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Full text of "Colección de leyes, decretos, resoluciones i otros documentos oficiales referentes al departamento de Loreto [1777-1908] formada de orden supreme"

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Jlkam. 








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♦./ 



DE 



LEYES, DECRETOS, RESOLUCIONES 



OTROS DOCUMENTOS OFICIALES 



REFERENTES AL 



DEPARTAMENTO DE LORETO 



*if» 



FORMADA DE (MtDKN SUPKKMA POR BL tX)CTUR 

CARLOS LARRABURE I CORREA 



_ • 



EDICIÓN OFICIAL 



TOMO IX 



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^>> 



CONTENIDO: Jurisdicción eclesiástica i raisio 
nes, segunda parte. — Instrucción Póbli'^a. — Ca- 
minos terrestres. j 



J 



LiriA-PCRll 

OfKlivi fí|M)grtíntfl (le "Ui OpIrUón NticíüíU<" 
Gremios 441 



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índice fíNñLITICO 

DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN ESTE NOVENO VOLUMEN 



^-45^ 



CAPITULO V. 



JURISDICCIÓN ECLESIÁSTICA I MISIONES.' 



' V* 



(SE(;UNDA PARTE.) 

(Continuación.) ^^ 

j 

PÁGINA 

Relación histórica de las misiones de fieles é infieles 
del colegio de Santa Rosa de Ocopa^ escrita por 
los FF. Pallares /Cairo.— Restablecimiento de 

LASMISIONES EN 1870 3 

Memoria presentada por el prefecto apostólico de 
San Francisco del Ucayali al ministro de justicia 
i culto,— 16 de julio de 1903 206 

Memoria presentada por el prefecto apostólico de 
San León del Amazonas al ministro de justicia i 
culto,— 10 de mayo de 190^ .^.^.i?.. 215<^ , 



— i?V — 

PA( 



Memoria presentada al ministro de justidkíy instruc- 
ción i culto por el prefecto apostólico de San 
Francisco del Ucayali. -25 de junio de 1904 

Memoria referente á la prefectura apostólica de San 
León del Amazonas, presentada al ministerio de 
justicia, instrucción i culto por el P. prefecto frai 
Paulino Díaz.— 21 de mayo de IGOt 

Memoria de la prefectura apostólica de San Francis- 
co del Ucayali,— 11 de setiembre de 1905 

Memoria de la prefectura apostólica de San León del 
Amazonas. — 20 de junio de 1905 

El prefecto apostólico de San León del Amazonas in- 
forma á la sociedad de Propagación de la fS en el 
Oriente sobre el estado de las misiones que le es- 
tán encomendadas, en especial las de Pebas i Pu- 

tumayo 

Jurisdicción de las prefecturas apostólicas estableci- 
^ das en e/ Or/e/iíe. — Resolución suprema de 13 
de abril de 1907 recaída en el expediente se- 
guido con motivo de cuestiones jurisdicciona- 
les habidas entre el prefecto apostólico de 
San León del Amazonas i el cura de Iquitos... 



CAPITULO VI. 



ADMINISTRACIÓN GENELAL 



Pidiendo (¡lie no se impida á los comerciantes de Cha- 
ch¿tf)oyas In venta de cuchillos, fierro i acero pa- 
ñi .l//í/mís.— Oficio.— 6 de marzo de 1823 

Orden al ^ohernndor de Mainas para que solo obe- 
dezca las (¡is¡)()siciones emanadas de la presiden- 
cia de Tn///7/o.— Oficio.— 14- de marzo de 1823... 

Tenientes f^ohernadores existentes en Mainas, — Ofi- 
cio.— G ae junio de 1823..: 



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"V 



» 1» 

— V — 

'^ Mr 

^ PAGINA 

/Decomiso de la zarjfa qve se extraiga del río Napa sin 

licencia del gobernador de Mainas.-^OFicio, — 4 :^ 

de febrero de 1825 274- 

El suprefecto de Mainas pide el establecinuento de' 
guarniciones militares en Loreto i Putumyo.^— 
Oficio.— 21 de febrero de 1825 : *...... 275 

Extracción de zarzaparrilla de los territorios del Ña- 
po— Oficio.— 18 de julio de 1825 ;..... 276 

Se dá el título de' gobernadores á los antiguos te- 

nientesde los pueblos, -^Oficio. — 20 dé agosto de » 

1825 , 277 

ExQención de contribuciones á los habitantes de Mai- 
nas.— Primera nota dbl prefecto de La Li- 
bertad.— 12 de eqero de 1827 278 

Excención decontribucÍQnes á los habitantes de Mai- 
nas.— Segvhda NOTA.- 12 de febrero de 1827 279 

Excención de contribuciones á los habitantes de Mai- 
nas.— Tercera NOTA.— Setiembre de 1827 :.•;. 280 

Excención de contribuciones á los habitantes de Mai' ''^ 

/jas.— Cuarta nota.— Setiembre 7 de 1827 / 281 

Prohibiendo el trabajo forzado de los indígenas.--^' ^ 
Bando expedido en la ciudad de moyobamba 
por el subprefecto don Carlos del Castillo. ^ 

-20 de febrero de 1830 282 

Amenaza de los salvajes al pueblo de Santiago. — 

Nota.— 10 de marzo de 1830 .^. 283 

Parte á que que se reñere la anterior nota. — 15 de fe- ^i 

brerodel830 284 

Ordenando auxilios al gobernador de Santiago.—^ ,, 
Nota.— 20 de marzo de 1830. 286 

Auxilios al gobernador de Santiago para que d^ñen- 
da ese pueblo de la agresión délos salvajes. — No- 
TA.-14 de abril de 1830 287 

Primer nombramiento de gobernador para el pueblo \ 

de Nauta.—SoTA.—SO de abril de 1830 288 

Persecución de los salvajes que amenazaban los pue- > 

hlosde las misiones altas.^^^oTx-ciRCV LAR \ los 
gobernadores de Misiones, Santiaoo, Borja, 
etc.— 30 de julio de 1830 .fr.. 289't, 



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VI — 

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PÁGINA 



Nota del gobernador de Santiago, — 30 ^e ju4io de 

1830 290 

Segunda nota al gobernador de Santiago,— 19 de oc- 
tubre de 1830 291 

Tercera nota ai gobernador de Santiago. — 19 de no- 
viembre de 1830 292 

Nota al gobernador de Rorja, — 19 de noviembre de 

1830...: 293 

Cuarta nota al gobernador de Santiago.— 30 de no 

vierabre de 1830 294 

Nota al gobernador de Misiones, — 11 dediciembrede 

1830 295 

El gobernador de Misiones al subpreíeecto de Mai- 

nas.— Nota.— 22 de agosto de 1830 296 

Facultades que marcan las atribuciones de los gober- 
nadores del interior de esta provincia de Mainas 
con arreglo á las leyes de la nación, dadas por 
esta subpreíéctura de Mainas. — 12 de setiembre 

•*' de 1830 297 

Amenaza de los salvajes al pueblo de Santiago. — No- 
^ TA.— Marzo de 1831 302 

Armamento de la antigua guarnición de Mainas,— 2^ 

de mayo de 1831 304 

Se declara que Mainas está eximida del uso de papel 
seUado.—EL prefecto de La Libertad tras- 
cribe AL SUBPREFECTO DE MAINAS LA RESOLU- 
CIÓN SUPREMA DECLARANDO A ESTA PROVINCIA 
EXIMIDA DEL USO DE PAPEL SELLADO.— 30 de junio 

á^JSSl 305 

Subordinación de los gobernadores de los pueblos de 
las Misiones de Mainas al gobernador general. — 
Nota.— 24 de agosto de 1831 306 

Autorizando al subprefecto de Mainas para que em- 
plee la guardia nacional en la defensa de las po- 
blaciones que amenacen los salvajes. — El pre- 
fecto DE La Librtad trascribe al subprefec- 
to DE Mainas la orden impartida por el minis- 
tro DE guerra, de acuerdo CON S. E., QUE DIS- 

^ pone sEvHaga uso de la guardia nacional de 



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— YII,— 



PÁGINA 



MOYOBAMB\ PA«A RECHAZAR LOS ATAQUES DE LOS ♦ 

SALVAJES. -26 de setiembre de 1831 307 

Aduana en la frontera con el BrasiL— Nota.— 26 de 

junio de 1832 ^ 308 

Compañías de cír/cos.— Nota.— 7 de julio de 1832.... 309 

El gobernador de las misiones de Mainas se dirige á 
los pueblos de Ando as i Pinches para defenderlos 
de los sa/va/es.-— Nota.— 14 de setiembre de 1832. 

Receptoría de alcabalas en el pueblo de Loreto, — 

Nota. -20 de mayo de 1833 311 

Establecimiento de municipalidades en todos los pue- 
blos de la provincia de Mainas, — Nota. — 8 de ju- 
nio de 1833 812 

Auxilios délos gobernadores de San Antonio, Ba- 
rranca i Boíja al pueblo de Santiago amenazado 
por los sa/rajes.— Nota. — 12 de mayo de 1834.... 313 

Amenazas de los Aguarunas al pueblo de Santiago. — 

Nota.— 21 de julio de 1834 31^ 

.Imeziaza de los Aguarunas al pueblo de Santiago.—^ 
Primera nota a que se refiere la anterior 
DEL subprefecto DE Mainas. — 18 de abril de 
1834 315 

Amenaza de los Aguarunas al pueblo de Santiago. — 

SeGUADA nota k QUE SE REFIERE LA ANTERIOR 

DEL SUBPREFECTO DE Mainas.— 19 de abril de 

1834 317 

Petición de auxilios para defender las poblaciones de 
Santiago i Borja de los ataques de los salvajes.— 
Nota.— 8 de agosto de 1834 .r - 319 

Se encarga al teniente Gregorio del Castillo la perse- 
cución de los bárbaros que amenazan Santiago, 
Borja, Barranca i San Antonio. — Nota del go- 
bernador DE DICHOS pueblos COMUNICÁNDOLES 

EL nombramiento.— 14 de agosto de 1834 321 

Se encarga al teniente Gregorio del Castillo la perse- 
, ciición de los bárbaros que amenazan Santiago, 
Borja, Barranca i San Antonio. — Ñola al te- 
niente Castillo dándole la comisión. — 14 de 
agosto de 1834 322 



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— vni — 

pXgika 

Se nombra á don Fedro Guerra gobernifdor de An- 
00 doaSf con cargo de que informe sobre la conducta 
del párroco de su pue6/o.— Nota.— 23 rte octubre 
(le 1834 , 323 

Consulta al gobernador de Chasuta sobre la hoya 
fluvial á que pertenece el PaeAitea.— Oficio. — 15 
de noviembre de 1834. 324 

Orden al gobernador de Misiones p^ra que extraiga 
del pueblo de Omaguas varios Ínfleles mayoru- 
ñas allí prisioneros,— ^OT\, — '17 de setiembre de 
1835 325 

Orden á los gobernadores de los distritos de Misio- 
nes para que no salgan del pueblo de su mando 
sino con conocimiento de la sub prefectura de Mai- 

ñas.— MoTA-CfRCÜLAR Á LOS GO»lBR.S\DOKES DB 

LAS Misiones ALTA I BAJA.— 30 de Setiembre de 

1835 326 

Visita á los pueblos del Huallaga.—XoT A que blsüb- 

PREFECTO DE MaINAS DIRIGE ALGOBERNADOR DEL 
CERCADO COMUNICÁNDOLE SU NOMBRAMIENTO DE 
VISITADOR DEL CORDÓN DEL HUALLAGA É IMPAR- 
TIÉNDOLE INSTRUCCIONES.— 6 de abril de 1836 328 

v^ Cumplimiento de un compromiso contraído con el 

párroco de Cane/os.— Oficio.— 15 de agosto de 

1837 330 

Perjuicios ocasiooodos por los indígenas en el Putu- 
u majo.— Trascripción DE una nota que hace el 
subprefecto de Mainas al ilustrísimo señor 
OBJSPO electo de Chachapoyas.— 25 de agos 
to de 1836 331 

Temores de invasión brasilera por la frontera de Lo- 
reío.— Primera nota del subprefecto de Mai- 
nas.— 5 de setiembre de 1836 332 

^ ^ Temores de invasión brasilera por la frontera de Lo- 

reto.— Segunda nota del subprefecto de Mai- 

"^ ñas.— 16 de setiembre de 1836 333 

Temores de invasión brasilera por la frontera de Lo- 
reío. —Tfkcfra nota del mismo subprefecto.— 
24 de setiembre de 1836 335 



— IX — 



PÁGINA 



Fermíso á varios brasileros para que se internen á 

4 

Loreto por la frontera del Amazonas, — Nota. — 

6 de setiembrede 1836 336 

Aduana de Loreto, — Nota.— 4de noviembre de 1836. 337 
Arreglo de los pueblos del Huallaga) — Nota.— 4 de 

noviembre die 1836 338 

Supresión del gobierno general de Misiones, — Nota — ■ 

1*=^ de enero de 1837 340 

investigaciones sobre la existencia de una mina de 
azogue en las inmediaciones del pueblo de La- 
/nas.— Nota del sübpreífecto de Maínas al 
prefecto de Amazonas.— 6 de mavo de 1837 341 

Investigaciones sobre la existencia de una mina de 
azogue en las inmediaciones del pueblo de La- 
mas.^Bh, süBPREFECTO DE Mainas á los gober- 
nadores DE Lamas i Tarapoto.— Nota-circu- 
lar.— 9 de mavo de 1837 342 

Investigaciones sobre la existencia de una mina de 
azogue en las inmediaciones del pueblo de La- 
mas.— Segunda nota del subprefecto de Mai- 
nas AL prefecto de AMAZONAS. — Junio 6 de 
1837 343 

Investigaciones sobre la existencia de una mina de 
azogue en las inmediaciones del pueblo de La- 
mas.— Nota anexa á la anterior del subpre- 
fecto DE Mainas.— Junio 6 de 1837 344 

I^errniso al brasilero Silva Ferreira para penetrar al 

río Püííimajo.— Nota.— 28 de febrero de 1838.... 344 

Eíl subprefecto de Mainas pide aprobación de las me- 
didas que dictó para defender Santiago i Borja de 
las invasiones de los salvajes. — Not.a.— 6 de abril 
de 1839 346 

Castigo al gobernador de Pebas por haber dirigido 
una correría de salvajes en los territorrios del 
iVc'ipo.— Nota.— 24 de abril de 1839 348 

Castigo al gobernador de Pebas por haber dirigido 
una correría de salvajes en los territorios del Na- 
po.— Nota al gobernador de Misiones.— 24 de 

abril ae 1839:.: c. ..:.....: :...:.:.. 349 



— x — 



PAGLNA 



Nombramiento de un segundo gobernaéor para el 

distrito de Fa//e.— Nota. -12 de mayo de 1839... 350 

Provecto de Aduanilla de la frontera norte del Ama- 

zonas. — Nota. — 6 de setiembre de 1839 351 

Propuesta de gobernador general de Misiones, — No- 
ta.— 11 de junio de 1840 352 

Paru que los gobernadores de los aillos de Misiones 
sean tenidos por simples inspectores, — Nota. — 6 
de julio de 1840 353 

Aduanilla en la frontera de Loreto. — Nota. — G de no- 
viembre de 1841 354 

Supresión de los gobernadores de ios pueblos de Mi- 
siones, — Nota.— 6 de marzo de 1843 355 

Proyecto de establecimiento de una aduana en el in- 
terior de Mainas.— Nota,— (y de julio de 1843 356 

Destrucción del pueblo de Santa Teresa por los sal- 
vajes i medidas para contener los avances de és- 
tos.— Nota DEL GOBERNADOR DE JEBEROS AL SUB- 

PREFEcro DE Mainas.— 2 de novienibre de 1843. 357 

Destrucción del pueblo de Santa Teresa por los sal- 
vajes i medidas para coatener los avances de és- 
tos.— El SÜBPREFECTO DE MaINAS AL GOBERNA- 
DOR DE Misiones. — Nota. — 11 de noviembre de 
1843 358 

Destrucción del pueblo de Santa Teresa por los sal- 
vajes i medidas para contener los avances de és- 

tOS.— El SÜBPREFECTO DE MaINAS AL GOBERNA- 
DOR DE Jeberos. — Nota. — 11 de noviembre de 
1843 359 

Destrucción del pueblo de Santa Teresa por los sal- 
vajes i medidas para contener los avances de és- 
tos.— El SÜBPREFECTO DE MaINAS AL PREFECTO * 

DE Amazonas.— Nota.— 11 de noviembre de 1843. 361 

Destrucción del pueblo de Santa Teresa por ¡os sal- 
vajes i medidas]para contener los avances de és- 
tos.— El GOBERNADOR DE MISIONES AL SÜBPRE- 
FECTO DE Mainas.— Nota— 16 de noviembre de 
1843 363 



% 



— XI — 



p Agina 



Destrucción del pueblo de Santa Teresa por los sal- 
vajes i medidas para contener los avances de és- 
tos.— El SÜBPREFEGTO DE MaINAS AL GOBERNA- 
DOR DE Misiones.— Nota.— 28 de noviembre de 
1843 364 

Destrucción del pueblo de Santa Teresa por los sal- 
vajes i medidas para contener los avances de és- 
tos.— El GOBERNADOR DE MISIONES AL SUBPRE- 

FECTO DE Mainas. — NoTA. — 8 de noviembre de 

1843 365 

Destruccii^n del pueblo de Santa Teresa por los sal- 
vajes i medidas para repelerlos, — El juez de paz 
DE Umagüa algobernrdorde Misiones.— Nota. 
-28 de noviembre de 1843 368 

Destrucción del pueblo de Santa Teresa por los sal- 
vajes i medidas para contener los avances de és- 
tos.— El, subprefecto de Mainas al goberna- 
dor DE Misiones. — Nota.— 12 de diciembre de 
1843 369 

Destrucción del pueblo de Santa Teresa por ios sal- 
vajes i medidas para contener los avances de és- 
tos.— El subprefecto DE MaINAS al COMANDAN- 
DANTE GENERAL DE AMAZONAS.— NOTA.— 13 de di- 

ciembre de 1843 371 

Destrucción del pueblo de Santa Teresa por los sal- 

« 

vajes i medidas para contener los nviinces de és- 
tos.— El SUBPREFECTO DE MaINAS AL COMANDAN- 
DANTE GENERAL DE AwAzoNAS.— NoTA.— 15 de di- 
ciembre de 1843 374 

Destrucción del pueblo de Santa Teresa por los sal- 
vajes i medidas para contener los avances da és- 
tos. — El comandante general de Amazonas al 
SUBPREFECTO DD Mainas.— NOTA.— 19 de diciem- 
bre de 1843 375 

Destrucción del pueblo de Sant¿i Teresa por los sal- 
vajes i medidas para contener los avances de és- 
tos.— El SUBPREFECTO DE MaINAS AL PREFECTO 

DE Amazonas.— NorA.— 19 de diciembre de 1843. 376 



— XII — 



PÜ 



Destrucción del pueblo de Santa Teresa jfbr los sal- 
vajes i medidas para contener ¡os avances de és 

tos,— El. SUBPREFECTO DE MaINAS AL PREFECTO 

DK Amazonas. — Nota. — 6 de julio de 1844 

Inspectores de policía en ¡os pueblos de Main as. —Ncy- 
TA.— 6 de octubre de 1843 

Inspectores de poücia en ¡os pueb¡os de Mainas. — Re- 
solución RECAÍDA EN LA NOTA ANTERIOR.— No- 

TA. — 13 de octubre de 1843 

Auxüios de indios indios cocamas A Ids autoridades 
brasileras para ¡a ejecución de obnis en e¡ puerto 
de Tabatinga. — Nota. - 30 de noviembre de 
1843 [ 

Auxilios de indios coca mas á ¡as autaridades brasile- 
ras para ¡a ejecución de obras en e¡ puerto de Ta- 
fea í/n^a.— Resolución RECAÍDA en la NOTA PRE- 
CEDENTE. — 13 de diciembre de 1843 

Prescripciones para ¡a defensa de¡ pneb¡o de Barran- 
ca en caso de un ataque de sa/vajVs — Nota. — 26 
de febrero de 1845 

Término para e¡ cumpümiento en Mainas de las ór- 
denes superiores. — Nota. — 6 de (ictubre de 1845.. 

E¡ subprefecto de Mainas pide e¡ nombramiento de 
un gobernador en generai de ¡as Misiones bajas. 
—Nota.— 6 de julio de 1848 

E¡ subprefecto de Mainas pide e¡ nombramiento de 
un gobernador en generai de ¡as misiones bajas. 

E¡ subprefecto de Mainas pide e¡ nombramiento de 

un gobernador en genera ¡ de ¡as misiones bajas. 

—Proveído en la anterior nota.— 13 de julio de 

1848 

Nombramiento de un visitador para ¡os pueb¡os de 
Pinclies i Andoas.—NoT\.—27 de julio de 1850... 

Prohibición de¡ trabajo forzado de ¡os indígenas. — 
Nota.— 30 de diciembre de 1850 

Hostiüdades de ¡ossa¡vajes a¡ pueb¡o de Barranca. — 
Nota del goberaador de Misiones ai, subpre- 
fecto DE Mainas.— 18 de abril de 1851 



• 



— Xlll — 



PAGINA 



ystiüdades de los salvajes al pueblo de Barranca, — 
Segunda nota del gobernador de Misiones al 
SUBPREFECTO DE Mainas.— 22 de mayo de 1851.. 394 

sídencia del gobernador general de Misiones en el 
pueblo de iVauía.— Nota.— 2 de julio de 1851 396 

ítracción de indígenas de los territorios de Mainas 
por los brasileros. — Nota. — 7 de diciembre de 
1851 397 

uarnkión militar en la frontera de Loreto. — El 

PREFECTO DE AMAZONAS AL SUBPREFECTO DE 

Mainas.— Nota.— 15 de lebrero de 1853 399 

harnición militar en la frontera de Loreto. — El 

SUBPREFECTO DE MaINAS AL PREFECTO DE Ama- 

zoN.vs.— Nota.— 23 de febrero de 1853 400 

Guarnición militaren la frontera de Loreto. — Segun- 
da nota DEL PREFECTO DE AMAZONAS. — 1*^ de 

marzo de 1853 402 

Guarnición militar en la frontera de Loreto. — Ter- 
cera NOTA DEL PREFECTO DE AMAZONAS.— 1*^ de 

marzo de 1853 403 

Guarnición militar en la frontera de Loreto. — Cuar- 
ta NOTA DEL PREFECTO DE AMAZONAS. — 15 de 

marzo de 1853 404 

Levantamiento del departamento de Amazonas, por 
los ingenieros Mariani i Montferrer. — Nota. — 29 

de abril de 1855 405 

Auxilios militares al pueblo de Andoas. — Nota. — 

23abril de 1856 407 

Remisión de armas ¿i los habitantes del pueblo de 

^4/jdoas.— Nota.— 26 de abril de 1856 408 

Rescate de indios tomados por los záparos.— Kot\. — 

lOde julio de 1856 409 

Incendio del pueblo de Iquitos.—KoT\.—30 de agos- 

todc 1872 410 

Se ordena que todos los p¿¡gos á las oficinas fiscales 

(le Loreto se hagan en moneda nacional.— KuTa. 

-21 de junio de 1901 413 

Se ordena que todos los pagos á las oficinas fiscales 

de Loreto se hagan en moneda nacional. — Docu- 



— XIY — 



PÁGLNA 



MENTÓ ANEXO AL ANTERIOR.— -RAZONES QUE MOTI- 
VARON EL BANDO PREFECTORAL ORDENANDO QUE 
EN LA ADUANA DE ESTE PUERTO I EN LAS OFICINAS 
FISCALES NO SE RECIBIESE, DE LA FECHA EN NO- 
VENTA DÍAS, OTRA MONEDA QUE LA NACIONAL.— 21 

de junio de 1901 415 

Estanco de la sa/.—NoTA. —Agosto de 1903 417 

Servicio de carga i descarga por el muelle de Iquitos, 
—Resolución prefectural.— 25 de diciembre de 

1905 418 

Muelle de /(^ü/tos.— Resolución suprema.— 1G de fe- 
brero de 1906 419 

Saneamiento de Iquitos,— Isforme.-^S de febrero de 

1906 420 

Derechos de importación,— Cíj^íplase del ejecutivo 
A LA leí dada por el congreso de la repúbli- 

. CA ESTABLECIENDO LOS DERECHOS DE IMPORTA- 
CIÓN A LAS MERCADERÍAS QUE SE INTRODUZCAN AL 

DEPARTAMENTO DE LoRETO. — 27 de eiiero de 

1906 430 

Pago de derechos á la empresa del muelle de Iquitos. 

Resolución suprema.— 3 de febrero de 1906 432 

Liberación de impuestos al carbón de piedra. — Reso- 
lución SUPREMA.— 21 de febrero de 1906 433 

Abono de las asignaciones dejadas en Lima por los 
empleados del ministerio de gobierno en el depar- 
tamento de Loreto.— Resolución suprema.— 11 
de junio de 1906 434 

Organización del almacén fiscal de Iquitos. — Reso- 
lución SUPREFECTURAL.— 14 de julio de 1906 435 

Reorganización de los servicios administrativos en 
la Vía Centra/.— Resolución suprema. -12 de 
abril de 1907 437 

Introducción de armas de guerra á Loreto. — Decre- 
to SUPREMO.— 22 de abril de 1907 442 



— XV T- 



CAPITULO VII 



INSTRUCCIÓN PÚBLICA. 



PÁGINA 



Escuelas en las Misiones de Mainas. — Oficio. — 1"^ de 

julio de 1825 449 

Establecimiento de escuelas de primeras letras en los 

pueblos de MaiTias.— 1831...; 450 

Enseñanza de las primeras letras en el pueblo de San- 
tiago.— 0^010,-20 de marzo de 1832 450 

Invitación á los padres de familia de Mainas para 
que envíen sus hijos á escuchar las lecciones de 
matemáticas que se dictan en el seminario de Tru- 
y/7/o.— 1832 451 

Solicitando ana joven de Mainas para que estudie en 
la casa de Maternidad de Lima. — Circular. — 30 
de agosto de 1832 452 

Escuela de primeras letras en Jeberos. — Nota. — 19 de 

junio de 1843 453 

Edicto del obispo de Mainas á los padres de familia 
pidiéndoles envíen sus hijos á la escuela de prime- 
ras letras establecida en el seminario de Moyo- 
bamba. — 23 de setiembre de 1843 455 

Protección á la escuela de primeras letras ínrulnd a en 
Moyobamba por el obispo Arriaga. — BaíNDO. — 30 
de setiembre de 1843 459 

El obispo de Mainas solicita se considere anexa al 
seminario de Moyobamba la escuela dt* primeras 
letras que ha fundado en esa ciudad. — Nota. — 6 
de octubre de 1843 4G2 

Escuelas de primeras letras en las Misiones de A//i/- 
nas.— Aprobación de las medidas adoptadas 

POR EL gobernador DE MaINAS. — RESOLUCIÓN 

PREFECTURAL.— -27 de febrero de 1847 463 

IV ^ 



PAG 



E^jrutíñ^ -U prrraíTS* ierras es Xas \íiáox¡ts áe Xíai- 

Z£tk, — ^SvTa i Í/7E *E BEFIE2E El. STBFEEFECTO 
Z«t lI.t:X« : ^E OBI.SDKÓ LA AXTEBHHK KESOLU- 

c:ív« —2 íc i^-ero de 1>« ^ 

Pr>y^'íj:z^2t tmh^órt de la úscaebi de primtrsís ¡e- 
tnt§ <¿f BsitiÁpocrzo á Xaaxa.— 1S51 

k^jimernt'^ ^r:^ las eseztelss páblkss del departa- 
fseí::to ^e AtnsíToru-.s. entre elb»< Xas de Mainas. — 
l5í> 'St sryrscnibrc de 1S53 

B^t^bJet ímkst r> <fc oiia escuela nática ea el depan 
Vimtato marítimo militar de Loreto.—DECUETO 
—7 de «icro de 1861 

C'^.kzio de íostnjcción media en ¡a capital del depar- 
ta memo de Lnreto. — Resolución legislatia.— 
2» de er.ero de 1864 

Afimemto de la dotación asignada ni colegio de ins- 
tracción media de la capital de I*o/eto— Lel— 19 
de enero de 1871 

Colegio de niñas en la capital del departamento de 
l^^rtto. — Leí. — 19 de enero de 1S71... 

íi%cuela taller en la ciudad de Moyobamba, — Lel — 
1 8 de noviembre de 1871 

Creación de un colegio de instrucción media en Iqui- 
to*,—LEL*-23 de febrero da 1900 

Se manda invertir Lp. 4,532'5 en Li primera ense- 
ñanza de Loreto.— Decreto supremo.— 9 de ju- 
lio de 1904 

Autorización al prefecto de Loreto para que provea 
de preceptores á las escuelas fiscales.— Oficio. — 
25 de julio de 1904 

Dechirnndo insubsistente ¡a creación de algunas es- 
cuelas en San Martín i mandando establecer una 
de segundo grado en Ta rapo í o— Resolución su- 
I'KKMA.— 11 ele agosto de 1904 

Se niíinda aplic/ir Lp. 7,200 consií^nadasen el pliego 
fidicionnl (le instrucción del presupuesto general 
tic In república al sostenimiento de varias escue- 
las fiscíilcs, entre ellas alguuíis en Loreto.—RE- 
soi.rciÓN SUPREMA.— 25 de febrero de 1905 



^ 



— xvn — 



PAGINA 



itablecimiento de una escuela taller 'en Iquitos, — 
Resolución suprema.— 7 de abril de 1905 471 

resapuesto de las escuelas físcales de Loreto, — Re- 
solución MINISTERIAL.— 28 de abril de 1905 471 

? declara nacional el colegio de instrucción media de 
Tarapoto.— Leí.— 27 de setiembre de 1905 472 

•scuela de comercio de Yurimaguas, — Leí. — 27 de 
noviembre de 1905 472 

^sención de escuelas técnicas en Loreto, — Decreto 
SUPREMO.— 14 de diciembrede 1905 472 

^cas por Loreto para la escuela de artes i oficios de 
L/ma.— Oficio.— 19 de abril de 1906 474 

Mñcio para el cendro escolar de /gw/íos.— Resolu- 
ción SUPREMA.— 1^ de junio de 1906 475 

Plan de estudios para las escuelas comercia les de Lo- 
reto.— Resolución MINISTERIAL.— 23 demarzo de 
1907 476 



CAPITULO VIH 



CAMINOS TERRESTRES. 

Refección del camino del tambo de Roque á Saposon. 
—Primera orden para la ejecución de esa 
OBRA.— Nota.— 13 de julio de 1853 479 

Refección del camino del tambo de Roque á Saposoa. 
—Segunda nota sobre el mismo particular.— 
6 de noviembre de 1835 480 

Refección del camino del tambo de Roque á Saposoa. 
Tercera conminatoria.— Nota.— 29 de noviem- 
bre de 1835 4S1 

Camino del tambo de Roque á S¿iposoa.—}<OT\. — 6 

de julio de 1836 482 



— xvm — 



PÁGINA 



Camino de Jepelacio á Saposoa. —Nota, — 13 de ene- 
ro de 1837 483 

Camino de Saposoa al tambo de Roque. — Primera 
NOTA AL GOBERNADOR DE Saposoa.— 14 de enero 
de 1837 484 

Camino de Saposoa al tambo de Roque, — Segunda 
NOTA AL GOBERNADOR DE Saposoa. — 2 de marzo 
de 1837 485 

Camino de Jepelacio á Guar^ifearafta.— Nota.— 1837. 486 

Camino de Soritor á Guayabamba. — Nota.— 28 de 

marzo de 1837 488 

Camino de Situlli á Jepelacio.— Ñor x del subpre- 

FECTO DE MaINAS AL GOBERNADOR DE SaPOSOA. — 

29 de marzo de 1837 489 

Camino de Situlli á Jepelacio.— Nota al comisiona- 
do PARA LA APERTURA DEL CAMINO— 29 de marzO 

de 1837 490 

Camino de la Laguna á Pachiza. — Nota.— 6 de abril 

de 1837 491 

Camino de Yurayacu á Pucaladrillo.— Nota. —6 de 

junio de 1837 49^2 

Camino de Calavera a Quilcarumi.— Nota. — 15 de 

setiembre de 1838 493 

Camino de Saposoa á Cajamarquilla— Nota.— 20 de 

febrero de 1845 49-í^ 

Camino de Copallin á Atunmayo— -Nota.— 2ñ de 

abril de 1845 .". 493 

Razón de las obras públicas nuevas, refaccionadas ó 
en obra de la provinciii de AI ai ñas que se han 
practicado hasta el día de la fecha, formada por 
el subprefecto José Orosco.— Cuadro.— 1848 49^3^ 

Nota de remisión del anterior cuadro— 21 de agosto 

de 1848 49^ 

Reparación de los caminos, puentes i tambos del go- 
biernif de las misiones de Mainas. — Nota — 4 de 
julio de 1851 50O 

Trocha de Guayabamba á Soriíor.- Nota.— G de ju- 
nio de 1852 501 



i 



— XIX — 

pXgina 

ocha de Guayahamha á Sorítor.— Nota.— 23 de 
noviembre ríe 1852 502 

7cha de Guayabamba á Soritor.—IH de setiembre 
de 1852 503 

osición del subprefecto de Mainas á que se impon- 
ga á los vecinos de sa provincia la reparación de 
caminos de Chachapoyas, — Nota. — 23 de julio de 
1853 .' 505 

mino de Moyobamba á Camarquina^KoTX.—H 
de setiembre de 1855 508 

ítrucciones para la composición de caminos en la 
provincia de Mainas— Notx — 7 de mayo de 1856 510 

tadio de la vía Moyobamba-Balsapuerto. — Acta. 
22 de agosto de 1863 512 

\ertura del camino de Moyobamba á Balsa puer- 
to i exploración del mismo por el prefecto de 
Loreto, don Francisco de P. Secada. —Nota del 

PREFECTO dando CÜENTa DE SU PRIMERA EXPLO- 
RACIÓN.— 6 de febrero de 1865 515 

itnino de Movobamba al río Indoche. — Nota. — 
30 de octubre de 18G5 518 

am/no de Chachapoyas al Marañan. — Nota.— 14 
de octubre de 1871 519 

amino de Tayabamba al Huallaga,—RESOLVCi6s 
SUPREMA— 29 de febrero de 1872 523 

tinerarío de los caminos de la provincia del cerca- 
do, con los limítrofes de Chachapoyas, Alto 
Amazonas i San Martín por el subprefecto de 
Moyobamba^ don Francisco del Águila —l"^ de 
abril de 1892 527 

Itinerario de caminos de las provincias de Alto Ama- 
zonas por el subprefecto don Ramón Bernales, — 
Nota del subprefecto de Alto Amazonas 528 

itinerario de caminos de la provincia de Huallaga, 
por el subprefecto don Juan Chávez. — Nota del 
SUBPREFECTO.— 12 de mayo de 1892 532 

hinerarío de caminos de la provincia del Huallaga 
por el teniente- alcalde de Saposoa, — Nota del 
TENIENTE-ALCALDE.— 11 de mayo de 1892 534 

V 



— XX — 



Itincraríps de caminos de lu provincia de San Mar- 
tin^ por el subpre/ecto don Pedro P. Reátegui, 
—Itinerario.— 1*" de julio fie 1892 

Itinerario de caminos de la provincia de San Martin, 
por el subpre/ecto don Pedro P. Reátegui,— Iti- 
NBRARio.— 1^ de julio de 1892 

Informe del ingeniero Carlos A. Pérez sobre el cami- 
no de Moyobamba á Yurímaguas. — Nota del 

PREFECTO DE LoRETO, ELEVANDO EL INFORME. — 

27 de marzo de 1893 

In/brme del ingeniero Pérex.— 20 de marzo de 1893... 

Camino de Rioja á Moyobamba.— Oficio — 15 de 
agosto de 1893 

Itinerario del camino de Chachapoyas al Marañan. 

—Oficio.— 4 de noviembre de 1904 

Camino de Balsapuerto á Moyobamba, — Rbsolc- 

dÓD prefecturaL — 9 de diciembre de 1904 

Camino de Chachapoyas A Moyobamba, — Oficio. — 
15 deenero de 1905 

Informe del ingeniero Samuel Young sobre el camino 
de Moyobamba A Balsapuerto, — 8 de febrero de 

1905,^ :. 

Varadero del Inuya al Curíuia, — Oficio. — 22 de mar- 
zo de 19<^5 

Camino de Puerto A/e/ím/e* rfAaxare^.— Informe de 
DON Samuel YorNt;« ino.knikro director db la 
OBRA.— 19i>o 

MemorAndum sobrr el estado del camino de Cha- 
chapoyits A Moyobamba i Balsapuerto. formula- 
do por el director tic obras públicas, ingeniero 
don Agustín Espinoj[a.—I90^ 

Camino de Ci{iamHn:a ííI rio Porn^.— Resolución 
SUPREMA.— 10 kIc tcbrt^ro vie 1900 

Camino de hermdum entre Av? mv? Misbagua i Ma- 
Bif.— Rk$vUACKV\ suprema.— 1' de junio de 1906 

AprobMmh> k^ii ^»ííirN\< ;vtr<« ."ci c'iv::c:v>c de dos ca- 
ittim^ ijtHr «K^t« *\v< ríi*^ KAtr*.v : Y^iqcema, — 
RlSOLlVh^ jiUrKKM \ IC^ víc ;u::o r.e 1906 



— XXI — 



PAGINA 



Camino de Moyohamba á BaIsfipuerto.'-RESOL,v- 

ciÓN SUPREMA. — 14 de setiembre de 1906 574 

Informe sobre el camino de Chachapoyas á Moyo- 
bamba i Balsapaerto, por el ingeniero Raimundo 
del Águila,— 9 de novienibre de 1906 575 

Personal de administración del camino al Pichis. — 

Resolución suprema.— 12 de abril de 1907 579 

Presupuesto del camino al Pichis. — Resolución su- 
prema.— 12 de abril de 1907 580 

Lavía Central. 584 



-o-*<-- 



J 




CñPITULO V 



(CONTINUACIÓN) 



«DICCIÓN 



ECLESIíSTIGi I MISIONES 



SEGUNDA PARTE 



^'' '-P^jj^}^^^*^ 



i 



I ^ 



'URISDICCION ECLESmSTICñ 

I MISIONES 



«J>X>«» 



(Segunda Parte) . 

1882 

Maclóa histórica de las misiones áe fieles é Infieles 
del colegio de Santa Rosa de Ocopa escrita por 
los PP. Paitorós I Calvo. ( 1 ) 

CAPÍTULO I 

Restablecimiento de las misiones en 1 770. 

El compendio histórico de los trabajos i muerte que su- 
icron los misioneros de la Religión Seráfica para la conver- 
6n de los gentiles en las montañas de los Andes, compues- 
>por el R. P. Fr. José Amich é impreso en 1854-, compren- 
r desde 1724, en que se concedió por la provincia de los 



f {) Aanque en esta colección no hemos querido dar cabida sino á los documentos que 
K e ft e ren aJ período republicano, consignamos íntegra la relación de los P. P. Pallcrés i 
llro ¿ partir del año 1770 para facilitar la comprensión de algunos hechos ocurridos en la 
Pea que interesa á nuestro propósito. — La primera parte de la historia de las misiones 
íOeopa «nerita por el P. Amicho i que comprende la época anterior á 1770 fué impresa en 
j^fjM r! año X854 i posteriormente la reprodujeron los P. P. Pallares i Calvo, formando 
■rila el primer volumen de la obra de donde tomamos la relación que se inserta. 



- 4 - 

doce Apóstoles de Lima, al M. R. P. Comisario de las Misio- 
nes el actual Colegio de Santa Rosa de Ocopa, que entonces 
era simplemente un anejo de la parroquia del mismo nombre, 
hasta el año 1771, conclu3'endo con el abandono de las mi- 
siones de Lamas. 

A causa de la expulsión de los padres Jesuítas, fueron en- 
cargadas á este Colegio las Misiones del archipiélago de 
Chiloé por los años de 1770, i en 1787 los misioneros de 
Ocopa habían visitado ya con sn celo apostólico, tanto las 
islas de dicho archipliélago como el continente, habiendo ca- 
tequizado á muchos infieles i administrado los santos sacra- 
mentos á veinte i seis mil seiscientos ochenta i cinco cristia- 
nos que encontraron en ellas diseminados. 

El Cabildo de la ciudad de Santiago de Castro, capital 
de la provincia de Chiloé, en uníi certificación de 7 de Se- 
tiembre de 1787 afirma que todos los misioneros existentes 
en aquellas islas i tierra firme, animados de su celo i amor 
de las almas, se ocupaban sin perdonar trabajo ni fatiga en 
confesarlas i adoctrinarlas; ien otro informe dado por el mis- 
mo Cabildo en 7 de Diciembre de 1789 i confirma lo mismo, 
manifestando la necesidad que halrní de mayor número de 
operarios, para poder dar más pronta i proporcionadamen- 
te el pasto espiritual al número expresado de almas, quemo- 
ran en la tierra firme i veinte i seis islas. D. Francisco Ga' 
ros, (jabernador intendente de dicha provincia, en su oficio 
de 1.° de Diciembre del referido año 1889, informó lo mismo 
acerca de los trabajos de los misioneros i la necesidad de 
mayor número de operarios. 

• 

A fines del íiño 17S6, el padre misionero Fr. Francisco 
Menéndez acompañado de D. Manuel Barrientos i algunos 
indios, emprendió un penoso viaje que concluyó, en 18 de 
Enero del siguiente año. Del diario que dejó escrito consta, 
que dirigiendo su rumbo por el Este de la última isla, que se 
halla ala parte de la cordillera llamada Butachangui,se inter- 
nó por el estero Murillmo, siguiendo por el río Bodahuc, has- 
ta su confluencia con el Reremo; continuando su viaje por 
tierra llegó á atravesar la famosa cordillera nevada de los 
Andes, i habiendo bajado á una llanura de dos leguas, des- 
cubrió varias lagunas, á la otra parte de las cuales vio tres 
cerros que hacían frente á otros dos colorados. 



- 5 - 

Pasados estos, mirando por la parte del Este, vio una 
lampa interminable, i cerca de aquellos cerros encontró tres 
aminos mui trillados, con pisadas recientes de caballos. La, 
alta de provisiones, empero, i el temor de dar sin las debí- 
as prevenciones en manos de los infieles, le impidió seguir 
i empresa. Este laborioso misionero merece un particular 
¡cuerdo; ejercitóse sin cesar dando misiones en aquellas is- 
is, sufriendo inmensos trabajos por mar i tierra, i en la ex- 
edición que hizo hasta la altura de diez i siete grados en el 
ño 1779, pudo á costa de evidentes peligros, atraer mu- 
ios gentiles á la fé. 

Los puetlos i capillas de misiones que por este tiempo 
rnía á su cargo el Colegio de Ocopa en las montañas del Pe- 
], fuera de las que tenía en tiera firme é islas de Chiloé, eran 
nevé á saber: cuatro conversionesdeCajamarquilla ó Huai- 
[las, llamadas Pajaten, Valle, Sion, i Pampa-hermosa: 
latro en las de Huánuco, á saber: Pueblo nuevo, Chaclla, 
[uña i Pozuzo, i una capilla con el nombre de Simaribe en 
18 de Huanta. 



CAPÍTULO n 

egreso de las misiones durante la guardianía del R. P. Fr 

Manuel Sobreviela 

Como hemos indicado en el capítulo anterior, las necesi- 
ades de las renacientes misiones reclamaban imperiosamen- 
5 un aumento de personal, que no podía proporcionarles la 
icasez de misioneros que había en Santa Rosa de Ocopa; 
ttola Providencia que les había deparado aquel vasto cam- 
O para ejercitar en él la labor de su caridad, no tardó en su- 
tinistrarles el refuerzo que para esto necesitaban. En efec- 
to, por el mes de Febrero de 1787 llegó á Ocopa la numerosa 
feisión de cuarenta sacerdotes i cinco legos, que condujo el 
I* P. Fr. Francisco Alvarez de Villanueva: i aún que por mo- 
taos particulares no se dio un impulso inmediato a las mi- 
¡Ones, no obstante luego de celebrado el capítulo i elegido 
Mado de este Colegio el célebre P. Fr. Manuel Sobreviela, 
Scibieron tanto incremento las misiones de fieles é infieles, 



— 6 - 

t 

gracias al celo i talento de este Guardián, que bien podemos 
asegurar, que este Colegio desde su fundación no ha tenido 
jamás tantos pueblos de conversiones ni un número tan con- 
siderable de almas bajo su cuidado. Este sabio misionero en 
el tiempo de su guardianfa, levantó el mapa de los ríos Hua- 
llaga i Ucayali i de toda la pampa del Sacramento, siendo 
este plano el primero que se publicó en el Pero. 

Visitó personalmente las conversiones de Cajamarquilla 
i Hauilillas, las de Huanta i Jauja, en Victoc Pucará i Collac; 
levantando planos topográficos de todo cuanto visitaba, 
los cuales fueron presentados al rei, siendo apreciados en la 
corte de Madrid, lo mismo que en toda España i América. 

La prensa peruana de los años 1791 i 1792 hace gran- 
des elogios del R. P. Sobrevida, reseñando con el mayor inte- 
rés i satisfacción sus viajes, dando cuenta de sus planos, i 
publicando cuantas noticias les remití. Sus trabajos se di- 
rigieron principalmente á enseñar á los misioneros de Ocopa, 
los caminos i sitios por donde deben introducirse en las mi- 
siones de los pueblos que tenían formados en las montañas 
del Perü, i en innumerables tribus bárbaras, en cuya conver- 
sión emplearon nuestros predecesores su ardiente celo con in- 
mensas fatigas, hasta dejar bañada la tierra con su sangre. 
No se limitaban empero sus miras al solo bien espiritual i 
temporal de las naciones infieles, sino que atendía también 
al comercio i prosperidad de la parte civilizada del Pera, in- 
vitando á sus moradores á penetrar en aquellas vastas re- 
giones, á fin de enrriquecerse con las preciosas i ricas produc- 
ciones de que abundan; pues, como dice él mismo, sus inmen- 
sas i feraces llanuras están pobladas de árboles útiles i yer- 
bas medicinales, la multitud de animales, así terrestres co- 
mo volátiles, es infinita, los ríos están llenos de innumerable 
variedad de peces, etc. 

Xo satisfecho el P. Sobrevida con las largas observacio- 
nes que él mismo hizo en sus repetidos viajes á las monta- 
ñas por casi todas las fronteras del Perú, examinó minucio- 
samente los derroteros i planos queseconscrvan en el archi- 
vo de este Colegio desde el año 1631, formados por los reli- 
giosos de la provincia de Lima i Ocopa; procurando por to- 
dos estos medios facilitar la entrada en las misiones i asegu- 
rar las comunicaciones de los padres conversores con los de 
Ocopa. Con tanto empeño i solicitud por la conversión de 



Jos infieles, no pudo menos de enardecer el celo de sus subdi- 
tos; i así en el corto espacio de tres años, no solo consiguió 
poner en estado mui florecientes las misiones, sino también 
dejarlas considerablemente aumentadas. Desde Febrero de 
1787 hasta el mismo mes del año 1790, añadió con su soli- 
citad nueve pueblos con sus capillas á las reducciones que ya 
antes tenía este Colegio en las montañas del Perú, á saber: 
dos de infieles en las de Huamanga, (Ayacucho), con los 
nombres de San Antonio de Intate i San Luis de Maniroato; 
nno en las fronteras de Jauja, llamado San Francisco de Mo- 
nobamba; dos igualmente fronterizos de Tarma, bajo la ad- 
vocación de San Teodoro de Colla i Santa Ana de Pucará; 
uno de neófitos apóstatas de las conversiones en las de Hua- 
naco, bajo el nombre de San Francisco de Monzón; otro 
también de neófitos fugitivos en las de Trujillo, titulado el 
Infante de Schucusbamba; i dos en las conversiones de La- 
mas con los nombres de Tarapoto i Cumbasa, de cuya direc- 
ción, temporalmente i á súplicas del virrei, se encargó este 
Colegio. En los referidos pueblos de las montañas del Perú 
se contaban á la sazón tres mil cuatrocientas noventa i cua- 
tro almas, adoctrinadas por los misioneros de Ocopa, aumen- 
tándose en dichos años de 1790 i 91, con dos pueblos más 
en el río Huallaga, á saber, los de Pachisa i Uchisa, que con- 
taban con una población de cien almas cada uno; de mane- 
ra que en 12 de Octubre de 1791. siendo guardián todavía 
el mencionado P. Sobrevida, según el estado de las misiones 
que él mismo presentó al Colegio de Ocopa, tenía á su cargo 
ciento tres pueblos de conversiones con sus capilUí, ochenta 
i tres de los cuales estaban situados en las veinte i seis 
las i tierra firme de la provincia de Chiloé, i los vein- 
restantes en el vireinato del Perú. El número total 
de los habitantes que se contaban en los pueblos Chiloé, as- 
ndía á veinte i siete mil quinientos setenta i uno, que junto 
n los cuatro mil noventa i uno que habitaban en los puc- 
os del Perú, form^iban el número de treinta i un mil seis- 
íentos sesenta i dos. La comunidad de Ocopa se componía 
Q aquella época, de ochenta i cinco religiosos, de los cuales 
tncuenta estaban empleados en las referidas misiones de in- 
íles neófitos. 

El celo del R. P. Sol^reviela era infatigable, i á todo se cs- 
tidía; pues á más de lo dicho, se ocupaba en sus visitas en 



— 8 - 

delinear i abrir caminos á espensas de la comunidad, cuando 
no le alcanzaban los seis mil pesos con que anualmente el go- 
bierno le socorría. Hacía comprar herramientas i avalorios 
para los indios, con el fin de atraerlos más fácilmente; en las 
fronteras de Huanta delineó un camino, con el cual se aho- 
rraban siete leguas, desde Yantayanta á las conversiones de 
Simariba. En las de Jauja, se abrieron para el tránsito de 
bestias once leguas de camino al través de la montaña: en 
las de Tarma concurrió i cooperó á la apertura de dod cami- 
nos, desde el Tambo de Marainíve al valle de Victoc. Últi- 
mamente, en las misiones de Huánuco abrió diez i ocho le- 
guas de camino para bestia, desde sus fronteras hasta el 
l)ueblo de conversiones llamado Pla\'a grande (Tingo). 

No trabajaron menos entre los pueblos civilizados los 
misioneros que dejaron en el Colegio durante el gobierno del 
P. Sobrevida. Destinó este Padre doce sacerdotes que por 
tres años continuos recorrieron el arzobispado de Lima i 
obispado de Trujillo, predicando misiones; i habiéndose ejer- 
citado con edificación i ejemplo en el pulpito i confesonario, 
consiguieron los más abundantes i saludables frutos en las 
almas. El Padre Visitador de Terceros, Fr. Antonio Rome- 
ro Colas, logró al mismo tiempo con su actividad i notorio 
celo, restaurar i plantear la Orden Tercera de Penitencia, 
con arrelgo al encargo que sobre tan útil objeto hace nues- 
tro santísimo padre Inocencio XI á los misioneros, en su 
Bula que empieza, BVc/es/Vje Ccií/2o//cae. Todos los religio- 
sos, por ultimo, que recidieron en Ocopa durante su guardia_ 
nía trabajaron incesantemente en oír confesiones i dar ejerci. 
cios devotos á innumerables personas, que de todas partes 
concurrían con este santo objeto á este venertible santuario 
según consta de los informes i certificaciones de los señores 
curas i subdelegados» (lue el virei don Teodoro de Croix 
mandó al rei de España juntamente con los diarios i planos 
topográficos del R. P. Sobrevida, tantas veces mencionado. 



— 9 



CAPÍTLO III 

Restablecimiento de las misiones del río Ucavali 

p 

• Los trabajos apostólicos del P. Guardián i comunidad 
del Colegio de Ocopa, si debieron acarréalas, como no podía 
menos de suceder, considerables fatigas i penalidades, se vie- 
ron con todo superabundantemente recompensados por Dios, 
no solo por el fruto inmediato que de ellos sacaban, sino 
porque pudieron ver nuevamente abiertas ala predicación del 
Evangelio, las importantes i estensas comarcas que baña el 
Ücayali, pobladas por numerosas tribus de indios que ha- 
[tóan quedado abandonados, á causa de la muerte violenta 
satrida por los Padres que antiguamente les catequizaran. 

El restablecimiento de estas misiones era tanto más im- 
portante, cuanto por su situación especial debían ser el cen- 
tro de las que el Colegio de Santa Rosa de Ocopa dirigiría. 

El pueblo de Sarayacu, que es el de más importancia de 
hisqtieen aquellas misiones se encuentran, hállase coloca- 
do, según los datos que en 1818 presentó al gobierno del 
Reiel R. P. Prefecto, Fr. Pablo Alonso Carballo, á 6"" 35' de 
latitud i 32° 15' de longitud, segün el meridiano de Cádiz, 
lomando las longitudes al Este, como acostumbraban los 
intiguos; es un sitio mui á propósito junto á la quebrada 
une lleva su mismo nombre, distante poco menos de una le- 
Eguadel río Ucayali. Desde la restauración de las misiones, 
[Jiasido el hospicio principal de los padres misioneros, donde 
•ian residido los padres presidentes, i el punto donde se en- 
tían las remesas de los artículos que se reparten á los padres 
eonversores, para darlos á sus neófitos. Plasta la fecha no 
fcha abandonado nunca ni aún en las épocas más críticas, 
^biéndose en una de estas su conservación, como se dirá 
después, á la constancia inquebrantable del R. Padre Plaza, 
que murió más tarde de obispo de Cuenca en el Ecuador. 

Estas misiones, establecidas en Maná o, habían quedado 
^teramente perdidas, como acabamos de indicar, por la 
muerte de los quince religiosos que las dirigían, ocurrida en 
cncl año 1766, cuando posteriormente se supo en el Colegio 
4e Ocopa por los años 1790, que los mismos infieles deaque- 



— lo- 
nas comarcas solicitaban á los Padres misioneros, para vol- 
ver á reunirse i formar sus pueblos. Las necesidades espiri- 
tuales de aquellas almas abandonadas enteramente de todo 
ausilio religioso, pesaron en el ánimo de los religiosos, más 
que los tristes recuerdos de los que les habían precedido i los 
peligros iguales á que se iban nuevamente á esponer. AI 
efecto, comisionaron al R. P. Fr. Narciso Girbal i Barceló, 
para que desde Cumbasa, donde se hallaba de cura conver- 
sor, pasase á Sarayacu, con los ausilios que le facilitaba el 
señor Gobernador de Mainas, que á la sazón lo era D. Fran- 
cisco Requena, á fin de esplorar las disposiciones de aquellos 
bárbaros. Fué de ellos mui bien recibido, i conociendo que 
podían restaurarse aquellas misiones, les prometió volver el 
año siguiente, previniéndoles que entre tanto edificasen una 
capilla i un convento para los Padres, ó todo lo cual acce- 
dieron gustosamente. En vista de tan favorables disposi- 
ciones, el R. P. Guardián Sobrevida hizo todos los prepara- 
tivos conducentes al feliz éxito de la segunda entrada de di- 
cho P. Girbal, dándole por compañeros al celoso misionero 
P. Buenaventura Marqués, al virtuoso lego Fr. Juan Dueñas, 
que era un escelen to carpintero, i á dos maestros herreros. 
Proveyóles abundantemente de instrumentos de corte i la- 
branza i de cuantas telas i bujerías apetecen aquellos infie- 
les, con herrería completa para reparar los útiles menosca- 
bados. 

Deseaba el P. Sobrevida acompañar á los Padres misio* 
ñeros en su peligrosa empresa; pero no pudiendo efectuarlo 
por tener á su cargo una comunidad tan numerosa, ejerci- 
taba su ardiente celo de la salvación de las almas, dirigien- 
do sus subditos desde Ocopa. 

Para esto registró todos los diarios manuscritos de los 
antiguos misioneros, así de Mainas, como de Manáo: estu- 
dió en ellos, el origen de las desgracias i felicidades de los en- 
viados á aquellas bárbaras naciones; los medios más segu* 
ros para atraerlas i conservarlas en la fé, i de todo esto for- 
mó un cuerpo de instrucciones para los referidos Padres i 
sus sucesores. Los animaba i consolaba con cartas llenas 
de celo para la salvación de aquellas almas, i de un amor 
paternal háciíi ellos mismos. 

**X<) dudo, les decía, que en tan apartadas regiones si 
,, les ofrecerán muchas dilicultades, gravísimos trabajos i 



— 11 — 

„ continuos peligros de perder la vida; pero, buen ánimo. La 
„ mies i la obra es del mismo Dios que los envía, i Él les da- 
,, rá el caudal de espíritu necesario para el éxito feliz de tan 
,, gloriosa empresa. En todas sus tribulaciones, tengan 
,, presente que el fin i motivo de haber abandonado á sus 
,, padres, parientes i patria, fué la conversión de la gentili- 
,, dad con previsión de los indispensables riesgos de perder 
,, la vida en honor i gloria del Señor. En todas sus fatigas 
,, i trabajos pongan los ojos en Cristo crucificado, i este so- 
,, berano ejemplar les servirá de muchoalivio i consuelo, jun- 
,, to con el premio que les espera.*' 

Provistos el P. Girbal i sus compañeros de cuanto po- 
dían desear para tan ardua empresa, i bien instruidos con 
saludables documentos i prudentes avisos de su paralelo, 
para el felix éxito de la conquista espiritual de aqellos infie- 
les, emprendieron su viaje por Huánuco el 10 de Agosto de 
1791; i después de muchos trabajos por tierra i peligro por 
los estrechos, peñascos i rápidas corrientes del Huallaga, su- 
friendo largas demoras en la Laguna i otros puntos, por fal- 
ta de canoas i peones que los condujesen con tan grande 
equipaje como necesitaban: entraron por el Marañón en el 
Ucayali el 4 de Noviembre, con un barco ó garitea que les 
franqueó D. Juan Salinas, comenzando, i prosiguiendo su 
viaje con gran gozo i contento, por este hermoso río. Cuan- 
do llegó el P. Girbal á la mitad de la distancia que se regula 
desde la boca del Ucayali hasta Sarayacu, consideró que po- 
día causar novedad á los gentiles la vista de la garitea, i de- 
terminó adelantarse en una canoa á la ligera, dejando la 
garitea con sus compañeros é indios, que le acompañaban 
en sus canoas. Lleno de júbilo i alegría surcaba el P. Gir- 
bal el Ucayali, cuando de repente ^vió un convoi decanoas de 
gentiles que bajaban hacia él. Ignorando á que nación per- 
tenecían, i recelando fuesen los crueles antropófagos Caschi- 
bo8 les hizo señales de paz á que correspondieron pronta- 
mente con grande algazara. Al acercarse conoció el Padre 
qneeran Cunibos, habiendo entre ellos algunos que le cono- 
cían desde la visita que les hizo el año anterior, los que esta- 
ban más cercanos al Padre llamaron á los demás, para que 
llegasen sin recelo, porque era el nun papa-ríqui, que en len- 
gna pana quiere decir nuestro Padre. Vinieron entonces 
con gran numero de hombres, mujeres i niños, i después de 



- 12 - 

haberle dado mil abrazos con señales inequívocas de verda- 
dera amistad, les preguntó por medio del intérprete, á donde 
iban; á lo que respondieron que venían á recibirle, con inten- 
ción de pasar hasta Cumbasa, donde sabían que estaba de 
cura, á no hallarle en el Ucayali ó en el Maranón. Le aga- ¡ 
sajaron i regalaron con sus pobres i mal condimentadas co- 
midas, suplicándole hiciese noche en aquel sitio á pesar de 
no ser aún medio día. Pocas horas después llegó el barco 6 
garitea que había dejado atrás, i habiéndose los idñeles ase- 
gurado bien que no venían soldados ni blancos, entraron to- 
dos en el buque, llevados de su natural curiosidad. 

Los gentiles suplicaron al Padre que no saliese el día si- 
guiente antes de amanecer, por el peligro que tenían las ca- 
noas, cargadas de sus mujeres i niños, de topar con algún 
palo i ahogarse aiguno de ellos. Condescendió el Padre, i 
el 19 por la mañana divisaron otro convoi de gentiles Cum- 
bos; pero recelando siempre que fuesen Caschibos, practica- 
ron lo mismo que con los antecedentes, haciendo señal de 
paz, á que correspondieron igualmente con mucho ruido de 
unas cornetas de caña que usan, como las de Guayaquil, i 
con grande algazara algunos después de haberle conocido, 
gritaron á los de las otras canoas, diciéndoles que no temie- 
sen, que allí estaba el nun papa-riqui, nuestro Padre. 

Con esta confianza se acercaron, i después de mil mues- 
tras de regocijo, atracaron todos sus canoas para almorzar. 
Mientras que las mujeres preparaban la comida con afán, en 
todos los semblantes se veía retratada la alegría que domi- 
naba á los circunstantes, por haber hallado á quien tanto 
deseaban. Dieron á entender al P. Girbal que no tenían Cu- 
raca que les gobernase i que era preciso que él les nombrase 
uno; resistióse naturalmente el Padre, pues como no les co- 
nocía, menos podía saber á quien nombrar con acierto; pero 
fueron tantas las instancias que le hicieron, queal fin les pre- 
guntó quién les parecía á ellos mismos más á propósito; más 
á nadie propusieron, esperando cada uno ser él el elegido, 
pues todos deseaban serlo. Viéndose obligado el Padre en la 
precisión de nombrarlo por sí mismo, gracias á las importu- 
nas instancias de todos, dio el bastón en nombre del rei á un 
anciano de unos cincuenta años, que por su fisonomía i mo- 
dales le pareció que sería el más apto, eligiéndolo por Cura- 



~ 13 - 

cao Gobernador, al cual todos los demás prestaron desde 
luego obediencia. 

En los días siguientes fueron llegando sucesivamente va- 
tfias canoas de infieles Séttebos que dejaban con el mismo fin, 
¡ofreciendo las mujeres con sus acostumbradas ceremonias la 
[bebida i comida á los padres, i á los cumbasas i tarapotinos 
loe con ellos venían. El día 25 vieron otra multitud de más 
cincuenta canoas de gentiles á media jornada de Saraya- 
^«,qne los esperaban con provisión de comida tan abundan- 
Bte, aunque sazonada á su estilo, que parecía una fonda cam- 
pestre. No podía menos de causar cierta alegría, i ofrecer 
hermoso aspecto, la reunión de tantas canoas (que llega- 
n á setenta) en medio del caudaloso i pacífico Ucayali al 
po de hacer la travesía, i nada faltaba para asemejarse 
una armada naval, sino traer velas las canoas que se- 
llan al barco como á otra capitana. Como á las seis de 
tarde del mismo día llegaron al pueblo de Sarayacu, en 
o puerto les aguardaba una gran multitud de personas 
ambos sexos, con el deseo i ansia de abrazar á sus Padres, 
en estremo ruidosa i general la algazara i vocería que 
antaron, repitiendo el nombre de cAa/ná (hermano ó ami-.. 
). Unos entraron en la canoa en que venia el padre Gir- 
I, con tanto tropel que casi la echaron á pique, faltando 
:o para que cayesen al río; otros se encaminaron con sus 
loas al barco para abrazar al padre Marqués i su compa- 
', i toda la muchedumbre esperaba ansiosamente en la 
illa para abrazarlos. 
Entre tanta bulla i alegre confusión, una mujer mui céle- 
cn aquel país, llamada Ana-Rosa, impuso silencio á la 
iltitud, diciendo que callasen porque los Padres estarían 
.dos. Al instante toda la turba guardó el más profun- 
silencio; i formando un numeroso cortejo dirigido por 
illa mujer, condujeron á los Padres al convento que te- 
medio fabricado, conforme habían prometido en el año 
ior al P. Girbal. Mandó Ana-Rosa al curaca que tra- 
á los Padres másato ó chicha fina, que mucho les había 
gustar. Todos los infieles según costumbre se sentaron 
onces en tierra, i con gran silencio, atención i puntuali- 
obedecían á cuanto ordenaba Ana-Rosa. Se escusaron 
lO haber hecho la iglesia, ni concluido el convento, por- 
habían tenido un contagio general de cursos de sangre • 



— 14 — 

del que habían muerto muchos; pero la verdadera causa foé 
la desconfianza natural á todo indio, de la que se valió el 
dominio sugiriéndoles que tal vez el P. Girbal había ido el 
año anterior á engañarlos, i que subiría con soldados de 
Mainas para llevarlos con grillos á la expedición que se pro- 
yectaba. Estos recelos como se supo después por un após- 
tata, movieron á muchos á que destruyesen sus chácaras i 
i botasen el cacao que habían recogido, á fin de que no ha- 
llando los soldados que comer, se viesen obligados á reg^^ 
sar pronto. 

Como las comunicaciones con Ocopa desde Sarayacn 
eran tan difíciles por la distancia que se debía recorrer i ma- 
los pasos que se debían atravesar, pusieron desde luego los 
Padres todo su empeño para ver si era posible hallar otia 
vía mas breve á la vez que mas segura. El éxito coronó snt 
esfuerzos, i con fecha 3 de abril de 1792 pudieron ya escribir 
los PP. Girbal i Marqués al reverendo padre Sobrevida, en- 
tre otras cosas lo siguiente: **Ya gracias á Dios, se ha des- 
,, cubierto el camino deseado para pasar directamente desde: 
„ Manáo á Cumbasa, ahorrando para esta nueva vía, IbÉ 
,, trescientas legu¿is que navegábamos desde la boca del rfq 
,, Chipurana por el Huallaga, Marañon i Ucayali." Pai 
hacer este descubrimiento mandaron adelante á algunos ii 
fieles i enviaron después al curaca deSarayacu con diez hoi 
bres; bajaron estos como unas ocho leguas por el ücayali 
introduciéndose por el caño de una laguna, entonces innc 
minada i que ahora se llama Yapahiya^ arribaron por el 
que la forma (que hoi se llama Santa Catalina), á una he 
mosa pampa, i arrastrando por ella las canoas, las pasai 
al río Yanayacu, tributario del Chipurana, como estelo 
del Huallaga, subiendo fácilmente hasta Tarapoto. En 
te viaje se emplearon quince días: pero hoi puede hacerse 
ocho ó diez, parte por los espresados ríos, i parte por tiei 
á bcnficio del camino que abrimos de Sarayacu á Santa 
talina en 1853. 

** Nuestros amados Panos, añade la referida carta, pfjj 
,, siguen con mucha tranquilidad i armonía; hemos logí 
,, ya que casi todos los niños hasta la edad de trece aft< 
,, vengan diariamente mañana i tarde al convento á api 
,, der el Catecismo, i algunos saben 3'a el Padre nuestro i]| 
», Credo. Los adultos, todavía no concurren con mucha 



- 15 - 

,, lantad á la doctrina, sin embargo de que por medio de 
,, Ana— Rosa, los amonestamos con frecuencia. Ellos vienen 
,, i asisten á la misa, i al rosario, pero nos cuesta trabajo 
,, que se arrodillen al tiempo de la consagración, lo que per- 
,j mitimos para que se vayan aficionando poco á poco al 
,, culto i reverencia de lo más sagrado de nuestra leligión. 
,, Con todo, no esperamos conseguir que los adultos lleguen 
,, á ser buenos cristianos, i solo afianzamos la esperanza de 
,, su salvación, en el bautismos que les administramos en e 
,, artículo de la muerte: pero si tenemos firme confianza de 
,, conseguir el fruto de nuestras tareas i afanes apostólicos 
,, en los jóvenes i niños. Casi todos los infieles de esta na- 
,, cion que vivían dispersos, han fabricado sus casas en el 
,, pueblo i han rozado para sus chácaras en estas inmedia- 
ciones. 

** Los Cunibos nos han declarado que quieren reducirse 
para formar pueblo, pero no en SaraA^acu, sino en una isla 
inmediata á su boca, llamada Yarina; i si antes habían 
prometido venirse aquí, fué porque no tuvieron presentes 
las dificultíides é inconvenientes que después les han ocu- 
„ rrido. Mas la verdadera causa de su determinación con- 
traria, es la enemistad interior que tienen con los Panos 
Séttebos, aunque en lo exterior guarden armonía; con que, 
ellos es absolutamente necesario que funden un pueblo se- 
,, parado. Los Schipibos, que fueron los principales auto- 
,, res de la muerte de los Padres antiguos, están arrepenti- 
„ dos de su delito i mui deseosos de amistarse con nosotros; 
„ pero las otras naciones sus enemigas les impiden el paso: es- 
,, peramos que con el tiempo, paciencia i prudencia, se logra- 
,, rá su constante amistad i sumisión.*' Teníanse ya desde 
entonces esperanzas de la reducción de la nación Pira, que 
vive diseminada en varios ríos: aseguraban, que los que se 
estaban avecindando en Sara3'acu eran muchos; que se ha- 
llaban reunidas cerca de ochecientas almas, que deseaban 
ser cristianos, i 3^a habían rozado, para hacer sus chácaras; 
que reinaba la mejor armonía i orden, i que Saraj'^acu pare- 
cía en lugar mas culto por su sumisión i obediencia que 
muchos pueblos de la sierra. 

Como era )''a en gran número la gente reunida i además 
eran muchos también los que visitaban á los Padre conti- 
nuamente, por el afán de recibir herramientas, se les acabó 









- 16 - 

mai presto la rica remesa con que los habilitó el R. P. Sobre- 
vida para su entrada en el Ucayali. I como es moralmcnte 
imposible conservar misión alguna de infieles, i mucho más 
hacer nuevos progresos sin agasajarles i regalarles conti. 
nuamente lo que necesitan i aprecian, escribieron encarecí, 
damente los Padres al referido Prelado, que les surtiese 
abundantemente de todo. **Este año, le decían, necesitamos, 
,, echando un cálculo bajo, cuatrocientas hachas, seiscientos 
„ machetes, i .doscientos cuchillos: cuatro quintales de hie- 
,, rro, dos arrobas de acero, media arroba de anzuelos chi- 
,, eos, un millar de navajas corvas; ocho mil agujas, un ca- 
,, jón de chaquiras ó abalorios, quinientos eslabones, cuatro 
,, gruesas de tijeras i dos sortijas, tres mil cruces de metal, 
,, mil varas de tocu^'o para vestir A los desnudos, i los coló- 
,, res necesarios para pintar la iglesia, para la cual necesita- 
,, mos también una imagen de la Purísima, i algunos orna- 
„ mentos. También necesitamos dos botijas de vino, para 
,, cortar los cursos de sangre; pues que tomando un poco 
,, mezclado con la preciosa pepita nuevamente descubierta, 
,, llamada puchen, generalmente se les corta.'* **La cosecha 
,, es mui copiosa, concluía otra carta, pues los gentiles son 
„ infinitos. Una parte está en sazón, i otra se va sazonan- 
„ do; para recogerla toda se necesitan muchos op)erarios, 
,, tiempo i regalos, especialmente de herramientas i chaqui- 
,, ras; pues todos tienen fundada en estas frioleras su felici- 
,, dad, por lo que es preciso que esta nueva misión i los que 
,, la dirigimos, seamos socorridos del modo que en su alta. 
,, comprehensión conocerá V. Paternidad i que conocería; 
,, aún más por esperiencia, si se hallara en nuestra com< 
,, pañía.'* 



CAPÍTTLO IV. 



Progresos de las misiones del Ucayali. 

Las misiones del Ucarali, tan satisfactoriamente comeíi^ 
zadas, fueron progresando con el favor de Dios i el celod^ 
los PP. (lirbal i Marques, quienes consagrados á la obra A 
(|ue la obediencia les destinara, ponían todo su empeño e*^ 



- 17 — 

estudiar el carácter i las circunstancias de los pueblos cuya 
dirección espiritual se les había confiado, para sacar de ellas 
el mejor partido facilitando su reducción á la vida cristiana 
i civilizada. 

Luego de establecidos en Sarayacu, conocieron los Pa. 
dres misioneros que los Séttebos i Cunibos no se avendrían 
á vivir juntos en un mismo pueblo; por lo cual resolvieron 
fundar uno, separado para estos, dejando á aquellos solos 
en Sarayacu: pero habiéndose inundado el sitio donde se 
principiaba esta primera fundación de Cunibos, se traslada- 
ron estos á Canchahua^^a, fundándose bajo la advocación 
de San Antonio: este pueblo dista de Sarayacu como un día 
de surcada. Después de varias alternativas constaba este 
pueblo en 1818, de ciento treinta i tres almas de población, 
inclusos algunos antiguos cristianos de la tribu de los Su- 
chiches de Tarapoto. 

La nación de los Piros, que habita en varios puntos del 
Uca3''ali i en el Yahuarí, luego que tuvieron noticia de estas 
nuevas fundaciones, bajaron en gran número á ver á los mi- 
sioneros; pero después de haber permanecido poco tiempo 
regresaron á sus tierras. En el año siguiente (1794) bajó 
otra porción de Piros, los cuales se establecieron por sí mis. 
mos á pocas leguas de Sarayacu, á donde se les mandó un 
religioso para instruirles en las verdades de nuestra santa 
religión, ya que su proximidad á Sarayacu facilitaba su con- 
versión al Cristianismo; pero todos ca^-eron enfermos á un 
mismo tiempo, i muchos de ellos murieron, por lo que los 
restantes abandonaron el pueblo retirándose otra vez. No 
obstante bajaron ¿i menudo á Sarayacu hallando siempre 
buena acogida en los padres conversores, que procuraban ir 
conservando á lo menos la buena semilla depositada en sus 
corazones, hasta que en 1799, viendo que dichos Piros vol- 
vían á quedarse en número bastante considerable, fundaron 
íiuevamente, para ellos, un pueblo bajo la advocación de 
nuestra Señora del Pilar de Buepo-ano, en un lugar situado 
entre el Ucayali i una laguna, que fué antiguamente el cauce 
del mismo río, llamada Ibinahua^'a, á unos dos días escasos 
de distancia de Sarayacu. Al hacerse la fundación de este 
pueblo se reunieron para habitarlo unos ciento tres Piros 
cuyo número se conservó á corta diferencia hasta que se re- 



— 18 - 

tiraron los misioneros á causa de la guerra de la indepen- 
dencia del Perú. 

Los Schipibos, que se estendían por el Utayali, desde 
Cuntamaná hasta la boca del río Tamaya, i en los ríos 
Pischquí i Ahuaitia, eran enemigos irreconciliables de los 
Séttebos i Cunibos; pero los Padres conversores consiguie. 
ron amistarlos con su mucha prudencia i sagacidad, i en 
1809 se fundó en el Pischquí un pueblo con el nombre de San 
Luis de Charas-maná. Para ir á este pueblo desde Saraya- 
cu, se sube con canoas hasta la boca del Pischquí en siete 
(lías, i siguiendo este río se llega en tres días á Charas-ma- 
ná. Constaba esta población por los años 1818 hasta 1820, 
de tres familias de cristianos viejos, i cuarenta i cuatro de 
Schipibos, siendo su total de ciento cincuenta i cinco almas. 
Mas como este pueblo estaba tan distante de las otras re. 
ducciones, i es para los misioneros tan triste el no tener al. 
gún compañero á corta distancia, con quien desahogar sa 
conciencia, pareció conveniente á los Superiores de Ocopa 
auxiliarla con otra reducción de Cunibos que sirviese al mis- 
mo tiempo de escala i de seguridíid en aquel tránsito, i así 
fué como en 1811 se fundó un pueblo con el nombre de Cun- 
ta-maná acerró de la palma). Constaba antes de perderse 
por la independencia, de cuarenta i seis almas, inclusos tres 
matrimonios de cristianos suchiches residentes en el pueblo, 
i además tenía varias familias de Cunibos en nueve casas 
inmediatas, que pertenecían á esta misión. 

En el mismo año 1811 i si^^uientes, pacificó el reverendo 
Padre Prefecto Fr. Manuel Plaza, la nación de los Sentéis 
que divida en tres parcialidades, Inobu, Runubu i Cascas, 
componían el número de más de mil almas; pero por las epi- 
demias que sufrieron, quedaron reducidas á poco más de 
doscientas, distribuidas en cincuenta familias. Se reunieron 
todos á excepción de la parcialidad de los Runubu, que asus- 
tados de tanta mortandad, se mantuvieron en el monte, sa' 
liendo de vez en cuando á los padres de Chunúya. Este sitio 
es de los mejores del Ucayali; para llegar á él se entra por el 
caño Sahuaya, se atraviesa una laguna como de una legua^ 
llena de maleza, i luego se sube por la quebrada Chunúya, 6 
bien se va por tierra, empleando en todo esto un dia desde 
Sarayacu, en tiempo de creciente, i un poco mas cuando el 



- 19 - 

río está bajo. El reverendo padre F. Baltasar Zapater, cura 
conversor de este pueblo por espacio de algunos años, 
viéndose en el de 1822 sin recursos ni esperanzas detenerlos, 
se fué por el Marañón al Brasil, quedando abandonada esta 
misión. 

Conociendo el colegio de Ocopa que la nación de los Pi- 
ros era mui numerosa, i que sin embargo eran mui pocos los 
que paraban de asiento en su pueblo de Nuestra Señora del 
Pilar de Buepo-ano, pensó en fundarles una reducción en sn 
propio país, i después de haber observado los inconvenientes 
que se ofrecían por la enorme distancia que media, formó el 
proyecto de abrir una nueva comunicación á las misiones 
por el río Tambo, dejando por demasiado larga la del Hua- 
llaga. Con esto no sólo se facilitaba una comunicación casi 
continua con los Piros, pudiéndose fundar varios pueblos en 
su propio país, sino que también se contribuia á realizar las 
esperanzas, que siempre conservaron los misioneros de Oco- 
pa, de reconquistar las misiones del Pajonal, Cerro de la Sal 
i Sonomoro, perdidas en 1742 por la sublevación de Santos 
Atahuallpa. Para realizar este proyecto, se dispusieron dos 
expediciones, una que subiera por el Ucayali introduciéndo- 
se por el río Tambo, i otra que saliese de Andamarca bajan- 
do por el Pangoaen busca del antiguo embarcadero de Jesús 
María, uno de los pueblos perdidos en el referido alzamien- 
to. Efectuadas ambas expediciones con aprobación del go- 
bierno de Lima, se encontraron felizmente en la mitad del 
río Tambo por el mes de junio de 1815. Desde entonces se 
empezó el rozo, habiendo reunido el Padre Prefecto Fr. Ma- 
nuel Plaza, mas de ciento treinta familias de Piros para la 
nueva fundación de Santa Rosa, llamada vulgarmente Lima 
Rosa, la cual se halla situada á los 10° i 30' de latitud, 303° 
i 40' de de longitud, cerca de la confluencia del Tambo con 
el Paru ó Urubamba, necesitándose para llegar allí desde 
Sarayacu de treinta á cuarenta días. 

Para apoyar esta carrera era necesaria una fortificación 
<íerca del río Pangoa, i á este efecto concedió el gobierno de 
Lima las tres pequeñas guarniciones de Uchubamba, Comas 
i Andamarca, i dos mil pesos para construir en dicho punto 
el fuerte de San Buenaventura de Chavini, sobre las ruinas 
de la antigua misión de este nombre. Hállase este sitio á 



— 20 - 

los 11° i 40' de latitud, i 302° i 24' de loi.gítud, habiéndose 
trabajado en su establecimiento desde el mes de Octubre de] 
mismo año 1815. Desde entonces hasta la retirada de los 
misioneros por la independencia, se echó mano de todos los 
arbitrios posibles á fin de poner expedita esta carrera, con 
cuyo objeto se organizó una expedición anual que salía de 
Sara^'acu hasta el mencionado punto de Cha vini, conducien- 
do de paso la remesa que antes se acostumbraba mandar 
por el Huallaga, expuesta á los continuos peligros que ofre- 
cen los muchos raudales i estrechos pasos de este río. Esta 
expedición debía haber servido para familiarizar á los misio- 
neros, con los Campas del Schanscha-mayo, que á pesar de 
las diligencias de nuestro gobierno, i de los Tarmeños desde 
el año 1847 hasta ahora para amansarlos, se manifiestan 
demasiadamente bravos todavía. El tiempo que se emplea- 
ba en la navegación desde Sara^'acu hasta el expresado 
puerto de Jesiís María era de un mes i medio, haciéndose 
después por tierra, día i medio de viaje, desde este puerto 
hasta Pangoa; á !a vuelta sólo se tardaba quince días para 
ir á Sarayacu. Siete veces se hizo este viaje, siendo el último 
en el año 1820, i en ninguno de ellos fueron molestados los 
expedicionarios por los indios del Cerro de la Sal. 



CAPITULO V. 

Estado ele Ins misiones hasta la proclamación 

de la independencia del Perú 

Cuando todo parecía augurar un magnífico porvenir á 
las misiones del Ucíiyali. según se ha visto en el capítulo an- 
terior, mui próxima se hallaba para ellas la época de la con- 
tradicción. Por lo mismo que eran una obra animada del 
espíritu de Jesucristo, no debían quedar exentas de las rudas 
pruebas i embates (|ue caracterizan la vida i las obras de 
nuestro divino Maestro. 

Los trastornos políticos de Europa, las disposiciones 
dictadas por un prelado, cuyos intereses mas bien parecía 
que debían aconsejarle fomentar las misiones, que no el po* 
nerlcs obstáculos, i por último, la guerra de la independencia 



- 21 - 

del Perú, fueron las causas que se detuvieron los progresos 
de nuestras misiones, haciendo que quedaran por algún 
tiempo casi abandonadas. 

Considerando el Prelado de Ocopa i su Discretorio, que 
por las continuas entradas i salidas de la montaña que los 
misioneros habían de hacer para Huánuco, tenían necesidad 
de un local que proporcionase habitación para descansar los 
Padres conversores, i restablecerse en la salud los que lo ne- 
cesitasen, en 1802 pidieron para hospicio el convento de San 
Bernardino de dicha ciudad, perteneciente entonces á la pro- 
vincia de los doce Apóstoles de Lima, el que con real cédula 
de 15 de julio de 1802 les fué concedido **para auxiliar, co- 
mo dice la misma, á las misiones de Mainas, estableciendo 
una escala de comunicación, etc., etc.** La entrega se verifi- 
có en 2 de enero de 1804, por orden del mui reverendo Padre 
Provincial de aquella provincia. Mas, considerando el mis- 
mo Discretorio en 1816 que el Colegio no podía sostener 
aquel hospicio, con el número de religiosos que era necesario 
para formar una comunidad que cumpliese con el coro i de- 
más obligaciones de misas i obras pías, por la escasez de sa- 
cerdotes que tenía, pues por las conmociones políticas de 
Europa á causa de la guerra de Napoleón, fueron pocos en 
número los religiosos españoles que en aquellos años vinie- 
ron, determinó devolver el convento á dicha provincia de 
de Lima, reservándose solo para la residencia del Padre Pre- 
sidente de aquellas misiones, i de los misioneros transeúntes, 
el hospicio antiguo que dentro de los muros del mismo con- 
vento había anteriormente tenido; cuya devolución fué apro- 
bada, i confirmada por el reverendísimo Padre Comisario 
General de Indias i Consejo de su Majestad en 1819. 

Por aquellos mismos años, aprovechando la Comunidad 
de Ocopa la ocasión de hallarse el limo. Sr. Dr. D. Diego An- 
tonio de Villodres, obispo de Concepción de Chile, visitando 
esta provincia de Jauja, por comisión del limo, i Excmo. 
Señor Arzobispo de esta diócesis, le suplicó por medio de su 
prelado, que lo era el reverendo P. Fr. Pablo Alonso Carba- 
llo, se dignase consagrar esta hermosa i devota iglesia. 
Condescendiendo el dignísimo pastor á sas súplicas, celebró 
la función con toda pompa i solemnidad, el día 15 de enero 



- 22 - 

de 1815, i hubo tal concurrencia de ñeles, que jamás se había 
visto igual en dicha provincia de Jauja. 

Poco después de estos sucesos ocasionó algunos sinsa- 
bores á los Padres de Ocopa, el limo. Sr. Dr. Fr. Hipólito 
Sánchez Rangel, primer obispo de Mainas, quien queriendo 
organizar parroquias i dar curas respectivos á los pueblos 
de su diócesis, compuesta toda de las misiones encargadas á 
los Padres Franciscos de la provincia de San Pablo de Quito 
i del Colegio de Ocopa, pretendió despojar á los prelados 
regulares de su jurisdicción, pidiendo se le entregasen todos 
los pueblos de conversiones, cu3'a pretensión apoyaba en el 
decreto de las Cortes tituladas extraordinarias del 13 de 
Setiembre de 1813, cuando aun no tenía eclesiásticos segla- 
res que las sirviesen. Obligó á los misioneros de este Cole- 
gio á abandonar la iglesia del hospicio de Cocharcas de 
Huailillas ó Cajamarquilla, poniéndola á disposición del 
ilustrísimo señor Obispo de Trujillo hasta la resolución de 
S. M., porque abandonadas las misiones de Cajamarquilla, 
era inútil este establecimiento. Hizo presente todo esto el 
reverendísimo comisario general de Indias Fr. Juan Buena- 
ventura Bastard, en Abril de 1817 á la corte de Madrid, ha- 
ciendo referencia á una carta de Ocopa, en que se manifesta- 
ba el estado decadente de los pueblos de misiones que tenía 
á su cargo este Colegio en la Provincia de Mainas, por la 
oposición que habian hallado los misiímeros de parte de 
aquel ilustrísimo señor Obispo. Concluye el reverendísimo 
Bastard, que aun cuando volviesen los Padres de Ocopa á 
servir las misiones, poco ó nada se adelantaría, si no se con- 
servaba á los prelados regulares su legítima jurisdicción, en 
cu\'o caso sería también necesario restablecer en su antiguo 
estado el citado Hospicio de Cocharcas, por ser un punto en 
que debe residir el presidente de las misiones de Cajamarqui. 
lia para atender al socorro espiritual i temporal de los con- 
versores, asistir á los que salían enfermos, i reemplazarlos en 
caso necesario. De resultas de esta re[)resentación, tomó la 
corte de Madrid á consulta del Consejo de Indias, las provi- 
dencias necesarias con respecto á las disjjutas de jurisdic- 
ción; por lo que tocaba á la entrega de los pueblos de reduc- 
ciones (le mas de diez años de antigüedad, que era en lo que 
estaba la contienda, se previno al ilustrísimo señor Obispo 



- 23 — 

las continuasen en el estado que tenían al tiempo de 
ion de aquella silla, suministrándose por el Colegio 
»a cuantos religiosos les fuese posible para el servicio 
lias misiones, i supliéndose interinamente con los de 
ás órdenes regulares; i por último, que el ilustrísimo 
hispo de Trujillo efectuase la entrega de la iglesia de 
.•as, luego que el Colegio de Ocopa volviese á hacerse 
e las misiones deCajamarquilla,á que dicho hospicio 
ítinado. 

no la expresada real céckila se expidió en Madrid en 
ebrero de 1820, cuando llegó á este Colegio estaba 
ílantada la causa de la independencia del Perú, por 
otivo no surtió efecto alguno. El prelado de Ocopa 
., proclamada la independencia, mandó retirar á siete 
3S europeos que acompañaban al P. Plaza, i juntos 
ban en las misiones del Ucajali: unos vinieron por el 
L, i otros emigraron al Brasil, quedando solo el padre 
in ausiiio alguno, i en tal soledad que no tenía con 
ablar el castellano. Su desamparo fué tal, que no 
o con que socorrer sus necesidades propias, i las de 
íitos de siete pueblos, para sostenerlos de algún modo 
n la precisión de arbitrarse fabricando asúcares, me- 
: internarse hacia el monte en busca de zarzaparrilla, 
iroductos los mandaba á la frontera del Brasil, donde 
)ian por hachas, machetes, cuchillos, i otros efectos 
tes, con los que sostenía sus misiones, aunque escasa- 
hasta que cansados los neófitos por no tener misio- 
ibandonaron los pueblos referidos en el capítulo pre- 
, retirándose á sus antii^uas rancherías á mantenerse 
iza i pesca, 3'a que por falta de herramientas no po- 
iltivar la tierra; solo quedaron los de Sarayacu, á 
5e reunieron algunas familias de aquellos otros pi|/e- 
laienes hicieron al dicho P. Plaza grata compañía. En 
ste ejemplar misionero hizo cuatro recursos al gobier- 
a República exponiendo su situación por medio de la 
fectura de Moyobamba, pues no recibió contestación 
l; de modo que desde el año 1821 hasta 1834 en que 
) una carta del teniente Smith de la marina inglesa, en 
anunciaba i recomendaba á unos caballeros que vía- 



- 24 — 

jaban para conocer aquellos lugares, nada supo del Perú 
civilizado. 

Viéndose en tanto abandono, lleno de añicciones, aconie- 
tióle una fiebre maligna, que le tuvo aletargado por quince 
días, transcurridos los cuales volviendo en sí, vi6 en su apo- 
sento á una imagen de María Santísima que los neófitos t^ 
nían rodeada de luces, é hincados de rodillas, suplicaban á 
la Reina de los cielos le concediese la salud. Este espectácu- 
lo le enterneció tanto i le causó tal alegría, que desde ese 
momento se le retiró la fiebrj i recobró la salud. Mas como 
se hallaba tan necesitado, dete-minó ir á la ciudad de Quito 
en busca de auxilios entre los suyos, i el 17 de Diciembre de 
1828 se dirigió deSarayacu al Marañón, i de este siguió por 
el río Ñapo: á los cuarenta días de navegación, aportó en el 
pueblo de Santa Rosa, de donde marchó por tierra A la ciu- 
dad de Quito en catorce días. Pudo allí reunir mil quinien- 
tos pesos, con cu3'asuma regresó á los poco? meses por otro 
camino que sale de la ciudad de Riobamba, llegó á las mi- 
siones de Canelos, i embarcándose en el Río Bombonasa, 
llegó en cinco días al río Pastaza. Salió al pueblo de Yuri- 
mahuas en el Huallaga, i desde este pueblo, siguió cinco días 
por el mismo río, é introduciéndose por el Chipurana, des- 
embarcó á los cuatro días en el pucblecito de Yanayacu. 
Desde este punto siguió por tierra hasta Santa Catalina, en 
donde se embarcó entrando al l'cayali después de tres días 
de navegación; dos días más navegó por este río, llegando 
por fin á su antiguo establecimiento de Sara3'acu, en donde 
tuvo la satisfacción de reunirse otra vez con sus amados feli- 
greses á los ocho meses de ausencia. Con los socorros que 
sacó de Quito pudo reunir tres pueblos mas, uno á media I^ 
gua de Sarayacu llamado Belén, otro á un día de bajada por 
el Ucayali llamado Tierrablanca, i otro en el puertecito 
di Santa Catalina, que es el último para la comunicación i 
caríjuío hasta Yanavacu. 

Es fácil concebir el triste estado en que quedarían los 
neófitos del Ucayali cuando por tantos años estuvieron sin 
misioneros, i podemos asegurar que los pueblos del Ucayali 
hubieran vuelto á su antigua barbarie, en la que tal vez aun 
seguirían, si el celoso P. Plaza no hubiese hecho el heroico 
sacrificio de permanecer solo como quedaba, en medio de las 



— 25 — 

mensas Pampas del Sacramento, i no hubiese impuesto 
gnn temor á las hordas salvajes que le rodeaban, por me- 
o de una corta milicia de veinte hombres que de sus feligre- 
s formó, enseñándoles é instruyéndoles en el manejo de las 
mas de fuego. Estamos seguros que sin la constancia de 
[uel varón apostólico, no tendría el Perú en el día un sitio 
! hospitalidad en aquellas dilatadas regiones. 



CAPITULO VI. 

Restauración del Colegio de Ocopa 

Por lo que se ha dicho en el capítulo anterior, parecía 
bmanamente hablando, que había llegado la última hora 
ara las misiones del Ucayali, i la vuelta de los indios al es- 
ado salvaje, parecía la consecuencia natural del abandono 
nque iban á quedar. Dios empero, miró propicio á aquella 
risttandad, i no permitió que los abrojos i espinas planta- 
os por el hombre enemigo, ahogaran por completo la bue- 
asemilla que los misioneros con tanto esmero se habían 
(forzado en sembrar. 

Mientras el P. Plaza sostenía él solo, hasta donde al- 
mzaban sus fuerzas, las misiones que había logrado con 
rvar, viendo los pocos padres qne habían quedado en Oco- 
i. después de la batalla de Ayacacho, en 1823, en que el 
Srcito español fué vencido según unos 6 entregados según 
TOS, que se habían perdido las esperanzas de poder subsis- 
r en el Colegio con el nuevo sistema político i con la gran- 
í oposición que había contra todos los españoles, se retira- 
m casi todos hacia la parte del Cuzco, i á los pocos meses 
wno el general Rodil, que se había fortificado en el castillo 
el Callao, proclamase que el «.general Bolívar había quitado 
l vida á los padres de Ocopa, mandó este al coronel Santa 
¡rur al Colegio, para que condujese á los que habian que- 
lado al Callao, i viese la capital de Lima que vivian los 
inos. Llegaron en efecto los religiosos que habian que- 
io en Ocopa á aquella ciudad, i remitiéndolos a Rodil, 
recibió á balazos, viéndose obligados á refugiarse en el 
ivento de los Descalzos de la capital. 



- 26 - 

En el 1^ de Níiviembre de 1824, expidió el Gobierno de 
la República, un decreto, por el cual erigía el local de Ocopa 
en el colegio de educación i disolvía la Comunidad de mísio- 
ñeros. Sin embargo, el primer Rector que fué el Dr. D. José 
Manuel Pasquel, cura de la Concepción i después arzobispo 
de Lima, llamó á los padres que se habían retirado al Cuzco, 
para que sin perjuicio de la nueva institución que el gobier- 
no habla establecido en el Colegio viniesen á acompañarle; 
pero solo consiguió volviesen los reverendos padresFr. Je- 
rónimo Zurita i Fr. Mariano Gil, dos religiosos legos ¡ un 
donado. Mas habiendo después los colegiales quitado cruel- 
mente la vida al hermano donado, cuyo apelativo era Amo. 
ros, por la codicia de la poca plata que, como sub-síndico de 
los padres tenía depositada, enfermó i murió el reverendo 
padre Zurita, retirándose de Ocopa los demás mencionados. 

Pasado el primer hervor de las pasiones políticas, no 
tardaron en conocerse i poderse apreciar las fatales conse* 
cuencias del decreto de supresión, i tratando de reparare* 
mal que con el se habia causado, en Marzo de 1836, el pre- 
sidente interino de la república, don Luis José Orbegoso, de. 
rogó el citado decreto, facultando al Illmo. Sr. Dr. D. Jorge 
Benavente, á la sazón arzobispo de Lima, para enviar un co- 
misionado á Europa en busca de religiosos i restablecer la 
Comunidad de misioneros de Ocopa. Encargó esta comisión 
el señor Arzobispo, al mui reverendo padre frai Andrés He. 
rrero. Comisarlo gcMieral de toda la América meridional, por 
nuestro Santísimo Padre Gregorio XVI, cuyo padre se ha- 
llaba en Lima de tránsito para su segundo viíije á Europa, 
en busca de misioneros para los colegios de Bolivia. Tuvo 
su comisión tal feliz éxito, que embarcó en Genova en 1837 
á ochenta religiosos Franciscanos entre sacerdotes, coristas 
i legos; de este numero mandó desde Arica al Callao para 
Ocopa, cinco sacerdotes, ocho coristas con algunos legos i 
un donado, (¡ue componian el número de diez i nueve. De los 
sacerdotes cjuedaron dos en los Descalzos de Lima, i el resto 
de la misión llegó á este Colegio con felicidad el 22 de Fe- 
brero de 18Í58, habiendo sido recibido desde Jauja por to- 
das las autoridades, así eclesiásticas como civiles, y por los 
pueblos, con las mayores atenciones i con grandes demos- 
traciones de alegría. 



- 27 - 

Instalado el Colegio, el primer cuidado de los padres no 
se empleó en la refacción de lo' materi.'^il de su fábrica, que 
bien deteriorada se hallaba desde que fué suprimido por el 
C'»obierno de la indepenpencia, sino que su primera atención 
se dirigió á socorrer las misiones de infieles, con los opera- 
rios i recursos que tenían disponibles. Desde luego se pusie- 
ron en comunicación con el reverendo padre Plrza, para in- 
formarse del estado en que se hallaban las misiones del Uca. 
yali, ofreciéndose voluntariamente algunos religiosos á sa. 
orificarse en tan santa obra; noticia que causó un gran pla- 
cer á dicho Padre, quien confiando en la divina Providen- 
cia había siempre esperado la restauración de la Comunidad 
de Ocopa, único medio para proseguir en la conversión de 
los infieles. 

En 1840 salieron de Ocopa el reverendo padre frai Juan 
Crisóstomo Chimini, i el religioso lego frai Luis Bieli, am- 
bos italianos. La repentina llegada de estos religiosos cau- 
só extraordinaria conmoción i ternura á los habitantes del 
Ucayali. i sobre todo al mui reverendo padre IMaza. Entre 
tanto, el hermano donado del Colegio de Ocopa, Alfonso 
Roa, religioso de singuhir virtud» se ocupaba en recolectar 
limosnas para las misiones, á lo que en lo sucesivo entera- 
mente se contrajo. Verificada su vuelta al Cerro, reunió en 
poco tiempo doce cargas de ütiles, de valor de seiscientos 
pesos. Después colectó siete cargas mas en Huánuco, i últi- 
mamente para dar principio á la apertura del camino desde 
Muña al Pozuzo, recogió en la misma ciudad de Huánuco, 
doscientos sesenta pesos. 

Reanimado el reverendo P. Plaza con los dos compañe- 
ros i cqn los socorros que le envió el Colegio, los que les fran- 
queó el ilustrísimo señor Obispo de Chachapoyas Dr. D.Jo- 
sé María Arriaga i los ya mencionados del hermano Roa^ 
trató de hacer una expedición al río Pachitea con el objeto 
de salir á Huánuco; pues por el río Huallaga á mas de ser 
mui larga la distancia, preséntanse á cada paso mil peligros. 
Con este fin emprendió su marcha en compañía del padre 
Chimini en el verano de 184-1; llegaron en diez i siete días á 
Ja confluencia de Pachitea con el Ucayali: siguieron ocho 
días por el primero hasta el rio Zungarauyacu, i creyendo ser 
este el río Pozuzo, se internaron en él algunos días, hasta 



- 28 — 

que conociendo (|ue iban perdidos regresaron á Sarayacu, 
porque \'a se les ajaban las prbvisiones. 

En este viaje tuvieron repetidos encuentros con los an- 
tropófagos Caschibos, sin poder entrar en relaciones con 
ellos; pues apenas divisaban á la comitiva, disparaban fle- 
chas internándose de nuevo al monte. Como los que acom* 
pañaban á los padres no tenían conocimiento de los ríos 
Mairo i Pozuzo, donde era preciso aportar para salir á la 
sierra, quedó esta espcdición sin efecto. 

El año siguiente 184-2, mandó el P. Plaza al P. Chimini 
hacer un viaje por el Huallaga, encargándole que regresase 
por el Pozuzo, i haciendo en aquel punto un« balsa, bajase 
por el mismo río al Palcázu. Cumplió el P. Chimini su co- 
misión con exactitud: formó su balsa cuatro leguas mas 
abajo de Vanahuanca, en el sitio llamado el Sereno, embar- 
cóse con solos cuatro hombres que le acompañaban en tan 
arriesgada empresa, i en diez dífis llegó á la unión del Pozu- 
zo con el Palcazu, después de vencer á cadr* paso terribles 
obstáculos que pí)nía el río en sus soberbias corrientes i pre 
cipitadí)s declives, que lo hacen cuasi enteramente intransi- 
table. El P. Chimini, aunque consiguió su intento, quedó no 
obstante desengañado de que fuera navegable este río, por 
los grandes peligros que ofrece. El curioso qne de ellos quie- 
ra imponerse, i de lo mucho que este Padre padeció en di- 
cho viaje, puede leerlo en las Memorias del Conde Castellnou, 
(juien cita al Comercio, periódicí) de Lima, que fué el primero 
(jueMo publicó. Parcciéndole, no obstante, al P. Plaza que 
la poca esj)eriencia del P. Chimini en la navegación fíuvial, 
le había hecho representar los obstáculos i peligros del Po- 
zuzo comí) mayores de lo (|ue eran en realidad, quiso inten- 
tar una nueva espcdición pt)r el mismo río en el año 1843; 
|)ero tam])oi*o pudo obtener resultado alguno, perdiendo 
cuatro canoas (pie se hicieron j)e(lazos, con la mayor parte 
de los víveres i muchas curiosidades (juc llevaban de la mon- j 
taña. 

En estos viajes se ib'in reconociendo los rios ipuntospor 
donde más fácilmente se ])odria llegar al antiguo pueblo del 
Pozuzo, que era el objeto que consianieniente se proponían 
los Padres misioneros. Así fué como sin desalentarse por las 
contrariedades que experimentaron en las expediciones men- 



- 29 — 

5, hicieron una nueva tentativa en 1844, empren- 
;n nuevo viaje por el río Pachitea hasta el Mairo^ 
ígaron con felicidad después de una travesía de cua- 
inco i dias. Encargóse de esta espedición, á ruego 
idres, D. Cipriano Mesa, quien tuvo la fortuna de 
r el antiguo camino que se había perdido entera- 
?sde la revolución de Santos Altahualpa; pero se 
perder á causa de haber transcurrido once años sin 
asara por él, hasta que en 1858, gracias á los perse- 
; trabajos del P. Calvo, se volvió á descubrir para 
Tse ya mas hasta el día de hoy. 

le el Mairo se abrió un camino de veinte leguas has- 
huanca, las cuales se han reducido á ocho, después 
ístudiado el terreno. En las cuatro leguas que hai, 
puerto del Alairo hasta los cerros, habitan los infie- 
tizos, mui pacíficos i tímidos; que huyen apenas oyen 
- ruido. 

anahuanca salió el P. Plaza con Fr. Luis Bieli para 
o; pasando desde allí A Lima el primero, i quedán- 
Ocopa el segundo. Llegado á la capital el P. Plaza, 
)lmado de merew'idos elogios i atenciones, por parte 
erno i de las personas mas notables de la población. 
*eso señaló tres mil pesos anuales á él i sus sucesores 
efectura de las misiones, para atender á la subsistcn- 
^adre que debía haber en el Pozuzo, i á la perfección 
ino hasta el Mairo. La prensa limeña se esmeró 
i por su parte en dar publicidad á los hechos masno- 
e la vida de este apostólico varón, publicando cir- 
ciadas reseñas de los hechos mas notables de su la- 
vida. Permaneció en Lima el P. Plaza hasta el año 
1 que se internó por el Mairo en el Ucayali: pero no 
rmanecer mucho tiempo con sus queridos neófitos, 
año siguiente la República del Ecuador, le eligió 
3e Cuenca; i habiendo recibido las Bulas Pontificias 
to de 1847, hubo de pasar á hacerse cargo del go- 
le su diócesis, á la avanzada edad de setenta i cuatro 
or espacio de otros ocho rigió su obispado, cumplien- 
eberes de un verdadero pastor: su celo infatigable 
le condujo á buscar las ovejas errantes i perdidas; 
tro repetidas veces en territorio de los infieles, encía- 



- 30 - 

vado dentro su jurisdicción, hallándole la muerte ocupaíli 
en santos trabajos entre la grei que el Espíritu Santo le ha 
bía confiado. 



CAPÍTULO vil. 

Llegacki de nuevos religiosos i trabajos apostólicos 
de los misioneros entre los íieles. 

Antes de proseguir la historia de nuestras misiones en- 
tre infieles, con la relación de lo sucedido después de la pro- 
moción del R. P. Plaza al obispado de Cuenca, bueno setí 
que echemos una ojeada sobre los trabajos délos Padres mi 
sioneros en las poblaciones civilizadas de la República, eí 
cierta manera cuasi tan necesitadas como los infieles de loi 
cuidados de los ministros del Evangelio. Tan necesitada! 
decimos, porque si entre los salvajes era preciso predicar taj 
verdades de la féá las inteligencias, para formar según aqiK( 
lia las virtudes del corazón, también en las poblaciones 
cristianas i civilizadas se hacía indispensable hablar al 
razón con la palabra de Dios, para estirpar los vicios, 
frenar las costumbres, i consolidar así con la caridad en h 
corazones, la fe en las inteligencias. 

A dar satisfacción á esta necesidad, que tan imperio 
mente se dejaba sentir, dedicó sus primeros cuidados el 
P. Chimini, á quien había si<:lo preciso dejar las misiones 
infieles, para venir á desempeñar el cargo de guardián 
Ocopa, para el L'ual había sido electo en el Capítulo celd 
do en el mes de Agosto de 184-3. Viendo este celoso Prelí 
que por la muerta- de algunos religiosos la Comunidad 
daba reducida al corto nCunero de cinco sacerdotes i 
nos pocos legos, envió desde luego á Europa al R. P. j 
Fernando Pallares como comisionado para reunir una 
va misión, el cual con las limosnas (jue suministró la pi< 
de los peruanos, pudo traer de Europa doce sacerdotes ij> 
te entre legos i donados. La misión salió del puerto dt^ 
nova el 14- de Mayo de 1S45, aportando en el Callao 
de Setiembre del mismo año después de un viaje feliz. J 
te sil estancia en Italia, el P. Pallares se había propoi 



-si- 
do el cuerpo del glorioso mártir San Vidal, cuya preciosa re- 
liquia se trajo consigo, en una elegante urna tal como se ve- 
nera hoi día en este Colegio; adquirió también para nuestra 
Iglesia varios ornamentos, cálices i misales, i varias herra- 
mientas i otros «tiles para los infieles. 

Muí bien recibidos hubieron de ser en Lima los Padres 
recien llegados, i como entre ellos hubiese algunos que ha- 
bían ejercitado ya su celo predicando misiones en Italia, el 
limo. Sr. Arzobispo D. Javier de Luna Pizarro, se interesó 
vivamente para que antes de marchar á su colegio dichos 
Padres predicaran algunas misiones en la capital. Quedá- 
ronse, al efecto, nueve i predicaron en la iglesia del convento 
grande de nuestro padre San Francisco una misión que du- 
ró cerca de un mes, haciendo algunas pláticas instructivas 
por la mañana, esplicación del decálogo i sermón moral por 
la noche, con cánticos patéticos análogos á la misión, todo 
según el estilo de Italia, cuyo método hemos ido observan- 
ds, en las continuas misiones que predicamos, con gran fru- 
to de las almas. 

La novedad de este método, i sobre todo el celo de los 
misioneros, sirvió á los fines misericordiosos de la Providen- 
cia para la conversión de las almas; pues fué tan fructuosa 
esta misión, que el Sr, Arzobispo, ofició á todas las Comu- 
nidades religiosas, para que por turno hubiese todo el día 
confesores en las respectivas iglesias para administrar el 
santísimo sacramento de la Penitencia á la gran multitud 
de fieles que se acercaban á recibirlo. El concurso era tan 
numeroso, que la iglesia de San Francisco, con ser de las mas 
capaces en Lima, estaba enteramente cuajada de fieles, de mo- 
do que á petición del Prelado debieron ponerse guardias á 
las puertas para evitar la confusión, concluidos los ejerci- 
cios de cada día. El día de la comunión general, recibieron 
al Señor seis mil personas, sin contar los que comulgaron 
durante la misión i después de concluida. 

Desde muchos años no recordaba Lima un espectáculo 
semejante. Yiéronse acercar verdaderamente contritos al tri- 
bunal de la Penitencia un sinnúmero de pecadores públicos 
de toda clase i condición, celebráronse muchos matrimonios, 
- se hicieron cuantiosas restituciones, se quemaron centena- 



- 32 - 

res de libros prohibidos, i desde entonces se notó mayor con- 
currencia á los templos i mas frecuencia de Sacramentos. 

Tan opimos resultados sin duda excitarían el rencor dd 
espíritu maligno, que veía perder su dominio sobre tan gran 
número de almas, : tal vez fué á instigación suya que el Go- 
bierno, que entonces tenía la República, en vez de protegeré 
la misión i auxiliarla, conforme debe hacer un Gobierno ca- 
tólico, se quejó al señor Arzobispo con frivolos pretestosdc 
política para impedir la permanencia de los Padres misio- 
neros en la capital, lo que fué causa de que estos no pasasen 
al Callao, donde tan útiles hnbieran podido ser, i se retira- 
sen desde luego á su Colegio. 

Llegados á Ocopa los nuevos misioneros, su primera 
atención fué establecer en el Colegio la disciplina regularen 
la forma que prescriben la Bulas Inocencianas; i una vez or- 
ganizado el régimen interior de la Comunidad, prosiguie- 
ran con nuevo empeño los apostólicos trabajos á que su yo* 
cación les destinaba. Por de pronto no pudieron enviarse 
muchos religiosos á las misiones del Ucayali, pues habiendo' 
se desentendido por completo el Gobierno de ausiliarlas con 
los fondos con que antes lo hacía, no le era posible al Colé 
gio de Ocopa sufragar por sí solo los cuantiosos gastos qoc 
exigían. No obstante, ausiliado con las limosnas que le s» 
mistra la piedad de los fieles peruanos, ha podido sostenei 
constantemente, cuatro, cinco, i hasta siete sacerdotes ec 
los países infieles. 

Si, empero, las circunstancias impidieron á los Padres d( 
Ocopa dar á estas misiones el impulso que hubieran deseado, 
no por eso debieron mantenerse inactivos su celo i su cari' 
dad. La ruidosa misión de Lima, de que acabamos de ha^ 
blar, despertó en muchísimos pueblos de la República el de- 
seo de oir la palabra de Dios, i de aprovecharse de los sin- 
gulares beneficios que reporta una misión, facilitando á los 
pueblos la reforma de las costumbres, que entonces, gene- 
ralmente hablando, estaban allí mui estragadas. Así fué que 
de todas partes acudían á porfía al Prelado de Ocopa, soli- 
citando misioneros que les instruyesen en las verdades de la 
religión, i les enseñasen el camino para salir del mal estado 
en que muchos se encontraban. Con sumo placer accedió el 
Prelado i todos los Padres a las ardientes suplicas i cristia. 



- 33 - 

DS deseos de los pueblos, i mui pronto salieron de Ocopa 
irios misioneros, que por espacio cuasi de dos años conse- 
itivos fueron predicando las verdades eternas á la ciudad 
' lea con todo su valle, A Palma, Nasca, Pisco, Chincha i 
uaras. Mientras estos religiosos predicaban en las ciuda- 
s i pueblos en la costa, otros hacían lo mismo en la sierra, 

el mismo arzobispado de Lima i obispado de Ayacucho. 

efecto recorrieron toda la provincia de Jauja, la de Huan- 
yo. Pampas, Huanca vélica, Huanta, Aj^acucho i Anda- 
lailas, predicando misiones á los pueblos i dando ejerci- 
9S espirituales al clero i á los monasterios de religiosas. 
s esta manera fué como el celo de los Padres de Ocopa hi- 
) sentir sus saludables efectos sobre todas las clases i esta- 
os de la sociedad. • 

No reposaron por mucho tiempo los Padres después de 
»tos apostólicos trabajos, toda vez que los pueblos á que 
DO había aún llegado su palabra evangélica la solicitaban 
con vehemencia, i su caridad infatigable no les permitía de- 
loir sus clamores; i así fué que se predicaron misiones en 
Tarraa, Acobamba, Cerro de Pasco, Huánuco, i por según- 
la vez en casi toda la provincia de Jauja, Huancayo i otros 
pueblos del Arzobispado de Lima i obispado de Ayacucho. 
[nterminables seríamos si debiésemss enumerar los repetidos 
íjcrcicios que se han dado al clero i á los seglares de ambos 
íexos, ya en el mismo colegio de Ocopa, ya también en las 
iudades donde hai casas de retiro; las cuaresmas i misiones 
pe fueron predicando los sacerdotes de la comunidad, que 
ai sus dos terceras partes sale todos los arlos á recorrer los 
pueblos, ocupándose en tan santas obras. Diremos, pues, 
91 una sola palabra, que en el espacio de catorce años los pa- 
ires de Ocopa predicaron mas de ochenta misiones, duran- 
So algunas de ellas seis semanas i aun dos meses, i casi to- 
las tres ó cuatro semanfis, según la importancia de los pue. 
Ittos ó ciudades. 

Estos multiplicados trabajos no fueron, empero, por la 

LCiadeDios estériles. Al contrario, el fruto quede ellos 

c reportó fué tan copioso,* que por un cálculo aproximado 

lemos decir que se reconciliaron con Dios ciento veinte 

ñ almas; siendo en gran número los que hacian diez, vein- 

!i treinta i mas años que se habian confesado; muchos que 



— 8-i — 

hasta entonces vivían públicamente amancebados recibie. 
ron el santo sacramento del matrimonio, habiendo misión 
en que llegaron estos á doscientos cincuenta; otros que des- 
de muchos años estaban divorciados con escándalo délos 
pueblos, se reunieron para vivir cristianamente en el cum. 
plimicnto de los deberes de su estado. Se pusieron en pax 
las enemistades; poblaciones enteras, en que por causas po- 
líticas habia penetrado la división entre las familias, se re- 
conciliaron viviendo después en santa paz i armonía. Hi- 
ciéronse cuantiosas restituciones de hurtos i bienes mal ad" 
quiridos; se entregaron á la« llamas cargas enteras de libros 
irreligiosos c inmorales. Se desterraron innumerables aba- 
sos i supersticiones en los pueblos de los indios; en Chilca se 
borraron los últimos restos de la idolatría, quemando los 
])adres misioneros por orden del señor Arzobispo de Lima, 
un simulacro del demonio i otro de un judío á quienes se 
prestaba adoración. En fin, do quiera se predicaron misio. 
nes, desaparecieron loe escándalos, fl(>reció la piedad i toda 
virtud, de suerte que allí donde los curas párrocos i demás 
eclesiásticos han seguido cultivando con la predicación i la 
asiduidad en el confesonario, la semilla que los misioneros 
sembraron en los corazones de los fieles, se la ve aun hoi 
fructificar abundantemente, conservándose los pueblos fer- 
vorosos frecuentando los santos Sacramentos i apartados 
en gran número de los vicios i j^eligros de pecar. 

Prueba evidente queconfirma cuanto acabamos de decir, 
es el odio mortal que contra nuestras misiones han concebLj 
do, las calumnias que han propalado i las vilezas de que pa- 
ra impedirlas se han servido los enemigos de nuestra santa] 
religión. Apoyándose en los frivolos pretextos de que las 
misiones son perjudiciales á los intereses de la nación; vaj 
porque distraen á los pueblos de su trabajo; ya porque 
causa de ellas se retarda el cobro át los impuestos; ya taffl-j 
bien porque en las críticas circunstanciiis porque atravcsal 
la república, lo*^ misií^neros (di -'in) encubiertos con el roj 
je de pobreza i humildad tenían miras siniestras contra 
gobierno; ya por último, atribuMcndo á las misiones sucesoij 
casuales que sin ellas igualmente hubieran ocurrido; razond| 
todas cjue, al parecer, no prueban j)or parte délos quelí 
presentaban mas que una ignorancia apenas escusable, 



- 35 - 

nna insigne mala fé, lograron empero atraer á sus ideas á 
algunas autoridades, consiguiendo que en 1846 se mandara 
suspender la misión que se daba en Tarma, haciendo retirar 
los Padres á su Colegio, intentándose después lo mismo en 
otros pueblos sin que afortunadamente se pudiera conseguir. 
Solo en el año 1847 un ministro obligó á retirarse de los 
pueblos i ciudades á los Padres cuaresmeros de Ocopa, pa- 
sando al señor Arzobispo una nota llena de calumnias i pue- 
riles razones, para que los misioneros nada pudieran hacer 
sin solicitar permiso de la autoridad departamental de Ju- 
nin, pretendiendo que fueran todos á las montañas de An- 
damarca i Sarayacu, á cumplir con su destino de propagar 
la fé entre los infieles, obligándolos al propio tiempo á vivir 
encerrados en el Colegio, por ser esto lo único que podían 
pretender del Gobierno filantrópico del Perú. 

Los pueblos empero, siempre anciosos de recibir el pasto 
espiritual de la divina palabra, que tan abundantemente se 
les proporcionaba por medio de las misiones, al paso que no 
cesaban de dirigir continuas representaciones al Gobierno, 
pidiendo la revocación de las fatales medidas que contra los 
Padres había tomado, procuraban demostríir con mas em- 
peño todavía el afecto que á éstos profesaban, pidiéndoles 
misiones i prodigándoles las mas ostensibles muestras de 
amor i benevolencia, en términos que los misioneros se veian 
obligados á entrar i salir de los pueblos ocultamente i á des- 
hora de la noche, para librarse de las continuas ovaciones, 
que el entusiasmo de los fieles les hubiera tributado. 

Así era como una vez mas se confirmaba que la contra- 
dicción, lejos de destruir las obras de Dios las consolida i 
enaltece. Las comarcas mas apartadas del Perú, que sin 
aquellos sucesos apenas hubieran tenido quizá noticias de 
las misiones de Ocopa, gracias á los mismos las conocieron 
i las desearon; i su fama traspasando los mares, atrajo fer- 
I vorosos operarios del Evangelio á trabajar en aquel vasto 

1 campo, que el Padre celestial les proporcionaba para ejerci- 
tar la labor de su apostólica caridad. 
Mientras que en estos se ocupaba una parte de la comu- 
nidad de Ocopa, los Padres que en el Colegio permanecían, 
1 procuraban conservar el fruto que sus hermanos habían 
tec-)gido, dedicándose con asiduidad infatigable á oir las 



- 36 - 

confesiones de los fieles, que en grandísimo námeró acudían 
de todos los pueblos de las provincias de Jauja i Huancayo^ 
i á suministrar los auxilios espirituales á todos los enfermos 
que de ellos necesitaban. Una ocasión magnífica para acre, 
ditar la caridad, que para con los pobres afligidos les ani- 
maba, fué la peste que se desarrolló en casi todos los pueblos 
de las dos citadas urovincias en el año 1855. Tristísimo era 
el aspecto que presentaban los pueblos de Apata, San Lo- 
renzo, Pucucho, Matahuasi, Concepción, San Jerónimo i el 
mismo pueblo de Ocopa, invadidos por aquella enfermedad 
tan terrible, que á penas dejaba con vida á ninguno délos 
que atacaba. En medio de tanta desolación, los padres eran 
la providencia de aquellos lugares; repartidos por los pue- 
blos contagiados, no solo suministraban el remedio espiri- 
tual á los enfermos, por medio de los Santos Sacramentos, 
sino que les aplicaban también los remedios corporales para 
el alivio de sus dolencias. Era un espectáculo sumamente 
edificante ver á los Padres entrar en las chozas fétidas de los 
indios i confesar á tres, cuatro i á veces más enfermos en al- 
gunas de ellas, sin cuidarse del peligro del contagio i de la 
muerte, de que, no sin especial providencia de Dios, se libra- 
ron, no obstante, cuantos asistieron á los apestados. 

Ya que hemos consagrado este capítulo á la reseña de 
las misiones predicadas en las comarcas civilizadas del 
Perú, no podemos terminarlo, sin recordar las que en 1852 
se predicaron en la capital de la República, con tan felices 
resultados, que á causa de ellas se fundó en dicha capital el 
actual Colegio de los Descalzos. 

En el citado año de 1857, salieron en electo de Ocopa 
para Lima nueve padres misioneros para dar las misiones 
que, con motivo del Jubileo concedido por Nuestro Santísimo 
Padre Pío IX, había pedido el limo. Sr. Arzobispo. Empe- 
zaron por la iglesia de San Francisco i prosiguieron en las j 
parroquias de Santa Ana, San Lázaro, iglesia de las Naza- 
renas i de la Merced, i por último en el Callao. La palabra , 
de Dios, cayendo sobre ambas ciudades como un rocío délo - 
alto sobre terreno fértil, vivificó los corazones aletargadost • 
c hizo florecer la virtud trn todas las clases de la sociedad. 
Veinte mil almas se reconciliaron con Dios, por medio dd 
Santo Sacramento de la Penitencia; celebráronse doscientos 



- 37 - 

cincuenta matrimonios; cinco protestantes abjuraron sus 
errores i las mujeres dejaron su profano modo de vestir. 

En medio de la santa paz i alegría que inundaba los co- 
rozanes de los católicos de Lima, al verse colmados de los 
beneficios que les habia derramado esta santa misión, solo 
una idea les angustiaba, i era el pensar que los padres mi- 
sioneros, concluida su tarea, debian regresar á Ocopa, que- 
dando por consiguiente privada la ciudad de Lima, de la 
presencia de aquellos varones apostólicos que, con su cons- 
tante predicación i buen ejemplo, hubieran podido conservar 
viva fé en las almas i la morigeración de las costumbres. No 
sabiendo pues, los católicos limeños resignarse á tan dolo- 
rosa separación, acudieron con entusiasmo al ilustrísimo se- 
ñor Arzobispo i al Gobierno de la República, pidiendo que 
se concediese á los padres de Ocopa un local á propósito pa- 
ra fundar un Colegio de misiones en la misma capital de la 
nación. Con indecible complacencia accedió el prelado, D. 
Javier de Luna Pizarro, á los deseos de su pueblo, i al efec- 
to se dirigió al Presidente de la República, que entonces lo 
era don José Rufino Echeniquc, quien, respondiendo á su 
instancia con un decreto favorable, concedió el convento de 
los Descalzos, estramuros de Lima, que entonces estaba cua- 
si abandonado, para que en él pudiesen establecer su hospi- 
cio los padres de Ocopa. 

A consecuencia de esto, el M. R. P. Guardian i el Discre- 
torio de Ocopa, con fecha 8 de Noviembre del citado año, 
aceptó dicho Convento en clase de hospicio, nombrando 
Presidente de la Comunidad, que en él debia reunirse, al R. 
P. Fr. Pedro Gual, el cual junto con otros seis Padres, un 
lego i un donado, tomó posesión del edificio, retirándose al 
convento grande de San Francisco los tres únicos sacerdo- 
tes que lo ocupaban. Posteriormente aumentándose consi- 
derablemente la Comunidad, con motivo de la llegada de la 
misión que condujo de Europa el R. P. Fr. Pablo Bastarras, 
en agosto de 1854, el citado hospicio fué erigido en Colegio 
de misiones, con todas las formalidades que prescriben las 
Bulas Inocencianas, dándose el nombre de Colegio de Santa 
María de los Angeles. Este Colegio subsiste aun hoi dia ba- 
jo el mismo régimen i disciplina que el de Ocopa, habiendo 
colmado con exceso las halagüeñas esperanzas que hizo con- 



ccbir su fumlación. Xo entra en nuestro plan, i pur otra paT 
te sería una tarea sobrado prolija, enumerar los Ijenefieio* 
(¡uc tie él ha reportado, no solo la cindad de Lima, sino to- 
do el I'crú. por medio de sns continuadas misiones, gcrci. 
eios espirituales, dailos á toda clase de personas, i dirección 
de las almas ñ que constantemente los í'adrcs se lian dedi- 
cado. Basta li> dicho, pura concluir lo (¡ue en este capítulo 
hemos creído conveniente reseñar, acurca de los trabajos de 
los l'adros misioneros I'nineiseanos en las poblaciones eivi. 
lízailas del Perú, antes ilc volver á tomar el hilo de nuestra 
relación de las misiones entre lo!í infieles, objeto principal de 
esta obra. 



Contitiuucióii ríe h.s misiones del I'cíivíiü ¡ elección del R. P. 
Cliiniiiii ¡Jíira Prclecto de líia misma 

Como se ha dich(» en el eitpítulo sexto, apenas restable- 
cido el Colegio de Ocopa, i)rove_vó al mantenimiento de las 
misiones del l'eayali, tan necesitadas de religiosos desde la 
cspulsión de los Í'adrcs misionenis, que á no haber sido por 
fl celo heroico del 1'. Plaza, hubieron quedado completamen- 
te j>er(lidas. Desde IS-tO los Prelados de Ocopa hahinn pues 
procurado enviar snccsivamente aljiunos religiosos A aquc: 
Has conversiones, pasando allí entre otros los FP. Ros», 
Antonio Brigatti, Juan de Dios Lorente. Vicente Calvo i 
Francisco Avellana, i los riligiosos le;j;os Fr. Elias Simoneli i 
Fr. Santiago Peses, á más del I'. Chimini i Fr, Luis Bieli, 
que como hemos visto va, fueron los primeros enviados á 
ausiliaral P. Plaza cuando este se hallaba todaví:i sólo en- 
tre los infíeles. 

en el Pueblo 6 conversión 

1 convento de bastante ca- 

Ane amenazaba ruina, levantan- i 

[ns decente, i proporciona al pnt- 

^ttí pasó á residir al pueblo del 

Dpo empezaron íi avecinclarse i 

9 márgenes del río Yanava- j 




.-. 39 — 

; reuniéronse á ellos algunos de Santa Catalina, de Balsa- 
erto i Chasuta, fundándose un pueblo con la advocación 
San Cristóbal de Yanayacu. Este pueblo ha ido aumen- 
ido desde su fundación, i en la actualidad es mayor que 
ita Catalina; tiene una bonita i capaz iglesia de tapia que 
. P. Fr. Felipe Martínez edifico en el año 1856. 
Á principios de Setiembre de 1842, á súplicas del señor 
obispo de Lima el Dr. D. Francisco Javier de Luna Piza- 
¡ del Prefecto del Departamento de Junin, con motivo de 
sr ¡abierto de nuevo la montaña de Schanscha-mayo los 
Itantes de Tarma i Acobamba, salieron le Ocopa los PP. 
lando Pallares i Antonio Gallisans por la vía de Tarma 
lea, i el día 10 llegaron con felicidad á la confluencia del 
ido río Schanscha-mayo con el Tulu-mayo. En este 
:o hallaron á dos compañías de tropa cívica con dos ca- 
?s de pequeño calibre, las que cometían grandes desórde- 
arrojando balas á los indios que con frecuencia asoma- 
á la otra parte. No podían los Padres mirar con indi- 
icia semejante modo de conquistar infieles, i por esto 
íuraban impedir con la persuasión un mal de tan fatales 
«cuencias. Algunos cristianos de los que por allí había, 
iron inconsiderablemente el Tulu-moyo con el intento 
obar á los indios i tomarles algunos muchachos chun- 
; para su servicio, pero les sucedió mui mal, porque los 
os llamados campas los flecharon hiriendo á algunos de 
:ristianos de la expedición. Para ausiliar á estos pasó 
ulu-mayo con una balsa el P. Gallisans con algunos in- 
duos de la pequeña guarnición de Tarma el 28 del citado 
. Más, como por la extraordinaria corriente de aquel 
30 podía pasar la balsa sino tirada de un cable, este 
que pudo sostenerla en la ida, quedó inutilizado para la 
Ita; i así fué como, debiendo regresar sin este ausilio, tu- 
a desgracia de naufragar el referido Padre, ahogándose 
xra distancia de la reunión de los dos ríos, con otros dos 
tiaoos que con él habían entrado en la balsa. 
JPara reemplazar al P. Gallisans i al P. Pallares, que se 
fa retirado al Colegio, fué enviado el P. Vicente Calvo i 
Amadlos Bertona. religioso lego, permaneciendo en el 
tpo de tropas, diciendo misa el primero en los dias festi- 
í'haxáetido los dos todo el bien que les era posible en ser- 
0iielo9 heridos de flechas, que continuamente tiraban 



- 40 — 

los indios campas, hasta que por Enero del próximo año co- 
nociendo el R. P. Guardián del Colegio, que ningún prove- 
cho espiritual podía esperarse á favor de aquellos infieles de 
la permanencia de los Religiosos entre los soldados, mandó 
que se retirasen. 

Como ?ra tan extraordinario el empeño que tenían los 
pueblos de Tarma i Acobamba para poseer los terrenos de 
las montañas de Sclianscha-ma3'o, é iguales las esperanzas 
del Gobierno de auxiliar la costa con los brazos de los Chan- 
chos, que se pretendían sacar de aquellos puntos, suplicó el 
Prefecto de Junin al R. P. Chimini hiciese una expedición 
por el Uca^-ali al río Schanscha-mayo. Emprendióla en efec- 
to este Padre acompañado del P. Rossi en el año 18-Í8, i en 
treinta i seis días de navegación llegaron á la confluencia del 
dicho Schanscha-mayo con el río Apurimac. de donde tuvie- 
ron que regresar por la resistencia que les hicieron los cam- 
pas, habiendo quedado herido el indio popero de la canoa 
del reverendo padre Rossi. 

Debiendo celebrarse capítulo en el Colegio de Ocopa en 
1849, salieron de las misiones para tomar parte en el, loi 
Padres Chimini i Rossi. En este capítulo, celebrado en 12 
de Agosto del citado año, fué elegido Guardián el M. R. P^ 
Frai Pedro Gual i reelegido Prefecto de misiones en propií» 
dad el sobre dicho padre Chimini. Como el nuevo Prefecto 
debía de regresar á las conversiones i el P. Rossi se quedó en 
Ocopa, partió en su lugar en compañía del primero el P. Fr«. 
Vicente Calvo. 

Como en aqiíel tiempo no había otro derrotero más e»j 
pedito ([ue el del río Huallaga para introducirse en las con^ 
versiones, dirigiéndose los Padres hacia esteno á pesar deU 
peligrosa que es una navegación. En Tingo-María enc< 
traron diez neófitos que habían acompañado al P. Prefectt 
en su viaje á Ovropa i á los cuales había dejado en aquel pai 
to para que le aguardasen hasta su regreso. Sin detenei 
más tiempo que el necesario para acomodar en la canoa h 
efectos que conducían para las conversiones, entregároi 
puesta su confianza en Dios á merced de las impetuosas 
mentes del Huallaga. Como esta era la vez primera que 

""nella navegación, é iba ya preveni 

tes peligros que ofrecía, á me 

LS se apoderaba de él un gr 



- 41 — 

[Jísimo temor, de manera que desconfiaba ya de poder llegar 
i su destino creyendo cada instante ser el último de su vida. 
\ la verdad no eran infundados sus temores, pues desde Tin- 
g^o-María hasta el sitio denominado el Pongo, son en núme- 
ro dé cuarenta i dos los pasos difíciles que han de vencer i el 
menor descuido del timonero i aún de los mismos remeros 
basta en cualquier de ellos para hallar una muerte segurp 
en tan espantosos abismos. Así lo reconoció muí bien un 
viajero francés, quien para expresar los gravísimos peligros 
de esta navegación, dijo mui acertadamente, **que los hom- 
bres habían hecho navegable el Huallaga, al parecer, contra 
;la voluntad de Dios.'* 

I A los ocho días de emprendido su viaje, llegaron los Pa- 
ídres felizmente á la desembocadura del río Chipurana, ha- 
^ biendo vencido por la misericordia de Dios, todos los peli- 
Fgros que se les habían ofrecido. 

í Llegados allí, fuéles preciso dividirse, continuando el Pa- 
gare Prefecto con la misma canoa en que hasta allí habían 
;"íido con la mayor parte de los efectos que condncían diri- 
•"giéndose hacia el río Marañón, mientras que el P. Cal- 
j. vo junto con el hermano Magin Espoi, que también había 
7 ialido con ellos de Ocopa, se introdujo por el Chipurana con 
: otra canoa i alguna gente que había alquilado en el pueblo 
u de Chasuta. Después de navegar un día por este río, que es 
d canal por donde se comunican con el Ucayali los habitan- 
tes de Tarapoto i su provincia, entró en el pequeño río Ya- 
L Jiayacu, llegando al siguiente día al pueblecito que lleva ese 
anismo nombre. Después de un día de descanso, el Padre 
rCalvo i su compañero hicieron por tierra las siete leguas de 
'camino que dista Yanayacu de Santa Catalina i tras otros 
'fdos días de navegación por el río que tiene este nombre, en- 
^traron por fin en el famoso Ucayali. 

Un paisaje enteramente nuevose les descubrió al embocar 
nsste caudaloso río. Pocos días hacía que habían atravesa- 
do la árida pampa de Junin, experimentando el excesivo frío i 
Riattleza del aire del Cerro de Pasco que llega hasta privar la 
«spiración; habían recreado su vista con el ameno valle de 
aánuco i atravesado después los grandes peligros que ofre- 



la navegación del Huallaga, habiendo sufrido cuantas 
ilnolestias acompañan á un viaje tan largo por caminos tan 
nsperos i sitios desconocidos, cuando derrepcnte se les pre- 



- 42 - 

sciiti'i ;'i líi vistíi d TJcíi\^ali, río por tantos títulos famos 

Ivl vi.'íjfro (jiic |)or |)r¡mera vez lo contempla, no puede m 

iif )S ílf f|iK'(Irir admirablemente sorprendido al ver aquel ii 

MH'hso caudal de a^uas, deslizándose mansamente por 

loiido de Ins valles, i crece de punto su admiración al veri 

innumerable multitud de animales que se crían en sn sen< 

la (|uc es tal, (pie con razón puede dudarse que haya en tod 

d nuindo otro río, atendidas las proporciones, que los Uei 

en número mavor. I en efecto, críanse allí un número inca 

enlabie tle tortu«ras, muchas vacas marinas i pacches en tí 

abundancia que con este pescado salado se alimenta Moyc 

bamba con toda la provincia de Tarapoto, i todos lósesela 

vos de nnichas haciendas del Brasil, para cuyo punto seei 

trae ilcsdc Nauta por medio de buques de vapor, i casi pe 

dría aseirurar^íc (pie con el pescado del Ucav'alii el de lasmo 

chas lagunas ipie con él se comunican, habría para alimcfl 

lar á ík^k\a la república ilcl IVrú. 

1 Vspuv^s lie haber sciruido. por espacio de un día el curse 
vio aquel río. contemplando con creciente admiración tal 
asvMubív^so prodiiiio de la naturaleza, para abreviar el 
:wino. oturaron K^s Padres en la lasruna de Tipischca, nai 
::.iadv> p.>r ella Cv>mo dv>s ó tros horas, i habiendo llegado 

s;iiv^ .U'.UMííir.avlo <7 :u:crto, desembarca ron tomando el 

* 

;v,i::o rv.o ^uía :l Saravaou. :\ cavo inieblo llciraron á las( 
::\^ s;c 'a :a:\?o. líesv^uÓ!? vicaa'.K^r andado como dos horas 
::. V.., A !a V.v\:.v,:a vU*. T. Ca»v.^ áesta p;^blación, quefaé* 
^^^.^ ,:í Sci-.xV-.iV'.v. r.v> so halla 'm o:: oI:a nmírún Padre; pi 
^< ."..^s :;:t:Ox''S x**.:o s:::c,:arvv: á !a salida del P. Chii 
•/^v\v\:. v' ::::.\ -v.c í:\-, c*, :\ Br:írat-i. había ido al 
; \ -.: Vs . x^ V :^'* •" '.cr : M ' \ .\ :: ca " ae d - «ndc no regreso 
vVv.'.'-c ' v". . :: \ ./.:c era e] P. Llórente, se bí 
s ,!v" M/.r,. ■*•.•:: :v*n\ OK'^m orar al^i 
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- 43 - 

sobre manera atrasados en civilización, sin que pudiera lo- 
grarse que adelan.taran en ella, hasta el año de 1852 en que 
con ocasión de la llegada á las misiones del R. P. Pallares^ 
se establecieron escuelas de primera educación en Sara^'acu 
i Santa Catalina. Apenas establecido en Sarayacu el nuevo 
P. Prefecto, envió el P. Llórente á Tierra blanca para que 
cuidase de dicha conversión; puso bajo el cuidado del Padre 
Brigatti los pueblos de Santa Catalina i Yanayacu, quedán- 
dose él con el P. Calvo en Saraj^acu, para dirigir las obras 
de la reedificación de la iglesia, que amenazaba desplo- 
marse. Emprendió esta obra con tanto empeño, que él 
mismo, junto con el P. Calvo, trabajaba con los in. 
dios conduciendo i colocando los materiales. Por este me- 
dio logró estimular í\ sus operarios de tal manera, que al si- 
guiente año (1850) quedó reedificada la iglesia con su nue- 
va sacristía, mui cómoda i capaz. Una vez concluida, el P^ 
Prefecto emprendió en compañía del P. Llórente una espedi- 
ción al río Pischquí, con el doble objeto de visitar las misio- 
nes perdidas de Cuntumaná i Charasmaná, i ver al mismo 
tiempo si podría abrirse un camino, que desde aquel río sa- 
liese al Huallaga por las salinas de Tocachi ó por las de 
Uchisa, Puyo trecho parecía ser de corta distancia según el 
mapa del P. Sobrevida; sus planes, empero, quedaron frus- 
trados por estar mui adelantada la estación de las aguas i 
bajar el río mui crecido. 



CAPÍTULO IX 

MBrtirío del P. Chimini i sus compañeros i elección del R. P. 
Pallares para prefecto de las misiones 

Ardua i trabajosa era la tarea que habían emprendido 
los Padres de Ocopa, al restablecer las misiones entre los in- 
fieles. Iban á luchar, no sólo contra los obstáculos que 
oponía una naturaleza enteramente salvaje, como era la del 
país en que se debían establecer, sino también con el carác- 
ter de los indios que estremadamente recelosos, eran incapa- 
V ees de comprender los beneficios que se les otorgaban. No fué 

«pues de estrañar, que muchas veces la más negra ingratitud 
I 6 



— 44 — 

fuese el pago de los sacrificios que los misioneros hacían en 
favor de aquellos infieles. Las antiguas misiones del Perú 
registran en sus anales los nombres de más de sesenta reli- 
giosos que sufrieron un glorioso martirio á manos de los in- 
dios. Las nuevas misiones, apenas establecidas tuvieron ya 
ocasión de continuar nuevos nombres A unas páginas tan 
ilustres, cabiendo al P. Chimini i á dos de sus compañeros 
la insigne honra de ser los primeras, después del restableci- 
miento, en derramar su sangre por la religión de Jesucristo. 

Habia regresado dicho Padre á Ocopa en 1851 saliendo 
de las misiones por Balsapuerto, Moyobamba, Trujillo i Li- 
ma, i una vez llegado al Colegio, trató en seguida de restau- 
rar las conversiones de Huanta en el rio Apurimac. Salió 
de Ocopa con este fin en compañía del P.Juan Bautista Nar- 
váez en Mayo del 52, i después de haber seguido como unas 
treinta leguas desde Huanta, se embarcó en una canoa na- 
vegando felizmente como unas quince leguas, cuando 
derepente, no se sabe porqué circunstancia, zozobró la bar- 
quilla, teniendo la desgracia de perecer ahogado un joven 
huantino que les acompañaba, i aun los mismos Padres se 
vieron en los ma3'ores apuros, debiendo salvíirse á nado, 
pues los indios que dirigían la canoa los abandonaron para 
ponerse ellos en salvo. Con este percance perdiéronse tam- 
biép los ornamentos de un altar portátil i muchos útiles que 
llevaban los Padres para regalíir á los indios. 

No por eso desistió el P. Chimini de sus proyectos, i aun- 
que regresó á Ocopa para asistir al Capítulo que se celebra- 
ba en aquel año, una vez concluido emprendió nuevamente 
su expedición, acompañado del P. Fr. Feliciano Morentin i 
del religioso lego Fr. Amadios Bertona. Antes de salir de 
Ocopa escribió al P. Calvo á Sarayacu, diciéndole, que si no 
podía realizar su plan, formaría una balsa i bajaría por el 
río Tambo al Ucavali. 

Llegados al término de su viaje, coiicibieron en un prin- 
cipio mui lisongeras esperanzas, pues los indios les recibic. 
ron con grandes demostraciones de amistad; sin embargo, 
mui pronto se trocaron sus sentimientos, pues seducidos 
aquellos bárbaros, según parece, por el intérprete, llegaron á 
persuadirse que los misioneros no eran tales en realidad, si- 
no que eran hombres que habían ido allí con el fin de robar» 
les sus mujeres é hijos, para hacerlos trabajarcomo esclavos 



- 45 — 

en sus haciendas. Enfurecidos con esta idea, arremetieron 
contra los Padres, asesinándoles cruelmente con sus flechas 
i macanas. Tal es á lo menos lo que con más verosimilitud 
ha podido conjeturarse sobre la muerte de P. Chimini i sus 
compañeros, en medio de las distintas versiones que hai so- 
bre el particular. Una relación exacta i circunstanciada, no 
ha sido posible obtenerla por más diligencias que se han 
practicado. En Huanta se asegura que la muerte violenta 
de los Padres, tuvo lugar entre Choymacota i Catongo. 

En un viaje que el P. Paliares hizo desde Sarayacu al río 
Tambo en 1854?, los infieles Piros i Cunibos le contaron que 
por Diciembre de 1852 6 Enero de 1853, (épocas de mayor 
creciente de los ríos de cuyas crecientes se valen los indios 
para contar las estaciones i los años) vieron bajar hasta 
Santa Rosa de los Piros una balsa grande con su pamacari 
(camarote); (1) encontrando en ella un vaso de cristal i 
una campanilla de las que se usan en la Misa para hacer la 
señal al Sanctus, la cual entregaron á dicho P. Pallares, ase- 
gurando el hermano Magin Espoi que le acompañaba, ser 
la misma que él había comprado en Lima i colocado en los 
cajones del P. Chimini á su salida para Huanta. El mismo 
infiel que entregó la campanilla, afirmó también que en 
aquellos mismos días en que pasó la balsa, bajaron igual- 
mente dos cadáveres por delante del sitio llamado Iparia, 
donde él estaba, añadiendo que dichos cadáveres eran de Vi- 
rachochas (personas blancas), atravesados de flechas por 
todas partes i ya medio corrompidos, no habiéndose él atre- 
vido á recogerlos por el horror que le causaron. 

De esta relación del infiel, dedujo el P. Pallares que de los 
tres religiosos martirizados, solo uno fué muerto en el lugar 
citado; que los otros formarían seguramente después una 
balsa, en la que debieron cargar los ornamentos con todo lo 
demás que pudieron recoger; i por último, que se dejarían 
llevar de la corriente del Apurímac con dirección al Tambo 
i Ucayali para llegar á Sarayacu, conforme lo tenía prome- 



t (1) **Pomsícari, se llama una |?uarnici6n que se labra sobre las balsas, la cual, son un 

: cierto numero de palos gruesos de iguales dimensiones, fuertemente atados entre sí por me* 
dtodel rejaco llamado Tamschi, en forma de techo; en las canoas siempre tiene la forma 
í de ana bóveda semicircular, prolongada desde la popa hasta la mitad de ella, debajo de la 
>. ««Al we ¿fnarecen los viageros." — Pallares i Calvo. 



-me- 
tido el P. Chimini; pero que alcanzados por los campas les 
quitaron estos la vida, para robarles los efectos que lleva, 
ban; i que en el saqueo que hicieron se les ca3'6 entre los pa- 
los de la balsa la campanilla i alguna vinagera, que el infiel 
llamó vaso. 

La hipótesis del P. Pallares no hai duda que parece nial 
fundada por lo que aseguran los huantinos; no obstante, en 
caso de admitirla quedarían en pié varias dificultades. En 
efecto, si los infieles quisieron asesinar en Choimacota á los 
Padres ¿cómo dejaron escapar á dos de ellos en unos sitios 
tan escabrosos en que la fuga era tan difícil? ¿Cómo hubie- 
ran podido dos hombres solos, construir una balsa tan gran- 
de con su camarote sin ser vistos ni oídos por sus persegui- 
dores? Lo que parece, pues, probable es que el P. Chímini. 
conforme a lo que había escrito al P. Calvo, viendo irreali- 
zables por entonces sus pro3'cctc)S, trató de bajar al Ucayali, 
sin enemistarse con los indios, lo que tal vez procuraba el in- 
terprete, como insinuamos más arriba; i que con ayuda de 
los mismos indios fabricaría su balsa, en la que se embarca- 
ron viéndose acometidos al pasar por el Tambo por los in- 
dios Campas, que son seguramente los que le asesinaron 
junto con sus compañeros, para robarles lo que llevaban. 

La relación del infiel, en nada se opone á esta esplicación, 
pues aún cuando los Padres hubiesen sido asesinados en el 
río Tambo, pudo mui bien la corriente haber llevado sus ca- 
dáveres hasta el sitio en que el indio dice que los vio, puesto 
que es mui corta la distancia; i no importa que el indio viese 
tan solo dos cadáveres, siendo tres los religiosos que habían 
perecido, pues pudo suceder mui bien que uno de ellos que- 
dase detenido en algún recodo ó empalizada. Esto es á lo 
menos lo que debe creerse, admitiendo como verídica la rela- 
ción del infiel; pero como tampoco faltan motivos para du- 
dar de su veracidad, queda siempre como probable, la pri- 
mera relación que hemos dado del suceso. 

Entre tanto que estos acontecimientos tenían lugar, los 
reverendos PP. Pallares i Martínez, salían también de Oco* 
pa por el Iluallaga, para reunirse con los PP. Calvo, Loren- 
te i Avellana, que durante la esjjedición del P. Chimini ha- 
bían quedado en el Uca^-ali. A su llegada encontraron á los 
dos primeros mui desconsolados por la reciente pérdida del 
P. Avellana, que había fallecido en el hospicio de Sarayaco.1^ 



- 47 - 

El P. Pallares había sido nombrado vice-prefecto de las mi- 
siones, pero como estas quedaron sin prefecto, por la glorio- 
sa muerte del P. Chimini, el colegio de Ocopa, en conformi- 
dad á lo dispuesto en las Bulas Inocencianas, confirió dicho 
cargo al citado P. Pallares por el tiempo que faltaba hasta 
concluir la prefectura del P. Chimiui. 

El primer paso que dio el nuevo prefecto al llegar á Sa- 
rayacu, fué establecer allí una escuela de primera educación 
i otra en el pueblo de Santa Catalina, produciendo ambas 
tan felices resultados, que aquellos indios á quienes se creía 
incapaces de aprender cosa alguna, en poco más de un año 
leían ya el castellano i algunos el latín. El R. P. Calvo les hi- 
zo los carteles ó muestras para aprender á escribir é imita- 
ron la forma de su letrero con tal perfección, que en algunos 
apenas se advertía ninguna diferencia; así se confirmó lo que 
suele decirse de los indios, esto es, que sino son inventores, 
son buenos imitadores. Viéndolos ya en disposición de es- 
cribir correctamente, los ocupaban los padres en copiar las 
relaciones de sus viajes, i en escribir las partidas en* los li- 
bros parroquiales; una prueba de las favorables disposicio- 
nes intelectuales de los indios, era que muchos aprendían el 
modo de ayudar á misa en solo ocho días, i algunos en me- 
nos, ocupándose el padre misionero únicamente una media 
hora cada día en esta instrucción. Mas á pesar de tan bue- 
nos principios como manifestaban para la instrucción desde 
niños, que desgraciadamente se malograban sus facultades 
intelectuales al llegar á los once ó doce años de edad. Atri- 
buyese esto en gran parte á una bebida que ellos toman, 
mui espesa i grosera llamada asssaa ó másato, compuesta 
de la yuca hervida i un poco de camote mascado, que son 
dos raíces que abundan mucho en el país. Con esta sola be- 
bida se conservan robustos, pero si les llega á faltar, como 
acontece en los viajes largos, se les vé perder las fuerzas i dis- 
minuirse sus carnes aún cuando tomen otras viandas más 
alimenticias. Solo ellos saben acomodarse á esta bebida, 
siendo rarísimos los blancos que pueden gustarla, porque 
sobre ser mui ingrata al paladar i repugnante á la vista, es 
tan asquerosa en el modo de confeccionarse, que el que la vé 
componer no le vienen ganas de probarla. Los indios, no 
obstante la toman en tal abundancia, que la beben aún re- 
pugnando á la naturaleza, de suerte que en sus borracheras 



- 48 — 

quedan sus cuerpos como odres henchidos de viento. Desde 
!a edad de doce años en que empiezan á tomarla con algún 
exceso, pierden el talento i la memoria para aprender, embo- 
tándose sus facultades intelectuales; si bien les queda una 
sran retentiva de los objetos que una vez han visto conser« 
vánJolos cuasi en todo su vida. 

Por aquel tiempo, considerando los Padres el grande ro- 
ztj que era preciso dar para ir desde Surayacu á Santa Ca- 
talina, pues se empleaban cinco ó más días según era la ere- 
rf-este del río; resolvieron abrir un camino por el bosqu() 
tor medio del cual se abreviaría considerablemente distan- 
:ta: mucho les costó empero decidir á los indios á que traba- 
jasen en una obra, que á la verdad no dejaba de ofrecer al- 
onas dificultades, pero al fin, atraídos con el aliciente de la 
pa^a que se ofreció, emprendieron el trabajo i se logró abrir 
::n camino de doce leguas con solo los pocos recursos con 
que contaban las misiones, pues si lo hubiese emprendido d 
gobierno, de seguro hubiera costado algunos miles. 



Capítulo x 

Estado de las misiones á ¡a muerte del P. Chimini 
i esploraciones del P. Pallares por el rio Piscbqui i CbanojB 

Si se tiene en consideración los obstáculos de todo gén^ 
ro que se oponían al desarrollo de las misiones del ücayafi 
en la época de su restablecimiento, bien puede calificarse de' 
bastante próspero su estado, al encargarse de la prefectura; 
el reverendo P. PalKnrés cuando la muerte del P. Chimini. 
í'n número harto regular de Padres misioneros, atendía al 
rruidado espiritual de los neófitos que se habían conservado 
r'-unidr)s; las escuelas abiertas de Sarayacu i Santa Catali- 
na], de fjue hemos hablado en el capítulo anterior, servían 
p;ir/i su instrucción intelectual, i la apertura de caminos al 
Tíivcs íle los bosques seculares de aquellos desiertos, ó reco* 
r,'/' írnií-ntos de nuevas vías de comunicación por la corrien- 
r - ')" los ríos, facilitando las comunicaciones, abría unnnc 
y ' íimpo al celo de los misioneros, para restaurar convcf 
/li's penlidas i conservar las que se restablecieran, al pa 



■ / 



T. • /• 



— 49 — 

so que les permitía proporcionarse, con más prontitud i fre 
cuencia, los axilios que de Ocopa, i otras partes se les en- 
viaban. 

Por otra parte, como hasta la época de que venimos ha- 
blando los indios no se comunicaban con otras personas 
mas que con los Padres conversores, les estaban sumisos i 
obedientes en todof i si bien es cierto que á veces se entrega- 
ban á la crápula i otros vicios que de ella dimanan, no obs- 
tante, como los Padres jamás les perdían de vista, los re- 
prendían al momento i aún les castigaban paternalmente 
cuando era necesario, i así era como se conservaban aque- 
llos pueblos en un estado de moralidad, que con razón cree- 
mos podían envidiarles los otros pueblos de la república. 
No se veía en efecto un solo amancebamiento entre los neo- 
fitos; si alguno caía en algún desliz, los mismos alcaldes i sus 
agregados, que también les vigilaban, les imponían algún 
castigo, consultándolo antes empero con los Padres. Todos 
los adultos, excepto los que los mismos Padres no conside- 
raban suficientemente dispuestos cumplían religiosamente 
con el precepto pascual: no se conocían odios ni rencores, i 
si alguno se indisponía con otro, era solo en alguna borra- 
chera, i tan momentáneamente, que á la indicación de los 
Yarayos ó alcaldes, se pedían luego mutuamente perdón. 

Desde la edad de cinco años hasta el día en que se casa- 
ban, los jóvenes de ambos sexos asistían al Catecismo dos 
veces al día, i para que ninguno faltase, había cuatro hom- 
bres llamados fiscales, que recorrían las casas obligando á 
acudir á los negligentes. Los mismos fiscales les acompaña- 
ban cuando era necesario barrer la plaza i los alrededores de 
la iglesia i convento ó cuando debían ocuparse en los demás 
trabajos que, atendidas sus débiles fuerzas, podían de*sempe- 
ñar. Las viudas tenían á su cargo barrer la iglesia todos 
los sábados; la limpieza del convento corría á cuenta de al- 
gunos muchachitos infieles que los Padres solían tener á su 
servicio, i á los cuales catequizaban, bautizándoles después, 
de instruidos, i casándoles á su tiempo con las hijas del país 
que en esto no hallaban repugnancia, antes los preferían á 
os mismos del pueblo, pues aquellos salían del convento do- 
tados de cuanto necesitaban para su manera de vivir. 

Dejadas en este estado las cosas, en 1853 trató el P, Pa- 
llares de visitar á todos los infieles que se encontraban des- 



- 50 - 

(le Sarav^acu hasta el río Pischqui, internándose al efecto 
hasta Charás-maná á la falda de los cerros que ladean el ci- 
tado río; debiendo empero suspender su viaje por lo ade- 
lantado de la estación i crecimiento de las aguas. En e] 
año siguiente por el mes de Ma^'O salió á visitar á los Scnt 
cis de Chunuya, pero no encontró persona alguna en el sitio 
en que antes habitaban, hallando tan solb los vestigios de 
la iglesia i casa en que vivió el Padre misionero hasta el año 
1822. Internóse luego unas cuatro leguas por el monte 
hasta llegar al sitio llamado Máuca, en donde vio dos fami. 
lias de indios fugitivos, quienes le dieron razón del punto 
donde residían. Entrado en una canoa se remontó por el 
caño de Maqueya i halló á los Sentéis reunidos fabricando 
canoas en una pequeña quebrada llamada Yami\''a. Encon- 
tró á esta nación tan reducida por las enfermedades, que en 
el espacio de treinta años, de mil personas que antes la com- 
ponían, no quedaban ya más que trece hombres, quince mu- 
jeres i nueve niños, habiendo solo dos individuos que pasa- 
ran de treinta años. 

De regreso del país de los Sentéis salió el P. Pallares á 
I)rimeros de Julio de 1S54 á visitíir todos los infieles esparci- 
dos desde Sarayacu hrista el río Tambo, internándose ocho 
ó diez leguas por los riachuelos i lagunas tributarias del 
Ucayali, con el único objeto de informarse lo mejor posible 
del estado de cultura, religión i numeró de infieles que po- 
blaban sus orillas; acompañándose al efecto con mui buenos 
intérpretes i llevando consigo varias herramientas, telas, 
anzuelos, avalónos i otras bugerías que los indios apetecen, 
además de algún instrumento de música para tenerlos gus- 
tosamente entretenidos. Cuando llegaba á las casas de los 
infieles hacía llamar á los que tal vez por temor habían huí. 
do, haciendo también sacar á los niños que esconden en el 
interior del monte, por temor de fjue se los roben cuando 
ven aparecer gente desconocida. Valiéndose de estos medios 
era como lograba, generalmente hablando, captarse la con- 
fianza i benevolencia de los indios. Los principales de entre 
ellos se les presentaban con sus hijos varones aliado vestidos 
todos de gala, con sus cusmas nuevas, pintado el rostro ¡ 
las manos, con el arco i flechas al brazo, que es señal inequí- 
voca de amistad. Apenas veían llegar al Padre, mandalxin 
emisarios que con la mayor velocidad iban á avisar á los 



- 51 - 

parientes su venida i los regalos que les habían hecho; á cu- 
yas noticias acudían prontamente, viéndose, entonces el Pa- 
dre apurado, porque empezaban todos á pedirle herramien- 
tas, que ya no tenía, pero que, ellos deseaban tanto más, 
cuanto veían que ya otros las habían conseguido. Durante 
este viaje acompañaron al P. Pallares seis ó siete canoas i 
algunas veces hasta catorce ó quince, i en los puntos de pa- 
rada le ofrecían los salvajes tanta provisión de comida, que 
no solo bastaba para saciar á todos los que le acompaña- 
ban, sino que cada cual se llevaba del resto para el camino. 
Observó el P. Pallares en este viaje que tambicn esas tri- 
bus habían disminuido considerablemente de treinta años á 
esta parte, sin duda por las fiebres que de vez en cuando apa- 
recen en el ücayali i por los casos frecuentes de disentería 
que los indios llaman Quicha, Esta última enfermedad es 
casi siempre mortal, i ataca principalmente á los se entre- 
gan á los excesos de la destemplanza. También notó que la 
mayor parte de los niños morían antes de llegar á los doce 
años. Esto depende en gran parte, del poco cuidado de sus 
padres que les dejan comer tierra sin reprenderlos, de cuyo 
vicio se les ocasiona una hinchazón monstruosa en el vien- 
tre, que á los dos ó tres años les causa la muerte. Cuando 
padecen de reumatismo ó de catarro, qud son enfermedades 
mui frecuentes en las riberas del Ucayali por su mucha hu- 
medad, tienen á los niños desnudos colocándolos por la no- 
che junto al fuego, i cuando les ocurre los bañan en el río 
volviendo á calentarles después, de suerte, que tanto de día 
como de noche hasta que mueren, los tienen en esta alterna- 
tiva. No son en menor número los niños que mueren en el 
mes de Setiembre, por haber comido huevos de Charapa 
(Tortuga); estos huevos son mui sabrosos al paladar pero 
mui indigestos, i como los comen en gran cantidad, fácil- 
mente les ocasionan la muerte. Estas son las causas prin- 
cipales de la disminución de los infieles del ücayali. i así se 
esplica como en una extensión de más de ciento ochenta le- 
guas que hai desde la desembocadura del río de Santa Cata- 
lina hasta el Tambo, el P. Pallares encontrase tan solo mil 
setecientos ochenta infieles, á saber: setecientos nueve hom- 
bres, seiscientas cuarenta i nueve mujeres i cuatrocientos 
veinte i dos niños menores de catorce años; de manera que 
aun suponiendo que se ocultaran algunos pocos á la vista 

7 



- 52 - 

del Padre, puede calcularse que no pasan de dos mil los infie- 
les que habitan en tan vasto territorio. (1) 

Muchos de estos indios son ya bautizados, los ancianos 
por los antiguos padres que los catequizaban antes de la in- 
dependencia del Perú, i los jóvenes por algunos comerciantes 
que constantemente cruzan el Ucayali. El bautismo admi- 
nistrado por éstos, es empero mui dudoso por ser gentes en 
su mayor parte ignorantísimas, i quedar por lo mismo mo- 
tivo de duda acerca de la manera como aplicaron la mate- 
ria i forma del Sacramento. Por esta razón el Ilustrísimo 
señor Obispo Dr. D. José María Arriaga, en la visita que pa- 
só por los pueblos de Mainas en 184>1, escandalizado délos 
abusos que se cometían, prohibió bajo pena de excomunión 
mayor conferir este Sacramente á los infieles á todos los que 
no fueren sacerdotes, escepto en el artículo de la muerte. A 
los indios que no están bautizados se les conoce por el nom- 
bre que llevan, que acostumbra ser el de algún animal, 
planta ó cosa parecida, (2) 

En punto á industria están estas gentes bastante ade- 
lantadas; conocen no solo la que les es indispensable para su 
modo de vivir sino también otras; mas como carecen de ins- 
trumentos, apenas pueden dar completa perfección á ningu- 
na de sus obras. Lo que todos saben, es cortar i coser sus 
pantalones i camisas que es el único vestido que usan; tam- 
bién se fabrican sus cuerdas i sogas para la pesca, en la que 
emplean anzuelos i arpones que tiran con tal destreza, que 
raro es el pez que se les escapa. Xo hai entre ellos terrenos- 
de propiedad particular, á no ser los que de momento están 
cultivando, pues cuando la tierra está cansada de producir, 
la abandonan pudiendo tomarla el que quiera (3). Su agri- 
cultura es mui sencilla; para roturar las tierras empiezan 
por cortar los árboles, lo que les cuesta mucho trabajo por 
el grosor i dureza de sus maderas; luego los dejan secar por 
dos ó tres meses, i cuando las ramas i hojarascas están se- 



[i] "Me parece que el explorarlor patleciA equivocación; pues lii experiencia de 15 náol 
nos ha enseñado que son muchos ni As de los íjue cita. — Pallares i Calvo. 

[2] "No es réjala tija; porque niuclu)s tienen nombre de Santo i no son bautizados." — 
Pallaros i Calvo. 

(3) "La exi>eriencia nos ha enseñado lo eontr.'irio. al menos posteriormente." —Pa- 
llares i Calvo. 



- 53 - 

>renden fuego á todo el rozo; pero como los enormes 
os de los árboles conservan todavía su humedad, que- 
i mayor parte sin quemar, siéndoles preciso dejarles en 
r> en que cayeron, pues exigiría un trabajo superior á 
erzas el traspórtalos de allí á otro lugar. Limpiando 
terreno del mejor modo posible, verifican la planta- 
itroduciendo en la tierra un palo de madera fuerte, i en 
jero meten un trozo de la planta llamada yuca que es 
icipal fruto que ellos cultivan. Practican la misma 
2Íón para la siembra del camote, caña dulce, zapallo i 
is, que son las pocas cosas á cuyo cultivo se dedican, 
incluidos estos trabajos, ya los hombres no tienen más 
i con sus chácaras; porque todo lo demás corre á car- 
las mujeres. Estas pobres criaturas son verdaderas 
as de sus maridos, quienes no obstante de amarlas co- 
s esposas, las tratan mui mal en sus borracheras. Cau- 
cción muchas veces, verlas regresar de la chácara tra- 
ía yuca para el gasto de su casa, cosa que deben ha- 
o menos dos veces por semana, acompañadas de su 
o que vá delante mui ligero con su pucuna(cervatana) 
nbro, i su cuchillo de monte, mientras la pobre mujer 
;rás sudando por todos sus poros, cargada con un ees- 
yuca que pesa tres ó cuatro arrobas, llevando además 
itura de pechos i algún instrumento de labranza, lle- 
) sin aliento á sus casas después de haber recorrido al- 
! veces una legua de camino. 

tío es solo de la incumbencia de la mujer el conservar la 
ra en buen estado i proveerse de yuca para toda la fa- 
sino que también debe proveerse del agua i leña nece- 
ha de hilar tejer también toda la ropa de su uso i á 
algunos pantalones para su marido, i si quiere procu- 
algodón ella misma lo ha de sembrar, pues su marido 
:1a de esto piensa. 

n los ratos que estos cuidados domésticos las dejan li- 
se ocupan en obras de alfarería, cuyo oficio conocen to- 
iendo de admirar la perfección con que hacen sus ollas, 
s i tinajas, i sobre todo los alambiques para destilar el 
rdiente. Quedarían admirados los mismos alfareros de 
pa, si vieran la perfección de aquellas obras i crecería 
mto su admiración viendo trabajar á las mujeres sin 
nstrumentos que sus dedos i una piedrecita para afinar 



— 54 - 

la obra. Preparan el barro mezclándole la ceniza de la cor- 
teza de un árbol que llaman apacharama i polvo de platos 
rotos, i con el barro ya preparado hacen uua especie de so- 
gas del grueso de un dedo pulgar; forman luego el asiento 
de la olla ó tinaja, que quieren trabajar, sobre una tabla» 
principiando por el centro i dando vueltas á la sogíi unién- 
dola i pegíindola con los dedos hasta que aquel queda redon. 
do i del tamaño que quieren; hecho el asiento, empiezan á su- 
bir ensanchando la vasija cuasi imperceptiblemente afírman- 
do siempre la obra con la piedrecita, i para darle el grueso 
correspondiente van aplastando el barro con ambas manos 
por dentro i por fuera, dándole al mismo tiempo la torma 
que han pretendido, la cual sale siempre tan perfecta qaed 
círculo parece hecho á compás, ¡Lástima que esta pobre 
gente carezca de instrumentos! pues si los tuviesen, no cabe 
duda que harían con primor toda suerte de trabajos mecáni- 
cos, pues su capacidad no es de mucho lo que generalmente 
se cree. 



CAPÍTULO XI 



Noticia de varias tribus lindantes con el Ucavali. 

Antes de hablar mas detenidamente de las costumbr» 
de nuestros neófitos y de los infieles que con ellos habitaiii 
de lo cual nos ocuparemos en el capítulo siguiente, creemoi 
oportuno dar una noticia, siquiera brevísima, de las demál 
naciones que pueblan las márgenes del Ucayali y los ríosqoí 
le son tributarios, Su conocimiento facilitará mucho la ÍBf 
teligencia de varios pasajes de nuestra historia, permitiéft 
donos formar una idea de los pueblos, con los que mas 6 mí 
nos directamente han debido relacionarse los Padres misi* 
ñeros. 

En el ángulo que forma el Marañón con el Ucayali, 4 
derecha de amb(;s ríos hasta Huanacha, se encuentran h 
Maj-orunas, [)ucblo mui numeroso i guerrero; á diferencia 
otros indios, no usan estos ni arcos ni flechas, sino que 
valen de Uinzas de chonta, que manejan con mucha destn 
arrojándolas á considerable distancia. Confinan con clloi 



- 55 - 

ir los Cappa-nahuás en cuya conversión se trabajó 
, aun que con poco fruto, á causa de la epidemia que 
los primeros que habían seguido á los Padres hasta 
.li, pues los que se libraron de la peste, se volvieron 
os á sus antiguas rancherías. Van enteramente des- 
e pintan la mitad del cuerpo principiando desde la 
or un especie de piedad, á su manera, dan á sus pa- 
ntos el destino que les dan los Remos, como mas 
: se verá. Están divididos en pequeñas parcialida- 
^ual que casi todos los infieles de aquellas monta- 
ilan un dialecto derivado de la lengua Rema. 

Cappa-náhuas dan noticia de otra nación mui nu- 
que dicen vive reunida en poblaciones considerables 
a de un gran río que corre de Sur á Norte; este río á 
entender, no puede ser otro que el Yahuarí. Tam- 
noticia de otra nación que dicen les hostiliza, para 
sus mujeres. Desde los cerros de Caschibo-hiyahas- 
uebrada llaiíiada Ahuanchumia, que tributa al río 
, se encuentran los Remos, nación pacífica, en otro 
nui populosa, pero que hoi cuasi acaba de desapa- 
• las continuas luchas con los indios del Ucayali; ha- 
dialecto derivado del Paño, i son de regular fisono- 

Amuehuaques, ocupan todo el país comprendido en- 
lyali i el Yahuarí, que corre de S. á NE.; i el Tama- 
ihua, que van de S. E. á N, O. De esta nación es de 
unen más cautivos los indios del Ucayali. Por los 
js visto i rescatado, inferimos que son dóciles, ale- 
regular talento i fáciles de convertir. Por ellos se 
existe una tribu de negros, que sin duda deben de 
^'os fugitivos del Brasil, con los cuales viven en paz. 
s mencionadas naciones pueblan la orilla derecha 
ali, ocupando la izquierda las siguientes. 

[íotentotes 6 Pu3^-náhuas, á los que por sucios i as- 
se les ha comparado á los Ilotentotes del África; el 
ie Puv-n£ihuas que les dan los Panos, significa en su 
íombres de escrcmcnto^ por tener la costumbre de 
su necesidades corporales á la puerta de sus casas, 
5ronse en 1811. Vivían á la otra parte déla isla que 
jrcviela en su mapa llama isla deseada i venían con 



- 56 - 

frecuencia á nuestras misiones: los Séttebos los han des 
do cuasi completamente. No usaban ninguna especi 
relaciones de paz i amistad con él, pero le contestaron 
no podían hacer alianza, sino con gente que comiere ari 
i eran mui tímidos, huyendo apenas veían algíin infic 
cualquier otra tribu. A diferencia de otros indios no se 
taban el cuerpo, iban con los cabellos prendidos detra: 
la cabeza, i su vestido era una cusma ó camisa sin man 
de corteza de árboles, mui estrecha; dícese que con 
tierra. 

Ya no existen. 

Los Maparis, según se asegura, era una parcialidac 
la tierra de los Cumbasas de Tatapoto; antes de abrirs 
camina de Santa Catalina á Yanayacu vivían entre an 
pueblos. Los misioneros que visitaron aquellas regiones 
tes de la independencia del Perú, encontraban vestigioi 
esta nación en aquel camino, i aún á veces se oían el red 
de sus tambores, empero de muchos años á esta parte, s 
perdido toda noticia de su paradero. Opinan algunos, 
actualmente habitan en el origen del río Cuschiabatai; 
yos cerros colindantes, son los que dividen el Ucayali 
Huallaga, creyéndose que se han vuelto feroces í que tie 
algunas fortificaciones; pero nada positivo nos ha sido d 
averiguar, á pesar del viaje que con este fin hizo por a( 
río el P. P. Vicente Calvo (1). 

Encuéntranse también en aquellas riberas los Cachi 
nación bárbara i cruel, que es el terror del Ucayali. Hál 
se diseminados par los ríos Pachitea, Cipiriya, ó Samp( 
Ahuaiti-3'a, i Pischquí. Son estos infieles verdaderos an 
pófagos, carácter que les hace en cierto modo irreducil 
En uno de los últimos viajes que el Illmo. P. Plaza hiz< 
Pachitea, quizo tener una entrevista con ellos, pudiendo 
grar que se acercasen tres bien armados á la orilla del 
para hablar con él solo. Acercóse después una gran mult 
visto lo cual por los neófitos que le acompañaban al Pí 
se acercaron también, para defenderle en caso necest 
Exhortó el celoso misionero á losCaschivos á entrar 



(n "Se ha íiVL'riííuado ya que no cnin los Maparis, sino los Chozutinos del I 
;^a iiuc il)an A sus cacerías y ú hacer veneno para cazar". — Pallares — Calvo. 



- 57 - 

•ne humana, presentándole, al tiempo de decir esto, algu- 
} restos de un cadáver que los Panos Sarayaquinos arro- 
3n con horror. En esto los Caschivos dispararon una 
■ ia de flechas, á la que contestaron los de Sarayacu con 
anos disparos de fusil, sin que el P. Plaza lo pudiera im- 
ir. Por fortuna estos infieles no tienen canoas ni herra- 
ntas para hacerlas, valiéndose tan solo de balsas para 
ar el rio; no es menor fortuna el que sus arcos son mui 
ros, necesitándose una fuerza hercúlea para arquearlos, 
lo que carecen de la fuerza i elasticidad necesaria para 
>jar á larga distancia las flechas que son también mui 
idas; gracias á estos defectos no pueden con sus armas 
sar daño sino á mui corta distancia. 

Finalmente, el último de los pueblos que habitaban la 
gen izquierda del Ucayali, es el de los Campas i Antis ó 
es, los cuales se estienden desde las cercanías del Cuzco 
:a las de Tarma, divididos en muchas parcialidades. Mu- 
í de sus familias están diseminadas por las riberas del 
ibo sin tener comimicación, según se ha observado con 
)s infieles. A esta nación pertenecen los indios que con 
lencia se presentan trente las haciendas del Schanscha- 
o i que en su espedición del año 1848 encontraron los 
res Chimini i Rossi. A la misma nación pertenecen los 
se encuentran dispersos por los ríos Eneno i Perene, los 
habitan en el Cerro de la Sal i el Pajonal, junto con los 
antes que componían los veinte i ocho pueblos, que en 
2 se perdieron por la sublevación de Santos Atahuallpa. 
liorna de estos infieles es enteramente distinto del de las 
s naciones. (1). 



"A los pueblos de que hemos dado noticia en este capítulo, podemos añadir otro 
tñta una región desconocida en el interior del Perú, llamado lu tribu délos Orejones, 
s C5tc nombre á causa de tener sus individuos las orejas tan sumamente f^randes 
Mcgnn casi hasta los hombros. Para hacerlas crecer de este modo, apenas los ni- 
iban de nacer, se les a^tuerean, coleándoles de las mismas unos pesos de plomo ú 
rtal. Aunque los neófitos del Ucayali hablaban varias veces de esta nación extraña, 
re» misioneros no les daban crédito fAcilmente hasta que el religioso Fr. Luis Dicli, 
1 hemos hablado varios veces en esta historia, pudo convencerse de la realidad de 
encía, por haber visto él mismo en Sarayacu á un individuo de esta tribu.— Palla- 
Ivo." 



— 58 — 



CAPÍXrLO XII 

ísos / costumbres de los infieles del Ucarali 

Diversas son las costumbres de las tribus de que hasb 
aquí hemos hecho mención, siendo mas 6 menos suaves i col 
tas según el roce que han tenido con los padres misionero8,4 
con las poblaciones civilizadas del Perü. Sin embargo, gene 
raímente hablando, revelan un atraso sumamente notabk^j 
pv^nen de manifiesto el ímprobo trabajo que cuesta á losinj 
sioneros hacer entrar en aquellas rudas naturalezas, las ma 
ñeras propias ile personas cristianas i civilizades. ^ 

Como hemos dicho ya, los Piros, Cunibos, Schipil 
Séttebos i Mayorunas habitan en las máríjenes del ücayí 
los Mayorunas. eni[>ero, viven completamente aislados 
las demás tribus, así es como cuasi nada se puede saber 
sus costumbres; solo se dice que s;>n crueles con los viajei 
que se descuidan durmiendo en la parte del río Tapie] 
en que ellos habitan. Mas sin embargo de su ferocidad, 
otras tribus á veces se reúnen contra ellos causándolesi 
cunos daños, 

Kcsixvto á ¡as otras cuatro irTous. aoenas se difereí 
e:: sus CL^siumbres; únicamente en los Piro<5 se nota un 
:::,^s víe ascv^. i al|í::n viso de civilización, gracias á su ti 
r.:.^s :rec'.:e::te con i>ersonas civilizadas, en los viajes que 
oít: ,i! C:::Cv^. Los :n^::os que componen estas tribus vií 
*.:::.! esv<v:c vie s^iCv^ a:)chv>. sin mangas, 'al que llaman 
:rr,: , r.v^ :a::i.^ :^or vlecencia i honestidad, cuanto para 
Vr.iríse /.c^v y:c,;.i::ra de los zancudos i mosquitos, pli 
>/rT:» :c ,i. ::c! i .;'s: pnes -oor !.> demás, poco les impoi 
v~::cT*v;!"i:::;r .i "os ::.^::i^rcs: viesnuiaríe aaaqne sea deU 
lí .'v >::: i : ::.^ ';:s ,^^:: ^.^c. I..is mu;enís s:»a mis recatan 
í : r*:^- y.::::. : <.: :r ye .:,:e "aniAn zKimpacilla. coasiste 
-.:- \x '.-: /.: :^.-., *.;r^- c.":::o ie v.ir.i i media, i ancho 
*"..' /.' .::■.-> :r.s j.:/.r: > .:¿ v^ra. c'. c:i-u sajeran á la cinl 
,. r.- .,. "ilv,;.:/^ "m;. i :::.*. es h,wS*a las rodillas i Ii 
e." ;:-- yc\.:/ 'e :e..v <;<: e::>rín ¿.is estxaldas. Aunque 
' -e .- :^: ;:^ v. ; < \ v ::.< .:e vMf.a brava, mui inspenit 



- 59 - 

'evan de ordinario el pelo desgreñado. Tienen el rostro mui 
ncho i las narices chatas, lo cual les da una fisonomía mui 
?sagradable por cierto, contribuyendo á afearlos mas las 
nturas que se hacen en el semblante con una sustancia 11a- 
ada achote, i las rayas negras de que se llenan la cara, con 
sumo de huitu, que es la fruta de un árbol. 

Su comida es mui asquerosa; apesar de la esquisita abnn 
ncia de pescados, sabrosas aves, i otros animales que con 
ma facilidad pueden proporcionarse, se dedican no obs- 
nte con mui poca frecuencia al ejercicio de la caza i pesca, 
aando lo verifican, procuran hacer provisión para muchos 
is, i lo que les sobra del primero, lo ahuman i procuran 
oservarlo cerca del fuego para que no se corrompa; pero 
mo la humedad es tan excesiva i son tantos en número los 
;ectos que me ludean por allí, al segundo ó tercer día, la 
me i pescado, aparecen hechos un hormiguero de gusanos. 
) por eso la arrojan al rio, sino que al dia siguiente, des- 
es de lavarla un poco, i á veces sin haber esta operación, 
K>aen á hervir con solo agua i después de cuatro ó cinco 
inatos, aunque sea la carne mas dura, como es la de mo- 
>, su manjar favorito, la sacan del fuego i la comen, un- 
ndola con el caldo que tienen preparado en una vasija 
«ciando un poco de sal i mucho ají; i como por ser natu- 
Iraente la carne mui dura, no pueden desmenuzarla con 
s dientes, sirvense de estos como de un tenedor, asiendo 
pedazo de carne que tienen en la boca, con la mano iz- 
uierda, i cortándola con el cuchillo que tienen en la dere- 
ha. Cucharas i trinches son cosa desconocida, i como tam- 
poco tienen platos para cada uno, todos meten sin escrúpu- 
lo los dedos llenos de caracha en el plato común. 

Como en el género de vida de estos indios, son mui po- 
las las necesidades que se dejan sentir, apenas necesitan tra- 
bajo alguno para satisfacérselas. I así es como pasan la 
nayor parte del tiempo en la mas completa ociosidad. Solo 
llgunos ratos se ocupan en componer sus flechas, ó en pes- 
iar cuando les es indispensable para procurarse el sustento. 

Cuando necesitan machetes, cuchillos ú otras herramientas 
klas que los comerciantes suelen proporcionarles, entonces 
ianifiestan alguna mayor actividad, i se dedican con mas 
mpeño á la pesca, para salar después el pescado que entre- 

8 



- 60 - 

i¡.m .i K's comerciantes, ó bien emprenden correrías pan 
.ipoilvvavw (k algunos muchachos que después venden w 
iiui v!ti,-l:ivus. Bn estas espediciones no dejan de sufrir bas-. 
1. mu-, pueH no llevan otras provisiones que alprunos plata- 
iii'N |>iiri( tres ó cuatro meses que suelen estar fuera de sn 
vlu'z;»». 

Iviitre los infieles reina generalmente la poligamia, i loi 
niiirtiloN son mui celosos de sus mujeres: de ahí resulta qiK 
^niii iiCniíero de jóvenes pasan mucho tiempo sin mujer, i 
punt cDUHeguirla sirven como esclavos al padre ó dueño que 
«■ litH proporciona, bien hacen correrías & lejanas tribus ro- 
liandt) /i las mujeres i niños que encuentran, después de ha- 
liíT uHcsinado bárbaramente á los hombres. 

Los Piros i las otras tres tribus del Ucayali, tienen la 
rirciiiicisión, pero han equivocado el sexo: pues en ve» d( 
fircuncidar á los hombres, como los demás pueblos que tít- 
nen cHta práctica, lo verifican con las mujeres. Luego qni 
una joven llega íi la edad de once 6 doce años, se celebra uod 
írran fiesta á la cual son convidados sus parientes i araigo^ 
Ion cuales se presentan con sus cusmas nuevas i raui pinti' 
don; la joven que ha de ser cincuncidada, aparece de medíí 
cuerpo arriba llena de chaquiras de varios colores i pucsíl 
dohrc su cabeza una corona de plumas á su alrrededor; A 
forman varias danzas al son de pequ "ños tambores por et 
pació de siete días, soliendo ir acompañados de algunas bq 
rracheras. Al octavo día, después de salido e! sol, hacen tid 
lK?r á la pobre joven hasta que pierde el sentido, iluegodffl 
mujeres diestras en la operación, ae apoderan de ella I"" 
diéndola en una barbacoa, llamada Quischiquepiti. pre 
rada de antemano, i realizan luego la sangrienta cerem 
el flujo de sangre consiguienfe lo contienen con la aplicaciOl 
tic una yerba particular que ellos conocen, i por último, 
tre danzas i cantos plañideros, pascan de capa en casa & 1 
triste i llorosa víctima recostada en una hamaca. (1). 



- 61 - 

Los Cur.ibos tienen la bárbara costumbre de atar dos 
tablas á los niños recién nacidos, la una en la frente y la 
otra detrás de la cabeza; esas tablas bien aseguradas para 
)ne no caigan, la conservan en !a misma forma hasta que el 
raneo ha adquirido bastante consistencia, lo que viene á 
er.-í los seis meses, resultando de ahí que la frente les queda 
plastada, tomando su cabeza la figura de un cono trunca- 
o; esta figura mui rara i chocante es para ellos de grande 
;rraosura i la han adoptado para conocerse los de la tribu, 
an que no se hayan visto jamás. Para quitar las tablillas 
i nino, se celeb'a también una fiesta que viene á reducirse á 
la borrachera, A los Remos para conocerse, sus madres les 
ntan varias partes del cuerpo, en especial el rostro i los 
-azos, punzándoles con una espina aguda hasta que brota 
sangre, i aplicándoles luego el humo del copal; de este 
odo la pintura no se les borra toda la vida. A mas de es- 
), cuando son pequeños, acostumbran hacerles tres agujé- 
is en las nances, uno en la ternilla del medio i otros bas- 
mte arriba á ambos lados, haciendo lo mismo en los labios 
a barba, de suerte que en algunos hemos po'Mdo contarse- 
« en número de veinte i ocho. De los agujeros de la nariz, 
lelen llevar colgada una planchita de plata del tamaño de 
icuartillo aunque algo más delgada; también acostum- 
■an. horadarse debajo el labio inferior, donde llevan cons- 
inteniente atravesado un palito, que en los días de gala 
istitnyen con un puntero de plata de unas cuatro pulgadas 
r largo. 

Finalmente, respecto á los Caschibi»s, aunque se nos ha- 

a asegurado que eran antropófagos, siempre lo habíamos 

^to en duda; no obstante hoi parece enteramente cierto, 

s del hecho acontecido recientemente con di.s oficiales 

nados delante de la Chonta, isla situada á la derecha 

litea. El mismo padre Calvo, que confiesa haber si- 

:1 más incrédulo acerca de este particular, asegura haber 

o decir á una mujer Caschiba. que ella había comido de 

e de dichos oficiales, if^ualraente que catorce niños 

])an allí presentes. Esta mujer Í aquellos muchachos 

s prisioneros en la expedición se hizo por el Pa- 

(fdaño 1S66. de lacual formaha parte en calidad 

fin el citado !', C.i'vo, >;uc es quien estas líneas ea- 

. grta expedición tcni.i pi}r objeto reconocer simple- 



— 62 - 

mente si era ó nó navegable dicho río; pero aprovechando 
la ocasión el Prefecto de Loreto, D. Benito Arana, quiso ha- 
cer un escarmiento castigando aquellos bárbaros, i repri- 
mir su audacia para lo sucesivo; á cuyo efecto desembarcan- 
do toda la gente disponii)le, se internó diez i ocho millas por 
tierra, hasta dar alcance á los Caschivos, en una casa en 
donde se habían reunido; al ver estos á los soldados, em- 
prendieron una precipitada fuga, escapando de la persecu- 
ción en la espesura del bosque; sólo se logró prender á los 
catorce muchachos que hemos hablado i á tres mujeres, sien- 
do una de estas la que por medio de un intérprete dio cuen- 
ta de lo que habían hecho con los oficiales asesinados. 

Cuéntase que son los Caschibos tan apasionados porta 
carne humana, que no se perdonan ni aún entre ellos mifr 
mos, pues los hijos matan á sus propios padres cuando son 
ya ancianos; añádese que cuando se ha tomado tan cruel re- 
solución, los jóvenes la comunican al anciano, quién á seme*; 
jante anuncio muestra contento i alegría por creer que aá 
vá á reunirse con sus antepasados. Tres días después enmc; 
dio de un alegre banquete, se le dá un furioso golpe de maca», 
na, i se termina el convite comiendo la mav'or parte de W 
víctima; el resto lo queman i reducido á polvo sirve á lostó 
jos para sazonar su comidas. Xo respondemos empero de 
exactitud de estas últimas noticias, pues no nos men 
mucha fé los conductos por donde las hemos adquirído. i 
las trascribimos aquí, es porque les dá alguna verosimilíti 
el carácter estremadamente bárbaro de este pueblo. 

La lengua que hablan los Caschibos cercanos al Uca] 
li es una corrupción de la lengua pana; pero se vá perdieiw 
este idioma, á medida que se sube por el Pachitea, hí 
que al fin desaparece enteramente. 



CAPITULO xm. 

Religión de los infieles del Ucavali, 

Cuando la razón no lo explicara, bastaría la experícfl 
cia para atestiguar ía universalidad de la creencia en lo ■■ 
brenatural. La verdad que ya enunció Cicerón, al decir i 



i 



- o3 - 

no se encontraría en todo el orbe una sola nación ni una tri- 
bu tan salvaje, que si ignoraba cual es la divinidad que exis- 
te, no admitiese á lo menos como necesaria la existencia de 
alguna, hállase una vez mas confirmada, por lo que vemos 
en las bárbaras tribus del Ucayali. Por supuesto que entre 
aquellas rudas inteligencias no debemos buscar un culto or- 
denado, ni siquiera nociones claras de la divinidad que ado- 
ran; no obstante, al través de sus prácticas supersticiosas 
no deja de descubrirse una sombra de religión, que basta pa- 
ra destruir cualquiera opinión que quisiera suponerles en 
completo estado de ateismo. 

Para practicar sus ceremonias religiosas, los infieles del 
Ucayali se reúnen de vez en cuando en la choza de uno de 
sus jefes, al que los nófitos llaman brujo i los infieles Mura- 
ya. Cuando están reunidos, se coloca éste debajo de una es- 
pecie de toldo con una gran oipa de tabaco en la mano, i 
sentados todos con el mas profundo silencio, el Muraya em- 
pieza á hablar en una lengua que los circunstantes no en- 
tienden, contestándole en el mismo idioma otra voz distin- 
ta que se deja oir; luego los que están fuera del toldo ento- 
nan unas canciones que solo comprenden los que pertenecen 
á la tribu, i permaneciendo otro rato en silencio, principia el 
Muraya una especie de letanía mui larga, á la que los cir- 
cunstantes van contestando. Por más diligencias que he- 
mos practicado no nos ha sido posible averiguar lo que en 
esas letanías dicen los infieles, pues ni aún los neófitos que 
hablan su mismo idioma, han sabido esplicárnoslo. Con- 
cluido este acto el Muraya pronuncia algunas palabras, pro- 
rrumpiendo al instante los demás en gritos i muestras de re- 
gocijo con lo que acaba la ceremonia. 

Esta especie de brujos 6 Yntumiz son mui temidos de los 
salvajes, por creer que solo con un soplo pueden introducir 
en el cuerpo de una persona á quien quieran mal unos peda- 
citos de chonta semejantes á pequeños clavos. Cualquiera 
enferroenad de que adolezcan, luego les parece ser la chon- 
ta, que algún brujo les ha metido en el cuerpo, i no des- 
tusan hasta haber encontrado algún otro para que se la 
taque: conducido el enfermo delante del Yutumiso Muraya 
lue ha de volverle la salud, suele éste preguntarle cuál es 
la parte de su cuerpo que tiene dolorida; i una vez averi- 



- 64 — 

guado; se pone disimuladamente dentro de la boca algu- 
nos clavitos de chonta, comienza á chupar la parte enfer- 
ma, haciendo salir entretanto con la punta de la lengua 
alguno de dichos clavos i poniendo aparte para que todos 
lo vean; vá siguiendo la misma operación hasta haber sa- 
cado todos los que tenía dentro la boca, siendo tan está- 
pidos los observadores, que no advierten esta impostura, 
ni comprenden que es imposible sacar del cuerpo humano, 
otro cuerpo estraño sin dejar ninguna lesión ó cicatriz. Es 
verdad que algunas veces acontece quedar sano el pacien- 
te conchuda esta operación, pero eso únicamente tiene lu- 
gar cuando su enfermedad proviene solo de la imaginación 
ción, lo que por cierto es con mucha frecuencia. 

Preguntando una vez un comerciante al brujo mayor de 
todo el Ucayali, llamado Chasupui (excrementos de venado), 
porque no embrujaba á los Padres ni les metía en su cuerpo 
la chonta, le responvió que sobre los Padres, nada podían 
las Murayas; insistió el comerciante en que cuando menos 
hiciera por una vez, una prueba para embrujar al P. Calvo, 
que se encontraba entonces allí, á lo que contestó: ¡ho, al 
Padre Calvo, todavía menos! porque ese Padre es mayor 
brujo que yo. Observábase en efecto que á este Padre le tfr 
nía algún respeto i hasta cierto temor, de manera que cuan- 
do pasaba por delante de su casa le saludaban con atención, 
ofreciéndole lo que tenía; i si el Padre le pedía peones para 
ayudarle en algún trabajo, se los proporcionaba al instante, 
exhortándoles que le cuidasen i guardasen toda considerd^ 
ción. Sucedió una vez que habiendo ido él al pueblo de Cari- 
ya3^a á llevar tortugas á los Padres para que se las cambia- 
sen por herramientas, se hospedó en casa de uno de los infie 
les que se habían reunido en el pueblo para vivir entre los 
neófitos; i en el momento de entrar el Muraya en la casa, 
puso gravemente enferma la mujer del que la habitaba. El. 
ta coincidencia, ó lo que tuere, bastó para que la gente cr&¡¡ 
3'era sin ningún género de duc^a que la enferma había sido 
embrujada, i encolerizado su marido, se preparaba pal* 
asesinar al Yutumis, cuando avisados los Padres del peligro 
que estecorrííí, se presentaron al instante en la casa, qtH 
distaba poco del convento, i hallaron á la pobre mujer con 
unas convulsiones espantosas que en nada parecían cosa 



— 65 - 

natural. Dolíales á los Padres que aquella infeliz muriera sin 
bautismo, pero como por otra parte no la consideraban en 
inminente peligro de muerte, no quisieron de pronto admi- 
nistrarle el Sacramento, sino que el P. Ignacio M. Sans, 
mandó que le trajeran los útiles para bendecir la casa, hecho 
lo cual i exorcisada la paciente, sin haberla aplicado remedio 
alguno, quedó repentinamente sana. Lleno de temor el bru- 
0, que cuando rociaba la casa con el agua bendita, vio huir 
i un diablo. No damos entera fé á las palabras del brujo, ni 
iomos enteramente incrédulos; piensen lo que quieran los 
nemígos de las ceremonias de la Iglesia, no hacemos mas 
[ue referir lo que nosotros mismos presenciamos, esto es, 
|ue la mujer que se hallaba buena i sana, al entrar el San tu- 
rón de los Schipibos en su casa enfermó repentinamente, i 
jue al exorcisarla ti P. Sans, i rociarla con el agua bendita- 
luedó instantáneamente curada. 

Hemos indicado mas arriba que no es fácil conocer, á 
]ue divinidad tributan culto los infieles del Ucayali, sin em- 
Kirgo, lo que no admite duda; es su creencia en la existencia 
kl demonio, del cual tienen un grandísimo temor. Vimos 
mdía que en un toldo, debajo del que dormía uno de los 
nuchachítos que tenemos á nuestro servicio, había un palo 
ijado á la cabecera de la cama, preguntámosle para que les 
lervía, i nos respondió que para ahuyentar el 3'^usch, que es 
íl nombre que dan al demonio, pues segün afirman, venia á 
nolestarle por la noche. Quitámosle entonces aquel palo i 
)rocuramos tranquilizarle, diciéndole que no temiese, por- 
|ue el demonio ya no se atrevería á molestarles mas; efecti- 
amente durmióse el muchacho i ya no habló más de apari- 
iones ni espantos diabólicos. 

Algunos opinan, que los infieles de que tratamos, tienen 
na creencia espHcita en la existencia de un solo Dios, su- 
remo creador de todas las cosas, á quien atribuyen todo 
I bien que reciben; que creen también en la inmortalidad del 
!ma i en los premios i castigos de la otra vida. De los Re- 
íos i Sentéis en particular, se dice que profesan la creencia 
e que las almas de los malos son arrojadas á los fuegos 
ibterráneos i que las de los buenos van á habitar en la lu- 
a. No discutiremos lo que en esas opiniones haya de ver- 
id, solo podemos decir, que nada hemos observado que 



— 66 — 

las confirme. Alo que sí nos inclinamos, es á creer que los 
infieles del Ucayali tienen alguna tradición acerca de los di- 
funtos; pues les hemos visto colocar algunas lámparas so- 
bre los sepulcros, aunque ignoramos con que objeto. 

Son, por último, así los neófitos como los infieles mu 
supersticiosos, atribuyendo á los brujos la causa de toda! 
sus desgracias, enfermedades i muertes. En vano trabajaraoi 
los Padres en disuadirles de esas necias preocupaciones, pucí 
están tan imbuidos de ellas, que nuestros esfuerzos son in6 
tiles. 

Posteriormente el P. Luis Sabaté en su viaje del Cuzco/ 
Miaria, tuvo oportunidad de ser testigo de una de esas ope 
raciones teurgicas en el mismo pueblo de Miaria; peroc 
brujo tuvo que suspender su embaimiento, confesando que 
los PP. erun un obstáculo invencible que impedían venirt 
espíritu. Viaje á las Tribus salv. pág. 252, en 1874. 



CAPÍTULO XIV. 



Causas de la decadencia de las misiones. 

Por desgracia, á los multiplicados esfuerzos que hah^ 
cho el Colegio de Ocopa, para sostener i propagar las misiív, 
nes del Ucaj'ali, no ha correspondido el éxito que era dede^ 
sear. Dificultades que mas abajo enumeraremos, nacidas dd 
carácter de los indios, han sido una remora constante qué 
ha entorpecido los trabajos de los Padres misioneros, i otran 
dificultades creadas á veces por las mismas autoridades de 
la República, han venido cuasi á destruir el poco fruto que A 
costa de un ímprobo trabajo se había logrado sacar. Solo 
el que conozca el entrañable amor que el misionero católico 
profesa á los pobres salvajes, después que con su ternura! 
sus desvelos, auxiliados con la divina gracia, ha logrado 4 
duras penas sacarles de su estado de degradación, paralter 
varios á la vida de la fé i de la civilización cristiana, podrt 
comprender la honda pena (jue le causa, cuando la codiciad 
la perfidia se los arrebata, robándoles así el fruto de susetK 
trañas; i no obstante, eso es lo que no raras veces ha acó* 



- 67 - 

tecido á los ministros del Evangelio, i lo que degraciada- 
mente ha sucedido en particular á los misioneros del Perú. 

El gobierno de la República, para facilitar la navegación 
al vapor por el Ucayali i otros ríos navegables, trató de ha- 
cer contribuir á los neófitos, aun medio salvajes, á los tra- 
bajos'de los establecimientos que proyectaba formar en el 
Marañón. Para llevar á cabo sus planes, era indispensable 
constituir autoridades civiles é imponer un sistema de go- 
bierno á ios que no habían conocido otro que el suave i pa- 
ternal de los misioneros; mas los indios bien hallados con 
los Padres, no sabían avenirse á ser gobernados por otras 
personas á quienes no conocían i á las que se consideraban 
deudoras de ningún beneficio. Agregábase á esto que algu- 
nos ancianos que habían pasado al Ucayali desde el antiguo 
paeblo de la Laguna, recordaban aun lo que les había hecho 
sufrir un gobernador de Mainas en tiempo del gobierno es- 
pañol, i se resistían por lo mismo á recibir otro gobernador 
blanco 6 viracocha, como ellos decían, temerosos de pasarlo 
mal otra vez. En vano los Padres nos esforzábamos en ha- 
cerles comprender las ventajas que les reportaría el régimen 
á que quería sujetarlos el gobierno supremo, pues nos con- 
testaban que el gobierno ó el señor de Lima, que allí no 
querían otra autoridad que la de los Padres misioneros. Lo 
único, pues, que logramos con nuestros consejos i exhorta- 
ciones fué el quedar mal con todos, pues nos hicimos sospe- 
chosos para con los indios perdiendo laconfianza i el respeto 
con que antes nos miraban; mientras que los gobernadores 
por su parte desconfiaban también de nosotros, creyendo 
<jue aconsejábamos á los neófitos la desobediencia á las au- 
toridades civiles, para así conservar la influencia que hasta 
entonces habíamos tenido. 

A la contradicción que por parte de los gobernadores 
empezaron á encontrar las misiones, se agregó la plíiga mas 
funesta que en todas épocas i en todos países han debido 
lufrir los misioneros; nos referimos á cierta clase de viajeros, 
5ue introduciéndose en las conversiones con objetos comer- 
nales, han retardado en unas partes é impedido enteramen- 
te en otras la conversión de los infieles íil Cristianismo. Así 
procuraban hacerlo los que traficaban en el Ucayali. porque 

ronociendo que los misioneros impedían sus desórdenes inmo- 
ü 



— 08 — 

rales i su injusto i tiránico modo de comerciar con aquellos 
infelices, á quienes los Padres miraban como hijos, se unie- 
ron con los gobernadores para calumniar á diches Padres 
ante las autoridades superiores i desprestigiarlos entre los 
indios. Por dcsgraciíi pudieron gloriarse de haber consegui- 
do una i otra cosa, pues los gobernadores empezáronla pri- 
varles aiin de las cosas más necesarias para su sustento, 
mientras por otra parte procuraban con frivolos regalos 
ca])tarsc la annstad de los curacas, de los neófitos, i jefes de 
las tribus infieles, supliendo con líis falsedades i ftibidas que 
les referían j^articularmcnte á estos últimos, Ui ineficacia de 
los otros medios para hacerles desconfiar de los Padres c 
irles disi)oniendo poco á poco á la realización de sus inten- 
tos. 

Cuando el P. Calvo dio principio A la fundación del pue- 
blo de San Miguel de Ca^'ariya en 1859, eran como cin- 
cuenta familias de infieles Schi[)ibos í Remos, que querían 
reunirse con las doce familias de Sarayacu i Santa Catalina 
que dicho padre se llevó para dar principio á la fundación. 
Con mucho empeño ayudaron á los cristianos d construirla 
casa que se edificó para habitación provisional de los pa- 
dres, con intención de fabricarse después otras para virif 
ellos mismos. Desi^raeiamcnte, empero, en aquel mismo 
tiempo se presentó por atpiellas cercanííis un comerciante 
inmoral i sin señal alguna de religión, aunque revestido de' 
ima refinada hipocresía. liste sujeto que trataba A los pa- 
dres con la mayor sumisión i les servía en muchas cosas que i 
estos le confiaban, pero que interiormente les profesaba Ufl; 
odio irreconciliable, era de aquellos que todo lo atropellani 
en nada repíiran con tal de ])oder realizar sus designios; n^J 
cesitaba ])or entonces peones para ayudarle en la pesca ¡sa- 
lazón, i al ver (pie aíjutllos con quienes contaba se habíaitj 
retirado de sus moradas para habitar en el nuevo pueblo, 
temiendo (pie con eso quedaran frustrados sus planes, habló 
con uno de los infieles c<jn cuva hermaníx mantenía relacio*' 
nes ilícitas, i le dijo que no se fiaran de los padres, pues su 
intento no era otro que tenerlos reunidos en pueblos para 
poder después entregarlos á l(js soldados que los llevarían ¡ 
presos á Lima, para hacerlos entrar también (i ellos en d 
servicio militar. Los infieles á quienes el solo nombre de 



- 69 — 

soldado les espanta, se estremecieron al oir estas palabras, 
i como en breve cundió la noticia por todo el contorno, de 
las cincuenta familias que se habían reunido para la funda- 
ción de Cayari\^a, quedaron tan solo quince, íiue á su vez 
van desapareciendo poco á poco. Con el abandono de este 
pueblo í|uc no tardará mucho en consumarse, se abarán los 
Remos que habían escapado de las flechas de los Schipibos. 
en sus correrías. 

La situación fué empeorando por momentos. Con el 
nombramiento de los Gobernadores de los países del Ucíiaíi- 
li, los negociantes de que h?mos hablado perdieron el temor 
que antes tenían de internarse mas allá de Sarayacu, i por 
consiguiente también los Padres han. perdido la esperanza 
de recu¡jerar lo perdido entre aquellos neófitos. En 1 Ho-l es- 
pecialiucnte, por la subida que esperimentaron los precios 
déla zarzaparrilla, sobre todo por haber aumentado la es- 
traceión de la pesca salada, de los huevos de tortuij^a i man- 
teca de vaca marina; confiando hacer un negocio lucrativo 
loseomerciíintes de Nauta, emplearon á una multitud dejó- 
venes sin instrucción alguna, pero viciosos hasta el estremo. 
Dominados estos por la pasión i sin freno que les contuvie- 
se, pues las autoridades de allí, poco ó nada es lo qiie pue- 
den, cometieron tantos excesos que no había mujer segura 
ni aún al lado de sus maridos. Para ellos la Religión i sus. 
ministros no eran mas que una farsa, i propalan entre los 
infieles i neófitos, que no había infierno,! (|ue si los Padres les 
enseñaban lo contrario, era solo para atemorizarles i tener- 
los sujetos á su obediencia. 

Inclinados los indios á la sensualidad mui presto se aco- 
modaron á estas máximas perniciosas. Poco les importaba 
va acudir á la misa los domingos, ni hacer la confesión en 
tiempo de Cuaresma, pues estaban seguros de ([ue ])or esas 
íaltas no se les había de castigar. lín efecto, los Ooberna- 
lores, para traerlos á su partido habían prohibido todo 
íastigo; pero no tardaron en tener que arrej)cntirse de su 
onducta, pues mui presto ])udieron conocer, que el indio es 
ngobernable sino se le impone alguna ligera pena. Libre de 
oda obediencia, tanijíoco venían los muchachos á la escuc- 
i. viéndose los i'adres precisos á al)an(l()nar sus clases de 
liiDoríi educación, lo curd fué ciertamente una de las cosas 



— 70 - 



ijíu- lu.ls soiuiíniento les causó. En vano jjrocura 
oar .1 Iv^s p.iilrcs de esas criaturas las vcntaj.is qu 






M Ss .* 



I 

raban incul- 
cntajis que reporta- 
:..\ /i sus liiios el estudio de las letras, pues á sus exhortado- 
:ks v\>:í:est;ihan. ipie las letras no les enseñarían á fisgarla 
v,UM :r.a fina, en cuyo ejercicio les ocupaban y.a desde la 
c\:,..i lie once ó doce años. 

1-N«»s ::K\!it»s que se pusieron en práctica para apartara 
'.\< i:.::cks del tratado intimo con los Misioneres, i de lacón- 
:..í::'.í.;;:jc:i estos leiu'an depositada, eran va bastante podc- 
:.^s.^s ilc por sí. para ])roilucir los mas funestos resultados, 
•.^:.> s.i c:k\'uví. sii!)j lie punto, si se atiende al carácter na- 
.'.0 lv^< !'.;Ji.»>. ipie ctMUo indicamos mas arriba, es p^r 
' v.:: :::\:\c v/'ístáculo á los trab:ijt.fs del misionero. 

r*.; v:vv:v\ c> preciso tener en cuenta que eí indio vive en 
v.u\'.. ^ .u* '.:v..; ::..:ura'.vza pródi,::a. ipie le suministra apenas 
s:v, ::..'\.;.* .;::;.:::o. :.^ ! »s loft mj lios lie subsistencia; la ca- 
:.*. *••.:.* :: ,"! .; c:: s'.:s '^ ^s |'.:es i l.i pcsja ijuo encuentra en sus 
v.^<. v*í :.;:•. ,■.' V. ::'..-.:: :e «.lue i\'irecer::i i•:c^e!^•!e á t:u¡ca no lo 
'*'.:'*-.Sv \ ■>:.> ,1 . As: ^.s coa:o satisrVxíU'-s sus c..»rtas nceesi- 
.; ;,U <. V.:.- \ * '. ,;S.ir I.\ v. l.i ea ;,i :::.'; s c.^níplet;! ociosidad, 

**»'•»*•: ^c •^••.••-■v.-»»..i "I»"! «•.x— c* • ^'í ^' ^j- If ^ tiril" 
,,. .». ..« >, . ^ ., >.. .. .«.■.K..«,. t v»V'>lv»L>.>»>Ck*. ^* ^^ IV 3 |f I ^> 

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- 71 - 

terial de que á su manera gozan los infieles, es pues el pri- 
mer inconveniente, no pequeño por cierto, que encuentran 
los Alisioneros para lograr su conversión. 

Este obstáculo no es eijipero el único; á él debe agregar- 
se el sensualismo de los infieles, dimanado sin duda de la 
ociosidad á que se abandonan i del clima abrasador en que 
viven. Ya dijimos al hablar de sus costumbres, que reinaba 
entre ellos la poligamia, i sabido es que en todas partes este 
vicio, es un gran impedimento para las conversiones, ya 
que es obligación precisa al abrazar el Cíitolicismo, que el 
infiel se quede con una sola mujer separándose de todas las 
demás. Las pasiones que apenas han conocido freno algu- 
no, se sublevan contra este sacrificio indispensable, i si las 
pasiones pcfr desgracia llegan muchas veces á ofuscar los 
dictámenes de una razón clara é ilustrada, ¿cuánto más no 
delíen ejercer una influencia perniciosa en aquellas inteligen- 
cias tan obtusas? 

La gran diversidad de dialectos que hablan los infieles, 
es también otra causí^ que dificulta la conversión. Aunque 
la lengua Pana es la más generalizada en el Ucayali, no obs- 
tante cada tribu tiene su dialecto particular, i aún muchas 
tribus se subdividen en varias parcialidades, cada una de 
las cuales tiene también distinto dialecto. Esto como se 
echa de ver embaraza considerablemente la comunicación 
del Misionero coii los infieles. 

Tales son los principales inconvenientes con que necesa- 
riamente tropiezan los Padres misioneros en sus evangeli- 



"A mas de esta variedad incalculable de peces que cria el Ucayalt, alimentan también 
•US aguas un número prodigioso de riquísimas tortugas. U» tanto lo que abunda alli 
nttf anfibio, que como dijo un infíel á un comerciante, que se lamentaba de! desperdicio 
que se hacía de este animal sólo pura aprovechar la manteca que se suca de su grasa, sino 
fuera por la constante persecución de que son objeto apentis se podría viajar por el Uca- 
yali, pues se llenaría el río de tal manera que las canoas tropezarían con ellas á cada 
paso". 

**I£n el bosque se crían también gran número de animales cuya cprnc es buena para la 
alimentación: cuéntanse entre estos los ituches ó saginos i las huanganas, dos clases de 
jabaJfes algún tanto mas pequeños que los de Europa; la sacha-vaca ( vaca del bosque I 
llamada también danta 6 gran bestia; una multitud de monos de varias especies, á más 
de otros muchos cuadrúpedos, que sería largo enumerar. Tampoco escasean las aves, 
aunque algunas si bien es verdad ({ue son mui sabrosas tienen la carne mui dura, de modo 
que nec»í»¡ta hervir mucho tiempo para que pueda comerse. Los indios son bastante 
diestros en et ejercicio do la caxa i pesca; para la primera usan cerb.it.'ines i Hechas i p.ira 
la «efunda se valen de arpones i anzuelos".— Pxi/Zarc:» i Culvo. 



— 72 — 

(VIS trip'-'is, Í!rjo:ivenic:i:cs «i'.il- cx;il¡can el fruto rel.itivar 
ir <*s(;ri>o »Ij síis trílliíi'íjs entre ¡«js iüñeles. X^i obstante, 
[leliíiios \n flivh'i; estws o-jst-'ienlos, que diñcultan su o 
no Sfiíi IffS lítiieos. ni rjiiizá triinpjco los ¡íriiieipales. A 
za (\r trai»;ijo i paeieiieia, i eon Ja «gracia de Dios, que ni 
la, aiiiKjiic sea diliViK no les sería ¡inijosible iiiocliíiear a 
el earái-ter de los indií^s i Iriecries comorender la necee 
de alirazar un ;;énero de vida mas raeional, i el único 
por nicíiio ílel Cristianismo, jjuede projiorcionarlcs un: 
eilaíl címifileta i venladera; pero cuando á las malas 
naeií)iies de su naturaleza se a'jfrcíífpn los escándalos i r 
mas j)iTver.*as rpie les enseñan los mismos cristianos, ei 
CCS ;(jiié es lo (jue j)Uede esperar de sus' sudores i fatiíí 
Misionero, si no le asiste un milai^ro manifiesto de la Ü 
;4»aeia? ¡Ali (|ue responsabilidad tan terrible caerá c 
día sobre los (pie de un modo tan inicuo roban á Jesuc 
apuellas pobres almas rcdiminas con su san<^re! 



CAriTILO XV 



¡ílccdna (¡el I\ PíiUíirés pütíi Guíirduin de Ocopa i del i 
Calvo j)nrn Prefecto de misiones,— Viajes de este ii 

iVjando pendiente nuestra historia, hablando délo 
¡es que el P. Tallares emprendió por los ríos Pischquí, 
nuya i Tambo, al ])oco tiempo de hcabcr tomado po? 
del ear>ío de Prefecto de las misiones, de cuyos viajes 
conocimientos mui íí tiles para el régimen de los pueble 
le estaban confiados. Durante su Prefectura, como di 
en un hi^i^ar, fué cuando se establecieron las escuelas pa 
niños de ambos sexos, <jue tan importantes resultado 
dnjeion para el t\>menCo de las conversiones, hasta qi 
nicron i\ decaer por las causas cs]>licadas en el ca])ítul 
ceden le. 

Al llcuiar la época ilc la renovación de los cargi»s d 
Icí^io de t K'op.i en 1 sr>ó. debiendo celebrarse el Capítii 
iKT.il en r.* tic A::oslo do ilicho añ \ dispuso el P. P¿ 
i;\:c .K'udiei «»M ,\ lomar p.uie en el Canítulo los Padi 
Cv'.iU' ^\i!\o 1 Juan «K' n;>s l.n:\¡it».-. quo.land > en ia> 



~ 73 - 

iKScI citado Prefecto P. Pallares, acompañado del P. Felipe 
lifartinez; de conformidad á lo dispuesto en las Bulas Ino- 
reneianas, que prescriben la asistencia al Capítulo de la mi- 
tad de los sacerdotes que estén ocupados en misiones. 

Salieron de Sarayacu los Padres Calvo i Lorente por el 
nesde Abril, dirigiendo su rumbo por el río Iluallaga, que 
»mo llevamos dicho era en aquel tiempo el ilnico camino 
«pedito, á menos de hacer un largo i penoso rodeo. Después 
le varias vicisitudes que les ocurrieron durante su navega- 
í6n por aquel peligroso río i por los países que debieron 
¡travesaren sus viajes por tierra, llegaron al fin sin nove- 
lad al Colegio á los tres meses de haber salido de Sarayacu. 
Celebróse el Capítulo en el dííi prefijado, (juedando elegido 
ruardián de Ocopa el P. Pallares i Prefecto de misiones el 
*• Vicente Calvo. Seis anos hacía ya que este Padre se ha- 
laba entre los infieles^ i después de las penalidades que du- 
ante ellos naturalmente había sufrido necesitaba hasta 
íerto punto algún descanso, pero aceptando el cargo que la 
obediencia le imponía, renunció «4 sus deseos de (piedarse en 
kropa regresado otra vez a las misiones. A este efecto sa- 
ló del Colegio en compañía del P. Fr. Bruno A. Guiu i del 
lermano lego Fr. Enrique J^ortoles; surcaron nuevamente 
as furiosas corrientes del Iluallaga, pero como hacía días 
|uc no había llovido, las aguas habían disminuido conside- 
ablemente, i así fué que siendo mucho menor la rapidez de 
a corriente, no eran tantos ni tan graves los peligros de 
iquella navegación. 

'Llegados felizmente los dos Padres a Sarayacu, notifica- 
on al P. Pallares su elección para el cargo de Guardian, no- 
iria que le causó un gran sentimiento, pero como buen hijo 
!e obediencia hizo prontamente el sacrificio de abandonar A 
ns queridos neófitos, saliendo de Sarayacu para ir á desem- 
•eííar en Ocopa su nuevo destino. Como empero se acerca- 
n ya la estación de las aguas, durante la cual es imposible 
arcar el Huallaga, sin esponerse á cada paso á un peligro 
iminente de muerte, se vio precisado á emprender una lar- 
QÍsinia i difícil travesía pasando por Mo3'obaml)a,Chacha- 
lyíxs i Trugillo; donde se embarcó en un vapor que le con- 
ijo hasta Lima, en cuyo punto descansó unos pocos días, 
iprendiendo después la 54 leguas que le restaban al través 
' la cordillera de los Andes, que por segunda vez debía 



- 74 - 

atravesar hasta haber llegado al término de su viaje. Sola 
la virtud i robustez de este Padre pudo hacer un viajetan 
largo i penoso en tan corto tiempo; pues, habiendo salido 
de Sarayacu á primeros de Octubre, se hallaba ya en Ocopa 
á fines de Diciembre. 

Mucho se dejó sentir en las misiones la ausencia del Pa- 
dre Pallares; pues de los dos Padres que quedaron enconi: 
pañía del nuevo Prefecto, el uno que era el P. Martínez, es- 
taba habitualmente enfermo i apenas podía administrar loi 
Sacramentos á ningún moribundo durante las ausencias dd 
P. Cídvo, que por razón de su carácter de Prefecto tenía que 
ir recorriendo continuamente los otros pueblos que estaban 
á su cuidado; i el otro P. Fr. Bruno Guiu tampoco podía 
ayudarles mucho, pues como era la vez primera que entraba 
en las misiones, no hablaba aún la lengua quichua, cuyoco» 
nacimiento es indispensable para instruir i confesar áki 
neófitos. En esta situación se pasaron dos años dnrantl 
los cuales el P. Guiu se instruyó algún tanto en la lengua dd 
país, hallándose pronto en estado de ejercer su ministerícL 
mas el P. Felipe Martinez, aunque esperimentó alguna tai 
joría, seguía siempre achacoso. ^ 

En el año siguiente (1S36) de líi elección del P. Calcé 
para Prefecto de las misiones, á instancias de este Padre lol 
indios Suchiches abandonaron por completo "el pueblo de sd 
residencia, llamado Santa María de Belén, pasando á rtU* 
nirse con los que habitaban en Sara\'acu. Lri fundación 
dicho pueblo de Belén había tenido lugar en tiempo del 
drc Plaza. Ya se recordará, como dejamos referido, t| 
cuando estalló la guerra de la independencia del Perú, 
graron todos los Padres españoles que se hallaban enl 
misiones del Ucayali, quedando {ínicamente en ellas el meni 
cionado P. Plaza. Falto de compañeros i de recursos, 
pudo ese Padre, como vimos en su lugar, sostener todas 
misiones que estaban á su cargo, apesar del celo extrao 
nario que le arfimaba; debiendo i)resenciar como los infii 
i neófitos que habitaban en los pueblos de Buepó-ano, Ca 
chá-huava, Cuntá-maná i Charás-manáabandonabancst 
poblaciones para retirarse á sus antiguas rancherías, m 
arriba de la desembocadura del Pachitea. En el pueblo 
Canchahuaya habían habitado junto con los Cunibosal] 
ñas familias de los antiguos Suchiches dcTarapoto, i temicfll 

i 

I 

I 



i 



- 75 - 

b estos algún asalto de los infieles, pidieron al padre Plaza 
Dc les sañalasc un sitio cerca de Saravacu para establecer 
1 él sus viviendas, pero que fuera un lugar enteramente sc- 
arado de los indios Panos. El Padre les señaló entonces 
1 terreno algo reducido, pero que estaba á cubierto fle las 
nndaciones, i á nicdia legua de Sarayacu i á otra media 
fua del Ucayatí, dándosele el nombre de Santa María de 
ílén al pueblo que se fundó en este sitio. Siguió sin aumen- 
rse su población, pues en 1850, apesar de haber trascurri- 
> treinta años dc su fundación, sus habitantes eran á cor- 
diferencia en número igual á los que habían venido de 
mchahuaya. En 1853 no tenían todavía iglesia, aunque 
kcir verdad, no hacía mucha falta, atendida la proximi- 
d de Sarayacu, ast que rarísimo era el que no oía misa los 
mingos i días de fiesta. Deseosos no obstante de tener 
fesia propia, suplicaron al P. Pallares, que entonces era 
«fceto, que se la construyera; i accediendo el Padre á la 
plica dc los neófitos, nombró al P. Calvo para que á falta 
arquitecto dirigiera las obras i trabajara con ellos; empe- 
ronse los trabajos que siguieron sin interrupción, logran- 
»cn poco tiempo dejar construida una iglesia mui linda, 
e si bien pequeña, era no obstante capaz para una pobla- 
>n tres veces mayor de lo que era Santa María de Belén. 

Como los Padres no podían abandonar su residencia de 
rayacu, no les era posible observar de cerca la conducta 
los Suchiches; dc lo que resultó que estos se entregaron á 
{excesos de la intemperancia i otros vicios, acarreándose- 
\ algunas enfermedades, que acabaron en poco tiempo ca- 
con la mitad de los hombres i algunas mujeres. Hablaba 
. día de esa mortandad el Prefecto P, Calvo con el Curaca 
tros de aquel pueblo, i les dijo: parece que ha caído la mal- 
rión del ciclo sobre vosotros; siete años hace no mas que 
:oi á vuestro lado i Belén no es ahora la mitad de cuando 
le; fuéles nombrando uno á uno los difuntos que había ha- 
lo desde su llegada, que igualaban casi en número á los 
e quedaban vivos; añadiéndoles, que él era de parecer que 
mdonasen un sitio q*ie tan mal les correspondía i se fue- 
I ñ vivir á Sarayacu, donde estarían mejor asistidos, á lo 
nos en cuanto á lo espiritual; pues ya sabían ellos que 
>ían muerto algunos sin confesión, por no haber avisado 
! tiempo :\ los Padres, como se les tenía encargado. Con- 

10 



- 70 - 

testáronle que consultarían con los del pueblo su propoa- 1 
ción. i pasarlos al<^unos días, se presentaron en Sarayacu 
formados en procesión llevando la imagen de la Virgen San- 
tísima, las campanas i demás cosas pertenecientes á laigl^ 
sia; señalóles entonces el P. Calvo el sitio llamado de laPae»; 
cha ó Paccha para que fabricaran allí sus casas, quedando 
de este modo deshabitado el pueblo de Belén. 

T'na de las idcíis más constante del V. Calvo, había sido 
ver si fiodía descubrir algún camino desde Sarayacu á Oco- 
p«i, por la cual se pudiesen dirigir los Padres misionero sin 
esponerse cada vez á los gravísimos peligros que ofrecíala 
navegación del Iluallaga, como repetidas veces hemos dicha 
Antiguamente se dirigían los Padres por el río Pachitea, pe- 
ro esa travesía desde largo tiempo se había abandonado, 
por creerse que los gastos que importaban los viajes eran 
mas crecidos fjue por el Huallagíi. Quiso desengañarse el P. 
Calvo, i habiendo formado un presupuesto aproximado de 
lo que por ambas travesías se podía gastar, se convenció de 
(|ue el viaje por el Pachitea probablemente sería tanto mA$ 
económico que por el Huallaga; i que aun cuando no fuera 
íisí, el corto aumento que debiera exigir, quedaría de snbraí- 
compensado con la mayor seguridad que navegando pore»-"i 
te río se obtendría. Para cerciorar más en sus cálculos, dfti 
terminó emprender un viaje de esploración por el Pachitea, 
sin detenerse ante el peligro de encontrar los antropófago! 
Caschibos; pues francamente prefería sufrir la muerte á ma-, 
nos de esos infieles, á perecer ahogado en los precipicios dd 
Huallaga. ' 

Al efecto, principió á hacer los acopios necesarios para 
la larga i costosa espedición que iba á emprender, ya quecS" 
taba resucito á buscar á todo trance el antiguo camino dd 
Alaira al Pozuzo, á la sazón completamente perdido en lai i 
es¡)csuras del bosque. Terminados todos los preparativos^; 
,sc puso en camino el día 7 de Junio de 1857, saliendo de Sa- 
rayacu cu compañía del P. Martínez, que como seguía enfer-- 
mo, trató de aprovechar esto ocasión para regresar al Colé* ! 
gio (le ( )copa. Ignorantes de los sitios que debían atravesar] 
i de las fuerzas de los Caschiljos que pudieren sorprenderles, 
admitió gustoso el P* Calvo el ofrecimiento que el goberna- 
dor de Sarayacu I). Josc Antonio Iriarte i dos compañeroli 
suyos les hicieron de acompañarle en su espedición; pues pro». 



- 77 — 

Tistos de armas de fuego como estos señores iban, les se- 
ria mni fácil defenderse en caso de alguna acometida. Afor- 
tnnadainente, empero, este caso no llegó, i las armas que He- 
raban para su defensa, debieron' emplearlas más (¡ue en la 
caza que con abundancia sin igual encontraron en su cami- 
no. Una pequeña escuadra compuesta de ocho canoas i una 
Innchíi, tripuladas por unos cincuenta hombres, formaba la 
cspedictón, habiendo creído necesario reunir esc número por 
«1 temor que inspiraban los Caschibos; aunque después de 
conocido el terreno, se vio que no eran necesario tantas pre- 
cauciones, pues otros viajes hizo el mismo padre Calvo por 
aquel río con solos catorce hombres, sin cspeí imcntar nin- 
gfin contratiempo. Durante la travesía todos los espedicio- 
narios ocupaban su embarcación al rayar el alba, navegan- 
ido hasta las diez, hora en que saltaban en tierra para pre- 
parar si almuerzo; siendo cosa de admirar, que solo en dos 
horas que se detenían, les sobraba tifmpo para buscarla 
comida, bien fuese por medio de la caza ó de la pesca i ade- 
rezarla después; pareciéndoles en cierto modo que andaban 
como los Israelitas por el desierto, cogiendo el maná que les 
Oovia del cielo; pues no podía compararse a otra cosa la su- 
ma facilidad con que se proporcionaban alimentos j)ara tan- 
ta gente, 

Diez i ocho días hacía 3'a que subían por el üca3'ali, cuan- 
do llegaron á la deembocadura del Pachitea; en este sitio 
lea salieron al encuentro los Cunibos; haciéndoles grandes 
demostraciones de afecto i amistad, i agasajándoles á su 
manera, les llenaron las canoas de plátanos, que es el ali- 
mento principal de aquellas gentes. Con estas provisiones 
mui útiles i necesarias para proseguir el viaje, entraron lle- 
nos de contento i alegría al dicho río; diez ó doce días iban 
ja navegando por este hermoso río sin haber visto todavía 
un .solo Caschibo, de modo que solo conocían ser habitado 
aquel país por los huellas que veín impresas en las playas. 
Un día empero, cuando estaban ocupados los viajeros en 
preparar la comida, oyeron gritos horribles que parecían sa- 
lir de entre los árboles de la orilla opuesta; sin detenerse más 
tiempo que el preciso para poner en salvo los efectos que te- 
lían en la pla3'a, se dirigieron hacia el sitio donde se oían 
as voces, aunque sin dejar nunca la margen del río en la que 
ataban; la espesura del bosque lea impedía distinguir ntn- 



- 78 - 

gúii ser huinrino, hasta que perdido algún tanto el temor, 
se dejaron ver euatro 6 cinco Caschibos. Como el P. Calvo i 
los que le acompañaban ignoraban el idioma de aquellos in- 
fieles, no pudieron hacer otra cosa que proponerles por me- 
dio de señas, la paz i amistad; comprendieron los Cíischibos 
lo que estas señales significaban, i manifsstaron aceptarla 
amistad que se les proponía. Para no asustarles si pasfilia 
toda la gente á la otra parte del río, dispuso el P. Calvo (^uc 
lo atravesara íinicamente una canoa con cinco hombres, em- 
pero los bravos Caschibos id ver que los de la esp>edición se , 
dirigían hacia ellos emprendieron la fuga internándose en el | 
bosque i cesando en su gritería. Fustrados con estos los de- 
seos del Calvo, ])rosigió este su marcha, más al poco rato 
volvieron á parecer los infieles, haciendo las mismas demos 
traciones de amistad que antes; pero como tampoco se pudo 
lograr de ellos otra cosa, á la tercera vez les dejaron con sus 
gritos i demostraciones, conociendo ser inútil toda tentati- 
va para entrar en relación con ellos; i prosiguiendo la nave* 
gación por el Pachitea, al cabo de otros diez 6 doce días 
llegaron felizmente al deseadla Mairo. 

Escaseaban ya á los es[x*dicionarios las provisiones de 
plátanos, harina de yuca i aguardiente, siéndoles por consi- 
guiente preciso no perder el tiempo; i así fué, que habiendo 
descansado no más que un día, dieron principio desde luego 
á las esploraciones necesarias para encontrar el antiguo ca' 
mino, que debía conducirles por tierra hasta el Pozuzo. La 
prodigiosa vegetación de aquellas montañas lo había obs- 
truido empero de tal suerte, que ni aún los indios ancianos 
que lo habían recorrido varias veces en compañía del P. Pla- 
za, pudieron conocer por donde pasaba. Errantes por aque- 
llos bosques en que solo se descubre la tierra que se pisa, se 
enredaron de tal manera, que después de ocho días emplea- 
dos en inútiles invertigaciones, tuvieron que desistir desús 
intentos i regresar al punto de donde habían salido, siguietu 
do las señales que habían puesto, para no estraviarse en la 
espesura del monte. Desconsolados al ver como se habían 
fustrado sus planes, volvieron á embarcarse, y como bajan- 
do por el río se adelanta el triple que cuando se navega con* 
tra corrieate, á los tres días se hallaban otra vez en el sitio 
donde á la ida les salierí)n al encuentro los Caschibos. Más 
animosos que entonces estos infieles, se presentaron nueva- i 



— 79 — 

nente á la pla^'a cuatro de ellos sin armas i á cuerpo descu- 
werto, i levantando la mano, mostraron una Conchita re- 
londa, en señal de paz. Por las señas que hicieron i por al- 
cana espresión que pudieron entender los compañeros del 
!. P. Calvo, comprendieron que los Caschihos decían, que si 
irometían no matarles, se harían amigos. Al oír esto, sal- 
aron en tierra los peones que iban en una canoa, i tras ellos 
I P. Calvo con toda la comitiva; i una vez en tierra, se abra- 
aron afectuosamente con los infieles, teniendo entonces oca- 
ión de conocer que no era tanta su fiereea como se pondc- 
aba. En efecto, el sólo nombre de Caschibo, cu^-a palabra 
ignifica, vampiro ó chupador de sangre, hacia estremecer á 
odos los infieles, i he aquí que entonces veían que con solo 
cercarac á ellos aquella pequeña comitiva, perdían el color 
temblaban de pies á cabeza. J*ara inspirarles confianza, 
anto el gobernador como el P. Calvo, les regalaron varias 
ngerías que ellos aprecian mucho, como anzuelos, agujas, 
ascabeles, chaquiras, cuchillos, etc., etc.; los peones les re- 
alaron sus pantalones viejos, siendo cosa de risa al poner- 
elos; pues como nunca habían usado otro vestido que el 
ue les dio la naturaleza, se creyeron que puestos los calzo- 
es se les habían de pegar al cuerpo; pero sucedió natural- 
lente, que poniéndose á andar, se les escurrieron hasta los 
iés, siendo preciso enseñarles el modo de atárselos con una 
aerda. 

Después de haberse detenido un poco con aquella gente, 
I P. Calvo 1 los que le acompañalxm prosiguieron su viaje; 
egando después de ocho días á Sarayacu, con el sentimien- 
de no haber podido realizar el objeto que se propu- 
¡eron. 



CAPÍTULO XVI 



Nuevos viajes del P, Calvo i éxito que tuvieron 

Poco sati.sfactoríos eran por cierto, los resultados de la 
HTÍmera espcílición del P. Calvo en busca del deseado cami- 
10 del Mairo al Pozuzo, pero como era tanta la utilidad 



VI I 

íjiic í]f .su lk•^cll^^¡:;■.;v:::: » se *Ic''Í:í se.^uir, así A los Misiona 
ros de < »0(>i»a corr. > :il scób:er::o ilc !a República, para poder 
eí!tab!c\.'erinr'sM».":l:::ente s^isoo mu ni naciones con el nucvode- 
prirtan:fiuoilcLnri:t'\ :r.c.l:r;r.:e la nave<raci6n al vapor por 
a'iiK'üíjs caurlal<»<o«: rf-js. :"i(;uc! ínñiiijrable Misionero, trató^ 
fie cmpreiiíler una <c:z\ii\l:^ cspe^iición para ver s¡ sería mal 
arortuiK'iJo (¿13^ c:i lu primera. Hizo con este fin los prepa- 
r.'.tiviiS inJis¡)cris:i':)les. : cr: Jo líe Mayo de 1S5S salió dcSa- 
n-3"a»ju en ompañía uvl !'. Martínez que se<^ía aún enfer- 
mo. L'i? ajclílonies \.;e c<:o viaje fueron niui parecidos á los 
<L-! ar.t'jri'ir i el línie. • rcsu'.ra'.lt^ que produjo, fue el desenga- 
fiarS'j e«»'ií!>'.etan:eri:e ei i*, mencionado déla posibilidad dr 
haÜar el ¡esea'Io dsrroiero, buscándolo desde el Mairo; i 
'r.:eíj'í:'.iu'.es solo !a esperar.z;i de enciintrarlos, si se hacía 
la esj«Ii:-:ivi«'ni ea seiuido iriverso. es decir, buscándolo desde 
el í'-zuz". Sin uesaninirirse. pues, ni desistir de sus provee- 
tos. a:j:>;ué había poden sos motivos para desesperar del 
éxito, t"i:n''í la vuelta para Saravncu á donde llegó el día 19 
de \::fi>io. 

Si crraves habían sido las diñcultades con que tropezó d 
Paire reicrido en sus dos espediciones por el río Mairo, no 
eran menores las que debían es{>erarse, en su peovcctadd 
viaje por el Pozuzo: era ante todo preciso surcar una veis 
más ¡as peíiíjiosísimas corrientes del Huallaga, cuando estar 
ba ya paríi íicabarse la estación del verano, único tiempo ca 
que como hemos dicho es dable navegar por aquel río; ipol 
í>ira parte, aun cuando se saliera de Sarayacu á mediadi 
de A;^osto. era casi imposible poder llegar al Pozuzoanl 
de fines de octubre, tiempo en que principia la estación 
las aguas, que en aquel país caen á torrentes i sin interni|h] 
ción por espacio de muchos días. Otros impedimentos 
rejjresentaban al mismo P. Calvo, que los ncontec¡mient< 
probaron no ser ima;Lrinarios; pero apesar de tantas razoi 
cafjaces de hacerle vacilar en ki realización de su empresa,^ 
no ípiisí; este Misionero retroceder de sus intentos, formal 
(]ii líi resolución de acometer á costa suya, todas las dificul 
tarjes que se le ]jresen taran. 

Sin niíis descanso íjue el de seis días después de su llcga^ 
«la del Mairo. síjHó por tercera vez de Saravacu dirivriénd( 
hacia el Iíual!a;ja en compañía del P. Martinez, que noha« 
Ijía curado aún de sus dolencias. Quisieron acompañarkl 



- 81 - 

Itámbién ocho indios de Sarayacti, cuya compañía le fué uti- 
tima durante todo su viaje, i habiendo llegado al pueblo 
Chasuta, pidió además al gobernador cuatro hombres 
Ícticos de los peligros del lluallaga, con cuya ayuda 11c- 
iron sin contratiempo al puerto de Tinceo-María. Sin per- 
la de tiempo se pusieron en marcha para la ciudad de 
íaánuco, á donde llegaron el cuatro de Octubre, habiendo 
irrido esta distancia parte á pié i parte á caballo. En 
[nánuco viéronse precisados á detenerse por espacio de diez 
is, que después les hicieron mucha falta, saliendo el cator- 
para cí Pozuzo* mientras el P. Míirtines se dirigía á Oco- 
para curarse de sus males. •A causa de algunas demoras 
fueron precisas para allegar provisiones en los pueblos 
Panáo, Chaclla i Muña, no pudo entrar el otro Padre en 
rPozuzo hasta el primero de noviembre; i aun que llevaba 
correspondiente caballería para atravesar la distancia 
le separaba de este río, fuéle preciso recorrerla á pié des- 
Mnña, por la falta absoluta de caminos, pues no merecía 
:c nombre, el que entonces no era mas que un continuo 
ñadero, por el que hubiera sido temeridad empeñarse 
pasar montado. Aquella primera tarde, después de su 
lida, fué tal el aguacero que les descargó, que por la noche 

Emían verse arrastrados por las aguas hasta las corrientes 
i Pozuzo. 
[• En la orilla izquierda de aquel río, que era la que seguía 
comitiva, no se encontraba más que una mala choza en 
ic habitaban dos familias poco numerosas, no teniendo 
■os recursos que unas pocas aragachas; mas abundantes 
►visiones hubieran podido encontrarse en la orilla opues- 
i;*pero la plata con que contaba el P. Misionero era mui 
:a, i habríale sido mui duro tener que pagar en la raonta- 
un peso por cada racimo de plátanos, i otro por cada 
•oba de maíz; así que limitóse á comprar lo estrictamente 
lario para su sustento i el de los que le acompañaban. 
^ Era aquella vez la primera que el Padre navegaba por el 
pzuzo, i no dejó de imponerle al ver los elevados cerros que 
Itbía atravesar, cubiertos de corpulentos árboles i de una 
ifaleza de bejucos i palos caidos que impedían dar un paso 
fenro. Nada empero de esto le detuvo, sino que al día si- 
lente, hizo que pasaran el río siete hombres de los de Sa- 
Ijracu que le acompañíiban, junto con otros cuatro de 



- 82 - 

Chaclla conocedores de aquellos cerros, que había pedido al 
Suhprefecto de Huánuco; quien no solo los concedió gasto- 
so, sino (|uc sin pedirle nada más le entregó cuarenta pesos 
para gastos de la expedición, conociendo las grandes venta- 
jas que de ella habían de resultar en beneficio de la Repúbli- 
ca, i en especial de aquel departamento. Estos once hom- 
bres decididos í\ llegar al Mairo, perdieron no obstante las 
esperanzas de conseguirlo, i cuando el P. los esperaba de re- 
greso á los seis ó siete días, tardaron diez i siete en verificar- 
lo, habiendo padecido los mayores trabajos, en contínnas 
vueltas i revueltas, sin haber podido conseguir el fin que se 
habían propuesto. Durante A prolongada ausencia el P. 
Calvo que había quedado en el Pozuzo, se hallaba domina- 
do de la tristeza, temiendo un fin desgraciado para sus com- 
pañeros. ¿(Jnicn sabe, pensaba, si se habrán metido en al- 
gún laberinto de donde no podrán salir? ¿Si habrán queri- 
do pasar algiui río i se los habrá llevado la corriente? ¿SS 
habrán sido devorados por los tigres? Lleno de melancolía 
i ocupado en estas tristes reflexiones, se hallaba casi sinci^ 
peranzas de (pie volviesen los ausentes, cuando de repente 
parecióle oir voces á la otra parte del río; lleno de alegría 
corrió á la orilla i tuvo la satisfacción de ver á sus compa- 
ñeros sanos i salvos; i aunque llenos de desaliento, porestar 
convencidos, sin ningún genero de duda, de no poder segtár 
adelante en su empresa, vii que no se presentaba medio de 
pasar hasta el Mairo. Sucedía esto en 18 de Noviembre^ 
época mui adelantada i en que los aguaceros eran espantosos 
no oiMiviniendo por consiguiente perder momentoalguno sia 
tomar una resolución definitiva de lo que en aquellas cir- 
cunstancias se debía practicar. Preguntó el Padre á los in^ 
dios, si ya que naila habían podido descubrir, habían oido& 
lo menos ruiiK> ile aguas hacia al.i>una parte, á lo que con-: 
testariMi quo sí, que desde un cerro muí elevado lo o^^eron; 
i parocióiuU^los quo no estaba mui lejos, subieron á un árbol|- 
desdo donde dosouhriorou grandes |>ampas á su izquierda, 
hacia doiulo oivian quo so dirigían las aguas. No quiso oir 
UKis ol Padro, pues o\mi osta relación tuvo lo bastante para: 
oonvon^xMSo ilo ipio ol runK>r do las aguas que oyeron losio^ 
dios, no yo\\u\ venir ilo vUra parte que del mismo Mairo. 

LKmumIo confianza con esto descubrimiento, solo tratí 
ya do pn^voulr la^ ^liliouliados que los indios le pudieran opél 

■i 



— 83 — 

Dcr; i al efecto, llamando aparte al que hacía de capataz, le 
dijo: supongo que vosotros descaréis volver á Sarayacu,¿no 
cí verdad?: claro está que sí, le contestó. Pues bien, ¿por 
dónde queréis pasar? replicó el Padre, ¿por el Huallaga, 6 
porel Maíro?: por el Mairo contestó; pues á pesar de que 
aquellos indios son una especie de anfibios, llegaron á conce- 
bir un gran temor á las furias del Huallaga, acostumbrados 
como estaban á la mansedumbre del Ucayali. El Padre que 
no deseaba sino obtener esta contestación, le dijo: prepa- 
raos pues esta tarde, porque mañana pasaremos el río. Pa- 
ra pasarlo empero, no tenían mas que una pequeña canoa 
con una ventana hacia popa, de media vara en cuadro; i es- 
taba tan desvencijada, que le era absolutamente necesaria 
ttna buena reparación; pero como no había allí instrumen- 
tos ni madera á propósito, limitáronse á deshacer un cajón 
para aprovechar una de su tablas, con los mismos delgados 
davos que contenía, sirviéndoles de brea, un pedazo de piel 
de vaca que por casualidad llevaban. Hechos los prepara- 
unos necesarios, al día siguiente, que era el 19 de Noviem- 
bre, pasaron al Pozuzo un poco mas abajo de su confluencia 
con el Huancabamba, i aunque la corriente era impetuosa, 
gracias á Dios, ningún percance sufrieron. Luego de pasado 
d río principiaron ya á subir por un cerro mui empinado, 
pero como después tuvieron que bajarlo para atravesar el 
arroyo llamado Sisu, en todo el día no recorrieron en línea 
recta mas distancias que la de un tiro de fusil. El día 20 
madnigaron,*i hecha candela para preparar el desayuno, 
pusieron á hervir un poco de maíz; eran entonces nueve per- 
Hmas las que formaban la comitiva; pues aunque en el Po- 
roso se les había juntado un indio que quiso seguirles para 
conocer la montaña, no cayendo el pobre en la cuenta de lo 
que iba á padecer en cambio, en el reconocimiento de que 
hace poco hemos hablado, huyeron dos sarayaquinos, que 
espantados de los padecimientos que habían sufrido, prefi- 
rieron bajar solos, esponiéndose á ser víctimas de los Cas- 

cfaibos 6 de los tigres, antes que deshacer el camino que ha- 
bían hecho. En su fuga se habían llevado una olla grande 
de hierro que tenían, no quedando á sus compañeros más 
que una, tan pequeña, en que solo cabía comida para tres 

personas, sirviéndose de ella los nueve que habían quedado, 
11 



- 84 - 

p;im hervir el maíz que era el único alimento que tenían, Ireí 
iK.'iM después (le haber salido del Poznzo. 

Coiiehu'do el ahiiuerzo, principiaron á subir un cerro lia- 
inaclo A/f>/K;cví/;cvi, en cu3'a cumbre se estiende una llanara 
eoino de Ires le;j;uas; recorriéronlas en día 21 que fué el día 
en cpie ni/ls eainino hicieron, llegando hasta las Pampas que 
h)s indios anteriormente habían divisido. Pernoctaron en 
la l,hnftnnn, puesto (pie en español significa sitio de la tris- 
lexa, cuyo nombre le pusieron los indios cuando en el reco- 
nocimiento, por h) mucho que en él sufrieron; i al día si- 
>¿tuente llegaron á lo mas alto del cerro, desde donde los in- 
dios habían oído el ruido de las aguas. Allí se confirmó d 
Padiv en su creencia» de que aquellas eran las del Mairo; i 
adchintando por la llanura, tomaron la dirección que pare- 
oiati llevar las dichas aguas, prosiguiendo su marcha hasta 
unas dos leguas del río, en cuyo punto por habérseles hecho 
ya uuii lardo debieron ^\\sar la noche, dejando para día si* 
guiotUc el \losoanso do la montaña i el paso del río. 

Oorna ol Mairo onoajvmado entre cerros, i como llovía 
sni v\ sa;\ las aguas llenaban ol cauce por completo. El día 
o\i que ol Padro i >us compañeros Ki pasaron, amenazaba ser 
nu\s uvio ol aiiuavvro; p.>r io cual se apresuraron á hacer 

íanohx^s do ho;^^* ^l^' P'^*-'^-^* par,i p.vler descansar siquiera 
poi la iuvho OvM\ Sv^siogo. Antes -de anochecer declaróse efic- 
\i\aí"OíKo la *.'u\;a i,in o.^p:/»sa, ."^^le p:>r momentos temian 
^i«\N;aí a;u^;:aav>s, sÍí:;:í * '..>^V'.o::.:.^ .ie" mismo modo el día si- 
cv»ío*.\;o V,as:a *;» ;,;;\lo. Sv.: ;>o.;or viAr iin oaso fuera del ran- 
oV.nV vv l\;.íiv 3^0 \oi,i as.i!:,\.*..^ :'^.^r !os ivínsamientos más 
V» s;os. ?\" \s ,u\;K%\; o* :",i*!:, /ir-u^v"* AM:nento que tenian, 
\C *"..;* V ;: * o » NI ; • . ^ ,; ■.: .' so o *". o .^ - * : r a * v,r. í *. . & i istan cía que les 
>\ .V ; . . i a; .; ; v -, '. »\ >" * r -.u ■ : . ^ ,\ ' \1 ,; . r,\ cae era el si ti o donde 
.\^ ' s^^, ' N *^N^ :: . ,:\c- ■ - " ' V'.r ~ira parte aunque 
V,- ^* \,/,' ,*, ,^ . .:, :<".;■'. . \-w v'<ta.-:-"> obstante no 
* ' \ xs,>^ .; .^ ;x.,. .,V>/^u:.i. Entretanto acia* 
V, . . v, . V . X . ' . 0. :-;. tf er.i todavía mui 

\ .V , > • ^ ' s . : . s ," : y .ir,i «e^rair el viaje 

, . . ':'.:-; iispaso que K 

, V. ..s. . ■ ' .i .lerecha. Vol 

V, . < ..>-. : --.aVIa -zn peñas 

- . . ^ ■ -- 'j:A>t:i '.a cumbr 
, ^ ^ . . - -• > ,¿i v^s*.\r i>or alli 






- 85 - 

motivo era de esas nuevas aflicciones, i no hubo más reme- 
dio que pasar la noche en el mismo sitio. Como en toda 
aquella noche no llovió, bajaron considerablemente las aguas; 
pero no obstantes eso, no era aán prudente aventurarse á 
navegarlo. El día 25 amaneció sereno, i después de haber 
preparado el almuerzo que era igual al de todos los días, se 
atrevieron á hacer la difícil prueba de atravesar el peñasco; 
il efecto entraron en el río i asiéndose de las raíces de los ar- 
bustos, que entre las grietas se descubrían, lo pasaron íeliz. 
nente. Tanto se había acostumbrado á vencerlos peligros, 
jne ja no reparaban en ellos; i mas consolados con este fe- 
h suceso, siguieron bajando por la corriente, cuando á poca 
iistancia vieron un rancho á la otra parte del río. De pron- 
to creyó el Padre que sería de infieles, pero los indios que le 
acompañaban más conocedores que él en esta materia, le 
Kgeron: no Padre, eso será que habrán pernoctado aquí los 
Jos compañeros que dias atrás no huyeron. Había colgado 
in el rancho un objeto negro i un lio de ropo, i uno de los in- 
lios dijo: aquello es mi ropa que los fugitivos se me llevaron. 
El bulto negro que de lejos habían distinguido eran dos mo- 
los ahumados, que los dos indios tuvieron la precaución de 
Jejar, por si acaso el Padre pasaba por allí; siete ú ocho* días 
hacía por lo menos, que los habrían muerto; i como es tan 
grande la humedad i el calor de la montaña, estaban tan 
llenos de gusanos que daba asco solo el mirarlos; no obstan- 
te, como era tan grande la necesidad que todos sentían, los 
indios que ya no son mui delicados en esta materia, se los 
comieron sin repugnancia; mientras que el Padre con una 
mala escopeta, que era el único instrumento de caza que le 
quedaba, después que los fugitivos se les habían llevado la 
ccrbetana i el veneno que tenían para la caza, tuvo la fortu- 
na de matar un paugil, que tendría carne como tres galli- 
nas; saciándose i recobrando sus estenuadas fuerzas con la 
carne de esta ave, que es mui sabrosa aunque dura. 

Dos días les faltaban aun para llegar á las Pampas, i co- 
mo ignoraban el sitio donde se encontraban i caminaban sin 
otra dirección que la del río solo, en la creencia de que fuese 
el Mairo, no estaban mui tranquilos sus ánimos. Llegó por 
ín el día 27 de, i como á las diez de la mañana observaron 
jue la quebrada iba ya ensanchándose; á medio día, desde un 
laro que formaba el río, descubrieron un inmenso horizon- 



:i"r^r. las Pampas que ya 
■5 =1 Paire su mirada há- 
£~ \-3.i habín subido el v& 
: •r.'z.xz.z j se diciparoa su 
f i =^i adelantada, no la 
--■ i:^ háoia el sendero 
Z'. í's 2> antes 'e ama- 
L* ;-« li^aas ant^ís de We- 
'. :* — ~: propios paracoDi- 
: ■ = - l.->s hiibía. coiitáron- 
-ir-í: rr&í pequeñas bal- 
■?5 '^rirí -e! rio no era posi- 
Sncrma este nucro aaxi- 
e 4e SI viaje con algutnj 
a^xino al de4 
á las trcsdeh- 




— 87 - 

T'a; i el 1' de Diciembre se pusieron otra vez en camino, ben- 
lücienfío al Señor que de tantos peligros les había librado. 
Mai crecido bajaba el Pachitea, i como no debían salir de la 
balsa ni aún para cocer los alimentos, pues habían hecho 
también provisión de leña, no se detenían hasta entrada la 
locbe, i así en solo cinco días llegaron al TJcayali, Descan- 
laron an día no más en las primeras casas de los Cuníbos, á 
os que el P. Calvo compró una grande i hermosa canaa; 
oerced á la cual, adelantando rápidamente en su camino, en 
itros cinco días con sus noches llegaron felizmente á Sara- 
acq. 

K hubiésemos tratado de referir minuciosamente todos 
[«acontecimientos, privasiones i molestias de este largo 
iaje nos hubiera sido preciso Henar muchas páginas. Con 
a que llevamos referido bastará para que el lector pueda 
mnarse una ¡dea del sinnúmero de dificultades que se opo- 
dan á la ardua empresa que llevó á cabo el P. Calvo. Sólo 
I idea de procurar la gloria de Dios i ki consideración de las 
Xllculables vcntíijes, que debí;in reportar bis misiones de 
1 todo el Perú, del descubrimiento que proyécta- 
la pudo animarles á arrostrar el peligro de tus ríos, la es- 
■osidad de los cerros, las mordeduras de los reptiles ve- 
losos i los asaltos de los tigres. Solo aquel pensamiento 
lltacía soportar con resignación el dolor que le causaban 
Vespinas que tenía clavadas en las manos i piéa, que le di- 
nttaban el andar, pues á veces le chorreaban sangre i se 
bimaban llegas molestas; las picaduras de los zancudas, 
pitos tábanos i otros insectos; los cambios de clima 
a Sufrir tan prontu los rayos de un sol abraza- 
ciM, 1,-1 iirunljre, la sed, en una palabra, 
ui: inia^iiiarae puedan. ElSeñorem- 
iMtí lUtwricordta, le libró de todos los peli- 
'-nVp«í|^fafñr tollas estas mortifícaciones. 



/^ 



- 88 - 



CAPÍTULO XVII 

I 

Abertura de una nueva comunicación 

entre el Mairo i el Pozuzo i fundación de Cajariya 

Los viajes de que hemos hablado en el capítulo anterior, 
no tenían otro objeto que estudiar tanto el curso de los ríoi 
Pachitea, Pozuzo i Mairo, como la configuración del tenc* 
no que separa estos dos últimos ríos, con el único fin de co- 
nocer si era posible ó no la abertura de un camino que kr 
pusiera en comunicación. Hemos visto como estas investí- 
;^aciones dieron felices resultados, poniendo de manifiéstela 
posibilidad de realizarse la empresa prospectada. Poco 4 
nada empero hubieran aprovechado las fatigas i trabajof 
que á este fin sufrió el P. Calvo en sus repetidos viajes de 
exploración, si no se hubiese emprendido la abertura dd 
camino prospectado, mientras se conservaba en la memoria 
f]*: todos el conocimiento de los terrenos que se debían atra- 
vesar. 

Con esta mira se dispuso el mismo R. P. á emprender 
un nuevo viaje al Mairo en 1859, tomando en su compañía 
á l'^s indios que eran ya prácticos del país por haberle acotn- 
¡iañado en sus viajes anteriores, agregando también á la co- 
mítiva algunos jóvenes; para que en el caso de perderse el 
nuevo camino que se iba á trazar, como desgraciadamente 
había sucedido con el que anteriormente se abrió, conserva- 
ran á lo menos una idea de los cerros i torrentes que debía! 
atravesarse. Dispuestas al efecto las cosas necesarias i cte 
gidos treinta hombres, de entre los muchos que se ofrecieron, 
salió de Sarayacu el P. Prefecto expresado á primeros de Ju 
nio. En la embocadura del Pachitea hizo provisión de plá 
tan^»s. como en los viajes anteriores, empezando luego á stl 
bir por la corriente de aquel río, en medio del contento i sa 
tisfacciún que manifestaban los indios en su semblante i ei 
sus chistosas espresiones. Una sorpresa les aguardaba ei 
a^iw-] >'.ú '. Ru efecto, desde 'My:ún tiempo atrás los Cnoi 
b s de Santa Rita, habían trabado amistad con los CascU 
bos de Semueya: i hacía pocos días que les habían visitad^ 



— 89 - 

participándoles que en breve subiría el Padre con mucha 
fente; que no le temiesen, porque ni el Padre ni sus peones 
es harían daño alguno; antes bien si se les mostraban ami- 
bos, les regalarían herramientas i otras cosas que necesi" 
aban. 

Alegres los Caschibos con estas noticias, desde aquel día 
usieron atalayas para estar en observación del momento 
a que pasara la comitiva, i así fué como al instante en que 
i divisaron, comenzó el centinela á dar voces i hacer señas 
ara que las canoas se acercaran al sitio donde él estaba. 
uego que el P. advirtió estas señales, mandó á los pope- 
)s que tomasen aquella dirección; más cuando hubieron lle- 
udo, apesar de que eran cinco los Caschibos allí reunidos, 
)lo uno que era bastante joven, se acercó; abrazáronle el 
adre i los sarayaquinos i le dieron herramientas, anzuelos, 
^ujas, cascabeles i chaquiras, lo que recibió con indecible 
>Qtento retirándose enseguida hacia el monte. Los neófi- 
>s entendieron bastante lo que el joven Caschibo les habló; 
!ies los infieles de aquella comarca, como más inmediatas 
! Ucayali, tienen en su dialecto muchas espresiones de la 
Dgua Pana. Cuando iban ya á despedirse, les pidió que se 
faardasen porque al instante regresaría; volvió en efecto 
poco rato con otro compañero, i habiendo también este 
cibido algunos regalos, se internaron ambos otra vez; de 
misma manera se presentaron otros hasta el número de 
xe, pero siempre de uno en uno acompañados del primero. 
os neófitos sarayaquinos se internaron también por el 
ente, i siguiendo una especie de camino que encontraron, 
cogieron algunos arcos, flechas i macanas, sin que los Cas- 
libos les hicieran ninguna oposición. Cuando los viajeros 
pusieron otra vez en camino, tres de aquellos infieles que 
)r allí habían quedado, les preguntaron cuando volverían 
pasar, i les encargaron que no se detuviesen en la quebra- 
i que encontrarían mas arriba, porque la habitaban hom- 
■es malos que les quitarían la vida; no sabemos si dieron es- 
aviso por caridad ó por el deseo de que otros no partici- 
iran de los regalos que ellos habían recibido. 

Despidiéronse por último i, hasta que pudieron tener á 
I cspedicionarios á la vista, permanecieron en gran númc- 
cn la playa pareciendo de lejos que habían salido tam- 
Sa las mojeres i niños, de los que antes ni uno había apa. 



- 91 - 

tancia por la altura i espesor de los árboles, no era posible 
ibrmar an camino recto; solo en años posteriores, habiendo 
el Gobierno hecho estudiar científicamente aquellos sitios 
por una comisión, de la que el P. Calvo formaba parte, se 
podo abrir un camino en regla, cuya estensión no pasaba de 
ntievc leguas, siendo así que el i>rimero que se construyó, 
del cual ahora estamos hablando, solo podía recorrerse en 
cinco días. Llegó por fin el P. Prefecto al Pozuzo, no sin 
haber padecido algunos trabajos, aunque en nada compara- 
bles á los del viaje anterior; un día no más descansó en este 
ponto, dirigiéndose en seguida hacia la ciudad de Huánuco. 
Entusiasmados los habitantes de esta ciudad con las noti- 
cias que se tenían de aquel Padre misionero, sintieron dis- 
pertárseles el deseo de nuevos descubrimientos, concibiendo 
d proyecto de buscar un camino hasta el Pachitea, sin nece- 
sidad de tocar en el Mairo ni en el Pozuzo; á este efecto en el 
año siguiente armaron dos espediciones que se dirigieron por 
distintos rumbos, pero ambas regresaron después de mil pe- 
nalidades, con el desengaño de ser imposible la realización 
del proyecto que meditaban. Desde Iluñnuco se dirigió el 
Padre al Cerro de Pasco, en cuya capital produjo su llegada 
el mismo movimiento que en Huánuco. El Sr. Prefecto i 
otras personas notables de la ciudad, determinaron armar 
también una pequeña espedición con el objeto de descubrir 
el río Palcazu, que es la continuación del Pachitea un poco 
mas arriba del puerto del Mairo, siendo el fin de este descu- 
brimiento poder tener la ciudad del Cerro, un puerto distin- 
to de Huánuco. Esta espedición, no obstante, no fué mas 
afortunada que las otras dos, pues los que la dirigían solo 
pudieron dar cuenta de haber llegado á un río que creían ser 
el Palcazu; aunque realmente no era así, pues el río que en- 
contraron era el Chuchurras, del que hablaremos después. 

Desde el Cerro, dirigióse el Padre á Ocopa, donde des- 
cansó algunos días, regresando después á las misiones; i co- 
mo entonces había en ellas bastante falta de sacerdotes, con- 
siguió le acampanaran los Padres Fr. Manuel Vargas i Fr. 
José M. Batellas. . Al llegar otra vez al Cerro, de vuelta de 
Ocopa, lo primero que le dijo el Sr. Prefecto, fué suplicarle 
que en el año próximo hiciera una nueva espedición, alo 
cual accedió el Padre, entregando dicho Prefecto al síndico 
3e las misiones D. Hilario Parra doscientos pesos, que se ha- 
12 



- 02 - 

bíaií rccojido para gastos de la misma. En esta ocasión se 
introdujo el Padre en el Pozuzo por un nuevo camino que 
se había hecho por el río Marcan, pero fué la única vez que 
pudo atravesarlo; porque debió abandonarse mui presto 
por los grandes derrumbes que continuamente ocurrían. 
Después de haber agasajado á los indios con algunos rega- 
los que bien se habían merecido, tuvo el Padre la satisfac-* 
ción de dejar terminado un espacioso camino, hasta la mi- 
tad de la distancia que separa el Pozuzo del Mairo, para cu- 
yos gastos le ausilió con cincuenta pesos el Prefecto del de- 
partamento, i tras una corta detención en el último de di- 
chos ríos, se embarcó de regreso al ücayali. 

La inauguración de este camino tan deseado, no era el 
único suceso importante que se realizó durante aquel año 
en las misiones; por aquel mismo tiempo se dio también 
principio á la fundación de un pueblo al cual se dio el nom- 
bre de Cayariya. Tiempo hacía que las misiones estaban co- 
mo estacionadas por falta de personal, i de recursos pecu- 
niarios; pero en 1859 con el aumento que había tenido la 
comunidad de Ocopa, pudieron salir algunos Padres á las 
misiones, reuniéndose cinco de ellos en el Ucavali. Ci)ntan- 
do con su a3'uda, propúsoles el Pradre Prefecto la fundación 
de un pueblo, con el objeto principal de impedir desde el mis- 
mo las incesantes correrías que hacen los infieles de aquellas 
comarcas á las otras tribus, que pueblan las márgenes del 
Ucayali i de los ríos que le son tributarios; i habiéndoles me- 
recido aprobación unánime su proyecto, ya no se trató de 
otra cosa que de buscar el local más apropósito para la fun* 
dación. El primero en que se pensó, fué uno de los que se 
encuentran á orillas del Tamaya ((¡uebrada de Maní), pues 
los Sacayas que habitaban por aquellos contorn-^s, eran de 
los que con mucha frecuencia, veían caer sus mujeres i niños 
en manos de los infieles; con el objeto de atender á su segu- 
ridad, habííi }'a ideado esta fundación en el año anterior el 
P. Prefecto; i' comunicando sus planes á los Cunibos que ha- 
bitaban en la desembocaduras del Pachitea, quienes se mos- 
traron dispuestos á acceder íi sus deseos, ofreciéndose ;'i vi- 
vir con los cristianos en un sitio que le indicaron, mui apro- 
pósito para sus fines. Para no perder pues la favorable 
ocasión que entonces se ofrecía, á su regreso del Mairo, di- 
cho P. no hizo más que descansar algunos días, saliendo lúe- 



— £)3 — 

cu íliricciíJii al Tiinin^-n ¡jaríi ¡nspcccioiiar ik'teiiii]nm(.'iite 
Acoiiipüñárunlc fii esta, cspcrliciún ¡ilfjr.nos Cu- 
13, i ilcsi)UL-s de tres días de subir por l-I río, le iniliearan, 
Í1CI sitio iipropósitu para fundar et puu1>lD, precisamente 
terreno (|ue estaba del todo inuutladn; isiuiraba el Padre 
e aquellos terrenos pudieriiniíuiiKlarse tan táeilmente i no 
4o menos de estrnñar, que eouoeíendo los Cuiiibos, sitios 
«aparentes á los que no tlegfiban los desbordes del rio, 
se los hubiesen manifestado; i sí, tan solamentt.- aquel 
í tan poco se prestaba, par.'i el cstableei miento de unn po- 
«iíin. Con esto sospechó qu,: los Cunib)s no tenían ver- 
iero Animo de haeerse cristianos, sino únieaniente de sa- 
lces las herramientas que pudiesen, por lo cual determinó 
r á Sarayacu, no haliiendo quedado mui satisfecho 
los resultados de su viaje. Al pasar por el sitio en que hoi 
¡4Cayariya, hospedó;íe en la choza de un Sehipibo llama- 
Santiago i le preguntó, si en la quebrada que allí desem. 
eaba, habitaban muchos Remos; t como contestase que sí, 
hfió el Padre A preguntarte si se encontrarían poraquellos 
rsdedarcs sitios convenientes para formar un pueblo, con 
terrenos necesarios para establecer buenas chácaras, A 
cual también le contestó afirmativamente; añadiendo que 
mismo tenía una, un poco apartada de allí, con su corres- 
mdiente casa para cuando se innundaban las riberas del 
lyali, i ofreciéndose á enseñársela al día siguiente si que- 
accmpañarlc. Aceptó el P. su invitación, i al día sif^uien- 
K embarcó navegando por la (¡uebrada hasta las cuatro 
la tarde, poco más ó menos, en que llegaron á la chíícara; 
^eññle el Sehipibo todo lo que tenía, i al día siguiente re- 
gieron los bosques que habianal rededor de la casa. Gus" 
mucho al Padre todo cuanto veía; i tomando de las he- 
aleatas que traía consigo algunas hachas, machetes, cu- 
¡o» i otros instrum^-ntos anílogos, los reg.iló al Sehipibo 
¿1 i sus parientes pudieran rozar una gran chácara 
plátanos i yaca, á ña de que no faltara este alí- 
JlV montltila.,á los fundadores de ln 
P. Prefecto á 

ecomiJiMim-u'iTii.'.ni d 

■tt« Ucl Ccrru !'■ ' ,1 , 1,1 ,i.,, ,i. ....iiiiMiKM" 

lU.KsOn II. ■ .!,!..■ ■■■!,, ,.,,, ¡ ,NTit„i, ,j>j ic 




- 94 - 

fué posible comenzíir por de pronto los trabajos de funda- 
ción de Cayari^'a, debiendo suspenderlos hasta su regreso 
del Palcazu. Cuando lo hubo verificado, pasó en seguida al 
sitio donde debía formarse la población; i viendo que aún no 
habían seml^rado la chácara, instó á los Schipibos que allí 
se encontraban á que la sembraran cuanto antes, encargán- 
doles al propio tiempo que pasados dos meses, ó dos lunas 
como dicen ellos, bajasen cuatro ó cinco hombres á buscarle 
á Sara yacu. Cumpliéronlo así puntualmente, i haciéndose 
el P. Calvo acompañar por otros diez hombres de Sarayacu, 
se puso en camino á mediados de Noviembre. Doce días em- 
plearon en la navegación, i luego de haber llegado, empe;sa- 
ron á construir una pwM|ueña casa, cu3^'ls paredes eran de ca- 
ña brava i el techo de hojas de palma, para habitación 
del Padre; i una vez concluíila, los sarayaquinos regre- 
saron á su pueblo, quedando el Padre con cuatro fami- 
lias cristianas que habían acudido para establecerse en 
la nueva población, además de veinte familias de Schipi- 
bos, mientras iban llegando poco á poco unas do?e fa- 
milias más, procedentes de Tierrablanca i Santa Catali- 
na. Aquel invierno, que entonces empezaba, fué mui lluvio- 
so, i los indios no pudieron formar sino unos pequeños ran- 
chos, donde poder albergarse i ponerse á cubierto de los 
aguaceros. Aproximábase entre tanto la cuaresma del año 
sesenta, i como los Padres recien venidos de Ocopa no se ha- 
llaban bien instruidos todavía en la lengua del país, el P. 
Prefecto Calvo tuvo que regresar á Sarayacu para hacer 
cumplir el precepto pascual á los fie!es allí reunidos, quedan- 
do en el nuevo pueblo durante su ausencia, el P. Buenaven- 
tura Comellas. A su regreso en 1860, trató de construir un 
convento formal, consiguiendo verificarlo con la ayuda de 
las 21 familias de Schipibos, de que ánicamente constaba el 
pueblo. Dándoles luego el término de un año para trabajar 
i mejorar sus chácaras, logróse también construir una her- 
mosa iglesia, que atendidas sus proporciones no tenía igual 
en aquel país, ni quizá en todo el departamento de Loreto. 
¡Lástima que estos dos edificios que tantos desvelos costa- 
roa á los Padres misioneros, en especial á los PP. Ignacio 
M. Sans i Vicente Calvo, tan frecuentemente en este i ante- 
rior capitulo mencionado, se hallen próximos á perderse i 
aún toda la población por los obstáculos que á lo menos in- 



— 95 - 

directamente han suscitado algunos Gobernadores, i por las 
otras causas, de que hicimos ya mención al hablar de la de- 
cadencia de las misiones. A más de los Schipibos, que como 
llevamos dicho abandonaron la población, gracias á las in- 
trigas de un viajero, perdiéronse también ciento sesenta Re- 
mos de ambos sexos (pie habían presentado al P. Fr. Ma- 
nuel Vargas, quediindosc muchos de ellos á vivir reunidos 
en el sitio llamado Pamaya. Como algunos comerciantes 
no cesaban de inspirar á los Schipibos máximas contra los 
Padres, i pedirles muchachos en cambio de hachas i mache- 
tes; estos infieles, perdido el poco respeto que les cjuedaba á 
los Misioneros, se juntaron en número superior á los Remos 
i les dieron varias acometidas, retiránilose Iíís ])ocos (jue pu- 
dieron escapar de sus manos al interior del Piyuya, sin que 
hasta ahora haN'a podido averiguarse su paradero. A cau- 
sa de estos percances, Cayariya, podemos decir que nació 
herida de muerte, i todo induce á temer que cuanto antes 
quedará enteramente destruida, fustrándose los planes que 
en su fundación los Padres se habían propuesto. 



CA TITULO xvni 

Molestias que sufrieron los Padres por parte del Gobernador. 
— Exploraeión del Paleazu, por el P. Calvo. 

Hemos señalado ya en otro parte, como uno de los obs- 
táculos que dificultan el progreso de las misiones de Ocopa, 
la conducta observada por algunas de las autoridades que 
el Gobierno de la RepTiblica envía á los países en que traba- 
jan los Misioneros. En efecto, para que estos puedan con- 
servar el ascendiente necesario sobre los neófitos, se requiere 
naturalmente, que sean respetados i tratados con la digni- 
dad que se merecen, por todos; pero principalmente por 
aquellos que ejercen autoridad ó cargo público. Más los Go- 
bernadores no siempre han sabido hacerlos así, sin tener en 
cuenta que desprestigiando la autoridad de los Religiosos, 
indirectamente labran la ruina de la suya. 

Hallábase en Sara3'acu por la cuaresma de 1860 el Pa- 
dre Fr. Manuel Bargas, natural de de Huanta, á quien co- 



— ge- 
nio más instruido cií \a lengua quichua, juzgó el P¿iclre Pre- 
fecto de las misiones como el más á propósito para encar- 
garle la predicación al pueblo en los Domingos. Hizo, i)ues, 
un día un sermón sobre el amor á Dios, i queriendo probar 
á sus oyentes que el verdadero amor consiste en cumplir los 
mandamientos, les dijo: que si observaban la Doctrina (jue 
los Padres les enseñaban, no viviríiui tan descuidados de su 
salvación; añadiéndoles que no siguieran los malos conse- 
jos que muchos de los blancos les daban, pues de lo contra- 
rio se apartaría el cumplimiento de sus deberes de cristiano, 
i si consejeros i aconsejados no se arrepentían, serían casti- 
gados con las penas del infierno. A esto se reduce en pocas 
])alalDras el sermón que les predicó, en el cual como á prime- 
ra vista se echa de ver, nada había que pudiera censurarse. 
El Gobernador, aquel Domingo no asistió á la misa, p?ro si 
su amign, la cual, al llegar á su casa le contó que el Padre 
predicador había dicho en su sermón, que los indios á nadie 
debían de obedecer sino á los padres, i que todos los blancos 
que iban al Ucayali eran unos demonios que irían á arder en 
los infiernos; de este modo tan indigno calumnió aciuella 
mujer al Misionero. El Gobernador que ya no era de los más 
adictos á los Padres, prorrumpió en voces descompasadas 
i amenazadoras que oían estos desde su convento, poco dis- 
tante de la casa que aquel habitaba. Enterado el Padre 
Calvo de lo que le pasaba, envió á dicho Gobernador un ofi- 
cio cuyo contenido era el sígnente: 

** He sabido que la mujer que tiene V. en su compañía le 
,, ha informado siniestramente de lo que ha predicado el Pa- 
„ dre Bargas i sin duda á consecuencia de estos informes, se 
,, han proferido amenazas, que nosotros mismo hemos oido, 
,, de quitarnos la vida de un pistoletazo. En su vista supli- 
,, co á V. se digne señalar un sitio, ya sea en su casa ó en 
,, nuestro convento, donde podamos tener una entrevista 
,, p:ir¿i aclarar la verdad del suceso; pues no m-' i)arece con- 
,, forme que las dos autoridades, eclesiástica i civil, estén de- 
,, sunidas, por ser cosa contraria al buen régimen i dirección 
„ de estos pueblos. Dios guarde, etc." 

Xo quiso el Goi)ernador constestar por escrito á esta co- 
municación, limitándose tan solo á devolver la carpeta al 
Padre, como prueba de haberla recibido, i á decirle por me- 
dio del portador que designaba la casa del Gobierno para 



cntrevistíi soiici tilda. Acudieron entonces á clin los tres 
¡idrcs ([lie so li.'dhdian en Saríiy;icii, ;'i sabor: el i'a<lrc I'rc- 
cto Calvo, ol I'. riarf»as i el I'. (íuiu, i i)ucstos en jireseneia 
el CioIxTnaddr, le prejí'intó el I'. Calvo ¿cuáles eran la» f|ue- 
ts que tenia contra ellos? Replicóle cstedicicndolc; (jne lia- 
ia MJado j^a veniente su honor, dando el títnlo b.'ijo de mu- 
er íl aquella señora que tenía en su eomi)añía; estaba ella 
«cscnte íí aquella eonlerencia i no pmliendo contenerse qui- 
so hablar, pero advirticndolo el P. (iniíi hizo iin ademán de 
imponerle silencio, con lo cual encolerizada se salió de la ha- 
tnción. El I'. Calvo contestó entonces al (lobernador que 
intes de enviarle el olieto había pensado mui bien lo qnc de- 
bí.! hacer, pero que como <■] no era adul.-tdor no sabía dar tí- 
tnlos fi quien no los tenía ni los nierceía, i aproposito de la 
Estión que se ha suscitado, añadía: quiero que sepa que 
lestoi enterailo de que apenas hacían cuatro horas que V, 
(íallcgitdo i este pueblo, i en ocasión en que estaba co- 
ndo líi pobre eena que con el servicio de mesa Ic'había- 
'ofrecido, dijo V. á los eireuntantes que los Padres éra- 
tlos encubridares del Gobernador anterior, cuyas picar- 
toctiUribamos. Al oir esto sobresaltóse ci Gobernador i 
jÍll.P. Prefecto: ¿quién se lo ha dicho ú V? no tenjjo ne- 
ifld si obligación de decírselo, le contestó. No puede ser 
)f|«e fulano, repuso el Gobernador, i electiva mente é! era; 
tno había pasado hora i media, que ya lo había hecho 
er en el cepo, ;>nliniidu In venj;nn/.n, con que se había cm- 
crachndti i desafiado ñ un forastero. 
líe todo se habló en m|U«IIo entrevista, menos del objeto 
!■ se linbíii t«niil<i; paK|Ue ncainrndn el (>(ibern;i- 
bi)ertc repetidd ü 1n e/iro Ici qoe sti cnncubina ha- 
" los Paáre^, dijo que »iflae hubicvii mcoiitrado 
""^'^W^I^Jto hubíern IctiiM lo ni Pnrlrc la 



\*-^i 



- 98 - 

Era en aquella sazón Prefecto del Departamento el coro- 
nel D. Javier Meza; este señor sin haber conocido ni tratado 
jamás al P. Vicente Calvo le escribió no obstante una carta 
mui atenta, i como estaba ya enterado de que todo lo que 
en Moyobamba se decía de los Padres era una pura calum- 
nia, le ofrecía en dicha carta toda su protección en favor de 
las misiones- Por desgracia, desempeñó poco tiempo su car- 
go, siendo de creer que á haber continuado por mas tiempo 
en él, no hubieran tenido eco las muchas calumnias con que 
aun después se procuró deshonrar á los Misioneros; pues co- 
mo ne le dominaba ninguna pasión contra ellos, debemos 
presumir que hubiera obrado siempre con rectitud i justicia. 
Este señor Prefecto, cuando nombró Gobernador de Sarava- 
cu á aquel de quien nos ocupamos, escribió al Padre una car- 
ta mui amistosa, induciéndole un oficio para el nuevo Go- 
bernador, de cuyo contenido le decía que se enterase antes 
de entregarlo. Decía la comunicación textualmente estas 
palabras. ''Doi á V. por única instrucción para su gobier- 
no, que en todo i por todo lo concerniente á él, consulte V. 
con el R. P. Frai Vicente Calvo, Prefecto de las misiones. — 
Dios guarde V. muchos años etc. etc." No debió parecerlc 
mui bien esta instrucción al Gobernador; porque al leerla, se 
sonrió con algún ademán de desprecio i ni uua sola vez cum- 
plió lo que en ella se le encargaba; antes al contrario, ha- 
biéndose visto con su antecesor, le preguntó si se aconsejaba 
de los Padres, i como le respondiese que sí i que le iba mui 
bien en ello, le replicó que él no quería hacerlo; pues no que- 
ría poner la espada debajo del manto de un fraile. Desde 
que fué depuesto de la Gobernación, scdeclaró irreconciliable 
enemigo de los Padre; estaba persuadido que su deposición 
había sido motivada por la carta que el P. Calvo envió al 
Sr. Prefecto, lo cual sin embargo era absolutamente falso; 
porque ni una letra escribió dicho Padre antes de su deposi- 
ción, ni en la carta que envió después hacía referencia á es- 
tos sucesos. Solo una casualidad hizo que en el mismo día 
en que ocurrieron, llegase á Sarayacu un comerciante de Ta- 
rapoto, el cual se enteró de lo sucedido, refiriéndolo después 
al Prefecto. ^ 

A raíz de estos sucesos emprendió el P. Calvo un nuevo \ 
viaje al Mairo para complacer al Sr, Prefecto del Cerro de j 
Pasco, quien le había suplicado que hiciese una expedición 



— 1)9 — 

al río Palcazu, hasta descubrir un rozo grande con una cruz 
colocada en él, junto á la orilla del río, como señnl del sitio 
hasta donde había llegado la primera cspedición enviada 
desde el cerro. Para su instrucción envióle dicho Sr. Prefec- 
to una reseña de esta esi)edición; recibida la cual i hechos los 
preparativos necesarios, salió de Sarayacu el dicho Padre el 
22 de mayo, llegando al Mairo el 23 de junio. Sin detenerse 
mas que un día proseguió su marcha en el Palcazu, i tres 
días después se halló frente á la desembocadura del río Chu- 
churras, que seguramente es el río que en la espedición cita- 
da se tomó equivocadamente por el Palcazu. Xo obstante 
de creerlo así, el P. continuó ¡)or el mismo río, ya que no es- 
taba bien cierto de cuaí de los dos era el que la espedición 
había recorrida; ya mui tarde de aquel mismo día vio otro 
río sin nombre, al cual apellidó San Vicente, por ser el de su 
santo Patrón; poco más ó menos llevaba este río el mismo 
caudal que e\ Palcazu, i como ambos corrían encajonados 
entre cerros, era mucha la rapidez de sus corrientes, siendo 
por otra parte mui poca el agua (pie llevaban para poder ser 
navegables, por lo cual trató de volverse atrás sin haber 
visto el rozo ni la cruz cpie ])ara señal se ha])ía plantado. 

En el puerto del Mairo habían quedado las canoas, i el 
Padre marchó con toda la gente al Pozuzo, desde donde es- 
cribió al Prefecto, que se hallaba en lluancabamba, dicién- 
dole que desistiera de su empeño, pues era inútil, toda vez 
que el Palcazu no llevaba suficiente caudal de aguas para la 
navegación del vapor, desde el puerto del Mairo arriba. 
Añadíale también que él se iba por Huánuco, i que en el Ce- 
jrro podrían hablar detenidamente sobre este asunto. Como 
medida de precaución tomó para acompañarle en el camino 
que debía recorer, cinco hombres Sarayatiuinos, dejando los 
demás en la colonia alemana, que allí cerca se ha estableci- 
do, donde se quedaron á trabíijar. X su llegada al Cerro 
avistóse con el Prefecto, quien le manifestó que se hallaba 
comprometido en la empresa de descubrir el camino del Pal- 
cazu, i que solo en él tenía sus esperanzas para conseguirlo. 
He mandado le dijo dos espediciones (|ue me han hecho gas- 
tar mucha plata, i tan confuso me hallo ahora como antes 
de enviarlas. En efecto, esta segunda espedición á que el 
Prefecto se refería, salió por el mes de mayo tomando parte 

en ella algunos habitantes del Cerro, acompañados de una 
13 



— KtO — 

partida de tropa. p.ira (lefenclersc de los infieles si se prcsen- 
tiihnii por aquellas partes, i de cicii indígenas cargueros! 
macheteros; pero el resultado üié volverse sin más ventHJaf 
que la primera espedición. 

Antes de salir del Cerro el P. Calvo le preguntó e! Pre- 
fecto qué era lo que necesitaba para el viaje; íi lo que conten 
f), que solo deseaba le acompañaran una 6 dos personas in- 
teligentes para <)ue le refiriesen lo que habían visto i obser- 
vado; pues siempre quedaría más instruido con lo que ver- 
'oalmente le refieran qne con todo lo que él pudiera c» 
munícaric por meilio de cartas. Ofrecióse entonces A fomuic 
parte de la espsdición un apreciable joven, llamado Don Pe- 
dro Domiiiguez, cuya compañía fué durante todo el viaje 
niui agradable al ]mdre, quien no quiso tomar á su servido 
los indios macheteros qne ci (íobernador le ofrecía por que 
tenía ni'm á su disposición los cinco sarayaquinos de que ht- 
mos hablado, con los cnales tenía bastante pa.ra atravesar 
tf ida la montaña; ctimo la experiencia le había ensenado que 
las espedicioues por aquellos países con poca gente, perod^ 
eidida, salen mejor i[nc con mucho barullo í comitiva, aii 
admitió solamente cuatro hombres para acompañar al se- 
ñor Uoniin^íLicz á su regreso riesde el Puerto del Mairo, d 
I'oEUzo i llunnL'abamba, Cuatro días empicaron hasta lle- 
gar á la hacienda del Chílachí, cuyo dueño era el Gobcrna- 
ilor de todo el valle de Huancabamba; puso este señor quin- 
ce hombres ñ disposición del Padre para cargar los víveres 
neccaarios, p:ro tuvo que despeitirlos á loa pocos días, poP" 
que léjoB de servirle de utilidad, mas bien le causaban estoní 
bo. A los dos días salieron de Chilachi i |tres días despuH 
llcgítron al Mirador, sitio qitesL" cni.'uentra en el clevadisit 
mo cerro llamado Yannchaga. Desde este puntocradedoO!' 
de debían observarse las pampas i Ii! dirección de )o<) i 
A la llegada de lii espedición á este sitio, se hallabac 
cíe una rlemtfoinmnielllti C|tie impedia ver objeto -4 "^ 
rortiin/i l.n .-itnirt*fi*rn TCflcsp^'V pn- cincí mÍTrn"" 
lo..pK 
■enbaii. 




- 101 - 

nateriítlmcntc sitio dotult; poiKT los pies, i entonces no ha- 
bla mas remedio que solt.-ir los íirbusLos i (Ujiírse litvíirdc 
hpendicnte hasta (jue se encontnilja terreno firme. Llcgn- 
ron por fin los cspetiieioníirios, con las manos i j)iós ensan- 
gmita(1.fS, hasta el Chiichurras, que tiene en íuinel cerro su 
manantial, i después (le andar tres días mas, atravesaron 
otro río afluente de aqnel al cual tributa bastante agua. Co- 
mo el caudal (|ue llevaba ernstiHcion te para sostener una balsa 
¡por otra parte todos estaban cansados de andar por aque- 

Íllos matorrales, mandó el 1'. Calvo íí ios Sarayaquinos que 
cortasen unos excelentes ])aloa de árboles t}ue allí había, i 
construyeron una |)e(|ueñ.'t embarcación, en la cnal entraron 
para continuar su viaje al día si;^uiente por la mañana. Ke- 
[ pnesto (le las pasadas fatigas bajaban contentos la eorrien- 
^ tedel río, aunque iban con la incertidumbre de que río era 
i aqnel; en esta ignorancia i sin advertir el riesgo en que se 
i ponían, metiéronse en una corriente tan furiosa, que pronto 
^' lehallaron sin fucrzos para atraer la balsa A la orilla, cuan- 
I do de repente notaron que iban á precipitarse contra un 
- enorme peñasco. Advertido el peligro por el Padre, gritó 
con todas sus fuerzas: ¡Sarayaquinos á los botadores!; cum- 
plieron estos con su deber, pero la fuerza de las aguas era 
irresistible i el naufragio parecía inevitable. Estaba el I'a- 
ánren piC íí la puerta del i:amarote, miranflo íi amibos \aúos 
ver si se descubría algúti sitio hacia el cual pudiera di- 
irse á nado, cuando advirtió que una rarna que la Üivi- 
iTÍdencia había dirigido por aquella parte, se enredó 
.camarote de la balsa, i haciéndoleduruna media vucl- 
izó fuera de la corriente, quedando con este incspe- 
EKWxiiio libres del peligro. La rama estropeó la mano 
Padre tenía puesta sobre el camarote, pero aunque le 
bustiinte sangi-e, no le parecía sentir ningún dolor, ya 
qoella pequeñ'i herida habían escapado de una 
J«8 sirvió de lección para hacerlos aii- 
numern (¡ue cuando oían 



■MI^HI 


SBHHWW^ 


TípWfl -nlrfihftT 


t'ii tierra que- ^^ 


raifeitíSi 


KS^r;;" 




i. nilt'iitrrislus ^1 




■ mbi'. - 

■ 




!■' lubinii lie- ^H 



- 102 - 

de líi orilla, i como las vio D. IVilro Doniinguez dijo: hasta; 
a(|uí llegó nuestra lustrada espedición. ¿Cómo, dijoenton-^ 
CCS el Padre Calvo, no Uc^^aron pues hasta el Palcazu? Pof-j 
que debe estar muí lejos todavía, replicó el señor Domingucí;! 
antes de niediíi hora estaremos, repuso el padre. En esttj 
conversación estaban todavía, cuando uno de los saraqun 
nos dice: I\'idre, hé aquí el Palcazu; ¡ efectivamente, no dis- 
taba de allí más que unas cinco cuadras. Aunque esto á to* 
dos llenó de alcarria, el señor Dom¡n.íj:uez esperimentabacicf- 
til contusión. ;Ks pcisible, decía, (pie se haya hecho unaes'J 
pedición tan ruidí)sa con el lin de lle^jaral Palcazu i que, des' 
pues de haber vi.sto sus airuas tan de cerca, nos volviéramos ■ 
sin habjr podido dar razMi de nuestro cometido? Pero no 
i\\6 mía la cul|):i; no mj faltó valor como no me falta ahora. 
I'^ntrailos ya en el Palcazu, como el p.'idre era conocedor 
de aquel río hasta el puerto, se disipó en el ánimo de todos 
la ansiedad natural (pie antes esperimentaban, mayormente 
desde el riest^o tan inminente que habían corrido de perder 
la vida; no obstant .», ya que no todos, algunos al menos de 
los que formaban parte de la comitiva, no dejaron de espcri* 
mentar un ])e(pieño susto aquel día. Fué el caso que como 
entre diez i once de la mañana llegaron á un sitio en que cl 
río forma una ]^c(]ucña cascada; cre^-endo que había caudal 
suficiente para deslizarse la balsa, no habían tomado ningu- 
na precaución, i^ero sucedió lo contrario quedándose vara- 
dos en medio del río. No es para descrito el temor que se 
íipoderó de los indios del Cerro, al ver que la balsa no podía 
seguir adelante; perdieron el color, creyéndose condenados j 
tener (pie esperar la muerte en medio de aquellas aguas. Sil 
embargo no corrían ningún ])eligro, porque solo había aguí 
hasta la rodilla; pero con todo, no había palabras bastante 
¡)ara animarles i hacerles salir de la balsa, como era indis 
jiensable hacerlo ])ara sacarla á flote, hasta que para darle 
c¡emi)lo el padre saltó el primero al río i tras él'lo hizo el se 
ñor Domingucz; á los sarayaquinos no hubo necesidad d 
animarles, pues no tenían ningún temor, riéndose fi carcaja 
das cuando veían los visagos de los otros indios. Al fin 
cuando todos estuvieron en el agua, levantaron la balsa po 
medio de prdancas i sin dificultad la hicieron mover. Si 
otro novedad, continuaron bajando por el río hasta "■ 
al puerto al día siguiente por la tarde *"' 



— 103 — 

or espacio (le líos días durante los que el padre ¡ el señor 
^otniíiguez levantando un plano de los sitios cpie habían re- 
orrido, i enviaron al Prefecto del Departamento un parte, 
ue esta vez pudo ser inAs satisfactorio que el de la otra es- 
icdición, despidiéndose luego el P. Calvo para el Uca3'ali i 
1 señor Dominguez para el Cerro. 



CAPÍTrLO XIX 

desgmcm que espcrimcntnron hrs misiones, i muerte de 
^ varios P¿i(Jrcs. 

Mientras tenían lugar los sucesos que acabamos de refe- 
rirjas misiones del Ucayali esperimcntaban un terrible eon- 
■traticmpo. Bajaba el P. Cíilvo ])or el Pacliitea satisfecho 
del buen resultado de su compromiso con el Prefecto del Ce- 
rro, é iba pensando ya en otro viaje que debía hacer el si- 
guiente año para ir al capítulo de ()coí)a; entró en el Ucaya- 
li con la satisfacción (|ue es[)crimcnta el que ha reportado 
victoria de una empresa mui difícil, cuando bien pronto su 
alegría debía trocarse en inconsolable aflicción. Al pasar 
por delante de las primeras casas de infieles Schipibos, que 
iiabitaban á la orilla del lío, hizo dirigir hacia ellas la canoa 
ino dejó de sorprenderle el profundo silencio que en todas 
partes reinaba; entró en una de aquellas chozas i su sorpre- 
sa creció de punto al observar que había cinco sepulturas 
recientes. No tuvo empero que discurrir mucho para averi- 
guar lo que aquello significaba. Uno de sus peones se había 
sentido atacado de las viruelas en el Pozuzo; i retirándose 
alMairo se hizo conducir por otros dos peones hasta el Uca- 
yali. Esta enfermedad de las viruelas es la mAs temida de 
los indios; porque dicen que para todas las enfermedades tie- 
nen remedio en el monte, menos para esta. Los dos indios 
]ne conducían & aquel desgraciado, temerosos del contagio, 
ll llegar cerca del Ucayali construyeron una pe(|ueña balsa i 
jpitrando en ella dejaron al paciente ya medio moribundo, 

k,.eanoai á merced de las aguas. Al pasar por delante de 
Schipibos, viendo estos que nadie la conducía 

irt lios hombres con otra canoa 



— 104 — 

A recojcrla; pero viendo dentro un enfermo en tan mal esta- 
do, lo llevaron con su misma canoa hacia á su casa; pidió- 
les el paciente que le diesen de beber, por que la sed le abra- 
>:aba, encaramándoles el mismo que se lo diesen desde lejos pa- 
ra no inficionarse; hiciéronlo A así los Schipibos i, dando un 
empuge á la canoa, volvió el moribundo á seguir á merced 
de la corriente, sin que nada se supiera de él. Bastó este f>e- 
quefio contacto que tuvieron con el enfermo, para que se 
contagiase todíi aquella gente; i aún que varios de ellos se 
dispersaron, todos perecieron. Los dos indios que le habían 
abandonado, no tardaron en recibir el castigo de su poca 
caridad; porque el uno murió en breves días en el monte sin 
auxilio alguno i el otro se sintió atacado del mal, i aún que 
no murió, comunicó sin emb¿irgo el contagio á su mujer qne 
falleció en pocos días. Enfermaron luego dos jóvenes neófi- 
tos, que también murieron; siendo estos únicas víctimas que 
en aquel sitio causó la enfermedad, evitando sin duda que 
hiciera mayores estragos el grandísimo temor que le tienen 
los indios; pues en el acto en que se declaró Sarayacu quedó 
desierto, permaneciendo únicamente los Padres que estaban 
también enfermos, un hombre de cerca de setenta años i dos 
mujeres f|ue habían pasado ya las viruelas en Tarapoto. 

Afligido en estremo, bajaba el P. referido por el Ucayali, 
i aumentaba su tristeza la carencia obsoluta de noticias res- 
pecto lo que pasaba en Sarayacu; pues que ninguna de las 
personas que hubieran podido informarle de lo que ocurría 
•quería hablar con él ni ¡e permitían entrar en sus casas, ni 
aún socorrerle en lo que él i sus compañeros necesitaban. 
La aflicción se le acrecentaba conforme se acercaba á Sara- 
yacu; aquellas playas que en el verano estaban cubiertas de 
ranchos, i pobladas tanto de cristianos como de infieles, es- 
taban convertidas en un desierto, i por todas partes reinaba 
un profundo silencio. Al llegar al puerto de Sarayacu pare- 
cióle entraren un cementerio, nada se oía, i no se veía perso- 
na alguna; hasta los perros i las gallinas habían emigrado 
con sus dueños, i cu el pueblo había crecido la yerba lo mismo 
que en un prado. El P. dirigióse en seguida al convento; i 
al abrir la puerta, lo primero que se le presentó á la vista fue- 
ron dos espectros; el P. Bruno Guiu i Fr. Enrique Portóles 
representaban la misma muerte; al verle el P. Guiu le abra- 
zo dicicndolc, gracias á Dios ya muero contento. El P. Bar* 



- ior> - 

lesera el único que les asistía, pero con suma dificultad, 
}mt8 también el estaba enfermo, el pobre se levantaba de la 
tama para darles alp^iin alimento, i lue«^o volvía á acostar- 
No adolecía de la misma enfermedad que los otros, sino 
tenía otros achaques causados por la asistencia á los 
os, i la aflicción de que estaba poseído. Contribuía á 
[sarlesá todos mayores angustias, la proloni^ada ausen- 
del P. Calvo, i el ver que se les hal)ían acabado ya los 
fimentos; i que no no tenían medicinas ni mélico alguno 
les asistiera. 

Bl dicho P. Calvo había llegado de sn viaje sano i robus- 
I, pero al contemplar aquel cuadro tan desconsolador, sin 
ranzas de remediar, á lo menos por de pronto, tan gra- 
nccesidades, le entró una especie de desaliento que poco 
poco le fué quitando las fucr;!as. Los indios que le acom- 
laron en el viaje, como vieron á los padres enfermos i el 
íblo abandonado, se marcharon en busca de sus familias. 
lo un sueco que recorría el Ucayali dedicándose al comer- 
I, pado suministrarles algún pequeño auxilio, entregando- 
cinco gallinas que pudo recojer por aquellos alrededores; 
indísima fué la utilidad que este socorro les proporcionó, 
jicro era necesario economizarlas, porque ignoraban cuando 
ki vendría otro refrigerio, i así solo mataban una cada dos 
is para cuatro enfermos* Había también dos muchachi- 
infieles que se quedaron al servicio de los Padres, pero 
les servían para otra cosa que para traerles el agua i le- 
pne necesitaban. En esto el P. Calvo se iba poniendo 
>r, entrándole una inapetencia tan grande que apenas llc- 
iba á dos onzas el alimento que tomaba; así fue (pie en po- 
días su cuerpo parecía un esqueleto. Hntre tanto los 
lyaquinos seguían en la emigración i solo de vez en cuan- 
parecía alguno trayendo ñ los Padres algún pájaro del 
lonte ó algún pescado del Uca\*ali. Serían ya los últimos 
Noviembre del citado año 1860 cuando se presentó un in- 
que algún tiempo atrás se había hospedado en el con- 
junto, i al contemplar aquel triste espectáculo que se o f re- 
basa vista, se fué al Ucayali, regresando á los pocos días 
feon veinticinco pollos i gallinas para los Padres enfermos. 
Bracias á este alivio, i A que algunos SaraN'aquinos empeza- 
ban á regresar á sus casas, mejoró algún tanto la situación, 
•onque en nada cedía la enfermedad, sino que al contrario 



- 100 - 

los Padres iban empeorando cada día. Fr. Enrique Portó- 
les fue el primero que falleció, entregando su alma al Cria- 
dor el día 2G de Enero de 1861. 

El P. Calvo había perdido el conocimiento en el estado 
de debilidad en que se encuentraba pero tuvo á lo menos la 
fortuna de recobrar la apetencia, con lo que se le restable- 
cieron al^un tanto las fuerzas. El P. Guiu, debilitándose 
mas i mas, murió á primero de marzo, pasando a recibir cl 
premio de los sacrificios heroicos a que le había llevado so 
ardiente celo para la gloria de Dios i la salvación de las al- 
mas. Esta nueva desgracia hizo recaer al P. Calvo, que que- 
dó sumido en una gran postración. Dióle luego una especie 
de delirio no pudiéndosele sujetar á que guardara cama; el 
P. Bargas buscó cuatro hombres de mucha fuerza para que 
le sujetasen, pero aunque él había perdido sus carnes jugaba, 
con ellos como si fueran chiquillos; rendidos de fatiga tuvie- 
ron que relevarlos con otros cuatro al cabo de una hora, i L 
estos sucesivamente durante diez horas seguidas, hasta que 
pasado este furioso ataque quedó el Padre aletargado por 
espacio de ocho horas. El Gobernador que era hombre de 
mucha fuerza i uno de los primeros que le habían sujetado» 
le decía después que no ])odía comprender como era posible, 
que un hombre estenuado por la enfermedad hubiese podida 
rendir tan completamente las fuerza de mñs de treinta hom- 
brea ágiles i robustos. Con este ataque llegó el P. Calvo á. 
los fdtimos trances de la vida, en términos que el P. Bargas 
creyó conveniente administrarle los Santos Sacramentos; í 
cumplida esta obligación de cristiano, creyendo inmineiítc 
la itiuerte del enfermo, envió un propio á Ca\'ariya llaman- 
do al P. Buenaventuríi Conidias, que como más antiguo de- 
bía hacerse cargo de la Prefectura de las misiones. A los 
veinte días poco mas ó menos llegó este Padre á Sara\'aciu 
encontrando al P. Calvo un tanto mejorado, aunque pos- 
trado todavía en la hamaca. 

Durante aquella Cuaresma el P. Bargas sola había po- 
dido confesar en Sarayacj, quedando los neófitos de los de- 
más pueblos sin haber podido cumplir el precepto pasciuil- 
El Padre Comellas acababa también de sufrir la misma en- 
fermedad que los Padres be Sarayacu, de la cual no estabn 
aún completamente restablecido. Viendo este padre queel 
Padre Calvo seguía mejor, trató de ir á los pueblos comar^ 



- 107 - 

canos para hacer cumplir ¿i sus habitantes con el precepto 
déla Iglesia; i. aun el Padre Calvo no quería permitírselo de 
ninguna manera, viéndole tan falto de fuerzas todavía, al 
fin acceiliendo á sus reiteradas instancias se lo permitió. Sa- 
lió, pues, para Santa Catalina, i queriendo principiar desde 
Yanayaqu pasó antes por este pueblo, pero le sucedió que al 
día siguiente antes de dar principio á las confesiones esperi- 
mentó una grave recaída en sus dolencias, siendo jjreciso 
trasladarlo en una hamaca á Santa Catalina; allí lo coloca- 
ron en una canoa conduciéndole á Sarayacu, donde llegó sin 
esperanza de vida. Viéndole en este estado se le administra- 
ron los Santos Sacramentos, muriendo á los cinco días de su 
regreso de Yanayacu, víctima también de su ardiente cari- 
dad. 

Fatal por todos conceptos había sido, pues, el año 61 pa- 
ra las misiones; tres de sus individuos habían muerto i el 
Padre Calvo, convaleciente apenas de su gravísima enferme- 
dad, tenía que dejarles para ir á Ocopa á tomar j)arte en el 
capítulo i restablecer en aquel colegio sus perdidas fuerzas. 
Solo quedaban, pues, el P. Bargas, que seguía achacoso, i el 
Padre Batellas, que era el único que había quedado sano; 
pero que se hallaba falto de líi experiencia que se necesita 
para la dirección de las conversiones de infieles. RI P. Calvo 
seguía mejorando lentamente, pero le quedó tal flojedad en 
los nervios, que le era casi imposible sostenerse en pié; no 
obstante, algo mas aliviado, á fines de mayo emprendió su 
viaje para Ocopo, aunque con pocas esperanzas de llegar 
allí. Entró en el Ucayali i con los nuevos aires que respira- 
ba iba también experimentando mas alivio, confórmese 
apartaba de los ardientes calores de la montaña, i se acer- 
caba á la fresca atmósfera del Mairo. Mucho le hi;jo sufrir 
la debilidad que experimentaba todavía, en el camino que 
debía recorrer para llegar del Mairo á Pozuzo. Llegado 
aquí descansó cinco ó seis días, i estaba 3'a preparándose 
para seguir hasta Ocopa, cuando una tarde mientras se ha- 
llaba en conversación con el señor cura de la colonia alema- 
na, el Gobernador Artola del Pozuzo i otros caballeros que 
allí se encontraban, el Gobernador (|ue entendía algo en me- 
dicina notó cierto visaje extraña en el rostro del Padre, i 
gritando dijo: que le sostuviesen, porque iba á caerse por 

detrás; efectivamente era así, pero uno de los señores que es- 
14 



- 108 - 

taban (íresentes acudió tan tiempo que pudo impedir el gol- 
pe que hubiera dado de cabeza contra el suelo. Este ataque 
fué de igual naturaleza al que el mismo Padre había tenido 
en Sarayacu, aunque mas ligero, pues las convulsiones no 
pasaron esta vez de una hora i el letargo duró como unas 
cinco. Quedó sin embargo en estado de no poder continuar 
su viaje, escri43Íéndolo así á Ocapa, mientras hacía lo mismo 
el Gobernador; pero como las cartas se retardaron mucho, 
no llegaron á tiempo i los Padres reunidos pasaron á cele- 
brar capítulo. El R. P. Juan Cuesta fué elegido Guardián, i 
como no se habían recibido las cartas de Sarayacu en que se 
participaban las desgracias ocurridas, se procedió también á 
la elección de Prefecto de misiones, quedando reelegido el P. 
Vicente Calvo. 

Entretanto restablecióse este de sus dolencias i salió pa- 
ra Huánuco, llegando sin novedad aunque mui débil; de allí 
prosiguió para el Cerro, pero el tener que pasar por entre 
los minerales i la sutileza del aire que allí reina, le causó tal 
impresión, que respiraba con dificultad i apenas podía dar 
algunos pasos; el frío le consumía tanto más, cuanto ya no 
estaba acostumbrado á sentirlo después de taijtos años pa- 
sados en los ardores del Ucaj-ali. Al pasar porTama encon- 
tróse con el M. R. Padre Comisario general que regresaba á 
Lima después de celebrado el capítulo deOcopa, i aprovechó 
esta circunstancia el P. Calvo para hacerle allí mismo la re- 
nuncia verbal de la Prefectura de misiones; pero el P. Comi- 
sario le contestó que la presentase al Directario de Ocopa, 
como así lo hizo á su llegada al Colegio, mas lo§ Padres no 
se la admitieron. 



CAPÍTULO XX 



Trnslnción de los Padres Misioneros á Cavnrivn. 

— Nuevas molestias que sufrieron. 

Cuando las misiones de Sarayacu necesitaban de la pro- 
tección de todos, para rehacerse del terrible golpe que ha- 
bían sufrido, nuevas contrariedades se le presentaron, que 



- 109 - 

más fie una vez hicieron llegar {[ los misioneros cuasi al es- 
trenio cíe abandonarlas. Por do prqnto el IVidre Prefecto, 
Vicente Calvo, no podía, volver en ellns, ])ues la larji^a i pe- 
nosa enfermedad que había sufrido, le exipa imperiosamen- 
te el descanso i unos cuidados que no era dable encontrar en 
aquellas desiertas rc<j:iones, i por otra parte era indispensa- 
ble reemplazar cuanto antes con nuevos Padres las bajas 
que había causado la gloriosa muerte de los Padres Guiui 
Cornelias. 

En este estado se ofreciero á partir para las misiones los 
Padres Fr. Lucas Martorell i Fr. Ignacio María Sans, dos 
sacerdotes á cual m¿ís dignos i capaces para desempeiiar el 
cargo que iba á confiárseles. Especialmente el P. Martorell 
estaba adornado de las mas bellas cualidades de virtud i 
concia, i así fué que P. Calvo no vaciló en nombrarle desde 
Inego Vice-prefecto, dándole todas las facultades (pie cl te- 
nía para el régimen de las conversiones. Partieron de Oco- 
pa ambos Padres á últimos de Agosto de 18G1 i llegados fe- 
lizmente el primero á Sara^'acu, i el segundo á Cayariya die- 
ron principio al ejercicio de su ministerio, instruyendo á sus 
feligreses con tal perfección como nuncU lo habían estado. 
Los jóvenes de ambos sexos i aiin algunos de mayor edad 
no solo aprendieron las oraciones más comunes i las respues- 
tas del Catecismo, sino que aprendieron también varios him- 
nos castellanos que cantaban en la hora del rosario i trisa- 
gio i durante la misa de los domingos. Abrieron también 
nuevamente la escuela de primeras letras con gran aprove- 
chamiento de los niños, dirigiéndola hasta que debieron en- 
tregarla al preceptor nombrado i pagado por el Gobierno. 
Todo parecía augurarles un risueño porvenir, cuando nue- 
vos disgustos vinieron á. entorpecerles su marcha, aunque 
no por culpa de las autoridades, pues los dos Gobernadores 
que hubo en aquella época corrieron en buena armonía con 
los Padres. La causa de estas molestias fué la siguiente: 

El Prefecto de Mollobamba había encargado la forma 
cíón del censo de la provincia á un hüngaro nuii instruido 
que residía allí: cuando este llegó con su comisión á Saraya- 
se hospedó en el convento como sitioelmas decente de la po- 
blación, recibiéndole los Píidrcs con mucho cariño i sirvién- 
dole con mui buena voluntad con lo poco que allí tenían. 
Agradeció mucho el cpmisionodo estos obsequios i manifes- 



- lio - 

tó c'il Padre superior el deseo de que le acoinpaiíase hastai 
dejarlo fuera de los límites de las misiones. Condescendió di 
Padre, creyendo prestar un obsequio á la República, con 
acompañar á un delegado del (íobierno. Salieron en con8& 
cuencia los dos de Sarayacu acompañados del Gobernaílor: 
del distrito, i tueron juntos hasta el sitio llamado Pucacura. 
Dísde (|ue se des|)()l)l6 Saravcacu (x causa de las viruelas, se^ 
habían reunido en ac|uel punto una gran porción de saraya* 
quinos, viviendo cuasi como inñeles en unas chozas dehojasJ 
de caña brava, (jue con suma facilidad construían: un co- 
merciante les tenía ocupados en pescar i s^dar el pescado,! 
en trabajar una chácara que estaba arreglando, i los sara*- 
yaquinos bien hallados con aquel género de vida sin acor- 
darse apenas de que eran cristianos no pensaban en volver.. 
á Sarayacu. Con el objeto de hacerles abandonar aquella: 
residencia, que por varios títulos no les convenia, acordaron. 
el Gobernador, el húngaro i el P. Martorell, que si los indioi' 
no querían buenamente dejarla les quemarían los ranchos,: 
co^ lo que no se les ocasionaba una gran pérdida, pues á lo ^ 
sumo podrían haber empleado dos ó tres jornales, que cni 
aquel año se pagaban tan solo á un realcada uno. Bjccntá-^ 
ronlo, pues, cerno habían convenido, sacando prinierodelot 
ranchos todo lo que había dentro. Hallábase á la sazón aa« 
senté el comerciante, cuya casa como demás coste, fué respe* 
tada, pero noticioso del hecho supo pintarlo con .tan vivos 
colores que hasta decía haberse quemado viva una mujer 
anciana. 

Tenían algunos habitantes de Mayobambn fuertes prfri 
venciones contra el húngaro i, noticiosos del acontecimiento 
de Pucacuru, no quisieron desperdiciar la coyuntura con 
que se les brindaba para fastidiarle; al efecto pusieron en 
juego todos los resortes, acusándole de incendiario ante los 
tribunales. En un principio no hicieron mención alguna de 
los Padres, pero como sus constantes enemigos tampoco 
perdían oc£isi6n de acusarlos, hicieron de manera que el P. 
Martorell (juedase envuelto en la acusación que pesaba so- 
bre el húngaro, sin que se dijese una sola palabra del Gober- 
nador, siendo así que en caso (> haber habido culpa, él hu« 
biera sido m 'is culpable que los otros dos por razón del car- 
go que dcsemi)cñaba. Pero, á los acusadores poco les impor 
taba esto, pues lo (|uc deseaban era que el tribunal proce 



- 111 - 



diera contra cl húngaro i el P. Martorcll, aunque quedase 
libre el Gobernador, á quien les con venta tener propicio. 

Pasado algún tiempo el P. Martorell recibió un anóni- 
mo fechado en Moyobamba, en el cual se le decía que si en 
ra declaración culpaba solamente al húngaro, nada le resul- 
taría en contra de ¿1 ni de las Misiones, i por lo tanto que 
diese este paso i todo quedaría concluido. El Padre, no obs- 
tante, como tenía la conciencia más delicada que sus adver- 
sarios, f n vez de cometer la acción tan poco decorosa que se 
le aconsejaba, lo que hizo fué enviar el anónimo al señor 
Prefecto, quien conociendo toda la intriga procuró que se 
suspendiera el procedimiento, concluyendo todo con te- 
ncr qae ausentarse de Moyobamba, el comisionado hún- 
garo. Si el P. Martorell faltó en el suceso de Pucacuru sír- 
vale de disculpa la rectitud de sus intenciones, que eran pro- 
curar que volviese á la vida cristiana aquella gran multitud 
de sus feligreses que, con sumo dolor, les veía vivir como in- 
fieles. 

Aunque como acabamos de decir, este asunto no tuvo 
ulteriores consecuencias para las misiones, continuaron sin 
embargo los Padres esperi mentando nuevos disgustos. Así 
lo escribieron al P. Prefecto, (¡ue se hallaba todavía en üco- 
pa, significándole que se hallaban algo inclinados á aban^ 
donar aquel trabajo tan ingrato, i regresar al colegio, aun- 
que solo lo verificaron así el P. Manuel Vargas i el hermano 
lego Fr. Manuel Cornejo. Tanto por las cartas de los Pa- 
dres que quedaron, como por las noticias verbales de los que 
volvieron, quedó informado el Padre Prefecto del triste es- 
tado en que se hallaban las misiones, i como él se encontra- 
ba ya enteramente restablecido de sus achaques, determinó 
trasladarse allí pora ver si con su presencia podría contri- 
buir á mejorar algún tanto la situación. A su llegada á Sa- 
rayacu pudo convencerse por esperiencia, de que no era exa- 
gerada la pintura que los otros Padres le habían hecho. 
Apenas merecían la confianza de nadie* i aquellos á quienes 
mas servicios habían prestado, por no comprometerse los 
unos se retiraban tímidamente i los más se unían al partido 
de sus contrarios, calumniando á los Religiosos como los 
demás. 

Era tan intolerable la situación á que los Padres habían 
venido, que en 1863 les vino nuevamente cl pensamiento de 



- 112 — 

linar aquellas misiones, retiiáiulosc todos al Colegio; pero 
esta Y07. ct)in() la otra no supieron vencerla repugnancia que 
los causaba dejar enteramente abandonadas aquellas po- 
bres almas, (|ue tantos sudores i fatigas les habían costado, 
1 hacía las (pie sentían un entrañable amor, ajicsar de la ma- 
la correspondencia ipjc por ])arte de ¿dgunos encontraban. 
Así, ]>ues, lo que hicieron fué adoptar un término medio, re- 
tirámlose todos á Cayariya, á donde por Li considerable 
distancia de Sarayacu á (pie se encuentra, rara vez llega nm- . 
gun forastero: pero ci^n la intención de visitar de vez en j 
cuando h>s oíros ])ucblos de conversiones, como constant^ 
nienle se lia hecho. 

A su salida de Sarayacu, los Padres fueron objeto (Je 
grandes demostraciones de afecto por parte de los indios, 
quienes, aunipie no les pn^fesaban el respeto de antes, ni lea 
guarilaban aquellas consideraciones que siempre les habían 
icnid(\ manifestaron mudio sentimientc por su partida;! 
aun muchos de ellos no sabiendo avenirse ix la idea de vivir 
solos sin la compañía de los Padres, quisieron seguirles á su i 
nueva residencia, lo que ost4>s no quisieron permi ti rselo pa- 
ra tpic rtespués no se iliiera que los Padres les habían induci- 
do á abaiulonar Sarayacu. Xo les valió, sin embargo, esta 
prcvwuciv'Mi, pues á K^s poc('»s días de su partida, el llamado 
jMriido Paño ip!c ]>redo:ninabaeiiSaniyacuse apoderódela 
l.i iglesia, i t venando las inri genes de los s<intos que bien les 
jMrev*ier\vi. los i^rnamentos de la sacristía i las campanas, 
se faeron á vivir ;i Caschibova. En la fundación de este 
pucb'o ninguna parte tomaron los misioneros, antes al con- 
trario iastan^ii mucho á K>s indios para que no se movieran 
\lo S,\rayacu; ]vro estos se hallaban nmi disgustados del tc- 
i:vno licmp^Oi.icía. i á lu^ ha*;>cr:cs contenido los Padres, 
i:uu*hos añt^s ha 0|\ie K^ hubieran abandonado. La tierra, 
vuvíaií, cs:,i rv.ís gasia^'a i r.i^ vro.!iiv>? á proporción de nues- 
ií\*s Ti,ib.ivv*i; av-cn:.;s ter.í'an r.isc hactír las chácaras mui Ic- 
ios i so vWí'.sa'vi:; :\iva'cv'»:u:v.c:r .•'. r;:eV.'> sr.s i^rcnhictos. Lo 
i/,:c !cs c:.x :v.,is so .si'vc ora e' :c::cr oue arrastrarlas canoas 

s *. o : : t í * : c V -. ; ! c í ' \ i • í V » \^ V \ M :; ^u' '. V c.-. v a ". i . r :ics hacía como 

v.:v^s Sníí»¿.':'.; ,;v.v»s vjiu* .: v-^.vs.i .;c :::•.; g::'.:u:e avenida rom* 

'^'v*'. s" *. !»,^ .,;:*.'.;> ,; \'.:c.i *:*s:..Vv'.-. .'v* v::cl-vo. i dcsile enton- 

v\> '.» v-.VivI*: .u'.i i^uvvla >vv.: *■.;::.. :,:c l.vs veranos, teniendo 



- 113 - 

así que emplear isiete u ocho horas para hacer el camino que 
antes hubieran recorrido en una. ^ 

Con estas disposiciones naturalmente se. aprovecharon 
de la ausencia de los Padres para realizar sus intentos, aban- 
donando Sanu'acu para ir á estal^leccrsc detrás de lá lagu- 
na llamada Caschiboya (laguna del Chaschibo), por haber- 
se escapado un Caschibo, cu3'o nombre dieron también á la 
naeva población. El sitio escogido era cscelente para vivir, 
atendida la poca inclinación que los indios tienen al trabajo; 
pues la laguna es mui grande i abunda en riquísimos pesca- 
dos, estendiéndose á su líxdo una inmensa llanura, en la que 
por estar á cubierto de las inundaciones, podían proporcia- 
narse fácilmente todo lo necesario para la alimentación. 
Apesaróle que esta fundación fué determinada espontánea- 
mente por los indios como acabamos de decir, conforme era 
de preveer se echó la culpa á los Padres, propalando sus ene- 
migos que ellos les habían aconsejado el abandono de Srira- 
yacu para no servir á los Viracochas; pero si bien es falso 
que los Padres dieron semejante consejo, no lo es el que los 
indios se ausentaran para no servir á las autoridades que se 
les habían puesto. Acostumbrados al poco trabajo que ha- 
cían con los Padres, no podían acomodarse á las continuas 
molestias que les causaban los comerciantes, ocupándoles 
sin cesar en trabajos escesivos, como era, de servir de bogas 
sabiendo i Ixijando á Nauta i otros puntos, bajo los ra^'os 
de un sol abrasador; sin que á veces pudieran regresar á sus 
casas en cuatro, seis ó más meses, quedando entretanto 
abandonadas sus chácaras i sus familias. Estas son las ver- 
daderas causas de la emigración, sin que sea preciso recur- 
rir á otras para esplicarla; pues al fin no son aquellos indios 
tan faltos de razón que no conozcan lo que les conviene, y 
como ya se lés.había acostumbrado á desobedecer á los Pa- 
dres, aplicaron las lecciones que se les habían dado para no 
«enrir á sus nuevos dueños. 

En 1864 Yolvijó á salir para Ocopa el R. P. Calvo, para 
proporcionarse los recursos que las misiones necesitaban. A 
su regreso no halló en el Cerro al Prefecto del Departamen- 
to, que á la sazón lo era el coronel Santa María, el cual ha. 
bía ido á Huánuco; prosiguió entonces el Padre su camino 
encontrándole en el pueblo de San Rafael. La primera pre- 
gunta que le hizo al avistarse fué decirle si había recibido un 



~ 114 - 

• 

ofícto qtte le pasó por el mes de marzo. Contestóle el Padre 
que no había visto semejante oñcio, lo cual estrañó mucho 
el Prefecto; pues, según dijo, la autoridad dé Moyobamba le 
había acusado recibo de él. En esta. nota le decía que avisa- 
se la época de su llegada al Mairo, porque la Prefectura que- 
ría aprovecharse desús canoas para' hacer un reconocimien- 
to del río Palcazu hasta su confluencia con el Píchisa, á fin 
de tacilitar la navegación al vapor por aquellos ríos, de lo 
cual entonces se trataba. No sospechó por de pronto el P. 
Galvo lo que podía haber acontecido con la comunicación 
del Prefecto;' pero á su llegada á Cayariya ya supo que el 
Gobernador la había detenidamalicíosamente con otras co- 
municaciones que había recibido. Como después de pocos 
días bajó á visitar los pueblos comarcanos, conforme lo su- 
po dicho Gobernalor, para que no le hallasen todavía en su 
poder las predichos comunicaciones las dio á un comercian- 
te para que las entregase al Padre Calvo, quien las recibió 
la víspera de su llegada á Sarayacu; mas como al recibirlas 
observase que habían sido abiertas, cuando tuvo ocasión de 
avistarse con el Gobernador, no pudo menos de decirle ¿ix)r- 
qué las había detenido tanto tiempo i se las habían manda- 
do en aquel estado?: contestóle que no había tenido propor- 
ción para mandárselas antes i que se las había remitido en 
el mismo estado en que el las recibió. Al oír el P. Calvo es- 
ta contestación le dijo: pues bien Vr sale responsable de ha- 
berse frustrado los planes del Prefecto, á lo que no supo con- 
testar sino diciéndole que también él sería responsable de 
otias cosas. 

Acercábase mientras tanto la Cuaresma del año sesenta 
i cinco, i el P. Prefecto emprendió la visita á las conversio- 
nes en compañía del P.Sans, á fin de que los cristianos pu- 
diesen cumplir con el precepto pascual. Seguía aún de Go- 
bernador en Sarayacu el mismo que lo era el año anterior, 
i cuando se hallaban los dos Padres en la mitad del camino 
poco más ó menos, recibieron de él una nota que vamos á 
transcribir sin cambiar una sola letra, ya que porsu forma i 
contenido nos sería imposible estractarla. **i?. P: Goberna- 
ción del distrito de—Sarayacii 18 de Ero, 1865— Al M R P. 
Pito, Fr, Visente Calvo-^M R P.—En esta fecha la goberna- 
ción en cumplimiento de sus deberes prebiene á S. P. para 
que desde que toque esta asus manos deje de suministrar en lo 



_ 115 — 

spiritual como manda su sagrada Misions, de la emboca- 
tira, de la quebrada de Callería para abajo, quedando V. P. 
¡os demás padres Misioneros, con el campo libre de tranci- 
nr por todas las tribus que se considera su mayor necesi- 
ad^ para su redimición en el Ucayali arriba del punto pre- 
^cido que lo es de dha embocadura Callería— Dios gua á V, 
\ — Sigue la firma. (1) 

Por el contesto de este original documento puede tras- 
ucirse á que clase de hombres pertenecería nuestro Gober- 
lador. Para desgracia de aquel distrito, á escepción de dos 
í eres, los demás Gobernadores han sido porel mismo estilo 
|ue este t por consiguiente ¿qué clase de apoyo podían espe- 
jar de ellos los Padres? Indignados con esta nota, prosi- 
cuierón los dos misioneros su marcha para Sarayacu, don- 
te deseaban avistarse con dicho Gobernador; pero no tuvie- 
ron ocasión de encontrarle, por haberse ido á Tierrablanca 
por temor de un joven italiano, que le tenía amenazado de 
nnerte; desde Tierra blanca buscó otro destino, despidién- 
dose del Ucayali sin volver á Sarayacu, tal fué el temor que 
! llegó á concebir al italiano. (2) Era este uno de aquellos 
jóvenes libertinos, de pasiones desenfrenadas, sin temor de 
Dios, ni de las Autoridades (aunque solo de las que suele ha- 
[W en Sarayacu), de aquellos^ en lina palabra, que todo lo 
ratropellan coii tal de conseguir sus fines. Bste joven, aun- 
que cobarde en estremo, no dejaba de amenazar con revol- 
versi puñales á cuantos conocía que no le opondrían resis- 
tencia; no así empero con los que se la oponían, como acon- 
teció con el señor Calixto Gobernador de Santa Catalina, 
jante quien se arrodilló pidiéndole mil perdones. Bl fué el 
primero i el que más incitó al señor Sandi, su paisano, para 
^Xít escribiese cuanto ha publicado contra los Padres. Aun- 



(i> "Para qtse no se maravillen tanto nuestros lectores de esta carta, recordaré aqnl 
!VK jifios atr&s otro Gobernador no supo ni pudo contestar al P. Martorell, que en cnm- 
de su carg^o le había escrito; también el mismo tuvo que dictar la renuncia de su 
tUfo k na Gobernador de Sarayacu, i á otro de este mismo pueblo, una simple carta re- 
íMveadatoria, que quiso diri^r al limo. Diocesano." — Pallares i Calvo. 
^ <3) ''Anterior á este, otro Gobernador ecuatoriano, poco antes que se retirasen los 
^ClidRS k Cajaríja, como se ha referido, abandonó su Gobernación de Sarayacu, refhgián- 
ÜOKá Nauta, prefiriendo serrir al Gobernador de Nauta en el serrido bajo de íámnlo, co- 
as es, de barrer la casa, etc., á rej^r en su cargo su Distrito, para poder alimentarse. Qo- 
ciertos de lo que escribimos i de los recursos que le suministramos para su par- 
de Sarajaco i viático, solo omitimos aquí su nombre, como es justo. — Pallares i Calvo. 
15 



~ 116 - 

que de pocas luces, como él mismovconfiesa, en una carta de 
quemas abajo hablaremos, tenía particular habilidad para 
inventar cuentos chistosos; i como muchos de los que van de 
Sarayacu apenas saben leer, no sobrándoles por consiguien- 
te la instrucción, los tenía embaucados arrastrándoteos fácil- 
mente á su modo de pensar. 

Al P. Calvo, no obstante, le guardaba algunas conside- 
raciones de respeto, á los menos en lo esterior i cuando se 
hallaba en su presencia, pues cuando no le tenía delante ya 
era otra cosa. Deseando este Padre atraerle con dulzura 
para ver si podría evitarse el daño que causaba á la moral 
en aquellos pueblos, le escribió dos cartas; la primera mui 
amistosa i hasta cierto punto humillante para el que la es- 
cribía, i la otra por el contrario mui seria i resuelta, en la 
que le ponía de maniñesto todas las infamias i bajezas que 
había cometido, no solo con los Padres sino también con 
otras personas. Ambas cartas confiólas al P. Félix Padró, 
para q^ie las entregase al interesado, encargándole que si 
veía que la primera producía buen efecto, no entregase la se- 
gunda; haciéndolo tan solo en el caso contrario. Pero suce- 
dió lo que el P. Prefecto había provisto, esto es, que leída la 
primera carta el italiano prorrumpió en espresiones de des- 
precio, creyendo haberle vencido i humillado; . pero cambió 
de tono al momento que el P. Prado le entregó la segunda, 
diciendo entonces para justificarse que había sido engañado. 
Para dar más satisfacción al P. Calvo le escribió una carta 
mui humilde, dándole las gracias por las reprensiones que 
en su segunda le daba, proponiendo vivir con más cautela 
en lo sucesivo para no dejarse engañar por gentes chismo- 
sas. Prometióle no tener mas contiendas en adelante i co- 
rresponder á la amistad con que le brindaba, deseando dar- 
le pruebas de ser un buen amigo i buen católico, i por último 
le dada las gracias por el interés que le había merecido, en- 
viando á Sarayacu al P, Padró para salvar sus intereses 
que estaban seriamente amenazados. 

Efectivamente, por aquellos días se había alborotado el 
pueblo de Saraj'-acu con el objeto de echarle de allí; pues co- 
nocieron los indios que los Padres no iban á visitarles con la 
frecuencia que ellos deseaban, á causa de aquel italiano. 
Viéndose este en un trance apurado, no tenía más remedio 
que mal vender todas las cosas i marcharse para siempre del 



~ 117 - 

Ucavali. Escribióle á tín comerciante que llegó á Casehibo- 
ya, donde á la sazón se hallaba el P. Prefecto, diciéndole que 
si quería entrar en pactos para comprarle sus bienss acudie- 
se á Sarayacu. Dio el comennante á leer esta carta á dicho 
Padre^ quien movido á compasión al ver las pérdidas que el 
italiano iba á esperimentar, olvidando cristianamente Los 
agravios recibidos, envió, como hemos dicho más arriba, al 
F. Padró á Sarayaeu, para que apaciguase álos indios, pro- 
metiéndoles que los Padres irían á visicnrles cuantas veces 
pudieran. Calmáronse con esto los Sarayaquinos i no inco*- 
modaron mas al italiano, pero este lejos de agradecer tan 
marcados favores, olvidó las promesas que había hecho, no 
perdiendo ocasión de calumniar á los Padres de la manera 
más vil. 

Nota. — Por este sujeto conocido con el nombre de Italia- 
no, i otros pocos como él, se determinaron los Padres á de- 
jar Sarayacu. Este italiano se cree que era judío de religión, 
i estaba en Sarayacu amancebado públicamente con dos 
críastianas, madre é hija, etc., de cuyas hazañas se jactaba. 
Por fin, se haría bautizar, porque se casó. Muerta su man- 
ceba, sin confesión fue sepultada en la iglesia de Sarayacu 
por el.misnno italiano...'.. ...-,.. 



CAPÍTULO XXI 

Éxito desgraciado de ana cspedición al Falcazu,— Calumnias 
levantadas contra los misioneros. 

En 1865 tuvieron lugar graves acontecimientos en la 
República del Perú; una escuadra española ocupó las islas 
de Chincha, que es de donde el Gobierno peruano saca uno 
de los principales elementos de su riqueza, i las consecuen- 
cias de este suceso que en nada parecía relacionarse con las 
misiones, no dejaron de sentirse de rechazo en los países del 
ücayali. En efecto, el Gobierno Supremo había dictado va- 
rias medidas acerca de los españoles establecidos en el terri- 
torio de la República, disponiendo entre otras cosas que los 
Prefectos procediesen á la retención de los que residieran en 
sus respectivos departamentos. Túvose, no obstante, el 
baen sentido de exceptuar de las disposiciones de este decre- 



- 118 — 

to, á los Padres misioneros, pues el Gobierno de la ReptSblí 
ca, no pndo menos de hacer justicia á la rectitud de su pro 
ceder, que ajeno á toda mira política no tenía otro fin qiM 
la gloria de Dios i bien de las almas. Por otra parte, si nr 
sentimiento de justicia no hubiese bastado para trazar esta 
línea de conducta al Gobierno nacional, hubiera debido sa- 
jerírsela á lo menos su propio interés; ya que de otra suerte 
el daño principal lo causaba á los pueblos de la Repáblica- 
que hubieran quedado privados de los inmensos servicios 
que sin retribución alguna, y á costa de no pocos trabajos, 
les están prodigando los Padres misioneros. 

Si estas con'j-.dcracion^s pesaron, como no podía menoi 
de suceder, en el ánimo del Supremo Gobierno en favor de 
los Padres, no sucedió lo mismo con alguna de las autorda^ 
des de departamento; i sobre todo con alguno de sus cons* 
tantes enemigos, que no sabían resignarse á desperdiciar la 
favorable conyuntura que se les ofrecía, para echarlos com- 
pletamente del Ucaj'ali, en cuyo punto parece que su presen- 
cia se les hacía sobradamente molesta. En este estado 9^ 
hallaban las cosas, cuando un comerciante, por su propia 
autoridad reunió como unos cuarenta hombres, marchando 
con ellos hacia Sarayacu. Al llegar al pueblo fué á vistarK 
con el Gobernador, dejando en el Ínterin á sus reclutas ence- 
rrados en el convento. Ignoramos lo que se trató en la coa' 
ferencia i sólo hemos podido averiguar por uno que tambiAi 
debía estar comprometido, aunque era enemigo del comer- 
ciante, que la intención de éste era comprometer igualmentí 
al Gol>ernador é irse á Cayariya en busca de los Padres, pa- 
ra llevárselos presos á Moyobamba. Si este era realment 
su plan, tuvo el disgusto de que se le frustra; porque duran 
te la noche, los reclut.as que no estarían mui satisfechos d 
verse encerrados como prisioneros, hicieron pedazos las ven 
tanas del convento i se marcharon cada uno por donde qoi 
so, dejando solo á nuestro enemigo. 

Libres los Padres misioneros de esta persecución, no tai 
díiron en ser víctimas de otra más terrible, que vulnerab 
su honor de una manera inicua. 

El Gobierno ]>eruano había hecho gastos de considen 
ción de los establecimientos de Iquitos, con el objeto de fac 
litar la navegación al vapor por los caudalosos rfoi qt 






- 119 - 



atraviesan la República; i era tiempo ya, de practicar un re- 
conocimiento del Pachitea y del Palcazu basta el puerto del 
Mairo, para ver de facilitar las comunicaciones de la Capi- 
tal en el departamento de Loreto, i dar impulso al comercio 
con el establecimiento de una línea de vapores, que constan- 
temente surcaran aquellos ríos. El vapor Pi/tuniajo fué el 
destinado para dicho reconocimiento; pero este vapor era 
de muí poca fuerza para vencer las corrientes, i por poco que 
se discurriera, era fácil preveer un mal resultado de la em- 
presa. Tampoco hubo buen acierto en la elección de los je- 
fes que habían de dirigirla, pues se nombró un Mayor i un 
primero i segundo comandante, pero que sin que se deslin- 
daran las atribuciones de cada une.. De ello resultó que á 
poco de emprendida la marcha nacieron rencillas entre el 
mayor y el primer comandante, acerca de á cuál de los dos 
pertenecía la dirección del buque; el Mayor pretendía corres- 
ponderé á él, atendida su graduación superior, y el coman- 
dante alegaba en favor suyo la razón de que á él incumbía 
so dirección. No nos toca resolver quien llevaba la mgor 
parte en esta contienda, limitándonos á decir que según tes- 
timonio de uno de los mismos empleados del vapor, á ella se 
debió una parte no pequeña del éxito desgraciado que tuvo 
la expedición. 

Siguieron con esta falta de armonía hasta el Pachitea; i 
habiendo llegado al sitio llamado Isla de Chonta, el prácti- 
co, que no lo sería mucho, les dirigió por el canal de la iz- 
quierda, donde la corriente era mas rápida i había menos 
agua que por la derecha. Como el vapor, según hemos di- 
cho ya, era de mui poca fuerza, no tuvo la bastante para 
vencer la corriente; i arrebatado por la impetuosidad de las 
aguas, dio contra un escollo, abriéndosele un aujero de bas- 
tante magnitud. Arimñronle entonces á la playa para com- 
ponerlo del mejor modo posible, no ya para proseguir el re- 
conocimiento, sino para regresar á Iquitos. Xo sabemos, si 
el Mayor había salido del buque embarcándose en una ca- 
noa para bajar hastíi el Maranón, antes ó después de suce- 
der este percance; pero lo que si es cierto, es que mientras se 
estaban haciendo los reparos de las averías sufridas, el vapor 
quedó á la sola voluntad del comandante, auuque por poco 
tiempo i para desgracia suya, como diremos luego. 



— 120 — 

En efecto, los Cashibos que habitan la orilla opuesta, al 
oir el ruido de los qne trabajaban en la recomposición del 
buque, i tal vez los disparos de alguna arma de fuego, acu- 
dieron en silencio á la ribera, i habiendo observado lo que 
los blancos hacían, dos de aquellos infieles, según su costum- 
bre, se pusieron á dar grandes voces, presentándose á cuerpo 
descubierto, mientras quedaban otros escondidos en la espe- 
sura del bosque. Los oficiales que iban en la expedición, 
incautos i sin sospechar lo que les podía sobrevenir, entra- 
ron en un bote con tres ó cuatro marineros i pasaron á don- 
de estaban los infieleSi manifestándoles desde lejos los rega- 
los que les llevaban, para atraerlos é inspirarles confianza. 

Una vez desembarcados, estendieron en tierra un pañuelo 
donde pusieron todas las cosas que traían para agasajarlos, 
pero queriendo hacerles el reparto de ellas por «í mismos, los 
infieles qne no tenían paciencia para aguardar tanto, se 
echaron sobré el pañuelo para llevádselo todo: los oficiales 
quisieron resistirse, pero en mala hora para ellos, pues de 
repente quedaron atravesados por una multitud de flechas, 
que les asestaron los que se hallaban ocultos en el bosque. 

Los marineros, para librarse no tuvieron mas remedio que 

• 

echarse precipitadamente en el agua, abandonando el bote ^ 
pasando á nado á la orilla opuesta. Esta desgracia debe 
servir de aviso á cuantos naveguen' por aquel río, á fin de 
que jamás se acerquen á los Caschibos, á no ser en una pla- 
ya bien descubierta, á donde no puedan llegar las flechas 
disparadas desde el bosque; sobre todo deben evitarse los 
que pueblan la ribera derecha del río, pues aunque á todos se 
les dá el nombre de Caschibos, que ya hemos dicho lo que 
significa, los de dichas riberas son mas traidores i atre- 
vidos. Arreglado el vapor, los maquinistas que eran los úni- 
cos que podían dirigirlo, después de la cruel muerte que es- 
perimentaron sus desgraciados jefes, hicieron rumbo hacia 
el Ucayali, i antes de llegar á él se les reunió el Mayor, que 
ya tenía noticia de la catástrofe ocurrida. 

A la salida de la expedición, se había agregado á ella en 
Saraj'acu el célebre italiano de quien hablamos en el capítulo 
anterior, para servir de intérprete á un barón alemán que 
iba también en el buque, i que ignoraba el español; al llegar 
de regreso á Caschiboya dicho joven italiano, en unión de 



— 121 — 

uel otro sujeto que ya, dijimos había impedido el aumento 
1 pueblo de Cayariya, para dar satisfacción al odio irre- 
^nciliable que profesaban á los Padres, fueron á avistarse 
m el Ma\'or i á fuerza de chismes i calumnias procuraron 
ffsuadirle, que aquellos habían tenido la culpa de la desas- 
•Qsa muerte de los oficiales. El Mayor por su parte no.so- 
> lle^ó á sospecharlo, sino que como le convenía para des- 
irgar sn responsabilidad ante el Gobierno por el mal éxito 
e la expedición, se adhirió á lo que aquellos dos enemigos 
e los Padres le contaron; diciendo que por no haber salido 
1 encuentro de la expedición para saludar á los que de ella 
»rmaban parte, no sólo habían, faltado á la política, sino 
lie por esta sola circunstancia se hacían sospechosos de 
^uel crimen. Pero á esta frivola suj^osición respondemos: 
ne si el Mayor no hubiera estado ya prevenido contra los 
adres, á lo menos desde que salió de Sarayacu en compa- 
ía del italiano i hubiese tenido mejores deseos de aconsejar- 
í con quien podía darle con más exactitud los informes que 
ecesitaba, debía haberse tomado la pena de avisar con an- 
icipación á los Padres, i no pretender que le siguieran en 
na canoa, yendo él con la veloz marcha de vapor. Debía 
iber también que todos los Padres se había retirado al 
aeblo de Gayaría, que dista ocho leguas del Ucayali, par^ 
brarse de la persecución que como españoles sufrían, ¿i que- 
áel señor Mayor que salieran á felicitarle sin haber recibi- 
o aviso previo de su llegada, de la que ninguna noticia se 
?nía, como quiera que el mismo encargado de proveer de 
íña al vapor sólo la supo cuando vio aparecer el humo á lo 
íjos? Si el Mayor, repetimos, se hubiera aconsejado de los 
*adres, habría recibido tal vez datos mas exactos, así de los 
peligros que ofrece la navegación de aquellos ríos, que el P. 
^Ivo había recorrido diez i ocho veces, como también de 
as precauciones que era preciso tomar para no ser víctimas 
lelos infieles antropófagos; evitando con esto algunas des- 
irracias, como así se practicó en la expedición que se hizo 
lespués. 

Como el P. Prefecto de las misiones se hallaba entonces 
ín aquellos desiertos; no tuvo oportunidad de leer el terrible 
)arte que dicho Mayor envió al Gobierno contra los misio- 
leros, en el cual decía que al pasar el vapor por Cachiyacu 



- 122 — 

junto á dos casas de infieles Piros, que había cerca del río 
creyeron estos que iba á abordar en aquel sitio, i reunidoí 
en número de cinco 6 seis, tomaron sus arcos i flechas ftir 
mandóse muí cerca de la orilla. Esta es la costumbre de loí 
indios que hacen dicha ceremonia cuando quieren recibirá 
alguno con amistad; mas el Mayor ignorante de esta eos 
turabre, creyó que iban á opcnerle resistencia, i se confirmó 
dice, en lo que le contaron los comerciantes, esto es que los 
Padres habían aconsejado á los indios que se armaran de 
flechas é impidieran el paso á los vapores. Pero francamen- 
te hablando, es mui de extrañar que el Mayor diera crédito 
á esas patrañas, porque ¿tan desprovistos de razón conside- 
ran á los Padres que no conocieran que aun cuando se jun- 
tasen todos los infieles del Ucayali, ninguna resistencia po- 
drían oponer con sus flechas á las armas de fuego de que es- 
taba dotada la tripulación, mayormente peleando esta den- 
tro del buque i los otros á cuerpo descubierto? Esto aun su- 
poniendo que los misioneros hubiesen tenido algn interesen 
impedir la navegación; pero no habían dado precisamente 
mil pruebas evidentes de lo contrario? ¿no se recuerdan los 
penosos viajes hechos por el P. Calvo para secundar los 
planes del Gobierno? Estas consideraciones debían bastar 
para contener á aquel funcionario público, antes de lan- 
zar una acusación que destituida de pruebps, no podía me- 
nos de ser rechazada por la conciencia de toda persona hon^ 
rada. 

El Prefecto de Loreto D.Benito Arana podría atestiguar 
lo que decimos acerca del carácter pacífico con que se presen- , 
taron los infieles Piros; pues en la expedición que él hizo poco I 
tiempo después, se le presentaron de la misma manera qnt 
refiere el Mayor; i cuando los expedicionarios iban ya á pre- 
parar sus armas creyendo ser hostilizados, pudieron conven- 
cerse de lo que les dijo el P. Calvo i que hemos insinuado 
mas arriba, es decir, que aquello no era mas que una cere- 
monia pacífica i amistosa de aquella gente. 



- 123 - 



CAPÍTULO XXII 

Naeva expedición al Palcazu, — Reelección "del P, Calvo para 
la Prefectura de las Misiones. 

Muí poco lisonjera es la situación en que habían quedado 
las misiones después de los sucesos referidos en el capítulo 
anterior. A los entorpecimientos que ya desde mucho tiempo 
dificultaban la obra de los religiosos, se había agregado esta 
recrudeocia, uue hemos visto, en el odio que les profesaban 
sos enemigos, basta el punto de hacerles pasar á los ojos del 
Supremo Gobierno como criminales, que no retrocedían ni 
aun ante la complicidad en el asesinato para lograr sus fines. 
A haber animado á los Padres otro móvil menos elevado 
que el que les dirigía, tenían motivos de sobra para abando- 
nar unos trabajos que les acarreaban tan graves sinsabores; 
no obstante no lo hicieron así, sino que permanecieron en su 
puesto para prestar nuevos servicios á la Religión i á la Re- 
pública. 

Deseaba saber el Gobierno si los ríos Pachitea i Palcazu 
eran navegables hasta el puerto del Mairo, para en caso que 
lo fuesen establecer una línea de vapores de la capital al De- 
partamento de Loreto, cuyas comunicaciones serían mucho 
más fáciles i breves por esta vía, que por las de Trujillo i 
Chachapoyas. Frustrada la primera expedición que á este 
objeto se mandó, por el asesinato de dos jefes del vapor Pu- 
tnmayo, dispuso el Gobierno que saliera otra encargando 
su dirección al mismo Prefecto del Departamento, que loera 

• 

entonces D. Benito Arana. Antes de salir la expedición de 
Iqnitos, el señor Prefecto pasó una nota al P. Calvo, dicién- 
dolc que pasase á Sarayacu el 15 de Noviembre, á fin dar sus 
descargos en el proceso que se había formado, á consecuen- 
cia de la muerte violenta de los oficiales de que arriba hemos 
hecho mención. Recibió el Padre la nota el mismo día quin- 
ce para el cual se lecitaba, i sin pérdida de momento se puso 
encamino, recorriendo en tres días la distancia que en otras 
ocasiones exigía seis. Gracias á esta rapidez llegó á Sara- 

3'acu antes que la expedición; pero no pudiendo sosegar has- 
16 



— 124 — 

ta haberse quitado de encima la calumniosa acusación que 
sobre él pesaba, volvióse á embarcar el día siguiente, con 
ánimo de proseguir hasta que encontrara al Prefecto, aun- 
que para esto fuera preciso llegar hasta el mismo puerto de 
Iquitos. Al tercer día que bajaba por el Ucayali, descubrió 
el vapor Morona, en el cual iba dicho Prefeóto jefe de la ex. 
pedición; i dirigiendo hacia él la canoa, subió al vapor para 
tener la entrevista para la que se le había citado. 

Condújole el Prefecto á su cámara, i, en presencia del ca- 
pitán D. Emilio Baldizan, le hizo varias pregunta? relativas 
al objeto para el cual había sido llamado, contestándole d 
P. Calvo entre otras razones lo siguiente: ¿será posible, se. 
ñor Prefecto, que aquel que ha dado el primer impulso á esta 
navegación; que tantos trabajos ha padecido, con riesgo de 
perder muchas veces la vida, para buscar el camino del Mai- 
ro al Pozuzo i el del Palcazu, en cumplimiento de los deseos 
del Gobierno; que el que lleva gastados en estos viajes más 
de tres mil pesos de los recursos de las Misiones, sin haber-' 
sele abonado un medio ni por el Gobierno, ni por los partí- > 
culares, á escepción de los doscientos pesos que se recauda- 
ron en el Cerro; que aquel, por último, que tantos deseos ha 
tenido de ver realizable esta navegación, salga ahora con la ; 
nota de asesino, precisamente de dos oficiales que iban á po- 
ner en práctica el sueño dorado de sus desvelos? La emo- 
ción que le dominaba i que le hizo hasta derramar lágrimas, 
no le permitió continuar. El Sr. Prefecto trató de consolar- 
le, diciéndole: nunca he podido persuadirme que Vds. fueran 
capaces de un crimen tan horrendo; i en prueba de esto he 
dicho al Mayor que dio el parte contra ustedes, que si los 
Padres se presentaban en el Tribunal contra él, no sabía co- 
mo le iría, peligrando que no saliese bien del asunto; pero yo, 
añadió, por razón del cargo que desempeño he de averiguar 
los hechos para hacer justicia á quien la tenga. Así lo hizo ^ 
en efecto: i como hablaba la lengua quichua, no solo se in- 
formó de los comerciantes i otras personas blancas que po- 
dían enterarle de los sucesos, sino también de los indios, i 
confrontando todas las declaraciones, comprendió que todo 
habia sido una inicua calumnia tramada contra los Padres, 
para de este modo quedar libres sus enemigos de la vigilan- 
cia de aquellos, que les impedían dedicarse con libertad á la 



— 125 — 

ompra i venta de los muchachitos infieles, con quienes t ra- 
leaban como si fueran especies de ganado. 

Tres días se detuvo la expedición en Sara3'acu, durante 
os cuales se ocupó el Prefecto en las referidas diligencias; i 
wjnvencido al fin de la completa inocencia de los Misioneros, 
propuso al P. Calvo si prefería quedarse en Cayariya ó se- 
guir acompañando la expedición. Contestóle éste que sus 
deseos eran siempre servir en lo que pudiera á la Religión i á 
la República, i por tanto que no haciendo falta por enton- 
ces en las misiones, toda vez que quedaban cuatro Sacerdo- 
tes i dos legos, si en algo se le juzgaba útil, seguiría á la ex- 
pedición con tanto más gusto, cuanto que así podría dar fin i 
remate á una empresa que tantos trabajos le había costado. 
Agradeció mucho el Prefecto este ofrecimiento, diciéndole 
qae lo aceptaba; no solo porque podría servirles de Capellán 
de la expedición, sino también porque sus conocimientos 
prácticos de aquellos ríos podrían serles mui útiles i hasta 
tal vez necesarios. En efecto, el P. Calvo se había arregla- 
do un mapa del Pachitea i del Palcazu, que aunque algo 
imperfecto, le servía para dirigirse en sus viajes, i del mismo 
se sirvió también el comandante del vapor Morona para lle- 
gar hasta el puerto del Mairo. Dadas, pues, las órdenes 
convenientes al Gobernador para que vigilase la conducta 
de los que recorrren el Ucayali, i sobre todo para que nadie 
se ocupase en el comercio de los muchachitos infieles ni mo- 
lestase más á los Padres, salió la expedición del puerto de 
Sarayacu, dirigiendo su rumbo hacia Caschiboya. 

Dos días tardó el vapor en llegar á este punto, i mien- 
tras se detenía en proveerse de combustible, el Prefecto 
acompañado del P. Calvo, pasó á visitar el pueblo, que dis- 
ta como dos leguas del Ucayali; pernoctaron en él, i al día 
«guíente volvieron temprano al vapor, continuando la mar- 
cha hacia Cayariya. Otros dos días se necesitaron para lle- 
I gar á la desembocadura de la quebrada en que está situada 
■ esta población, i como había mucha leña preparada para el 
rapor, fué necesario detenerse bastante tiempo para su em- 
barque. El Prefecto quiso aprovecharlo, visitando también 
d pueblo de Cayariya i al efecto á la madrugada siguiente 
se embarcó en la montería al Padre; que era mui ligera, 
acompañándole á dicho Padre, un ayudante i el coman- 



- 126 - 

dante Raigada; mucho les gustó él sitio en que se había 
construido el pueblo, pero sobre todo la linda iglesia i her- 
moso convento que se había edificado, quedando admirados 
de como pudieron levantarse en un sitio tan retirado i con 
tan poca gente aquellos dos edificios. Después de haber al- 
morzado, tomaron los ornamentos sagrados i demás cosas 
necesarias para el Santo Sacrificio, regresando al sitio don- 
de se hallaba el vapor, á donde llegaron como á las cinco de 
la tarde. Durante la noche permanecieron fondeados i al 
día siguiente hicieron rumbo hacia el Tama\'a, Aquí se pro- 
veyeron de plátanos i prosiguiendo la navegación, después 
de haberse detenido durante la noche, llegaron como á las 
dos de la tarde del día siguiente frente al Pachitea, cuyo 
acontecimiento fué saludado con salvas de artillería, que 
por cierto asustaron bastante á algunos infieles que se ha- 
bían agregado á la espedicion. 

No proseguimos la relación de este viaje en lo que falta 
hasta la llegada al puerto del Mairo, para no alargar dema- 
siado nuestra historia (1), limitándonos á referir lo que me 
dio desde el puerto del Mairo hasta Lima, por tener más 
íntima relación con nuestras misiones. 

Llegó la expedición al puei:to del Mairo el 1^ de enero 
de 1867, después de vencer mil dificultades ocasionadas por 
la mala construcción de los vapores, pues el uno era de ex- 
cesivo porte, poniendo en grave dificultad cada vez que se 
ofrecía alguna curva en los ríos; i los otros dos eran mui en- 
debles i de tan poca fuerza, que muchas veces no podían 
romper las corrientes, siendo preciso retroceder algún tanto 
i esperar á que se hiciera bastante vapor. Una alegría gene- 
ral se esperimentó en el puerto á la llegada de la expedición, 
así por parte de los que estaban en tierra como por los que 
formaban parte de ella; pues se habían ya consumido las 
provisiones i se padecía necesidad, ó mejor diremos bastan- 
te hambre. El día después de la llegada lo pasó el Prefecto 
ocupado en escrirjir los partes para el Gobierno, la Subpre- 
fectura de Huánuco i el Gobernador del Pozuzo, lo mismo 



(I) "El que quiera enterarse detcnidiimentc de los sucesos de esta expedición, puede 
consultar el número is del Peruano, i>eriódico oficial de Lima, correspondiente al tomo 
53, semestre primero. "—Pallares i Calvo. 



- 127 - 

le otras comunicaciones que fué preciso enviar, para que 
1 pérdida de momento se socorriese á los espedicionarios 
n los víveres que se necesitaban; estos partes fueron entre- 
idos al capitán Baldizán par¿i que los llevase á Huánuco, 
tentras que P. Calvo como conocedor dal Pozuzo, se ade- 
ntó para comprar todos los comestibles que encontrara, 
cuyo efecto le había entregado quinientos pesos el jefe de 
expedición. Cuatro días necesitó para hacer este viaje, 
;gando al Pozuzo él i sus compañeros con las fuerzas des- 
llecidas por el hambre. Fortuna que antes de pasar el rio 
nancabamba encontraron \e chácara de un indio, que te- 
a en su choza dos grandes cestos de plátanos maduros, los 
le les sirvieron mui oportunamente para tomar algún ali- 
cato, no falt£^ndo quiqn comió hasta veinte de estas fru- 
s; tal era el apetito que tenía. Inmediatamente de haber 
■gado, entregaron al Gobernador la comunicación del Pre- 
íto, i así que hubieron encontrado algunas arrobas de 
Toz i fréjoles, manteca, gallinas i otros comestibles, dispu- 
el P. Calvo que algunos de sus peones los trajeran á los 
pedicionarios, mientras él seguía recogiendo nuevas pro. 
sienes que les iba mandando, á medida que se presentaba 
^ortunidad. A los seis ó siete días llegó el Prefecto, muí 
usado de subir i bajar por aquellos cerros, i algo molesta- 
I por unas llagas que se le abrieron en las piernas. Desean- 
unos tres días, saliendo luego juntos para Huánuco. 

Los huanuqueños apenas tuvieron noticia de la proximi- 
id de los espedicionarios, salieron á recibirles á más de tres 
^as de distancia, con el entusiasmo que les caracteriza, i 
le se excedió aquella vez al considerar las grandes venta - 
3, que la ciudad de Huáruco, hoi capital de Departamen- 
), iba á reportar de aquella expedición. Fuéle preciso al 
¡obemador, lo mismo que á su Secretario i á algunos de su 
Dmitiva, descansar algunos días en aquella ciudad para cu. 
irse las llagas de las piernas. Solo el P. Calvo, como más 
itumbrado á aquellas fatigas, quedó libre de semejantes 
ilestias, pero en cambio enfermó al llegar al Cerro, como 
tía acontecerle cada vez que respiraba los aires tan sutiles 
aquella población. Tres días debió demorar en ella para 
lablecerse de su indisposición, i entretanto el señor Pre- 
;o se fué á Lima, mereciendo á su llegada los plácemes del 



— 128 — 

Gobierno por haberse resuelto el problema, dudoso hasta en- 
tonces, de la navegación que él había hecho. Tres días des- 
pués llegó á la misma Capital el P. Calvo, en ocasión de que 
se estaban j'a publicando las relaciones detalladas del Pre- 
fecto, en las que este funcionario se ocupaba del proceso que 
se formó á consecuencia de la muerte de los jefes del Putuma- 
3'^o, refutando las odiosas calumnias levantadas contra los 
Padres, por las que les suponían cómplices en el asesinato, i 
patentizando á todos su completa inocencia. 

El Presidente de la República, que se interesaba mucho 
por el éxito definitivo de la espedición realizada, no solo por 
razón del cargo que desempeñaba, sino también por ser na- 
tural de Huánuco, cuya ciudad tan beneficiada debia que- 
dar con empresa que se proyectaba, dio la orden de abrir un 
camino espedito desde el Pozuzo hasta el puerto del Mairo. 
A este fin nombró una comisión compuesta de un ingeniero 
i cuatro auxiliares inteligentes, confiriendo la presidencia de 
esta Comisión al R. P. Calvo, en vista de los informes que 
le dio el Prefecto acerca ae las circunstancias que concurrían 
en este Padre, quien por razón de las muchas veces que ha- 
bía recorrido aquellos países, no tenia en toda la República 
otro que le igualase en el conocimiento de los cerros que el 
camino debia atravesar. No quería, sin embargo, él admitir j 
el honor que se le dispensaba, i al efecto, pidió al señor Pre- j 
sidente que nombrase jefe de la espedición al ingeniero; pero j 
por más instancias que hizo, no se le admitió la renuncia. 

Puestas en regla las cosas necesarias, emprendió su via- 
je la comisión, llegando al Pozuzo sin haber ocurrido nin- 
gún suceso notable durante el camino. Del Pozuzo pasó al 
rio Huancabamba, desde cuyo punto empezó el reconoci- 
miento del terreno, siguiendo el trozo de camino que el año 
anterior habia hecho abrir el P. Calvo, hasta el sitio llama- 
do el Mirador, como dejamos dicho ya. No dejaba de ofre- 
cer graves dificultades la construcción de un camino por un 
sitio tan elevado, pero al fin era el que menos las presenta- 
ba i por otra parte era el que más ventajas ofrecía. Desde 
aquel sitio dio principio el ingeniero á sus estudios, i creyen- ^ 
do el P. que mui poco ó nada podria ayudarle por entonces 
en sus trabajos científicos, determinó de acuerdo con dicho 
ingeniero adelantarse á descubrir terreno en compañía del 



- 129 - 

r Cura de la colonia alemana, que también quiso tomar 
e en aquellos trabajos. Lleváronse diez hombres por lo 
pudiese ocurrir i salieron del Mirador, tardando cerca 
DS días en llegar á la confluencia de dos quebradas que 
e aquel sitio parecía no distar mas que media legua; la 
a de este retraso fueron los rodeos que tuvieron que ha- 
para evitar los precipicios que continuamente se les pre- 
aban, i por los muchos palos i bejucos que habían de 
ar, si querían dar un paso seguro. El estado atmosféri- 

les era tampoco mui favorable, siendo tan continuas 
luvias que apenas se les secaba por cortos momentos la 
L que les cubría. 

Dos dias después de andar por aquellas malezas, encon- 
on por fin una pequeña pampa, en la que como sitio mas 
opósito se detuvieron para arreglar su rancho; i desde 
lacían sus investigaciones, volviendo siempre á descan- 
?n el mismo sitio. Entre tanto iban pasando los días i 
linuyéndose las provisiones; en vista de lo cual, después 
-ascurridos unos once días, les fué preciso enviar cuatro 
bres á buscar viveres al Mirador; pues el ingeniero te- 
xlgunos, i en caso que le faltaran le era más fácil procu- 
elos en el Pozuzo. No habiendo regresado aún los peo- 
ion los víveres que se necesitaban, al cabo de tres días el 
rCura tomó la escopeta, para ver si encontraba alguna 

1 de caza; siéndole tan propicia la fortuna; que mató un 
I mono maquizapa. No pudiendo sin embargo, saciarse 
este refrigerio tanto como creían; porque los tres únicos 
DS que habían quedado en su compañía, pues los demás 
an huido, viéndose con el mono, asaron más de la m¡- 
i al día siguiente antes de amanecer, cuando el padre i 
empanero todavía dormían, se escaparon dejándoles 
idonados en un sitio mui triste, en la profundidad de 
elevados cerros. No decayó por esto su ánimo, sino que 
arando conservar sus fuerzas con el refrigerio que la 
ridencia les había deparado, se pusieron á hervir el pe- 
» de mono que los indios habían dejado, sin mas aderezo 
igna pura i un poco de sal, pues las circunstancias no 
las más á propósito para apetecer esquisitos manja- 
Comierotí de este refrigerio aunque en corta cantidad, i 

loé j& lo que pudiera venir, esperaban tranquilos la 



-- 130 - 

llegada de las provisiones, cuando por desgracia aquella noL 
che el señor Cura cayó enfermo de alguna gravedad, decla^ 
r/índose en el siguiente día la disentería. Mil reflexiones trit^ 
tes les asaltaron entonces i en ninguna parte veían esperan-^ 
za de alivio; cualquier rumor de las aguas i movimiento de] 
los árboles les parecía señalar que los indios regresaban yá^ 
pero mui pronto se disipaban sus ilusiones. Trataban ya dti 
irse solos, pero ¿cómo era posible hallar camino en medio de 
la espesura tan grande del bosque? i ¿cómo podrían pasaf 
sin alimento cuatro días á lo menos que necesitaban para 
llegar á Mirador? De este modo iban discurriendo al tercer 
día de hallarse en aquella soledad, cuando por la tarde selí | 
presentaron íIos indios con algunas libras de arroz i un poco 
de carne salada. Al recibir aquel socorro que les venía como 
del cielo, no pudieron menos de dar fervientes gracias á 
Dios, que jamás desampara en la necesidad á aquel que en 
él espera. Pusieron luego á hervir una buena porción de car- 
ne i arroz, pero desgraciadamente el estado del ^ñor Cum 
no le permitió pasar ni un pequeño sorbo de caldo, tal era 
su postración. Con esta falta de limenti> se iba agravando» 
su enfermedad i no le quedaba rtinguna esperanza de librarse 
de la muerte, careciendo como carecíain de médico i de medi- 
cinas á propósito para curar sus dolencias. El día siguiente 
amaneció sereno el tiempo i el enfermo, haciendo un esfuerzo 
sobre sí mismo, se puso en camino para Mirador en compa^ 
ñí del P. Calvo i de loa dos indios, quienes dejaron en aquel 
sitio la tienda de campaña i otros efectos que habían lleva- 
do, seguros de encontrarlo todo en el mismo sitio cuando 
volvieran, pues no había por aquellos contornos, ni es fáál 
hubiese penetrado jamás en aquel punto persona alguna. P^ 
nosísimo era el camino, atendido el modo como debían veri- 
ficarlo, empleando todo el día para recorrer un trecho que á 
paso regular hubieran atravesado en media hora; el enfermo 
seguía sin apetito, no habiendo probado en todo el día sino 
dos cucharadas de arroz. De esta manera continuaron el 
día siguiente el camino, en medio de muchos precipicios que 
atravesaron con suma dificultad. Como á las diez de la ma- 
ñana, detuviéronse para arreglar un poco de comida, i mien- 
tras tanto el enfermo para refrigerarse descansaba sobre 
unas piedras, ya que no era dable ofrecerle mas blando lecho 



- 131 - 

Eiquella soledad. Rendido del cansancio ó por otras cau- 
comió menos aquel día que el anterior, sigiendo el cami- 
con tanta dificultad, que A cada diez ó doce pasos que da- 
tenía que pararse otros tantos minutos; era tanta su 
stración que aquel día parecía iba á espirar, de manera 
5 afligido el Padre iba ya discurriendo en que sitio ente- 
iría su cadáver; pues no era fácil conducirlo al Pozuzo, 
mdida la larga distancia en que se encontraban. Tampo- 
se hacía ilusiones el enfermo, sino que sus pensamientos 
m idénticos á los del Padre, según él mismo se lo mani- 
tó después. No obstante, serían como las dos de la tarde 
eindo se observó que el enfermo iba recobrando un poco las 
rrzas, no siendo necesarios ser tan frecuentes los descansos; 
ro como no convenía abusar de esta pequeña mejoría i por 
ra el tiempo amenazaba lluvia, resolvieron detenerse par^^ 
ccr un rancho, á fin de pasar la noche al abrigo de los 
nbascos. Mientras que los indios se ocupaban en cortar 
^nas hojas de palma, el Padre se fué á buscar leña para 
cender fuego; pues que el enfermo manifestaba tener al- 
na apetencia; i aunque los alimentos que podían propor- 
mársele no eran los más apropósitos para su dolencia, á 
menos hacía concebir algunas esperanzas, si su estómago 
sfallecido podía reparar de cualquier modo que fuere sus 
atídas fuerzas. La leña desgraciadamente estaba tan 
pregnada de la humedad, que no había medio de hacerla 
der, de suerte que el padre hubiera ya desistido de buen 
ado de su empeño, á no haber sido la pena que le daba no 
der proporcionar algún refrigerio á su pobre compañero. 
>s horas, pues, hacía que estaba batallando, sin conseguir 
Is resultado que hacer un poco de humo; pero al fin á fuer- 
de cortar astillas secas logró extraer la humedad de la le. 
. que principió á arder. Arreglaron entonces la cpna, te. 
sndo la gran satisfacción de ver que el señor Cura, comió 
; buen plato de arroz, con el desabrido caldo que hizo la 
cxie salada, único alimento de que en aquella soledad po- 
¡pi dJHponer. 

. A^fin de que no se repitiera el trabajo que les había eos- 

Biifciifemsc ndcr fuego, procuraron mantener toda la noche el 

íbCkn encendido; á cuyo efecto amontonaron bastante 

m qué^atuiqvie húmeda, se iba sacando al calor de las bra- 



- 132 — 

sas encendidas. Procuraron también dejar preparado el 
arroz que les sobró para poderse con él alimentar á la ma- 
ñana siguiente, como en efecto lo hicieron así, adquiriendo 
de esta suerte el enfermo las fuerzas necesarias para empren- 
der la larga subida, que es preciso hacer para llegar al Mira- 
dor. 

Indecible fué la satisfacción que esperimentaron al llegar 
á aquel sitio, i cuando no creían de ninguna manera posible i 
llegara con vida el señor Cura, visto el lastimoso estado en i 
que le había puesto su enfermedad. A su llegada el ingenie- 
ro mandó preparar una buena comida, que bien necesaria j 
les era, después de lo mal alimentados que habían estado j 
durante tantos días; pasaron allí mismo aquella noche, par- 
tiendo al siguiente para el Pozuzo, porque el estado del en* 
fermo no permitía pensar siquiera en seguir acompañando 
la expedición; i para evitar el difícil descenso del Xlirador, 
se internaron por detrás del cerro Monocanca^ para versi 
oor aquella parte habría una pendiente mas suave i menos 
penosa. Gracias á la divina Providencia, llegaron con felici- 
dad á la colonia alemana, donde el señor Cura se restableció 
de sus dolencias, con las ma3'ores comodidades que pudo en- í 
contrar en su casa; pero al P. Calvo se le frustraron sus pla-^ 
nes de investigación, pues en la misma tarde en que llegaron { 
al Pozuzo le dio por primera vez las tercianas que, salvo al- 
gunos cortos intervalos de diez ó doce días, le duraron has- 
ta el mes de novierpbre, en cu^'a época salió para Huánuca 
En los días que la terciana le dejaba libre, se ocupaba en me- 
jorar el camino que en el próximo pasado año había hecho 
abrir hasta el Mirador, mientras que el ingeniero á fuerza de 
constancia i trabajo lograba encontrar una bajada suave 
hasta la unión de las dos quebradas, i continuaba el trazo 
del camino hasta encontrar el puerto del Mairo. 

■ 

Llegó entre tanto la época de la celebración del capítulo 
Guardinal en el Colegio de Ocopa, correspondiente al añodC| 
1867, i considerando el P. Calvo que de retirarse del trabajo 
para asistir á dicho capítulo, pudiera disgustarse el Prén- 
dente de la República que le había honrado con la presiden- 
cia de aquella científica comisión, escribió al P. comisarioi 
general, haciéndole presente las circunstancias en que seen-j 
contraba; en vista de las cuales, éste le contestó dispensan* 



— 133 - 

de la asistencia á dicho capítulo. En aquel año se aca- 
i al P, Calvo su segundo sexenio de la Prefectura de Mi- 
es, pero al proceder los capitulares á nueva elección, le 
gieron por tercera vez para desempeñar dicho cargo. 
:ha pena le causó el recibir esta noticia, pues deseaba 
•arse á Ocopa, para reparar sus fuerzas debilitadas con 
:o trabajo; pero sus gestiones pura que se le admitiese la 
incia fueron inútiles, pues el mui reverendo P. Comisario 
^^ribió que, como las Bulas Inoccncianas dejan á los Prc- 
as de Misiones en libertad para vivir, ya en los colegios, 
;ii las mismas conversiones de infieles, ningún inconve- 
ite había en que apcsar de su reelección, se retirase á Oco- 

desde donde podría dirigirlas Misiones por medio de 
;as; como estas razones no daban lugar á nuevas instan- 
I. obedeció el Padre, aceptando nuevamente su destino i 
reaando al Colegio. Su salida del Pozuzo fué como indi- 
ios más arriba por el mes de noviembre, yendo en cora- 
íla de los demás miembros de la comisión, que habían 
ninado ya sus trabajos, hasta la ciudad del Cerro; en 
o punto se despidieron éstos para Lima, i el P. Calvo 
a Ocopa. 

LIcRÓ á este colegio el I** de diciembre, pero cuando creía 
ler descansar en él de todas aus fatigas, se encontró con 

sn temperamento le probaba tan mal, que le sobrevino 
: completa inapetencia de modo que solo tomaba por ali- 
ito un poco de sopa; declarándosele luego una hinchazón 
os pies, que poco á poco te fué subiendo hasta la mitad 
Cicrpo. Los médicos le deshauciaron, manifestando no 
ler esperanzas de salvarle si no se trasladaba á Lima pa- 
lísfratnrdel temperamento mas benigno de aquella capi- 

paes su naturaleza no podría acomodarse á los fríos de 
|»a, dcspuSs de liaber vivido por espacio de tantos años 
'un clima tan cálido como el del Ucayali. 
insistía, sin embargo, en poder hacer la tra- 
, parque estaba el Padre tan débil, que apenas podía 
i caballería; como no había empero otro re. 
Í90 hacer un esfuerzo y ponerse en camino, 
9 mucho que durante el mismo sufrió, al 
^ra especialmente, le parecía morirse á cada 
-Ips\poco8 pasos que daba, tenían que bajarle de 




— 134 - 

la caballería para qnc pudiese descansar un rato, volviMd 
A montarle después; necesitando trece días para hacer c 
viaje que regularmente se hace en seis, i llegando á Limaa 
el deplorable estado que se paede imaginar. No obstante 
gracias á I.i benigna inílucni-ia de la temperatura de Lima, 
al asiduo cuidado de los Padres del Colegio, i á la intcügn- 
cia de los facultativos, fué mejorando notablemente; de suer- 
te que íi los quince días pudo dar gracias A Dios, por veai 
completamente restablecido de su gravísima enfermedad. 



C.XrlTfLO XXIII 



Sucesos ocurridos en las misiones desde 1H67 hasta 1S\ 



Deseáramos poder dar comienzo A este capítulo manitcir 
tando el cumplimtentu de las justísimas disposiciones dicta* 
dos por el I'retecto de Loreto, D. Benito Arana, á su pas^ 
por Sarayacti, en las cpie se prohibía severamente la comprí 
i venta de los muchachitos infieles, i se mandaba guardar! 
los I'adrcs misioneros todo el respeto i consideración ád^ 
das. Mas por desgracia, no podemos satisfacer nnestreí 
deseos, que sin duda, son también los de nuestros lectorcS 
porque lo que pasó en el l'eayali, apenas se ansentó el scñoí 
Prefecto, fué A corta diferencia lo mismo que pasaba anteii, 
si es que no fué peor. 

Para nuestras mi.sioncs ha sido siempre un gravísimí^ 
inconveniente la enorme distancia <i que se encuentran, M 
solo del (lobierno su])remo de la Kepfiblica, sino también« 
sus dek'ffadds .superiores. De ahí resultaque por buenos qM 
sean los deseos de aquel i por enérgicas que sean las órdeoel 
(jue expida, se estrellan contra la falta de medios cficacd 
para ponerlos en práetiea, si los que están inmcdiatamentq 
encargados de cumplirlos no tienen la rectitud de proceder,! 
los conocimientos necesarios para el buen desempeño de 1^ 
cargo, lo que por desgracia mas de una vez ha sucedido. 
[uientesuceso ocurrido en Caschiboya, con6rma lo qJ 

pdo. 

loblación á primerosde MaÜ 
Itparu recibir algunas roe) 




— 135 — 

cancías que les había llegado de Nauta, i para pasar el tiem- 
po alegremente^ se entreteníxm un día en el juego, como lo 
tienen de costumbre, mientras tanto que apuraban algunas 
copas de licor que de aquel mismo punto habían recibido. 
No tardó en causar su efecto la bebida i Viendo el Curaca de 
loíi indios Dionisio Inuma que los jugadores empezaban á 
promover desórdenes, quiso ponerles en paz; pero el Teniente 
gobernador, más ebrio aún que los otros, juzgando sin duda 
que era un abuso del Curaca entrometerse en apaciguar tu- 
multos hallándose presente él, sin reflexión alguna, acometió 
al Curaca espada en mano, aunque afortunadamente no lo- 
gró tocarle, por habérselo impedido los circunstantes. 

Encontrábase en aquella ocasión enCaschiboya el Padre 
Frai Antonio Mejoral i al oír desde su habitación, que no dis- 
taba del lugar del tumulto, las descompasadas voces del Te- 
niente-gobernador i al ver al mismo tiempo á los indios que 
iban reuniéndose para defender á su Curaca, temiendo algu- 
na catástrofe, salió aqresuradamente para sosegar el alboro- 
to, llegando en medio de los contendientes, .cuando el Gober- 
nador tenía su espada levantada contr el gefc de los indios. 
Poco trabajo le costó al Padre hacerse dueño de esta arma, 
lo mismo que de un gran cuchillo que llevaba uno de los de- 
fensores del Curaca, prometiendo devolvérselas al día si- 
guiente, cuando estuviesen más tranquilos los ánimos. Con 
sus cristianas exhortaciones logró poner en paz á todos los 
adversarios i llevándolos á su habitación les convidó á to- 
mar algún refrescante, después de lo cual se despidieron, 
dándole todos las gracias por haber evitado con su media- 
ción las desgracias que hubieran ocurrido. 

Era este Teniente-gobernador, aquel mismo comerciante 

de quién en otro lugar hemos hal^lado; el que impidió que 

progresara el pueblo de Cayariya, i que sirvió de principal 

instrumento al señor Vargas para escribir el parte en Cjue se 

acusaba á los Padres de complicidad en el asesinato de los 

oficiales del Putumayo. Como necesitaba ia amistad del 

Curaca para conseguir los honil)res (jue eniplcíiba para sus 

negocios, que por lo común eran todos los del pueblos, solía 

hacerles algunos regalos de ropas ó herramientas; más esta 

vez para desagraviale de la injuria que le había hecho, le 

:onvidó con el alicient.e mejor para el indio, cjiíe es el vino, 



- 13G — 

logrando por este medio tjue le perdonara la injuria recibí 
da, Esta segunda reunión tuvo lugar ocho días después de 
la primera i eíi ella quedó tan ebrio uno de los convidados, 
que se cayó dando de cabeza contra un palo, de cuyas re- 
sultas se causó una herida por la que e^taba desangrándo- 
se. Noticioso de esta desgracia el P. Majoral, acudió al mo- 
mento, i después de prodigar al herido los auxilios necesa- 
rios, se fué á reconvenir al Teniente por los escándalos que 
daba á los neófitos. Habíase éste ocultado en su toldo 6 
mosquitero, más al ver que el Padre se dirigía hacia él, sa- 
lió furioso acometiéndole con una espada; pero c^mo nota- 
sen esta acción, su concubina i su hermano corrieron á de- 
tenerle, pudiendo arrancársela de las manos. Retiróse el 
Padre á su habitación, mns al poco rato volvió á salir el 
Teniente íirmado de dos sables ó largos machetes i se enca- 
minó hacia él, profiriendo las mas soeces espresiones contra 
los Religiosos españoles. Muchas cosas estrañas causa la 
borrachera, i así sucedió entonces que el mismo hermano, 
que impidió al Teniente descargar el goli>e sobre el Padre po- 
cos momentos antes, al verle salir ahora tan armado, le si- 
guió gritando que él era quien debía matar á dicho Religio- 
so; de lo cual se ofendió el Teniente-gobernador diciendo, 
que á él era á (juien tocaba hacer justicia i por consiguiente 
(jue se abstuviese de tocarlo. Mucho rato duró esta contien- 
da sobre quién había de matar al Padre i entretanto vínola 
noche, durante la cual se les pasaron los efectos del vino, re- 
tirándose cada uno á su casa. 

Más no por eso sí le pasó al Teniente-gobernador la 
mala voluntad que tenía á los Padres, sino que tan pronto 
como tuvo ocasión, mandó un oficio al Gol^ernador de Sa- 
rayacu, en que le decía que el Padre tuvo la osadía deentrar 
en su casa i levantar el toldo cuando él estaba dentro, para 
ver si tenía en su compafiía alguna mujer. Esta calumnia 
no dejaba de ser grave i escandalosa, pero no debió tal vcí 
causarle mucho escrúpulo al que antes había contribuido i 
calumniar á los mismos Religiosos como cómplices de asen- 
nato. El Gobernador de Sarayacu que también era hombre 
on«> H*»«» — M- rwwiaíAn de acusar álos Padres, comunicó' 

to^ i no sabemos si este^ 
le Moyobamba. A» 



- 137 - 

ra como recibían los informes las autoridades superiores, 
nmpliendose á la letra lo que muchos años atrás dijo al P. 
!alvo el primer Prefecto de aquel Departamento con estas 
:extuales palabras: **esté V. persuadido, Padre, que cuanto 
"ocurra en el Ucayali, se les ha de achacar á Vds. por estos 
"zafios que por allí trafican.'* 

Este mismo Prefecto había dado órdenes raui serias pa- 
ra que fuesen entregados á los Misioneros todos los mucha- 
chos infieles que los comerciantes bajaran por el Ucayali, á 
fin de que aquellos se dedicaran á su instrucción; pero la 
lástima fué que estas órdenes, como tantas otras, quedaron 
sin cumplirse. 

Entre tanto el P. Antonio Majoral emprendió una cs- 
rarsión á varios países de infieles, dando cuenta de su resul- 
tado al reverendo P. Prefecto, en una carta fechada en Ca- 
faríya á 7 de Octubre de 1867, en la que entre otras cosas 
le decía lo siguiente: **E1 día 11 del pasado Agosto, después 
** de haber consultado el parecer del P. Francisco, salíacom- 

* panado de ocho cristianos en dirección á la desembocadu- 
*ra del río Tambo, para entablar relaciones con los Piros 

* que habitan por aquellos salrededores. Fuimos surcando 
*el Tamaya por espacio de ocho días, durante los cuales in- 
•tenté trabar amistad con los Amuehuacas, que viven dise- 

* minados por 'su contorno, más viendo que no correspon- 
*dtan á lo que yo esperaba, fui persiguiendo mi viaje hacia 
"el punto antes indicado. A los quince días de haberme 
•puesto en camino, llegué á la desembocadura del Pachitea, 
'* donde tuve el gusto de saludar á los señores Oficiales del 
'* vapor Morona, que estaban allí aguardando á una comi- 
^sión que debía llegar de Lima. Recibiéronme dichos seño- 
** res con su acostumbrada benevolencia, mostrándose dis- 
** puestos á prestar cualquier servicio que se ofrezca á nues- 
^tras Misiones'* • 

** A las tres semanas de mi viaje me atacó una hinchazón 

idolortan molesto en la mejilla, que á poco que hubiese 

Utnentado me ponía en mui apurado trance. En medio 

desconsuelo que me causaba el pensar que á causa de 

tolencia se frustraría acaso mi espcdición, acudí á la 

Santísima i á mi glorioso patrón san Antonio, sin- 

ttpentinamente sin dolor, aunque la hinchazón 



- 138 - 

** fué bajando poco á poco. A los quince días, gracias á Dios, 
*' pude continuar mi camino sin otra contrariedad, que Lis 
** molestias inherentes á esta clase de viajes, y después de 
** cuatro semanas i media de haber salido de nuestro Hospi- 
**cio, tuve por fin el contento de llegar á la desembocadura 
**delTambo*\ 

** Los indios Piros, con quienes pude avistarme, instruí- 
** dos por la tradición acerca de los grandes servicios que los 
** antiguos Misioneros prestaron á sus progenitores, me re- 
**cibieron con las mayores demostraciones de alegría, i uná- 
**nimente me prometieron reunirse en población, tan pronto 
**como yo me ftaera á residir entre ellos. Animado con esta 
'* esperanza, bauticé á mas de treinta chiquitos, por si acaso 
** alguno moría antes de establecerse allí algún Padre. Con- 
** seguí también ponerme en relaciones con los indios Cam- 
'*pas mas inmediatos, quienes me hicieron igualmente con- 
**cebir halagüeñas esperanzas; aunque tengo la dificultad de 
**su idioma que no me es tan conocido como el de los Piros. 
**Con estos resultados, i con la confianza que llegué á abri- 
*'gar de poder amansar á los fieros Campas del Tambo, re- 
'*gresé satisfecho de mi escursión, pasando otra vez á mi 
** vuelta por la tribu de los Cunibos i parte de los Schipibos, 
** haciendo mi viaje con mucha rapidez durante el día i con 
** poco descanso por la noche, para poderme Hallar en Caya- 
** riya el día de san Miguel Arcángel, patrón de este pueblo, 
**cuYa fiesta deseaba celebrar en compañía de los otros Píi- 
'*dres". 

** En todo el curso de la espedieión, gracias al Señor, no 
** hemos tenido novedad, aunque nos vimos amenazados de 
** algunas desgracias. Entre otras ocunencias7 un día me 
** encontré con una enorme serpiente, la cual conseguí matar, 
** tenía una vara bier cumplida en grueso, i seis varas esca- 
**sas de largo'*.' 

Un año, ó poco más, después de haber regresado el Padre 
Majoral de su espedieión, el Vice-prefecto de misiones. Padre 
Ignacio M. Sans, escribía al reverendo P. Prefecto dándole 

■ 

cuenta de otra que él tenía proyectada. Copiamos á conti- 
nuación algunos párrafos de su carta, que servirán al propio 
tiemf)o para dar á conocer el estado actual de nuestras mi- 
siones. 



— 139 — 



*' Cayariya, 20 de noviembre de 1868. 

** Mi amadísimo Padre: 

•* Por la Cuaresma próxima, Dios mediante, iré á traba- 
jar en la conversión de los Hiscis—Báquebu^ que como sabe 
Y. P. son una parcialidad de los Remos de Cayariya, i es- 
pero en Aquel que me conforta^ que esta empresa me sal- 
drá mejor que la expedición que hice á los otros Remos. 
He tenido á mi lado por espacio de más de un año á cinco 
neófitos de aquella tribu, i he enviado cuatro de ellos con 
el encargo de reunir á sus parientes, i de que una vez reuni- 
dos volviesen á buscarme; creo que cumplirán con fidelidad 
sn cometido, porque hasta ahora me han dado pruebas de 
corresponder al amor que les profeso. I no en vano lo ha- 
cen así, pues me deben el beneficio de la vida, por haber im- 
pedido yo que se la quitasen los bárbaros Schipibos. El 
resaltado de sü comisión confío saberlo por Navidad. Lo 
que ahora suplico á V. P., es que se digne auxiliarme con 
recursos i sobre todo con sus oraciones, para que Dios i la 
Virgen Santísima ñor ayuden*', 

** Como el vecindario de Caj'ariya es tan corto, como 
V. P. sabe, he redimido siete jovcncitos Campas, cuatro 
varones, i tres mujeres, que eran llevados á Nauta para 
ser vendidos como esclavos. Además, habiéndome dicho 
un comerciante de dicha ciudad, que tenía encargado á al- 
gunos de los que vagan por el país de los Piros que le pro- 
porcionaran hasta veinte, le dije que me los entregase i no 
'no los pusiera en venta, por ser cosa detestable i contraria 
'alas leyes de Dios i de la República; i que no temiese por 
Ma plata, porque cuanto antes se la entregaría, pues á este 
"efecto iba á escribir á V. P., para que sin pérdida de tiempo 
^mela mandase. Si con esto he obrado mal, le suplico me 
mrdone, pero la compasión que rae causa ver á estos des- 
los sumidos en tal degradación, rae ha movido á 
1é «¿te modo; con esto me parece haber hecho un 
"""O* i también á la República, rescatando de la 
tos infelices que algún día podrán ser útiles 
Procure por tanto V. P. reunir alguna plata 



fai^|íadi 



- 140 - 

i mandármela á Huánuco para el mes de julio, que yo 6 
alguno de los Padres iremos á recibirla". 

•*Yaqueestoi escribiendo, no puedo pasar en silencio, 
para que V. P. pueda denunciarlo á quien le convenga, d 
abuso que cometen algunas tribus del Ucayali, haciendo 
correrías á otras tribus, como son los Campas, Caschiboi^ 
Remos i Amuehuacas, que se van destruyendo. Mientras 
el Gobierno no tome un fuerte empeño en prohibir á los 
comerciantes la compra i venta de los jovencitos indios, 
los infieles del Ucavali no cesarán en sus hostilidades con 
las otras tribus, pues por este medio consiguen lo que ks 
hace falta para atender á sus necesidades. Pero esto no es 
aún suficiente, pues debería además reprimir la audacia de 
los infieles amenazándoles con la esclavitud i con que 86 
rán trasportados á Lima para servir de soldados, que es 
lo que más temor les infunde; i estas amenazas no son «k 
ficientcs, convendría hacer algún escarmiento, que con po» 
cobastaiía, pues es sabido que la timidez es el carácter 
natural de los infieles**. 

**S. P. sabe mejor que yo, que ni uno solo de los que x^ 
corren el Uca3^ali con el nombre de comerciantes, ha pros» 
perado con este tráfico ni con el de la pesca salada; antes 
bienal llegar á los meses de marzo ó abril, todos han de 
recurrirá los comerciantes de Nauta; pero como estos loii 
tienen bien conocidos, no los habilitan sino con aquellos 
que pueden ganar en un año. ¿Pero cómo es posible qnc 
prosperen, [dejándose dominar por el juego i demás vicios 
que le son anejos? Las funestas consecuencias que de estol 
dimanan fácilmente pueden comprenderse; para satisface! 
sus acreedores compran los muchachitos de los indios, Ic 
cuales causa (le ciue estos se ocupen en piraterías queiM 
Cí)mctcrían, si les fíiltara aquel incitamento. Mientras ta0< 
tolos hijos de la Kepúl)lica Peruana, apesar de la lei A 
abolición íh* líi esclavitud, s(m vendidos para sostener loi 
vicios de unos cuantos íiventureros. ¡Ojalá que esta carti 
sirva para ¡jí)iicr remedio á tamaño escándalo"! 

I*in.'ihnente en í)tro párrafo dice: **Ahuaitiya ya 
íicabado «mi ter;i mente con los Caschivos, no quedando 
uno sí)lo de rs!;i tribu. Los Schipibos que vivieron en 
* pueblo al priní'ipio de su fundación, tienen variosdc 



— 141 - 

''salvajes en su poder, i sí estas gentes de CayarÍ3''a tienen 
"tantos» ¿cuántos más tendrán los de otras tribus que son 
"más astutos i atrevidos? Dias atrás bajaban por el Uca- 
'*yali cuatro ó seis canoas i al pasar por delante de las vi- 
'*viendas de los Schipibos de estas cercanías, redoblaron 
'los tambores, como tienen por costumbre practicarlo siem- 
*pre que les ha salido bien alguna correría. ¿Cuántos pues, 
'de estos infelices llevarían en aquellas canoas? 

El martirio sufrido por este Padre misionero, es un glo- 
rioso epílogo de la historia de los continuados padecimien- 
tos i trabajos esperimentados por los religiosos en el ejerció 
iesus evangélicas tareas entre las tribus salvages del Uca- 
jrali, que hemos referido ya, aunque mui sucintamente en los 
capítulos procedentes. 

La relación que vamos á dar está tomada cuasi textual- 
mente de la que el mismo Padre Sans ha escrito por orden 
desús superiores, después de haberse curado de las gloriosas 
heridas que le causaron los infieles. 

Con el designio, dice este padre, de abrir un camino por 
ACbanscbamayo, i al mismo tiíímpo convertir á la fe á 
aquellos pobres salvages, sumidos aún en las tinieblas del 
error, fuíme al colegio de Ocopa, para llevar en mi compañía 
algunos religiosos que ocuparan mi lugar en las reducciones 
del ücayali, poder yo internarme por el río Unini ó recorrer 
todo el Chanschamayo, i salirme después por el Tambo á 
dar un estrecho abrazo á mis hermanos por las fiestas de 
ííavidad, si la Divina Providencia no me disponía antes la 
:orona del martirio. El diez de Julio del presente año de 
1869 llegué á Huánuco, i habiéndome presentado al Ilustrí- 
mo Sr. D. Manuel Teodoro del Valle, primer Obispo de aque- 
lla ciudad, le espuse el pro3'ccto que había formado, de fun- 
dar en la desembocadura del Pichis una nueva población, 
con algunas familias de Sarayacu i otras de indígenas de la 
%rra. Mucho le gustó á S. lima, mi plan; más como por 
razón de la próxima apertura del Santo Concilio Vaticano 
tenía que^marcharse á la Capital del mundo católico, no lo 
filé posible por de pronto tomar una parte activa en su rea- 
lización; prometiéndome no obstante su apo3'o, publicando 
mis proyectos en los periódicos del cerro de Pasco. 

Así que llegué á mi colegio de Ocopa, se ofrecieron á 
acompañarme los Reverendos Padres Fr. Domingo Burgés i 



342 - 



Fr. Francisco Síigols, los cuales me concedió nuestro celoso 
Padre Guardián, Fr. Fernando Pallares, con el venerable 
Discretorio; después de haberles examinado sm vfwacií'm i m- 
ficiencia, conforme' lo previene nuestra santa regla. A siete j 
del mes de aj^osto salí de Ocopa con mis nuevos conipañeroi, 
llegando felizmente íí la ciudad de Tarma, en donde fuimos 
visitados por los señores Prefectos i Subprefecto del depar- 
tamente de Junín, D. Bernardo Berniudez i don Luis Santa* 
maría; é inmediatamente vino también ñ avistarse con no- 
sotros el señor coronel don José Manuel Pereira, ¡efe de la es- 
pedición de Chanschamaj-o, quien me manifestó sus deseos 
de que le acompañase en su viaje. Contéstele que como jo 
era hijo de obediencia, no podía disponer absolutamente de 
mi persona; i por consiguiente que lo escribiría al Rdo. P, 
Prefecto de Misiones, para que resolviese lo qne estimar mai 
conveniente al servicio de Dios nuestro Señor. Eseribíle efec- 
tivamente, diciéndole que esperaría su contestación en la da- 
dad de Huánuco, en donde se nos había de reunir el Reveren- 
do Padre Fr. Buenaventura Amcr, religioso de los descaíaos 
de Lima. Este padre fué quien me trajo la contestación de 
dicho P. Prefecto, en la cual me decía entre otras cosas, qi 
si tenía yo algún nuevo plan de Misiones, podía pasar olí 
lante, aunque fuera abandonando las antiguas é 
sas que entoncts teníamos; añadiendo, que él junto con el 
Rdo. Padre Comisario General cuidarían de prntejerme 
te el Gobierno Supremo. Nada mas necesitaba yo 
obrar con libertad; i así conferencié con mis compañi 
que debíamos hacer, conviniendo al fin en que lesacomi 
ra hasta el Pozuzo, en cuyo parage nos aguardaban 
i ocho indios que vinieron conmigo en la zureada. Ti 
ma fué la entrevista qae con éstos tuve, i las lílgrin 
daban de tal manera nuestros ojos, que ellas mas 
las palabras espresaban los afectos de nuestros co 
Cuando les repartía yo los regalitos que para elli 
traído espresamente. no sabían de que palabras 
para manifestar la eati m^gióit qae QW ten ían: Na ta 

"'nbírex 
In t^uc 
í rali¿ndi 

iiti^dcbflbersrttirAilo nivcütras qtnrndc* iic^ñti^ 




- 143 - 

;dí de mis compañeros religiosos, dándoles un tierno 
le fraternal amor. El nueve de Setiembre fué el día 
jvo lugar nuestra separación, continuando los otros 
s su viaje para el Mairo, f'alcazu. Pachitea i Ucaya- 
ras yo regresaba á Huanaco, ctonde dejé á los Comí- 
í que habían idu á buscar cl imaginado oro del Ce- 
Matías; desde aquel punto pasé á Tarma á donde 
día del arcángel S. Miguel, i pasada la fiesta de 
glorioso patriarca S. Francisco, proseguí el día cin- 
:ubre mi viaje al Chanschama yo á cuyo punto llegué 
:e el día después. Hospédeme en una hacienda 11a- 
aacará, cuyos dueños me recibieron con mucho ca- 
fspués de haber descansado como tres días, durante 
s recibí las visitas de otros varios hacendados que 
aquel hermoso valle, partí en compañía de algunos 
para el valle del Quimirf, atravesando el rio por un 
e cadenas que antes había colgado el señor Coronel 
sies 6 siete cuadras mas abajo de la desembocadura 
bamba, internándome después hacia la montaña, 
indecible gozo de mi alma daba fervientes gracias á 
la merced que me hacía, en disponer que fuera yo el 
ués de tantos años tuviese la dicha de poder visitar 
cros de nuestros hermanos, gloriosamente martiri- 
ir la misma causa que me llevaba íi mi á aquella re- 
ntretenido me hallaba con las reflexiones que me su- 
recuerdo de aquellos ínclitos atletas de la fé, cuando 
le se me presentan á la vista las ruinosas paredes 
lo que había levantado en medio de aquellos desier- 
. P. Fr, Francisco de S. José en 1750, cuando en 
de Jesucristo lanüó á los demonios que tiranizaban 
s de aquellos infelices salvajes. Profundo dolor me 
(uel espectáculo de destrucción, que me enseñaba 
ériles habían sido tantos desvelos, fatigas i sangre 
da, para fertilizar para siempre aquella tierra in- 

Ido mi derrotero, lleguí ])or la orilla de! rio á otra 
bnpa, en uno de cuyos estremos se dejaban ver 
■<áe infieles, con sus chácaras sembradasdeyuca, 
loíoS piálanos; suJit ln ^.h.í-í.l llamada de San 
o. dfsdf cuyii cuinl.iü' -i im-.n' i i\ lo vista la pin- 
ftoura de! CftiTaen. üii, .i.ii i . poco se encuentra 



- 144 — 

al estremo otra pampa arenosa, un poco más elevada qtw 
la primera, en la cual fijó su campamento el señor Coronel 
gefe de la espedición, de que más arriba he hablado, ponién- 
dole por nombre la Merced. En esta pampa del Carmen p^ 
recieron á manos de los salvajes tres celadores i hubiera p^ 
recido también un a\'udante, á no haber ido montado ea. 
nna caballería. La naturaleza del terreno favorecíalas agre- 
siones de los indios, que podían resguardarse impunemente 
detrás de la maleza que todo !o cubría; por lo cual fué preci- 
so reducirla á cenizas para despejar el terreno. 

Llegué por último al pueblo de la Merced como álascin-; 
co i media de la tarde, sin sospechar que fuera aquel el sitio- 
que me tenía reservado Dios nuestro Señor para el combate/ 
El señor Pereira i toda su comitiva me recibieron con latna-j 
yor atención i respeto, prohibiendo que se disparase rifle al* 
guno i que por mas infieles que se presentaran, de ningnnai 
manera se les hostilizase; sino que antes de entrar con elloi 
en relaciones de ninguna clase, me llamasen primero á mí, 
para que les hablara en su idioma i procurase el modo de 
amansar aquellas naturalezas feroces, por todos los medioÉ 
que la religión i la prudencia me enseñaran. De allí paséi 
Santa Rosa de Quimirí, donde por de pronto hube de conten- 
tarme mirando algunas de las muchas casas que liabía cnh 
parte opuesta del río; pero al día siguiente aparecieron fire» 
te del pueblo diez ú once chunchos que iban á cultivar la chá- 
cara, que mas tarde sería el teatro de mis sufrimientos. Avi^ 
sáronme que en la orilla del mismo río, frente á la embocad 
dura de la quebrada del Toro, había una casa; traté de diri- 
girme á ella para darme á conocer como amigo á sus dueñoiy 
i cuando estaba \^a cerca, vi que no era una siiiO quenij 
bien eran tres las que allí se encontraban. Llamé varias 
ees desde alguna distancia corta, pero nadie quiso resp< 
derme; por lo cual viendo que eran inútiles mis esñiei 
de entrar en relaciones con ellos fuíme de allí. 

El único móvil que me había animado á acompañar álfl 
espedición era la csper¿inza de poder hablar i convertirán 
fe á los infieles, pues de otra suerte no me hubiera puesto cd 
camino; ya que por razón de mi instituto no quería ni podSi 
ser capellán castrense. Poco á poco pude lograr el objetí 
de mis ansias, porque en los días trece, catorce, quince i difij 
i seis de octubre, conseguí tener una entrevista con tres sal 




— 145 - 

es del valle de Quimirí; aunque solo nos hablamos de una 
tra orilla del río. Desde aquella en que me hallaba yo, 
echaba algunas bugerías, á las que correspondían tam- 
n con lo que su pobreza les suministra; en uno de los cita- 
$ días les enseñé el Crucifijo que yo llevaba, i al verlo los 
vajes, junto con la novedad de mi hábito les inspiró mu- 
) confianza para conmigo; confianza que les subió de puñ- 
al saber que yo era Padre i por consiguiente quenada de- 
in temer de mí. Si algún otro se les presentaba separado 
mi compañía, le rechazaban con amenazas, limitándose á 
fguntarle donde estaba el Padre i porque iban sinél. Vien- 
yo esto i que por otra parte mi presencia era para ellos 
a señal inequívoca de confianza i amistad, el día diez i sie- 
que fué la tercera dominica de octubre, les prometí que 
ría tarde del mismo día pasaría á la parte del río en que 
)S estaban, para vernos así i tratarnos más de cerca, i que 
mismo tiempo les traería hachas, machetes, cuchillos i 
as cosas. 

Por la tarde pues, habiéndome encomendado á Dios, á 
Virgen Santísimas i á los Santos Patrones de nuestras mi- 
nes, me embarqué en una balsa con cinco hombres que me 
DÍan acompañado ya en los días anteriores, i atravesamos 
ío, en presencia de un considerable número de personas, 
í elevaban sus oraciones á Dios, implorando su protección 
ivcr nuestro; mientras nosotros llegamos con felicidad á 
i isleta niui cercana al lugar donde se hallaban los salva- 
í. Hacíanme éstos señas invitándome á que acabase de 
jar al sitio en que ellos estaban, pero no creí prudente en- 
garme de una vez en sus manos, teniendo como tenía añ- 
edentes de las desgracias que habían sucedido á otros re- 
osos. Viendo ellos que 3^0 no quería moverme de la isla 
ae les invitaba á reunirse conmigo, uno se arrojó al agua 
1 el mas decidido valor i, atravesando á nada el canal que 
«paraba de la isla, se quedó dentro del agua, sin atrever- 
\ saltar en tierra, hasta que habiéndome metido yo tam. 
n dentro del río i ai^asajádole con algunos regalos, logré 
ipar sus temores i llevármelo hasta la orilla, donde tuvi- 
s largo rato de conversación. Después de todo esto se 
resó cargado de herramientas, advirtiéndonos antes que 
nos fuésemos; pues volvería luego para traernos algunas 
yayas, pinas, maíz i una yerba que ellos llaman Chupis- 



— 146 — 

chi, de la cual hacen mucho aprecio. Cumplió como lo ha- 
bía ofrecido, volviendo otra vez á nado cargado con sus re- 
galos; i habiendo conversado otro rato conmigo, nos despe- 
dimos, dándonos cita para el día siguiente, en el que tuvi- 
mos nuestra entrevista como en el anteri or, sin mas diferen- 
cia que el mostrarse el saKaje un poco menos receloso. Su- 
cedióme en este día que habiendo colocado sobre unas pie- 
dras el crucifijo junto con mi sombrero, el pobre indio cauti- 
vo sin duda por la novedad que le ofrecían una i otra cosa, 
tuvo la debilidad de tomársemelas, arrojándose al río con 
ellas; mas al oir las voces que le daba i al ver que yo me ponía 
triste, tuvo la generosidad de detenerse i restituirme lo que 
me había quitado. En los tres días siguientes, mis ocupa- 
ciones me impidieron acudir al lugar de nuestras conferen- 
cias, aunque los indios estaban aguardándome ya en la con- 
sabida isla; pero Uis reanudamos después estrechándose ca- 
da día mas nuestras relaciones, é invitándome siempre el in- 
dio á quien primero había conocido, que fuera á su casa; 
añadiéndome que no tuviese recelo alguno, porque él no era 
chuncho sino Cayaco; que quiere decir, sacado del Inga Cu- 
yani. Amante ó amigo. 

Por fin, el domingo día veinte i cuatro, que era precisa- 
mente el cumpleaños dé mi promoción al diaconado, habién- 
dome encomendado á Dios i á los Santos mis protectores, 
tomé la resolución de pasar, no ya á la isla, sino á la misma 
tierra i posesión de aquellos infieles, que tan igratamente de- 
bían corresponder al interés que por ellos me tomaba. En 
este día fueron mas abundantes los regalos por ambas par- 
tes, trayéndoles yo cuanto me habían pedido en el día ante- 
rior i además una hermosa hacha americana. Quedaron tan 
satisfechos con estos regalos, que no sabían como espresar 
su alegría; i especialmente el que se quedó con el hacha, se la 
puso entre las manos, levantándolas al cielo, mientras diri- 
gía algunas palabras á lo alto, lo que no dejó de afectarme 
é infundirme mas valor para ir hasta su casa, que distaba 
poco de allí. Encaminábame al lugar determinado, bien le- 
jos de sospechar que iba como un cordero á ser entregado á 
las manos del sacrificador; á poco de haber llegado á su ca- 
sita i cuando tenía ánimo de retirarme, observé que el buen 
hombre se ponía triste i me hacía señas de que marchase; no 
aguardé á que me lo digera otra vez, cuando hé aquí que al 



— 147 — 

volver yo la cabeza, vi dos arcos i dos ataditos de flechas, 
arrimados al tronco de un árbol; al ver yo aquello pregunté 
al joven indio, que era lo que significaba; á lo que pareció 
decir, que no creía fuera preparado contra mí. No obstante, 
como los síntomas no eran nada tranquilizadoras, traté de 
retirarme, haciéndome acompañar siempre del salvage i di- 
rigiendo la vista hacia todos lados, para evitar cualquier 
sorpresa; así llegué hasta donde el peligro no parecía tan 
evidente i, volviendo entonces la vista atrás, observé que 
nn caballero que me acompañaba, se había detenido á ha- 
blar con un salvage; llámele varias veces gritándole, que se 
apurase porque había peligro; sin embargo, él con sus demo- 
ras daba lugar á que se preparase una emboscada que, aun- 
que todos ignorábamos, y^o no obstante la recelaba. En vez 
de pasar adelante i ponerme en campo libre, me vino la idea 
de acercarme á él para llevármelo de una vez; después de lo 
cual regresé al lugar donde antes estaba; mas al volver la 
cabeza para ver si dicho señor me seguía, lo que vi fué salir 
de entre los matorrales, como una manada de lobos, á una 
multitud de bárbaros armados de arcos i flechas, que pron- 
to hubieran acabado con la vida de este pobre misionero, 
que poco há les convidaba con la salud i la vida; si Aquel 
que defiende á los que militan bajo la bandera de la Cruz, no 
le hubiese cubierto con el manto de su protección. Tomé en- 
tonces la definitiva de escaparme; pero en el mismo instante 
una flecha de chonta dentada, vino á traspasarme elcodo'de 
partea parte por debajo el hueso, aunque sin lisiármelo, ni 
romperme ningün tendón, mientras otra se me clavó en la 
parte superior del brazo, rompiéndose dentro al tocar con el 
hueso. Al sentirme herido, levanté las manos cielo escla- 
mando, ¡Jesús!; i hé aquí que al dar las espaldas á mis per- 
seguidores para escaparme de su furia, siento clavarse otra 
flecha en el espinazo con grande ruido; peligrosa hubiera si- 
do esta herida, pero gracias á la Divina Providencia, vino á 
dar contra una banda compuesta de cuatro sartas de cuen- 
tas como de rosario, que el mismo salvage de que antes he- 
mos hablado me había puesto, la que resistiendo á la pene- 
trante punta de la flecha, la rechazó i rompió. Recuerdo 
que, al oir el ruido i sentirme la punzada, dije: .4 dios; estoi 
muerto: i caí sin poder dar un paso, por habérseme parali- 
zado las piernas, á causa de una afección nerviosa; mas con- 
19 



— 148 — 

tra lo que y(í temía, observé que las fuerzas no se me disoiK 
nuían; pasándome la mano por las espaldas, no encontré laj 
flecha (|uc creí me mataba, i animado con esto, me puse i 
andar íi í^íitas, hasta ponerme en medio de mis fieles defcn-j 
sores. Valencia i Aguilera. Este último que me defendía áí 
l)e(lradíis, díjonie: ¡ai, Padre, gracias á DiosI; i llorando sfc 
abalanzo hacia mí, que me estaba con los brazos cruzados ij 
los ojos al cielo, i colocándome sobre sus espaldas, me con-; 
(lujo hasta i)oncrme en la balsa, \ 

En medio de este crítico lance, Dios me favoreció coa^ 
luia fortaleza mui superior á lo que podía esperar; quedán- 
dose maravillados los circunstantes al oir las palabras (fc| 
aliento que profería el que irremisiblemente habían creído^ 
muerto. Apenas estuve en la balsa, nos encaminamos ala! 
otra orilla del río en compañía de los citados Aguilera i Va- 
lencia, del señor Relavase i de los otros dos individuos que 
nos habían acompañado; cuando faltaban tres ó cuatro va- 
ras para llegar á tierra, se arrojaron al agua dos de los bíil-- 
ceros para contener la balsa; pero tod¿i su fuerza fué poco. 
jKira dominar la de la corriente, i viendo yo el riesgo dequt; 
fuéramos á chocar contra un pedrón que más abajo había, 
oi>n K> cual corríamos peligro manifiesto de ahogarnos, hen-; 
d(^ Ci>nu> estaba, no tuve mas remedio que arrojarme al agua; 
jHTo aunque no sabía nadar i que las heridas naturalmente 
debían estorbarme, gracias á Dios alcancé felizmente la ori- 
lla» Cuando estuve en tierra; volvieron á llevarme cargado 
sobre sus espaldas mis bueni>s ci^mpañeros, i al llegar áUl 
cuesteoita d^l pueblo, dos de ellos asiéndose los brazos, foP 
mar\>n una especie de asiento, sobre el cual me llevaron co 
nio en una silla de manos. Asi n;e ci^ndujeron hasta dejar 
me en en medivi do una mnkitud de j>ersonas, entre las q« 
había el señvU" CviivMiel. v]ue deshechos en lágrimas i sollozoí 
so ouvuMi.iban sobro mí, para besarme el santo hábito, es 
jhví.i1::!o:í:o om l.is p.irtos .i::avosaJ.is por las flechas. Pro 
oír. o oor.sv^i.i: '.v^< j. :.v*.,w. osi^.oi.i'.:no:í:o á dicho señor Coro 

i 

1 V s . ^ :: ^ s V 1 V '.; . : ' \ : : : .o : > : v s : . . : ^ ! ^ s :>r; meros au xilios, n» 

v.'.o'v-. v^'.*. C'.i.i: i.r. v.v::; .. s ^'^:^ . :::'v:-. : ^:ne una fuerte calentu 

: ,* .:-.:o •.v.v ■.■.:: v^ ■.: ...s \ v- :. **..^-. .■<. ::!.;> :;o creo fiíese ocasifl 

••.;. V ■. ' ..s '.v. .l..< .,.:..>:,;< o, v.torme á lo que mcha 

".,.•'»'. 0...".^ \., v" 1' 1' / >. -i.'.trater. quedaron cid| 



— 149 — 

-izadas á los tres días; sino por el golpe que me dio el señor 
elavse, cuando estando vo echado en tierra, cavó con todo 
\ peso sobre mí al huir de la persecución de los bárbaros. 
!uatro días estuve en cama, pero al levantarme apenas me 
odia sostener en pié; sin duda por la falta de la sangre que 
abía perdido. 

Al concluir esta relación, puedo no obstante asegurar, 
|ue jamás he tenido ninguna llaga, ni contusión alguna que 
ae haya dolido menos que los flechazos que recibí; solo el 
meso me dolía un poco, al mover el brazo. Así es como pa- 
,'a Dios á los que se esponen á los trabajos i sufrimientos, 
para trabajar en su santo servicio. 



CAPÍTULO XXV 



Relación de las principales producciones del Ucayali 

Muchos son en número los que- han escrito acerca las 
producciones de las montañas del Perfi, así en lo tocante al 
reino vegetal como al animal; pero como la ma3'or parte de 
los escritores que de esto sé han ocupado, lo han hecho sin 
haber penetrado jamás en el interior, ó si lo han verificado 
algunos ha sido con mui poca detención, resulta que han de- 
bido escribir, ó fiándose de los informes que les daban perso- 
nas no siempre bastante enteradas i veraces, ó cuando me- 
nos no han podido averiguar muchas particularidades, cu- 
yo conocimiento solo se adquiere con una dilatada perma- 
nencia en el país i después de haberlo atravesado por distin- 
tas veces en varias direcciones. El sabio n¿ituralista D. An- 
tonio Raymondi es sin duda el que mas acertadamente ha 
escrito sobre esta materia, tanto por los muchos viajes que 
ha hecho por todas las montañas del Perü, como por su ad- 
mirable talento i rara memoria, acompañados de sus gran- 
des deseos de poner en conocimiento de sus lectores los pro- 
ductos de aquellas regiones privilegiadíis. Pero como sus 
obras sesguramente no llegarán á manos de muchos, por ser 
mni voluminosas i descrecido costo; creemos por fin prestar 
un obsequio á nuestros lectores, dándoles, por conclusión de 
nuestra obrira una relación de las producciones mas impor- 



— 150 - 

tantes de los países del Ucayali, sacada de losconocimientoi 
que por nosotros mismos hemos adquirido, durante nuestra 
larga permanencia en dielias regiones. 

Entre los productos vegetales debemos dar un lugar pre- 
ferente á la zarzaparrilla; esta preciosa planta, de que tanto 
uso se hace en la medicina de algunos años á esta parte, « 
encuentra en mucha abundancia en las riberas del PSschquí, 
del Cuschi-nbataey, del Yapa-ati, \ en general en toda la ori- 
lla izquierda del UcayuU; pero de ninguna parte se ha esiraf. 
do en tanta cantidad como del Ahuuyti-ya. Es digno de In- 
mentarse el abuso cometido en los zarzales de este ríodeti 
de 1851 en que aumentó el precio de la zarza; pues ;ilguQos 
comerciantes, sin cuidarse mas que de las utilidades que po- 
dían sacar de presente, encargaron la recolección de este pr»; 
ducto á los infieles; i como estos tompoco miran al porvenir¡ 
arranearron sus plantas de raíz, sin cuidarse de plantar otra 
vez la raíz que está unida al tallo; de donde vino que queda* 
ron enteramente destruidas aquellas plantaciones, cuatul* 
si se hubiese tenido semejante cuidado, cada año se habrís^ 
podido extraer muchísimas arrobas de aquel artículo. 

En cuanto á comestibles, los principales son: la yuca,d 
camote, arroz, maíz frijoles i maní; para reeojer los caales«( 
requiere mui poco trabajo, gracias á la imponderable fértil* 
dad del terreno. La caña dulce, que también se cría allí, 
los ocho meses ya tiene flor, i produciría por espacio de oiM 
clios años, si los indios supieran cultivarla i tuvieran los nifl 
dios para hacerlo á propósito; pero como no los tiencn.i 
por otra parte el terreno no escasea, al segundo corte prefi| 
ren hacer una plantación nueva, abandonando la antiga^ 
El ciifc da cosecha íi les tres años. En los bosques abundfl 
también el cacao de superior calidad, pero como nadie sen 
ma el trabajo ile rccojerlo, sirve únicamente de alimento || 
ra los monos. J 

Aun(|ue no todas las comaicas son á propósito patu 
cosecha del algodón, se recoge no obstante en abundanCfl 
de mui buena calidad en los terrenos inmediatos al Ucajíi 
En Iii montaña se encuentra un árbol mui elevado, que pfl 
duce una especie de seda mas suave al tacto que la dolosa 
sanos, pero no se puede hilar por su poca consistene¡a:l| 
indígenas le dan el nombre de/^iu^s i la recogen parad 
locarla c)VJU^JfiJ|^M|^ril|H|Bttius fkchí^Bf l)fl 



- 151 - 

cirotes, las que mojan con el veneno ticuna i arrojan con un 
soplo, después de haberlas metido dentro de una cerbatana. 
No debió de producir buenos resultados el pro3'ecto del te- 
niente de marina americana Herdon, quien había recogido 
una gran porción de esta seda en Sarayacu con el objeto de 
hacerla hilar i tejer, mezclada con seda común; pero repeti- 
mos que no debió de producir grandes resultados este pro- 
yecto, toda vez que no se ha hablado mas de él. 

Todos los neófitos é infieles, principalmente los Piros, 
sacan de un árbol que se cría en sus montañas mucha cera 
de abejas silvestres, que es otro artículo de comercio en el 
ücayali; esta cera se consume toda en el departamento lito- 
ral de Loreto, pues no reportaría utilidad á los comercian- 
tes el llevarla á otros departamentos mas lejanos de la Re- 
publica. 

En toda la montaña se encuentra ^ran variedad de ma- 
deras, útiles para las construcciones; habiendo muchas cla- 
ses de árboles, cu^'as maderas son de tal fortaleza, que al 
pretender cortarlos rechazan las hachas; por cuA^a razón i 
abundando los más fáciles de cortar, se consumen en aque- 
llos bosques. Entre estos árboles nebe contarse el chiunhun- 
cOy el estantecaspi, el canelón (especie de canela mui ordina- 
ria), el estoraque, del que se estrae el famoso bálsamo Pe- 
mano i cu3'a cascara sirve de excelente incienso, el palo co- 
lorado^ el quilluborclon, cuya madera es de color amarillo i 
mui fina, etc., etc. Hai otras clase cu^'as maderas no tienen 
tanta fortaleza, pero que también son de mucha duración, 
sirviendo á los indios para fabricar sus canoas; tales son el 
cedrOy el ahuano^ el lagarto-caspi, el espÜngo, la moleña, de 
la cual hai dos especies, ur\a amarilla mui odorífera i de la 
que, según hemos oido decir á un inteligente americano, se 
extrae el alcanfor, destilando en un alambique agua mezcla- 
da con dicha madera, i finalmente el árbol del que se extrae 
el bálsamo copai¿a. Además de estos árl)oles medicinales 
hai otros que destilan varias gomas i resinas, á saber: el 
cauchuyo-gebCy el copal, la caraña, el aceite de María, la \q- 
cbeSandi, cierta goma ó resina.que los indios llaman lacre, 
por tener muchos puntos de semejanza con nuestro lacre or- 
dinario, i finalmente se encuentran dos clases de inciensos 
mui aromáticos. 

Revolotean por aquellos bosques multitud de aves de 



-; c-:r- 53 Tari«3ad drnl 
$ ;''ios oos sus ai^i 
•:-'.? TC^lar qar lasa 
¿r"-iij" k! oído, como 
l-;r:5- H.-íi otros p^jl 
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— = ^-^^'^ :■" ;k->3ri ;ñatar^ 

T-rr.-.-íZj se ha tsmtxaúot 



1 i t^-:. E«: 



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— 153 - 

gres negros), pero deben existir en muí corto número, pues 
rara vez se dejan ver. La última especie es el Lluichapuma 
(tigre venado), por ser el color de su pelo semejante al vena- 
I do de la montaña; este tigre no hu3''e del hombre, á no ser 
¡ cuando está herido, i nunca acomete de frente sino á trai- 
f rión. A estas tres especies de tigres podrían añadirse otras 
is dos mas pequeñas, pues no exceden de unas tres cuartas de 
¡ largo; sus pintas se asemejan mucho á las del Otoruncux son 
\ mui diestros para cazar las gallinas. Se llaman tigrillos. 
También hemos hablado en otro lugar de la abundancia 
i variedad de los peces que cria el Uca_vali, debiendo ahora 
por consiguiente hablar tan solo de dos especies, que lejos 
de servir al hombre son enemigos suyos; tales son el Caimán 
6 lagarto, que es mui parecido al cocodrilo; sin embargo, no 
deben ser estos animales tan bravos como dice ser los del 
í Huallaga, i fortuna que así sea, pues de otro modo apenas 
podría navegarse por el Ucayali en canoas, por su gran 
abundancia en aquellas aguas; muchos se encuentran en las 
lagañas, bajando durante el verano, A tomar el sol en las 
playas del río; mas apenas oyen el ruidfy de los remos, cuan- 
do huyen precipitadamente A esconderse debajo del agua, 
^ nadando hasta la mitad del río, en cuyas profundidades de- 
saparecen. Cuando están sobre las aguas, solo descubren 
la cabeza i el lomo; i cuando se les dispara, es preciso apun- 
tales debajo del oido, pues la piel que les cubre lo restante 
del cuerpo rechaza las balas. 

La otra especie de pescado dj que deb^in')s hacer men- 
ción, es la anguila eléctrica, á la que algunos llaman anguila 
temblor. Algunos creían una fábula las propie.lades eléctri- 
cas de esta anguila, pero nosotros quisimos hacer la espc- 
riencia, i al aplicarle un dedo, que es el medio para comuni- 
carfe la electricidad, dio un sacudimiento que nos causo un 
gran dolor en el brazo, dejándonoslo como adormecido. Los 
indios lo comen, pero á nosotros no nos gustó una vez que 
quisimos probarlo, pues su carne es todo manteca i de mui 
; poca sustancia; su color es amarillo oscuro i suestension co- 
mo de cinco 6 seis pies. 

Reptiles los hai de muchísimas especies, siendo la mavor 
parte venenosos. Es digna de mencionarse la culebra llama- 
da Cbuschupt que tiene hasta quinec pies de largo; i es tan 
activo su veneno, que si el que ha sufrido su mordedura no 



i:uici>, mezclado con a 
, lio líi intiertc. En nu 
lT-hIo este coiitnivenc 
:'.i tni\> solo hn muerto 
!.is cnk'bras mas notr 
'. í.i i'tiat es un anfíbic 
i. ;.vr<i L'on su álito sa 
■,:i- s.i^ftü i se traga c 
; - v-K- se;» la sacht-vac 
s,-,-,>:vnte. reeordiiitn 
.::;.'. Ci::iU!in en com 



,< .:i mostró; es 
Í.T '.\ pnnta del 




- 155 — 

> cuartas de latgo, sin que se le conociese lesión alguna, 
íes es sabido que las yacu-mamas carecen de dientes. 

Otro animal mui raro que se encuentra en aquellas mon- 
iñas es la chicharra machacuy (culebra chicarra), llamada 
fí por ser una especie de mariposa, larga de unas tres pul- 
idas i media, con la cabeza semejante á una %-íbora- En- 
t los indígenas se cree que muere repentinamente aquel á 
uien este animal clava una especie de lanceta que ttene en 
pecho; pero el señor Reymondi ha desmentido esta creen- 
a, de modo que, segfin le hemos oído decir, la picadura de 
)te animal no es venenosa. 

Muchísimas son las otras clases de mariposas que erabe- 
Ecen aquel país con sus hermosos coloros, no siendo pocos 
« viajeros que pasan largos ratos persiguiéndolas para ha- 
Tías servir de adorno; pero en cambio no son menores las 
ipecies de insectos que atormentan al caminante, debiendo 
acer mención en primer lugar, de las hormigas, de las cua- 
8 hai varias clases; las mayores tienen cerca de una pulga- 
a; Uátnanlas los indios Isúla i tienen un aguijón, cuyas pi- 
idura causa algunas horas de calentura. Hai otras llama- 
iis Citaracay, las cuales tienen como dos anzuelos en la ca- 
^a, con los que causan un vehemente dolor, siendo preciso 
latarla para arrancarles del lugar donde se ha sufrido la 
icadura. El Runavinci, que es otra especie de hormiga, 
raba con las hojas de los árboles que hai al rededor de su 
ladríguera; en cada nido deben haberlasá millones, pues le- 
antan la tierra hasta In altura de dos varas, poco mas ó 
lenos, cogiendo una circiinsferencia de mas dedocc. Hemos 
¡do contar á un indio, que es persona de mucho crédito, ha- 
w visto que en las cuevas de estas hormigas se encuentra 
aa especie de culebra, que tendrá como nna vara de largo 
is gruesa como la pierna regular rlc hombre;la que es igual 
i>r todas sus partes, sin que pueda distinguirse donde tiene 
1 cabeza, aunque si se le percibe movimiento. La hormiga 
ancaninu se encuentra solamente en el árbol de su mismo 
Eimbre, i pone sus huevos en el tronco i en las ramas; su pi- 
ldora levanta una ampolla i cíit3«;i un vehementísimo 
j>lor . 

Mímente, dqanda atnu nittclias i vuriada» especies de 
n^tus, faablarémoB tan scilo di: In 11:1 ; ! ' mi. ii 
mada fuwcifni,.qyr uícredfjir Lrn-,i[i.. 



— 156 - 

por ser de este color; es sumamente pequeña i por consecuen- 
cia es muí difícil distinguirla cuando se pega al cuerpo. Es tal 
el dolor que causa, que parece aplicarse á la carne un hierro 
candente, durando este ardor mucho rato, hasta que han 
desaparecido la especie de ampollas que levanta su picadura. 
Entre las hiervas de la montaña críase también en algunas 
partes, especialmente en los pueblos del Huallaga, un insec- 
to llamado Yangüe, de tan diminutas formas que se requie- 
re una vista mui fina para poderlo distinguir; este pequeño 
animal se coloca en los poros del cuerpo sin introducirse den- 
tro la piel, i es tal la comezón que causa, principalmente á 
los que por vez primera llegan ñ la montaña, que los pone 
casi en estado de desesperación; fortuna que esta grave mo- 
lestia no pasa de cinco ó seis días, porque cuando el insecto 
está lleno, se desprende por sí mismo i desaparece. 

En el polvo de los sitios en donde no penetra la hume- 
dad de las aguas, se cría otra clase de insectos llamados di- 
huas ó piques; para librarse de esta plaga no haiotro medio 
que matarlos al momento preciso que se descubren; pues co- 
mo ordinariamente se introducen en las partes callosas de 
los pies i de un modo especial alrededor de las uñas, sino se 
sacan antes que los huevecillos salten al polvo, un solo pi- 
que es cíipaz de infestar toda una casa. Cuando se apode- . 
ran de un hombre desidioso que descuide esta precaución, le 
causan mucho estrago en los pies, imposibilitando á algunos 
hasta de poder andar. Un hombre conocimos nosotros en 
Sara3'acu que murió sin otra enfermedad, que el habérsele 
introducido muchos piques por todo el cuerpo. 

Pasaremos por alto otras muchas plagas que no son tan 
molestas, i solo hablaremos, para dar fin al presente capítu- 
lo, de los insectos volátiles, que por molestar continuamen- 
te, son las mas fastidiosos. Son los primeros los zancudos, 
que atormentan de día i de noche causando, princincipal- 
mente al anochecr, con sus pequeñas alas un ruido sordo que 
se 03'e por todas partes; parecen una nube que todo lo cubre, 
pero esta gran multitud que sería insoportable si durase al- 
gunas horas, desaparece al cuarto de hora, quedando sin 
embargo los suficientes para no dejar dormir tranquilo en 
toda la noche; de modo que no se podría descansar un solo 
instante, á no valemos todos de toldos ó mosquiteros, pro- 
curando no dejar ninguna pequeña abertura; porque un so- 



— 157 



agnjero bastaría, jjor pequeño que fuese, para llenarse de 
chos insectos todo el toldo. Vienen después los mosquitos, 
le son aún mas tcrrilitcs que los zanctiilos; pues cansan una 
unezón insoportíiblc i que dura por espacio de muchas ho- 
is, originando á veces hasta algunas llagas en las piernas 
en los pies; solo tienen la ventajíi que no molestan de no- 
je como los zancudos. El giiigín es otra clase demosqnito 
mi pequeño, de alas blancas, siendo preciso el microscopio 
ara poderlo distinguir; no se encuentra en todas las partes, 
ero allí donde los hai es mui grande el tormento que se su- 
pe; porpue hasta parece que penetran la ropa, pues se siente 
Idolor por todo el cuerpo; pero especialmente en la cabeza 
• donde mas sufre, porque mezclándose con el pelo, de nada 
«7t rascársela con las manos ni el mojársela, sino que allí 
lerniAnecen atormentando hasta que se abandona el sitio 
ese encuentran. 
por ultimo encuéntrase también los táijanos, que son 
Smoscas de un tamaño doble de las que todos conoce- 
ti abundaran estos insectos como los zancudos i mos- 
M, seria imposible habitar en el Ucayali, pero por fortu- 
i poquísimos, en comparación de éstos. í no morti- 
ñ sino á ciertas horas i en determinados parajes. 
FBstas son las molestias mas comunes de aquellas partes 
3, montaña, siendo de creer que si esta llega á poblarse, 
(aparecería en gran parte, principal raen te en las cercanías 
Blos pueblos; pues como semejante» insectos se reproducen 
■un modo especial cu los lugares pantanosos i entre los ar- 
i yerbas que rodean las n^ns encharcndas, con el 
;ii- i cnltiva de cstOS terrenos di'miioaíria también su 
i ''imoclpñovilMl eníditclu se pondría natu- 
Ih " MoQ i 9as inmediaciuncB, iirrancaodo las 



- 158 — 



CAPÍTULO XXYI 



Muerte del Reverendo P, Fr. Vicente Calvo 

Tanto la fé, como la experiencia nos enseñan que todas 
líis cosas tienen su fin i que toJas así mismo van á reunirse 
á su fin. Después de haber el R. F. Calvo gastado 18 años 
en el penosísimo ejercicio de las Misiones de Infieles, i de ha- 
ber desempeñado en este tiempo el cargo de tres sexenios de 
Prefecto, se vio en la precisión de retirarse de su oficio é im- 
pulsado por un crecido número de achaques, recogerse al Co- 
legio de Ocopa por ver si sepultado en el profundísimo silen- 
cio i estrechísima observancia de la regla que allí se guarda, 
podría en algún modo alivarse i mejorarse su quebrantada 
salud, con el alto designio de prepararse para pasar del tiem- 
po á la eternidad, camino por el cual todos indispensable- 
mente debemos de pasar. 

Este varón apostólico dejó ver en todo su sagacidad i 
desprendimiento; pero en lo que más manifestó su heroici- 
dad, fue en que habiendo recibido una carta de su hermano 
Cura, en España, en que le ofrecía mui brillantes proporcio- 
nes con las cuales podrín pasar una ancianidad feliz i tran- 
quila, echando á un lado todo respeto de carne i sangre, que 
ordinariamente es la tentación mas poderosa con el diablo 
suele derribar los corazones mas bien formados, llamó á su 
mui amado P. Ignacio i le dijo: hombre! hombre! míralo 
que me dice mi hermano; ¡caracoles! i habiéndole leído el 
contenido de mi carta, repuso ¿qué le parece, mi padre, de 
tales propuestas? i echando un profundo suspiro, dijo: ja- 
más Fr. Vicente Calvo trocará el oro por el lodo, el cielo por 
el cieno, ni mucho menos logrará la corona que por sus fati- 
gas, sudores i trabajos espera recibir de manos del justo Juez 
en el día de la retribución. H¿icc est requies mea in saecu- 
liim snecuJíy esto es Ocof^a, quonutm eligí eam. 

En efecto; después que hubo entregado al R. P. Ignacio, 
su Vice- Prefecto, los negocios de la Misión, se despidió de 
su amados Neófitos, (jue, deshechos en mares de lágrimas 
porque se les ausentaba para siempre im padre en quien te- 



— 159 - 

oían depositados su cariño, amor i conñanza, no sabían des- 
prenderse de besarle su santo habite. Una despedida tan 
tierna como aquella, no sería fácil describirse. Salió de Ca- 
jariya i llegó al Seminario de Ocopa, después de haber expe- 
rimentado todas las peripecias que dá á gustar un viage de 
mas de doscientas leguas, que en esta vez le apretaron mas 
ia mano, por ra^rón de que su vejez estaba mas debilitada i 
cargada, además, de las consecuencias de la montaña, que 
son la moneda común i ordinaria con que paga á los Misio- 
neros. Este es el oro, estas son las riquezas con que los po- 
bres hijos del Serafín de Asis, hacen felices á sus familias de 
Europa, segán canta la malevolencia, ignorante de la delica- 
deza de nuestras conciencia i de la altísima pobreza que pro- 
fesamos. 

Hartas veces se le oyó decir que de ninguna manera qui- 
! siera morir fuera de Ocopa, i que para ello había dirigido 
■ muchas oraciones á la Virgen María, de quien era devotísi- 
mo; pero al pocu tiempo de haber a su amado retiro, se le 
comenzaron á bichar las piernas de tal suerte, que esta hin- 
chazón mancomunada con el asma i quebradura le apura- 
ron bien la paciencia. Los Prelados, al ver al paciente en 
tan mal estado i juzgando que aquel achaque provenía del 
frío, trataron de mandarlo á Pnríahunnca con el noble fin 
de que con el calor de aquel temj)eramento se restableciese. 
Para el efecto se fué en compañía del R. P. Fr. Francisco 
Ballescá; mas á las pocas semanas que estuvo en el lugar re- 
lacionado, se sintió mui mejorado; i conociendo que todo 
bnen religioso estando fuera del claustro se halla como un 
hueso desconcertado, tomó desde luego el camino para Oco- 
pa. En esta segunda vez el temperamento invariable de es- 
te rincón le asentó peor, porque además de las enfermedades 
susodichas, le asaltó una inapetencia tan extraordinaria, 
que á los pocos días de estar mas en el Colegio le habría he- 
cho descender al sepulcro. El meritísimo P. Pallares, que 
entonces era el Prelado, consultó al Discrectorio acerca de 
lo que se debía hacer para conservar la vida de un Religioso 
que tan mercido lo tenía, después de haberla sacrificado por 
tantos años en la montaña, trabajando por la gloria de 
Dios i salud de acjuellas almas, que estaban sentadas en las 
tinieblas del error i sombra de la muerte, i se resolvió pasa- 
se sin dilatación á los Descalzos de Lima. En este viage, es 



- 160 — 

decir, de Ocopa á Lima, gastó 20 días; con la prolongación 
de él, se puede deducir cual estaría su salud. No es fácil de- 
cir el gusto que sintieron en su corazón los RR. PP. de aquel 
Colegio, primogénito de Ocopa después déla Independencia, 
al recibir en sus brazos un hombre verdaderamente digno de 
todo respeto i amor. Sin embargo, aunque veía el venera- 
ble anciano las finezas i atenciones que le prestábanlos 
alumnos de dicho Colegio, en que se hallaba ya incorpora* 
do ó de familia, no obstante su corazón i sus pensamientos 
no sabían desprenderse de Ocopa i mas de una vez se le oyó 
decir: que esperaba se le mejorase la salud para irse á morirá 
Ocopa. Permitáseme aquí hacer una digresión para mani- 
festar al público la caridad de aquellos hermanos para con 
el R. P. Prefecto Calvo. Preséntasele un día á aquel bendi- 
to i santo varón el M. R. P. Masiá, Comisario general, pa- 
ra saludarle i al verle tan abatido por la inapetencia, le dijo: 
Padre mío, ¿qué cosa le apetece á V? i sin mas se sacó de la 
manga el mismo M. R. P. Comisario un mui grueso pimien- \ 
to colorado que había cogido en la huerta, i enseñándoselo, 
le dijo: ¿Lo ve? pues bien, ahorita mismo se ¡o voi á adere- 
zar en la Enfermería con mis manos para que en presencia se 
lo coma; i cogiéndolo de la mano al Rdo. P. Calvo se lo lle- 
vó consigo. 

Mas la enfermedad iba gradualmente de mal á peor; pues 
ya casi no podía andar sin que se sintiese asaltado de una 
espantosa i alarmante sofocación, que le tenía imposibilita- 
do para salir á confesar algún enfermo. Viéndole el M. R. 
P. Comisario en aquel estado, consultó á los Facultativos, 
los cuales le aconsejaron que, yendo á lea i tomando baños 
en Huacachina, podría mejorar algún tanto, pero que de cu- 
rar no curaría. Efectuó su viaje, con el mérito de la santa 
Obediencia, en compañía del R. P. Comisario Fr. José M. 
Masiá, en ocasión en que iba á celebrar el Capítulo Guardia- 
nal en el Colegio que se había fundada en aquella Ciudad; i 
algunos días de haber llegado á aquella satita casa, se amo- 
tinaron sus enfermedades i obligándole las mismas á recibir 
los Santos Sacramentos, murió ejemplarmente en el ósculo 
del Señor, entregando su espíritu al Criador á los 12 días 
del mes de Ma3'o de 1873, i fué enterrado en el panteón an. 
tiguo, llamado de Lirin 6 Hurin, á diferencia del nuevo en la 
parte opuesta á la Ciudad. 



— 161 — 

Así acabó el tiámero de sus días el varón apostólico Frai 
iceote Calvo; aquel varón, digo, que vio por primera vez 
luz del mundo en Saviñan, Obispado de Tarazona i des- 
lés, jovencito, pasó su noviciado eo Calatayud, Provincia 
; Aragón, punto en donde emitió su profesión. El P. Cal- 
D siendo Corista Diácono, tuvo ya la dichosa suerte de 
; cumplir con el cargo de esforzado soldado de Jesucristo 
le se le había impuesto en el sacramento de la confirmación, 
■ando de Zaragoza recibió de la mano sacrilega del Gober- 
idor de aquella plaza, una ignominiosa bofetada ensu ino- 
nte mejilla, en ocasión de ir á pedir al inhumano manda- 
Qon seguro para no quedar envuelto en aquel funesto ea- 
iclismo del año 1835, en que España desnaturalizada i en- 
rgada al frenesí de las sociedades de Juan de Prócida i 
TOS demagogos de la impiedad, con la tea incendiaria i el 
evoso puñal en mano, sacrificó un sinnúmero de inocentes 
jos, clamando: Mueran ¡os Frailes, abajóla religión deje- 
lerísto! En medio de tanto desorden emigró á Francia, 
1 cuyo imperio trabajó en ciase de operario, hasta que con 
ayuda de la limosna de la misa i el poco sueldo que gana- 
1, tuvo lo suficiente para pasar A la Ciudad eterna i de alK 
Ocopa en el Perú, donde predicó sermones en las Misiones 
■ Lima, Jauja, Huancayo i Ayucucho revestido de aquel ce- 
, que después le hizo decir: que con la gente de Caschiboya 
empeñaba conquistar todo el Perú. 

En el año 1846 fué elegido Discreto. En 184-8 desempe- 
i el oficio de Vicario, Muerto martirizado el R. P, Cimini, 
ilegido para ocupar su lugar el R. P, Pallares como al po- 
I tiempo éste sale nombrado Guardián, el R. P. Calvo que- 
1 en el mismo Capítulo nombrado por primera vez Prefec- 
I de Misiones; concluye exactamente su sexenio; mas los 
K. PPi electores, viendo las excelentes cualidades que ha 

1 recomendable al que iba á cesar de suohcio de Prelecto, 
argaron otra vez con la cruz de la Prefectura, reeligién- 

a primera i segunda vez, en cuyo destino le había Dios 
3 Señor preparado la serie de tantos trabajos que de. 
ladecer, conforme hemos indicado en los capítulos ante- 

r Hn á la Inr^-'i i<>rnnílu Je 1 s anos de Prefecto, 
UtaUt) lUliMir por lu última pnK-liii; i ésta se le esperaba 
APoAinn. Hnbfit en dicho lu^nr mi Goljcrnador protcs- 



102 ■ 



, -.-.'.r-.l -j por s*JS pania:rciad''>5. inaiidít una m 
:;::::>:: !■ líe 'iue ir.me^iat-inienic de T-Í5ia,d 
:r íl janiino que csca'oa hacierido i que la a 
r- Fizizí^o. exprcsandu su ni-n^-líre. so pma¿ 
. r-irriri > íc metería en tl-t. Cepo. ElRcR 
- -Mj 'ie iníimiJarse. se soriHó i dijo; quei 
r ^--St-.i p.-.-Jcr pantidcar ^on sziS pies las 
¿ "Ti Cepj: mas como Dios pennile que 
:-..i<: i :nl punto no mas. üi'- 
.L,;"t".i< ii:'fis de /quitos un CapÍLá de 
>. K.i:íi,in Herrer:i que, amenazando 
;il h:;-í de Liitero. hizo pedazos la es 
■■^u V. Go'wrnador i len.íra b:en cmti 
:-,.i :e' R. I". Calva reconozco do* coi 
i i s:iArJot;iÍ. diirna de ser respetada i de 
v.:-í:-.: .1 se le raltc; la otra la persona de 
>7. rres:Je;itt! Prado, ante cuya di^idad 
::c;í.í :-;i:;c:stn. El Sr. General dijo al R. 
y- ■. : r/:: <ti jicrm'iso nadn se hará ni 
i- > :¡ ir con el Ingeniero de Estmio. mi 
r. D. Ma::uc! lVí"'í^'-'he, il abrir el et 
'.í . .V Vi .-;.'« hnsta q 'je esté abierto: por 
-i V. cíimbiiir 'le aquí i no moleste » 
■ '.'.Tvz'.^n losí ni Oobernador. 
Ji'i.Mi I? decir, seijiín nos han enseñadol 
.1 espLr::.i:ii i la. experiencia de 
iljrfipilil) el R. P. Calvo 
iT>,i:t;intc Misión, sino hubiera sido 
iriiñcacii'iTi i nr.icii'in. maestro i guía 
KSiK'iiii Mínístreí católico, di 
ctii. npcsrir de estar su vida tan COÜ] 
teniiiorali-s i cmnbatida de tnos, al 
.'. sl- I, (Lilfircs i títiisancios, ninguna 
mpLrlirdu iiafííir con toda la 
,kl ( Hici-i flivino, de rezar In corona 
¡iTKi \iri;en María, cuya amai 
'. cdIiíJ Índole cu las purísimas 
,<n, se lo llevaría á la mansión 
V'^ar de la glorii 




163 - 



CAPÍTULO XXYH 



MigTOS ¡nminentes de que ha librado la divina Providencia, 
á este Colegio de Ocopñ.^Fundacián dcnuevos Colegios 
de Misioneros de "Propaganda Fide", procedentes del 
de Ocopa i Descalzos de Lima. 

Líl sangrienta persecución que de cuatro siglos á esta 
,rte ha suscitado ci infierno contra la iglesia Católica, cu- 
a persecución siempre mas recia ensancha sus desmeflirias 
íoporciones, i á semejanza de un inmenso volcán amenaza 
!pultar el universo con sus ruinas, esun hecho histórico que 
tlee en grandes caracteres en los rasgos trazados por ese 
iempo en la Alemania, Inglaterra, Dinamarca, Suecia i dé- 
las naciones del Nurte de Europa. La nueva forma i con 
a el nuevo plan de ataque que ha puesto en ejecución, pa- 
conseguir mas en breve la realizíición de su fin, nos lo di- 
e la Francia, España, Portugal, Italia i nuestra América, 
le polo á polo. Un siglo completo que muestra su torvo 
rno es mimada hija de Satán, llamada la Revolución con- 
' — Dios i su Ung:ido, i como forzosa consecnencÍ« contra sus 
i fieles adoradores, es mas que suficiente para que todo 
mundo la conozca; pero no lo ha sido para que todos los 
|ue la conocen la aborrezcan. En América, como en Euro- 
la, tiene un sinnúmero de los mas abyectos esclavos, que 
ion la frente en el polvo la idolatran. El Perfi basta por 
Boestra. Suprimida la insigne Compañía de Jcsfjs en el si- 
to pasado en este Virreinato del Perú i en todos los esten- 
. dominios de las Españas. encargáronse las antiguas Mi- 
nes de infieles de los beneméritos PP. de la Compañía, á 
de este Colegio de Ocopa, i consumada la independencia 
íla Metrópoli por parte de esta infeliz República, nunca 
¡ade entonces la han faltado discípulos i pedagogos escru- 
lososde Lutero, Volter, Vesaupt i otrosa emejantes macs- 
ra, que espada en niann li:iii (hidn his iiiaslamentables lec- 
lOes ó Í;i ruda c inLHpiTl.a -;n,¡i.il.iil. 

Ím política, por una partí-, \>c\ < . l-^.i política descreída i 

}lc»mtlel fMroaUístlK,, i !■: r'.::.r;t:-i>|.í.-;. i«'r "Irj.. liO p||- 



— 164 — 

diendo sufrir el clamoreo i los suspiros de los verdaderos fie- 
les i codiciosa de las ventajas esperadas fundadamente por 
el ministerio de los Misioneros, que regaran con sus sudores 
i propia sangre las fértiles montañas de esta vasta Repúbli- 
ca, decretó el restablecimiento de este Colegio, como se ha 
visto en la presente Historia. Pero esas mismas seductoras, 
la política i la filantropía mencionadas, no contentas, de 
mentidas promesas, votadas en los Congresos públicos i so- 
lemnes por puro lujo, como ellas mismas han declarado con 
desfachatez i sin pudor, i para poder, á satisfacción de su 
codiciosa liviandad, cubrir sus prodigalidades, han juzgado 
ser mas conformes a su genio i análogo á su naturaleza el 
proseguir á los misioneros, que el prestarles amparo i pro- 
tección. ¡Madrastras crueles i sin corazón ni entrañas de 
caridad, que en un minuto habéis arrojado miles de pesos en 
el juego, habéis pedido otros miles por precio de una rúbri- 
ca puesta debajo de un ignoble nombre, habéis disipado mi- 
llones para satisfacer vuestros celos i habéis regado la sierra 
i. las costas del Perú, para destruir hasta donde os fué posi- 
ble las virtudes i la prosperidad de los pacíficos i mejores Pe- 
ruanos!... Por fin, la Divina Justicia, al parecer, os empieza 
á notificar que, no estando mui satisfecha de vuestro com- 
portamiento, es tiempo de que le rindáis cuentas. Los tres 
años de guerra destructora que llevamos con Chile i lo que 
se nos espera, es vuestro fruto. 

Los peligros, pues, inminentes en que se ha visto Ocopa 
desde su restablecimiento, han sido continuos; pero arrecia- 
ron en algunos acontecimientos públicos de que hace recuer- 
do la historia de 1853; en la eaída i desposeimiento déla Su- 
prema Autoridad del Sr. Echenique, el cual prometíéi protec- 
ción para la Religión, paz i armonía para la sociedad i de- 
fensa para el estado eclesiástico, singularmente en conside- 
ración de las esclarecidas prendas del ilustre Ministro, alma 
de aquel Gobierno, el Sr. Dr. D. Bartolomé Herrera, después 
Obispo de Arequipa, en cuya Silla Episcopal dio pruebas de 
celoso é íntegro Pastor, como antes, en la Universidad de 
S. Marcos, en el Cabildo de la Catedral de Lima i er, el Mi- 
nisterio, las había dado Este Colegio de Ocopa por ese 
tiempo estuvo en gran peligro de ser clausurado i los Misia 
ñeros de ser espelidos de la República; los de aquí lo misnic 
que los de las montañas. Intención i deseos de ejecutarlo i\c 



— 1G5 — 

ks faltaron á las celosas Madrastras ya nombradas, la po- 
lítica espúrea i degenerada, i la irónica i antitética filantro- 
pía, que es una irrisión de la que merece ese verdadero nom- 
bre; pues ésta quiere i aquélla aborrece la imagen de Dios, 
ésta conserva lo que aquélla destruye, la primera trata de 
salvar lo que la ssgunda hace condenar. 

Peligro igual i aún mayor corrió este Colegio, con sus 
Colegiales Misioneros, por los años de 1864? á 1867, mien- 
tras duró el desacuerdo de esta República con la Nación Es- 
pañola. En 1866 todos los Misioneros Españoles de Ocopa, 
escepto el P. Pallares i el P. Lorente, que se hallaban en el 
Cuzco en la Visita i Capítulo Guardianal, todos, aun los de 
las Misiones de infieles, sintieron los amargos i crueles efec- 
tos del rencor profundo i mortal envidia de la política i fi- 
lantropía dichas, en dos subalternos Mandarínes ultra-libe- 
rales, los cuales se declararon verdugos decididos de los 
Frailes, cubriéndose con el manto de patríotismo ñlantrópi- 
co. Siguió ese peligro sin disminuir en un ápice, por fin, en 
los tiempos potestativos del espíritu de vértigo i furor, al 
tratarse en el Congreso de la absurda licencia de perseguir 
impunemente la inocencia i bondad, á cuya licencia, que los 
necios llaman libertad de Cultos, en países esencialmente 
Católicos por un inefable don de la Misericordia i liberali- 
dad divinas. 



Prisión i Destierro de los P. P. de Ocopa al Schanschamayo 

En el mes de Abril del año 1866, á causa de haber el Go- 
bierno Español intimado, por su representante Méndez Nu- 
ñez, el bombardeo del Callao, el cual se efectuó en el día dos 
de Mayo del mismo citado año, el Gobierno del Perú decre- 
tó la reclusión i estrañamiento de todos los Españoles de la 
República sin quedar exentos aun los Misioneros en ella com- 
predidos. 

En cumplimiento de tan apremiante Decreto, el Señor 

Prefecto de Junín, entonces residente en Huancayo, túvola 

amabilidad de cebarse con los ministros de la paz i caridad, 

\ .losRR. PP. Misioneros de Ocopa, ordenando su prisión i es- 

i trañamiente á SchanschamaA'o con toda escrupulosidad. Sa- 



- 166 - 

bida tal ordenación por los PP., i temiendo por otra parte 
que sus sagradas personas fuesen vejadas i quizás también 
sacrificadas á la punta del homicida puñal, cual lo fueron 
sus hermanos en España en el memorable año 1835, toma- 
ron la resolución de fugarse, no embargante las duplicadas 
guardias, si bien algunos se quedaron para acompañaren 
sus trabajos i angustias al R. P. Fr. Francisco Espoy, su ve- 
nerable Prelado, cuales fueron: el Diácono Fr, Buenaventu- 
ra Selvy, Fr, Mariano Castellanzuelo, Fr. Antonio Pradas, 
Fr, Francisco Sagols, Fr.Juan Petit i los Hermanos legos 
Fr, Juan Carrera i Fr, Esteban Rubio; éstos i un Sacerdote 
que se les agregó fueron los que santificaron las cadenas i 
famoso presidio de Schanschamayo. 

Llegado el día de la salida, que fué en 27 de Abril, el R. 
P. Fr.Juan Cuesta, Ecuatoriano, hizo presente al humnni- 
tario Prefecto que en el Colegio se hallaban dos religiosos, 
el uno de ochenta años i el otro deshauciado por los médicos 
i á quien se le había administrado el Sacramento de la Ex- 
trema-Unción: bien ¡contestó el Huancaino, si los enfermos 
no j)ueden ir al destierro por sí propios, que vayan por de- 
lante en litera ó camilla!! ¡Qué angustia para el pobre Guar- 
dián i el R. P. intercesor! 

No obstante; merced á los caritativos ruegos de algunas 
piadosas personas que ofrecieron tenerlos bajo su responsa- 
bilidad en sus casas, el edicto contra estos no tuvo efecto, 
pero sí para con los sanos. Efectivamente; salieron de su 
amado Colegio de Ocopa los modestos hijos del Serafin lla- 
gado, c inmediatamente fueron colocados entre dos filas de 
soldados armados con rifles de ba^^oneta calada. ¡Que es- 
pectáculo para el cielo! Centenares de personas de todo sexo, 
clase i condición inundan la pampa de Ocopa! gritan, sollo- 
zan, lloran i al ver que no pueden arrebatar de las manos de 
los hijos de Marte á los santos malhechores, postrados pi- 
den les den la bendición. El corazón de los discípulos del 
Crucificado se enternece, i entonces la venerable mano del 
anciano i virtuoso P. Es|)03'' formula la señal santa déla 
Cruz i sigue con sus queridos hijos su jornada hasta á Jauja, 
donde llegaron á las seis horas de la tarde, i fueron hospe- 
dados en una casa decente i atendidos con el mayor esmero 
i caridad cristiana. 



- 108 — 

le Hccí.i se sirviese tnm.ir ins medidas i:on\'«aientes para ccl 
tar un conflicto, pues qut; en I .s indios tenían tomados citr- 
tos puntos de la quebrarla eon el ür. de matar á los soldado* 
i liljcrtar á los Misioneros. Sea lo que fuera de ello, lo cierto 
f:s que gracias á Dio!« nada sucedió de partictilar: pues que 
los indios viendo ya cernida la noche y juzgando que losP^ 
se hahríiiii «luaiado A pernoctar en alguna estancia, abU'' 
rlonaron sus [uiestos i se retiraron ñ sus casas; cosaqnetal 
vez ni) íijir.'idó á alanos, que so pretexto de rivalidadesie 
tiíici^in dcseban derramar la inocente sangre de la religióti. 

Serían como las once 6 doce de la noche cuando los reli- 
posos entraron en la ciudad; i en medio de un consternado 
jjoiitío, fueron atojados no en d colegio Je los del pantalón 
rojo como se había pretendido. s:no en la casa de sn Stndíco, 
el Sr. D, Andrés Beraun. que los aguardaba con el alimenttf 
iiiíis bien preparado que el mate de Chupé, qué la caridad dí 
las pobres indias les había dado. 

Durante los pocos días que les dieron para descansar, 
fueron visitados por las más distinguidas familias del lugar, 
i por estas supieron que ios religiosos que habían hnidod( 
Ocopa, unos andaban errantes per montes et coí/esi qw 
otros estaban refugiados en distintos pueblos bajo el teche 
hospitalario de los indios; quienes los atendían con todod 
esmero <|ue las iK-neméritasseñorastarmeñas les insinuaban 
Desde aquí pasaron á la población de .\cobamba i descansa 
ron un ratito en casa del señor Cura .-Yndrade, en donde sn: 
habitantes, después de haber cumplido con el laudable acti 
de besar el santo hábito, íi lo qne la ilustración de nuestro 
días llama fanatismo, regalaron á los humildes huespede 
Jos pobres productos de sus coseciías. Viendo el jefe espedí 
cionario. aquel que dijo ser /nnso/i, es decir, aquel que tnvi 
la rfü/íioítitJn^I de no permitir que en Tarma los frailes aje 
sen misa el Domingo jior la mañana i la sinvergüenza de bi 
, crios salir á pasear forzosamente por la tarde, que las ofren 
.liis noer.'in conformes Éi los Estatutos de su paladar, diri 
^iciidose á los bienhechores les dijo: ¡Muchachas, á roba 
yalliims para los Padres! á lo que contestaron los religiosol 
poco á poco, señor, sepa V. que no es lícito robar para 
«Itrídad i mucho menos estando provistos de las 




- 169 — 

os de sus pobres hijos! Después de todo esto bajaron al 
fueblo llamado Palca, en donde pernoctaron i cuyos vecinos 
e sorprendieron al divisar á los PP. en medio de los solda- 
los armados de lanzas. 

Al día siguiente llegaron por fin á Schanschamayo des- 
líes de una penosa jornada; i no obstante de estar como 
ma legua distantes del famoso Presidio, se quedaron á dor- 
Qir en la hacienda del Español D. Félix Tené, que con su 
Qui virtuosa esposa los recibieron i trataron con el cariño 
jue se puede considerar. En esta noche, apesar de estar ren- 
lidos por el casancio, no pudieron conciliar el sueño, al con- 
¿derar que 3'a en la noche inmediata deberían dormir entre 
K)iegiales de capote azul i quepis, confundidos entre las cu- 
carachas, alacranes y la hormiga Citaracu ó saco. Se le- 
vantaron nuestros prisioneros al son de una corneta, más 
ronca que la pasión, que tocaba diana, i después de haber 
tomado su almuerzo, prosiguieron su marcha al famoso 
herte de San Ramón, sito en el malecón que forma la unión 
deles ríos Schanschamayo y Tuluma3'o. 

No bien se habían aproximado á la fortaleza, que mas 
parecía una hacienda, al ver que en su puerta estaba parado 
im soldado cuyo rifle parecia haber sido fraguado por el in- 
Bgne Tubál, se adelantó Fr. Buenaventura Seluy á pregun- 
tarle: ¿es esta, por ventura, la fortaleza ó castillo de Schan 
ichamayo? ¡Sí, mi padre, contestó el centinela! Al oir la 
afirmativa se internaron é inmediatamente dieron con la 
i^cialidad que saludó mui cortesmentc á sus nuevos alo- 
jados. No describiremos las propiedades de este castillo. 

En el día inmediato después de su ingreso al presidio, 
instalaron su reglamento de vida, conforme les había encar- 
fado el P, P. Guardián, sirviéndoles para ello un reloj des- 
pertador que consigo había traído el ya memorado Sacerdo- 
te D. Silvestre Castañé. Efectivamente; á la honi señalada 
ic levantaban, hacían los actos cristianos, rezaban Prima i 
fcrcia i seguía media hora de oración: á las once i media, 
tepués de haber rezado Sexta i Nona, tomaban la pobre co- 
' a que tina piadosa persona les tenía preparada i así en 
'*4a horas correspondientes. A las tres de la tarde, re- 
•^a i Completas. A hora competente rezaban 
' ^ns'qae seguían media hora en medita- 



- 170 — 

ción, la estación á Jesús Sacramentado, é inmediatamente la 
cena. A esta subseguía un rato de recreo, en el que les acom- 
pañaba lo oficialidad. Al dar la hora para el rezo de la san- 
ta corona, se invitaba á los Jefes si querían asistir; 3^ sino, 
dándoles las buenas noches, se recogían á sus aposentos, 
Veinte i un día estuvieron en este convenso de nueva obser- 
vancia i distinta penitencia, ya por haber de reclinarse so- 
bre unas duras i mal labradas tablas, ya también por la 
muchedumbre de zancudos i murciélagos que no tenían la 
menor pereza de incarles el aguijón los unos, i de plantarles 
el diente los otros. 

No estaba ociosa la caridad de las señoras de Tarma; 
pues en prueba de que no se habían olvidado de los que ha- 
bían sido dignos de padecer contumelias i cárceles por el 
nombre de Cristo, les mandaron arroz, fideos, manteca, car- 
neros, camisas, i algunos pares de medias. De todo ese car- 
gamento sólo tomaban las cosas necesarias á la vida; más 
en cuanto á las camisas i medias ninguno quiso quebrantar 
las reglas de su instituto, sino que cada uno conservaba no 
solo la túnica interior i el santo Hábito, capaz por sí sólo 
de abrumar al hombre más robusto en un clima tan ardien- 
te, si que también la descalsez sufriendo las cruelles picadas, 
de los mosquitos i zancudos por amor de aquel Dios que no 
ks daba á padecer más de lo que ellos deseaban. La divi- 
na Providencia que cuidaba á los religiosos, no dejaba de 
extenderse hasta favorecer á los soldados también; como 
los pobres las más de las veces se habían de apretar elcintu- 
ron para atajar ó entretener el hambre, de aquí es quecuan- 
do divisanban los centinelas á los hombres que conducían el 
cargamento, alzaban la voz gritando: ¡Alerta! cabo de guar- 
dia ¡alerta! ya viene San Francisco!; con esto daban á com- 
prender que tanto los prisioneros como sus guardianes eran 
escrupulosamente socorridos por la caridad i na por el Go- 
bierno nacional. ¡Qué borrón! 

Mientras que el señor Castañé estuvo un día divirtiendc 
á los religiosos tañendo un violín que el señor Capitán de 
fuerte le había dejado, se dejaron oír las voces alarmante 
de ¡los Chunchos! los Chunchos! los Chunchos vienen! A tB 
clamoreo salió Fr, Seluy á ver el objeto de la vocinglería 
al divisarlo desde esta banda del río, con el Sto. Cristo en 1 



- 171 - 

mano le hacía señas á que se aproximase i no temiera. Ve. 
nía el infiel con mucha precaución, i cuando estuvo mui cer- 
ca; uno de los oficiales empuñó un rifle para aflojarle un ti- 
ro; apenas el religioso notó semejante actitud, indignado de 
UDa santa ira, le dijo: ¿que cosa? ¡así no más se mata á un 
hombre infeliz! ¡Cuidado que cometa V. semejante crimen! 
El oficial bajó el arma y se contuvo; pero no bien había pa- 
sado un rato cuando echó un grito diciendo: nó Padre, nó 
Padre. ¡Quiero comer carne del Chuncho! Sepa que el otro 
día sin ir más lejos, me mataron á un Sargento, i acto con- 
tinuo mandó disparar un cañón, cuyo proyectil no produjo 
otro efecto que el de hacer correr al infeliz más ligero que 
nna Bicuña. 



Regreso de los Padres de Ocopa i su recibimiento. 

Como los religiosos ignorasen el tiempo que duraría su 
destierro, iban recibiendo antre tanto las provisiones que 
las compasivas señoras de Tarma les estaban remitiendo; 
hasta tanto que en una de las remesas, Fr. Buenaventura 
Sclay recibió justamente varias comunicaciones de manos de 
un indígena. Las abrió, i en una de ellas encontró una nota 
simplemente firmada por un señot* Tejada, que, á no ser in- 
grata nuestra memoria, era Ministro de Estado. No dejó la 
dicha nota i firma de llamarle la atención; i al llegar al pun- 
to deseado, saltando de alegría, clamó: ¡libres, libres, libres! 
¡demos gracias á nuestro amabilísimo Redentor Jesús! Al 
oír el señor Capitán tan inesperada noticia, dijo: no puede 
ser eso, mi Padre. Sí señor, lea usted, contestó Fr. Seluv: v 
habiéndose impuesto el buen Jefe les dijo: cierto; quedan VV. 
libres; pueden irse cuando gusten. ¡Ah, eso no, Sr. Capitán! 
repuso el religioso; V. no puede ni debe soltarnos hasta que 
el Subprefecto de Tarma le mande la **Nota'' respectiva; 
porque aunque la que acaba de leer sea verídica, no obstan- 
te, es simplemente una copia, i la copia es copia. Cierto: 
contestó el Señor Capitán, ¡gracias mi Padre; mucho le 
agradezco su advertencia i buen corazón! 

No tardó en llegar la tan deseada **Nota*', ni las bestias 
para emprender su regreso del Schanschamayo los religiosos 
prisioneros; así es que, olvidándose, ó mejor diremos, rega- 

22 



— 172 — 

lando á la guaidia del fuerte las provisiones que les habían 
sobrado, se despidieron de la oficialidad con un fuerte abra- 
zo, del cual, i con mas razón, gozaron también otros dos ca- 
balleros paisanos suyos que todavía quedaban; sin haber 
ocasionado el menor gasto á la República Peruana. 

Las personas que están al corriente del amor que el pue' 
blo peruano profesa á los PP. Misioneros, podrán calificar 
el grado de entusiasmo con que vitoreaban el regreso i liber- 
tad de los prisioneros en su tránsito. Ya no eran los llantos 
los que ocupaban los ojos, sino que eran los festivos clamo- 
res de: ¡alabado sea Dios! ¡Ave María Purísima Taita! ¡Vi- 
van los Taitas! que salían de sus amorosos labios. Arcos 
triunfales eran lus que se veían por los caminos i nubes de 
olorosas flores llovían sobre ellos, de tal suerte,^que los deja- 
ban completamente consolados; pero el arco mas hermoso i 
elegante fue el que levantaron en su hacienda, llamada Flori- 
da las siempre respetables señoras Otero. La virtud en todo 
se distingue. Aquí descansaron, i después de haber tomado 
el almuerzo, dejaron ese vistoso panorama, siguiendo su ca- 
mino para Tarma. Un continuo estallido de cohetes echados 
por los aires, anuncia á los moradores de Tarma alguna co- 
sa extraordinaria; la gente sale de sus casas i cada uno pre- 
gunta: ¿Qué será esto? ¡Ah los PP. han llegado de Schans- 
chamayo!, contesta el otro. Efectivamente: los misioneros 
entran á la portada de la ciudad, son recibidos por un gentío 
cada vez mas numeroso, que con el semblante festivo i risue- 
ño celebra su buena llegada en medio de una lluvia de fra- 
gantísima mistura esmeradamente confeccionadas. Dejamos 
dicho arriba que los PP. fueron antes visitados i cuidadosa- 
mente atendidos en casa del señor Síndico por las más dis- 
tinguidas familias. ¿Qué diremos ahora de lo que hizo toda 
la población en el tiempo de su regreso de Schanschaniayo? 

Que nos hemos perfectamente convencido del amor sincero 
que los tarmeños profesan al Colegio de Ocopa por el acto 
que sigue: Habiendo sabido S. S. lima, el Sr. D. Manuel T, 
del Valle, dignísimo obispo de Huánuco, desde Lima, que al- 
gunos Misioneros de Ocopa habían sido confinados á Schans- . 
chamayo, escribió á una estimable familia que para atender 
a las necesidades de los confin¿idos gastase por primera vez 
500 pes )s. Mas las tarmeñas, llenas de un santo entusias- 



- 173 — 

o i pundonor, contestaron: dignísimo señor; le agradéce- 
os su venerable cooperación en la mantención de nuestros 
itas Misioneros; pero por el presente no puede el cariño de 
%Tma quedar ni un solo instante suspenso, supuesto que 
idavía quedaban algunos reales que gastar en su obse- 

3ÍO. 

Deseando los religiosos con ansioso anhelo unirse con los 
ttnás Padres i Hermanos que ya. se hallaban en Ocopa, Fr, 
ílny dio todas las disposiciones necesarias para salir de 
arma temprano al día siguiente. Más, como la piedad de 
8 señoras no resultaba satisfecha, los hicieríjn quedar has- 
t el otro día, porque querian dar gracias al Dios de las al- 
tras. á la manera de los hijos de Israel cuando salieron de 
esclavitud de Egipto, por medio de una solemne Misa can- 
uda i Te-Deuní, 

Efectivamente, la Misa fué lo más solemne que hasta en- 
luces había visto Tarma; el concurso fué incalculable i to. 
islas señoras eran ojos, pies, manos i \oluntad, para ser- 
r á los religiosos. Después de haber dado gracias al Señor 
íl modo que se ha dicho, salieron en dicho día para Jauja» 
>iide se les esperaba con ansiedad. Un mes cabal estuvie- 



- 175 - 

dicbo señores; pasen adelante mis Padres. Entramos, desde 
luego, por la portada que conduce á la Alameda dividida por 
dos espaciosos caminos; uno que conduce al hermoso i reco- 
gido templo i el otro á la portería del Colegio, refugio de la 
mendicidad; apesar de que en el primero había también un 
arco tanto ó más vistoso i agradable que el que antes se ha 
dicho, apesar de esto, repito, ninguno de ellos arrebató tan- 
to nuestra atención como el del camino que conduce a la re- 
ferida portería. El suelo estaba desde su principio hasta el 
extremo primorosamente tapizado de alfombras con precio- 
sas flores de jardín i de otras bellísimas hechas á mano. De 
los árboles pendían á derecha é izquierda centenares de ban- 
deritas peruanas. Entre la alegría, repiqueteos de campa- 
nas, música i cohetes, nos encontramos en la portería del 
Convento, ante la cual estaba toda la comunidad presidida 
de nuestro digno i venerable Prelado. Aquí se impuso, por 
segunda vez, silencio al interminable clamoreo de ¡Vivan los 
Taitas! ¡Bienvenidos sean nuestros Taitas!, i otra niña pro- 
ntmció una tierna **Loa'* en prosa; acabada la cual, caímos 
en los tiernos abrazos del M. R. P. Guardián, Fr. Francisco 
Espoi, que nos dijo: ¡bienvenidos carísimos hermanos! ¿Có- 
mo les ha ido? Nadie es capaz de penetrar la dulzura con 
que fueron pronunciadas las dichas palabras, sino por aque- 
llas personas que están al corriente de su elevada virtud. A 
este tan dulce saludo, siguió el abrazo de cada uno de los 
alumnos de la Comunidad é inmediatamente fuimos condu- 
cidos á la celda del Guardianal, donde fuimos obsequiados 
con los presentes que permite nuestra altísima pobreza i nos 
retiramos con paz i sociego á nuestro Constado i celda, des- 
pués de haber cumplido con los actos de urbanidad i política 
religiosa. 

Esta fué, amados lectores, la peregrinación de nuestros 
pobres coristas; padecieron ellos i padecieron los RR. Padres 
Sacerdotes; ellos padecieron entre las inmundicias i escaseces 
de un castillo situado entre bárbaros i apóstatas infieles; es 
decir, en Schanchama\'o, en aquel río sepultura de tantos 
atletas de Ocopa desde su fundación hasta la triste escena 
del R. P. Antonio Oallisans i Fr. Ignacio M. Sans; i padecie- 
ron los venerables Sacerdotes andando por montes er colles 
siguiendo las huellas del grande Atanasio; pero ni la malicia 



- 176 - 

de los hombres, ni la de Satanás con todo su infernal ejército, 
pudieron recabar que faltase un solo religioso en el tiempo 
de su reunión. Ello es cierto que derramaron copiosas lágri- 
mas yendo unos al destierro i otros dispersos de un lugar á 
otro; pero también se puede decir de ellos que con alegría re- 
cogieron á manos llenas los frutos copiosos de sus sudores, 
como dice de los justos perseguidos el coronado Profeta de 
Israel: B untes ihant et flebant mittentes semina sua: fc- 
nientes autem venient cum ex ultatione portantes manipulas 
svos. 

Aón podríamos añadir que no fué menos grave en los 
años de 1875 i siguientes el peligro mencionado, de quedar 
aniquilados los Misioneros, ó destruida por lo menos esta 
Venerable comunidad, al igual de lo que recuerda la histo- 
ria de la supresión de los Conventos en algunas ciudades de 
la República, como son lea, Arequipa i Cuzco; así mismo lo 
demuestran los esfuerzos hechos para protestantizar el Pe- 
rú católico i otros ensa3'os semejantes. Aún no han pasado 
tres años después que el infausto Alcalde de la ciudad de lea 
intentó por sí i ante sí mismo obligar á los PP. Misioneros 
á que desalojasen el Colegio de aquella ciudad, para alojar 
en él á cuatrocientos reclutas que, teniendo sobrado lugar [ 
en los Conventos que fueron de la Compañía i de San Agus- 
tín en otro tiempo, i hechos hoi cuarteles, no le acomodaba 
colocarlos en esos Cuarteles comunes i sí pretendía hacerlo 
en el Colegio de San Francisco, para ejecutar sus premedita- : 
dos intentos que quedan ya indicados. La capilla de dicho ; 
Colegio, que precariamente cedieron á la Ciudad años atrás, 
cuando solo era vS. Francisco Convento, alentó á los Sulta- 
nes de la libertad para animarse c incautarse después del 
Colegio é Iglesia i retener injustamente dicha Capilla, ape- 
sar de los repetidos reclamos judiciciales de parte de la justi- 
cia. En esos escrúpulos no se miran esos filántropos fraile- 
fobos, para no atrasar en un caso dado, aunque sea fuera de 
la recta vía de la justicia; i por ahí puede calcularse lo que 
sería de este Colegio i de los otros del Perú, á no haber im ^ 
pedido la divina Providencia los esfuerzos de los enemigos 
de la Religión. El ostracismo i secuestración de esta Comu- 
nidad, (jue en Schanschamayo sufrió en 1866 por una parte, 
i las calumnias atroces por otra parte, han sido la conse- 



— 177 - 

rfa de lo intentado por nuestros enemigos. Dios les iki- 
i les dé gríieias para que reeonozcan con tiempo, 

LSando ahora de los peligros de que nos libró miseri- 

psamente la divina bondad é inñnita olcraenfia, á los 

íios que nos hizo, diremos lo que ya decía en el primer 

nuestra seráfica Religión e! Koniann Pontífice Nico- 

giic las olas de las tempestades lejos de habernos 

, mas bien nos h:in hecho crecer en l.-i observancia 

r.-is obligaciones i aumentado el número de nues- 

jios. Efectivamente; cuando este colegio era prote- 

or el golticrno civil fundó los colegios de Tarija. en 

, i el fie Castro, en Cliüoé, á mas de setecientas leguas 

ancia; ó, lo que es más difícil, conservó aquellas tan 

i estensas misiones, de moík» que al presente es Co- 

ela Propaganda, la Misión deCastro enChiloé. Mas. 

B del restablecimiento, este mismo Colegio de Ocopa 

) pequeña satisfacción espiritual, íi la derecha i & la 

a, los colegios del Cuzco, de (juito, de Arequipa, de 

t i de lea que. en compañía del de los Descalzos de 

econocen por Madre i á Él le ileben la existencia 

1 ó mediatamente. Va se ha hablado de la funda- 

olegio de -los Descalzos de Lima, en en el capítulo 

I segunda Época; ahora vamos á historiar lo per- 

, la fundación de los dem.'is Colegios expresa- 



Wtm Propaganda Fide de san Antonio oe la 
S^EL Cuzco.— Su fundación fué debida, ó mejor nioti- 
gr la extraordinaria Misión que dieron los PP.de 
qnella ciudad, Corte antigua de los Incas, i, en 
9. fomeiitailora i]..- insignes Doctores i ar- 
Bcflebrc I fructuosa :ií|iiclla Misión dada por 
itesRR. PP, Pall.-irí-s, VVrn, Berrocal, Ca-Ja- 
ferns. que Diiís UMnslMnii^". ¡dt de ella, de un mo- 
II. ;\ aijuclia noble é ilustre 

I vatgif i'M ! ' " - '1^ 



- 178 — 

Misiones i ejercicios espirituales, los comunes i los dados ¿ 
algunas clases especiales de personas, con que Dios los Ha 
maba á mejor vida. Solo sintieron la brevedad del ticmpc 
de que pudieron disponer los mencionados PP. Misioneros 
a^-udados del respetable clero secular i regular de nquelfó 
populosa capital i metrópoli del imperio Inca en los antiguos 
tiempos; pues que únicamente pudieron detei.erse unos tres 
meses i aun no completos, i la cosecha se ofrecía mucho mal 
abundante para que, sazonada como estaba con la ¡nflneti- 
cia del rocío celestial i de la Divina palabra, pudiera recoger- 
se convenientemente por los pocos operarios que la brevedad 
tiempo ofrecía. Por esto, i 3^a que no habían podido los di- 
chos Misioneros acceder á las justas suplicas que les dirigie- 
ron el Ilustre Sr. Vicario Capitular en Sede vacante, i los se* 
ñores i señoras que acompañaban en Acta su demanda, por 
no permitir las circustancias prolongar aquellas Misiones, 
hasta el medio año, como deseaban i juzgaban convenien? 
te, el mencionado Vicario Capitular señor Dr. D. Mariano 
Chacón i Becerra, solicitó i consiguió de los Prelados de 
nuestra Orden, el Rmo. Padre General i definidor General, lo 
que toda aquella insigne ciudad apetecía con ardor; la fon-, 
dación de un colegio de Misiones. Para la instalación de 
aquella nueva comunidad ])articron por entonces de Ocop* 
el presidente de aquel hospicio, i después guardián, unaveí 
transformado el Hospicio en Colegio, el R. P. Fr. Melchor 
Vera, insigne predicador; el reverendo padre Vicario, Fr^ 
Jaime Corretjer, en tiempos posteriores varias veces Guar- 
dián de aquel colegio i colector de Misiones en Europa; el 
Fr. Pedro Serra, Guardián en el mismo colegio i del qued 
pu.'s se fundó en Arequipa; el devoto Ramón Espel, quem 
rió en Arequij)a de tránsito, i un donado. Mas luego desp 
mandó el Guardián de Ocopa á otros, i fueron, Fr. José 
inos, el padre Torremorell, el Corista Palacios, un donado, 
algunos novicios, que se educaron en este lugar i partier 
al Cuzco recien ])rofesos. De los PP. del colegio de Limafc< 
ron con los de Ocopa cuatro, con algunos donados, i de 
misma Recoleta del •Cuzco el virtuoso, celoso í venerable 
j)adre Fr. Mariano Cornejo con dos coristas, quienes reci 
ron á l<js Misioncr(ís de Ocopa i de Lima á medida de 
deseos; i con esta nueva comunidad formada por los exp 



- 179 — 

dos, comenzó á constituirse aquel nuevo hospicio, que lo 
5 solo breve tiempo,. porque por junio de aquel mismo año 
^60 fué elevado á cole<íio independiente del de Ocopa i Li- 
a, como todos losdemás de Propaganda Fide entre infieles 
leles. 

El día 9 de junio del año 1863 salieron de este colegio de 
copa los RR. PP. Fr. José María Aliveras i Fr. Felipe de S. 
fícente Martinez, con destino á la fundación del nuevo Hos- 
ncio i Colegio de la Capital de la República del Ecuador; el 
imero, con el cargo de Presidente i después Guardian, en 
lyo cargo había sido reelegido antes de que muriera vícti- 
de sus imponderables fatigas en las Misiones de Ocopa i 
Quito, donde había también ejercido con diligencia el mui 
licado empleo de Reformador de Monjas, con comisión de. 
[ada para el efecto: el segundo, con el cargo de Vicario, 
nuevo colegio instalóse en un principio en la sala Reco. 
de Quito; mas después se le agregó por orden del SS. 
^ontífice Fio IX, ñ cuya insinuación i á solicitud del nunca 
wen llorado Presidente Señor García Moreno, fué debida la 
Ifandacion expresada, el Convento Máximo de San Francis- 
co de Quito, formando en virtud de la referida disposición 
ipostólica los dos Conventos una sola Comunidad, que es 
hoi dia la del Colegio de San Diego. 

En el año 1869 se dirigieron á Arequipa desde Ocopa el 
K. P. Fr. Elias del Carmen Passarell i el R. P. Fr. Buenaven- 
tura Seluv, i desde el Cuzco el R. P. Fr. Pedro Serra con un 
Donado, para incorporarse con los RR. PP. Fr. José Ma. 
riaMasiá, Fr. Rodó i demás Padres de Lima, que espera. 
ban se disipasen las turbulencias que en Arequipa los enemi- 
gos de la Religión Catónica i Orden Seráfica, promovieron 
por medio del periódico La Bolsa, así como en Lima por me- 
dio del Fiscal de la Corte Suprema, el señor Paz-Soldán, se- 
cundando la oposición levantada por un Prefecto de aquel 
Departamento, para proceder á la fundación de un colegio, 
según había pedido aquella noble ciudad después de las muí 
.extraordinarias Misiones dadas en la misma. Vencidas to- 
das las dificultades, gracias á la enérgica defensa del M. R. 
¡Padre Gual, Comisario General i Ex-Definidor, que hizo has- 
«calizar al mismo sistemático Fiscal mencionado, i al 
üonstante de los piadosos ¿irequipeños contra los ata- 



— 180 — 

ques irreligiosos i atrevidos de aquel descomedido é impío 
periódico; el Jefe Supremo de la República, Sr. Balta, dio un 
decreto favorable i con las debidas prescripciones de derecho 
se instaló, á despecho de los rugidos fieros de los partida- 
rios de la actual Revolución cosmopolita, el nuevo colegio, 
de San Genaro en la Recoleta del mismo Arequipa, quea<r 
tufllmente subsiste. El M. R. P. Masía tomó luego el cargo 
de Comisario General Delegado, en ausencia del M. R. P. 
Gual, i lo fué después en propiedad hasta que en la visita de 
Ocopa le llegaron las Bulas de su promoción al Obispado de 
Loja, cuya Diócesis rige todavía hoi. 

Por el mismo año de 1869 se trabajó con empeño en la 
reedificación del Convento de Cajam^rca i en él se instaló el 
actual colegio, después de una misión que en aquella ciudad 
dieron los PP. del de los Descalzos de Lima con buen resul- 
tado espiritual, semejante alo que queda dicho de las de- 
más Misiones. 

Últimamente, el Hospicio que en 1855 se había aceptado 
i que poco después había vuelto á su primitivo estado de 
Convento sujeto al Ordinario, en la ciudad de lea, hace co- 
mo unos tres años que se elevó á colegio de Misioneros, co- 
mo los hasta aquí espresados. Los RR. PP. Clivilles, Rossi, ] 
Fontecedro, Molteni, Codolosa, Narvaes, Berrocal, Planas, ] 
Selui, primer guardián de ese colegio, Bohigas, etc., todos 
de Ocopa, han morado i moran actualmente los dos últi- , 
mos, en dicho colegio de San Antonio de lea, vulgarmente 
llamado San Francisco. í 

Dios conserve i santifique á todos los PP. i HH. deto- : 
dos los colegios de que nos hemos ocupado en el capítulo 
presente. Amén. 

CAPÍTULO XXYIII. 

Elección del P. Fr. Ignacio María Sans para Prefecto de las 
Misiones. — Entrega de algunos pueblos de nuestras mi- 
siones al ordinario. — Nuevas reducciones de infieles, ma- 
logradas por 7a inveterada malicia de los Cunihos i Scbl 
pibos. 

Volviendo á tomar el hilo de la historia de las Misiones, 
diremos que en 18G4 el P. Martore], por el estado continuo 



- 181 - 

u quebrantada salud, en que sigue todavía hasta la fecha 
32), renunció el cargo de Vice-prefecto, regresando á 
pa, i en su lugar fué elegido el P. Sans. Al pasar el padre 
vo en compañía del referido P. Lúeas de J. Martorell por 
lache, en el valle de Huancabamba, diéronles noticias 
tas de las repetidas salidas de los infieles Campas á dicho 
le; mas como el tiempo era escaso para llegar con opor- 
idad al futuro Capítulo á que tenía que asistir i estaban 
ibién faltps de recursos, no pudieron intentar la reduc- 
a de aquellos infieles hasta mas tarde, como se dirá en su 
ar. Si al entrar en las montañas del Ucayali en 1861 los 
. Sans, Martorell i Fr. Cornejo fueron grandes sus sufri- 
mtos por encontrar las Misiones en lastimoso estado de 
írer ausentarse de ellas los Sarayaquinos i establecer su 
idencia en el Pachitea en las márgenes del Pichis á causa 
una peste de viruelas; de que murieron los PP. Guiu, Co- 
íllas i Fr. Enrique Portóles; de la ausencia del P. Calvo, 
fó se hallaba gravemente enfermo; de la ausencia próxima 
i P. Manuel Vargas, que debía marcharse á los ocho días; 
principalmente á causa de las hostilidades de que eran víc- 
mas los indios i del pánico que de los mismos se había apo- 
trado con las medidas adoptadas por el gobernador D. 
enceslaojaña, de nacionalidad chilena, puien hizo flajelar 
un sarayaquino por los soldados i disparar un fusil a la 
oa misionera en que iba el P. Manuel Vargas, cuando se 
irigía á Sarayacu i al encuentro de dicho gobernador i sol- 
ados, cuyo tiro dejó la bala en el pamacarí, porque la ca- 
anoa no pudo detenerse en medio de la impetuosa corriente 
d Ucayali, como intentara dicho gobernador; si fueron no 
lOcos los trabajos que padecieron por sujetar los feligreses 
eSara3'acu, á quienes amenazaba repetidas veces posterior- 
lente el gobernador mencionado con la venida de otros sol- 
ados, no fueron menos los que subsiguieron á dicho P. Sans 
D los seis años de su Vicc-prefectura, de 1864 á 1870, en 
jva época fué electo Prefecto en el Capítulo Guardianal de 
ite último año, sucediendo al virtuoso i benemérito P. Fr. 
ícente Calvo. Hallábase con él el P. Fr. José María Bate- 
is, misionero de un candor i virtud reconocidas, pero enfer- 
ü habitualmente i de un carácter algo pusilánime, lo que 
icía que duplicaran las fatigas del mencionado P. Sans. El 



- 182 - 

Padre Batellas tuvo por fin que regresar á su Colegio, i mu- 
rió eu la misión de Huancabelica en 186S, donde está sepul- 
tado en el presbiterio de la iglesia de San Francisco. 

Para dar una idea de los peligros que corrían, bastará 
reseñar, entre los muchos i de distinto género que podrían 
citarse, el siguiente caso. Uno de los muchachos que servían 
en Ca vari va á los referidos PP. intentó envenenar á dicha 
Padre Batellas, i para verificarlo había 3'a echado el veneno 
en el tíicbo donde ¡)reparaba la poción de su desay^uno, para 
después de la misa que celebraba. Quiso, empero, la divina 
Providencia que el P. Sans fuese, mientras aquel celebraba la 
misa, á la cocina, i al registrar dicho vaso i notar las man- 
cliíis grasicntas de la manteca venenosa qi^c había echado el 
referido mal intencionado muchacho, arrojase con indigna- 
ción todo aquel licor; aunque sólo fué por encontrarlo as- 
queroso, pues ignoraba que estuviese envenenado. Conclui- 
da su misa el P. Batellas entró en el Convento, i otro mu- 
chacho sirviente le refirió la maldad cometida por su picaro 
compañero i de cómo Dios le había librado de la muerte por 
medio del P. Sans, sin saberlo éste. 

El envenenamiento es en aquellas regiones bastante frc- ; 
cuente i por demás fácil. En 1864 se envenenaron los Padres : 
Calvo, MartorcU, Sans, D. Alberto Blochoisc, D. Carlos N.i 
un indio llamado Teodoro, con la disolución del plomo dd 
alambiifue en que se destilaba el aguardiente. Mas, como 
si>lo usaban de dicho licor á la hora de comida, i en lape- . 
quena cantidad de una sola copita ó vasito, para ayudarla 
digestión, advinieron á tiempo el envenenamiento por los 
acerbos dolores de vientre i por la telita de plomo diluido en 
el vasito de aguardiente; i quitando la causa i medicinándo- 
se, se restablecien:>n pronto sin ulteriores consecuencias. 
Sospechas hubo también, apesar de lo que llevamos dicho 
antes, de que las muertes de los PP. Guíu, Cornelias i Frai 
Portóles fueiiui causadas por el veneno que ó ellos inocente- 
mente II otroscon maligniílad les propinaron. I no es de ad- 
mirar esta sospecha, pues que en años posteriores se ha visto 
á los infieles envenenar á algunos blanci>s, i repetidos se dan 
los casos en i¡ue las nuiieres gentiles se hacen estériles para 
toda !a vida con unas pocas ]H^cimas de determinados vcn^ 
r.os. CvMr.o del >\ /;::í:í/: licl n:oni»\ vlel ticuna i otros, cuya 



- 183 — 

úividad es muí notoria. Sirva, pues, lo aquí referido para 
icer cautos á los Misioneros i á cuantos deben transitar 
w los lugares de infieles, de quienes no deben nunca fiarse 
ímasiado. 

En 1871, el día 12 de octubre, el gobernador eclesiástico 
la diócesis de Chachapoyas confirió al Sr. D. Remigio Ar- 
ildo, encargado de la Doctrina de Yurimaguas, el título 
janónico de Cura interino de la doctrina de Catalina, En- 
itonccs el P. Prefecto Fr. Ignacio M. Sans, en cumplimiento 
tile lo ordenado por Inocencio XI i demás disposiciones pon- 
itificias vigentes, dando aviso al Guardián i Discretorio de 
jGcopa, hizo dimisión de dicha cura de almas i entregó, con 
|fecha 11 de febrero de 1872, al mencionado señor cura inte- 
Wno de la Doctrina de Catalina, D. Remigio Arbildo, el pue- 
blo de **Catalina i sus anejos, á saber: Yanayacu i Leche; 

Sararacu i Txerrabíanca; inclusos todos los que viven en 

Yarina, Paca, Canchahuaya é isla de Buepoano^*; de cuyos 
-pneblos el P. Martorcll había hecho ya dimisión ante el 
~Ilmo. Sr. Ruiz en 1861, la cual no le fué aceptada; así como 
la hizo también, cuando se le nombró cura de Catalina, el 

P. Fr. José M. Batellas. Pero desde 1872 las Misiones que- 
xlan definitivamente exoneradas de la carga de dichos pue- 

T)los. 

Como aquí nos despedimos de estos nuestros amados 
Neófitos i no hemos de volver á ocuparnos de ellos en el de- 
curso de esta historia, consignaremos la situación de aque- 
llos pueblos que pertenecieron anteriormente á nuestras Mi- 
siones i formaron un tiempo su porción más principal. Sa- 
rayacu, cabeza de las misiones desde 1793, es población de 
mil á dos mil almas, segan sus varias alternativas, compues 
tade las tribus Pana, ümahua, Yamea, Suchichi, Sentci, 
Setteba, Rema, Amuehuaca, etc., situada en la orilla iz- 
quierda del río del mismo nombre, dista una legua del Uca- 
vali. A un cuarto de legua con dirección á la orilla izquier- 
da del mismo Ucayali, estaba, en la misma izquierda del 
rio Sara^'acu, el pueblo de Belén. A un poco mas de una 
legua, encontrábase la ranchería de Yarina: á un día Uca- 
yali arriba, la del antiguo j)ueblo de Canchahuaya; i á un 
día de surcada, la de Paca, Buepoáno se halla como á unos 
dos días. Esto por lo que mira subiendo de Sarayacu las 



- 184 - 

orillas fiel Ucajali. Mas bajando, á una legua de Sarají 
cu, en la izquierda del Ucayali, está Tipischca, donde YÍYÍft| 
alguna gente; no lejos de aquí Cruz-muyana; i aunque 
habido otras rancherías, las omitimos. Tierra-blanca se ha- 
llaba en la izquierda del Ucayali, á un dia de bajada deSa-j 
rayacn i dos i medio ó tres al subir regresando: forman est 
pueblo los de la nación Pana, que tuvieron después qoc^ 
trasladarse mas arriba á la derecha del Ucayali, por haber- 
se inundado el sitio, primitivo. Aun dia i parte de una no- 
che mas abajo, vivían los fugitivos deSarayacu en Tipiscbca 
de los negritos i Pucacurv; si bien alguno^ otros vivían cerca 
de Nauta en Puynáhuas, Catalina dista como once leguas 
por tierra de Sara3'acu, mas por el río algunos días. Yana- 
yacu dista de Catalina, siguiendo la misma dirección hacia 
el Huallaga, como unas seis leguas; i de Yanayacu, el pue- 
blecito de Leche solo está apartado tres ó cuatro leguas. 
Tal es la situación de estos pueblos que Dios quiera conser- 
var i aumentar. Pasemos ahora á dar noticia de aquellos 
que se malograron por desdicha i malicia humanas. 

Descargado el P. Prefecto i sus nueve compañeros, que 
de Ocopa i otros colegios (Lima i Cuzco) fueron á ayudar- 
le, consagrós»e con calor á la reducción de los Remos, que 
desde 1862, aunque á paso lento, iban aproximándose i ma. 
nifestando deseos de hacerse cristianos. Efectivamente; di. 
cho P. en una expedición (jue hizo á las cabezadas ,del río 
Ca3'ariya, bautizó varios niños i á unos adultos que le pidie- 
ron el bautismo de un modo extraordinario, en el punto • 
llamado Piyiiya, distante como unos diez días del pueblo 
CayarÍ3'a. Algunas jornadas más lejos todavía vivían otros \ 
Remos llamados Isisbaquebu i otras parcialidades; mas, 
como dicho río Cayariya es casi intransitable por su rapidí- 
sima corriente en las avenidas, que no .pueden vencerse al : 
subir con la canoa, i estar su cauce lleno de palos que impi- 
dsn bajar por élcuandn acjuellas menguan, i tener sus orillas 
intransitables á causa de los pantanos i recodos cenagosos 
cuasi continuos, de manera que frecuentemente es preciso J 
doblar i quizás triplicar el tiempo necesario en su subida ¡ í 
bajada; se hacía muí difícil la reducción de todos aquellos j 
infieles i su conversión caminaba mui lentamente. Es de ad- 
vertir al propio tiempo que en esa (juebrada de Cayariya 



— 185 — 

muchas culebras boas, á las que llaman los quichuas ja- 
^9mas i no pocos tigres al parecer de la especie jaguares* 
cuales, aunque no tan fieros como los tigres del África, 
por eso dejaron alguna vez de mantener en zozobra por 
tachos días á todo el pueblo de Ca3''ariya i de devorar á al* 
^nos infelices Remos, que en su fervor ó temeridad bajaban 
í busca de los padres por tierra i no habían tenido la pre- 
ocíón de suspender la hamaca en que dormían de noche á 
altara suficiente en las ramas de los árboles. Para com- 
índer el peligro que allí se corre con las descomunales cu- 
ras, sépase que el P. Fr. Manuel Vargas hirió en una oca- 
Q desde la canoa á una culebra que se hallaba en la orilla» 
ollada á pocos pasos de distancia, i que á pesar de haber 
bido en su cuerpo toda la munición del tiro de escopeta- 
Domento se alargó en derechura de la canoa, no quedan- 
ai mencionado P. más arbitrio que alejar la canoa i de 
ierse de aquella terrible fiera con un grueso palo de caña 
va llamada botador. Hállanse también en esc río desro- 
nales lagartos, que no dejan de asustar i hacer presa de 
[ue pueden arrebatar. 

Siendo, pues, tan difícil el establecerse en las cabezadas 
Ca3'ariya los PP. Misioneros, por las causas de que se ha 
ho mérito, el P. Prefecto excitó á aquellos Remos á que 
¡aran hasta el punto intermedio llamado Schunumaná i, 
aparada de antemano una chácara suficiente para todas 
i familias, en él establecieran un pueblo. Hiciéronlo así; 
To después de establecidos allí i de las inauditas fatigas de 
sPP. en las repetidas visitas que les hicieron, singularmen- 
el infatigable P. Sans, ¿quién lo creyera! al fin de algunos 
IOS, vinieron á ser presa de las piraterías de los perversos 
Qnibos, quienes, robando las mujeres i los muchachos para 
davizarlos ó venderlos á los blancos del Ucayali, dispersa- 
•n á los hombres que no pudieron matar. Esos monstruos 
titiles, desde la fundación del Cayariya se quejaron ya de 
icios Padres les habían usurpado el derecho feroz ó diga- 
9S mejor feral, que ellos creen tener al crimen que las le- 
s divinas i humanas llaman plagio i que castigan severísi- 
imente. 

Por lo que hai quien opina que á los tales gentiles debe- 
L tratárselos según las lecciones que, á tenor de lo que se 



— 186 - 

lee en el Recreo de faniiJíns, aplicaron Rolando, Nabal, el 
sanguinario, Kunnel i su hijo li los indios del Norte América, 
raui parecidos á estos; como si ese modo deportarse los pro- 
testantes con los infieles no fuera tan indigno ó másqucd 
de los mismos Cunibos. 

Las hostilidades, pues, de los Cunibos contra los PP. 
Misioneros, fueron desde ahí, como se comprende, casi con- 
tinuas. Al P. Comellas, por ejemplo, ya años anteriores, al 
querer impedirles la subida para sus piraterías le asestaron 
las flechas entesando el arco, i sólo se libró de sus saetas re- 
tirándose detrás de la puerta del convento. A los Padres 
Calvo, Sans i Martorell, á quienes hipócritamente aparenta- 
ron respetar en 1864 esos desalmados, burlaron también un 
día completamente, en tiempo de la misa á que asistía todo 
el pueblo de Cayariya, subiendo á los Remos para hacer 
presa de ellos; lo que no consiguieron gracias al miedo qne 
después tuvieron al rifle del valeroso, inteligente i piadoso 
belga D. Alberto Blochoise, quien, oida aquella misa de día 
domingo, al salir á cazar se encontró con ellos i les amenazó 
seriamente por su felonía i el desprecio á ios Padres mencia 
nados. ¡Véase, pues, en qué peligros se hallan los indefensos 
misioneros! Lf>s Schipibos, asi mismo, son para esas co^r^ 
rías tan atrevidos como los Cunibos. 



CAPÍTULO XXIX 

Iglesia i conventos de los pueblos de los Conversiones deifh ] 
fíeles. — Espedición ¿ü rio Yahuari, 

Por el tiempo que pasaba lo referido en el capítulo an- • 
terior. se edificaba en Cavariva un hermoso convento, con 
un corredor delante de seis seldas, una sala para el rezo de 
los niños i las niñas á un extremo i las varias oficinas ah 
otro. Pasado un zaguán ó patio encuéntrase la iglesia de: 
hermosa construcción. 

La iglesia de Sara\'acu fué entonces mui celebrada, fi- 
irurando entre los edificios más notables de las montañas;- 
pero mas digna de mentarse es la de Caschiboya, construida « 
con tumbadillo en medio i á los dos lados i que tiene sus al* 



— 187 - 

montados con sobrado gusto. Todas las iglesias de 
pueblos, así las de aquellos que se entregaron al Ordina. 
(Sarayacu, Catalina, Yanayacu i Tierra blanca) como 
que forman las actuales Misiones, encuéntranse suficíen- 
ite provistas de ornamentos i extremadamente lim- 
ias. 

Los edificios mencionados son construidos de tapial, cu- 
i tierra arenosa es mui á propósito para la edificación, i 
¡entras que los techos, que sonde hoja de palma j'anfla, 
mantengan en buen estado es dable esperar que por lar- 
tiempo puedan estar consagrados al culto divino i satis- 
ser las necesidades espirituales de los fieles i neófitos, como 

se lo ha acreditado á los PP. Misioneros, la experiencia, 
ipero, si no se cuidan los techos con el esmero necesario 
jretodo en tiempo de lluvias, que suelen ser allí excesi. 
9, mui luego se deterioran i resultan inservibles dichos edi- 
os. 

Algún tiempo después de los sucesos que venimos refi- 
jdo, intentóse una expedición al rio Yahuariy al que los 
tagueses brasileños llaman Alto Madera i que suelen na- 
^ar á vapor. Fué esto cuando la Prefectura del P. Sans, 
te mismo padre quien la emprendió, dando asenso á las 
Licias que circulaban de que, era numerosa la gentilidad 
e vivía en las orillas de aquel rio. Mas, después de ha- 
r andado largos dias por entre aquellos bosques vírgenes 
nos de espinales breñas, cual no se encuentran en otras 
mtañas, i habérseles fugado el guía que llevaban, sin otro 
tttivo que el del natural tramposo i desconfiado de los in_ 
les; como que habían consumido todas las provisiones 
inque quisieron el P. i los cristianos de Cayariya que le se- 
úan, continuar adelante, porque conjeturaban que dista- 
m pocas jornadas de las Pampas de las orillas del Ya- 
lari tan an.siado, no tuvieron mas remedio que retroceder 
1 su empresa, sufriendo en su retirada fatigas indecibles i 
¡mentándose solo de írutSs silvestres. 

Nuestros PP. Misioneros de Manaos posteriormente, 

1871, hicieron también una expedición por este rio, lo. 

ando subir hasta la catarata de San Antonio. En otra 

panda expedición, el Rdo. padre Gesualdo Machetti da 

Dntalino, según lo que refiere en su Breve Memoria della 

24 



~ 188 — 

nuova Missione Francescane nel nord del Brasile de 1877,. 
penetró mas arriba hasta el rio Machado, visitando una 
tribu de los infieles Araras, á los cuales encontró casi todos 
bautizados, unos por un religioso franciscano del Para, que 
estuvo por esa comarca diez i siete años atrás, i otros por 
los comerciantes del rio Madera. El párroco de Manicoré 
en ese mismo año de 1871, visitando su estensa Parroquia 
hasta la mentada catarata de San Antonio, bautizó sin dir 
tinción alguna á cuantos indios, grandes i pequeños, se le 
presentaron. 

La exploración, pues, del rio Yahuari, según lo que han 
demostrado las antecedentes expediciones, puede hacerse 
con felicidad ó bien subiendo por él desde Tabatinga, 6 ba- 
jando á él desde las fronteras de Bolivia. Debe, con todo, 
tenerse en cuenta que es rio mui infecto, como lo acreditan 
los soldados i los PP. Misioneros del Brasil, i que algunos 
de los infieles de sus cabezadas frecuentemente asaltan i ma- 
tan á traición á los incautos expedicionarios. 



CAPITULO XXX 

Reducción frustrada de los infieles Amuehaaques del río 
Tamaya, — Lamentable muerte del P. Fr, Ignacio Ta- 
pia, 

En el capítulo Guardianal de 1876 fué elegido para Pr^ 
fecto de Misiones el P. Fr. Lúeas de J. Martorell, cuyo car- 
go renunció por razón de los achaques contraidos en las 
Pampas del Sacramento, en donde llegaron los zancudos á' 
agusanarle una pierna, i por no haber podido curar de un 
reuma crónico en 21 años. Habiéndole admitido su renun. 
cia el P. Presidente del Capítulo, Comisario General i Obis. 
po electo de Loja, el limo. Dr. D. Fr. José Masiá, fué reele. 
gido el P. Ignacio M. Sans, quien á su vez renunció también- 
dicho cargo, viendo aceptada de la misma manera su renun- 
cia. Entonces el P Fr. Tomás Hermoso, hijo del colegio de 
La Paz en Bolivia, que se había trasladado al colegio d 
Arequipa i hecho un viaje desde el Cuzco hasta las Pampa 
del Sacramento, Nauta, Iquitos, Moyobamba, Cajamarca 



— 189 - 

i.Treci6 ;í los superiores ser el mas d propósito para 
rñar cu íU[uelIa sazón el íínluo i fírave cardo vacan- 
refectü de Misiones, en consirleraeión á la práctica 
lía aiiqíiiriilo en las Misiones de infieles de Bolivia, 
al cargí) fué elcfíiJo. Dirifíiósc éste al l'eayali por la 
Cajamarca, Moyobamlja, etc., en compañía tle los 
Fr. I;ínacio Tapia, hijo del cjlegiode los Descalzos 
i, i Fr. A^íiistín Alemaní del de Cajamarca, surcando 
on el vapor Putuinayo hasta Cnschibaya, primer 
de nuestras actuales Misiones. 

ido frustrados los trabajos i dilifícncias empicadas 
os años, pura la conversión de ios Remos del Caya- 
ipuestos en los anteriores capítulos de esta historia, 
inó emplear á los padres en la reducción de los inñeles 
aaqaes, que vivían en las cabezadas del río Tamaya, 
influencia con el Ucayali dista de Cayariya seis días, 
aal loDgitud desde este punto hasta Pacahusumaná, 
andaron el pueblo de S. Pedro de este mismo nombre 
Ennaya. Recibiéronlos los mencionados Amuehuaqnes 
rimera entrevista con las flechas i el arco en actitud 
pasarlos, pues que ertin desconocidos los padres de 
«motísimos bArharos; i solo el conductor i su mujer 
lendfau su lengua pudieron apaciguarlos abrazíiñdosc 
«.inipidií'Tidoles disparar las flechas de sus arcos pre- 
ndándoles noticias minuciosas de los Misioneros, 
r flisttntivQ, índole, ocupaciones i fin propuesto 
Regaláronles lo9 padrcit las herramientas que 
-Lto. ácuya TÍ8tuselesdUÍpi') la saña concebida. 
iil-j s'! permanctiua ratrc ellos los indujeron 
i..'í!Íi i elconreiito del pueblo futuro 
tller** ,. ' .i«bra de rvu- 



^r el a?os£o Jmn* 



— 190 — 

panado de los padres Fr. Buenaventura Martínez i Fr. 
go Falcó (lego), que regresaban á O copa, de Fr. Pablo 
ñez, que se dirigía á Lima para traer recursos, i de da 
chachos que se llevaron consigo hasta el menctonadc 
Pedro; despidiéndoselos tres religiosos dichos en la< 
cadura del Tamaya. Aunque llevaban las herramien 
carpintería i herrería para el trabajo proyectado, jw 
conveniente esperar la vuelta de Fr. Pablo Ibañez, qu( 
ser por el mes de noviembre, con cuyos recursos de Li 
ciera dicho padre prefecto, como efectivamente hizo, u 
á Afanaos del Brasil, para comprar lo necesario á las 
ncs en el Para, El padre prefecto enfermó en Mana 
liándose en compañía de los padres de aquel hospii 
embargo estuvo de vuelta en Ca^'ariya por el mes d< 
siguiente de 1878. 

Los padres Fr. Manuel Ortí i Fr. Ignacio Tapia s 
ban ya por el mes de abril de ese mismo año, 1878, 
Pedro, desde donde debían partir para salir á rec 
efectos que traía del Para el padre prefecto Hermosa 
como aquellos indolentes infíeles Amueahuaques de 
pueblo se negaran á accompañarles, temerosos quizá 
ncr que a^-udarles á llevar las cargas que trajera al T 
el padre prefecto (pues había un atajo por tierra ant 
Uogatla al ])neblo de San Pedro, por cuyo camino se a 
ban algunas jornadas) i ellos se habían ya apoltrona* 
ta el punto de negarse á trabajar en la iglesia eni| 
]>asados los primeros fervores, por más que vieran 
dos pavlrcs proseguííin su construcción; determinaroi 
]>ariir do allá solos, d fin de cumplir, llegado el plazo 
los había fijado, con la santa obediencia del padre p 
i, puesta la Cimfianza en el Señor, embarcáronse en 
noM poquoña para poder hacer su bajada con mer 

H.ijaban los dos nuevos navegantes, con la paz 
dad x\uc d.i la conoionoia vlel oiimí>limiento de la volu 
Oíos, m.i'.iilosiavla por la vMHlon del su|>erior legitime 
s\i \ iv\^ Cv^c'nu\ vMiaihlo /i poca distancia topó la 
nnSa'.WK -./^a ».\i u:\ :vvlv\ so volteó i arrojó al agua 
\\m;K".;-.\. <s lUv '.-. ti liar.il^ro. ia escopeta, hasta el br 
I ON .i, ,^'. .iilvw :mv1.v> ,1^,»: :.\;\v/.sc de la canoa, i así : 



— 191- — 

^ajo apenas pudieron salvarse del naufragio inesperado. 
Oque mojados i desprovistos de todo, tenaces, quizás más 
lo que dictara la prudencia en tan grave caso, en el cum- 
Kiento de un tan sagrado deber de la obediencia, erapren- 
ton de nuevo su navegación; pero al poco rato de su de- 
fiero, conversando sobre el percance acaecido, arrebata- 
í por la corriente impetuosa del río, dañen otro palo, á 
o golpe cayéronlos dos al agua, siendo arrastrada la 
oa de la furiosa corriente, sin que pudieran jamás alcan- 
a. 

Fuéronse los padres al fondo del agua i sumergidos en 
peligroso elemento lucharon largo rato con tesón contra 
merte, asiéndose, por ignorar el arte de nadar, el P. Fr. 
icio Tapia de su compañero de infortunio el P. Fr. Ma- 
Ortí, corriendo de este modo evidente peligro de aho- 
(e los dos. Rechazados de una á otra parte por la inven- 
í corriente del caudaloso río, el P. Tapia fué á dar entre 
« i piedras ensarzándose en ellos hasta que, ahogado, 
nueva avenida arrojóle á la playa; mientras tanto el P. 
con su habilidad i pericia lograba á nado salir á duras 
is del río, quedándosele éste en desquite toda la ropa que 
iba encima, ya que no había podido como al otro padre 
ríe su víctima. De un modo tan triste i lamentable aca- 
as días el P. Tapia, religioso ejemplar i edificante, para 
recibir el premio de su obediencial, como esperamos, de 
3ndad divina. 

SI infortunado P. Ortí, solo en aquella desierta playa. 
Je le arrojó lá corriente del río, desnudo, sin auxilio hu- 
o, i llorando la muerte de su buen compañero, aunque 
anoa, siguió como pudo la orilla del temido río. en la 
^sibilidad de volver al pueblo de S. Pedro; confiando po- 
llegar al punto desde donde se tomaba el camino por 
a para ir á dicho pueblo, alimentándose solamente de 
nalote i frutas silvestres hasta cerca dos semanas. Al 
desfallecidas sus fuerzas, persuadido que se le acérca- 
la ultimo instante, prepiró como pudo en la playa are- 
, un ho\'0, dentro del cual se metió, enterrándose, digá- 
o así, vivo i haciendo actos fervientes de resignación i 
to debe hacer el fiel cristiano en ese trance, esperando 
Dios le mandara la muerte para despenarlo. Mas están- 



- 192 — 

do en ese conflieto estremo, i pareciCndole oír por la parte 
del río un ruido como de gente que llegaba, se levanta de 
aquella sepultura fabricada por sus propias manos, i divin 
una canoa con gente. Era la canoa en que Fr. Pablo Ibsña 
había llegado á aquel punto el día anterior, después de haber 
buscado en vano el dicho camino de tierra, para llegar mal 
pronto A S. Pedro, que buscara también el agonizante P. 
Orti, según hemos referido. Los bogas de la canoa al rcr 
un hombre desnudo á esa distancia, juzgaron que serla tto 
chancho bárbaro, i recelando alguna emboscada de otrot 
ocultos que pudieran asaltarles traidoramente, como suelen 
hacerlo tales infieles, preparaban ya sus arcos i flechas para 
defenderse i ofender á los imaginados enemigos, cuando, al 
asomarse Fr, Pablo en el pnmacarí desde dentro de la mifr 
ma canoa, fué visto del P. Ortí, i pñsose este á dar voces cu 
cuello, como suele decirse, llamando ñ Fr, Pablo, hasta que 
fué de él reconocido i con él de todos los que se hallaban en 
la canoa. Volaron al momento á fuerza de todos los rern*» 
hacia donde estaba el estenuado P., i Fr. Pablo quitándose 
incontinenti el hábito, quedándose con la túnica interior, 
veló su vista como virtuoso i honestísimo religioso, i, vis- 
tiéndoselo, con él cubrió la lacrimosa desnudez del P. Ortt. 
Inñnitas gracias sean dadas á la Divina Clemencia, qae arf 
libró de una muerte inminente A ese buen P., el cual si alguD 
exceso cometió, no fué otro que el de haber entendido con ri- 
gor e.\tricto el precepto déla santa obediencia en ese caso 
tan excepcional, i de haberse entregado como un infante en, 
manos de la Divina Providencia, la cual no le faltó en esa 8B 
estrema necesidad, permitiendo para socorrerle la equivoca, 
ción de Fr. Pablo, en no poder dar con el camino de tierral 
obligarle A seguir su ruta por el rio. Bajaron luego de alU 
los dos padres á Cayariya, donde sufrió dicho padre Ortí loi 
gravísimos resultados de las pesadas calamidades en una 
enfermedad grave, de la cual al fin logró restablecerse. 

El P. Prefecto se dirigió después á Lima con Fr, Pablo 
Ibañez para dar cuenta de lo ocurrido á los superiores i pedir 
nuevos operarios. Volvió con él á S. Pedro del Tamayael 
P, Alemani; pero, al llegar allí, halló el convento saqueado,, 
los sagrados ornaraentosprofanadop, los libros rotos, roba- 
das las herramientas, tugados los moradores de aquel nuevw 



— 193 - 

I 
I 

poeblo í quemadas sus casas. Para no quedar frustradas 
tontas amarguras pasadas en este quinto viaje i en los ante- 
iores. corren en busca de los padres de aquellas orejuelas 
facías i protervas esparramadas, las encuentran por fin i 
18 bajan cuatro días de camino mas abajo de Pacahusuma- 
1, i consiguen formar con ellas un pueblo distinto del ante- 
or en una quebradita, llamada Huaitzaya. Despide el P. 
refecto los conductores á Cayarij^a i escribe al P. Pallas 
le venga por el mes de Agosto, trayendo herramientas i 
do lo necesario. Cumplido este mandato, ordena de nue- 
► que ¡e manden de Cayariya mas herramientas por el mes 
Octubre, lo cual se hizo, encontrándose los comisionados 
su regreso con Fr. Pablo Ibañez, que llegaba de la sierra, 
iyendo consigo un nuevo refuerzo de los Padres Fr. Bue- 
ventura Martínez, Fr. Luis Sabaté, hijo del colegio del 
izco, i el Lego Fr. José Magret. Notificaron estos su lle- 
da al P. Prefecto, haciendo regresar los mismos comisio- 
dos á Huaitzaya; mientras el P. Martinez sube allá desde 
lyariya, haciendo la octava i última subida á aquellos 
n remotos lugares, con tantos dispendios, desgracias i pe- 
ros, verificándose de este modo siguiente la difinitiva é 
emediable ruina de aquel nuevo pueblo i de sus pérfidos i 
rbaros vecinos. 

Durante el verano del presente año de 1878 habían aque- 
>s Padres encargado á dos moradores de Huaitzaya la 
nstrucción de una canoa, i como eran los únicos que se 
ibían distinguido en su servicio i les prestaban alguna 
•nfíanza, los obsequiaron con preferencia á los demás, re- 
unerándoles á la vez sus servicios i el de la nueva canoa 
cargada. Pero, ¡oh feroz barbarie! movidos los Amue- 
lacas restantes de Huaitzaya de venenosa envidia, al s¿xber 

preferencia de que se habían hecho acreedores sus dos 
mvecinos i el paraje donde construían en el bosque la nue- 
i canoa, van allá, los asaltan i los sacrifican bárbara, cruel 
nhumanamente, quitándoles alevosamente la vida, por 
mérito único de la piedad de estos neófitos, manifestada 

los Misioneros, salvadores secundarios i verdaderos in- 
anes bien hechores deunos i otros. Yuélvense los feroces 
enttios precipitadamente de allá á Huaitzaya, amotinan 
dorel pueblo, inconsciente ó quizás muí cómplice en la atro- 



- 19-i — 

cidad consuní fifia, según puede presumirse de todas Insñh 
cunstancias, i lo arrastran al primitivo lugar de San Pean 
lie Píitahusumaná. Eso pasaba el día 7 de Dicíembrct 
aquel mismo aao. 

Mas, por la noche de aquel mismo día, algunos de aqa 
líos traidores infieles volvieron del camino de San Pedro 
Huaitzaya, colocáronse en una casa cercana al ConventoA 
los Padres i empezaron á golpear, metiendo gran ruido con 
las hachas, machetes i machetoiies, con un ademán de pre- 
parar macanas, palos, lanzas i otras armas de que se sirven 
para pelear, manteniendo así toda la noche íi los Padres Mi- 
sioneros desvelados i en la temible espectativa del suceso. 
Al día siguiente, al ver que los Padres seguían en sü Conven- 
to, como sabían que tenían alguna arma de fuego de queie 
sirven al ir de camino para la caza i para resguardo de lai 
tieras, huyéroiise para juntarse con los primeros que se lia- 
bían adelanta^^ Al ¡tarecer, su intención no fué otra qw 
la de amedrentar á los Misioneros, ahuyentarlos del Con- 
vento, saquearlo ccnio otra vez hicieron, según queda esplt 
cado, i profanar los ornamentos del culto divino, hacienda 
trizas de las mismas casullas, i servirse de ellas para susimv 
jigangas ó bailes ridículos. lisos miserables chuacbos, es 
su estiipida brutalidad, podrían figurar al lado de ios San* 
culotes de París i de los Jacobin'JS franceses de 1793, qM 
bailaban la carmuñoht con las capas de coro de tasCateilrw 
les de aquella cristianísima Nación, i ser dignos corapañen* 
de los Comunistas del mismo París, sus contemporáneos 
Solo que unos i otros de aquellos febos deslustradoreadelf 
civilización ignoraban donde se halla el Tamaya i afinprff 
bablemente la existencia del Perú, por cuya causa debi< 
de carecer de unos ausiliarcs tan idóneos. Pero, concl 
mos la narración del presente capítulo, algo largo 
importancia de la historia. 

Después de lo dicho, llegó á Huaitzaya el P. Martina' 
con él, los que allí estaban, recogiendo todo lo de la Misií 
Sphn^roT» í Oiivariyn, eTicontri^ndoíie por el trayectoc<_ 

■ :: i 1 ' ' ;■ niiljos i Schipibosqud 

I-M.-..1 1 .1 I ■■ ■ ■■■■.!■■. I - l'adre» Mi3ionero«i| M 

■ >ii¡;ucr.i ■-!•.■ ■.mi.íuujl-. :i !i ,< ¡uvsadetos Amnf?hii(n?M 

■ I'MeitltiiiumMnA, casii^Miii i vn •!,■ ..^i. ,|,. ,.';, i,, ■¡,. 



— 195 - 

na. Justicia una inñdelidad con otra, i permitiendo que la 
Barbaridad serai-salvaje destruya la completamente salva- 
í, como la de la falsa civilización usa i convierte en su pro- 
echo codicioso á las dos á la vez. Este fué, en resumen, el 
m trágico de los ocho viajes empleados en la fundación de 
os dos pueblos del Tamaya, causa de tantos dispendios, i de 
2iiitcs sudores de varios Padres, i en uno de los Padres de 
a pérdida de la vida temporal, que, conmutó, como espera- 
nos, con la eterna en premio de su caridad i demás virtudes. 



CAPÍTULO XXXI 

Reinstalación de la misión de los Piros de Lima-Rosa 

Renuncia del P. Hermoso 

El día 12 de Febrero de 1879 partió el P. Prefecto Her- 
Inoso, con el P. Fr. Buenaventura Martinez, de las Pampas 
icl Ucaj'ali; i al pasar por el valle de Huancabamba hizo una 
entrada á los Campas de Oczapampa. Habiéndole dispen- 
sado estos un recibimiento que le dejó satisfecho, hizo que 
pensara en la utilidad de su reducción, para lo que pidió al 
V. Discretorio de Ocopa las debidas licencias legales así co- 
mo los Padres que necesitaba. Obtenida la venia, el P. Fran- 
cisco Samper de Ocopa salió para esa nueva misión, acom- 
pañando á dicho P. Prefecto, bajando por orden de este al 
Dcayali. 

Había dicho P. Prefecto ordenado á los Padres al ausen- 
larse de ellos para la sierra, que al presentárseles los Piros 
pe Santa Rosa ó Lima-Rosa^ colocados entre el río Unini i el 
I, á tres leguas de distancia de uno i otro, fuese allá 
ellos el P. Agustín M. Alemany, con Fr. Pablo, á fin de 
tbieoer aquella antigua misión, i ver si de algán modo 
recnperar algunos de los infieles Amuehuacas de San 
f^ los cuales largamente se ha hablado en el Capítu- 
piies las vertientes de aquel terreno confluyen 
^os bácia el territorio ocupado de los 
o solo algunas jornadas. Al pre- 
^ se fueron con ellos los 




— 196 — 

mencionados P. Alemany i Fr. Pablo, partiendo de Ca3'ari- 
ya el 24- de Junio i llegando á Santa Rosa el día 16 del si- 
guiente mes de Julio. Empezaron el establecimiento del nue- 
vo pueblo con ardor en una pampa mui hermosa i fértil, en 
el lugar expresado, edificando Iglesia i Convento, rozando 
chácaras en número considerable, para las trescientas almas 
de las varias parcialidades de los Piros que se juntaron 
[ofreciendo bajar allá los de Miaríya, arrepentidos del nial 
comportamiento que habían observado en 1874 con los Pa- 
dres Fr. Luis Sabaté i Fr. Tomás Hermoso, de que se tiene 
naticia por el viaje del Cuzco que hicieron esos dos Padres, 
i que corre impreso.] 

Durante el tra\'ecto tuvieron los Piros que vencer las re- 
convenciones de los Schipibos i Cunibos que, recibiéndoles á 
ellos con glacial indiferencia i á los Padres con torvos sem- 
blantes, intentaban disuadirles de sus buenos proyectos de 
vivir civil i cristianamente. En un principio se aplicaban 
satisfactoriamente en aprender el rezo i canto, máximamen- 
te los niños i niñas; así pudieron los Padres Misioneros ale- 
jar las preconcebidas sospechas de la poca sinceridad i cons- 
tancia de aquellos semi-salvajes i oe la perfidia de ciertos 
hombres astutos, codiciosos interesados. Mas, la maligna 
tenacidad de los comerciantes en sujetar á su avariento trá- 
fico á aquellos infieles, á quienes con sus máximas i escánda- 
los empeoran en el modo de vivir; i el hábito por otra parte 
mui arraigado en estos de la poligamia, i fomentada tam- 
bién la piratería con los indefensos Campas, por los comer-, 
ciantcs, comprándoles los esclavos que son el fruto de su ra- 
piña i plagio, i para no enumerar más causas, una extraor- 
dinaria i espantosa peste sobrevenida, que los dispersó, ma- 
tando á 55 en el espacio de dos años i un mes, desengañaron 
á los Padres, haciéndoles ver que en el Piro en el Cuzco, en 
Miria\^a, en Santa Rosa de Lima, en Buepoano i otros mu- 
chos lugares por donde trafica siempre es el mismo, estoes, 
intercsíido, pendenciero, astuto é hipócrita. Por esto es que, 
como amenazaban con la muerte al P. Alemany, avisado el 
nuevo P. Prefecto, P. Pallas, éste, á su tiempo, dispuso que 
se abandonara resueltamente un pueblo, donde solo moraba 
un Piro i algunas mujeres; quedando en consecuencia, aquel 
pueblo sin Sacerdote Misionero desde el mes de Setiembre de 
1881. 



— 197 - 

El P. Hermoso, como se acercaba el Capítulo Guardia. 
\ de Ocopa, envió á él la renuncia de su oficio i se volvió á 
antiguo colegio de la Paz de Bolivia. 



CAPÍTULO xxxii 



elección del P, Pallas para Prefecto de las misiones de infie- 
les, — Restauración de las misiones de Oczapampa entre 
los infieles. — Alarmante incidente de Caschihoya, que 
obliga á Proponer á la sagrada Congregación el eficaz 
propósito de hacer Ocopa la dimisión de los pueblos de 
las misiones del Uca vali. 

Celebróse en este Colegio en 23 de Octubre de 1879 el 
apítalo Guardianal de costumbre, i en él quedó canónica- 
lente electo Prefecto de las Misiones de infieles el P. Fr. Juan 
5 la Concepción Pallas. Había éste en 1874 hecho dos en- 
cadas á los infieles Campas, con el P. Mayoral la primera i 
. segunda con el P. Bernardino de S. José, 3'endo desde An- 
amarca hasta el Pangoa; i aunque el resultado de ellas fué 
>lo el haberse mutuamente sorprendido los habitantes de 
na i otra orilla del río la primera vez, i la segunda haber 
Sjsrado los infieles al Pangoa, después que los PP. dejaron 
:juel punto por la obediencia i la estación lluviosa del mes 
? Diciembre, que los enfermó gravemente á los dos, desde 
quella época siguen en comunicación los infieles con los 
-istianos, esperando este Colegio ocasión propicia para ha- 
íT á ellos nuevas entradas. 

Por el año siguiente, 1880, el P. Guardián de este Cole- 
lo llamó con urgencia á dicho P. Prefecto, quien vino de 
ayariya, i conferidas las materias del caso, objeto de su 
amamiento, se resolvió por este V. Discretorio que debía 
todo trance restaurarse la misión de Oczapampa^ valle 
ontiguo al de Chorobamba i Huancabamba, i no lejano del 
Ierro de la Sal í de Schanchamayo; lugares todos de las an- 
udas misiones de este Colegio, perdidas por las causas re- 
ieñadas en la primera parte de la presente Historia, i que 
tantas veces, i con el derramamiento de tanta sangre de Mi 



— 198 - 

síoneros i españoles, la Religión i el Gobierno procuró, aun- 
que sin resultado provechoso, recuperar. 

Los mencionados Campas venían haciendo breves ipa- I 
cíficas correrías al estremo del valle de Chorobamba, desde 
la vez que pasaron por ahí el P. Fr. Vicente Calvo con su 
compañero en 1864, i esto dio lugar á que los hacendados 
de Chorobamba, Huancabamba i Paucartambo, calculando 
la utilidad que podían prometerse de esos salvajes que iban 
mota propio amansándose i acercándose á sus haciendasi 
pidieran, por conducto de un lego de este Colegio, PP. para 
que entraran á civilizarlos, i aun pusieron en práctica los 
tales hacendados medios extremados para que fuesen allá 
los PP., pues al poco tiempo llevaron á más de 40 hombres 
de esos Campas al Cerro del Pasco, i en ocho ó menos días 
los bautizaron, sin la más mínima instrucción previa. Re- 
gresados á su valle esos infieles, ellos i los hacendados men- 
cionados instaron nuevamente por los PP. de este Colegio, 
hasta que el P. Prefecto Hermoso se dirigió allá con un 
solo Sacerdote de esta Comunidad, dejando á otro, concedi- ; 
do por el V. Discretorio, para después de la primera esplora- ; 
ción que iba á hacer i de la cual se esperaba algún favorable 
resultado. 

Hecha la debida visita i examen de aquellas gentes i 
cuando hubo renunciado el cargo de Prefecto el P. Hermoso, | 
en la Prefectura del P. Pallas, fueron destinados á Oczapam- 
pa los PP. de este Colegio Fr. Buenaventura Martínez i Fr. 
Francisco Herrero, i una vez instalados estos en Oczapara- 
pa, reuniéronselcs además dos Padres i un seglar expilotó 
en traje de H*^ Donado (del cual tuvo que despojarle después 
el P. Colina, por los motivos que se sabe él mismo), manda- 
dos del Colegio de los Deccalzos de Lima. Traían los últi- 
mos Padres el designio de abrir un camino al puerto del 
Mairo, con anuenciíi del Gobierno Supremo; camino que se 
abrió por las diligencias del R. P. Fr. Bernardino González, 
actual Guardián de aquel Colegio. 

A consecuencia de las providencias dictadas por el M. R* 
P. Comisario General í)ara obviar inconvenientes, regresa- 
ron luego de Oczapampa los cuatro Padres indicados, sien- 
do destinado á aquel punto el P. F'r. Maximino Colina: mas 
desde el último Capítulo, celebrado el día 10 de Octubre de 
1882, siguen en esa restaurada misión, en el nuevo pueblo^ 



— 199 - 

de Quillazu de Oczapampa, los Padres Fr. Juan José Mas \ 
Fr. Tomás Bzequiel Hernández. La restauración legal i ca- 
nónica de esa nueva, Conversión aunque tan antigua como 
la de la Doctrina i anejos de Huancabamba, de la cual es ve- 
rosímil en otros tiempos formara parte, data pues de 21 de 
Abril de 1881, en cuya fecha, como dice en sus memorias el 
P. Prefecto Juan de la Concepción Pallas, púsole el nombre 
de su advocación i desde entonces es reconocida b¿ijo el de 
Nuestra Señora de la Asunción de Quillazu. De ella fué nom- 
brado su primer Cura Conversor por ese mismo tiempo el 
P. Colina, al cual acompañaron hasta el mes de Junio el P. 
Prefecto, el P. Luis Torra i el H" Donado Diego Gutiérrez. 

Bajados por el mes de Julio del mismo año éstos tres úl- 
timos al Ucavali, fué el P. Prefecto á ver el estado de deso- 
lación en que se encontraba Santa Rosa de los Piros, sacan- 
do el 4 de Setiembre para Cayarij'-a al buen P. Alemany de 
aquella peligrosa, ruinosa i cuasi desierta población. Ha- 
llándose el P. Prefecto en Santa Rosa de los Piros fué cuan- 
do recibió la relación que le escribía el P. Fr. Luis de Sabaté 
desde Caschiboya, según la que el 7 del mismo Setiembre ha- 
bíase presentado en Caschibo3'a un desconocido con el títu- 
lo de nuevo Gobernador de Sarayacu. i que con gran orgullo 
se proponía, apoyado por el Sr. Prefecto de Mo^^obamba i 
el Sr. Subprefecto de Iquitos, arrojar á los Padres Misione- 
ros del Ucayali, estableciendo en los pueblos Curas del Obis- 
pado i Autoridades civiles, empezando por estas i siguiendo 
con aquellos; i como el pueblo de Caschibo3^a se había negéi- 
do á reconocer i admitir al nuevo Gobernador i al Teniente 
Gobernador que nombró para el mismo pueblo creyendo que 
había sido esto por la insinuación i soborno de los Padres, 
se había dirigido al Convento en ademán amenazador, lle- 
nando de denuestos al P. que suscribía i jurando dar parte 
al Gobierno, tomar preso á ese P. i á los que hallase culpa- 
bles, para llevarlos á la cárcel de Mo\'obamba, i que luego 
despachado en sumo grafio, había regresado á Sarayacu. 

Recordaremos que no es esta la primera tropelía que 
"han tenido que sufrirlos Padres Misioneros de sugetos se- 
mejantes; podríamos aducir en este lugar la relación de los 
atentados de un sugeto ecuatoriano, de otro chileno, etcéte- 
ra, contra los Misioneros peruanos; por cj. el del R. P. Fr. 
Manuel Vargas, nacido en !a ciudad de Iluanta, á quien el 



- 200 — 

(i()l)crna(l()r de Sarayacu, de naeionalidad chilena, saludara 
1S61 con un Ijalazo, que fué parar al pamacari de la canos 
misionera, por no haberse podido detener en medio de law 
rrientc del caudaloso Ucayali, cuyas impetuosas aguas.ácaff 
sa de las lluvias, surcíiba, dirigiéndose hacia la embarcaci6fl 
del mencionado Gobernador, i lo de otros Misioneros, pema 
nos por naturalización, como lo acontecido al que escribe d 
presente c*ipítulo en 1863 con un (íobernador de Sarayaca, 
ecuatoriano de nacionalidad, quien se presentó por primeri 
voz, como á media noche con su equipaje i armas en sondi 
de amenaza á la puerta del Convento, i de ella no se retirí 
hasta trascurridas 10 horas. Esos fulanos sería bien qtt( 
conociesen, que un mandatario en el Pera no puede conside 
rarsc ni es ícgal que se porte como un Sultán de Egipto, ( 
como uo Xabucodonosor de la Caldea, principalmente en|i 
si^lo en que vivimos. Asimismo otros Mandarines, desde 
Moyobamba i desde el alto puesto de la Prefectura, handa^ 
di) que sufrir de un modo semejíinte á los Padres Misionerol 
del Tcayali; auiujue el público i el Supremo Gobierno de esta 
República les han pagado \'a sus demasías, como ellos mere- 
cían, según es de ver, en el caso del Prefecto de Mojobambaí 
llamado Vargas, acérrimo enemigo de los Misioneros del 
Tcayali, á quien depusieron en Moyobamba de su caim 
siendo en Lima aprobada su bien merecida disposición por 
el Supremo Gobierno. Ojalá imitaran esos mal aconsejador 
sugctos á los íntegros Magistrados de aquel Departamento^ 
ios Ci>ri»nclcs Prefectos Solís. los Stevenson, los Lamas, etc., 
i á U>s Gobernadores probos de Sara\-acu, como los Bspoy8| 
los Keateguis. etcétera. Mas concluyamos esta digresión i 
siiíamos con nuestra histí)ria. 

Cerciorado el P. Prcfecti> de las perversas intenciones dd 
Gobernador por cartas del ^r. D, Marcial A. Piñón, comer- 
ciante acreditado ante la sociedad i Gobierno del Perú, co 
ías cua'.cs so Cv^nñrmaba lo expresado por el P. Sabaté, man* 
.:/^ A :v\".v^s !i*s l\iilrcs rcsi.iontcs en Caschibox-a que se retí- 
r,-.<i::'. ':e esc :^'.:e'^! ^ ^av*^ ó! ::i:s:::o allá i con los que quisic-j 
: ^•.•. <cc*.":''c c:::'Mrc \<c o:: c: v:iiv^r del mencionado Sr. D.] 
M.-.rj:.-.'.. y r v.'. tv.cs .ío Nvnio:::^ro. hasta llegar á un mal pa-! 

y.ibcrse varado desistió dce 

'. I\i'cJzu un Convento don-] 

\is ::;xsiones del L'cayali, dxh 









s. 5» »..v. 



— 201 - 

rante tan inesperada é inmotivada persecución que ya ha- 
bía empezado i que siguió en adelante. Recordando enton- 
ces que en 1861 habían los Sarayaquinos, estando los Pa- 
dres en Cayariya, con motivo de las crueldades cometidas 
por el Gobernador de Sarayacu i los soldados llamados por 
él desde Nauta, cerca de esa población, con un vecino su\'o, 
habían resuelto mota propio pasarse á las orillas del Pisch- 
qfní, concibió el proyecto de establecer aquí una población; 
cuya realización impidió la llegada del Viceprefecto de las 
Misiones i los consejos del Prefecto de Movobamba, Sr. D. 
Carlos Stevenson, i del limo. Obispo Diocesano, á quienes 
notificó oportunamente dicha resolución. En años poste- 
riores, esto es, en 1870, al pasar por estos puntos del Padre 
Prefecto de las misiones, en compañía del Sr. Prefecto del 
Departamento de Hui\nuco, concibió igual proyecto, que, 
aunque manifestado al público por los periódicos de aquel 
tiempo i autorizado por la Autoridad civil del modo dicho, 
no pudo llevarse á cabo hasta la época presente. 

Varado, pue?, el vapor í\ los tres días de subida del Pa- 
chitea i vuelto ya el P. Prefecto á Cayariya por el mes de 
Enero del siguiente año 1882, el referido Gobernador de Sa- 
rayacu, con 20 hombres armados, presentóse un día al pue- 
blo de Caschiboya. distante del primero como unos cinco 
días de subida ó zureada, segíin la llaman allá, prendió á 
desde los pocos hombres que encontró, púsoles con grillos 
tnel vapor Putuwayo i los entregó á un comerciante para 
que se los llevase lejos é hiciera trabajar por su cuenta; i en 
el inmediato mes de Febrero mandóles asimismo un sacer- 
dote al mismo pueblo, para que ejerciera la Cura de las al- 
ma.s de sus moradores. ¡Sacrilego atrevimiento! Como si 
las almas fueran plantas de café ó de cacao, encaramadas á 
un hombre indi^J^no, simoniaco, sumamente i^xnorante de las 
censuras eclesiásticas ó escandaloso menospreeiador de las 
mismas, por un secular ni mas sabio ni mas edificante (|ue él 
en la conducta! Ese nuevo cura pretenso dispensaba con 
sus omnipotentes f¿icultades ju^ubernamentales sarayaqui- 
nas, de la confesión sacramental i de las projlatnas á los es- 
posos para contraer el «j^rande i santo Sacramento del ma- 
trimonio, con tal de no estar incursos en el único i universal 
impedimento impediente i dirimente, á que los reducía todos 



— 202 — 

su cstrano Derecho anticanónico; i era: el carecer de 6 solo, 
siendo indio, i 50 cuando no lo era, para la tal dispensa. 

Negándose los Caschiboyanos á entregar la iglesia áei 
indigno intruso, como estaban obligados, éste cura fuese c 
mismo día despachado á quejarse á su buen patrón el G< 
bernador de Sarayacu, quien sabiendo por tercera vez alU 
con la furia de un energúmeno aprisiona al Curaca i á coi 
tro de sus hombres, únicos que pudo prender, llévalos á San 
3'acu, i los sentencia al antilegal é inmortal castigo de 20 
azotes, i al sufrimiento de algunas lavativas con agí 6f 
miento picíinte. Atemorizados esos pobres montañeces a 
dieron ante la terrible jurisprudencia de ese nuevo Czar; i i 
entonces los despachó libres i absueltos de los castigos in 
puestos para Caschiboj'a, logrando así que los vecinos d 
este pueblo, que andaban esparramados, volviesen á juntai 
se después de la pasada borrasca, i que pidiesen sin cond 
ción i manifestasen por escrito la aceptación absoluta po 
su parte de la Autoridad civil que pluguiese mandarles ( 
Gobernador de Sarayacu. Mas este, ¡oh inescrutables p¿ 
cios de Dios sobre los hombres, principalmente de aquello 
que quieren con una sola mano, i aun esta la izquierda nu 
nejar el cetro i el incensario á su sabor i satisfacción! alteí 
cer día de esos i^ltimos acontecimientos, se hallaba víctiml 
de una hemorragia de sangre por la boca que le quitó sil{ 
ambiciosos pro3'ectos con la vida. ¡Adoremos con la frentj 
puesta en el polvo al que se titula Padre de pobres i Jaczdj 
los huérfanos! 

Por la cuaresma volvieron los Padres á ejercer el debí 
ministerio entre aquellos sus feligreses de Caschiboya, 
bien que fastidiados de unos sucesos tan desagradables 
mo los ocurridos, imprescindibles é imprevistos paraell 
después de la Pascua, aprovechando la mengua de los ú 
salieron de las montañas los Padres Misioneros Fr. L 
Sabatc p¿ira Lima i Cuzco, acompañado del P. Fr. Luis 
rra hasta los Dcscíilzos, su Colegio; i el P. Prefecto, que 
despidió de ellos en Iluancabrimba, pasando por Quill 
(le Oczapanipa, se vino, con el P. Maximino Colina, al Ca] 
tulo Guardianal de este mismo año, celebrado el día 10 
Octubre de 18S2, en el que se aprobó el proyecto de abdi 
las misiones del Ucayali, propuesto por el mencionado 
Prefecto con la debida formal legalidad, cuyo proyecto 






— 203 — 

envió después á la Congregación de Propaganda Fide, sin 
que haya caído sobre él la resolución que esperamos. Solo 
quedó en Cayariya el constante i virtuoso P. Aleman3% 
acompañado del Lego Fr. José Margret i el Hermano Diego 
Gutiérrez. Pasado el Capítulo, el P. Prefecto Pallas partió 
con los Padres Mas i Hernández de este Colegio paraQuilla- 

_. ifi, con intención de entrar él solo al Ucavali. Últimamente 

• Pr. Diego Plaza partió con destino á este mismo pueblo pa- 

h TUL ayudarles. 



CONCLUSIÓN 



Esta es la historia de los principales hechos de las misio- 
nes de infieles de este apostólico colegio de Santa Rosa de 
Ocopa, escrita con sencillez i candor por el R. P. Fr. José 
Amich, en su primera parte, que abraza de 1724-1771; i la 
segunda por los RR. Padres Fr. Fernando Pallares i Fr. Vi- 
cente Calvo, i por otros, en lo que se refiere á estos doce úl- 
timos años. La primera parte se imprimió en 1854- i solo 
dos ejemplares de esta edición hasta ahora, que sepamos, 
han llegado á esta República; por lo que podrá considerarse 
como que vé por primera la luz pública en cuanto á lo lite- 
ral de su contenido, pues el A/ercar/o i el Peruano, periódi- 
cos acreditados de la última década del pasado siglo XVHI, 
i dieron á luz la sustancia de una gran |)arte de lo contenido 
I tu ú Compendio Histórico úg\ P. Amich en artículos sabia- 
e mente escritos, que se han impreso en el presente siglo en 
I nna obra de notable aceptación. La segunda parte, en lo 
5 que abraza de 1771-1870, vio con satisfacción del público 
1^ en 1870 la luz por primera vez. Ahora, pues, ofrecemos al 
^ mismo público ambas partes, con lo que hemos nosotros re- 
b señado i dos apéndices, esperando que la presente edición de 
L la Historia de las Misiones del Colegio de Santa Rosa de 
Ocopa satisfará la necesidad que la moderna sociedad siente 
deser instruida de los trabajos, aflicciones i demás adversida- 
\ des de los Padres Misioneros que se emplean en la conversión 
de infieles, i que servirá para éstos de medio de sincerarse de 
las inculpaciones que con mucha frecuencia les dirigen los ene- 
migos de las Ordenes Religiosas; correspondiendo al mismo 

26 



— 204 - 

I 

tiempo á la invitación de ilustrados escritores i piadosos (X^. 
riodistas que nos han ofrecido sus columnas para la publi* 
cación de los hechos coetáneos, i que solo en pequeña parte 
hemos podido aceptarla con agradecimiento. 

Por la presente obra habrán conocido nuestros benévo- 
los lectores lo que han trabijado los Padres Misioneros de 
la Provincia de los doce Apóstoles de Lima i de este colegio 
de Ocopa; colegio que puede considerarse como una rama de 
esa grandioso Árbol místico i á su historia como un episo- 
dio de la de Aquella, cuyas admirables glorias, sembradas 
por toda la América de sud, desde Panamá hasta el Cabo 
de Hornos, podrán leerse con mayor extensión en las volu- 
minosas obras de nuestros célebres Padres Wadingo i Gu- 
bernatis, i en las cr()nicas de las mencionada Provincia i en 
la de la Provincia de los Charcas. El colegio de Ocopa, por 
lo que se ha visto, ha cultivado un campo mui dilatado i que 
se extiende á miles de leguas en las orillas de los caudolisisi- 
nios ríos Marañón, Huallaga i Ucayali en su mayor longi- 
tud, cu\'as comarcas están sembradas de no pequeño náme- 
ro de pueblos cristianos, civilizados por los Misioneros á 
costa del sudor de sus venas. Prueba evidente de que ellos 
aman en extremo la verdadera civilización i de que sus d^ 
tractores la cacarean solo con los labios, al paso que la per- 
siguen con las obras i la odian con el corazón. Aquí el ár- 
bol osténtase con los frutos, mas que por la hojarasca i cor- 
teza que deja caer por el suelo. 

Es verdad que las orillas del Ene, Perene, Apurimaci 
otros ríos han sido también zureadas i empapadas con la 
sangre de muchos misioneros de Ocopa, lo mismo que las 
pampas del dilatado Paji)nal, i que no han obtenido en esos 
lugares iguales resulta. los; pero la presente obra también 
manitiesta que. á no ser p.>r los universales disturbios cali- 
dos por el pretonsv) Santos Atnhuullpa i después porlain-j 
dependencia déla Kepúblioa. estarían esas comarc«as mas| 
dorecioniostovlavía que las primeras. El catálogo de los raár- 
liros Misiv^non^s, q:ic vá on el a:.)éa lioe siguiente; los 55 rc- 
lÍLrii>sv>s muertos do ost^* Cv>loiíio desde su restauración en 
ISvíS; Ivvs que hahiciulo p».'rtcnv*oido á él se hallan en los 
Colegios de Lini i. Cuzjo. Are(|uipa, Quito é lea, no menoí 
que en varios panios de esta República, en la de Bolivia, eH 



- 205 - 

a i Palestina, i los pueblos que verán más adelante en 
ar del apéndice reducidos por los Padres de Ocopa, 
dos por algunos de los de otros Colegios, manifiestan 
mo como emplean los Padres Misioneros el tiempo, 
d i la vida. Juzgue, pues, la sociedad imparcial con 
miento de causa. No pedimos de ella indulgencia; si- 
1 divina Clemencia del Dios de las Misericordias, que 
le mirarnos con ojos de benevolencia, acepte nuestros 
os, derrame su copiosa bendición sobre nuestras almas 
í nuestros encomendados i sobre todo el Perú, i acoja 
ente obrita que dirigimos á su mayor gloria i prove- 
nuestros prógimos. Amén. (1) 



Historia de Ins misiones de fieles é infieles del colegio de propaganda fide de San- 
• Ocopa por los Padres misioneros del mismo colegio." — Tomo II. — Barcelona, 
peninsular. — 1883. 



— 206 — 



1903 

Memoria presentada por el prefecto apostólico dt 
San Francisco del Ucayaii al ministro de Justicia 
i culto. (1) 

Lima, 16 de julio de 1903, 



Señor ministro de estado en el despacho de justicia, ins- 
trucción i culto. 

Señor ministro: 

En contestación (\ su estimable oficio de 3 de julio del 
presente año, en el que se pide una memoria descriptiva del 
estado, adelantos i necesidades de las misiones de inficiesen 
'a montaña, en la parte que comprende la prefectura central 
confiada á mi cuidado, ten^o el honor de poner en manos 
de US. esta pequeña relación ó memoria, trabajada con la 
brevedad i sencillez í\ que me obliga la premura del tiempo. 



I 



Idea, no solamente alta, religiosa i humanitaria, sino 
también mui patriótica, fuélade la creación d** tres prefectu- 
ras apostólicas decretadas por el supremo gobierno el 27 de 
octubre de 1898, aceptada luego i llevada á efecto por la sa- 
grada congregación de cardenales de propaganda fide; el cin- 
co de febrero de 1900, San Francisco del Ucayaii es la parte 
central de las misiones i la región (pie h?i sido encargada al 
cuidado i celo de los padres descalzos de los colegios de mi- 
sioneros franciscanos de todo el Perú. 



ir) ICn \.'\ lomo i.-. {láminas ¿«i;. .mi>. 211, 2\2, ¿14, 2\- i ji ». »c han consignado lol doc0« 
nicntos rclíilivos á la crcaiión de las prclccUiras apo>t61ÍL'as del Oriente. 



- 207 - 

Nombrado superior 6 prefecto apostólico de estas itiisio- 
les el 13 de jnlio de 1900, á tenor del antedicho decreto, bu- 
je de tomar posesión de mi cargo i ponermeal frentedeellas, 
lara consagrar en bien de las misiones lo que me restaba 
lún de vida i de energía, aparte de los 15 años que llevaba 
ra sacrificados en la montaña. 

Comprende mi jurisdicción, según el mencionado decretot 
os ríos del Bajo i Alto Ucayali con todos sus afluentes, ñ de' 
ecba é izquierda, como son el Pichis, Palcazu, el Pichitea, 
íne, Perene, i el Tambo, confluente con clUruhamba, el cual 
orresponde á los padres dominicos. En mi prefectura se 
lalla por consiguiente toda la nueva provincia del Ucayali. 
perteneciente al departamento de Loreto que qued.i al norte 
le la misión i confinando, por el sur con los departamentos 
kjunín i Ayacucho. 



Los pueblos i caseríos que actualmente tengo bajo mi 
irisdicción son: 

Contattiíina. — Residencia habitual de la prefectura apos 

61ica, á la vez que de la primera autoridad política de aque- 

a provincia, por la comodidad que ofrecen las lanchas á 

apor que surcan por allí i facilitan el movímientode los mi- 

¡oneros. Tiene trece pueblecitos ó anexos, á saber: Ina- 

aaca, Canhuaya, Paca, Yarina, Sarayacu. Yanchamayo, 

fCrrablanca, Catalina, Moiígoa, Santoa, Puinahua. Trapi- 

' Pacaya, con varias otras estancias 6 caseríos en el in- 

rmedio de estas poblaciones. 

Tiene Contamana cuatro mil habitantes, con escuelas 

Ambos sexos; i actualmente estoi haciendo edificar un re. 

lír conventillo, en el que pueden habitar siquiera unos 

6 cnatro pailres con dos 5 tres hermanos legos, para 

atiendan á las necesidades de esa zona, pues ahora sólo 

Wen bIIí el rerereiido padre Agustín Atemany del colegio 

^CBÚimnri:n. »Ibméémp^^^ba> idre Ángel Pérez del colegio de 

laa Cherín, también de Lima. 

— tiene, así mismo, escueta 



- 208 - 

Cashiboya. — Este pueblo fué fundado por el reverendo 
padre padre Vicente Calvo en 1869, i llegó á contar tres mO 
ó más habitantes; pero ahora sólo tiene trescientos, debido, 
entre otras varias causas, á que los cashiboyanos han ba- 
jado á trabajar en las márgenes del Uiayali. Reside allí d 
reverendo padre Carlos Saavedra de los descalzos de Lima, 
1 el lego frai José Olariaga del colegio de Arequipa: tiene do- 
ce anexos pequeños que recorre el padre misionero según las 
necesidades i son Conchama^'^a, San Gerónimo, San Juan, 
San Francisco, Tomichico, Cayaría, Pucallpa, Baonisho, 
Tamaya, Masisea, Tucshmo i Santa Rosa de los Piros, con 
muchas otras estancias intermedias. Hai también una es- 
cuela para niños en donde enseña las primeras letras el mis- 
mo padre. 

El Pichis ó sea Puerto Bermúdez. — Se fundó este pueblo 
por el que suscribe en el año 1898. Existen allí cincuenta 
cristianos entre amueshcas i campas; la comisaría rural con 
diez gendarmes, la oficina del telégrafo con sus respectivoi 
empleados, fuera de como otros cien habitantes i algunas 
familias que, por temporadas i con frecuencia, suben del Uca- 
yali en busca de caucho. Residen actualmente allí el revc! 
rendo padre Leovigildo Olano del colegio de Cajamarca, ic 
reverendo padre Mariano Legarra de los descalzos de Lima. 

Es un punto céntrico i llamado á ser de suma importan- 
cia para la república, por llegar hasta allí la vía central más 
traficable, que pone en comunicación al departamento de 
Loreto con la capital, i ambos mares Pacífico i Atlántico. 
Es digno de todo encomio el gobierno que ha realizado tan 
magna obra, lo mismo que el que hoi día la cuida i conserva 
en buen estado con sus doce tambos en el camino, todo lo 
cual facilita la movilidad de los pasajeros i dá garantíase 
los habitantes de dicha región. 

San Luís de Shuaro, — Se fundó este pueblo en el año 
1886 por el entusiasta misionero i explorador reverendo pa- 
dre Gabriel Salas. Tiene actualmente unos mil habitantes 
comprendidos en toda su zona, de los cuales cien serán los 
convertidos de los amueshas. unos quinientos indígenas de 
la sierra, como cien asiáticos, i cosa de doscientos extranje- 
ros que han ido llegando de año en año. Tiene por anexos 
la colonia inglesa del Perene, más los caseríos del río Coló* 
Jado i del río Seco. Reside allí el reverendo padre Bernardo 



- 209 — 

'Rstorza del colegio de Ocopa. i como adscrito frai Llovero- 
L de los descalzos de Lima. Hai oficina telegráfica de, la 
lisma línea del Píchis, cuyo camino pasa por el pueblo en 
ireccifin á Puerto Bermúdez, que se puede andar á bestia 
D cinco días i á pié en ocho. 

Sogormo. — Este pueblo íué fundado por el reverendo pa- 
,re Salas. Comenzó en su8 principios con sólo 20 familias, 
hoi día cuenta con m.'is ríe 80, todas ellas de la tñbu de los 
mneshas i además diez familias extrangeras en las cérca- 
las. Ciento i cincuenta de esosamueshas son ya cristianos, 
los restantes, hasta trescientos cincuenta, son todavía neo- 
tos i semi-civilizados. AIH reside el reverendo padre Agus- 
in \j{*pez del colegio de Arequipa, con el hermono Pedro Bal- 
Bzar de Lima. Hai una escueln de niiíos, un camino expe- 
ito para San Luis de Shuaro, i otro para Huanca- 
amba, podiendo comunicarse con el Cerro de Pasco por 
bucartambo, lo propio que con Tarma por Chancha- 
layo. Dichos caminos fueron abiertos, en parte, por el 
verendo padre Sala con los inñeles i alpfunos hacen- 
ndos de Huancabamba, i en parte, por la colonia ingle- 
a i alemana, protegidos por el gobierno que, como el actual 
e S. E. el señor Romana, ha dado la cantidad de cinco mil 
■linientos soles para rectificar i mejorar el trayecto desde 
btapampa hasta Sogormo, i ha ordenado reconstruir el 
Bente sobre el Paucattambo ó río de la Sal que había caído. 
Oxapampa ó Quilíazú. — Este pueblo es fundación de] 
idrejuan Pallac de Ocopa de 1880. Actualmente, entre 
" ;les [cristianos ya casi todos], indígenasde la sierra, ope- 
óos de las haciendas de Huancabamba, i alemanes, for 
lO nn total de tres mil habitantes. La colonia alemana 
iblecida más el interior, á doce leguas de la misión, tiene 
íficada una capill.i llamada Santa Rosa de Oxapampa, en 
ae con frecuencia celebran misa alguno de los padre.s m¡- 
icros. Tiene cnmo anexos ocho haciendas con sus respec- 
,s capillas en el valle llamado Huancabamba. Allí resi. 
el rei'erendo padrt Buenaventura Ivars de Ocopa, el re- 
rodo pa<Ire Teófilo García de Lima, i el hermano lego frai 

del Palcazu residen cuatro familias ale- 
údelos medios civilizados; i en el puer- 
ia confluencia del Palcazu con el Pichis, 



- 210 — 

viven otras cuatro familias brasileñas ocupadas en la ex- 
tracción de caucho i shiringa. 

Estos son, señor ministro, los pueblos i puntos más no- 
tables de la prefectura apostólica de mi cargo, i en los qac 
siempre reside algún padre. 

Todos ellos tienen su capilla ó iglesia para el culto reli- 
gioso, i para instruir á los neófitos i fieles, con su conventi- 
llo ó casa para el padre conversón todo ello humilde i pobre i 
como fabricado con los rudimentarios elementos de tan , 
apartados lugares i sin otro arquitecto ni artesano que di 
mismo misionero. Sin embargo, en alguno de esos pueblos ! 
las capillas son de tapia con techo de calamina, i en otras de i 
quincha ó madera con techos de hoja de palmera. 

En Contamana carecemos aún de habitación propia, i 
viven los p?dres en una habitación particular arrendada; 
por lo que, confiado en la protección del gobierno, espero 
hacer edificar cuanto antes un conventillo i una iglesia boni- 
ta que corresponda á categoría de capital de la nueva pro- 
vincia. 

Abarca mi jurisdicción los afluentes principales del Bajo 
Ucayali, en cuyas márgenes reside un gran número de habi- 
tantes. Forman esos afluentes los ríosTapiche, Pacaya con; 
las prolongadas islas Puhinahua i Painacu, Pucaruru, Ti^¡ 
rrablanca, Catalina, Sarayacu, Inahuaya, Cashiboya, Pish- 
quí, Robaboya, Aguaitia, Gayaría, Abujao, i el Tamaya. 

En el Alto Uca3\il¡ son: Sinuya, Acumaria, Chisota, üni* 
ni, i el Lima-Rosa. 

I en el Pachitea: Baños, Zungaroyacu, i Llullapiche. 

En el Palcazu: Pazozo, Mairo, i Chuchurras, i porúlti-j 
mo en el Pichis: Apurucayali, Anacayali, Esperanza, Chivis,] 
ó Puerto Bermúdez, i el Mazarétequi. 



III 



Un poco difícil me parece calcular con gran exactitud 
número total de pobladores que actualmente habitan en 
montaña; sin embargo, por lo que he visto i observado efl' 
trascurso de tantos años que allí vivo, opino que no baj* 
de sesenta mil los que se encuentran tan sólo en mi prefel 
ra apostólica. 



- 211 - 

De este número, una tercera parte la componen los co- 
üerciantes i caucheros extranjeros, entre europeos, asiáti- 
¡, i de diferentes repúblicas sudamericanas; á unos ocho 6 
mil ascenderán los peruanos emigrados de la sierra i aún 
la costa, los demSs-son naturales de aquellas regiones. 
IOS quince mil de estos están bautizados ya i civilizados; 
o hai otro número de semi-civilizados que, apesar de tra- 
ir con los padres i con los comerciantes, no se desprenden 
ifin de sus supersticiones gentílicas ni de su chusma, ni me- 
>B de sus bárbaras costumbres: los restantes que supongo 
cilan entre quince ó veinte mil, viven errantes i metidos en 
bosques ó remontados en los cerros, parte por ceguedad 
obstinación, parte por el terror pánico que les infunden los 
lívos i lo shipibos con sus persecuciones i correrías. Los 
idcs que aún no tienen relación ni roce con gente civiliza- 
sen los que viven en el Apurímac, Tambo, i Gran Pajo- 
L i en las quebradas del Pachitea. 

Las tribus conocidas que recuerdo son las siguientes: 
mpas, cunibos, shipibos. piros, amueshas, encamas, cuca- 
lias, amahuas, cumbasas, chetebos, remos, panos, cashi- 
i amahuacas: todas estas tribus tienen sus dialectos 
itticulares derivados del idioma general de la montaña, 
es el Paño. Con los padres i comerciantes peruanos de 
►reto, Chachapoyas i Cajamarca, hablan su quechua que 
I el Ucayali llaman Inga, 
I En el Alto Ucayali, Urubamba, Tambo, Apurímac, i Gran 
njonal, viven los piros, amahuacas i campas; en el Pichis i 
P Perene los campas, i en el Cerro de la Sal, Oxapampa, Ca- 
\ú i Palcázu, los amueshas, tribu dócil i reducida casi en 
totalidad al cristianismo: en las tribus del Pachitea ha- 
in los desgraciados Cashibos que son antropófagos i re- 
rios á la civilización, en gran parte á mi juicio, por las 
'Dcionadas persecuciones i correrías que sufren. 
El cultivo de la caña, del café, del tabaco i del arroz; la 
ion del caucho i de shirínga, la salazón del paiche i de 
marina, de la que también sacan mucha manteca 
jecmsomo i para hacer jabón, la preparación de la fa- 
d tostar la harina que sacan de la 3'uca i que la 
bmfevcocia los caucheros; la cera de abeja que 
ladaneta de los huecos de unos árboles llama- 
HMierosos en las islas i márgenes delUcaya- 



212 

li; la extracción del bálsamo decopaiba ó peruano: he 
indicados brevemente los produL'tos i el movimiento c 
cial de la montaña, i en lo que se ocupa todoindio civilizad 
ó semi-fivilizado, se entiende cuando se vé obligado á trabi 
jar ])or la necesidad ó por la fuerza, pues de otro modo, 
indio es de por sí riojo i dejado, sin graves necesidades ni a 
piraciones de ningún género. 



IV 



Mediante la protección que prestan íí los misioneros lo 
dignos gobiernos que se van sucediendo i e! apoyo qne 
celo nos suministra la asociación de la obra de la propagí 
ción de la fé en el oriente del Perfi, puedo asegurar que la 
ción civilizadora del misionero ha podido ejercerse allí ( 
más eficacia en estos últimos tiempos, suavisando por tw 
partes las costumbres, i especialmente en el tJcayali del 
años ñ esta parte, en donde el culto i el movimiento 
sn se ha aumentado de un modo notable i se sostiene Mí 
bastante regularidad. Caso de acrecentarse (como looqp 
ro) el númrro de 16 reli}>:iosos que actualmente K enow 
tran espacidos en los pueblos indicados, i se me auxilieco 
los convientes recursos, confío en la Divina Providencia qi 
podré fundar tres pueblos ó conversiones más: uno en' 
Apurímac ó montaña de Iluanta; otro en la confluenciad 
Tambo con el L'rubanibn; i otro, por fin, en el Palcázu 
puerto Victoria. 

Desde que me hice cargo de la prefectura apostólica, I 
recorrido casi toda la parte habitada de la montaña adü 
nistrando algunos centenares de bautismos, entre párvulol 
adultos i algunos miles de confirmaciones, aparte de los 
más sacramentos que se han conferido á los que ya snU 
eran crisciauo,-'. 



En mi humilde parecer, la manera de reducir pronto áll 
verdadera civilización las tribus errantes, sería la de estaU 
tas civilizadas, 




- 213 - 

námero tal que pudiera contrarrestar el abuso que todavía 
siguen cometiendo algunos comerciantes generosos, quienes 
atizan i habilitan á los infieles chipibos i cunibos del Ucaya- 
liya semidvilizados, para que, como galgos vayan á hacer 
correrías por el Pachitca en busca de los cashibos, i recorran 
también con tal objeto el Tambo, Tama\'a, Unini, Perene, 
Ene i Apurímac, persiguiendo á los amaguacas i campas, 
matando á los hombres que les resisten, i apresando á las 
mujeres i niños para negociar con ellos i venderlos como es- 
clavos. 

Estos son, señor ministro, los datos que he creído con- 
veniente consignar del mejor modo que me ha sido posible i 
que tengo el honor de presentar á US., á fin de satisfacer los 
nobles i patrióticos deseoso que se dignara manifestarme en 
el oficio arriba indicado. 

Séame permitido, señor ministro, antes de concluir, ha- 
cer constar una vez más, que el misionero apostólico es el 
porta estandarte, no solo de la cruz, sino también de la luz 
i de la civilización verdadera, i que si en todo lugar i tiempo 
es acreedor al reconocimiento de la humanidad, en el Perü, 
sobre todo, tiene incuestionables títulos para que se le con- 
sidere como el factor principal de la raza indígena, pues que, 
si la espada conquista i sub3'uga, sólo la cruz civiliza. Con- 
cretándose empero, á la parte oriental de la montaña pro- 
piamente dicha del Perü, el misionero tiene escritas página- 
mui gloriosas en su historia, en especial el misionero francis- 
cano del que tratamos ahora. 

Durante tres siglos ¡qué de sacrificios! ¡Cuántas tentati- 
vas no han realizado los padres descalzos de Lima i Ocopa 
para abrirse paso á los bosques i llevar hasta allí, junto con 
la luz de la Fé, los beneficios de la civilización! ¡Cuántas 
energías, cuántas vidas se han sacrificado en esas soledades 
i en esos ríos en aras del más puro celo i de la más heroica 
abnegación, en pos del indio errante, con el único objeto de 
hacerlo hombre civilzado, cristiano i también peruano! 
Cuan distinto sería hoi el estado de la montaña, i cuan ri- 
sueño i floreciente su aspecto á no ser por la tan sabia su- 
blevación del que se tituló Juan Santos Atahualpa, que aca- 
bó en un momento con los misioneros, con el fruto de todos 
sus trabajos i sudores, i redujo de nuevo al salvajismo los 
muchísimos pueblos del Pajonal, Cerro de la Sal i Ucayal 



- 214 - 

cerrando para largo tiempo toda entrada en la montañfltj 
I si á todo esto añadimos los interregnos que á consecuencia^ 
de las vicisitudes políticas han sufrido las misiones i los tra- 
bajos por los que han pasado los padres de Ocopa,> entonen; 
se comprenderá perfectamente el porqué aún hai infieles»^ 
la montaña del Perú. 

Pero gracias sean dadas á la Divina providencia, i gra- 
cias también á los dignos gobiernos que han protegido áiti-i 
mámente las misiones, ha podido de nuevo dárseles podero* 
rosos impulsos, por lo cual parece ya llegada la hora en que 
amanezca la luz del pregreso i de la civilización católica pa- 
ra toda aquella sombría región, cosechan el fruto de su san- 
gre derramada en la montaña tantos misioneros mártires, 
i vean también realizados sus deseos tantos dignísimos pre- 
decesores míos los reverendos padres Sobrevida, Plaza, Cal- 
vo, Sanz, Gonzáles i Sala, verdaderamente beneméritos así 
para la religión como para la patria. 

Aprovechando esta ocación, cábeme el honor de reiterar 
á US., las consideraciones del alto aprecio i sincera estima- 
ción. 



Dios guarde á US. 



Frai Antonio Batk, 

Prefecto apotólko [1] 



(I) Anexos de In mcnidríu ciue prcseiilii el luinisicrio de jll^tieia, cuito é instrucción ftl 
congreso ordinario de 1903. — Pñgina 435. 



- 215 



1903 



ibrié praséiifáda ' pbr el prefecto apostólico de 
San León dé Amazona^ ai ministro dé Justicia I 
caito. 



IquitoSy 10 de mayo de 1903, 

ior doctor don Telémaco Orihuela, ministro de justicia 
i culto. 

Lima. 

\ Excmo. señor ministro: 

[ Ausente en el distrito de Pebas desde el mes de enero 
jMximo pasado, ocupado en recorrer los extensos terríto- 
^que median entre los ríos Amazonas peruano, i el Isla ó 
¿tamáyo, donde moran los salvajes Yaguas, i Ticunas, con 
£n de reconocer personalmente los lugares más apropia- 
Mi para el establecimiento de miáíones, para lograr la con- 
irsión i civilización de los mencionados ¡salvajes: al regre- 
vá esta ciudad, recibo su superior comunicación número 
18 fechada eri Lima á 5 de marzo del corriente año, en la 
lé ordena "remita á ese superior despacho una memoria 
¿cripti va del estado de esta prefectura de San l.,eón de 
nazonas, desde su fundación, consignando en ella todos los 
Ltos que juzgue indispensables para formar mejor concepto 
las necesidades de esta región, así como también el grado 
adelanto que haya alcanzado, cuya memoria deberá de 
ijlarse en poder de US. antes del 10 del mes de junio próxi- 

Gran perplegídad me ha causado el cumplimiento de esa 
pcríor orden, pueis por una parte la premura del tiempo no 
tpermitetedactar una memoria amplia i razonada, res- 
ijtb de los extremos que me indica, i aunque me concreto 
pgsa, sttscinta relación, á ñn de abreviar, faltando sólo 20 



i 



— 216 — 

días para la fecha marcada, i tardando generalmente los co- 
rreos ordinarios desde Iquitos á Lima, aún sin accidentes 
imprevistos de 45 á 50 días, es materialmente imposible, 
pueda US. recibirla oportunamente. 

Por otra parte, aunque hace ya más de dos años que es- 
ta prefectura de San León de Amazonas se halla aquí insta- 
lada; apesar de los precisos términos del decreto de creación, 
para señalar sus límites; apesar de las instrucciones verba- 
les que de ese centro recibí, i apesar de las posteriores acla- 
raciones de la sagrada congregación de Roma, esta es la ho- 
ra que aún ignoro hasta dónde se extiende el territorio asig- 
nado á esta prefectura, ó si real i verdaderamente existe an 
territorio en el que legítimamente i sin contradicción pueda 
ejercer jurisdicción. El citado decreto de creación de esta 
prefectura, señala como territorio asignado á ella, todo el 
comprendido en ambas márgenes del río Marañón con to- 
dos sus afluentes igualmente hasta los límites con el Ecua- 
dor, Colombia i el Brasil. Ahora bien, se pretende que los 
afluentes del Marañón en su margen derecha i aún toda la 
margen derecha corresponden á la jurisdicción de la diócesis 
de Chachapoyas: que ambas márgenes délos ríos Marañón, 
Amazonas i demás en que residen gantes civilizadas, se ha- 
llan excluidas de la jlirisdición de esta prefectura, por estar 
esta fundada única i exclusivamente, para los salvajes, i que 
])or tanto su jurisdición se limita al terreno que éstos pisan, 
apesar de las declaraciones de Roma en contrario; i como 
todos los territorios de la margen izquierda de los ríos Ma- 
rañón i Amaz inas, donde habitan los salvajes, los disputan 
como suyos, las repúblicas del Ecuador i de Colombia, re- 
sulta esta prefectura reducida á sólo el título, sin un solo 
palmo de terreno que no le sea disputado. En esta situación 
las cosas, sin que hasta la fecha hubiese recaído decisión al- 
guna de ese supremo gobierno, apesar de las varias consul- 
tas que con tal motivo se le han elevado, no extrañará US. 
mi indecisión para remitirle la memoria que me pide; más, 
dócil i obsecuente á los menores deseos del supremo gobier- 
no, como es mi deber, sin prejuzgar la cuestión i con las con- 
siguientes salvedades, me apresuro á elevar á ese superior 
despacho de su digna dirección, no la memoria que desea, 
por no disponer de tiempo necesario para ello, sino una una 
suscinta relación de las más apremiantes necesidades de es- 



- 217 - 

?n lo que á la religión atañe, al correr la pluma, i 
►herencia é incorrección del lenguaje consiguientes, 
5rito que la verdad i el buen deseo, 
odo, debo hacer constar las razas de que se com- 
terogdnea población de esta dilatada región. La 
a nacional ó peruana, procedente en su mayoría 
poyas i Moyobaraba, i de los departamentos de 
specialmente de los del norte, designados aquí es- 
s con el genérico nombre de **Limeños'*. La raza 
tranjera, comupuesta de casi todas las naciones, 
?s, brasileros, italianos, españoles, alemanes, fran- 
:ses, colombianos, ecuatorianos, etc. También hai 
asiáticos de raza amarilla. La raza mixta proce- 
ihapoyas, Moyobamba, Tarapoto, Soritor, Jaén, 

a indígena autóctona i sin mezcla, que es la más 
dominante en el Bajo Amazonas procede de los 
s i Pebas; en el Bajo Ñapo de los Cocamas i Tu- 
in el Alto de los extinguidos pueblos fundados por 
jesuítas en el río Coca i sus afluentes; eu el Cen- 
Marañón de los borjeños i Omaguas; en el Bajo 
le los Cocamas i Urarinas; i en el Alto de los Je- 
[luapanas. ^ 

io Yavarí hai mui pocos peruanos siendo en su 
rasileños, tanto patrones como peones. Esto que 
onsignar, es hablando en general, pues, á conse- 
las numerosas i frecuentísimas compras i ventas 
paliadas con el nombre de traspaso de deudas, 
os reales, hai una gran mezcolanza de estas diver- 
i de otras muchas. Además de estos indígenas, 
*on el nombre ''cholo'\ hai otro numeroso contin- 
cado generalmente á la servidumbre doméstica, 
por compra ó herencia, ó por otros medios bárba- 
nales de las diversas tribus de infieles que aún pue- 
)artadas selvas de las cabeceras de los ríos. Es- 
s seres, arrancados por la fuerza de sus hogares 
5, i separados de sus padres, hermanos, parientes, 
general bien tratados, no por eso dejan de ser es- 
:odo el brutal rigor de la palabra, sin esperanza de 
estado de abyección a no ser por una fnga. To- 
dígenas hasta aquí mencionados, son considerados 



- 218 — 

civilizados i cristianos, porque han sido bautizados, en oca- 
siones por los mismos patrones ó amos, parodiando la cere- 
monias de la iglesia, pero en general tanto en instrucción 
profana como religiosa se diferencian poco de los llamados 
infieles salvajes. Estos ó sean los salvajes, habitan en p^ 
queños grupos ó por familias en los más apartados é inacc^ 
sibles lugares de las cabeceras de los ríos i en las quebradas 
ó pequeños afluentes, casi como nómades, i á considerables i 
distancias unos de otros. He aquí una relación de los más 
conocidos. En la margen derecha del Alto Marañón i sus 
afluentes se hallan los aguarunas, considerados pacíficos i ; 
ya acostumbrados al trato con los civilizados. En la mar- 
gen izquierda del mismo río i en el Santiago, habitan los an- 
tipas i huambisas, i en los ríos Morona, Paztaza, i sus nu- 
merosos afluentes, los Muratos, Chapras, Patucos, Achua- 
les i otros varios, que están reputados de implacables enemi- 
gos de los blancos i de todos loscivilizados, i aún de. sus mis- 
mos congéneres los aguarunas, á los que hacen constante- 
mente una guerra de exterminio. ^ 

En los ríos Chambira i Tigre hai también diversa^ tribus 
de infieles, cuyos nombres ignoro, i en los afluentes del río 
Xapo en su margen derecha hai también infieles denomina- 
dos Auishiris, Síiparos, Paucaros, i otros varios. Entre el 
Ñapo i el Putumayo se hallan los llamados orejones i entre 
el Amazonas peruano i el mismo Putuma^'o, los yaguas i ti- 
cunas. Respecto al número de salvajes infieles que actual- 
mente existen dispersos por las soledades de estos bosques, 
es mui difícil formar un cálculo aproximado, dada la contra- 
riedad de referencia, pues mientras unos les hacen subirá mu* 
chos millares, otros los reducen á mui pocos. Concretándomei 
los Yaguas, por ejemplo, personas que se dicen conocedoras, 
aseguran que pasan de diez mil, i por lo que he podido obser- 
var personalmente, al recorrer el territorio en que habitan 
no creo exceden de tres ó cuatro mil. 

Lo que si es cierto é indudable, que muchas tribus salva- 
jes cuyos nombres figuraban no hace aún muchos años han 
desaparecido totalmente, otras se hallan reducidas á poquí- 
simo número, i todas decrecen de día en día. 

Hecha esta somera descripción de las diversas razas qoe 
pueblan esta región, pasaré á referir su estado actual en lo 
que á la religión ó á sus múltiples manifestaciones respecta, 



— 219 — 

lermitténdome antes echar una rápida ojeada acerca de su 
¡qneza i prosperidad material. 

Es casi axiomático el considerar como incalculable, in- 
lensa é inagotable la riqueza de esta región, i sin embargo 
que por primera vez recorre estas llanuras sin fin, no pue- 
í menos de preguntarse, dónde se halla escondida tan de- 
intada riqueza, que por parte alguna se descubre. En va- 
se busca la riqueza urbana, pues excepción hecha de unos 
cxros edificios de Iquitos, todos los demás son en general 
oco más que barracas i chozas de duración efímera. Tam- 
oco se ven construcciones de cualquier clase quesean, puen- 
es 6 acueductos, carreteras ó ferrocarriles, líneas telegráfi- 
WB ni nada que revele la actividad de un pueblo, como tam- 
loco establecimientos industriales ó agrícolas, i á no ver de 
ez en cuando agitadas las mansas aguas de estos ríos por 
as paletas de las hélices de algunas lanchas á vapor i oír 
ns estridentes silvidos, se creería uno trasportado al siglo 
SVI, en que por primera vez vinieron europeos á admirar 
stasiados el poderoso caudal de aguas de estos ríos, i 
la. exuberante vegetación de sus bosques vírgenes. En cuan- 
to al comercio, en el que parece se halla concentrada toda 
la fuerza vital del adelanto, ocurre un fenómeno singular que 
llama la atención de todo el que, después de algún tiempo 
de residencia en él, llega á imponerse de la marcha general 
d^ sus negocios. Se ven casas comerciales, aún las más res- 
petables, i de mayor prestigio i que representan un capital 
considerable, que si se ha de dar crédito al rumor público, 
viven única i exclusivamente del crédito, excediendo en oca- 
siones su pasivo al activo: así como propietarios de fundos 
avaluados en cientos de miles de soles que el día en que por 
cualquier causa les retiran el crédito, se ven sin un centavo 
de que disponer, por consistir la parte principal del valor 
aparente de su finca en los peones de que dispone para los 
trabajos de explotación. i en las sumas, á veces enormes, que 
éstos adeudan, ó aparecen deben al propietario. 

En una palabra, todo aquí, al parecer, es efímero, delez- 
nable, fantasmagórico, i aparente más bien que real ó sólido: 
todo se halla en el. aire como sus edificios. ¿Se puede dedu- 
Hr de lo antedicho que no existe riqueza en esta región? Na- 
ja de eso. Pocos países en el mundo han sido tan pródiga- 
28 



- 220 - 

mente dotados por Dios de riquezas naturales, como esta re- 
gión amazónica. Esta inconmensurable zona, capaz de sus. 
tentar muchísimos millones de seres humanos, con vías flu- 
viales naturales, sin rival en el mundo, para facilitar el co- 
mercio, con bosques sin fin que encierran incalculables ri- 
quezas en gomas, resinas, maderas, plantas medicinales, é 
infinidad de productos vegetales: con llanuras extensísimas 
que forman horizonte de terrenos de primer orden que sólo 
esperan la actividad del hombre para explotarlos, con innu- 
merables lagos en que abunda de una manera prodigiosa la 
pesca, así como la caza en los bosques: con ríos que arras- 
tran arenas de oro: en una palabra con todos los elementos 
para que la riqueza agrícola florestal, pecuaria, mineral, in- 
dustrial i comercial de esta región pueda llegar á ser con po- 
co esfuerzo la primera del mundo. ¿Qué medios se necesitan 
para la consecución de tan anhelado fin? Brazos, morali- 
dad, instrucción i sobre todo instrucción cristiana, base 
esencial de la moral, i por tanto de todo progreso, irrealiza- 
ble sin ella. 

Pasemos ahora á relatar lo concerniente á esta prefectu- 
ra apostólica de San León de Amazonas. Creada por decre- 
to de la sagrada congregación de propaganda ñde de fecha 
5 de febrero de 1900 i nombrado para desempeñarla en 19 
de junio del mismo año, llegué en compañía de cuatro reli- 
giosos misioneros, á esta ciudad de Iquitos en I'' de marzo 
de 1901, i en cuanto me fué posible, procuré enterarme 
personalmente de las necesidades espirituales de esta prefec. 
tura confiada á mi cargo, i al efecto recorrí los ríos Amazo- 
nas, i Marañón desde la frontera brasileña hasta el pongo 
del Manseriche, el río Ñapo hasta más arriba de la Coca i el 
río Yavarí en toda su parte navegable, así como unas 150 
millas por el interior del territorio habitado por los infieles . 
yaguas i ticunas entre los ríos Amazonas i Putumayo. De 
esta personal inspección, quedé tristemente impresionado 
del deplorable estado tn que se hallan en esta región la reli- 
gión i el culto, la iglesia i la instrucción religiosa, i de los te- 
rribles efectos que no es difícil preveer para el porvenir, si no 
se acude con tiempo á poner el oportuno remedio á los ma- 
les que indcfectibleniente ha de producir tal situación. Den- 
tro del territorio asignado á esta prefectura apostólica hai 



- 221 - 

•cinco parroquias 6 doctrinas administradas por sacerdotes 
seculares que son: Yuriniaguas, Lagunas, Nauta, Caballoco- 
cha é Iquitos. Descartadas las dos primeras que no visité, 
por haberse suscitado dudas respecto á los límites de juris- 
dicción de esta prefectura i del obispo de Chachapoyas, me 
concretaré á dar cuenta de estas últimas. 

En Nauta, capital del distrito de su nombr.e i población 
importante, hai una iglesia bastante capaz, con paredones 
de tierra apisonada i cubierta de calamina, desmantelada, 
^in palpito, confesionario ni más señales de su sagrado des- 
tino que un retable de madera en el altar mayor i único. No 
pude apreciar el mérito i valor de sus ornamentos i alhajas, 
por hallarse en poder de una señora encargada de custoiiar- 
las, durante la ausencia del párroco ó doctrinero. Aunque 
hai una escuela ó al menos maestro de instrucción primaria^ 
dotado con los fondos del Concejo, sin duda no se enseña en 
tila ni tampoco el catecismo, pues advertí general ignoran- 
cia en esta parte tan importante de la instrucción. En Ca- 
ballococha, capital del distrito de Loreto, población rica i 
de gran importancia comercial, hai un edificio al que llaman 
iglesia, por más que sólo es un inmundo barracón sin tener 
nada que acredite estar dedicado para dar culto á Dios, sino 
C8un ridículo armatoste de madera i papel de color deslus- 
trado, con el nombre de altar. Los ornamentos, vasos sa- 
grados i demás utensilios dedicados al culto divino, están en 
Tclación con el edificio. Hai escuela municipal en la que sin 
duda tampoco se enseña el catecismo, ni fuera de ella hai quien 
«e preocupe de tan interesante asunto, pues en los 12 días 
^ne allí permanecí, pude notar con honda pena, tanto en los 
adultos como en los niños, la más crasa ignorancia acerca 
fíelos elementos más fundamentales de la religión cristiana. 
ÍI sacerdote encargado de la administración espiritual tam- 
feén se halla ausente. 

En Iquitos, capital del departamento, hai uña iglesia 
qué podría pasar como provisional en utia aldea, pero que 
» indecente é impropia, no ya de la importancia política i 
comercial de Iquitos, sino de im pueblo que en algo se esti- 
le. Sí el edificio es modestísimo, la decoración interior, ro- 
aj, alhajas, i utensilios es de lo más pobre, La instrucción 



- 222 — 

primaria profana se halla regularmente atendida en Iquitos, 
pero en lo que á la religión i al catecismo se refiere, se hall»' 
á la misma altura que llevo indicada en los demás luga 
Hai también un sacerdote que la administra en calidad de! 
interino. 

En ninguna de estas parroquias hai casa parroquial ni- 
personal alguno para aseo i servicio de la iglesia i necesi- 
dades del culto. Los cementarios se hallan secularizados i 
desligados de la inspección párroco. No existe arance! que 
señale los derechos que deben percibir los párrocos, ni éstos 
perciben más que los correspondientes á los bautismos i ca- 
samientos [casi únicos sacramentos que aquí se administra]; 
á capricho del párroco i del donante. Tal es la situación: 
descrita á grandes rasgos de los pueblos de esta región ad-^ 
ministrados por sacerdotes, respecto á edificios dedicadoff 
al culto é instrucción religiosa: veamos ahora la de losdc-- 
más que carecen de sacerdotes. 

Comenzando por el Alto Marañón en su margen derechas 
hállansc los antiguos florecientes pueblos de Chayavitasv 
Cahuapanas i Jeveros, hoi casi desiertos, especialmente lol 
dos primeros, cu\'as iglesias están completamente arruina*^ 
das i los ornamentos i alhajas han desaparecido: en cuanto 
á Jeveros aún conserva su hermosa iglesia en buen estado,^ 
pero según referencias, sus ricos ornamentos i alhajas haai 
desaparecido igualmente, i su antes numerosa población^ 
queda reducida á mui pocas familias. 

En el mismo Alto Marañón, en su margen izquierda,] 
frente á la desembocadura del río Cahuapanas, hállanse los 
restos del antiguo pueblo de San Francisco de la Barranca, ¡ 
hoi reducido á un fundo de propiedad particular, cui-o due-] 
ño don Juan Ramírez, ha comenzado á construir una iglesiai 
de madera i calamina hace ya algunos años, i es de temerse^ 
pudra antes de que se termine. Aunque es capital de distri-^ 
to, carece de escuela, i la población relativamente numerosa 
que allí habita se halla sumida en la más profunda ignoran- 
cia. De los utensilios de su antigua iglesia, sólo he visto un 
cáliz, una piedra de ara rota i dos pequeñas campanas. El 
pueblo de San Antonio, también en el Alto Marañón, ha de- 
saparecido por completo. 



— 223 - 

Del pueblo de Parinari, en el Marañón central, ni que- 
dan ni vestigios, ignorándose el paradero de los ornamen- 
tos i alhajas de su iglesia. Lo que hoi se conoce con el nom- 
bre de Parinari, aunque es capital de distrito, es una hacien- 
da de propiedad particular, i todos sus habitantes, reduci- 
dos casi á la condición de esclavos, son peones dependientes 
del propietario. En San Regis hai una pequeña capilla rui- 
nosa destarlada. De los pueblos de San Miguel i San Salva- 
dor de Omaguas en el Amazonas, pueblos florecientes aún 
no hace muchos años, según aseguran, sólo quedan restos 
de sus iglesias, sin que hubiese podido adquirir noticia algu- 
na respecto del paradero de sus alhajas, ornamentos i de- 
más utensilios pertenecientes á sus iglesias. EnTampsÍ3'acu, 
cerca de Iquitos, hai una iglesia, si bien pobre, decente, con 
ornamentos i vasos sagrados en regular estado, i un ce- 
menterio con su tapia correspondiente, pero no hai escuela. 

Del pueblo de Oran en la margen izquierda del Amazo- 
nas, aguas abajo de la desembocadura del Ñapo, solo queda 
et nombre. Del pueblo de Cochiquinas, en la margen dere- 
cha del Amazonas solo quedan algunos restos de su derruida 
iglesia, dos campanas i una carcomida efigie de San Fran- 
cisco, su patrón, i del pueblo de Maucallacta apenas se cono- 
ced lugar donde estuvo situado. El puebU'' de Loreto, del 
que tomó el nombre este departamento, ha desaparecido 
igualmente, i sólo encontré en una casa la imagen de la pa- 
trona titular con algunos fragmentos deteriorados é inservi- 
bles de sus ornamentos. En los ríos Ñapo i Yavarí no exis- 
te iglesia ni menos casa alguna. 

Réstame ahora para terminar esta breve reseña, mencio- 
nar las misiones de San Antonio de F*uerto Meléndez i de la 
Purísima Concepción de Pebas. Desde mi llegada á este de- 
partamento, comprendí la urgente necesidad de establecer 
una misión en el Alto Marañón para la conversión de los 
numerosos salvajes aguarunas, antipas, huambisas, mura- 
tos, etc., que vagan por aquellos extensísimos territorios en 
ambas márgenes del Marañón i sus caudalosos afluentes i 
contener sus correrías que han llevado la devastación más 
i absoluta á aquella rica comarca, en otro tiempo muí pobla- 
' da i floreciente, i hoi completamente desierta; pero no me fué 



— 224 — 

posible realizar mi ardiente deseo, hasta que en el mes de no- 
viembre de 1901, al mismo tiempo que se fundaba la colonia| 
de Puerto Meléndez, á la entrada del pongo de Manserichej 
en la margen del Marañón, de donde arrranca el camino qucj 
ha de unir la cuenca hidrográfica del Amazonas con lascos-i 
tas del Pacífico, á través de los Andes, establecí en el misraoj 
sitio. la misión de San Antonio, compuesta por ahora de un 
religioso sacerdote i un hermano lego. Apesar de inmensas 
dificultades, gracias al apoyo del señor coronel Portillo,»! 
ha conseguido levantar una modesta capilla con todos losi 
ornamentos i utensilios necesarias i una casita para aloja* 
miento de los misioneros. 

En el mes de enero próximo pasado, establecí tarabiéa 
en Pebas, en la margen izquierda del Amazonas, otra misión 
de dos sacerdotes, para la conversión de los numerosos in- 
fieles \'águas i ticunas, que con mengua de la religión i de 
la patria aun pueblan los territorios que median entre el río] 
Amazonas i Putumayo, casi á las puertas de Iquitos. I 

Conseguí poner en estado decente una capilla que ha-| 
bía, habilitándola para el culto, i la adquisición de una casa^ 
para los misioneros, en la que establecí una escuela, á la quci 
concurren once muchachos cuyo número confío irá aumen-i 
tando. Una i otra misión de la mayor importancia, no sólo i 
religiosa i moral, sino también política, para el porvenir dt\ 
este pedazo de la patria tan apartado de su centro. La dcj 
Puerto Meléndez, porque civilizados aquellos feroces salva- 
jes, no sólo volverán á repoblarse aquellos hermosísimos te- , 
rritorios, i á ser un emporio de riqueza, sino que se conten-i 
drá la invasión que continuamente realizan los ecuatorianos 
en terrenos pertenecientes sin género alguno de duda al Perú; 
i en cuanto á Pebas, una vez escalonadas las misiones hasta, 
las orillas del Putumayo, será fácil rehacer la vía terrestre 
que existía en tiempo del coloniaje, i tomar efectiva posesión. 
del río Putumayo, que hoi disputa Colombia al Perú. Fun- 
dado en idénticas consideraciones, creo de urgente necesi- 
dad la fundación de una parroquia con el personal necesario 
en cada uno de los ríos Xapo i Yavarí. 

Por la suscinta relación que á grandes rasgos acabo de 
hacer del estado de los pueblos de esta región respecto á iglcs^ 



— 225 - 

flÉÉ^s parroquiales, escuelas i demás edificios relio^osos; 
e su cultura é instrucción religiosa, verá US. que 
r más precario i lastimoso. Apena el ánimo ver 
región tan extensa i tan rica, no haiuna sola igle. 
ca el nombre de tal, ni una casa parroquial, 
la, ni una escuela, hallándose las contadísimas 
Q» instaladas en locales alquilados, no siempre en 
higiénicas. La instrucción primaria religiosa i 
halla en tal estado de atraso entre la raza india 
ármente cholos) que quizá no llegue al uno por 
saben leer i escribir i los más rudimentarios prin- 
religión: i respecto de la raza blanca i mixta, si 
ucción profana se halla algo adelantada, en lo 
rne á instrucción religiosa i catecismo, están á po- 
tara que los cholos, hasta el punto que es rarísimo 
recitar el símbolo. 

explica el que casi haya desaparecido de esta re- 

ráctica de la religión i culto católicos, reduciéndose 

Igunas prácticas exteriores, que más bien pueden 

supersticiosas, que religiosas, i que, como conse- 

lógica, la desmoralización cunde i se extiende, cual 

de aceite, por todas partes i en todas las clases so- 

A sin excepción, en tal forma, que más del 70 % de 

nacidos son naturales, ó adulterinos (i aún de 

RÜñcativos peores), sin que á nadie sorprenda en lo 

limo tan inaudito estado de corrupción. 

de las causas primordiales de tan lamentable situa- 
tiende á agravarse i se agravará si no se pone 
?i eficaz remedio, es, entre otras cosas, que no es del 
imerar aquí, la escasés del clero, reducido á tan cor- 
•o en un territorio tan extenso, con tan difíciles me- 
;comanicación i con una población tan dispersa, i si 
^ iañade tjue la conducta de este clero deja mucho que 
fed estricto cumplimiento de su deber, no sorpren- 
^tl triste cuadro que déla situación de esta comar- 
ito de vista religioso i moral, acabo de pintar- 
de recargar las sombras, es sólo un pálido bos- 
Udad. Aunque digno de serllorado con lágri- 
M explicable, (i casi me atrevería á decir que 
ibtio del clero en el cumplimiento del deber, 






— 226 — 

que con hondo pesar me veo precisado a manifestar. Por 
buenos i santos que fueran los deseos i propósitos de estos,^ 
sacerdotes, de dedicarse al más exacto cumplimiento de lot, 
deberes, que su sagrado carácter les imponía, era mui diftcil,' 
siendo hombres, que no desfallecieran en sus sanos propósi- 
tos. Colocados en lugares aislados, i á inmensa distancia^. 
de sus superiores gerárquicos, encargados de vigilar su con- 
ducta, con una mezquina dotación de 23 soles, suficiente 
apenas para el pago de una habitación modesta, tenieodo.i 
que atender á su decorosa subsistencia, i quizás á sagrados-^ 
del^eres de familia, en un país donde los artículos de primer 
ra necesidad i la servidumbre doméstica son fabulosamente 
earos, en el que nadie paga diezmos ni primicias i en el qus» 
los ingresos por los llamados derechos de estola i pié de al-. 
tar se hallan casi exclusivamente reducidos á los derechos; 
percibidos por bautismos i casamientos, i aún estos modet- 
rados por los derechos impuestos por los municipios con 
pretexto de registro civil; ¿qué había de suceder? lo que dea-, 
graciadamente ha sucedido i sucede. 

Careciendo los citados sacerdotes de medios, de. sabsis-; 
tcncia decorosa, se vieron precisados á procurárselos pof! 
otras ocupaciones impropias del estado sacerdotal, aba.ndo:, 
nando el cumplimiento de*las obligaciones peculiares de 8i| 
sagrado cargo, i enfriado el espíritu sacerdotal, la aflminis'j 
tración de sacramentos, se convirtió en mercantilismo coa- 
lógicas consecuencias que de aquí se siguen. 

No tengo para qué ponderar la urgencia de. poner pron- 
to i eticaz remedio á los incalculables males i á los pernicio^ 
sos efectos que tal situación puede producir en una regjói 
tan lejana, que con tan débiles vínculos se halla unida al 
centro común de la patria, que se halla rodeada deene^iigí 
que codician su posesión, á la que llega debilitada laaccióni 
del gobierno central. Siéndome conocidas las nobles aspi* 
raciones, elevados propósitos i ardiente patriotisqip enqi 
ese ministerio i todo el supremo gobierno se inspiran,. 
pecto de este rico florón de la patria peruana, me permil 
símieter al ilustrado criterio de US. la adopción de las 
guientes resoluciones, (|ue en mi humilde sentir, i en raiüM 
djsta esfercí (le acción, creo han de influir eñcíizmente pai 
prevenir los males que se temen, i conseguir los altos fines 



- 227 - 

que aspiramos, cuales son el adelanto i prosperidad moral i 
material de estas regiones i su unión íntima con el resto de 
la república. 

Helas aquí á continuación. 

1^— Que se tomen las más minuciosas precausiones en la 
elección de las autoridades, singularmente de los prefectos i 

[ snbprefectos, i que se procure recaiga siempre en personas, 
qne á una sólida ilustración, prudencia energía i excepciona- 
les dotes de mando, indispensables para gobernar una re- 
gión de tan especiales condiciones ofrezcan segura garantía 

[. de religiosidad práctica i severa moralidad, con extraordi- 
narias i amplias atribuciones sobre los demás organismos 
administrativos. 

2^ — Aumentar el numero de sacerdotes que prudencial- 
tnente se juzgue necesario, para poder atender á la adminis- 
tración de los sacramentos, celebrar el culto i proporcionar 
la instrucción religiosa á la numerosa población disemina- 
^ da por estos ríos i sumida en la más profunda ignorancia. 
Por de pronto creo indispensable la creación de una doctri- 
[. na en el sitio de Barranca para atender á los ríos Morona, 
L Pastaza, Potro i Cahuapanas en ambas márgenes del Alto 
^ Marañón; otra en el Marañón central i otra en cada uno de 
los ríos Ñapo i Yavarí. 

3' — Es de absoluta é imprescindible necesidad que los 
sacerdotes que han de administrar espiritualmente los pue- 
blos i doctrinas sean modelos de moralidad, abnegación i 
celo en el cumplimiento de sus deberes sacerdotales i apostó 
lieos, i todo el que por mezclarse en asuntos mercantiles, 
abandonase ó descuidase su sagrado ministerio, ó el que por 
, caalquier otro motivo, en vez de servir de modelo, fuese más 
bien motivo de escándalo, debe ser removido de su cargo sin 
contemplaciones de ningún género; i á fin de poder exigirles 
la más extrecha responsabilidad, i de que no puedan alegar 
pretextos fundados en sus necesidades materiales, es impres- 
cindible ocurrirles con una congrua dotación, así como con 
las facilidades necesarias para el buen desempeño de su co- 
metido. 






29 



— 228 — 

4^ — Arbitrar los recursos indispensables para la cons- 
trucción de iglesias, casas parroquiales i escuelas i adquisi- 
ción de ornamentos, vasos sagrados i demás utensilios nece* 
sarios para que el culto divino se celebre con el debido deco- 
ro así como dictar las oportunas disposiciones, á 6n de que 
los padres de familia i los dueños de fundos no se opongan 
con fútiles pretextos á que los niños concurran á la escuela 
ó á la iglesia á la enseñanza del catecismo. 

Para terminar, sólo me resta implorar su benevolencia 
á fín de que habida consideración á mis cortos alcances i al 
poco tiempo de que dispuse para redactar esta desabazada 
relación, se digne dispensar los muchísimos defectos que en 
ella necesariamente ha de notar i que su claro entendimien- 
to ha de subsanar. 

Aprovecho la oportunidad para repetirme de US. con to- 
da consideración i respeto atto. S. S. i capellán. 

# 

Fr. Paulino Díaz, 

Prefecti) apotólico [1] 



(X) Anexo de la nictiiuriu que presenta el ministerio de justicia, culto é instrucción m^ 
conj^reso ordinario de 1903.— Página 425. 



1904 

Ha presentada al Ministra de Justicia, Inatruc- 
dn I Cuito por el Prefecto Apoatóileo de San 
indseo del Ucayali. 

San Luis de Shuaro, Janio 25 de 1904: 

lilmistro de Estado en el Despacho de Justicia, Ins- 
cción i Culto. 

Seflor Ministro: 

Í^J¡ttfeBtadÓn á su estimable oficio de 15 de mnrzo del 
iCtíló, en el que me pide una memoria descriptiva 
"-^-^ de esta Pretectura apostólica, desde la ultima que 
'l'lioaecde P^^ en las manos de r. S. esta 
1 A'^i^n^E^'tmbajáda con la brevedad i 
^^ ' i iPigft la premura del tiempo, 

^^k iri en la memoria que presenté el año 

^^^^^ 'ludón de la prefectura apostóHcfi 

^^^^^^L <IÍ, de mi cargo, loaltmitesaproxi- 

^^^^^^^ otros dos prefiKrturDs, los prio- 

H^^^^^ " ! ha^a Ucayali. Pichis, 

I^^^^^^K ' ii8 salvajes que 

^^^^^^^ ' intos realizado!) dett- 

^r * "jftiadit j>rt>flaoe i 



tvexp... 
iñadoa por 



- 231 — 

San Francisco Sohmo del Picfiis ó sea Puerto Bermúúcz. 
ísirle en aqiiellíi conversión el Rvdti. P. Leovijikln Olano 
el hermano les^o Fr, Luis MDralcs, del convento de San 
ncisco de Cajaniarca. 

Allí exístc^n solamente los neófitos campas mezclados con 
itnaeshas en número de doscientos, á míís de que vienen 
Frecuencia del interior de las selvas un irran número de 
les que se presentan con toda su familia respectiva, 
ifdos por Ifi codicia de conseguir ya sea de la Comisaría 
il, ya sen del Convento, ropa i algunas herramientas, 
'ando de este modo por lo müteria! en la civilización i en 
jnocimientn del Dios verdadero. 

í Luis de S/fi/aj-o.— Residencia principal i punto de 
Restablecido desde el año 1887 en esta región de 
nayo ó Cerro de la Sal. 
ps de los neófitos amueshas, reducidos ya casi todos 
Tii>. se halla rodeado el pueblo de dicha conver- 
gía colonia de la Peruvian, situada entre el río Pere- 
artamljo ó Cerro de la Sal. i por un crecido ñame- 
Bonos de varias nacional id ar]e.s. 

Hen en el ya citado pueblo el que Ruacríhc, de Ocop.'i. 
P, Fr. Santifico Zarandona. cl hermano lego 1-r. 
í^'alaguer y Fr. Juan Ja9¿ Lloverola, de los Descaí- 

í.-rrfo.— Bn wta conversifin, fandadn en 
' Luis, residen d Rvdo. P. Fr. Teófilo , 
\ ' Ft-rraiido de Límn i \ 
f ' ■ Sfinta Rosa / 



tíóztde Oxapaih, 
litara Ivars i cl l^ 

^ con el hcrnianí' 
I San Antonio de I 



íiqu. 



Kv(lc), 

nilis ck- 
Pin.lil„ i 
'■■■•"1 1,, 
'"'"lores . 
„ ■•>'■••„.,, 

''"^'■"yJ": 




»'echantlo esta ocsisióti me cabe el honor de reiterar 
I condiciones de alto aprecio i sincera estimación. 

'ios guarde á US. 

Fr. Antonio Batlk (1) 

Preitcto Apost<ilico. 



„ rente a la prefectura apostólica de San 
^ AHBxonaA, praaanlada al mlnlstaria da 
1^ «triioalón I oullOt por ■! P. profaota Fr. 



~ üe maro de 1904: 



JlÓn, que se extieml< ■ 
I, hasta l.'i quebrada d 



i-- rl-i tzqjierJa i el ríoM 
i': :. : casusnumerososa 
i: J-í:;, el Simipa, el Saat 
n-.-t.ei Tiffre.elXanaiii 
■ir.s. : J:zraza)el .Víera.el 
: "-.i.V.i^a i cl/a(-arf,oir 
í ~.i-^^\bles en la época 
■s r-;r:::r:iyo. Vapurá, Yi 
- ■ 11. 3-15:1. en toda 1¡ 
: 1 ■-■■•r •.-A-.i :.ri3. easi tod. 

• i: *-■: Ma:iia ios. hall: 
■;r. * ■:■.]. ¿■¿•iiiV.is á laa la: 
; 1. : ;ií zin: .1. i por !a 
■-; ,-: -í i-: i.irra :n^Io1e, 

:.1l--5V-., eneí Pasf 

<■: :: •. : -Iji't.ii qj; en 
-..;: ■ ;^ir 1 .^s apare 

1 .■■■. :■■ ■■> -::. -. vij A rem 
T ■, i -■ ; ,- : :;5 i ; ; Jrreai 

* '■; ;■>■.," ^';;ir.i. ; rtjjr 
■-.-:. ■**■;. -.le*. i=ra3M5 
■í i;; -■* ;;í : :>s qae po 
---.:: ---■ .-. r le^li iilazadí: 
: r ;- ;■: J. ^n; je -ioazrae 

--? íir --.".i.-- lae* qae aoa 




— 235 - 

0MÍnu el R. P. Pr. Pedro Prat regenta ]a escuela fundad 
Pebas al mismotiempoque la misión, i administra el paí 
espiritual á los fieles habitantes del distrito, el R. I'. Fr. 
fficido Mallo recorre, con frecuencia, arrostrando toda cía- 
de peligros, el territorio habitado por los susodichos infii 
can notorio feliz resultado. Actualmente está redactan- 
una minuciosa relación de todas sus expediciones i de lo9 
altados obtenidos; así como un pequeño vocabulario del 
ilecto yagua, que se publicarán, Dios mediante, en loa 
Anales de la obra de la propagación de la Íé en el Oriente 
Perú". 

No creo inoportuno consignar que el establecimiento de 
«cuela de instrucción primaria gratuita en Pebas regen- 
la por uno de los padres de la misión, sirvió de estímulo 
m que la junta provincial de instrucción se decidiese á 
lArar un maestro, con sueldo, del que carecía Pebas ha- 
macho tiempo. 

Bn el mes de setiembre emprendí un viaje al río Ñapo, 
idc tuve la satisfacción de bendecir el sitio i e lifidos del 
.mentó militar establecidos en la boca del río Santa 
¡a, en la margen izquierda del Ñapo, para segundad i 
tnrdo de los intereses peruanos allí creados, el cunl pue- 
r, (i lo sert't sin duda) para la repoblación de aquel her- 
) río, que tantas facilidades ofrece para el establectmien- 
4e fundos agrícolas, i es tan rico en pezca i caza de todas 
Garantizada ya la seguridad personal i facilitando 
de productos i entrada de la subsistencia para la 
Secuencia conque actualmente surcan sus aguas 
á vapor del estado i particulares, es indudable que 
eatabieciendo allí colonos civilizados, como ya han 
ido ú verificarla algunos, i de este modo los tnfíeles 
que al presente se hiillan tijufinados en las aparta- 
Cabeceras de las qucbr«il;i.s ir;'in, poco á poco, nbandO' 
lies jTiuirídas i formando núcleos de po> 
lOBCOlcisüs civilizados, sirviendo así 
ItMmiñaDerot. Los ínlieles que moran 
■al de tridolr r"cíficB. eiccpciíín hecbn 




237 



le más de un metro cíe espesor. Los terrenos en la pnrte 
nedin del río en ambas míír};enes, pero niás especialmente 
•n la izquierda aparecen como panipAS inmensas con nu- 
nerosas cochas, en general poco profundas, i que creo que- 
laríín secas la mayor parte en la época de verano." 

" Tiene nuerosos afluentes (quebradas) casi todos nave- 
;ablcs, especialmente en la parte superior, que aparece la 
ñas rica, pues además de contar con extensísimos tcrre- 
los libres de inundaciones i de excelente calidad, á propó- 
ito para pequeñas i grandes explotaciones agrícolas i pe- 
Durias, sus seculares bosques abundan en gomas de to- 
Ias clases: caucho, jebe, quinilla, gutapercha, favorache é 
nnumcrables resinas como incienso, copal, secata, lacre, 
itorac, catahua, ojé, i la famosa resina negra con que los 
«Ivajes bañan sus puciinas; como también en maderas fi- 
las, cedro aguano, puhí, itauva, buaina, vainilla, palo de 
uingre, ayahuasca é infinidad de palmas i bejucos. El rei- 
f. animal es abundantísimo en caza de pelo ¡pluma, co- 
^ dantas, ronsocos, tigres, huanganas, saginos, majaás, 
lojes, ardillas, venados, carachapas ó ormadillos, osos 
PFEaigueros é innumerables monos pelcjos, paujiles, piu- 
ii^pava», perdices, pinshas, (Dios te dé) montetcs, etc., 
[tbmo en pesca; paiche, charapas, (tortugas), gamitá- 
is aún^arus, sábalos, i otras muchas clases, as! en el rio 
I aflaentCs, cumo en las incontables cochas formadas 
1 6poca de crecientes. 
" Del reino mineral no puedo dar razón: dicen que hai 
uindontc oro «1 IsB/ircnns de alonas quebradas, pero 
■'-='la he virto. También aseguran que existen yaci- 
- '•■ carbóHt otro» minernlet en fa cordillera q«e 

■ ■' 'Icl ^?omntIl^«]a de) Santiago. 

' >!: \os detnía infieles r^ue puc- 
)'t ii»46ioftti mtadcjíbn- 



- 238 - 

pueden ser los salvajes) i lejos de dejar todo el peso de lai' 
faenas más rudas á las mujeres, como es general costum- 
bre entre salvajes, ellos se encargan del rozo, siembra i re- 
colección del fruto de sus chacras, prestándoles ayuda fii¿ 
camente sus mujeres. Aunque descendientes de los Mura 
tos del Pastaza son enemigos irreconciliables suyos 

** Como todos los salvajes, son nómades, trasladandi 
constantemente su residencia de un punto á otro á gran 
des distancias; pero prefiriendo siempre la cabecera de lo 
ríos donde es imposible ó mui difícil la navegación ílnvis 
causa, sin duda, de no tener prácticos en la construcción 
manejo de las canoas. Sus viviendas, como siempre la 
consideran provisionales, son mui reducidas i miserable 
Sus armas ofensivas i defensivas son el rejón 6 lanza d 
grandes dimensiones que manejan con mucha destreza i d 

las que no se separan ni aún para dormir Sin se 

religiosos, pues no se les conoce ninguna clase de cuite 
son sumamente supersticiosos. Como todos los demás sal 
salvajes de esta región, están persuadidos de que cuand 
mueren, es siempre á consecuencia de algún maleficio < 
brujería, siendo esto causa de una interminable serie d 
venganzas i de la guerra de exterminio que con harta fa 
cuencia se hacen entre sí, i una causa semejante fué la qu 
motivó el estado de alarma en que encontré á los chapra 

Los chapras tienen como vecinos á los Achal 

les, Wambisas i Macas con quienes están en guerra cotit 
nuamente. 

** Los achuales son una tribu numerosa que, según dfi 
tos fidedignos, pasa de quinientos. Habitan en la quebrc 
de \í\ margen derecha del Pastaza i, al parecer, procede 
de los aguarunas, pues hablan el mismo dialecto con a 
gunns modificaciones. Son pacíficos i formales. Loswaa 
bisas se hallan diseminados en varios puntos: los que hí 
bitati en el Morona residen en un pequeño afluente de 1 
(|iiel)ra(la '^Anaso*', en la margen izquierda del Morona, 
en '*Alnin-Chiluias:i". Según ellos dicen, son enemigos c 
los \v;uiil)is.'is (Kl Santia<>;o. Los macas son mui bravos 

viven en rl '*M.'Mi;:;ua-Sua" Es mui probat 

í|ne toda esta Vi-*^'n')U, hoi easi despoblada, contuvo < 
otro tifiripo, no mui lejano, numerosa población. Me fa 



— 239 — ~: 

•* do para hacer esta conjetura en la abundancia que se ob- 
•' serva, en todas partes, de la palma llamada **Pijuayo", 
" que por lo general, sólo se desarrolla en terrenos limpios, 
" en los muchos restos de alfarería que se encuentran en di- 
"feren tes lugares. No pude reali«ar mi proyecto de pasar 
" al río Pastaza, como era mi deseo, i le anuncié á S. R., 
" por no encontrar medios de locomoción ni gente que se 
" atreviese á guiarme i acompañarme, á causa del estado 
" anormal de los ánimos como ya le indiqué más arriba. 
" Puedo darme por ampliamente recompensado de las pena- 
"lidades sufridas en mi expedición, por el resultado obteni- 
" do en ella, cual fué el ponerme en relaciones amistosas con 
"los infieles del Morona, sembrando entre ellos la buena se- 
" milla que, espero en Dios, á su tiempo fructificará i dará 
•* opimos frutos." 

Fácilmente se desprende de los párrafos copiados que, 
I dado el primer paso, perdido el miedo, mgor dicho, el horror 

I que hasta ho^' han tenido los salvajes del Morona i del Pas- 
taza hacia los cristianos en general, i los blancos en par- 
ticular, pronto se conáeguirá que abandonen sus actuales 
:, madrigueras, estableciéndose en puntos accesibles, i suavi- 
. iados sus feroces instintos, por el poderoso influjo de las 
^ doctrinas cristianas, entren á formar parte en la masa gene- 
' ral de la población peruana civilizíida, si, como espero, fací- 
' fitados los medios de comunicación i aumentado el personal 
r de misioneros, se hace factible la residencia permanente de 
tino ó más religiosos en aquellos lugares. 

El mismo R. P. Calle, sin descansar de las fatigas i pe- 
I nalidades sufridas en su expedición al Morona, surcó en el 
; mes de octubre todo el alto Marañón, recorriendo las ran- 
' cherías de infieles aguarunas i antipas existentes en ambas 
márgenes del citado río desde el pongo de Manseriche hasta 
la boca del Muchínguis ó Inaza, recibiendo en todas partes 
muestras de respeto de parte de los referidos infieles, i en el 
mes de noviembre tuvo la santa audacia de penetrar en el 
lío Santiago, cuyas aguas no habían surcadas por 'gente 
civilizada en lapresente generación por el terror que inspira- 
ban los temibles salvajes wambisas de sangriento renombre 
que lo habitan, sin más armas que su breviario, ni más au- 
xilio que dos muchachos á los que logró conquistar para 



— 240 — 

■ 

que lo a^'udaseii á conducir la canoa. Aunque no logró con- 
seguir su (leseo de avistarse con los infieles después de nave^ 
gar por el Santiago durante dore días, su viaje no fué estf» 
ril, pues su valeroso ejemplo sirvió de estímulo para qac al- 
gunos blancos caucheros movidos del acicate del lucro, en 
vista de los informes dados por el P. Calle, se decidieron á 
seguir sus huellas, y actualmente ya se han entablado rela- 
ciones comerciales entre aquellos terroríferos salvajes y la 
gente civilizada con la risueña perspectiva deque, muy pron- 
to, serán ganados para el Evangelio, pues el P. Calle pensa* 
ba reiterar sus visitas al Santiago en el mes de enero de este 
año. A continuación copio algunos párrafos de la carta 
en que el P. Calle me daba cuenta de su viaje al río Santia- 
go. '* El Santiago es perfectamente navegable, uo solo por 
** canoas sino también por lanchas á vapor, según mihumil- 
*' de parecer. No tiene las fuertes correntadas ni las grandes 
** palizadas que hacen tan peligrosa la navegación del alto 
** Marañón. Sus terrenos de moderna formación son en so 
** ma^'or parte inundables, lo que no impide que sean apro- 
** piados para el cultivo pues las crecientes merman con so- 
** ma rapidez; además de que no faltan terrenos á los que no 
** cubren las mayores crecientes. No puedo dar razón de si 
*' abunda 6 no el caucho y la shiringa^ auque así lo asego- 
** ran, pues como mi objeto exclusivo era entrevistarme con 
** los salvajes wambisas y patucas, no tuve tiempo de hacer 

** otras investigaciones Acerca de la importancia 

** religiosa y política de la colonización de este río hasta 
'* hoy absolutamente inexplorado, no necesito hacer hinca- 
** pié, pues creo que cualquier peruano puedo comprender- 
*Mo.'' 

En el mes de diciembre último, viéndome precisado á em- 
prender un viaje á esta capital, determiné realizarlo por la 
ruta del alto Marañón, aunque no ignoraba las dificultades 
que ofrece una travesía por lugares casi en absoluto desco- 
nocidos, con el fin de, al paso, escogitar los medios de esta- 
blecer una 6 más misiones ])ermanentes en el centro del terri- 
torio habitado por los infieles Aguamnas i Antipas, cuyo 
níiclco principal radica en ambas márgenes del Marañón 
desde el Pongo de Manserichc al de Rentema, i mui especial- 
mente desde el Pongo de TIuaraca3'u al de Uta, i habiendo 



- 241 — 

(alido de Iquitos el día 1^ i de puerto Meléndez el 11, llegué 
ti 19 de dicho mes al sitio denominado Huabico, donde tiene 
in fundo el señor don Fabriciano Yajamanco. Este señor, 
:on tin desprendimiento digno del mayor encomio, deseoso 
Je coadyuvar al adelanto moral i material de aquella locali- 
Jad, me instó para que fundase allí una misión para la con- 
versión de los numerosos infieles del Marañón, dando como 
razón de ser aquel punto céntrico casi equidistante de los 
¡lugares extremos en que aquellos habitan i ofreciendo para 
lio no sólo todo su apoyo, sino también ceder gratuitamen- 
terreno para chacra i una casa donde provisionalmente 
leda residir el misionero, lo que acepté con reconocimiento 
inmediatamente procedí á instalar la misión levantando 
modesta capilla que fué bendecida el 25 del mismo mes, 
ijo la advocación del Dulcísimo Nombre de Jesús, prestán- 
lometoda clase de auxilios, no sólo el citado señor Yaja- 
nco, sino también los infieles de las inmediaciones. 

No necesito ponderar la gran importancia política i reli- 
[giosa que entraña la fundación de esta misión desde cual- 
inier punto de vista que se le considere. Me bastará decir, 
ra comprenderla, que desde los días de la independencia, 
ftodo el Territorio de que llevo hecho mérito ha estado en po- 
i bajo el control exclusivo de los salvajes, quienes, no só- 
se han conservado libres de toda dependencia de las auto- 
ádades nacionales, sino que con sus frecuentes correrías i 
^predaciones devastaron aquella extensísima i rica comar- 
destruyendo una infinidad de pueblos situados en los 
[confínes de los departamentos de Amazonas i Cajamarca, 
itre los cuales yo mismo he podido comprobar personal- 
mente, á mi paso, la desaparición completa de los pueblos 
[de Santiago, Yusamaro, Embarcadero, Pomará í Puyaya, 
ín contar los de Borja, San Antonio i otros varios situados 
faguas abajo del Pongo de Manseriche, todos los cuales vol- 
arán indudablemente á renacer de sus cenizas tan pronto 
como cesen los fundados temores que inspiraban las incur- 
f áones de los salvajes. 

Es incalculable la riqueza mineral, agrícola, pecuaria i 
•restal. susceptible de fácil explotación, existente en esos 
densísimos territorios hasta hoi patrimonio exclusixo de 
« salvajes, máxime si se logra abrir nuevas vías de comu- 



- 242 — 

nicación con la costa del Pacífico i hacer navegable el Mara- 
ñen. Respecto á la navegabilidad del Marañón, personalí* 
dades técnicas competentes aseguran que no ofrece dificulta* 
des insuperables el alto Marañón para la navegación á va- 
por, pero por lo que he podido observar personalmente, mi 
humilde sentir (quizá por ser profano en la materia), es que, |., 
sino imposible, es dificultosísima i siempre arriesgada la na- 
vegación á vapor desde el Pongo de Manserichepara arriba. 
En la dilatada hoyada que se extiende entre los pongos de 
Manseriche i Huaracayu, la corriente es relativamente man- 
sa, i sin gran dificultad podrán vencerla lanchas de regalar 
potencia, pero en cambio se emplaya allí muchísimo el río, 
dividiéndose su caudal en varios brazos, lo que constituye 
un gran obstáculo, resultando sumamente dificultoso encon- 
trar un canal con el caudal líquido suficiente para el paso de 
las lanchas, por mui poco calado que éstas tengan. Desde el 
Pongo de Huaracayu, {>ara arriba, el cauce del río se estre- 
cha considerablemente hasta el punto de quedar reducida sn 
anchura en ocasiones á poco más de 50 metros, i como con- 
secuencia la profundidad es considerable, pero en cambio la 
corriente es tan impetuosa en algunos puntos que sólo lk« 
vando á la sirga la embarcación por medio de cables, creo 
imposible vencerla, pues si hubiese deconseguirio por la fuer- 
za de su máquina, se expondría á un fracaso seguro. 

Estas apreciaciones más pueden ser resultado de mi ig- 
norancia en la materia, puesto que, como ya dije antes, per- 
sonas de aptitud científica probada, i que han hecho un es- 
tudio minucioso sobre el terreno aseguran que es factible la 
navegación á vapor del Alto Marañón con dispendios rela- 
tivamente módicos, pero aún supuesta la imposibilidad ab- 
soluta de hacer navegable á vapor el Alto Marañón, no por 
eso dejaría de ser éste una arteria importantísima parad 
comercio, realizando los transportes por medio de canoas i 
balsas, con relativa seguridad, empleando algunos fondos 
para hacer volar con materias explosivas los puntos salien- 
tes de alguas rocas que actualmente costituyen pasos peli- 
grosos, como ocurre en los Pongos de Anquichaqui ó Escu- 
rre-bragas, Chu-suy, Acay-quichá i algunos otros más, ieo 
limpiar algunas palizadas formadas con los troncos arras- 
trados por la corriente en las grandes crecidas. 



— 243 — 

De algún tiempo á esta parte se van estableciendo pau- 
itin?t mente, en el territorio de que voi tratando, algunos 
ancos con peones civilizados para el beneficio i extracción 
fl llamado jebe débil, mui abundante allí, entre otros D- 
rrnando Valdez en Embarcadero, D. Amadeo Burga en Na. 
reth, D. Miguel Hartado en Numpat-a}'; D. Manuel Díaz 
I Chipe, D, Fabriciano Yajamanco, en Huabico, D. Valen- 
n Orellano en id., D. Benjamín Arce en el Smipa i D. Artu- 

> Izquierdo en el Nieva, ele modo que, formado ya un nú- 
*o respetable de personal civilizado, reforzado i robusteci- 

> con el establecimiento de la misión de Huabico i otras 
le sucesivamente se irán formando i que servirán de base 
ira nuevos centros de población, no es aventurado asegu- 
r que mui pronto será un hecho la civilización de los sal- 
ijes del alto Marañón i la repoblación de los pueblos por 
os arruinados, pudiendo la república contar con una nue- 
i provincia rica i próspera. 

Para apresurar i consolidar tan halagüeñas esperanzas 
iría de desear que el Supremo Gobierno de la República, in- 
erín se reali;?a el deseo de unir esos hermosos territorios á 
acosta del Pacífico, por medio de una línea férrea, además 
le prestar todo el apoyo que se. merece á la más rápida ter- 
Qinación del camino de la montaña que actualmente se cons* 
raye desde Puerto Meiendez á Nazareth, estimulase el celo 
lelas autoridades i pueblos de la rica provincia de Jaén, 
ara que conserven expedita i mejoren la importante vía te- 
Testre que desde el poblado de Naranjos hasta el sitio de- 
lominado Tutumberos, i de aquí al camino llamado de Iz. 
{aierdo, que abrió á su costa, con no pequeños desembolsos, 
!l benemérito ciudadano D. Juan Antonio Marulanda,con el 
)bjeto de fomentar la inmigración i estrechar las relaciones 
comerciales con el cambio de productos i trato frecuente 
íntre los habitantes de dicha provincia de Jaén i los del alto 
üarañón, sirviendo de lazo dé unión con la costa i el resto 
lela tepáblica. 

Bosquejados lijeramente i á vuela pluma los trabajos 
ealizados por los misioneros de esta prefectura apostólica 
eSan León del Amazonas, durante el tiempo trascurrido 
esde la fecha en que tuve el honor de dirigir á ese supremo 
espacho una relación análoga en el año último, con las re- 
31 



../ 



— 244 — 

flexiones más 6 menos oportunas i pertinentes, pero siem- 
pre sugeridas por el intenso i sincero cariño que siento hacia 
aquel terruño regado ion mi sudor i en el que probablemen- 
te quedarán mis huesos esperando la resurrección final, sólo 
me resta decir á V. S. en síntesis: que durante el período ci- 
tado se ha fundado la nueva misión del Santo Niño de Hua- 
bico poniendo los cimientos para otras, se ha aumentado d 
personal con dos sacerdotes más, siendo ahora ocho de (es- 
tos, seis sacerdotes i dos hermanos legos) el número de reli- 
giosos dedicados á la cvangelización de la comarca amazó- 
nica. También se han establecido tres escuelas de instrucción 
primaria que espero ir aumentando, si los recursos necesa- 
rios no me faltan, como asi mismo el personal para la fun- 
dación de nuevas misiones. 

No terminaré esta ligera reseña sin dirigir á V. S. un res- 
petuoso ruego para que vea el medio de escogitar los fondos 
indispensables para fundar en Iquitos, bajo bases sólidas, 
un colegio de segunda enseñanza para niños i otro análogo 
dirigido, á ser posible» por religiosas, para la educación de 
las niñas, i escuelas de primeras letras en todos los poblados ! 
algo numerosos de aquella región. 

No se me ocultan las dificultades económicas que estos 
proyectos ofrecen al llevarlos á la práctica, teniendo en cuen- 
ta los apuros del tesoro i las premiosas atenciones que sobre 
él gravitan, pero constándome la elevación de miras i el am- 
plio criterio que V. S. tiene respecto á educación é instruc- 
ción pública, no dudo que acogerá benignamente esta mi 
humilde indicación, i que pondrá de su parte todos los me- 
dios que estén á su alcance para llevarla á la práctica, con- 
vencido de que no hai gasto más reproductivo que el inver- 
tido en la instrucción, que es el primer factor para el adelan- 
to i prosperidad moral i material de un pueblo. 

Aprovecho esta oportunidad para reiterar á V. S. el tes- 
timonio sincero de mi más resbetuosa consideración i apre- 
cio. 

Fr. Pan lino Díaz, (1) 

Prefecto apostólico. 



(1) Anexos á líi niL-míína presentada pi>r el niini:fitro de justicia, CttUo é 
congreso ordinario de ií/>4- — PAg. 809. 



- 245 — 



1905 

■•moría de la prefectura apostólica de San Fran- 
cisco del Ucayall. 

Oxapampa, 11 de setiembre de 1905, 
Ministerio de Justicia, Culto é Instrucción. 

Excino. Señor: 

Correspondiendo á la petición que VE. se ha dignado 
hacerme tengo el alto honor de poner en conocimiento de 
VE. el estado actual de esta prefectura apostólica de San 
Francisco del Ucayali. 

En esta prefectura de mi cargo se encuentran las conver- 
siones siguientes: 

1* — La conversión de Nuestra Señora de la Asunción de 
Oxapampa, fundada entre puros infieles amueshas el año 
1880. Desde esa época, por intervención de los PP. misio- 
neros, quienes con los mismos neófitos, hicieron abrir cami- 
nos algo transitables, se han introducido 32 familias proce- 
dentes de la colonia del Pozuso, de nacionalidad alemana, 
algunos hacendados del valle llamado Huancabamba i un 
gran número de familias indígenas procedentes de varios 
pueblos de la sierra. 

La misión de Oxapampa se halla situada en el centro, 
con 150 amueschas ya reducidos al cristianismo i civiliza- 
ción, rodeados por las muchas familias que residen en los 
valles de Huancabamba, Chontabamba i Culebra-marca, 
formando el número de 2000 almas. 

En la ya citada conversión, hai edificadas las capillas 
del Naranjal, Yanachaga, i la que los alemanes han edifica- 
do á Santa Rosa de Lima. 

La misión de Oxapampa es administrada en lo espiri- 
tual por los RR. PP. Fr. Buenaventura Ivars, Fr. Joaquín 



— 246 - 

M. Pauli i el hermano Bernabé Ludeña. Actualmente se ha- 
lla tambié» en esta haciendo la visita i administrando el Sa- 
cramento de la confirmación el que suscribe. 

2*— En el año 1866, pasando el R. F. Sala por la senda 
de los salvajes, se internó desde Oxapampa hasta el Cerro 
de la Sal i fundó la conversión de San Luis de Shuaro entre 
los infieles amueshas i campas. 

Actualmente se encuentra está misión en un centro con 
os 100 neófitos amueschas 3'a reducidos á la fé, rodeados 
por la colonia Peruvian Corporación, i un crecido númerode 
familias procedentes de la costa i sierra del Períí unas, i 
otras de varias i diversas naciones, formando un total de 
3000 almas, establecidas en las márgenes del Río de la Sal 6 
Pariatambo i sus afluentes, Kcrosú, Ramasú, Shuaro, río 
Seco i río Colorado. 

En la yá citada conversión de Shuaro residen los PP. 
Fr. Agustín Solé, Fr. Fidel Castillo, Fr. Leonardo Diazi los 
hermanos legos Fr. Benito Manrique i Fr. Pascual Bala- 
guer. 

Los PP. de esta conversión, con aprobación del ilustrí- 
simo señor obispo de Huánuco, atienden al mismo tiempo el 
valle de Chanchamayo, en las capillas de la Merced, i San 
Ramón i Vítoc; i también recorren las diversas haciendas 
de café i caña establecidas en diferentes sitios. 

3^— En frente del Cerro de la Sal i á tres leguas más al 
interior de San Luis, se halla la conversión de San José de 
Sogormo, para la cual pedimos en 1894 el amparo de 1000 
hectáreas de terreno exclusivamente para los neófitos cam- 
pas i amueschas que allí residen, i se cuentan 4-00. 

Residen en Sogormo los RR. PP. Fr. Santiago Zarando- 
na, Fr. Teófilo Gassia i el hermano lego Fr. José Fernando. 

4^— En vista de que muchos misioneros nos hemos en- 
fermado de gravedad en el Puerto Bermudez, i, otras di6- 
cultades que se nos ofrecen para ejercer nuestro ministerio 
en el citado puerto, hemos trasladado la residencia de dicho 
Puerto á la confluencia del Apuiuquiali con el Pichis, en 
donde el R. P. Fr. Lcovigildo Olano ha reunido un crecido 
número de infieles campas, quienes, mediante el roce con los 
neófitos amueschas va civilizados eme allí se trasladaron. 



— 247 - 

*n el misionero, van entrando al catolicismo i á la civiliza- 
fin. 

3' — En el año 1902fundamosunnuevocentro(1emÍsiones 
le es la principal residencia dt esta prefectura, en Conta- 
ana, capital de la nueva provincia del Ucayali, en donde 
tíos comerciantes de diversas naciones, indígenas i civili- 
dos se cuentan 3.000 habitantes. En dicho lugar teñe 
L>s edificada una hermosa capilla i casa-misión, ambas 
.'hadas con calamina traída de Iqutius. 

En aquellas vastísimas i tan dilatadas regiones residen 
i RR. PP. Fr. Agustín Alemani. Fr. Mariano Zegnrra, con 
hermano Fr. Juan Cherin, i los RR. I'P. Fr. Agustín Lo- 
t i Fr. Bernardo Irastorza con el hermano Fr. José 01a- 
iga. 

Estas misioneros residen en Contamana, Castriboya i 
río Ta piche. 
L.a distancia que hai de Contamana á Castriboya es un 
n de jornada río arriba i al interior dejando el Ucayali i 
ravesando por una grandei prolongada laguna hasta en- 
utrar un terreno elevado en donde residen 500 almas de 
tribu de los pana covertidos en Ssirayacu, hace un siglo i 
^trasladaron allí. 

Hai en Castriboya una espaciosa iglesia i convento de 
i]ñal que datan de medio siglo. 

Desde Contamana aprovechündose (le las lanchns, ca- 
nas i balsas, según lo exige la necesidad, viajan los misío- 
(TOS, con altar portátil para administrar los sacramentos 
múltiples estancias i caseríos ó pucrtns que en ambas 
irgenes del Alto i Bajo Ucayali, á cada media, una ó dos 
fUas se divisan i, cuyo numero de habitantes asciende á lii 
Oaiderable suma de 60.000. 
Bs inexplicable, Excmo. Sr., el trabajo i sufrimientos 
el misionero tiene que arrostrar para reducir los infieles 
íAuestras montañas, para que se reúnan las familias fl fin 
formar pueblos, debido á la absurda creencia, ignorancia 
ivajistno que tienen, de que algunos de ellos tienen poder 
|to del demonio pflra ha«r enfermar íi aquellos & quie- 
tienen antipatía. En f^rK»e^iJs^ A\ojmnAmaBÍaich, 




— 2-Í8 — 

snsj ri'S()cctiviis liiniilias. se hacen llamar, Inotañes [adUi 
iKw] i .w iitrthtivi:i) la diabólica potestad de adivinar qnia 
ha cinbriijiido al cntermit. para lo cual toman la bebida kt 
tiioDtiida (lUf preparan de la yuca hervida, hasta embriaga 
w por Oinnplctn, tra}:ando esencia de tabaco, i mascan «« 
ci>ii miK-hn oíd. 

I'or lo recular los sobredichos adivinos culpan á lo 
hiuVtanos, viudas i desvalidos. A quienes los parientes di 
ealermo, pvir su lorjK' ijjnoranoia persiguen de mnerte, vaai 
lineándolos primero <Ie mil maneras, para que saqaen i 
prvlt-ndida bvuioria. 

Otra dilicultnd se ofrece al misionero, ocasionada poi 
lo» niisnios civiÜíados que comervtan en el ücayali, de divfll 
sus uaciotKS, quienes no teniendo otra mira que el negocia 
i carv^'iemlo del personal suficiente para extraer el caucho i 
cultivo iW gras chacras insti^n á los mismos infieles del Vñ 
valicuuivost shípitM>s A que vayan por correrías en U 
már):eHe» dd I'achtter* donde residen los cachibos, i en la 4 
los rii»a Tambo, K»e. Peré i Gran rajonal, donde viven IQ 
«.■fluqias, por lo que dichos inbeles siempre son esquivos i n 
iractavúwtal cat«Jici$rao i civilización. 

T\Hlas e«tas diñcnltades se rentediarían si prolongan^ 
1.1 hnca t^TTMi hasta nn ponto navegable de los ríos orien^ 
tes. úoibtasK'elpasuparaiatTtKlucirse al interior de nH 
tías nuMitaitas extensas colonias de namerosas íamiUas fl 
tv^uoas. '.nK<m.vsa$ i pactbcas absorberían á nuestros infitjj 
t ctsi tcstitcttttan'an el medio deganaral^o para remediara 
^invnúantv» aev^»MhHles como soecde en Chancha majo, SI 
ttus vtc ShiHtTW Su^^nao i <^>xapninpa. i 

Ks:.v «S. EsCQM. ScA^H-. ta rr^cióa qoc be juzgado o 
■.t^if.v. -.Mira üitunaau' A VB.cl«sMdo«ctaalde i 
■vv:»ui .(po«t\^tKa de Su 




- 249 — 

1905 

■•moría da la prafactura apaslóllca da San Laón del 



J señor ministro de estado en el departamento de justicia, 
instrucción i culto. 



Señor ministro: 



A.1 rdnctar la memoria tkl año próximo pasatlo, davido 
lenta de los trabajos realiza<los en todo el filto Marañón, 
jmplaciéndome en relatar las repetidas excursiones del K. 
'.Calle á los ríos Pa=taza, Morona i Santiago: excursiones 
[nesgadísimas i erizadas de peligros, así de las que ofrece 
(naturaleza en aquellos ríos llenos de palizadas, remolinos 
rápidos, en los que á cada paso se dallan expuestas á zozo. 
¡ar las canoas, frágiles embarcaciones con las que ú-ica- 
ente es dable surcar sus traidoras aguas, como de los que 
&«cen la innata fiereza i sanguinarios instintos de las tri- 
|S de raza indómita i salvaje, que pueblan aquellas vastas 
|iones, i haciendo entrever la fundada esperanza de poder 
Tcuenta en la presente memoria délos ópiraos frutos reco- 
dos, i de los brillantes resultados producidos por los ince- 
Iftes e ímprobos trabajos del K. P. Calle; pero podía supo- 
f qae tan halagüeñas i casi seguras esperanzas seconverti- 
eti humo poruña de esas rebeliones súbitas, é inesperadas, 
[or periódicas, de estas tribus salvajes, que tantas vícti- 
inocentes lleva inmoladas desde la primera sublevación 
Cocamas" en ItíGO tt^ajA f<^ha; i sin embargo eso 
qoe dtfitgracindn m«nd9H5mEf8ét' 
Roes de mayo pri^ximn rxi^ndo '\v ¡;>u::, 1 >. 
nmfl». institíadospor n ;,, ,i. , 

■i'-nto ílc í.vnenníi.- n-tij.ir.---, ■< fh"'. i.i' 

''i *:!"■■ Ilflbittjn 5Í 



— 250 — 

ríos, aumentados con el acicate del robo i del saqueo á n 

salva, atacaron el poblado de Nazareth, propiedad de 

Amadeo Burga, robando cuanto hallaron, incendiando 

casas i asesinando á cuantos cristianos pudieron haber ¿ 

manos i bajando luego por el Marañón, ejecutaron idént 

atrocidades en los poblados de Tiniashto, Pate, Xumpa 

Chipe, Huabico i Boca del Sinipa. La casa-misión coi 

das sus dependencias, establecida en Huabico, fué saqw 

i reducida á cenizas, i el P. misionero R. P. Calle i el hei 

no coadjutor Fr. Miguel Elilajolí vil i traidoramente a 

nados el día 4- d.'junio del mismo año, no quedandode a 

Ha ñoreciente misión más que el recuerdo i algunos infor 

cscond)ros, como pude comprobarlo por mí mismo, al r 

rrer personalmente los lugares que fueron testigos de 

aciaga como hí>rrenda catástrofe, como Va tuve el he 

de poner en conocimiento de ese ministerio á su del 

tiempo. 

La impunidad absoluta en que han quedado los atn 

desmanes cometidos por los Aguarunas, ha hecho Ik 

hasta el delirio su ridicula pretensión de creerse invcucil 

i de ser la raza más intrépida i esforzada del mundo, co 

derándose mui superiores á los blancos, cu^'a civilizaci 

costumbres miran con olímpico desprecio, i por tant€ 

cruentos sucesos de referencia, no solo son altamente se 

bles por los gravísimos daños causados, por la pérdid; 

preciosas vidas c intereses materiales de consideración, ; 

(|ue como consecuencia ineludible, originan insuperable 

licultades para el porvenir, haciendo poco menos que ín 

sihie, al menos durante tiempo indefínido, la reanuda 

de relaciones amistosas con aquellos salvajes, para atr 

los a! cristianismo i á la civilización. Todos los esfue 

pnicticados, para entablar de nuevo relaciones de amí¡ 

con los Aguarunas i Antipas del alto Marañón, han resi 

do |)or completo ineficaces. Según referencias, remontf 

como se hallan actual mente, i sin relación alguna con 

l)la lióos i civilizailos. i estando ])rovistos de armas i al 

(laiitcs municiones. aiK|uiri(las en el saqueo de los pobh 

eristiauíís, aileniás «le las que ya poseían suministradas 

el criminal atan de lucro de alirunas gentes, que se dicen 

li/.a<las, se hacen la guerra tribus contra tribus, en espi 
Aguarunas contra Antipas. 



. .A.kil 



— 251 — 

En la imposibilidad de poder penetrar en las actuales 
ircanstancias en el territorio habitado por los infieles, sin 
ravísima, i casi segura exposición de la vida, i sobre todo, 
ende perfectamente inútil efectuarlo, por cuánto los salva. 
3 se esconden en la espesura de los bosques, como yo mis. 
o lo comprobé sobre el terreno, determiné establecer una 
Lsión en el antiguo pueblo de San Francisco de Barranca, 
:aado en la confluencia del río Cahuapanas, i punto inter- 
•dio entre el Morona i el Pastaza, desde donde no solo se 
tede atender á suministrar eL pasto espiritual á la numero- 
población indígena allí residente, la que, aunque se dice 
istiana porque está bautizada, en punto instrucción reli- 
ada se halla casi al mismo nivel qne los infieles, sino tam- 
Sn hacer excursiones periódicas á los citados ríos, donde 
oran muchísimos infieles, Muratos, Achales, Patucas, 
lapras, Elambicas i Aguarunas i sobre todo estar á la mi- 
para poder reanudar en tiempo oportuno los interrumpi- 
)& trabajos encaminadas á la conversión de Aguarunas i 
atipas; pero me vi precisado á desistir de un proyecto del 
le esperaba conseguir excelentes resultados, porque ha- 
endo pasado dicho pueblo con todo su territorio jurisdic- 
onal, á ser un fundo de propiedad particular, sin quedar 
Q palmo de terreno de propiedad del Estado, ó municipal, 
onde establecer los edificios indispensables, resulta de ahí 
m obstáculo insuperable, Ínterin no sea removido, para po- 
ícr formar una misión en condiciones aceptables de indepen- 
lencia i sin el peligro de constantes conriictos con el propie- 
tario, 6 que como tal se considera, del fundo de referencia. 

Las dificultades surgidas para el establecimiento de mi- 
rones en los ríos Morona, Pastaza i Tigre, con motivo de 
k enojosa cuestión de límites territoriales con la vecina re- 
)fiblica del Ecuador, no han sido zanjadas hasta la fecha 
wrcuyo motivo nada he podido emprender en aquellas re- 
pones: no obstante el dignísimo señor prefecto de este de- 
partamento doctor Fuentes, me ha prometido avisarme el 
Bomento oportuno, para fundar misiones en los dos últi- 
los ríos. En idéntica situación me hallo respecto del río 
[apo. 

Si en el Alto Marañón la sublevación de los infieles ha 
ntraido las misiones, inutili;?ando el fruto de tantos tra- 

32 



- 252 - 

bajos, sudores i fatigas, é imposibilitando la prosecución, 
(por ahora al menos) de la labor evangélica i civilizadora 
en aquellas desoladas regiones, en compensación la misión 
establecida en Pebas, con objeto de que sirviera de punto 
de partida ó centro, desde donde se irían escalonando otras 
misiones para la evangelización de los Yaguas, Ticunas, Vi- 
Iotas i otros, diseminados en el vastísimo territorio que me- 
dia entre el Amazonas peruano i la margen derecha del río 
Isa ó Ptuma\'o, va llenando complidamente el objeto de su 
fundación. Durante el año trascurrido no sólo se ha logra- 
do que algunas familias Yaguas abandonasen el interior de 
los bosques, para establecer sus viviendas i chacras en las 
inmediaciones de Pebas, facilitando de este modo la labor 
del misionero, para poder instruirles i conseguir que sus hi- 
jos asistan á la escuela, sino que hai esperanzas mui funda- 
das de conseguir se reduzcan á la vida social criastiana i ci- 
vilizada, todas, ó la mayor parte de las tribus yaguas. 

Entre las no pocas remoras que entorpecen la benéfica 
labor del minisioncro, no es la de menor cuantía, la dificul- 
tad suma, que halla para adquirir el conocimiento (así sea 
superficial) de los diversos dialectos hablados por los infie- 
les, careciendo como se carece, de los elementos más indis- 
pensables para aprenderlos. Para obviar este grave incon- 
veniente en lo posible, se ha dedicado el R. P. misionero Fr. 
Plácido Mallo á formar un bocabulario, que aun está ma- 
nuscrito, porque no habiendo otro medio de tomar los tér- 
minos, que al oído, i siendo la pronunciación mui gutural, 
hai que rectificar con frecuencia. 

Los límites designados á esta misión, denominada de 
**La Purísima Concepción de Pebas' \ son ambas márgenes 
del Amazonas peruano, con todos sus afluentes, desde la 
boca del río Ñapo, hasta la frontera del Brasil, i los ríos 
Yavari i Putumavo peruanos. Los misioneros destinados 
á esta misión, son los RR. PP. Fr. F^edro Prat, Fr. Pedro 
Pulgar i Fr. Plácido Mallo, quienes constantemente reco- 
rren aquellos dilatados territorios, sin economizar fatigas , 
i penalidades sin cuenta, para el mejor desempeño de la pe- 
nosa misión á ellos encomendada. Entre otras, es notable 
la expedición realizada por el R. P. Mallo en los meses de 
febrero i marzo del corriente año. Después de un viaje de 



— 253 — 

seis días á pié, (no hai otro modo posible de locomoción) 
visitando diversas viviendas de infieles, diseminados á lar- 
gas distancias unos de otros, llegó á un sitio, en el que se- 
gún referencias, i algunos vestigios, que aún se observan, 
hubo en otro tiempo uno ó dos pueblos que servían de pun- 
tos de escala para las comunicaciones terrestres entre el 
Amazonas i el Putumaj'O. Este lugar se halla situado en la 
margen del río Yagua, donde yá este río es navegable pa- 
ra embarcaciones menores, á los 2^ 32'' latitud Sur i 74° 
26^^ longitud O. del meridiano de París, poco más ó menos, 
así como casi equidistante de Pebas i del río Putumayo. 
Juzgando este sitio á propósito, para fundar allí una misión, 
reuniendo ella varias familias de infieles Yaguas, i Ticunas, 
deseminadas por aquella montaña, procedió á rozarle i es- 
combrarle, levantando luego en el el signo de nuestra reden- 
ción, i bautizándole con el nombre de **Puerto de San Agus- 
tín". Terminada esta operación, hizo construir una balsa 
con ponas, (palmas) i en ella se lanzó á explorar el río Ya- 
gua, reconociéndolo minuciosamente durante los 25 días, 
empleó, hasta llegar á su confluencia con el Putumayo, i 
trazando un croquis, qne remití á la Sociedad Geográfica de 
esa capital, en el cual anotó los nombres puestos por él á 
las quebradas principales, i otros sitios, que antes carecían 
de él, por no haber sido jamás explorados por gente civiliza- 
da, No vio infieles ni tampoco casas en las márgenes del 
río, pero sí canoas amarradas, i numerosas trochas, lo que 
no da lugar á duda, de que hai habitantes en el interior. 

Hé aquí, ahora, algunos párrafos de comunicaciones, 
que desde Pebas me ha dirigido el R. P. Mallo, después del 
regreso de la referida expedición. 

** Para conocer completamente á fondo el idioma, como 
„ es indispensable conocerlo, para poder explicar á los infie- 
„les la doctrina del Evangelio, i también para inspirarles 
„ completa confianza, solo hai un medio, costoso sí, i peli- 
„ groso, pero de éxito seguro, i este es, someterse ó.resignar- 
u á vivir aislado en su compañía; así que, si Y. R. no ordena 
), otra cosa me iré con el P. Pulgar á vivir durance tres ó 
„ cuatros meses á un caserío de Yaguas, donde no nos será 
}, difícil conseguir cargueros á fin de conducir al **Puerto de 
„ San Agustín'* en el río **Yagua** los víveres necesarios, 



— 254 — 

,, (hasta que se formen chacras para proveerlos) para fun- 
,, dar allí un pueblo (le **Yaguas i Ticunas", los que libres 
,, del maléfico influjo de los blancos, no opondrán graves d¡- 
,, ficultades para reunirse i atraerlos poco á poco á la vida 
,, cristiana civilizada. Luego nos dedicaremos á recorrer 
,, las quebradas afluentes del **Yagua'' en busca de los infie- 
,, les, porque de otro modo jamás se conseguirá reunirlos, 
,, necesitando para ello llevarles regalos de Olanes, pólvora, 
,, munición cuchillos, sables, tabaco, crajes hechos i pnñue- 
,, los, (todo de colores vivos), anzuelos, agujas, sal, espeji- 
,, tos, chaquiras, etc. Con esto creo fácil conseguir reunir- 
,, los, i someterlos al trabajo i por el trabajo, la instrucción, 
,, i el buen ejemplo, á la civilización. El trabajo á que por 
,, de pronto se les podría dedicar, después de la construcción 
,, de sus viviendas i chacras, sería la apertura de una tro* 
,, cha, para enlazar por la vía terrestre al Amazonas i al Pu- 
,, tumayo, lo que redundaría en utilidad grandísima á estas 
,. regiones en particular, i al país en general. En tiempo re- 
,, lativamente corto, i con un insignificante desembolso, po- 
,, drían éstos indios poner en comunicación al Amazonas 
,, con el Putuma^'o, abriendo á través de la montaña, que 
,, reúne las mejores condiciones para ello, un camino, queñ 
,, lo sumo se tardaría en recorrer tres días, desde Pebas has- 
,, ta el **Puerto de San Agustín'', i otros tantos, desde esc 
,, puerto hasta la margen derecha del río Putumayo, casi 
,, enfrente de la Chorrera. Una vez fundado el pueblo, á fin 
,, de evitar el entrometimiento de ciei tos elementos que dis- 
,, pensarían á los neófitos, como lo prueba lo ocurrido con 
,, otros pueblos de guas, que hubo antiguamente, conven- 
,, dría obtener del Gobierno, que éste declarase propiedad 
,, exclusiva de los indios, toda la extensión del terreno, que 
,, media entre la quebrada '*Tagaste'' i el referido "Puerto 
,, de San Agustín", según aoarece en el adjunto croquis. 
,, Con esto no quiero decir, que todos los blancos sean elc- 
,, mentes perturbadores para la cristianización de los infie* 
,, les, pues hai honrosísimas excepciones, i entre éstas, pue- 

,, do citar á don Ildefonso F'onseca, (^ue reside cerca déla 

,, confluencia del río V¿igua con el Putumayo, quien ejer- 

,, ciendo de catequista, instrux-c a los inficiesen el catecismo, 

,, tratando como un padre á los neófitos, i como á tal le re* 



— 255 — 

„ verenda éstos, pudicndo yo administrar el bautismo á va- 
„ ríos niños i adultos, **Yaguas", **Ticunas*' i**P¡lotas*' pre- 
„ parados por dicho señor para recibirlo. Ah! si todos ob- 
., servasen idéntico proceder! ** 

Hasta aquí el P. Mallo. Por mi parte no necesito enca- 
recer la importancia político-religioso-social de la misión de 
Pebas, de los resultados obtenidos, i de los incalculables be- 
neficios que ha de reportar la fundación del pueblo de 
"Puerto ftan Agustín*', si, como es de esperar, prestándole 
el Gobierno el apoyo que se merece, se realiza el proyecto de 
camino entre Pebas i el río Putumayo. Si en todo tiempo 
sería convenientísima la realización de dicho pro3'ecto, en 
las actuales circunstancias, en que á cada paso, i por todas 
partes se suscitan complicaciones internacionales acerca de 
límites de territorios, i en que el Perú necesita recorrer aguas 
de extrangera jurisdicción, para comunicarse por la vía flu- 
vial con sus disputadas posesiones del río Putumayo, es á 
todas luces indispensable, establecer, con toda urgencia co- 
municación terrestre; por territorio propio, con aquel río, 
en previsión de posibles entorpecimientos futuros por la vía 
fiavial. 

Es en verdad inexplicable el descuido, (por no darle otro 
calificativo) en que hasta la fecha ha estado tan delicado, 
como importante asunto. Se dirá tal vez que hai varaderos 
más cortos, i por tanto más fácil de realizar el camino por 
ellos, que por el de Pebas, como el del Tambory^acu, el del 
Algodón i el del Atacuari. Será así, pero además de que se- 
ría discutible, como siempre lo mejor fué enemigo de lo bue- 
no, lo cierto es, que hasta ahora no existe camino alguno, 
que establezca comunicación viable del Amazonas con el Pu- 
tumayo por territorio nacional, por tanto llamo mui espe- 
cialmente la atención de US. i del gobierno hacia un asunto 
de vital interés para el porvenir de la República. Una vez 
abierta la trocha desde Pebas al Putumayo, que se podría 
recorrer, según el P. Mallo, en seis días, no sería mui costo- 
so tender un alambre telefónico, para la más rápida comu- 
nicación. 

El río Yagua, que desagua, i sigue todo su curso en te- 
rritorio nacional, si bien no aportaría rapidez en las comu- 
BJcaciones entre el Amazonas i el Putumayo, por las excesi- 






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. X ' .u'^ iS vU* eüo c:: !a :zi:m jr.it l-s\ nf: * vrr:* iir>. asicí^j 
,■ •...■.lia v.*i '» :i I c ". : * -^ m : -■ i > n .- > .-n el P J.5 1 -.1 i : Txgne pa^ 
. ■ • ■ x.vv^ .'S'UTO '..is 'f irrijs ■;-. sjf. jr i^rrfcJlx i la 

\ s».u'< ^U* l.i :intcr:»r < írn.T'i -l.-sjrip:: '»n iz\ errado 

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. . .^x'^Ni.i'í r.vüviuriis A:j >>r 'f'.-jrts. r^-sia-nj^ *:>:n?terás9] 

,. ^ .!, . .u':v»'.i al:.;:i:i-i> •»->^'-rvaj: f*».-.s referen:?:* .1 asanU 

»«»•. iv'! -.un ;i i.uin-i>'::cji''»:i í.sii^Tiaíla á esra Pnpreciui 

\ ».»..** uM iKmuí vMTi^iv i juya viji'.'iiK-ia esT^irirual rae 

V \ \\\ w v-n i'sio IVjv-irtair.vTit » lui :l'i:.'»mexío extraño, ics,' 

,. X II ■-"* r^^-'-'l**^ ».»>:i:^- Riirr-iTija. Parinari. San RegiSf^ 

,» .. i i! isv'U'.. ,»inu|iu- cs;;*i!i v> •:".>: lera- í« •> civilmente cotüO 

. ., '.'.... \ MiM vm1»i- m^^ il*^' l^istrit' . : C'»:i avi: iril.t lesiitularcs, 

. ,Mi ,11 ív-.ilui.iil ¡ti.is i]uc :;i::.: -s ']- ;.-r. 'jíicía .1 iv'irticulat 

,, ,,u *..»!» • r ilmi> y\c loriv::'"í ;'v.':' ::.:■.■• i'jiiie al pro-onmun< 
P^ , ;, lu. ■'.» *'*» 'l^' Mip^Mior, t.\K' al :u:i 'K;r !•>> pueblos, el E 

, I,. \ . . iMivv" WvA ¿^r.iuiiíainente, en el área señalada á ' 



- 257 - 

la pueblo, no solo los terrenos necesarios, para construir 
viviendas particulares, i edificios públicos, como Iglesia, 
parroquial, escuelas, cementerio i casa comunal de 
;provecharaiento general; pero andando el tiempo, la incu- 
ia propia de esos indios, i la ausencia ó distancia de las au. 
prídades fueron causa ú ocasión, de que paulatinamente se 
lese acumulando la propiedad en una sola mano, hasta ab- 
Drber la totalidad de los terrenos en que estuvieron ubica- 
os los mencionados pueblos, i como por la misma incuria i 
I destructora acción del tiempo habrán desaparecido, (si es 
ne alj^^una vez existieron) las actas originales de la funda- 
.6n, sin dificultad alguna habrán podido los propietarios 
e los fundos adquirir título, más ó menos legal, i subrepti- 
io, máxime no habiendo persona interesada en presentar 
L8 reclamaciones oportunas. 

Esta anómala situación irroga perjuicios incalculables, i 
qge darle la debida solución. Es remora gravísima para el 
flelanto de pueblos en otro tiempo florecientes, i hoi no ya 
finidos en el marasmo, sino reducidos en absoluto á la na- 
Bi» por cuanto en tales condiciones no es posible que haya 
I esos pueblos sacerdotes para el culto, ni maestros para 

i instrucción. 

Jnzgo que para la resolución de ese asunto xle innegable 

^ascendencia, seria mui conveniente una suprema resolución, 

Cenando á quien corresponda la devolución á los pueblos 

pectivos de los terrenos comunales indebidamente deten- 

os, si, como creo, no han prescripto, i su adquisición por 

actuales poseedores no ha sido legal. 

Con gran complacencia he observado el notable impulso 

o por ese Ministerio á la instrucción primaria en ese te- 

orio, aumentando considerablemente el número de escue- 

i profesores de ambos sexos, cumpliéndose con exceso mis 

os i aspiraciones manifestadas en mi anterior memoria. 

Bien es verdad, que se ha tropezado con algunos incon- 

ioientes, para establecer las escuelas en los lugares más 

nados, para que estas respondan al fin patriótico, civi- 

or i cristiano, que ha sido el móvil de su creación, é iri- 

nicen coa su buen resultado el gran sacrificio pecuniario, 

a Nación se ha impuesto, pero estos inconvenientes se 

viando poco á poco, hasta normalizar su situación, 

" inconvenientes, no es el de menor alcance, el re- 



— 258 - 

ferido en el párrafo anterior sobre detención de los terrcnoi 
comunales de los pueblos. Deseoso pjr mi parte de llevar 
nii^ífranodearena al acervo común de la instrucción, ademát: 
de las escuelas de las misiones, abrí una escuela de instmCri 
ción primaria, gratuita para los pobres, i con una modestísL 
ma retribución para los que no lo son, en la casa residí 
(le esta prefectura en esta ciudad, la que está bastante con.^ 
currida, á j^esar de su reciente apertura i de obstáculos deí 
diversa índole, que para su apertura i continuación he tmi-jl 
(lo (|uc vencer. Rsta escuela se halla regentada por los Pa- 
dres misioneros, que accidentíilmente se hallan en estcCeo- 
tro, bien de paso para los misioneros, ó bien que se han vis- 
to precisíidos á venir de las misiones para convalecer, irt" 
ponerse de sus fatigas, además de los ratos que mis ocup»-^ 
cioncs me permiten dedicarme á la enseñanza. 

A su debido tiempo) tuve el honor de poner en conod"j 
miento de ese Ministerio, que la iglesia llamada Matriz fini- 
ca en esta capital, había sido declarada en estado ruino! 
por el Concejo Pravincial, acordando éste derribarla, i apnhl 
|)iarse el terreno que ocupaba en la plaza, para formar en él] 
jardines i paseos públicos, según anuncio de la prensa locí 
interesando su protección, á fin de que los sagrados int< 
ses (le la iglesia no fuesen hollados ó -menoscabados. P< 
leriormente he podido observar, que efectivamente laigU 
Iwi sido derribada, i recogidos sus materiales, habilitant 
para el servicio del culto un local, facilitado por el Con« 
Provincial, en el cual estuvo instalada una de las escndi 
nniiiicipalcs de niñas, que fue abandonado por amenas 
I ulna, el cual, además de esa circunstancia, es muí reducid! 
i í-omplctamente inadecuado para el santo objeto á que 
ilrst itia. Todo esto se ha efectuado, sin que esta prefectni 
¡ipnstíMica hubiese procurado tenerla, por razones fáciles 
roniprt líder, limitándome á dar cuenta de lo ocurrido á 
Mini.slci'ií), esperando fus (>rdenes. 

I(|iiit()s, 20 de junio de 1905. 

Fn Paulino Díaz, 

Trcfccto apotólico [1] 



1 



, , \ ,,. .. ,1 la memc'ít '«* oord m Inisterio de Justicia, «Uto C initmg*» 

,,.,>(. •«, i.M I Miar 1'» <*' 



— 259 — 



1905 

prefecto epoetóllco de San León del Amazonas In- 
forma é la sociedad de propegaclón de la fé en 
Oriente sobre el estado de las misiones que le es- 
tán encomendadasp en especial las de Pebas I el 
Potumeyo. 

Prefectura de San León. 






La impunidad absoluta en que han quedado los atroces 
desmanes cometidos por los Aguarunas en el Alto Marañan 
ba hecho llegar hasta el delirio su ridicula pretensión d^ cre- 
erse invencibles i de ser la raza más intrépida i esforzada del 
: mundo, considerándose mui superiores á los blancos, cuya 
: civilización i costumbres miran con olímpico desprecio i por 
L tanto estos cruentos sucesos de la misión de Huabico no só- 
lo son altamente sensibles por los gravísimos daños causa- 
r.dos i por la pérdida de preciosas vidas é intereses materiales 
de consideración, sino que, como consecuencia ineludible, 
¿originan innumerables dificultades para el porvenir, hacien- 
do poco menos que imposible, al menos durante tiempo in- 
definido, la reanudación de relaciones amistosas con aque- 
llos salvajes para atraerlos al cristianismo i á la civilización; 
todos los esfuerzos practicados para atraerlos, para enta- 
blar de nuevo relaciones de amistad con los Aguarunas i 
Antipas del Alto Marañón, han resultado por completo ine- 
ficaces. En la imposibilidad de penetrar en las actuales cir- 
cunstancias en los territorios habitados por los infieles sin 
gravísima i casi segura exposición de la vida, i sobre todo, 
siendo perfectamente inútil efectuarlas por cuanto los salva- 
je se esconden en la espesura de los bosques, como yo rnis- 
33 



- 260 — 

mo lo comprobé sobre el terreno, determiné establecer una 
misión en el antiguo pueblo de **San Francisco de Barranca" 
situado en la confluencia del río Cahuapanas i punto inter- 
medio entre el Marañón i el Pastaza desde donde no sólo 8C 
puede atender á suministrar el pasto espiritual á la numero- 
sa población indígena allí residente, la que aunque se dice 
cristiana porque está bautizada, en punto á instrucción reli-j 
giosa se halla casi al nivel de los infieles; sino también hacer 
excursiones periódicas á los citados ríos, donde moran mu- 
chísimos infieles \Iuratos, Achuales, Patucas, Chapras, 
Vambisas i Aguarunas i sobre todo estará la mira para rea- 
nudar en tiempo oportuno los interrumpidos trabajos enca- 
minados á la conversión de los Aguarunas i Antipas; pero 
me vi precisado á desistir de un proyecto del que esperaba 
conseguir excelentes resultados porque habiéndome pasado 
dicho pueblo con todo su territorio jurisdiccional á ser un' 
fundo de propiedad particular, sin quedar un palmo de te- 
rreno de estado ó municipal, donde establecer los edificios 
indispensables, resulta de ahí un obstáculo insuperable, ín- 
terin no sea removido, para poder formar una misionen 
condiciones aceptables de independencia i sin el peligro de 
constantes conflictos con el propietario ó con el que como 
tal se considera del fundo en referencia. 

Si en el alto Márañón la sublevación de los infieles ha : 
destruido las misiones, inutilizando el fruto de tantos tra- 
bajos, sudores i fatigas, en compensación la misión estable- ; 
cida en Pebas, con el objeto de que sirva de punto de partí- \ 
da ó centro, desde donde se irán escalonando otras misio- 
nes para la evangelización de los Yaguas, Ticunas, Vitolas 
i otros entre el Amazonas peruano i la margen derecha del 
río Isa ó Putumayo, vá llenando cumplidamente su objeto. 
Durante el año trascurrido no sólo se ha logrado que algu- 
nas fcimilias vaguas abandonen el interior de los bosques, 
para establecer sus viviendas i chacras en las inmediaciones 
de Pebas, facilitando de este modo la labor del misionero, 
para poder instruirles i conseguir que sas hijos asistan & la 
escuela, sino que hai espL*ranzas mui fundadas de conseguir 
se reduzcan á la vidti social cristiana i civilizada, todas á la 
mayor parte de las tribus Yaguas. 

Bntre las no pocas remoras que entorpecen la benéfica 



— 261 - 

labor del misionero no es la de menos cuantía, la dificultad 
•urna, que se halla para adquirir el conocimiento (así sea 
superficial ) de los diversos dialectos hablados por los infie- 
^, careciendo, como se carece, de los elementos mas indis- 
©ensables para aprenderlos. Para obviar este grave incon- 
veniente en lo posible, se ha dedicado el reverendo padre mi- 
íonero frai Plácido Mallo, á formar un vocabulario que aún 
tá manuscriio, porque no habiendo otro medio de tomar 
ios términos, que al oído i siendo la pronunciación mui gu- 
tural, hai que rectificar con frecuencia. 

[ Los límites destinados á esta misión^ den ominada de 
\^La Purísima Concepción de Pebas^* son ambas margenes 
[del Amazonas peruano, con todos sus afluentes desde la bo- 
jea del río Ñapo hasta la frontera del Brasil i los ríos Yava- 
tíi Putumayo peruanos. 

Los misioneros destinados á esta misión son losRR. PP. 
:Pedro Pulgar, Fr. P. Prat, i Fr. Plácido Mallo, quienescons- 
ítantemente recorren aquellos dilatados territorios sin econo- 
¡mizar fatigas i penalidades sin cuento, para el mejor desem- 
[peño de la penosa misión á ellos encomendada. 

!^ Entre otras es notable la expedición realizada durante 
mlgún tiempo á un caserío de Yaguas, donde no nos será di- 
ficil conseguir cargueros, á fin de conducir al puerto de San 
Agustín en el río Yagua los víveres necesarios (hasta que se 
formen chacras para proveerlos) para fundar allí un pueblo 
de Yaguas i Ticunas, los que libres de todo influjo maléfico 
no opondrán graves dificultades para reunirse i dejarse atraer 
poco á poco á la vida cristiana i civilizada*'. Luego nos de- 
dicaremos á recorrer las quebradas afluentes del Yagua, en 
busca de infieles, porque de otro modo jamás se conseguirá 
reunirlos, necesitando para ello llevarles regalos de géneros, 
pólvora, minuciones, cuchillos, sables, tabaco, trajes hechos 
¡pañuelos, (todo de colores vivos) anzuelos, agujas, sal, es- 
pqitos, chaquiras, etc. Con esto creo fácil reunirlos i some- 
terlos al trabajo i por el trabajo, la instrucción i el buen 
gemplo á la civilización. 

"El trabajo á que por de pronto se les podría dedicar, 
después de la construcción de sus viviendas i chacras sería la 
apertura de una trocha, para enlazar por la vía terrestre al 
Amazonas i al Putumayo, lo que redundaría en utilidad 



- 262 - 

grandísima á estas regiones en particular i al país en gene- 
ral. 

**En tiempo relativamente corto i con un insignificante 
desembolso, podrían estos indios poner en comunicación el 
Amazonas i el Putumayo, abriendo á través de la montafta 
que reúne mejores condiciones para ello, un camino que á lo 
sumo se tardaría en recorrer tres días desde Febas hasta d 
puerto de San Agustín, i otros tantos desde este puerto has- 
ta la margen derecha del río Putumayo, casi al frente de la 
Chorrera. 

**Una vez fundado el pueblo, á fin de evitar el entromcti- 
miento de ciertos elementos que dispersarían á los neófitos, 
como lo prueba lo ocurrido en Yaguas, que hubo antigua- 
mente, convendría obtener del gobierno, que éste declarase 
propiedad exclusiva de los indios toda la extensión del terre- 
no, que media entre la quebrada Tagasti i el referido puerto 
de San Agustín, según aparece en el croquis. 

**Con esto no quiero decir, que todos los blancos sean 
** elementos perturbadores para la evangelización de los in* 
** fieles, pues hai honrosísimas excepciones, i entre estas puc- 
'* do citar ȇ don Ildefonso F'onseca, que reside cerca de la 
*• confluencia del río Yagua con el Putumayo, quien ejercien- 
*'do de catequista instruye á los infieles en el catecismo, tra- 
** tando como un padre á los neófitos i como á tal lo revé- 
'* rcncian éstos; pudiendo yo administrar el bautismo á va* 
** ríos niños i adultos Yaguas, Ticunas i Vitolas preparados 
** por dicho señor. ¡Ah si todosobservaraii idéntico prooe- 
*'der!'* 

Por mi parte no necesito encarecer la importancia poli- 
tico-religioso-social de la misión de Pebas, de los resultados 
obtenidos que ha de rei)ortar la fundación del puerto de San 
Agustín si, como es de esperar, prestándole el gobierno el 
(|ue merece, se realiza el pr()3'ecto de camino entre Pebas i el 
río Putumayo. 

No existiendo hasta ahora camino alguno que estables- 
ca comunicación viable del Amazonas con el Putumayo por j 
territorio nacional, llamo mui especialmente la atención de 
US. i del gobierno hacia un asunto de vital interés para el 
porvenir de hi república. Una vez abierta la trocha desde 
Pebas al Putumayo, que se podría recorrer, según el padn: 



- 263 - 

Mallo, en seis días, no sería mui costoso tender un alambre 
defónico, para la más rápida comunicación. 

El río Yagua que desagua i sigue todo su curso en terri- 
orio nacional, si bien no aportaría rapidez en las comuni- 
iciones entre el Amazonas i el Putumayo por la excesiva 
mgitud de su curso i las numerosas curvas que prolongan 
muchos días su navegación, siempre sería una artería im- 
Drtantísima, para facilitar el comercio entre uno i otro río. 

Si como ya lo he expuesto las misiones del alto Marañón, 
1 qae tenía cifradas tantas esperanzas, han desaparecido 
n vislumbrar siquiera un resurgimiento futuuro, los traba- 
m en el camino terrestre que debía de unir Puerto Meléndez 
m Bagua del departamento de Amazonas i con la provin- 
a de Jaén del de Cajaraarca en suspenso, las transacciones 
nnerciales i comunicaciones entre este departamento de 
oreto i los de Amazonas i Cajaraarca interrumpidas, en 
na palabra la desolación i la barbarie han vuelto á enseño- 
sirse de aquellos territorios desde los lamentables «.conté- 
mientos de los meses de mayo i junio de 1903 apagándose 
5nn soplo los destellos de la civilización i de cultura que la 
í CTangélica había logrado hacer allí germinar. 

En compensación las misiones de Pebas en estado floré- 
ente, son susceptibles de gran adelanto i si algún acontrí- 
miento imprevisto ciega en flor las esperanzas concebidas, 
mío en el Alto Marañón, confío poder amplias pruebas de 
lo en la memoria del año venidero así como de la fundación 
Mnisiones en el Pastaza i Tigre para lo que sólo espero las 
rdenes del señor Prefecto i la llegada del nuevo personal de 
oropa. 

Después de la anterior somera descripción del estado ac- 
ial de las misiones de infieles, primordial objeto de la crea- 
i6n de estas Prefecturas Apostólicas, réstame someter á su 
Jinsideración algunas observaciones referentes á asuntos 
le conciernen á la jurisdicción asignada A esta Prefectura 

istólica de mi cargo i cuj^a vigilancia espiritual me ha si- 

conñada. 

Ocurre en este Departamento un fenómeno extraño i es 

ic varios pueblos como Barranca, Parinari, San Regis, 

taguas, aunque están consideradas civilmente como pue- 

i aun cabezas de Distrito i con autoridades titulares, no 



— 264 - 

son en realidad más que fundos de propiedad particular sin 
un solo palmo de terreno perteneciente al procomún. 

Desde luego ts de suponer que al fundar los pueblos d 
Estado les concedería gratuitamente, en el área señalada á 
cada pueblo, no sólo los terrenos necesarios para construir 
las viviendas particulares, i edificios públicos, como iglesia, ; 
casa parroquial, escuelas, cementerios i municipalidades, sí* ! 
no también la legua ct>mán de aprovechamií*nto general; pe- 
ro andando el tiempo, la incuria propia de estos indios i la 
ausencia á distancia de las autoridades fueron causa fi oca- 
sión de que paulatinamente se fuese acumulando la propie- 
dad en una sola mano hasta absorvcr la totalidad de los te- 
rrenos, en que estuvieron ubicados dichos pueblos, i como 
por la misma incuria i la acción destructora del tiempo ha- 
bían desaparecido (si es que alguna vez existieron) las actas 
originales de la fundación, sin dificultad alguna habrán po- 
dido los propietarios de los fundos adquirir título, masó me- 
nos legal, máxime no habiendo persona interesada en pre- 
sentar las reclamaciones oportunas. 

Esta anómala situación irroga perjuicios incalculables 
i urge darle la debida solución. Es remora gravísima para 
el adelanto de los pueblos en otro tiempo florescientes i hoi, 
no 3'a sumidos en el marasmo, sino reducidos en absoluto á 
la nada, por cuanto en tales condiciones no es posible que 
haya en esos pueblos sacerdotes para el culto, ni maestros 
para la instrucción. 

Juzgo que para la resolución de este asunto de innegable 
trascendencia, sería mui conveniente una Suprema resolu- 
ción, ordenando á quien corresponda, la devolución de los 
terrenos comunales indebidamente detentados, si como creo, 
no han prescrito i su adquisición por los actuales poseedo- 
res no ha sido legal. 

Deseoso por mi parte de llevar mi grano de arena al te- 
rreno común de la instrucción; además de las escuelas de la 
misión abrí una escuela de instrucción primaria gratuita pa- 
ra los pobres; i con una pobrícima retribución para los queno 
lo son, en la casa residencia de esa Prefectura en esta Ciudad, 
la escuela está bastante concurrida á pesar de su reciente 
apertura i de obstáculos de diversa índole que he tenido qae 
vencer para su continuación é instalación. La regentan los 



— 265 — 

tR. PP. misioneros, que accidentalmente se hallan en este 
entro, bien de paso para las misiones, ó bien que se han vis- 
precisados á venir de las misiones para convalecer i repo- 
trsc de sus fatigas i por mí en los ratos que tengo desocupa- 
os que me permiten dedicarme á la enseñanza. 

A su debido tiempo tuve el honor de poner en conoci- 
iento de ese ministerio que la Iglesia llamada Matriz, úni- 
, de esta Capital había sido declarada en estado ruinoso 
>r el Concejo Provincial, acordando éste derribarla i apro- 
arse del terreno que ocupaba en la plaza para formar en él 
rdines i paseos públicos, segün anuncio de la prensa local, 
teresando su protección á fin de que los sagrados intereses 
: la Iglesia no fuesen hollados ó menoscabados. 

Posteriormente he,podido observar que efectivamente la 
;]esia ha sido derribada i recogidos sus materiales, habili- 
.ndo para el ser%'icio del Culto un local, facilitado por el 
oncejo Provincial, en el cual estuvo una de las escuelas mu- 
cipales de niñas, que fué abandonada por amenazar ruina, 
cual además de esta circunstancia es mui reducido i comple- 
mente inadecuado para el santo objeto á que se le destina. 

Todo esto se ha efectuado, sin que esta Prefectura Apos- 
Kca hubiese tenido en ello la menor intervención, ni tam- 
>co hubiese precisado tenerla, por razones fáciles de com- 
ender, limitándome á dar cuenta de lo ocurrido á ese m¡- 
iterio, esperando sus ordénes. 

Frai Paulino Díaz, 

Prefecto Apostólico. [1] 



(n.— "El Bien Social" del 26 de diciembre de 1905. 



- 266 — 



1907 



Jurisdicción da las Praffacturas Apostólicas aalalltl 
cidas en ai Orianta. 



Lima, 13 de abril de 1907. 



Visto este expediente, del que aparece que,coninotÍTod| 

haberse suscitado cuestiones jurisdiccionales entre el Prde| 
to Apostólico de San León del Amazonas i el Cura de Iqi 
tos, don Pedro Correa, el Administrador Apostólico de 
Diócesis de Chachapoyas en esa época, Reverendo Padre 
blo Visalot, manifestó á éste, que con sujeción á las pi 
ciones pertinentes, la jurisdicción de las Prefecturas Apoitdi 
licas, no se extendía á los pueblos civilizados; pero pi 
mente le ordenó que hiciera entrega del Curato á esa Pi 
tura, por considerarlo comprendido dentro de los Iftnites 
ella; que el Concejo Provincial de Iquitos, el vecindario ii 
mismo Curato cesante, han reclamado de esta disposici6(j 
fundándose en que no se halla en conformidad con las prq 
cripciones legales i las prerrogativas del Patronato; 

Considerando: 

i 

Que según lo estatuido en la resolución Suprema de 2 
de octubre de 189S, (1), en virtud de la cual se mandó crtÉ 
las Prefecturas Apostólicas, i la modificatoria de 3 de niajl 
de 1899, [2], estas Prefecturas. tienen por objeto la reducci6 
de los infieles á la civilización i á la fé católica, no estand< 
por consiguiente, comprendidos en los límites de las Prete 



II).- W'.ise 011 Iji i)A^íina 207 del tomo 1. ' 
(2).- Corre en el Ioiikj i,', i)iigina 212. 



- 267 - 

btiras Apostólicas los pueblos civilizados en los que no hai 
infieles que convertir. 

Que la misma Delegación Apostólica ha dado la indica- 
Ja interpretación á las citadas resoluciones, pues por oficio 
lirigido al Administrador de la Diócesis de Chachapoyas [1], 
xpuso que la Prefectura de San León de Amazonas debía 
brazar el río Marañón con todos sus afluentes, menos el 
fcayali, hasta los límites con el Brasil, con Colombia i con 
I Ecuador, i que las misiones se extienden sólo al territorio 
alvaje llamado montaña, de manera que los límites de las 
rgiones civilizadas serán respectivamente los límites de los 
bispados; 

Que según consta en las memorias del Prefecto de San 
c6n de Amazonas, es mui reducido el personal de las misio- 
es, i si con éste no .'puede atender, debidamente, á la tras- 
sndental obra de la conversión de los infieles, no es conve- 
¡ente que extiendan sus atribuciones á los pueblos civiliza- 
os, empleando en la administración de los curatos los ele- 
lentos que podrían aplicarse con'mayor provecho en el obje- 
> propio de los misioneros. 

Que las resoluciones citadas relativas á la creación délas 
refecturas Apostólicas, fueron expedidas de común acuerdo 
itre la Santa Sede i el Gobierno, ¡ no pueden ser modifica- 
as por una de las partes con prescindencia de la otra; 

De acuerdo con lo informado por la Sección del Culto i 
í dictaminado por el Fiscal de la Corte Suprema; 

Se resuelve; 

1*=* La jurisdicción de las Prefecturas Apostólicas se ex- 
ende únicamente á los territorios salvajes i en ningún caso 
los territorios civilizados, suj^^tos al respectivo Diocesano 
demás autoridades que constituyen la jerarquía eclesiás- 
ica; 

2^ La Parroquia de Iquitos no corresponde á la Prefec- 
tura Apostólica de San León de Amazonas, sino á la Dióce- 
tÍ8 de Chachapoyas, i está bajo la jurisdicción del ordinario 
le ella; i 



(I). — Véase en la pA^piui 214 del tomo i.", el oficio que el Delegado Apostólico dirigió 
IGotnemo en 16 de abril de 1900. 
3t 



— 268 — 

3*^ Recomendar al Obispo de Chachapo3'as que repong 
al Presbítero Pedro Correa en el Curato de Iquitos, i em 
caso de no creerlo conveniente, provea esa doctrina con 
respectivo Párroco dando aviso al Ministerio del Culto. 

Regístrese i comuniqúese. 
Rúbrica de S. E. (1) 

Wasbburn, (2), (3). 



lil.--l><i»t(>r il'!:! Ji'^'i,' Tan le. 
: O. - Mu: ¡-•-«.vi', cii Jui^lui.i i Culi-. 




CfíPITULO VI 




GENERAL 



FlDMINISTRfíCION GENERfíL 



1823 



Idlendo no se impida á ios comerciantes de Ciía- 
c^apoyas la venta de cuciiliios, fierro i acero 
para Mainas. 

o I'olítico de Mainas 



Moyobamba, 6 de Marzo de 1823. 

Etii Ilustre i Honorable Señor Presidente: 

^ El Caballero Gobernador de la Ciudad de Chachapoyas 
■l privado por Bando que ha publicado el que absoluta- 
tente los comerciantes de dicha Ciudad á los Ciudadanos de 
|bi vendan los renglones de azufre, salitre, fierro, acero i 
¡chillos de los dos primeros renglones ha sido mui acerta- 
1 providencia porque estos ciudadanos han tenido, por in- 
íterada costumbre, ir á comprar para fabricar aquí Pól- 
inra, i hacer sus fuegos artificiales para sus fiestas, i lo ten- 
l> privado desde que se halla á mi cargo el Mando de esta 
rovincia, pero por lo que hace á fierro, azero i cuchillos i s 
litar á estos Ciudadanos, i á todos los Peruanos Neófitos 
\ lo interior de la Provincia el sustento diario, pu( s no 
anteniendose de otro ramo sino del cultivo de sus montes 
idos en general ya están palpando la extrema necesidad 
le en breve experimentarán por falta de Erramientas prin- 
pialmente los de esta Ciudad, Lamas i Tarapoto, que pó'r 
qtaé hace á los Peruanos de lo interior de la Provincia co- 
o tienen á Portugal mas cerca se debe creer prudentemen- 



- 272 — 

t^ ^tsí 'Je a:ií se proveerán de Erramientas hechas, i el 
ú íszero que necesitan, i tampoco se pnede permitir to 
friit^ Comercio amplio por ser en perjuicio de nuestra '. 
blica saliendo á Reino extranjero, sea Numerario, ó í 
que fMftn quedar entre nosotros mismos, lo que con el 
tamíento que debo lo hago presente á la Superioridad 
S, II. para que usando de la benignidad de Padre par; 
cmoH Subditos se digne siendo de su Superior agrado 
dar que no se impida el Comercio de cuchillos, fierro i 
que; es tan necesario para la labranza de estos Mont 
cuyos frutos subsistimos todos, ó lo que sea del mejor 
do de esa Superioridad. 

Tengo la honra de ofrecer á US. los sentimientos c 
mayor respeto i beneración. 

Nicolás Arrióla, 



1823 



Orden al gobernador de Mainas para que solo 
dezca las disposiciones emanadas do la p 
dencia de Trujiilo. 

Presidencia do Trujiilo 



MarzOy 14 de 182i 

Por la nota de V. de 21 del próximo pasado Fel 
quedo impuesto que el Gobernador de Chachapoyas le 
los ImicíIos >(íbrantes de esa Guarnición, i que U. le re 
sois, i uiKi Rayoneta que se pudieron recojer de los pro 
i|uo so los j^roscntaron. Para lo sucesivo tenga U. en* 



. \ -. • .<v. ..■. \ ..:v.i:s9 — Ssívvi.'^r Kcnad?- — siglo XI! 



- 273 — 

do que no debe dar cumplimiento á órdenes que no sean in- 
mediatamente de esta Presidencia, 6 referente á ella. 

Tengo la satisfacción de exponer á U. los sentimientos 
de mi distinguido aprecio. 

Juan Salazar. 

Señor Gobernador del Partido de Mainas. [1] 



1823 

Tenientes gobernadores existentes en Mainas. 

Zyobicrno Político de Mainas 

Moyobamba^ 6 de Junio de 1823, 

Muí Ilustre i Honorable Señor Presidente Don Juan Sala- 
zar: 

Obedeciendo lo que se sirve U. S. H. prevenirme por su 
Superior orden de 14, de Junio próximo pasado hago pre- 
sente que en este Partido tengo tres Tenientes Goberna- 
dores el uno de ellos que está hecho cargo de todos los 
Pueblos de la Misión Alta i baja de lo interior de ¡a Pro- 
vincia de Mainas, i es Don Carlos del Castillo; otro que 
está hecho cargo de todos los Pueblos de las combercio- 
nes del Río Guallaga, i es Don Francisco Bermeo, i el últí- 
tno está hecho cargo de la Ciudad de Lamas, Pueblo de Ta- 
rapoto, con los demás de su comprensión i es Don Juan Bau- 
tista Dávila la que queda obedecida i cumplida la Superior 
orden que he recibido. 

Tengo el honor de rendir á U. S. H. los sentimientos de 
mi mayor respeto i veneración. 

Dios guarde á U. S. H. 

Dionicio Cabeza Enriquez. [2] 

[i) Documento del archivo espoeial de límites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX, repú- 
blica. — Carpeta No. lo.— No. 5.^6. 

£2] Documento del archivo esikrcial de límite». — Sección lícuador. — Siglo XIX, repú- 
(kUca. — Carpeta No. 9.— No. .v/d. 



— 274 - 



1825 

Decomiso de la zarza que se axtraiga dal rio lla| 
sin licencia del gobernador de Mainas. 

República Peruana 
Gob/erno Político de Mainas 



Moyobamba, Febrero 4 de 1825, 
Al Gobernador de las Misiones. 

« 

Se me ha dado parte que el Inglés Miguel Ramos á sal 
do para el Río Ñapo á acopiar cantidad de Zarza; preye 
drá V. al Teniente que destine para Cochiquinas, i al de L 
reto le decomisen toda la Zarza por no haber tenido licena 
de esta IntencJencia. 

De dicho Comiso ó cantidad de Zarza, se liarán cnati| 
partes, la una de ellas para el Teniente que decomise, la oti 
para V. dándome V. parte de los resultados. 

Dios guarde á U. 

Damián Nájar. (1) 

P. D.— Creo que ningún Teniente solo podrá hacer deo 
miso, por las fanfarronadas del Inglés, i me parece conv 
niente que V. averigüe donde.se halla para mandar de aq 
un Sargento i ocho hombres de confianza á que hagan ele 
comiso i lo traigan preso al Inglés. 



íM DíMniinciito ckl archivo especial (le límites. — Sección Hcnador. — Siglo XI '^". r 
blica. — Cariieta No. ■». — Nt). 4-^.*. 



— 275 



1825 

|EI sabprstacto de Mainas pide el establecimiento de 
guarniciones militares en Loreto i Putumayo. 

<7obierno político de Mainas 

Moyobamha, 21 de febrero de 1825, 

Al Honorable »eñor Prefecto del Departamento. 

H. S. 

Es de mi devtr poner en noticia de esa Superioridad que 
esta Provincia es fronterisa á los portugueses por la de Lo- 
TCto con Tavatinga i por el Putumayo con la voca del Iza, 
las cuales por nuestra parte han estado acéfalas más de 4 
años con motivo de la guerra, i por la de los portugueses 
lian estado como siempre gucirnecidassus fronteras, i faltan 
do la correspondiente guarnición en nuestras fronteras tie- 
xicn los portugueses amplios los ríos para introducirse á 
nuestro territorio á sacar zarza i n los indios infieles para es- 
clavizarlos i considerando que con la conclusión de la guerra 
ya tendrá el Estado algún desahogo siendo US. servido pue- 
de disponer se pongan los dos Destacamentos que son mui 
precisos para no permitir la introducción de los portugueses, 
estorvar la saca de los infieles i sarza, i por consiguiente evi- 
tar el perjuicio de los pueblos inmediatos á una nación ex- 
tranjera. 

Dios guarde á US. 

Damián Nájar, (1) 



[t] Docurnento del archivo especial de límites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX, re- 
X»áblica. — Carpeta 9. — Número 525. 

35 



— 276 — 



182 



5 



Extracción de zarzaparrilla de los torrHarios del Hai 

Gobierno de las misiones 

BalsapuertOj 18 de julio de 1825, 

Al señor intendente de la provincia. 
S. I. 

Recibí el superior oficio de V. S. de 13 del corríenteen 
que se persuade sobre la marcha que ha emprendido al t 
Ñapo don Alexo Kenxifo, á diligencia de saque de zarza i 
que contesto, que quando bino de Moyabamba trajo sn p 
saporte con destino al río Ñapo en virtud déla contrata qi 
hizo con Doroteo Arebalo en esa ciudad parahirá sacar xi 
za en dicho río más como Arébalo mudo de parecer Incg 
que llegó á este punto, quedó Renxifo plantado, i bajócd 
destina á T.ibatini^a con sus tocuyos, i después por flj 
haver podido hender sus tocuyos subió por el mencionaii 
río según he sabido no se con que fin, que creo hará condd 
tino á sacar zarza, pero este gobierno ignora por cuyo nn 
tibo no tengo dado á V. S. el oportuno parte para su conc 
cimiento. 

Que el dicho don Alexo saca zarza en virtud deloqi 
trató en esa capital con Arébalo siempre se ha de saberla 
arrobas que tenga sacado, por hallarse el teniente de Pera 
i Cochiquinas prolijamente encargados para el celo dele 
negociantes de este efecto, cascarilla, i bálsamo de copaili 
que espero darán cumplimiento para según ello poner < 
noticiri de V. S. 

Dios üuarde á V. S. 

Carlos del Castillo, (1) 



r ::■- -.;r: te! ..:ir>:::v.- espivia! ilc ;I:r.:tcs. —Sección Ecnador. — Siglo XIX. 



- 277 — 



1825 

m dé el título de gobernaderes á los antiguos tenien- 
tos da los pueblos. 

República Peruana 
»biemo político de Main as 

Moyohamba, 20 de agosto de 1825. 

I gobernador de las misiones de Mainas. 

I Estando ya abolida la denominación de tenientes de 
nebíes, cuya denominación actual es de gobernadores, ha- 
l V. entender á todos los tenientes de esas misiones que de 
oi en adelante se titularán de gobernadores de los pueblos 
todos mantendrán la misma sugesión que hasta aquí al 
pvernador de la provincia como á su gefe inmediato á quien 
o se le restringe ninguna de las facultades de que está en 
oseción, lo que tendrá V. entendido para su cumplimiento. 

Dios guarde á U. 

Damián Nájar, (1) 



|i) Doctunento del archivo especial de límites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX, re- 
^. — Carpeta 9. — Número 489. 



- 278 — 



1827 



Excsnslón da contrilMckMiss á los habitantes 
ñas. 



rKIMER.V NOTA DEL PREFECTO DE LA LIBERTAD 



RcpúMioa IVruar.a 



Prcftvtura 

*!ol iK'pariainciUi» ilo la Lilnrriaíl 



Bolívar, á 12 de enero de 1827. 

Al snlnr siibprcfocto de la provincia de Mainas. 

S S. 

lín vistíi (le la nota de I'S. número 104 en que me comí 
tiii'a i'l listado de esa proviiieia, le contesto quesegán loq< 
l,.ii;.Mi ríMininieado en el correo anterior S. E. el SapremoGc 
Inri II" ^«* I»'i servido exonerarla de la contribución i decoal 
iiuii'i •* "* ' " iiiiptiesto que se le haya hecho. En esta virtn 
|,uh idí r/i 1'. con la prudencia i celo que acostumbra aredt 
^ ,1 I -un lialiitaiUes al buen orden que deven observar, i cu 
d H d'- 'p«'' *^" restituyan á sus hogares los que los habis 
.,lhiiid«iM;ido. 

I iM •■■ ;f ii.'iid»* á I'. 

/- v is José Orhegroso . ( 1 ) 



titCB. — Sección Ecuador. — Siido UX. 



- 279 



SEGUNDA NOTA 



I 



República Peruana 



Prefectura 
Idd departamento de la Libertad 



Bolívar, á 14 de febrero de 1S27. 

h\ señor intendente de la provincia de Mainas. 

S. I. 

La bondad con que la Suprema Autoridad de laRepúbli- 
se ha servido exonerar á esa provincia del establecimien- 
de contribuciones i de qualquiera otra pensión, no debe 
luir en que los havitantes de ella se entreguen al ocio i á 
vicios sino al contrario libres de ti)da carga, les toca 
lÜmirse en sociedad, mejorarse, tratar de ilustrarse, de culti- 
Srar la tierra, i de adquirir todo género de industria, medios 
^aicos de llegar á la felicidad, á que aspiramosinnatamente. 
'o espero que U. poniendo en ejercicio su amor por lahuma- 
idad, su zelo por el servicio i sus fervientes deseos por la 
íprosperidad del territorio que manda, contribuya eficas- 
¡mente á que esos miserables havitantes lleguen algún día á 
aneconocer la dignidad del hombre, i á ser útiles al Estado de 
Qae dependen. 



Dios guarde á U. 



Luis José Orbegoso, ( 1 ) 



del archivo especial de límites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX, repu- 
lo. — Número 527. 



- 280 



TERCERA NOTA 



Kcpúblicn Peruana 

refcttura del departamento 



Truj'iüo, septiembre de 1827. 



Al señor intendente de la provincia de Mainas. 



S. I. 



Transcribo á U. para su inteligencia í efectos c 
tes lo que en 18 de agosto último me dice el señor ministn 
(le hartcnda, 

"S. E. el Vice-presidente de la República en vista del 
nota de US. de 26 de junto último número 113 en qne mad 
tiesta haver suspendido en la provincia de Mainas, el naodi 
piqiel sellado por los motivos que en ella expresa; Se ha aer 
vicio declarar con fecha de hayer exenta por ahora del oK 
del papel sellado ñ dicha provincia según lo acordA US. pro 
vinional mente." 

Lo comunico á US. para su inteligencia í consigniente 
i'livlos. 



Dios guarde A U. 



Mariano Castra. {1) 




- 281 — 



CUARTA NOTA 



Repáblica Peruana 

Prefectura 
d departamento de la Libertad 



Trujillo, septiembre 7 de 1827, 

I señor intendente de la provincia de Mainas, 

S. I. 

Con esta fecha digo á los señores administradores del 
esoro público lo que trascribo á U. para su inteligencia i 
oes consiguientes. 

"Acompaño ^ USS. la fianza que tiene prestada por pa- 
cí sellado el intendente de la provincia de Mainas, para que 
>n respecto á estar esta exenta por ahora del uso de dicho 
rtícnlo en virtud de suprema orden de 18 de agosto próximo 
Bisado se sirvan USS. proceder á la liquidación de la cuen- 
i qne por este ramo tenga aquel intendente i á la chancela- 
6n de la espresada fianza en caso de no resultarle cargo al- 
mo.'' 

Dios guarde á U. 

Mariano Castro, (1) 



¿Í9 -fypeimieBto del afchlro espacial de limites. ^ Sección Ecuadof . — Sigle XlX, rep¿* 

Iijiu-«K .'Cúlpete lOí ^ Nfimero 527. 



— 282 — 



1830 



Prohibiendo oi trabajo forzado do los indigooas 



Bando 



DON CARLOS DEL CASTILLO 



SrBPRKKKCTO CONSTITITCIOXAL DE LA PROVINCIA DE MAINASJ 



Tor cuanto: 

La Suprema Magistratura de la República se ha dign^ 
fio confirmar la elección que la honorable Junta De| 
mental há producido en mi persona para la administra! 
])olítica (le esta provincia, i siendo notorio que todos los 
vitantes de las misiones de Mainas sufren una horroi 
servidumbre bajo el yugo inflexible de los tenientes govci 
dores; í otros ccimisionados que no les permiten disfrutar 
las inmensas bentajas que les concede la carta magna 
listado, i siendo un deber mío hacer se practiquen al pié 
la letra, i con la mayor religiosidad todos sus artículos. 

Por tanto: i 

V- — Todos los indígenas que se hallen ocupados en Ij 
extracción de zarza, ú otros renglones que producen eaaí 
montañas á la fuerza involuntariamente quedan libres di 
este eiercicio, ó de cualquiera otro ¿i que haj'an sido contral 

ihís sin su ])lciio í.*onsentiinicnto; 

'J'" — Los iciiÍLiitcs govcniadores bajo la más estricto 
responso biluKul ;ivcrÍL,niarán escrupulosamente quantosin 
diviiluos di' la i-lasL' indiL^ona se hallan ocupados en lascoí 
ii;uvi«Mics del artículo anterior, i daráncuenta áeste govifl 
n«^ o!uM ilüUMitc de la misma suerte que todos aquellos J 



- 283 - 

tienes no se les hubiere pagado, á efecto de que se verifique 
recompensa de sus tmbajos. 

3^ — Los tenientes gobernadores serán altamente res- 
msables, á esta magistratura si en los subcecivo fuere ocu- 
ido algún indígena contra su voluntad, i sin preceder la 
itísfacción del trabajo que comprendieren. 

Publiquese por bando en todos los pueblos, i fíjese en los 
igares acostumbrados. 

Dado en Moyobamba, á 20 de febrero de 1830. 

Carlos del Castillo. (1) 



830 



Amenaza de los salvajes al pueblo de Santiago 

\ 

¡j Repáblica Peruana 

JSobierno de las misiones 
} 

Balsapucrto, 10 de mano de 1830, 
Al señor subprefecto de la provincia de Mainas. 



Señor sub-prefecto: 

En este momento acabo de recibir el adjunto parte que 
incluye a US. para su conocimiento en que el gobernador inte- 
rino de Santiago da parte á este govierno para que impues 



I) Documento del archivo esix'cial de límites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX, repú- 
jBca. — Carpeta 5. - Número 434. 
36 



— 284 — 

to de ellos tome US. las providencias que sean necesarias; 
previniendo á US. que en el acto que recibí este parte o6cié 
al dicho governador como al de Borja, para que ambos uni- 
dos con sus oyentes defiendan sus poblaciones, en caso de po- 
derse defender, i no fuese tan crecido número de bárbaros,! 
den ambos prontamente los partes do quanto ocurra A este 
govierno. 



Dios guarde á US. 



José Manuel Ren^ifo. (1) 



PARTIÍ k QUE SE REFlhRE LA ANTERIOk NOTA. 



República Peruana 



Govienio Accidental de Santia^^o 



Febrero 15 de 1830. 



Al Señor Governador de las Miciones: 

Mi adorado gefe: con esta fecha se compareció el enemi- 
go de este Pueblo que siempre lo ha tenido amenazado a' 
Cristiano, que es la nación del infiel Anacuni, estos en otro 
tiempo han sido amigos haora que entre infieles se han com- 
pactíido con la nación del Patuca quieren matar al Cristia- 
no, por tres beses hemos tenido noticia de que están incorpo- 
rados entre ellos para bcnirse ya á la pelea, i como los del 
Pueblo tienen de amiga á la nación de los Guambisas ellos 



(i ' !)■>:• .inunu» fK-l .u\':*ivi) c^ikcímI ilc líiiiiic-. — í^eoción IvcuadOr. — St|rlo XlX. rep*" 



— 285 - 

1 abiso al Cristiano para que esté prebísto,v y efectiba- 
ate en esta ocasión quando abisen hemos estado esperan- 
por hoi 6 mañana, i el día de hayer estando un hombre 
su tambo lo han hallado los infieles quatro que se han be- 
o de espías, i aquel hombre que ha estado en su tambo bi- 
como Dios lo hayudó, á dar abiso, i no bien se supo sa- 
dies i siete hombres en seguimiento de esos quatro Infie- 
es, lo han haUado i lo han muerto, i para que U. lo sepa 
ibiso que le han saqueado los que lo han muerto una Ba- 
leta, dos cuchillos 3' dos Rejones i una sobretana, i ahora 
amos esperando que llegue la tropa de los Bárbaros á 
quilarnos, porque la Balloneta le ha dado el Patuca que 
an tiempo han muerto cinquenta soldados de Macas, i 
s han traido una casaca de hilo colarado i una Gorrita 
terciopelo en seda con sus frangas amarillas que el patu- 
le ha dado al anarnui haciéndole amigo i conforme lo hi- 
-on á los soldados nos quiere hacer á nosotros, su contes- 
tón puede ser que llegue después de la pelea; si apurase el 
imigo, al Governador de Borja no le quiero pedir aucilio 
rque en días pasados le escribí pidiéndole un fabor de 
í lo atage á todo el que se presentase en su juzgado sin su 
saporte porque la gente de este pueblo cada bes que se 
borracha dice que ba á bibir en Limón sin que nadie le 
iseda licencia, i me contestó, diciendo que no tiene por 
e atajarlos que el no tiene cuenta con la gente de otro juz- 
do. 

Dios guarde á U. 

Benseslao Gomes. (1) 



Doctametito del archivo especial de limites. — 5>ccci6n Ecuador. >— Siglo XIX, re- 
. — Carpeta lo. — Número 532. 



U) (le ellos 
])revinieni 
al < Helio íi 
(los eon s: 
(1er se del» 
den a*nl» 



«íovieru" 



Sidí 



Dios 



(rOV 



Al 






í 



1830 



al gobarnador da Santiago para que daflan- 
e puablo da la agrasldn da los salvajas. 



Balsapuerto, 14 de Ahrílde 1830. 

t 
^PSnb- Prefecto de la Provincia de Mninas. 
Señor Sub-PreFecto: 

letnbargo de haber ya circulado una orden 3 Ins Go- 
liores de San Antonio, Barranca iBorja para que auci- 
in la Gente que puedan y Armas alGovernador de San- 
; luego i[ue recibí la orden superior de US. fecha 20 del 
itno pasado les he vuelto á circular previniéndoles cura- 
exactamente con todo lo prevenido en dicha superior 
-n lo que pongo en conocimiento de US. 



Dioa Guarde á US. 



f - 



José Manuel Rengifo. (1) 



UMiii npedal de Unitci. — Sccciún J 



- 288 - 



1830 



Primer nombramiento de gobernador para al puebio 
de Nauta. 

República Peruana 



Subprefcctura de Main as 

Moyobamha, 30 de Abril de 1830, 

Al ciudadano Juan Gorendi. 

Consultando esta Sub Prefectura el mejor orden i arre- 
glo en los Pueblos de la Provincia que la componen porque 
esta es una de las reglas i ordenes del Gobierno, ha tenido á 
bien nombrar á U. Gobernador Interino del nuevo Pueblo 
nombrado Nauta que mi antecesor Don Damián Nájar con- 
cedió licencia [1] para formarlo á los Indígenas Cocamas 
del Pueblo de la Laguna; encargándole procure constituir-, 
los en el mejor orden, arreglando el Pueblo por sus Callef¿: 
Plaza i Caminos, entradas i salidas, usos i costumbres, i ser-' 
vidumbrc; entablándoles á que sus Casas sean de bastante 
consistencia i formalidad, que no duerman en los Montes4Í- 
no en sus Casas, no en el suelo sino en Barbacoas i qne final* 
mente deba U. encaminarlos á la observancia de costumbres 
civilizadas i no bárbaras: previniéndole que de todo dé cuen- 
ta á esta Sub- Prefectura oportunamente. 

Cuide U. de enseñar la DoctrÍLa menor á los niños todol 
los (lías i los Grandes miércoles i viernes, i el Rosario la no^ 
che del Sábado i Domingo. 

Dios guarde á U. 

Curios del Castillo Rengifo. [2] 



[i 1 Vc'.Msc ílicliH liocnciji cu el cai)ítul.) "Obnis públicis" de uno de los siguientes voÜ- 

lUctH'S. 

1 2] Doc-unicTito xW\ archivo especial de líitiites — acción Ecuador — Siglo XIX, Itp4" 
blica — C.irpeta 5, — ^ííiuero ^o^ 



- 289 - 



1830 



'orsecución de los salvajes que amenazaban los 
Pueblos de las misiones aitas. 



'ota'<ircular á los gobernadores de misiones y Santiago^ 

Borja^ etc. 

República Peruana 
ibpreíectura de Mainas 

Moyobamba, Julio 30 de 1830. 

á Gobernador de. las Misiones, Santiago, Borja, la Barran- 
ca i -San Antonio. 

Al oficio de V. que con fecha 14 del presente me dirige 
Lcompafiándome las notas dd Gobernador de Santiago he 
proyectado el decreto que sigue. (Aquí el Decreto.) I lo 
t)inunico á V. para que sin demora ordene V. se efectúe la 
x>rrería de infieles mandada, cuidando de que nadie tome 
mra sí, ninguno de los indios que se agarraren sino que to- 
los los pongan á disposición de V. en Balsapuerto para de 
ülí disponer de ellos este Gobierno atendiendo siempre el 
nérito de los sugetos que los hayan sacado, su providad, 
aridad i buenas costunibres, en beneficio de la humanidad 
lue necesita civilización i Doctrina de que me dará V. el 
portuno av^iso. 

* 

Dios guarde á V. 

Carlos del Castillo Rengifo. (1) 



|X) Documento del archivo especial de límiteB — Sección Ecuador — Siglo XIX, república 
Cmrpeta. 5— Número 434. 



- 290 — 



NOTA AL GOBERNADOR DE SANTIAGO. 



Repúbica Peruana 
Subprefectura de Main as 



Moyohamha^ Julio 30 de t 

Al Gobernador de Santiago. 

Al oficio de U. que con fecha 19 de Junio me dir 
proveído el decreto que sigue. (Aquí el Decreto.) I lo 
nico á U. para que sin pérdida de tiempo ponga . en 
la correría que se ordena, quedando responsable á li 
juicios que ocasionare su demora; pues para,ellos< 
con esta fecha á los demás Gobernadores á fin de 
auxilien, como está mandado: cuidando al mismo 1 
que persona alguna estravíe á ningún individuo de 1 
se tomaren, sin que este Gobierno tenga conocimiei 
ello en beneficio de la humanidad pues todos los 
agarraren los pondrá U. en Balsapuerto á consignac 
Gobernador de las Misiones para* disponer de ellos co 
glo al mérito de los individuos que los hubiesen ton 
quisieran educarlos i doctrinarlos. 

Dios guarde á U. 

Carlos del Castillo Rengifo . [ 



[i] Documento del archivo especial de límites— Sección Ecuador>-Stglo XIÍ» ' 
cu— Carpeta 5— Núiíiero_434. 



— 291 — 



SEGUNDA NOTA AL GOBERNADOR DE SANTIAGO. 



República Peruana 
subprefectura de Mair.as 



Moyobamba^ Octvbre 19 de 1830. 



Al Gobernador de Santiago. 

Impuesto en la nota de U. de 8 de Setiembre debo decir- 
le: Que inmediatamente les intime U. á los Gobernadores 
que relata mi nota dé^30 de Julio, lo auxilien segán se pre- 
viene, sin escusa, ni pretesto alguno, porque en caso de in- 
subordinación serán penados á ptoporción de su apatía, 
quedando responsables de los daños que ocasionaren los In 
leles invasores de aquel Pueblo Cristiano, que necesita ser 
mxiliado de la Fuerza Pública de esos Distritos comarca- 
les: Cuidando U. al mismo tiempo el cumplimiento de to- 
los i cada nno de los Puntos de que habla mi referida nota 
k 30 de Julio, porque hacía responsable i especialmente en 
lue los Indios que se pudiesen tomar de cualquiera edad i 
sexo que fuesen, los remitan sin sacar ninguno, á disposi- 
ción del Gobernador de Balsapaerto, como está mandado. 



Dios Guarde A U. 



Carlos del Castillo Rengifo. [1] 



U] Documento del archivo especial de límites — Sección Kcuador — Siglo XIX, repúbli- 
» — Carpeta 5—434. 



— 292 — 



TERCERA NOTA AL GOBERNADOR DE SANTIAGO 



República peruana 
Subprefectura de Mainas 



Moyobámba, noviembre 19 de 18S0. 

Al governador de Santiago. 

Contestando la nota de U. de 21 de octubre debo decir 
Que inmediatamente compela U. á los gobernadores de Boi 
ja, la Barranca, i San Antonio para que lo auxilien á ü. JW 
ra el cumplimiento de lo mandado en mi nota de 30 de juli( 
sin escusa ni pretesto alguno, i á la mayor brevedad porqn 
serán responsables á los daños que el pueblo experimente 
la apatía i descuido con que cumplan con las órdenes qnes 
les comunican i de su resultado, me dará U. aviso. 

Dios guarde á U. 

Carlos del Castillo Rengifo. (1) 



< I ) DocumcMito íli'l archivo especial de límiteí. — Sección Kcundor. — 8iglo XIÍ 
blica. — CariK^ta 5. — Número 434. 



— 293 — 



NOTA AL GOBERNADOR DB BORJA 



República peruana 
Subprefectura de Mainas 



Movohamba, noviembre 19 de 1830. 

Al gobernador de Boija. 

Contestando la nota de U. fecha 23 de octubre debo de- 
cirle: Que procure U. hacerse allí de partido i conocimiento 
con aquellos vecinos, tratándolos con filantropía i pulso, 
dando sus órdenes á los curacas i que ellos manden obe- 
decerle; teniendo entendido que es preciso tolerar al- 
go para grangear mucho. La Laguna está ya proveída de 
gobernador que lo és don Santiago Lozano i no ha renun- 
ciado su destino; por esto es que tratará IJ. de conformarse 
mientras hai otro gobierno que vaque, que entonces se le as- 
cenderáj 

Así mismo auxiliará U. al gobernador de Santiago por 
quanto se tiene ordenado á U. en mi comunicación de 30 de 
julio que 3''a debe de haberle entregado su antecesor, sin que 
haiga escusa alguna á fin de cortar los males que padecen 
esos pueblos con los infieles vecinos. 

Dios guarde á U. 

Carlos del Castillo Rengifo. (1) 



(1) Documento del archivo especial de lünites. — Sección Ecuador. — Sif^Io na., repú 
blica. — Carpeta 5. — Número 434. 



cu AKTA NOTA DEL GOBERNADOR DE SANTIAGO 



Kepública pcruann 

Subprcfeciura de Maíns 



Moyobamhh, 30 de noviembre de 1830. 



Al gobernador ele Santiago, 

Contestando la de U. su fecha I" del presente debo decir 
le: que transcriba U. esta á los gobernadores de Borja, la 
Barranca, i San Antonio, por la cual se les obliga i ordena i 
que presten á U. todo el auxilio que necesite para ahuyentar 
á los inñeles dañinos que acosan al distrito de su mando, i 
proporcionándole gente bíberes la suficiente para la empre- 
sa; i en caso que ninguno quiera auxiliarlo, me dará U. par- 
te con la contestación de ellos para quitarlos i remitir otrns 
que sepan cumplir con lo mandado i sean más buenos ciada- 
danos obedientes al gobierno sobre todo: compélalos Ü. al 
efecto valiéndose de todos los medios prudentes que k su- 
giera un buen zelo i actividad; pues para ello se le confería 
la autoridad suficiente, á fin de que procure U. tranquilizar 
su distrito i restablecer el orden; auxilii^ndose con los via^- 
ros, comerciantes i demás que hubiesen, por allí, á nombre 
de la Naciíin: i de que dará cuenta oportunamente, segán 
i como se le tiene ordenado. 

Dios guarde á U. 




— 295 - 



NOTA AL GOBERNADOR DE MISIONES 



República peruana 
Snbprefectura de M aínas 



Moyohamba^ diciembre 11 de 1830, 

Al gobernador de las misiones. 

En vista de la nota de U. fecha 29 del pasad o debo decirle: 
Que inmediatamente apure U. á los gobernadores de la Ba- 
rranca, Borja, i San Antonio ocurran prontamente á soco- 

\xTtt i auxiliíir al gobernador de Santiago para auyentar á 
'los infieles que los persiguen i amenazan con muertes i demás 
cstorciones que se me han representado: i en caso de 
|.desatendencia de dichos gobernadores, déme U. parte para 

^quitarlos i mandar otros que sepan cumplir con las ordenes 

L^del gobierno. 



Transcríbales U. esta i déme parte de sus resultados. 



Dios guarde á U. 




Carlos del Castillo Rengifo, (1) 



^■pcdal de límites. — Sección Ecuador. — Siglo xix, fepú- 



- 296 - 



EL GOBERNADOR DE MISIONES AL SUBPREFECTQ DE MAISAS 

República peruana 
Gobierno de las misiones 



Balsapuerto, 22 de agosto de 1830, 
Al señor subprefecto de la provincia de Mainas. 

Señor subprefecto: 

Tan luego como recibí la superior orden de V. S. fcch 
30 del próximo pasado (1 ) la circulé álosgobernadores del 
misión alta para que se reúnan con todos los vecinos, á dtt 
le aucilio al gobernador de Santiago, i este los comande 
todos, i los persigan á los gentiles hasta botarlos de sus di 
minios; i á todos los que puedan empuñar del sexo 6 eda 
que fuese los remitan á este gobierno dando los partes mí 
veloces á este de quanto ocurra. 

Dios guarde á US. 

José Manuel Rengifo. (2) 



( 1 ) Véase en la pájo^na 2B9. 

(2) Documento del archivo especial de límites. — Sección Kcuador. — Siglo XB, f^ 
blica. >— Carpeta 10. -> Numero 532. 



— 297 - 



1830 

facultades que marcan las atribuciones de los Go- 
bernadores del interior de esta Provincia de Mai- 
nas con arreglo á las leyes de la nacióUp dadas 
por esta sub-Prefectura de Mainas. 



Artículo I*'— Estando el Gobierno Político de eada Dis- 
ito, según el artículo 134 de la Constitución á cargo de un 
udadano denominado Gobernador bajo la inmediata de- 
endencia del Sub-Prefecto, reside en él la Superior Autori- 
ad dentro de su Distrito para cuidar de la tranquilidad pfi- 
lica: del buen orden, de la seguridad de las personas i bie- 
es de esos habitantes: de ¡a Execución de las Leyes i de las 
rdenes del Gobierno i en general de todo lo que pertenece al 
rden Público i prosperidad del Distrito; i así como será res- 
onsabh de los abusos de su autoridad, deberá ser también 
iuntualmente obedecido i respetado de todos. 

Art. 2*^— Los Gobernadores son independientes unos de 
itros i no pueden corresponderse entre sí, sobre negocios ge- 
erales. 

Art. 3^— No solo podrán ejecutar gubernativamente las 
lersonas impuestas por las Leyes de Policía i Bandos de buen 
robierno sino que tendrán facultad para imponer i exijir 
quitas á los que les desobedezcan ó les falten al respeto i á 
os que turben el orden i sociego públicos. 

Art. 4*^— Corregirán verbalmente las faltas ligeras de 
os funcionarios de su dependencia: en las graves podrán dar 
>arte á la Sub-Prefectura para que esta mande se les forme 
rausa i con pruebas justificadas, sobre mala versación de los 
ntereses del Estado, podrán suspenderlos, dando cuenta al 
ínb-Prefecto para que este dé aviso al Prefecto del Departa- 
nento. 

Art. 5^ — El Gobernador tendrá su residencia en la Capi- 

dd Distrito 6 cualquiera de sus Pueblos anexos, con tal 
lopueden abandonarlo libertosamente, sin licencia de 



- 298 - 

la Sub- Prefectura 6 por motivos mui rigurosos, en que i 
puedan sostenerse á toda costa. 

Art. 6*^— Los Gobernadores para mantener el orden F 
blico podrán disponer de la Fuerza Pública que la componi 
los Alcaldes, Comisarios, i ministros, en donde no la haj 
expresamente instalada i en los Pueblos de Neófitos, los C 
racas i Justicias ó de la Milicia Nacional existente dentro d 
territorio de su mando, que se compone de todos los Ciudí 
danos del Pueblo. 

Art. 7*^— En los casos de Sedición ó Conmoción Populi 
darán las providencias necesarias, para que la Fuerza Pfibl 
ca los contenga, pidiendo si fuere necesario el competente ai 
xilio á los Gobernadores inmediatos, á la Sub- Prefectura 
al Comandante de Armas; arrestando á los perturbadon 
conforme á lo prevenidocn elartículo 139delaConstituci6i 
poniéndolos á disposición de sus respectivos Jueces i dand 
aviso á la Sub Prefectura para que ella dé aviso al Suprem 
Poder Ejecutivo. 

Art. 8*^— Si aconteciese invación súbita de enemigos ext« 
riores en los Territorios de Fronteras ó de Infielesenlos Pw 
blos Cristianos, lo avisarán los Gobernadores á la Sub-P« 
fectura para que se mande expresamente repeler por la Fucí 
za Pública existente en esos Distritos i sino hubiese geni 
bastante, pcdiríin auxilio á los Gobernadores inmediatez 
con la que se irán sosteniendí), mientras se revuelve locof 
veniente i si por algún caso ó acontecimiento tomasen algí 
nos prisioneros durante esta espera, lo remitirán á dispos 
ción de esta Sub Prefectura sin excusa ni pretexto algum 
porque en caso de darles dirección, serán responsables. 

Art. 9"*— Cuidarán de que los caminos públicos estén^M 
guros i libres de mal hechores, hacicndol-s perseguir activi 
mente con Partidas de la Fuerza í^ública, que la compone 
los mismos habitadores de los Pueblos, bajo la responsabii 
dad de cualquier mal que por su desatandencia resultare. 

Art. 10.— liarán se publiquen en la Capital, de susDil 
tritos las Leyes i Decretos que se expidiesen por el Congrd 
i el Gobierno i que se i^uarden. cumplan i ejecuten ínviolabk 
mente, acusando recibos de todos los que se Ins remitiere. 

Art. 11.— Los Gobernadores serán el conducto pordoi 
de el Sub- Prefecto comunicará las Leyes, Decretos i órden^ 



— 299 - 

[ue hubiesen de publicarse en sus Territorios, cuidando de 
u observancia i de mantener el orden i tranquilidad de sus 
Hstritos, para lo cual podrán valerse del apremio, del arres- 
jo i multas i pedirán el auxilio de la Fuerza, si fuere necesa- 
io, consultando al Sub-Prefecto las dudas que se le ofrezca i 
laciendo cumplir las órdenes que éste comunicare. 

Art. 12.— Cuidarán mui particularmente unos i otros 
jue en sus territorios no existan vagos ó mal entendidos, 
jcrturbadores de la tranquilidad Pública i seguridad del Go- 
bierno i si los hubiere, darán parte á la Sub- Prefectura para 
ícsolver lo conveniente. 

Art. 13.— Corresponde á los Gobernadores visar los pa- 
saportes que lleven los comerciantes i los viajeros de países 
bttranjeros i cuando les ocurra alguna duda en ellos, la con- 
Idtarán á la Sub-Prefectura para que se resuelva lo conve- 
liente: deteniendo á los individuos para que no pasen ade- 
tnte, intertanto se dispone. 

Art. 14.— Cuidarán de proporcionar bagajes, alojamien- 
to i subsistencias á los comerciantes i viajeros, cuidando que 
ieSan pagados con arreglo á las costumbres que rigen i á los 
pranceles de la Provincia. 

j Art. 15 — Deberán los gobernadores remitir á la Subpre- 
eccura cada seis meses una razón de los nacidos, muertos, 
pisados en todo su distrito, para que se puedan tener á la 
Í8ta en caso necesario, dando igualmente noticia délos des- 
abrimientos i casos maravillosos que ocurran. 

Art. 16. — Así mismo informarán cada mes sobre el nü- 
íero de indígenas de uno i otro sexo, que quedaran huérfa- 
ios de padrei madre, desde los recién nacidos hasta la edad 
e21 añQS, puntualizando su edad i circunstancias: cuidan- 
Itf mismo que se reúnan todos dos días de la semana en los 
^plos á rezar é instruirse en los dogmas de la religión ca- 
5Kca i buena moral. 

Art. 17.— Teniéndose en consideración la inercia de los 
Edios para el trabajo i que por este motivo, viven desnudos, 
Itregados al ocio i á la más espantosa miseria, de que pro- 
pene su ninguna civilización i su desdichada muerte, porque 
^alimentan de reptiles venenosos i frutas montaraces i da- 
bas. Los gobernadores cuidarán de proveer cada cuatro 
lies de peones á esta ciudad, segün costumbre, asignando 

r 39 

r 

i 



— 300 — 

á los sujetos que se los pidiesen el competente numero de 
ellos- en clase de expedicionarios: igualmente á los comer- 
ciantes para la importación de sus empresas, cada i cuando 
los pidan, cuidando sí, que sean pagados honradamente i 
según los aranceles de la provincia. 

Art. IS.—Deben proteger por todos los medios qae estén 
á su alcance el libre ejercicio del comercio, sin mesclarse la 
autoridad en monopolios, ni contratos con los comercian- 
tes, que miren á la opresión de los pueblos, ni á constituirse 
comerciantes en lugar de magistrados: no por esto queda pri- 
vado el gobernador de procurar por medios legales de sn 
subsistencia, en fuerza de no tener sueldo, ni aún para gas- 
tos de escritorio; pero con tal aiención que á nadie se le de- 
fraude lo que legítimamente le pertenezca, ni se le obligue á 
la fuerza á comprar lo que no necesita, sino permitir que to- 
men lo que les fuese útil i benéfico. 

Art. 19. — Cuidarán por lo tanto de que estén reparados 
los puentes i canoas, corrientes de acequias i fuentes: asegu- 
rados los edificios i casas, francas las calles, sin basuras, yer« 
l)as ni estorbos de ninguna especie, de acuerdo con los alcal- 
des, municipalidades, curacas i demás justicias. 

Art. 20. — Cuando ocurriese en su distrito epidemias 6 
enfermedades contagiosas ó endémicas, como viruela i otras, 
tomarán los gobernadores las medidas más prudentes para 
su extinción i darán parte á la subprefectura. 

Art. 21. — Pondrán todo esmero en establecer siquiera 
una escuela de primeras letras, tomando los arbitrios posi- 
liles i legales para el que se encargare de ser preceptor, llene 
sus deberes. 

Art. 22. — Cuidarán de las cárceles en su aseo i buen tra- 
to de los infelices que las ocupan i^nombrará los alcaides ó 
carceleros. 

.\rt. 23.— Jamás se denegarán á prestar los informes qne 
se les pidieren por autoridades competentes para substan- 
ciar los expedientes ó promover el servicio público. 

Art. 24.— Cuidarán con escrupulosidad el ramo de co- 
rreos, procurando proporcionar conductores, la seguridadi 
ra])idez de la correspondencia pública, sin permitir que per- 



— 301 — 
Igana tome las cartas para imponerse ni de sus le- 

:. 25. — También celarán los contrabandos i en caso 
ir alguno, darán cuenta á la subprefectura. 

t. 26. — Los gobernadores informarán á la Subprefec- 
)bre los individuos que merezcan obtener destinos ci- 
1 sus respectivos distritos. 

fc. 28. — Estando pues por ahora sometida á losgober- 
!S la facultad de otorgar todos los instrumentos pú- 
que ocurran entre sus gobernados, solo á ellos toca 
ir á falta de escribanos testamentos, poderes especiales 
ales, laudos, obligaciones, escrituras de venta, libertad 
añías, en registro 6 protocolo que para ello formarán, 
á las partes los testimonios que pidieren, autori/an- 
>s i otros con tres testigos de actuación, pero no po- 
torgar estos instrumentos, cuando ellos mismos sean 
ncipales contratantes en dichos documentos i en el 
incurrirán á otorgarlos ante el gobernador más in- 
:o. 

t. 29. — Cuidarán de que los bieneg mortuorios de los 
leran en su distrito abintestato se inventaríen i depo. 
or cualquiera de los señores alcaldes de las municipa- 
en los pueblos donde las hayan i en donde nó por los 
s gobernadores; que darán unos i otros parte á la 
ffectura con el expediente que corresponde para pa- 
.1 juzgado de 1* instancia de la provincia i que en su 
e resuelva lo conveniente. 

b. 30. — En los distritos en donde hayan municipalida- 
► conocerán los gobernadores de ningún asunto judi- 
sea de menor 6 mayor cuantía; pues para lo primero 
acuitados los alcaldes hasta la cantidad de 200 pesos 
a lei de 22 de diciembre de 1829, i para lo segundo 
gado de 1^ instancia en la provincia donde deben ocu- 
3 clientes á usar de sus derechos como viere convenir- 

t. 31.— En los delitos criminales, leves i graves que 
n, podrán arrestar á los delincuentes; i ponerlos den- 
24 horas á disposición de los señores alcaldes para 
mo leves los juzguen i del juzgado de 1* instancia de 



— 302 — 

la provincia para que sean juzgados gravemente con arre- 
glo á las leyes, remitiéndoles los antecedentes que justifican 
el delito i sus consecuencias. 

Dada en Moyobamba, i setiembre 12 de 1830. 

Carlos del Castillo Rengifo, (1) 



1831 

Amenaza da los salvajes ai pueblo de Santiago 

República Peruana. 
Subprcfectura de M ai ñas. 

X- 37. 

Xlovohamha, i marzo de 1831, 

Señor Prefecto del departamento de la Libertad. 

Las notas que tengo el honor de elevar originalmente al 
superior conocimiento de US. manifiestan que los indios 
fieles de la nación Patuca i demás que circundan al dis- 
trito de Santiago han acosado de muerte á los havitadores 
hasta el extremo de hacerlos abandonar su territorio í despo- 
seerse de el; haviendo salido el govemador hasta esta capi- 
tal á i)uscar auxilio, trayendo consigo los santos i demás 
reliquias de la iglesia: hállansc en el mismo peligro, los go- 
vicrnos de Borja, Barranca i San Antonio la costumbre de 
la infcdilidad es, entrar en los i^ueblos christianos, robar á 
sus moradores, matar á los varones i cargar al corazón de 



I i] Pocunu'iito del archivo espocial de 1 imilla. — Sección Ecuador. — Siglo XIX. n- 
públicu. — Carpeta 5. — ííúm. 434. 



- 303 — 

montes con las mujeres i hacerlas apostatar, aumentán- 
íe como los irracionales: Esta subprefectura carece de 
íias, pólvora municiones con que repelerlos i aunque ha 
•ado providencias enérgicas á los gobernadores inmedia- 
, ninguno ha podido hasta hoi animarse á la empresa por 
lesnudez de armas mas ventajosas que la flecha i el vene- 
que ellos usan para atacar: así es que los pobladores de 
itiago se hallan dispersos en varios pueblos i la provin- 
ha. perdido un punto, que como tan inmediato á las ori- 
5 del Marañón producía en tiempo de verano una que 
a porción de oro, que se labra en las playas i lugares co- 
ridos de aquel territorio i que con el tiempo* i un fomento 
leral. hubiera producido al Estado ventajas: por esto es 
j suplico á US. se sirva ordenarme lo que deba hacer para 
taurar aquel puerto i retirar á estos enemigos de la hu- 
nidad i de la religión, teniéndose presente, que de estos 
ques se sufren continuamente en los más pueblos de aque- 
I orillas por los infieles pobladores del interior délos mon- 
; acreditando esta verdad la comunicación del governa- 
• del distrito de Iquitos, que igualmente acompaño para 
í US. en vista de todo, me ordene lo que fuese de su supe* 
r beneplácito. 

Dios guarde á US. 

Carlos del Castillo Rengifo, (1) 



(t) Dociinlento del archivo especial de limites. ^ Sección Bcuadof. — Siglo KtX, fe* 
ilica. — ^arpeta 5. — Nüm. 435. 



— 304 — 



1831 



Armamento de la antigua guarnición de Mainaj 



República Peruana. 

Prefectura del Departamento 

de La Libertad 

i Comandancia General de Trujillo. 



á 26 de mayo de 1831. 

Al subprefecto de la provincia de Mainas. 

Con esta fecha prebengo al sargento mayor don Damián 
Najar, lo que sigue: 

Los fusiles i demás útiles de guerra que tubo la extinta 
compañía de guarnición de Mainas, qne se hallan en poder 
de U. dispondrá que se entreguen al suprefecto de aquella 
provincia, para que los remita á esta capital en el orden que 
se le previene con esta fecha. 

I lo comunico á U. para su inteligencia, i que procedien- 
do á recibir las armas i útiles que se expresan, remita todo 
al subprefecto de Chachapo^'as, á quien con esta fecha orde- 
no lo conveniente. 

Dios guarde á U. 

Pablo Diegaez (1) 



(I) Documento del archivo especial de límites. — Seocióa Ecuador. — Siglo XlXf «*• 
pfibl icn. — t'arpeta jo, - Núm. 55o. 



— 305 — 



1831 

;e declara que Mainas está eximida del uso de pa- 
pel sellado. 

República Peruana. 

refcctura del departamento 
de La Libertad. 



Tnijillo, á 30 de junio de 1831. 

1 subprefecto de la provincia de Mainas. 

El señor Ministro de Hacienda con fecha 22 del presente, 
le comunica la suprema orden que sigue: 

** Señor prefecto: 

**E1 supremo gobierno en vista de un recurso presenta- 
do por el diputado don Pablo Reina, á nombre de la pro- 
vincia de Mainas, solicitando se continúe á esta en la 
posesión en que ha estado de no usar papel sellado; se 
ha servido, por decreto de 17 del corriente, de acuerdo con 
el parecer de la contaduría jeneral de valores que reprodu- 
ce el fiscal de la corte suprema, acceder á lo solicitado; de- 
clarando, en su consecuencia, no comprendida la referida 
provincia en el decreto de 16 de abril último dictado sobre 
el particular. 

** De orden suprema lo comunico á US. para su inteligen- 
cia i demás fines." 

I la trascribo á U. para su inteligencia, i que la haga no- 
rria á los habitantes de esa provincia. 

Dios guarde á U. 

P. Dieguez. [1] 

[i] Docnmento del archivo especial de limites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX, re* 
blica. — Carpeta 4. — Núin. 412. 



— 306 — 



183 



Subordinación de ios gobernadores de lospueblosdt 
las misiones de Malnas ai gobernador generai. 

República Peruana. 
Gobierno de las Misiones. 



Balsapuerto, 24 de agosto de 1831. 

Al señor subprefecto de la provincia de Mainas. 

S. S. P. 

En cumplimiento de las superiores ordenes de US. fechas 
14- del presente, i en su virtud he practicado en darle su cur- 
so necesario en esta dependencia; el uno trata sobre qnc loa 
governadores estén sugetos á mí, como á governador de 
misiones en general; i de igual suerte he pasado copia dd 
oficio en que se trata- de los 20 indios al servicio de cada p^^ 
blo de los de Jeberos i Cahuapanas, con exigencia á sus go- 
vernadores para su puntual cumplimiento, lo que servirá á 
US. de gobierno. 

Dios guarde á US. 

Doroteo Arebalo, (1) 



»i) I><,oumcnt() del archivo especial de H mitos. — Scoc¡<'»n Kcuador. — Siglo XlN-i^*" 
pública. - < arpcta lo. — Núin. ¿¿3. 



— 307 — 



1831 

Autorheando «I subprefeiDto do Walms imra ^ue em- 
plee la guardia nacional en la defensa de las po- 
blaciones que amenacen los salvajes. 

República Peruana 
Gobierno de las Misiones. 



N. 39. 

Chachapoyas^ á 26 de septiembre de 1831, 

Al señor subprefecto de Mainas. 

Ei señor Ministro de Gobierno en fecha 6 del actual se 
sirve declarar la nota que trascribo á U. para su conoci- 
miento i efectos subsecuentes. 

** Señor prefecto. 

"El señor Ministro de la Guerra á cuyo des{>acho dirigí 

la consultr*. de US. de 28 de julio flítirao número 30, me dice 

haber resuelto S. E. que en caso de que intenten los salvajes 

hacer incursiones en la provincia de Mainas, como US. teme, 

se emplearía el batallón de la guardia nacional de Moyo- 

'} bamba, que debe organizarse i disciplinarse perfectamente. 

**Lo que digo á US. para su inteligencia i demás fines. — 

í Dios guarde á US.— Mat/as León". 

i 

Dios guarde á U. 

I M. Mesia. (1) 



(II Documento del archivo especial de límites. — Sección Ecuador.— Siglo XIX, repú- 
^*H«».— Carpeta No. lo.— No. 489. 

40 



— 308 — 



1832 



Aduana en la frontera con el Brasil (1) 



República Peruana. 
Gobierno de las Misiones. 

Balsapuerto, á 26 de junio de 1832. 

AI señor subprefecto de la provincia. 

S. S. P. 

En vista de la suprema determinación, que US. me ira 
crive con fecha 8 de abril próximo pasado relativa al comei 
cío que se hase por los subditos del Brasil, en que se advie] 
te haberse servido espedir S. E. el Presidente de la Repúblic 
el decreto en que dice se erija una receptoría provisional c 
la raya que divide esta provincia del territorio imperial d< 
Brasil, compuesta de un receptor i dos guardas, á los que a 
les asigna el diez por ciento de premio sobre las cantidade 
que recaudasen: he circulado para que se cumpla como a 
ordena. 

Lo comunico á US. para su inteligencia. 
Dios guarde á US. 

Doroteo Arebalo. (2) 



(11 ICn el toniu Vi. páíTÍnas ?.ii 1 2J.0, se han ínscftaclo dos docuitiénios. de 13 de m*l 
¡ ó de abril de i^'',2. (|ue tratan de este mismo asunto. 

(.>! I>(KMimento del areliivo e^•|tecial de límites. -^ Svoción Kcuador. «^ Si^lo XIX. 
púlilii-a. -- Carpeta i\. — Núm. 551. 



- 309 — 



1832 



Compañías de cívicos 

ca Peruana, 
ira de Mainas. 

Moyobamba, julio 7 de 1832, 

prefecto del departamento. 

ndo que pasar á la visita del interior de estadepen- 
\r los distritos de Lamas i Tarapoto en el próximo 
'osto, como le digo á US. con esta fecha hemos con- 
m el señor sargento mayor de exercito don Damián 
fe instructor de los cívicos de esta provincia el que 
añe conmigo á los expresados distritos, para que 
ole como hasta aquí con mi presencia i actividad 
s auxiliares se arreglen nueve compañías cívicas 
illan bastantemente desarregladas; pues, es forsosí- 
?r en regla tada la fuerza de la milicia nacional, pa- 
struida en la naturaleza de su propósito, sea capaz 
respetar su derecho en este punto, limítrofe de dos 
í, adecuadas para cualquiera invasión del enemigo 
ios navegables, desde Tarapoto hasta los últimos 
del Ñapo, distante de esta más de 860 leguas, por 
íne residencia Colombia (1) agregada desde la ac- 
ícñor Sucre á esos términos, aún sin embargo de 
rrespondido anteriormente á esta provincia: así 
anifiesta la misma ruta hasta la frontera de Tava- 
rmino brasilero, las comodidades que prestan el 
el Marañón i el rio Huallaga; lo que antepongo al 
conocimiento de US. para su inteligencia. 

is guarde á US. 

Carlos del Castillo Rengifo. (2) 

fíere al antifnio. 

imcnto del archivo especial de límites. — Sección Ecuador. — Siji^lo XIX, repu- 
ta No. 5.— No. 435. 



— 310 — 



1832 

Ei gobernador de las misiones de Mainas se dirige i 
los pueblos de Andoas i Pinches para defeaderles 
de los salvajes. 

Pepública Peruana. 
Gobierno de las Misiones. 

Santa Cruz, á 14 de septiembre de 1832. 

Al señor subprefecto de la provincia de Mainas. 

S. S. P. 

Con motivo de que el curaca de Andoas ha venido perso- 
nalmente con el ñn de pedir auxilio á este gobierno para ahu- 
yentar los inñeles muratos que los amenazan incesantemeo* 
te i como también me refiere dicho curaca estar arriesgado! 
los havitantes de los pueblos vecinos de Andoas i que losci- 
tados infieles han logrado matar más de quatro indios cris* 
tianos; por tanto he creído de mi deber seg[uir con esta fe* 
cha para los puntos de Andoas i Pinches, con este objeto 
tan interesante 3e berlos, i auxiliarlos encuanto fuere posibk^ 

Lo que comunico á VS. para su inteligencia. 
Dios guarde á VS. 

Doroteo ArebaJo. [1] 



fi] Documento iU"l nrcliivu cstx'cí al de límites. — S^ccl/m Gcuadof.— dglo XlX, l«pi* 
bllcn.— -Ciirpeta No. lo.— No. 534. 



^ 311 — 



1833 

Receptorías Je alcabalas en el pueblo de Loreto 

República Peruana. 
Administración de Correos. 

Moyobamba, i mayo 20 de 1833. 

Al señor subprefecto de la provincia de Mainas. 

S. S. P. 

En cumplimiento de la nota de US. fecha de hayer en la 
que se sirve trascribirme la nota prefectural de este depar- 
tamento fecha 11 del corriente número 9 referente á la ex*, 
gencia de mi pronta marcha al punto de Loreto, frontera de 
esta República con el empleo de receptor de alcabalas por 
suprema disposición, sin embargo de la renuncia que tengo 
hecha dirigida el 6 del actual en el correo pasado, hacien- 
do ver los motivos mui poderosos que obstan para no poder 
dar el cumplimiento de esta orden, digo á US. que obedezco 
con la mayor sumisión i respeto, aun con conocimiento de 
una odiosa decadencia de mi crédito, por dejar descubiertos 
mis acreedores que me confiaron, varios renglones de comer- 
cio, mis repartimientos botados, causando una posterga- 
ción de su recaudo, i sin más asignación que la intenperíe de 
paises que ignoro, i playas: me arroja dirigirme al citado 
punto con evidencia de lo expuesto, á fin de que en mi perso- 
na no se note omisión en obedecimiento á la orden supre- 
mia. 

Según conozco, este destino, no es más que un accidente 
inevitable, sin mas dotación, i por tanto para verificar di- 
cha empresa para el punto que se me destina, se ha de ser- 
vir US. franquearme embarcación, bogas, canoas i demás 
auxilios para dirigirme al lugar de Loreto á cuenta del Es- 



— 312 — 

tado, en cuyo servicio voi á sacrificar mi salud, mis intere- 
res i aún la vida misma. 

Marcharé á mi destino en el término de ocho días deesta 
fecha, lo que pongo en conocimiento de US. para su inteli- 
gencia, i que le comunique al señor prefecto del departa- 
mento. 

Dios guarde á US. 

Gregorio Hidalgo. [1] 



1833 

Establecimiento de municippiidades en todos ios 
pueblos de provincia de Mainas. 

República Peruana. 

Prefectura 
del departamento de las Amazonas. 



N. 21. 

Chachapoyas^ junio 8 de 1833. 

Al subprefecto de Mainas. 

Queriendo esta prefectura no se retarden los asuntos pá- . 

blicos por falta de objetos que sean precisos absolver opor i 

tunamente c instruida ella que varios distritos ó muchos que ¡ 

constitu3'en esa provincia de Mainas, no tienen municipali- i 
dades que inmediatamente atiendan á sus necesidades públi- 
cas en distintos ramos administrativos; he determinado se 



[i] Documento del archivo especial tk* límites. — Sección Ecuador. — Si jflo XlXt rep^ 
blicu. — Carpeta No. lo. — No. 536. 



— 313 — 

en estos cuerpos municipios en ellos con oportunidad, i 
entras quiero, se disponga por U. que la elección de gober- 
dores en terna doble que deben practicarse por las mis- 
is municipalidades de todos los referidos distrito3, se haga 
ampia por la de esa cíuda de Moyobaniba en sujetos, ap- 
s, cinscunspectos i conocidamente amantes al bien general 
1 pais. 

Dios guarde á US. 

José P, Hernández. (1) 



1834 

ixilios de los gobernadores de San Antonio, Barran- 
ca I Borja al pueblo de Santiago amenazado por 
los salvajes. 

República Peruana 
bierno de las Misiones. 



BalzapuertOj i mayo 12 de 1834. 
señor subprefecto de la provincia de Mainas. 

o. o. X » 

Por el parte que incluyo á US. he determinado que los 
>bernadores de San Antonio, Barranca, Borja i^antiagó, 
junta de sus moradores se reúnan al de vSatítiago por el 
rmino de tres meses, hasta que llegue el beranb, i se reti- 



■ 

. •*) Irocttmento del arrhivo especial de límites. — Sección Ecuador. —-Siglo ÍlX, re» 
iWhii. — Carpeta lo. - Kúm. 535. 



- 314 - 

ren los iuñeles, como se veríñcó el año antepasado, de qi 
determinación pongo á conocimiento oportuno de US. jia 
su superior inteligencia. 

Dios guarde á US. 

Doroteo Arebalo. (1) 



1834 

Amenazas de los Aguarunls al pueblo de Santia|i 

Kcpáblica Peruana 
Sub-prefectura de Mainas 



Moyobamha, julio 21 de 1834. 

Al señor prefecto del departamento de Amazonas. 

Número 17. 

Señor. 

Las naciones infieles de Aguarunis, i Patucas, se 
conspirado decididamente á perseguir á los Pueblos de' 
tiago i Borja con el fin de destruir sus havitantes: las) 
nazas de dichos infieles son diarias, i temibles, i con este 
tivo los havitantes de dichos Pueblos tratan de- A 
brarla, girando cada uno por donde puedan por hallaiie| 
defensos, i espuestos á ser victimas (Je los barbaros. 
acontecimiento demuestran las dos notas que áüS.i 
originales, en cuya inteligencia se servirá US, instnii 



-•«eial de limites. — Sección Bcnador. —i^ 



- 315 — 

método i forma de repeler á dichos inñeles de las inmediacio- 
nes de los cristianos, porque es un caso indudable, como 
inevitable la proccima ruina de los citados Pueblos si con 
tiempo no se les invade poniendo medios de perseguirlos. 

Dios guarde á US. 

Carlos del Castillo. (1) 



PRIMERA NOTA A QUE SE REFIERE LA ANTERIOR DEL SUB-PRE- 
FECTO DE MAINAS. 

República Peruana 

Barranca^ abril 18 de 1834, 

Al señor Subprefecto de la Provincia de Mainas. 
S. S. P. 

El día miércoles santo llego á este punto mandado por 
el Gobernador interino del Pueblo de Santiago quien daba 
una noticia verbal de que los Jíbaros de la nación Aguáruni 
salían con intención de usar su traición, que siempre la acos- 
tumbran, i teniendo esta noticia, dicho Rodríguez avisándole 
el Curaca Ambucia tuvo abien de pedir ausilio á este punto- 
i el siguió con toda su jente al encuentro de los dichos Jíba 
ros, caminaron de sus tambos á una distancia de ocho, á 



(i) Documento del archivo especial de límites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX, re- 
pública. — Carpeta 12.— Número 543. 

41 



— 316 — 

diez cuadras, poco más ó menos, i vieron salir de un caño 
dos canoas, i mandó espiar el Gobernador, i cuando se en- 
contraron les dijo: pues 3-0 no he querido pelear con ustedes, 
sino que con el Curaca Ambucia i el Tunji, i el Pincha, i que 
á estos los queremos matar por brujos, que esto les esplicó; 
con uno que sabía la lengua general de todos, pero ellos 
siempre queriendo hacer la traición, lo que ellos intentaban, 
i viéndose en este estado tuvo á bien de cargar un cañón que 
tenía i pegar fuego con una mecha, i al instante que o\'eron 
este traquido se retiraron desafiándonos en que ellos se iban 
á hacer una embarcación que fuera suficiente para todos ellos 
i venir de aquí á tres meses reunidas las tres naciones. 

I con esta noticiíi se halla el Pueblo de Santiago en una 
confusión de que unos quieren salir para Jaén, i otros al pun- 
to de Limón con don Francisco Rodríguez; á quien le tengo 
o«-denado de que ninguno se mueva hasta inter que no deter- 
mine la superioridad, pues yo el día primero después de la 
Pascua me encaminé al de Santiago con doce indios; i mi ca- 
ñado Mariano Calderón haber en el estado en que se hallaba, i 
para dar parte de todo lo acaecido i como el Marañón esto- 
vo mui crecido no pude adelantar mi marcha, por masque 
quise, i después de haber caminado seis días, me encontré 
por Honohaga con don Manuel Rodríguez, quien me espli- 
có, como digo arriba, el haberse retirado los infieles con la 
disposición de volver de aquí á tres meses porlo que comuni- 
co á US. paraquecomoSuperiordetodala Provincia, tómela 
medida de lo más conveniente; pues de lo contrarió se armi- 
narán estos Pueblos, pues que ellos no pueden hacer nada con 
las armas del país, por lo que debe prover US. siquiera con 
cuarenta hombres bien armados, aun que no sean militares, 
que para pelear con infieles no es menester ser militares! 
ellos no es de temer más que su traición i como ellos se cu- 
bren casi todo el cuerpo con una rodela por ío que no pue^ 
don hacerles nada con las armas del país al no ser armas de 
fuego, i que en toda esta misión alta no hai uno que tenga 
su arma para poder hacer frente pues que yo también me 
hallo sin arma i con la gente del Pueblo de Borja enno 
oyendo bien de infieles, se metieron en sus canoas, desampa- 
rando, primeramente los Santos, i también el Pueblo; i como 
la Nación Aguuruni se halla ya internándose á la orilla 



^ 317 — 

del Marañan i á una corta distancia del pueblo de Santiago 
i solamente por la Divina Providencia del Todo-Poderoso 
no salen una noche i se cargan con todo lo que hai, es cuan- 
to debo imponer á US. 

Dios guarde á US. 

Andrés Muñoz, (1) 



SEGUANDA NOTA k QUE SE REFIERE LA ANTERIOR DELSUB-PRB- 
FECTO DB MAINAS. 

República Peruana 

Barranca á Ig abril de 1834. 
Al señor gobernador de la Misión Alta. 

Es día de miércoles santo, llegó á este Pueblo un propio 
de Limón que viene mandado por don Francisco Rodríguez 
apedir auxilio por haber salido los infieles de la Nación 
Aguaruni, con una intención de asaltar al Pueblo de Santia- 
go pencando que estos avian de entrar descuidados, i como 
don Francisco Rodríguez procuró á reunir á toda su gente j 
iberon al encuentro auna distancia de sus tambos que no se. 
ría más que ocho cuadras, encontraron en el cascajo veinte 
andios de los Aguarunis en dos canoas i hiendo que los chris 
■^anos tenían más fuerza les dijo que ellos no querían matar 
ii los chistianos sino que al Curaca Ambucia, i al Tunqui, 
Pincha que á es:^os los querían matar por brujos, i así 

ihora no haremos nada, pero que de aquí á tres meses vol . 
irán con todos los parientes; iban á hacer una canoa gran. 

le para que puedan venir dentro todos reunidos con los Pa- 



(ij Documcntu del archivo especial de límites. — Sección Kcundor. — Siglo XIX, repú- 
m. — Carpeta 12. — Número 543. 



- 318 ~ 

tucas, Chinganisas, pues nosotros también tenemos armas, 
i buenas, que esto les mandó esplicar con uno que sabía la 
lengua general de los infieles, i con esta noticia toda la gente 
de Santiago se halla vien confusa que los otros quieren salir 
para Jaén, otros para Limón con don Francisco Rodríguez; 
de lo que tengo ordenado á ellos de que no se retiren á parte 
alguna, hasta inter no determine el Gobierno, pues que vo 
el día martes primero de este me encamino para Santiago 
llebandome doce indios que me dio el Gobernador de este 
Pueblo á ver en el estado en que se hallaba, i dar parte de 
todo lo acaecido; i lo que no puede adelantar mi marcha 
por haber estado mui crecido el Marañón; después de haber 
caminado cinco días, el Domingo á las tres de la tarde me 
encontré en Honohaga condón Manuel Onorio Rodríguez, 
que me esplicó, como digo, que los infieles ya se habían reti- 
rado previniéndoles que diaqui á tres meses estarían con 
ellos, i tube avien de regresarme de ese punto á dar parte de 
todo lo acaecido al señor Sab-prefecto, i á^U. lo mismo para 
que puedan determinar lo que mejor convenga, i de lo con- 
trario se arruinaran esos dos Pueblos, porque ya no pueden 
aguantar i tanvien todos 3'a quieren retirarse por donde á 
ellos les parece, i (¡uo ya no pueden aguantar con tanto bar 
baro que lo persigue. 

1 es cuanto lo que debo informar, i dar parte á U. 
Dios guarde á U. 

Andrés Muñoz. [1] 



I i) Doeunii'itto dol archivo especial rlc límites. — Sección Ecuador. — Sis:lo xa. ffepí» 
l'líca. -* Carpeta 12. — Niimero 543. 



— 319 - 



1834 

Petición de auxilios para defender las poblaciones 
de Santiago i Borja de ios ataques de los salvajes. 

República Peruana 

Prefectura 
del departamento de las Amazonas 

CbacbapovaSy á 8 de agosto de 1834. 

Al señor Sub-prefecto de la Provincia de Mainas. 
Número 20. 

En el correo de 28 del próximo pasado fueron elevadas 
al Supremo Govierno por el conducto respectivo las dos no- 
tas que me incluyó, i la de U. originales, encareciendo por 
cuantos medios pudo esta Prefectura la suprema piedad, al 
mismo tiempo que pidiendo á S. E. aplicase el remedio opor- 
tuno para contener la invación de esas tribus salvajes. Pa- 
ra su mayor satisfacción, i para que entre tanto se resuelva 
por el supremo Govierno la consulta que hice, tome U. úni- 
camente medidas precautorias, arregladas á la prudencia, i 
humanidad que le son características propias solo para inti- 
midarlas sin ofender, trascribo á á U. la nota Prefectural de 
28 del misma. Está concevida en los términos siguientes. 

**República Peruana. — Prefectura del Departamento de 
Amazonas. — Chachapoyas, á 28 de julio de 1834. — Señor 
Ministro. — Con el sentimiento más vivo tengo el honor de 
comunicar á US., que los Pueblos infieles Aguarini, Patucas, 
hacen sus incursiones hostiles en los de Santiago y Borja, se- 
gún lo asegura el Sub-Prefecto de Mainas, cuya nota i las 
dos inclusas que adjuto, harán la prueba de este aconteci- 
miento. Se me piden instrucciones para atacarlos. Desde 
luego con.sultaría según mis atribuciones la seguridad de di- 



- 320 - 

chos puntos; más el amor la humanidad, i el deseo de 
asierto no me hacen partir de lijero, entre tanto se digne la 
suprema justificación de S. E. resolver con mejor tino esta 
materia tan grave. 

Las prevenciones que hago á aquel Sub-prefecto, son re- 
ducidas á medidus puramente humanas que tienen por obje- 
to contenerlos por la persuación i afabilidad, evitando la 
menor efusión de sangre. Pueda ser que mis deseos tengan fe- 
liz éxito, i ahorremos á la nación inmensos gastos, i más sa- 
crificios que hijos desnaturalizados la hicieron sufrir. 

Este es uno de los motivos que califican concluyentemen- 
te la necesidad imperiosa de la ecsistencia de una fuerza ar- 
mada en las fronteras. 

Por lo que en esta parte, reprodusco el informe que ten- 
go dado á cerca de la pención de 11.844, pesos reclamada 
por los señores administradores de la Tesorería General de 

La Livertad. 

En cu^'-a consecuencia, séame permitido por ahora enca- 
recer á S. E. á fin de que esta solicitud tenga un déspachorá- 

pido, para poder evitar á este Departamento de guerras in- 
testinas i desastrosas combulsiones. Aseguro á US. que mi 
Govierno precario, no quiciera se manche con sangre. De- 
searía ver el progreso de mis aspiraciones en favor de estas 
tribus salvajes. La esperanza de que el supremo Govierno 

ha de calmar mis inquietudes, es la uriica que me hace sobre 
llevar noticia tan funesta. Digncse pues US. elevar al cono- 
cimiento supremo, é interponer su mediación para el reme- 
dio más análogo al carácter de ios invasores. 

Tengo por este medio la satisfacción de dirigirme á üS. 
tributándole mis respectos, como de US. mui atento ob9^ 
cuente servidor. 

Miguel Mesia. 

Señor Ministro de Estado en el departamento de gobierno i 
relaciones esteriores. 

Dios guarde á U. 

Ala n uel Mesia . ( 1 ) 



II) Documento del archivo esp-rciiil de límites. — Seceión Ecuador. — Siglo XlX, *** 
pft'blite. -f- Carpeta lo. — KAiii. 53$. 



- 321 -- 



1834 



Se encarga al teniente Gregorio del Castillo la perse- 
cución de los bárbaros que amenazan SantiagOp 

Rai^Ia- RAi»rAnff»A i ftiin Anfnnin. 



Borjap Barranca I San Antonio. 



NOTA DEL GOBERNADOR DE DICHOS PUEBi-OS COMUNICÁNDO- 
LES EL NOMBRAMIENTO. 

República peruana 
Subprefectura de M aínas 



Moyobamba^ 14 de agosto de 1834. 

A los Governadores de Santiago, Borja, Barranca i San 
Antonio. 

En virtvd de la orden Superior de 28 de julio de próximo 
pasado del señor Prefecto del Departamento, se ha servido es- 
te Govierno librar comisión bastante al teniente l'^ de Gra- 
naderos don (íregorio del Castillo para que de acuerdo con 
US. i los demás Governadores inmediatos persigan á los in- 
fieles barbaros que amenazan á esos Pueblos, i por tanto pre- 
vengo á U. que según las medidas i providencias que tomare 
el expresado señor Castillo, como comisionado para el efec- 
.to, le den U. U, todo auxilio que necesitare con toda la gen- 
te de su mando para la ejecución de dicho empresa de cuyo 
cumplimiento lehagoáU. responsable, así como el de instruir- 
me de todo lo obrado. 

Dios guarde á US. 

Carlos del Castillo Rengifo. (1) 



(I) Documento del archivo especial de límites. — Sección Kcuador.- Siglo XIX, repú- 
blica.— Carpeta 5.— No. 53'). 



- 322 - 



NOTA AL TENIENTE CASTILLO DÍNDOLE LA COMISIÓN 



Kcpública pt'manA 
Subpreféctura de Mainas 



Moyohamba, 24 de agosto de 1834. 

Al Teniente 1'' de la Compañía de Granaderos Cívicos don 
Gregorio del Castillo. 

En virtud de la orden Superior de 28 de jiilio, 
terior del señor Prefecto de este Departamento relatirs 
á las activas medidas que se deve tomar para contener 6 n- 
peler á los infieles barbaros que intenten irabadir á los habi- 
tantes de los Pueblos de Santiago, Borxa, i Barranca, tiene 
por conveniente este Govierno, confiado en el patriotisnio n- 
puesto que se dirige á los espresados puntos, librarle la p» 
senté comisión, autorizándole competentemente, para qoe 
informadoescrupulosamentededicha inobación tómelos 
dios mas capaces bajo de serias providencias de acaerdoca 
los Governadores de Santiago, Borxa, Barranca i San Afr 
tonio para impedir dicho peligro, repeliéndolos bastad 
mo caso A aquellos barbaros que i aun en las inmediacioiMl 
délos expresados PueblosdeSantiago, Borxa, i BarrAncsÍB- 
partiendo aviso oportunamente de haver llenado completa' 
mente esta comisión, con documentos que califiquen auoiv 
ración, é informando de todos aquellos qneno hayan qi 
prestarle obediencia en este tan exigente servicio al bien g< 
neral, de la providencia i la nación. 



Dios guarde á U. ^ 

Curios del Castillo Rengifo. [L\ 





— 323 



1834 

Se nombra á don Pedro Guerra gobernador de Andoas 
con cargo de que informe sobre la conducta del 
párroco de su pueblo- 
República peruana 

Subprefectura de Mainas 



Moyobamba^ 23 de octubre de 1834, 

Al ciudadano Pedro de la Guerra. 

Póngase U. inmediatamente al pueblo de Andoas á ha- 
cerse cargo del govierno de ese distrito, i del de Aipinches 
interinamente mientras dispone otra cosa más digna el se^ 
ñor prefecto del departamento aquien se da parte con esta 
fecha lo que motiba esta determinación por datos recibidos 
que el religioso frai Fernando Guerrero cura teniente de di- 
cho punto se alia frenético sin razón de su ministerio sacer- 
dotal, ni de su misma persona, i en un desprecio total de sus 
feligreses andoínos: Examine U. la verdad de quanto pasa; 
sifuese cierto hará U. una lista de todos sus intereses i dará 
parte sustancialmente para poner en conocimiento del señor 
provisor, i governador eclesiástico dv;l obispado para que 
determine lo que fuere de su superior agrado. 

Dios guarde á U. 

Carlos del Castillo Rengifo, (1) 



[i\ Documento del archivo esiK'cial de límites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX, re. 
pública. — Número 436. — Carpeta 5. 

42 



1834 



Consulta al gobernador de Chasuta sobre 
vial á que pertenece el Pachltea. 



la hoya He- 



Repál}lica peruana 
Subpreféctara de ^tainas 



Movobamha, 13 de noviembre de 1834. 



Al governador de Chasuta. 

Inmediatamente que reciba II. el adjunto pliego parad 
reverendo padre fnii Manuel Plaza., lo remitirá U. sin pérdi' 
da de momentos, con gente buena t de su mayor confianza, 
encargando á que de ninguna manera se pierda por ser inte- 
resantísimo al servicio público que el govierno se interesa 
por el bien común. Después de remitir el enunciado plicfto 
me dará U. parte oficialmente para los fines que puedan re- 
sultar. ,\si mismo me dirá U. á la mayor brevedad el pun- 
to donde es Í ase boca el Mairo i Pachitea si en el río Hna- 
llaga en que parte, ó si en el Ucstyali, informándose el por- 
menor con el reverendo padre frai Mariano de Jesús, qne s^ 
gún notidaa tiene inteligencia particular de lo quesedewa 
i me abisará á la mayor brevedad. , 



Dios guarde 




- 325 — 



1835 

Orden al gobernador de Misiones para que extraiga 
del pueblo de Omaguas varios infieles Mayerunas 
allí prisioneros. 

República peruana 
Subprefectura de Mainas 



Moyobamha^ 27 de septiembre de 1835. 

Al governador interino de las misiones. 

Tan luego que sea ü. inteligenciado en el contenido de 
esta nota, se trasladará al pueblo de Omaguas asociado de 
los vecinos del pueblo de Oran Francisco Malajaya, Vei.tu- 
ra Vilches i Ramón Vilches, i si carculase U. que para cum- 
plir devida mente el encargo que se le bá ha confiar será de 
necesidad la cooperación de otros mas sugetos residentes en 
el resto de la población del mando de U., los exortará aque 
lo acompañen: llegado pues con su comitiba al punto indi- 
cado de acuerdo con el governador inquicisionará por lu 
nomenclatura que le adjunto por los indios que ella pone á 
U. de manifiesto, aquien los compelará aque le presenten los 
infieles de la nación Ma\'^oruna que advitrariamente tienen 
en su poder embia de prisioneros, i después de intimarles 
que se abstengan en adelate de hacer escursiones etériles en 
vosques de aquellos sin conocimiento de esta subprefectura; 
tomará todas las providencias que sean más análogas á la 
traslación de los citados autómatas* aesta ciudad en donde 
se les depositará por este govierno en casas de sugetos que 
ehos cargo de su educación, los instruyan en los dogmas de 
nuestra religión que es el pedestal divino de toda luz, U. lle- 
vará una razón exacta de los gastos que ocurran en esta 



— 326 - 

comisión que terminará en el punto de la La^na los que 
con su abiso le serán satisfechos: Al governador del antedv 
cho pueblo, se hará entrega por U. de los presos para lo que > 
U. le previene con esta fecha lo combeniente añadiéndole tra- ^ 
te con la mejor piedad alos desgraciados antropófagos;^ 
sobre lo que, me parece ser de demás hacer á U. preven. - 
ciones que la humanidad reclama, i ella le dictará al efecto ¡ 
las que debe observar con sus semejantes, quienes se hallan 
identificados con nosotros por exenciíi. , 

Dios guarde á U. 

Carlos del Castillo Rengifo, (1) 



835 



Orden á los gobernadores de ios distritos de Hlsionsi 
para que no salgan del pueblo de su mando sist 
con conocimiento de ia subpreffectura de Malnsf- 

Kepííblica peruana 
Subprefectura de Mainas 



Moyobamba, 30 de septiembre de 1835. 



A los governadores de las misiones alta i baja. 

Se á observado con escándalo por esta subprefectura \ 
C]ue los «gobernadores de los distritos de esas misiones sin 1 
más licencias que su advitríiricdad, desamparando su pu^' 



1' I)<n.-uiiu'ru<» tkl .inhivo csjU-'i-ial di- límites — Sección I-2cuiidor. — Sigle XIX. rtP*' 
lilicíi. — C.iriKt.i 5,. — Número i.yi. 



— 327 — 

obligación del fin que esta puesto, no solo se 
an pueblo á otro, sino que también se meten en 
por dos i tres meses i se mandan para Tavatin- 
rrespondiente pasaporte del gefedeque se hallan 
5, faltando á la subordinación mas precisa para 
ción de sus governados, i toda la órbita de sus 
s, en cuya virtud prevengo á U. U. 
e para, moverse de su pueblo dos leguas distan- 
tición de tardar dos ó tres días han de dar preci- 
isablemente, parte aesta subprefectura, espo- 
notivos que le precisa su separación para conce- 
liso, si fuesejusto. 

e para bajar á Tavatinga ha de hacer con licen- 
rte explícito de esta subprefectura. 
ego que sea notado, no hacerlo así para sépa- 
lo acostumbran, provado que sea no solo que- 
nsos de su destino, relevado con otro ciudada- 
nento, sino que también expulsado de esas mi- 
isubordinado á esta ciudad donde pasan muchí- 
s con su jornal para su subsistencia; pues á tan- 
que se le han remitido con este obgeto con liver- 
hacerse superiores contra las leyes, 
ne acusen U. U. recibo de esta nota pjira los fi- 
;an lugar. 

irde á U. U. 

Carlos del Cnstillo Rengifo, ( 1 ) 



to del afchivo Cíipeci.'il de límites. -^ Sección Kcuadof. — Siglo XÍX. re»- 
a 5. ^ Número 43^'). 



— 328 — 



836 



Visita á los puebros del Huailaga 



República peruana 
Subprefectura de Main as 



Movobamha, 6 de abril de 1836, 



Al governador del Cercado. 

En virtud de haver á U. nombrado con esta fecha eo 
atención á las continuas quejas de los traficantes, visitador 
del Cordón del Huallaga, he tenido á bien para que en regta 
pueda llenar una importante comisión, darle las instruccio- 
nes siguientes: Luego que llegue U. en cada uno de los pi»- 
blos publicara esta nota para que llegue á noticia de todoi 
i que lo respeten i guarden el respeto. 

Formará U. un padrón general en cada uno de los pu^ 
blos con expresión de cada sexo i edades. 

Examinaríl U. en cada pueblo de acuerdo con el seiior 
cura, donde lo haya, qual es el sugeto encargado de la ins- 
trucción de primeras letras, i de la doctrina christiana,qual 
la formula de que se conduce los maestros con sus mucha^ 
chos oidiendo de la satisfacción de U. los hará reconocer en- 
cargando asus ha vitan tes le retribuyan su trabajo en la for- 
ma posible para que pueda sostenerse. 

Que á más de la doctrina que deven rezar en las escuw 
las los niños precisamente entienda con los cholos i cholal! 
(|ue no estén en las escuelas; el maestro es otro para el efeo^ 
to encargado en la enseñanza de la doctrina christianaen 
los miércoles biernes de cada semana siendo separadas lai 
asistencias para el ])uel)l() en los sábados i domingos ala 
doctrina i rosaricj de que enseñaran los governadores, alcal 



— 329 — 

es, ú .otro destinado aeste ministerio previo conocimiento 
el cura que se alie encargado de esos pueblos. 

De todo lo referido pondrá constancia é instruirá aeste 
;ovierno. 

Para el mejor régimen de cada pueblo tomará U. cono- 
imientos de aquellos vecinos que propondrá U. para cura- 
as capitanes i a^feres para que se les remita su correspon- 
[iente título. 

Tomará U. ideas prudentes i arregladas en justicia sobre 
a cantidad que ganaban un Boga i una canoa de un pueblo 
L otro anteriormente, según arancel, i siendo execibo la mo- 
lificará provisionalmente, i comunicará aeste govierno pa- 
a que consulte á la superioridad para su remedio. 

Exortará U. eficazmente atodos los havitantes de los 
lueblos de su comisión con palabras que entiendan para que 
espeten i veneren á los señores sacerdotes, á sus curacas i 
overnadares obedeciéndoles rendidamente. 

Pondrá U. una constancia de la distancia que media de 
n pueblo á otro, i el número de sus moradores, la necesidad 
lie hai de curacas en toda la combersión para que en prime- 
Gi ocasión reclame esta subprefectura al señor prefecto i és- 
e trate con el diocesano para su remedio. 

Me informará el cumplimiento de estas prevenciones es. 
oníendo en los casos que sea realisado. 

Dios guarde á U. 

Carlos del Castillo Rengifo, ( 1 ) 



x1 L>ocaniento del archivo cápccinl de límites^. — ¡Sección ítcuador. — Siglo XIX, fépá* 
^^ .^ Carpeta 5. — Número 436. 



— 330 — 



836 



Cumplimiento de un compromiso contraído con el p 
rroco de Canelos. 

República peruana 
Subprefectura de Mainas 



Moyobamba, 15 de agosto de 1837, 



Al governador de Lanas. 

Don José Santa María reclama como apoderado dd i 
P. frai Leandro Jícaro por don Bernardo Panduro sobren 
compromiso que tiene de echo hir á vivir con dicho religioso c 
Canelos dependencia de Mainas voluntariamente; i lopcQ 
es que le deve no se que pesos: por tanto luego que rfcitaO 
esta, hará, que el Juez de Paz, le exhiva todo lo que debe di 
cho Panduro, sino quiere hirse á cumplir su protesta todl 
bajo de una acta sin permitirle el Juez de Paz atrasos dcmii! 
i otra parte oidas á las partes. Del resultado me dará C 
parte, sin ingerirse en nada de asunto Judicial, para mi i* 
teligencia. 



Dios sruarde á US. 



& 



Carlos del Castillo Rengifo, (1) 



fi) Doouiiu'iitíi (k-1 anliivi) c.siK.c¡al de límites — Sección Ecuador— Siglo XUC, 

c;i — Cari)eta 5— l.í}. 



J 



— 331 — 



1836 



Perjuicios ocasionados por ios indígsnas en el Putu- 
mayo. 

Repáblica peruana 
)abprefectura de M aínas 

Moyobamba, .25 de agosto de 1836. 

M ilustrísimo señor obispo electo de Chachapoyas. 

Ilustrísimo señor. 

El padre don Bruno de la Guardia en nota 20 de abril 
del corriente año datada en la frontera de Loreto me dice lo 
que sigue: 

Señor: — El Putumayo se halla en la actualidad en una 
desgracia con las guerras intestinas de aquellas naciones, 
Miranas, Mariates, i Yuris que tienen arrasados i consumi- 
dos alos blancos, portugueses, an salido para fuera de mie- 
do, i los pocos vecinos españoles an subido ala compación: 
las únicas campanas que havian las tienen abaja, i la he pe- 
dido, i en estos días ande llegar aeste punto donde servirán: 
de lo dicho tengo escrito al vicario don Julián para su ente- 
ro reconocimiento. — Bruno de la GuardiaJ*^ 

Que acopio á US. I. para su inteligencia i demás fines, 
asegurando á US. I. que por mi parte tengo dadas las pre- 
venciones necesarias á la pronta restauración de dichas cam- 
panas. 

Dios guarde á U. I. 

Carlos del Castillo Rengifo. ( 1 ) 



(2} Documento del archivo especial de límites — Sección Ecuador — Siglo XIX, repú' 
Mtair-Citfpcta 5— irúmero 436. 

43 



332 - 



1836 



TeMor^s ée kmymwtóm brasilera por la f r a atara 
Lorato. 

PRIMERA NOTA DEL SUBPREFECTO DE MAINAS 



Subprefectura de Mainas 



Moyobamba, 5 de setiembre de 1836. 



Al Gobernador de las- Misiones. 

Contestando la nota de U. de 28 de Agosto último digo: 
que procure indagar las noticias verídicas de los Portugue- 
ses que se hallan en sus términos de la Frontera Imperial 
de Tavatinga con movimientos Políticos que quieren tocar 
incautamente en los dominios de la República Peruana; 
[mandando la adjunta con la velocidad posible al señor 
don Bruno de la Guardia] con prevención de que todos loa 
Gobernadores desde Santa Cruz hasta Cochiquinas, reúnan 
todas las canoas que hai en su Pueblo, i apronten unos pa- 
los de balsa que al menos alcansen cien soldados: dando 
parte á esta Magistratura noche i día, cada Gobernador 
por separado para tomar las medidas urgentes i necesarias, ^ 
á mas de lo que hasta la fecha se toman, i según el dato efec- 
tivo que quisieran subir los Portugueses de mala fé á ollar 
la dclicadesa de una Nación amiií^a i libre que no le dá moti- 
vo (le reyerta para que pisen sin mas licencia que su Anar- 
quía los sa forados suelos de la Frontera de Loreto Domi- 

• 

nios Libres del l*eríí, i proceder con cierta noticia el movi- 
miento de la Fuerza Armada de la Guardia Nacional de la 
Provinein de Mainas contra elhxs, i las que el señor corofiel 



— 333 - 

prefecto i comandante del depdrtameto (ie Amazonas orde- 
ne lo conveniente según los partes qne se le han dado, i se 
le darán subsestvaraente á este importante objeto. 

Todos lo« Portugueses que legalmente (por no mezclar- 
se en la revolución) han subido é irán subiendo buscando 
amparo i protección de las banderas de la República Peraa* 
na serán recibidos con aquella protección necesaria por to 
dos los Gobernadores y vivirán en la parte que les agrade 
dándoles todo auxilio indemnizando su valor* estafido U. i 
todos á la mira de la conducta de ellos, mientras duren los 
movimientos políticos del Gran Brasil para que se vuelvan 
á sus casas según lo desean. 

Apruebo las medidas tomadas por U. con los Goberfia- 
dores de Pevas i Loreto, i lo demás que me trata espefártdó 
los partes que debe ü. dar para los fities que haya Itigrtr» 



Dio^ guarde á U. 



C, (M Castillo. [1] 



dBGÜNDA SOTA DEL SÜBPRBFBCTO DE MAfXAS. 

República Peruana 
Subprefectura de Mainas 

í Moyobamha, 16 de Setiembre de 1836, 

jt Al Gobernador de las Misiones. 

Desde el 28 de Agosto último, que U. me dio parte que 

[^los portugueses revoltosos se hallaban en Tabatinga con 

"tastan te Fuerza intentando ollar los sagrados suelos de la 



lO IhKíMtettto del archivo espeeial át Hmites. — Sección Rcuadof . — Sijílo XIX, rcpú- 
— Carpeta 12. — Número 543. 



- 334 - 

República Peruana, hasta la fecha no ha dado U. mas aviso, 
ni parte en el estado en que, 6 donde se hallan dichos ene* 
niifj^os, sinembargo de habérsele prevenido á U. lo necesario 
en 5 del corriente para su puntual observancia ^el orden pú- 
blico, i el servicio de la Nación; por lo que vuelvo á prevenir 
á U. que sin pérdida de un momento dé los partes circuns- 
tanciadamente á este Gobierno de todos los pormenores, 
circulando sobre la marcha i con la velocidad de un pensa- 
miento á todos los Distritos de las Misiones, no den auxilio 
ninguno blancos ni indios A los enemigos que por desgracia 
toquen en nuestros términos, mas bien se metan A los bos- 
ques, hasta bayan las fuerzas de esta capital á reunir la 
gente blanca é india de los Pueblos conmigo mismo, i los de- 
más del Exercito que esperan un decreto para moverse con 
las Fuerzas en el Departamento de nuestra heroica Provin- 
cia, según noticias evidentes; en inteligencia que si así no 
lo verifican i por neligencia de U. i de los Gobernadores se 
hallan ultrajados los pueblos, no digo pueblos, un solo 
de terreno de Mainas de los mal intencionados responderán 
con sus vidas á proporción de su delito, caliñcado el caso 
por la primera auti.ridad del Departamento, 6 el Jefe Su- 
premo de la Kepiíblica sin recurso. 

Kl silencio de I', de este importantísimo asunto de mas 
de quince días criminaliza d U. i d todos los Gobemadores, 
con tal motivo i por que asi requieren las Leves Patrias: re- 
pito d r. dé los pi\rtes. si posible es. todos los días para to- 
mar las demás mevlidas necesarias. 



Div^s Guarvle A I' 



c\?no5 Je/ Castillo, [1] 



. >■ xv 



T I^-i-if-.-r — 5ñci>Xnt,í*- 



— 335 - 



TERCERA NOTA. 



lica Peruana 
ura de Mainas 

Movobamba, 24 de Setiembre de 1836. 

•nador de las Misiones. 

1 momento que reciba U. esta orden prevendrá «4 to- 
jobernadores de las Misiones Alta y Baja para que 
cien hombres entre indios i blancos moradores en 
s pueblos con lanzas, flechas, arcoá i rejones, armas 
i otras herramientas i que pasándose lista de ma- 
e tarde con sus armas acuartelados en sus casas de 
írnadores estén siempre espeditos para poner una 
en regla cuando los Brasileros facciosos quieran 
\v el nuevo Estado Ñor Peruano, contra todas las 
ones políticas de las naciones destruyendo el edificio 
por consiguiente perturbando en nuestro territorio 
lable paz que gozamos. 

ota 5 del corriente se le ordenó á U. expresamente 
; en todos los puntos construyan Balsas capaces de 
r cien hombres en cada una, i reuniendo todas las 
inficientes para la pronta comodidad de formar una 
ispetable i repeler al enemigo extranjero en caso ne- 
cualquiera acción irabasora que tenga lugar por 
• de U. á interrumpir el orden, será responsable, i 
mplimiento me avisará con propio para tomar otras 
icias según la naturaleza de las circunstancias. 

guarde á U. 

Carlos del Castillo Rengifo, [1] 



imento del archivo especial de limites. — Sección Kcuador. — Siglo XIX, rc- 
!arpeta 5. — Número 436. 

44 



— vS36 — 



1836 

Permiso á varios brasileros para que so Internen i 
Loreto por la frontera del Amazonas. 

República Peruana 
Subprcfectura de Mainas 



Moyobamba, 6 de setiembre de 1836. 

Al señor Prefecto de Amazonas. 

Doi parte á US. que los señores portugueses abectnda- 
dos en la villa de Teffe comerciantes llegaron á nuestra ra- 
ya de Loreto á ampararse en las banderas de nuestra Repú- 
blica en 15 de junio, i en 23 de julio escriben del pueblo de 
Pevas distante de Loreto diez días de surcada como verá 
US. por las adjuntas que le incluyo; en la misma forma escri-" 
ben todos son los siguientes: don Francisco Carballo con so 
familia; don Antonio Pinto iden; don Benito José Coello 
Ídem; don Antonio Simones, don Claudio José de Silva jne§ 
de pas de la villa de Tefíe; don Daniel Cordoco, i no se sabci 
quantos más estarán surcando. Asi mismo incluyo á ÜS. 
esa noticia que me dá don Bruno de la Guardia residente 
en Loreto, que ha subido también hasta Moromorotc de 
miedo que lo maten: US. en vista de todo determinará lo 
mejor que vea conveniente: por mi parte, tengo dado ádi* 
chos señores permiso suban i estén en la parte que les agrá* ' 
de Ínter socicgucn sus bullas, en conformidad que dichos se- 
ñores harán lo mismo con nosotros en caso contrario, más 
quando no vienen aser mal alguno sino buscan amparo, US. 
determinará lo más justo, i me dirá lo que deba aser. 

Es imposil)le señor que surciuen los bulliciosos que estar 
en Tavatinga, no obstante tengo dadas las órdenes á los ga 



— 337 — 

bemadores de los distritos hagan unas balsas que quepan 
100 hombres, i un circular general para que en su vista se 
rnntengan i recelen. Es quanto tengo que decir á US. para 
m inteligencia i govierno. 

Dios guarde á US. 

Carlos del Castillo Rengifo, (1) 



836 



Aduana de Lorato. 



República Peruana 
kibprefectura de Mainas 



Moyobáwba^ noviembre 4 de 1836. 

\JL ciadadano don Gregorio Hidalgo. 

Instruida esta subprefectura de la orden de 1*^ de octu- 
bre próximo pasado del señor contador general de valores 
üeLiina comunicada á U. en 28 del mismo por la Prefectura 
Sel departamento que me trascrive en su apreciable de 4 del 
¡tómente referente á la cuenta que le exige dicho señor con- 
idor por razón de que el año 1833, se sirvió erigir el supre- 
lO gobierno la aduana del punto de Loreto (2), confiando- 
á U. la receptoría, cuyo informe dirigió U. por mi conduc- 
á la prefectura por ser imposible su establecimiento, le 
testo: Que con fecha 6 de enero de 1834, número 86 



(I) Documento del archivo especial de límites. — Sección Kcuudor. — Siglo XIX, repú- 

— Carpeta 5. — Número 437. 
(a) Wo fué el año i8j3 sino el 1S32. como puede verse por el documento inserto en el 

VI. dágina 329. 



— 33S — 

acompañé el paquete que V. inc adjuntó en sa nota 13 de 
tnbre de 1S33. de! q'je me persuado sería el informe qnehi 
á la prefectura del departamento sobre los motivos que 1 
obligaron para retirarse á su casa, dejando á un destino. 

Es quanto hai de dato sobre esta materia en esta nk 
prefectura que le servirá de norte para satisfacer al gobieraoi 

Dios guarde á U. 

Carlos del Castillo Rengifo. (1) 



1836 



Arreglo de los pueblos del Huallaga 



E. X. P, 

Subprcfcctura de Maíllas, 

Moyohamba, noviembre 4 de 1836. 

Al señor Prefecto del Departamento. 

En consecuencia de la comisión que le conferí al goterní 
dor del cercado de esta ciudad don Pedro Pablo Vásqnopi 
ra reparar el arreglo de los pueblos del cordón dd Hnallat 
con sus respectivas instrucciones al intento, á desemjieftri 
con la mayor honrades i delicadesa de los términos át\ 
instrucciones de su comisión según demaestra por 80 Ujlj 
me de 3 de setiembre próximo pasado que origfand lé'égk 
paño: US. inteligenciado de las disposiciones dt didiot^ 
dor que están en regla i mui benéficas á la ttk^th¡á0t$ 
aquellos pueblos scnii— neófitos tanto tiempo 
se servirá aprovarlos i de dar órdenes á 
para llevar adevito efecto las escuela 




1 1 i !)■ .outiiL'iito del archivo tMf^^' 
lA'uo.. — Carix'ta X2. — Hór* 



— 33§ - 

el método de resar la doctrina cristiana por doctrina mayor, 
i menor como detalla el raenpionado visitador en su citado in- 
forme por la razón nominal de empleados peruanos y maes- 
tros de escuela que ha propuesto en cumplimiento de lo dis- 
puesto de esta subprefectura para el mejor régimen de aque- 
llos pueblos; verá US. que es conforme esa inedida como se 
acostumbra en los pueblos de las naciones civilizadas i en su 
superior inteligencia se servirá aprovarlos y remitirles susco- 
rrespondientes títulos: También acompaño á US. el arancel 
que ha impuesto originalmente el que es rhui veritiajdso y de 
mucho mérito ha virtud de ser favorable tanto para los in- 
dios bogas como para los traficantes del Huallaga. Esta 
subprefectura ha adoptado por bien hechas todas las dispo- 
siciones por menores de dicho visitador particularmente la 
formación de distritos, y la elección de sus governadores que 
sea en ciudadanos capaces de su desempeño de quienes se 
servirá US. espedir sus correspondientes títulos para que en- 
tren al exercicio de sus funciones. — Amas el interés que lleva 
el mencionado visitador de la restauración de los pueblos 
del Tingó; Pueblo Nuevo, Chico Playa, Páupantico, Pucará 
i Limonio que indeÍDidamente usurpa la jurisdicción de esta 
magistratura elgovernadpr dé Monsón dependiente dé Hua- 
malíes stiplico á US. con el mayor interés se sirba. tomar las 
medidas oportunas i consiguientes reclamando al supremo 
góvierno para que se restituyan dichos pueblos aesta juris- 
dicción á quien correspondan por principios positibós de la 
declaración de los lindes de los governadores anteriores. 

Al sobredicho don Pedro Basquez que ha desempeñado 
la citada comisión con lina escrupulosidad recomendable i 
desinterés, sin grabar á los pueblos de su comisión en medio 
real pagando de su peculio todas las bogas, flete de canoa i 
gastos de papel sin embargo de ser un servicio interesante 
al estado, al departamento i aesta provincia recomiento á 
US. para que tenga presente sus servicios i que se los eleve 
al conocimiento del góvierno. 

Dios guarde á ü. 

Carlos del Castillo Rengifo, (1) 



(lí Documento del archivo espacial de límites. — Sección Bcuadof. — Siglo xix, repú- 
blica. — Carpeta 5. — Número 437. 



_ 340 — 



1837 

Supresión del gobierno general ém ■Islonee. 

E. N. P. 
Subprefecturn de M aínas. 

N'í 15. 

Moyobambay 1^ de enero de 183T. 

Al señor prefecto i coraandante general. 

Dándole el lleno devído ala suprema comunicación de 
US. fecha 4 del corriente número 51 relatiba á la supresión 
del govierno general de la misión de Mainas por ser opuesta 
su permanencia á nuestra institución, he dirigido con esta 
fecha las órdenes necesarias á todos los govemadores de 
ella i principalmente al que lo ha ejercido, sujetándolo al jui- 
cio de residencia que previenen las leyes de lo que daré opor- 
tuno abiso al juez de 1' instancia. 

Dios guarde A US. 

Carlos del Castillo Rengifo. [1] 



[i].— Documento del archivo especial de límites.— Sección Bctiador. 
])l¡ca.— Carpeta 5.— N. 4:>7. 



— 341 — 



1837 

Investigaciones sobre la existencia de una mine de 
azogue en las inmediaciones del pueblo de La- 



NOTA DEL SÜBPREFECTO DE MAINAS 

AL PREFECTO DE AMAZONAS. 

N^ 47, 

Moyobamba^ mayo 6 de 1837. 

E. N. P. 

Subprefectura de Mainas. 



Al señor prefecto i comandante general del departamento de 
Amazonas. 

S. P, 

En cumplimiento de la superior comunicación de VS. fe- 
cha 27 de abril. próximo pasado número 39 i orden suprema 
referente á la especulación de la mina de asogue en las inme- 
piaciones de la ciudad de Lamas; con esta fecha ordeno á los 
governadores de Lamas i Tarapoto á que con la más viva 
energía soliciten el sitio, ó mina de dicho asogue i que me re- 
mitan del centro de la mina los metales más trasparentes 
<iue figuren á asogue en cantidad de una arroba ó más pa- 
ra dirigir á US. para su ensa3'e, examen i reconocimiento 
^e su lei: también les prevengo á dichos gobernadores que 
presencien ellos mismos el trabajo de la mina i me den 
parte oportuno de su buen resultado para poner en conoci- 
miento de US. con lo que dejo contestada su citada nota. 

Dios guarde á VS. 

Carlos del Castillo. (1) 



[í] Documento del archivo especial de límites.— Sección Bcuador. —Siglo XIX, repú- 
blica—Carpeta 10 — Número 527. 



- 342 - 



EL SUBPREFECTO DE MAINAS A LOS GOBERNADORES 

DE LAMAS I TARAPOTO 

E. N. P. 

$ubprefectura de Mainas. 



Moyobamba, 9 de mayo de 1837. 

A los governadores de Lamas i Tarapoto. 

El 27 de abi:il último i con el número 31 me dice el señor 
teniente coronel prefecto i comandante general del departa- 
mento la orden que sigue: (Aquí el oficio) 

Que trascribo á UU. para que en el momento en unión de 
los jueces depas de esos distritos i circunvecinos Jos más idó- 
neos se reúnan i averiguando donde es la mina de asoguc; 
que trata la suprema orden, ser en las inmediaciones de esa 
ciudad, manden en f>ersona, busquen la dicha mina, que re- 
mitan los metales que se consigan del mismo centro de la 
tierra de dicha mina, con dos ó quatro peones, qne sean pa- 
gados en esta por mí su trabajo, de la conducción de dichos 
itietales, con insinuaciones ciertas de los correos, pampa 6 
donde es tal riqueza cituada, qué indicios tienen los montes 
i cerros, piedras; qué quebradas la tributan quanto dista del 
pueblo; para con ellas poder dar un parte sin desvíos. Intere- 
sa mucho que UU me contesten esta nota en el término más 
corto de 12 días. 

Dios guarde á US. 

Carlos del Castillo Rengifo. (1) 



,1» Documento del archivo especial de límites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX, itpi- 
blica. — Carpeta 5. — Número 440. 



BGUNOA NOTA DEL SUBPRBPBCTO DR MAINAS 

AL PRBPBCTO DE AUAZONAS. 



Rnb prefectura 
le la provincia de Mainaa. 



Moyobamba, Junio 6 de 1837. 



At señor prefecto i comandante general del departamento. 

Para practicar personalmente lo que US. me previene en 
ni nota apreciable de 27 de abril último, me ha sido preciso 
KTeriguar el paradero de la mina de azogue, que US. me in- 
dica está situada á las inmediaciones de laciudad de Lamas. 
Pero no lo he conseguido á pesar de mis ardientes deseos, 
como lo testifica la nota del gobernador del distrito de 
aquel nombre, que tengo el honor de elevar al superior co- 
nocimiento de US. para su satisfacción. 



Dios guarde á US, 



Carlos del Castillo. [1] 



'— Stcvlúa licimdDr-Siglú : 



344 — 



NOTA ANEXA A LA ANTERIOR DEL SUBRREFECTO DE MaLNAS. 

Al señor subprefecto de la provincia de Mainas. 

Con la nota de US. fecha 9 de mayo del presente mes 
en este j;i:ovierno trascribiéndome la nota del señor teniente' 
coronel prefecto i comandante general del departamento, 
bre la mina de asogue cuya averiguación he practicado h( 
á la fecha en concurso de la honorable junta de notables, ii 
gunos vecinos, pues no se ha conseguido noticia de ninj 
clase de metal ae mina por lo que á US. doi á saber para 
govierno. 



Dios guarde á US. 



Nicolás Rodríguez, (1) 



1838 

Permiso al brasilero Silva Ferreira para penetrar i 
río Putumayo. 

República Peruana 
Subprefectura de Mainas 

Movobamba, á 28 de febrero de 1838. 

Al governador del distrito de Pevas. 

írMencK) cíMistante en este ijovierno i á todos los vecinos 
sensati>s de esta provincia tle Mainas que el finado dor 



.:> '»■ ^ .::••, :.i • .".el .itv "r.-.\ •< cs-.'cv'.*' »h '•.::•': . — StCvió:*. I'ciuulur— í>ipU» XIX. rvpútilí 

^.. — d '.'.K '. .. — N'.::".cr*' -'-7 



— 345 - 

?rancisco Caracallo tuvo primero su manción en el río Pu. 
tumavo, i que él restituyó una campana perteneciente al Pu- 
tuma3'o, i puso en poder del señor doctor don Bruno de la 
Guarda, que la dicha campana se halla en el día á disposi- 
aón del señor vicario general de las misiones doctor don Jo- 
sié Julián del Castillo Reiigifo, i que siendo también constan- 
beque más de un año hizo mansión tanto en el pueblo de Pe- 
wjsís, i en el de Cochiquinas con la mayor honrades que exi- 
gía su educación con comunicaciones asi á esta subprefectu- 
na, i al señor prefecto del departamento de nuestra comarca, 
al señor teniente coronel de ejército i comandante jeneral 
Ion Damián Nájar. En este estado su suegro del indicado 
^aballero el señor ilustrísimo don Joaquín de Silva Ferreira, 
"^lama, pide, i suplica, á este govierno le permita se intro- 
Ipzca al dicho Putumayo por la vía de los Yaguas á recojer 
odos los intereses del susodicho finado su yerno. Por tan- 
ó siendo justo su pedido ordeno á U. que no le impida di- 
lio viaje al indicado señor reclamante, con solo la adverten- 
iade que no melle las leyes constituidas de nuestra nación 
K)r ningún objeto con correrías i sacrificios de indios infeli- 
es ni otra cosa que deshonre al indicado señor de Silva 
que estoi mui lejos de persuadirme á tal cosa) de cuyo veri- 
cativo me dará U. aviso. 

Dios guarde á US. 

Juan Portal Babilonia. (1) 



II Doottnjcnto del archivo ^Rpecial de limites. — Sección Ecuador. — Si^sflo XIX, r^ 
IcA. — Carpeta 5. — Xóm. 443. 



— 346 — 



1839 

El subprefecto de Mainas pide aprobación de las 
didas que dictó para defender Santiago i Borfa dt 
las invasiones de los salvajes. 

República Peruana. 

Subprcfectura i Coinaiidancia Militar 
de la Provincia de Mainas. 



X- 38. 

Moyobamha, abril 6 de 1839. 

Al señor prefecto i comandante general del departamento de 
Amazonas. 

S. S. P. 

Consiguiente al parte que dio á esta subprefectura el go- 
bernador del distrito de Santiago i Borja don Juan José Su- 
maeta en nota 11 de diciembre último sobre la persecución 
de la nación neófita Aguaruna d los pueblos ante dichos, que 
en dos ocasiones ha descendido desde el río Paracada donde 
recide por el Marañón con el obgeto de invadirlos, y sacrifi- 
carlos, repite dicho gobernador en 8 de febrero próximo pa- 
sado que dicha nación ha emprendido tercera invasión, i en 
ella ha sacrificado á los ciudadanos José Maldonado y Ma- 
nuel Rodríguez, i habiendo hecho estas víctimas se -ha regre- 
sado asu llorar amenazando á Santiago i Borja de volverse 
con toda su gente (|ne se coin|)()nc de doscientos i tantos ha- 
bitantes, cuya amenaza tan liuiesta Iri puesto á sus vecinos 
en una rcsohición ciega de abandonar los pueblos i trasmi* 
tirsc á otros á ñn de evitarse ser víctimas en manos de los 
l)árl)aros infieles. 



- 34t - 

Esta nación es muí diferente de las demás naciones sal- 
vajes del Bajo Marañan, Ucayali, Yahuari, Putumayo, i 
otros puntos, que son de arco i flecha, i lanzas envenenadas 
porque su armamento de esta es de rodelas, dardos i lanza, 
i algunos con armas de fuego, adquiridas en los términos del 
fiquador: es naturalmente zagas, ficciosa, i astuta, i con es- 
te método de política se induce á los pueblos, i ejecuta sus 
traiciones; i como los puntos de Santiago i Borja son mui 
precisos conservar en su tranquilidad i reposo, como á los 
demás de la provincia parece á este gobierno formar una es- 
pedición de beintícinco cíbicos con armas de fuego, i mandar 
al hogar de dichos infieles, i repelerlos á otros bosques á fin 
deque con esta esperiencia se escarmenten los injustos inva- 
sores. 

Ninguna nación por bárbara que sea se debe inquietar 
su tranquilidad, ni reducirla á fuerza ó adoptar ninguna 
causa que voluntariamente no quiera, porque sería infringir 
las garantías que prescribe la naturaleza á todos los seres 
Je la tierra, pero en este caso, no es ocasionarla sin causa, 
sino por un medio de defensa pa.ra asegurar la trancjuilidad 
délos pueblos, que es permitida por la misma causa de la 
naturaleza, i por la misma lei de las naciones cultas; i en su 
virtud tengo á bien poner al conocimiento superior de US. 
para se sirva aprobar dicha espedición en inteligencia que á 
<stá empresa no le inspira ningún interés aígóbíernó porque 
son infieles desnudos, que el de aliviar á sus góvernados afli- 
fiídos. 

Este motivo me impele á despachar este propio dador de 
esta, esperando que US. resuelva lo que juz^^ue conveniente; 
asi lo cree su mui atentó obsecuente S. S. 

Dios guarde á US. 

Juan Portal Babilonia, (1) 



Uí Documento del archivo especial de límites. — Sección Kcuador. — Siglo XIX, re- 
piiblica. — Oarpeta ii. — Xúra. 541. 



— 3-t8 — 



1839 

Castigo al gobernador de Pebas por haber dirigido 
una correría de salvajes en los territorios del Ña- 
po. 

NOTA AL AUTOR DE LA FALTA. 

República Peruana. 

Subprefectura i Comandancia Militar 
de la Provincia de Mainas. 



Movobambn, abril 24- de 1839. 

Al ex-gobernador del pueblo de Pebas don Doroteo Arébalo. 

El ex-silbprefeeto don Gregorio del Castillo ha dirigido 
al conoeiniiento de este gobierno el parte que le dá en una 
carta miciva de 26 de enero ultimo sobre el sacrificio que su- 
frieron León Arévalo, i Mon tilla por la narión Payaguas, 
cuyas víctimas le motivó hacerse de gente armada con la 
ma\'or contrariedad sin conocimiento de este gobierno, para 
ir en venganza de una casta salvaje que metida en su hogar 
sin ser ocasionada, i encontrada no ofende á nación. Aun- 
que U. no dice en su carta haber tomado treinta i tantos 
cholitos, i cholitas de esa nación, se sal^e por noticias que 
andan en la calle de que los bajó á ese número de prisioneros; 
es admirable que lo calle, cuando ])or ningún caso podrá os- 
curecerlos: en cuya virtud pondrá usted á disposición de don 
Joaquín de León los últimos infielitos, é infielitas para que 
remitiéndome con persona segura, los dirija á la prefectura 
del departamento quien en su vista dictará lo que juzgue con- 
veniente con ellos, i con U. A si mismo me mandará U. bein- 
te cinco pesos que condena el artículo 5 del auto de buen go- 
bierno de 30 de agosto del año anterior aprovado por la 



refectiira A los C|ue sin licencui del gobierno hacen corre- 
as, cuyo impuesto pertenece al rudo municipal de esta 
udacl. 



Diosgufirde á U. 



fuan Babilonia. (1) 



JlíRNVDttR US MtSIONBS. 



Moyobamba, abril 24 de 1S39. 



I ciudadano don Joaquín de León. 

Con estíL fecha piíso á don Doroteo Arévalo la orden 
DC sigue. (Aijuí el oficio), 

Que trascribo para que en su ¡ntelisencia haga efectiva 
l orden, i habiendo recibido los citados beinte, i cinuó 
cualquiera especie al precio de este punto no siendo 
i los infielitüs, é infielitas que haya bajado, sin de- 
Bkuno los remita á esta capital ami disposición con 
1 Vilelis morador ríe Oran haciéndole res- 
Mntiithle íi malbersa el cumplimiento de una orden pues cs- 
[qs cbnlítog para dirigirlos ñ la prefectura íí ñn de que 
~ i de tflUw- 
tero»icsu iwtnotiüinnqMe nnria se le contnipondríi 
L' pvacat; tst.a comÍBÍón- 



— 350 — 



1839 

Nombramiento de un segundo gebemador pam el 
trito de Valle. 

República Peruntirt 
Suhprefectura de M ai ñas 



Moyohfiwba, muyo 12 de 1839, 

AI ciudadano Faustino Sepúlveda. 

Ilallándosií bastantemente mal servido el distrito del Va- 
llo con un solo í^i^bernador por los diferentes puntos de so 
itirisdición, i deseando el adelantamiento del orden, i el mt- 
jor servicio de la nación i del público, he tenido á bien nom- 
brarle á V, gobernador del Puesto de Pisana, i susancxoi 
híista Halsa yaco para que pueda U. gobernar esos natnnip 
les, i absuelva puntualmente todas las providencias i demái 
*|ue lucren concernientes en beneficio de los traficantes. Ba 
cuya virtud publicará U. este nombramiento provisorio et 
CSC puerto en el pueblo de Pisana, i Basayaco paraqnek 
reconozcan por tal funcionario i le guarden i hagan gnardar 
los fueros. í privileiLTÍos que por este le pertenecen. 

lincargo á V. cxtrictamente, i bajo de la más seria ret- 
posabilidad el buen orden, tranquilidad, i la devida subor- 
dinación ipic debe establecer, i conservar ilesamente enesoí 
iiMluralcs del distrito de su mando. 

Píos ynanlc á T. 

Gregorio del Castillo. ( 1 ) 



|.| 1».., lililí til.' -iii M.lnx.' «NiKvial di* límites. — Sífcción Ecuador.^ 

,., .ii, . r..i ¡i.t.i t. Ntiin. H". 



1839 



' Proyecto do aduanllla do la Ironlora norta dol Amezo- 



Rc pública Peruana 



Moyohamba, septiembre 6 de 1839. 



señor prefecto i comandante Jeneral del depttrtamento de 
Amazonas. 

S. P. 

Por la superior nota de US. de 17 de agosto próximo 
tsado número 125 que inchn-e su nata de 13 del mismo di- 
a al señor jcnera! en jefe del ejército nacioníil, i jefe su- 
r del norte, soi informado que US. se desvela en el inte- 
9 de dar término á los desordenes de los portugueses en esta 
provincia, í erigir el establecimiento de una aduftnilla que 
tíehe ser en Loreto, ó Pebas por estar este punto á bajo 
^ la boca del rio Ucayali, i de la del Huallaga, i no en la 
Laguna por raui inmediato A esta capital, que sería difícil 
cobrar los derechos A los que se dirigen por Ucayali por el 
Kapo, i por el Marañón arriba. 

Circularé á quienes corresponde la citada nota para in- 
teli^ncia i demás electos. 



Dios guarde á US, 



Juan BahUonia. (1) 




— 352 — 



1840 

Propuesta de gobernador generel de Misiones 

Repúbica Peruana 
Subprefectura de Main as 



Moyobamhn, junio 11 de 184-0, 

Al scfior prefecto del departamento. 

La experiencia hace presente todos los días á esta sut 
prefectura la falta de un gobernador general en las misiones 
alta i baja de esta provincia que con mas inmediación á los 
demás gobernadores, al paso de estimarlos parece buen í 
exacto cumplimiento de sus deberes, entable i mantenga el 
orden i armonúi, que no se conocen en dichas misiones desde 
que les falta el mencionado governador: por cuja razón 
tengo á bien proponer para el expresado destino á don Eus- 
taquio Babilionia en primer lugar, en segundo á don Ton- 
bio Vasques i en tercero í1 don Gregorio del Castillo para 
que si fuese del superior agrado de US. se sirva mandares- 
ténder el despacho correspondiente á uno de ellos, teniendo 
presente que para el cargo de la presente solicitud el más 
adecuado i apropocito es el que ocupa el primer lug^ardela 
terna. 

Dios guarde á U . 

Si ufo roso Reina, (1) 



[i] Documento del archivo especial dt límites. — Sección Kcuiidor.— ^iplo XIS, itpí* 
blica.— Carpeta Xu. '>.— N»». 447- 



— 353 — 



1840 

Piara que los gobernadores de ios aillos de Misiones* 
sean tenidos por simples Inspectores. 

República Peruana 
Subprefectura de Maitias 



Moyobambdy Julia & de 1840'.- 

K*^ 66. 

Al señor coronel prefecto del d'cpa'rtá'rjneñto. 

S. C. P. 

Por los fundamentos- que arroja la superior cominicación* 
de US. 28 del que espira, i los que le espuse en nota 11 del 
mismo mes, veo se á propuesto US. determinar que todos los 
individuos que han obtenido despachos de governadores pa- 
ra los aillos de los habitantes de las misiones de esta pro- 
vincia sean tenidos por inspectores, quedando sujetos al 
governador don Eustaquio Babilonia, aquien pondrá en po- 
sesión de su destino tan luego como se me presente su despa- 
cho, i le transcribiere la superior determinación de US. como 
igualmente aquicnes corresponda. 



Dios sfuarde á ÜS. 



o 



Sinforoso Reina . ( 1 ) 



[i] Documento del archivo esiK'ciul de limites. — Sección Ecuador. — Siprlo KIX, repú- 
blica. — Carpeta No. ii. — No. 542. 



— 354 - 



1841 



Aduaniiia en la ffrentera de Loreto 

República Peruana 
Subprefectura de Mainas 

Movobamha, noviembre 6 de 1841. 
N^ 65. 

Al señor coronel prefecto del departamento. 

En contestación á la superior nota de US. 28 del próxi- 
mo pasado número 105 relativa álos estrangeros que se ha- 
llan introducidos en la frontera de Loreto procedentes del 
imperio brasilcnce, debo decirle: Que con fecha 19 de junio 
ponen en conocimiento de esta subprefectura la decisión que 
tiene de sugetarse á todas las pensiones que se les imponga 
con arreglo á las le3''es, i que si ellos desconocen las cargas 
nacionales es porque hasta la fecha no se les ha impuesto nin- 
guna. En esta virtud digo á US. que le sería mui ütil á nues- 
tra nación, principalmente á esta provincia, establecer en di- 
cha frontera una aduaniiia que esté á la mira de las intro- 
ducciones que hacen dichos extrangeros, como también de 
las substracciones de productos de esta provincia i que todo 
artículo pagando una pensión según el regí amento, podía, de 
alguna manera, ayudar las necesidades del estado, i de con- 
siguiente aumentaría, i activaría más el comercio de esta 
provincia. Sin que obste esto, mi obligación el obedecer, i 
cumplir puntualmente sus órdenes; le aseguro que seré ince- 
santo en dirigir mis providencias contra todos aquellos que 
les sean deudores á los emperadores extrangeros bajo los 
mismos términos que US. me previene. 

Dios Guarde á U. 

José Maña Arebalo. (1) 

(X) I>ocuraento del archivo especial de límites. — isección Ecuador. —Siglo XIX* w 
pública. — Carpeta 12. - Nim. 545. 



1843 



lupresión de los gobernadores de los pueblos de Mi- 
siones. 

Repúblic.i l'truann 
■b-preíccturn <Ic Mitinus 




Moyohamha, marzo 6 de 1834. 



ibtmatlores de la misión alta i baja. 



olación suprema de 8 de jimio anterior se ha dis- 
e para el mejor arreglo de las misiones queden su- 
« gobernaciones en los puvblos de ella, reasumiiín- 
' nñrfiinrnte cu seia distritos, los quales seau regidos por 
inittstos por S. S. f., i á loa quales la subpre- 
1^^^ l.-sp«vho eonfontie ni nrtíciilo umlécimn 

^^^^ -^iprema, í estando actualmente gi- 

^^^^L ''- n (.meen el entre tanto, mu r- 

^^^^^ inrvlcarac' de los intereses, 

^^H^i ._ 'i-"T'>ene(ñent« .il ar> 

— tnr ^> 




356 — 



1843 



Proyecto de esteblecimiento de una aduana en el In^ 
terior de Mainas. 

Repliblica Peruana 
Subprefectura de Mainas 



Moyotíimbüj julio 6 de 1843, 

Al señor prefecto del departamento de Amazonas. 

S. P. 

Con la estimable comunicación de US. de 26 del próxi- 
mo pasado número 51 tengo la honra de haberme impuesto 
en la del ministerio de hacienda fecha 12 de mayo último 
que trata sobre la creación de una aduana en el interior de 
esta provincia que cobre los derechos de los efectos que im- 
porten ó exporten los extrangeros del Ecuador, i del Bracil 
como solicitado por US. \íe congratulo con esta medida 
qiue tal vez reporte algo á mi providencia i entre tanto exijo 
del señor gobernador en jeneral de misiones los datos relati- 
vos al comercio de industria que US. me pide, que este fun- 
cionario es quien debe darlos exactos, por quanto se halla 
en contacto con los estados indicados para remitirlos á US. 
oportunamente. 

Dios guarde á US. 

Gregorio del CastilJo, (1) 



íi) Documento del archivo especial de límites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX. le- 
pAblicu. — Carpeta 6. — Nüm. 451. 



1834-1844 

^ntrucclón dal pueblo de Santa Teresa por loe >al- 
vajes I medidas para contener los avances de 
«stos. 



KOTA DEL GOBERNADOR DE JEBEROS AL SUBPREFECTO 
UE MAIN AS 



República Perunna 
Gobierno de Jcverus 



L 



Je^-eros. noviembre 2 de 1843. 
subprefecto ile Iíl provincia de Mainfis. 
S. S. V. 



Acabo de recibir una nota con ftcha 30 del que ha fcneci- 
M» que el juL'z de paz de 1a Barranca me dá un funesto 
le de havcr sido alevosamente devastada la población 
ota Teresa por los infieles Guambisas, 6 Aguarunas, 
lo sido comprcntlidos en esta lastimosa carnicería un 
10 <Ie esu viudad. Üamaclo don Canuto Aeosta con cinco 
La barb&ríe no ha parado en esto, pues tam- 
ttke avisa eliDísinujucí de paz t|tie cinco barranquinos 
!R]eron & labrar aua canoa por el río de Morona fueron 
'HB dc'totn nMB— jrt iimroa. Me pide uucílto con la 

r li[r,., i.||.'\ ;-- ULvacJi'rU ((¡UC 



— 358 — 

subprefecto, debe poner en resguardo á dichos pueblos cooo; 
que debe mirar en fuerza de su autoridad por su bienestar.] 

Dios guarde á U. 

José de los Santos Días, (1) 



EL SUBPREFECTO DE MAINAS AL GOBERNADOR DB MISIONES 

República peruana 
Subprefectura de Mainas 



N^ 1. 

Moyobambay noviembre 11 de 1843. 

Al señor gobernador en feneral de las misiones don Pedro 
Pablo Vasquez Caicedo. 

El expedicionario de Santiago i Borja don José M onteza 
con fecha 9 del corriente adjuntándome dos notas una dd 
juez de paz del pueblo de Síin Antoniofecha en 28 de octubre 
último, i la otra del gol^ernador de Jeveros en 2 del corrien- 
te que ambas piesas le traslado, me dice lo que sigue (aqnf 
las notas). 

Que transcribo á U. para que instruido en todo proceda 
por primera vez por todos los medios de prudencia, urbani- 
dad i buena inteligencia á contener cualesquiera desorden i 
tropelía, prevenido que si estas virtudes ejercitadas no hu- 
biesen lugar sea por la causa que fuere, alarme U. todos los 
distritos i pueblos de su mando, i bajo su-estrecha responsa- 
bilidad los contrarreste, i repela hasta hacerlos rendirá dichos 
infieles 6 que se retiren á sus guaridas dejándonos en paíi 



jil DocuMUMito ilcl arvhivii i-k^kc:.:! ilc h'-niícs. — Sección Ecuador. — Siglo xix, pcpé* 
olica. — CariH.i.1 '•. — Núiuvro ;5J, 



- 359 - 

tranquilidad, obrando en caso necesario de común acuerdo 
con don José Monteza expedicionario de Santiago i Borja, 
quien hasta optar la resolución del señor coronel prefecto 
del departamento que en esta fecha le doi parte si así requie- 
re el caso, se estacione con su gente en la ciudad de Jeveros 6 
en otro punto más conveniente. U. con su patriotismo, zelo, 
honor, honradez como tan práctico en las costumbres de 
esas regiones propenderá á dirigir sus pasos con el acierto 
que apetezco evitando si posible fuera toda desgracia ajena 
i nuestro sistema i santa religión, sin cesar de darme parte 
de las ocurrencias aunque sea por momentos para mi inteli- 
gcnc'vd. i gobierno. 

Dios guarde á U. 

Evaristo Taíur de Córdoba, (1) 



EL SUBPRBFBCTO DE MAIN AS AL GOBERNADOR DE JEBEROS 

República peruana 
Sabprefectura de Mainas 



Moyobamhay 11 de noviembre de 1843. 

Al gobernador de Jeveros. 

En vista de su apreciable nota 2 del corriente mes refe- 
rente á las desgracias ocasionadas por los infieles guambi- 
«as asesinando en Santa Teresa á once individuos cristianos, 
para repulsarlos en esta fecha he dado la orden conbeniente 
«il señor gobernador en jeneral de esas misiones. U. como 



íi] Documento del archivo especial de límite». — Sección Ecuador. — Siglo XIX, repü- 
•Üca. — Carpeta 6. — Número 452. 

4.7 



— 360 — 

tan interesado á nuestra sagrada causa poniéndose deacncr- 
do con dicho señor gobernador en jeneral procederá bajo so 
estrecha responsabilidad á contener semejantes desórdenes, 
i tropelías valiéndose en primera vez por todos los medios! 
de la prodencia, i sagacidad para evitar algunas desgracias 
mas en mayor ó menor número. Mas no consiguiendo por 
estos medios suaves i recomendables por segunda alarmará 
U. con energía á todos los pueblos de su dependencia, i pav 
la fuerza repelará U. á dichos infieles hasta hacerlos rendir, 
ó que se retiren á sus guaridas dejándonos en tranquilidad, 
i buen orden, tomando para ello todas las medidas necesa- 
i obrando de común acuerdo también en caso preciso cóndor 
José Monteza expedicionario de santiago i Boija, que tieiM 
número de armas del estado, i gente de su expedición, i de sus 
resultas dándome aviso continuamente para mi inteligencia 
i gobierno. 

Dios guarde á U. 

Evaristo Tafur de Córdova. ( 1 ) 



v" .-.'.v i -: .. .'- ">v.;v> — Scoiión Kouador. — ^iplo XIX. 1^ 



— 361 — 



EL SUBPREFECTO DE MAINAS AL PREFECTO DE AMAZONAS 

República peruana i 

Snbprefectura de M ai ñas 



i*^ 2. 

Movobamba. noviembre 11 de 1843. 

J señor coronel prefecto de este departamento de Amazo- 
nas. 

S. C. P. 

Las tres piezas que tengo el honor de pasar á las supe> 
lores manos de US. bajo los números 1, 2 ¡ 3, la primera 
leí juez de paz de S«n Antonio, la segunda del gobernador de 
[everos, i la tercera de don José Monteza, expedicionario de 
Santiago i Borja, instruirán á US. de los sucesos que han pasa- 
loen Santa Teresa causados por los infieles Guambisas, ó 
Aguarunas, i los desafíos que nos hacen de continuar con sus 
Fechorías en aquellos pueblos vecinos. Cerciorado US. ple- 
namente de tales sucesos que todos los años por este tiempo 
siempre acostumbran hacer según los informes quede los ve- 
cinos notables de esta ciudad he recivido, i de que además 
le ello tienen noticia de la dicha expedición i se han alarmado 
>in duda alguna para rechazarla. En su consecuencia se ser- 
rirá US. dictar las providencias necesarias, con todo el 
icierto que acostumbra para contenerlos. No obstante este 
virte que dirijo á US., velosmentc, he puesto también tal su- 
*eso en conocimiento del señor comandante jeneral de este 
lepartamento que se halla presente transcribiéndole con to- 
la presteza las dichas tres piezas para que como tan obli- 
gado propenda por todos medios posibles á contener dicho 
lesorden. Yo de la mía con acuerdo de dicho señor coman- 
lante jeneral, tengo para el efecto dictadas las ordenes co- 
respondiente dirigidas al gobernador en jeneral de aquellas 



— 362 — 

regiones, i al (le Jeveros, previniéndole ñ don José Monteza 
quede estacionada su expedición en Jeveros entre tanto» 
sirva dictarlas acertadas resoluciones de US. no con otro fin 
sino con el de tranquilisar esos desórdenes más bien con la 
prudencia i moderación que con la fuerza como ha sucedido 
enasta ciudad que con mi llegada toda inquietud i alarmadel 
los vecinos ha desaparecido totalmente, i se hallan toda clase 
de vecinos en pura tranquilidad, perfecta armonía, i buena 
inteligencia. No creo que con esos pobres neófitos i erran- 
tes salgan de sus guaridas ni invadan más puntos de 
los que han acostumbrado hacer por horfandad de ellos. 
Mas si intentasen adelantar sus pasos á los pueblos reduci- 
dos, ordeno á dichos gobernadores les repulsen con toda 
fuerza, i vigor, hasta rendirlos. 6 hacerlos contramarchar á 
sus guaridas, cujeas noticia que exijo con energía á los refe- 
ridos funcionarios continuamente pondré en el superior co- 
nocimiento de US. para lo combeniente. 

Hasta la fecha no se han arreglado las milicias naciona- 
les en esta ciudad, ni hai un solo jefe ni oficial con quien en- 
tenderse más de el referido señor comandante jeneral sin an j 
solo soldado, i me pare»:e de justicia se me amplié facultad; 
por US. para arreglar provisionalmente una ó dos compa* 
nías para casos semejantes. La materia me parece de poca 
importancia, i juzgo en la penetración de US. no le molesta- 
rá en grado superlativo que demande sacrificios extraordi- 
narios. Haré yo de mi parte cuanto esté á mis alcances pa- 
ra contener tales incidencias, i tropelías en correspondencia.^ 
de mi deber, de mi patriotismo tantas veces acreditado, dc; 
mi honor, i honradez. Suplico á US. no se retarde lacontcs- 
tación para obrar con más acierto, según sus prevenciones. ■ 

Dios guarde á US. 

S. C. P. 
HvHristo Tnfur de Córdova, (1) 



í 1 1 Iioi-iMiKMito íKI íiriliivo t,*>:iH'ci.iI (k' lÍMiiu-^. — Sc.::*Mi'»n lícuador. — Sijílo xix. rrpw 
l»l¡ia. — C".riK.i<i ' . — Xúiut-To 45.'. 



EL GOBERNADOR DE MISIONES AL SUBPREFECTO DE MAINAS 



República Peruana 



)bierno en jeneral de las misiones 



Balsapucrto, noviembre 16 de 1843. 



Al señor coronel siibprefecto de esta provincia. 

0« V»» W» A . 

Instruido en los tres partes que US. me inclu\'e er su 
.respetable de 11 del presente, relativos á la inmolación de 
rt>nce víctimas por los infieles Guambisas ó Aguarunas por 
Santa Teresa, i que la orguUosa resolución de estos es devas- 
^'tar estos pueblos, principalmente la ciudad de Jeveros, i á 
esa capital, según dice el comisario de San Antonio, motivos 
qae han impulsado á US. para ordenarme que alarme los 
inieblos amenazados i también los vecinos para el efecto de 
que estén espeditos para una pronta defensa, i en consecuen- 
cia mande repeler á sus hogares á los bárbaros á fin de que 
la provincia descance sobre la paz i tranquilidad. En virtud 
ien cumj^limiento de la predicha orden, he mandado que en 
«ste pueblo, Chayavitas, Cahuapanas, Muniches, Jeveros, 
San Antonio, i Barranca se armen de lanzas i macanas de 
chonta, porque estos infieles no tienen ninguna clase de 
arma ofensiva por ser pacíficos, i los de Yurimaguas, Santa 
Cruz, Laguna, San Regís, Parinari Nauta i Omaguas de ar- 
cos i flechas, i he dispuesto que por primera partida va3Mn 
los gobernadores de la Laguna i Nauta con cien flecheros es- 
cogidos cada uno á espulsar á los sobredichos infieles de los 
S>untos del río de Santiago hasta constituirlos á lo mas re- 
noto de sus hogares salvajes, lo que efectuarán con el res- 
,mardo del piquete del señor don José Montcza. 



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r.re 3S c> J**J. 



/','/ .'• í.'. ',r r. --r.-rra, cr .as mis: o 



;; ',' " ::.*-r\*', '-'T.^tr coronel preíccto en su superior nota 
'/.', O' . ' '/rri':.''- r'-f'rrT.tr: :íí la invasión que los infieles de las 
■.'.'/-!< '/'jí:r;,^:v?ís i A:5uarunas han hecho sobre los pueblos 
'1' ..if.'ííi;"/ i íiorjíi, Harranca i Santa Teresa de que Icdí 
j/w»' ' on l;i n';t;f íífi'-ifil fiel juez de paz de dicho pueblodc 
.iiiiht 'í'i'i:;i, Mí- Ji;i s'-rviílíi fleclrme lo siguiente: [aquíla 

l.ii 'MI ( I m*i* rm ui 'i:i i cumplimiento ordeno á U. queob- 
:v I ■ /I II' lo |iriiitii;i luiente lo (lispucsto pordicho señor coronel 
\in \n hf 1 Miiiii iriMJotiir lili detalle circunstanciado decuanto 
Iti |Mi Md'# I II rso'i jHn-Iilos ron la imhación de los referidos 
oilc lí > |i( •»' ' d.i ;i ííjMtciicrios alarmando á todos los habi- 
íiMii:'ii I .'I, ilr.i 1 itos h.'ijo su estrecha responsabilidad 
• l>Mii|"iii< I iimI iiMiiis .1 visos (lo sus resultados. 



1*1 ' .I...I I 11, ii.x .....,.,. i.ii ,1, liniiio^i — ¿ícvvión Ecuador. — Siglo XIX, r^ 

(■■■'■'I • < I ■ . « 1 1 1', i.i ■ 



— 365 - 

Igualmente impedirá por el orden legal á don José Mon- 
teza la continuarión de su expepición á Santiago i Borja co- 
mo lo ordena el expresado señor coronel prefecto entre tan- 
to preste las seguridades debidas de sus resultados, para con 
este objeto le transcribo, con esta fecha en nota oficial que 
le dirijo por conducto de U. dicha superior resolución previ- 
niendo á U. que después de obrar señido á esta me acuse el 
correspondiente recivo para los fines consiguientes. 

Dios guarde á U. 

Evaristo Taíur de Córdova. (1) 



EL GOBERNADOR DE MISIONES AL SUBPREFECTO DE MAINAS 

Pepública Peruana. 
, Gobierno en jeneral de misiones 

BalsapuertOy noviembre 8 de 1843. 

Al señor coronel subprefecto de esta provincia. 

S. C. Subprefecto. 

Acompaño á US. el parte que me dá el juez de paz de 
Ünuaga con fecha 28 de noviembre próximo pasado del des- 
g^raciado acontecimiento del 31 de octubre último en Santa 
Teresa con los naturales de Santiago por los infieles Guam- 
bisas. El parte es bien confuso, i según me he informado 
hoi con don Felipe López, i los curacas de Cahuapanas Am- 
brosio Amaringosa i Valentín Guiñapi fué este triste i la- 
mentable suceso en la forma siguiente. 



if ) Documento del archivo especial de límites. — Sección Kcuador, — Siglo XIX, repA- 
Itftca.. — Carpeta 6. — Número 452. 



— 366 — 

El 31 de octubre último se desembarcaron cincuenta i 
nueve infieles Guambisas dirigidos por cmco curacas i se dis- 
tribuyeron en his casas de sus amii^os, compadres, comiendo 
i veviendo, como habían hecho siempre, pero todos con sus 
rejones de fierro bien brillantes, i afilados, i en circunstan- 
cias de que el curaca Arabusha, infiel lenguaras, estaba con 
diez de sus compañeros, ya cerca de las once 6 doce, toman- 
dí> ai^uardiente en la casa de su compadre don Fernando 
Xüñez, se aportó don Canuto Acosta con su canoa i bogas 
en Santa Teresa, i saliendo de su embarcación se d¡ri;i;ió 
ala casa de su compadre don Fernando Núñez, i en pos 
de él sus bogas, quedándose cuidando sus cholitos, su 
hijo Buenaventura, i su sobrino Ensebio. Lle«jado que 
fué á su compadre le saludó mui alegre, i del mismo 
modo al curaca Ambusha, i á los demás. Se echó en la 
amaca, i entre conversaciones le brindó Náñez una botella 
de aguardiente, del cual convidó al curaca infiel, A sus bo- 
gas, i á los diez infieles que estaban en la casa. Luego el cu- 
raca dijo: quiero sentarme al lado de Guiracucha para par- 
lar un rato, i le dijo á don Canuto: Tú traerás al^^án mal. 
; Cierto es que bienen soldados para matarnos? A estos inte- 
rrogatorios respondió don Canuto sin precaución é impru- 
dente diciéndole: — Que traigo la peste, para que tú, i tu gen- 
te mueran. Vienen los soldados para amarrarte i amarrar 
tu gente, i llevarles para Moyobamba. Sobresaltado cori 
tales respuestas se levantó el curaca i le dijo — Supuesto qu' 
yo i mi gente hemos de morir; muere tu primero, i todos los 
cristianos — Dicho esto, le envasó con su lanza en la amaca, i 
le continuó las lanzadas hasta matarlo — Muerto el pobre 
Acosta, pasó con furia sobre Nüfiez, i mientras mata á este, 
los diez (\ut estaban en esa casa, mataron á los cocamillas, i 
á todo.í los que se fueron á la novedad de la llegada de don 
Canuto. Con el ejemplo del curaca, todos los de su comi- 
sión lanzaron á cuantos cristianos habían en el lugar i á los 
cholitos de don Canuto, á su hijo. Buenaventura i á su so- 
brino liuscbio, después de matarlos los botaron al Mara- 
fión. Concluida la carnicería tomaron por despojo cuanto 
llevó Acosta, i cuanto tuvieron los muertos se repartieron, i 
se llevaron por triunfo de la victoria doce mujeres mucha- 
chas prisioneras distribuidas entre los curacas, i las cosas 



- 367 - 

que refiere el parte. Los que se escaparon por hallarse en 
sus chacras i pescas, que fueron raui pocos, se bajaron para 
Unuaga, i dieron noticia: enervados de sentimiento Juan 
Bautista Gama, Vicente Pérez, José Torres, Mariano Torres, 
Rafael Torres, Felipe Torres i otros de Boija, se fueron con 
sus espetas á Santa Teresa, i hallanm los muertos envueltos 
en su sangre, ya en sus casas, ya en los patios, ya dentro de 
sus toldos, ó aposentos, i á don Canuto en la casa de Nüñez 
con su casero compadre, i con los cocamillas muertos. Se- 
gún la razón que me han dado los curacíws de Cahuapanas 
como informados por otro de Barranca, los infieles fueron 
dirigidos por cinco curacas de las tres naciones, Guambisas, 
Aguarunas, i Muratos, i que estos han protestado destruir 
los pueblos cristianos porque se lisonjean en la muchedum- 
bre de sis naciones. 

Los Santiaguinos según el reconocimiento que hicieron, 
fueron muertos veinte i nueve, i los de la canoa de don Ca- 
nuto incluso él nueve. 

También han muerto en manos de los mismos infieles 
dies Barranquinos: á cinco sacrificaron estando haciendo ca- 
noa, encontrándoles en busja de sarsa. 

Todo lo que tengo el honor de poner en conocimiento 
para su superior inteligencia i demás efectos. 

Dios guarde á US. 

Pedro Pfihlo Vasquez Caicedo. (1) 



I i]. — Docamentos del archivo esp<:cial de límites.— í^ección Ecuador.— Sij^lo XIX, repú- 
blica.— Carpeta 6.— N. 452. 

48 



- 368 



EL JUEZ DE PAZ DE UNl'AGA AL GOBESNADOR DE MISIONES 

República Peruana 
Juez de Paz de este pueblo 



Unuaga, 28 de noviembre de 1843. 



Al señor gobernador en jeneral de la provincia de Mainas. 

Con esta fecha sea aberiguad o d<* todo, con el señoreo- 
misario i ante todo el pueblo, los infieles han hecho un des- 
troso en Santa Teresa, tiranamente hirieronimntaron 29 al- 
mas entre chicos i grandes; ala familia de don Canuto mata* 
ron 4 bogas, 4 muchachos con él cinco i sus cosas todito se 
cargaron sin dejar, nada mas de su canoa toda quebrada, 
que á punta de acha quebraron; solo aparece una arma ful- 
minante, que hallaron entro déla agua, i más llevaron once 
mujeres chicas i grandes i mas llevaron cosas de la iglesia 
tres manteles dos paeñuelos bü lionas un manto de la virgen 
tres paños de listas de Lamas i otras cosas; bolvio una mu- 
jer christiana que vino uida délas manos de los infieles i mas 
llevaron un pendón, esta mujer dise que los infieles ya están 
cosechando sus chacras en el puesto Yuri maguas i en otras 
casas están juntos todavía i que están con intenciones de re- 
tirarse á este dicho punto para que ninguno pueda dar con 
ellos, i que havia oido decir á dichos barbaros van á saltar 
hasta Cahuapanas Xevcros i la capital de Moyobamba i que 
disen no temer ániní^una fuersa armada, i que sus intenciones 
es (le soltarlos en el pon*^o de Manscirichiá cuantos fuesená 
perscíTfuirlos. A los tres días de haber sucedido el terrible 
asesinato de don Canuto Acosta i avitantes del pueblo de 
Santa Teresa han salido los i)oc(>s agraviados que han so- 
brado á bcn*;ar su afrenta cjue han hecho los infieles i apenas 
han encontrado otra parte de infieles qne no han venido á 
hacer esa desgracia, i de no poder encontrar á los hechores, 



^ _ 369 — 

j han restituido la sangre de sus compatriotas con la sangre 
* de estos i desolando á los barones han traido también ellos 
i cuatro mujereis infíelas i una inñelita i un infíelito i mas otra 
\ infíelita. 

Yo el juez de paz de Unuaga he entregado por exijencia 

! del güvernador de estos distritos don Santos Dias, cuatro 

[ sables, nueve achas pertenecientes al finado don Canuto 

! Acosta, que dicho finado me encargó para venderle en oroj 

lo que participo al govierno. 

Dios guarde á U. 

I 

A ruego de don p. Antonio Torres por no saber escribir, 

Juan cíe Ja Cruz C i fuentes. (1) 



- EL SUBPREFECTO DE MAINAS AL GOBERNADOR DE MISIONES 

I 



República peruana 
' Subprcfectura de M aínas 

- N. 17. 

Movobamha, diciembre 12 de 1843. 

Al srobernador en jeneral de las misiones. 

Por su apreciada conuinicación 8 del corriente mes, he 
t~ visto con dolor, i grande indignación los asesinatos que a 
^" nuestros conciudadanos han hecho en Santa Teresa los infie- 
' les Guambisas, Aguarones, i Muratos, que provocan á una 
^ ardiente i decidida venganza para perseguirlos por todos 
í medios, razón i justicia, i someterlos por toda fuerza á su 



I 

=i fll Documento de! archivo ospe. mi de límites. — Sección Hcuador. — Si«lo XIX, re- 
Iblica. — Carpeta 13. — Número 547. 






— 370 - 



tal exterminio. Mas siendo estos unos neófitos irracionalcí^ 
que en todo han obrado sin conocimiento de dogmas católij 
eos ni de los efectos délos crimines que han cometido, loqd 
por ahora nos conviene á nuestra defensa es que se alanni 
como antes de ahora lo tengo prevenido á todos los han- 
tantes de estos distritos inmediatos á Santa Teresa, Barraí 
ca, Santiago i Borja, i no pudiendo perseguirlos hasta sol 
guaridas para tomarlos por medios legales sin causarla 
mortandad citen á la defensa absoluta, sin permitirles poi 
ninguna manera vuelban á nuestros suelos cristianos i sat 
grados á cometer otros tantos ó mayores atententados. Pa- 
ra esto mandará U. armar á dichos havitantes con armas de 
fuego que no falta enesospuntos, con rejones, puñales, achas^ 
ipulles, flechas i macanas, i con otras que se consigan, i seao 
esenciales para el caso dando para ello las ordenes necesa- 
rias á todos los gobernadores, inspectores i jueces de paz di 
aquellos distintos pueblos i nombrando de consiguiente co> 
misionados de conocido patriotismo, virtudes morales, zdoy 
honor, honradez i amor al bien publico, i que sean de 
responsabilidad para que obren de comuno bajo las sagí 
das obligaciones de U. mismo, dándome consecutivos a?is 
de todo lo que resultare ó que no siendo favorable ala 
todo este honrado vecindario, i pasen á perseguirlos unid 
todos ustedes. • 



Dios guarde á U. 



Evaristo Tafurde Córdova. (1) 



i'i I)<Kn!Tiuiit<» fK'l ¡iitliivo cs}Kvi.tl (If líinitc-í. — • Sección ecuador. — Siglo XI*» 
l>iU:i — C.irpilM '• — NúiiK-ro 15.'. 



- 371 



2L SUBPREFfSCTO DE MAINAS 

AL COMANDANTE GENERAL DE AMAZONAS. 



República Peruana. 

Subrefectura 
le la provincia de M aínas. 



Moyobnmba, diciembre 13 de 1S43, 

VI señor comandante general de este departamento de Ama- 
zonas. 

El gobernador en jeneral délas misiones refiriéndose á la 
fnvacion, asesinatos echos en Santa Teresa á nuestros con- 
ciudadanos por los infieles guambisas, agua roñes i muratos, 
en su comunicación 8 del corriente mes ha dado el parte si- 
guiente: 

** Señor coronel sub-prefecto. —Acompaño á US. el parte 
que me dá el juez de paz de Unuaga con fecha 25 de noviem- 
bre paóximo pasado del desgraciado acontecimiento del 31 
de octubre último en Santa Teresa con naturoles de Santia- 
go, por los infieles guambisas. El parte es bien confuso, i se- 
gún me he informado hoi con don Felipe Lopes, i los curacas 
deCahuapanas Ambrosio Amaringosa i Valentín Guiñapi fué 
este triste i lamentable suceso en la forma siguiente. — El 31 
de octubre último se desembarcaron cincuenta i nueve infieles 
guambisas dirigidos por cinco curacas, i se distribuyeron en 
las casas de sus amigos i compadres, comiendo i veviendo 
como habían hecho siempre, pero todos con sus rejones de 
fierro bien brillantes i afilados, i en circunstancias de que el 
curaca Ambusha infiel lenguaraz, estaba con die^ de sus 
compañeros, ya cerca de las once ó doce, tomando agurdien- 
tecn la casa de su compadre don Fernando Nuñes, se apor- 
tó don Benito Acosta en su casa i Bogas en Santa Teresa i 
saliendo de su embarcación se dirigió á la casa de su compa- 
dre Xuñes i en pos el sus bogas, quedándose cuidando sus 
choUtos, su hijo Buenaventura, i su sobrino Ensebio. Lie- 



— 372 — 

gado que fué á su compadre la saludó muí alegre, ¡ del mis- 
mo modo al curaca Ambusha, i entre combersaciones le brin- 
dó Nuñez una botella de aguardiente, del cual convidó al cu- 
raca infiel, á sus bogas, i á los diez infieles que estaban en la 
casa. Luego el curaca dijo— Quiero sentarme al lado de Gui- 
lacuha pura parlar un rato, i le dijo a don Canuto. Tu trae- 
rás a IgCín mal. Cierto es que vienen soldados para matar- 
nos? A estos interrogatorios respondió don Canuto sin pre- 
caución é imprudente dieiéndole — Que traigo la peste para 
que tú» i tu gente mueran, — Bienen los soldados para ama- 
rrarte, i amarrar tu gente, i llevarles para Moyobamba. So- 
bresaltado con tales respuestas se levantó el curaca, i le di- 
jo. Supuesto que yo i mi gente hemos de morir, muere tu 
primero i todos los cristianos. Dicho esto lo envasó con su 
lansa en la amaca, i le continuó las lanzads hasta matarlo. 

Muerto el pobre Acosta, pasó con furia sobre Nuñes, i mien- 
tras mató á éste, los diez que estaban en esa casa, mataron 
á los cocamillas, i á todos los qae se fueron á la novedad de 
a llegíida de Canuto. Con el ejemplo del curaca, todos los 
de su comitiva lanzoron á cuantos cristianos habían en el 
lugar, i á los cholitos de don Canuto, á su hijo Buenaventu> 
ra, i á su sobrino Ensebio, después de matarlos, los botaron 
al Marañon. Concluida la carnicería tomaron por despojo» 
cuanto llevó Acosta, i cuanto tuvieron los muertos se repar- 
tieron, i se llevaron por triunfo de la victoria dose mujeres 
muchachas prisioneras distribuidas entre los curacas, i laí 
cosas que refiere ei parte. Los (jue se escaparon por hallarse 
en sus chacras, i pescas, que fueron mui pocos, se béijaron 
para Unuaga, i dieron noticia: enervados de sentimiento 
Juan Bautista Gama, Vísente Peres, José Toma.s, Mariano 
Torres, Rafael Torres, Felipe Torres, i otros de Borja, sefutr 
ron COK sus escopetas á Santa Teresa, i hallaron los muertos 
envueltos en sus sangres — ya en sus casas— ya en los patios 
—ya dentro de sus toldos, ó aposentos, i á don Canuto en la 
c¿isa (le Xuñes con su casero comf^adre, i con los cocamillas 
muertos. Según la razón cjiíc m<í hrin dado los curacas (1^-* 
Cahuai)anas. como iníoraiaílos por otros de Barranca, los 
infieles fueron dirigidos por cinco curacas de las tres nacio- 
nes, guanibisas, aguarones i muratos, i que estos han pro- 
testado destruir los pueblos cristianos porque se lisoiigeai^ 



— 373 - 

en la muchedumbre de sus naciones. Los santiaguincs se- 
gún el reconocimiento que hicieron, fueron muertos veinti- 
nueve, i los de la canoa de don Canuto incluso el nuevo. — 
También han muerto en manos de lus mismos infieles dies 
barranquinos: A cinco sacrificari)n estando haciendo canoas, 
á dos encontrándoles en busca de remesas, i á tres en busca 
de zarza,— Todo lo que tengo el honor de poner en su cono- 
cimiento para su superior inteligencia, i demás efectos. — 
Dios guarde á US.— -Pedro Pablo Vasquez Caicedo,'^ 

Que lleno de amargura por tales acontecimientos ines- 
perados, tengo la honra de transcribir á US. dicho parte pa- 
ra que en su vista tome las medidas combenientes para 
contener dichos asesinatos en proteción de la humanidad, 
mandando perseguir á dichos infieles si fuese de su agra- 
do en todas direcciones, pues protesto yo que para el fin 
indicado por mi parte habré dictado ya las ordenes corres- 
pondientes, i las dictaré consecutivamente, desde luego pro- 
cediendo sobre todo á poner el caso en el superior cono- 
cimiento del benemérito señor coronel prefecto de este de- 
partamento—todo lo que le servirá á US. de inteligencia pa- 
ra los fines consiguiente. 

Dios guarde á US. 

Evaristo Tafur de Córdova. (1) 



(I) Documento del archivo esiKvial de lítniles. — Seoi'ión líciíador. — SírIo XIX, te- 
ftúblíéa. -* Carpeta 13. — NúmerM 547. 



- 374 ^ 



EL SUBPREFECTO DE MAINAS 

AL COMANDANTE GENERAL DE AMAZONAS. 



República Peruana 

Subprefcctura 
de la provincia de Mainas. 



Moyobnmay diciembre 15 de 1843. 

Al señor teniente coronel de exercito i comandante general ^ 
de este departamento de Amazonas. 

Señor: 

Su muí apreciada comunicación 13 del corriente mes me 
ha instruido hallarse US. decido á marcharal pueblo de Santa! 
Teresa á perseguir á los infieles que asesinaron A nuestros^ 
conciudadanos, siempre que esta subprefcctura ponga asa 
disposición 50 hombres de la guardia nacional de esta ciu- 
dad, que sería verificable si US. mismo i los señores vecinos 
notables contribuyesen con los demás auxilios que US. me 
exige. Mas habiendo gente de número crecido en los distri- 
tos inmediatos á dicho pueblo de Santa Teresa, quizá según 
los informes que he recivido, de iguales ó mejores circunstan-' 
cias para el objeto, se servirá US. decirme que día Ise ponci 
en marcha para dar las ordenes necesarias al señor golxr-: 
nador en jeneríil de las miciones para que le proporcione di- 
chos cincuenta hombres escogidos de toda la porción qne 
recidcn en dichos puntos, i también los víveres necesarios 
para ([uc no sea mas costosa desde aquí la marcha con los 
expresados cincuenta hombres en tiempo de tanta escases 
como US. mismo lo sabe. 

Esta sul)prefcctura tiene la honra de tributar á US. los 
debidos agrndccitiiicntos por la dcsición inalterable en l)ene- 
ñcio público, cierto de que con su presencia en Santa Teresa 



"todo lo allanará US. sin estrépito con el dicho señor gober- 
;iiAdor en jeneral que también se halla trabajando con igual 
L^ecisión. 

Dios guarde á US. 

Evaristo Tafur de Cordova. [1] 



EL COMANDANTE GENERAL DE AMAZONAS AL SUBPREFECTO 

DE MAINaS 

^Comandancia general de Amazonas 



Diciembre, 19 de 1843. 

señor subprefecto de esta provincia. 

La comunicación que US. se a servido transcribirme del 

Jbernador en jeneral de las misiones, corrovora los anterio- 

partes que han dado las autoridades de San Antonio i 

reros, relatibos á los sucesos infaustos que tuvieron lugar 

d pueblo de Santa Teresa, pero como hoi aparesen bajo 

semblante mas deplorable, reclaman con mas razón el 

tigo exemplar que esta recivido por el uso de otras nacio- 

cibilisadas á los que han dado muerte alevosa á nues- 

compatriotas; pues aun que es verdad que los asesinos 

gentiles también lo es que no por esto están excluidos de 

liar un delito de orrenda magnitud, i hallándome yo añi- 
lo de los mismos setimientos de US. estoi pronto á po- 

rme en marcha á la caveza de cincuenta hombres de la 



sam 



{lí Documento del archivo especial de límites — Sección Kcuador — SíkIo XIX, repú- 
«1 — Carpeta 13 — Número 547. 

49 



- 378 - 

número 193 debo en contesto decir: que la incursión délos 
infieles en el interior de esta provincia actualmente parece 
estar suspensa, sus planes preparados contra los salvajes, 
me son desconocidos: el estado de estos deve ser miserables: 
no cuentan jamás recursos de ninguna clase; si al contrarío 
los b/irbaros, bien considerado, va por su unión, multitud, i 
fuerza para cometer. El año pasado se llevaron sóbrelos 
pueblos de Santiago i Borja, i mataron cinquenta, i mas tre- 
ce entre grandes i pequeños, de 1 i otro sexo i entre ellos pe- 
recieran don Canuto Acosta, i sus muchachos, i se llevaron 
de quince á veinte mujeres cautivas; de resultas de esto los 
demás ha vitantes de los pueblos referidos se han retirado á 
vivir en otros puntos del Marañón. Actualmentes no se sa- 
be las movimientos de dichos bárbaros. La subprefectura 
es del parecer de US. con respecto á la indicación que se hace 
sobre lá introducción de una fuerza armada en los pueblos 
de la montaña, pues los barbaron no tienen habitación co- 
nocida según estoi informado, haciéndose de esta suerte inú- 
til é impracticable su persecución i de consiguiente solo 
gravosa la marcha de dicha fuerza armada en espedición. 

Cuando se hizo presente por el gobernador jeneral de 
misiones que dichos bárbaros estaban procsimcs á la intro- 
ducción de nuebo sobre los pueblos de la misión alta, en m^ 
ses anteriores, se dio parte al antecesor de US. pidiéndole ar- 
mas de fuego para hacer la defensa, i por lo que hace á los 
recursos que se suministraría á la tropa que marchase, los 
vecinos de esta, en virtud de una invitacióndelseñor coman- 
dante jeneral, i de esta subprefectura acordaron hacer ana 
pequeña erogación, i según las posibilidades de cada uno; es- 
ta ác va colectando en el día, pero es tan solo para propor- 
cionar toldos, i vestidos á la expedición, pues para sueldos 
no alcanza, los cu¿iles se escusan proporcionarles, 3''a porque 
no hai deque, ya también porque se ofrecieron muchos sin i 
sueldo alguno ni gravamen al estado. Con respecto álos 
víveres que se necesitan para dicha espedición pueden con- 
tribuir los ¡)ueblos del Marañón con ellos. Con este acuer- 
do se han reunido más de sesenta plazas por el indicado se- 
ñor comandante jeneral. En 1*' de de abril último pusecn 
conocimiento de esa prefectura de (jue las noticias la apro- 
])aeión de los inñeles habían sido falsas según testimonio de 



- 379 - 

«I que viajaron por la tnidión alta, i tocaron á los pueblos 
í Botja, i Santiago; por último el gobernador jeneral á 
alen en esta fecha le paso en transcripción la citada de US. 
gen me previene, podrá subministrar los datos necesarios, 
mas oportunos sobre los puntos que en ella se ensancha. 

Dios Guarde á US. 

José María Reáteguu [1] 



1843 

Inspectores de pelicia en loe ¡Nieblos de Miilnas. 

República Itmana. 
ibpreféctura de Mainas. 



.106. 



Moyobamba, á 6 de octubre de 1843. 



\ señor Coronel Prefecto del departamento de Amazonas. 

S. C. P. 

Habiendo aprobado el supremo gobierno el 9 de marzo 
iltimo la colocación de seis gobernadores en el interior de 
as misiones á mérito de la demarcación que hizo el dignísi- 
mo, é ilustrísimo señor obispo de esta diócesis éntrelos vein- 
ácinco pueblos de que ellos se componen, se han quedado 
los demás en una total asefalía de los miembros que antes 



UU-'tfoeumeDto del archivo especial de límites.— Scccióü Bctiador.— Siglo XIÜC, repü- 
- Carpeta 6.— N. 437* 
50 



380 



con el nombre de gobernadores cuidaban del orden, del trá- 
fico, i particularmente de la policía de los pueblos, i lírapieía 
de estos, porque los goiiernadores no pueden estar á un 
mismo tiempo en los pueblos de sus distritos, causa porque 
cada día se adelanta el desorden, el abandono de la agricul- 
tura, i la insubordinación de los indígenas. 

I pareciéndomc justo, t racionable que sin contrabeoir 
las medidas de su señoría ilustrísima i la aprobación sopee- 
ma se puede poner unos subalternos de intendente de poli- 
cía en cada pueblo que antea era regido por un funcionario 
político para el reparo de los motibos indicados conforoK 
al artículo 143 título 16 de la Constitución bajo la depen- 
dencia de gobernadores de distritos, suplico A US. se sirba 
declarar que esta subprcfectura nombre sujetos de su con. 
fianza para el efecto, esto es, si fuere de su superior agrado. 



Dios guarde á US. 



S. C. P. 
José Montexa. (1) 




A«ar.-^SIsto XVLi^ 



- 381 - 



RESOLUCIÓN RECAÍDA EN LA ANTERIOR NOTA 

Chachapoyas^ otubre 13 de 1843; 

El snb-prefecto de la provincia de Mainas nombrará en 
todos los pneblos los inspectores de policía que vigilen i cui- 
den la conservación del orden público bajo la inmediata de- 
pendencia de los governadores del distrito confo rme á lo 
prevenido en el art. 48 de la lei de 29 de noviembre de 1839 
i á quienes puede dirigir también las órdenes que corresponda 
como intendente de policía que es de la misma provincia. 

Transcríbase esta resolución en contestación. 

• I • > 

Castro, 
Julián Torres, 

Secretario. (1) 




íáto del archivo eispecial de límites. — Sección Ecuador.— Siglo XIX, repú- 



- 382 — 



1843 

Auxiltos de Indios oocamas á las autoridades brasl- 
leras para la ejecución da obras en el puerto ds 
TabaUnga. 

República peruana 
^bprefectura de Mainat 

Moyohamba, noviembre 30 de 1843. 

Al señor coronel prefecto de este departamento de Amazo* 
ñas. 

Señor coronel prefecto: 

Tengo la honra de elevar al superior conocimiento de 
US. la nota del comandante de la frontera de Tavatinga ca* 
pitan de exercito imperial del Brasil referente á solicitar in- 
dios cocamas i cocamillas para emplearlos en sus obras» que 
el ilustrísimo señor obispo de esta diócesis se ha servido pa- 
sarme con su respetable nota 21 de noviembre último, para 
que en su vista se digne la superioridad de US. resolver lo 
conbeniente, sirviéndose acusar el correspondiente recívo. 



Dios guarde á US. 



S. C. P. 
Evaristo Tafur de Córdova. [1] 



[I].— Documento del arcbiií o especial de limites.— Sección £ctiadof. - Siglo XiXt ttp^ 
blica.— Carpeta 12.— N. 543. 



383 - 



RESOLUCIÓN RECAÍDA EN LA NOTA PRECEDENTE 

Chapabas, diciembre 13 de 1843. 

Vistos en la nota stiplícatorta sin techa del capitán del 
ejercito imperial del Brasil comandante de la frontera en 
Tabatinga; el sub-prefecto de la provincia de Mainas espe- 
dirá las ordenes correspondientes, para que dicho coman- 
dante sea auciliado con los diez i seis indios cocamas ó coca- 
millas que solicita para los trabajos que indica en su citada 
comunicación: con advertencia que siendo la industria libre 
en la república peruana, los referidos indios no serán obliga- 
dos por la fuerza, sino que concurrirán voluntariamente, del 
mismo modo que por el tiempo que ellos tenga,n á bien esti- 
pular, pudiendo alternarse con acuerdo de la3 autoridades 
respectivas de la frontera, que desde luego quedarán de arre- 
glar cuanto sea conducente al mejor orden enere ellos, i á 
las seguridades que debe prestárseles respecto de la impor 
tancia de sus jornales, i regreso á su país cuando quieran 
verificarlo; dando parte de cualesquiera cosa que observen 
contraria á esta resolución. 

Transcríbase en contestación. 

Castro. 
Julián Torres, 

Secretario. (1) 



í I ) Documento del archivo especial de límites— Sección Ecuador— Ziglo XIX, repúbli 
ca — Ca rpeta 13—547. 



- 3S4 — 



1845 

Prescripciones pera la defensa del paeblo de 
ce en caso «le un ataque de salvajes. 

\h^\fi\'t *\*' Ji;iI«t;ipui-rlo. 

Febrero 26 de 1845, 
Al Mrfinr Hiibprcfccto fie la provincia de Mainas. 

l)íiiifK) cMin]¡)límíento á la orden de US. pasé al pueblode 
la liarninra adonde convoqué alos pocos habitantes i les isc 
saíuTla orden (jucllcvava de US., i instruya también del man- 
do i'oino tliíben íillarse i pucdíiii defenderse cuando por caso 
N(*MiiinvadÍHos |)or .]r)s infieles huambisas i ag^arones, poí 
(inicnrM noc aliado noticia al;;?una ciño que todo está cn¿ 
Icncio, i me persuado será porque actualmente deven hallar- 
Me dichos infieles en obra de sus chacras i canoas; 

rs. debe tratar se])()nga en dicho pueblo con labrevedad 
posible una escolta de diez lí doce hombres armados paraqiit 
se hallen hay como de av-anzada acompañándolos á los pocoi 
indij^enas del sitado pueblo de la Barranca; porque aunque 
se hallan en silencio los infieles no dejan de aliarse siempic 
sobresaltados i por esta razón seallan dispersos los mas, al- 
gunos por Lamas, Tarapoto i Santa Cruz i otros abriendo 
mas pitblaeiones en el antiv^uo Sanantonio aliándose soloeii 
el puebK> de la Harranoa dies i sois avitantes, i será de sentii 
se destruya ilol lodo, al inspeccor don Espíritu Romero eor 
denadi> ipie siempre vine aya noticia alguna me dé parte in 
n\v\h.nainvMU\ Con IvMjne me párese he cumplido con lai 
v^ivlvíKs vio rs ívvIm -\> Jo diciembre del año procsimo se 

Diego Rengiib. (1) 






— 385 — 



1845 

Término para el cumplimiento en Malnas de la^ ór- 
denes superiores. 



Rq)ública Peruana 
Sub prefectura de Mainas 



N. 143. 



Moyobamba^ octubre 6 de 1845. 



Al señor coronel prefecto del departamento. 

Inteligenciado de la orden suprema fecha 2 de septiem» 
bre próximo pasado que US. se ha servido transcribirme en 
su respetable i superior comunicación de 26 del mismo nú- 
mero 131 sobre que no cumpliendo esta subprefectura las 
ordenes de US. á los quince días después de recibirla sea sus- 
pendido el que la desempeña, me cabe el honor, de hacer {\ 
US. las observaciones siguientes: 1^ que el gobierno- de La- 
mas dista de esta ciudad cuatro días de camino por tierra 
y en tiempo de aguas por las crecientes hai que gastar' niás' 
de seis días, al de Tarapoto hai cinco en tiempo bueno, al 
de Chasuta ocho, al de Saposoa ocho, al de Juanjuí once, á 
los del Huallaga en tiempo de vaceante hasta el Tingo de 
Monzón treinta, i estando el Huallaga crecido quince días 
más, al de Balsapuerto cuatro días, i á los del interior de 
bajada caminando día i noche hasta Loretp por el Mara- 
ñen ó hasta Andoas de subida por el Pastaza treinta i más 
días si uno navega favorable, i de dichas distancias al cabo 
de tres meses se recibe el resultado de alguna providencia 6 
el cumplimiento de algunas ordenes superiores. Agrégase á 
lo referido que para gobernadores é inspectores, como de- 
mandan las circunstancias, i como son unos pueblos reduci- 
dos que ningún interés tienen que reproduzcan en ellos hai que 



- 386 — 

aspirar no se encuentran ciudadanos de alguna consideración 
que quieran ir á encargarse de esos destinos, i, por consi- 
guiente hai que tolerarles las faltas que ocacionan: razones 
poderosas para que el sub-prefecto de Mainas, no pueda dar 
cumplimiento en el tiempo indicado por dicha resolución su- 
prema, sino en el término de la distancia. Prescindiendo los 
obstáculos que me circundan para el cumplimiento de cual- 
quiera orden superior en termino propuesto, seré inexorable 
en el desempeño de las superiores ordenes de US. como sa 
atento i obsecuente servidor. 

Dios guarde á US. 

José Monteza. (1) 



1848 

El sub-prefecto ile Meines pide el ssossshreiss l e e l e di, 
un gobernador en general de les sülslosses be|aSi 

Repáblica peruana 
Subprefectura de Mainas 



N. 38. 

Moyobamba^ á 6 de julio de 1848. 

Al señor benemérito coronel prefecto del departamento 4 
Amazonas. 

B. señor C. prefecto. 

Desde mi ingreso al mando político de esta provincia 
hasta la cpoca he csperimentado, sin variación alguna, es 
los funcionarios del cordón del Marañón, mucha dgadcs i 

Itm.-— Sección Kcuudor. — Siglo xn, Rp^S 



— 387 - 

una criminal apatía en el servicio público, la distancia de- 
masiado larga en que se hallan de esta capital es un motibo 
que alegan para sustraerse de las responsabilidades que pue- 
dan gravitar sobre ellos, i por el mismo motivo, de no reci- 
bir las ordenes que se les comunican en tiempo oportuno. 

La presencia de un funcionario esperto i sagas, los des- 
pertaría sin duda del letargo en que yacen, i cuidarían de 
llenar á su lado las funciones de su cargo, i sus obligaciones 
particulares. Este funcionario eccistía anteriormente con el 
título de gobernador jeneral de la misión baja, i ahora poco 
se suprimió, no sé con que motivo, i se hecha de ver palpa- 
blementa la falta que hace. 

Deseando pues esta sub-prefecturaelecsacto cumplimien. 
to de las ordenes que dicta para el servicio público i del Es. 
tado,cree ser de su deber, representar á ÜS. la necesidad que 
hai de un gobernador jeneral en la misión baja, con la mis- 
ma autoridad que el que ecsiste en el pueblo de Balzapuerto, 
con el título de gobernador de las misiones, quien en este ca. 
so, quedará solo con el de gobernador jeneral de la misión 
alta. 

En la adjunta planilla encontrará US. los nombres de 
los propuestos para el mencionado cargo; recomiendo á US. 
el primero, por considerarlo mas digno, i capas de desempe- 
ñar con energía i sagacidad — como lo ha hecho cuando ha 
obtenido otras. 

Dios guarde á US. 

José Oro SCO, (1) 



(I) Documento del archivo es[)ecial de límites. — Sección Ecuador. — Siglo xix, rcpú- 
lica. — Carpeta i6. — Número 556. 
51 



— 388 — 



proveído ex la anterior nota. 

Chachapoyos, Julio 13 de 1848, 

Vuelvfi al sub-prefecto ocurrente para que agregue la ti- 
zón que equivocadamente asegura acompañar, é infonne« 
circunstanciadamente sobre el mejor orden que puede ado|^, 
tarse conforme á las leyes para evitar los tropiezos de quej 
se encarga esta nota. 



Villamar, 



Julián Torres, 

Secrtario. [1] 



segunda nota del subprefecto de mainas 

sobre el mismo asunto.-: 

Benemérito seiior coronel prefecto. 

■ 

En cumplimiento del superior decreto marginal dcüS. 
digo: que sin embargo de haber remitido á US. por conduc- 
to particular la razón que se relata en el decreto citado, 
vuelvo á acompañar otra igual á aquella, informandoa» 
mismo sobre el mejor orden que debe adoptarse para evitar 
los troi)¡czos de que he hecho mención en la presente; q« 
habiendo notado de antemaño, i habiendo esperimentado d 
retardo (¡ue sufre el servicio público, como el del Estado por 
fíilta de correos en el interior, propuso esta subprefecturasc 
estableciera un correo mensual. 

Mns ya que no se |)ud() establecer este correo, queriendo 
reemplazar esta taita p(Miiéndosc ó creando de nuevo un go- 



i \\ PitcuruMiii» lU'l .ii\-:ii\i> (.spcvial lU- Umitcs. — Cocción Hcundor. — Siglo XIX, Itp* 
l»lik.'a. -- Cal iK'la :' . — Ni'í:;;civ> -.^'i. 



— 389 — 

bertiador general en la Misión Baja, creo debe tenerse en 
consideración los puntos siguientes: 

1*^ Que todo gobernador de distrito trascriba á los fun- 
cionarios de su dependencia las órdenes que le impartiese el 
gobernador general, al segundo día de su recepción, sino fue- 
ren de las mui urgentes, i siéndolas, en el momento de haber- 
las recibirlo; 

2^ Que todo funcionario subalterno del gobernador de 
distrito, este mismo, i el general, cumplirán las órdenes co- 
municadas dentro de segundo día, sino fuesen de las mui ur- 
gentes, i siéndolas, en el momento de haberse impuesto de 
ellas; 

3*^ Que los referidos acusaran el recibo correspondiente 
ele dichas órdenes en el término de la distancia, quedando 
responsables si así no cumpliesen, á una multa determinada, 
i suspensión del empleo; 

4*^ Que los mencionados lleven razón del día i hora en 
que tocaren á sus manos las órdenes citadas, i acusando su 
recibo que anuncien el día i hora en que éste sale; 

5*^ Que el subprefecto comunique las órdenes que estime 
convenientes á cualquiera funcionario de su dependencia, sea 
por conducto del gobernador en general ó de la suya en par- 
ticular; 

fj^ Que todo funcionario encargado por sus superiores 
de pasar á otro, cualquiera comunicación, exija recibo de 
ella. Este le servirá de resguardo, cuando se le haga respon- 
sable de la demora. 

7^ Para evitar que las comunicaciones sufran demora, 
i el funcionario que las reciba tenga como dirigirlas al punto 
que fueran encomendadas, será mui del caso se nombren do- 
ce indígenas que anualmente sirvan de propios; éstos condu- 
cirán dichas comunicaciones de dos en dos— turnándose n^n- 
sualmente, á los cuales se deberá prestarles los auxilios ne- 
cesarios, i no.pagar derechos por tierra; 

8*^ Que los mencionados propios hagan este servicio 
gratis, respecto de no pagarse en esta provincia contribución 
alguna, i sean escentos de todas las demás obras comunes; 

9*^ Que los gobernadores generales recidan en el punto 
céntrico de la Misión de su mando; 



- 390 ~ 

10. Que se les faculte á dichos gobernadores» para qiéj 
puedan consultar la remoción de los gobernadores de di 
to é inspectores que no cumplan con su dtber, previo un ii-j 
forme circunstanciado de todas las infracciones que hayu; 
cometido, tanto en estos puntos, como en los artícülosdéj 
constitución. 

Es cuanto puedo informar en virtud de lo mandado-*] 
añadiendo qu¿ US. debe i puede dictar instrucciones poriacj 
que se rijan los gobernadores generales en el desempeño dtj 
las funciones de su cargo, el cual no estando reconocido pol^j 
la constitución, no está tampoco detalladas en ellas susatri-¡ 
buciones. 

Subprefectura de la provincia de Mainas. 



Moyobamba. julio 21 de 1848. 



José Orosco. [Ij 



1850 

Nombramiento de un visitador para los pueblos it; 
Pinchas I Andoas. 

República Peruana 



Subprefectura de Mainas. 



Moyobamba, Julio 27 de 1850. 



Al ciudadano Teodoro ídalgo. 

Hallándose esta subprefectura informada de los desór* 
denes. tropelías i estorciones que cometen los traficantes 
por la misión alta i particularmente los viajeros a Pinches i 



|:1 I>'>s.;:nit':U'> -icl arohiv.t i'>iK\¡.il ilv !ít;iitc?. — Sección Ecuador. — Siglo XíX> * 
|»ri')hc '.. — Carpeta v\ — Número 53". 



— 391 - 

Andoas i siendo peculiar á sus deberes velar por la conserva- 
ción del onlcn público i tranquilidad de sus gobernados, i 
siendo tan irritable en esta parte la conducta del goberna- 
dor de los dichos pueblos Pinches i Andoas que se descuida 
en lo absoluto con los partes mensuales de las ocurrencias 
como mandando prevengo á U. que recibida esta se prepare 
á marchar á inspeccionar sobre dichas desórdenes haciéndo- 
se cargo del arreglo de los referidos pueblos hasta ver estin- 
guidos los abusos i política inmoral que por aquellos puntos 
se han introducido á mérito de la distancia que los separa 
del gobierno, con cuyo objeto digo con esta misma fecha al 
expresado gobernador público que en todo el tiempo que 
fuere necesario para ios arreglos mencionados se ponga en 
acuerdo con U. prefiriéndoles sus acciones sobre los pueblos 
para que pueda ü. dar el lleno debido á la comisión que se 
le confiere, debiendo comunicar cansecutibamente á la sub- 
prefectura todas las ocurrencias que tengan lugar desde el 
día que se presente U. á los puntos sobre dichos. 

Dios guarde á U. 

Manuel del Castillo. [1] 



li 1 Documento del afchivo especiíil de Iímitcs--S>ecci6n Ecuador — Siglo XlX, república. 
-Carpeta 7.— Número 463, 



392 — 



I 



1850 



Prohibición del trabajo forzado do los lndí§oiias« 



República Peruana 
Departamento de Amazonas. 



Chachapoyas, diciembre 30 de 1850. 

Al sub-prefecto de Mainas. 

Personas de mucha veracidad i crédito, han informado 
á esta Prefectura que los funcionarios encargados del mejor 
régimen de los pueblos del interior de Mainas, cometen una 
multitud de abusos, sin que los desgraciado, que los sufren 
puedan alcanzar justicia. El uso de pongos, semaneros, 6 
asistentes para el servicio gratuito de dichos funcionarios, 
es uno de los mayores atentados. La substracción forsosa 
de indígenas de sus hogares, con el fastuoso nombre de in- 
dios de espedición, (para emplearlos en la servidumbre), es 
otro atentado contra la libertad natural i civil. La prefec- 
tura, que no puede mirar con indiferencia la suerte desgracia, 
da de esa porción de individuos, que pertenece á la misma 
sociedad que formamos, previene á U., que bajo de respon- 
sabilidad cumpla los puntos siguientes: I.*' que ningún fun- 
cionario de la clase, cual fuere, vuelba en lo sucesivo, á tener 
pongos, semaneros ó asistentes, á menos de satisfacerles 
(los reales diarios de jornal; 2."^ que bajo el escandaloso tí* 
tulo de indios de espedición, no vuel])an tampoco á subs- 
traerlos en la clase de forsados; 3.^ que solamente en el 
caso, de que dichos indí<j:enas (juieran jornales, podrán 
fi^ donarse de sus pueblos, dando parte á sus párrocos, 
^emás justicias, para (jue ten.i^an conocimiento de 
4°. el jornal será precisamente el de dos rea- 
'• si los patrones les suministran con los 



kk 



— 393 — • 

alimentos; 5.° los ajustamientos de los haberes, que deben- 
guen dichos indíjenas, se harán ante las autoridades locales 
del luffar en donde presten sus servicios, con intervención 
del procurador; i el patrón ó patrones entregarán el dinero, 
esto es, en Moyobainba, i en los demás pueblos los artículos 
usados en la compra, veiita, i á precios acostumbrados, en 
el mercado; 6.° los contraventores á esta disposición, imar- 
cha en consonancia con las leyes serán sometidos ajuicio co- 
mo enemigos á la libertad. Mas para que nadie alegue igno- 
rancia, trascribirá U. esta resolución á todos los funciona- 
rios de su dependencia. 

Dios guarde á U. 

Modesto Vega. (1) 



1861 

Hostilidades do los salvajes al pueblo de Barranca. 

NOTA DEL GOBERNADOR DE MISIONES 

AL SUBPREFECTO DE MAINAS. 

República Peruana. 
Gobierno j^eneral de estas misiones. 



Balsapuerto, abril 18 de 1851, 

Al señor teniente coronel sub-prefecto de la provincia de 
Mainas. 

S.S. P. 

Con arreglo á la orden de U. fecha 31 del próximo pasa- 
do número 26 á consecuencia del parte que di sobre que-el 

( I ) Documento del archivo especial de limites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX, re- 
pública. — Oarpeta 17. — Núm. 55S. 



- 394 - 

pueblo de la Barranca se halla amenazado por los barbaros 
huanibisas; he librado las ordenes combenientes á los gober- 
nadores i tenientes gobernadores inmediatos al pueblo atne* 
nazado previniéndoles que ellos i sus gobernadores estén lis- 
tos para marchar á la defensa inmediatamente que sean 
avisados por el teniente gobernador de aquel punto, entre 
tanto se les imparta lo que resuelva S. S. el prefecto del de- 
partamento segúu U. me indica. En cuanto á prepararme 
para marchar á citiarme en el punto central de los distritos, 
espero sus ordenes para verificarlo. Con lo que contesto sa 
citada. 

Dios guarde á U. 

Vahra. (1) 



SEGUNDA NOTA DEL GOBERNADOR DE MISIONES 

AL SUBPREFECTO DE MAINAS. 

República Peruana. 
Gobierno general de estos distritos. 

Balsapuerto, mayo 22 de 1851, 

Al señor teniente coronel subprcfecto de la provincia de Mai- 
nas. 

Señor S. P. 

En mi comunicación fecha 23 de marzo próximo pasado 
acompaño copia del parte que recivi del teniente /s^obernador 
de la Barranca é hise presente á U. el fuerte conflicto en que 
por entonces se hallaban los habitantes de aquel pueblo á la 
vista de las continuas visitas que les hacían los bárbaros 
Ahuarones, de los perjuicios que recibían i de que los Huam- 



[ij Documento del archivo especial de límites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX, ft- 
pública. - Carpeta 17. — Núm. 557. 



- 395 - 

bisas en la persecución de estos, podían hacer mayor estrago 
con ellos. La contestación de U. fué la más favorable, que 
debía esperarse, i en su virtud dicté las órdenes necesarias 
para que los tenientes gobernadores inmediatos se previnie- 
sen á obrar defensivamente en favor del amenazado. Esta 
medida que debiera alentarlos i sujetarlos á esos pueblos á 
prestarse á un ancilio de tanta importancia, los ha intimi- 
dado tanto que los mismos tenientes gobernadores han con- 
testado manifestando el disgusto que han recivido con los 
medios adoptados para defensa, por el terror pánico que 
tienen estos indios á los bárbaros. En este estado de impo- 
sibilidad para poder socorrer la Barranca, en los momentos 
de despachar esta comunicación con las demás he recibido el 
parte, que original acompaño á U. por el que verá la pose- 
ción que han tomado los Ahuarones i el modo o'stil con que 
se manejan. Para rechasarlos i escarmentarlos lo más pron- 
to posible ya que no se debe contar con los pueblos para los 
planes de defensa, preciso será ocurrir al auxilio de cuantos 
blancos se hallan en este punto, al de los tenientes goberna- 
dores de este distrito, el de Jeberos i á los Borgeños residen- 
tes en San Antonio suficientes para el objeto que persigo, 
deviendo tomarse otras providencias para evitar la incur- 
sión de los Huambisas en julio próximo según lo indica el 
parte. 

Espero, pues, su contestación i orden para marchar 
con los aucilios que pueda reunir, sin perjuicio de haber or- 
denado con esta fecha al gobernador de Jeberos para quecon 
sus subordinados marche inmediatamente á fijarse en un 
punto de observación. 

Lo comunico á U. para su inteligencia i demás fines. 

Dios guarde á ü. 

José María Arebalo. (1) 



;ii Documento del archivo especial de límites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX, repú- 
blica. -^ Carpeta 17. — Número 557. 

52 



— 396 



1851 



Residencia del gobernador general de Mlsl( 
pueblo de Nauta. 



República Peruana 
Gobierno general del interior de Mainas. 



Balsapaerto, Julio 2 de 1831. 



Al señor prefecto del departamento de Amazonas. 



S. P. 



En cumplimiento de la mui respetable orden de US. fe*] 
cha 30 de mayo, que tengo la honra de contestarla, relativa; 
á trasladarme al punto de Nauta, como el lugar señaladoj 
para la residencia del gobernador jeneral que adjunta á hi 
orden 28 del próximo pasado me ha remitido la subprefeerj 
tura marcho obediente; mañana, habiendo ya entregado A; 
mando político del distrito al nombrado gobernador dolij 
Teodoro Hidalgo, con todas las formalidades de estiló, cofl' 
los deseos fervientes de llenar los deberes de un funcionario 
amante del bien público, i de corresponder ala confianza qae 
se me ha hecho. En cuanto á contener la incursión de los 
bárbaros, 3'o me ofrecí á la subprefectuea para marchar en 
socorro de los pueblos anienasados con los recursos qne ya 1 
había adoptado, mas ella se echado sobre sí este trabajo 1 
en tal caso, no haré mas que a\'udarlo en cuanto me ordene, 
apesar de la grande distancia en que me boi á poner. Pose- , 
sionado en Nauta, no dudo estaré mas al corriente de las 
circunstancias de la misión baja, de allí haré presen tea ÜS. : 



— 397 - 

las necesidades de esos pueblos, i de los arreglos que me ha 
ordenado el jefe de la provincia. 



Dios guarde á US. 



S. S. P. 
José María Arebalo. [1] 



1851 

Extracción de Indígenas de los territorios de Malnas 
por los brasileros. 

República Peruana. 
Prefectura de Amazonas. 

N. 147. 

Chachapoyas, diciembre 7 de 1851. 

Al subprefecto de la provincia de Mainas. 

Se ha informado esta prefectura que los brasileros que 
se introducen al interior de Mainas, se llevan continua- 
mente una multitud de indígenas peruanos bajo el ca- 
rácter de auciliares ó de espeditos en el manejo de las balzas 
i canoas, i que luego como ingresan al territorio de sus auci- 
liados estos les señalan amos ó lugares que deban poblar, 
que abandonados entonces de aquellos recursos que podían 
facilitarles su regreso se quedan sepultados en tierra estran- 
gera, dejando en esta parte en abandono perpetuo á sus es- 
posas é hijos; i como este procedimiento es opuesto al dere- 
cho natural, al de gentes i al aumento de la población pe- 



;il Documento del archivo especial de límites. — Sección Ecuador .—Siglo XI. K, r«- 
pública. — Carpeta i8. — Número 561 . 



— 398 — 

! 

ruana; prever^go á U. que por ahora i mientras qtic el go^ 
bicrno mande guarnecer nuestra frontera, ordene á los fjo^ 
bernadores del territorio de su mando, que en lo suce^YOi 
pongan término á este perjuicio irreparable, guardando «I 
orden siguiente: 1.° que el aucilio de bogadores 'que puedai 
deba dar al estrangero por justos precios 6 salarios, debe 
ser solo hasta el punto de Loreto que es la raya del territo» 
rio peruano, pudiendo servir igual aucilio de los suyos qw 
se hallan fronterisos en Tabatinga 2°; al gobernador del di» 
trito de Loreto, prevendrá U. que como funcionario páblicOj 
existente en la raya, cuide del cumplimiento del mandato 
precedente, bajo el supuesto de que en caso omiso ó denegap 
do, será despojado i sometido ajuicio, como encubridor t 
protector de la desolación de los referidos pueblos del iott 
rior, i de quedar obligado en dar á los hijos menores de los 
indígenas que por su descuido pasen adelante, los alimenta 
necesarios hasta que cumplan la edad prevenida por lei; 3.' 
si algún peruano se dirijiese al Brasil con su comercio, lleva- 
rá la misión reservada de hacer uso del derecho de reversión, 
es decir de poder estimular á los peruanos que encontrase en 
aquellos territorios, para que se restituyan á.sus hogares i 
al seno de sus esposas é hijos, prestándoles en caso necesa- 
rio los aucilios precisos, los que desde luego serán reconod' 
dos i pagados por la nación; teniendo U. entendido'queesta 
disposición la elevaré en el inmediato correo al supremo co- 
nocimiento de S. E. el Presidente de la República para su in- 
teligencia i demás fines. 

Dios guarde á U. 

Santiago Rodrígaz, (1) 



pü 



in Documento (Id archivo e.-ipeoi-il de hniitos. - .mcccíóii lícundor. —Siglo XlX.» 
I)lica. — Carpeta 7. — Núm. 4;'-. 



— 399 — 






r 



^ 



f 



1853 



• 

fiuárnlcfón militar en la frontera dé Lórete 



4 EL PREFECTO DE AMAZONAS AL SÜB PREFECTO DE MAIN AS 



República Peruana. 
Prefectura de Amazonas. 

N. 17.— C. 

Chachapoyas, á 15 de febrero de 1853. 

Al subprefecto de Mainas. 

Por el ministerio de guerra se me ha comunicado con fe- 
c^a 26 de enero último la suprema resolución siguiente: 

**No habiendo sido posible hasta el día remitir al coman- 
dante militar de Loreto en las fronteras del Brasil la fuerza 
armada que en diversas comunicaciones ha pedido para 
atender á las exií;^encias del servicio; ha dispuesto S. E. en 
esta fecha se organice allí un piquete de cuarenta hombres 
para la que se mandará de esta capital los oficiales, arma- 
mento, vestuario i municiones que le sean precisos. Mas co- 
mo el jefe expresado tal vez no tenga los elementos precisos 
para dar cumplimiento á esta disposición por falta de hom- 
bres ú otra cualquiera causa, quiere S. E. que U. se ponga de 
acuer con él, suministrándole cuanto sea preciso, i coadyu- 
vando con todo su celo á que á la brevedad posible quede or- 
ganizada dicha fuerza. Para que no le falte á US. como su- 
ministrar el pago de los haberes que ella ha de devengar, me 
he dirigido al señor ministro de hacienda con el fin de que 
por la tesorería de Trujillo se remese á US. mensualmente la 



- 400 - \ 

cantidad que para ello sea preciso. De orden suprema lo di^, 
go á US. para su inteligencia i cumplimiento." 

Que trascribo á ü. con el objeto de que me diga en res- 
puesta si los cuarenta hombres de tropa á que se contraed!-, 
cha suprema orden podría formarse en esa ciudad ó en otra 
por aquella jente vastante velicosa. 

Dios guarde á U. 

Santiago Rodríguez, (1) 



EL SUB-PRBFECTO DE MAINAS AL PREFECTO DE AMAZONAS 

República Peruana 
Subpreícctara de Mainas 



X. 25. 



Morobamba, ibbrvro 23 de 1833. 



Al señor Prefecto del Departamento. 

La suprema orden comunicada á US. por el ministerio 
de la guerra i que me transcribe en nota signada con el nú- 
mero 17, se instruye de la necesidad que tiene el supremo go- 
bierno de establecer en la frontera de Loreto una guamicióti 
de cuarenta hombres para que el señor comandante militar 
de aquella frontera pueda atender á las exigen.'>ias del servi- 
cio. Es con este motivo que US. desea saber si los cuarenta 
hombres á que se contrae dicha superior "orden podrán for- 
marse en esta ciudad o en otro punto, á lo cnal debo contes- 






— 401 — 

tan que en esta capital se puede organizar dos batallones de 
quinientas plazas cada uno de gente apta para el servicio de 
las armas, por su talla, robustes i otras cualidades que se 
requieren en el soldado; pero como US. se sirve indicor es 
gente bostante belicosa, i aunque estoi cierto que los cua- 
renta hombres de que se trata se prestarían voluntarios con 
tal de que se les asegure de que no saldrán del territorio de 
la provincia, no por esto creo que harían el servicio de guar- 
nición con la exactitud de soldados del ejército, i es tal mi 
desconfianza que á mi entender si se les dejara de pagar el 
sueldo por pocos meses, si no era cierta una defección cuan- 
do menos seria sería segura la deserción inevitable de la ma- 
yor parte de ellos. En mi concepto si es indispensable for- 
mar la guarnición de gente de esta provincia seria mas con- 
veniente de organizaría de gente de Jeveros, ó cuando menos 
sacar de dicha ciudad veinte hombres i los otros veinte de es- 
ta i Tarapoto. US. con conocimiento de estos datos resol- 
verá lo que juzgue mas aceptable. 



Dios guarde á US. 



S. P. 
Pablo Ortiz. (1) 



(tí Documento del archivo especial de línli tes— Secció a Hcuador.--Siglo xix, repúbli* 
ca-«^erpetu 19 — Número 563. 



— 402 — 



SEGUNDA NOTA DEL PREFECTO DE AMAZONAS 



República Peruana 
Prefectura de Amazonas 



Chachapoyas^ á 1^ de marzo de 1853, 



Circular N^ 24.. 



Al subprefecto de Mainas. 

Por el ministerio de hacienda se me ha comunicado en 
1*^ de febrero último la suprema orden siguiente: 

'*E1 señor jeneral ministro de la guerra comunica, qneá 
consecuencia de haver determinado S. E. el presidente que se 
situé en la frontera de Loreto una columna de cuarenta hom- 
bres de tropa de Infantería, ha nombrado, en acuerdo de 5 
del actual para que la mande, al capitán don Jacinto Soto i 
destinando asi mismo á ella á los subtenientes don Dámaso 
Castañón i don Pablo Bocanegra. — Lo aviso á U. para los 
fines consiguientes." 

Que trascribo á U. para su conocimiento i demás fines. 
Dios guarde á VS. 

Santiago Rodríguez, (1) 



■ :■ I v;: .:::.^ .'!.::.;;;•..■ v>:kv:..! \ H: íiic- — S<Vv:ión Kcuador.— Siglo XIX, **P**' 
iv". .,_.■■.»... V . - V . - ■ 



- 403 — 



TERCERA NOTA DEL PREFECTO DE AMAZONAS 



República Peruana 
Prefectura de Amazonas 



Chachapoyas, á i° de marzo de 1853. 
Circular N^ 26. 

Al subprefecto de Mainas. 

Por la dirección jeneral de Hacienda se me ha comunica- 
do en 29 de enero último la orden siguiente: 

**Con motivo de haber mandado S. E. el Presidente que 
en la frontera de Loreto se situé una columna de cuarenta 
individuos de tropa de infantería al mando del coronel don 
Francisco Alvarado Ortiz, he dado á la Tesorería de La Li- 
bertad la orden respectiva para que remita en cada mes á la 
disposición de US. la suma que importen los haberes, tanto 
de dicho jefe, como de los oficiales i soldados que formen dicha 
columna, i se ha prevenido también que la remesa ha de ser 
mui puntual á fin de que en ningún caso i por motivo alguno 
deje la fuerza indicada de estar al corriente de sus sueldos.-— 
I tengo el honor de comunicarlo á US. para su conocimiento 
i demás fines. 

» 

Que trascribo á para su conocimiento i demás fines. 

Dios guarde á US. 

Santiago Rodríguez, (1) 



|il Documento del írrchivo especial de límites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX, repú- 
blictt.. — Carpeta 6. — Número 4.52. 

53 



— 404 - 



CUARTA NOTA DEL PREFECTO DE AMAZONAS 



República Peruana 
Prefectura de Amazonas 



Chachapoyas, á lo de marzo de 1853, 



Circular X*? 31. 



^ 



* * 



,.. -er.i:: :v:r:c::cOvr á '.a rcfcrivia cuarnición, debiendo 



d<::i :::: ■ :c el' •> .^ris.^it ;:>: c:: c! termino de la distancian 
i /* <u" : rc:\j:.:r.. L s-i drc \ sie::.:o ;v^r consiguiente de sü 



Al snbprefecto de Mainas. 

Estando dispuesto por suprema orden de 25 de enero úl- 
timo que en el interior de Mainas, exista una guarnición 
compuesta de cuarenta individuos de tropa para que la au- 
toridad militar de la frontera atienda á las necesidades del 
servicio i resultando esta disposición de decoro propio de la 
nación i del departamento, tanto más si se atiendo á la in- 
mediata navegación del Amazonas i el Mará ñon por vapo- 
res que deben venir del Brasil, he creído conveniente prevenir 
á U. que en el momento que reciba esta orden publique nn 
bando exitando su amor patrio á los ciudados que quieran 
voluntariamente alistarse en la referida guarnición para que 
se presenten desde luego ante la subpretectura de su cargo, 
con tal de que sean aparentes para el servicio, i en la inteli- 
gencia: 1*^ que el haber que les corresponde sea como és df 
trvs reales diarios desde el día que sean llamados á cuartel; 
2^^ que ¡os servicios que presten serán como son en el depar- 
tamento; 3^ que en el departamento no podrá tener lugar 
en lo sucesivo reclutamiento alguno, puesto que sus hijos 
van á atianzar la seiiuridad i los derechos de la nación. 

S<r/i ta:r.bic:: ::no tie los principales deberes de esa sub- 
;>re:*ccr;:r.i c'. c 'Tr*i::iic.ir esta «>r]e:i á los üv^bernadores délos 
iiistrii s. A ñ:; ic *::ic :i..can iiiii.i! eTr»iilazamiento á todos 



- 405 — 

obligación el pasarme una relación de ellos, señalándoles 
)reviamente por cuartel de voluntarios la casa de cavildo, 
londe se reunirán los de la ciudad tan luego se le comunique 
i U. la orden de acuartelamiento. 

Dios guarde á U. 

Santiago Rodríguez, [1] 



1855 

Levantamiento del plano del departamento de Ama< 
zonas, por los ingenieros Mariani I Montfferrer. 

Rq)ública Peruana 
Prefectura de Amazonas 



Chachapoyas, abríl 29 de 1855. 
Circular N^ 40. 

Al subprefecto de Moyobamba. 

Por el ministerio de gobierno se ha dirigido á esta pre- 
fectura con fecha 26 de marzo último la nf»ta del tenor si- 
guiente: 

**Siendo necesario practicar en el antiguo departamento 
de La Libertad operaciones geodésicas i topográficas para 
resolver con ventaja de los pueblos las cuestiones relativas 
ííla subsistencia i á los límites de este departamento, i del 
nuevo de Cajamarca; S. E. el Presidente, en acuerdo de 14 
del actual, ha nombrado una comisión compuesta ds los in- 
genieros civiles don Luis Mariani i don Alfonso Montferrier 



Ii] DocuiTjento del ftrchivo especial de límites. — Sección Fcwador, - Siglo XIX, re- 
Pública. - Carpeta t>. — Nftm. 449. 



— 406 — 

para que, conforme á las instrucciones que se le han comuni- 
cado, levante el plano de aquella parte de la república i lo it- 
mita con informe á este ministerio. El ingeniero en jefe don 
Emilio Chevalier inspeccionará estas operaciones dirigiéndo- 
se oportunamente á esos lugares. Para que estos comisio- 
nados puedan llenar con exactitud su encargo, S. E. dispone 
que US. espida las órdenes correspondientes á fin de que se 
les provea de bagajes, guías, peones i de cuantos utensilios 
necesiten para el desempeño de su comisión. — Lo que comu- 
nico á US. para su puntual cumplimiento." 

Que trascribo á U. para que luego que toquen en la pro- 
vincia de su mando los comisionados ingenieros civiles don 
Luis Mariani i don Alfonso Montferrier para levantar el 
plano del departamento se les proporcione bagajes, guias, 
peones i todos los necesarios que pidan para el desempeño 
de su comisión. 

Dios guarde á U. U. 

Juan Corrales Melgar. (1) 



i\) I.'ocuint'ntu de! íuvhivd cspcci.il de líniitcí. —Sección Kcitadof. -*- Siglo XlX, rr 
pública. — Cari)cta i¿. — Núm. .155 



— 407 



i 1856 

r 

k 

I 

Jl|ixlli99 militaras ai pueblo de Andoas 

Rq)fiblica Peruana. 
lÉbprefectura de la provincia 

Moyobamba, abril 23 de 1856, 
^ 36. 

I señor prefecto del departamento. 

S. P. 

Quedo instruido por la apreciable comunicación de US. 
7 del corriente número 62 (1) del superior decreto de US. 
idente al pronto auxilio de armas, correajes, cien tiros á 
la i diez Lanzas, con que debe contar el gobernador del 
ftritb de Andoas, para sostener los pueblos de su mando, 
la invación de los bárbaros. 

Dios guarde á US. 

Marcelino del Castillo . (2) 



I ) Corre en el tomo i.°, página 24S. 

2r Doeumento del archivo especial de límites. — Sección Ecuador. — Siglo xlx, rvpü' 
Cftrpeta 6. — Número 452. 



- 408 - 



1856 



Remisión de armas á ios habitantes del pueblo éé\ 
Andoas. 

República peruana • 
Prefectura de Amazonas 



N^ 76. 

Chachíipoyns, abril 26 de 1856, 

Al señor subprefccto de Moyobamba. 

A ol)jeto (le favorecer á los habitantes de Jeveros i An- 
(loas lo mas breve posible, i que las poblaciones de la misión 
alta no queden desiertas, remito (\ órdenes del capitán de in- 
fantería comandante de la guarnición del alto Atnazotias 
don Claudio Stivenson, veinticinco fuciles de chispa corrien- 
tes, ciento cinco corrajes completos, setenta i cinco piedras 
de chispa, i mil tiros de bala, todo lo que será distribuido de 
la manera mas prudente i á proporci(')n de las existencias lin- 
eales, pues á ese fin, el mencionado capitán cuya residencia 
será en Jeveros, lleva el especial encargo de acudir adonde 
fuera necesario con su persona i con la gente que todos i ca- 
d¿i uno de los gobernadores deben proporcionarle para^^ 
chasar á los salvajes. 

Para llevar acabo el importante objeto de esta espedicién 
que dentro de pocos días se realizará completamente á las 
()rdenesdel gobernadordel Alto Amazonas don Pedro Reimí, 
facilitará U. sin j)(ÜT(li(la de tiempo la movilidad de esta rem6 
sa i del oficial espidiendo (')rdenes mui terminantes á los go- 
bernadores de esa comprensión para que se pongan de acuer- 
do con el, en todo lo concerniente á pedir aucilios, para^ep^ 
1er á los infieles para (pie stis vecinos se presten á la organi- 
zación (le piquetes (L- nacionales, i para que se adopten me- 



— 409 - 

jidas conducentes á la conservación de las armas i municio- 
nes, sin perjuicio de designar los puntos que mas inmediata- 
mente demanden protección. 

Dígolo á U. para su inteligencia i debido cumplimiento. 
^ Dios guarde á U. 

Julián Torres, (1) 



1856 



Rescate de indios andoas tomados por ios záparos 



República Peruana 

Prefectura del departatiiento 
de Amazonas 



Moyohfimba, julio 10 de lSo6. 



l1 señor prefecto dJ departamento. 

Satisfago la superior nota de US. de 3 del presente nú- 
nero 141 referente á que continuamente son arrebatados por 
os gobernadores de los puébleos del distrito de Andoas algu- 
los cholitos i cholita.^ con sentimiento de sus padres i ata- 
que de la especie humana que se lee en el número 34- tomo 30 
¡el Peruano pñjina 134 de la estadística del señor coronel 
gobernador del litoral de Loreto diciéndole: que entre tañ- 
os cholitos que anteriormente han traído de los puntos de 
andoas se ha sabido haber sido rescatados de los infiels %á- 



\t] Documento del archivo especial de límites. — Sección Hcuador. — Siglo XIX, repú» 
»lica. — Carpeta 6. ^ Número 452. 



— 410 - 

paros no de los ¡tifíeles cristianos, porque los Záparoi 
continuamente tienen sus ataques con otras naciones seii 
jes vecinas, suelen tomar por prisioneros á todos los dti 
ñor edad matando á los grandes, i ellos como venccdi 
venden como despojos á los cristianos, de aquí resulta 
los Andoas teniendo relaciones con dichos Záparos han 
do la franqueza de introducirse en esa nación, con los ai 
los que más necesiten para canjearlos i de estos han toi 
los blancos pagándoles el rescate para educarlos i redi 
á la religión i á la sociedad. No obstante transcribiré la 
ferida superior orden de US. al gobernador del distríto< 
Andoas para que cuide de su cumplimiento. 

Dios guarde á US. 

Marcelino del Castillo, [1] ^ 



1872 



Incendio del pueblo de ¡quitos* 



República Peruana. 

Suprcfectura de la provincia 
del Bajo Amazonas. 



Iquitos, agosto 30 de 1872. 

Benemérito señor prefecto del departamento de Loreto. 

S. C. P. ^ 

Un suceso inesperado tienene contristado el espíritu i 
todos los vecinos que forman este pueblo. 



[ij I)',)i"iim'iit<Mk'l íirchivo csix" -i.-il de límites,— Se^fión Ucuador. — Siglo XIX, n 
blija. — Carjjjl.i No. zj. — No y^>'i. 



- 411 — 

El 27 del presente, A las diez de la mañana, se incendió 
de una manera casual la casa de Juana Espinosa, que esta- 
ba situada á una cuadra de distancia al norte de la pobla- 
ción i como el aire soplase con fuerza de este punto, las chis- 
pas venían á caer al techo de la única iglesia que tenía Iqui- 
tos, hi cual fué devorada por las llamas en menos de un 
cuarto de hora. Las oficinas de la comandancia general de 
marina, ma3'oría de ordenes, comisaría, capitanía de puerto 
i el cuartel de la Columna de Marina que se hallaban en la 
misma manzana, fueron también destruidos por el luego- 
por consiguiente, el combustible se hacía maj^or i difícil de 
contenerlo, como en efecto, el fuego pasó á la esquina opues- 
to i arruinó con la tienda de comercio de don Timoteo Shniit, 
un nuevo edificio de este señor que aún no había concluido 
de construir i una hermosa finca perteneciente á los señores 
Maurraille en la que vivían diversas familias. 

A fin de poder contener el fuego hubo necesidad de echar 
abajo varios techos de casas, contándose en ese número los 
de la cárcel pública i escuela, i que venciendo mil dificulta- 
des había hecho poner nuevos, pocos días antes, invirtien- 
do en ellos un pequeño fondo que entregué á la honorable 
municipalidad para su manejo i aún sacrificando algunas 
cantidades del corto sueldo de que disfruto como sub-pre- 
fecto. 

Ya comprenderá US. que desde el instante en que se ini- 
ció el fuego, cumpliendo con mi deber, me constituí al lugar 
del conflicto i á fin de proceder con mejor acierto i brazos, 
pasé un oficio al señor comandante general de marina, pi- 
diéndole pusiese á mi disposición las tripulaciones de los bu. 
ques i demás dependencias de su mando, lo cual me fué con- 
cedido en el acto. 

Faltaría á ún deber de justicia sino hiciera mención 
de la parte tan activa que tomaron el gobernador, la ho- 
norable municipalidad, los señores comandantes de los bu- 
ques con sus oficiales i tripulaciones i en general las depen- 
dencias de marina, inclusa la columna que prestó servicios 
importantes. 

No han quedado atrás algunos señores comerciantes; 
pero entre todos los que más se han distinguido, son los ex- 
trangeros, tanto los empleados en la factoría del Estado, 

54. 



. — 412 — 

como también la mayor parte de los que son simples véa- 
nos. 

Como dejo dicho á US. el incendio comenzó á las diez de 
la mañana del día 27, duró con fuerza mas de cuatro honu 
i pudo extinguirse del todo á día siguiente á las dos de 
tarde. 

Hoi Iquitos formado en su mayor parte de techos de| 
paja no existiera, á no ser por el señor don Antonio Sepeda, 
que nos facilitó una pequeña bomba de su propiedad, ayu- 
dándonos á más con sus peones i trabajo personal. 

Este es un caso, señor profecto, que prueba bien claróla 
necesidad que hai por lo menos de dos bombas en un lugar 
en donde no solo hai que cuidar de los intereses del comer- 
cio i del pueblo, sino también oficinas i talleres que encierran 
grandes sumas del Estado. 

En medio de tan deplorable acontecimiento me es grato 
comunicar á US., pue no ha habido desgracia personal que 
lamentar como tampoco en los intereses del fisco pues á pr^ 
caución ordené sacasen todo lo que las oficinas encerrabaui 
poniendo á cargo de sus correspondientes empleados. 

Es cuanto tengo que comunicar a US. respecto del d^ 
plorable suceso que dejo mencionado. 

Dios guarde á US. 

S. C. P. 

Enrique Pardo, (1) 



I I ; "K».v.sir«' <):;».::il (If Lr>i"i lo'"- Sitivn)liiv fie 1*^72. 



— 413 — 



1901 

Se ordena que todos los pagos á las oficinas fiscales 
de Loreto se haga en moneda nacional. 

República Peruana 

Prefectura 
del departamento de Loreto 



N. 72. 

Iquitos, junio 21 de 1901, 

Señor representante de la compañía nacional de recauda- 
ción. 

A mérito del informe emitido por el señor administrador 
de la aduana de este puerto á petición de este despacho, en 
la fecha se ha expedido la siguiente resolución: 

** Visto el informe del señor administrador de la aduana 
por el que manifiesta que los derechos de aduana son perci- 
bidos en moneda de oro ó en soles de plata con el recargo de 
50 % conforme á ley i que sólo por la escacés de numerario 
en esta plaza se ha tolerado que se haga el abono de dere- 
chos de importación, exportación, etc., en moneda extran- 
gera á la par que la moneda nacional, obligada i recono- 
cida por la lei del Estado para su percepción en las ofici- 
nas fiscales, tolerancia que se ha hecho excesiva aún en 
las demás oficinas fiscales; i teniendo en consideración: 

1.° Que por le^'es especiales de 11 de diciembre de 1897, 
se ha declarado terminantemente que la moneda que las 
aduanas de la república deben recibir en pago de derechos 
de importación, exportación, etc.; así como han resuelto la 
fíjesa á la moneda nacional; 



— 414 - 

2.° Que no es posible se siga tolerando la costumbre de 
que se dá cuenta, con infracción de las leyes del país i con 
detrimento de los intereses fiscales; i 

3." Que la resolución suprema de 11 ie abril de 1892 au- 
toriza para declarar sin efecto cuando se juzgue conveniente 
i sin responsabilidad alguna las medidas de tolerancia res- 
pecto A la moneda; en uso á las facultades é instrucciones 
que tiene recibidas este despacho, se resuelve: 

1.^ Las oficinas de aduana, así como toda o&cina fiscal 
en este departamento no recibirán, después de noventa días 
de la fecha, otra moneda en pago de derecho, compra de pa- 
pel sellado, timbres, etc., etc., que la nacional. 

Comuniqúese para su cumplimiento, regístrese, trascrí- 
base i dése cuenta para su aprobación.*' 

Que trascribo A U. previniéndole que desde la fecha no 
puede esa oficina hacer remesa alguna de contingente en 
moneda nacional á la capital de la República, pudiéndolo 
hacer por medio de letras como es de práctica comercial. 

Sírvase acusar recibo del presente oficio. 
Dios guarde á U. 

Pedro Portillo. 
Es copia. — Iquitos, setiembre 9 de 1903. 

[Firmado]— Ferruccio GabriellL 
Vn sello de la prefectura de Loreto. 



- 415 - 



DOCUMENTO ANEXO AL ANTERIOR. 

Razones que motivaron el bando prefectiiral ordenando que 
en Ja aduana de este puerto i en las oficinas ñscales no 
se recibiese, de la fecha en noventa días otra moneda que 
la nacional. 

1.° Las leyes especiales de 11 de diciembre de 1897 han 
declarado terminantemente la moneda en que deben satis- 
facerse los impuestos, así como han dado fijeza á la moneda 

nacional; 3^ el supremo gobierno, en resolución de 4 de 

de 1897 igualmente dispuso que los derechos fiscales po- 
drán ser satisfechos en libras esterlinas, moneda sellada, á 
razón de una libra por cada diez soles. 

2.° Antes de ahora se satisfacían, segün informe del se- 
ñor administrador de aduana, los derechos en moneda de 
oro ó en soles de plata, pero por la gran internación de mo- 
neda extranjera i la ocultación i exportación de cantidades 
crecidas de la moneda nacional, dio lugar á la tolerancia de 
de que da cuenta en su informe el señor administrador, in- 
forme que motivó el decreto en referencia. 

3° En el departamento se introduce con exceso moneda 
extranjera de los países del Ecuador, Chile, Venezuela i Bo- 
livMa, moneda que esta depreciada fuertemente. 

4.° Mensualmente i en cada salida de vapor al extran- 
jero se exportaba la moneda peruana en abundancia, con 
el deliberado propósito de desterrarla del departamento i 
lanzar á la circulación como en efecto sucede, moneda ex- 
tranjera a la par que la nacional, adquirida en ot^^os lugares 
con el 20 '/ ó más de descuento, constituyendo así un nego- 
cio por demás ilícito i dañoso al país. 

5.^ El comercio, por su parte ha ido reuniendo en sus 
depósitos, la moneda nacional para su exportación, i de- 
jando únicamente la extranjera, la misma que, por la con- 
secuencia anotada, se recibe en la aduana etc., á la par, por 
escasez obligada de la nacional; i 



- 416 - 

6.° El señor representante de la compañía nacional de 
recaudación, haciendo gran daño al departamento i al país 
en general, exportaba á Lima trimestralmente fuerte canti- 
dad de soles peruanos, siendo la última remesa de , 

los que unidos á los que exportó igualmente el abogado se- 
ñor Arturo F. Portal, hacen el total de raión 

por la que he prohibido esa exportación hasta tanto se ni- 
vele la existencia de numerario nacional con las necesidades 
del departamento, i como consecuencia natural, la no intc^ 
nación de moneda extrangera feble, circulando la que hoi 
existe en inmensa cantidad, con la depreciación consiguiente 
en vista del bando de esta prefectura. En mi deseo pues de 
no consentir que en departamento nacional llegue el caso de 
circular monedas de todas naciones menos la nuestra, con 
sólo utilidad á un comercio poco escrupuloso, he tomado la 
medida que doi cuenta, en la seguridad que orientado el su- 
premo gobierno, de la verdad i justicia que asiste á esta pre- 
fectura, otorgará la respectiva aprobación. 

Iquitos, junio 21 de 1901. 

Pedro Portillo. 
Es copia.— Iquitos, setiembre 10 de 1903. 

[Firmado]— jFerrí7c/o Grabielli 
Un sello de la prefectura de Loreto. 



- 417 — 



1901 



Estanco de la sal 

IquitoSy agosto de 1901. 

Señor director de administración. 

Lima. 
N. 69. 

vS. D. 

A mi llegada á esta ciudad i hacerme cargo del puesto 
que bondadosamente me confiara el supremo gobierno, me im- 
puse con bastante extrañesa que el decreto expedido por el 
ex-comisionado especial señor Joaquín Capelo, con fecha 24 
de febrero de 1900, declarando que el estanco de la sal no 
surtiría los benéficos efectos que su autor deseara al crearlo, 
pues el jefe del estanco no contaba con los recursos necesa- 
rios para hacer pedidos C\ Europa ni mantener en los distin- 
tos puestos de venta en el departamento cantidad suficiente 
de sal para atender al consumo. — El departamento todo su- 
fría grave perjuicio, i la sal, que es el artículo de primera ne- 
cesidad en Loreto, no la había en plaza en venta, sino á pre- 
cios elevadísimos con sólo beneficios de algunos comercian- 
tes que formaban de él monopolio exclusivo, i con detrimen- 
to de la clase pobre que día á día venía soportando sin mo- 
tivo, las consecuencias de una medida absurda por sus resul- 
tados. 

En mi deseo de aliviar la condición de los habitantes del 
departamento i ejerciendo un acto de extricta justicia, tuve 
^ bien publicar el bando que incluyo i cuyos benéficos resulta, 
dos empiezan ya á palparse según lo comprueba la copia que 
incluyo del oficio que ha dirigido á esta prefectura la H. cá. 
niara de comercio de este departamento. 



— 418 — 

AI p(Hior cu conocimiento de US. lo expuesto abrigo la 
lirmc pcrsuación ile que, penetrado de lo justiciera que esb 
inciliil'i avloptada, se servirá acordar con el señor ministro 
del ramo la cv>rrcsponilieiiteaprobíición. 



Píos jruanle A TS. 



Pedro Portillo. 



Kí cx^pia.—lquitos, setiesnbre 10 de 1903. 



Ferruccio GrabiellL (1) 



Tn scKv^ vio la :^rv:lv:ura de Loreto. 



1905 



; ; • :r .>. -X3írr)?c:s J25 ie 1905, 









dd 
>5:>ci scni- 



V , ■ X. 



. 1- , - . 



■:^ MU "rs? 



• 






- 419 — 

4.^ Los señores administradores de la Aduana i capitán 
del puerto dictarán las medidas tendentes al cumplimiento 
d^ este decreto, al que se dará publicidad para conocimiento 
del comercio. 

Regístrese, comuniqúese i publíquese. 

Fuentes. [1] 



1906 

Muelle de Iquitos 

Lima, 16 de febrero de 1906. 

Visto el recurso presentado por don Arturo F. í^ortal, 
apoderado de Booth i C^, concesionario de la obra del mue- 
. lie i almacenes fiscales de Iquitos, en que expresa que sus re- 
presentados han invertido hasta el 22 de febrero de 1904 en 
i esos trabajos la suma de Lp. 54-,345.15 ch. 5 p.. ó sea más 
r del doble del presupuesto primitivo que calculó de un modo 
aproximado como costo Lp. 25,216 i pide á mérito de ello 
que el gobierno, reconociendo como valor el que indica, re- 
' nuncie en compensación del mayor capital invertido al dere- 
- cho de expropiar la obra antes del plazo de explotación; 

-i Considerando: 

Que aunque Booth i Co. ha3'an invertido mayor suma 
'- que el monto del presupuesto formado por ellos mismos, de- 
r ben haberlo hecho en cumplimiento de lo estipulado en el 
' contrato respecto á la amplitud, rapidez i seguridad con que 
'^ deben hacer el servicio de carga, descarga i almacenaje i es- 
> pecfalmente de lo que expresan los incisos /. i L. de la cláu- 
■^ sula 1* así como también atendiendo á su propia convenien- 
cía; 

[i] "Registro Oficial de Loreto".— Diciembre de 1905. 
55 



— 420 — 

Que no puede convenir á ios intereses del comercióle 
fisco que el gobierno se desprenda de las facultades que le i 
conoce el contrato; 

De acuerdo con el informe de la sección de obras púh 
cas; 

Se resuelve: 

Denegar la solicitud de Booth i Cia. 
Regístrese, comuniqúese i publíquese. 
Rúbrica de S. E. (1) 

fíft/ta. (2) (3) 



906 



Saneamiento de Iquitos. 

Iquitos, febrero 8 de 1906, 

Señor coronel prefecto del departamento. 

Designados por US. para estudiar la mejor manera 4 
incrementar las rentas fiscales, á efecto de poder hacer fren 
te á los gastos que origina la implantación de losserricio 
de agua potable en cañerías, albañales i desecación de le 
pantanos que rodean esta ciudad, para lo cual se insinuóle 
esa prefectura, la conveniencia de elevar la tasa de losdcr 
chos (le aduana, sean de importación ó de exportación, 6 
de crear un impuesto especial destinado al objeto ya dicl" 
creemos qi;c es inútil hacer tal estudio, pues el supremo-í 



131 l)'t,-.i-n n:.' -.i..-. .i:\!-.:v.i *. l.i vli:\''\ :i'':i de obras públicas. 



— 421 — 

bierno, lo ha previsto con la anticipación que el caso re- 
quiere. 

En efecto, el día 11 de noviembre de 1904, remitió á las 
cámaras legislativas, un proyecto de lei, mediante el cual se 
eleva la tarifa aduanera de importación, en este departa- 
mento» al nivel de la que señalan las leyes i arancel vigentes 
para )as demás aduanas de la República. 

En el oficio del señor ministro de hacienda, que acompaña 
á aquel proyecto, fundándolo, se lee: 

**E1 poder ejecutivo considera que el fomento de la re- 
**gión oriental, su desarrollo i su defensa, son necesidades 
** nacionales urgentes i cu^'a satisfacción debe ocupar lugar 
** preferente en el programa del actual gobierno." 

■ 

** La telegrafía eléctrica; el establecimiento de una com- 
** pañía nacional de navegación; adquirir elementos de de- 
** fensa i apropiados para la navegación fluvial; OBRAS DE 
*'AGUAI SANEAMIENTO DE IQUITOS i las espectativas 
** de los nuevos gastos por la creación de un nuevo departa- 
** mentó i de una corte en Iquitos, todo esto demanda su- 
'* mas ingentes que imponen incrementar los productos de ¡a 
'' aduana de esa región, VROD\iCTO^ QUE SE DEDICA. 
•*RÁN EXCLUSIVAMENTE, en su oportunidad, á su fo- 
'"mentó i desarrollo. 

Como se vé. i lo dejamos dicho, el supremo gobierno, con 
la previsión que lo distingue; se ha ocupado en ponerse en 
actitud de llevar á la práctica esta obra, que, como las de- 
más que ha enumerado en su comunicación á las cámaras 
legislativas es urgentísima. 

Siiiembargo, como es nuestro deber el contribuir, en 
nuestra limitada acción, al estudio del arduo problema tri- 
butario, vamos á ocuparnos, con los documentos oflciales á 
la vista, de emitir nuestra opinión en tan delicado como 
trascendental asunto. 



* 
* « 



— 422 — 

So j)rojnis(i, jíor alguno de los caballeros que concurrie- 
r<Mi i\ la invitación (¡uc se sirvió hacernos US., para tratar 
la oncstión saneamiento, bajo su aspecto económico, el me- 
dio (le elevar los derechos fijados a la exportación de gomas; 
mas, este medio debe descartarse, á mérito de que, al disen- 
tirse en la II. cámara de diputados, el proyecto de leí en- 
viado ptir el supremo gobierno, para nivelar los derechos de 
importación, fué am])liado en el sentido de que la goma 
clástica, sea cual tiiere su denominación, abonase como de- 
recho de exportación, S. 0.20 por cada kilogramo de peso 
bruto, resultando así que, aquella queda sujeta á la siguien- 
te elevaciv'ui de derechos: 

[Ti>mamos para el cálculo, como unidad, el cajón, tal 
como se prepara hoi ]Vira exportarlo, pues el derecho es por 
el jvso bruto, »'» sea con el envase.] 



5| si si =1 

t- Tf. t- (O 



O O O O O 



! - 



rH rH o 



§ ^ 

O ¿^ 



— 42-i - 

ó sea un aumcuto, cu\-o promedio es, para la exportación, 
de 14.1 :♦.' 'A. 

* 
* * 

Se propuso, también, por otro caballero de los asisten- 
tes {\ la reunión celebrada en esa pretectura, el estableci- 
miento fie un impuesto especial; mas, por mucho que nosh^ 
mos estV)rza(lo ])or encontrar la materia imponible, no nos 
ha sido ])osil)le conse«íuirlo, pues trat«4ndose de la importa- 
ción. Vil no es conveniente ma\'or elevación de la que se tra- 
til (le llevar a cabo ¡)c)r el congreso. 

Y no se diga que a(|uí se pretende no píigar impuesto*, 
pues no debe olvidarse que, excento el departamento del 
pago de contribuciones conforme con las leyes que regían, 
encontrándose la república en las circunstancias aflictivas 
en (¡ue se hallaba, á causa de la guerra, sin lei que lo anto 
ri/.ara, á no ser la suprema lei del patriotismo, el comcaío 
de esta ciudad acordó, con el señor prefecto don Tadeo It- ', 
rri, i)agíir un derecho por la importación de mercaderías j 
(|ue hacía, fijándose á éste en el IV2 ' ( sobre el valor de lai 
fíicturas comerciales que, originales, se presentaban parala 
li(iui(lación de tal derecho, estableciéndose, así, la adoana, 
el f) de agosto de 18vS2. expidiendo, al efecto, el señor prefec- 
to, el decreto del caso. 

lisa lasa de importación secobró hasta que se dictó la kí 
de -I- de noviembre de 1887, que, legalizando la existencia de 
la aduana, estableció como tasa del derecho de importadóo 
el IT) ' < u<¡ volorcín, tarifa que ha regido hasta que se pa» 
en vigencia la nueva tar¡f¿i arancelaria dictada por ¡ei de 18 
do noviembre i\^ 1903, la cual elevó el derecho de iaiporli" 
ción al ÍU) ' I . 

CiKUulo aún no tenía un año de ejercicio la úllirca tari- 
la. se envió al congreso naeit>nal. por ei sjpren::i:> ¿obie^iw, 
el proye.i.^ ile !ei .w' '.n;\if: i!) al oñcio ue 11 .:t i.:7xs:'n^ 

Pe .^::i» !.. ..'. ..c ;.-::.•'> t.':.t !.; :iter.v:ió:: er. 'a : r:^r^^'^ 
e.ex.iv. '.. iv. ..... ..«.>.. '*» .^.»i. >v .4,» ti^^^é'j * .... TT.»--'w — *"* 

«■»■"'<''<■•■••■''<' «*■' ' «; " •' • •■■ •••.-•— í^»-» ■ -A * -. i r*' 13$ 



— 425 — 

En el año 1903, rigiendo la tarifa de 1887, 

produjo la aduana de este puerto Lp. 62,304.2.35 

En 1904-, cobrándose los derechos, hasta 

fin de marzo, con la tariía de 1887, i, 

después, con la de 18 de noviembre de 

1903, dio 128.887.3.48 

Lo que representa un aumento de Lp. 66,583.1.13 



ó lo que es lo mismo el 115"%, sobre lo que se obtenía con la 
anterior tarifa. 

Ahora tomando — como es natural — la producción en el 
año 1905, durante el cual se han recaudado los derechos 
aduaneros con la tarifa de 1903, alcanzaremos á ver que, el 
aumento, es mucho mayor. Helo aquí comprobado: 

Producto en 1905 Lp. 148,000.0.00 

,, en 1903 en el que regía la tarifa 
de 1887 „ 62,304.2.35 

Aumento en 1905 ,, 85,995.7.65 

que es el 125^^% sobre lo producido con la anterior tarifa. 

No debe olvidarse que, hasta la fecha, ya será lei del Es- 
tado la nueva elevación de impuestos aduaneros solicitada 
por el supremo gobierno, la que está llamada á dar una su- 
ma que sobrepasará en un 30% al actual rendimiento de la 
aduana. 



» 
* * 



Tratando, ahora de la posibilidad de ejecutar las obras 
íle saneamiento de Iquitos, con la renta que produce al fis- 
co, es algo que salta a la vista, i con tanta más razón para 
los que tienen en sus manos la gerencia de los negocios del 
Estado, que vienen manifestando el interés que les inspira 
esta importante sección de la república. 

Con todo pasamos á demostrar tal posibilidad, aunque 
corriendo el riesgo de hacernos pesados; mas, contamos con 
que US. se dignará escusamos en gracia al propósito que 



— 426 — 

nos guía: satisfacer lo más ampliamente posible, el honroso 
encargo que nos confiara. 



* 
* * 



A la renta aduanera ha seguido, la que, por diversoscon- 
ceptos, recauda la compañía nacional, pues la creación de 
los nuevos impuestos al consumo de azúcar i fósforos, como 
el alza de los de consumo á los alcoholes i al tabaco, han 
producido lo que expresamos á continuación: 

Del 1*? de julio de 1904 al 30 de junio de 

de 1905, con las nuevas tarifas Lp. 40,392.5.40 

Del 1^ de julio de 1903 al 30 de junio de 
junio de 1904, con las antiguas tari- 
fas „ 16,827.3.93 

Dando así un incremento de Lp. 23,565.1.47 



La renta que recauda la compañía salinera del Perú, no 
la tomamos en consideración por estar destinada (por la leí 
de su institución) á un fin eminentemente patrióticD: el res- 
cate de Tacna i Arica. 

Concretando, resulta que, Lo reto contribuiré para el in- 
cremento de las rentas fiscales: 

Por derechos de aduana Lp. 148.OOO.0.00 

Por compañía de recaudación ,, 40,392.540 

O sea con un total de Lp. 188,392.5.40 

que distribuidos entre los cien mil habitantes que, de un mo- 
do exajerado, se atribuyen á Loreto, dá por cada uno un 
promedio de contribución de £ 1.8.83, mientras, en las de- 
más secciones de la República, contribu^'en al sostenimiento 
de los gastos del Estado, en una proporción infinitamente 
exigua si se compara con la de Loreto. 



1 



- 427 - 

Para comprobar este aserto, tenemos á la vista el cua* 
(1ro que demuestra el desarrollo de las rentas generales de la 
República, durante el último cuatrenio, i que figura como 
anexo de la memoria presentada al congreso, por el señor 
ministro de hacienda, en la última legislatura ordinaria. 

Dicho cuadro, acusa, como renta en el 

año 1904, un valor total, debido alo 

recaudado, de ,... £p. 1.990,568.2.32 

Del cual deducidos: por 

rentas de Loreto.... £p. 188,392.5.40 

Por impuesto á la sal 
en toda la Repúbli- 
ca 70,737.5.74 

ó sea la suma de ,, 259.130.1.14 



quedan como impuestos pagados por las 

demás secciones de la República £p. 1.731,438.1.18 

que divididos, á su vez, entre los 2.900,000 habitantes del 
Perú, descontados los que se atribuyen á Loreto, dá un pro- 
medio por individuo de £p. 0.5.98, 6 sea £p. 1.2.86 menos 
que en Loreto!, proporción que, será mayor aún, tan luego 
como se ponga el cúmplase á la lei que presentó el supremo 
gobierno para elevar los impuestos aduaneros en Loreto, lo 
que debemos esperar tenga lugar en este primer semestre 
del año en curso. 

* 
* « 



Resulta de lo expuesto con la elocuente expresión de las 
cifras tomadas de los documentos oficiales, enviados á las 
cámaras legislativas, que, mientras en Loreto producimos 
como tres, en los demás pueblos del Perú se produce como 
uno, i por lo mismo, no es posible elevar más los impuestos. 



* 
* * 



Pasamos ahora, á ocuparnos de lo que gasta Loreto en 
su administración i en atender á otros servicios, como sean: 

56 






Lp. 112. y>:i. >.'•"•• 



- 429 — 

Enviadas á Lima 6 pagarlas por servicios 

ajenos al presupuesto de Loreto. 

Lo que significa que, de las Lp. 169,279.8.88 

que produjo Loreto en 1904, solo se han 

invertido en su administración i gas- 



tos presupuestados : Lp. 26.296.0.79 



* 
* « 



De esta exposición, como llevamos dicho, se deduce que, 
la renta que produce el departamento, es bastante para 
atender no solo a sus necesidades, sino también para ayu- 
dar al erario nacional á soportar las cargas del Estado. 

En consecuencia, señor prefecto, la comisión que habéis 
nobrado para tratar de este asunto es de parecer: 

Que una veí cubiertos los gastos de la administración 
pública en el departamento, así como atendidos los que con- 
signe el presupuesto para obras, instrucción i otros de ca- 
rácter extraordinario, se destine, anualmente consignando 
la respectiva partida en el presupuesto general, la tercera 
parte del sobrante de sus egresos, para con ella, atender al 
servicio de amortización é intereses del empréstito que debe 
levantarse para la ejecución de las obras de saneamiento de 
Iquitos que son más costosas de lo que, á la simple vista, 
aparace. 



Dejamos cumplida la comisión que se sirvió US. confiar- 
nos, discerniéndonos, con ella, un honor por el cual presenta- 
mos á US. nuestros más sinceros agradecimientos. 

Dios Guarde á US. 

S. C. P. 

(Firmados) — Cecilio Hernández, — Benjamín C, Dublé, — 
Marcel Oury, — Manuel Chamot. — Dr. Manuel Irujo. — 
Clemente R, Alcalá, 



( 1 , "Loreto C jmercinl". — lo de marzo de 1906, 



— 430 — 



1906 



Derechos de importación 

« • ■ 

EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA 

Por cuanto: 
El Congreso ha dado la leí siguiente: 

El Congreso de la República peruana. 

Ha dado la leí siguiente: 

Art. 1*^— En las aduanas del departamento de Loreto, 
todas las mercaderías enumeradas en la sección séptima dd 
arancel de aforos hoi vigente, pagarán un derecho de impor- 
tación de 15 V* sobre el avalúo qué en él se les señale. 

Art. 2*^— Declárase libre de derechos de importación d- 
ganado en pié; las embarcaciones destinadas á la navega? 
ción, sean ó nó á vapor, en piezas ó armadas, i los elementos 
exclusivamente navales; el carbón de piedra; las herrarai«i' 
tas i máquinas de toda clase para la agricultura i las indus- 
trias; los rieles con sus útiles i todo el material rodante para 
ferrocarriles, el oro amonedado; los libros i útiles de ense- 
fianza; los hornos para uso industrial, los alarnbiques recti- 
ficadores de cobre; las pailas de hierro i de cobre de más de 
cuarenta i seis kilos de peso; i las tichelas ó tacitas de uso 
exclusivo para la explotación de las gomas. 

Art. 3''--Todas las demás mercaderías qus se introduz- 
can pagarán el derecho de 30 !/<. con í*xcepción de la joyería 
de oro i plata con piedras i)reciosas sueltas que pagaráu 
3 '.i : el oro i la ])lata labrados, que se gravarán con 10 9^1^ 
los fósforos (le palo, que pagarán por todo derecho de ií^' 
])ortnción de consumo el específico señalado en el arancel. 

Art. 4"— Toda goma (jiie se exporte í)or las mismas adu^' 
ñas, cualqiiÍLTa que sea su clase ó calidad, pagíirá un dcf^* 



_ 431 ^ 

cho de veinte centavos por kilogramo, peso bruto, 6 de vein- 
ticuatro centavos, peso neto, cuando no estén encajonados. 

Art. 5^— De ese derecho de exportación se aplicarán dos 
centavos á formar un fondo destinado á las primas que, por 
lei especial, se concederán para fomentar el plantío de arbo- 
les de jebe, á cuyo efecto se llevará cuenta especial del pro- 
ducto de su ingreso, el cual se empozará en la caja de depó- 
sitos i consignaciones. 

Art. 6*^ — Esta lei empezará á surtir sus efectos ciento 
veinte días después de su promulgación. 

Comuniqúese al poder ejecutivo para que disponga lo 
necesario á su cumplimiento. 

Dado en la sala de sesiones del congreso, en Lima, á los 
veinticuatro días del mes de enero de mil novecientos seis. 

M. Irigoyen, presidente del senado. 
Antonio Miró Qüezada, diputado presidente, 
/osé Manue/ Garc/a, senador secretario, 
Fermín Málaga Santolalla, secretario de la cámara de 
diputados. 

Por tanto: mando se imprima, publique, circule i se le dé 
el debido cumplimiento. 

* 

í ; 

Dado en la casa de gobierno en Lima, á los 27 días del 
mes de enero de 1906. 

José Pardo. (1) (2) 

A. B, Legiíía. 



[i] Los antecedentes de esta lei ste han condignado en el tomo 7.*, pA^írtas 632 A 634. 
[a] Registro otícial de Loreto, 30 de abril de 1906. * 



— 432 -- 



1906 

Pago do dorochos á la omprosa dol muollo do Iquifot 

Lima, 3 de febrero de 1906. 

Estando á lo prescrito en el artículo 26 del supremo de- 
creto de 5 de mayo de 1887 en todos los casos análogos: 

Se resuelve: 

• 

Para seguridad del pago de los derechos correspondien- 
tes á la empresa del muello de Iquitos, la aduana de este 
puerto, no admitirá ningún manifiesto por menor sin el V 
B*? de aquélla. 

Regístrese i cúmplase por la superintendencia general de 
aduanas. 

Rubrica de S. E. (1) 

Leguía. (2) (3) 



( 1 ) Doctor don José Pardo, 

\z\ Don Au)¡rusto B. • 

(3) Documento existente en el ministerio de hucicnda. 



^ 433 — 



1906 

Llboración do impuostos al carbón de piedra 

Lima, 21 de febrero de 1906. 

Vista la solicitud N^ 9, letra B; 

De acuerdo con el informe de la sección ministerial de 
conti ¡buciones; 

Estando á lo prescrito en laá leyes de 23 de noviembre 
de 1888 (1) i 27 de enero último (2); 

Se resuelve: 

Despáchese, en Iquitos, libre de todo impuesto ñscal, el 
carbón de piedra que se importe por ese puerto. 

Regístrese i cúmplase por el superintendente general de 
aduanas. 

Rúbrica de S. E. (3) 

Legaía, (4) (5) 



; t ) Por el artículo i.° de dicha lei ^ eionera de todo impuesto tíácal el carbón de pie* 
dra que se introduzca á la república por cualquiera de sus puertos. La lei en referencia se 
halla inserta en la colección de leyes expedidas por los congresos de i88S i 1889, publicada 
por el doctor Aranda, página 46. 

(a) Corre en la página de este tomo. 

(3) Doctor don José Pardo. 

(4) Don Augusto B. 

<5) Documento del archivo del ministerio de hacienda. 



- 4'34 — 



1906 

Abono de las asignaciones dejadas en Lima per ios 
empleados del ministerio de gobierno en el depar- 
tamento de Loreto. 

Lima, 11 dú junio de 1906.' 



1 
Siendo conveniente i justo procurar á las familias délos 

funcionarios i empleados dependientes del ministerio de gp-j: 

bierno, el percibo puntual de de las asignaciones que en ¡fe^ 

vor de ellas se establecen: 

Se resuelve: 

l'^' — Para el pa^o de las asignaciones fijadas por empica- j 
dos que marchan á los departamentos de Amassonas i Lote» 
to, no exigirá la oficina pagadora certificado alguno; jpcio! 
cuidará de exigir, en tiempo, una fianza de persona solvente 
á su entera satisfacción. 

2^ — Para que sean abonadas la« asignaciones respcctí-j 
vas á los demás departamentos cuidará la tesorería fiscalj 
de dar por telégrafo el aviso correspondiente á la otra ofici-j 
na pagadora, apenas practique el descuento mensual sin per- 
juicio de enviarle, por correo, el certificado de partida, como] 
es de práctica. 

Regístrese, comuniqúese i publíquese. 

Rúbrica de S. E. [1] 

Zapata. [2] [3] 



[i] Doctoi (Ion José Pardo. 

[2] t'oroncl don lírnesto. 

1^3 J 1) )jiunjnto del archivo del ministerio de gobierno* 



I 



- 435 - 



1906 



Organización del almacén fiscal de Iquitos 



I quitos, 14 de Julio <je 1906. 

Atendiendo á que es indispensable dar conveniente orga- 
nización al almacén fiscal, que en la actualidad no está suje- 
to á ninguna prescripción que garantice los intereses del Es- 
tado, i que es así mismo necesario establecer reglas fijas pa- 
ra el ingreso i extracción de los artículos que se deposi- 
ten en él. 

Se resuelve: 

A. — El almacén fiscal 6 arsenal, correrá á cargo de un 
empleado que deberá prestar fianza por£ 300 oro, para res- 
ponder por los oargos que pudiera contraer en el desempeño 
del puesto. 

B, — Dicho empleado es el único responsable por todos 
los artículos, enseres, mercaderías, ctc.,quedesaparezcan del 
almacén ó que se extraigan sin la orden correspondiente. 

C — El mismo guarda almacén llevará, en perfectas con- 
diciones de limpieza i exactitud, un libro á manera de libro 
de cuentas corrientes, en el que destinará las páginas fronte- 
rizas por cada clase de artículos, consignando el cargo en 
las de la izquierda i el descargo en las de la derecha. Unas 
i otras de estas páginas se rayarán formando cinco colum- 
nas verticales para las siguientes anotaciones: primera, fe- 
chas; segunda, artículos i sus variedades; debiendo especifi- 
carse el peso, medida ó cantidad, según fuera el artículo i en 
renglón separado para cada variedad: tercera, procedencia 
en el folio del cargo i destino en el descargo; cuarto, precio; i 
quinto, observaciones. 

D, — Los primeros asientos en el indicado libro serán los 
que resulten del inventario, i sucesivamente, los de los ingre- 
sos i extracciones que ce efectuaren. 
56 



— 436 — 

-B.— Se considerarán únicamente como comprobantes vá- 
lidos, dicho expediente de inventarios i las órdenes que expi- 
da la prefectura, directamente ó á solicitud de los coman- 
dantes de lanchas, capitanía de puerto, etc., sin las que no 
se hará ninguna operación de carga ó descarga. 

P.)— Los comprobantes se enumerarán i ordenarán en 
legajos; debiendo hacerse en cada asiento del libro, referencia 
al comprobante respectivo. 

G.)— El-último día de cada mes, el guarda almacénele- 
vara á la prefectura un estado que demuestre los ingresos! 
egresos habidos durante el mismo mes; ióada semestre prac- 
ticará confrontación de las existencias, elevando, asi mismo, 
el balance á la prefectura. 

Comuniqúese, dése cuenta, regístrese i archívese. 



Zapata. 



Estanislao Castañeda^ 

Secretario. (1) 



(I) "El Registro Oficial del departamento de Loreto de 15 de julip de 190^""*^ 
IV, número (-5. 



— 437 — 



1907 



Reorganización de los servicios administrativos en 
la vía centrai. 

EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA 

Teniendo en consideración: 

Que el proyecto que, por disposición suprenia^ha presen- 
tado el ingeniero del camino al Pichis, don Augusto E. Ta- 
inayo, para unificar la administración de los caminos i telé- 
grafos en la región de Chanchamayo i Pichis, i el servicio de 
correos entre San Luis de Shuaro i M asisea, i para el esta- 
blecimiento de la navegación en los ríos Pichis i Pachitea, 
responde á la mejora de las comunicaciones con el departa- 
mento de Loreto, i al desarrollo de una de las zonas más im- 
portantes del territorio nacional; 

Decreta: 

Artículo!^ — Créase la administración de la vía central, 
que comprenderá los siguientes servicios i dependencias: 

Los caminos de Chanchamayo i Pichis; 

La linca telegráfica sin hilos entre puerto Bermúdez; 

La instalación de telegrafía sin hilos entre puerto Ber- 
múdez, Masisea i demás estaciones que se establezcan; 

El servicio de correos entre San Luis de Shuaro i Ma- 
sisea; 

La navegación de los ríos Pichis i Pachitea entre puer- 
to Bermúdez i Masisea; 

Artículo 2*^ — Los servicios de la vía central serán atendi- 
dos por el personal siguiente: 

Un ingeniero jefe; 

Un segundo ingeniero; 

Un contador; 

Un amanuense secretario; 

Un sirviente. 



- 438 - 



CAMINO. 

Primera sección entre Palca i San Luis de Shuaro, 

Un contador de trabajos; 
Dos capataces; 
Catorce operarios. 

Segunda sección entre San Luis i Puerto Bermúdez, 

Dos capataces; 
Cuarenta operarios. 

SERVICIO TELEGRÁFICO. 

Correo i telégrafo terrestre. 

Un telegrafista inspector; 

Ocho telegrafistas para las oficinasde Palca, San Ramón, 
La Merced, Pueblo Pardo, San Luis, Eneñas, Azupizu i puer- 
to Bermúdez. 

Seis reparadores para La Merced, San Luis, Eneñas, 
Azupizu, Agoachine i puerto Bermúdez. 

Telésraio sin hilos. 



Un inspector mec/inico; 
Dos telegrafistas; 
Dos mecánicos; 
Dos ayudantes; 
Dos operarios. 



Navegación. 



Un comandante; 
Vn primer macjuinista; 
Un ])rimcr ])ráctic(^; 
Un sei^uncio práctico; 
Un cocinero; 
Tres marineros; 
D(js fogoneros. 



— 439 - 

Artículo 3"— Los trabajos de conservación del camino 
entre Palca i Puerto Berniúdez se realizarán en la torma ac- 
tual, debiendo el ingeniero jefe del camino presentar oportu- 
namente los proyectos respectivos para las nuevas obras de 
mejora. 

Artículo 4f^ — El servicio telegráfico dependiente de la vía 
central, comprende las oficinas de Palca, San Ramón, La 
Merced, Pueblo Pardo, San Luis, Eneñas, Azupi^ú, Puerto 
Bermúdez i Masisea. 

Por el ministerio de gobierno se dispondrá la entrega de 
las cuatro primeras oficinas mencionadas, dependientes has- 
ta hoi de la dirección de correos i telégrafos, así como el abo- 
no mensual por la tesorería de Junín del valor de su presu- 
puesto. 

El jefe de la vía central, presentará para su aprobación 
el reglamento á que debe sujetarse el servicio público, tra- 
tándose de las oficinas radiográficas. 

Artículo 5.°— El servicio de correos entre la capital i el 
departamento de Loreto se realizará por la vía central, de- 
pendiendo de la administración de ésta el trasporte de vali- 
jas entre San Luis i entre Masisea é Iquitos. 

La dirección generel de correos dispondrá que las valijas 
despachadas por la vía central, no tengan un peso mayor de 
35 kilos i que se acondicionen debidamente para su buena 
conservación. 

El jefe de la vía central queda autorizado para organizar 
el servicio de correos en su sección de la manera que juzgue 
más conveniente, sea celebrando contratos para el trasporte 
de las valijas, sea adquiriendo los elementos necesarios á di- 
cho trasporte, dentro de los límites del presupuesto respecti- 
vo i con cargo de dar cuenta minuciosa á la dirección de co- 
rreos. 

Artículo 6.° — Establécese el servicio de navegación en los 
ríos Pachitea i Pichis, dedicando por el momento, á ese ser- 
vicio, una de las nuevas lanchas adquiridas por el Estado, 
que realizará viajes quincenales entre Puerto Bermúdez i 
Masisea, conduciendo correspondencia i pasajeros. 

La lancha dependerá directamente del ingeniero-jefe de 
la vía central, quien propondrá el personal que debe equi- 
parla. 



— 440 — 

Artículo 7.^— Para asegurar el servicio de navegación se 
crean los siguientes puestos de leña: 

Río P/icA/íea— **Baños": un punto entre **Sira" i "Znn- 
garuj'acu", **Yanayacu". 

Río Pichis — ** Puerto Victoria". 

Estos puestos recibirán una subvención de Lp. 5 cada 
uno, que abonorá el ingeniero de la vía central. 

Artículo 8*^— El jefe de la vía central formulará anual- 
mente el proyecto de presupuesto administrativo de los ser- 
vicios de su dependencia i lo someterá á la aprobación dd 
ministerio de fomento. 

Artículo 9" — Los gastos de la administración de la vía 
central, conservación de puentes i caminos; de los servicios 
de correos, navegación, telégrafo, se cubrirán con cargo á 
los siguientes ingresos; 

Al año. 



M 



Partida Nüm. 7046 del presupuesto gene- 
ral, conservación del camino al Pichis. Lp. 9.000.000 

Partida Núm. 6250 — Pliego de guerra i 
marina — Presupuesto de la lancha 
*aquitos" C^Veloz") „ 2.509.324 

Partidas Núms. 2010 i, 2010 h, 2010g, 
2010 f, 2010— Pliego de gobierno i po- 
licía — Presupuesto de las ofícinas te- 
legráficas de Palca, San Ramón, La 
Merced i Pueblo Pardo „ 465.000 

Suma destinada á la conservación del ca- 
mino á Chanchamavo, aumentada en 
la compra del producto de los mismos 
impuestos 

Crédito extraordinario para el sosteni- 
miento de las oficinas radiográficas... 

Ingresos calculados por servicio de nave- 
gación 

Ingresos calculados ])or servicio telegrá- 
fico 

Total Lp. 



1» 


1 

330.000 


»« 


3.O24.OO0 


M 


552.00* 


»» 


4.6S.0(?^ 


Lp. 


19.036.52-^ 



— 441 — 

Artículo 10. — Fara la realización de los pagos, el jefe de 
la vía central, girará mensual mente contra las tesorerías 
fiscales de Junín i Loreto, especificando en cada giro el nú- 
mero de la partida del presupuesto general i del especial á 
que el giro se refiere. 

Corresponden á la tesorería de Junín los pagos relati- 
vos á: 

La conservación de los caminos, (partida 7406 del 
presupuesto general i parte del producto de impuestos de 
alcabala i peaje en el valle de Chanchamayo). 

El sostenimiento de las oficinas de Palca, San Ramón, 
La Merced i Pueblo Pardo. (Partidas números 2010 i, 
2010h, 2010g, 2010f, 2010e.) 

La tesorería de Loreto cubrirá los giros que se refiere 
al servicio de navegación. (Partida número 6250 del pre- 
supuesto general) i al de telegrafía sin hilos. (Crédito ex- 
traordinario). 

Se trascribirá el presente decreto al ministerio de hacien- 
da, para que este despacho dicte las órdenes respectivas; 

Artículo 11. — El contador del ministerio de fomento 
formulará un proyecto de decreto reglamentando lo relativo 
á la contabilidad de la vía central. 

Artículo 12. — La organización establecida en este de- 
creto principiará el 1*^ de junio del presente año. 

Dado en la casa de de gobierno, en Lima, á doce de abril 
de mil novecientos siete. 

José Pardo. 
Delfín Vidalón. (1) 



(I) Ministro de fomento. 



— 442 — 



1907 



Introducción do armas do guarro ó Lorto. 



EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, 



Considerando: 

Que conviene reglamentar la introducción de armas de 
guerra al territorio nacional, i el uso que de ellas se haga 
por particulares; 

Decreta: 

Artículo 1*^ — Las casas comerciales importadoras de 
armas de guerra, antes de hacer al extranjero pedidos de ese \ 
artículo, se presentarán al ministerio de gobierno, por medio 
de una solicitud, dando aviso de su determinación i suminis- 
trándole todos los datos al respecto; i el ministerio concede- 
rá la autorización, ó manifestará la necesidad dequeclp^ 
dido se difiera, según lo juzgue conveniente. En el primer 
caso, cuidará de dar el correspondiente aviso al ministerio ] 
de hacienda. 

Artículo 2^ — Cuando las armas lleguen al puerto dd 
Callao, la casa importadora pedirá al ministerio de hncieti- 
da el despacho de aduana; i ese ministerio, apenas le conce- 
da, dará de ello cuenta al de gobierno. 

Artículo 3*-* — Los comerciantes de armas de guerra ^^' 
tan obligados á presentar al ministerio de gobierno una ^^ 
lación detallada de las armas que ha3'an importado, confc^^ 
me á la autorización á que se refiere el artículo 1*^, cuan^** 
más dcs|)ucs de tres días de haberlas recibido, píira quec^ 
cho ministerio conozca si el nvimero délas autorizadas es * 
de las recibidas, i si se conforman estas con aquellas, en IC^ 
demás rircunstancias especificadas. 



,Vm 



— 443 - 

Artículo 4.'*' — Para poder efectuar la venta de armas de 
«j^uerra las casas importadoras, presentarán al min¡stei*^io de 
gobierno un memorándum en el que se consigne: 

a) — El sistema del arma, 
/j)— El calibre de la misma. 
c )—FA número de fábrica. 
d) — Su dotación de municiones. 
c ) — El nombre del comprador. 

O—El nombre de la persona que garantice á éste; i 
^•)— El lugar donde ha de ser usada el aima. 

El memorándum estará firmado por el jefe de la casa, 
por el comprador i por el que garantice, i será archivado en 
el ministerio, en legajo especial; dándose á la casa vendedo- 
ra, por la dirección de gobierno, copia certificada de la licen- 
cia (]ue se conceda, en dos ejemplares, uno de los que servirá 
(le constancia á la casa, i el otro al dueño del arma. 

La dirección de gobierno comunicará, además, las licen- 
cias concedidas, á la autoridad política del departamento 
en ijue resida la persona compradora de las armas, para los 
fines respectivos. 

Artículo 5."^ — En el ministerio de gobierno se llevarán 
dos libros: uno ^'autorizaciones'* á los comerciantes, i otro 
de "licencias" para la venta á los particulares. 

Artículo 6.^' — En el libro de "autorizaciones'' serán re- 
gistradas las resoluciones ministeriales concediendo permiso 
á las casas importadoras, para que formulen sus pedidos al 
extranjero; i en el de "licencias", las que se refieran á la ven- 
ta á los particulares. 

Artículo T^ — Sólo será permitidn hi compra de ¿irmas 
de guerra, íi las personas que demuestren que el uso de aqué- 
llas les es es indispensable para garantía de vidas é intereses, 
en lugares mui apartados de las poblaciones; á los explora- 
dores ó industriales que se dirijan á las regiones montaño- 
sas de la república, i á los clubs de tiro al blanco oficialmen- 
te reconocidos. 

Artículo 8"^ — Todo el que posea armas de guerra, cop 
licencia del gobierno, conforme á esta disposición está obli- 
gado á presentarlas á las autoridades políticas en el momen- 
to en que estas lo dispongan. 

57 



- 444 — 

Artículo 9^ — Será mancomunada la responsabilidad del 
comprador de una arma, con el que lo garantice, en el caso 
que ocurra algún trastorno público, i esas armas se encuen- 
tren en poder de los trastornadores. 

Artículo 10. — El ministerio de gobierno hará practicar 
visitas de inspección en las casas comerciales autorizadas, 
cada vez que lo juzgue conveniente; i las armas que se en- 
cuentre, i que no hubiesen sido registradas, con las formali- 
dades prescritas en esta disposición, serán decomisadas. 

Lo serán también las que se hallen en cualquier otro es- 
tablecimiento que no hubiera sido autorizado para la im- 
portación, ó en poder de particulares que carezcan de la li- 
cencia respectiva. 

Artículo 11. — A ninguna persona le será permitidocom- 
prar más de cinco armas de guerra. 

Artículo 12. — La venta de dichas armas queda circuns- 
crita á establecimientos cíe la capital de la república, sin que 
por ningún motivo pueda hacerse en otro lugar de ésta. 

Artículo 13. —Los particulares que posean armas de [ 
guerra, con licencia que el ministerio de gobierno les hubiera ' 
concedido antes de la publicación de este decreto, se presen- 
tarán por sí ó por medio de apoderados en el término de 15 
(lías para los que vivan en esta capital, i 90, para losq^*^ 
residan fuera, — con el objeto de refrendar dichas licencias. 

No están exceptuados de esta disposición, los clubs ^^ 
tiro al blanco á que se refiere el artículo 7.° 

Artículo 14. — Quedan canceladas las licencias que Vm- ^ 
bieran concedido á particulares, para usar armas de guerr^^ 
las autoridades políticas dependientes del ministerio de g" 
bierno. 

Artículo 15. — Los comerciantes que importeo armas 
Jos departamentos de Loreto i San Martín, se entenderá 
para este objeto, con Ja respectiva prefectura. Ja que reen " 
jdazará aJ ministerio de gobierno en Jas atribuciones qu^ 
senil Ja eJ presente decreto. 

Artículo IT). — El gobierno se reserva la facultad, ei;: 
enialquior momento, de suspender el comercio de armas. 



— 445 — 



DISPOSICIONES TRANSITORIAS. 

Las casas importadoras de armas ele guerra proporcio- 
Tan en Lima al ministerio de gobierno i en Moyobamha é 
uitos, ú ¡as respectivas prefecturas, en el plazo perento- 
de ocho díaSy contados desde aquel en que se publique 
te decreto, la relación detallada de sus existencias. 

Dado en la casa de gobierno, en Lima, á los veintidós 
las del mes de abril de mil novecientos siete. 

José Pardo. 
Hernán Velarde. (1) 



' I * Ministro de fiobicnwi 



cfíPiTULO vn 




PUBLICA 



INSTRUCCIÓN PUBUCñ 



1825 



Escuelas en las Misiones de Mainas. 



ípfil)licíi IVrnana. 



írno de las misiones. 



14.. 



Bíilsapuerto, 1 ""' de julio de 1825. 



:*ñ(>r Intendente de la Provincia. 



vS. I. 



*or el superior oficio de U. de 7 del corriente que he 
>ido, trascripta la superior orden, para el establecimien- 
íf escuelas en este distrito de que procuraré agitar quan- 
irvitrios estén en mí para el logro de un asunto tan lu- 
íante á la República. 



Dios guarde á V. 



Carlos del Cíistillo. (1) 



Dociumrnto (Ii-l archivo rspociiil do límites — SccoiAn Ivcuiidor. — Sík1<> XIX, rc- 
'- — Carpeta '^. — Níimero .yn. 



- 4,-/) - 

1831 

I «acHelas ém ■ 



■s aarHM te MMus. 



1832 



t é> lai prlaaras lalns i 




- 451 — 

en los Pueblos de Santiago i Borja por no haber en dichos 
Pueblos quien dirija como se deve los papeles importantes 
al servicio de la Nación, i como en igual cncargadole la Ins- 
trucción i enseñanza de primeras Letras á esos muchachos 
blancos que caresen de este necesario tan importante. 

Con esta fecha ordeno al Governador de Cahuapanas, 
que los reciva con amor á todos los indios que quieran ins- 
truirse, sin consentir que los del partido Alto los rechasen 
con palabras insultativas: Todo lo que pongo en noticia de 
US. para su inteligencia. 



Dios íruarde á US. 



í> 



Doroteo Arehalo. (1) 



1832 

á los padres de familia de Mainas para 
que envíen sus ¡lijos á escuciiar las lecciones de 
matemáticas que se dictan en el seminario de Tru- 
Jilio. 



Véase en el totno 1*^, página 22-4'. el oficio del prefecto de La Libertad al 
subprefecto de Mainas, de H de junio de 1832. 



(i) Doeumento del archivo especial de límites.— SeeciAn Kcuador. — bif^lo XIX, repú- 
blica. — Carix'ta No. lo. — No. 534. 



— 4-02 — 



832 



Solicitacdo una joven de Mainas para que estndií n 
la casa de maternidad de Lima. 

Kcj)iililiv.'a rcriKina. 

i 'i\- feo lina ilcl Ik'¡nrtaKKi;l«» 
lie la l.il)i.Tiíiil 



( CIRCILA I< ) 

N. r>9. 






TnigíHo, // »V/> (¡e ngosto de 1S31 



Al suhj)rcfcvt() íle la proviiiciíi de Mainas. 

La inui honorable junta Icpartamcntal teniendo presen- 
U- las ventajas (|uc nacerían de la estención del arte obste- 
trico, ciue se enseña en la ea^a de maternidad establecida en 
la capital bajo la dirección de madama Fecel, me ha indica- 
<lo la necesidad de invitar á los pueblos á h\ partieipacií^** 
de tan útil enseñanza. I sin enil)argo de estar practicada es- 
ta dili.y:encia á virtud de suprema <)rden de 17 de septiembre 
del año pasado de s:i(), ipiccirculé en la raía de 30, de ese mis- 
mo mes, bajo el numero lot; sin ha ver conseguido por tes- 
puesta más (jiu- (1 |)aU'tico convencimiento de la inditerencia 
con (pie se mir.iM en f^(;^ In-^arcs esta clase de bienes, reitero 
á I', aípicii.'i ron prc\ «-luiíMi tic (jiie promueva por todos me* 
dios á (pu- >«• t'^ii^i^í 'i! HK-nos una joben deesa pn)vinvní 
que pueda accri-.i!--'. .i jiarticipar de los conocimientos indi 
cados c()str;'in'l'»^:- v;n vi.iic, j)()r la honorable municipalids 
des á (piiciu-^ a'lv«rl ii'.'í \\ lo necesario del caso, conformel 
acordarlo, por la mm iioiiorable junta, de entre cuyos hott 



— 453 — 

ra.bles miembros, hai uno, que jenerosamente se comprome- 
te á costear el viaje por mar de todas lasque ocurran del de- 
partamento. 

Dios guarde d U. 

P. Dieguez, (1) 



843 



Escuela de primeras letras en Jeberos 

República Peruana. 
Gobernación del distrito 



Jevcros. junio 19 de 1843, 

Al ilustrísimo i reverendísimo señor doctor don José María 
de Arriaga, dignísimo obispo de esta diócesis. 

Ilustrísimo i reverendísimo señor. 

En meses anteriores impartí á US. I. las noticias sóbrela 
apertura de la escuela de primeras letras de estaciudad, aho- 
ra tengo porcon veniente participarle el estado en quese halla. 
Quisiera, pues, decir ya á US. I. del progreso que tienen los 
1 niños de un modo que le dejara placentero: mas me priva de 
este consuelo el ningún aprecio que hacen los padres de ta- 
railía de esta clase de educación, pues lejos de procurar la 
ilustración de sus hijos, los remontan ó nó sé donde los me- 
ten cuando los ven destinarse para adoctrinarlos i solo el 



O) Documento del archivo especiul át: límites.— Sección Ecuador.— Si.vf lo X. IX, repú. 
^iHcJi. — Carpeta 4.— No. 425. 

58 



— 454 — 

temor del castigo que se les aplica, hace que tengamos ac- 
tualmente seis niños, que se hallan deletreando, SLÍpaso que 
son poco á poco instruidos en el castellano, habiendo fuga- 
do dos de los primeros, que fueron los mejores. Todos los 
muchachos de doctrina reunidos, se dirigen desde el colegio 
para la iglesia, las tardes délos sábados, las mañanas i 
tardes de los domingos i otros días lestivos, presididos por 
los de la escuela, quienes entonan entre tanto el Padre nues- 
tro, el Avemaria, el Credo, &, &, método conque parece que 
vá facilitándose el adelantamiento de los niños en aprender 
la doctrina cristiana. El Señor derrame su santa bendición 
sobre todos ellos i nosotros, mediante las fervorosas oracio- 
nes de US. I.; de suerte que nuestros ojos tengan la dicha de 
ver algún día progresar nuestra santa religión. 

Dios guarde á US. I. 

Ilustrísimo Reverendísimo señor. 

José Inocencio Hidalgo, (1) 



(I) "ICl Coniemo"-Ari<» V. Núm. i,.^27. 



— 455 - 



1843 



Edicto del Obispo de Mainas á loe padres de familia 
pidiéndoles envíen sus hijos á la escuela de prime- 
ras letras establecida en el seminarlo de Moyo- 
bamba. 

Nos DON José María DE Arriaga, por la gracia de Dios 
I DE LA Santa Sede Apostólica, Obispo DE Mainas en 
LA República del Perú, etc. 

A los feligreses de esta Ciudad í más pueblos, salud i ben- 
dición. 

Conociendo, que el bien de la Iglesia, i del Estado prin- 
cipalmente depende de la racional cristiana educación de la 
juventud, estamos persuadidos que no hai establecimientos 
más útiles ni más necesaiios que los de las escuelas públicas, 
destinadas para enseñar á los niños, las primeras letras, i 
los rudimentos de nuestra Sagrada Religión. Deaquí nuestro 
ma\'or dolor, al ver que en esta ciudad no hai al presente 
otras escuelas que las de algunos maestros particulares, que 
enseñan á los que pueden satisfacerles su trabajo, i esto con 
muchos vicios, que deseamos cortar, i con tal mesquindad, 
que aun salidos de sus escuelas, se les encuentra sin instruc- 
ción, i se les vé crecer, vivir i morir, en la más deplorable ig- 
norancia, de las verdades de nuestra santa Fé, i de los man- 
damientos del Decálogo, i de la Iglesia. 

Recordamos, que los Obispos de los primeros dichosos 
siglos de la Iglesia establecieron escuelas públicas, entre las 
cuales fué celebérrima la de Alejandría, i singularmente mien- 
tras que la refjentaron Panthemo, san Clemente i Orígenes. 
I aunque estas escuelas primariamente se instituyeron con 
el fin de enseñar la Doctrina Cristiana á los catecúmenos, es 
innegable que la misma obligación que aquellos obispos tu- 
vieron de procurar que la supieran los que habían de recibir 



— 436 — 

el Bautisino, la hai de solicitar, que la sepan los que lo reri- 
bieron recien nacidos, cuando llegan al uso de razón. 

Cargando sobre nuestros débiles hombros el doble peso 
que los otros como por un blavSÓn del brazo Omnipotente. 
Siguiendo el ejemplo de aquellos excelentísimos prelados, he- 
mos hecho cuanto nos ha sugerido el espíritu del Señor para 
el restablecimiento de las misiones. I sin embargo de que pa- 
ra los nacidos, bautizados i criados en el seno de nuestra 
Iglesia hemos cuidado desde nuestro ingreso al Obispado de 
seguir los pasos de Santo Toribio Mogrovejo, enseñando los 
domingos i días de fiesta la Doctrina Cristiana i esplicándo- 
la. No siendo bastante esta medida para llenar nuestros de- 
seos de formar dignos Ministros para el Altar, Magistrados 
útiles para el Estado, i santos para el cielo: tenemos á bien 
vsiguiendo las huellas de otros celosos obispos, como el señor 
Climed de Barcelona, i hemos resuelto abrir en un salón ca- 
paz i decentemente preparado del patio primero de este se- 
minario donde estudian los manteistas con comunicación al 
interior pero cerradas una escuela gratuita, nombrando por 
maestros de dicho seminario, asignándoles por su trabajo 
un pequeño salario proporcionado á nuestra escasa renta- 
En esta escuela se enseñará, Doctrina Cristiana, á leer, es- 
cribir, contar. Gramática Castellana i reglas de buena edu- 
cación sacadas de la Escritura Sagrada que van insertadas 
en las muestras. El método que debe observarse en esta 
instrucción, queda analisado en un plan que hemos apro- 
vado. 

Persuadidos de que la falta de educación i sus tristes 
consecuencias son general en estas provincias, i en la mayor 
parte de la diócesis; i que si bien por la solicitud i repetidas 
órdenes del Gobierno político, se han instituido escuelas en 
algunos pueblos, ellas adolecen de los mismos vicios que la- 
mentamos en las de esta ciuvlarl, hemos tenido también que 
exhortar i rogar á nuestros benerahles coadjutores los pá- 
rrocos, para que en a(iuellas feligrecias de su respectivo car- 
go, en donde aun no se hnyan creado escuelas, las abran á 
nuestra invitación, haciendo esfuerzos caritativos i genero- 
sos, i ten,2:an el cuidado de ber i examinar si los maestros 
de las ya instaladas están instruidos i son capaces de ense- 
ñar Religión i la moral, á sus discípulos, poniendo por de- 
contado el oportuno remedio á los males que notasen icón- 



— 457 — 

virtiéndose á la vez de párrocos en instructores de estas pri- 
meras i más interesantes disciplinas 

En esta virtud: Padres de familia, amados hermanos i 
feligreses nuestros ponemos en vuestra noticia, que el día 
dos del entrante mes de octubre estará abierta la escuela en 
el mencionado salón. Por tanto, no solo os rogamos i ex- 
hortamos á que enviéis vuestros hijos, sino que os hacemos 
presente que estáis en conciencia obligados á ejecutarlo los 
que por vuestra ignorancia no sabéis, ó por vuestras ocu- 
paciones no podéis enseñarles la Doctrina Cristiana. Porque 
la misma ley natural y divina que os manda sustentar i ves- 
tir los cuerpos de vuestros hijos, os obliga á alimentar sus 
almas con el manjar de la doctrina cristiana i adornarlos 
con el hermoso traje de las virtudes que les enseñaran sus 
maestros; i aun, si bien se mira esta obligación es tanto ma- 
yor que aquella, cuanto es más excelente el alma que el cuer- 
po de vuestros hijos, i cuanto es más preciosa la vida espiri- 
tual que la corporal. 

A la verdad ni la ignorancia, ni la pobreza han podido 
disculpar en el tribunal de Dios, la grave falta que habéis 
cometido, dejando de procurar que vuestros hijos aprendie- 
sen lo que deben de saber para salvarse. Ya ni aun á los ojos 
del mundo, tendréis disculpa una vez que se abre en esta 

ciudad la mencionada escuela, en que los maestros darán á 
vuestros hijos una graciosa i cristiana enseñanza: I además 
hemos dispuesto que se den algunos catecismos á los que 
sois tan pobres, que no podéis comprarlos, muestras i otros 
útiles para el intento. 

No podemos presumir, amados hermanos que seáis tan 
rebeldes á la voluntad de Dios, i tan crueles con vuestros 
hijos, por el vil provecho que esperáis reportar de su mez- 
quino trabajo desde los cinco á los diez años ó doce de edad 
queréis malograr la ocasión que se os ofrece. Pues así se ha- 
rán maestros vuestros v de toda vuestra familia. Serán unas 
pequeñas centellas que encenderán en esta ciudad un sagrado 
fuego: Serán preciosos aromas que difundirán en ella el buen 
olor de Jesucristo: Serán buenas semillas que producirán sa- 
zonados frutos de virtud: Serán padres que criarán otros 
hijos, semejantes á sí mismos en la modestia, piedad i reli- 
gión. Serán vuestro consuelo, la gloria de esta ciudad i la 



— 458 — 

edificació n de nuestra Iglesia. Dios quiera bendecir nuestra 
recta intención, i haceros eternamente felices, como lo roga- 
mos. 

Es dado en nuestro Seminario Conciliar del Dulcísimo 
Corazón de Jesús de la ciudad de Moyobamba, firmado de 
nuestra mano, sellado con el de nuestro oficio, i refrendado 
por nuestro infrascrito secretario de visita, á los veintitrés 
días del mes de seticml)re del año del Señor de mil ochocicn. 
tos cuarenta i tres. 

José A/aría, 

Obispo de Mpynas- 

Por mandado de Su Señoría Ilustrísima el Obispo mi Señor 
Pedro Ruizy 

Si'crctario de Visita. 

Es fiel copia de su ori^i^inal al que en caso necesario rae 
refiero. 

Moyobamba, setiembre 27 de 1843. 

Pedro Ruiz, 

Secretario de Yisitíi. 

Es copia. — Moyobamba, G de octubre de 1843. 

Juan Bautista Rojas 

Secretarii.1. [I] 



I )(n-ii-ii, Mtii il. I .iii iii\ <« « |i. ii.iiili liiiiit«.-< ■ Soijón Ki'iiador. — SÜjjk» XlXt wP** 



- 459 



1843 



lección ó la escuela de primeras letras fundada 
in Moyebamba por el obispo Arriaga. 

lUDADANO JOSÉ MONTEZA TENIENTE CORONEL COMANDAN- 
?E DEL SEGUNDO BATALLÓN DE INFANT* ERÍA DE LA GUAR- 
>IA NACIONAL DE LA CAPITAL DEL DEPARTAMENTO DE 
IMAZONAS, SUB-PREFECTO É INTENDENTE DE POLICÍA DE 
IdAINAS, 8c. 

Considerando: 

L.°— Que la instrucción popular es uno de los puntos 

inales en que debe fijarse la atención de los mandata- 

porque influye directamente sobre la suerte de las na. 

?s; 

L° — Que no teniendo esta provincia fondos capaces, pa- 
)portar los gastos que demanda un establecimiento de 
eras letras i demás ramos de educación popular; 

L°— Que al efecto, ha querido la bondad del ilustrísimo 
r obispo adjudicar parte de su escasa renta al estable- 
mto de una escuela pública, en que se enseñarán á los 
s las primeras letras, gramática castellana i los elemen- 
le nuestra sagrada religión; 

)e acuerdo con tan laudable i piadosa institución, he 
3o en decretar i decreto: 

^irtículo 1*?— Todos los padres de familia de esta ciudad 
an forzosamente obligados, bajo la más estricta res- 
labilidad, á poner á sus hijos en la escuela pública que 
L á establecer, bajo la dirección del ilustrísimo señor 
3o en un salón del seminario de esta ciudad; el día dos 
)resente. 

Lrtículo 2.°— El contenido del artículo anterior se ex- 
le también átodo padre de familia que se halle domicilia- 



- 460 ~ 

do en los pueblos de Rioja, Sontor, Habana, i demás pobla- 
ciones del círculo; debiendo traer á sus hijos á la escuela el 
día diez de octubre, sin falta alguna, i sin eludir las ordenes 
terminantes que tengo expedidas á este respecto, al gober- 
nador de Rioja é inspectores de los demás distritos. 

Articulo 3. -* — Los que infringiesen el tenor de los dos ar- 
tículos precedentes desoyendo las le^^es que les impone nues- 
tra sagrada religión, i las naturales i cibiles; serán puestos 
en arresto por el término de veinte días; i además serán 
compelidos á obrar según el tenor de este bando, i según lo 
dispuesto en el edicto de su señoría ilustrísima que se acom- 
paña en copia autentica, cuya saludable institución se pu- 
blica hoi para que llegue al conocimiento de aquellos á quie- 
nes corresponde obedecer. 

Publíquese por bando, circúlese i fíjese en los lugares de 
costumbre. 

Es dado en Moyobamba, capital de la provincia de Mai- 
nas, á los treinta días del mes de setiembre de mil ochocien- 
tos cuarenta i tres años. 



José Monte za 



Juan Bautista Rojns^ 

Secretario (1) 



{■i\ Documento (k-1 archiVf) csp«:cial de límite.'^. — jM.'cx'U'm I>ouador. — Si^l» xiXt i*?*' 
blicji. — Carpeta i.-; — Número 547. 



— 461 — 



1843 

El obispo de Mainas solicita se considere anexa al 
seminario de Moyobaniba la escuela de primeras 
letras que ha fundado en esa ciudad. 

Repúbica Peruana 



MoyohíimbR^ octubre 6 de 1843. 

AI señor ministro de gobierno, culto i beneficencia. 

Señor ministro: 

Me cabe la honra de decir á US. en repuesta á su muí 
apreciable comunicación de 6 del anterior, que en 4 del mis- 
mo mes acompañé á US. los datos relativos al estado ecle- 
ciástico de este obispado. 

Me resta solo suplicar ahora á US. que se haga añadir 
al seminario de Moyobamba como anexa i dependienie de él 
una escuela gratuita de primera instrucción, que se abrió el 
día dos del corriente mes en fuerza de un edicto que previa- 
mente hice publicar (1), para fundar en él mi conducta i ha- 
cer ver los deberes que en cierto modo ligaban mi concien- 
cia. Por no molestar las atenciones de US., omito darle 
cuenta con una copia de él, como en caso semejante lo hizo 
el señor Climed arzobispo de Barcelona ^ante su soberano; 
pero por otra vía cuidaré de que se publique por la prensa, 
como que es un establecimiento del que depende el levanta- 
miento de las misiones que, miran con estremada caridad 
los buenos cristianos de esta capital. 



{i ) Véase la página 455. 
59 



- 462 - 

Puédense igualmente agregar otras tres escuelas de 
primera instrucción en los pueblos de Mainas. 1* en Je- 
veros regida i costeada por el colegio de misiones. 2' en 
Santa Cruz distrito de Laguna, sin dotación. 3* en Andoas» 
ídem. 

Dios guarde á US. 



Señor ministro. 



Es copia de que doi fé. 
Moyobamba, octubre 6 de 1843. 



José María, 

Obispo de Mainas. 



Pedro Raíz, 

Secretario de ínsita. 



1844 



Escuelas de primeras letras en las misiones da Usi- 
nas. 



República Peruana. 

Suprefectura de la provincia 
de Mainas. 



xX''* 47. 



Movohambüy febrero 20 de 1844. 



Al señor coronel prefecto de este departamento de Amazo- 
nas. 

S. C. P. 

Tengo la honra de elevar á las superiores manos de US. 
la adjunta nota dol gobernador en jeneral de las misiones 



(i> "El Comercio"— Año V—N* 1327- 



— 4-63 — 

ca provincia, referente á la institución de la instrucción 
aria, para que en su vista se sirva US. resolver cual fue- 
as conforme á su superior beneplácito. 

Dios guarde á US. 

Iivíi ris t o T¿i fh r dv Có rdn vn . ( 1 ) 



OBACION I)K L.VS MEDIDAS ADOPTADAS 

POR KL <;OHERNAD()R DE MAINAS, 

ChfichHjjOyas, febrero 27 de 1S47. 

Apruébanse las medidas adoptadas por el gobernador 
íral de misiones para la plantificación de his escuelas de 
Tucción prihiaría en los pueblos de la nación, para cuyo 
sto iel'dé su mejor organización diríjase la nota corres- 
^icnte'dl ilustrísimo señor obispo de la diócesis á ñu ele 
^Xite por su. parte á los párrocos el deber que tienen co- 
iOJembrosnatos de beneficencia de atender con preferen- 
il importante adelantamiento de la juventud, i archí- 

Castro. 




- 464 — 



NOTA A QUE SE REFIERE EL SUBPREFECTO DE MAINAS 
I QUE ORIGINÓ LA ANTERIOR RESOLUCIÓN. 

República Peruana 

Gobierno en General 
de las Misiones de Mainas. 



X.^ 18. 



Balsapuerto, febrero 2 de 1844. 



Al señor coronel subprefecto de esta provincia. 

W* ^* W« 1 m 

Satisfago la superior circular de US. 11 del anterior nú- 
mero 33 diciendo: Que no encontrando este gobierno un me- 
dio que sea capaz para poder establecer escuelas de primeras 
letras en todos los pueblos de esta misión deseando la civi- 
lización de la juventud indígena que \'ace miserablemente en 
una tenebrosa ceguedad, espedí un acuerdo en 6 de octubre 
en Pcbas el año 184.2, encargando la enseñanza primaría á 
todos los gobernadores é inspectores de los pueblos, porque 
estos por razón de sus destinos eran los únicos que gratui- 
tamente hubiesen enseñado, i en consecuencia con la misma 
fecha número 6 elevé á la prefectura del departamento exi- 
giendo su superior aprobación, i al mismo tiempo pidiéndole 
cuatrocientos ejemplares de cartillas para distribuir en las 
escuelas, i exigir á los pueblos el precio de los catecismos al 
precio que se me remitiesen i á cada uno según el número que 
le era necesíirio i dicha superioridad me contestó en 22 de 
diciembre del mismo año aprobando dicho acuerdo, i ofre- 
ciéndome mandar imprimir las cartillas i catecismos. Circu- 
lé dicho acuerdo aprobado exigiendo el número de alumnos 
de que se formase cada escuela, i en circunstancias de que se 
estaba arreglando su plantificación tuvo lugar el cumpli- 
miento del supremo decreto de 8 de junio del citado año, que 



- 465 - 

comunicándoseme en 28 de abril del año anterior por la pre- 
fectura, posecionándose los seis gobernadores de distritos, 
trasmití á todos los inspectores i gobernadores á fin de que 
cesasen de sus funciones políticas, i de hecho quedó todo en 
nada. Ahora es necesario tomar la misma medida con la 
obligación de que cada pueblo le haga al preceptor dos chá- 
caras anuales para su alimento, i que esa subprefectura pi- 
da cartillas i catecismos al gobierno para que mande impri- 
mir, i adquiridos que sean remitirme para distribuir en todos 
los pueblos, exigiéndoles el precio de ellos en cera, ó en la 
especie que quiera el gobierno, ya que de otro modo no se 
puede lograr la civilización de la juventud semi salvaje en 
estas regiones nacientes. 



Dios guarde á US. 



Pedro Pablo Vasquez Cayccdo, [1] 



' 1851 

Froyectaila traslación da la ascuela da primaras la- 
Iras da Balsapuarto á Nauta. 



Véase en el tomo VII, página 22 la propuesta (^ue al respecto hizo el 
Gobernador de Misiones en 18 de setiembre de 1851. 




^ Senador. — Siglo ^X, repú* 



466 — 



1853 

■ 

Reglamento para las escuelas públicas del departa- 
mente de Amazonas, entre ellas las de Halnas. 



EL CIUDADANO SANTIAGO RODRÍGUEZ, SUBINSPECTOR DE LA 
GUARDIA NACIONAL I PREFECTO DEL DEPARTAMENTO DE 
AMAZONAS. 

Deseando uniformar en lo posible la instrucción primaria 
en todos los pueblos de este departamento, i exterminar 
varios abusos que refluyen en perjuicio de la juventud, he 
venido en acordar el siguiente reglamento: 

Artículo 1. ' En las escuelas páblicas de ésta i en la de 
Moyobamba se enseñará primero á leer, escribir por la 
muestra de Palomares i Torcuata conforme á la suprema 
orden de 31 de marzo de 184?0, contar, gramática castella- 
na, religión i costura á las mujeres. 2 Los preceptores pú- 
blicos no impondrán gabela alguna á los niños que enseñen 
como lo acostumbran en varias escuelas. 3 No costeando la 
nación para el uso de las escuelas más que la dotación de 
los preceptores, los padres de los alumnos proporcionarán 
los libros que designen dichos preceptores. 4 Ningún pre- 
ceptor admitirá en su establecimiento á un alumno de otra 
esencia, i el que fuere inmoral é incorregible será lanzado de 
ella. 5 Cada seis mjses habrá en cada escuela un examen 
privado al que asistirán los preceptores que hai en la pobla- 
ción, i al año. uno público al que asistirán las autoridades 
locales i los padres de familia, para que se enteren del ade- 
lantamiento de los alumnos; i los preceptores que no corres- 
pondiesen debidamente á la confianza depositada en ellos 
serán destituidos del destino, i si por algún accidente no hu- 
biesen recibido sus haberes, solo tendrán derecho á la mitad 
«le cuanto tengan devengado. 

Artículo 2.^ En las escuelas públicas de los pueblos en- 



- 467 — 

señarán los preceptores á leer, escribir, contar i la doctrina 
cristiana. 

Artículo 3"^ Las horas destinadas para la enseñanza se- 
rán por la mañana desde las nueve hasta las doce, i por la 
tarde desde las dos hasta las cinco. 

Artículo 4.° Todo padre de familia queda obligado á 
remitir á sus hijos á la escuela desde la edad de siete años 
hasta la de quince, á no ser que tengan impedimento legal. 

Artículo 5.° El padre de familia indolente á la educación 
de su hijo será multado de uno á dos pesos, i se empleará en 
la compra de útiles necesarios para el mismo establecimien- 
to, i la policía hará efectiva la multa. 

6.° Todos los preceptores públicos i privados quedan 
sujetos á la inmediata inspección de las autoridades locales, 
juntas de beneficencia, curas i demás funcionarios públicos, 
i los que tengan jurisdicción sobre aquellos castigarán las 
faltas que notaren en la enseñanza ó en la moral. 

» 

Es dado en la casa prefectural de Chachapoyas á 30 de 
noviembre de 1853. 



Santiago Rodríguez 



Juan Martínez Ptzarro, 

Swretario. 



Es copia. 



Manuel María Torres 

Ofícial archivero. (1) 



(I) El "Registro Oficiar ' de Trujlllo del «Abado 24 de dieiembre de IS53 - Tomo It, 
numero 56, 



Reg 



7j.::ca en el depar 



.c I--.! 



VA 



%-.:- s^T J :jpitai del depar- 



^ • « • • • • 



al Gotoglo de Im- 



i'.-übur. ae baila m «I t«* 



1871 



[rolaglq dm. niñas an la capital dal dapartamanta da 
Lora lo. 



En vi timiii 1'-'. j)áKÍiia471. está insL-rta la luí de lU ile eiii-ro ilc IS71 
luu inaiidn catnblwcr dicho crikfriii. 



1893 



Eacuala lallor an la ciudad da ■oyobamba. 



kkáquc trutn de la •.'resL-ión de t-se i^tablediiiit-iitii, fti-lindu el 1 
Inbre de 1)4»3 hc halla en cl tnmo V, página 4-75. 




— 470 — 



1904 

So mandan invertir £ 4yB32'B en la primera ansa- 
ñanza de Loreto. 



En el tomo 1^, píí^ina 512, se "ha considerado el decreto suprcnu > de 1» de 
julio de 1904 (jue trata del particular. 



1904 

Autorización ai prefecto de Loreto para que provea 
de preceptores á las escuelas fiscales. 

Véase el oficio de 20 de julio de 1904- en el tomo 1.", pñ^'ina 514. 



1904 



Declarando insubsistente la creación de algunas es- 
cuelas en San Marttn i mandando establecer una 
de segundo grado en Tarapoto. 



En el tomo 1.^, página olíase encuentra la resolución suprema de 11 de 
agosto de 1904. (jue trata de aquellos asuntos. 



- 471 — 



1905 

Sa mandan aplicar £ 7,200 consignadas an al pllago 
adicional da Instrucción da I prasupuasto ganaral 
da la rapúbllca al sostanlmlanto da varias ascua- 
las flscalasy antra alias algunas da Lorato. 



Véase en el tomo 1.", ()ágina 51S, la resolución suprema de 25 de febre- 
ra » de 1905. 



1905 



Establacimlento da una ascuala tallar an Iquitos. 



Véase en el tomo 7.", página 682 la resolución suprema de 7 de abril de 
1905. 



1905 



Prasupuasto da las ascualas flscalas da Lorato. 



Véase la resolución ministerial de 28 de abril de 1905 en el tomo 6.^, 
)á^ina 161. 



i»e5 






1905 



K * caavfda «■ Yvrlaagaas. 



190Í 



'lesafeM técfrfeafl an Loi 



TltT. 

ta rio»; 



Decreta: 

Artículo 1" — Créase escuelas de comercio é industrias 
las ciudades de Iquitos, Tarnpoto i Yurimaguasá cuyo 
steuimiento se atenderá con los fondos votados en el pre- 
puesto departamental de Loreto. 

Artículo 2''' — En esas escuelas se enseñarán las siguien- 
s materias; 

Castellano (estudio práctico de la lengua castellana). — 
ictados sobre temas tomados de la vida social. — Corres- 
indencia comercial; aritmética comercial; 

Geografía (universal, física i comercial). — Especial del 
erú. — Historia (la especial del Perú.)— Nociones de historia 
»n temporánea; 

Dibujo i caligrafía (dibujo de lineas, ángulos, superñciea 
irvaj); geometría aplicada; 

Ciencias comerciales [contabilidad.— Documentos]; 
Física i química especíales; 
Economía social é industrial; 
- Higiene (alimentación. — Alcoholismo— Aseo, — Cuidado 
eeiljFennos, etc.) 

Mecánica i resistencia de materiales; 
Slementos de legislación comercial é industrial; inglés; 
lursos manuales (Ebanisterín—Mecíit.ica. — Agricultura- 
Mecanografía; 

Artículo 3* — Mientras la primera enseñanza se organi- 
a deViidamentc en el departamento (k- Loreto, se establece- 
(V en catas escuelas de comercio, una sección preparatoria, 
,j^Artíc«lo 4" — El ministerio de instrucción expedirá el 
ije estudios i progríinins á que debe Jíujetarse la enae- 
I en esbis escuclns. 
do vn la Clisa de gnüíerno, en (Jma, á l'is 14- días del 
■ diciembre de 11*0.';. 

Josi'i Paküo. 



- 474 - 



1906 

Becas por Loreto para la escuela de artes I oficios do 
Lima. 

Lima, á 19 de abril de 1906. 

Señor prefecto del departamento de Loreto. 

Iquitos. 

Habiéndose acordado por el supremo gobierno becas en 
la escuela de Artes i Oficios por cada uno de los departamen- 
tos de la república, con objeto de que de la enseñanza de ella 
aproveche el mayor número de jóvenes pobres i meritorios, 
me fué grato comunicar á US. la suprema resolución de 9 de 
febrero del año en curso, según la que la circunscripción te- 
rritorial de su digno mando tenía opción á seis de las becas 
señaladas en aquel. 

Como quiera que dada la distancia que separa esta capi- 
tal de esa, es de presúprimir que las citades becas no podrán 
ser provistas para el año en curso, cúmpleme dirigirme á US. 
á efecto de que, se sirva adoptar las medidas mas conducen- 
tes, para lograr que en el próximo año escolar sea posible 
adjudicarlas oportunamente á los naturales del departamen- 
to que reúnan los requisitos estipulados, basándose para ello 
en lo ya establecido en la suprema resolución recordada, que 
aunque supongo se halla á la fecha en poder de US. remito 
adjunta al presente. 

Dios guarde á US. 

y. Á, Loredo, (1) 



fij Keídstro olícíul del dfpaftaUK'nlo di* Loreto, 15 junio de 1906. 



1906 

Ediflelo para al centro escolar de ¡quitos 

Limíi, 1'-' de junio de 190H. 



Habiéndose oonsignndo, en la partida N''^ 791 del presu- 
mesto administrativo de la instrut-ciñn primaria, la stima 
le mil libras pcriiams (tp. 1000), para la construcción de 
in local destinado á Centro Escolar en la ciudad de Iquitos; i 

Siendo conveniente nombrar una comisión que se encar- 
rile de todf» lo relativo ñ la construcción de dicho local; 

Se resuelve: 

1' — Nombrar con el antedicho objeto, una comisión 
omptieiita del prefecto del departamento de Loreto, que la 
nridirA, del inspector de instrucción primaria de la provin- 
¡H del Bajo Amazonas i del doctor don Mariano Kojas; i 

2' — La tí'soreria fiscal de Loreto cubrirá los libramien- 
»s relativos á los gastos que efectúe dicha comisión; de- 
cndo aquéllos ser autorizados por el presidente de ella; 
e el gasto í\ la referida partida N'' 791. 



[2] [3] 




— 47fi — 



1907 

Plan de estudios para las escuelas comerciales dt 
Loreto. 

Lima, 23 de marzo de 1907, 

Plabiendo llegado la oportunidad de determinar las asig- 
naturas de que deben constar las Escuela Comerciales é In- 
dustriales del departamento de Loreto; 

Se dispone: 

Los cursos de enseñanza en los referidos planteles de ios- 
trucción, quedarán distribuidos de la siguiente manera. 

1" Asignatura. — Castellano, Historia Universal i/dcl 
Perú, 14- horas semanales. 

2^* Asignatura. — Aritmética Comercial, Geometría Apli- 
cada i contabilid¿id 14 horas semanales. 

3" Asignatura. — Geografía Comercia i del Perú, Econo- 
mía, Legislación é higiene, 14- horas semanales. 

4*-* Asignatura. — Física, Química i Mecánica aplicadas) 
Agricultura, 13 horas semanales. 

Clases de contrata: 

Inglés 9 horas semanales. 

Caligrafía i dibujo, 7 horas semanales. 

Trabajo manual i mecanografía, 9 horas semanales. 

Regístrese i comunííjuese. 

Washburn. (1) (2) 



( I ) l)«»cl()t (li»n Ciirli>> 

[i) Art'hivi) del líiiiustori»! (If juiítüiía. 



^tJ^ 



CfíPlTULO VIII 



CAMINOS TERRESTRES 




\ 



CfíMINOS TERRESTRES 



835 



Refección del camino del tambo de Roque ó Sapo- 
sea. 

PKIMEKA ORDEN PARA I-A EJECUCIÓN DE ESA OBRA. 

Rcpúblicíi peruana 
Subprefcctura de M ¿linas 



Moyohamha, 13 de hilio de lS3o. 



Al ^^olKTnarlor del distrito de Saposoa. 

Inforniado esté gobierno de que hai un eamino recto pa- 
ra el pueblo de su mando, tomando la dirección del Tambo 
^^^ Roque á Yuracyaco, camino de menos distancia del que 
^ trafica por los pueblos de Tabalosos i San Miguel, por 
^londe en tiempo de las epidemias de viruelas, sarampión i 
^tras pestes, se abandonan por miedo muchas cargas de ba- 
^'os infieles, en perjuicio de los negociantes, i responsabili- 
dad de los cargueros, particularmente intereses del diezmo, 
* siendo un deber del gobierno reparar efectos de esta natu- 

61 



- 480 — 

ralesa por las facultades que le son conferidas por las reglas 
(le sus atribuciones, i presentando ventajas insuperables el 
que se refaccione el citado camino que se vedó en tiempo de! 
antiguo gobierno á causa de los contrabando de esta capital. 
á ese pueblo: ordeno á U. que en el momento de Tecibir esta 
tome providencias las mas activas, i formando comiciones 
mande refaccionar el citado camino desde Roque hasta Sa- 
posoa dejando en un estado de que puedan libremente trafi- 
car bestias; combiene sobre todo la permanencia de ese ca- 
mino por los fines indicados i particular resultando en bien 
general de todos: quedando U. i la honorable junta de nota- 
bles responsables si no lo verifican conforme lo mandado. 

Dios guarde á ü. 

Carlos del Castillo Rengifo, (1) 



SEGUNDA NOTA SOBRE EL MISMO PARTICULAR 



Rep(í})lica peruana 
Subprcfcctura de Mainas 

Moyohnmha, 6 de noviembre de 1835, 

Al gobernador de Saposoa. 

Xo habiendr^ hasta la fecha dado U. parte de haver cum- 
plido la orden que se le comuniqué en 18 de agosto último 
reiterándole lo que se le previne en 13 de junio del corriente 
año sobre el allanamiento de caminos según costumbre de 
la pertenencia de ese distrito; i de que míindase abrir el ca- 
mino vedado por el govicrno anterior del parage de Roqu*? 
¡)ara unirlo al de ese punto: havicndo pasado el término mas | 



(i) I)t)cunK'nto (U-l aivliivíi c.^IKl•l.lI di- liuiiics.— Sección la'uador. — Sifrlo XIX, nrii^' 
blií-.'i.— arpcta 5.— No. tv 



- 481 - 

de 4 meses; ordeno á U., por última vez, acuse el recibo de la 
indicada nota, abijando los impedimentos que le han emba- 
rasado para no dar el lleno exactamente de un asunto tan 
interesante al bien general de todos, para en su vista tomad- 
las providencias mas rectas i combenientes para su berifica- 
tibo, castigando á medida de la falta de insubordinación 
que merece tal notable desa tendencia. 

Dios guarde á U. 

Carlos del Castillo Rengifo. (1) 



TERCERA CONMINATORIA 



República Peruana 
Sub- prefectura de Main as 

Moyohamba, 29 de noviembre de lS3o, 

Al gobernador del distrito de Saposoa. 

La nota de U. de 23 de noviembre del presente mes rela- 
tiba á la imposibilidad de descubrir la trocha del punto de 
Yuracyaco altambode Roque, no satisface á esta sub prefec- 
tura á virtud de que no es creible que un camino transitado 
por tantos años, no se encuentre, i por tanto ordeno á IJ., 
por 3^ vez, se abra ese camino, i se cumplan las ordenes de 
esta magistratura, procurando que los indios se empleen en 
ese descubrimiento auxiliados por su alimento con las cos- 
tas de los blancos como es de costumbre; quedo impuesto 
de que el camino de Lamas se haya abierto, i que tenga U. 
cuidado en mandar allanar los demás caminos públicos i 



(1 »,— Documento del archivo especial de límites.— Sección Ecuador.— Siglo XIX, repú- 
blica.— Carpeta 5.— No. 436. 



— 482 — 

necesarios para la comodiclad i salubridad común. Espero 
me comunique el cumplimiento de las ordenes referentes á la 
abertura del camino de Alao desde el punto de yiuraj'aco á 
Roque. , j ^ 



• I • > 



Dios guarde A U. 

Carlos del Castillo Rengifo. [1] 



1836 

Camino del tambo de Roque á Saposoa. 

Rcpíihlica peruana 
Subprcfectura de Main as 



Moyohamhn, 6 de julio de 1836. 

Al gobernador de Saposoa. 

El 18 de agosto del año 1834 i en 13 de iulio i 9 de di- 
ciembre del mismo año pasado 1835 ha dado á U. este go- 
vierno ordenes bastante extencibas para que mande abrir el 
camino vedado en el gobierno español desde el punto deRo- 
i|ue hasta el de esc punto: últimamente prevengo á U. qof 
en el termino de 25 días de recibida esta comunicación, cuw 
pía todo lo antes ordenado, i me dé parte volando de haver 
lo executado i cumplido, en inteligencia que de no hacerlo no 
solo lo suspendere de su cargo por su inaptitud i desentenden- 
cia, sino que remitiré un vecino de esta ciudad de goberna- 
dor á ese punto con instrucciones fuertes á que le haga á 
TT. obedecer lo (jue se les manda i conozcan que están siigt" 



:i I T)»M.-MnK':it ■) íK-1 .híIíív» i-spioial iK- IímiíU'ñ -- Socción I-'cuaclnr. — Sijíl»» Slí- ^'P'^' 

lllii.l — L'.-lIp'-t .1 -. - NÚltUTo •,V\ 



— 483 - 

tos á las leyes constituidas. Espero el contesto de esta nota 
con impaciencia, yá cumplida cabalmente para tomar las 
precaucianes necesarias, sin tolerancia como hasta aquí 
vista. 

Dios Guarde á U. 

Carlos del Castillo Rengífo. [1] 



1837 

Camino de Japelacio á Saposoa 

República réruatia. 
Subprefectura de Mainas. 

Movohamba, 13 de enero de 1837. 

Al gobernador del distrito de Saposoa. 

• 
Tan luego que reciba U. ésta nombrará quatro indios 

montaraces para que salga don Gregorio Ríos á la especu- 
lación del camino de ese punto á Xepelacio de las labransas 
de don Gregario Alvarado llamado Situlli, que dicen ser por 
allí el.antíguc^-camino de los Incas, deviendo al mismo tiem- 
pp -concurrir con su persona á darles toda auxilio al indica- 
da comisionado; el asunto será de común utilidad, i á la vez 
de su apertura formal disfrutaremas de las ventajas más 
cómodas, i particularmente ese pueblo si como dicen se atra- 
viesa á Xepelacio en tres días: me dará U. parte de su resul- 
tado para dar las provinencias, i dando parte al góvierno 
se allane ese camino. 

Dios guarde á U. 

Carlos del Castillo Rengifo. [2] 



[ I J Documento del archivo esiMfcial de límites. — Sección Fcuador, - Siglo XIX, re- 
pública. — Carpeta 5 — Núm. 436. 

[2] Documento del archivo especial de límites. — Sección Ecuador. —■ Siglo > IX, re* 
í.úb'ica. — CariK'ta 5. — Nmn. 440. 



— 484 — 



1837 

Camino de Saposoa al tambo do Roquo 

PRIMEKA NOTA AL GOBERNADOR DE SAPOSOA 

República Peruana 
Sul)-i)rt'fectura de Mainas 

Moyobamba, 14 de enero cíe 1837, 

Al gol>ernador de Sapasoa. 

Sin embargo de haverle prevenido en 18 de agosto de 
1835, 13 de julio 6 i 23 de noviembre del mismo año, para 
la abertura del camino antiguo del punto de Yuracyaco al 
tambo de Roque, i no haverse adelantado nada hasta esta 
fecha por las disculpas i motivos injustos que pone ü. con 
pretesto que no se encuentra ni señales de dicho camino, or- 
deno á U. por última vez, que en el instante que reciba esta 
nota disponga que el notable indígena de Saposoa acompa- 
ñado con un blanco racional salgan á la altura de la trocha, 
llevando consigo íx los indios José María TapuUima, Jnan 
(le Mata Shupingahua i otros más, A fin de lograrse el fin 
deseado, pues nos resultará grandes ventajas de su verifi- 
cación. 

Espero con impaciencia me participe del buen resultado 
dt' esta orden. 

Dios guarde á V . 

Curios del Cus tillo Rerif^iío. (1 ) 



(I). - I)«)(.uiiiciit<i dol auhi\<» tspctial il»" Uiniíis. - í^rcnón Hcuíidor,- SíkI*> XIX. rcl'** 
hlica. ■ "ai pela 5 " -^ • '»" 



- 485 - 



SEGUNDA NOTA DEL GOBERNADOR DE SAPOSOA 



República peruana 
Suhprefectura de Mainas 



Movohamha, 2 de marzo de 1837, 

Al governador de Saposoa. 

Impuesto en la nota de U. de 13 de febrero óltimo devo 
decirle que procure Juego que se levanten las aguas á que sa- 
quen la trocha del camino á Roque los indígenas que previ- 
ne á U. en mi anterior sin dejar al olvido camo hasta aquí 
lo ha hecho pues precisa muchísimo cumpla las ordenes del 
señor prefecto i comandante general del departamento cier- 
es que, los que U. ha mandado vuelvan con que no han podi- 
do por las crecientes de los ríos. 

En breve que se suspendan las aguas determinaré el día i 
fecha que salgan los de Xepelacio á encontrarse con cena de 
tambores i trompetas con don José Oregorio Ríos, i U. hará 
lo mismo en darle gente quando yo le abise. 

Dios guarde á U. 

Carlos del Castillo Rengifo, [1] 



f i] — Documentos del archivo especíAl de límites— StfccIAn Kcuadof— SÍrIo XtX, Petiii 
blica.— Carpeta 5.— N. 440. 



- 48(> — 



1837 



Camino de Jepelacio á Guayabamba 

K. N. P. 
Subprefcctura de Mainas. 

X'^ 5. 

Al señor Teniente Coronel de Ejército. Prefecto i Comandan- 
te General del departamento de Amazonas. 

S. l\ 

En contestación á la respetable nota superior de US.de 
17 del corriente número 5, digo que, el descubrimiento del 
camino de Xepelacio para Guayabamba, no se ha podido 
hasta la fecha poner en práctica regular como se desea, por 
las muchas aguas de la presente estación: Don Eustaquio 
Babilonia fué á Jepelacio, i volvió el tercero día con este pre- 
testo; llamé á don Pedro Síintiago Moreno para darle comi- 
sión a este importante asunto, i puso la misma dificultad 
que el primero, ofreciéndose ir para el verano: éste dá unos 
indicios favorables no solo para sacar el camino á Guaya- 
bamba, sino también descubrir el Cerro de la Xieve de Caja- 
nía rqu illa i|uc dice se pc^dría atravesar de ésta en mu¡ pocos 
diascontal ijucse le dé ¿ilguna gratificación. Hasta mientras 
se han ido á abrir trocha cinco individuos casadores de aves, 
i)or dichas montanas. ]l:\mado»í José María Villegas, Juan 
B.nüista lUla, Cí»rlos Saavcilra. León Labi i el cholo Juan 
Hautista S.'iik'Ik'z i su hijo: Uiolto que vuelvan estos de su 
comisión darc las prt^vilenvias más adecuadas á fin de cum- 
plir i llenar t. >do \o qMc l'S. nio t>rdcna cu este objeto. 

Ames vle tovlo seLiún las insiiuiaeiones c[ue me ha dado 
Moreno, iie eo:n:siona-lo á ilv)n iTre>;orio Kíi)s vecino de Sa- 
posoa en 13 leí e )rr:enle p.ua <.jue con cuatro indios mon- 



— 487 - 

rases salga á las Labransas de don Gregorio Alvarado 11a- 
ado Situilli, el antiguo camino de Saposoa botado, para 
epelacio, que se hechaban trece días solo en haber si pueden 
gar á Logia Yaquillo íí otro punto q^ae conoce, i encon. 
ar las trochas, para que salga á la especulación. Aseguro á 
5. que no rae descuidaré en afrontar este asunto cuanto esté 
: mi parte. 

Por lo que respecta al camino de Yuraguaco, don Olé- 
ente del Águila volvió, i dá las noticias siguientes: de Yu- 
icyacu caminó por aquellos ásperos montes con su respecti- 
i trocha tres días i topó con una peña ó cerro altísimo, i 
Jos de ir al poniente siguió por la izquierda del cerro, i su- 
iendo dicho cerro hasta su última altura, columbró mui 
Drtísimo el punto de Unicara camino de Moyobamba, i no 
miendo que comer junto con sus compañeros se regresó en 
n solo día temprano á Yuracyacu; i asegurándome dicho 
on Clemente salir el dia 30 del corriente á descubrir la tro- 
ha por la falda del cerro dicho al poniente quien sabe hasta 
alir á algunos pueblos de la sierra le he ofrecido dar doce 
[amitanas de á ocho reales para su mantención, de los 
Dndos de la alcabala, i por no querer mas por ahora, no se 
i ha ofrecido más. 

Se esperan noticias favorables de todo cuanto espongo 
)ara poner en su conocimiento. 

Dios guarde á US. 

Carlos del Castillo, (1) 



(I) Documento del archivo especial de Ifinitefl. — lección Bcuador. ~ Siglo XIX, re 
^iíblica — Carpeta lo. — Núm. 527. 

62 



— 488 — 



1837 

Camino do Sorltor áGuayabomba 

E. N. P. 

Subprefectura de Mainas. • 

Movobamba, 28 de marzo de 1837, 
Al señor prefecto i comandante general. 

Al momento que recibí la superior orden de US. de 6 del 
corriente número 21 referente al descubrimiento del camino 
del pueblo de Soritor al valle de Guayabamba, notifiqué á 
don Alejandro Alvarez para que emprendiese su expedición 
con la asignación que esa prefectura le señala, i con la délos 
que le acompañan en retribución de sus trabajos, se preparó 
al efecto con el objeto de dirigirse por su trocha, seguro i 
bajo la confianza de salir á Guayabamba, i estando en este 
preparativo se ha descubierto que don Faustino Rodríguez 
natural de Gua\'abamba que vino con el padre Goyeneche, 
informado de la trocha de dicho don Alejandro Alvarez se 
ha encaminado con sus peones conduciendo sus tocuyoSii 
demás intereses para su país por aquella trocha ahora 18 
días según me informa el alcalde don Atanacio Ríos, que in- 
fiere que á la fecha está descansado en su casa i no obstante 
trata de cumplir Alvarez su comisión en estos días, i según 
los informes que diese pondré oportunamente al superior 
conocimiento de US. para proceder á la apuración de dicho 
camino hasta el estado de ponerlo traficable con toda clase de 

negociaciones proporcionando todas las herramientas i de- 
más instrumentos anexos para emprender el desempeño d^ 
tan interesante servicio al bien general. 

Dios guarde á US. 

Carlos del Castillo Rengito. [1] 



[i! Docunicnio del ;iu-liiv(> l*sjh-l-í;i1 (U- líiniu-s — Sección lCciia(l«»r — Siplo XIX. rcpúl*^*" 
ca — Car|vta 5. — No. 4 v». 



— 489 — 



1837 

Camino de Situlll é Jepelaclo 

NOTA DEL SUBPREFECTO DE MAINAS 

AL GOBERNADOR DE SAPOSOA. 

E. N. P. 
Subprefectura de Mainas. 



Moyobamhii, marzo 29 de 1837, 

Al gobernador del pueblo de Saposoa. 

Con fecha 2 del corriente dije á U. que le indicaría un día 
fijo i determinado para que el comisionado don Gregorio 
Ríos pusiese en ejecución la apertura del camino de Situlli á 
Jepelacio, concurriendo loshavitantes de este en el mismo día 
al encuentro; i hallándose ya estacionadas las aguas, dan- 
do ocasión capaz de emprenderla, ordeno á U. que el día 
diez de abril á los ocho días después de Quasimodo le preste 
U. todo el acompañamiento de peones, víveres i demás ausi- 
liós al citado don Gregorio Ríos para que con cajas i trom- 
petas salga indefectiblemente el día que se le cita para cuyo 
efecto ordeno con esta fecha al alcalde de Jepelacio, para que 
espedicione su gente i que con el mismo aparato i vocería 
salga al encuentro. Espero me avise U. de haberlo verifica- 
do con un propio, para avisarlo al señor Prefecto del depar- 
tamento, de tan laudable operación. 

Dios guarde á U. 

Carlos del Castillo Rengifo. [1] 



|i] DJcani¿ato del archivo especial de limites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX, re- 
pública. —'Carpeta 5 — Núm. 440. 



— 490 - 



NOTA AL COMISIONADO PARA LA APERTURA DEL CAMINO 

E. N. P. 
Subprefcctura de M aínas. 

Movobamba, marzo 29 de 1837, 

Al ciudadano don Mariano Ríos. 

Con esta fecha ordeno al gobernador de ese distrito pa- 
ra que el día dies de abril le dé á U. todo el acompañado de 
peones, víveres i demás auxilios para que plantifique U. el 
descubrimiento del camino antiguo de Sitilli á Jepelacio: se 
lisongea este gobierno de tenerlo ya por descubierto ese mis- 
mo camino, i que el ramo comercial tenga esa proporción 
ventajosa por el zelo, cuidado, actividad i desvelo de V.i 
cree que será incomparable á fin de que ia empresa no pierda 
su efecto. 

Con esta fecha ordeno al alcalde de Jepelacio para que 
el día indicado salga con su gente, con cajas, trompetas al 
encuentro de U. encargándole sumamente el verificativo de 
esta gran empresa. 

Dios guarde U. 

Carlos del Castillo Rengifo. (1) 



(i ) I>ocnnu*nt<» del archivo especial «le límites» — Si'cción Hcuíttlor — Pi^k» XIK. rtf»"^ 
lilica. — Carixfta 5 — Número 440. 



— 491 — 



1837 



Caminos do la Laguna á Pachiza 



República peruana 
ubprefectura de Mainas 



Moyobamba, 6 de abril de 1837, 

M alcalde del pueblo de Laguna. 

Sin embargo de que he dado ordenes para que habrán 
los caminos generalmente todos los pueblos cada uno por 
su pertenencia hasta los mojones que les corresponde, le pre- 
vengo: que esa gente de su pueblo componga desde el puer- 
to hasta el pueblo, i de allí al mojón que tiene con Pachiza, 
i respecto de ser ese punto bado común i real, que siembren 
todos sin decisión alguna plátanos, yucas i crien puercos pa- 
ra dar auxilio á los pasajeros. Así mismo están prevenidos 
los de Pachiza, Guicungo i Balsayaquillo para pue reunidos 
habrán el camino del Valle, de cuya operación está eccenta 
esa gente. 

Dios guarde á U. 

Carlos del Castillo Rengifo, (1) 



•i) Documento del afchivo especial de limites— •Seccióit Uctiador— Siglo XIX, rcpábli* 

*'"*^arpeta 5—440. 



1837 

CamliM é* Yurscyacu á Pucaladriilo 



yinyobnma, fi de junio de 1837. 
_ .j^ecto i comandante general del (lepar tametito. 

■!üC3 (ic la respetable nota (le US. fecha l-t tle abril 
,,,,-iero 3S, debo indicarle: que he tomado las probi- 
. rtití cli*-'aoes al ejercito de que don .Clemente del 
..r...n."nda su marcha al descubrimiento del camino 
.,^,.,i^M que saleA Pucaladriilo hasta conseguirlo, puís 
-iriñcado otras veces i ha regresado sin logro. 
„ * no modo he apercibido á don Alejandro Albares 
. t-xrtura del camino que sale de Soritor á Guaya- 
" .ítfl resultado daré á I'S. el mas puntual nbiso. 



nardc í\ US. 



Carlos del Castillo Kengiío. (1) 




— 493 — 



1838 



Camino de Calavera á Quiicarumi 



República peruana 
ibprcfectura de M aínas 



Moyohambay i septiembre 15 de 1838, 

1 gobernador del distrito de Tarapoto. 

Ha sido mui satisfactoria la nota de U. fecha 9 del co- 
"iente á esa sub-prefectura, referente al allanamiento del tre- 
10 agregado de Calavera á Quiicarumi, que convengo que 
.tomó por la tercia parte del agregado de su pertenencia 
e la punta de la Campana, punto limítrofe anterior con 
amas hasta el tambo de Roque, cuyo tambo debe U. man- 
ar dejar construido en el mejor modo posible, de buen ta- 
laño, capaz de dar guarida á los traficantes que muchas 
eces se juntan en número suficiente. 

Habiendo U. tomado ese agregado, i con la pensión de 
íner á su cuidada la conservación de los tambos de Potre- 
> i Roque le queda á la ciudad de Lamas desde Roque has- 
si Calavera: á Tabalasos de Calavera á Quiicarumi, i el 
iantifícar el tambo de Lahuarpia, i á los de esta ciudad, de 
Itaseja hasta Quiicarumi, i la reposición de su tambo, i el 
e construir el de Guerillo. 

Me han informado que usted yá mandó abrir el camino 
|.to pertenencia anterior en nombre, i por cumplimiento, 
lae se ha quedado el camino, como si nunca hubiese 
nadie, i por tanto prevengo á U. mande allanarlo, 
-<ido i ancho, que los calses, puentes i tambos sean 
'X>n perfección, ])ara CU3''0 registro mandaré un 
*8ta capital para que según el informe de 
^ticlvan & reformarlo, i en último caso. 




se tome provitiencias de imponerle á U. una multa pecnua- 
lia por su condesendencia, que le será sensible. 

l)io9 guarde á U. 

Gregorio del Cftstülo. [1] 



1845 



Camino da Sapoaoa é Ca|aniarqullla 



República Peruana 
Subprefectura de Mainas 

Moyobamba, obrero 20 de 1843. 

A loa ciudadanos don Baltasar Rengifo i don Juan de la 
Craz Cepida. 

Con fecha 12 del presente, me dice el benemérito seSoí 
coronel prefecto del departamento, que procure descubrir d 
camino del Saposoa perdido que se dirige á CajamarquillB, 
para que según el resultado del descubrimiento proteja SQ 
aperción para el mejor trancito; i habiendo dispuesto ttta 
subprefectura actual,ique al efecto deben iraedosciadadanos 
que por sus patriotismos sean interesados al bien común, he 
nombrado á U. i á don Juan de la Cruz Cepida para qw 
acompañen á los conocedores don Baltasar Vela, don Lucas 
Avanto i don Juan Sánchez; i en su virtud esperando queno 
se denegará á tan importante servicio á nombrede la Nación 
i de la provincia prevengo á U. que se disponga para dicho 




— 495 — 

día, i por este gobierno se le darán los peones i demás que 
se necesitan i será U. compensado de su justo trabajo. 

Del buen celo de U. se espera que no perdonará cuantos 
medios esté'n á su alcance de acuerdo conel compañero para 
que los trocheros, ó casadores al efecto nombrados no vuel- 
van á sacar la trocha á Cajamarquilla. 

Dios guarde á U. 

José María Reátegui, [1] 



1845 



Camino do Copallín á Atunmayo 



Rcpáblica Peruana 

Subprefectura 
de la provincia de Mainas. 



Movobamba. abríl 28 de 1845, 

H^ 64. 

Al benemérito señor coronel prefecto del departamento. 

En este momento que son las dos de la tarde recibí la 
inespetable comunicación de US., de 19 del actual, numero 54 
relativa al cumplimiento de los cuatro artículos que contie- 
¥ie consiguientes al laudable objeto á que US. se ha propues- 
t:oen abrir el camino de Copallín para Atunmayo con obje- 
to de consultar el engrandecimiento de esta provincia, faci- 
^ litándole por esa vía los giros de sus producciones i de los 
[ negocios extranjeros introducidos por nuestra frontera de 



(X t— Documento del archivo especial de límites. — Sección Ecuador. — Siglo XIX, re- 
Publica. — Carpeta 6. — Núm. 454. 

63 



— 496 - 

los términos del Bracíl á las provincias altas del Marañón 
por buques pequeños de vapor, contesto á US. diciendo: Que 
conforme al artículo primero de ella mandase poner las seis 
canoas en el punto del pueblo de Cahuapanas distantedeesa 
dicha ciudad ocho días de camino por tierra para que em- 
barcándose en el río de este nombre sál^a^an al Marañón por 
la Barranca en dos días de bajada, i seguir hasta Yusaraaru 
desembarcadero para seguir la trocha que sigue para Copa- 
Ilin segün datos de varios sugetos distante de la boca del 
río de Santiago ocho dí?s de surcada por el Marañón, aun- 
que de la voca del citado río ó la quebrada de la Nieve na- 
vegable con embarcaciones pequeñas seis días de suscada á 
la banda izquierda de Amazonas, menos cuatro días de sur- 
gidero que al anterior que deciende de las montañas de lam- 
brasbamba, también hai como rebuscar el camino US. para 
que tenga efecto el artículo 2*^ es necesario que me indique 
el día, i mes en que saldrán para esta los dos ciudadanos 
comisionados, para librar las providencias consiguicn para 
sus conduciones, i deber ser habiendo terminado las aguas, 
i las crecientes, por que en la. actualidad está los ríos por los 
montes, para el verificativo del 3^ i 4^ se irán á quedarsepa- 
ra el cuidado de las canoas en el dicho punto cuatro San- 
tiaguinos los más expeditos, como vecinos de esos iabade- 
ros, i al efecto dispondré, si fuere de su superior agrado, que 
el gobernador jeneral marche con un piquete de ocho hom- 
bres resguardando la comisión que ha de ir, de los infieles 
que nunca faltan. 

Sobre todo trataré de cumplir cuantas prevenciones que 
sobre este respecto me dirija US. como su atento i obsecuen- 
te servidor. 



Dios srarde á US. 



C3 



José María Reáteguu (1) 



(I) Díicumoiun (U'l archivo c'spcvial fie límiles. — Sfivióa Ivcuaddr. — Si|rl<i XIS. 
hlica. — CariK-ta No. '•. — N'<». 455. 



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— 498 - 

Notas.— No aparecen los costos de estas obras porqae 
se han hecho i se hacen por erogaciones ya en dinero ó ya en 
trabajos personales que prestan los ciudadanos de esta í de- 
más pueblos, que ban enumerados arriba: así es que serfa 
difícil calcular la suma de pesos que se haya imbertido ó im- 
birtiesen hasta la conclusión de dichas obras. Rl cavildo qne 
se está trabajando en esta capital, se halla actual trabaján- 
dose el techo con tejas; de costo de todo él se calculará cuan- 
do esté concluido, pues esta obra se hace fuera de los arvi- 
trios i erogaciones voluntarias de los ciudadanos de esta ca- 
pital. 

No encontrándose en las casillas de la razón anterior, 
obras públicas sobre barrancos ó sanjas, creo pues dar una 
idea sobre lo que se está componiendo i está para concluirse 
en esta capital, i lo verifico en el orden que sigue: 

La ciudad de Moyobamba se halla situada en un banco 
6 meseta de tierra compuesta de arena i greda. Las frecuen- 
tes lluvias han formado los barrancos que circulan la ciudad 
pues corren por medio de casi todas las calles i son hasta de 
veinte varas de profundidad. Un barranco de estos he manda- 
do detener en su curso formándole diques de contorno, con 
paredes de piedras, cal i ladrillo de una altura de mas de diez 
varas, con su caño en medio para conducir el agua, bajo de 
arquería. Así he conseguido asegurar la duración de la igle- 
sia, pues seguramente le habría sepultado bajo losderrumbes 
del barranco referido que marcha en dirección á ella, igual- 
mente que á otras casas, incluyéndose la casa de cavildo, que 
se está construyendo. 

Moyobamba, á 21 de agosto de 1848. 

José Orosco. 



(i) Dociitnciiti) del ;iivhiv.> i'speci.'il delimites. —Sección lidiador. — Siglo x!X. ^í"^ 
hlicii. — C.'ir¡Ktii I'.. — XíinuTo S5". 



— 499 — 



NOTA DE REMISIÓN DEL ANTERIOR CUADRO 



República Peruana. 

Subrefectura 
de la provincia de Mainas. 



N. 50. 

Moyobamba, á 21 de agosto de 1848. 

Al benemérito señor coronel prefecto del departamento de 
Amazonas. 

B. S. coronel prefecto. 

Para los fines que haya lugar, i cumpliendo la orden su- 
perior de US., fecha 26 de julio último, incluyo á US. las ra- 
íones de los empleados de esta provincia, aldeas i ciudades 
de ella, i número de sus habitantes. 

Dios guarde á US. 

José Orosco. (1) 



'i]--I)(>cumcnt<) del archivo especial de límites. — Sección Ecuador — Siglo XIX, repú- 
blica. — Carpeta i(>. — Nümerí).s.v>. 



1851 

Nwparaclón da loa camlnoa, puanlaa 1 
blarno da laa mlaionaa da Malnaa. 



tamboa dal |»- 



BnJsñpaerto, julio 4 de 1831. 

Al señor tciiietito coronel de exarcito i sub prefecto de la pro- 
vincia de Mninas. 

S. S. P. 

En contestación & la respetable comunicación de U- fe- 
cha 29 del próximo pasado número 192, referente á la ><- 
•„ompüSÍción de los caminos, puentes i tambos, devo decirle 
(jue con fecha 29 de mayo, últilno mes de la estación de 
ajíuas, circuló este gobierno jeneral las ordenes combcnif* > 
tes á todos los gobernadores de distritos, i con mas eficacia | 
á los de Balsapuerto, Jeberos i la Laguna, para que éstosá 
mas de tener que reparar los caminos que cruzan su territo- 
rio, tienen también que recomponer por trechos (que ya tie- 
nen señalados), desde este punto hasta el de la Jalea, qne ^ 
el promedio en el tránsito para Moyobamba. En cuya vir- 
tud los cahuapanas i los chayabitas, actualmente se hallR" 
en el trabajo que, para su formalidad i mejor arreglo, obw- 
e al tenient e gobernador de Cahuapanas á fin de que pep- 
ita á dicho trabajo. \o he o!vldadotampO»^° 
B los caminos que siendo de mucho rodeo p*^' 
Rfección para evitar los incombeníentes qií^ 
1 tos primeros, mas esto no es fácil conseguir con tí* 
4^.Q^^tos á toda, buena razón i entregados ^ 




— 501 - 

costumbres perniciosas. En los demás distritos, escepto Pe- 
has que tiene mui corto trecho de allí á San José de los Ya- 
guas, me ocuparé de los puertos cuidando que todos se re- 
paren con calses para el fácil i cómodo embarque i desem- 
barque del tráfico. Los de Muniches i Yurimaguas que tam- 
bién tienen por costumbre las obligaciones de reparar sus 
trechos en el camino para la capital han retardado el pun- 
tual cumplimiento de mi citada orden. Supongo que j'-a es- 
tjn en camino, de lo contrario con mi bajada los haré que 
salgan inmediatamente. 

Dios guarde á U. 

José María Arehalo, (1) 



1852 



Trocha de Huayabamba á Soritor 



Pepública Peruana. 
Gíibierno de esta Villa 



Soritor, 6 de junio de 1852. 

Al benemérito señor prefecto del departamento de AmazO' 
tías. 

Con fecha 27 del próximo pasado se ha dado cumpli- 
miento ala laudable empresa del descubrimiento de la trocha, 
que viene de Huayabamba á esta villa, por las recomenda- 
bles personas de Julián Gárate i Miguel Rodríguez. En su 
consecuencia imparto á esa prefectura dé las providencias 



(II Documento del archivo vspfcinl de líniitei« — Sección Kcujidor. — SigU» X.IX, re- 
públicn. — CiiriH-'tn 17. — ■ Número 557. 



— 502 — 

necesarias para su total descubrimiento pues, previendo que 
estos descubridores, carecen de comida, hé ido personalmen- 
te á su encuentro, i de facto ha sucedido así; pues esto mis- 
mo me había encargado el señor prefecto La Torre Bueno» 

Lo que participo á US. para los usos que le fueren con* 
venientes. 

Dios guarde á US. 

Alejandro Alvarez. (1) 



1852 



Trocha do Huayabamba a Soritor. 



República peruana 
Subprefectura de Mainas 

N.° 286. 



Moyobamba, noviembre 23 de 1852. 

Al señor prefecto del departamento. 

Acompaño á US. la nota del gobernador de la villa d^ 
Soritor en la que dá cuenta del viaje que en virtud de la ot" 
den de esa superioridad hice que participara al cerro de Tití^ 
caca considerádolo punto intermedio entre lavilladeSorita^ 
i la de Huayabamba. 

Como US. notará, el resultado de estaesploración no hC^ 
correspondido á nuestros deseos por los motivos que alegí^ 



(I) Documeilto del archivo csixícial de límite^.— Sección Kcuador.—Siglo XIX, repú^ 
M*- "-^JonteXA 18.— No. 562. 



- 503 — 

dicho gobernador; mas no por esto soi de opinión que debe 
desistirse de una empresa de tanta importancia para el de- 
partamento. Puede convinarse otro viaje prometiendo á 
US. por mi parte, que por este lado haré cuanto sea posible 
para el logro de esta empresa. 



Dios guarde á US. 



S. P. 
Pablo Ortiz. (1) 



NOTA DEL GOBERNADOR DE SORITOR 



República Peruana. 
Gobernación de la villa 



Sorítor, setiembre 13 de 1852. 



Al señor sub-prefecto de la provincia. 

S. S. 

Cumpliendo con la disposición superior de la prefectura 
del departamento que se sirvió US. trascribirme en nota de 
29 del próximo pasado, partí personalmente acompañado 
*le ocho hombres prácticos el 30 del citado á la exploración 
fiel camino de Hua^'abamba, i habiendo marchado abriendo 
la trocha necesari-a tocamos en el primer día al tambo de 
Polopanta, donde pasamos la nocbe, sin ha ver encontrado 
^n esta jornada ninguna cosa notable más que la quebrada 
rteOchio, algo considerable, pero vadeable. que atraviesa un 
terreno llano. Al siguiente día prinicro del corriente conti- 
nuamos nuestra marcha en el mismo orden hasta que nos 
dio la noche en el punto de Huaraticrana sin haver descu- 
bierto más que todo llanura. El día 2 continuando desde 
dicho paraje marchamos hasta el de Machinacsi conducidos 



<i« Documento del archivo espe.Mal de Ifmites. — Sección Ecuador. — Si.o^lo xix, repú- 
ílüca, — Carpeta i8. — Número 562. 

64 



- 504: — 

^'^: tana llanura deliciosa. El 3, continuando nuestra mar 
-ha zy^jT travesías i llanuras, no descubrimos mas que algu- 
a'y« arro^-os pequeños i mucha casería de aves i monos, i 
particularmente pájaros de diversos colores de hermosa ns- 
ta: pasamos la noche en el tambo de Oñate. El 4 seguimos* 
nuestra marcha así mismo por travesías i llanuras, i nosdkí 
la noche al pié del Serró grande. El 5 desde este punto sali- 
mos mui tarde por el aguacero que dtsde el primer día nos 
molestaba i en este fué mucho mas recio, i nos dio la noche 
antes de concluir la bajada del dicho cerro en cuya falda pa- 
samos la noche. El 6 concluimos la bajada i haviendo an- 
dado una llanura tocamos á orillas del río Tonechima don- 
de 3'a no es mas que una pequeña quebrada mui estendioa 
en playa. El 7 nos tocó subir una cuesta tendida i como no 
paraba el aguacero no concluimos la subida i tuvimos qw 
pasar la noche en media cuesta. El 8 seguimos la marcha 
por una travesía hasta que nos dio la noche en un pajonal 
corto. El 9 continuando la travesía caminamos hasta las 
cinco de la tarde i descubrimos el cerro de Titicaca á la dis- 
tancia de legua i media. El 10 nos embarasó el aguacero 
(|ue amaneció lloviendo con rigor, i como se nos acabaron 
los víveres contramarchamos de aquel paraje el once i llega- 
mos en esta villa el día ayer doce á la una de la tarde. 

Siendo pues el mencionado cerro de Titicaca baqueríadc 
Iluayabamba como se dice, i haviendose columbrado atan 
pequeña distancia la tarde del día nueve del punto donde 
contramarchamos, parece probable la poca distancia qnc 
uu'dia (le un pueblo á otro. 

lÍHta circunstancia i la marcha puntualizada de la comi- 
sión, j)ongo al conocimiento de U. para que se sirva elevará 
la prefectura del departamento, á fin de que se digne propor- 
cionarnos los medios para poner en practica la apertura del 
camino (jnc ofrece grandes ventajas á los dos pueblos i tal 
vez a las dos provincias. 

Tal objeto, me franquea la oportunidad de ofrecerá I- 
mis respetos. 

l>¡os guarde á V. 

Alcjnndro Alvarez. [1] 

[1 1 h^isMiniMít.» .K"l .nvhivo fN|»Ovi.ii ilo limites. — >o«.ció:i Ecuador. — Si^;!*» XIX, reP* 
liluíi v.'.»i|vl.i i^ Ninnciv» y>.' 



— 505 — 



1853 

Dposición ÓBÍ sub-preffecto de Maines á que je im- 
ponga á los vecinos do su provincia la repara' 
ción do caminos de Ciiapoyas. 

República Peruana 
Snbprefectura de Mainas. 



Moyobamba^ julio 23 de 1853, 



Al señor prefecto del departamento. 



S. P. 



I.,os havitantes de los pueblos de Soritor, Calsada i Ha- 
vana, se hallan actualmente ocupados en el arreglo i com- 
postura de los caminos cada uno en su propia jurisdicción. 
Los de los pueblos del cercado de esta ciudad hasta los lin- 
deros de Lamas i Balsapuerto i los de estos distritos hasta 
los pueblos que la costumbre ha demarcado se hallan tam- 
bién ocupados del mismo arreglo, finalmente en virtud de la 
orden que US. se sirvió comunicarme con fecha 30 del próxi- 
mo pasado en toda la provincia se mandó se cumpliese con 
exactitud apesar de que hace pocos meses que se compusie- 
ron los caminos públicos por haverse retardado dicho tra- 
bajo con motibo del último reclutamiento. Hoi se anticipa 
á meses sobre la fecha que la costumbre ha sancionado en 
^stoá lugares, pero hai necesidad de ello para el tráfico de 
os inmigrantes i le i>rdena ejecute con una exactitud ma- 
:emática. 

Parece, señor prefecto, que llenando mis deveres desde que 
in cuanto he recibido una orden la he cumplido i la hago 



- 506 - 

cuinplir en todos los puntos que teníjo jurisdicción. Destinar 

á mis governaJus que escisamente tienen tiempo para satis- 
facer los mandatos de las autoridades locales á travajos 
ajenos de otra provincia, que sin duda alguna cuenta con 
mas recursos para sus mejoras locales esto es á lo que no he 
crido estar oljlitiado i este es el fundamento que he tenido 
para pasar en silencio aquella parte de la comunicación de 
US, con relación al arreglo de los caminos de la provincia 
de Chachapoyas para los hijos de Moyobamba. En ladií- 
tinguida comunicación de US. signada con el número 70 se 
hace referencia á que los hijos de esta provincia que se diri- 
gen íi Chachapoyas í comprar ganado i otros artículos es- 
pían en el tráfico perjuicios irreparables por la fragosidad 
de aquel camino. Siendo esto induvitahle como es mni 
obvio, me parece que este cargo se devia .I las autoridades 
de la dependencias de US. en aquella provincia pues qw 
aparte de ser de cargo de ellas el arreglo de caminos en 
aquel territorio es mui arreglado i conforme que faciliten 
las vías de comunicación á su capital á los hijos de esta pro- 
vincia que les llevan el dinero para retornar sus produetw 
ventajosamente de otro modo no es posible tampo hacer 
valer el argumento de que porque los hijos de esta provincia 
trafican por dicho camino se hallan comprometidos & traba- 
jar su compostura porque la misma razón existiría para que 
los hijos de Chachapoyas que se dirigen á Balsapuerto í 
comprar productos de esta provincia seles obligare íi trava- 
jar i componer el camino de esta- ciudad hasta Balsapnerto. 
No havía derecho para ello, así comono hai para que losba- 
vitantes de Moyobamba arreglen el camino de Chachapo- 
yas por el que se dirijcn. 

US. sabe qne la línea divisoria de ambas provincias, t* 
el río Tonchima i que después de media legua de camino de 
dicho río marchando así íl Chachapoyas se encuentra la vi- 
lla de Rioja que cuenta con 1500 havitantcs cuya villa esdc 
la dependencia de esa subprefectura de Chachapoyas. De la 
indicada villa á Paucartambo se enumeran ocho leguas qH* 
Be hacen en dos jornadas; por consiguiente nada es masjusW 
que los havitantes de la prenotada villa de Rioja, por EJt* 
■ Ti.irte, i los del distrito de Olleros, por la otra, operen ens"* 
xtta. t^iñtoríos basta alcanzar la mejora del 



- 507 — 

jue conduce A la capital de la provincia, i no que los havi- 
tantes de otra provincia sean arrojados hasta el centro de 
una vía de comunicación en territorio extranjero cuando en 
«I suyo propio no cuentan con todos los recursos para 
ponerlo espedito. I*or un principio de igualdad, de reciproci- 
dad puede un vecino cooperar á la limpieza déla casa de otro 
con tal que el otro á su vez le preste igual servicio. El resul- 
tado de esta convención podía ser provechosa para ambos i 
pero esto es en la suposición de que el uno pueda abundaren 
lecursos para el aseo de la casa propia. La subprefectura 
de Moj'obamba no cuenta sino con elementos necesarios es- 
casamente para asear la parte de su territorio ni tampoco 
esperar que la deChacapoyas se destine alguna vez á que los 
havitantes de su dependencia se empleen en la composición 
de caminos que cruzan por ajena jurisdicción. Decontado si 
nohai abundancia de recursos de una parte, sino hai reci- 
procidad por la otra, es claro que no deve existir la conven- 
ción ó si existe no puede ser sino onerosa. La superior nota 
de US. bajo el número 82 tiene por objeto reiterarme la or- 
den de reparación del camino de Rioja á Pucatambo ase- 
verando US. que en la época de la dominación española los 
hijos de esta provincia travajaron en la composición del pre- 
dicho camino, lo cual aquí nadie duda, así como en la mencio- 
nada época el pueblo de Rioja pertenecía á esta provincia i 
consiguientemente en la línea divisoria no era el río Tonchi- 
ma como en el día lo es i bien pudieron aserio al presente, 
si dicha villa perteneciese á la provincia. Si después de la 
emancipación algún mandatario continuó á las exijencias 
de Chachapoyas i con menoscavo de los derechos de los go- 
bernados ha procedido al arreglo de dicho tráfico. 

No me parece justificable que porque un funcionario des- 
conoció su deber se encuentre otro en precisión de ocurrir en 
igual error cuando mui bien pudo conducirse por el sendero 
de la justicia, de la razón i de la equidad. 

He hecho á US. esta esposición para establecer una re- 
putación de sus resoluciones porque no me hallo poseído del 
espíritu de contradicción; mi objeto no es otro que el de pro- 
pender á que se conserven ilesos los derechos de mis subordi- 
los que son los de US. por cuya rason deve serme lícito es- 

*vde su patriotismo é ilustración que no se insistirá en la 



— 508 — 

imposición de un travajoque no les incumbe practicar i para 
lo cual los habitantes de Soritor, Havana i Calzada no tienen j 
voluntad para emprenderlo. 

Dios guarde á US. 

S. P. 

Pablo Oitiz. (1) 



1855 



Camino Je Moyobamba á Cajamarquilla. 



República Peruana. 

Suprefectura de la provincia 
de Moyobamba. 



N'' 99. 

Movohamba, setiembre 8 de 1855, 

Al benemérito señor prefecto del departamento de Amazo- 
nas. 

B. S. P. 

Por una carta particular indiqué á US. en el correo pa- 
sado la importancia de tomar todos los medios posibles pa* 
ra poner en contacto esta provincia con la de Pataz arre- 
glando el camino de esta ciudad á la villa de Cajamarquilla, 
i de una fácil exploración de una trocha al efecto de la em- 
presa de tanto interés de la que refluirá grandiosos benefi- 
cios á ambas provincias por relaciones, i por la participa- 
ción de sus proviciones entre la una i la otra, particularmen- 
te á esta que carece de los más indispensables artículos para 



(1) Documento dil iircliivo cspccidl <K' límites. — Sección Ivcuuilor. — Si>;l»» XIX. r** 
l>úl)licíi. — C.iriH-ta 7. — NíniK-ro ;'> . 



— 509 — 

proveer líi muchedumbre de sus familias, que desgraciada 
mente no pueden criar en estas montañas ganado vacuno 
lanar, ni yeguarizo, porque á mas de estos intereses induda 
bles particulares de los dos pueblos, ofrece este camino arre 
glado una conocida ventaja á la nación i al comercio por si 
tuarlo á Trujilio, mas inmediato por la vía de Huamachuco 
i lo mismo á Cajamarca tomando el camino de las Balsas i 
Celendín. El entusiasmo de esta ciudad para emprehender 
la indicada exploración, i poner el camino en un estado tran- 
sitable en general por las probabilidades de su inmediación, 
por tener á la vista sus ventaja i porque de ella refluye el 
consuelo de sus familias. 

No pudiendo mas tiempo desentenderse esta sub- prefec- 
tura de la prontitud con que debe remitirse una comisión de 
doce hombres motaraces prácticos para la primera expedi- 
ción bajo la dirección del extranjero don Ignacio Maurelli 
que irá llevando su vitácora p^ara facilitar la dirección por- 
que entiende la brújula, puesto que se me ha comprometido 
solo espero de la protección de US. para que, aprobándolo, 
dé impulso con sus superiores providencias, i al mismo tiem- 
po se sirve invitar ai gobernador de Camarquilla para que 
en conformidad de la que le hago por lo que acompaño á 
US. para su conocimiento i se sirva dirigirla si es posible por 
un espreso de mi cuenta i si fuere del agrado de US. me indi- 
que el día en que deben salir las comisiones de una i otra 
provincia. 

Espero que esta comunicación será aceptada en la pro- 
tección de US., pues depende de ella para que surta su efecto. 

Dios guarde á US. • 

Marcelino del Castillo, (1) 



( I ).— Documento del archivo eapeeial de limites.— Sección Hcuador.— Siglo XIX, repú- 
blica.— ^ar peta iQ.— N. 565. 



I85f 



Mas para la compoiiclon de caminos ai la 
»«»w*w«l* da Malnas. 



/ 



Cb!)cha¡.oyas, maro 7 de 1856. 
\ SS. 
\t v\-i\.\'X »iili|iret'ei.to de la provincia de Moyobaraba. 

l'or reiteradas ordenes se ha prevenido A U. qac en í1 
|iiOMiiiii mes de junio, se inicie la formiil composición dclM 
>M millos, puentes, tambos i calzadas, ya generales como par- 
I n'iiliiiv». I al objeto de que no se repitri lo acaecido en años 
iiiili'iiores, en que las comunidades ó personas obligada* 
liiiii Hiiliilo á entretener el tiempo echando desmontes en lus 
iii.i'incM, i arrancando unas cuantas yerbas, para alucinar hI 
prililico. todo ocasionada por falta de actividad, i deccíncn- 
iirufiíL de las autoridades respectivas; paso á hacer á L'. las 
I lid ÍL*n Clones respectivas. 

P Conforme al artícujo 62 del rcfílamento de funciona- 
rioN políticos, asistinln todas las personas no iinjiedidas le- 
({.'ijinentc, por si (i i>or medio del jornal respectivo, del lo- 
ynr dcHÍ^nado por el gobierno ó comisionado nombrado pt- 
ifi la coniposici6n deloscaminos, puentes, tambos i calzailas 
de mi pertenencia, cuidando que en las distancias cortas w 
deje el número de trabajatiores competente. 

Bl trabajo principiará alas 7 déla mañana i acabaría 

í-sJa tarde, sin mas interrupeión que la necesaria puf" 

I «o pequeño descanso. 

trabajo. 

Ardeoes dd 




- 511 - 

bernador ó comisionado general, i á cada uno de ellos sq les 
designará diez individuos, los cuales trabajarán bajo su di- 
rección en las horas indicadas, siendo deber de éstos pasar 
lista á la hora de principiar la fatiga i á la de terminarla, 
para que el jornalero que no hubiese cumplido su obliga- 
ción, la llene en las horas de descanso., 

4*^ Todos los caminos aun en la parte mas estrecha, de- 
ben de tener dos varas de ancho cuandx) menos, debiendo 
ensancharse en los terrenoe donde la localidad lo permita. 

5*^ Los cajones pendientes, i todos los demás sitios que 
han solido rellenarse con tierra suelta causando en el pri- 
mer aguacero atolladeros intransitables, procurarán empe- 
drarse, i en caso de no haberlo con que practicarlo, se alla- 
nará el piso hasta tocar en tierra masisa, votando á los es- 
tremos los desmontes que aparezcan. 

G'' Se procurará acortar las distancias abriendo cami- 
nos directos por los lugares apropiados, i en una palabra 
adoptando las medidas que reporten al público las ventajas 
del tráfico. 

1^ En los caminos de montaña, donde la arboleda con- 
serva la humedad, porque los rayos del Sol no puedeu pene- 
trar en ellos, se harán los desmontes más prolongados, á de- 
recha é izquierda para que el tránsito sé haga por el me- 
dio. 

S^ Todos los puentes se cubrirán de techo, principalmen- 
te los del camino real de Balsas á Moyobamba, consultán- 
dose en lo posible la seguridad del piso i su duración. 

9"^ En las cuestas i bajadas, i en los lugares resbaladizos, 
se formarán escarpes de piedra, i en caso de no haberla, de 
madera gruesa á manera de escalera. 

10^ Se cuidará coa particular esmero de colocar desa- 
gües empedrados, no sjlo en todos los recodos, sino tam- 
bién en los llanos, para impedir las inundaciones i pantanos. 

11^ Los que vulgarmente se llaman camellones, se desba- 
ratarán botando las rebalsas á los estremos, i dejando nive- 
lado el piso con piedras ó estacadas. 

12*^ Las calzadas se renovarán en su totalidad, si así lo 
exije el estado de conservación ó deterioro en que se hallen, 
cuidando de que las nuevas que se levanten sean prolonga- 
das de piedra chata, grande i masisa. 
65 



- 512 — 

13^ Los tambos se levantarán sobre pilares de piedra, i 
los techos se colocarán á una altura incapaz de que el tran- 
seúnte pueda con facilidad echar mano de la paja ó madera 
para retocilarse, i que al contorno de cada uno de ellos haj-a 
una acequia de una vara de profundidad, por donde corran 
las vertientes .ó humedades, i evite el que se formen atolla- 
deros, como con frecuencia sucede, siendo cada tambo de 12 
varas de largo i seis de ancho, i teniendo por lo menos de 
barbacoas i su respectiva tranca á la puerta. 

Dígolo á U. para conocimiento de los respectivos gober- 
nadores, i su debido cumplimiento. 

Dios guarde á U. 

Julián Torres, (1) 



1863 

Estudio de la vía Moyobamba— Baisapuerto. 

En la ciudad de Moyobamba, capital de la provincia li- 
toral de Loreto, á los 22 días del mes de agosto de 1863; 
reunidos en la casa prefectural de la H. corporación manici- 
pal, el señor subprefecto, tesorero, juez de 1* instancia acci- 
dental, el venerable párroco, el comercio i vecinos notables 
de esta ciudad, con el objeto de acordar sobre la apartara de 
la nueva vía descubierta de Baisapuerto á esta ciudad, des- 
pués de serias discusiones, resolvieron: que para que se lleve 
á debido efecto la apertura del camino, i para que los traba* 
jos que se han de emprender para su realización tengan un 
resultado feliz, acordaron se practique previamente la explo- 
ración de él por comisionados prácticos é inteligentes en la 
materia: que para que los intereses tanto del comercio como 



(1). -I)..)C'ume!ito del arohivo t-spccinl de límites -Sc^rciMn lícuador, — Siglo XIS. rtpí- 
blicíi. -Cárpela ^, — N. i:^. 



- 513 — 

leí pueblo sean perfectamente representados, se nombrará 
por la junta dos comisionados i un suplente, i por la muni- 
cipalidad el tercero dirimente i también un suplente: que 
dichos comisionados saldrán á la exploración del camino en 
el perentorio término de veinte días contados desde esta fe- 
cha. En esta virtud, i bajo las bases espuestas, procedieron 
al nombramiento de las personas que deben desempeñar la 
comisión, i por pluralidad absoluta salieron electos de paróte 
del comercio i el pueblo, comisionados propietarios los seño- 
res don Marcelino del Castillo i don José Villacorta, i por 
suplente don Agustín San Martín; i de parte de la municipa- 
lidad don Buenaventura Panduro, como tercero en discordia 
i por suplente don Antonio Pinedo. Acto continuo se acor- 
dó levantar un empréstito suficiente para dar principio al 
trabajo, mientras el supremo gobierno remita la cantidad 
señalada en el presupuesto para dicho camino, con la que se 
indemnizará las erogaciones que se hahan por el comercio i 
demás vecinos, los que serán cotizados por una comisión 
que al efecto se creará, para que con conocimiento especial 
del estado de negocios i capitales de cada comerciante i de 
Cada vecino, haga las asignaciones correspondientes, tanto 
en esta ciudad como en los pueblos inmediatos, á cuyo traba- 
jo darán principio desde el siguiente día de la publicación de 
este acuerdo. Bajo este punto de vista procedieron á la elec- 
ción de la comisión cotizadora, i por unanimidad resultaron 
electos los señores don José Toribio Vasquez Caicedo, don 
Facundo del Águila i don Eugenio Paz, los mismos que co- 
menzarán á hacer las recaudaciones de las asignaciones que 
hagan, tan luego como la comisión exploradora haya emiti- 
do su dictamen i presentádolo á la junta. 

Para asegurar la buena administración i economía de 
os fondos, se procedió inmediatamente á elegir un tesorero, 
cuyja elección recayó en el señor cura don Julián del Águila. 

Que siendo de vital importancia para el porvenir de la 
provincia el trabajo del camino, que al presente se trata, se 
consideró indispensable un director que con conocimiento de 
las necesidades de los trabajadores resuelva oportunamente 
el modo de satisfacerlas, i de evitar cualquiera inconve- 
niente que se oponga al trabajo, i cuyas órdenes libradas al 
tesorero aseguren no solamente la esmerada administración 



- 514 - 

de los fondos i la buena dirección de la obra, sino también 
los intereses generales que están cifrados con un dichoso por- 
venir de la provincia en el camino de Balsapuerto á esta ciu- 
dad, i se fijaron que el descubridor de la trocha por donde 
pueda facilitarse la inmediata comunicación de esta á los 
ríos, sea el director. Asi mismo tuvieron en conisderacíón, 
que para salvar la responsabilidad del tesorero, remita el 
director, al fin de cada mes, un estado del número de traba- 
jadores i de los gastos, á la municipalidad, á fin de que visa- 
do por ésta sea remitido á la prefectura para su publicación 
en el Periódico oficial de la provincia. Por último, acorda- 
ron se dé la publicidad necesaria á este acuerdo en el indica- 
do periódico; i concluyó la presente que la firmaron en el día 
de la fecha. 

M. G. Mugaburu, Manuel S, Lombard, tesorero; Marct- 
Uno del Castillo, sübprefecto; Pedro Villacorta, alcalde mu- 
nicipal; Alejandro Lozano^ gobernador del cercado; /. Tori- 
bio V. Caicedo, juez de 1* instancia accidental; Julián (k¡ 
Águila, cura; Bruno Acosta, síndico procurador; Diego Rss, 
F, Klefus, Pablo Morí, Luis Sisley, José Reyes Guerra, Ro- 
mualdo del Águila, Mateo Noriega, José María Vórdora, 
Facundo del Águila, Felipe Reyes, fosé Campos, Toríbio 
Najar, Fabián Soplin, Eugenio Paz del Carpió, J. 1.° Mao- 
relli, José Viilacorta, José Jesús del Castillo, Carlos Cbar- 
pentier, Antonio Pinedo, Martín Proaño, Manuel R. Farge, 
José Pérez, Agustín San Martín, J, N, Montero, více consol 
de la N. G.; Pedro Vasquez Ruiz; Pedro Pablo Vasquez Cbí- 
cedo, José del Carmen Vasquez (1 ). 



( I : "RcKistro Oficial de Lorcto".— Año de :Si'>¿. 



-^ olo — 



1865 

apertura del cemine de Meyobamba á Balsepuerto i 
exploreción del fnismo por el prefecto de Loreto, 
don Francisco de P. Secada. • 



NOTA DEL PREFECTO DANDO CUENTA 

DE SU PRIMERA EXPLORACIÓN. 

República Peruana 

Prefectura de la provincia litoral 
de Loreto 

Movohamba, febrero 6 de 1865, 

Señor ministro de Estado en el despacho de gobierno, poli- 
cía i obras públicas. 

S. M. 

Con noticia de que los trabajos de la sección occidental 
en la obra de la apertura del camino de esta ciudad ñ Balsa- 
puerto, estaban próximos á unirse con los de la sección cen- 
tral; me puse en marcha ñ la montaña, acompañado del te- 
sorero don Manuel Lombard i del ayudante de la prefectu- 
•ra, capitán don Marcelino del Castillo. El 10 del próximo 
pasado apesar de la estación i del mal estado de mi salud 
con el fin de inspeccionarlos, i cerciorarme si la obra del ca- 
mino estaba ó no bien practicada. He tenido que emplear- 
me 22 días en esta expedición para no regresar antes de ob- 
tener un resultado satisfactorio; i me es grato participar á 
US. que, aun cuando á mi llegada al sitio de los trabajos, 
mediaba todavía entre ambas secciones como una legua de 
bosque por abrirse, que tuvimos que atravesar á pié, se ha 
hecho el roce de ese espacio durante mi permanencia en aquel 
lugar; se ha terraplenado el piso, allanado sus sinuosidades. 



- 516 — 

mediante un sólidopuente de 30 varas de largo i 3 de ancho, 
colocado en el río Cachi-yacu, sohre loa maderos más corpu- 
lentos i elevados de esas inmediaciones, (uno de los caaJcs 
tiene 38 pulgadas de diámetro), han quedado unidos lostra- 
bajos de lr.s dos seeoiones en el paraje indicado. De suerte 
que, desde Moyobamba hasta unas cinco leguas antes de 
Balsapuerto, está hecho el camino; i como la sección oriental 
cuando mandé suspeiifler sus trabajos tenía ya practicadas 
dos leguas de las cinco referidas, sólo quedan por abrírselas 
tres restantes, para la completa terminación de esta obra 
tan importante á la civilización i al progreso de estos pue- 
blos. 

Cuando con la actividad i el empeño con que el subpre- 
fecto don Remigio Saens ha sobrellevado las fatigas i priva- 
ciones que demandará i requiere, aún, esta penosa empresa, 
me prometo que no pasará del mes de marzo próximo, sin 
que esas tres leguas de busque estén convertidas en un baen 
camino como todo lo restante, que este pundonoroso funcio- 
nario ha hecho trabajaren la sección central de que está en- 
cargado, venciendo las mayores dificultades, asistiendo per- 
sonalmente al lugar de los trabajos i trabajando él mismo 
(como he tenido ocasión de verlo) á la par que los peones, 
descalzo i sumido en los pantanos, bajo la lluvia i la intem- 
perie de las montañas, por tal de impulsar la obra, hnceda 
perfecta í dar cima á su desinteresada i noble empresa. 

De las 22 leguas de trayecto, que mide el camino desde 
Moyobamba hasta Balsapuerto, están, pues, practicadas 
diez i nueve, de las cuales requieren algunos reparos ciertos 
trechos, comprendidos en las dos leguas trabajadas por 
la sección oriental, i algunos defectos que se advierten en iM 
dos últimas leguas antes de llegar á Paujil-yacu, que la sec- 
ción occidental no pudo evitar por no haberlo permitidoel 
rigor de la presente estación i la fugafrecuentede los peoni:!, 
debida á la instigación constante i A los medios ejercidos 
para frustrar la a[K*rtura de este camino por parte de algu- 
nas personas opiiL'Stas á su realización. 

^stos reparos demandan treinta ó cuarenta días de tra- 

Wpoco más ó menos, que dcbeliacerse en el verano próxi- 

Ibcuyo efecto he dispuesto, que tan lutgf) como el sub' 

^ concluido la apertura de las tres leguas dá 



— 517 - 

« 

bosque interpuesto entre el lugar en que quedaron los tra- 
bajos de la sección oriental, que partió de Balsapuerto, i el 
paraje de donde la central emprendió los suyos, proceda á 
hacerse esas rectificaciones, que consisten en mejorar los cal- 
ces dar curso á las aguas detenidas por los desmontes, qui- 
tar la rapidez de las pequeñas lomadas atravesadas pDr el 
camino; renovar los puentesillos de los arro^-os, por estar 
sumamente angostos i débiles, i formar dos tambos ó posa- 
das más entre Moyobamba i Cachi— yacu. cuyo río ha logra- 
do el subprefecto don Remigio Saens, variando la dirección 
primitiva del camino mediante nuevas incursiones verifica- 
das por los bosques, que no sea necesario pasarlo mas que 
una sola vez, i ésta por el hermoso i sólido puente del que ya 
he hecho á V. S. mención. 

A más de este puente se han colocado cuatro de suma 
necesidad sobre los ríos Uchcu, Copal, Piedra-liza i Colpa- 
yacu, el menor de los cuales tiene veinte varas de longitud; 
todos sólidos, de las mejores maderas i cubiertos también los 
dos últimos trabajados por el subprefecto, así como el de 
Cachi-yacu con tablones de cedro i caoba de cinco pulgadas 
de espesor. 

Yo,apesar de las penurias físicas de los infinitos sinsabo- 
res que me ha demandado esta obra i de los defectos que he 
advertido en las últimas leguas de la sección occidental, he 
quedado complacido del buen suceso que se ha obtenido has- 
ta hoi en su ejecución. 

La elección del terreno por el cual se ha proyectado el 
camino, está hecha con inteligencia i puedo asegurar, que es 
el ÚTiico que se presta á este fin i se encuentra en toda la in- 
mensa región montañosa que media entre Moyobamba i 
Balsapuerto, flanqueando la línea, que cruza en su mayor 
parte por terrenos horizontales, duros i dominantes, siguien- 
do las cuchillas de los diversos valles que desembocan en el 
Cachi-yacu sin ser mui elevados. Ninguno de los seis gran- 
des ríos i diez i ocho riachuelos que se encuentran en el trán- 
sito, se atraviesan más de una sola vez, ó por los puentes de 
que los más caudalosos i constantes están provistos, ó por 
vados cómodos i desembarazados de las piedras i palizadas 
que los hacían sino peligrosos incómodos por lo menos. N<> 
existe en todas las diez i nueve leguas de camino alíierto, un 



— 518 



solo trecho que ofrezoi el m.Mior p.-ligro al pasajero. A to- 
das estas favorables circunstancias, hai que agregar la no 
menos satisfactoria, de que no hemos tenido que deplorar 
hasta hoi la menor desgracia en los trabajadores, pues ni 
siquiera han enfermado durante la obra. 

Cuando ésta se halle del todo terminada, tendré oca- 
ciñn de hacer á V. S. una exposición minuciosa de cnanto 
conciernt; íi ella, de su costo detallado, de los medios estra- 
ños qne se han puesto enjuego por sentimientosegoistasde 
mala índole para fustrarla i áe las diticujtades de todo géne- 
ro que se han superado i aún resta vencer, i se vencerin, 
pues convencido c'imo estoi de la absoluta necesidad de este 
camino, de su importancia i de su trascendencia en el orden 
material i morid de estos pueblos, no oiniti-í esfuerzo iilgu 
no á fin de hacerlo concluir i que pnnci|»it; con él una era de 
ventura para estas regiones. 



Diosguar.le á V. S, 



S. M. 




1865 



Camino de Moyobamba al rio Indocha 



Kr]rá1iliC!i Peruana 



Moynh.-imha, octubre 30 de 1S65. 

Señor coronel prefecto de tstíi pmvincia litoral. 

S. P. 

jilees satisfactorio poner en conocimiento de US., haber 
'■'UliílBd'J ys la í^iítificación del camino abierto desde t*^ 




- 519 - 

ciudad, al puente **Gomez Sanches" recientemente construi- 
do sobre el río **Indoche." Se ha trabalado además unas 
(4-00) cuatrocientas varas hacia la parte opuesta, en direec- 
ció á la Calzada. De suerte, que desde allí á esta ciudad, á 
donde dista una legua i cuarto del puente, ha quedado un 
camino que no deja nada que desear respecto del mejor de la 
costa; ancho, seco, orizontal i cómodo, mediante el trabajo 
que se ha emprendido, como puede US. hacerlo inspeccionar, 
no obstante de haber estado visitando la obra con frecuencia. 
Queda pues cumplida mi comisión por ahora, hasta tan- 
to la prefectura se digne encomendarme alguna otra, que me 
será grato cumplir. 



Dios guarde á US. 



S. C. P. 
José María. Olivera, [1] 



1871 

Camino do Chachapoyas al Maraftón 

República peruana 
Prefectura de Amazonas 

N^ 18. 

Chachapoyas^ octubre 14 de 1871, 

Señor ministro de Estado del despacho de gobierno, policía i 
obras públicas. 

S. M. 

La importancia de un camino fácil por su apertura i 
costo que una la capital de este departamento, al punto más 

[ 1 J Registro oñcial de Loreto, noviembre de 1S65. 
66 



— 520 - 

próximo navegable del rio Marañon ha sido reconocido por 
todos los habitantes de estos lugares, i por el supremo go- 
bierno, como el íinico medio de alcanzar el porvenir i pro- 
greso de los departamentos de Amazonas i Loreto. 

Para conseguir tan importante i avanzado objeto, los 
gobiernos en dif<írcn tes ocasiones han empleado grandes su- 
mas de dinero para la exploración de las montañas de Bon- 
gara al Ponido de Manseriche; estos gastos i esfuerzos, no 
han producido otra cosa, sino la pérdida de cantidades de 
dinero, i vidas de hombres asesinados por los infieles. 

Posteriormente á lo dicho, exploró las mismas monta- 
ñas, el finado patriota señor obispo Ruiz, el que consiguió 
catequizar i bautizar a una parte de las tribus Aguarunas. 
Ultimamenre el señor prefecto Eguren, remitió una comisión 
exploradora por las mismas montañas de Bongará en la 
que no tuvo otro resultado que la pérdida de ocho hombres, 
asesinados por la tribu Aguarunas i el gasto de seis rail so- 
les. Todos los esfuerzos relacionados no pudieron llevarse á 
su término, por falta de un ingeniero que tuviese conoci- 
miento de la posisión geográfica de los diversos puntos que 
se esperaban poner en comunicación con estos lugares. 

El señor ingeniero don Arturo Wertheman fué nom- 
brado por el supremo gobierno para explorar el terreno 
comprendido entre los ríos Utcubamba, Marañón i Hualla- 
ga, i hacer los reconocimientos para la apertura de una tro. 
cha ó camino que una por navegación fluvial este departa- 
mento con el Amazonas. Lo referido tuvo lugar en 1.° de 
mayo de 1870 el que quedó descubierto prácticamente como 
verá US. por el croquis especificado que le adjunto, que el ca- 
mino más corto i recto de esta ciudad, para obtener la na- 
vegación del rio Marañon al Amazonas, lo es el pueblo de 
Olleros habitado, comprensión de esta provincia, con recur- 
sos de víveres, cabalgaduras, etc., al punto de Aicha-Yacu, 

• 

cuya posición geográfica es de 77° 17^ 40'* longitud oeste i 
5° v5' latitud sur, i su altura 149 metros sobre el nivel del 
mar. Abierto que sea el camino del expresado pueblo de 
Olleros al referido punto de Aicha-Yacu que dista 10 leguas 
con la anchura de 3 varas, lo que es conveniente para que 
^o quede en sombra, i se preserve con esto de q'í^ 
Tiontarse con prontitud. Este camino llevará 



— 521 — 

SU dirección hacia al norte, abiertas que sean las expresadas 
10 lep^uas de camino que me ofrezco efectuarlo con nueve mil 
soleSj i con los servicios i dirección del ingeniero del depar- 
tamento señor Wertheman, se pondrá en comunicación es- 
te departamento con el Amazonas i navegación á Europa, 
tomando la embarcación de balsas en el rio Aicha-Yacu, i 
en un momento se tomarán los vapores en el puerto de tam- 
bo del Marañon, mientras se abre otra trocha, del referido 
embarcadero de Aicha-Yacu, de seis leguas de longitud, al 
pueblo i puerto de Limón, en el mismo rio Marañon el que 
reemplazará el trayecto, en embarcaciones de balsas del 
Aicha-Yacu, pues este río en los cinco meses de verano, se 
hace difícil su navegación por lo mucho que baja. 

Los estudios del ingeniero Wertheman manifiestan que 
la navegación del Marañon es fácil i segura durante todo el 
ario: pero de allí para adelante, el fondo del cause es de cas- 
cajo, las vueltas forzadas, i las corrientes muy violentas, 
haciéndose la navegación peligrosa en toda estación. 

Los terrenos desde el puerto del rio Aicha-Yacu, hasta 
el del Limón, en el Marañon son mui planos, tan solo en al- 
gunas partes se encuentran pantanos fangosos, lo que es 
fácil remediar por medio de sanjas i esplanadas de madera 
en ese trayecto. El camino del punto de Aicha-Yacu á Bor- 
ja proyectado i propuesto por el señor coronel Olaria, tiene 
un rodeo de 30 leguas, i se notan las dificultades ya expre- 
sadas, de la navegación per el Marañon, de Limón á Borja. 

La dirección del fácil i corto camino, que someto á la 
deliberación de US., obtiene otra gran ventaja, que es la de 
no existir en esa dirección, poblaciones de infieles, como exis- 
ten por la dirección de Yarabamba de las tribus de Agua- 
ranas i Antipes. En el trayecto de que me ocupo, no se en- 
cuentran infieles sino rara vez en reducido número. 

Llamo seriamente la atención de ÜS. para que se fije en 
el croquis adjunto, lo recto que se encuentra esta ciudad de 
Chachapoyas, Olleros i Limón, los tres puntos que deben 
comunicarse con el camino de que me ocupo. 

El pueblo de Olleros está situado al pié del nudo forma- 
do por el encuentro de las ramificaciones centrali oriental 
de la cordillera; i allí es donde nacen los rios Mayo, Potro, 
Aicha-Yacu, Nieva i Chuchunga. 



— 522 — 

Para llevar á cabo tan importante obra, es de indispen- 
sable necesidad dos barómetros uno Fortin i otro Metálico, 
diez rifles Spenseres con el respectivo número de cápsulas pa- 
ra armar la guarnición que debe protejer á los trabajadores 
i exploradores, pues el armamento de fulminante es inservi- 
ble en la montaña, porque el ambiente húmedo vuelve en el 
acto una maza la pólvora, dificultad que han encontrado 
para defenderse del ataque de los infieles; todos lo s expedi- 
cionarios, i uno de los motivos por el que han perecido las 
anteriores expediciones. 

Teniendo conocimiento el que suscribe que en la guarni- 
ción de Iquitos existen 50 rifles Spenser, pedidos por el señor 
prefecto de aquel departamento al supremo gobierno , para 
la protección de la apertura del camino, como también de 
que en los almacenes del mismo punto existen los instru- 
mentos relacionados, ni he trepidado en comisionar al señor 
Ingeniero Wertheman i dirigirme al señor comandante gene- 
ral de Iquitos, solicitando me facilite en calidad de présta- 
mo, el armamento é instrumentos arriba mencionados co- 
mo verá US. por la copia de la nota pasada al predicho se- 
ñor comandante general de Iquitos. 

Rsta prefectura espera, que penetrado US. de la impor- 
tancia déla obra, someterá este oficio al acuerdo de S. E. 
el presidente para acordar la resolución que se estime más 
justa i conveniente respecto á la obra que propongo. 

Dios guarde á US. 

Manuel Armando Zamudio. 



o) El "Registro Oficial" de Amazonas -Año X— Tomo H— Número 18. 



— 523 - 



1872 



Camino de Tayabamba ai Huaiiaga. 



Lima, febrero 29 de 1872. 

Visto este expediente i teniendo en consideración: que el 
teniente coronel retirado en plaza don Manuel E. Morí Or- 
tiz, se compromete patrióticamente en concurrencia con los 
hacendados, vecinos i corporaciones de Parcoi, Tallabamba, 
Huancarpata i demás que se expresan en las actas adjuntas, 
á realizar por su cuenta la apertura de un camino de herra- 
dura, que partiendo de Tallabamba vaA'a á terminar en las 
márgenes del río Huaiiaga: que siendo inmensos los benefi- 
cios que reportarán las provincias de los departamentos de 
La Libertad, Loreto, Ancachs i Huánuco, por la facilidad que 
les proporcionará el camino para explotar los valiosos pro- 
ductos que la naturaleza ofrece en estas vastas regiones del 
territorio peruano, es necesario ayudar á la empresa á rea- 
lizar su propósito que para fomento de esta obra propor- 
cionó el gobierno en junio de 1866, la suma de dos mil soles, 
los que fueron entregados á don J. Bonifacio Malo, como 
presidente que era de la junta directiva en los trabajos del 
referido camino: que de esta cantidad no se ha rendido aún 
cuenta de su inversión, lo que acredita su existencia: que 3'a 
que el estado del tesoro público no permite asignar otra su- 
ma para contribuir á tan importante obra; 

Se dispone: 

1"^ Que el referido tenientecoronel don Manuel Mori Or- 
tiz, sea el director de los trabajos que se implanten con dicho 
objeto, autorizándole para recabar de don J. Bonifacio Ma- 
lo los dos mil soles que se le entregaron ó el saldo que hu" 
biese, si se comprobase haberse invertido algo en la obra, i 
aplicándose la cantidad disponible á los trabajos á cuyo fin 
le prestarán las autoridades locales los auxilios que necesi- 
tare por su legítimo valor; 



- 524- 



2'' El director llevará un libro en el que registre el nom- 
bre de todas las personas que se suscriban i trabajen para 
cooperar i contribuir á la realización del camino, á fin dr 
que cuando esté terminado, se les adjudique de preferencia 
los terrenos que elijan, en conformidad á la leí de 21 de no- 
viembre de 1834 i decreto supremo de 18 de Abril de 1853; 

3'' Las minas de metales preciosos i lavaderos de oro, 
serán adjudicados á los que las descubran, con arreglo á las 
ordenanzas del ramo; 

•t" Las autoridades políticas de los departamentos de 
Huánuco, Ancachs, Libertad i Loreto facilitarán al director, 
por sus justos precios, todos los recursos i auxilios que pu- 
diese necesitar para consecución de tan importante mejora, 
íi cuyo fin se les trascribirá la presente resolución. 

Regístrese i publiquese. 

Rúbrica de S. E. 



1892 

Itinerario de los caminos de la provincia del cercad*» 
con loft limítrofes de Chachapoyas, Alto Amff 
ñas i San Martin por el Subprefacto de Moyeban- 
ba, don Francisco del Águila. 



De Moj 
llano, 
el río Indf 
deable en , 
dera i dos k 

A ía Hal 
dista tres !eg' 
tiempo de agí 
^lanledichi 




- 525 — 

A Soritor. — Atravezando el mismo camino, dista cinco 
leguas, camino todo llano, con pastos i un pequeño riachue- 
lo denominado Tangonsú. De esta villa hai una trocha que 
comunica con los vecinos de Guayabamba en la provincia 
de Chachapoyas que es limítrofe. 

De la capital á la ciudad de Rioja dista cinco leguas de 
camino todo llano: se atraviezan los ríos i riachuelos expre- 
sados en el tránsito a la Calzada; i de este punto atra vezan- 
do un gran llano de pastos, se pasa el riachuelo deGaldin en 
puente de madera i un largo trecho en puentes sucesivos i 
calsas de madera que evitan el mal paso de Galdin. Al to- 
car en el puente hai un tambo i prosiguiendo el camino en 
montaña i sobre calsas de madera, se pasan los riachuelos 
de Guinso i Tangoní (|uc suelen ser intransitables en épocas 
de creciente. Se llega en seguida al río denominado Tonchi- 
ma que en toda época se pasa en canoa por ser invadeable i 
á un cuarto de legua de aquí está la ciudad de Rioja. Deesta 
ciudad á los límites con el departamento de Amazonas, que 
es el riachuelo de Pucatambo, distan once legua», las cinco 
primeras de camino llano, con bastante pasto: en dichas 
cinco leguas se atraviezan los ríos de Uquihua i Río Negro 
con puentes de madera bajo de techo de palmas, con un tam- 
bo en el riachuelo de Tambo-\'aco que está á poco más de 
una legua pasando el río de Uquihua. Un tambo en Río Ne- 
gro, otro en el riachuelo de Yumbite i el último en Pucatam- 
bo. Terminado el paso de Visitador que es fangoso, se sube 
el elevado cerro de la Ventana; i enseguida entre cuestas i 
quebradas todo de mantaña alta hasta Pucatambo. 

De Moyobamba á Juingue se atravieza una ligera baja- 
da i después un llano hasta el río Juningue, atravezando la 
derecha del río Ma^'o i pasando en puente de madera el ria- 
chuelo denominado Isla. El Mayo se pasa en este punto en 
canoa en todo tiempo;'i saliendo del pueblo, por un llano 
también, se atravieza un riacuelo denominado Juningue has- 
ta Shitimaro, después sus alternativas con una cuesta has- 
ta llegar al punto denominado Batan, de donde fcUdeando el 
costado del cerro de su nombre (Batan ó Picota), se des- 
ciende hasta un tambo denominado Yanavaco i en seguida 
la misma operación hasta el mismo Y'^anayaco con diferentes 
alternativas hasta una quebrada denominada Puca3^acu i 









— 526 — 

en seguida hasta Jesús del.Monte, dejando en el trayecto el 
tambo de Muenasapa. En seguida, con alternativas tam- 
bién se sigue un pajonal hasta Chantusapa, hasta aquí ca- 
mino de herradura i con pastos en Jesús del Monte. De allí, 
con los mismos inconvenientes siempre ascendiendo hasta 
Bacasiprana donde existe el tambo de su nombre i así suce- 
sivamente hasta Sirami con tambo también i en seguida 
hasta la punta de la Jalea, pasando algunos ríos i riachae- 
los que son el origen del citado río Yanayaco. La Jalea es d 
límite con la provincia del Alto Amazonas. 

Partiendo de Moyobamba por la vía de San Martín se 
desciencíe una ligera bajada al salir de la población i se pasa 
el riachuelo de Rumiyacu que dista algunas cuadras de la 
ciudad. S¿ continúa un camino llano i sin obstáculo hasta 
otro riachuelo denominado Quina-yacu (donde se libró un 
combate civil con Castañón el año 1856), á distancia de me- 
dia legua poco mas ó menos de la ciudad. Se continúa por 
un camino llano, con pocas calzadas hasta el cerro denomi- 
nado Puca-caca con una distancia de legua i cuarto de la 
ciudad, habiendo atra vezado dos riachuelos d^ Pucayacoi 
Pangasapa i dos pajonales poco extensos denominados de 
Quinayaco i Pihuelo: llegando al pié del cerro de Pucacaca 
se sube hasta una colina para después descender á Jepelacioi 
lugar rodeado en circunferencia de cerros elevados como el 
que se acaba de descender, con una salida llana pero pedre- 
gosa hacia la provincia de San Martín, distando dicho ca. 
mino de la capital poco más de dos leguas. Saliendo del ca- 
serío de Jepelacio se llega al río Jera que se vadea también 
en tiempo de verano, pero en el invierno hai veces que se to- 
ma el partido de retroceder ó esperar que el río mengüe. Pa- 
sando este río que está á poca distancia de Jepelacio, se He 
va un camino de cuestas i bajadas, bien cerrado de bosques 
i socabones que hacen penoso el viajp del transeúnte. Ver- 
dad que es camino de herradura, pero mal cuidado, i además 
se encuentra á pasos arboles corpulentos que se tienden so- 
bre el camino impidiendo el paso de los animales: así conti. 
niía el camino para llegar á Ouillcarrumi, donde se vá á des- 
cansar los martirios del trayecto que se ha llevado. Pero 
tomando el camino recto que vá por la izquierda de Jepela. 
cío, antes de subir el cerro de íHicaca, se pasan algunos ría- 



- 527 — 

chuelos ¡ pastos de rea:ular extensión denominados Sarahua- 
si, hasta llegar al río de Jera donde se vadea también pasan- 
do en su embocadura el río Mayo: á la banda opuesta existe 
un fundo de poco valor con pasto i atra vezando este con los 
mismos sufrimientos que con el camino que parte de Jepelacio 
se llega á Quillcarrumi. Se sale de Quillcarrumi á Naranjos 
siempre atravc/cando iguales inconvenientes i vadeando ria- 
chuelos de poca importancia hasta llegar á Ramírez, lugar 
dejornad«. De Ramírez se atravieza una especie de fangos 
que por su carácter en tiempo de verano no se notan, sino en 
invierno, hasta llegar al punto denominado Lahuarpia, que 
es un lugar de campamento para los transeúntes. Antes de 
llegar á este sitio se desciende una bajada en que se vadea 
un río llamado también Lahuarpia para subir después á una 
altura considerable donde está el tambo. De Lahuarpia se 
pasa adelante por una travesía que tiene sus irregularida- 
des de piso malo, siendo más bien una especie de semiparto 
hasta llegar al punto denominado Calavera que es el límite 
entre las provincias de Mo^'obamba i San Martín. 

Leguas. — Partiendo por la vía de la provincia del Ama- 
zonas, comprende de la capital Juningue una i media leguas. 
De Juningue á Yanayaco, una i media. De Yana3''aco á Jesús 
del Monte, cuatro. De Jesús del Monte á Sinami, dos i me- 
dia leguas. De Sinami á la línea divisoria denominada Jalea 
una i media. Total diez leguas i media. 

Partiendo de la capital A Suclioquizo, dos i media le- 
guas. De Sucliaquizo á Qnillur-allpa, una i media. 

De la capital á Yántalo una i media leguas. 

Por la vía del departamento de Amazonas. — De Moyo 
bamba á la Calzada, dos leguas. De la Calzada á Rfojatres. 
De Rioja á Puca tambo que es la línea divisoria, once leguas. 
Total diez i seis, 

Por la provincia de San Martín. — De Moj^obamba á Je- 
pelacio, tres leguas. De Jepelacio á Jera una. De Jera á 
Quillcarrumi, cuatro. Dj Quillcarrumi á la Calavera que es 
el punto de división de la provincia, seis leguas. Total 14- 
leguas. 

Moyobamba, abril 1° de 1892. 

Francisco de Águila. 

(II — Dncaraento del archivo especial de limites. 

67 



— 528 — 



1892 



Itinerario de caminos de las provincias de Alto Ama- 
zonas por el subpreffecto don Ramón Bernales. 

República Peruana. 

Subprefeotura de la provincia del 
Alto Amazonas 



NOTA DKL SrBPREFECTO DR ALTO AMAZONAS 

Yurimaguas, marzo 18 de 1892, 
Señor prefecto del departamento de Loreto. 

vS. P. 

Me complazco en remitir al digno despacho de VS., in- 
cluso á este oficio, el itinerario general de los caminos de esta 
pr(t\'incia cu^-a operación me encomendó esa Prefectura. 



Dios guarde á US. 



S. P. 
Ramón S, Vernales. (1) 



( I » Diicuincnlo ác\ arcliÍTit c:«()cci.'il de Kiwitci». 



— 529 - 



ITINERARIO 

■ 
I 

Camino de Yurímaguas á Bakapuerto. 

irimaguas A Chanvira hacienda de don Ma- 
uél Peñáherrera camino llano í de herradu- 

-a 2 Leguas 

Jhanvira al pueblo de Muniches 3 „ 

Muniches al pueblo de Maucallacta 6 ,, 

Maucallactaá Bálzapuerto dejando el caserío 
dé Islai i la hacienda de Varadero de don 

Benjamín Cornejo ..., 9 ,, 

de Bálzapuerto á Miraflores hacienda de don 

Ángel La Torre.... 10 

Miraflores á la Jalea, límite de la provincia.. 3 






Total 35 Leguas 

Accidentes de este camino. 

De Yurímaguas á Chanvira se atraviesan los arroyue- 
>S denominados **Atun quebrada** i ''Yana-Yaquillo*' i ria- 
linelo de **Chanvira Yacu.** 

De Chanvira á Muniches se vadean cuatro quebradas de 
oca consideración. 

De Muniches á Mamallacta se chimba dos veces el río 
Paranapura*' i cuatro quebradas denominadas *'Balza Ya- 
>", "Palometa Yacu**, '^Paca Yacu** i **Huinva Yacu**. 

De Muncallacta á Bálzapuerto, hai una cuesta que tiene 
Ttno doscientos metros, i se pasan las quebradas de ''Yana 
aca'\ Sluichu Yacu**, que se chimban dos veces, mas la que- 
ijiada de "Pinto Yacu** i el río "Cachi Yacu.** 

De Bálzapuerto á Miraflores, camino quebrado se chin- 
la quebrada de "Hurubico", el riachuelo "Mullingue,** río 
i Yacu" i "Escalera Yacu** que se pasa diez veces, i se 
a la cuesta denominada Escalera, que tiene de eleva- 
■^tos metros por más ó menos, de este lugar se 
a de Icuto, que tiene una elevación de quinien- 
icendiendo de esta cuesta se encuentra la que- 




- 530 — 

brada denominada **Roma Yacu^que se atraviesa nueve ve- 
ees i se sigue en planicie hasta el riachuelo **Mushu Yacu," 
que se rodea pisando catorce veces. 

De Mushu Yacu á la Jalea, se sigue una cuesta que tiene 
de elevación trescientos metros, i aquí es el límite de la pnv 
vincia con la de Moyobamba, cu3'a capital está á siete le- 
guas de distancia poco más 6 menos. 

Quedan manifestados los ríos i quebradas que se encaen 
tran en este camino, debiendo tenerse en cuenta que todos 
ellos ofrecen peligros de consideración á los transeúntes, 
puesto que no existen puentes i por tal motivo se ven fre- 
cuentemente detenidos contemplando sus aguas, por cuatn) 
ó seis días, esperando que les sea permitido vadearlas. No 
hai pastos en el tránsito si no los naturales de la montaña i 
los abietaderos en el caso de transito de animales, son la 
multitud de riachuelos i quebradas, que quedan enumera- 
das. Ln todo este travecto se encuentran rambós á distan- 
cias convenientes» para el refugio de los transeúntes, así co- 
mo también se encuentran auxilios en todas las estancias, 
pueblos i haciendas. 

Camino de Balzapuerto á Cuhuapnniis 

De Balsapuerto al pueblo de Para puro se calculan 10 Leguas 
Se vadean los riachuelos denominados ''Caballo 

Racu," 'Tillinque," Sábalo Yacu" i los ríos 

Yaná Yaco" i **Paranapioca." 

De Parapioca á Cha3-avitas 6 „ 

Camino llano se pasa el riachuelo de **Lamas 

Yaco.»' 

De Cha\'avitas A Cahuapanas 10 „ 

Se atraviesa el riachuelo de **Shilliy," ''Chinga- 

na*' ''Yanta Y'acu" i los ríos "Yana Yaco" i 

"Cahuapanas." 

De Cahuapanas á Barranquita 6 ,. 

Se atraviesan los riachuelos, "Plantano Yacu" é 

''Inchi Yacu." 
En todo este travecto el camino es llano pero en 

grandes trechos pantanoso, en ninguno de 

los ríos mencionados se encuentran puentes. 

Total 32 Legua? 



— 531 - 



Cfimino de Varadero á Jevcros 

De Varadero á Jeberos 20 Leguas 

£ste camino es llano, i solo se atraviesa el río 
**Yana Yacu, ' existen tambos en Ia€ distan- 
cias convenientes como en todos los caminos, * 
i tiene ramiñcaciones con los pueblos de Cha- 
vavitas i San Martín en el Alto Marañón. 



Total 20 Leguas 

Camino de Yurimnguas á Shaniue 

De Yurimaguas á Juan del Monte hacienda de 

don David Arévalo Villares , 7 Leguas 

Se pasa una quebrada profunda denominada **Si- 
mui", por un puente de un sólo palo, el ca- 
mino es llano i solo hai una pequeña cuesta 
de 30 metros de elevación, para llegar al ca- 
serío denominominado San Rafael también 
de propiedad de don David Arévalo Villares. 

De Juan del Monte á Shanine, cinco leguas i con 

las siete leguas anteriores hacen un total de 12 Leguas 

En este trayecto se vadea el río Shanuse en canoa, i una 
zanja que le denominan **Coto Yacu." la que tiene un puente 
de un solo palo puesto provisionalmente, este camino de he- 
rradura, es abierto por don David Arévahí Villacís, evitan- 
do una gran vuelta que se atravesaba por el caserío denomi- 
nado ''Chinvana," que alargaba la distancia en mas de dos 
lejanas. 



Camino de Yuriin ascuas ¿i Movobamba 



o 



El nuevo que se constru\'e de esta capital á la del depar- 
tamento no se puede apreciar por no estar terminado ni en- 
tregado el tráfico al público. 

Yurimaguas, marzo 18 de 1892. 

Ramón S. Vernales. (1) 



1 1 ) D.iiütTiinto dsl archiva esp.-jial de limites. 






1837 

Itinerario de caminos de la provincia de Huallaia^ 
* por el snbpreffecto don Juan Chávez. 

NOTA DEL SUBPREFECTO 

República Peruana. 

Siibrefectura de la provincia 
de Hualla;2;a. 



Saposoa^ mayo 12 de 1892. 
Señor Prefecto del dcpartamanto de Lorcto. 

S. P. 

Con fecha 12 de abril tuve el honor de haber manifesta- 
do á US., que había trascrito á los gobernadores de los dis 
tritos de mi dependencia para que formen el itinerario délos 
caminos que corresponden á los pueblos de su jurisdicción, 
con todas las especificaciones que encarga la circular de 22 
de diciembre último, i de cuyo resultado tengo la honra de 
adjuntar una razón de todos los caminos que parten de esta 
provincia, hasta el último distrito de Hongón, solo con las 
faltas de no esplicarlas leguas i todos los demás informesque 
se solicita, como son las distancias que separan á dichos 
pueblos, pues para esto seria necesario un comisionado es- 
pecial i competente en medio de las distancias, para de ese 
modo tener un informe con exactitud, pues aquí aunqae se 
quiera comisionar {\ alguna persona no se encuentra absolu- 
tamente, i de este modo solo se ha hecho lo que se ha po- 
dido. 

Deseando este despacho que este trabajo satisfaga á esa 

])refcctura. 

Dios guarde á US. 

S. F. 
Juan Chávez, [1] 

[i].— Documento del archivo rsprcial de límites. 



— 533 — 



ITINERARIO 

1^ De esta capital (Saposoa) se llc^a al pueblo de Pisco- 
vacu, bandiando el río Sapo.de allí sigue el camino á Sacan- 
che, después continuando se llega al pueblo de Tingo de Sa- 
po, puerto con su tambo respectivo, de allí se sigue á Bella- . 
vista, de donde se reparten los caminos á las estancias i ca- 
seríos, i á los pueblos Capirona, Eslavon, Huairanga, San 
Marcos, San Vicente, después á Libertad i Shirabillo, de allí 
á Huimba, Huamancillo, Clodoveo, en seguida á Cedro, á 
Ledoi, á Inchahui, á San Lorenzo, á Reme, á Vicna, .á Bo- 
naparte Shapajilla i San Rafael. 

2^ Del repartimiento de Sacanche al distrito de Juanjuí 
contienenen en el camino la quebrada de Sanjasca, con su 
respectivo puente, idem la quebrada de Misquiyacu con su 
respectivo puente, de allí sigue el camino al pueblo de Huai- 
llabamba, i después parte á las estancias Colón, Polopunta, 
I'ajarillo i Cangrejo, de aquí se reparte el camino al distrito 
de Pachiza, continuando para llegar á Huicungo, Shepte, 
Valle, Sión, de aquí se reparten á las estancias Jelache i Be- 
lla. 

Distrito (Je Tingo- Mari a 

1^ El pueblo de Tocache del puerto de su nombre, hasta 
el puerto de Pizana, trayecto de la provincia del Huallaga. 

Id. Los mismos desde la sepa del pueblo hasta el paraje 
de Espino vía que parte de Uchiza. 

Id. Desde la misma seja hasta el pueblo denominado 
Chamion, vía de la sierní de Huani.*aspata, provincia de 
Pataz. 

Id. Del pueblo de Uchiza al puerto de Pizana hasta el 
pasaje de Pólvora. 

Id. Desde el paraje de Espito, hasta el pueblo de su nom- 
bre. 

Id. De la sepa del pueblo hasta el punto de Tantaquilla 
vía á la sierra de Huacrachuco, provincia de Huamalíes, tie- 
ne un puente de crisneja i varios derrumbes que cuidar. 



I<1. Desfle et pueblo de Tingo María, desde Ta sefa drf 
pueblo hasta el pn.snje de Chinchnvito, vía del departa neoto 
de Huánucu no hni puentes considerables. 

Distrito de Hoagóa. 

Desde el puerto de Pií-ana, hasta el punto de laTaujera, , 
tiene un puente, en Hacamayo i vanos puntos con haiMtan- i 
tes. 

Deseo.^señor prefecto, que este pequeño trabnjo que pre- 
sento satisfaga los nobles deseos de US, •■ ' 



Dios guarde ITí 



S. P. 
Jaait Cbárez. [\\ 



1892 

Ittnararlo de camino* d« la provincia dai HoallH* 
por al laniante-nlcalda de Saposoa. 

SOTA DEL TEN1E.STE-ALCALDE. 

Saposoa, muyo 11 fíe 1892. 



Señor prefecto del departamento. 
8. P. 



¡Bpliendo á lo ordenado de S. S" el señor ministróle ^ 

r, defwhn 22 de diciembre último, cúmpleme mani. 

'"VS. loa datos suministrados hasta la fecha, deltsj 




— 535 - 

emitios, distancias, accidentes naturales que miden i exis- 
en desde esta capital hasta los distritos de Tingo María i 
iongón, por la vía que conduce por las márgenes del río 
Suallaga hasta el punto que limita can esta el departamen- 
to de Huánuco i con la provincia de Pataz. 

En su mayor parte estos caminos son bastante despobla- 
dos por su extensión i numerosas montañas encumbradas- 
pues el número de pobladores que forman los pueblos, son 
poco numerosos por su condición de semi-salvajes que habi.. 
tan cada uno de estos por familias, en sus pequeñas propie- 
dades retiradas del lugar del pueblo, por negligencia propia 
i por tener á la mano los pequeños frutos que les producen 
las labores agrícolas. 

Sensible es tener que decir á US. la realidad i la triste 
:ondición de esos pueblos que forman el distrito de Tingo 
María i Hongón; á estos pueblos no existe camino que faci- 
lite la vía de comunicación por la distancia que les separan 
icun punto á otro i los numerosos pantanos que forman en 
tiempo de invierno i los innumerables riachuelos que arras. 
:ran á dichos ríos la fuerza i abundancia de aguas; esta es la 
"azón porque no existen caminos bien ordenados por esa vía, 
:anto por los pocos habitantes que existen en cada pueblo» 
]tie es difícil reunir gente de trabajo para tener los caminos 
mbuen estado, i como también las distancias que miden pa- 
ra formar secciones de un punto á otro. 

Por otra parte, me cabe decir á US. ef motivo de la diso- 
ución de esos pueblos i de sus malos caminos, son producen- 
tes de la desidia de sus representantes; desde su división 
vasta la presente fecha, jamás han tenido el pequeño acuer- 
lo en hacer algo en favor de esta provincia ni llamar la 
itención del supremo gobierno acerca de este respecto, para 
mplantar mejores vías de comunicación con estos pueblos i 
lemas provincias vecinales de la república i que mediante á 
jftps desarrollarían el comercio, la industria, el trabajo i la 
|rilización, que mejorarían de la triste condición en que se 
iPHMintran; pues hace más de medio siglo que contamos de 
independencia, desde esa época hasta la presente, se 
■08 pueblos están de día en día en peor condición 
lización. 



ITINERARIO. 

1*? Sale el camino de la capital de provincia A Piscovaco 
camino cómodo i llano, distancia 2 leguas despoblado con 
2 tambos en el intermedio nombrados Mishkiyaco ¡ Cedro 
varea. 

2'^ De Piscovaco á Sacanchi mide seis leguas, en el inter- 
medio hai los siguientes caseríos: Capirona, Bslavín i el rio 
c|iic atravicza el pueblo de Sacanchi todo camino cómodo i 
llano. 

8 De Sacanchi al distrito de Juanjuí miden siete leguas, 
camino cómodo i llano, dcs])oblado, sin tambo ninguno. 



- 536 - 

Las autoridades de esos pueblos son hijo^ i vecinos de 
esta capital, que gobiernan inconsultamente á causa de la 
condición de sus pobladores: llegado el caso que las anturí* 
dades desean abrir caminos de un lugar á otro para facilitar 
la vía de comunicación con más comodidad, se encuentran 
con mil dificultades por no poder reuniría gente para em- 
prender un trabajo con tal objeto, por estar los habitantes 
desunidos del lugar que forma el pueblo, que no tiene saje- 
ción, respeto ni moralidad, i esta es la razón por que no 
existen caminos, i en lugar de éstos, son trochas. 

De esto puede deducir US. que no es mui fácil dártelos 
datos exactos como lo pide á este respecto. Sin embargo, 
habiendo tomodo los medios posibles, se ha podido conse- 
guir hasta hoi datos de las personas que constantemente 
viajan por esas trochas, que están insertados en el adjunto 
itinerario, cumpliendo lo ordenado. 

Dios guarde á U. 

José Moreno. 

Teniente-alcalde, encargado del despacho delH. concejo provincial por au- 
sencia del señor alcalde don Roque del Castillo. [1]. 



II n- ciiniLi'.l'» íl<! .1 ri.iii Vi.» i-^piM/iai (.c líiüitc^. 



- 537 — 

4^ Del distrito de Juanjuí al distrito de Pachiza mide 
cinco leguas, camino cómodo i llano en el intermedio del ca- 
serío de Huavabamba i del río del mismo nombre que atra- 
viesa el camino con considerable caudal de agua. 

5^ Del distrito de Pacbiza al caserío de Huierungo mide 
una legua, camino cómodo i llano, despoblado. 

6^ Del caserío de Huierungo al caserío de Shepte mide 
nueve leguas, camino cómodo i llano el intermedio despo- 
blado. 

7° Del caserío de Sehpte al cerro de Sananguillo id. id. 
nueve leguas, camino malo escabroso i despoblado. 

8^ Del cerro de Sananguillo á Sabaloyaco mide ocho le- 
guas despoblado. 

9*^ De Sabalayaco á Sión mide tres leguas despoblado 
en el intermedio el río Mojaras\'aco i el cerro de Bentanilla 
mas Pinshaj'aco el río Vallo. 

10*^ del rio Valle al puerto de Pisuna mide doce leguas, 
camino malo i despoblado. 

11*^ Del caserío de Pisuna al paerto de Tocachi mide diez 
i ocho leguas camino malo despoblado lleno de pantanos, 
de riachuelos i cerros encumbrados mas el rio del Huallaga 
que atraviesa el camino en dos partes. 

12'^ Del distrito de Tingo Maria Tocachi, á Uchiza mide 
veintiún leguas, camino malo, despoblado i lleno de riachuelos 
qus atraviezan el camino. 

13^ Del pueblo de Uchiza á Tingo María no hai camino 
por rierra se sigue el cause del rio Huallaga por espacio de 
dos dias en canoa embarcación pequeña, despoblado. 

14^ Del pueblo de Tingo Maria áChiuangala mide vein- 
^¡6n leguas, camino malo, despoblado, límite entre el departa- 
mento de Huánuco. 

IS'^ Camino que parte del caserío de Pisana al distrito 
^e Hongón mide cuarenta i^^guas, cammo malo despoblado^ 

16^ Camino que parte del pueblo de Sacanchi á la pro- 
"^'incia de San Martin que limita en San Rafael con la provin- 
cia del Huallaga mide desde la capital de la provincia diez i 
^ho leguas, camino cómodo i llano; en el intermedio hai los 
siguientes pueblos i caseríos 1*^ el caserío de Shimbillo, 2*^ e| 
Pueblo de Tingo de Sapo, 3*^ el pueblo de Bellavista, 4*^ el ca. 
^río de Intipyaco i 5'^ el caserío de Shapajilla. 



- 538 — 

17'^ El camino que parte de la capital de esta provim 
por la vía de Moyobamba al caserío de Javatlla mide si< 
leguas atravezando el cerro de "Sica-Sica" camino malo . 
subida i bajada, limita con la provincia de San Martin. 

Sin los datos que se han conseguido hasta la presente 1 
cha no pudiendo encontrar mas, siendo bastante difícil t 
mar las distancias de un punto á otro por no haber en esi 
luf;ar ingenieros que puedan medir las distancias con nu 
acierto. 

Careciendo de personas de dicho ramo de ingenieros,! 
ha hecho todo lo posible á fin de averiguar á las personas qn 
constantemente viajan á fin de que pueda dar los datos qo 
quedan enumerados. 



Sapoi 



a, mayoH de 1S92. 



José Moreno ( 1 ) 




— 539 — 



892 



io de caminos de la provincia de San Martín, 
bI subpreffecto don Podro P. Reétegui. 

NOTA DEL SUBPREFECTO 

ilica Peruana 

nento de Loreto 

ira de la provincia 
an Martín. 



Tarapoto, julio 1 ^ de 1892. 

fecto del departamento fluvial de Loreto. 

intestación al oficio de US., de 23 del próximo pa- 
unto á US. el itinerario provincial, según pedido de 
5n de gobierno de diciembre último, 
iempos i distancias son aproximativas,pues no hai 
o detallado i efectivo para poder darlas como efec- 

omunico á US. para los fines á que haya lugar, 
s guarde á U. 

S. P. 
Pedro P. Reátegui, (1) 



'ti orchiro especial de límites. 



- 340 — 



iXlNKKAKIO 



1 



: .:ij.'i:al «Ic la provinciíi, á Moyobaiiiba 

.c icuartamento 3 

.• i L. linas, capital íle distrito, llano i 

; 5 

ii'iira sor>n." el río Mayo, descenso 2 

*.>. Jiiiñtal de ílistrito. ascenso, pasto i 

2 

::i:n'>>. pastos: ascenso 2 

L. :a:ní'»o, límite de la provincia (variadf)). ^^ 
:::M .variado) íi^^^u a, pastos 12 '^' 



^ijoVJ A San José de Lisa, capital de distrito... 

,w %:t tres días, i apurando, dos; se atnivieza el 

l.ivo.se asciende la cordillera de '*Puea-Tu- 

s< baja por cuatro leguas hasta el valle del 

•ashuavo" en donde se halla el pueblo de *'L¡- 

• gpii tambos intermedios, aguadas i pastos. 



■. : ■' 
e raMpr 


3 

i8¡, capital del distrito de Ca- 
21 




sa este río dos veces i se tras- 
2 


liiiiica u 

-..iri-yací 

camina 
itos, alt 
sobre • 


♦^-^'^ala cordillera oriental 
^áfa,v- • 6 



- 541 - 



e Tarapoto á Chazuta, Catalina i Sara3'acu capí- 
tales de distrito. 
Chazuta puerto sobre el rio Huallaga 9 

Se atraviesa una rama de la cordillera oriental: hai agua- 
as, tambos i pasto. 

A Quillucaca, puerto en balza, se navega un día. 

A Yánayacu, por tierra, á pié un día. 

A Catalina, capital de distrito id. un día. 

A Sarayacu, capital de distrito id. dos días. 

Es terreno es todo llano, pero en invierno se forman al- 
anos lodazales, ciénagos i tembladeras. 

Tarapoto, julio 1^* de 1892. 

Pedro P. ReáteguL (1) 



1893 

ilorme del ingeniero Carlos A. Pérez sobra el cami- 
no de Moyobamba á Yurlmaguas. 

NOTA DEL PREFECTO DE LORETO ELEVANDO EL LNFORME 

República peruana 
Prefectura de Loreto 

.° 259. 

Moyobamba, marzo 27 de ÍS93. 

•ñor director genernl de gobierno. 

S. D. G. 

Con la mayor satisfacción elevo al despacho de US. el in- 
^ftie original que me ha presentado el ingeniero de estado 

»i) Documento del archivo fsi»-*cial (k* límites. 



- 5+2 - 

(Ion Carlos A. Fcrcz, rtít'crente al camino de herradura entn 
esta ciudad i el puerto de Yurimaguns, término de la na\t 
ti¡ac¡ón tiuvial á vapor sobre el rí» Huallaga. 

El ingeniero Pérez t|ue ha recorrido i estudiado cuncien' 
zudumenteel terreno por donde debs correr la via, ofmx 
terminarla en cinco m-'sos de trabajo, con un gasto máxima 
de ciniro mil üoles. 

Son tan poderosas las razones que se desprenden delei- 
tado informe; pam emprender inmediatamente la obra lid 
camino, <iue no he dudado un momento en prestarle mi maf 
preferente atención, sometiéndolo al conocimiento i delibcra-j 
ái'm iW la junta departamental, con la alhagaJora esperan- 
za de ver terminado tan importante camino en un breve f^* 
zo i con un gasto casi insigniñciinte en lelación A los gran- 
des iK'neticios que indudablemente se obtendrán. 

La junta departamental h.i acordado en sesión del2! 
•leí presente mes, que se principie la oiira atendiéndola col 
los primeros fon<lüfi que ingresen á la tesorería departaiwn- 
tal; por cuyo motivo al dictar la preferiura las instruccio- 
nes i órdenes correspondientes para dar principio á tan ¡ib- 
|)ortante trabajo, ha dispuesto que el gasto seaplique prefe 
rentemente á la partida número 20 del pliego de egresos er 
traordinarioa del presupuesto departamental, en el presentí 
añ<i. importante cinco mil soles para puentes i camini)s;pf 
ro como puede agotarse esta partida por haberse hecho con 
ella otros gastos, el exceso se aplicará á la partida nñinenl 
l'J del mismo pliego, tpic señala cinco mil soles también, pir 
ra un camino entre Vurimaguas i Tarapoto, 

El tiempo que se emplea lioi para ir de esta ciudad á Yi 
rimagnas, por cualquiera de las dos rutas que existen enti 
precipicios á pie i bajando los nos en canoas Ó balsas, « 
diez£ f)uÍD¿e días, i frecuentemente mucho más tiempü 
la püitíición de las lluvias tan frecuentes en este territorio. 
• Pérez hace la seductora promesa de que condi 
' solo se necesitarán cuatro días á caballo 
"nmngiia^^Mto dentro de cinco meses. 

'•'■ f'^ ^Híí^^ .?&ltni1e las yeal 

■M.,in;K-.-.n Ci-Í «■aniinu de hei 
' ¡ - i-ir.'in parí 



- 543 — 

Las vías de comunicación son las arterias por donde 
cambian los pueblos la savia que tienen, no comprendiéndo- 
se cómo puede vivir una nación, estando aislados entre sí 
los pueblos que la componen. 

Moyobamba por las circunstancias desgraciadas que la 
rodean, marcha precipitadamente á su total exterminio; i 
si no se tiende una mano protectora para sacarla del aisla- 
miento en que se encuentra, no pasarán muchos años sin 
que la veamos desierta i abandonada por sus pobladores 
que emigran constantemente á la región fluvial donde aun 
falta mucho que hacer para asegurar allí el dominio de la 
república. 

Cumplo, así, el grato deber de dar á US. inmediata 
cuenta de la obra que se principiará á trabajar dentro de 
pocos días, con la aprobación unánime de la junta departa- 
mental, esperando también que merezca la del supremo go- 
bierno. 

Dios guarde á US. 

Alejandro Rivera, 



INFORME DEL INGENIERO PÉREZ 

La trocha abierta últimamente en la parte por hacer 
del camino que unirá á la capital del departamento con el 
puerto de Yurimaguas, principia en el puerto conocido con 
el nombre de Pasto de Jesús del Monte, inmediatamente 
después de la quebrada de Plancha^^acu, á 1 kilómetro 
poco mas 6 menos de distancia de la casa del fundo noni. 
:lHlido. 

*j SÑurtiiendo desde este punto paralelamente al río Ma\'o 

üda de ios cerros que forman la vertiente izquierda 

nicuentraá 4 i ^ kilómetros la quebrada llamada 

10 metros de ancho i regular cantidad de agua. 

a distancia es mui poce» quebrado, bastan- 

4 la quebrada es corto i de pendiente 

:inebrada anterior se asciende in- 



— 544 — 

sensiblemente una corta distancia i por un terreno casi lla- 
no, como el anterior, i completamente seco se llega á una 
chacra abandonada, conocida con el nombre de Los Taba- 
lostnos, á 3 i V^ kilómetros de Galindona. De este punto en 
adelante el terreno es completamente llano (pampa); atra- 
vesado por quebraditas de poca ó nihtjuna consideración 
hasta una distancia de 17 i V2 kilómetros de la casa de Jesús 
del Monte. La trocha principia en este punto en un rápido 
i largo descenso hasta la desembocadura, en el rio Mayo, de 
la quebrada llamada Challuasapa; quebrada de bastante 
agua i sujeta á fuertes avenidas, lo que se puede constatar 
tanto por la anchura de su cause cuanto por las señales que 
estas crecientes dejan en las piedras i árboles de sus oril'.as. 

La quebrada Challuasapa recibe á 300 metros poco más 
ó menos de su desembocadura i por su margen derecha un 
pequeño afluente, el que tiene en la misma confluencia un 
pontón de piedra calcárea. Como este inconveniente, aun- 
que de escasa consideración, no podía ser salvado por la 
trocha sin hacer el paso difícil i moroso para los cargueros, 
prefirieron pasar dos veces la quebrada principal, inmedia- 
tamente antes i después del afluente. 

En la confluencia del Challuasapa i del rio Mayo hai 
otra chacra abandonada donde aun se encuentran plátanos, 
algunos otros árboles frutales i bastante pasto natural. 

Pasada dos veces la quebrada principal se sigue su mar- 
gen derecha ascendiendo una pequeña colina para cortar 
por mui buen terreno una gran curva que la quebrada hace 
en esta parte, volviéndola á encontrar á 4 kilómetros de 
distancia, pero ya con mucha menor cantidad de agua i en 
un sitio en que se angosta lo suficiente para permitir la fá- 
cil construcción de un puente. A poca distancia de este pun- 
to la trocha vuelve á pasar dos veces la misma quebrada 
por encontrar otro pequeño frontón de piedra. Tomada 
otra vez la orilla izquierda, la trocha continúa sin alejarse 
mucho de ella hasta un afluentito de 4 metros de ancho, dis- 
tante 3 kilómetros del punto anterior. 

A partir de este sitio se salva una colina de regular al- 
tura, se pasa el último afluente de Challuasapa i dejando 
3'a á esta quebrada, cuyo brazo principal viene del noroeste, 
se trasmonta el contrafuerte que forma la separación de las 



— 545 — 

aguas que vienen al rio Mayo de las que van al Shanusi, en- 
eontrándose el primer afluente de este último rio á 16 i % ki- 
lómetros de la boca de Challuasapa, en un punto denomi- 
nado Las Pavas, Principia aquí el llano conocido con el 
nombre de Pampa del Shanusi que se extiende hasta el río 
del mismo nombre en una distancia de 22 kilómetros. Este 
llano está cruzado por muchas quebraditas de poca impor- 
tancia i tres de alguna consideración cuyo ancho varía de 8 
á. 10 m. i que se liaman Pintuyacu, Balsayacu i Balsa3'^a- 
qtiillo. 

El rio Shanusi en el punto en que lo corta la trocha tie- 
ne 12 m. de ancho, sus orillas son bastante elevadas, de ma- 
cra que es posible atravesarlo con un puente de madera. 
I punto de p.»saje del rio está á más de 1 kilómetro de la 
cliacra llamada Salas, lugar por el que pasaba la trocha 
ixiandada abrir por el municipio de Yurimaguas ti año 87 i 
C|ue fué completamente abandonada. 

Del río Shanusi se continua por la falda de los cerros co- 
nocidosconel nombre de Cerros de Pampayacu, terreno 
TOui poco quebrado, hasta el riachuelo llamado Menachoya- 
cr «, afluente del rio Pampa^'acu; riachuelo de 6 metros de an- 
crlio i distante 12 kilómetros de Shanusi. 

De Menayocachu la trocha faldea un contrafuerte de 
l^iedra arenisca mui accidentado, i después de pasar cuatro 
'V'-eces el rio Pampayacu encuentra al camino abierto desde 
^^urimaguas hasta este último río. 

Como US. ve por el presente informe la trocha presenta 
oomo primeros defectos el pasar cuatro veces la quebrada 
<íe Challuasapa, á causa, como he dicho, de encontrar los 
•^os frontones de piedra mencionados, inconvenientes inven- 
cibles para los trocheros quienes usan como único instru- 
mento el machete; pero al establecerse el trabajo definitivo 
Cíon las herramientas i útiles adecuados, esos obstáculos se- 
T"án salvados con facilidad i rapidez evitándose así los tres 
pasajes de la quebrada que la trocha tiene hoi sin nece- 
sidad. 

Otros dos defectos déla trocha, son en la actualidad el 

amontar la colina situada entre los últimos afluentes de 

«da anterior i el contrafuerte que forma la diviso- 

'%B de los rios Mavo i Shanusi. Hoi la trocha 



- 546 - 

salva esas alturas aprovechando de las cuchillas que esas 
formaciones ofrecen i cuyos ascensos i descensos hacen el trá- 
fico difícil íi causa de sus fuertes pendientes. Gl camino de- 
finitivo lejos de aprovechar en las cimas Je las cuchillas, de- 
be faldear esas colinas, pues siendo de tierra no oponen di- 
ficultad alguna par,i el establecimiento de una calzada sóli- 
da i con pendientes máximas de 8 6 10 o/O 

El último inconveniente de la trocha está al llegar al río 
Pampayaeu, parte en la cual hai que llevar á efecto varios 
cortes en piedra para dejar solo un pasaje del río i faldear 
las últimas partes de los Cerros de Fampayacu. Este tra- 
bajo es de fácil ejecución, á causa de ser Ja piedra una are- 
nisca suave i mui delesnable i no presentarse de una manera 
continua, sino á intervalos i en una corta extensión. 

En las partes de terreno llano ó poco quebrado el tra- 
bajo es solo de desmonte, corte de los troncos caídos i cons- 
trucción de puentes rústicos en las quebradas que se encuen- 
tran. 

La trocha reconocida desde Jesús del Monte hasta el río 
Pampayaeu, mide una longitud de 77 kilómetros ó sean 14 
leguas; pero está como toda trocha, forma infinidad de cur- 
vas i desvíos para evitar tanto los troncos caídos, como los 
árboles espinosos i demás inconvenientes que es imposible 
hacer desaparecer en un trabajo tan provisional, i por con- 
siguiente esta longitud disminuirá mucho al enderesar i rec- 
tificar todos los defectos señalados. 

La parte de camino ejecutada el año 90 entre el puerto 
de Yurimaguas i el rio Pampayaeu, ha sido completamente 
abandonada, de manera que la vejetación desarrollada en 
tres años, los árboles caídos, puentes destruidos i derrumbes 
acaecidos en las distintas estaciones de lluvias hacen intra- 
ücables á'cstas quince leguas de camino. El abandono ha 
sido tal, señor prefecto, que la herramienta del camino fu¿ 
dejada en el tambo del Shanusi á 9 i i/i leguas de Yurima- 
guas. habiendo encontrado á mi pasaje por dicho tambo tan 
solo lo siguiente: 



16 hachas. 




— 547 - 

2 mazos de fierro. 

1 azuela curva. 

2 jofainas. 
4 barretas. 
8 machetes inservibles. 

El resto de las herramientas ha desaparecido. 

De los cinco cajones de dinamita que el camino poseía, 
dos fueron traídos por orden déla prefectura, uno para es- 
ta, provincia i dos para la de San Martín, depositándose 
los tres rajones restantes en el tambo de Charabira á 2 i Vi 
leguas de Yurimaguas. De estos últimos he encontrado un 
oajón vacío, otro conteniendo una tercera parte i muchos 
cartuchos esparcidos en los alrededores del tambo, del cual 
solo quedan los postes i soleras superiores en las que se ve 
3.un las señales del fuego; nadie puede dar razón de la mane- 
ra cómo ese tambo fué incendiado i la dinamita sustraída. 

Conociendo personalmente las facilidades i dificultades 
C|ue el terreno presenta en la zona comprendida entre el Pas- 
to de Jesús del Monte i el río Pampayacu, para el estable- 
oimiento de un camino de herradura, puedo asegurar á US. 
C|xie este trabajo puede ejecutarse en cinco meses, con cin- 
ouenta operarios diarios i con un gasto de cinco mil soles 
( S. 5,000) aproximadamente. 



Moyobamba, 20 de marzo de 1893. 



Carlos A. Pérez, 

Ingeniero. [1] 



-l«93» 



1893 



Camino da Rlo|a á Moyotoamba. 



República Peruaiiii 
Sühprefectura de iloyuliamba. 



Moyobamba, agosto 15 de 1893. 

Señor coronel prefecto del departamento de Amazonas. 
S. C. P. 

Tengo el agrado de comunicar á US. que he abierto na 
camino real que conduce de la ciudiul de Kioja á esta capital' J 
atravesando por el pueblo de Habana; que ofrece toda clai 
de seguridades i facilidades á los transeúntes! í 
evitando las calzadas i ciénagas de "Tangomi". "Totora".! 
"Galdín"; i á más de estos beneficios, en este tiempo noB 
necesidad de canoa para badear el río; las muías pasanq 
gadas, sin temor de que se moje la jarga. 

Suplico á US. á fin de que llegue á conocimiento ^ 
arrieros, que se publique el presente oficio, á tin de q 
ignorancia no padezcan en el camino antiguo. 

Dios guarde á US. 




549 



1904 

Itinerario del camino de Ciíacliapoyas ai Haranón, 
por don F. Ocampo. 

Lima, noviembre 4 de 1904, 
N^inístro de estado en el despacho de fomento. 

S. M. 

Conceptúo de gran interés nacional poner en conocimien- 
to de US. i por su digno órgano en el de S. E. el presidente 
de la república, algunos datos sobre las vías que conducen 
a.1 departamento de Loreto por el camino que, merced á los 
infatigables i abnegados esfuerzos de los hijos de Amazonas 
i á la protección del supremo gobierno, se viene abriendo de 
Chachapoyas al río Marañón, más abajo del pongo de Man- 
seriche, cuyo trabajo se efectúa actualmente i está próximo 
ü terminarse. 

Abundando en el deseo de consignar con la mayor exac- 
titud la distancia que separa esta capital de Iquitos, por el 
nuevo camino, he ocurrido á la Sociedad Geográfica de Li- 
nia, la que me ha proporcionado bastante lus, como verá 
US. por los siguientes: 



DATOS DE I.A SOCIEDAD GEOGRÁFICA DE LIMA. 

t 

Süta de Pacasmayo á Cajamarca, 

K IH Pacasmayo á Yonán (inclusive 8 de ferroca- 

^ rril) 18 leguas. 

.ííoiiátl á Llallán 5 

á Magdalena 7 

^ á Cajamarca k. 5 




91 



^amarca 35 leguas. 



— 550 - 

„ Cajamarca á Polloc 4 leguas. 

,, Polloc á Celendín. 8 „ 

„ Celendín á Balzas 6 „ 

,, Balzas á Carrizal 3 „ 



Carrizal á Tambo Viejo 4 

Tambo Viejo á Llui 5 



,, ^ *^M.M.M*^'^^ . m«.jx^ «^ .a^.M. V* „ 

,, Luí á Leimebamba 4 „ 

,, Leimebamba á Puente de Santo Tomás 6 „ 



Puente de Santo Tomás á Yuta 3 

Yuta á Magdalena 4 



,, A V^-bl.*. M A«A <.*.^ V^ !.«•>. A JC^ TT »f 

,, Magdalena á Lebanto 3 „ 



>» 



Lebanto á Chachapoj^as 3 ,, 



,, Pacasmayo á Chachapoyas 88 leguas. 



Ruta de Eten á Chachapoyas 

De Eten á Chicla3ro (por ferrocarril) 3 leguas. 

,, Chiclayo á Chongoyape (por ferrocarril 6) 

inclusive IG 

,, Chongoyape á LUama 8 



Ai „ 



«» 



,, Llama á Huambos , 6 „ 



»» 



Huambos á Cutervo 5 „ 



„ Etená Cutervo 38 

,, Cutervo á Pión 11 „ 

,, Pión a Ocallí 7 „ 

, Ocallí á Chachapoyas 11 ,. 

,, Eten á Chachapoyas 67 „ 

,, Chachapoyas á Tumbilla 21 „ 

,, Tumbilla á Yambrasbamba 6 „ 

,, Yambrasbamba á río Potro m/m 20 „ 

,, Chachapoyas á río Potro 47 „ 

El tiempo que se emplea en bajar este rio hasta su con- 
fluencia con el Marañón es más ó menos de 12 horas. 

El tiempo que se emplea la confluencia del río Potro con 
el Marañón á Iquitos es de 63 horas, tiempo efectivo.— So- 
ciedad ^'Geográfica de Lima.'' 



- 551 ^ 

A pesar "Je ser profano en la materia, no los hallo total- 
mente conformes en algunos puntos. Así, creo que[del puerto 
de Eten á ChachadoA-as hai 77 leguas i no 67. 

Así mismo juzgo que de Chachapoyas á Tumbilla, en ca- 
mino directo (sin entrar á San Carlos) hai 12 leguas i no 19. 
L de Yambrasbamba á la parte navegable del río Potro hai 
X^Okms. (ó sean 27 leguas) medidas por el señor Samuel J. 
JSguren, representante de la ''Sociedad Obreros del Porvenir 
c3c Amazonas," de orden del prefecto coronel señor Vargas 
uintanilla, el año próximo pasado, cuyos documentos 
l)ran en el despacho de US. 

El congreso anterior consignó una partida de £p. 500 
ra la continuación del camino de Chachapoyas al Mará- 
^n, con cuya suma avanzará bastante, de manera que con 
Ira subvención, es de esperarse que quede terminado en es- 
tiempo. 

Antes de entrar en un resumen general debo indicar: 

La ruta de Pacasmayo á Chachapoyas goza de regula- 
i~es caminos hasta dos leguas antes deCelendín, en donde em- 
'Ploran notablemente por la aspereza del terreno, por las 
Constantes lluvias i por el abandono que se tiene de las vías 
de comunicación. 

La ruta de Eten á Chachapoyas goza idénticamente de 
«•«guiares caminos hasta el pueblo de Sócata, de donde em- 
peora por las mismas razones ya enunciadas i por el comple- 
to olvido en que se hallan estas regiones en todo ramo de 
ndministración. 

Es, pues, de necesidad que el supremo gobierno remita un 
ingeniero del Estado que practique los estudios correspon- 
.^dientes en e.sta3 dos vias, emprendiéndose desde luego, lasco- 
—" ■ iD ondientes reformas, con las que se reducirán probable- 
cn un 10 6 12 por ciento las distancias en el departa- 
í Amazonas; pues se podrían desviar largas distan- 
te su condición. 

' estas distancias se podrían recorrer en cual- 
í^flo, sin riesgos de ningún género, en los 



De Lima ñ ¡quitos, por Pncasmayo. 

De Lima á I'acíismayo (porvapor) 2 días 

",, Pacasm.-ivo a Cajamarca (recorriendo 9 le- 

pu'ns diarias, inclusive 8 de trcn=35 L.) 4 ,, 

,, Cííjaniarca á Chachapoyas (recorHendo 9 le- 

;íiias diarias nproxima(]ameiite=53 L.) 6 „ 

,, Ghachapoyas ¡I rio Potro (recorriendo 7 % 

de leíjnas diarias=4-5 ó 47 L.) 6 ,. 

,, Riij Potro hasta sa desembocadura en ei Ma- 
rañan 12 h. i 73 h. desde aquí hasta Iquitos 
— 7r>horíi8, 6 sean 3 ,, 3 h. 

, Total 21días3h. 

De Lima á Iquitos, por Eten 

IV Lima rt Eten (por vapor) 2 días 

,, liten á Cutervo (recorriendo 9 leguas diarias 

inclusive 9 de ferrocarril— 38 leguas) 4 „ 

,, Cutcrvo á Chachapoyas (recorriendo 7 i% 

leguas diarias— 29 6 39 leguas) 5 „ 

„ Chachapoyas á Potro é Iquitcs conforme 

con el anterior 9 „ 3 h. 

Total 20día33h. 

He emprendido esta ligera labor bajo et concepto de con- 
Hiilerarta de suma importancia, sirviéndome para ello de Ico- 
iiociaiicnto personal i p'Actico que he adquiridodurante mis 
continuos i obligados viajes. 

Ageiio A mi carácter alucinar con cifras ó datos ima* 
ginnrios, aúlo me he propuesto explicar con la mayor exac- 
titud los 'lue dejo expuestos. á 

íjuicra US. aceptarlo benévolamente i como una prueba ( 
di- ([uc, aunque en pequeña escala, mi anhelo es colnhorar 1 
ijni- "-eito i engranrlecimieoto de mi patria. 

imíeiitos de mi tnils alta cotisitleración. 



- 553 - 



1904 



Camino de Balsapuerto á Moyobaniba. 

IquitoSj diciembre 9 de 1904, 

Vista la suprema resolución de 12 de agosto último (1), 

:3rla cual se autoriza á esta prefectura para que lleve acabo 

- obra relativa al camino de Chachapoyas á Moyobamba i 

alsapuerto i de puerto Meléndez á Piura, así como los de- 

trtamentales que se pongan en ejecución; 

Se resuelve: 

1.° Dése comienzo á la reparación del camino deChacha- 
^3'as á Moyobamba i Balsapuerto, principiando por este 
timo lugar. 

2.° El ingeniero don Samuel Young quedará encargado de 
vantar el plano i presupuesto de la mencionada obra, para 
> cual se constituirá, tan pronto como le sea posible, en la 
icción de Balsapuerto á Moyobamba. 

3.° Comisiónase al sargento mayor don M. Leónidas 
riarte para que se encargue de la mencionada obra en cali- 
ad de director-práctico, debiendo remitir á este despacho 
arte mensual del estado de los trabajos i gastos hechos, i, 
rimestralmente, la respectiva cuenta documentada de di- 
tios gastos; á fin de elevar todo á la dirección de obras pú- 
Itcas. 

4.° La Tesorería de este departamento entregará al di- 

íctor práctico la suma de doscientas libras oro sellado para 

i^ compra de herrajnientas, contrata de peones, cargueros, 

**Hhcras i demás que sea necesario para la ejecución de la 

^oattiltando la mayor economía posible. 

^más samas de dinero serán remitidas á medi- 
irio i cuando el director-práctico haya com- 
ntcriores. 



— 554 — 



6.- Esta prefectura se reserva el derecho de mandar í/i' 
v;trmeros ó personas entendidas que inspeccionen los traba- 
jos, siempre que lo crea conveniente, 

7.^ El director-práctico de los trabajos se ceñirá álai 
instrucciones técnicas dadas por el ingeniero, así mismo pe- 
dirá el apoyo cíe las autoridades políticas del Alto Amazo, 
n;i3 i Moyobamba para que le proporcionen los trabajado- 
res i elementos que hubiese metiester por sus justos precios, 
\iHTH lo cual este despacho circulará oportunamente á dichas 
iiuturidades las órdenes respectivas. 

S' Los gastos que demande la reparación del citado ca- 
mino se aplicarán á la partida nvira. 77 del pliego adicional 
lid presupuesto general de la república. 

Comuniqúese, regístrese, dése cuenta i archívese. 



1905 



Camino de Chachapoyas á Moyobamba. 

Moyobamba, enero 15 de 1905. 

Kl direi'tor del camino de Chachapoyas á Moyobamba, 
en oficio al alcalde del concejo provincial le dice: 

"Tengo el agrado de poner en conocimiento de US. qn' 
hoi á las 9 n, m. salí al punto "Mishquiyacu" después de 
hnljcr explorado la trocha que con rumbo S. O. parte de 
csn c("*^ ibicrta con el objeto de acortar hi distanciai 
\ cvtr ^* ^^ ''' "Ventana". — La distancia que !te 

Dluzn de Rioja. hasda "Misquiyacu," alc;in- 
. 1 ¡a qoe pbtuyc yn mi vía* 




— 555 — 

:amino real entre los dos puntos que índico es de 23 
os i 700 metros. A más de esto, el terreno queatra- 
Tocha se presenta para un buen camino i se acorta- 
i distancia con las rectificaciones que se hagan cuan- 
istruya la vía; pues, la trocha dá muchos rodeos en 
¡dad. Felicito á US. i á las personas que han toma- 
en esta obra de bien general i daré cuenta inmedia- 
refectura de Amazonas, para que ordene la remisión 
e quedan restantes, esperando que con la gente de 
cción i la que se solicite de Soritor, se ponga sin 
le tiempo en obra por la nueva ruta/' 

Marcelo ReáteguL [1] 



905 



I del ingeniero Samuel Young sobre el camino 
ioyobamba á Balsapuerto. 

ronel prefecto. 
S. C. P. 

[O el agrado de dar á US. cuenta detallada del resul- 
la comisión que, con fecha 31 de enero de 1905, me 
onor de encomendarme, á fin de que US. lo mismo 
ipremo gobierno, puedan formarse idea completa 
)r hecha i de los beneficios que podrán por ella con- 

iendo bajado del Alto-Marañón á esta ciudad, me 
JS. ocuparme del trazo i presupuesto de un camino 
idura entre Moyobamba i Balzapuerto, al mismo 
|ue hacer los planos i presupuestos, en la ciudad de 
tuba, de las siguientes obras: suhprefectura^ gober- 



'e Loreto de febrero de 1900. 



- 556 - 

Tíncióüy juzgado, casa de correo, cuartel, cárcel, beneficencia, 
municipalidad, plaza matriz i escuelas para varones i niñas. 
También el diseño i presupuesto de una glorieta, que se está 
construyendo en la plaza matriz de esa ciudad. 

De paso, entonces, por Moyobamba, el H. senador doc- 
tor García, me inició la idea de hacer un estvdio de los ba — 
rrancos, que amenazan á esa ciudad; i que encontró innie — 

diato apoyo en US., quien me ordenó hacer el citado estudie > 

i presupuesto, que han sido aprobados por el congreso d( 
la república. 

Desde principios de marzo, época de mi llegada á Mo 
yobamba, hasta fines de mayo, me ocupé de los trabajos lo 
cales mencionados, los cuales han sido remitidos al deí^pa 
cho de \jSí. 

Debo declarar, que no se ha tratado de hacer nada mo 
numental, sino simplemente obras de necesidad que se ira 
ponen en una ciudad en la cual se han construido poco- 
edificios nacionales desde la época de nuestra independencia 

Los proyectos presentados han sido hechos en armoní? 
con la importancia de la ciudad, buscando en ellos la senci- 
llez i costo el más exiguo, ñ fin de que así puedan ser pronta 
una realidad. 

Aunque estos trabajos nada tienen de superior, no poi 
eso dejan de haber sido tarea penosa, por la multitud d( 
datos que exijen, i que no es posible acopiar en breve tiemp< 
mientras no se cuente con el auxilio de personas ilustradas.*, 
que conozcan una localidad en todas sus necesidades i re — 
cursos. El auxilio de tales guías es valioso contingente, i siK. 
juicio en pro ó en contra sobre cualquiera obra pública, deber 
tomarse en seria consideración. 

Hemos contado con ese apoyo, i por eso, espero que los 

trabajos que he hecho darán fruto, que tarde ó temprano se 

recojerá. 

í)ebo hacer presente á I'S. que, en todos mis labores he 

hallado el más decidido apoyo de los vecinos notables de 

Moyobamba, particuiarnientc de los señores Edmundo del 

A<i:uila, San Martín, doctor Filomeno, Gómez Montalván» 

Pinedo, Mendo/jai otros, á quienes debo tributo de elogios 

por sus esfuerzos en ver mejorado ese pedazo de nuestro te- 

rritorií), viue i)ronto adíjuirirá desarrollo i bienestar con la 

apertura del camino. 




— 557 - 



II 



Terminadas mis labores locales me consagré al estudio 
Icl trazo i presupuesto del camino, para cuvo desempeño 
Tiaterial US. nombró á otra persona. 

Creo lio será demás hacer presente á US. de que, el trazo 
I e este camino no es materia nueva. 

Durante la administración del malogrado coronel Seca- 
la, se hicieron trabajos, que importaron 24.000 soles, para 
.acar una vía entre Moyobamba i Balzapuerto, pasandc» 
>or las alturas MuUingue sin que se hubiese conseguido tal 
in, debido á los obstáculos que ofreció el trazo. 

Muchos aiios después se invirtieron más de 40,000 so- 
es en otra vía que sigue las cabeceras del rio Shanusi, i que 
I <bió unir Moyobamba con Yurimaguas. — Trabajo fué éste 
L rduo, i que se abandonó por .causales que no tengo porqué 
L nalizar. 

Después, se hicieron otras tentativas, en busca de nueva 
'la, pero sin resultados satisfactorios. 

Esto demuestra que no es labor sencilla este trazo; i en 
Ftcto, cruzada esa montaña por multitud de corrientes de 
L^ua, que á cada paso presentan dificultades, i dislocado el 
^rreno en quebradas estrechas, de laderas empirvidas, es 
tienester mucha observación para trazar una ruta que en 
odo tiempo pueda ser recorrida sin obstáculo, buscando al 
nismo tiempo el menor rodeo posible entre los dos puntos 
|ue se trata de poner en comunicación. 

La diferencia de nivel entre **Punta de Jalea*' i Balsa- 
huerto es de menos de 1,200 metros, en«un espacio por reco- 
rer de 40 kilómetros; i no es pues dificultad 3 % de gradien- 
e. en promedio, para un camino cualquiera, que en este ca- 
o podría presentarse como horizontal. La valla no estriba- 
ba tampoco en hallar por donde seguir este desnivel; sino 
ti que, el terreno presenta á cada momento bruscos levan- 
tamientos i quebradas estrechas, que las aguas invaden la 
nayor parte del año obstruyendo toda ruta por ese centro; 
fin consecuencia, ha sido menester estudiar cómo evitar 
isas ^'chimbadas" peligrosas, sin tener en cuenta pendiente 
determinada, con tal que estas no pasen del límite] acep. 



- 558 - 

table para el fácil tráfico.— Es esto, lo que pretendemos ha- 
ber conseguido en nuestro trazo. 

Por el antiguo camino es preciso cruzar el agua 120 ve- 
ees, siendo una cuarta parte de estas chimbadas, peligro- 
sas i á veces impasables. 

Según nuestro trazo, se evit«n las múltiples cruzadas de 
los ríos Mashu3''aco, Shulluyacoi Escalerayaco, i el mal pa- 
so del Puma vaco. 

Este trazo horizontal, que he remitido á US. á la esca- 
la 1/50,000 juntamente con el presupuesto de la obra, que 
sin grandes puentes, he estimado en 21,700 soles (además 
de lo ya empleado), debe ser examinado, sn breve, por la co- 
misión de ingenieros que ha nombrado el supremo gobierno 
para hacer estudios de varios trazos de montaña. Pronto, 
pues, se podrá apreciar si este trazo merece ser tomado en 
consideración. 

Las trochas hechas, que «serán, pronto, camino entre 
'* Punta de Jalea** i Mapatambo, no son sino una serie de 
desviaciones, de diferentes longitudes, que se van enlazan- 
do con el antiguo camino, á fin de aprovechar las partes Ha- 
ñas de éste i evitar las chimbadas del rio Mashuayaco. El 
trazo entre Mapasambi i Cochipuerto evita las chimbadas 
de Shulluyaco i demás que hemos mencionado. 

Las otras partes del camino solamente han sufrido va- 
riaciones, ya. sea para evitar el paso por entre la ribera de 
algún río, por algún ciéaago ó por peñolería. 

Se ha aprovechado todo lo que ha sido posible del an- 
tiguo camino; tal vez más de la mitad; i en consecuencia, la 
obra es menos costosa. I, á pesar de los rodeos hechos, se 
ha conseguido un trazo con una longitud casi igual á la del 
antiguo camino, que tampoco ha podido seguir la línea rec- 
ta. Algo mas, se ha evitado la larga i penosísima subida de 
Escalerayaco al Icuto. 

Los que conocen el camino de Moyobamba á Balsapuer* 
to, saben que es una campaña atravesarlo; i por lo poco 
que hoi hai hecho del nuevo trazo, podrán formarse idea de 
la bondad del camino que se tendrá dentro de un año mas, 
si se entregan los fondos que el Gobierno ha prometido. 



- 559 



III 



Los pocos fondos de que se ha dispuesto para este tra- 
bajo, i de los que darán cuenta, en su oportunidad, los que 
los han empleado, no han permitido hacer lo que el comercio 
i el país hubieran deseado: un camino de herradura, termi- 
nado. La escasés de operarios también ha sido otra dificul- 
tad. 

He tenido qne sujetarme á los pocos elementos que han 
liabido, siendo de advertir que, no he pasado cuenta alguna 
por gastos hechos en mediciones i en diversos útiles. 

El día que se vaya á verificar el trazo que he hecho ó á 
modificarlo, se apreciará el gasto que esta clase de trabajo 
ocasiona i las dificultades con las que á cada paso se tro- 
pieza en esta montaña. 

No he dispuesto ni de un peón á mi servicio, á fin de no 
gravar los fondos del camino. 

Tampoco ha sido posible llevar un botiquín; indispensa- 
ble en lugares apartados. 

Creo, pues, que he realizado lo que me ha sido posible 
hacer, en beneficio de una obra que tiene que ser una reali- 
dad i de la cual el país aprovechará. 



lY 



Los trabajos realizados en este camino, i sobre los cua- 
les US. ha recibido constantemente relación, son estos: 

Sección de Moyobamba á Yuningue, que se terminó en 
cinco meses, por enfermedad del encargado del trabajo ma- 
terial; i en la cual coloque los dos pequeños puentes de **ru- 
miyado" i *'quebrada,*' que no tienen ninguna significación 
en esta obra. 

A mediados de agosto, con algunos peones que me pro- 
í^orcionó el señor subprefecto Edmundo del Águila, arreglé 
la parte de camino entre Cinamillo i **Punta de Juica.'* 

En Cinamillo 3'a se había construido un pequeño tambo 
i limpiado m¿ls de medio kilómetro de camino hacia Cinami, 
por el encargado del trabajo. 



— 560 - 

Después, continué haciendo las trochas hasta Mapa tam- 
bo, de las que ya he hecho mención, viéndome obligado á 
regresar á Moyobamba á principios de setiembre, por falta 
de operarios; pues unos habían cumplido sus tareas i otros 
se enfermaron, habiendo regresado á Moyobamba con un 
peón. 

A fines de setiembre volví á salir para **Lopez Tambo"; 
permaneciendo diez i nueve días en la montaña, i continuan- 
do hasta Balsapuerto. 

A mi llegada á Balsapuerto encontré abierta la trocha 
hasta cerca del punto llamado **La Isla*', i en el curso del mes 
de octubre se prolongó esta trocha hasta mui cerca de *'Ca- 
noa-puerto*', haciéndose también el puentecito de Urubicoi 
tres más pequeños, i un tambo en Mullingue. 

En los primeros días de noviembre quedaron los traba- 
jos del camino bajo mi inmediata dirección i vijilancia, pues 
US. nombró una comisión compuesta de los señores Edmun- 
do del Águila, Severo San Martín i el que suscribe, para que 
se hiciera cargo de la obra. 

Desde entonces hasta mi salida de Balsapuerto, el 19 de 
enero del año en curso, se han hecho los siguientes trabajos: 

Puente de Rumiyacu (Balsapuerto); tres puentesgrandes 
en el lugar llamado **La Isla"; cuatro puentes pequeños, en 
el trayecto hasta Mullingue; nuevo camino de *'Canoa-puer- 
to*\ que evita tres chimbadas de ese riachuelo; nuevo cami- 
no de '*Rumi-playa'', que mide 803 metros; tambo grande 
de Cachipuerto, que puede abrigar á 60 pasajeros; empali- 
zamiento del camino en"Guanganayacu'', que mide 500 me- 
tros; arreglo de todo el camino hasta Mullingue; compostu- 
ra del puente grande de Yanayacu (lado de Moyobamba), 
por la comisión del camino en esa ciudad; i por último, por 
cuenta de la municipalidad de Yurimaguas, arreglo del des- 
embocadero en Balsapuerto, que mide cerca de 200 metros. 



Para termitar esta ligera memoria, réstame hacer pre- 
sente á US. que todos mis gastos de movilidad durante un 
año, solamente han ascendido á $ 254.80 (doscientos cin- 



- 561 - 

cuenta i cuatro ochenta), que suplico á US. ordene me sean 
abonados. 

Debo expresar, públicamente una vez más mis agradeci- 
mientos' á US. por el empeño que constantemente ha tenido 
por ver progresar estos trabajos, que forman parte inte- 
rante de su laboriosa administración. 

Dios guarde á US. 

S. C. P. 
Samuel Yovng. 

Ingeniero encargado del camino de Moyobamba á Balsapuerto. 

Iquitos, febrero 8 de 1905. (1) 



1905 



Varadero del Inuya al Curluja. 



Río Inuya, adelante, 22 de marzo de 1905. 

I ^ñor coronel doctor don Hildebrando Fuentes, prefecto del 
I departamento de Loreto. 

Distinguido señor. 

Doi en mi poder su apreciada del 26 de diciembre del año 
I^róximo pasado, de cuyo contenido quedo enterado i que 
agradezco. 

Respecto al varadero nuevo del Inuya que después de 
<^randes dificultades he conseguido abrir, me es grato poner 
^n conocimiento de US. que es más cómodo i más corto de 
^ue el antiguo del Sepahua. Su ruta es como sigue: salien- 
do de mi puesto, ** Alerta*', situado en la confluencia del Cu- 



iD "Re>f¡stro Oficial" del departamento de Loreto.— Tomo IV.— Número 86. 

71 



- 562 - 

jar i Curiuja, i que forman el río Purús, se surca en seis díasf 
el Curiuja hasta llegar al varadero, de donde se atravieza la 
montaña, el varadero, propiamente dicho, én una hora, ca- 
mino ya bien arreglado i con un solo cerro, saliendo á este 
lado se llega al Inuya, el cual bajando, se llega en tres díasá 
la boca del Inapuya, á donde he establecido un puesto deno- 
minado ** Adelante", bajando ds aquí se llega en cerca de 10 
horas á la boca del Inuya. Este río es navegable en el in- 
vierno para embarcaciones a vapor desde la boca hasta el 
afluente **Chechea'\ trayecto de cerca de tres días en canoa 
al puerto **Bolognesi*'. 

Agradeciendo á US. las honrosas referencias que se ha 
dignado hacer, referente á mi persona, i ofreciendo á US. los 
servicios en lo que puedo ser útil á esa prefectura i á mi país, 
tengo la honra de suscribirme de US. admirador i S. S. 

Carlos Sharffí [1] 



1905 

Camino de Puerto Meléndez á Nazaret. 

INFORME DE DON NAMÜEL YOUNG, 

INGENIERO DIRECTOR DE LA OBRA. (2) 

Puerto Meléndez.— Sq halla situado á la margen derecha 
del río Marañón, a dos mil seiscientos metros, más ó menos 
del Pongo de Manseriche, frente al lugar que ocupó el extin- 
guido pueblo de Borja. 

Su altura sobre el mar es de 184 metros; en el trayecto 
de Puerto Meléndez á Iquitos emplean las lanchas á vapor 
del Estado, 9 dí¿us de subida i 3 de bajada. 

La corriente del río, en este punto, es de 3 millas por ho- 
ra, i el ancho de éste, 280 metros. 



I I 1 Dominu-nto di-I arolii\ o t-^p.'cial tU- límites. 

f .' ■ Vca^c en i-l lomo 1. . página j;72, la resolución suprema de 30 de noviembre <« 



- 563 - 

Se encuentra Puerto Meléndez, sobre un terreno cuya 
se es granito i piedra arenisca, atravesado por venas de 
dra calisa i arcilla. 

Saliendo de Iquitos hai que vencer fuertes correntadas 
ra llegar á este lugar, entre ellas las llamadas de **San Pe- 
3" i **Calenturas', que no bajarán de 5 millas por hora, 
emás, en la época de gran vaciante, necesitan las lanchas 
)erar á veces varios días, para poder continuar viaje de 
erto Limón hacia arriba, hasta que crezca el río. Sin du- 
fué esta la causa por la que en un pasado se abriera una 
>cha de Chachapoyas á Puerto Limón; la que fué abando- 
ia por tenerse que atravesar dos cordilleras: la central i 
Driental. En ventaja, el camino que parte de Puerto Me- 
dez, sólo pasa una vez la cordillera, i en donde se presen- 
baja; pues la cordillera oriental se confunde con la central, 
:es del Pongo de Manseriche, para reunirse después con la 
idental, i formar el nudo de Loja en el Ecuador. 

La cordillera, que llamada en este lugar, i desde Yam- 
sbamba de **B1 Kieva** por el nombre del río que nace en 
, es poco elevada i poco ancha, sin nieves en sus crestas, 
vez por su inmediación á la línea Ecuatorial, de modo 

en rigor no merecía tal nombre en esta parte. 

Puerto Meléndez se encuentra en la falda de una colina, 
continúa elevándose, con pequeñas interrupciones de 
nicies, hasta la citada cordillera. Tiene diez hectáreas de 
-eno cultivado i diez más que pronto se encontrarán en 
al condición; siendo los sembríos de yuca, plátano, maíz, 
a de azúcar, camote, etc. 

Al frente la hermosa planicie de Borja, que se extiende, 
de 2,500 metros del Pongo de Manseriche hasta el lugar 
nado **La Posa*' con cerca de una legua cuadrada de 
^nsión, es sitio aparente para poder formar un hermoso 
blo; que hecho el camino de que nos ocupamos, será el 
tro del esmérelo entre el oriente i el occidente de esta par- 
le la .\niérica del sur, por donde quedará abierta la vas- 
loya del .amazonas al venturoso porvenir del Perú. 

La población de Puerto Meléndez la componen la guar- 
ón militar, guardia civil i peonada: en total hai más de 
nta hombres 
Sus construcciones son: una pequeña capilla, una casa 




- 564 - 

para el director de los trabajos, un cuartel i seis ranchos.— 
Actualmente se construye una espaciosa casa para comi- 
saría. 

Camino de Puerto Meléndez á Nazaret.'^Hacen más de 
(los años que se dio principio á los traajos del camino, que 
debe unir este puerto con Nazaret. Desde entonces á la fe — 
cha, por diversos inconvenientes solamente se han avanza. - 
do cuatro kilómetros de camino, hasta el lugar llamad 
**Chorros" i cuatro de trocha ancha, hasta el punto llama 
do Santo Tomás. 

Tanto esta parte del camino, como la de trocha, necesi 
tan algunas modificaciones, que en su oportunidad har^mo: 
conocer, en el próximo trimestre, en que daremos cuenta d 
nuestros tnabajos. 

La dirección de este camino es al principio S. despu 
S. O.. Su pendiente es de un 5 % i algunos puntos de 10 % 
Casi todo el terreno es duro, i es de esperarse que así con ti 
nuar/í, puesto que tiene que seguir subiendo, insensiblemen 
le, hasta cerca del lío Nieva. 

La distancia que hai que recorrer, de aquí al Nieva, pa 
ra después pasar al río Ampuja, afluente de aquél, es á núes 
tro juicio de unos 40 kilómetros; los que podrán estar expe 
ditos, en trocha, i una vez que tengamos los peones i vívere 
(jue esperamos, en dos meses de trabijo. 

Actualmente tenemos siete peones, i aún no han llegado^ 
víveres de Iquitos para poder formar nuestro campamento 
en Santo Tomás; tampoco ha llegtido el refuerzo de tropa 
para salir con 10 ó 15 soldados como custodia del campa- 
mento. Es de esperarse que pronto contaremos con los tres 
elementos que se necesitan: peones, tropa i víveres. En ese 
caso quedará expedita esta trocha en diciembre. 

Hemos dicho que, la trocha debe pasar por el río Am- 
puja. después de pasíir el Nieva; esto es, más arrba de su 
contlucncia, i la razón es (jue esa ])arte es la más estrecha de 
ambos ríos (10 á ")() kins.) Aflenicás es menester bajar siem- 
pre hacia el sur lo posible, debido á la naturaleza del terre- 
no, i obstáeulos (jue ])resenta al seguir próximo al curso 
del Marañón. 

La ])roximidad de los salvajes i estado de hostilidades 
en que aetualnieiite se hallan eon los civilizados, obligan á 




- 565 - 

trabajar arma al brazo i hacen necesario el apoyo de la 
tropa, para 9ustodiar, especialmente de noche, los campa- 
mentos. Esta ha sido i es la causa principal, por la cnal se 
encuentra despoblada i virgen esta riquísima región. 

El clima de esta zona es sano; i en sus monsañas abun- 
:1a el jebe débil, la Shiringa, el caucho, buenas maderas, 
plantas aromáticas, variedad de gomas i minerales de oro. 
La región del Cangaza, la del Chirichipe i Santiago, i espe- 
rial mente la del río Zamora, anuente de este último, es la 
diás importante. 

Con respecto al tra^o del camino, debo hacer presente 
3|ue, la trocha que debe pasar arriba de la confluencia del 
^ieva con el Ampuja, va á empalmar con la que viene de 
Chachapoyas por Bagua, Amojao, Aramango, Miraná i 
embarcadero. — Conveniente, pues, sería que la autoridad de 
amazonas hiciera limpiar esta ruta; pues así, al llegar noso- 
tros al otro lado del río Ampuja, quedaría expedito el tráfi- 
:r'0 entre Chachapoj'as c Iquitos por Puerto Meléndez,con lo 
ijue se habría dado un gran paso. 

Para conseguirse peones, aparentes para este trabajo se 

i^odría mandar de aquí, un comisionado á Bagua i lugares 

«mediatos, el cual podría enganchar 20 ó 25 hombres, á 

-ada uno de los que habría que darles un adelanto de 20 so- 

^s, con la debida garantía. 

Teléfono. — Hemos puesto expedito el que tenemos en 

t^ucrto Meléndez i ''Chorros'* i vamos á continuarlo á San- 

-o Tomás. — Este teléfono lo continuaremos juntamente con 

^ trocha, para tener constante comunicación con este 

puerto. 

Trocha del río Santiago.— También se principió una tro- 
cha de este puerto que deberá hacer frente al río Santiago, i 
^n la cual el ayudante señor Linari desplegó gran actividad; 
Dero la hemos paralizado por las siguientes razones: 1"^, es- 
^asez de peones; 2^, porque hoi sería un peligro, con los saU 
k'ajes en la boca del Santiago; i 3^^ porque e\ trazo que lleva 
ís inútil, pues se encuentra á poca distancia del punto San- 
io Tomás por donde pasa el camino; así es que mejor es con- 
:inuarla, en su oportunidad, de este punto. En consecuen- 
cia, ambos caminos se unirán en Santo Tomás, para de ahí 

ser uno solo hasta Puerto Meléndez. 
72 



— 566 — 

Explanaciones. — Para terminar nuestra ligera exposi- 
ción respecto al camino cuya ejecución se nos ha encomenda- 
do, debemos hacer observar que, la trocha que varaos á 
abrir al Nieva, i que llamaremos de explotación, tendrá qne j 
experimentar después algunas modificaciones; las cuales he- 
chas quedará transformada en trocha de camino; que «irre- ! 
glada convenientemente formará el camino verdadero. 

La trocha de exploración^ es la que hacemos sin derrum- 
bar árboles gruesos; siendo únicamente la maleza i árboles 
delgados los que se abaten, á fin de aclarar el sitio de tráfico. < 
Lleva más ó menos, dos metros de ancho. 

La trocha de camino, es la misma anterior, ya modifica- 
da en su trazo, anchada i despojada de árboles gruesos. | 

Esta última, con pendiente arreglada, pequeños desagües 
para las aguas de lluvia, i puentes de tránsito; como tam- 
bién con tambos, rodeados por sitios despejados para que 
puedan pastar los animales, vienen á constituir el verdadero 
camino. 

Tei renos en Borja. — Hai necesidad de principiar á con- 
ceder terrenos á los que soliciten fabricar en Borja. 

Creemos que esta clase de concesiones deberán ser de 40 
metros de frente por 50 metros de fondo; fijándose un plazo, 
pasado el cual deberá perderse el derecho, si no se ha cumpli- 
do con con l¿ts prescripciones que se dicten. 

En cuanto á la concesión de terrenos para cultivo, cree- 
mos que deberán tener 200 metros de lado ó sean 40,000 
metros cuadrados. 

Canoas. — No existe ninguna en este puerto, i se hacen 
necesarias cuatro: dos grandes i dos medianas; tanto para 
atender al servicio de la comisaría, como para trasportar, 
más tarde, ca