con más recatamiento, porque 
la gente no es tan sencilla, y attsí no tengo para qué tratar 
de este negocio. Sola una cosa quiero suplicar en esta 
materia, para que Y. M. entienda la gente que en esta 
tierra hay, y es que sea servido de mandar ver una in- 
formación, que con esta va, de un desatino. Y el que 
esto trata , con ser uno de los más malos hombres que 
hay en esta tierra, se le hace lugar por los qne gobier- 
nan, y le soplan; yo no he dado á entender que sé nada, 
y por eso no he pasado con la información adelante , ni 
quiero que el inventor del negocio deje de conseguir su 



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DJL 4BCBIY0 I» IJÍDUáS. 369 

intento, que del?e ser enviará Y» M. plgun? información. 
Y si yp tratase dejlo ó entendiesen que lo sabia, cesaría 
todo; pero ¿4a lp flota, yo pasaré ^talante con el nego- 
cio y hjiré que se castigue tap gran realdad y se enr 
tienda quién fueron los autores .della. Aquí hay escriba- * 
nos y testigos para Jo que los quisieren , y tienen por re- 
gla que si estas cosas nom^nchpren, á lo menos tizna- 
rán. Yo limpiaré la tierra, hiendo Dios servido, de algu- 
nos que la estragan, y empero en s¡u Divina Majestad sa- 
lir de este negocio y de todos los que $e me mandaren 
sin mancha ni time; y ni . esta ni otras cosas que fuesen 
de más importancia embarazarán, para que yo deje de 
hacer mi oficio con la liberta^ que siempre lo hice, como 
lo dirán el tiempo y los negocios y aun lo tienen bien 
entendido los que procuran morderme. 

Y; M. tiene mandado qvie se hagan ciertas iglesias 
demás de las que se hacen en pueblos de indios ; ahí en- 
vió la memoria dellas y de lo que en cada una se ha 
gastado: son obras perpetuas y de grandísima costa. Yo 
voy entreteniendo algo en ellas hasta ver el orden tpie 
Y. M. manda que se tenga; doy aviso al Concejo y la 
manera que á mi juicio pe puede tener p$ra que se prosi- 
ga en ellas y Y. M. gaste mucho menos; g lo que se 
gastare después de acabadas las obras, quede en renta 
para Y. M. : yo creo darán razón dello los dá Concejo 
y Y. M. mandará lo que sea servido. 

Después de escrito hasta aquí) sucedió que los frai- 
les de Santo Dpiplngo , no contentos con lo referido ar- 
riba, han dichp veinte disparates viendo cómo se les va 
atajando el estrago que hacían en la Hacienda de Y. M.» 
pensando ellos meterme temor, y aun diciendo cosas 
encaminadas á alborotarme el pjiehlo. El primero día de 
Tono IV. 24 



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370 DOCUMENTOS INÉDITOS 

Cuaresma dixo uno eu su casa de Santo Domingo mu- 
chas cosas en esta materia de los tributos que se piden á 
los indios. El fiscal dio una petición, diciendo que se 
había desacatado contra V. M. y sus ministros y que le 
enviasen á España. Mandóse hacer información, ellos lo 
supieron y luego el dia siguiente jueves , vinieron á m 
el Obispo de Guaxaca, fraile de la misma orden y el 
Prior de la casa para que no se hiciese información. Y 
diciéndoles yo la soltura de sus frailes en hablar sobre 
si V. M. tiene con buen título este reino ó no, para en* 
mendar el aviso me dixo el Prior : «S. M. no tiene aquí 
más de lo que el Papa le dio y el Papa no le pudo dar 
ésta tierra sino para e) bien espiritual de los indios, y el 
dia que tuvieren Gobierno y estuvieren instruios (1) en 
las cosas de la fée, es obligado el Rey á dexar estos rei- 
nos á sus naturales. » Luego el sábado siguiente dijo 
otro en el pulpito, también de Santo Domingo, algunas 
CQsas que van por información .al Consejo; y entre ellas, 
hablando de la información que se hacia contra el otro 
fraife, dixo: «El Rey Herodes estaba mal con San Joan 
Baptista porque le reprendía y deseaba castigarle , pero 
no osaba por temor del pueblo de los judíos:» y dixo 
luego: «¿pues sois vosotros menos ó más ruines ó peo- 
res que los judíos?» Otro me dixo á mí: «Esta tierra no 
se puede gobernar si no es con los ojos del Rey.» Otro 
dixo: «Entre tanto que no hobiese Rey presente, no se 
gobernará bien.» Todas estas cosas huelen mal y saben 
á comunidad; y si hobiese sugeto en la tierra para que 
la hobiese,^ Dios me es testigo que creo que hobiese 
quien la predicase de tan buena gana como lo hizo al* 



' (1) *Lo mismo que instruidos. 



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MEL AJtCHlYO DS INDIAS. 371 

gunode esta orden en ta comunidad de Castilla. La in- 
formación se hizo y vio , y aun pareció que se pudiera, 
escusar el enviar al fraile fuera de este reino , si no ho* 
biera otra cosa; pero entendido que por. cosas toca a 'esa 
Jafée le estaba ya dicho dias há á su Provincial que le 
enviase á España , pronunció el Audiencia un auto el 
mesmo sábado en que mandan al Provincial le envié á 
España. Luego el dia siguiente primero domingo de 
Cuaresma dejaron de predicar en la iglesia mayor, á 
donde estaba publicado su sermón y* en su mesma casa 
de Santo Domingo y en otras partes, y fueron á incitar 
y pedir con justicia á las otras órdenes que tampoco pre- 
dicasen, pero no lo hicieron. Dexan de decir la salve en 
el lugar acostumbrado, y saben ellos muy bien lo que eü 
cosas de a fóe hay contra el que se manda ir á España; 
y con todo feso están tan duros y tan desagradecidos de la 
derced y limosna que V. M. les hace. Ellos se confian 
en que lo que hacen es á gusto del Virey , ó por mejor 
decir, que son opiniones y no tanta culpa contra él ; y sé 
de cierto que con no ser amigo del Arzobispo, le ha pe- 
dido con instancia que hable y trate sobre estas cuentas 
y tasaciones de pueblos estorbándolas. Yo junté el mis- 
mo domingo al Virey , Audiencia , Arzobispo , Obispo de 
4»uaxaca y á los tres Provinciales y les dije mi parecer 
lo mejor que supo, y les di á entended cuan en servicio 
de Dios y bien de estos naturales es esta cuenta que se 
hace; que no les pese, que concurriendo esto V. M. sea 
aprovechado en su Real Hacienda , y les dixe lo qué ha* 
bian de hacer. Todos se han rendido, á lo menos al pare* 
cer, sino son los dominicos, que son los mas amados del 
Virey, el cual con ellos y con los demás tienen destruida 
la tierra y muy vejados los indios con tributos y serví- 



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392 DOCUMRKTOS UOIITOS 

trios personales sin llevar V. M. nada ó cuasi. T ansí 
demás de lo que tengo dicho arriba en esta carta, por lo 
que á Dios y á Y. M. debo, digo que en llegando esta, 
V. M. mande, con el primero navio que bebiere despa- 
char carta para que el Virey se abstenga de «u oficio y 
sea servido de proveer con gran brevedad otro que venga 
luego. Si no se hiciere ansí, en Volviendo la caheca des- 
baratará cuanto yo hiciere, porque es mañoso y atiende 
á solo esto. Yo estoy ocupado en muchas cosas y no 
puedo proveer á todas. Los frailes han sido señores de lo 
espiritual y temporal ; háceseles de mal y más que á 
otros que les quiten su estado y señorío; json capito- 
sos (1), y como hallan ayuda y amparo en él ansí por 
la sujeción que les ha tenido, como porque no se desco- 
bra tanto el descuido con que ha hecho su ofioio, ayuda* 
los y favorécelos. Mejor fuera que nos concertáramos to* 
dos á el servicio de Dios y de Y. M., y que en lo de has* 
ta aquí dixera que entendió que ansí convenía hacerlo, 
6 que se descuidó. Ninguna cosa me aprovecha; parécete 
que con los sellos de las tres órdenes está seguro , y yo* 
lo estoy de que no los enviaran ellos en mi favor. 
Guarde N. S. la C. R. persona de Y. M. guarde muchos 
años, con augmento de más reinos y señoríos, como sus 
criados deseamos y habernos menester. De México, vein- 
te y cuatro de Hebrero, de mil quinientos sesenta y 
cuatro. 

De V. C. R. M. 
Menor vasallo y criado, que sus Reales pies y manos 
besa. — El Licenciado Valderrama. 



(1) Lo mismo que caprichoso. (Pie. de Temrw.) 



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DEL ABCHIYO DI INDIAS. 5W& 



Cabta del Licenciado Valdbbbama al Rey D. Felipe II, 

SOBRE ASUNTOS DE (, A GOBEBNACION DE NUEVA-ESPAÑA. (I) 



S. C. R. M. 

Después de haber cerrado el pliego é inviádole á la 
Veracróz, fué el Obispo de Guaxaca al acuerdo , y vio la 
petición que con esta va ; y como dixe en carta que es- 
cribo á V. AL, el Arzobispo fue solicitado para esto, y 
no lo quiso hacer. El Obispo es buen hombre y religioso, 
á lo que dicen ; pero aunque há muchos años que está 
acá, sabe tan poco de la tierra como el que vino agorar- 
lo cual he entendido de lo que con él he hablado. Usan 
del á su voluntad los que le han menester , y él cree lo 
que le dicen. Una cosa diré , por donde se entenderán 
otras que me dixo un dia de los pasados delante del Prior 
de Santo Domingo: que todas las informaciones que en 
esta tierra se hacian eran burla, y no se debía dar cré- 
dito á ellas, y que los religiosos entendían las cosas desta 
tierra y no eran interesados, y que con ellos se habían 
de aconsejar; y que si ellos dixesen otra coea de k> que 
contenia en la información, aquello se habia de hacer, y 
no lo que venia probado. Después de haberse leido esta 
petición, le pregunté si sabia las cosas que en ella se con- 
tienen, ó si se las habían dicho; respondió que 1 las sabia, 



(1) CoUccio* de Muñoz, tomo lxxxviii. 



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2*74 wmmnrm immm>. 

y llegado á particularizar por cada una dellas, no supo 
dar razón de ninguna, ni las entiende; sinp que se lo die- 
ron ordenado ansí y firmólo. Representa lo primero, te- 
mor de que se alzasen; esto dice por los del pueblo de 
Cuilappa, que es ¿leí marqués del Valle, en los cuales hay 
allí la duda entre los Oidores sobre si el terrazguero de 
algún indio ha de tributar á V. M. ó al encomendero, de 
lo cual he dado aviso. Sólo tocaré, que en esta misma ra- 
zón con otros me represeutó el Virey, cuando me quería 
persuadir que era justicia que no tributasen los suso- 
dichos. 

Dice más, que quitan á los caciques sus patrimonios; 
no hay tal, sino le contrario; lo que se manda es que 
para V. M. y la doctrina y culto divino, ni para la co- 
munidad, no tributen cosa alguna más de lo que agora 
les tasa. Si el cacique, ó otra persona, tuviere algún de- 
recho, no se le quitan ni so habla en ello, antes Y. M. tie- 
ne mandado que se averigüe lo que en ésto hay, y si no 
les pertenece á tos caciques cosa alguna, no se la paguen, 
y si. les es debido, den orden en el Audiencia que no ha- 
gan agravio á los maceguales (1), ni se consienta llevar 
cosa injusta, y ansí se hará. 

Dice ansí mismo, que se les quitan las caxas de co- 
munidad, y que hay falta para, sus necesidades, como de 
presente se vé: no pasa ansí, porque se les dexa sufi- 
cientemente lo que han menester; y cuando esto no fuera 
ansí, no puede él saber lo que les falta, porque ni sabe 
loque han menester, ni lo que les dan, ni aun está injus- 
ta la tinta de la tasación. Yo le confesé que para los frai- 
les no habrá lo que hasta aquí. 



(1) Con este nombre designaban á la geste <5omua 6 popular» 



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DEL ARCHIVÓ DB 1 INDIAS. 378 

Dice también que dan á Y. M. mucho más de lo que 
solían, y dice verdad, y ansí lo debieran haber hecho 
muchos años há, si no estuviera todo tan sujeto al pare- 
cer de frailes. Y no es justo que teniendo Y. M. man* 
dado que se les dé lo necesario muy cumplidamente, y 
habiéndose hecho ansí, hayan ellos querido quitar á 
Y. M. su hacienda, y vexar á los maceguales más, de lo 
que era razón, 'gastando lo que debieran escusar, y con- 
sintiendo que los principales llevasen lo que no se les 
debia. 

Dice más, que parte de lo que hasta aquí daban, era 
servicio y lena y hierba , dice verdad; pero el servicio 
personal sin paga, Y. M. le tiene prohibido, y mucho 
más lo ha de ser entre indios, poique lo tienen como gé- 
nero de servidumbre, diciendo que los maceguales han 
de ser como esclavos de los principales. Y pagándoles 
agora el servicio y la leña y hierba, como está manda- 
do, sobrarles han muchos dineros después de pagado su 
tributo, y esto de solo aquello que se les dará por paga, 
de lo que antes hacían sin ella. 

Dice que hay gran desigualdad en el pagar del tribu- 
to, por ser unos pobres y otros ricos ; dice verdad, y es 
una de las cosas en que más deseo ver remedio y hol- 
garía mucho que el Obispo ú otro le diesen; pero el dia 
que no se hiciere ansí como agora se hace, ha de quedar 
en albedrio de los indios el echar tanto á uno y tanto á 
otro, y robarán la tierra sin remedio, llevando á cada 
uno lo que quisieren. Cosa es platicada pQr Virey y Oido- 
res y muchos religiosos y otras personas, y hasta agora 
no se han atrevido á dar otro orden, sin embargo deque 
se entiende bien la sinrazón que se les hace en igualar- 
los, pero pasaré, por evitar mayor daño. 



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376 DocuksfeTos miDrreft x 

Dice también qué no reservan tribato á los principa- 
les; y es verdad, porque no se ehtiénde que haya razón 
ni justicia para ello, ai eratt reservados en tiempo de su 
infidelidad, ni lo erah agora por las ordenanzas hechas 
por frailes, confirmadas por el Virey; y si reservaban al* 
gunos, üo era del tributo para la comunidad, sino del de 
V. M., y deste reserviabán ello* otros muchos, que invio 
por meritoria, y haciéndose principales éoá tanta facili- 
dad con^o los frailes los hacen, no deberían querer 
exemtarlos de tributo. 

Dice ansí ftísmo que uo se hagan más tasaciones, y 
que las hechas se moderen; de lo que está hecho y se hi- 
ciere resulta servicio de Dios y de V. M., aumento de su 
Real Hacienda, gran bieá y utilidad para los pobres, y 
ansí no será justo desistir de la obra que tan buenas par- 
tes tiene, ni aun debiera el Obispo , ni quien le pone eu 
ello, tractar desle negocio, pues es tan encaminado á 
solo su interese particular. 

Dice lo último, que los ministros de la doctrina sean 
proveídos bastantemente, y á costa de V. M. y de los en- 
comenderos, y sin qae entre en poder de los oficiales lo 
que se les hóbiere de dar. Tiene mucha razón , y ansí lo 
tiene Y. M. mandado en Julio ó en Agosto del año de61, 
que no entre en poder de los oficiales, ni de los enco- 
menderos ; y ansí se hafce y dará, y en las tasaciones 
se dice que V. M. mandé dar lo necesario para el culto 
divino y substéntacion de los religiosos. Y aunque hasta 
agora, por estar los pueblos tasados en tan poca cantidad 
para Y. M., se les daba la comióte á costa de la comuni- 
dad, no es poco lo que han recebido las órdenes, de li- 
mosna de la Hacienda Real: la memoria dello, desde Mar* 
zo de 53 hasta fin del año de 63, va con esta." 



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DXL AftCHIVD BE HOIAS. 377 

De lo dicho arriba, se verá el intento que hay en es- 
tos negocios, pues con haber hablado yo á los principa- 
les, primero domingo de cuaresma, delante del Virey y 
Audiencia y Arzobispo y del mismo Obispo de Guaxaca, 
y mostrádoles claramente la utilidad de lo que se hacia, 
y declarado en particular por Bcrituras lo contrario de lo 
que aquí dice; sin embargo dé todo, dé esa petición, y 
lo demanda de parte de Dios y de Y. M< ; y dirán en los 
pulpitos que, haciendo lo contrarió, somos ladrones, y 
con tanta libertad y osadia como si pasase ansí. El Virey 
queria que se diese traslado de esa petición al fiscal; de- 
bía ser con buen intento, pero no es justo hacer pleito en 
cosa semejante; respondióse lo que ahí va en la misma 
petición. Torno á decir, como lo he dicho en esa otra 
carta, que hay gran necesidad de que V. M. les mande 
escribir que asistan á sus oficios como les * está ordena- 
do, dexando de hablar en lo que no les toca, ni es suyo, 
ni sirve de más que engendrar escándalo en el pueblo. 
Guarde N. S. la S. C. R. persona de V. M. muchos años, 
con aumento de más reinos y señoríos, como sus criados 
deseamos y habernos menester. — De México, último dia 
de Hebrero, de 1564. 

De V. S. C. R. M. más humilde criado, que sus rea- 
les pies y manos besa. — El Licenciado Valderrama. 



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378 B o cam rr o s hemios 



Al Ilmo. t Rito. Sb. D. Juan Ovando , presidente del 

Consejo Real de Indias : Relación verdadera del viaje 

t salida, que hu0.del rio de la plata al perú, fliah- 

cisco ortiz de vbrgara, sü ctbrto servidor. (1) 



Habiendo determinado de ir á dar cuenta á S. M. en 
el Audiencia de las Charcas (2) de lo que en la tierra del 
río de la Plata habia , partí de ciudad de la Asump~ 
cion (3) el año de mili y quinientos y sesenta y cinco, á 
Veinte y ocho dias del mes de septiembre. Saqué ciento 
y veinte españoles Ide guerra , y treinta mancebos mon- 
tañeses que en otras partes de Indias llaman mestizos, 
pero son tan hombres de bien en aquellas provincias, que 
no conviene llamarles mestizos, sino del nombre que ellos 
se precian, que es montañeses; saqué veinte y un navio 
de remo y ochenta canoas de indios amigos ; envié por 
tierra treinta españoles y ochocientos y ochenta caballos; 
llegaron los caballos al puerto Itatin , que por otro nom- 



(1) Colección de Muñoz, tomo lxxxviii. 

(2) Charcas , intendencia del gobierno de Buenos-Aires ; su 
capital es La Plata. 

(3) Varias son las ciudades de la América meridional que lle- 
van este nombre. La que en el testo se menciona es la capital del 
Paraguay, obispado sufragáneo del de La Plata. 



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DCL ARCHIVO BE INDUfi. SW 

bre se dice Piedras-blancas (1), al tiempo que les mandé 
llegasen; perdieron en este camino mas de ochenta caba- 
llos: hay setenta leguas desde la ciudad dé la Asumpcion 
á este puerto. La causa porque perdieron y dexaron es- 
tos caballos, fue porque estaba la tierra en muchas partes 
anegada, y muchos de los caballos eran rezagados; y por 
venir quien los traia á cargo á tiempo, diéronse más prie- 
sa que pudieron sufrir los caballos, y ansí quedaron mu* 
chos despeados y cansados; los que llegaron, páselos otro 
dia de la otra banda del rio, y deshice doce natíos, y los 
demás envíelos á la Asumpcion con un capitán y treinta 
hombres. Partí de allí, llevando conmigo al capitán Nu- 
flo de Chaves y su mujer y hijos, con intento de que fue- 
se á sustentar á Sancta Cruz de la Sierra, que él habia po- 
blado, saliendo á conquistar y descubrir la noticia de las 
Amazonas (2) y Dorado, de que en aquella tierra se tie- 
ne gran noticia. Y con estar los vecinos muy agraviados 
de que el Nudo de Chaves hobiese ido á dar la propiedad 
de aquella tierra al Perú, siendo más razón darla al pue- 
blo y ciudad de á donde habia partido; con todo esto y 
con pedirme la gente que lo prendiese y enviase á estos 
reinos, no quise, paresciéndome convenir más conservar 
aquello , pues estaba poblado , que no hacer alguna in- 
novación. Y ansí por esto como por una carta que el Con- 
de de Nieva y Virey del Perú me escribió, mandándome 
ayudase en todo lo á mí posible á Nuflo de Chaves , para 
que traxese su casa á la ciudad de Santa Cruz , por- 
que S. M. seria muy servido; y ansí por esto como por 



(1) Puerto del Paraguay, en el rio de este nombre. 
(2)* Pueden verse las notas de las páginas 221 y 249 sobre este 
rio. 



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380 DOCUMENTOS IJÍIMTO* 

gran amistad antigua que entre mí y él habia , acordé 
mudar de ruta, y por venir á dar á Santa Cruz vine por 
este camino , desando para la vuelta el descubrimiento 
que yo pensaba hacer del camino derecho para el Perú, 
que es por la vereda de un rio que llamamos el Aracuay, 
que en la ciudad de la Plata llaman Pücomayo. La tierra 
que hay desde el desembarcadero á Santa Cruz, es llana, 
y en muchas partes hay anegadizos (1) islas y rasos, y 
partes de muy buenas tierras. En este camino na hay po- 
blado pueblo alguno, mas que machas muestras que ha- 
llé de haber habido poblaciones; y preguntando á los in- 
dios mas viejos que conmigo iban, que aquella gente que 
en aquellos pueblos habitaban qué se habia hecho, 
respondiéronme que en tiempos pasados habían ve- 
nido indios guaraníes (2) , que son los labradores que 
tenemos repartidos en la Asumpcion, y habian pasado el 
Paraguay á conquistar aquellas tierras, y habian muer- 
to y comido toda aquella gente que de allí faltaba ; por- 
que en aquellos tiempos su comida principal desta na- 
ción era carne humana , y la que dios en más tenían , en 
especial tomada en guerra ; y su principal intento de ha- 
cer estas conquistas y guerras era para este efecto; y 
ansí como salteadores andaban por los bosques, toma- 
ron tanto miedo los naturales de verse ansí saltear, que 
fueron retirándose, y dexaron todaeBta tierra despobla- 
da, y se juntaron en una parte de la tierra, donde se 
pensaron valer , y ansí allí se sustentaron. Caminé por 



(1) Esto es, sitios que pueden ser fácilmente inundados. 

(2) Indios guaraníes , gente traidora y soberbia , muy san- 
grienta en la guerra, que poblaron los países comarcanos de la 
Plata, desde donde hicieron repetidas esouraiones á los países li- 
mítrofes, especialmente al Perú. 



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m, abcbivo üb indias. 3*1 

-esta tierra treinta jomadas, bailando (ierras muy bien 
asombradas (1) y al parescer fértiles para cualquiera 
«osa ; llegué á unos pueblos de nidios que eran de los 
guaraníes que habían venido en conquista como los de* 
más , y* se habían quedado en aquella tierra. Antes de lie* 
gar á ellos cinco jornadas, hallé una sierra no muy alta, 
de donde un soldado me traxo un pedazo de metal que 
parescia pura plata; y en el Perú, como lo vieron, me di- 
xeron que era {domo ; pero que allí (habría minas de piar 
ta sin duda, porque aquello era seroohe, que llaman en el 
Perú. Estos indios que hallé en estos pueblos , tenían 
amistad con Nuflo de Chaves, y le ayudaban contra los 
miserables indiod de la tierra, que era donde pobló á 
Santa €ruz de la Sierra , y hacían tan i su voluntad sus 
cosas y eran tan temidos, que no era parte Nufio de Cha* 
ves para los estorbar que no tomasen y llevasen cuantos 
quisiesen. Allí paré ocho días á reformar mi gente y ca» 
baHos, dó supe nuevas de Santa Cruz, como estaban 
muy aprestados, porque unos indios desta nación de gua* 
ranies que estaban poblados en la sierra del Perú, que 
en la ciudad de la Plata llaman . ehiriguanaes , que tam- 
bién se habían quedado allí en agüellas sierras, viniendo 
á conquistar como los otros sus parientes, habían lleva* 
do y muerto un pueblo de españoles , que Nuflo de Cha* 
ves había poblado en las aldasde las cordilleras del Perú, 
Junto á un rio llamado Guapai, qué serian hasta veinte 
hombres poco mas ó menos; y muertos estos, se pusieron 
en camino los dichos indios para dar en Santa Cruz, dó 
estaba la demás gente. Y sabido por un Theniente que 
Nuflo de Chaves había dexado, junctó cierta gente y sa- 



(1) Be decir, en que había mucha sombra. 



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SO MGUnHTOS MUÑIOS 

cando faenas de flaqueza, porque con esta gente requie- 
re no mostrarla, porque luego son perdidos, salióles al * 
camino, estando los indios descuidados en sus alojamien- 
tos , y dio en ellos de tal manera, que no quedó indio con 
indio, ni pudieron tomar sus arcos y flechas, y ansí los 
rompió haciéndoles meterse huyendo por los bosques; 
tomóles los caballos que habían tomado en el desbarate 
del pueblo, y otras muchas cosas de armas y ropas de 
los españoles muertos. Con esta suerte se tornó á Santa 
Cruz , lo cual yo cierto no hiciera, sino seguir el alcance, 
que hiciera muncho efecto y evitara muchos inconve- 
nientes (pie después sucedieron. Tomada esta relación, 
me partí de allí para Santa Cruz, do llegué á cabo de 
once dias, donde fui muy bien recibido del mesmo Nuflo 
de Chaves y su gente , que se había adelantado un dia 
antes á urdir lo que después hizo; y ansí luego, el dia si- 
guiente, me notificó una provisión que habia procurado 
haber en el Audiencia de los Charcas, y otra para la 
gente que conmigo iba, en razón de que no pasase al 
Perú, sopeña de lia vida y de cien mili castellanos , que la 
habia ganado diciendo é informando á aquellos señores, 
que yo quería venir con {recientos arcabuceros á tomarla 
posesión de Santa Cruz y de Santo Domingo de Arrioja, 
ques dó mataron á Andrés Manso, y pasar á Potosí y to- 
marle, diciendo ser todas tierras pertenecientes alrio déla 
Plata , cosa que por el pensamiento á hombre de aque- 
llas partes nunca le pasó ; y temiéndose de mí que habia 
de informar al Audiencia de las cosas que él habia hecho 
en el rio de la Plata , porque este fue el principal capitán 
que entró á preuder al adelantado Cabeza de Vaca > y á 
él fue encomendada la gente. Y ansí puesto en execu- 
cion su propósito, me dexó preso y requirió á la gente 



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DKL AftCHlYO DK INDIAS. 183 

que le obedeciesen ; y de á pocos días se partió para el 
Perú, llevando consigo al Obispo y oficiales del Rey, que 
conmigo habían salido, habiendo entre ellos héphose 
gran confederación ; é yendo por el camino, le mataron 
los indios chiriguanaes veinte y más españoles, y le desr 
barataron. i 

Visto esto, el Obispo y oficiales del Rey, con la de- 
más gente, se volvieron á dó yo estaba, diciendo ser esto 
permisión divina por el agravio y traición que se me ha- 
bía hecho; y él no osando volver, se fué con veinte hom- 
bres la vuelta del Perú. Volviendo el Obispo con la de- 
más gente á Santa Cruz, me hallaron enfermo y á la 
muerte; procuraron confederarse conmigo , diciendo co- 
nocer el agravio que me habían hecho, pero yo á todo 
respondí convenir al servicio de S. M. que yo guardase 
la prisión que me era puesta, hasta tanto que otra cosa 
se me mandase. El Theniente, visto el agravio que se me 
había hecho, y que no había nueva de Nuflo de Chaves, 
y que la gente que conmigo había salido me pedían que 
fuese al Perú, tomó por remedio confederarse conmigo 
en amistad, y que yo saliese y llevase la gente que para 
mi seguridad fuese necesaria. Y ansí , movido parte por 
el Theniente, parte por el Obispo y la demás gente, me de* 
terminé salir de Santa Cruz, é ir á dar cuenta á los Seno* 
res de la Audiencia de los Charcas destos negocios, 
pidiendo primero al dicho Theniente me diese un memo- 
rial de las cosas de que tenia necesidad para la fortifica- 
ción (le aquel pueblo; y ansí me lo dio firmado de su 
nombre, en que me pedia y pidió le diese pólvora, plo- 
mo, arcabuces y otras cosas, deque yo llevaba. É yo le 
di y partí con él todo cuanto pude, y rogué á un sacer- 
dote de Sevilla que se quedase en el pueblo para que 



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884 BOCÜMBMTOS INSD1T0S 

ayudase á un fraile que allí tan solamente había, porque 
mi deseo fué siempre sustentar aquel pueblo; que cier* 
to, si yo no hohiera venido á él y socorrídole y estado 
en él, fuera imposible sustentarse, porque do teman mu*, 
niciones, ni hombre alguno osaba salir al Perú por míe* 
do de los chiriguanaes. Dexándole, pues, de mi. hacienda 
todo lo que me pidió para su reparo, lo cual me tuvie- 
ron aqqellos. señores del Audiencia en mucho, me partí 
no permitiendo salir conmigo más de hasta cien hom- 
bres, dexando en el pueblo decientas y treinta con ar- 
mas, caballos y lo demás que pude; llevó al Obispo y 
oficiales de S. M., pidiendo al Theniente que con cincuen- 
ta hombres saliese con nosotros hasta fuera del término, 
y que mirase si algún agravio se hacia á los indios natu- 
rales, y que me avisase dello para que yo lo casti- 
gase; y desta manera me partí de Santa Cruz, y caminé 
cinco jornadas por tierra poblada de muchos indios la- 
bradores, gente muy doméstica. Llegué dó se apartaban 
dos caminos, el uno que iba á Guapay, que era el camino 
ordinario por donde Nudo de Chaves iba y venia, y el 
otro era el camino por donde se iba á Santo Domingo de 
la Nueva Rioja, que era lo que taaia poblado el capitán 
Andrés Manso, que había salido del Perú por ordenación 
del Audiencia de los Charcas, á poblar allí, por evitar 
que los indios chiriguanaes de la sierra no hiciesen mal 
aquella miserablemente de los llanos, porque aquellos 
perros son tan crueles y malos, que tenían en aquellas 
sierras carnicerías públicas de hombres, para camejr- Y 
entendido esto, aquellos Señores del Audiencia prover 
yeron esto, que á mi juicio era una de las cosas con 
que más Dios y S. M. se servían en aquellas partes; mas 
como el demonio procure siempre hacer su oficio, y los 



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DHL ARCHIVO DE INDIAS. 385 

chiriguanaes estar sentidos por habeües evitado que no 
pasasen adelante con aquella maldad , tomaron por re- 
medio fingir grande amistad con Andrés Manso y sh gen- 
te sirviéndole, que en esto, como son traidores, tienen 
grande estremo; y el pobre hombre, paresciéndole ser 
muy sus amigos, descuidóse confiando también en la re- 
putación perulera, que. está cierto tenia muncha ,, por- 
que era muy buen soldado y valiente; pero má& {conqui- 
siera yo recatado, para dar buena cuenta de lo que tenia 
á su cargo. Así como los indios le vieron descuidado, y 
que no se recataba déllos, una noche dieron en él y en 
los demás, y matáronlos sin quedar sino uno solo portu- 
gués, que como oyó la grita se metió en camisa en una 
breñsi, y ansí se fué por los montes hasta el Perü, que lo 
tuve por cosa de mucho ánimo y que mostró Dios con él 
miraglo. 

Tomando pues este camino de Santo Domingo, por 
evitar algunos inconvenientes que se pudieran recreser, 
y por enterarme de lo que se decia de Andrés de Manso, 
y ver el asiento del pueblo y su tierra para dar razón 
delloá aquellos señores, aunque no llevaba guias tan bas- 
tantes como convenia, caminé y anduve por despoblado 
catorce jornadas ; que me paresce ternian cincuenta le- 
guas , sin hallar indio ni gente mas dé los pueblos que- 
mados, porque ansí como los demás que hallé desde el 
rio á Santa Cruz , se habian absentado de temor destos 
carniceros. Al cabo de todo esto, llegué á un rio muy 
ancho aunque bajo, y páselo con muncho recatimiento, 
porque los indios nuestros amigos, que iban delante 
siempre descubriendo el campo , me habian venido á de- 
cir cómo de la otra banda habian visto gente, y ansí pa- 
samos. Y subiendo una cuesta no muy alta , dimos en el 
Tomo IV* 25 



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386 DOCUMENTOS INÉDITOS 

pueblo de Andrés Manso, que estaba todo quemado, que 
me causó gran lástima de verlos cómo estaban, y por 
muncho no quisiera haber dexado de ir por allí por dos 
cosas: lo uno, por enterarlos, y lo otro, por ver el orden 
que tenían en el pueblo, que para mí fue cosa nueva, 
porque tenían de casa á casa una buena carrera de ca- 
ballo , y á partes más, y allí estaba cada uno con su gen- 
te de servicio, solo el capitán con tres ó cuatro casas es- 
taba en la plaza. El orden que los indios tuvieron para 
matallos, fue que aguardaron una noche que hiciese 
viento , y pusiéronse á cada puerta de español seis in- 
dios con arcos y flechas, y pegaron fuego á la iglesia y 
casas á una, y tocaron arma; y como cada español saüa 
en camisa corriendo á matar el fuego, pasábanle de ban- 
da á. banda, de manera que un momento no quedó 
hombre vivo, sino es el que tengo dicho. Y ansí los ha- 
llé todos en la parte donde los habían muerto , unos en la 
plaza , otros en las puertas de sus casas, y otros dentro. 
Hízose un hoyo, y juntáronse todos los huesos y cuerpos 
dellos v enterráronse. 

El pueblo tenia muy lindo asiento, y á mi parecer de- 
bía de ser sano, porque estaba muy desa vanado (1) de to- 
das partes, y porque tenia muchas y muy buenas aguas y* 
muchísimos pescados y muy graciosas tierras para sem- 
brar. Partí de allí , tomando mi camino la vuelta de las 
sierras; caminé cinco jornadas por muy lindas tierras, pe- 
ro todas despobladas, que habian huido y dexádolas de 
miedo de los dichos chiriguanaes. A cabo deste tiempo 
llegué á las sierras, hallé los caminos cerrados, comencé 



(1) Desatanado, es decir, que no tenia alrededor savanas, sino 
que estaba en terreno despejado. 



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DEL AfeCHIVO DE INDIAS. 1 387 

á caminar por. ellos; y á las seis jornadas» una mañana 
caminó el campo, y habíanse perdido veinte caballos que 
no parecían: quedó un capitán de retaguarda coa veinte 
hombres , y destos, tres dellos se apartaron en busca de 
sus caballos, y hallándolos, tomaron el camino en nues- 
tro seguimiento, sin esperar ni dar aviso al capitán que 
atrás quedaba. Y viniendo por el camino, los indioá que 
estaban entre las matas, visto que no eran más de tres, 
dieron en ellos y los mataron. Tocando á arma, revolvi- 
mos, y los indios huyeron dexando los caballos y escon- 
diéndose entre las peñas y breñas ; y ansí fui caminando 
por estas sierras, sin hallar guia, mas que tomar el cami- 
no que al parecer era menos, agro (1). En algunas partes 
me acometieron los indios; mas como íbamos recatados, 
nunca recibimos daño, antes lo hecimos en ellos, matan- 
do á algunos de los que nos acometían ; y visto que no 
podían con nosotros , hacen llamamiento en todas las 
sierras, sin quedar indio de toda aquella tierra, que fuese 
de guerra, que no se hallase allí; y pusiéronse en un paso 
por donde no podía escusarme de pasar, el más malo y 
agro que en todo el viaje hallé, y toman de la una parte 
y otra del camino, y déjannos entrar dentro de la cela- 
da (2), sin que hombre de toda nuestra compañía, español 
ni indio, lo sintiese, salvo un cacique que yo llevaba junto 
á mí, que me dixo: ((Capitán, mira que esta tierra es 
aparejada para que los enemigos nos hagan daño ; por 
tanto, avisa y apercibe tu gente.» Como me lo dixo, 
mandé apear algunos viejos que iban á caballo , especial 
«1 Obispo y otras personas y con los arcabuces y me* 



(1) Por agrio ó áspero. 

(2) Término de guerra, equivalente á emboscada. 



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388 DOCUMENTOS INÉDITOS 

chas en las serpentinas (1) comenzamos á caminar. Iba 
conmigo un vecino del Perú, llamado Gaspar de Rojas» 
y apartóse del camino hasta tres pasos; y en apartándose, 
miró á un lado y vido estar echados en las yerbas los 
indios por orden que las cubrían ; y visto ellos que eran 
sentidos , dan en él tanto flechazo que cayó. En un 
punto se cubrió toda la tierra de indios , tocando alam- 
bores y trompetas, y allí tuvimos una de las más bravas 
y peligrosas guazavaras (2) que en toda la tierra yo he vis- 
to ni tenido. Dellos cayeron muchos, á causa de los arca- 
buces, que si no fuera por esto, allí feneciéramos; de 
nuestra parte no murió alguno, por no tener yerba las fle- 
chas (3), sino fue un fraile de la Merced que no habia que- 
rido apearse, y diéronle en un ojo, de que luego murió. 
Dieron en el bagaje y tomáronnos algún hato , y entre 
ello tomaron una carga del Obispo, en que llevaba sus 
vestimentos y pontiñcal ; y en tomándolo, comienzan á 
vestirse y ponerse uno la casulla , otro el alba y otro la 
mitra , y pénensenos en lo alto de una sierra muy vesti- 
dos y sus mitras puestas en tal forma , que con toda 
nuestra mala ventura , su regocijo dellos nos provocó á 
risa. Estando en esto , pareciónos acometelles por una 
parte la mitad de la gente metiendo mano á las espadas, 
porque se acercaban tanto á nosotros , que nos convino 
hacerlo así; y ansí yo con la otra mitad de la gente aco- 
metí, y fue Dios servido que estaban tan cerca y nues- 
tras ganas eran tan buenas, que se hizo tanto efecto , que 



(1) Serpentina 6 serpentín, era una especie de cañón largo y 
de pequeño diámetro. 

(2) Viene á significar lo mismo que escaramuzas. 

(3) Por %o tener yerba las flechas , es decir, por no estar enve- 
nenadas con yerbas. 



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DEL ARCHIVO DE INDIAS. 389 

los rompimos, tomando á manos algunos, que no fue po»- 
<co bien para acabar nuestro viaje. Y ansí ellos se aparta- 
ron de tal manera, que en todo el viaje nunca más me 
salieron; mas antes se cree que fueron á poner en cobro 
sus mujeres y hijos, paresciéudoles que los indios que 
había tomado me habian de ser guias para llevarme allá. 
Y cierto, antes quesalieraal Perú lo hiciera, sino quedara 
tan maltratada mi gente; pero convínome poner remedio 
en lo presente y lo demás dexarlo para su tiempo. Salí 
á los llanos del Pera , y caminé doce jornadas hasta un 
valle que dicen de Tomina, donde tienen estancias y ha- 
ciendas algunos vecinos del Perú; allí vino un capitán en- 
viado por el Presidente y Oidores de las Charcas , man- 
dándome que entrase con solo veinte hombres en la ciu- 
dad de La Plata, y la demás gente dexase en el valle. Y 
ansí fui á besarles las manos, y allí supe como Nuflo de 
Chaves era entrado con cierta gente la vuelta de Santa 
Cruz, que no fue para mí poca pena, porque holgara de 
hallarle allí, para que aquellos señores entendieran la po- 
ca razón que habia tenido en decir y tratar cosas tan fue- 
ra de verdad. Pedíles y supliquéles que le mandasen pa- 
rescer, porque quería que en aquellos estrados nos oye- 
sen. Enviaron una cédula mandándole que volviese y 
viniese ante ellos, porque ya entendían la verdad; mas 
Dios fue servido por sus pecados ó los míos, que cuan- 
do llegó la cédula, habia pocos diasque lo habian muerto 
los indios, aquellos de quien él se fiaba y traia por ver- 
dugos para contra la gente más doméstica que yo en mi 
vida he visto. Matáronle yendo á su casa y pueblo des- 
tos indios guaraníes á concertar que fuesen con él 
á una guerra ; ansí estando sentado en una hamaca 
con siete ú ocho españoles, llegó un indio con una ma- 



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990 DOCUMENTOS INÉDITOS 

«ana (1) ó porra, á quien él había tratado mal, y le dio en 
la cabeza un golpe de que murió; y pues él acabó , no es 
razón trate yo de su persona y hechos más , que si fue- 
ra vivó no faltara qué decir. 

Esto es lo que, limo. Sr., me sucedió en el viaje que 
de I3 Asumpcion al Perú hice, dexando muphas cosas 
que pudiera decir, que por ser en causa propia callo. Lo 
que- después con aquellos señores pasé, y las mercedes 
que me hicieron, dexando aparte que me dieron por buen 
juez y gobernador , como pareció por el auto que en este 
Consejo Real de Indias presenté, fue dexarme de tal suer- 
te, que fui forzado á me venir á estos reinos , donde he 
pasado lo que Dios sabe (2). 



Carta del Emperador Oírlos V al Cqncejo y demás au- 
toridades DE LA CIUDAD DE SAN MlGUEL DE PlURA (3) , NO- 
TICIÁNDOLES LA RENUNCIA QUE HACIA DE SUS ESTADOS DE ES- 
PAÑA en su hijo D. Felipe (4). 



El Rey: • , 

Concejo, justicia é rexidores , caballeros, escuderos, 



(1) Macana, arma á modo de porra, usada por los indios , que 
por los dos cabos tiene como dos palas esquinadas , y es de una 
madera muy pesada. 

(2) Copia simple del tiempo. (Muñoz.) 

(3) San Miguel de Piura, antigua ciudad del Perú : fue el pri- 
mer establecimiento fundado en este pais en 1531 por Pizarro: si- 
tuóse primeramente en el valle de Targasala, junto al mar ; pero 
habiéndose reconocido que esta posición no era salubre, fué aban- 
donada y reedificada donde en el dia se halla. 

(4) Colección de Muñoz, tomo ¿xxxviu. 



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BEL ARCHIVO DI INDIAS. 891 

oficiales y homes buenos de la ciudad de San Miguel de 
Piura: ya tenéis entendido el suceso que han tenido nues- 
tras cosas , y cómo emprendí la guerra en Alemana por 
lo tocante á la relixion, deseando, como era razón por la 
obligación que tenia, el reducirlos y volverlos al gremio 
déla Iglesia, procurando de poner paz y quietud 1 en la 
christiandad , asistiendo y haciendo por mi parte todo lo 
posible para que se convocase el Concilio, (1) procurando 
que se concluyese é hiciese la reformación tan necesaria, 
por mejor traer á los que se han apartado y desviado de 
la fée. Y teniéndolo por la bondad de Dios en buenos tér- 
minos, el Rey de Francia rompió últimamente la guerra 
por mar é tierra, sin tener ninguna justa causa ni funda- 
mento, ayudándose de los alemanes, que contra su fide- 
lidad, hicieron liga con él, y trayendo el armada del tur- 
co, con tanto daño déla christiandad , especialmente de 
nuestros estados y señoríos, queriéndoles invadir. De 
manera, que por lo uno y lo otro fui forzado y nescesitado 
á levantar los exércitos que he juntado, de que se me 
han seguido grandes trabajos, así por haber estado en 
campaña, como por tratar negocios tan continuos y pesa- 
dos que se han ofrescido, que han sido causa de la ma- 
yor parte de las enfermedades é indisposiciones tan 
largas que he tenido y tengo de algunos años á esta 
parte, y de hallarme tan impedido y fallo de salud, que 
no solo no he podido ni puedo tratar por mi persona y 
con la brevedad que convernia , pero mas conozco que 
he sido impedimento para ello , de que he tenido y ten- 
go escrúpulo K y quisiera haber mucho antes de agora 
dado orden en ello ; pero por algunas suficientes cabsas 



(1) El concilio de Trento. 



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392 DOGUMUfTOS INEMTOS 

no se ha podido hacer, y por absencia del Serenísimo 
Rey de Inglaterra é Ñapóles , Príncipe de ¡España , nues- 
tro muy caro é muy amado hijo, por ser menester co- 
municar y tratar con él cosas importantes. Y por este 
propósito, demás de venir á efectuar su casamiento con 
la Serenísima Reina de Inglaterra , le ordené que pasase 
últimamente en estas partes, y habiéndole tenido aquí, 
acordé, como de primero lo tenia determinado, renun- 
ciarle é cederle é traspasarle desde luego , como lo he 
hecho , los reinos y señoríos é estados de la corona de 
Castilla y León, y lo anejo y dependiente á ellos, en que 
incluyen esos estados de Indias, como más cumplida é 
bastantemente se contiene y declara en la escritura que 
de6to hicimos y otorgamos en la villa de Bruxelas, á 16 
dias del mes de Enero, deste presente año de 1556 años, 
confiando con su mucha prudencia y experiencia , según 
lo ha mostrado hasta aquí en todo lo que ha mostrado 
en mi lugar y nombre é por sí propio , los gobernará, 
administrará, defenderá é terna en paz é justicia. É vien- 
do cierto que vosotros , siguiendo vuestra lealtad é amor 
que á mí y á él habéis tenido é tenéis , como lo habernos 
conoscido por obras, le serviréis, como lo confio y de- 
béis á la voluntad que ambos vos habernos tenido y ter- 
nemos. Y así vos encargamos y mandamos, que alzando 
pendones é haciendo las otras solemnidades que se re^ 
quieren é acostumbran para la execucion de lo sobredi- 
cho , de la misma manera que si Dios hobiese dispuesto 
de mí, obedezcáis é sirváis, acatéis é respetéis al dicho 
Serenísimo Rey , cumpliendo sus mandamientos por es* 
cripto y de palabra de aquí adelante , como de vuestro 
verdadero Señor y Rey natural , según y como habéis 
cumplido los míos propios; que demás de hacer lo que 



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DEL ÁMBITO DI INDIAS. 383 

sois obligados, me terne en ello por muy servido. Dfe 
Bríncelas, á 16dias del mes de Ene*), de 1556 años-— *Yo 
el Rey. — Por mandado de S. M., Francisco de Eraso. (i) 



Cabta de Felipe II al Concejo \ demás autoridades dp 

la c1bdad de san mlgubl, provincia del pfibij , hacien~ 

dole saber la renuncia de su padre, y su elevación al 

trono de España (2). 



El Rey: 

Concejo , justicia , rexidores , caballeros , escuderos, 
oficiales y homes buenos de la cibdad de San Miguel , de 
las provincias del Pirú : por la carta que el Emperador 
Rey, mi señor, os escribe, veréis la determinación que 
ha tomado en renunciar , ceder é traspasar en mí los rei- 
nos é señoríos de la corona de Castilla y León y los 
anexos y dependientes á ellos, en que se incluyen esos 
estados de las Indias , de que ha otorgado la escriptura 
necesaria en forma. Y he sentido, en el grado que es 
razón, hallará S. M. tan impedido y falto de salud por 
sus muchas y continuas enfermedades , que por su per- 
sona no puede tratar ni entender en la espedicion de 



(1) (Nota de Muñoz.) En las espaldas está el sobrescripto si- 
guiente: Por el Rey al Concejo, justicia ¿ rexidores de la cibdad 
de San Miguel de Piura. 

(2) Colección de Muñoz , tomo lxxxviii. 



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394 DocnaHTos inéditos 

tantos y tan graves negocios como cada día se ofrescen, 
por la grandeza de «os estados y estar tan divididos y 
separados, porque con su larga experiencia y prudencia 
io pudiera mucho mejor hacer. Pero conformándome 
con su voluntad lo he aceptado, confiando en Dios Nues- 
tro Señor me dará fuerzas para administrar bien lo que 
S. M. me ha encargado , aliviándole de tantos trabajos é 
cuidados, para que más libremente atienda al descargo 
de su conciencia, que es su principal fin, y á la conser- 
vación de su salud, que se la deseo como la propia mía. 
Y siendo cierto porneis luego en execucion loque S. M. 
cerca desto provee y ordena , no me queda qué decir, 
sino certificaros que acordándome de vuestra fidelidad y 
lealtad , y del amor y afición especial que entre vosotros 
he conoscido , mandaré mirar por lo que general y parti- 
cularmente os tocare , haciéndoos merced y favor en lo 
que justo sea, como lo merecéis. Y así confio que en lo 
que ocurriere me serviréis é ayudareis, como lo habéis 
mostrado por la obra en lo que se ha ofrescido ; y sobre 
todo terne el cuidado que es razón de que seáis bien 
gobernados é mantenidos en paz é justicia. De Bruxelas, 
17 dias del mes de Enero de 1556 años. — Yo el Rey. — 
Por mandado de S. M., Francisco de Eraso. (1) 



(1) (Nota de Muñoz.) En las espaldas hay el sobrescripto si- 
guiente: Por el Rey , al Concejo, justicia, etc., de la cibdad de San- 
Miguel, provincia dclPirú. 



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DSL AKCHIYO DE INDIAS. 395 



Juba de Felipe II en Lima (1). 



En la ciudad de los Reyes (2), de los reinos del Pe- 
rú, de las Indias del mar Océano, domingo, día de Señor 
Santiago Apóstol , patrón de España , que se contaron 
veinte é cinco dias del mes de julio, del año de nuestro 
Salvador Jesuchristo de mil é quinientos é cincuenta é 
siete años, á las ocho horas de la mañana, poco más ó me- 
nos, estando en la plaza pública de la dicha cibdad, junto 
á la puerta de las casas donde reside la Real Audiencia, 
presentes el muy excelente Sr. D. Hurtado de Mendoza, 
marqués de Cañete, guardia mayor de la cibdad de Cuen- 
ca en los reinos de España, visorey é capitán general de 
los dichos reinos del Perú ó presidente de la dicha Real 
Audiencia, por S. M. el emperador D. Carlos, quinto de 
este nombre, é Rey de España, nuestro Señor: y estando ' 
asimismo presente el muy ilustre y reverendísimo señor 
D. Gerónimo de Loaisa, primer Arzobispo de la Santa 
Iglesia de la dicha cibdad, é del Consejo de S. M.; y es- 
tando también presentes los muy magníficos señores do- 
tor Melchor Bravo de Saravia y licenciado Pedro Merca- 



(1) Colección de Muñoz, tomo lxxxviii. 

(2) Ciudad de los Reyes era el nombre primitivo con que se de* 
signaba la capital del Perú, que después se denominó Lima. 



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396 DOCUMENTOS INÉDITOS 

do de Peñalosa é dotor Gregorio González de Cuenca, 
oidores y licenciado, Juan Fernandez, fiscal, y Luis Nu- 
fiez Vela, alguacil mayor de la dicha Real Audiencia, y 
Bernaldino de'Romaní, fator, é Juan Muñoz Rico, tesore- 
ro , é Diego de Montoya, contador , criados de S. M. é 
oficiales de su Real Hacienda: é teniendo el dicho señor 
Visorey ante sí á Diego de Barahona , su caballerizo, á 
caballo con un estoque desnudo en la mano sobre el hom- 
bro derecho , é dos reyes de armas , que se dicen Juan 
Paez é Pedro de Arciniega, á los lados del dicho estoque 
con dos mazas de plata en los hombros, é vestidos de da- 
masco carmesí , é teniendo cada tino dellos en la dicha 
ropa cuatro escudos, en que estaban debujados las insig- 
nias y armas reales de la Corona Real de España é de la 
Majestad Real del serenísimo príncipe D. Phelipe, nues- 
tro Rey é Señor natural ; y estando juntamente con los 
dichos el Cabildo , Justicia y Regimiento de la dicha cib- 
dad, conviene á saber: Sebastian Cherinos de Loaisa, 
corregidor , Gerónimo de Silva é Muñoz de Avila, alcal- 
des ordinarios, é Melchor de Brizuela, alguacil mayor de 
la dicha cibdad de los Reyes, é Nicolás de Rivera, el vie- 
jo, é Bernaldino de Romaní é Francisco de Ampuero é 
Martin Yañez de Estrada é Juan de Astudillo Montene- 
gro é Sebastian de Merlo é Francisco Velazquez Tala- 
vera, regidores , é Juan Fernandez, escribano público y 
del dicho Cabildo y Juan de Andrada, mayordomos que 
fueron y son del dicho Cabildo, vestidos, de sus ropas ro- 
zagantes (l)de raso y damasco carmesí hasta en pies y con 
sus gorras de. terciopelo carmesí; y el dicho Nicolás de 
Rivera, el viejo, como alférez y con un pendón de damas- 



(Ij Rozagante, lo mismo que magnífico, espléndido, vistoso. 



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DEL ARCHIVO DE INDIAS. 397 

co amarillo, que por la una parte tenia é tiene las armas 
del Imperio é de la Corona Real de España , y por la otra 
parte las armas de la dicha cibdad , que son un lucero 
azul con tres coronas debajo, que fue y es el pendón de 
la dicha cibdad; é' todos juntos por la forma é orden é con 
la solemnidad é ceremonias que para el semejante caso 
se requería, é asistiendo allí presente D. Pedro de Cór- 
doba y Avendaño, capitán de la compañía de gentiles 
hombres de á caballo , que está diputada para las cosas 
que se ofrecieran tocantes al servicio de S. M. y para la 
seguridad y guarda del dicho señor Visorey ; y estando 
asimismo juntamente con el dicho señor Arzobispo la cle- 
recía y Cabildo de la dicha Santa Iglesia, conviene á sa- 
ber: el canónigo Agustín Arias, provisor y vicario gene,- 
ral del dicho Arzobispado, y D. Domingo de Marquina, 
chantre, y el canónigo Juan Lozano y el canónigo Pedro 
Mexia y el canónigo Pedro de Villalverche y el canóni- * 
go Bartolomé Leonés, y Francisco Velazquez, cura, y Die- 
go Rodríguez, cura; todos los susodichos en muías y ves- 
tidos de ropas de raso negro hasta en pies, y becas (l)de 
terciopelo negro; y en presencia de muchos caballeros é 
vecinos é de otra mucha gente de pié é de á caballo que 
á ello concurrió y se juntó en la dicha plaza, é teniendo allí 
presente un estandarte real de damasco carmesí, con una 
imagen de Nuestra Señora, que en él estaba debujada de 
la una parte, é de la otra la imagen de Señor Santiago, 
patrón délas Españas; después de haber concurrido é 
jantádose todos los susodichos é la dicha gente, é ha- 
biéndose primero tocado mucha música de trompetas, 



(1) Beca, especie de banda ancha y larga que se cruza delan- 
te del pecho y cae por los hombros á las espaldas. 



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DOCUMENTOS INÉDITOS 

cheremias (1) é atabales, é disparádose cantidad de arti- 
llería gruesa para el presente acto, quesepretendiahacer 
y se hizo, para que fuese sabido y entendido en toda la 
dicha cibdad y reinos ; é habiendo así pasado lo susodi- 
cho, el dicho señor Visorey, en presencia de todo el di* 
cho concurso de gente y estando así públicamente sobre 
un caballo blanco en la dicha plaza, entregó ámí, Pedro 
de Avendaño, escribano de camarade la dicha Real Au- 
diencia y mayor de gobernación de los dichos reinos del 
Perú, una carta escrita en papel» despachada en Bruxe- 
las á diez y seis dias del mes de Enero del año pasado 
de mil é quinientos é cincuenta é seis años, firmada de la 
Magestad imperial del dicho emperador don Carlos éRey 
de España, nuestro Señor, é refrendada de Francisco de 
Eraso su secretario, é sobrescrita con un título que decía 
é dice: «Por el Rey, al Presidente é Oidores de la su Au- 
diencia Real de las provincias del Perú, » é sellada coa 
un sello Real según por ella parecía é parece, su tenor 
de la cual es el siguiente: 

(Sigue á continuación la carta del Emperador, que es en un 
todo igual á la que va inserta en la página 390.) 

É así entregada la dicha carta , me mandó que la le- 
yese públicamente, é yo el dicho secretario Pedro de 
Avendaño, por virtud del mandado del dicho señor* Viso- 
rey y en presencia del dicho señor Arzobispo y señores 
de la dicha Real Audiencia é oficiales reales é de los di* 
chos cabildos eclesiástico é seglar é de todo el demás 
concurso de gente de suso referida, leí en altas, claras é 



(1) Chefcmia 6 chirimía, es un instrumento músico, de boca, 
derecho y que en la parte por la que se junta con la boca tiene 
una lengüeta de caña por donde se introduce el aire. 



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DEL ARCHIVO DE INDIAS. 399 

inteligibles voces la dicha carta de verbo adverbum, se- 
gún y como en ella se contiene; y así leida, me entregó 
el dicho señor Visorey luego en continente, otra carta, des- 
pachada también en Bruxelas á diez y siete dias del dicho 
de Enero é año susodicho, é firmada de la Real Magesfad 
del serenísimo príncipe don Phelipe, nuestro Rey é señor 
natural, é refrendada del dicho Francisco de Eraso con 
un sobrescripto quedecia é dice así; «Por el Rey, ásu 
Visorey, Presidente é Oidores de la Real Audiencia 
de las provincias del Pera, » é sellada con un sello Real, 
, según por ella parescia ó paresce, su tenor de la cual de 
verbo adrverbum es el siguiente : 

(Sigue á continuación La carta del Rey Don Felipe, que es 
igual á la inserta en la página 393, con la sola diferencia de que 
al final de ella ordena que obedezcan, durante su ausencia de 
los reinos de Castilla , á su hermana la Princesa de Portugal 
como gobernadora j lugar- teniente general de los dichos reinos 
j de los de las Indias.) 

É así entregada la dicha carta, me mandó que así 
mismo la leyese, é leí en la forma é manera que la de 
suso contenida. Y así acabadas de leer, en presencia de 
todo el dicho concurso de gente, las dichas dos cartas, el 
dicho señor Visorey tomó en su mano derecha el dicho 
pendón Real de damasco carmesí y le puso en un porta- 
clave del dicho su caballo, y manejó el dicho su caballo 
cierto breve espacio de tiempo con el dicho pendón en la 
mano, apellidando é diciendo: «Castilla, Castilla, Perú, 
Perú, por el Rey D. Felipe nuestro Señor.» É consecuti- 
vamente, el dicho reverendísimo Arzobispo é los dichos 
Oidores, Fiscal é oficiales de S. M. é los dichos cabildos, 
eclesiástico é seglar apellidaron lo mismo diciendo á vo- 
ces: «Castilla, Castilla, Perft, Per6, por el Rey D. Feür 



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400 DOCUMENTOS INÉDITOS 

pe nuestro Señor,» é lo misino hicieron los dichos reyes 
de armas. É durante que lo susodicho se apellidaba, el 
dicho señor Yisorey y el dicho señor Arzobispo tomaron 
de una fuente grande de oro , cantidad de moneda, man- 
dada nuevamente hacer por el dicho Visorey y para el 
dicho efeto , que fueron reales de plata, que en la una 
parte tenían las armas de la borona Real de España, y de 
la otra las figuras de la Majestad Real del dicho serenísi- 
mo príncipe don Felipe, rey de España é de la serenísi- 
ma señora doña María, reina de Inglaterra y de España, 
su mujer , con unos letreros á. la redonda por la una par- 
te, que decían: PHILIPPVSD. G. HISPAN. REX, 
y por la otra PHILIP. ET MARÍA D. G. R. ANG. 
E. R NEAP. E. R. HISP., é lo derramaron é arroja- 
ron por k dicha plaza. É luego tras lo susodicho, el dicho 
señor Visorey, en nombre de la Real Majestad del dicho 
serenísimo rey don Felipe, entregó el dicho pendón al di- 
cho capitán D. Pedro de Córdoba y Avendaño, el cual 
con el dicho pendón, y el dicho Nicolás de Ribera, alférez 
de la dicha cibdad con el dicho pendón della delante, é 
los dichos reyes de armas > movieron de la dicha plaza 
por la calle que va á dar al monesterio de señor Santo 
Domingo, apellidando el mismo apellido, é juntamente 
tras ellos é con ellos el dicho señor Visorey y el dicho 
señor Arzobispo é todos los demás desuso referidos, con 
otra mucha cantidad de caballeros, vecinos é otra mu- 
cha gente de á pié é de á caballo. É fueron por la dicha 
calle é por otras muchas de la dicha cibdad, apellidando 
los dichos reyes de armas en las crucijadas é partes prin- 
cipales el mismo apellido , é tocando tras ello la dicha 
música de trompetas , cherimias y atabales. Con el cual, 
é con los dichos pendones así levantados y en la forma 



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MEL ARCHIVO DI INDIAS. 401 

susodicha , después de haber andado muchas de las calles 
de la dicha cfbdad, fueron á la iglesia mayor della, nom- 
brada San Juan Evangelista. Y el dicho capitán D. Pedro 
de Córdoba y Avendano entró con el dicho pendón de- 
lante de la dicha iglesia, y el dicho Nicolás de Rivera con 
el de la dicha cibdad, é los arrimaron junto al altar ma- 
yor della ; é así arrimados, el dicho señor Arzobispo, re- 
vestido de pontifical, juntamente con la dicha clerecía é 
con los frailes de las órdenes mendicantes de Santo Do- 
mingo y San Francisco y San Agustín y Nuestra Señora 
de las Mercedes, que vinieron á la dicha iglesia á celebrar 
la dicha 'fiesta , hizo procesión general al rededor de la 
dicha iglesia , é dijo misa solene de la fiesta del dicho 
apóstol Santiago , é hobo sermón é música de cantores y 
otras músicas; é acabada , echó la bendición arzobispal al 
pueblo questaba ayuntado é congregado en la dicha igle- 
sia. É luego el dicho capitán D. Pedro de Córdoba y 
Avendano tomó el estandarte Real , y el dicho Nicolás de 
Rivera el de la dicha cibdad ; é con los dichos pendones 
y en la misma forma de suso referida con que habían ve- 
nido á la dicha iglesia el dicho señor Visorey y con los 
demás de 6iiso referidos, salieron de la dicha iglesia y 
fueron á las casas de la morada del dicho señor Visorey; 
y el dicho don Pedro de Córdoba "y Avendano metió en 
ella el dicho pendón , y el dicho Nicolás de Rivera junta- 
mente con la dicha justicia y regimiento é demás oficia- 
les del Cabildo de la dicha cibdad, fué desde las dichas 
casas de la morada del dicho señor Visorey á ( las casas 
del dicho Cabildo de la dicha cibdad, é metió é puso en 
el dicho Cabildo el dicho pendón. Lo cual todo dixeron 
que hacian é hicieron así, en cumplimiento de la renun- 
ciación referida en la dicha carta imperial é de lo que 
Tomo IV. 26 



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401 DOCUMENTO* HIDirOt 

por ella el dicho emperador don Carlos é rey de Espa- 
ña , nuestro señor, les envió á mandar, y en cumplimien- 
to así mismo de la aceptación destos dichos reinos del 
Perú, referida en la dicha carta del dicho serenísimo rey 
don Felipe , nuestro rey é señor natural , á quien todos 
los susodichos por la dicha orden é con las dichas cerí- 
monias é solenidades recibieron , aceptaron , reconocie- 
ron por tal Rey é señor natural suyo, á quien Nuestro 
Señor guarde por largos tiempos y prospere, con acres- 
centamiento de mayores reinos é señoríos; é como á tal 
le ofrecieron é dieron la obediencia, ofreciéndose á le ser- 
vir é respetar é acatar como buenos vasallos suyos, en 
todo é por todo, según é de la forma é manera que por 
las dichas cartas les fue y es mandado y lo deben hacer 
como tales vasallos. Testigos que se hallaron presentes á 
todo lo susodicho, el gobernador Rodrigo de Contreras, 
é Pero Rodríguez Puerto-Carrero, contador mayor de 
cuentas de la Real Hacienda, é D. Pedro Puerto-Carrero, 
é D. Juan de Sandoval, Lorenzo Estopiñan de Figueroa, 
Juan Tello de Sotomayor, el licenciado García de León, 
Pedro de Yillagra , Cipriano Ferrara , é otros muchos ca- 
balleros é vecinos é personas que allí estaban. — El 
Marqués. — É yo el dicho secretario Pedro de Avendaño, 
presente fui con el dicho señor Yisorey y demás señores 
y testigos á todo lo de suso contenido , y en testimonio 
dello lo firmo de mi nombre. — Corregido con el origi- 
nal. — Pedro de Avendaño. 



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DE!, ARCHIVO DI INDIAS. 403 



Carta del rbt don Felipe II k don Luis de Velasco, 

VlBET DE MÉJICO, NOTICIÁNDOLE SU ELEVACIÓN AL TKONO T 
PIDIÉNDOLE ALGÚN SERVICIO DE DINERO. (1) 



El Rey: 

D. Luis de Velasco, nuestro visorey de México; Ha- 
biendo salido d'España, como sabéis, he pasado en In- 
glaterra á la consumación de mi matrimonio con la sere- 
nísima Reina, mi muy cara é muy amada mujer, dete- 
niéndome allí el tiempo necesario para asentar las cosas 
de la religión, que por la bondad de Dios ha sucedido 
como se podía desear, é poner en orden las de la justicia 
y gobernación y los otros negocios que se ofrecían. Pasé 
por Orden del Emperador , mi señor, á estos estados de 
Flandes, donde hallé á S. M. con tales indisposiciones, 
que me dieron la pena é cuidado ques razón. Y cono- 
ciendo S. M. la necesidad grande que habrá en la espe- 
dicion de los negocios, é que sus enfermedades eran cau- 
sa que no se hiciesen con la brevedad que convenia á 
sus subditos y vasallos, determinó de renunciar y tras- 
pasar en mí todos sus reinos y señoríos y estados , así de 
Castilla como de las Indias , islas y tierra ñrme del mar 
Océano é lo demás anexo á aquella corona, como lo de 
Aragón, Nápoíes y Sicilia y las tierras bajas de Flandes. 
Y otorgó é hizo todas las escrituras en forma, é yo lo 



(1) Colección de Muñoz, tomo lxxxviii. 



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404 ' DOCUMENTOS INÉDITOS 

acepté obedeciendo á S. M., con fin é propósito de des- 
cansarle y apartarle tantas pesadumbres y trabajos como 
ha sufrido é pasado en las guerras que ha tenido , y los 
ejércitos que forzosamente ha levantado por el bien de la 
religión y conservación de sus estados, que estáu dividi- 
dos y separados. É habiendo tomado la posesión ydá- 
dome la obediencia como á su Rey y señor natural, ha- 
llándonos en tan grandes necesidades, por los muchos é 
continuos gastos que se han hecho y hacen, ha sido for- 
zoso pedirles generalmente que nos socorran é ayuden, 
como lo han comenzado á hacer y lo harán, para en este 

' principio poder asentar y remediar nuestras cosas. Y 
porque podría ser que esta llegase anles que los despa- 
chos, que se os enviaron por la via ordinaria, en que se 
os avisará más particularmente de lo sobredicho y de lo 
que acerca dello habéis de hacer, os he querido suma- 
riamente advertir dello como á tan buen criado y servi- 
dor mío, porque sé el contentamiento que dello terneis. 
É de mi parte lo diréis á la Audiencia que ahí reside y 

' escribiréis á las otras que están debajo de vuestra go- 
bernación : y se os envia aprobación de vuestro cargo 6 
de los suyos. Y si os pareciere con esta ocasión pedir de 
nuestra parte á los españoles, vecinos, conquistadores y 
pobladores y otras personas, que tuvieren comodidad y 
posibilidad, que nos ayuden y hagan algún servicio sin ha- 
cerlos premia (!•) ni torcedor, porque no es nuestra inten- 
ción sino procediese muy de su voluntad , proponérselo 
heis enderezándolo por esta via; ó que nos presten por 
el tiempo que pudieren esperar y eo Ja roas cantidad qufc 
■ — -i ' i * - ! » . .1 r;\: 

. (1) Premia, voz anticuada que significa lo mismo qne violen- 
cia, opresión. «■ ,: "■'•• ' ••* "•' ' "••"!*•• 



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SIL ARCHIVO DI INDIAS. 405 

^ea posible, consonándoselo para que se los paguen de lo 
que pertenece y se cobrare para nos en esas provincias, 
•que yo os remito para que lo hagáis como viéredes que 
más convenga, certificándoos que en ningún tiempo po- 
dría venir que más nos aprovechase; porque aunque hay 
tregua, se conoce que los franceses andan por romperla 
por inteligencias y trazas que tienen en Italia* Y hallán- 
dose presente aquí el Rdo. P. Fr. Josepe de Ángulo , co- 
misario de esas provincias, que ha venido á algunas co- 
sas muy convenientes al servicio de Dios y nuestro , nos 
han informado del mucho fruto que se hace en la conver- 
sión y doctrina de los indios y el cuidado particular que 
vos tenéis dello, lo cual os agradezco mucho. Y junto con 
esto, entendido en la necesidad en que eátamos, me ha cer- 
tificado la voluntad general que en ellos ha hallado de ser- 
virme , dando esperanza que como sepan nuestra suce- 
sión nos harán algpnd bueno señalado servicio é socorro 
de su voluntad; é así con el afición que nos tiene se ha 
ofrescido, dejando los negocios que tenia que tratar, to- 
mar este trabajo é volver allá. Y estibándolo en lo ques 
razón, le he mandado despachar con toda brevedad, dán- 
dole la instrucción y comisión que veréis por la copia 
que será con esta , é escribo en su creencia á los dichos 
indios. Encargóos encarecidamente que conforme aque- 
llo , le deis todo el favor é calor que os pidiere é hobiere 
menester para el buen efecto ó encaminamiento de este 
negocio, así con los indios como con los perlados é otros 
religiosos é personas (1)... Avisarnos heis lo. que hicie- 
re , y podiendo enviar alguna cantidad, procura- 
reis que sea con toda brevedad, é que para traerlo y em- 



(1] Así en el original, y lo mismo luego. 



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406 tiocomirros morros 

barcario en el navio que lleva, ó en otros que hobiére allá, 
daréis todo el favor é ayuda que fuere menester, que ea 
ello nos tememos de vos por servido. — De Bruxelas , á 
diez y siete de junio de mil y quinientos y cincuenta y 
seis años. (1) 



Relación de don Luis de Vblasco, virby del Perú, dada k 

SU SUCESOR BL CoNDB DE MONTBREY, SOBRE EL ESTADO DBt 
MISMO. (2) 



Aunque Y. S. con su gran entendimiento y mucha 
discreción comprenderá fácilmente dentro de pocos dias 
las cosas deste gobierno, y pudiera yo escusarme de tra- 
tar de ellas; pero por cumplir con lo que S. M. tiene man- 
dado, cerca de que los que salimos destos oficios, advir- 
tamos á los que nos subceden de las que fueren de más 
momento y consideración, apuntaré aquí algunas de las 
más substanciales, para que, miradas por Y. S. , las dis- 
ponga y ordene como más convenga al bien dellas y al 
servicio de S. M. 

Entre las grandes cosas que contiene ansí esta pro- 
vincia, lo es mucho y la más principal el Cerro del Po- 
tosí (3), porque del sale la sustancia de que todo el Perú 



(1) (Siguen los despachos que llevó Fr. José de Ángulo.)— 
Nota de Muñoz, 

(2) Colección de Muñoz, tomo xxxv. 

(3) Célebre por la riqueza de sus minas , es de forma cónica, j 
su altura absoluta de 4.888 metros : esplótanse en él minas hasta 



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DEL ARCHIVO DE INDIAS. 407 

se mantiene. La grosedad del comercio con España, los 
machos y forzosos gastos que aqní se hacen , y el tesoro 
qne cada año se envia á S. M. para socorro de sus nece- 
sidades, todo esto sale de las entrañas del Cerro; porque, 
aunque hay otrps miembros de Real Hacienda, no bastan 
para lo mucho que se gasta. Andan en este tiempo los 
beneficios de las minas muy más cortos que /en el pasa- 
do, asi por su mucha hondura, pocos metales y poca ley, 
como por estar los mineros pobres y empeñados, y las 
mitas (1) de los indios que las labran faltas y deminuidas 
por los muchos que se han muerto y ausentado, huyendo 
del escesivo trabajo que padecen. Y assí me ha costado 
mucho cuidado y solicitud sustentar aquella gran máqui- 
na, apuntalándola por muchas partes para ponella en el 
estado que hoy queda , que es el mejor que ha tenido 
después que estoy en este reino. Y es plática común en- 
tre los que lo entienden, que por las ayudas y comodida- 
des que en este tiempo han recebido los mineros , se les 
ha descargado de más de medio'millon en cada un año, de 
las costas que antes tenían, con que ahora pueden bene- 
ficiar con aprovechamiento loé metales que dejaban per- 



lina elevación de 4.850 metros. El descubrimiento de estas minas 
es debido á mera casualidad: dices© que un indio» llamado Diego 
Gualca, corriendo por esta montaña en persecución de unas ca- 
bras monteses, para evitar una caída se asió de un arbusto , que 
cediendo á la fuerza del sacudimieuto, se desarraigó y dejó en 
descubierto una masa de plata. Este indio, de concierto con. 
otro, esplotó en secreto esta mina, hasta . que habiéndose des- 
unido se hizo público el descubrimiento. 

(1) Mitas de los indios: indios mitayos , son , según Herrera, 
[Dec. y , l. x, cap. 8.) los que los encomenderos tienen obligación 
de dar para que trabajen en las minas y fábricas pertenecientes á 
la Real Hacienda , los cuales sirven por mitas ó tandas de dos en 
dos meses ó más, conforme á la costumbre de cada tierra. 



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403 DOCUMENTOS INÉDITOS 

der, por ser tan pobres, que no daban las costas, como. 
V. S. lo entenderá más por menudo luego que la tome 
entre maños y será muy fácil mejorarla con la actividad, 
y otros buenos medios que V. S. pondrá de suyo. 

Algunas personas de aquel asiento me hau pedido 
visita general estos dias. atrás, y nuevo repartimiento de 
los indios; y aunque en esto hay pro y contra, he sobre- 
seído en ello , porque se hizo luego que comencé" á go- 
bernar y no habia daño en la dilación; V. S. lo podrá ver 
y considerar, para proveer lo que le pareciere más con- 
veniente. 

Otro? algunos asientos de minas hay en este reino, 
poblados en mi tiempo, que han dado muestras de plata, 
á las cuales he dado pocos indios para que sólo las me- 
tieren en labor y se viese si eran de utilidad; y no les he 
acrecentado por la gran falta qiie hay de indios y por no 
dar lugar á fundaciones de cortas esperanzas, á que se 
suelen arrojarlos descubridores con daños y pérdida de 
sus haciendas y aun de las ajenas , como se ha visto por 
esperiencia en algunas minas, que comenzaron bien y se 
acabaron en pocos dias; pero, porque S. M. manda que se 
descubran y labren minas, V. S. proveerá lo quemas 
conviniere. 

El asiento de minas de Castro-Vireina (1) fundó el 
$eñor Marqués de Cañete , mi antecesor , y por lo que 
mostraban las minas en .su principio, les repartió más de 
dos mil indios; después acá se ha echado bien de ver 
que son de jnuy poco provecho, y que los indios hacen allí 
poco fruto, porque aunque la ley de los metales es razo- 



(1) Provincia del Perú en la intendencia de Guanea vélica : la 
capital lleva el mismo nombre. 



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dil archivo nc iknus. ' 409 

nable, son pocos y muy duros de labrar y es menester 
quemados, de que se les sigue á los indios gran perjuicio 
en su salud; y las minas á pocos estados ,dan en agua , y 
manda S. M. que no se desagüen con indios, y yo lo he 
mandado executar. Todas estas causas pedían que se des- 
poblasen; mas no lo he hecho, pareciéndome negocio ar- 
duo; el tiempo mostrará lo que se debiere hacer. 

Las minas de azogue de Guanea vélica (1) son de tan- 
ta importancia que todas las de plata que hay el Perú, 
porque si no hubiese azogue, menos habria plata; y aun- 
que S. M. ha hecho merced de las de plata á los descu- 
bridores por los quintos que le pagan , como Y. S. sabe, 
de estas de azogue ha retenido la propiedad y se benefi- 
cian por arrendamiento, en la forma que Y. S. mandará 
ver en los que hasta aquí se han hecho por los señores 
Yireyes, mis antecesores, y por mí, que los recaudos es- 
tán en el oficio del Secretario de gobierno , á que me re- 
mito. 

El señor Marqués de Cañete hizo un arrendamiento 
en su tiempo por ocho años, que cumplió en fin del 
de 96, y quedaron en especie sobre la tierra veinte y 
siete mil quintales de azogue; é yo hice otro por cuatro 
años siguientes, en que por el mucho azogue que habia 
de sobra, me contenté con que los arrendatarios me die- 
sen en cada un año mil quintales, teniendo consideración 
á que se fuese consumiendo parte del azogue que habia 
sobrado, porque S. M. no tuviese embarazado tanto di- 



(1) Ciudad del Perú, cabeza de la intendencia y de la provin- 
cia de su nombre: es célebre por las ricas minas de oro , plata y 
mercurio de las montañas vecinas : fué fundada en 1572 por don 
Francisco de Toledo. 



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410 DOCUMENTOS INÉDITOS 

aero en género, que no había menester tanta sobra y 
que tan malo es de guardar; y principalmente por reser- 
var la mitad de los indios, que se daban con los arren- 
damientos del trabajo, molestias y enfermedades y muer- 
tes, que en la labor de aquellas minas por la malicia de 
los metales contraen y padecen, que me hacían y hacer* 
mucho escrúpulo. 

Queda hecho nuevo arrendamiento por seis años, en 
la forma y con las condiciones que Y. S. mandará ver 
por los papeles. Y porque el estado presente de las mi- 
nas es dudoso y podría mejorarse con el tiempo y labo- 
res que en ellas se han de traer, es una de las condicio- 
nes, que si dentro de tres meses, después de entrado 
V. S. en este gobierno, le pareciere alterarlo para más 
provecho de la Real Hacienda, lo pueda hacer. En este 
asiento se llevó atención á ocupar en la labor de estas mi* 
ñas los menos indios que fuese posible y de que no se 
labrasen por socavón (I), por los muchos que hasta aquí 
enfermaban y morían, de que se Cieñe larga y notoria 
esperiencia, é yo he dado noticia dello diversas veces á 
S. M., y por la seguridad de su Real conciencia y por la 
mia, he hecho juntas de letrados y de otras personas 
prácticas é inteligentes; y de acuerdo y parecer de está 
Real Audiencia y oficiales reales y de los demás , se con- 
cluyó en la forma que queda dicho. 

Sobre la tierra están el dia de hoy de diez y siete 
mil á diez y ocho mil quintales de azogue en las mismas 
minas, puertos de Chincha y Arica (2) y Potosí, que bas- 



(1) Cava grande que se hace debajo de algún cerro 6 monte» 

(2) Arica y ciudad marítima del Perú, intendencia de Arequi- 
pa, en la costa del Grande Océano. 



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VML ARCHIVO DB INDIAS. 411 

tan para tres años, eo*el ínterin que se vá sacando lo que 
se ha de proceder del nuevo arrendamiento. 

Estos azogues se beneficiaron con tiempo por facto- 
res que los tomaron en sí y pagaban á S. M,, dando á los 
indios un tanto por cada quintal, pareciéndoles á los se- 
ñores Vireyes pasados que e6to era en más utilidad de la 
Real Hacienda; y habiéndose mirado después con aten- 
ción, pareció que no era conveniente esta administra- 
ción, así por el gran riesgo que ha habido en las pagas 
y poca seguridad en las dietas de los factores , como por 
lo mal que satisfacían á los indios sus jornales, allende 
otros inconvenientes de mucha consideración que Y. S. 
comprenderá, si acaso sq tratare de algún arbitrio ó fac- 
torage. 

Para la paga de los jornales de los indios que ahora 
andan ocupados en este beneficio, se solía traer la plata 
de Potosí; y por haber de venir de tan lejos, sucedía mu- 
chas veces llegar á tiempo que había ya salido la mita 
é ídose los indios á sus pueblos sin la paga , á veces se 
quedaban sin ella por no ser posible tornarles á juntar 
para que se les hiciese. Para evitar este inconveniente, 
ordené que la plata se proveyese desta caja Real para 
cada mita, por estar tan á la mano y poderla enviar á 
Guancavelica de aquí más breve y fácilmente, á tiempo 
que los indios sean pagados de su trabajo antes que se 
vayan de las minas, como al presente se hace. 

Demás de lo que va advertido en estos apuntamien- 
tos cerca de las minas de Guancavelica , se debe tener 
siempre cuidado de mirar cómo procede el Corregidor, 
por ser el ministro principal de aquel asiento , encargán- 
dole de ordinario el entero de las mitas , el repartimiento 
de los indios, buen tratamiento y paga de sus jornales, á 



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412 . DOCUMENTOS INfiDITO* 

tiempo, que los lleven por delante cuando se volvieron á 
sus tierras; y que los mineros no los vendan, arrienden, 
ni traspasen abierta ni ocultamente/ como otras veces se 
ha hecho con. cautelas, ni los ocupen en guardas de ga- 
nado, benefióiosde chácaras (1) ni otros ministerios , en 
que algunos suelen ocuparlos ; y que tenga gran cuenta 
con ia obra del hospital, cura y regalo de los enfermos, y 
no con&ienta que los arrendadores de las minas de Cha- 
quilatacana y de la Trinidad envuelvan ni mezclen los 
metales que de ella se sacaren con los de otras minas, 
porque se vea y entienda de la utilidad y provecho que 
$on y si conviene seguillas ó no, que es el intento poi> 
que se puso labor en ellas y se (es repartieron indios; y 
en caso que no salieren de provecho , se les han de qui* 
lar los indios y ocupallos donde lo den. 

ítem , se ha de advertir el intento que los mineros 
tienen de que se torne (2) á labrar al socavón , aten- 
diendo á solo su provecho y no al daño y perjuicio que 
se les sigue á los indios labrándolo , ni al peligro y ries- 
go de conciencia que es para quien lo mandare labrar, 
que no se debe permitir: y ansí mismo se le encargue 
al Corregidor evite las ofensas de Dios, y mire por el 
buen ejemplo de la república y no de nota , como está 
obligado. 

En Potosí hay almacén del azogue de S. M., donde 
se distribuye á Iqs mineros y personas que benefician 
metales, fiándoselo. por el precio y orden que les está 
dado á los oficiales de la Real Hacienda. Hallé cuando 



(1) Chocara* 6 chacras, seguir Herrera, son heredades para 
grangerías. {Descrip. Al I.) 

(2) En el original dice tome. (Nota de Muñoz) 



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DEL ARCHIVO DE. INDIAS. 413 

entré en este gobierno gran desorden cerca de lá distri- 
bución, porque ño sólo lo daban á los mineros y benefi- 
ciadores, sinoá todos cuantos lo pedian; en talfoema,' 
que el que quería pagar sus acreedores ó comprar ofi- 
cio, casa, ó heredar, casar la hija ó mudarse de allí á 
otra parte, ó aun para jugar, sino tenia dinero , sacaba 
la cantidad dé azogue que le parecía con cualquier fian* 
za que daba, y hacia barata (1) y suplía su necesidad 6 
antojo á costa de la Real Hacienda, con que la deuda de 
S. M. siempre iba creciendo y haciéndose de peor condi- 
ción por las mal^s ditas (2) que por este camino se ha- 
cían. Considerado esto y lo mucho que se debia á S. M., 
prohibí las baratas y reventas de este género , en con- 
formidad de lo queS. M. tiene proveído, cerca de que 
no se trate sino sólo por su cuenta, como se hace en la 
Nueva España; y aunque no ha sido posible cerrar del 
todo la puerta á las baratas , hácense muy pocas, y tan 
secretas, que no se alcanzan á saber. Los tratantes han 
sentido esto , porque se les ha sacado medio millón de 
hacienda que traían én este trato ; mas ha resultado mu- 
cho provecho á la Real Hacienda , porque es mucho me- 
nor la deuda de lo que solía ser , y las ditas más sanea- 
das y seguras. S. M. ha sido informado desto y lo ha te* 
nido por bien , como consta de un capítulo y carta suya, 
de 22 de Hebrero de 1602, en materia de minas, y de 
otro de carta de la misma fecha en materia de Real Ha- 
cienda: parecióme advertir delloá V. S., como cosa con- 
veniente y de momento. 



(1) Barata significa, según Terreros, fcruoquc engañoso. 

(2) Dití f ló mismo que prenda 6 sdgwo de que se pagará una 
deuda. • 



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* 414 . DOCUMENTOS INIDffTOS 

La Real Hacienda está dividida en muchas partes des- 
ie reino, y se reduce á las cajas Reales de sus provin- 
cias, y de ellas á esta de Lima ; y el recojella pide cuida- 
do por el poco que tienen los correxidores en cobralla y 
envialla á los oficiales reales y éstos á los desta caja de 
Lima: hasta aquí se ha administrado bien , á Dios gra- 
cias, y ha ido en aumento, no obstante los muchos gas- 
tos extraordinarios que se han hecho. 

El alguacilado mayor de la villa de Potosí vacó poco 
há, por muerte del que lo servia; mandé luego se pusiese 
en venta y en pregón, y está puesto él solo en ciento do- 
ce mil y quinientos ducados. Héseles escrito á los oficia- 
les Reales que pasados los términos de los 'pregones, lo 
rematen en la persona que más por él diere, como sea de 
las calidades que se requieren , sin "embargo de cierta 
competencia que ha habido entre D. Gerónimo Maldona- 
do de Boendía, que hizo postura, sobre la cual pujó el 
cuarto Hernán Carrillo de Córdoba , y proveyó la Heal 
Audiencia de La Piala que se admitiese y yo mandé lo 
mismo. Será necesario que Y. S. entienda lo que se hace, 
por ser oficio de tanto interés á la Real Hacienda, y creo 
estará ya rematado en el Hernán Carrillo, si no ha habido 
otra puja. 

Este oficio comprendía el de la ciudad de La Plata y 
el de Cochabamba (1) y el de Tarixa (2) y el de Tomi- 
na (3), que mandé desmembrar y que cada uno se ven- 



(1) Cochabamba, ciudad del gobierno de Buenos-Aires , inten- 
dencia de su nombre. 

(2) Tarixa ó Tarija (San Bernardo de), villa del Alto Perú, que 
formaba parte del gobierno de Buenos-Aires. 

(3) Tonina, ciudad del Alto Perú, dependencia de Charcas , j 
capital de provincia. 



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DEL ARCHIVO DE INDIAS. 41S 

diese de por sí para mayor aumento de la Real Hacienda, 
como se ha hecho , de que enviaron razón los oficiales 
que la tienen, al doctor Merchan, fiscal de S. M. 

También el alferazgo (1) de aquella villa estaba re- 
matado en Hernán Carrillo de Córdoba, y pidió al Cabil- 
do que se le diese por el tanto; y habiéndosele concedi- 
do, cotio S. M. lo manda, se ofreció cierta dificultad, 
por do se ha dilatado el asentarlo; el fiscal dará cuenta 
á V. S. del estado en que queda. 

Francisco de Villalobos, residente en Potosí, está eje- 
cutado por ochenta y tres mil pesos ensayados, que debe 
á S. M. en virtud de una ejecutoria emanada del Real 
Consejo de Indias, que á mí vino dirigida : hízose trance 
y remate de los bienes ejecutados, y di comisión á Juan 
Martínez de Mecolaetas , contador de la Real Hacienda, 
para que hiciese vender los bienes. Será necesario que 
V. S. le mande escribir que abrevie la cobranza, para que 
vaya en la flota lo más que sea posible desta deuda, y 
que el fiscal, á quien toca la solicitud dello, haga por su 
parte diligencias. 

De las seis veinticuatrías (2) que S. M. manda por 
sus cédulas que se quiten en Potosí, están quitadas dias 
há las cinco; la sesta tenia un Juan de Marquina, y se ha 
enviado provisión á los oficiales Reales para que se le 
quiten y pongan en pregón y rematen en la persona que 
más diere por ella; Y. S. mandará que le envíen razón 
de lo que hicieren. 

Los mismos oficiales escribieron de Potosí en días 



(1) Es decir, el empleo de alférez. 

(2) El cargo de Veinticuatro es equivalente al de Eegidor , j 
se llamó así por haber 24 en el Ayuntamiento. 



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416 DOCUMENTOS INÉDITOS 

pasados, que habia vacado una escribanía pública de un 
Almonazir , y que se 'traía en pregón y daban por ella 
veinte y tres mil pesos ensayados; V. S. les mandará que 
avisen de lo que hicieren, para proveer cerca del rema- 
te lo que convenga. 

También está puesto en pregón y venta, el alguaci- 
lazgo mayor de la ciudad de Guamanga (1), en que ha 
de mandar V. S. se prosiga y remate , si ya no estuviere 
rematado. 

S. M. ha mandado acrecentar aquí otros dos oficios 
de escribanos de gobernación , y ha parecido qup basta 
uno para los negocios que hay: háse puesto en pregón, 
y aunque ha habido algunas posturas , se ha dilatado el 
remate á fin de que V. S. haga elección de personas que 
le acierten mejor á servir que los que trataren de le 
comprar. 

Diósele arancel al Secretario de gobernación, que 
jur6 de guardar ; y habiéndoseme hecho relación de que 
no lo guardaba , mandé despachar comisión dirigida al 
señor doctor Recalde, oidor de esta Audiencia , para que 
hiciese información sobre ello ; h izóla , y vista , mandé se 
notificase al Secretario guardase el arancel. Será nece- 
sario que V. S. mande se tenga cuidado de ver cómo 
procede y ló guarda , por el perjuicio que de no guar- 
darlo se sigue á la república. El arancel hizo el Arzobis- 
po de Méjico, visitador de esta Audiencia, por orden de 
S. M., y los autos están en poder de Antonio Correa, Se- 



(1) Guamanga áMuamMiga, ciudad del Perú, capital de la in* 
tendencia y do la provincia de su nombre. Fundóla Pizarro en 
1539: llámase también San Juan de la Victoria , en celebridad de 
una batalla* ganada por los españoles sobre el Inca Manco, que se 
habia hecho famoso por su valor. 



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DftL ARCHIVO DI TOMAS. 417 

cretario que fue de la visita, por haber pasado ante él. 
Las reducciones que hizo el Sr. D. Francisco de To- 
ledo están algo desbaratadas en las provincias de arriba, 
á cansa de haberse muerto mnchos indios y de otros que 
se han huido por evadirse de las mitas de las minas y de 
los servicios personales, á que están repartidos, y de las 
vejaciones y malos tratamientos que reciben de sus cor- 
rexidores y ministros de doctrina , que son muy gran- 
des, y de sus caciques, que son los que peor los tratan, 
y haberse otros recogido á chácaras, donde los retienen 
los dueños, á título de yanaconas (1), sobre que se han 
despachado las promisiones que V. S. mandará ver. Y por 
no haber de dó pagar los salarios á personas que los re- 
duzcan, se comete á los mismos correxidores, que pue- 
den acudir mal á ello por ser grandes sus distritos , sin 
hacer falta á la administración ordinaria de justicia , y 
también porque los indios se meten en montes y quebra- 
das, de donde no se pueden sacar fácilmente. Dado he 
cuenta delloá S. M., suplicándole que provea cómo se 
nombren personas con salarios que acudan á esto, y hasta 
ahora no he tenido respuesta; V. S. la tendrá y proveerá 
lo que mejor le pareciere. 

En años pasados cometí la revisita de la provincia de 
Chucuyto (2), que es de la Real Corona, á D. Gonzalo" 
Gutiérrez dé Figueroa , el cual halló al pié de cinco mil 
tributarios menos de los que hubo en la última que se 
habia hecho ; y habiéndose entendido que la mayor par* 
te de estos andaban huidos de sus pueblos , se ofreció de 



(1) Yanaconas. Véaáe lo que sobre ellos se dice en la pági- 
na 420. 

(2) Chucuyto , provincia del gobierno de Buenos-Aires , inten- 
dencia de La Paz : la capital tiene el mismo nombre. 

Tomo IV. 27 



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418 DOCUMENTOS INÉDITOS 

buscarlos y reducirlos D.Juan Po maca tari, caciqíije suyo, 
y por ser indio de confianza, le encargué la reducción, eu 
que procedió de forma que redujo á el pié de seis mil al- 
mas y entre ellas mil ducientos seis tributarios, Y para 
acabar de hacer la revisita , que comenzó el D. Gonza- 
lo Gutiérrez Latre (1), cometido al capitán Francisco de 
Vargas y Porras, residente en Potosí, será necesario que 
V. S. entienda lo que vá haciendo, porque es negocio 
de mucho interés á la Real Hacienda, como V. S. man- 
dará ver por los papeles que están en el oficio de gober- 
nación. 

En razón de lo que S. M. nuevamente ha proveído 
sobre los servicios personales de los indios , se han ofre- 
cido muchas y muy grandes dificultades , así por estar 
todas las cosas deste reino asentadas de su principio, de 
manera que desde lo más hasta lp menos pende del tra« 
bajo y ministerio de los indios, como porque son de su 
natural tan enemigos de trabajar, como Y. S. sabe, que 
si no es por fuerza y compulsión, no harán cosas de las 
que son necesarias para sustento de la república; demás 
de que son tan pocos en número, que en muchas parte» 
están repartidos á la sesta parte y en las que menos á la 
séptima. Muchas consultas he tenido sobre el caso con 
esta Real Audiencia y religiones y otras personas prácti- 
cas y expertas en las cosas del reino, y á todas les pa- 
rece es imposible introducirse lo que S. M. manda, sin 
gran ruina y detrimento de la república. No obstante 
ésto , he proveído lo que ha sido conveniente para que 
los indios sean relevados de alguna parte de la grande 
opres'on en que hasta aquí han estado, como V. S. man- 



(1) Así en el original. 



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D1L ARCHIVO Dfc IffDUS. 419 

dará ver por las provisiones que están en el oficio de 
gobierno, en el ínterin que S. M., á quien he dado cuen- 
ta de todo, provee lo que fuere servido; y porque V, S. 
se enterará del pro y contra del negocio en comenzando 
á examinar, no hago sobre él más largo discurso. 

En las provincias del Tucuman (1), Paraguay y Chile, 
y en otras algunas de las de acá abajo, que caen en el dis- 
trito de la Real Audiencia de Quito , están tasados del 
tiempo antiguo algunos indios en servicios personales, 
que dan á sus encomenderos en forma de tributos , y 
S. M. los prohibe en la cédula nuevamente proveída y 
manda que se conmuten en las especies que tienen de oro 
ó en plata, según la calidad y dispusicion de la tierra. 
Para ponello en efecto, se han despachado provisiones á 
los gobernadores dé Tucuman y Paraguay , encargándo- 
les que habiéndolo conferido con sus Obispos, hagan la 
conmutación con la mayor justificación que pudieren no 
teniendo inconveniente de consideración; y en caso que 
lo tenga, á lo menos que los indios que vacaren de aquí 
adelante, se encomienden sin esta carga: no he tenido res- 
puesta desto hasta ahora. He también tratado con la Real 
Audiencia de La Plata, que tiene bástante número de Oi- 
dores, salga uno á visitar estas dos provincias, para que 
así entre esto y otras cosas, que tienen necesidad de asen- 
tarse mejor de lo que ahora están. De lo que toca á Chile 
no se ha tratado, porque lá guerra no da lugar á ello, y 
en lo del distrito de Quito no me ha dado aviso la Real 
Audiencia de lo que se ba hecho. 

Los chiriguanaes son cierta nación de indios de guer- 



(1) Tucuman , una de las Provincias-Unidas del'Rio de La Plata 
(Buenos-Aires): la capital tiene el mismo nombre. 



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420 DOCUMENTOS INÉDITOS 

ra, que tienen una gran serranía en los confines de la pro- 
vincia de los Charcas, á donde se suelen salir á hacer 
saltos y robos y á inquietar los pueblos más cercanos, y 
algunas veces ban tratado de paces y amistad, mas nun- 
ca las guardan. Personas de aquella provincia se han 
ofrecido á pacificallos y han presentado ante mí memo- 
riales con capitulaciones; y por haber sido todas más en 
su provecho que en servicio de S. M. y bien de la cosa 
pública, no las he concedido, ¿ñas helas remitido al Con- 
sejo , ordenando á los vecinos de aquella frontera que 
tengan armas y caballos y que se recaten y salgan con- 
tra los indios en caso que alguna vez acometan, que son 
pocas, y los castiguen y escarmienten; con que pasan se- 
guramente, y así lo he escrito á S. M., podría ser que 
Y. S. tuviese respuesta sobre las capitulaciones; solo ad- 
vierto que efc negocio al parecer convenible , pero tiene 
debajo de buena apariencia, mucho que mirar y adver- 
tir, como V. S. lo entenderá tratándose de ello. Los prin- 
cipales que han capitulado sobre ello son Martin de Al- 
mendras, vecino de La Plata, y Hernando Xaramillo, de 
Potosí. 

En la visita general que hizo el Sr. D. Francisco de 
Toledo, dejó repartidos cantidad de indios á las hereda- 
des del campo, que allí en la provincia de los Charcas 
llaman chácaras, para que las labrasen y cultivasen, y 
ordenó qué los indios viviesen en ellas sin que se pudie- 
sen ausentar, ni pasar á otros, y que los dueños de ellas 
les diesen vestido, doctrina y lo demás necesario, y tier- 
ras para sus sementeras y pagasen por ellos sus tasas y 
tributos, y á estos indios llamaron yanaconas. Uánse me- 
tido después acá [otros muchos más indios en las dichas 
chácaras de sú voluntad, ó atraídos de los dueños dellas 



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+ DEL ARCHIVO DE 1NDU?. 421 

nombrándolos yanaconas , por huir de las mitas de las 
minas y de otras á que estaban repartidos en sus pueblos, 
de que se han huido teniendo por mejor vida y menos 
trabajo lá que tienen en las chácaras; desto ha resultado 
en las provincias de arriba quedar sus pueblos sin gente, 
y cargar el trabajo de las mitas sobre los pocos ind¡Q$ que 
hay en ellos, que es causa de que se vayan acabando 
muy apriesa, como lo muestra la esperiencia. 

Teniendo S. M. noticia destos yanaconas y de la 
forma que están asentados en las chácaras y pareciéq- 
dole que están opresos y privados de su libertad, manda 
por el capítulo 6.° de su Real Cédula que no sean forza- 
dos á residir en ellos, y que puedan dexarlas cuándo y 
como quisieren , y que así se les dé á entender y se pre- 
gone para que venga á su noticia, en cuya conformidad 
mandé despachar las provisiones que Y. S. mandará ver, 
para que los corregidores de naturales las hiciesen pu- 
blicar en sus distritos, como los más lo han hecho, sin 
que en ello se haya puesto impedimento ni contradicción 
alguna. 

Queriendo un Corregidor pregonallas en la ciudad de 
La Plata, tratólo primero con uno de los Oidores de la Au- 
diencia, y sin atender al fin de lo que se pretendía, ledixo 
que no las publicase, porque eran muy perjudiciales y 
resultarían grandes inconvenientes de la publicación ; y 
escribióme á mí representando una tal cantera dellos, que 
pudieran espantar, si fueran como él los figuraba y no es- 
tuviera en la mano poderlos atajar al menor dellos que se 
descubriera. Y esto causó no estar el Presidente en la Au- 
diencia, que habia ido á Potosí al despacho de la plata 
de S. M. Háse dado y tomado sobre esto y escrítose mu- 
chas cartas de mí á la Audiencia, que V, S. si fuere ser- 



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422 MCüxirfros ikedítos # 

vido podrá ver, que quedan juntas con edta relación; 
mas con todo esto, no he podido acabar de concluir que 
las provisiones se publiquen. 

Mi intento en este negocio ha sido poner en execu* 
cion el deS. M., no ignorando los inconvenientes que 
podría tener, para que se se|« y entienda que estos 
yanaconas son libres, y que como tales, han de servir 
en las chácaras y no como esclavos como hasta aquí han 
servido. Dícenme que en sabiendo los yanaconas que se 
les dá libertad , se saldrán de las chácaras y no habrá 
quien las labre, siembre ni coja los frutos de la tierra, 
y que Potosí no se podrá sustentar, y que las provincias 
de arriba perecerán y se acabará el mundo; á que está 
respondido con que los yanaconas que el prior don Francis- 
co de Toledo señaló á las chácaras, no se les manda que 
las dejen ni se vayan dellas, ni tampoco ellos se irán es- 
tando allí, como están, naturalizados y teniendo sus ca- 
sas y viviendas, mujeres y hijos y tierras en que sembrar 
y cojer sus comidas, y las demás comodidades susodi- 
chas, no se pretende sacarlos ni que salgan dellas, por 
ser tan necesarios como son para sus beneficios, aunque 
la mente de la Real Cédula dice muy claro que no sean 
detenidos en ellas por fuerza, pero la necesidad obliga á 
modificarlo con los yanaconas originales, que son los que 
señaló el prior don Francisco de Toledo á las chácaras» 
cuya asistencia en ellas es forzosa, porque no queden de- 
siertas, que en tal caso, resultarían algunos de los incon- 
venientes representados por parte de los chacareros. 
Mas los otros indios que ellos se han recogido ó están re- 
cogidos á título de yanaconas no lo siendo, se deben de 
sacar, salvo si no fuese forzoso dejar algunos por algún 
tiempo, que siéndolo, en tal caso se podria hacer para 



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dkl Amcmvo di mimas. 423 

beneficio y labor de 'las dichas chácaras para volvellos á 
sus pueblos y que allí hagan la mita á que están reparti- 
dos, que es muy necesario para las causas que quedan 
referidas. Y á esto se encaminaban mis provisiones y á 
introducir una visita general de las dichas chácaras , con 
que se asentará todo lo que á esta materia de yanaconas 
toca, que está muy fuera de su lugar; pero la Real Au< 
diencia no ha dado lugar á ello hasta agora, impidiendo la 
publicación de las provisiones, que era por donde se ha- 
bía de comenzar ; escribióme ahora últimamente que lo 
quedaba viendo y que me avisaría de lo que se acorda- 
se. En este estado queda; V. S. procederá en ello como 
le pareciere que más convenga, que lo de hapta aquí se 
ha mirado mucho y resuelto con parecer desta Real Au- 
diencia y de las personas más doctas é inteligentes del 
reino. 

Estos dias he tenido cartas de la Real Audiencia, de 1 .* 
de Junio, en que me avisa que se habían mandado pregonar 
las provisiones que mandé despachar, salvo la que es en 
razón de los yanaconas, que mandó no se publicase, 
porque dice es tiempo de coger los frutos y de sembrar 
otros, y que si los indios se inquietasen, seria de gran in- 
conveniente, y que por esta causa dilataban el publicarla 
para mejor ocasión.. 

Tuve razón, luego que comencé á gobernar, que se 
les debían muchos dineros á los indios chasquis, (1) de 
lo que habian servido, y proveí que Juan Ruiz de Villos- 
lada fuese dfe aquí con plata, pagando lo que pareciese 
debérseles hasta la villa de Potosí y ciudad de La Plata, 



(1) Indios Chasquis eran los que hacían el oficio de postas.— 
fV. Berrera, Dec. vm-170— 2.) 



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424 DOCUMENTOS INÉDITO* 

como se hizo. Y para que se hiciese lo mismo coa los 
chasquis de aquí al puerto de Guayaquil y ciudad de 
Quito, nombré á Diego Artus de Quirós, el cual fué tam- 
bién con plata á pagar lo que pareciese debérseles; y 
llegado á la ciudad de Truxillo (1), se desbarató , según 
tengo relación, en imaginaciones de casarse allí, y dicen 
que ha gastado la plata contra la orden que llevó, sobre que 
se ha proveído persona que le vaya á tomar cuenta y 
lleve plata para la paga de los chasquis. Será necesario 
que V. S. se sirva entender lo que en esto se hace, para 
que á los indios no se les dilate más su paga. 

Una de las cosas en que los indios deste reino son 
más vejados y molestados es en la paga de los diezmos, 
porque se cobra dellos con gran rigor y crueldad , lle- 
vándoles por fuerza los dezmeros más de lo que deben, 
especialmente si son clérigos , que estos les tratan peor; 
y los corregidores que les habian de amparar , no lo ha- 
cen por escusar pesadumbres y excomuniones que les 
ponen, sobre que esta Real Audiencia tiene harto en qué 
entender acudiendo á su defensa , y no basta. Está en 
ella pleito pendiente sobre esta razón entre los indios y el 
Obispo del Cuzco; conviene que V. S. tenga memoria 
deilo, para que con la brevedad posible lo mande condu- 
cir y acabar. 

S. M. proveyó á D. Juan de Mendoza, estando en Es- 
paña por gobernador de Santa Cruz de la Sierra, y ve- 
nido aquí, se le dio el avio y despacho que convino, y se 
fué á servir su oficio; y llegado á Potosí, juntó por el 6r- 



(l) Varias son las ciudades de la América meridional que lle- 
van este nombre : la que aquí se menciona es la situada en Ca- 
racas, capital de la provincia de su nombre. 



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DIL ARCHIVO MS. UfDI^S. 425 

dea que le di más de ciento cincuenta hombres para en- 
trar á los Mojos (1), nación de indios confines á la dicha 
provincia de Santa Cruz; y habiendo entrado, se le amo- 
tinaron más dfe los ochenta soldados que llevaba, y algu- 
nos se volvieron á la ciudad de San Lorenzo , vecina á la 
de Santa Cruz , y otros se desperdigaron (2) por otras 
partes. Salió después el gobernador, D. Juan de Mendo- 
za, dejando la tierra adentro un hijo suyo con algunos 
españoles en cierto sitio, en que fundó una ciudad casi 
sin gente, que puso por nombre la Santísima Trinidad. 
Llegó á San Lorenzo, y comenzó á proceder contra algu- 
nos de los amotinados que allí halló , de los cuales tenia 
ya ahorcados ocho ó diez; y así por ser deudos ó amigos 
de los vecinos de la ciudad, como por otras diferencias 
que con ellos tuvo, se salieron muchos de los dichos ve- 
cinos desamparando la ciudad, y se vinieron á la de L# 
Plata, publicando quejas del Gobernador y pidiendo re- 
medio á la Real Audiencia, la cual me fue dando noticia 
de lo que pasaba desde su principio ; sobre lo que le or- 
dené que uno de los Oidores, ó el Fiscal, por ser más mo- 
zo,, saliese luego con título de Visitador y fuese á la pro- 
vincia y allanase las disensiones que había, á que me res- 
pondió que se aguardaba á que el Gobernador saliese, 
con cuya salida y asistencia en la gobernación se quieta- 
ría todo; y fue al contrario, porque antes se renovaron 
las pasiones y diferencias, y habiendo dado aviso dello, 
ordené al punto que en todo caso saliese uno, como se lo 
había escrito; entiendo lo habrá hecho, que hasta ahora 



(1) Mojos ó Momos, departamento del Alto Perú , poblado por 
indiios belicosos y errantes , de los cuales una puebla ha dado 
nombre á la comarca. 

(2) Desperdigar, es equivalente á esparcir, desunir. 



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435 DOCÜMETTOS DfSDlTOS 

no habido tiempo de tener respuesta. Esto queda en este 
estado; será necesario que Y. S. tenga memoria dello, para 
acudir á proveer lo que convenga según lo que la Real 
Audiencia escribiere. Y para que Y.' S. se entere más 
bien de todo, quedan juntos los papeles. 

También me escribió la Real Audiencia que el Fiscal 
había partido álotí 24 de Mayo para la provincia de Santa 
Cruz de la Sierra, y que llevaba consigo todos los veci- 
nos de San Lorenzo que se habían salido , y con esto se 
entendía se quietaría todo. 

De algunos meses á esta parte se ha fundado por mi 
orden en el repartimiento de Mizque y Pocona , una villa 
que le pusieron por nombre Salinas de rioPisuerga, cuya 
fundación cometí al licenciado D. Francisco de Alfaro, 
fiscal déla Real Audiencia de La Plata, por caer cerca de 
ella; y así por la comodidad y disposición del sitio, aguas 
y tierras, como por ser entrada y salida para las fronte- 
ras de los indios de guerra , que llaman chiriguanaes y 
estarles en oposición, se ha tenido por de importancia, y 
se cree que ha de ir en mucho aumento. Tendrá necesi- 
dad de que V. S. la favorezca y haga merced para que 
se acreciente , por lo que S. M. nos encarga y manda 
cerca de que procuremos que se pueble la tierra. 

El Patronazgo Real en este reino está muy impugnado 
y combatido de todo el clero y en particular de los prela- 
dos, que lo procuran escluir y evitar en todo cuanto pue- 
den, especialmente poniendo y quitando beneficiados por 
modo de ínterin, por no vacar los beneficios, para que se 
provean en la forma debida, y S. M. no goza de la pree- 
minencia que tiene de presentar; y porque V. S. ha de 
tener perpetua guerra con ellos , es bien hacer esta ad- 
vertencia* 



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BKt ABCfllTO D8 INDIAS. «487 

El reino de Chile ba venido después de la muerte del 
gobernador Martin García de Loyola en gran ruina y 
quiebra , para cuyo reparo , en cumplimiento de lo que 
S. M. tiene proveído sobre que le envíen al Gobernador 
los socorros de gente y ropa y pertrechos que pudiere y 
hubiere menester , se le han enviado en la forma que 
V. S. mandará ver por los acuerdos de la Real Hacienda, 
que se han hecho en conformidad de Cédulas Reales que 
hablan cerca désto. Y aunque se ha suplicado á S. M. 
mande enviar de España un gran golpe de gente, por la 
dificultad con que aquí se levanta y el mucho trabajo que 
cuesta cualquier socorro que se hace, de que V. S. hará 
esperiencia, es forzoso en el ínterin ir socorriendo al Go- 
bernador á cuenta del situado en la forma que pidiere, 
ó como á V. S. le pareciere más conveniente. 

Tenia mandado S. M. por cédulas que se cerrase el pa- 
so dehpuerto de Buenos- Aires y no se permitiese que por 
allí fuese ni viniese hombre á España, á fin de que no tu- 
viesen noticias del los estranjeros, y en conformidad dello 
he hecho las diligencias que he podido, así por mi parte 
como encargando á la Real Audiencia de La Plata acu- 
diese por la suya al cumplimiento, con que muy pocos ó 
ningunos iban por allí; y si alguno se atrevía á ir, y el 
Consejo lo sabia , era allá muy mal recibido. Ahora de 
año y medio á esta parte ha dado S. M. permisión para 
que pueda entrar por aquel puerto un navio cargado d§ 
mercaderías, é sacarlas de la tierra é tener trato con el 
Brasil , de que no resulta menos inconveniente y perjui- 
cio al trato y comercio de este reino, porque á título de 
un navio, han de entrar otros, y aun quizá de estranjeros, 
con mercaderías prohibidas. Habrá muchos robos y frau- 
de los derechos Reales, y ábrese puerta á que por allí se 



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488, DOCUMENTOS INÉDITOS 

disfrute lo más y mejor de la plata de Potosí , como ya 
se ha esperimentado; y los portugueses han de llamar á 
otras naciones, tan sospechosas en la fé como ellos; y 
como allí no h&y guarda ni la puede haber, ésles fácil la 
entrada y aun el poblarse donde mejor les estuviere, para 
inquietar el estado deste reino. También he dado aviso 
desto á S. M.; V. S. lo considerará y proveerá lo que le 
pareciere más á propósito, que yo lo tengo por negocio 
de mucha consideración. El remedio que Y. S. podría 
mandar, es encargar al Gobernador de aquella provincia 
que no permita que por allí entre portugués en manera 
alguna, y que así lo encargue y mande á los oficiales que 
tuviere en aquel puerto, para que lo efectúen con cuida- 
do; que yo se lo he escrito, y me ha respondido que lo 
cumplirá, y entretanto quizá S. M. lo apretará más ó 
mandará lo que se hubiere de hacer, pues acá no le po- 
demos poner otro reparo. ♦ 

Tomó S. M. asiento con Pedro Reiner , portugués, 
cuatro ó cinco anos há , sobre que metiese cierta canti- 
dad de esclavos negros por el puerto de Buenos- Aires, y 
á título desto, ha entrado por, allí gran suma de portu- 
gueses clérigos y legos, de que se siguen grandes incon- 
venientes por ser esta gente inquieta y bulliciosa y aun 
mal acreditada en cosas de la fé; é ya se me ha dado avi- 
so de que por allí se saca para el Brasil, Guinea y otras 
partes gran suma de la moneda que se labra en Potosí, y 
que allá arriba se siente ya falta della y acá bajo mucha 
mayor. He dado particular cuenta de todo á S. M., y ha 
mandado despachar cédulas para que los portugueses 
sean echados de allí y del Perú; mas es imposible, porque 
para cada uno es menester un alguacil y no bastará, ni se 
les halla hacienda, ni acá la hay para las costas, que han 



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DEL ARCHIVO DE IXDIA9. 4?9 

i 

de ser muchas. Para hacer algún efecto, he advertido á 
la Real Audiencia de La Plata que acuda por su parte á 
esto y á que ataje la saca de la moneda, como quien lo tie- 
ne más á la mano,é yo también he despachado provisio- 
nes en razón dé ambas cosas, cometiendo la ejecución al 
Corregidor y oficiales de Potosí; mas hacen poco, por las 
dificultades que he referido. 

En los rios de la Barranca y Apurimá , que atravie- 
san el camino real entre la villa de Santa Cruz y ciudad 
del Cuzco, se han hecho dos puentes de madera, por no 
ser posible hacerse de cal y canto, como todos los vire- 
yes, mis antecesores, lo intentaron; y por no haber teni- 
do efelo, padecian trabajo y molestia los caminantes, y 
aun se ahogaban algunos y mucho más los indios, que 
pasaban los rios por unas criznejas (l)ydeordinariocar- 
gados de la ropa de los pasajeros y de las cargas de las 
recuas, que andan en el camino; y era lo peor que ellos 
mismos hacian y ponian las criznejas á mucho trabajo y m 
peligro suyo, de que han quedado libres y sin estos ries- 
gos. Las puentes son firmes y seguras y lo serán siem- 
pre, como se vayan reparando; esto queda á cargo de 
los corregidores más cercanos , y para los reparos de la 
del rio de la Barranca están puestos á cen3o cien pesos 
cada año; para la de Apurimá no ha habido comodidad 
de situarse; V. S. proveerá, si fuere sentido, cómo se 
sitúen para conservar esta obra, por ser, como es, de 
gran importancia. 

S. M. tiene en el puerto del Callao cuatro naos de 
armada, una demás de seiscientas toneladas, y otras dos 



(1) Criznejas , puentes rústicos, formados con cuerdas ó 
lianas. 



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430 DOCUMENTOS INUHTOS 

de á cuatrocientas, y otra de doscientas cincuenta, y todas 
ellas muy gentiles de la vela y de muy buenas mañas y 
<;oft la artillería de bronce suficiente para su porte; y has- 
ta ahora han sido todas menester para las cosas que del 
servicio de S. M. se han ofrecido de navegar su Real 
Hacienda de África al puerto del Callao, y del Callao á 
Panamá, y azogues de Chincha á África y algunos socor- 
ros de Chile y por las ocasiones que ha habido de enemi- 
gos, que estas han obligado átraellas siempre tripuladas de 
buenos marineros, por haberse visto por esperiencia que, 
si no es teniéndolos prendados (1) , no se hallan al tiem- 
po de la necesidad , y aunque esto ha sido eostoso para 
la Real Audiencia, ae ha tenido por menos inconveniente 
que aventurar la reputación. V. S., conforme á lo queel 
tiempo mostrare de sospecha ó seguridad de enemigos, 
podrá disminuir ó acrecentar, lo que para la defensa del 
reino ó conservación de la reputación que tan necesaria 
es, le pareciere más conveniente; que si no se continua- 
se la navegación del estrecho por corsarios, menos costa 
que esto bastaría, aunque siempre entiendo que si no 
fuese con mucha seguridad de paz , conviene que en to- 
das partes se entienda hay fuerzas de mar para resistir, 
y aun para la mayor paz y tranquilidad del reino lo ten- 
go por de importancia. 

En esta ciudad hay cuatro hospitales, el uno de Santa 
Ana, de indios, de que S. M. es patrón, que tiene sufi- 
ciente renta para su sustento, y se administra por ahora 
bien, y es muy importante por lps muchos naturales que 
acuden á esta ciudad á negocios y grangerías propias y 



(1) Prendados, regalados, comprometidos con dádivas ó 
preudas. 



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DKL ARCHIVO DI INDIAS. 431 

servicios de mitas. Procurado he tener siempre estoá 
cargo de personas pías y de confianza, y ahora entiendo 
lo está, y se administra la hacienda y el regalo de los po- 
bres , y se va reparando la casa como conviene. 

El otro hospital es de San Andrés, de españoles, tjue 
por ser solo, casi (oda la gente que no tiene renta ó trato 
cuantioso acude á él en sus enfermedades y así está 
siempre muy poblado y cargado; y aunque tiene alguna 
renta, no le basta, ni la merced que S. M. le hace, y las 
limosnas se van acortando, y se echó de ver en años pa- 
sados que iba muy de caida. He procurado ponello á car- 
go de veinticuatro personas de algún caudal y buen nom- 
bre en la república, con que se ha levantado y mejorado 
la cura y regalo de los enfermos, y se le echa menos de 
ver la necesidad; y entendiendo el fruto que desto se 
saca, los he procurado acariciar y alentar, y siempre con-' 
vendrá que V. S. les haga merced en esto y en lo demás 
que se ofreciere, porque no tienen otro recurso, como he 
dicho, en esta ciudad todo género de gentes. 

El hospital del Spiritu-Santo es de gentes de la mar, 
ayudado de limosnas de los sueldos que ganan, y sólo 
este género de gente se cura en él. No tiene mucha falta 
de caudal, y como se sustenta á costa de la gente de 
mar, tiene necesidad algunas veces de entender cómo se 
gasta y distribuye. 

£1 hospital deSan Diego es de convalecientes, y aun 
remanente del de San Andrés : fundóle un hombre hon- 
rado y su mujer de su propia hacienda, y aunque él mu- 
rió, ella ha quedado por patrona, y hace siempre lo que 
puede; está á cargo de los mismos veinticuatros de San 
Andrés, y aun fue el principio de esta congregación en 
esta casa; y por parecer que la patrona, por ser mujer, te- 



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432 DOCUMENTOS INÉDITOS 

nia necesidad de ayuda, y que si faltaba, pudiera aniqui- 
larse, acordé de poner el mismo orden que en el de San 
Andrés. 

Habiendo visto las muchas ofensas de Nuestro Señor 
que en esta república se aumentaban en materia de sen- 
sualidad, con el ocio y abundancia de mantenimientos, por 
no haber casa en donde recoger y encerrar algunas mu- 
jeres perniciosas é insolentes , me pareció procurar una 
que sirviese de sólo esto, tanto para castigar con clausu- 
ra cuanto para amedrentar las demás. Y fue Dios servido 
que la patróna de San Diego diese una casa que allí cerca 
tenia, á cuyo edificio yo he ayudado, en nombre de S. M., 
de algunos tributos vacos y otros arbitrios, con que está 
en estado de poder servir para este fin. Téngolo por cosa 
del servicio de Dios, y que ayudará mucho á mitigar este 
vicio, ú á lo menos la mayor publicidad del : es co& que 
no tiene más que la merced que V. S. y los que goberna- 
ren le hiciere, y como mandará ver V. S. por la escritu- 
ra, después de la vida de la fundadora , S. M. es patrón; 
toda la merced y limosna que se le hiciere , se empleará 
bien. 

En esta ciudad hay una ermita de la caridad, de mu- 
cha importancia para la gente pobre de la república, 
porque demás de recogerse en ella muchas mujeres viu- 
das y doncellas que guardan clausura, se casan cada año , 
de cuarenta á cincuenta doncellas , como haya disposi- 
ción, dándolas á cuatrocientos pesos ensayados de dote, 
y se curan muchos enfermos pobres dentro y fuera della. 
Administrante veinticuatro hermanos, de los más ricos y 
honrados mercaderes del pueblo, y con no tener de renta 
cada año no más que ocho mil pesos corrientes, gasta 
un año con otro sobre treinta mil, que salen de limosna; 



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DHL ARCHIVO DI INDIAS. 483 

es obra grande y muy del servicio de Dios, y tiene ne- 
cesidad del favor y amparo délos señores vireyes, y es- 
pecialmente del que tendrá en V. S. 

De poco tiempo á esta parte se ha fundado en esta 
ciudad un monasterio de monjas descalzas, de la orden de 
San Bernardo, de grande observancia, y como obra nue- 
va, tiene poco de qué sustentarse, y mucha necesidad de 
ser favorecido. Yo le he ayudado en lo que me ha sido 
posible; á Y. S. le será muy fácil el hacerle merced y 
favorecerlo para que vaya en aumento, por el bien de ia 
república y amparo de tan buena obra. 

En esta ciudad se cria gran suma de muchachos, hi- 
jos de gente pobre y necesitada, que no les pueden dar 
buena crianza ni doctrina ; y para que la tengan, los he 
mandado poner por lista y padrón y repartirlos por las 
escuelas, pagando á los maestros que los enseñan leer y 
escribir y las oraciones y doctrina una cosa moderada de 
tributos vacos, y quedan pagados por un año; en que se 
hace servicio á Dios y bien á ellos y á sus padres. He 
encargado el cuidado de ellos al doctor Roca, cura desta 
iglesia, por su mucha virtud y ejemplo, á que acude con 
muy buena voluntad ; pero como esto no tiene propie- 
dad de que sustentarse, háme parecido advertirlo á V. S. 
para que, siendo servido, lo favorezca y sustente por 
este mismo medio, que es fácil, pues la obra es tan me- 
ritoria y necesaria en la república, para que tantos mu- 
chachos no anden perdidos > criándose viciosos y mal 
acostumbrados, como so crian faltándoles este amparo. 
Esto y la mucha gente perdida que aquí anda, me ha 
obligado á poner en consideración que seria bien criar 
en esta ciudad un padre de mozos que tenga cuidado de 
poner con amos los que fueren para servir, y un alguacil 
Tomo IV. 28 



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484 documwto* morros 

de vagamundos» y parece ser cosa conveniente; V. S. io 
mirará mejor y proveerá lo que le pareciere. 

De cuatro ó cinco años á esta parte se encargó un 
buen hombre, que ya. falleció, de recoger y criar los ni- 
ños espuestos, que ha sido una muy buena obra para re- 
paro del gran esceso que aquí hay, en esto, y los susten- 
taba de limosnas que pedia. De poco acá han fundado 
los escribanos de esta ciudad en la casa que están esto 
niños una cofradía que ayuda á los gastos, y yo la he fa- 
vorecido y tendrá necesidad del favor y amparo de V. S., 
para que se conserve y vaya en aumento. 

El arbitrio de las salinas se ha comenzado á efectuar, 
como S. M. lo manda, aunque por la# muchas diligencias 
que se han de prevenir, y por el poco tiempo que há que 
recibí los recaudos , no se ha podido concluir; he tenido 
sobre ello juntas y acuerdos generales con esta Real Au- 
diencia y oficiales, y me he ayudado de los oidores Juan 
Fernandez de Recalde, Fernandarias de Ugarle , fiscal y 
factor, que darán á V. S. razón del estado en que queda 
el negocio, para que Y. S. lo mande proseguir y asentar 
en los demás distritos fuera del de esta ciudad. 

Estos días he tenido cartas del fiscal de La Plata, 
de 7 de agosto, en que dice que tenia comenzada la tras- 
lación de la ciudad de Santa Cruz , y que todos los de 
aquella provincia estaban muy encontrados con el Go- 
bernador, y con venia sacarle de allí; yo le encargué que 
lo procurase, remitiéndole á la Audiencia con la causa de 
los capítulos que le habían puesto. Mucho conviene que 
por este camino ó por otro cualquiera salga, y poner otra 
persona en su lugar; Y. S. tendrá aviso de lo que suce- 
diere, y así irá proveyendo lo que convenga. 

Y vaya Y. S. advertido de que en todos los memo- 



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OtKL ARCHIVO DE INDIAS. 435 

ríales que le presentaren , pida lo que yo hubiere pro* 
veido; para verlo y proveer sobre ello lo que fuere servi- ' 
do ; porque aquí tienen comunmente por costumbre, en 
mudándose de gobierno, venir cada uno con su demanda, 
para que si el antecesor les dio algo, el sucesor se lo acre* 
cíente, y 6Í no les dio nada , para que les dé; y algunos . 
no mostrarán los decretos porque no les estará bien. Y 
en particular será V. S. combatido por los indios de ser- 
vicio , en que conviene mirar mucho lo que se provee, 
porque no se puede dar uno solo sin perjuicio de tercero 
ú de los mismos indios ; y así es necesario para el buen 
acrecentamiento pedir y ver lo proveído, con que V. S. 
tomará luz para proveer y enmendar lo que le pare- 
ciere. 

Las tres cédulas de S. M. que el presidente de La 
Plata envió á V. S., sobre los tres regimientos, que se han 
de volver á poner en venta, se le remitieron con orden 
de que luego las ejecutase; y si al precio que un rexi- 
miento se ha vendido allí estos días atrás, se venden los 
tres, se doblará el precio, á que no desayudará el tiem- 
po presente, que huele ya á elecciones de alcaldes. 

También en esta ciudad está vaco otro regimiento, por 
muerte de Andrés .Sánchez , y se ha mandado poner en 
venta; V. S, mandará lo que fuere servido cerca del re- 
mate. 

Estos años pasados se tomó la plata que había en al- 
gunas casas de comunidades de los indios, prestada para 
socorrer á S. IWf. ; por su mandado hásele mandado vol- 
ver, de un año á esta parte, de las caxas reales, porque 
rio quede por pagar , sobre que se han despachado las 
provisiones necesarias, de que dará razón el protector. 
Suplico á V. S. las mande ver, y que las caxas se acaben 



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436 * DOCUMENTOS INÉDITOS 

de enterar, por descargo de mi conciencia , que la plata 
se ha de estar en ellas para cuando fuere menester so- 
correr con ella á S. M., que en esto recibiré yo de V. S. 
muy particular merced. 

Del estado de las compañías de lanzas y arcabuces de 
la guarda deste reino, dará razón á V. S. el contador An- 
tonio de Chavarría, que tiene las listas y nóminas de to- 
dos y la cuenta de los repartimientos en que están situa- 
dos sus sueldos, que por ser cosa larga no se puede re- 
ducir á este compendio. 

Quédale á V. S. razón aparte de los corregimientos, 
administraciones de comunidades y protecturías de in- 
dios que se proveen en este reino, escepto algunos ofi- 
cios que son de poca sustancia , de cuya causa no van 
declarados. 

Manda S. M. por otra cédula que se le envié relación 
de los obrajes que hay en este reino , porque ha sido in- 
formado que son muchos y fundados sin licencia , y de 
otras particularidades, que en la misma cédula se refieren, 
que V. S. mandará ver, en cuyo cumplimiento se han des- 
pachado provisiones á todos los corregidores para que en- 
víen razón de los obrajes que hay en sus distritos , y de 
la calidad y sustancia que son; y aunque por un capítulo 
de mi instrucción, que también vendrá con la de V. S., 
manda que no se acrecienten estos obrajes , é yo lo he 
cumplido con alguna modificación, son tan necesarios y 
de tanta importancia la ropa que se hace en ellos para la 
gente pobre y de servicio, y tan cara la que viene de Es- 
paña, que andarían desnudos indios, negros y aun espa- 
ñoles, si los obrajes se quitasen, y no se podría hacer sin 
grande sentimiento de muchos particulares de este reino, 
que los tienen y se sustentan del los. Negocio es este de 



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MEL AUCHTVO DI UTOIA8. 487 

.mucha consideración y que la pide, como V. S; la ten* 
drá, así en tratar ¿él como en informar á S; M., como yo 
lo hé hecho. 

También avisa por otra cédula que se ha hallado fal- 
to en el ensayo del oro y plata que va deste reino, y 
manda que se ponga remedio en ello, y para poneUo se 
han despachada provisiones para que los ensayadores se 
vengan á examinar á esta ciudad dentro de derto tér- 
mino, que se les ha señalado; esto queda á cargo del fis- 
cal, y será necesario que Y, S. mande hacer recuerdo 
dello. 

Hallé, cuando comencé á gobernar en este reino, 
que todo el oro y plata labrada, de que todos en coman 
se servían, estaba por quintar,, y que nunca se acostum- 
braba quintalia, en que S. M. era defraudado de sus 
quintos. Díle cuenta dello suplicándole mandase que se 
quintase el diezmo , entendiendo que con esto la quin- 
tarían todos; concediólo así por cierto término por una 
real cédula, que se pregonó con apercibimiento de que, 
pasado él, se tomaría por perdida la que no se quintase; 
quintóse con esto alguna , y prorogué él término por 
otros seis meses , y todavía queda harta por quintar ; y 
por parecer vejación general el hacer cala y cata (1), lo he 
entretenido. Y. S. mandará ver un capítulo de carta de 
S. M. , venida ahora en el último despacho destos dias, 
en cuya conformidad podrá proveer lo que fuere ser- 
vido. 

S. M. me tiene mandado por una cédula, fecha en 
Yalladolid á 29 de Marzo de 601 , que procure pacificar 



(1) Hacer cala y cata, es decir, averiguar con certeza. 



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438 DOCtiMKfros inéditos 

la provincia de las Esmeraldas (1), y que cometa la su- 
perintendencia al Presidente de la Real Audiencia de 
Quito , por caerle más cerca y á la mano ; y habiéndola 
encargado en años pasados la misma Audiencia al dotor 
Juan del Barrio, oidor della, redujo por medios pacífi- 
cos algunos indios y mulatos que residen en la babia de 
San Mateo, y habiéndome dado aviso dello, proveí del 
sustento necesario á los religiosos que se ocupan en la 
dotrina del los. Esta pacificación han intentado muchos, 
y ninguno ha salido con ella , como el mismo Dotor dará 
cuenta á V. S.; hay noticia de que por allí se puede en- 
trar á otras provincias comarcanas , y que podrían ser 
útiles al comercio y trato con Panamá , demás del servi- 
cio que se hará á Nuestro Señor en convertir las almas 
de los naturales. V. S. mandará ver la cédula, y en con- 
formidad della, proveer loque convenga, que como no 
hay orden de gastar con tales jornadas de la Real Ha- 
cienda , háse de aguardar á que algunos las apetezcan. 
En Potogí mandé quitar otra veinticuatría á un Fran- 
cisco Diaz de los Santos, por haberla comprado en cua- 
tro mil ducientos pesos ensayados, en tiempo del Mar- 
qués, con facultad de renunciarla, y ha ofrecido, de po- 
cos dias á esta parte, cumplimiento del precio más su- 
bido por que se vendierou otras , que también se quita- 
ron por mi mandado y orden á los oficiales de la Real 
Hacienda , y ordené que haciéndolo así , le diesen el tí- 
tulo que le envió; Y. S. les mandará avisen de lo que 
hubieren hecho, porque no ha habido tiempo para avi- 
. sarme á mí dello. 



(1) Esmeraldas, provincia de Nueva-Granada , descubierta y 
conquistada por Sebastian Benalcázar, y que permaneció mucho 
tiempo incnlta por ignorarse la fertilidad de.su suelo. 



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DB. ARCHIVO DI INMAS. 489 

Desta relación sumaria podrá Y. S. tomar luz del es- 
tado en que quedan las cosas más granadas deste Go- 
bierno, para ir proveyendo cerca dellas, como más con- 
venga y fuere servido. Fecha en 28 de Noviembre, 
1604. — D. Luis de Velasco. 

En las presentaciones de ministros de dotrinas , hay 
mucho que mirar, porque siendo constitución del conci- 
lio Límense , que aquí se celebró en años pasados , que 
cada uno dotrine de doscientos á trescientos feligreses, 
respecto de la distancia que hubiere de unos pueblos á 
otros, y V. S. sabe de la Nueva España, que siendo 
tierra llana, puede dotrinar hasta quinientos; los prela- 
dos pretenden con cualquier causa aparente acrecentar 
dotrinas, por tener más que proveer, de que se sigue 
más costa á los encomenderos, que andan tan pobres y 
gastados, que no hacen poco en pagar las forzosas, y lo 
mismo corre en los repartimientos déla Real Corona. Y 
á veces no por esto suelen ser los indios más bien dotri- 
nados, sino más vejados, porque los dotrinantes los mo- 
lestan y trabajan en sus tratos y grangerías , tragines y 
otros servicios , con que los miserables nunca paran en 
sus pueblos, dejando perdidas sus casas, mujeres y 
hijos, de que se tiene bien larga esperiencia. Debe V. S. 
estar desto muy advertido, para no permitir acrecentar 
dotrina, sin que proceda bastante relación é información 
de que es forzosa y que no se puede escusar (1). 



(1) Copia comprobada de otra que está en la.Historia jurídi- 
ca, etc.,'de López , que es el tomo xxu de los del Marqués del 
Bisco, existentes en la Biblioteca de San Acasio en Sevilla. 

(Nota de Muño*.) 



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440 MCUMHTO* ltfKDITOfl 



Cauta db D. Mautin Cortés , segundo marqués del VA- 
LLA, AL BEY D. FELIPE II, SOBRE LOS REPARTIMIENTOS T CLA- 
SES DB TIERRAS DB NüEVa. ESPAÑA ( 1). 



S. C R. M. 

Desde la Palma (2) y desde Santo Domingo y Cam- 
peche (3) y de todas las partes donde he llegado , he es- 
crito á V. M. dándole cuenta de mi larga peregrinación y 
viaje, y después que llegué á esta Nueva España he he- 
cho lo mismo ; y no di cuenta á V. M. de las cosas desta 
tierra, cuando partió de aquí Pedro Melendez, porque 
aun era muy nuevo en ella y no las entendía, y ahora 
que han venido á mi noticia cosas importantes para el 
servicio de V. M. y bien desta tierra, parecióme no di- 
latar el aviso dellas, para que con más brevedad V. M. 
las mande remediar , porque aunque estando allá tuve 
noticia de algunas, nunca las creí ni las pudiera creea 
hasta que las he visto. Y como la voluntad que yo tengo 
á V. M. es tan grande, oblígame á tener muy particular 
cuenta en lo que tocare á su servicio en esta tierra; 



(3) Colección de Muñoz, tomo lxxztiii. 

(4) Palma (Nuestra Señora de la) ciudad del corregimiento de 
Tunga en el nuevo reino de Granada. 

(5) Campeche, ciudad del reino de Méjico , intendencia de Ma- 
rida, situada en la bahía de su nombre. 



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441 

Y. M. reciba la voluntad que es muy grande» ja que en 
lo que dixere no le parezca cosa acertada. 

Lo principal que V. M. debe mandar remediar y con 
más brevedad, en esta tierra , es lo que toca á su Real 
Hacienda» en la cual está V. M. tan perjudicado, que es 
en más de las dos partes; y esteno es por falta de volun- 
tad en el que gobierna, ni en los oficiales de V. M. , sino 
en no entender las cosas desta tierra y no haberse ocupar 
do en entendellas con otras ocupaciones; que por poco 
tiempo que en esto se gastara , se entendiera bien 
claro el yerro pasado; y pues yo con mi poco entendi- 
miento lo he entendido en seis meses» que ha questoy en 
esta tierra, fácil fuera de entender á los que más saben. 
Los indios, que Y. M. tiene en su Real cabeza, pasan de 
cuatrocientos y cuarenta mili, en toda esta Nueva-Espa- 
ña, y lo que V. M. tiene de provecho dellos, no llegan á 
ciento y cincuenta mili pesos; y este poco tributo que á 
Y. M. se paga , si redundase en provecho de los maze- 
guales, no seria tan gran incon viniente, pero no por eso 
dejan de pagar todos ellos un peso y media hanega de 
inaiz, y el que menos un peso, sin otros servicios de leña 
y de yerba, que cada indio paga una carga de leña y car- 
ga de yerba cada año. Y desto gozan sus comunidades y 
los frailes y los principales mandones del pueblo ; y de 
todo esto sacan ciento cuarenta y seis, ó ciento cuarenta 
y siete mili pesos, que se dan á Y. M., y lo demás que 
queda, se llaman sobras de tributos y bienes de comuni- 
dad, que acortándome todo cuanto puedo , que no soy 
amigo de alargarme, les sobra más de trescientos mili 
pesos sin el servicio de la yerba y leña, que tengo dicho, 
Y este nombre de sobras de tributos y bienes de comu- 
nidad, fue invención de quien quiso, tener en qué poder 



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la nano: y en lo que se gastan estos dmeros,coin<> 
testigo de vista lo diré á V. M., porque es mt pneUode 
los que V. M. me hiao merced. Tomando cuenta á los 
mayordomos indios y alcaldes de aquel ano, hallé «pese 
recogían, allende del tributo que á mí se me pagaba, 
odio mili pesos cada año destas sobras que tengo dicho; 
preguntando en qué se habían gastado, hallé que se ha- 
bían gastado con los frailes los cuatrocientos ó quinientas, 
y que los otros se habían bebido los principales y alcai- 
des y rexidores sin sobrar un solo real. Que tengan pro- 
pios los pueblos para sus necesidades comunes, jaste 
cosa es, aunque menos en esta tierra que en España ni 
en otras partes; porque si en España se ha de hacer uaa 
casa de cabildo, traer una fuente, reparar caminos á 
otras cosas necesarias á la república, toman oficiales, 
compran materiales y toman peones para las dichas obras; 
y pagantes de sus propios; pero acá ninguna necesidad 
de las que se les puede ofrescer al pueblo hay, que los 
indios no las remedien , porque ellos hacen las casas de 
so comunidad y ayuntamiento , todos ellos juntos traen 
los materiales, labran la piedra, cortan la madera y to- 
das las cosas necesarias sin pagalles nada; reparan los 
caminos, abren las acequias y traen las fuentes con so 
trabajo sin paga ninguna; y así estos indios no tienen 
necesidad de propios para gastar en estas cosas. Pereque 
de la renta y tributo, ques de V. M., y que pagan los in- 
dios en reconoscimiento de su Rey natural, se saquen 
fincas y sobras de tributos para sus comunidades en tan 
gran cantidad y en tan gran perjuicio de la Hacienda de 
V. M., siéndoles tan poco necesario, como tengo dicho, 
y no para otro efecto sino para bebello y comello , no sé 
cómo se ha podido sufrir hasta agora, ni cómo se con- 



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D1L AftCttfVO MI IMDfAft. 448 

siente; cuanto más que tos indios en algunas partes, 
aunque no en todas, tienen tierras y propios de su corau* 
nielad que las arriendan» y les b^sta para tres ú cuatro 
fiestas que beben gú el año, porque en otra cosa no tie- 
nen en. qué gastado. 

Entendido tengo, según lo quel Virey y Oidores me 
han dicho, que V. M. les envió á preguntar si tenían por 
personal ó por Real este tributo que los indios pagaban, 
y que ellos respondieron que le tenían por personal ; y á 
lo que yo puedo entender y be entendido de las anti- 
güedades y pinturas verdaderas desta tierra, no le tengo 
sino por Real, y esto vá mucho que se entienda, y así me 
alargaré en informar á Y. M. muy particularmente en 
este caso. 

Cuatro maneras de tierras solian tener estos natura* 
les en esta Nueva-España y cuatro maneras de tributos; 
las unas llaman calpulales , y estas eran de Motezuma, 
y se repartían por suertes iguales de tantas brazas (1 ) en 
largo y tantas brazas en ancho entre los mazeguales ; y 
conforme á la tierra que á cada uno se le daba, así paga- 
ba su tributo. El que tenia una suerte de tierra, pagaba un 
tributo ; y el que dos, dos ; y el que tres, tres ; y el que 
tenia la suerte de tierra de regadío , pagaba un doblado 
que el que la tenia en secano. Y todos estos tributos eran 
iguales, de manera que conforme á esto , que e& la ver- 
dad, ellos eran como los vasallos en España, porque Mo- 
tezuma ú el que estaba en su nombre podía dar y quitar 
la tierra al que quisiese con el mismo tributo, y dar á uno 
dos suertes, ú á otros tres, ú como él quería. Había otras 
tierras que llamaban pilóles, y estas eran patrimonios 



(1) Braza, medida de seis pies. 



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444 . DOCUMENTOS IHSDITOft 

de los principales, y venían de padres á hijos, y por 
estas no se pagaba tributo ninguno á Motezuma, escep- 
to que los tales principales tenían cuidado de hacer algu- 
nas mantas de ricos plumajes para hacer presentes á Mo- 
tezuma. Había otras tierras que llamaban teuUales (i), 
que eran del demonio y de los sacerdotes, y estas benefi- 
ciaban los mazeguales y acudían con el aprovechamiento 
deltas á los sacerdotes. Otras tierras había que eran de 
Motezuma, las cuales le beneficiaban y sembraban y acu- 
dían con el rédito dellas á los calpisques (2) y mayordomos 
que Motezuma tenia puestos en los lugares para cobrar 
sus tributos, y desto tomaban ellos para sí y para su sus- 
tentación una parte. Estos eran los tributas reales y servi- 
cios questos indios hacían. 

Los personales eran sin tasa y sin limitación ninguna, 
porque cuando habia menester para sus casas dos mili ó 
tres mili indios , todos venían, sin esceptuar ninguno. 
Guando habia menester para la guerra mantas , enviaba 
por ellas á donde se cogía el algodón y se hacían; cuan- 
do oro , enviaba á las costas donde había minas, que le 
enviasen cuanto pedia y habia menester, y esta se repar- 
tía por todos ; y otros muchos servicios destos indios y 
tiranos habia que al que tenia hermosa mujer ó hija, se la 
tomaba, y no tan solo él, pero sus calpisques y mayor- 
domos. 

Destas tierras, que tengo dicho se han venido agora 



(1) Parece que dice teutlales. (Ndta db Muñoz.) 

(2) Acerca de este y otros términos, así de oficios como de 
tributos relativos á Nueva-España, puede verse la explicación 
que de ellos se dá en la Relación de los señores y diferencias qui 
habia de ellos, etc., inserta al principio del Tomo II de esta Co- 
lección. 



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DIL ARCHIVO BE DTOIAS. . 445 

á resumir á solas dos, que son á lascalpulales, por (as cua- 
les pagaban el tributo conforme á las suertes que tenían, 
y á las pílales, que son las del patrimonio de los princi- 
pales; con estas han usurpado los dichos principales to- 
das las tierras que eran y beneficiaban para Motezuma, y 
las han metido en sus patrimonios tiránicamente; y parte 
dellas han adjudicado á las comunidades , y de las que 
eran del demonio y de los sacerdotes, también han he- 
cho lo que destotras. Y así los calpulales, que son los que 
tienen á cargo los barrios, reparten las dichas tierras cal- 
pulales , que son tributarias, por todos ios indios de sus 
barrios, y dellas pagan á Y. M. su tributo. Y habiéndo- 
seles quitado tan justa y santamente, por mandado de 
V. M., los servicios personales y pagando el tributo, como 
ahora le pagan, téngole por servicio real y no personal, 
pues poseen y se les reparten las tierras tributarias, como 
tengo dicho. Y aunque en las tasaciones que hacen el 
Yirey y Audiencia, si hallan seis mili indios tributarios, 
pongo por caso, mandan que pague el tal pueblo seis 
mili pesos y tres mili hanegas de maiz , en la manera de 
repartir ellos entre sí este tributo , le reparten conforme 
á las tierras que cada uno posee tributarias, que de las de 
los principales , como tengo dicho , no se paga nada ; y 
así viene á ser lo que ahora los indios pagan , servicio 
real y no personal, y esto sin duda. 

Paróceme, debaxo de mejor parecer , que esta ma- 
nera de tributo real es la más justa y que con mejor títu- 
lo se puede llevar, porque estas tierras, que tengo dicho 
calpulales, desde questa tierra se fundó, y*hubo señores 
en ella , fueron de los señores de México, y por ellas le 
pagaban su tributo. Siendo V. M. Rey y Señor de todos, 
son suyas todas las dichas tierras, y justamente le pue- 



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4M bocumehtos uñónos 

dea pagar los indios el tributo dellas, como terrazgueros 
y vasallos solariegos, cuanto más que de lo que agora 
pagan, á lo que solian pagar, no es la décima parte, fue- 
ra de los muchos servicios y vejaciones que tiránicamen- 
te se les hacían, de las cuales están reservados y muy 
justamente, para que conozcan el bien y libertad que seles 
sigue de haber venido en conocimiento de nuestra santa feé 
católica, y en obidencia y sujeccion de Vuestra Majestad. 
Y aunque el servicio personal sea justo y debido, 
paréceme que por ahora, hasta que se fuese más enten- 
diendo la manera de los aprovechamientos desta tierra, 
que con este servicio Real que tengo dicho se puede in- 
cluir y suplir el personal, con tal que ningún indio baje 
de peso y media hanega de maiz, y con que en los pue- 
blos donde más posibilidad hay, se tenga respeto á que 
paguen conforme á la posibilidad. Y el pagar un indio 
desta tierra un peso y media hanega de maiz, le es más 
fácil, que pagar un vasallo en España seis reales; y esto 
sin ninguna duda. Y partes hay desta tierra, donde con 
sólo un camino que hagan á México, de fruta en tres 
dias sacan su tributo horro (1); lo que ellos más sien- 
ten es la media hanega de maiz, y darían de buena gana 
medio peso y cinco reales y seis por ella, no valiendo la 
hanega más de á cuatro reales ó cinco en algunas partes. 
Y esto es porque son tan haraganes, que ningún trabajo, 
aunque sea en su provecho, toman de su voluntad , si nó 
se lo hacen hacer por fuerza; y así no conviene que de- 
xen de pagar maiz, porque si se les quitase, no habría 
indio que sembrase y habría falta de mantenimiento para 
esta república. 



(1) Lo mismo que libre. 



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DKL AftCHIYO m IHDIáS. 447 

Y para queste servicio Real, que tengo dicho, sea 
más justificado y haya más claridad en él, debe mandar 
Y. M. que se visite toda esta tierra con más espacio y 
consideración, que los que la han visitado hasta aquí. Y 
porque de no haber reparado á entender bien las cosas 
del fundamento, ha sido causa de no haberse acertado, 
y que en cada lugar cuenten con muy gran cuidado to- 
dos los indios, que en el dicho pueblo hubiere, así casa- 
dos como viudos é viudas, y hagan contar que tantas 
suertes de tierra de la cantidad de brazas que solian tri- 
butar por ella, y todas estas suertes de tierra, se repar- 
ten por ¡guales partes entre todos los indios que hubiere 
en el dicho lugar, y se imponga el tributo sobre la tierra 
y no sobre el mazeguál, y que se haga averiguación de 
las tierras que eran del demonio y de los sacerdotes, y 
también las que eran de Motezuma , que labraban para 
él todos los indios, y repartillas como las otras con su tri- 
buto, pues son también de Y. M. y le pertenecen, pues 
toma á su cargo la sustentación de los religiosos. Y con 
hacerse esto, tengo entendido que en toda la Nueva-Es- 
paña habría tierras para todos los indios, que en ella hay 
destas que tengo dicho, y aun sobrarán en gran cantidad. 
Y que estas tierras que se dieren con su tributo haya pa- 
drón de todas ellas en la casa de la comunidad del pue- 
blo para que haya razón dellas, y que al que se le diere, 
se le dé con una cédula del Yisorey, que aquí fuere, en 
que diga que en nombre de Y. M. dá aquella tierra á 
aquel indio, que se llama Fulano, para él y para sus su- 
cesores, pagando por ella tanto de tributo , y que no pa- 
gando, se le puede quitar y dar á otro. Desto se sigilé 
gran provecho á V. M. y á toda esta tierra, especial- 
mente en dos cosas: la una, que cesará una costumbre 



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418 DOCUMENTOS IHIDITOS 

que tienen estos indios principales, que son los que tie- 
nen tiranizados y usurpados los indios, y es que, en ta- 
sándose un lugar, dentro de un año ú de # dos, esconden 
los más indios que pueden, y tornan á pedir nueva tasa, 
diciendo que ha habido mortandad y diminución de los 
indios de aquel pueblo, y sábenlo tan bien hacer, que 
cuando los van á visitar, hallan la tercia parte menos 
sin haberse muerto un indio, y destos que esconden, se 
aprovechan dellos y de su tributo los dichos principales: 
y estando como tengo dicho, repartidas las tierras, cesa 
esta invención, porque se les puede decir, diez que son 
muertos, y faltan en este pueblo docientos ó trecientos 
indios, pongo por caso, veamos si les quedaron hijos 
para que paguen por ellos, gozando de las tierras que 
les están repartidas; y si dixeren que no, pues daca acá 
las tierras, que quiero dallas á otros indios que vengan 
de otra parte ú á españoles , y repartillas en caballerías. 
No habría indio que se esconda, entendiendo que le han 
de quitar la tierra, que él tiene por propia, ni principal 
que se lo pueda persuadir, y hasta aquí persuadíanselo y 
eran poderosos para hacello, porque estaba en su mano 
de los dichos principales el repartir de las tierras, y Cam- 
bien podian esconder tierras como vasallos, y al que 
mandaban esconder, á ese daban mejor pedazo de tierra; 
y teniendo las tierras señaladas y repartidas, no puede 
haber fraude ninguno. Y así mesmo importa, porque 
dado caso que algunos se mueran , la tierra no puede 
acabarse, y habrá quien tome dos y tres suertes de tierra 
de los mesmos indios, y habrá quien pague dos ó tres 
tributos de buena gana, dándoles la tierra que los otros 
dejaren, y ansí aunque se disminuya la gente, no se dis- 
minuirá el tributo. 



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Dlt, ARCHIVO DI INDIAS. 149 

Ráceseles otro provecho á los indios , y e$ qué basta 
aquí, como notenian tierra propia, por él' itifcnor des- 
gasto que les hacia el principal , ú porque se fes antoja- 
ba, tomaban su mujer y sus hijos y sé iban á'dtró lugar, 
y se andaban de tierra en tierra vagamundos y sm casas, 
sino en chozas muy ruines, y en ninguna parte perseve- 
raban; y esto era causa dé morirse algunos, porque el 
temple desta tierra en cuatro leguas de distancia hace 
grandes mudanzas y diferencias; y como estos andaban 
desnudos, y se sustentan dé ruines mantenimientos, 
cualquier ocasión es parte para acaballos ; y tíniendo tier- 
ras propias, tendrían más amor á ellas, y no las deja* 
rían con tanta facilidad, y labrarían sus casas cott más 
policía é cultivarían sus tierras con más- cuidado. 

Lo que más conviene remediarse en estar tief ra efr el 
robo y dominio questotf principales tienen sobre los ma- 
zeguales; y aunque para su gobernación sean necesarios, 
porque en efeto les obedecen , y no obedecerán á un 
español, ni les sabrían mandar; pero ha dé ser de ma- 
nera que con este achaque no roben , ni se aprovechen 
de los dichos indios. Y para esto me parece que debe 
V. M. mandar que se averigüe con la más verdad que 
ser pudiere , quienes son los principales antiguos que 
hay en cada lugar , y que todos se pongan en un padrón 
juntamente con las tierras que son de su patrimonio y 
pertenecen á cada uno por sus pinturas, como ellos lo 
solían tener r y que el que no se averiguase ser princi- 
pal y descender de antiguos principales , que no lo sea; 
porque en esta Nueva-España después que se ganó, se 
han muerto los más señores principales y naturales que 
babia, sin dejar sucesores, y se han hecho mandones y 
principales otros muchos que no les venían de derecho. Y 
Tomo 1Y. 29 



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480 DOCUMENTOS INÉDITOS 

^sto por favor de tos frailes ú de los correxidoref que 
residían en loa lagares» que por parecelles hábiles, los 
hacían alcaldes ú gobernadores, ú alguaciles, y eati- 
niepdo un indio on cargo destos de mandar, aunque 
fuese mazegual , luego se hacía principal, yunque antes 
era mazegual; y el otro año los que tornaban á elegir 
por alcaldes hacían lo mesmo. Y así vienen á fyaber tantos 
principales destos, ques casi la cuarta parte de Ja tierra; 
y estos como tenían cargo de justicia y de mandar , usur- 
paban tierras de las tributarias, diciendo que eran de su 
patrimonio 9 y ponían en ellas indios renteros» que acá 
llaman maeques , y estos les pagaban su tributo confor- 
me á como se concertaban con ellos. Y destos maeques, 
usurpados desta manera» hay grandísima cantidad en 
esta Nueva-España , y osaría decir que pasan de cient 
mil ; y éstos pobres indios , questán en estas tierras des- 
tos principales, son muy vejados, porque no. tiene tasa 
el tributo que les dan ; porque unos pagan dos pesos, 
otros uno y medio y maíz y gallinas, y estas sin tasa. Y 
allende desto , se aprovechan dellos los principales para 
labrar sus heredades, reparar sus casas. y otros muchos 
servicios personales, sin pagalles nada; y en las tasacio- 
nes que el Audiencia hace, como tiene por servicio per- 
sonal el que estos pagan , también tasan en un peso y 
media hanega de maíz al que está en tierra del principal, 
como al que está en tierra tributaria de V. M. ; y este 
es gran agravio para los pobres maeques, porque pagan 
un tributo á V. M. y otro á los principales cuyas tierras 
cultivan, y este es escesivo. 

Conviene para remedio de?to , que pues estos princi- 
pales no tienen otro dominio sobre estos maeques , sino 
ser sus terrazgueros , que se los mande Y. M. quitar to- 



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DEL .ARCHIVO DI INDIAS. 4$l 

dos y dartes tierras de las tributarias, que arriba tengo 
dicho , con su tributo como á los demás,, y que á los 
principales se les queden sus tierras de su patrimonio sin 
quitárseles ninguna; y los indios. maeques se pasarán de 
. tan buena gana, como quien dexa tierra agena y se pa- 
sa á propia y con menos tributo y vejación. 

Y porque en esta tierra no solo se vive mal , mas 
antes es imposible vivir sin el ayuda de los indios, y á 
los dichos principales les serían de poco provecho las 
tierras de sus patrimonios, faltándoles quien se las cul- 
tivase, debe Y. M. mandar que eñ cada lugar se alqui- 
len tantos indios cada semana por el precio que á los 
que acá gobiernan les pareciere ; y questos se repartan 
entre los principales, para que les beneñcien y labren 
sus tierras, pagándoles como está dicho. Y desta mane- 
ra los principales teman aprovechamiento de sus tierras, 
y los indios; que tenían por maeques, serán libres de la 
vejación que se les hacia en tenellos en sus tierras y pa- 
gar tanto tributo. 

Olvidábaseme de decir, que repartidas las tierras 
tributarias calpulales , que tengo dichas, por sus suertes 
iguales , en donde hubiere sobras dellas se haga padrón 
aparte de las tierras que sobraren , para que los hijos 
que nascieren en el dicho pueblo , que no tuvieren tier- 
ra que beneficiar, por no ser bastante para todos las que 
se dieron á sus padres, se les pueda dar tierra de la que 
. sobra con su tributo , y se acreciente á la renta de 
Y. M. Y no habrá indio de los que andan por los montes 
que no acuda, con saber que le han de dar tierra propia; 
y aunque parezca que V. M. enagena todas estas tierras, 
que son suyas, en esto no se enagenan, pues están su- 
jetas siempre á Real tributo ; y mientras los indios dura- 



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432 . DOCUMENTOS' INÉDITOS 

t - , •.,*,' , • . .. . • • • . • .. 

ren, no puede V. M. tener mejor aprovechamiento ae- 
llas , quel tributo que los indios pagaren; ^si ellos se 
acabaren , ahí se quedan laé tierras para los españoles, y 
para hacer lo que V. M. fuere servido. ' ' ' ' ' ' 

Hecho este repartimiento de tierral tributarias, debe 
V. M. mandar que se imponga el tributo como tengo di- 
cho, á peso y medio hanega de iñaiz , en donde menos 
posibilidad hubiere , y en dónde más , más ; porque esto 
pueden pagar con gran facilidad; y que deste tributo 
no haya sobras , ni fincas para sus comunidades , pues 
este tributo solo ge debe á V. M. por razón destas tier- 
ras. Y yo obligo mi hacienda, si rió se le acrecentaren á 
V. M. en cada año solamente los tributos en más de tres- 
cientos mili pesos ; y soy el que más me acorto de todos 
los que acá algo entienden , con quien yo lo he comuni- 
cado , con tal que haya mejor recaudo en las ventas del 
maíz, del que ha habido en los oficiales hasta ahora; 
porque se tiene por refrán en esta tierra y aun por cos- 
tumbre hacer esta equivalencia en los arrendamientos: 
«con tal que me deis tantas hanegas de maiz, al* precio 
que se venden las del Rey ; » y esto á mí me ha aconteci- 
do después que aquí llegué. 

Ño só si á V. M. se le acuerda que le dije en T. d0 (1) 
que convenía poner un contador mayor en esta tierra pa- 
ra tener cuenta con su Real Hacienda, que sea persona 
principal, aunque V. M. se lo gratificase bien. Después 
acá que llegué á esta tierra , me ha parecido ser muy 
necesario , porque el Visorey tiene muchas ocupaciones 
en gobernación y justicia, provisiones y pleitos, que 
cierto son muchos los que hay en esta tierra, y no 



p (l) Asi en el original, acaso por Toledo. 



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DEL ARCHIVO DE INDIAS. 463 

puede acudir á lo que toca á la hacienda , como convie- 
ne; y Qf^gue los oficiales sean, hombres de bien, han 
menester guien les tome cuenta y esté sojwellos , porque 
aunque no hagan mes acrecentamiento en la hacienda de 
V. M. , que dicen que han hecho algunos, en la suya lo 
hajrán bueno; y porque yo no sé este aprovechamiento 
de cierto, po,lo certifico á V, M. mas de lo que dicen. 
Bien sé que á dos oficiales, antecesores de los que 
agora hay, que fue al fatór Hernando de Salazar 
y al tesorero Juan Alonso de Sosa, se les alcanzó 
en más de docientos mili. pesos de minas, y no 
sé lo que se les alcanzará á éstos. Y si hubiese esta 
tal persona, ocuparse hía en, entender en las cosas que 
tocasen al acrecentamiento de la hacienda de V. M., y 
en dar aviso dellas; y no lo que agora pasa, que antes 
hay genios que andan procurando que no parezca la ver- 
dad de los indios , ni de las tasaciones , aunque se per- 
judique al encomendero, á trueque de que no se vea el 
grande agravio que á V. M. se ha hecho en su hacienda 
y en sus tributos, y el poco cuidado que ha habido de 
remediallo. Y el daño ha sido tan grande , que tengo por 
entendido que son en más de dos piillones, de diez anos 
á esta parte, y esto' con la justificación y moderación de 
tributos, que arriba he dicho. Yo certifico á V. M. que 
me duele tanto ver el poco cuidado que hay de su Real 
Hacienda y de su acrecentamiento , que no lo sabría en- 
carescer; y pues es ya venido el Visitador, yo le daré 
cuenta más larga, para que pueda entender bien claro 
este negocio. 

Y. M. ha de tomar á su cargo , mientras no hubiere 
diezmos, la sustentación de los frailes, y que, ellos no 
lleven nada de los pueblos ni de sus comunidades, por- 



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454 ' DOCUMENTOS IÑZDITOS 

qué creó que esta invección, dé cobrar de tributos, la 
inventó algún fraile , por tener de qué aprovechar á sos 
deudos; y á los frailes honrados desta tierra les ha pare- 
cido muy mal ; y qué los encomenderos sustenten á sa 
costa los religiosos que hubiere en los lugares de su en- 
comienda, con tal que á los dichos encomenderos se les 
dé su tributo entero , como tengo dicho ; y questó que se 
ha de dar á (os religiosos ', se tase conforme á lo que al 
Virey y Audiencia y perlados de las órdenes les pare- 
ciere que habrá menester cada religioso para su susten- 
tación; y qué tantos cuantos religiosos hubiere en cada 
monesterio, tanto se les dé. Acá suelen tasar que há 
menester cada fraile ochenta pesos para vestir y comer 
cada año, y con que se den ciento, con el aceite y vino 
que Y. M. los manda dar y sus limosnas , se podrían 
muy bien sustentar, con tal que á cada monesterio se le 
dé cada año un tanto para ornamentos, porque lo demás 
no ló han menester , que todas las obras y servicios de 
casa los hacen los indios , y es justo. Y esto á mi parecer 
no podrá tener de costa á V. M. más de setenta mili pesos 
arriba á mi parecer, según la Cuenta que yo he echado 
por los que tengo en la tierra , de que V. M. me hizo 
merced. Y con todo esto, digo qué será el acrecenta- 
miento , sacado lo que se há de dar á los frailes , de más 
dé docientos y setenta mili pesos cada año ; y esto es lo 
qiíé tengo que decir en lo que toca á la hacienda de V. M. 
y orden de tributar destos naturales. 

Guando llegué á esta tierra hallé á todos los religio- 
sos de ella muy desconsolados, por algunas provisiones 
qfue de ese Real Consejo hablan venido contra ellos, di- 
ciendo que habiá sido Y. M. informado con falsas infor- 
maciones y no de la verdad ; y que desde que encomen- 



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DElT ARCHIVO díe mnAs. 455 

zaron á Teñir estas cédulas, estaban los españoles tan 
contentos, y les habían perdido el respeto en obras y en 
palabras, diciendo y dando á entender á los indios que 
habían de quitar todos los frailes desta tierra; y que no 
los obedeciesen, ni hiciesen lo que ellos mandaban» 
porque ya en España habían entendido quien ellos eran. 

Y desto había nascido que muchos indios se atrevían y 
habian atrevido á los dichos frailes, y les perdían el res» 
peto y reverencia que les solían tener; y. que temían no 
viniesen de aquí á pérdelle á el Evangelio y á la dotrina; 
y que sentían mucho y estaban muy desconsolados de 
verse desfavorecidos de V. M. Yo les consolé á todos lo 
que pude , y les di á entender que ni V. M. ni su Real Con- 
sejo no los tenían en menos que los habian tenido hasta 
aquí , y que tenia la misma intención de favórecellos que 
siempre había tenido, y que si alguna cosa se había pro- 
veído contra algunos Padres, era porque habia habida 
información bastante contra ellos , que se entrometían en 
cosas fuera de su profesión y daban ruin ejemplo y cau- 
saban escándalo; y que como los perlados pusiesen orden 
en sus subditos, para que no escediesén (fe ló que eran 
obligados, V. H. siempre los fóvoresceria y ampararía,, 
como habia hecho hasta aquí. Y cierto, señor, unode los 
mayores inconvinientes que tiene esta tierra para acer- 
tarse á gobernar, es la poca verdad que se usa en todos 
los que en ella- Viven, y así no seria mucho que las in- 
formaciones que contra los frailes se han hecho, hayan 
sido falsas. Porque, cierto, es una natural enemistad la 
que hay entre los correxidores y los frailes, porque 
cada uno pretende que él ha de ser señor, y no el otro. 

Y aunque hasta ¿quí los frailes han pretendido en cierta 
manera meter mano en las gobernaciones y hacer elec- 



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416 t ¿ ooctpqRcroa i^kwios. . 

ciones y hallarse á ellas y tener mano en las comunida- 
des y sobras de tributos , todavía escasaban algunos ro- 
bos y vejaciones, que algunos ruines alcaldes mayores y 
corregidores hacían á estos naturales, y de aquí les na$- 
cia el enojo. Y Y.. M,. debe de mandar considerar una 
cosa en su Real; Consejo de Indias, y es que entiendan 
que ninguna cosa se querrá acá probar, que no se hallen 
testigos para ello, aunque sea la mayor mentira del 
mundo, . porqués cosecha desta tierra. Los frailes, ya 
Y. M; tiene entendido el servicio que en esta tierra han 
hecho y hacen á. Nuestro Señor y á Y. M. , que cierto, 
sin que lo pueda esto negar nadie, todo el bien que hay 
en la tierra se debe á ellos , y no tan solamente en lo es- 
piritual, pero en lo temporal; porque ellos les han dado 
ser y avezádoles á tener pulicía y orden entre ellos, y 
auna obedescer á las Audiencias; porque tenían tanta 
opitiioncon ellos, que no creían sino lo quel fraile les 
deoia. Y mi padre la primera cosa que procuró después 
de ganada la tierra, fue dar á entender á los indios la 
veneración y respeto que habian de tener á los ministros 
del Evangelio , y en topando un fraile por la calle, se 
apeaba de su caballo , y se hincaba de rodillas y le be- 
saba la mano; y como los indios tenian á mi padre en 
tanto , quedóles muy en la memoria este ejemplo. Y así 
el gran crédito y opinión que ent$e estos naturales han 
tenido los religiosos, ha sido causa de tan gran efeto, 
como el que se ha hecho en ellos , que cierto, es cosa para 
dar muchas gracias á Nuestro Señor; y nadie lo puede 
considerar si no lo vé , y si hubiese tantos ministros 
cuantos serian necesarios, no sé yo qué provincia habría 
donde más cristiandad y devoción hubiese que en esta; 
y por esto se debe de favorecer mucho á los buenos re- 



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DII» AIMWVOvM I*M*ft. 411 > 

ligiosos, y aunque haya algunos escasos entre ellos, los 
debe: Y. M. mandar reprender y csstig&r: con secreta 
para que no haya ocasión á que Ips indios ai españoles 
les pierdan el respeto, que como á ministros del Evan- 
gelio se les debe . Y de mi pobre parecer, aunque Y. M. 
losabeaUá mqjor conpiderir, se debe «screbir á todos • 
los Provinciales de las órdenes , mandándoles en. lo que 
han de entender, y hasta dónde ha de llegar su jurisdi- 
cion, y que de^alli no excedan un punto;. y que al que 
excediere quel prelado lo castigue» de arte que no torne 
á esceder otra vez; y que miren los perlados qué frailes 
ponen en los monasterios,, porquq de no ponerse tales, 
han sucedido algunos disparates; y que si sucedieren 
más de aquí adelante , que será á culpa de los perlados, 
y que á ellos mandará Y. M. castigar, y en lo demás 
consolándolos y esforzándolos, para que vayan con su 
buena obra adelante , que tengo entendido que nb sal- 
drán un punto de lo que Y. M. les enviare á mandar. Y 
aunque baya algún exceso que se deba castigar, V. M. 
debe mandar que se castigue con todo secreto , de arte 
que los indios no lo entiendan , ni aun los españoles si 
fuese posible, que buenos medios puede haber para 
todo. 

Sin hacer agravio á ninguna de las otras órdenes, la 
orden de San Francisco ha vivido en esta tierra muy sin 
achaque y con grande ejemplo; y así los indios los tie- 
nen en más, y desea cada uno tener más frailes francis- 
cos que no de otra orden. Estos serán más fáciles á per- 
suadir y á obedecer loque Y. M. les mandare, porque 
como no* tienen rentas , ni las pueden tener , ni otros 
aprovechamientos, todo les sobra. Los dias pasados tu- 
vieron capítulo los dichos frailes , y yo me hallé en él y 



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iM DOflOtffcNftfS ílVBDitOi 

los consolé , como tengo dicho , y di á entender la inten- 
ción y voluntad de V. M. , y ello» quedaron muy conso- 
lados. Hay muy pocos frailes dé esta orden ¿n este tierra 
pata las casas que tienen tomadas, y son ett lo mejor de 
la tierra ; y en este capítulo; visto que no podían suplir á 
todo bastantemente, querían dejar veinte y cuatro ó vein- 
te y cinco casas , yo les persuadí mucho que no lo hicie- 
sen hasta que V. M. fuese informado dello , y les enviase 
á mandar lo que hablan de hacer, y así lo hicieron. Su- 
plico á Y; M. mande que se procure con el General de la 
dicha orden, que haga enviar ochenta ó cien frailes, que 
con estos se podrá suplir la necesidad que al presente 
tienen , que cierto es grande. Y sería grandísimo incoo- 
viniente desamparar las casas , porque por poca dotrina 
que haya, será más que la que se los podrá dar de cléri- 
gos, y de más efeto , y descargará V. M. muy mejor des- 
cargada su conciencia, y en esto recibiré yo señaladísi- 
ma merced y en questa orden y las demás sean favores- 
cidas, por el gran servicio que á Dios Nuestro Señor y á 
V. M. hacen, 

En esta tierra van multiplicando mucho los españo- 
les en ella, y de España vienen cada año gran número 
de gente y ninguno se aplica á trabajar , y los manteni- 
mientos se encarecen grandemente , y hay infinitos va- 
gamundos, y el Virey mesmo me dixo que se levanta- 
ban en México cada dia ochocientos hombres sin tener 
dónde comer ; y no se pone remedio en que trabajen los 
españoles, ni en castigar los vagamundos, y así hay 
grandes robos eo esta tierra» especialmente en casas de 
ganados, que nadie es señor de su hacienda. Y no es 
nada lo que agora pasa , para lo que entiendo que será 
adelante, porque allende de los muchos españoles, hay 



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i>xl Amonto m uro!**. 489 

taínto número de raéstírtos y mtiíatos , que cubren la fierra, 
y éstos naturalmente nacen *nat' indicados y hacen gran- 
dísimo daño á estos naturales* V. M. debe mandar poner 
remedio en esto, y en que se competa á <$ue los hom» 
bíres trabajen y no se consientan vagamundos, ú tos ha* 
gan volver á España. Y esto es tan necesario , que si np 
se pone remedio, y cotí brevedad, nó sé si caándo se 
quiera poner tendrá remedió ; aviso á V. M. detto, por- 
que acá yo lo he avisado al Vírey y no sé qué hará. 

Otras muchas cosas hay ten esta tierra, necesarias pa- „ 
ra lá gobernación delta , que no se entienden ; y no avi- 
só deltas á V. M. , porque ciaré cuenta deltas al Visitador, 
y él las podrá remediar y avisar á V. M. deltas las má» 
esenciales. Y las que tienen más necesidad de remedio 
sontas que aquí escribo; suplico á V. M. reciba mi. 
voluntad. 

En lo que toca al asiento y perpetuidad desta tierra, 
ya en España hablé á V. M. y ásu Real Consejo, dándo- 
le á entender lo que parescia que con venia, y di las cau- 
sas, escritas por donde me parecía que se debría hacer, 
y también de otros desta tierra que tenían bien entendi- 
do las cosas della á V. M. y á su Real Consejo ; parescié 
que por entonces no había lugar de haceAe, que en 
adelante se proveería lo que más pareciere que con ve- 
nia. Tengo entendido quel Visitador traerá alguna clari- 
dad en estos negocios; yo siempre diré á V. M. lo que le 
dije el diá que le besé las manos para venirme á esta 
tierra; queste negocio es tan necesario, así para los na- 
turales como para los españoles , crue será imposible con- 
servarse lá tierra para adelante sin ello; V. M. hará lo 
que más fuere servido. 

De los conquistadores viejos quedan ya muy pocos, 



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460 BowKswnwfs mmm^ 

y estos muy pobres; V. M. les ra^nda h^oer siempre 
merced de afeuna nytwia de costa de la C*>a> y es poca, 
según han encaresfcido los «anteofimentes* para poderse 
sustentar. Suplico á Y, M. mande al Yirey que (Je cua- 
trocientos cargos que provee en, esta tierra ^ los ciento 
siquiera provea en estos pobres viejos , que} ayudaron 
á gandir la tierra. Y no sga esGqpa deGir que no son sufi- 
cientes para ello, que si hay muchos que lo son, y los 
más de los cargos sedán para ¡entretener á los que están 
en ellos, sin haber casi nada que hacer eu el cargo. Y si 
no fuere para efeto de dar de comer á hombres en esta 
tierra, sepodian escus&r los ctocientos dellos sin caiigo 
de conciencia ninguno; y suplico á Y: M. quegta cédula, 
en favor destos pobres conquistadores, seme envié á mí, 
para que tenga cuidado de soliGitalJo. 

Lo que toca á mis negocios he dexado para la pos- 
tre, porque tengo en más lo que toca al servicio de 
Y. M. que mi propio interés; agora últimamente se me 
ha hecho un agravio, del cual es bien que Y. M. tenga 
noticia, porque le vá más que á mi. Yo truje una provi- 
sión de ese Real Consejo para que se contasen y tasasen 
mis indios, y. se jne desagraviase del notable daño que 
habia recebido en las tasaciones pasadas ; y en su cum- 
plimiento desta provisión, se mandó por el Audiencia al 
dotor Zorita que. viniese á hacer esta cuenta; y comenzó- 
se en un lugar mió que se llama Cuyuacan, y en otro 
que se llama Atacubaya; y en cuanto á lo primero, hubo 
de engaño en la primera cuenta ochocientos indios, y no 
embargante esto , se hallaron en las dichas villas cinco 
mili y seiscientos y setenta. Vióse la visita en ^Audien- 
cia, y porque algunos della han informado á V, M. d no- 
table daño que rescibió su Real Hacienda en estas tasa- 



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DEL ARCHIVO US IH0IAS. 481 

dones, y oíros querían encubrir la culpa que en este 
eáso tienen,: para que no parezca su culpa tan clara, 
quieren que no parezca' la verdad de lo que los indios 
pueden, y hubo harta discordia sobre lá tasación y su 
fin. 7 Otrodia se tornaron á jbntár, y salieron tasados los 
dos fugares en cinco mili pesos y dos mili y quinientas 
hanegas de mate, que fáe el mayor agravio que se ha 
hecho en el muiido, estando probado con los mesmos 
indios que podían pagar cada uno cuatro pesos, y pedido 
por ellos en sus peticiones que los tasasen á dos , y dada 
la petición sobrello en la Real Audiencia, y probada la 
posibilidad, ques la mayor que hay de pueblo en la Nue- 
va España. Y esto no fue tanto por hacerme á mí mal, 
cuanto porque aparesciese el que áV.M. se ha hecho y 
se hace tan notable; y cuando en un solo lugar pasa esto, 
mire V. M. qué harán en los questán en su Real Corona, 
si los ha de tasar el que negoció esta tasación. Á mí, 
Señor, poco me importa, que de todo tengo apelado, y 
por los testimonios verá Y. M. el agravio tan claro, y me 
mandará hacer justicia en su Real Consejo; que si este 
remedio no tuviésemos, pobres de. los que acá vivimos. 
Pero no consienta V. M, que la cuenta de sus pueblos y 
tasa la haga el Visorey, y advierto dello á V. M. toque á 
quien, tocare; y envié V. M. quien tase sus pueblos , que 
conforme á lo que arriba tengo escrito , seria grande el 
acrecentamiento de su Real Patrimonio, y así como ago- 
ra vá, será ninguno. Y si V. M. lo quiere considerar, 
vello há claramente en que há tres años que vino Ortuno y 
delbarra, y trujo cédula de Y. M., en que mandaba se 
tasasen y contasen sus pueblos; pues yo quiero que me 
corten la cabeza, si en los tributos han acrecentado veinte 
mili pesos, ni lo harán jamás basta que V. M. envié per- 



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482 docühihtos todito* 

sona propia y de confianza y entendimiento. Y mande 
V. M. al Visitador que entienda en esto, y verápe cla^o 
si digo verdad, ú si me mueve otra cosa, siqo )o que 
toca al servicio de V. M., cuya Real persona Nuestro Sp- 
nor guarde, con acrecentamiento de mayores reinos y se- 
ñoríos, como los vasallos de V. M. habernos menester.—* 
De México y de Octubre 10, de 1563 anos. S. C. R. Jf . 
Besa los pies ¿ Y, M. so menor vasallo.— El Marqués 
del Valle. 



Capitulación ajustada entre bl Rey Felipe II y Diego 
Fernandez de Serpa, sobre la qobebnacion y población 

DE LAS PROVINCIAS DE GüAYANA Y CaüRA. (1) 



Muy Poderoso Señor : 

Diego Fernandez de Serpa dice : por cuanto Vuestra 
Alteza le ha hecho merced de la gobernación y pobla- 
ción de las provincias de Guayaca (2) y Caura (3) y las 



(1} Archivo dt Indias.*- Patronato Real.— Este documento es 
como el preliminar de la relación que va inserta á seguida, j 
aunq ve carece de fecha, dedúcese por esta última que debió ser 
á fines de 1568 ó principios del 69. 

(2) Guayana, comarca de la parte septentrional de la América 
meridional; está dividida en cinco partes, que eran denominadas 
según las diversas potencias que lasjdominaban. Habia Guavana 
inglesa, española, portuguesa, francesa y holandesa: la Guaja- 
na española formada parte del gobierno de Caracas. 

(3) Caura, provincia del gobierno de Caracas en la Guajana 
española. 



Digitj^edby VjOO 



qu, iwam* m indias. 403 

demás provincias quen la dicha gobernación entran, ia 
cual gobernaciop ha de ser intitulada )a Plueva Andalu- 
cía, pide se Je haga merced de H» que enalte memorial 
se contiena. 

Primeramente suplica á Vuestra Alteza queja merced 
que se I9 hace de Gobernador y Capitán General sea por 
tres vidas (1), con salario de cuatro mili ducados cada 
año de los frutos de la dicha tierra. 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le mande dar título de 
Adelantado de la dicha tierra, y epto se entienda para él 
y sus herederos y sucesores perpetuamente, con tres 
mili ducados en cada un año. 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le haga merced de 
treinta leguas en cuadro, pobladas de indios, para él y 
sus herederos y sucesores perpetuamente, á donde él se- 
ñalare, en una parte ó en dos. 

ítem, suplica á Vuestra Alteza que , cuando se pu- 
siere Audiencia Real en la dicha gobernación, le haga 
merced del alguacilazgo mayor de la dicha Audiencia 
perpetuamente para él, sus herederos y sucesores. 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le haga merced qpel 
pueda dar repartimiento de indios á los pobladores de la 
dicha tierra, así como los han dado los gobernadores del 
Pera y Nueva España, con que sea por tres vidas. 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le haga merced de que 
pueda dar á los pobladores de la dicha tierra reparti- 
miento de tierras para sus labranzas, y estancias para 
sus ganados y solares de casas, y esto se entiende para 
ellos y sus herederos y sucesores. 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le haga merced que 



(1) Por tres vidas, esto es, por tres generaciones. 



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464 D0CUU1HT0S INÉDITOS 

loa pobladores y vecinos de la dicha gobernación no pa- 
guen sino la veintena parte de los quintos, así de oro, 
plata, piedras, perlas y minas, como de otros aprove- 
chamientos quen la dicha tierra hobiese, por veinte años. 

ítem, suplica á Vuestra Alteza . le haga merced que 
por cuanto los vecinos y pobladores en estos primeros 
años tío podrán tener aprovechamieuto de los frutos de 
la tierra ni minas, por la ocupación que han de tener en 
pobter y cultivar la tierra, sean libres por tiempo de 
quinde años de almoxarifazgo y otros derechos de los 
quellevaren pata el sustento de sus casas y familia de 
todos los reinos de Vuestra Alteza. 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le haga merced de las 
penas de cámara para la fundación de las iglesias y mo- 
nasterios que en aquella tierra se hicieren. 

ítem , suplica á Vuestra Alteza le haga merced, que 
en cada cibdad que poblare, pueda nombrar tres regido- 
res perpetuos . — No há lugar: 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le haga merced de tres 
mili ducados porcada ciudad que poblare, por una vez. — 
No há lugar,. 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le haga merced, para 
que pueda repartir entre los vecinos y pobladores de la 
dicha tierra, de agua y linderos para molinos y ingenios 
de azúcar, y para otras cosas necesarias , y esto se en- 
tienda perpetuo para ellos y sus herederos y sucesores. 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le haga merced délas 
tenencias de las fuerzas que se hiciesen en la dicha tier- 
ra, por tres vidas, con salario competente. 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le haga merced que 
pueda nombrar término á las ciudades que poblare, y 
propios y exidos y dehesa. 



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DEL ARCHIVO DI HtBIAS. 468 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le haga merced del 
girón de tierra que tiene pedido, donde está el puerto, 
que es entre el rio de Uyapari y el morro Muaré, que es 
la costa de Cumaná y Piritú. 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le haga merced de le 
dar licencia para que pueda sacar, ansí destos reinos 
como de Portugal, Cabo Verde y Guinea, quinientos es- 
clavos y esclavas para servicio y labor y agricultura de 
la dicha tierra, y otras cosas para el bien y provecho de 
los naturales y pobladores, libres de todo derecho. . 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le haga merced que si 
muriere, como es cosa natural, teniendo comenzado á 
aprestar su viaje, ó en él , pueda nombrar en la dicha 
gobernación la persona que quisiere, hasta en tanto que 
su sucesor venga á la dicha gobernación, y el que así 
nombrare prosiga el dicho viaje. 

ítem, suplica á Vuestra Alteza, le haga merced de 
darle licencia para que de España pueda sacar ocho- 
cientos hombres para poblar y pacificar la dicha gober- 
nación, que aqsí Vuestra Alteza le ha hecho merced. 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le haga merced que 
coa tres navios pueda proveer la dicha gobernación de 
las cosas necesarias, así comida como bebida y ganados 
y caballos, así de España como de las islas comarcanas 
de Indias y Tierra firmé, los cuales pueden salir con flota 
ó sin ella, y que sean libres de almoxarifazgo y averías 
y galeras y otras impusiciones y derechos algunos, por 
tiempo de diez años. 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le haga merced por 
tiempo de los dichos diez años, pueda nombrar maestres 
y pilotos, que anden en los navios, aunque no sean exa- 
minados, como sean naturales. 
Tomo IV. 30 



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466 DOCUMENTOS INÉDITOS 

ítem, suplica á Vuestra Alteza le haga merced de dos 
pesquerías, una de perlas y otra de pescado, donde él 
las señalare; y esto sea para él y sus herederos y suce- 
sores para siempre. 

Los cuales dichos capítulos suplica á Vuestra Alteza 
los mande ver, y hacerle merced de lo que en eílos pide, 
atento lo mucho que ha servido y gastado y ha de servir 
y gastar en hacer ia dicha jomada. — Diego Fernandez de 
Serpa. 

Muy poderoso Señor. 

Diego Fernandez de Serpa dice : que en la goberna- 
ción de que Vuestra Alteza le ha hecho merced, no tiene 
puerto ninguno donde desembarcar, sino es en un girón 
de tierra que está desde el rio deUyaparí hasta el morro 
de Muaré, que es en la costa del Piritú, la qual qs anexa 
á la gobernación de que S. M. le ha hecho merced , y le 
fue dado á Diego de Ordasjuu tocón la dicha gobernación, 
siendo proveído por este Real Consejo, porque en este 
pedazo de tierra está el puerto por donde se ha de entrar 
en la dicha tierra , ansí la gente como los ganados ; y se 
ha de poblar en ella una cii dad que ha de ser principio 
de toda la gobernación, y allí tiene los indios amigos que 
siempre ha hecho en la comarca, y en este puerto ha de 
ser la contratación de las flotas que de España fueren y 
de todo lo demás de la tierra adentro. Y esto suplica á 
Vuestra Alteza por lo que toca al servicio de Dios y de 
S. M., y bien y dotrina de los naturales, y conviene, por- 
que franceses no se metan en este puerto. — Diego Fer- 
nandez de Serpa. 



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sil abchivo n* iiwAs. 467 



Relación db Lopn de las Varillas sobre la conquista, 
t población de Nueva Córdoba (1). 



El gobernador Diego Fernandez de Serpa partió del 
Puerto de Sancta Maria (2) la Semana Sancta del año 
1569, con cuatro navios, para ser visitado del Juez ofi- 
cial en la bahia de Cádiz, donde surgió y apercibió al di* 
cho oficial viniese á hacer el registro, así de las cosas y 
bastimentos que llevaba , corno de la gente de guerra y 
marineros que tenia embarcados. Pusieron inconvenien- 
tes los visitadores para no entrar en los navios, diciendo 
venían de tierra sospechosa de pestilencia, y que no era 
justo tratar con ellos. Requirió el Gobernador al Juez le 
despachase; mandóse desembarcar toda la gente en 
los arenales de Cádiz, donde se les lomó muestra, 
en la cual hallaron pasados de seiscientos y cincuen- 



(1) Colección de Muñoz , tomo lxxxviii. Nueva Córdoba, co- 
marca situada en la provincia de Cu ni ana ó Nueva Andalu- 
cía, depe adíente del g)bierno dj Caraca*, de^gnada en la 
lengua de los indios con el nombre de Guayan a El gober- 
nador Serpa fue, <*o f no se verá por esta retacón, el primer 
conquistador y poblado** de aquel p*is, el cual quedó des- 
pués de s»i muerte designado con el sombre de Gobernación de, 
Serpa. El capitán Gonzalo ds Ocampo, de quien dice Herrera, 
(Descrip., tomo I, pág HJ que fue el p imer fundador de Nuev* 
Córdoba, debió t-er por tanto posterior á aquel. 

(2) Ciudad de España, provincia de Cádiz. 



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468 DOCUMENTOS INÉDITOS 

ta hombres, sin mozos, mujeres y niños, con los cuales 
pasaron de ochocientas personas; visitaron los bastimen- 
tos y hallaron abundancia de todo lo necesario para siete 
meses, y la gente suficientemente armada. Dilataron el 
dar el despacho y registro muchos días, diciendo que ea 
la capitulación que con S. M. había el dicho Goberna- 
dor asentado, ofrecía bastecerse para un año; y no lo 
estando, ni uniendo artillería de bronce, le mandaba no 
partiese , so pena de ser habidos él y los que con él fue- 
ron por traidores; de suerte que algunas personas que ya 
estaban remotos y espantados de verse en la mar, echa- 
ron mano desta ocasión y declararon no querer ir la jor- 
nada. Estos eran personaa validas, y de quien pendían 
las voluntades de otros muchos , á quien persuadieron si- 
guiesen su opinión ; echaron voz de querer irse á la guer- 
ra de Granada, para que su culpa fuese menos grave; le- 
vantáronse con un navio , gente y tropa en él había; vino 
el corregidor Joan de Bustos á la nao capitana, y á ins- 
tancia destos alterados, prendió al Gobernador, buscando 
para ello color harto flaca y de pasión clara. Despachó el 
Gobernador, desde la prisión y cárcel pública donde es- 
taba, un capitán á esta corte á dar cuenta al Real Conse- 
jo de Indias para que favoresciese su causa. Proveyó el 
Consejo, entendiendo la malicia de los alterados , á Fran- 
cisco Duarte para que fuese á la espedicion del Goberna- 
dor y armada , el cual halló que en los navios no habia 
la provisión y bastimentos, para el viaje y larga navega- 
ción necesarios , por haber pasado cinco meses en las di- 
laciones dichas y prisión del Gobernador. Fue necesario, 
para tornar á proveer la dicha armada, vender dos na- 
vios della , y con esto y con el socorro que la gente de 
nuevo hizo., fueron despachados. Partieron de Sanct Lu- 



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DIL ARCHIVO DE INDIAS. 469 

car por Agosto, tomaron puerto en Canaria \ donde com- 
pró el Gobernador una nao para que la gente fuese más 
holgada y acomodada ; proveyóse allí de algunos basti- 
mentos; partió de las islas á los 9 de Septiembre; llegó 
á la Margarita .(1)» isla de Tierra firme á los 4 de Octu- 
bre, donde á trueco de algunas cosas que llevaba, 
compró ochocientas vacas, á entregar en los llanos de 
Venezuela ; los soldados que pudieron se proveyeron de 
caballos en esta isla , en la cual estuvieron ocho dias. 
Llegó el Gobernador á los 13 de Octubre al puerto de 
Cumaná (2), donde aquella noche desembarcó con todos 
sus capitanes , dejando uno en la armada , á quien enco- 
mendó aquella noche la guarda della y para que otro 
dia con toda la gente en orden de guerra entrase en los 
buhios (3) de la población. Bajaron de aquellos valles y 
montana siete ú ocho caciques, á saber qué gente y na- 
vios eran los que habían surgido y tomado tierra; á 
quien el Gobernador recibió bien y satisfizo de lo que 
preguntaban. Holgaron de ver nuestro orden y trage, 
porque aunque habia allí cristianos mestizos , vestían 
lienzo; trajeron de presente al Gobernador mucho 
maíz y otras provisiones. Tomóse otro dia muestra 
de la gente, y halláronse doscientos ochenta hom- 
bres de guerra y pobladores, casados todos, con sus 
armas. Desembarcáronse ál dia siguiente las mujeres y 
niños con su ropa; trazóse la iglesia , plaza y calles, para 
que por su orden todos en ella se acomodasen de aloja- 



(1) Margarita , una de las islas de sotavento en las Antillas, 
cerca de la costa Norte de Nueva Granada (Colombia.) 

(2) Cumaná, ciudad del gobierno de Caracas, y capitel de pro- 
vincia en la costa meridional del golfo da Cariaco. 

(3) Buhio, chpza 6 cabana cubierta de paja y sin respiraderos» 



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470 documentos murros 

miento. Poblóse en ocho días la Nuera Córdoba de más 
de ciento cincuenta casas, cubiertas de paja ó cana; des- 
pacháronse indios lenguas á los caciques comarcanos, 
para que les amonestasen, viniesen á ver á su Goberna- 
dor y le trajesen comida para sus gentesj vinieron mu- 
chos á la amistad y obidiencia de los cristianos, y otros 
hubo que por entonces no. Al cabo de algunos dias los 
pilotos y marineros pidieron sus salarios y licencia para 
irse; consígneseles la paga en sal y pescado en las sali- 
nas de Araya (1); de lo cual fueron contentos por la ga- 
nancia que dello en Sancto Domingo se les seguia. En- 
vió el Gobernador á las dichas salinas y pesquería un ca- 
pitán con doce soldados y cuatro caciques con trescientos 
indios; metiéronse en ocho dias en los tres navios más 
de cuatro mili hanegas de sal y más de dos mili arrobas 
de pescado seco, lo cual en este tiempo con mucha faci- 
lidad se pescó, sin loque, fresco, comían más de trescien- 
tas cincuenta personas, que á la carga de los dichos na- 
vios asisiian. Vinieron el Gobernador con sus capitanes 
á ver la grandeza y abundancia desfa hacienda;, tomóse 
posesión della en nombre de la ciudad de la Nueva Cór- 
doba, y esto por cierto respeto. Estando allí, se trató de 
lo que se debia hacer para que no se perdiese tiempo; 
resolvióse por el Gobernador y los capi;anes en que, an- 
tes que la muchedumbre de la gente acabase la comida 
que había en la población y comarca, fuesen .capitanes 
con gente la tierra adentro, á dos efectos: para entrete- 
ner los soldados, y para calar y tentar la tierra y que della 
enviasen bastimento á la ciudad, en el cual efecto no es- 



(1) Araya (Santiago de), península de la capitanía general de 
«áfacas, gobierno ñt Catuana. 



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DEL ARCHIVO DI llfDUS. 471 

tuviesen más de cuarenta dias. Dióse ordena otro capitán 
para que se aprestase con brevedad para ir á la provin- 
cia de los aruacas (1) con una instrucción de lo que en 
aquella tierra había de hacer. Cometióse al yerno del 
Gobernador fuese á la isla Margarita, y tratase con los 
vecinos della diesen ganados, yeguas y caballos á los po- 
bladores de la Nueva Córdoba, por los precios y como en 
la dicha isla se compraban y vendían; y para esto se 
les notificó una cédula y provisión deste Real Consejo de 
Indias , lo cual obedecieron muy al revés de lo que al 
servicio de S. M. convenia y en la dicha provisión se les 
mandaba. Vuelto el Gobernador á la Nueva Córdoba, 
partió della el cajiitan Pedro de Ayala con ciento treinta 
y dos hombres, con instrucción de seguir siempre la vuel- 
ta de Levante, ribera del golfo de Cariaco , y que trajese 
consigo los indios que de paz le recibiesen, y llevó res- 
cates y cosas para dalles. Volvió al término dicho, y hizo 
relación de haber hallado tierra trabajosa de andar y 
fragosa (2), y por esto habían tenido necesidad de calza- 
do. Esto cau¿ó una guia, no queriendo llevar la gente 
por parle llana, poblada y bastepida , á causa de que no 
fuesen por los buhíos de un su pariente y amigo, de 
quien pretendía tener interés. Con todas las separaciones 
que la dicha guia hizo, hallaron buena tierra, muy culti- 
vada, de grandes labranzas de maiz , yuca (3) , batatas, 



(1) Indios aruacas, los que estaban en la parte Levante de la 
isla de la Trinidad; eran parte de ellos caribes y todos belicosos. 
(Herrera, J)escrip\j 

(2) Lo mismo que áspera, llena de quiebras. 

<(3) Yuca, raíz de América de la cual se hace el pan ; es pare* 
«ida á un rábano, aunque más parda y gruesa de cortesa. 



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472 DOCUMENTOS INÉDITOS 

ayyamas (1), aunque no en sazón de cosecha; vieronmu- 
chos ríos y grandes savanas , donde hallaron y mataroa 
venados y váquiras; hay en esta tierra gallinas en abun- 
dancia. Dábanles los indios algún oro, por bonetes, cu- 
chillos y anzuelos ; traían todas las indias perlas ; hay una 
, cacica que tiene una cinta dellas , que la aprecian en más 
de mili y quinientos ducados. Trajo este dicho capitán 
consigo desta entrada dos indios principales, muy viejos, 
con sus mujeres y hijos, que es la mayor señal de paz 
que pueden dar, los cuales dixeron haber en su tierra é 
comarca en la falda de la sierra muchas poblaciones, y 
que habia muchos indios que yivian junto á un agua 
grande, y que estos tenían muchos caracuries (2) y 
águilas (3), y que venian á su tierra deste á tomar sal, 
y por ella les daban indias esclavas , las cuales traían de 
un, rio donde los moradores eran caribes, con quien te- 
nían siempre guerra. Entendióse ser este el rio de 
Amana, que confína con el golfo de Paria, donde estuvo 
perdido un navio de D. Pedro de Silva doce dias, hasta 
que la marea y corriente le echó fuera; entra este golfo 
la tierra adentro catorce leguas. Partió el capitán Fran- 
cisco de Álava de la Nueva Córdoba, como estaba acor- 
dado, con setenta y cuatro soldados ; mandóse le guiase 



(1) Así en el original; acaso sea lo mismo que Knyos, que se- 
gún Herrera (Dec. vi, lib. v , cap. 6.°) es una yerba que se cria 
en la costa del mar . á que se reñere esta relación, y de la cual 
comen los indios y aun se sirven de ella como purga en sus in- 
disposiciones. 

(2) Caracuries 6 caracolies, adornos de oro que con otros ob- 
jetos servían á los indios para cubrir sus partes pudendas, y pa- 
ra collares. 

(3) Adornos de figura de águilas, generalmente de oro , que 
llevaban les indios é indias al cuello. 



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DEL ARCHIVO DK IKDIAS. 473 

la vuelta del Sur, y que atravesase la montana llamada el 
'Bergantín ; diósele rescate para atraer los indios al trato 
y comercio de los cristianos; padescieron en la montaña 
gran necesidad de calzado, de lo cual avisaron al Gober- 
nador; proveyóseles de algunos cueros de vaca para ha- 
cer abarcas. Yolvieron á los cuarenta días; trajo el capi- 
tán relación de tierra fragosa , pero fértil de los basti- 
mentos necesarios ; dijo que en lo alto de la montaña era 
llano como media legua, donde habitaban mucha canti- 
dad de indios , cuyos principales les convidaron con sus 
# personas f subditos y mujeres y hijos , y que irian con él 
á la guerra de los caribes, para cuyo efecto estaban los 
dichos indios unidos y apercibidos. No salió el capitán á 
lo que se le pedia, por no estar fiado ser sana la intención 
con que esto se le ofrecía; dióles por escusa traer su 
gente fatigada y algunos malatos (1). Dijo habían los sol- 
dados hallado en casa de un cacique , que se llamaba 
Guantar, unas flechas de oro, y una calabaza de caracu- 
ries y águilas, y que todo lo habia restituido á los indios, 
cuyo era, sin tomalles cpyi alguna, por no esceder de la 
instruicion que llevaba. Dijeron los soldados habían ha- 
llado en casa deste dicho cacique un haripo, en que ellos 
hacen su pan, todo de oro, y una piedra verde de un je- 
me (2) de largo y dos dedos de ancho , y que en partes 
estaba clara y trasparente como esmeralda , y en otras 
turbia y cuajada; tomóse información y hallóse ser esto 
verdad , pero no se pudo averiguar quien viese volver lo 
susodicho á los indios. Quiso este dicho cacique Guan- 



(1) Es decir, malos, achacosos, desazonados. 

(2) Jeme, medida castellana que Tiene aseria sesma de la 
vara, ó su sesta parte. 



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474 DOCUMENTOS INÉDITOS 

ter ver al Gobernador, y así trajo consigo otro principal 
llamado Oreare, hombre guerrero y temido en sus co- 
marcas;, trajo cuatro indias caribas para que sirviesen al 
Gobernador v á los cristianos , los cuales alabaron toda 
aquella tierra por muy/ fértil y buena ; vieron desde lo 
alto de la montaña los llanos, cuanto les alcanzaba la 
vista, y en ellos muchos humos, y de noche fuegos. De- 
cíanles los indios que había grandes poblaciones, y que 
de allí traían las águilas de oro que tenían ; daban fácil- 
mente por una camisa vieja valor de más de diez pesos. 
Yo vi una águila de oro de veinte y dos quilates, que ' 
pesó siete pesos, y me juraron ser rescatada por un cas- 
cabel. En esta tierra traen los indios las narices y orejas 
y labios horadados , y á su usanza cosas de oro en ellas. 
En este tiempo el Gobernador dio orden en los veci- 
nos que habían de quedar en la Nueva Córdoba ; nom- 
bróse unTiniente y un Vicario, Alcaldes, Regidores y 
otros oficiales, ala república convenientes; repartieron- 
seles los indios desde la cabezada del golfo de Cariaco y 
valle de Tagachire hasta el valle de Maracapana y rio 
Neveri , que serán 36 leguas de largo y 1 i de ancho; 
señalóseles la tierra así para labranzas, como para pas- 
tos de ganados propios y concejiles. En este tiempo fué 
el Alférez general á la isla Margarita á proveerse de ca- 
ballos ; de allí escribió una carta al Gobernador, en que 
le avisaba haber llegado Joan Ponce de León á la Trini- 
dad (1), y que esta nueva le habían dado indios arua- 
cas, que con provisión y comida eran venidos á aque- 



(l) La Trinidad es la principal j más meridional de las pe- 
queñas Antillas : fue descubierta por Colon en su tercer ^iaje ea 
•1 año 1496. 



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I 



D1L ABCH1V0 DK INDIAS. 478 

Da isla. Otrosí le escribió habían llegado dos navios 
franceses, á tratar y contratar con los vecinos de aquella 
isla, como lo tienen por ordinaria costumbre; los cuales 
franceses dixeron habían estado quince dias en el rio 
Yuriapari, con dos chalupas, rescatando cajas de hachas y 
mucha cantidad de cuchillos y tonterías por águilas y ca- 
racoríes de oro fino y oro bajo , y que habían jurado ve- 
nir otro año, apercibidos de los dichos rescates, para sa- 
car de aquel rio más de cincuepta mili pesos ; dijeron 
habellesdado los indios, en el tiempo que con ellos trata- 
ron, muchas frutas y cantidad de carne de venado y vá- 
quiras. Con esta carta dio el Gobernador priesa al capitán 
que había de partir á los aruacas , como le era manda- 
do , y estando á punto dello, con dos piraguas (1) de ar- 
mada por si topase á caribes, y proveído de muchas ha- 
chas y otros rescates, con que atraer á los indios á la 
amistad y conoscimiento del Gobernador y gente que en 
la Nueva Córdoba habían poblado ; de todo lo cual ya 
los indios aruacas tenían noticia por aviso de los vecinos 
de la Margarita, de donde en este tiempo llegó Joan de^ 
Salas á servir en la jornada y entrada de Guayana, 
mostrando que por las noticias grandes que los indios 
della daban y por la facilidad que decían tendrían en ha- 
llarla, deseaba gastar su tiempo en acompañar al Gober- 
nador, el cual por selle grato á la voluntad que parescia 
tener, le mandó fuese con cierta cantidad de gente á re- 
conoscer la tierra y comarca del rio Neverí. Y de ahí á 
pocos dias partió el Gobernador con el testo del campo,* 
en seguimiento de los que al dicho rio y provincia de Ma- 



< (1) Especie de barbas chatas, todas de una pieza , aunque «con 
su quilla. 



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476 DOCUMENTOS INÉDITOS x 

racapana (1) habían ido; ordenóse al capitán Francisco 
Martínez que, con cierta parte de gente y con los vecinos 
que habían de poblar la nueva ciudad de Santiago, que- 
dase rozando un cerro (2) para que luego comenzasen 
los dichos vecinos á hacer sus casas; y el Gobernador con 
todos los demás se partió á visitar las provincias de Piri- 
ta (3), Gumanagoto (4) y Ghacopata , distrito que había 
de ser de la dicha* ciudad. Hiciéronle los caciques y prin- 
cipales de aquella tierra muchos regalos, basteciendo á 
toda la gente de lo que habían menester de mantenimien- 
to para ellos y sus caballos ; dieron de presente al Gober- 
nador muchos caracuries , hamacas y algodón hilado; 
también dieron de todas estas cosas al capitán Joan de 
Salas, por el conoscimiento que con él tenían. Nascieron 
en este tiempo entre algunos capitanes , que con el Go- 
bernador andaban, algunas envidias, de las cuales re- 
sultaron diferencias ; comenzó el capitán Salas á decir 
cosas que no parescian bien ; envióle el Gobernador pre- 
so á la ciudad de Santiago , donde de ahí á pocos días lle- 
gó con su campo, al cual apercibió estuviese apunto 
para partir á iuvernar á Caboruto, para de allí, pasadas 
las aguas, hacer la jornada y descubrimiento de Guaya- 
na. Partióse por mar en un£ piragua á la Nueva Córdoba, 
á despachar al capitán que había de ir á la provincia de 
los aruacas, y á dalle poderes para requerir á Juan 



(1) Afaracapanaó Marcapana , es el territorio situado al Po- 
niente de la gobernación de Venezuela. (Herrera, DescripJ 

(2) Quiere decir desmontándole. 

(3) Piritú % antigua provincia de Nueva-Granada, confinando 
al E. con la de Venezuela j al O. con la de Gumaná. 

(4) Cwnanagoto, ciudad del gobierno de Caracas, provincia de 
Cumaná. 



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DEL ARCHIVO DE INDIAS. 477 

• 

Ponce de León, gobernador de la Trinidad, no forzase ni 
maltratase los indios de Tierra firme haciéndolos servir 
en la dicha isla, de lo cual habían ya venido quejas. Y 
estando este dicho capitán para partir con instruicion de 
lo que había de hacer , llegaron al puerto dos navios de 
armada, ingleses, y una lancha de nueve bancos, en la 
cual vinieron cerca de tierra hasta treinta hombres con 
sus armas. Estaba ya la gente de la ciudad en arma y 
apercibidos para si saltasen en tierra , y así estovieron 
más de dos horas , hasta que los ingleses alzaron una 
bandera de paz ; mandaron ir á saber qué querían, dije- 
ron que rescatar como lo habian hecho otras veces. Pre- 
gúnteseles si traían pólvora, plomo y anjeo (1), respon- 
dieron que sí, y mintieron, porque no eran mercaderes 
sino corsarios , de los cuales acuden muchos por toda 
aquella costa. Dióles el Tiniente licencia echasen en tier- 
ra dos quintales de pólvora de arcabuz , cuatro quintales 
de plomo y 200 varas de anjeo , y que esto lo trajesen 
dos marineros en la barca, y que se les pagaría á cierto 
precio que con ellos se hizo. 

Otro dia al amanescer comenzaron los navios á venir 
la vuelta de tierra, en ella echaron cuarenta hombres 
con arcabuces y picad y otras armas; estaba ya la gente 
de la Nueva Córdoba embarcada , mas no pudo ser tan 
secreta, que los ingleses no echasen de los suyos á re- 
conoscerla ; tocaron arma y los españoles dieron sobre 
ellos; matáronse cuatro , hirieron once ó doce , de los 
cuales murieron algunos en el puertode Sancta Fée (2), 



(1) Anjeo, según Terreros, cierto lienzo grosero de cáñamo. 

(2) Sancta Fée de Bogotá, capital de Nueva-Granada j de la 
provincia de su nombre. 



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47S DOCUMENTOS INÉDITOS 

donde se fueron á reparar de su daño. Hecho e* 
to, el Gobernador apercibió para partir á los que 
cou él habían venido y otros algunos que, para aco- 
modarse de algunas cosas necesarias, así de armas como 
de caballos, se habían quedado en la Nueva Córdoba, á 
donde le llegó nueva al Gobernador de haberse huido de 
i? prisión el capitán Joan de Salas y metídose entre los 
indios; sospecharon sus contrarios que el Gobernador le 
habia mandado soltar, y tomaron desto achaque para no 
querer entrar la jornada. Algunos soldados, ora fuese por 
inducimiento destos rehacios, ó porque ya comenzaban 
á sentir el trabajo con que las tierras nuevas se conquis- 
tan y pueblan , hallando aparejo para su propósito , se 
hurtaron del campo algunos camaradas ; friéronse en ve- 
ces más de setenta, camino de Caracas y Burvurata (3); 
estos eran oficiales á quien parescia que donde quiera 
podrían vivir de sus oficios, y con más regalo que en la 
guerra y descubrimiento que iban á hacer. Supo el Go- 
bernador esta nveva después de salido de la ciudad de 
Córdoba ; envió á llamar al capitán que habia de partir 
á los aruacas, para que con ios soldados, que para hacer 
aquel viaje consigo tenia , se viniese tras él á la ciudad 
de Santiago, donde llegados, comenzó á tratar de las co- 
sas que á la república convenían y á repartir la tierra por 
la mesma orden y estilo que habia hecho en la Nueva 
Córdoba. Vinieron en este tiempo indios, de quince y diez 
y seis leguas, á ver al Gobernador, algunos de los cua- 
les se baptizaron y se casaron con sola una mujer, echan- 
do las demás. Hubo un cacique que no quiso ser de otro 



(3) Burvurata, ciudad del gobierno de Caracas , provincia de 
Venezuela. 



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i DEL ABCHITO DI INDIAS. 479 

que de S. M., y así quedó por suyo. El capitán Joaa dé 
Salas, que de la prisión se habia huido enlre los indios, 
trató con ellos por medio de Montano, lengua y criado suya, 
levantasen la tierra de Ghacopata y Gumanagoto de la obe- 
diencia y amistad del Gobernador , dándoles á entender 
los quería llevar á la provincia de Guayaría por esclavos. 
Tuvieron los dichos indios este inducimiento y falsedad 
por verdadera, de suerte que luego entre ellos hubo coa- 
gregaciones para el levantamiento , á que el Salas les 
amonestó. Estándose la gente aprestando para partir á 
invernar á Caboruto, tierra, dicen todos los indios, fer* 
lilísima y abundante, se huyeron del campo veinte y 
cinco soldados, la vuelta del reino. Súpolo el Gobernador, 
y mandó apercibir un capitán con diez de á caballo y 
quince arcabuceros, para seguir esta gente, que sin licen- 
cia, aventurando sus vidas , habían tomado sin ocasión 
alguna este ruin parescer. Seguidos quince dias por ca- 
minos cerrados y ásperos para los caballos, y no pudién- 
dolos afcanzar por haber echado los delanteros de indus- 
tria una canoa á fondo con que se pasaba un rio llamado 
Uñare, se volvió tomando la derrota de los llanos y cer- 
cados de Barutaima , como lo llevaba por instruicion. 
Recibiéronle los indios de aquella comarca muy bien, 
dándoles el primero dia mantenimiento para ellos y su* 
caballos; rogaron al capitán mandase no llegasen Jos sol- 
dados á la población de más adentro, donde tenían sus 
mujeres, porque no Se espantasen de los caballos; envia- 
ron á pedir esto con un indio ladino (1), criado en la 



(1) Indio ladino, era el esperto é inteligente que servia de 
guia ó de intérprete. 



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480 documeiitos inéditos 

Margarita. Otro día por la mañana no salieron ni envia- 
ron de comer á los soldados, que ya querían caminar; 
antes detuvieron la lengua que fué á pedillo. Viendo esto 
el capitán, mandó apercibir los arcabuceros, y tomando 
los caballos de rienda se fué por la espesura del monte, 
donde halló cortados grandes árboles con que tenían 
cerrados los caminos; pero cortando con machetes algu- 
nas ramas, pasaron adelante, aunque con trabajo, y no 
fueron sentidos, hasta que ya estaban dentro del cercado 
y fuerza en que los indios se fiaban ; quisieron tomar las 
armas, pero acudió allí su cacique, y echando su arco y 
flechas en el suelo, vino á meterse entre los cristianos. 
Ofreció de nuevo lo que tenia, con que no le hiciesen 
mal á sus hijos y mujeres; díjosele no querían otra cosa 
que mantenimiento para aquella gente y sus caballos. 
Mandó el indio sacar gran cantidad de comida, así de 
carne como de pescado; mandó cargar doce indios de 
vitualla, para que "fuesen con los cristianos y los guiasen. 
Dióse á todos los indios anzuelos, con que fuero» y que- 
daron contentos, y al cacique un machete. Salió con to- 
dos sus subditos para acompañar al capitán hasta una gran 
pradería, donde á lanzadas se mataron con los caballos 
cinco venados; partieron con los indios, los cuales se es- 
pantaron de la lijereza de los caballos. Prometió este 
principal de ir á ver al Gobernador y Uevalle presente; 
mandó el capitán guiar á los indios por aquellos llanos, 
los cuales son á la vista muy apacibles por las grandes y 
altas arboledas, que á manchas hay, que por los muchos 
arroyos que por ellos corren. Vieron lagunas con increí- 
ble número de aves de diversos géneros; hay en toda 
esta parte mucha pesquería de buenos pescados; las sa- 
yanas con mucha cantidad de venados, [váquiras, an- 



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DEL ABCHIYO DE INDIAS. 48l 

tas(l) y tigres; por los árboles infinidad de micos y har- 
rias (2). Son los hombres desta provincia amigos de las la- 
branzas; cojen mucho maíz, del cual gastan la mayor parte 
en hacer una bebida que Wamanpichipur O. Son gente be- 
licosa, y traen siempre guerra con los caribes de los lla- 
nos. Tienen noticia de la tierra de Guayana, de quien 
siempre y en toda parte se dice lo que sin temor de in- 
credulidad no se podría escribir destos llanos, por donde 
caminaron dos jornadas y media sin hallar un cerro que 
siquiera de una pica en alto fuese; (ornaron á tomar* el 
camino de la montaña por acercarse á la derrota de Ca- 
voruto, donde el Gobernador con su campo habia de ir á 
invernar. Esta provincia de Cavoruto es fértilísima, de 
mucho maíz, carne y pescado; tiene gruesos pastos, 
mucha cantidad de algodón. Son los indios apacibles, 
gozan dé la ribera del rio Orinoco. Dicen los indios gua- 
yacaneses que hay desde allí á su tierra seis u ocho dias 
de camino; ponen hasta salir á la mar por este rio abajo 
sesenta leguas; por allí entran los franceses á tratar y 
rescatar con los indios. Supo el capitán que salía de los 
llanos, por un indio cristiano llamado D. Martin, como 
ya el Gobernador con toda la gente, caballos y bagaje 
era salido de la ciudad de Santiago ; y así se le fué siem- 
pre acercando, hasta que estuvo dos jornadas del dicho 
Gobernador, al cual avisó de su venida, y envió un in- 
dio que-afirmaba tener los indios de Cumanagoto y Cha- 
copata los caminos de toda su tierra cercados , señal de 
guerra y alteración; rogábale mucho no entrase por 
aquellas provincias, hasta entender y tener más lengua de 



(1) Anta, animal del Paraguay y del Brasil, parecido al asno» 

(2) Harda, ó arda, lo mismo que ardilla. 

Tomo IV. 31 



)Qfíl , 



492 DOCUMENTOS INÉDITOS 

lo que pasaba , y que tomase el camino de la provincia 
de Piritú, que estaba pacífica y sosegada. Mostró tener 
el Gobernador este parecer por bueno, y así por carta lo 
escribió al dicho capitán , y en ella le mandaba se fuese á 
la ciudad de Santiago con la gente que traía, y se repa- 
rase del trabajo pasado, dos ó tres dias, y que luego le 
siguiese con los soldados que había traído de la entrada, 
y así rnesmo recogiese los que de* rehacios con algunos 
achaques no habían salido con él. Este capitán obedesció 
sin faltar en cosa y pasó á la ciudad de Santiago ; el Go- 
bernador siguió dos dias el camino de Pirita , y al cabo 
dellos, ó porque le pareció que rodeaba por aquella 
parte , ó por no tener por cierto el levantamiento, que 
Joan de Salas y Montano habian hecbo, tornó á seguir el 
camino de Gumanagoto y Ghacopata, el cual por todas 
partes halló cerrado ; mandó á fuerza de brazos tornallo 
á abrir para que los caballos pudiesen pasar con sus car- 
gas. Y así pasaron adelante, hasta que llegaron cerca de 
unos buhios de un cacique llamado Francisco el viejo; 
aquí en lo hondo de un arroyo se comenzaron á sentir 
la vocería y flechazos , que desde lo alto los indios les 
daban á su salvo, sin que por los cristianos fuesen casi 
vistos ni descubiertos. Con toda esta furia pasaron deste 
mal paso, de donde salió el Gobernador herido y algunos 
muertos, y se repararon en los buhios arriba dichos, en 
los cuales no hallaron ni aun agua, de que venían nece- 
sitados. Como los indios los vieron allí metidos, cercáron- 
los por todo el monte, y de allí echaban tanto número 
de flechas sobre la casa , las cuales por ser cubiertas de 
paja , herían á los soldados ; y así comenzaron á tornar 
por el camino que habian venido, paresciéndoles que 
por allí más pronto podrían salir á lo raso y desmonta- 



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ÜZL ARCftlVO DI INDIAS. 483 

do. Volviendo, pues, al paso que los indios tenían arma- 
do , fue tanta la multitud dellos y tanta la furia que 
trajeron, que aunque mataron algunos,. no por eso 
dejaron de acometer á los cristianos , que ya iban sin 
orden; de suerte que antes que pasase el medio dia, 
los tenían del todo desbaratados, y muertos el Gober- 
nador y dos capitanes y sesenta y cuatro soldados 
y todos los caballos que llevaban y desvalijados de 
toda ropa. Súpose esta nueva en Santiago ; ordenóse que 
e\ capitán, que había venido dos días antes desto de la, 
entrada de los llanos , saliese luego, con los caballos 
que se pudieron recojer, al socorro y amparo de la gente, 
que de la rota habia escapado ; lo cual puso en ejecución 
con toda diligencia y remedio , y libró cuarenta hombres, 
algunos heridos, pero todos tan flacos y cansados, que 
párescián bien en ellos los trabajos y peligro en que se 
vieron; de loa tocados de la yerba escaparon pocos. El 
uniente, alcaldes y regidores de la ciudad de Santia- 
go entraron en Ayuntamiento, y proveyeron que la gente 
de guerra hiciese de sí lo que por bien tuviese , y así se 
les notificó , paresciéndoles que ya no los habían menes- 
ter, ni que los indios intentarían venir sobre la ciudad; 
de suerte que ya los soldados todos y algunos capitanes no 
sabían qué hacerse , por la confusión de paresceres que 
babia ; porque unos decían querer irse al reino y dejar la 
tierra, pues no habia Gobernador en ella; otros que seria 
justo conser valla y entretenerse hasta que la Audiencia 
de Sancto Domingo proveyese de socorro , á quieh luego 
se debía dar cuenta; los contrarios deste parescer, en- 
viaron á pedir piraguas á la Nueva Córdoba en que irse. 
Vinieron en este tiempo todos los indios de las provin- 
cias de Chacopata , Gumanagoto y de la falda de la mon- 



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AH DOCUMENTOS INÉDITOS 

taña sobre la ciudad de Sanctiago, pensando matar los 
hombres y llevarse las mujeres y niños que en ella ha- 
bía» Combatióse todo el primero dia con grandísima fu- 
ria ; venida la noche , en la cual los indios no pelean , se 
hizo de ramas espinos, mantas., colchones y arcas por 
las partes flacas algunos reparos, ile manera que cuando 
los indios otro dia vinieron, halláronlos portillos por 
donde pensaban acometer tan apercibidos de gente y de- 
fensa., que por. aquel dia no dieron más combates, hasta 
que con nueva fuerza y favor de infinidad de indios , que 
de toda la tierra se juntaron con codicia del despojo, é 
tornaron á intentar lo comenzado. Traían cordeles para 
llevar atados los cristianos, y hacían muestra dellos, di- 
ciendo que no les harían otro mal sino tenellos por escla- 
vos. Salía el capitán, á quien tocaba la guarda del porti- 
llo del rio, á pelear por aquella parte, por ser llana, con 
ellos dos y tres veces cada dia ; pero los indios se retira- 
ban luego á lo cerrado y áspero del monfe , donde teniaa 
la fuerza de su gente y el mantenimiento. Estos dichos 
indios eran gobernados, aunqu^ habia entre ellos muchos 
principales, por unollamado Antonio Barrasa, criado mu- 
chos años en la Margarita , conoscido de todos los della; 
este Barrasa venia vestido de un saco de malla , un casco 
en la cabeza y un arcabuz al hombro ; regia y gobernaba 
y. era obedescido como general; metióse por hacer mues- 
tra de.su esfuerzo junto á los reparos, y allí con voces 
animábalos indios al combate. Subíanse en los árboles 
para descubrir y flechar desde lo altoá los cristianos que 
Qstaban detrás de algunas flacas defensas; tirábanles des- 
de el pueblo con la poca artillería que tenían ; reventa- 
ron, en diez y siete dias que estuvieron cercados, diez 
versos, por ser todos de hierro y el calor muy grande. 



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ftXL Amenito m INDIAS. 48S 

Á cabo deste tiempo ordenaron los indios una gruesa 
emboscada , y enviaron otra macha cantidad delíos á qui- 
tar el agua á los del lugar, sabiendo era perdido si los 
diphos indios la podian defender. Dióse orden al capitán 
que siempre salia á ellos , á quien tocaba la defensa por 
aquella parte, saliese con veinte y cinco hombres á co- 
brar el agua de los indios ; el dicho capitán saltó fuera y 
tras éY ocho hombres, y con ellos acometióla multitud de 
indios que allí había ; los cuales, ó por no tener mandato 
de pelear, ó meter á los pocos cristianos en su embosca- 
da, se comenzaron á retirar á mucha priesa. Esta fue 
causa que los delanteros se embarazaran en unas espa- 
dañas, y en ellas comenzaron á caer; de suerte 
que, unos encima de otros, mataron los nueve cristianos 
mucha cantidad de indios. Visto por los que en el lugar 
habian quedado el buen ánimo y suceso, bajaron hasta 
veinte soldados á ayudalles con algunos arcabuces; los 
indios, que estaban emboscados, viendo el poco lugar 
que se les habia dado á su astucia, salieron á socorrer 
los suyos echando increíble número de flechas sobre los 
que á su gente maltrataban. Mandó el capitán se tomase 
un indio vivo, y con esto hizo retirar sus soldados , por- 
que no le hiriesen alguno ; tuvieron los indios lugar de 
recojerse, lo cual hicieron con grandes alaridos, llamán- 
dose los unos á los otros. Bajó corriendo un indio, de los 
que servían y estaban de paz en el lugar, á la orilla del 
rio, donde estaba el capitán con su poca gente, diciendo 
que los indios se llamaban y retiraban, porque habian los 
soldados muerto de un arcabuzazo á su general Barrása; 
y que debia ser cierto, pues ya por todas partes habia 
cesado el pelear de los indios. Con esta nueva, y porque, 
no quisiesen dar juntos con, ímpetu sobre el lugar, los 



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4&6 documbhtos iniditos* 

soldados se retiraron á él; y para refrescarse y «estar á 
punto si los indios los quisieren acometer., Los cuales á 
esta hora todos juntos comenzaron á pasar nadando el 
rio» vióse ser verdad lo que el indio, que de paz estaba 
en el lugar, había dicho; y así salió el capitán otra ver 
con su gente á dar en la retaguardia de los indios, pera 
ellos llevaban tal priesa, que no fue posible alcanzallos ni 
dañallos. Tratóse luego de saber del indio preso los de- 
signios y conceptos que sabia de los suyos, el cual ce* 
menzó á manifestar cosas que fue necesario "pasasen por 
auctoridad de justicia; tomaron juramento á las lenguas 
que con él hablaban, y juntaron las justicias, para que á 
todos constase lo que el indio preso dijese. Fue que, por 
inducimiento de Joan de Salas y de Montano, se levanta* 
ron y mataron á su gobernador Diego Fernandez de Ser- 
pa, diciéndoles los quería llevar con mujeres y hijos por 
esclavos á la tierra de Guayana, y otras cosas que á este 
particular tocaban, de todo lo cual están presentadas in- 
formaciones en la Real Audiencia de Sancto Domingo» 
Rogaron los clérigos al indio pidiese el baptismo y se> 
tornare cristiano, y se lo amonestaron muchas veces, 
diciendo que estaba condenado á muerte. No lo quiso ha- 
cer, aunque con él se trabajó; fue condenado á anas-' 
trar y hacer cuartos; efectuóse esta justicia á vista y en 
presencia de muchos indios, que de paz estaban en el lu- 
gar, los cuales dijeron ser castigo digno de aquellos trai- 
dores. Habia ido un caballero, antes que los indios vinie- 
sen á este cerco, á dar cuenta á la mujer del Goberna- 
dor, que estaba en 1& Nueva Córdoba, de su muerte y 
suceso, y á pedille algunas piraguas en que poner en» 
$alvo las mujeres, niftos y enfermos que en Santiago* 
h^bia; despachó al punto lo que piído y fue posible; filé; 



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BEL AftGHIVO DI INDIAS. 487 

también á la Margarita un regidor á pedir á los della les 
enviasen asi mesmo piraguas para el mismo efecto. Nom- 
braron en la dicha isla á Ruy García por caudillo de cua- 
tro ó cinco piraguas que enviaron, á quien se pagó muy 
cumplidamente sus intereses, y cada uno pagaba confor- 
me á las personas y ropa que metia, y mucha della que- 
dó perdida, que no hubo en qué podella salvar. Ordenó- 
se que dos capitanes, con la gente que para ello se hallase 
dispuesta, fuesen por tierra á la Nueva Córdoba, con mu- 
cha vigilancia y recato, porque los indios que seguían 
su traza, viéndolos desordenados, no los dañasen; y así 
los vecinos y impedidos por mar, y los dichos capitanes 
por tierra con los soldados, partieron de la ciudad de 
Santiago, dejándola desamparada á un tiempo. Pades- 
cieron harto trabajo en el camino, por no hallar indios ni 
comida, sino era algunas frutas malas y de poco mo- 
mento. Llegaron á la Nueva Córdoba en cuatro -jornadas 
y media, tan cansados y hambrientos, que fue bien me- 
nester el reparo que allí los vecinos les hicieron ; hubo 
muchos que holgaran quedar en la tierra y esperar el 
socorro que S. M. le daría, y también hubo otros, y es- 
ta fue la mayor parte, que deseaban verse ya fuera de 
aquellos trabajos; y así se fueron ala Margarita, donde 
á costa de su propia ropa y hacienda, hallaron qué co- 
mer y en qué pasarse á Caracas y Burvurata. Y cuando 
la dicha gente de la jornada de Serpa no tuviera con qué 
pagar los fletes y navio en que irse, se le dieran gratis, 
por ver ya despoblada la tierra. Soy testigo que hacen 
los de aquella isla Margarita mejor acogimiento á france- 
ses é ingleses, luteranos, que á los que á poblar y descu- 
brir la Nueva Andalucía fueron; pues nunca ellos reci- 
bieron sino toda pesadumbre, estorbo y mal tratamien? 



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488 DOCUMENTOS INÉDITOS 

to ; y no solo se contentaban en llevar por todas las cosas 
que dellos se compraban á dos y tres doble de lo que 
valía , pero se alzaban con la paga , como gente que no 
teme á Dios ni tiene Rey. De todo lo susodicho y de 
haber muchas veces el Consejo á su costa enviado un 
regidor con piraguas á sacar de la Nueva Córdoba con 
prometimientos los oficiales, que para el sustento y con- 
servación de la dicha tierra habia Serpa llevado de Efepa- 
ña, y sabiendo que el dicho Gobernador mandaba hacer 
dos bergantines para guardar la costa de Tierra firme de 
los robos que los de la Margarita así de indios como de 
otras cosas en ella hacen , le llevaron de noche escondi- 
damente el herrero y maestro, que los dichos berganti- 
nes habían de hacer, con toda su casa, mujer, hijos y 
indios que para su servicio tenia ; de todo lo cual se hi- 
cieron informaciones suficientes , y con el capitán Alonso 
Girón las enviaba el gobernador Serpa á la Real Audien- 
cia de Sancto Domingo , suplicando le mandase dar un 
juez contra ellos; los cuales recaudos hubieron D. An- 
tonio Luis de Cabrera y los de la Margarita á las manos y 
en su poder. Viendo algunos caballeros soldados el poco 
remedio que para entretenerse en la tierra y conquista 
tenían , y que cada dia se iba saliendo la gente de la 
provincia , y los indios, que de paz en ella habia, estar 
repartidos en los vecinos, y el mal modo de sustentarse, 
determinaron irse á Caracas y á Burvuruta, algunos por 
pasarse al reino, y otros por esperar allí loque S. M. 
mandara hacer de aquella tierra; y así se fueron en una 
fragata de la Margarita , que á la mujer, hijos y ropa del 
Gobernador á Cartagena llevaba. El capitán Luis Hono- 
rato Ortiz y Luis de Figueroa , alguacil mayor de aquella 
provincia, y otro capitán, se quedaron en la ciudad de !a 



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. DKL ARCHIVO DE INDIAS. 489 

Nueva Córdoba, pensando que les daban repartimiento 
por quedar vecinos della, y así lo pidieron á las justicias 
y regimiento; y fueles respondido que la vecindad se 
les daría , pero que de los repartimientos no habia lugar 
hasta que vacasen ; de suerte que á los dichos tres les 
fue forzado, pues no tenían en qué ni cómo sustentarse, 
tres meses después de toda la gente ida , salirse también 
déla tierra (1). 



Relación de lo que pasó al capitán Gaspar de Párraoa 
bn el descubrimiento t navegación del rio de la cande- 
laria , qubs el de pamplona, que vá # 1 dar bn la 

LAGUNA DE MaRACAYBO (2). 



Salí de la cibdad de Zamora, de la laguna tle Mará-* 
caybo, á primero de Diciembre del año de ochenta y ocho 
(1588) con armada de cuatro barcos de á quinientas ar- 
robas, y el uno de ochocientas, y seis canoas, y con diez 
y nueve hombres y cuarenta indios. Comencé en nom- 
bre de Dios mi navegación el dicho dia, y el primero dia 



(1) Archivo de Simancas. — Descripciones y poblaciones.— 
Año 1569. - ( Nota de Muñoz) . 

(2) Colección de Muñoz, tomo lxxxyiii. Pamplona, ciudad de 
Nueva Granada, departamento de Boy acá, capital de la provin- 
cia de su nombre. Laguna de Maracaybo , situada en el mar de 
las Antillas, en la costa septentrional de Nueva Granada, y que 
desemboca en la parte meridional del golfo del mismo nombre. 



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490 BOCUHKNTOS INBMTOt 

de Pascua de Navidad comencé á subir por el dicho rio- 
basta el dia de año nuevo , con tanta tempestad de agua 
y crecientes del rio, que me fue forzada volver arribar á 
un pueblo, que se dice Tomocoro, en la dicha laguna, á 
donde me rehice de lo necesario, Y entendiendo que r 
conforme á los años pasados, estaba ya el verano muy 
adentro, torné á mi navegación y viaje, de mediado de 
Enero deste año de 89, y torné á entrar por el dicho rio 
con tan mal tiempo como antes ; de tal suerte, que me 
era forzado todos los dias que iba creciente en el dicho 
rio, estar parado, y en dándome lugar el tiempo, iba ei 
dicho rio arriba, con todo el recato posible, por los mu* 
chos brazos que hay; y antes se volvieron dos barcos y 
una canoa , ó por no se atrever con el mal tiempo, ó por 
navegar muy á espacio. Y ansí con mucho trabajo por 
el mal tiempo que hizo , que nunca jamás se ha visto en 
esta tierra tal , porque casi un año han durado las aguas, 
mas en fin con todos estos trabajos y dificultades, fue 
Dios servido que en fin á 8 de Hebrero llegase á la punta 
de los dos ríos de Culia y Culata, á donde surgí por ha- 
llar allí hechos unos buhios , que dista del otro primero . 
de Pamplona diez leguas. ' 

Lo que hay en la navegación del dicho rio, es ques 
muy apacible su navegación y muy navegable, porque 
no tiene género de raizales ni piedras , y tiene jmuy ricas 
playas , y es muy bien asombrado , y en todo él no hay 
mosquitos ni cosa que dé pesadumbre , y hay treinta y 
dos islas en todo el rio , y salen tres bocas muy navega* 
bles á la laguna. Tiene de anchor de cincuenta á sesen- 
ta pasos de ancho , y de treinta leguas tiene de navega- 
ción hasta donde agora desembarqué. De la mitad abajo 
del dicho rio es tan hondable, que puede subir una cara* 



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Mb ÁMBITO DS IRMAS. JM 

hela, y todo fragata, de las de trato, que demande sete 
palmos de agua; y por el río de Culia se puede sabir 
cuatro leguas más tarde que navegué, porvenir atentan- 
do el rio, y muy poco ¿ poco catorce dias más; sabido, el 
río se vendrá en nueve dias. 

La navegación para el trato desta cibdad y todo este 
reino, por esta derrota, será .muy conveniente y de muy 
poca costa, porque de Sancto Domingo vienen al pueblo de 
la laguna en ocho dias, y del dicho pueblo al puerto 
desta cibdad de Pamplena vendrán sin falta en quince 
dias, cargadas las fragatas. Y no hay que temer que 
enemigos puedan entrar en la laguna, porque no puede 
entrar en la boca de la laguna navio grueso que demande 
más de braza y media de agua; y cierto, seria ahorrar 
de grande costa y trabajo á los que vienen á e6te reino y 
tratantes, porque de veinte leguas que hay desta cibdad al 
puerto , las die* leguas pueden andar carretas , y lo de- 
más es muy buen camino. La figura y trazas de la laguna 
y río es la que aquí se verá. — Gaspar de Par raga. 



Relación del Arzobispo de méjico al Real Consejo db 

Indias, sobre recaudación de tributos y otros asuntos 

referentes i las órdenes religiosas (1). 



Muy Poderosos Señores : En los navios que vinieron 
á esta Nueva España por el mes de Marzo próximo pa- 



(1} GoUecUm de Multas, tono lxxxviii. 



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4fl DOCUMENTOS 1NIIUTM 

sado nos vino una cédula de S: M. sobre los diezmos 
questos indios naturales han pagado y pagan , de trigo, 
ganado y seda , por virtud de otra cédula dada por S. M. 
para ello el año de cuarenta y tres , por la cual se han 
cobrado los dichos diezmos de las dichas tres cosas en 
r éstos obispados, y en este particularmente los cobró don 
Fray Juan de Zumarraga, nuestro antecesor; y ansí 
nos cuando vinimos, continuamos la dicha cobranza de 
las dichas tres cosas solamente, sin los arrendar, como en 
la dicha cédula se nos manda, sino poniendo dos indios 
en cada pueblo que los cobrasen. Y agora , según pare- 
ce,» los religiosos que des tas partes fueron, el Prior de 
San Agustín desta cibdad y su compañero, hicieron si- 
niestra relación á V. A., cómo nos pedíamos los dichos 
diezmos, no habiéndolos cobrado nuestro antecesor, ni 
nengun perlado; lo contrario de lo cual constará por la 
información que S. M. manda tomar. Demás desto, S. M. 
manda por la dicha cédula , que se haga iuformacion de 
lo que adelante convenía questos naturales hagan sobre 
el pagar de los dichos diezmos, y que los prelados en- 
viemos nuestros pareceres sobre ello. Los cuales parece- 
res en el Santo Concilio que celebramos el año pasado 
todos los prelados, unánimes y conformes votamos y di- 
mos , como parecerá por la carta que del santo concilio 
á V. A. todos escrebimos. Y porque en la dicha carta, 
que el dicho Santo Concilio escribe, no se ponen las 
causas todas que á dar el dicho parecer, nos movió 
según Dios y nuestras conciencias, pues en la dicha cé- 
dula agora nuevamente venida S. M. las pide, en esta 
las diremos. Y porque de todos los prelados á nos fue- 
ron cometidas , según y como entre todos ellos se plati- 
caron, así Y. A. las reciba como dicha de todos, y como 



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DEL AftCHTVO BE INDIAS. 498 

de prelados á quien V. M. ha fiado estas ovejas, y te- 
nemos obligación de. dar cuenta á Dios deüas y descar- 
gar la Real conciencia de V. M. 

No ha sido pequeña la merced q*e S. M. á esta nue- 
va iglesia y á los prelados della nos ha querido hacer en 
querer ser informado del estado della , porque con esto 
tenemÓ3 creído que nuestro Señor Dios ya se ha movido 
á piedad desta miserable gente y quiere dar medio para 
que se salven , y no que con solo título de cristianos se ' 
condemnen, según el poco remedio que hasta aquí para 
su salvación han tenido y tienen, por la falta de dotrina 
y Sacramentos y menistros de su Santo Evangelio; tene- 
mos por cierto que V. A., como cathólicosy con quien 
S. M. tiene descargada su Real conciencia , siendo infor- 
mados como agora lo piden , lo mandarán remediar. Y 
ya que otro efecto no se siga , gtwd absit , los prelados 
tenemos cumplido con nuestras conciencias y S. M. con 
la suya, habiéndolo todo remitido á ese Real Consejo, y 
cargará sobre las ánimas y cor ciencia de V. A- tan 
grande condenación de ánimas , como dicho tene- 
mos , en caso que no provean lo que para la dicha sal- 
vación delias conviene , como hasta aquí no se ha pro- 
veído, por no ser informados como agora lo serán 
de tantos prelados, clérigos y religiosos, no de menos 
celo y sin menos interese que los que lo contrario escri- 
bieron , son y pretenden. Y como cosa en que tanto vá, 
ques la salvación de la mayor parte destos naturales , y 
la de V. M. y ese Real Consejo, suplicamos esto todo sea 
leído y mirado por todos los de ese Real Consejo, y no 
remitido, á uno con las entrañas , obligación y voluntad 
'con que se escribe ; porque aunque en oírlo y conferirlo 
gastasen muchas semanas y aun meses, á todo les obli- 



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4M Mctnmrros nroiTOt 

ga, so pena de condemnacion, por ser el negocio más 
Arduo que en ese Real Consejo se ha tratado y tratará, 
T aunque sobre ello se podrían escribir libros , según es 
de doler las faltas «grandes que hay para la salvación 
destos naturales, seremos muy breve y lo más compen- 
dioso que pudiéremos para dar lumbre del hecho, pues 
á tan sabios no hay necesidad informarles del derecho 
que á nos fuere posible. 

El estado desta iglesia es desta manera: que en unas 
partes hay monasterios de dos ó tres frailes, y los más 
han seido hasta aquí de dos, que tienen asiento en un 
pueblo de vesita á dos, cuatro, ocho, doce, quince y 
veinte leguas , y treinta y más. El un fraile quefta en el 
monasterio, el otro anda por las visitas que tiene , que 
serán diez, quince y veinte pueblos cabeceras, y más 
los subjetos ; por manera que, entre dos frailes sacerdo- 
tes, en muchas partes ternán á cargo más de cien mil áni- 
mas. Destos pueblos los unos son visitados de quince á 
veinte dias , otros á mes , otros á dos , y á cuatro y á seis 
meses ; y aun relación tenemos que en nuestro arzobis- 
pado hay pueblos donde en cinco anos no ha habido frai- 
le ni clérigo más de dos ó tres veces, que de paso que 
ha pasado por allí algún sacerdote, bautizaba y ca- 
saba los que hallaba; y la visita ha sido tan de priesa 
-comunmente, que llega sobre tarde el religioso y dice 
misa y casa y bautiza los que halla, y váse. Y de los pue- 
blos van y hacen ir con alguaciles los días que no tienen 
visita á misa , y por los Santos Sacramentos al monasterio 
de dos ó de cuatro, ocho y doce leguas, los cuales , por 
la distancia grande, no vienen á la doctrina y misa, sino 
algunos y muy poquitos hombres; y donde más cerca* 
están, hacen venir á los más que pueden con alguaciles, 



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JOL AACHIVO DI INDIAS. 495 

y vienen con no poco trabajo las mujeres preñadas y 
criaturas; y destas distancias traen algunos enfermosa 
dicha, colgados de un palo para confesarse en el monas- 
terio, y plegué á Dios no se les acelere la muerte por el 
trabajo del camino; que los hacen ansí traer, diciendo 
que no los enterrarán en sagrado si no los traen á confe- 
sar; y con todo esto pluguiese á Dios que de los que 
mueren en los dichos lugares traigan á confesar de oin» 
cuenta uno. Demás desto, aun en el lugar á donde están 
los religiosos no quieren ir a confesar á los enfermos, ni á 
los que están cerca que podían ir, porque dicen que á su 
honestidad ni á la regular observancia de su orden no 
conviene andar por las casas, y que ellos no son curas 
ni lo quieren ser, y que si hacen esto es de sola caridad 
y de su propia voluntad. 

Si en los pueblos que están á cargo de un fraile ó dos, 
el uno lengua comunmente , que no bastarían á dar re- 
caudo ocho ni diez ni doce curas, algún religioso de 
otra orden quiere entrar en algún pueblo del dicho dis- 
trito á le ayudar, lo defienden como si fuesen propios 
pueblos y vasallos suyos. Y sobre esto ha habido y hay 
grandes pasiones entre las órdenes , no sobre quién dará 
mejor recaudo á nuestras ovejas, sino sobre quién terna 
más lugares y provincias debajo de su mano ; y así á por- 
fía andan ocupando todos los asientos buenos, cada uno 
el que más puede tomar, edificando monasterios á legua 
y á media legua , no queriendo poblar en los lugares tra- 
bajosos y faltos de doctrina , conforme á la cédula de 
S. M. ; y si algún clérigo queremos poner que les ayude, 
también nos lo estorban , y procuran con los indios que 
no los admitan. Ni en esto ni en otras algunas cosas somos 
más prelados que lo que las órdenes quieren que sea* 



gitizecUjy Lil 



49& DOCUMENTOS INÉDITO» 

mos , ni los indios nos obedecen más de lo que ellos quie- 
ren ; y es por demás mandar nosotros una cosa, si los 
frailes mandan que no nos obedescan , como algunos lo 
hacen , que aun aquí en México, donde habian de ser me- 
jores cristianos los indios, son los peores. Y la causa es, 
porque como son tan innumerables y solamente han sido 
doctrinados en San Francisco, á pedimiento de las otras 
religiones y con parecer de vuestro Visorey y del Santo 
Concilio donde se pidió, repartimos los indios á todas 
tres órdenes , y de seis partes quedaron las cinco á San 
Francisco. Hánlo sentido tanto los padres de Safr Fran- 
cisco como si los quitaran sus propios vasallos; y ansí se 
nos han quejado á nos y á vuestro Visorey, y ha apro- 
vechado tan poco nuestro mandamiento , que no nos 
han querido obedecer los indios por más que se k> 
hemos reñido y nos hemos quejado al dicho Visorey 
para que se lo mande, como se lo ha mandado, y 
tan poco vale su mapdamtento como el nuestro, no 
siendo á voluntad de los religiosos, porque es tan 
grande el temor que les tienen los indios por los 
castigos grandes que les hacen, que aun hablarnos 
ni quejarse algunos indios no lo osan hacer de su mie- 
do. Pues si aquí en México esto pasa, ¿qué será por 
los montes y sierras, donde no ven ni conocen los 
indios, sino frailes , y son de un fraile mandados sus 
personas y hacienda , mejor que si fuesen sus propios 
vasallos? Ellos hacen alcaldes y regidores, y prenden y 
sueltan, y aun quiebran las varas de vuestra justicia Real 
cuando les parece. Y no há muchos meses que, diciendo 
vuestro Fiscal al dicho Visorey habian quebrado unos 
frailes varas de vuestra justicia en dos pueblos, ¿que por 
qué sufría tanto á los religiosos, que qué quedaba que 



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DEL ABOUVO DE INDIAS. 497 

hiciesen? respondió: «No queda sino que con los pe- 
dazos de las Yaras me den á mí de palos. » Y el Provin- 
cial de San Francisco, sobre cierta provisión santísima 
que hice, me dijo, que él me había de pedir cuenta de lo 
que hacía y proveía. E¡n presencia del Obispo de Tlásca- 
la y cerca desta ciudad de México , no bá muchos dias 
se dio pregón haciendo justicia de un indio: a Esta es la 
justicia que mandan hacer el Prior y el Alcalde.» Aquí en 
México no temíamos por poco cada año si se confesasen 
'tres ó cuatro mil indios, de más de cincuenta ó sesenta 
mil que habrá de confesión, y los demás se quedan sin 
ella; y hay indios que há cuatro, diez y veinte años que 
nunca se confesaron, y otros toda su vida , y es lo me- 
jor proveído desta tierra y los mejores cristianos, y con 
ser esto ansí ¿qué será de las otras tierras donde en 
muchas partes por jubileo ven un fraile ó clérigo? 

Este es el recaudo que hay de ministros y doctrina 
para esta gente nueva. Conforme á esto hay algunos clé- 
rigos en algunos pueblos, de lo más desechado desta tier- 
ra, que también visitan como los frailes á dos, cuatro, 
diez, veinte leguas por la mesma orden. Mueren casi to- 
dos sin confesión ni otro Sacramento ninguno más del 
Santo Baptismo; y aun en este ha habido y hay falta, 
porque en nuestra Visita hemos baptizado mas de treinta 
adultos casados que no estaban baptizados; las criaturas 
mueren sin baptismo muchas por los caminos trayendo* 
las á baptizar. 

La gente e& tan simple y de tan b^ja naturaleza, que 
al que se está muriendo no habrá uno en todo el pueblo, 
ni mujer á marido, ni marido á mujer, que le ayude á 
bien morir y le acuerde ques cristiano y aconseje el 
aparejo que para morir se requiere, y dolor y contriccion 
Tono IV. 92 



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499 DOCUMENTOS INÉDITO* . . 

de sus pecados, ya que les falla confesor; que aun en lo 
natural es gente tan simple, que mujer á marido y decon- 
tra no hay piedad de ponerle un jarro de agua ni una tor- 
tilla, y desta manera casi lodos se mueren. 

Todo esto siendo ansí, y peor que aquí lo tengo con- 
tado, y que ningún religioso lo negará, muy poco trato 
se sospecha quel Santo Evangelio ha hecho en esta gente; 
y que sacadoslos niños, ¡cuan poquitos de los adultos se 
han salvado, se salvan y salvarán! como j>or lo dicho y 
lo que diré se podrá conjeturar. 

Si el Santo Evangelio solamente consistiera en el 
Santo Baptismo, aun pudiéramos afirmar y creer la sal- 
vación desta gente por la mayor parte; pero prosupuesto, 
como es la verdad, ser necesario, juntamente con ser 
baptizado, creer y obrar y hacer penitencia de los peca- 
dos, como dice San Mateo en el capítulo último: «Eun- 
tes, docete omnes gentes, baptizantes eos in nomi- 
ne Palris et Filii et Spiritus Sancti, docentes eos 
servare omnia quaecumque mandavi vobis,» y San 
Marcos, capítulo último, y San Pedro en la primera pre- 
dicación después de la Resurrección en los Actos de los 
Apóstoles, capitulo segundo: «Poenitetitiam agite et 
baptizetur unusquisque vestmm, apropincuabit 
enim regnum coelorum; faltando todo esto, nuera 
teología es menester para decir y creer que algunos de 
los adultos se salvan. 

En lo que toca á la fée, la falta que hallamos es no 
creer lo que comunmente tienen por necesario los teó- 
logos y canonistas , que esplícitamente el cristiano es 
obligado á creer, como son los artículos de la. fée y los 
misterios, que de nuestra redención en fiestas principa- 
les celebra la santa madre Iglesia. Muy mucha gente 



dqIc 



DEL ARCHIVO M INDIAS. 499 

sabe lo* artículos de la fée y las oraciones de la Igle- 
sia medianamente , auaque muy muchos hay que no 
la saben, porque muchos de los que la saben la saben 
como papagayos , sin saber lo contenido en los di- 
dichos artículos; muchos, examinados de lo en ellos 
contenido, responden mil heregias. Finalmente son tan 
ignorantes en lo contenido en ellos , que sino son algu- 
nos, criados desde niños en la iglesia; saben muy po- 
quito; y si.no les basta creer, como algunos doctores 
tienen declarado esplícitamente, que hay Dios y que 
murió por nosotros, y que nos ha de salvar, y todo lo 
demás in preparatione animac, implícitamente muy 
poquitos se salvarán, porque muy poquitos saben res- 
ponder, siendo preguntados, de lo contenido en los ar- 
tículos de la fée, ansí por su simplicidad como por la falla 
de la doctrina. 

En lo que toca á las obras y penitencia áque el Santo 
Evangelio nos obliga, esta gente es muy inclinada á vi- 
cios, precipue á la flaqueza de la carne con el aparejo 
de la desnudez, y poca ó muy rara resistencia délas 
mujeres. Son muy inclinados y dados no menos á embor- 
racharse con bebidas que para ello de propósito toman 
y lo procuran con toda diligencia, y á hurtar y á no de- 
cir verdad y la usura. Finalmente , que se tiene con- 
cepto de la mayor parte desta gente, que por temor de la 
ley de Dios, pocos vicios dejarán de cometer, y aun lo 
que dellos se alcanza es con tan poca firmeza en esta 
tan confusa gente, que es seguro que si otra potencia 
mayor que la del Evangelio viniese , ninguna resistencia 
habría en ellos para recibir otra ley. No se darían, como 
en la primitiva Iglesia, quien por defensa de nuestra san- 
ta fée muriese, y por ventura no se hallaría uno. Y con* 



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060 Doa»mT06 nmoros 

forme á esta poca firmeza que en ellos todos sentimos, 
no osamos ordenar á ninguno, ni le fiaríamos la adminis- 
tración del Santo Evangelio, como en la primitiva Iglesia 
los Santos Apóstoles y sus subceáores hacían , dejando 
los pueblos donde predicaban ordenados obispos y sa- 
cerdotes de los nuevamente convertidos. En los pueblos 
donde no hay religiosos, ni clérigos, hay señalados in- 
dios, de los criados en la iglesia, para que enseñen la 
doctrina; y en estos se hafi hallado muy grandes males, 
así en robar al pueblo como en aprovecharse de las mu- 
jeres y de las muchachas y aun de los muchachos, eis 
abutendo. 

Pues siendo esta gente tan viciosa, no teniendo en la 
vida quién los reprehenda, ni confesor á quién dar cuenta, 
sino por maravilla, ni al tiempo desu muerte teniendo quien, 
los ayude á bien morir, y ellos teniendo comunmente la 
fie tan tibia, como dicho tenemos, ni alcanzando, como se 
requiere, contrición y lo demás que el pecador ha de ha- 
cer para que Dios le perdone, cuando no hay copia de 
confesores; ¿qué esperanza tememos de la salvación des- 
ta gente? Si tenemos gran compasión y aun dubda, y coa 
razón, de unoques cristiano, hijo y nieto de español, 
aunque sea docto y religioso , si vemos que muere sin 
confesión de medio año ó de uno que hobiese que no 
se hobiese confesado; ¿qué confianza tememos destos 
que se mueren como dicho tenemos, siendo gente tan 
simplísima que se mueren casi como bestias , los más sin 
haberse confesado toda su vida, ni otro Sacramento nin- 
guno más del Baptismo, y sin los otros remedios que los 
cristianos tienen para su salvación, cuando no hay copia 
de confesor ó menistros de los Santos Sacramentos? Por 
donde podemos tener con razón muy gran sospecha que 



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DIL ÁMBITO ME ODIAS. COI 

muy poquitos de los adultos se salvan, y cuan poco les 
ha aprovechado á estos naturales adultos la predicación 
del Santo Evangelio ; aunque á esto dicen algunos reli- 
giosos que la potencia de Dios no está alada á los Sacra- 
mentos. Y diciendo yo á un religioso y guardián que es 
necesario contrición y penitencia después de haber peca- 
do, lo cual estos no alcanzan, respondióme una fina here- 
gía : que Dios no tenia tanta cuenta con esta gente para 
perdonarlos. Especialmente aun no están, muy libres 
de volverse algunos al vómito de sus idolatrías, no digo 
en las sierras y montes, donde son' muy comunes, pero 
aquí en México y cerca de México los hallamos. 

Todos estos males han sido, son y serán por falta de 
ministros, porque según esta gente es simplísima y obe- 
diente, teniendo quién la aconseje, por muy averiguado 
se tiene que si tuviesen ministros bastantes, propios, 
perpetuos, á quien conociesen por pastor , y que tuviese 
matrícula de sus ovejas, y los doctrinase en lo que son 
obligados á creer y obrar, y en sus enfermedades los 
administrasen los Santos Sacramentos y ayudase á bien 
morir, ninguno duhda que todos se salvarían , y que 
seria maravilla condemnarse alguno, y que la causa de 
su condemnacion es la falta de ministros. 

Pues siendo esto ansí, ¿qué interese temporal puede 
ponerse de la otra parte en bien destos indios, que pese 
taníb ni nada sin proporción alguna, como pesa la salva- 
ción destos naturales? Pues darles ministros bastantes en 

♦ 

quien está todo el remedie destos males, es taa fifccál 
como aquí se dirá, y tan á poca costa destos indios y de 
S. M.; antes con ganancia dellos en lo temporal, que en 
lo espiritual notorio está. 

El remedio principal y más fácil para remediar laj* 



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5fítf DOCÜWÜTOS IÍWOTTOS 

cruel mal , como tenemos dicho, es que en esta univer- 
sidad y en cada obispado se hiciese un colegio muy so- 
lemne, do fuesen enseñados y doctrinados los hijos de 
españoles vecinos destas partes , los cuales allí doctrina- 
dos con buena doctrina y sanctas costumbres, por ser 
todos lenguas como lo son; lo cual se puede hacer, sin 
costa de Y. M. ni de los indios, por la orden que adelante 
se dirá. Y á ios dichos colegiales se les ha de dar todo la 
necesario, en tanto que allí estuvieren , como se hace en 
Salamanca y Granada , y de allí se proveerá toda la tier- 
ra en breve tiempo de todos los ministros que fuese me- 
nester, y que sobren , como los hobiera hoy sobrados, si 
esta orden se hobiera tenido. Estos tales, como nacidos 
acá, no tenían el hipo de ir á España que tienen los cléri- 
gos que de allá vienen, ni cobdicia del que viene de Es- 
paña , y vivirá con más recelo á lo ques obligado , por 
pensar que ha de permanescer en la tierra, y darse 
gran remedio y asiento á estos pobladores en criarles y 
doctrinarles sps hijos y darles de comer. 

El orden como esto se ha de hacer y de que no hay- 
medio mejor ni más decente ni sin inconvenientes y sua- 
ve, ques que paguen diezoios estos naturales todos, como 
lo manda Dios y S. S. en las bulas de nuestros obispa- 
dos, diciendo que paguen diezmos como los pagan los 
vasallos de S. M. en España, y ansí lo votamos todos los 
cinco prelados que nos hallamos en el Santo Concilio , los 
dos clérigos y tres religiosos, con los procuradores de las 
iglesias y prelados absentes (1); porque pagando diezmo, 



(1) Pueden verse los acuerdos tomados en el concilio de Méji- 
co, á que este documento alude varias veces , en el tomo III de 
#sta Colección, págs. 520 y siguientes. 



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#SL Ateatfo U INDIAS. W3 

conforme y como lo mandan nuestras ereciones, dadas 
por S. M. y mandadas guardar, habrá para dotación de 
beneficios y curazgos perpetuos, y no mercenarios, como 
agora lo son frailes y clérigos ; y de la masa de los di- 
chos diezmos se sacará un préstamo perpetuo grueso, 
según la renta de cada obispado, para sustentación y 
perpetuidad del dicho colegio; y demás desto, de los di- 
chos diezmos holgaremos de dar limosna de los que se 
cojieren en el pueblo, donde hobiere monasterio, para 
sustentación de los reíigiosos del. Y de los dos novenos, 
que á V. M. por la erección le caben, que será cantidad 
en teda la tierra , les podrá hacer merced á ellos y á las 
iglesias como fuere servido y agora lo hace ; con lo cual 
cesarán no pequeños inconvinientes y crueles vejaciones 
que á los indios se les hacen , como adelante se dirá, con 
ño pequeño daño de las vidas, personas y haciendas de- 
líos* y querellas, que los que osan, vienen á dar, y 
V. A. es obligado á remediarlas. 

Dije arriba questos colegios y beneficios y curazgos 
perpetuos se harían sin que S. M. pusiese un real , ha- 
ciéndose á costa de los diezmos, qué pedimos que se pa- 
guen conforme á nuestras ereciones y bulas de S. S.; 
notorio está que nada se pide á S. M. para ello que no 
sea á costa de los indios, pues les mandamos pagar diez- 
mo, estará muy claro cuando adelante declararemos á 
V. A. de robos y vejaciones y derramas y servicios per- 
sonales, en gran cantidad , mucho más que no de los 
diezmos que á los tristes mazeguales les hacen pagar, 
contra las cédulas de S. M., y ebtán en continuo cauti- 
verio y vejaciones, y lo peor es que no osan hablar, por- 
que no hay quien los defienda; yo aquí los declararé, 
ansí por la obligación que tengo á defender mis ovejas, 



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804 ftocuMirro* ««dito» 

.como por la lealtad que debo á mi Rey y Señor. 

Hemos dicho que todos los prelados é iglesias desta 
Nueva España, en el Santo Concilio que celebramos, 
votamos que se suplicase á S. M. en nuestro nombre y 
en el de las dichas iglesias , questos naturales pagasen 
diezmos como cristianos , según y como por sus cédulas 
Reales otras veces lo ha mandado y los religiosos lo haa 
estorbado ; pornemos aquí las causas que á ello nos mo* 
vieron, y las que mueven álos que lo contradicen, para 
que visto por V. A. lo uno y lo otro, provea lo que más 
fuere servido. 

Dado quel precepto de los diezmos, según en la vieja 
ley se mandaba pagar de diez uno, por cuanto era pre- 
cepto cerimonial y judicial, no obliga en la ley de gra- 
cia; pero en cuanto era precepto moral y de nuevo man* 
dado y limitado en la ley de gracia, no hay dubda sino 
que todos los fíeles cristianos ,- según y como lo man* 
da la Santa Madre Iglesia y como estuviere declara- 
do por costumbre en cada parte, son obligados á 
pagarlo , como consta por todo el título De deoinus, 
capítulo Prevmit, y capítulo Cum omnis, y capítulo 
Nonest, y capítulo Etiamsi misa, y capítulo Tua 
nobis, y capítulo Pastoral^, y capítulo líevertimi- 
ni, y capítulo Decirme , én los cuales capítulos se 
manda pagar diezmos , no solamente personales y pre- 
diales, pero también dq granjerias, y sin sacar las es- 
pensas* lo cual todo en cuanto á la cota (1), según co- 
mún y verdadera opinión de todos los theólogos y juris- 
tas, se ha de estar á la costumbre de cada obispado, so 
pena de pecado mortal , agora el obispo sea rico ó sea 
pobre. 

(í) Por cuota. 



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dil Aicmvo oí na>u*. B9K 

Pero ea los lugares donde nunca se ha pagado diea- 
mo, comb es en esta Nueva España, sino es de las di- 
chas tres cosas, lo que obliga á los fieles cristianos, nue- 
vamente convertidos , de derecho divino y humano, es 
dar congrua sustentación á los ministros de la Iglesia , so 
pena de pecado mortal , agora sea de diezmos prediales 
ó personales ó granjerias ó de otra cosa equivalente; 
por manera que en esto no haya cota de diez ni de 
doce, mas de todo lo que fuere necesario para la dicha 
congrua y necesaria sustentación de los dichos ministros 
de la Iglesia y culto divino. Esta conclusión se saca de 
San M,, capítulos 7 y 10, y de San Pablo, primera á los 
corintios, vers. 9 , y ansí lo declaran los theólogos y ca- 
nonistas; es tan averiguada conclusión esta, que la con- 
traria se tiene por herética, y esta dicha sustentación es 
tan debida, que nunca lo contrario prescribe , ni se pue- 
de enajenar, sino fuese quien para ello tuviese autori- 
dad, dando otro tanto, que tan congrua y decentemente 
supliese la dicha sustentación, para todos los ministros 
que fuesen necesarios. 

Demás desto, presupongo que al príncipe, á cuyo 
cargo es la obligación y gobierno temporal , se le debe 
tributo por la dicha gobernación temporal , por su justo 
y debido estipendio, de derecho natural y divino, como 
San Pablo lo dice Ad romanos , 13 ; y este estipendio 
por lo temporal es distinto del qua los fieles cristianos 
son obligados á dar para lo necesario y congrua susten- 
tación de los ministros de la Iglesia, ni se puede quitar 
nada de la dicha sustentación necesaria para lps dichos 
ministros , porque seria quitar los ministros nescesarios. 
para la dicha doctrina, ni este tributo por lo temporal 
tiene entrada ni salida con la sustentación espiritual, por* 



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I 806 tooctmwfTos raram* 

que cada una es debida como dicho tengo, y la- espiri- 
tual es preferida á la temporal; y como á S. M. le com- 
peta la gobernación temporal por comisión de S. S., jus- 
ta, lícita y sanctamente puede llevar, como dice San 
Pablo , tributo y servicios moderados, por razón de la 
carga que con ellos por S. S. se le dio, deponer lo espi- 
ritual y doctrinal del Santo Evangelio en estas partes , lo 
cual S. S. pudo muy bien hacer; como es común opi- 
nión de todos los theólogos, juristas y canonistas , que 
S. S. tiene poder en todo lo temporal en orden á lo espi- 
ritual , especialmente en estas tierras , donde está ya 
plantada la fé , y la gente tan simple y de bajo entendi- 
miento , que , á lo que podemos acá juzgar , si la suprema 
gobernación temporal en ellos estuviese, muy poco ha- 
bría aprovechado la venida del Santo Evangelio á estas 
partes, porque todo daría en tierra. 

Demás desto, ansí como los fieles cristianos son 
obligados de derecho divino y natural á sustentar los 
ministros del Santo Evangelio, ansí el Papa, pudiendo, 
es obligado de derecho divino á poner todos los minis- 
tros necesarios, ansí para la predicación del Santo Evan- 
gelio á los infieles , servatis servaríais , como á los con- 
vertidos darles lodos los ministros necesarios y posibles 
para el aprovechamiento de la doctrina evangélica y co- 
lación de los Santos Sacramentos, de manera que no 
haya falta para nada de lo susodicho, como se les mandó 
por San Marcos en el capítulo último : Eutítes in mun- 
dum utliversum, etc. Poco aprovecharía ser baptiza- 
dos, si les fáltasela doctrina de lo que han de obrar y 
creer; esta obligación , que el Papa tiene, la ha descar- 
gado con S. M. en este nuevo mundo, como claramente 
se lo dice y encarga en las bulas de la Concepción, que 



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ML ABCHIVt) t>£ MIMAS. 807 

de la conquista desta tierra á los Reyes Católicos conce- 
dió, y S. BÜ. tiene descargada su conciencia en ese Rea) 
Consejo, á quien, según nos han informado, tiene cometi- 
da toda su autoridad espiritual y temporal, para que 
descarguen su Real conciencia, proveyendo todo lo nece- 
sario para este nuevo mundo. Carga muy grave por cierto 
es la que V. A. tiene sobre sus ánirras y conciencias , y 
que les conviene no dormir sino velar, y no creer á todo 
espíritu, como San Juan en su primera canónica, (dice) 
especial estando dos mili leguas de lo que á su cargo 
está. No sé si por esta carga me dijo el doctor Hernán 
Pérez, cuandose vio proveído para Sevilla, que agora 
creia que se habia de salvar por versé fuera dése Real 
Consejo; y si hasta aquí, por no haber sido avisado 
V. A., no se ha dado el remedio necesario para tanta con- 
demnacion de ánimas como se recela haber habido v 
hay , aunque fuera razón haber hecho diligencias sobre 
el recaudo que en esto habia ; de hoy más ninguna es- 
cusa habrá con Dios de cuantos se cotídemnaren en es- 
tas partes por la falta grande que hasta aquí ha habido 
de la doctrina evangélica y remedio de los Santos Sacra- 
mentos; todo lo pedirá Dios á V. A.„ como lo dice por el 
profeta Kzequiel , capítulos 3 y 33, especialmente siendo 
el remedio tan fácil y conforme á lo que Dios manda y 
la Santa Madre Iglesia tiene ordenado por el Espíritu 
Santo; y como cosa tan sane tu, Satanás la ha contradi- 
cho hasta hoy, por no perder la tierra que tantos años ha 
poseído. 

Á esto respondeu ios religiosos, que en ninguna ma- 
nera ios indios son obligados ni deben pagar diezmos, 
sino que S. M. es obligado á pagar todos los ministros 
qae fueren neseesaríos para el Santo Evangelio y cola- 



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508 Docquorros inéditos 

cion de los Santos Sacramentos, y que sobre su Red 
conciencia van las falcas, que de la doctrina evangélica y 
ministros della hay en estas partes» y que por sólo este 
título es señor desta tierra y lleva tributos della, ni tuvo 
otro título para ganarla sino este , y que con mala con- 
ciencia va la mar cuajada de oro y plata para S. M., no 
proveyendo primero la dicha necesidad de ministros para 
la dicha doctrina. Yo les concedo que si S. M. y enco- 
menderos llevan tributos demasiados de los que por la 
gobernación temporal se les debe y pueden llevar , con- 
forme al título que S. S. le dio, que S. M. será obligado 
á baxarles y remitirles los dichos tributos ; y ansí lo di- 
gan los religiosos á S. M., y no lo anden voceando acá 
dos mili leguas de donde está, con no poco escándalo de 
los que lo oyen; pero de lo que justamente á S. M. se le 
debe por lo temporal, que sea obligado á pagar lo espi- 
ritual, yo no lo veo, antes al contrario, pues al goberna- 
dor temporal, como dice San Pablo, por sólo lo temporal 
se le debe estipendio y tributo/. «Dei cnim mhiister est, 
cui tributum tributnm, cid vegligal vegtigal.» Tam- 
bién les concedo lo que ellos dicen, que S. M. en estas 
partes no puede poner dos tributos , empréstitos y car- 
gas que á sus vasallos naturales y heredados pone y pue- 
de poner, mas de aquellos que sólo el supremo mando 
temporal para sustentar la policía cristiana convenga lle- 
var; pero demás desto, los fieles cristianos son obligados, 
de derecho divino y natural , á sustentar los dichos mi- 
nistros, como dicho es, sin tener entrada ni salida, coa 
lo que justa y debidamente pagan por el gobierno tem- 
poral, y aquella paga y dominio temporal es lo que S. S. 
concedió á los Reyes Católicos, de buena memoria, por 
razón de lo espiritual y del Santo Evangelio y ministros 



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DEL ARCHIVO W BTOU1. ' 109 

del, qué le encargó que pasase á estas partes; y las cos- 
tas desto espiritual no las ha de pagar 3. M. de sn justo 
y debido estipendio, como dice San Pablo en el capítu- 
lo 13 de su primera epístola á los de Corinto: «Qiiis 
unquam militat suis stipendiis.» Lo que en esto pue- 
do decir, es ques menester tanto para los dichos minis- 
tros y Iglesia y culto divino, que no sé si bastarán los 
tributos que S. M. y encomenderos llevan; en esto remí- 
tome á V. A., que tiene cuenta de lo que S. M. y enco- 
menderos llevan, pero en esto no ha de haber entrada ni 
salida de lo espiritual especialmente , pues los religiosos 
saben y veen que con haberlos ellos voceado , nunca 
S. M. lo ha proveído, ni pYoveerá tan gran cantidad 
como es menester, y no se duelen en este ínterin de tan- 
tos millones de ánimas como tememos van al infierno jfor 
la dicha falta; y con pagarse los diezmos, los indios no 
lo sentirán y se remediarán tan crueles daños como á sus 
ánimas se les siguen. 

Dicen más los religiosos: que los diezmos se institu- 
yeron para sustentar los ministros de la Iglesia, y pues 
ellos han sido y son los ministros, á ellos se les deben, 
y pues ellos no los piden ¿ no se deben dar á otro ; y que 
donde ^ay clérigos, que ya se les manda dar su salario 
y comida, que no es más menester por ahora, especial- 
mente no siendo clérigos lenguas. Á esto se responde 
que es verdad que S los ministros del Evangelio sales 
debela congrua y nescesaria sustentación, y ansí, aun- 
que ellos dicen que no son curas ni lo quieren ser, pero 
por lo que hacen de caridad los prelados, venimos en que 
de los diezmos que se cogieren donde los religiosos es- 
tán, se les den de limosna para su sustentación y edificios 
de la Iglesia, de manera que á los indios no se les hagan 



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510 DQCUmftTOft IKUNTOi - 

las vejaciones y estorsiones y gastos tan crueles, como 
adelante se dirá; y ellos dicea k este capitulo que son 
ministros y se les deben los diezmos, y que no los piden. 
Admirados estamos, como dicen, sabiendo ellos esto, 
ques notorio y muy murmurado en toda esta tierra, que 
en muchas partes les llevan más que dos ó tres diezmos, 
y si ellos dicen que á los ministros de la Iglesia se deben 
los diezmos, porque ellos se lo quieren llevar todo, que 
la Iglesia matriz, prelado y cabildo, conforme á la erec- 
ción, no lleven nada, y cuando vamos á visitar, que no es 
poco necesario y no muy á voluntad de algunos dellosni 
con buen recibimiento ni tratamiento , somos recebidos 
con posar en sus casas y comer en sus referiónos una 
comida que nos dan los indios, que parece que se la qui- 
tan á ellos, no llevando otro provecho ni interese ningu- 
no; que certifico á V- A. que todo mi arzobispado no me 
vale de renta de los indios un real, siuo son ramillosde 
olores, con no vaciárseme la casa de negocios en todo el 
día , despachándolos sin procesos, sin juramentos y sin 
permitir que les lleven derechos ninguuos, á lo cual, si 
se diese lugar, bien ternian de comer nuestros oficiales. 
No sé yo en qué derecho divino y humano hallan estos 
padres para que esté uu prelado desta manera ogupado, 
sin ser nada de ellos relevado ni ayudado, con tener dos 
millones de ánimas á cuestas, de que dar cuenta á Dios, 
como los frailes dicen que no la tienen ni quieren tener, 
y por fuerza tomarles sus haciendas y trabajos. Y con 
más razón debemos los perlados, que de sola caridad y 
sin obligación hacemos lo que hacemos con Jos indios, 
que no los religiosos ; y verdaderamente algunas veces 
me hacen desmayar, viendo de una parte tanta contra* 
riedad en los religiosos con los prelados, persuasiones 



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DIL AfcCIUVO DE INDIAS. 611 

qutf procuran coo vuestro Visorey, y la ansia tan grande 
que- traen en que nuestras ovejas en nada nos reconoscan 
por pastores; questamos por dar con ello en tierra , é si 
Dios Nuestro Señor y el favor de su caridad no nos ayu- 
dasen á lo sustentar, viendo cuan caido está todo, y cómo 
procuran qi\e no se levante. * 

Á lo que dicen que no hay clérigos lenguas, toda la 
tierra es testigo de lo contrario; y habría todos cuantos 
fuesen menester, si no fuese por causa de los religiosos, 
que han procurado y procuran con la vida que no haya 
diezmos, porque dicen claramente que habiendo diez- 
mos, habrá curas, y que habiendo curas, no son ellos 
menester. Y ansi amenazan que desampararán la tierra, 
y ansi hemos entendido que lo escriben á Y. Á. en el 
parecer que agora enviarán , porque tienen por averi- 
guado que si hay diezmos, su imperio estaría acabado. Y 
ansí me dijo á mi un religioso viejo y anciano, que si 
pasaba el golfo, era porque acá andaban con libertad; y 
que si hay diezmos, que no serán ellos menester, 
y ansi no quieren predicar ni hacer fruto alguno á la ma- 
nera de España en los indios y pueblos que otros tienen 
á cargo, si no les damos los pueblos que solos ellos ten- 
gan cargo de la doctrina y Sacramentos, y aun los toman 
sin nuestra licencia, contra las cédulas de S. M. 

A lo que dicen que ya está mandado que á cualquier 
clérigo que pusiéremos se le dé salario, á esto se res- 
ponde que mal podemos poner clérigos no habiéndolos; 
y no los hay, porque no hay diezmos con que criarlos, 
como se criaran en poco tiempo y también lenguas; por 
manera que quitar los diezmos, es querer que no haya 
ministros. Plegué á Dios que esto no sea por quedarse 
ellos solos, y para sospecharlo no hay pocas presuncio- 



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512 DOCUMENTOS HtnMTOS 

lies. Demás desto, no es cosa decente que el clérigo esté 
atenido ál salario del encomendero, 6 de vuestro Visorey, 
porque no haciendo la voluntad de ios religiosos y enco- 
menderos, le buscan con que le echen del pueblo, y otros 
inconvenientes muy grandes , que de ser mercenarios 
sucede; y todo cesaría, si hobiese perpetuidad y asiento 
en esta iglesia. 

Alegan los religiosos otra razón , y confirmante con 
Santo Thomás, cuesüon 22, do dice que no se ha de pa- 
gar diezmo en las tierras nuevas donde no hay costum- 
bre de pagarse , si de allí , como gente eoferma y nue- 
va, se teme que se escandalizarán. Esta razón es muy 
frivola y nada les ayuda Santo Thomás, antes lo contra- 
rio se declara por el mesmo Sanio Thomás en la cues* 
tion 87 , y ansí se responde á esto : lo uno que aqui los 
indios no se escandalizan porque se les piden diezmos, 
ni hay más escándalo de lo que los religiosos les han 
puesto y pusieren. Digo que no hay escándalo, porque 
esta gente es inclinada á ofrendas y obligaciones, en lau- 
ta manera, queá sus templos ofrecían cuanto tenian, y 
la sangre de sus personas y de sus hijos ; y si algún es- 
cándalo habría agora , seria donde los religiosos les im- 
piden y aconsejan que no paguen diezmo, porque á ellos 
les conviene que no lo paguen ; y tanto cuanto más se 
dilatare y se les olvidare la costumbre , que ya en ellos 
era casi natural, de ofrescer á sus templos, taato adelante 
será peor, así por la contradicion de los religiosos como 
por ellos ir entrando más en cobdicias. Y dado que al- 
gún escándala hobiese, que no lo hay, habia de ser 
preferida la nescesidad de los ministros al tal escándalo, 
pues pesa más el fruto de los ministros y nescesidad do 
ellos, quel escándalo, por la regla facilius escanda- 



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DEL ARCfflYO BE llfDUS. 513 

Itmt oriri, etc, y ansí lo entiende Cayetano (1) en la 
cuestión dicha, que los dichos diezmos se deben sus- 
pender con algunas gentes , con tanto que los ministros 
de otra parte tengan de qué sustentarse. 

Dicen los religiosos una cosa, muy de doler más que 
de reir, que de aquí á tiéntanos ó docientos será bien 
cyiestos paguen -diezmos , y lo mesmo es que decir que 
de aquí á cient ó docientos años se salvarán , y en el ín- 
terin que se condemnen por no haber diezmos ó otra 
cosa equivalente ; y pues dicen ques temprano para los 
diezmos, sin dar remedio de otra cosa equivalente; lo 
mesmo es que decir ques temprano para que se salve 
esta gente. No sé cómo ban hallado ser temprano para 
pagar los diezmos , y no han hallado ser temprano para 
pagar los tributos, habiendo de ser preferidos á ellos; sino 
es que en los tributos no osan hablar , porque toca á 
S. M., y atrévense á Dios, á quien tan caro costaron es- 
tas ánimas , ó por sus propios intereses , como adelante 
se dirá. 

La última razón que traen es decir que si los indios 
pagasen diezmo , serian vejados por los arrendadores y 
colectores ; cuan de poca fuerza sea esta razón es noto- 
rio, y la práctica acá lo ha mostrado nueve ó diez años 
que há que se cobran los diezmos destos indios, de las 
tres cosas, poniendo un clérigo por cobrador, que con 
dos indios de cada pueblo, lo cobra donde no hay con- 
tradicción de religiosos; porque en algunas partes halla- 
mos que lo cobran para sí , como de todo se dará infor- 
mación. 

Hemos dicho que el remedio de todos estos males es 



(1) El cardenal Cayetano, célebre teólogo y canonista. 
Tomo IV. 33 



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514 DOCUMENTOS INÉDITOS 

fácil , porque aunque bastaba para ser fácil este de los 
diezmos , por haberlo mandado Dios y ser ordenado por 
la Santa Madre Iglesia, señalaremos aquí cosas que S. M., 
agora paguen ó no paguen diezmo los naturales, con- 
viene las mande remediar, porque son grandes (iranias, 
robos y servidumbre y cautiverio en que están eslos po- 
bres naturales, desús personas y haciendas, sin tener 
quien vuelva por ellos, que son más que dos y tres diez- 
mos en algunas partes. 

La primera es las comunidades , que llaman en esta 
tierra, y que son inventadas por los religiosos; y dado 
que tuvieron buen principio, han tenido mal medio y 
ternán peor fin si no se remedia, porque con ellas tie- 
nen mayor sujeción y tiranía y tribuios personales en 
muchas parles , que esceden sin comparación á los diez- 
mos. Y es el caso que algunos santos religiosos de los 
primeros, para questos pobres indios tuviesen de qué 
sustentar los ministros de la Iglesia , y para algunos be- 
neficios públicos, sin que se les echasen tribuios, dieron 
una orden cómo en algunos pueblos donde ellos estaban 
hiciesen los indios de aquella comarca una sementera ó 
caleras ó criasen ganado , como en algunas partes lo 
crian en cantidad; otros hiciesen compañías con españoles 
en sementeras, ó trujesen leña ó yerba, y todo con ser- 
vicio de los pobres mazeguales, por sus ruedas, y el di- 
nero que de ellos se sacase , se pusiese en una caja y 
casa para lo susodicho y para otros beneficios públicos. 
Y esto aunque entonces era poco , por valer las cosas á 
poco precio, agora valen mucho, y no solamente los 
pueblos donde los religiosos están hay las dichas casas 
y cajas de comunidad , pero cada cabecera , y muchos 
subjetos han hecho y cada dia hacen semejantes cajas y 



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DfL ÁBCHTTO DI INDIAS. 515 

casas, donde hay muchos bienes, todo sudor de los po- 
bres mazeguales. Las dichas cajas y casas de comunidad 
conviene quitarlas y que no las haya, porque son una 
tiranía y cruel subjecion de los indios , de sus personas 
y hacienda, la cual no tuvieron en tiempo de Molezuma, 
lo uno porque hacen trabajar á los dichos indios por 
fuerza, para la dicha comunidad, en sementeras y otras 
granjerias los caciques , gobernadores y principales; y 
dado que, donde hay religiosos ó clérigo, de allí los 
mantienen, el resto lo gastan los caciques en fiestas y 
borracheras y en otras utilidades propias sin tener res- 
peto al bien común; y esto es en grandes cantidades, y 
con título que es para la comunidad , á las veces echan 
crueles derramas, á título que son para algún bien públi- 
co , y lo más lo gastan los dichos caciques en lo que di- 
cho tenemos, y traen hechos esclavos á los pobres ma- 
zeguales de las dichas comunidades; y en esto suplica- 
mos esté advertido V. A., porque es cosa importantísima 
al bien destos pobres quitarlos de cautiverio. 

El segundo mal, y no menor que este, es que los 
dichos indios se han hecho grandísimos pleitistas , y le- 
vantado pleitos unos contra otros sobre sus tierras y dis- 
tritos, y sobre interese de muy poca tierra, gastan gran- 
des cantidades de dineros, como gente simple, en procu- 
radores, letrados, naguatatos (1) y escribanos, quesde do- 
ler cual anda esta Audiencia llena de nubadas de indios 
en los dichos pleitos, mandando las cartas de V. A. que 
no se les permita traer pleitos, porque de cada una de 
las partes vienen treinta y cuarenta indios , y aun con 
indias que les amen y sirvan por los caminos , y el tiem- 



(1) Ya tenemos dicho que naguatato quiere decir intérprete. 



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516 DOCUMENTOS INÉDITOS 

po que están en esta ciudad los ocupan en servicios per* 
sonales de los naguatatos , procuradores y escribanos, 
los cuales hacen venir por fuerza y* por su rueda ; y aun 
de alguno tenemos relación que señala la india quél 
quiere que venga y tener por amiga en tanto questá fue- 
ra del pueblo , é no osan los pobres mazeguales é indios 
decir que no á los caciques y principales que los traen 
para su servicio, durante los dichos pleitos, y gastado el 
dinero que traen, se vuelven por los caminos, muertos de 
hambre, y dicen que no pocos mueren en esta cibdad, 
especialmente de los que vienen de tierra caliente á esta 
ques fría , lo cual hacen con el aparejo que tienen de las 
dichas cajas de comunidades , y como todo ha de salir 
de los pobres mazeguales, en esto V. A. crea que no se 
pinta aquí tanto como ello es. 

El otro daño de las dichas cajas es que cómo se sus- 
tentan los religiosos deltas y de allí se compran orna* 
mentos, los dichos indios, cuando van á tomarles cuenta 
de las dichas cajas, habiendo ellos gastado gran cantidad 
en sus fiestas y borracheras, infaman á los religiosos di- 
ciendo que con ellos lo han gastado todo , y así en Isocai 
echaron á los frailes dominicos que habían gastado cua- 
renta mili pesos, en que fue alcanzado un cacique de 
allí, de bienes de la comunidad, y á los de San Francisco 
de Tlascala me dijo don Hernando de Portugal que se ha- 
bían descargado, en las cuentas que tomó á los indios, de 
treinta mili pesos con gasto de frailes, lo cual no es ansí. 
Otra cosa se ofrece, que pocos ó ninguno hay que 
osen hablar, por ser contra religiosos, según el grande 
miedo que toda la tierrales tiene, por el supremo é insu- 
frible mando que en toda ella tienen, y por el crédito 
• que acá publican que V. A. les dá; pero yo como su va- 



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ml archivo pk indias. BIT 

sallo leal, y que también toca á mí conciencia, y con él 
favor de Nuestro Señor Dios, no tengo de qué temerlos, 
y con ser religioso como ellos y desearles y procurarles 
todo bien, no dejaré de avisar á V. A. para que en ellos 
enmiende lo que me parece se debe enmendar. Y prime- 
ramente confieso que han trabajado y trabajan lo que 
pueden, pero como dice Dionisio, para una cosa ser bue- 
na ningún defecto ha de tener ; y ansí con deseo que lo 
que falta se remedie, que no es de poca importancia, 
digo que los religiosos son señores de las dichas comu- 
nidades y cajas en sus distritos, y aun muchos religiosos 
las han tenido en sus celdas, con no poca sospecha y es- 
cándalo, que aun después que vine á esta tierra he teni-* 
do sobre esto querellas, y hecho quitar alguna de la cel- 
da del fraile. Y dado que los indios de cerca de aquí de 
México, como ya algo ladinos, en algo se defienden del 
supremo mando de los religiosos , en todo lo distante 
tienen supremo mando sobre todos los indios , más qué 
si fuesen sus propios vasallos, y sobre las dichas cajas, 
que lo más se gasta 4 su voluntad y en lo que ellos quie- 
ren, sin les osar resistir los indios en cosa alguna; y si 
algún cacique ó principal resiste ó contradice al fraile, 
algunos hay que por defectos , que en los dichos indios 
no faltan, les hacen quitar el gobierno y señorío, por 
donde los indios en cosa ninguna osaQ contradecirles. Fi- 
nalmente, las dichas cajas gastan los frailes á su volun- 
tad, sin que haya quien les ose resistir ,- que no son en 
pequeña cantidad . . 

Servirseia mucho Dios Nuestro Señor, y seria grande 
libertad para esta gente miserable, que como cautivos 
los tratan para las dichas comunidades, que pues S. M. 
por sus cédulas Reales los ha libertado de los españoles 



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518 DOCUMENTOS INÉDITO» 

de los servicios personales, que los libertase también de 
las dichas comunidades, caciques y principales, que como 
cautivos los tratan. Y lo peor es que con título de las di- 
chas comunidades y respublicas , si son menester cin- 
cuenta ducados, hacen derrama de quinientos y mili du- 
cados, y esto es cosa muy notoria y muy general; desto 
hay mucho en toda esta tierra, muy notorio á vuestro 
Visorey y Audiencia Real, y dicen que, no saben cómo 
lo remediar, siendo el remedio fácil. Han abajado los Vi- 
sitadores en gran cantidad los tributos de S. M. y enco 
menderos, y en muchas partes, de la manera sobredicha, 
las dichas bajas no han sido en beneficio de los pobres, 
. porque siempre les cargan casi la misma cantidad para 
sí, y esto también es muy notorio en la tierra, que si 
antes pagaban cinco mili pesos de tributo y se les han 
bajado los cuatro mili , desta baja no gozan los pobres, 
sino los caciques y principales, que siempre les reparten 
los cinco mili, como solian, y pagan los mili á S. M. ó 
al comendero, y lo demás se llevan ellos. En un pueblo 
cerca desta cibdad, que paga cinco ó seis pesos al comen- 
dero, el Visitador lo bajó á docientos pesos, y después 
de la dicha tasa, visitándolo un Oidor, halló que repar- 
tían los principales á los pobres, para cargar los ducien- 
tos pesos, seis mili para ellos, y desta manera es en mu- 
chos pueblos desta tierra. 

Seria cosa muy acertada que se quitasen las dichas 
cajas, y que se mandase que nipgun principal pudiese 
echar derrama ninguna para ninguna cosa sin Ucencia de 
vuestro Presidente é Oidores, espresada la causa para 
qué , y tasada la cantidad que para ello fuese menester, 
y dada órdén cómo se hubiese de repartir y cobrar; 
porque si esta no se dá, por escrúpulo no dejarán de co- 



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VWL ARCHIVO DK OTOIAS. 819 

brarpormil cincuenta mil, como es uso y costumbre. 
Y porque en ctida pueblo haya obras públicas, esto 
se les podrá conceder de sobras de tributos, tasado y mo- 
derado lo que se estimare ser necesario. Con esta liber- 
tad de los indios se escusa en muchas partes mucho más 
que vale el diezmo, que podrian pagar de aquel pueblo, 
y en algunos más y en oíros menos ; y en más tcrnán 
verse libres de esta servidumbre tan cruel, que no de 
pagar el diezmo aunque no lo debieran , porque, por ra- 
zón de las. dichas comunidades, no son libres, sino cauti- 
vos de los caciques y principales ; y ansí conviene mu- 
cho al descargo de la conciencia de V. A. mandarlo re- 
mediar, y toda la tierra dá voces que se remedie esto. 

Lo otro es que se debe dar remedio á las grandes 
costas y gastos y servicios peisonales y obras suntuosas 
y supérfluas que los religiosos hacen en los pueblos de 
los dichos indios, todo á su costa. En lo que toca á las 
obras de ¡os monasterios, van tan soberbias en algunas 
partes y donde no ha de haber más de dos 6 tres frailes, 
que para Valladolid sobrarían ; y hecha una casa , otro 
fraile que viene, si le parece derribarla y pasarse á 
otra parte, lo hace, y no tiene en nada un religioso el 
emprender una obra nueva que cueste diez ó doce mil 
ducados, que diciendo y haciendo todo es uno, trayen- 
do en las obras por rueda á los indios, quinientos y seis- 
cientos y mil hombres sir darles jornal, ni aun un boca- 
do de pan que coman, y vienen por rueda á la dicha 
obra de cuatro, seis y doce leguas; á otros les echan 
cal , y la compran á su cosía , y otros materiales. Dos 
obras he visto agora hechas en un monesterio, que la 
una terna de costa más de ocho ó diez mil ducados y la 
otra poco menos; cada una de ellas se comenzó y acabó 



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dentro de un año, á costa de dineros y sudor y trabajo 
personal de los pobres ; y aun quieren decir que algu- 
nos indios mueren en tas dichas obras del dicho trabajo, 
á que no están acostumbrados, y poca comida y fuera de 
de sus casas. Y agora visité otro pueblo, donde se ha- 
bían hecho tres monesterios de una mesma orden , el uno 
pobrecillo y el otro muy bueno, y que pudiera servir 
para cualquiera pueblo de Castilla; y acabado el dicho 
monesterio todo de cal y canto, y una huerta muy so- 
lemne y cercada de piedra, y porque á un religioso le 
paresció mejor otro asiento dentro del dicho pueblo, 
há cuatro anos que comenzó otro monesterio bien sun- 
tuoso y una iglesia de las buenas que ellos tienen en su 
orden en España ; y casi todo está acabado y el otro der- 
ribado. Vuestro Visorey, pasando por el dicho pueblo, 
viendo tan gran crueldad en haber mudado un moneste- 
rio y derribado el otro, lo riñó mucho y tasó la gente que 
había de andar en el dicho monesterio nuevo hasta ha- 
berse acabado, y que fuesen ciento y veinte hombres 
cada dia por rueda sin darles una blanca ni de comer, 
porque solían andar en la dicha obra ochocientos y mil 
indios, y que la boca del guardián era medida, y ansí 
, me lo confesó, y que el indio que nb venia, lo echaban 
en la cárcel y lo azotaban. Y estando yo en el dicho 
pueblo, visty la obra nueva y el monesterio tan bueno 
que tenían derribado, dije mi parecer al guardián, y el 
monesterio derribado señalé en nombre de S. M. por 
hospital , conforme á la erección, mandando que no der- 
ribasen más de lo derribado, con no poca contradiciou 
del dicho guardián; y quejándonos á vuestro Visorey de 
tan grande crueldad, me respondió que los frailes le ha- 
bían engañado cuando le pidieron licencia para mudar el 



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DBL ABfrUVO D* MIMAS. Bftl 

dicho monesterio. Pues de ornamentos muy ricos é ins- 
trumentos de música, mejores y más de los que hay en 
la capilla de S. M., esto es muy común y ordinario en 
muchas cabeceras y aun en -muchos subjetos* En un mo- 
nesterio de Padres Agustinos hemos sabido que se hace 
un retablo, que costará más de seis mil pesos, para unos 
montes donde nunca habrá más de dos frailes, y el mo- 
nesterio vá superbísimo, y hémoslo reñido f no ha apro- 
vechado nada ; el pueblo se llama Epazoyuca, pequeño y 
de pobre gente , todo á costa de los dichos pobres inaze- 
guales y derramas que para ello se hacen. Y en esto son 
muy culpados los Padres de San Agustín , que con tener 
más renta la casa desta ciudad de México que yo tengo 
de mi arzobispado, han levantado y traen obras tan 
gruesas en pueblos pequeños, todo á costa de los indios, 
ques de doler ; y yo y vuestro Visorey no io podemos re- 
mediar. El servicio personal de los indios á los mctoeste- 
rios es muy escesivo, de hortelanos, porteros, barrende- 
ros, cocineros, sacristanes, correos, sin darles una 
blanca ; pues en el servicio de la Iglesia hay cantores en 
gran cantidad : en este monesterio hemos hallado ciento 
y veinte indios que sirven de cantores , sin los sacrista- 
nes y acólitos, chirimias y sacabuches y trompetas y or- 
los (1) y dulzainas y cornetas; y en muchos monesterios 
hay bigttelas de arco, y como todas estas costas de obras 
y ornamentos ricos y supérfluos se hagan de derramas, 
que se hacen á esta pobre gente , y de las dichas cajas 
por los caciques y principales , donde han de sacar cien- 
to sacan mil para sí mesmos; y los que mejor saben esto 
son los religiosos, que á mí me han dicho que los caci- 



(1) Orlo: instrumento músico, deboca, en forma de cayado. 



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W2 DOCUMENTOS MKMTOB 

ques y principales desean que los frailes les pidan, para 
con color de ellos echar derrama para si. Esto conviene 
con gran diligencia remediado. 

Lo otro de donde podrán y conviene ser relevados 
para el dicho diezmo, es que les sean abajados los tribu- 
tos, el salario que agora paga á S. M. y el encomendero 
al clérigo, y también les sean abajados los diezmos, que 
S. M. y los encomenderos pagan, de trigo y maíz y otras 
cosas que dan de tributo, por razón que los indios no lo 
han diezmado, también se ahorrarán de los gastos que 
dan para las comidas de clérigos y religiosos, que no es 
poco sino muy mucho, y también se aliviarán de las fá- 
bricas de las iglesias parroquiales y monesterios , porque 
esto se ha de dar y sustentar de los dichos diezmos ; y si 
algunos indios hobiere cargados en los tributos , que se 
descarguen conforme á los que están bien moderados y 
tasados. De todas estas cosas que conviene ser releva- 
dos, los dichos indios alzarán las manos á Dios, aunque 
no debieran diezmo con pagarlo; siendo relevados de 
todo lo demás. 

No falta quien diga que los religiosos que los dichos 
diezmos impiden y dicen ser temprano para pagarlos, la 
causa es más crueldad de lo» indios que ño piedad, pues 
en la verdad la es, pues por escusarlos de pagar una mi- 
seria temporal, es causa de su eterna condemnacion; sino 
qué lo hacen los religiosos, por en este ínterin questo se 
dilata, hacer sus casas y ornamentos preciosos á costa 
de los pobres indios , y mandar sus personas y hacien- 
das, como lo mandan, más absolutamente que si fuesen 
sus vasallos. Y por esto en los pareceres que siempre s*> 
han pedido y agora se piden , sobre si se pagarán diez- 
mos, como se manda que se tome parecer de los dichos 



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SKL A1CHIV0 M JUMAS. R3 

religiosos, no están muy libres para dar los dichos pare- 
oeres, pues ellos pretenden más interese que los indios- 
en no pagar diezmo, y los prelados en que se pague, 
porque uno ó dos frailes que tienen cargo de cien mil 
indios, y los manda y se aprovecha de ellos, como dicha 
es, como tiene por averiguado que si pagan diezmo 
habrá curas, y habiendo ocho ó diez curas, donde agora 
están uno ó dos frailes , cesará su imperio , y de señor 
de vasallos verná á ser un fraile mendigante ; sospechoso 
será el voto deste tal. Agora se trata de hacer la infor- 
mación que S. M. manda sobre estos diezmos, y toda& 
las tres órdenes se han juntado y entienden en ello, para 
que por su parte y de los indios se pida que no se pa- 
guen; y vuestro Visorey, que dehia de estar de por medio, 
parece en este negocio contra los diezmos, á una con los 
frailes, más determinado y apasionado que ellos mesmos; 
y ansí él los solicita, y echándolo á la mejor parte, cómo 
no es letrado, debe confiarse de jos religiosos y pensar 
que acierta. Otros piensan que lo hace por otros respe- 
tos, por contentar á los religiosos, á quien dice que teme 
enojar, el cual temor.es causa de que se le desacaten, 
como dicho está , ó porque ha sabido que han escrito 6 
escriben contra él; pero yo á la mejor parte lo echo, ques 
porque conste á V. A. que vuelve por los indios como lees 
mandado; y si él viese cuan grande es el daño y condem- 
nacion que se le sigue, como cristiano ques, dejaría pa- 
gar lo que Dios manda y S. M. por sus cédulas ha pro- 
veído, porque no se condemnasen tantos como se con- 
demnan por no pagarlo. 

En la petición, que agora dieron los religiosos en ese 
Real Consejo, dan por causa que si á los indios se les pide 
diezmos, no criarán ni sembrarán. Cuan siniestra relación 



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KM MM0IDWT66 

haya sido esta , parece claramente , pues arriendan tier- 
ras de los españoles, sabiendo que han de pagar diezmo 
de ellas, por estar mandado por cédula de V. A. que las 
tierras que compraren ú arrendaren los indios, de espa- 
ñoles, que paguen diezmo, como lo pagaban los españo- 
les cuyas eran; y pues arriendan tierras para pagar. diez- 
mo, de mejor gana lo pagarán de las suyas propias; y si 
por no pagar diezmo han de criar y sembrar como nunca, 
habiéndolo pagado del maiz , ninguno siembra, ni sem- 
brará más de lo que há menester para menos que su año, 
aunque sepa que le han de dar diez ducados por cada 
hanega; y si por fuerza no los hacen criar y sembrar, ago- 
ra hayan de pagar diezmo ó no, es por demás que ellos 
lo hagan, sino es algún cacique ó principal, que con el 
sudor de los pobres siembra alguna cosa. Y ansí me dijo 
un dia vuestro visitador, Diego Ramírez, quesi no se daba 
otra orden que ,1a que agora hay , que no se esperase 
hartura por las labranzas y crianzas de los indios. 

Los diezmos de las tres cosas, que los Padres pidie- 
ron en ese Real Consejo que no se pagasen, importan tan 
poco y valen tan poco á los prelados é iglesias que se 
paguen ó dejen de pagar , que á mí no me vale por año 
cincuenta ducados , y en otros obispados poco más y en 
otros menos; porque, como dicho tenemos, si no son al- 
gunos caciques, nadie cria ni siembra las cosas de Casti- 
lla , y si estas se han cobrado y cobran de diez años á 
esta parte, no es por el interese, sino porque sepan estos 
naturales la obligación que tienen de reconocer á Dios 
por criador de todo lo que les dá, como lo ofrecían ál 
diablo en sus tiempos. Yá los religiosos muy poco se les 
dá que paguen diezmo destas tres cosas , si pensasen que 
no había de haber más, pero dicen que tras esto verníi 



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DBL ARCHIVO BE INDIAS. 5?5 

el diezmo de lo demás, ques lo que ellos no pueden oir 
mentar. Plegué á Dios que no sea por sus intereses, 
como dicho está; y no quieren que la sustentación, ques- 
tos están obligados á dar, la den, ni se llame diezmo, 
como Dios lo manda , sino tributo ; y esto no se les ha de 
consentir, pues Dios y los derechos quisieron poner di- 
ferentes nombres, al servicio de Dioa> y al tributo del Cé- 
sar. Y permite Dios questa relación tan contraría á la 
verdad hayan dado , diciendo que nunca se han cobrado 
estos diezmos si agora no, y que no sembrarán los in- 
dios si les piden diezmos , porque visto agora por la in- 
formación ser lo contrario, Y. A. tenga conocido que les 
mueve pasión é interese , y no celo del bien destos na- 
turales. 

Dicen más , que en la primitiva Iglesia no luego se 
mandaron dar diezmos, y que ansí ha de ser en esta, 
como si fuera la misma razón que en aquella ; esta no es 
primitiva Iglesia, porque hay ya Papa y prelados y Re- 
yes Católicos y sagrados cánones y leyes ordenadas por 
el Espíritu Santo, por lo cual la Iglesia se rije, lo cual 
faltaba entonces, que los prelados eran perseguidos y 
'martirizados , y los fieles no con el reposo y quietud que 
tienen agora , y Príncipes católicos defensores del Santo 
Evangelio , por manera que no se dejó de mandar en- 
tonces que pagasen diezmo los fieles por el escándalo 
que se temia ; pues 4os indios en su ley estaban obligados 
y avezados á pagarlo con más rigor que agora , y en el 
Evangelio no se piden sino por las causas dichas. Nota- 
das las cosas que en la primitiva Iglesia se hacían ó se 
dejaron de ordenar, se han de hacer agora ó dejar de 
cumplir , pues vemos que la Iglesia poco á poco ha ido 
cada dja ordenando cosas santas y buenas en la gober- 



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documentos ufsbrrós 
nación , que en la primitiva Iglesia no se ordenaron ni 
hobo necesidad ; y quien dice que no se ha de hacer 
agora en la Iglesia más que entonces se hacia , es dar con 
todos los sagrados cánones en tierra , y que quedemos 
con solo el Santo Evangelio y doctrina de los Apóstoles, 
como entonces estaba la Iglesia ; y si dicen que agora se 
ha de hacer como entonces, ¿porqué no se les ha man- 
dado á esta nueva gente al tiempo de su conversión que 
trujesen todos sus bienes pocos ó muchos á los pies de 
los prelados, como entonces se hacia? ; demás desto , esta 
Iglesia no se puede llamar nueva , pues há cuarenta años 
que son cristianos. Luego como el reino de Granada se 
tomó , se ordenó aquella Iglesia conforme á los sagrados 
cánones, con sus prelados, ministros y curas perpetuos, 
y para ello S. M. le hizo merced de todos los diezmos 
queS. S. lehabia dado para la dicha firmeza y perpe- 
tuidad de las dichas Iglesias; y si en el Alpuxarra, ques 
gran parte del dicho reino , hubo religiosos, no duraron 
más de diez ó doce años , hasta que se pusieron curas y 
beneficiados perpetuos , y después, como varones apos- 
tólicos, los religiosos lenguas les iban á predicar. Y yo 
conocí algunos religiosos que los Reyes Católicos, de 
buena memoria , por ser lenguas, los sustentaron para 
predicar, que aun hoy dura un fraile, Jorge de Benavi- 
des ; y de todo esto es buen testigo el Marqués de Mon- 
<lejar, presidente de ese Real Consejo. Y en el Pera desde 
el principio se han pagado los diezmos, con que no poco 
han servido los perlados á S. M. en los levantamientos 
que allá há habido. Y ansí conviene que en esta tierra 
los perlados tengan un razonable sustento , lo uno para 
<jue sean tenidos los hijos de los vecinos , y las veces 
<[ue fuere menester servir con todo ello á S. M. 



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DEL ARCHIVO M INDIAS. 887 

A todo lo susodicho necesita y obliga á S. M. y á ese 
Real Consejo las bulas de nuestros obispados, en que nos 
manda S. S. acucar con los diezmos, según y como en 
los reinos de Castilla los pagan los fíeles cristianos , y por 
las erecciones enviadas por S. M. á cada Iglesia, ordena- 
das por los prelados que han sido y aprobadas por S. M., 
se nos manda acudir con todos los diezmos y repartirlos, 
conforme al reino de Granada, reservando S. M. para 
sí los dos novenos de las dos cuartas partes. Siendo esto 
ansí, no sabemos cómo hasta aquí se hayan estorbado, 
sino es por la concesión quel papa Alejandro sexto hizo á 
los Reyes Católicos de los diezmos de las islas , que en- 
tonces estaban descubiertas; y de allí paresce que la 
concesión solamente se estiende á días. Y si á esta Tierra 
Firme y Nuevo Mundo se ha de estender, los Reyes Ca* 
tólicos, de buena memoria, renunciaron aquella gracia 
y merced de los dichos diezmos en los prelados que en- 
tonces eran y de ahí adelante serian, con que los dichos 
prelados con los dichos diezmos fuesen obligados á ha- 
cer las iglesias y dotaciones á que sus Altezas estaban 
obligados por razón de los dichos diezmos ; y ansí los 
Reyes Católicos aprobaron el dicho concierto con los di- 
chos prelados , exonerándose de la dicha carga quel di- 
cho papa Alexandro les hizo , como por el asiento pares- 
cerá , y echando esta carga sobre los prelados. Por ma- 
nera que resulta ser los diezmos de las iglesias y minis- 
tros, ansí por mandarlo el.Sumo Pontífice en las bulas de 
erecciones de los obispados, como por la renunciación 
qae los Reyes Católicos hicieron dé los dichos diezmos. 
Y como al principio diximos , S. M. piensa estar descar- 
gado con haberlo remitido á ese Real Consejo ; toda la 
obligación desto está sobre V. A., cuyas conciencias en- 



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588 DoemumrosmBNTo* 

cargamos que se duelan de tanta ánima como aquí cree- 
mos que se pierde por falta de lo susodicho, y no den 
lugar ni crédito á quien, fuerte por su pcppio interese, ó 
echándolo á la mejor parte con título de piedad, pensan- 
do que acierta , es causa que no se dé asiento á esta 
Iglesia , y se pierdan tantas ánimas. Con esto descargo 
mi conciencia, yo y todos los prelados, y lo encargamos 
á la de V. A. ; y en caso que no se remedie, con hacerlo 
saber á S. S. y Majestad, tememos cumplido. 

Y pues este es negocio tan importante, cuanto se 
entiende que es dar asiento á esta tierra en lo espiritual 
y temporal, seria bien se inviasen dos visitadores que 
en 1q uno y en lo otro entendiesen ; porque quererlo re- 
mitir á los que acá gobiernan, está averiguado que ni lo 
uno ni lo otro se remediará. Y estos visitadores han de 
traer poder sobre las órdenes, como en España S. M. le 
trajo para reformar ciertas órdenes, y con el calor des- 
tos habrá muchos que osen hablar de muchas cosas que 
por carta no se atreven , porlos males que pasan en to- 
marse. Estos visitadores ha de mandar V, A. quel uno 
dellos sea eclesiástico y teólogo , y el otro jurista, si ser 
pudiese, dése Real Consejo; y uno délos que en esto po- 
dría entender , como católico , seria el obispo Fray Pedro 
Cano, que estando desocupado , como está, y mandán- 
doselo V. A., por ventura holgará de venir esta jornada 
por el servicio grande que á Nuestro Señor Dios hará en 
ella. Y pues desto ha de redundar el descargo de la Real 
conciencia de S. M. y de Y. A. y tan gran remedio á la 
salvación destos pobres y para todo lo temporal , que 
será no menos que haberlo ganado de nuevo , suplica- 
mos se mire esto y platique y se provea sobre ello 16 que 
más convenga, porque proveyéndose visitadores, verán 



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DtL ARCHIVO M INDIAS. 879 

por vista de ojos lo que conviene , y no estará está tierra 
y la gobernación de lo espiritual y temporal en muchos 
frailes, que no saben sino la lengua y poco más ó menos 
que leer; y con estas tan buenas letras, hay fraile que en 
un dia confiesa cuatrocientos ó quinientos indios; y ago- 
ra supe que viniendo de camino un fraile, en tres leguas 
confesó ciento y cuarenta indios ; si esto no es escarnio 
del Santo Sacramento, díganlo los doctos. 

Lo que á mí me parece, en caso que V. A. quiera re- 
mediar estas ánimas y mandar pagar diezmo , en Dios y 
en mi conciencia, es que Y. A. mande que se pague de 
quince uno por agora ; y visto lo que los dos años prime- 
ros se allegare, fidelisimamente lo escribamos á V. A., y 
se reparta como dicen las erecciones. Y de lo que á los 
prelados nos cabe de nuestras cuartas, ayudaremos para 
hacer los hospitales é iglesias, en las partes donde no ho- 
biere diezmos con que se hagan. — Nuestro Señor Dios 
guarde y prospere á V. A. , y en mayor estado de rei- 
nos y señoríos acreciente, como Y. A. merece y por 
nos es deseado. — De México, quince de Mayo, mili qui- 
nientos cincuenta y seis. 

La capitulación que los Reyes Católicos, de gloriosa 
memoria, D. Fernando, rey de Aragón, y doña Juana, 
su hija , reina de Castilla , hicieron , en que renunciaron 
el derecho é acción que tenian á los diezmos de la isla de 
San Juan é Isla Española, en Fray García de Padilla, 
obispo de Santo Domingo, y D. Pedro Suarez de Deza, 
obispo de la Concepción, y D. Alonso Manso, obispo de 
la Isla de San Juan, y en/ sus predecesores, pasó ante 
Francisco de Yalenzuela, canónigo de Palencia y nota, 
rio apostólico, á 8 dias del mes de Mayo de 1512 años- 
siendo presentes por testigos Lope de Conchillos, secre- 
ToHolY. 34 



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830 DOCUMENTOS INÉDITOS 

tario de S. A., y el licenciado Zapata , y el doctor Car- 
vajal, del su Coasejo. El original de la dicha capitulación 
se hallará en el Archivo de ese Real Consejo. — Capellán 
de V. A.— Fr. A. Archiepiscopus Mexicanas (1). 



Relación de la. provincia, de Mbztitland, hecha, por Ga- 
briel de Chaves , alcalde mayor de esta provincia por 

S. M., DE ORDEN DEL VlREY DE NüEVA-EsPAÑA (2). 



En primero dia del mes de octubre de mili y qui- 



(1) A continuación de esta carta va otra de Fr. M- Archs. Me- 
xicanas . — F. Bps. Afech.—Fr. Martinus, Bps. Tinacal, de México, 
25 Noviembre 1556.— Dicen haberse mandado generalmente in- 
formar cerca de si con venia pagasen diezmo los naturales. Que 
los religiosos lo contradicen con sobrada diligencia, haciendo in- 
formaciones é i aviando personas á la corte con poderes de los 
indios «sacados por formas y maneras esquisitas muy contrarias 
á su profesión.» Piden se suspenda el proveer hasta que vaya el 
informe de los obispos. «Va en tanto crecimiento el mando y 
presunción que los religiosos en esta tierra tienen , que nos ame- 
nazan que escribirán á V. M. en nuestro perjuicio , y aun de 
vuestros oidores, cuando ellos ó nosotros no nos conformamos 
con lo que ellos quieren, y para ello han hecho y hacen juntas 
todas tres órdenes, siendo contra razón y justicia lo que quieren 
y pretenden.»— (Nota de Afuñot.J 

(2) Colección de Muñoz, tomo xxxjx.— Esta relación es una de 
las varias que dieron los pueblos de América , á imitación de las 
que, en virtud de disposición dictada por Felipe 11 en 1575, ?e re- 
dactaron en muchos pueblos de España, y gran parte de las cua- 
les se conservan en la Biblioteca del Escorial, y una copia de las 
mismas en la Real Academia de la Historia. 



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DKL ARCHIVO DE INDIAS- 531 

nientos y setenta y nueve años, yo Gabriel de Chaves, 
•alcalde mayor por S. M. desta provincia y sierra de Mez- 
titlan, en cumplimiento de las instrucciones y memorias, 
que por mandado del Excmo. Sr. Virey desta Nueva- 
España se me enviaron, hice esta relación de toda esta 
provincia de Meztitlan y sierra , y de todos los demás 
pueblos que se incluyen en la jurisdicción desta dicha 
Aloaldía mayor ; la hice con muy particular inquisición 
de los mas antiguos indios, principales desta provincia 
en la forma siguiente : 

i Respondiendo al onceno capitulo, porque des- 
Al XI capítulo. J? e el J? r "»ero hasta el décimo es eu cuanto 
r i toca a pueblos de españoles, y por eso no se 

(responde á el los. 

Este pueblo de Meztitlan fue cabeza de toda esta ser- 
ranía , y señora de todos los pueblos que se incluyen, 
hasta confinar con la provincia de Guaxteca , y perma- 
neció siempre con este señorío, hasta que vinieron los 
españoles, y el marqués del Valle, D. Hernando Cortés, 
la dividió y repartió en la forma que hoy está. Las pro- 
vincias y pueblos, que solia tener debaxo de su dominio 
y señorío, son : la provincia de Molango y la provincia 
de Malila, que están en la Real Corona; la provincia de 
Tlanchinolticpac , que está encomendada en dos enco- 
menderos , Alonso Ortiz de Zúñiga la mitad, y la otra 
mitad en D. Joan Maldonado; la provincia de Ilamatlan 
y Atlihuetzian, que están encomendadas en León, el de 
Zervantes; la provincia de Suchicoatlan , que está en la 
Real Corona; la provincia de Tianguiztenco , que está 
encomendada en Francisco de Temindo; la provincia de ' 
Guazalingo, que está encomendada en Diego de Aguile- 
ra; la provincia de Yagualica, que está en la Real Coro- 



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839 DOCUMENTOS INÉDITOS 

na. Todas estas provincias reconocían vasallaje á esta 
cabecera de Meztitlan y acudían con gente de guerra y 
bastimentos á las fronteras, donde tenían gente de guar- 
nición contra los mexicanos y las demás partes , como 
adelante se contiene. 

El corregimiento desta provincia de Meztitlan es el 
pueblo de Molango y Malina , y en la jurisdicción déste 
cargo se incluyen todas las provincias referidas. Desde 
el pueblo de Molango á la cabecera de Meztitlan hay sie- 
te leguas cortas; el camino es áspero, por montañas y sier- 
ras. Los sujetos de todas las cabeceras, que están dichas, 
son los siguientes. En todos los sujetos hay iglesias, y 
están congregados los naturales por sus solares y ca- 
lles, en forma de pueblos bien trazados y ordenados, 
aunque los más están en lugares ásperos. 

Meztitlan: en la cabecera deste pueblo hay una igle- 
sia y un monasterio, muy suntuoso y de muy principal edi- 
ficio; hay de ordinario cuatro y cinco religiosos de la or- 
den de Santo Agustín , los cuales administran los Sacra- 
mentos á los naturales , y por su orden andan siempre 
visitando los pueblos sujetos de la dicha cabecera , los 
cuales son los siguientes: 

En el pueblo de Tzacualtipan , sujeto de la cabecera 
de Meztitlan, hay un monasterio, donde residen cuatro 
religiosos de la orden de San Agustín. 

El pueblo de Molango es el corregimiento y cabece- 
ra de la justicia de todas las provincias que se incluyen 
en la jurisdicción , y ansí es Alcaldía mayor. Este dicho 
pueblo está en medio de la serranía y montañas ; está si- 
tuado en la ladera de una sierra grande , y no participa 
de ningún llano. El temple es frió, y donde á la continua 
hay muchas neblinas , de cuya causa es tierra muy h6- 



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DEL AACB1V0 DE INDIAS. 88S 

mida. La mayor parte de los pueblos, sus sujetos, están 
poblados de tierras calientes, por tener sus habitaciones 
en las honduras de los valles y quebradas que hace esta 
serranía , donde los naturales gozan de ríos donde tie- 
nen pesquerías, y de muchas frutas , y tienen mucha 
abundancia de maiz y frísoles y otras semillas de que se 
mantienen; cogen mucho algodón, y ansí dan sus tribu- 
tos en mantas. En este pueblo hay un monasterio muy 
suntuoso , y es de los más antiguos ; residen de ordina- 
rio cuatro religiosos de la orden de San Agustín. 

El pueblo de Suchicoatlan está una legua del pueblo 
de Molango; es de la Real Corona. Hay en este pueblo 
un monasterio, donde residen dos frailes agustinos; hay 
corregidor ; el temple y puesto es el mismo que el del 
pueblo de Molango, y ansí no hay que tratar del. 

El pueblo de Yagualica está siete leguas del de Mo- 
lango; es de la Real Corona; está situado en una altura 
de una sierra, en una grande peña tajada de todas partes, 
lugar fuerte. Antiguamente era este lugar fortaleza, don- 
de los de Meztitlán tenían gente de guarnición contra los 
guaxtecos, de que este pueblo era frontera. En este pue- 
blo hay un clérigo que es beneñciadó, y hay corregidor. 
El temple es caliente, porque está apartado de la serra- 
nía , y desde aquí son los llanos de la Guaxteca ; gozan 
estos naturales de muchos rios y de tierras muy fértiles. 

El pueblo de Xelitla está veinte leguas del pueblo dé 
Molango; es de la Real Corona; está situado en lo último 
desta provincia ; confína con gente bárbara de chichime- 
cos. (1) Hay en este pueblo un monasterio de frailes agus- 



(1) Chichimecos 6 chichimecas, raza de indio* salvajes c indó- 
mitos, de los primitivos pobladores. 



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884 , DocmnTOft . inéditos 

tinos y un corregidor; el asiento del pueblo es en una sier- 
ra muy fragosa ; el temple en el propio que el de Mo- 
lango. 

\j}°J xi?L Ul ° 8 . ! tetpotáiendo al doam ttpUulo y al trice**. 

La distancia, que hay desde esta cabecera de Meztit- 
lan á la cabecera de la provincia de Malila, es de cinco 
leguas, á Molango siete, á Guchicoatlan cinco, áTian- 
guiztenco cinco, á Tlanchinoltícpac catorce, á Guezaün- 
go quince, á Yagualica diez y siete, á Ilamatlan diez le- 
guas. Todas estas provincias están á la parte del Oriente; 
el camino es por montañas ásperas y montuosas. 

Al pueblo de Atotonilco, hacia el Sur, hay siete le- 
guas; á las minas de Puchuca, hacia el Sur, nueve le- 
guas; á las minas de Izmiquilpa, hacia el Poniente, diez 
leguas. Todo este camino es por tierra doblada, y torci- 
do por el aspereza de la tierra; á Ghapulhuacan quince 
leguas, á la parte del Norte. 

El nombre de Meztitlan proviene , dicen los natura* 
les, de que los primeros moradores desta provincia, 
cuando tuvieron guerras con las provincias circunveci- 
nas , tenian costumbre de dar asaltos en los enemigos las 
noches que hacia luna, y por maravilla daban batalla de 
dia, y ansí los llamaban los meztitlanecas , que quiere 
decir , los de la luna. Otros dicen que el nombre de Mez- 
titlan tuyo origen de una luna pintada, que está en un 
cerro altísimo y agudo , y por la parte del Norte está de 
peña tajada , y en la misma peña está pintada una luna y 
un escudo con cinco pintas, á madera de dados, que pa- 
rece cosa imposible que hombre humano ni con ningún 
artificio pudiese hacer aquella pintura; y ansí los habita* 



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DH. AUCHIVO »• INDIAS. 8S5 

dores desta provincia en su principio llamaron este lagar 
de Meztitlan , que quiere decir , junto á la luna. 

El lenguaje común desta provincia y de todas las de* 
más de toda esta sierra es la misma mexicana , aunque 
muy avillanada y muy tosca. 

Al XIV capítulo. Respondiendo al capitulo catorceno. 

En el tiempo de su gentilidad ya está dicho en el ca- 
pitulo onceno que todas las provincias reconocían á los 
señores desta cabecera de Meztitlan. El señorío que so- 
bre los naturales tenian y los tributos con que les acu- 
dían , eran sin tasa y á la voluntad del señor ; mantas, y 
todo género de ropa de la que ellos usaban, arcos y fle- 
chas y sementeras, que las hacían de algodón y maíz, y 
once cosas de caza de aves y animales, y servicio perso- 
nal en la casa del señor. 

Las adoraciones, ritos y' costumbres que tenian eran 
diveisos y con mil géneros de supersticiones. Tenian 
seis figuras pintadas, las dos de mujeres; la una de las 
cuales dicen que se llamó Aochülachpan, y la otra 
Tecpaxoch, y luego cuatro figuras de hombres, que di- 
cen llamarse Izcuin, Hueytecpatl, Tenietemic, ' Na- 
nacatltzatzi. Y dicen los naturales acerca desto mili 
disparates, como los demás en viniendo á tratar de sus 
dioses y ceremonias antiguas; dicen que estos no eran* 
hombres sino demonios. Cuentan otra fábula más , di- 
ciendo que tenian por dioses otras dos figuras, llamada 
launa Ometochtli, que es el dios del vino, y la otra 
Tectcatlipuca, que es el nombre del más principal ídolo 
que ellos adoraban, y con ellos tenian pintada una figu- 
ra de mujer llamada Htieytonant%in, que quiere decir 
nuestra gran madre , porque decian ser madre de todos 



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886 MComüToe iwiwrot 

estos dioses ó demenios. Y aquellos cuatro demonios, ya 
nombrados , dicen que mataron á esta gran madre, ins- 
tituyendo en ella el modo de sacrificar para adelante, sa- 
cándole por el pecho el corazón y ofreciéndolo al sol. 
También dicen que el ído'o Tezcatlipuca mató al dios del 
vino, de su consentimiento y conformidad , diciendo que 
ansí lo eternizaba , y que si no moria , habían de morir 
todos los que bebiesen vino ; pero que la muerte de es- 
te Ometochtli fue como sueño de borrachera , que des- 
pués de vuelto en sí, quedó sano y bueno; y el eterniza- 
lio fue que de su nombre hicieron principio para la cuenta 
de sus años , porque como adelante se dirá , el primer 
año llaman Zetochtli, y desde aquí la historia destos y 
sus pinturas van por años, que en todo lo contado hasta 
este punto no hay cuenta ni memoria de tiempo. Todas 
estás mentiras y disparates les hacia entender el demo- 
nio , con que se hacia adorar dellos y sacrificar y hacer 
templos y tener para su culto ministros, que eran dos sa- 
cerdotes llamados Huehuey Tcopixque; y estos asis- 
tían siempre, y nunca salían del templo, que estaba en la 
cabecera desla provincia. El uno de los sacerdotes se 
llamaba Chiquey Aochitonal, y el otro se llamaba 
Chiquey Ozetotl. Estos estaban en guarda de los ídolos, 
y de noche cantaban, respondiéndose el uno al otro, y 
tocaban unos caracoles que sonaban como bocinas. T 
para este oficio, el Rey tenia cargo de elegir los sacerdo- 
tes cuando faltaban , los cuales habían de ser muy hábi- 
les y de más edad que aquellos que se habían criado en 
el templo. Siendo elegidos , los llamaba ante sí y les en- 
cargaba la guardia y reverencia de sus ídolos, avisándo- 
les la guarda de buenas costumbres y exemplo, con 
apercibimiento de ser ajusticiados el que en algo exce- 



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DIL ABCHIVO M IHDU5. H87 

diese. Y acetado por ellos, el Rey mandaba prevenir lo 
necesario para las solemnes ceremonias que se hacían ¿ 
los cuatro días adelante; el cual , yendo muy acompa- 
ñado de todos sus vasallos y gente de guerra, y hacien- 
do ante todas cosas una solemne ofrenda á sus ídolos, 
de papeles cortados é incienso, y vuelto el Rey al pue- 
blo, les daba á entender cómo su voluntad y la de sus 
dioses era que aquellos sean ministros, y como á tales, de 
todo el pueblo sean acatados y obedecidos, y su doctrina 
creída y guardada. Y luego el Rey de su propia mano 
les cubría con una muy rica manta, á manera de capa, y 
se la añudaba al hombro , diciéndole: a Tomad esta ves- 
tidura en señal que sois guardas y ministros de mis dio- 
ses. » Y con esto se iban á sus casas , donde con la nue- 
va creación todos se regocijaban, usando de sus acos- 
tumbrados banquetes y bebidas* Servíanse estos sacer- 
dotes de muchachos, que, como muchachos de qoro, se 
criaban con ellos, y eran enseñados en todo lo tocante 
al culto de sus ídolos y religión, y destos salian los ele- 
gidos por muerte del sacerdote; estos barrían el templo, 
y iban al pueblo por de comer. Traían los sacerdotes el 
cabello muy largo , trenzado con hilo de lodos colores; 
andaban calzados á su modo, y tenían en el templo lum- 
bre de carbón, que nunca faltaba, para lo cual cada cin- 
co días ofrecía cada indio cuatro rajas de leña, de que 
se hacia el modo de adoración ó devociones destos. Era 
costumbre en el templo, cada cinco días y en las fiestas 
de cada mes, punzarse las orejas con unas navajas agu- 
das y de los molledos (1) ansí mesmo ; y untaban ciertos 



(1) Molledo es la parte carnosa j redonda de algún miembro, 
especialmente de los brazos , muslos y pantorrillaa.. 



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838 DOCUMENTOS IKIMTOS 

papeles con aquella sangre, y después los ofrecían álos 
ídolos, y también untaban la leña que ofrecían con aque- 
lla sangre. Este género de sacrificios era para los hom- 
bres adultos y que tenían edad para pecar; y los sacer- 
dotes recibían la leña y los papeles, y ensartábanlos y 
guardábanlos. 

Las doncellas ofrecían cada una un vaso de maiz 
molido, hecho masa, y sacaban sangre de las orejas y 
con ella rociaban la masa y untaban un papel , y todo lo 
ofrecían ante la presencia del ídolo, y la oración que de- 
cían era con estas palabras: «Ofréscote esta ofrenda, 
porque eres mi Dios. » 

Los ritos y costumbres que tenían en sus nacimien- 
tos, crianza y casamientos, discurso de vida, 
muerte y sepulturas 

Estando la mujer cerca del parto , algunos días an- 
tes se mea en un baño de los que ellos usan, y consigo 
una vieja partera que la bañaba , y apretándole liviana- 
mente las caderas, la barriga y el cuerpo, decían que 
aderezaban la criatura para el próximo nacimiento y á 
la madre para su parto. Y llegada la hora, recebia la 
criatura y cortábala el ombligo, y bañábala en agua fría, 
y en cuatro dias no la sacaban del aposento donde habia 
nacido; pasados los cuales, llevaban á la madre y al hi- 
jo al baño á lavarlos , y daban á la madre y á todos los 
parientes á beber una mazamorra (1) hecha de maiz y 



(1) Masamorra se llama en general á toda cosa reducida á pie- 
zas pequeñas , aunque no sea comestible. Dase también el mismo 
nombre al bizcocho averiado que comen en el mar los galeotes* 
Era asimismo cierta comida compuesta de harina de maiz con 
azúcar, usada en el Perú , especialmente para mantenimiento de 
la gente pobre. 



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DEL ARCHIVO D* INDIAS. 539 

gallinas y venados y otras cosas. Y desde á tres días la 
partera llevaba á la criatura á otro barrio, una legua de 
allí, acompañada de seis niños , si es varón la criatura 
que nació , ó seis ninas si era hija ; y estos llevaban, co- 
mo por insignias, los instrumentos viriles y femeniles de 
que usan, como son los de texer é hilar, si es hembra, ó 
hacha ó mecapal, que es un cordel con que atan la car- 
ga y arco y flechas, si es varón; y en un arroyo baña- 
ban la criatura , y vuélvenlá á casa, dexando allí los ins- 
trumentos, por los cuales van después otros muchachos 
6 muchachas. < 

Dende á dos años , haciendo los padres un gran re- 
puesto de comida , lo llevan , juntamente con la criatura, 
ácasa del vecino de más cuenta, á quien más afición te- 
nían , y allí le pedían su nombre para la criatura , y con- 
cedido, comían todos y regocijábanse; quedando la*fcria- 
tura como por ahijado suyo , y ellos cobraban un nuevo 
parentesco, por virtud del cual se amaban y conversaban 
de allí adelante. 

Los padres del que movía el casamiento al otro, ade- 
rezaban un gran presente de comida y ropas , y llevá- 
banlo á la casa del otro, y presentádoselo , con una lar- 
ga y bien ordenada plática, le pedían su hija para su hi- 
jo; y habiendo de concederse, 6 la entregaban luego 6 
señalaban un plazo de algunos días, en que los padres 
della, para entregar su hija, hacían otra torna boda de 
comida y presentes de ropa , y habiendo comido y cena- 
do ? los padres tenían aderezado un aposento donde po- 
nen á los novios. Esto era la gente baxa , á quien no 
era permitido tener más de una mujer; que los se- 
ñores y principales tenían las que querían , y los unos 
y los otros deshacían estos matrimonios á su volun- 



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540 DOCUMENTOS UflDITOt 

tad cuando querían, ó se enfadaban > ó enojaban. 

Si el difunto era señor ó muy principal , en murien- 
do, le metían una esmeralda en la boca, y amortajábanlo 
y poníanlo sobre una estera , y el dia siguiente , juntos 
todos los vasallos, hacian un gran llanto , y con dos ban- 
deras altas de papel blanco llevaban el cuerpo al templo 
de los ídolos , donde los sacerdotes tenian aderezado uno 
como cadalso, de una vara en alto y otro tanto en ancho, 
y deba&o mucha leña , y puesto el cuerpo y las banderas 
allí encima, los sacerdotes le ponen fuego. Y quema- 
do el cuerpo, en el mismo lugar entierran las ceni- 
zas, hecho para ello un gran hoyo; y después, cua- 
tro dias arreo (1) ofrendan la sepoltura de sus ordi- 
narias comidas y bebidas, que después comen los 
sacerdotes y ministros del templo. La gente plebeya 
en sus sementeras ó en los montes se quemaban. 

Ál XV capítulo. Respondiendo al capitulo quince. 

Para todas las cosas que tocaban al gobierno de la 
república civil y criminal y para el recoger de los tribu- 
tos, que era lo que más habia que hacer, tenia el Rey 
dos hombres viejos, de los mas principales y sabios de 
su reino, los cuales eran llamados tequitlatos , que es 
como gobernadores 6 mayordomos. Y estos asistían per- 
petuamente en la Casa Real, y á ellos acudían todos los 
negocios'; ellos los averiguaban y examinaban , y des- 
pués de habellos bien entendido, acudían al Rey y dá- 
banle cuenta de todo y de lo que ellos en el caso tenian 
acordado, lo cual el Rey confirmaba , sino era en algu- 
nas cosas muy raras , que le parecía mandar otra cosa. 



(1) Cuatro dias arreo, es decir, uno tras otro , sucesivamente, 
am interrupción. 



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DEL ARCHIVO DI INDIAS. MI 

Y confirmado por el Rey , estos lo salían á publicar á la 
puerta del palacio, como á pronunciar la sentencia y 
mandalla poner en execucion, que, con esta, sin réplica 
era acabado cualquier negocio liviano ó grave; de ma- 
nera que en estos oficios destos dos tequitlatos se encer- 
raba el gobierno y determinación de todas las cosas. Para 
los negocios criminales tenian cárcel y carcelero y espo- 
sas de madera, y un cepo y armazón, á manera de caxa, 
en la cual, metido el preso, dormía el carcelero encima 
y otras guardas, si habia más cantidad de presos; y este 
género de prisión era tan solamente para los presos de 
guerra y personas que habían de ser sacrificadas , por- 
que para los delincuentes casi nunca era necesario , por- 
que las causas se averiguaban y concluían ; brevísima y 
sumariamente, en esta manera: 

Si la causa era de adulterio, daba noticia el agravia- 
do á los dos tequitlatos, los cuales , sin prender los de- 
lincuentes , hacían la averiguación con todo el secreto 
posible; y hecha, se enviaban ciertos hombres de guer- 
ra, que llamaban t sacan es, los cuales para el efecto ser- 
vían de alguaciles y verdugos; y en cualquier parte que 
hallasen los delincuentes , en presencia del agraviado 
eran muertos. Si el adúltero era capitán ú hombre muy 
principal, no moría desta suerte, sino en la primera guer- 
ra que se ofrescia , echándolo delante en lo más peligro- 
so, y moría á manos de los enemigos. 

Por homicidio moría el matador y era sacrificado , y 
hecho cuatro cuartos, se repartía por los que le habían 
preso, y guisado, lo comían, y la cabeza se daba al que 
habia descubierto el delito , la cual guardaba como por 
trofeo para sus bailes y regocijos, y el corazón , después 
de ofrecido á sus dioses» se enterraba. Si el delito era de 



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042 DOCUMENTOS INÉDITOS 

hurto, el delincuente era hecho esclavo del Rey; y si te- 
nia bienes» dellos se satisfacía la parte , y sino el Rey lo 
satisfacía. Al testigo falso ó delator, que levantara falso 
testimonio, daban la misma pena que al reo se había de 
dar, siendo convencido. Otros negocios, fuera destos, do 
se tenían por criminales, y ansí se averiguaban, los que 
eran entre partes fácilmente por estos dos tequitlatos. 

Esta provincia de Meztitlan, con todas las demás que 
estaban debaxo de su dominio, traían guerra con los de 
Atotonilco por la banda del Sur, y con los de Izmiquilpa 
y Otopa por la banda del Poniente, y con los de Chapa- 
luacan por la banda del Norte , y con los de Guayacotla 
y Tzicoal por la banda del Oriente. Y en el discurso de 
todas estas guerras nunca fueron vencidos, y ansí los te- 
nían por gente de mucho valor y esfuerzo; y siempre fue 
reino por sí, nunca subjefe) á Montezuma ni á otro señor, 
hasta que llegaron los españoles , á los cuales se rindie- 
ron sin hacer ninguna resistencia, y esto tienen estos na- 
turales por mu y_ gran calidad. 

Viniendo, pues, á la batalla, cada capitán ponía su 
gente en un escuadrón cerrado , y según la disposición 
del lugar, ansí ponían la frente del escuadrón; y luego 
el Rey, puesto en lo más alto, hacia á todos su parla- 
mento, esforzándolos y alabándolos de valientes y pro- 
metiéndoles honrosos premios; y tocando los caracoles 
y otros instrumentos, arremetían los unos á los otros 
hasta llegar á los bracos. Por la mayor parte, peleaban 
todo el dia entero ; y si no se vencía la batalla , se pro- 
seguía al dia siguiente. Los prisioneros que de launa 
parte y de la otra se tomaban, sin remedio eran conde- 
nados al sacrificio. Las armas de qué usaban eran arcos 
y flechas de gran fuerza y certísima puntería, varas tos- 



t 



DKL ARCHIVO ME INDIAS. Si3 

tadas, de braza y media de largo, con puntas de peder- 
nal ; tirábanse con unos sarmientos ó tiraderas, que lle- 
vaban más fuerza que unaxara de una ballesta; espadas, 
de palo con filo de navajas. Las armas defensivas eran 
rodelas hechas de cañas macizas , que llaman otlatl, 
hendidas y menudas, de medio dedo de ancho, atadas 
unas con otras muy fuertemente, un lienzo ó cañizo de 
largo á largo y otro atravesado ; y por ser esta madera 
tan dura como hueso y llevar fortísima contextura , es 
bastante á reparar el tiro de una saeta de ballesta caste- 
llana. Con estas rodelas se escudaban y defendían de las 
piedras, que con hondas se tiraban , que es una de las 
más dañosas armas ofensivas que usaban. Su destreza 
en todo género de armas arrojadizas era muy grande, y 
el valor y esfuerzo, como de hombres desesperados, por- 
que sin temor de peligro alguno se ofrecían á la muerte 
por tomar un prisionero, que el que no lo había prendi- 
do , aunque fuese señor ó hijo de gran señor , no goza- 
ba de honra pública, respeto ni otro previlegio, ni podía 
tener vasallos que le administrasen ni sirviesen en co- 
sa alguna, y tantos grados más de honra y estima- 
ción tenían, cuantos más prisioneros había tomado en la 
guerra. 

Los traxes y vestido antiguo suyo, era dos ó tres 
mantas, de vara y media en cuadro, añudadas por arri- 
ba, dexando el ñudo unos por delante en el pecho , otros 
á los hombros sobre el molledo izquierdo, otros á las es- 
paldas ; y eran las mantas de los señores y de los hom- 
bres principales y de guerra , de pluma y pelos de lie- 
bres y conejos, muy galanas y delicadas, matizadas con 
diversas colores. La gente baxa se vestía de algodón; 
los unos y los otros cubrían sus vergüenzas con una ven- 



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484 DOCUMENTOS INÉDITOS 

da á manera de almaizal (1), larga, que les daba algunas 
vueltas por los lomos y entrepiernas , quedando los ca- 
bos anchos colgados por delante hasta la rodilla ; y * en 
esto no habia diferencia más de en la curiosidad , riqueza 
y labores que usaban la gente principal , y esta era toda 
cuanta ropa usaban. Los unos y los otros traían el cabello 
largo como el de las mujeres , trenzábanlo y componían- 
lo para la guerra variamente; no usaban suerte alguna 
de calzado, aunque en esta cabecera (2) de Meztitlan 
usaban unas como zataras (3). Agora visten camisas y 
jubones (4) como nosotros , calzan zaragüelles (5) y los 
más traen sombreros, calzan zapatos y botas y algunos 
visten sayos (6), y todos los más andan á caballo, aun- 
que sin silla y freno. Lo que antiguamente estimaban 
'eran ropas, armas y comida, que no tenían otra rique- 
za , y algunas joyuelas de oro y piedras, que era muy po- 
co, porque como tenían guerra con los de México, no 
participaban de la riqueza mexicana. 

Manteníanse antiguamente de caza de aves y anima- 
les, deque esta tierra abunda mucho, especialmente la 
sierra, y de njaiz, que se coge tres y cuatro veces en el 
año, y de Chile, en que hay varias especies dello, al- 



(1) Almaizal ó almaizar, toca de gasa, usada por los moros en 
la cabeza ; tbmbien se da este nombre á la banda que se ponen 
los subdiáconos para tomar la patena. 

(2) Cabecera está aquí por capital 6 cabeza de localidad , lo 
mismo que las demás veces que en esta relación se usa. 

(3) Zatas azotaras, llaman en la costa de Cantabria álw 
abarcas hechas de cuero crudo. 

(4) Jmbon, especie de chupa ó almilla. 

(5) Zaragüelles, calzones anchos con pliegues. 

(6) Sayo, jubón 6 casaca larga y sin botones, que solía gastar 
la gente baja. 



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DBL ARCHIVO DK INDIAS. Mi 

canzan pescado en cantidad. Las bebidas son vino de 
canas de aiúcar y otras diversidades de vinos hechos de 
otras frutas, y el que se hace compuesto con la raíz lla- 
mada ocpatli, con que todos eÚos se embriagan. Go- 
men agora gallinas caseras, frísoles y otras muchas di- 
versidades de semillas y frutas. Siempre hau vivido y 
viven sanos todos los de esta provincia y serranía; y 
aunque ha habido pestilencias , ha sido Dios servido de 
que en estas partes no haya alcanzado sino muy liviana- 
mente. 

Capítulos XVI, i Respondiendo á los capítulos dies y seis, diet 
XVII, XVIII. j y siete y diez y ocho. 

El asiento y puesto deste pueblo de Meztitlan es al 
Mediodía , en unas laderas de unos cerros ásperos y pe- 
dregosos; la iglesia y monasterio puestos en lo más alto, 
los cerros sin. ningún género de árboles, tierra seca y no 
aparejada para sembrar en ellos ningún género de semi- 
lla. Para venir á este pueblo de Meztitlan, se pasa por un 
valle entre dos quebradas, que tiene de largo tres leguas 
y más, y de ancho por partes una legua , y por partes 
más y menos; va por medio un rio muy caudaloso. La 
causa de no haber poblado los naturales en este valle, . 
sino retirádose á las laderas de los cerros , es por las 
avenidas y crecimientos del rio, que en tiempo antiguo 
estaba todo este valle hecho una laguna , y para venir á 
este pueblo de Meztitlan venían en canoas* El puesto des- 
te pueblo y de los pueblos sujetos, que están poblados en 
lajvecindad deste valle, es de temple cálido y seco; gó- 
zase de mucha serenidad; viven los naturales y han vivi- 
do con mucha sanidad y libres de enfermedades. Los de» 
más pueblos sujetos á *sta cabecera están poblados en las 
montañas y serranía que cae á la parte del Norte. Los 
Tomo IV. -3* 



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SU DOCUMENTOS INÉDITOS 

pueblos, que caen en las alturas de la sierra, gozan de 
temple muy frío; los que caen en las honduras de los va- 
lles y quebraduras, gozan de temple cálido , y en estas 
partes hay más fertilidad y abundancia de los manteni- 
mientos y frutas de la tierra. Todas las provincias, que 
tengo referido que eran sujetas á este de Meztitlan, caen 
á la parte de Oriente, inclinándose al Norte; toda es tier- 
ra muy montuosa y asperísima, muy húmida, y donde 
por maravilla se ve el cielo sereno , sino siempre con 
nieblas; y con las neblinas que caen, se cria el maíz y axí 
y otras semillas , y ansí el año que es de muchas nebli- 
nas, ese tienen por ano fértil. Toda la mayor parte desta 
tierra gozan de dos cosechas; la una se cria con las aguas, 
y coxido el fruto deste temporal , siembran luego otras 
sementeras, las cuales se crian con las neblinas desde di- 
ciembre hasta abril. 

A los capítulos \ Respondiendo á los capítulos diet y nueve, vei»~ 
XIX, XX, XXL i te y veintiuno. 

El rio, que tengo dicho que pasa por este valle de 
Meztitlan, es rio caudal (1); su nacimiento es en el pue- 
blo de Tulacingo , que está desta cabecera catorce le- 
guas, y para tener tan cerca su nacimiento, es mucha el 
agua que trae; está un cuarto de legua, y en partes en la 
misma ribera la población de3te pueblo de Meztitlan; los 
naturales se aprovechan en algunas partes del riego des- 
te rio, y cogen cantidad de semillas de axí , frísoles y 
chian. De dos ó tres años ¿esta parte han sembrado tri- 
go, el cual se da tan escogidísimamente , que de una fa- 
nega de sembradura han cogido cincuenta hanegas y más. 
Puédese regar todo el valle , porque el rio es muy apa- 



(1) Rio caudal, lo mismo que caudaloso ó grande. 



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DEL ARCHIVO DI MIMAS. 847 

rejado para sangrarle y sacar muchas acequias de agua; 
el temple es muy estremado, porque en este valle nunca 
se ha visto helar, y llueve muy poco, que es lo que im- 
porta para los trigos que se siembran de riego. Este rio, 
yendo por su curso por este Valle, á tres leguas desta ca- 
becera, va á dar á un cerro alto de peñas tajadas, en el 
cual repara su corriente y curso ; y desta causa se ha- 
ce una laguna, y conforme á las pocas. 6 muchap 
aguas, ansí crece ó mengua. En este año de setenta y 
nueve, por haber sido las aguas muchas, ha crecido la 
laguna cuatro leguas, y tiene tanta hondura, que en la 
mayor parte de ella podrían navegar navios gruesos; por 
la parte del cerro de peña tajada, donde va á dar el rio, 
se sume entre las peñas, y va á salir media legua de allí; 
pero el lugar por donde se sume, no tiene más capacidad 
ni se puede sumir más agua de la que puede traer la ma-. 
dre del río, y desta parte , como tengo dicho, cuando 
viene más agua de la ordinaria, se repara y se hace la 
laguna que digo. En esta laguna no se cria otro género 
de pescado sino moxarras. Un fraile, que se nombraba 
Fr. Nicolás de San Pablo, flamenco, intentó desaguar esta 
laguna, y para el efecto comenzó á abrir un pedazo de 
un cerro á taxo abierto , y porque los encomenderos 
desta provincia reclamaron , cesó la obra por mandado 
de la Real Audiencia. Seria cosa importante el desaguar 
la laguna, y no seria muy dificultoso el hacerlo. 

A ttytt C tPy 1 1? í ^^pondiendo á los capítulos veintidós, veinti- 
XXIV jXXV I tre * 9 veinticuatro y veinticinco. 

Los árboles silvestres, que comunmentese crian en las 
montañas desta provincia, son pinos, robles , encinos, 
cedros, madroños, de los cuales no tienen ningún apro- 



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818 DOCUMENTOS INÉDITOS 

vechamiento, si no es para el uso de los naturales, para 
quemar y para sus casas. En las lierras calientes no se 
orian estos géneros de árboles, sino otros árboles, cuya 
madera es floxa y desaprovechada para ningún género 
de aprovechamiento. También se crian otros árboles, 
cuya madera es muy estimada : el árbol se llama Üa- 
cuüolquahuitl, es madera de color diverso, que tira á 
morado y aleonado, con unas veta$ y labores y aguas muy 
para ver ; es madera muy dura , aunque fácil de labrar. 

Los árboles de cultura y frutales, que hay en toda 
esta provincia, son muchos; todo lo que alcanza la tierra 
fria, se cria en ella muy bien cualquier género de fruta* 
les de España, como son duraznos (1), membrillos, al- 
barcoques, manzanos, nogales, guindos, ciruelos. En las 
tierras calientes se crian abundantísimamente naranjos, 
limas, limones, cidros, toronjas (2), higueras; así mismo 
se crian con mucha abundancia cañas de azúcar. Las 
frutas de la tierra son en muy gran cantidad y muy di- 
versas. 

Los granos y semillas, de que se sustentan y han 
sustentado los naturales, son maiz, frísoles, chian, pepi- 
tas de calabazas, de que tienen muchos géneros, y en 
mucha abundancia. 

En la sierra no se da trigo, por causa de las neblinas 
continuas y demasiada humidad; en este valle de Meztit- 
lan en todo él se puede dar muy abundantemente. Viñas 
ha habido, y se han dado muy bien uvas; los naturales 
no acuden ni gustan de este género, aunque se podrían 



(1) Durazno, especie de melocotón, 6 según algunos hortela- 
nos, melocotón macho. 

(2) Toronja, fruta que participa de limón y naranja, y es más 
gruesa y carnosa que esta última. 



4 



ML AIODVO DB UIMAS. 3t9 

hacer muchas viñas, que hay lugar muy aparejado para 
ello. Alonso de Villaseca comenzó , ahora hace veinte 
años, poco más 6 meaos, á plantar una Tina, y un fraile, 
llamado Fr. Nicolás de San Pablo, la hizo descepar, di- 
ciendo que era en mucho daño y vejación de los natura- 
les. Este mismo fraile hizo también cortar muy gran can- 
tidad de morales, de que se hacia seda, y muy buena, 
en este valle, por la mesma razón dicha , y hoy dia hay 
reliquias en este valle de los morales cortados. En esta 
tierra no se da grama , aunque hay mucha cantidad de 
tunales (1) silvestres; olivos también se dan, aunque so- 
lamente en la huerta del monesterio deste pueblo los he 
visto grandísimos, y si no dan esquilmo de aceitunas, en- 
tiéndese que es por el demasiado vicio de la tierra. 

A los capítulos j Respondiendo á los capítulos veintiséis y vein- 
XXVI y XXVII. I tisiete. 

La general cura, conque estos naturales se curan, es 
con la zarzaparrilla, de que en toda esta sierra hay abun- 
dancia, porqué la mayor parte de las enfermedades que 
tienen, son bubas, y con el agua de zarzaparrilla y sudo- 
res que toman, se curan desta enfermedad. 

Los animales bravos, que hay en esta tierra y en las 
provincias della, son muchos y de muchos géneros; hay 
venados, conejos, tigres, leones, lobos*, raposos, puer- 
cos. Los animales domésticos no se criari bien , porque 
toda esta tierra es montañas y tierra muy cerrada, y des- 
ta parte no hay estancias de ganados ; y en los moneste- 
rios de religiosos, que hay en estas provincias, los carne- 
ros, que traen de otras partes para su alimento , se crian 
mal y se les mueren, de comer yerbas ponzoñosas. 



(1) Tunales, lo mismo quo nopales, 6 higueras chumbas. 



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8B0 aOGtWKfTOS UtMTOf 

TYvmTYY^I Respondiendo d los capítulos veintiocho, trefo* 
XXXI. . ' . . I <* y treint « * wta • 

En ninguna de las provincias de toda esta sierra no 
se han hallado minas de oro ni de plata, aunque se han 
procurado por la .buena iiispusicion que la tierra mues- 
tra de haberlas; solamente hay minas de alumbre y al- 
caparrosa (1), las cuales benefician los herederos de don 
Juan Baeza, comendador de Christo, por particular mer- 
ced que S. M. el emperador D. Carlos le hizo, para que 
ninguna persona sino él beneficiase el dicho alumbre por 
espacio de sesenta años* 

En ninguna parte de todas lasprovincias referidas se ha 
hallado salina ninguna, y ansí, en el tiempo questos traian 
guerras con los comarcanos, usaban de cualquier tierra ó 
arena que tuviese algún sabor salobre; y agora por la ge- 
neral contratación la alcanzan traida de Panuco, del puer- 
to de Tampico, donde hay muy principales salinas; y esta 
sal es la principal contratación que hay en esta sierra, y 
esta sirve de moneda menuda para todas las cosas que se 
compran entre los naturales. 

En las casas hay poca diferencia del tiempo antiguo 
al presente; las moradas han sido y son de una misma 
manera, altas del suelo algunas gradas; la cobertera es 
de paja, en especial en la sierra, por las continuas nebli- 
nas que hay y ser la tierra tan húmida. Las moradas de 
la gente baxa son viles y pequeñas; las de los señores, 
tienen patio, y á la redonda muchos aposentos, como re- 
cibimientos, dos salas muy grandes, y todo el demás ser- 
vicio de la casa , dormitorios , despensas , cocinas con 
retretes, con entradas y salidas por callejas angostas y 



(1) Alcaparrosa, lo mismo que caparrosa. 



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BEL AlCfflVO VÉ INDIAS. 8S1 

secretas, casi á madera de laberinto, y por la mayor par* 
te no van continuados ni seguidos los^poseatos. 

YYYTTT C Y^rYTv 8 í Respondiendo á los capítulos treinta y tres, 

xxxvi. .. I tre ™ a y cuairo y ******* y **»• 

Los tratos y contrataciones y grangerías, de que vi- 
ven los naturales y españoles, por la mayor parte, es la 
sal. 4 Entre los propios generalmente ha sido trueque de 
unas cosas por otras, y casi corrían por moneda unas 
mantillas pequeñas, de cinco á seis palmos de largo y tres 
piernas (1), y esta contratación se hacia en los mercados 
para lo necesario y sustento ordinario, y fuera desto, ni 
se compraban ni se vendían casas ni tierras , ni se hacia 
contrato de otra presea alguna; carecían, y aun hoy dia 
no usan, del cacao, que en esta Nueva-España corre por 
moneda y por comida y bebida. El género en que pagan 
su tributo los naturales desta provincia de Meztitlan y to- 
das las demás provincias desta sierra, es en mantas de 
cinco varas de largo y tres cuartas de ancho ; difieren es- 
tas mantas que sé hacen en esta sierra á otras que se. ha- 
cen en otras provincias , como es en Campeche y. otras 
partes, en la urdiemyiembre, que es torcido el hilo y te- 
xido al modo de cordellate (2) de España. 

Esta provincia de Meztitlan, con todas las demás pro- 
vincias de la sierra que tengo ya referidas, son de la dió- 
cesis del arzobispado de México. Hay desde este pueblo 
de Meztitlan á la ciudad de México veinte y cinco leguas 
por camino derecho; no son largas las leguas, y el camino 
es por tierra llana la mayor parte. 



(1) Piernas, lo mismo que paños 6 tiras. 

(2) Cordellate, tejido basto de lana, cuja trama hace cordon- 
cillo. 



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• 882 D0CUMWTOS WIDITO* 

Los Honéstenos que hay en estas provincias, de la 
jurisdicción desta Alcaldía mayor de Meztitlan , son los 
siguientes : en la cabecera de Meztitlan uno; en el pueblo 
de Tzaqualtipan, sujeto á esta cabecera de Meztitlan, otro; 
y en entrambos residen ocho frailes agustinos; en el pue- 
blo de Molango otro monesterio, donde residen cuatro 
frailes; en Suchicoatlan otro, donde residen dos frai- 
les; en Tlanchinolticpac un monesterio, donde residen 
cuatro frailes: en Guaxutla otro, residen tres frailes; en 
Xelitla otro , residen dos frailes ; en Chapulhuacan otro, 
residen dos frailes ; en Tzicicaztla otro , residen dos frai- 
les ; por manera que por todos son nueve monesterios, 
todos de frailes de la orden de San Agustín. 

La cual dicha relación, yo el dicho Gabriel de Chaves 
hice , eon información muy particular de los indios más 
viejos que hallé en la dicha provincia, de los cuales y de 
personas antiguas me informé de todo lo contenido en 
esta relación, y me constó por pinturas antiguas que yo 
vi, y por lo que yo he visto por vista de ojos, como per- 
sona que he andado y administrado justicia en esta pro- 
vincia y jurisdicción de Meztitlan ; y ansí lo firmo de mi 
jnombre. — Gabriel de Chaves (1). 



(1) Sacado del Archivo de £ttf»*»C0*.— Descripciones y pobla- 
ciones- 8.— (Nota de Muñoz.) 



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»IL AftCHIVO Dft IRMAS. fSS 



Relación de la provincia de Meztitlan (1). 



La cuenta que los naturales tenían antiguamente 
para contar sus años (2). 



i 

i 

m 
OrinU. 



•88jx— •i«na©po < i $ I iBi I £ Conejo.- Uno 




Oceidente. 

a 



(1) Colección de M%ñot , tomoxxxix. Este documento es como 
un apéndice al anterior y también sacado del archivo de Si- 
mancas. 

(2) En el original están dibujados los objetos cuyos nombres 
van en los estrenaos de la cruz. 



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SBi DOCÜMKWT06 INÉDITOS 

¿a orden y cuenta que antiguamente tenían pata 
contar los años. 

Un conejo puesto á la parte del Mediodía, y una caña 
al Oriente, y un pedernal al Norte, y una casa al Occiden- 
te, que por esta ñgura se entenderá bien. Comenzaba su 
cuenta de la parte del Mediodía, donde está el conejo, 
y luego el Oriente, Norte y Occidente, andando la re- 
donda hasta trece años, donde para esta cuenta, como 
nuestro áureo número en diez y nueve , y en llegando á 
trece, cuando habían de decir catorce, dicen uno, y 
ansí comienzan los primeros trece años de la casa del 
conejo , y los segundos de la casa de la caña, y los ter- 
ceros de la casa del pedernal , y los cuartos del lugar 
donde está la casa pintada. Y estos eran cincuenta y dos 
años , qué estos llamaban una temporada ó atamiento de 
años , porque después de cumplidos los cincuenta y dos 
años , volvía la cuenta de nuevo de la casa del conejo ; y 
su manera de contar era esta: conejo uno , caña dos, pe- 
dernal tres, casa cuatro, conejo cinco, caña seis, peder- 
nal siete, casa ocho, conejo nueve, caña diez, pedernal 
once , casa doce , conejo trece; y luego comenzaban los 
segundos trece años de la casa de la caña, diciendo: 
caña uno, pedernal dos, etc. Y desta manera se cuentan 
los cuatro trece años, y es buena cuenta y fácil. 

Sus meses son diez y ocho en un año, de veinte días 
cada uno , y los días de su año trecientos y sesenta y 
cinco , pero aquellos cinco días que sobraban , habiendo 
dado veinte á cada mes , los echan en el postrer mes del 
año como vagantes , y á estos cinco días llamaban nen 
non temi, como cosa que anda demasiada. Los nombres 
de sus meses son los siguientes: 



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Panquetzalitztli. 

Atemoliztli. 

Tititl. 

Aochitoca. 

Ailomaliztli. 9 

Tzahio. 



DEL AUCHTVO DI INDIAS. 



Quechuli. 
Huci tocoztli. 
Popochtli. 
Ecatl qualitztli. 
Tzinco hu 
Huey tecuylhuitl. 



8S5 

Micca ylhuitl. 
Huey micca ylhuitl. 
Huech pañi fiztli. 
Pachtli. 
Huey pachtli. 
Quechuli. 



Los veinte dias de cada mes también tenían sus nom- 
bres, como los días de nuestra semana , y estos nombres 
servían á los dias de todos los meses , salvo que no co- 
menzaba cada mes en el nombre del dia que el otro ha- 
bía comenzado. Y son los nombres que se siguen: 



Acatl. 


Tetechi hucauls. 


Izcuin. 


Ozelotl. 


Ecatl. 


Ocoma. 
ItlaD. 


Cuixtli. 


Caili. 


Teotlytonal. 


Ailotl. 




Nahiis olli. 


Coatí. 




Tecpatl. 


Tzontecomatl. 




Quisahütl. 
Orne xochi tonal. 


Tochtli. 




Atl. 


' 



De los nombres destos meses y dias no usan ya, sino 
de los nuestros, aunque en cierta manera de mercados, 
que son como ferias, de veinte á veinte dias , que en al- 
gunas partes se hacen , parece que qijieren aludir al nú- 
mero de sus diez y ocho meses con la misma cuenta de 
aquellos cinco dias demasiados, en la cual están tan 
diestros en toda la tierra, que los mercaderes, que suelen 
acudir á los veinte dias , cuando llega el tiempo de los 
cinco dias demasiados, vienen á los veinticinco dias, sin 
errarse jamás. 



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886 DOCüMErros inéditos 



Relación que dio Juan de Arbizaga, clkbigo, natural de 
Guipúzcoa, de la navegación que hizo el armada de S. M. 

DE QUE IBA POR CAPITÁN EL COMENDADOR L.OAISA , HASTA EL 
DE8BMBABCAM1ENTO DEL ESTRECHO DE MAGALLANES, EL CUAL 

dicho Juan de Areizaga vmo en el navio Sanctiago, qto 

APORTÓ 1 LA MAR DEL SUR DE LA NüBVA ESPAÑA, LA CUAL 
ES EN LA MANERA SIGUIENTE: (1) 



Partió el armada de la Coruña, víspera de Sanctiago, 
del año de 525; llegaron á la Gomera á 2 de Agosto. 

Partió de allí á 14 del dicho mes, é dende á cuatro 
días se quebró el mástel mayor á la nao capitana por 
debajo del redamen, y luego se tornó á adobar. 

Domingo 15 de Octubre vieron la isla de Sant Ma- 
teo (2) y surgieron en ella á 20 del dicho mes; están se- 
senta leguas de la costa de Guinea, dos grados y medio 
de la línea. 

Víspera de Todos Santos , postrero de Octubre , se 
hizo á la vela toda la armada, y á 4 de Diciembre vieron 
tierra del Brasil. 

Jueves, dia de los Inocentes, del dicho año de 525» 
^n anocheciendo, se les entró una tormenta é tiempo de 
mucho viento é agua, é se les desderrotó la nao capitana 



(1) Coleceion de Muñoz, tomo xxxvt. 

(2) Pequeña isla del Atlántico equinocial, á 12 leguas S. del 
«abo de las Palmas, en la Guinea superior. 



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DEL ARCHIVO M INDIAS. 687 

sobre el rio de Solís(l), y en amaneciendo volvieron 
todas seis velas en busca de la capitana, y anduvieron 
tres diasen busca della, y como no la pudieron hallar, 
las seis velas siguieron su derrota, y aquella noche se 
les desderrotó la nao Sant Gabriel , y las otras cinco vi- 
nieron á surgir á 14 de Enero de 526 al cabo de las Once 
mili vírgenes, ques al abocamiento del estrecho. 

Este mesmo dia 14 de Enero, en amaneciendo, se 
les entró una tormenta muy grande de mar y viento 
Sudoeste y Oes-sudoeste, donde dejó la nao Santispíritus 
las manzanas de la abita , y como las vido rompidas, y 
dieron á la mar los ajustes, luego comenzó la nao á 
agarrar sobre tierra, donde se perdió, y se ahogaron 
nueve hombres, el uno délos cuales fue Diego de Este- 
lia, contador de la dicha nao. Las otras naos, en cesando 
la tempestad, perdidos Ips bateles y amarras, y hecho 
echazón de la artillería y de lo que más á mano tenían, 
fueron á surgir en embocando el primer estrecho, en la 
bahía de la Victoria, donde aguardaron á la nao capitana 
y Sant Gabriel. 

Á 22 del dicho mes de Enero, embocaron la nao 
capitapa y Sant Gabriel con tiempo próspero, y fueron á 
surgir donde estaban las otras naos. Y estando allí sur- 
tos, diólesotra tormenta muy grande de Sudoeste, que 
hizo agarrar á la nao capitana con cuatro ajustes, y dio 
en tierra al través, donde estuvo tres dias y tres noches, 
y se le quebró la zapata con la quilla, una braza y media, 
y la dejó toda é hizo echazón de todo lo que arriba tenia, 



(1) De este nombre hay dos rios , apellidado el uno grande y 
el otro chico, en el gobierno de Buenos-Aires, y que desembocan 
ambos en el de la Plata. • 



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888 DOCUMENTOS UfldlTOS 

y cortó todas las obras muertas; é así salió é se hizo 
luego á la vela la vuelta del rio de Santa Cruz á se re- 
mediar; y la noche antes, la nao Nunoiada se hizo á la 
vela, la cual iba sin piloto ni amarra ni batel, y nunca 
más la vieron ni supieron de ella, y en ella iba Martin de 
Valencia, 

La nao capitana con las otras naos se fué al dicho 
rio de Santa Cruz, escepto la nao Sanctiago , que quedó 
en el cabo de las Once mili vírgenes, dentro de un ria- 
chuelo, para recojer alguna de la ropa que había queda- 
do de la nao Santispíritus, y con ella quedó también el 
batel de la nao Sant Gabriel, de que iba por capitán don 
Rodrigo de Acuña, para que le ayudase. 

A la entrada del río Santa Cruz, el Capitán general 
mandó al dicho D. Rodrigo que volvieáfe con su nao al 
cabo de las Once mili vírgenes, para que trajese su batel 
que había quedado con la nao Sanctiago , y se volviese 
luego al dicho rio de Santa Cruz, el cual fué é recibió su 
batel é tomó diez y seis hombres de la nao Sanctiago, 
que le habían llevado el batel á su nao. Y así se fué y 
nunca más el armada le vio; y el navio Sanctiago sefué á 
la bahía de la Victoria, donde la dicha capitana había 
hecho echazón para recoger algunas botas é otras cosas, 
é irse con ello á Santa Cruz , á donde llegó dende á 
doce á trece dias , é allí se aderezó la nao capitana con 
planchas de plomo y barras anchas de hierro, muy bien. 

A 29 dias de Marzo salió el armada del dicho río de 
Santa Cruz , y vino á embocar el estrecho, con tiempo 
próspero, y embocó á 2 de Abril, y vino á surgir, den- 
tro en el estrecho, á un puerto que se llama San George, 
donde se proveyó de agua y leñas y maderas , y allí mu* 
rió el factor Diego de Covarrubias. 



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i , 



DEL áBGUnrO DS HUMAS. 00 

Desembocaron del estrecho á 26 de Mayo con buen 
tiempo próspero. A 1.° de Junio, el navio Sanctiago se 
desderrotó con tormenta de la nao capitana y de la otra 
compañía. Cesada la tormenta, que era muy grande, á 
maravilla, tornó á buscar la dicha armada, y no la halló; y 
como el capitán y gente del dicho navio vieron que tenia 
dos mili doscientas leguas hasta la primera tierra pobla- 
da, de los Ladrones (1), y tenian cuatro quintales de biz- 
cocho en polvo, sin otro bastimento alguno, salvo agua, 
determinaron de venirse á proveer á la costa, que el Ca- 
pitán general, Hernando Cortés tiene descubierta y po- 
blada, á las espaldas de la Nueva-España, que estaba de 
donde se desrrotaron ochocientas ó mili leguas, las cua- 
les anduvieron en obra de cuarenta y cinco dias. Y que- 
dan surtos en un puerto proveyéndose y haciendo una 
barca, que no traían ninguna, para seguir su derrota, para 
lo cual el dicho Hernando Cortés, les ha hecho dar é pro- 
veer de todo lo que han menester. 

Con la nao capitana quedaron solamente la nao Santa 
María del Parral y la nao Santo Lesmes (2). 



(1) Los Ladrones : así se llama á un grupo de tres pequeñas 
islas del Grande Océano equinocial, junto á la costa de Nueva- 
Granada. 

(2) Simancas.— Patronato Real antiguo.— Are* de Indias.— 
Ley. l.—(Nota de Muñoz.) . 



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860 Mamerros inidivos 



Mbmobia de los lugares t qué tiebra bs cada, lugar, db 
los de las provincias de la florida , por donde el capi- 
TÁN Juan Pardo entró i descubbir camino para Nueva 
España, desde la punta de Sancta Elena de lab dichas 
provincias, los años de 566 y 567, que todo es como sb 

sigue (1). 

'Tvcv,n , .,>/ o]Ui«;.'k,:B, >r. v Ut/nu tfu. tf¿'K<VW*^. N^t/cHt /S6a.V c ,t,T V . f..?l<D. 

Primeramente, salió de Sancta Elena con su compa- 
ñía, prosiguiendo el dicho efecto, y el dia que salió fué á 
dormir á un lugar que se dice Uscamacu ; aquí es isla 
cercada de ríos, tierra arenisca y de muy buen barro 
para ollas y teja y otras cosas que sean necesarias; hay 
en esta tierra buenos pedazos de tierra para inaiz, y mu* 
N cha cepa de viña. 

Desde Uscamacu salió derecho á otro lugar que se 
llama Ahoya, á do hizo alto y durmió. Este Ahoya es 
isla; alguiíos rincones della cercados de ríos y los de- 
más como tierra firme y razonable tierra para maices, 
y también muchas cepas de viñas, con muchos sar- 
mientos. 

Desde Ahoya salió derecho á otro lugar, que se llama 
Ahoyabe, pueblo pequeño subjeto á Ahoya, y la misma 
tierra de que es Ahoya. 

Desde Ahoyabe salió derecho á otro lugar, que se 
llama Cozao, ques un cacique algo grande y tiene mu- 



(1) Colección de Muñoz, tomo xxxix. 



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j¡ 



wmwmom. Mí 

cbá tierra boma como tas demásdiohas, y muchos peda* 
zos de tierra pedrisca, donde se puede cultivar el maiz, 
el trigo, la cebada, la viña, tódft género de fratás y 
huertas, perqué hay rios y arroyos dulces y razonable 
tierra para todo. 

Desde Cozao salió derecho á otro lugar pequeña, 
que* de un mandador del mismo Cozao ; la tierra deste 
lugar es buena, pero poca. 

Desde es'e lugar salió derecho á otro que se dice el 
Enfrenado; la tierra es mísera, aunqfue hay muchos 
rincones de muy buena tierra, como las demás dichas. 

Desde el Enfrenado salió derecho A otro lugar, que 
se llama Guiomaez , desde donde hasta la punta de 
Sánela Siena hay cuarenta leguas; el camino por donde 
se fué es algo trabajoso, pero tierra que se puede culti- 
var todo lo que en Cozao y aun mejor ; hay algunos pan- 
tanos* grandes y hondables, pero caúsalo la mucha lla- 
nura de la tierra. 

Desde Guiomaez salió derecho á Canos, que los -in- 
dios llama» Canosi, y por otro nombre Cofetazque; hay 
en el término desta tierra titea ó cuatro rios razonables, 
y el ano muy caudaloso , y aun los do»; hay alguno» 
pantanos pequeños, que cualquiera persona, aunque sea 
muchacho, tos puede pasar per su pié; hay en este tre- 
cho valles altos, de mucha piedra y pe8a> y bajos; es tier» 
ra bermeja, muy buena en efecto , mtty mejor que todas 
las dichas. 

Canos es tiefrrt por q&e pasa uno de los dos frota** 
dalofcos, ¿abe él, y otros arroyos; tiene mny grande» w 
gas y itiuy buenas, y aquí y desde aqai adelante, se crije 
mucho mtói, y hay mucha uva gruesa y muy buéaa > y 
también ftrf&Iá, gruesa y menuda, y de otras mucha» ntt» 
Tomo 1Y. 36 



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862 DOCUMENTOS INÉDITOS 

nerás ; al fin , es tierra en qué sé puede situar pueblo 
principal. Hay hasta Sancta Elena cincuenta leguas, y 
hasta la mar como veinte leguas; puédese ir hasta él por 
el rio dicho , cursando la tierra, y mucho más adelante 
por el mismo rio, y asimismo por el otro que pasa junto 
á Guiomaez. 

Desde Canos salió derecho á otro lugar, que se llama 
Tagaya, muy principal tierra , sin pantanos , tierra rasa, 
de poca arboleda , prieta y bermeja , muy buena y de 
mucha buen agua; fuentes y arroyos. 

Desde Tagaya salió derecho á otro lugar, que llaman 
Gueza , tierra ni menos ni más que la de arriba , muy 
abundante de buena. 

Desde Gueza salió derecho á otro lugar, que se llama 
Aracuchi,' también tierra muy b iiena. 

Desde Aracuchi salió derecho á otro lugar, que se 
llama Otariyatiqui, que* cacique y lengua de mucha tier- 
ra adelante; tierra muy abundante de buena; desde este 
Ólari á otro lugar, que se llama Guatary, hay como quin- 
ce ó diez y seis leguas, á la mano derecha ; más debajo 
del Norte que este otro. En este ha habido y hay dos cá- 
cteas que son señoras, y no poco, en comparación de los 
demás caciques, porque en su traje se sirven con pajes 
y damas. Es tierra rica; hay en todos los lugares muy 
buenas casas y buhíos terreros, redondos y muy grandes 
y muy buenos; es tierra de sierra y campiña buena. Este 
lugar le vimos y estuvimos veinte dias de vuelta; junto á 
este lugar pasa un rio muy caudaloso, que viene á dar á 
Sauapa y Usi, donde sehace sal, junto con la mar, sesen- 
ta leguas de Sancta Elena. Desde Sancta Elena á este 
Gvatari hay ochenta leguas, y por este mismo rio puede 
entrar más de veinte, segutí dicen, cualquier navio. 



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<J 



DEL ARCHIVO DÉ INDIAS. ' 563 

Desde Otariyatiqui salió derecho á otro lugar, que se 
llama Quinahaqui , donde pasa otro rio muy caudaloso; 
es tierra muy buena. 

Desde el lugar atrás declarado, la mano izquierda, 
doce leguas del , hay otro lugar que se llama Issa , que 
tiene muy lindas vegas y toda la tierra muy linda , y mu- 
chos ríos y fuentes. En la jurisdicción de este Issa, halla- 
mos tres minas de cristal muy bueno; estas están regis- 
tradas en feto, (1) como si luego se hobiera de sacar pro- 
vecho dellas. Todo esto vimos y entendimos á la vuelta 
que volvimos á Sancta Elena. 

Desde Quinahaqui salió derecho á otro lugar, que se lla- 
ma Aguaquiri, ques tierra muy acabada de buena y fértil. 

< Desde Aguaquiri salió derecho á otro lugar, que se 
llama Jóara, que está junto á la sierra, y es donde Juan 
Pardo, á la primera jornada que hizo, llegó, y quedó su 
sargento. Sé decir que es tan linda tierra, como la hay 
en la mejor de toda España, para todos cuantos géneros 
de cosas los hombres en ella quieran cultivar. Hay hasta 
Sancta Elena cien leguas . 

• Desde Joara salió, por la sierra adelante, derecho á 
otro lugar, que se llama Tocar, donde en la pasar tarda- 
mos tres dias; en esta sierra hay mucha uva, mucha cas- 
tana, mucha nuez, mucha cantidad de otras frutas; es 
mejor que Sierra-Morena, porque hay en ella muchas ve- 
gas y la tierra muy poco fragosa. En* Tocar es muy bue- 
na tierra , donde se 'pueden hacer grandes labranzas de 
cualquier suerte. ' 

< Desde Tocar salió dereoho á otro lugar, que se llama 
Cfiuchi, muy principal tierra; desde aquí adelante corn- 



il) En feto, es decir, en embrión, en ptoyeéto. 



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564 wcwinrp* ipmro* 

paré esta tierra con e¡) Andalucía, porque es. mny rica 
tierra toda ella. 

Desde Cauchi salió derecho á Tanasq«i, que taca- 
mos en llegar á él tres diaa, por despoblado; e» una tteira 
tan rica, que no sé cómo me lo encaresca. 

Desde Tanasqui salió derecho á otro lugar» que sellar 
ma Solameco, y por otro nombre CUaha; es tierra muy 
rica y anchurosa, lugar gpande, cercado de xiosrwy lin- 
dos; hay en derredor deste lugar , á legua y á do* le* 
guasy &tres leguas y menos y más» mochos tugare» 
pequeños, todos cercados do ríos. Hay unas IflgfW de 
bendición, mucha uva y muy buena, mucho níspero; en 
efecto es tierra de ángeles. 

Desde Solameco salió derechoal Pariente» á uua lugar, 
que se dice Chalahume, á donde tardamos en llegar 4rat 
dias, por despoblado, y i donde bailamos ¿ierras má# ás- 
peras que la sierra que nombramos, Ea estes íuerte^por 
donde pasamos.es tierra muy rica y agradable y fresca; * 
ai subir una sierra desta*, hafflamoa humo de retal , j 
preguntando á los alquimistas , dixeron con juramente 
que era de plata ; llegamos á Chalahume , qw tipo* tan 
buen sitio de tierra, en comparación, coma tiene la ciu* 
4a4 de. Córdoba,, muy grandes vegas y muy buena» aUi 
hallamos- uvas, tan bqeojae como las h^y en España ; e& 
decir que? tierra queparesce que españoles» la h^n ovtti~ 
vado* sqgun esquena* 

Desde Chalabw^ salió dereeho á oteo lugpr, qw a§t4 
dos leguas de allí, y se dice Satapo, d^sde doq*fc nm 
volvimos; e* puebla raawWe, de buQQw oa«* JT «W*ho 
iqau y upaban fifut^s^üv^tre*, pero la> tierra, risa y. muy 
agradable ; y todos estos lugares y los de atrás situados 
eabe muy lindos rio?». 



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tEL «ftCÉlVO 1» títútáB. 868 

Desde Satepo timamos de ir derechos á Ctfsaqne, 
«vfeoyfe, según me informé de indios y de un soldado que 
Begó Allá desta compañía, y volvió y dio cuenta de lo que 
vido, hay cinco jornadas <ó seis hasta Cossa, tierra muy 
poco poblada, porque no hay más dfc tres lugares peque- 
ños: el primero, que está dos jornadas de Satapo, que se 
dice Tasqui; en estas dos jornadas hay buena tierra y 
tres ríos grandes; y un poco más adelante, otro lugar, que 
«dice Tasquiqui, y desde allí, á otra jornada más ade- 
lante, otro puebla destruido que se diceOlitifar, todo bue- 
na tierra llana, y desde allí á otras dos jornadas del des- 
poblado, más adelante, está un lugar pequeño, y más ade- 
lante de este otro, como una legua. Cossa es pueblo gran- 
de, el mayor que hay desde Sancta Elen^, por donde fui- 
mos hasta llegar á él; tendrá como hasta ciento cincuen- 
ta vecinos; esto es según el grandor del pueblo, es lugar 
más rico que ninguno de los dichos; hay en él de ordi- 
nario gran cantidad de indios; está situado en tierra baxa, 
á la falda de una sierra; hay en derredor de la media le- 
gua y á cuarto de legua y á legua muy muchos lugares 
grandes; es tierra muy abundante; está su sitio al sol del 
Mediodía, y auna menos de Mediodía. Desde Cossa ha- 
bíamos de ir derecho á Trascaluza, que es el fin de lo po- 
blado de la Florida. Hay desde Cossa á Trascaluza siete 
jomadas, y creo que hay en todas ellas dos lugares ó 
tres ; todo lo demás es despoblado. Trascaluza se dice 
que está al sol del Mediodía , y que desde aquí á tierra 
de Nueva-España hay , unos dicen que nueve jornadas, 
otros que once, otros que trece, y lo más común nueve 
jornadas; todo de despoblado, y en el medio de todo este 
camino h$y un lugar, de cuatro ó cinco casas, y después, 
prosiguiendo en el dicho efecto, la primera población que 



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5$6 DOCyifDBlfTOS OTDiTO* 

hay es de Nueva-España, según dicen. Ruego á Nuestro 
Señor lo provea como se le haga servicio. Amen. — Fe- 
cha en la punta de Sancta Elena, 23 días del mes de Ene- 
ro, año de 1569 años. — luán de la Bandera (l). 



Memorial dirigido por Hernán Cortés al Empbrado* 
carlos v, sobre las cosas de indias (2). 



S. C. C. M. 

Quisiera tener (anta habilidad y suficiencia para cum- 
plir lo que V. M. rae mandó, cuanto tengo deseos de ser- 
virle, porque soy cierto que V. M. quedara muy satisfe- 
cho ; mas también sé que este deseo me hará acertar, 
como he acertado en todas las otras cosas del servicio 
de V. M. que han sido á mi cargo. Y en. esta lo deseo 
más copiosamente , porque con ella se dá perfección á 
todas las pasadas, que no bastara haber yo conquistado 
aquellas partes , y dilatado en ellas el Real Patrimonio 
de V. M., si para conservación de ellas no dixese lo que 
alcanzo, mayormente mandándomelo, como V. M. me lo 
mandó. Suplico á V. M., lo que dixere, se conozca de mí 
ser dicho con este celo, porque juzgado así, ningún yerro 
me podrá ser imputado. 



(1) Simancas.— Poblaciones y descripciones— (Nota ¿*Muf?oz.) 

(2) Colección de Vargas Ponce. En la Real Academia de la His- 
toria.— Tomo JLV. 



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ML ARCHIVO BI 1TOIA8. 887 

Lo primero, Muy Católico Señor, que á mi me parece 
que en aquellas partes se debe proveer, para que Dios 
Nuestro Señor y V. M. en ello sean servidos , es la con- 
servación y perpetuación de los naturales de ellas , por- 
que faltando estos, todo lo demás, quese quisiere proveer, 
sería sin cimiento , como sea notorio que de ellos resul- 
tan ambas estas cosas. Y para -que esto mejor se haga, 
V. M. debe imaginar aquella tierra por una heredad que 
nuevamente ha plantado , y para quQ esta fructifique, es 
menester que las plantos se arraiguen, para que más du- 
ren y permanezcan; dando orden en que estos naturales 
sean bien tratados y conservados en sus pueblos y orden 
que tenían antes en el regimiento dellos, porque, según la 
grandeza de sus poblaciones, háse de creer que, si no la 
tuvieran en ello buena , no se hubieran conservado tan- 
tos tiempos, ni disminuido en tan pocos como há que se 
sacaron de sus costumbres. Y 'para que de osla conser- 
vación haya más especial cuidado. V. 31. debe repartir 
estos pueblos por los españoles que allá residen y qui- 
sieren residir, habiendo respecto de más ó menos, según 
él merecimiento de cada uno, ó en sugelos, ó en perso- 
na. Y que estos, á quien se repartieren, sepan que los tie- 
nen por cosa propia, porque como tal la amparen y de- 
fiendan; y no solo no los consientan disipar, mas aun tra- 
bajen de acrecentarlos, como está notorio que se hará, 
teniendo por cierto cada uno que es herencia para sus 
hijos. Resulta de esto otro bien para el acrecentamiento 
de las rentas de V. M. , y es, que cada uno, en la pajte 
que le cupiere , trabajará , considerada la calidad de la 
tierra, de darse á la granjeria y labor del campo, la que 
fuere más aparejada. Y como en esta tierra haya tanta 
diferencia de provincias, forzado ha de haber mucha di» 



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.118 MWuiflBrm 

feraxw de grafías; y habiéndolas, no puede V.»M. de- 
xar de ser servido y acrecentar sus rentas oon tai oca- 
tratación de ellas. 

flf . P, S. : hasta aquí he dicho, lo más breve que he 
podido, k> que toca á la conservación y perpetuación de 
las gentes de aquellas partes, como sea el oimiento «obre 
que se ha de edificar esta obra, y lo he dicho generalmen- 
te, dexandoel cómo á la Real prudencia de V. M. y de su 
Consejo, que muy mejor que yo darán en esto parecer, 
no me apartando de servir con mi talento, si para él ite- 
re necesario. Sigúese luego dar orden en cómo estas gen- 
tes vengan en conocimiento de su Criador, para que se 
salven, porque si no se entrase por esta puerta, no seria 
Y. M. dicho buen pastor, como lo es y yo lo sé, por lo 
que he alcanzado de la Real intención de V. M., en todo 
lo que me ha enviado á mandar en este caso; y aunqve 
otras veces yo tengo escrito á V. M. sobre él y, demás de 
mi parecer , enviado otros algunos de personas santas y 
religiosas, en especial el de Fr. Juan de Teto, que habrá 
V. M. conocido, y el de Fr. Martin de Valencia, que fué 
por principal de los frailes franciscos que pasaron en 
aquellas partes, que ambos, como varones de Dios y ce- 
losos de este bien , se juntaron conmigo muchas veces á 
hablar en ello; no dejaré aquí de tornarlo á decir, por ser 
en este tiempo que se ha de efectuar lo que mejor pa- 
reciere. Y es que V. M. debe proveer en aquellas partes de 
pastores de la Iglesia, que sean tales, que imiten á Nues- 
tqp Redentor, y que comiencen faceré el docere, y que 
su doctrina no sólo sea verbo, sed exemplo, y que todos 
los otros ministros de la Iglesia sean conformes á estos 
pastores y prelados; porque si de otra manera fuesen, no 
sólo no aprovecharían, mas dañarían gravemente, por- 



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«9 

cpe como aquellas gentes son de mucha habilidad y en- 
Indumento, si viesen, tos ministros de Dios y loe que tes 
han de predicar virtudes, profanos en hábito y en ohro, 
«roerían, y ya algunas veo» lo han dicho, que pues ips 
clérigos no obran según predican, que su doctrina no as 
verdadera, y que no debe ser á más efecto de contener- 
los á que sirvan, y no para que se salven , mayormente 
q*e, en la falsa religión que eflos tenían,. tocios los miáis- 
tros de sus templos vivían tan casta y honestamente, y 
tan sin esceder de su orden, que el que escedia en algo, 
con ninguna otra cosa pagaba sino con la cabeza; y si en 
aquella que era falsa , y por tal se les ha reprobado y 
defendido, tanto se defendía la profanidad y mal ejem- 
plo, ¿cuánto mas hay necesidad que, en la que por buena 
y santa se les predica, haya de esto mucha vigilancia y 
cuidado? Y la más principal cosa> que á los que por ra- 
ioü quieren sentir las cosas de nuestra fé les hace apro- 
haiia, es conocer todos los preceptos de ella ser funda- 
dos sobre defender vicios y amonestar virtudes; no menos 
que en lo pasado se usó en este capítulo de la conversión 
de generalidad, teniendo como tengo por cierto, que con 
V. M., que tanto celo tiene á esta santa obra, basta apun- 
tarle, mayormente teniendo, como Y. M. tiene en su Real 
Consejo, tales personas y tan doctas y celosas del servi- 
cio de Dios y de Y. M., que sabrán dar en el caso toda 
buena espedicion, aunque con la protestación pasada que 
non recuio laborem, si populo sum necesarium. 

Sentado, invictísimo Señor, de la conservación y con- 
versión de las gentes de aquellas partes, cürao copas más 
principales, resta decir mi parecer en lo que toca al ser- 
vicio de Y. M. y acrecentamiento de sus rentas y patri- 
monio real; plegué á Nuestro Señor acierte, según tengo 



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170 . Mauumot'Mi»ROs 

el deseo. Ya Y. M. tiene por antiguo oso de llevar cierta 
parte del oro y plata, perlas y piedras que en aquellas 
partes han los españoles que en ellas residen ; y e¡n esto 
no hay que hablar, pues desde que se descubrieron, se 
acostumbra á llevar, asi por razón del dominio que V. H. 
en ellas tiene , y por la licencia que se dá para que se 
coja, como todos los mineros sean de derecho de Y. M. 
Bien sé que parecerá á algunos imposición nueva la que 
aquí dice, y que, con decirla,' no hago lo que debo á mis 
vecinos; mas si bien la consideraren, hallarán, que demás 
de cumplir yo con la obligación natural que á Y. M. ten- 
go, como á mi Rey y Señor, ellos también reciben buena 
obra; y mirando que yo soy el que más parte espero que 
me cabrá de lo uno y de lo otro, como á quien V. M. ha 
de hacer más merced en todo por haberle yo servido 
más, creerán que no busqué del todo el daño. Y esto di- 
go, porque sin comparación me penaría de ser notado 
de esla culpa, porque no podrían dexar de decir que al- 
gún particular interés rae moviese á ello, porque siempre 
le pospuse por el general. Digo, Señor, que en el segun- 
do capítulo que habla de la perpetuación, dice que V. M. 
debe repartir los pueblos de aquellas partes entre los es- 
pañoles, etc. Digo también, que teniéndolos repartidos 
como cosa propia , procurará cada uno , vista la calidad 
de la tierra que le cupiere, á plantar en ella aquella gran- 
jeria que más se dé y de que más pueda ser aprovecha- 
do, y que de la contratación de esto V. M. recibirá ser- 
vicio, y sus rentas se acrecentarán. Esto se puede hacer 
de dos ó tres maneras: la una, queriendo Y. M. que se le 
pagase alcabala de lo que se vendiese y comprase de 
aquellas granjerias, según la orden y costumbre de estos 
sus reinos; la otra seria, que cada uno en quien los dichos 



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pueblos fuesen repartidos, diese y contribuyese á V, M. 
cierta parte de la misqoa cosa de que tratase; la otra, por 
un certum quid señalado, que, al tiempo de hacerle la 
merced, quedase asentado que contribuyese á V. M., que 
esto sería más ó menos, según la calidad de la merced y 
de la persona á quien se hiciese; y que este certum quid 
quedase asentado en el privilegio de la merced que se le 
hiciese por perpetuo subsidio , ó como mejor á V. M. le 
pareciere. 

Puédense señalar paraV. M. provincias ó pueblos, los 
que pareciesen más provechosos y de más calidad , para 
que estos fuesen de su patrimonio y persona Real; pero 
hay necesidad que, haciéndose así, se viese cuál seria más 
provechoso á sus rentas Reales , formarlos ó repartirlos, 
porque, según la esperiencia de lo pasado, no ha parecido 
ser muy provechoso haberlos tenido V. M. , porque los 
puebloai^üe hasta aquí han estado en poder de los oü- 
ciales de V. M., han sido muy maltratados, y han venido 
en mucha diminución , y V. M. ha recibido poco servi- 
cio, de que darán testimonio los libros de su Contador y 
Tesorero. Y si V. M. determinare de los tomar y le pa- 
reciere que así conviene á su servicio , conviene asimis- 
mo que en ellos se ponga nueva orden , y se provea de 
otra manera que hasta aquí, para lo cual asimismo daré 
mi parecer, si del hubiere necesidad, y V. M. fuere ser- 
vido (1). 



(1) Por minuta, en el Archivo general de Indias , legajo se- 
gundo de Cortee, núm. 2, ramo tercero.— {Nota de Vaboa» 
Pon ce.) 



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TÍTULO DB CAPITÁN GENERAL DE LA NüBVA-EáPAÍlfA T CófftL 
DEL SüR, EXPEDIDO 1 FAVOR DE HBKNAN-Cotttfe POR EL 
EMPERADOR OÍRLOS V. (I) 



Don Carlos etc. 

Por cuanto vos, D. Fernando Cortés , marqués del 
Valle, habéis fecho machos y grandes y sentados ser- 
vicios á los Católieos Reyes, nuestros señores, padres y 
abuelos (que santa gloría hayan) éü nos, é de cada día 
nos los hacéis y esperamos y tenemos por cierto que nos 
los haréis de aquí adelante , continuando vueBtva lealtad 
y fidelidad, y teniendo respeto á vuestra persona y ser- 
vicios, y confiando en vuestra suficiencia y habilidad, y 
porque ent