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Full text of "Colección de documentos literarios del Perú"



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8UCH8INDEREI ^ 

ITIi.HAGER I 

LEIPZIG I 



DEL PERÚ 



COLECTADOS Y AEREGLADOS 



EL CORONEL DE CABALLERÍA DE EJERCITO FUNDADOR DE LA INDEPENDENCIA i' 
DIRECTOR DE LA BIBLIOTECA NACIONAL, 



MANIJEL DE ODniOSOLA. 



TOMO SÉPTIMO. 



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IMPRENTA DEL ESTADO, CALLE DE LA KIFA NUM. 68. 



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GUATEO PALABRAS. 



El señor D. José María Oórdova y Urnitia empleado que 
fué en el Tribunal Mayor de Cuentas, publicó en 1839 dos vo- 
lúmenes con el título de estadística de Lima; y en 1844 dio á 
luz otro interesantísimo libro titulado i«s tres épocas del Perú. 
Agotada la edición de este, y siendo generalmente buscado 
por la juventud estudiosa, me he decidido á reimprimirlo re- 
servando para después hacer otro tanto con la Estadística del 
mismo autor. 

Las tres épocas del Ferú es un libro curiosísimo y de gran 
utilidad para consultar datos y fechas. El autor no ha escrito 
una historia propiamente hablando, sino preparado apuntes 
de positivo interés y que hacen de su libro un indispensable 
ornato de toda biblioteca. 

Oreo, por lo tanto, que será bien acogida del público la reim- 
presión de la obra del modesto escritor limeño D. José Maria 
de Oórdova y Urrutia. 

Lima, 1875. 

Manuel de Odeiozolá. 



LAS 



TRES ÉPOCAS 



DEL I^ERU 



COMPENDIO DE SU HISTORIA 
POR 

José María Círlo?a y ümitia. 

Contador de segunda clase del Tribunal Mayor de Cuentas del Perú, 



ÉPOCA PRIMERA. 



FUNDACIÓN DEL IMPERIO DE LOS INCAS, 



La historia de la primara gente que pobló este país extraor- 
dinario está envuelta en la densidad de los tiempos. Empero, 
es innegable que cuando la redención del género humano, ó lo 
que es lo mismo, en el primer siglo de la era Cristiana, existía 
habitado por descendientes do Noé. [1] 

Una constante y confirmada tradición comprueba que los 
Apóstoles Tomás y Bartolomé anunciaron el Evangelio en es- 
tas regiones. Sin estar á lo que dice Teodoreto y otros de los 
treinta pueblos que se extienden sobie los dos famosos rios de 
Parama y Uruguay, que ocupa casi el espacio de cuatrocien- 
tas leguas se conserva una radicada noticia trasmitida de pa- 
dres á hijos que Santo Tomas, ó como ellos acostumbran limar- 
lo Santo Tomé, pronunció en estas tierras el Evangelio y el 
Dr. Xarque Dean de Albarracin en España que anduvo mu- 
chos años por estos lugares, dá por segura y bien fundada es- 
ta tradición. En el Paraguay y el Brasil existen como testimo- 
nio de verdad, varias noticias ó instrumentos que comprueban 
la venida de este Apóstol. 



(1] Según el Dr. Rocha los indios tienen sn origen de Jafet hijo de Noé, 
por su nieto Tn bal que pobló á España, y sus descendiente^ pasaron á Amé- 
rica, para lo cual hace una comparación de la igualdad de nombres de pue- 
blos, rios, etc, de España con los del Perú. 



— 8— 

Del mismo modo es irrefragable el descubrimiento que se 
hizo al principio, de iiua gran Cruz que conservaban los In- 
cas en el Cuzco. Entre el pueblo de Huaico j el de Carabuco 
en la Provincia de Omasuyos se halla una capilla arruinada 
dedicada á San Bartolomé, donde según tradición se apareció 
el Santo a predicará los gentiles y en el altar mayor del tem- 
plo del último pueblo hay una Cruz grande de madera muy 
fuerte, cuyas astillas solicitan los Heles por decir que la dejó 
allí el Santo Apóstol. También en el pueblo de Ayaviri, pro- 
vincia de Yauyos en el Departamento de Lima, permanece 
una piedra como una mesa en que han creido constantemente 
los naturales que se recostaba en ella San Bartolomé para 
descausar de las fatigas de la predicación: tenia esculpidos 
ciertos caracteres que mandó borrar un visitador eclesiástico, 
l)rivando á los curiosos el escudriñar é investigar su contenido. 

Empero, como el grano que cae eu un terreno por feraz que 
sea, si no encuentra quien lo culCive, necesariamente sucum- 
be; así sucedió en nuestro Perú y solo permaneció hasta el fin 
la creencia de un solo Dios, que adoraban interiormente con 
el nombre de, Pacliacamac [1]. 

ISTo entraremos eu demostrar la vida errante de estos primi- 
tivos moradores, pues baste decir vivían como los salvajes de 
la Europa: sin religión y sin comunicación entre sí: los frutos 
que uno cogía podía apoderarse otro de ellos sin contradicción, 
lo mismo sucedia con la caza, con la cueva que servia de asi- 
lo, y en una palabra, con los demás goces de la vida. 

Es verdad que la existencia de una nación es siempre oscu- 
ra, y esta suerte común de todos los pueblos, es la del Impe- 
rio de los Incas, [2] no obstante, en toda la tierra se en- 



(1) Los indios seguu Garcilazo conocían según la existencia de nn Su- 
preuo Dios invisible, cnyo nombre reverenciaban sobre manera; se abste- 
nian de pronnnciarlo, y cuando lo verificaban era después de infinitud de 
acatamientos que hi^ician. Hé aquí la prueba de nu pueblo verdaderamente 
devoto; pues no era como el Judaico, al cual no se le permitía saber ni oir 
pronunciar Jebová, y cuando el Gran Sacerdote lo hacía una vez al año, era 
deletreando, V mientras tanto se feímaba mucbo ruido, á fin de que la pa- 
labra no fuese oída. 

(2; La grau curiosidad de encontrar el origen de los Americanos, ñan 
lieelio emitir opiniones extravagantes á Isac Peyrere, Tomas Burnet y 
otros, pretendiendo que toda la raza liumana no desciende de Adán y Eva 
y que la América fué poblada antes del descubrimiento de la Brújula. De 
Iguales desproporciones abundan las historias, pues dice ''Bodino" en su 
Teatro Filosófico, que los Egipcios se jactaban de haber hallado la serie de 
mas de 18,000 anos. Los Caldeos según ^'Cicerón" decían que la encontra- 
ban de 40 000, y los Chmos en íé de otros autores, afirman en el libro que 
tienen de la creación del mando, que el liunge de los ''Tonhomme8,"que se- 
gún ellos fueron los pnuieros hombres, sul)sistió mas de 90,000 añ¿s. Tam- 
bién los indios contaban sus fábulas como que del sitio dé Paurcartampu 



— 9— 

cuentran vestigios de ideas originales que perfeccionaban el 
género humano, que apesar del tiempo, incuria y revoluciones 
de la conquista, contrastan las que admira el antiguo mundo. 
¡Y cuántas mas nos asombraran si permanecieran sus Qui- 
puanas! Una paleografía y logística no imaginada por nación 
alguna liarían mas plausible el principio de su imperio, los 
sucesos de su establecimiento, las empresas y sagacidad de 
sus Incas para congregar la barbarie dispersa, civilizarla y 
hacerla florecer en lo mas fino de varias artes y en lo mas re- 
cóndito de algunas ciencias. 

Se varían las reglas que tuvieron para el cultivo de la tier- 
ra, los fundamentes de una agricultura que preparando las 
faldas pendientes y cimas de los cerros áridos ofrecía á la na- 
turaleza llanuras artiñcíales y la obligaban á fertilizar con 
ventaja: formados de terraplenes, murados con pircas ó pare- 
des de piedras ó gradas succesivamente según su elevación, 
multiplicaban las superficies del mismo recinto y hacían que 
la eflorecencia y fructificación de las plantas apareciesen pri- 
mero en las partes bajas y después en las altas [1]. Para el fo- 
mento de esta admirable economía se ven empleados con pe- 
ricia oportuua los principios de la agricultura, hidráulica y 
las condiciones de la nivelación observada coa toda exactitud. 
Sacaban sus aguas de tomas [2] muy distantes, las conducían 
por llanuras y eminencias de muchos niveles en acequias que 
ganaban las laderas y cimas de los cerros. A mas de la fideli- 
dad del nivel, se notan en ellas su cause dirijido á trechos por 
escarpes casi á plomo de peña viva excavada sin el auxilio de 
la pólvora ni el hierro, y varias especies de (ataguías) coloca- 
das aun en los mayores precipicios. 

Serian también manifiestos los secretos de varias artes en 
cuyos movimientos no se penetra el artificio: las tablas de 
granito y otras piedras grabadas de suerte que las figuras del 
buril no engañan la tersura: los utensilios de varios metales 
fundidos ó tirados de modo que siendo de oro la parte superior 
de un vaso y la inferior de plata no se encuentra su íntima 



salieron al principio del mundo, de unas ventanas que habiaen unas peñas, 
cuatro hombres é igual número de mugeres, de los cuales el primero solla- 
ma Manco-Capac, y la primera liembra Mama-OcUo, 

(1) Los vestigios de está misma industria, dice el sabio D. Gabriel Mo- 
reno, se notan en casi todas las montañas áridas y escarpadas de la Judea 
y sirven para explicar la fertilidad de la tierra de Promisión que no tenien- 
do mas de 70 leguas de largo y 30 de ancho, suMa tantos millones de habi- 
tantes. 

(2) Véanse los fragmentos de las grandes acequias de Lucanas y Conde- 
suyos y las corrientes de otras muchas que subsisten como los grandes 
acueductos de Nasca. 

TOM. vil. LlTEEATURA — 2 



_10_ ^-'^v- ^-^■m^ 

incorporación, pues primero se rompe el todo que manifestar- 
se soldadura [1]. Son estos unos misterios para los intelijen- 
tes del arte. Como lo son en la arquitectura los ajustes de las 
piedras maestras de varias fortalezas, el camino subterráneo 
que conduce á la del Cuzco y el gran retrato del Cacique 
OUantay en la de Tambo, liecho sobre un lienzo perpendicu- 
lar de peña dura en altura inaccesible por todas partes. Admi- 
ra mas esto, cuanto que ellos no conocieron mas instrumentos 
para labrar piedra que unos guijarros negros que llamaban 
liilmana, ni otra maquinaria para levantar y conducir los pe- 
ñascos que sus robustos brazos, ni mas arte para unirlas con 
tan admirable trabasen que el discurso natural [2]. 

Nos seria también de grande utilidad, conocer las virtudes 
de las yerbas, por lo que eran mirados con respeto los dedica- 
dos á la hervorizacion, poseyendo el arte de administrar re- 
medios para el alivio de las dolencias. Sus medicamentos per- 
tenecían en su mayor parte al reino vegetal y las virtudes de 
muchas plantas eran trasmitidas de padres á hijos. Aun hoy 
se encuentran con frecuencia indios que viajan por toda la 
América conduciendo especies medicinales que suelen admi- 
nistrar con gran éxito. 

En medio de la pérdida de sus memorias se ha podido ras- 
trear la exactitud que tuvieron en medir el tiempo, las precau- 
ciones que tomaron para obtener el día de los equinoccios y 
solticlos y averiguar la cantidad ael año, que siendo lunar 
compuesto de doce meses sabían añadir como los Egipcios los 
dias pagómenos y no se empezaban á contar hasta la venida 
del solsticio. Así es que, supieron como casi todas las nacio- 
nes del universo dividir el año en doce meses que llamaban 
"Huata" y comenzaban á contarlo desde Junio; [3] en el or- 
den siguiente. 

(1) Estas especies se hsn encontrado particularmente en la misión de 
Cocabambilla. En el Museo de Lima se hallan varias figuras de hombres 
de oro y plata j un vaso del primer metal labrado sin soldadura alguna. 

(2) Por esto se idearon las grandes fábulas de los jigantes, de que se han 
publicado muchas y variadas disertaciones. Garcilaso refiriéndose á Pedro 
Ciesa de León, dice, que los jigantes desembarcaban en la punta de Santa 
Elena, cerca de Puerto-viejo, y que por tradición se sabia que venían por 
mar en botes de juncos hechos como unas barcas. Empero, D. Juan Kan - 
king en sus investigaciones históricas, refiriendo la venida de los Mongo- 
les á América, dice, que estos uinieron con elefantes de cuj'^os animales son 
los huesos que se hallan en varias partes, 

(S) Según el señor D. Mariano Eduardo de Rivero, el señor Dr. D, Ga- 
briel Moreno dice, que en los tiempos antiguos se empezaba la cuenta por 
el equinoccio de Marzo; pero el Inca Pachacutec la pasó en el Solsticio de 
Diciembre desde cuyo mes comienza su cuenta, dando á los meses diver- 
sos nombres de los que se copian. 



—11— 

Nombres que tenían Al que corresponde 

los meses. del nuestro. 



Aiicay-Oaxqiii. .corresijonde á Junio. 

Oharguar-Vaiques Julio. 

Oitua-quiz Agosto. 

Puzcuay-quiz Setiembre. 

Oautai^ay-quiz Octubre. 

Layme-quiz Noviembre. 

Oamay-quiz Diciembre. 

Pura-Opiay-quiz Euero. 

Oac-May-quiz Febrero. 

Pauca-Éuaray-quiz Marzo. 

Ariguar-quiz Abril. 

Aymuray-quiz Mayo 



Los astrónomos ó amantas que acompañaron al Inca Tupac 
Yupanqui en su expedición hacia Quitu, fueron midiendo los 
grados de latitud, plantando columnas: llegadas al Ecuador, 
desde un punto de este, las dirigieron al mar para que su serie 
demostrase la línea que en la tierra correspondía á la equino- 
cial: [1] sabian por las ocho torres que construyeron al Orien- 
te y Poniente de la ciudad del Cuzco, los solsticios de verano 
é invierno y contaban sus meses por lunas, x)ero se regian pa- 
ra sus sembríos por el año solar. Estos monumentos científi- 
cos hubieran servido de mucha utilidad, á los sabios Parisien- 
ses que en 1736 estuvieron en el país practicando sus opera- 
ciones astronómicas. Empero, aquellos fueron destruidos por 
el Gobernador Belalcázar y por la negligencia de los demás 
conquistadores, abolida la memoria de sus constelaciones que 
influían designadas con nombres de animales en diferentes 
partes de la tierra. 

¿Mas para qué apurar el discurso en demostrar el grado de 
cultura á que llegaron los peruanos, sin los auxilios que tienen 
otras naciones civilizadas, solo apoyados en sus propios ta- 
lentos, cuando la falta de su quipografía nos privan de tan 
bellas tareas? [2]. Por mas que se diga sobre este gran impe- 



[1] El indicado Doctor Moreno en su Almanaque de 1800. 

[2] En 1827 se anunció en Londres la impresión de la descifracion de 
unos quipos que fueron descubiertos por Eosemberg Ventus en la familia 
de un cacique de Chile, de la tribu de los Guanacus, que se asegui'aba ser 
descendiente de los Incas que huyeron del Perú cuyos "quipus" se los com- 
pró en Buenos Ayres Eoberto Baker que los llevó á Inglaterra, en donde se 
tradujeron. La duda que nos ocurre, dando por cierto el caso dicho, si ha- 
brá quien al cabo de 300 años sepa descifrar? 



^0'>'>M\> —12— 

rio, no se avftnzái'á mas de lo dicho por el inca Garcilaso y sus 
contemporáneos, pues según el Padre Segura — "Las relacio- 
"nes hechas por escritores coetáneos constituidos en lugar dis- 
"tante, no es tanta la fé como la de otro coetáneo mas próxi- 
"mo al suceso: que así en los coetáneos como en los distantes 
"deben también preferirse los patricios ó nacionales á los ex- 
"tranjeros porque aquellos pueden, con mayor facilidad estar 
"mas instruidos de los cosas de su patria y país." 

Sin embargo de lo dicho, permítasenos una pequeña digre- 
sión en admirar el orden que tenían para conservar los acon- 
tecimientos de su historia, ideando la formación de los Qui- 
pos [l]que eran manojos de hilos ya de un color ó manchado de 
diversos: para contar anudaban los hilos, á semejanza del cor- 
don Franciscano, los que tenían cuentas de ellos, se llamaban 
"Quipucamayu"y había en cada pueblo á proporción de los ve- 
cinos que tenían unos mismos registros en donde se apuntaba 
el tributo de cada año, los que nacían y moiian por meses, 
expresando las familias, la gente que iba á la guerra y la que 
moría en las batallas, embajadas, leyes, ritos y ceremonias. Los 
Aumautas y Arálicas lo trasladaban en prosa ó en verso y lo 
recitaban continuamente á los niños para que lo conservasen 
en la memoria. 



MANOO-OAPÁO, 

En el siglo XI cuando legiones de bárbaros talaban todo el 
Orbe, cuando ya no existían los grandes imperios de Persas, 
Griegos, Egipcios y ni la orguUosa Eoma, fué destinado por 
el Hacedor del Universo para crear un genio extraordinario 
que sacase á estos vivientes de la incivilidad é ignorancia ej¿. 
que yacían y les diese alguna noticia de la ley natural, de la 
urbanidad y respeto que deben tenerse entre sí para hacerlos 
capaces de razón. 



fl] Esta cieucia desconocida en todo el orbe, es fuerte atgnmento para 
los que opinan que el Perú fué poblado por los Mongoles, pues usándose 
caracteres en el Asia,era razonable se hubiesen establecido en él, tanto mas 
sienda Príncipe el que introdujo los ritos y ceremonias, el cual necesaria- 
mente sabria escribir y hubiera enseñado á los demás. — No obstante "Court 
de Gebelin,, dándole etimología á la palabra Quipos, dice, que se compo- 
ne de Qui y de Pos; y que es muy notable que una escritura igual se llame 
en la China, Cove, que significa en Oriental "Elemento," Po, en el mismo 
idioma se dice, "la boca ó la palabra" y que por coasigniente Quipos 
querrá decir "elementos del discurso," 

El Príncipe de Sant Severus en su obra, que publicó en Ñapóles, mani- 
fiesta que los Quipos servían de alfabeto, lo que impuguó el Abate Pandu- 
ro refiriéndose á Garcilaso. 



—13— 
Esta parte del globo sin contacto con el antiguo [1] no me- 
recióle ninguna clase de ilustración, ni su legislador tuvo que 
ir á aprenderla á las escuelas de aquellos Estados como Li- 
curgo y Solón. Con justicia el publicista Francés, el Abate 
Mabley coloca á Manco-Oapac en el primer rango de los le- 
gisladores del mundo [2]. 



[1 J Algunos historiadores (Ulloa tomo IIT) por la estructura del suelo de 
nuestras costas, liau querido ¡isegurar que los valles estuvieron ocu^jados 
por los mares y que entonces formaría la Polinesia ó Archipiélago austral 
un Continente con el Asia: que seria este sumergido al retirarse las aguas 
de los llanos del Peni: que sus moradores ganarían las partes mas altas de 
la tierra y que estas quizá forman las islas que se vea sembradas en este 
vasto Océano; opinando Quiroz en sus viajes que toda isla habitada se es- 
labona al Continente ó poruña serie de islaáó por una cordillera bajo del 
agua. Este pensamiento lo apoyan mas con el idioma general que conser- 
van aquellos isleños [Cooks: voyage towards the south Pole A^olúmen 2.°] 
sin embargo de las grandes distancias á donde no podia conducirlo su na- 
vegación, ceñida solo alo que alcanzaba la vista [viaje de Quiroz y Men- 
daña] aunque Bongain-ville juzga que la navegación de los isleños se ex- 
tendía á gran distancia. 

No obstante aquellos, autores pasan por alto el tiempo en que sucedió 
esta inundación y nosotros registrando la historia de las naciones venimos 
en conocimiento de que por el año de 1150 antes la venida de Cristo y co- 
mo 34 déla guerra Troyana, Hércules emprendió el trabajo de la apertura 
del Estrecho de Gibralfcar que hacia á el Asia Contingente con la España, 
poruña lengua de tierra que separaba al Océano del Mediterráneo, doman- 
do al Jigante Ateo. En la Grecia también habia escabado un canal para di- 
secar el famoso Valle de Tompe, que era inundado por el Peneo y por el 
contrario habia semergido la Beocia conteniendo las aguas de un rio. No 
es pues estraño, hubiese emprendido el trabajo de separar nuestro Conti- 
nente, dando igualmente muerte á los jigantes que ocupaban estos paise^ 

(2)^ Mucho han trabajado los sabios sobre escudriñar el origen de los In- 
cas; ó mejor diremos, en revestir sus obras con ficciones para hacerlas apre- 
ciables: esto ha llegado al extremo de pi-ivarnos de la gloria de que Man- 
co-Capac hubiese nacido cu el país, .persuadieudo vinieron de afuera: que 
eran hombres semejantes á los europeos, ó á los descendientes de los Es- 
candinabos que en el siglo onceno visitaron las costas de Groenlandia y 
Terranova. El '^Baron de HumbokU" infiere que no fué del Norte de la 
Europa de donde sacó el Inca el código de sus leyes sino mas bien del 
Asía. "Ranking" en sus investigaciones históricas conjetura á Manco-Capac 
hijo del Gran Khan-Kublay jefedeuna tribu délos Mongoles residentes á 
las orillas del lago Baikal en la Siberia; y que cuando fué subyugado . el 
Continente de Asia, puéstose la España en consternación, el Japón haber 
sido invadido, por los efectos de un fuerte temporal, fueron arrojados á las 
playas de América los jenerales y tropas que escaparon de esa poderosa 
expedición y hallándola en una "completa ignorancia fundaron los dos 
grandes imperios del Perú y Mélico. 

Cuantas contradicciones envuelven en sí estos dichos; lo primero qu« se 
nos viene á la vista es la época de la fundación del imperio de los Incas que 
según los mas autores fué el siglo undécimo, mas según Ranking y los cál- 
culos de Isac Newton que toman por norte la historia de la China datada 
desde la invasión del Japón en 1283 hasta la muerte de Atahualpa en 1533 
corrieron tínicamente 240 años; dos siglos menos: identificando asi á los 
Mongoles con los Incas que es la principal idea de ellos. Mas, ¿qué si hi - 
citrón estos Mongoles? — ^fue por cierto gran prodigio que solo escapas ^¡^ 



—14— 

La fundación del imperio de los Incas, toda en sí es mará 
\^illoso. Es verdad que su caudillo no fué sustentado por una 
Loba como el de los Eomanos, ni escogido por Jehova como 
él de los judíos, pero quien puede dudar de que ese Omni- 
potente Dios le infundió luz sobre natural para que pudiese 
educar á tanta diversidad de naciones como poblaban la tierra 
á fin de que preparados en amor y caridad pudiesen algún dia 
recibir su santa gracia. 

Manco-Oapac [1] cual otro Abraham salió con su hermana y 
mujer Mama Ocllo-Huaco [2] de una isleta de la laguna de 
Titicaca [3] llevando el primero una varilla de oro, pues se le 
comunicó que por dó quiera que fuese, al comer y al dormir 
procurase hincar en el suelo la varilla y donde se hundiese de 
un solo golpe dicha barrilla allí fundase la capital de su Cor- 
te. En efecto dirigiéndose al septentrión y caminando como 
ochenta leguas llegó con su mujer á un cerro que llaman 
"Huanacanti" en cuyo paraje se hundió al primer golpe la 
varilla sin haberla visto mas. Conociendo Manco-Oapac ser 

del naufragio dos personas y que luego estas fuesen principes. Por otra 
parte, como pudieron estos desgraciados náufragos acompañarse de enor- 
mes Elefantes, pues según el indicado Ranking condujeron esos animales. 
No hay duda pues, que todas estas obras son ideales. 

[1] ülloa, Acosta y Sir W. Temple ponen Mango: de aqui sale otra con- 
jetura por que se dice que Mango es nombre Mongol, el cual fué nieto de 
Genghis Khan y hermano de Kublai; este fué proclamado Gran Khau en 
1205 y murió en la China en el sitio de Ho-Chen por el año de 1257. 

[2] Exponen algunos autores que era madre de Manco-Capac y que este 
cometió incesto casándose con ella. 

[3] Este misterioso lago, cuna del lináge peruano, se halla en la latitud 
de J2,725 pies sobre el nivel del mar (su altura excede al Pico de Tenerife 
y álpico mas elevado de los Pirineos, según observaciones hechas por M. 
Penlandt) tiene de largo cincuenta y una legua noroeste sudeste y veinte 
y seis de ancho por donde mas, haciendo una figura irregular de 1326 le- 
guas cuadradas. En sus riberas hay pueblos de las provincias de Chucuito, 
Pacages, Omasuyos, Paucarcolla, Lampa y Asángaro. Su fondo es bastan- 
te para cualquier género de embarcación, pues no muy lijos de la orilla 
hay cuatro y seis brazas de agua, y adentro hasta cincuenta, sin observár- 
sele bajos; el desembarcadero, se halla eu la parte que divide el territorio 
del de Bolivi a, que se llama el rio del Desaguadero, el cual corre acia N. 
SE. y atravesando la provincia de Pacages, al S. Ó. de üruro se pierde y 
sumerje en Popó, formando allí un nuevo lago que es de tres á cuatro le- 
guas de largo y flós de ancho en que se crian unos peces llamados "Suches," 
á sus orillas está el pueblo de Ullages: por ser el rio caudaloso y mante- 
nerse siempre la laguna en el mismo ser hizo sospechar que sus aguas te- 
nian salida subterránea, y en efecto se ha observado que tiene un remolino, 
pues arrojando algunas balsas viejas han desaparecido después de dar mu- 
chas vueltas: se cree que el agua va á salir al mar por debajo de la Cordi- 
llera hasta las i u mediación es del puerto de Iquique. El año de 1748 cre- 
cieron mueho sus aguas, que aun se temió una gran inundación y volvien- 
do después de algún tiempo á su altura ordinaria, se conjeturó que alguna 
balsa grande habria impedido en parte su salida por haberse atravesado 
en el sumidero hasta que el peso de la agua abrió el paso. 



—15— 
este el lugar donde debían parar, se manifestó á los habitan- 
tes de los contornos y comenzó su misión. Enseñábales todo 
lo que era conveniente y justo, y como verdadero apóstol, no 
procuraba sino el bi;3n del x)ueblo: no buscaba oro, ni plata, 
joyas ni vestidos, haciendas ni esclavos: al contrario despre- 
ciaba estos géneros de riquezas, trabajaba en cultivar la tierra 
para darles alimento. Mama Ocllo se afanaba en enseñar á 
las mujeres á hilar y tejer para cubrir la desnudez de sus fa- 
milias. El honor de las casadas y doncellas era respetado y 
enseñado el deber de las esposas a sus maridos, y de los hijos 
á los padres. Un magnánimo corazón, un carácter bondadoso, 
reconocidos á la práctica de estos ejercicios, hacia creyesen 
hombres y mujeres la que se les decía, y obedecían lo que se 
les mandaba. 

Sirvióse del respeto del cielo, para el suyo, divulgando ser 
hijo del Sol y la barrera que la pretendida descendencia po- 
nía entre él y el pueblo era impenetrable logrando así, man- 
tener ilesos la prerrogativa de los que mandaban y los dere- 
chos de los que obedecían. Hizo reconocer por Dios á aquel 
planeta, no siendo mucho que el deseo de reducir bárbaros lo 
indujese á publicar ser hijo del Sol, cuando el anhelo de en- 
gañar políticos hizo á Alejandro exaltarse hijo de Júpiter. 

Los primeros instruidos en las máximas indicadas, se inter- 
naron por las sierras, montes y breñas, participando la nueva 
de los beneficios recibidos: llamáronse unos á otros y logró 
Manco-Oapac en poco tiempo ver una floreciente familia, es- 
tableciendo mas de cien pueblos y denominando á su Capital, 
Cozco que significa ombligo ó centro de los demás. 

Con tan favorables disposiciones asumió Manco-Capac el 
cognomento de Inca, que equivale á soberano y estableció un 
gobierno monárquico hereditario. Señaló por insignias el 
"Llautu', que era una cinta ó trensa del grueso del dedo auri- 
cular que daba cuatro ó cinco vueltas en la cabeza y nn pur- 
pureo fleco ó borla pendiente de la frente que llamaban "Mas- 
capaycha" (los de la sangre real la tomaban amarilla) unas 
planchas elípticas de oro que servían de orejeras, por manto, 
una manta cuadrada de dos piernas finisímamente tejida que 
llamaban "Yucolla," una bolsa conocida con el nombre de 
"Chuspa', terciada sobre el hombro izquierdo pendiente de 
una trensa muy larga de dos dedos de ancho en la que lleva- 
ba la "Coca" destinada solo para los Incas y por cetro una se- 
gur de oro ó de piedra. 

La religión que enseñó á su pueblo era muy sencilla: un 
Dios Supremo invisible, como Creador del Universo, el Sol 
como su primer criatura y de naturaleza influirá ocupado en 
fomentar el mundo en beneficio de los hombres, y el Inca co- 



—16— 
mo hijo de este planeta, pero mortal, enviado para instruirles 
y hacerlos felices. Mandó fabricar en el Cuzco un templo con- 
sagrado al Sol que llamaban "Coricancha," Instituyó Sumo 
Sacerdote de la sangre real, se denominaba "Villacumu" y 
siendo la imagen una naturaleza tan pura, solo vírgenes de- 
bían de cuidar del templo y estas igualmente de pertenecer á 
la sangre real, como emparentadas con el gran luminar. Co- 
mo la generación en su mujer Mama-OcUo, no podia produ- 
cir suficiente número de vestales, tomó otras mujeres de ran- 
go inferior á la legítima, que llamaban ^'Mama-Cunas" dando 
entender que eran mujeres solo para ser madres: asi logró es- 
tablecer sus instituciones. 

Para el gobierno civil nombró Curacas, elegidos no por in- 
trigas ni capricho sino buscando la mayor honradez y aptitud 
para el mando, y para que fuesen mas respetados les señaló el 
señorío de los pueblos que gobernaban. 

Todas líis leyes eran conformes á la natural, fundadas en 
adorar al Sol, amándole como imagen de Dios y á sus próji- 
mos como así mismo; imponiendo penas corporales proporcio- 
nadas á los delitos, y capitales contra el adulterio, homicidio 
y hurto. 

Con leyes tan justas, ejemplo tan puro, gobierno tan pa- 
triarcal y clima favorable^ en el corto reinado de medio siglo, 
dejó Manco-Capac fundada una Capital, provincias bien ad- 
ministradas, pueblos bien gobernados, y templos aunque idó- 
latras, libres de barbarie, de sangrientas inmolaciones y de 
groseras ceremonias. Cargado de años y próximo á morir, co- 
noció estaba concluida su misión: hizo reunir á sus hijos y pa- 
rientes y comunicándoles que su padre el Sol le llamaba á 
descansar, encargóles que con todo celo y puntualidad guar- 
dasen las leyes que les habia dado y obedeciesen á su primo- 
génito Sinchi-Eoca que instituyó por heredero. 

Tal fué la vida y fln de este extraordinario personaje que 
merece con justicia un lugar muy distinguido entre los bien 
hechores del genero humano. Murió en el año de 1107 llorado 
de todos sus pueblos y embalsamado su cuerpo le honraron 
con muchos sacrificios, venerándole como descendido del Cielo. 



—17— 

SmCHI-EOOA 

11 EMPEEADOE. 

Habiendo subido al trono este Príncipe, heredero de la sa- 
í^acidad de su padre, deseó sustentarse en ijaz valiéndose del 
Sol' [como Numa Pompilio de Egeria y como Settorio de 
Diana] dedicándose en extender su adoración, estableciendo 
fiestas cada luna, ó mes y ademas otras principales como la de 
"Eaymi" en el cuarto mes, en reconocimiento de ser la Supre- 
ma Deidad: la de "Ouzquey-rami" que se hacia cuando elmaiz 
empezaba á brotar para precaverlo del yelo; y la titulada "Oi- 
tua" que era como especie de expiación para desterrar las en- 
fermedades, con muchos ritos. Por lo que respecta á lo políti- 
co convocó á los i>rinci pales Curacas y después de exhortar- 
los á observar y hacer observar las leyes que el Sol les había 
comunicado por boca de su padre, les pidió que por medio de 
promesas y buen trato, extendiesen su imperio, granjeándose 
la voluntad de muchas tribus: extendió su dominación al Me- 
dio- dia hasta Chucara, y por Levante hasta la orilla deV rio 
CuUa-hualla: conociéndose por mas floreciente la nación de 
los Canchis. 

Gobernó este Inca solo 30 años, pero en la mayor tranqui- 
lidad: tuvo en su muger Mama-Cora muchos hijos, murió el 
año de 1136 dejando la dignidad regia á su primogénito. 



LLOQUE-TUPANQUL 

III EMPEEADOE. 

La fortuna de este Inca, correspondió á su nombre, porque 
Yupanqui significa "darás que contar'' y el sobre-nombre Llo- 
que, dice "izquierdo" porque tenia esta íltaa. 

Después de tomar el Inca posesión de sus dominios hizo 
3:»ersonalmente una visita y se in-opuso extender sus límites. 
Conoció que para esta empresa era necesario ir con mas poder 

TOM. vil. LlTEEATUEA— 3 



y autoridad qite sus antepasados, por lo cual mandó reunir de 
seis á siete mil hombres y comenzó á formalizar ejército, ense- 
ñándoles el manejo de las armas, que se componían de hachas, 
picas y flechas, instituyendo capitanes y demás necesario al 
buen orden; y así que estuvo todo dispuesto, salió á buscar 
con quien medir sus fuerzas. IS'o se engañó, pues tuvo que 
valerse de ellas para sujetai' á los Canas, luego á los Ayavires 
que le hicieron alguna resistencia. En seguida continuó con 
la conquista de los Pauca-Oolla, Atun-Oolla y demás pueblos 
que se hallan hasta el Canal ó Desaguadero de la Laguna Ti- 
ticaca. Para conservar la memoria de las victorias obtenidas 
en esta expedición mandó construir una fortaleza llamada 
Pucará y despidió su ejército. 

Dedicóse á la enseñanza de los indios, asistiendo personal- 
mente á todos los actos de ilustración: mas no pudiendo re- 
primir su genio emprendedor, mandó nuevamente apercibir 
diez mil hombres de guerra y distribuyéndolos en cuatro di- 
visiones al mando de un hermano suyo, los despachó al Po- 
niente para que redujesen á los naturales que hallasen hasta 
la falda de la Cordillera, lo que consiguieron sin diñcultad. 
Visitó varias veces el reino para enterarse de las necesidades 
de sus subditos, lo que le hizo ser amado y querido de todos; 
y después de haber gobernado cerca de 35 años, murió en el de 
1171 dejando de su esposa Mama-Cava un solo hijo que fué el 
sucesor. 



MAYTÁ-OAPAC 

lY EMPERADOE. 

Subió este príncipe al trono, á la edad de 51 años, de un 
ánimo valeroso como el de su i^adre; llamábanle "melancóli- 
co" por cierto genio que snele ocultar en la profundidad del 
pensamiento la alegría, no porque le abatiese la tristeza, pues 
antes le sirvió de estímulo al valor con que triunfó en la guer- 
ra. Visitó todo su reino para enterarse de las necesidades de 
sus subditos y disponer lo necesario á su remedio. Después 
mandó reunir doce mil hombres y sugetó la provincia dé Tia- 
huanaco, donde hizo construir grandes edificios: fobligó su fa- 
ma á que los pueblos Ooc-yáviriltí obedeciesen,, y con el^üj- 
plo de estos, se sometieron los dé Casiquicúía, iraÚáhiáí, Huá- 



—19— 
ritííí, Cncliiiía, Lárícájá, Saucávaro y los Collas, después 
de Mbér derrotado á sus naturales en uña saní^'rientá batalla 
en el paraje líáiWado "Huáscuchu": de este modo dilató el im- 
perio al Medío-dia basta la laguna de Paíria. 

Eli sú segunda expedición, dirigió su ejército á ía costa y 
después de alguna resistencia, ganó todos esos valles y esta- 
blecieron los pueblos de Arequipay, Cuchaca y Mocpieliuay: 
ios de íá segutida nación téilíán la perversa costumbre de en- 
vert'enar por venganza á los que sospéclíaban enemigos^ y esta 
iñaldiid fué castigada con mandar quemar vivos a todos los 
qtie sé bailaban reos. ,, 

En la cáñipáñá sigiiienteinteütó' extender sus domintiós p6r 
el Occidente y mandó ñibricái^ un famoso puente coígar» te coüs- 
triíidó de mimbres, eñ el rio dé Apu'rimac para qtie pasase su 
ejército;' invención qué admiró' tanto á las naciones vecinas 
que se rindieron gustosamente los de Obuiiipi-buillca, Ailca,Táu- 
risma, Cota-huabu, Puma-tampuyí*arinácocbas. Luego tran- 
sitó por el despoblado de Oáutisugu, basta bailar su marcba 
interrumpida i!)br una formidable ciénaga^ y no bábiendo difi- 
cultad qué le detuviese, empleó todo su ejército en traer iJie- 
dras y bacer una calzada de tres leguas de largo, seis varas de 
aiicbó y dos de alto, siendo esta obra lá admiración de la pos- 
teridad: volvióse ái Cuzco lleno de triunfos, sobre los que com- 
pusieron los *'Harábec" ó poetas mucbos versos. 

Causado de la guerra sé dedicó á dictar leyes en beneficio 
de los pobres, y murió él año de 1211 de 92 de edad: tuvo en 
varias mugerés mas de ciücúentá íiijos, beredando el reino el 
primogénito tenido en Mama-Cuca. De niodo qué puede de- 
cir fué el Hércules Inca, no solo por sus gloriosos triimfos y 
badianas, sino i^or la fecunda j>role que dejó. 



eAf ÁC-YIJPAÑQIFI 

V EMPEEADOE. 

Luego que tomó la borla colorada, emprendió la visita de 
todo el reino, en lo que empleó dos afioa. Formó un ejército 
de 20,000 bombres y i)asó el Apurimac por otro puente que 
mandó formar de bejucos: le dieron la obediencia los Yana- 
buaros: y de allí pasó á los Aaymaraes y se rindieron ofre- 
ciendo oro y plata; á ios de Umasuyu que quisieron hacer re- 



—20— 
sisteiicia los tomaron por soipresa, marchando toda una no 
che con 8,000 hombres. Estas dos naciones tenían continuas 
guerras sobre dehesas y pastos: el Inca arregló sus límites 
con mojones, que fueron los primeros que se pusieron en el 
reino. Volvióse al Cuzco é hizo su entrada en triunfo, siendo 
el primero que usó esta ceremonia. 

En la segunda expedición avasalló á los Quechuas, Cota- 
pampa, Catanera, Chanca, Huanco-huallu, Huamampalpa, 
Araquinca y todas las provincias que hay de un lado á otro 
del rio Abancay. De este último punto, se dirigió á la costa y 
redujo á Ubiña, Camaná, Carabillí, Picta y Quelca. Eegresó 
al Cuzco y dirijióse hacia el Sur, continuó la conquista que 
habia dejado pendiente su padre en la laguna de Paria: redu- 
jo muchos x)ueblos, entre ellos los Pocoata, Murumuru, Cara- 
cura y todos los que hay al Levante hasta la cordillera: ade- 
mas todo el despoblado que llega á la provincia de Tapacarí 
y Cochapampa, Chayanta, Charca,, Tutiora, Sipisipi, Chauqui 
y Chamuru. De esta espedicion se volvió el Inca á su corte, 
habiendo extendido su dominio hacia el Sur 180 leguas, al 
Levante hasta el rio Paucartambo, 13 leguas S. E. 40 leguas 
hasta Oochavalla. Mandó sacar muchas acequias, formar puen- 
tes á los rios para hacer fácil la comunicación. Fué Eey muy 
avaro y ostentoso, dispuso se trabajasen minas y que se for- 
masen ídolos y estatuas de oro: impuso por ley que todos se 
enterrasen con sus adornos y grandezas, haciendo los sepul- 
cros unas segundas minas de la muerte, é imponiendo penas 
al que los tomase. Instituyó ud a fiesta para armar caballeros 
á los de la sangre real y á los nobles, con largas ceremonias. 
Se ijreparaban con un riguroso ayuno y pasaban por exáme- 
nes muy estrictos hasta conseguir la borla amarilla, insignia 
de príncipe. 

Siete años tuvo á sus vasallos disfrutando de los goces de 
la paz; empero no pudiendo sugetar su genio emprendedor, 
mandó aprestar un ejército de 20 mil hombres y remitió á su 
hijo Inca-Éoca á su cabeza, el cual, pasado el Apurimac con- 
quistó algunos pueblos que hablan por allí dispersos y toman- 
do después á la izquierda de Abancay pasó el despoblado de 
Cochacara y entró en la provincia de Surá, Apucará, Marca- 
villa, Sansa y Llacsapallanca: de esta á la costa del mar pací- 
fico, las de ÍÑTanasca, Acarí, Camaná, Ático, Ocáña, Atiquilpa. 
Eegresándose al Cuzco, se halló en la muerte de su padre que 
fué el año de 1252 después de haber reinado 41 años. 



IKCA-EOCA 

VI EMPEEADOE. 

Este príncipe después de haber cumplido con honrar á su 
padre, salió á la visita del reino, en cuyo viaje empleó tres 
años. Ko fué menos valiente, ni menos Inclinado á mugeres 
que su abuelo: excediéndole tanto en lo último que aseguran 
autores, haber tenido seiscientos hijos que vivos todos le ser- 
vían en el palacio y le acompañaban en la campaña. Fué su 
primera empresa sujetar las naciones Tacmaras, Huiñualla y 
Ourampa, con el país de Oochacasay Antahuayla, Urumarca, 
Hancohuallo y Villca; de este último pueblo torció á la izquier- 
da y conquistó dos grandes provincias de mas de 40,000 habi- 
tantes nombradas Sulla y Otumsulla. En la segunda espedi- 
cion bajo la conducta de su hijo Yahuar-huaca, se rindieron 
los pueblos de Ohallampa, Pilleupata, Havisca y Tunú. La 
tercera con un ejército de 30,000 hombres lo hizo dueño de 
las provincias de Ohumcurí, Pucuna, Muyumuyu, Misque, Sa- 
caca, Machacay Oaracara hasta Ghunquisaca, y dejando en ellos 
[según lo hacían en todas] los ministros necesarios, regTesó 
al Cuzco. Fué sabio hasta fundar escuelas públicas, en que 
sus Amantas ó Filósofos enseñaban las ciencias, la inteligen- 
cia de los Quipus que el Analista del imperio ó Quipucana 
custodiaba en el templo del Sol, y la lengua general que se 
había adoptado, que era la Quechua [pues los incas tenían 
una particular que hablaban solamente los de la sangre real] 
que todas las naciones conquistadas aprendían indispensable- 
mente sin duda para que indentificados por el idioma se con- 
siderasen miembros de una sola familia y se amasen recípro- 
camente; perdiendo aquel odio que podían tenerse no enten- 
diéndose y al mismo tiempo para que sus vasallos le hablasen 
personalmiente y oyesen de boca del mismo rey las sentencias 
y desiciones de sus causas, lío por esto permitían abandona- 
sen su idioma particular, así es que, un sabio de nuestros 
días (1) que teniendo una semejanza la tenga Malaya y de la 
Aymará dice: "Acaso por aquel puerto [Arica] vendría la na- 
ción de los Aymaraes, que supo situarse en medio de los Que- 
chuas, y conservar iDor tantos siglos su lenguaje y costumbres 
como si fuera uqa ní^cion aislada, y no estuviera^ rodeada por 



«gntgSjgjCB 



(1 j M P?i Unpttst m ú clima 4a Um\ 



—22— 

todas partes de pueblos que hablan el idioma general del Pe- 
ni.'' Tuvo reinado feliz de mas de ciucaenta años, falleciendo 
en el de 1303. Dejó el imperio á su primojenito en Mama-Mi- 
cav. 



Yll EMPEÍJAI)PP^. 

jEste nombrp gue quiere dpcir 'fel que ] Jora sangre", se |e dio 
á éste príncipe, ppr haber nacido con ^na mancjia q goterón 
jen los ojpsi Subió al trono de sus niayqros y d^sep su§te»t3.r- 
^e en la prosperidad de sus autepasaidQs sin pretepder jiiieyas 
c'onqpisfas. Einj^ezó á Jps 9 ó 10 añps, por jnostrarse pijsijáiii- 
me y como fuese notado 4e cqbarde, aunque suíi(3Íente priiejba 
de Ip contrarip habia ¡dado en el reinado (\.e su padre, mandó 
fprinar un ejército cÍe2p,PQ0 hombres: él quisiera ir njahdáp- 
dplo, pei^o los fatales prpnpsticps qiie babia» íiecljp ]ps agore- 
ros por la circunstancia de la sangre le Jiizp elegir capjtap ge- 
neral a su hermano ;á|aytfi, e} cua} conquisto toclp Ip q]ie hay 
desde Áréf|uipáy jj^3|;a Atacoma/y ep ptra segppda esperJJ- 
eipn empleó sus arínas a} Sur ep dpnde redujo Jag prQyincias 
c|p Carafiga, Üjlaca, |^Upi, Chinchas y Áipbara. 
" yáliuár-Huací|, sé contrajo ep la e4^í5acÍQP eje su Jiijo Ihca- 
Eipac, el cuál aunucíalja desdp su infaupia, 1q que seria en 
adelante. £u entendimíeptp apuque duro,* para comprender Ip 
que se ]e enseñaba perp de paracter afaWf^ y cppjplaciente; 
anpque era ferpz, cpando |iallaba ipcppstapcia; esto bacía que 
juzgasen qpe no sería jaulas sipo pp tprpe y UP npcip, sip em- 
bargó otros percif)|an en sp natpraleza una magnammidad 
incomparable y pp valpv extraprcjiparip- Sii padre de un genJP 
adusto por su ipisípá jijea, usalia ^^ a^P^feza, pprqiie era de 
Ips de la prir|iera opipipu, y np pu^ippdo cpngeniarlo lo apar- 
to dé sil conipapía, renptiéndplo'á una íieppiosa deliesa a cui- 
dar el ganado del §oL É| príncipe obediente, estaba dedicadp 
a este ejércicíp, donfle tuvo la fapiosa yiqion que ba dado tan- 
to que hablar á los escritores [1] le anunció la retíelipp que 

[IJ Este caso, el mas raro en la época de los Incas ha siclo ol7Ít]ado pol- 
los grondes historiadores del Peni. Los qué liacéii á Manco-Cnpac descen- 
diente dé los Mongoles no liaú puesto la consideración en que fa tiintasma 
eixpuso ser su herniano Viracocjia: pudieran decirnos la analogía corrési)on 
diente. Los primeros historiadores dicen fué fantasma diabólica, como si 
a este espíritu le estuhiese conceílido anunciar lo, p,C|:^'veniv.. ' 



tenia» dispuesta ]as proyÍDcias de Chiuciía-suyii, avisóie quo 
no tetuiese, pues él le asistiría, que era Viracocha-Inca her- 
mano de Manco-Oapac. Participóle inmediatamente á su pa- 
dre lo que acaecia, pero no fué creido, antes despedido como 
vicionario. Como á los cuatro meses se realizó la noticia, pero 
fué cuando las naciones reveladas, ya venian con 30,000 hom- 
bres sobre la ciudad. El Inca se hallxS confuso con la venida 
de los enemigaos, pues no lo habia creido, porque desde la fun- 
dación del imperio nunca aconteció ningún levantamiento: 
hallándose sin gente reunida no tuvo mas partido que tomar 
que desamparar la capital y retirarse hacia el Sur donde se 
prometia estar mas seguro. 

El Príncipe que en esta época solo contaba 25 años^ 
luego que supo que su padre había desamparado el Cuzco, 
i a sintió sobremanera, pero tomando ima decisión atrevida 
cial otro Judas Macabeo, salió inmediatamente del destierro 
y liQgando á la capital, reunió algunas tropas y tomó el cami- 
no que traían los rebeldes, recibiendo en la marcha un socor- 
ro numeroso de Aymaraes y Quechus con lo que atacó al ene- 
migo, después d^ haber despreciado el perdón que les propu- 
so. Trabóse el combate y después de ocho horas, quedo por el 
príncipe la victoria: fué tan ruda la pelea que la sangre verti- 
da corrió arroyos, de que es padrón el nombre del lugar, "Sa- 
hur-Pampa" — Campo de sangre, con la cual pacificó el país. 
ISTo abusó de la victoria, pues al momento pasó á donde su pa- 
dre á darle cuenta de ella, el cual abdicó la Mascapaycha ó 
Borla, después de haber gobernado el imperio 20 años, retiró- 
se á hacer una vida privada en Muyna donde vivió siete aiáos 
con su muger Mama-Chic-ya y murió á los 85 de edad. 



VIEAOOOHA 

YIII EMPEÉADOR. 

Este Príncipe á su exaltación al trono permutó el nombre 
de Inca-Eipac con el de Viracocha, por la visión que tuvo, á 
la cual le hizo fabricar un templo en Oaccha distante 16 le- 
guas del Cuzco al Sur. Conquistó con un ejército de 30,000 
hombres las provincias de Huaytará, Pocorá, Arancaru, Par- 
cu, Picuy y Acos. Dilató su imperio mas con la gran reputa- 
ción que habia adquirido, que con las armas, siendo esta tal, 



—24— 
que recibía por ofrenda las provincias, como la del Tucuman 
cuyos mensageros vinieron al Cuzco á darle la obediencia. 'No 
despreciaba á los que se le rendían voluntarios, como Sesos- 
tris en Egipto: ni menos se burlaba de los que le pedían cle- 
mencia, como el Cónsul Paulo Emilio con Perseo rey de Ma- 
cedonia, si no poseía un corazón magnánimo con todos, de- 
mostrándolo así con los rebeldes Chancas á quienes perdonó 
y dejó con el gobierno de sus pueblos. Visitó diferentes veces 
sus estados para remediar las necesidades de sus súbditosi en 
todas partes se emprendieron obras magníficas que perpetua- 
sen su memoria: Mzo abrir ima acequia en lo mas alto de las 
sierras de 10 á 12 píes de hueco y de 150 leguas de íí. á S. 
que ser\ia solamente para regar los pastos en Otoño, que es- 
caseaba la agua. Dictó muchas leyes sobre agricultura y en 
beneficio de sus vasallos. Predijo la entrada de los españoles 
y destrucción de su imperio: murió cargado de laureles el año 
de 1373. Hubiera sido su reinado mas glorioso, si como dicen, co- 
noció que el Dios verdadero era solo uno y quizo destruir la 
idolatría; mas no lo ejecutó, por tener la razón embarazada de 
las mugeres y las concubinas; dominio de la pasión que pose- 
yó el corazón del mayor sabio. Dejó el trono á su hijo Inca- 
Urco [1]. 



PACHAOUTEC 

IX EMPERADOR. 

Cuando nació este príncipe, se le puso por nombre Titu- 
Manco-Capac, mas su padre en memoria de haber restableci- 
do el imperio el año primero de su gobierno, á la usansa de 
los antigaos patriarcas quiso que se llamase Pachacutéc, que 
significa el que de nuevo dá ser al mundo, como quien dice 
"éste será testigo; ó un testimonio de que yo he sido el rege- 
nerador de este imperio que casi ya no existía." Dilató sus es- 
tados con las conquistas de las provincias de Sansa, Tarma, 
Pumpu, Aneará, y Ohucurpuyhuailas; de aquí se volvió con el 

[1] Este i)rmcipe fué el primogéiiito de Viracocha tenido en su inu.í?ei' 
Mama Runtu, y por lo tanto ocupó el trono de su padre; eia])e' o, no ]ni- 
diendolos grandesy príncipes de la sangre real tolei-ar su e tolidoy;, lo tl«- 

Í)usieroa i^ los once dias de haberse puesto la Mascapayclu^ y lAiii}U\ cuyas 
ftsigttiaa müiú á su hermano Padiacuteo, y se retiró á|a vida privada. De 
este ÍB0i5ii no haag'A nieuüioii nvichos Wst>v!ria4oros poji '^\ panagara tiontjjo 



—25— 
ejército al Oiizco donde fué recibido con grandes fiestas, y 
concluidas, emprendió el Inca la visita del reino, en la que 
empleo seis años, mandando edificar ricos templos para el Sol, 
casas de Vírgenes y otras obras públicas. La segunda expe- 
dición fué encomendada á su hermano Oapac-Ynpanqui quien 
en consorcio del príncipe heredero, continuó la comenzada 
expedición, y sojuzgó á Piuca, Huaráz, Pisco-pampa, Chun- 
chucu, Huamucliucu, Gajamarca y al regreso el territorio de 
Yauyu que habia quedado acia un lado: fueron solemnizados 
estos triunfos con las mas grandes demostraciones de júbilo: 
danzas, comedias y ofrendas hechas al Sol. 

Después de cuatro años de descanso, no contentos con la 
copia de tantas palmas, proyectó la conquista de los Valles, 
pues solo tenia ganado hasta Nanasca; mas conio este territo- 
rio tenia otra construcción política, pues se hallaba dividido 
en grandes estados y ser el temperamento dañoso á los de la 
sierra, se mandaron apercibir 60 mil hombres para poder re- 
mudar el ejército cada dos meses. Provista la mitad, salió del 
Cuzco, tio y sobrino y redujeron á lea y Pisco; mas no pudie- 
ron pasar adelante pues hallaron en el Eey de Chincha, nom- 
brado CHTJQUIMAÍíClJ resistencia capaz de marchitar las 
pasadas glorias: si como era valiente hubiese sido este prínci- 
pe sagaz. Se estuvieron algún tiempo en la empresa, hacien- 
do remudas en el ejército; empero, abandonado, el pasó del rio, 
penetraron hasta la población del Huarcu, rindiéndose el prin- 
cipe que gobernaba los partidos de Chincha, Runahuanac, 
Huarcu Malla y Ohillca. El Gran CUISMAKCU que ya tenia 
previsto un ejército de 30 mil hombres para defender el trono 
de «US mayores, fué respetado pues, antes de venir á las ma- 
nos, el general Capac-Yupanqui le mandó un mensagero que 
le dijese, "tuviese á bien no pelear hasta que hubiesen habla- 
" do acerca de sus Dioses; y que pues los unos y los otros ado- 
" raban un mismo Di(»s no era razón tuviesen guerra sino que 
" fuesen amigos y hermanos. Y que los reyes Incas á mas de 
" adorar al Pachacamac como Hacedor y sustentador del Uni- 
" verso, tendrían en adelante como oráculo y cosa sagrada al 
" Rimac que adoraba; con tal, que tuviesen por Dios al Sol." 
Hecha pues con CUYSMANCTJ los respectivos tratados sobre 
estas bases, se marcharon al Cuzco y se incorporó en la familia 
real: regresó á gobernar sus estados que se componían de Pa- 
chacamac, Rimac, Chancay, Huamau y Barranca. Pasados 
seis años, mandó el Inca solo á su hijo Inca-Yupanqui con un 
ejército de oO mil hombres, el cual remitió mensagero al Gran 
CHIMU que dominaba los valles restantes hasta Trujillo, con 
el cnal tuvo encuentros muy sangdeutos, al extremo de tener 

Í'OJT, Vlíj LíTEaATtJBA««4 



—26— 
el príncipe que pedir 20 mil hombres mas de auxilio; llegado 
éste, tuvo á bien el OHIMXJ rendirse, por la murmuración de 
sus vasallos y fué admitido con el mayor agrado. A los dos 
aííQS de estas conquistas mnrió el príncipe Pachacutec en 1423 
de edad de 103 años, díÚ^i^^^^P ^^^ ^^^ mujer Mama-Huaras á 
Ínca-Yupanqui y mas de 300 hijos en sus concubinas. Este 
Inca merece el uombre de Máximo entre los descendientes de 
Manco-Oapac: el extendió el imperio mas que todos y adqui- 
rió no provincias incultas sino naciones bien regladas con Mo- 
narcas velicosos, como Chimu, Oiiysmancu y Chuquimancu. 
Gobernó su pueblo con la mayor economía, hizo nuevas le- 
yes, estableció escuelas, fabricó grandes palacios, templos, ba- 
ños acueductos etc. Ko obstante afirman algunos (Oialancha) 
haber sido tan vicioso que pasó hasta el horrible exceso de 
sodomista y otros f Garcilaso de la Vega) que no solo fué dig- 
]io de fama por sus hazañas y sus prendas, sino por el castigo 
4e aquel feo delito icoutradiccion notable] acusar del delito 
al mismo que Ip castigó. 



INOA-YUPAÍTQUI 

X EMPEEADOE. 

Este Inca siguió el ejemplo de sus mayores: y después de 
haber visitado todos sus dominios, marchó con un ejército de 
10 mil hombres á la conquista de los Moxos, sin embargo de 
ser muy arriesgada por la aspereza de sus montañas y por los 
distintos y caudalosos rios que los cruzan. Hallándose emba- 
razado por una gran cordillera, ideó el bajar con su ejército 
por el caudaloso rio Amarumayu en balzas, que mandó for- 
mar para él y después de algunos' encuentros ganaron todo 
aquel territorio. Sin perjuicio de esta expedición remitió otra 
á la Provincia de Ohirigana al Levante de los Charcas, la que 
no tuvo efecto, por la esterilidad de la tierra. 

Después de estas mandó á su general Sinchiruca á la con- 
quista del reino de Chile, el que atravesando el desierto de 
Atacama redujo á Oopayapo, Coquimbo y todos los pueblos 
hasta el rio Maule: aquí encontró una vigorosa resistencia en 
los Perumaucas y Araucanos; dieróuse repetidas sangrientas 
batallas, hasta por fin, fijar sus trincheras en la orilla izquier- 
da regresó al Cuzco. 

Este Inca gobernó con mucha prudencia: visitó repetidas 



—27— 
y^pj?s su rein.0, e.dífiAÓ y adoríió templos, formó fortalezas y 
íír¡§iní¡le§ jacjiccUlC.tjQs, adquiriendo jel rjeuombre de "Piadoso." 
Entre sus obras, se adyierte la maravillosa íbrtale/a 4el Cuz- 
co, la jciial demuestra el p.oder y majestad de los Incas. (1). 
Jj^^ piramite de lígipto no se Je sobrepondrán si sp atieníle 
^ los ele^nentos con que ambas naciones contaban. Los indi- 
gienas j)o txivieron lijerro, ni acero para cortar las piedras, ma- 
r.oiníis para elevarlas á la gran altura en que se hallan coío- 
cíjL,(Í^^; carros ni bueyes p^jra conducirlas y ni ios caniinos que 
SjB)^|pij.enái^.quella ííapital jeran llanos: así es que, no siendo 
CQrt^dí),s por regla y muy desiguales en el t/imaño, teniendo 
]gip enl.^ce ^e> jncreible juntura y sin mezcla, es maravillosa la 
¡ojírft. Murió el Inca el año de 1453 de 70 años t}.e edad, dejan- 
(íp íle m juwj.er Mawja-iOhumpu Orno al siguiente: 



TUPA-TUPANQUI 

El nombre de este Jnp^, signi^ca resplandeciente, hizose 
digno de él, pues su reinado fué el mas brillante de todos sus 
predecesores. Después fje visitar el imperio cqmo era ya cos- 
tumbre, dio principio a su cau)paña dirijiéndose al ÍTórte con 
un ejército de 43 mil hombres, subyugó después de algunos 
encuentros la nación Jluacrachucu : pasado el verano, conti- 
nuó con la 4© Ohacíjapuya, donde encontraron mas resisten- 
cia; pero el ejército imperial no desmayaba aunque sufria sus 
pérdidas ; en uno de los abances, se le helaron trescientos hora- 
bres que componían la vanguardia, en un sitio llamado Puer- 
to DañosOjin^ósiguiendo con dificultades por desfiladeros y paij- 
tanos ganando palmo á palmo á Oassamarquijla, Papainarpa 
Eayum pampa, Süta y Llevantu quedando al fin Señor de aque- 
lla provincia: también se entregaron las de Oascayuncaj Huan- 
cápampa, Oassa, Áyahu^ca y Oallua, casi con iguales trabajos 
por lo fragoso de sus caminos. 

En la segunda campaña se dirijiq acia á Huánuco cuyos |ia- 

(Ij De la construcción de esta obra lian q\ierido alganoB formar iiii pro- 
blema de no difícil solución; porque siendo algunas de sus piedrfis dé un 
B^oj:^§tn|pso tamañp qu^ no bastaban mil hombres para moyerlas dicen, 
que ó les ayudó el dpmpniO;, ó gue otr^ n^^ciqu jigantézca ariteripr, <^e qu^ 
se'íiallíin yestigios de buesds eü Yarias partes fué sú constructora ó que íoS 
iüdips sabían el arte de liac§r ó de fundir las piedras. 



—28— 
bitantes aunque numerosos, estaban desunidos, lo que coadyu- 
vó á su pronta conquista, como con la de Oanaris y los de Hu- 
mipampa. Como la ambición délos príncipes no reconoce lími- 
tes cuando sus armas son victoriosas, á la manera de Alejan- 
dro ó Napoleón, aspiraba á mayores triunfos pareciéndole poco 
cuanto j)oseia, á si es que, acometió al floreciente reino de 
Quitu, cuyo Señor se defendió valerosamente por cinco años. 
Empero, el complemento de tan penosa campaña donó á su 
bijo Huayna-Capac, por no dejar de instruir á sus pueblos 
en los últimos dias de su vida, ya que todos los babia emplea- 
do en la guerra; encargóle pues, del mando del ejército y so- 
metió á Quitu, llevando sus armas victoriosas basta Pastu. 
Habiendo llegado á este punto, suspendió la empresa, por ba- 
ber recibido noticia de estar su padre cercano á la muerte: 
partió á la capital y bailóse en ella el año de 1483, recibiendo 
el imperio como primogénito tenido en Mama-Ocllo. 



HUÁYNA-OAPAO 

XII EMPERADOR. 

Dieron á este Inca el nombre de Huayna-Oapac que signi- 
fica Mozo-Rico, no con respecto á hacienda, sino rico en proe- 
sas y virtudes. En el primer año de su reinado se bizo memo- 
rable por la cadena de oro mandada fabricar para solemnizar 
la fiesta de poner nombre á su primogénito tenido en Mama 
Rava-Ocllo su esposa, cuya cadena tenia 350 pasos de largo 
y del grueso de una muñeca. Unió al imperio todos los valles 
é islas que intermedian entre Cbimu y Quitu, incluso la Puna. 
En otra espedicion redujo á su obediendia las provincias de 
Mauta, Apicbiqui, Pichunsi, Saba; Pecllansimiqui,Pompa-bua- 
cbi, Saramissu, Passao y en los rebeldes Caranges bizo un 
ejemplar castigó mandando degollar muchos miles en la lagu- 
na que por esto se llamó Yaguar-cocha, que dice lago de san- 
gre, 

Tuvo que apaciguar algunas sublevaciones; como la que 
efectuó Tumpallá, Curaca de la Puna que castigó con el ma- 
yor rigor, sucedió lo misino con los de Ohacbapuya. 

Estando Huayna-capac en su palacio de Tumipampa por el 
año de 15X5 1© llegó noticia d© la aparición en la costa de gen- 
fe ©stpaím \q (im 1§ pugp m mUhúQ^ movílmúQm cl@ la pre^ 



--29— 
dicción del Inca Viracocha, creyendo tan firmemente que se 
aproximaba el fin de su dinastía, que dejó mandado en su tes- 
tamento que obedeciesen en todo á los enunciados estranje- 
ros. Murió Huayna-Capac el año de 1523 en Quitu que habia 
elejido para su residencia, pues estaba sumamente apasiona- 
do de Scisi-bacha hija del rey de este lugar á la cual tomó por 
concubina y tuvo en ella á Atahualpa. Fué casado legitima- 
mente tres veces y solo tuvo por hijos en la segunda á Huás- 
car que le sucedió en el trono y en la tercera á Manco-capac 
que también gobernó: mandó depositaren dicha ciudad su 
corazón y su cuerpo fué llevado al Cuzco. 



HUÁSCAR 

XIII EMPERADOE. 

El propio nombre de este Inca era Inti-cusi-huallpa que sig- 
nifica Sol de alegría, porque realmente su padre la tuvo en su 
nacimiento, pero siempre le llamaron Huáscar en memoria de 
la célebre cadena antes mencionada. Entró á la posecion del 
imperio en los tiempos mas funestos porque Atahualpa aspiró 
á la corona y cuasi proditoriamente invadió el imperio. Arre- 
pentido Huáscar de haber consentido en enagenar la corona 
de Quitu, para recobrar el señorío envió embajada á Atahual- 
pa exijiendo su obediencia y el astuto rey, respondió que es- 
taba pronto á hacerlo, tan luego como pasase al Cuzco á ha- 
cer las exequias de su padre. Con este motivo juntó un pode- 
roso ejército bajo el mando de Challcuchina y Quizquiz dos 
generales de su mayor confianza y marcharon acia el Cuzco 
con apariencia de acompañamiento. Cuando Huáscar advir- 
tió la malicia de su hermano, no tiivo tiempo de juntar otro 
ejército para contrarestar, sin embargo, no desmintiendo el 
valor de sus predecesores partió con cuantos hombres pudo 
reunir en la capital y á tres leguas de ella: en sitio llamado 
Quipay-pan presentó una sangrienta batalla en que quedó des- 
baratado su ejército y él prisionero. El sangriento vencedor 
no mandó quitarle la vida por atorméntalo mas, haciéndolo 
ver perecer á todos los de su familia y lo mantuvo preso mien- 
tras que arreglaba su usurpación en Cajamarca. Eecelando 
que los españoles que habían llegado al país volviesen á colo- 
car en el trono, lo mandó degollar en el pueblo de Sausa en 
1532 cuando habia llegado á los 31 año de edad. 



—30— 

ATAHtTALPA 

XIV EMÍ^ÉRADOB. 

Solo por liaber tomado la borla colorada después de téíier 
prisionero á Huáscar Inca, |)uede ser considerado corno Em- 
perador, pues no tuvo tiempo para gozar de una dignidad ob- 
tenida i^or traición, ni de una usurpación consumada por Un 
atroz rejicidio. En su tiempo desembarcó en la costa de Tum- 
bes Francisco Pizarro el año de 1580. El cual habla estado 
en este puerto en 152G á reconocer el lugar, en virtud de com- 
pañía heclia i)ara el descubrimiento con D. í)iego Almagro y 
el D. D. Fernando Luque cura vicario de Panamá. En su cou- 
secueucia pasó Pizarro á España y celebró con el Emperador 
Calos Y. inuí capitulación ; al mismo tiempo presentaron al 
Dr. Luque para Obispo de Tumbes. Pizarro volvió á Panamá 
con todos los despachos necesarios, cuando el Dr. Luque ha- 
bla muerto; pero siguió la compañía con Almagro; sin embar- 
go de varios disgustos que tUvo por no considerársele en las 
provisiones: habilitó la espedicion y marchó Pizarro. La buena 
acogida qire les dieron los naguales (pues tenían ese precep- 
to de Huayna-capac) le animó para ponerse en marcha á Oaja- 
marca donde habia hecho residencia Atáhualpa, el éuaí reci- 
bió á los españoles con toda benignidad : la áimbicion de oro 
deslumhró la conducta que debian observar en corresponden- 
cia, así es que, comenzaron á trasar el plan dé desacerse de 
él. Sabiendo que éste habia dado muerte á Hnascar se cons- 
tituyeron jueces y lo pusieron en j)rision, á lo que se agregó, 
la suposición de que quería matarlos, mandando secretamente 
traer gente que lo defendiese, se le procesó y sentenció á muer- 
te: injusto proceso, pero justa la sentencia si sé considera á 
los españoles llegados al Perú como instrumentos del Altísimo 
I)ara castigarlo por el crimen que acababa de cometer. Infor- 
mado Atáhualpa de la fatal sentencia, llamó á Pizarro y le 
ofreció cuanto oro pudiera por su rescate, sabiendo él astuto 
prisionero que ese metal era el ídolo de aquellos aventureros; 
es verdad que solo bnscaban oro pero todo el del Perú ño ijo- 
dia saciar su ambición. Consumaron pues su temeraria dispo- 
sición dando garrote á Atáhualpa secretamente en la cárcel, 
en Biciembre de 1532 habiéndose ant«s convertido á la fé y 
recibido el l)autismo de mano de Fr, Vicente Valverde ponién- 
dosele el nombre de Juan. El vaticinio de Viracocha, los nían- 
datos de los posteriores Incas, el Cometa que precedió a la 
muerte de Atáhualpa y el horrible estrago que hizo el volcan 
de Cotogasi, todo desarmó el valor de los naturales del Perú 
y quedó enteramente sugeto á la dominación Española. 



-SI- 



ÉPOCA SEGUNDA. 



DINASTÍA ULTRAMARINA. 

El descubrimiento de esta parte del globo que habitamos, 
ha sido considerado como el acontecimiento mas importante 
en' la historia del género humano; j mucho mas grandioso ha- 
briai sido, si su conquistador hubiese adoptado una i)Olítica 
capaz de llevar al cabo el alto grado de civilización de que 
eran suceptibles sus moradores. Empero, atropellada la bue- 
na fé y la confianza pública por medio de escenas sangrientas 
cayó este dilatado imperio bajo la dominación de los reyes de 
España, cuyo trono ociq^aba en aquella época D. Carlos V 
Emperador de Alemania. 

Mientra insaciable avaricia destruía la obra de muchos si- 
glos, unos cuantos ministros del Crucificado, aprovechándola 
docilidad de los peruanos establecieron su religión Santa, re- 
cuperando de esta manera, la pérdida que sufria Europa con 
los sectarios de Lutero y Calbino, que ocasionaron la separa- 
ción de la Inglaterra, por la apostada de Enrique VIII. 



GARLOS I. 

EMPEEADOR XY DEL PEEü. 



B. Fkanoisco Pizareo marques de los atavillos, pimer 

GOBEENADOR T CAPITÁN GENBRAIi DEL PERÚ. 

Destruido el imperio de los Incas con la muerte de sus 
Soberanos, los jenerales y demás principales que hablan 
quedado, despavoridos, huyeron por no ser envueltos en 
igual estrago: la imaginación se ofusca al contemplarla 
suerte deparada á estos seres racionales ¿qué daño pues, 
I>odiaii esperar de ellos, los españoles'? por esto sin rece- 
ló cada día se fttultiplieábaQ: él único que pereció, fué el 



—32— 
cartulario Francisco Cuellar que en toda forma le die- 
ron garrote, por habérsele visto presenciar la ejecución 
de Atahualpa. Asi es que se apoderaron posecion de to- 
do el país, dirigiéndose por la Sierra á lo interior de él. 
1534 En Marzo del año inmediato de 534 llegó Pizarro y sus 
compañeros al Cuzco y tomando posecion de ella: pres- 
tó su consentimiento para que Manco-Oapac 29 de este 
nombre, hermano del líltimo Emperador, ó hijo de la ter- 
cera mujer de Huayna-Capac se coronase; medida que 
juzgaron necesaria para atraerse á los indios, los que se 
ofrecieron voluntariamente para las demás espediciones. 
En efecto, Diego de Almagro salió á la conquista del ter- 
ritorio de Chile: Juan Porcel niarchó al de Bracamuru: 
Garcilazo de la Vega á la denominada Buenaventura y 
Baltazar Yelalcazar á Quito. El P. Yalverde emprendió 
. viage para España con cartas suplicatorias para que el 
Emperador lo presentase Obispo, al Sumo Pontífice 
Paulo III qué en este año habia sido electo. Los demás 
españoles que quedaron recibieron grandes repartimien- 
tos de indios, á la manera de lo establecido en la isla de 
Santo Domingo el año de 1496. 
1525 A principios de este año ya estaba todo arreglado, el 
Marqués trató de fundar una ciudad, que fuese cabeza 
de este vasto imperio, pues la establecida en el valle de 
Jauja no prestaba las comodidades necesarias: al efecto, 
nombráronse comisionados para reconocer la costa; y no 
se encontró otro lugar mas aparente que el valle del Ei- 
mac. Pizarro con estos informes se dirigió á dicho Valle 
y en 18 de Enero expidió el auto de fundación denomi- 
nándola Ciudad de los Eeyes, sin duda porque el 6, dia 
de la Epifanía, se habia reconocido y echo el gran ha- 
llazgo de encontrar un punto tan céntrico para todos los 
negocios públicos. El Eey de España le dio por armas 
tres coronas y una estrella. Esto hizo que Garcilazo en 
sus comentarios cometiese la equivocación de poner la 
fundación el 6 de Enero. También se fundó por Pizarro 
en el valle del Chimu la ciudad de Trujillo en memoria 
de su patria en Estremadura. 
1536 Por el año de 36 se recibió la noticia de haber destrui- 
do los indios la pequeña población de Guayaquil, y para 
restablecerla se mandó al capitán Francisco Orellaua: 
también se fundó por el Mariscal Alonso Alvarado la 
ciudad de San Juan de la Frontera Capital de la Pro- 
vincia de Chachapoyas. El Inca Manco-Capac, molesto 
de esperar la devolución de su imperio; viendo á los es- 
pañoles dispersos, juntó un ejército de 3,000 hombres y 



—33— 
atacó á los hermanos de Pizarro que ocupaban la ciu- 
dad del Cuzco: mandó otro ejército sobre Lima á cargo 
de Titu-Yupanqui y Cama-Oachi que pusieron en gran 
cuidado al marqués, pues cortada enteramente la co- 
municación con los suyos no sabia el estado de ellos. 
Los indios se situaron al otro hido del rio liimac desde 
donde tuvieron varios encuentros con los de la capital, 
siéndoles todo adverso: y no pudiendo conseguir venta- 
ja, sino antes por el contrario, el rio se hacia invadiable 
para ellos ahogándose muchos en los ataques que hacian 
tomaron el partido de abandonar el sitio. 

1537 Los españoles tuvieron este suceso por milagroso y co- 
mo los encuentros y victorias conseguidas fueron en la 
ribera de una y otra parte del rio, cobraron particular 
devoción á San Cristóbal cuyo nombre dieron al cerro 
que está inmediato á la ciudad y labráronle capilla (i). 
Pizarro mandó expreso á todas partes para que viniesen 
en su ayuda; mas antes que esto sucediese, la tenaz re- 
sistencia' de los que ocupaban la ciudad del Cuzco le 
hizo al Inca desistir del intento, y retirarse con los su- 
yos a las montañas de Villcapampa. Como 700 españo- 
les de los que hablan venido al Perú murieron en esta 
primera sublevación, librando la divina, providencia á 
las dos ciudades dichas de ser envueltas en ruina. 

1538 Habia comenzado el año de 38 cuando empezaron á lle- 
gar los auxilios pedidos, que ocasionaron graves males, 
como mas adelante se verá. D. Diego Almagro que ha- 
bia regresado de Chile reclamó la ciudad del Cuzco, di- 
ciendo pertenecer á su jurisdicción en la división man- 
dada por el rey á lo cual se opuso Hernando Pizarro que 
la ocupaba; de lo que resultó la prisión del último y la 
sorpresa de Al varado que marchaba á Lima con 600 es- 
pañoles. Orgulloso Almagro puso en marcha su ejército 
con el objeto de venir á Lima y llegó hasta Chincha don- 
de fundó con su nombre una ciudad, tuvo en dicho pun- 
to su entrevista con Pizarro, empero nada se abanzó, 
para contener la rivalidad de ambos, sirviendo de juezr 
mediador el P. F. Francisco Bobadilla religioso de la 
Merced. Hernando Pizarro que habia sido puesto en li- 
bertad, tomó el mando del ejército de su hermano y 
marchó acia el Cuzco, tras de Almagro con el objeto de 
vengar sus injurias, en efecto cerca de dicha ciudad en 



{i) Esta capilla mandó demoler en 1784 el lUmo. Señor Arzobispo La- 
Reguera por los desórdenes que se cometían en ella, existe aun el arco. 

TOM. Vil. LlTEilATÜKA — 5 



—34— 
el campo de las Salinas se encontraron ambos ejércitos, 
©I sábado 6 de Abril que cayó en vísperas de Domingo 
de Lázaro, donde fué tomado prisionero AlmagTO y de- 
gollado en la plaza de aquella ciudad á los sesenta años 
de edad, sin admitírsele apelación alguna; por cuyo ex- 
ceso luego que pasó Hernando á España sufrió la dila- 
tada Irrisión de 26 años en el Castillo de Medina del 
Campó. A esta sazón Labia regresado ya de España, 
consagrado, el P. Val verde y efectuó la erección de su 
Iglesia Catedral en 4 de Setiembre. Después de la es- 
candalosa batalla de las Salinas trataron de hacerse 
nuevas conquistas para emplear la gente que habia ve- 
nido al Perú. 

1539 Comenzaron á salir á sus respectivos destinos: se fundó 
por Pedro Anzures del Campo-Redondo la ciudad de 
Huamanga al pié de la cordillera, fundó también la ciu- 
dad de Arequipa y últimamente la de la Plata ó Chu- 
quisaca. En este año los indios infieles Invadieron la 
ciudad de Buenos- Ayres dando muerte al gobernador 
Juan de Ayolas. Se emprendió la expedición de la pro- 
vincia de la Canela por Gonzalo Pizarro la cual aban- 
donó, después de infinidad de trabajos y del deserto de 
Pedro Orel lana que atravezando el gran rioMarañon al 
mar del Norte, pasó á España. 

1540 En este año de 40 recibió el Cabildo de Lima el Linum 
Oruci remitido por el Papa Paulo III y fundaron una 
hermandad de solo Caballeros. En este año Hernán Pé- 
rez de Quezada descubrió la provincia de Macao en el 
reino de Quito: en sus montes se cria un animalito en 
figura de escarabajo que se convierte en planta. Pedro 
Valdivia que prosiguió en el descubrimiento del reino 
de Chile fundó este año la ciudad de Santiago. Como en 
esta expedición no fueron atendidos los partidarios de 
Almagro que tanto trabajaron en la anterior, se queja- 
ban amargamente del proceder de Pizarro, mas él se 

1541 desentendía del estado miserable en que se hallaban, asi 
es como cerca de 200 se reunieron en Lima atenidos á 
la bolsa de Juan de Herrada los cuales ya desesperados 
convinieron en el plan que les propuso este, de dar 
muerte al marqués, como se efectuó el Domingo 26 de 
Junio. 



—35— 



II 

L. OETSTOVAL BACA DE CASTRO del consejo real 
DE CASTILLA, fué noiübrado por el Emperador en 1540 asesor 
de Pizarro. 

Habiendo conseguido los partidarios del viejo Almagro 
dar muerte á D. Francisco Pizarro, proclamaron al dia 
siguiente 27 de Junio por Gobernador del Perú á su hijo 
D. Diego de Almagro joven americano de un carácter 
valeroso, el cual fué reconocido por el Cabildo y en su 
virtud comenzó á i)roveer todos los destinos de guerra y 
hacienda nombrando capitán general á Juan de Herrada 
principal autor y director de la empresa: en poco tiempo 
reunió un ejército de mas de ochocientos españoles. 

Estos pormenores llegaron á noticia de Baca de Castro 
que á la sazón se hallaba en Panamá y como traia cédu- 
la para suceder á Pizarro en caso de fallecimiento, acele- 
ró su viaje: empero, no fué tan próspero; los recios tem- 
porales que sufrió la embarcación le hicieron arribar á 
la bahia de S. Buenaventura ( está en la costa del Sur á 
los 49 15 latit. austral ) y de allí se condujo por tierra, 
sufriendo grandes trabajos hasta llegar á Quito, de don- 
de escribió al Cabildo de Lima avisando su comisión. 

La fogosidad del joven Almagro no le permitían estar- 
se estacionario en Lima; de modo que no llegándole con 
la brevedad que deseaba el reconocimiento del Cuzco, y 
sabiendo por el contrario, se hacian preparativos contra 
él, abandonó la capital por dirijise á dicha Ciudad del 
Cuzco. Tuvo i)or primer desgracia la muerte de su gene- 
ral Juan de Herrada: nombró por consejeros y ministros 
de mas autoridad en el ejército á Cristoval de Sotelo y á 
García de Alvaraao, los cuales entraron en el Cu'/.co sin 
oposición alguna. El Obispo Valverde, que había aban- 
donado la ciudad fué muerto á flechazos á pasar el rio 
de Guayaquil. 

En Lima, los capitulares se reunieron secretamente en 
el convento de Santo Domingo y reconocieron por Gober- 
nador del Perú al Licenciado Cristoval Baca de Castro 
y por su teniente a Gerónimo de Aliaga hasta que llegó 
á Lima el 19 en 7 de Agosto de este año. 
1542! Oon esta noticia trató AlmagTo de reforsarse y en poco 
tiempo, consiguió tener un lucido y brillante ejército (es- 
ponieudo Zarate y Garcilazo de la Vega que no le tuvo 



—36— 

Pizarro, ni su Padre ) mandó fundir cañones y los demás 
armamentos del caso, verificándose todo mejor de lo que 
podia él desear. Empero, sucedióle un caso de los que la 
discordia en todas partes procura sembrar, y esta fué la 
emulación de los indicados jefes, que se desavenian en 
toda cosa por pequeña que fuese, al estremo de haber 
reñido en jmblico y dado muerte Alvarado á Sotelo de 
lo que provino otras muchas desgracias en los amigos 
de ambos, que solo la presencia de D. Diego pudo con- 
tener. De resulta de esto, Alvarado quecíó receloso de 
recibir algún castigo y para precaverse trató de matar al 
Gobernador D. Diego, al cual no habiendo faltado quien 
se lo comunicase, lo hizo llamar y en su casa mandólo 
asesinar antes que consumiese su crimen. 

Baca de Castro habia salido de Lima con su ejército y 
situándose en Huamanga requirió hizo declarar jurídi- 
camente á Almagro por traidor, condenándolo á muerte 
y confiscación de los bienes de él y de los que le seguían. 
Hizo publicar esta determinación en el ejército, mas el 
joven Almagro no se intimidó, antes por el contrario 
vino en su busca hasta un campo inmediato á Huaman- 
ga nombrado "Chupa" donde el 16 de Setiembre se dio 
la sangrienta batalla, que perdió por la traición cometida 
por sus mismos partidarios. Pedro Candia primer espa- 
ñol que pisó el Perú, que comandaba la artillería, hacia 
todos sus fuegos á lo alto : notándolo Almagro arreme- 
tió de él y á lanzasos le hizo pagar tal felonía: saltó del 
caballo: subió de pió sobre una de las piezas, acia la boca 
y con el peso del cuerpo, bajó el punto y mandó dar 
fuego, estando encima. Sus principales jefes lo abando- 
naron por gozar de los buenos repartimientos ofrecidos 
y comunicaron sus planes : por último, él solo acudía á 
todas partes y cansado de buscar la muerte pues la vic- 
toria lo habia desamparado desde las nueve de la noche 
de dicho dia; retirándose al Cuzco fué preso por el mis- 
mo que habia dejado en su lugar. 

Baca de Castro, pasó inmediatamente al Cuzco y sin 
mas dilación que la necesaria para los actos religiosos, 
hizo ejecutar la sentencia que habia dado; Almagro fué 
degollado á los 20 años de edad, en público cadalzo, i^or 
el mismo verdugo que habia actuado la de su Padre, en 
la misma plaza y aun en la misma sepultm-a fué en- 
terrado. 

Para perpetuar esta victoria se trasladó la ciudad de 
Huamanga al lugar donde hoy se halla, dándole el nom- 
bre de S. Juan de la Victoria; se hicieron nuevos repar- 



—37— 
timieutos para agraciar á los l)uenos servidores é inten- 
tároüse nuevas conquistas. Pedro Fuelles fundó la ciu- 
dad de León de Huánuco con la ^ente principal que en 
la guerra dicha siguió el partido del rey(para recordar la 
patria del Gobernador que era , de León en España) en 
un lugar que llaman Huáiuico-viejo. 

1543 Se fundó tan bien por Juan de Salinas la cuidad de Loyola 
ó Oumbinas en Jaén. La falta de oficina de amoneda- 
ción, habia introducido en el país tanto cobre sellado, 
que se x)royectó su circulación; empero, la resistencia de 
los naturales que en menos de un año sepultaron en los 
rios mas de un millón les hizo abandonar el pensamien- 
to. En fines de Julio de este año, entró en Lima el Señor 
Obispo D. F. Gerónimo Loayza que servia el de Carta- 
gena y en 17 de Setiembre promulgó la forma auténtica 
de su erección en virtud de letras Apostólicas de Paulo 
III datadas en Eoma á 14 de Mayo de 1541. Salió á la 
conquesta del territorio del Tucuman Diego de Eojas; en 
cuya empresa fué muerto por los indios de los valles de 
de Salta y Cal chaqui: también logró recuperarse la 
ciudad de Buenos- Aires. 

1544 En principios del año 44 se tuvo la noticia en el Cuzco 
de el relevo del Gobernador Baca de Castro lo que fué 
sentido sobremanera, tanto mas por saberse las estor- 
ciones que venia haciendo el virey con el fin de estable- 
cer las ordenanzas "acordadas en la corte para el buen 
trato de los indios, así es, que -intentaron oponerse á su 
recibimiento sino les hubiera ido á la mano el indicado 
Gobernador Baca de Castro, el cual se dirijió á Lima y 
entregó el mando en 15 de Mayo. Mas al otro dia fué 
preso, por creérsele complicado con los discontentos del 
Cuzco. Después fué mandado á bordo de un buque de 
guerra, donde estuvo hasta que en Noviembre dio la vela 
para Panamá y de allí á España: luego que llegó a la 
Corte, también fué puesto en arresto i)ermaueciendo 
como 4 años hasta que vindicado de las calumnias ful- 
minadas fué restituido a sus honores y plaza. 

III. 

BLASCO NUÑEZ VELA, del orden de santiago capitán 
DE LAS GUARDIAS DEL EMPERADOR, fué uombrado pri- 
mer Yi rey dt^l Peni y Presidente de la Eeal Audiencia 
que iba á establecerse. 

La venida de este virey al Peni fué de disgusto gene- 
ral á sus habitantes, tanto por ser su objeto plantificar 



—38— 
las ordenanzas qne se habían formado en la Corte para 
el buen trato de los indios,íqne resultaban en pejuicio de 
los encomenderos), cuanto por ser de genio áspero y duro, 
que sin dar oido á reflecciones comenzó desde que pisó 
el país á ordenar la ejecución de lo que mandaba. Entró 
en Lima en 15 de Mayo de 1544 y á los pocos di as lo 
Vitrificaron los Oidores Licenciados Cepeda, Lison de 
Tejada, Zarate y Alvarez con el sello real; este se con- 
ducía en una caja sobre un caballo, muy bien aderezado 
cubierto con un paiío de tela de oro, debajo de un palio 
de brocado llevando las varas los regidores de la ciudad 
y conduciendo otro al caballo de diestro. 

Asentada la Eeal Audiencia, comenzaron las desave- 
nencias entre ella y el Yirey: éste porque se llevasen á 
debido efecto las ordenanzas y aquella porque se hicie- 
se presente al rey las dificultades que habían para plan- 
tificarlas. 

Con el terrorismo quería el Virey llevar adelante su 
sistema, valiéndose de estorciones y arbitrariedades: ta- 
les fueron, traer del pueblo de la Barranca á D. Antonio 
Solar encomendero de ese lugar, por un mote que había 
leído cuando pasó por allí (1) quiso ahorcarlo en su pro- 
pia casa, y lo hubiera verificado, sino median súplicas 
del Arzobispo y otras personas de respetabilidad: asesi- 
nó con sus propias manos al Fator Illen Suarez de Cara- 
bajal: mandó conducir preso á un buque á su antecesor 
Baca de Castro, por creerlo complicado con los discon- 
tentos del Cuzco y en una palabra, no podía sobrellevar- 
se el rigor de sus providencias. 

En estas circunstancias, Gonzalo Pizarro hermano del 
Conquistador c}ue gozaba en los Charcas un cuantioso 
repartimiento, que le prodticia mil pesos semanales, co- 
mo las ordenanzas que trataba plantificar el Virey per- 
judicaban sus intereses y la de los demás españoles, á 
nombre del Procurador formó ejército, hizo capitanes y 
púsowse en marcha para la capital de Lima, exponiendo 
que para reclamar de las ordenanzas á una persona de 
carácter tan duro como el del Virey, era necesario tal 
apresto. La audiencia en estos conflictos, no tuvo mas 
medio que deponer al Virey; para lo cual, en la mañana 
del 23 de Setiembre formó tribunal en el Oementarío de 
la Catedral y mandó prenderlo y entregarlo al oidor 
Alvarez para que lo condujese á España. Dado este pri- 



(1) El pasquín decía: — Al que me echare de mi casa y hacienda quitarle hé 
la vida echándolo del mundo. 



—39— 
mer paso, remitió provisión á Pizarro para deshacer el 
ejército, pues ya no existia el Virey y las ordenanzas 
quedaban suspensas. Empero, Pizarro no convino en 
ello, antes por el contrario, aumentó considerablemente 
su fuerza y nombró Maese de Campo á Francisco Cara- 
ba/jal, hombre de un genio sanguinario y cruel: este se 
dirigió á la capital, cometió mil atrocidades, mandando 
ahorcar y asesinar á los que juzgaba conveniente, para 
conseguir atemorizar á los oidores, quienes debian ele- 
gir de Gobernador á Pizarro, como lo consiguió. En su 
censecuencia entró Gonzalo en Lima el 30 de Octubre: 
prestó juramento ante la audiencia, y esta lo man rió re- 
conocer por tal Gobernador del Perú, hasta que el Em- 
perador otra cosa determinase. Se acordó remitir á Es- 
paña dos procuradores, y aunque Oarabajal era de dic- 
tamen se coronase Gonzalo, y que los arcabuces fuesen 
los mejores procuradores, siempre salieron los comisio- 
nados. 

En este año de revueltas, datan los historiadores la lle- 
gada de los pericotes, en el navio que mandó el obispo 
de Placen cia, pues según dice Gareálazo solo hablan ra- 
tas pequeñas. 
1545 En principio de 45 se tuvo en Lima noticia del desem- 
barco del Virey en Tumbes, pues el oidor á quien se en- 
comendó su custodia, habia puesto el buque á su dispo- 
sición: hizo llamamiento de gente y volvió el país á po- 
nerse en guerra. Pizarro después de arreglar todo lo con- 
cerniente á la gobernación se embarcó en el Callao, lie-' 
vando consigo el sello real y al oidor Cepeda, y desem- 
barcó en el puerto de Santa: pasó revista á su ejército y 
comenzó á perseguir al Virey dia y noche hasta Quito; 
por haberse acogido parando allí, en la ciudad de Po- 
payan. 

Pizarro recibió noticia de haberse sublevado en los Char- 
cas Diego Centeno, á donde pasó su Maese de Campo: 
por dó quiera que iba, no dejaba sino lamentos y aflixio- 
nes á su costumbre, hasta lograr destruir á aquel. Detú- 
vose algún tiempo en los Charcas por recoger dinero de 
sus vecinos y del rico mineral de Potosí que en este año 
descubrió el indio Huallpa, que perseguía á una vicu- 
ña, con la rara casualidad de que al montar el salto de 
una áspera subida, agarróse de una rama, que al peso 
del cuerpo se le quedó en la mano y manifestóle la veta 
que se ha estado beneficiando por tres siglos: el enco- 
mendero Villarroel supo el secreto y se la apropió. 

En este año llegó á Lima la noticia de haberse reunido 



—40— 
en Eoma el gran Concilio Tridentino. Lleg-aron también: 
el nuevo Obispo del Cuzco D. F, Juan Solano y á con- 
sagrarse el de Quito D. Garcia Diaz de Arias y el de San- 
ta Fé de Bogotá D. F. Martin de Calatayud. 
1546 El Yirey no esperando la reunión délos auxilios pedidos 
á Popayan y demás lugares comarcanos, salió con cua- 
trocientos hombres, creyendo se habia retirado el ene- 
migo y cuando menos pensó, se halló obligado á dar ba- 
talla en el valle de Aña-quito situado al IÑT. de la ciudad, 
donde fué deshecho completamente el lo de Enero de 
este año de 46; pues como tenia Pizarro, doble fuerza y 
aventajado de armas, rodeándolo por todas partes, ma- 
taron sus capitanes y aun á él mismo lo derribaron en 
tierra, contribuyendo á su muerte el trage de indio que 
llevaba en difraz, para escapar de ser perseguido: esto 
hizo lo buscasen con empeño Pedro Puelles y el Licen- 
ciado Oarbajal y al fin lo encontraron espirando; el últir 
mo mandó á un negro criado le cortase la cabeza y la 
pusiese en la picota de la plaza de Quito. Pizarro eno- 
jado de este procedimiento mandó quitarla y unida con 
el cuerpo se enterró en la parroquia de Santa Pisca. 

Incontinenti comenzó Pizarro á distribuir premios y 
recompensas: al capitán Alonso Mercadillo le encargó 
el Gobierno de San Miguel de Piura, el cual fundó la 
ciudad de Loja y á Pedro Puelles le dejó por su teniente 
y capitán general de toda la costa. 

ISTo habíase visto la ostentosa entrada que quiso hacer 
Pizarro en Lima: además de colgaduras y áreos triunfa- 
les que adornaban las calles, todo el ejército caminaba 
pié á tierra, y demás corporaciones: solo él y los cuatro 
Obispos ya referidos, venian cabalgados. A los pocos 
días entró el Maesede Campo Carabajal y se duplica- 
ron las fiestas. Mas, cuando se consideraba tranquilo, 
llegaron los mensageros del Presidente Gasea que habia 
arribado á Panamá: supo la. sublevación de su escuadra: 
el abandono que hicieron de él, todos los capitanes que 
tenia en el Norte y por último la reacción y toma del 
Cuzco por Diego Centeno. No tuvo otro arbitrio que 
pregonar guerra; alistar gente y darles paga y socorro. 
Puso sobre las armas, largo de mil hombres, pero no le 
quedaron ni trescientos, pues sus mas amigos le abando- 
naron. 

Salió pues de Lima con tan poca gente, dirigiéndose á 
la sierra, tanto para rehacerse de ella, cuanto para aco- 
meter á Centeno que le impidia el paso: tuvo el único 
consuelo de derrotarlo. 



AX— 



IV. 

LICBTÍOIADO PEDRO DE LA GASOA, del supremo 
CONSEJO DE LA INQUISICIÓN, gozaba de gran crédito por 
su literatura juicio é inteligencia mauitestada en la pa- 
cificación de los alborotos de los moriscos en el reino de 
Valencia, por lo que, no se tuvo que dudar que su elec- 
ción causarla los mismos efectos en el Perú, para el cual 
se le nombró Gobernador. 

Llegó por Setiembre á Panamá, de allí mandó sus po- 
deres al Prior de vSanto Domingo F. Martin de Santo 
Tomás, y en su consecuencia se reunió el Cabildo secre- 
tamente y reconoció por teniente al caballero Barrionue- 
vo. Solo la noticia de su arribo fué suficiente para que 
los partidarios de Pizarro cambiasen de sistema; tal es 
la inconstancia de los hombres. De modo que se hizo de 
la escuadra y del ejército que estaba en el ííorte. 

1547 íío quiso hacer su entrada en , la capital, sino tomando 
la Sierra pasó á situarse en el valle de Jauja, donde su- 
po la destrucción del ejército de Centeno, en el x>unto de 
Huarina lo que sintió sobremanera. (1) ISo obstante ofre- 
ció á Pizarro y á sus partidarios perdón general de todo 
lo pasado: y desengañado, que no eran bastante estas 
promesas para reducirlo, levantó el ejército á un pié su- 
perior y buscó á su enemigo en el campo de Sacsahuana 
(2) donde habla acampado Pizarro contra el dictamen de 
Caraba] al dando el plan de batalla el Licenciado Oepe- 
da cuyos pormenores particioó á Gasea, pasándose. 
Poco fué lo que se peleó, pues todos los capitanes y sol- 
dados lo abandonaron y viéndose Pizarro solo, se dio 
por vencido: Carabajal que observó esto se puso en fu- 
ga, su suerte le hizo caer de la bestia y fué preso por sus 
mismos soldados; x^resentado al Gobernador dispuso se 
ahorcasen los dos caudillos en 10 de Abril. 

1548 Pacificado el Perú, se contrajo el Virey á arreglar los re- 



(1) Aquí fué la batalla del Inca- Viracocha y también fueron degollados 
los Curacas, jenerales y parientes de Huáscar. 

(2) Citareíaos aquí uucaso ocurrido en esta batalla para que se vea que 
eH todo tiempo han habido hombres falsos é inconstantes. Hei'uando Ba- 
chicao pertenecía al partido del Rey cuando* la guerra con Almagro, des- 
pués se alistó con Gronzalo, hallándose en este encuentro se pasó al parti- 
do de Centano y viéndolo perdido se volvió á Gronzalo: mas Carabajal que 
había observado esto, mandó ajusiiciarlo. 

ToM. vil. Literatura — 6 



—42— 
partimientos, principal móvil de las desavenencias de 
los españoles, para lo cual llamó á su lado al Illmo. Sr. 
Loayza: detúvose en el asiento de Huainarimac, donde 
recibió los despachos de Arzobispo, y pasó al Guzco, en 
cuya Catedral fué investido de la dignidad el 9 de Se- 
tiembre. El Gobernador en memoria de haber tranquili- 
zado el país, comisionó al capitán Alonso de Mendoza 
para que en la llanura de Ohuquiabo fundase una ciu- 
dad con la advocación de Nuestra Señora de la Paz y se 

1549 dirigió á Lima, donde restauró en 549 la Seal Audien- 
cia compuesta de los oidores Dr. Saravia, Licenciado Al- 
tamirano; Licenciado, Santillana; y Licenciado, Merca- 
do. (1) Los españoles fugitivos de las resultas de las 
guerras civiles, fundaron en el territorio de Oarabaya 
en este año, la villa de San Juan del Oro: el capitán Die- 
go Palomino fundó la capital de la provincia de Jaén á 
orillas del rio Ohinchipe: Juan Salinas, el pueblo de Ya- 
lladolid en la misma i)rovincia: y Alonso Mercadillo las 
ciudades de Samora y Saraura en el reino de Quito. 

En este mismo año abrió los cimientos del hospital de 
Santa Ana el Arzobispo Loayza para la curación de los 
miserables indios que morian como bestias en los cam- 
pos y en las calles. Cuando este ilustre prelado fabrica- 
ba el lugar que habia de servirle de tumba, llegó la no- 
ticia haber muerto en Eoma el Pontífice Paulo III fati- 
gado de las desavenencias de Carlos Y. y Francisco I, y 
del gran cisma de Enrique YIII que acababa de morir 
en su depravado]!. 

1550 El Yirey recibió orden para establecer el juzgado de 
. Bienes de Difuntos, dando principio á su fundación en 

550: en este año fundó Pedro Yaldivia la ciudad de Con- 
cepción de Chile, y en el mismo J. ]l!íuñez del Prado sa- 
lió á continuar la conquista del Tucuman, y fundó varios 
pueblos (2). Julio III conocido por el Cardenal de el 

(1) Cuando en Lima se hacia la restauración, se fundaba en Santa Fé, 
la Real Audiencia y Cancillería del auevo reino de Granada, no fué esta 
mas afortunada que la primera del Perú. El Licenciado Miguel Diaz de Ar- 
mendaris su fundador tiavo la desgracia de ser separado y remitido preso 
á España, por el Licenciado Montano comisionado para residenciarlo é 
igualmente á los oidores. Empero ejecutó tales atrocidadades que tam- 
bién fué remitido á España y degollado en la plaza de Valladolid. 

(2) En esta expedición marchaba un español apellidado Aguirre, al que 
mandó prender el Licenciado Esquibel alcalde y justicia mayor de Po- 
tosí, porqiie llevaba indios de servidumbre y lo sentenció á doscientos azo- 
tes; por que no tenia oro, ni plata para pagar la pena. Aguirre habiéndose- 
le notificado la sentencia, buscó padrinos, los que no aprovecharon nada; 
entóneos mandó suplicarle que en lugar de los azotes, lo ahorcasen. El Li- 
cpjaciado dispuso <jue luego fuese el verdugo y se ejecutase lo mandado. 



—43— 
Monte eu este, que fué el primer año de su pontificado 
dispuso la continuacioa del Ooncilio Tridentieo. En cu- 
yo año el Señor Solano Obispo del Cuzco se marchó á 
España á solicitar la división de sus Diócesis que tenia 
mas di^ 300 leguas de extensión, dejando erigidas cinco 
parroquias en la ciudad. Se elevó en Lima á parroquia 
la iglesia del hospital de Santa Ana. El Gobernador 
viéndose atosigado de las quejas y pretensiones de los 
repartimientos de indios tomó el arbitrio de marcharse 
á España, embarcándose en el puerto del Callao el 25 
de Junio del presente año de 50 dejando el gobierno á 
la Eeal Audiencia. 

Nohabia el Gobernador salido del puerto cuando sesu- 
pa el gran tesoro que conducía para el Emperador así 
es, que, unos discontentos de Nicaragua nombrados Con- 
treras, que se habían alzado con aquel país, en compañía 
de Juan Bermejo, después de asesinar al Obispo D. F. 
Antonio Valdivieso por que les manifestó el crimen que 
cometían; armaron una espedícion y pasaron a Panamá 
en busca del Lie. Gasea. Empero, este había tomado el 
camino por tierra para Cartagena. Los sublevados asal- 
taron por la noche la ciudad y en el saco tomaron dos 
millones de pesos en oro y plata, fuera de perlerías y jo- 
yas: toda esta suma de riqueza y prosperidad que la fortu- 
na les dio con tanta abundancia y en tan breve tiemjio, 
perdieron por locura. Depositaron el caudal y salieron 
en persecución del Licenciado por vengar ágenos agra- 
vios; é inmediatamente reunida la gente del campo, for- 
maron reacción en la ciudad, recuperaron el dinero y 
persiguiéndolos fueron víctimas de su ambición y teme- 
rario proceder. El Lie. Gasea, siguió su viage y llegó á 
España con prosperidad, donde fué recibido con alegría, 
destinándosele al Obispado de Falencia y después al de 
Sigüenza. 



Los hombres principales de la Villa viendo la sin razón y capricho, acu- 
dieron al juez y le suplicaron suspendiese Ja sentencia: accedió á la sus- 
pensión pero por solo ocho dias, cuando llegaron con este recaudo á la cár- 
cel,, hallaron á Aguirre desnudo y puesto en la cabalgaduraj el cual oido 
que no se le hacia mas merced que detener la ejecución, dijo: ''ya que esta- 
mos en el burro ejecútese la sentencia que yo lo consiento y ahorraremos 
la pesadumbre y el cuidado que estos ocho di as habia de tener." Sufrió su 
pena, pero juró dar mxierte al Licenciado; persiguiólo á cuantas partes fué 
hasta que á los tres años efectuó su intento. Tal vez sea este el origen del 
refran-^pitesío en el burro aguantar los azotes, como lo dice D. Ricardo Pal- 
ma en una de sus Tradiciones M. O. 



-44- 



V.- . 

D. ANTOlSriO DE MENDOZA, hijo segundo ebl mar- 
ques DE MONDEJAR Y CONDE DE tendilIíA: baron Verda- 
deramente religioso habia sido muchos años Virey de 
Méjico: tuvo orden de pasar al Perú con el propio carác- 
ter: entró en Lima el 23 de setiembre de 1551 que fué el 
mismo en que se estableció la religión de S. A^ustin, á 
lo que cooperó eficazmente. En este año se erijió el Obis- 
pado de la Plata ó Ohuquisaca que se le confirió al P. F. 
Tomas de San Martin religioso Dominico que babia re- 
gresado de España trayendo licencia para fundar la Uni- 
versidad de Lima que efectuó en su convento. La cons- 
titución enfermisa de este Virey limitó el tiempo de su 
gobierno á menos de un año, habiendo acaecido su muer- 
te en 21 de Julio de 552: ocho dias antes, á las dos horas 
de la noche se oyó un trueno muy espantoso con dos 
relámpagos, cosa que en Lima no se habia observado 
desde su fundación. 

Sin embargo de tan limitado tiempo mandó á su hijo 
D. Francisco, hacer la visita y descripción de estas pro- 
vincias que fueron las primeras que tuvo el Consejo. Es- 
tableció la guardia de Alavarderos: se fundaron por Pe- 
dro Valdivia la ciudad de su nombre y la del Imperial. 

1552 En 52 se reunió en Lima el primer Concilio provincial: 
se establecieron hermandades para la curación de hom- 
bres españoles y mugeres de la misma clase. Se erigió 
la provincia de los Padres Franciscos. Se fundó colegio 
para Mestizas hijas de conquistadores y se comenzó á 
establecer los bienes de comunidad para el socorro de 
los indios. 
La Audiencia que aun antes de morir el Virey se ha- 
bia hecho cargo del gobierno, siendo Decano el Dr. Sa- 
ravia, ordenó se (piitase el servicio personal de los indios, 
lo que quiso llevarse con tanto rigor, que ocasionó varias 
tropelías y un motin capitaneado por Luis de Vargas 
que fué degollado, resultando también comprendido el 
general Pedro de Hinojosa; mas la audiencia disimuló y 
nombrándolo Corregjílor y jusHcia mayor de los Char- 
cas logró se contuviese á la dosenfienada solo'adez(5a. 

1553 El cielo parece presagiaba los grandes atentados y cri- 
mines que habia de cometerse en el Perú en este año de 
553. El 13 de Enero á las siete de la mañana apareció 
en el cielo ua cometa espantoso sobre el asiento mineral 



de Porco, un círculo grande á la vista del grosor de un 
palmo y como de media legua de diámetro, color blanco, 
su circunferencia por un costado pasaba por el lado del 
Sol, tenia este á sus colaterales otros dos soles; mas aba- 
jo del mismo círculo a})arecian dos lunas, una frente de 
la otra y en medio de ellos dos arcos iris en las extremi- 
dades, uno terminaba junto á los soles y el otro frente á 
las lunas, estos eran de dos listas azul y colorada y fue- 
ra del círculo al poniente estaba una estrella grande con 
una cola á manera de espada ancha que salia del centro 
de la estrella. El sol natural era bermejo, tiraba á san- 
gre y los colaterales totalmente sanguíneos y lanzaban 
de sí tanto fuego que quitaba la vista al que los miraba: 
las lunas fronteras eran blancas, pero tiraban algo á san- 
guineas y la estrella toda una ascua resplandeciente. 
Todo lo cual duró el espacio de tiempo en que pudo ser 
visto de los del asiento y estancias inmediatas basta que 
fué desapareciendo quedando solo el Sol natural. 

El 19 de Junio de una a dos de la mañana se dejó ver 
un gran metéoro luminoso que alumbró mas que la Lu- 
na: cayó al oriente de la ciudad del Cuzco, y al aproxi- 
marse atierra, como al alto de dos torres se desmenuzó 
en centellas y cliispas de fuego, sin que se observase al 
otro dia especie alguna de las arrojadas; sino cenizas de 
1554 los pequeños pastoso especies incendiadas. 

Parece que las electricidades atmosféricas habian con- 
taminado á los habitantes de esos lugares, de cuya ve- 
leidad resultaban continuas pendencias, puñadas, cuchi- 
lladas y desafios entre jefes y soldados, artesanos y mer- 
caderes, tomando parte aun las mujeres. En tal eíerves- 
cencia los tenia la providencia dada por los oidores con 
el objeto de quitar el servicio personal; hasta que reuni- 
dos los mas atrevidos en el convento de Santo Domin- 
g:o del Cuzco p)oyectaron sublevarse poniendo á la ca- 
beza á D. Sebastian del Castillo hijo del conde de Go- 
mara: descubrióse el plan, fugaron a los Charcas donde 
contaban con la amistad del jeneral Hin ojosa; el cual, 
aunque tuvo noticia de la conjuración, nunca creyó que 
Castillo tnera capaz de tal infidencia, se confió en él y 
la noche del Domingo 5 de Marzo, estalló el motin con 
murte de ílinojosa y otras justicias. D. Sebastiran eligió 
Maese de ca mpo á Baltazar Godines y teniente general 
al Licenciado Hernández; mas viendo estos que nadase 
abanzaba, á los pocos dias lo asesinaron, como igual - 
mente á todos aquellos que podrían descubrirlos. El ob- 
jeto pues, de estos alborotos no era otro, que conseguir 



_4G— 
repartimientos; la intriga y inalediscencia el único ser- 
vicio que podian prestar. La Eeal Audiencia recibió la 
noticia en 12 de Abril que se celebró con grandes fiestas 
y comisionó para descubrir el origen de estos males al 
Mariscal Alvarado: fueron tantos los cómplices, que 
desde Junio hasta postrero de ííoviembre que llegó la 
nueva del levantamiento del Cuzco, no cesó la peste y 
la mortandad de aquellos soldados,que fué menester que 
otra rebelión contuviese el castigo de la primera. 

Francisco Hernández Girón que residía en el Cuzco, te- 
meroso de ser comprendido en los castigos que se ha- 
cían, no halló otro arbitrio que alzar el estanda-rte de la 
sedición la noche del 13 de Noviembre, titulándose ca- 
pitán general y justicia mayor del Eeino. Esta nueva 
que llegó á Lima el 21 hizo desplegar al oidor Br. Bravo 
de Saravia, ese genio suspicaz con el cual habia hasta 
entonces podido sostener la autoridad de la audiencia. 
Empero, todos los oidores y jefes aspiraron al mando del 
ejército, y aun el Arzobispo quiso se. le nombrase jefe de 
él. Mientras tanto Girón formó un ejército numeroso de 
todos los descontentos y no encontrando resistencia 
abanzó hasta Pachacamac. No entró á Lima porque 
quiso la casualidad, que el Mariscal Alvarado viniese á 
su retaguardia y tuvo que retroceder, y reforzando sus 
filas con los negros de Nasca batió en el punto de Ohu- 
quinga cuasi á orilla del rio Amancay al Mariscal que 
completamente lo derrotó y siguió su camino á las pro- 
vincias altas. La audiencia acordó salir personalmente, 
nombrando sin embargo por jefe del ejército al jeneral 
Pablo de Meueses: avanzaron hasta Pucará en cuyo lla- 
no se situaron por haber tomado Girón por atrinchera- 
miento una inespugnable altura. Allí se estuvieron, has- 
ta que por Diciembre, después de haberle salido á Girón 
infructuosas varias escaram usas que tuvo con el esjórcito 
real, una noche, sin que nadie lo supiese, abandonó su 
ejército: al otro dia, no encontrándole los suyos en su 
tienda, hicieron infinitas diligencias por saber su para- 
dero, mas fué infructuoso: todos abandonaron las armas 
y se pusieron en dispersión. Asi concluyó esta revolu- 
ción, y quedaron sosegadas las provincias altas: al cabo 
d3 muchos dias y cuando ya se habia perdido la esperan- 
za de encontrar á Girón, se supo andaba por la costa, 
cotí dirección á Lima sin ninguna gente de arma, logró- 
se aprehenderlo y conducido á la indicada ciudad, íué 
sentenciado y decapitado en la plaza mayor el 9 de Di- 
ciembre. 



—47— 
1555 La audiencia regresó á Lima después de haber perdo- 
nado á algunos (le los culpados y volvieron á seguir los 
asuntos su órdea natural. 

VI. 

DON ANDEES HUETADO DE MENDOZA, marques de 

CAÑETE GUARDA MAYOR DE LA CIUDAD DK CUEXCA Y 

MONTERO MAYOR. DEL REY: despues de haber servido al 
Emperador en las jornadas de Alemania y Flandes ha- 
llándose en la Oórte fué nombrado Virey del Perú por 
escusa ((ue hicieron los condes de Palma y de OlivaL'es, 
y con las provisiones necesarias se |)uso en marcha* y 
desembarcó en Tierra Firme el año de 1555, hizo perse- 
guir al negro Bailado que con un ejército de los de su 
casta tenian atemorizado ese territorio titulándose Eey; 
consignió batirlo y aprehenderlo: dirigióse al Perú, y 
llegó á Lima en 6 de Julio de dicho año, Inmediata- 
mente mandó ajusticiar á Juan Piedra Ira y Alonso 
Diaz, con cuya medida se acabaron de sosegar los albo- 
rotos que habia causado la reveliou de Girou. En este 
tiempo, por Octubre, hizo la renuncia Carlos V, y se re- 
tiró al Monasterio de San Justo. En este año murió en 
Eoma el Pontífice Julio III, reemplazólo Marcelo 11; y 
y habiendo fallecido á los 22 dias de su elevación fué 
electo Paulo IV. 



FELIPE ÍL 

EMPEEADOE XVI DEL PEEÜJ. 

1556 Después de hecha la proclamación de Felij)e en este año 
556 se dedicó el Vlrey en el arreglo de la agricultura, 
pues se experimentaba en el Perú gran carestía princi- 
palmente de vino, teniendo la arroba el valor de 500 
pesos fuertes. Con este motivo Francisco Carabantes 
mandó traer Vid, y el comisionado por venir pronto la 
tomó de las islas Canarias de uva prieta. 

Se Dombró por juez, de aguas al regidor D. Martin Ya- 
ñez de Estrada para que cuidase de repartir las aguas 
entre los españoles y naturales. En seguida -dispuso la 
fundación de la villa de Cañete eu memoria de si^ ca^- 



—48— 
sa, dando á D. Gerónimo de Znrbano las instrucciones 
necesarias para la población y reparto de terreno. Ha- 
biéndose traído del Cuzco los cadáveres de varios In- 
cas, se mandaron enterrar en el hospital de San Andrés 
que para la curación de hombres españoles estableció el 
Virey. , 

1557 En el siguiente de 557 ordenó la fun"dacion de la ciudad 
de Cuenca. Estableció para la custodia y séquito de los 
virreyes una compañía de alabarderos de á caballo. Se 
comenzó en este año el proyecto de desaguar la la- 
guna de Orcos distante del Cuzco 6 leguas donde se dice 
hecharon los indios la cadena de oío que Huayna-Capac 

, mandó hacer para solemnizar el nacimiento de su pri- 
mogénito, y habiendo comenzado el socahou, por la úni- 
ca parte que permitió su locación, á los 50 pasos tocaron 
con una peñapedernal, la que hechaba mas fuego que 
piedra por lo que tuvieron que dejar la empresa. En Li- 
ma formaron por este año los religiosos Agustinos un 
Beaterío de Nuestra Señora de los Eemedios. 

1558 En este año de' 558 se solemnizó con toda grandeza la 
muerte del Emperador Carlos V, acaecida en 21 de Se- 
tiembre. 

Comenzaron ánsar de jurisdicción los Caciques, com- 
probando, ante la audiencia ser descendientes de los que 
obtenían estos cargos en la antigüedad. 

1559 Se fundó en 559 la real audiencia de la Plata, siendo su 
primer presidente el Licenciado Pedro Eaniirez de Qui- 
ñones. 

El hijo del virey qne gobernaba en Chile fundó en este 
año la ciudad de Mendoza y la de Osorno. 
Erigióse en este propio año el hospital de la Caridad. 
Murió en Eoma el Pontífice Paulo IV, y fué electo Pió TV. 

1560 En 5 de Enere de 560 entró en la ciudad el Inca Sayre- 
Tupac que salió de la montaña de Villca-pampa y re- 

. nuncio todos sus derechos al imperio por lo que hubo 
grandes regocijos y el 7 se le convidó á comer en casa 
del Arzobispo donde se dio la gracia que se le hacia, em- 
pero, tomando él \ma hebra del fleco de la sobremesa, 
dijo: todo este paño y guarnición era mia, y ahora me 
dan este petito, calló, y haciendo su cortesía se levantó, 
dejando admirados á todos; regresó al Cuzo donde fué 
bautizado señalándole para su mantenimiento el territo- 
rio que hoy compone la í)rovincia de Urnbamba. 
Salió en este año Pedro de Ursua en busca de la célebre 
laguna dé oro de Parrima y la villa de Manao del Í)ora- 



—49— 
do, el cual bajó el rio Huallaga donde fué muerto por 
la traición de un soldado. 

En este año, trajo y plantó en Lima el primer Olivo. (1) 
También se esquilmo en Cañete el primer trigo que intro- 
dujo Doña María Escobar. 
1561 En el de 561 recibió el virey la noticia de haber desem- 
barcado en Payta el sucesor de quien esperiinentó algu- 
nos desaires, siendo uno de ellos la falta de correspon- 
dencia en el tratamiento de que se melancolizó tanto que 
terminó sus dias, aun antes que el gobierno, y fué en- 
terrado en la Iglesia de San Francisco. (2) 



Vil 

DON DIEGO LÓPEZ DE ZÜÑIGA Y VELASOO, conde 
DE NIEVA: entró en Lima en 13 de Abril de 561 fué el 
primero que in+^rodujo la etiqueta de los asientos y trata- 
mientos según la disposición de la pragmática. 

En este año el Señor Arzobispo Loaiza, elevó el Bea- 
terío Agustino, á Monasterio, titulándolo de la Encar- 
nación también fundó la parroquia de San Sebastian. 
El P. P. Manuel Esquibel fundó en lluamanga el con- 
vento de Santo Dimingo é igualmente los curatos de San- 
ta Ana y la Magdalena. 

Se desmenbró del obispado del Cuzco, el territorio de 
Chile: se erijieron de él, los obispados de Santiago, que 
ocupó D. Rodrigo González Marmoleto y el del Imperial 
que se dio á D. F. Antonio de S. Miguel. 

1562 En este año de 562 fundó Francisco de Aguirre la ciudad 
del Estero: él obispo del Cuzco Solano, renunció su Dióse- 
sis y se embarcó para Boma, donde fundó el célebre cole- 
gio de la Minerva. 

En Lima estableció T>^ Ana Solorzano un colegio para 
niñas pobres titulado de Nuestra Señora del Socorro. 

1563 En el de 563 se estableció en Quito la real audiencia sien- 
do su primer presidente el Licenciado Cañaveral. 

En Lima fundó Antón Sánchez el hospital de S. Lázaro 
para leprosos, en desagravio de la conducta que había 
observado con su padre en España. 



(1) Este virey se titulaba segundo Marqués de Cañete; algunos autores lo 
llaman primero porque creen que el dictado corresponde á la Villa que 
fundó 

(2^ Este olivo dio lugar á una excomunión famosa. Véase la historia eu 
las Tradiciones de Palma. M. O. 

TOM. vil. TvITERATÜEA — 7 



^ —50— 
Ed este año ordenó el Yirey la ínndacion de la ciudad 
de lea Dombrando por poblador á D, Cristo val Valverde; 
también fundó á Síiña con el título de Villa, y la de Ar- 
nedo, con el objeto de situar en ella la Universidad, para 
que lajuventud lejos del bullicio de la ciudad se contra- 
jese á sus tareas literarias. 
1564 A mediado de Febrero de 564 fué muerto el virey. So- 
bre la fecha, tiempo de su gobierno, clase do muerte 
que tuvo, están discordes los autores: empero, todos con- 
vienen en baber sido violenta. (1) Por lo que hace á la 
primera se ha visto qne el último acuerdo que hay firma- 
do del Coi.de, es, en 17 de Febrero en unión délos oido- 
res Licenciado Saavedra, Ponce de León, Salazar de Villa- 
sante, y Matienzo. La audiencia tomó el mando é inme- 
diatamente intentó hacer las averiguaciones convenien- 
tes; mas tuvo que suspenderlas, para evitar con el disi- 
mulo los escándalos y alvorotos que se hubieran seguido. 
En este año llegó la noticia haber aprobado Pió ÍV. las 
actas de las sesiones del Concilio Tridentino el cual cerró 
sus conferencias en 4 de Diciembre del año anterior. 



YIIL 

LICENCIADO LÓPEZ GAECIA DE CASTRO, del conse- 
jo BEAL DE INDIAS, ELEGIDO POK PEESIDENTR DE LA 
AUDIEI^CIA, GOBEIlNADOli Y CAPITÁN GENERAL DEL 

PEKÚ, para que hiciese la averiguación de la muerte 
del anterior virey y castigase á los delincuentes: entró 
en Lima el 22 de Setiembre de 564 y aunque quiso inme- 
diatamente poner en práctica su pezquisa informado del 
hecho sigilosamente tuvo por preciso sobreseer en la in- 
vestigación jurídica y dejar sepultado en el silencio, lo 



(I) No conveüia en aquella época referir su trágiea muerte, por la alta 
dignidad que ocupaba; las investigaciones que hemos hecho, manifiestan 
haber sido en el orden siguiente. 

El virey adquirió relaciones cmx una de las casas principales de Lima, 
cual era la de los Stí.* la que frecueutaba uocturuamente y en disfraz: esto 
causó sospechas y como el asunto según dice Alcedo, lastimaba el honor 
de muchos; en una noche se reunieron los parientes del agraviado y toma- 
ron la resolución de darle muerte. En efecto, habiendo salido en alta no- 
che de la casa, le fueron asechando y así que estuvo cerca de la plazuela de 
la Inquisición, en una calle sola, que actualmente se denomina de los Trapi- 
tos, le descargaron fuertes costalasos de arena, que lo dejaron muerto. A la 
bulla salieron de una casa, que se cree ser la de los SS. Zarates, donde reco- 
gieron el cadáver y reconociendo ser el virey lo condujeron á palacio y se 
divulgó habérsele encontrado muertQ en su cama: diósele sepultara en la 
nadsoia iglesia que á su antecesor. 



—51— 
que en piíblico lastimaba el honor de muchos principales 
de la ciudad: gobernó el reyno con la prudencia y acier- 
to que se esperaban de su talento. En este año se estü- 
bleció el Arzobispado de Santa Fé, á solicitud de su 
Obispo D. F. Juan de Barrios, Beligioso Franciscano, 
pero murió sin recibir las bulas. En este mismo año íun- 
1565 dó Diego de Villaroel la ciudad del Tucuman. 

Eu 565 el capitán Pérez Lescano, colocó y dotó con gran- 
des rentas á una imagen deNtra. Señora de Guadalupe, 
en un pueblo cerca de Lamhayeque, cediendo para la 
fábrica de la iglesia y convento todo su candal. Tam- 
bién invirtió su caudal el minero Don Antonio Oré en 
el Monasterio de Santa Clara de Huamanga. En este 
año se fundó en esta capital por primera vez la casa de 
moneda. 

Murió en Eoma Pió IV apesadumbrado de los grandes 
estragos que hacian los hereciarcas, pnes nada se avan- 
zó con el famoso coloquio de Poissy, qie reprobó el mis- 
mo Oalvino que entonces vivia; tomando raices entre 
los flamencos y todos los países bajos, donde se amoti- 
naron contra sus príncipes, de modo que esta confusión 
dio lugar al sitio de Malta. Fué electo Pió V. religioso 

1566 de la orden de Santo Domingo. 

Fn 566 se descubrió lamina de azogue de Huancavelica 
por un indio llamado Na vicopa dependiente del enco- 
mendero Amador Cabrera, á quien el rey se la compró 
en 250 mil ducados. En este año entraron á la montaña 
de Villcapampa á predicar el evangelio el P. Fray Mar- 
cos Garcia, de la orden de San Agustín y después Fray 
Diego Ortiz, los cuales fueron acariciados por el Inca 
Cusititu-Yupanqui, mas de resulta de la muerte de este 
¡príncipe eu el gobierno de su hermano Tupac-Amaru fué 
martirizado el P. Ortiz. Reventó furiosamente el vol- 
can de Pichincha en 17 de Octubre. 

1567 En 567 se realizó la reunión del segundo Concilio Pro- 
vincial que se celebró con toda magnificencia, con asis- 
tencia personal de los Obispos de la Plata, Qaito y la 
Imperial y los demás sufragáneos por procuradores. 

1568 Se estableció en el Perú el derecho de Almosarifazgó de 
los efectos que se introdujesen en sus [)uertos. En 568 
entraron en esta capital los religiosos de la compañía de 
Jesús los que in mediatamente fundaron su convento 
Máximo de San Pablo. Se erigió la sala del crimen y en 
el mismo año huho un gran temblor. 

1569 En principio de este año de 569 se dividió el Perú por 
provincias y para que sus habitantes encontrasen un 



asilo inmediato se estableció en cada una de ellas corre- 
gidores y terminó el gobierno de este presidente con la 
llegada del virey en 26 de Koviembre del Indicado año, 
y regresó á España. 

IX. 

D. FRANCISCO DE TOLEDO, hijo del conde de oeopbsa, 

rUÉ BOMBEADO VIEEY DEL PEEÚ, Y ENTEÓ EÍT LIMA EL 

26 DE NOVIEMBEB. Se empleó dos años en recorrer per- 
sonalmente los pueblos, arreglando y estableciendo el 
buen orden en los repartimientos y en especial, en la 
Minería hizo ordenanzas tan exactas que no se ha ofreci- 
do después duda que no esté prevenida en ellas por lo 
cual lo llamaron el "Solón Peruano." 

1570 En 9 de Enero de este, de 570 entraron en la capital los 
individuos que debian componer el Tribunal de la In- 
quisición presididos por el Licenciado Servan de Cere- 
zuela; siendo notable este año por el gran terremoto que 
hubo en Chile, que trastornó algunos cerros y asoló lu- 
gares enteros. Én 18 de Febrero el señor Arzobispo ele- 
vó la Iglesia de Santa Ana á Parroquia. Se erigió el 
Obispado del Tucuman por su primer prelado D. F. Ge- 
rónimo de Albornoz, é igualmente fué nombrado para 
el Cuzco D. Sebastian Lartaun. Se estableció en Lima 
el Tribunal del Protomedicato. La casa de Moneda que 
existia en esta, se trasladó por disposición del virey á 
la villa de Potosí. 

1571 Este año de 71 dio fin la guerra de los Moros en Grana- 
da con muerte de su rey Aben Aboo lo que se celebró 
con grandes fiestas. Se expidió por el Sumo Pontífice 
Pío V, la bula confirmatoria de la Universidad de San 
Marcos. Pedro Fernandez deVelasco descubrió el secreto 
de beneficiar la plata con azogue, lo que dio mucho real- 
ce al mineral de Huancavelica al extremo de haberse 

1572 mandado por el virey en 5 de Agosto de 572 que D. Fran- 
cisco Ángulo tirase las medidas para la fundación de la 
población titulándola "Villa rica de Oropesa" en memo- 
ria de su casa. En Limase erigió la Doctrina del Cerca- 
do al cargo de los Jesuítas donde fuudarou un Colegio 
para la enseñanza de los in<lios. 

Murió este año en Eoraa el Papa Pió Y, habiendo ins- 
tituido la fiesta del Rosario y añadiendo en la letanía, 
estas palabras "Auxilium christianorum" por la protec- 
ción que habían recibido en la batalla contra los moros 



♦ —53— 

el primer Domingo de Octubre del año anterior de 71. 
Expidió breve para que en los conventos Dominicos se 
bendijesen las velas de Candelaria para la hora de la 
muerte. 

1673 Se fundó en Lima en este año de 73 el monasterio de la 
Concepción y en el mismo los religiosos Agustinos to- 
maron posesión del sitio que actualmente ocupan. Se 
mandó poblar en este año, en la provincia de Cocha- 
bamba la ciudad de Oropesa, sobre las ruinas de otra 
que en 565 se habia establecido. También se fundó por 
Gerónimo Cabrera la ciudad de Córdova y la Santa Fé 
de Buenos Ayres por Juan de Garay. Se trasladó la 
Audiencia de Chile á la ciudad de Santiago. El Domin- 
go 15 de Noviembre de este año, celebró el tribunal 
de la Inquisición el primer auto de fé en la plaza mayor, 
en el que comparecieron seis reos y Mateo Salado de 
nación francés que como hereje contumaz fué quemado. 

1574 En 574 se erijió el tribunal de la Cruzada: mandó fun- 
dar el virey, la villa de Tarija en el valle que tiempo há 
habia descubierto Eran cisco Tarija en cuya memoria con- 
servad nombre. También se estableció en este año laFe- 
ria de Portobelo y la expedición de Galeones que hablan 
de conducir de España los efectos de comercio y su re- 
torno. Se verificó la apertura del Hospital de Naturales 
ó del Espíritu Santo en el Cuzco, que se tenia proyecta- 
do de 556. 

1575 En el de 575 estableció el Yirey el trabajo de Mitas de 
acuerdo con los caciques de los pueblos, tanto para el 
laboreo de minas, cuanto para el de labranza de los 
campos y crias de ganado; por Ja repugnancia que mos- 
traban los indios á trabajar las tierras que se les señala- 
ba: mas este repartimiento solo era obligatorio á la sép- 
tima parte de los vecinos que hubiesen en cada pueblo. 
En 5 de Octubre de este año murió el señor Arzobispo 
Loayza, en una cobacha del hospital de Santa Ana, ha- 
biendo gobernado 32 años. En 7 de Noviembre se le dio 
por el Virey á la ciudad de Arequipa el título de Muy 
Noble y Muy Leal. 

1576 En virtud de Ijiaber determinado el rey por cédula del 
anterior, que la Universidad de San Marcos quedase en 
la ciudad de Lima, los doctores compraron la casa que 
hoy ocupa donde se trasladaron en este año de 76. 

1577 En el entrante de 577 fué electo Arzobispo de Lima Don 
Diego Gómez de la Madrid, mas se detuvo en la Corte 
por haberle llegado las bulas muy maltratadas. También 
fué señalado para Obispo de Arequipa D. F. Antonio 



—54— 
Ervias, mas no llegó á efectuarse la dlvisioü, por la opo- 
sición que hizo el del Cuzco. En este año entró en el 
mar del Sur por el estrecho de Magallanes el primer pi- 
rata inglés Francisco Dracke. (1) 

Fué notable este año por las ruidosas competencias 
que ocurrieron enPopayan entre el Gobernador D. San- 
cho Garciade Espinal, con el Obispo U. F. Agustín de 
la Ooruña, excomulgándooste á aquel. La Audiencia to- 
njó parte en el asuntó mandó llevar preso al Obispo á 
Quito, y fué detenido allí dos años, hasta que el Rey, 
X>or este proceder, reprendió á los ministros ásperamen- 
te y seles penó en costear una fiesta de iglesia en desa- 
gravio del Obispo. 

1578 En este año hubo un fuerte tcTremoto en Lima el 17 de 
Junio. El señor La-Madritl fué nombrado Obispo de Ba-, 
dajos y reemplazado con D. Toribio Alfonso Mogrovejo 
á cuyo título se ordenó en Granada. Se tomaron en es- 
te año informaciones á los mas antiguos conquistadores 
de la entrada de Pedro Oandia á Tu nbes con una cruz 
de madera, con la cual humilló al Tigre y á el León que 
le echaron los indios según refiere Oieza, Garcilázo de 
la Vega y otros, lo que resultó ser falso. Domingo 13 de 
Abril, en la plaza mayor se celebró el segundo auto de 
fé, en el que fueron sentenciados 16 personas y relajados 
el P. Lector en teología F. Francisco de la Cruz, el P. 
F. Alonso Gaseo de igual categoría, F. Pedro de Toro 
[por haber muerto] salió en estatua como reconciliado 
y el Dr. T>. Agustín Valenciano: á éste mandó el Conce- 
jo después, se le restituyese su honor y hacienda. En 9 
de Diciembre nació el B. Martin de Forres. 

1579 En este año se fundó el Monasterio de la Trinidad, en el 
local que hablan desocupado los PP. Agustinos, cuya 
iglesia se había erigido en parroquia con el título de San 
Marcelo, aunque no se puso en ejercicio hasta 585. 

El Virey determinó sacar de las montañas de Villca- 
pampa al Inca Tupac-Amaru que gobernaba en ella; al 
efecto mandó al Licenciado Garci Rodríguez y á F. 
Gabriel de Oviedo, mas habión<lose retirado al interior 
y viendo que los halagos y oíertas no bastaban — dispu- 
so que Martin García de Loyola entrase con tropas, á 
quien se entregó voluntariamente y se condujo al Ouz- 



(1) Por esta expedición se le conredió al na^no dejarlo envejecer cerca 
del puerto de Detford, con una inscripción honovific;i en el árbol mayor, 
otro tanto habían hectio los españoles con el navio "Victoria" en que des- 
cubrió en 1519 diclio estrecho Hernando Magallanes, colocándolo en Sevi- 
lla fuera de mar por expedición tan atrevida. 



—55— 
co en donde estaba el Vi rey. Imnediatainente lo pnso 
preso, le hizo foi'iuar causa y lo nuujdó degollar: reeibió 
la muerte con ( )n.stanc¡a, y antes, el bautismo llamán- 
dose Felipe y terminó en él, la línea legítima de los 
Incas. 

1580 Los Jesuítas que se habían internado en lo interior, fun- 
daron en este año de SO la ciudad de Jnjuí. Se fundó en 
la ciudad de Arequipa el monasterio de Santa Catalina, 
y en lea el convento de San Francisco. 

1581 En 24 de Mayo de 581 entró en Lima el Ilustrísímo Ar- 
zobispo D. Toribio Alfonso Mogrovejo. El gremio de 
navieros estableció para la curación de marineros el 
hospital del Espíritu Santo. El 23 de Setiembre entregó 
el Virey el mando, embarcándose para España, donde 
del áspero recibimiento que tuvo de la rectitud de Feli- 
pe II, por la muerte que dio á Tupac-Amaru, le quitó la 
vida en pocos días. 

X, 

DON MAETIK HENEIQUEZ, hijo del makquéh de alca- 
lices, estaba sirviendo el vireynato de Méjico cuando 
recibió orden de pasar con el mismo destino al Perú, á 
donde llegó en 23 de Setiembre. Al mes siguiente quiso 
la Inquisición obsequiarlo con un auto de íé, que se cele- 
bró el Domingo 29 de Octubre en la plaza mayor, en el 
que fueron sentenciados 20 personas y relajado Juan 
Bernal, natural de Flandes por hereje luterano. 

1582 El siguiente de 582 se fundó el C(degio de San Martin 
bajo la dirección de los Jesuítas. Habiendo regresado 
á Lima á principio de este, el lUmo. Santo Toribio y es- 
tando reunidos los convocados para el Concilio, congre- 
gó su primer sínodo diocesano el 10 de Marzo, y el 15 
de Agosto comenzaron las secciones del Concilio que fué 
el 39 límense. Se experimentaron fuertes terremotos en 
Arequipa y Chile. 

Se iVmdó por Pedro Sarmieuto dos poblaciones en el 
estrecho de Magallanes, nombradas Filipópolis, y nom- 
bre de Dios, pero los colonos y fundadores perecieron de 
necesi'dad y le que<ló por apodo "Puerto del Hambre." 

1583 En 15 de Marzo de 583 murió el Virey, y fué enterrado 
en San Francisco haciéndose cargo del gobierno la Real 
Audiencia, siendo Decano el Licenciado Antonio de 
Cartagena. También murieron en ñnes de este año el 
Obispo de Quito D. F. Pedro de la Peña y el del Cuzco 
D. Sebastian Lartauu que se hallaban en Lima en ei 



—56— 
Concilio Proviueial, cuyas sesiones concluyeron el 15 
de Octubre; ó el 5, pues debe tenerse presente que este 
mes, se compuso de solo 21 dias, dando al cinco la de- 
nominación de quince para el arreglo del. Calendario que 
ruj.iin5, el irapa remauue ri anu anterior. ' 

1584 Desembarazado Santo Toribio de las funciones del Con- 
cilio dicho, comenzó en este año de 84 la segunda visita 
del Arzobispado. Se estableció en Lima la Caja de Cen- 
sos de Indios, siendo su administrador D. Diego Gil de 
A vis, pues desde 552 se babia mandado que en todos 
los pueblos de indios se formase un fondo para ocurrir 
á las necesidades de ellos. 

1585 Se tuvo noticia babor en este año saqueado el pirata in- 
glés Dracke á Portobelo y Cartagena. También se re- 
cibió noticia haber muerto en Roma el Pontífice Grego- 
rio XIII, después de aprobar las determinaciones del 
Concilio Límense: fué electo Sixto V. 

1586 En 20 de Abril de 586 nació en Lima Santa Eosa, en cu- 
yo año el dia de la octava de la Visitación de ISTuestra 
Señora, sufrió la ciudad el mas fuerte terremoto, por lo 
cual, se juró Patrona de los temblores y se estableció 
una fiesta anual. En este año, se hizo capital de provin- 
cia á Lambayeque. 

XI. 
DOÍÍ FERNANDO DE TORRES Y PORTUGAL, conde db 

VIILLAR DON PARDO, FUÉ ELECTO VIREY DEL PERtJ EN 

1584, pero no llegó á Lima hasta el 30 de Noviembre de 
86 recibiéndose en público en el inmediato mes. 

1587 En el siguiente año de 587 descubrió el territorio del 
Chocó, Juan Baños y entró á predicar el Evangelio á la 
nación Matarene San Francisco Solano. En 12 de Agos- 
to se verificó en Trujillo la fundación del monasterio de 
Santa Clara, para lo cual habia salido del de Huaman- 
ga la fundadora de él Sor Isabel Arias de Bobadilla, na- 
tural del Cuzco. Dejóse ver en el Estrecho de Magállíl- 
nes el corsario ingles Tomas Candisek, el cual habiendo 
llegado á la isla de San Felipe la halló despoblada, en- 
terrados los cañones y solo á un hombre nombrado Fer- 
nando Gómez que pudo sobrevivir á cuatrocientos que 
dejó de guarnición Pedro Sarmiento, que habían muer- 
to de hambre. (1) El Virey armó toda la nobleza y de- 



(1) Desde el ano de 519 que fué descubierto el Estrecho no se intentó 
poblar, basta 582— es decir 63 años de&pues. En el dia (1848) álos 261 año 



—Si- 
mas gentfí de la capital, iiia« fué i,uoü(;io«(), jmí i el cor- 
>sark), costeainlo ios inares de Chile y e\ Poní, n¡\\ hacer 
el menor dafn», se retiró; apresaüdo solo una Nao de la 
Chiua von un carííainento inr-erosante. 

1588 ISIotándose la erecida mortandad (jue sufriau los indios, 
se ordenó en este año de 588 que no se repai-tieseu á 
provincias distantes de su domicilio, ni á temples nota- 
blemente contrarios: que se les formase h<>spitalesy <pie 
las justicias cuidasen la buena paga <le sus jornales. Por 
Setien)bre se mandó reedilicar la ciinlad de Piura en el 
sifio que hoy ocui)a nombi'ado "Chircal." 

1589 En el siguiente de 589 se reclinó real orden para que los 
negros y mulatos no habitasen en pueblos de indios, ni 
qne se sirviesen de ellos que la clase de Yanacorui. Con- 
cluyó el gobierno de este vi rey y legresó á Esi>aña. 



Xíl. 

1590 DÜÍÍ^GA^ROIA HURTADO DE MEííDOZA, marques 

DE CAÑETE, SEÑOR DE LAS VILLAS DE ARGETE YSU PAR- 
TIDO, Gobernador qne habia sido de Chile en el Virey- 
nato de su padre, entró en Lima el 8 de Enero de 90, é 
inmediatameijte dispuso qne saliese Alvaro de Mendaño 
con tres buques á reconocer las islas de Salomón con 
ánimo de doblar y se demarcaron seis, desde 6 g. hasta 
14 de latit. al Sur, mas no surtió efecto; perdiéronse dos 
buques, quedando solóla Oapitania a cuyo bordo murió 
poco después el Adelantado Mendaño. Su esposa Doña 
Isabel Barreto se hizo cargo de la dirección del l)uque y 
tomó la ruta á las islas Filipinas, haciéndose célebre por 
su varonil esjnritu. Hubo un gran terremoto en el Cuz-. 
co y otro en la costa, dejándose sentir con fuerza en Ca- 
maná donde salió el mar dos leguas fuera de sus límites, 
represando igualmente el rio y ambas causaron la ruina 
de la población. 

En la ciudad del Cuzco se recibió de Obispo D. Fr. Gre- 
gorio Montalvo, celebró las primeras sinodales y formó 
el arancel de los curas. 

A principio de este año murió en Eoma el Pontífice 
Sixto V. del gran pesar que le causó el decaemieuto qiui 

la Fú^pública de Chile el2l de Setiembre de 1843 ha tomado posesión del 

tíivvitorio por medio del comandante de la goleta de guerra Ancud. D. J, 
V^'ilku. 

TOM. VII. LlTERATUBA— 8. 



—58 — 
snfria el catolicismo: fué reemplazado con Urbano Vil, 
el cual solo ^oberuó doce dias: seeliojóá Gregorio XIV. 

1591 Kii e.ste año de 591 el pirata Caiidisck cou el feliz pro- 
greso que tuvo eii el anterior viage, volvió á armar en 
Inglaterra cinco boques, con el designio de entrar por 
el Estrecho de Magalíanjes, mas en esta segunda nave- 
gación una desecha tormenta le arrojó é hizo naufragar. 
En ec^te año Juan Ramírez de Velazco fundó la ciudad 
de la Riqja, en la provincia del Tucuman. Se reunió en 
Lima el 4? Concilio provincial y se fundó el colegio Se- 
minario de Santo Tori'oio. Se realizó en este año la fun- 
dación del hospital de San Diego de Alcalá [1] para con- 
valecientes de San Andrés, 

Murió en Roma en fines de este año Gregorio, que go- 
bernó once meses y fué Hclamado Inocencio IX. 

1592 En principio de 592 murió el Papa Inocencio, pues go- 
bernó solo dos meses, y le sucedió Clemente VIH. Se 
consagró en LiiM a de Arzobispo de Méjico D. Alonso 
Fernandez Bonilla que se hallal)a de Visitador general 
del Perú, y murió estando para marcharse á Quito á pa- 
citícar el alboroto que se habia movido por el estableci- 
miento del ramo de alcabala. En 5 de Abril Domingo de 
Cuasimodo se celebró en la plaza mayor el 59 auto de fé, 
en el que comparecieron 40 personas y de ellos fueron 
relajados Enrique Axli, Dnarte, y Guater Tillet, herma- 
nos. En este año dejóse ver en el mar del sur el pirata 

1593 inglés "Ricardo Achines" contra el que salió en 593 un 
armamento á cargo de D. Beltran de la Cueva y Castro 
y en reñido combate naval, lo bizo prisionero que con- 

1594 dujo al Callao: puesto a disposición de la Real Audiencia, 
filé condenado á la pena capital, de la que se libró por 
haberse rendido bajo de palabra de honor de conservar- 
le la vida, lo que aprobó el Rey. Fué nombrado en este 
año Obispo del Cuzco D. Antonio de la Raya. 

1595 En el de 595 fundó Lorenzo Suarez de Figueroa la ciu- 
dad de San Lorenzo de la Frontera que se hizo capital 
de la provincia de Santa Cruz de la Sierra. En 17 de Di- 



[]] Da. Maria Esquive!, inujer rica y virtuosa, habiendo enviudado en 
586 de D. Cristóbal Sánchez de Bilbao, empleó todo su caudal en esta fun- 
dación. íSig'uieudo al señor Dr. Uuanue eu sus guias' pusimos á fojas 67 
déla E-itadística la entraila de los religiosos de San Juan de Dios en este 
año, no habiendo realizado sino quince ai3os después, como se verá. Esta 
misma equivocación han seguido otros y en especial las últimas guias de 
forasteros. La relación pasada al 111 rao. señor Arzobispo tJarrueta ha lle- 
gado á mi poder donde constan todos los pormenores acaecidos con dicha 
señora que se irán puntualizando. 



— 5y— 

ciembre, Domingo, se celebró en la plaza itiayor el 69 
auto de fe en el que comparecieron reos de los que fue- 
ron relujados Juan Fernandez de las lleras, Jorje Nu- 
ñez, Francisco Rodri^^uez y Pedi'o de Oontreras. 
1596 Se estableció en el Perú en 596 el dereclio de Alcabala. 
Se mandó que las encomiendas se fueran re<hiciendo á 
poblaciones, y que hubiese para el sustento de las Doc- 
trinas. En 24 de Julio co.ncluyó el gobierno de este vi- 
' rey y se restituyó á España. 



XIII. 



DON LUIS DE VELAZi'O, makqubz de salinas, caballb- 
EO DE LA ORDEN DE SANTIAGO, hallándose sirviendo el 
vireiuato de Méjico tuvo orden de pasar al del Perú, co- 
mo lo efectuó llegando á Lima en 24 de Julio <le 5J6: en 
su tiempo sucedió el j)rodigio desudar copiosamente una 
imagen de Nuestra Señora de Gopacabana, que se ve- 
neraba en una hermita en el pueblo del Cercado, la qvu^ 
se trasladó á la iglesia Catedral y posteriormente abajo 
del puente. 

1597 En el de 597 llegó la noticia de haber muerto en Por- 
tobelo el pirata Drak, en cuya ensenada lo arrojaron sus 
compañeros, dándole en su muerte la ndsma tunjba que 
fué cuna en su nacimiento. Tuvo principio en este año 

" el establecimiento de la casa de huérfanos por LuisOje- 
da. ó Pecador: también establecieron los Jesuítas novi- 
ciado cori título de San Antonie Abad, para perpe- 
tuar la memoria de su patrón D. Antonio Correa. En el 

1598 año de 598 el señor Obisi)o D. Antonio de la Eaya fun- 
dó en el Cuzco el Seminario Conciliar de San Antonio 
Abad, rentando las Cátedras de Cánones y Leyes: cele- 
bró las segundas sinodales y fundó en la ciudad deHna-- 
manga un colegio que corrió á cargo de la Compañía 
de J -'SUS. La señora Esquí vel estableció unas casas pa- 
ra recojimiento de mugeres jmblicas, con el título de 
Santa Maria Magdalena, mas habiendo sido gran el nú- 
mero de las que se retiraron, consumieríni la. renta y se 
desistió el proyecto, formóse en el lugar iglesia, de lo. 
que provino reñido pleito con el Monasterio de li Ba- 
carnacion, pues alegaban molestarles el sonido de las 
campanas, al estremo de mandarse demoler la torre. Por 
este año los PP. Benedictinos que llegaron á Lima, qui- 
sieron establecer la capilla de Ntra. Sra. d-^ Mouserraf ^ lo 



—60— 
que contradijo el Arzobispo, y tuvieron que ocurrir á Es- 
})aña. Kn la capital de Lima el Lego F.Diego Corro, 
fundí) la recolección de San Francisco. La clerecía fun- 
dó el hospital de San Pedro. Bu 24 de Setiembre murió 
Felipe II, de una penosa disentería. 



FELIPE III. 

EMPERADOE XVII DEL PEEU. 



1599 Fué celebrada en Lima con la maj^or ostentación la co- 
ronación de este rey, é igualmente su matrimonio con 
Margarita de Austria. Se consagró Obispo de Popayan 
el D. D. Juan de la Eoca en la Catedral de su patria 
Lima, en donde era Canónigo Doctoral. Se permitió al 
P. Sancbo la fábrica de la iglesia de Monserrat. En 24 
de Noviembre se sublevaron los indios Araucanos des- 
truyendo las ciudades de Valdivia, Imperial, Angol, 
Santa Cruz, Osorno, Chillan y la Concepción, llevándose 
cautivos á sus moradores, con muerte del Gobernador 

„ D. García Oñes de Loyola que socorría el fuerte de Pu- 
ren que tenían sitiado. En este año se hizo merced al 
Cabildo del producto de los arcos de los portales. 

1600 En 18 de Febrero de 1600 reventó con gran estrago el 
volcan de Ubina, que cubrió de cenizas á todos esos lu- 
gares y causó una lamentable ruina á Arequipa. Tam- 
bién fueron infestados estos mares por los corsarios Oli- 
vier de Nort, Simón de Cordes y el Almirante Veraxer; 
émulos y secuases de Drak; con este motivo, se alarmó 
el reino y para saber la gente disponible que había, se 
numeraron los habitantes de Lima por la primera vez, y 
se hallaron 14,262 personas de todas edades y sexos. Ño 
por esto la justicia paralizaba sus labores, asi es que la 
inquisición celebró su 79 auto de fé la segunda Domini- 
ca de Adviento, 10 (Ut Diciembre, en e1 cual aparecieron 
35 sentenciados: por blasfemos 4, por hechiceros 2, por 
doble matrimonio 12, por voraz 1, ])or haber dicho misa 
no siendo sacerdote 1, por sospecha de hereje luterano 1, 
ídem de judío 2, reconciliados por herejes 10, y relaja- 



—OÍ--- 
dos 2, Bíiltazíir Ro<lri<>n(íz de Lucona y Duavto IÑTiincz 
Decea Portujariit-í^t^s [1]. 

1601 En el año siguiente de 60 í se celebró por Santo Tovil)io 
el 5? Concilio provincial. En este año se trajeron de Ceu- 
ta los linioneitos "Gentiles" ó vulü:arinente llamados /n- 
tiles. Mediante los esfuerzos heeíios por los principales 
de la ciudad, se armó y salió una e. cuadra en bus(ía de 

1602 los corsarios. Enix)ero, en el entrante de 602 llci^ó al 
Callao la noticia de haberse perdido la capitana y su ge- 
neral D. Juan Velazco en los bajos de California. kSe 
creó en este año la plaza de fiscal protector de indios. 
En este hubieron reñidas controversias en el Convento 
de San Agustín, pues habiendo sido nombrado F. Eoque 
de S. Vicente Visitador del Convento, suspendió del ofi- 
cio de Prior á F. Alonzo Pacheco, que tenia gran influen- 
cia con los principales de la ciudad, por lo tanto, consi- 
guió se remitiese al Convento, un Alcalde de Corte, el 
cual fué insultado y estropeado; semejante proceder pu- 
so su causa en peor estado; pues tomando parte el Vi- 
rey y real Audiencia, en desagravio del Alcalde, dester- 

1603 rose á F. Eoque á EspaJáa. Que tuvo el desconsuelo de 
no ver la erección del Monasterio de las Descalzas que 
se efectuó en 19 de Marzo de 603 por el que habia tra- 
bajado tanto. Se fandó el tribunal de Cruzada. El mis- 
mo Ojeda fundador de los huérfanos, formó un departa- 
mento para hospital de lactantes. A fines del año le lle- 
gó orden al Vi rey para que se restituyese al de Méjico, 
y lo efectuó á principio del entrante. 



XIV. 



1604 DOíí GAZPAR DE ZÜNIGA, AOEVEDO Y FOISTSE- 
OA, CONDE DE MONTERREY, ccsó en Méjícoy pasó al del 
Pera, entrando en la capital de Lima el 18 de Enero de 
1604. Se fabricó la iglesia de la Soledad por una her- 
mandad del mismo título. En este año se fundó la ciu- 
dad de Oruro por Diego de Padilla, quien la denominó 
S. Felipe de Austria, por el que reinaba en aquella épo- 
ca. Se le agració á la Municipalidad con el ramo de fie- 
latura de pesos y medidas. En Arequipa hubo un fuerte 

1605 teiüblor el 25 de Noviembre y en el entrante de 605 un 



Jf: 



fl] Véanselos Anales de la Inquisición de Lima, por Ricardo Palma- 



—62— 
terremoto arruinó Arica. En este mismo año, se erijie- 
ron los Obispados de Santa Oruz de la Sierra, siendo su 
primer Prelado D. Antonio Calderón, y el de la Paz por 
3). F. Doniing-o de Valderrama. El Illrao. Santo Toribio 
fnndó el Monasterio de Santa Clara de Lima. Pedro 
Fernandez de Quiróz descubrió las tierras australes. En 
lo de Marzo tercera Dominica de Cuaresma se celel>ró 
en la plaza mayor el 89 auto de fé en el que fueron sen- 
tenciados 40 personas: 2 por blasfemos, 8 í>or doble rqa- 
trimonio, 1 por haber celebrado funciones de sacerdote, 
18 portugueses reconciliados, [1] 8 relajados en estatua, 
y 3 en persona nombrados Duarte Anrique, Diego López 
de Vargas, Gregorio Diaz, portugueses. Murió este año 
en Eoma eT Papa Clemente VIH, al mes León XI que 

1606 le habia sucedido, por cuya causa fué electo Paulo V. 
Murió en Lima el 16 de Marzo de 606 el Yirey, cuyo ca- 
dáver fué sepultado en el Colegio Máximo de S. Pedro 
y S. Pablo y se hizo cargo del Gobierno la Eeal Audien- 
cia, siendo su presidente ti D. D. Miguel Nuñez de Sa- 
nabria. A los siete dias, es decir, el 23 falleció en la Vi- 
lla de Saña el Señor Arzobispo Santo Toribio y en el 
Cuzco el Obispo Eaya. En este año y con permiso de la 
Audiencia se fundaron los conventos recoletos de Belén, 
de la Bendita Magdalena y el Colegio de San Ildefonso. 

1607 En 14 de Febrero de 607 se veriíicó la erección del Tri- 
bunal Mayor y Audiencia de Cuentas, siendo el Decano 
el Licenciado Alonzo Martínez Pastrana. 



XV. 

BON JUAN DE MENDOZA Y LUNA, Márquez de mon- 
tes CLAROS, SIENDO VTKEY DE MÉJICO, se le mandó pa- 
sar á este, y entró en Lima el 21 de Diciembre. 

1608 En el siguiente de 608 seelevó á Metropolitana el Obis- 
pado de la Plata ó Chuquisaca, ejerciendo esta primera 
investidura el D. D. Alonzo de Peralta, natural de Are- 
quipa, pues los anteriores electos no tomaron posesión. 



[1] En estos está consideiado Antonio Rodríguez, natural de Varvona, 
que con motivo de su reclusión en la Merced, tonjó el hábito en dicha órdeu 
donde hizo una vidu austerH, y se reconoce su arrepentimiento. Murió eu 
olor de santidad, y en 3692 con el título Dios procUfjioso en el judío mas obs- 
tinado, se publicó un libro abultado de mas de 700 pajinas, en el que se re- 
lata, su vida y se consignan los milagros que hizo. Se inició eii Koma el ex- 
pediente para su beatiñcacion y canonización. — M. O: 



—63— 
En Abril de este año se ordenó, que los beneficios cura- 
dos se confiriesen á sugetos opuestos en concurso, y pro- 
puestos por los Prelados. En 10 de Julio Domingo de la 
Santísima Triuici.id se celebró en el cementtírio de la Ca- 
tedral el 9? auto de fe, de 18 personas, en el que relaja- 
ron al Bachiller Juan del Castillo natural de Lima, por 
haber querido sostener con grandes argumentos, ser ver- 
dadera la ley de Moisés. Los hermanos Juandedianos 
Francisco López, Juan Anco y Gazpar Montero, que ha- 
blan llegado á esta capital, tomaron posesión del hospi- 
tal de San Diego, dándosela el Provisor Dr. Muniz, en 
virtud de la formal renuncia que hizo del patronato, la 
señora Esquivel. 

1609 Se restauró en este año la Eeal Audiencia de Chile por 
D. Alonzo Garcia Itoman. En 4 de Octubre entró en 
Lima su Arzobispo D. Bartolomé Lobo Guerrero, que 
wservia el del JSTuevo Reino de Granada; recibió en Quito 
el palio de mano del Obispo D. F. Salvador Eívera, na- 
tural de Lima, hijo del conquistador D. ISTicolas. Se con- 
cluido el gran puente de Lima y el de Huaura dándole á 
este pueblo título de Villa. Mandáronse erijir los Obis- 
pados de Arequipa, Guamauga y Trujillo. 

1610 Por rf^al cédula 21 de Mayo de 610 se aprobó el acuerdo 
del Virey y Arzobispo, asignando la Episcopal de Hua- 
manga para las apelaciones en 2? instancia de las sen- 
tencias del Arzobispo y la de Trujillo en tercera. 

El 14 de Julio murió en Lima el Bienaventurado San 
Francisco Solano. En 7 de Diciembre del mismo deter- 
minó la cabeza de la iglesia que los prelados presenta- 
dos y confirmados para indias no sé consagrasen en Es- 
paña sino en América y que el acto de su consagración 
se pudiese hacer con un Obispo y dos prevendados [1] 

1611 Posesionóse en este año de 611 del Obispado del Cuzco 
Don Fernando Mendoza, religioso de la Compañía de 
Jesús: é igualmente los religiosos Franciscos, de la her- 
mita de Guadalupe que trasformaron en colegio, titulán- 
dolo (le San Buenaventura. Se concluyó el arco alto del 
X)uente y la alameda de los Descalzos, para cuya conser- 
vación se estancó la Nieve, y Aloja. 

1612 En este año murió .en Camaná pueblo de la Diosesis de 
Arequipa, el Obispo electo D. Fr. Cristóbal Rodríguez, 



¡1] El primero con quien se usó de es^la ceremonia fué con el Tilmo, se- 
ñor D. Fernando Arias de ligarte, á quien coneagró Obispo de Quito de 
613, el señor Lobo Guerrero, asistiendo con Mitras el Arcediano D. Juan 
de Velasquez y D. Feliciano de la Vega. 



—64— 
Arzobispo de la isla de Saiito Domingo, antes de tomar 
posesión; y antes de llegar al puerto «le Payta, murió 
también D. G(>róninio de Cárcamo, Obispo pa,rsi Truji- 
11o. En 17 de Junio Domingo de Trinidad, se celebró el 
109 auto de fé, en la capilla de la Inquisición de nueve 
indios, entre ellos el escribano real Hernando de jSTajera 
Araus. Se celebró en 24 de Noviembre con magnífica 
pompa las exequias de la Eeyna T>^ jMargarita de Aus- 
tria, íjue habia muerto el 3 de Octubre del año antece- 
dente. Debe señalarse este, por primer año en que hízose 
grabado en Lima, y fué la lámina del túmulo, por F. 
Francisco de Bejarano. iín 14 de Diciembre sufrieron 
martirio en Chile en el Valle de Blicura, ordenado por 
el casique Anganamon, los PP. Jesuítas Martin de Aran- 
dn, Oracio Vecbi y Diego Montalvo. 8e sofocó en la vi- 
lla de Potosí un alzamiento fraguado por un Alonzo Ya- 
ñez y se castigaron los culpados. 

1613 Celebróse este año en Lima, en los dias 27 y 28 de Oc- 
tubre un Sínodo diosesauo; habiendo tenido lugar el 
pleito del Arcediano D, Juan de Velasquez por haber 
querido el Arzobispo tomase asiento en las secciones el 
Provisor, antes que él. Se estableció en la caiútai el Tri- 
bunal del Consulado. Se hicieron cargo los padres de 
San Juan de Dios del hospital de Huancavelica. 

1614 En este año se tuvo noticia haber en el otro mar pira- 
tas; con este motivo se mandaron empadronar los habi- 
tantes de Lima, y resultaron 25,454 personas y efectiva- 
mente entró en el mar del Sur con 5 buques el pirata 
ingles Jorje Spilberg. 

1615 Este corsario ó pnata tuvo en este año su encuentro en 
el puerto de Cañete con la escuadra real, la que perdió 
dos buoues, y el cousario orgulloso entró al puerro del 
Callao el 21 de Julio y siguió su derrota para la Nueva 
España, saqueando y quemando á Hua,rmey; emi)ero, 
cerca de las islas Filipinas se encontró con la escuadra 
real que mandaba D. Juan Antonio Konquillo, (pie lo 
puso en una vergozosa fuga. En 9 de Febrero de este 
año nació en Lima el V. P.Francisco del Castillo. En 2 
de Enero verificó la erección del 0})isi)ado de Huaman- 
ga D. F. Agustín Carbajal, religioso Agustino que ser- 
via la iglesia de Panamá. Se nombró para el de Arequi- 
pa al Obispo de Guatemala D. F. Juan Caveros Altami- 
rano, religioso Dominico, que murió sin pasar á su nue- 
va Diócesis. En 18 de Diciembre cesó el Virey y se res- 
tituyó á España. 



—65— 



XVI. 



DON FEAISTOISCO DE BOEJA Y xlEAGON, principe de 

ESQUILACHE, CONDE DE MAYALDE Y GENTIL HOMBRE DE 

CÁMARA DE s. M., tomó el baston el 18 de Diciembre. 

1616 En el inmediato de 616 se verificó la erección del Obis- 
pado de Trojillo x)or D. Fr. Francisco Cabrera, Obispo 
de Pnerto-Eico, Dominico é igualmente el de Arequipa 
por D. F. Pedro Perea, Agustino. Unos soldados de la 
ciudad de Santiago, de las montañas situadas en la parte 
superior del célebre Pongo de Manseriche, arrebatados 
casualmente de las corrientes, descubrieron la Ilación de 
los Maynas. En este año se descubrió el estrecho de S. 
Vicente y la isla de San Mauricio, por Jacobo Le-May- 
re, Guillermo Schonten y otros interesados en el arma- 
mento del navio la "Concordia''; jíor lo cual se le puso 
al estrecho "Lemayre'', y la isla el nombre del Príncipe 
de Orauge: registró las diferentes islas que están á la en- 
trada y salida, y gobernando la derrota al rumbo de las 
islas Malucas y Filipinas, volviéronse á Olanda. 

1617 Con noticia que se tuvo de esta operación, pasó en 617 
á reconocer el estrecho el náutico D. Juan Morel, y de- 
sembarcó en una de las tierras que median entre los dos 
estrechos. Murió en este año el Obispo del Cuzco Men- 
doza, después de haber donado al Colegio de la Compa- 
ñía mas de 300 mil pesos y al Monasterio de Santa Ca- 
talina siete mil. En 24 de Agosto sufrió la ciudad de Li- 
ma el gran dolor de perder á la Virgen Santa Eosa. 

1618 En principio de este año de 18, pasaron á reconocer el 
ya indicado estrecho, los hermanos Nodales: empero, por 
el de Magallanes se introdujo en el mar del Sur, el pira- 
ta inglés Guillermo Fzren, é igualmente Gualteii Eoga- 
li, iiaciendo indecibles hostilidades en los países de la 
Guayana. Se solicitó en este año la conquista del terri- 
torio de Maynas por el general Diego Baca de Vega.. 
Fué trasladado á Panamá el Obispo de Huamanga, Ca^^ 
rabajal. 

1619 En este año de 619 se fundó el asiento mineral de San 
Antonio Esquilache, en la Provincia de Chucuito, que 
ha dado inmensa riqueza, pues de solo la gente de él, to- 
caba al Obispo de cuarta funeral 14 mil pesos: hubo un 
minero que queriendo retirarse lleno de caudal, arrendq 

ToM. vi Literatura — 9 



—66— 
la mina de la Fragua en 1,400 pesos diarios. Sucedió en 
este año el terremoto que asoló las ciudades de Trujillo 
y Piura en 14 de Febrero, por cuyo motivo el Obispo Ca- 
brera quizo trasladar la silla Episcopal á Lambayeque; 
donde murió en este mismo año. En 20 de Agosto entró 
en el Cuzco su Obispo el D.D. Lorenzo Pérez del Grado. 

1620 Erigióse en este año el Obispado de Buenos- Ayres sien- 
do su primer Prelado D. F.Pedro Carranza, religioso Car- 
melita. El Obispado del Imperial de Chile, se trasladó á 
la ciudad de la Concepción. Se mandó fundar en esta 
capital un colegio para los hijos de indios nobles: en la 
ciudad del Cuzco otro titulado de S. Francisco de Borjas; 
y el Convictorio de San Bernardo para los hijos de con- 
quistadores. Murió el Dr. Carabajal Obispo de Huaraan- 
ga. Se consagró en la Catedral de Lima el Obispo de Car- 
tagena D. F. Pedro Torres Altamirano, religioso Fran- 
cisco. En este año se llevó el rio Apurimac el puente de 
cal y canto que este mismo Virey habia mandado fa- 
bricar al ingeniero arquitecto mayor D. Bernabé Flori- 
nes. Sufrió gran inundación el pueblo de Camaná. Se 
confinó para Chile al Provincial de la religión de Santo 
Domingo F. Salvador Eamirez, por asuntos de compe- 
tencia entre religiosos. 

1621 En 13 de Enero de 621 llegaron las bulas elevando á re- 
ligión á la hermandad de San Juan de Dios, en su virtud 
en Febrero hizo profesión áolemne Fr. Francisco López, 
Prelado y otros: aunque hubo contradicción por algunos de 
que se formaron grandesautos; concluyeron con la muerte 
del principal opositor. [1] Se erigió el gobierno de 
Buenos-Ayres, separándolo del de Paraguay, siendo 
su primer gobernador D. Diego de Góngora. Tomó po- 
sesión del Obispado de Trujillo D. Carlos Marcelo Corni, 
natural de esa ciudad, hijo de un fundidor, así es que, 
oyendo tocar las campanas cuando entraba, esclaraó: 
"aquellas campanas que suenan, mas alegre Jas fundió 
mi padre"; fué educado en el Colegio de San Martin de 
Lima, Canónigo Magistral de su Catedral, donde se con- 
sagró. Inmediatamente fundó un Seminario con el títu- 
lo de sus Santos. También tomó posesión en este año 
del Obispado de Huamanga D. Francisco Berdugo. 

Murió en Eoma el Pontífice Paulo V, después de haber 

(1). En 1633 se Mzo la separación de las provincias: erigiendo la del Perú 
y Chile, con la advocación del Arcángel San Rafael, por el General F. Fer- 
nando de Montaos, quedando esclarecido que en esta parte, las guías del 
Sr. Dr. Unamie han sufrido equivocación, pues se pone la erección de la 
Provincia en 1591— cuarenta y dos años antes. 



—67— 
caiiOD izado á San Carlos Borromeo: fué electo el Carde- 
nal Alejandro Ludovico qne tomó el nombre de Grego- 
rio XV. A fines del año llegó la noticia de haber falleci- 
do en España Felipe III, á la edad de 43 años el 31 de- 
Marzo, cuyo aviso le fué al Virey muy sensible, de rao- 
do que el 31 de Diciembre sin esperar sucesor entregó el 
mando á la Eeal Audiencia y se embarcó para la Penín- 
sula. 
1622 En 8 de Enero de 622 falleció en Lima el Arzobispo Lo- 
bo-Guerrero. El Cabildo en el tiempo de la vacante se 
esmeró en la pronta conclusión de la fábrica de la igle- 
sia Catedral. Fué proclamado por*Rey su hijo Felipe IV 
cuando solo contaba la edad de 16 años, y lo primero 
que hizo proceder á proveer el Vireinato del Perú, que 
• según se ha dicho quedó vacante y en gobierno de la 
Eeal Audiencia hasta Julio. 



FELIPE IV. 

EMPERADOE XVIII DEL PERÚ. 
XYII. 



DOíí DIEGO FEEÍí^ANDEZ DE COEDOVA, caballeeo 

ILUSTRE DE CÓRDOVA T PRIMER MÁRQUEZ DE GUADAL- 
CAZAR, servia el Vireinato de Méjico, cuando se le man- 
dó pasar al del Perú, y entró en su capital el 25 de Julio 
de 622: fué el primer Virey que gozó de la dispensa de 
pagar derechos de Alraozarifasgo y á quien se le señaló 
12 mil pesos para recibimiento. Desde luego se aplicó á 
la defensa del Eeyno amenazado por un armamento Ho- 
landez que comandaba el pirata Jacobo Heremeti (ó el 
hermitaño como dicen otros, por haber sido religioso) 
que se tenia noticia haber pasado el estrecho de Le-May- 
re. En este año entró en el Convento de la Eecoleta Do- 
minica Fr. Juan Masias. 
1623 En este año de 623 se descubrió el cerro mineral de 
Huancapeti, el que fundó y pobló D. Francisco Fernandez 
de Córdova, con el carácter de Gobernador y Adminis- 
trador general. En el mismo año 8 de Julio, murió en 
Eoma el Pontífice Gregorio XV, habiendo el año antes 
promulgado la canonización de San Isidro, San Ignacio 



—68— 
de Loyola, San Francisco Javier, San Felipe IS'eri y San- 
ta Teresa de Jesús, que celebraron los Jesuítas con grap. 
pompa y magnificencia: también beatificó á San Pedro 
Alcántara y San Luis Gonzaga. Este papa ordenó que 
la elección de sus sucesores se hicieran en votos secre- 
tos: fué electo el Cardenal Barberiño que tomó el nom- 
bre de Urbano VIII. 

1624 En este año de 624 murió en Lima el Obispo de Are- 
quipa Perea, donde se hallaba con todo su cabildo en un 
ruidoso pleito que sostenían ambos ante el Metropoli- 
tano; reputando el,. Obispo á los canónigos intrusos y co- 
mo á tales quería que devolviesen 40 mil pesos que ha- 
bían percibido de renta, fundándose en que no hubo 
Obispo que les diese institución canónica: el pleito duró 
el tiempo de su gobierno y se concluyó con su muerte. 
En 10 de Febrero se verificó la fundación del Monaste- 
rio de Santa Catalina. Mandó fabricar el Yirey en el ar- 
rabal de abajo del puente cuatro casas para alojamiento 
de negros. En este mes llegó al cabezo de la isla del Ca- 
llao la escuadra de Heremeti compuesta de once bajeles 
y mas de mil hombres de desembarco, la cual no se atre- 
vió echar en tierra por el valor con que se defendió el puer- 
to, en los cinco meses que duró el sitio: en dos de Junio 
hecho un brulot de fuego que la corriente arrojó á playa 
de Bocanegra, donde reventó sin daño alguno, de cuyo 
pesar murió: su cadáver se enterró en la isla y su segun- 
dó abandonó el sitio y dejó estos mares volviéndose á 
Amsterdan. 

1625 La silla Metropolitana que se hallaba vacante fué ocu- 
pada por el señor D. Gonzalo Ocampo, que consagrado 
en la Capilla Real de Madrid, por D. Luis F. de Córdo- 
va. Arzobispo dé Sevilla, á título de Obispo de Guadix, 
fué electo Arzobispo de los Eeyes en 623 y se trasladó 
al Perú y entró en Lima el 20 de Abril de este año de 
625 cuando se hallaba concluida la fábrica de la iglesia 
Catedral, la que consagró el 19 de Octubre con una so- 
lemne función, que se cuenta comenzaron las ceremonias 
á las seis de la mañana y acabó la misa cerca de la no- 
che. En 21 de Diciembre se celebró en la plaza mayor 
el 11? auto de fé, de 24 personas de ambos sexos por di- 
ferentes delitos, en la que compareció la célebre Inés de 
Castro [a] Voladora, y fneron relajados en persona los 
portugueses Diego de Aranda y Juan de Acuña y lloro- 
na: en estatua y huesos, Garci Méndez de Dueñas que 
se habia ahorcado el anterior, y el Presbítero Manuel 
JSTuñez A-lmeida que murió de hambre, pues con la ma- 



—69-- 
yor intrepidez no quizo comer desde que se le puso pre- 
so: después de quemados los dichos, lo ejecutaron con 
los i)apeles y cuadernos de la indicada D^ Inés, que al 
ver volar las cenizas izque decia, "echa flores" [1]. 

1626 Se fundó en el presente año de 26 el colegio de San Pe- 
dro Nolasco, y reediticóse la Villa de Moquegua, deno- 
minándola Santa Catalina de Guadalcázary de allí pasó 
en clase de Gobernador y Capitán General de Chile D. 
Luis Fernandez de Córdova. El Arzobispo Ocampo que 
habla salido á la visita, murió en el pueblo de líecuay 
el 19 de Diciembre con sospechas de veneno que se cree 
le dio un indio por(]ue trató de desapartarlo de la vida 
escandalosa que tenia, habiendo gobernado solo un año 
ocho meses. 

1627 Tuvo lugar en este año de 27 la fundación de la ciudad 
de Santiago de Guadalcázar que realizó el capitán Mar- 
tin Ledesma. En Setiembre murió el Obispo del Cuzco 
Pérez. La religión de San Agustin recibió en este año 
patentes para establecer la alternativa, nombrado de juez 
ejecutor al M. E.ua; quizo oponerse el Vicario Provincial 
F. Lucas de Mendoza, por lo que fué declarado por ex- 
comulgado, de lo que provinieron algunas disenciones 
llegando al extremo de que el Virey reuniese un congre- 
so de teólogos para consultar la absolución, pues se ne- 
gaba el Padre ejecutor, hasta que se le previno lo verifi- 
case en Noviembre. El Licenciado Francisco de Palma 
Fajar lo fundó en la feligresía de San Marcelo hacia el 
camino del Callao, la capilla deííuestra Señora del Buen 

4 Viage. Se prohibió en este año el establecer obrages sin 
licencia previa de la misma Corte. 

1628 El Sumo Pontífice Urbano VIII concedió al Eey de Es- 
paña la mesada de los beneficios eclesiásticos al tiempo 
de su presentación. También tuvieron lugar la publica- 
ción de las leyes de Indias recopiladas por el Licenciado 
D. Eodrigo de Aguilar y del Licenciado Antonio León 
Pinelo, y satisfecho el Perú de la justificación del go- 
bierno del Virey entregó el mando y se restituyó á Es- 
paña. 



[IJ Véanse los Anales de la Inquisición por Eicardo Palma.— Jf. O. 



70 



XIII. 

DON GEEONIMO FERNANDEZ DE OABREEA BOSA- 
DILLA Y MENDOZA, conde del chinchón de los 
CONSEJOS de estado Y GUERRA. Entró en Lima y tomó 

1629 posecion del vireiüato en 14 de Enero de 1629 cuando 
todo él, se señoreaba de haberse sobrepuesto á las ma- 
quinaciones de los piratas; empero, la complacencia no 
fué duradera como se verá: Trujillo tuvo que lamentar 
en la muerte del Obispo Oorni la pérdida de su bien- 
hechor que habia despojádose de las casas en que nació, 
para íormar colegio y establecido renta para dotar á don- 
cellas que quisiesen tomar estado. 

1630 Lima regocijándose por su nuevo Pastor el señor Don 
Fernando Arias de ligarte, natural de Bogotá, oidor que 
habia sido de Lima, Corregidor de Potosí y auditor de 
guerra, que entró en ella el 14 de Febrero, concluyólos 
con llanto, pues en la tarde del 27 de Noviembre estan- 
do en encierro de toros, (1) sobrevino un terremoto que 
habría asolado la capital, si la Virgen «Santísima no hu- 
biera clamado por ella, á su Hijo Jesús, manifestándose 
una imagen, colocada sobre el pórtico de la antigua por- 
tería del convento de San Francisco, con afecto de mi- 
rar al Sagrario, desde cuyo dia, tituláronla Nuestra Se- 
ñora del Milagro. No esperimentaron las demás ciuda- 
des del reino lesión alguna, asi es, que el Cuzco celebró 
la recepción de su Obispo D. Fr. Fernando de Yera, pro- 
movido del primado de las Indias á ella, donde continuó 
el palio. Los PP. Agustinos realizaron la fundación del 
convento de Guia. Se descubrió el mineral de Yaurico- 
cocha por un indio pastor de ovejas llamado Huari- 
Capcha, el cual habiendo formado una hoguera para ca- 
lentarse, observó que las piedras del fogón y del fondo 
se fundieron cuyo secreto participó á D. José ligarte ad- 
ministrador de la estancia de Paria, que se la apropió. 

1631 La Diócesis de Trujillo fué ocupada por D. F. Antonio 
Vallejo que servia la de Popayan: mientras esto, las mi- 
siones franciscanas, progresaban considerablemente lo- 
grando este año la conversión á la íé de la nación de los 
indios Panataguas que habitan un país confinante por el 
N. y E. con Huánuco. Los Jesuítas al paso que sufrían 



Cl) Encierro «e entiende en Lima, por una tarde de lidia, en que todos 
los gastos y entradas se hace por la mitad del precio prefijado y con la cual 
concluye la temporada. 



—71— 
iguales fatigas, también se esmeraban en descubrimien- 
tos cientiíicos, alcanzando buen efecto, en unas tercianas 
perniciosas que padecía la condesa del Chinchón la rece- 
ta de la cascarilla que le suministraron, cuya virtud fé- 
bribuga la descubrió el año precedente un indio, al corre- 
jidor de la ciudad de Loja D. Pedro Ley va, de cuyo títu- 
• lo coD alguna alteración la denominaron los botáuicos, 
admirando como prodigiosa la cura: se empezó el uso de 
la Quina en polvos llamados de la Condesa, y en Europa, 
de los Jesuítas. (1) En fines de este año, es decir, el 3 de 
Diciembre por real cédula, se ordenó la deducción de las 
tercias decimales de las rentas vacantes de los Obispos, 
para aplicarlas en beneficio de las obras pías de España. 
En 27 de Febrero se celebró en la capilla de la Inquisi- 
ción auto de fé, en que aparecieron 3 hombres y 4 muje- 
res castigados por hechiceros y blasfemos. 

1632 En 2 de Enero de este año, se erigió la Congregación ae 
Nuestra Señora de la O. El obispado de Arequipa va- 
cante y que según se ha manifestado, no habia disfruta- 
do el rebaño que lo compone, de un Pastor que mirase 
por él, fué conferido al Dr. D. Pedro Villagomez que te- 
nia en Lima comisión de visitar la Audiencia y Tribuna- 
les, y estando en esta operación le llegaron las bulas y 
se consagró. Se comenzaron hacer fábricas abajo del 
Puente. 

1633 El 20 de Abril del año siguiente de 633 pasó el señor 
Villagomez á tomar posecion y arreglar todos los asun- 
tos concernientes á su grey. En este año sucedió el es- 
candaloso suceso del monasterio ele la Encarnacicn, de 
haber una monja muerto á otra á puñaladas; se consul- 
tó á Roma el castigo que debia dársele, y se mandó fue- 
se emparedada. (2) 

1634 Observándose el gran consumó que en esta capital ha- 
bia de nieve, trató de estancarse este artículo, como se 
efectuó en el presente año de 634 que continúa hasta el 
dia. Tuvo lugar en este año, una inundación de casi to- 
do el arrabal de San Lázaro por haber salido el rio Ei- 
mac de madre. 

1635 En Enero de este año de 635 se celebró en Lima un sí- 
nodo diocesano que fué aprobado. 

El Obispado de Trujillo perdió al señor Vallejos, des- 
pués de un corto gobierno y se trasladó el cuerpo á su 



(1) Véase sobre el descubrimiento de la Quina las Tradiciones de Pal- 
ma- -Jí. O. 

(2) Según la Bula debia ser la ejecución en una celda de cuatro paredes, 
pues se le privaba de toda comunicación y de voz activa y pasiva. 



—72— 
patria Madrid, á cuyo convento había remitido 50 mil 
pesos. La provincia de Maynas esperimenté en este año 
una sublevación de sus naturales que arruinaron la ciu- 
dad de San Fraucisco de Borjas, pero volvieron á paci- 
ficarse á esfuerzos de los Jesuítas. En la noche del 11 de 
Agosto se puso en gran alarma la ciudad con la prisión 
de cerca de cien personas, acusadas ante la inquisición 
como judíos, siendo los mas comerciantes: para desocu- 
par los calabozos, se celebró el 17 de dicho mes auto de 
fé en la capilla en que se sentenciaron 12 personas. 
1636 Murió en Huamanga en este año, el Obispo D. Francis- 
co Berdugo promovido al Arzobispado de Méjico, prela- 
do limosnero y justo, después de haber visitado cinco 
veces su diócesis: no fué menos D. F. Gabriel de Zarate 
. que le sucedió, religioso dominico, natural de Lima, pero 
su gobierno fué tan corto que murió el siguiente de 37 
con gran sentimiento de los que le trataron, sin haber 
llegado á estendérsele bulas. En este año se gastaron 
de Oajas reales 12,500 pesos en la conducción á España 
de cuarenta Aleones para la real Caza I olateria de S.M. 
Se ordenó que el dinero de los Monasterios se llevase á 
la Caja real. Se prohibió que los indios usasen armas 
ofensivas. 
1638 El comienzo del inmediato de 38 también fué bien ca- 
lamitoso; en 27 de Enero sufrió Lima la pérdida de su 
prelado D. Fernando Arias de ligarte varón austero y 
penitente que gastó todo el tiempo de su gobierno en vi- 
sitar su diócesis cuidando de celebrar misa todos los 
dias. Fué señalado para remplazarlo el Obispo del Cuz- 
co, Vera; pero el Todopoderoso determinó tuviesen igual 
tiempo de gobierno ambos, recogiéndoselo para sí en ISTo- 
viembre. La mitra de Trnjillo fué ocupada en el año de 
que se habla, por D. Diego de Montoya Obispo de Po- 
payan, insigne predicador que había conseguido la re- 
ducción de los indios Ohocoes y I^oanamas: no fué me- 
nos elocuente el Jesuíta Lucas de la Cueva, que logró 
fundar el pueblo de Jeveros en Maynas. El comercio 
que hasta aquí había caminado pacificamente, sufrió sus 
molestias en este año, pues le acometió á la armada de 
los galeones del general D. Carlos ] barra, el corsario 
Holandés conocido por "Pie de Palo," mas tuvo la for- 
tuna que después de un reñido combate de cinco horas 
fué muerto el corsario y echados á pique siete de sus 
buques. 
1639 Domingo 23 ,de Enero de este año, se celebró en la Pla- 
za mayor un auto de fé, de gran aparato y fué el 149j en 



—73— 
él aparecieron 80 reos: siete salieron con palmas y en ca- 
ballos blancos, por habérseles declarado inocentes: 6 mu- 
jeres por hechiceras: 50 reconciliados con San Benito y 
doce relajados, que fueron quemados vivos en el Pedre- 
gal por judíos: nombrados Manuel Bautista Pérez, co- 
luercirnte de mucho crédito, estimado de eclesiásticos y 
seglares, mayordomo del Santísimo de la Iglesia Cate- 
dral, á quienes se le de<licaban en las Universidades ac- 
tos literarios; teníanlo los de su nación por el oráculo de 
la religión hebrea, llamándolo "Oapitan grande"— -Los 
comerciantes Antonio Vega, Antonio Espinoza, Diego 
López de Fonseca, Jnan Rodríguez Silva, el bachiller 
Francisco Maldonado de Silva, cirujano natural delTu- 
cuman é hijo de portugués, Juan Acevedo, Luis de Li- 
nia [sus hermanos Juan y Tomas, fueron reconciliados] 
* Eodrigo Vaez Pereira, Sebastian Duarte, Tomas Cua- 
resma, cirujano: también fueron quemados los huesos 
de Manuel Paz Estra vagan te por haberse ahorcado en 
la cárcel. 

Notóse como á las tres de la tarde, acabadas de leer 
las sentencias, levantarse un fuerte huracán fenómeno 
observado en Lima por la primera vez, rompió con toda 
violencia la vela que hacia sombra al tablado, y miran- 
do al cielo Maldonado, dijo: "esto lo ha dispuesto asi el 
Dios de Israel para verme cara á cara desde el cielo." Al 
otro dia salieron por las calles los condenados á la pena 
de azotes. (1) 

En 3 de ííoviembre perdió Lima al Beato Martin de 
Porres, donado de la orden de predicadores y el 18 de 
Diciembre entregó este virey el mando y se restituyó á 
España. 

XiX. 

DOls^ PEDEO DE TOLEDO Y LEYV A, marques de man- 
ceba, SEÑOR DE LAS CINCO VILLAS Y SU JURISDICCIÓN, 
COMENDADOR DE ESPARRAGAL EN EL ORDEN DE ALCÁN- 
TARA, GENTIL HOMBRE DE CÁMARA DE S. M. T DE SU 

CONSEJO DE GUERRA. Fué uombrado Vircy del Perú y 
entró en Lima el 18 de Diciembre de 639. 
1640 Se empleó en guarnecer y amurallar la plaza del Callao 
con copiosa artillería de bronce fundida en esta ciudad, 
la que para igual efecto se condujo para el fuerte de 



(1) Véase Anales déla Inquisición por Palma — M. O. 

ToM. VII. Literatura — 10 



—74— 
Valparaíso y presidio de Valdivia, dando orden al maes- 
tre de campo D. Martin de Valenseguy, corregidor de 
Gnayaquil, fabricase para la defensa del mar bajeles de 
importancia. En este año fué ascendido al obispado del 
Cuzco, el de Trujillo Dr. Montoya, mas no tomó pose- 
cion por haber muerto en el mismo año: también salió á 
servir el obispado de la Paz el chantre D: Feliciano de 
la Vega. 

1641 En este año se introdujo el papel sellado. En 22 de Ma- 
yo entró en Lima el Arzobispo Dr. D. Pedro de Villa- 
gomez, dejando el obispado de Arequipa á D. Agustín 
de ligarte y Sarabia, que obtenía el de Guatemala. En 
este, ante el notario apostólico Fr. Diego de Oórdova se 
recibió información jurídica del suceso de nuestra Seño- 
ra del Milagro, acaecido en el terremoto de 630 que se 
ha referido. Domingo 17 de l^ovíembre se celebró auto 
de fé en la capilla de la Inquisición, en él comparecie- 
ron 16 penitenciados — uno por matrimonio doble, cator- 
ce portugueses por judaisantes y por hechicera Da. Ma- 
ría de la Cerda y Badillo [a] la Tucumanesa; y el dia 
siguiente fué el designado para los azotes de esta y de 
tres judaisantes. 

1642 Sucedieron en este año de 642 en el Paraguay las ruido- 
sas competencias y disenciones entre el Obispo Cárde- 
nas y los regulares de la Compañía, al extremo de echar 
al Obispo de su Iglesia el gobernador D. Gregorio de 
Hinestrosa. Salió á servir el Obispado de Hu^jaca, el Ar- 
cediano de Lima D; Bartolomé Benavides. Se reforma- 
ron las tasas de los tributos de indios que en algunos 
pueblos se hallaban recargados. 

1643 Se recibió noticia de haber ocupado los holandeses á 
Valdivia mandados por Enrique Brant, lo cual puso en 
gran confusión el reyno: el virey mandó se hiciesen no- 
venarios en todas las iglesias, mientras tanto, meditaba 
la advocación que había de tomar para protectora de las 
armas. A esta sazón el P. M. Fr. Gaspar de Saldaña re- 
ligioso dominico, ofreció el patronato del Dulcísimo nom- 
bre de María: en tan bella oportunidad que cabalmente 
llegó cédula real para que el virey designase la advoca- 
ción y con tan prósperos principios se procedió á fijar el 
18 de Octubre para el juramento, que se verificó con la 
mas solemne función, saliendo cargando las andas de 
los cinco ángeles, individuos que obtenían en el ejérci- 
to el grado de capitán y la de Nuestra Señora del Eosa- 
rio cuatro caballeros cruzados. — Con estos preparativos 
salió para el punto ocupado por los holandeses una ar- 



—75— 
niada compuesta de 12 bajeles al mando de D. Antonio 
de Toledo, hijo del virey, dando á la vela el Sábado 31 
de Diciembre. En este mes llegaron de Tierra Firme las 
monjas que fundaron el monasterio del Oarmen-Alto. 
En el presente año de 644 tomó posesión del Obispado 
del Cuzco el Dr. D. Juan Alonso Oeon, que servia el de 
Yucatán. En este mismo año murió en Roma el Pontí- 
fice Urbano VIII el 29 de Julio, después de haber caño- 
niñeado á Santa Isabel Reyna de Portugal y á San An- 
drés (Jorsino: beatificó á San Cayetano y á San Félix de 
Cantalicio: también dio á los cardenales el dictado de 
Eminencia. Los religiosos dominicos erigieron en este 
año el colegio de Santo Tomas con los cuantiosos bie- 
nes que dejó D. Andrés Cinteros. 

En los meses de Febrero y Marzo de 645 hubieron en 
Quito repetidos temblores y por Abril se asoló Eio-bam- 
ba con uno formidable. Se reedificó y fortificó á Valdi- 
via por el Maestre de Campo D. Alonso de Villanueva. 
En este año se hizo cargo del Obispado de Huamanga 
D. Fr. Antonio Conderino religioso agustino, mas ha- 
biéndose puesto amenté al poco tiempo se nombró de 
Coadjutor á D. Antonio de Castro que renunció. Entró 
en el puerto del Callao de regreso la armada,Sábado 6 de 
Mayo, no habiendo encontrado á los enemigos, que de- 
socuparon de antemano á Valdivia: observóse en esta 
expedición que dirijió el P. Francisco del Castillo como 
confesor del General, que salió en Sábado del Callao, 
llegó á Valdivia Sábado 4 de Febrero, arribó á Arica á 
tomar el caudal de la real hacienda Sábado Santo 15, de 
Abril, y últimamente ancló en Sábado. «f 

En este año se publicó bando para que se presentasen 
todos los portugueses residentes en la capital con las ar- 
mas que tuviesen, y se reunieron seis mil, aunque se les 
mandó salir, sin embargo de haber ofrecido 2000 duca- 
dos, se quedaron, lo que se atribuyó á coecho y fué uno 
de los puntos que se tuvo presente en la causa de resi- 
dencia. Se fundó en el Cuzco el hospital de San Andrés 
para la curación de mujeres, al que es anexo el colegio 
del mismo nombre para educación de niñas españolas y 
pobres. En este año íuó nombrado el Dean D. Andrés 
Garcia Zurita, coadjutor del Obispo de Huamanga. Se 
fundó en Lima por el Licenciado Francisco Gamarra, 
Cura de San Sebastian, la hermandad de la '"Concordia 
Clerical," la que confirmó Alejandro VIL Los Padres 
Fr. Martin Valles y Fr. Francisco de Gamboa, religio- 
sos de San Francisco de Paula, llegaron á Lima este año 



—76— 
y establecieron su hospicio en la hermita de Nuestra Se- 
ñora del Buen-viaje que se había construido en 627 se- 
gún se ha dicho. A la misma sazón Alón zo Eodrigüe/, 
Juan Ocampo y el hermano Diego de las Casas, fabrica- 
ron la iglesia á*^ l^uestra Señora del Socorro en la calle 
de Malambo, con el ñn de establecer convento de reli- 
giosos Capuchinos, mas habiendo solicitado licencia de 
la Corte, se negó. Fué trasladado el Obispo de Arequipa 
Dr. ligarte al de Quito. 

1647 Hubo en este año de 47 un terremoto casi universal en 
el Perú, el que arasó á Santiago de Chile en 13 de Mayo, 
sepultando sus edificios mas de dos mil personas. Fué 
nombrado en este año Obispo de Trujillo D. Fr. Luis de 
Córdova y Eonquillo, que servia el de Cartagena, el que 
habiendo muerto le reemplazó D. Pedro Oortega y So- 
tomayor, natural de Lima, el cual luego que lo supo 
abandonando el Arcedianato, se retiró al noviciado de 
la Compañía, donde tomó la sotana; mas se le obligó á 
dejarla, y consagrado pasó á su Diócesis. En este año 
hubieron reñidas competencias en el convento de San 
Francisco, por la elección de Vicario Provincial, pues el 
P. Fr. Pedro Iramain que fué electo en el convento de 
Pisco, murió á los siete meses en la visita. 

1648 El Dr. Sotomayor fué ascendido al Obispado de Are- 
quipa, y reemplazado con D. F. Marcos Salmerón que 
murió antes de tomar posesión. Aconsecuencia del fo- 
mento que se daba en una casita del Cercado á Nuestra 
Señora del Carmen, donó en este año el capitán Juan 
Becerra el sitio, donde con este título se formó un pe- 
queño hospital para indios convalecientes. En 20 de Se- 
tiembre concluyó el gobierno del Virey. 



XX. 



DON GABCIA SAEMIENTO DE SOTOMAYOR, conde de 

SALVATIERRA, MARQUES DE SABROSO, CAUDILLO MAYOR 

DEL REYííO Y OBISPADO DE JAÉN, hallábase sirvíeudo el 
Vireinato de Méjico cuando fué trasladado al del Perú, 
entrando en su capital el 20 de Setiembre de 1648. 
1649 En el entrante de 649 se facilitó el establecimiento y 
conversión de la Provincia de May ñas por los regulares 
de la Oomi)añía, cuyos naturales se habían sublevado 
anteriormente destruyendo todas las jjoblacíones. 
Fué nombrado en este año Obispo de Trujillo D. Juan 



—77— 
de Zapata y Figueroa, que miirií) en el de Santa-Oruz 
de la Sierra antes de recibir las bulas. En el pueblo de 
Éten, correspondiente entonces á este Arzobispado, se 
vio el repetido prodigio de un niño aparecido en la hos- 
tia existente en la custodia de la iglesia en los dias 20 y 
21 de Julio. 

En 25 de Marzo se hicieron grandes rogativas por el 
hurto de formas que se perpetró en la iglesia de monjas 
de Santa Clara de la ciudad de Quito. En 8 de Diciem- 
bre de este año recibió el señor Villagomez el Palio. 

1650 Se fundió en este año de 50 la célebre fuente de bronce 
que en la plaza mayor de Lima perpetúa la memoria de 
este Virey. En 31 de Marzo experimentó la ciudad del 
Cuzco un formidable terremoto que destruyó muchos de 
sns edificios. El Obispo de Huamanga D. Andrés Gar- 
cía de Zurita, fué traslado al de Trujillo y nombrado pa- 
ra aquel D. Francisco Grodoy,T)ean de Lima y el tesore- 
ro de dicha iglesia D.Juan Machado, salió Obispo de Po- 
payan. 

1651 En el año de 51 se facilitó la conversión de los indios 
Mataguayos de la Provincia del Chocó, haciendo su en- 
trada los Jesuítas Ignacio Medina y Andrés Luxan, guia- 
dos por el casique líao; mas al poco tiempo se subleva- 
ron. 

1652 En este año de 652 fué ascendido el señor Ocon Obispo 
del Cuzco al Arzobispado de Charcas, después de haber 
dado á todas las iglesias de sus diócesis, cálices, lámpa- 
ras de plata y demás ornamentos: aplicó parte de su ren- 
ta para la reedificación de la iglesia Catedral, con la cual 
se concluyó, como igualmente para la de Santa Catalina. 
Murió el de Trujillo Dr. Garcia de Zurita. 

1653 En 653 se nombró para el Obispado de Trujillo á D. 
Diego del Castillo, mas antes de pasar á él, se le promo- 
vió al Arzobispado de Santa Fé. En Julio de este año 
se tumultuaron algunos religiosos de Santo Domingo, 
negando la obediencia al Provincial Fr. Francisco de la 
Cruz, con motivo de habérsele presentado para el Obis- 
pado de Santa Marta, y aclamaron al Prior Vicario Ge- 
neral. Fué er^ este año electo Obispo de Arequipa, D. 
Fr. Gazpar de Yillaroel, religioso Agustino natural de 
Lima que servia el de Santiago de Chile. Se perdió en 
lof^ bajos de Chanduy, el navio la "Capitana" de la arma- 
da del Comercio, lo/ rándose por las activas providencias 
del Presidente de Quito sacar todo el tesoro que se re- 
mitía á España. 

1654 En este año se estableció la práctica de apartar de la 



—78— 
í?raesa de cada fundicioD, monedas para ensayar y cali- 
ficar el peso, pues en este año se reconoció la moneda 
doble de cobre con solo el peso de cuatro reales y descu- 
l)ierto el fabricante D. Pedro Rocha, pagó su delito con 
la pena ordinaria. Se mandó construir un puente en el 
rio Pachacliaoa. En este año se hizo cargo del Obispado 
de Arequipa D. Pedro Ortega de Sotomayor, En 8 de 
Diciembre asistió el Virey y demás tribunales ala igle- 
sia Catedral y en manos del 111 mo. señor Arzobispo ju- 
raron defender la Concepción Santísima de Maria, con- 
cebida sin pecado. 
1655 En 7 de Enero de 655 fué acometido su Santidad el 
Pontífice Inocencio X, de una furiosa disentería que mu- 
rió Jueves. En 24 de Febrero entregó el mando el Virey 
y se quedó en Lima. 



XXI. 



DON LUIS EXEIQÜE DE GUZMAN, conde de alva de 

LISTE Y VILLAELOU, VIREY DE MÉJICO Y EL PRIMER 
GRANDE DE ESRAÑA QUE PASÓ AL PERÚ; SC hÍZO CargO 

del Vireinato en 24 de Febrero de 1655. Se formó en 
Arequipa un Beaterío de terceras de San Francisco. En 
este mismo año hubo un espantoso terremoto el 13 de 
Noviembre, que al parecer tuvo oríjen del presidio del 
Callao por la parte que mira al poniente, porque de su 
espaciosa isla fué mayor el combate, arruinando la po- 
blación. En este año, la armada de Galeones que mar- 
chó á Tierra firme al cargo del Márquez de Villa-Rubia, 
después de recios temporales perdió la almiranta en los 
bajos de los Mimbres, con cinco millones y medio en oro y 
plata, un registro muy considerable de frutos y seiscien- 
tas personas,de las que solo escaparon cuarenta y cinco. 
1656 En el siguiente de 656, otra armada de tres galeones 
cargada de caudales, y en laque se conducía el Márquez 
de Baydes, que concluyó su gobierno de Chile, se en- 
contró con una escuadra inglesa de siete naves y atacán- 
dose mutuamente después de un recio combate, acorda- 
ron los primeros, morir antes que enriquecer con el te- 
soro al inglés, y pegando fuego al i)eñol fuéronse á pi- 
que sin salvar cosa alguna. También en este año, una 
escuadra inglesa se apoderó de Jamaica, y nombraron 
por su gobernador al coronel Doyley. Llegó á Lima el 
breve de la Purísima Concepción, que celebró con toda 



—79— 
pompa la IJüiversidad de San Marcos, siendo su Rector 
el D. D. Dieg;o de León Pinelo. En este año fué promo- 
vido el Obispo de Huamanga D. Francisco Godoy á la 
silla de Triijillo, mas murió antes de tomar posesión. 

1657 En 15 de Marzo de 57 hubo un fuerte temblor en Chile 
que causó muchos estragos. En este año se sublevaron 
los indios del valle de Calchaqui en Tucuman, fomenta- 
da por Pedro Bohorques, que se decia descender de los 
incas. El Maese de campo José Salcedo que andaba en 
estas expediciones, logró ir al lugar de Laycacocha (que 
signiñca laguna encantada, ó como dicen otros laguna 
infernal) y habiendo un indio descubiértole el secreto de 
la mina que después se conoció con su nombre, comenzó 
á trabajarla, de la cual se cuenta, haber sacado en una 
noche, 93 bolas avaluadas en 1,000 pesos: también es 
constante sacó de ella, una piedra de plata maciza que 
después de desbastada mucho, por no caver por el cami- 
no, pesó 7 arrobas, tan limpia y sin mezcla que se le pu- 
so el cuño como á barra. En la Pascua de Espíritu San- 
to de este año, estando el Yirey y Audiencia en Cate- 
dral, promulgaron los inquisidores tres edictos, refirién- 
dose uno de ellos á un papel publicado en Méjico por el 
Holandez Guillermo Lombardo, que conservaba el Virey 
y que en secreto lo manifestó á un inquisidor: de esto 
resultaron grandes competencias, hasta que el Rey, re- 
solvió se abstuviesen los inquisidores de semejante pro- 
ceder; pero que el Virey entregase el papel. 

1658 En 658 también se suscitaron ruidosas competencias 
entre el Provisor del Arzobispado y la Real Audiencia, 
por haber aquel excomulgado á los Alcaldes de Corte 
que hablan puesto presos á dos notarios: fué necesario 
reunir un congreso de Teólogos y se discutiese la mate- 
ria, procediéndose después á absolver á dichos alcaldes. 
En este año falleció en el Cuzco el Obispo Sotomayor, 
después de haber adornado la Capilla de la Antigua, 
gastando de su renta mas de 18 mil pesos. 

1659 En 26 de Junio de 659 murió en Lima el Conde de Sava tier- 
ra que se habia detenido por la guerra, cuyas exequias 
se celebrarcm en el convento de San Francisco con toda 
magnificencia. En Noviembre de este año salieron de 
Cádiz los galeones del General D. Pablo Contreras, el 
cual conduela al Yirey entrante: mas habiendo sufrido 
un recio temporal la escuadra, naufragaron siete buques 
sobre el bajo de las puercas, teniéndolos demás que vol- 
ver á dar fondo en la bahia bien maltratados. Fué sus- 
penso por real cédula el Obispo Cárdenas. En este año 



—80— 
D. Mateo Pastor y su esposa D? Francisca Velez Michel 
cedieron todos sus bienes para la fundación del colegio 
de Huérfanas. 

1660 Reventó el volcan de Pichincha con espantosos terre- 
motos y ruinas considerables en 12 de Octubre, llovien- 
do piedras y ceniza que oscureció el dia. Pasó en esto 
año el Obispo de Arequipa Villarroel a la Metropolita- 
na de Chuquisaca, después de haber fabricado la iglesia 
Catedral de aquel. En este año se introdujo un cisma en 
la religión de Santo Domingo, porque habiendo muerto 
el Provincial y el Prior del Convento grande con interva- 
lo de 30 horas, ae levantaron dos Vicarios generales, el 
P. Hyporri, Prior del Cuzco y el P. Torres de la Eecole- 
ta, tales fueron los desórdenes, que vióse el Virey en la 
precisión de mandar bajar al primero y ponerlo en un 
buque: empero, no cesóla disputa hasta que vinieron pa- 
tentes del Reverendísimo en que instituía por Vicario ge- 
neral y visitador al P. Barbarán. 

1661 En principio de 661 se recibió el breve de Alejandro VII, 
sobre la Purísima Concepción de Maria, (pie faó celebra- 
do con lucimiento. En 26 de Abril murió en Panamá el 
Obispo del Cuzco D. Agustín Muñoz de Saiidoval que 
habia remitido desde Portobelo sus bulas, y gobernó por 
él su Provisor cinco meses. En 31 de Julio entregó el 
Virey el mando y se embarcó para españa. 



XXIL 



DON DIEGO BENAVIDES Y DE LA CUEVA, conde de 

SANTTSTEVAÍT DEL CONCEJO DE LA GUERRA, VIREY DE 

NAVARRA, de donde fué trasladado al Perú y entró en 
Lima el 31 de Julio de 1661, á cuya sazón hubo una su- 
blevación en la provincia de Chuquiavo, siendo udos 
mestizos los principales motores: con el castigo de ellos 
logró cortarla el corregidor D. Francisco Herquiñigo. 
En este mismo año, se hizo cargo del Obispado de Tru- 
jilloD. Fr. Juan de Calle, religioso Mercedario, el cual 
consagró su iglesia Catedral. También entró en Hua- 
manga su Obispo D. Fr. Cipriano Medina, religioso Do- 
minico natural de Lima, murió al poco tiempo, saliendo 
á la visita. 
1662 En este año fué acaecida la muerte del B, P. Fr. Bartolo- 
mé Badillo, religioso Agustino, natural de Salta, princi- 
pal promovedor de la fundación del hospital de morenos. 



—81— 
que como á tal, lo distinguieron con su nombre, sus so- 
cios el Dean Cabrera y el P. Castillo. Se trasladó al lu- 
gar donde se halla, el Teatro Cómico. Se exijió un do- 
nativo para sosten de la guerra con la Francia. 

1663 En 663 se erijió la real Audiencia de Buenos Ayres, 
siendo Presidente de ella D. José Marañon de vSalazar 
(jue no tuvo segundo por haberse conocido infructuosa 
su fundación. Se trasladó la ciudad de Zamora al lugar 
donde se halla. Entró en la ciudad del Cuzco de Obis- 
po D. Bernardo Izaguirre, que servia el de Panamá: ha- 
bía sid() antes Corregidor de Quispicanchi. Habiendo en- 
contrado concluida la fábrica de la iglesia Catedral, 
la consagró. 

1664 Se celebró en 23 de Enero de este año de 664 en la Pla- 
za mayor un auto de fé, entre los castigados fueron re- 
lajados Manuel Henrique en persona, y Mencia de Luna 
en estatua. Bu 12 de Mayo hubo un tuerte temblor en 
lea, que asoló la ciudad, quedando sepultadas entre sus 
ruinas mas de cuatrocientas personas: este incidente se 
atribuyó á castigo del cielo, porque la tarde antece- 
dente un hombre atrevido infirió á un sacerdote 17 pu- 
ñaladas dejándolo muerto: también participó de sus es- 
tragos Pisco y Lima. Fué nombrado Obispo de Hua- 
mauga el Dr. D. Vasco de Contreras, Maestre-escuela de 
su patria Lima, pero no llegó á tomar posesión de él. 
La tomó del de Arequipa D. Fr. Juan de Almoguera, 
religioso Trinitario. 

1665 Unos españoles nombrados Salcedos que como se ha 
. dicho descubrieron el rico mineral de Laycacota ó Lay- 

cacocha, manejábanse con gran obstentacion, socorrien- 
do y habilitando á cuantos se llegaban á sus puertas: 
de este modo habían adquirido innumerables amigos, al 
extremo de disponer á su arbitrio de los funcionarios 
públicos de las poblaciones circunvecinas. El día 24 de 
Junio se suscitó una pendencia entre los indios y la gen- 
te de sus minas, con los de las otras, tomando tal incre- 
mento que pusieron fuego á la Cancha de los contrarios 
donde se habían encerrado algunos vascongados, de que 
resultó haber muerto á balazos el P. Fr. Simón de Mi- 
randa, comisario de Jerusalen y D. Juan Campos: el Go- 
bernanor D. Andrés Flores de la Parra, hizo prender á 
algunos y dio garrote al Alférez D. Francisco de Zara- 
te, con lo que se sosegó. Al poco tiempo ocupó el Go- 
. bierno D. Angelo de Peredo, que no era de la parciali- 
dad de los Salcedos; se opusieron, haciendo un tu imito 

TOM. Vn. LlTEKATÜKA— 11. 



—82— 
el 18 de Octubre, de que resultaron varias muertes, dan- 
do voces de "Muera el mal gobierno, el Eey y el Papa" 
continuando el desorden hasta que el Gobernador aban- 
donó el pueblo y se retiró al de Tiquillaca donde hizo 
publicar bando, para que se le incorporasen los vasallos 
leales, para entrar en el asiento. Gaspar Salcedo como 
era señalado se marchó al Cuzco, dejando á sus partida- 
rios en el pueblo de Juliana de la provincia de Lampa 
donde los sostenía de un todo, por mano del Corregidor 
D. Juan Salazar, engrosaron hasta la fuerza de 800 hom- 
bres. En Setiembre murió Felipe IV. 



CARLOS 11. 

EMPEEADOE XIX DEL PEEU. 

1666 Fué proclamado Carlos II de edad de 4 años, bajo la tu- 
tela de la Eeyna Madre Da., María Ana de Austria, que 
fué gobernadora. En 16 de Febrero de este año se celcr 
bró auto de fé en la Iglesia del hospital de la Caridad, 
en él que comparecieron 7 reos por diversas causas. Con- 
tinuaron los alborotos de Puno, pues en Marzo fué asal- 
tado el indicado asiento de Laj^cacota, de que provinie- 
ron muchas muertes y robos: dividiéronse en dos ban- 
dos, y saliendo á campo, tuvieron sangrienta batalla, los 
naturales de Burgos y Vizcaya, contra los andaluces y 
y criollos, quedando vencidos los últimos, dejando por 
muerto al Gobernador Peredo. Estos pesares ocasiona- 
ron la muerte del Virey el 16 de Mayo: depositaron su 
cadáver en el templo de Santo Domingo. La real 
Audiencia se hizo cargo del gobierno, siendo su presi- 
dente el Licenciado D. Bernardo de Iturricerra. En es- 
te año también murió el Pontífice Alejandro VII que ca- 
nonizó á Santo Tomás de Villanueva y á San Francisco 
de Sales. 
La real Audiepcia poniendo su primer cuidado en so- 
segar los alborotos de Laycacota, expidió inmediatamen- 
te un indulto, cuya ejecución se cometió al Obispo de 
Arequipa Almoguera, mas no tuvo efecto, porque ba- 
jando del Cuzco Gaspar Salcedo, continuaron los dis- 



—83— 
turbios y para conservación de los fcnmnltuantes perfec- 
cionó un fuerte que estaba en obra: nombró ofíciales y 
soldados de guarnición y también fundió dos piezas de 
artillería. 

Mientras esto sucedía en aquella parte del reino, en Li- 
ma se reunió el Capítulo in'ovincial de San Francisco en 
30 de Setiembre, en el cual, i)resentose el decreto y Bre- 
ve de su Santidad, mandando introducir la Alternativa, 
entre los religiosos europeos y criollos, de que se origi- 
naron reñidas controversias; mas, el R. P. Fr. Miguel de 
Molina comisario general con gran prudencia y sagaci- 
dad cortó las disenciones admitiendo suplicación del 
Difinitorio. 
1667 No habiendo tenido efecto el indulto expedido á los dis- 
contentos de Laycacota, marchó de Gobernador D.José 
de Avellaneda, que trató de mediar y contener el desor- 
den, mas no pudo verificarlo, porque llegó el caso de 
ponerle guardias, por lo que tuvo que ausentarse dejan- 
do nombrado por su teniente á José Salcedo. Parece 
que la chispa de la licenciosidad prendía aun en el reti-1 
ro religioso, pues, los de la orden de San Agustín de 
convento del Cuzco, no contentos con la conducta que 
quería observasen, su prelado Fr. Bartolomé de Ulloa, le 
fulminaron escandalosa comunicación y le alzaron la 
obediencia, dándosela al Suprior. Empero, habiendo 
ocurrido al Obispo y Corregidor, se trató de sostenerlo, 
mandando fuerza armada; los religiosos entonces, en- 
cerrándose en sus claustros, hicieron desde la torre fuer- 
te resistencia, saliendo en la refriega contusos algunos 
militares: á estos no les era honorífico levantar el sitio y 
asaltando el convento por diversos puntos, entraron á 
los claustros donde tuvo lugar una reñida pelea. Túvo- 
se pues por conveniente hacer una suspensión, hasta que 
el séquito de la causa formada al Prelado vista en Difi- 
nitorio el mes de Abril, declaró lil)re de todo cargo des- 
terrando á los acusadores. En este fué sentenciado á 
muerte D. Pedro Bohorques y ocho indios principales en 
la conjuración indicada el año de 657 dándoles garrote 
y sus cabezas se colocaron en el arco de la Puente de Li- 
ma. En 8 de Octubre fué penitenciado D. César Nicolás 
Wandier de nación francés que en clase de médico de 
un virey, vino al Peni: por haberse descubierto ser he- 
rege ateísta: entre sus crímenes se señala el de diaria- 
mente blasfemar á dos imágenes de Cristo Crucificado 
y de su Santísima Madre que tenía, con apariencia de 
religión; las cuales en desagravio se condujeron á la Ca- 



—84— 
tedral y se les consagró tres clias de rogativa, con misas 
solemnes y sermón, y designes se depositaron en el Pra- 
do. Por Noviembre concluyó su gobierno la real Au- 
diencia. 

XXIII. 

D. PEDEO FEENANBEZ, CASTEO Y AXDEADE, con- 
de DE LEMOS, MARQUES DE SARRIA Y DE GATIRA, DUQUE 
DE TAÜRIFAXCO Y GRANDE DE ESPAÑA: fué UOmbrado 

virey del Perú y se hizo cargo de él en 21 de ííoviém- 
bre de 667 estando en sumayor fuerza los alborotos.de 
Laycacota, que no habiendo j)odido sosegar con sus pro- 
videncias, trató pasar en persona á dicho asiento. 
1668 Infatigable el P. Castillo en la predicación y fundaciones 
piadosas, conociendo la gran devoción del virey á la Pu- 
rísima Concepción de ííuestra Señora, trató que bajo su 
patrocinio se pusiese en plántala formación de un reco- 
gimiento de mujeres que quisiesen apartarse del mundo, 
lo que consiguió; al efecto dispuso se comprase á Don 
Fernando de Córdova unas posesiones y se comenzó la 
fábrica. Se exijió un donativo para la guerra de Fran- 
cia á que concurrió toda la ciudad: esto dispuesto se em- 
barcó el virey en el Callao por Junio, desembarcó en 
Arica, se dirigió al mineral y su presencia contuvo la 
continuación de los alborotos: dispuso la prisión de mu- 
chos, mandó ajusticiar á los mas culpables en la muer- 
te del Corregidor, incluso José Salcedo, y envió preso á 
Lima á Gaspar: mandó asolar la población de dicho 
asiento que ss compon i a de mas de tres mil casas, y se- 
ñaló por capital con título de villa al pueblo de Puno, 
denominándola San Carlos de Austria, en memoria del 
Eey gobernante. (1) La rica mina de los Salcedos, no la 
disfrutó nadie aguándose de tal modo que no se pudo 
volver á trabajar. Por Setiembre también s*e comenzó 
la obra de la capilla del hospital del Carmen, la que cre- 
ció con el fervor del presbítero D. Antonio Dávila que 
empleó todo su caudal en ella. 



(1) En la Guia de forasteros de 841 se dice que el asiento fué demolido 
en 686 por el duque de la Palata, seguD razón remitida del departamento 
de Puno: sin entrar en comentarios, diremos que aquellos papeles deben 
haber sufrido algún trastorno: comprueban nuestro aserto la relación del 
Dr. D. Cosme Bueno: ademas el panegirico del ür. D. Alonso Bravo de Pa- 
redes pronunciado eala Catedral del Cuzco el 14 de Diciembre de ese año, 
en celebridad de la Concepción de María, impresa en Lima el inmediato 
de 669. 



--85— 
1669 Habiendo el Virey hecho todos los arre^^los necesarios, 
regresó á Lima á agitar sus obras religiosas: reunió el 
el foudo de 68 mil pesos y procedió á edificar el templo 
de Nuestra Señora de los l3esami)arados por ser el anti- 
guo muy reducido, y él mismo tomo la barreta i>ara ca- 
bar los cimientos, cuya ceremouia se verificó en Junio 
con asistencia del Señor Arzobispo y demás corporacio- 
ues. No faltando nunca espíritus inquietos llamó la aten- 
ción de las autoridades la elección de Provincial en el 
convento de San Agustín que se verificaba en Julio. No 
habia poder suficiente que pudiese destruir el valimento 
de los PP. ürrutlas: el pequeño número de contrarios se 
valió del influjo del Virey; y éste halló cavimeuto para 
colocar al P. Lagunilla su j^aisano. Llegó el dia 20 y se 
le mandó un recado al Prelado para que tocando á Di- 
finitorio examinasen los que dsbian sufragar; á lo que se 
negó por primera, segunda y tercera vez. No aguardó 
mas el virey para llevar al cabo su jílan, pues mandan- 
do como embajador de su persona un mandato firmado 
del Real Acuerdo en que estrañaba de los rey nos al Pro- 
vincial y con él un coche para (pie al punto saliese con 
guardias para el puerto del Callao; llegó él al Convento 
llenándolo de asombro y de soldados: lo primero que se 
hizo fué ir desde la portería llamando por sus nombres 
á todos los religiosos amigos de los Uricutias, y después 
de haberlos hecho salir del convt?nto, cerradas todas las 
puertas, se entró con la comitiva de oidores y religiosos 
á la sala capitular ó hizo que el Diflnidor mas antiguo 
Fr. Martin Belaustegui convocase á Difinitorio, el cual 
habiendo reclamado de la violencia, íué mandado salir 
del convento, ocupando su lugar el segundo que obede- 
ció el mandato. Se excluyeron á los pocos contrarios 
que quedaban, y síu embargo el virey no desamparó el 
puesto, anocheciendo en el capítulo hasta haber sacado 
al mencionado P. Lagunilla. En este año se hizo cargo 
del Obispado de Huamanga D. Cristóbal de Castilla y 
Zamora. 

Habiendo llegado las bulas de la Beatificación de San- 
Rosa, se designó el Miércoles 30 de Abril de este año, 
para celebrarlas, que fueron con la mayor ostentación, 
concurriendo las i .irroquias con sus cruces, las comuni- 
dades con sus Santos Patriarcas y las cofradías con sus 
insignias: la Santa iba en hombros de los alcaldes y los 
demás Santos en la de cuatro religiosos, el Virey llevó 
el guión sin soltarlo, y fué la divisa general de la noble- 
za, costosas cadenas de oro y rosas de brillantes. En este 



—86— 
año el P. Fr. José Figueroa religioso agustino natural de 
Huánuco fundó el Hospital de Incurables á que coope- 
ró el capitán D. Domingo Cueto. 

Murió en este año en Eoma el Pontífice Clemente IX, 
en 9 de Diciembre, se infiere haber tenido mucha parte 
la pesadumbre que tomó por la pérdida de Candía. Em- 
pero, en cerca de dos años que gobernó, expidió á favor 
de nuestra paisana Santa Rosa siete breves^ en 8 de Fe- 
brero de 668 para que en todos los conventos de la orden 
se célebre el primer añt> la octava solemne: en 12 del 
mismo su Beatificación: en 16 de Abril jubileo plenísimo 
para el dia de su general celebración: en 10 de Setiem- 
bre otro de 15 dias: en 26 de Agosto asignó su fiesta en 
Lima y conventos de Indias: en 14 de Noviembre se es- 
tendió el oficio doble compuesto por el Cardenal Bou a y 
la misa a todo el clero secular y regular de Indias: en 2 
de Enero de 669 hizo de precepto la fiesta y la nombró 
patrona principal de Lima y del Perú, dispensando la 
Constitución de Urbano VIII que requería la calidad de 
,. canonizada últimamente en 12 del mismo, mandó poner- 
la en el martirologio romano. A su muerte no olvidó á 
Nuestra Santa, pues le dejó un legado de cinco mil du- 
cados para que en la ciudad de Pistoya su patria le fa- 
bricasen una suntuosa capilla. 
1670 En este año de 670 tomó y quemó el pirata Juan Mor- 
gan á Panamá para donde salió del Callao una armada 
de 18 bajeles con 3000 hombres de desembarcó. Entre 
tanto el virey imploraba el auxilio divino, haciéndose 
rogativas en todos los templos y una devota procesión 
que salió de la capilla Real á la Catedral con la Vírgejí 
de los Desamparados y el Señor del Auxilio que se ha- 
llaban depositados en aquella. La expedición llegó sin 
novedad y fué depuesto el Presidente D. Juan Pérez y 
conducido preso á Lima, reemplazándolo Don Antonio 
Fernandez de Córdova, con orden de trasladar la ciudad 
á mejor paraje. También había entrado al mar del Sur 
el corsario inglés Carlos Enrique Clerk, el cual hallán- 
dose falto de bastimentos como de gente, consumidos 
y derrotado fué apresado en las costas de Valdivia don- 
de tocó, y remitido preso á Lima se le formó la respecti- 
va causa. 
En 19 de Marzo se estrenó con una magnífica y lujosa 
prosecion el Beaterío de Amparadas saliendo la Mages- 
tad y lo« Santos de la capilla Real: había mas de un mes, 
que dedicado el sitio no le habitaba persona: las voces 
de la ciudad corrían muy vivas condenando la obra por 



—87— 
inútil, burlando el zelo del virey y del Padre Oastillo, y 
quiso la providencia se i)resentasen nueve arrepenti- 
das, cuya recepción se hizo con gran solemnidad el 3 de 
Mayo. Se siouió á esta, el estreno «de la capilla de la 
Convalecencia del Carmen de que se ha hablado, colo- 
cándose la Ma.gestad en 25 de Julio, que condujo el K. 
Provincial déla Comprñía, C(m asistencia de las corpo- 
raciones. Por Marzo murió en el Cuzco el Obispo Iza- 
guirre, disponiendo su viage para el Arzobispado de la 
Plata al que habia ascendido. También llegó en este 
año la nueva de haberse fundado por el P. Jesuíta Lu- 
cero el pueblo de Ji tipos en Maynas. 

1671 No cesando el espíritu religioso de este Virey en derra- 
mar bondades en esta ciudad y en todo el reyno, expi- 
dió en este año muchas providencias para el buen trato 
que debia tenerse con los indios. Eepartió limosnas á los 
Jesuítas para ttl fomento de las misiones, solicitó la per- 
manencia de los hermanos Bel etmos que habia insti- 
tuido en Guatemala en 655. Pedro de Betancurt y que 
hablan venido á recojer limosnas. También con acuerdo 
del Arzobispo, dispuso que todos los días del año estu- 
viese el Santísimo descubierto por turno en todas las 
Iglesias. Fué electo Obispo del Paraguay el Tesorero 
Capitular de Lima D. Fernando Valcazar y el canónigo 
D. Cristóbal Bernardo de Quirós para Chapa. En 12 de 
Mayo falleció el Illmo. Arzobispo Villagomez después 
de haber promovido la fábrica de la parroquia del Sa- 
grario y fomentado el Monas^^erio del Prado al que dejó 
su corazón. (1) 

1672 En 30 de Enero de 72 se bendijo por el Obispo Quirós, 
el templo de los Desamparados con asistencia de todos 
los Tribunales y Corporaciones y estando en la misa, 
dioseal Virey la noticia de la canonización de su abue- 



(1) Su largo gobierno y su abanzada edad le hizo solicitar varias veces 
auxiliares y aun renunciar por último la mitra, lo que no consiguió, por 
determinación de la providencia según se pasa á demostrar . 

D. Blas de Agniinaga Fernandez de Córdova Maestre-escuela de Lima 
fué el primer propuesto, se accedió denominándolo Obispo de Santa Pra- 
jedis: señalado el dia de su congregación, murió repentiuamente. 

D. Fr. Nicolás de Ulloa religioso Agustino se le despacharon bulas, pero 
se consagró Obispo del Tucuman. 

D. Fr. Antonio de Vigo, religioso de la Merced, pasó á Lima con bulas, 
pe ro murió el mismo dia asignado para consagrarse. 

D . Antonio Ascoua Imberto, cura de Potosí, pasó á Obispo de Buenos 
Ayres, por haberle llegado primero las bulas de esta Diócesis. 

Hizo su renuncia en 669 para lo cual remitió á Madrid al Dr. NegTon (^ue 
espaes fué Dean de esta Catedral á la que no se dio providencia. 



10 San Francisco de Borjas, Santa Eosa Patrón a del 
Perú, San Gaetano, San Pelipe Benicio. San Luis Bel- 
tran y Santa María MajS^dalena de Paxis. Preparáronse 
grandes y costosas fiestas que comenzaron el 2 de Fe- 
brero y én las que únicamente ha visto Lima su pavi- 
mento formado de barras de plata, que con las demás 
balajas que se hallaron colgadas en los altares, arcos y 
paredes, se graduó su valor en ocho millones de pesos. 
En 19 de Marzo, el Obispo Zamora consagró su iglesia 
Catedral de Huamanga. Llegaron á Lima los Beletmi- 
tas, hermano mayor Eodrigo de la Oritz, que fué primer 
general, Andrés de San José, Alonso de la Encarnación 
y José de Villela; y en 24 de Mayo se hicieron cargo del 
hospital de convalecencia que les cedió el Presbítero 
Antonio Dávila. Consiguió el Virrey del cabildo en sede 
vacante, que en distribución perpetua á las nueve de la 
noche, se hiciesen rogativas por lo^ que estaban en pe- 
cado mortal. Murió la sierva de Uios Lsabel de Jesús, 
Tercera de San Agustín, á cuyas e?;cequias concurrió el 
Virey, y los oidores cargaron el ataúd. Preparábase S. E. 
para solemnizar las fiestas de su abuelo, cuando se dig- 
nó Dios llamarlo jjara sí,*muriendo el 7 de Diciembre, de 
38 años de edad y como tan devoto de la Purísima Con- 
cepción, dispuso que no dejasen de hacerse las fiestas de 
Purísima con las solemnidades que había entablado, asi 
es que, estaba tendido en el salón de recibimiento y to- 
do el palacio iluminado^y repicándose en las iglesias: su 
corazón se colocó en una caja al pié de ISTuestra Señora 
de los Desamparados según había ordenado y sus exe- 
quias que debían haberse celebrado en esta iglesia tu- 
vieron que verificarse en el colegio Máximo por ser cor- 
ta para la concurrencia de la gente que asistió en el no- 
venario de misas que se le hizo. La Real Audiencia se 

. encargó del gobierno por la muerte del conde, siendo su 
presidente el Dr. D. Tomas Berson de Cauredes. Se dis- 
puso en este año que délas cajas de Lima se remitie- 
sen situados para los presidios de Panamá, Portobelo, 
Chagre, y Chepo, que no bajaban de 8 millones de pe- 
sos. 
1673 En este año de 673 entró en la ciudad del Cuzco su Obis- 
po Dr. D. Manuel de Mollinedo y Ángulo, habiendo an- 
tes renunciado las mitras de Puerto-Rico y déla Haba- 
na. Se fundó en él, el monasterio de Santa Teresa. El 

11 de Abril de este año fué el mas desgraciado para Li- 
ma pues falleció su bienhechor el V. Siervo de Dios 
Francisco áú Castillo, conocido por el Apóstol de Lima 



—so- 
atacado de nna peste que en este mismo año apareció, 
llamada cordellate por la aspereza y quebranto que cau- 
saba en los cuerpos. El 16 de este mismo mes acaecieron 
las tropelías de la Audiencia con el Vicario General de 
Santo Domingo Fr. Martin Melendez, y es el caso que 
no pudiendo los religiosos contenerse sabiendo que la 
Audiencia retenia las x)atentes originales del Vicario Ge- 
neral, lo que le impedia ejercer el cargo; sacaron trasla- 
do y las liiciemn saber á todos los conventos de la Orden: 
El P. Er. Bernardo Carrasco i)roviucial se opuso, y fué 
absuelto del cargo; ocurrió á la Audiencia, y esta remi- 
tió á la celda del P. Melendez un alcalde de corte que lo 
sacó de ella y llevólo en carroza á depositar al convento 
de San Francisco donde se le tuvo ocho dias; vencidos 
estos se le condujo á palacio, obligósele á reponer al pro- 
vincial, sin embargo de haber expuesto no tenia facul- 
' tad para ello, se consiguió lo hiciese: lo devolvieron á su 
depósito y de allí lo mandaron á la ciudad de Huánuco, 
donde murió. Una señora nombrada Da. Ana Eobles 
viu.da del capitán Diego Bedia renunciando al mundo y 
siguiendo el espíritu de su director el P. Ayllon fundó 
en este año el Beaterío de íí^eyras. 
1674 En 12 de Mayo de este año de 674 entró en Lima nom- 
brado de Arzobispo D. E. Juan Almoguera religioso 
Trinitario que servia el Obispado de Arequipa: recibió 
las bulas y palio en Octubre del inmediato: esta mitra 
se confirió al de Trujillo D. Fr. Juan de la Calle, pero 
murió en Lima de tránsito en su colegio de San Pedro 
Kolasco. Dio licencia para que se formase una Congre- 
gación de clérigos bajo la regla de San Felipe Neri, á 
consecuencia de una Hermandad de la escuela de Cristo 
que de antemano tenia sus ejercicios en la iglesia del 
hospital de San Pedro; marchando á Eoma por la con- 
firmación del instituto, su fundador y primer Prepósito 
Licendiado Alonso Riero. El señor Castilla y Zamora 
en este año, reuniendo á los curas de su Obispado de 
Huamanga trató de formar un Seminario para la edu- 
cación de la juventud que se quisiese dedicar á la carre- 
ra del Sacerdocio por ser inmensos los gastos que se oca- 
siona á los habitantes, el trasladarse á otros lugares. 
En Agosto concluyó su gobierno la Eeal Audiencia. 



TOM. vil. XilTEKATUBA — 12 



—90— 



XXIV. 
D. BALTAZAE DE LA CUEVA ENEIQUE DE SAAVE- 

DEA, CONDE DE CASTELLAE, MAEQUÉS DE MA]gAGOIf 

DEL CONSEJO Y CAMAEA DE INDIAS: (lespues de haber re- 
conocido y dispuesto la traslación de la ciudad de Pa- 
namá, se dirijió á Lima y se liizo cargo del vireynato el 

15 de Agosto. 

1675 En este año se proyectó estancar el tabaco por empresa, 
dándose al rey por el privilegio 10 mil pesos. Se manda- 
ron fortificar los puertos de Valdivia, la Concepción y 
Valparaíso, por la noticia qne participó. el presidente de 
Chile de haber entrado por el Estrecho de Magallanes, 
una escuadra inglesa que quedaban formando j)oblaciou 
á la banda del sur. En 8 de Julio acaecieron en esta 
ciudad tres temblores de alguna consideración y en el 
puerto del Callao se observó en este mismo dia llanto 
y sudor en la imagen de Kuestra Señora de Loreto, que 
duró hasta el 6 de Agosto; de que se siguió iuformacion 
jurídica en la que depusieran 215 testigos. En Lima se 
mandó hacer un enrolamiento general presentándose el 

16 de Diciembre en la pami^a frontera á la Calera Agus- 
tina mas de seis mil hombres con armas. 

1676 La noticia de los piratas se falsificó y fueron condena- 
dos á la peua de azotes, cuatro indios que aseguraron 
haber tratado con ellos, lo que se comunicó inmediata- 
mente á Panamá, para desvanecer los recelos del co- 
mercio que se hallaba en Tierra Firme al despacho de 
los galeones del General D. IsTicolás de Córdova. En 2 
de Marzo de este año murió el Illmo. Señor Arzobispo 
Almoguera. La casa en que nació y vivió nuestra pai- 
sana Santa Eosa que se habia formado santuario se ele- 
vó á convento de religiosos. Por cédula de 20 de Mayo 
se estableció fiesta de guarda el dia de San Fernando. 
Se ordenó por real cédula de 12 de Agosto, que los pro- 
visores fueran juristas. En 22 de Julio falleció el Ponti- 

' fice Clemente X, ademas de la canonización de los san- 
tos especificados, beatificó á Pió V Alberto Magno, Juan 
de la Cruz y Estanislao de Koska. 

1677 En este año murió el Dr, D. Alvaro de Ibarra, catedrá- 
tico de prima de leyes, en la real Universidad de Lima 
su patria, inquisidor Apostólico, Presidente de Quito y 
Oidor de esta Audiencia; por su gran saber y juicio sien- 



—oí- 
do seglar, so le hizo merced del Obispado de Trujillo y 
dado el fíat su Santidad: fué electo en su reemplazo D. 
Antonio de León Obispo de Panamá que estaba desem- 
peñando el puesto de Presidente y capitán general de 
Tierra Firme, mas inmediatamente fué trasladado á la 
de Arequipa y ocupó su lugar el del Tucuman D. Fran- 
cisco de Borja. Se fundó por el Obispo Castilla la Uni- 
versidad de Huamanga dándole su nombre de San Cris- 
tóbal. El comercio del Peni experimentó en este año 
considerables quiebras en la feria de los galeones, ijor- 
que con la ocasión de haberse concedido permiso á dos 
buques para hacer vi age á ISTueva España, abusaron de 
él é inundaron de rojia el país, de que dio el Consulado 
quejas al Consejo, culpando alVirey. En ISToviembre 
murió el hermano Nicolás de Dios fundador del beate- 
río de Jesús María. En este año llegó D. Elias de San 
Juan, canónigo de Babilonia con el objeto de recojer li- 
mosnas. 
1678 En 14 de Febrero de este año entró el Arzobispo Don 
Melchor de Liñan y Cisneros que servia el de las Char- 
cas. En 17 de Junio experimentó esta ciudad un largo 
temblor á las 7 f de la noche. En este mes se formó un 
Beateriobajo el título de Santa Eosa. En 7 de Julio, 
llegó la armada de galeones, trayendo pliegos alYirey 
para que entregase el mando al Arzobispo, de resulta de 
la qaeja dicha, ordenándosele salir para Payta, mas se 
le permitió por sus enfermedades estarse en el pueblo 
de Surco, mientras se concluyó la causa de residencia y 
absuelto de los cargos se restituyó á España. 



XXV. 

DON MELCHOR DE LIÑAN Y CISNEROS, obispo que 
había sido de santa maeta t popayan, capitax ge- 

ÍÍEKAL del KEYjSTO DE SANTA FE, Y ARZOBISPO DE CHAR- 
CAS, SIRVIENDO EL DE LIMA: se hizo cargo del vireyna- 
to del Perú el 7 de Julio de 678: habiendo hallado ex- 
hausto el tesoro público se dedicó en proveerlo de dine- 
ro y encontró pronta la voluntad de los habitantes de la 
capital pues ofreció el comercio de donativo voluntario 
150 mil pesos, y los eclesiásticos 116 mil pesos. 
1679 En el año siguiente de 79 tuvo noticia haberse introdu- 
cido en el mar del Sur los piratas Juan Guarin, Bartolo- 
mé Charpe y Eduardo Voolmen, auxiliados de los indios 



—92 - 

del Darien que les franquearon paso por aquel golfo ha- 
cia la parte de Chepo: invadieron los puertos de Guaya- 
quil, Chile y Arica. Empero, el virey envió contra ellos 
dos bajeles artillados que los persiguió, hasta destruir- 
los; muriendo los dos primeros en diversos encuentros, 
y el último en Tumaco: los prisioneros se remitieron al 
Callao. 

En este año acontecieron en Quito los escandalosos al- 
borotos de las monjas de Santa Catalina de Sena, suge- 
tas á la religión de Santo Domingo, con ocasión de no 
dejarlas el Provincial obrar con libertad en la elección 
de Priora, por lo cual le alzaron la obediencia y sugeta- 
rónse á la eclesiástica: de aqui provinieron reclamos á 
la Audiencia, que amparó á los religiosos en la posesión, 
contradíjola el Obispo; introdujeron se en los claustros 
eclesiásticos armados y últimamente saliéronse las mon- 
jas, refugiándose en casa de dicho Obispo. Cada dia to- 
maba mas incremento el negocio, intentando las fami- 
lias llevarse las religiosas á sus casas. La Divina Pro- 
videncia puso de manifiesto que el fomentador era Don 
Domingo Alonso de Laze á quien el Obispo habia nom- 
brado por su Provisor, siendo seglar, mandado compa- 
recer ante el real Acuerdo y temeroso de algún castigo 
fugó para Méjico. En este año cesó en su gobierno el 
Obispo de Huamanga Castilla y Zamora. 
1680 En este año se dio á luz, el primer cuaderno de Efemé- 
rides ó Calendario, por el presbítero Don Juan Eamon 
Eocnig capellán de la real capilla, catedrática de mate- 
máticas y segundo cosmógrafo, pues en 657 la fundó D. 
Francisco Luis Lozano. Se publicó con gran solemnidad 
el Código denominado "Leyes de Indias." La Colonia 
del Sacramento que habia sido ocupada clandestinamen- 
te por los portugueses, fué recuperada por medio de una 
constante resistencia de la guarnición, unida con los in- 
dios guaraníes, obteniéndose una completa victoria el 7 
de Agosto de este año. Se levantó un donativo para so- 
lemnizar el casamiento del Rey con su prima María Lui- 
sa. Se fundó por los Padres Franciscos el Beaterío de 
Santa Eosa de Viterbo. Llegó en este año, real cédula 
multando y suspendiendo á los regidores de esta ciu- 
dad, por haber salido á la defensa de la residencia del 
anterior Virey. Se prohibió la fal)ricacion de aguardien- 
te de caña,y que no pudieran venderse ni embarcarse con 
pena de 4 mil pesos. Designada la ciudad del Cuzco para 
la celebración del capítulo provincial de la religión de 
San Francisco se promovieron algunas disenciones so- 



—93— 
bre establecer la alternativa, prevenida por real cédula, 
es decir; nombrar un cuatrieuo prelado criollo y en otro 
natural de España; por lo que fueron mandados bajar á 
Lima loíí que se consideraban culpados: á la sazón ha- 
bla llegado á la capital de comisario general el E. P. M. 
Fr. Marcos Terán á quien se le encargó el negocio y anu- 
ló los capítulos que se habían celebrado. Este hecho mo- 
lestó algo á los religiosos y en la noche del 10 de Julio 
entráronse en su celda tumultuoriamente y pidiéronle 
con violencia nombrase por Comisario de Provincia al 
P. Fr. Antonio de Oscrin, el Prelado los entretuvo para 
lograr escapar refugiándose en el palacio del Virey. Al 
dia siguiente, mandaron á los alcaldes del crimen: se 
prendieron y desterraron á Chile al religioso Oscrin y á 
otros que se creían ser los resortes de estas maquinacio- 
nes, con lo cual pareció concluido el asunto: los religio- 
sos pasaron á palacio y suplicaron al Comisorio se res- 
tituyese al convento qué todos le obedecerían: el Prela- 
do así lo verificó. Empero, en la noche del 23 de Di- 
ciembre pegáronle fuego á la celda y las puertas y pa- 
tíos resguardaban los religiosos mozos prevenidos de 
piedras y otras armas, para lograr deshacerse de él. 
Afortunadamente no estaba el Comisario en ella pero 
un religioso que salió huyendo de las llamas, cayó en el 
fuego de los contrarios: el indicado Comisario pasó á 
palacio é informó al Virey, y remitió fuerza armada: in- 
numerable gente ocupaba la plazuela que no la desalo- 
jaron desde las 11 y media que sucedió el caso, hasta el 
otro dia, haciendo gravísimo escándalo pov sus hijos y 
deudos. Al dia inmediato pasaron al convento los Al- 
caldes del crimen con fuerza armada á prender quince 
religiosos: registráronse las celdas, los que viéndose ul- 
trajados rompieron en el último desahogo maltratando 
y estropeando á los soldados con notable arrojo, de cu- 
yas resultas murió un fraile, y atropellando los demás 
por medio de la justicia y guardias salieron á la calle, 
• sacando á la plaza mayor el cadáver del difunto, y la 
Magestad, clamando por el atropellamiento que se ha- 
cia á su religión: el tumulto pasaba ya á la plebe, pues 
estaban las calles llenas censurando al gobierno; hasta 
que el Virey temeroso de que tomase otro incremento, 
publicó bando para que todos se recogiesen á sus casas, 
mandando que no anduviesen juntos de dos personas 
para arriba, bajo pena de arresto. Ko habiendo ya me- 
dio que tomar para corregir la desobediencia de estos 
padres se acordó pasase el Comisario general á la Míe 



—94— 
va Granada donde estaba próximo el capítulo provin- 
cial, como lo verificó embarcándose en los galeones que 
iban para Panamá. Por ISTqviembre se hicieron las so- 
lemnes fiestas de la Beatificación de Santo Toribio, á 
cuya comisión habia ido á Eoma el Maestre-escuela Dr. 
D. Juan Francisco Valladolid. 
1681 En una Junta de guerra que se tuvo á principio de este 
año de 681 sobre tomar medidas para la seguridad del 
reyno, se presentó por D. Luis Venegas Osorio, Sargen- 
to general de batalla, el plan de amurallar la ciudad de 
Lima, cuyo proyecto pareciendo inverificable se dese- 
chó. Por Octubre se dispuso que en los Monasterios de 
Lima no pudiesen haber mas que 80 á 100 monjas de 
velo negro y 50 del blanco. Se hizo cargo del Obispado 
de Huamanga D. Sancho Pardo de Andrade, natural 
de Lima que se hallaba sirviendo el de Panamá. En es- 
te año un rayo derritió un peñazco de la cumbre del 
cerro Illimani, que descubrió la gran riqueza, que con- 
tenia pues, se sacó tanto oro, que la onza se vendió á 8 
pesos. Se concedió licencia al indígena Sebastian Alon- 
so, para fabricar templo á ííuestra Señora de Oocharcas, 
que con el objeto de recojer limosnas, se traia á Lima, 
estableciendo igualmente colegio para educar á desva- 
lidas hijas de caciques. En 20 de ISÍoviembre concluyó 
el mando político y militar del señor Liñan y continuó 
en su dignidad, concediéndole el Eey por el buen desem- 
peño el título de Castilla, de conde de la Puebla de los 
Valles, que se verificó en su hermano: también presentó 
á su sobrino Don Francisco Cisneros y Mendoza para 
Auxiliar señalándole parte de su renta. 



XXVI. 

DON MELCHOR DE ÍÍAVARRA Y EOCAFULL, duque 
DE LA PALATA (lugar en el reyno de Ñapóles) príncipe 

DE MASA, MARQUÉS DE TOLA, DE LOS CONSEJOS DE ESTA- 
DO Y GUERRA, entró nombrado de Virey, en Lima el 20 
de Noviembre. 
1682 Se dedicó con todo empeño en plantificar la casa de 
Moneda de esta capital que por real cédula se mandaba 
erijir, como se verificó en 682 no obstante la oposición 
que ponia la de Potosí: no tuvo igual resultado la casa 
de Moneda de oro que en dicha cédula se disponía formar 
en el Cuzco en virtud de 25 mil pesos que ofrecía Don 



—95— 
Diego de N'avia, por haberse manifestado ser en aquel 
punto innecesaria. 
En 22 de Abril se puso en capilla al pirata Carlos 
Clerque aprendido en 670 y con ocasión de habérsele 
encontrado unos papeles en cifras, se suspendió la eje- 
cución y se le puso á tormento para que dijese su con- 
tenido; entonces expuso bajo juramento que era sacer- 
dote profeso de S. Francisco, que habia tomado el hábi- 
to en el convento del Cuzco con el nombre de Fr. José 
Lizaraza. Esto paralizó la orden, mas después de algu- 
nos trámites resolvió la Audiencia en 5 de Mayo se le 
diese tormento; se ejecutó este y declaró ser todas astu- 
cias para salvar la vida, pues como estaba preso largo 
de dos años, le habia un religioso dado esa idea, por 
otro de aquel nombre que no se sabia de su existencia. 
Últimamente por Diciembre sufrió la pena capital de 
garrote. Por este año llegó el permiso para que se ele- 
vase á Monasterio de Trinitarias el Beaterío de lí^eyras 
y se verificó la clausura en 11 de Mayo. Se fundaron en 
Oajamarca el convento de San Francisco y el hospital 
de Beletmitas. 

1683 En este año de 683 se revio el plan de amurallar la ciu- 
dad de Lima y después de allanar el Virey, los grandes 
obstáculos que se oponían, mandó bajar de Saña á Don 
Luis Yenegas que se hallaba sirviendo el destino de 
Corregidor para la delincación, encargóse de dirígir la 
fábrica y disposición de partes D. Juan Eamon Eoenig 
y edificó tres mil varas el alarife Manuel Escobar que 
sirvieron de norma para continuar el resto, que se con- 
cluyó mendiante el gasto de 680 mil pesos: después con- 
tinuaron con amurallar la ciudad de Trujillo la que im- 
portó 84 mil Ilesos. Salieron para Huamanga tres mon- 
jas Carmelitas. En este año fué aflijido el reino, con los 
indesibles daños que hizo en la costa el pirata Eduardo 
David, el que unido con los Filibusterres componían ima 
flota de 10 embarcaciones para cuyo remedio dispuso el 
Virey un armamento de siete bajeles en los queibati los 
generales D. Tomas Palavisino, D. Pedro Pontejo y D. 
Antonio Beas. Salió del Callao la expedición en 684. Se 
proyectó estancar el papel blanco, con el objeto que hu- 
biese un fondo seguro para la composición que necesita- 
sen las murallas; mas fué desechado en la Corte. En es- 
te murió en el convento de San Agustín el señor Conde- 
rino, Obispo que habia sido de Huamanga, dond se ha- 
llaba retirado. 

1685 La escuadra dicha encontró con la de los corsarios y no 



—Ge- 
obstante la superioridad de estos, el gran entusiasmo 
los obligó á combatir en 8 de Julio, que por uno de los 
accidentes que regularmente sucede donde mandan mu- 
chos, divergentes en opiniones, retiráronse al puerto de 
Payta, donde se incendió la Capitana, que tenia la fuer- 
za de 400 iiombres, sin que escapase, mas que el hijo del 
general Pontejo, que despedido de el repentino incendio, 
cayó en el mar y cogiendo una tabla salvó la vida. Los 
piratas se dispersaron, pero volvieron á cometer infini- 
tas, atrocidades en los puertos, los saqueaban y pasaban 
á cuchillo á cuantos encontraban, tal sucedió en Santa, 
Huaura etc. 

1686 El comercio con licencia del Virey se vio en la presi- 
cion de armar dos navios en guerra los que salieron á 
perseguir los corsarios y consiguieron dejasen libre el 
mar. Se fundó el Monasterio de Santa Teresa, saliendo 
el 21 de Diciembre del Carmen- Alto las monjas. 

1687 En Enero 28, Marzo 31, y 19 cíe Abril se sintieron recios 
temblores: el 2 de Julio dia de la Visitación de ííuestra 
Señora en la casa del Dr. Calvo de la Banda, se recono- 
ció en una imagen pequeña de bulto de la Candelaria to- 
do el rostro bañado en sudor y lágrimas á las 6 de la ma- 
ñana, que asombró á toda la casa, concurrió áver el pro- 
digio todo el pueblo, pues asi estuvo la Virgen por algu- 
nos dias; preludio fueron estos del espantoso terremoto 
del 20 de Octubre el que, trayendo sacudimientos á las 4 y 
6 de la mañana no dejó edificio en i^ié, sintiéndose igua- 
les estragos en Chancay, Cañete, Callao y Pisco, salién- 
dose el mar en estos dos últimos puertos é inundando 
sus poblaciones y destruyendo la última. En Lima ca- 
yeron por tierra los mas templos y el palacio del Virey 
que entonces tenia balconería á la plaza. Los temblores 
se repitieron desde dicho dia, hasta el 2 de Diciembre, 
que un fuerte aguacero acabó de derrumbar los que ha- 
blan quedado maltratados y en ese intervalo, ademas de 
habitar la gente en despoblados sufrían mil sustos, pues 
se levantó una voz de que el mar venia sobre Lima. To- 
dos los dias se desenterraban personas que hablan sido 
oprimidas j)or las paredes y entre ellas sucedió el raro 
caso de haber sacado á una señora a los dos dias del ter- 
remoto con su hijo en los brazos apegada al pecho, ella 
muerta y la criatura viva. En este año el Obispo de 
Huamanga D. Sancho fué trasladado á Quito en clase 
de auxiliar y reemplazado con D. Francisco Luis de Bru- 
na, lo que ocasionó algunas competencias alegando el 
primero no poder perder los derechos á su primera igle- 



—97— 
sia, empero se concluyó la disencion con la propiedad 
que se dio al primero y muerte del segundo. 

1688 En 20 de Febrero de 688 se despachó por el Virey, pro- 
visión de 24 capítulos con el objeto de arreglar la con- 
ducta de los curas, por las repetidas quejas que daban 
los indios, y expresándose en uno de ellos que loa corre- 
gidores tomasen informaciones de cualquiera infracción; 
fué esta la piedra del escándalo y sobre ella se fabrica- 
ron competencias con el Arzobispo, escribiéndose de am- 
bas partes doctos papeles; no habiendo cesado esta desa- 
venencia, ni con el fuerte temblor que en 10 de Octubre 
de este año recordó al del anterior: por él muchas seño- 
ras se recogieron á hacer una vida arreglada en clausu- 
ra, estableciendo el Presbítero Yillagomez de su peculio 
el Beaterío de ífuestra Señora del Patrocinio, al pié de 
los cerros que se dirijen para los Descalzos. 

1689 En este año á 10 de Agosto murió en Boma el Pontífi- 
ce Inocencio XI, después de haber erigido la Congrega- 
ción regular de Beletmitas, creando por primer general 
á D. Eodrigo de la Cruz, el que pasó al Perú. También 
falleció el Obispo D. Francisco de Borja. El Yirey en- 
tregó el mando el 15 del mismo y se quedó en Lima á 
sufrir el juicio de residencia. 

XXVII. 

DOK MELCHOR DE POETOOAERERO LAZO DE LA 

YEGA, COÍTDEDBL AMONÓLO VA, COMENDADOR DE ZARZA 

EN LA ORDEN DE ALCÁNTARA, (llamado brazo de plata 
I)or tener de este metal el derecho que habia i)erdido en 
una batalla). Estaba sirviendo el Yireinato de Méjico, 
cuando fué ascendido al del Perú y entró en Lima el 15 
de Agosto. Dedicóse con todo esmero en reedificar el 
palacio, oficinas públicas y demás edificios de la ciudad 
que se hallaban inhabitables á causa del terremoto últi- 
mamente acaecido. 

1690 En este año de 690 se fundó en Huamanga por el P. 
Francisco Maza, el Monasterio de Carmelitas Descalzas, 
con un legado que para el efecto dejó su hermano Don 
Juan [1]. Fué electo para el Obispado de Trujillo D. 



[1] En las guías del Dr. Unanue y en las actuales del Pi\ Carrasco se 
pone la fundación en 1703. Empero según he visto en documentos origina- 
les, las monjas salieron de Lima en 683 y en 90 entraron en clausura. El 
Obispo Guevara les fabricó iglesia y convento, pero esto no supone funda- 
ción. 

TOM. VII Literatura — 13 



. —98— 
Fr. Pedro de la Serna, pero murió en Cádiz al embarcar- 
se. También se trasladó en este año, la silla episcopal 
del Tucuman, de la ciudad de Santiago del Estero, á la 
Oórdova. Se concedió para la fábrica de esta iglesia Ca- 
tedral la cuarta parte de las vacantes liasta 100 pesos. 

1691 En 19 de Febrero de 91 murió en Eoma el Pontífice Ale- 
jandro YIII, en su gobierno de trece meses puso en el 
Catálogo de los Bienaventurados á San Juan de Dios, 
San Juan de Sahagun, San Pascual Bailón, San Juan 
Capistrano y San Lorenzo Justiniano. Concluida su re- 
sidencia el Duque de la Plata, se embarcó con dirección 
á España, á ejercer la Presidencia del Concejo de Ara- 
gón á que habia sido ascendido, y en el arribo á Porto- 
belo murió,, 13 de Abril. Fué electo Obispo de Huaman- 
ga el D. D. Mateo Delgado. 

1692 Mandóse á principio de 92 dos bajeles de guerra al car- 
go del General D. Antonio Veas á reconocer las islas de 
Juan Fernandez, distantes al O. E. de la costa de Chile; 
la que se demarcaron con puntual observación. Llega- 
ron en este real cédula y bula, elevando á Universidad 
el colegio de San Antonio del Cuzco. Se efectuó en el 
indicado año la erección del Beaterío de Copacabana á 
exfuerzos del capitán D. Francisco Escobar [1]. 

1693 En el inmediato año de 93 se mandaron reedificar los 
portales de la plaza mayor, y casas de cabildo. Lunes San- 
to 16 de Marzo se celebró en el templo de Santo Domin- 
go un auto de fé en el que fueron sentenciados catorce 
personas por ilusas á varias penas. 

1694 En 94 se fabricó un hermoso y costoso muelle en el puer- 
to del Callao. En 21 de ISToviembre hubo un recio tem- 
blor en Lima que atemorizó grandemente á sus habitan- 
tes. En 20 de Diciembre se celebró en la misma iglesia 
de Santo Domingo el auto de fé de Anjela Carranza, 
beata agustina, por ilusa, en el que comparecieron á 
mas seis reos por igual acusación. 

1695 Cesó en este año en el Obispado de Huamanga el Dr. 
Delgado. En este mismo año, tomó á Cartagena Mr. Du- 
casses. Gobernador de Pítit-Huanco con crecido número 
de embarcaciones francesas, y las saqueó sacando consi- 
derable tesoro ele la ciudad y del comercio, regulándose 
en 10 millones de pesos: mandóse pronto socorro, pero 



fl j Con la muerte de Nicolás (Ayllon) de Dios, entraron las competen- 
cias en el Beaterío que formó, entre blancas é indias, de modo que las últi- 
mas salieron á la calle á mendigar el favor de la providencia hasta que con- 
siguieron en este año la erección del Beaterio para las de su casta. 



—99— 
llegaron cuando los franceses habían evacuado la plaza. 

1696 Para evitar las indicadas sorpresas y estar en estado 
de defensa, mandó el Virey en este año de 606 fabricar 
en Guayaquil tres navios, Se hicieron representaciones 
de "títeres" ó muñecas grandes bajo la dirección de D* 
Leonor de Goromar, española. 

1697 En este año tomó posesión del Obispado de Trujillo el 
Dr. D. Pedro Díaz de Oienfuegos, que servia el de Po- 
payan. En 29 de Setiembre se experimentó en Lima un 
fuerte temblor. 

1698 A mediados del de 698 se arruinaron los pueblos de 
Tacunga y Ambato de resultas de un fuerte terremoto, 
pereciendo las dos tercias partes de sus vecinos, salien- 
do un rio de lodo de los volcanes de Ootapacsi y Oarguai- 
raco, que anegó toda la provincia siendo tal el destro- 
so, que viendo los Jesuítas misioneros de Maynas bajar 
por el Marañon tanto cadáver y ruina de edificios, se 
presumieron era concluido el mundo, y comenzaron á pre- 
pararse, eíicribiendo relaciones de lo que acaecía. En es- 
te año murió en Lima, el siervo de Dios Fr. Francisco 
Oamacho, religioso hospitalario de San Juan de Dios. 

1699 En este año de 99 fué nombrado Virey del Perú D. Pe- 
dro Luis Enriquez, Conde de Camillas, pero murió antes 
de recibir los pliegos [1]. En 14 de Julio dejóse sentir 
en Lima un fuerte temblor. Murió en el Cuzco el 26 de 
Setiembre el Obispo MoUínedo, después de haber for- 
mado las Constituciones del Beaterío de IsTazarenas [2], 
Llegó en este año el breve de Inocencio XII, concedien- 
do al Cabildo eclesiástico de Lima la gracia de ser in- 
corporado con el de la iglesia de San Juan de Letran. 

1700 Este primer año del siglo XYIII, fué el último de exis- 
tencia de los principales príncipes de la iglesia y del im- 
perio: !el Papa Inocencio falleció el 27 de Setiembre, y el 
19 de noviembre murió Carlos II, última rama de la ca- 



[IJ Este personage servia en 1625 el corregimiento de Potosí cuando fué 
nombrado Presidente de Panamá, empero, cometió tales violencias con el 
Marques de Mina, que aquella Audiencia lo habia depuesto y se hallaba pre- 
so en el Castillo de Chagre: se le mandó de sucesor al Marques de Vi- 
lla Rocha, pero supo congratularse tanto con la Corte que á los seis meses 
le llegó la reposición con la orden de que pasase á desalojar á los Escose- 
ses del Darien; él se desentendió y el Gobernador de Cartajena desempeñó 
la comisión. No bien supo el feliz resultado del Grobernador, cuando inme- 
diatamente hizo propio & la Corte avisando el suceso, sin decir quién lo 
habia hecho, y le premió el Eey con el Vireinato, que no logró. 

[2] En la Guía de este año, se pone la fundación en 746, pero en la me- 
moria del Obispo, impresa en 797, se demuestra existía, pues dio constitu- 
ciones 



—100— 
sá de Austria. Se hizo cargo del Obispado de Huaman- 
ga. D. Diego Ladrón de Guevara que servia el de Pana- 
má. 



FELIPE V. 

EMPERADOE XX DEL PERTJ. 



1701 En principio de Febrero del año 701 fué jurado en Ma- 
drid por Eey D. Felipe, Duque de Aujon, hijo segundo del 
Delfín de Francia y nieto de su hermana la infanta de 
España, Maria Teresa, lo que ocasionó grandes guerras, 
pues solicitaba el trono el Archiduque Carlos de Austria. 
En este año sufrió gran inundación Trujillo. 

1702 Murió en el pueblo de Oatacaos el Obispo de Trujillo 
Oienfuegos, haciendo la visita. Volvieron en este año los 
portugueses á reedificar y poblar la colonia del Sacramen- 
to. Comenzaron á entrar en el mar Sur navios franceses 
de comercio. 

1703 Hallándose en gran efervescencia la guerra de sucesión, 
se numeraron los habitantes de Lima y se encontraron 
37,234 personas. Por ííoviembre se consagró de Obispo 
auxiliar de Lima D. Francisco Cisneros con título de 
la Margarita. 

1704 El P. D. Gregorio Ca vanas formó el proyecto de un Mo- 
nasterio de San Cayetano, para lo cual compró todo el 
sitio inmediato á la iglesia de N^uestra Señora del Socorro, 
y mientras se conseguían las licencias de la Corte, re- 
dujo el local á Beaterío en el que se congregaron 16 se- 
ñoras, que vistieron sotana con cadena al cuello y un 
corazón. 

1705 Fué recuperada en este año la colonia del Sacramento 
por los esfuerzos del sarjento mayor D. Baltazar García 
Ross. En 22 de Setiembre de este año murió el Virey, y 
después de sepultado en la Catedral, se encargó del go- 
bierno la Eeal Audiencia, siendo su Presidente el Licen- 
ciado D. Juan Peñaloza. También murió el siervo de 
Dios Fr. José de Figueroa, religioso Agustino. Se tras- 
ladó en este año á Quito al Obispo de Huamanga y ele- 



—101— 
gido para su reemplazo D. Francisco de la Puebla Gon- 
zález que servia el de Santiago de Chile, donde murió. 
1706 Tomó posesión en este año de 706 del Obisi>ado de 
Trujillo I). Fr. Juan de Víctores de Velasco. 
Concluyó el gobierno de la real Audiencia. 



XXVIIL 

BOÍT MAIsTUEL OMMS DE SANTA PAU OLIM DE SENT- 
MANAT Y DE LA NUZA, marques de castel dos 

RIUS, GRANDE DE ESPAÑA Y EMBAJADOR QUE HABÍA SI- 
DO DE LISBOA Y DE PARÍS, fué uoiiibrado Yirey antes 
que se supiese la muerte de su antecesor, detúvose hasta 
la salida de los galeones del año de 706 y entró en Li- 
ma el 27 de Julio del inmediato. 

1707 En este año el 7 de Setiembre experimentó la Provin- 
cia de Paruro un terremoto que asoló muchos pueblos y 
sucedió el prodigio de haber pasado de una á otra parte 
del rio Belille una hacienda pequeña del pueblo de Co- 
yabamba con su casa, huerta y gente que la habitaba, 
sin que estos advirtiesen nada por hallarse durmiendo 
cuando sucedió la trasplantación. Se hicieron rogativas 
por el feliz i)reñado de la reina. Entró en el Cuzco el 7 
de ÍToviembre su Obispo D. Juan González de Santia- 
go, Oidor que habia sido de la Audiencia de Lima; falle- 
ció al mes. 

1708 En 2 de Febrero de 708 se elevó á Monasterio el Bea- 
terío de Santa Eosa, mediante los esfuerzos de D^ Elena 
de Corte real, D^ Josefa Portocarrero y el P. Alonzo 
Masia. El 28 de Junio murió en Lima el Arzobispo Li- 
ñan y Cisneros, y en Arequipa el Obispo León, nombra- 
dose en lugar de este á D. Fr. Juan de Arguelles, natu- 
ral de Lima, pero habia muerto en su Obispado de Pa- 
namá. En 8 de Junio la escuadra inglesa del Yice- Al- 
mirante Wager, atacó á la armada de galeones que man- 
daba el Conde de Casa Alegre, á la vista del puerto de 
Cartagena á las 3 de la tarde, y después de una batalla 
nocturna, naufragaron la capitana y dos buques mas, 
logrando solo los ingleses la prisión de otro, donde en- 
contraron cinco millones de pesos; habiéndose perdido la 
gente y la cuantiosa copia de caudales que conducían 
del Perú aquellos buques. 

1709 En 709 entraron al mar del Sur los piratas ingleses 
Dámpierre y Eoggers que saquearon á Guayaquil. Por 



—102— 
lo cual se hicieron grandes aprestos y empeños, toman- 
do los fondos de Jerusalen y Cautivos, y alistándose has- 
ta los estudiantes de los colegios: salió la armada á car- 
go del General D. Pablo de Alzamora, el 16 de Julio. El 
23 del mismo se trasladaron las monjas de Santa Rosa al 
actual Monasterio. Enesteaiáo fué remitido á Panamá el 
Alcalde del crimen D. Juan Bautista de Orueta é Irusta, 
comisionado para procesar al Presidente de Tierrr-Fir- 
me y Decano de la Audiencia, por los excesos que ha- 
bia cometido, de donde resultó la extinción de dicho Tri- 
bunal al poco tiempo. Fué electo Arzobispo de LimaD. 
Pedro Francisco Le\'^to, quien por haberlo aprisionado 
los ingleses al salir de España renunció y fué promovido 
al Obispado de Badajos. En este año se verificaba el ca- 
pítulo provincial de San Agustín en sugeto europeo: 
empezaron á formarse diferentes artículos con el obieto 
de disminuir el partido mayor, que era el del P. Fr. Pe- 
dro Zavala, Yiscaino; por el contrario del P. Fr. Alejan- 
dro de Paz, Sevillano: temiéndose pudieran haber dis- 
turbios en la función capitular, estando los ánimos tan 
disconformes, asistió la tarde del 20 de Julio toda laEeal 
Audiencia: fueron tantos los memoriales y alegatos que 
se presentaron, que no fué posible á los oidores desem- 
barazarse de ellos en la mayor parte de la noche, y sien- 
do ya las dos de la mañana, se acordó celebrar en la mis- 
ma sala del Capítulo la misa de Espíritu Santo, con la 
celeridad que requería el caso, y al rayar el alba se pu- 
blicó por electo al P. Zavala. Poco fué el tiempo para 
atraerse á los contrarios, pues habiendo salido á visítale 
acometió la muerte subiendo los altos de Córdova cerca 
de lea, donde fué enterrado sin haber gobernado un año. 
Se fundó en Arequipa eí Monasterio de Carmelitas Des- 
calzas [1]. 
1710 En 22 de Abril de 710 murió el Virey y después de he- 
chas sus exequias se i)rocedió á abrir el pliego de pro- 
vicion que se hallaba cerrado en el Acuerdo, y resulta- 
ron muertos los dos j)rimeros que eran los Obispos del 
Cuzco y Arequipa, llamándose al de Quito que ocupaba 
el tercer lugar y entre tanto se encargó del gobierno la 
Eeal Audiencia, siendo su Presidente el D. D. Miguel 
ISTuñez Sanabria. 



[1] En las presentes guías se pone la erección en 1580, fecha en que no 
existían en el Perú; pues el Obispo de esa Diócesis Dr, Úgarte para el de 
Lima, hizo traer á las fundadoras de Cartagena en 643, de este salieron á 
Huanianga. 



-103— 



XXIX. 
DON DIEGO LADEON DE GUEVAEA, obispo de quito 

Y PRESIDENTE GOBERNADOR Y CAPITÁN GENERAL QUE 

había SIDO DE TIERRA FIRME, entró CU Lima en 30 de 
Agosto de 1710. Se recibieron despachos de la forma 
que deben observar los Obispos auxiliares en la consa- 
gración de óleos. 

1711 En el siguiente de 711 se observó en aquel gobierno la 
reunión en un dia de dos Presidentes: el Marques de Vi- 
lla-Eocha que de orden de esa Audiencia estaba preso 
en el fuerte de Chepo, como cuatro años, fué restituido 
y tomó posesión á las doce del dia y á las cinco de la tar- 
de entró D. José Hurtado de Amézaga [1]. El P. Jesui- 
ta Lucas Caballero que habia entrado á las montañas á 
predicar el evangelio fué muerto por los indios Puyzo- 
cas que confinan conlosdeChiquitos,é igualmente veinte 
y seis indios convertidos que le acompañaban. En este 
año sucedió en Lima el hurto del copón con formas del 
Sagrario de la Catedral, que habidas, mandó el Yirey fa- 
bricar á su costa un templo dedicado á Santa Liberata 
Mártir. El 21 de Octubre se trasladaron en procesión, 
los religiosos Mínimos, al convento del Socorro, por ce- 
sión que hicieron las beatas que lo ocupaban [2] y dio la 
sede vacante por fundada la religión. Entró en Huaman- 
ga de Obispo D. Francisco Deza y Ulloa de Méjico, y en 
el Cuzco el 24 de Noviembre D. Melchor de Nava, Dean 
de su patria Lima. 

1712 En 712 se formó la primera iglesia de la Buenamuerte, 
por el P. Golvadeo Carani que habia venido á solicitar 
limosnas para la canonización de su S. Patriarca. El P. 
Jesuita Juan Bautista Zea redujo al cristianismo á la 
nación de Morotocos del Paraguay. 



(1) El Marques de Villa Rocha octuvo la Presidencia de Tierra Firme en 
1699, á los seis meses se le mandó dejarla. En .1708 obtnvo real despacho 
para verificar la provisión de su empleo, y solo estuvo dias, pues fué sepa- 
rado y preso por disposición de la Real Audiencia. Logró vindicarse en 711 y 
solo tuvo el gobierno seis horas á título de honor. En 720 se puso en mar- 
cha para el Perú, mas su mala estrella hizo lo aprisionasen unos piratas, y 
lo echasen en las Islas Marianas donde al tiempo escapó, sin haber tenido 
noticia de su existencia. 

(2) Esta iglesia según se ha expuesto se erigió en 646 para religiosos Ca- 
puchinos, no habiendo lugar, se quizo hacer Monasterio de Cayetanas tam- 
poco se efectuó y sirvió para esta fundación^ destruyendo la de Buen Via- 
ge después de 11 años de existencia. 



—104— 

1713 En 713 se erigió el Monasterio de Capuchinas de Jesns 
Maria, cuyas fundadoras vinieron de Madrid. Se sufrie- 
ron algunas inquietudes causadas por los negros suble- 
vados en los montes de Huachipa. Se descubrió el mi- 
neral de Veuntaya cerca del pueblo de Oarabaya, cuya 
riqueza causó muchos alborotos, enemistades y muertes 
que cesaron con haberse arruinado una noche el monte, 
sin vastar caudal para volver á poner corriente la mina, 
que daba 4,700 marcos por cajón: se sacó de ella un pe- 
dazo macizo de plata, que produjo muchos miles. En 10 
de Diciembre de este año murió en Trujillo su Obispo 
Velasco. 

1714 En 21 de Mayo de 714 entró en Lima el Arzobispo D. 
D. Antonio Soluaga: en Arequipa de Obispo D. Juan 
Otarola: en Trujillo D. Diego Montero de Águila, y en 
el Cuzco murió aun sin consagrarse el Obispo ÍTava. Se 
formó en Arequipa casa de Eecogidas. Se prohibió por 
real cédala la fabricación de aguardiente de caña. 

1715 En el año de 715 entraron dos piratas ingleses á infes- 
tar estos mares, por lo cual hubieron grandes aprestos y 
armamentos de los fuertes del Pacífico, en los que se dis- 
tribuyeron 348613 quintales de pólvora: de dichos se apresó 
uno en las costas del Perú y otro en la de IsTueva Espa- 
ña. Hubo el 22 de Agosto de este año un formidable 
terremoto en Moquegua y Arequipa. 

1716 En 6 de Febrero de 716 hubo en Lima un fuerte temblor. 
El 2 de Marzo entregó el Virey el mando á la Eeal Au- 
diencia, siendo su Presidente el Licenciado D. Mateo de 
Mata Ponce de León, por habérsele mandado cesase en 
el empleo, al cual debia suceder interinamente el Arzo- 
bispo de Charcas; y dándosele permiso para que pasase 
á España. Empero el Virey no usó de él hasta haber da- 
do residencia. 



XXX. 

DOX EE. DIEGO MOECILLO EUBIO DE AUÑOF, arzo- 
bispo DE LA IGLESIA METROPOLITANA DE LA PLATA EN 
VIRTUD DE LA PROVIDENCIA QUE LE COMUNICÓ LA AU- 
DIENCIA, se puso en camino y llegó á Lima el 15 de Agos- 
to de 1716, y su gobierno no duró sino solo cincuenta 
dias por haber llegado el propietario. 



—105— 



XXXI. 



DON CARMINE NICOLÁS CARACOIOLO, principe de 

SANTO BUONO, DUQUE DE OASTELL DE SANGRO, MARQUES 
DE BUQUIANICO, CONDE DE ESQUIABI DE SANTOBIDO Y 
DE CAPRAOOTA, SEÑOR DE LA CIUDAD DE AUÑON, BARÓN 
DE MONTE FEllRATE, CASTFLLON, BELMONTE, ROCA ESPI- 
NALBETI, FRAINENEFRICA GRANDINARCA Y CASTELNO- 
BO, GRANDE DE ESPAÑA Y EMBAJADOR QUE HABÍA SIDO 

1 LA REPÚBLICA DE VENBCIA, entró de Virey en Lima 
el 5 de Octubre de 1716. 

En este mismo año vino de España una escuadra á de- 
salojar del mar del Sur, á los franceses comerciantes, en 
ocasión de que en las costas de lio se hablan confiscado 
seis bajeles cargados de efectos. 
1717 En 787 se procedió á la erección del Yireiuato de San- 
ta Fé, para lo cual se remitió al Licenciado D. Antonio 
de la Pedresa Guerrero, Ministro del Concejo de Indias, 
poniendo en posecion por primer Yirey al Teniente Ge- 
neral D. Jorge de Yillalonga, Conde de la Cueva, que se 
hallaba sirviendo el destino de general de armas del Ca- 
llao. En este año el pueblo de Quiquijana Provincia de 
Quispicanchi, experimentó un gran terremoto, que si- 
guieron repitiéndose por tres años consecutivos. 
En la noche del 16 de Junio habiendo sido asesinado 
en la cuadra del Milagro D. Alonzo de Esquivel mayor- 
domo del Arzobispo Yirey, según las diligencias toma- 
das resultó ser el hechor I). Juan Manuel Ballesteros, 
que se refugió en los Descalzos. Los alcaldes ordinarios 
procedieron á extraerlo con fuerza armada, no obstante 
haberse asilado en la iglesia, y agarrándose de un Santo 
Cristo. En el mismo dia 21, noticioso el Provisor de este 
atentado, mandó notificar á los alcaldes que dentro de 
una hora restituyesen al reo á la iglesia referida, mas 
como los alcaldes se hallaban en lo interior de la cárcel 
administrando justicia, mandó ponerse entre dicho ecle- 
siástico el que se tocó en la forma ordinaria en todas las 
iglesias: en la tarde se hizo presente que trataba de dar- 
le tortura al reo, que pidió se hiciese la ceremonia de 
anatema, la que se ejecutó en la noche procesionalmen- 
te con cruz alta y acompañados de sobrepelliz, con hor- 
ToM. VII. Literatura — 14 



— 106-: 
ror y estrépito nunca visto. Mientras esto, Ballesteros 
sufrió su castigo, del cual murió esa misma tarde. El 22 
se presentaron los alcaldes pidiendo se les alzase el en- 
tredicho pues ellos no liabian sido notificados, resultaron 
varias desavenencias, hasta que en la tarde del 23 se 
reunió en el salón del palacio arzobispal un congreso 
compuesto de los prelados y otros eclesiásticos que re- 
solvió se absolviesen los alcaldes por el cura de la Cate- 
dral D. D. Fernando de Beingolea. En 16 de Agosto se 
encontró en la esquina de Ventosilla á espalda de San- 
ta Catalina ahorcado á un balaustre de la ventana de sú 
tienda, al chileno Juan Portales,y su testamento encima 
de la mesa, en que hacia donación absoluta de su alma 
al demonio como le concediese matará su mugeryama- 
sio. A los cinco dias hallaron en un cuarto de un calle- 
jón de la calle de San Bartolomé dos, cadáveres corrom- 
pidos de una rauger y un religioso que habiaii sido muer- 
tos á puñaladas. 

1718 En 18 .de Marzo de 718 emprendió su vi age. para Espa- 
ña el Obispo Virey Ladrón de Guevara, satisfecho en 
extraordinario juicio de las acusaciones que se le hicie- 
ron, mas habiendo llegado á Méjico murió en esa capi- 
tal el 9 de ííoviembre. Tratóse en este año en la Corte 
de Madrid, el que se cegase la mina de azogue de Huan- 
cavelica, lo que no tuvo efecto ])ov las observaciones que 
se hicieron de los males que podian sobrevenir á la tran- 
quilidad pública. Murió en Saña el Obispo de Trujillo 
Montero. 

1719 Comenzó una peste en las provincias interiores del Pe- 
rú en 719 que duró tres años, en que murieron innume- 
rables indios, y al mismo tiempo se esterilizó tanto la 
tierra en la costa que una anega de trigo ilegó á valer 
en Lima 50 pesos; con este motivo se comenzó á traer 
este grano de Chile. Hubo el 17 de Junio un fuerte tem- 
l)lor en Huamanga. Se recibió en el Cuzco su Obispo D. 
Fr. Gabriel Arregui, religioso Francisco natural deBue- 
nos-Ayres: mandó fabricar á sus espensas el ISToviciado 
de la Kecoleccion. Entró también en Trujillo D. Fr. Jai- 
me de Mimbela, Dominico, que servia el Obispado de 
Santa Cruz de la Sierra. En 12 de ííoviembre se bendijo 
la actual iglesia de Beletmitas por D. Pedro de la Serna, 
Cura de Santa Ana, y por la tarde interpolados los po- 
bres con los religiosos pasaron á i^osesionarse de dicha 
casa. 

Concluyó el mando de este Virey y regresó á España. 



-=Tm- 



XXXII . 



DON FRAY DIEGO MORCILLO RUBIO DE AUÑON, 

volvió á hacerse cargo del Vireiiiatójy entró en Lima el 
1720 él 26 de Enero de 720, en cuyo año murió en Arequipa 
el Obispo Otárola. Infestó estos mares el pirata inglés 
Juan Oliiperton que apresó al Marques de Villaroclia 
cj^ue con su familia pasaba de Panamá al Perú; y se apli- 
có el Virey con el mayor esmero en cuidar y defender 
las costas de los estragos que liacia, logrando auyentar- 
lo con un armamento que mandó formar y salió en su 
persecución. En este mismo año sucedió una copiosa llu- 
via en Saña que haciendo crecer extraordinariamente el 
íio lo inundó y maltrató sus edificios. 
172Í En el inmediato de 21 comenzaron los alborotos del Pa- 
raguay contra él Gobernador D. Diego de los Reyes Bal- 
maseda, acusándolo de parcialidad con los regulares de 
la Compañía: la Audiencia de los Charcas para conte- 
nerlas nombró ])or Gobernadora D.José Antequera y Cas- 
tro, Caballero del orden de Alcántara, Fiscal Protector 
de Indios de aquel distrito, que fué desaprobado y man- 
dado restituir aqnel. Se estableció en Portobelo el pri- 
mer navio inglés de permiso, nombrado el "Real Joije'' 
de 650 toneladas. El 17 de Marzo de este año, enfermó 
gravemente el Pontífice Clemente XI, y murió el 29, dia 
del Señor San José,cuyo oficio habia, compuesto, y á quien 
tenia particular devoción, promoviendo su culto: propa- 
gó la devoción del Rosario, ordenó se celebrase por dia 
íéstivo y de precepto la Concepción Purísima de Maria, 
canonizó á San Pió Y, San Andrés Avelino, San Félix 
de Cantalicio y Santa Catalina de Bolonia, elevando á 
religión la so'ciedad Beletmita. Fué electo el 8 de Mayo 
Inocencio XIII. También murió en este año en Huaman- 
ga el Obispo Deza. 
1722 En 22 de Enero de este año, murió en Lima el Arzo- 
bispo Zuloaga. Hubo en Chile un fuerte temblor por 
Mayo. En Agosto del mismo, se presentó el perniiso pa- 
ra elevar á Monasterio el Beaterío de Mercedarias. Tam- 
bién se extinguió en este año elVireinato dé Santa Fé, 
I)or las repetidas competencias sucitadas con el del Perú, 
haciendo pasar á España al que obtenía el puesto y en- 



—108— 
cargóse de la Presidencia D. de Diego Córdova Lazo de 
la Vega. 

1723 En este año le vino al Virey la promoción al Arzobis- 
pado de Lima, y por Obispo auxiliar su sobrino D. Pe- 
dro Morcillo. En 9 de Marzo declararon la guerra los 
Araucanos, masía vigilancia de D. Gabriel Cano de Apon- 
te Gobernador de Chile, los obligó á pedir la paz y de- 
volver los terrenos que habían tomado. 

1724 En 15 de Enero de este año hizo la renuncia Felipe V. 
También fué electo para el Obispado de Huamanga D. 
Er. Alonzo López Roldan, y para Arequipa D. Juan Ca- 
vero de Toledo, natural de Trujillo. En el mismo se es- 
tablecieron las misiones de Ocopa, y fundó el Colegio 
Er. Francisco de San José. En 7 de Marzo murió Ino- 
cencio XIII, habiendo mandado se celebrase en la se- 
gunda Dominica después de la Epifanía, el Santo íí^om- 
bre de Jesús. Fué electo Benedicto XIII, el 29 de Ma- 
yo. Se fundó en Trujillo el Monasterio del Carmen. 

En este mismo mes el 14 entregó su ilustrísima el man- 
do político, continuando en su dignidad. 



LUIS I 

EMPERADOR XXI DEL PERÚ. 
XXXIII. 



DON JOSÉ ARMENDARIS, marques de castbl fuerte, 

COMENDADOR DE MONTINZON Y CHIITCLAÍíA EN LA ORDEN 
DE SANTIAGO, CAPITÁN GENERAL DE EJÉRCITO, SO halla- 
ba ejerciendo la Comandancia General de la Provincia 
de Quipuscoa cuando se le nombró Virey del Perú. 
Entró en Lima el 14 de Mayo de 1724, ¿inmediatamen- 
te se preparó á hacer la proclamación de Luis I, como se 
efectuó el 3 de Setiembre. Se observó que el dia 5 que 
se hizo la primera corrida de toros, estando el Virey en 
el balcón que mira al puente, pasó una muger y en voz 
gruesa que todos la oyeron, dijo: "muy bien vá la cosa, 
aquí están festejando á Luis, porque se hizo Rey estan- 
do su padre vivo, y hoy lo están á él enterrando", mandó 



—109— 
el Virey le llevaran á la muger, mas no fué posible en- 
contrarla, y á los seis meses se recibió la noticia de ha- 
ber muerto de viruelas el 31 de Agosto; seis dias antes 
del dicho de la muger, reasumió el gobierno Felipe V. 
Murió en Roma Inocencio XIII. 



FELIPE V. 

EMPEBADOE XXII DEL PERÚ. 

1725 En 6 de Enero de 25 hubo en Lima un fuerte terremo- 
to cuya conmoción se dejó sentir en otros lugares: en la 
Provincia de Huaylas se desplomó en dicho dia un cerro 
de nieve que inundó y arruinó el pueblo de Ancachs, 
pereciendo mas de 1,500 personas; iguales acaecieron en 
Trujillo, en Arequipa, y en Chile otro el 27 de Marzo. En 
este año se estableció la armada de guarda costas á car- 
go del Conde Clavijo, para contener el abuso del navio 
inglés de permiso, por cuyas diferencias remitieron los 
ingleses á Portobelo en el año siguiente de 26 una es- 
cuadra de 10 buques al cargo del almirante Hosier. 
1726 Continuando los alborotos del Paraguay [de que hemos 
hablado en el anterior gobierno] suscitados por el Obis- 
po D. Fr. José de Palos y los regulares de la compañía, 
á los que el Gobernador Antequera habia echado del co- 
legio de la Asencion y opuéstose con fuerza armada á la 
reposición del gobernador Reyes, al estremo de formar 
tropas y derrotar á D. Baltazar García Ross en el paso 
de Tivicuarí, con pérdida de mas de 600 individuos; mas 
habiéndosele manifestado real desj^acho se retiró, í.fué 
preso y remitido á Lima, donde llegó por Abril con D. 
Juan de Mena. Se fundó en la Provincia de Quillota la 
Villa de Concha, por su Gobernador Licenciado Marques 
de Casa Concha. Se hizo un subsidio eclesiástico de dos 
millones de pesos para la guerra contra los moros. 
1727 Entraron en el mar del Sur tres navios Olandeses, contra 
los que despachó el Virey en este año de 727 un arma- 
mento, el cual destruyó aquella espedicion, importando 
la presa 600 mil pesos, fuera de 400 mil encontrados en 
dos buques apresados en el puerto de ISTasca. Con moti- 



—no- 
vo de la gran carestía de granos que sufría el Perú, se 
hicieron rogativas públicas poniendo por intercesor á 
San Marcelo, y el 23 de Mayo último de la ceremonia, 
puesto el Arzobispo en el Cementerio de la Oaitedral de 
Pontifical bendijo los campos. Las continuáis quejas que 
daban los naturales sobre los excesos que cometían los 
curas, ocasionó en el partido de Andaliuaylas un tumul- 
to qiiC contuvo el Corregidor, empero se suscitaron rui- 
dosas competencias, al estremo de haber excomulgado 
el Obispo de Huamanga López Roldan á dicho Corregi- 
dor, de que se expidió despacho por el Real Acuerdo pa- 
ra que el Obispo se abstuviese de semejantes procedi- 
mientos, haciendo bajar á la capital de Lima á los dos 
curas que fomentaban las disputas. El Obispo por pro- 
tejerlos, inmediatamente se puso en marcha con los man- 
' dados comparecer: luego que se supo su expedición, se 
le mandó volver haciéudole cargos por el abandono en 
que dejaba su Diócesis y sin haber impetrado para ello 
la respectiva licencia; mas el Obispo atropel lando porto- 
do, continuó su marcha y estando cerca, de la ciudad, 
solicitó la licencia, la cual no pudo negársele: entró en 
Lima, se presentó, habló y emprendió su regreso, sin 
mas fruto que el viaje. 

1728 En este año de 728 fueron reñidísimos los capítulos de 
los religiosos, causando mas alboroto el de la Merced, di- 
vididos los vocales en distintas opiniones, no había mo- 
dos de hacerlos ceder, tanto mas cuanto que eran, fomen- 
tados por los dos prelados, Vicario general M,Fr. Anto- 
nio Rodríguez y Provincial Fr. Gregorio Clavo,, hasta 
que el Yirey se víó en la necesidad de mandar dos minis- 
tros de la Real Audiencia para reducirlos al. orden, y se 
consíouíó una elección tranquila. Se detalló el p,eso de 
la moneda circulante. 

1729 Llegó al Vírey en este año de 729 en la fragata "Geno- 
veva'' el último grado militar de Capitán General, en pre- 
mio de sus servicios. También se hizo gracia al Colegio 
de Santo Toríbio para que sus colegiales pudiesen usar 
corona en las vecas. Sucedieron las grandes competen- 
cias entre los Tribunales de la Inquisición y de Cruzada 
provenientes de que el cura de Quiquijaua decía misa 
en una capilla que no tenia licencia. Én Julio de 729 se 
experimentaron en la religión de San Agustín sus albo- 
rotos; el Provincial Fr.Gazpar de Quiroz, que debía cesar, 
formaba controversias sobre el modo de calificar á los 
Priores, oponiéndose abrir el defluitorío, y aunque el 
Virey había tenido sus conferencias y remitióle provisión 



—ni- 
cle mego y encaí^gó, el Provincial se desentendía de su 
cumplimiento hasta que se tuvo que mandar al Alcalde 
del crínien D. D. Francisco Javier Salazar. No fueron 
menos ruidosos los alborotos del Monasterio de la En- 
carnación, el mayor número de votantes reeligieren á la 
prelada madre D? Maria de las Niev€is, y la otra parte 
habia elegido á la madre D^ Eosa de la Cueva, ambas 
dignas del puesto por sus virtudes y prendas. El Arzo- 
bispo invalidó la reelección como repugnante al derecho 
particular del convento y mandó que se diese la obedien- 
cia á la elegida: reclamó la contraria y la negación formó 
un cisma no solo con la separación formal de los ánimos, 
sino en lo material de los lugares, manteniendo cada 
partido la misma efervescencia: cerraron las puertas del 
convento por muchos dias, aun para los alimentos nece- 
sarios, volando por las cercas las viandas, ropas &. El 
Arzobispo se vio en la necesidad de pedir auxilio de sol- 
dados, de alabarderos, de caballería é infantería, para que 
custodiase todo el recinto áfin de contener cualquier mo- 
vimiento interior ó exterior que pudiera producir tiu*ba- 
cion de parte de las sirvientas qué también hablan to- 
mado parte. Al cabo resolvió el Arzobispo extraer del 
Monasterio á la Madre Meves, juzgando que quitando 
el objetó que parecía ser el resorte de la máquina, cesarla 
sU ímpetu; en efecto, pasóla alas Descalzas del señor 
San José en un coche encortinado y con dos prevenda- 
dos y á otras se trasladaron á diferentes conventos. Se 
creyó que con esta medida se aplacaría el alboroto; em- 
pero, tomaron mas efervescencia, decididas por seguir 
la suerte de sus hermanas: mas de tres años duraron las 
rivalidades. En el reino de Chile tuvo igual éxito el ca- 
pítulo proviucial de San Agustín, pues habiendo sido 
electo Er. Francisco Aranivar, los religiosos que forma- 
ron la oposición desertaron de su claustro, habiendo te- 
nido el Presidente de aquel estado que pedir auxilio de 
tropa armada para reducirlos al orden. Se i)idió por el 
Eey un donativo por haberse incendiado su palacio de 
Madrid y se dio un diez por ciento de las rentas. En es- 
te se notó en el distrito de Payta un gran aguacero que 
arruinó la mayor parte de la población. 
1730 En 21 de Febrero murió eu Roma Benedicto XHI, fué 
el primer Pontífice por quien se hicieron honras por man- 
dato real y se verificaron el 5 de Diciembre en la iglesia 
de Santo Domingo, á cuya religión pertenecía; agregó al 
catálogo de los Santos á Santo Toribio, Arzobispo de Li- 
ma, San Francisco Solano, San Jacobo Pinceno, Santa 



—112— 
Inés de Monte Policiano, Peregrino Lacioso, Juan de la 
Cruz, Luis Gonza^a, Estanislao de Koska, Margarita de 
Corteña y Juan Ñepomuceno: lo primero que hizo este 
Pontífice cuando tomó el mando fué intimar al clero que 
no usase cabellera postiza, pelo ageno ó peluca. Se efec- 
tuó en este aí^ la clausura del Monasterio de íí^azarenas 
de Lima. En 29 de ííoviembre tuvo lugar en Cochabam- 
ba un tumulto de indios, capitaneados por un mestizo 
platero Alejo de Calatayud, se sosegó con la decapita- 
ción de él, y de veinte y ocho mas. Empezó á conocerse 
en la costaría enfermedad del vómito negro, la que se 
experimentó en los navios guarda costas, al mando del 
general D. Domingo Justiniani. En este mismo año el 
11 de Marzo murió el Arzobispo Moncillo, apesarado de 
los alborotos religiosos que se tienen referidos. En 8 de 
Julio se experimentó en Chile un espantoso terremoto, 
padeciendo mas la ciudad de Concepción, pues en dos 
salidas que hizo el mar, la inundó de tal manera que no 
dejó edificio en pié, ni personas, sino las que pudieron 
tomar los cerros, entre ellos se contó el Obispo Escanden, 
que sin ropa alguna y haciendo pié sobre las mismas on- 
das lo libró la Providencia para Arzobispo de Lima. Fa- 
bricóse en el Astillero de Guayaquil la fragata de guerra 
"San Fermin" en la que se gastaron 81,150 pesos 6 rea- 
les ijuesta en el puerto del Callao. 
1731 De resultado un imforme escrito por el Gobernador del 
Paraguay D. Martin de Barua concerniente á los exesos 
y usurpaciones atribuidos á los Jesuítas, se comenzaron 
á alterar mas sus moradores, al extremo de haber reusado 
admitir á D. Ignacio de Soroeta corregidor del Cuzco, 
nombrado para reemplazarlo, resistiendo con las armas 
y obligándolo á buscar en la fuga su seguridad. Todo 
"esto se atribuyó coligación con Antequera, que perma- 
necía en la cárcel de Lima, por fomentarla Don Bernar- 
do Mompo, que estando preso en dicha cárcel, fugó para 
ese punto: elVirey acordó llevar á efecto una real cédula 
que le |)revenia se impusiese la iiltima pena á Anteque- 
ra, aun cuando no estubiese concluida la causa: dispú- 
sose para la ejecución el 5 de Julio, sin embargo del gran 
interés que habia en todas las clases del estado, por sal- 
varlo. En su consecuencia sacaron al cadalso á Ante- 
quera y estando ya la comitiva en la plaza, subió hasta 
la mitad de la escalera, un religioso francisco y en alta 
voz repitió tres vecss "Perdón" lo que resonó por los por- 
tales y demás ángulos de la plaza: á esto la tropa disparó 
varios tiros sobre el reo para matarlo, de cuyas resultas 



—lis- 
fueron muertos dos religiosos, dos soldados, y heridas va- 
rias personas en las barandas; un lego enfurecido descar- 
gaba garrotazos á los oficiales y tropa. A tanto alboroto 
salió el Virey á caballo y otros oficiales: encontráronse 
" con la comunidad de dicha religión que con su guardián 
y toda la pleve, venian á la plaza, por la cuadra del Arzo- 
bispo, donde se formó un horrible choque de pedradas, 
que muchas alcanzaron á la comitiva del Virey, sacando 
un golpe el general Llanos, y de la parte de los religiosos; 
murió un moreno que defendió la vida del Guardian, el 
cual fué conducido y enterrado en S. Francisco con gran 
pompa. Se apasiguó el tumulto, y fué sacado al patíbulo 
D. Juan de Mena, compañero de Anlequera. Al dia si- 
guiente se ordenó al Guardian imformase sobre el re- 
ligioso cuasaute del desorden lo que reusó, y pasando á 
presentarse al Venerable Cabildo pidió se declarase al Vi- 
rey incurso en el canon y censuras prevenidas por dere- 
cho contra los agresores á personas eclesiásticas, deque 
se siguió un abultado proceso que finalizó con una cé- 
dula real que desaprobó su formación. 

1732 En 5 de Enero de 732 murió el Venerable P. Alonzo 
Mesias de la Compañía de Jesús, dejando instituida la 
devoción de las tres horas, que se ha estendido por todo 
el orbe y elevada á casa profesa el convento de Desam- 
parados. En 23 de Febrero entró en Lima nombrado Ar- 
zobispo D. Francisco Antonio Escanden, cuya gran pru- 
dencia puso término á las ya referidas rivalidades del 
Monasterio de la Encarnación. 

1733 Se tuvo noticia haber subido por el Marañen un arma- 
mento de Portugueses con el designio de establecerse 
en estos dominios, por lo cual se ofició á su gober- 
nador D. Alonzo de Sonsa Fraire y se contuvo tal proce- 
dimiento. Se puso al Sr. Arzobispo el palio por el Sr. 
Armendaris Obispo de Quito. En 2 de Diciembre se ex- 
perimentó en Lima un fuerte temblor que maltrató algu- 
nos edificios. En este año murió en el Cuzco su Obispo 
p. Fr. Bernardo Serrada que habia entrado á servirlo en 
727: edificó la iglesia del Triunfo y rentó los demás. 

1734 Semejante al anterior acaeció otro el 28 de Mayo de 734. 
En este año se efectuó la clausura del Beaterío de Merce- 
darias saliendo del Carmen las monjas fundadoras. Llegó 
en Diciembre la armada del comercio á Lima, y con- 
menzaron las competencias de los Diputados de Cádiz, 
con el Consulado, pues querían formar otro tribunal. 

1735 En el siguiente de 735 entró en el mar del Sur un navio 

TOM. VII. LlTERATUEA — 15 



holandés mercante, que no piidiendo vender la carga en 
sus costas pasó á las Molucas. En 21 de Julio convocó 
el P. Fr. Felipe Macbin un capítulo intermedio en su 
convento de San Agustín con el objeto de proveer los 
prioratos vacos; mas el Difinitorio, bajo el pretesto de 
sostener con hábito, á un religioso expulso de la compa- 
ñía, lo depusieron del puesto; de lo que se siguieron fuer- 
tes disenciones, excomuniones &, que tubieron fin en 
Setiembre. Llegaron á Lima en este año los primeros Dic- 
cionarios, formados por la Academia Española que se 
instaló en 713 por D. Juan Manuel Fernandez de Pare- 
des, marqués de Villena, 
Concluyó su mando el Yirey y se embarcó en el Callao 
en el buque San Fermin que habia mandado construir 
restituyéndose á España, donde en recompensa de sus 
servicios se le condecoró con el Toisón de Oro. 



XXXIY. 
DOÍT AlsíTOXIO MENDOZA CAS^AMO Y SOTOMAYOE, 

MAEQUES DE VILLAGAECIA, CONDE DE BABEANTES, SEÑOE 
DE VISTA ALEGEE, EUVIANES, LAMAS Y VILLANASUE, 
MAYOEDOMO DE SEMANA Y GENTIL HOMBEE DE OAMAEA 

DE s. M. fué nombrado Yirey del Perú y entró en Lima 
el 4 de Enero de 1736. 

1736 Por Abril llegaron los célebres viageros Mr. Bonguer, 
Mr. de la Condamine, Mr. Jússieu y Mr. Ceñergui Pro- 
fesores de la Academia de Paris, con el objeto de prac- 
ticar algunas observaciones astronómicas, uniéronse á 
ellos D. Jorje Juan, D. Antonio Ulloa, y el Dr. Godin. 
Se estableció en este año el derecho de Diezmos sobre 
la plata, en lugar del quinto. En fines del año se hizo 
cargo del Obispado del Cuzco el Dr. D. Juan de Zarri- 
colea Canónigo Penitenciario de Lima, natural de la Ciu- 
dad de Huánuco, que servia el Obispado de Tucuman. 
Se elevó á curato la Yice-parroquia de San Lázaro. Se 
celebró el 23 de Diciembre en la plaza mayor el auto de 
fé de Madama Castro, que fué quemada por judaisante, 
juntamente con las estatuas del P. Jesuíta ülloa, y del 
discípulo Yelasco que habían muerto. (1) 

1737 En 2 de Febrero de este año de 37 sucedió la primera 
quema de la Cuidad de Panamá, y en Yaldivia el 24 de 



(1) Para pormenores sobre los autos de fé véanse los Anales de la Inqui- 
sición por Bicardo Palma — M. O. 



—lis- 
Diciembre hubo un gríiu terremoto, que en la duración 
de un cuarto de hora, asoló los templos y los edificios inte- 
riores del presidio. Se efectuó la fundación de la religión 
de la Buenamuerte, con licencia del aúo anterior. 

1738 En el siguiente de 38 se despobló el mineral de Potosí 
por haberse obstruido sus ricas minas. Se colocó en la 
cumbre del arco alto del puente de Lima la estatua ecues- 
tre de Felipe V,obra del célebre artífice Baltasar Gavilán. 

1739 En 24 de Marzo de este año de 39 se arruinó y desoló el 
pueblo de Toro en la Provincia de Ohumbivilcas (ahora 
de la Union), donde solo escapó el cura y un indio: bus- 
cando al otro dia en el sitió del altar mayor el depósito 

"del Santísimo, se hallaron debajo do la ara cuatro ídolos 
de cobre de figura humana á lo cual se atribuyó la ruina. 
Por Abril salió del Callao la última armada de Galeones 
á Panamá,empero, por haber una Escuadra Inglesa en el 
otro mar se hicieron las negociaciones y se llevó el tesoro 
para Guayaquil. En 28 de mismo murió el Sr. Escandon, 
dejando de Obispo auxiliar al D. D. Er. Francisco Gutiér- 
rez Galiano, natural de Lima. En 4 de Julio murió tam- 
bién en Trnjillo el Obispo Mimbela. 

1740 Volvió en este aiío de 740 á erijirse el vireynato de Santa 
Fé siendo su restaurador D. Sebastian de Eslaba; el cual 
defendió la plaza de Cartagena con tanto valor cuanto 
el terrible sitió que le pusieron en este año los Ingleses 
con una escuadra y 1300 hombres de desembarco; y el 
Eey por este servicio, lo condecoró con el último grado 
militar de Capitán General y elYireynato del Perú, donde 
no llegó á pasar. Fué arruinado Portovelo y el Castillo 
de Chagres por una escuadra Inglesa comandada por el 
Almirante Wernon, pasando su compañero el Vice- Al- 
mirante Auson al mar del Sur para ayudarse mutua- 
mente, mas elVirey dispuso una escuadra comandada por 
D, José Pizarro, los cuales fueron los primeros que faci- 
litaron el paso del Cabo de Hornos; padeciendo en él 
terribles ^tempestades: el primero hostilizando las costas 
del Perú y el 2° impidiéndolo; perecieron la mayor parte 
de los buques de uno y otro. Llegó la noticia haber muer- 
te en 5 de Febrero de este año en Roma el Pontífice Ole- 
mente XII. habiendo canonizado á S. Vicente de Paulo. 
S. Juan Francisco Regís, Santa Juliana deFalconeri y 
Santa Catalina Elísea. Vacaron los Obispados del Cuzco 
y Huamanga por muerte del Sr. Zarricolea y del señor 
López Roldan. 

1741 En este año de 41 con motivo de la guerra se estableció 
en Lima un nuevo impuesto que ascendió á 2.157,221 



—lie- 
pesos: se hicieron enrolamientos, se mandaron formar 
en Trujillo, Arequipa y Cuzco escuadrones de milicias y 
por último se armaron los castillos y escuadra, lís^oobs- 
t-ante de estos aprestos, se encomendó al Dr. D. Cosme 
Bueno la formación de las descripciones de las provin- 
cias del Perú, disponiéndose en real cédula de este año, 
abonarse 500 i)esos para el trabajo de escritura. Murió 
en este año en Arequipa su Obispo D. Juan Cavero y 
Toledo, y se nombró para reemplazarlo á D. Fr. Igna- 
cio Garrote que no tomó posesión. Se hi/o cargo del 
Obispado de Trujillo D. Gregorio Molleda y Clerque, 
natural de Lima. Se fundó por el presidente de Chile, 
conde de Superunda la villa de San Fernando en la pro- 
vincia de Colchagua y la villa de Santa Cruz de Triana 
en la de Eancagua. 

1742 En 23 de Junio y 9 de Diciembre de 742 reventó el vol- 
can de Cotopacsi. En este año el Dr. D. Pedro Pardo de 
Eigueroa de la orden de Mínimos, natural de Lima, tu- 
vo el honor de elevar el Obispado de Guatemala á Metro- 
politana; que no iludieron conseguir sus antepasados en 
dos siglos de solicitud. En 10 de Setiembre entró en 
Lima de Arzobispo D. José Antonio Zeballos el Caba- 
llero, que servia el Obispado del Tucuman. Fué nombra- 
do para el de Arequipa D. Juan Gonzales Melgarejo, 
natural del Paraguay, Obispo de Santiago de Chile don- 
de murió y fué electo D. Juan Bravo de Eivero, natural 
de Lima, que habia entrado á servir el de Santiago de 
Chile. Del mismo modo habia sido el<^cto para el de 
Huamanga D. Miguel Bernardino de la Fuente, natural 
de Lima, Obispo de Santa Cruz de la Sierra donde mu- 
rió. Se fundó en Chile por el conde de Superunda la vi- 
lla de Talca. A mediados de este año en Junio hubo una 
sublevación de los indios chunchos, cuyos pueblos era 
de moderna conversión en la provincia de Tarma acau- 
dillados por Juan Santos Atahuallpa, destruyendo 28 
pueblos, que eran los que componían las florecientes mi- 
siones del Cerro de la Sal y Pajonal, haciendo destrozos, 
pues llegó á tener un ejército de mas de tres mil hom- 
bres, con el cual hacian varias salidas de la montaña, 
llegando en sus correrías hasta la provincia de Canta. 

1743 En el siguiente de 43 se apoderaron del fuerte de Quiri- 
mi; que defendió hasta morir D. Fabricio de Bartholi, 
retirándose después al interior de la montaña huyendo 
de las fuerzas que conducía el General del Callao Don 
José de Lamas marqués de Mena-hermosa, quien formó 
otro fuerte y el pueblo de su título, consiguiendo la pa- 



—117— 
cificacion de la provincia. En este año fué el robo de la 
rica custodia de la iglesia de San Agiistin por un sacri- 
lego que expió su delito en la horca. Entró en el Cuzco 
de Obispo D. Pedro Morcillo que servia el de .►Panamá. 
Dejóse ver en dicha ciudad una Aurea-boreí¿í [ó Aus- 
tral] en forma de un azote de cinco ramales^ de fuego, 
que asustó los ánimos de esos habitantes creyendo que 
llovia fuego, por lo cual se hicieron rogativas y i^rose- 
ciones de penitencia. 

1744 En este de 44 se vio en la indicada ciudad otro cometa 
que daba mas luz que el anterior; sin duda fueron estos 
presagios, del alzamiento de los indios Chunches del va- 
de Anaybamba y Quillobamba de la Provincia de Calca 
y Lares, con muerte de varios religiosos y muchos neo- 
fitas. Eeventó con horrible estrago el volcan de Coto- 
pacsi en Quito, y otro en el medio de una laguna nom- 
brada Quirotoá, cuyas aguas son sulfúreas y betumino- 
zas. Comenzóse este año á titular pueblo, la pesquería 
de Huacho. 

1745 En 16 de Enero de 45 murió el ArzobivSpo Zevallos. El 
Beaterío de IsTazarenas del Cuzco se trasladó al lugar 
donde al presente se halla. Se hizo el reconocimiento de 
las costas Patagónicas por el capitán de navio D. Joa- 
quín de Olivares. En 12 de Julio, entregó este Vir9.y el 
mando embarcándose para España: después se tuvo no- 
ticia de haber muerto el 15 de Diciembre del entrante 
año de 46 en la altura de 339 habiendo pasado el Cabo. 



XXXY. 
DON JOSÉ MANSO DE VELAZOO, coítde de superunda 

SIENDO PRESIDENTE DE CHILE, FüÉ ASCENDIDO AL VI- 

EEYNATO DELPEETT, y entró CU Lima en 12 de Julio: en 
fines de este año se presentó ])ara el Arzobispado de 
los Eeyes al de Charcas Dr. D. Agustín Eodriguez Del- 
gado, que no llegó á hacerse cargo por haber muerto. 
1746 En este año de 746 fué ascendido al Obispado de Hua- 
mangaD. Fr. Francisco Galeano auxiliar de la Metró- 
poli de su patria Lima. Sucedió en 28 de Octubre el 
terremoto que inundó y asoló la ciudad del Callao y des- 
truyó todos los edificios de la capital, habiéndose nota- 
do que al caer el arco aUo de piedra que hace entrada al 
puente, vino por tierra la estatua ecuestre de Felipe V, 
el mismo que según se supo después, había, muerto en 
el palacio de Belsainel 9 de Julio de aplopegia. El ter- 



—lis- 
remoto dicho en su dirección O. á E. hizo grandes estra- 
gos: en la quebrada mineral del Rio-biseca de la provin- 
cia de Lucanas rompiéndose la tierra, abortó monstruo- 
sa^ sabandijas que en su seno ocultaba: en la quebrada 
de*jíotopo once leguas de Pativilca se partieron dos cer- 
ros ([UG llaman Julcan y lo mismo sucedió en Huaylas: 
en Ayapata (provincia de Oaraba^^a) se abrió la tierra y 
saliendo agua cenegosa inficionó la de los rios é hizo pe- 
recer mucha gente. 



FEENANDO VI 

EMPERADOE XXIII DEL PEEU. 

1747 En 19 de Febrero de este año, á la una de la noche se 
abrasó en casa del marqués de Salinas, la oficina donde 
se guardaban los papeles, cédulas y demás útiles del ar- 
chivo de gobierno. En 3 de Marzo, en Moquegua á la 
una y media del dia, oscureció con gruesas nubes la cla- 
ridad del cielo, y desfigurado el albor de la luz, á caer 
■ * tanta agua qu-e inundaron sus campos. El 17 la provin- 
cia de Abancay sufrió tan fuertes nracanes que se arran- 
caron los arboles de raiz, destrozáronse las sementeras 
y techados de las casas. También fueron amagados de 
temblores, muchas pautes del Perú donde no se padece 
esa plaga, como en la Paz, Mojos y Montaña de Acon^ 
por lo que se cree que los indios infieles Simirinches y 
Conibos dieron muerte el 29 de dicho mes al P. Comisa- 
rio Fr. Manuel Alvarez. En IV de Mayo con la plata 
que se habla recogido en el Callao, se hicieron en la ra- 
mada que en la plaza mayor servia de catedral, solem- 
nes exequias por los que hablan muerto en la ruina, y el 
dinero sobrante se repartió en limosnas. Se mandó fundar 
á un cLiarto de legua del puerto distribuido, un pueblo 
denominado Bellavista, pues la tiene muy hermosa de 
toda la costa, según el ]3lan formado i3or Mr. Godin: en 
en el indicado puerto, una real fortaleza, cuya primera 
I)ied['a puso el Virey el 19 de Agosto, depositando en 
una caja mouedas de importancia y una lápida de plata, 
con la inscripción corres})ondiente á perpetuar la cere- 
monia que se hacia. En 8 de este mes salieron de esta 
ciudad para la villa de Oajamarca á fundar el convento 



—lio- 
de Concebidas cuatro religiosas capucliinas, haciendo 
cabeza Sor María Juana, ó Doña Josefa de Hazaiia y 
Llano, apreciada en Lima i^or su talento extraordinario 
y poseedora de algunas ciencias. El de Setiembre fué 
designado para la proclamación y jura de Fernando. En 
28 de Octubre como cumple año de la desolación de es- 
ta capital, la noche fué empleada por el pueblo en pro- 
seciones de sangre que andaban á coros: no obstante es- 
tos ejercicios devotos, sucedió el caso que un asesino 
quitó la vida á un anciano oficial del tercio de granade- 
ros del batallón de la ciudad. A fines murió en Trujillo 
el Obispo MoUeda y Clerque. Se concedió á los virej-es, 
por real cédula de este año, conocer en todos los ramos 
de hacienda por i)rivilcgiados que fuesen. 

1748 En el año inmediato de 748 falleció en el Cuzco el Obis- 
po Morcillo y en Huamanga Gutiérrez Gaicano, ambos 
hablan sido auxiliares del arzobispado de Lima. Tam- 
bién se comenzó en este año á reedificar el palacio, la 
iglesia Catedral y demás establecimientos. 

1749 Se celebró el 19 de Octubre de 749 un auto de fé, en el 
cual* salió vindicado D.Juan de Loyola, natural de lea 
acusado de hereje; mas como habla muerto preso en la 
cárcel, tuvieron que hacerse las ceremonias en estatua. 
En 21 de Mayo de este año se consagró la iglesia de los 
Descalzos i)or el Obispo D. Fr. José Cayetano Palavisi- 
no, el cual se marchó en el mismo á su Diócesis de Tru- 
jillo. Hubo un levantamiento en la Provincia de Hua- 
rochirí junto con una conspiración de muchos indios de 
Lima, que descubierta en tiemx)o, se disipó castigando á 
los principales motores; para la dicha provincia salieron 
tropas regladas y dos compañías de mulatos granaderos 
á las órdenes del Brigadier Márquez de Monterrico que 
con oportuna serenidad de ánimo lograron dividir á los 
naturales, j)erseguirlos hasta lo mas áspero de esas sier- 
ras, donde se retiraron los rebeldes, resultando la entre- 
ga de unos y la aprensión de otros, quedando los mas 
obstinados castigados en el campo de batalla y condu- 
oidos á Lima los otros. 

1750 En este año se hizo cargo del Obispado del Cuzco Don 
Juan de Castañeda, natural de Huaura que servia el de 
Panamá: del de Huamanga el Dr. D. Felipe Manrique 
de Lara, Dean de Lima su patria, y en Trujillo murió el 
Obispo Palavisino. Fueron ahorcados el 6 de Julio, dos 
de los principales autores de la rebelión de Huarochirí. 
Hubo una gran epidemia en la sierra que hizo terribles 



—120— 
íistragos y habiéudose conocido ser el aguardiente que 
la hacia mortal se prohibió introducirlo en ella. 

1751 En 25 de Mayo de 751 experimentó la ciudad de la Con- 
cepción terremoto é inundación que la arruinó. El 26 de 
Junio entró el Arzobispo D. Pedro Antonio Barrueta. 
Cesó el privilegió de ser presentados los regulares á be- 
neficios curados. En este mismo se extinguió la Audien- 
cia de Panamá como único medio de establecer 'la paz 
turbada j)or continuas competencias. D. Manuel Mavi- 
la, médico de esta ciudad y boticario de la calle de Pala- 
cio, fué preso y conducido á la Inquisición por haberse 
burlado de los que se arrodillaban al toque de oración. 

1752 Se reedificó el arco alto del Puente principal de Lima. 
Dióse nueva forma al Tribunal de la Cruzada. Estable- 
cióse también el estanco de tabacos. Mandóse construir 
en Guayaquil un navio de guerra de 60 cañones. Se hi- 
zo cargo del Obispado de Trujillo D. Bernardo de Arbi- 
za y ligarte, natural del Cuzco que servia el de Cartage- 
na; y murió el de Arequipa Bravo de Eivero. Se trató de 
la nueva línea divisoria de las tierras de Portugal y Es- 
paña en la América por comisionados énviadoj á este 
fin. Se estableció en Lima por D^ María Fernandez de 
Córdova una casa espiritual de mujeres. 

1753 Se permitió en este año de 753 el que los corregidores 
hiciesen repartimiento de géneros y otras especies, para 
lo cual se formó el respectivo arancel y tarifa á cada 
provincia y una junta de corregidores que conociese de 
estos asuntos. Se mandó establecer en el hospital de San 
Andrés el Anfiteatro anatómico. En este año se celebró 
con el Papa, el gran concordato sobre patronato, que 
dio término á las antiguas alteraciones entre ambas cor- 
tes, dejando peri)etuamente ascenso á la corona. Se in- 
corporó también la casa de Moneda y se fabricó. 

1754 Se realizó en este de 54 la fundación de la ciudad de San 
Felipe el Eeal de Aconcagua hecha por el Gobernador 
conde de Poblaciones. Salieron del monasterio de San- 
ta Eosa de Lima, tres religiosas á fundar él de Santiago 
de Chile. Fueron á la Audiencia las competencias del 
Arzobispo con su cabildo, sobre uso de palmatoria y 
otras ceremonias eclesiásticas que quiso prohibir. 

1755 Entró en este año en Arequipa el Obispo Don Jacinto 
Aguado y Chacón, que servia el de Cartagena. El 30 de 
Mayo se estrenó la mitad de la iglesia Catedral de Lima 
con una solemne prosecion en la cual salieron en ricas 
andas todos los Patriarcas. Se formó un censo general 
de los habitantes de esta ciudad y resultaron haber 54 



—121— 
mil. Hubo en Quito el 21 de Abril un fuerte temblor y 
otro formidable el 3 de Mayo. 

1756 Sucedió el año de 756 la segunda quema de Panamá y 
se mandaron redificar las fortalezas de Portobelo, para 
lo cual se remitieron 25 mil pesos. Murió el Obispo de 
Trujillo Arbiza. Tubieron en este año mas efervescen- 
cia las competencias entre el Arzobispo y el Virey dis- 
poniendo aquel se le tocase el órgano cuando entrase y 
no al Virey y levantando quitasol en las procesiones cu- 
yas quejas fueron á la Corte y se dispuso en contra de 
lo dispuesto por el Arzobispo. 

1757 En 22 de Febrero de 757 hubo un formidable temblor en 
la Tacunga que la arruine. En 9 de Enero acaecieron en 

, Tarma las escandalosas tropelías hechas al Gobernador 
D. Pablo Sánz de Bustamante, por los curas D. Manuel 
Artiga y D. José Gallardo, al extremo de estropearlo, 
por haberles prohibido introdujesen en la cárcel á indios 
por deudas, se les mandó bajar á la capital. 

1758 En el siguiente año de 758 fué promovido el Arzobispo 
Barrueta al de Granada, cesando la competencia que ha- 
bía x3romovido. Entró en Trujillo de Obispo D. Francis- 
co Javier de Luna- Victoria, natrral de Panamá. Murió 
en 1? de Mayo el Pontífice Renedicto XIV. En este año 
que fué el primero del Pontificado de Clemente XIII 
elevó el convento de Ocopa á colegio de propaganda 
fide. - 

1759 En 19 de Abril de 759 se observó á las 12 del dia una 
cruz junto al Sol. En 10 de Agosto murió Fernando VI. 
Se mandó erigir la provincia de Huamachuco. En este 
hemisferio se observó el famoso cometa de ííewton. Pa- 
deció la ciudad de Trujillo un horrible temblor el 2 de 
Setiembre de este año. Entró en Lima el Arzobispo D. 
Diego del Corro que servia el Obispado de Popayan el 
27 de noviembre. Don Manuel Pérez Bustamante des- 
cubrió en el cerro de Chonta provincia de Huamalies un 
mineral de azogue. 



CÁELOS III. 

EMPEEADOE XXVI DEL PEEU. 

1760 En 21 de Agosto de 763 fué proclamado Carlos III por 
Eey de España que reinaba en ííápoles, como hermano 
del difunto: empero, cesaron las funciones por haber 

TOM. vn. LlTERATüEA — 16 



—122— 
muerto en 5 de Octubre su esposa D^ María Amalia de 
Sajonia. En este año se descubrió por D. Domingo Mon- 
je, una mina de brea en el cerro de Condorcenca, juris- 
dicción de Angaraes, y otra por D. Julián de la Eoca en 
Ohupi, perteneciente á Parinacocha. En Febrero ha- 
llándose el presbítero I)r. D. Antonio del Pozo, hijo del 
marqués de Mozobamba confesando la gente de Puma- 
chuco, fué provocado por el P. D. Diego del Pozo su 
hermano natural, por sustraerle ganado de su hacienda 
de que provino el asesinará aquel. 
1761 En 21 de Enero de 761 murió en Jauja el Arzobispo 
Corro, y el 22 falleció en el Cuzco el Obispo Castañeda. 
En Marzo se apoderaron los portugueses del territorio 
de Matagroso. En 7 de Abril se celebró un auto de fé 
en el que fueron afrentados cinco individuos. La nueva 
población de Santa sufrió gran inundación. 
En 21 de Octubre entregó el Yirey el mando y se em- 
barcó para España el 27 del mismo mes y año. (1) 



XXXVI. 
DON MAííüEL DE AMAT Y JUNIEííT, caballero de 

LA ÓEDEÍT DE SAN JüAIí T DE SAÍT GENAEO, TENIENTE 
GENERAL DE LOS REALES EJÉRCITOS: CStaudo sirVÍCndo 

la Presidencia de Chile fué nonibrado Yirey del Perú, 
entró en Lima el día indicado y recibióse en público el 
21 de Diciembre del mismo. 
1762 Con motivo do haberse declarado la guerra á la Ingla- 
terra se dedicó en este año, en el arreglo y disciplina de 
las milicias, creándose en todas las provincias cuerpos: 
continuó con solidez la fábrica del Castillo del Callao y 
estableció una real sala de armas, que fué plaza de gran 
importancia pues D. Juan Manuel Mendiburo, dio en 
en 796 por la capitanía 10 mil pesos. Se mandó á los al- 



(1) Habiendo tocado en la Habana el buque que lo conducía para tras- 
portarse á otro, se detuvo algún tiempo en la isla, mas quiso su desgracia, 
fue'se sorprendida el 6 de Junio de 1762 por una armada inglesa mandada 
por el Almirante Pocock, compuesta de treinta bajeles de guerra y mas de 
doscientas embarcaciones que conduelan diez y oclio mil liombres á la or- 
den del duque de Albemartey después de 65 dias de sitio, capituló el go- 
bernador brigadier D. Juan de Prado. Restituidos á España el conde y de- 
mas jefes, fueron causados en consejo de guerra, disculpándose todos con 
el conde de Superunda, por lo cual sufrió una larga prisión y confiscación 
de todos sus bienes; habiendo tenido de necesidad de poner escuela de pri- 
meras letras psra mantenerse. Sobre este Virey lia escrito el señor Palma 
una notable tradición. M. O. 



—123— 
caldes de Corte rondar de noche la ciudad, con la cali- 
dad de que alas diez ocurriesen á ijalacio á dar cuenta; 
mas los Alcaldes se resistieron y habiéndoseles impues- 
to la multa de 500 pesos apelaron á España y se les alzó 
la pena. En este año tuvo lu^ar la erección del circo de 
gallos. Entró en Lima el 23 de ISToviembre el Arzobispo 
D. Diego Antonio Parada y murió en xlrequipa el Obis- 
po Aguado y Chacón habiendo formado una casa de 
Ejercicios para mujeres, reemplazándolo D. Diego Sal- 
guero de Cabrera quien mandó sus poderes y gobernó 
por él, el Chantre D. Francisco Matienzo. 

1763 Én este de 763 fueron desalojados los portugueses de la 
Colonia del Sacramento por el Teniente General Gober- 
nador de Buenos- Ayres D. Pedro Ceballos. En 15 de 
Marzo se verificó la traslación de las reliquias del V. P. 
Castillo de la Compañía de Jesús por haberse declarado 
sus virtudes en grado heroico. 

1764 Entró en el Cuzco el 01)ispo Dr. D. Manuel Gerónimo 
de Eomani natural de Huamanga que servia el de Po- 
payan. Tuvo lugar en Chucuito un alboroto popular que 
fué sosegado por el corregidor D. Antonio Polier. Se 
dispuso por real orden nombrasen sacerdotes ínteres en 
Jos curatos, que tuviesen pueblos distante 4 legus. Se re- 
formó el derecho de media anata. 

1765 Murió en este año de 765 el Obispo de Huanjanga Dr. 
Manrique de Lara. En este fué atacada la provincia de 
Matagroso por el presidente de Charcas D. José Pesta- 
ña, pero la fuerte resistencia de los contrarios le obligó 
á desistir de la empresa. 

1766 También sucedió en Quito un tumulto: para tranquili 
zarlo marcharon de Lima en Mayo dos compañías del 
príncipe de Asturias é igual número de pardos libres, y 
de Presidente el teniente general D. José Antonio Ze- 
laya que se hallaba sirviendo el gobierno de Guayaquil, 
con cuyo auxilio logró extinguirse. Entró en Huaman- 
ga de Obispo D. Fr. José Luis de Lila natural de Pa- 
namá. 

1767 En este año á principio del mes de Marzo se celebraron 
exequias del siervo de Dios Er. Francisco Verastegui (a) 
P. Pachi, y desde 20 de dicho mes, hasta el 11 de Julio 
duraron los funerales de la Eeyna Madre Doña Isabel 
Farnecio. En 9 de Setiembre se verificó en todo el rei- 
no la prisión y expatriación de los padres Jesuítas á pe- 
dimento real se añadió en la letanía de la Virgen el Yev- 
sÍGÚlo ^^Muter InmaculataJ" Psiva el mejor servicio pú- 



—124— 
blico se distribuyó la ciudad por barrios y se nombraron 
Alcaldes para ellos. 

1768 En Marzo de 768 se mandó erijir la provincia de Tara- 
pacá, separándola de la de Arica. En el Cuzco falleció 
el Obispo Eomani después de haber establecido muchas 
obras pías. Se erigió en Lima el oficio ó registro de hi- 
potecas. Se estrenó la Plaza firme de toros que fabricó 
con su dinero D. Hipólito Landáburu. 

1769 En Febrero del siguiente año de 69 murió en Eoma el 
Pontifice Clemente XIII, y en 19 de Marzo fué electo 
Clemente XIV. En Hüamanga también falleció el Obis- 
po Lila y el de Arequipa Salguero y Cabrera, servia á es- 
te último de auxiliar D. Juan Manuel de Moscoso. En 1? 
de Julio se incorporó á la corona la renta de correos. 

1770 En este año de 70 se erigió el convictorio de San Carlos, 
en el local que servia de Xo viciado á los jesuítas, reu- 
niéndose en él, el colegio de San Martin, y el Mayor de 
San Felipe. En Agosto se verificó la traslación del ca- 
dáver del Señor Arzobispo Corro que se hallaba en Jau- 
ja. Fué electo Obispo de Hüamanga el Dr. D. Miguel 
Moreno de Oyos que servia el de su patria Panamá, y 
para el Cuzco D. Agustín Gorrichátegui, natural del 
mismo lugar que aquel, tesorero que era de esta Metro- 
politana. 

1771 Fué electo en este año de 771 Obispo de Arequipa Don 
Manuel Abad y Llama. Formóse el primer café en la 
calle de Santo Domingo. Tomaron posesión de la Igle- 
sia de San Pablo y su Colegio Máximo, los Padres de la 
Congregación del Oratorio. En Lima el 28 de Octubre 
se consagró el señor Gorrichátegui con gran solemnidad, 
con asistencia de cuatro Obispos que se hallaban reuni- 
dos para el Concilio. En 30 de Julio se hizo la revista del 
regimiento "Xobleza de Lima" siendo su coronel el Vi- 
rey, que vino marchando á caballo desde la portada de 
Barbones á la plaza. Se fundó la población de Pasco, en 
tierras de la estancia de Llajáhuanca. 

1772 En 12 de Enero se reunió en Lima el Concilio Provin- 
cial con asistencia personal del Virey, Arzobispo y de 
los Obispos de Santiago, déla Concepción, de Hüaman- 
ga y Cuzco. Se descubrió el mineral de Hualgayoc por 
Rodrigo de Ocaña. Se reconoció por el piloto Don José 
Amich la isla de Otahiti. En 7 de Marzo se ajusticiaron 
á bordo de los navios de guerra existentes en el Callao, 
á varios marinos x)or amotinamiento. En dicho año se 
concluyeron las dos columnas principales del paseo de 
aguas. 



—125-^ 

1773 En este año de 73 como el i)asa(lo, estuvo amagada la 
capital de grandes robos, y aprendidos los hechores, de 
ellos, fueron ahorcados el 13 de Agosto en la Plaza ma- 

( yor, once; habiendo antes sido degradados los oficiales 

Euda y Pulido deudos delVirey: afrentados dos mujeres, 
y cinco hombres, y desterrados diez y seis: fueron los 
primeros ajusticiados que no se velaron. (1) Se allanó la 
Piedra Liza, para que pudieran pasar coches á Lurígau- 
cho y se formó su alameda. Se estableció en Lima la real 
Aduana, bajo el sistema de aforo. Llególe al Yirey la 
banda de San Genaro lo que se celebró con magnificas 
fiestas en la Plaza mayor; se formó de simulacro un 
fuerte que fué atacado por las tropas regladas. 

1774 Se concluyeron en este año de 74 las fábricas de los tor 
reones, Gasas-matas y cuarteles para la tropa que asiste 
al presidio. Salieron del Callao Fr. Gerónimo Olot y Fr. 
ííarciso Gonzales, religiosos franciscos á predicar el 
evangelio en la isla Otahiti en el mar del Sur, reco- 
nocida el año pasado. Estrechado el Pontífice Clemente 
XIV á determinar sobre la suerte de los Jesuítas, des- 
pués de algunos años, dio en 21 de Julio de 73 el breve 
de extinción de dicha religión; desde ella, agobiado de 
trabajos, cuidados y temores, no hizo mas que debilitar- 
se y murió el 22 de Setiembre. 

1775 Concluyóse el año de 775 la fábrica del templo de las 
íí^azarenas costeada del peculio del Yirey y de Doña 
María Fernandez de Córdova. Héchose por tierra la 
torre principal del convento de Santo Domingo que ha- 
bla quedado maltratada en el terremoto de 46 á cuj^o 
proyecto se oponían los alarifes manifertando no corria 
peligro, y los religiosos que no tenían dinero, pues pe- 
dían 4 mil pesos: el Yirey allanó la dificultad, haciendo 
venir á los calafates y gente de mar y por 500 pesos vi- 
no la torre á tierra y díó el diseño para la que había de 
reemplazarla, en la que se gastaron 96 mil pesos sin in- 
cluir el material de calería. 

1776 En principio de 776 se ordenó poner en todas las calles 
de la ciudad iluminación, la cual se comenzó en 2 de no- 
viembre. Estando en estas obras vino su reemplazo, y 
entregó el mando en 17 de Julio embarcándose para 
España. 



(1^ En las Tradiciones át-. Palma se hallan consignados curiosos porme- 
noi'es sobre esta cansa — M. O. 



—126— 



XXXVII. 
DON MANUEL DE GUIRIOR, caballero de la orden de 

SAN JUAN, GENTIL HOMBRE DE CÁMARA Y TENIENTE GE- 
NERAL DE LA REAL cámara; estaiido sirviendo el virey- 
nato de Santa Fe, fué ascendido á este, entrando en Li- 
ma en 17 de Julio, y se recibió en público el 3 de Di- 
ciembre del mismo. En este intervalo tuvo lugar el auto 
del Arzobispo Parada, asignando las iglesias que babian 
de servir de asilo, para ambos sexos, lo que fué aproba- 
do por el rey. Murió el Obispo del Cuzco Gorricliátagui 
en el pueblo de Urubamba el 28 de Octubre á donde ha- 
bla pasado á apasiguar un tumulto contra el corregidor. 

1777 En 26 de Enero á las 3 de la mañana se sintió eü Lima 
un terremoto tan repentino que atemorizó á sus morado- 
res y después se continuaron repitiendo otros de ruido 
subt/crráneo hasta el diez ó doce de Febrero: el primero 
se sintió de 40 á 50 leguas á lo largo de la costa y de la 
cordillera. En 12 de Junio se recibió en el real Acuerdo 
D. Melchor Jacot de primer regente de la Audiencia y 
en 14 D. José Antonio de Areche de Visitador general 
de real hacienda y tribunales del Rej'-no. Se mandó eri- 
gir el vireynato de Buenos- Ayres, siendo el primero que 
tuvo este carácter el Mariscal de Campo D. Juan José 
de Vértis. 

1778 En este año de 778 llegó la espedicion destinada á in- 
quirir las producciones vegetales del Perú, compuesta 
(ie los botánicos M. Dombey, D. Hipólito Ruiz y D. José 
Pavón; por dibujantes vinieron D. José Brunett y D. Isi- 
dro Galvez. Tuvieron lugar las acaloradas eontrovercias 
del P.M.Fr. Juan de la Raya, reformador de la orden de 
San x^gustin con el P. provincial Fr. Francisco Ruiz de 
la Plata, sobre la facultad de leer la convocatoria para 
el próximo capítulo. Se prohibió hablar, escribir ó dis- 
putar sobre la extinción de los jesuítas. Murió en Trü- 

jillo el Obispo Luna- Victoria y le reemplazó D. Baltazar 
Jayme Martínez Compañón, chantre de Lima, habiendo 
salido para Misque con igual dignidad, el racionero D. 
Domingo González de la Reguera. 

1779 En el siguiente de 70 en 23 de Abril murió en Lima el 
Arzobispo Parada. Entró en el Cuzco D. Juan Manuel 
de Moscoso y Peralta, natural de Arequipa, que servia 
el de Tucuman. Fué preso y remitido al Callao el Pa- 
dre provincial de la Buenamuerte José Miguel Duran, 



—127— 
por haber extraído del palacio del Virey á el P. Manuel 
Castellanos su capellán, sin su conocimiento. En 25 de 
Setiembre se publicó en Lima la guerra contra la Ingla- 
terra. 
1780 En 1780 se bizo cargo del Obispado de Arequipa D. Ma- 
nuel Abad y Llama y murió el de Huamanga, Moreno. 
Se erigió la Contaduría de tributos y so estancó el ramo 
de naipes. Sucedió la sublevación de la provincia de 
Chayanta en los Charcas capitaneada por el casique Ju- 
lián Apasa-Tupac Catari, siendo corregidor D. Joaquín 
Alós. También se sofocó otra en el Cuzco, que aprendi- 
dos los cómplices, fueron ejecutados siete, jjor el mes 
de Abril y estando con estos cuidados llegó el sucesor 
en Julio de dicho año y se embarcó para España en 7 
de Octubre donde se vio rodeado de injustas calumnias 
en las que [como dice Ulloa en sus viages] no tuvieron 
parte los americanos, sino los europeos enemigos de la 
razón y de lá justicia de cuyos pesares murió, mas su es- 
posa Da. María Ventura Guirior continuó la causa has- 
ta lograr su vindicación. 

XXXVIII. 

DOÍT AGUSTÍN DE JAUEEGÜI, oaballeeo de la obden 

DE SANTIAGO, TENIENTE GENERAL DE LOS REALES EJÉR- 
CITOS, DE PRESIDENTE DE CHILE, pasó á servir el virey 
nato del Perú, entrando en la capital dé Lima en 21 de 
Julio, dia en que se habia recibido en el real Acuerdo 
D. José Antonio de Areche de Superintendente de real 
Hacienda. En 20 de Agosto murió el Y. Fr. Eamon Ta- 
gle de la orden de San Francisco. Eecibiose en público 
el Yirey el 5 de Noviembre de este año, estallando en 10 
del mismo mes, la sublevación de D. José Gabriel Con- 
dorcanqui-Tupac-Amaru, casique del pueblo de Tunga- 
zucca de la provincia de Tinta, eíectuada por las atroci- 
dades que cometía el corregidor D. Antonio Arriaga, al 
cual aprendió é hizo ahorcaren toda forma: inmediata- 
mente el corregidor de la inmediata provincia de Quis- 
picanchi D. Fernando Cabrera, el absuelto de Paucar- 
tambo D. Tiburcío Lauda y el comandante de las parro- 
quias del Cuzco D. José Sahuaraura Tito Atauchi, hi- 
cieron gente en la ciudad para contener la revolución: 
empero, habiéndose alojado en la iglesia del pueblo de 
Sangarará, la noche del 18 fueron secretamente los re- 
beldes coü muchos indios é incendiaron la iglesia y ro- 



—128— 
deándola al salir mataron á todos, librándose muy po- 
cos de tan atroz proyecto. Con la noticia de todo esto, 
salió de Lima el 27 iin cuerpo de ejército al mando del 
coronel D. José Aviles. En 16 de Diciembre publicó el 
Virey, bando quitando los repartimientos que hacian los 
corregidores, los cuales babian dado lugar á la indica- 
da sublevación.. El 20 salió para el Cuzco el inspector 
D. José Antonio del Valle y Torres con tropas, y el 23 
marchó el Visitador Areche con el Oidor D. Benito de 
Mata-Linares en calidad de auditor de guerra, quedan- 
do en Lima de subdelegado del primero D. José Eamos 
de Eigueroa. 

1781 En 6 de Enero del año inmediato, llegó Tupac-Aniaru 
con su ejército á un cuarto de legua del Cuzco: envió á 
requerir al señor Obispo y á los cabildos para que se 
rindiesen, mas fué repelido, y se dirigió al Collao, don- 
de cometió mil atrocidades, pues no solo los españoles 
sino aun los mestizos eran víctima de su zana. Por este 
tiempo, es decir en 13 de Marzo de este presente año, 
Tupac-Catari puso sitio á la ciudad de la Paz, que sos- 
tuvo basta Octubre, defendiéndola el coronel D. Sebas- 
tian de Seguróla; murieron de sus moradores gran parte, 
sufriendo por falta de víveres mucha hambre: comieron 
gatos y perros, los cuales se sustentaban con carnes de 
los muertos y algunos pobres con carne humana, como 
también de muías, y cueros de petacas: escasearon tanto 
los víveres, que cuando se levantó el sitio no quedaba 
otra cosa que quinua á cuatro onzas por ración. De el 
mal régimen que usó Tupac-Amaru, provino su prisión 
por los mismos suyos, la cual se efectuó el 6 de Abril 
en el pueblo de Lanqui, y el 14 entraron en el Cuzco 42 
prisioneros entre ellos Tupac-Amaru, su mujer Micaela 
Bastidas y dos hijos Hipólito y Fernando. Hizo ajusti- 
ciar el visitador en el pueblo de Tinta, á sesenta y siete 
indígenas, y el 15 de Mayo dio sentencia contra Tupac- 
Amaru, su mujer, hijos, y la Casica de Acos de la Pro- 
vincia de Quispicanchi, que mandó su gente para incen- 
diar la iglesia de Sangarará; lo que se efectuó en el Cuz- 
co el 16, descuartizóse á Tupac-Amaru, llevóse su cuer- 
po á la Colina de Piccho por donde entró á sitiar la ca- 
pital, quemóse, y sus cenizas esparciéronse al aire. (1). 

1782 En virtud del bando de perdón promulgado por el Vi- 



(1) Puesta en conocimiento del Eey, en real cédula de 788 fue desapro- 
bada esta 8entencia:su hijo Fernando que habia ido á España fué puesto 
en el colegio de Gretafe abonándose cada tercio 1973 reales 17 maravedises 



—129— 
rey, se entregó en 27 de Enero de este año Diego Cristó- 
bal Tupac-Amaru en el pueblo de Sicuani ante el inspec- 
tor general y el Obispo del Cuzco, quien le absolvió á 
él y á los que le seguían, de la excomunión que habiaiju- 
blicado contra su liermano. En 15 de Febrero de este 
año entró en Lima de Arzobispo el D. D. José Domingo, 
González de Larreguera. Fué nombrado Obispo de Hua- 
manga D. Francisco López Sánchez, y para Arequipa 
D. Fr. Miguel de González Pamplona, cai)ucliino. En 
Lambayeque se fundó un hospital con el fondo de 
diez mil pesos que para ello dio D. Carlos Vigil. En 
Mayo de este mismo año acaeció en el asiento mineral 
de Huallanca un tumulto, contra los mineros de la Pro- 
vincia de Huam alies, que fué sosegada con la deposi- 
ción del Corregidor D. Ignacio de Santiago y TJlloa, que 
como x)erteneciente al gremio la babia fomentado. Se 
estancó el papel sellado y breas de Santa Elena y Amo- 
tape. 

1783 En 19 de Julio de este año de 783 fué ajusticiado en la 
plaza del Cuzco Diego Cristóbal Tupac-Amaru, su mu- 

. ger y otros, por suponerse que meditaban otro levanta- 
miento; ordenándose que los que perteneciesen á la fa- 
milia fuesen remitidos á España: al pueblo de Paucar- 
tambo se le dieron los dictados de Fiel y valeroso por 
sus servicios. Por esta misma época se intentó en la 
Provincia de Haarocbirí una sublevación de indios que 
iba á efectuarse por Felipe Velasco Tupac-Inca, la cual 
fué sofocada por el Corregidor D. Felipe Carrera, y ahor- 
cados en Lima el 6 de Julio dos de los principales, pasan- 
do por debajo de la horca á sus mugeres. Por este motivo 
se mandó erigir este territorio en gobierno militar, obte- 
niendo dicho empleo el indicado teniente coronel Carre- 
ra. Se estancó la pólvora. 

1784 En 6 de Abril de 784 entregó este virey el mando, y el 
27 del mismo mes murió, en tanta miseria que no tuvo 
su familia ni para costear el entierro que se efectuó en 
la iglesia grande de Santo Domingo. 

XXXIX. 

DOK TEODORO DE CEOIX, cabalfero de ceoix del or- 
den TEUTONICOjTEXIEÍTTB GENERAL DE LOS REALES EJÉR- 
CITOS, habiendo sido nombrado Yirey del Perú llegó al 
puerto del Callao,Domingo de Eamos 4 de Abril de 1784, 
se alojó en Bellavista, entrando en Lima el 6 y no se 
ToM. VIL Literatura — 17. 



recibió en público basta el 25 de Agosto. En Jueves 13 
de Mayo sufrió la ciudad [de Arequipa un formidable 
terremoto. D. Jorje Escovedo que se hallaba de gober- 
nador en la villa de Potosí, y visitador de sus minas, 
sostituyó al visitador Areche en todas sus comisiones, (1) 
nombrando por su teniente á D. Manuel del Valle. En 
13 de Julio se erijió la Junta superior de real hacienda. 
Se establecieron las intendencias, las que componian 
cierto número de provincias, y en cada una de ellas un 
sub-delegadOj que sustituyeron á los ' corregidores, y co- 
menzó á regir las nuevas ordenanzas. El 5 de Setiem- 
bre se celebró con gran solemnidad la beatificación de 
la beata Maria Ana de Jesús de la orden de la Merced. 
Se descubrió en el cerro de Paria y Guariguapo veta de 
azogue por D. Pedro Veles y D. Domingo Miyan de 
Acha. 

1785 En 785 se estableció la compañía denominada de Fili- 
pinas, y de cuenta de ella llegó el primer navio al Ca- 
llao, á consignación del Conde de San Isidro. En este 
año se cerró la visita del Vireinato. Se mandó bajo par- 
tida de registro al P. Lector jubilado Fr. Juan Alcedo, 
religioso Agustino, por haber personalmente entregado 
y encomendado al Virey la lectura de un poema que hi- 
zo, satirizando la conducta de los españoles en América. 

1786 En 786 se crearon 40 vecas en el real Seniinario de líí'o- 
bles de Madrid, para la educación de los caballeros ame- 
ricanos. Se embarcaron para España el Obispo del Cuz- 
co Moscoso, y el de Arequij)a González Pamplona, que 
renunció. So estableció en esta ciudad el Juzgado de 
Policía y la Contaduría de propios y arbitrios;. Se descu- 
brió en el mineral de Santa Eosa una rica veta de plata 
por D. Agustin Solís y sus hermanos, á la que pusieron 
Nuestra Señora de Tarapacá. En 31 de Diciembre se 
erigió el Tribunal de Minería para cuyo fomento se se- 
ñaló un real en marco de plata. Se erigió el Obispado 
de Cuenca, siendo su primer Prelado el D. D. Andrés 
Quintian de Aponte. En 19 de Junio celebró la religión 
Agustina exequias por el alma del E. P: M. Vicario Ge- 
neral de su orden, (creado porel Pontífice Benedicto XIV, 
y confirmado por el capítulo general celebrado en Bolo- 
nia en 9 de Junio de 753) Fr. Francisco X. Vásquez, na- 



(1) Fué llíimado Areclie á la Corte, donde sufrió largo juicio con confis- 
cación de bienes j destierro perpetuo. 

Véase el Diccionario Biográfico del General Mendiburu, para formar 
completa idea de lo aciaga que fué para el Perú el visitador AreQlie.T-ilf. O. 



—131— 
tiirál de Cajamarca: en esta villa se hicieron también lu- 
cidas, siendo cura el D. D. Pedro José Conde y Marin. 

178T En este año de 787 se erigió la Sub-délegacion de Cho- 
ta ó Guambos, desmembrando su territorio del de Caja- 
marca, siendo su primer jefe el teniente de ejército D. 
Domingo Noculle. El naturalista D. José Pavón descu- 
brió la yerva del Paraguay en el pueblo de Santa Cruz 
de Muña. Se erigió en esta ciudad el Monte de piedad á 
favor de las ánimas, siendo su fundador el D. D. Fran- 
cisco Javier de VilJalta, natural de Lima cura del i)ue" 
blo de Bellavista. 

1788 En 6 de Setiembre tomó posesión del Obispado de Are- 
quipa D. Pedro José Chavez de la Rosa consagrado en 
Lima en la iglesia de San Pedro, el 23 de Febrero. El 
Obispo Compañón fué ascendido al Arzobispado de San- 
ta Fé, reemplazándolo D. José Andrés de Anchurra. En 
4 de Noviembre se abrió la Real Audiencia del Cuzco, 
habiéndose hecho la solemne entrada de los sellos el dia 
antes, por su primer regente y fundador D.José dé la Por- 
tilla. Se eoncedió a D. Lucas Rodríguez de Molina un 
escudo de armas en premio de la máquina que inventó 
para labrar pólvora. En 14 de Diciembre murió D. Car- 
los IIL 



CARLOS IV. 

EMPERADOR XXV DEL PERÚ. 



1789 En 17 de Enero de este año de 789, se hizo la jura en 
Madrid de la exaltación al trono de Carlos IV de este 
nombre, y el 10 de Octubre en Lima, con costosas fun- 
ciones, repetidas las del nacimiento de su hija la infanta 
María Isabel. El Obispo del Cuzco D. Juan Manuel de 
Moscoso que se hallaba en la Corte, fué ascendido al 
Arzobispado de Granada en España, y electo para reem- 
plazarlo D. Bartolomé María de las Heras, que también 
se hallaba en ella refugiado, por competencias que tuvo 
siendo Dean de Huamanga, con el Prelado Dr. López 
Sánchez, el cual murió en fines de este año. 



—132— 
1790 En 790 se fabricó la casa para el estanco de tabaco y 
se construyó un almacén de pólvora al oriente de la ciu- 
dad. En 22 de Marzo se quemó la iglesia parroquial de 
Santa Ana. 

En 25 del mismo mes entregó el Yirey el m^ndo y se re- 
tiró al convento de San Pedro hasta el 17 de Abril que se 
embarcó para España, muriendo en Madrid el 8 de Abril 
del año inmediato. 



XL. 



BATLIO E. D. EEAKOISOO GIL TABOADA LEMUS Y 
VILLAMAEIJS", caballero profeso de la sagrada 

RBLIGIOlSrDE SAÍT JUAN, COMEIíDADOR DE PUERTO MARIlí, 
DEL CONSEJO SUPREMO DE GUERRA, Y TENIENTE GENE- 
RAL DE LA REAL ARMADA, SO hallaba sirvicudo el Yirey- 
nato de Santa Fé, cuando fué maridado pasar al del Perú; 
entró en Lima el 25 de Marzo de 790 y recibióse en públi- 
co en 27 de Mayo. 

En el mismo año llegaron al puerto del Callao, las cor- 
betas Descubridora y Atrevida al mando de D. Alejandro 
Malaspina, destinadas á dar vuelta al mundo y ratificar 
la posición geográfica de las posesiones españolas en las 
dos indias. Se promovieron los descubrimientos al E, de 
la Cordillera general internando el P. Er. JSTarciso Girbal 
misionero de la orden Seráfica, en la Pampa del Sacra- 
mento 70 leguas E. O. y 400 ísT. S. con un circuito de se- 
tecientas leguas. 

1791 Se experimentó en la jurisdicción de Lambayeque en los 
tres primeros dias del mes de Marzo de 791 un copioso 
aguacero, que saliendo los ríos de madre destruyeron 
todos los edificios rústicos y urbanos. Extendiéndose el 
gusto hacia las producciones literarias se vieron en este 
año en Lima, cuatro periódicos: el Diario erudito y econó- 
mico, el célebre Murcuri o Peruano, la Gaceta y las guías 
del reino. Se mandó hacer un censo general de la Ciudad, 
que dio el número de 52,666 habitantes sin incluir los 
del servicio militar: y el de las siete intendencias subió 
á 1.076,122 sin incluir la de Puno que se habi a segregado, 
el cual se creyó diminuto. Plantificóse el laboratorio 
Químico por el Barón de Nordenflic natural de Miltan en 
la Curlandia para la enseñanza de la juventud que se dedi- 
case á la mineralogía. 

1792 En Enero de 792 se incendiaron los molinos de la fábrica 



—133— 
de pólvora, cuya violenta explosión conmovió fuerte- 
mente los ánimos y causó diferentes daños; empero, mu- 
cho mas la conmovió la inmoderada conducta de los pa- 
dres de la Buenamuerte contra se Prelado, al estromo 
de atumultuarse el 16 de Mayo, saliendo por las calles 10 
sacerdotes y 14 legos, en unión de otros seglares se diri- 
jieron al Palacio del Virey, con el objeto de que se qui- 
tase al Prelado y Procurador; se trató de apasiguarlos, 
mas ellos se dispersaron se refugiaron en otros conven- 
tos, siendo necesario que el regente de la real Audiencia 
en persona les impuciese el recogimiento á sus claustros. 
Se dejó ver un jigantesco indio nombrado Basilio Guay- 
las de mas de 7 pies y 2 pulgadas de alto. En este mis- 
mo año se abrió en el hospital de S. Andrés el anfiteatro 
anatómico. Se recibió en su Iglesia el Obispo de Huaman- 
ga D. Bartolomé Bernardo Fabro Palacios. Se fundó en 
Arequipa por el Obispo Chaves de la Eosa, una casa de 
Expósitos, para lo cual se le entregó el Colegio de los 
Jesuítas. Se estableció también la Sociedad Mineraló- 
gica. Se fabricarou por el maestro mayor de obras públi- 
cas Gómez, los cajones de Palacio. 

1793 En 12 de Agosto de 93 se publicó la guerra á la IsTacion 
Francesa. Se procedió por el Alferes de Fragata Don 
José Moraleda al reconocimiento del archipiélago de los 
Huaytecas ó de los Chonnos al S. del de Ohiloe y la Tier- 
ra Firnae adyacente, que se hallaron incapaces de admitir 
establecimientos. Se comenzaron á cercar de altas baluas- 
tradas los cementerios de las Iglesias, en que se cometían 
todo género de exesos. 

1794 En este año de 794 se procedió á la apertura de la escuela 
náutica, mandada establecer en esta Capital, siendo Di- 
rector el Capitán de Fragata D. Agustín Mendoza y Ar- 
guedas. Llegaron D. Cristóbal y D. Conrrado Heulande 
encargados de reconocer las producciones del Perú en la 
clasede animales,y demás concerniente á la historiaííatu- 
ral, asociados á D. Javier de Molina. Hubo un notable 
temblor el 26 de Marzo, y el 29 se observaron relámpa- 
gos muy frecuentes desde las 7 á las 8 de la noche: en 7 
de Setiembre se notó otro recio temblor, lo cual preci- 
saron al gobierno á la reedificación de la caja real, reparo 
de la Secretaría y demás del Palacio. Empezaron á fa- 
bricar las torrres de la Catedral, y se concluyó el tercer 
almacén de pólvora en una quebrada al N. de la de Aman- 
caes. 

1795 Murió en este mismo año el Obispo de Huamanga Fa- 
bro Palacio. Se mandó en este año construir un puente 



—134— 
en el rio de Santa, dirigido por el ingeniero D. Francis- 
co Garcia Miralles, el cual tíivo de costo 13 mil pesos. 
Pasó el Presidente de Chile O'Higgins á tornar posesión 
y poblar la ciudad de Osorno, y demás terrenos que le 
cedieron los casiques Yñil y Taquiguala, por cuyo moti- 
vo se le condecoró con el título de Marqués: mandó tam- 
bién trabajar un camino carretero de Santiago a Valpa- 
raíso, espacio de 30 leguas, en que median tres grandes 
cuestas, y también se fabricaron las casillas de bóveda 
en el tránsito de la cordillera de Santiago á Mendoza. 
1796 Por cédula de 19 de Febrero de 796, se reincorporó al 
Yireinato del Perú las provincias de Puno. Se bizo car- 
go del Obispado de Huamanga el D. D. Francisco Ma- 
tienzo, y en Trujillo murió el Obispo Minayo. Se permi- 
tió por real cédula, que en toda la América donde se ela- 
borase azúcar, se establecieran refinerías y que se extra- 
gera libre de derechos, devolviéndose el diiiero que se 
hubiese cobrado. También se ordenó en este aíio, el que 
cualquiera que cultivase Lino ó Cáñamo, se le proporcio- 
nase terrenos realengos y libre de todo derecho de ex- 
tracción las primeras materias que se recogiesen. Se 
crearon varios ramos para la amortización de vales reales. 
Concluyó el gobierno de este Virey en 6 de Junio, el 
cual se pudo tener como el mas dichoso del Perú, pues 
se i)rotegieron todas las ciencias y se hicieron grandes 
descubrimientos en favor del género humano. Restitu- 
yóse pues á España, donde murió el año de 810 después 
de haber hecho dimisión de todos sus empleos y honores. 



XLI. 



DOK AMBROSIO O'HIGGIÍÍS Y BALLEÍTAR, masques 

DB OSORNO, BAKOX DE BALLENARI, TENIENTE GENERAL 
DE EJÉRCITO, PRESIDENTE DE CHILE, pasÓ de YirCV al 

Perú en la fraga de guerra "Pilar": entró en Lima el 6 
Junio de 796, y recibióse en público el 24 del inmediato 
Julio. Puso su conato en arreglar la policía, siendo una 
de sus medidas el que no andasen personas por las ca- 
lles desde las diez de la noche, penando álos infractores 
en barrer las calles: en una de las noches que salia dis- 
frazado á vijilar el cumplimiento de lo mandado, habién- 
dose desviado el alabardero que lo acompañaba, la cor 
misión de cai)a mandada por el capitán D. Juan Pedro 
Lostaunau lo cercó y condujo á la cárcel. 



—135— 

En 4 de Febrero de 797 sucedió el horrible terremoto 
que trastornó los partidos territoriales del reino de Qui- 
to; inflamóse é hirvió i)or largo tiempo la laguna Quiro- 
toa, vomitó torrentes de lodo el sitio de Moya,y el monte 
Igualata, que corrió por el esijacio de 5 leguas y se pe- 
trificó: derrumbáronse los cerros de Ohumaqui y el Ga- 
lán, cubriendo' cuanto se hallaba á sus pies: los muertos 
numerados en esta ruina fueron 32,563. En 30 de Junio 
de este año, íüó el incendio en Lima de la casa panade- 
ría de Bravo, en que perecieron miserablemente 19 hom- 
bres. Se separó la Presidencia de Chile de la jurisdicción 
de este Vireynato. Se publicó la paz con la Francia y la 
guerra con la Inglaterra. Entró en Trujillo de Obispo el 
señor D. José Oarrion Marfil." 

En este año de 98 se procedió á la formación de una 
acequia éh Hüancavelica, en el cerro que mira al N. y 
circuncla la Villa, tuvo el costo de 22,115 pesos, dirijida 
por el maestro de minas D. Federico Montes. Murió la 
Venerable Tercera de San Francisco, Feliciana de San 
Ignacio. Publicóse en 6 de Marzo en la Catedral la bula 
declarando religión la de los Beletmitas. Fundóse en Pu- 
no un hospital de indígenas por Fr. Ambrosio Carassa, 
religioso de San Juan de Dios. 

Sé estableció en este año de 799 el apostadero del Ca- 
llao, siendo su lírimer Comandante el Brigadier de la 
Eeal Armada p. Tomas de ligarte y Liaño. En 28 de 
Octubre hubo un eclipse solar de II dígitos, y comenzó 
á las 11 horas 20 minutos, y acabó á las 2 horas 2 minu- 
tos: no es fácil descubrir la debilidad y palidez de la luz 
en niedio de él, se veia claramente el planeta Venus, y 
una que otra estrella de magnitud; la atmósfera enfrió 
notablemente y las aves entonaron el canto vespertino. 
Se extinguieron los depositarios generales,y se mandó se 
verificasen en la caja real. Se concluyó el camino y por- 
tada del Oallao. El 29 de Agosto murió en Eoma el Pon- 
tífice Pío VI. 

En 18 de Febrero de 800 se sacaron á la afrenta dos hom- 
bres, por celebrar misa sin ser sacerdotes. Se concluye- 
ron las torres de la Catedral, el empedrado de los por- 
tales y el enlozado de las calles. En este año se dispuso 
que los oficiales de ejército montasen guardia con espada, 
pues lo hacían con un pequeño fusil. Se aprendieron va- 
rios malhechores, mas sacado á la afrenta uno de ellos, 
viendo que quedaba sin castigo, el de la casa del Sr. Man- 
cilla Presidente de la Audiencia (a) aguacero, al flagelarlo 
el verdugo,, pon Jas espreciones de "quien tal hace que 



—136— 
tal pague" dijo: sí, de ü. porque no tengo espalda, que si 
tuviese me hubiera quedado adentro. 
1801 Falleció el Yirey en 18 de Marzo y fué enterrado en la 
bóveda de S. Pedro; haciéndose cargo del gobierno la real 
Audiencia, siendo regente D. Manuel Arredondo. Se 
comenzó la obra del Tajamar y se plantío la alameda 
de Acho hasta su conclusión. 



XLII. 



DON GABRIEL DE AVILES Y DEL FIEEEO, maeques 

DE AVILES, PRESIDENTE DE CHILE, TENIENTE GENERAI.- . 

Y viRBT DE BUENOS-AIRES, de doude pasó al Perú, por la ' 
carrera de Potosí, entrando en Lima el 6 de ÍToviembre 
y se recibió en público el 5 del inmediato Diciembre. 

1802 En este año se ijublicó la i)az con la Inglaterra. En el 
mismo año llegó á esta Ciudad el célebre viagero prusia- 
no Barón de Humboldt, físico, naturalista y botánico, 
acompañado de Mr. Bompland, después de haber recorri- 
do la Nueva España y reino de Granada, de las que escri- 
bió una completa estadística. Por real cédula de 15 de 
Julio se reincorporó al Perú la comandancia general de 
May ñas con los pueblos del gobierno de Quijos, Lamas 
y Moyobamba. En Diciembre se erijió el Curato de Ce- 
lendin, elevando la población al rango de Yilla y á Caja- 
marca se le tituló Ciudad. 

1803 En este año de 803 entró el ayuntamiento de la Capital 
de Lima en el goce del tratamiento de Excelencia, que 
se le concedió en remuneración de sus servicios. En la 
noche del 19 de Abril se experimentó una tempestad con 
ocho ó nueve truenos de los cuales el mas fuerte dejó 
sentirse á las 11 ¿: lo insólito de semejante metéoro en 
esta costa asustó mucho á sus habitantes,y en Noviembre 
se repitieron, como igualmente algunos temblores. Estos 
fueron precursores de un estío rígido, dednciéndose de 
esto, que el calor, la electricidad y los vientos pueden 
hacer una tempestad en parages donde nunca se han vis- 
to. Se estableció la intendencia de Lima, siendo su presi- 
dente D. Juan María Gal ves. En 27 de Agosto fueron 
castigadas por hechiceras la Eivero y la S. Diego: en la 
plaza de Huarás ahorcaron á Pedro Aldana, Martin Du- 
ran y María Colonia por haber muerto al marido de la 
última. 

1804 Bajo este supuesto el año de 804 continuó con los mis- 



—137— 
mos fenómenos, habiéndose observado que á la entrada 
del Otoño subió el termómetro á los 27 grados y se sin- 
tieron cinco temblores, siendo el mas fuerte el de 22 de 
Abril. Las avenidas fueron copiosas, una abundante 
lluvia hizo rebozar un brazo del rio Jequetepeque é inun- 
dar las tierras vecinas. En la quebrada de Matucana re- 
ventaron tres volcanes de agua, que su ímpetu destruyó 
los puentes de dicha quebrada y deshizo parte del paseo 
militar de Lima. Llegó nuevamente la declaratoria de 
guerra contra la Inglaterra y el Yirey se dedicó á este 
ramo con todo empeño: se erigió el real cuerpo de arti- 
llería, siendo su primer Sub-inspector el coronel D. Joa- 
quín de la Pezuela. Con este motivo se reincorporó á es- 
te vireinato el Gobierno de Guayaquil. Se erigió el Obis- 
pado de Maynas, siendo su primer pastor D. Fr. Hipóli- 
to Sánchez Eengel. En Lima se comenzaron á poner se- 
renos en algunos barrios. Costeó el Yirey de su peculio 
una casa hospicio para mugeres incurables. En este año 
fueron sentenciadas á horca cuatro mugeres por diver- 
sas muertes alevosas: se ejecutaron á Manuela Raymun- 
do y Maria Eamos, á las otras dos se les conmutó la pe- 
na por preñes. 

En 8 de Marzo del año de 805 murió en esta capital el Ar- 
zobispo D.Juan Domingo González de la Eeguera.En Are- 
quipa Ohavez de la Eosa, y lo reemplazó el D. D. Luis de 
laEnsina. Contribuyó el Yirey al reparo en It) material y 
formal de los Beateríos de Amparadas y del Patrocinio. 
D. José Gabriel Aguilar natural de Huánuco, después 
de recorrer la Europa, inflamado de amor patrio pasó al 
Cuzco, y i)oni endose de acuerdo con D. Manuel Ugalde 
natural de Lima, asesor interino de ese gobierno, toma- 
ron la arriesgada empresa de sacudir el yugo español, 
mas estando todo preparado, fueron vendidos y decapi- 
tados en la plaza de esa ciudad el 5 de Diciembre. En 
Setiembre 10, auto de fé por blasfemo. En 18 de Octu- 
bre fué ahorcado Agustín Guerrero ladrón afamado. En 
23 del mismo, llegó á Lima el fluido vacuno, que en vi- 
drios se remitió desde Buenos- Ayres á D. Pedro Belomo, 
cirujano mayor del Apostadero, el que injerido á 36 ni- 
ños prendió en uno, y de él cundió á toda la población, 
lo que se celebró con solemne misa de gracias ilumina- 
ción y repique general; asignando una pensión al prime- 
ro que le pegó. 
A principio del año de 1806 llegó al Callao D. José Sal- 
vani, uno de los encargados de la comisión filantrópica 
ToM. vil. Literatura — 18 



—138— 
para la propagación de dicho fluido. En la noche del 30 
de Abril de este año habiendo sido acometido el puerto 
de Arica por la fragata de guerra inglesa "Luisa", en el 
choque que tuvo, vino á barar en esa playa, donde fué 
aprisionada la tripulación. En 17 de Julio castigó la In- 
quisición un individuo por sortilegio. En 26 concluyó el 
Yirey y al restituirse á España murió en Yalparaiso. 



XLUI. 



DOK JOSÉ FEENANDO DE ABASCAL Y SOUSA, mar- 
ques DE LA COKCOllDIA ESPAÑOLA DEL PERÚ, CABA- 
LLERO GRAN CRUZ DE CARLOS IIT, GRAN CRUZ AMERICA- 
NA DE ISABEL LA CATÓLICA Y DE LA MILITAR DE SAN- 
TIAGO, TENIENTE GENERAL DE LOS REALES EJÉRCITOS, 

nombrado Yirey del Perú. 
Entró en Lima el 26 de Julio de 1806 y se recibió en 
público en 20 del inmediato Agosto. Dio principio á sus 
tareas creando la junta de conservación y propogacion 
del benéfico fluido vacuno, reuniéndose los socios el 15 
de Octubre: dia memorable por haberse recibido la noti- 
cia de la reconquista de Buenos- Ayres por D. Santiago 
Liniers el 12 de Agosto referido, quedando prisionero el 
general inglés Guillermo Oarr Berresford que la habia 
tomado de sorpresa. También entró en Lima su Arzo- 
bispo D. Bartolomé Maria de las Heras el 18 de ISToTiem- 
bre, dejando la silla del Guzco al electo D. José Pérez y 
Armendaris, Arcediano de ella. Empero, i)rincipio tan 
feliz que presagiaron un gobierno igualmente dichoso 
quizo la Providencia manifestar habia de ser asivarado; 
sufriéndose el 19 de Diciembre á las 6 de la tarde un fuer- 
te terremoto que duró cerca de dos minutos, cuyo movi- 
miento ondulatorio hizo oscilar las torres de la ciudad 
por mucho tiempo, y estropeó algunos edificios: á las 8 
de la noche salió el mar de límites, desamarró los buques 
y arrastró cuanto habia en playa, levantando una ancla 
de 30 quintales por encima de la casa del capitán del 
, puerto para echarla á una laguna. En el mismo mes se 
generalizó y sugetó, á reglamento el establecimiento de 
serenos y se empezó á cubrir con puentes las acequias 
en las bocas calles. 
1807 La actividad y la vigilancia del gobierno se extendían 
á todas partes, así es que, viendo la imperfección que 
contenían las murallas de la capital, en las que los tem- 



—139— 
blores y el tiempo habiau hecho algunas ruinas, se pro- 
puso en este año de 807 no descansar hasta ponerla en 
estado de defensa: al efecto se invitaron á las corpora- 
ciones de todos fueros, y reuniendo un fondo 150 mil pe- 
sos, se procedió á reedificarla; se hizo nueva la portada 
de Maravillas que tuvo de costo 8,500 pesos, siendo di- 
rector de la obra el ingeniero D. Pedro Antonio de Mo- 
lina. Se acresentó también el local de la escuela náuti- 
ca. Estando en estas obras, llegó la noticia de haber si- 
do vencido en Buenos- Ayres el 6 de Julio, el ejército in- 
gles mandado por Withelock. En el mes de Octubre des- 
pejando algoelcielosevióun cometa caudado que según 
observaciones del Dr. Paredes, el 6 se hallaba en la Ser- 
piente de Oflnco. En este año se experimentó por la pri- 
mera vez en el Perú el mal de rabia: comenzó por el Es- 
tío en los perros, y después se propagó á otros cuadrúpe- 
dos, de la mordedura de aquellos se asistieron dos hom- 
bres en el hospital de San Andrés, presentaban los sín- 
tomas de la hidrofobia y no pudo salvarlos la prolija cu- 
ración que se hizo en ellos. 



FEMAÍTDO VIL 

EMPERADOR XXVI DEL PERÚ. 

1808 Pju este año de 808 tuvieron lugar las convulsiones de la 
Península y en su consecuencia Carlos I Y abdicó la 
corona en 19 de Marzo, en su hijo Fernando que empezó 
á reinar: fué proclamado en Lima el 13 de Octubre, cuan- 
do habia sido conducido preso á Bayona de Francia. 
Mientras esto pasaba allá, en Lima el 8 de Abril se ins- 
talaba solemnemente el ilustre Colegio de Abogados 
según lo dispuesto en real cédula anterior, y el genio bené- 
volo del Virey con los vivos é gualmente con los muer- 
tos, aceleraba las obras en su beneficio: así es que, me- 
diante el gasto de 106,908 pesos se extrenó en 19 de Junio 
el Cementerio general á estramuro de la Ciudad, habién- 
dose manifestado antes en él, la misma muerte en la 
persona del carpintero Francisco Acosta que cayó y se 
desnucó del techo de la Capilla, y aunque la muerte igua- 



—140— 
la á los vivientes, tuvo que extraerse el cadáver y enter- 
rarse en la Parroquia de Santa Ana para que entrase 
preferente el del Illmo. Sr. Arzobispo La-Eeguera. Lle- 
gáronle al Virey despachos para que tuviese á la mira 
que no desembarcasen en ningún puerto, los Eeyes Pa- 
dres, cuidando en caso de que se verificase, el remitirlos 
con seguridad á la Corte. 

1809 íí"uevos cuidados llamaron la atención del Yirey cuales 
fueron las alteraciones populares en diferentes puntos de 
América, á consecuencia del cautiverio de Fernando. En 
Mayo 25 los Señores Monteagudo, Alvarez y Eodriguez 
proclamáronla independencia en Charcas, y el 15 de Ju- 
lio se erigió una Junta Gubernativa en la Paz: para con- 
tener sus progresos salieron tropas al mando del Brigadier 
Don José Manuel de Goyeneche con los jefes Tristan, 
Llano, Huizi, Pumacahua. En 10 de Agosto estalló el 
movimiento de Quito para cuyo punto marcharon tam- 
bién tropas y se consiguió en 25 de Octubre la reposición 
del Presidente Conde Euiz de Castilla. 

1810 En este año continuaron las demás secciones de América 
pronunciándose: en Mayo se formó Junta Gubernativa 
en Buenos- Ayres, en Julio en Bogotá, en Setiembre en 
Méjico y en 22 del mismo se erigió nuevamente en Quito 
la Junta Directiva. íTo obstante estos cuidados, en Lima 
se estrenó el Colegio de Medicina y Cirujia con título de 
San Fernando, mediante la cooperación del protomédico 
Dr. D. Hipólito Unanue. Se tuvo le pérdida del Sabio 
Don Gabriel Moreno que falleció, é igualmente en Hua- 
manga su Obispo Dr. Aldunate. Por cédula de 21 de 
Marzo se nombró para Virey del Pera al Jefe de Escua- 
dra Don José Bustamante y Guerra que no llegó á pasar 
á América. En este año se mató Mauro Cordato de resul- 
tas de haber gravemente herido á una Señora, de la q4.ie 
se hallaba prendado, que por su hermosura la distinguían 
con el sobre nombre de la "Perla sin compañera." 

1811 En 28 de Febrero de 811 se celebraron con toda pompa 
la instalación de las Cortes en laisla de León, y en Marzo 
se verificó la jura. En 30 de Mayo se instaló con gran 
aparato el regimiento de infantería voluntarios distin- 
guidos de la Concordia, refundiéndose en él los cuerpos 
de ííobleza y Comercio, siendo Coronel el Virey. Este 
mismo mes, salió el navio "San Pedro Alcántara" condu- 
ciendo cerca de dos millones de pesos del Cabildo y Con- 
sulado. Se dio la batalla en los campos de Huaqui y de 
Machaca el 20 de Junio al mando del general Goyene- 
che, cuya victoria se celebró en Julio, colocándose las 



—141— 
banderas el 16 en el Santuario de la Virgen Santa Rosa. 
Eenovó el Arzobispo el Jubileo diario circular en las 
Iglesias de esta Capital, que después aprobó el Papa Pió 
Vil. Se reparó el Colegio de Casiques. En 6 de Noviem- 
bre se dejó ver un cometa notable por su extraordinaria 
duración de seis meses que asustó demasiado, lo mismo 
que el temblor del dia 11 del mismo. 
1812 En 13 de Febrero de 812 padeció la ciudad de Guaya- 
quil un incendio cuya pérdida se reguló en mas de me- 
dio millón de pesos. En este año resonó el grito de inde- 
pendencia en la ciudad de Huánuco que contuvo inme- 
diatamente el intendente de Tarma González Prada, 
fusilando á los autores Eodriguez, Aros y Castilla, y pa- 
sando á degüello en Hyancocba, imeblo de Ambo á mas 
de cien personas, de ambos sexos y edades. Desde el 1? 
de Marzo se observaron muchos reírlos, tercianas con 
grande aparato, y disenterías; el 15 liabia en el hospital 
120 de esta última: el 23 al salir la luna viento fuerte que 
pasó á ser Uracan arrancó 3 sauces de raiz de la. alameda. 
Fué electo Obispo de Huamanga el Dr. D. José Silva y 
Olave. En 14 de Abril á las 3 hubo un temblor con dos 
remezones bien fuertes, que repitió á las 4|. Se celebra- 
ron con grandes demostraciones de alegría en los días 4, 
5 y 6 de Julio la elección hecha de Consejero en la per- 
sona del Sr. Baquíjano. En Julio fueron presos en esta 
Capital varios individuos acusados de conspiración por 
un Sub-brigada de Concordia nombrado Planas. En 30 
del mismo se armó el Virey Caballero Gran Cruz de Car- 
' los 39 vistiéndolo en la real Capilla, el Conde de Lurigau- 
cho, con asistencia de los demás caballeros de otras órde- 
nes, lo que se celebró con misa de gracia é igualmente el 
título de Márquez de la Concordia. En 19 de Octubre se 
juró en esta Capital con gran solemnidad la Constitución 
Española por la que se hicieron seis dias de funciones 
cívicas. En 8 de l^oviembre entró en Quito el General 
Don Toribio Montes que habia salido de Lima, con 5 mil 
hombres de Pardos y Morenos libres. El ejército real que 
había abanzado hasta Jujuí y tomado prisionero á Don 
Mariano Zamudio, se batió el 24 de Setiembre en Tucu- 
man donde fueron vencidos por las tropas de Buenos- 
Ayres al mando del General Belgrano. En 9 de Diciem- 
bre se verificó la elección de regidores constitucionales 
habiendo salido nombrado el presbítero Buendia lo que 
ocacionó grandes disputas. En este murió en Madrid de 
Presidente del Congreso General el Dr. D. Vicente Mo- 
rales y D nares. 



—142— 

1813 En 30 de Mayo de 813 acaeció en lea un fuerte temblor 
que causó en sus edificios una ruina lamentable. Se con- 
cluyó la reedificación y acresentamiento del Seminario de 
Santo Toribio. En 23 de Setiembre se publicó la extinción 
del tribunal de la Inquisición, en cuyo local se cometie- 
ron por la plebe alg-uuos desórdenes y el 24 murió el P. 
Marimon. En 19 de Octubre se ganó por las tropas rea- 
listas la batalla de Vilcapuquio y el 14 de JSToviembre la 
de Aylloma, lo que se celebró con grandes iluminaciones. 
En 31 de Diciembre zarpó del puerto del Callao para el 
de Chile la expedición comandada por el G-eneral Gainza. 
En 24 de Julio murió en Lima, el Dr. Qaintian Obispo 
de Cuenca. 

1814 En Febrero deesteañode 814 sintióse un recio temblor en 
Piura que estropeó los edificios. Se tuvo noticia haber 
entrado en Gerona el 24 de Marzo de este año el Rey 
Fernando. En 24 de Abril llegaron al Callao 700 hom- 
bres del regimiento de Talavera en el navio Asia-Casti- 
lla y Yigarrera. Salieron diputados á Cortes. En 3 de 
Agosto se verificó el pronunciamiento del Cuzco coman- 
dada por el Brigadier Pamacahua: instalóse una Junta 
de Gobierno, y tomó tal incremento la revolución, que 
en pocos meses fueron ocupadas por ellos las intenden- 
cias de Puno, Cuzco, Arequipa y Huamanga, Fué paci- 
ficado Chile de resulta de la batalla de Eancagua gana- 
da en 2 de Octubre por el Brigadier Don Mariano Osorio. 
En 10 de ISToviembre fué batido en las inmediaciones de 
Arequipa el Mariscal de Campo Picoaga, y tomado pri- 
sionero por las tropas independientes del Cuzco. En 30 
de Diciembre se extinguió la cc)nstitucion y se repusieron 
las cosas al estado que tenian en 808. 

1815 En Sábado 28 de Enero de 815 fué guillotinado en Li- 
ma el cómico Sebada por haber asesinado en Agosto del 
año anterior á la actriz Moreno. En este mes recupe- 
ró á Arequipa el general Ramirez,y salió en persecución 
de Pumacahua en Febrero, logrando el 11 de Marzo ba- 
tirlo y derrotarlo en los márgenes del rio Cupi, á las in- 
mediaciones del de TJmachiri: preso Pumacahua fué de- 
capitado el 17 en el pueblo de Sicuani, y el 25 del pro- 
pio mes entró Eamirez al Cuzco, fusilando al siguiente 
dia á los tres hermanos Ángulos y otros. En 28 de Abril 
para subvenir á las urgencias del erario, se impuso en 
Lima una contribución que se estimó en 1.003,497 pesos 
anuales. En 28 de ISToviembre fué atacado en las llanu- 
ras de Wiluma el ejercito porteño mandado por Eon- 
deau, y derrotado completamente por el general Pezue- 



—143— 
la. En 21 de Junio fué expuesta en la Parroquia de San 
Sebastian ima criatura de 5 años, muerta á látigos por 
su madre. En Julio fueron sentenciados á destierro va- 
rios por amotinamiento. En 3 de Agosto llegaron los de 
Estremadura. En Setiembre 2 fué preso el Eey del Mon- 
te, negro cuatrero, y ahorcado en el entrante. El 25 del 
mismo temblor fuerte á las 10 ^ de la noche y el 23 de 
Octubre á las 6 de la tarde. 
1816 A principios de este año se aparecieron frente á la isla 
de San Lorenzo del puerto del Callao, una fragata corsa- 
ria nombrada "Hércules", que habia salido de Montevi- 
deo y después dejaron verse los demás buques que por 
varios dias estuvieron entrando á la rada y tiroteándose 
con los castillos. Para alistar un armamento que saliese 
en persecución de dichos buques, se reunió en 20 de Ene- 
ro una junta de comercio y acordaron armar seis buques 
exhibiendo el consulado 300 mil pesos i^ara el efecto, y 
el 13 de Febrero dio á la vela, al mando del capitán D. 
Isidro Oanseyro. En 20 de Febrero llegó expreso del 
Gobernador de Guayaquil comunicando de que Brown 
comandante en jefe de los buques porteños, habiendo 
forzado el rio y estando á tiro de cañón de la ciudad en 
disposición de batirse, varó su bergantín y lo tomaron 
pjisionero [1]. 
En Domingo 7 de Julio entregó el Virey el mando y 
partió para España el 13 cuya ausencia fué universal- 
mente sentida, por la afabilidad de su carácter y lo be- 
néfico que fué al país: desplegó en todo el tiempo de su 
mando los multiplicados y fecundos recursos que le su- 
ministraban sus talentos políticos y militares, y unos des- 
velos superiores á todo encarecimiento. 

[11 Brown fué sentenciado á muerte, pero no se efectuó y estuvo preso 
como un año, hasta que un cabo nombrado Alomi que habia sido hecho 
prisionero en Colombia que lo escoltaba, le facilitó modo de fugar y asilar- 
se ambos en un buque inglés que se hallaba en la rada del Callao nombra- 
do la "Tine" al mando del capitán Falcon: empero, Alomi tuvo la desgra- 
cia de que dicho capitán no quisiese darle hospitalidad haciéndolo volver á 
tierra, donde fué tomado y sentenciado á ser pasado por las armas, mas se 
le perdonó. Este hecho manifiesta un carácter humano en el Virey, y en el 
capitán del buque lo contrario, pues además del asilo que prestó á Brown, 
siguió una larga correspondencia apoyada su conducta en las leyes de la 
hospitalidad. 



—144— 



XLIV. 



BOIsT JOAQUÍN DÉLA PEZUELA Y SÁNCHEZ, caba- 
llero GRAN CRUZ DE LA ORDEN AMELICAN A DE ISABEL 
LA CATÓLICA, TEÍÍIENTE GENERAL DE LOS REALES EJÉR- 
CITOS, se hallaba de general en jefe del ejército del Alto 
Perú, cuando se le nombró Virey interino, é hizo su en- 
trada en Lima el 7 de Julio de 816 y se recibió en pú- 
blico el 17 de Agosto. El 25 de este empezó á operar una 
de las cuatro bombas de vapor, traídas de Inglaterra con 
el objeto del desagüe de las minas del Cerro de Pasco, 
donde se conduieron con ingente gasto. En Setiembre 
se estableció un Consejo de Guerra permanente para 
juzgar á los salteadores que infestaban los caminos. Por 
este mismo, llegó la noticia de haberse perdido todo el ter- 
ritorio de Chile por la subdivisión que hizo de sus tropas 
el Presidente Marcó del Pont. En 26 de Octubre murió 
el Obispo de Huamanga Olave. A fines del año llegó al 
Perú el Mariscal de campo D. José de la Serna, destina- 
do á mandar en jefe el ejército que ocupaba entonces las 
posiciones de Tupiza y Mojos, comenzando favorablemen- 
te pues batiendo en Yavi la división que mandaba el Mar- 
ques de Tojo, quedó este prisionero con la mayor parte 
de la tropa de su mando. 

1817 En este año de 817 habiendo arribado á Lima el primer 
batallón Burgos, escuadrón lanceros del Eey, y una com- 
pañía montada de artillería, se proyectó la formación de 
una expedición destinada a la reconquista de Chile, en 
efecto zarpó del Callao á fines del año, compuesta de 
tres batallones, dos escuadrones y doce piezas de campa- 
ña, al mando del Brigadier Osorio. Habiéndose notado 
escasez de trigo por las circunstancias, se dispuso por 
real acuerdo de 25 de Abril se repartiese el trigo exis- 
tente. En Octubre se comenzó á labrar el hospicio de 
pobres de la portada del Callao. En este año se erigie- 
ron en el Obispado de Huamanga los curatos de Vinchos 
y de Surcubamba. 

1818 En principió de este año de 818 apareció en Lima una 
epidemia que unos caracterizaban por vómito prieto, 
otros de fiebre amarilla, pero en la realidad era un "ca- 
tarral vi lioso" que no hubo persona se viese libre de él. 
Desembarcó en Talcahuano, que conservaba el Briga- 
dier Ordoñez la expedición, y reunidas ambas fuerzas se 



—las- 
internaron en el país, mandando al mismo tiempo blo- 
quear el puerto de Valparaíso. Estas noticias se recibie- 
ron con gran aplauso. Lo mismo sucedió con la ganada 
del ejército en Oancbarrayada el 19 de Marzo; que fué 
acivarada por la noticia de la derrota de Osorio el 5 de 
Abril, en Maypú, pues llegaron á Lima con intervalos 
de minutos. En 2 de Agosto se consagró en Lima, Obis- 
po de Arequipa el Dr. I). José Sebastian de Goyeneche. 
En Octubre arribó el brigadier Osorio al Callao; en cu- 
yo mes tambieu salió de Chile la escuadra de Lord Co- 
chrane, avistándose en el puerto del Callao el 30 del in- 
dicado y dado un reconocimiento en la costa y recibi- 
dos auxilios pecunarios de los patriotas regresó á Chile. 

1819 En 2 de Enero fueron aborcados en la plaza mayor, Gó- 
mez, Alcázar y Espejo por haber proyectado tomarse los 
castillos del Callao y entregarlos á San Martin; la que 
fué denunciada por Escobar. En 28 de Febrero apareció 
la escuadra, lo que puso en algún cuidado á los españo- 
les y después dealgunos dias de continuas molestias á las 
diez de la noche del 22 de Marzo, echaron un brulot de 
fuego con el designio de incendiar los buques de guerra, 
mas el brulot encalló y se fué á pique, pegando algunos 
barriles de pólvora que no Mzo mas daño que atemori- 
zar á los habitantes de Lima con el estruendo. En Mar- 
zo murió en el Cuzco el señor Armendaris. Fué electo 

. para Huamanga el chantre Dr. D. Pedro Gutiérrez Coz. 
La escuadra se dirijió al ISTorte y recorriendo todos sus 
puertos logró hacerse de mas de 150 mil pesos, mucha 
azúcar y demás víveres para el mantenimiento de su 
gente: asi estuvo la mayor parte de este año teniendo al 
país en una continua alarma. A ñnes de este año llegó 
á Lima el general La-Serna que habia obtenido la dimi- 
sión del mando del ejército del Alto-Perú, por haber re- 
cibido la corte de España noticia ser del sistema Masó- 
nico; empero, el Yirey trató de detenerlo por las cir- 
cunstancias en que se hallaba el país tomando por su 
cuenta embonarlo con la Corte. 

1820 Llegó en estas agitaciones el año de 820 sin que se pen- 
sase en formar una expedición, sino únicamente en de- 
fender el país, mandando colocarse en escalones toda la 
fuerza para acudir al punto mas necesario. Se extin- 
guieron las mitas por real cédula de 27 de Abril de este 
año. En 8 de Setiembre desembarcó el ejército de San 
Martin en el puerto de Pisco: con este motivo, mandó 
el Yirey un emisario invitándolo á tratados. El 19 de 

ToM. vil. Literatura — 19 



—146-. 
este mes se juró la Constitución española con solemne 
aparato, aunque no con el entusiasmo anterior. El 24 
llegaron al pueblo de Miraflores los diputados del gene- 
ral San Martin, coronel D. Tomás Guido y D. Juan Gar- 
cía del Rio, y reunidos con los del Virey el conde de Vi- 
llar de Fuente, teniente de navio D. Dionisio Capaz y 
de secretario el Dr. D. Hipólito Unanue comenzaron al 
dia inmediato sus sesiones, habiendo firmado un armis- 
ticio y mas transaciones, en lo que se consumió todo el 
mes, sin haberse abanzado sino dar tiempo al general 
San Martin x>ara extender su plan de campaña. En Oc- 
tubre se reembarcó el ejército de San Martin, habiéndo- 
se internado por lea una división de 1084 hombres al 
mando del mayor general Arenales que cruzó las pro- 
vincias de la sierra, y el paso al norte donde supo el pro- 
nunciamiento de Guayaquil el 9 de este mes. En la no- 
che del 5 de Noviembre se sacaron en la bahia del Ca- 
llao la fragata "Esmeralda" cargada para salir para Es- 
paña con mas de dos millones de pesos. En 9 del mismo 
verificó el general San Martin un formal desembarco en 
Huacho y se situó en la banda contraria del rio de 
Huaura. íJsta situacinn dio lugar á la pasada de muchos 
oficiales realistas y paisanos sin que se contuviese, sin 
embargo de haberse situado en Asnapuquio el campa- 
mento real. El 3 de Diciembre se pasó al servicio de la 
patria el batallón ISTumancia. El 6 de dicho mes fué ba- 
tido en Pasco la división del general español 0-Relli 
sin que escapase un hombre, en cuya expediciim habia 
el coronel D. Andrés Santa-Cruz. El 29 el marqués de 
Torre-Tagle pronunció la provincia de Trujillo. Fué 
nombrado Obispo del Cuzco D. Fr. José Calixto de Ori- 
buela. 
1821 Estas repetidas convulsiones tenia en alarma el ejército, 
cuando principió el año de 821: los gefes de él se deci- 
dieron á deponer al Virey. Al efecto en la madrugada del 
28 de Enero se reunieron en el campamento los princi- 
pales gefes presididos por Canterac, y poniendo el ejér- 
cito sobre las armas firmaron una representación á la 
junta general de guerra, manifestando de necesidad que 
el Virey en el término de 4 horas entregase el mando al 
general La-Serna, cuyo pliego condujo á Lima el capi- 
tán Placencia. Reunióse inmediatamente la Junta de 
Guerra para tratar el asunto, en el cual manifestó el Vi- 
rey que respecto á él, ninguna consideración tuviesen, 
mediante á estar llano á conformarse con la resolución. 
Entonces la junta acordó se contestase al ejército, que 



—147 - 
el Virey estaba pronto á entregar el todo de su mando. 
Los jefes del ejército á pesar dé este oficio tan terminan- 
te, estaban llenos de agitación y acordaron que se man- 
dase cerca de la persona del Virey, y á nombre del ejér- 
cito al coronel marqués deValle-Umbroso, y al Teniente 
coronel Seoane con orden de no separarse de su lado, 
hasta tanto verificase la entrega del mando: mas cuan- 
do llegaron ya se habia verificado, y después de satisfe- 
chos se marcharon al ejército á las dos y mas de la tar- 
de, y se dio á reconocer por Virey y capitán general, al 
General La-Serna. A la seis de la tarde salió para el 
pueblo de la Magdalena D. Joaquín de la Pezuela. 



XLV. 



DON JOSÉ LA-SERNA É HmOJOS A, tejiente general, 

CABALLERO DE LA MILITAR ORDEN DE SAN HERMENE- 
GILDO, fué proclamado Virey por el ejército que se ha- 
llaba en Asnapuquio y se recibió el 30 de Enero de 821. 
En 3 de Febrero dispuso marchase sobre el valle de 
Jauja el General Valdez con un batallón y un escuadrón, 
reunióse con el Brigadier Ricafort en la banda oriental 
del valle, consiguiendo algunas ventajas sobre los indios 
como en Ataura que fueron derrotados; mas regresando 
del Cerro de Pasco para Lima fué herido Eicafort por 
las partidas de montoneras de Cauta el 2 de Mayo. ' 

En 31 de Marzo llegó á esta capital el capitán de fra- 
gata D. Manuel Abren comisionado por elEey de Espa- 
ña para promover la transacion de las diferencias que 
existían en América, al efecto se invitó á San Martin á 
una negociación por la Junta Pacificadora que se habia 
establecido en Lima. En Abril y Mayo se tuvieron las 
respectivas conferencias y el 2 de Junio tuvo el Virey 
en el mismo Punchauca una entrevista con San Martin 
y demás gefes principales de uno y otro ejército, presi- 
diéndola la mas amigable franqueza. 

Los diputados de ambos generales por la insalubridad 
del clima de Punchauca se trasladaron al pueblo de Mi- 
raflores y de esta ala fragata Cleopatra [a] Wellington 
surta en el puerto del Callao. En toda esta negociación, 
se acordó un armisticio ó suspensión de armas por 20 dias 
que luego se prorrogó por 12 mas. 

La carestía que sufría la ciudad de toda clase de basti- 
mentos, y la deserción del ejército, obligaron al Virey á 



—148— 
evacuarla él 6 de Julio, dejando de Gobernador político 
y militar de ella, al marqués de Montemira. 

El Yirey La-Serna se retiró por la ruta de Jauja para 
el Cuzco donde situó la capital de su vireynato (los su- 
cesos ocurridos liasta 824 se trataran en la época de la 
independencia^ estableció una imprenta y en principio 
de 824 se erigió la casa de Moneda. 

Concluyó el gobierno absoluto de este Virey, en la ba- 
talla de Ayacucho el 9 de Diciembre de 824 donde fué 
tomado prisionero, y por medio de la capitulación que se 
se celebró, marchóse á España iiabiendo anotes obtenido 
el título de conde de los Andes. 



EPOGA TERCERA. 



PERÚ IlíDEPElíDIElíTE- 

La Independencia del Perú, biene de época muy anterior 
á la prefijada por la común opinión de las gentes. Desde el 
momento que la Corte de Madrid se adhirió al gabinete de 
Versalles y reconoció en 1778 la emanciiíacion de las colonias 
inglesas, adquirió el resentimiento de esta nación poderosa, 
que no ha desperdiciado medio alguno para satisfacer su justa 
venganza y resarcir sus quebrantos. De este modo cumplióse 
por lo que respecta al Perú el ijronóstico que indica Garcilaso 
de la Vega en sus comentarios, haberse encontrado en el tem- 
plo del Sol, imes ala verdad la Gran Bretaña ha cooperado 
eficazmente á la independencia. 

Destruido el ejército español en los cami)os de Maypú, se 
proyectó espedicionar sobre el Perú: sus habitantes clamaban 
incesante este socorro, para poner en planta la emancipación 
del país; ya que por sí, eran infructuosos sus esf aer>!;os: asi se 
manifiesta en eLconvenio celebrado en 1819, por los gobier- 
nos independientes de Buenos-Ayres y Chile. En su conse- 
cuencia, el Senado del último, en 23 ^de Junio de 820, dio al 
general San Martin las instrucciones de la conducta que de- 
berla observar en la indicada espedicion. Comenzóse á disci- 
plinar la gente que habia de venir, y embarcóse inmediata- 
mente que llegó la Escuadra mandada i)or el Vice-Almirante 
Lord-Cochran, que regresó del Perú con grandes auxilios, dan- 
do á la vela por Agosto del mismo año. 



—149— 

La costa de Pisco fué destinada para el arribó de la Escua- 
dra, y desembarco del ejército ya enunciado, el 8 de Setiem- 
bre: ocupó en seguida á Pisco, Chincha, lea y sus valles, sin 
la menor resistencia; provéese de cuanto el x)aís producía: 
monta la caballería: aumenta considerablemente sus filas con 
los esclavos de las haciendas: invádese á ISTasca, y derrota al 
coronel Quimper: é igual suerte se hace sufrir á Loriga en 
Cbincha. Entre tanto se abren negociaciones con el Virey 
que tuvieron lugar el 24 del mismo en el pueblo de Miraflres. 
En principio de Octubre, remitió San Martin al interior una 
división con poco mas de mil hombres al mando del Mayor 
general Arenales. Detalló en 21 de Octubre el color de la ban- 
dera, que habia de distinguir á los habitantes del Perú y se 
reembarcó viniéndose al ÍJ'orte de la capital. Cuando Arena- 
les se internó para Huamanga, el Yirey fué instruido de su 
marcha por el brigadier O'Eelly, que se hallaba en Cañete, 
empero, Pezuela ocupándose de la nueva posición que al mis- 
mo tiempo tomó el ejército Libertador en Ancón, no dio ente- 
ro crédito á tan temeraria empresa, máxime, hallándose en 
movimiento con dirección á esa provincia el brigadier Eica- 
fort, con los batallones. Castro y 19 del Imperial Alejandro, 
con los escuadrones granaderos de la guardia y dragones do 
Arequipa, con el objeto de situarse en Jzcuchaca; marchando 
O'-Eelly con un batallón y un escuadrón al Cerro de Pasco. 
El resultado fué, que Arenales se dirijió por el j)uente de Ma- 
yoc sobre la provincia de Tarma, mandando parte de sus fuer- 
zas por Huancavelica: el Intendente de esta provincia, que 
esperaba en su socorro la división enunciada, fué batido en 
Jauja- y prisionero: O'-Eelly derrotado en Pasco y la división 
Arenales bajó triunfante á la costa, dejando en movimiento 
el interior del país. 

En la noche del 5 de Noviembre se sacaron de la bahiadel 
Callao la fragata Esmeralda próxima á salir pava España de 
que provino mortandad de ingleses atribuyéndoles tal hecho 
Eecibió San, Martin al brigadier Vivero que en clase de pri- 
sionero fué remitido de Guayaquil cuyo territorio se declaró 
independiente: el 9 se hizo un formal desembarco en Huacho: 
comenzó á ordenar su ejército con los pasados y esclavos del 
país. En 3 de Diciembre se puso al servicio de la patria el ba- 
tallón líumancia. El 6 fué la victoria de Pasco y el 29 procla- 
mó la independencia Torre-Tagle en Trujillo. 

1821. — La causa del Eey habia perdido la opinión, el cré- 
dito y la confianza pública y aunque el ejército fué reforzado 
con tropas del Alto-Perú, el desaliento era general: comenzóse 
á atribuir todos los trastornos á impericia delYirey Pezuela y 
se trató de deponerlo del mando; como se A^erificó el 29 de 



—150— 
Enero. Reemplazándolo el Teniente General D. José de La- 
Serna. Esta transformación fué triunfo para el general S. Mar- 
tin y comenzó á dar forma al gobierno que hal)ia de erigir, 
nombrando Secretarios para el despacho: demarcó el territorio 
y estableció otras autoridades. Comenzaron á arreglarse cuer- 
l)os con los jefes pasados y venidos de Casas-matas, de donde 
lograron fugar por Mayo. En este intervalo llegó á Lima, el 
comisionado regio Don Manuel Abreu y se estableció una jun- 
ta con el título de pacificadora: se propuso á S. Martin una 
negociación que tuvo lugar en Punchauca 5 leguas de la Ca- 
pital, donde se tuvieron las conferencias y una entrevista el 
Vi rey con S. Martin: este último propuso, que se declarase la 
independencia del Perú: que se formase una Regencia presi- 
dida por el Virey, y que gobernase hasta la venida de un Prín- 
cipe de la familia real de España, con cuya j)eticiou él mismo 
se embarcaría para la península, dejando las tropas de su man- 
do á las órdenes de la indicada Regencia. Esta proposición fué 
aprobada: pero el Yirey contestó, era asunto grave que nece- 
sitaba examen: regresó á Lima, y fué desechada como otras 
que se subrogaron sin abanzarse mas que 20 días de armisticio, 
prolongáronse á doce. 

Los patriotas en Lima, hacían crear cada diamas opinión 
al general S. Martin; la cual pudo considerarse como la van- 
guardia de su ejército: debilitaba diariamente con maniobras 
secretas las fuerzar de La-Serna, le hacían mas escasos los re- 
cursos, y mas deficil los medios de subsistencia, viéndose obli- 
gados á abandonar la Capital temerosos de perder el interior 
del país; pues una división al mando del general Arenales de 
2,300 hombres de todas armas, se habían dirijido sobre Jauja 
é ibánse estemlíendo hasta las inmediaciones de la de Huacá- 
velica: el 25 de Julio salió de Lima, la división del General 
Canterác por Lunahuana, sobre aquel punto, y el 6 de Julio el 
Virey, después de guarnecer la plaza del Callao y proveerla de 
víveres, dejando en hospitales cerca de mil enfermos, y el cui- 
dado de la Ciudad al cargo del Marqués de Montemira. 

San Martin se puso en comunicación franca con el Illustrí- 
simo Arzobispo y demás autoridades de la capital para que se 
procurase conservar el orden. El 8 se vinieron del Callao el 
capitán de Burgos D. Juan Seguin con los soldados que guar- 
necía el Castillo de San Rafael, por no haber tenido éxito el 
plan trazado con los de su clase Anaya y Benavides de sor- 
prender las fortalezas. El ejército Libertador entró en Lima, 
la noche del 9 en medio del júbilo mas puro y de la aclama- 
ción del pueblo que cubría las calles, y los aires de "viva la 
Patria" "viva S. Martín." La división de Caballería que man- 
daba el Coronel IS'ecochea, con las montoneras, de Vidal, Qui- 



—151— 
ros, Niiiavilca, Vivas, Cordero, Villar y Een teros, se dirijiron 
tras de las tropas realistas y el resto del ejército con S. Martin 
pasaron á sitiar los Castillos. El pueblo sin embargo del enco- 
no que tenia á los Españoles, no mostró un desenírenamiento 
liácia sus intereses, de modo que una ó dos tiendas liuicamante 
fueron saqueadas en aquella noche. 

En esto quedó el deseo de los primeros libertadores, se 
expidieron varios decretos denominados de buen gobierno: se 
repartió al coruercio nn empréstito de 150 mil pesos, otro de 
30 mil al Cabildo, sin incluir las generosidades de los patricios 
de la Ciudad, entre ellos aparece D. Francisco González cigar- 
rero de la calle de la Merced que ofreció todo su capital de 25 
mil pesos, 50 marcos de plata labrada de su uso, y cien pesos 
mensuales: solo fueron aceptados estos últimos que después 
aumentó á 500 pesos. Mandáronse retirar las divisiones del 
Coronel Miller que se hallaba en Moquegua con la fuerza de 
962 hombres ó hizose replegar á esta parte de la cordillera la 
del general Arenales que habia subido á 4,384 hombres, y el 
batallón ííumancia entró en la ciudad con la mayor alegría y 
ostentación. 

Tratóse de hacer la Jura solemne de la Independencia 
para lo cual se hizo formar iiréviamente una acta del Cabildo 
y padres de familia, reunido el 15 del mismo, con cuyo paso 
se prefijó el Sábado 28 de Julio. En la mañana de este dia, 
salió de Palacio el Exmo. General en Jefe D. José de San Mar- 
tin en unión del teniente general Marques de Montemira go- 
bernador político y mítitar, acompañado del Estado mayor y 
demás generales del ejército: presidia una lucida y numerosa 
comitiva, comiiuesta de la Universidad de S. Marcos, con sus 
cuatro colegios: los prelados religiosos: los oidores y el Excmo. 
Ayuntamiento, todos en briosos caballos ricamente enjaeza- 
dos: marchaba por detras la guardia de Caballería y á los cola- 
terales la de Alabarderos al mando de su capitán D. Ignacio 
Córdova(l) los buzares, el batallón número 8 con las banderas 
de Buenos- Ayres y Chile. En un espacioso tablado aseadamente 
prevenido en medio de la plaza mayor y en otras plazuelas S. E. 
enarbólaba el pendón Peruano recibiéndolo de mano del gober- 
nador que lo llevaba desde palacio, pronunciando: 

JEl , Ferú es desde este momento libre é independiente por la 
voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que 
Dios defiende. Batiéndolo después, repetía "viva la Patria" viva 
la Libertad^' "viva la Independencia" expresiones que como 
eco resonavan, entre el estrépito del cañón, el repique de to- 
das las campanas de la ciudad y las efusiones de alborozo 



(1) Concluyó esta guardia de los Vireycs á los 270 años de su erecciou. 



—152— 
universal que se maniíestaba de diversas maneras y especial- 
mente con arrojar desde los tablados y los balcones no solo 
medallas de plata con inscripciones que perpetuasen la memo- 
ria de este dia, sino de otras clases. Concluida esta ceremonia 
se sirvió en las salas capitulares un magnífico y exquisito de- 
sert en donde se demostró el mayor entuciasmo. En el dia si- 
guiente reunida en la Iglesia Catedral todas las corporaciones 
y con asistencia del Excmo. é Ilustrísimo Sr. Arzobispo; ento- 
nó la música él Te JDeiim y celebróse una misa solemne en 
acción de gracias, y en ella pronunció la correspondiente ora- 
ción el P. L. Fr. Jorje Bastante: prosiguió el juramento, fina- 
lizando en la nocbe un magnífico baile en palacio. En este 
mismo dia una partida de buzares del capitán Eoulet abanzó 
basta cerca de los Castillos, donde se batieron y triunfaron, 
tomándose algunos pasados, y al general Eicafor gravemente 
berido. 



DON JOSÉ DE SAN MARTIN 

PEOTBOTOE DEL PEEÜ. 



En 3 de Agosto de este año, reasumió San Martin el man- 
do Supremo bajo el título de Pretector, y erigió los tres mi- 
nistros del despacbOy por donde debia comunicar sus deter- 
minaciones, la presidencia del Departamento encargó al coro- 
nel D. José Eiva- Agüero, y otras autoridades: señalóse por 
distintivo del Jefe Supremo la banda bicolor, y la faja para los 
segundos. En 12 del mismo se dio la \ej^ sobre la libertad de 
los vientres de los esclavos que naciesen en lo venidero. 

En este mes se mandó erijir un cuerpo denominado "Le- 
gión Peruana" y por Jefe el Coronel Don Guillermo Miller, en 
él se alistó toda la juventud del país, que ba lucido en la revo- 
lución en los primeros puestos. También sé dispuso la forma- 
ción de una "Biblioteca Pública" donde debían reunirse los li- 
bros de las librerías de los conventos y de otros estableci- 
mientos literarios. Por Setiembre se anuncia la aproximación 
del ejército español con los generales Canterac, Valdez y Car- 
ratalá al mando del primero con la fuerza de 2,000 infantes y 
800 caballos que salió de Jauja el 24 de Agosto, tomando por 
Sisicaya á la rinconada. 



vi'i.ii. —153—. 

En Lima sé expidieron varios decretos y como medida pre- 
cautoria, se ordenó qne los españoles residentes en la capital, 
se presentasen en el convento de la Merced, dentro de seis 
horas, bajo el supuesto de ser pasado por las armas el que 
no lo verificase: se notó que el Arzobispo obedeciendo el 
mandato se presentó en dicho punto, hasta que se le hizo sa- 
ber, no comprenderle lo ordenado; entonces se dirigió á An- 
cón y abandonó el país; dando fin á algunas disputas que se 
habían sucitado con Monteagudo sobre insignias españolas: 
otros marcharon al puerto de Ancón á los buques de guerraj 
donde al igual se depositaron los caudales del Estado y parti- 
culares. El 4 salió el general San Martin al campo, dejando 
el Gobierno á los Ministros y situó su ejército en la chacra de 
Mendoza donde habia formado un pequeño parapeto. Oante- 
rac pasó por San Borja el 7, eludiendo toda clase de encuen- 
tro, pues su objeto era ponerse en contacto con la plaza del 
Callao. Mientras el entusiasmo del pueblo subió á la suma 
del desenfreno: los hombres corrían armados á las murallas: 
las mujeres las unas preparaban piedras y agua caliente so- 
bre los techos, para arrojarla en caso necesario y las de me- 
nor clase se armaban: las comunidades religiosas con sus guio- 
nes andaban exhortando al pueblo al combate; en fin no que- 
dó viviente que no tomase parte en la resistencia. íí^o hay co- 
loridos con que presentarla unión que reinaba entre todos, no 
lo hay, para describir los trasportes, al bacerse mutuamente 
recuerdos de la conducta del gobierno español. Los ejércitos 
á la vista maniobraron de un modo capaz de no empeñar un 
combate; acampando el realista el 10 bajo los fuegos del real 
Felipe y el patriota estableció su línea desde el pueblo de 
Magdalena por Tambo de Mirones acia el rio Eimac. l^o ha- 
biéndose conducido víveres suficientes para la plaza, se trató 
en el Callao de auxiliar los castillos por mar, al efecto se jun- 
taron 80 mil pesos. El ejército salió el 16, y para poderse man- 
tener á la ligera inmediato á Lima dejaron los equipajes y 
aparejos de las muías; mas habiendo amanecido en Oquendo, 
los continuos fuegos que recibían del bergantin Araucano, los 
obligó á levantar el campo y emprender su regreso á la sierra, 
con cuyo movimiento dio principio la deserción mas escanda- 
losa en oficiales y tropa, de modo que á los tres dias de jorna- 
da quedaron en cuadro los cuerpos; persiguióseles por la que- 
brada, de Puruchuco, molestados de las partidas de guerrilla. 
El 18 se pusieron en libertad á los españoles de»la Merced y 
regresaron los de Ancón; excepto la plata de 200 mil pecios y 
mucha pasta de oro y plata que se habia depositado: comen- 
záronse las conferencias para la. capitulación de los castillos, 
TOM. vil Literatura — 20 



—154— 
que se ratificó el 19, flameando en ellos el estandarte perua- 
no el 21: el general La-Mar quedó en el país, mediante la re- 
nuncia que hizo de todos sus empleos anteriores. Los españo- 
fes fijaron sus acantonamientos de Tarma á Huancayo por la 
abundancia de esos lugares para toda clase de elementos y co- 
menzaron la reorganización del ejército de un modo prodigio- 
so: mandaron dos expediciones al Cerro para el recojo de fier- 
ro y otros artículos necesarios al ejército: en él tuvieron lugar 
pequeños encuentros y resistencia del pueblo; emx^ero, toman- 
do el general Loriga sus precauciones consiguió deshacer la 
alarma y tomar en retirada el 8 de Diciembre. En este mes se 
marchó el Virey al Cuzco y estableció su residencia en dicha 
ciudad. 

El Gobierno de San Martin dedicábase exclusivamente en 
instituciones políticas olvidándose de que tenia enemigos que 
combatir,á lo que di sgiistó á algunos jefes tal como D.J.Gregorio 
Herasque se marchó para Chile: tubieron principió las desave- 
nencias de los jefes chilenos y porteños. Como las circunstan- 
cias del país no dieron lugar á la fiesta de costumbre de Ktra. 
Sra. de las Mercedes se dispuso hacer una rogativa, y el 3 de Oc- 
tubre tuvo lugar nna prosecion en que salió la virgen del altar 
mayor con todos los Santos Patriarcas, en magnificas andas 
de plata. El 7 se instaló la alta Cámara de justicia y el 8 fué 
destinado ¡jara la publicación y juramento del "Estatulo" A las 
nueve de la mañanad Protector acompañado de todas lascor- 
I)oraciones civiles y militares de la capital, se dirijió á la plaza 
mayor donde se situó un magnífico tablado de 110 varas de 
latitud. y 35 de longitud, leido en alta voz el mencionado códi- 
go, y concluida esta, el General San Martin, puesta la mano 
sobre los santos evangelios pronunció el juramento de guar- 
darlo y sostenerlo, cuya ceremonia continuaron verificándo- 
lo los Ministros de Estado y demás funcionarios públicos has- 
ta que las descargas de artillería anunciaron haberse conclui- 
do la gran ceremonia. Pasó luego toda la comitiva á la igle- 
sia Catedral y se celebró con la misma solemnidad la misa de 
gracias, pronunciando la oración el Dr. D. Mariano Arce. El 
16 se abolió la pena aflictiva denominada azotes. D. José Ber- 
nardo Tagle fué mandado bajar á la cai)ital considerándole el 
dictado de "Marqués de Trujillo" por su buen comportamien- 
to en esa intendencia y la extirx)aciou de los sublevados de 
Ofusco. 

En ISToviembre declaróse á la capital de Lima los dictados 
de "Heroica *y esforzada ciudad de los libres." La Municipali- 
dad en agradecimiento, propuso la construcción de nn navio: 
la aceleración de la obra del óbalo de la alameda del Callao, 
y que se distribuyese en el ejército 15 mil pesos. En este mes 



—155— 
también tuvo lugar declarar la libertad de los esclavos cuyoíS 
amos se marchasen á la península: y el premiar á los habitan- 
tes de los pueblos del interior que sostenían partidas do guer- 
rilla para distraer á los españoles. 

En 2 de Diciembre tuvo lugar la instalación del Consejo 
de Estado que prevenía el "Estatuto Provisorio" y el Domin- 
go 16 se hizo la gran función de la erección de la orden- del 
Sol: el escuadrón de la Legión peruana y todas las compañías, 
de preferencia del ejército, entraron á formar en la Plaza ma- 
yor y callo de Santo Domiugo: seis piezas de campaña se pre- 
pararon para hacer las salvas y las músicas se situaron en lo 
interior de Palacio: á las diez de la mañana se reunieron en el 
gran salón; elJProtector con todos los fundadores beneméritos 
y asociados de la orden. El secretario del gran Consejo hizo 
la alocución respectiva al caso y acto continuó, el Presidente 
de la alta Cámara invistió con las decoraciones á los miem- 
bros de él con estas palabras "Como primer Ministro de justi- 
" cia y á nombre del pueblo peruano, yo os invisto con esta 
" decoración, cuantas veces la llevéis, acordaos de los deberes 
" que habéis jurado cumplir,'? finalizada la ceremonia y firma- 
da la acta de juramento, se hizo, una gran salva de artilleria y 
salió de Palacio la numerosa comitiva dirijiéndose al templo 
de Santo Domingo, donde se colocó como á Patrona la Vir- 
gen Santa Rosa, cantóse la misa por el señor Dean y se dijo 
una oración análoga al caso: á las dos de la tarde volvió la 
comitiva á Palacio. En el inmediato 17 fué pasado por las ar- 
mas en la plaza del Callao el español Zenoglio; cabalmente 
en este dia, llegando Carratalá hasta Putica, mandó quemar 
el pueblo de Cangallo, y después ordenó el Virey que nadie 
pudiese redificarlo: que en lo sucesivo el partido que llevaba 
ese nombre se titulase de Vilcashuaman, siendo la capital el 
pueblo de Pomabamba. (1) En este mes salió para Pisco una 
división,' que se confió el mando de ella al general D. Domin- 
go Tristan [persuadido el Protector cooperase mucho sus re- 
laciones y el tener un hermano en el ejército realista) y de Je- 
fe de E. M. al coronel D. Agustín Gamarra. Se creó el desti- 
no de Gran Mariscal, condecoróse con él á D. Juan Gregorio 
de las Heras, D. Juan Antonio Alvarez de Arenales, D. To- 
ribio Luzuriaga, al marqués de Torre-Tagle y al de Montemi- 
ra. En 27 se hizo la convocatoria á Congreso constituyente, 
en el mismo dia se mandaron refrendar los títulos de Casti- 
lla, y que se quitasen los escudos de armas reales de los fron- 
tis de los edificios. El 29 se celebró el primer aniversario de 



(1) El General San Martin lo mandó redificar con el dictano de Ciudad. 



—156— 
la independencia de Trujillo é igualmente se bendijeron las 
banderas de los cuerpos civicos en la función de iglesia. 

1822. — El principio de este año le llamó la atención á los 
españoles la sublevación de Potosí verificada el 2 de Enero: 
empero, se sofocó inmediatamente por el general Moroto, que 
se hallaba en Ohuquisaca, ocupando la villa el 12, con 3Q0 in- 
fantes y 100 caballos y el 13 las tropas de Tupiza y Oruro. En 
Lima se propuso el plan del "papel moneda" bajo el pretesto 
de estar ocupado los minerales por los españoles. El 10 se pre- 
vino la erección de una reunión de literatos bajo el nombre de 
•'Sociedad Patriótica" con el objeto de discutir toda cuestión 
que tuviese inñuencia en materias políticas, económicas ó cien- 
tificas siendo libre en sus opiniones los proponentes. Quedó 
abolida la pena de horca, siendo los traidores puestos en ella 
después de fusilados. (1) En 18 se permitió establecer a Don 
Juan Thuaites casa denominada de "Martillo" para subastar 
en ella efectos por lotes. Salió el señor García del Eio para 
Chile en clase de enviado y lo reemplazó en el Ministerio D. 
Tomas G-uido. La situación azarosa en que se habia puesto el 
Protector con sus tropas, le hizo proyectar el verse con Bolí- 
var para hacer juntos la campaña contra los . españoles. Al 
efecto delegó el mando supremo en el marqués de Torre-tagle 
que fué reconocido el 20 por todas las autoridades y corpora- 
ciones de la capital; y verificó su marcha para Guayaquil. En 
la tarde reunióse la "Sociedad Patriótica" para la elección de 
oficios. En 25 se mandó salir del país á los españoles solteros, 
dejando á beneficio de él la mitad de todos sus bienes; perdien- 
do el todo en caso de ocultación: negábase á los casados que 
quedasen, tener casa de abasto, pulperías ni fondas, al menos 
que obtuviesen carta de ciudadanía; para llevar al cabo esta 
medida, y evitar influjo, se ofreció que sin excepción de per- 
sona se publicarla en la Gaceta el nombre de los que se empe- 
ñasen por ellos. El 26 fué ejecutado el español Francisco Gon- 
zález por habérsele sorprendido pasándose á los suyos des- 
pués de jurar el "Estatuto." Se recibió parte deque el capitán 
D. Felipe Bosell se dirigió desde Huancasancos acia el punto 
de Ohuschi con una partida de doce hombres con los intrépi- 
dos Morochucos que se le reunieron y atacó el 18 á una parti- 
da de 150 hombres del imperial y caballería de San Carlos 
que habia quedado de reserva; mientras que la división mar- 
chaba sobre Sancos, logró apoderarse de la caballada y equi- 
pajes. La resistencia de estos inieblos y los demás que ocupa- 
ban las partidas de guerrillas, hacían tomar á los españoles el 



(]) Esta solo lia tenido lugar en Berinfloaga y Terou en 
dose que el primero, fué su autor, estando de oficial mayor < 



826, exponiéu- 
del Ministerio, 



—167— 
partido de quemarlos y saquearlos, como lo ejecutaron en 
Huanhuay, Chacapalpa, Yullapampa, Pachamayo y otros; no 
avanzando con esto, sino enardecer á sus habitantes. El 30 
íuó fusilado un Mayor porteño nombrado Mendizabal qne ha- 
bla sido traído de Chile, como autor de la insurrección del ba- 
tallón 19 de los Andes, en la provincia de Cuyo, mostrandoen 
su porte gran serenidad, pues no permitió se le vendase los 
ojos. No habiéndose hecho cargo el general Arenales de la di- 
visión auxiliar del Perú que debia marchar á Colombia, por 
estar sirviendo la intendencia de Trujillo, lo verificó el coro- 
nel D. Andrés Santa Cruz que se hallaba de gobernador y co- 
mandante militar de Piura, cayos vecinos contribuyeron con 
mas de cien mil pesos y marchó á fines de este mes. 

En 19 de Febrero comenzó á circular el papel moneda, se- 
. ñalándose penas al que lo rechazase. Al principio de este, un 
sargento nombrado Cárdenas con algunos otros españoles, se 
sublevaron en el pueblo de Putumayo, asesinando á vanos 
oficiales que se hallaban de guarnición, y continuando a Mo- 
yobamba, sorprendieron al Gobernador D. Domingo Alvari- 
ño, que fué víctima de su zana; de este modo se hicieron due- 
ños de toda la provincia donde se atrincheraron. Empero, sa- 
lieron de Trujillo con sus diversas partidas los Tenientes co- 
roneles D. José Maria Egusquiza y D. ííicolás Arrióla, que 
persiguiéndolos por todas direcciones, lograran tomarlos en el 
pueblo de la Rioja, donde fueron decapitados por Setiembre. 
Cuasi otro tanto sucedió en el pueblo de Corongos de la pro- 
vincia de Huaráz, pues nombrado Gobernador un tal Lostau- 
nau que los hostigaba sobremanera, se sublevaron contra el, 
teniendo el presidente general Rivadeneyra, que pasar a di- 
cho pueblo, para reducirlos á la orden. En 12 del indicado 
Febrero, asistieron el gobierno y corporaciones al local de la 
Universidad de San Marcos, á 1 a instalación de la "Sociedad 
Patriótica." El 16 se ordenó que los curas, no pudiesen salir de 
la capital, sin llevar á sus doctrinas el ñuido vacuno. El 18 se 
mandó amonedar cuartillos de cobre. Se depositaron en la 
Merced algunos españoles de los mandados salir del país, quelf^ 
se condujeron al Callao en la mañana del 23. Una mujer que 
se éscusó á recibir el papel moneda, y produjo varias obceni- 
dadesen contra del sistema de independencia, fué expuesta 
en un tablado en la Plaza mayor con una mordaza en la boca. 
El 24 fué atacado en el lugar de Cangallo la división del gene- 
ral Carratalá, por la del coronel Eosell unido con los indios 
morochucos; empero, siendo doble las fuerzas de aquel, tuvo 
Rosell que retirarse con alguna pérdida y los indios entregar- 
se á los españoles. El Protector regresó desde el puerto de 
Huanchaco, por haber recibido comunicaciones de Guayaquil 



—158— 
de que el Libertador de Colombia marcbaba sobre Juanambú. 
El 27 se pasaron los presos de la cárcel de corte, á la de la 
ciudad, para proceder á labrar en aquel local oficinas nacio- 
nales. 

El Domingo 10 de Marzo se reunieron en la alameda de 
los Descalzos todos los negros esclavos residentes en la capi- 
tal para ser alistados en la milicia de artillería. El 12 y 13 se 
hicieron iluminaciones generales por la entrega en Guayaquil 
de los buques españoles "Prueba" "Venganza" y "Alejandro." 
El 16 se proyectó establecer un Museo nacional con el fin de 
reunir los restos de las artes que poseían los subditos de los 
incas. La división del general Tristan que ocupaba la provin- 
cia de lea, iba cada dia aumentando sus fuerzas: temerosos los 
españoles que invadiese la provincia de Huamanga y que se 
cortase la comunicación con el ejército, meditaron operar de- 
cididamente sobre ella: al efecto, desde Arequipa marchó el 
general Valdéz sobre el territorio, para obrar de concierto con 
la división que habia de salir de Huancayo. El general en jefe 
se puso en marcha él 26 con 1,200 infantes, 600 caballos y tres 
piezas de artillería. Mientras esto sucedía en el Sur, en la ca- 
pital se celebraba la llegada de los indicados buques al puer- 
to del Callao el 31 que, como tenemos dicho, capitularon en 
Guayaquil, mediante los esfuerzos del general La-Mar y de la 
junta de ese gobierno que los remitió, abonándoseles á los ofi- 
ciales el adeudo que se les tenia. 

En 1? de Abril se procedió á la nacionalización de los bu- 
ques dichos: el supremo delegado y crecido número de jefes y 
personas, pasaron al Callao á la ceremonia, verificándola el 
comandante general de marina, que enarboló la bandera pe- 
ruana en ellos, dándoles los nombres respectivos. Desde prin- 
cipio de este, se establt3ció que todos los Domingos concurrie- 
sen los niños de las escuelas ala plaza mayor á cantar cancio- 
nes patrióticas. El 6 ocupó el general Canterac con su división 
el pueblo del Carmen-alto, distante de lea tres leguas. [El ge- 
neral Tristan se atrincheró en la ciudad en cuyas bocas-calles 
habían construido parapetos] y en esa misma noehe movió su 
campo para situarse en el camino real que conduce de lea á 
Pisco; al llegar á la Macacona fué tomando algún ganado de 
toda especie y por los conductores aprehendidos, supo Cante- 
rac que la división de Tristan estaba en marcha en aquella di- 
rección; en efecto á launa y cuarto de la noche chocaron las 
tropas, pues las compañías "de cazadores que marcharon á van- 
guardia con el coronel Gamarra apenas se acercó, rompió el 
fuego, el contrario en toda dirección, y puso en confusión á 
aquella tropa que replegándose sobre el resto, hizo común á 
todos el desorden á pesar de la firmeza de algunos oficiales; 



—159— 
cosa que á las tres, el campo estaba lleno de cadáveres y he- 
ridos, mil prisioneros y cuatro piezas de artillería con todo su 
tren; Incontinenti Oanterac remitió hasta Yillacuri al escua- 
drón Dragones del Perú que retrocedió sobre lea y al amane- 
cer el 8 se encontró casualmente con el escuadrón Lanceros 
del Perú que iba det]hincha á reforzar á Tristan, el cual su- 
frió igual contraste. El 7 entró Oanterac en la ciudad de lea y 
el general Loriga en Pisco, donde recojieron porción de arma- 
mentos, municiones, y otros efectos que abandonaron los dis- 
persos. La división de Yaldéz llegó á Huaytará al tiempo que 
. la Vencedora regresaba: ambas se dirigieron al interior que- 
dando Carratalá destinado á consolidar el orden y poner ex- 
pedita la comunicación. Esta noticia se comunicó á Lima por 
el mismo general Jjristan que el 10 se hallaba en Cañete, y se 
procedió á tomar Mevos preparativos: el 13 proclamó el gene- 
ral San Martin y el Delegado al pueblo y al ejército, manifes- 
tando lo ocurrido. Se decretó que los españoles existentes en 
la capital exhibiesen en clase de donativo forzoso ciento diez 
mil pesos, que ingresaron en tesorería en menos de tres días, 
y se mandó para Chile en clase de Ministro extrordinario al 
Dr. D. José Cavero y Salazar por haber marchado á Londres 
el señor García del Eio y el señor Parrosin. El 20 se prescri- 
bió que ningún español pudiese salir á la calle de día, con ca- 
pa ó capote; y después de las oraciones de ningua manera ba- 
jo la pena de muerte, para lo cual se exigid una comisión de 
vigilancia cuyo presidente era el Dr.D. Francisco Mariategui. 
El 26 se sancionó en el Concejo de Estado el reglamento de 
elecciones y en el inmediato se procedió á hacer la convocato- 
ria á Congreso para el 28 de Julio. Se recibió el parte de la 
victoria de Pichincha, efectuada el 24 del pasado, que se cele- 
bró con entusiasmo. 

El Domingo 5 de Mayo fué presentado al Gobierno, el Mi- 
nistro extraordinario de Colombia D. Joaquín Mosquera cuyo 
acto solemne entre naciones independientes se manifestaba 
por primera vez en el Perú. El 16 el gobierno, el pueblo y el 
ejército concurrieron al camino del Callao á solemnizar la ce- 
remonia de poner la primera piedra del monumento que se 
mandó erigir en el segundo óvalo: las calles del tránsito fue- 
ron colgadas; llegando al sitio el Supremo Delegado, arengó 
al puelo y depositó en una caja la medalla de oro de la inde- 
pendencia cuyo ejemplo siguieron los ministros y autoridades: 
se coloraron muchos documentos interesantes que formaba un 
paquete con esta inscripción: "La primera generación inde- 
pendiente del Perú á los siglos futuros." (1) El 25 el coronel 



(1) Este depósito fué sacado por los españoles. 



—160— 
Baulet ocupó la ciudad de lea con 200 hombres de caballería; 
mas Carratalá cargándolo en la misma plaza por diversas di- 
reccciones, lo hubiera desecho, si su intrepidez, no le hace 
abrirse paso por entre los fuegos dejando mas de ochenta hom- 
bres en el campo. 

San Martin antes de emprender nuevamente su viaje para 
Guayaquil: quiso revisar el ejército y lo ejecutó el 4 de Junio; 
desde la diez del dia marcharon todos los cuerpos al campo de 
San Borjas, después de haber refrescado, á las tres de la tar- 
de en medio de un gran concurso y con indecible aplauso de su 
pericia afectuó varias evoluciones. El 10 se revistó en el cami- 
no del Callao los cuerpos cívicos de las tres armas. El 16 zar- 
pó del Callao la fragata de guerra "Protector" y otros bu- 
ques para el Sur. El 17 se autorizó á los m|Jtiistros para el des- 
pacho por pequeña indisposición del Delegado, y el 29 se pu- 
so en circulación los billetes del Banco de moneda del valor 
de dos y cuatro reales. 

Comenzó el mes de Julio con la reunión de los habitanles 
de otros departamentos, parala elección de diputados: el 5 lo 
verificaron en el local de la Universidad los de Arequipa, y el 
8 los, del Cuzco, Huamanga y Huancavelica: en las parroquias 
lo realizaron los naturales de Lima. Concluyéronse los trata- 
dos con Colombia. En la noche del 13 se incendió en el pala- 
cio el local donde estaban situados los ministerios del despa- 
cho [cabalmente este dia concluyó el gobierno provisorio de 
Guayaquil, con la entrada de Bolívar en la ciudad consuijiien 
do las llamas, todos los documentos antiguos del vireynato, ó 
innumerables otras piezas de valor; muchos han atribuido es- 
te accidente á obra meditada, para hacer desaparecer los do- 
cumentos presentados por los primeros personajes del país. 
Comenzó á circular la moneda de plata, con las armas provi- 
sionales llevando en el reverso los bustos de la Justicia y de 
la Paz, con una columna en el centro. El 14 embarcóse el ge- 
neral San Martin para Guayaquil, remitiendo antes á La- 
Serna proposiciones para terminar la guerra; manifestando la 
capitulación del ejército español en Quito; fueron contestados 
no depender de él sino de órdenes de la Corte. La ingeren- 
cia que el ministro Monteagudo se propuso tener en las elec- 
ciones populares, valiéndose de amenazas, persecuciones y 
horribles medidas, dio lugar á que se meditase su expulsión, 
asi es que comenzó á recogerse firmas en una representación 
hech contra él, que se vio en cabildo la noche del 25, manifes- 
tando sus medidas opresivas y la deliberación que quitaba al 
pueblo: discutido el asunto con la atención que requería, se 
acordó apoyar la solicitud y dirigirla al supremo Delegado, 
para lo cual se nombró una comisión que recayó en los seño- 



—161— 
res alcaldes D. Francisco Carrillo y Mudarra, D. Felipe An- 
tonio Alvarado y del Síndico D. Manuel Antonio Baldizan: 
con todo, el pueblo no se retiró á sus casas, y pedia á voces la 
deposición del Ministro. El Concejo de Estado se reunió con 
igual objeto á esa misma hora, y admitió la renuncia que hi- 
zo Monteagudo del ministerio que despachaba, lo que se con- 
testó á la Municipalidad, por medio del Mayor de Plaza No- 
voa: esto no llenólas ideas de los concurrentes y exijieron su 
seguridad personal para las resultas del juicio de residencia, 
mas habiéndose ofrecido por varios concejeros que se reti- 
rasen, que á todo se proveería, asi se verificó á las diez y me- 
dia de la noche. Al amanecer el dia siguiente, las calles se ha- 
llaban llenas, pidiendo contra Monteagudo, y no hubo mas re- 
medio que trasladarlo oculto al Callao, donde se embarcó para 
el extranjero. Cabalmente el 2f) que sucedía en Lima lo que 
dejamos copiado, en Guayaquil fué la entrevista de los gene- 
rales San Martin y Bolívar. El 29 fué rechazada una partida 
de españoles en el puente de Comas. 

En la tarde del 2 de Agosto se reunió en palacio una jun- 
ta de los principales funcionarios, é individuos del comercio, 
para tratar el modo de extinguir el papel moneda, y el 1 3 se 
dio decreto para que se admitiesen en la renta de tabaco y 
Aduana. El 16 se reunieron en la sala de cabildo todos los 
presidentes de elecciones, para nombrar los individuos que de- 
bían componer la mesa de regulación. El 19 llegó al Callao 
de regreso el Protector, ó ingresó en la capital en medio de un 
graii concurso. Molesto del ningún efecto que habia causado 
su plan propuesto á Bolívar, y disgustado del destierro de 
Monteagudo que lo tuvo por debilidad de Torre-tagle, reasu- 
mió el mando inmediatamente y se dedicó á expedir órdenes 
para que el 20 del entrante se verificase la reunión del Con- 
greso sin admitirlas observaciones que se le hacían. El 28 se 
señaló alas personas que debían calificar las actas de los demás 
diputados electos, que fueron D. Felipe Antonio Alvarado, D. 
Tomas Porcada, I). Bafael Eamirez de Arellano, D. Nicolás 
de Aranivar, y I). Francisco Herrera y Óricain. El Virey La- 
Serna levantó en todo el territorio que ocupaba un empréstito 
forzoso bajo la denominación de "Préstamo Patriótico" man- 
dando reunir en todas las capitales una junta general de cor- 
poraciones para que hiciese la acotación de 212,300 pesos con 
la calidad, de que solo debía exijírse á personas y cuerpos pu- 
dientes, cuyo capital excediese de dos mil pesos, y de ninguna 
manera á pueblos y personas miserables; se comenzó á recau- 
dar por este mes. 

El 3 de Setiembre se ordenó se verificase la elección de los 
ToM. Yu. Literatura — 21 



—162— 
representantes del departamento de Puno. El 8 se celebró en 
la iglesia de Santo Domingo el aniversario del desembarco 
del Ejército Libertador en Pisco y la instalación de la orden 
del Sol. El 17 se hizo la apertura de la Biblioteca IsTaiCional: 
el Protector fué recibido, por los tribunales y corporaciones y 
tomando asiento toda la comitiva, rodeado de crecido número 
de literatos y otras personas de distinción, el Ministro de Es- 
tado Dr. D. Francisco Valdivieso pronunció el discurso aper- 
torio, que continuó con otro el bibliotecario Dr. D. Mariano 
Arce y siguieron los encargados por los colegios: retirándose 
después. El 18 se público con toda j)ompa el bando señalando 
el dia de la instalación del Congreso, iluminaciones y demás 
muestras de regocijo que debían haber. El 19 en su mañana 
hubo visita general de cárcel en esta capital, y en la tarde se 
estrenó en el local del convento supreso de Santo Tomás, la 
escuela de enseñanza mutua con asistencia del Protector: el 
catedrático de retórica pronunció el discurso apertorio y los 
niños délas escuelas que habian asistido, al toque de la músi- 
ca entonaron marcha i>atriótica. Al rayar el alba del 20 fué 
anunciada por el estruendo del cañón y comenzaron los ha- 
bitantes de la ciudad á prepararse por la celebración de tan 
augusta ceremonia: á las diez del dia ya se hallaba el palacio 
cubierto de los diputados y corporaciones residentes en la ciu- 
dad. En seguida se dirigieron á la Santa Iglesia Catedral y 
después de la misa solemne de Espíritu Santo, y jurameín,to 
que prestaron los diputados, pasaron al solón de la Universi- 
dad destinado para la reunión del Congreso; allí el General 
San Martin quitándose la banda que llevaba puesta y colocán- 
dola en la mesa dijo: "Señores: Al deponer la insignia que ca- 
" racteriza al Jefe Supremo del Perú, no hago sino cumplir 
" con mis deberes, y con los votos de mi corazón. Si algo tie- 
" nen que agradecérmelos peruanos, es el ejercicio del Supre- 
" mo Poder que el imperio de las circunstancias me hizo ob- 
" tener, hoy que felizmente lo dimito, yo pido al Ser Supremo 
" que conceda á este Congreso, el acierto, luces y tino que ne- 
" cesita para hacer la felicidad de sus rejirésentantes. ¡¡]Perua- 
" nos: desdé este momento queda instalado el Congreso So- 
".berano, y el pueblo reasume el Poder Supremo en todas sus 
" partes." 

Eetirose de la Sala, al pueblo de la Magdalena, un cuarto 
de legua de la ciudad. 



. —163— 
CONGEESO CONSTITUYENTE. 

SEÑORES DIPUTADOS. 



Vor Arequipa 



Don Nicolás Aranivar. 
„ Mariano Arce. 
„ Pedro Antonio Arguedas. 
„ Bartolomé Bedoya 
„ Javier Luna Pizarro. 



Don Gregorio Luna Villanue 
va. , 
„ Santiago Ofelan. 
„ Francisco Pastor. 
„ Manuel Pérez Tudela. 



Por el de la Costa. 
Don Toribio Dávalos. )Don Cayetano Eequena. 

Por el del Cuzco. 



Don Juan Ceballos. 
„ Felipe Cuellar. 
„ Manuel Ferreyros. 
„ Juan José Muñoz. 
„ Tíburcio Arce. 



Don Tiburcio de la Hermosa. 
„ José María Piélago. 
„ José Larrea y Loredo. 
„ Manuel Salazar y Vicuña. 
„ Manuel Sal. y Baquijano. 



Por el de Lima. 



Don Felipe Antonio Alvarado. 
„ Manuel Arias. 



Tomas Forcada. 



„ Francisco J. Mariategni. 

Por el de Puiio. 



Don Julián Morales. 
„ Ignacio Ortiz Ceballos. 
„ José Gregorio Paredes. 
„ Toribio Rodríguez. 



Don Ignacio Antonio Alcázar. 
„ Mañano Navia Bolaños. 
„ Estevan Navia Moscoso. 
„ Joaquín Paredes. 
„ Pedro Pedemonte. 



Don José Pezet. 

„ Rafael Ramírez de Arellano 
„ Francisco Rodríguez. 
„ Miguel Tafur. 
„ Miguel Tenorio. 



Por el de Iluemanga. 

í)on Fran cisco Agustín Argote.lDon Tomas Méndez Lachica. 
„ Alonso Cárdenas. „ José Mendoza. 

„ Francisco Herrera Oricainl „ José Rafael Miranda. 
D. José Bartolomé Zarate. 



—164— 

Por él de Huancavelica. 

Don Toribio Alarco. IDon Eduardo Carrasco 

D. Manuel Antonio Colmenares. 

For el de Huaylas. 

Don Manuel Echegoyen. IDon José Joaquín Olmedo. 



José de Lámar. 



Francisco Salazar. 



D. Hipólito Unánue. 
Por el de Tarma. 



Don José Marte. 
„ José Lago y Lemus 



Don Mariano Carranza. 
„ Eafael Garcia Mancebo 

D. Miguel Otero. 

Por el de TrujiUo. 

Don Juan Antonio Andueza. Don Justo Figuerola 
• „ Manuel J. Arrunategui. 
„ José Correa Alcántara. 
„ Alejandro Crespo. 
„ Tomás Dieguez. 
„ Francisco F. de Paredes 



Martin Ostolaza. 
Mariano Quezada. 
Antonio Eodriguez. 
José Sánchez Carrion. 
Pedro José Soto. (1) 



Eeunidos procedieron á la elección de presidente y secre- 
tarios, siendo electo para el primer cargo el señor Dr. D. Fran- 
cisco Javier de Luna Pizarro y para los segundos los Docto- 
res Don José Sánchez Carrion, y Don Francisco Javier Ma- 
riategui. Este Cuerpo soberano, después de declararse instala- 
do, y admitir la dimisión que hizo el General San Martin del 
mando Supremo, lo nombró Generalísimo de las armas del Perú 
decretando una acción de gracias que condujo una comisión 
de su seno, empero, ya se había embarcado en el bergantín 
Belgrano llevándose como trofeo de sus glorías el estandarte 
traído por Pizarro á la conquista, que conservaba el Cabildo. 
El día siguiente reunido el Congreso reservó en sí provisional- 
mente, el Poder Ejecutivo,nombrando para su ejercicio una Jun- 
ta de tres individuos, Don José de La-Mar, Don Felipe Anto- 
nio Alvarado, y el Conde de Vista Florida que se reconoció 
por todas las autoridades el 24; determinación que manifestaba 
el fuego de libertad que animaba á los representantes: mas en 
las circunstancias que los rodeaba las facultades delegadas 
debieron ser amplías, pues á cada pasó habían dificultades que 
allanar. El 27 se autorizó á la Junta, para exijir del cormer- 



(1) En 1872 vivían aun los señores Ferreyros, Colmenares y Mariategui. 
Hoy (1875) solo existe el ixltimo. — M. O, 



—165— 
cío de la ciudad la contribución forzosa de 400 mil pesos, de la 
que liabiendo reclamado, excitóse de tal modo el espíritu pa- 
triótico de cada uno de los representantes, que inmediatamente 
pidieron al Presidente, suscribirse al alcance de sus facultades: 
exhibiendo dinero y alhajas, quitándose algunos aun las evi- 
llas délos pies, cuyo ejemplo siguieron los encargados del Po- 
der Ejecutivo, los ministros del despacho, gremios y demás 
clases de la sociedad, que excedió la cantidad pedida: llegó esto 
al extremo, que en la noche del 23 de Octubre se presentó en 
la casa del Presidente de la junta, un indivduo disfrazado que 
entregándole 114 onzas de oro, le espresó haber reunido esos 
restos de su fortuna con el indicado fin. El Congreso á quien 
se dio cuenta dispúsose investigase su nombre, y que se escul- 
piese con letras de oro en la sala ele sesiones (1) 

En este medio, llegó el auxilio de Colombia de mas de dos 
mil hombres, al mando del General Paz del Castillo. Entonces 
se puso en planta la expedición para intermedios bajo la direc- 
ción del General Don Eudecindo Alvarado, y de segundo Don 
E. A. Pinto quedando en Lima, organizándose otra, para ope- 
rar simultáneamente por Jauja, llevando á su frente al Gene- 
ral Arenales. Comenzó á embarcarse el 19 de Octubre, compor 
niéndose de los regimientos Legión Peruana,y Eio de la Plata: 
de los batallones números 4, 5, 11, y 2; y cuatro escuadrones 
de granaderos montados de los Andes, con diez piezas de arti- 
llería: ,, se hizo á la vela en 3 divisiones los dias 10 15 y 17 
del mismo. 

En medio de un aparente avenimiento, se habia formado 
una especie de estímulo, entre argentinos, chilenos, colombia- 
nos y varios peruanos exsaltados que se presuadian, que siendo 
casi todo el ejército del país, podían i)or sí hacer la guerra á los 
españoles, máxime cuando los colombianos exijian la venida 
del Libertador para que se pusiese á su frente: de cuya opinión 
no siendo la del Congreso; se les hizo regresar á su país. 

En 29 se estableció el Tribunal de seguridad pública, siendo 
su presidente Don Mariano Pérez de 8arabia. 

En 19 de IsTovíembre el Sargento Mayor Don Luís Sou- 
langes de la división del Coronel Eaulet, tuvo su encuentro 
en Caucato con la del General Rodil en el punto de la Yesera: 
después de mucha mortandad, tomaron prisioneros á mas de 
36 individuos que el precitado Soulange puso en libertad con- 
duciendo únicamente á los oficiales. Parte de la tropo de Eo- 
dil al mando del Comandante Barandalla se dirijíó al Cerro, 
cometiendo grandes daños á los habitantes del tránsito; que- 
mando varias Casas en ISTínacaca, Carguamayo y Eeyes. Los 



(1) En 1825 se descabríó haber sido el Doctor Armas. 



—166— 
eiapañoles qué supieron los movimientos de Lima, de 7 á 9 éñ 
virtud de órdenes del Virey, salió de Huaúcayo con destinó 
al Cuzco el General Oanterác, con dos batallones y cuatro es- 
cuadrones dejando el resto de las tropas en el valle de Jauja, 
al mando del General Loriga. El 11 anclaron en Iquique las 
primeras embarcaciones de la expedición dicha, habiendo des- 
tacado algunas pequeñas fuerzas. Empero, el General Valdés 
que se hallaba de antemano en la Provincia de Arequipa cOn 
los batallones de Jerona y Castro y los escuadrones 39 de Dra- 
gones y granaderos montados, dragones de Arequipa, y una 
compañía de Zapadores, distribuyó su fuerza estén diéndolá 
hasta el puerto de Arica. Al General Cantérác se le mandó mar- 
char con su fuerza á situarse en Puno, y á Carratalá que bajase 
sobre Arequipa con un escuadrón y un batallón á fin de poner 
á cubierto esta ciudad de la fuerza que desembarcase en Quilca. 
Estos movimientos, hizo lograr ventajas á las partidas de guer- 
rilla situadas en Tarma y Castro- Vireyna. 

En virtud de la multitud de malechores que infestaban 
los caminos de la ciudad de Lima, por haber quedado como 
era consiguiente falta de fuerza armada, se autorizó á los Co- 
mandantes de las partidas denominadas de Preboste, para que 
pasase por las armas donde sorprehen diese á aquellos, paralo 
cual llevaban sacerdote. Se estableció también una Comisión 
de Acordada compuesta del Teniente Coronel Don Miguel Var- 
gas, Don José María Galdeano y Don Francisco Colmenares. 
Él 6 de Diciembre declaró el Congreso estrañado perpétua- 
mante del país á Don Bernardo Monteagudo; quedando fuera 
de la protección de las Leyes en el momento de tocarlo, y res- 
ponsable la autoridad ó persona que lo consintiese. Cabalmen- 
te en este dia, se trasladó el General Alvarado al puerto dé 
Arica y el 15 hallándose reunidos los buques, verificaron sil 
desembarcó, que fué recibido con entusiasmo facilitándosele 
recursos de toda especie sin ser necesario emplear medidas de 
coacción para movilidad y subsistencia: se destacó a Tarapaca 
al número 2 para que se completara: salió del puerto dicho, el 
general Miller, que deseml>arcó en Quilca el 25 y ocupó el Va- 
lle dé Siguas. El Jueves 19 pasó la junta de gobierno con to- 
das las corporaciones al salón del Congreso á jurar las bases 
de la Constitución Política de la República, que se había san- 
cionado, lo que se celebró con entusiasmo de iluminaciones y 
otros regocijos que continuaron por algunos dias. El 29 la van- 
guardia del ejército de Alvarado ocupó á Tacna. 

1823, —En 19 de Enero el geueral Valdéz. dirigiéndose á 
Calaña, reconoció las fuerzas de que se componía el ejército 
de Alvarado, el que en virtud de su superioridad emprendió 
su marcha con algunas ventajas hasta Moquegua qué la OCu- 



—1G7— 
pó el IS, y al dia siguiente buscó á Valdéz en Torata. No ha- 
biendo salido de Linja la División del centro que habia de 
operar de consuno, los espaiáoles se replegaron con todas sus 
fuerzas Jiácia el Sur, de modo que Yaldéz, seguro de la apro- 
ximación de ellas, se propuso disputar el terreno con obstina- 
ci9n: ál^s nueve y media de la mañana del indicado 19 se co- 
menzaron á batir las tropas: cuando la acción estaba mas em- 
peñada y ventajosa el de la Patria, es decir, á las cuatro de la 
tarde, lle^ó Oanterác al campo, que á marehas redobladas ha- 
bla sialido de Puno: dirijió su fuerza, y á las seis y mas de la 
tarde cesó el fuego, habiendo sido rechazado el ejército de la 
Patria con pérdida de mas de 700 muertos, inclusos 27 oficia- 
les y 400 heridos. El 20 se incorporaron los cuerpos que con- 
ducía dicho General en Jefe con los del General Monet y tra- 
taron de perseguir al dia siguiente á Alvarado, cuyo ejército 
desmoralizado y en divergencia de opiniones sus jefes, se ha- 
llaban en los altos de Moquegua, donde en menos de una ho- 
ra de combate fué desecho enteramente; dirigiéronse los dis- 
persos unos á lio, otros á Iquique en busca de los trasportes: 
los que ocurrieron á este último punto, fueron perseguidos por 
Olañeta que tomó mas de 100 prisioneros, haciendo una bor- 
rosa mortandad. Los que pudieron reunirse, condujo el Gene- 
ral Martínez, y en la costa de Pisco so perdieron los traspor- 
tes "Trujillana" y "Dardo." En fines del iries, es decir el 26, se 
recibió en el Cuzco la noticia de la Victoria, que se celebró 
con iluminaciones y premios á los que se hubieron portado 
con valor: no obstante esto, se pidió un préstamo á los pudien- 
tes de 40 mil pesos y otro en Hjuamanga á los propietarios de 
predios. 

El Martes 4 de Febrero llegó á Lima la noticia de la pér- 
dida de la división referida: entonces el Congreso, amplió las 
facultades de la Junta, por medio de lo cual, aumentó prodi- 
giosamente el ejército, haciéndose reclutamientos, y tal era 
el pelo de los encargados de la ejecución, que esta medida to- 
mó el aspecto de desorden, pues las partidas mayores apresa- 
ban las menores, llenando los cuarteles de todas clases de 
gentes. Se acantonaron mas de 300 cívicos en Bellavista: se 
decretó se sacase la plata de las andas de algunos santos, y 
buscáronse recursos de armas y útiles de guerra para volver á 
expe^iticionar. Nada de esto satisfizo ni pudo contener el vol- 
can preparado, se i)retestó que la Juntado Gobierno como to- 
do cuerpo colegiado, deliberaba con lentitud, y que se necesi- 
taba que el Poder Ejecutivo se enconmendase á una sola per- 
sona: asi es, que^ en la noche del Jueves 27 puesto el general 
D. Andrés Santa-Cruz [2° del general Arenales] á la cabeza 
del pj^rcitp) bajó con él á Lima de^de sus cantones y repre- 



—168— 
sentaron al Congreso, lo expuesto: se decretó que se retirara el 
Ejército; que volviera la junta al seno de donde pertenecía, y 
que se encargase del Poder Ejecutivo el Jefe de mayor gradua- 
ción [resultó ser Torre-tagle.] Esta determinación fué dese- 
chada, y protestó el Ejército no retirarse hasta que fuese elec- 
to D. José de la Eiva-Agüero, como se realizó el 28 bajo el tí- 
tulo de Presidente. 

El Domingo 2 de Marzo Eiva-güero se dio á reconocer ál 
ejército reunido en el Pino: el 4 se le nombró Gran Mariscal, 
y el 5 salió el Vice- Almirante Guissecon la escuadra á blo- 
quear los puertos de intermedios: este mismo dia se decretó la 
residencia de la Junta Gubernativa. Se estableció una sus- 
cripción voluntaria: se concedió facultades al Ejecutivo para 
que amonedase 500 mil pesos de cobre con que amortizar el 
papel moneda, y se gravaron los predios rústicos y urbanos: el 
11 se remitió al Virey Laserna proposiciones para un armisti- 
cio por dos meses, y un tratado de regularizacion de guerra. 
Habiendo llegado noticia de la realización del empréstito de 
Londres levantado por los SS. García y Parossien se aprobó 
por el Congreso en 2. Todo esto levantó el crédito Peruano y 
se solicitaron de Chile y Colombia su cooperación. El 15 fué 
eiecutado el español Don Andrés Pineda, pues aunque habia 
sido sentenciado á la pena capital, con Don Eamon Boceta por 
haberlos sorprendido pasándose, este obtuvo perdón al llegar 
á la portada del Callao. El general Portocarrero pasó á Gua- 
yaquil con el objeto indicado, de obtener auxilio de tropas. En 
todo el resto del mes, se contrajo el Gobierno en la requiza de 
hombres y caballos, lo mismo que en la elavoracion de útiles 
de guerra. 

En principio de Abril comenzó á circular la moneda de 
cobre, con supresión del papel moneda, haciéndose el cambio 
en el Banco, El 2 se mandó hacer un enrolamiento generad, 
parala guardia nacional, que hasta los esclavos se alistaron. 
El Domingo 6 llegó una compañía del Batallón de Colombia 
Yóltijeros que fué recibida por todo el ejército, formado en la 
alameda y camino del Callao; colocándola en cabeza se dirijió 
á la ciudad. El 7 se recibió en Palacio el Enviado Extraordi- 
nario de Chile Don Joaquín Campino. 

En Mayo hallábase el Ejército peruano listo para salir á 
campaña, por cuyo motivo, pasóse revista de todo él. Llegó 
la fuerza auxiliar de Colombia al mando del general Don An- 
tonio Sucre, el que también investía el carácter de enviado 
diplomático con el que fué recibido el 11. La expedición zarpó 
del puerto del Callao el 23 á la orden del general Santa Cruz 
compuesta de mas de 5000 hombres. El ejército realista reci- 
bió orden de ocupar á Lima, y al efecto el 12 se hablan reu- 



—169— 
nido en el Cuzco en casa del Jefe Político, los comerciantes 
para la exhibición de un empréstito voluntario de 20 mil pesos, 
con empeño del derecho de Alcabala. 

En 2 de Junio se movió el ejército real de sus cantones; lue- 
go que se supo en Lima, se nombró por jefe del ejército unido 
al general Sucre. El 14 se reunió consejo de guerra y acorda- 
ron que las tropas salieran al campo de San Borjas, para ba- 
tir al contrario en caso de iguales fuerzas: esto hizo que el Do- 
mingo 15 se fijasen carteles para que nadie emigrara y que se 
tendría por cobarde al que solicitase pasaporte. El 16 habién- 
dose hecho reconocimiento de la fuerza española que era do- 
ble, se reunieron en el inmediato en consejo los jefes del ejér- 
cito unido, y opinaron como necesario, retirarse á la plaza del 
Callao, y la caballería hacia Ohancay: lo mismo efectuó el co- 
ronel Dupuy que habia quedado de Gobernador en Lima acae- 
ciendo una dispersión general, de todas las autoridades y aun 
de los diputados del Congreso, quedándose algunos en la ciu- 
dad á discreción de sí misma, tuvo su Municipalidad que man- 
dar parlamentario al ejército español. El 18 al anochecer en- 
tró en Lima la división de caballería de Loriga, amenazando á 
la población de quemarla, si no le entregaban 300 mil pesos, 
paño, brin, &. El 19 hubo un temblor de tierra, anuncio de la 
entrada de Canterac, situóse el ejercito en chácara de Concha. 
Eü el Callao treinta y ocho diputados reunidos en el Arcenal 
eligieron Presidente; en virtud de las circunstancias que 
lo rodeaban, establecieron un alto poder militar en la per- 
sona del general Sucre; y que cesase el mando del Presidente 
en los puntos que sirviesen de teatro á la guerra. El 20 se pu- 
sieron en marcha hacia el interior tres batallones y dos escua- 
drones con el general Valdez, respecto á haber sabido el arri- 
bo de la expedición peruana á intermedios, donde logró sor- 
prender al escuadrón Dragones de Arequipa y tomar toda su 
caballería. El 21 se encargó del mando supremo Sucre. El 23 
fué exonerado del Gobierno El va- Agüero, ordenando se le 
expidiese pasaporte para que pudiese retirarse del territorio 
de la Eepública, de lo cual protestó, y se embarcó para Truji- 
llo con todas las autoridades, en la fragata "Peruviana" y los 
diputados en la "Vigía." Los diputados Carrion y Olmedo 
marcharon para Guayaquil á solicitar la venida de Bolívar al 
Perú. El 29 desembarcó en Huanchaco Eiva- Agüero y algu- 
nos diputados. 

En principio de Julio se mandó sacar de los templos la poca 
plata que aun se conservaba en ellos: se extrageron de la casa 
de Moneda las máquinas y se quemó lo que no podia condu- 
cirse. Desde el 12 se comenzaron en el Callao á preparar los 
TOM. Vn. LlTEEATUBA — ^22 



~-170— 
buques en que debía de marchar la expediciou de Sucre. Los 
españoles que babian penetrado estos movimientos, al rayar 
la aurora del 16, dejando rancho y demás pertrechos, abando- 
naron el sitio, dirijiéndose al pueblo de Lurin; de allí se sub- 
dividieron en tres partes: Oanterac tomó por la cordillera de 
Turpo para Huancavelica, Monet por los altos de Oórdova, y 
Loriga para Jauja. En el mismo di a entró en' Lima D. Tomas 
Guido en clase de Gobernador. El 17 encargó el general Su- 
cre el mando militar al general Torre-Tagle, y el 18 declaran- 
do en estado de asamblea los departamentos del íí'orte, se em- 
barcó para Quilca con tres batallones y otros tantos escuadro- 
nes. En este mismo dia, en Trujillo se reunieron los diputa- 
dos que allí existían, en casa de D. Pedro Urquiaga, y trata- 
ron se llevase 4 efecto el nombramiento hecho en el Callao en 
favor de Sucre, lo que sabido por el general Eiva-Aguero, 
mandó el 19 suspendiesen las sesiones; que se prendiesen siete 
de los indicados, y puestos en custodia del capitán Echaris, se 
embarcaron en la goleta "Veloz Trnjillana'' con dirección á 
intermedios. Eligió en seguida dentro de los mismos diputa- 
dos, un senador conservador, y se expidieron órdenes para la 
reunión de un nuevo congreso. El ejército que se hallaba hacia 
esa banda, reconoció la autoridad de Eiva-Aguero, quien 
nombró de general en jefe al general D. Eamon Herrera; los 
diputados y demás emigrados se restituyeron á la ciudad de 
Lima, y por ellos se supo lo que en aquella sucedía. El Yirey 
La-Serna habia dejado la capital del Cuzco desde el 17 para 
mandar personalmente las tropas que tenia á sus inmediacio- 
nes, y situó su cuartel general en el pueblo de Sicuani. El ge- 
neral Santa Cruz que no habia encontrado tropiezo alguno en 
su desembarco, comenzó á verificar su marcha desde el 23 so- 
bre el Alto-Perú, y el general Gamarra de Tacna á la Paz. A 
fin de este mes el general Sucre ocupó el punto de Chala. 

El 2 de Agosto se reunieron en consejo de guerra los gene- 
rales y jefes que se hallaban en la ciudad de Trujillo, presidi- 
dos por Eiva-Aguero: para su sostenimiento formaron una 
acta que en copia dirijieron al general en jefe del ejército del 
Sur D. Andrés Santa Cruz, previniéndole embarcase el ejérci- 
to sean cual fuesen las ventajas que hubiese conseguido de los 
españoles y recogiendo cuanto buque de trasporte hubiese 
desde Arica á Pisco se dirijiese al ííorte: protestando retirarse 
en caso necesario á la montaña hasta su llegada. El 4 se hizo 
en Lima una representación á Torre-Tagle para que se reu- 
niesen en Congreso los diputados que habían llegado á Lima, 
y en su consecuencia el 6 se reinstaló. El 7 fué nombrado Ta- 
gle Jefe Supremo, exonerándose nuevamente á Eiva-Aguero. 
En este dia número, comenzó á entrar en la Paz la división 



—171— 
de Sant.1 Ornz, donde se juró la independencia el 10. El 11 
sufrió una sorpresa en Pisco el escuadrón español Dragones 
de Lima, fueron dispersos. El 12 se recibieron en la capital 
los siete diputados que marcharon desterrados, con el motivo 
de haber tocado el buque en Huacho. El 20 entró en Oruro la 
división de Gamarra ó inmediatamente juraron la indepen- 
dencia en esa ciudad y en la de Oochabamí)a: unióse con el co- 
ronel Lanza y se propuso seguir al general 01 añéta, cuy a comu- 
nicación con el Virey se hallaba cortada. Empero, habiéndose 
sabido que el general Yaldez abanzaba con fuerzas dobles, 
por haber salido desde Sicuani á tomar el mando de la van- 
guardia, compuesta de dos batallones y tres escuadrones; el 
ejército de la patria retrocedió, y el 23 tuvieron su tiroteo en 
el puente del Desaguadero que no pasó de un cambio de ba- 
las, hasta dirijirse al campo de Zepita. Valdéz entonces ocu- 
pó los altos de Ohuachuani, de donde se le obligó á bajar al 
llano, y el 25 con una columna de mil trescientos hombres fué 
batido y dispersado por la caballería de Branzen y Soulange: 
[muerto el capitán Morante y heridos el coronel Oerdeña y el 
capitán Balerino] obligado el indicado Valdéz á replegarse en 
la noche pop el camino de Puno, ruta que llevaba el Virey^ al 
que logró reunirse en Pomata: este suceso comunicó el Virey 
á (Janterac quien ya reunido en Puquio con Monet, se dirijie- 
ron con toda rapidez al Cuzco y de allí á Puno. Él general 
Santa Cruz, lejos de i)erseguir á su adversario, continuó su 
marcha al Desaguadero por la parte del Sur, ordenando á Ga- 
marra se le replegase en Pan duro y entraron juntos en Oru- 
ro. En Lima se celebraron en los dias 25 á 27 con salvas é 
iluminaciones la entrada de Santa Cruz en la Paz, y el en- 
cuentro de Pardo-Zela en Qilca. En este último dia, Eiva- 
Aguero abrió las negociaciones con el Virey Laserna, para lo 
cual comisionó al coronel D. Eemigio Silva que pasó á Huá- 
nuco, á fin de que tuviese efecto en el Perú los trados hechos 
en Buenos Ayres con los comisionados de S. M. C, de este 
modo pensó en hacer alianza ofensiva y defensiva contra Tor- 
re-Tagle, y contener al ejército realista. 

En 1? de Setiembre entró en Lima el Libertador Simón Bo- 
lívar, y lo autorizó el Congreso para terminar lasi ocurrencias 
de Riva- Agüero, al efecto se mandó de comisionados al gene- 
ral TJrdaneta y á D. José María Galdeano. El mismo dia tam- 
bién ocupó Sucre la ciudad de Arequipa, habiendo el anterior 
desalojádola el intendente D. Juan BaustistaLavalle y demás 
funcionarios públicos, y con la división pasaron á situarse en 
Ocoruro. El 8 salió para Lampa el coronel Eaulet, por cuya 
causa Canterac se dirijió á Puno para ponerse á cubierto del 
riesgo que le amenazaba. El Virey había ocupado desde el 6 



—172— 
los altos de la Paz, donde permaneció á vista de Santa Cruz, 
y de allí pasó á Viacha, con intento de abrir la comunicación 
con el general Olañeta, obstruida por las fuerzas de Santa 
Cruz; mas la reunión que liizo este general con Gamarra, Lan- 
za y Blanco, [que hablan traido desde Oochabamba y Arqué 
excelente caballada] dieron lugar para que el 14 lograse su 
intento y el 15 estuvieron en Sorasora. En Lima el 10 se dio 
á reconocer al Libertador, con las facultades que se le babian 
conferido. El día antes habíase declarado á los individuos de 
la junta gubernativa, libres de residencia. Se estableció en Li- 
ma una contribución forzosa de 40 mil pesos. El general San- 
ta Cruz tuvo consejo de guerra en el 16, y al rayar el dia in- 
mediato comenzó su retirada, abandonando su tropa, el arma- 
mento y los útiles de guerra: salváronse algunos soldados que 
llegaron á Colamarca conducidos por Lanza, pues del resto 
del ejército no alcanzaron á Moquegua 800 hombres juntos: 
entre los buques que recibieron á los jefes y oficiales que se 
embarcaren perdióse la "Maquena". Santa Oraz se embarcó 
en el buque del vice-al miran te, después de haber mandado 
degollar los 500 caballos que en tres partidas hablan llegado 
de Chile. En 30 se dispuso la amortización de la moneda de 
cobre. 

Puesto el Virey en Lampa el 19 de Octubre, marchó sobre 
Arequipa, llegando á Apo el 7, desde donde hizo marchar una 
división con el brigadier Ferráz. El general Sucre, que tenia 
internado su ejército como 50 leguas, tuvo presicion de reti- 
rarlo tiroteándose en las goteras de ki misma ciudad, logran- 
do embarcarse en Quilca con dirección al Callao. El general 
Canterac unido con el Virey en Cangallo entraron en Arequi- 
pa el 10, y Valdez al puerto indicado. Después de esto llegó á 
las costas de Arica la expedición chilena de 2,500 hombres que 
debían operar con el ejército de Santa Cruz, á ella se reunie- 
ron algunos dispersos y lograron salvar. El 16 el general Ola- 
ñeta batió á Lanza, y tomóle 500 prisioneros, inclusos 31 ofi- 
ciales de los que se habían puesto á sus órdenes. El 28 hallán- 
dose en Arica el general Santa Cruz supo la elección de Pre- 
sidente en la persona de Tagle al cual reconoció. 

En principio de JSToviembre se puso en marcha el Liberta- 
dor para la costa del ííorte: el Virey volvió á situarse en el 
Cuzco. El 11 arribó al Callao el general Sucre, cuando en la 
capital se estaba solemnizando el bando que señalaba el dia en 
que debía promulgarse la constitución. En dicho dia se sus- 
pendieron algunos artículos incompatibles con las facultades 
concedidas al Libertador. El 11 se reunieron en Pativilca los 
comisionados de Eiva- Agüero con los del Libertador para que 
aquel depusiese el mando; se decidía á hacerlo, siempre que 



—173— 
fuese disuelto el congreso y convocado otro por los pueblos. 
El 12 suscribieron los diputados la constitución que Labia de 
regir en la República, en su consecuencia el Jueves 13 i^asó 
el gobierno al salón de sesiones acompañado de todas las cor- 
poraciones á prestar el juramento respectivo, que verificó en 
mano del Presidente del Congreso que Jo era 1). Manuel Sala- 
xar y Baqníjano. El 18 se nombró Presidente de la Eex)iiblica 
á D. José Bernardo Tagle y de Vice-Presi dente á D. Diego 
Aliaga, que pasaron á jurar el cargo la noche del indicado dia. 
El 20 se verificó la jura de la constitncion. El 24 salió Cante- 
rae del Cuzco para el Valle. El 25 fueron presos en Trujillo 
Eiva- Agüero, sus generales y ministros, que se hablan reuni- 
do con el objeto dé celebrar un consejo de guerra para acor- 
dar el último partido que debia tomarse. 

El 19 de Diciembre se publicó en Lima la prisión de Riva- 
Aguero, cuyo embarque se habla contratado para Chile en el 
bergantín Norte Americano "Ch.atarwork", mas el congreso 
desaprobó esta medida, y mandó que el Libertador y el Go- 
bierno en sus respectivos casos procediesen contra ellos. Tor- 
re-Tágue mandó incontinentemente que á las seis horas de 
notificada esta determinación, fuesen fusilados en lugar secre- 
to D. José de la Elva-Aguero, D. D. Manuel Pérez Tudela, D. 
José María Novoa, D. Eamon Herrera, D. Manuel Anaya, D. 
Toriblo Davales, D. José de la Torre Ugarte y D. Eamon íío- 
voa. El Libertador determinó el destierro á Guayaquil que 
fué lo que se etectuó. El general Canterac que como se ha di- 
cho, habla regresado á su cuartel general, dispuso una expedi- 
ción al Cerro Pasco, al mando de Loriga, que salló el 7 y lle- 
gó al Cerro el 10, y otra sobre la costa, ocupando N^arvaez á 
lea el 16,y Eodll á Pisco y Chincha el 18. Todo esto atemorizó 
de tal manera á los habitantes de Lima, que hubo necesidad 
de publicar por bando que hablan dádose exactas disposicio- 
nes para instruirse del mas pequeño paso de los españoles, lo 
cual se comunicaría; que entre tanto serla considerado como 
enemigo de la tranquilidad pública y perturbador del orden, 
todo el que manifestase estarla patria en peligro. Llegó el 
Yi ce- Al mirante Guisse al puerto de Santa conduciendo á bor- 
do de sus buques al general Santa Cruz y los restos de su ejér- . 
cito, que comenzó á incorporarse en los demás que se estaban 
levantando. Volvió á salir la indicada escuadra para puertos 
intermedios, por disposición del Libertador que habla marcha- 
do hasta Huanchaco, para disponer acelerasen la venida délas 
tropas de Colombia, mandando un jefe comisionado para Gua- 
yaquil. 

Así es que, á fines de este año, la mayor parte del Perú se 
hallaba por el ejército español, y el de la patria ocupaba la 



—174— 
provincia de Lima, hasta Yauyos y Cañete, de la de Tarma 
hasta Eeyes, y todo el Departamento de Trujillo. Después de 
la victoria, dicha que obtuvieron los españoles, volvieron á si- 
tuar su cuartel general en Huancayo, y los cuerpos de que se 
componía la división del íí^orte, se acantonaron de Tarma á 
Huancavelica con una parte en lea: la división de reserva en 
Huamanga. El ejército del Sur jniso su cuartel general en 
Arequipa, y los cuerpos de que se componía guarnecian la 
costa hasta Arica, y las provincias hasta Tupiza y Tarija: la di- 
visión de reserva en Oruro. El ejército central residía con el 
Virey en el Cuzco. 

1824. — ^En 2 de Enero se celebró en Lima el regreso del Li- 
bertador, pasando á felicitarlo una comisión del seno del Con- 
greso. Se promulgó bando de indulto á desertores. Ko pudien- 
do el General Bolívar abrir la campaña por falta de tropas, 
indicó á Torre-Tagle propusiese negociaciones á los españo- 
les para entretenerlos; al efecto, se remitió al Ministro de Guer- 
ra gejieral D. Juan Berindoaga, el cual tomó de un modo se- 
rio el asunto, haciendo efectiva instrucciones secretas que se le 
confiaron: con las mismas marchó a lea D. José Teron, y por 
conducto del general Eodil presentó las suyas, reducidas á 
formar un gobierno, compuesto de Tagle, Aliaga y Laserna. 
Esta idea nc» fué tan estéril, pues hizo concebir al Virey el X)lan 
de separarse déla Península, y con instrucciones marchó á 
España el coronel D. Manuel Bayona. Sustrajese por esta cau- 
sa de su obediencia, el Alto-Perú. En fines de este mes, se 
encargó el cuidado de la plaza del Callao á tropas arj entinas, 
nombrándose de gobernador al general D.Eudecin do Al varado. 

En 3 de Febrero regresó Berindoaga de Jauja, al momento 
comenzó á tratarse del objeto de su misión. El 5 se subleva- 
ron las tropas del Callao, capitaneadas por un sárjente mula- 
to, Moyano: prendieron al gobernador y á los oficiales de la 
guarnición, exponiendo ser esaresolucioo, consecuencia de no 
I)agárseles sus haberes, ninguna medida se tomó á este res- 
pecto; y viéndose los amotinados aislados, el 10 sacaron de 
casasmatas á los realistas prisioneros, é hicieron tomar el man- 
do al coronel Casariego, que enarboló el pabellón español. En 
Lima este día el Congreso en la crítica circunstancia en que 
se hallaba, erigió la dictadura, que confirió al general Bolí- 
var: cesaron todas las autoridades y se puso el C/ongreso en re- 
ceso. 



—175— 

SIMÓN bolívar 

DICTADOR DEL PERÚ, 



Kombró Gobernador de Lima al general Don Mariano 
Necochea: dióse á reconocer el 19, pocos dias antes los Grana- 
deros montados se pasaron á los Castillos, talando y robando 
en los pueblos de Magdalena y Miraflores. Como el ejército 
realista habia recibido orden de ocupar dicha Capital, en el 
Cuzco se comisionó el 20 á Don Juan Ángel Bujanda para el 
recojo del empréstito de 20 mil pesos que se asignó al comer- 
cio. El 22 se acuartelaron en Lima los cuerpos cívicos, y en 
la madrugada del 27 cuando menos se creia, retiráronse las 
pocas fuer^'.as veteranas que babian; de modo qué, á las cinco 
de la tarde, entraron en ella tropas del Callao: esta precipi- 
tación y la quedada de Torre-Tagle, su Ministro,y otros íuncio- 
narios, dio lugar á la sorpresa sufrida por gran número de com- 
prometidos. El 29 Domingo de Carnabal llegó el ejército rea- 
lista con los generales Bonet, Rodil y Garcia Camba, dirijié- 
ronse á los Castillos. 

En 19 de Marzo bajó á Lima Bonet, dejando posesionado 
de las fortalezas á Rodil. El 2 declaró el general Bol i vara Tru- 
jillo. Capital provicional de la República. El 3 hicieron los 
españoles en la ciudad de Lima, su público recibimiento y 
mandaron tropas hasta Chancay. El Domingo 7 se celebró en 
la Iglesia Catedral la misa de gracia, que predicó en ella Fray 
José Salazar. Regresó el 9 la tropa. El 10 fueron puestos en 
prisión los Regidores, para que entregasen el estandarte Pe- 
ruano, lo que se verificó al siguiente por mano de uíia muger. 
El 12 se nombró gobernador déla capital al Marques de Fuen- 
te González. El 15 marchó para el interior el general Bonet 
con las tropas, conduciendo á los Jefes y oficiales que tenian 
presos en Casa-matas; y habiendo fugado por la quebrada de 
San Mateo el Coronel Estomba, y Luna, para contener álos de- 
más mandaron fusilar á los capitanes Millen y Prudan. En el 
Norte se habia nombrado comandante general de la costa al 
coronel Don José Caparroz, que se hallaba en Chancay; y 
uniéndose con Navajas Jefe del Escuadorn Lanceros, pasá- 
ronse á los españoles trayéndose presos á cuantos emigrados 
encontraban, entraron en Lima, el Viernes 19 de este mes. En 



24 reunió él Libertador en uno, los Ministerios del despacho, 



—176— 
que encomendó al Dr. Sanches Carrion: estableció Corte Su- 
perior de Justicia, y una Contaduría mayor de Cuentas. 

En 19 de Abril se reunió en Trujillo una Junta de arbitrio 
para proponer algunas entradas, y se estableció un impuesto 
nombrado "Única Contribución" además de las que existían, 
con el de Empréstito y Cupo forzoso se sacaron las alhajas y 
plata labrada de todos los templos del Departamento, y mon- 
taron en este año las rentas del tesoro de Trujillo mas de 3 
millones de pesos. Mediante esto, comenzó á disciplinarse el 
ejército, y el pequeño territorio que ocupaba era un taller ge- 
neral. 

En principio de Mayo el Libertador salió de Trujillo, y en 
Huamachuco el 10 mandó erijir Universidad en aquella capi- 
tal: i^asó á Caráz, donde se mandaron extinguir los fiscales 
departamentales, y se dictó la ley de responsabilidad. En el 
Cuzco se estableció la Casa de Moneda. 

Junio fué empleado en aprestos militares: Huaráz sirvió 
de concentración al ejército Libertador; y como 9 mil del rea- 
lista á la orden de Canterác se bailaba en Huancayo, pues 
Yaldéz como se tiene dicho, internado en el Alto-Perú contra 
Olañeta, cabalmente en este mes, fué derrotado en Cotagaita 
y Tarabuquillo. 

En Julio determinó Bolivar que su ejército atravesara los 
Andes: componíase de 3 divisiones de infantería, dos de tropas 
Colombianas que mandaban los generales Lara y Córdova, y la 
otra de tropas Peruanas ala orden del general La-Mar: la fuerza 
de caballería dirijía el general ísTecochea. El 9 estuvo en Huá- 
nuco y expidió el decreto borrando de la lista militará los gene- 
rales jefes y oficiales que no emigraron de Lima. Canterác 
determinó atacar al ejército i3atriota; operación que creyó eje- 
cutar en detalle, cayendo sobre las diferentes divisiones á pro- 
porción que fuesen saliendo de los desfiladeros; al efecto re- 
unió sus fuerzas y se puso en marcha el 31 de este. 

En 2 de Agosto revistó el General Bolivar su ejército en el 
llano de Eancas y le proclamó en estos términos: — ¡soldados! 
Vais á completar la obra mas grande que el cielo ha encarga- 
do á los hombres, la de salvar un mundo entero de la esclavi- 
tud, ¡soldados! Los enemigos que debéis destruir se jactan 
de catorce años de triunfos: ellos, pues, serán dignos de me- 
dir sus armas con las vuestras, que han brillado en mil com- 
bates, ¡soldados! El Perú y la América toda, aguarda de vo- 
sotros la paz hija de la victoria; y aun la Europa liberal os 
contempla con encanto porque la Libertad del ííuevo Mundo 
es la esperanza del Universo. ¿La burlareis? no! no! no! Vo- 
sotros sois invencibles. 
El ejército real que como tenemos dicho movióse de sus 



—177— 
cantones, llegó á Reyes la noche del 4. Noticioso de ello el Li- 
bertador, aceleró su movimiento y el 5 que se dirigía i)or la 
orilla oriental del gran lago, íi Conacaucha, por el oi)uesto 
abanzó Oanterac á Oarliuamayo y su caballería á Pasco, em- 
pero, sabiendo que aquel reunido abanzaba, temeroso de ser 
cortado emprendió su retirada. Alas 4 ele la tarde del 6, no- 
vecientos liombres montados tomaron la vanguardia,y conside- 
rando Ganterác peligroso el proseguir retirándose, aprovechó 
la situación del terreno, y colocándose á la cabeza de su caba- 
llería, hizo desplegase en batalla y mandó cargar, mientras la 
infantería seguía su marcha. El Ejército Libertador por un des- 
filadero formado de terrenos pantanosos por un lado y una ñla 
de montañas escarpadas del otro, le impedía desplegar con ra- 
pidez y solo lo verificó el escuadrón que marchaba á la cabe- 
za: asi es que, la parte que obedecía al general Miller, junto 
con el ala derecha que mandaba ISTecochea, fueron acometidas; 
el choque fué tremendo, en él, le infirieron 7 heridas á este úl- 
timo general, que se llevaron prisionero; mas divididos los rea- 
listas para perseguir á sus contrarios; el escuadrón peruano 
que mandaba el Teniente coronel D. Isidoro Suarez, que no 
había sido batido, marchando sin oposición ocupó el interva- 
lo que dejaron, y hallándose á retaguardia comenzó á cargar- 
los. Este oportuno socorro, facilitó á los escuadrones patrio- 
tas dispersos ya, la posibilidad de reunirse y apoyando á Sua- 
rez, lograron poner á los españoles en una total y vergonzosa 
fuga, recuperándose al g-eneral ISTecochea que lo llevaba á an- 
cas de su caballo un soldado realista. La acción duró tres 
cuartos de hora. Fué tan intenso el frió de esa noche, que mu- 
ñeron casi todos los heridos de uno y otro ejército. El gene- 
ral Miller que reemplazó en el mando á JSTecochea, continuó 
persiguiendo el grueso del ejército: el Libertador retiró el su- 
yo á Beyes donde vivacó el 7. Después del descanso necesario 
se dispuso la marcha, y ocupó á Tarma el 9, á Jauja el 11, á 
Huancayo el 14, á Huantá el 22, y á Huamanga el 24. Aun- 
que los realistas no iban estrechamente perseguidos en su re- 
tirada, perdieron mucha gente; pues de nueve mil hombres, 
llegaron con Oanterac á las inmediaciones del Cuzco menos 
de cinco mil combatientes. 

Mientras tenian lugar estas maniobras en el grueso de los 
ejércitos, los habitantes de Lima, sufrían gran estorcion por 
el Jefe español Eamirez, al estremo de establecer castigos, sin 
distinguir sexos ni personas: también hizo fusilar algunos por 
considerárseles insurgentes; entre ellos se numeró el comer- 
ciante Gamboa. Uniase á esto, las alarmas que las montone- 
ras patriotas daban diariamente en la ciudad; de su resulta fue- 

TOM. Vn. LlTEEATUEA— 23 



—178— 
ron sorprendidos en el sitio de "Piedras Gordas" donde murie- 
ron algunos de ellos. 

En principio de Setiembre situó el Virey su cuartel gene- 
ral en Limatambo é hizo reunión de toda su fuerza: mandó 
igualmente se le replegase el general Valdez, que como se ha 
dicho se hallaba en el Alto-Perú y habia tenido una cruel ac- 
ción el 17 del pasado en Lava, diez leguas al Sur de Potosí. 
Ko moviendo su ejército de dicho punto el Libertador hizo lo 
verificase el suyo, y el 12 de este marchó la iiltima división de 
Huamanga, donde quedó encargado de la Preíectuí a el gene- 
ral Santa-Oruz, é hizo alto en Ohallancua, con cuyo motivo 
reconoció la orilla izquierda del Apurimac. El 24 entraron en 
el puerto del Callao el navio Asia y el bergantín Aquiles, de 
la Escuadra española, habiéndose retirado la de la Patria. 

El 3 de Octubre se separó el Libertador del ejército j)ara 
atender al de la costa, que ocupaba hasta Cbancay al mando 
del general Urdaneta. El 7 ancló el almirante Guisse al frente 
de la isla de San Lorenzo, el 8 salió la Española y tuvieron 
combate de seis ó siete horas sin ningún resultado, y el 20 
marchó la última al Sur. El 16 estuvo Bolívar en Huamanga, 
el 22 en Huancavelica, el 28 en Jauja y el 30 en Tarma don- 
de declaró al pueblo de Eeyes el dictado de "Heroica Villa 
deJunin." 

La División del general Urdaneta luego que tuvo noticia 
hallarse el grueso del ejército real al otro lado del Apurimac, 
abanzó á Lima y entró en ella el 3 de ISToviembre: mientras la 
fuerza armada marcha al camino del Callao, el general en jefe 
entró al cabildo á recibir Iiodicd ajes, j^clescuidando de la fuer- 
za, u^iií^ partida de caballería realista al mando de D. Pedro 
Zavala, emboscada en la huerta de laYireyna le acometió por 
retaguardia y por vanguardia Eamires y la puso en total dis- 
persión, lanceando á cuanto i)aisano y militar encontraban. 
Al otro dia, bajó á la dudadla tropa del Callao y se cometie- 
ron con los cadáveres, indesibles obcenidades por unas muje- 
res que seguían á aquel partido. 

Habiendo tomado el Ejército realista la iniciativa, comen- 
zó á operar ofensivamente desde Aecha el 5 donde habia con- 
centrado sus fuerzas: con este motivo el Ejército Libertador 
que se hallaba en Lanibrama comenzó el 7 su retirada y con- 
tinuaron ambos do posición en posición, en tal extremo que el 
20 las partidas descubiertas se encontraron en las alturas de 
Bombón cerca de Chincheros; batiéronse en el Pampas donde 
fueron cortados por el ejército real que quedó en Concepción 
y aquel en Uripa. El 25 los realistas hicieron un movimiento 
lateral sobre su izquierda en dirección de Vilcashuaman. El 
general Sucre deseoso de restablecer su comunicación con Li- 



—179— 
maj-atravezó el vallodo Poiiuicocha sin ser molestado en los 
desfiladeros hasta entrar en Ocros. 

El 19 de Diciembre campó el Ejército en Matará: los espa- 
ñoles al sentir este movimiento, repasaron rápidamente á la 
izqnierda del Pampas y se situaron en el borde de la meseta, 
por donde los patriotas habían bajado el dia anterior. En la 
tarde del 3 habiéndose retirado los realistas sobre su izquierda;, 
como para tomar el camino real de retaguardia, continuó el 
general Sucre su retirada; empero; mientras desfilaba por el 
valle de Oorpaguaico, fué atacada su retaguardia por una di- 
visión de Valdéz que sin ser vista se habia adelantado aquella 
mañana; dispersó al batallón Rifles y parte de Vargas, é hizo 
una mortandad de mas de 300 hombres: perdióse todo el par- 
que, una j)ieza de artillería, todas las muías y caballos de re- 
puesto. El 4 los españoles engreidos, destacaron cinco batallo- 
nes y seis escuadrones por las alturas de la izquierda á desca- 
bezar la quebrada, y el Ejército unido que deseaba á cualquier 
riezgo aventurar, la batalla, se situó en medio de la gran lla- 
nura de Tambo Cangallo, la que no aceptada, en la noche se- 
parándose del camino real que conduce á Huamanga, oblicua- 
ron á la derecha, y atravezaron la profunda y escabrosa que- 
brada de Acroco, y ala mañana del 5 estuvieron en el pue- 
blo de Guanchao, continuando á Acos-Vinchos, los españoles 
á Tambillo hallándose siempre á la vista. El 6 llegaron aque- 
llos al pueblo de Quinua y los realistas se colocaron á la es- 
palda en las alturas de Pacaycasa y siguieron el 7 por la im- 
penetrable quebrada de Huamanguilla. El general Suere que 
hasta la fecha habia dirigido la retirada con tino, conocía que 
su ejército reducido en fuerzas por la deserción, no podía sal- 
varlo de una completa derrota, sin un esfuerzo desesperado; 
tanto mas cuanto que los españoles habían mandado inutili- 
zar los desfiladeros y cortar los puentes: por lo que, el indica- 
do general, con el general La-Mar se adelantaron á reconocer 
el terreno, porque no quedaba otro medio que batirse. IsTo se 
encontró otro mas aparente que el campo de xlyacucho situa- 
do al occidente del pueblo de Quinua, es de forma casi madra- 
da, de cerca de una legua de circunferencia, y flanqueado á 
derecha é izquierda |)or barrancos profundos y escabrosos; á 
retaguardia del llano ó parte occidental hay una bajada gra- 
dual de dos leguas n\ camino j)ríncípal de Huamanga á Huan- 
ta, la cual corre al pié de una montaña que se eleva perpendi- 
cularmente, y sin salida conocida, el lado oriental del llano lo 
forma, la inmensa y escabrosa montaña de Oondorcanqui que 
corriendo K. á S. domina el campo referido. En la tarde del 8 
la ocupó elYírey con todas sus fuerzas. El frescor de la aurora 
del dia 9 parecía influir en el ánimo de las tropas, y el Sol vi- 



—180— 
vificante tendió sus rayos para fortificar á los que peleaban 
por la libertad. La línea de la patria formaba en este orden: á 
la derecha, la división del general Oórdova, á la izquierda la 
del general La-Mar: al centro la caballería al mando del ge- 
neral Miller, y en reserva la división del general Lara. 

A las nueve de la mañana principió á descender de la mon- 
taña la división de Villalobos, con el Yirey pié á tierra: la de 
Monet comenzó igualmente á desfilar directamente al llano; 
la caballería llevando de destro sus bestias hizo igual movi- 
miento, y á proporción que llegaban formaban en columna. 
Durante esta operación el general Sucre recorrió la línea y 
animó la tropa con las lacónias -palabras "De los esfuerzos de 
hoy, pende la suerte de la América del Sur" y mandó atacar 
á Oórdova y dos regimientos de caballería: este bizarro gene- 
ral se desmontó de su caballo, se colocó á unas quince varas 
al frente de su división formada en dos columnas paralelas, 
con la caballería en el claro; y levantando su sombrero dijo: 
"Adelante paso de vencedores" y atacando todo fué uno. Los 
españoles esperaron firmes y llenos de una visible confianza: 
al Virey, Monet y Yillalobos se veian á la cabeza de las divi- 
siones, presenciando y dirijiendo la formación de sus colum- 
nas. Al fin pelearon por algún tiempo á la arma blanca, hasta 
que cargando los escuadrones españoles, rompieron el fuego: 
rechazados y desesperados por la caballería que mandaba el 
coronel Silva, fué obra del momento, al extremo de caer este 
jefe cubierto de heridas: los realistas perdieron terreno y fue- 
ron arrojados á las alturas, por donde no mucho habían baja- 
do intrépidos. Entre tanto, la división de vanguardia de Val- 
déz que mandaba la derecha con cuatro piezas, cuatro bata- 
llones y dos escuadrones bajando por las laderas del norte de 
la montaña, i^enetró por la izquierda á tiro de fusil, en el mo- 
mento importante del choque que acaba de describirse, rom- 
pió un fuego vivísimo con sus piezas de artillería y un bata- 
llón desplegado en guerrilla; pero llegando en oportunidad el 
batallón Vargas al frente y ejecutando los Huzáres de Junin 
la orden de cargar por los flancos, lo obligaron á replegarse al 
otro lado de un barranco donde presentaban nueva resistencia; 
pero reunidas las fuerzas, el coronel Plaza con su batallón fue 
el primero que atravesó el barranco para apoyar á la caballe- 
ría: el colnandante Moran con Vargas ejecutó igual movi- 
miento por la derecha y los demás cuerpos atacaron con tal 
resolución que arrollaron á los españoles: se apoderaron de su 
artillería y fué completa la derrota. Esta acción memorable 
no duró mas de una hora. 

Desalojado el campo de la fuerza activa, el general Oór- 
dova, trepando con un cuerpo las formidables alturas de Gun- 



—181— 
durcanqui, tomó prisionero al Virey ya herido, y el general 
La-Mar, salvando en la persecución las difíciles quebradas de 
su flanco, no dio lugar á los españoles para que reuniesen los 
dispersos, pues se apoderó de la cumbre y antes de ponerse el 
Sol, pidió Oanterác suspensión de armas, para entrar en ca- 
pitulación. En efecto, bajó con Lámar á la tienda del general 
Sucre, donde la acordaron quedando prisioneros de guerra los 
generales Laserna, Oanterác, Yaldéz, OarrataJá, Monet, Villa- 
lobos, Ferras, Bedoya, Somocurcio, Oaciio, Atero, Landazuri, 
Garcia-Oamba, Pardo, Vi gil, y Tur, 16 coroneles, 68 tenientes 
coroneles, 484 oficiales y 3,200 soldados, cabos y sargentos [el 
resto se babia dispersado] inmensa cantidad de fusiles y cuun- 
to elemento militar poseían. El campo quedó lleno de cadáve- 
res y heridos, de los primeros se encontraron: de los españoles 
1800 y de la patria 370: de los segundos 700: y 609. 



ESTADO EN QUE SE DI VIDIAíí AMBOS EJÉECITOS 

EX EL CAMPO DE BATALLA. 

Ejército Beál. 

General en Jefe, el Virey D. José La- Serna. 
Jefe de E. M. G. Don José Oanterác. 
1er. Ayudante General D. José Oarratalá. 

DIVISIÓN MONET. 



19 de Burgos 
Batallón Guias. 



19 y 29 Gerona 
29 del Imperial. 



19 del Imperial 
Batallón del Oentro 



29 del Eegimiento 
Batallón Victoria. 



DIVISIÓN VILLALOBOS. 



19 del 1er. Eegimiento. 
Batallón Fernandinos. 



DIVISIÓN DE VALDEZ. 

Batallón Oantabria. 
Batallón de Oastro. 



DIVISIÓN DE OABALLEEIA, FEKRAZ. 



Granaderos de la Guardia. 
Dragones de la Union. 



Huzáres de Fernando VIL 
Escuadra de San Oárlos. 

Eecuadra de Alabarderos. 
Tenia de fuerza disponible 9810 hombres. 



-182- 



EjérGÍto Unido. 



General en Jefe, Antonio José de Sucre. 
Jefe de Estado M. G. Agustín Gamarra. 
1er. Ayudante G. Coronel O' Connor. 



DIVISIOÍÍ DE OORDOVA. 



Batallón Bogotá. 
Voltijeros. 



Bargas 
Eifles. 



Caracas. 
Pichincha. 

DIVISIOX DE LAEA. 

Vencedores. 



Legión Peruana. 
Batallón Kámero 1? 



DISISION DE LA -MAE. 

Ídem 20. 
ídem 39 

DIYISION DE caballería, MILLER. 



Húzares de Junin. 
Granaderos de ídem. 



Húzares de Colombia, 
ídem de Buenos Ayres. 
Tenia de fuerza disponible 5^780 hombres. 

El Libertador habia ocuj3ado la capital de Lima desde el 6, 
trayendo en su compañía á D. Bernardo Monteagudo: mandó 
poner sitio á las fortalezas del Callao, donde se encerró Rodil: 
habilitó por mayor el puerto de Chorrillos: restableció los mi- 
nisterios del despacho, erigió la Corte Suprema y Superior, y 
mandó convocar al Congreso para el 10 de Febrero próximo. 
En la noche del 21 se recibió la confirmación de la batalla de 
Ayacucho, que se celebró con el entusiasnao propio de un pue- 
blo que habia estado largo tiempo oprimido, y en la noche del 
25 se exhibió un magnífico baile en el local de la Universi- 
dad, en el cual la Municipalidad gastó largo de ocho mil pe- 
sos. El Teniente coronel D. Ramón Gascón encargado de pre- 
sentar al Gobernador del Callao la capitulación, llegó á Lima 
y se trató de que pasase al Callao: empero. Rodil negóse en- 
teramente á tratar con persona alguna, al extremo de desco- 
nocer al general Monet que también habia venido. El Ejérci- 
to Unido continuó su marcha y en fin de este, ocupó hasta el 
Desaguadero, pues las fuerzas que se hallaban distribuidas, se 
sugetaron á la capitulación, verificándolo el 31 el generíil Don 
Pío Tristan, que después de la indicada batalla, habia sido 
nombrado por las autoridades del Cuzco Yirey interino. 

En principio de 825, mientras el general Sucre continuaba 



—183— 
en el Alto-Perú, destruyendo las fuerzas de Olañeta que resis- 
tía tenazmente: Bolívar en Lima llevaba al cabo los arreglos 
del país, y el asedio puesto á los asilados en los castillos: el 7 
de Enero se pasaron al servicio del Perú las lanchas que man- 
daba el alférez de fragata San Julián, y^el 10 fondeó en el 
puerto la Escuadra chilena, con lo que quedó cortada toda co- 
municación. En la noche del 27 falleció en Lima el coronel 
Soler, al cual estuvo auxiliando como paisano y compañero 
Monteíigudo, y en la noohe inmediata 28 fué él asesinado por 
unos morenos comisionados al efecto, al lado de la pileta de la 
iglesia de San Juan de Dios, donde se depositó el cadáver, y á 
donde pasó Bolívar inmediatamente que lo supo: ha sido un ar- 
cano este suceso, lo cierto es que, el hechor principal puesto 
preso mediante las medidas tomadas y sentenciado á muerte, 
fué mandado poner en libertad por el Dictador y remitido á 
Colombia. 

El primero de Febrero se declararon establecidas las Cor- 
tes Superiores del Cuzco y de Arequipa, y el 8 se hizo la aper- 
tura del Tribunal Supremo de Justicia. El 10 se reunió el Con- 
greso ante el cual depuso Bolívar el poder de que se hallaba 
investido, y este Cuerpo soberano se lo devolvió, bajo el título 
de "Libertador del Perú" con la calidad de que en el año inme- 
diato se reuniese el que ordenaba la Constitución: también fijó 
escudo de armas y bandera nacional,por ley de 24 de Febrero. 
,E1, general Bolívar trató de emprender su viaje al Alto-Perú, 
y delegó el poder en un consejo de Ministros que se instaló el 
Domingo 3 de Abril; cabalmente en este dia fué muerto el 
general Olañeta, con lo que terminó el dominio Español en 
América. Rodil era el único que se sostenía en los fuertes del 
Callao, sacrificando á los que, por capricho seguían su partido: 
muriendo en este miserable recinto la nobleza aristocrática 
del Perú, que representaba en el sistema republicano. El mar- 
qués de Torre-Tagle, el Conde de Lurigancho, el Conde de 
Fuente González, el de Castellón, Don Diego Aliaga, y otros 
muchos. El Conde de San Donas que había querido asilarse 
en la Escuadra chilena, fué tomado y fusilado en Lima, el 15 
de Abril de 1826. En Enero de este año capituló Rodil. 



El Dr. Don Hipólito ünánue estuvo presidiendo el Con- 
sejo de Gobierno, por ausencia del general La-mar, y por la 
muerte del Dr. Sánchez Carrion acaecida en Julio de 182^. 

El general Don Andrés Santa-Cruz se liizo cargo de la 
Presidencia el 3 de Julio de 1826. 

Don Andrés Santa-Cruz continuó con el mando desde 28 



—184— 
de Enero al 10 de Julio de 827 que lo entregó á Don Manuel 
Salazar y Baquijano como Vice-Presidente. 

Don José La-Mar nombrado por el Congreso Presidente 
de la Eepública, gobernó desde el 23 de Agosto dia en que 
llegó de Guayaquil, al 11 de Julio de 828 que salió á la cam- 
paría del Pórtete. 

Don Manuel Salazar y Baquijano .como Vice-Presidente 
de la Eepública por ausencia del general La-Mar. 

Don Antonio Gutiérrez de la Fuente General de División, 
tomó el mando con el título de "Jefe Supremo" el 6 de Junio 
de 1829. , 

Don Agustín Gamarra Gran Mariscal, fué nombrado Pre- 
sidente provisorio de la Eepública en 19 Setiembre y en 19 de 
Diciembre proclamado por el Congreso. 

Don Antonio Gutiérrez de la Fuente como Yice-Presidente 
de la Eepública el 16 de Setiembre de 830 por ausencia del 
General Gamarra á sosegar la revolución del Cuzco. 

Don Andrés Eeyes como Presidente del Senado por ausen- 
cia del Presidente y Yice-Presidente el 18 de Abril de 1831. 
Dr. Don Manuel Telleria como Presidente del Senado por 
enfermedad del general Gamarra desde el 28 de Setiembre al 
31 de Octubre de 1832. 

Don José Braulio de Campo-Eedondo desde el 25 de Julio 
al 23Yle ííoviembre de 1833. 

Don Agustin Gamarra volvió á tomar el mando en dicho 
ííoviembre, y gobernó hasta el 19 de Diciembre que se cum- 
plió el período Constitucional. 

Don Luis José Orbegoso general de Brigada, fué nombra- 
do por la Convención ííacional Presidente i)rovisorio: gobernó 
desde el 20 de Diciembre hasta el 5 de Enero de 834 que se 
retiró al Callao. 

Don Pedro Bermudes tomó el mando con el título de Jefe 
Supremo hasta el 28 de dicho Enero. 

Don Luis José Orbegoso volvió á tomar el mando el 5 de 
Febrero hasta el 28 de Marzo que salió para el interior. 

Don Manuel Salazar y Baquijano quedó en el Gobierno 
como Presidente del Senado hasta el 6 de Marzo que regresó 
Orbegoso. Volvió 12 de I^Toviembre á tomarlo hasta el 24 de 
Febrero de 835. 

Don Felipe Santiago Salavery General de Brigada, que 
servia el Gobierno del Callao tomó el mando Supremo el 24 
de Febrero, hizo su salida al Korte dejando al Coronel Espi- 
nar y al Coronel Bujanda. 

D. Juan Salas General de Brigada, como Vice-Presidente 
del Consejo de Estado formado por el General Salavery que- 



—185— 
dó con el Gobierno el 27 de Setiembre que salió estp , ,qou, el» 
ejército para el Sur. í .,'> '.xtnU f.r» 

D. Juan Bautista Lavalle se hizo cargo del gobierno el 14 
de Octubre, por liaberlo así dispuesto el general Salaverry 
desde Pisco. 

D. Luis José Orbegoso entró en Lima y se hizo cargo del 
mando supremo, el 8 de Enero de 1836, habiendo salido para 
Trujillo, quedó encargado del gobierno el Prefecto Dr. D. 
Francisco Eodriguez Piedra. 

D. Andrés Santa Cruz tomó el mando supremo en 17 de 
Agosto, bajo el título de Protector de la Coníederacion, que- 
dando dividido el país en dos Estados. D. Pío Tristan como 
Presidente de Ministros se encargó del mando en Febrero de 
837 hasta Mayo que volvió el general Santa Cruz. 

D. Luis José Orbegoso quedó gobernando con el título de 
Presidente del Korte, desde Agosto de 837 á 28 de Julio de 
838. Eeasumió el de toda laEepáblica. 

El General D. Agustín Gamarra fué electo Presidente en 
22 de Agosto, hasta que marchó al Norte en ííoviembre. 

D. José de la Eiva-Aguero nombrado Presidente del Estado 
Ííor-Peruano, entró en Lima con Santa Cruz en JSToviembre 
14 de 838, y gobernó hasta fin de Enero de 1839 que se emr 
barco en el Callao. 

D. Antonio Yigil, como Jete Superior quedó en la capital 
hasta el 15 de Febrero de 1839. 

D. Antonio Gutiérrez de La-Fuente ocupó la capital el 16 
de Febrero, y habilitó para el comercio el puerto de Chorri- 
llos. 

D. Agustín Gamarra hizo su entrada el 24. 

El general La-Fuente quedó encargado idel mando, por ha- 
ber salido el anterior el 23 de Marzo. 

En 5 de Diciembre entró en Lima el general Gamarra. 

El Gran Mariscal D. Agustín Gamarra fué proclamado Pre- 
sidente de la Eepública por el Congreso, el 7 de Julio de 1840. 

D. Manuel Menendez como Presidente del Consejo, se hizo 
cargo del gobierno el 16 de Marzo de 841 en que marchó el 
general Gamarra al Sur á sosegar el movimiento de Yivanco, 
hasta el 28 de Junio. El 13 de Julio volvió á encargarse del 
mando, por la salida del indicado Presidente Gamarra al Sur, 
y murió en Inga vi el . . de ISToviembre. 

El general í). Juan Crisóstomo Torrico se proclamó Jefe 
de la ísTacion en 16 de Agosto de 1842. 

El general D. Francisco Vidal 29 Vice-Presidente del Con- 
sejo de Estado, se hallaba en el Cuzco donde tomó el mando 
supremo el 28 de Julio; entró en Lima el 18 de Octubre. Aun- 

TOM. VII. LlTEBATÜEA — ^24 



—186— 
que entregó el mando al Vice-Presi dente Dr. Figuerola el 15 
de Marzo de 1843, solo duró este cinco dias, pues el ejército 
no se convino. 

El general D. Manuel Ignacio Vivanco proclamado Supre- 
mo Director desde principio de este año de 1843, entró én Li- 
ma el 8 de Abril. Salió el 30 delÑToviembre. 

D. Domingo Elias Prefecto del Departamento, lo encargó 
el Director de la Administración desde el 7 de Noviembre,, y 
gobernó bajo su sistema, hasta el 17 de Junio de 1844 que 
proclamó la conciliación. 

Junta Suprema de Gobierno: se erigió en líoviembre des- 
pués del triunfo de San Antonio; gobernó todo el Sur hasta 
el 10 de Diciembre de .1844. 

D. Manuel Menendez se hizo cargo del gobierno el 10 de 
Agosto, el cual lo pasó al Yi ce-Presiden te D. D. Justo Fi- 
güerolapor hallarse enfermo: lo reasumió el 5 de Octubre. 

D. Ramón Castilla general de división, fué proclamado por 
el Congreso Presidente de la Eepública en 19 de Abril de 1845. 



DOCUMENTOS IIÍTERESANTES. 



TKATÁDO E^iPECIÁL ENTRE LOS ESTADOS DE BUEIfOS-AYKES 

T CHILE. 

El Excmo. Director Supremo de las Provincias Unidas del 
Eio de la Plata, y eíExcmo. Director Süpreino del Estado de 
Chile, en uso de los poderes quei les están conferidos por la 
Constitución provisional de los Estados respectivos; deseando 
poner fin á la dominación tiránica del gobierno español en el 
Perú, y procurar á sus habitantes la libertad é independencia 
de que se hallan tan injustamente privados, ya efecto de dis- 
pensar el auxilio, que los liabitantes de Lima lían solicitado 
de ambos Estados contratantes, han resuelto concluir el pí^é- 
sente tratado. 

A este efecto, las partes contratantes han nonlbrado por 
sus Plenipotenciarios, á saber: de parte del Excmo, Director 
Supremo de las Provincias Unidas del Eió de la Plata, á D. 
Gregorio Tagle, Ministro de Estado para los Departálnentos 
de Gobierno y de líegocios Extrangeros, y de parte del Di- 
rector Supremo del Estado de Chile, al coronel D. Antonio 
José de Irrizarri, Oficial de la legión de mérito y Ministro de 
Estado. Los cuales después de haber canjeado sui^ {)lenós po- 
deres, y Hallándolos en buena y debida forma, se han conve- 
nido en los artículos siguientes: 

Artículo 19 Las dos partes contratantes condescendiendo 
al deseo manifestado por los babitantes del Perú, y mayor- 
mente por los de su capital de Lima, de que ellas les procuren 
una fuerza armada para expeler al gobierno español, y esta- 
blecer otro, que sea análogo á su constitución física y moral, 
las dos dichas partes se comprometen á emprender una expe- 
dición que á este efecto se baila pronta ya en Chile. 



—188— 
Art. 29 El ejército combinado de las Provincias Unidas y 
de Chile dirigido contra las autoridades actuales de Lima, y 
á la ayuda de aquellos habitantes, cesará de permanecer en 
aquel país, desde el momento en que baya establecido un go- 
bierno conforme á la libre voluntad de los habitantes, á no 
ser que pida este gobierno, y convenga á las circunstancias, 
así de las dos partes contratantes, como á los tres Estados de 
Chile, Provincias Unidas y Lima, que este ejército subsista 
sobre aquel territorio por cierto tiempo. En este caso los ge- 
nerales revestidos de poderes ú los otros Ministros de Chile, 
Provincias Unidas y Lima, deberán tratar sobre este punto 
con el gobierno que quede establecido' en Lima, mediante á 
que la ejecución de dichos tratados, estará siempre sujeta á la 
ratificación respectiva de las autoridades supremas de Chile y 
de las Provincias Unidas. 

Art. 39 A fin de evitar toda causado discordia éntrelos 
dos estados contratantes, y el nuevo gobierno que se forme en 
el Perú, respecto al pago de los gastos de la expedición libe- 
ratriz, y deseando remover para lo futuro todo protesto que 
pudieran alegar todos los enemigos de la América, para atri- 
buir á esta expedición algunos motivos interesados, que se ha- 
yan muy ajenos de ella, las dos partes contratantes se convie- 
nen, en no tratar del reintegro de sus expensas hasta que pue- 
dan arreglarse con el gobierno independiente de Lima. El 
ejército combinado observará hasta entonces y después, una 
conducta conforme á su objeto que es de protejer, y no de obrar 
hostilmente contra los habitantes, y respecto á todos estos 
puntos, los gobiernos darán órdenes expresas á sus generales 
respectivos. 

Art. 49 El estado de los gastos causados por la expedición 
liberatriz,y de la escuadra de Chile que la conduce, luego que 
pase al mar Pacífico, á este objeto, será presentado por los mi- 
nistros ó agentes de los gobiernos de Chile y Provincias Uni- 
das, al gobierno independiente de Lima, arreglando amigable- 
mente con él todas las medidas en cuanto al importe, época y 
modo de los pagamentos. 

Art. 59 Las dos partes contratantes garantizan mutuamen- 
te la independencia del Estado que se forme en el Perú, cuan- 
do la capital estuviese libre. 

Art. 69 El presente tratado será ratificado por el Excmo. 
Director Supremo de las Provincias Unidas del Eió de la Pla- 
ta, y por el Excmo. Director Supremo del Estado de Chile en 
el, término de sesenta dias. 

Dado y firmado en la ciudad de Buenos- Ayres, el 5 de Fe- 
brero de 1819. — Antoííto José de Ireizakri. — Gregorio 
Taglb. 



—189- 



INSTKUCCION QUIi DEBE OBSERVAR EL EJERCITO LIBERTADOR 

DEL PERÚ. 

En la ciudad de Santiago de Chile á 23 días del mes de Ju" 
nio de 182Q, estando el Exorno. Senado en su sala de acuerdo 
y en sesiones ordinarias, resolvió S. E. que siendo el objeto 
del Estado de Chile, y el espíritu que anima al ejército desti- 
nado á la expedición del Perú, sacar de la esclavitud y domi- 
nación del Eey de España, á los habitantes de aquellas vastas 
provincias; uniformar el sistema de la libertad civil y nacio- 
nal en toda la América meridional, acabar con los serviles 
partidarios de Fernando VII, que acantonados en aquellos 
puntos sostienen con su acostumbrada obstinación una guerra 
destructora, y constituir unos nuevos estados independientes, 
que unidos para la defensa de la causa común, con los demás 
que ya han conseguido su libertad, nos hagan impenetrables 
á los ulteriores ambiciosos proyectos de los españoles, debia 
aun fijarse las reglas que debe observar el Excmo. General en 
Jefe de la expedición, y acordadas por S. E. quedcS decidido, 
que estas debian limitarse á las instrucciones que deben cum- 
plirse inviolablemente y han de correr bajo los siguientes: 

Artículo 19 En los pueblos á que arribe no usará de la fuer- 
za, sino cuando después de haber convidado á sus habitantes 
con la paz, encuentre una obstinada resistencia. 

Art. 29 Los pueblos y provincias que voluntariamente se 
entregaren, serán tratados como hermanos en común, y en 
particular no se insultarán ni ofenderán las personas, ni los 
intereses, y aun aquellos que no sean adictos á nuestra causa, 
se procurará ganarles con el bien y buen trato, haciéndoles 
entender que el sistema de nuestra libertad civil tiene por ob- 
jeto inseparable, el espíritu de beneficencia y amor á la hu- 
manidad. 

Art. o9 Cuidará que todos los individuos del ejército, obser- 
ven escrupulosamente lo prevenido en el artículo anterior, 
castigando con severidad á los transgresores, y haciéndoles 
conocer que mayores y mas estables conquistas y victorias, se 
consiguen con la buena opinión y fuerza moral, que con el ca- 
ñón y bayonetas. 

Art. 4^ Luego que haga su entrada en algún pueblo, hará 
que juntándose las corporaciones y principales vecinos, hagan 
elección de teniente gobernador ó de gobernador, si fuere ca- 
becera de provincia; de cabildo y demás funcionarios públicos 
en el caso que los antedichos sean contrarios á la causa de lá 
América, consultando en estas elecciones el orden y tranqui- 
lidad pública, y la seguridad de lo que se fuere conquistando. 



—190— 
Art. 59 Que á los gobernadores ó tenientes, y cabildos ele- 
gidos en la forma dicha, pedirá comedidamente cuarteles para 
el ejército, para oficiales, víveres y demás auxilios que se ne- 
cesitasen, de modo que sin ofender en lo menor el justo dere- 
cho de sus propiedades, conozcan todos que son sus lejítimos 
dueños de aquellos territorios, y nuestro ejército no exije de 
ellos, sino los derechos de la hospitalidad, y las justas atencio- 
nes y remuneraciones de unos hermanos que á costa de gran- 
des sacrificios aspiran á sacarles de la esclavitud, y ponerles 
en el goce del precioso don de la libertad civil. 

Art. 6? Hará que todos los pueblos y provincias que volun- 
tariamente se ofrezcan á nuestra amistad, se arreglen los go- 
biernos en la forma que se ha dicho en el artículo 49, y que se 
jure y publique solemnemente la independencia delanacioui 
española, para cuyo efecto, mandará comisionados de repre- 
sentación y probidad que observen una conducta irreprensible, 
y conforme á lo que se previene en los artículos anteriores. 

Art. 79 Que si la capital del Perú y algunos otros pueblos 
se negasen á nueszras reconvenciones de j)az, y fuese preciso 
■ usar ele la fuerza para tomarlos, se eviten en cuanto sea posi- 
ble los saqueos, violencias y demás excesos que ofenden á la 
religión y humanidad. 

Art. 89 Cuidará que en los pueblos tomados por las armas, 
sareunan los patriotas que en ellos hubiesen, para que hagan la 
elección de seis mandatarios como se previene en el artículo 
49 Pero de ningún modo admitirá algún empleo político para 
sí ni para los oficiales. 

Art. 99 En la ciudad de Lima, capital del Perú, se elegirá 
conforme á lo prevenido en dicho artículo 49 un director ó jun- 
ta suprema como agradase á los vocales, que con pleno poder, 
gobierne todas aquellas provincias, separando de los empleos 
políticos y militares á todos los que sean notoriamente contra- 
rios á nuestra causa, subrogando líatriotas de probidad é idó- 
neos para el buen servicio del estado. 

Art. 109 Que solicite de la suprema autoridad constituida 
en la capital, se forme un proyecto de constitución provisoria, 
que siendo voluntariamente suscrita ijor las corporaciones y 
vecinos de todo el estado, se jure solemnemente su observan- 
cia en la metrópoli y en todos los pueblos. 

Art. 119 Para la formación de la constitución se tendrá 
mucha consideración en cuanto lo jjermita el sistema de nues- 
tra libertad, á las antiguas costumbres de aquel Estado, qu« 
no podrán ser alteradas sin pesadumbres y notables senti- 
mientos de sus habitantes, y cuya extirpación debe ser obra 
de la prudencia y del tiempo. 
Art. 129 Por este mismo i^rincij^io en los pueblos que se fue- 



—191— 
ren uniendo á nuestra amistad,no hará la menor novedad en el 
orden gérárquico de los nobles, caballeros, cruzados, títulos &. 
Se. y á cada uno tratará y liará tratar con aquellas distinciones 
que su actual rango exije. 

Art. 139 Cuidará que en ninguna parte de aquel Estado se 
hagan secuestraciones de bienes, sino de aquellos que han fu- 
gado para reunirse con los enemigos do nuestra causa, y de 
las propiedades de los habitantes en la península; pero todo 
estose practicará por las comisiones que para el efecto se nom- 
brarán, por las justicias territoriales á quienes corresponde su 
ejecución y aplicación, de los caudales que de ellos resultasen, 
para el pago del eiército expedicionario y de la escuadra. 

Art. 14® A todos los naturales de aquellas provincias que 
hayan sido contrarios á nuestra libertad, y quieran quedarse 
con nosotros, conformándose con el actual sistema, se les reci- 
birá benignamente, y se les distinguirá á proporción de los 
compromisos que hicieren por nuestra causa. 

Art. 15? Lo mismo se practicará con los habitantes españo- 
les en aquel Estado, bien que en lo interior con aquella caute- 
la que exije la prudencia; pues nunca conviene ceder al ene- 
migo, á no ser que baya dado prácticamente incontestables 
pruebas de su compromiso y conversión, y solo en este caso, se 

• podrá echar mano de los criollos y peninsulares para los em- 
pleos del Estado. 

Art. 169 En las contribuciones mensuales que aquellos go- 
biernos impongan á sus vecinos para los gastos del ejercito, 
escuadra, &. &., encargará á las autoridades para el efecto 
constituidas, alivie á los patriotas en cuanto sea posible, y se 
cargará la mano en primer lugar á los españoles criollos, ter- 

* eos y obstinados, y en segundo á los indiferentes. 

Art. 179 Si considerase ser necesario á la seguridad pública 
desterrar á algunos individuos, oficiará sobre ellos á las auto- 
ridades constituidas, ó tratará verbalmente con ellas, á fin de 
que lo hagan con la cordura y moderacion,?que las circunstan- 
cias ocurrentes exigieren. 

Art. 189 Si algunos eclesiásticos constituidos empleos pú- 
blicos, por ser muy Qontrarios al sistema de nuestra libertad, 
fuese preciso removerlos; se hará por las autoridades consti- 
tuidas, y con aquella consideración que pide su carácter y dig- 
nidad. 

Art. 199 Las iglesias y sus bienes serán en todas sus cir- 
cunstancias inviolables; de modo que, aun tomando algunos 
pueblos por la fuerza, nunca permitirá que se ponga la mano 
en el santuario ni en sus ministros; ordenándolo así al ejército, 
castigando ejemplarmente á los transgresores. 

Art. 209 Cuidará con el mayor celo que la Eeligion Santa 



—192— 
de Jesucristo sea respetada del ejército, y castigará con se- 
veridad á los iDsolentes que hablaren contra las verdades de 
la fé, y stis adorables misterios, escarmentando á los que con 
una conducta inmoral, escandalicen aquellos pueblos. 

Art. 21? Solicitará que los indios sean tratados con lenidad, 
y aliviados en cuanto sea posible, de las graves pensiones con 
que los oj)rimia el pesado yugo español, y que entren al goce 
de la libertad civil, en los mismos términos que los demás in- 
dividuos de aquellas pro 7incias. 

Art. 22? Si fuese preciso levantar algunos cuerpos milita- 
res de los naturales de aquellas i)rovincias cuidará que en 
ellos no se confundan las castas entre quienes siempre se ob- 
servan ciertos principios de rivalidades ofensivas á la naciOD y 
disciplina militar; h^á que de Jos individuos de cada especie 
se formen los cuerpos ó compañías auxiliares. 

Art. 23" ISTo hará novedad alguna sobre la libertad de es- 
clavos, pues esto debe ser privativo de las autoridades que se 
constituyeren, y cuya resolución se debe tratar con mucha cir- 
cunspección; poro sí recibirá en su ejército á todos los negros 
y mulatos esclavos, que voluntariamente se le presentaren sin 
darse por entendido de su libertad, á no ser que concurran 
gravísimas circunstancias que lo exijan. 

Art. 24? En el caso que los esclavos que se le presenten 
sean tantos que su ejército no necesite de todos, y antes bien 
puedan serles perjudiciales, deberá remitir á este Estado el 
número que compongan dos ó mas batallones, salvo en el caso 
de este y el anterior artículo, el derecho de propiedad de los 
amos deberá respetarse para el cubierto proporcional que se 
acuerde por los estados á quienes sean aplicados. 

Art. 25? Cuidará de comunicar cualesquiera resultados ó, 
providencias que tomare el Supremo Gobierno y Senado de 
este Estado, Ínterin se acuerda la remisión de un diputado que 
deberá elejirse con la autoridad é instrucciones necesarias, y 
con quien solo podrán acordarse los asuntos y negociaciones 
diplomáticas y comerciales de ambos Estados; y mandando 
comunicar esta resolución al Excmo. señor Supremo Director, 
ordenó S. E, se le manifestase que si en el cumplimiento de 
los artículos citados se interesa el honor del gobierno, el ma- 
yor aprecio del sistema, y el crédito de laííacion, sería útil que 
SI fuera posible, marchara con la expedición el diputado de 
que habla el presente artículo, y ejecutado firmaron los seño- 
res con el infrascrito secvetíxvio José Ignaeio Cienfuegos. — Fran- 
cisco B. Fontecüla.—Francisco Antonio Ferez.—Juan A. Alcal- 
de.— José Maria déla Bosa.— José María Villarreal, Secretario. 



—193— 



DESTIEERO DE MONTE AGUDO.' 

En la heroica y esforzada ciudad de los Libres del Perú en 
25 de Julio de 1822, reunidos en esta Sala Municipal á las siete 
de la npclie los señores capitulares que abajo suscriben, con 
objeto de deliberar sobre el contenido de una representación 
suscrita por un número crecido de ciudadanos, la que sebabia 
puesto en manos del señor alcalde Don Erancisco Carrillo y 
Madurra,para que se elevase por conducto de esta corporación 
ál Excmo. Señor Supremo Delegado, cuyo tenor era contraído 
á la remoción del H. Señor Ministro de gobierno Don Bernar- 
do Monteagudo por haberse hecho el objeto del disgusto gene- 
ral del pueblo, con sus tiránicas, opresivas y arbitrarias pro- 
videncias, quitando de consiguiente á este benemérito vecin- 
dario la libertad que con la mayor decisión habia jurado. Dis- 
cutida la materia con la atención que requería la gravedad 
del asunto, se acordó apoyarla solicitud y dirigirla con la nota 
respectiva, por medio de una comisión que recayó en los seño- 
res alcaldes Don Francisco Carrillo y Mudarra, y Don Eelipe 
Antonio Alvarado, y el señor síndico interino Don Manuel 
Antonio Baldizan, los que aseguraron á la Municipalidad y 
demás ciudadanos, hallarse reunido el Excmo. Consejo de Es- 
tado con el mismo objeto de esta Municipalidad; y que estando 
concluida la comisión que les fué conferida, podían retirarse 
los ciudadanos que esperaban ansiosos el resultado; los que 
no satisfechos con esta contestación protestaron no meverse 
de la Sala Capitular mientras no supiesen la decisión última, 
lo que habiéndose hecho presente al Excmo. Señor Supremo 
Delegado por medio de los señores vocales Don Manuel An- 
tonio Baldizan, y Don Juan Mancebo contestaron con la reso- 
lución de dicho Excmo. Consejo reducida á que continuase el 
cabildo Ínterin se respondía á su nota: con igual contestación 
se presenció en esta sesión el señor Presidente del Departa- 
mento y de esta Municipalidad Don José de la Eiva- Agüero. 
Y habiéndose acto continuó recibido del Excmo. Señor Supre- 
mo Delegado por conducto del Señor Coronel mayor de plaza 
Don José María Kovoa, la nota en que se expresaba haberse 
admitido la renuncia, enterado el concurso de ciudadanos de 
ella, y no llenando sus ideas exigió ala corporación enérgica- 
mente oficíase á S. E. pidiendo la seguridad personal del expre- 
sado señor Ministro, por las resultas del juicio de residencia 
que debe formársele con arreglo al Estatuto provisorio, y ai 

TOM. Vn. LlTERATUBA -25. 



-194— 
mismo tiempo la seguridad individual de los que habian suscri- 
to. El cabildo conforme siempre con los sentimientos del vecin- 
dario que representa, pasó á S. E. una nota en esos términos. 
En este acto se presentaron los limos. SS. Consejeros de Esta- 
do Don Antonio Alvarez de Arenales,y Conde de Torre-Velar- 
de, ofreciendo á nombre del Supremo Gobierno y del Excmo. 
Consejo, que aldia siguiente se proveerla sobre todos los pun- 
tos á que se contrae la representación del pueblo: este no obstan- 
te el acaloramiento y eficacia que manifestaba por recobrar la 
libertad que conceptuaba perdida, bajo la administración del 
señor Monteagudo, se retiró sereno, concluyéndose así el Con- 
greso á las diez y media de la noche, manifestándose los no- 
bles y uniformes sentimientos que animan á los heroicos habi- 
tantes de esta Capital, que efectúan con la mayor tranquilidad 
y sosiego transformaciones que en otros países menos, virtuo- 
sos, serian causa de torrentes de sangre. — José de la Eiva — 
Agüero, Presidente — Felipe Antonio Alvarado. — Francisco 
Carrillo y Mudarra. — Mariano Tramarria. — Pablo Bocanegra. 
— Agustín Vivanco. — Toribio Alarco. — José Luiz Menacho. — 
Anacleto Limo. — José Freiré. — Juan José García Mancebo. 
. — Pedro Manuel Escobar. — Mariana Carranza. — Tomás For- 
cada. Síndico procurador general. — Manuel Antonio Baldizan, 
Síndico procurador general interino. — ^Manuel Muelle, secre- 
tario. 



SEPARACIOíir DEL ARZOBISPO LAS HERAS. 

He visto con detenida atención el oficio de US. de 27 de 
Agosto en el me participa de orden del Excmo. señor Protec- 
tor del Perú, que S. E. ha advertido con dolor, que se resiste 
á dar cumplimiento á su orden, de qu^ se cierren las casas de 
ejercicios. (1) Ko es lo mismo resistir, que representar sumi- 
samente: lo 19 se ejecuta de mano armada y con violencia; y 
lo 29 con veneración y respeto se exponen los inconvenientes 
que se encuentran; y en este modo está concebido mi oficio. 
Aun me asistía otra razón para manejarme así: y es que la bon- 
dad y religiosidad de S. E. había convenido conmigo, que en 
asuntos eclesiásticos y puntos de religión, acordaría con mi 
dictamen, á fin de no disponer alguna cosa, que violase las 
reglas de la Iglesia. Creo que las indicadas reflexiones me sal- 



(1) Este motivó, el que se suspendiese de las licencias de confesar y pre- 
dicar á varios sacerdotes, y otras causales se promovieron al Ilustrísimo 
Pastorj á lo que se opuso vigorosamente; por lo que, se le ordenó salir del 
país en término de 24 horas. 



—ios- 
varán de la fea nota de resistir á las órdenes del Gobierno, y 
por consiguiente que ya np se mire con dolor lo contenido en 
mi oficio. 

Mas no puedo omitir en significar que me deja en suma 
angustia, y nadando en amargura mi corazón, la prevención 
que US. me hace deque ese Gobierno tiene muchas órdenes 
que dar, y si yo he de oponer á ellas escrúpulos de concien- 
cia, me decida por el partido que debo tomar: en la inteligencia 
de que los decretos que se den, son irrevocables. Esta preven- 
ción tiene un espíritu y sentido mui elevado. Supongamos que 
las órdenes que se han de comunicar, versaran sobre materias 
religiosas ó eclesiásticas, pues en las civ.iles y gubernativas no 
me he significado, sino con mi pronta obediencia- 

?Y cuáles serán estos mandatos? ¿Violarán en algún modo 
á la Iglesia, ó su vijente disciplina? ¿Perjudicarán alguna cosa 
la moral? ¿O tendrán oposición á las máximas del evangelio 
de Jesucristo? pues entonces Dios ha constituido á los Obis- 
pos para que como Pastores y Guardas del rebaño, que él mis 
mo ha adquirido con su sangre, levanten la voz, silven y repre- 
senten el extravío. Les amonesta que no se acobarden á Vista 
de las mayores potestades de la tierra, y que si es preciso 
pierdan la vida y derramen su sangre por un^, causa justa. 
Amenazándolos por el contrario de ser tenidos por perros mu- 
dos, que no ladraron, ni representaron, cuando se perjudicaba 
la salud espiritual de las ovejas. 

Hó aquí que una de las principales obligaciones de los 
Obispos, es defender con vigor el depósito de la fó y de la 
doctrina, que se les ha confiado: y si el perjuicio viene de algu- 
na de las grandes potestades, representarle con respeto y su- 
misión para no hacerse cómplice y participante en él por una 
cobarde condescendencia: de este modo lo practicó con los Em- 
peradores del Oriente San Juan Orisóstomo, y con los del Occi- 
dente San Ambrosio, y con los Pro-cónsules del África San 
Agustín. Eran aquellos los grandes Señores de la Tierra, y 
sin embargo los representaban los Obispos, cuando manda- 
ban alguna cosa, que podia dañar á las máximas de la reli- 
gión ó de su iglesia. 

¿Y será posible, que el Supremo Gobierno de esta ciudad 
prevenga al Arzobispo, que obedezca ciegamente, y aun se 
haga el ejecutor de los decretos que salgan en asuntos religio- 
sos y eclesiásticos, por mas que turben su conciencia, y le pa- 
rezcan opuestos á la doctrina sana y ortodoxa, porque sus de- 
cretos han de ser irrevocables? 

¡Ah! ¡decretos irrevocables! espresion que me parece muy 
fuerte, y poco adoptada de los Juristas y Teólogos, cierto 
estoy que toda autoridad , humana, por grande que sea, y por 



—196— 
bastos y profundos conocimientos que haya adquirido; jama» 
^ liega al grado de infalible en sus decisiones. Siempre es ca- 
paz de ser engañada ó engañarse: por consiguiente nunca sus 
resoluciones deberán ser irrevocables: este privilegio solo tiene 
el Ser Supremo: por eso el señor Fenelon y otros políticos, 
aseguran que es mas glorioso, y acredita tener una alma mas 
elevada aquel Monarca ó Gobierno, que convencido de haber 
algún error contra la religión, la razón ó la justicia, en sus de- 
cretos, los revoca; que aquel que jamás ha errado. En efecto 
querer llevar adelante una orden, porque solo se mandó á pe- 
sar de que se representan inconvenientes, y obstáculos en su 
cumplimiento, opuestos á la moral, á la doctrina evangélica ó 
á las disposiciones de la Iglesia, es nn yugo bien pesado. Pbr 
lo que á mí toca, puedo asegurar que he representado muchas 
veces, y aun he reclamado de las providencias dadas por las 
superiores potestades, las que persuadidas de mis justos fun- 
damentos, las han revocado ó variado. Cuando un Prelado de 
la Iglesia habla en puntos espirituales ó eclesiásticos, es acre- 
edor á que se le oiga, y se atiendan sus razones; pues el mi»- ' 
mo Dios nos amonesta por el Evangelista San Mateo, que 
quien los oye á la misma divininad oye; y quien los despre- 
cia, desprecia al mismo Ser Supremo. ^ 

Ka obstante la referida doctrina, TJS. me dice en su oficio, 
que sino he de obedecer sin réplica, ni representar contra los 
decretos de Gobierno que son invariables, elija el partido que 
me convenga tomar. Ya tengo deliberado este partido, desde 
el 24 de Julio último, desde esta fecha puse mi escrito de re- 
nuncia de esta dignidad Arzobispal en manos de S. E. pidién- 
dole la. admitiese por los justos motivos que le expongo, 
y me diese pasaporte para Panamá; pues mi edad de 80 años 
y mi debilidad, no me permitía tolerar la dureza de los mares 
del Cabo: S. E. condescendió con mi solicitud, y aun me ofre- 
ció me proporcionaría barco para el citado paraje. Si enton- 
ces formalicé mi renuncia por los motivos que expuse, ahora 
la repito de nuevo, agregando á aquellas causas, la de no aco- 
modarme existir en país donde se fuerza al Prelado á que cierre 
su boca, y que ahogue los mas fuertes sentimientos de su con- 
ciencia: sin que le sea permitido dejar de obrar contra ellos. 
ISTací para ciudadano de la patria celestial: este es mi único fin, 
y todo lo que se le oponga me disgusta. Espero, que á la ma- 
yor brevedad se me admita la renuncia, para que quede ali- 
viado de una carga, que ya se me hace insoportable. 

Nuestro Señor guarde la vida de US. muchos años. Lima 
Setiembre 19 de IS21- Bartolomé, Arzobispo de Lima -Al H. 
Señor Ministro de Estado. 



—197— 

SOBEEAKO PAEA EL PERÜ. 
EXCMO. Señoe: 

No obstante de lo insinuado á V. E. en mi anterior nota 
sobre los puntos que debe comprender las instrucciones que 
lleven los señores Garcia y Parrosien encargados de levantar 
el empréstito en Londres. S. E. el Protector me ba prevenido 
diga á V. E., que el Excmo. Concejo no hecbe en olvido co- 
mo punto esencial, el autorizarlos para que soliciten de una 
de las casas reinantes, un príncipe de aptitud y prepotencia 
que rija los destinos del Perúj pues está altamente penetrado 
que el gobierno mas conducente á su felicidad es el monárqui- 
co constitucional, sistema que S. E. sostendrá en caso necesa- 
rio con toda su fuerza física y moral. 

Dios guarde á V. E. mucbos años.-^Lima Abril 2 de 1822. 
— B. Monteagtído (i). 
Al Excmo. Señor Presidente del Consejo de Estado. 



AGREGACIÓN DE GUAYAQUIL. 

JUNTA DE GOBIERNO. 

Guayaquil, Junio 24: de 1822. — Reservado. 
Excmo. Señor: 

La victoria de Picbincba debida á las tropas del Perú apre- 
suró la entrada en Quito del Libertador de Colombia. El Go- 
bierno fió al señor Mariscal Lámar la honrosa comisión de pa- 
sar á felicitarle á su nombre. La felicitación, los varios obje- 
tos que comprendía, y el personage á quien era dirigida, exi- 
gieron la elección de un sugeto del mérito y reputación del se- 
ñor Mariscal. 

En el momento mismo de su partida hemos recibido comu- 
nicación de ese Supremo Gobierno fecha 7 del presente por la 
cual nos participa el nombramiento que' ha hecho en el mis- 
mo de Jefe del E. M. G. del Perú, y la orden que se le habia 



(1) No se ha podido encontrar los demás antecedentes concernientes á 
este asunto, pero es constante llevaron los agentes dichos, el encargo, por 
cuyo motivo el primer CongresOj declaró insubsistentes los poderes conferí 
dos por resolución de 22 de Noviembre de 822. 



—198— 
dirigido para que saliese inmediatamente á servir su destino. 
Esta ocurrencia inesperada, nos hizo entrar en un serio acuer- 
do; y pesando por una y otra parte los inconvenientes, las 
ventajas, y las críticas circunstancias de esta provincia, no he- 
mos podido menos que exigir del señor Mariscal su partida á 
Quito. Esperamos que V. E. no desaprobará esta necesaria 
resolución teniendo presentes los poderosos motivos que nos 
han impulsado. * 

V. E. debe recordar las intimaciones del Libertador á este 
gobierno, sobre la agregación de esta Provincia á la Eepúbli- 
ca: y su derecho parecerá mas fuerte, sostenido hoy por tres 
mil bayonetas. Los jefes, oficiales y parciales que se han reu- 
nido en Quito y sitian á S. E. le han dado los informes mas si- 
niestros de este gobierno, y las noticias mas equivocadas de la 
situación, espíritu y opinión de este pueblo. Se le ha hecho 
creer (y S. E. no se ha desdeñado de descender á dar crédito 
á pueriles imposturas), que toda la Provincia está decidida 
por la Eepública, y que solo el gobierno se opone, oprimiendo 
y violentando la \7oluntad general. Era pues forzoso que se re- 
mitiese á S. E. un sugeto de respeto, de crédito y con toda pre- 
sunción de imparcialidad, que después de cumplimentarle, 
aprovechase la mejor oportunidad de informarle de la verda- 
dera situación de esta provincia, de la libertad sin límite que 
sin degenerar en licencia, le permite el gobierno en materia 
de opinión; que le impusiese de la honradez y liberalidad de 
nuestros principios, y de las artes que han puesto en obra los 
enemigos del orden. Todo con el fin de descubrir los i)lanes 
que se hubiese propuesto el Libertador sobre este pueblo, y 
de suspenderlos ó neutralizarlos si fuese posible. 

Tenemos sospechas, y no leves, de que los jefes de la Eepú- 
blica persuadidos de que el gobierno del Perú, ha puesto to- 
dos los medios de disolver el batallón de ííumancia, proyec- 
tan hacer lo mismo con la división de Santa-Oruz, y que ya 
han empezado á pretestar demoras para su regreso. El señor 
Lámar hará desvanecer los. inconvenientes, apresurará su sa- 
lida, y aun esperamos que á mas de la fuerza propia de la di- 
visión peruana, traiga mil hombres mas de la Eepública para 
que todos se embarquen en este puerto, y vayan con su coope- 
ración á apresurar el dia de gloria que nos prepara V. E. Para 
este efecto es indispensable que V. E. remita transportes; si la 
escuadra no estuviese ocupada en algún otro objeto podría ve- 
nir; y entonces la conducion de las tropas al Callao seria mas 
fácil, mas cómoda y menos costosa. Pero si la división baja 
de la Sierra á ese punto, y no llegan los transportes, entonces 
echaremos mano de los buques de esta bahía, y haremos los 
mayores esfuerzos para aprestar su marcha. V. E. conocerá 



—199— 
fácilmente que ningún otro que el señor Lámar podia prepa- 
rar, facilitar y ejecutar estas operaciones complicadas y sobre 
manera importante al Estado del Perú. 

Desde que recibimos la mencionada intimación del Liber- 
tador el gobierno ha creido iniciada la agresión de esta Pro- 
vincia, y que era inevitable un compromiso entre el Perú y 
Colombia; pues ni esta podría desistir de su intento, en que ha 
cifrado la parte principal de su prosperidad; ni aquel podría 
ver pasivamente el ultraje de un pueblo puesto bajo su pro- 
tección. 

En conclusión, salvar la división del Perú; aumentar su 
fuerza, hacerla útil en la próxima campaña; precaver diferen- 
cias desagradables entre los dos Estados, (cuyor resultados 
podrían ser una guerra civil que aumentando la desolación de 
América, nos desconceptuase y envileciese á los^ ojos de la 
Europa); desimpresionar al Libertador de las absurdas y de- 
testables ideas que se le han sugerido contra este gobierno; 
y en fin evitar que los horrores de la discordia sean el fruto 
de los sacrificios de este pueblo por su libertad, por la de las 
provincias comarcanas, y por lia causa americana; tales han 
sido los motivos poderosos que nos han obligado á creer que 
el señor Mariscal Lámar haría un servicio mas importante á 
la Patria, y al Perú particularmente, partiendo á Quito antes 
de ir á servir el destino con que acaba de honrarle su gobierno. 

Dios guarde á Y. E. muchos años. — José de Olmedo, — Exce- 
lentísimo señor, Supremo Delegado del Perú. 



MINISTERIO DE ESTADO. 

Todos los gobiernos conocen la necesidad de emplear el 
premio y el castigo para dirigir á los pueblos según el plan 
que cada uno se propone: la gran diferencia consiste en los 
medios que adoptan, y en los objetos sobre que se versa el 
ejercicio del poder distributivo. Alguna vez la virtud sufre, y se 
remunera el crimen, y estos ejemplos se repiten cuando se vé 
con indolencia la suerte pública, ó se desea con Ínteres su em- 
peoramiento y ruina. lííada tenia antes que esperar el hom- 
bre de mérito, el genio emprendedor, el artesano industrioso, 
en fin ningún individuo llamado á gozar entre sus semejantes, 
un grado de prosperidad igual á sus ventajas y aptitudes. El 
talento era un don funesto de la naturaleza, porque á mas de 
excitar aversión hacia convencer mejor la gravedad del ultra- 
je que infería la fuerza á la razón. Pero ya está resuelto el 



-^200— 
problema: existe hoy en el mundo un poder más fuerte que el 
de los tiranos: la filosofía habla en todas partes, y no son me- 
nos rápidos sus progresos donde encuentra resistencia, que 
donde su voz es oida con admiración. Para remover entre no- 
sotros los obstáculos que oponia la política del gobierno anti- 
guo al fomento de las lucesj se ha calculado entre otros medios 
en el decreto siguiente: 

EL SUPEEMO DELEGADO 

JSe acordado y decreto: 

19 En la semana en que se celebre el Aniversario de la In- 
dependencia del Perú, se distribuirán en las capitales de to- 
dos los departamentos libres 20 lotes de remuneración y 3 me- 
dallas cívicas (1) á los que las hayan merecido, según el tenor 
de este decreto: 

29 El valor de los lotes de remuneración, será el que sigue 
en esta capital: dos de á 500 pesos, dos de á 400: dos de á 300: 
tres de á 200: ocho de á 100 y tres de á 65: en las capitales de 
los demás departamentos, el valor de los lotes será la mitad 
de estos, siendo el mas alto dé 250 pesos, y el último de 32 y ¿. 

39 Las medallas serán de oro, conforme al modelo que se 
dará por el ministerio de Estado. 

49 Los lotes de remuneración y las medallas, las dará el 
Supremo Gobierno en esta capital, y fuera de ella los presi- 
dentes de los departamentos: 

59 Se prohibe toda solicitud que tenga por objeto estos 
premios, pues ellos deben darse, sin previa demanda, en rigo- 
roso ejercicio de lajusticia distributiva: 

69 Los lotes de remuneración se distribuirán indistinta- 
mente á todo profesor que haya desplegado mas talento y 
aplicación, cualquiera que sea la ciencia ó arte en que se ejer- 
cite, recomendándose especialmente á aquellos que tienen 
mas influencia en el bien común, en el decoro público, y en la 
forma de las costumbres: los comerciantes, hacendados, y has- 
ta los menestrales que tuviesen la opinión pública en favor de 
su mayor dedicación, método y buena fó en todos sus empe- 
ños: los que hubiesen mostrado mas interés por el fomento de 
algún ramo industrial propio del país ó introducido en él otros 
que no eran conocidos: en ñn, todos los que en cada año ha- 
yan contribuido notablemente á aumentar la prosperidad del 
Perú, en cualquier ramo de los de que ella depende; 

7? Las medallas cívicas se distribuirán á. los funcionarios 



(l^ Estas se repartieron por el Congreso á los generales Tagle, Santa- 
Cruz y Eiva-Aguero. 



—201— 
públicos, que aunque iguales á los demás en sus intenciones, 
hayan tenido la oportunidad de acreditar mejor la eficacia de 
su celo y su carácter incorruptible: los ciudadanos que por ac- 
tos eminentes de virtud, generosidad y patriotismo, hayan me- 
recido el aplauso y reconocimiento público: 

89 Las calificaciones para ambos premios se harán en las 
municipalidades de las capitales, con intervención del Fiscal 
departamental, y á ellas remitirán las subalternas una «lista 
de las personas mas dignas: 

99 El gobierno expedirá á favor de los que considere mas 
dignos los títulos de remuneración, y los remitirá á la misma 
Municipalidad, para que en un acto público y solemne, los dis- 
tribuya á los interesados, y en su virtud reciban el lote ó me- 
dalla que les corresponda. 

El Ministro de Estado queda especialmente encargado de la 
ejecución de este decreto, y de presentarlo al Congreso gene- 
ral constituyente, para que en memoria del gran dia del Perú, 
y á beneficio de su prosperidad, se sancione para siempre. 

Dado en Lima á 29 de Abril de lS22.—Torre-Tagle—P. O. 
de S. JE. — B. Monteagudo. 



SOSTENIMIENTO DE EIVA-AGÜEEO. 

"Beunidos en el gabinete de S. E. el Presidente de la Eepú- 
blica, los señores: General de Brigada D. Antonio Pedro Bor- 
goño. Jefe del Estado Mayor; coroneles D. Antonio Gutiérrez 
de la Fuente del regimiento de Húsares de laUnion: D. Eamon 
Yasquez de Novoa, del batallón de infantería Trujillo; Don 
José Luis de Orbegoso, comandante de los Cazadores de la 
Escolta, teniendo á la vista las comunicaciones oficiales diri- 
gida^ por el Gran Mariscal D. José Bernardo Tagle, y los de- 
cretos impresos del General de División de Colombia Anto- 
nio José de Sucre; y deseando cumplir con los juramentos sa- 
grados y su honor militar, uniformemente resolvieron: soste- 
ner á costa de su propia vida, la independencia del Perú de 
toda nación extranjera, y hacer respetar los derechos de la 
Eepública peruana, atrozmente ultrajados: del mismo modo 
que evitar oportunamente la anarquía que asoma al Perú, sos- 
tenida por personas extrañas del territorio de la Eepública. 
En su consecuencia unánimemente se decidieron á no recono- 
cer otra autoridad civil ni militar, que la del Presidente de la 
Eepública Gran Mariscal D. José de la Eiva-Agüero, como 
ToM* vu. Literatura — ^26 



—202— 
única legítima, emanada por la voluntad general de los pue- 
blos libres, y proclamada por los ejércitos del Perú: que para 
llevar adelante el plan de operaciones militares, que ponga 
término á la guerra civil, y asegure la independencia del Esta- 
do, se dirija un tanto de esta acta al General en Jefe del Ejér- 
cito del Sar el de División D. Andrés de Santa-Cruz, para que 
en el mismo momento que llegue á sus manos, reembarque to- 
do su ejército, y recojiendo cuanto buque de transporte hubie- 
se desde Arica á Pisco, se dirija á los puertos del ]!^orte de 
Lima el referido General Santa-Cruz, escoltando con todos 
los buques de guerra que componen la Escuadra que manda 
el Vice- Almirante D. Jorge Guisse, en donde pueda entablar 
comunicaciones con el legítimo Gobierno del Perú y el Ejérci- 
to que se halla bajo sus órdenes. Que, si poruña medida mili- 
tar se viese éste obligado á retirarse á la Sierra ó montaña, 
para conservarse hasta la llegada del General Santa-Cruz con 
su Ejército, cuide este de ponerse en comunicación en cual- 
quiera punto que se halle situado el Pi'esidente de la Eepúbli- 
ca y Ejército peruano, i)ara de ese modo combinar las opera- 
ciones que deben salvar el Perú, y poner término a los furo- 
res de la anarquía, que de otro modo haria precisamente su- 
cumbir al Perú. Esta medida se espera del acendrado patrio- 
tismo del General Santa-Cruz, que será exacta y puntualmen- 
te cumplida por parte del referido Genera], sean cual fueren 
las ventajas que hubiesen conseguido en las provincias del Sur, 
como que todas ellas serian efímeras ó insubsistentes, hallán- 
dose como se halla el Perú, en la mas completa anarquía, y 
no pudiendo x^or consiguiente contarse con los auxilios de los 
aliados para sostener j)or mas tiempo la lucha contra los espa- 
ñoles. Por esta razón, se repite, espera la Junta de jefes que el 
General Santa-Cruz bajo la mayor reserva se embarque sin 
pérdida de instante, sin que nadie del ejercito ni de aquellos 
pueblos sea sabedor de su resolución; y si, lo que no se presu- 
me la junta, omitiese este x^íiso el referido General Santa- 
Cruz, desde ahora se le hace responsable á la pérdida del Perú, 
como que se vuelve á decir, sin la conservación del orden in- 
terior, y obediencia á la suprema autoridad del Estado, no es 
absolutamente i)osible el que el ejército del Perú -pueda con- 
servar las ventajas que haya adquirido, ni aun existir p(¿r mu- 
cho tiempo; y por el contrario, reuniéndose por la parte del 
norte de Lima con el ejército de reserva, podrán ambos ejér- 
citos peruanos unidos, conseguir afirmativamente ventajas so- 
bre la división española situada en Jauja, al tiempo mismo 
que la mayoi? parte de fuerzas españolas se hallan sobre Are- 
quipa y Cuzco; mayormente cuando la división auxiliar que 
manda en el Sur el general Alvarado, en vista de la conducta 



—203— 
que se ha observado en las tropas auxiliares, debe cooperar, al 
mismo tiempo que el ejército español, á la destrucción de nues- 
tro ejército del Sur. Por consecuencia de todo, es de parecer la 
junta, que S. E. el Presidente de la República oficie con testi- 
mouio de la acta al mencionado señor General D. Andrés de 
Santa-Cruz, para que luego, se embarque con todo su ejér- 
cito, y venga con la Escuadra en los términos que van expre- 
sados, procurando venir en convoy riguroso con la escolta de 
todos los buques de guerra, á fin de que no sufra algún desvio 
ó estorcion por hostilidad. Igualmente se le previene, que si 
hubiese llegado allí la División de Ohile, le deje las instruc- 
ciones competentes al tiempo de darse á vela, i)ara que no su- 
fra algún descalabro por la separación del ejército del Perú; y 
á los pueblos y gobernadores las que corresponden, haciéndo- 
les entender que se vé en la presicion de dar un golpe á los 
enemigos, separándose ]3or algún tiempo de eseterritorio, que 
jamás abandonará; pero de ninguna manera les diga el objeto 
ni el punto á donde se dirige con sus tropas, pues de ello re- 
sultarían graves y funestas consecuencias, como que en el se- 
creto consiste el éxito de la empresa. Finalmente, si como 
cree la junta, el general Santa-Oruz parte con la celeridad del 
rayo á dar la libertad al Perú, este ejército titulado de reser- 
va, se sostendrá á todo trance; pero si faltase el apoyo del que 
manda el general Santa-Oruz, desde ahora se protesta, de que 
su pérdida, que dentro de dos meses es infalible si permanece 
aislado, será debida, no á la falta de esfuerzo de sus jefes y 
tropa, sino al abandono en que los deje el General que manda 
el del Sur. Del mismo modo ha dispuesto la junta que se pre- 
venga al general Santa-Oruz, tenga la mayor vigilancia en 
sus tropas, respecto de que hay indicios seguros de que por 
los disidentes hay tramados planes contra su vida y disolución 
délas tropas. Sobre todo, no duda la junta de que en un to- 
do cumpla el general Santa-Oruz con las prevenciones que se 
le hacen para su pronto reembarque; y así, solamente calcula 
la junta sobre el tiempo en que debe llegar esa división á es- 
tas costas, á donde dirigirá sus comunicaciones, bajo las pre- 
cauciones mas oportunas, á fin de que no sean interceptadas, 
tanto en la mar como en tierra, valiéndose de personas de to- 
da su confianza. Todo lo que firmaron en la ciudad de Truji- 
11o á 2 de Agosto de 1823.— José de la Riva-Agüero — Pedro 
Antonio Borgoño. — Antonio Gutiérrez de la Fuente. — Hamon 
Novoa. — Luis José Orhegoso. 



-204— 



PEOCLAMA. 

Pernanos: El Congreso constituyente del Perú me acaba de 
honrar con su ilimitada confianza. Al terminar sus sesiones 
me ha conferido su poder supremo dictatorial. 

Peruanos: Las circunstancias son horribles para nuestra 
. Patria: vosotros lo sabéis; pero no desesperéis de la Eepública. 
Ella está espirando pero no ha muerto aún. El ejército de Co- 
lombia está todavía intacto, y es invencible, Esperamos ade- 
más diez mil bravos que vienen de la Patria de los Héroes de 
Colombia. |,Quereis mas esperanza? 

Peruanos: En cinco meses hemos esperimentado cinco trai- 
ciones ó defecciones; pero os quedan contra millón y medio de 
enemigos catorce millones de americanos que nos cubrirán con 
el escudo de sus armas. La Plata, Chile, Méjico, y Colombia 
están por vosotros. La justicia también os favorece, y cuando 
se combate por ella, el cielo no deja de conceder la victoria. 

Peruanos: Sed pacientes, y esperadlo todo de vuestros in- 
victos hermanos de armas, porque ellos no cuentan con una 
ciega fortuna como los españoles, sino con sus pechos genero- 
sos. El campo de batalla dirá' á quien pertenece el Perú si á 
los hijos del acaso ó á los hijos de la gloria. 
Cuartel General en Pativilca á 13 de Febrero de 1824. 

Bolívar, 



PEOCLAMA A LOS SOLDADOS DEL EJEECITO 

VENCEDOR EN AYA CUCHO. 

Soldados: habéis dado la libertad á la América Meridional 
y una cuarta parte del mundo es el monumento de vuestra 
gloria. ¿Donde no habéis vencido? 

La América del Sur está cubierta de trofeos de vuestro va- 
lor; pero Ayacucho, semejante al Chimborazo, levanta su ca- 
beza erguida sobre todos. 

Soldados: Colombia os debe la gloria que nuevamente le . 
dais: el Perú vida, libertad, y paz. La Plata y Chile tambieu 
os son deudores de inmensas ventajas. La buena causa: la 
causa de los derechos del hombre, ha ganado con vuestras ar- 
mas su terrible contienda contra los opresores. Oomtemplad 



—205— 
pues, el bien que habéis hecho á la humanidad, con vuestros 
heroicos sacrificios; 

Soldados: recibid la ilimitada gratitud que os tributó á 
nombre del Perú. Yo os oíVesco igualmente, que seréis recom- 
pensados, como merecéis, antes de volveros á vuestra hermo- 
sa patria. Mas no,jamas seréis recompensados dignamente: 
vuestros servicios no tienen precio. 

Soldados peruanos: vuestra patria os contará siempre en- 
tre los primeros salvadores del Perú. 

Soldados Colombianos: centenares de victorias alargan 
vuestra vida hasta el término del mundo— Cuartel general en 
Lima, á 25 de Diciembre de 1824. — boltvak. 



HISTORIA. 

BE 



LA ION JA- ALFÉREZ 



ESCRITA POR ELLA MISMA. 



G^s^^^?r^ 



ADVERTENCIA. 



Libro escasísimo es la Historia de la Monja-Alferez Da- Ga 
talina de Arauso, escrita por ella misma, y cediendo á las jns 
tancias de muclias personas, Le creído conveniente reimpri 
mirlo. Las aventuras de esta mujer-hombre ofrece gran inte- 
rés histórico, y acaso darán luz sobre algunos sucesos que se 
relacionan con el Perú. 

"Quisiera yo, en verdad, dice el prologuista de este curioso 
''libro, que mi heroína hubiese merecido este nombre por sus 
"virtudes; que hubiera utilizado las grandes calidades de que 
"la dotó la naturaleza; que de su claro entendimiento, de aque- 
"llas disposiciones felices con que en las variadas situaciones 
"de su vida mostró toda la extencion de su capacidad, hubiese 
"hecho un uso acertado y noble, ilustrando su sexo por la su- 
"perioridad de su razón; que su ánimo exforzado y varonil 
'^exenta de las manchas de los delitos, renunciando á la triste 
"celebridad de jaques, espadachines y perdonavidas, se hubie- 
"ra exclusivamente empleado sobre el campo del honor en 
"añadir nuevos timbres á las glorias de su patria. Mas por des- 
"gracia la D^ Catalina de Erauso está muy distante de ser un 
"modelo de imitación. Mezcla extraña de grandeza y de fu- 
"nestas inclinaciones, su valor es las mas veces irrascibilidad 
"ciega y feroz su ingenio travesura, y sin merecer el nombre 
"de grande tiene que contentarse con el de muger extraordi- 
"naria y peregrina, y no puede reclamar aquella admiración, 
"aquella especie de culto que las generaciones reconocidas 
ToM. VII Literatura — 27 



—210— 
"tributan solo al empleo útil de los talentos, al uso justo y be- 
"neficio de la fuerza, al heroísmo de la virtud. 

"Sin embargo, yo be creido que su historia debe ser publi- 
"cada; su memoria trasmitida á la posteridad, como un nuevo 
"ejemplar que aumenta la colección de estos fenómenos raros, 
"que así merecen exitar la curiosidad del fisiólogo y del filóso- 
"fo, como la del hombre público. Al notar por ejemplo que en 
"esta muger asambrosa la fuerza de sus músculos, la rigidez y 
"dureza de su organización, sus calidades varoniles llevan 
"consigo la extinción absoluta de las pasiones y deseos pro- 
"pios de su sexo [1] el primero podrá examinar, si estos en la 
"economía animal están vinculados á la conformación exter- 
"na ó interna de ciertos órganos; si en ellos debe localizarse 
"su acción, ó si teniendo en otro su residencia x)rimitiva, los 
"estímulos que por lo común en aquellos aparecen y sentimos, 
"son puramente simpáticos, en términos que, por decirlo así, 
"un individuo de la especie humana, con todas las apariencias 
" esteriores de su sexo, pueda real y verdaderamente ijertene- 
"cer á otro; mientras que el filósofo observando que esta mu- 
"ger extraordinaria no solo se olvida del suyo en las acciones 
"comunes á los dos, sino en aquellas en qne esencialmente 
"consiste la diferencia de entrambos, y que llega hasta adqui- 
"rir, y sentir las inclinaciones y deseos del sexo opuesto, [2] 
"deducirá de este fenómeno ideológico y moral, hasta qué 
"punto la influencia de nuestros juicios habituales, y por con- 
"secuencía la acción de la educación, es decir, la de los ejem- 
"plos y hechos repetidos son capaces de modificarnos, de alte- 
"rar y trastornar los movimientos menos dependientes al pa- 
"recer de nuestra voluntad, las leyes mas mecánicas de nues- 
"tra organización: deponiendo entrambos en el santuario del 
"legislador el fruto de tales y tan interesantes observaciones, 
"que de justicia reclaman su primera atención. ¡Qué de virtu- 
"des malogradas en la sociedad, qué de crímenes no deshon- 
"ran la historia de lii humanidad por los viciosos sistemas, ó 
"el abandono de la educación! El heroísmo y la atrocidad no 
"son acaso en su origen sino una disposición á todo lo que es 
"grande y desmesurado; un problema que la educación resuel- 
"ve en un sentido ó en otro. ¡Cuántos de aquellos que ejerci- 



[IJ Su castidad es eu mi dictamen el punto mas incontestable de su his- 
toria, y sin embargo, no es creiblc que la que tan constantemente observó, 
fué por respeto á los preceptos del Decálogo. ¿Cómo por principios de mo- 
ralidad podia respetar el que la i)roscribe, quien con tan poco escrúpulo in- 
fringía los que le siguen y preceden? No liabia nacido Catalina de Erauso 
para refi'euar sus pasiones. La que no pareció fué porque no la tuvo. 

[2] Eesulta de la vida que le gustaba no los hombres sino las mugeres, 
y entre estas las boaitas y no las feas. 



—211— 
"taron á su funesta sagacidad ea corromper la moral pública, 
"en violar las leyes á fuerza de dolosa disimulación, de rate- 
aras trampas y ardides, y que hubo de estigmatizar al fin el 
"hierro de la infamia, dirigido su ingenio por una buena edu- 
"cacion habrían servido con sus talentos al triunfo de la jus- 
"ticia y del orden, al bien de la humanidad!'' 

Espero que esta reimpresión sea bien acojida por los lecto- 
res americanos á quienes he consagrado mis tareas de compi- 
lador. 

Lima, Setiembre de 1875. 

Manuel de Odriozola. 



HISTORIA 



DE 



LA MONJA ALFÉREZ. 



Nací yo D? Catalina de Eraiiso en la villa de San Sebastian 
de Guipuscoa, en el año de 1585 [1] hija del capitán D. Mi- 
guel de Erauso y de D^ María Pérez de Galagarraga y Arce, 
naturales y vecinos de dicha villa [2]. Criáronme mis padres 



[1] Consta por su partida bautismal que uació en el de l.')92. Después de 
recibido este docmuento, uotando una diferencia de siete años, que el ma- 
nuscrito se lleva adelante en todas las citaciones hasta el año de 1603, tia- 
té de salir de la sospecha que llegó á causarme, si estíiria dicha partida 
equivocada, haciéndola reconocer de nuevo en el libro primero de bautiza- 
dos de la Parroquia de San Vicente Mártir de la ciudad do San Sebastian, 
que se halla al folio 21; y habitíndose encontrado que es en efecto la trigé- 
sima séptima de dicho año de 1592, es visto que no hay cojiformidad entre 
la relación de la Monja Alférez y este documento auténtico; que aparece 
sin enmienda ni testadura alguna que autorice la duda. Por el reconoci- 
miento escrupuloso que se hizo esta segunda vez del referido lilu'o, que sien- 
do el primero de bantizados,desdequese erigió dicha Parroquia, dio princi- 
pio en el año de 1588; resulta que fueron bautizados en ello, en 1590, Jua- 
"nes de Erauso, en 1591, Isabel de Kraiiso, y en 1502, Catalina de Erauso: 
todos hijos de Miguel de Erauso y do Maria Pérez de Galarraga, su muger, 
y de consiguiente hermanos carnales. No aparecen en él las partidas de 
otros hermanos que tuvo Da. Catalina, y señaladamente Maria Juana y Ja- 
cinta de Eraxiso; de cuya existencia no se puede dudar, sin embargo, por 
constar en el libro de profesiones y asientos del Convento del Antiguo; sin 
duda porque fueron bautizados en otra pila, como sucedió con su hermano 
Miguel. 

[2] La ciudad actual de San Sebastian se tituló villa desde tiempo inme- 
morial, hasta que el año de 1660 pasó á ella el señor D. Felipe IV con su 



—214— 
en su casa con otros mis hermanos hasta tener cuatro años. 
En 1589 me entraron en el Convento de San Sebastian el An- 
tiguo de dicha villa; [1] que es de monjas dominicas, con mi 
tia T>^ Úrsula de Unza y Sarasti, prima hermana de mi madre, 
Priora de aquel convento, [2] donde me crié hasta tener quin- 
ce años, y entonces se trató de mi profesión. Estando en el 
año de noviciado ya cerca del fin se me ofreció una reyerta 
con unamonjaprofesallamadaD^OatalinadeAliri, [3] que viu- 
da entró y profesó, la cual era robusta, y yo muchacha, me 
maltrató de manos, y yo lo sentí. A la noche del 18 de Marzo 
de 1600, [4] víspera de San José, levantándose la comunidad 
á media noche á maitines, entre en el coro, y halló allí arrodi- 
llada á mi tia, la cual me llamó, y dándome la llave de su 
celda, me mandó traerle el Breviario. Yo fui por él, abrí y to- 
mólo, vi allí en un clavo colgadas las llaves del convento: de- 
jeme la celda abierta, y volvíle á mi tia la llave y el Breviario. 
Estando las monjas en el coro y comenzados ya los maitines 
con solemnidad, á la primera lección llegué á mi tia y le pedí 
licencia porque estaba mala. Mi tia, tocándome con la mano 



hija Da. María Teresa de Austria, con motivo de los desposorios que se 
iban á celebrar entre ella j D. Liüs XIV de Francia, después de la paz del 
Pirineo, y agradecido el monarca á los mnclios obsequios que recibió del 
vecindario, de motn propio la honró con el título de ciudafl. Sin embargo, 
no fué hasta 7 de Marzo de 1662 que expidió el diploma correspondiente. 

[1] Este convento, que se halla unido á la Parroquia de San Sebastian 
el Antiguo, como se dirá mas adelante, se llama así por ser tradición en 
aquel país, que allí fué el sitio donde estuvo la primera población de este 
nombre. 

[2] En el manuscrito se llama esta monja Da. Ui'sula de Sarauste, en cu- 
yo apellido, así como en haber sido Priora, hay precisamente equivocación. 
La única monja de este nombre que se encuentra en los libros y asientos 
de este convento, es Da. Úrsula de Unza y Sarasti, que profesó en el año de 
1581: pero no consta quejamás hubiese sido Priora. Lo que pudo suceder 
es, que en el tiempo que la cita Da. Cataliua, estuviese tal vez siendo pre- 
sidenta, por ausencia ó enfermedad de la Priora y Supriora, á causa de al- 
guna enfermedad que reinase, como sucedió en el año de 1603, en que por 
esta causa salieron fuera del convento muchas religiosas. 

[3] En el manuscrito se llama esta monja Da. Cataliua Alizi: pero esto 
es un error conocido del copista, no habiendo duda de que su apellido era 
Aliri, según resulta del libro de profesiones del convento. Profesó esta mon- 
ja en el año de 1605 y falleció en 1657, habiendo sido Priora quince años, 
como se puede ver en el documento número 2 del Apéndice. 

(4] Una vez establecido el año del nacimiento de la Monja- Alférez en 
1585, era preciso que toda la relación se llevase adelante este "error, como 
sucede en el caso presente: pero habiendo nacido indudablemente nuestra 
lieroina en 1592, no tenia en la fecha á que se refiere este suceso mas que 
ocho años, cuando por otra parte nos asegura la misma Da. Catalina que 
tenia quince, y que estaba cercana á profesar. Ademas de esto, tenemoa un 
documento incontestable en el libro de caja del convento, en el que consta 
su existencia en él hasta Marzo de 1607, según puede verse en el número 
2 del Apéndice. 



—215— 
en la cabeza, me dijo: anda acuéstate. Salí del coro, tomó una 
luz, fuíme á la celda de mi tia, y allí cojí unas tijeras, hilo y 
una aguja: tomó unos reales de á ocho que allí estaban, las lla- 
ves del convento y salí, faí abriendo puertas y emparejándo- 
las, y en la última que fué la de la calle, dejé mi escapulario 
y me salí á la calle sin haberla visto ni saber por donde echar, 
ni á donde irme: tiró no sé por donde, y luí á dar en un casta- 
ñar que está fuera, y cerca á las espaldas del convento, y aco- 
jíme allí, estuve tres dias trazando, acomodándome y cortan- 
do de vestir. Cortó ó hice de una basquina de paño azul con 
que me hallaba, ,uuos calzones de ini fandallin verde de per- 
petúan que traia debajo, una ropilla y polainas: el hábito me 
lo dejé por allí, por no ver que hacer de él. Cortóme el cabe- 
llo y lo tiré por allí, par^í la tercera noche y eché no sé por 
donde, y fui calando caminos y pasando lugares por alejarme 
y vine á dar a Victoria, que dista de San Sebastian cerca de 
veinte leguas, á pié y cansada, sin haber comido mas que yer- 
bas que toijaba por el camino. 

Entró en Victoria sin saber á donde acogerme: á pocos dias 
me halló con el doctor Don Francisco de Corral tacatredático 
de allí, el cual me recibió íácilmente sin conocerme y me vis- 
tió: era casado con una prima hermana de mi madre, según 
luego entendí, pero no me di á conocer. Estuve con él cosa de 
tres meses, en los cuales él vióndome leer bien el ]atin,se me 
inclinó mas, y me quiso dar estudio; viéndome reusarlo me por- 
fió, y me instaba hasta ponerme las manos. Yo con esto deter- 
minó dejarle, y lo hice así: cogí le algunos cuartos, y concer- 
tándome con un arriero que partía i)aia Valladolid en doce 
reales, partí cou él, que dista cuarenta y cinco leguas. 

Entrando en Valladolid, donde estaba entonces la corte, me 
acomodé en breve porx)age de Don Juan de Idiaquez, Secre- 
tario del Eey el cual, rae vistió luego bien, y llamóme allí Eran- 
cisco Loyola, estuve allí bien hallado siete meses. Al cabo de 
ellos estando una noche á la puerta con otro page compañero, 
llegó mi padre y nos preguntó si estaba en casa el señor Don 
Juan; respondió mi compañero que sí: dijo mi padre que le 
avisase que estaba allí: subió el page, quedándome yo con mi 
padre sin hablarnos palabra, ni el conocerme. Volvió el page 
diciendo que subiese, y subió yendo yo detras de él: salió Don 
Juan á la escalera, y abrazándolo dijo: señor capitán ¡que bue- 
na venida es esta! Mi padre habló de modo que él le conoció 
que traia disgusto, entró y despidió una visita con que estaba, 
y volvió y sentáronse, le preguntó qué había de nuevo, y mi 
padre dijo, como se le habia ido del convento aquella mucha- 
cha, y eso lo traia ijor los contornos en su busca. Don Juan 
mostró sentirlo mucho por el disgusto de mi padre, y porque á 



—216— 
mí me quería mnclio, y por la parte de aquel convento, de don- 
de era él patrono por fundación de sus pasados (1), y por parte 
de aquel lugar de donde era él natural. Yo qne oí la conver- 
sación y sentimientos de mi padre, salime atrás y faíme á mi 
aposento, cogí mi ropa y me salí, llevándome cosa de ocho do- 
blones con que me hallaba, y fuíme á un mesón donde dormí 
aquella noche, y donde entendí de un arriero, que partía por 
la mañana para Bilbao; y aj listándome con él partimos á la 
mañana, sin saberme yo que hacer ni adond^ir, sino dejarme 
llevar del viento como una pluma. 

Pasado un largo camino, me parece como de cuarenta le 
guas, entré en Bilbao donde no hallé albergue ni comodidad, 
ni sabia que hacerme. Diéuonme allí entre tanto unos mucha- 
chos en reparar y cercarme hasta verme fastidiado, hube de 
hallar unas piedras y tirarlas, y hubo á uno do lastimar, no sé 
donde por que no lo vi, prendiérome y me tuvieron en la cár- 
cel un largo mes hasta que él hubo de sanar y me soltaron, 
quedándoseme por allá unos cuartos, sin mi gasto preciso. De 
allí luego salí, y níe pasé á Estella de íí'avarra, que distará 
unas veinte leguas á lo que me parece. Entró en Estella don- 
de me acomodé por page de Don Carlos de Arellano, del há- 
bito de Santiago, en cuya casa y servicio estuve dos años bien 
tratado y vestido. Pasado este tiempo, sin mas causa que mi 
^'usto, dejé aquella comodidad y me pasé á San Sebastian mi 
I>atria, diez leguas distante de allí, y me estuve sin ser de nadie 
conocido, bien vestido y galán; un (lia oí misa en mi convento, 
la cual oyó también mi madre, y vi que me miraba y no me 
conoció, acabada la misa unas monjas me llamaron al coro, y 
yo no dándotiie x)or entendido, les hice muchas cortesías y lue- 
go me fui. Era esto entrado ya el año de 1603 (2). Pasóme de 
allí en el jíuerto del Pasaje que dista una legua: me alié allí 
el capitán Miguel de Borroiz, de partida con un navio suyo 
IJara Sevilla: le pedí que ine llevase y ajustóme con él por cua- 
renta reales, me embarqué y partimos, bien en breve llegamos 
á San Lucar: desembarcado en San Lucar partí á ver á Sevi- 
lla, y aunque me convidaba á detenerme, estuve allí solo dos 
dias, y luego rae volví á San Lucar. Hallé allí al capitán Mi- 
guel de Bchazarreta, naturalde mi tierra, que lo era de un pa- 



(1) Este convento de monjas Domíuicíis que está miido á la Parroquia 
de Sau Sebastian el Antiguo, le fimdaron en el año de ]546 D. Alonso de 
Idiaquez del Consejo d(! Estado y Secretario del Emi)erador Carlos V, Co- 
mendador do Estremadura del óvdeu de Santiago, y su muger Da. Engra- 
cia de Olazábal. Ambos yacen sepultados en un lado del altar mayor. 

(2) El manuscrito dice 1602, pero debe ser T603, puesto que según la re- 
lación de la Monja- Alférez, van corridos tres años desde que salió del con- 
vento, según se ijuede ver en el cómputo del Apéndice. 



—217— 
tache de galeones de que era general D. Luis Fernandez de 
Oórdova, y de la armada D. Luis Fajardo, año de 1603, (1) que 
partia para la punta de Araya. Sentó plaza de grumete en un 
galeón del capitán Estevan Eguiño, tío mió, primo hermano 
de mi madre, que vive hoy en San Sebastian, me embarqué y 
partimos de San Lucar, Lunes Santo, año de 1603. 



11. 



Pasó algunos trabajos en el camino por^er nuevo en el ofi- 
cio. Inclinóse mi tio sin conocerme y hacíame agasajos, oído 
de donde era y los nombres supuestos de mis padres que yo 
di, no me conoció y tuve en ól algún arrimo. Llegamos á la 
Punta Araya, hallamos una armadilla enemiga íbrtiñcada en 
tierra, y nuestra armada la echó de allí (2). Llegamos final- 
mente en Cartagena de las Indias, y estuvimos allí ocho días. 
Híceme allí borrar la plaza de grumete y pasé á servir al di- 
cho capitán Eguiño mi tio; pasamos á líombre de Dios y estu- 
vimos allí nueve dias, muñéndosenos en ellos mucha gente: 
10 cual hizo dar mucha prisa á partir. 

Estando ya embarcada la plata y aprestado todo para par- 
tir la vuelta de España, yo le hice un tiro cuantioso á mi tio 
cogiéndole quinientos peses, á las diez de la noche cuando él es- 
taba durmiendo, salí y dije a los guardas que me enviaba el ca- 
pitana un negocio á tierra: dejáronme llanamente pasar como 
me conocían; salté en tierra y nunca me vieron mas. De allí á 
una hora dispararon pieza de leva y zarparon echos á la vela. 

Allí, levada ya la armada, me acomodé con el capitán Juan 
Ibarra, factor délas cajas reales de Panamá, que hoy vive. De 
allíá cuatro ó seis dias nos partimos para Panamá donde él 
vivia. Estuve con él cosa de tres meses: hacíame poca como- 
didad que era escaso, y hube allí de gastar cuanto de mi tio 
habia traído, hasta no quedarme un cuarto, con lo cual rae hu- 
be de despedir para buscar por otra parte mi remedio. Hacien- 
do mi diligencia descubrí á Juan de Urquiza mercader de Tru- 



(1) Don Luis Fajardo, uno de los mas célebres capitanes de su tiempo, 
hizo en el año de 1605 una expedición á las Salinas de Araya, y quemó diez 
y nueve navios holandeses que robaban la sal,y tenian en consternación to- 
do aquel país, y pasó á cuchillo toda su guarnición. 

Sabau y Blanco, Tab. cron. de la Hist. de España. 

(2) Araya. Punta de tierra en la costa de la Nueva Andalucía gobierno 
de Cumaná. En el tiempo que se hizo esta expedición existían allí unas fa- 
mosas salinas, para cuyo resg-uardo y defensa se construyó un castillo que 
desjjues se mandó destruir por haberse cubierto de agua las referidas sali- 
nas. 

TOM. VII. . LlTEKATUEA — ^28 



—218— 
jillo y acomódeme con él, y me fué muy bien, estuvimos allí 
en Panamá tres meses. 

III. 

De Panamá partí con mi amo Juan deUrquiza en una fra- 
gata para el puerto de Payta, donde él tenia una gran car- 
gazón. (1) Llegando al puerto de Manta nos cargó un tiempo 
tan fuerte que dimos al través, y los que supimos nadar como 
yo, mi amo y otros salimos atierra, y los demás perecieron. (2) 
En el dicho puerto de Manta nos volvimos á embarcar en un 
galeón del Eey que allí hallamos, y nos costó dinero, en él 
partimos de allí, y llegamos al dicho puerto de Payta. Allí 
iialló mi amo toda su hacienda como esperaba, cargada en una 
nao del capitán Alonso Gerrato: y dándome á mi orden de que 
toda por sus números la fuese descargando, y toda por sus nú- 
meros se le fuese aUá remitido, partió. Yo puse luego por 
obra lo que me mandó; fui descargando la hacienda por sus 
números: fuíla por ellas remitiendo: mi amo en Saña por ellos 
íué recibiendo, la cual villa de Saña dista de Payta unas se- 
senta leguas, y á lo último con las últimas cargas, yo parti de 
Payta y llegué á Saña. (3) Llegado, me recibió mi amo con 
gran cariño, mostrándome contento de lo bien que lo había 
hecho: hízome luego al punto dos vestidos muy buenos, uno 
negro y otro de color, con todo buen trato. Púsome en una 
tienda suya entregándome por géneros y por cuenta mucha 
hacienda, que importó mas de ciento treinta mil pesos, i)onién- 
dome por escrito en un libro los precios á como habia de ven- 
der cada cosa: dejóme dos esclavos que me sirviesen, y una ne- 



(1) La pequeña ciudad y puerto de Paita situado liácia los ciuco grados 
sur en la costa del Perú, es el mas frecuentado i)or los buques costeros del 
tráfico. Dista de Lima por tierra como unas doscientas leguas. Es país en 
que nunca llueve, lo propio qne en Lima y sus costas inmediatas: pero ha- 
biendo sucedido el fenómeno raro de faltar á esta regla el año de 1728, no 
estando sus edificios preparados para defenderse de las aguas del cielo se 
arruinó la mayor parte de la ciudad. 

(2) Este es un puerto del mar del sur situado liácia un grado latitud, que 
toma este nombre por la abundancia que hay de mantas. Pez fiero que tie- 
ne la figura de una manta redonda de tres ó cuatro varas de largo, dos de 
auclio y una cuarta de alto, tan enemigo del hombre, que al instante 
que este cae al agua le cubre y ciñe de tal manera que le mata, sin dejarle 
valer de sus pies ni de sus manos para salvarse. 

(3) Saña, villa del Perú situada á la orilla de la costa hacia los 7 grados 
de latitud sur, en un territorio fértil y ameno. El i)irata Eduardo David la 
saqueó en el año do 1685, y desde entonces pasó á establecerse la mayor 
parte del vecindario al pueblo de Lambayeque. La provincia de Saña es 
abundante de ganado, granos, fruta?; y tabaco, del cual se surten el Perú 
y Chile. 



—219— 
gra que guisase; y tres pesos señalados para el gasto de cada 
dia: hecho esto, cargó él con la demás hacienda, y se fué con 
ella de allí á la ciudad de Trujillo, distanto unas treinta y dos 
leguas. 

^ Dejóme también escrito en el dicho libro, y advertido de 
las personas a quienes podía fiar la hacienda que pudiesen y 
quisiesen llevar, por ser de su satisfacción y seguras, pero con 
cuenta y razoo, y asentado cada partida en el libro. Y espe- 
cialmente me advirtió esto para en cuanto á mi señora Doña 
Beatriz de Cárdenas, persona de toda su satisfacción y obliga- 
ción, y se fué á Trujillo. Yo me quedé en Saña con mi tien- 
da: fui vendiendo conforme á la pauta qué me quedó: fui co- 
brando y asentando en mi libro, con dia, mes y año, género, 
varas, nombre de compradores y precios; y de la misma suer- 
te lo fiado. Comenzó mi señora Da. Beatriz de Cárdenas asa- 
car ropa: prosiguió y fué sacando tan largamente, que yo lle- 
gué á dudar: y sin dárselo á ella á entender, se lo escribí todo 
por extenso á mi amo en Trujillo. Respondióme: que estaba 
muy bien todo, y que en este particular de esta señora, si to- 
da la tienda entera me la pidiese, se la podia entregar: con lo 
cual, y guardando yo esta carta proseguí. 

¡Quien me dijera quc esta serenidad me durasen tan poco, 
y que i)resto de ella habia de pasar á grandes trabajos! Está- 
bame un dia de fiesta en la comedia en mi asiento que habia 
tomado, y sin mas atención, un fulano llamado Reyes, vino y 
me puso otro tan delante y tan arrimado que me impedia la 
vista. Pedíle que lo apartase un poco, respondió desabrida- 
mente, y yo á él: y díjome que me fuese de allí, que me corta- 
ría la cara. Yo me hallé sin armas mas que una daga, salíme 
de allá con sentimiento: entendido por unos amigos me siguie- 
ron y sosegaron. El Lunes por la mañana siguiente, estando 
yo en mi tienda vendiendo, pasó por la puerta el Reyes y vol- 
vió á pasar. Yo reparé en ello, cerré mi tienda, tomé un cu- 
chillo, fuíme á un barbero é hícele amolar y picar el filo como 
una sierra: púseme una espada, que fué la primera que ceñí; 
vide á Reyes delante de la Iglesia paseándose con otro, fuíme 
á él por detras, y le dije ¡ah señor Reyes! Volvió él y dijo: 
¿Qué quiere? Dije yo: esta es la cara que se corta, y díle con 
el cuchillo un refilón de que le dieron diez puntos (1) él acudió 
con las manos á su herida: su amigo sacó la espada y vínose 
á mí, yo á él con la mia: tiramos los dos, y yo le entré una 



[IJ Esta clase de heridas que los jaques y rufianes llaman cortar ó rayar 
la cara, y los marineros pintar un javeque, se tiene entre ellos por afrento- 
sas. Lo propio sucede en algunas otras naciones de Europa, donde en vez 
de cncMllo de sierra como el que usó en este caso la Monja- Alférez, se sir- 
ve la gente baja de una moneda de cobre afilada. 



—220— 
punta por el lado izquierdo, que lo pasó y cayó. Yo al punto 
me entré en la Iglesia que estaba allí. Luego entró el Corre- 
gidor Don Mendo de Quiñones, del hábito de Alcántara, y me 
sacó arrastrando, me llevó á la cárcel, la primera que tuve, 
(1) me echó grillos, y me metió en nn cepo. 

Yo avisé á mi amo Juan de Urqniza que. estaba en Trujillo, 
treinta y dos leguas de Saña. Vino al punto, habló al corregi- 
dor, hizo otras buenas diligencias, con que alca*nzó el alivio de 
las prisiones. Fué siguiendo la causa: fui restituido á la igle- 
sia de donde ful sacado después de tres meses de pleito y pro- 
cedimiento del señor Obispo (2). Estando esto en este estado 
dijo mi amo, que discurría para salir de este conflicto y no 
perder la tierra y salir del sobresalto de que me matasen, ha- 
bla pensado una cosa conveniente, que era que me casase yo 
con D^ Beatriz de Cárdenas, con cuya sobrina era casado aquel 
fulano Eeyes á quien corté la cara, y que con eso se sosegaría 
todo. Es de saber que esta D^ Beatriz de Cárdenas, era dama 
de mi amo, y él miraba á tenernos seguros, á mí para servicio 
y á ella para gusto, parece que este tratado entre los dos lo 
acordaron, porque después que fui á la iglesia restituido, sa- 
lla de noche, iba á casa de dicha señora, y ella me acariciaba 
mucho, y con son de temor de la justicia me pedia que no vol- 
viese á la iglesia de noche y me quedase allá; una noche me 
encerró y se declaró en que á pesar del diancho habia de dor- 
mir con ella, y me apretó á esto tanto que hube de alargar la 
mano y salirme: dije luego á mi amo, que de tal casaniiento 
no habia de tratar, porque por todo el mundo yo no lo haria, 
á lo cual él porñó, y me prometió montes de oro, representán- 
dome la bermosura y prendas de la dama, y la salida de aqnel 
negocio pesado y otras conveniencias: sin embargo do lo cual 
persistí en lo dicho. Visto esto trató mi amo de pasarme á 
Trujillo con la misma tienda y comodidad, y convine en ello. 

IV. 

Pasé á la cindad de Trujillo, obispado suñ'agáneo de Li- 
ma á donde me tenia tienda mi amo: entré en ella, fui despa- 
chando en la misma conformidad que en Sañ^, y con otro li- 



li] En este país: porque en Bilbao liabia estado antes presa xm largo 
mes, según refiere en el capítulo primero. 

[2] Sin duda reclamaría inmunidad eclesiástica por medio del Obispo. 
Mas adelante la vei-emos valerse de ella en otros lances apretados. Esta 
inmunidad que en aquellos tiempos era ilimitada en España y América, ha 
sido reducida á mas justos límites desde el memorable reinado de nuestro 
buen monarca Carlos III, de este verdadero padve de la patria que tantos 
bienes hizo á la nación española. 



—221— 
bro como el pasado, con razón del modo de precios, y fiados. 
Serian pasados dos meses, cuando una mañana, como á las 
ocho, pagando yo en mi tienda una libranza de mi amo de 
unos veinticuatro mil pesos, entró un negro y me dijo: que es- 
taban en la puerta unos hombres que parecian traer broque- 
les: dióme cuidado; despaché al cobrador tomada carta de pa- 
go: envié á llamar á Francisco Zeraln que vino luego, y reco- 
noció al entrar á tres hombres que allí estaban, que eran Se- 
yes y aquel su amigo, á quien en Saña derribé de una estoca- 
da, y otro. Salimos á la calle, encargado el negro en cerrar la 
puerta, y luego al punto se nos arrojaron: recibímoslo y fui- 
mos bregando, á poco rato quiso mi mala suerte que al amigo 
de Reyes le entré una punta, no sé por donde y cayó: fuimos 
batallando dos á dos con sangre de ambas partes. 

A este tiempo llegó el corregidor D. Ordeño de Aguirre con 
dos ministroí^ y echóme mano: Francisco Zerain se valió de 
los pies y entró en sagrado. Llevándome él propio á la cárcel, 
que los ministros se ocuparon de los otros, íbame preguntando 
quién era y de dónde; y oído que era Vizcaíno (1) me dijo en 
vascuence: que al pasar por la iglesia mayor le soltase la pre- 
tina por do me llevaba asido y me cogiese: yo tuve buen cui- 
dado é hícelo así: entróme en la iglesia mayor y él quedó bra- 
beando. Acogido allí avisó á mi amo que estaba en Saña: él 
vino en breve, fué tratando de mi despacho y no se halló ca- 
mino, porque al homicidio agregaron no sé qué cosa, con que 
hubo de resolverse en que pasase en Lima. Di mis cuentas: 
hízome dos vestidos, diórae dos mil seiscientos pesos, carta de 
recomendación y partí. 

y. 



Partido de Trujillo y andadas mas de ochenta leguas, entró 
en la ciudad de Lima, cabeza del opulento reyno del Perú, 
que comprende ciento y dos ciudades de Españoles sin muchas 
villas, veinte y ocho obispados y arzobispados, ciento treinta 
y seis corregidores, las audiencias reales de Valladolid, Gra- 
nada, Charcas, Quito, Chile y la Paz: tiene obiso, iglesia cate- 
dral, parecida á la de Sevilla, aunque no tan grande, con cinco 
dignidades, diez canónigos, seis raciones enteras, y seis medias 
medias; cuatro curas, siete parroquias, doce conventos de frai- 



[J ] En América llaman generalmente Vizcaínos, así como en algunas 
provincias de España, á todos los naturales de las tres provincias exentas 
y Navarra, en razón de que todos ellos hablan en vascuence, idioma que 
les es comitD, asi como á los Labortanos y Navarros franceses, y por esta 
razón suelen pasar por nacionales, cuando les acomoda en España é Indias, 



les, y de monjas ocho hospitales, una hermita [inquisición y otra 
en Cartagena] y universidad: tiene virrey y audiencia real que 
gobierna el resto del Perú, y otras grandiosidades (1). Di mi 
carta á Diego Solarte mercader muy rico, que es ahora cónsul 
mayor de Lima, a quien me remitió mi amo Juan de Urquiza: 
el cual luego me recibió en su casa con mucho agrado y afabi- 
lidad, y á pocos dias me entregó su tienda, y me señaló seis- 
cientos pesos al año: y allí lo f ai haciendo muy á su agrado y 
contento. 

Al cabo de nueve meses me dijo que buscase mi vida en otra 
parte, y fué la causa que tenia en casa dos doncellas herma- 
nas de su muger, con las cuales y sobre todo con una que mas 
se me inclinó, solia yo mas jugar y triscar: un dia estando en 
el estrado peinándome acostado en sus faldas, y andándole en 
las piernas, (2) llegó acaso á una reja por donde nos vio y oyó 
á ellfk que me decia que fuese al Potosí y bascase dinero y nos 
castaríamos. Eetiróse, de allí á poco me llamó, me pidió cuen- 
tas, despidióme y me ñií. 

Hallábame desacomodado y muy remoto de favor. Estában- 
se allí entonces levantando seis compañías para Chile; yo me 
llegué á una, senté plaza de soldado y recibí luego doscientos 
ochenta pesos que me dieron de sueldo. Mi ano Diego de So- 
larte que lo supo lo sintió mucho, que parece no lo decia por 
tanto. Ofrecióme hacer diligencias con los oficiales para que 
me borrasen la plaza y volver el dinero que recibí, y no vine 
en ello, diciendo era mi inclinación á andar y ver mundo. En 
fin, asentada la plaza en la compañía del capitán Gonzalo Eo- 
driguez, partí de Lima en tropa de mil seiscientos hombres, 
de que iba por maestre de campo Diego Bravo de Sarabia, pa- 
ra la ciudad de la Concepción, que dista de Lima unas qui- 
nientas cuarenta leguas. 

VI. 

Llegamos al puerto de la Concepción en veinte dias que se 
tardó en el camino: es ciudad razonable, con título de nohle y 
leal, tiene obispo. Fuimos bien recibidos por la falta de gente 



(1) Este gran vireinato, que en aquel tiemi>o era tal cual le describe aquí, 
la Monja- Alférez, se dhádió después en tres vireinatos y una presidencia 
indeiJendientc. Los vireiuatos son el del Perú, Santa Fé, y Buenos Ayres, 
y la presidencia la del reyuo de Cbile, que tarabie» seMzo mas tarde inde- 
peudiente del gobierno de Lima, á excepción de la plaza de Valdivia é Is- 
las de Cliiloó y Joan Feruaudez que recibían en la última época de la de- 
nominación espaiiola socorros y situados de Lima. 

(2) No es como se verá mas adelante, la líltima vez en (pie esta muger 
tan singular tiene el capriclio de enamorar doncellas, soaso porque llegó 
hacerse ilusión que era hombre, ó ya sea que se valía de este ardid para 
recatar mas á las gentes su verdadero sexo. 



—223— 
que habia en Chile. Llegó luego orden del gobernador Alonso 
de Rivera (1) para desembarcarnos, trájola su secretario el ca- 
pitán Miguel de Erauso. Luego que oí su nombre me alegré, 
y YÍ que era mi hermano: porque aun no lo conocía ni habia 
visto, porque partió de San k^ebastian para estas i)artes siendo 
yo de dos años, tenia noticia de él y no de su residencia. To- 
mó la lista de la gente, fué pasando y preguntando á cada uno 
su nombre y patria; llegando á mí y oyendo mi nombre y pa- 
tria, soltó la pluma y me abrazó, me fué haciendo preguntas 
por su padre, madre, hermanas y por su hermanita Catalina 
la monja: fui á todo respondiendo como i)odia sin descubrirme 
ni caer él en ello. Fué prosiguiendo la lista, y acabando me 
llevó íi comer á su casa y me senté á comer. Díjome que aquel 
presidio que yo llevaba de Paicabí, era de mala pasadla de 
soldados: (2) que él hablaría al gobernador para que me liuu- 
dase la plaza. Subió al gobernador en comiendo llevándome 
consigo: le dio cuenta de la gente que venia, y pidióle por mer- 
ced que mudase á su compañía á un maucebito que venia allí 
de su tierra, que no habia visto otro de allá desde que salió. 
Mandóme entrar el gobernador, y viéndome, no sé por qué, 
dijo que no me podia mudar. Mi hermano lo sintió y salióse. 
De allí á un rato llamó á mi hermano el gobernador y le dijo 
que fuese como i)edia. 

Así yéndose las compañías, quedé yo con mi hermano por 
su soldado, comiendo á su mesa casi tres años sin haber dado 
en ello. Fui con él algunas veces á casa de una dama que allí 



fl] Este célebre gobernador era, como aseguran, Ovallc, Funes j oti'os 
historiadores de América, un soldado valiente, aguerrido y experimentado 
en las guerras de Flaudes y de Italia, por cuyas relevantes prendas fué 
mandado desde España á gobernar el reino de Cliile,en las apuradas circuns- 
tancias en que se hallaba, hacia el año de 1605 en que llegó, mas habiéndo- 
se casado sin real licencia en aquel país con una señora Aguilern.,fué desti- 
tuido de su empleo y mandado á gobernar lainovincia de Tucuman, suce 
diéndole en el g(íbierno de Chile su antecesor D. Alonso Garcia Remon. 

Mantúvose Rivera en el Tucuman hasta 1611. Dejó fundada la ciudad 
de San Juan de la Rivera en el valle de Londres, é incorporada la de Ma- 
drid de las Juntas á la de Estcco, que tt-asladó á mas ventajoso sitio. Este 
grande hombre fué también el que abolió en el Tucuman el servicio perso- 
nal de los indios, y el que fundó el colegio conciliar de Loreto, primer esta- 
blecimiento literario que tuvo aquel país, cuyo mando dejó con general sen- 
timiento de sus naturales, i)or el tino, acierto y justificación con que los go- 
bernó. No fué hasta el año de 1612 /jue tomó por segunda vez las riendas, 
del gobierno de Chile, que mantuvo hasta su muerte. íso se sabe á cual de 
estas dos épocas de Rivera se refiere aquí la Monja Alférez, pero es de creer 
que sea á la de 1605, por ciianto veremos mas adelanto citar al gobernador 
Grarcia Remon, el cual, como se ha diclio, gobernó también dos veces en 
Chile: una antes que Rivera y otra después del primer gobierno de este. 

[2] Pueblo de indios situado en la costa de la boca del rio Tucapel, cerca 
de donde dieron muerte los Araucanos á Pedro de Valdivia conquistador 
del r^ino de Chile, 



—224— 

tenia, y de ahí algunas otras veces me faí sin él: él alcanzó á 
saberlo y concebió mal, díjome que allí no entrase: asechóm e 
y me cogió otra vez: esperóme, al salir me embistió á cintara^ 
zos y me hirió en una mano: íuéme forzoso defenderme, y al 
ruido acudió el capitán D. Francisco Ayllon y metió paz; pero 
yo me hube de entrar en San Francisco por temor del gober- 
nador que era fuerte, y lo estuvo en esto, aunque mas mi her- 
mano intercedió, hasta que vino á desterrarme en Paicabí y 
estuve allí tres años. 

Hube de salir á Paicabí, y pasar allí algunos trabajos, por 
tres años, habiendo antes vivido alegremente: estábamos siem- 
pre con las armas en la mano, por la gran invacion de los In- 
dios que allí hay, vino finalmente el gobernador Alonso de 
Sarabia (1) con todas las compañías de Chile: juntamos otros 
cuantos con él y alojamonos en los llanos de Valdivia, en cam- 
paña rasa, cinco mil hombres, con harta incomodidad. Toma- 
ron y asolaron los Indios la dicha Valdivia: salimos a ellos, y 
batallamos tres ó cuatro veces maltratándolos siempre y des- 
trozando: pero llegadoles la vez última socorro, nos fué, mal, 
nos mataron mucíia gente, capitanes, y á mi alférez, y se lle- 
varon la bandera. Viéndola llevar partimos tras ella yo y dos 
soldados de á caballo i)or medio de la gran multitud, atrope- 
llando, matando, y recibiendo daño: en breve cayó muerto uno 
de los tres: i)roseguimos los dos: llegamos á la bandera, cayo 
de un bote de lanza mi compañero: yo recibí un mal golpe en 
una pierna, maté al cacique que la llevaba y quítesela, apre- 
tando con mi caballo, atrepellando, matando, é hiriendo á una 
infinidad, pero mal herido, pasado de tres flechas y de una lan- 
za al hombro izquierdo, que sentía mucho. En fin llegué á mu- • 
cha gente, y caí luego del caballo: acudieron algunos y entre 
ellos mi hermano á quien no había visto, y me fué de consuelo. 
Curáronme, y quedamos allí alojados nueve meses. Al cabo " 
de ellos mi hermano me sacó del gobernador la bandera que 
yo gané, y quedé Alférez de la compañia de Don Alonso Mo- 
reno, la cual poco tiempo después se dio al capitán Gonzalo 
Eodriguez, primero capitán que yo conocí y holgué mucho. 

Fui alférez cinco años (2) hálleme en la batalla de Puren, 

(1 ) No consta este gobernador en ia lista que pone Alcedo en su Diccio- 
nario Geográflco de América, ni sueri a, iDor este tiempo en la historia de 
Chile de O valle. Es pues de suponer que esté equivocado el nombre, y sea 
Alonso García Remon, á quien hallaremos nombrado mas adelante en esta 
historia. 

(2) Don José de Sabau y Blanco, en la continuación de las tablas crono- 
lógicas de la historia de Esj)aña, llegando al año de 1608, dice lo siguiente: 
"Los Araircanos se revelaron de nuevo en el reyno de Chile, y después de 
muchas batallas, al fin fueron reducidos; la principal de ellas se dio en el 
valle de Puren, en la cual los indios mandados por Caupolican [el Segundo] 



—225— 
donde murió el dicho mi capitán, y quedé yo con la compañía 
cosa de seis meses, teniendo en ellos varios encuentros con los 
enemigos, con varias heridas de flechas; en uno de los cuales 
me topé con un capitán de Indios, ya cristiano, llamado Don 
Francisco Quispiguancha, hombre rico que nos traia bien in- 
quietos con varias alarmas que nos tocó, y batallando con él 
lo derribé del caballo, y se me rindió, lo hice al punto colgar 
de un árbol, cosa que después sintió mucho el gobernador que 
deseaba haberlo visto vivo, y dijo que por esto no me dio la 
compañia, y la dejó al capitán Casadevante, reformándome, 
y prometiéndomela para la ]3rimera ocasión. De allí se retiró 
la gente, cada compañia á su presidio y yo pasé al IS: acimiento, 
bueno solo en el nombre, y en lo demás una muerte, con las 
armas á toda hora en la mano (1). 

Allí estuve pocos dias, ijorque vino luego el maestre de 
campo Don Alvaro Nuñez de Pineda, con orden del goberna- 
dor, y sacó de allí y de otros i)residios hasta ochocientos hom- 
bres de á caballo para el valle de Puren, entre los cuales fui 
yo, con otros oficiales y capitanes; á donde fuimos é hicimos 
muchos daños, talas y quemas en sembrados, en seis meses. 
Después el gobernador Don Alonso de Rivera me dio licencia 
para volver á la Concepción, y volví con mi plaza en la com- 
pañia de Don Francisco Í^Tavarrete, y allí estuve. 

Jugaba conmigo la fortima las dichas en azares. Estábame 
quieto en la Concepción y hallándome un dia en el cuerpo de 
guardia, entróme con otro amigo alférez en una casa de juego 
allí junto: pusímonos á jugar, fué corriendo el juego, y en una 



" acometieron con tanto brio á los españoles que los hicieron retroceder y 
*' mataron muchos de ellos, hasta que animados por Francisco Pérez Na- 
" varrete, capitán de mucho valor, quitó la vida de una lanzada al general 
" de los enemigos, y les arancó la victoria de entro las manos poniéndolos 
'* en huida, y dejando el campo sembrado de muertos. Eu todas estas ba- 
" tallas se íialló Catalina de Erauso natural de San Sebastian en la provin- 
" cia de Guipúzcoa, la cual militaba vestida de soldado, y llegó al grado de 
" Alférez, y después volvió á Madrid á pedir el grado de Capitán. Por tes- 
" timonio desús jefes justificó haberse hallado siempre en los primeros 
" encuentros, y haber acometido al enemigo con la mayor intrepidez y va- 
" lor. Las heridas que tenia en todo su cuerpo justificaban plenamente es- 
" relaciones-" Resulta de aqui que esta batalla fué, á lo que se cree, en el 
año de 1608, lo cual está de acuerdo con el orden cíonológico que se sigue 
desde el principio en el manuscrito de esta historia, si bien no lo está con 
la fé del bautismo y documentos del convento de monjas del Antiguo de la 
ciudad de San Sebastian, donde, como se ha dicho ya, entró á la edad de 
cuatro años, y no salió de él hasta los quince. 

(1) El 1311 eblo y fortaleza del Nacimiento, situado ala otra parte del rio 
Biobio, fué quemado y destruido por los indios Araucanos en el año de 
1601. Solo existían en el tiempo que habla la Monja Alférez algunas barra- 
cas para la tropa defendidas de un foso con una estacada. 

ToM. VII. Literatura — 29 



—226— 
diferencia que se ofreció, x)resentes muchos alrededor, me dijo 
que mentía como un cornudo: yo saque la espada y éntresela 
por el pecho: cargaron tantos sobre mi, y tantos que entraron 
al ruido, que no pude moverme: teníame en particular asido 
un ayudante: entró el auditor general Don Francisco de Per- 
raga y asióme también fuertemente, y zamarreábame hacién- 
dome no sé qué preguntas; y yo decia que delante del gober- 
nador declararía: entró en esto mi hermano, y dijome en vas- 
cuence, que procurase salvar la vida: el auditor me cogió ^ov 
el cuello de la ropilla, yo cou la daga en la mano le dije que 
me soltase: zamarreóme: tiróle un goliie, y le atravesé los car- 
rillos: témame aun: tiróle otro, y me soltó; saqué la espada, 
cargaron muchos sobre mi, me retiré acia la puerta, habia al- 
gún embarazo, y salí, entróme en San Francisco que es allí, 
cerca, y supe que quedaron muertos el alférez y el auditor. 
Acudió luego el gobernador Don Alonso Garcia Eemon (i): 
cercó la Iglesia con soldados, y así la tuvo seis meses. Echó 
bando prometiendo premio a quien me diese preso, y que en 
ningún puerto se me diese embarcación, y avisó á los presidios 
y x>lazas, é hizo otras diligencias: hasta que con el tiempo que 
lo cara todo, fué templándose este rigor, fueron arrimándose 
intercesiones, y se quitáronlas guardias, fué cesando el sobre- 
salto, y fué quedándome mas que desahogado, me fui hallan- 
do amigos que me visitaron, se fué cayendo en la urgente pro- 
vocación desde el princii3Ío, y el aprieto encadenado del lance. 

A este tiempo, y entre otros, vino un dia Don Juan de Sil- 
va mi amigo, alférez vivo, y me dijo que habia tenido unas 
palabras con Don Francisco de Eojas, del hábito de Santiago, 
y lo habia desafiado para aquella noche á las once, llevando 
cada uno á un amigo, y que él no tenia otro para eso sino á 
mí: yo quedé un poco suspenso, recelando si habría allí forja- 
do alguna treta para prenderme. El que lo advirtió, me dijo: 
si no os parece, no sea: yo me iré solo, que á otro yo no he de 
fiar mi lado: yo dije ¿que en qué reparaba? y acepté. 

En dando la oración, salí del convento y me fui á su casa: 
cenamos y hablamos hasta las diez, y en oyéndolas tomamos 
las espadas y capas, salimos luego al puesto señalado. Era la 
oscuridad tan suma, que no nos veíamos las manos: y advir- 
tiéndolo yo hice con mi amigo, que para no desconocernos en 
lo que se pudiese ofrecer, nos pusiésemos cada uno en el bra- 
zo atado su lenzuelo. 

Llegaron los dos, y dijo el uno, conocido en la voz por D. 



{]) Esta segunda cita del gobernador D. Alonso Garcia Remon, que co- 
mo se ha expresado ya succedió á Ribera, prueba que la primera vez que 
nombró á este, la Monja Alférez, se referia á la época de su primer go- 
bierno. 



—227— 
Francisco de Eojas, ¡Don Juan de Silva! D. Juan Eespondió: 
aquí estoy. Metieron ambos mano á las espadas, y se embis- 
tieron, mientras estábamos parados el otro y yo: fueron bre- 
bando, y á poco rato sentí que se sintió mi amigo de punta 
que le había entrado: puseme luego á su lado, y al punto el 
otro al lado de D. Francisco: tiramos dos á dos, y á breve ra- 
to cayeron D. Francisco y D. Juan. Proseguimos yo y mi con- 
trario batallando; éntrele yo una punta por abajo, según pare- 
ció de la tetilla izquierda, pasándole según sentí coleto de dos 
antes, y cayó. ¡Ab traidor, dijo, que me has muerto! Yo qui- 
se reconocer el habla de quien yo no conocía; le pregunté quien 
era; dijo: el capitán Miguel de Arauso: yo me quedó atónito. 
Pedia á voces confesión, y pedíanla los otros, fui corriendo á 
San Francisco, y envié dos religiosos: los confesaron á todos: 
los dos espiraron luego. A mi hermano lo llevaron á casa del 
gobernador, de quien era secretario de guerra: acudieron un 
médico y cirujano á la curación, hicieron cuanto alcanzaron: 
en breve hízose la judicial ijreguntándole el homicida: él cla- 
maba por un poco de vino, el Dr. Eobledo se k» negaba, di- 
ciendo que no con venia, él porfió: el Dr. negó: dijo él: mas 
cruel anda usted conmigo que el alférez Días, y de ahí un ra- 
to espiró. 

Acudió en esto el gobernador á cercar el convento, y arro- 
jóse adentro con su guardia: resistierojí los frailes con su Pro- 
vincial Fray Francisco de Otárola,, que hoy vive en Lima: al- 
tercóse mucho sobre esto, hasta decirles resueltos unos frailes, 
que mirase bien, que si entraba, no habia de volver á salir, 
con lo cual se reportó y retiró, dejando las guardias. Muerto 
el dicho capitán Miguel de Erauso, lo enterraron en el dicho 
convento de San Francisco, viéndolo yo desde el coro ¡sabe 
Dios con que dolor! Estúbeme allí ocho meses, siguiéndose 
entre tanto la causa en yebeldia, no dándome lugar el nogo- 
cio para presentarme. Hallóme ocasión con el amparo de Don 
Juan Ponce de León, que me dio caballo y armas, y avió para 
salir de la Concepción, partí á Valdivia y á Tucuman. 



VII. 

Comencé á caminar i^or toda la costa del mar, pasando 
grandes trabajos y falta de agua, que no halló en todo aque- 
llo por allí, topóme en el camino con otros dos soldados de mal 
.«^dar (1), y seguimos los tres el camino, determinados á mo- 
rir antes que dejarnos prender. Llevábamos nuestros caballos, 



(1) Esto es, fugitivos como ella por alguna fechoría de mano pesada. 



—228— 
armas blancas, y de fuego, y la alta Providencia de Dios. Se- 
guimos la cordillera arriba por subida mas de treinta leguas, 
sin topar en ellas ni en otras trescientas que anduvimos, un 
bocado de pan, y rara vez agua, algunas yerbezuelas y ani- 
malejos, alguna raizuela de que nos mantener, y tal ó cual in- 
dio que huia (1). Hubimos de matar uno de nuestros caballos 
y hacerlo tasajos, pero hallémosle solo huesos y pellejo: de la 
misma suerte poco á poco caminando, fuimos haciendo lo 
mismo de los otros, quedándonos á pié y sin podernos tener. 
Entramos en una tierra fria, tanto que nos helábamos: topa- 
mos dos hombres arrimados en una peña, y nos alegramos: 
fuimos á ellos saludándolos antes de llegar, y preguntándoles 
qué hacian allí, no respondieron: llegamos allá; y estaban 
muertos, helados, las bocas abiertas como riendo, y nos causó 
eso pavor (2). 

Pasamos adelante, y la noche tercera arrimándonos á una 
peña, el uno de nosotros no pudo mas, y espiró. Seguimos los 
dos, y el dia siguiente, como á las cuatro de la tarde, mi com- 
pañero llorando se dejó caer sin poder mas andar, y espiró. 
Le hallé en la faltriquera ocho pesos, y proseguí mi camino 
sin ver á donde, cargado del arcabuz y del pedazo del tasajo 
que me quedaba, esperando lo mismo que vi en mis compañe- 
ros: ya se vé mi aflicción, cansada, descalzada, y lastimada de 
los pies. Arrimóme á un árbol, lloré pienso fué la primera vez: 
rezé el rosario, encomendándome á la Santísima Virgen, y al 
glorioso San José su esposo: descansé un i)oco: volvime á le- 
vantar y á caminar, parece salí del reino de Chile, y entré en 
el de Tucuman, según el temple reconocí. (3). 

Fui caminando, y la mañana siguiente rendida en aquel 
suelo del cansancio y hambre, vi venir dos hombres á caballo: 
ni supe si afligirme, ó si alegrarme, no sabiendo si eran cari- 



(1) Ea la cordillera de los Audes, una délas mas altas y ásperas de la 
tierra, y de consiguiente cubierta en su mayor parte de tíieve eterna, no so- 
lamente no se halla señal de vejetacion, pero ni animales, excepto algunos 
guanacos y zorros. 

(2) Cuando se hacia el tráfico de negros en esta parte de América, era 
Buenos-Aires quien surtía de ellos á Chile del Perú, haciéndolos pasar por 
la cordillera de los Andes. Algunos de los que morían en esta penosa jorna- 
da, quedaban de un año para otro en la posición que describe á estos dos 
muertos Doña Catalina, como yo mismo he TÍsto algunos, eu el año de 1809, 
en que hice por tierra el viage de Bueaos-Aires á Chile para pasar á Lima. 

(3; Tan luego como llegó al paraje donde habia árboles, debió sentir 
una diferencia notable en el temple, puesto que liabia ya atravesado la 
cordillera: pero andando algo mas desde este paraje h acia el llano, notaría 
no solamente buen temple, sino también calor, que e,s lo que aquí quiere 
dar á entender. En las faldas de las cordilleras de A mérica, se encuentran 
en muy corta distancia tres ó cuatro temperamentos,, distintos, conio suce- 
de en las inmediaciones del célebre cerro de Potosí. 



—229— 
bes, 6 si (le paz: prevení mi arcabuz sin poder con él. Licita- 
ron, y me preguntaron á donde iba por allí tan apartado. Co- 
nocíles cristianos, y vi el cielo abierto. Díjeles que iba perdi- 
do, y lio sabia donde estaba, y que me hallaba rendido y muer- 
to de hambre, y sin fuerzas para levantarme. Doliéronse de 
verme, y apeáronse, dieronme de comer lo que llevaban: me 
subieron en un caballo, y me llevaron á una heredad tres le- 
guas de allí, donde dijeron estaba su señora, y llegamos como 
á las cinco de la tarde. 

Era la señora una mestiza, hija de español y de india, viu- 
da, buena mujer, que viéndome y oyendo mi derrota y desam- 
paro, se condolió y me recibió bien, compadecida me hizo lue- 
go acostar en razonable cama, me dio bien de cenar, me dejó 
reposar y dormir, con loque me restauré. La mañana siguien- 
te me dio bien de almozar, y me dio un vestido razonable de 
l)año viéndome totalmente ifalto, fué asi tratándome muy bien 
y regalándome mucho. Era bien acomodada, y tenia muchas 
bestias y ganados; y como parece que aportan por allí pocos 
españoles, parece que me apeteció para una hija. 

Al cabo de ocho dias que allí estuve, me dijo la buena mu- 
jer, que me quedase allí para gobernar su casa. Yo mostré 
grande estimación déla merced que me hacia en mi descarrío, 
y ofrecime á servirla cuanto bien yo alcanzase. A pocos mas 
dias, me dio á entonder que tendría á bien que rae casase con 
su hija, que allí consigo tenia, la cual era muy negra y fea co- 
mo un diablo, muy contraria de mi gusto, que fue siempre de 
buenas caras (1). Mostróle grande alegría de tanto bien sin 
merecerlo yo, ofreciéndome á sus pies para que dispusiese de 
mí; como de cosa suya adquirida en derrota. Fui sirviéndola 
lo mejor que supe: vistióme muy galán, y entregóme franca- 
mente su casa y hacienda. Pasados dos meses, nos fuimos al 
Tucuman, para efectuar el casamiento: y allí estuve otros dos 
meses, dilatando el efecto con varios pretestos, hasta que no 
pude mas, y tomando una muía me partí, y no me han visto 
mas. 

Sucedióme en este tiempo en Tucuman otro caso á esta 
manera: y fué, que en aquellos dos meses que allí estuve en- 
treteniendo á mi india, me amisté casualmente con el secreta- 
rio del Obispo, el cual me festejó y llevó á su casa varias ve- 
ces, y allí jugamos, y vine á introducirme allí también con D. 
Antonio de Cervantes, canónigo de aquella iglesia, y provi- 
sor del Obispo, el cual también se me incliné, me convidó va- 

(1) Ya en etra nota se ha manifestado esta inclinación singular de esta 
rara mujer, que aun hablando de buena fé con sus lectores, parece quiere 
llevar adelante su manía de pasar por hombre, afectaado una pasión deci- 
dida por el bello seso. 



—230— 
rias veces á comer, y vino finalmente á declararse, diciéndo- 
me, que tenia nna sobrina en casa, mocita de mi edad, de muy 
relevantes prendas, y con buen dote, y que le habia parecido 
bien desposarla conmigo, que también le habia agradado. Yo 
me mostré muy rendido al favor y á su voluntad: vi á la mo- 
za, y parecióme bien, me envió un vestido de terciopelo bue- 
no, doce camisas, seis pares de calzones de rúan, unos cuellos 
de holanda, una docena de lenzuelos, y doscientos pesos en 
una fuente, esto de regalo y galantería, no entendiéndose na- 
da de dote. Yo lo recibí con muclio agrado y estimación, com- 
puse la respuesta lo mejor que supe, remitiéndome á la ida á 
besarle la mano, y ¡ponerme á sus pies. Oculté lo que pude á 
la india, y en lo demasíe di á entender que era para solemni- 
zar el casamiento con su hija, de que aquel caballero habia 
sabido, y estimaba mucho habiéndoseme inclinado. Y hasta 
aqui llegaba esto, cuando monté el cabo, y me desaparecí: no 
he sabido como se hubieron después la negra, y la provisora. 



VIII. 

Partido de Tucaman, como dije, enderesé acia el Potosí 
qne dista de allí como unas quinientas cincuenta leguas, en 
que tardé mas de tres meses, caminando por tierra íiia, despo- 
blada por lo mas. Topé, á poco andado, im soldado que tiraba 
acia allá, y me alegré, y nos fuimos juntos. De allí á poco, de 
unos baños que estaban en el camino, nos salieron tres hom- 
bres con monteras y escopetas, pidiendo lo que llevábamos; 
no hubo modo de detenerlos; ni de hacerles creer que no llevá- 
bamos nada que dar: hubimos de apear y hacerles cara, tirá- 
monos unos á otros: ellos erraron, y cayeron los dos, y el otro 
partió huyendo: volvimos á montar á caballo y proseguimos 
nuestro camino. 

Finalmente andando mucho, y pasados varios afanes, lle- 
gamos pasados mas de tres meses al Potosí, entramos sin cono- 
cer á nadie, y cada uno echó por su lado haciendo su diligen- 
cia. Yo me topé con Don Juan López de Arquijo, natural de 
la ciudad de la Plata, provincia de los Charcas, acomódeme 
con él por camarero, que es como mayordomo, con salario que 
él me señaló de novecientos pesos-al año, y entregóme doce 
mil carneros de carga de la tierra, y ochenta indios, con ellos 
partí para las Charcas, y fuese allí también mi amo. A poco 
de llegados, se, le ofreció á mi amo disgusto y ciertas contien- 
das con unos hombres, en que hubo reyertas, prisiones y em- 
bargos, con que yo hube de despedirme, y volverme. 

Vuelto al Potosí, aconteció allí poco después el alzamiento 



—231— 
de Don Alonso Ibañez, siendo corregidor Don Rafael Ortiz, 
del hábito de San Juan, el cual juntó gente para contra los 
alzados (que eran mas de ciento) entre la cual fui yo, y salien- 
do á ellos los encontramos en la calle de Santo Domingo una 
noche: x>i'eguntándoles el corregidor en voz alta ¡qiiién vivel 
no respondieron, y se retiraban: volvió á preguntar lo mismo: 
y respondieron algunos: La Libertad: dijo el corregidor, y 
muchos otros con él, Viva el Bey, y avanzó á ellos, siguién- 
dole nosotros á cuchilladas y balazos, defendiéndose ellos, al 
mismo tiemj)o: fuímoslos apretando en una calle, cogidas las 
espaldas por la otra boca, y cargárnoslos de manera, que se 
rindieron: y escapados algunos prendimos treinta y seis y en- 
tre ellos el Iliañez: hallamos muertos de ellos siete, y de los 
nuestros dos: heridos muchos de ambas partes. Dióse tormen- 
to á algunos de los aprehendidos, y confesaron pretender al- 
zarse con la ciudad aquella noche. Levantáronse luego tres 
comi)añias de gente vizcaína, y de las montañas, para guarda 
de la ciudad: pasados unos quince dias se dio horca á todos 
ellos, y quedó quieta la ciudad. 

De aquí por algo que acaso hube de hacer, ó acaso j)or al- 
go antes hecho, se me dio el oficio de ayudante de sargento 
mayor, que estuve sirviendo por dos años. Allí en el Potosí 
estando sirviendo, dio orden el gobernador Don Pedro de Le- 
gui, del hábito de Santiago, para levantar gente para los 
Chuncos y el Dorado, población de Ilidios de guerra, quinien- 
tas leguas del Potosí, tierra rica de oro y de pedrería. (1) Era 



(1) No es fácil atinar cual sea la tierra ni el rio Dorado de qiae aqiü ha- 
bla. De contado no parece tratar del país de Manna ó Compa de la Nueva 
Estremadura, á cuyas riquezas imaginarias dieron nombre entro nacionales 
y extranjeros, las fábulas sacadas do las relaciones imaginarias de Don 
Juan Martínez y las imposturas del supuesto inca Boorgucs. Los Chuncos 
deben ser los Cliuuchos, nación bárbara de la provincia de Tarma en el 
Perú, situada en el seno que forman los lios Apurimac y Paucartambo; y 
el Dorado, el rio de San Juan del Oro, en la provincia de Carabaya en el 
Perú. En estas inmediaciones fundaron los españoles fugitivos de los parti- 
dos de Pizarro y de Almagro, una villa de este nombre, donde habiendo 
hallado abundantes lavaderos de oro, se hicieron ricos, y después de con- 
seguir un indulto de virey D. Antonio de Meu'loza, en 1553, pasaron algu- 
nos á España, donde obtuvieron honores y mercedes del Emperador Car- 
los V: pero abusando de ellos, volvieron á formar bandos y partidos con 
que se destruyeron; y la floreciente Adlla que contaba mas de tres mil ha- 
bitantes, quedó reducida á la nada. Su posición geográñca debe ser hacia 
los 14 grados latitud sur, y 63 grados longitud occidental de Cádiz. Las in- 
mediaciones de este rio han producido mucho oro en todos tiempos, y ea 
uno de sus lavaderos se halló la famosa y mayor pepita de oro que tal vez 
ha producido !?« naturaleza; la cual se envió á España en el reinado de 
Callos V, y pesó cuatro arrobas y libras. Todo parece que inclina á ereer, 
que esta sea la tierra á que se dirigió la expedición que refiere Da. Catali- 
na. Solo en la distancia hay alguna equivocación, la cual podrá pertenecer 
al copista, poco escrupuloso en eso de cantidades y nombres propios. 



—232— 
maestro de campo Don Bartolomé de Alba, puso en ejecución 
el apresto y la partida, y aviado todo nos partimos del Potosí 
á los veinte dias. 

IX. 

Partidos del Potosí á los Chuncos, llegamos á un pueblo 
llamado Arzaga, que era de indios de paz, donde estuvimos 
Qcbo dias; tomamos guias para el camino, y nos perdimos sin 
embargo, y nos vimos en harta confusión sobre unas lajas, de 
donde se despeñaron cincuenta muías cargadas de bastimen- 
tos y municiones, con doce hombres. 

Pasando ala tierra adentro descubrimos unos llanos, lle- 
nos de una infinidad de almendros como los de España, de oli- 
vares y frutas. Queria el gobernador sembrar allí para suplir 
la falta que llevábamos de bastimentos, y no vino la infante- 
ría en ello, diciendo que allí no íbamos á sembrar; sino á con- 
quistar y cojer oro, y que el sustento lo buscaríamos. Pasa- 
mos adelante, y al tercer dia descubrimos un j)ueblo de in- 
dios, los cuales luego se pusieron en arma: llegamos, y sin- 
tiendo ellos el arcabuz huyeron desatinados, quedando muer- 
tos algunos. Entramos en el lugar sin haber podido cojer un 
indio de quien saber el camino. 

Al salir, el maestre de campo D. Bartolomé de Alba, fati- 
gado de la celada, se la quitó para limpiarse el sudor, y un 
demonio de muchacho, como de doce años, que estaba en fren- 
te á la salida encaramado en un árbol, le disparó una flecha, 
y se la eurró por un ojo, y lo derribó, lastimado del tal suer- 
te, que espiró al tercer dia. Hicimos al muchacho diez mil 
añicos. 

Habíanse eatre tanto los i adiós vuelto al lugar en número de 
mas de diez mil: volvimos á ellos con tal coraje, é hicimos tal 
extrago, que corría por la plaza abajo un arroyo de sangre 
como un rio, fuímoslo siguiendo y matando hasta pasar el rio 
Dorado. Aquí nos mandó el gobernador retirar, é hicímoslo 
de mala gana, jíorque en las casas del lugar se hablan halla- 
do unos, mas de sesenta mil pesos en polvo de oro; y en la 
orilla del rio hallaron otros infinito, llenaron los sombreros, y 
supimos después que la menguante suele dejarlo allí en mas 
de tres dedos (1): por lo cual, después muchos pedimos licen- 
cia al gobernador para conquistar aquella tierra, y como él. 



1) Hay alguna exageración eu esto de que dejaba la menguante tres 
dedos de alto de oro en polvo i)or aquel suelo; pero todo conspira á hacer 
creer que se cogía en gran cantidad por aquellos tiempos, según las rela- 
ciones fidedignas que se conservan en los archivos del Perú. 



—233— 
por razones que tendría, no la diese, muchos, y 'yo con ellos, 
nos salimos de noche y nos fuimos, llegados á poblado de cris- 
tianos, fuimos tirando cada uno por su cabo. Yo me fui á 
Oenhiago, [1] y de allí á la provincia de las Charcas con al- 
gunos realejos, que poco á poco y en breve vine á perder [2], 



X. 

Pasé á la ciudad de la Plata y acomódeme con el capitán 
Don Francisco de Aganumen, vizcaíno minero muy rico, con 
quien estuve algunos días, y desacomódeme i)or cierto disgusto 
que con otro vizcaino amigo del amo se me ofreció; acogime, 
entre tanto que me aviaba á casa de una señora viuda, llama- 
da Doña Catalina de Chavez, la mas principal y calificada, 
según decian, que habia por allí, la cual, por medio de un su 
criado con quien acaso me amisté, me prometió acogerme en- 
tre tanto allí. Sucedió pues que el Jueves Santo yendo á las 
estaciones esta señora, se topó en San Francisco con Doña 
Francisca Marmolejo, mujer de Don Pedro de Andrade, so- 
brino del Conde de Lemos, y sobre lugares, [3] se trabaron de 
palabras, y pasó Doña Francisca á darle á Doña Catalina con 
un chapín, levantándose de aquí un raido y agolpamiento de 
gente. Fuese Doña Catalina á su casa, y allí acudieron pa- 
rientes y conocidos, y se trató ferozmente del caso. La otra 
señora se quedó en la Iglesia con el mismo concurso de los su- 
yos sin atreverse á salir, hasta que vino Don Pedro su marido 
ya entrada la noche, acompañado de Don Eafael Ortiz do So- 
tomayor, corregidor [que hoy está en Madrid], caballero de 
Malta, y de los alcaldes ordinarios, ministros con hachas en- 
cendidas, y la sacaron para su casa. 

Al ir por la calle que va de San Francisco á la plaza, sonó 
un ruido de cuchilladas, al cual el corregidor partió, los al- 
caldes y ministros, quedando sola la señora con su marido. A 
este tiempo pasó corriendo un indio hacia el ruido de cuchi- 
lladas, y al pasar por junto á la señora Da. Francisca Marmo- 
lejo le tiró un golpe á la cara con cuchillo ó navaja, se le cor- 
tó de parte á parte, y prosiguió corriendo: lo cual fué tan re- 
pentino, que el marido D. Pedro por luego que no lo entendió. 



[l] Puede ser Santiago, pueblo de la provincia de Cliucuitos, por donde 
viniendo del rio de Oro, tenia que pasar caminando liácia la Plata. 

[2J Sin duda que perdió estos realejos que dice al juego, á que Da. Ca- 
talina fué siempre apasionada, como lo manifiesta ella misma en el curso 
de esta relación histórica de su vida. 

[3] Quiere decir, sobro lugares de preferencia en la Iglesia. 

ToM. VII. Literatura — 30 



—234— 
Enteudido, fué grande el alboroto, el ruido, la confusión, el con- 
curso, las cuchilladas de nuevo, las prisiones, y todo sin en- 
tenderse. 

Entre tanto fué el indio á la casa de la señora Da. Catali- 
na, y dijo á su merced al entrar: ya . está hecho. Fué prosi- 
guiendo la inquietud, y los temores de grandes daños: hubo de 
las diligencias de resultar algo, y al tercer dia el corregidor 
se entró en casa de Da. Catalina, la halló sentada en su estra- 
do: recibióle juramento, y le preguntó si sabia quien era el que 
habia cortado la cara a Da. Francisca Marmolejo, y respondió 
que sí. Preguntóle quien fué: respondió, una navaja y una 
mano: y con esto se salió dejándola guardias. 

Fué examinando á la gente de la casa: llegó á un indio, 
atemorizóle con el potro, y el menguado declaró que me vio 
salir de casa con aquel vestido y caballera de indio que me 
dio su señora, y que la navaja la trajo Francisco Ciguren, bar- 
bero vizcaíno, y que me vio volver, y oyó decir, ya está he- 
cho. Pasó, me prendió á mí, y al barbero, nos cargó de prisio- 
nes, bien separados y retirados. Asi pasaron algunos di as, 
cuando una noche un alcalde de la real audiencia, que habia 
recogido la causa, y preso á ministros, no sé por qué, entró en 
la cárcel y dio tormento al barbero, en el cual él luego decla- 
ró lo suyo y lo ageno, con esto el alcalde pasó á mí, y me re- 
cibió confesión: yo negué totalmente saber del caso: luego pa- 
só á mandarme desnudar y poner en el potro, entró un procu- 
rador alegando ser yo vizcaíno, y no haber lugar por tanto á 
darme tormento, por razón de privilegio. El alcalde no hizo 
caso, y prosiguió. [1] Empezaron las vueltas: yo estuve firme 
como un roble: iban prosiguiendo las preguntas y vueltas, 
cuando le entran un paijel, según entendí después, de Da. Ca- 
talina de Chavez, que se le dio en su mano, le abrió y leyó, es- 
tuvo después mirándome parado un rato, y dijo: quítese ese 
mozo de ahí. Quitáronme: y me volvieron á mi prisión, y él 
se volvió á su casa. 

El pleito se fué siguiendo, no sabré decir cómo, hasta que 
salí sentenciado en diez años de Chile sin sueldo, y el barbero 
en doscientos azotes y seis años á las galeras. De eso apela- 



[1] Que un alcalde ordinario lego, de malas entrañas, y sin asesorarse, 
cometiera un atentado semejante, pase: pero que nn juez togado atrepella- 
se de nn modo tan violento, condenando á la bárbara prueba de la tortura 
:i dos personas exceptuadas por la ley, i)or razón de privilegio de nobleza, 
no ee comprende fácilruonte, sin suponer un interés poco digno de un ma- 
gistrado recto. Que esto no le era, lo prueba ciertamente la relación de la 
Monja Alférez: pues pudo mas con él uua esquela de Da, Catalina de Cha- 
vez que iría acompañada de alguna fuerte dádiva, que la ley faA^orecia en 
esta j)arte á los reos. 



..^235— 
mos agenciando paisanos, y se fué siguiendo, no sabré decir 
como, hasta que salió un dia sentencia en la real audiencia, 
en que me dieron por libre, y á la señora Da. Francisca con- 
denaron en costas, y salió también el barbero: que estos mi- 
lagros sueíen acontecer en estos conflictos, y mas en indias, 
gracias á la helld industria. 

XI. 

Salido de este aprieto no pude menos que ausentarme de 
a Plata: pasóme á las Charcas [1] distante diez y seis leguas 
de allí. Volvime á hallar allí al ya dicho D. Juan López de 
Arquijo, entregóme diez mil cabezas de carneros de la tierra 
[2J para con ellos, trajinar con ciento y tantos indios. Entre- 
góme una gran partida de dinero para que fuese á los llanos 
de Oochabamba y comprase trigo, y moliéndolo lo llevase al 
Potosí á vender, donde habia falta. Fui y compré ocho mil 
fanegas á cuatro pesos: cargúelas en los carneros: víneme á 
los molinos de Guilcomayo: moli tres mil quinientas, y parti 
con ellas al Potosí, vendilas luego allí á panaderos á quince 
pesos y medio: volvime álos molinos: halló allí molido parte 
del resto, y compradores i)ara todo: ven di lo todo á diez pesos, 
y volvime con el dinero en contado á las Charcas á mi amo: 
el cual, vista la buena ganancia, me volvió á mandar á lo mis- 
mo á Cochabamba. 

Entretanto á las Charcas un dia domingo no teniendo que 
hacer, me entregué á jugar eu una casa de D. Antonio Cal- 
derón, sobrino del Obispo. Estaban allí el provisor, el arce- 
diano y un mercader de Sevilla alli casado; sentóme á jugar 
con el mercader, fue corriendo el juego, y á una mano dijo el 
mercader que estaba ya picado — envido: dije yo — ¿qué envida? 
— volvió á decir — envido: volvile á decir — ¿qué envida! Dio 
un golpe con un doblón diciendo — envido un cuerno: digo 
yo — quiero y reviro el otro que le queda — arrojó los nai- 



[] J La ptovincia de Chayauta que se llama también de Charcas, es uu 
conegimiento del Alto Perú que confina por el norte con la provincia de 
Cochabamba, por el noroeste con el corregimiento de Oruro, por el este 
con la provincia de Yamparaez, por el sueste y sur con la de Porco, y por 
el oeste con la de Paria. Su capital, que también se llama Chayauta, dista 
unas diez y seis leguas de la ciudad de la Plata. 
_ [2] El carnero de la tierra es la llatnd, cuadrúpedo indígeno de la Amé- 
rica meridional, muy parecido al camello, aunque mucho menor, cubierto 
el cuerpo con una especie de lana muy larga. Es auimal de carga miiy man- 
so, y el linico que los naturales del Perú hablan domesticado antes de la 
conquista. La aspereza de las sierras del Perú y la falta de pastos, hacen á 
este animal sufrido y frugal, necesario para los trasportes, á pesar de que 
apenas carga mas que tres arrobas de peso, y de que hace jornadas muy 
cortas é irregulares. 



—236— 
jpes y sacó la daga, yo la mia: asiéronnos los presentes y 
nos apartaron. Fué mudando de conversación hasta bien 
entrada la noche, sali para irme á casa, j 4 poco andado, al 
volver una esquina, doy con él, que saca la espada, y se vie- 
ne á mí: yo saqué la mia, y nos embestimos: tiramonos un 
poco, y á poco rato le entré una punta, y cayó. Acudió gente 
al ruido, acudió justicia que me quiso prender, yo resistime, 
recibí dos heridas, y retirándome vine á coger iglesia, la ma- 
yor. Alli me estuve unos dias, advertido de mi amo que me 
guardase, hasta que una noche, bien reconocida la razón y el 
camino, me parti para Piscobamba. 

XIL 

Llegado á Piscobamba (1) me acogí en casa de un amigo, 
Juan Torrizo de Zaragoza, donde estuve unos pocos dias; una 
noche en cenando, se armó juego con unos amigos que entra- 
ron: sentóme con un protugués, Fernando de Acosta, que para- 
ba largo: paró una mano á catorce pasos cada pinta: eché diez 
y seis pintas contra él: y viéndolas, se dio una bofetada en la 
cara; diciendo— -¡válgame la encarnación del diablo! Yo dije:— 
¿hasta ahora qué ha perdido usted para desatinarse? — Alargó 
las manos hasta cerca de mis barbas,y dijo:— he perdido los cuer- 
nos de mi padre,~Tirélela baraja á las suyas,y saqué la espada: 
él la suya: acudieron los presentes y nos detuvieron, se com- 
puso todo, celebrando y riendo los piques del juego: él pagó, 
y fuese al parecer bien tranquilo. De allí á tres noches vinién- 
dome para casa, como á las once, en una esquina divisé un 
hombre parado: tercié la capa, saqué la espada, y proseguí mi 
camino acia él: llegando cerca se me arrojó tirándome, y di- 
ciendo ¡picaro cornudo! conocido en la voz, fuimos tirando, á 
poco rato le entré una punta y cayó muerto. 

Quedóme un poco pensando qué baria: miré jjor allí y no 
senti quien nos hubiese visto: fuime á casa de mi amigo Zara- 
goza callando mi boca, y acostóme. A la mañana vino el corre- 
gidor Don Pedro de Meneses bien temprano, me hizo levan- 



f l] Hay dos pueblos de este mismo nombre en el Perú. El primero está 
en el corregimiento de Andahuaylas, y el segundo en el de Conchucos. No 
parece probable que sea ninguno de estos dos que se trata aquí, mediante 
á que la distancia que marca de la ciudad de la Plata es de doce leguas, 
cuando el primero de aquellos bay mas de doscientas. Lo natural es que 
el pueblo que nombraba la Monja Alférez sea Pomabamba, capital de la 
provincia y corregimiento de este nombre, que linda con los indios chiri- 
euanos, y que dista unas veinte leguas de la Plata, debiendo creerse que el 
copista ha equivocado su nombre que parece compuesto áepuma y pampa f 
que en lengua quichua, cuyo alfabeto carece de la letra &, quiere decir cam- 
po del león. 



—237— 
tar y se me llevó. Entré en la cárcel y me echaron prisiones. 
A cosa de una hora, volvió con nn escribano y me recibió de- 
claración: yo negué saber tal cosa: después me recibieron con- 
fesión, y negué. Púsose acusación, recibióse á prueba, hice mi 
probanza: hecha publicación, vi testigos que no conocí. Salió 
sentencia de muerte: apelé y mandóse ejecutar sin embargo. 
Hálleme afligida, entró un fraile á confesarme: yo me resistí: 
él porfió: yo fuerte: fueron lloviendo frailes que me hundían: 
yo hecho un Lutero: vistiéronme con un hábito de tafetán, y 
me subieron en un caballo, porque el corregidor se resolvió, 
respondiendo á los frailes que le instaban, que si yo quería 
irme al infierno, eso á él no le tocaba. Sacáronme de la cár- 
cel, llev.^ndome por calles no conocidas ni acostumbradas por 
recelo de los frailes: llegué á la horca: quitáronme los frailes 
el juicio á gritos y á rempujones: hicíéronme subir cuatro es- 
calones, y el que mas me afligía era un dominico, Fr. Andrés 
de San Pablo, á quien habrá un año vi, y hablé en Madrid en 
el colegio de Atocha. Hube de subir mas arriba: echáronme 
el boletín, que es el cordel delgado con que ahorcan, el cual 
el verdugo no me ponía bien, y le dije — borracho pónmelo 
bien, ó quítamelo que estos padres bastan. 

Estando en este caso entra corriendo un posta de la ciu- 
dad de la Plata despachado por el secretario, por mandato del 
presidente D. Diego de Portugal, [1] á instancia de Martin 
de Mendíola, vizcaíno, que supo el pleito en que yo estaba, y 
entregó en su mano al corregidor un pliego ante un escriba- 
no, en que le mandaba la audiencia suspender la ejecución de 
la justicia, y remitir al preso y los autos á la real audiencia, 
que dista doce leguas de allí. La causa de esto fué rara, y ma- 
nifiesta misericordia de Dios. Parece que aquellos testigos 
que depusieron de vista contra mí en el homicidio del portu- 
gués, cayeron en manos déla justicia de la Plata por no sé 
qué delitos, y fueron condenados á horca: y estando en ella al 
pié,' declararon, sin saber el estado mío, que inducidos y pa 
gados sin conocerme, que habían jurado falso contra mí en 
aquel homicidio: y por esto la audiencia instando Martin de 
Mendíola, se conmovió y remitió. Llegado este despacho á tal 
punto, fué grande la alegría del pueblo compasivo. Mandóme 
el corregidor quitar de la horca y llevar á la cárcel, y remitió- 
me con guardias á la Plata. Llegado allí y visto el proceso, 
ñiiulado por aquellos hombres al pié de la horca, y no resul 
taudo por tanto otra coía Cí)ntra mí, fui mandado soltar á los 
veinte y cuatro días, y estúveme allí otro poco. 

[IJ Este es el sexto presidente que tiivo la real audiencia de Charcas, y 
por lo tanto parece probable que este suceso hubiese tenido lugar hacia el 
año de 1613 ó 1614. 



—238— 

XIII. 

De la Platíi me pasé á la ciudad de Oocliabamba, á fene- 
cer allí unas cuentas del dicho D. Jnan López de Arqnijo, con 
D. Pedro de Chavarria, natural de Navarra, alli residente, 
casado con Doña María Dávalos, hija del Capitán Don Juan 
Dávaloá ya difunto, y de Doña Maria de Ulloa, monja de la 
Plata, en convento que ella allí fundó. Ajustámoslas y resultó 
alcance de mil pesos contra el dicho Oha-s^arria, á favor del di- 
cho Arquijo mi amo, los cnales Inego me entregó con mucha 
bondad y agrado, rae convidó á comer y me hospedó dos dias; 
luego me despedí y partí, yendo encargado de su mujer de visi- 
tar de su i>arte á su madre monja en la Plata, y darles muchos 
recaudos (1). 

Partido de allí, hiibeme de detener en cosillas que se me 
ofrecieron, hasta ya el cabo de la tarde, con amigos: en fin 
partí, y hube de volver á pasar para mi camino jjor la puerta 
del dicho Chavarria: al pasar, vi gente en el zaguán, y sona- 
ba ruido dentro: paróme entender que fuese, y en esto rae di- 
ce Da. María Dávalos desde la ventana: señor capitán lléve- 
me usted consigo, que quiere matarme mi marido: y diciendo 
esto, se arroja abajo: á esto llegaron dos frailes, y me dijeron: 
llévela usted, que la halló su marido cou Don Antonio Calde- 
rón, sobrino del obispo; y lo ha muerto, áella la quiere matar 
y la tiene encerrada; diciendo esto me la pusieron á las ancas, 
y yo partí en mi muía que llevaba. 

No paré hasta que á las doce de la noche llegué al rio de 
la Plata. Habia topado en el camino á un criado del dicho 
Chavarria qu venia de la Plata, y nos hubo de conocer por 
mas que yo rae procuré retirar y encubrir, que avisó á su 
amo según la cuenta. Llegado al rio me afligí, porque iba 
grande, y me pareció imposible de vadear; dijo ella: adelante, 
pasar, que no hay otro remedio, y ayude Dios: apeóme, pro- 
curé descubrir vado, y resol vi me al que me pareció: voí vi á 
montar con mi affigida á las ancas, y entró: fuimos entrando: 
ayudó Dios, y pasamos. Llegué á una venta que topé allí cer- 
ca: desperté al ventero, que se espautó de vernos á tal hora, 
y pasado el río: cuidé de mi muía que descansase; dióuos unos 
huevos, pan y frutas: procuramos torcer y esprimír la ropa, 
volvimos á partir y andar, y al romper el alba, á cosa de cin- 
co legus descubrimos la ciudad de la Plata. 

íbamos de ello algo consolados, cuando derrepente Doña 
María se hace mas fuerte de mí diciendo: ¡ay señor! mi mari- 
do: volví y lo vi que venía en un caballo, al parecer cansado. 



(1) Voz anticuada que equivale á mensaje ó recado. 



—239— 
No sé, y me admira, como pudo ser esto: porque yo parti de 
Oochabamba primero, quedando él dentro de su casa, y sin 
detenerme un punto, anduve hasta el rio: lo pasé y llegué á la 
venta, me <letuve allí conjo una hora, y volví á partir. Fuera 
de eso, aquel criado que topé en el camino se lo hubo de de- 
cir, algo tardó eu llegar, y algo tardó él en montar á caballo 
y partir. ¿Pues cómo él en el camino me salió al encuentro? 
No sé cómo: si no sea que traje yo mas rodeos no sabiendo el 
camino, y él menos. En fin, desde como treinta pasos nos dis- 
paró una escopeta, y nos erró, pasando las balas tan cerca, 
que las oimos silvar. Yo apreté á mi muía, y bajé un cerro 
embreñado sin verlo mas: que á la cuenta su caballo se le hu- 
bo de rendir. Corridas como cuatro leguas largas desde aqui, 
llegué ala Plata bien fatigado y cansado: fuime al convento 
de San Agustín á la porteria y entregué alli á Da. Maria Dá- 
valos á su madre. 

Volvime á tomar mi mnla, cuando topé con Pedro Oha- 
varria, que con la espada en la mano se arrojó á mí, sin dar 
lugar á razones: dióme gran cuidado verle, por el repente, y el 
cansancio con que me cogió, y la compasión al engaño con 
que me tenia por ofensor: saqué mi espada, y hube de procu- 
rar la defensa: entramónos en la iglesia con la brega: allí me 
entró dos puntas en los pechos sin haberlo yo herido, que ha- 
bía de ser mas diestro: sentirae, apreté, y fuílo retirando has- 
ta el altar: tiróme allí un gran golpe á la cabeza, lo reparé con 
la daga, y éntrele un palmo de espada por las costillas. Acu 
dio ya tanta gente, que no pudo mas: acudió la justicia, y que- 
ríanos sacar de la iglesia: en esto dos. fiailes de San Francis- 
co, que es allí en frente, me pasaron y entraron allá ayudado 
á ello disimuladamente D. Pedro Beltran, alguacil mayor, cu- 
ñado de mi amo Juan López de Arquíjo. En San Francisco 
recogido con caridad, y asistido en la curación por aquellos 
santos padres, estuve retraído cinco meses. 

Ohavarria se estuvo también curando de su herida muchos 
dias: clamando siempre sobre que le entregasen su mujer, so- 
bre lo cual se hicieron autos y diligencias, resistiéndose ella 
con el manifiesto riesgo de la vida. Aquí acudieron el Arzo- 
bispo y el presidente con otros señores, y ajustaron que am- 
bos entrasen en religión y profesasen: ella donde estaba y él 
donde quisiese. 

Quedaba mi particular, y querella dada: vino mi amo Juan 
López de Arquíjo, é informó al Arzobispo D. Alonso de Pe- 
ralta, (1) al presidente y señores, en la verdad y casualidad 

(1) Don Alonso de Peralta fué el duodécimo arzobispo de Charcas, natu- 
ral de Arequipa, arcediano é inquisidor de Méjico. Murió en aquella ciu- 
dad, no se sabe á punto fljo en que año, pero se presume que era el de 1616. 



—240— 
sana sin malicia con que obré en el caso, tan diferente de lo 
entendido por aquel hombre, y que no habla mas que habeí 
socorrido repentinamente á aquella mujer que se me arrojó 
huyendo de la muerte, pasándola al convento de su madre, 
como ella lo pidió. Lo cual verificado y reconocido se satisfi- 
zo y cesó la querella, prosiguió la entrada en religión de los 
dos. Salí de la reclusión, ajusté mis cuentas, visité muchas ve- 
ces á mi monja, á su madre, y á otras señoras de allí, las cua- 
les agradecidas me regalaron mucho. 



XIV. 

Trató de buscar alguna ocupación en que entender. Mi se-i 
ñora Da. María de Ulloa afecta por lo que la serví, me alcan- 
zó del presidente y audiencia una comisión jjara Piscobamba 
(1), y los llanos de Mizque para la averiguación y castigo de 
ciertos delitos de allí denunciados: i)ara lo cual me señalaron 
escribano, alguacil, y, salimos. Fui á Piscobamba, escribí y 
prendí al alférez Francisco de Escobar, residente allí y casa- 
do, contra quien resultó haber muerto á dos indios alevosa- 
mente por robarlos, y enterrarlos dentro de su casa en una 
cantera, donde hice cavar y los hallé. Fui sustanciando la cau- 
sa por todos sus términos hasta teuer estado; conclusa y cita- 
das las partes, di sentencia condenando al reo á muerte: él 
apeló: otorgúele la apelación, fué el proceso á la audiencia de 
la Plata, con el reo: allí se confirmó, y lo ahorcaron (2). Pasó 
á los llanos de Mizque, ajusté á lo que iba (3) volví á la Pla- 
ta, di razón de lo obrado entregando los autos de Mizque, y 
me estuve después allí algunos dias. 



(I], Nos hallamos aqui otra vez con Piscobamba, provincia y pueblo que 
dista mucho de los llauos de Mizque, que están cerca de la ciudad de la 
Plata. Esto nos hace sospechar de que está equivado en uno y otro caso el 
nombre de este pueblo en el manuscrito, confundiéndole tal vez con el de 
Pomabamba lí otros pueblos de los varios que terminan en hambay pueden 
hallarse en un radio de diez y seis á veinte leguas de la Plata, y mas cerca 
de Mizque, el cual se halla á igual distancia de su capital. 

(2) No debe estrañarse esta delegación, si se tiene presente que de aqire- 
llos paises son indispensables en ciertos casos, particularmente teniéndose 
que formar una causa criminal de esta naturaleza á uii Español en un pue- 
blo de Indios, como seria este, cuyo alcalde ordinario se consideraría inca- 
I)az de llevarla á cabo. Lo único que admira es la disposición é inteligencia 
de esta muger estraordiuaria, para representar con tanta propiedad, tantos 
y tan diferentes papeles en el mundo. 

[3) Es de presumir que la comisión de los llanos de Mizque seria alguna 
risita de recuento de Indios, lí otra relativa á la real hacienda, las cuales 
.solian ser muy lucrativas para los comisionados, y por lo tanto se daban á 
personas á quienes los magistrados deseaban favorecer. 



241— 



XV. 

Páseme á la Paz, donde me estuve quieto algunos dias: bien 
ageno de disgusto me paré un dia á la puerta de D. Antonio 
Barraza, corregidor para hablar con un criado suyo, y aven- 
tando la bra?;a el diablo, vino á ello á parar en desmentirme 
y darme con el sombrero en la cara: yo saqué la daga y allí 
cayó muerto. Cargaron sobre mí tantos, que herido me pren- 
dieron y entraron en la cárcel. Fuéronme curando y siguien- 
do la causa al mismo paso, la cual sustanciada y en estado, 
acumuladas otrns, me condenó el corregidor á muerte. Apelé 
y mandóse sin embargo ejecutar. 

Estuve dos dias confesando: el siguiente se dijo misa en la 
cárcel, y el santo clérigo, habiendo consumido, volvió, me co- 
mulgó y volvióse á su altar: yo al punto volví la forma que 
tenia en la boca, y recibíla en la palma de la mano derecha, 
dando voces: iglesia me llamo ^ iglesia me llamo. Alborotóse to- 
do, diciéndome todos hereje. Volvió el sacerdote al ruido, y 
mandó que nadie llegase á mí. Acabó su misa, y á esto entró 
el señor Obispo D. Fray Domingo de Valderrama, dominico, 
con el gobernador: (1) juntáronse clérigos y mucha gente, en- 
cendiéronse luces, trajeron palio y me llevaron en i)rocesiorí: 
lleg'ados al sagrario, todos arrodillados, me cogió un clérigo 
revestido la forma de la mano y la entró en el Sagrario: no re- 
paró en qué la puso, después me rayaron la mano, rae la lava- 
ron diferentes veces, y me la enjugaron, <lespejando luego la 
iglesia y los señores principales, me quedé allí; esta adverten- 
cia me la dio un santo religioso francisco, que en la cárcel ha- 
bla, dándome consejos, y últimamente me confesó. Oerca de 
un mes tuvo el gobernador cercada aquella iglesia, y yo allí 
guarecido: al cabo del cual quitó las guardas, un santo clérigo 
de allí según yo presumí, por orden del señor obispo, recono- 
cido el alr»^dedor j el camino, me dio una muía y dineros, y 
partí al Cuzco. 

XVI. 

Llegué al Cuzco, ciudad que no reconoce ventaja á Lima 



fl] Don Fray Domingo de Valderrama, del órdeu de Santo Domingo, 
natural de Quito, fué célebre predicador y catedrático de la Universidad de 
Lima, Obispo de la Paz eu el año de 1606, y i)romovido al Arzobispado de 
Santo Domingo en 1620. 

TOM. VII. LlTEKATÜRA-31 



—242— 
en vecinos ni riquezas, cabeza de obispado, dedicada su cate- 
dral á la Asunción de íí'uestra Señora, servida por cinco dig- 
nidades, ocho canónigos, ocho parroquias, cuatro conventos 
de religiosos: franciscos, dominicos, mercenarios, agustinos; 
cuatro colegios, dos conventos de monjas y tres hospitales. 

Allí estando, me sucedió á pocos días otro fracaso bien pe- 
sado, en realidad y verdad no merecido, porque me halló age- 
no totalmente de culpa, si bien mal opinado, y sucedió allí 
una noche imj)ensadaniente la muerte de D. Luis de Godoy, 
corregidor del Cuzco, caballero de grandes prendas, y de lo 
mas calificado de por allí. Lo mató según se descubrió des- 
pués, un fulano Carranza, por ciertos piques largos de contai"; 
y como por luego no se descubriese, me lo echaron á mí, y me 
prendió el corregidor D. Fernando deGuzraan, y me tuvo pre- 
so cinco meses, bien afligido hasta que quiso Dios, pasado ese 
tiempo, que se descubriese la verdad y mi total inocencia en 
ello, con que salí libre y partí de allí. 



XVII. 

Páseme á Lima en el tiempo en que era virrey del Perú D. 
Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montes-Claros. (1) Es- 
taba entonces el Holandés batiendo á Lima con ocho baje- 
les de guerra que allí tenia, y la ciudad estaba en arma (2). 



[1| Don Juan de Mendoza, y Luna, tercer marqués de Montes Claros, 
décimo quinto virrey del Peni, pasó del virreinato de Nueva Españ.-i al 
del Perú el año de 1607. Fué el que estableció el Tribnnal del Consulado 
del comercio de Lima, libertó á los indios del servicio personal y mandó 
constniiv sobre el Rimac el gi'an jíuente de piedra que comunica la ciudad 
con el arrabal de San Lázaro. Duró su acertado gobierno hasta el año de 
1615, en que le entregó á su sucesor el príncipe de Esquiladle. 

[2] Así dice el manuscrito: pero estando la ciudad de Lima dos leguas 
distante del x>uerto, mal pudo decir Da. Catalina que la. escuadra holande- 
sa batia aquella capital. Lo mas cierto será que el original diría batiendo 
el Callao de Lima, i^iierto de mar principal, y ciudad fuerte rica y poblada 
de treinta mil habitantes que estaba situada á la orilla del mar, el cual ha- 
biéndose retirado mucho, horas antes del terremoto del año de 1746, vol- 
viendo repentinamente, se lo tragó con todos sus habitantes, sin que esca- 
pase casi ninguno. La ola que hizo este horrible estrago era tan grande y 
A'^enia con tanta fuerza, que antes de llegar á la ciudad chocó con la isla de 
San Lorenzo, que es bastante alta y de una extensión de dos leguas, y la 
dividió en dos partes hacia el tercio de un lado de tierra, en donde quedó y 
se conserva desde entonces, un canalizo, por el cual pueden pasar hoy bu- 
(lues muy grandes. 

A una legua de Lima, eu el camino del Callao, se halla frente una capi- 
lla una cruz, qne se llama de la legua, en conmemoración de haber arrojado 
el golpe de mar hasta allí, navios de ochocientas toneladas, que se hallaban 
fondeados eu el puerto del Callao. Sobre parte de las ruinas de la antigua 



—2^3— 
Salimos contra 61 del puerto del Callao con cinco bajeles, y 
embestírnosle, por nn ií>Tan rato nos iba bien, pero cargó sobre 
nuestra Almiranta de forma, que la echó á pique, sin que pu- 
diesen escapar mas que tres hombres, que nadando nos aco- 
¡njimOs á un navio enemigo que nos recogió: éramos yó, un 
fraile francisco descalzo y un soldado, á los cuales ellos nos 
hicieron mal tratamiento con burlas y desprecios: toda la de- 
más gente de la Almiranta pereció (1). 

A la mañana, vueltas al puerto del Callao nuestras cuatro 
Tuives, de que era general D. Rodrigo de Mendoza, se hallaron 
menos novecientos hombres, entre los cuales me contaron á 
mí que iba en la Almiranta. Estuve en poder de los enemi- 



ciudad de este nombre que se conocen todavía perfectamente, está lioy si- 
tuada la fortaleza del Callao, que es un pentágono irregular que defiende 
aquel magnífico puerto. 

[IJ Habiéndose dado este combate naval en tiempo que gobernaba el 
Marques de Montes Claros, por el orden que van narrados hasta aquí dife- 
rentes sucesos, era preciso que hubiera tenido lugar hacia el fin de su go- 
bierno, esto es en 1615. Y con efecto, en la Historia general de viages del 
abate Prevost, nueva edición de la Haya, del año de 1757, bajo la dirección 
de J. Vander Scheley, discípulo distinguido del célebre Picart el Romano, 
tomo 15, se halla un extracto del viage de Jorje Spilberg, en 1614, á las 
Molucas, por el estrecho de Magallanes, que dice así: "Después de haber 
" entrado dichosamente en el mar del Sur, Spilberg se hizo en él terrible 
^\ por mucho tiempo á los Españoles. Allí batió una flota real comandada 
'.' por D. Rodrigo de Mendoza^ y no habiendo cesado de esparcir el espanto 
'* por todas las costas de Chile y del Perii^ no se apartó de ellas hasta el 26 
" de Diciembre, pai-a trasladarse á las Mohicas por las islas Marianas y Fi- 
'* lipinas. De allí se hizo á la vela para la isla de Java, de donde habiendo 
" partido el 14 de Diciembre de 1616, entró en el Tejel el 1.° de Julio de 
'' 1617." El redactor añade una nota sobre el referido combate cuyo tenor 
es el siguiente: ''Este combate que se dio en 18 de Julio de 161 5, fué muy 
" vivo. La flota real comjjuesta de ocho bajeles y montada por tres ó cua- 
'• tro mil hombres, de equipaje, fué muy mal tratada, y perdió tres navios 
'' y mas de la mitad de la tropa." Nuestros navios, según la Monja Alférez, 
eran cinco, de los que habiendo ido á pique la Almiranta, volvieron cuatro 
al puerto del Callao, y por consiguiente el autor de esta nota exageró nues- 
tra pérdida con el oíijeto de ensalzar mas la gloria del almirante holandés 
Spilberg. 

En comprobación de este suceso hallamos que el historiador de las islas 
Filipinas, Fray Joaquín Martínez de Zúñiga, un tomo en 4°. impreso en 
Sampaoc en el año de 1803, por Fray Pedro Arguelles, de la Concepción, 
religioso francisco, capítulo 14, fol. 221, hace mención de una flota holan- 
desa recien venida de Europa por el estrecho de Magallanes, compuesta de 
cuatro navios y dos pataches, que en 1616 se presentó á la boca de Marive- 
les. No se puede dudar por la coincidencia del tiempo que esta escuadra 
fuese la misma de Spilberg que se batió frente el Callao de Lima con la de 
D. Rodiigo de Mendoza; y también nua de las varias de aquella nación de 
que habla el padr .'. Mariana en su sumario de la Historia de España en el 
añr) de 1617, cuan lo asegura que años atrás fueron varios los bajeles holan- 
deses á la India p )r el estrecho de Magallanes, ó hicieron daños en el mar 
del Sur, y corrieion las costas del Peni y de la Nueva España sin parar 
haíta Filipinas y las islas Molucas. 



—244— 
gos veinte y seis días, temiendo yo que me llevarían á Ho- 
landa. 

Al cabo de ellos, á mí y mis dos compañeros nos echaron en 
la costa de Payta, cosa de cien leguas de Lima, de donde unos 
dias después y pasados muchos trabajos, un buen hombre, que 
compadecido de nuestra desnudez nos vistió, encaminó y avió 
á Lima, (i) estúveme en Lima unos siete meses ing-eniándo- 
me allí lo mejor que pude: compré un caballo que me salió 
bueno y no caro, andúveme en él unos pocos dias tratando de 
partir para el Cuzco. Estando de partida, pasé un dia por la 
plaza, vino á mí un alguacil y me dijo que me llamaba el se- 
ñor Alcalde D. Juan de Espinosa, caballero del orden de San- 
tiago: llegué á su merced, estaban allí dos soldados, y así que 
llegué dijeron: este es, señor, este caballo es nuestro, nos ha 
faltado, y de ello daremos luego bastante información. Eodeá- 
ronme ministros, y dijo el alcalde: ¿qué hemos de hacer en es- 
to! Yo cogida de repente no sabia qué decir, vacilante y con- 
fusa, que parecería delincuente: cuando ocúrreme derrepente 
quitarme la capa, y tapóle con ella la cabeza del caballo y di- 
go: señor, suplico á vuestra merced que estos caballeros digan 
¿cuál de los ojos le falta á este caballo? si el derecho ó si el iz- 
quierdo, que puede ser otro y equivocarse estos caballeros. 
Dijo el alcalde: dice bien: digan ustedes á un tiempo, ¿de cuál 
ojo es tuerto ese caballo? ellos se quedaron confusos. Dijo el 
alcalde: digan ustedes á un tienjpo. Dijo el uno, del izquierdo. 
Dijo el otro del derecho, digo del izquierdo: á lo que dijo el al- 
calde, mala razón han dado ustedes y mal concordante. Vol- 
vieron ellos juntos á decir: del izquierdo, del izquierdo deci- 
mos ambos, y no es mucho eípiivocarse. Dije yo, señor, aquí 
no hay prueba, porque uno dice el uno y el otro el otro. Dijo 
uno: no decimos sino una misma cosa, que es tuerto del ojo iz- 
quierdo, y eso iba á decir y me equivoqué sin querer, pero lue- 
go me enmendé, y digo que del izquierdo. Paróse el alcalde 
y dije yo: señor, ¿qué manda vuestra merced? dijo el alcalde: 
que si no hay mas jjrueba se vaya usted con Dios á su viaje: 
entonces tiré de mi capa y dije: pues vea vuestra merced co- 



(1) Pai'ece estraíio que al eiiumenar sus servicios al rcj Felipe IV, omi- 
tiese el liaberse liallado en este combate tsaval; y mas estraño todavia que 
uo haga uiencion aquí de haberse hallado también en el mismo combate su 
hermano Francisco: máxime cuando en apoyo de sus méritos interpone en 
el memorial que presentó á aquel rao a'ca, el año de 1625, los servicios del 
capitán Miguel íra.isosu padr(i, del altV rez Miguel ¡de Erauso, ile Frrn cis- 
co de Erauso q le tirvió en Ja armada de Urna con Don Bodrigo de Mendo- 
sa, y Domingo de Erauso, que se fué <;on la armada quesalió para el Bra- 
sil; y volviendo' de allá fué u:io de los que perecieron enla xiltíilranta de 
las cuatro villas o,ue se quei.uó, que todos tres^ añade fueron hermáTio& 
suyos. 



—245-^ 
mo ni uno ni otro están en el caso, que mi caballo no es tuer- 
to sino sano? El alcalde se levantó, llegó al caballo, lo miró y 
dijo: monte usted vayase con Dios, volviéndose á ellos los pren- 
dió. Yo monté y me fui, no supe en lo que paró aquello, j)or- 
que me partí para el Cuzco. 

XVIII. 

Volví me á pasar al Cuzco, liospedéme en casa del tesorero 
Don Lope de Alcedo, y allí me estuve nnos dias, entré un dia 
en casa de un amigo á jugar; sentémonos dos amigos, fué cor- 
riendo el juego: arrimóse á mi el nuevo Cid, que era un hom- 
bre moreno, belloso, muy alto, que con la presencia espantaba, 
y le llamaban el nuevo Cid. Proseguí mi juego, gané una ma- 
no, y entró la mano en mi dinero, sacóme unos reales de á 
ocho, y fuese. De allí á un rato volvió á entrar: volvió á entrar 
la mano, sacó otro puñado y piisoseme detrás: previne la daga: 
proseguí el juego: volvióme á entrar la mano al dinero: lo sentí 
venir, y con la daga le clavé la mano contra la mesa. Levan- 
tóme, saqué la espada, sacáronla los presentes, acudieron otros 
amigos del Cid, apretáronuie mucho y me dieron tres heridas: 
salí á la calle y tuve ventura, que sino me hacen pedazos salió 
el primero tras de mi el Cid: le tiré una estocada, estaba ar- 
mado con un relox: (1) salieron otros y me fueron apretsindo. 
Acertaron á este tiempo venturosamente á pasar dos Vizcaí- 
nos, acudieron luego al ruido, se pusieron ánii lado viéndome 
solo y contra cinco, llevábamos los tres lo peor, retirándonos 
toda una calle hasta salir á lo ancho: llegando cerca de San 
Francisco me dio el Cid por detras con la daga una puííalada, 
que me pasó la espalda por el lado izquierdo de parte á parte: 
otro me entró un palmo de espada por el lado izquierdo, y caí 
en tierra echando un mar de sangre. 

Con esto, unos y otros se fueron: me levantó con ansias de 
muerte, y vi al Cid á la puerta de la Iglesia: fuíme á él: y él 
se vino á mi diciendo: perro ¿todavía vives? me tiró una esto- 
cada y la aparte con la daga, y yo le tiré otra con tal suerte, 
que se la entré por la boca del estómago atravesándole, y cayó 
pidiendo confesión: yo caí también: en el ruido acudió gente, 
y algunos frailes, con el corregidor Don Pedro de Córdova, 
del hábito de Santiago; el cual viendo asirme á los ministros 
] ,'S dijo: aquí iqm) huy cpie hacer sino confesarlo? El otro es- 
lÁvó luego. Lleváronme caritativos á casa del tesorero, donde 



(1) Sin duda quiere decir Doña Catalina que el tal Cid venia armado con 
peto, cotamalla, ó cosa semejante, por lo que no le -pxido introducir la puu- 
ta de la espada en el cuerpo. 



—246— 
yo posaba: acostáronme: no se atrevicS im cirujano á curarme 
hasta que confesara, x)or recelo de que espirase. Vino el padre 
fray Luis Ferrer de Valencia, sararí su.2:éto, y me confesó; vién- 
dome yo morir, declaré mi estado (1). El se admiró, me absol- 
vió, y me procuró esforzar y consolar. Vino el viático y lo re- 
cibí, desde allí me pareció sentir esfuerzo. 

Entró la curación, y la sentí mucbo, con los dolores y el 
desangre perdí el sentido, estuve así por catorce horas, y en 
todo aquel tiempo, aquel santo padre no se apartó de mí: Dios 
se lo pague. Volví en mí llamando á San José: tuve para todo 
grandes asistencias, que provee Dios en la necesidad: fuóronse 
pasando los tres dias: luego á los cinco concibiéronse esperan- 
zas. Luego me pasaron una noche á San Francisco á la celda 
del padre fray Martin de Aróstegui, pariente de mi amigo Al- 
cedo, por recelo de la justicia: y allí estuve cuatro meses que 
me duró la enfermedad. Lo cual sabido por el corregidor bra- 
beó, puso guardas en los contornos, y previno los caminos. 
Ya mejor y con certidumbre de que en el Cuzco no podia que- 
dar, determiné, con ayuda y consejo de amigos,- mudar de tier- 
ra, recelando el encono de ciertos amigos del muerto. Dióme 
el capitán Don Gaspar de Carranza mil pesos: el dicho tesorero 
Don Lope de Alcedo tres muías y armas: Don Francisco de 
Arzaga tres esclavos: con lo cual, y dos amigos vizcaínos de 
satisíaccion, partí del Cuzco una noche la vuelta de Guamanga. 

XIX. 

Partido del Cuzco como digo, llegué al puente de Apuri- 
raac (2) donde topé á la justicia, con amigos del muerto Cid 
que me estaban esperando. Dijo el ministro sea usted preso, 
y fuénie á echar mano asistido de otros ocho: desenvolvimo- 
nos nosotros cinco, y trabóse de unos á otros una fiera con- 
tienda: cayó de los mios a breve rato un negro: quejóse de ella 
otro, y á breve rato otro: cayó el otro negro, derribé de un pis- 



(1) Como esta declaración la hizo en confesión, no llegó á divulgarse ni 
causar la admiración que causó después en Guamíinga, cuando reveló este 
secreto tan bien guardado por tantos años el obispo de aquella diócesis. 

{2J El mauu^scrito dice Ajjiserria,, pero debe entenderse Apürimac. Lla- 
mase así un rio caudaloso del Perú, que viene á unirse con el Marañou, y 
traviesa el camino real que vá desde el Cuzco á Liima, el cual tiene un puen- 
te colgado de cuerdas de unas ochenta varas de largo y tres de ancho, que 
toma su nombre, i^or donde pasan líis personas y caballerías cargadas. Es 
tal vez el que lia servido de modelo j)ara los puentes suspendidos (lue ve- 
mos construir actualmente en Europa,, á diferencia qvie est!>s son de fierro, 
y aquel de sogas hechas de bejuco. Otro igual, aunque no tan grande, hay 
en Andahuaylas, y otro en Cañete, á veinte y tres leguas de Lima, en la 
costa del Sui-. 



—247— 
toletazo al ministro: hallábanse otros de sa parte heridos, y 
reconociendo armas de fuego cesaron, dejándose allí tres ten- 
didos, á donde volverían después. Hasta el dicho puente dice 
que llega la jurisdicción del Cuzco, y que no pasa de allí, por 
esto hasta allí me acompañaron aquellos mis camaradas. De 
allí se volvieron y proseguí mi camino. Llegué á Andahuailas: 
tópeme luego con el corregidor, el cual muy afable y muy cor- 
tez se me ofreció con su casa y me convidó á comer, yo no 
acepté, porque me dio recelo de tanto comedimiento, y partí. 

Llegué á la ciudad de Huancavelica, apéeme en un mesón, 
estiiveme un par de dias viendo el lugar: me llegué á una pla- 
zuela que está junto al cerro del azogue (1): estaba allí el doc- 
tor Solorzano, alcalde de corte de Lima, tomando residencia 
al gobernador Don Pedro Osorio. Vi que llegó á él un algua- 
cil, que supe después llamarse Pedro Juárez, y él volvió el 
rostro y me miró, sacó un papel lo miró, y volvióme á mirar, 
y vi luego partir el alguacil y un negro hacia á mí: yo me quité 
de allí como sin cuidado, y con mucho: cuando á poco andado 
pasa adelante el alguacil y me quita er sombrero y yo á él, 
llega el negro por detras y áseme de la capa: yo la suelto, saco 
la espada y una pistola, y me embistemlos dos con espadas: 
decerrajo y derribo al alguacil: le tiro al negro, y en breve cae 
de estocadas: {)arto y encuentro á un Indio que traia de dies- 
tro un caballo, que supe después ser del alcalde, le quitó, mon- 
tó, y luego parto de allí á Guamanga, distante catorce leguas. 

Pasado el rio de Balsas me desmonté á descansar un poco 
el caballo, y estando así veo llegar al rio tres hombres á caba- 
llo, que lo vadean hasta la mitad: no sé que me dio el corazón, 
y les pregunté: ¿á donde se dirigen ustedes caballeros? Dice 
Aino: señor capitán á prender á usted: saqué mis armas, previ- 
ne dos i)istolas, y dije: prenderme vivo no podrá ser: primero 
me han de matar y luego prenderme, y me acerqué á la orilla. 
Dijo otro: señor capitán somos mandados, y no podemos escu- 
sar en venir, pero con usted no queremos mas que servirle: y 
esto parados en el medio del rio: yo les estimé el buen termi- 
no, les puse sobre una piedra tres doblones, y monté, y con 
muchas cortesías partí á mi camino para Guamanga (2). 



(1^ Llámase así por su famoso mineral de este metal, vLiiico en toda aque- 
lla América: el cual se ha explotado durante algunos años por cuenta del 
gobierno, sin que sus productos hayan respondido á las lisonjeras esperan- 
zas que en diferentes épocas seliabian concebido, dando kigar á causas rui- 
dosísimas contra los manipulantes, que mas de xma vez han abusado de la 
confianza piíblica depositada en ellos. 

[2] No se comprende porqué, para ir del Cuzco á Huamanga, fué prime- 
ro á Huancavilica, para volver á desandar mas de veinte y cinco leguas de 
caminO; á no ser que huyendo del camino real, por temor de no ser perse- 



—248— 

XX. 

Entré en Guamanga, me fui á una posada: hallé allí un sol- 
dado pasagero que se aficionó al caballo, y lo vendi por dos- 
cientos pesos. Salí á ver la ciudad, me pareció bien, y buenos 
edificios, los mejores que vi en el Perú: vi tres conventos, de 
franciscos, mercenarios, y dominicos: un convento de monjas, 
un hospital: muchísimos vecinos Indios, y muchos Españoles: 
bello temple de tierra, fundada en un llano, sin frió ni calor: 
de grande cosecha de trigo, vino, frutas y semillas: buena 
iglesia, con tres dignidades y dos canónigos, un santo obispo 
fraile agustino, Don fray Agustín de Carvajal (1) que fué mi 
remedio, aunque faltó muriendo de repente el año veinte: y 
decian que lo babia sido allí desde el año doce. 

Estuve allí unos dias, y quiso mi desgracia que me entré 
unas vece^ en una casa de juego, donde estando un dia entró 
el corregidor Don Baltasar de Quiñones, y mirándome, me 
preguntó de donde era: dije que vizcaíno. Dijo: ¿de donde vie- 
ne ahora? Dije del Cuzco. Se suspendió un poco mirándome, 
y dijo: sea preso (2), Dije de buena gana, saqué la espada 
retirándome á la i>uerta: él dio voces pidiendo favor al rey: 
halló á la puerta tal resistencia, que no pude salir, saqué una 
pistola de tres bocas y salí, me desaparecí entrándome en casa 
de un amigo, que ya me habla hallado. Partió el corregidor, 
y me embargó la muía y otras cosillas que tenia en la posada. 
Éstúveme allí unos dias, habiendo descubierto que aquel ami- 
go era vizcaíno: y entre tanto no sonaba ruido del caso, ni se 
sentía que la justicia tratase de ello: pero todavía nos pareció 
ser forzoso mudar de tierra, pues tenia alli lo mismo que en 
otra parte. Ilesuelto en ello, sali un dia por la noche, y á bre- 
ve rato quiere mi desgracia que tope con dos alguaciles: me 
preguntaron ¿qué gente? y respondo, amigos. Me piden el 
nombre, y digo: el diablo, que no debí decir: me van á echar 
mano, saco la espada, y se arma un gran ruido: ellos dan vo- 
ces diciendo, favor á la justicia: vá acudiendo gente: sale el 
corregidor que estaba en casa del obispo, me abanzan mas 

guidü de la justicia, diese este rodeo por Cangallo y la provincia de Anga- 
raes, en cuyo caso tuvo que hacer doble camino mas del que hemos notado. 
(1) Don Fray Agustín de Carbajal, del orden de Sau Agustín, natural de 
Cáceles en Estremadura, había sido Prior de su convento cu Valladolid y 
asistente general de su orden. Fué promovido de la iglesia de Panamá á la 
de Guanianga en el año de ItíU, y l'alleció en ella en el de 1620. 
Alcedo, Diccionario Geográttco de América. 
, (2) Sin duda seria porque tendría contra la ilíonja Alférez, que hasta en- 
tonces era conocida bajo el nombre del Alférez Alonso Díaz Ramírez de 
Guzman, alguna requisitoria de la justicia del Cuzco, á consecuencia de 
haber sabido su fuga. 



—249— 
ministros: hallóme afligido, disparo ima pistola, y derribo á 
uno: crece mas el empeño, me hallo al lado aquel vizcaíno mi 
amigo y otros j)aisanos con él: daba voces el coi-regidor, que 
me mataseü: sonaron muchos traquidos de ambas partes: sa- 
lió el obispo con cuatro hachas encendidas, y se entró por el 
medio, lo encaminó hacia mí su secretario D. Juan Bautista 
de Arteaga, llegó y me dijo: señor Alférez, déme usted las ar- 
mas: dije yo, señor, hay aqui muchos contrarios: dijo, déme- 
las, que seguro está conmigo, y le doy palabra de sacarle á 
salvo aunque me cueste cuanto soy; dije, señor ilustrísimo, en 
estando en la iglesia besaré los pies áU. S. I. En esto me aco- 
meten cuatro esclavos del corregidor, y me aprietan 'tirándo- 
me ferozmente sin respeto á la presencia de su Ilustrísima, 
de modo que defendiéndome, hube de entrar la mano y derri- 
bar á uno: acudió el secretario del señor obispo con espada y 
broquel, con otros de la familia dando muchas voces, ponde- 
rando el desacato en presencia de su ilustrísima, y cesó algo 
la broma. Asióme su ilustrísima jíor el brazo, me quitó las ar- 
mas, y poniéndome á su lado, me llevó consigo, y me entró 
en su casa: hizome luego curar una pequeña herida que lleva- 
ba, mandó darme de cenar y recoger, cerrándome con llave que 
se llevó. Vino luego el corregidor, y hubo con su ilustrísima 
larga conversación y alteraciones sobre esto con él, lo cual 
después por mayor entendí. 

Ala mañana, como á las diez, su ilustrísima me hizo lle- 
var á su presencia, me preguntó quién era, y de dónde, hijo 
de quién, y todo el curso de mi vida, causas y caminos por 
donde vine á parar alli, fue en esto desmenuzando tanto, mez- 
clando buenos consejos, los riesgos de la vida, y espantos de 
la muerte, contingencias de ella, y el asombro de la otra si no 
me cogía bien apercibido, procurándome sosegar y reducir á 
aquietarme, y arrodillarme á Dios, que yo me puse tamañito: 
me descubro viendo tan santo varón, y pareciendo estar yo 
en la presencia de Dios, y le digo: señor, todo esto que he re- 
ferido á U. S. I. no es asi, la verdad es esta: que soy una mu- 
jer, que naci en tal parte, hija de fulana y sutana: que me en- 
traron en tal edad en tal convento, con fulana mi tia: que allí 
me crié: que tomé el hábito: que tuve noviciado: que estando 
para profesar, por tal ocasión me sali: que me fui á tal ijarte, 
me desnudé, me vesti, me corté el cabello: parti allí y acullá, 
me embarqué, aporté, traginé, maté heri, maleé, correteé, has- 
ta venir á parar en lo presente, y á los pies de su señoría ilus- 
trísima. (1) 



(1; Estos últimos pocos renglones de la Monja Alférez, escritos coa su- 
TOMO vil. LlTERATUEA— 32 



—250— 

El santo señor entre tanto que esta relación duró, que fué 
hasta la una, se estuvo suspenso, sin hablar ni pestañear, es- 
cuchándome; después que acabé, se quedó también sin hablar, 
y llorando lágrima viva. Después me envió á descansar y a 
comer: tocó una campanilla, hizo venir á un caxiellan auciano 
y me envía á su oratorio, allí me pusieron la mesa y un tras- 
portín, me encerraron, me acosté y dormi. A la tarde, como 
á las cuatro, me volvió á llamar el señor obispo, y me habló 
con gran bondad de espíritu, conduciéndome á dar muchas 
gracias á Dios por la merced usada conmigo, dándome á ver 
el camino perdido que llevaba derecho á las penas eternas: 
exhortóme á recorrer mí vida, y hacer una buena confesión, 
pues ya por lo mas la tenía hecha, y me sería fácil, y después 
ayudaría Dios para que viésemos lo que se había de hacer; 
y en esto y en cosas ocurrentes se acabó la tarde. Mo retiré, 
dieron me bien de cenar y me acosté. 

A la mañana dijo misa el señor obispo, yo la oí, después 
dio gracias: se retiró á un desayuno, y me llevó consigo: fué 
moviendo y siguiendo su discurso, y vino á decir que tenia es- 
te por el caso mas notable en este género que había oido en 
su vida, y remató^fliciendo: ¿en fln esto es así? Dije si señor. 
Replicó: no se espante que inquiete la credulidad su rareza. 
Dije, señor, es así: y si quiere salir de duda U. S. I. por espe- 
riencia de matronas, yo llana estoy. Dijo, pues vengo en ello, 
y conténtame oírlo, me retiré por ser hora del despacho. A 
medio día comí, después reposó un rato. A la tarde, como á 
las cuatro, entraron dos matronas me miraron y se satisfacie- 
ron, declararon después ante el obispo conjuramento, haberme 
visto y reconocido cuanto fué menester para certificarse y ha- 
berme hallado virgen intacta, como el dia en que naci. Su 
ilustrísíma se enterneció, y despidió á las comadres, me hizo 
comparecer delante del capellán, que vino conmigo, me abra- 
zó enternecido, y en pié me dijo: hija, ahora creo sin duda lo 
que me dijisteis, y creeré en adelante cuanto me diréis; os ve- 
nero como una de las personas notables de este mundo, y 
os prometo asistiros en cuanto pueda, y cuidar de vuestra cbn- 
veniencia y del servicio de Dios. Me mandó poner cuarto de- 
cente j estuve en él con comodidad y ajustando mi confesión 
la cual hize en cuanto pude bien, y después Su Ilustrísíma me 
dio la comunión. Parece que el caso se divulgó, y era inmen- 
so el concurso qué allí acudió, sin poder escusar la entrada á 
personages, por mas que yo lo sentía, y Su Ilustrísíma tam- 
bién. 



ma fapilidad y gracia, son un verdatlero epílogo de su vida, reducido á la 
menor expresión posible. 



—251— 
En fin, pasados seis días acordó su Ilustrísima entrarme 
en el convento de monjas de Santa Clara de Hnamanga, que 
allí de religiosas no hay otro [1], púsome el hábito: salió su 
Ilustrísima de casa llevándome á su lado con un concurso tan 
grande, que no hubo de quedar persona alguna en la ciudad 
que no viniese, de suerte que se tardó mucho en llegar allá. 
Llegamos finalmente á la porteii'ia, i3orque á la iglesia, donde 
pensaba su Ilustrísima antes entrar, no íué posible, porque 
entendido así se liabia llenado. Estaba allí toda la comuni- 
dad con velas encendidas. Otorgóse alli por la abadesa y an- 
cianas, una escritura en que prometía la comunidad volverme 
á entregar á su Ilustrísima ó prelado sucesor, cada vez que me 
pidiesen. iVbrazóme su Ilustrísima, me echó su bendición y 
entré. Lleváronme al coro en procesión, hice oración allí: besé 
la mano á la señora abadesa: fui abrazando y me fueron abra- 
zando las monjas y me llevaron ¡i un locutorio donde su Ilus- 
trísima me estaba esperando. Allí me dio buenos consejos, y 
exhortó á ser buena cristiana, y dar gracias á nuestro Señor, 
frecuentar los sacramentos, ofreciéndose su Ilustrísima á ve- 
nir á ello, como vino muchas veces, me ofreció largamente 
todo cuanto hubiese menester, y se fué. Corrió la noticia de 
este suceso por todas partes, y los que antes me vieron, y los 
que antes y después supieron mis cosas, se maravillaron en to- 
das las Indias. Dentro de cinco meses, año de 1620, repenti- 
namente se quedó muerto mi santo obispo, que me hizo gran 
falta. 

XXI. 

Muerto el Ilustrísimo de Huamanga, luego en breve en- 
vió por mí el metropolitano Arzobispo de Lima el Ilustrísimo 
señor Don Bartolomé Lobo Guerrero, que dice lo era el año 
de 1607, y murió en 12 de Enero de 1622 [2]. Entregáronme 
las monjas con mucho sentimiento: fui en una litera, acompa- 
ñándome seis clérigos, cuatro religiosos y seis hombres de es- 
pada. Entramos en Lima ya de noche y sin embargo ya no 
podíamos valernos de tanta gente curiosa que venia á ver á 



(1) Posteriormente á esta época deben haberse aumentado los conven- 
tos, pues después de enumerar Alcedo los de religiosos de Santo Doiningo, 
San Francisco, San Agustín, laMerced, San Juan de Dios y el colegio que 
fué de los jesuitas, cuenta dos monasterios de monjas, uno de Santa Clara 
y otro de Carmelitas. 

2j Fué este señor el cuarto arzobispo de Lima, natural de la ciudad de 
Ronda en Andalucía, Director del colegio de Santa María de Sevilla, salió 
para Fiscal é inquisidor de Méjico, pasó á arzobispo de Santa Pé del nuevo 
reino de Granada, y fite promovido á Lima el año de 1609, donde gobernó 
doce años y falleció en el de 1622. — ALCEDO, Diccionario Geog. de Amer. 



- 252— 
la Monja Alférez. Apeáronme en casa del señor Arzobispo, 
viéndome en las hieles para entrar. Besé la mano á su Ilus- 
trísima, regalóme mucho y me hospedé allí aquella noche. La 
mañana siguiente me llevaron al palacio á ver el Yirey Don 
Francisco de Borja, conde de Mayalde jíríncipe de Esquilache, 
que asistió allí desde el año de 1615 hasta el de 1622, y comi 
aquel día en su casa. A la noche volví á la del señor Arzo- 
bispo, donde tuve buena cena y cuarto acomodado. 

Me dijo su Ilustrísima el dia siguiente, que viese y eligie- 
se el convento donde quisiese estar: yo le pedi licencia para 
verlos todos y me la concedió, fui entrando y viéndolos todos, 
estándome cuatro ó cinco dias en cada uno: finalmente vine á 
elegir el de la Santísima Trinidad, que es de comendadoras 
de San Bernardo, gran convento que sustenta cien religiosas 
de velo negro, cincuenta de velo blanco, diez novicias, diez 
donadas y diez y seis criadas (1). Allí me estuve cabales dos 
años y cinco meses hasta que volvió de España razón bastante 
de como no era yo ni habia sido monja profesa: con lo cual se 
me prometió salir del convento, con sentimiento común de to- 
das las monjas, y me puse en camino para España. 

Partí luego á Guamanga á ver y despedirme de aquellas 
señoras del convento de Santa Clara, las cuales me detuvieron 
alli ocho dias con mucho agrado, regalos y sentimiento en la 
partida. Proseguí mi viage á la ciudad de Santa Eé de Bogo- 
tá, en el nuevo reino de Granada; vi al señor obispo Don Ju- 
lián de Cortázar (2), el cual me instó mucho á que me queda- 
se allí en el convento de mi orden: yo le dije que no tenia or- 
den ni religión, y trataba de volverme á mi patria, donde ha- 
ría lo que me pareciese mas conveniente para mi salvación: y 
con esto y un buen regalo que me hizo, me despedí. Pasé á 
Zaragoza por el rio de la Magdalena arriba: caí alli enferma, 
y me pareció mala tierra para españoles, llegue á punto de 
muerte: después de unos dias convaleciendo algo, antes de po- 



(1) No es este, a pesar del mímero de religiosas novicias, donadas y cria- 
das que se refiere, el mayor- de los de su clase, entre loe catorce de dife- 
rentes órdenes que se cuentan hoy en aquella ciudad. Generalmente den- 
tro de una gran cerca de paredes que dan á cuatro calles, con un espacio- 
so jardin en el centro, al rededor del cual tiene cada monja su casita, en 
la que vive con su criada. Tal vez el temor de los temTjlorec. que allí son 
tan comunes, les lia hecho adoptar este modo de vivir, para evitar el ries- 
go que correrian tantas personas juntas, encerradas en un solo edificio. 

(2) Este Arzobispo es el undécimo que se cacnta en esta metropolitana. 
Fxié natural de Durango en España. Ignoramos el año que fué promovnid 
á esta silla, porque no es probable lo fuese en lti26, como supone Alcedo 
de su Diccionario Geográfico de América: ni que tampoco hubiese eido an- 
teSjComo afirma, obispo del Tucuman,en cuya lista no se encuentra. Solo 
sabemos que falleció en Santa Fé de Bogotá el año de 1630. 



-253— 
derme tener, me hizo nn médico partir, sali por el rio, y me 
íuí á Tenerife, (1) donde en breve me recobré. 

XXII. 

Allí hallándose la armada del general Don Tamas de Lar- 
raspuru de partida para España me embarqué en su Capitana, 
año de 1624, donde me recibió con mucho agrado, me regaló 
y sentó á su mesa, y me trató asi hasta pasadas doscientas 
leguas mas acá del canal de Bahama. Allí un dia en el juego, 
se armó una reyerta, en que hube de dar á uno un arachuelo 
(2) en la cara con un cuchillo que tenia allí, y resultó mucha 
inquietud; el general se vio obligado á apartarme de allí, y 
pasarme á la Almiranta, donde yo tenia paisanos: yo de eso 
no guste, y le pedi paso al patache San Telmo, capitán Don 
Andrés de Otón, qne venia por Aviso (3), y pasóme, pero pa- 
sóse trabajo, porque hacia agua, y nos vimos en peligro de 
anegarnos. 

Gracias á Dios llegamos á Cádiz en primero de í^oviembre 
de 1624: desembarcamos y estuve allí ocho dias: me hizo mu- 
cha merced el señor Don Fadrique de Toledo, general de la 
armada, y teniendo en su servicio dos hermanos mios, que co- 
nocí, y le di á conocer, les hizo de alli á delante por honrarme 
mucho favor, teniendo el uno consigo en su servicio y dándole 
una bandera al otro. 

XXIII. 

De Cádiz me fui á Sevilla, y estuve allí quince dias, escon- 
diéndome cuanto pude, huyendo de concurso que acudía á ver- 
me vestida en hábito de hombre. De allí pasé á Madrid, y es- 
tuve veinte dias sin descubrirme. Allí me prendieron por man- 
dato del vicario, no sé por qué, me hizo luego soltar el conde 
íle Olivares. Acomodóme alli con el conde de Javier, que par- 
tía para Pamplona, fui y le asistí cosa de dos meses. 

De Pamplona, dejando al conde de Javier, partí á Eoraa 
por ser el año santo del grande jubileo. Tomé por Francia mi 



(1) Villa de la provincia y gobierno de Santa Marta eu la orilla orieu- 
tal del rio grande de la Magdalena. 

(2) Lo propio que nisiíuño. 

(o) Llamábanle AA'it^)s vn la cañera de Indias las embarcaciones lige- 
ras destinadas á llevar ó traer pliegos del real servicio, y teníanlos las flo- 
tas que venian de América, para despacharlos al gobierno desde cierta al- 
tura, antes de llegar á las costas de Europa, á efecto de avisar su prósima 
recalada, por si gustaba mandar á su encuentro fuerzas navales que las 
protegieran. 



—254— 
camiDO, y pasé grandes trabajos, porque pasando el Piamonte, 
y llegando á Tiirin, achacándome ser espía de España, me 
prendieron, quitándome el poco dinero y vestidos que llevaba, 
me tuvieron en una prisión cincuenta dias (1), al cabo de los 
cuales, hechas, presumo por ellos, sus dili'íencias, y no resul- 
tando cosa contra mi, me soltaron, pero no me dejaron prose- 
guir mi camino que llevaba, mandándome volver atrás x)ena 
(le galeras: con que hube de volverme con mucho trabjo, po- 
bre, á pié y mendigando. Llegué á Tolosa de Francia, me pre- 
senté ante el conde de Agramonte, virey de Pau, goí)ernador 
de Bayona, para el cnal á la ida yo habia traído y entregado 
cartas de España, el cual buen caballero en viéndome se con- 
dolió, me mandó vestir, me regaló, y me (lió inwa el camino 
cien escudos, un caballo, y parti. (2) 

Víneme á Madrid, me presenté ante S. M, suplicándole me 
premiase mis servicios, que espresé en un memorial (pie puse 
en su real mano: me remitió S. M. al consejo de Indias: allí 
acudí y presente los papeles que me hablan quedado de la 
derrota: vieron me aquellos señores, y favoreciéndome, con 
consulta de S. M. me señaló ochocientos escudos de renta por 
mi vida, que fueron poco menos de lo que yo pedi. Lo cual 
faé en el mes de Agosto de 1625. (3) Me sucedieron entre tan- 
to en la corte algunas cosas, que por leves aquí omito. Partió 
poco después S. M. para las cortes de Aragón, y llegó á Zara- 
goza a los principios de Enero de 1626. 



XXIV. 

Páseme en camino para Barcelona con otros tres amigos 
que partían para allá: llegamos á Lérida: reposamos allí un 
poco, y proseguimos nuestro camino Jueves Santo por la tarde. 
Llegando un poco antes de Vel puche, como á las cuatro no la 

( 1) En su memoriaí al rey, dice^catorce dias. Puede tal vez ser este otro 
de los niuclios errores del copista. 

(2) Este señor tan generoso era D. Antonio de Aura, conde de Gramont, 
dft Guicheu y Lugvigni, vizconde de Asté, caballero de las órdenes de Sau- 
t'> Espíritu y de tían Miguel, virey de Navarra, y gobernador y alcalde per 
pétuo por juro de lietecíad, de la ciudad de Bayona de Francia. Fué bijo 
de Jbiliberto, conde de Graniónt, y de la hermosa Corizandra de Andoyns: 
hi ci- ai ti ivo COI, elrey Enrique ÍV amores bastantes decantados. Dicho 
conde Antonio nació luicia (4 año de lü7() y fal.eció en Agosto de 164ÍJ. 
Íjuvs XIV !c agració con el título de duque y par de Francia, cu tiempo en 
<iue esta dignidad era mas í'ara que al presente, y reputada en esta na 
ckiíi, císmo en la nucstrí^, la grandeza de Espaiáa <Íe primera clase: si bien 
sieíj!prv.í Ke ha considerado eslji última una dignidad superior á aquella. 

(3) En el expedienre original que se baila en el arelüvo de Indias de Se- 
viliii, promo'/ido a resaltas del memorial que aquí expresa, consta que el 



—255 - 
tarde, bien contentos y íigenos de azar, de una vuelta y bre- 
ñal al lado derecho del camino, nos salen de repente nueve 
hombres, con sns escopetas, los gatillos levantados, nos cercan 
y mandan apear: no pedimos hacer otra cosa, teniendo á mer- 
ced apearnos vivos, desmontamos, nos quitaron las armas y 
los caballos, los vestidos y cuanto Uevíibámos,^in deiamos 
mas que los papeles, que les pedimos de merced, y viéndolos 
nos los dieron sin dejar otra hilacha. 

Proseguimos nuestro camino á pie, desnudos, avergonza- 
dos, y entramos en Barcelona Sábado Santo de 1626 en la no- 
che, sin saber, á lo menos yo, que hacer. Mis compañeros tira- 
ron no sé por donde, á buscar su remedio: yo, por allí de casa 
en casa plageando mi robo, adquirí unos malos trabajos, y una 
mala capilla con que cubrirme. Acogíme, entrada mas la no- 
che, debajo de un portal, donde hallé tendidos otros miserables, 
y llegué á entender que estaba el rey allí, y que estaba en su 
servicio el marqués de Montes-Claros, buen caballero y cari- 
tativo, á quien conocí y hablé en Madrid. (1) A la mañana mo 
fui á él, y le conté mis desgracias, se dolió de verme, y luego 
me mandó vestir, me hizo entrar á S. M. agenciándome el buen 
caballero la ocasión. 

Entré y referí á S. M. mi suceso como me pasó: me escuchó 
y me dijo: pues cómo os dejasties robar? Eespondi: señor, no 
pude mas. Me preguntó: ¿cuántos eran? dije señor, nueve con 
escopetas, altos los gatillos, que uos cogieron de repente al 
pasar una breña. Mostró S. M. con la mano querer el memo- 
rial: le besé, y lo puse en ella, y dijo S. M. yo lo veré. Estaba 
entonces S. M. en pié, y se fué. Yo me sali, y en breve halló 
el despacho, en que mandaba S. M. darme cuatro raciones de 
alférez reformado, y treinta ducados de ayuda de costa. Con 
lo cual me despedí del marqués de Montes-Claros, á quien tan- 
to debí: y me embarqué en la galera San Martin, la nueva de 
Sicilia, que de allí partí para Genova. 

XXV. 

Partidos de Barcelona en la galera, llegamos en breve á 
Genova, donde estuvimos quince dias. En ellos una mañana 



consejo de Indias evacuó su consulta á S. M. en 19 de Febrero de 1626, se- 
gún se puede ver en dicho documento que se halla eu el apéndice. Asi que 
í)oña Catalina quisó decir aquí, que el memorial fué ijresentado al rey y 
remitido por S. M. al consejo en Agosto be 1625, puesto que no fué despa- 
chado definitivamente sino en el mes de Febrero del aíjo siguiente de 1626. 
(1) También debió haberle conocido en Lima de Virey, puesto que le 
nombra en otra parte, á no ser que hubiese fallecido ya, y fuese este su su- 
cesor inmediato. 



—256— 
se me ofreció ver á Don Pedro de Oliavarría, del hábito de San- 
tiago, veedor general, y fui á sn casa. Parece que era tempra- 
no, y no habia abierto: anduve por alli haciendo hora: me sen- 
té en una peña á la puerta del príncipe Doria: estando alli, 
llegó también y se sentó un hombre bien vestido, soldado ga- 
lán con una gran caballera, que conoci en el hablar ser Italia- 
no. IS'os saludamos y trabamos conversación, luego me dijo: 
usted es Español: le dije que sí: me dijo: según eso será usted 
soberbio, que los españoles lo son, arrogantes, aunque no de 
tantas manos como blazonan. Dije: yo á todos los veo muy 
hombres para todo cuanto se ofrece. Digo: yo los veo á todos 
que son una merda. Le diji, levantándome: no hable usted de 
ese modo, que el mas triste español es mejor que el mejor Ita- 
liano. Me dijo: ¿sustentará usted lo que dice? si haré. Dijo: pues 
sea luego: sea: salimos tras unas arcas de agua alli cerca, y él 
tras de mi: sacamos las espadas y empezamos á tirar: enesto 
veo á otro que se pone á su lado: ambos jugaron de ciichillada, 
yo de punta: le entré al Italiano una estocada, de que cayó. 
Me qubdaba el otro y lo iba retirando: llegó en esto un hom- 
bre cojo con buen brio y se puso á su lado, que debia ser su 
amigo, y me ai)retaba. Vino otro y se i)uso á mi lado, quiza 
por verme solo, que no le conoci: acudieron tantos, que se hu- 
bo de confundir la cosa, de suerte, que buenamente, sin que 
me entendiese, me retiró, me fui á mi galera y no supe mas 
del caso. Allí me curé de una herida leve de una mano. Es- 
taba entonces en Genova el marqués de Santa Cruz (1). 

Partí de Genova á Eoma: besé el jíie á la Santidad de Ur- 
bano VIII, le referí en breve, y lo mejor que supe, mi vida y 
correrías, mi sexo y virginidad: mostró su Santidad estrañar 
tal caso, y con afabilidad me concedió licencia para proseguir 
mi vida en hábito de liombre, encargándomela prosecusion 
honesta en adelante, y la abstinencia en ofender al prójimo, 
teniendo la iilcion (2) de Dios sobre su mandamiento, non occides 
y me volví. Se hizo alli el caso notorio, y fué notable el con- 
curso de que me vi cercado, de personajes, príncipes, obispos, 
cardenales, y el lugar que me hallé abierto donde quería, de 



(1) Teniendo el duque de Saboya, según el historiador Sabau y Blan- 
00; en el año de 1625, ya conquistado todo el estado de Genova, no 
quedando á la república sino la capital y la plaza de Savona: no hallando 
por otra izarte el senado quien le prestase dinero, y viendo reducida su 
cansa en un estado desesperado, la España, por impedir el engrandecimien- 
to de este príncipe, resolvió emplear una gran parte de sus fuerzas, con las 
cuales y muchos socorros entró el marqués de Santa Cruz en Genova con 
una poderosa escuadra, con la cual obligó á la que los franceses tenian en 
aquel puerto a. retirarse. Es con este motivo que se hallaba en Genova el 
año de 1626, cuando la Monja Alférez hace mención de él. 

(2) Voz tomada de la latina ultio, que significa venganza. 



—257— 

suerte que en mes y medio que estuve en Roma, fué raro el 
dia en que no fuese convidado y regalado de príncipes; y espe- 
cialmente un viernes fui con v^idado y regalado por unos caba- 
lleros, por orden particular y encargo del senado romano, y 
me asentaron en un libro por ciudadano romano. T el dia de 
san Pedro, 29 de Julio de 1G26, me entraron en la capilla de 
San Pedro, donde vi los cardenales con las ceremonias que se 
acostumbran aquel dia: y todos ó los mas me mostraron nota- 
ble agrado y >«^ricia, rae hablaron muchos: y á la tarde hallán- 
dome en rueda con tres cardenales, me dijo uno de ellos, que 
fué el cardenal Magalon, que no tenia mas falta que ser Espa- 
ñol: á lo cual le dije: á mi me parece, señor, debajo de la cor- 
rección de vuestra señoría ilustrisima, que no tengo otra cosa 
buena. 

XXVI. 

Pasado mes y medio que estuve en Eoma, me partí de allí 
para Ñapóles, el tila 5 de Julio de 1626: nos embarcamos en 
Eipa. En Ñapóles un dia paseándome en el muelle, reparé en 
las risadas de dos damiselas que hablaban con dos mozos, y me 
miraban, y mirándolas, me dijo una: Señora Catalina ¿donde 

es el camino? Respoíidí: señora p. á darles á ustedes cien 

pescozadas, y cien cuchilladas á quien las quieve defender. Ca- 
llaron y se fueron de allí. 



Oí^OMoyD. Literatura — 33. 



KOTAS FINALES DEL HANÜSCEITO 

POE 



ION Candido iM ARIA 



l>ro pasa de aqni un cuaderno que me mostró el capitán Don 
Domingo de Urbizu, alguacil mayor de la contratación de Se- 
villa: y otro impreso en Madrid año de 1625, queme mostró 
el veinte y cuatro Don Bartolomé Pérez Navarro: de suerte 
que la relación hasta aquí escrita, la deja en Ñapóles én el mes 
de Julio de 1626. 

Después la halló en Sevilla en 4 y 21 de Julio de 1630, y en 
Indias, en la Veracruz, año de 164o. En 4 de Julio, en un 
manuscrito que tengo diario de cosas de Sevilla, que dice en 
dicho año asi. " Jueves 4 de Julio estuvo en la iglesia mayor 
" la Monja Alférez. Esta fué monja en San Sebastian, huyóse 
" y pasó á Indias en hábito de hombre año de 1603, Sirvió de 
" soldado veinte años, tenida por capoü. Volvió á España, fué 
" á Eoma, y el Papa Urbano VIII la disi)énsó y dio licencia 
" para andar en hábito varonil. El rey le dio titulo de alférez, 
" llamándola el alférez T>^ Catalina de Erauso, y el mi^mo 
" nombre traia en los despachos de Roma. El capitán D. Mi- 
" guel de Echazarreta la llevó por mozo en años pasados á 
"Indias, y ahora vá por general de flota, y la lleva por alfe- 
" rez." 



—260— 
El 21 de Julio, en una certificación que me dio D. Manuel 
Fernandez Pardo, contador 4le la audiencia de la contratación 
de las Indias, de Sevilla, de ocho de Octubre de 1693, en que 
dice: "Que en el libro del despacho de los pasajeros al folio 
" 160 parece que en la flota que se despachó á la provincia de 
" Nueva Esi)aña, año de 1630, (1) á cargo del general D Mi- 
" guel de Echazarreta, en 21 de Julio, se despachó el alférez 
"D^ Catalina de Eranso á la provincia de Kueva España, y 
" vino de las provincias del Perú, por cédula de S. M." 

En Indias en la Veracruz, añq de 1645, en una relación ver- 
bal hecha en 10 de Octubre de 1693 en el convento de los Ca- 
puchinos de Sevilla por el padre Fray Nicolás de Eentería, 
profeso de dicha orden, que dictada la escribió por su mano 
el padre Fray Diego de Sevilla del mismo orden, dice: 

"Que en el año de 1645, siendo seglar, fué en los galeones 
" del general D. Pedro de Ursun: y que en la Veracruz halló 
" diferentes veces á la Monja Alférez T>^ Catalina de Erauso 
" [que entonces allí se llamaba D. Antonio de Erauso] y que 
" tenia una recua de muías en que conduela con unos negros 
." ropa á diferentes partes: y que en ella y con ellos, le traspor- 
" tó á Méjico la ropa que llevaba: y que era §ujeto allí tenido 
" por de mucho corazón y destreza, y que andaba en hábito 
" de hombre,, que traia espada y daga con guarniciones de 
" plata: y le parece que seria entonces como de cincuenta años, 
" que era de buen cuerpo, no pocas carnes, color trigueño con 
" algunos pelillos por bigote" (2). 

Pedro de Lavalle el peregrino en su tomo 39 de su viage es- 
crito por él mismo en letras familiares, en lengua italiana á 
su amigo Mario Schipano, impreso en Bolonia en 1677, en la 
letra ó carta 16 de Eoma á 11 de Julio de 1626, página 602 
ísT? 2, dice lo siguiente: 

A los 5 de Julio de 1626 vino á mi casa la primera vez el 
alférez Da. Catalina de Erauso, Vizcaína venida de España, 
llegada á Roma el dia antes. 

Era esta una doncella de edad ahora como de treinta y ciu- 



(1) En este año, sin duda al tiempo de embarcarse, la retra.tó el célebre 
pintor Pacheco según resulta por la fecha que está escrita en dicho retra- 
to. También le pone á un lado su edad de .52 años, en lo cual se equivocó 
indudablemente, porque habiendo nacido, como se ha visto el año de 1592, 
no podia tener en ]63U sino 38 años: pero si nació, como supone la Monja 
Alférez en 1.585, entonces tendría solo 45 años; por lo que en ambos casos 
le echó el pintor mas años de los que tenia á no ser que este personaje hu- 
biese nacido realmeete en 1578. 

(2) Habiendo nacido la Monja Alférez, según sn relación, el año de 1585, 
debería tener á esta fecha 60 años de edadj y naciendo en 1592 solamente 
53: lo cual se ajusta mas á la segunda época que á la primera. 



—261— 
co á cuarenta años: (1) la cnal desde muy niña en Vizcaya su 
patria, donde era bien nacida, se habia criado en un monaste- 
rio, y ya grande creo que vistió el hábito de monja; ])ero an- 
tes de profesf.r, disgustada do aíiuella vida encerrada, y anto- 
jándosele vivir como hombre, se huyó entrevestida como de 
casa de su padre, y se fué á la corte de España, doüde en há- 
bito de muchaí ho se acomodó y sirvió unos (lias (le pííje. ^'í- 
nole desj)ues gana de irse á Sevilla y pasar de aílí á las In- 
dias: y con ocasión de cierta contienda se hubo de ausentar 
de la corte, y se dio á la vida de soldado, inclinado natural- 
mente á las armas y á ver mundo. 

Militó n)ucho en aquellas partes hallándose en diversas fac- 
ciones, en que dio siempro como buen .soldado cuenta (jue ad- 
quirió fsnia de Yaleroí^;©: y como no le asomaba la burba lo te- 
nían y llamaban capón. 

Hallóse en oirá batalla peligrosa, en que sií^w^^o desbaratft- 
dos los suyos de su compañía, y llevándose la bandera los 
contrarios, con su valor retiró á los eneinigo.'?, y matando al 
que llevaba la bandera la recobró, quedárido.se por alférez de 
la compañía, no por gracia sino por su propio valor. 

Finalmente, comenzándose á sospechar que fuese mugev, se 
vino á declarar en una grande pendencia, en qne después de 
haber ella hecho muclias demostraciones de su valor, quedó 
mortalmente herida, y por salvarse de la justicia que le perse- 
guía se vio obligada á entregarse al obispo, al cual confesó lo 
que le pasaba de su vida, y como era doncella: y qne todo lo 
que había echo no habia sido por mal fin, sino solo por natu- 
ral inclinación con que se hallaba en la milicia: y para que le 
constase ser así cierto, le suplicó la mandase reconocer, lo 
cual fué hecho así; y íuó reconocida por matronas y comadres 
y fué hallada doncella. 

El Obispo la puso en un Monasterio, y porque se supo ser 
monja, y se dudó si profesa, la detuvo allí hasta que de su 
país vino certeza de que no había sido profesa: con que que- 
dando en su libertad, y no queriendo ser monja sino perseve- 
rar en su vida militar, salió con licencia del monasterio y se 
vino á España. 

En España pidió al Rey remuneración de sus servicios, vio- 



(l) Si como se ha observado ya en la nota anterior, se toma su edad por 
la que dice tener ella misma: habiendo nacido en 1585 viene perfecrameute 
con los 40 años que aquí se le dan en un caso: pero en el de atenernos a la 
partida bautismal, no podia tener á esta fecha sino 33 años, y ya esto era 
mucho equivocarse», porque es muy notable la diferencia que se halla entre 
lina perdona de 33 años y otra de 40. 8in embargo de esto, es necesario 
confesar que era muy difícil echar años á una persona de fisonomía tan 
equívoca por una parte, y tan maltratada por otra, tantos trabajos, enfer- 
medades, heridas, viages por tierra y por mar, y padecimientoo de espíritu 



—262-- 
se su causa en el consejo en justicia, y mandóle dar el rey al 
año en Indias por su vida de entretenimiento ochocientos es- 
cudos, nombrándola en la patente con título de alférez, y dán- 
dole permiso para andar como varón en hábito militar, y man- 
dando que en todos sus estados y señoríos nadie la molestase. 

Con este se vino á Italia corriendo diferentes fortunas por 
los caminos. Vino á Roma á suplicar á su Santidad no seque 
gracias á su favor, las cuales obtuvo con el favor de muchos 
personajes. 

Yo había tenido noticia de ella hallándome en la India 
Oriental, y de muchas cosas suyas y de su fama, y á la vuelta 
deseaba saber de ella particularmente. 

Llegado á Roma, el padre Rodrigo de San Miguel, agusti- 
no descalzo, mi amigo, de quien muchas veces he hecho men- 
ción, que sabia mi deseo, y habia llegado allí por Ven eci a mu- 
cho antes que yo, y á él habia recurrido ella luego que llegó, 
como á su paisano, luego me la llevó á mi casa, allí razonamos 
jicUtos un buen rato: contóme diversas, cosas y acaecimientos 
suyos estraños, de los cuales he referido aquí solamente los 
mas notables y ciertos, como de persona rara de nuestros tiem- 
pos. 

Yo después en Roma la he dado á conocer á diferentes da- 
mas y señoras, á cuya conversación ella es mas dada que de 
damas. El señor D. Francisco Orecencio, que es gran pintor, 
la ha retratado de su mano. 

Ella es de estatura grande y abultada para muger, bien que 
por ella no parezca no ser hombre. íí^o tiene pechos: que des- 
de muy muchacha me dijo haber hecho no sé qué remedio 
para secarlos y quedar llanos, como le quedaron, el cual fué un 
euiplasto que le dio uu italiano, que cuando se lo puso le causó 
un gran dolor: pero después sni hacerle otro mal, ni mal trata- 
miento salió el efecto. 

De rostro no es fea, pero no hermosa, y se le reconoce estar 
algún tanto maltratada, pero no de mucha edad. Los cabellos 
son negros y cortos como de hombre con un poco de melena 
como hoy se usa. En efecte mas capón que muger. Viste de 
hombre á la española: trae la esj)ada bien ceñida, y así la vida: 
la cabeza un poco agobiada, mas de soldado valiente que de 
cortesano, y de vida amorosa. Solo en las manos se le puede' 
conocer que es muger, porípie las tiene abultadas y carnosas, 
robustas y tuertes, bien que las mueve algo como muger. 

Copia sacada de otra que en un tomo en 49 de papeles varios 
tiene Dox Candido María Trlgubros. — Sevilla 24 de Mayo 
de 1784.— Muñoz. 



PARTIDA BAUTISMAL 



P 



DE 



ONA UATALINA DE 



J 



I\AUSO, 



Yo el Dr. D. Francisco Javier de Marin, vicario perpetuo 
y cura propio de la iglesia parroquial de San Vicente levita y 
mártir de esta ciudad de San Sebastian. 

Certifico; que en el libro primero de bautizados de dicha 
parroquia, alfolio veinte y uno,partida cuarta, que es la trigé- 
sima séptima de las del año mil quinientos noventa y dos, se 
halla la del tenor siguiente: 

''Bautizóse Catalina de Erauso en diez de Febrero de di- 
cho año hija legítima de D. Miguel de Erauso, y de Da. Ma- 
ría Pérez de Galarraga. Padrinos D. Pedro de Galarraga, y 
Da. María Velez de Aranalde. Ministro el vicario Alvisua. 

Conforma esta copia con el original que obra en mi, poder 
á la que me refiero. San Sebastian, diez de Octubre de mil 
ochocientos veinte y seis. 

Doctor Don Franciaco Javier de Marin, 



—264— 
Expediente rblatiyo i. los méritos y servicios de doña 

CATALINA de ERAUSO, QUE SE HALLA EN EL ARCHIVO 
DE INDIAS DE SEVILLA. 

Don José de la Higuera y Lara, archivero del general de 
Indias en esta ciudad. 

Certifico: que entre los legajos de indiferentes de la Secre- 
taría del Perú, se baila un pedimento acompañando un expe- 
diente con varios documentos testimoniados, cuyo tenor, de 
algunos de ellos, dicen así: 

PEDIMENTO. 

Señor: — El Alférez Doña Catalina de Erauso, vecina y 
natural de la villa de San Sel)astiari, provincia de Guipúzcoa: 
dice que en tiempo de diez y nueve años á esta parte, los quin- 
ce ha empleado en servicio de V. M. en las guerras del reino 
de Chile é indios del Perú, habiendo pasado á aquellas i)artes 
en hábito de varón por particular inclinación que tuvo de 
ejercitar las armas en defenza de la fé católica, y em¡)learse 
en servicio de V. M., sin que el dicho reino de Ciiiie todo el 
tiempo que asistió fuese conocida sino por hombre, hasta que 
algunos años después, en los reinos del Pirú, fué descubierta 
ser mujer, forzada de un acaecimiento que no hace á proposi- 
to el decir aquí; y con estar en compañía del Alférez D. Mi- 
guel de Erauso, su hermano legítimo, en el reino de Chile nun- 
ca se descubrió á él aunque ella le conocía por tal hermano, y 
esto hizo por no ser descubierta, negando la afición desangre; 
y en todo el tiempo que sirvió en la guerra y en la compañía 
del maestre de campo D. Diego Bravo de Sarabia, fué con 
particular valor resistiendo á las incomodidades de la milicia, 
como el mas fuerte varón, sin que en acción ninguna fuese co- 
nocida sino por tal, y por sus hechos vino á merecer tener 
bandera de V. M.; sirviendo como sirvió de Alférez de la com- 
pañía de infantería del capitán D. Gonzalo Eodriguez, con 
nombre que se puso llamándose Alonso Diaz Ramírez de Guz- 
man, y en el dicho tiempo se señaló con mucho esfuerzo y 
valor r^ibiendo heridas, particularmente en la batalla de Pu- 
ren; y habiendo sido reformado pasó á la compañía del capi- 
tán Don Guillen de Casanova, castellano del castillo de Arau- 
co, y fué entresacado de ella por valiente y buen solüado, pa- 
ra salir á campear al enemigo; como todo lo cual y mas, cons- 
ta por las certificaciones y fées de D. Luis de Céspedes, go- 



—265— 
bernador y capitán general de Paraguay, que fué de infante- 
ría en Chile, de D. Juan Cortés de Monroy, gobernador y ca- 
pitán general de Veraguas, que también fué de infantería en 
Chile, y de D. Francisco Pérez de Navarrete asi bien de ca- 
iñtan de infantería en el dicho reino de Chile, y en el del Perñ, 
que todos tres y otros caballeros que han sido sus oficiales y 
maestres de campo, se hallan hoy actualmente en esta corte, 
y le conocen muy bien por haberle visto servir á V. M. Y ade- 
mas de lo referido no queda su tragedia en lo dicho, pues ha- 
biendo llegado á estos reinos de Espaha el año pasado de 
1624, trató de ir en el de 1625 a la corte romana á besar el i>ió 
á Su Santidad, por ser el año Santo, y caminando por el reino 
de Francia en Píamente encontró con una tropa de caballería 
francesa, y como ella iba á caballo con un criado y otros pe- 
regrinos españoles que iban en su compañía, la prendieroQ á 
ella como quien iba señalado entre los demás en hábito de pe- 
regrino, nombrándose el Alférez Antonio de Erauso, y luego 
que asieron de ella la tuvieron i)or espía de V. M. y dijeron 
que por tal la prendían, y después de haberle desbalijado y 
quitado doscientos doblones de oro que llevaba para su gasto, 
la echaron en una cárcel donde estuvo catorce dias cargada 
de cadenas; y porque habiendo oido algunas cosas había res- 
pondido en decoro de Y. M. la maltrataron asi de palabras co- 
mo de manos, y si acaso la hubieran o«nocido que era mujer, 
confirmaron ser espía, con la cual sin duda le quitaran la vi- 
da, y después que la soltaron no la quisieron dar paso para 
Roma, y asi ha vuelto á esta corte, que también este particu- 
lar parece por información con tres testigos contestes sin otros 
de oidas. Por tanto y porque asi bien interpone los servicios 
del capitán D. Miguel de Erauso su padre, y del dicho Alfé- 
rez D. Miguel de Erauso. y de D. Francisco de Erauso, que 
sirvió en la armada de Lima con Don Rodrigo de Mendoza, 
y D. Domingo de Erauso que se fué en la armada que salió 
para el Brasil, y volviendo de allá fué uno de los que perecie- 
ron en la Almiranta de las cuatro villas que se quemó, que to- 
dos tres fueron sus hermanos. 

Suplica á V. M. se sirva mandar premiar sus servicios y 
largas peregrinaciones, y hechos valerosos, mostrando en ella 
su grandeza asi por lo que tiene merecido, como por la singu- 
laridad y prodigio que viene á tener su discurso, teniendo 
atención á que es hija de padres nobles hidalgos, y i)ersonas 
principales en la villa de San Sebastian; y mas por la singu- 
laridad y rara limpieza con que ha vivido y vive, el testimo- 
nio de lo cual se puede sacar del mismo tiempo; por lo cual 
recibirá merced de que se le dé un entretenimiento de seten- 
ToM. VII Literatura — 34. 



—266— 
ta pesos de á veintidós quilates al mes en la ciudad de Carta- 
gena de las Indias, y una ayuda de costa para poderse ir, en 
que conseguirá la que V. M. y su grandeza espera, etc. 

Decreto: 

El Consejo en 19 de Febrero de 1626. Cuenta quinientos pe- 
sos de á ocho reales en pensión de encomienda, y remitir á 
S. M. que en cuanto al mudar hábito, mande lo que fuere ser- 
vido. Está rubricado. 

CEETIFIOACION DE DOÍÍ FliAJiTCISCO PEEEZ DE 

NAVAERETE. 

Don Francisco Pérez de Kavarrete, capitán de infantería 
española que ha sido por S. M. y cabo de compañías, etc. 

Certifico y hago fé, que conocí á Catalina de Erauso, que 
asi es su nombre ahora, en el reinó de Chile en hábito de sol- 
dado, servir á S. M. y sirvió de Alférez del capitán D. Gonza- 
lo Eodriguez, con nombre de Alonso Diaz Eamirez de Guz- 
man, y cuando llegué al reino de Chile que fué el año de mil 
seiscientos ocho, le hallé sirviendo en el estado de Arauco en 
la compañía del capitán D. Guillen de Casanova, con nombre 
de Alférez reformado por haberlo sido del capitán D. Gonzalo 
Eodriguez, y se quedó conmigo. en el castillo de Paicabí que 
estuvo á cargo del maestre de campo D., Alvaro ífuñez de Pi- 
neda, siendo yo uno de los cuatro capitanes que quedaron 
aquella invernada para la defensa del dicho castillo que era 
en el riñon de la guerra, y siempre le vi servir como buen 
soldado, acudiendo á lo que le era ordenado con gran puntua- 
lidad, y fue tenido por hombre por mostrar siempre valor, y 
se halló en muchas- ocasión es y rencuentros que se tuvieron 
con el enemigo, salió herido en la batalla que tuvimos en Pu- 
ren: siendo yo capitán de infantería del presidio del Callao el 
año i)asado de mil seiscientos veinte y tres, la vi en Lima, 
ciudad de los Eeyes que es dos leguas del dicho presidio, en 
hábito de mujer, que se habia descubierto, y esto fué cosa muy 
notoria que llamaban la monja de Chile, y vino á estos reinos 
y me pidió le diese fé de lo referido; y de su pedimento di esta 
certificación, que es fecha en esta villa de Madrid, corte de 
S. M., á los diez y siete días del mes de Diciembre de mil seis- 
cientos veinticuatro, por los cuales servicios es digna y mere- 
cedora á que S. M. le haga merced; y por verdad lo firmé de 
mi nombre y sellé con el sello de mis armas, y me consta se 
le perdieron sus papeles. 

D. Francisco Pérez de Navarrete, 



—267— 



OERTJ Fie ACIÓN DE DON JUAN CORTÉS DE 

MONROY. 

Don Juan Cortés de Monroy, gobernador y capitán gene- 
ral que al presente soy de la provincia de Veraguas, en las 
Indias, por el rey N. S-, y capitán de infantería española que 
Le sido en el ejército del reino de Chile, etc. 

Certifico á S. M. que conozco á Catalina de Erauso, de mas 
de quince años á esta parte, que entró en hábito de hombre 
por soldado de la compañía del maestre de campo D. Diego 
Bravo de Sarabia, con nombre de Alonso Diaz Ramírez de 
Guzman, y sirvió mas de dos años en la dicha compañía, y de 
ella pasó á servir á la del capitán D. Gonzalo Rodríguez que 
lo fué en el reino de Chile, donde por lo bien que sirvió y se 
aventajó, el dicho capitán le nombró por su Alférez y se halló 
en todas las ocasiones que se ofrecieron con la dicha su compa- 
ñía y habiéndola reformado pasó á servir á la del capitán D. 
Guillen de Casanova, castellano del castillo de Arauco, y la 
sjsodicha fué una de los entresacados de ella para salir á cam- 
pear y la dejó el gobernador en el castillo de Paicabí, en com- 
pañía de algunos capitanes que quedaron á la orden del maes- 
tre de campo D. Alvaro Nuñez de Pineda, y de allí se le hi- 
cieron al enemigo salidas en que recibió mucho daño; y se ha- 
lló en muchas batallas y en particular en la de Puren donde 
recibió algunas heridas, después de haber servido en aquel rei- 
no mas de catorce años continuos, señalándose en las ocasio- 
nes como hombre de mucho valor, salió con licencia del gober- 
nador D. Alonso de Rivera, y se vino al reino del Pera donde 
he sabido que por unas heridas de muerte que tuvo, ella mis- 
7na descubrió ser mujer; y al presente se halla en esta corte con 
el mismo hábito de hombre y por cuanto me consta ser verdad 
todo lo referido, la susodicha es digna y merecedora de cual- 
quier merced que S. M. fuese servido de hacerla, y de su pedi- 
mento doy esta certificación, firmada de mi mano y sellada con 
el sello de mis armas, que es fecha en la villa de Madrid, corte 
del rey N. S., á veinticinco días del mes de Enero de mil seis- 
cientos veinticinco. 

DON JÜAÍÍ CORTÉS DE MONROY 

Aparece en el mismo expediente que fueron ratificadas res- 
I)ectivamente las anteriores certificaciones por los que las die- 
ron en Madrid á 15 y 17 de Febrero de lp25. 



—268— 



HvTFOEMAGION. 

En la ciudad de Plampona á veinte y ocho de Julio de mil 
seiscientos veinte y cinco, ante el señor I). Nicolás de Plazaola 
alcalde de las guardas y gente de guerra de infantería y ca- 
ballería de este reino de Navarra, por el reyN. S. y por pre- 
sencia y testimonio de mí el escribano de S. M. y de las dichas 
guardas, infrascrito, pareció en persona el Alférez D. Anto- 
nio de Erauso, natural que dice es de la villa de San Sebas- 
tian en la provincia de Guipúzcoa, y presentó una petición 
pidiendo se reciba información por su tenor, la cual dicha pe- 
tición é información y los demás autos en razón de los hechos, 
son del tenor siguiente: 

PETICIÓN. 

Ilustre Señor: — El Alférez D. Antonio de Erauso, natural 
de la villa de San Sebastian, y residente al presente en esta 
ciudad de Pamplona, dice que el suplicante partió de esta ciu- 
dad para la de Roma, á negocios precisos que tenia á el fin 
del mes de Enero de este presente año, por tierra, y por ha- 
ber tomado esa derrota le íué forzoso ir por la Francia por ser 
el camino ordinario páralos que van j)or tierra, y habiendo 
pasado cerca de León de Francia, en el Piamonte, una gente 
de guarnición que habia le prendió diciendo que era espía, y 
le tuvieron preso mas de catorce dias, y le cogieron los dine- 
ros, vestidos y papeles que llevaba, dejándole en camisa; y así 
forzado de la necesidad se hubo de volver á España, y le con- 
viene que conste de lo susodicho á tiempos de venir, y porque 
tiene algunos testigos en esta ciudad. 

Suplica á V. M., mande que se reciba información de todo 
lo susodicho por ante cualquier escribano real, y que se le en- 
tregue á el suplicante originalmente para en conservación de 
su derecho que en ello recibirá merced con justicia, la cual pi- 
de él licenciado Aragón. 

Antonio Erauso. 
Decreto: 

El Alférez D. Antonio de Erauso dé la información que 
ofrece ante cualquier escribano real á quien se dá comisión 
para ello, lo cual proveyó y mandó el señor D. Nicolás de Pla- 
zaola, alcalde de guardas en Plampona, á veinte y ocho dia« 
del mes de Julio de mil seiscientos veinte y cinco, y lo señaló 
con su rúbrica. 

Ante mí, Uemiro Luis de JEscdbar. 



—269— 



TESTIGO PEIMEEO. 

Eü la ciudad de Pamplona del reino de Navarra, á prime- 
ro de Julio del año de mil seiscientos veinte y cinco, yo el es- 
cribano infrascrito, en virtud de la comisión precedente á mí 
dada por el señor alcalde de guardas de este presidio, recibí 
juramento en forma de derecho sobre una señal de cruz tal co- 
mo está t en que puso su mano derecha y palabras de los san- 
tos cuatro evan o^elios de Pedro del Eio, natural que dijo ser 
de la villa de Marcilla de Navarra susodicha estante al presen- 
te en esta dicha ciudad, testigo presentado por el Alférez Don 
Antonio de Erauso, presentante, para en prueba y averigua- 
ción de lo contenido en su petición presentada en esta causa, 
de edad que dijo ser de veinte y ocho años, poco mas ó menos, 
conoce á el dicho presentante, y no es deudo de él ni tampoco 
le empecen las demás preguntas generales de la ley: habien- 
do sido preguntado por el tenor de la dicha petición, dijo: que 
lo quede ella sabe es que este testigo se halló presente por el 
mes de Enero último pasado de este presente año en Pianion- 
te en Francia, cincuenta leguas poco mas ó menos de León de 
Francia, que cae entre Saboya y Francia, en compañía del 
presentante que iba con él, y en su compañía y servicio hasta 
Roma por ser negocios que le importaban á el dicho D. Anto- 
nio de Erauso, presentante, y cerca del Piamonte encontraron 
una caballería de guarnición francesa que iba marchando, y en 
el mismo Piamonte á una legua poco mas ó menos, i)asada la 
raya del reino de Francia, un capitán de la dicha caballería lo 
cogió presó á el dicho alférez, y le díó de palos y lo trató muy 
mal de palabras diciéndole que era un judío i)erro marrano y 
lutero, y que iba por espía del rey de España IST. S.; y en orden 
de esto le quitaron en presencia de este testigo doscientos do- 
blones de veinte y seis á el dicho alférez, y todos los papeles y 
cartas que llevaba se las abrieron y se los hicieron pedazos, y 
no obstante de esto lo echaron preso en el mismo Piamonte en 
un lugar que no se acuerda de su nombre donde le tuvieron ca- 
torce dias con grillos y cadenas padeciendo mucho trabajo, y 
estando en ella íilgunos franceses de guarnición habiendo en- 
trado á verle le dijeron que su rey era un mal hombre y mal 
cristiano, y habiendo vuelto el dicho alférez, como era razón, 
X)or ser su rey jun tíznente con este testigo, y dicho que su rey 
era muy fiel y católico mas que lo eran ellos, un soldado de 
ellos le sacudió una bofetada de tal suerte que lo derribó en 
tierra, y porque también volvió este testigo por su rey y amo 
le dieron con un tizón en la garganta diciéndole que le habían 



—270— 
de abrasar como á traidor bellaco, y le dieron junto con eso 
muchas bofetadas de que también le maltrataron, de que final- 
mente después que le reconocieron los dichos papeles, visto 
que su viaje era derecho á Eoma, y no pudieron hallar ningu- 
na otra cosa para su propósito lo echaron fuera de la cárcel, 
dejándole sin dinero ni papeles, y después que se vio libre de 
la prisión pidió con encarecimiento á el dicho capitán con los 
demás que allí estaban, en que fuesen servidos de darle lugar 
para conseguir su jornada á Eoma, por cuanto le importaba 
en extremo grado el ir allá, yjamás le quisieron dar lugar, di- 
cióndole volviese atrás á España, y diese gracias á Dios de 
enviarle sin detrimento de su persona pues no le daban un 
garrote, y entonces fué forzoso volver á España, como entra- 
mos volvieron con trabajo y malos tratos que en sus personas 
les luciéronlos dichos franceses á este testigo y á el dicho al- 
férez presentante hasta que entraron dentro del reino de ISTa- 
varra, y esta es la verdad y lo que pasó por el juramento que 
ha hecho, y leídole este su dicho en él se afirmó, y no lo firmó 
con mí el dicho escribano porque dijo no sabia, y en su pre- 
sencia firmó yo el dicho escribano. 

Ante nií, Fedro de Erdocain — Escribano. 



TESTIGO SBGUKDO. 

En el día, mes y año y ciudad, susodicho yo el dicho escri- 
eribano en virtud de mi dicha comisión y para la causa suso- 
dicha, recibí juramento in verbo sacerdotis de D. Juan Sanes 
de Cillero, Presbítero de la dicha ciudad, y absolviendo de él 
prometió de decir verdad, y que es de edad de treinta y seis 
años J30C0 mas ó menos, conoce al presentante, no es deudo de 
él ni tampoco le empecen las demás generales de la ley. Sien- 
do preguntado por la dicha petición, dijo: que lo que sabe es 
que este testigo que conoce á el xjresentante de estos siete me- 
ses de tiempo poco masó menos de vista, trato y comunica- 
ción cotidiana que con él ha tenido y tiene por haber estado 
todo este tiempo en una casa, y sabe por lo que el dicho alfé- 
rez presentau te le tenia comunicado, sus deseos han sido de 
pasar á Eoma por negocios que le importaban eii extremo gra- 
do, y pai'a conseguir su jornada x)artió de esta ciudad el dicho 
i'lf-iez eü compaííía <le este testigo y el precedente que lo lle- 
y:ú):i por su criado á ios primeros del mes de Febrero de este 
díCvio y presente año, y fueron juntos desde esta dicha ciudad 
'de Pamplona hasta San Juan del Pie del Puerto del reino de 
Francia, dos leguas y mas dentro de él donde lo dejó estetes- 



—271— 
tigo con su diclio criado, para couseguir su jornada paralio- 
nia, y habiéndolos dejado allá volvió este testigo para la di- 
cha ciudad de Pamplona, y el dicho alférez desde que salió de 
esta ciudad siempre fue en hábito de peregrino, con el cual lo 
dejó en el dicho San Juan, y después partieron jjara adehinto 
y este testigo para su casa, como dicho es, y á los fines de Mar- 
zo que fué víspera de Eamos, volvió el dicho alférez á la di- 
cha ciudad sin poder pasar su joruada diciendo que le habían 
tratado muy mal algunos soldados que estaban de guarnición 
en el Piamonte, y que le habian quitado el dinero que llevaba, 
dándole muchos golpes en su persona, y rompiéndole los pa- 
peles que traia, y que no le quisieron dejar pasar adelante, y 
que forzado de ellos volvió atrás, como al presente está en la 
dicha ciudad de lo cual sabe este testigo que el dieho alférez 
está muy sentido y con alta pena, y esto es lo que sabe y la 
verdad, leídole su dicho en él se afirmó y lo firmó. — D. Juan 



Sanes de Cillero. 



Ante mi, Fedro de JErdocain, escribano. 



TESTIGO TEEOEEO. 

En la dicha ciudad de Pamplona, á tres diasdel sobredicho 
mes y año, yo el dicho escribano en virtud de la dicha comi- 
sión, recibí juramento en la dicha forma de Juan de Arriaga, 
soldado de la cindadela de esta ciudad testigo de información, 
presentada por el presentante, para en prueba de la causa su- 
sodicha de edad que dijo ser de treinta y seis años poco mas ó 
menos, conoce al dicho presentante, no es deudo de él ni tam- 
poco le empecen las demás generales de la ley. Preguntado 
por la dicha i)eticion, dijo: que ha que conoce este testigo al 
presentante de mas de diez y seis años á esta parte, y asi sabe 
como persona que sirve á S. M. en este presidio de ISTavarra, 
que á los últimos de Enero último pasado de este presente 
año, partió de esta ciudad para la de Eoma, el dicho alférez 
D. Antonio de Erauso á negocios forzosos que allí tenia, y al- 
gunos de ellos se los tenia comunicados, y este testigo le vio 
partir de la dicha ciudad en comi)añía de D. Juan Sanes de 
Cillero, Presbítero, y Pedro del Eio, y sabe que habiendo lle- 
gado muy dentro de Francia le maltrataron algunos franceses 
dándole muchos golpes en su persona, quitándole los papeles 
que llevaba y mas de doscientos doblones en oro, y esto lo sa- 
be i3or haberlo oido decir á personas muy fidedignas de mu- 
cha fé y crédito, y que forzado de los malos tratos que le ha- 



—272— 
cisn y no le daban lugar para pasar y conseguir su jornada, 
volvió desde Francia á la dicha ciudad de Pamplona y hasta 
que entró en el dicho reino de Navarra siempre lo trataron 
muy mal, diciéndole que era espía del rey N. S., le tuvieron 
preso y le molestaron mucho, y que habiéndole reconocido los 
dichos papeles, como no le hallaron cosa de consideración, le 
soltaron, con que como dicho hubo de volverse atrás: esto es 
lo que sabe y la verdad, leídole su dicho en él se afirmó, y üv- 
mó.—Juan de Arriaga. 

Ante mi, Pedro de JSrdocain, escribano. 



TESTIGO OUAETO. 

En la dicha ciudad de Pamplona á nueve dias del mes de 
Julio del año susodicho, yo el dicho escribano en virtud de la 
dicha comisión, y para en prueba de lo contenido en la dicha 
petición, recibí juramento en forma de derecho de Martm Em- 
bica, criado de la baronesa de Beonlegui, residente en la dicha 
ciudad, de edad que dijo ser de veinte años, poco mas ó menos, 
conoce á el presentante, no es deudo de él ni tampoco le em- 
pecen las demás generales de la ley. Preguntado por la 
dicha petición, dijo: que lo que sabe cerca de ello es que este 
testigo le ha oido decir á el dicho presentante muchas veces 
que tenia necesidad de hacer una jornada á Eoma, y que en 
orden á esto partió de esta ciudad, á lo que parece, á los últi- 
mos de Enero ó principios de Febrero último pasado dé este 
presente año, y que después que asi partió, al cabo de un mes 
poco mas ó menos, volvió á esta ciudad: y preguntándole que 
en tan presto habia acabado su jornada de Eoma, le respondió, 
que habia vuelto del camino á causa de que habiendo llegado 
en el Piamonté, pasado León de Francia, marchando para su 
jornada se topó con gente de á caballo, y le hablan prendido 
tratándole que iba por espía del rey IST. S, y que le tuvieron 
preso con mucho rigor con grillos y cadena algunos dias y le 
hablan quitado todo lo que llevaba, asi de dinero como de pa- 
peles y otros recados que tenia, tratándole siempre de espía, y 
que su rey era un mal hombre, y volviendo él por S. M. como 
tenia obligación, que uno de los dichos franceses le habia da- 
do una gran bofetada, y á un criado que llevaba, llamado Pe- 
dro del Eio, le quemaron la garganta con un tizón de fuego 
que le dieron, y que forzado y oprimido de las muchas veja- 
ciones y malos tratos que le hacian volvió á esta dicha ciudad 
de Pamplona donde al presente está, y lo mismo he oido á decir 



—273— 

á algunos franceses; y que esta es la verdad y lo que sabe por el 
juramento que ha hecho, leídole este su dicho en él se afirmó, 
ratificó y firmó con mí el dicho escribano: — Martin Embica. 
Ante mí, Pedro de Erdocain^ Escribano. 



TESTIGO QUINTO. 

En la dicha ciudad de Pamplona, á diez y nueve dias del 
sobre dicho mes y año, yo el escribano en virtud de la dicha 
comisión, recibí juramento en forma de derecho de Juan Pé- 
rez de Liquendi, vecino de esta ciudad, testigo de la informa- 
ción presentado por el dicho presentante para en prueba de 
lo contenido en su petición, de edad que dijo ser de treinta y 
cuatro años, poco mas ó menos, conoce á el dicho presentan- 
te, no es deudo de ól ni tampoco le empecen las demás gene- 
rales de la ley. Habiendo sido preguntado por la dicha peti- 
ción, dijo: que lo que en razón de él sabe es que éste testigo 
iba en compañía de un amigo natural de Bilbao, á ganar el ju- 
bileo del año santo á üoma, en hábito de peregrino, en rome- 
ría por Francia á los principios de la cuaresma última pasada, 
y toparon otro peregrino catalán, entre Tolosa de Francia y 
Carcasona, á que también iba el mismo camino de Roma, y así 
hicieron camarada entre los tres prosiguiendo su viage les al- 
canzó el dicho D. Antonio de Erauso, presentante que iba á 
caballo con un criado; en la misma entrada de León de Fran- 
cia, y pasado adelante junto á la ciudad de Piu de Francia (1) 
en un campo raso donde andaba una gran división de gente á 
caballo y á pié, los prendieron asi este testigo como sus com- 
pañeros, y á el dicho alférez presentante con su criado, y á 
todos los reconocieron hasta quitarles los vestidos y hábitos 
que llevaban; y como no les hubiesen hallado nada á este tes- 
tigo y á sus comi)añeros les dejaron sueltos, y á el alférez le 
quitaron todo el dinero que llevaba; habiéndole desnudado, y 
también le quitaron todos los papeles que llevaba y le metie- 
ron preso en la misma ciudad, y le tuvieron quince dias con 
lina cadena, diciéndole que era espía del rey K. S. Don Feli- 
pe, y le maltrataron de palabras como de obras poniendo ma- 
nos en él, y fisgándose ele él con mucha risa, que si iba como 
espía á reconocer aquellas tierras, por manera que este testi- 



(1) Sin duda está, equivocado el nombre de esta ciudad, que debe ser La 
Tour clu Fin, siete y cuatro postas distante de León en el camino de Cham- 
berí. 

ToM. vil Literatura — 35 



—274— 
go anduvo á una con sus compañeros en la misma ciudad 
buscando salida en cosa de doce dias poco mas ó menos, y co- 
mo no le quisieron dejar pasar adelante á proseguir su jorna- 
da, volvieron atrás, dejando á el alférez preso; y fueron á el 
camino de ííuestra Señora de Monserrate, y visitando aquella 
santa casa volvieron cada uno á sus casas: y sabe este testigo 
que los dineros que le quitaron los franceses, según los vio, 
era cosa de doscientos doblones, sin dejarle cosa ninguna, di- 
ciendo muchos males del rey IsT. S.; y esto es lo que sabe, y pa- 
só en presencia de este testigo y los demás sus compañeros, y 
la verdad por el juramento que ha hecho, leídole este su dicho 
en él se afirmó, ratificó y firmó á una con mí el dicho escriba- 
no. — Juan Peres de Liquendi. 

Ante mí, Pedro de JErdocaw, escribano. 



TESTIGO SEXTO. 

En la dicha ciudad de Pamplona, á veinte y cuatro dias del 
sobredicho mes y año, yo el dicho escribano, en virtud de la 
dicha comisión, y para la causa susodicha, recibí juramento 
en forma de derecho de Juan de Echavarría, natural que dijo 
ser del lugar de Abadío, de la provincia de Vizcaya, testigo 
presentado por el dicho alférez presentante, de edad que dijo 
ser de veintiocho años p'oco masó menos, y conoce á el pre- 
sentante, no es deudo de él, ni le empeceu las demás pregun- 
tas generales de la ley. Preguntado por la dicha petición; di- 
jo: que lo que puede decir cerca de ello es que. como tiene di- 
cho en las generales, conoce á el dicho presentante desde los 
principios de la cuaresma última x)asada de este año á esta 
parte, por haberse encontrado con él en la ciudad de León de 
Francia, que entraba en ella con un criado, y este testigo iba 
con otros dos compañeros en romería jiara Roma, con inten- 
tos de ganar el santo jubileo: que el uno era de esta dicha ciu- 
dad, llamado Juan Pérez, y el otro un catalán llamado Miguel, 
que éntrelos tres hicieron compañía de que irian juntos hasta 
Eoma, y después que hicieron una noche en la dicha ciudad 
de León, el otro dia pasaron adelante prosiguiendo su jornada, 
y caminando para la ciudad de Piu, en un campo raso que 
hay, encontraron una gente de á caballo que marchaba por el 
mismo camino que este testigo y sus compañeros iban, y al- 
gunos de ellos se pararon por ver que gente era y los prendie- 
ron asi á este testigo como á sus compañeros, y al dicho alfé- 
rez con su criado, y les hicieron muchas vejaciones tratándo- 
les mal de palabras, y en particular á el alférez que le quita- 



—275— 
ron todo lo que tenia, reconociendo su persona hasta hacerle 
desnudar de manera que le quitaron muchos doblones que lle- 
vaba consigo y papeles de consideración, segnn decia el alfé- 
rez, por cuanto iba á la ciudad de Roma á negocios que le im- 
I)ortaban, y áfin los dejaron sueltos á este testigo y á sus com- 
pañeros, por ver que no llevaban nada, y prendieron á el al- 
férez y lo llevaron i)reso á la cárcel con cadenas, diciéndole 
que era espía del rey N. S., y que como á tal iba á ver lo que 
por allá pasaba por manera que en esta irrisión estuvo mas de 
doce dias, durante los cuales yendo á verle este testigo y sus 
compañeros sabe que un dia un francés de aquellos diciendo 
que era espía y mal hombre le dio un gran bofetón en la cara 
con que le derribó en tierra, volviendo por su rey, como es de 
obligación, y al fin como tardaba su prisión quisieron pasar 
adelante prosiguiendo su jornada este testigo y sus compañe- 
ros, no le quisieron dar lugar de ninguna manera, y asi dejan- 
do á él preso volvieron atrás y tomaron el camino de Nuestra 
Señora de Monserrate, y con esto volvieron y fueron cada uno 
para su casa, y esto es lo que sabe y la verdad, leídole este su 
dicho en él se afirmó, ratificó y firmó con mí el dicho escriba- 
no: — Juan de Ecliavarria. 

Ante mí, Pedro de JErdocain, escribano. 



CERTIFICACIÓN DE DON JUAN RECIO DE LEÓN. 

D. Juan Recio de León, maestre de campo y teniente de go- 
bernador, capitán general y justicia mayor de las provincias 
de Tipoan y Chunchos del reino de Paitit y Dorado, descubri- 
dor y poblador de ellas, que son las Indias del Pirú y capiran 
de infantería española que he sido en diferentes provincias del 
Pirú por S. M., etc. etc. 

Certifico que el año de mil seiscientos veinte, estando en los 
reinos de las Indias del Pirú en Nuestra Señora de Copacaba- 
na y las provincias circunvecinas de Chucuitos, Macuyo y 
otras, con cuatro capitanes agregando y conduciendo gente 
para la entrada y población de ellas, llegó á mí el alférez Don 
Alonso Diaz Ramírez de Guzraan deseoso de continuar sus ser- 
vicios pidiéndome le admitiese en mi compañía, y por ser jus- 
ta su proposición le asenté plaza en ella, y en el tiempo que el 
príncipe de Esquilache, conde de Mayalde, virey y capitán ge- 
neral de los dichos reinos de Indias del Pirú, me envió con el 
situado y con otras comisiones secretas del servicio de S. M. al 
reino de Chile, le conocí al dicho alférez en las guerras de Chi- 
le, haciendo su deber, como el mas valeroso y honrado sóida- 



—276— 
do, resistiendo á las incomodidades de la milicia como el mas 
fuerte varón, y con estar en compañía del alférez D. Miguel 
de Erauso, su hermano, no se descubrió con él, que fué otro 
acto de fortaleza de los que ha usado hacer en su vida prodi- 
giosa, y el dicho año de mil seiscientos veinte, luego que asen- 
tó plaza en mi compañía en las dichas provincias del Pirú, co- 
inociendo su industria le ocupó en la conducción de juntar gen- 
te de servicio para la dicha población, y asi mismo acudió á 
hacer despachar ganados de carga con bastimentos de comi- 
da para la gente y municiones, herramientas y otros pertre- 
chos para la facción y efecto que allí era menester, en lo cual 
y en todo lo demás acudió como soldado honrado á mi satis- 
facción; y asi habiendo necesitado de enviar persona de cuida- 
do á Huancavelica con orden mía el capitán D. Francisco Ye- 
lez de Guevara para que al instante marchase con su compa- 
ñía á las dichas provincias, y le despaché al dicho alférez Don 
Alonso Diaz por ser uno de los mas confidentes de mi compa- 
ñía, dándole asi bien orden de que acudiese á Otras cosas ne- 
cesarias al servicio de S. M. que conven i a hacer en la ciudad 
del Cuzco, y habiendo cumplido con todo lo que se le ordenó 
á mi voluntad; después tuve noticia que se quedó en la ciu- 
dad de Huamanga, donde que por causas que á ello le movie- 
ron descubrió ser mujer al obispo de la dicha ciudad de Hua- 
manga, y que se llamaba Da. Oatalina de Erauso, cosa que 
hasta entonces jamás á mi noticia habla venido, de que en mí 
y en todo el reino causó extraña admiración, particularmente 
por haberle visto acudir con esfuerzo varonil á todas las co- 
sas que se le encargaban en la milicia, sufriendo las necesida- 
des de ella, y haberle conocido con mucha virtud y limljieza, 
sin haber entendido cosa en contrario; por todo lo cual es me- 
recedora que S. M. le haga merced, y para que de ello conste, 
de pedimento de la dicha Da. Oatalina de Erauso, que al pre- 
sente está en esta Oórte, di la presente firmada de mi mano, 
y sellada con el sello de mis armas, fecha en Madrid á cinco 
de Setiembre de mil seiscientos veinticinco. (1) 

Juan Becio de León. 

Fué ratificado en la anterior certificación Madrid, á veinti- 
cinco de Octubre de mil seiscientos veinticinco. 

Lo relacionado es cierto, y lo inserto corresponde con los do- 
cumentos referidos á que me remito, y para que conste doy es- 
ta á virtud de real orden. —José íZe la Higuera y Lar a. 



(]) Por tenor de esta certificación se descubre que no fué por el motivo 
que «e indicó en la nota de la página 104, el liab«;r ido de Huancavelica an- 
tes que á Huamanga, sino por comisión del real servicio, de la que la Mon- 
ja Alférez no liace mension en su relación, en la cual omite muchas otras 
que no juzgó dignas del conocimiento de sus lectores. 



—277— 

En el manuscrito titulado Compendio Histórico de la pro- 
vincia de Guipúzcoa, escrito en el año de 1625 por el Doctor 
D. López Isasti, clérigo beneficiado del pueblo de Lezo, en el 
se señalan las casas ilustres y solariegas de aquel país, y las 
personas que se han señalado en todas carreras de letras, ar- 
mas, navegación, etc. etc., en la lista de los alférez, se lee lo 
que sigue: 

"Don Alonso Diaz Eamirez de Guzmau y Erauso, natural 
" de San Sebastian, alférez en el ejército del maestre de cam- 
" po D. Diego Flores de León, en el ejército del reino de Ohi- 
" le, á diez y oclio años (I) que entró por soldado en la cora- 
" pañia del maestre de campo D. Diego Bravo de Sarabia, á 
" donde sirvió á S. M. algún tiempo. Pasó después en la com- 
" pañia del capitán D. Gonzalo Rodríguez, en el reino de Ohi- 
" le, y por sus honrados y aventajados servicios, fué uombra- 
" do alférez de aquella compañía, y habiéndose reformado la 
" compañía pasó a la del capitán D. Guillen de Oasanova, cas- 
" tellano del castillo de Arauco, y de los entresacados di? ella 
" para salir á campear fué uno de los buenos soldados, y le 
" dejó el gobernador entre los demás que quedaron en el cas- 
" tillo de Paicabí con el maestre de campo D. Alvaro Kuñez 
" de Pineda, de donde le hicieron al enemigo salidas, en que 
" recibió mucho daño, y el gobernador D. Alonso de Eivera, 
" que succedió en aquel reino, visto lo bien que habia servido 
" á S. M. mas de trece años continuos eu aquellos ejércitos, y 
" se habia señalado su valor, le dio licencia para venir á los 
" reinos del Perú, y se halló en la batalla de Puren; de donde 
/ salió mal herida, y el añ» de 1625 llegó á la Corte de Ma- 
" drid, sacó las certificaciones de sus servicios de D. Luis de 
" Céspedes Xería, gobernador del Paraguay y de otros." 



Relación de algunos documentos relativos á solicitu- 
des HECHAS AL REY POR EL ALMIRANTE DON TOMAS DB 
LARRASPURU, Y DE UNA CARTA SUYA ESCRITA EN ALTA MAR 
EN 11 DE OCTUBRE DE 1624, VINIENDO CON LA FLOTA DESDE 
CARTAGENA DE INDIAS. 

El almirante D. Tomás de Larraspuru, con fecha en Madrid, 
á JO de Febrero de 1015, dirigió un memorial al rey sobre las 
discordias que habia entre los generales de barlovento y flo~ 



( I ) Se vé claramente que el historiador Isasti tuvo presente para formar 
esta relación, el memorial que Da. Catalina presentó á el rey D. Feliije IV 
en Madrid, en el año J625, ó alguna de las certiñcaciones que se mencio- 
nan en él. 



—278— . 
tas, lio queriendo reconocer á la Almiranta de la guarda de 
líis Indias en ausencia de su capitán, arbolando cada uno de 
ellos y aun sus almirantes el estandarte en concurrencia de la 
dicha Almiranta de la armada de la guarda de las Indias, pi- 
diendo á S. M, se dignase declarar sus preeminencias, asi co- 
mo por su real provisión de 23 de Octubre de 1608, lo hizo por 
lo respectivo á la Capitana real de la armada del mar océano 
y su Almiranta, etc. etc. 

Memorial qi^e dio al rey en la junta de guerra, en Madrid, 
á 26 de Enero de 1607, el capitán D. Tomás de Larraspuru di- 
ciendo que servia nueve años hacia de soldado, cabo de escua- 
dra, sargento, alférez y cabo de la gente de mar y guerra de 
un patax de la armada, y capitán de infantería, y en particu- 
lar el año de 1603, siendo sargento reformado con seis escudos 
de ventaja, fué embarcado en el navio "Delíiu de Escosia," 
uno de los de la armada del cai'go de D. Luis de Silva, y pe- 
leando el 6 (le Mayo con 6 navios ingleses y holandeses, el di- 
cho'uavío abordó con la Oax)itana inglesa y la rindió, y él sa- 
lió herido de un balazo (pie le pasó la pierna derecha de que 
padeció muchos meses. Al principio de 1606, estando en Ja- 
maica sirviendo de Alférez, habiendo llegado allí después de 
la torinenta de 6 de ííoviembre, se le ordenó que haciendo de- 
jación de la bandera fuera, como fué, por cabo de la gente de 
mar y guerra del patax ííUestra Señora de la Esperanza, á re- 
conocer los bajos de la Serrana, Serranilla y Vívoras donde 
habia sido la tormenta, para que si alguno de los galeones que 
faltaban estuviera varado, sacara de ellos la plata y oro, y lo 
llevara á la Habana: en cuya comisión pasé muchos trabajos 
y en lo mas recio del invierno. Desde la Habana el general 
D. Francisco del Corral lo envió dos veces con su patax al Ca- 
bo de San Antón á reconocer aquella costa, y ver si en ella 
habia enemigos. Y habiendo salido dicho general á perseguir- 
los el tres de Julio, solo él alcanzó con su patax á una arca 
holandesa que la batió, la desaparejó y muerta mucha gente 
la dejó sin poderla seguir por sobrevenir la noche, desembo- 
cando el canal de Bahama. Trasbordó después de capitán de 
infantería á la Capitana para disciplinar la gente, y que supie- 
se defenderlos caudales reales que vinieron el año anterior; 
solicitaba se le hiciese merced de una compañía para la arma- 
da de la guarda de las Indias. 



—279- 



CaKTA DEL GENERAL DON TOMAS DE LAllRASPURU, ESCRITA 
AL REY CON FECHA EN SU CAinTANA, A 11 DE OCTUBRE DE 
1G24, EN ALTA MAR, TREINTA LEGUAS DISTANTE DEL CABO 
DE SAN VICENTE, EN QUE DA NOTICIA MUY CIRCUNSTANCIA- 
DA DEL SUCESO DE SU VIAJE, CON DOCE GALEONES, DOS PA- 
TACHES DE GUERRA Y DIEZ Y SEIS BAJELES MERCANTES QUE 
TRATA A SU CARGO; Y LO QUE EJECUTÓ DESDE SU LLEGADA 
A CARTAGENA DE INDIAS, ASÍ EN EL APRESTO DE DICHA 
ARMADA COMO EN VARIAS EACCIÓNES DE CORSARIOS, ETC., 
QUE SE OFRECIERON EN A(¿UELLAS PARTES. (1) 

Importaba el tesoro qne traia, 12.831,501 pesos poco mas ó 
meuos: esperaba asegurarle presto en San Lucar, y anticipa- 
ba á S. M. este aviso. Quéjase de los pocos i)ertrechos y muni- 
cion(?s que traían los buques, con solo mil trescientos cuaren- 
ta y un soldado deinfanteria, y el de la gente de mar, inclusos 
los artilleros, mil trescientos cuarenta y tres. 

Se aprestó la armada en Cartagena de Indias, se determinó 
ir á Portobelo para fin de Mayo, pero no pudo verificarse has- 
ta el 15 de Junio. El gobernador de Jamaica le avisó haberse 
visto cuatro filibotes y tres lanchas enemigas. Destacó á per- 
seguirlos cuatro galeones y un patache á cargo del almirante 
D. Bernardino de Lugo, para que Ínterin Larraspuru daba la 
vuelta á la Habana con el tesoro, buscase á los enemigos, y 
aunque los encontró se le escaparon por su ligereza. Eeco- 
mienda á S. M. la construcción de navios ligeios. Hubo chis- 
mes de que los galeones no estaban en buen estado cuando 
salieron de España; y el general Larraspuru satisface á esto, 
exponiendo además las precauciones que había tomado para 
que estuviese en buen estado á la vuelta. La feria de Portobe- 
lo fué la i>eor que se había visto por tanta abundancia de ro- 
pa que ni con pérdida de las costas habia quien la quisiera i)or 
lo que los cargadores mas gruesos del comercio de Sevilla se 
quedaban allí para ir al Perú. Salió de Portobelo á 9 de Julio, 
llegó á Cartagena el 19, salió para la Habana el 24: y entró 
en ella el 9 de Agosto. Estando para salir para España reci- 
bió avisos de la pérdida de la Almiranta y galeón "Espíritu 
Santo;" y órdenes del rey para repartir el tesoro en cuatro de 
los buques que traía. Hizo junta y el 18 salió con 30 y dos ve- 



(1) Esta carta la escribió el general Larraspui'u en el patache '^San Tel- 
mo," su capitán D. Andrés de Otón, que venia de aviso, y llegó á Cádiz en 
1? de Noviembre de 1024, en cuyo buque venia embarcada Da. Catalina de 
Erauso. 



—280— 
las, desembocó el canal, y una fragata se separó i)ara Araya y 
otra para Maracaibo, el 9 de Setiembre. 

Doce navios enemigos parecieron en la mar del surá siete 
leguas de Lima, y luego sobre el Callao, tres dias después de 
haber partido de allí la armada con el tesoro. Avisó el virey 
que no babia recibido los despachos reales, pero sí los oficios 
de Larraspuru á cuya actividad se debió el salvamento de es- 
te tesoro. Eeceló el presidente de Panamá que el enemigo ata- 
case aquel puerto, y Larraspuru le envió tropas y auxilios pa- 
ra la defensa. Con esta seguridad determinó su vuelta; supo 
de la costa del Brasil que los enemigos se hablan apoderado de 
la ciudad y puerto del Espíritu Santo, y que meditaban pasar 
á Cartagena y esperar la plata. Auxilió también á Portobelo 
con gente y municiones, como en Araya, Puerto-Rico, Carta- 
gena y Panamá; y pide al lej le mande dar luego cuenta de 
estos auxilios y socorros, que los dio también en dinero. Mien- 
tras estuvo en Cartagena no se le socorrió, y tuvo que buscar 
dinero á su crédito i)ara mantener la gente. Quejase de lia, fal- 
ta que allí habia de pertrechos y municiones: délas pocas per- 
las que recogió; de los muchos enemigos que habia, y necesi- 
dad de asegurar las notas sucesivas: que el oro de Quito quedó 
en Guayaquil; recomienda á los que trabajaron en el apresto 
de la armada: dice que fabricó en la Habana con licencia de 
S. M. la Capitana que traia, que era fuerte y buena^ y que le 
tenia empeñado su valor que era mas de cuarenta y cinco mil 
ducados: hace memoria de varios sugetos que le ayudaron: 
que traia su salud quebrantada y con necesidad de repararla 
en tierra; y i^ide una de las presidencias de Indias y una en- 
comienda de su orden. Sigue una razón de la plata, oro, rea- 
les y frutos que traia de S. M. particulares de ISTueva España 
y Tierra Firme, é importaba doce millones ochocientos trein- 
ta y un mil quinientos y un peso de á ocho reales. 



-281- 



Relación del suceso de don jüan de bena vides, genebal 

DE LA flota de NUEVA ESPAÑA, DE QUE SE APODERARON 
LOS HOLANDESES EN EL PUERTO DE MATANZAS, EL 8 DE SE- 
TIEMBRE DE 1628, T DE SU PRISIÓN Y MUERTE EN SEVILLA, 
QUE SE EJECUTÓ EL JUEVES 18 DE MAYO DE 1634. (1) 

El 20 de Mayo de 1628, salió de los puertos de Holanda nna 
escuadra de veinte y nueve bajeles de guerra para las Indias 
occidentales, con tres mil infantes, en busca de los galeones 
de España. Por allí anduvo cruzando hasta Setiembre, y dio 
vuc!ta, hacia la Habana; y con noticia de que no se esperaba 
flota de Nueva España por haber enemigos, se retiraron estos 
al puerto de Matanzas. Fué tal su suerte que aquella noche 
descubrieron la flota, y al amanecer se hallaron á barlovento 
de ella. Los buques de la flota llenos de pavor vararon desor- 
denadamente en el puerto de Matanzas para salvar las perso- 
nas; y allí desamparadas las naos, los Holandeses se aposen- 
taron de cuanto traían (mas de tres millones en plata y oro 
sin las mercaderías), ciento sesenta y cinco piezas de artillería, 
cuatro galeones y ocho ó diez navios mercantes: sucedió el 8 
de Setiembre de 1628. 

Vino á España con los galeones el general Benavides, se le 
puso preso en Carmena: se le formó causa: se le sentenció á 
pena capital, y se ejecutó en la plaza de San Francisco de Se- 
villa, el dia 18de Mayo de 1634. 



(1 ) Aunque el extracto de est« documento no tiene relación directa con 
la historia de Da. Catalina de Erauso, como la flota en que vino con el ge- 
neral Larraspurn, dependía de la flota de Nueva España del mando del ge- 
neral D. Juan de Benavides, se ha puesto por esta razón eu el apéndice: 
así como por dar noticia de paso del desastre que le ocasionó al menciona- 
do general la pérdida de su cabeza en un patíbulo. 



ToM. VII. Literatura — 36 



RELACIONES 



DS 



ALGUNOS AUTOS DE FE 



CELEBRADOS POR 



LA INQUISICIÓN DE LIMA. 



G^S^^^^^ 



Tan curiosos son los datos que encierran las pocas Relaciones 
de los Autos de Fé impresas en Lima, que atendiendo á que hoy 
esas publicaciones son una rareza hiMiogrdfica, no he vacilado en 
reimprimirlas. El proceso de Angela Carranza, sobre todo, dá 
una completa idea del fanatismo que dominaba en nuestras clases 
sociales. La lectura de este proceso es una útilísima enseñanza. 

.M. de O. 
Lima, Octubre 15 ds 1875. 



Eelacion sumaria de la causa de Angela Carran- 
za y demás reos, que salieron en el Auto de la 
Fé celebrado en la ciudad de Lima, Corte del 
Perú, a 20 de Diciembre de 1694, cuya rela- 
ción la escribe el Dr. D. José del Hoyo, Con- 
tador y Abogado de presos. 



Concluidas las causas de los reos, y especialmente la de An- 
gela Carranza, que se dilató i)or espacio de seis años desde el 
dia de su prisión 21 de Diciembre de 1688, hasta 20 del mismo 
mes de 1694, (tanto tuvo que vencer en su vida y costumbres, 
y mas en sus escritos, en que ella trabajó y deliró 15 años!) 
Determinó el señor Inquisidor Dr. D. Francisco Valera, solo 
en el Tribunal por falta de los dos señores Inquisidores, que 
hablan pasado á mejor vida, (pie en público se celebrase Auto 
particular en la iglesia del Glorioso Patriarca Santo Domin- 
go, capaz como segura, en que dos años antes se celebró Auto 
de la Fe, que se relatará por apéndice de este. Determinación 
de que dio parte al Excmo. señor Don Melchor Portocarrero 
Lazo de la Vega, conde de la Monclova, virey de estos reinos, 
el cual con su innata piedad y celo de la honra de Dios, esti- 
mación y afecto que ha mostrado siempre al Santo Tribunal 
de la Fé, se ofreció luego á asistir con toda su familia á fun- 
ción tan sagrada. El mismo ánimo y voluntad mostraron los 
señores de la Eeal Au^liencia; y asi se le previno á S. E. un 
tablado á modo de tribuna con sus celosías en la capilla de 
Nuestra Señora del Rosario. Y en la inmediata de San Juan 



—288— 
de Letran se levantó otro tablado con sus rejas también para 
los señores de la Audiencia Eeal; teniendo de frente el prime- 
ro otro tercero tablado en la capilla de Santo Domingo, que 
es al lado siniestro del crucero, en que sobre gradas eminen 
tes, como en aparador para ser vistos, se sentaron los reos, 
que salieron de uno en uno al medio del teatro á oir en eleva- 
do sitio sus causas y méritos de ellas, oyéndolas innumerable 
pueblo en escaños ó bancos que ocupaban todo el cuerpo ó ca- 
ñón bien anchuroso de la iglesia, desocupado en medio un ei- 
trecbo espacio, porque de cara se viesen correr á un lado, y 
otro las dos primeras líneas de escaños; la del lado derecho 
para los ministros asalariados del Santo Tribunal, y consecu- 
tivamente para los familiares todos con sus insignias de há- 
bitos, y veneras: y la del siniestro para los calificadores, y su- 
periores de las sagradas religiones, también con sus insignias. 

Dada esta voz, y prevenido este teatro, se hizo saber por el 
señor Inquisidor á la primera nobleza de la ciudad, títulos ca- 
balleros cruzados, y familiares del Santo Oñcio, que el lunes 
20 se sirviesen de asistir á la procesión de los reos, á que con 
prontitud y alborozo madrugaron á las casas de la santa in- 
quisición, á conducir con su respeto los reos de la mayor ma- 
licia, ya confesa y penitente. Salióla procesión de los reos de 
sus cárceles en público a las siete de la mañana, guarnecida 
con las compañías de soldados para su defensa y seguridad 
entre el innumerable concurso de ciudadanos y forasteros, que 
vinieron atraidos de la curiosidad á ver, y saber el secreto ya 
IDÚblico y tan deseado de todos en el éxito de la principal cau- 
sa de este Auto, que era Angela Carranza, beata de San 
Agustin. 

Siguió la procesión de reos el séquito del Santo Tribunal en 
sus ministros, secretarios y familiares que ocuparon muchas 
calezas, y la carroza última el señor inquisidor Dr. D. Francis- 
co Valera; para el cual se previno en la iglesia, y altar may-or 
al lado del Evangelio docel, silla y cojin de terciopelo negro, 
y pendiente de aquel una hechura de Cristo crucificado, y de- 
lante una mesa con otro Santo Crucifijo de bronce dorado, 
tinteros y campanilla de i)lata, y un cofre guarnecido de la 
misma, en que venían las causas y sentencias, y de donde las 
sacaba el señor inquisidor para darlas á los ministros y califi- 
cadores que las habían de leer, los cuales se sentaron al lado 
de la ej)ístola con mesa delante, precediéndoles los secretarios 
del secreto, para acudir prontos á las órdenes del señor Inqui- 
sidor. 

Asi dispuesto todo, ocuparon sus tribunas el señor virrey, 
la señora vireyna, y demás señoras principales que la acompa- 
ñaron con el resto de su familia, como también la que se les 



—289— 
previno en la capilla inmediata algunos señores de la Eeal 
Audiencia. Ocupó su silla el señor Inquisidor, contribuyén- 
dole todos el respeto, que su dignidad y persona merece, que 
aunque es de tanta veneración, temyjlada pnipero la seriedad 
con el agrado cortés de su gran discreción, este dia¡parece que 
se excedió asi mismo, y asi se llevó los ojos como los afectos 
de la ciudad toda. Dio principio á la Misa un religioso grave, 
y maestro por su religión de predicadores, calificador del San- 
to Oficio, habiéndose colocado en medio del altar la cruz ver- 
de, que es arma y timbre principalísimo del Tribunal de la Fé; 
y es cruz verde la que se coloca en el altar del teatro este di a, 
porque desde allí con el color de la esperanza, esté alentando 
á los reos para esperar de la Divina misericordia, que abra- 
zándose con la cruz, producirán dignos frutos de j)enitencia. 

Heclio silencio, subió el primero al púlpi<"0 D. Miguel Eo- 
man de Aulestia, secretario mas antiguo del tribunal, y recitó 
en voz alta el juramento del pueblo, que repetían todos, con- 
cluyendo con la palabra, Amen. Luego intimó el edicto de cen- 
suras, y descomunión fulminadas contra los incendiarios del 
tesoro, cuarto mas retirado, y asegurado de las casas dé la In- 
quisición, y contra los que noticiosos de cualquiera que hubie- 
se sido actor, ó cómplice, no lo delatase. Siguióse á lo dicho 
subir á la cátedra á relatar la causa de Angela Carranza el 
Dr. D. José del Hoyo, secretario del secreto, abogado de los 
l>resos, y contador del Santo Oficio. Y dando principio por la 
acusación, y demanda del fiscal contra esta rea, la cual duró 
algunas horas, que continuada con su confesión, méritos y 
deméritos para la sentencia, pasó de seis horas de lectura; fué 
preciso alternarse esta entre cuatro, el mismo secretario, y 
otros calificadores religiosos ijor sus antigüedades. 

Mas dejando para los procesos el estilo legal, con que se re- 
lató la causa, en este escrito solo se pretende dar á conocer 
en la sustancia por algunos singulares auténticos, como bien 
probados, la vida, y costumbres, mañas y ardides de hipócrita 
embustera contrarias del todo á la santidad, revelaciones y mi- 
lagros, que fingía Angela (indigna de este nombre^ y antece- 
dentemente relatar 'con puntualidad y legalidad las proposicio- 
nes calificadas con graves censuras teológicas, que tiene escri- 
tas en multitud de cuadernos, que se axjrehen dieron por el 
Tribunal el mismo dia de su prisión. Estas irán apuntadas al 
margen con algunas señales, que digan ser palabras suyas, en- 
tresacadas de sus papeles, parte escritos de su letra, y los mas 
dictados por ella y reconocidos todos por suyos como también 
por los escribientes á quienes les dictó, y es en relación la cau- 
sa como se sigue: 

Toi^. VII. Literatura— 37 



—290— 

Angela Carranza, soltera, natural de la ciudad de Oórdova 
del Tucuman, al presente de mas de cincuenta años, habien- 
do pasado el de 1665 á la ciudad de Liraa: á pocos dias que 
frecuentaba los templos y santos sacramentes, picada de la 
vanidad y arrastrada de la ambición y codicia de tener, y ser 
estimada, comenzó á publicar tenia revelaciones, y recibía fa- 
vores del cielo tan extraordinarios, que se llevaba tras sí la 
curiosidad ó simplicidad del vulgo novelero, y aun de perso- 
nas de letras y autoridad; por concebir y creer era santa, y fa- 
vorecida verdaderamente de Dios. Asi corrió algunos años 
hasta que el del 1673 comenzó á escribir y dictar los favores y 
revelaciones,que decia habia recibido é iba recibiendo de Dios. 
En lo que asentó la basa de su santidad fing-iday aparente,faé 
decir: que se le habia revelado que estaba confirmada en gra- 
cia y santificada como San Juan Bautista, y que asi no podia 
pecar; y que se hallaba en la inocencia y candidez de niña de 
tres años; sjendo asi que algunas personas que en el Tucuman 
la conocieron, sal>ian y decían, que no era tan inocente, y que 
pedia pecar. 

Quiso como niña bautizarse con nuevo nombre, y asi afir- 
maba que se le habia aparecido Dios üíí^uestro Señor, y díchole, 
que le desagradaba ia llamasen Doña Angela Carranza, sino 
Angela de Dios, por la singular semejanza que tenia con Su 
Magestad, estando como si fuera inmensa en todas partes, y 
asistiendo en todo el mundo para hacer por todo él en lo que 
le importase. 

Mejorada de nombre xjresumió acompañarse con el Ángel 
de Guarda de mas alta esfera y singulares prerogativas; y asi 
afirmó, que el Señor le habia señalado al mismo Ángel de 
Guarda que tuvo el santo rey David, cuyo nombre era Laurel 
Áureo; siendo así, que es corriente opinión de santos y docto- 
res no repetir los Angeles la Guarda y custodia de los hom- 
bres, pasando de unos á otros, ]>ues para cada hombre criado 
hasta el día de juicio sobran mas de diez ángeles de guarda, 
como se le reveló á Santa Brígida. Y no contenta Angela con 
el Ángel Laurel de Oro, que la guardase de todo riesgo; pasó 
íí afirmar, que la asistían especialmente el Espíritu Santo, la 
Santísima Virgen, San Miguel, San Eafael y otros muchos 
Angeles, los Apóstoles, los Patriarcas, Santa Eosa, Santa Úr- 
sula, y i>udo añadir que todas las once mil Vírgenes; como que 
asi despoblase el cielo una ])obre mujer desvanecida, para su 
mayor crédito, y vanísima autoridad de Santa, mayor que cuan- 
tas conocemos y v<meramos por los anales sagrados. Y en con 
secuencia de esto decir, que el Señor la habia prometido hacer 
cuantos favores habia hecho á todos los Santos, y que se los 
iba haciendo por haberla elegido para que escribiese sobre el 



—291 — 
Misterio de la Ooncopcion PurísÍDia de la Santísima Vírgea 
María y que por sus escritos había de declarar la Sede Apos- 
tólica por de Fé el Misterio de la Concepción. Como que hasta 
ahora no se hubiese escrito cosa de importancia para el caso, 
y ella sola importase mas que librerías enteras de santos, doc- 
tores y padres que han escrito sapientísimamente sobre este 
Misterio en orden á su creencia y última diñnicíon. 

A lugar mas alto aspiró la soberanía de esta mujer, pues no 
satisfecha con preferirse á la sabiduría y santidad de la mayor 
parte de la ij^lesia en este punto, quiso ladearse con los ánge- 
les y competir con los de mas alta genirquía; y asi afirmaba, 
que como en la Isla de Patmos se le había aparecido á San 
Juan un Ángel, que le anunció lo futuro hasta el día de jui- 
cio, ella era el mejor ángel del Apocalipsis, que apareciéndose 
en Eoma seria medio para que se definiese el Misterio de la 
Concepción; siendo precursora de María Santísima, como lo 
fué San Juan Bautista de Cristo Nuestro Señor; y no lo decia 
tan de paz, ni al aire, como dicen, que sus crédulos oyentes no 
pasasen á hacer pintar en láminas y lienzos y de buena mano 
algunas de estas revelaciones como singularmente pareció 
ante el Tribunal del Sant(» Oficio entre otras esta última del 
Ángel del Apocalipsis retratada dicha Angela, como si lo fue- 
ra con dos alas esteudidas al aire, y á sus pies el Dragón de 
la culpa original hollado, y vencido con un báculo obispal, 
que empuña en la mano; que ella escribió le habia dado San 
Agustín. 

Ya con esto no so estrañara, que le nombrase de palabra y 
por escrito doctora y maestra de los doctores, á quien para es- 
cribir habían asistido la Tres Divinas personas, dictándole las 
palabras, razones y discursos la Santísima Virgen, San José, 
los Profetas, los Apostóles, los Patriarcas de las religiones y 
los doctores de la Iglesia; y con efecto sin esta asistencia sino 
con la de algún espíritu infernal escribió quinientos y cuaren- 
ta y tres cuadernos, que se componen de mas de siete mil y 
quinientas fojas en forma de diario, que corre desde el año de 
mil seiscientos setenta y tres, hasta Diciembre del año de 1688 
que fue presa por el Santo Oficio, y con ella aprehendidos di- 
chos cuadernos, escritos muchos de ellos de su letra y mano; 
y ios mas dictados por ella y de letra de sus confesores ó pa- 
dres espirituales que ha reconocido y confesado ser suyos, en 
los cuales como instrumento de Satanás (por mas que dig^a, 
que no supo ni entendió lo que dictaba) brotó el veneno que 
tenia oculto en su pecho, y manifestó el mal espíritu que la 
regia, y de quien se dejaba engañar; haciéndose autora de 
nuevas, y no imaginadas heregías, con otros muchos errores y 
multitud de revelaciones diabélicas ó ridiculas, que las mas 



—292— 
nacian de soberbia y ambición de su mayor lioura para con 
los hombres; indignas muclias de la Magestad de Dios nues- 
tro Señor, de la Santísima Virgen María, de sus santísimos 
Padres San Joaquín y Señora Santa Ana, de los Angeles y 
demás Santos, que dice se le aparecieron á revelárselas. 

Y siendo el asunto á que procuró enderezar tan dilatada 
obra, probar el Misterio de la Concepción libra de la culpa 
original, se empeñó en colocar en grado tan alto de santidad 
y pureza á los dos santos Joaquín y Ana, que dice de ellos, 
salieron del paren tezco de Adán y Eva y gozaron regalías de 
divinos, como iguales á la Santísima Trinidad; y que en este 
estado de pureza y justicia original, bebieron del agua del rio 
Jordán y comieron del fruto del ár))ol de la vida, traído del 
Paraíso en que se contenía Jesucristo definitivamente, como 
está en el Santísimo Sacramento. Y que de la sustancia del 
dicho fruto se formó en San Joaquín y Señora Santa Ana la 
materia seminal toda pura, de que fueron concebidos en el 
vientre de Señora Santa Ana por obra de San Joaquín Cristo 
Señor íí"uestro, y María Santísima, la cual por provenir de tan 
puros padres, que estaban ya fuera del paren tezco de Adán, 
y ser formada de una materia que era el mismo Jesucristo, 
procedió, pura y limpia de toda culpa, aun del debito de 
contraería: Y aunque dichas proi;)osiciones y otras seme- 
jantes no se hallan seguidas en los cuadernos sino esparci- 
das en diferentes partes y mezcladas con otros puntos y ma- 
terias muy diversas, y algunas afectadamente espirituales y 
devotas, para disimular, y encubrir el veneno de los errores, 
que los trascienden y apestan, se manifestará claramente la 
mala doctrina contenida en todos ellos, que en sustancia se 
reduce á lo siguiente; advirtiendo al lector, que las líneas se- 
ñaladas dentro y al margen, son trasladadas de verbo ad ver- 
T)um de los cuadernos y escritos de la tal Angela. 

Pinta pues así, para introducirse ásu quimérica historia á Se- 
ñora Santa Ana, diciendo: fué muy hermosa, ni muy alta ni pe- 
queña, algo metidaen carnes,elrostroredondo,la tez muy blan- 
ca y lustrosa sin arrugas {contradiciéndose, ])ues en otra parte dice: 
que fué trigueña, mas como ciega ó deslumhrada, mal podía juz- 
gar de colores), la nariz proporcionada, las cejas tendidas y 
crespas, del color del cabello que era taheño, befa de labios, 
las manos muy blancas y aderezadas con sortijas, y andaba 
siempre bien vestida, porque era rica, teniendo en su casa mu- 
cha abundancia, y gran gobierno. Su edad no era mucha; con 
que se adornaba con perlas y otros ricos ornatos y también se 
rociaba, y lababa con aguas olorosas, gobernando sus criadas 
que eran honestas y virtuosas, y todo esto no lo hacia por mal 
fin, porque nunca tuvo mal pensamiento, que como deseaba 



—293— 
casarse, se aliñaba; y era muy casera no admitiendo visitas de 
■ mujeres, ni de hombres, y vivia con alffunas parieutas (jue te- 
nia de las puertas á dentro. Y naturalmente se inclinaba á 
San Joaquin, y dicho santo era alto, robusto, rostro lleno, na- 
riz o'rande, boca befa, rosado, tosco de facciones, con quien 
casó Señora Santa Ana. Y aunque era viejo San Joaquin no 
le tuvo asco porque era aseado y se vestia bien, y se miraban 
como padre é hija, teniendo la cama aparte, con irecueute ora- 
ción, creciendo los deseos de tener un hijo, y no lo conse^íuiíin. 

Prosigue la beata su quimérica historia fraguada en su ían- 
tasía, y asi llena de disparates, como se irá viendo, dice: pues, 
que habiendo sido San Joaquin y mi Señora Santa Ana arro- 
jados del templo con desprecio y afrenta por estériles, se con- 
formaron con la voluntad de Dios, y llevaron su trabajo con 
tanta paciencia, que obligaron á Dios á que enviase un ángel 
después de un año y tres meses, que fueron desterrados del 
templo, el cual consoló á Señora Santa Ana y le anunció que 
tendría una hija, que sería Madre de Dios, y con este favor se 
abrazó tan estrechamente con Dios, que bajó el Espíritu Santo, 
y á ella y á San Joaquin los purificó del pecado original, y de 
su débito; del pecado original á el pronunciar el Ángel el 
nombre de María, y del débito al deeir, que sería Madre de 
Dios; poniéndolos en suma pureza; y no solo los sacó del es- 
tado de la culpa, sino que también los puso en el estado de la 
inocencia, y justicia original, de que cayeron nuestros prime- 
ros padres, haciendo á San Joaquin segundo Adán y á Seño- 
ra Santa Ana, segunda Eva; para reparar la ruina de los pri-, 
meros; y juntamente los sacó del parentezco de Adán, y los 
formó de nuevo; y solo una cosa les quedó á San Joaquin y 
é Señora Santa Ana del parentezco de Adán; y fué el nombre. 

Y (lá la razón (le la escritora anticanónica jmr estas palal}ras: 
Si Dios puede criar las semillas, con que nacen las flores, 
y árboles; por qué no podría criar de nuevo á San Joaquin, y á 
Santa Ana, y sacarlos de la semilla de Adán, bolviéndolos á 
criar nuevamente, como crió al mismo Adán y Ev^a. ¿TTo hacen 
injertos de un árbol, en otros? pues así sacó á Joaquin y Ana 
del árbol y parentezco de Adán, y los injertó en el árbol de la 
vida: con que los purificó, limiñó y adornó del parentezco. con 
Dios, para que concibiesen á Cristo y á María; y así quedaron 
Cabeza del linaje humano; título que perdió Adán por el pe- 
cado, y en demostración de esto un Ángel los llevó al Paraíso, 
y los árboles les dieron la obediencia, y el Ángel dijo á Enoc, 
y Elias que les diesen la obetliencia, como á Cabeza del linaje 
humano: y señora Santa Ana, fué también cabeza de los An- 
geles. 

Fraguó mas en su deslumbrada idea la arrogante mujer que 



—294— 
limpia señora Santa Ana deí pecado original y de sn débito la 
vistió el Espíritu Santo con las luces de la Divinidad, y esta 
fué la vestidura primera: y pasados treinta y tres dias después 
de la embajada del Anjifel, les emvió Dios al Arcángel San 
Miguel con la fruta deí árbol de la vida traida del Paraíso en 
una salvilla de Oro (que era á manera de durazno, ó alberchi- 
go, ó como prisco), y el Arcángel San Gabriel con un vaso, de 
cristal con agua del rio Jordán de que comieron, y bebieron, 
mitad San Joaquín y mitad señora Santa Ana, dividiéndole 
el Espíritu Santo y amazadolo con la maza de ambos á la ma- 
nera que el huevo se amaza con la maza x)ara hacer pan rega- 
lado y fué incorporado el íruto del árbol de la vida, que fué la 
sustancia de Jesucristo con la maza, que fué San Joaquín y 
señora Santa Ana y fuera de la fruta mencionada le trajeron 
los Angeles de uno de los árboles del Paraíso otra á manera 
de huevo blanca y blanda que tenia virtud de excitar, y de 
hecho excitó á la generación á San Joaquin y á Señora Santa 
Ana habiéndola con»ido locual todo se ejecutó en los humbrales 
del cielo y se vistieron los dos de la divinidad y de los ropages 
que el Verbo Divino tenia prevenidos para su Eucarnaciou y 
esta fué la segunda vestidura. 

Explicase mas en materia tan ardua como increiNe y üice: 
Que dicho fruto del árbol de la vida era la carne y sangre 
de Jesucristo; era el mismo Jesucristo y así se dice fruta de 
la vida {esto es por contener en si á Jesucristo que es vida). 

Que todo Jesucristo con presencia definitiva {esto es todo en 
todo el fruto y todo en cualquiera parte del fruto) estuvo en el 
fruto del árbol de la vida con toda su carne, sangre, huesos, ner- 
vios, corazón y demás armazón humana, como está en el San- 
tísimo Sacramento con esta sola diferencia, que en el Santí- 
simo Sacramento está debajo de accidentes de pan y en esta 
fruta estuvo debajo de accidentes de alverchigo, ó prisco: y 
así fué este fruto como la Hostia consagrada, en la cual aun- 
que la dividan en muchas mitades, solos los accidentes son los 
que se parten y dividen, no la sustancia del cuerpo de Jesu- 
cristo que enteramente queda en cualquier particula: y co- 
miendo San Joaquin y Santa Ana esta fruta, comulgaron al 
mismo Jesucristo, á quien comulgaróu los Apostóles, y cuando 
este ñuto estaba en el Paraíso, eu él se contenia el Santisínao 
Sacramento y allí le estaban los Aiigeles adorando y en di- 
cliii fruta estaba la sustancia de Jesucristo amazada y mezcla- 
da con la Divinidad. 

Aimpasa la. heata á escrevir los elogios quiméricos que soñó en 
recomendación á su parecer de los Sííjiíos Patriacas Joaqnin y 
Ana y dice: quepov medio de esta fruta del Paraíso y agua del 
rio Jordán consiguieron los bienes siguientes: 



—295— 

B I primero qmaxxíxmlo comió Señora Santa A u a esta ímta, 
la redimió Cristo Nuestro Señor. 

El segimdo que entonces el Espirita Santo consagró á Se- 
ñora Santa Ana en vaso, en cáliz (en que San Joaquín habia de 
celebrar) y en Custodia y así qnedó Señora Santa Ana para el 
sacrificio del aoi'dévo {que después habia de celebrar San Joaquin) 
vaso consagrado, cáliz y custodia. 

El tercero que luego (jue San Joaquin y Señora Santa Ana 
comieron esta fruta* se pusieron en la ley de gracia y dieron 
principio á ella y por medio de esta fruta quedaron vírgenes, 
y así quedaron después que consumieron á Cristo y á María. 
Esto es después que fueron Goncebidos Cristo y María en el vien- 
tre de Señora Santa Ana, según la fuer sa de esta rea). 

El cuarto que San Joaquin fué ordenado de Sacerdote (en 
los umbrales del cielo donde celebraron órdenes) por medio del 
fi'uto de la vida que de mano del Espíritu Santo comió, (porque 
darle á comer el Espíritu Santo del fruto de la -vida, fué orde- 
nado) para que como Sacerdote hiciere el orden en que Jesu- 
cisto quedó hecho Sacerdote concebido con María. Y se explica 
mas diciendo: que San Joaquin, cuando comió el fruto fué orde- 
nado de Sacerdote y consagrado como los demás Sacerdotes 
de la ley de gracia porque era Jesucristo el que comió en el 
fruto y también lo consagró el Espíritu Santo, Obispo y pastor, 
cuyas ovejas eran Ana, Cristo y María. 

El quinto que San Joaquin y Santa Ana fueron bautizados 
con el agua del rio Jordán, bebiéndola y el padrino fué el Es- 
l)irítu Santo, y Jesucristo los confirmó con el fruto que fueron 
los santos óleos {contradiciéndolela Escritura, pues en otra par- 
te dice, que fueron ba^itizados con el fruto que tenia agua por ser 
aguanoso) y aplicando este mismo bautismo á Jesucristo, dice que 
para que Jesucristo fuese bautizado bebió Señora Santa Ana 
el agua del Jordán y este fué el bautismo del Señor, y el segun- 
do bautismo, con que fué bautizado públicamente en el Jordán 
fué confirmación del primero: al modo que cuando los niños 
son bautizados privadamente y después los traen á manifes- 
tar á la Iglesia para suplir las ceremonias, que faltaron al pri- 
mer bautismo; y así el bautismo del Jordán fué manifestación 
del primero. 

Donde es muy digno de reparo, que diga esta mujer que Cristo 
Nuestro Señor fué iautisado en el vientre de Santa Aria con él agua 
del Jordán siendo asi que cuando la bebió aun no tenia ser Jcsíí- 
cristo en su vientre y en el primer instante en que le tuvo, ya no 
hdbia tal agua, pues juntamente con el fruto de la vida se habla 
convertido en la sustancia seminal, de que yué concebido Jesucris- 
to y formado su sagrado cuerpo en el vientre de Santa Ana se- 
gún la herética^ y disparatada doctrina de esta rea. De donde es 



_296— 
sigue ó que admitía 'bautismo de un sujeto^ cuando no tenia ser; ó 
que cuando lo tuvo fué bautizado con la misma sustancia de su 
carne y sangre^ 'porque esta Jiabia sido agua. 

El sésto que como los adornos de la gracia y justicia 
original se habían recogido en la fruta del árbol de la vida, co- 
miéndola la Señora Santa Ana, por medio de ella se vistió de 
aquella hermosura, que j)erdieron Adán y Eva; y hasta enton- 
ces Joaquín y Ana eran maridos; pero al comer el fruto co- 
menzó el desposorio, en que obraron, no como matrimonio, 
sino con suma pureza, como el desposorio de San Joaquín 
con la Virgen Santísima. 

El séptimo bien fué que habiendo la gracia purificado á San 
Joaquín y Santa Ana, ésta los alimentaba y no lo que comían, 
que eran unas yervas con agua teniendo cerradas las vías para 
Bo usar de la facultad escrementosa como Jesucristo y María: 
que lo impedia el amor Divino y consumiéndose en ellos el 
manjar, respiraba en olores; que dice despedían de fuerte, que 
los criados de su casa notaban la fragancia, que salían de ellos, 
á la luaaera que el gato de algalia, que alimentado de manja- 
res nobles, coresponde con la algalia. 

Prosigue la novelera con su historia inaudita y no inventa- 
da de lierege alguno^ de cuantos han profanado con sus dispa- 
rates los misterios de nuestra Santa Fé, dice: pues, en sus recón- 
ditos escritos: 

Que luego que San Joaquín y Santa Ana comieron la fruta 
del árbol de la vida y bebieron (leí agua del Jordán, se convir- 
tió instaneámeute en sangre al fuego del amor Divino, pasan- 
do al corazón aquella porcíon,que habían de ministrar para la 
Concepción de María Santísima; y así de sola esta fruta se hi- 
zo la materia seminal en San Joaquín y Santa Ana de que 
habían de ser concebidos Cristo y María en su vientre, primero 
Cristo y después María y los dos por obra de varón, que lo fué 
San Joaquín y entonces los Angeles adoraron al Verbo Encar- 
nado, porque vieron que ya estaba allí el que se les represen- 
taba hecho Hombre en los cielos y así no recuriau á la repre- 
sentación á adorarlo y por esto entonces hincaron la rodilla á 
Jesucristo y adoraron al Verbo Encarnado. Hizo Dios á Santa 
Ana el favor de darle no solo hija sino también hijo y dos ve- 
ces hijo; i)ues no no solo concibió á María sino á Jesucristo 
primero, que á María; y así el preñado de Santa Ana no solo 
era de María, sino de Jesucristo también asistiendo desde en- 
tonces en Santa Ana Jesucristo y María, no imperfectamente 
según la carne solamente, sino también según sus almas: y 
á ambos, esto es á disto y á María los concibió Santa Ana 
por obra de San Joaquín; y así cuando María Santísima con- 
cibió á Cristo ísTuestro -Señor intervino solo el Espíritu Santo 



-^297— 
y no hubo concurso de varoD,ni necesidad de él porque en Ana 
había intervenido y á concurso de varón que fué San Joaquin; 
y el nacer Jesucristo de María fué para que naciese en público. 
ítem dice: que en estas Concepciones de Cristo y María hu- 
bo algunas especialidades dignas de notar. 

i¡/ít|jnmer« (i'ite en los mismos brazos de Dios y manos del 
Padi'e Eterno concibieron Ana y Joaquin á Cristo y á María. 
Santa Ana subió ligerisima al cielo, y el Padre Eterno le 
hecho los brazes, y asistiendo á esto el Espíritu Santo, se per- 
feccionó esta Concepción: puesta Santa Ana en ia cuna de 
Dios, y meciéndola en ella el Espíritu Santo, concibió á Cris- 
to y á María. 

ha segunda fué que esta Concepción de Cristo y Maria en 
Santa Ana se hizo en las puertas y umbrales del cielo en gra- 
cia y gloria de Dios, y viendo entonces los Angeles que ya es- 
taba allí el Verbo, hincaron la rodilla á Jesucristo, y luego que 
fué concebida Maria, cantaron el Incaniotus eat. 

La tercera^ que esta junta ó generación fué sacrificio, que ce- 
lebraron y consumieron Joaquin y Ana y con él fueron con- 
sumidos Cristo y Maria en gracia y gloria de Dios; y que con- 
sumiendo ellos el sacrificio, se cerró para ellos el Testamento 
Viejo; y este fué el sacrificio del Cordero Inmaculado Jesu- 
cristo, no muerto sino vivo, como está en el Santísimo Sacra- 
mento. Y la primera Misa que se dijo, fué la que entonces ce- 
lebró San Joaquin, x>orque el mismo sacrificio que se ofrece 
hoy en la ley de gracia, fué el que Joaquin ofreció, y con la 
pureza con que el Sacerdote llega al Altar, con esa pureza lle- 
gó Joaquín á la mesa de Señora Santa Ana, donde ofreció, 
no el Cordero Pascual de la ley antigua, sino á Jesucristo, 
que es el Cordero que se sacrifica en la ley de gracia, siendo 
Jesucristo lo casulla y el alba Maria; y quedaron en esta oca- 
sión en señora Santa Ana como en vaso consagrado ó cáliz 
dorado con la Divinidad, la Divinidad de Cristo y su Huma- 
nidad. Y como habia obrado en la pureza de Ana el Esi)iritu 
Santo, para que con Joaquin celebrase el sacrificio en que fue- 
ron consumidos Cristo y Maria, asi obrarla Maria la Encarna- 
ción del Verbo. Y esta Concepción fué como comunión, y en 
ella celebró Jesucristo su desposorio con Santa Ana y apartó 
el matrimonio con Joaquin. 

La cuarta fué que la Concepción de Maria (liahla de la pasi- 
va en el vientre de Señora Santa Ana) fué orden sacerdotal de 
Jesucristo {según se infiere de las palabras que dice inmediata- 
mente) San Joaquin comió el fruto, para que como sacerdote 
hiciese el orden, en que Jesucristo quedó hecho Sacerdote 
concebido con Maria: 

ToM. VII. Literatura — 38 



—298— 

La quinta que cuando Señora Santa Ana celebró este sacri- 
ficio de la generación en las i)uertas del cielo y en las manos 
del Espíritu Santo, se vio en todos los coros de los Angeles; 
y no solo en el cielo, sino en la tierra, i)orque todo lo ocupó. 

Dehe advertirse, que esta escritora en lo que lleva dicho supone 
producción física y real del alma de María Santísima, antes que 
se formase su Santísimo Cuerpo en el vientre de Señora Santa 
Ana: y en otras partes de sus escritos, dice: que fué criada ab 
seterno, expresándolo con los términos de jiroducida y traslada- 
da, y que el alma de Maria Santísima antes de ser concebida 
en su Madre Ana, miraba, atendía y padecía martirio; y asi la 
supone como sujeto ya existente antecedente producto, que pueda 
ejercer estas acciones, considerando que el Alma de Maria San- 
tísima fué criada en el cielo, antes que su cuerpo se formase. 

Concluye que del preñado de Señora Santa Ana nacieron 
Cristo y Maria; pero Cristo como cabeza de Maria; y cuando 
Cristo nació de Señora Santa Auja, renacieron también Joa- 
quín y Ana; y cuando Santa Ana alimentó con su leche á la 
Virgen Santísima, Jesucristo también la amamantaba, y de 
los pechos de Santa Ana solamente mamaron Cristo y María; 
pero quien primero mamó, fué Jesucristo. 

Prosigue, y dice que habiendo nacido Maria Santísima, y 
siendo presentada en el Templo, muerto San Joaquín, el Es- 
píritu Santo trasladó á Jesucristo Señor ISTuestro del corazón 
de Santa Ana á Maria Santísima, en lo cual sintió Santa Ana 
mucho dolor; y para hacer esta traslación el sacristán fué el 
Espíritu Santo y hubo de vestirse de la forma de Santa Ana 
para que se entregase Jesucristo; y en lugar de Jesucristo, en- 
tró el Espíritu Santo en Señora Santa, desjjosándose con ella 
con una sortija verde. 

For lo dicho claramente niega esta rea ser María Santísima 
Madre de Dios, pues supone á Jesucristo antes existente concebi- 
. da por Señora Santa Ana, y que solamente se trasladó de Santa 
Aña á María Santísima, como se traslada el Santísimo Sacra- 
mento de una custodia á otra (términos son suyos). Y que el 
nacer Jesucristo de María, fué para que naciese en público. 
Por lo cual no concede á Maria Santísima concurso alguno en 
Jesucristo, y por lo consiguiente, le. niega la maternidad, y cuan- 
do asi procura probar la Concepción inmaculada de Maria^ le 
quita su mayor grandeza, gloria y fundamento único en que es- 
triba la pureza de su Concepción. . 

ítem dice que el dia de Pentecostés, aunque bajó el Espíritu 
Santo sobre los Apostóles, no hizo en sus cabezas asiento, ni 
entré en ellos; sino desde fuera los ihistró con sus rayos y 
los confirmó en gracia, pero que en Señora Santa Ana entró é 
hizo habitación, poniendo en ella todos sus tesoros. 



—299-- 

A estos delirios añade errores, que claramente denotan aun mas 
que unión hipostática en Señora ^anta Ana y i^an Joaquín, pues 
dice: que son divinos, y unidos al mismo Dios; y que están tras- 
formados en Dios, y Dios en ellos: que su carne y sauf^re se 
amazó y mezcló con la Divinidad: que su pureza es la misma 
que la de Jesucristo, y la de Dios: que puestos en una balan- 
za pesan tanto como la Divinidad puesta en otra balanza: que 
Señora Santa Ana tiene Divinidad con tal modo y manera, 
que la hiciera inmortal, si no se le retirara con la paridad de 
Cristo Señor Nuestro, de que usa la beata 

Afirma mas: que Señora Santa Ana reparte en el cielo co- 
mo dueño las sillas á los santos y ángeles, y San Joaquín los 
confirma en la propiedad; y que á San Joaquín y Señora San- 
ta Ana debemos mirar como á Dios: y que Señora Santa Ana 
es señora, y dueño de todos los hombres y de todo lo criado, 
porque ella con un doblón lo rescató, y reparó todo: y que el 
doblón fué Jesucristo.. JDe que evidentemente se sigue, que estos 
santos tienen divinidad identificada ó por lo menos unidad Mpos- 
táticamente, porque aunque de algunas cosas de las referidas en 
sus escretos, una ú otra se pudiera salva/r sin diclia identidad ó 
unión Mpostática, pero no el conjunto de lo referido. 

Y explicándose esta rea en elogios quiméricos y verticales de San 
Joaquín y Señora Santa Ana {como síá estos gloriosos santos para 
ser muy grandes, no les sobraran excelencias y prerrogativas ver- 
daderas) dice: que en Señora Santa Ana se amazó el Sacra- 
mento y que de la misma moza do Señora Santa Ana se labró 
el pan que dejó Jesucristo eu el Sacramento; y últimamente con- 
cluye diciendo que en el Santísimo Sacramento del Altar se ha- 
llan María Santísima Señora Santa Ana y San Joaquín: por 
que los términos y voces con que lo explica esta rea en sus escri- 
tos,sígnifican las personas de María Santísima Señora Santa Ana 
y San Joaquín de quienes se debe entender y no solo de la sustan- 
cia príMogenía que fuese pasando desde Señora Santa Ana y San 
Joaquín hasta Cristo Señor Nuestro porque no solo dice que en el 
Sacramento está la carne y sangre de María, sino también dice, 
que está María y que está la Yírgen los cuales términos no deno- 
tan solamente esta carne y sangre la cual después de comunicada 
á Cristo Nuestro Señor no es María sino parte de Jesucristo y 
antes lo fué de María; y mucho mas, porque dice, que en el San- 
tísimo Sacramento está Cristo con María: que en él tiene la 
Virgen la misma x)arte que Cristo: y tanta parte como Cristo: 
y que está de la misma manera que Cristo: que está como está 
Cristo: que Jesús y María, ambos estaban en el Sacramento. 
Las cuales voces denotan comparación y compañía de dos sujetos 
distintos Jesús y María, de quienes dice que ambos están en el 
Sacramento. 



—300— 
Y de la Santísima Virgen pasa á Señora Santa Ana y San 
Joaqtán; Imce absolutamente: en el Santísimo Sacramento se ha- 
llan solos Cristo, María, Joaqnin y Ana. En cualquiera partí- 
cula de la Hostia consagrada se halla enteramente Jesucristo 
y por lo consiguiente también María, Joaquín y Ana. Si en 
el cielo está Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, también ha- 
sisten en el Sacramento con especialidad, y con Jesucristo, 
Joaquín, Ana y María. Donde si hablara esta sustancia primo- 
genia que desde sms gloriosos ahílelos hubiese pasado la misma á 
Jesucristo no se dijera, que María, Ana y Joaquín están en el Sa- 
cramento; con especialidad, ni con Jesucristo, sino en Jesucristo, 
esto es, en la sustancia, que comunicaron á Jesucristo, y ya es 
parte de Jesucristo: porque la partícula con denota compañia, y 
distinción y así para sus verificación en las proporciones referidas 
es menester, que María, Ana y Joaqnin asistan en el Sacramento 
según aquello en que son distintos de Jesucristo, y no según 
aquello, en que son el mismo Jesucristo ó parte suya, como lo 
son en la sustancia primoyenia. Y de lo dicho dd razones La 
primera á la identidad, que todos cuatro tienen en una misma 
carne por estas palabras. Así como las Tres Divinas Personas 
se unen en una misma naturaleza de suerte, que Padre, Hijo, 
y Espíritu Santo son un solo Dios; así Joaquín, Ana María, y 
Jesucristo todos cuatro se unen en una misma carne, de suerte,' 
que Joaquín y Ana por ser Abuelos de Dios, y María, por ser 
Madre de Dios, todos se unen y paran en Dios y así en todos 
cuatro es una misma la pureza; 7ft segunda razón es la unión, 
que esta rea pone entre la Divinidad, y María Santísima, Señora 
Santa Ana y San Joaquín por estas palabras. En el hilo de la 
Divinidad se hallan ensartadas cuatro perlas, que son Cristo, 
María, Joaquín y Ana; así están en el Sacramento. Donde cla- 
ramente se conoce que habla de las mismas personas de María, Ana 
y Joaquín de qiiienes dice, que están unidos con la Divinidad, 
{pues están ensartados en la Divinidad, como Cristo Seíior Nues- 
tro) y que están en el Sacramento; y no de la sustancia, que estos 
gloriosos ascendientes comunicaron á Cristo, porque esta con la de- 
más sustancia de Cristo hace una sola perla, no cuatro que están 
en el Sacramento; como dice esta rea. 

Concluye, que esta Señora Santa Ana en el Santísimo Sacra- 
mento, como retablo, como custodia, como viril, como vaso, 
como templo, y San Joaquín como Pastor y Obispo, Dondelos 
términos, con que se explica hablan de las personas. Fuera de que 
siendo este modo de estar en el Santísimo Sacramento, diverso y 
disímil eU' estos Santos hadeser porrazonde sus personas diversas, 
y disimiles; y no por razón de la sustancia comunicada á Cristo 
Señor Nuestro en la cual no tienen diversidad, ni discimilitud. 
Siendo asi, que es de Fé católica, que en el Santísimo Sacramento 



—301— 
sola^nente están- el cuerpo y sangre de Jesucristo Nuestro Reden- 
tor y Señor. 

Es muy reparaMe en los escritos de esta mujer, que las alaban- 
zas que dice en ellos de Sa;i Joaquín y Seíiora ^anta Ana, mas 
parecen tema de su locura, que piedad y devoción para con estos 
santos por ser conjuntos con Cristo^eñor Nuestro, y María San- 
tísima; por que si tales elogios fueran efectos de sii devoción por 
la causa dicha, la misma causara con el glorioso Patriarca San 
José conjunto con la Santísima Virgen, por ser su Esposo; y con 
Cristo Señor Nuestro por ser su Padre putativo y legal. Y están 
al contrario, que antes le pretende quitar lo mismo que la Fé ca- 
tólica le concede: pues de este glorioso santo, dice esta impía lo si- 
guiente. 

Que San José no tocaba á la clase de Señora Santa Ana, y 
parentezco de Cristo, porque él no tuvo parte alguna en su 
dame y sangre; y solo San Joaquín y Señora Santa Ana que 
comieron el fruto del árbol de" la vida, cuya sustancia le comu- 
nicaron á Cristo por medio de María, tuvieron parentezco con 
Cristo Nuestro Señor. Que San José no fué marido de la San- 
tísima Virgen, sino como mayordomo, como acá los mayordo- 
mos dé cofradías. Y que para que hiciese esto, se le dio título 
de esposo. Y que como San José no fue limpio de la culpa ori-' 
ginal, como San Joaquín y Señora Santa Ana, viendo el em- 
barazo del vientre de la Virgen tuvo celos, y que después que 
fué avisado del Ángel, quedó como corrido y avergonzado, y 
que miraba á la Virgen Santísima después como pecador arre- 
pentido; como San Pedro: Dando á entender que pecó San José 
mortalmente, como San Pedro en negará Cristo. Que mas tué 
mayordomo y criado de María que esposo, y gHe dispuso Dios 
de suerte el borrar las memorias de San José, que solo se acor- 
daron de que Jesús era nieto de San Joaquín y Señora áanta 
Ana. 

"De todo lo dicho pretendió esta rea probar ser María San- 
" tísima concebida sin pecado original, ni débito de contraerlo; 
" porque siendo concebida en el vientre de Señora Santa Ana, 
*' estay San Joaquín se hallaban fuera del parentezco de 
" Ada n, y su carne y sangre mezclada y unida con la Diviní- 
" dad ' por haber comido el fruto del árbol de la vida, en que 
" estaba contenido el mismo Jesucristo, el cual por su suma 
" X)ureza y Santidad inünita había de impedir la contracción 
" del pecado, á quien Sí opone y excluye esencial é indis- 
" ]»ensab]emente aun mas que la luz á las tinieblas.'' 

"Todo lo cual es inútil para el ñn que pretendió esta rea con 
" semejante doctrina: porque, ó la Santísima Virgen es hija de 
'' Adaü via naturalis &feminalis generationis, ó nof Esto se- 
<' gundo no se puede decir, por ser heregía; y siendo como es, 



—302— 
" verdad católica lo primero, queda en pié la dificultad, que 
" consiste, en que siendo Maria Santísima hija de Adán vio, 
^^ natiiralis genorationis ex femini viri, & fceminaee^ no contra- 
" jese la culpa ori.í]^¡nal, ora la materia de que se formó, fuese 
" de la fruta del árbol de la vida; ora no, pues la dicha contrac- 
" cion no es porque la sustancia de que se forma el cuerpo, 
" sea tierra maldita, sino por haber estado las voluntades de 
" los hijos de Adán refusas en la de su Padre y cabeza Adán, 
" en la cual quisieron lo mismo, que ella quiso, cuando que- 
" brantó el precepto Divino; y asi como pecó Adán, sin ser 
" maldita la tierra, de que se formó su cuerpo, de la misma 
" suerte, queriendo los hijos de Adán lo mismo que él quiso, 
" pecaron en el aun cuando no hubiese sido maldita la tierra 
'* de que se formaron. Si se recurre á que la Virgen Santísima; 
" no contrajo el pecado original, porque no estuvo inclusa en 
" el pacto de Dios con Adán, se responderá bien: x>ero esto sg 
'' pudo decir sin la doctrina de esta rea, que sobre encerrar 
" tantos errores, es inútil para el fin, que pretende, como di- 
" j irnos." 

"De mas de las heregías, y errores referidos se hallan en 

'' cuadernos y escritos de esta rea otros muchos n<^ menos 

. " enormes y disparatados, como de quien afectó errar i)or errar 

" fingía, ni apariencia aun remota en razón, y son los siguien- 

"tes:'' 

Que la gracia de la Santísima Virgen quitó el pecado origi- 
nal á Señora Santa Ana y á San Joaquín. Que San Joaquín 
le dijo (i ella: no supe, ni entendí el Misterio de la Concepción 
de María Santísima, ni supe si llegué á Señora Santa Ana, por 
que estaba arrobado, cuando esto sucedió; y viéndola preña- 
da juzgué que era alguna enfermedad, y la dije, que llamase 
médicos y consultase curanderas, y no tuve celos como San 
José; y viéndola parida, y nacida María Santísima, rae admiré 
y no sabia como habia sido aquello. 

Prosigue este asunto y máquina de disparates diciendo que: 
Guando se hizo la revelación á Señora Santa Ana, de qué ten- 
dría una hija, que se llamaría María, se le puso precepto, de 
que no se lo dijese á San Joaquín; porque Señora Santa Ana 
era del Tribu sacerdotal, y San Joaquín del Tribu de David; 
como también porque San Joaquín era viejo hablador, y 
no lo hubiera callado, sino contádolo á susamigos. Que 
antes que hubiera Ana y Joaquín, no habia camino para 
llegar al cielo. Que el parentezco en que estamos con Adán, 
hace que el en Sacramento del Altar recibamos duzxra 
algún agrio, y no con aquella que le recibieron Señora San- 
ta Ana y San Joaquín cuando gustaron del íruto del árbol 
de la vida. Que la dijo el ^eñor: que Señora Santa Ana fué el 



-303— 
tautem de la Eedericion del género humano, y el Domine 
miserere noMs, Jesucristo. Que ningún hombre so hubiera 
sentado á la mesa de Dios puro, si no se hubiera vesti- 
do de carne Dios, y sola Señora Santa Ana convidada del Es- 
píritu Santo se sentó á la mesa de Dios puro. Que Señora San- 
ta Ana fué la primera, por quien bajó Dios al mundo. Que es 
una misma la pureza de la Concepción de Nuestra Señora, 
que la de Señora Santa Ana. Que Cristo Nuestro Señor y Se- 
ñora Santa Ana fundaron la Eeligion cristiana. 

Adelanta los elogios {á su parecer) de esta gloriosa SaHía, mez- 
clándolos con indecencias indignas de las revelaciones divinas, co- 
mo es decir, que se le apareció Señora Santa Ana con un tra- 
po en las manos, y la dijo: que á los que dijeren, fué dos veces 
casada,, les pusiese aquel trapo en la cara; y que en otra oca- 
sión se le apareció un ángel y la dijo, que en aquel navio es- 
taban el azote, y la justicia; el azote serviría para que la jus- 
ticia diese doscientos azotes á los que dijesen, que Señora 
Santa Ana casó segunda vez, y la justicia, para que la Inqui- 
sición quemase á los que negaren que Maria Santísima fué 
concebida en gracia y gloria de Dios. Que San Joaquín fué 
apasibilísimo y una paloma sin hiél; pero que Señora Santa 
Ana era mujer de gobierno, y tenia condición; y que María 
Santísima habia sacado la condición de su padre San Joaquín 
y por eso es tan manía; pero que Jesucristo Nuestro Señor, 
sacó la condición de su abuelo y por eso cuando en el Templo 
vendían, cogió el azote, y echó de él á los que trataban, y con- 
trataban. Que le dijo el ^eñor que cuando murió Señora Santa 
Ana, se despidió el Espíritu Santo del cuerpo al tiempo de sa- 
lir el alma y que el Espíritu Santo se quedó asistiendo al cuer- 
po difunto, hasta que le enterraron é hizo el duelo todo ese 
tiempo hasta la sepultura, y los ángeles en lugar del pósame, 
le daban la enhorabuena, y luego asistió en casa de Señora 
Santa Ana nueve días hasta que le despendieron los bienes, y 
después de los nueve días se fué á asistir á Maria Santísima á 
el Templo. Que le dijo el Señor, que cuando resucitó, resucita- 
ron también San Joaquín v Santa Ana en cuerpo y alma, y 
los apostóles el día de la Asencion del Señor los vieron subir 
al cíelo resucitados con el hábito de Cristo á los pechos; y de 
esto no dudaron, aunque dudó Santo Tomás de la Eesurrec- 
cion de Cristo; y que subieron con la virtud de Dios; como 
propia de ellos. 

ítem dice; que le fué revelado que María Santísima redimió 
el género humano, como primera Eedentora. Que San Juan 
Evangelista quedó en el calvario con la Virgen, para dar tes- 
timonio de lo que allí pasó; porque, si sola la Virgen hubiera 
estado, y el? a sola hubiera dado testimonio de lo allí sucedido 



-_304 — 
no se lo creyeran. Que hahlando con Cristo Señor Nuestro le ha- 
lla dicho; que San Juan Evangelista habia confesado á la Vir- 
gen kSantísima. Qvlg la Virgen Nuestra Señora estuvo de rodi- 
llas al pió de la Cruz recogiendo la sangre que derramó el Se- 
ñora ^ue al pié de la Cruz murió María Santísima {física y 
realmente) del dolor de la lanzada y que en virtud de la co- 
munión que recibió la noclie de \^ cena se volvió á unir el al 
ma á su cuerpo. 

Que si Adán no hubiera pecado, no hubiera otros hombres 
en el mundo, porque en aquel estado de inocencia vivieran 
Adán y Eva como cuerpos gloriosos, sin acordarse de engen- 
drar. Contradiciéndose manifiestamente, ijues en otra parte dice y 
le fué revelado, que si Adán no hubiera pecado, estuvieran las 
almas en los cuerpos de los hombres {ya supone que las hábia 
(^ít! 7iaZ/er), como los pájaros en las jaulas. QueQ\m\ estado de 
la justicia original todos habian de morir, y el cuerpo se habia 
de convertir en tierra. Dice mas en nomhre de Cristo Nuestro 
Sefior, haMando de Eva. Ella no pecó, sino Adán. Que le dijo 
el Señor los que heredaren el pecado irán al infierno, enten- 
diéndolo jwr el pecado original, y el infierno de los condenados. 
Después, de haber dicho que Adán por la penitenció^ se hahia me- 
jorado. 

Prosigue: porque no pasase adelante el cáncer de la culpa, 
cortó Dios la espina que habia atravezado á Adán, y lo hizo 
por María y los predestinados; y así los que estuvieron mas 
cerca como Caín, antes que atajase el cáncer, fueron reprobos 
y los demás, predestinados. Que Snw Juan Evangelista, San 
Juan Bautista, y San José no serán juzgados {liaMa del clia de 
juicio) por que no tendrá de qué. 

Que le dijo Cristo Nuestro Señor: yo soy las Tres Personas, 
y que en otra ocasión le dijo que el Padre Eterno no se enoja 
{hablando de los pecados) que el eno^o le toca á el Hijo como 
Juez. Que en una ocasión tiró una flecha al Señor y el Señor 
le tiré otra y ambos cayeron como muertos; y que el Padre 
Eterno y el Espíritu Santo se quedaron como admirados de 
verlos así. Que le dijo el Heñor, que de los tres hermanos ganó 
la bendición el que primero madrugó, hablando de Jacob y 
JEsau. 

Añade otras revelaciones indignas de platicarse entre gente vul- 
gar, no digo religiosa y santa. Dice que otra ocasión la dijo el 
Señor, no sé cuantos puntos eran los que calzaba mi Madre. 
Refiere un coloquio, que tuvo con Nuestro Señor, el cual la dijo: 
No sé que me haga; no sé que regalo darte: y en otra ocasión: 
No puedo. Angela quitarte las impertecciones, porque nos es- 
tá atildando tu Padre confesor: ??i.f¿s le dijo: Por pequeño que 
sea el pecí^do de los Sacerdotes, los pone en estos puestos (luí- 



—305— 
Mando de los condenados del Infierno) Y los Sacerdotes que re- 
jzan divertidos ó que no rezan, en el Purgatorio solo pag^an la 
pena de no haber rezado, y en el cielo lo satisfacen la obliga- 
ción; y hasta que la satisfacen, están sin gloria, aunque sin 
pena. Buena madre se muestra la heata de los señores Sacerdotes^ 
pues cuida deque aun estando en el cielo, cumplan con la obliga- 
ción de su rezo; y hablando el Señor con ella, le dijo: ¿No sé por 
qué estás triste? no sé qué haremos para tu Padre: [tratando 
de su Gonfesorl estoy mirando y pensando lo que he de hacer: 
si no se piensa y se mira irá errado, agora estoy viendo que, 
y lo que hede hacer: y en otra acasion la dijo: Yo nunca me 
meto con casadas, ni con monjas, y que es rara la mujer buena. 
Mas dijo; aunque ordené á los Apóstoles, no eran muy cató- 
licos. Y hablando de San Pedro: que para que íüesé Cabeza de 
la Iglesia, era necesario que le negase; y como tuvo mala ca- 
beza; fué crnciflcado cabeza abajo y los pies arriba. 

Hahla en materias mas serias, aunque envueltas todas en erro- 
res y heregías, como decir, que la dija el Señor: en recibiéndome 
indignamente, luego salgo del Govaztni de los que me reciben, 
y me aparto cíe ellos, y á los que commgan indignamente, los 
Angeles les quitan la forma, y la llevan á aquellos cautivos, 
que vienen en gracia de Dios. Por muy indigna se debió de te- 
ner esta beata, pues dice en sus escritos, qne habiendo omulgado 
im Jueves Santo, le sacó un ángel la hostia del pecho para llevar- 
la á un clérigo anciano, que está hd en Jerusalen,nombrado Juan 
natural de la ciudad de Toro. Mas dice que la dijo el Señor, 
que para condenarse una alma, han de ser muchas sus culpas, 
y que cuaudo dicen á un enfermo, que peca mortalmente, por 
que no come carne, mienten; que mejor es ayunar. En otra 
ocasión se le aparecieron Cristo Nuestro Señor y la Virgen, la 
cual le dijo: mi Hijo está triste, y el Señor dijo también; triste 
estoy, porque Angela está triste de sus pecados, y que á todo 
esto estaban llorando el Señor y la Yírgen. Y Cristo la dijo: 
Hija, no estes triste de tus pecados, y quelepomlúsi un canda- 
do, porque se confesaba pecadora, y que no le diesen cuidado 
las imperfecciones. Y que en una ocasión estando ella con el Se- 
ñor, dijo: no sé que me tengo, que respondió el Señor: yo tam- 
bién estoy de esta suerte, y añadió: no has de ser cansada; ca- 
da rato estáis, mis pecados, mis pecados. Mas enorme es loque 
escribe ó dicta en estas palabras: Que estando con el Señor, le di- 
jo, que iria al Padre Eterno á acusarlo: y el Señor le respondió: 
habéis de decírselo á escondidas. Pasa á hablar indecente, y blas- 
fema de algunos santos, y dice: que el amor, que Dios tuvo á la 
Magdalena, fué mas inclinación y gusto, que atención á sus 
méritos; y que Santa María Egipciaca por muy ataviada tuvo 
ToM. VII. Literatura — 39 



—306— 
tanto peso, que fue necesario que los Angeles la cargasen para 
subir los muros de la ciudad (que significaba el cielo, y el ata- 
vío era de virtudes). Dice que S«7i Juan Bautista estaba en una 
ocasión aliñándola (habla de sí) y que reparó el ^eñor en el modo 
de aliñarla, y dijo: Mira como la aliña? cosa de Juan; y que 
entonces dio á entender la Virgen tantísima, que solo las mujeres 
saben aliñar, y no San Juan. 

No cesan los delirios hereticales de esta mujer, que esparce por 
cuantas materias aprueba y confiesa nuestra Religión Católica; 
pues dice y escvibe: Que le dice el Señor: Ko medistes el i3aso de la 
Coronación de espinas, y que reprobó su Magestad el uso de la 
Iglesia de que los fieles coman carne el dia del íí^acimiento del 
Señor; y que se apartaba de los que la comian aquel dia. Que 
tratando el Señor de la solicitud de Santa Marta en el liospe- 
dage, que le hizo en esta vida, le habia dicho, que no era de 
provecho. Mas la dijo: tu estas injerta conmigo; y como estamos in- 
jertos, mis palabras salen por tu boca. Y que le dijo, con el amor 
que te tengo, no reparó en nada. Y confesándose ella pecadora en 
una ocasión, la dijeron el Señor y la Santísima Virgen: calla 
no digas esto, y que cuando se confesase pecadora, lo dijese 
de suerte que no lo oyesen los Angeles, y otra ves le dijo el 
Señor. ÍTo me acuerdo, si habéis pecado, y trato de sacarte de 
esta vida, jjor que sino, tienes trása de agotar el purgatorio de 
las Almas de los Sacerdotes: añadiendo, no ves, que la mar 
sino tien® pescado no es bueno, significando por el mar el pur- 
gatorio; y por el pescado las Almas. Escribe que la Virgen San- 
tisima la dijo. Es mejor tener la imagen de la muerte, que las 
imágenes mias, y las de mi hijo precioso: y que Jesucristo com- 
probó la curiosidad que tienen las mujeres de saber, con el 
ejemplo de la Magdalena; que le fué a buscar resucitado y que 
en una ocasión le dijo el Señor. Tu sois mi espejo; yo tu espejo; 
tu sois mi lunar de mi cara, yo tu lunar de tu cara; y que le dijo 
también. Es posible, que me tienes loco? Y que habiéndole á ella 
dado un desmayo, se levantaron el Señor, y la Virgen como tur- 
bada, y así San Pedro, y San Pablo, que se hallaron presentes. 

Escribe ya como Doctora que ella se llama y dice Que un gen- 
til que no es bautizado, no puede bautizar; porque no es bien 
que estando fuera de la ley de gracia haga el bautismo, y que 
para entrar en el cielo es necesario traer el hábito de Agustina. 

Vuelve d Santa María Magdalena y escribe, que la dijo. Yo fui 
muy inclinada á olores: por eso los recogí, cuando busqué al 
Señor, porque no podia parecer en su presencia con el mal olor 
de mis pecados, y así que sintió el Señor el olor, me dejó entrar 
sin reparar en mis culpas. Habla ahora de sí. Que la dijo el 
Señor. Tú no has de pescar con las redes de los Apostóles, si 
no con las de Jesucristo. Refiere otra revelación en qne diee. Vi 



—307— 
venir dos hombres, imo con el mismo rostro del Señor ves- 
tido con túnica morada; el otio muy feo de barchilón, roto, con 
una piedra en la mano, y conocí, qne este era Jesucristo, y 
el otro era el Demonio, Añade otra diciendo. El Señor me pi- 
dió en una ocasión la forma, que habia comulgado, para que 
nn Ángel la llevase á un hombre moribundo, y negándosela 
el Ángel me apretó los costados, y echó por la boca la forma, 
que habia comulgado el dia antes ensangrentada; y que mo 
dijo el Señor: mira lo que se pega á tu corazón laforma; y quiero 
que llebe también tu sangre, para que la comulgue. Y en otra 
ocasión la dijo el Señor, l^o basta para obrar bien, y salvarse 
seguir la opinión de hombres doctos, y sabios, y en materia 
de guardar las fiestas, no escusa la necesidad, ni la parvidad 
de materia. Dice que Dios condenó la acción de Sansón como des- 
pecho, y temeridad, y que la dijo. Admiran los hombres la for- 
taleza de Sansón en derribar el Templo; mas que valentía fué 
matarse i)or vengarse? Que el Espíritu Santo no se desposa con 
las almas de las mujeres casadas. Dice mas, que se vio en un 
Paraíso deleitosísimo y de muchos jardines, y amenidades, 1/ 
añade: se me dio á entender, que íiquel lugar era donde pri- 
mero llegan los Bienaventurados antes de entrar en el cielo. 
Con otras muchas heregías, y errores, que se hallan esparci- 
dos en los escritos de esta rea, que por escusar prolijidad, no 
se refieren. 

La cual para acreditar su finjida virtud, y la mala dotrina, 
que escribía, decía tener en la oración varios sentimientos, y 
revelaciones singulares de Dios con los sabores esquísitos, que 
decía le habia x)rometído comunicarle, como con efecto decía 
los iba recibiendo todos los días tan frecuentes, y continuos, 
que se alcanzaban los unos á los otros; pues no hubo dia, en 
que no tubiese dos raptos, uno antes de comulgar, y otro des- 
pués, y muchas veses tres; y en casi todos repite una misma 
cosa, unos mismos favores, unas mismas representaciones con 
casi las mismas palabras hallándose por esto sus escritos lle- 
nos do luciferina soberbia, ambición de honras, y aplausos, 
blasonando que ella era la Madre de los Sacerdotes, y que le 
habían de besar las plamas de las manos, como á ellos: hablán- 
doles de til, y de vos, y por diminutivos. Que le besó el Señor 
las manos, y que lo mismo hicieron los Apostóles, y otros San- 
tos. Que la dijo el Señor eres parecida á Señora Santa Ana 
en ser del Tribu Sacerdotal, porque era Madre de Sacerdotes; 
y á San Joaquín, que era del Tribu Eeal de David: porque 
ella por la sangre que tenia de Mudarra, Castillo, y Carranza, 
era de sangre Eeal. Que habiendo subido al cielo muchas ve- 
ces, al entrar en él, la recibieron los Apostóles debajo de palio, 
y que el Señor la dijo, que se debía sentar en la silla de Dios. 



—308— 
Qne enviándola á llamar Dios en una ocasión con un Ángel, 
para que entrase en el cielo, le respondió: Dile al Señor, que me 
perdone su merced. Esta mujer parece que no solo hacia burla 
de Dios con estilo tan bajo, é indigno de una MagCvStad infi- 
nita: sino de los que se lo oían, para escribirlo, y de los que 
habíamos de leerlo en sus escritos. 

Prosigue en este genero de revelaciones; y dice, que la dijo: 
el Señor, que ella era el Sacramento, con que se sustentaban 
todos, y que así la buscaban para sustentarle. Y que ella me- 
recía el titulo de Oorredentora de los Sacerdotes. Que unos 
Angeles le trajeron una silla, y la dijeron: J^sta silla es en la 
que juzga el Seííor las almas, siéntate en ella, y se sentó. Y que 
después la dijo el Señor, que publicase acá en el mundo, se 
había sentado en su silla. Que estando arrebatada, le impri- 
mió San Francisco las llagas; y en otra ocasión Jesucristo en 
forma de Serafín: siendo falso; pues tales llagas nunca se vie- 
ron, ni se hallan en su cuerpo. Qne arrobada yíó, que salía 
su alma de su cuerpo, y que la Virgen Santísima la recibió, y 
se lá oírecia al, Señor, y que entonces el Espíritu Santo acom- 
pañado de Angeles con banderas, entró en su cuerpo. Que otra 
ves subió con alas como Serafín al cielo, teniendo seis alas, 
en las manos unas, y otras en los pies, y que abrió las dos 
primeras alas tan grandes como todo el mundo, y que en ellas 
estaban el Padre Eterno, y Jesucristo en sus tronos, y tam- 
bién la Santísima Virgen, Seííora Santa Ana, y San Joaquín; 
y que abrió las otras cuatro álas,y en ellas estaban los Patriar- 
cas, y los Santos. Qne en otra ocasión se sentó en los brazos 
de Señora Santa Ana; y en otra subió al cielo con alas, y su 
Divina Magestad la asentó en una de sus manos. 

Bastará lo dicho para conocer la soberbia jactanciosa de es- 
ta embustera, é hipócrita, que á tantos deshunbró; pero por- 
que mas, y mas se desengañen los deslumhrados, oigan otras 
revelaciones semejantes, y aun mas enormes que las j)asadas, 
como es decir en sus escritos: Que en muchas, y varias ocasiones 
subió al cielo y la llevaron al trono de la Santísima Trinidad, 
y la sentaron en medio, subiendo muchas veces en enaguas, y 
que en una ocasión que subió jjara ser colocada en medio de 
la Santísima Trinidad, salió á recebirla San Miguel, y la salu- 
dó dicíendola; muy T)uenos dias tenga usted. Mas dice, que es- 
tando en un jardín San Miguel, San Grabiel, San Eafael, y la 
Santa Eosa, hallaron un lienzo, y descnbriéndole cada uno por 
su esquina, pareció pintado un Niño Jesús, y en el corazón de 
el niño una beata, y que el Espíritu Santo la dio á entender que 
la beata era Angela de Dios. Que el Señoría dijo tú eres la Fas- 
tora de los Sacerdotes, y tamMenmia. Que era el retrato de Dios, 
en que se miraba, y Dios en el retrato de ella. Que habiéndole 



—309— 
instado Jesucristo que llegase á mamar de los iiechos de su so- 
berana Madre, llegó á mamar y que en mamando un poquito 
so apartaba, y llegaba su Divina Magostad, y mamaba, y de 
esta suerte se alternaban ambos á gozar de aquel soberano 
néctar. Que la djo el Señor: que cuando se quitase sus vestidos 
viejos, no los hechase por allí, porque podian servir á los en- 
fermos, especialmente las enaguas con que abrigó al Señor; y 
que las hiciese vendas, y las aplicase á los dolientes. ^«6 Jesu- 
cristo se valia de las oraciones de ella, y que le daba por pre- 
mio á el Espíritu Santo, prometiéndola sentarla en el trono, y 
silla que perdió Lucifer en el cielo, y que con efecto la senta- 
ron en ella. Que la reveló Dios que si San Agustín viniera en 
el mundo: se ocupara todo en escrebir las alabanzas de ella. 

Prosigue añadiendo unos disparates á otros; Que la dijo el 
Señor, que todas las Beatas se engañaban, y que solo ella no 
se engañaba, que ella, y Jesucristo eran una misma cosa; y que 
ella premiaba en el cielo, y castigaba en el infierno como Cris- 
to. Que todos los que tuviesen retrato suyo, ó le hiciesen bien 
ó la mirasen á la cara, no se condenarían, y que en seguridad de 
esto levantó el Señor el dedo. Que en una ocasión la dijo el Se- 
ñor, que en un temblor, que había de haber, le daría un cosco- 
ron á su confesor y que ella le dijo: sí la libraba por su linda 
cara: mas que le dijo el Señor te he de Jiacer un favor de refre- 
nar tus pasiones, para que en adelante no te hagan guerra: y que 
llegando sus divinas manos le dio un pellisquíto en el hombro, 
diciendo: Ya quedan moderadas de modo, que no harán movi- 
miento alguno. Que subiendo al cielo en una ocasión á ver áDios 
iban á sus píes muchos Santos como asidos de ellos, muchos 
Angeles, y Señor San Matías. Que se le mostraron las Tres 
Divinas Personas, la Virgen Santísima San Joaquín y Seño- 
ra Santa Ana, y que los abrazó á todos y le dijo Dios, mira lo 
que has crecido', y que el Señor le cortó de los cabellos y se los 
dio á los Angeles para que con ellos sacasen las Almas del 
purgatorio. Que la dijo el Señor, que la favorecía tanto, que no 
le dejaba lugar vacío para que conociese su miseria. Y que en 
otra ocasión le dijo el Señor, que la amaba tanto como á su 
misma Madre. Que reprehendiéndole los Angeles un defecto, 
como era dar topasaire por tabaco á algunas personas malicio- 
samente, por verlas estornudar, salió el Señoreóme enfadado, 
y dijo: ¿Quién me reprehende á la Madre de los Sacerdotes? ¿quién 
tiene autoridad para esof sus defectos los cura mi sangre. Que la 
dijo el Señor seria beatificada, y canonizada, y Patrona de es- 
ta ciudad. Si ha de ser como ella merece, ya se le han comen- 
zado á hacer en vida las informaciones por el Santo Tribunal, 
que tan exacto es, en cuanto averigua. Y a lo de ser Patrona, 
replicó ella como podía serlo de esta Ciudad, si lo era Santa 



—310— 
Isabel. Y que el Señor la respondió, que Santa Isabel es pa- 
trona por elección de los hombres, y que ella lo será por elec- 
ción de Dios. 

Y blasonando de que era Maestra y Doctora de los Docto- 
res, dice que lagradtiaron de Doctora en el cielo; y queriéndo- 
le poner lui Ángel la borla de Santo Tomás dijo la Virgen; no 
ha de ser la borla, sino el Espíritu Santo, el cual se le sentó so- 
bre su cabeza. Y que la reveló el Señor, que los mayores 
Doctores, y sabios de la Iglesia y Obispos no hablan merecido 
la dicha que ella, ni con su sabiduría, y escritos habían llega- 
do á ser medio de la difinicion de la pureza de laVirgen; y que 
por esto, como rendidos todos, se postraban á sus píes, y á ella 
le ponían sus insignias; y que sus escritos habían de ser la luz, 
y declaración de los escritos do la Monja de Agreda, que eran 
oscuros y teológicos, y los suyos claros y llanos; y que habían 
de oscurecer todo cuauto se había escrito hasta ahora de la 
Concepción de la Virgen: y que como Doctora habla de ense- 
ñar á los mayores Doctores; porque á ella la había escogido 
Dios, y no á Santo Tomás, y á Escoto, para que enseñase álos 
sabios, y que ella había de sobresalir como la mayor Doctora 
del mundo: y llegado el tiempo de la definición del Misterio, 
la añadiría la Iglesia á los cuatro Doctores, que celebra, Bien 
se echa de ver que sabe poco de iglesia, pues la Latina cele- 
bra á Santo Tomás de Aquino, y á San Buenaventura, como 
á los cuatro antiguos santos doctores con el mismo rito y so- 
lemnidad que á ellos. 

Dice mas de sí, remontándose á la superior esfera, como si 
pasara de humana á angélica: que aparecerá en Eoma como 
Ángel del Apocalipsis en un carro triunfante, asistida de sus 
confesores, siendo el medio para que por sus escritos defina el 
Pontífice el Misterio de la Inmaculada Concepción de la Vir- 
gen Santísima. Y que en muchas ocasiones había ido á Eoma 
á dar varías noticias al Pontífice sobre sus escritos. Y que un 
Paraninfo le dio una pluma, diciendo era de las alas del Es- 
píritu Santo; para qne supiesen los que la escribían, que el 
Espíritu Santo les asistió. Bien dijo el Apóstol, que la letra 
süf\a, matíi: Littera occidit. Oiría esta mujer, que el Espíritu 
Santo se apareció en figura de paloma sobre la cabeza de Cris- 
to, al bautizarse en el Jordán; y aprendió tan deveras que era 
paloma el Espíritu Santo, que de sus alas pensaba serle en- 
viada esa pluma con que escribió tantos errores y disparates. 

Afirma, que como la escoba recoje la basura, ella había de 
barrer todas las ignorancias de los Doctores y sabios que han 
contradicho el Misterio de la Concepción; y que con la caña 
de la escoba despertaría al Pontífice y Cardenales, dándoles 
golpes en las cabezas, para que definiesen el Misterio; y que 



—311— 
ella enseñaría al Pontífice el A, B, O. Y que éste y los sabios 
(le la tierra tenían llenos los ojos de cataratas para no ver la 
pureza de la Virgen. Y que como en liorna está el Sol de la 
Fé, está ella eu el Perú como Luna, para declarar la Fé del 
Misterio de la Concepción. Gracias al Señor, que llegó á eclip- 
sarse; y oscurecerse del todo esta Luna, que á tantos trajo en 
en la noche de su ignorancia, ó simplicidad descaminados y 
atónitos. 

Por haberla escogido el Señor (como ella dice) para este fin 
tan alto, y constituídolaMadre de Sacerdotes, le concedió el 
favor de conservarla las especies sacramentales de una comu- 
nión á otra: haciéndola el Señor el Espíritu Santo de Maria, 
para destroncar presumidos teólogos. Y que le dij« el Señor 
era Madre adoptiva de la Madre de Dios; y que apareciéndo- 
sele su Divina Magestad asistido de la Virgen, Señora Santa 
Ana y Santa Isabel, dijo el Señor: Aquí están las cuatro Madres, 
María 7ni Madre, Ana Madre de María, Isahel Madre del Bau- 
tista, y la Madre de los Sacerdotes. En otra ocasión dice: que 
la dijo San Agustín, que si fuera hombre, la diera su mitra; y 
ya que no se la pudo entregar, le dio su báculo para que die- 
se golpes á las puertas del Pontífice, para que definiese el 
Misterio de la Concepción. Y que le dijo el Santo, que si es- 
tuviera en el mundo de una palabra que la oyera, escribiría 
libros enteros. Que agravió á este Santo Doctor, pues de nin- 
guno pudo estar mas remota la aprobación de tan diabólico y 
disparatado espíritu, que de la perspicacísima discreción y 
ciencia iluminada del que íué Águila entre los Doctores. 

Jactase de que Dios le dio los títulos de Doctora del mun- 
do, protectora de la cristiandad, confusión de los sabios, de- 
fensora y protectora de la Concepción y Abogada de los mi- 
neros (miren en lo que vino á parar, sin duda por el interés 
que era el blanco de todas sus invenciones) porque los mine- 
ros (dice) han de contribuir á mí canonización; que los Pontí- 
fices y Cardenales pidei^l ata para la canonización de los 
SantoSj, de que proviene estar detenidas algunas, y por esto 
ha de correr mi canonización por los mineros, que pueden con- 
tribuir, 

Y estaba tan satisfecha de su santidad, como prevenida pa- 
ra el aplauso y culto que se le había de dar en los tiempos ve- 
nideros, que dijo, que en una visión de parte de Dios, le ad- 
virtieron, que se hiciese retratar con guirnalda y pluma en la 
mano. Y aun añade, que el Espíritu Santo se le ponía al hom- 
bro para alumbrarla y enseñarla por el oído; compitiendo- asi 
en su fantasía con San Gregorio el Magno, Doctor de la Igle- 
sia. Y porque no le faltase insignia ni i)rerrogativa de los ma- 
yores santos, dijo: que en una ocasión oyó al Señor aquel amo- 



—sis- 
roso iüvitatorio veni sponsa mea, y que estaba el Señor en su 
corazón, y todos los patriarcas 1© ofrecieron sus insignias. 

Otras mucbas revelaciones de esta, y otras calidades y es- 
pecies se hallan en sus cuadernos, que en el número excede á 
cuantas revelaciones se cuentan de todos los santos juntos; y 
así, si se hubieran de referir, fuera un proceso infinito. Las 
dichas claramente manifiestan haber nacido de un espíritu 
diabólico, y que en soberbia y ambición pudo competir con 
Lucifer, tan loca ella como él. 

Hasta ahora según lo referido, engañó esta mujer como hi- 
pócrita disimulada á no pocos de esta populosa ciudad, y des- 
vario soberbia, y jactanciosa, en sus recónditos escritos comu- 
nicados á pocos, que se tenían por dichosos y muy favoreci- 
dos con la participación de tan altos misterios; pero ninguno 
de fé, y los mas contra ella. Comenzó á hacerse célebre con 
toda la ciudad y reino, j aun con las mas célebres ciudades de 
Europa con la invención ó abuso supersticioso do cuentas y 
rosarios, velas, espadas, campanillas, romero, cencerros, que 
decia se bendecían en el cielo en tales, y tales festividades del 
año con especiales privilegios y prerrogativas, concedidas por 
ISTuestro Señor, para que todo se distribuyese por su mano, 
mediante la de sus asistentes y afectos; como con efecto se 
han repartido, hasta que fue piesa por el Santo Oficio, en esta 
ciudad y reynos del Perú, y comunicado á los de Europa, en 
tanta multitud, especialmente de cuentas y rosarios que le lle- 
vaban para bendecir canastas y costales llenos, que hoy reco- 
gidos con las demás cosas y piezas referidas, ocupan en el se- 
creto un cuarto, y esto tan sin encarecimiento dicho, que ella 
misma confiesa, que en una ocasión de bendiciones por ser 
tanta la multitud de cuentas y rosarios que le llevaron x)ara 
bendecir, la dijo el Señor enojado: esto es cosa de fruteras? 

Y para acreditar mas su engaño decia, que la bendición de 
cuentas y rosarios no se hacia frecuentemente, sino en días se- 
ñalados, y festividades de ÍTuestrí^eñora de la Virgen María, 
y de algunos Santos y que según los días de su bendición eran 
las gracias y prerrogativas que tenían, diciendo: que las cuen- 
tas benditas en dia de San Gerónimo tenían virtud para con- 
vertir infieles, las de San Francisco y San Juan de Dios, para 
la Providencia, las de San José, para guardar castidad, las de 
San Nicolás, para llagas y heridas, las de Santa Teresa, para 
tener oración, las de San Ignacio de Loyola, para ahuyentar 
al Demonio, las de San Miguel, para que no entren ladrones 
en casa, las de San Juan, contra la peste, rayos, gotacoral, 
mal de corazón, y para mujeres de parto, las de Señora Santa 
Ana, tenían muchas gracias é indulgencias para la hora de la 
m uerte, las de San Agustín, para tener mucha luz y fé, las de 



—313— 
de San Andrés para restaurar el juicio perdido; y asi de otras 
festividades de santos. 

Anadia mas en lo que escribía, y decia que algunas de las 
dichas cuentas benditas tenían indulgencia plenaria concedi- 
da por el Pontífice á quien después de benditas por el Señor, 
las llevaba á Eoma el Arcángel San Miguel para que el Pon- 
tífice les concediese la iudnlgencía plenaria, como en efecto 
refiere, habérselas concedido ]S"uestro Santísimo Padre Ino- 
cencio XI, cuando vivia; y que sucedió muchas veces, que 
tardando San Miguel en traer las cuentas y rosarios que lle- 
vaba á Eoma, preguntaba 4 el Señor la causa <le la tardanza, 
y que le respondía: que por estar algunas veces durmiendo el 
Papa aguardada á que despertase. 

Dice mas: que las cuentas que gozaban del privilegio de las 
indulgencias plenarias y se llevaban á Eoma, eran las bendi- 
tas los días de la ííatividad del Señor, fiestas de ííuestra Se- 
ñora y de algunos santos del año; y que dichas cuentas tenían 
el auxilio eficaz para la hora de la muerte. Y que le había re- 
velado el Señor, que de unas cuentas benditas el día de San 
Miguel del año de 680, que tenían el auxilio eficaz, para el 
que muriese con una de ellas en la's manos, se guardasen dos, 
ó tres de dichas cuentas en el Sagrario de San Marcelo, para 
que en adelante se tocasen rosarios á ellas, y se llevasen á los 
moribundos para que lograsen el auxilio eficaz. Que en se- 
ñal de la promesa que el Señor le hizo de que sería cierto el 
auxilio eficaz concedido á sus cuentas, levantó el Señor el 
dedo en alto, diciendo: Yo te empeñé mi palabra. Se. 

Añade mas fiadores á la autoridad de sus cuentas, en que 
interesaba tanto su crédito y estimación con los crédulos y 
piadosos sin discreción, diciendo, que le fué revelado, que el 
que no estimase sus cuentas, se perderia como se perdió Judas, y 
tendría la m,isma pena. Y que sus rosarios benditos eran como 
la honda de David, que como aquella derribó con la piedra al 
Jigante, con las cuentas de estos rosarios derriba ella á peca- 
dores, y los convierte á penitencia. Y que las cuentas benditas 
del Jueves Santo á los que estuvieren en gracia, les aprovechará, 
como la Hostia consagrada, y á los que las recibieron en pecado 
les liará el efecto que á Judas. Y que las benditas dia de San 
Gerónimo, ])or tciier el auxilio eficaz para hacer acto de con- 
trición en la hora de la muerte, á el que las tuviere, no le hará 
falta la absolución; caso cpie no haya copia de confesores, y que 
teniendo una de estas cuentas un hereje ó gentil, les concederá 
Dios virtud de couvertirse. 

Mayor absurdo, por lo menos mas indecente, es el que se si- 
gue, y refiere para crédito ó descrédito de sus bendiciones. Que 

TOM. \IL LlTEKATUEA — 40 



—314— 
viendo en una ocasión descalza á la Santísima Virgen, le dio 
sus zapatos, y que se los puso la Virgen, y el Señor les conce- 
dió las mismas gracias, que á sus rosarios. A la cual revela- 
ción dieron sin duda crédito cuantos simplemente piadosos 
recogían los zapatos, que se quitaba esta insigne embustera, 
y los guardaban como un gran tesoro, que finalmente compe- 
lidos del Edicto loromulgado contra estas alhajas benditas en 
la estimación de los supersticiosos y malditas en la verdad y 
aprecio de los cuerdos, ban manifestado y traido al Tribunal 
multitud de zapatos, calzados y desechados de esta mala mu- 
jer, que sin duda tomó esta traza, para calzarse de nuevo á 
costa del que llevase el calzado viejo por bendito. 

Aun pondera mas sus bendiciones y procura con.ellas ganar- 
las para sien crédito é interés, porque dice: que como Dios es 
infinito y sin fin, así no le tienen las gracias ó favores, que 
tenian los rosarios benditos el dia de la Cruz. Y que nadie ba- 
bia de saber las gracias secretas que tienen estas cuentas has- 
ta el dia del juicio. Y que el Señor le reveló, que los que tu- 
viesen las cuentas del auxilio eficaz hurtaron la bendición de 
Jacob, y que serían benditos en vida y en nmerte, y el Demo- 
nio nó tendria que ver con ellos; y el que muriese con ellas 
tendría gran sosiego y paz, y moriría sin agonías. 

Suponiendo virtud Divina en dichas cuentas y rosarios, no 
solo para con los hombres, sino también para con Dios; pues 
dice se le apareció el ISTiño Jesús y le mostró una llaga en una 
de sus piernecitas, y que le dijo: Angela de Dios me has de cu- 
rar con tma cuenta de Sííji Boque, y que en otra ocasión vio á 
Cristo ISTuestro Señor derramando mucha sangre de su costa- 
do, y que le dijo, le pusiese una cuenta para atajársela, y que 
lo hizo así; y luego al punto se estancó la sangre. Y que tam- 
bién curó á un ángel de una llaga que le mostró en una pierna. 
Al revés se ha visto, y se vé en los bultos é imágenes de San 
Roque, que un ángel le cura una llaga que tiene, ó muestra en 
la pierna el Santo. Mas esta mujer dio en trabucar el mundo 
y hacer de la tierra cielo, y del cielo tierra; fingiendo á los án- 
geles llagados, y al mismo Jesucristo médico celestial necesi- 
tado de curarse por ella. 

Jactaba ser este singular favor de la bendición de cuentas ó 
rosarios, para que mediante los muchos milagros que harían 
se acreditasen,y confirmasen ser suyas las revelaciones que te- 
nia sobre el Misterio de la Concepción. Siendo á la verdad to- 
do lo dicho escandaloso y pernicioso, y que ducit Inviam latini, 
en cuanto asegura la salvación con ía nota de singular favor, 
pues con el seguro de esta promesa, se dejarían estar los pe- 
cadores obstinados en sus culpas y vicios, sin confesarse en 
toda la vida, prometiéndose con toda seguridad el auxilio efi- 



—sis- 
caz en la muerte; pues la jjalabra eficas suena absoluta aseve- 
ración de la salutación, como se verifica de levantar Dios el 
dedo en alto, y la promesa. Yo te empeño mi palahra. 

Y para confirmar esta mujer su engaño, sucedió, que ha- 
biendo muerto una á puñaladas, como otras i)ersonas repen- 
tinamente y sin sacramento en esta ciudad, preguntada sobre 
el estado de sus almas respondió; que se habia salvado, porque 
hablan tenido una de sus cuentas del auxilio ó eficaz, y que 
en una ocasión se estaba muriendo en cierta ciudad una mujer 
en mal estado, sin quererse confesar, y fué llevada ésta rea de 
orden de Dios, donde estaba la mujer, y que aplicándole sus 
cuentas, so convirtió, confesó y salvó sin resistencia. 

Y prosiguiendo con su engaño, decia, que llevaba al cielo 
á bendecir cálices, y crisnejas, anillos, doblones, reales, cam- 
panillas, asegurando estar todas estas cosas, como también 
sortijas, benditas por el Señor, y así los dueños las han guar- 
dado como reliquias muchos años hasta ahora que sentenciada 
su causa, y sacada á Auto público, como embustera, y falsaria, 
desengañados las han manifestado, y exhibido al Santo Tri- 
bunal. También hacia agazajo, y regalo de algunas frutas á 
los enfermos de su devoción que visitaba, y les aseguraba, ser 
venidas del cielo, y benditas de la mano de ííuestro Señor. 

A quien también atribula la bendición de espadas, y dagas 
diciendo al volverlas á siis dueños; que las habia tenido en sus 
manos el Padre Eterno, y entregándolas al Hijo; y de este pa- 
sado al Espíritu Santo, y luego á la Madre de Dios, asegurando 
después de tantas bendiciones, que aquellas espadas quedaban 
con valor y filos penetrantes para defender la fé, y pelear por 
la Purísima Concepción, pero no para ofender á nadie, ni aun 
á los enemigos de la Fé, sino para meter paz, y rendir los áni- 
mos, y que así lo queria, y era orden de Dios, y que se grabase 
en ellas el nombre de María. Dijo al dueño de una de estas 
espadas, que tenia las virtudes, y prerrogativas de las cuentas 
benditas el dia de la Concepción. Que liberal era de lo ageno, 
y tan precioso, como estas bendiciones, según las fingía, ó ven- 
día, á algunas personas que le habían entregado sus espadas 
para bendecirlas, al recebirlas la pedían, que ella se las ciñese, 
y se las cenia diciendo: Yo no te la ciño, la Madre de Dios es quien 
te la ciñe, y yo te la entrego en su nombre. 

Quiso resellar este engaño, y dar á sus bendiciones una ca- 
pa honorífica, con que pudiesen parecer, como divinas aun á 
los ojos de la piedad mas escrupulosa. Decia pues para este 
fin, que el Santo Tribunal de la Inquisición la habia llamado, 
y preguntado sobre sus cuentas, y sus gracias, y prerrogativas: 
y queriendo uno de los Señores Inquisidores examinarlos por 
sí, y de la experiencia colejir su verdad, y virtud oculta, en- 



—316— 
cerró en una cajita con llave algunas de estas cuentas, púso- 
las sobre el Altar, en que dijo Misa, y desí)ues de alzar hizo 
abrir la cajita, y no se hallaron las cuentas, ceruose como an- 
tes, y después de consumir, se volvió á abrir y se hallaron las 
cuentas, que allí se habian depositado. No ])ud iera ser la dili- 
gencia mas apretada, y aun segura: si todo lo dicho, y hecho 
no fuera mentira, y supuesto por esta nuijer ]}nra crédito de 
sus fabulosas bendiciones diciéndolo y esciibiéndolo así, «d! 
perpetiimn reimemoHam. Pero con ningunos ]_)udo atestiguar 
menos bien para acreditar sus engaños, que con los mismos 
jueces que habia de examinarla y condenarla como á rea fin- 
gente, tramoyista, y falsaria de lo divino y humano de que no 
hacia diferencia. 

IS'o contenta con esta prueba,que tan mal le ha salido, fitigió 
otra haciendo testigo á otro Señor Inciuisidor de la eficacia, y 
virtud de sus cuentas, con que no tenia Eé, porque fuera fal- 
tar á ella quien mas la habia de deten der. Dice, pues, que este 
señor se halló apretadísimo de un dolor de estomago, y de ca- 
beza (cualquiera de los dos bastaba para ponerlo en el último 
<X)nñicto) tal, que le obligó á pedir una cuenta de la Madre An- 
gela. Trajerónsela, aplicóla á las partes doloridas, y que al 
punto se quitó uno y otro dolor: y quedó mas acreditada la 
virtud délas santísimas cuentas en opinión de los crédulos, ó 
simples, que se lo oyeron. Mas este caso, como el referido 
cuetan mal fingido entonces, como fácilmente averiguado, y 
falsificado á su tiempo. Por que merecía esta embustera, que los 
Señores Inquisidores le cargaran mas la mano sobre estas ben- 
diciones, sino obraran con la benignidad que Dios practica con 
los que cada día de palabra, y de obra le pierden el respeto. 

Así le atribuía esta mujer los milagros, ó maravillas, que da- 
ba á entender pasaban por sus manos, no siendo, ni milagros, 
ni maravillas, sino acasos, ó contingencias, ó trampantojos 
del padre de la mentira, que cooperaba con ella, aunque mas 
lo halla negado. Tiene contra sí un caso en gran descrédito de 
sus cuentas, y rosarios, que á la verdad califica mas el daño, 
que el provecho que causaban. 

Sucedió ijues, que estando cierta inujer casada disgustada 
gravemente con su marido, solicitó dos rosarios de los bendi« 
tos el día de San Joaquín, que decía la Beata tenían virtud 
para la conformidad, y unión entre casados; y habiéndose pues- 
to uno la mujer, y dado el otro á su marido, desde entonces cre- 
ció de tal suerte el odio, y aborrecimiento entre los dos casa- 
dos, que á la mujer le causó novedad, y atribuyendo este mal 
efecto á las cuentas de los rosarios de la Beata, se quitó el 
que traia, y con maña procuró quitar al marido el que habia 
dado, y traia al cuello, poniéndole en su lugar otro con una 



—317 - 
medalla de nuestra Señora, con lo cual desde aquel día queda- 
ron marido y mujer templados, y quietos en unión, y confor- 
midad de voluntades, que prosi^^uió por virtud de los Kosarios 
no benditos por la Beata, y santificados con la medalla de nues- 
tra Señora, que es Madre del hermoso Amor, y Medianera para 
toda buena paz, y concordia. 

Otro caso tiene contra sí la supersticiosa ó fingida bendición 
de las cuentas, y rosarios de la Beata, porque como la men- 
tira es cosa de un pié, y no camina á derechas, aunque mas 
corra, es fácil alcánzala, y al fin atrepellarla, y deshacerla con 
sus mismas armas, dichos, y palabras. Y es el caso, que ha- 
biendo corrido en esta ciudad el año de 1685, noticia de que 
nuestra Armada, que se habia despachado contra los Piratas 
introducidos en este mar del Sur, los habia apresado, y des- 
truido, dijo la Beata, que el Demonio se le habia aparecido, y 
reñidola, porque habia dado aquellas pelotas al general de 
nuestra Armada. (Significó así las cuentas gordas, benditas 
de Angela ) que mejor fuera las hubiese dado á los muchachos, 
para que jugasen á las bolas, porque con ellas, y sus oraciones 
hablan alcanzado los nuestros la victoria. Y tal victoria no al- 
canzamos, escapándose el enemigo venturosamente de nues- 
tros tiros, y alcance de las ISTaos. Sino que ella no esperó á que 
llegase la noticia verdadera, y quiso ganar las albricias por la 
victoria imaginada, como j3osible, para sus cuentas ó pelotas 
disparadas al ayre. 

Mayor disparate, aunque igual mentira, fué la que esparció 
cuando llegó á esta ciudad la noticia infausta, cuanto horroro- 
sa de la quema de nuestra Capitana con mas de 400 hombres 
que tenia dentro, en el Puerto de Paita. Dijo, pues, que como 
aquella gente, y buenos soldados hablan peleado con valor, y 
fervor contra los enemigos de nuestra Santa Fé, en premio 
permitió Dios, que muriesen abrasados y que así habia visto 
la Capitana en el cielo. En esta invención se propasó á astró- 
loga la Beata, pues colocó en el cielo, y esfera de los signos, ó 
constelaciones de Estrellas otra Kao, como la de Argos, sin 
mas mérito, ni congruencia, que la fingida victoria que supuso. 
Y es cierto, que pudo fingir otro premio mas acomodado, y 
apacible para los pobres soldados, que abrasarse allí tan lasti- 
mosamente. 

Tan vulgar, y repetido era el favor que decia esta mujer te- 
ner del Señor para la bendición de las cuentas y rosarios, que 
cuando á ella se le antojaba, sin mas motivo [aun habiéndo- 
selo vedado quien con superior jurisdicción podia] tocaba á 
recoger rosarios y cuentas para remitirlas al cielo, como ella 
decia, publicando, que allá se ponían sobre una Ara consagra- 
da, y asistiendo el Ángel de su guarda con una hacha encen- 



—318— 
dida, el Señor les echaba su bendición. Y si el rosario era de 
Sacerdote lo ponia al cuello. 

Añade, que otras veces el Espíritu Santo en forma de palo- 
ma, se estaba sobre los rosarios, y llovia como luia lluvia muy 
espesa que significaba las gracias que se les concedía, y que 
otras veces se los ponia á la Virgen al cuello. Y al ruido que 
se hacia en la ciudad con la bendición de los rosarios, dijo: 
que había dicho el Seíáor: que por qué se admiraban? Si no 
era mas haberse quedado en el Santísimo Sacramento? Y que 
si su Prelado y su Padre espíritul le podían quitar que hiciese 
lo que quisiese? Con esta ocasión, y ]3or este tiempo, cierta 
persona de cariño y confidencia de esta beata, comunicando 
con ella sobre dichas bendiciones de rosarios, y el alboroto que 
ocasionaban la obligó á decir: Yo te lie de haUar la verdad, las 
cuentas van al cielo, i)ero los rosarios nó. Las virtudes que llevan 
es ir muclios menos, y muclios quebrados: la devoción de la gente 
es la que las trae, y 'por no enviar los desconsolados, digo, que van 
al cielo. Bien pudo y debió decir esta embustera lo mismo de 
las cuentas, que de los rosarios, y que aquellas, como esos no 
subían al cíelOj y dijera verdad, pues no habia mas razón para 
los unos que para las otras. ¿Pero cuando supieron de conse- 
cuencia en lo que afirman los mentirosos! 

Y por concluir este capítulo de la soberbia y ambición de- 
satinada de esta mujer, de ser teníday estimada por santa (co- 
mo de muchos lo conseguía) presumiendo pegar su santidad 
á todas sus alhajas, á cuantos de cerca y de lejos la tocaban, 
las permitía, y repartía liberal á irnos y á otros, y mas á sus 
aficionados, y mas á los que mas la daban y regalaban; y así 
ha constado por lo que se ha recogido por fuerza riel Edicto, y 
su descomunión haberse por tanto tiempo guardado como re- 
liquias sus zapatos, sayas, jubones, mantos viejos de añascóte, 
bancos de su aposento, sillas, taburetes y aun sillones en que 
tal vez salía a muía al campo, convidada á alguna huerta ó 
casa de recreo, donde sus aficionados la regalaban, como si, 
admitieran por huésped á un Santo canonizado, y ella se por- 
taba como tal; y así como superior á todos los presentes, en 
tanto grado que sobre mesa pedia las tijeras para cortarse las 
uñas, y las que despedía las guardaban en cajetillas de plata, 
haciendo esta demostración de culto y veneración á sus ojos 
y con su consentimiento; dejando asi en competencia la vana 
superstición de sus creyentes con la vanísima ambición y 
soberbia de la beata. 

A esta clase se pueden reducir muchas proposiciones es- 
candalosas esparcidas por sus escritos y cuadernos, las cuales 
quitan ó minoran mucha parte del temor y horror con que la 
Sagrada Escritura y Santos Padres i^onderan las penas del in- 



—319— 
fieruo; pues dice; que por haberla escogido Dios á ella para 
que por sus escritos y revelaciones se definiese el Misterio de 
la Concepciou, le habia hecho favor y dado licencia para que 
entrase en salvo, y con sus poderes al infierno y en el pusiese 
un coro, para que Lucifer y los demonios cantasen los Martes 
y Sábados alabanzas á la Santísima Virgen y Señora Santa 
Ana; y que con efecto lo consiguió, nombrando im demonio 
por fiscal para que se ejecutase; y que muchas y repetidas ve- 
ces fué al infierno los Martes y Sábados para ver si los demo- 
nios cantaban, y refiere que los vio cantar, y que en muchas 
ocasiones los vio cantar con juicio y con modestia; y que canta- 
han 'con mejor canto, y algunos con hermosas caras: suponiendo 
hablan de alabar á Dios los demonios y á la Santísima Virgen 
después del dia del Juicio por toda la eternidad, con total ex- 
clusión de las blasfemias, con que actualmente se enfurecen 
contra el mismo Dios. Y que entrando una vez á ver el coro 
de los demonios; vio que estaban cantando y llegando á ha- 
blar á Lucifer, le respondió, que no podia hablarla ni interrum- 
I)ir su canto, porque no era como los frailes que se salían del 
coro y se ponían á parlar faltando á su obligación, y que ha- 
biendo estado con el Señor le aprobó esta respuesta de Luci- 
fer, y lo cierto es, que ni Dios ni Lucifer le dijeron esta falta 
del coro de los religiosos, sino que ella asi los apoda, baldona 
y vitupera en sus escritos mas desvergonzada, insolente y 
mordaz que Lucifer. 

También desarma al infierno de su mayor horror y rigor en 
su clausura ó encierro indispensable sin qué se haya visto has- 
ta hoy, que ninguno entre allá condenado por sentencia difi- 
nitiva del Supremo Juez, que salga absuelto y libre de aque- 
lla cárcel y pena eterna. Contra verdad tan asentada afirma 
esta mujer que han salido y salen no pocas almas del infierno 
dando por razón haberse depositado solamente en él. Y que á 
estas no les aprovechan misas y sufragios, sino la intersecion 
de algunas siervas de Dios, á quienes hace este favor, y que 
por habérsele concedido á ella, habia sacado muchas al- 
mas del infierno, cuyos nombres expresa eu varios lugares de 
sus cuadernos; y entre ellas muchas de personas de autoridad, 
y puestos en esta ciudad, diciendo los graves delitos que co- 
metieron porque se les aplicase semejante pena de un infier- 
no temporal. Asi hacia chanza, juego y fábula del infierno y 
sus penas, esta mala hembra que por ella parece, que escribió 
un ingenioso jesuíta amenazándola con la misma pena de que 
hace burla. Multi de inferno, stigiaque ])alu de locanitur; sed- 
vereor fiat, ne iocusiste fociis. 

iío sobresale menos la malicia de esta rea, cuando en repe- 
tidas partes de sus escritos vende por revelaciones muchas 



—320— 

proposiciones injuriosas y denigrativas de los prójimos y refi- 
riendo qne Dios le revelaba las muclias almas que se han con- 
denado de todos estados, asi de esta ciudad como de otras 
partes del mundo, expresando sus nombres y gravísimos deli- 
tos que cometieron, infamándolos no una sino muchas veces. 
Imputando falsamente defectos gravísimos á diferentes perso- 
nas de autoridad y de todos estados, sin exceptuar Pontífices, 
Rej^es, Yireyes, Tribunal del Santo Oficio, Reales Audiencias, 
Arzobispos, Obispos, Cabildos, Eclesiásticos, Sagradas Religio- 
nes, Monasterios de Monjas, como también de otras personas 
particulares de esta ciudad, tratándolas de simoniacas; des- 
honestas soberbia, vengativas, emvidiosas, codiciosas, con 
otros oprobios muy injuriosos; todo soñado, supuesto y fingi- 
do por ella, como de lo mismo, que dice ó escribe consta con 
evidencia, y siendo así, hace á Dios Autor y promotor de es- 
tas injurias, oprobios y detracciones gravísimas, diciendo que 
se las revelaba Su Magestad, y mandaba que las escribiese y 
I)ropasase: estilo tan ageno de la bondad infinita de Dios, co- 
mo tan contrario á la caridad, que nos manda tener con nues- 
tros prójimos, y á las cauciones con que nos previene Cristo en 
sus Evangelios para no sacar en público los defectos ó culpas 
graves que cometen los hombres aun contra su respeto y auto- 
ridad divina. JSTo se refieren casos singulares, que expresa en 
sus escritos la beata por el escándalo y ofensión grave que de 
ellos podia resultar. 

Pasó de materia tan grave, ardua y escabrosa á otras por el 
contrario en sí bajas, ridiculas, disparatadas; y sobre todo in- 
creíbles, que también vende, y escribe como revelaciones di- 
vinas, las cuales califican bastantemente su ilusión ó deslum- 
bramiento y aun su mucha malicia y maldad, pues no pudo 
dejar de tener en ellas gran parte el Demonio, pues tan fami- 
liar y continuo le era, aunque ella diga que no era amistad ni 
pacto que hubiese entre los dos, sino de su parte imperio y 
potestad que le daba Dios para sugetarlo, mandarlo y casti- 
garlo á él y á todo el infierno. 

Descendamos en particular á este género de revelaciones 
contenidas en sus escritos y constará de ellos contra ella la 
monstruosidad de sus invenciones mentirosas. Dice pues, que 
habiendo por mandado de Dios bajado á los infiernos á apri- 
sionar á Lucifer, en el camino encontró un demonio en forma 
de india vieja, que la dijo; A que vienes j)uta, á atormentamos! 
[Parece, que este la habia conocido en Tucuman, cuando mo- 
za] Y prosiguiendo hasta llegar á ver á Lucifer, le intimó el 
orden que llevaba de Dios y le echó unos grillos, y le puso por 
maza un demonio gordo; y Lucifer la dijo muchos oprobios: 
cómo una mujercilla como tú, simple é ignorante, se atreve á 



—321— 
aprehenderme? Si fuera un Ministro de Justicia^ como Juan 
Pascual ú otro grave y autorizado, vaya. Y con efecto lo dejó 
preso. Ha quedíido la curiosidad del vul^o con deseo de sa- 
ber, que pecado especial hizo este pobre demonio, porque An- 
gela llevase de Dios comisión para aprehenderlo, y en el in- 
fierno, que es la cárcel mas cerrada que hay en el mundo. Mas 
ella sabní cual fuese para esa prisión la causa ó pecado de Lu- 
cifer, que tanto se le entendía de diablos, que acá poco nos 
importa saberlo. 

Oomo otro chiste ridiculísimo, que dice le pasó en visión, 
de nn piojo que le cogió al Señor, y luego lo metió en un co- 
frecito y cerrado lo entregó á los diablos, para que lo lleva- 
sen al infierno, y bajando á él ya descubierta, se le llegó un 
demonio, y la dijo muchos oprobios contra su confesor, y le 
dio tres puñados de piojos para uno de ellos que expresó, di- 
ciéndola: dile á fulano, que me cure esta llaga, y le mostró una 
horrorosa y lasciva; y ella y los ángeles que la asistían par- 
tieron á correr. Indignísima visión ó revelación para ponerse 
en cuadernos y escritos, que como ella dijo, excedían por su 
claridad y llaneza á los de la Monja de Agreda, que eran os- 
curos y teológicos. Y á un creyente suyo se atrevió á decir, 
que competían con los de la Santa Madre Teresa de Jesús. 

Mas dice, que estando en oración, vio en la Plaza de Lima 
\\n chiste dilatado, que pudiera escusar de escribirlo entre sus 
revelaciones, por ser toda su oración sueño profundo. Dice, 
pues, que vio en la Plaza de Lima una rueda de demonios en 
figura y con rostros de ciertos religiosos graves, y doctos de 
esta ciudad (cuyos nombres expresa) en trage de mulatas fru- 
teras; que remedaban ademanes, y defectos de dichos religio- 
sos, representando chistes ridículos é infamatorios. Asi va con- 
trapunteando y explicando lo oscuro y teológico de los escri- 
tos de la Monja de Agreda. 

Eeflere otro chiste gracioso á su entender, que le hicieron 
los diablos contra las beatas; y que á ella la dijeron: que por 
jmerca no le decian los hombres chufletas. Y que en otra ocasión 
mandó á un demonio hiciese cierta diligencia, y que se lo 
mandó en nombre del Muy E. P. M. Fray Fulano de tal (que 
nombra) á que replicó el demonio, que por donde tenia aquel 
sujeto tantos nombres de M. E. &c., si no habia sido Provin- 
cial? A que ella le respondió, que por persona de autoridad y 
Maestro antiguo de su religión. Y que entonces la dijo el de- 
monio: no fuerais vos heata, y no subierais todo eso; que una 
heata brincará y trepará por una pared derecha. 

íío cesan las apariciones ó revelaciones de demonios, y lue- 
go dice, que no tuvo amistad ui conversación con ellos. Dice, 
ToM. VII ' Literatura — 41. 



-^322— 
que en otra ocasión viéndose en un campo, halló á unos de- 
monios y le parecieron negros simarrones, los cuales le presen- 
taron un Memorial, tratándola de Señorita, y pidiéndola los 
llevase al infierno y apadrinase con Lucifer, porque estaba dis- 
gustado con ellos, y con efecto los llevó al infierno y llegando 
á la puerta de él, salió un demonio, que hacia oficio de porte- 
ro y la trató con mucha cortesía, diciéndola, que, ¿qué manda- 
ba su reverencia? Y respondióle, que le llamase á Lucifer. Di- 
jo el demonio portero, que estaba su jyríncipe con una pierna 
quebrada, como tamMen impedido por la masa, que ella le liaMa 
puesto. Y así entró en el infierno {como en su casa) y entregó 
los demonios huidos á Lucifer, que los admitió por la interce- 
sión de ella, aunque de mala gana. 

Pagoselo la beata á Lucifer con un obsequio ó convenien- 
cia grande que la hizo, y es: que (refiere ella misma) habién- 
dole levantado los demonios la obediencia por mentiroso [co- 
mo sino lo hubiera sido siempre, y padre de la mentira, como 
todos ellos] la envió Dios en compañía de San Miguel á que 
apaciguase el infierno; y habiendo entrado en él, lo halló re- 
velado con grande alboroto y contusión, y que Jos demonios 
arañaban á Lucifer, el cual no se podia defender por hallarse 
preso con la maza que la beata le habia puesto, y asi daba 
gritos, diciendo con repetidas voces: Angela de Dios, defiénde- 
me; y que quitándole á San Miguel la espada, envistió á esto- 
cadas con los demonios, hasta que se rindieron y se sosegó la 
rebelión. 

En la ocasión que esta mujer dice, y ya referimos, que bajó 
al infierno á poner unos grillos á Lucifer, y que resistiéndose, 
peleó con él hasta que se los puso y le quebró una pierna. 
Añade, que trabando conversación con otro demonio sobre el 
misterio de la Concepción, se llegó á oirlos un demonio calvo, 
y ella enojada á palos lo ahuyentó de allí. 

Mas es, como mas increíble, que una mujer que no tenia 
oración, ni en los templos ni en su casa, bajase á tenerla al 
infierno. Dice pues, que una vez bajó allá, y se la puso á te- 
ner muy fervorosa; dándose de bofetadas y golpes en los pe- 
chos junto el calabozo de Lucifer, el cual oyendo el ruido, di- 
jo: Quién está allif es algún puerco, ó alguna beata? ó Angela de 
Dios? Y que habiéndola conocido, exclamó Lucifer diciendo: 
que lo que ningún Santo ha hecho haga esta mujer de tener 
oración en el infierno; y irritado la dijo muchos oprobios. 

Mas pudo admirarse y asombrarse Lucifer, como todo el 
infierno del caso siguiente, que ella cuenta le pasó acá en el 
mundo, y sus efectos resultaron allá como ecos en aquellas 
infernales cavernas. Escribe pues, que poniéndose una vez á 
orinar en tierra^ y sería en público, como ella solía, faltando 



—323— 
á la modestia de mujer blanca y beata, hicieron sus aguas un 
taladro en la tierra y que la penetró toda hasta el centro del 
infierno, á que cayeron esparcidas como lluvia, que rociando á 
los diablos, se alborotaron de suerte, que no cabian en el in- 
fierno, dando saltos y brincos de unas partes á otras como que 
aquel aguacero los abrasase mas ó sintiesen ser algún asper- 
ges de agua bendita, que por tal dice la beata se estimaban 
sus orines en el infierno. 

Hasta aquí de estas revelaciones, aunque diabólicas, ridicu- 
las, como mentirosas, demos vista á otras de las tejas arriba, 
que tienen lo que basta de falsas é irrisorias de cosas y perso- 
nas santas y divinas, que después volveremos á nuevas par- 
las, locuciones, consultas y pláticas que tuvo con los demo- 
nios. 

Habiéndola examinado dos religiosos graves y doctos so- 
bre su espíritu, pasados algunos dias (dice esta rea en sus cua- 
dernos) se le apareció Nuestro Señor y la dijo: Quién le ha me- 
tido d fulano y á sutano (expresando los nombres) teologillos de 
hurla á irse á examinarf quieren ellos comprender mis secretosf 
No me espanto de tí, que eres una simple, sino de esos religiosos^ 
que te examinaron, que como en las universidades hay grados de 
Doctores, Licenciados y Bachilleres, ellos lo han sido en esta oca- 
sión. 

También dice: que muchas y repetidas veces jugaba á las 
bolas con el Mño Jesús, y que en acabando de comulgar solía 
ver á la Santísima Virgen en una sala muy aderezada acom- 
pañada de Angeles, que bailaban y la sacaban á ella á bailar; 
y la hacían burla; y ella corrida se iba, y se echaba en las fal- 
das de la Madre de Dios, y que solía decir: estoy muy enojada. 
Y que los Angeles la respondían: ¿Hasta cuando hobaf Y que 
le decía ella al Señor: Todos me llaman tonta, hazme discreta. 

Que en otra ocasión se le apareció el Kiño Jesús y la Vir- 
gen Santísima como durmiendo, y que el niño ponía el dedo 
en la boca, diciéndola: que no hiciese ruido porque estaba dur- 
miendo su Madre, y entraban y sacaban pan y miel, y se po- 
nían á comer juntos el Mño Jesús y ella. Ya se vé cuan inde- 
centes, ridiculas é irrisorias de lo divino, y superior son estas 
visiones y revelaciones escritas de ella, no como boba que ella 
se llama, sino como grandísima bellaca, que las fingía para en- 
gañar á simples, acreditándose de Santa extravagante. 

De esta laya son las que se siguen: Que se vio en una sala 
donde estaba el Señor sentado en una silla, y una mesa delante 
acompañado de los Apostoles,y que el Señor estaba como que 
quería escribir, y decía: cómo le diréf Esposa? Mas no. Hija es 
mas amoroso. Y que llegándose ella al Señor le dio un pellis- 
quito. Y que dijo el Señor: Jesús! Y dándole otro pellisquito» 



—324— 
volvió el Señor á decir: Jesús quién es? Y volviendo el rostro 
el Señor la dijo: Tú eres? aqui estciba imra escribirte. 

Que estando enfermo de peligro cierto Eeligioso grave de 
su afecto, dice liabia pedido á JSTuestro Señor por su vida, y 
que no respondiéndole su Divina Magostad, á las instancias; 
que ella le hacia, dijo á el Señor. A fé Señor, que cuando Lope 
quiere, hace versos. A que dice, le respondió el Señor,sonriendo- 
se. Angela muy letrada vienes; quién te lia enseñado? Y que ella 
respondió: el Espíritu Santo me ha inspirado. 

Y entrando tarde en una Iglesia, dijo á cierta persona la 
liabian detenido San Augustin, San Pedro ííolasco, y otros 
Santos, y que loshabia dejado, diciéndoles: No me vengan aqui 
á enfadar , vayanse con Dios; y yo me voy en husca de él, que mas 
me importa oir Misa, y comulgar, que su vista. Y replicándola 
dicha cierta persona,como hablaba asi con los Santos? Eespou- 
dió. No digo Menf Ellos no me han de canonizar, sino mis obras! 
Y refiriendo este caso, y dichos la tal persona á uno de sus Pa- 
dres espirituales, á quien tenia engañado con sus mentiras, y 
devaneos, dijo: Ahí veras como habla con los Santos, y quieren 
otros, que les hable muy cortés, y se quejan de que les dice patocha- 
das. Sábete, que cuando Angela entra en la corte del cielo, todos 
se rien, porque las mismas patochadas dice á los Santos, que dice 
por acá; y Dios quiere hacerla Santa, como pudiera hacer á un 
zapallo. 

Que una noche de Navidad s& vio en el Portal de Belén, y 
bailó con los pastores, y que fué tanta la risa, que tenia el Se- 
ñor de verla haWskV, que perecía de risa. Y en otra ocasión se 
le apareció la Virgen Santísima con el Niño Jesús, y San Juan 
Bautista, y que la Virgen le dio una escudilla de leche migada, 
diciéndole: come con Manuelito de Jesús, y se pusieron á comer 
los tres. Que le dijo Cristo Nuestro Señor. No quiero que seas 
Monja ni Beata en coniiinidad, porque en comunidad hay cliismes. 
Este es un agravio, é impostura muy grave á tantas Santas 
Eeligiosas, y comunidades ya de Monjas, ya de Beatas de es- 
ta ciudad, que viven como unos Angeles, y en hermandad, y 
caridad mas perfecta, que los que en el siglo viven libremente, 
y de por sí, hablando en común. En que se reconoce ser seme- 
jantes revelaciones partos de un celebro mordaz, presuntuoso, 
arrojado; principalmente, no siendo estos dichos proferidos á 
caso, y de paso, sino dictados, y escritos de pensado, como 
doctrinas,que la daba Dios (como ella dice) para publicarlas al 
mundo. 

Prosigue las revelaciones tan ridiculas como indignas déla 
Magestad de Dios, á quien incluye en ellas, como pudiera á cual- 
quier criatura vil. Dice pues, que en una ocasión jugó carnes- 
tolendas el Señor con ella, y que mojándola corrió á grandes 



—325— 
risadas á el cielo, y que los Angeles ayudaban á hacerle burla 
con cintas, y pañuelos. 

Que en otra ocasión fué al cielo deude vio, y oyó mucha 
música, y fiesta de Angeles, y Santos, y que ella salió á bailar 
y luego el Señor en forma de Niño Jesús con túnica raoraíhi 
con el mundo en la mano la acompañó en el baile, y ([ue le 
dijo: Quién si no es Jesucristo se hahia de sacar d estefestejof 

ítem refiere, que estando en una ocasión con Dios, y dicho 
le su Divina Magestad, que se le hubiera retirado, y vuelto 
las espaldas, si hubiera hecho cierta cosa, que expresa, le res- 
pondió ella: por Dios Sefior, que mas, que os liuMerais retirado. 

Ponderando ella misma su candides, dice que el Señor gus- 
taba tanto de sus candideces, que por esto mostraba algunos 
descuidos por oiría. Que vio en una ocasión á el Señor, y á, la 
Virgen, y á muchos Santos sentados en sillas, y que ella se 
sentó en una, que estaba vacia, y que el Señor la estuvo ha- 
blando, y que ella le dijo: Señor hasta ya de hahlar, yo quisiera 
danzar, pero reparo que es Quaresma. Y que la respondió el Se- 
ñor; parecememuy Men, danza. Y que los Angeles la vistieron 
con un vestido de la Virgen de color aceituna bordado, y se 
puso á bailar con los Angeles, y se volvió á sentar, y mientras 
templaban los instrumentos, se quedó arrobada. 

Así mezclaba la Beata sus arrobos, y éxtasis con danzas, y 
bailes, haciendo llevadera la santidad con estos saynetes. Oh! 
hiprócrita Insolente, y atrevida sobre cuantas se leen en las 
historias. 

También dice, que padeciendo unas tribulaciones, que le 
causaron su Madre, y hermana, la respondió el Señor: Que estu- 
viese en las tribulaciones como un Bernardo, y con un Rey Dias 
refiere haber lieclio el Señor una larga plática, y que le dijo ella: 
Señor tantas cosas me decis, que no las entiendo, con que no las 
acerta/ré á decir á el qae me escribe, y entonces me obligareis á 
darme alguna calabazada. A que dice le respondió el Señor: 
esto es de tantos que por dar d otro se descalabran así mismo. Y 
que lo mismo le sucedia á cierto religioso, que gobernaba á 
una hija espiritual suya, mandándole cosas impertinentes, mos- 
trándose dirigido por acreditarle de muy espiritual: y añade, 
la dijo el Señor: lo que deben hacer todos, y té también Angela, 
es dar la calabazada en la cabeza de Jesucristo, para que les 
alumbre lo que deben liacer con las almas qne gobiernan. 

Dice que en una ocasión fue arrebatada al cielo, y en el ca- 
mino se encontró con San Pedro, quien le dio á leer un papel 
y que le respondió: Santo mió, no estoy 2>cira esto, que busco al 
Señor y d quien le daré el billete, para que lo lea, y que San Pedro 
le dijo: Sea en hora buena; y que entrando en el cielo entregó 
el papel á el Señor, y leido era sobre un ruego, que San Pedro 



—326— 
le hacia para que la Beata bendijese rosarios para niños. Co- 
mo á niños engañaba esta mujer á muchos hombres con sus 
cuentas, ó rosarios, que tan caras les han costado, pues los han 
perdido, por la superstición de sus bendiciones. 

Un dia de San Juan (dice) salieron los Angeles á danzar 
con ella, y que danzó con tanta destreza, que en cada golpe, 
quedaba con los pies retumbaba un gran trueno en el infierno. 
En otra ocasión se le apareció el Señor, y la dijo muchos amo- 
res, y que para él era la mas discreta de las mujeres, y ella le- 
respondió; mirad Señor, que soy muy necia, y nada discreta, y 
que instó el Señor, y la dijo: apostemos, que eres discreta, y apos- 
taron, y en fin ganó el Señor. Claro está que habia de ganar, 
siendo en su favor el título de discreta, que interesaba; sino 
fuera el cuento, como la apuesta mentira, y testimonio enor- 
me, que levantaba á Dios, que sobre saber, que no era distreta, 
la habia i^ermitido loca, y desbaratada en cuanto dijo, escri- 
bió y obró. 

Consultó una vez al Señor, si los divorciados estaban en 
buena conciencia? Y le respondió que ni ellos, ni los testigos, 
que juraban lo estaban; porque de ordinario se desabrían las 
mujeres con sus maridos, por no darles galas, que era el dulce 
de los matrimonios, y así cuando se las daban no se divorcia- 
ban; pero si, en negándoselas, como en las ensaladas en qui- 
tándoles el dulce sobresale el vinagre. 

Pidiéndole al Señor, por la salud de uno de sus confesores, 
que estaba enfermo, dice la respondió el Señor, que no liábia 
de sanar: y que se conformase con su voluntad, porque lo demás 
era enriquecer hoticarios. Dice mas, vio al Señor asistido de la 
Virgen, Angeles, y muchas mujeres, que le pedian mercedes, 
y favores por intercesión de Angela, y que el Señor respondía: 
mucho la quiero, es inclinaüion: y entonces, dice, se llegó ella 
por un lado, haciendo señal á los circunstantes, no avisasen al 
Señor: y por detras le puso una Corona, y dijo el Señor: Quién 
esf Y cuando la vio se sonrió, y que ella se le llegó al oído á 
pedirle mercedes jjara sus próximos, y que le tapaba el un oído 
al Señor, porque no se le fuese por el otro oido. Bien se advir- 
tió, que esta mujer trataba á Dios; como pudiera á la criatura 
mas vil: mas lo cierto es que no le trataba, ni lo veia, ni conocía 
como debiera la grandeza de su Magostad. 

Otra vez dice que se le apareció el Señor con instrumentos 
de carpintero, y la dijo, quería hacer una casa para librarla del 
dUnvio; y que añ-dáió: advierte que te Jmscan los Angeles para 
preguntarte por mí. Si lo lucieren, no les digas donde estoy, sino 
riéte á las preguntas; y que asi lo hizo; y que entonces los An- 
geles dijeron: aprisionemos á esta mujer hasta que nos diga, 
donde está el Señor; j que la echaron unos grillos y dieron 



—327— 
con ella en el castillo de Eraaiis. Asi habia de haber sido en la 
verdad, y se hubiera visto Lima muchos años á libr de este 
monstruo entre las mujeres; afrenta del exso mas piadoso ó 
inclinado naturalmente á la devoción y respeto á Dios y á sus 
Santos. 

Vuélvese contra ellas esta mala mujer, á quienes con des- 
den y enfado solía oír y hablar, sino es que fuesen nobles y 
ricas de quienes so prometía dádivas y regalos. Dice pues, que 
tuvo una revelación contra las viejas que se casan, y que Te 
dijo el Señor; qite erraban si se cásala/)!, y no eran verdaderos 
sus matrimonios. Pero viucho mas errahan los confesores, que 
trataban semejantes casamientos, porque si á las viejas no les vie- 
ne el mes, y no imeden parir, para qué se casan? 

Discurre después muy largo sobre haberle revelado el Se- 
ñor, que cuando estuvo en el mundo no tuvo superfluidades, 
y lo que sobre esto la preguntaron sus confesores y padres es- 
pirituales; á que ella repreguntó al Señor: Señor, si no tuvis- 
teis superfluidades, como dicen, que la Virgen labaJya vuestros pa- 
ñales en la fuente de Belén cuando nacisteis? Y que la respon- 
dió el Señor: eso pregúntaselo á mi Madre, que yo era entonces 
niño. 

Hacíase ella niña también, y asi cuenta, que entrando un 
dia en la Iglesia del Monasterio de la Encarnación, se le apa- 
reció la Virgen y le ofreció sus pechos, y que habiendo mama- 
do, reparó que la leche estaba salada, y siu sabor, y que reco- 
nociéndolo la Virgen, la dijo: 9omo lia estado esta leche rebalsa- 
da esperándote, por eso sale salada. Que niñerías tan irreveren- 
tes, tan indecentes, y aun blasfemas, como indignas de Cristo 
Señor Nuestro y de la Santísima Virgen, á quienes en dichos 
y hechos las atribuye. 

Quiere acreditarse mas de Santa y santísima, y dice: que se 
vio en una ocasión en la gloria, gozando varios y singulares 
favores, y que dijo al Señor, que se los hacia: ó Señor, si los 
que me asisten escribir vieran esto, qué dijeran? Y que un Án- 
gel respondió: si fueran de la ciudad de Sonsonate tus asisten- 
tes, lo vieran también. 

Entró el Señor en su aposento (dice ella) acompañado de la 
Virgen, Angeles y Santos y dijo el Señor: Por qué no me po- 
néis silla? Én el banco donde todos se sientan, nos hemos de sen- 
tar nosotros? No habéis de tener respeto? No obstante dispensare- 
mos. Y el Señor y la Virgen se sentaron en el banco. De aquí 
los crédulos apetecieron y guardaron este banco como reli- 
quia. 

Preguntó una vez la beata al Señor, (que era muy curiosa 
de saber lo que la importaba menos ó nada) que sobre nom- 
bre tenia en el mundo la Virgen, y si se llamaba Da. María? 



—328— 
Porque pensaba se llamaba Da. María de Abralian. Y que el 
Señor se sonrió, y le dijo: se llamaba Señora María Yirgein, y 
que el Señor se llamaba Manuel de Jesús. Y ni uno ni otro fué 
así: porque la Virgen Santísima siendo casada con el glorioso 
San José y Madre de Jesucristo, y la estimación común como 
todas; no habia de apellidarse Virgen, aunque lo era, ni Cris- 
to anteponer el nombre de Manuel al de Jesús, que fué su 
uonibre propio y principal: vocaMs nomen eius Jesum. 

Escribe, que estando en una ocasión con el Señor, signifi- 
cándole el mucho amor, que le tenia le dijo: SeTior tanto os 
quiero, como Fulano quiere á su plata, nombrando la persona. 
Y que preguntándole al Señor, si en esta comparación habia 
cometido imperfección? dice le respsndió, que nó, que la tal 
persona quería mas á su plata que á sus hijos. 

Estando otra vez con el Señor la dijo: que los hombres eran 
como árboles y las raices los cabellos: y que ella le replicó, 
que si los cabellos eran raices, como estaba hacia arriba en la 
cabeza, y que entonces la riñó el Señor, poniéndole el dedo 
en la boca, diciéndola: calla filósofa. Como fingió el caso pudo 
fingir la respuesta del Señor á su réplica; y decir, que le ha- 
bía dicho, que las raices del hombre como árbol eran los ca- 
bellos de la cabeza, porque mirasen al cielo donde debemos 
arraigar, y no en la tierra, en que vivimos de prestado; y si 
j)or las raices seles comunica á los árboles todo el huinor, vi- 
gor y vida que gozan; del cielo le ha de venir al hombre la 
mejor vida, el jugo y vigor de las virtudes, que son el fruto 
que lo enriquece y hermosea delante de Dios. 

ítem dice, que se le apareció la Santa Eosa y le trajo mu- 
chas guayabas (fruta es criolla y de las Indias) y que vinién- 
dola á visitar el Señor, y viendo las guayabas, se enojó con la 
Santa Eosa, diciendo enojado: de donde viene esto? Sin duda 
fingió esta tramoya ó guayaba, que asi apoda el vulgo las 
mentiras, porque los que entrando á su cuarto encontrasen con 
alguna fruta ó regalo de comer, entendiesen, que se lo traían 
del Paraíso los Angeles ó santos sus devotos. 

Vióse en una ocasión al espejo (que no debiera á título de 
Santa, pues en el de la muerte en alguna calavera solo se de- 
biera mirar y contemplar) y reconoció tener algunas canas en 
el pelo de la cabeza, y habiendo entendido que le salían por 
que Dios la habia constituido Madre de Sacerdotes, se afligió 
mucho, y dijo: quién me lia metido ámí á ser Madre de Sacerdo- 
tes, que me veo con canas y vieja? Y no era niña para que se es- 
pantase de tener canas, ni menos debía sentir tenerlas, cuando 
no trataba de casarse, sino como ella afectaba servir á Dios 
en traje de beata. 

iRídículo é indícente es el caso que se sigue, aunque no se 



—329— 
extrañara, cuando tiene tantos semejantes, y es que dice se le 
apareció el Señor acompañado de los Apóstoles, y le labó los 
pies y que por tenerlos puercos, salia el agua muy sucia, 3»^ 
que el Señor la derramaba de suerte, que los Apostóles no lo 
echasen de ver. 

No pudo llegará mas el atrevimiento y desacato de esta 
mujer á Dios y á sus Santos. Y asi j)uedo decirle atónito co- 
mo airado lo que un escritor grave á un desvergonzado here- 
je: Andes hec nomina inumro giitturef aiulesillo rinocerotis nasof 
audes impudeiiti cálamo. Mas asi la esperó, disimuló y sufrió 
Dios tanto tiempo. 

Aun restan otras visiones, ó revelaciones, que aunque no se 
dicen todas las que ella escribe, estas se entresacan de ellas 
por mas irrisorias, é injuriosas á la Magestad Divina. Dice 
pues que se vio en un campo lleno de pajonales, en que vio á 
el Señor mano á mano con una niña en traje de Beata de San 
Agustín, de que tuvo celos, y encendida en ellos, pegó fuego 
á el pajonal, dejando á el Señor ardiendo en llamas; y admi- 
rados los Angeles dijeron: Qué mujer es esta, que hasta á el mis- 
mo Dios le 'pega fuego? Al cual volviéndose le dijo vengativa, 
como celosa: Mieno venís Señor empleado en otra esposa querida^ 
quedaos con ella ardiendo, y abrazado; que yo me voi al purgato- 
rio d sacar almas, y desquitarme asi de los celos que me dais, y he 
de sacar cuantas pudiere y pasar al infierno asacar de allí las que 
están depositadas. Y que con efecto bajó al purgatorio, y sacó 
muchísimas almas, y que otras no quisieion salir, y una de 
ellas fué la de su Padre, aquien le dijo: salga Padre del purga- 
torio, y vayase á la gloria, y dice que la respondió, no es tiem- 
po hasta que tu mueras, y que ella le replicó, pues esto va despa- 
cio, por que soy moza. 

Atrevimienío fué, y falta grave de respeto á el Niño Dios y 
á la Santísima Virgen decir, ó ñngir, que es lo mismo en ella, 
que la dijo la Señora, estando el Niño Jesús mamando de sus 
pechos, llégate Angela, y quítale á mi Hijo el pecho por fuerza 
y gústale; y que asi lo hizo, apartando la boquita del Niño, y 
poniéndose ella á mamar. Y que en otra ocasión besó á la San- 
tísima Virgen en un carrillo, y que el Señor la. besó á ella en 
otro. 

También fué falta de respeto al Señor, á quien los Angeles 
reverentes adoran, y las columnas del cielo tiemblan de temor 
en su presencia; decir y escribir, que oyendo una vez misa en 
la igisia de San Aguscin, la hMl)ló el Señor, y que ella le dijo, 
como que se lo advertía: mirad. Señor, que estoy oyendo misa, no 
halléis, á que dice, le respondió el Señor: todavía está el Sacer- 
dote enla Epístola, y que llegando al Evangelio se puso el Se- 

TOM. YU. LlTEKATUBA— 42 



—330— 
ñor con atención á oirlo. Quiso con esta ficción acreditarse de 
gran moralista la beata, llevando por opinión que desde el 
Evangelio comienza á obligar la misa, cuando es de precepto 
oiría. 

Desproporcionado es el favor que finje baber recibido de la 
Santísima Virgen á quien tantas veces en sus visiones ó pro- 
posiciones ha perdido el respeto. Dice pues, que en una oca- 
sión vio que unos Angeles defendian á unos corderos de los 
demonios con hondazos; y que la Saní:Ii-.iínaVírgen le dio una 
honda tejida de sus cabellos que eran rubios,con que les tiraba 
á los demonios unas piedreci tas muy labraditas, que eran las 
buenas obras. Guijarros fuera mejor, 'que les tirase é hicie- 
ran mas obra en tan mala canalla. 

Volvamos al trato y familiaridad que tuvo con el demonio 
la beata en repetidas ocasiones, consultas y pláticas que tu- 
vo con él acerca de Misterios de nuestra Santa Fó, que pudie- 
ra y deberla excusar y huir para no hacerse vehemente sospe- 
chosa contra ella, como por estos y otros casos que se omiten 
por la prolijidad, lo fué. 

En una ocasión la dijo el Demonio sácame un pique y te de- 
clararé misterios ocultos de Señora Santa Ana y de la Virgen, y 
que se lo prometió, sacándole con efecto el pique de que salle- 
ron culebras y ponzoñas, y el Demonio le declaró los misterios 
que le habia prometido. JSTo puede ser cosa mas absurda ni 
mas diabólica. 

En otra ocasión preguntó á los demonios que le dijesen, co- 
mo se transformaban en Angeles de luz, y que les instó á que 
se lo dijesen y explicasen con razones y algunos similis. 

Viéndose en el infierno con una ro&a en la mano le exj)licó 
el Demonio sin preguntárselo con el sipiil de la rosa el Miste- 
rio de la Concepción de María Santísima con la misma puri- 
dad y términos que el Señor se lo habia explicado otras veces. 
Mucho favor íué este, que hizo al Demonio indignísimo de él, 
y luego negaba tuviese con él alguna amistad. 

Bajó una vez al infierno, y habló con Judas, que aunque no 
fué demonio, se lo llamó Jesucristo, y lo merecía por sus obras 
díjole pues, que la enviaba el Señor á que le explicase el Mis- 
terio de la Concepción, y que suspendiéndose sus penas se lo 
explicó muy bien. Con tal maestro, qué cosa buena i)udo de- 
cir ni discurrir á cerca de este Misterio la beata! 

Estando otra vez en el infierno preguntó al Demonio dos 
preguntas acerca de Señora Santa Ana, y dice: que la satisfi- 
zo; y otra vez le dijo al Demonio: disputemos el Misterio de la 
Trinidad, y que disputó con él. Y platicando con Lucifer le 
preguntó dos cosas, la una (Qpue oomo se habia entrado en el 
cuerpo de una mulata? A que respondió, que nó, que algún 



— 331r- 

demonio de poco iraportancta lo haría. La otra pregunta fué, 
como había levantado teslimóiiio á Señora Santa Ana, dicien- 
do, que había sido casada otra vez y que había tenido mas hi- 
jas? A que le respondió el Demonio, que él no había levanta- 
do tal, que los autores de acá hal)ian fínjído estos disparates. 

Dice que fue al infierno y vio en él á todos los demonios 
vestidos de donados de Santo Domingo, que estaban alaban- 
do á la Virgen Santísima, que la dijo el Señor, qu.e escribiese, 
que los demonios se habían vestido de dominicos, porque es- 
tos fueron los que macularon á la Santísima Virgen con la 
culpa original 

Prosigue sus pláticas diabólicas tan frecrientesy asentadas, 
como si el Demonio le fuera maestro y ella su díscípula, dice 
pues, que habiéndole explicado el Demonio algunos Misterios 
la dijo; que de la raíz de el árbol que fué San Joaquín, salió la 
vara, y que la primera se dio al Padre Eterno, y fué el primer 
Alcalde, y que la segunda vara se dio al Espíritu Santo, que 
fué el segundo Alcalde, y-que luego se desapareció el Demo- 
nio, y que vio á el Padre y al Espíritu Santo con sus varas. 
Cosa que parece entremés, mas no para reír, sino para llorar 
la ceguedad de esta mujer que á tales desatinos la despeñó. 

En un día del año de ochenta y tres (que así lo señala) se le 
apareció el Demonio con otros muchos estando en arrobo, y 
un demonio con sotana á medía pierna, muy ridículo, con cue- 
llo y bonete á modo de las gorras, con lana de carnero, y que 
subiéndose en un monte la dijo: ya que no queréis oír sermones 
de vuestros predicadores, Jiaheis de oir sermones de los diablos; no 
venimos á engañaros, porque cuando nosotros quisiéramos ocul- 
tarnos, el Señor os dá luz para conocernos, oid predicar: y refie- 
re la beata en sus cuadernos muy por menor el sermón, que 
entonces le predicó el Diablo, satirizando á los criollos y á los 
de España, que todo se reduce á cosas muy ridiculas, dispara- 
tadas, fabulosas y llenas de errores: porque no se individúan 
en esta relación. 

Mas dice, que estando en la Iglesia de San Agustín vio en 
él claustro una danza de demonios y que uno de ellos se dio 
una calabazada á una ventana de hierro, que le causó mucha 
risa, y mas cuando reparó que todos los demonios que danza- 
ban eran ñatos, que por ser grandes bellacos aparecían en aque- 
lla forma. 

La locución que se sigue, aunque fué diabólica (como ella 
dice) solo en ella habló el Demonio verdad, y Dios le obligó á 
decirla, como ha constado por el suceso. Dijerónle pues los 
demonios que disparates eran los que escribía? Y que las co- 
sas que manifestaba á sus confesores engañándolos, todas eran 
quimeras que sacaba de su cabeza; y que ellos armarían lazos 



—332— 

á ella y á sus confesores, qne no cupiesen en la imaginación, 
y darian en la Inquisición con ellos, y que habiéndolos oido 
los despidió, diciéudoles que aquello que decían eran dispara- 
tes. Muy templadamente les respondió á verdades tan amar- 
gas, que si ella hubiera creido borrando y abominando luego 
sus escritos, no viera cumplida en sí la profecía del Demonio; 
y para aquí la importara el refrán que dice: del enemigo el pri- 
mer consejo. 

En una ocasión dice haberse visto en un General, donde los 
demonios en forma de ciertos religiosos catedráticos de esta 
ciudad, de todas las Religiones estaban defendiendo conclu- 
siones contra el Misterio de la Concepción, y que ella se sentó 
entre los replicantes, y replicó en favor de la Concepción de 
calidad, que quedaron todos los demonios circunstantes admi- 
rados, y volviéndose contra ella la dijeron muchos oprobios. 
Refiere muy por menor la réplica que les hizo, que toda se re- 
duce á disparates y cosas ridiculas. 

Ya se dijo por ella, que bajó al iiaflerno y peleó con Lucifer 
á quien le puso unos grillos y un demonio por maza,y en la con- 
tienda le quebró una pierna. Sin duda quería acreditarse de 
mas poderosa y valiente que todos los diablos, pues asi sujeta- 
ba á Lucifer. Lo cierto es que en la malicia, mentiras, enga- 
ños y errores, podía competir con los mas ladinos del infierno. 
En conclusión son tantas y tan repetidas las consultas y 
pláticas que la beata f'segun escribe) tenia con el Demonio 
acerca de Misterios de nuestra Santa Fé y sobre otros puntos 
que fuera muy largo el referirlas todas: de que se infiere la fa- 
miliaridad y comercio que con el Demonio tenia, oyendo y so- 
licitando sus locusiones y doctrinas, tantas veces, y tan socia- 
ble, y amigablemente como pudiera un amigo con otro ó un 
discípulo con su maestro que niuestra en los ascensos y creen- 
cias, que le daba entreteniéndose con sus donaires y cuentos, 
como pudiera con otras de su especie y sexo. Y no creería, 
cuando afirma ahora que estas demostraciones de obra ó de 
palabra las hacia en opresión de la soberbia y altivez del De- 
monio, y para mayor tormento suyo, antes si las hizo en aplau- 
so de su sabiduria, pues le oia explicar Misterios de nuestra 
Fé, y como de la boca de un '^ran Maestro los atendía y creía, 
preguntábale secretos de la Sagrada Escritura, como si Dios 
no tuviera Maestros y Ministros en su Iglesia, por quienes 
puedan y deban instruirse los fieles para servirle y amarle co- 
mo es su obligación, y asi conseguir el fin para que fueron 
criados, que es la salvación eterna. Por todo lo cual consta 
haber incurrido Angela Carranza, Beata de San Agustín el 
grave delito de apostacía contraía fidelidad prometida á Dios 
en el bautismo con pacto expreso é implícito con el Demonio- 



—333— 

Annque por sí se están condenando de falsas, supuestas, y 
maliciosamente maquinadas las revelaciones todas que escri- 
bió y dictó en sus cuadernos la beata, de que al^^unas se lian 
referido en esta relación, por ser imposible todas: restan otras, 
que por mentirosas y contradictorias es bien apuntarlas, para 
que conste á los amantes de la verdad, cuan reñida estuvo 
siempre con ella, ó ya dictase, ó ya escribiese mujer tan nove- 
lera, y apócrifa, indigna en todo, y por todo de crédito. 

Mentira fue afectada decir que se le habia aparecido Santo 
Tomás de Aquino, quien le dijo, que él habia defendido el Mis- 
terio de la Concepción, y que los que después quisieron defen- 
der lo contrario, borraron sus escritos, y falsearon sus libros en 
aquella parte, en que descendía la opinión piadosa; siendo en- 
gaño y mentira maniflesta, por ser cierto escribió Santo To- 
más lo contrario; y asi es injuriosa dicha revelación á una par- 
te muy grave, docta, y Santa de la Iglesia, y denigrativa del 
crédito, que en todo se le debe. 

Dice otra, afirmando, que le fue revelado, que ella fué la pri- 
mera Aurora, que á dicho, y defendido, que la Santísima Vir- 
gen no incurrió en el débito, cuando sapientísimos Doctores 
Escolásticos lo han defendido antes. 

Mas, que el Señor hablando de su confesor la dijo: Quiero 
que tu confesor sea provincial, y no lo fué, por haber muerto sin 
verlo. Que también la di^o. que ella moriria jprimero, que uno 
de sus Confesores, y salió falso, porque ha muchos años, que 
murió el Confesor, áz quien dice tuvo esta revelación. 

Mayor mentira es, y de peores consecuencias: que la dijo el 
Señor; que por quien ella pidiese no se condenarla. Y se con- 
tradice afirmando en muchas revelaciones, que ha pedido por 
la salvación de todos los hombres, y que no todos se salvan. 

ítem, que habiendo ido áEomacorporalmente con Jesucris- 
to, que la llevó allá, la dijo el Señor; mucho ruido liemos dado en 
Roma. Siendo manifiesta mentira, porque tal ruido no hubo; 
ni se ha sabido, como consta por el tiempo, que señala. 

Miente mas, y á vista de todo este nuevo mundo, cuando 
escribe, la dijo]N"uestro Señor, que en esta vida nadie tuvo por 
buena á la Santa Eosa, ni á Santa María Magdalena, de quien 
el mundo antiguo tanto bueno celebró en su vida. 

Mas dice; por mentir mas, que la dijo el Señor, que Maho- 
ma fué docto, y de muchas letras, siendo falso, jíorque no fué 
docto, sino un pobre arriero sin letras. 

Qne la dijo el Señor: cantar no es l)ueno, Milar sí: siendo 
mentira, por ser mas decente cantar, que bailar. 

Que le fué revelado, que nunca oyeron decir á la Virgen 
Santísima, que fuese Madre de Dios, constando lo contrario del 
Sagrado Evangelio. 



Oita á San Carlos para otra mentira, y dice que la dijo, que 
los bombies por un poco de ciencia que tienen, se quieren ha- 
cer inmortales, como lo hizo aquel, que se mandó picar, y que 
metido en una redoma lo pusiesen debajo de tierra jjara rena- 
cer; siendo falsa la historia, ó cuento de viejas del marqués 
Villana, á que alude. 

Oootradicese en lo que se sigue, y escribe: que el árbol don- 
de pecó Adán luego que pecó se hundió: y en otra revelación 
dice, que este árbol fué palma, y después de pecar Adán se 
convirtió en manzano, y que hoy permanece. 

La mentira de esta siguiente revelación constó á toda Lima; 
porque habiéndose despachado el navio San Lorenzo en basca * 
del Pirata, y habiéndose oido á pocas horas, después, que salió 
del Puerto del Callao, tiros de artillería, dijo la beata, habérse- 
le revelado, que nuestra gente encontró, y peleó con el enemi- 
go, y consiguió la victoria; lo cual faé falso, pues á pocos dias 
llegó noticia de no haber visto, ni peleado la gente de San Lo- 
renzo con el enemigo, y que el sonido de la artillería fué que 
haciéndose á la mar los nuestros, probaron y limpiaron las 
piezas con los tiros. 

Dice, que le reveló el Señor; que ni ella, ni sus cuentas y ro- 
sarios habían de entrar jamás en la Inquisición ;cuando la expe- 
riencia ha manifestado lo contrario, y verificándose la otra re- 
velación, que dice la hizo el Demonio de su prisión en el San- 
to Oficio, y fué según señala en su diario el año de ochenta y 
ocho, antes que la apresasen á ella, y á sus cuadernos. 

Consultóle en una ocasión un Eclesiástico seglar, si se opon- 
dría á Tina Can()ngía de esta Santa Iglesia de Lima, porque 
tenia méritos, y la gracia de los Vocales? Oyóle, y dijo, que lo 
encomendaría á Dios, á pocos dias le respondió, haberle reve- 
lado Dios no se opusiese, porque se habia de condenar, y dejó 
de oponerse; y preguntada en sus audiencias, negó haber teni- 
do tal revelación, siendo asi que está escrita en sus cuadernos 
reconocidos por ella, como suyos, además de haber corrido en 
la ciudad por entonces esta consulta del Eclesiástico, y res- 
puesta de la Beata. 

De la misma suerte se hallan escritas, ó dictadas por ella 
otras revelaciones, como el decirla dijo el Señor: no se metía con 
mujeres casadas. Que era rara la mujer huena. Que la Virgen se 
confesada con San Juan evangelista: y otras, y en sus audien- 
cias })reguntada negó, haber tenido tales revelaciones, con que 
se mauiñesta evidentemente su ánimo mentiroso. 

Convencióle de tal cierta persona, fingiendo habérsele muer- 
to un hermano fuera de esta ciudad en el reyno de Chile, pidién- 
dole supiese el estado de su alma, á fin de examinar el espíritu 
profético de esta mujer: la <3ual le prometió hacer la diligencia 



—335— 
que le pedia. Volvió á verla el día siguiente, y respondióle 
haberse negociado bien; y que la alma de su hermano estaría 
dos años en el purgatorio, siendo asi como se á dicho, que la 
tal persona no tenia hermano, porque lo habia fingido; con que 
conocida la íalsedad de la revelación, hi publicó, y burló con 
otros: de que sabedora ella, y que la hal)ian cogido en mentira 
tan clara, dijo á los suy^os, que habia mentido, porque la de- 
sestimasen. 

Semejante es la que se sigue; llegó á esta ciudad noticia de 
haber muerto dos religiosos de San Agustín uno Sacerdote, 
y otro corista. Pidiéndole á la beata los enconmendase á 
IS'uestío Señor: i)rometiolo, y respondió después haberle reve- 
lado el Señor, que se hablan salvado ambos. A breves dias se 
recibió carta del corista que quedaba bueno, aun(iue el Padre 
Sacerdote habia muerto. lieconvenida de su revelación la bea- 
ta, pues cojeaba por una parte, y asi no podia ser de Dios, res- 
pondió, que consultarla su oráculo, que no podia faltar. Díolo 
á entender así, y que le dijo el Señor: anda si tú {no sabrás pro- 
nunciar este vocablo^ y dique yo te lo previne) si tú te equivocaste 
en tí está la falta, no en mí que soy la misma verdad. Dio la res- 
puesta, tropezando en la palabra, equivocaste, i)orque decia: ti- 
hicasti, infláronla advirtiendo en que estaba lama la pronun- 
ciación, que dijese: Si tú te equivocaste. Y tartamudeando como 
niña, una y otra vez pronunciaba: Si tú tiMcasti, y de aqiii no 
la pudieron sacar, diciendo, que el Señor se lo previno así: es- 
capándose á su parecer con esta segunda mentira de la prime- 
ra; y lo peor es, que se la creyeron, v que ella no entendió bien 
al Señor, y se equivocó en decir, que ambos, se salvaron cuan- 
do uo íué, sino uno el difunto, que se salvó. Consta lo dicho 
de sus escritos, y por esta, y otras podia leer Cátedra de excu- 
sandis mendasis. 

Oontradícese, como es propio de mentirosos, cuando dice que 
le reveló el Señor, que las faltas que supiese de sus prójimos, 
las ocultase, y hablase bien de ellos, porque era pi'opio de los 
condenados lastimarse unos á otros; y en varias partes de sus 
cuadernos, que escribió, y dictó, publica y esparse def actos, y 
aun pecados gravísimos de diferentes personas, condenando 
nombradamente á algunas, que han pasado de esta vida, por- 
que merecen sus libros, que se han reducido á quince tamos 
encuadernados, el nombre ó título; de Libelos infamatorios de 
vivos, y muertos. 

En los elogios quiméricos, que soñó de los Santos Joaquín, 
y Ana padece también sus contradiciones,pues habiendo dicho 
que le fué revelado, que cuando el Ángel les anunció la hija, 
que hablan de tener, fueron limpios del pecado original, y de 
su débito, y que pasados treinta y tres dias, comieron el fruto 



—336— 
de el árbol de la vida. Lo contrario refiere eü otra parte de sus 
cuadernos diciendo, que San Joaquin, y Santa Ana fueron li- 
bres del pecado original, y de sn débito, cuando comieron di- 
cbo ñato, lo cual es contradicion manifiesta: como también 
decir, que cuando el Ans^el anunció á vSan Joaquin, y á Santa 
Ana la hija que hablan de tener, luego al jmnto se les dio á 
comer el fruto del árbol de la vida; siendo así, que tenia dicho 
que de la embajada del Ángel á la comida de la fruta, media- 
ron treinta y tres dias. 

También se contradice en afirmar que Señora Santa Ana la 
noche antes de concebir á la Virgen Santísima le hizo á San 
Joaquin un espléndido combite en que comieron ambos, sien- 
do asi que tenia dicho, qu^ después de la Anunciación del 
Ángel, treinta y tres dias antes de comer el fruto del árbol de 
la vida, y concebir á la Virgen, no comieron otra cosa San 
Joaquin y Santa Ana que unas pocas yerbas y agua. Asi pe- 
lean unas revelaciones con otras, cuando no habla verdad 
quien las profiere. 

La última de esta relación sea, y es muy de notar, porque 
dice: que desde el dia de la declaracioii ó definición del Mis- 
terio de la Concepción Purísima, pasará hasta el dia de Jui- 
cio tanto tiempo, cuanto pasó desde el dia de los celos de San 
José hasta el dia de la declaración ó definición del Misterio, 
contradiciéndole, pues tenia dicho como revelación que se le 
habia heclio, pasaría tanto tiempo como desde la creación del 
mundo hasta la declaración del Misterio, siendo todo engaño 
y quimera su^^a, nada verosímil por la independencia que tie- 
ne el Misterio de la Concepción del dia. de Juicio, pues el se- 
ñalar y determinar este dia criatura alguna, es contraía Fé, y 
opuesto á las palabras de Cristo Nuestro Señor en su Evan- 
gelio, cuando dijo: de die illa nemo scit. 

Hasta aqui de los dichos, revelaciones, profecías, proposi- 
ciones y doctrinas que se hallan en los cuadernos y escritos 
de esta beata, esparcidas por todos ellos, sino todas las que 
contienen, que sobre ser innumerables por semejantes á las re- 
feridas ó por escandalosas é injuriosas á los que notan y bal- 
donan, se han omitido y quedan en sus procesos. Y siendo 
como son y han sido calificadas con varias censuras teológi- 
cas por graves y doctos calificadores y consultores del Santo 
Tribunal respectivo, ya unas ya otras por heréticas, erróneas, 
peligrosas, blasfemas, temerariss, falsas, escandalosas, irreve- 
rentes, injuriosas y denigrativas gravemente de los prójimos: 
por todas ellas, aun á juicio del vulgo indocto cuando fuera ó 
pareciera muy santa en sus costumbres, muy circunspecta y 
morfiücada, muy devota y dada á la oración hasta arrobarse 
al tercer cielo, é hiciese otras maravillas al parecer sobre las 



—337— 
fuerzas de la naturaleza; todo este aparato de santidad y apa- 
riencia ó perspectiva de virtudes debia ser tenida por engaño- 
sa, falsa, supuesta, sarisaica, hipócrita, indigna de crédito y 
estimación; pues según el Evangelio, el buen árbol no puede 
dar malos ni perniciosos frutos, como los lleva y dá el malo. 
Ni debian engañarse tanto tiempo los que de cerca la trata- 
ban, oian y atendían, cuando de sus palabras, proposiciones y 
doctrinas podian rastrear y colegir todo su interior, que es 
también Evangelio, reprobando como á dañado y perverso el 
corazón que á los labios arrojaba tanta ponzoña é inmundicia 
de errores ó irreverencias contra Dios, contra sn Madre San- 
tísima, contra los Santos del cielo y prójimos de la tierra. 

Pues que diremos, cuando esta beata no tuvo mas que el 
nombre ó el traje de tal, y todas sus obras, costumbres y ac- 
ciones no mostraban ni liacian prueba alguna de verdadera 
virtud y menos de santidad extraordinaria; sino por el con- 
trario su vida y costumbres la arguian de relajada y viciosa; 
como en particular se irán notando algunos de sus vicios pro- 
pios de una mujer extragada, y á no ser ella tan disimulada 
escandalosa. 

La abstinencia es el A. B. O. de la santidad, ni hay santo 
ni pecador convertido, que no comience por aqui su noviciado 
y'en la templanza y freno de un sentido en que tanto conve- 
nimos con los brutos, no continué y persevere toda su vida, 
abstinente mucho debia ser la beata, pues queria parecer San- 
ta, y se ven dia por tal. Asi procuró engañosamente darlo á 
entender, pero no fué asi: porque comia, bebia y se regalaba, 
como si fuera una de las mas ricas y sobradas señoras de la 
ciudad. Ella decia y aun publicaba que los Miércoles y Vier- 
nes pasaba solo con un poco de hiél amarga al gusto por mor- 
tificarse, para que tenia colgada en una tinajera una redoma 
con este licor, que renovaba de cuando en cuando para dar á 
entender que la servia, constando á sus domésticos y á otros 
curiosos, que no probaba de él ni una gota. Otros dias decia 
bastarle la sustancia de las almendras; querría decir alguna 
almendrada, que no era mal sustento; en los demás dias afec- 
taba un continuo ayuno cuaresmal, desdeñando y asqueando 
el nombree siquiera de carne. Esto daba á entender y comuni- 
caba con sus padres espirituales; y la verdad era que á solas 
en su aposento, que juntamente le era oratorio, comia regala- 
da y abundantemente. Pues ahora de medio dia le traían de 
cierta casa conocida un repuesto cumplido de pescado regala- 
do cocido y frito, huevos con chiche, que es una salsa criolla, y 
conserva de la mejor. Otros dias se multiplicaba la comida, 
recibiéndola de oti'as casas de su devoción á que solía admitir 
Tomo vii. Literatuba — 43 



—338— 
algún convidado de los que esperaba no se escandalizasen; ó 
á quienes díiba á entender que por aquella vez dispensaba al- 
go en su abstinencia. Por esta ra^oon permitia á las veces la 
acompañasen al comer su madre y hermana, que como tan de 
casa callarían cualquier exceso de regalo en la beata por lo 
que les tocaba. Para abrir puerta á estas comidas de fuera, 
decía: qUe en Su casa no cocinaban á su gusto, tanto cuidaba 
de paladearlo con lo mejor: y mas abundante. También se co- 
nocía cuanto gustaba de buenos bocados, cuando la -convida- 
ban á alguna liacienda de campo, vecina á la ciudad ó hacia 
oficio de madrina en algún casamiento ó l)autismo, que no era 
pocas veces, entonces decia: que dispensaba por la urbanidad 
y gratitud á los huéspedes con su rigurosa abstinencia, y co- 
mía de todo y de los primeros platos, porque se sentaba en 
cabecera, lugar que en su estimación ocupaba por Santa; pues 
por sobremesa, como ya dijimos, se cortaba las uñas de las 
manos y permitia las recogiesen y las guardasen por reliquias. 

Dejábase también regalar sin reservar tiempo, con dulces y 
frutas de sus devotos y pretendientes de sus oraciones, é in- 
tercesión con Dios, y decia ser todo para pobres enfermos que 
visitaba, y nada menos porque visitaba á raros, y estos habían 
de ser ricos j nobles de quienes esperaba mas, que podia dar- 
les ella. Y si tal vez reparta alguna fruta á los dolientes de 
íúera, decia habérsela traído del Paraíso algún Angeló ser 
venida del cielo de mano del Señor ó la Santísima Virgen, con 
quienes afectaba tener tanta familiaridad. Pudiera contentar- 
se con lo bien quecomia al medio día, y consta que de noche 
cenaba muy bien: trayéndole de las casas y partes referidas, 
sazonado el mejor pescado, como pámpanos ó lenguados, que 
acá lo es, á que se anadian huevos guisados á su sabor, y dulce 
para la bebida. Y dando á entender al medio día y á la noche 
que en levantándose déla mesa se retiraba a oración, ponía- 
se en cunclillas acomodada para dormirse, siendo lo mas cier- 
to, que lleno el vientre, no estaría para orar. 

No podia del todo ocultar esta su vida regalona a los que la 
comunicaban mas familiarmente; y asi sucedió,que admitiendo 
á su mesa algunos días á una persona que la regalaba mucho 
y estaba muy pagada de su trato, partía con ella de los rega- 
los que la enviaban á medio dia y á la noche^ y entrando la 
beata en escrúpulo, que dicha persona como testigo de su poca 
6 üinguna abstinencia lo publicase fuera, la dijo: que si le 
preguntase alguno qué comía los días que no eran de absti- 
nencia para ella. Dijera que la substancia délas almendras so- 
lamente, y que los demás días se pasaba sin cometer nada. Lo 
cual causó novedad y risa á dicha persona, cuando le consta- 
ba lo contrario, como también la renovación que hacia del po- 



-339— 
mito de yel, dando á entender que la liabia gastado, no gusp 
tando de ella una gota, y á esta también dijo, como si 1q diep?i 
cuenta de su conciencia: qus el día de silicio no ayunaba^ y el 
dia de disciplina no iisaha de silicio ni ayunaba^ porque todo jun- 
to era muclio. 

Y preguntada de otra persona sobre sus ejercicios espiritua- 
les, dijo con arrogancia nunca vista, ni oida de persona favo- 
recida de Dios, quemas lahiiscahael Señor áella, que ella al Se- 
ñor; y que con los ejercicios que comensó se liabia quedado; y que 
el Seíior la mandó comiesehien, y durmiese bien, y asi dor.yaia sie- 
te horas. 

Luciasele este buen trato que hacia á su cuerpo, pues nun- 
ca en él se vieron las señales naturales de los abstinentes, que 
son flaqueza, debilidad y palidez; antes siempre se conservó 
buena, gruesa y abultada; y aunque de muchos Santos se lee 
que cuando mas ayunos y penitencias hacian parecían mas 
frescos, sanos y enteros como San Antonio Abad y otros san-i 
tos hermitaños, esto era por gracia y favor especial de Dios y 
sobren atural mente; pero á esta beata bien se conoció le so- 
brevenía su frescura y robustez délo mucho que comiay se re- 
galaba. Lo cual ha constado á los que han sido testigos de su 
prisión por seis años en las cárceles del Santo Oficio, pues no 
habiendo jamás pedido ni tenido consigo instrumento de pe- 
nitencia, como disciplina ó cilicio, ni echo otra mortificación, 
cuando por ella debía recurrir á Dios para que la sacase de la 
tribulación y aprieto en que se hallaba, y mas á su parecpr 
inocentes; siempre i3idió con instancia y quejas el almuerzo, 
la comida y cena, pareciendole todo menos de lo que necesi- 
taba y deseando lo mas sazonado cuando se le acudía no solo 
con caridad cristiana como á los demás presos, sino con mas 
blandura y benignidad, como mujer hecha al regalo y que de 
nada se contentaba ministrándole todos los dias el almuerzo, 
la comida y la cena. 

Una mujer bien comida y mantenida, qué oración podia te- 
ner? Que si la oración es un vuelo del alma á Dios, con que 
al parecer saliendo del cuerpo que las agrava, se remonta á 
su Creador, por quien anhela ¿qué vuelos j)odia dar á Dios la 
que agravado el cuerpo de manjares arrastrado por la tierra, 
y sus delicias, que asi apetecía? Aun á las aves voladoras que 
demasiadamente ingurjican en los cadáveres, les impide el 
vuelo la carga interior, tanto, que las matan á palos los mu- 
chachos. Burlarse jjodia el Demonio y traer á su mandar, y 
tras sí arrastrada á esta mujer, sin dejarla levantar á Dios ni 
el corazón ni los ojos, cuando la veia y sentia tan pesada y 
apegada á la tierra con la carga de lo mucho que comiay ce- 
naba; porque como ella decia: necesitaba de siete horas de sue- 



—340— 
ño si los ratos que entre dia hurtaba á la comunicaciou agena 
para su reposo y descanso. 

Cuando tuviese esta mujer oración, no se sabe; porque cuan- 
do mas podia constar era en la iglesias y especialmente en la 
de San Agustin, á que todos, ó los mas dias asistia. En ellas 
se veia el manto siempre caldo sobre los hombros y descubier- 
to el rostro contra el consejo del Apóstol: Omnis aiitem mulier 
orans non vélalo ca/pite^ detur pac capiit siium; inquieta la cabe- 
za, volviéndola continuamente á una parte y á otra,' no escu- 
sando parlas de los que á ella se llegaban ó llamaba ella. Si 
oia misa se reparó por muchos, que no continuaba en un lu- 
gar oyéndola, sino que dejando una comenzada se levantaba 
á oir otra, que comenzase y asi estaba en continuó movimien- 
to; que aunque parece hacia por oir y gozar de muchas misas 
á un tiempo, también parece que de un lugar quieta y atenta 
podia alcanzar á oirías todas, como lo hacen personas devotas. 
Ocupábase para mayor divertimiento en señalar á los Sacer- 
dotes que sallan á decir misa en el altar, en que la dijesen, con 
el imperio, de tú, y vos, que usaba con todos; y guardando el 
mismo estilo (que los suyos llamaban candidez y llaneza) aun 
con las personas mas autorizadas de la Eepública; sucedió en- 
trar una de puesto, y autoridad á la Iglesia á oir misa y hincan- 
do la rodilla á una, que comenzaba le dijo la beata: no oigas 
esa, que es larga, oye aquella, que es l)reve, señalándole otra dis- 
tante, que comenzaba también. Asi tenia ella oración, como 
enseñaba á tenerla á otros, pues no debiera acortar á ningu- 
no el tiempo que quería dar mas á Dios, oyendo misa mas 
larga. 

Ki hay que hacer caso de los arrobos, que afectaba en pú- 
blico; que esos, ni eran oración ni contemplación, pues para 
una y otra, tampoco se disponia. Era si, uno de sus embustes 
y tramoyas, pues los sacaba en público, donde los viesen y 
aplaudiesen: mejor fuera que diese ejemplo á los que la veian 
comulgar, hincándose de rodillas, modesta y devota á la reja 
ó baranda como los demás y no como ella sola lo hacia mu- 
chas veces, recibiendo en pié la sagrada forma y volviéndose 
á su lugar, sin obligarle á acto accidente ó achaque que no 
tenia. 

Y que sus arrobos en la iglesia fuesen fingidos se prueba, 
con que en su casa y cuarto enseñó á arrobarse á unindiezue- 
lo ó mesticillo que habia criado y únicamente la asistia de las 
puertas á dentro, y en arrobándose según las lecciones que le 
habia dado llamaba á los de afuera, que le viesen arrobado, 
como si fuese cosa de admiración y de mucha virtud, y estan- 
do ya instruido, que ninguno que no fuese ella respondiese, 
ni volviese eb sí, solo á su llamamiento respondía, como si des- 



—341— 
pertase de aquel éxtasis ó arrobo, todo fingido y supuesto; j 
el muchacho que ya pasaba de doce años tan malicioso ó cul- 
pado en lo que hacia, y en lo demás, que se sospechaba; y no 
sabemos; luego que fué presa Angela, se desapareció y ausen- 
tó de suerte que ha costado mucho tiempo y diligencias al San- 
to Tribunal el aprehenderlo. 

Es verdad que se retiraba esta beata á su aposento, dando 
á entender que á orar á un altar ó Imagen de nuestra Señora 
que allí tenia muy bien vestida y adornada de joyas de i)recio 
y valor que pedia, y le daban sus devotos: pero ese retirarse 
mas era á dormir y descansar, porque en todas partes, en su 
casa, en la iglesia, en los sermones, y aun en la misma prisión 
fué muy devota de los siete Durmientes, aquí nos tendría de- 
dicadas las siete horas de noche y los ratos perdidos de dia, 
logrados por ella en el sueño. Constó á los Ministros y sirvien- 
tes que en la prisión de los seis años la visitaban ó acudían 
para lo necesario, siempre la hallaban dormida y roncando, y 
nunca devota ni encomendándose áDios, ni leyendo en algnvi 
libro espiritual, que tenia; ni lo había pedido jamás, ijorque si 
lo pidiera, se le hubiera dado. 

Y que su oración fuese de ronquidos lo prueba el caso siguien- 
te; que habiéndole consultado cierta persona un negocio de 
importancia en la Iglesia, la fué después á visitar á su casa, y 
cuarto, y tratando sobre el negocio, de que ella esperaba tocar 
algo, le dijo á la ^ferBonsk: pongámonos en oración por el buen su- 
ceso, que deseas; ó hincándose la persona de rodillas al altar é 
Imagen demuestra Señora, ella se metió dentro de su pabellón 
cerrado, dando á entender que se retiraba á orar, pero presto 
se conoció por los ronquidos desmesurados, que daba, que no 
oraba, sino dormia. Con todo la tal persona esperó casi una 
hora, pomo inturrumpir su quietud; mas al fin la despertó, y 
llamó diciendo: Men lo habéis dormido Angela; ¿qué hay en 
nuestro negocio? A que ella con su desahogo santo respondió: esta 
es oración de unión con Dios el cual me á dicho lo que has de ha- 
cer en lo que me consultas. Y con efecto se lo- dijo, j)rometién- 
dole feliz suceso. A pocos dias se volvió á ver la beata con esta 
persona, y le dijo habia sido engaño y ficción lo que le habia 
dado á entender, porque tal no le dijo Dios en la oración; y 
es sin duda que reconoció, ó supo que el suceso no habia sido 
como se deseaba, feliz, como lo prometió: así ella misma bur- 
laba de su oración, como lo podían, y debían hacer todos. 

Sin oración, ni mortificación, cómo no habia de ser esta mu- 
jer impaciente, y con exceso? IsTo sufrió agravio alguno por 
leve que fué este, diciendo graves injurias á los que no le con- 
cedía lo que les pedia, y era pedigüeña sobre manera: llegán- 
dose á las tiendas de mercaderes á pedirles este, ó aquel gé- 



—342— 
ñerio, qué unos le concedían y otros le negaban: pidiendo á las 
fruteras de la plaza la fruta, que se le antojaba, que algunas 
se tenian por dichosas en concedérsela: y según era antojadiza 
tal vez se puso en la plaza á comer de un potaje caliente de 
los que allí se guisan y venden, escandalizándole los que la 
vieron en acción tan contra el punto, y descendía de su estado 
y opinión, y por la mañana en tiempo de cuaresma. Y no con- 
tenta con pedir ni fieri as pasaba á pedir joyas de valor para la 
Imagen que tenia en su oratorio. En estas peticiones siempre 
baldonó con enojo, é impaciencia á los que no se las concedían, 
tratándolos de mezquinos, amenazándolos con malos sucesos. . 

Escandaloso fué el caso que en una Iglesia Parroquial de 
esta ciudad se vio; porque pidiendo á los curas que allí asis- 
tían que rebajasen los derechos, del entierro de un conocido 
suyo, que importaban, según la tasa, cuarenta pesos; y dejando 
á su voluntad cortéf^es los curas, que ofreciese lo que quisiese 
prometió catorce pesos. Efectuóse el entierro, y enviáronle á 
cobrar la cantidad que ella voluntariamente habia ofrecido. 
Viendo la demanda, montó en cólera, y se fué á la Iglesia, y 
entró diciendo á uno de los curas, que él y los demás eran 
unos ladrones, y peores que los ingleses piratas, que para qué 
buscaban otras razones, porque Dios nos castigase, cuando 
hasta los mismos curas y pastores de almas, eran ladrones? Y 
que habia de ir á acusarlos al Señor Virrey, zahiriendo á otro 
Sacerdote, que nombró, por i)arecerle lenia parte en aquellos 
derechos; de lo cual escandalizado el cura, que se halló presen- 
te, la reprehendió como debia, y que no hablase así de Secer- 
dotes y personas sagradas, que bien se echaba de ver que toda 
su virtud (esa que publicaban de ella) era una patarata. A 
que respondió mas templada en las voces: Yo no lo digopor ti, 
sino por los otros. En que se conoce la malicia con que obraba, 
y que su sentimiento nacia de pura soberbia y elación en que 
el vulgo la habia puesto de Santa, y no de otro motivo, ni ra- 
zón, aunque aparente. 

Este ijoco respeto que tenia á los Sacerdotes, de quienes de- 
cía ser Madre, nacido de su impaciencia colérica se mostró 
otra vez, que ijidiendo á cierto eclesiástico de autoridad y le- 
tras una cosa que le negó; porque pudo negarla, le dijo era un 
mezquino miserable, y sabiendo después que se habia opuesto 
á una canongía, al encontrarle le preguntó: qué hay f cómo va? 
sacasteis lugar m la canongíaf y respondiéndole que nó, con- 
desabrimiento y desprecio le dijo en voz alta, que oyeron 
otros que se hallaron presentes: muy Men heclio está, vos mere- 
céis nada de eso, que sois un mezquino: áque calló el Sacerdote 
mortificado por lo que pudieron entender los x>resentes contra 
el crédito de liberal que todos desean tener. Pasados tres ó 



—343— 
cuatro dias, habiéndola encontrado en la calle la dijo: Madre 
Angela, en la santidad cabe la bnmildad y la caridad con el 
prójimo, que no mostró el otro dia; lí qne respondió: «juZarf, 
andad, que me han mandado que no íiahle con clérigos. Después 
de lo cual dicho Sacerdote refiriendo este caso, y palabras de 
Angela á un confesor suyo, le respondió éste: no hiciese caso de 
ella, que era una loca. Muy buen crédito de santidad tenia ga- 
uado con los que mejor la conocían, pues le negaban la pru- 
dencia, que es la primicia del coro de las virtudes morales. 

Aun hay otros singulares de falta de respeto á elesiásticos 
impelida de su natural impaciente y soberbio. Escandalizado 
cierto Sacerdote constituidoendignidad, y muy respetado por 
su persona de la imblicidad, con que esta mujer repartía cuen- 
tas y rosarios, como benditos en el cielo, se llegó á hablarla, 
proponiéndola los inconvenientes que se le ofrecian y la difi- 
cultad que tenia en persuadirse á la certidumbre de estas ben- 
diciones y asi pretendía desengañarla con razones, y autorida- 
des de la Sagrada Escritura y Santos, (i que ella le respondió: 
" {Tanquamimtestatemhaheus;) parece que queréis probarme el 
*' espíritu; Dios os castigará, que á un prelado mió le dio do- 
" lor de muelas, porque me quiso examinar y probar el espiri- 
" tu. Y que de él y los demás hacia chanza, porque nadie ha- 
" bia de examinarla áella, ¿qué á los Apostóles quién los habla 
" examinado! Por qué esas cosas que ella decia y obraba las 
" concedía Dios á quien era servido." Respuesta en que no 
mostró suma arrogancia sobre colérica impaciencia. 

Tal la tuvo en otra ocasión con una señora anciana de vir- 
tud y estimación en esta ciudad, la cual visitando á esta bea- 
ta comenzó á hablar cosas de espíritu, tocantes á la virtud y 
santidad, que juzgaba tener la beata con quien hablaba, la 
cual impaciente ía despidió en breve, como que tuviese algu- 
na ocupación precisa, y en yéndose la señora dijo á otras que 
le asistían: miren la puerca, queria que yo la halñase de espíritu, 
y examinarme el miof como ella era puerca, la traté de manteca, 
longanizas y jamones. 

Mas grave fué la impaciencia, y palabradas con que trató á 
una mujer casada por un disgusto leve que tuvieron las dos, 
pues fué á casa de dicha mujer muy colérica, y la dijo á vo- 
ces que oyeron algunos: que era una putilla, y que estaba aman- 
cebada con un cajonerillo: que era.una escandalosa y que haría la 
desterrasen, que fuera hacer vida con su marido. Escandalizó 
mucho esta tropa de palabras tan indecentes y afrentosas. 
Corrió la voz, y el hombre á quien atribuyó el adulterio, muy 
sentido fué á dar las quejas á un padre espiritual de la beata, 
el cual le dijo: no hiciese caso, que era una tonta, y que serta al- 



—344— 
guna tentación del Demonio ^ que le puso en la hoca aquellas i)a- 
Idbras. 

Llevada de esta impaciencia diabólica, amenazó á muchos 
con la muerte en forma no solo de comminacion sino de pro- 
fecía; y así estando un hombre adinerado y principal de esta 
ciudad en una iglesia en compañía de otros, se llegó á él, y le 
dijo: este que anda diciendo mal de mi en los almacenes, póngase 
Mencon Dios, que ireve {ó preso) morirá. Lo cnal oido del hom- 
bre., entró en grave cuidado por arguirle la conciencia de al- 
gunas murmuraciones que había tenido con otros de la beata, 
tratándola de embustera por algunas cosas que había de ella 
oido: y asi solicitó á uno de los padres espirituales suyo, que 
la preguntase los motivos de aquel anuncio, porque era cris- 
tiano y quería disponer sus cosas. Prometió hacerlo, y vol- 
viendo al día siguiente por la respuesta, le dijo el padre espi- 
ritual: Seíior mío esto no tiene remedio; v. md. se vaya con Dios, 
y luego luego disponga sus cosas, que pues lo dijo Angela, así será. 
Be allí se fué el hombre á confesar como para morir, y reti- 
rándose á su casa la halló alborotada y en confusión por el 
desconsuelo con que estaban su mujer é hijos. Fué ésta á ha- 
blar á Angela, y rogarle pidiese á iíuestro Señor la vida de 
su marido por lo que importaba á su casa y familia. Ella pro- 
metió hacerlo, y el dia siguiente marido y mujer fueron á vi- 
sitarla, llevando él cincuenta pesos para que los hiciese decir 
de misas por la salud de su alma y vida si le conviniese. Con 
esta oferta y visitas mudó de semblante, y les hizo muchos 
agasajos, diciendo: que no tuviesen cuidado, y se asegurasen de 
su salud y vida, porque no saMa ni luibia dicho nada en contra. 
Y al despedirse le dio el caballero un aguacate de esmeraldas 
para una Imagen que tenia en su oratorio, joya que ella le ha- 
bía pedido muchos di as antes, y él uegádosela, por decir que 
era para su mujer que andaba buscando compañero al agua- 
cate. De donde sin duda prendió el enojo y amenaza de la bea- 
ta, que asi se vengaba y castigaba á los que le negaban algo. 
Consta que dicho caballero vive hoy aunque ausente con su 
mujer y familia. A otra hizo semejante amenaza, y la tuvo 
afligida por algún tiempo, no sucediendo la muerte amena- 
zada. 

Aun resta otra, á un eclesiástico de quien estaba muy sen- 
tida, porque no le apoyaba y aplaudía su espíritu. Amenazóle 
pues, que le habia de suceder un pesar muy grande, y deseoso 
de saber cual, le respondió: Allá lo verás después, y entonces te 
acordarás deprohar espíritus, cuando te veas en la aflicción. De- 
jóle con gran cuidado; y pasados algunos dias la volvió á ver 
pidiéndole le declarase aquella amenaza, á que le respondió 
con misterio, que habia de morir muy presto, añadiendo estas 



—345— 
palabras: que entiendes, que has de decir después de ese viejo? (di- 
ciéndolo por cierto amigo del eclesiástico) ¿mes, tú has de mo- 
rir primero que él, porque tu muerte ha de ser para mucho ejem- 
plo de la BepúMica. Eres mozo de muchas esperanzas; y asi han 
de decir ya murió aquel mozo de huena cara y de tantas esperanzas. 
Y lo peor es, que siempre que lo eiicontral)a le decia, que t)res- 
to se habia de uiorir; y que donde se habia de enterrar para 
ir allí, y eacomeodarlo á Dios? lo cual todo fué una mera men- 
tira y engaño manifestado por el tiempo, pues el viejo murió, 
y vive hoy el eclesiástico mozo, á quien tanta prisa dal)a para 
morir, 

Desta calidad le sucedieron muchos singulares, zaliiriendo 
con palabras injuriosas y baldones pesados á las personas, que 
no la tenian devoción ó no la regalaban: estilo agena de toda 
virtud y verdadera santidad, pues no solo cedia en descrédito 
del buen nombre y opinión de los que baldonaba, sino tam- 
bién en perjuicio y atrazo de las conveniencias ó empleos, á 
que aspiraban dichas personas; por la estimación que se tenia 
ganada la beata con el vulgo, que también lo hay entre doc- 
tos y sabios, los cuales atendían sus palabras, como oráculos ó 
profecías venidas del cielo. 

Sobre lo dicho, que bastaba para conocimiento de su santi- 
dad fingida: añadió la nota de codiciosa é interesable en sumo 
grado, pues con las revelaciones que le ministraba ó el Demo- 
nio ó su fantasía, y los milagros que fingia ó daba á entender 
que lo eran, se armó un trato cuantioso de dineros y regalos, 
j)ara que tenia uno como cajero, en cuyo poder entraba el rpie 
recogía, armada cuenta con tinta y pluma en esta casa depar- 
tidas tanto, de calenturas tanto, del milagro de las barras tan- 
to, y así de otros; hallándose partidas de mil, y dos mil pesos, 
paliando su codicia, con decir era este dinero para los taber- 
náculos ó altares de su devoción, á que aplicaba alguno, pero 
ni uno ni otro podia ser agradable á Dios, cuando portan ma- 
los medios se adquiría. 

En orden á esto se permitía rogar, y ofrecía sus oraciones 
para el buen éxito y suceso de negocios graves y casos difi- 
cultosos, dando oídos y aun audiencias á súplicas y rogativas, 
que no eran pocas las que llegaban á sus puertas. Y con el 
mismo fin hacia algunas visitas á personas enfermas, con quie- 
nes tenia tvabada amistad por ricas y poderosas, de quienes 
había recibido y esperaba recibir, como si fuera el mejor mé- 
dico, que les trajese ó pronosticaba la salud. En que proce- 
día, como en lo demás embustera y ardidosa, porque para no 
errar en sus pronósticos ó promesas se valía con cautela y di- 
simulo del juicio de los médicos, que asistían á sus enfermo^ 
TOM, vil Literatura — 44 



—346— 
para conforme el asegurarles la vida ó prevenirles la muerte; 
y Quando por sí no lo podia conseguir, se valía de otra perso- 
na confidente suya, para que con discimulo investigase del mé- 
dico el estado de la enfermedad, y con esta traza pronostica- 
ba la muerte ó la vida á los que temían una ó deseaban otra; 
haciéndose célebre con la ciencia de los médicos ó contingen- 
cia de las enfermedades. 

Con todo hubo médico, que le contraminó este malicioso ar- 
did, y la dio á conocer por embustera 1 los que supieron el 
caso, y fué; que preguntado por ella fuera de la visita por el 
estado de la enfermedad de aquel sujeto, le decía lo contrario 
de su sentimiento y dictamen, con el discimulo y seriedad, que 
bastaba para que e'/la lo creyese, y así llegó á errar algunos 
anuncios, especialmente uno de muerte á un enfermo, que^ 
causó grande confusión y alboroto en su familia, como triste- 
za y caimiento al enfermo persuadido, á que se moría, porque 
se lo decía la beata; sin embargo de que el médico daba espe- 
ranzas de su vida, y aun se la aseguraba. La cual contienda ó en- 
gaño duró hasta que sanó el enfermó, y se levantó de la cama. 

Consultándole una persona un negocio grave, y declarán- 
dole el fila de su pretsnsion, se la disuadió la beata, dándole á 
entender sabia por luz sobre natural, que no había de conse- 
fíniT su intento. Instóle la persona en que lo encomendase á 
Dios, pasaron algunos días en que j)udo esta informarse sal- 
dría con su petición el hombre; y asi lo llamó, y dijo: habia en- 
conmendado á Dios su negocio, y que tendría buen efecto, 
que era el que deseaba, jjero que su Magostad le multaba en 
dos mil pesos para cierto Tabernáculo de su devoción, ojue con 
efecto pagó la tal persona, en consiguiendo su intento. 

Célebre es el caso siguiente por su entidad y cuantidad: ca- 
yerónsele á un mercader en un rio caudaloso y de mucho fon- 
do unas barras de plata, que no pudo sacar luego, por no ha- 
llarse fácilmente; comunicó á la beata el caso y pidió lo enco- 
mendase á Dios, que le hiciese merced de parecer sus barras; á 
que le respodió le ofreciese alguna limosna para la imagen de 
su oratorio: prometióle el dicho cien pesos en pareciendo las 
barras. Eeplicole, que era muy poco, y movido de sus instan- 
cias, añadió otros ciento, á que ella inmediatamente le dijo: 
la hiciese un papel por ellos; y extrañándolo el mercader le 
replicó; ¿para esto es menester papel? A lo cual dijo la beata, 
sí, porque muchas personas me han ofrecido algunas dádivas 
antes de conseguir, y después no lo cumplen. Hizo el hom- 
bre el papel ó vale de los doscientos pesos, y se lo dio. Pasa- 
dos algunos meses en tiempo de seca, bajó el rio y valiéndose 
de muchos indios mitayos y otros instrumentos que se aplica- 
jron con gasto de mas de seis mil pesos parecieron las barras, 



—347— 
y se pusieron en salvo. Llegó la noticia á la beata, instó éh la 
cobranza de los doscientos pesos, reconviniendo con el vale al 
hombre, y respondiéndole qne todavía no habían llegado las 
barras á esta ciudad, que no fuese tan ejecutiva; respondió: 
que le habían dicho que de no dárselos luego, pidiese intere- 
ses: á que el mercader dijo: vaya Vm. con Dios, que yo cum- 
pliré mi palabra, y volviéndole á apurar le entregó los doscien- 
tos pesos. 

Asi se interesaba en las consultas, que le hacían sobre ca- 
samientos y otros negocios de importancia, buenos sucesos de 
viajes, salud de enfermos, y aun del buen estado de las almas, 
que pasaban á la otra vida, y recibiendo no solo lo que le da- 
ban voluntariamente, sino loque pedia, y sacaba mucho mas 
con extracción codiciosa, zahiriendo siempre á sus bien hecho- 
res de miserables, porque le daban poco, y refiriendo lo que 
otros la daban, si era mas, ó ella fingía que lo era. Por esto 
frecuentaba las casas de personas ricas, y aun los palacios, 
dandooidosy aun solicitando sus aplausos y celebraciones; y 
y cuando llegaba á su casa algún hombre ó mujer pobre para 
hablarla, informada de quien era, hacia decir, que no estaba en 
casa ó que estaba ocupada, pero si llegaban personas de buen 
pelo en carrozas ó calezas, y sabia que tenían, mandaba que 
entrasen y les daba grata audiencia. 

Habiendo de hablar de su ambición y soberbia, que luó co- 
mo la hemos apodado luciferina, es preciso recurrir á sus es- 
critos que están llenos de ambición, de honra y aplauso pro- 
pio, de que se dirán algunos singulares, que no se han tocado. 
Dice que se le apareció San Agustín y le reveló era la Cabera 
de suEeligion y que á ella en muriendo la habían de recono- 
cer por tal; y que el Señor dijo entonces, hago testigos á todos 
los patriarcas. Mas dice que el Señor le reveló había de ser 
coronada por Eeyna de los Angeles. Mucho escandalizó á la 
piedad cristiana proposición tan arrogante, cuando se relató 
públicamente en la causa, pero mucho mas asombró á todos 
los oyentes hasta levantar el grito, abominando el arrojo mas 
temerario de esta pobre mnjer, que escribió la había dicho el 
Señor, que decía el Espíritu Santo, que ella era hija del Padre^ 
Madre del Hijo, Esposa del Espíritu Santo, y Sagrario de la 
Santísima Trinidad. Que por ser ella Madre de los Sacerdotes 
título que Dios le habia dado, el Hijo mayor era el Sumo Pon- 
tífice, y que estando enfermo Nuestro Santísimo Padre Inocen- 
cio XI, se le había aparecido ella en Roma, que el Pontífice la 
llamó Madre mia, y Madre de los Sacerdotes, lo cual dijo es- 
taba en secreto, hasta que cierta persona, que habia pasado á 
Roma con el cuidado de averiguarlo lo publícase: siendo todo 
falso, y parto de su vanidad presuntuosa. 



—348— 

Como también el haber dicho, qne habia ido á Roma con 
su Divina Magestad á hablar al Sumo Pontífice, á quien ha- 
lló asistido -de mucha gente dando audiencia pública, y que 
apartándose á un lado Nuestro Señor, el Eomano Pontifica 
la habia preguntado, qué de donde era? Y que le respondió: 
que residía en esta ciudad de Lima; y su Santidad le mandó 
rogase á Dios por el Rey de España y por la Iglesia, y cono- 
ciendo Su Santidad, estaba allí visible Nuestro Señor, se le- 
vantó de la silla en señal de acatamiento; y que el sacristán 
mayor del Papa, que era un fraile de Santo Domingo, tomó 
la razón del nombre de Angela Carranza, &c, siendo todo em- 
buste y tramoya, pues la sacristía de la capilla de Su Santi- 
dad corre por cuenta de los religiosos Agustinos; y asi debie- 
ron sus escribientes haberla advertido este yerro, y aun borra- 
do revelación tan apócrifa. 

No lo es menos la que se finge, en que dice fué á Jerusa- 
lem acompañándole Nuestro Señor en forma de peregrino, y 
que su Divina Magestad le dijo misa en el convento de San 
Francisco y le dióla comunión, y que el Guardian de dicho 
convento les daba priesa para que saliesen y no los viesen los 
moros, y que en el libro de los peregrinos habia el Guardian 
tomado la razón, sentando por partida el nombre de Manuel 
de Jesús, y el de Angela de Dios residente en Lima, y que en 
esta ciudad habia quedado en su forma el Ángel de su guarda, 
que como se ha referido dice se llamaba laurel áureo, el mis- 
mo que guardó al Santo Rey David. 

Escribe que en muchas ocasiones se halló en Roma, en Tur- 
quía, entre moros, y en sinagogas de indios, donde les predi- 
caba, y que todos la hacían muchos agazajos j la respetaban; 
mas no dice, si convertía á algunos, refiere sí por menor los 
sermones que les predicaba, que se reducen á cosas ridiculas, 
sin fundamento. 

Dice asi mismo haber sido llevada á favorecer á los que pa- 
decían tormentas en la mar. En Lima repartía unas piedre- 
zuelas para escapar de los naufragios, y hubo quien teniendo 
una que trajo mucho tiempo en la boca, padeció naufragio á 
vista del puerto y tuvo á milagro escapar con vida, ya desen- 
gañado de que no la debió á la piedrezuela. Escíibe, que en 
una ocasión de estas favoreciendo por los aires á unos nave- 
gantes, que padecían tormenta, reconoció que eran turcos, y 
les empezó á predicar y que no queriendo oírla el sermón, en 
medio del mar predicó á los peces, y que salió una gran mul- 
titud sobre las aguas á oírla. Habría oído el sermón que el 
glorioso San Antonio de Padua Tumaturgo, portugués, hizo 
álos peces, no queriendo oírle los hombres; y quiso competir- 
le la maravilla la embustera tucumana. 



—349— 

Pasa á decir, qne se le reveló, que se habían de fundar tres 
conventos de religiosas de sn advocación en Madrid, Turquía 
y Lima, que se habían de sustentar de la providencia y admi- 
nistrarse por religiosos Agustinos. Mas dice que el Señor la 
reveló, que como carbunco alumbraría todo el mundo, y que 
le habían dado al Espíritu Santo, para que ilustrada de él, lo 
alumbrase, y que por s'^r ella el Espíritu Santo de María Siin- 
tísima destroncaría á los presumidos teólogos; y que ella co- 
mo San Vicente Ferrer, que andaba la cara descubierta vcon 
desenfado. Asi quería santificar su inmodestia ypo''0 recato, 
comparándose desatinadamente á quien en nada se parecía. 

En una ocasión dice, que le dijo Santa Rosa, que viviendo 
en esta ciudad predijo á su confesor que en tiempos futuros 
vendría á Lima una mujer que sería defensora de la Concep- 
ción y llenaría el mundo de azucenas, (diciéndolo por Angela) 
como Santa Rosa de Rosas: la cual profecía ó revelación, si 
hubiera, sucedido y constado al confesor, sin duda se hubiera 
puesto en alguna de las vidas que se han escrito de la Santa 
Rosa por varones doctos y eruditos; y es cierto, que no se ha- 
llará en ninguna de ellas. 

Quiso también competir con su Padre San Agustín; y asi 
dice, que Dios la alumbraba á ella con las luces del Santo doc- 
tor; y que lo que se hallara en sus escritos no se hallara en 
otros cuadernos de hombres doctos. Y dijo bien, porque tnles 
disparates, mentiras y tramoyas en ningún hombr-e docto, y 
cuando se hallarán, si Dios como á ella no lo hubiera dejado 
de su mano. 

Pasa á hacer punta á San Pedro, vicario de Cristo y prínci- 
pe de los Apostóles, diciendo: que franqueándosele por Dios 
muchas gracias y privilegios á unos rosarios que se bendije- 
ron día de San Andrés, le dijo San Pedro á el Señor; que no 
faltaba mas que darle á Angela las llaves del cíelo, y qu3 el 
Señor diciendo y haciendo, quitó las llaves á San Pedro, y se 
las dio á ella, di cíen dolé que las guardase. 

A mas subió su arrogancia, compitiendo ó excediendo á la 
de Lucifer, pues dice, que se vio en el cíelo en presencia de 
la Santísima Trinidad, y que le dijo el Hijo, siéntate en mi si- 
lla porque quiero que hagas la Trinidad con mi Padre, y el 
Espíritu Santo; y que se sentó en ella, y el Hijo se puso entre 
su Madre y San José. 

Ya no es mucho que blasonase, que el Señor la hizo favor 
de que en ella se aunasen, ó aglomerasen todos los favores y 
prerogat'ivas concedidas á los mayores Santos de la Iglesia ya 
conocidas; y vá indíviduáudolas eu sus escritos, como la vara 
de Moyses, para que obrase maravillas, el báculo florido de 
San José, para que se acreditase pura y virgen, las llagas de 



—350— 
San Francisco, el dardo ardiente de Santa Teresa, la leche de 
María instilada á sus labios, como á los de San Bernardo, la 
postestad sobre los demonios de San Ignacio de Loyola, la 
bendición de los panes de San Nicolás de Tolentino, la predi- 
cación á los peces de San Antonio de Padna, la x)aloma que 
inspiró al oido á San Gregorio Magno, la pluma de doctora 
del JJoctor Angélico, la borla con que se graduaron de Maes- 
tros del mundo los Apostóles, que fué el Espíritu Santo, el Pa- 
tronato de esta ciudad contra los temblores, de Santa Isabel en 
su Visitación; y asi de otros, que apunta en varias partes de 
sus escritos, como si la dijera Dios toma, recibe, adórnate de 
estas insignias, Ut que divisa leatus effictunt, colecta tencas. Y 
á la verdad era una pobre mujer desnada de las virtudes he- 
roicas, porque esos y otros Santos merecieron tan singulares 
prerogativas y favores de Dios. 

Hízole también favor (como ella dice) de conocer los que 
estaban en gracia ó en pecado; y lo conocía, en que cuando le 
hablaban los que estaban en gracia se inclinaba su afecto á 
ellos; y á los que estaban en pecado, sentía repugnancia en 
verlos ó oírlos, y la pobre, ni se conocía, ni menos sabía el es- 
tado en que estaba su alma; que pudiera temer con mucho 
fundamento no ser bueno ni del agrado de Dios, .5 quien con 
tantas ñcciones, marañas, desacatos y malas obras ofendía. 

Y solicitando por todos caminos sn estimación y fama, re- 
fiere en sus escritos una larga historia, de que fué llevada á 
una célebre ciudad de Europa, donde fué conocida por las no- 
ticias, que de su persona y ficciones habían dado enííoma al- 
gunas personas, que de estos reinos pasaron á aquella Curia, 
y que las vendedoras de la plaza de aquella célebre ciudad la 
regalaron con rábanos, nabos y coles. En esto i)aró la celebri- 
dad y aplauso de su santidad que pudo ella misma haber acre- 
ditado con la ofrenda ó agazago de otras frutas mas preciosas 
y regaladas de aquella gran ciudad. 

Con estos dichos ó visiones se manifiesta bastantemente la 
ambición diabólica de ser tenida y venerada por santa mujer 
tan mala; añadiendo que la favorecía Dios tanto, que no le de- 
jaba lugar para que conociese su miseria, y que le había des- 
posado con ella muchas veces, poniéndole sortijas en los de- 
dos. Y lo que mas arguye su astucia y malicia mas que de 
mujer, y con vehemente sospecha de tener en ella mucha parte 
el demonio, es haber engañado con sus disparates y errores, 
visionciS y revelaciones por tantos años, á gran parte de esta 
populosa ciudad de Lima, y no del vulgo solo, sino de la no- 
bleza y personas de autoridad, y puestos superiores y lo que 
es mas, de eclesiásticos y religiosos doctos y santos, ios cuales 
la miraban y respetaban como á una de las mayores Santas y 



— 35T— 
Santos, que veuera la Iglesia en tanto grado, qne nna perso- 
na rica tenia ofrecí dos tres mil pesos para la im^u'csion de sus 
escritos, juzgando ser una cosa grande, nunca vista, ni oida, 
porque lo decia ella. Tanta era esta estimación, que se tenia 
de sus escritos, como lo dirá el caso siguienie: 

En una inundación que se temió en esta ciudad después del 
temblor grande del año de 87, siendo repentina; y ya muy de 
noche la voz que corrió, que el n)ar venia inundando toda la 
tierra, huyendo los mas y todos los que podian á los montes ó 
cerros vecinos, una jjersona que tenia en su poder en una pe- 
taca los papeles ó cuadernos de la Madre Angela, dijo a otra 
que le asistía, no tema, súbase aquí sobre esta 'petaca, en que es- 
tán los papeles de aquel Ángel ie Anc/ela, y no peligrará, aunque 
inunde el mar toda la tierra. Y ambos se pusieron de pies so- 
bre le petaca, hasta que cesó el miedo y susto, con el desenga- 
ño que se tuvo de ser fingida la voz de la inundación. Muy 
buena arca de Noe le habia ofrecido para salvarse del diluvio, 
cuando á su mismo dueño los papeles de la petaca han sido su 
mayor condenación, como su mas enorme delito, porque ella 
y otros han padecido naufragio. 

Guardaban muchos por reliquias sus muelas podridas, las 
uñas de sus dedos, sus piojos y enaguas, y mojaban en su san- 
gre cuando la picaban la vena., vendas y pañuelos; otros te- 
nían retratos suyos y lienzos de sus revelaciones que se han 
hallado y recogido. Otras firmas de su nombre, que ella mis- 
ma repartía, guardándolas como prendas de la salvación ase- 
gurada por el Señor á los que tubieseu su retrata ó cosas su- 
yas, ó la mirasen á la cara, ó la tuviesen afecto y devoción; y 
afirmaba á unos y á otros que en señal de esto habia levanta- 
do el Señor el dedo, como asegurándolo infalible de la prome- 
sa de que ya se ha dicho. 

Sin embargo de los defectos graves y escándalos que se han 
referido de esta beata, aun restan otros, que se oponen de 
frente á su santidad, si alguna en ella se presumiese. Fué de- 
satenta é imprudente en sus palabras y trato con los prójimos, 
con todo ella alegaba ser una simple, y los suyos atribulan á 
candor de ánimo, cuanto erraba en esta ])arte. Habiendo las- 
timado el crédito de cierta persona, que ofendida gravemen- 
te de la beata, dio las quejas á su padre espiritual; y el dia 
siguiente ella viendo le dijo; ya fuisteis con el soplof á que la 
respondió: que mejor fueía no haber faltado á la caridad, le- 
vantándole un testimonio; ella entonces: veis allí por que no 
quiero yo chancear, lo que dije fué chanceando, y explicándole la 
persona ofendida, que no cumplía con su conciencia, sino le 
pedia perdón; respondió; que si la habia ofendido, la perdonase, 
'pero que supiese que en su vida no habia cometido pecado mortal. 



—352— 
En que se roconoce, que ciegamente vivia, pues á el tiempo, 
que ofendia gravemente á el próximo, se justificaba de im- 
pecal'le. Lo cual por otros términos solía explicar, diciendo: 
la tenia Diosen la inocencia de una niña de tres años; y esto ha- 
bia barbados que lo creyesen y se fuesen tras ella, besando 
sus huellas, como de una santa canonizada. 

Dijo esta inocenta en una ocasión á un religioso, que era un 
'bor radio, y poco después á un mercader, c[ue era un ladrón: y 
amonestada ó reprehendida por haber dicho estos dos opro- 
bios, respondió: si no era verdad, que el uno era 'borracho de 
agua, y el otro ladrón de tiempol Y asi paliaba ó escusaba otras 
palabras pesadas si la hacian cargo de ellas, aunque como di- 
jimos, sus creyentes latenian por simple y candida, y que asi 
no pecaba en nada de lo que decía, siendo asi que era sobre 
manera astuta, advertida, viva, entendida, maliciosa y sagaz, 
como se reconoció en las audiencias, que con ella tuvo el San- 
to Tribunal, á quien respondió siempre con astucia, intrepi- 
dez y desahogo. 

Este monstruo, cuando libre, tan inmodesta y aun desho- 
nestamente, que llegó á escandalizar con sus dichos y echos 
á muchos, que ó no la conocían ó dudaban de la santidad, que 
aíectiiba. En su cuarto donde podia verla su familia, aunque 
corta á la noche al acostarse, y ala mañana al levantarse, ha- 
biéndose quitado toda la ropa se andaba de unas partes á 
otras, como Eva en el Paraíso antes del pecado, y asi á los 
temblores salia como Dios la crió y en pelo, á vista de los de- 
mas, que ann en tan gran siisto siempre procuran cubrirse. 

Mas, que si necesitaba de bañarse el cuerpo, se salia al cam- 
po, á alguna acequia ó remanzo de agua corriente, paso co- 
man á los viandantes, que allí la encontraban en cueros vivos 
como dicen; y conociendo quien era, se admiraban del desaho- 
go grande de la beata. Otras veces se bañaba en estanques ó 
albercas de casas principales sin recatarse de que los domés- 
ticos la viesen totalmente desnuda. Y sucedía entrar á un ba- 
ño de estos acompañada de alguna conocida suya, que en- 
trando ai agua modestamente cubierta, como lo pide el mu- 
geril recato, ella hacia gala de la despudez, y advertida ó re- 
prehendida de los cuerdos en este caso, respondía: Que ellos 
tenían la culpa en asomarse á verla, que se fuesen en hora mala. 
Lo peor es el pretesto ó color que daba á sus repetidos baños; 
que era por el mucho ardor en que se abrasaba originado del 
amor grande que tenia á Dios. Y añadía, que el agua de cier- 
ta aceqnia ó arroyo, á que fuera de la ciudad salía mas fre- 
cuentemente abañarse, tendría en la posteridad virtud, para 
sanar de varias enfermedades, y en especial de calenturas pe- 
gadas. Así se la pegaba ella á los simples, qué la creían j y lo 



—353— 
teüian muy creído las de su casa, hablando con misterio del 
agua en que se bañaba Angela, que no la liarán limpia, cuan- 
tos en acreditar la de santa se empeñaban. 

Impura é indecente procedía en estos baños, y no menos lo 
era en el descarte natural de las superfluidades, qne del co- 
mer y beber naturalmente se originan en la calle, en la jjlaza, 
en donde quiera que la cojia la forzosa, sola ó acompañada se 
ponía en cuclillas, levantando mas de lo necesario las faldas 
y escandalizando asi á los que acaso la veían y conocían; y 
sí alguno la motejaba acción tan desordenada, respondía con 
la licencia que le daba su desahogo: Para qué me dio Dios el talf 

Sucedió entrar á verla una vez, como otras, un mancebo 
lionrado y virtuoso que estos eran los que mas ñicil mente la 
daban crédito, y como á Santa la buscaban; y á este le pidió 
que la sacase un pique, sí sabia? Respondió que sí, y humi- 
llóse á sacárselo de un dedo del pié: mas ello no contentándo- 
se con descubrir lo que bastaba, que era el pié solo, levantó 
las faldas y descubrió cuanto no debiera, y motivó al mance- 
bo á avergonzarle y escandalizarse de tan poco recato en mu- 
jer que se tenia por santa. Contó el caso á su confesor [del 
mismo mancebo] que le respondió enojado: no vaya mas á ver- 
la ni visitarla, ni crea qUe esa mujeres santa, aunque le di- 
gan que es una Santa Catalina. Saludable consejo, como per- 
nicioso el desahogo de la beata. 

Tal, que un lugar sagrado intentó ó amagó tocar ó mano- 
cear á un hombre con quien hablaba en partes que no podia 
tocar ó manocear sin culpa: diciéndoselo juntamente con tér- 
minos tan inhonestos, que aun solo de insinuarlos tiembla la 
pluma y se pone la tinta colorada. 

Ya no hay que admirar, que una ocasión estando en la pla- 
za mayor de esta ciudad comprando ó pidiendo frutas á las 
que la vendían, y pasando por allí unos religiosos, pidió auno 
de ellos, que la convidase á fruta, y excusándose que era reli- 
gioso, y como tal pobre, le dijo: A fé que si fuera una moza 'bo- 
nita., que vos se lacomiwareis. 

En otra ocasión comunicándole una persona las tentacio- 
nes de carne que padecía, le dijo: Yo también las padesco; sá- 
bete que muchas veces estando durmiendo, sueño que estoy 
con un hombre en grandes gustos, complaciéndome en ellos. 
Y añadió que el demonio durmiendo la puso á parir y que pu- 
jando paria perritos, y la decía la partera infernal, mira quien 
eres, que aun no pares criaturas, sino perros. ¿Qué pensaba 
esta mujer entre día, que asi soñaba de noche? y cuando so- 
ñase asi; porque á ley de virtuosa y recatada no había de ca- 
llarlo? 

ToM. vn. Literatura — 45 



—354— 

Kefiere mas, como si quisiese acreditarse mujer del mundo 
y que se le entendía el vocabulario verde de las públicas ra- 
meras, que un dia yendo por la calle de San Agustín á su ca- 
sa, el demonio en figura de un pulpero, que viv^ia en la esqui- 
na, la habia enamorado, diciéndola: Angela no tendremos algu- 
nos motivos? que yo te regalaré mucho con vino y hiscocliuelos: y 
que habiéndolo mirado bien y conocido que era demonio, le 
respondió: No os pusierais maslyonito i^ara enamorarnwf Y que 
con esto se fué corrido el demonio del pulpero. Y asi dice ella 
que veiicia las tentaciones del demonio burlándose de él, y 
no las decia á nadie, porque no eran pecado, y porque no en- 
tendiese persona alguna que el demonio se le atrevía. Mala 
doctrina contra lo que los Santos y doctores euseüan, que se 
manifiesten al padre espiritual las tentaciones, aunque no sea 
pecado para humillarse y correr al demonio viéndose descu- 
bierto, pues con emboscadas y celadas alcanza él sus mayo- 
res victorias. 

Asi procuró encubrir ésta mujer las caldas que tuvo en ma- 
teria grave contra la castidad en sus primeros años, aun sien- 
do notorias á no pocos sus conterráneos. Daba pues á enten- 
der á los que no la conocían, que no habia perdido la gracia 
bautismal, y que su pureza y candor era tan grande, que ig- 
noraba todo lo que fuese contra la castidad, diciendo le pare- 
cía que con solo dar las manos una mujer á un hombre conce- 
bía, ó que con el viento se hacían preñadas, á la manera que 
algunas gallinas (toda esta es doctrina y estilo suyo en sus 
escritos) ponían huevos del aire sin el concurso del gallo Y 
en suma que no sabia, que cosa era pecado, siendo asi que 
cuando moza lo cometió mortal, y de obra contra el sexto 
mandamiento, que convencida últimamente ha confesado en 
sus audiencias. 

Su dssen voltura y liviandad mujeril pasó á ser sacrilega y 
blasfema en los casos siguientes, que ella refiere: ó por mejor 
decir, finge que una vez se le apareció Cristo Señor ísTuestro 
en forma de un hermoso mancebo, y la recostó en sus brazos, 
y queriéndola besar, ella se resistió, y que el Señor la dijo: ya 
que no quieres besarme, te tengo de decir amores; y que se los 
dijo muy cariñosos, asegurando la queria tanto, cuanto que- 
ría á su Madre. ¡Qué descaro! ¡qué blasfemia! 

Prosigue otra: Que vio intuitivamente a Dios, Y que la di- 
jo el Señor: que ella era Madre de Jesús y que nadie la habia 
de besar, porque la defenderla con armas. Y que en otra oca- 
sión le dio el Señor á beber con sus mismos labios, y que vien- 
do los Angeles que con su misma boca le daba el Señor á be- 
ber el agua, cantaron diciendo: jpor darle un ósculo fingió, que 
la dala d leier: Enamorado está, aunque mas lo discimula, Ki 



—355— 
aun los diablos se atrevieran á entonar tan indecente y sacri- 
lego cántico; y se atrevió á fingirlo y dejarlo escrito esta dia- 
bólica mujer. 

'No merece menos calificación el caso siguiente, aunque tie- 
ne mas de tramoya y ficción csquisita. Hallóse (dice) en el rio 
Jordán, (que no se contentaba con el rio y baños de Lima, por 
contaminarlo todo) en el cual se echó á nadar con el ííiño Je- 
sús, que sería como de seis años, y desnudos hasta la cintura, 
estuvieron los dos retozando y luchando a brazo partido; y 
que San Juan Bautista (sería de poco más de seis años) esta- 
ba á la orilla, señalando con el dedo, diciendo: allí está el Cor- 
dero de Dios; allí está Angela de Dios. Y que llegó la Virgen 
Santísima y los puso en paz, dándoles sus pechos, y se pusie- 
ron los dos á mamar. Qiiis audivit talia liorrihüia^. Dijera aquí 
el Profeta Jeremías. Y pudiéramos llorar con ella que desa- 
tinos despeñó el Demonio á una mujer cristiana, y que vivia 
entre católicos. 

Sea el último desatino en este género el que asi fingió; que 
un día de Pascua de Eeyes, so halló en el Portal de Belén, 
donde estaba elMño Jesús sin la Santísima Virgen, y que 
preguntando á el Señor donde estaba su Madre: dice, le res- 
pondió, que ella había de ocupar el lugar de su Madre, pues 
era Virgen y Madre de Sacerdotes, y que hizo el oficio de la 
Santísima, Virgen teniendo en sus brazos al Mño Jesús. Sa- 
biendo la indigna como atrevida y blasfema, que ni era Vir- 
gen, ni aun mujer honesta, y que lo sabían otros, y había de 
divulgarse mas algún día por estos sus escritos que compo- 
nían y dictaba para todos. 

Hasta aquí de liviandades, blasfemas y sacrilegas de esta 
mujer, fingidas solo por acreditarse de Santa, y muy querida 
y favorecida de Dios sobre todos los Santos, cuando ni era de 
Dios, ni parecía estar en su gracia, no solo por lo hasta ahora 
dicho de sü Vida y costumbres, sino aun mas por esto último 
que diré; con que se cierra la relación de sus mas graves de- 
fectos; y es que ni oía ni gustaba de oír sermones, cuando el, 
oírlos como palabra de Dios, califica á los fieles de suyos y 
aun de ser predestinados, conforme la sentencia de Jesucris- 
to: Qiii ex Deo est, verbd Dei audit. Aunque es verdad, que 
asistía frecuentemente en los templos y en algunas fiestas 
principales, y casi todos los dias en el de San Agustín, con el 
desahogo é inquietud que hemos notado, no era su fin entrar 
á ellos á oír sermón, y asi ella misma contestaba, que no los 
oía, antes al comenzar el predicador, ó poco antes se salía de 
la Iglesia, ó á su casa ó á otra izarte, porque decía á quien se 
lo preguntaba, por qué se iba y no oía sermón? Qué para qué 
se había de quedar á oirle, si se dormía en él, y que aunqu» 



—356— 

pusiese cuidado en atenderle, no entendia nada de lo que el 
predicador decia. 

Y mas se explicó preguntada de persona de su confianza la 
causa de no asistir á oiría palabra de Dios como buena cris- 
tiana, Eespondia que se sentía totalmente cerrada en orden á 
entender lo que predicaban. Siendo muy digno de reparo, 
que preciándose esta beata de insigne escritora y escrituraria, 
y que en sus cuadernos trataba materias muy delicadas de la 
teología, y ninguna hasta hoy de otro discurrida ni manifes- 
tada al mundo, se hallase tan torpe é incapaz para entender 
los sermones en que se predica la palabra de Dios ya recibida 
en la Iglesia, y creida de los fieles, ó en sus misterios princi- 
pales y alabanzas de los Santos, ó en la doctrina saludable 
para seguir la virtud y huir del vicio; cuando ella misma se 
mostraba tan perspicaz y atenta en oir los sermones ridículos, 
denigrativos y torpes que le predicaba el Demonio, percibién- 
dolos con memoria tan tenaz, que los repite muy por menor 
en muchas partes de sus cuadernos. Lo cual no pudo ser, sino 
por hallarse muy adicta á él y crédula á sus engaños. Y ya que 
no oia la palabra de Dios en las Iglesias, como se ha dicho, es 
muy de ponderar, que ni en su retiro ó cuarto se disj)usíese á 
oiría por algún libro devoto, porque habla Dios al corazón de 
los que le buscan: pues consta, que tales libros no tenia, y pre- 
guntada, ¿cuáles habia leido en su mocedad? Eespondió que á 
Don Quijote, y otro intitulado Esi)ejo de discretos. De que 
aprendió sin duda ser tan grande invencionera y tramoyista, 
sin nada de discreta. 

Puede ser haya sido castigo de Dios á esta mujer por desa- 
fecta á oir su palabra en libros devotos y sermones, la sorde- 
ra que dice ahora últimamente padece, sino la finge, como lo 
demás, aunque añade para ir consiguiente en sus ideas fan- 
tásticas que su sordera no es achaque natural; sino ocasionada 
de la armonía ó susurro de las músicas celestiales, que fre- 
cuentemente oye. Podémosla explicar, aunque mienta, con la 
- sentencia de algunos filósofos antiguos, que dijeron ser tanta 
la armonía y consonancia ruidosa, que hacen los cielos al dar 
vuelta con sus continuos movimientos, que nos tiene sordos á 
los de acá abajo, para que no la oigamos ni percibamos si- 
quiera. 

De todo lo referido en esta relación que consta haber dicho 
escrito y cometido Angela, beata de San Agustín hasta el día 
de su prisión, probado y comprobado de sus cuadernos, escri- 
bientes y testigos de oidas y vistas, se puede y debe inferir ser 
todas sus revelaciones asi de ps^rie de elh), como de las cosas 
reveladas, diabólicas, falsas y qaimóricas, su; o. tiendo las de- 
mas censuras teológicas con que se han caüficado, do i)arte 



—357— 
del sujeto, que es Angela, porque abunda de soberbia y pre- 
sunción luciferina, arrogante y jactanciosa en sumo grado, 
anteponiendo fé á Santos, á Doctores y sabios teólogos, y aun 
al mismo Sumo Pontífice, Cabeza de la Iglesia, pretendiendo 
ella quedar siempre superior á todos en doctrina, en constan- 
cia y virtud, no menos abunda de codicia y ambición de hon- 
ra y de interés; pues según ha constado se enderezaban sus 
revelaciones á captar benevolencia y estimación de todos para 
utilidad y conveniencia propia: estando por otra parte falta 
de caridad, como se colige de tantas proposiciones injuriosas 
que escribe, como reveladas, diciendo algunas en nombre del 
Demonio como si fuera su agente y tuviera sus poderes; age- 
na del todo del amor de Dios y del prójimo, que no le permi- 
tiera ni decir, ni escribir defectos tan graves, y si se publica- 
ran escandalosos aunque á la verdad fingidos é impuestos á 
las personas de quienes los afirma. Sus costumbres han sido 
tales, que de ellas no se pueden presumir los favores que re- 
fiere haberle hecho Dios, siendo verdaderamente falta de to- 
das las virtudes de que consta la verdadera santidad, y so- 
brada de todos los vicios, de que una vida estragada se com- 
pone. 

De parte de las cosas reveladas hay mucha mas malicia por 
contener tan repetidas proposiciones heréticas y de las demás 
calidades teológicas, que son contra la Sagrada Escritura y lo 
que enseña nuestra Santa Fé; las cuales repite varias veces en 
sus escritos con tan firme adeccion á ellas que pudit^ra tener- 
se por Hereciarca famosa, autora de pestilentes doctrinas, y 
dogmaticante, pues las ha enseñado y dicho á otros de pala- 
bra y por escrito; cuya pía afición á creerlas ha procurado 
captar con los favores que mezclaba haber recibido del cielo, 
y santidad que afectaba en algunas acciones, porque tenia el 
séquito y aplauso de muchos, que ignoraban su interior y no 
penetraban la disonancia ó veneno de sus errores, de que ella 
tuvo toda ó la mayor culpa, como autora y escritora primera 
y principal, que casi compelió ó por mejor decir, deslumhró 
con la máscara de Santa á que otros aplaudiesen y oyesen 
con respeto su doctrina en lo que juzgaban no ser manifista- 
mente contra las verdades católicas. 

Consta lo dicho por los fundamentos siguientes: Primero, 
por haber declarado en sus audiencias, que todo lo que le pa- 
saba con Dios, con la Virgen Santísima, Angeles y Santos; y 
con el mismo Demonio lo escribía ó mandaba escribir, y que 
en lo que distinguía ser doctrina de Dios la que le inspiraba 
el oráculo (es vocablo suyo qno repito muchas veces y con 
que equivoca á Dios y al Diablo) esquela doctrina de Dios le 
parecía buena, y que la asentía en su interior, y cou esta cía- 



—358— 
ridad y seguridad la escribía: pero que lo que le dictaba el 
Demonio no le asentaba bien en su corazón, y asi no se con- 
formaba con su doctrina, y mas apareciánsele muchas veces 
en formas horribles, feas y deshonestas. En lo cual se debe 
notar, que siendo casi todas las heregías y errores de sus es- 
critos revelados por el oráculo, que no podia ser otro que el 
Demonio á esas revelaciones (como dice ella misma) asentía 
luego, creia y tenia por buenas, ciertas y verdaderas todas las 
proposiciones heréticas que ha escrito, siendo hereje malicio- 
sa, pues Diosííuestro Señor, la Virgen Santísima y los San- 
tos no podían inspirarle, ni enseñarle tan malas doctrinas que 
sin duda eran del Demonio, engañada é ilusa activamente de 
él, á quien voluntariamente tenia y reconocía por su Señor, 
Director y Maestro, y verdaderamente por su único oráculo. 

Lo segundo: con que se comprueba el ascenso que daba, á 
todo cuanto le revelaba ó sugería el Demonio, es jactarse ella 
misma, que en la oración recibía de Dios cuantas respuestas 
daba á casos particulares de consultas que le hacían; y que en 
ella también se le manifestaban las almas de la otra vida ó 
condenadas en el infierno, ó detenidas en el i)argatorío. Seme- 
jantemente deciaá unos, y otros venirles del cielo las bendi- 
ciones con los rosarios ó cuentas que allá enviaba, la salud 
para los enfermos y cumplimiento d'e otras pretensiones: lo 
cual todo indica el ascenso voluntario que daba á cuanto es- 
cribía ó dictaba, sin que se le pueda recibir por escusa que 
otros la obligaban á ello y que ella nada creia. 

Lo tercero, que aun sin ser inducida ni preguntada, decía 
estar escribiendo cosas muy altas sobre la Concepción, y en- 
señando una pluma acierta persona la dijo: con esta pluma go- 
'bierno desde el Fontífice á toda la Iglesia^ 'porgue escribo doctri- 
nas para todos y nada de esto es mió. Y dando á leer á dicha 
persona como una hoja de papel que habia escrito, le dijo: le 
hacia en esto mucho favor, y volviendo el rostro á otra parte 
comenzó á escribir sin mirar lo que escribía, sin mover ojos, 
ni boca, solo le dijo que estuviese atento, que otro le llevaba 
la mano para escribir, y quién podia ser sino el Demonio su 
infernal oráculo, que la impelía la mano á escribir tan disíbr- 
mes errores. 

Lo cuarto se comprueba e] ascenso de esta beata á todo 
cuanto escribió ó dictó por hallase en sus cuadernos en varias 
partes grandes a})recios y estimaciones que hacia de todo lo 
que escribía, i)ues dice en una, que las revelaciones que su Di- 
vina Magestad le tiene hechas y hace son las ciertas, porque 
en ellas le habla Jesucristo y dicta el Espíritu Santo. Mas 
afirma que le dijo el Señor, que lo que ella enseñaba es lo ver- 
dadero y no los que los teólogos enseñan: y que sus cuader- 



—359— 
' DOS son el árbol de la Palma que resguarda y defiende á esta 
ciudad, á cuya sombra está, y por sus. escritos ha de definir la 
Santa Sede Apostólica el Misterio do la Concepción. De que 
se infiere lia tenido por ciertas y verdaderas cuantas proposi- 
ciones heréticas, erróneas y temerarias tiene escritas sobre es- 
te Misterio, para cuya definición afirmaba haberle escogido 
Dios por principal instrumento, que es lo que deslumhró al- 
gunos devotos de este Misterio para creerla y estimarla por 
Santa. 

Y vivia tan pagada de su dictamen y del mal espíritu que 
la regia, que afirmaba haberle dicho su oráculo, que no tuvie- 
se confesor, sino que se gobernase por su luz, y que escribie- 
se lo que le decia, que él mismo se lo declararla; ijorqueasi co- 
mo Señora Santa Ana no tuvo coníesor que la mandase, que 
ella tampoco tenia necesidad de él, y que asi se gobernase asi 
misma: persuadiéndoselo con el simil, de quien aprende un 
oficio ó una facultad con dirección de maestro, que hallándose 
aprovechado, deja al maestro y obra por sí; concluyendo el 
oráculo con que ya ella estaba aprovechada. Quién sino el 
demonio podía persuadir que una alma cristiana no necesitaba 
de confesor, siendo el Demonio el que años há asi lo persuadió 
y consiguió de Lutero y sus secuaces. Y es cierto que para dar 
por buenas ó malas sus revelaciones y doctrinas no necg^ita- 
ba de confesor ó padre espiritual que las aprobase ó repróba- 
se, pues todas ó las mas son contrarias manifiestamente á los 
principales artículos de niiestra Santa Fé, que todos uniforme- 
mente deben creer y creen como cristianos, cuya ignorancia 
no puede escusar al mas rudo é ignora nte y mas á esta beata, 
que era tan avisada y resabida y criada entre católicos y de 
padres cristianos, y por lo que ella pensaba de sí Doctora de 
Doctores y Maestra de sus padres de espíritu á quienes podia 
enseñar el A. B. C. 

Lo quinto, se comprueba el ascenso á sus revelaciones y 
doctrinas por lo que vivió siempre pagada de ellas y estima 
grande que hizo de sus escritos, pues aun estando ya ella y 
ellos en las cárceles del Santo Oficio, dijo: que el oráculo (en- 
tendiéndolo por el Señor) la había consolado diciendo, que- 
darían avergonzados los que lá habían denunciado, como tam- 
bién los que despreciaban y sentían mal de sus escritos. Y 
aunque una vez estando libre había amagado á quemarlos en- 
fadada ó cansada de tanto escribir ó dictar, ó por mejor decir 
fingir y maquinar errores y disparates, no lo ejecutó, antes 
permitió (sin duda con bellaquería) que un padre espiritual 
suyo los sacase de su poder y los asegurase y guardase, para 
que asi últimamente parasen ilesos y enteros en manos de los 
jueces que la habían de sentenciar y condenar por lo que hizo 



-360— 

y escribió, y con esto pudieron también salir en público sus 
escritos, como reos condenados al teatro acompañando á su 
autora encuadernados en quince libros, de buen tomo, que á 
no ser la letra muy pequeña y metida, hubieran ocupado mas. 

Lo sexto, por donde últimamente se comprueba la fé y cré- 
dito que daba esta mujer á las visiones y revelaciones que el 
Demonio le sugeria ó su mismo genio fantástico y embustero 
le inspiraba, es el desahogo con que en la misma prisión y 
audiencias que le dieron relataba al principio lo que encerrada 
en su aposento soñaba, cuando tanto dormia ó deliraba como 
falta de juicio, aunque no de libertad y entendimieuto: atajo- 
sele con graves amenazas esta relación ó cuenta que daba de 
sus disparatadas como falsas revelaciones; y asi cesó de rela- 
tarlas ó fingirlas, como se conocerá haberlo sido por las si- 
guientes: 

En el primer año de su prisión dijo en una audiencia, que 
á hora de las cuatro de la mañana el Jueves Santo estando 
con deseo de comulgar se le apareció el Señor, y le dijo, que 
la llevaría á la Iglesia Catedral de esta ciudad y le ¿aria la 
comunión; á que ella respondió, que cómo estando presa ha- 
bla de salir? Que la podian hechar menos y la tendrían por bru- 
ja: y (pe entonces el Señor se sonrió y la mandó se pusiese 
la saya y el manto; y que lo hizo así, y la mandó se pusiese 
en oración; y habiéndose puesto, se halló en la Iglesia Cate- 
dral, y puesta de rodillas en el Altar Mayor, salió San Pedro 
con estola y el vaso de formas consagradas, y la mandó dijese 
el acto de contrición, y la comulgó, sintiendo ella en las espe- 
cies sacramentales lo mismo que cuando comulgaba de algún 
sacerdote de acá, y quedándose un poco en oración se halló, 
de repente, en su prisión, aposento y cama vestida y con su 
manto. Aunque se oyó y escribió esta revelación como la di- 
jo, bien se conoció y entendió ser toda fingida y ahormada en 
el mismo molde que las demás, que tenia fingidas y escritas en 
sus cuadernos. Y baste para prueba de su fingimiento y nin- 
gún deseo que tenia de llegarse á los Santos Sacramentos de 
la confesión y comunión, el que en los cinco años siguientes, 
que estubo en la cárcel, ni se acordó, ni pidió, ni tomó en la 
boca se le concediese algún Sacerdote que la oyese de confe- 
sión, sin que fuese menester bajase San Pedro del cielo á 
oiría. 

Otra revelación, tan increíble como la pasada, refirió en au- 
diencia que se le dio el último año, leyéndosele el escrito de 
acusación y conclusión, en que el Señor Fiscal pedia la pu- 
siesen á cuestión de tormento por negativa en la creencia de 
cuanto habia escrito y dictado, y demás negado siempre ha- 
ber tenido familiaridad, amistad, ni pacto explícito, ó implíci- 



—sex- 
to con el Bemonio, de que estaba tan vehemente sospechosa 
por sus mismas revelaciones y acciones diabólicas. Dijo, pues, 
que oída la demanda del Señor Fiscal, retirada á su cárcel tu- 
vo grande sentimiento y pena, derramando muchas lágrimas - 
por el tormento que la amenazaba, y hallándose en esta aflic- 
ción, sintió que entraba como aire en su aposento, y se la 
apareció la Virgen con el Niño Jesús desnudo, y se lo puso 
en las manos, que sería de estatura de mas de media vara, y 
como los niños que comienzan á sentarse; y le tuvo en sus 
manos mas de una hora, tocándole sus carnes, que eran sua- 
vísimas, mas que la fina seda, y especialmente le tocaba por 
las nalguitas y el dedo pulgar de la mano, sintiendo tenia en 
él huesos, y que el rostro tenia muy blanco y el pelo rubio, 
aunque muy corto, y los dientes pequeños y muy blancos, y 
no le hablaron palabra Madre ni Hijo, y quedó con una ale- 
gría interior muy grande, y por algún tiempo, como deseando 
elevarse el espíritu á modo del humo, sintiendo en su cuerpo, 
como á quien le hormiguea, ó hace cosquillas, y que se hallaba 
como media borracha, con, deseos de cantar y bailar. Que en 
esto paraban las altísimas revelaciones de esta Beata con las 
demás circunstancias, que las hacen increíbles y aun ridicu- 
las. 

Como lo es la siguiente que dijo en otra ocasión haber te- 
nido estando en su cárcel afligida por la amenaza del tormen- 
to; que se le apareció nuestro Señor y la Virgen, y le dijo: 
por revelaciones, ni visiones no se da tormento á nadie, y las 
personas que han denunciado de tí, y los que obran contra ti 
yo los tengo muy en mi memoria, y poniendo la mano sobre 
el pecho, dijo: allá nos veremos, y me verán la cara; y mani- 
festaré todas las revelaciones que habéis tenido, y que abrién- 
dole el pecho, al modo que se puede abrir una concha, enseñó 
mucha riqueza y hermosura de piedras preciosas; á que aña- 
dió el decirla: quedarían corridos y avergonzados los que la 
habían denunciado al Santo Oficio, y los que despreciaban y 
sentían mal de sus escritos y de sus cuentas y rosarios; y 
que era envidia de muchos, como la que habían tenido los 
hermanos de José, que llevados de ella le despreciaron, abor- 
recieron y vendieron, y que al cabo de mucho tiempo le sacó 
Dios, por su inocencia, acreditado y victorioso en presencia y 
á vista de sus mismos hermanos; y que sus cuentas y rosarios 
no habían derribado edificios, ni envenenado á nadie, ni he- 
cho mal; que el veneno estaba en el pecado, y el pecado en 
aquellos que murmuraban de sus cuentas, rosarios y escritos; 
y que ella era como la vid ó sarmiento que se extiende y hace 
parral con muchos racimos, y que sus escritos eran los racimos 
ToM. vn Literatura — 46. 



—362— 
6 fruto, con que habían de conocór todos que Joaquín y Ana 
futeron puros, y María concebida en gracia y gloria de Dios. 

Bien se conoce por esta revelación ó ficción cuan ladina y 
astuta era esta mujer, como también cuan aferrada y adicta 
estaba á cuanto habia escrito y dictado, y con todo negaba 
haber dado ascenso, ni creído cosa alguna de aquellas que se 
le hacían cargo por sus mismos papeles reconocidos de ella 
por suyos; á que en una audiencia dijo, que ella no había es- 
tudiado teología, ni sabia explicarse bien, y que solo lo que 
dictó en sus cuadernos fué lo que habia oído y entendido en 
sus arrobos y éxtasis, y que era como un negrito, que no ha- 
cía, ni ponia mas de su parte, que recebir el recado y darle en 
la mejor forma que le habia entendido; y así lo hacia, mani- 
festándolo á las personas que solia consultar, y que cuando le 
pasaban y tenia algunas revelaciones ó visiones sentía mucho 
gozo y alegría, y en pasando la visión se quedaba como antes 
y se le olvidaba; pero cuando llegaba á sus confesores les de- 
cía todo lo que le habia pasado, soltándosele como sí fuera 
una carretilla; y después no se acordaba mas, quedándose co- 
mo borracha y sintiendo en el cuerpo como cosquillas que le 
causaban sumo gOzo y alegría, dice ella; y pudiéramos decir 
que era el Demonio el que la causaba estos sentimientos, y 
ademanes de embriaguez y alegría juglar, cuando las revela- 
ciones ó visiones que tienen de Dios los santos se terminan 
en paz y sosiego del alma, humildad y conocimiento propio, 
amor de Dios y del prójimo, como lo manda su santa ley. 
' Finalmente, siendo esta beata, como ella dice, visitada y 
regalada de l!í^. S. con las visiones y revelaciones dichas, y 
otras que no se le permitió decir en su retiro involuntario, y 
allí por sus peticiones y quejas alimentada especialmente de 
la mañana á la noche con el almuerzo, comida y cena, á que 
juntaba el reposo del sueño casi continuo por espacio de seis 
años ocupados en su causa y de otros reos que la precedie- 
ron en el auto de ahora dos años, y la acompañaron en este, 
no tenia masque desear en el estado de rea acusada de tan- 
tos dichos y hechos, de que siempre se descargó con intrepi- 
dez y desahogo, ó negando haber creído lo mismo que escri- 
bió y dictó, ó echando la culpa á sus consultores, hombres 
doctos y virtuosos, queriendo así deslumhrar á los jueces, co- 
mo los engañó á ellos. Y á la verdad esta mujer fué toda 
compuesta y amasada de embustes y marañas, como aquellos 
hipócritas á quienes maldijo Cristo Señor ISTuestro, comparán- 
dolos á los sepulcros ó mausoleos, en lo exterior blancos y lus- 
trosos, guarnecidos con listas de oro y otros esmaltes y labo- 
res superficiales, cuando en lo interior están atestados de hue- 
sos y podredumbres, ascos é inmundicia: Ve 'vóhis M;pocrite, 



—363— 
quia símiles estis sepulcris de albatíSj que aforis parembominibus 
speciosa, intus vero plena suntossihusmortuorumj & omnispurci- 
tia. 

Mas, como Dios no quiere la muerte del pecador sino que 
se convierta y viva, parece que tocó y alumbró á esta mujer, 
I>ara que después de tantas diligencias, moniciones y amena- 
zas del Santo Tribunal para reducirla al camino de la verdad, 
reconocimiento y penitencia de sus pecados, con menos fruto 
del que se deseaba; últimamente movida á lo que se puede 
creer eficazmente de !íf. S. volvió en sí, se reconoció y pidió 
audiencia en dos de Junio de mil seiscientos noventa y cuatro 
en que se consumó su causa. Dijo, pues, en la audiencia que 
se le dio, que por medio de este Santo Tribunal, á quien Dios 
da luz, se la ha dado Dios á ella, para detestar las doctrinas 
y proposiciones que ha escrito, porque ha llegado á entender 
que ha/ muchas heréticas, blasfemas é infamatorias, y que 
así pedia perdón, y que en ella no hubo engaño de su parte 
en cuanto á las visiones, porque las visiones y sueños se los 
referia á aquellas personas que podian aconsejarla, y ella fiar- 
se de ellas por su virtud y doctrina, y refiriéndoles todo lo 
que veia ó se le revelaba, no lo creia, dejándolo al juicio age- 
no; y que también ella no se determinó á escribir lo que escri- 
bió y dictó en sus cuadernos, sino que fué aconsejada para 
ello de una de las dichas personas que nombró, á quien daba 
cuenta de lo demás, y por ella proseguía escribiendo; y aun- 
que tal vez lo repugnó por decir que no era leída, ni sabia es- 
cribir bien, le respondió este su director que escribiese, que él 
le adivinaría lo que quería decir, y que así fué escribiendo la 
parte que en los cuadernos ^consta ser de su letra; y que ha- 
biéndole faltado dicho director, pasaron los escritos á otros de 
la misma calidad que la asistieron y escribían lo que ella les 
dictaba y comunicaba, y que ellos fueron los que se engaña- 
ron, porque ella no retuvo en su poder, ni volvía á verlospíi- 
peles, antes los quiso quemar y se lo prohibieron. Mas, dijo 
que cuando se le aparecía el Diablo lo procuraba atuyentar; 
y en cuanto á haber creído las revelaciones y visiones que tuvo, 
estaba como suspensa é indiferente, y de modo que no sabe 
explicarse, considerando que sus directores ó personas doctas 
á quienes consultaba, no le declaraban que aquello era malo, 
y ahora que se le había dicho por este Santo Tribunal que lo 
era, pide perdón á Dios IsTuestro Señor y á sus jueces y minis- 
tros, porque conoce haber estado engañada, y que lo que ha 
dicho es de corazón y no de miedo. 

Hasta aquí la causa de Angela Carranza, Beata de San 
Agustín, sumariamente relatada en el auto público, menos 
algunos reparos ó ponderaciones que se hacen á tan extaror- 



-^364— 
dinarios y monstruosos sucesos, ó por mejor decir ficciones, y 
en la sustancia y palabras suyas fielmente sacada de sus es- 
critos y cuadernos, y de lo que se delató y probó contra ella, 
aunque no todo por no ser posible sino antes un proceso infi- 
nito, y lo dicho baste para el conocimiento de esta rea y la 
gravedad de sus delitos á que se dio la sentencia que se sigue 
con los mismos términos ó palabras que la formó el Santo 
Tribunal. 

Fué condenada á que saliese en auto público de Fó en for- 
ma de penitente, vela verde en las manos, soga á la garganta 
y le fuese leida su sentencia con méritos, que abjurase de ve- 
bementi y estubiese reclusa en un monasterio ó recogimiento 
que se le señálase por tiempo y espacio de cuatro años, y que 
el primero ayune los Viernes, y confiese y comulgue las tres 
pascuas del año y las festividades de la Santísima Yírgen, y 
si quisiese confesar y comulgar cada mes, se le permite, y que 
no traiga hábito de beata, ni use del nombre de Angela de 
Dios, sino solo el que tiene por sus padres, y se le prohibió 
las penas que en sí reservó el Santo Tribunal, el trato y co- 
municación con persona alguna de revelaciones por escrito, 
ni de palabra, privándola de papel, tinta y plumas para escri- 
bir, y que las materias de su espíritu las comunique solo con 
los sacerdotes que el Tribunal le señalare. Y que por edictos 
públicos, en la forma acostumbrada, se recojan y prohiban en 
todo el distrito de esta Inquisición las cuentas, rosarios, cru- 
ces, medallas, campanillas, velas, cencerros, espadas, dagas, 
retratos, firmas, pañuelos, vendas mojadas en su sangre, mue- 
las, uñas y todas las demás cosas suyas, que como reliquias ó 
por devoción ó por otra causa que se guardan y retienen, y 
así mismo los traslados que hubiere en el todo ó en parte de 
sus escritos y cuadernos; y que los quinientos y cuarenta y 
tres cuadernos borradores y apuntamientos que escribió y 
dictó, que se aprendieron, se quemen juntamente con sus re- 
tratos, y que fuese desterrada de la corte de Madrid y ciudad 
de Córdova del Tucuman por diez años, cincuenta leguas en 
contorno, y que lo cumpla so pena de impenitente relapsa. 



Cktncluida la causa y oída la sentencia de la principal rea de este 
auto, se relataron las siguientes á seis reos, que reducidas ú 
suma ylen sustancia son: 

^ I. 
Juan Dávila y Mendoza, mestizo de 26 años, de ofiqlo al- 



—365— 
bañil, natural de Jauja y residente en esta ciudad de Lima, 
salió al auto en forma de penitente con corosa é insidias de 
casado dos veces, abjuró de levi y que saliese en público á la 
vergüenza, y desterrado de esta ciudad por seis años cincuen- 
ta leguas en contorno, y los dos primeros sirva con su oficio 
de albañil en el presidio del Callao en las obras de la Mages- 
tad. 

^ 11. 

Juan García Muñoz, español de edad de 48 años, de oficio 
arriero, natural de Oaylloma y vecino de Oochabamba, salió 
al auto en forma de penitente con corosa é insignias de casa> 
do dos veces, fué condenado á cien azotes por las calles públi- 
cas, desterrado por diez años de la villa de Oochabamba, y lo» 
cuatro primeros, que esté recluso en el Hospital de San Juan 
de Dios de la ciudad del Cuzco, donde sirva á los enfermos de 
suerte que merezca la comida, y no lo quebrante pena de 
cumplirlo doblado. 

^ III. 

Alonso de Medina, mestizo natural del pueblo de Vilcas- 
guaraan. Obispado de Ouamanga, y vecino de Pampas, de 
edad de cincuenta años, de ofició labrador, salió al auto en 
forma de penitente con corosa é insignias de casado dos ve- 
ces, abjuró de levi, y el dia siguiente se le dieron doscientos 
azotes por las calles públicas, y desterrado del pueblo de Pam- 
pas por diez años, y los cuatro primeros esté recluso en el 
Hospital de San Juan de Dios de la ciudad de Guamanga, 
donde sirva á los enfermos, de suerte que merezca la comida, 
y que no lo quebrante pena de cumplirlo doblado. 

§ IV. 

Benito de la Peña, natural de la ciudad del Cuzco y vecino 
del presidio de Valdivia, de edad de 32 años, salió al auto en 
forma de penitente con corosa ó insignias de casado dos ve- 
ces, abjuró de levi, y por la inducción de testigos falsos para 
contraer el segundo matrimonio, se le mandaron dar doscien- 
tos azotes por las calles públicas, y desterrado del presidio de 
Valdivia y que sirva cuatro años en uno de los hospitales de 
esta ciudad, el que le fuere señalado, de suerte que merezca 
la comida, y que no lo quebrante pena de cumplirlo doblado. 



—366. 



^ V. ■ 

José de Erivera, mestizo, natural de Santiago de Viñas en 
la provincia de Yauyos, de edad de 26 años, de oficio arriero, 
vecino de Valdivia, salió al auto en forma de penitente por 
testigo falso en la información que dio de viudo Benito de la 
Peña para contraer el segundo matrimonio en el presidio de 
Valdivia, teniendo viva su primer mujer, diéronsele doscien- 
tos azotes por las calles públicas, y desterrado de Valdivia 
por cuatro años cincuenta leguas en contorno. 

^ VI. 

Antonio Oataño, mestizo, natural del pueblo de San Geróni- 
mo del vallé de Jauja, vecino de Valdivia, de edad de 26 años, 
dé" oficio cerrajero, salió al auto en fornia dé penitente por tes- 
tigo falso en la información que dio de viudo Benito de Peña 
para contraer el segundo matrimonio en el presidió dé Valdivia, 
teniendo viva su primera mujer, diéronle doscientos azotes 
por las calles públicas, y desterrado de Valdivia por cuatro 
años cincuenta leguas en contorno. 

Leidas las causas con los méritos y sentencias de los reos 
fueron reconciliados, habiendo adjurado los que debieron por 
su sentencia; y así á dos horas después de medio dia, se oon- 
dujeron á la reclusión del Santo Oficio para dar cobro de sus 
personas con la última ejecución de lo que se les mandó en 
penitencia: solo se retuvo la beata en el convento de Santo 
Domingo para llevarse encubierta a media tarde á su prisión 
por el riesgo que corría, si fuese en público, la apedrease el 
vulgo y aun la llegasen á herir y matar, según estaban todos 
escandalizados y escandecidos contra ella por sus engaños, 
embustes y trapazas, con que tanto tiempo tuvo deslumbrada 
ó ciega gran parte de esta ciudad caución, y orden del Santo 
Tribunal, que el suceso acreditó de muy prudente, pues sa- 
cándola por puerta retirada, muy en secreto, y entrándola en 
una caleza cerrada con dos personas de toda autoridad. y res- 
peto, una religiosa y otra secular, sospechando ó brujuleando 
ir en la caleza la beata, se juntó instantáneamente una cua- 
drilla de muchachos que á pedradas tiraban á deshacer la ca- 
leza y matar á la rea, como lo decian á voces con los apodos 
ó dicterios que merecian sus delitos. Acudió guardia de sol- 
dados á defenderla y no bastó, sino que creció á mas y mas 
el batallón de pedreros de todas edades, que perseguían con 
sus tiros la caleza, sin que bastase sacar el rostro las dos per- 



—367— 
sonas de respeto que iban en ella, antes maltratando é hirien- 
do á la una repetidamente, de suerte que necesitó después de 
hacer cama y san^^rarle. Así llegó á la Inquisición la rea, de- 
fendida como se pudo y viva de milagro, porque hasta allí la 
siguió el vulgo furioso, aunque con la capa ó pretexto de ce- 
lo por vengar y castigar á la que á Dios, á su Madre Santísi- 
ma, y Santos del Cielo, tanto habia agraviado y ofendido, co- 
mo les manifestó su causa. 

Este suceso, pues, tan ruidoso y peligroso, dio la razón por 
que no fué sacada esta rea con los demás por las calles públi- 
cas, de las cárceles de la Inquisición á la iglesia de Santo Do- 
mingo, sino que antes de amanecer, dos horas, fué traída en 
caleza y acompañada al convento á esperar la hora que llega- 
ron los demás; y entonces salir como salió en público, y ocupó 
su lugar en las gradas, y ftié la primera que oyó su causa, que 
á traerse como todos en la procesión, hubiera no solo inquie- 
tado, sino concitado al vulgo á hacerle alguna vejación ó da- 
ño notable, que embarazase el fin para que era llevada al pú- 
blico teatro. 

Y por la misma razón y caución prudente del Santo Tribu- 
nal, se detuvo casi un mes dicha rea en su primera^ eárcel, 
aunque con mas desahogo por defenderle así la peísona y la 
vida de la plebe concitada, que en cualquiera otra parte le 
buscara y acometiera con furor y celo, aunque indiscreto. 
El cual desahogó la inocencia de los muchachos en los autos 
fingidos que hicieron por todos los barrios en diferentes días, 
sacando en procesión la estatua de esta mujer, pregonando 
sus errores y delitos, condenándola á azotes y al bracero que 
la daban, y últimamente quemaban. La cual acción ó repre- 
sentación duró muchos días, y estando, dispuso el Santo Tri- 
bunal el depósito ó reclusión de la rea en un beaterío, segura 
de todo riesgo y con las precauciones que para bien de su al- 
ma y salvación se podían desear, y mandó su sentencia. 



AUTO DE FE 

Que se celebró en la ciudad de Lima é iglesia de Santo 
Domingo, el Lunes Santo, a diez y seis de Marzo de 
mil seiscientos noventa y tres, cuya relación la escri- 
be el Doctor Don José del Hoyo, Salieron al teatro los 
reos siguientes, de cuyos méritos y sentencias se hace 
breve sumario. 



^1, 

Matías de Aibar, alias Don Pedro de Oaravajal Sotomayor, 
alias Don Pedro Matías de Salazar, alias Don Pedro ÍTavar- 
rete de Oaravajal, español, de edad de 30 años, de oficio cha- 
lan de muías, vecino de Castrovirreina y natural de Lima, sa- 
lió al auto en forma de penitente, con corosa é insignias de 
casado cinco veces, con mordaza por blasfemo, que invocó al 
Demonio, pidiéndole favor y ayuda, ofreciéndole el alma con 
repetidas blasfemias, haciendo irrisión del Santo Sacramento 
del orden, usando el traje sacerdotal y poniéndose á confesar, 
siendo secular y casado cinco veces; abjuró de vehementi, fué 
reprendido, advertido y conminado, y el dia siguiente se le 
dieron doscientos azotes por las calles públicas, y desterrado 
de Madrid y de Lima, y que sirva á su Magestad en el presi- 
dio de Valdivia por diez años, y cumplidos, el resto de su vi- 
da sirva en un hospital, el que le señalare el Santo Tribunal. 



—369— 



§ II. 

Angela de Olivitos y Esquivel, alias la Hermana Angela de 
Cristo, natural de Lima, española, de oficio costurera, de edad 
de 28 años, salió al auto en forma de penitente, con corosa de 
hipócrita embustera, afirmando proposiciones erróneas, siguien- 
do la secta de los alumbrados quietistas, estando ilusa y deján- 
dose engañar del Demonio por vanidad, y hecho muchas ce- 
remonias, arrobos, transportaciones y embustes no usados, fin- 
giendo revelaciones vistas de Dios IST. S., Angeles y Santos, 
revelando muchas cosas ocultas y procurando la tuviesen por 
santa, para que la regalasen y visitasen, j valiéndose de la 
santidad, que flngia para conseguir sus fines torpes y desho- 
nestos, hasta llegar á ijarir de un hombre, á quien engañó, y 
para dar mayor crédito ti sus engaños, comulgaba todos los 
dias, viviendo vida tan relajada; abjuró de levi y fué adverti- 
da, reprendida, y conminada y desengañada. Y que esté re- 
clusa en la parte y lugar que le pareciere al Tribunal, por 
tiempo de cinco años, y que no comulgue mas que una vez ca- 
da quince dias si quisiere el primer año, y que no trate, ni es- 
criba, ni hable con persona alguna de revelaciones; con aper- 
cebimiento, que si se le jorobare haber hablado de ellas se le 
castigará como á rea que no ha cumplido su sentencia. 

§ in. 

Juan de la Eosa Urquizu, mulato, natural de esta ciudad, es- 
clavo, de 20 años, de oficio sastre y espadero, salió al auto en 
forma de penitente, con corosa é insignias de blasfemo y mor- 
daza por haber prorrumpido en excecrables blasfemias contra 
nuestro padre Adán y Eva; y empeñándose en ellas, dijo tan 
horrendas y no imaginables blasfemias contra Dios íí". S. y su 
Santísima Madre, que no se expresan por no escandalizar los 
piadosos y católicos oidos de los fieles; abjuró de levi, fué re- 
prendido, advertido y conminado, y se le dieron cien azotes por 
las calles públicas el día siguiente, y que por tiempo de dos 
años sirva en uno de los hospitales ó conventos de esta ciudad. 

§ lY. 

Nicolás Benito Oampuzano, alias Feliz de Campos Oampu- 
zano, natural del pueblo de Santiago de los Chombos, provin- 

TOM. VII. .- LlTEEATÜRA — 47 



—370— 
cia de Jauja, vecino del pueblo de Guarí, provincia de Oon- 
chucos, salió al auto con cerosa é insignias de casado dos ve- 
ces, y confesó haberse casado segunda vez, por haberle dicho 
un hombre, que pasados siete años del primer matrimonio, se 
pbdia casar con otra mujer, como lo ejecutó, teniendo viva la 
primera; abjuró de levi, y el dia siguiente salió por las calles 
públicas á la vergüenza, desnudo de medio cuerpo arriba, y 
fué desterrado de esta ciudad, y villa de Madrid y provincia 
de Jauja y Oonchucos por cinco años, y los dos de ellos sirva 
á su Magestad en el presidio ele Valdivia, y en el ínter que 
haya embarcación, esté en la cárcel de corte, y que no lo que- 
brante, pena de cumplirlo doblado. 

^ V. 

María Eosa de Massa, alias María Josefa de Campos, y por 
otro nombre María Manteca, natural de Huánuco, de edad de 
20 años, salió al auto en forma de penitente, con corosa é in- 
signias de casada dos veces; abjuró de levi, y que por seis 
años sea reclusa en uno de los conventos ú hospitales de mu- 
jeres de esta ciudad, donde esté asegurada para que no haga 
fuga, y que no lo quebrante, pena de cumplirlo doblado. 

§ VI. 

Don Antonio Fernandez Velarde, español, natural de la vi- 
lla de Torre! aguna, arzobispado de Burgos, de edad de 32 
años, soldado y vecino de la Concepción de Chile, salió al au- 
to en forma de penitente, con corosa é insignias de casado 
dos veces; abjuró de levi, y fué desterrado de esta ciudad y 
villa de Madrid y de la Concepción de Chile, y que sirva á su 
Magestad dos años en un presidio, á arbitrio del Tribunal, y 
multado en doscientos pesos (que no tuvo) para sus gastos, y 
que no lo quebrante, pena de cumplirlo doblado. 

§ VIL 

Pedro Martin de Oreyana y Alarcou, español de Lima, de 
edad de treita y cinco años, vecino de la ciudad de Puerto 
viejo, de oficio pulpero, salió al auto en forma de penitente, 
con corosa é insignias de casado dos veces; abjuró de levi, y 
el dia siguiente salió por las calles públicas á la vergüenza, 
desnudo de medio cuerpo arriba, y faé desterrado de esta ciu- 
dad y villa de Madrid, y villa de Puerto viejo por seis años, 



—Sil- 
los cuales cumpla en el presidio de Valdi^yia, y que no lo que- 
brante, pena de cumplirlo doblado. 

§ VIH. 

Francisca Andrea de Benavides, alias Pancha Tobar, mula- 
ta libre, natiu'al de Lima, de mas de sesenta años de edad, de 
oficio cocinera, salió al auto en forma de penitente, con corosa 
é insignias de embustera superticiosa, por haber cometido mu- ' 
chos y diversos sortilegios, y haber sido relapsa superticiosa, 
y hecho muchos y diversos conjuros con la coca, dando y ofre- 
ciendo remedios para que las mujeres tengan ventura y dicha 
con los hombres, en orden á sus torpezas, y los pulperos ga- 
nancias en sus tratos, como lo ejecutó varias y repetidas ve- 
ces, buscándola y consultándola muchas moznelas perdidas; 
abjuró de levi, fué reprendida, advertida y conminada, y el 
dia siguiente le dieron doscientos azotes por las calles públi- 
cas, y que fuese reclusa perpetuamente en el presidio de Val- 
divia, donde sirva por toda su vida á los enfermos. 

§ IX. 

María Castro Barretoy ISTavarrete, zamba libre, natural de 
Guayaquil, vecina del puerto del Callao, de edad de 36 años, 
de oficio cocinera y vender nieve, salió al auto en forma de 
penitente, con insignias de hechicera, siendo superticiosa, te- 
niendo pacto con el Demonio, y sacrilega heretical, invocán- 
dole j llamándole con los conjuros repetidos que obró y usó 
con el fin y motivo de que algunas mujeres fuesen queridas, 
buscadas y regaladas de sus amigos, correspondiendo muchas 
veces el Demonio á las señas ó señales que pedia para asegu- 
rar el efecto, y otras veces usaba con el mismo fin otros con- 
juros, mascando coca, haciendo varias y diversas ceremonias, 
y hablando con ella decia: mama coca, mama querida, linda 
mia yo no te tomo por vicio, ni por hacer mal á nadie, sino 
por que me des suerte y ventura, y te conjuro por el Diablo 
de los escribanos, i)or el Diablo de los ropavejeros, por el de 
los mercaderes, y por el Diablo de las buenas noches, por el 
de los sombrereros, por el de los plateros, por el de los pulpe- 
ros, por el de los sastres, por el de los bodegueros, por el de 
los carpinteros, por el de los albañiles, por el Diablo de Poto- 
sí, por el de Huancavelica, por los Diablos de Trujillo, por el 
Diablo de las pecadoras, por el Diablo de los presos de la cár- 
cel, por el de las gallineras, por el de los herreros, por el de 
las regatonas, por el de los marineros, y por el Diablo cojue- 



—372— 
lo, y por todos estos Diablos te pido, coca mia, (y aquí decía 
una excecrable blasfemia heretical contra Cristo IsTuestro Se- 
ñor) traigas arrodillado á los pies de la mujer por quien ha- 
cia el conjuro, su amigo que solicitaba; y luego proseguía, que 
así se ejecutase por aquella alma mas aburrida y desesx)erada, 
que anda de huaca en huaca, de cerro en cerro; y que así vi- 
niese el galán en busca de la dama con los ojos vendados y 
las manos abiertas, dándole cuanto tuviere, y muriéndose por 
ella; y á este conjuro y á otros que fabricó, y en forma de leta- 
nía y oración invocaba á los Demonios, y que repetía y ense- 
ñaba á diferentes personas, mascando la coca con diferentes 
ingredientes, en orden á estos malos fines, decía, hacia y acon- 
sejaba cosas tan torpes y asquerosas, que se omiten, no con- 
tentándose con ser mala para sí, sino haciéndose maestra y 
dogmatízadora de tan malas artes, con ruina espiritual de mu- 
chas personas, y con vehemente sospechas de haber muerto y 
privado de juicio algunas personas con sus maleficios y en- 
cantos, etc.; abjuró de levi, fué reprendida, advertida y con- 
minada, y el día siguiente se le dieron doscientos azotes por 
las calles públicas, y que fuese desterrada de esta ciudad y 
villa de Madrid, y puerto del Callao por tiempo de veinte años, 
los cuales sirva en el presidio de Valdivia, donde el Comisa- 
rio de la Inquisición esté á la mira como procede, y cumplido, 
no salga sin licencia expresa del Santo Tribunal. 



RELAOIOK 

Del auto particular de fe que se celebró en esta regia 
ciudad de Lima, corte del reino del Perú, en once de 
Noviembre del año de mil setecientos y treinta y siete, 
cuya relación la escribe Don Pedro José Bermudez de 
la Torre y Solier, Decano en ambos derechos, Alguacil 
Mayor de la Real Audiencia y Consultor del Santo 
Oficio de la Inquisición en estos reinos. 

Blasón heroico es de la- justicia repetir con ajustada y fiel 
correspondencia la igualdad de las penas proporcionadas á la 
semejanza de las culpas, teniendo siempre á la vista la obli- 
l^acion de castigar los delitos para satisfacer á los agravios, y 
dejar provechosos los ejemplos; pues, como advierte el sen- 
tencioso Lirico, si la culpa no quedase castigada, no sirviera 
la queja repetida. Y con igual discreción y elegancia cantó un 
cisne de Astrea que, después de dorar las espumas del delicio- 
so Tormes, ilustró las riberas de nuestro claro Riraac, habien- 
do celebrado el acierto de continuarse la severidad de los cas- 
tigos en la repetición de los excesos, que los crueles monstruos 
que introducen horror con la amenaza es justo que no vaguen 
sin padecer la merecida pena. 

En atención á estos rectos dictámenes determinó la justifi- 
cada providencia del Santo Tribunal de la Inquisición de este 
reino, que en el mismo año de 1737, en que se imprimió la re- 
lación del auto público de fé celebrado en el antecedente de 
1736, se repitiese otro particular el dia 11 de Jüíoviembre en la 



—374— 
iglesia del convento grande del Eosario del Orden de Predi- 
cadores, en cuyo espacioso ámbito se erigió capaz teatro au- 
torizado del magnífico aspecto del mismo Sacro Tribunal, y 
se formó en el plauo de la capilla de ííuestra Señora del Eo- 
sario sobre eminentes gradas portátil. Tribuna cercada de 
curiosas celosías para que en ella asistiese sin las formalida- 
des de la publicidad el Excmo, Señor Yirey, á cuya entrada 
se siguió con veloz prontitud el principio de la función, su- 
biendo al sublime sujeto con la insignia de Calificador del 
Santo Oficio, el M. E. P. M. Fray José del Castillo y Bolívar, 
del Orden del Seráfico Padre San Francisco, Lector jubilado, 
Doctor en Sagrada Teología y Catedrático de Prima, de la del 
sutil Doctor Escoto en la Eeal Universidad de San Marcos de 
esta ciudad, Examinador Sinodal de este Arzobispado y Pa- 
dre de la provincia de los Doce Apóstoles de esteEeino, cuyo 
elevado ingenio y vigilante estudio, esmaltado de dujce, ame- 
na, hermosa y sagrada elocuencia, le acreditan universal 
Alaestro en todas letras, manifestando que le confiesan dueño, 
así las que en el pulpito j)«rsuaden, como las que en la cáte- 
dra resuelven. Leyó, pues, con agradable voz en aquel supe- 
rior lugar el juramento del pueblo, siendo este el mismo que 
se escribió en la relación del auto antecedente, y después la 
Constitución de San Pió Quinto, á que precede el auto de in- 
timación expedido por el Santo Tribunal; que uno y otro son 
del tenor y contexto siguiente: 

Nos los inquisidores contra la herética pravedad y apostasía en 
la. ciudad y Arzobispado de los Reyes, con los Obispados de Quiio^ 
del Guzeo y Guamanga, ArzoMspado de los Glia/rcas, y Rio de la 
Plata, y Obispados del Tuciiman, Concepción y Santiago de Chi- 
le, Paraguay, Arequipa y Trujillo, Santa Cruz de la Sierra, la 
Paz, y en todos los Reinos, Estados y Señoríos de las provincias 
del Perú, su Yireinato, gobernación y distrito de las Audiencias 
Reales, que en las diclias ciudades, reinos y provincias residen, 
por autoridad apostólica y ordinaria, etc. 

Hacemos saher al muy Excelente 8r. Yirey y Capitán General, 
de dichos reinos y provincias, y á los reverendísimos Señor-es. Ar- 
zobispos y Obispos de ellas, y á los muy ilustres Señores Presi- 
sidentes y Oidores de las Audiencias 'Reales, y á los mu^y magní- 
ficos Señores Corregidores, Alcaldes Mayores y Ordinarios de to- 
das las ciudades, villas y lugares délos dichos reinos y provincias, 
y d todos los vecinos y moradores estantes y habitantes de las di- 
chas ciudades, villas y lugares, y á cada uno y á cualquiera de 
ellos, á quien lo desuso toca y atañe, en cualquiera manera: como 
N. M. Santo Padre San Pió Y de felice recordación, con €l celo 
que tnvo al servicio de Dios Nuestro Soñor,. y aumento y fionser- 



—375— 
vaoion de nuestra Santa Fé Católica y Religión Cristiana^ con 
acuerdo de los reverendísimos Cardenales sus hermanos, estableció 
Mna Constitución en favor del Santo Oficio, Oficiales y Ministros 
de él; su tenor de la cual en nuestro vulgar castellano es el si- 
guiente: 

CONSTITUOIOI^ 

De nuestro muy Santo Padee Papa Pío V contra los que 

OFENDEN EL ESTADO, NEGOCIOS Y PERSONAS DEL SaNTO 

Oficio de la Inquisición contra la herética prave- 
dad. 

" Si cada di a con diligencia tenemos cuidado de amparar 
" Jos Ministros de la Iglesia, los cuales ISTuestro Señor Dios 
'' nos ha encomendado, y ííos los habernos, recibido debajo de 
" nuestra fé y amparo; cuanto mayor cuidado y solicitud nos 
" es necesario poner en los que se ocupan en el Santo Oficio 
" de la Inquision contra la herética pravedad, para que, sien- 
" do libres de todo peligro debajo del amparo de la inviolable 
" autoridad de ííuestra Sede Apostólica, pongan en ejecución 
" cualesquiera cosas tocantes á su oficio, para exaltación de la 
" fé católica? Así que como cada dia se aumente mas la mul- 
" titud de hereges, que por todas vi as y artes procuran des- 
" truir el Santo Oficio, y molestar y ofender á los Ministros 
" de él, nos ha traido la necesidad á tal término, que nos es 
" necesario reprimir tan maldito y nefario atrevimiento con 
"cruel azote de castigo. Por tanto, con consentimiento y 
" acuerdo de los Cardenales nuestros hermanos, establecemos 
" y mandamos, por esta general Constitución, que cualquiera 
" persona, ahora sea particular, ó privada, ó ciudad, ó pueblo, 
" ó señor, conde, marques, ó duque, ó de otro cualquiera mas 
" alto, y mejor título, que matare, ó hiriere, ó violentamente 
" tocare, y ofendiere,© con amenazas, conminaciones, y temo- 
" res, ó en otra cualquiera manera, impidiere á cualquiera de 
"los Inquisidores, ó sus Oficiales, Fiscales, Promotores, jSTo- 
*' tarios, ó á otros cualesquiera Ministros del Santo Oficio de 
"la Inquisición, ó á los Obispos, que ejercitan el tal oficio en 
" sus Obispados, ó provincias, ó al acusador, denunciador ó 
" testigo, traido ó llamado, como quiera que sea, para fé y 
" testimonio de la tal causa; y el que combatiere, ó acometie- 
" re, quemare, ó saqueare las iglesias, casas, ú otra cualquie- 
" ra cosa pública ó privada del Santo Oficio, ó cualquiera que 
" quemare, hurtare, ó llevare cualesquiera libros, ó procesos, 
" protocolos, escrituras, trasuntos, ú otros cualesquiera instru- 
" mentos, ó privilegios, donde quiera que estén puestos, ó 



—376— 
" cualquiera que llevare las tales escrituras, ó alguna de ellas, 
" de tal íuego saco, ó robo, en cualquiera manera, ó cualquie- 
" ra persona que se hallare en tal combate, fuego, ó saco, 
" aunque esté sin armas, ó fuere causa, dando consejo, favor 
" y ayuda, en cualquiera manera que sea, de combatir, sa- 
" quear, ó quemar las dichas cosas tocantes y pertenecientes 
" al Santo Oficio; en cualquiera manera que sea, ó prohibiere, 
" que algunas cosas, ó personas del Santo Oficio,' no sean guar- 
" dadas, ó defendidas; y cualquiera persona que quebrantare 
" cárcel pública, ó particular, ó sacare y echare fuera de la tal 
" cárcel algún preso, ó prohibiere, que no le prendan, ó le re- 
" ceptare, ó encubriere, ó diere, ó mandare, que le den facul- 
" tad y ayuda ó favor, para huir y ausentarse; ó el que, para 
" hacer y cometer alguna de las dichas cosas, ó parte de ellas, 
" hiciere junta ó cuadrilla, ó apercibiere y previniere á algu- 
" ñas personas, ó de otra cualquiera manera en cualquiera co- 
" sa de las sobre dichas de industria, diere ayuda, consejo, ó 
" favor, piíblica ó secretamente, aunque ninguno sea muerto, 
'' ni herido, ni sacado, ó echado, ni librado de tal cárcel; y 
" aunque ninguna cosa sea combatida, quebrantada, quema- 
" da, ni saqueada; finalmente, aunque ningún daño en efecto 
" se haya seguido, con todo esto el tal delincuente sea exco- 
" mulgado y anatematizado, y sea reo lese mayestatis, y quede 
" privado de cualquiera señorío, dignidad, honra, feudo, y de 
" todo otro, cualquiera beneficio temporal ó perpetuo; y que el 
"juez lo castigue con aquellas penas, que por Constituciones 
" legítimas son dadas á los condenados por el primer capítulo 
" de la dicha ley; quedando aplicados todos sus bienes y ha- 
" cieuda al Fisco, así como también está constituido por de- 
" rechos y sanciones canónicas contra los herejes condena- 
" dos; y los hijps de los tales delincuentes queden y sean su- 
" jetos á la infamia de sus padres, y del todo queden sin parte 
" de toda y cualquiera herencia, sucesión, donación, manda 
" de parientes ó extraños,ni tengan ningunas dignidades; y 
" ninguno pueda tener disculpa algnna, ni poner ni pretender 
" algún color ó causa, para que sea creido no haber cometido 
" tan gran delito en menosprecio y odio del Santo Oficio, si 
*' no mostrare por claras y uianifiestas probanzas haber hecho 
" lo contrario. Y lo que sobre los susodichos delincuentes y 
" sus hijos hemos estatuido y mandado, eso mismo queremos 
" y ordenamos que se entienda y ejecute en los clérigos y 
" presbíteros seculares y regulares, de cualquiera Orden que 
" sean, aunque sean exentos, y en los Obispos y otras perso- 
" ñas de mas dignidad, no obstante cualquiera privilegio, que 
" cualquiera persona tenga; de manera que los tales por auto- 
" ridad de las presentes Letras, siendo privados de sus benefi- 



—377— 
" cios y (le todos los Oficios Eclesiásticos, sean degradados por 
" Juez Eclesiástico, como heredes; y asi raidas sus órdenes, 
" sean entrenzados al Juez y brazo sepí^lar, y como legos, sean 
" sujetos á las sobredichas pcujis. Pero queremos, que las 
" causas de los prelados sean reservadas á Nos, ó á nuestros 
" sucesores, para que inquirido y examinado su negocio, pro- 
'' cedamos contra ellos para deponerlos y darles las sobredi- 
" chas penas, conforme y como lo quiere la atrocidad de su de- 
" lito. Y cualesquiera que procuraren pedir perdón para los 
" tales; ó interceder de cualquiera otra manera por ellos, se- 
" pan que han incurrido ijjsofacto en las mismas penas que 
'' las sagradas constituciones ponen contra los favorecedores y 
" encubridores de hereges. Pero si algunos, siendo eu mucho 
" ó en poco culpados en los tales delitos, movidos ó por celo 
" de la Religión cristiana, ó por arreijeutimiento de su pecado, 
'' descubrieren su delito, antes que sea declarado ó denuncia- 
" do, sea libre de el tal castigo; pero en lo que toca á todas y 
" á cualesquiera absoluciones de los tales delitos y las habili- 
" taciones y restituciones de fama y honra, deseamos quede 
" aqui adelante se tenga y guarde en esta forma. Que nues- 
" tros sucesores no concedan ningunas, si no fuere después de 
" haber pasado por lo menos seis meses de sus pontificados, y 
" habiendo sido primero sus peticiones verificadas y conoci- 
" das por verdaderas por el Supremo Oficio üe la Inquisición. 
" Y asi estarvimos y ordenamos, que todas y cualesquiera ab- 
" soluciones, habilitaciones y restituciones de esta manera, 
" que de aqui adelante se hicieren no aprovechen á nadie, si 
" primero no fueren verificados sus ruegos y peticiones. Y 
" queremos y mandamos que esta nuestra constitución por 
" ninguna via ni parte sea derogada, sino siendo todo el tenor 
" de esta nuestra Constitución inserto en la tal revocación, 
" palabra por palabra. Y mas queremos, que la tal gracia y 
" revocación sea hecha por cierta ciencia del Eomano Pontífl- 
" ce, y sellada con su propia mano: y si aconteciere que por 
" liviana causa se hiciere la tal revocación y derogación, que- 
" remos que las tales derogaciones y revocaciones no tengan 
" ninguna fuerza ni valor. ítem mandamos, que todos y cua- 
' lesquiera Patriarcas, Primados, Arzobispos, Obispos y los 
" demás Prelados de las Iglesias, constituidos por todo el Or- 
" be, procuren por sí propios ó por otras personas, publicar so- 
" leinnemente en sus Provincias, Ciudades y Obispados esta 
" isuestra Constitución, ó el traslado de ella, y cuanto en sí 
" fuere, hacerlas guardar, apremiando y compeliendo á cua- 
'' lesquiera contradictores por censaras y penas eclesiásticas, 
" pospuesta toda apelación; agravando las censuras y penas, 
Tomo vil Literatura — 48. 



—378 
" cuantas veces bien visto les fuere; invocando para ello si 
" fuere menester, el auxilio del brazo seglar: no obstante cua- 
" lesquiera Constituciones, Ordenaciones Apostólicas y cua- 
" lesquiera cosas que parecieren ser contrarias. Y queremos, 
" que los traslados de estas nuestras Letras sean impresos y 
" publicados y sellados por mano del Notario público ó con el 
" sello de otro cualquiera de la Curia Eclesiástica ó de algún 
" Prelado: y los tales traslados queremos, que en cualquier 
" parte y lugar que fueren publicados, hagan tan entera fé y 
" testimonio, como si el propio original faera leido y publica- 
" do. ítem rogamos y amonestamos á todos los Príncipes de 
" todo el Orbe, á los cuales es permitida la potestad del gladio 
" seglar para venganza de los malos, y les pedimos, en virtud 
"déla Santa Fé Católica, que prometieron guardar, que de- 
" fiendan y pongan todo su poderío en dar ayuda y socorro á 
" los dichos Ministros en la punición y castigo de los dichos 
" delitos después de la sentencia de la Iglesia, de manera que 
" los tales Ministros con el precidio y amparo de ellos, feliz- 
" mente ejecuten el cargo de tan grande Oficio para gloria del 
" Eterno Dios, y aumento de la Religión Cristiana; porque asi 
" recibirán el incomparable inmenso premio, que tiene apare- 
" jado en la compañía de la eterna beatitud, para los que de- 
" tienden nuestra Santa Fé Católica. Y mandamos, que á nin- 
" guno sea lícito rasgar ó contradecir con atrevimiento teme- 
" rario esta escritura de nuestra Sanción, Legación, Estatuto, 
" Jusion, Ostentación y Voluntad. Y si alguno presumiere ó 
" intentare lo contrario, sepa, que ha incurrido en la indigna- 
'' cion de Dios todo poderoso, y de los Bienaventurados San 
" Pedro y San Pablo. Dada en Eoma en San Pedro, á primero 
" dia del mes de Abril del año de la Encarnación del Señor, 
" mil quinientos y sesenta y nueve en el año cuarto de nues- 
" tro Pontificado. 

For ende exhortamos y requerimos al diclio señor Tirey, y se- 
ñores A'rsoMs])osy Obispos , y señores Presidentes y Oidores de 
las dichas Audiencias Reales, y á vos las dichas personas, y á 
cada una de vos, mandamos en virtud de santa obediencia, que 
guardéis y cumpláis y hagáis guardar y cumplir la dicha Cons- 
titución, y denunciéis y hagáis denunciar ante Nos, ó ante niies- 
tros Comisarios; lo que supieredes, 6 hubieredes oido decir cerca 
de lo en ella declarado: y contra el tenor y forma de ella no vais, 
ni paséis, ni consintáis ir, ni pasar, solas penas en la dicha Cons- 
titución contenidas. JE n testimonio de lo cual, dimos la presente 
firmada de nuestros nomhres, sellada, con el sello del Santo Oficio, 
y refrendada del Secretario del ¡Secreto de él. Dada en la Inqui- 
sición de los Reyes del Perú en diez y nueve de Octubre de mil se- 
tecientos y treinta y siete años. 



—379— 

Doctor D. Cristóbal Sánchez Calderón. Licenciado D. Die- 
go de Unda. For mandado del Santo Oficio de la Inquisición, 
D. José Toribio Eoman de Aulestia. 

Habiéndose acabado la lectura de la Constitución y auto 
que se han referido, empezó la de las causas de los reos y sus 
sentencias, que fueron leidas por los Secretarios del vSocreto, 
y por otros Ministros del Santo Tribunal; y ahora reducidas 
á mas breve compendio, se refieren en la forma siguiente: 

I. 

ISTicolasade Cuadros, alias de Mancilla, mestiza, natural del 
pueblo de Guasta en la Provincia de Cajatambo de este Ar- 
zobispado, residente en esta ciudad de Lima, de edad, al pare- 
cer de cincuenta años, de oficio costurera y de estado soltera. 
Salió al auto en forma de penitente con Sambenito de media 
aspa, coroza de supersticiosa, soga gruesa al cuello y vela ver- 
de en las manos, por delito de superstición, maleficio y sorti- 
legio, pacto expreso y repetidas invocaciones del Demonio 
para tratos ilícitos y otros hechos, que la constituian en vehe- 
mente sospecha heretical. Fué sentenciada á que saliese al 
Auto en la forma expresada y que, leida su sentencia con mé- 
ritos, abjurarse de vehementi, fuese absuelta ad cautelam, gra- 
vemente advertida, reprehendida y comminada, reclusa por 
tiempo de diez años á servir en el Beaterío de Nuestra Seño- 
ra de Copacabana, de Indias doncellas, consagradas á Dios 
con ejercicios de ejemplar virtud, y asi mismo á que en el 
tiempo referido cumpliese otras penitencias saludables y edi- 
ficativas, y el dia siguiente al Auto le fuesen dados doscien- 
tos azotes por las calles públicas y acostumbradas de esta 
ciudad; y se declaró haber incurrido en perdimiento de la mi- 
tad de sus bienes aplicados en la forma ordinaria; y que todo 
lo expresado se ejecutase sin embargo de suplicación, y con 
la impuesta pena de ser declarada por impenitente relapsa. 

n. 

María de Silva, zamba esclava, natural de la ciudad de San- 
tiago del reino de Chile, de edad de cincuenta años, de oficio 
cocinera y de estado casada. Salió al Auto en la forma que la 
rea antecedente, por iguales delitos de supersticiones, sortile- 
gios y maleficios amatorios j hostiles, ejecutados en fuerza 
de expreso pacto con el Demonio, á quien para estos perni- 
ciosos efectos invocaba. Fue sentenciada a que saliese en el 
modo y aspecto referido, y que, leida su sentencia con méri- 
tos, abjurarse (Ze veliementi, fuese absuelta ad cautelam, dester- 



—380— 
rada al presidio de Valdivia, por tiempo de diez años, en que 
actuase y cumpliese otras espirituales penitencias, y que el 
día siguiente al Auto se le diesen doscientos azotes: y se de- 
claró haber incurrido en perdimiento de la mitad de su pecu- 
lio: todo lo cual se ejecutase sin embargo de suplicación, y 
con la pena de ser declarada por impenitente relapsa. 

III. 

Silvestra Molero, alias la china Silvestra, cuarterona de mu- 
lato, natural de esta ciudad, de edad de veinte y siete años, 
de estado casada y de ejercicio costurera. Salió al Auto en la 
forma que las antecedentes, i)or continuados sortilogios y ex- 
preso pacto con el Demonio para efecto de ejecutar varios 
maleficios amatorios y hostiles, enseñándolos á otras mujeres, 
y recibiendo de un cómplice en iguales delitos diferentes es- 
pecies para los usos y hechos referidos, y para el continuo gas- 
to de otras supersticiones, cuya expresión se omite, porque 
hacerla de toda la historia de esta rea, fuera hablar en la Chi- 
na, que en parecidas sombras de engaño y ceguedad, con asis- 
tencia y dirección del mencionado cómplice, dio adoración y 
culto al tenebroso ídolo y rindió vasallaje al feroz Tártaro, 
constituyéndose por tan bárbara acción en vehemente, sospe- 
chosa, heretical. Fué condenada á que saliese como las prime- 
ras, y que, leyéndose su sentencia con méritos, abjurase de 
vehementi, faese absuelta ad cautelam, y desterrada por tiem- 
po de ocho años á la ciudad de Guayaquil, donde cumpliese 
otras penitencias instructivas y saludables, y que el dia si- 
guiente al Auto se le diesen doscientos azotes por las calles 
públicas y acostumbradas de esta ciudad; y se declaró haber 
incurrido en perdimiento de la mitad de sus bienes, aplicados 
en la forma ordinaria á la cámara y fisco de Su Magestad, y en 
su nombre al Eeceptor general del Santo Oficio; y asi mismo 
se mandó que todo lo expresado se cumpliese y ejecutase sin 
embargo de suplicación, y con la pena referida de ser declara- 
da por impenitente relapsa. 

lY. 

Catalina de Cifuentes, alias Bohorques, meztiza, natural de 
esta ciudad, de edad de diez y ocho años, de estado soltera y 
de ejercicio lavandera. Salió con las mismas insignias que las 
otras por los delitos de superstición, sacrilegio y blasfemia he- 
retical, tedio y aborrecimiento á Dios ÍTuestro Señor y á lá 
Santísima Virgen, dando x)or causa y principio de su cegue- 
dad haber nacido tuerta de un ojo, y que por vengarse de Dios 



—381 - 
que la habia eriado con aquel defecto, y sin él á una compe- 
tidora suya; deseaba que todos le ofendiesen faltando al cum- 
plimiento de su Santa Ley, como ella lo ejecutaba haciendo 
confesiones sacrilegas á fin de escusarle á su Divina Majes- 
tad el gozo que tuviera de su salvación; reflexiones diabólicas, 
por cuya horrible atrocidad que la hacia gravemente sospe- 
chosa en la Fe, fué seutenciada á que saliese al Auto en la 
forma referida, abjurase de vehementi, fuese absuelta ad cau- 
telam, y reclusa por tiempo de dos años en un recogimiento, 
donde cumpliese otras señaladas penitencias, y fuese instrui- 
da en los Misterios de nuestra Santa Fó Católica, y que el dia 
siguiente se le diesen doscientos azotes; todo lo cual se ejecu- 
tase sin embargo de suplicación, y con pena de ser declarada 
por impenitente relapsa: y por justos motivos se le relevó de la 
de azotes que le habia sido impuesta; y se declaró haber in- 
currido en perdimiento de la mitad de sus bienes, aplicados 
en la f orín a ordinaria. 

V. 

María Antonia de Suazo, negra esclava, criolla de esta ciu- 
dad, de edad de veinte años y de estado soltera. Salió en la 
forma que las primeras y antecedentes reas, i)or haberlo sido 
de las mismas culpas de superstición, sortilegio, maleficio y 
expreso pacto con el Demonio; y por ellas fué sentenciada á 
que saliese como las demás, y que, leyéndole su sentencia con 
méritos, abjurase de vehe^nenti, fuese absuelta ad oautelam, 
gravemente advsrtida, reprehendida y conminada, desterra- 
da por tiempo de cinco años al valle de la lí^asca, y en jíerdi- 
miento de la mitad de su peculio, que se aplicase en la forma 
ordinaria, y que el dia siguiente al Auto se le diesen doscien- 
tos azotes i)or las calles públicas y acostumbradas de esta ciu- 
dad, y todo lo expresado se ejecutase sin embargo de supli- 
cación, y con la impuesta pena de ser declarada por impeni- 
tente relapsa. 

VI. 

Feliciano Canelas, alias Ayanque, cuarterón de mulato, na- 
tural y vecino de esta ciudad, de condición libre, de estado 
viudo, de oficio tintorero y de edad de sesenta y tres años; es- 
pacio y tiempo, que intituló el Príncipe de los poetas líricos 
dé España: 

Climatérico lustro de la vida, 

JEn cuya presurosa, fatigada carrera 

Todo mal afirmado pié es caída, 

Toda fácil caida es precipicio. 



—382— 

Pero la torpe ceguedad de este reo la pasaba con ímpetu 
violento corriendo mas fatal peligro, como cantaba el mismo 
Cisne del undoso Betis. 

En seguir sombras, y cibrazar engaños; pues, habiendo sido 
otras dos veces penitenciado por este mismo Santo Tribunal 
volvió 6' continuar en los graves delitos de superstición, pac- 
to y maleficio, en cuyo arte diabólico se tenia por Maestro, 
ejecutando varios hechos inductivos de vehemente sospecha 
heretical; y en atención á ella fue sentenciado a que saliese á 
este Auto en forma de penitente con Sambenito de media as- 
X)a, coroza de sortilegio, soga gruesa y vela verde, y que des- 
pués de leida su sentencia con méritos, abjurarse de veliementi, 
fuese absuelto ad cautelam, y recluso por tiempo de diez años 
en el hospital del Eefugio de Incurables de esta ciudad, don- 
de fuese obligado á cumplir otras espirituales penitencias, y á 
instruirse en los Misterios de laFé, y que al siguiente dia se le 
diesen por las calles públicas y acostumbradas doscientos azo- 
tes, de cuya pena se le relevó por justos motivos, declarando 
haber incurrido en la del perdimiento de la mitad de sus bie- 
nes, y (en virtud de la nueva abjuración) a que cumpliese to- 
das las impuestas, ó fuese declarado i)or impenitente relapso 
en los delitos á que no pudieron dar color los tintes de que 
usaba en su antiguo y público ejercicio. 

YII. 

José Calvo, alias el Chico, negro esclavo, natural del puer- 
to del Callao, de estado soltero, de edad de mas de cincuenta 
años y de ejercicio carretonero. Salió al Auto en la forma que 
el reo antecedente, por ser tan parecidas las culpas de uno y 
otro, que, dejándolos ellas semejantes al carretón que el pre- 
sente penitenciado conducía, y arrastrándolos por lo que los 
tiraban, se hacian siempre a la carga de cuanto en sus delitos 
era gravedad, pero nunca se hallaban cargados de razón, cau- 
sando su defecto que fuesen de vacio. Ambos por semejantes, 
eran amigos; pero aun corriendo bien, andaban mal, y asi vi- 
nieron á parar en que este como el otro fue sentenciado por 
sus sortilegios, supersticiones, maleficios y expreso pacto con 
el Demonio, á quien, acompañado de otra cómplice, dio va- 
rias veces culto y adoración, á que abjurase de veliement% fue- 
se absuelto ad caatelam, gravemente advertido, reprehendido 
y conminado, y después desterrado por tiempo de diez años á 
la isla vecina al puerto del Callao á cortar piedra, sirviendo al 
Eey Nuestro Señor á ración y sin sueldo: y porque entre ans 
penas no padeciese la de haber perdido en el tiempo de su 
trabajosa ociosidad el azote de que usaba al tirar el carretón, 



—383— 
se le dieron doscientos por mano del verdugo el dia siguiente 
al Auto por las calles públicas por donde le tiraba, y se decla- 
ró en su sentencia (en que se le mandaron imponer otras pe- 
nitencias saludables) haber incurrido en perdimiento de la 
mitad de su peculio, que se mandó aplicar en la forma ordina- 
ria, y que todo lo referido se ejecutase con las expresiones 
contenidas en la relación sumaria de la causa del antece- 
dente. 

YIII. 

Juan Bautista Yera, alias de Villavicencio: alias Fernan- 
dez de Guzraan, natural de la ciudad y puerto de Santa María, 
de edad de treinta y siete años, de estado casado y de ejerci- 
cio tratante en mercancia. Salió en forma de penitente con 
coroza, en cuya redondez se representaban simbólicas seííales 
de casado dos veces, y asi mismo soga y vela verde, por ha- 
berse probado; que habiendo contraido matrimonio en la ciu- 
dad de Jerez de la Frontera, y teniendo en su legítima y pri- 
mera mujer dos hijos, volvió á casarse segunda vez en esta de 
Lima, valiéndose para este efecto de él prevenido y cautelo- 
so engaño de los supuestos apellidos que al principio queda- 
ron insinuados. Fue sentenciado á que saliese al Auto en la 
forma referida, abjurase de levi, y el dia siguiente se le diesen 
doscientos azotes por las calles públicas y acostumbradas de 
de esta ciudad, y fuese desterrado de ella por tiempo de cinco 
años al castillo de Ohagre, donde sirviese á Su Magestad por 
el tiempo referido á ración y sin sueldo, y después fuese con- 
ducido á la dicha ciudad de Jerez de la Frontera. Y en cuan- 
to al vínculo del matrimonio se remitió al Juez Ordinario Ecle- 
siástico, que de la causa pudiese y debiese conocer. Y asi mis- 
mo se mandó que todo lo expresado se cumpliese sin embar- 
go de suplicación. 

IX. 

Juan Antonio Pereira, natural de la villa de Aponte en la 
provincia de Abeyro del Eeyno de Portugal, en el Obispado 
de Lamego, de edad de cuarenta y cuatro años, de estado sol- 
tero y de ejercicio corredor de compras y ventas mercantiles. 
Salió al viuto en forma de penitente con Sambenito de media 
aspa, coroza, soga y vela verde, por haber proferido varias 
proposiciones judaicas, blasfemas, irrisorias y heréticas, que le 
constituían en vehemente sospecha en la Fé; pues, censuran- 
do con irreverente desahogo el recto proceder del Santo Ofi- 
cio contra los judaizantes, se habia mostrado observante déla 
Ley de Moyses empeñándose en persuadir ser la verdadera, y 
la Pasión de Cristo Señor Nuestro fabulosa, juntando á ésta 



—384— 
otras proposiciones que le man ií estaban formal judaizante, y 
por ellas fue sentenciado á que saliese á este Auto en la for- 
ma expresada, y leidasu sentencia, abjurase de veliementi, fue- 
se absuelto ad cautelam^ gravemente advertido y comminado, 
y que el dia siguiente se le diesen por las calles publicas y 
acostumbradas de esta ciudad á voz de pregonero, que fuese 
publicando su delito, doscientos azotes, y que después saliese 
desterrado por tiempo de diez años al presidio de Valdivia, 
donde sirviese á Su Magestad á ración y sin sueldo, y cum- 
pliese otras penitencias instructivas de los Misterios de nues- 
tra Santa Fó, y conducentes á su corrección; y se declaró ha- 
ber incurrido en perdimiento de la mitad desús bienes aplica- 
dos en la forma ordinaria á la cámara y fisco de su Magestad, 
y en su nombre al Eeceptor general del Santo Oficio, y .«e 
mandó cumpliese este reo todo lo referido sin embargo de su- 
plicación, y con pena de ser declarado por impenitente re- 
lapso. 

Oh! quiera Dios por su misericordia, que ostentándose en 
todos estos reos verdadera y fiel la Penitencia, se corone con 
la perseverancia, para causar al ciclo aquella nueva y célebre 
alegrí^^ que excede á la que en él infunde la inocencia! En cu- 
ya atención, preguntando el doctísimo Padre Andrés Pinto 
en su admirable, discreta y elegante Philallelia cual fuese mas 
hermoso y agradable espectáculo á los ojos de Dios, Adán 
inocente ó penitente, resuelve con eficaces y sólidas razones 
á favor de la penitencia, siendo esta ilustre virtud la que no 
solo vuelve á una alma al primer estado de la inocencia en 
que se hallaba antes de la culpa, sino que la eleva á otro me- 
jor, restituyéndola aquella gracia que perdió por el delito, y 
aumentando la otra nueva y superior por el mérito del arre- 
pentimiento. 

Omnia siib cerrectioni Sanctce Romance JEcclesicB. 



RELACIÓN 

Del auto particular de fe, que el Santo Oficio de la In- 
quisición de esta corte celebró en la iglesia de Nuestro 
Padre Santo Domingo, el dia diez y nueve de Octubre 
de mil setecientos cuarenta y nueve, y breve noticia de 
la ruina y estrago que padecieron la capilla y casas 
del Santo Tribunal, el dia veintiocho de Octubre de 
mil setecientos cuarenta y seis, con el grande terre- 
moto, que á las diez y media déla noche experimentó 
esta ciudad de Lima, corte del Perú, que escribe Don 
José Ensebio de Llano y Zapata. 

Eodem ordine, quo Deusopntra primos' 
patentes processit, juridicé etiam proee- 
dunt Inquisidores contra liceresis labe in- 
fectos. Param. lib. I, tít. 2, cap. 2, u. 1. 



Así esta como todas las demás funciones que el Santo Tri- 
bunal celebra, han sido siempre unos hechos en que se vincu- 
lan á la posteridad el celo y el ejemplo, y unos actos en que 
la misma fé que le exalta se hace el triunfo de la religión que 
le guarda. Sin ella, es cierto, sería cadáver de profesión la 
creencia, y quedaría sin carácter la vitalidad del concepto. Y 
aun el ascenso del entendimiento, en velz de ilustrarse con la 
luz de la verdad, se oscurecerla con las tinieblas del error, con 
que á instancins de la malicia, ó á violencias de la ceguedad 
se aparta de la obligación de la ley; sin advertir que delira la 
Tomo vii. Literatura — 49 



—386— 
razón cuando está discorde con el juicio, y que la voluntad 
anda violenta, cuando no se sujeta á la facultad que le dirige, 
precipitándose á un abismo de malicias la memoria, que de- 
posita las ideas, y el discurso, que investiga las verdades. 

Por estas sagradas preeminencias, que se formaron como 
atributos al candor y decoro de Ja fé, y como una clara exce- 
lencia de su virtud y su pureza, se han hecho sus celosos Mi- 
nistros el mas venerado simulacro del respeto en la actuación 
de su empleo, y la mas viva imagen del cuidado en el desem- 
peño de su cargo. Constante prueba de esta verdad fué la he- 
roica resolución con que la ncche 28 de Octubre de 746, cuan- 
do esta ciudad, á ías diez y media, hecha padrón de la lásti- 
ma, y monumento de la tragedia, perdió sus suntuosos edifi- 
cios y crecido número de sus habitantes á causa del grande 
terremoto que la destruyó, uno de sus mas vigilantes jueces 
atropellando todo linaje de peligros, por medio de rninas y 
desmontes entró á las cárceles secretas, inundadas ya con la 
reventazón de una acequia, que inmediata á ellas corria. Y 
sacando de sus calabozos á los reos, que libres del estrago que 
ocasionó el terremoto en sus encierros, casi naufragaban con 
aquella casual inundación, los entregó á los Secretarios y Mi- 
nistros, para que los depositasen en los lugares que por la fa- 
talidad del tiempo les destinaba su prudencia, que constante 
en el mayor conflicto hizo de los peligros advertencias, y de 
las confusiones reparos. 

El dia siguiente, que fué el 29, recelándose justamente no 
acabase al continuo movimiento de arruinarse la capilla del 
Santo Tribunal, y quedase entre sus desmontes sepultado el 
Tabernáculo, en que se veneraba el augusto Sacramento del 
Altar; mandó el Señor Visitador romper las cerraduras del 
Sagrario, para que extraída la Custodia y vaso con las sagra- 
das Formas se colocasen en lugar donde fuese mas reparable 
el peligro y menos inminente la ocasión. Como así se ejecutó, 
haciéndose la traslación al patio de la casa primera del Tri- 
bunal, sitio que se tuvo por el mas decente en aquella gene- 
ral consternación. A poco rato el mismo Señor Visitador re- 
vestido de sobrepelliz, capa de coro y estola, tomó en las ma- 
nos (después de haber besado de rodillas la tierra( el venera- 
ble Sacramento. T alternando himnos y salmos con el ejem- 
plar clero del Oratorio de San Felipe ISTeri, que con sobrepelli- 
ces y luces en las manos le acompañaba en acto tan tatólico, 
traslado á todo un Dios Sacramentado á la iglesia de San 
Pedro, donde hasta hoy se guardan en depósito la Custodia y 
vaso. 

Quedaron tan aniquiladas sus tres suntuosas casas y mag- 
nífica capilla, que mas será su descripción objeto de la lásti- 



—387— 
ma, que asunto de la historia su noticia. La casa primera, cu- 
ya portada era de piedra con columnas de mas de cuatro va- 
ras de alto, de una pieza á la toscana, que se dividieron en 
varias partes, destrozados sus pedestales, chapiteles y corni- 
sas, perdió su hermosura, haciéndose despojo de lamina. El 
arco de la primera entrada, sin desprenderse de su clave, se 
íibrió de una columna á otra de sus basas, formáudose de uno, 
dos. Las columnas de madera y las de cal y ladrillo, que sos- 
tenían los cubiertos y galerías de las viviendas altas de este 
edificio, cortándoles las unas y perdiendo su perpendículo las 
otras, se inclinaron hacia la tierra; y hoy se ven casi fuera de 
sus basas. La escalera principal padeció total ruina con el pe- 
so de una pared de vara de grueso y doce de alto, que desde 
la casa de en medio, viniendo sobre ella, desbarató su curiosa 
y bien ordenada fábrica. La grande pila de piedra, que her- 
moseaba el medio de su espacioso cuadrado patio se destrozó, 
de modo que sacudiéndose la taza superior de la pilastra en 
que se mantenía, se embutió en una de las estrias de la infe- 
rior. 

La casa de en medio y las columnas de piedra de una piesa 
con mas de cinco varas de alto y una y media de grueso, so- 
bre que se mantenían los entresuelos de los corredores de sus 
habitaciones altas, con la singular escalera de piedra labrada 
por donde se subia á ellas, se aniquiló, demoliéndose lo mas 
hermoso de sus fábricas, que componían la portería, sala de 
audiencia, cámara del secreto, archivo, cárceles secretas, pie- 
sa de libros prohibidos, contaduría y receptoría. 

Parte de la cerca de la magnífica capilla se rompió por su 
grueso, descoronándose la portada. Pero, por la cabecera con 
fuertes cuerdas se ha sujetado el curioso retablo de delicada 
escultura de cedro (en que estaba colocado, y quedó sin lesión 
alguna el primoroso bulto de San Pedro Mártir, titular de la 
capilla y patrón de el Santo Oficio) para que no acabase á las 
injurias del tiempo, el que habia empezado á destruirse á vio- 
lencias del terremoto. 

La tercera casa, que era de acomodadas viviendas, alta y 
baja, y que con todas sus oficinas y espaciosos salones, com- 
petía en la grandeza á las dos anteriores, se destruyó con tan 
violenta y repentina confusión, que apenas pudo escapar del 
último peligro de la vida (1) uno de los señores Inquisidores, 
que vivia en ella, aunque quedó bastantemente maltratado 
entre sus desmontes con varios familiares suyos, que después 
se desenterraron vivos; habiendo perecido uno entre las rui- 
nas, como efecto del estrago. 



[1] El Inquisidor D. Mateo de Amusquibar. 



—388— 

Ija casa del Alcaide, que siendo colateral á las del Santo 
Oficio, ocultamente se comunica con las cárceles secretas, se 
demolió del todo, quedando sus viviendas por los suelos, y ca- 
si sepultados los que ocupaban las habitaciones. Los demon- 
tes y ruinas de estos edificios por partes igualaban las cejas 
de sus mas elevadas cercas, y por partes casi cubrían sus mas 
altas ventanas, sosteniendo la máquina de lo arruinado lo dé- 
bil de lo ruinoso. 

Los balcones, que servían de un hermosísimo prospecto y 
magestuosa vista á los salones, que terminaban á la calle, vo- 
laron deshechos á la bellísima plazuela, que además de her- 
mosearse con la costosa y lucida fábrica de la Eeal Universi- 
dad y otros considerables edificios, tenia como una de sus 
mayores grandezas las tres opulentas casas y manífica capilla 
del Santo Tribunal, cuyos cubiertos, alquitrabes, jjuertas, ga- 
lerías, ventanas y primoroso menaje se destrozaron de modo, 
que no fué posible sacar alguna pieza libre del estrago. Y aun 
no habi a convalecido de los notables daños y perjuicios, que 
con el temblor de 687 esperimentaron sus edificios (habiéndo- 
se aumentado cada dia con la esterilidad la diminución de sus 
rentas en sus posesiones, fincas y canongías) cuando renova- 
do el mal y casi insanable con la presente ruina, se ha consti- 
tuido en sistema tan lastimoso, que ya no se haya en disposi- 
ción de poder satisfacerlos salarios de los que sirven sus pre- 
cisas plazas. Circunstancias, que hacen como imposible su re- 
posición á otros hombros menos fuertes, que los del Rey ISTues- 
tro Señor (que Dios guarde) su patrón, respecto de necesitarse 
de un millón de pesos para la reparación de rentas y edificios, 
suprimidas las viviendas altas, por no permitirlas un país tan 
sugeto á la continua plaga de temblores. Y siendo preciso, 
que las cárceles secretas de niugun modo estén expuestas á 
contingencias de la curiosidad, ni á malicia de la astucia, será 
indispensable formar nuevo plan muy diverso del antiguo. 

Los señores Consejero, Visitador é Inquisidor comprehen- 
didos como los demás habitantes de Lima, en igual tragedia 
se retiraron á la Huerta del Real y mayor colegio de San Fe- 
lipe: donde experimentando las incomodidades que el calami- 
toso tiempo ofrecía, pasaron entre barracas y toldos de cam- 
paña la mayor parte de la ardiente estación del año, hasta 
que en sus patios, donde hoy se mantienen, pudieron formar- 
se unas cortas viviendas de cañas y madera, que estrechamen- 
te habitan. 

Y para que los negocios del Tribunal continuasen y no se 
retardase el mas pronto expediente de los despachos, con ha- 
berse demolido las salas de sus audiencias; de la Cámara del 
Secreto, se hizo sala de audiencia publicaj y del archivo, Cá- 



—aso- 
mara del Secreto, con la eutrarla por el jardin, donde salen los 
señores y ministros, cnando á tiempo de Tribunal repiten las 
concusiones, que la tierra en este país padece tíin continuadas. 
En el sitio en que antes estal)a la Salita de Audiencia, don- 
de concurrían separados los reos á sus confesiones, se han te- 
jido de cañas y madera unas pequeñas habitaciones, que ocu- 
pan dos Secretarios, que para respeto del lugar residen, como 
custodios de las casas, habiéndose gastado i3ara ello crecida 
cantidad de pesos en rebajar las paredes ruinosas y desemba- 
razarlas entradas y patios de los montes de tierra, destroza- 
dos maderos y demolidas columnas, que impedían el ])aso á 
los Ministros, cuando en los dias que son de Audiencia asis- 
ten al Tribunal. 

Eepuestos, pues, algunos calabozos, quo en las cárceles se- 
cretas se demolieron con el terremoto, se restituyeron á sus 
tenebrosos encierros los reos, que en otros lugares se guarda- 
ban en depósito. Y concluidos los procesos de sus méritos y 
causas (habiéndose antes por el carácter de sus personas y na- 
turaleza de sus delitos, penitenciado secretamente siete reos) 
determinaron los señores celebrar con ellos el dia 19 de octu- 
bre Auto particular de fé en la Iglesia de Santo Domingo. Y 
para que la función se practicase con la mayor solemnidad quo 
se deseaba, el señor Inquisidor menos antiguo pasó el dia 14 
al palacio del Excmo. señor Ooude de Super-Unda, Virey de 
estos Eeynos, quien informado de lo que se trataba ejecutar 
con los apóstatas y enemigos de nr.estra Santa Fé Católica, 
mandó que sus soldados y guardias estuviesen á las órdenes 
de los señores del Santo Tribunal. 

El siguiente dia, que fué el 15, Don José de Arezcurenaga, 
Secretario mas antiguo del Secreto puso en noticia del E.P. F. 
Bernardo Dávila, Prior del Convento Grande de Predicadores, 
la comisión que llevaba de los señores Inquisidores para la ce- 
lebridad del Auto particular de Fé, que hablan determinado 
hacer en su Iglesia de ISTuestro Padre Santo Domingo, como 
era de costumbre. Y al punto con la orden, que para ello dio 
el R. P. Prior se previno el magestuoso templo de los apara- 
tos necesarios para el cumplimiento de la función que se es- 
peraba. 

El dia 16 Don Andrés de Muguruza, IS^uució y Alcaide del 
Santo Tribunal, vestido de terciopelo negro á lo militar, con 
costosa venera y hábito del Santo Oficio, y montado en un ge- 
neroso bruto vistosamente enjaezado, hizo publicar por las 
esquinas y calles que hablan de ser tránsito preciso á la pro- 
cesión de reos, el pregón siguiente: que decia así en voz del 
pregonero. 

Manda el Santo Oficio de la Inquisición^ que todos los vecinos 



-390— 
y habitadores de las casas, y tiendas de las calles, que corren des- 
de dicho Santo Oficio hasta la Iglesia de Santo Domingo, las lini- 
2)ien y barran para el Domingo 19 del presente mes de Octubre, 
en que ha de ser la Procesión del Auto particular: pena de diez 
pesos, y otras arbitrarias. 

En este mismo día el Licenciado Don Bernardino Fernan- 
dez Quijano, Presbítero, portero del Santo Oficio, hizo el con- 
vite de parte de los señores á toda la nobleza de esta ciudad, 
para que precediendo la solemnidad del juramento, que en se- 
mejantes ocasiones se acostumbra, viniesen con insignias de 
Ministros y Familiares á autorizar la función cori sus perso- 
nas, como lo ejecutaron todos los mas calificados y distingui- 
dos sujetos, acreditando con su asistencia el zelo de la Reli- 
gión y el culto que se debe al Santo Tribunal de la Fé en ve- 
nir con las órdenes de sus sagrados y venerables jueces y mi- 
nistros. 

El dia 18 Don Andrés de Muguruza con las mismas insig- 
nias, y tren, que se acabó de expresar, publicó á voz del pre- 
gonero en todas las calles acostumbradas el pregón, que es 
del tenor que se sigue: 

Manda el Santo Oficio de la Inquisición, que ninguna persona 
de cualquier estado, calidad ó condición que sea, pueda detenerse 
en coche, calesa, ni caballería, ni que embarase con mesas, ni es- 
caños el centro de las calles, que corren desde la Inquisición d la 
Iglesia de Santo Domingo, ni atraviese la Procesión en parte al- 
guna á laida, ni d la vuelta, mañana 19 del corriente, en que ha 
de celebrar Auto particular de Fé. Y también que ni en dicho 
dia, ni en el de los azotes sea osado alguno á tirar á los reos man- 
zanas, piedras, naranjas, ni otra cosa alguna: pena de cien pesos 
ensayados, siendo español, el que contraviniere; y de diez pesos, y 
cuatro días de cárcel, con las demás, que tuviere ]>or convenientes, 
siendo de otra casta. 

Cumplidas estas prevenciones con la formalidad y circuns- 
pección con que el Santo Tribunal solemniza sus hechos, lle- 
gó el dia 19 que se destinó para la celebridad del Auto. La 
curiosidad, que siempre madruga, en esta ocasión parece, que 
veló. íío había calle donde antes del amanecer no se viese el 
numeroso concurso de las gentes, que se encaminaban á la 
Iglesia de Santo Domingo, Plaza mayor y casas del Tribunal. 
En las cercanías de los vecinos pueblos también fué grande 
la tropelía de ios que atraídos de la novedad se condujeron a 
esta corte. En menos de tres horas ocuparon las calles, por 
donde se había de encaminar la procesión, mas de trinta mil 
personas de todo sexo. Y á no haber los soldados que guar- 
daban las boca-calles, observado puntualmente el orden, que 
se les dio, para desembarazar el paso, se hubiera hecho inac- 



—sol- 
cesible el tránsito á causa de la confusión de los que entraban 
y salían. 

Serían ya como las siete y media de la mañana, cuando los 
Títulos, Mayorazf^os, y Caballeros de las Ordenes Militares 
vestidos todos de gala y honrosamente decorados con las in- 
signias de Vener, y hábito del Santo Oflcio ocurrieron á la 
casa de enmedio del Tribunal, para acompañar en la proce- 
sión á los señores Inquisidores, como sus ministros y familia- 
res. Luego que se juntaron todos los Oficiales, Secretarios y 
Ministros, Don Andrés de Muguruza, alcaide.de las cárceles 
secretas comenzó á sacar de los calabozos á los reos, llaman- 
do á cada uno por su nombre, según la lista, que de ellos te- 
nia: de los que con otra nómina, que también los expresaba, 
se hizo entrego el Alguacil" mayor, quien los dio á los caba- 
lleros, familiares y ministros, que les habían <le apadrinar en 
la procesión, que ordenada en los i^atios del Tribunal princi- 
pió, teniendo el cuidado de dirigirla, y ordenarla los Minis- 
tros Familiares, que se siguen: 

Don Ventura Jiménez Lobaton. 

Don José Sánchez de Orellana. 

Don Juan Bautista de Arieta. 

Don Felipe Barba y Cabrera. 

Don Juan de Acha y Ulibarri. 
Iba por delante el portero del Santo Oficio, á quien después 
seguían con las infames insignias de sus méritos los reos con- 
ducidos del Alcaide. Y a cada uno de ellos le apadrinaron dos 
Familiares, guarneciéndoles el lucido trozo de caballería, que 
en dos alas con espada en mano marchaba al compás de la 
procesión. 

A poca distancia dos lacayos, vestidos de costosa librea, 
cargaban una estatua, que trayendo al pecho un rótulo gra- 
bado en una lámina de plata de delicado buril, expresaba el 
nombre y apellidos del inocente D. Juan de Loyola, que fal- 
samente calumniado de los abominables delitos de lierege y 
judio judaizante murió por los años de 745 preso por este San- 
to Tribunal, aunque poco antes de su fallecimiento ya habia 
empezado á descubrirse la inicua conspiración de los falsos 
calumniantes. Era el vestido, que llevaba áelama Manca: co- 
lor, que simbolizaba su inocencia, guarnecido de tinisimos so- 
brepuestos de oro de Milán^ con botonadura de diamantes, y 
salpicado de varias joyas de cuantioso precio, que hermosea- 
ban toda la tela. En la una mano traía la palma, insignia de 
su triunfo, y en la otra un bastón de puño de oro con riquísi- 
ma pedrería, por haber obtenido en la ciudad de lea, donde 
era nativo (siendo originario déla ilustrísima casa de Loyola 
en el lugar de Aspeytia de la provincia de Guipúzcoa) los 



—392— 
honrosos y distinguidos cargos de Maestre de Campo de la 
caballería y varias veces el de Alcalde Ordinario. 

Inmediatamente Don Luis de los Eios y Miranda, Eector, 
que fué del Eeal y Mayor Colegio de San Felipe,' y I). Tadeo 
Zavala y Vasquez, colegial del Eeal de San Martin, traian de 
unas argollas de plata pendiente la cajuela, en que se incluian 
los procesos y sentencias de los reos, que después habian de 
leer en público los Ministros á quienes se cometió el cargo de 
este negocio. 

Continuaban después los notarios, familiares, ministros, ca- 
lificadores, consultores y comisarios, que se componían de lo 
mas ilustre del ejemplar clero, de lo mas sabio de los Docto- 
res y catedráticos de la Eeal Universidad, con los tres Eeales 
colegios, y de lo mas venerable y docto de los Maestros y Pre- 
lados de las esclarecidas Eeligioues, que haciendo un cuerpo 
con la nobleza que asistió, iban todos mezclados sin preferen- 
cia de lugar. Sobresalía por la grandeza del vestido y costo- 
sísima gala, que para tan plausible dia dispuso, Don Ignacio 
de Loyola y Haro, á quien el Santo Tribunal en remunera- 
ción de la expresada calumnia que padeció su bermano Don 
Juan de Loyola, liabia honrado con el decoroso empleo de su 
Alguacil mayor en la ciudad de lea, su patria: dando asi mis- 
mo título de Familiares, y Ministros á sus sobrinos, Don San- 
cho de Loyola, Presbítero, y los Eeverendos Padres Fray 
Francisco de Loyola, y Fray Marcelo de Loyola, del Orden 
Seráfico, que iban los últimos de tan lustroso acompaña- 
miento. 

Seguíase el Oficio del Santo Tribunal en la forma que se 
expresa: 

Don Manuel Eoman de Aulestia, Marqués de Monte- Ale- 
gre; que haciendo el oficio de Alguacil mayor por enfermedad 
del propietario, que lo es D. Ignacio de Irazabal, traia el Es- 
tandarte de la Fé. Llevaba la borla de la mano derecha el Co- 
ronel de infantería española, D. Melchor Malo de Molina, 
Marqués de Monte-Eico, Conde del Puerto, y Hiunanes, Cor- 
reo mayor de las Indias; y la siniestra el Maestre de Campo 
D. Miguel de Mudarra y Eoldan, Marqués de Santa-María. 
Era el Estandarte de terciopelo negro, con fina flecadura de 
oro y borlas de lo mismo. Tenia en el medio bordadas de oro 
de realze en campo verde la oliva, cruz y espada: armas del 
Santo Oficio y por orla las siguientes palabras del Psalm. 73. 
JExsvrge Domine^ etjuílica causam tuam. 

Procedían en fila á la mano derecha de los señores inquisi- 
dores. 

Don Manuel Castellanos, Secretario jubilado. 

D. Ignacio Altube^ Secretario del Secreto. 



—sos- 
Doctor Don Bartolomé López Grillo, colegial del Eeál y 
Mayor de San Felipe, Secretario Fiscal. 

Doctor Don Miguel de Valdivieso y Torrejon, Catedrático 
de vísperas, de íeyes y Abogado del Eeal Fisco. 
Por la izquierda guardando la iijisma orden: 
Don José Arezcurenaga, Secretario mas antiguo del Se- 
creto. 

Don Juan Bautista Gaviria, Presbítero, Secretario de visi- 
ta y del Secreto. 

Don Gaspar de Orué, Secretario del Secreto. 
Don Juan dé Ugalde, Contador Ordenador, y del Santo 
Oficio. 

Venían cubiertos délos chapóos ó sombreros de ceremonia, 
propios de su Dignidad y^OelegáciouPontiñcia, los muy ilus- 
tres señores Dr. D. Pedro Antonio de Arenaza y Gárate del 
Consejo de S. M. en el Supremo de la Santa General Inquisi- 
ción de España, Visitador general. Juez de bienes confisca- 
dos y Superintendente general del Eeal Fisco de esta de los 
Eeynos del Perú, y Dr. D. Mateo de Amusquibar, Inquisidor 
Apostólico, que sobresaliendo como athalantes, que sostienen 
el firmamento de la Fé, ó como antorcbas, que ilustran la es- 
fera de la Religión, precidian colocados en el medio de tan ve- 
nerable y supremo Tribunal. Parece, que en cada uno de es- 
tos señores se hacia admirar lo respetoso del semblante no- 
blemente unido con la autoridad de las acciones. El cielo 
cuando destina á los sujetos para los emi^leos, proporciona á 
sus espíritus el caráctes de los accidentes, para que no dege- 
neren de la dignidad que representan los ministerios que ejer- 
citan. 

Seguíanle luego por atrás sus familiares, que procedían con 
los capellanes del Santo Tribunal en la forma que se expresa. 

Don Juan Cabrera Barba. 
Don Pablo Eojas. 
Don Francisco del Castillo. 
Don Francisco Eivagaray. 
Don Melchor Bravo de Eueda. 
Don Juan Pedro de Guraya. 

Cerraba este magestuoso Cuerpo del Tribunal, y lucido 
acompañamiento de ministros, y nobleza otro trozo de caba- 
llería, que marchando de retaguardia, embarazaba el bullicio ' 
y tropelía de la nuuierosa plebe que atraída de la curiosidad 
sobrevenía á la proposición. 

Asi se encaminaba desde las casas del Tribunal hacia la 
Iglesia de Santo Domingo, formada la procesión, cuando lle- 

ToM. VII. Literatura — 50 



—394— 
gó á la Plaza mayor, donde miran las galerías del Palacio, en 
que ya el Excelentísimo señor Yirey, que por el justo recelo 
de los temblores, que aun hasta hoy se repiten, no asistió con 
algunos señores de la Eeal Audiencia, que le acompañaban, 
mientras pasó el Santo Tribunal de lá Fé, estuvo en pié, aca- 
tándole con el mas debido rendimiento, que inspiraron á su 
ánimo católico el celo, la piedad y la religión; y los señores 
del le correspondieron, guardando las ceremonias y etiquetas 
de su dignidad y empleo. 

Luego que se acercó este admirable espectáculo á la pla- 
zuela del referido/ Templo, la infantería que guardaba su ce- 
menterio y ijuertas, se puso en dos filas, estando á la derecha 
su capitán, el Teniente coronel D. Manuel Agustín de Oay- 
coeg.ui y Aguiñiga, Caballero de la Orden de Santiago, para 
que por el medio del centro que ocupaba, xjasasela procesión 
á toDiar las puertas: donde el E. P. Prior, con toda la venera- 
ble Comunidad de Predicadores, recibió y ministró el agua 
bendita á los señores inquisidores, que al entrar deponiendo 
los chapeos, tomaron los botones. Y asi acompañados de la 
Eeligiosa comunidad subieron hasta el presbiterio, de donde 
después de hecha oración al Agusto Sacramento del Altar, 
pasaron á ocupar las dos filas, que con igual número de al- 
mohadas á los pies de terciopelo verde estaban al lado del 
Evangelio puestas bajo de un docel del mismo género. En cu- 
yo medio se veían de realce, y briscados de oro bordadas las 
armas del Santo Tribunal y por delante un bufete cubierto de 
rico terciopelo verde, con. su flecadura y alamares en que es- 
taban una Imagen de Cristo Crucificado sobre el Libro de los 
cuatro Evangelios, unos tinteros, con su campanilla y la ca- 
juela con las causas y sentencias de los reos. En la misma lí- 
nea, en que se puso el docel, se colocó también el Estandarte 
de la Fé, que en la procesión trajo el Alguacil mayor del Tri- 
bunal. 

Después fuera del presbiterio al mismo lado del Evan- 
gelio seguían cuatro bancas cubiertas que ocuparon con su 
antigüedad el Alguacil mayor, Secretarios y Oficiales del San- 
to Tribunal. En frente al lado de la epístola sobre el mismo 
presbiterio estaban en asientos distinguidos los Ministros, que 
se habían nombrado, x)ara leer las causas y sentencias de los 
reos, que ya habían subido al tablado ó teatro, que cubierto 
de paños negros se erigió de competente altura, con cuatro 
gradas para la subida: cuya frente ocupaba todo el espacio, 
que hay desde la pilastra del pulpito hasta la capilla mayor 
igual al diámetro desde la cúpula en el crucero. Allí cerca en 
taburete raso, con bastón negro de puño de plata, insignia de 
su cargo estaba el Alcaide que habla de sacar y poner los reos 



—305— 
en la Jaula ó Amhóm^ cuaüdo cada uno de ellos, leído el pro- 
ceso de su causa, hubiese de oir la sentencia, que le daban en 
vista de sus méritos. 

Desde la pilastra del pulpito, dejando en medio el tablado, 
en cuyas gradas se hablan sentado los reos, seguían unos es- 
caños, que se destinaron para asientos de los consultores, ca- 
lificadores, comisarios y familiares que concurrieron á la pro- 
cesión, mezclados con la nobleza que asistió. Entre quienes 
acompañada por uno y otro lado délos distinguidos sujetos, 
que le apadrinaron, se colocó la estatua de D. Juan de Loyola, 
sncediéndole inmediatamente en la misma orden de asientos 
su hermano y sobrinos. 

De esta suerte se habia todo ejecutado, quedando compe- 
tente guarnición de soldados, así en las puertas reglares del 
convento como en las de afuera de la Iglesia, para contener 
el inmenso concurso de los que pretendían atrepellar la en- 
trada, no siendo posible cupiese mayor número de concurren- 
tes en el magnífico Templo, que el de mas" de diez mil perso- 
nas, que ya ocupaban su recinto. 

No habia pasado mucho, cuando haciendo el señor Visita- 
dor señal con una campanilla, salió la Misa que en el Altar 
mayor cubierto de un velo morado, principió el E. P. M. F. 
Miguel Oampanón, Prior del convento de la Magdalena, y co- 
misario del Santo Oficio, quien acabada la Epístola, suspen- 
dió el Sagrado Sacrificio y tomó asiento en una silla de ter- 
ciopelo violado, que estaba en el presbiterio al lado de la epís- 
tola de cara hacia los señores inquisidores. Y heclia con la 
companilla segunda señal, subió al pulpito D. José de Arez- 
curenaga, que volviéndose al pueblo, dijo: alzad todos las ma- 
nos, y cada' uno de los circunstantes haga el siguiente juramento: 



JURAMENTO DEL PUEBLO. 

Juro á Dios, y á Santa María, y d la señal de la Gruz, y d 
las 'palabras de los Sa7itos Evangelios, que seré en favor^ desen- 
sion y ayuda de la Santa Fé Católica, y de la Santa Inquisición, 
Oficiales, y Ministros de ella, y de manifestar, y descubrir todos, 
y cualesquiera hereges, fautores, defensores, y encubridores de 
ellos^ 2)erturbadores, é impedidores del dicho Santo Oficio; y que 
no les daré favor, ni ayuda, ni los encubriré: mas luego que lo 
sepa, lo revelaré, y declararé d los señores Inquisidores. Y si lo 
contrario hiciere. Dios me lo .demande, como d aquél, ó d aque- 
llos, que d sabiendas se perjuran. Dijo luego el Legente: digan 
toño:' Amen. 



—396— 

Después siguió leyendo el Edicto, que de motu propio ex- 
pidió San Pió V, á que precedió el Auto de intimación si- 
guiente: 

Nos el Dr. D. Pedro Antonio de Arenosa y Gárate, del Con- 
sejo de S. M. en el Supremo de la Santa General Inquisición de 
JSspaña, Visitador General; Juez de bienes confiscados, Super- 
intendente General del Real Fisco de esta de los Rey nos del Perú 
y los Inquisidores Apostólicos contra la Herética Pravedad, y 
Apostasía en la Ciudad, y Arzobispado délos Reyes, con los Obis- 
padas de Quito, del Cuzco y Guamanga, Arzobispado de los Char- 
cas, y Rio de la Plata, y Obispados del Tucumán, Concepción, 
Santiago de Chile, Paraguay, Arequipa, y Trujillo, Santa Cruz 
de la Sierra, la Paz, y en todos los Pistados, y señoríos de las 
J^rovincias del Perú, su ,Yir&y nato, Gobernación, y distrito de 
Jas Audiencias Reales, que en las dichas Ciudades, Reynos, y Pro- 
. mncias residen; por autoridad Apostólica y Ordinaria Sea. Sá- 
cenlos saber al Muy Excelente Señor Virey, y Capitán General 
de dichos Reynos, y Provincias, y d los Reverendísimos señores 
Arzobispos, y Obispos de ellas, y á los Muy Ilustres señores Pre- 
^sidentes, y Oidores de las Audiencias Reales, y á los Muy Mag- 
n^yicos Corregidores, Alcaldes mayores, y Ordinarios de todas las 
d/iídades. Tillas, y Lugares délos dichos Reynos, y Provincias, 
y á todos los vecinos, y moradores estantes, y habitantes de las 
diohas Ciudades, Tillas, y Lugares, y á cada uno, y á cualquie- 
ra de ellos, á quien lo de suso toca, y atañe en cualquiera mane- 
ra: como N. M. S. Padre San Pió T, de felice recordación, con 
el zelo que tuvo al servicio de Dios Nuestro Señor, y aumento y 
fioiiservacion de Nuestr<i Santa Fé Católica, y Religión Cristia- 
7iá, con amierdo de los ■Reverendísimos Cardenales, sus herma- 
nos, estableció una Constitución en favor del Santo Oficio, Oflcia- 
tes, y Ministros del: su tenor de la cual en nuestro vulgar caste- 
llano es el siguiente: 

CONSTITFCIOíí DE ÍÍUESTBO MUY SANTO PADEE PAPA PIÓ V, 
CONTBA LOS QUE OFENDEN EL ESTADO, NEGOCIOS Y PERSO- 
NAS DBIi SANTO OFICIO DE ÍLA INQUISICIÓN CONTKA LA HE- 
RÉTICA PRAVEDAD. 

Si cada dia con diligencia tenemos cuidado de amparar los 
Ministros de la Iglesia, los cuales jS"uestro Señor Dios nos ha 
encomendado, y ^os los habemos recibido bajo de nuestra Fé 
y amparo, cuanto mayor cuidado y solicitud nos es necesario 
poner en los que se ocupan en el wSanto Oficio de la Inquisi- 
ción contra la herética pravedad, para que siendo libres de 
tddos peligros, deba-jo del amparo de la inviolable autoridad 
de nuestra Serie Apostólica, pongan en ejecución cualesquiera 



—307— 
cosas tocantes á su Oficio, para exaltación de la ¥é Católica? 
Asi como cada dia se anmeiita mas la multitud doliereges que 
por todas vias y artes procuran destruir el Santo Oficio, y mo- 
lestar y ofender á los Ministros del, ha nos traido la necesidad 
á tal término, que nos es necesario reprirnir tan maldito y ue- 
sario atrevimiento con cruel azote de castigo. Por tanto, con 
consentimiento y acuerdo de los Cardenales, nuestros berma- 
nos establecemos y mandamos por esta general Constitución, 
que cualquiera persona, ahora sea particular ó privada ó ciu- 
dad ó pueblo ó Señor, Conde, Marqués, ó Duque, ó de otro 
cualquiera mas alto y mejor título, que matare, ó hiriere ó 
violentamente tocare, y ofendiere, ó con amenazas, conmina- 
ciones, y temores, ó en otra cuahpiiera manera impidiere á 
cualquiera de los Inquisidores, ó á sus Oficiales, Fiscales, Pro- 
motores, Notarios, ó á otros cualesquiera Ministros del Santo 
Oficio de la Inquisición, (5 á los Obispos, que ejercitan el tal 
Oficio en sus Obispados, 6 Provincias, ó al acusador, denun- 
ciador, ó testigo traido, ó llamado, como quiera, que sea jjara 
fé, y testimonio de la tal cansa: y el que combatiere, ó aco- 
metiere, quemare, ó saqueare las Iglesias, casas, ú otra cual- 
quiera cosa pública, ó privada del Santo Oficio, ó cualquiera, 
que quemare, hurtare, ó llevare cualesquiera libros, ó proce- 
sos, protocolos, escrituras, trasuntos, ú otros cualesquiera ins- 
trumentos, ó privilegios, donde quiera que estén puestos, ó 
cualquiera que llevare las tales escrituras, ó alguna de ellas, 
de tal fuego, saco, ó robo, aunque este sin armas, ó fuere can- 
sa, dando consejo, íavor, y ayuda en cualquiera manera, que 
sea de combatir, saquear, ó quemar las dichas cosas tocantes, 
y pertenecientes al Santo Oficio, en cualquiera manera, que 
sea; ó prohibiere, que algunas cosas, ó personas del Santo 
Oficio, no sean guardadas, y defendidas: y cualquiera perso- 
na, que quebrantare cárcel pública, ó particular, ó sacare, y 
echare fuera de la tal cárcel algún preso; ó prohibiere, que no 
le prebendan, ó le receptare, ó encubriere, ó diere, ó mandare 
que le den facultad, ayuda ó favor, para huir y ausentarse, ó 
el que, para hacer y cometer alguna de las dichas cosas, ó par- 
te de ellas, hiciere junta ó cuadrilla, ó apercibiere y previnie- 
re á algunas personas, ó de otra cualquier manera, en cual- 
quiera cosa de las sobredichas, de industria diere ayuda, con- 
sejo ó favor pública ó secretamente, aunque ninguno sea 
muerto ó herido, ni sacado ó echado, ni librado de tal cárcel; 
y aunque ninguna casa sea combatida, quebrantada, quema- 
da ni saqueada; finalmente, aunque ningún daño en efecto se 
haya seguido: con todo eso el tal delicuente sea excomulgado 
anatematizado, y sea reo lescB majestatis, y quede privado de 
ciialquiera señorío, dignidad, honra, feudo, y (iu todo otro cual- 



—398— 
quiera beneficio temporal ó perpetuo; y que el juez lo casti- 
gue con aquellas penas que por constituciones legitimas son 
dadas á los condenados por el primer capítulo de la dicha Ley, 
quedando aplicados todos sus bienes y hacienda al Fisco, asi 
como también está constituido por derechos y sanciones ca- 
nónicas contra los hereges condenados. Y los hijos de los ta- 
les delincuentes queden y sean sujetos á la infamia de sus pa- 
dres, y del todo queden sin parte de toda y cualquiera heren- 
cia, sucesión, donación, manda de X3arientes ó extraños, ni 
tengan algunas dignidades. Y ninguno pueda tener disculpa 
alguna, ni poder ni pretender algún color ó causa, para que 
sea creido no haber cometido tan gran delito en menosprecio y 
odio del Santo Oficio, sino mostrare por claras y manifiestas 
probanzas haber hecho lo contrario. Y lo que sobre los suso- 
dichos delicuentes y sus hijos hemos estatuido y mandado, eso 
mismo queremos y ordenamos, que se entienda y ejecute en 
los clérigos y presbíteros seculares y reglares de cualquiera 
orden que sean, aunque sean esentos, y en los Obispos y otras 
personas de mas dignidad, no obstante cualquiera privilegio 
que cualquiera ijersoua tenga: de manera que los tales por 
autoridad de las, presentes Letras, siendo privados de sus be- 
neficios y de todos los oficios eclesiásticos^ sean degradados 
por Juez Elesiástico, como herejes. Y así raídas sus órdenes, 
sean entre-Ji'ados al Juez y brazo seglar y como legos sean su- 
^etos á las sobredichas penas. Pero queremos que las causas 
de los Prelados sean reservadas á Nos ó á nuestros sucesores 
para que inquerido y examinado su negocio, procedamos con- 
tra ellos, ¡jara deponerlos y darles las sobredichas penas, con- 
forme y como lo requiere la atrocidad de su delito. Y cuales- 
quiera que procuraren pedir perdón para los tales ó interce- 
der de cualquiera otra manera 'por ellos, sepan que han in- 
currido ipsofacto en las mismas penas, que las sagradas cons- 
tituciones ponen contra los favorecedores y encuÍ)ridores de 
hereges. Pero si algunos, siendo en mucho ó en poco culpa- 
dos en los tales delitos, movidos ó por zelo de la Religión cris- 
tiana ó por arrepentimiento de su pecado descubrieren su de- 
lito, antes que sea declarado ó denunciado, sea libre del tal 
castigo. Pero en lo que toca á todas y cualesquiera absolucio- 
nes de los tales delitos, y las habilitaciones y restituciones de 
fama y honra, deseamos que de aquí adelante se tenga y guar- 
de esta forma. Que nuestros sucesores no concedan ningunas, 
si no fuere después de haber pasado por lo menos seis meses 
de sus pontificados; y habiendo sido primero sus peticiones y 
suplicaciones verificadas y conocidas por verdaderas por el 
supremo oficio déla Inquisición. Y así estatuimos y ordena- 
mos, que todas y cualesiiuiera absoluciones, habilitaciones y 



—399— 
restituciones de esta manera que de aquí adelante se hicieren 
no aprovechen á nadie si primero no fueren verificados sus 
ruegos y peticiones. Y queremos y mandamos que esta nues- 
tra Constitución por ninguna via ni parte sea derogada ni re- 
vocada, ni se pueda juzgar haber sido revocada ni derogada, 
sino siendo todo el tenor de esta nuestra Constitución, inserto 
en la tal revocación, palabra por palabra. Y mas queremos, 
que la tal gracia y revocación sea hecha por cierta ciencia 
del Romano Powíijfíce, y sellada con su propia mano. Y si acon- 
teciere, que por liviana causa se hiciere la tal revocación y 
derogación, queremos, que las tales derogaciones y revocacio- 
nes no tengan ninguna fuerza ni valor, ítem mandamos, que 
todos.y cualesquiera patriarcas, primados, arzoi)ispos, obis- 
pos y los demás prelados de las Iglesias constituidos por todo 
el Orbe procuren por sí propios ó por otras personas publicar 
solemnemente en sus provincias^ ciudades y obispados esta 
nuestra Constitución, ó el traslado de ella; y cuanto en sí fue- 
re, hacerlas guardar, apremiando y compeliendo á cualesquie- 
ra contradictores por censuras y penas eclesiásticas, pospues- 
ta toda apelación; agravando las censuras y penas, cuantas 
veces bien visto les fuere; invocando para ello si fuere menes- 
ter el auxilio del brazo seglar: no obstante cualesquiera Cons- 
tituciones y ordenaciones apostólicas, y cualesquiera cosas 
que parecieren ser contrarias. Y queremos que los traslados 
de estas nuestras Letras sean impresos, y publicados y sella- 
dos por mano del Notario público, ó con el sello de otro cual- 
quiera de la Curia Eclesiástica, ó de algún Prelado; y los ta- 
les traslados queremos, que en cualquiera parte y lugar que 
fueren publicados, hagan tan entera fé y testimonio, como si 
propio original fuera leido y publicado. ítem rogamos y amo- 
nestamos á todos los príncipes de todo el Orbe á los cuales es 
permitida la potestad del gladio seglar i)ara venganza de los 
malos; y les pedimos, en virtud de la Santa Fé Católica, que 
prometieron guardar, que defiendan y pongan todo su pode- 
río eu dar ayuda y socorro á los dichos Ministros en la puni- 
ción y castigo de los dichos delitos después de la sentencia de 
la Iglesia, de manera que los tales Ministros con el presidio, 
y amparo de ellos felicemente ejecuten el cargo de tan gran- 
de oficio para gloria del Eterno Dios, y aumento de la Eeli- 
gion cristiana; porque asi recibirán el incomparable é inmen- 
so premio, que tiene aparejado en la compaiíía de la eterna 
beatitud para los que defienden nuestra Santa Fé Católica. Y 
mandamos, que á ninguno sea lícito rasgar ó contradecir con 
atrevimiento temerario esta escritura de nuestra sanción, le- 
gación, estatuto, decreto, jusion, obtestación y voluntad. Y 
si alguno presumieró ó atentare lo contrario, sepa que ha de 



—400- 
incurrir en la indisrnacion de Dios Todopoderoso y de losbie 
naventurados San Pedro y San Pablo. Dada en Eoma en San 
Pedro á 19 dia del mes de Abril del aiío de la Encamación 
del Señor mil quiuientos y sesenta y nueve, en el año IV de 
nuestro í*ontificado. 

Por inde exlwrtamos y requerimos al diclio señor Yirey y se- 
ñores Arzol)is2)os y Odispos, y señores Presidentes y Oidores de 
Jas diclias Audiencias Peales, y á vos las diclias personas, é acu- 
da una de vos mandamos en virtud de santa obediencia, que guar- 
déis y cumpláis y liagais (juardar y cumplirla diclia Constitu- 
ción, y denuncies y liagais denunciar ante Xos, ó ante nuestros 
commisarios, lo que sapieredes, ó huMeredes oido decir cerca de lo 
en ella declarado: y contra el tenor y forma de ella no vais.ñi 
pasáis, ni consintáis ir, nipasar, so las penas enla dicha Cons- 
titución contenidas. PJn testimonio de lo cual dimos la presente 
firmada de nuestros nombres, sellada con el sello del Santo Ofioio, 
y refrendada del Secretario del Secreto del, Dada en la Inquisi- 
ción de los Peyes del Perú en 12 de Octutfre de 1749 «?Tos.— Doc- 
tor D. Pedro Antonio de Areuaza y Gárate. — Doctor D. Ma- 
teo de Amusqnibar. 

Por mandado del Santo Oficio déla Inquisición. 

D. José de Arezcurexaga. 

Concluida la lectura de la expresada Constitución, que es 
contra los que XJreteuden embarazar, é intentau impedir la ju- 
risdicción del Santo Tribunal: cuyo original latino comienza 
con las sinoulares ijalabras: Sí de protegendis: se procedió á 
la lectura de las causas y sentencias que en el pulpito los Mi- 
nistros que se habían deputado i^ara este fin, leyeron, guar- 
dando la orden, que se sigue: 



CAUSA PRIMEEA. 

LEYÓ ESTA DOX IGXACIO DE ALTUBE SECRETARIO DEL SE- 
CRETO, LA CUAL PERTENECIÓ AL SIGUIEXTE REO. 

Fué este Bernabé Morillo, alias Otárola, negro, nativo del 
puerto del Callao, dos leguas de Lima, de cuarenta años de 
edad, de estado soltero, de ejercicio grumete, que por los de- 
litos de superstición y apostacía ya habia sido penitenciado 
por este Santo Tribunal eu el Auto general de íe, que por los 
años de 1736 celebró á 23 de Diciembre en la Plaza mayor. 
Salió al Auto con hábito penitencial de media aspa, por he- 
rege, idólatra y apóstata. Y estando eu forma de penitente, 



—401— 
confeso y contrito, se le leyó su sentencia con méritos: abjuró 
áeveJiementi. Y siendo absuelto ad cautelanij gruvemente re- 
prehendido, conminado y particularmente advertido de sus 
errores, fué condenado á cárcel perpetua, y á que el dia si- 
guiente desnudo de medio cuerpo saliese en muía de albarda, 
y se le diesen doscientos azotes por las calles públicas y acos- 
tumbradas. Fueron sus padrinos D. José Bravo de Castilla y 
D. Felipe Colmenares. 

CAUSA SEGUNDA. 

Leyóla el doctor don melchor de aragok y s alazos r, 
abogado de esta real audieítoia de presos y relator 
del santo oficio. 

Fué éste Juan José Meneses, esclavo, de casta zambo, na- 
tural de Lima, de edad de veinte años, de estado solte\'o y de 
oficio ollero y entintador de imprentas, salió al Auto con in- 
signias de sortilegio, supersticioso y blasfemo. Y estando en 
forma de penitente y con soga de dos nudos al cuello, se le le- 
yó su sentencia con méritos: abjuró de lev% fué absuelto ad 
cautelam, y condenado, á que el dia siguiente al Auto le die- 
sen doscientos azotes por las calles públicas y acostumbradas 
y á destierro de esta ciudad, villa de Madrid, corte de ^. M. 
al presidio de Valdivia, donde sirviese cinco años á ración y 
sin sueldo, cumpliendo con las saludables penitencias de co- 
mulgar tres veces por espacio de dos años, en los dias de Pas- 
cua de Navidad, Eesurreccion y Asunción de Nuestra Señora; 
y que por este tiempo rezare todos los viernes un tercio del 
Eosario á María Santísima Señora Nuestra. Fueron sus pa- 
drinos el Dr. D. Isidro Tello de Guzman, Eector que ha sido 
de la Eeal Universidad de San Marcos, y D. Gaspar de Mora- 
les y Eios. 

CAUSA TEECEEA. 

Leyó después el doctor don aítdres perez de hervías, 
presbítero, ex-catedrático del maestro de las sen- 
tencias en la real universidad de san marcos, cura y 
vicario de atabillos bajos en la provincia de canta, 
y calificador del santo oficio, la tercera causa y su 
sentencia, que fué la del siguiente reo. 

Fué este Don José Ventura de Acosta y Montero, español, 

natural de la isla de Tenerife en las Canarias, y residente en 

el puerto del Callao, de ejercicio piloto, soltero, de edad de 

cincuenta y tres años, salió al Auto con Sambenito de media 

ToM. vn Literatura — 51 



—402— 
aspa por proposiciones heréticas y escandalosas. Y estando 
en forma de penitente, confeso y contrito, se le leyó su sen- 
tencia con méritos: abjuró de veliementi; fue absuelto ad cau- 
telam, y condenado á destierro de esta ciudad de Lima, y Vi- 
lla de Madrid, corte de S. M. por espacio de ocho años, y trein- 
ta leguas, en contorno; y que todos los sábados del expresado 
tiempo reze una parte de Eosario á María Santísima; y en con- 
fiscación de la mitad de sus bienes, aplicados á la Cámara y 
Fisco de S. M. y en su nombre al Receptor general del Santo 
Oficio. Fueron sus padrinos D. Lorenzo de Zarate, y D. José 
de Salazar y Solorzano. 

CAUSA CUAETA. 

Leyó luego la cuaeta causa, y su sentencia el expkesado 
doctor don andrés pérez de heryias, que fue la de la 
siguiente rea. 

Fué esta Juana Mcolasa Crespo, negra esclava, natural de 
Lima, de estado soltera, de ejercicio lavandera, y de cuarenta 
años de edad, salió al Auto con insignias de blasfema hereti- 
cal, y con soga de dos nudos al cuello y mordaza. Y estando 
en forma de penitente, se le leyó su sentencia: abjuró de levi; 
fué condenada á que el dia siguiente al Auto, desnuda de la 
cinta arriba, se le diesen doscientos azotes por las calles pú- 
blicas y acostumbradas; y que recl usa por espacio de cuatro 
años en el hospital de la Caridad de esta corte, confiese y co- 
mulgue tres veces los dos primeros años, en la Pascua de Ee- 
surreccion, dia de la Santísima Trinidad, y Asunción de Jüíues- 
tra Señora; con tal que en ellos reze todos los viernes y sába- 
dos de rodillas un tercio de Eosario á María Santísima. Fue- 
ron sus padrinos D. Gaspar de Zeballos, y D. Francisco de los 
Eios y Taniayo, marqués de Villa-Hermosa. 

y CAUSA QUIÍÍTA. 

Sucedió á esta la quinta causa y sentencia que leyó el 
r. p. f. miguel lozano, del real y militar orden de 
nuestra señora de las mercedes, cura de lampian en la 
provincia de canta, y calificador del santo oficio, la 
cual perteneció al siguiente reo. 

Fué este Juan Esteban Flores, alias de Andrade, meztizo, 
natural de la ciudad de San Francisco del Quito, y residente 
en la de Cuenca del mismo Obispado, de oficio zapatero, y de 
edad de treinta años, por dos veces casado, salió al Auto con 



—403— 
insignias de polígamo. Yestíljido en forma de penitente, se 
ieleyó su sentencia con méritos: abjuró delevi; y tuó conde- 
nado á doscientos azotes por las calles públicas y acostumbra- 
das, y á destierro de esta ciudad de Lima, de la del Quito, y 
villa de Madrid, corte de S. M. por tiempo de cuatro años que 
cumplirá en el presidio de Valdivia; y que en los dos prime-' 
ros años confiese y comulgue en cada uno tres veces, las Pas- 
cuas de navidad, Resurrección y Espíritu Santo; y que los sá- 
bados durante su destierro, reze un tercio de Eosario á María 
Santísima, Y en cuanto al vínculo del matrimonio se remitió 
al Ordinario Eclesiástico, que de la causa debe conocer. Fue- 
ron sus padrinos D. Kicolás de Salazar, y D. Luis de Bej ara- 
no y Bravo, conde de Tilla-Señor. 

CAXJSA SEXTA. 

Leyó el r. p. ignacio de velasco, de la compañía de jesús, 
calificador del santo oficio, y rector del colegio de 
guamanga la sexta causa, que pertenece al siguiente 

REO. » 

Fué este Juan José Graciano de Santa Clara, alias Juan dé 
Mata, pardo esclavo, natural de la ciudad de Trujillo, de es- 
tado casado, de oficio al bañil, y de mas de trintaaños de edad, 
por dos veces casado; salió al Auto con insignias de polígamo. 
Y estando en forma de penitente, se le leyó su sentencia con 
méritos: abjuró yZe ZeíJÍ; y fue condenado á doscientos azotes 
por las calles públicas y acostumbradas, y á destierro de esta 
ciudad y villa de Madrid, corte de S. M. por tiempo de cuatro 
años á las ciudades dé lea, Pisco ó ÍÑTasca; y que por espacio 
de dos años confiese y comulgue las Pascuas de IS'avidad, Ee- 
surreccion, yFjspiritu Santo; y que los sábados del expresado 
tiempo reze un tercio de Eosario á María Santísima. Y en 
cuanto al vínculo del matrimonio se remitió al Ordinario Ecle- 
siástico, que de la causa debe enten'der. Fueron sus padrinos 
I). Francisco de la Fuente é Ixar, marqués de San Miguel, y 
el Dr. D. Fernando Eoman de Aulestia, colegial del Eeal y 
Mayor de San Felipe. 

CAUSA SÉPTIMA. 

Leyó la séptima causa y sentencia el r. p. m. f. tomas ve- 
lasco DEL ORDEN DE PREDICADORES, CURA DE HUANCAY0 EN 
LA PROVINCIA DE JAUJA, Y CALIFICADOR DEL SANTO OFICIO, QUE 
PERTENECE AL SIGUIENTE REO. 

Fué este Joaquín de Eivera, alias D. Antonio de Ormaza, 
alias Joaquín Pasmino,, español, natural de la ciudad de San 
Francisco del Quito, de estado casado, de ejercicio pintor, y 



—404— 
después boticario de edad de mas de 25 años. Salió al Auto 
con insignias de polígamo, por haberse casado tres veces, vi- 
viendo su primera legítima mujer. Y estando en forma de pe- 
nitente con soga de dos nudos al cuello, se le leyó su senten- 
' cía con méritos: abjuró de levi; j fué condenado á doscientos 
azotes por las calles públicas, y costumbradas, y á destierro 
de esta ciudad, de la del Quito y villa de Madrid, corte de 
S. M. por espacio de seis años, que cumplirá en la ciudad de 
Guayaquil: y que por tiempo de dos años confiese y comulgue 
tres veces en cada uno por las Pascuas de IsTatividad, Eesur- 
reccion y Espíritu Santo, y durante el destierro, reze todos los 
sábados un tercio de Eosario á María Santísima. Y en cuanto 
al vículo" del matrimonio se remitió al Juez Eclesiástico, que 
de la causa pueda y deba conocer, Fueron sus padrinos Don 
Francisco Arias Saavedra, marqués de Moscoso, y D. Diego 
Santa-Cruz y Centeno. 

CAUSA OCTAVA. 

Leyó la octava causa el doctoe lon migüel saíns de val- 
divieso Y TORREJON, CATEDRÁTICO DE VÍSPERAS DE LEYES EN 
ESTA REAL UNIVERSIDAD, ASESOR DEL CABILDO, Y REGIMIEN- 
TO DE ESTA CIUDAD, Y ABOGADO DEL REAL FISCO DEL SANTO 
TRIBUNAL, QUE PERTENECE AL SIGUIENTE REO. 

Fué este José Pantaleon, pardo esclavo, natural de la ciu- 
dad de lea de este Arzobispado, de estado soltero y sin ejer- 
cicio, de edad (al parecer) de cuarenta años. Salió al Auto 
con insignias de testigo íalso, siendo inventor, promovedor, 
director y cabeza de la conspiración que principió, y fomentó 
contra el inocente Don Juan de Loyola y Haro, imputándole 
ser judio judaizante con muy execrables delitos de palabras y 
obras, y pretendiendo afirmar la falsedad del hecho y calum- 
nia con apariciones, y locuciones sobrenaturales, é injuriosas 
á í^uestro Señor Jesucristo y á su Madre Santísima, fingidas 
por el depravado ánimo de este reo. Y estando en forma de 
penitente, se le leyó su sentencia con méritos, y fue conde- 
nado á doscientos azotes, y á que sirva á S. M. á ración y sin 
sueldo perpetuamente en el presidio de Valdivia; y que todos 
los viernes reze una parte de Eosario á María Santísima: y 
por particular misericordia del Santo Tribunal no se le relajó 
al brazo secular. Fueron sus padrinos D. Juan Bautista Oasa- 
bona, mayordomo del Excmo. señor Virey, y D. José de Eo- 
S9,s, gentil hombre. 



-405- 



OAUSA -NOYBNA. 

Leyó esta causa el expbesado doctor don miguel ee val- 
divieso, QUE pertenece AL SIGUIENTE REO. 

Fué este Francisco del Eosario, alias el chileno, de casta 
zambo esclavo, natural de la ciudad de Santiao:o del reyno de 
Chile, de estado soltero y sin oficio, de edad de mas treinta 
años. Salió al Auto con insignias de testigo falso, por haber si- 
do inventor, promovedor y director de la falsa calumniado ju- 
dio judaizante, que padeció la inocencia de su amo D. Juan de 
Loyola, con muy execrables delitos de palabras, y obras. Y 
estando en forma de penitente, se le leyó su sentencia con mé- 
ritos, y fué condenado á doscientos azotes, y á que sirva á S.M. 
á ración y sin sueldo perpetuamente en el presidio de Valdi- 
via: y que todos los viernes reze una parte de Eosario á Ma- 
ría Santísima, no habiéndosele relajado al brazo secular por 
conmiseración particular, que tuvo con este reo el Santo Tri- 
bunal. Fueron sus padrinos D. José Miguel de Ovalle, y D. 
Martin de Tejada, gentiles hombres del Excmo. señor Virey. 

CAUSA DÉCIMA. 

Leyóla el mismo ministro, que la antecedente y pertene- 
ce AL siguiente reo, QUE SALIÓ EN ESTATUA. 

Fué este Juan de Hermosilla, negro esclavo, natural de 
Lima, de estado soltero de oficio botijero, y al parecer de trein- 
ta años de edad, que murió preso por es^e Santo oficio. Salió 
al Auto en estatua con insignias de testigo falso por la falsa 
calumnia de judio judaizante, que imputó á su amo D. Juan 
de Loyola. Y estando en forma de i)enitente, se le leyó su 
sentencia con méritos. Fueron sus padrinos D. José Cayeta- 
no Hurtado, caballero del orden de Santiago, y el coronel D. 
Diego Chavez y Mesia, Maestre de Campo del batallón de es- 
ta ciudad. 

CAUSA UÍTDÉCIMA. 

Continuó leyendo esta causa el legente anterior, que i;s 

DE la SIGUIENTE REA. 

Fué esta Catharina, alias Catha de Vera, zamba de indio, 
libre, de ejercicio cocinera y lavandera, natural de la ciudad 
del Cuzco, de cincuenta años de edad y de estado viuda. Salió 



—406- 
al Auto con insignias de testigo falso, por haber inventado y 
promovido la falsa calumnia de judio judaizante contra el 
inocente D. Juan de Loyola, en cuya casa sirvió de criada, 
desde sus primeros años. Y estado en forma de penitente, se 
le leyó su sentencia con méritos, y fué condenada á doscieá- 
tos azotes por las calles públicas y acostumbradas; y á que 
por tiempo de diez años sirva en el hospital de la Caridad ó 
en otro de esta corte, según dispusiese el Santo Tribunal; y á 
que todos los viernes reze una parte de Eosario á María San- 
tísima. Fueron sus padrinos D. Antonio Bansi, gentil hom- 
bre del Excmo. señor Yirey, y D. Justino Solorzado. 

SENTENCIA, ABSOLUTOEIA. 

El MISMO LEGENTE CONTINUÓ LEYENDO LA SENTENCIA ABSOLU-, 
TORIA, QUE PERTENECE AL INOCENTE, QUE SE SIGUE. 

Fué este D. Juan de Loyola Haro de Molina, natural de la 
ciudad de lea, donde obtuvo los honrosos empleos de Maestre 
de campo del Batallón, y varias veces el de Alcalde ordina- 
rio, siendo de primer voto en su ilustre cabildo y regimiento 
de poco mas de sesenta años de edad, de estado soltero, que 
preso por este Santo Oficio, murió. Salió al Auto en estatua; 
y estando en forma de inocente con palma en las manos y ves- 
tido de blanco, se le leyó su sentencia absolutoria, dándole' 
por libre de los delitos de heregía judaismo, que por malicio- 
sa conspiración y falsa calumnia se le imputaron. Eestituido, 
pues, al buen nombre, opinión y fama que antes de su prisión 
gozaba, se mandó: saliese en el acompañamiento entre dos 
sujetos distinguidos, que el Santo Tribunal señaló para que le 
apadrinasen en la procesión de reos; y que al tiempo de ac- 
tuarse la función en la Iglesia, se colocase la estatua en me- 
dio de lo mas calificado del concurso: que levantados cuales- 
quiera secuestros y embargos hechos en sus fincas y bienes se 
entregasen del todo, según el inventario que de ellos se hizo, 
cuando se secuestraron: que si su hermano, Sobrinos y parien- 
tes quisiesen pasear la estatua por las calles públicas y acos- 
tumbradas, puesta en un caballo blanco hermosamente enjae- 
zado, lo ejecutasen el dia siguiente al Auto, en que los Minis- 
tros del Santo Tribunal habían de hacer cumplir la pena de 
azotes, que se impuso á cada reo. Y quü en atención á haber- 
se de orden del Santo Tribunal sepultado secretamente su ca- 
dáver en una capilla de la Iglesia de Santa María Magdalena, 
Eecoleccion de Santo Domingo, pudiesen exhumarlo para ha- 
eeríe públicas exequias, trasladándole al lugar que por su úl- 



—407— 
tima voluntad señaló para so entierro; y que á su hermano y 
parientes se despachasen testimonios de este hecho, para que 
en ningún tiempo la padecida calumníales sea embarazo á 
obtener los mas sobresalientes empleos asi políticos como car- 
gos del Santo Oficio, honrándoles el Tribunal con las gracias 
que juzgare proporcionadas, para comprobar la inocencia del 
expresado D. Juan de Loyola, difunto. Fueron sus padrinos 
D. Fermin deCarbajal, conde del Castillejo, y Don Diego de 
Hesles Campero, Brigadier de los Eeales Ejércitos de S. M. y 
Secretíirio de Cámara del Excmo. señor conde de Super-Unda, 
Yirey de Lima. 

Fenecida la lectura de las causas y sentencias bajaron del 
pavoroso cadalso dos de los reos que tenian el hábito peniten- 
cial con media aspa: y puestos de rodillas cerca de la mesa, que 
estaba junto á las dos sillas que bajo del docel servían de res- 
petoso asiento a los señores inquisidores, tocaron con las ma- 
nos la Cruz y Libro de los Evangelios, haciendo la abjuración 
de vehementi^ que les repetía D. José de Arezcurenaga, Secre- 
tario del Santo Tribunal. Puesto entonces en pié el señor Vi- 
sitador Dr. D. Pedro Antonio de Arenaza y Gárate con estola 
morada al cuello recitó en el Manual Eomano las oraciones 
prevenidas para casos semejantes: á que acompañando el him- 
no Yeni Creator Spiritus, devotamente entonado por la reli- 
giosa Comunidad, hizo á los reos postrados en su presencia las 
preguntas de estilo, prevenidas en el ceremonial. Y repitien- 
do después la misma Comunidad el Salmo del Miserere, desti- 
nado á la penitente ceremonia; seis religiosos sacerdotes re- 
vestidos con sobrepellices hirieron con unas varas las espaldas 
de los reos. Acabado, pues, el último versículo del expresado 
Salmo, les absolvió el Señor Yisitador según la fórmula del 
mismo Manual y sagrada costumbre que se observa en igua- 
les ocasiones. Terminada esta ceremonia, condujo el Alcaide 
cuatro reos que en presencia de los señores, arrodillados, co- 
mo los otros, pronunciaron la abjuración de lev% que les leyó 
el mismo Secretario. Y asi reconciliados con la Iglesia por 
medio de la absolución y arrepentimiento, prosiguió la Misa, 
que el celebrante habia suspendido, mientras hicieron la de- 
testación y abjuración de sus delitos, conforme la naturaleza 
de ellos; y llegando al Santus, encendieron las velas verdes que 
tenian en las manos. Después postrados delante la peaña del 
Altar las ofrecieron al Sacerdote besándole la mano, luego 
que terminó con toda la acción del Templo el Sacro-santo 
Sacrificio de la Misa. 

Concluidas estas sagradas demostraciones en la Iglesia, que 
recibe á su gremio á los apostatas de la fé; cuando reconcilia- 
dos por mano de la penitencia se reúnen á ella, volvió á for- 



—408— 
marse la procesión con aquella orden que habia entrado. Y 
procediendo otra vez por la Plaza mayor, el Excmo. Señor 
Virey, que también le esperaba á la vuelta en la galería del 
Palacio, en que antes se habia dejado ver, repitió con el Tri- 
bunal Santo de la Fé las mismas católicas demostraciones, que 
á la ida le hablan dictado su religioso zelo y fervorosa cris- 
tiandad. 

Continuando, pues, el ilustre acompañamiento, siguió la 
procesión, basta restituirse al Tribunal, donde terminó aquel 
admirable espectáculo de la fé con las atenciones de urbani- 
dad y cortesanía que actuaron los señores inquisidores con la 
nobleza que asistió á apadrinar los reos, que entregados al 
Alcaide los volvió á sus calabozos, para que el dia 21 saliendo 
en muías de albardapor las calles públicas á la vergüenza, se 
ejecutase en ellos á voz de pregonero, la sentencia de azotes, 
que se practicó asi. 

Yenian los primeros á caballo, el Alcaide y portero del San- 
to Tribunal. Conducíanse luego en muías de al barda los reos 
desnudos de la cinta arriba con las afrentosas insignias de co- 
roza á la cabeza y soga gruesa al cuello. Y en cada esquina de 
las calles públicas y acostumbradas, el fiel ejecutor á voz de 
pregonero, que publicaba sus delitos, les heria con una penca 
las espaldas; para que cumpliéndose asi la sentencia de azo- 
tes que en vista de sus méritos se les impuso, pagasen con es- 
te linage de castigo, y otras penas de cárcel y destierro las 
abominables culpas quo cometieron contra el candor y pure- 
za de la Ley. 

Después cuatro lacayos costosamente adornados de libreas 
de paño azul fino con botonaduras, alamares y franjas de pla- 
ta, conducían de unos cordones de seda el generoso blanco 
bruto que con riquísimos encintados de tisú de oro, silla de 
terciopelo carmesí bordada de plata de realze con artificiosos 
lucientes briscados, estribos y hevillajes de oro de martillo car- 
gaba la estatua de D. Juan de Loyola, que ostentando con la 
palma que llevaba, el triunfo de la calumnia, se hizo símbolo 
de la inocencia. Acompañábanle por uno y otro lado con igual 
grandeza, asi en los jaezes de los caballos como en la riqueza 
de los vestidos, los dos calificados sujetos que le hablan apa- 
drinado en la procesión de reos y celebridad del Auto. Seguía- 
se á pocos pasos vestido de terciopelo negro con hábito y ve- 
nera del Santo Oficio, y vara alta, insignia de su honroso car- 
go, el Alguacil mayor del Santo Tribunal, marqués de Monte 
Alegre en un brioso bruto que airosamente manejaba. Iba 
con igual lucimiento á su lado siniestro D. Gaspar de Orue, 
Secretnrio del Secreto, acompañándoles de retaguardia un 
trozo de caballería, resto de todo el cuerpo militar, que con es- 



—409— 
pada eo mano guarnecian por frente y costados el mísero y 
abominable espectáculo de reos. 

Asi pasearon veintidós calles habiendo subido hasta la pla- 
zuela de Santa Ana; y de aquí descendiendo por la Real Casa 
de Moneda, y colegio de Santo Tomas, se restituyeron al Tri- 
bunal donde el Alguacil mayor volvió los castigados reos al 
Alcaide, para que puestos otra vez en sus encierros saliesen 
el señalado dia á cumplir sus cárceles, depósitos y destierros. 
Y para que en cumpliento de los mandatos del Santo Tribu- 
nal ^o quedase orden sin ejecutarse el dia 6 de Noviembre en 
la Iglesia del colegio máximo de San Pablo con la insistencia 
de la mayor parte de la nobleza de esta ciudad, convidada por 
los dichos calificados padrinos, se hicieron públicas exequias 
á D. Juan Loyola: cuyos huesos exhumanos de la bóveda en 
que secretamente se habian sepultado, en una capilla de la 
Iglesia de Santa María Magdalena, se trasladaron á este Tem- 
plo, donde se les señaló sitio para su depósito y entierro, en 
que yacen en cerrado cajón, debido honor á su inocencia. 

De este modo se cumplieron todos los órdenes del Santo 
Tribunal, reconociéndose en lo mas arduo indeficiente el zelo 
del señor consejero visitador, y señores inquisidores; pues en 
medio de una general desolación, continuada plaga de tem- 
blores, repetidas epidemias y otras calamidades que bastaban 
á perturbar el ánimo mas constante, siempre se ha experimen- 
tado vigoroso su espíritu para atender á lo económico y civil 
del Tribunal. De manera, que aunque se deshizo lo material 
de sus fábricas, se mantuvo en perfección lo formal de su go- 
bierno á espensas del desvelo y cuidado de tan celosos Minis- 
tros, que aun á peligro de sus propias vidas (como se vio el 
hecho de la página 2), desempeñaron la obligación de su car- 
go. Y se espera en la bondad divina, que pues los previno pa- 
ra defensa de tanto riesgo los continuara para reparo de tan- 
to mal, interesando la cristiandad en este Nuevo Mundo, con 
la actividad de su infatigable zelo, muchas medras en la pu- 
reza de la Religión. 



Tomo vii. Liteeatuba— 5íi 



RELACIÓN 



Del auto particular de fe, celebrado por el Tribunal del 
Santo Oficio de la Inquisición de Lima, el dia 6 de 
Abril de 1761. 

Habiendo los señores Inquisidores despachado algunas cau- 
sas secretamente por el carácter de los reos y naturaleza de 
sus delitos; y teniendo conclusas y votadas otras seis, cuya no- 
ticia podia salir al público: determinaron celebrar Auto parti- 
cular de fé el dia 6 de Abril de 1761. Pasó á uoticiarlo al 
Excmo. Sr.Yirey de estos Eeynos el Sr. Inquisidor Fiscal, y su 
Exea, con el innato amor que profesa al Santo Oficio y al 
bien público, que tanto depende de la conservación de la pu- 
reza de uuestra sagrada Eeligion, lo celebró con atentas es- 
presiones de obsequio al Santo Tribunal, ofreciendo de la tro- 
pa de infantería y caballería la que fuese menester y todo lo 
demás que pudiese conducir al mas autorizado lucimiento y 
decencia de la función. 

La estación del tiempo, todavía ardiente y otros justos mo- 
tivos, movieron á los señores Inquisidores, á que por la ruina 
de la capilla, tuviesen el Auto en la Sala de Audiencia, á 
puerta abierta. Mandaron citar á todos los Ministros del San- 
to Oficio, oficiales, consultores, calificadores, comisarios, va- 
rones honestos y caballeros familiares, que compusieron un 
respetuoso concurso, á que se agregaron otras muchas perso- 
nas de la mas distinguida calidad, á quienes convidó el celo á 



—411— 
las cosas de nuestra Santa Fé Católica; y fuera de dicha Sala 
concurrió innumerable gente de todas clases, sin que hubiese 
habido desorden por las premeditadas disposiciones de los se- 
ñores Inquisidores, cuya diligencia previno todos los medios 
de evitarle, 

A la hora señalada, que fué la de las ocho de la mañana de 
dicho dia 6 de Abril, se empezaron á leer las reciones de las la 
caucas, por el orden siguiente; 



PEIMERA CAUSA. 



Dióse principio por la de Diego Pacheco, español, natural 
de la ciudad del Cuzco, de edad de treinta y ocho á cuarenta 
años, corista profeso y expulso del orden de San Francisco de 
la provineia de San Antonio de los Charcas; el cual no tenien- 
do órdenes algunos, y fingiéndose Sacerdote de dicho Orden 
Seráfico, ya con el propio nombre de Fray Diego Pacheco, ya 
con el fingido de Fray Diego Zegarra, y dejando el hábito y 
poniéndose en trage de eclesiástico secular, llamándose en 
unas partes D- Antonio Sánchez, en otras D. Antonio de Por- 
tugal, y en otras D. Ambrosio de Mendoza, en el largo espa- 
cio de diez y siete años cumplidos estuvo celebrando misas en 
presencia de todos los vecinos, ó los mas de los muchos pue- 
blos en que residió de las provincias de la Paz, Lampa, Azán- 
garo, Huanta, Jauja, Parinachas, Cotabamba, Chumbibilcas, 
Andahuaylas y Cangallo, haciendo ya de Ayudante de Cura, 
ya de Cuaresmero, y ya de ínter, confesando, predicando, ad- 
ministrando el Sacramento del bautismo solemnemente^ asis- 
tiendo de Párroco á los matrimonios y velaciones, confesan- 
do á los moribundos administrándoles el viático y extremau- 
cion, y cometiendo otros excesos escandalosos en el ejercicio 
de confesor. 

En cuanto á los bautismos, tanto solemnes como privados 
en caso de necesidad, declaró haber tenido intención de con- 
ferir el Sacramento en todos y administrádole con la materia 
y forma, que le hace válido. 

Los pueblos donde perpetro los sobredichos crímenes res- 
pectivamente, son Santa Eosade Lampa, Llagua, Alca, Char- 
caua, Guayan a. Cachi, Guancaray, Payco, Colíao, Lampa, Pu- 
cará, Umachiri, Yali, Ayavirí, Quiñota, San Gerónimo, Yi- 
chongo. Coica, Zancos, Zargua,Totos,Vilcaucho, Paca, Chum- 
be, Guancaroma, Sicsecas,minerales del pueblo de Pullo, Cu- 
raguasi, Chuquibamba, Chuquinga, Toraya, Tambillo, Poma- 
cocha^ Orurillo ó Urubillo, Turpay, Mamara, Guancarama, 



—412— 
Oarbaja, Oapacmarca, Limatambo, Ohalvanca, Pampamarca, 
Ohucchi, íí^omanga, Chagua. 

Salió este reo al Auto, con Sambenito de media aspa, coro- 
za, soga al cuello, y una vela de cera verde en las manos, se- 
gún lo prevenido en la sentencia, que se le leyó con méritos; 
y en ella se mandó, que abjurase de vehement% fuese absuelto 
ad caiUelam, desterrado perpetuamente al puerto, y presidio 
de las islas de Juan Fernandez á ración y sin sueldo, y con- 
denado en confiscación de la mitad des, su peculio; que el dia 
siguiente al Auto, saliese á la vergüenza pública con las mis- 
mas insignias, en bestia de albarda, por las calles acostum- 
bradas á voz de pregonero, que publicase su delito; que con- 
fiese y comulgue^ una vez cada mes y reze una parte de Eosa- 
rio á INIaría Santísima todos los sábados y un Credo los vier- 
nes en todo el tiempo de $u destierro, que es el de toda su 
vida, 

SEGUííDA CAUSA. 



Siguióse la causa deD. Francisco Moyén, natural de la ciu- 
dad de París, en el reino de Francia^ soltero, de edad de 42 
años, de ejercicio músico violinista y dibujante; el cual salió 
al Auto con Sambenito de media aspa, coroza, soga al cuello, 
mordaza, y una vela de cera verde en sus manos. Fué retiñ- 
cado de haber proferido desde Buenos Ayres á Potosí, 43 pro- 
posiciones, casi todas formalmente heréticas, luteranas, calvi- 
nistas, ubiclefianas, Quesnelianas y de otras sectas, y algunas 
blasfemas, injuriosas al Sumo Pontífice, al Estado eclesiásti- 
co y al Santo Oficio. 

La sentencia pronunciada contra dicho reo, que se le leyó 
con méritos, fué que saliese al Auto en la forma dicha, y por 
la vehemente sospecha que resultaba contra él de su proceso, 
abjurase públicamente de vehementi los errores de que estaba 
acusado y gravemente sospechoso en la Fé, y fuese absuelto 
ad caiitelam, y condenado en confiscación de la mitad de sus 
bienes^ desterrado de ambas Américas é Islas adyacentes su- 
jetas á la corona de España, perpetuamente, y de la Yilla de 
Madrid, Corte de S. M. por 10 años, los cuales cumpla en uno 
de los presidios de África, Oran, Ceuta ó Melilla ó en la casa 
de Penitencia del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición 
de Sevilla, á arbitrio del Illmo. Señor Inquisidor General y 
señores del Supremo Consejo de la Santa General Inquisición 
ácuya disposición fuese remitido en partida de registro; y por 
espacio de dichos 10 años confiese y comulgue en tres Pas- 
cuas de cada año, y todos los sábados del niismo tiempo reze 



—413— 
una parte de Rosario á María Santísima; y que el dia siguien- 
te á dicho Auto, saliese á la vergüenza por las calles públicas 
y acostumbradas, con las mismas insignias, en bestia de albar- 
da á voz de pregonero que publicase su delito; y aunque se le 
condenó en doscientos azotes, se mandó que no se le diesen, 
por el accidente que padece de gotacoral; y que se ejecutase 
todo sin embargo de suplicación. (*) 



TERCERA CAUSA. 

Esta fué la de Matias Ponce do León, áliás José Zegarra, 
natural de la ciudad de Córdova del Tiicuman, de edad de 
24 á 25 años, novicio lego que dijo haber sido del convento de 
San Agustín de la ciudad de Guamanga; de donde salió sin- 
haber profesado, y abriéndose cerquillo y fingiéndose sacer- 
dote de dicho Orden, dijo dos misas, una en el pueblo de Chin- 
chero del Obispado de Guamanga, y otra en el pueblo de Aban- 
cay del Obispado del Cuzco, sin saber leer ni escribir; y en 
esta segunda habiéndole notado el indio sacristán, que no sa- 
bia las ceremonias, y expresádole qué misa habia dicho, 
que no estaba buena; le respondió este reo, dándole un revés, 
y diciéndole: calla bruto que esta misa es chamberí que se usa 
en Lima. 

Salió al Auto con coroza, soga al cuello, y ima vela de cera 
verde en las manos, y se le leyó la sentencia con méritos; en 
la cual se mandó, que abjurase de levi, y fuese desterrado de 
esta ciudad y Villa de Madrid, Corte de S. M. por espacio de 
10 años, que ha de cumplir en el presidio de Valdivia á ración 
y sin sueldo; que confiese y comulgue tres veces al año en di- 
cho tiempo, es á) saber, en las pascuas de ÍTavidad, Resurrec- 
ción y Espíritu Santo, y reze una parte de Rosario á ISTuestra 
Señora todos los sábados de dicho tiempo; que el dia siguien- 
te al Auto saliese con las mismas insignias por las calles pú- 
blicas y acostumbradas, en bestia de albarda, desnudo de la 
cinta arriba y le fuesen dados doscientos azotes á voz de pre- 
gonero que publicase su delito; y todo se ejecutase sin embar- 
go de suplicación. 



(*) El proceso original de Moyén, existe en esta Biblioteca Nacional — 
El erudito señor Vicuña Mackenna j)ublicó el año de 1868, en Valparaíso, 
eñ un folleto de 155 páginas ea 4°, el estracto de esta célebre causa, que le- 
yéndola obliga al mas ignorante á maldecir á ese infernal, y no Santo Tri- 
bunal, como se nombraba, que tantas víctimas sacrificó á su avaricia y ti- 
ranía.— Dicho folleto lo conservo en mi colección particular, 

M.de O, 



—414- 



CUARTA CAUSA. 

Esta fué la de D. Eafael de Pascual y Sedaño, natural de la 
ciudad de Cádiz en los reinos de España; de edad de trinta y 
dos años, de ejercicio comerciante; el cual siendo casado en la 
ciudad de Santiago de Chile con María Eugenia de Arze, es- 
pañola, y hecho vida maridable con ella, viviendo esta se vol- 
vió á casar en la ciudad de Santiago del Estero, del Obispado 
de Córdova del Tucuman. 

Salió al Auto con coroza, que con vivos coloridos manifes- 
taba su delito según estilo, soga al cuello, y una vela de cera 
verde en las manos. Leyósele su sentencia con méritos, y en 
ella se mandó que abjurase de levi, y fuese desterrado de esta 
ciudad y Villa de Madrid, Corte de S. M. por espacio de siete 
años, computados derde el di a en que fué preso por dicho de- 
lito en la Villa de Potosí, y que cumpla su destierro en el 
puerto y presidio de las islas de Juan Fernandez y en dicho 
tiempo confiese y comulgue las tres Pascuas de cada año, y 
una vez cada mes, y reze un tercio de Eosario á María San- 
tísima todos los sábados; y en cuanto al vínculo del matrimo- 
nio se remitió al Ordinario eclesiástico que de la causa pueda 
y deba conocer; y que todo se ejecutase sin embargo de su- 
plicación. 

QUIIíTA CAUSA. 

El reo de ella fué Francisco de Toro Verero, hombre blanco, 
natural de la Villa de Cajamarca del Obispado de Trujillo; de 
edad de 36 años, de ejercicio labrador y mayordomo de ha- 
ciendas; el cual teniendo contraído matrimonio en el pueblo 
de San Marcos de la provincia de Cajamarca con Mcolasa 
Bardales, española, con quien vivió maridablemente cerca de 
dos años, y viviendo esta, se caso segunda vez en el Valle de 
Guayabamba, jurisdicción de la ciudad de Chachapoyas del 
Obispado de Trujillo. 

Salió al Auto con las mismas insignias que el reo antece- 
dente, conforme á la sentencia que se le leyó con méritos; y 
en ella se mandó, que abjurase de levi, y fuese desterrado de 
esta ciudad y Villa de Madrid, Corte de S. M. por espacio de 
cuatro años, computados desde el dia en que se votó su pri- 
sión, cuyo destierro cumplirá en la ciudad de Guayaquil, ó en 
la de Panamá á arbitrio de este Santo Oficio; y que en dicho 
tiempo confiese y comulgue las tres pascuas de cada año y 



íe^6 titia parte de Eosario á Nuestra Señora todos los Sábados^ 
y que el dia si^íuieiite al Auto, saliese con dichas insignias de 
polígamo por las calles públicas y acostumbradas, en bestia 
de albarda, desnudo de la cinta arriba, á voz de pregonero 
que publicase su delito, y por justos motivos no le fuesen da- 
dos los doscientos azotes en que se le condenaba; y en cuanto 
al vínculo del matrimonio se remitió al Ordinario eclesiástico, 
que de la causa pueda y deba conocer; y que todo se ejecuta- 
se sin embargo de suplicación. 



SEXTA CAUSA. 

Esta fué la de D. Juan Salas, mestizo, natural del pueblo de 
Santa Fé de Atunjauja, en el Valle de Jauja de este Arzobis- 
pado, de edad de 52 años, de oficio sastre, el cual siendo casa- 
do en esta ciudad de Lima eu la parroquia de Santa Ana, con 
Eosa de Orihuela, mestiza, con quien hizo vida maridable; vi- 
viendo ella, se volvió á casar en el pueblo de Pacaráos de la 
provincia de Canta de este Arzobispado. 

Salió al Auto con coroza, que significase su delito, soga al 
cuello, una vela de cera verde en las manos según lo ordena- 
do en la sentencia que se le leyó con méritos; en la cual se 
mandó, que abjurase de levi, y fuese desterrado de esta ciudad 
y Villa de Madrid, Corte de S. M. por espacio de cinco años, 
computados desde el dia de su reclusión en las cárceles de es- 
te Santo Oficio, y que cumpla dicho destierro en el puerto y 
presidio de las islas de Juan Fernandez á ración y sin sueldo, 
en cuyo tiempo confiese y comulgue en las tres Pascuas de ca- 
da año, y reze una parte de Eosario á María Santísima todos 
los sábados; y que el dia siguiente al Auto saliese con las mis- 
mas insignias de polígamo por las calles públicas y acostum- 
bradas, desnudo de la cinta arriba, en bestia de albarda, y le 
fuesen dados doscientos azotes á voz de pregonero, que publi- 
case su delito; y en cuanto al vínculo del matrimoaio se re- 
mitió al Ordinario eclesiástico que de la causa pueda