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Full text of "Colección de poesias en dialecto asturiano, comprende las mas selectas de Don Antonio Gonzalez Reguera, Don Francisco Bernaldo de Quiros y Bonavides, Don Antonio Balvidares, Don Bruno Fernandez y Doña Josefa Jovellanos, con otras varias de autores desconocidos"

CG3I& 



(M¿ oCccctou be poesías 



^ 



m íualcrta asturiana. 



-t*. 



Comprniírf las mas electas 



DE 






cc áti<//?a/t/c c/c J¿p«wW y cticnctvtacJ, ¿¿'en . r //i- 

/cme'o- ¿Oa/tí/c/a*c<J, ¿EO&n ■dOfttMo. \¿rc#4teitt€K& M 

JíZ eña c/odr/a csavc/iancd. 



CON OTRAS VARIAS 



DE ALTORES DESCONOCIDOS. 




OVIEDO 




Impronta de D. Benito González y Compañía. 
1839. 



g@0&m¿tt bí S^OfóírtS 



a¿a¿et 



m diaéecfo'adámatio'. 



Esta obra es propiedad del impresor , quien perseguirá 
ante la ley al que la reimprimiere furtivamente. 



♦♦♦wMww»MMM»MMMWMMM*MWMMMMMM*MMWMm 



PROLOGO. 



Jhiri medio de las resueltas y desasosiegos á 
que los torpes desaciertos de muchos años 
de arbitrariedad y de ignorancia nos con- 
dujeron, consideramos el trabajo emplea- 
do en el arreglo de la colección de poesías 
que ahora publicamos, como un respiro 
de los graves males que nos aquejan y un 
objeto de esparcimiento para el ánimo an- 
gustiado con las desolaciones de la patria. 
Mal se avienen ciertamente el rumor y cla- 
moreo de las parcialidades, la inquietud 
y A r iolencia de las pasiones políticas con- 
trapuestas y enconadas con las pacíficas 
tareas de las musas, con sus sabrosos acen- 
tos y el solaz y deleite á que se consagra- 
ron en dias mas sosegados y tranquilos. 
Pero el desgraciado que tiene que quejar- 
se de la injusticia de los hombres ó de los 
rigores del destino , acogiéndose en estas 



ii . . • , ;, 

épocas de angustia á su propia razón, como 
á un seguro inviolable donde no alcanza 
jamas el furor de los partidos, vive con 
los recuerdos de su pasada felicidad, y en 
el cultivo de las letras, en las inspiracio- 
nes del genio, en los rasgos de una ima- 
ginación ardiente y creadora , busca y en- 
cuentra un consuelo que aduerme sus dor 
lores y le fortalece contra los embates de 
la adversidad. 

Si las poesías en dialecto asturiano, de 
que ofrecemos al público una ligera mués- 
tra, á tanto no alcanzasen por su mérito, 
consideradas como una bella producción 
del genio , nunca les negarán nuestros pai- 
sanos una favorable acogida , como un re- 
cuerdo de la memoria de sus mayores, como 
un cuadro Sencillo pero animado, donde 
fielmente se retratan su índole y sus eos- 
lumbres, y sobre todo como un monu- 
mento literario que comprueba la íntima 
analogía de su idioma con el primitivo ro- 
mance vulgar. Bajo este punto de vista 
particularmente merecen examinarse, no 
ya para satisfacer una estéril y vana cu- 
riosidad , sino para liermosear la lengua 
castellana con olvidadas y ricas preseas y 



III 



esclarecer su historia por ventura menos 
trabajada y cumplida de lo que á su mis- 
ma dignidad conviene. Por que á la par 
que en ellas mas de una vez el desaliño y 
tosquedad se advierte de los poemas de Ber- 
ceo y Segura, si de su genio sencillo y de- 
sataviado participan , también ostentan 
gran copia de sus frases y modismos , y 
muchos de sus vocablos hoy perdidos y te- 
nidos en poco y dignos sin embargo de ser 
restaurados. De origen latino , de acomo- 
dada y regular estructura, de concertadas 
proporciones y grandemente expresivos y 
adaptables á nuestro castellano, duélenos 
en verdad que con desdeñosa indiferencia 
los miremos, á fuer de humildes y pobres 
antiguallas, mientras que con harto desa- 
cuerdo nos hacemos tributarios del extra n- 
gero para suplir su falta con otros allega- 
dizos y extraños no ciertamente de tanta 
valía, ni á nuestro propósito acomodados. 
El laudable deseo de poner coto á tanta 
mengua fue por ventura una de las mi- 
ras que el Sr. Jovellanos y algunos de sus 
amigos se propusieron en la formación de 
un diccionario del dialecto asturiano. Pu- 
blicóse ya el plan de esta obra que quedó 



IV 

solo en proyecto , y el público puede juz- 
gar asi de los fines que sus autores se pro- 
pusieron, como de las ventajas que á nues- 
tra literatura reportaría, si por dicha, con- 
forme se ha concebido, fuese conducida á 
su término. 

Pero ya que ni los recursos, ni los aza- 
res de los tiempos borrascosos que alcan- 
zamos, permiten hoy tan vasta empresa , 
hasta cierto punto las poesías asturianas 
que damos á luz, bastarán no solo á jus- 
tificarla, sino lo que es mas aun, á suplir 
en parte el objeto á que se dirige. En ellas 
verán los apreciadores de nuestra antigua 
poesía vulgar su misma simplicidad, el to- 
no afectuoso y sencillo que el Rey Sabio le 
diera en sus sentidas querellas, y las voces, 
frases y locuciones de esa apartada edad 
que el genio, animado por los recuerdos 
y las tradiciones, contempla con un reli- 
gioso respeto para reconocer en su misma 
cuna el habla castellana y la genuina pro- 
nunciación que tenían en el siglo XIII, 
muchas de las voces hoy habidas por cas- 
tizas y como tales empleadas por los bue- 
nos hablistas. 

Pero prescindiendo ya del valor que á 



estas poesías se conceda como un monu- 
mento de nuestro dialecto, y juzgándolas 
solo por su mérito como producción del 
genio, sino son un modelo en su género, 
todavía interesan á los conocedores en el 
conjunto de algunas buenas prendas que 
grandemente las encarecen, y disimulan las 
imperfecciones de que un gusto delicado 
y severo pudiera tacharlas. Sus autores con 
mas natural que conocimientos, y prime^ 
ro guiados de su genio poético que de los 
buenos principios no se curaron cierta- 
mente de sacar todo el partido que pu- 
dieran de la lengua que manejaban y del 
bello país donde una naturaleza siempre 
risueña y llena de encantos les ofrecía por 
todas partes agradables imágenes, y ricas 
y variados atavíos para engalanar la mu- 
sa que los inspiraba. Contentos con retra- 
tar fielmente el sencillo habitante de nues- 
tras montanas, y mas pronto ocasionados 
á describrir sus toscas costumbres, como ob- 
servadores fielmente ajustados á la verdad; 
que como poetas obedientes á las inspira- 
ciones de una fantasía creadora, colocáron- 
se voluntariamente en posición harto des- 
ventajosa para dar interés á sus composU 



VI 

clones y evitar la triviliadad y desaliño que 
mas de una vez amengua su mérito. Mas 
si aparecen con frecuencia pobres de arti- 
ficio y de intención poética , sino siempre 
sus argumentos ofrecen interés, y el tono 
familiar en ellas empleado se abaja hasta 
parecer humilde y rastrero, fuerza es con- 
fesar también la verdad de sus descripcio- 
nes, el tino con que se pintan los usos y 
costumbres del país, la gracia y facilidad 
de la versificación , su armonía y fluidez, 
la propiedad y conveniencia de las imáge- 
nes y la manera ingeniosa de darles vulto 
y animarlas con medios lUfi^iníeriores al 
intento. Por -que ceñidos los poetas astu— 
ríanos á las escasas ideas de un ignorante 
aldeano y empleando la simple narración 
para desarrollar sus argumentos siempre 
ajustados á un orden rigurosamente his- 
tórico, hubieron de renunciar á infinitos 
a'ecursos poét icos, \ ^privarse de medios que 
grandemente habrüan auxiliado su numen 
en^situacion mas ventajosa. 

El primero y el mas célebre también 
de los que en este género de poesía se ejer- 
citaron , fue D. Antonio González Regué* 
ra y vulgarmente conocido con el nombre 



vn 



de Marirregüerá. Nació a principios del 
siglo XVII en la parroquia de Logrezana: 
hizo sus estudios en la Universidad de 
Oviedo, y siguiendo después la carrera ecle- 
siástica, se colocó primero en el curato de 
Prendes y después en el de Albande, ani- 
llos del concejo de Carreña Vivia aun en 
el ano de 1661, y su romanee ;í la pose- 
sión de las cenizas de Santa Eulalia de Me- 
rida, escrito el año de 1639, se tiene por 
la mas antigua poesía en dialecto asturia- 
no de las que hoy conocemos, aunque no 
por la de mas mérito entre las que pro- 
dujo su autor. De ingenio vivaz y festivo, 
dotado de cierta gracia y facilidad para las 
narraciones, con una imaginación anima • 
da y fecunda, un oido feliz y un alma tier- 
na y expresiva, su genio poético estaba por 
formar y al abandonarse sin guia en la 
carrera que recorrió el primero, si produ- 
jo bellezas, incurrió también en defectos 
que la cultura de nuestros dias en dema- 
sía escrupulosa y esquiva no puede perdo- 
narle. Sus poesías le adquirieron sin em- 
bargo un nombre entre sus paisanos, y po- 
pularizadas entre ellos, aun hoy los aficio- 
nados á nuestro dialecto las recitan con 



vin 

satisfacción, encareciendo la buena memo- 
ria de su autor. 

Los que después siguieron su ejemplo, 
tal vez con menos disposiciones naturales, 
pero aventajándole en conocimientos poe'~ 
ticos, fueron mas felices en la facilidad de 
la ejecución, en el desembarazo de las nar- 
raciones y en la buena elección de los ar- 
gumentos. Distinguiéronse entre ellos D. 
Francisco Bernaldo de Quirós y Benavi- 
des, D. Antonio Bal vidares, D. Bruno Fer- 
nandez y D. Juan González Villar , de los 
cuales un crecido número de composicio- 
nes poseemos. Pero fruto la mayor parte 
de sus ocios juveniles y mas bien objeto 
de un inocente desahogo que de un estu- 
dio meditado de la poesía y de la lengua, 
solo comprendemos en esta colección un 
corto número de aquellas que adquirieron 
ya cierta celebridad entre los aficionados á 
nuestro dialecto, y que conservadas por una 
especie de tradición, si bien no carecen 
de defectos^ interesan por las bellezas con 
que estos se encuentran compensados, y 
por que fielmente retratan los usos y cos- 
tumbres, la simplicidad y rustiquez de 
nuestros aldeanos. 



IX 

Abandonadas por muchos años á mer- 
ced de copiantes inexpertos , siempre en 
manos del vulgo que á su placer las alte- 
raba, aparecen hoy sobradamente desfigu- 
radas, y apenas se hallarán dos copias de 
una misma composición que concuerderi 
en todas sus partes. Solo confrontando con 
escrupulosa diligencia las muchas que he- 
mos podido recoger, después de un proli- 
jo examen de sus variantes , alcanzamos 
por ventura á restaurarlas, restituyendo 
su texto á su primitiva integridad y pu- 
reza. Si el hombre de genio, cuyo gusto de- 
licado busca únicamente modelos, les ne- 
gase su voto y de su humilde condición y 
desaliño se resintiese, nunca los amigos del 
país las desecharán con esquivez, ni como 
monumento de la lengua será^ampoco un 
objeto indiferente á las investigaciones del 
historiador y del filólogo. 



, . 




DISCURSO PRELIMINAR 



sobre el íualcrto asturiana. 



^¡ la perfección de los idiomas es el produelo de 
la sabiduría de los pueblos que (Icsñe muy anliguo 
los cultivan , liviano empeño parecería encarecer 
como un modelo el dialecto asturiano , para colo- 
carle á la par de los que la observación y la filosofía 
pulieron y engalanaron en una serie no interrum- 
pida de ensayos felices y de costosos esfuerzos. Su- 
cesor á buena ley del latino gótico, conservando las 
formas y la fisonomía de sus padres, y transmitido 
de generación en generación basta nosotros sin al- 
teraciones sensibles que disfiguren su primitiva ín- 
dole , nos recuerda todavía el antiguo romance vul- 



. 2 

gar, tal cual le han empleado Berce'o y Segura, y 
como después se ostentó mas grave y ataviado en 
las crónicas de los siglos XIV y XV. Contento de 
su humilde oscuridad y sencillez, si no puede os- 
tentar los preciados arreos con que el fino discerni- 
miento de algunos ilustres escritores adornó el Cas- 
tellano actual, tampoco tiene que ruhorarse de los 
feos y estraíios postizos que á este idioma allega- 
ron el capricho y la moda , pensando por ventura 
acrecerle y hermosearle. Bellezas y defectos, heren- 
cia son de sus mayores, que la mano del tiempo 
ha respetado para ofrecerle al siglo XIX, como en 
su infancia se mostraba, con su rusticidad varonil y 
sus sencillas preseas. 

No de menos valía sin embargo por menos cul- 
to y acicalado que los derivados de la lengua del 
Lacio, ostenta como ellos con orgullo su esclareci- 
do origen, y se presta sin desconfianza al examen 
del historiador y del filólogo. Bien pudiera hacer 
pomposo alarde de la variedad y armonía de sus 
voces, de su espresion y buenas proporciones , de 
su prosodia tal vez superior á la de aquellos idio- 
mas vivos justamente encarecidos por la elegancia 
y pureza , por la copia y propiedad de sus vocablos 
y sentencias, de sus frases y modismos. Pero sin 
llevar tan lejos las pretensiones, á menos estiende 
los derechos que hoy alega para empeñarnos en el 
examen de su verdadero carácter y estructura. Ora 
sé atien la á su venerable antigüedad y á las estre- 
chas relaciones que le identifican con la lengua em- 



5 

picada por los escritores españoles riel siglo XliJ, 
ora se considere simplemente como un monumento 
histórico á propósito para fijar el origen y etimo- 
logía de muchas voces y frases castellanas, y restau- 
rar otras cuya acepción ó se ha perdido ó carece ya 
de uso, siempre será un objeto de curiosas é im- 
portantes investigaciones, las cuales grandemente a- 
provechan no solo á la lengua patria, sino también 
á la aclaración de muchos usos y costumbres de la 
inedia edad, hoy poco conocidos, y no del lodo in- 
fructuosos para esclarecer la historia de los pueblos 
aquende situados de los montes Hcrváseos. 

Bajo este punto de vista particularmente quisié- 
ramos considerarle, si á tanto como los buenos pro- 
pósitos, los medios para realizarlos alcanzasen : pero 
confesando de buen grado la necesidad de poner coto 
á los deseos que abrigamos y de medirlos por la 
corta estension de nuestras fuerzas, habremos de 
contentarnos con bosquejar los rasgos principales 
que dan al dialecto asturiano una fisonomía pro- 
pia, descubriendo su íntima analogía con el primi- 
tivo romance vulgar, tal cual le encontramos em- 
pleado en los documentos mas antiguos de nues- 
tro castellano. 

Para manifestar empero con la conveniente es- 
tension esta consonancia en el fondo y las formas 
de uno y otro idioma , seános permitido antes de 
llegar á la e'poca en que mas se asemejan, subir has- 
ta el origen déla lengua castellana, y seguirla des- 
pués en sus vicisitudes, viniendo por último á los 



tiempos en que podemos ya fijar con alguna exac- 
titud su verdadera índole ; por que así será como 
averiguaremos también la del dialecto asturiano, 
vulgarmente conocido con el nombre estraíio de 
Bable, 

Los Romanos que mas bien se procuraban gen- 
te obligada y aliados, que esclavos indóciles y des- 
leales, y cuyas victorias se enderezaron siempre no 
á destruir sino á ensenorear las tierras conquista- 
das, con su cultura y sus costumbres, con los gran- 
diosos monumentos de las artes, con los espectácu- 
los, la política y la civilización que alzaron su nom- 
bre y su fortuna al mas alto grado de esplendor, 
consiguieron también introducir su lengua en nues- 
tra península, primero avenida que encontrada con 
sus dominadores, Si los españoles avezados al yugo 
del imperio la apropiaron como suya, háse de juz- 
gar por las obras de Séneca, Marcial y Lucano, por 
las de Cornelio Balbo , Quintiliano y Silio Itálico, 
entonces y abora grandemente tenilas en estima asi 
de los propios como de los estraños, Pero el idio- 
ma que sigue de cerca la suerte de los pueblos, 
principió á decaer de su lustre y lozanía y á resen- 
tirse de Ja postración del imperio, cuando alterado 
este en su constitución y estendiendo demasiada- 
mente sus fuerzas colosales, falto de las virtudes que 
honraban la república, declinó con una decrepitud 
anticipóla de su asombrosa robustez y poderío. 

El siglo IV no ofrece ya ni la amena y nervio- 
sa elocuencia de Tulio, ni la sublime profundidad 



s 

de Tácito, ni la fluiría y vigorosa facilidad de Ce- 
sar. Con lodo, para que el i liorna ríe Augusto per- 
diese el brillo y pureza de sus mejores días, y ni 
aun entre sus amadores uno solo se curase de su 
deplorable bastardía, precisa fue aquella prodigiosa 
revolución política, que cambiando la faz de Euro- 
pa, destruyó el dominio de los Césares, creó de las 
ruinas de su poder estarlos nuevos é in dependien- 
tes y variando las costumbres y las inclinaciones, las 
ideas, el comercio y los intereses de los pueblos, in- 
trodujo en ellos un nuevo derecho, nuevas formas 
de gobierno, nuevas leyes y constituciones de ele- 
mentos antes desconocidos. Tal fue pues el resulta- 
do de las espantosas y rápidas irrupciones de los 
Septentrionales, sobre las cultas é ilustradas provin- 
cias sometidas á la dominación romana. 

A vuelta de los trastornos y asolamientos que 
llevaban consigo estas revoluciones, viéronse su- 
cesivamente enseííorear nuestra península los Bán- 
dalos, los Suevos y los Godos ; los cuales faltos de 
cultura, rudos y desabridos, como era destemplado 
y riguroso el clima de su patria, lejos de empe- 
ñarse vanamente en introducir en el país, que para 
su morada conquistaron, la lengua inculta y pobre 
aportada de sus bosques, hánse acomodado por ven- 
tura sin pretenderlo á la de los vencidos: tributo 
que la fuerza brutal rendirá siempre á la excelen- 
cia del ánimo, y parias ofrecidas justamente á la 
civilización, por la ignorancia de suyo grosera y me- 
nesterosa. La admisión de algunas de las voces de 



6 

tan rudos conquistadores y la notable alteración que 
entonces padecieron la política y la moral de los es- 
panoles, no fueron bastante á producir en la len- 
gua latina una corrupción y desconcierto tales como 
algunos escritores pretenden, y como muebo des- 
pués se ecbó de ver creciendo con el tiempo las 
penurias de la patria. 

En buenhora que pudiese desde luego disfigu- 
rarse la estructura de algunas palabras, substituir- 
se el sonido de una letra con el de otra, alterar- 
se su armonía, é invertirse el orden de una atina- 
da colocación. Su índole no ba variado sin embar- 
go, y conservando el mismo carácter , ni padeció 
notablemente en su sintaxis, ni se vio tampoco pla- 
gada de las espresiones exóticas y barbarismos, e- 
fecto de nuevas y mas funestas revoluciones. Los 
escritos de San Isidoro, San Ildefonso, San Lean- 
dro y otros eminentes varones de la iglesia gótica de 
España , las actas de los concilios Toledanos y los 
instrumentos tanto públicos como particulares de 
esa edad, escritos en un latín bien concertado y re- 
gular, son una prueba irrefragable de que los Go- 
dos en los años de su dominación, la conservaron, 
sino como de los romanos la recibieron en los prin- 
cipios de la conquista, por lo menos con tan cor- 
ta alteración que de modo alguno declinara su na- 
turaleza. Y ciertamente que los que lo contrario 
pretendieren, no sabrán probarlo con documentos 
de la misma edad. Tan cierto es que la mano del 
tiempo ocasionada á destruir las generaciones mas 



7 

estendidas con los monumentos de su orgullo, obra 
muy lentamente y como perezosa en la alteraciou 
y desconcierto de las lenguas : de tal manera que la 
reflexión y el genio del mas atento observador, á 
duras penas puede seguirlas en su degradación , y 
marcar con regularidad los senderos por donde a- 
lejándose de su origen , llegaron por fin á trans- 
formarse en otras de distintos elementos y de un 
carácter enteramente nuevo. 

Desde los principios del siglo VIII allegáronse á 
estas causis de corrupción, algunas mas poderosas 
todavía para acelerar la degeneración á que llegó 
después la latino gótica. Rendida España al Aga- 
reno mas por el desapercibimiento y flogedad de 
sus huestes que por el ímpetu y arrojo de las con- 
trarias, en la ruina y desaliento universal que la 
rapidez de sus conquistas produgera, una porción 
de gentes animosas restos gloriosos de lo mas gra- 
nado de los Godos, después de la sangrienta jor- 
nada de Guadalete, se pronuncia contra el enemi- 
go común del nombre cristriano, en las inacesibles 
asperezas de Asturias, resuelta á conservar en ellas 
la independencia y las leyes, el culto y la honra de 
sus mayores. Si es innegable que la suerte de las 
lenguas depende siempre de la de los pueblos que 
las cultivan, ya se alcanza el trastorno que ha de- 
bido sufrir la de los Godos, en la penosa y difícil 
situación á que quedaron entonces reducidos, des- 
membrada su abatida monarquía y de continuo tra- 
bajados por el enemigo formidable que su perdí- 



8 

don y envilecimiento meditaba. Sin otro ejercicio 
que el de las armas, en el estrecho de empuñarlas 
asiduamente para alejar de los reducidos aledaños 
de la nueva y endeble monarquía las huestes ene- 
migas, reducidas las ideas á breve espacio , y por 
necesidad contraidas solamente á sostener la reli- 
gión y la vida como primeros objetos del intere's 
común [ en poco tenidos ó del lodo olvidados los 
humildes restos de la literatura romana que esca- 
paron, á la ciega ferocidad del Islamismo; perdido 
el comercio, abandonadas las artes r y levantada en 
fin por la discordia y el encono un valladar impe- 
netrable entre los trabajados cristianos y el enemi- 
go de su nombre , era inevitable qne en medio de 
tanta laceria y situación tan angustiosa, la lengua 
de los godos á merced del capricho y de tantas ma- 
neras ocasionada á la corrupción , viniese á gran 
mengua y desconcierto, empobrecida y falta de es- 
critores ilustrados que la sostuviesen sin menosca- 
bo de su antigua valía. 

Para juzgar del estado á que estos elementos de 
disolución y de ruina la condugeron en los anos 
inmediatos á la restauración del trono de los godos, 
es muy á proposito la famosa inscripción de la igle- 
sia de Santa Cruz de Cangas, debida á la piedad del 
Rey D. Favita. Es de la era 777 corres pon diente 
al ano 739, y sucesivamente la copiaron Ambro- 
sio de Morales, Jovellanos y Risco. Pero si en esta 
lápida se observa ya la inversión de algunas letras 
y la falta de diptongos, como muy cuerdamente lo 



ha notado el Sr. Marina en su ensayo histórico sobre 
el origen de las lenguas (i), todavía ofrece mayor de- 
salino y corrupción, un latín mas bárbaro y descon- 
certado, la escritura de fundación del monasterio de 
Obona, otorgada por Adelgastro, hijo del Rey Don 



(i) Aunque puede verse esta inscripción en el viage sanio de 
Morales, yeneltom. 3" de la España Sagrada, creemos con loilo 
eso oportuno injertarla aquí conformé se encuentra en aquella 
obra y como la hemos leído entre los manuscritos del Instituto 
Asturiano, copiada por el Se. Jovellanos : dice asi. 
Resurgí t ex preceplis divinis liec. macina sacra. 
Opere suo comtum ñdelihus volis. 
Perspicne ciare» t h«c lemplum obtutubns sacrís 
Demonstrans figuralilcr signaculum alme crucis. 
Sit Chrislo placen* liec aula sub crucis iropheo sacrala, 
Quam fámulos Fafila sid condidil fule probala 
Cum Fi'oíliuba conjure, nc suorum proliúna pignora nata. 
Qnilnis, Criste , luis muneribus sit gralia plena, 
Ac posl hujus vite decursum preveníal misericordia larga 
Hic valeas Kirio Sacralas ut altaría Cristo. 
Díeí revolutis trmporis annis CCC. 
Seculi elatr porrería per ordinem sexta : 
Cúrrente Era septingentessima suptuagessiina quinta. 
Al reedificarse la capilla de Santa Cruz se ha colocado esta ins- 
cripción en nno de los lienzos del presbiterio al lado del evan- 
gelio. Nosotros tuvimos lugar de examinarla últimamente, y 'a 
bailamos tan mal parada y ofendida de la intemperie, que. no 
pueden ya leerse gran parte de sus renglones. Probable es que 
si el local donde se custodia , se mira con el mismo abandono 
que hasta ahora , desaparezca del lodo antes de poco tiempo, se- 
pultada entre sus escombros. 



10 

Silo, en la era de 8 1 8 a?ío 780 (1). Espresadas en 
ella las tierras concedidas á este monasterio, el fun- 
dador enumera asi otros bienes de su dotación. 

Damus siqui lem im ipsa domus Dei viginti va- 
cas, et quinqué juga boun, cum omnia instrumen- 



(1) No ignoramos que algunos suponen osle, documento muy 
posterior á su fecha. Asi lo cree, laminen Pellicer en sus ana- 
les, fundándose en que seguu el Cronicón de Albelda , no dejó 
hijos el Rey 1"). Silo : prolem nulam dimisit. Pero el P. M. Flo- 
rea en sus Reinas Católicas , contraría este argumento, obser- 
vando que las palabras de Albelda pueden indicar solamente, 
que D. Silo no dejó hijos de su mugir Adosin:la, como expre- 
samente lo asegura el Tíldense; lo cual no se. opone, á que de otra 
haya tenido á Adclgistro. Este en la escritura de fundación solo 
hace mérito de su padre, llamando asi á D. Silo, y añadiendo 
que reinaba con Adosinda, á quien no da el nombre de madre 
y la designa solo como muger de aquel príncipe ; circunstan- 
cia que parece conciliar el testo de Albelda con la realidad de 
la escritura de Obona. Pero ademas de esta consideración que 
hace muy oportunamente el P. Risco eu el tomo 37 de. la Es- 
paña Sagrada , debe advertirse que. el estilo y el lenguaje del 
documento que. nos ocupa, son muy parecidos á los de otros va- 
rios instrumentos de. la misma edad. ¿ Y cómo desmentir la au- 
toridad de Sandobal que insertándole en su obra de los cinco 
obispos pág. iag, asegura haberle visto original y bien conser- 
vado en letra gótica y que le copió con cuidado ? El P. Yepes 
tampoco duda de. su autenticidad y le. inserta en el apéndice del 
tomo 3.°, fol. 1 4 de su obra; y aunque ya no existe entre los 
demás documentos que. correspondieron al monasterio de Obona, 
mientras no se produzcan pruebas mas sólidas que las presen- 
tadas hasta ahora contra él, no podemos dudar de su autenti- 
cidad. D. Carlos Posada eu su memoria histórica del Principado 
de Asturias, dá noticia de este Adelgastro y se inclina á que 
en efecto su hijj del Rey D. Silo. 



11 

ta arandi, et dúos carros, et viginti modios de pa- 
ne, et duas equas, ct uno rocino, et una mulla, et 
tres asinos, et duodecim porcos, et cuatuor poicas, 
et triginta oves, et viginti et duae caprae: mantas 
sex, quinqué íeltros, et sepleni lectulos, et tres sea- 
nos. Ad ornamentum Ecclcsia? díimus ocio vesti- 
mentis , et tres mantos, et sex slollas, et quinqué 
manípulos, et qualuor corporalia, el quinqué pallas 
et sex sabbanas. Duas literatas et quatuor sine séri- 
co , et tres hacelelias, et duas siacalas, et una capa 
se'rica, et tres cálices, dúo de argénteo, et unum 
de pietra, et unum misale, et una cruce de argen- 
to, et duas de ligno, et qualuor frontales de sérico, 
et duas campanas de ierro, et lectionarium, et res- 
ponsorium, et dúos Psallerios , et uno dialogorum, 
et pasionarium , et una regula de ordine Sancti Be- 
nedicti ; et quinqué quilrabes, et cuatuor tapetes, 
et tres basos salomoniegos, el duodecim culiares ar- 
génteas, et unum argentum trulionem &c. » 

Aqui encontramos ya españolizadas muchas vo- 
ces; adviérlense algunos nombres indeclinables, y 
es de nolar también la tendencia harto pronuncia- 
da del lenguage á variar de índole, aunque conser- 
vando la estructura del Lacio en estremo alterado 
y corrompido. Pero mucho mas se aproxima ya al 
romance en los instrumentos diplomáticos del siglo 
XI ; porque no solamente se ven en ellos los nom- 
bres sin las diferentes terminaciones de los casos, y 
la supresión de la voz pasiva de los verbos, sino 
lo que es mas aun , la dislocación de las oraciones 



y la desatentada interrupción de sn recto sentido 
con transposiciones inusitadas, asi en la lengua lati- 
na corno en la primitiva vulgar española su deri- 
vada. 

Un ejemplo notable de este desquiciamiento nos 
procura el Sr. Marina en su ensayo histórico so- 
bre las lenguas, lomado déla escritura 99 de la his- 
toria de Sahagun, correspondiente al ano 1070; y 
otros de igual naturaleza pudieran citarse ai mismo 
propósito , si necesario fuera revolver ahora esas 
antiguallas para dar valor á una verdad de suyo 
harto palpable. Ojala que tan llano fuera seguir 
esta lengua en su desmedro al través de las revuel- 
tas y los tiempos que de su pureza la despojaron, 
para traerla á la desnudez y malandanza que hubie- 
ron de transformarla en un nuevo idioma, tal cual 
le vemos empleado en los escritos mas antiguos de 
nuestro romance. Pero no á tanto basta ya la pro- 
pia diligencia, cuando se ha de suplir con in- 
ducciones la falla de escrituras, que por una par- 
te la incuria y dejadez de las pasadas edades , y por 
otra los asolamientos de las guerras dome'sticas y es- 
trañas, arrebataron á la curiosidad de los críticos. 
Perdiéronse estos inapreciables materiales, y con 
ellos los medios mas cumplidos de seguir paso á 
paso el idioma latino gótico en sus vicisitudes, has- 
ta que vino á convertirse gradualmente en el ro- 
mance vulgar. 

Cordura nos parece por lo mismo que huyen- 
do la oscuridad de unos siglos, donde topamos solo 



15 

tinieblas, busquemos esta lengua en los tiempos, tu* 
vos documentos nos permiten fundar nuestro juicio 
en bachos positivos y no en vanas consejas: que no 
aventuradas congeturas han de ocupar en la histo- 
ria, el lugar que á la verdad se debe. En daño su- 
vo y mengua nuestra, la oscuridad que envuelve los 
primeros reinados de los príncipes asturianos y leo- 
neses, no permite acercarnos con los escritos, a- 
donde llegamos con las conjeturas; y de aquesta di- 
ficultad viene en parte la oposición y discordancia 
entre los críticos sobre la antigüedad acordada al 
romance vulgar. Sin ocuparnos de los que fascina- 
dos por su acalorada íanlasia ó faltos de los datos 
que después se hicieron comunes , gratuitamente le 
suponen existente aun antes del siglo VII , el Pa- 
dre Sarmiento que no se curaba de atrevidas con- 
geturas , y que prudente y avisado larde pecó 
de una liviana credulidad, aunque confiesa no ha- 
ber visto documento escrito en castellano anterior á 
la mitad del siglo XII, todavía se atreve á creerle 
ya formado en el siglo V'IÍI, y esto es lo mas qua 
puede conceder á los que de voluntad menos esqui- 
va, aun le presumen mayor antigüedad (i). D. Juan 
Andrés escribiendo en mejores dias y trabajando 
sobre las investigaciones de los que en la misma car- 
rera le precedieron, no se manifiesta tan pródigo 



(«) Memorias para la historia ét. la poesía y poetas españo- 
les; tomo i.°, párrafos a/ t 5 y a 5 5. 



u 

como Sarmiento; sino que con mas templanza fi- 
ja en la conquista de Toledo el año de io85, el 
principio de la cultura de nuestra lengua vulgar, 
bien que esta concesión suponga su existencia muy 
anterior á tan gloriosa empresa, (r). Pero el Sr. Ma* 
riña que de propósito trató la misma cuestión por 
ventura con harta esquivez y sobrado rigor, apar- 
tándose de sus antecesores, pretende que solo á prin- 
cipios del siglo XII, se hablase ya como un idioma 
diferente del latino (2). ¿Quién tiene razón? ¿De 
qué parte se halla aquí la verdad? Buscáronla lodos 
con mucha copia de doctrina y superioridad de en- 
tendimiento, para que no á temeridad se tenga que 
decidamos nosotros sobre la opinión de tan escla- 
recidos escritores. Conciliando sin embargo con el 
respeto debido á sus nombres, la libertad necesa- 
ria para discurrir tan ágenos de vanas pretensio- 
nes como de una ciega sujeción á las doctrinas li- 
terarias que sustentaron, espondremos francamente 
su juicio y el nuestro, atentos mas que al influjo y 
prestigio de la autoridad, á las cosas y razones que 
alcanzáremos. 

No hay á nuestro entender que detenernos en 
el examen de la opinión del Padre Sarmiento ; por 
que sí puede acogerla con indulgencia el amor de 
la patria, la desecha la sana crítica como contraria 



(1) Andrés, historia literaria lom. a.° 
(3) Ensayo histórico sobre las lenguas. 



15 

á los hechos y al carácter ríe los tiempos pasados. Mas 
cuerdo ó menos prevenido en favor de las doctri- 
nas espuestas por este y otros críticos en tales ma- 
terias entendidos, el abate Andrés que solo se ocu- 
pa de tan difícil cuestión como una de las muchas 
que comprende su historia liieraria, habriala satis- 
factoriamente resuelto, si le fuese dable comprobar 
Jas fechas de los documentos traídos en apoyo de 
sus asertos. Muéstrase parco no obstante en conce- 
der á nuestro romance la antigüedad que otros e- 
ruditos gratuitamente le suponen ; y si le tributa 
los respetos debidos á su mérito, lejos está con to- 
do de fijar el principio de su cultura en la restau- 
ración de la monarquía asturiana. Por eso aunque 
supone de fecha muy remota los versos gallegos en 
honor de los Figueroas, de que hace mérito el Pa- 
dre Brito (i) y las octavas rimadas de arte mayor 
á la pérdida de España citadas por Manuel Faria (2), 
no puede convenir en que tanta antigüedad se con- 
ceda á esos endebles y lejanos destellos de la pri- 
mitiva musa española. Pero ya que en los siglos an- 
teriores al once no encuentre documento alguno es- 
crito en idioma vulgar, supone que por lo menos 
en el siglo X tuviesen ya uno los españoles propia 



(1) Monarquía Lusitana, lili. 7. . cap. 9. 

(a) Supone este escrilor en sus comentarios al Camoens, que 
esas octavas de las cuales inserta una para muestra , se compusie- 
ron después de la invasión de los árabes : quimera hoy justa- 
mente desechada de todos los críticos. 



16 

y esclusivamente suyo y del tolo diverso del la- 
tino. Trae en apoyo de esta su opinión el li- 
bro octavo de la historia de España del Padre Ma- 
riana, en que se refiere la toma de Calcánasor por 
los cristianos el año 998. Según este historiador, 
era voz entre los coetáneos esparcida, y conservada 
hasta su tiempo, que cuando aquella conquista se 
apareciera un desconocido en hábito de pescador, el 
cual á orillas del Guadalquivir cantaba sentidamen- 
te, alternando el verso, ya en arábigo, ya en caste- 
llano, 

En Calcánasor Almanzor perdió el tambor. 
Aunque el abate Andrés tiene esta anedocta por fa- 
bulosa, infiere sin embargo de su contesto, que ya 
entonces se cantaban versos españoles ; porque de 
otra manera á nadie le hubiera ocurrido poner en 
boca del supuesto pescador metros nunca oidos en 
un lenguage exótico. La ficción siendo en tal caso 
monstruosa, hartase increíble, y era propósito del in- 
ventor que por lo menos pareciese verosímil. Flaco 
fundamento en verdad nos parece este, para apo- 
yar la antigüedad que á nuestra poesía vulgar con- 
cede el abate Andrés. Pero caminando después por 
terreno mas abierto y trillado, sin necesidad de a- 
cudir á las congeturas para suplir los hechos, des- 
cubre ya algunos documentos escritos en idioma vul- 
gar á mediados del siglo XI, entre los septentrio- 
nales exentos del dominio de los árabes. Cita como 
el primer monumento de esta clase, de autor y tiem- 
po conocidos, los versos que el capitán gallego ó por- 



17 

tugueses, Gonzalo Hcrmigucz, compuso á su espo- 
sa Ouroana hacia la mitad del siglo XI. (i) Y como 
quiera que el Padre Sarmiento no se atreva á con- 
cederles tanta antigüedad, fundado en que antes del 
ano 1090 lodo se escribía en caracteres góticos y en. 
latin, otra cosa pretende el Sr. Andrés, el cual en- 
cuentra sus razones poco congruentes, pues no sa- 
be porque no ha de suponerse escrita la composi- 
ción de Gonzalo con esa clase de letra , cuando lo 
contrario no consta, y por otra parte no repugna 
se escribiese en gallego, aunque el idioma latino se 
usase entonces comunmente en los instrumentos 
públicos. Y á la verdad que su misma rustiquez y 
desaliño inclinan á concederles tan venerable anti- 
güedad ; por que no á tiempos mas adelantados ni 
á sociedad mas culta conviene su desacordanza y 
desaliño. 

El poema del Cid, cuya verdadera fecha se ig- 
nora, es según las congeturas del abate Andrés, del 
tiempo mismo de aquel héroe, y aun discurre que 
pudo ser amigo del autor. Fúndase, pues, en la afi- 
ción y estima que este le manifiesta, en el singular 
aprecio con que le menta, y en que dice como cosa 
de presente en estos versos. 

i 

Cuando Señoras con sus fijas de Navarra é de Aragón 
Hoy los Reyes de España sus parientes son &c. 

(1) Bernardo Brito en su historia del Cisler, inserta es los 
versos, de los cuales copiaron parle Manuel Faria , y Caramuci 
Faria. . ' • 



18 

La rudeza de esta composición desapercibirla de 
tolo artificio poético , y la simplicidad de su estilo 
que en gran manera la califica de antiquísima, pa- 
recen apoyar esta conjetura, ó no la repugnan por 
lo menos. Nosotros ni la sostenemos ni la impug- 
namos: manifestárnosla únicamente como producto 
de opinión agena. Llevándola adelante el abate An- 
drés, en la misma época coloca el poema de Fernán 
González (i) y á fines del siglo XI la historia de la 
iglesia Iriense (2), la toma de Egea acaecida en 1090, 
y escrita entonces por un monge de Selva mayor; 
la traducción de los morales de San Gerónimo, y 
■fe de la Biblia ; en fin la crónica de D, Alonso el 
VI, que comprende entre los escritos de los prin- 
cipios del siglo XII. Pero como era su ánimo in- 
dagar mas bien el origen de nuestra poesía vulgar 
y la época en que aparece ya en los escritos, que in- 
quirir detenidamente su antigüedad, desdeñó sin du- 
da algunas reflexiones que pudieran contribuir á 
esclarecer esta cuestión. A tratarla de intento y con 
la estension que exige su importancia, por ventura 
110 le habria sido difícil demostrar, que cuando me- 
nos á últimos del siglo X, era ya común aquella 
lengua á la monarquía cristiana , sino como después 
en las poesías de Berceo y Segura se empleara, á 
lo menos como esencialmente distinta de la latina. 



(i) Argote de Molina, Conde de Lucanor, pág. isg. 

(2) La citan Morales, Saudobal, Tamayo y algunos otros. 



19 

Es á osle propósito muy fie notar lo que dice el fi- 
lósofo Virgilio Cordobés citado de Sarmiento (i), el 
cual no solo supone la existencia del idioma latino 
en su tiempo, sino la de otro á quien llama ro- 
mance por e»tas palabras. » lile est vituperandus qui 
loquitur latinum circa romancium, máxime coram 
laicis, ita quod ipsimet inteligunt totum &c. Piati- 
ficando esta misma idea añade, » Et ita debent ora- 
rles tlérici loqili latinum suum obscure in quantum 
possunt et non circa romancium." 

Pero el Sr. Marina sin curarse de esos testos, 
ni de otras razones alegadas para comprobar la exis- 
tencia del romance en tiempos anteriores al siglo 
XI , después de oponerse á los que primero arras- 
trados por el crédito de la autoridad que por el 
convencimiento de los becbos, le suponen esta an- 
tigüedad, asienta que solo á principios del siglo XJI 
pudo hablarse de tal manera, que por distinto de 
la lengua latina se tuviese. Bien se comprende que 
semejante aserto no puede sostenerse sin impugnar 
primero la fecha concedida por varios escritores á 
los monumentos arriba indicados. Y eso es lo que 
el Sr. Marina se propone con harta confianza en 
sus medios. 

Sin tomar en cuenta la opinión de cuantos se 
ocuparon de tan oscura materia con gran copia de 
doctrina, asegura no hubo ni existe instrumento al- 

(i) Memorias para la historia de la poesía castellana, toin A 
i.°. par. 1 5 a. 



20 

guno escrito en castellano con fecha anterior al ano 
1 14°- Y esta circunstancia, la observación de que el 
juera de Aviles del año k 1 55 (la escritura mas an- 
tigua en romance vulgar) se nota plagado de vo- 
ces latinas , la misma particularidad advertida en 
otros instrumentos de aquella edad, y un pasage 
del poema del Cid en que se refiere que cierto mo- 
ro latinado había entendido la plática de los in- 
fantes de Carrion cuando trataban de dar muerte 
á otro moro de Molina (i), son entre otras de me- 
nos monta, las pruebas principales de que se vale 
para sustentar esta su opinión, que por peregrina 
y aventurada en mas graves razones y en argumen- 
tos de mas peso debiera apoyarse. 

Dimuestra segui lamente la existencia del Cas- 
tellano en el siglo XII, y desenvuelve las causas que 
por ese tiempo concurrieron á darle mayor esten- 
sion y desarrollo, mas consistencia, regularidad y 



(t) Estos son los versos citados por el Señor Marina en su 
ensayo sobre, las lenguas , para inferir que en tiempo del Cid era 
vulgar en Castilla el latín. 

Cuando esta falsedad dicen los de Carrion , 
Un moro latinado, bien ge lo entendió. 
Acayaz curíate de estos, ca eres mió Señor, 
Tu muerte oyó conseyar á los infantes de CaiTion. 
D. Tomas Sánchez no entiende precisamente que la palabra Z«- 
tinado fue aquí empleada en el sentido que el Señor Marina preten- 
de. La define, pues, asi en el índice alfabético de las voces anti- 
cuadas y obscuras correspondientes al poema del Cid. Latinado: el 
que entendía latín. Hablase de un moro que entendía el lalin cor- 
rompido ya romance que. se hablaba en tiempo del Cid. 



21 

solidez. Pero asi como acertó á poner en claro la 
infundada antigüedad de la versión castellana del 
Fuero Juzgo y de una escritura del ano 1066, pu- 
blicada por San do val y Salazar en cuyos documen- 
tos se apoyaba el autor anónimo (1) de la declama- 
ción sobre los abusos introducidos en la lengua cas- 
tellana para probar la existencia del romance en el 
siglo XI, quisiéramos que hubiese demostrado del 
mismo modo, no podian corresponder á esta edad 
y á los principios del siglo XII, los monumentos 
citados por el abate Andrés. 

Pero sean enhorabuena de fecha mas reciente 
que la que sus defensores les conceden. Aun asi , 
¿la falta solo de documentos escritos en romance 
vulgar, anteriores al siglo XII, probará bastante que 
hasta principios de este no existiese como una lengua 
diferente de la latina ? Cuando todo se escribía en- 
tonces en este idioma, cuando la costumbre y la 
conveniencia general habian hecho en toda Europa 
una ley constante de su uso, cuando los sabios es- 
quivaban escribir en lengua vulgar, poca estrañeza 
deberá causarnos ciertamente que no aparezca en los 
escritos de esa época. Hasta ei reinado de San Fer- 
nando, fue el latín empleado en ellos constante- 
mente; y si desde Alonso el VII, y en particular 
bajo D. Alonso el VIII se ven ya algunos en ro- 
mance, novedad es estaque no tanto se ha de atri- 



(1) D. Josc Vargas Ponte. 



22 
tuir á que empezase á introducirse entonces la cos- 
tumbre de valerse de la lengua patria en la escri- 
tura, como á que la latina por desusada y corrom- 
pida, aun para los entendidos, era ya estraíia y pere- 
grina. Alvaro Cordobés apellidando este idioma, el 
de los cristianos, bailábale á mediados del siglo IX 
de tal manera alterado y desatendido, que con sen- 
tidas razones se querellaba de que le hubiesen casi 
olvidado hasta los mismos españoles (i), como si 
por mal hado les fuese desconocido y de estra- 
ñas regiones aportado. Y si aquesta suerte le cu- 
po entre los que amparados de los árabes podian 
holgadamente cultivarle ágenos de toda inquietud 
y desasosiego, suerte mas azarosa é incierta debió 
caberle á merced de aquellos españoles á quienes las 
revueltas y desmanes de la guerra traían desacor- 
dados y temerosos. 

A principios del siglo XIII habíase hecho tan 
raro el conocimiento del latin, que en las constitu- 
ciones formadas por el Cardenal de Savina en el 
concilio de Valladolid del ano 1228, se lee esta cláu- 
sula notable hablando del clero. Establecemos <jue 
todos beneficiados que non saben fablar latin sa- 
cados los vieyos que sean constreñidos que apren- 
dan, é que non les den los beneficios fasta que se- 



(1) Indículo luminoso: se encuentra ron las demás obras 
de Alvaro Cordobés en el tomo u de la España Sagrada. 



25 

pan fablar latín (i). Tampoco los franceses se va- 
lieron de otro idioma hasta la mitad del siglo XII, 
sin embargo de que ya entonces tenian formado su 
romince. Una muestra de esa lengua nos dio el 
escritor Nitarío, en el convenio entre Cirios el Gil- 
vo y Luis de Alemania (2); y tal es su índole, que 
Sarmiento nos asegura le entendieran cumplidamen- 
te los gallegos sin necesidad de versión. Si por ma- 
la suerte aqueste estimable monumento de la di- 
plomacia francesa no se hubiese trasmitido hasta 
nosotros, los que negasen la existencia de la lengua 
vulgar de los franceses antes de la mitad del siglo 
XII, porque todo entonces se escribía entre ellos 
en latín , muy desacordadamente habrían fallado en 
contra de la misma verdad. 

Notemos ahora que el idioma francés y el 
nuestro, cuentan por madre común al del Lacio; que 
muy parecidas vicisitudes padecieron; y. que sus 
orígenes y parte de las causas de sus alteraciones 
comunes son á entrambos. Pues cuando ya en el 
siglo IX era el francés en un todo diferente de la 
lengua latina, de donde se deriva , ¿ parecerános 
maravilla que los españoles tuviesen en el undé- 
cimo su romance, habiendo concurrido todavia á 
formarle causas mas poderosas, con la corrupción 
y desacordanza del latin que le produjo ? Y esta 



(1) España Sagrada, tomo 36 pag. 217. 

(a) Puede verse esta concordia con su interpretación en el nú- 
mero 36 del prólogo á Glosario de Ducangc. 



24 

congelura aparece inas natural y fundada, si se a- 
tiende á la regularidad y al carácter determinado 
que el lenguage español presenta ya en el poema 
del Cid. Apenas puede dudarse según las juiciosas 
observaciones de D. Tomas Sánchez, que esta ve- 
nerable antigualla de nuestro Parnaso, correspon- 
da á la mitad 6 poco mas del siglo XII. Muéstranse 
en ella sin embargo una gramática y una construc- 
ción, unas frases y modismos que no se formaron 
de improviso, ni como al acaso con tanto concier- 
to pudieron acordarse en breve espacio ; sino que 
por larga serie de años y vicisitudes , de experien- 
cias y combinaciones, gradualmente debieron alcan- 
zar la regularidad que revela su antigüedad. Em- 
pleada entonces la lengua vulgar en la loa y ensal- 
zamiento del héroe castellano, cuyos hechos de ar- 
mas daban pábulo al valor y materia á las conse- 
jas populares, grandemente debió acomodarse al en- 
tusiasmo de sus hablistas, prestándose con sus fra- 
ses y locuciones, con la abundancia de sus voces en- 
teramente castellanas , ora derivadas del latin, ora 
tomadas del árabe , á las inspiraciones de nuestra 
naciente y ruda poesía. Y esta circunstancia, no 
para tenida en poco, harto bien nos indica que no 
fuera traida á tal grado de regularidad , con una 
gramática particular; con la mezcla de voces arábi- 
gasy de las que se derivaron del Lacio, despojada ya 
de la amalgama irregular de latin y romance , sin 
que el uso y la conveniencia sancionada por el tiem- 
po le hubiesen dado esta índole propia. 



25 

Apoyados, pues, en las reflexiones expuestas, nos 
inclinamos á creer, que por lo menos ya muy al 
principio del siglo XI ó á últimos del X, poseían los 
reinos de Castilla y León un lenguage del lodo di- 
ferente del latino, cuando no tan regularizado como 
el que Berceo y Segura emplearon en sus poemas. 
Adoptamos esta opinión mas bien como probable 
que como segura y positiva , pareciéndonos prefe- 
rible á las otras, por que no se apoya en tan fla- 
cos fundamentos y aparece mas abastecida de só- 
lidas razones. De cualquiera manera, base de tener 
por cierto que en la prosa y el verso de los tiem- 
pos de D. Alonso el sabio , ya nuestro castellano 
desenvuelto y florido, campea en toda su pompa 
y magcslad á una altura donde nunca tocara des- 
pués de la corrupción de la lengua latina. Las di- 
ferencias que á gran trecbo de esta le colocaron, ni 
consisten ya en la inversión de ciertas sílabas, ni en 
las palabras corrompidas, ni en la alteración de le- 
tras determinadas, ni en aquellas voces que mal es- 
pañolizadas conservan todavía el sabor y la forma 
que tuvieran en la lengua madre; sino que de otra 
manera constituido, ostenta nuevas frases v locucio- 
ciones, una nueva gramática , distintas terminacio- 
nes, nombres indeclinables, la supresión de la voz 
activa de los verbos, el uso de los afixos y de los au- 
, xiliares baber y estar, con otras circunstancias que 
le dan un carácter propio y una fisonomía entera- 
mente española. 

Aquí pudiéramos examinar el influjo de los ara- 

4 " 



2f> 

bes y de los provenzales eri su formación y com- 
postura , analizando los sucesos que mas de cerca 
concurrieron á desarrollarla y enriquecerla : pero 
ni es nuestro propósito escribir ahora la historia de 
la lengua castellana, ni desde su origen hasta la é- 
poca en que podemos juzgarla la tragimos, sino por 
que su antigüedad conviene también á la asturia- 
na, y porque juzgando de la una, tal cual aparece 
en los mas antiguos documentos, venimos á mani- 
festar la identidad y consonancia de entrambas Aun- 
que esta opinión por peregrina, á muchos parezca a- 
ven turada y estraña, no por eso se ajusta menos á la 
verdad. Para comprobarla, bastaría un simple co- 
tejo de los vocablos asturianos, con los del romance 
vulgar empleado en los escritos anteriores al siglo 
XtlI. Veríase entonces qu dee tal manera concuer- 
dan aquellos y estos, que á penas en algunos resulta- 
rá otra discordancia que la supresión ó aumento de 
ciertas letras, bien que sea uno mismo el significa- 
do y una misma también la pronunciación. Mas a- 
delante tendremos lugar de descubrir con otro de- 
tenimiento esta identidad que ahora indicamos solo 
de paso, y que en buen asiento colocaremos, dando 
tanta vez á los hechos como á las reflexiones traí- 
das en su abono. 

¿ Mas de donde viene que los asturianos después 
de tantos aííos y vicisitudes y á pesar de los prós- 
peros y adversos sucesos que acudieron á trocar sus 
hábitos y sus ideas, conserven todavía el lenguage 
de sus padres, como quiera que en las demás pro- 



27 

viudas resabiarlo y traído á otra condición, llegó ca- 
si á convertirse en un nuevo dialecto? ¿en qué 
consiste que cuando naciones tan diversas alteraron 
el suyo, solo esos provinciales le conservan, sin em- 
bargó de los trastornos y mudanzas inevitables en 
las turbulentas y azarosas edades que ponen tan lar- 
ga distancia entre nuestros días, y los de D. Alon- 
so el décimo:' Repares son estos que liará desde 
luego cualquiera que por si mismo no baya exami- 
nado de cerca el babla asturiana. Con todo ; por bien 
enderezados que los argumentos aparezcan, de me- 
nos Cuenta son que los hechos, y nada concluyen 
contra la realidad. Causas bay que pueden espliear 
este fenómeno, y por ventura las descubre la histo- 
ria á quien apercibido de discernimiento y buen jui- 
cio la consultare. Examinémosla pues, y nos dirá que 
los asturianos, mas que otros apegados á la beren- 
cia de sus mayores, recios en los propósitos, y a- 
limentando siempre este espíritu de independencia, 
este amor invariable que de antiguo profesnn á las 
cosas de su patria, en tanta estima las tuvieron, que 
no solo esquivaron el roce con gentes eslrañas, si- 
no que de su apartamiento satisfechos, hicieron pun- 
to de honra el conservar con las costumbres la re- 
ligión y las leyes de la antigua monarquía, el idio- 
mo nativo cual le heredaron de sus ma)ores. 

Y nunca desmintieron esta constancia; qué por' 
debilidad y flaqueza tuvieran, ceder ó aborrecidos 
ó medrosos á los azares del tiempo, el preciado 
patrimonio de sus abuelos. Tal aparece.su carác- 



28 
ler en tolos los periodos de la historia. Luchando 
denodadamente contra las legiones del imperio ro- 
mino, detienen el curso de las victorias de Au- 
gusto que tiembla temeroso y enfermo al aspecto de 
sus montanas. Cuando los septentrionales desde los 
helados bosques del Norte se arrojan después so- 
bre las provincias romanas, y recibe España su yu- 
go, ellos solos le resisten un siglo entero, mas a- 
nimosos y resueltos, cuanto es mayor la cuita, y 
mas acrecen los peligros con el daño. Quebrántase 
al fin el cetro de los godos en las manos impuras 
ile 'Rodrigo, y enseñoreado el Agareno de su reino, 
acuden aquellos montañeses al común daño, y sin 
ceder esta vez al miedo y decaimiento de la gente 

goda, levantaren las asperezas del Auseba, el trono ~_ 

derribado en la desastrosa jornada de Guadalete, para 
transmitir con el nombre español, la constitución 
política y militar, la religión y la corona, las cos- 
tumbres, las leyes y el lenguage de los godos á los 
reinos de León y Castilla. 

Sin esta su resolución, la lengua española ó sea 
la latina corrompida , hubiera perecido también en 
la común devastación y asolamiento de la patria. 
Desde entonces las novedades introducidas gradual- 
mente en el idioma, y la adopción de las voces ará- 
bigas y provenzales que le acrecieron variando su 
carácter, mas y mas se tocaron á proporción que 
la corte de los monarcas leoneses y castellanos se a- 
partaba de las montañas de Asturias. Puede decirse 
que la alteración del lenguage se verificaba en ra-. 



29 

zon de las distancias y según se incorporaban á la 
monarquía asturiana los pueblos ganarlos de los ára- 
bes. Mientras que eslos dominaban con sus armas 
la Península asombrada de la rapidez de sus con- 
quistas, solo en tierra de Gijon y en algún otro 
punto de Asturias venido momentáneamente en po- 
der de sus mesnadas, mantuvieron presidio, mien- 
tras que el resto del país respiraba libre de su abor- 
recida dominación. Y por eso no debe admirar que 
ni sus naturales adquiriesen el gusto y las voces de 
su estilo tan comunes á las provincias del medio- 
día, ni menos aquellas costumbres verdaderamen- 
te orientales, que en ellas recuerdan todavía su im- 
perio. 

Cuando los asturianos los lanzaron allende de 
sus fronteras, en el empeño y la necesidad de es- 
tenderlas, ¿qué negociaciones, qué acuerdos, que bue- 
na correspondencia pudieron entablar con enemi- 
gos tan execrados? Las paces de D. Aurelio y Ü. Si- 
lo ajustadas con los moros en los principios de la 
restauración, mas que seííales de amistad, fueron 
breves respiros acordados al valor decaido, pero no 
domado, para cebarse con nuevos bríos en los pe- 
ligros y encarnizamiento de los combates. Entre ene- 
migos tan resueltos y enconados, vanas eran las a- 
lianzas y simpatías, que encaminan los pueblos al 
tráfico y las mutuas pretensiones concluyendo por 
amalgamar y contundir sus hábitos y su idioma. Y 
ni entonces los árabes teniendo en menos la cultu- 
ra que las armas, hacían necesario su trato á la m- 



50 

íleza <le los españoles que nnles buscaban ejemplos 
de constancia y valor, que medios de amansar con 
el cultivo del espíritu su agreste condición. 

Los esfuerzos de 1). Alonso el calóíico cuando 
estendió su imperio al reino de Galicia y á las cíu- 1 
dades de León y Castilla, tampoco permitieron que 
estos pueblos libertados del moro, se avezasen á su 
lengua; porque solo en una larga posesión pudiera 
introducirla y fijarla la costumbre de obedecer, la 
necesidad de agradar, y la creación de intereses re- 
cíprocos, asegurados por el tiempo y los enlaces de 
castas y familias. 

¿Y qué nos ofrece la historia desde entonces 
hasta los grandes y memorables reinados de San 
Fernando y Alonso el sabio? Alzamientos de po- 
derosos contra los reyes; revueltas y disensiones do- 
mésticas, sublevaciones de pueblos, rivalidades en- 
tre las provincias restauradas , desmanes de prínci- 
pes, deslealtades de vasallos indóciles , la desmem- 
bración é independencia de las coronas que debie- 
ra adunar el interés común, y la guerra en fin 
con prósperos y adversos sucesos sustentada con- 
tra el enemigo del nombre cristiano. Pero cuan- 
do mas reducido el territorio de los monarcas astu- 
rianos y leoneses, entonces mas lastimosa y mise- 
rable la suerte de los pueblos. ¿ Cuál debió ser la 
de los de nuestra provincia en los años corridos des- 
de el restablecimiento del trono de los godos, has- 
ta el reinado de Fernando primero? Si la despo- 
blación del terreno, si sus bosques desiertos, si los 



31 

pesados y toscos monumentos de las artes; si el de- 
sabrimiento y grosería de las costumbres y la rude- 
za délos inventos útiles pueden dar idea de la con- 
dición de un pueblo, juzguemos de la suya en los 
siglos IX, X y XI, por los tristes recuerdos que nos 
quedan de esos tiempos infelices, en las moles in- 
formes eregidas á la religión, en los yermos cuyo 
reciente cultivo anuncia el largo espacio que se a- 
bandonaron á la esterilidad y las fieras, en las le^ 
yes absunlas hoy consideradas como una prueba de 
la tosquedad de las costumbres , y en la serie de 
guerras domésticas y cstrañas , sin treguas ni solaz 
por largos avíos encendidas. 

Los asturianos que entonces no se curaban de 
pulir el entendimiento con los conocimientos que 
ignoraban, debieron encontrar en su propio lengua-^ 
ge voces y frases bastantes para espresar sus nece- 
sidades, los quehaceres domésticos, las labores del 
campo y las relaciones políticas y sociales determi- 
nadas por su menguada y pobre condición. No ne- 
cesitando, pues, de palabras (pie se refiriesen á cosas 
para ellos desconocidas, tampoco pudieron mendi- 
garlas de los árabes, dado que con aborrecimiento 
y fiero desden no mirasen cuanto les viniera de los 
enemigos de su religión y de su patria. 

Como quiera que sea , el gusto y la delicadeza , 
el convencimiento y la razón cultivada, no tuvieron 
parte en la adopción de las voces que convenían ;í 
la espresion de las ideas, ni tampoco hubieron de 
recibirlas del infiel p3r el trato y comunicación in- 



mediata ; por que como ya se lia dicho, conforme 
los castellanos estcndian los aledaños de la monar- 
quía, mayor era la distancia á que Asturias queda- 
ba de ese enemigo irreconciliable de su nombre. 

Por este tiempo, el buen éxito de los sucesos 
militares, permitiendo algunos ensanches á la ra- 
zón , el romance vulgar aumentaba en Castilla su 
caudal con muchas voces tomadas de los árabes, 
Pero cuando mas se enriqueció, fué después de las 
señaladas victorias conseguidas en las Andalucías por 
San Fernando. Córdoba, el emporio de la literatu- 
ra arábiga, y otra segunda Bagdad, la rica y opu- 
lenta Sevilla, Jaén en letras y varones entendidos 
distinguida, Jerez y Cádiz, y otros pueblos de la do- 
inimacion de los califas, levantados á gran altura 
3>or su saber y riqueza, pasaron entonces á poder 
«le los castellanos vencedores, y mezclados con es- 
tos los cristianos que de largo tiempo hicieran mo- 
rada éntrelos árabes, de cada d ¡a mas y mas se con- 
fundieron y estrecharon sus mutuos intereses. El 
comercio y las ideas, ya sosegadas las revueltas y 
tempestades de guerra , allegaron entonces los áni- 
mos contrapuestos, y celado el encono ó retraído, 
hízose por buena suerte necesaria á vencedores y 
vencidos la inteligencia recíproca de sus lenguas ; 
abrióse una nueva senda al saber , á la cultura 
y á las artes que el conquistador mirara al prin- 
cipio con desdeñoso astio ; y á los conocimien- 
tos que este adquirió de los árabes, allegó tam- 
bién la nomenclatura tanto mas necesaria para no- 



35 

seerlos convenientemente , cuanto que envano la 
hubiera mendigado de la lengua latina ya olvidada 
ó corrompida. 

De a(jui es, que si desde los tiempos de D. 
Alonso el X, mas acrecido el caudal de nueslra len- 
gua, aparece como plagado de voces arábigas, no 
son todavía en gran número las que de esa clase 
se tropiezan en el poema del Cid. Aumentábase, 
pues, el castellano con gran copia de modismos y 
frases orientales, en tanto que Asturias separada 
del resto de la nación por ásperos y difíciles valla- 
dares, le celaba mas allegado á su origen latino con 
sus primitivas trazas y descomposturas. Porque si 
aquesta provincia apartada del centro del poder y 
de la guerra hubo de agitarse con las asonadas y 
contiendas del reinado de D. Alonso el Onceno, con 
las sangrientas parcialidades de los dos hermanos D. 
Pedro el Cruel y Enrique de Trastornara, y con los 
disturbios ocurrí los bajo 1). Juan el II , á manera 
de tempestarles pnsageras, sin dejar estas revueltas 
huella de su existencia, ni fijaron en su suelo las 
huestes venidas de Castilla al rumor de los desaso- 
siegos públicos, ni dieron ocasión á que el trato de 
gentes estrañas, produgese alteración sensible en la 
lengua asturiana. Por eso no es de estrañar que 
cuente menos vocablos arábigos que el castellano, 
(i) y que no conozca tampoco ni la espresion gu- 

(i) Por ventura las poras votes I oh» a 4? 8 del árabe, usuales ei» 
Asturias, son desconocidas al resto de la nación. Tales son entre 
otras, altubticii , argajüy alcacer, algara, ale amur , alfajate. 

5 



54 

tural, ni el sonido de aquellas letras íle una pro- 
nunciación tal vez del tolo exótica al primitivo ro- 
mance vulgar, y propias del árabe ó derivadaftde su 
estilo 

Asi la h aspirada y no aspirada, carece entre los 
asturianos de todo uso. Dibásele en la edad me- 
dia el soni lo de una f % y decíase en consecuencia, 
facer por hacer, fasta por hasta, fiel por hiél &c. 
siendo este el que tiene también actualmente en As- 
turias. Tampoco se conoce en ella la x ni la g pro- 
nunciadas como j ; y si se emplea esta letra, es siem- 
pre con el valor de y griega ó latina, según que 
asi se acostumbraba en el siglo XIII y los siguien- 
tes. Decimos por lo mismo corneya en vez de cor- 
neja, tayador por tajador, güeyos por ojos ; voca- 
blos que se encuentran igualmente que los ante- 
riores en el poema del Cid, y de los cuales pudie- 
ran citarle muchos ejemplos en las escrituras cor- 
respondientes á los siglos XII y XIII. 

Pero á la manera de los demás nacionales, ha- 
cen los asturianos uso frecuente de los afixos á la 
lengua latina tan peregrinos, como demasiado co- 
munes á las orientales. Introducidos por los árabes, 
se encuentran ya en los monumentos mas antiguos 
del romance vulgar (i). Hoy primero los emplean 

. (i)- Sirvan de prueba los ejemplos siguientes lomados del poe- 
ma del Cid. 

Dárnosvos en don á vos treinta marcbos=verso 196. 
Otorgadogelo avie el Abbat de grado=verso 261. 
Dañáoslas, mió Cid si vos vala el Criadora verso 2091. 



35 

los castellanos en los escritos, que en la conversa- 
ción y el trato vulgar, á diferencia de los asturia- 
nos, los cuales sin incurrir en un afectarlo y es- 
Iraíio culteranismo, de tal manera y con tanta fre- 
cuencia los emplean, que jamás anteponen el pro- 
nombre al verbo, y con harta facilidad unen este 
á dos aíixos formando una sola dicción. Hay mas: 
por medio de la figura síncope , todavía dan ma- 
yor celeridad y soltura á la pronunciación del afi- 
xo junio con ciertos verbos: asi dicen, igualmente 
que los antiguos castellanos, dudme por duéleme, 
raime por váleme , cstuczwe por escuéceme, upe- 
tezrrie por apetéceme &c. Y también imitan á es- 
tos en juntar el artículo al nombre cuando comien- 
za con vocal, de que en cierta manera se forma 
otra clase de afixos , corno sucede en estos ejemplos; 
1' orru, 1' cscnñu, 1' almilla , V infernu, en vez del 
hórreo, el escaño, la almilla, el infierno. 

En el primitivo romance y en el dialecto as- 
turiano es igualmente común el enlace de las par- 
tículas y adverbios ; por lo que en uno y otro idioma 
se dice con frecuencia, na (¡unitaria, 11 orru, n es- 
cafiu &c, en la quintana, en el orreo, en el esca- 
ño ócc. (i) Esta manera de reducir y enlazar las 



(i) Sobre los afixos y su uso en la lengua castellana, puede ver- 
se el artículo Afixo de la enciclopedia melódica: tomo primero de 
la gramática y literatura, traducido del francés al castellano ilus- 
trado y aumrntado por el padre Luis Minguez. 



NI 

palabras , es apropósilo para manifestar hasta que 
punto por su precisión y brevedad obran los alí- 
xos muchas bellezas en la lengua y en la poesía .• 
bellezas de que el extranjero carece y que grande- 
mente descubre el Padre Sarmiento en sus memo- 
rias para la historia de nuestra poesía. 

La lengua lemosina ó francesa fue en la me- 
dia edad otra fuente de la española. Por poco que 
en ella se pare la atención, se advierte la influencia 
de ese idioma extrangero en la estructura de algu- 
nos de sus vocablos: bien que recibiéndolos los es- 
panoles de los lemosinos y provenzales, no hicieron 
otra cosa que restaurar los latinos ya perdidos; por- 
que ambos í liornas hánse formado de la corrupción 
del latino de don le se derivan. 

La conquista de Toledo, anunciada á fines del 
siglo XI por todas partes con el nombre del famo- 
so caulillo digno de tan alta empresa , acreció las 
huestes con que este revolvía contra la ciudad im- 
perial, reuniendo á las gentes propias, las estrañas 
que de lejanas tierras acudían ó atraídas de la no- 
vedad, ó de la ocasión de alcanzar renombre de es- 
forzadas. Alistáronse entonces bajo nuestras ense- 
ñas considerable número de franceses, y la victoria 
coronó afortunadamente los esfuerzos de Alonso el 
VI. Este hecho de armas fecundo en grandes é im- 
portantes resultados para la patria, influyó también 
por sus consecuencias en la suerte del idioma. Por- 
que los franceses traídos á nuestros campos, y con 
largas mercedes y cartas de población favorecidos de 



37 

los Reyes do Arngon y de Castilla, no solo nos co- 
municaron en una larga y estrecha corresponden- 
cia gran golpe de sus voces y frases, sino que al- 
canzando un poderoso valimiento con la corte , y 
apoyados en el favor y priv.inza de su compatriota 
1). Bernardo, entonces Arzobispo de Toledo, dieron 
ocasión á notables variaciones en la disciplina ecle- 
siástica, y á que adoptásemos la liturgia romana, 
y los caracteres franceses en vez de los góticos has- 
ta esa época empleados en la escritura. Imposibili- 
tado de este modo el uso de los antiguos manus- 
critos, y precisados los españoles á valerse de pen- 
dolistas franceses, alteráronse las terminaciones de 
muchos vocablos, é introdugéronse otros de prime- 
ro desusados, y estrafíos á Castilla, bien que pudie- 
ra buscárseles un origen latino. De una y otra no- 
vedad nos suministran ejemplos las poesías mas an- 
tiguas de la colección de Sánchez, y desde enton- 
ces por ventura los asturianos poseen algunos tér- 
minos á quienes no se les descubre otra raiz que 
la francesa ó lemosina. Tales son entre otros, ma- 
guer del frunces antiguo maugrc-Iui, maugre-lor : 
corada de courade .• pote de pot: calamieres, de 
calimiers ékc. 

¿Y deberemos conceder el mismo origen á la 
pronunciación de la /7, en estremo común á núes» 
tro dialecto? Es constante que no la heredarnos de 
los romanos, á cuyo i liorna era del lodo est rafia. D. 
TomasSanchez que habia conocido perfecta mente la 
índole del antiguo romance español, después de e- 



33 
caminar su estructura, pretende que la ¿7, fuese des- 
conocida en la edad media, y que la tilde con que 
la n se señala, era únicamente un signo para suplir 
otra n como en la palabra mañana por marinaría. 
Mas si esto es asi , ¿de donde hubo el asturiano el 
sonido de la ñ ? ¿ De quién le recibió el castellano, 
ó cómo vino á formarle:' He aquí lo que pensamos. 
La palabra serneyar empleada en el verso i5...4 del 
poema de Alejandro, y usada en Asturias con la 
misma significación que en esa antigua poesía, se 
dice también semeiar, y semeñar. Tal vez se pro- 
nunció primero sementar, de donde se tomaron sin 
duda las dos veces asturianas, ó bien suprimiendo 
la n quedando después serneyar, ó bien haciendo de 
la sílaba ni una sola n como, ciertamente sucede, di- 
ciendo sernem'ar, y de aqui semeñar. Porque el so- 
nido de la sílaba ni herida de la a , allégase bas- 
tante al de la ñ pronunciada suavemente junta con 
aquella vocal. La palabra em'cnno lo mismo que in- 
genio , (i) del antiguo romance, en Asturias en- 
.x.e.niu , es una prueba de la facilidad con que la n 
se convierte en ni y al contrario. Puede observarse 
lo mismo en la voz caí ramio (2) que después se pro- 
nunció estranio y últimamente extraño. Asi tal vez 
vino á formarse el valor dado á la ;7, cuya pronun- 



(1) Po?ma de Al» "Ja miro: verso i- 3. 

(a) Poema de Alejandro, verso aGo. 



59 

dación es en Asturias mucho mas frecuente que en 
las demás provincias. 

Pero de lo que no encontramos ejemplos en los 
escritos castellanos de la edad media, es de las ter- 
minaciones en u, tanto en los sustantivos como en 
los adjetivos. Son sin embargo harto comunes en- 
tre nosotros, como quiera que su uso sea bastante 
variable y caprichoso, porque no se funda en una 
ley constante y general. Concejos hay donde el final 
de aquellos nombres se convierte siempre en v, y 
otros en que al contrario se conserva la terminación 
en o de los castellanos. Entre los gallegos es ese 
cambio general y constante, á diferencia de los fran- 
ceses los cuales pronuncian la o como el resultado 
de eau. Y de esta particularidad , dos ó tres ejem- 
plos encontramos en la antiquísima canción portu- 
guesa ó gallega que Gonzalo Heru.iguez, compuso 
á su muger Ouroana, copiada por el Padre tirito. 
En algunos tiempos del antiguo castellano, y sin- 
gularmente en las terceras personas de los pretéri- 
tos perfectos, era cosa frecuente la terminación en 
u. Puede esto comprobarse con el fuero de Aviles, 
espedido por ü. Alonso VII el ario de ii:>8; don- 
de se lee en su principio. » Estos son los foros que 
»deu el Piey D. Alfonso ad Aviles cuando la poblou 
»por foro Sancti Facundi &c. Pero los asturianos no 
conocen los finales en u de aquesos tiempos, comu- 
nes á los gallegos ya de muy antiguo , como se e- 
cha de ver en las Cantigas de nuestra Sra. 7 que com- 
puso D. Alonso X. 



40 

Otra pronunciación leñemos, que aunque por Ja 
índole misma de su sonido parece tomada de los 
franceses» tal ycz debe su origen á los árabes. De la. 
¿escrita comoj la cual equivalía á í coasonante cuan- 
do hería una vocal, los castellanos formaron ya en el 
.siglo XII un sonido medio entre la i y la x imitando 
los orientales ; y asi han escrita aguijar y también 
a guiar, usando indistintamente de la i ó de la y an- 
tes de vocal, según se advierte en infiuitos docu- 
mentos del antiguo castellano. Pero los asturianos* 
dando mas fuerza á la ¿r y haciendo menas percep- 
tible la i r llegaron á darle el valor de la j france- 
sa donde en el antiguo romance se escrihia j ó i 
antes de vocal; coma en aúmtar; y donde actual- 
mente se pone & cama en acarra y baacar &c. Esta 
pronunciación estraña á otras provincias de Espa- 
íía, acaso fue también usual en el siglo XIII. Rer- 
cea escribe el verbo abanar con dos ss en vez de 
la ¿o que nosotros empleamos (i); de lo que pare- 
ce puede deducirse daban los antiguos castellanos á 
esas dos letras el sonido de la j francesa , como ac- 
tualmente los asturianos lo verifican. 

Valiéronse pira expresarle los que escribieron en 
nuestro dialecto, ó de la x acentuada con dos pun- 
tos t o de dos ss como los antiguos castellanos, ó 
bien de la S y la á juntamente, según D. Carlos Gon- 



(i) Ahass,V los enoyos anle la ínageít'a4=Bercco,j milagros de 
INjisira Scüovj: CQpla G5 5* 



41 

zaloz Posada lo lia practicado . insertando en sus me- 
morias históricas del Principado de Asturias, algu- 
nas muestras de las poesías de González Reguera 
escritas en lengua asturiana. El Sr. Jovellanos pro- : 
puso en su proyecto para la formación del diccio- 
nario de este idioma (i), la adopción de un nue- 
vo signo representativo del valor que en el se da á 
lay francesa : y como supusiese que su sonido es una 
especio de silvo oscuro con fuerza media entre la ,v 
y la j, pretendía que la nueva letra fuera un rom-' 
puesto de eslas dos. Pero ni es en nuestro concep- 
to tan exacto que la y asturiana tenga un sonido me- 
dio entre la ¿v y la .5 parecido á un silvo oscuro, ni 
creemos tampoco conveniente para espresarle, in- 
troducir en nuestro alfabeto un signo estrarío, cu- 
ya adopción sin necesidad, traería seguramente al- 
gunos inconvenientes. Por eso en la colección de 
poesías que ahora publicamos, nos valdremos de la 
x acentuada con dos puntos. Y con lanía mayor 
confianza nos resolvemos á ello, cuanto que á no 
usar esta lelra en representación del sonido que se 
da á la / francesa, carecería absolutamente de lu- 
gar en nuestro idioma, donde no se citará una so- 
la voz en que haya de pronunciarse con el mismo 
valor que hoy le da el castellano. Pe cualquiera ma- 
nera, este u otro signo que se adopte, como pura- 
mente convencional , nunca tendrá mas valor que 
el que se le quiera conceder. 

(i) Se encuentra en el ionio 4° de la colección de tas obras 
de Jovellanos publicadas por I>. Ramón fíañctfro. 



41 

Fijado pues el origen del romanee vulgar, exa- 
mínalas no solo las diversas opiniones sobre su ver- 
dadera antigüedad, sino también las causas que con- 
tribuyeron á su conservación sin notables alteracio- 
nes, manifestado por último aunque brevemente el 
influjo de los árabes y da los franceses en la for- 
mación de nuestro dialecto, ya que hemos descu- 
bierto algunas de las cualidades comunes á este y al 
antiguo romance vulgar, observemos ahora otras mu- 
chas que mas de lleno comprueban su consonancia 
y estrecha intimidad. 

Háse ya notado por D. Tomas Sánchez en el ín- 
dice alfabético del tomo i.° de su colección de poe- 
sías castellanas anteriores al siglo i5, que en algu- 
nos vocablos aparece la v ó b mudada en #, y que 
de consiguiente se decia abuja por aguja; abujero por 
agugero, fuebo por fuego &c. Pues esto sucede ca- 
balmente todavía en el dialecto asturiano, donde con 
bastante frecuencia en esas palabras y otras de su 
especie, se sustituye la g á la b y al contrario. Y lo 
mismo que en la edad media por cosa recibida se 
tenia suprimir la r final de los infinitivos cuando e- 
ra seguida de un pronombre, asi lo practican tal vez 
desde entonces los asturianos, que evitando el soni- 
do áspero de aquella letra, pronuncian demostrase 
por demostrarse, buscallc por buscarle, casóme por 
casarme &c. Por ese mismo tiempo la o de algunas 
palabras latinas tales como tollo, porta, follis, folium, 
pons, fons, bonus &c. se convirtió en el diptongo 
üe al castellanizarlas, diciéndose tueller, puerta, fue- 



45 

11c, fuf-yn, puente, fuente, bueno &c. Los asturianos 
tienen voces donde emplean ya simplemente la o, 
ya el diptongo ue, como en güeyos , ojos; tueyér , 
tullir; jtonte, fonte, bono; por manera (pie se va- 
len de la o donde los castellanos del diptongo, y al 
contrario. Observemos pues (pie en la palabra g«c- 
yos, como la pronunciación del diptongo ue al prin- 
cipio de dicción es difícil sin que le preceda otra le- 
tra y aun cuando no se le añada suena igualmen- 
te que si se pronunciase, se agregó la g al diptongo: 
esta circunstancia se advierte igualmente en algu- 
nos otros vocablos de la misma índole. 

Con mucha facilidad convierte también el astu- 
riano la sílaba bu engu, pronunciando gueso por bue- 
so, guedla, por buedia, gueste, por hueste; y déla 
misma manera la hu suena como gtt, según se ad- 
vierte en las palabras güeso, gueste, güerto, güe &c. 
hueso, hueste, huerto, hue ; términos que Segura de 
Aslorga empleó en su poema de Alejandro, y de 
cuyo uso otros ejemplos se tropiezan en los instru- 
mentos de la misma edad. Común era entonces de- 
rivar de los nombres acabados en or los adjetivos 
en lento, y esto acostumbraban los asturianos, for- 
mando por ejemplo de amargo, amarguriento, de 
negro negrlento, de sudor sudoriento &c. En el ci- 
tado poema de Alejandro, dice Segura. 

Sobrevino el infant, ¡laso é sudoriento. 

A semejanza de nuestros mayores, apenas usa- 
mos hoy .los superlativos, y solo por una especie de 
cultura y con sobra de afectación, algunos los em- 



u 

plean ya castellanizados; particularidad que no de- 
be despreciarse, porque sabido es que en tiempo de 
Fernán lo III no estaban en uso todavía. Gomo en 
el antiguo castellano se acostumbraba, anteponemos 
también generalmente el artículo al nombre, y de- 
cimos el so armgu, la so tierra &c. Hacíase en a- 
quel Mioma de un adverbio y una partícula, una 
sola palabra, como de&(fue, por después que, datfid 
por de aqui, onde por de don le , y lo mismo se 
practica en nuestro lialecto , precisamente en esos 
y otros adverbios de igual naturaleza. A uno y otro 
lenguage es común suprimir la e de la preposición 
en casi siempre que la hiere una vocal, como eo- 
tubi 'n misa, pusiéronmela 'n carru &c. Eslo tam- 
icen apostrofar la d cuando le sigue una vocal, y 
suplir la partícula de con la letra a usan lo del 
verbo auxiliar haber: v. g. han á facer, por han de 
hacer (i); y muchas veces la misma letra se toma 
por la partícula de antes del verbo y aun antes del 
nombre, tal cual se advierte en el ponina del Cid 
(2), y en las poesías del arcipreste de Hita (3). Igual- 

(1) En la ley i5 líl. 7. parí ida 1. se dice, e darles bien d 
comer' 1 Pueden verse oíros egi'mplos de esta sustitución en el 
poema del Cid, verso iaig y en el poema de Alejandro copla* 
a o 5, 1, uo5 7, y 20 58. 

(2) Bi n salieron den ciento que non parecen malt 
En buenos caballos, d pe trajes é d cascabeles 

"E d cuberturas de cendales é de escudos á los cuellos. = Poema del 
Cid, versos 1 3 1 5 y siguientes. 

(3) Por le. faser plaser, et mas le alegrar 

Convidáronle todas quel darien á yantar. = Arcipreste de Hit*, 
t-oplas j;3 y 7 4 • 



45 

mente suprimimos la a cuando hay verbo determi- 
nante de movimiento, y decimos en consecuencia, roí 
fer esto, ven ver ó to padre, por voy á hacer esto, 
ven a ver á lu padre ócc cuyo uso era ya común 
en el siglo XII (i). La preposición en se lomaba 
entonces, y ' a tomamos ahora en lugar de a cuan- 
do se junta con los verbos de entrar (2). Se loma- 
ba también la tercera persona del pretérito perfec- 
to del verbo ser en vez de la primera \ y asi se 
practica todavía en algunos concejos de Asturias, 
donde se dice yo fue, por yo fui (3). Era usual por 
este mismo tiempo hacer femenino el color y el ca- 
lor (4), y acaso sucedería lo mismo con otros nom- 
bres ; los asturianos siguen en esto á sus padres, y 
y dicen como ellos la color y la calor. Suprimíase 
entonces la i de los finales de los indicativos de los 
verbos, y eso hacen aquellos provinciales, pronun- 
ciando por ejemplo non lo do, vo á casa, so bonu &c. ' 



(») Adelinó para Valencia é sobrcllas' va echar. Poema del Cid' 
verso mi. En los versos 1217 y 1 '¿33 del mismo se advierte 
también la supresión de la d. Segura la suprimió igualmente eu 
el poema de Alejandro copla l'syB-, 

(2) Madre é fijas las manos le hesalian: 

A tan gran l ondea ellas á Valencia entraban. Poema del Cid. ver- 
k>i i Gi 6 v 1617. 

(3) El autor del poema del Cid. pone en voca de su heroe. 
estos versos. 

Antes fué menguado agora rico so, 
Que he haber é tierra é oro é onor. 

('4) Quicrt* tornar el cielo en vermeya color. Poema de Ale- 
jandro: verso 80 a, a. 



M 

Puefle igual tríenle observarse que muchos de los 
sincopados comunes al castellano, son peculiares de 
nuestro dialecto: citamos en prueba los siguientes: 
Oine por hombre, fe/na por hembra, terne por ten- 
dré, so debajo, ios, tuyos &c. , palabras empleadas 
por Juan Segura de Aslorga en su poema de Ale- 
jandro, á la par de otras muchas de la misma ín- 
dole. Notemos por último que en aquellos tiempos 
de los verbos que llevan i después de vocal, sole- 
mos suprimir la g, y asi en lugar de caiga, oiga &c, 
decimos cava , oya <5cc. , cosa bastante común desde 
el siglo XIII hasta el XVI y por nuestros buenos 
hablistas observada. 

Largo y enojoso trabajo sería examinar ahora 
mas detenidamente las cualidades comunes á uno y 
otro idioma ; porque consistiendo en pocas y leves 
variantes su discordancia, adviértese á primera vis- 
la la mas estrecha correspondencia en sus voces y 
frases, en sus apócopes y sincopados, en sus dimi- 
nutivos y aumentativos , y en los enlaces y elisiones, 
y supresión y aumento de letras: de manera que 
uno mismo son su sabor y su estructura, sus fra- 
ses, giros y locuciones. Y no sin razón podernos a- 
segurar también , que la verdadera pronunciación 
de muchas palabras en los siglos XII, XIII y XIV, 
se averigua porta que nosotros observamos, cuan- 
do de otro modo tal vez se habría perdido ó pues- 
to en duda. El examen detenido de los dos idio- 
mas, el sonido de ciertos vocablos del asturiano y el 
que tienen en los finales délos verbos algunos de los 



que se emplean en los poemas del Ckl y de "Ale- 
jandro , para guardar el consonante en los -'versos 
pareados, nos descubre en efecto la diferencia que 
inedia entre la pronunciación y la escritura de cier- 
tos vocablos del antiguo romance, conservados en 
nuestro dialeto. La palabra examhre por ejemplo 
que se encuentra en la copla 747 del poema de Ale- 
jandro, concierta allí con bedegame, estamc y fa- 
ma, pronunciándose exarne, como se acostumbra en- 
tre nosotros: de manera que este y otros lugares de 
igual clase en la poesía y la prosa de aquel tiempo, 
prueban bastante que de la sílaba hrc de los fina- 
les de los nombres sustantivos , dábase solo valor 
á la vocal , como nome por nombre , lióme por 
hombre, jame por hambre, proba por pobre &c. 

Es también de notar que la g la i y la / do- 
ble se fueron sucediendo en la pronunciación ó se 
reciprocaban á lo menos. Indícalo asi el antiguo 
verbo toger, que se encuentra en el poema de Ale- 
jandro escrito de este molo, (1) y como nosotros 
le pronunciamos, toyer (2) y toller (3). Asi se ven 
comprobadas muchas de las juiciosas observaciones 
de D. Tomas Sánchez , sobre la pronunciación de 
ciertas voces del poema del Cid, con la que hoy tie- 
nen en Asturias. 



(1) Ca qni rafez lo da, rafe?. Jo pued tog r. PoéMa de Ale- 
jandro, copla 954* , 

(a) Ovieronse dtojrer del porlicllo sin grado. Iti;l?m copio : 4 '>. 

(3) Por veer maa Icxim, tolüan los sombren s. Poema de Afc- 
},-v«(h:Q, copla 24.I. i... .; » 



m 

R especio del diptongo uc , ya hablamos en otra 
partí». La supresión de la ultima sílaba de algunos 
vocablos como cal vari, partes, sangre, alguandre, 
que asuenan con mar, voluntad ócc, en aquella 
composición poética , compruébase también en las 
palabras asturianas pa y rna, equivalentes á padre 
y madre, y con la pronunciación que damos á al- 
gunos otros nombres. No es menos frecuente en los 
versos de Berceo y Segura, y en los demás escritos 
de su tiempo la conversión del diptongo oís en o, 
y de la e en /, como en algunos términos asturia- 
nos se advierte , si bien no frecuentemente. Por lo 
que toca á la b antes de /, tal vez se pronuncia- 
ba como u aunque no con toda la fuerza que hoy 
se la da, sino de un modo oscuro y blando, dicien- 
do por ventura faiilar, en vez de fablar , y de tal 
manera (¡ue residíase un sonido medio entre la u 
y la b ó la t\ El asturiano pronuncia boy falnr: 
acaso era tanta la blandura dada á la ^', que llegó á 
perderse su uso. Parece se corrobora esta conget ti- 
ra con la voz latina fabulüri, de la cual los anti- 
guos españoles suprimieron la u, pero conservando 
su pronunciación suave. Los asturianos suprimen 
actualmente la b. Por otra parte la pronunciación 
de la u en logar de la b, se confirma con las an- 
tiguas voces cabdal, cab Helio, dubla &c, en las cua- 
les se substituyó la u á la b, como caudal, caudillo, 
tfn *a ócc. Hacia las montanas de Teberga d ícese to- 
davía coudicia, lotl lo ócc, especie de diptongos que 
en tiempo de Segura sin duda estaban en uso, co- 



49 

mo se hecha c]e ver en la copla 35 del poema de 
Alejandro, donde se dice ousar por usar, y en la co- 
pla 2 3 98 en que se escribe Outumno por Otoño. 

Pero no en la perfecta correspondencia de los 
vocablos, ni en las figuras que para reducirlos y en- 
lazarlos se cometen, consiste solo la acordanza del 
primitivo romance vulgar y del dialecto asturiano: 
descúbrese también en muchas de sus frases y lo- 
cuciones. Pueden reputarse por comunes «á los dos 
idiomas infinitos modismos hoy desconocidos al cas- 
tellano, que con la simple sustitución de una pa- 
labra sola, se ajustan perfectamente (i). Mas sin cu- 



( i ) Hé aquí algunas frases y modismos asturianos que se en- 
cuentran entre otros en el poema de Alejandro. 

l^ener /' alma entre les pajes: es una frase asturiana, usada 
para significar la flojedad y pereza de una persona. En el mis- 
mo sentido la toma Segura hablando de las disposiciones natura- 
les de Alejandro para las ciencias» 

Amolar el diente : significa en Asturias comer con apetito; 
y esta acepción tiene también en la copla 27 del poema de Ale- 
jandro.. 

Los asturianos dicen: Eres un demoniu encamada, para espre- 
sar el carácter maligno y revoltoso, la índole traviesa y penden- 
ciera de un sugelo; y para significar lo mismo empica Segura es- 
tas palabras; Satanás encarnadu. 

Iba dando á todos la mala maldición. Asi dice la copla 1 a 4 ' 
del poema de Alejandro, y asi dicen los asturianos para espresar 
que uno va enfadado y colérico. 

Non cuidaba vcer la ora ne el dia f 
Que ocíese ganado (oda la monarchia: Copla a3G/{ del poema de 
Alejandro, que encierra una locución comunísima en Asturias. 
Se dice en esta provincia, va aguzando les narices, para significar 



50 

ramos ahora de su examen, pensemos en que las 
indicaciones hechas hasta aquí, manifiestan no solo 
Ja antigüedad de nuestro idioma, sino su derivación 
del latino, y cuanto participa de su pronunciación, 
armonía y buenas proporciones. Suprimida la d fi- 
nal de los nombres que como menos fuerte susti- 
tuyeron los castellanos á la t de los latinos, admi- 
tido el uso frecuente de los afixos, cuya pronuncia- 
ción varía agradablemente los acentos y las infle- 
xiones, desconocidos los sonidos ásperos y gutura^ 
les del árabe, y la pronunciación de la / tal cual 
hoy la emplea el castellano, sin el uso frecuente de 
la r en algunas voces donde suena con harta du- 
reza, bien entendida la precisión y soltura en los 
enlaces de las palabras, y atinadamente variado el 
número y armonía de las terminaciones, con las fi- 
guras apócope y síncope, mucho ganó el dialecto 
asturiano en espresion y suavidad. Pero al inclinar- 
le á la euphonia , no por eso destruyeron los que 



que alguien se va enfadando por grados. Segura se vale de la mis- 
ma frase en igual sentido, copla 65 1 del poema de Alejandro. 

Non caber en pclleyu: vale tanto como decir que uno está con- 
tento y satisfecho. Segura dice en su poema de Alejandro. 

Daba con alegría voces é apellido; 

Non cabie en el pelleyo, tant era encendido. 
¡Mal pccaul Intergecciou con que se manifiesta algún pesar: lo mis- 
mo que mal hora. Es de las mas espresivas de nuestro dialec- 
to. Segura la emplea en la copla 570 del poema del Alejandro, 
y Bi'rceo en la vida de Sto. Domingo, copla 168. 

Alula vergüenza; locución asturiana empleada ya en el poe- 
ma del Cid, verso i6o5. 



51 

le poseen ni las etimologías, ni las combinaciones» 
ni el sentido frecuentemente sacrificado por algu- 
nos pueblos cultos al deleite del oido. Al contra- 
rio: mas que otros apegados á la lengua del Lacio 
por tantos años la suya, supieron conservar infini- 
tos elementos de aquese idioma , y en muebas de 
sus voces , basta la cantidad de las sílabas y la in- 
flexión de los acentos que fijan su bella y agrada- 
ble proporción, la cual es propiedad también del cas- 
tellano y buena parle constituye de su mérito. Pero 
á este supera nuestro dialecto (asi como en otras 
cualidades le es inferior), en el número de las pa- 
labras puramente latinas, y en el valor y estructu- 
ra de otras derivadas de su estilo. 

Si es cierto que repartidas en cuatro partes las 
voces de la lengua castellana, corresponden tres á 
la latina y una á la arábiga según pretende el Sr. 
Marina en su ensayo sobre las lenguas , puede ase- 
gurarse que aplicada esta misma proporción á la as- 
turiana, acaso mas de las tres cuartas resultarán lo- 
madas del idioma del Lacio (i). 



(i) Para prueba «Je. la relación que muchas de nuestra» vo- 
ces tienen con las latinas de quienes se deriban, ponemos aqui las 
siguientes. 

Ante, antes, en latin, anlc. Armenio, de armentum. Fartu, de 
farlum. Hora, de homo. Dende, de deinde. Dacuando, de aliquan- 
do. De xemes en cuando, de semel y quando. Mures, en latin lo 
mismo. Tronidu, de tonilru. Vidaya, de vilalia. Vierbenes, de ver- 
mis. Verdasca de virga, ó de virgulta. Culiestru, de colostrum. 



52 

Al manifestar estas ventajas de nuestro dialecto, 
no pretendemos ponerle á salvo de la crítica que 
puede sufrir por los defectos que amenguan su mé- 
rito. Los tiene y los confesamos de buena fe*, lia 
conveniente estructura de los vocablos, la mas acer- 
tada combinación de los elementos que entran en 
su composición , el sonido armonioso de las letras, 
y en fin la regularidad y proporción que resulta 
de todas estas partes, no constituye solo la escelen- 
cia de un idioma. Si escaso de palabras y acomo- 
dados modismos no se prestase bastantemente á es- 
presar la imagen fiel de los objetos, las afecciones 



Collazu, de colactaneus. Llongu , de tongas. Tornar , de. tornare, 
A Mugase, de. adlocare. Ahondo de abunde. Fado, de falo, ablativo 
de iahiiu. Lloiie, de longe. Lladrales, de lateral i. Ulu ? de ubi ille 

Formientu, de fermentun. Paxu, de paxilus. Angazu, de uncatus* 
Cebera, de cibaria. Mala pécora; en latin lo mismo, Af'uracar, y 
íuracar; de. forare. Fesoria, de fodio, is. Afrailar de frango. Per- 
legal, de perticalis. Borronar de comba ro, Pesllar, de pistilum. 
Borona de bruna, cosa pai'da, en 5a baja latinidad. Afilar y so- 

fitar, de afiliara, en la baja latinidad. Ceo , de cito. Purrir de 
pórrigo. Esloyu, de. custodio. Duerna, de urna. Demir, de demo. 
Coricia, de coriacius, cosa de cuero. Reciella, de. réscula. Reyu de 
ivtículum. Mucir, ordeñar, de mulgere. Esperteyu, de la raíz la- 
tina vespertilio. Allougar, de adlongare. Ciraeru, de in siimmo. 
Corral, de cors. Calza, de caliga. Fuelgu, su raiz follico, as, lle- 
nar de aire, Fitu, de fixus. Taya, do truncas. Llera, su raiz gla- 
rea y de aquí glera. Ermu, de eremus. Genoyu, de genu. Gintar, de 
jenlara y de arpii jentaeio ó j.'ulículum, Ainburar de comburo. 
Fácil seria continuar este catálogo, pues pocas voces se darán en 
nuestro dialecto que no tengan su raiz en el idioma latino. 



55 

morales y las ideas mel a físicas, si ha de espre- 
sar los pensamientos primero en lenguage figu- 
ra lo y oriental que en el propio y genuino, sino 
es de tal manera copioso y abundante que se 
preste sin necesidad de ageno auxilio y de eslraíia 
nomenclatura á las ciencias y las arles , faltará le 
mucho seguramente para ser perfecto y cumpli- 
do, por mas que adornado de otras cualidades a- 
preciahles, merezca la consideración de los filólo- 
gos, y bajo muchos respetos supere en propiedad 
y espresion á los que se tienen por mas cultos. Es- 
to sucede con las lenguas orientales mas antiguas, 
y esto se advierte en el dialecto asturiano, el cual 
no á la sociedad de nuestros dias corresponde, sino 
á otra muy apartada de ellos , y menesterosa en 
estremo de cultura y buen guslo. 

INo siendo, pues, otra cosa las palabras que unos 
signos representativos de las ideas, cuando estas se 
reduzcan á un círculo demasiado estrecho, preciso 
es que la lengua pobre como ellas, sea primero hi- 
ja de la necesidad que de la ilustración. En efecto; 
los idiomas están siempre á nivel de la cultura de 
los pueblos que los hablan, y la adopción de los 
vocablos, sigue de cerca la posesión de los cono- 
cimientos y el desarrollo del pensamiento. Después 
de la general devastación que siguió á la ruina del 
imperio Piomano, fuertemente combatidos los astu- 
rianos por la adversidad, no hicieron hablar á las 
ciencias y las artes que ignoraban, y que como me- 
drosas y fugitivas se refugiaron al sagrado de los 



54 

claustros. Carecen por eso de muchas voces que en 
el punió á que locóla general ilustración, hiriéron- 
se ya necesarias: pero dieron lengua á sus necesida- 
des, y pasiones, conservando infinitas voces del pri- 
mitivo romance vulgar, perdidas para el resto de 
la nación, y por cierto muy dignas de restaurarse 
y de ser tenidas en otra estima. ¿Con qué abun- 
dancia y variedad de términos y modismos no es- 
presan los quehaceres domésticos, los de la vida del 
campo, los contratos públicos y particulares, los usos 
y las costumbres del país, las diversiones y recreos» 
los Juegos de la niñez, los abusos y preocupaciones 
vulgares, las vanas observancias, las enfermedades, 
los frutos de la tierra , los sentimientos producidos 
por la vehemencia de las pasiones, y sobre todo por 
aquellas que ponen en movimiento el afecto y la ter- 
nura, la indignación y la cólera? ¿Y cuántos vo- 
cablos poseen sin equivalente en el castellano, á no 
espresar lo que ellos significan empleando enojosos 
rodeos? Muchos pudieran citarse cuya raiz se en- 
cuentra por lo común en el idioma de Augusto, en 
el de la edad media , ó en el antiguo romance vul- 
gar, y que por su buena estructura y proporción no 
los desdeñaría ninguna lengua culta. Tales son en- 
tre otros infinitoG, pesllar cerrar con llave. Aboca- 
nar cesar la lluvia. Afrailase romperse la cara de 
un golpe. Ar rebol gar ; abrirse de piernas para sal- 
tar, montar á caballo &c. Acompangar, comer pan 
con otra cosa. M/'sar, decir misa. Argayar , desga- 
jarse la tierra. Trebejar, retozar el hombre y la mu- 



55 

ger. Xintar , comer de medio día. Mancorniase, 

lastimarse en la mano. Enxareyar, enredar una co- 
sa , y también encadenar muchas cosas ¡untas, ó 
cuentos ó mentaras. Desmán gañíase, jugar el bra- 
zo con desembarazo y soltura. Amusgase, quedarse 
cavizbajo, encogido, medroso, &c. 

Ni carece tampoco nuestro idioma de aquellas 
palabras que con la combinación é índole de sus so- 
nidos, espresan la imagen que representan. Por co- 
sa difícil tenemos en verdad , y que ejercitado tac- 
to requiere, juzgar atinadamente de la bondad de 
esa clase de vocablos; porque movidos por las pre- 
venciones y el hábito, tal vez creemos fácilmente 
encontrar en su sonido y su significación analogías 
que en realidad no existen. De ahí viene que el 
capricho y la prevención mas que el discernimien- 
to, nos inclinan á ver en cada palabra una pintu- 
ra del objeto que representa, cuando esta preten- 
dida consonancia no consiste muchas veces en las 
cosas, sino en nuestra propia imaginación. Como 
quiera que en esta clase de calificaciones ande el 
engaño muy cerca de la realidad, parécenos con to- 
do que sin temor de equivocarnos, podemos pre- 
sentar como una muestra de esas palabra?, algunas 
que son en nuestro juicio grandemente gráficas é 
imitativas. Tales son por ejemplo los verbos esñi- 
diar, escurrirse suave y deleznablemente. Esmordi- 
gañar, morder por todas partes y repetidas veces. 

Esnalar, volar. Espemexar , pernear. Solmenar , 



56 

menear ¿acudiendo con fuerza. Aformigar, adorme- 
cerse un miembro. ÁStincdr, juguetear saltando. 
Faitear, hablar entre dientes, y también hablar rá- 
pidamente &c. 

Pero en lo que particularmente encontramos 
mucha gracia y propiedad , es en los diminutivos 
de los sustantivos, y de las nombres propios, como 

Antonia, Xuan/n, anxclin, rapacin &c. La manera 
de formal los asi, no es privativa del dialecto astu- 
riano. Húbola este del primitivo romance vulgar, 
y lili ejemplo de la misma especie nos ofrece Segu- 
ra en el poema de Alejandro, donde se vé el di- 
minutivo pequenina en este verso. 



Catetríop le dixioron desque fue pequenina, 
Non trae varón solo por melecina. Copla 1701.. 

De la facilidad que los diminutivos y aumenta- 
tivos añaden al lenguage, para espresar un concep- 
to en el estilo familiar, y de la gracia con que está 
graduada su significación, nos ha dado el Sr. Jove- 
Uanos los ejemplos siguientes en una de sus cartas 
al Sr. Canónigo D. Carlos Posada (1). 



( 1 ) Tomo f.° de la colección de las obras Je Jovellanos, pu~ 
biieadas por í). Kamou Cañedo. 



57 

Hombrin diminutivo. 

Hombriquin. . . . id. de cariño. 

1.° De hombre se) Hombracu id. de desprecio. 

forma \llonibrucu id. de vilipendio. 

Hombron aumentativo. 

.Ilombronazu. . . . id. en mayor grado m 



Rapacetu diminut.de medianía 

Rapacin id.de pequenez y ca- 
riño. 
2. De rapaz se 

ipazacu id. de vilipendí 

Rapazayu id. 

Rapazon aumentativo. 

¿ Y qué diremos de nuestras espresiones de ca- 
riño y ternura? Tal es su afectuosa sencillez, que de- 
jándose sentir mejor que esplicar , satisfacen agra- 
dablemente el oido y el corazón de cuantos cono- 
cen su índole y las costumbres puras y sencillas de 
los que los emplean. Son también de notar los refra- 
nes, versos y cantares propios de nuestro país : los 
hay sumamente raros y picarescos , que encierran 
la idea de algún uso vulgar, ó de una costumbre 
antigua, ó de alguna preocupación luja de los tiem- 
pos bárbaros. Traslúcese su antigüedad en el estilo 
y los conceptos, en el sabor de la versificación, y mas 
que todo en su lenguage, que no parecería cstraíio 
en boca de Segura y Berceo. Pero se necesita dis- 
cernimiento y buen tacto para no confundirlos con 
los que á semejanza suya y ajustándose á las anti- 
guas maneras de decir, posteriormente se inven- 
taron por la gente vulgar del país. 

8 



58 

Al ocuparnos de h propiedad y de las maneras 
que dan á nuestro dialecto una índole propia , no 
omitiremos otra circunstancia que grandemente con- 
tribuye no solo á la variedad de sus acentos, sino 
también á su precisión y riqueza. Hablamos de las 
terminaciones de los nombres que en ella demues- 
tran como en el latin el género que tienen sin ne- 
cesidad de artículos ni pronombres. Asi, el astu- 
riano termina el adjetivo en u, a, o, bonu, bona, bo- 
no, masculino, femenino y neutro, como en la len- 
gua del Lacio, us, á, um, bonus, bona, bonum. Y 
hé aquí una ventaja que lleva al castellano, el cual 
solo tiene las dos terminaciones, ó, á, bueno, bue- 
na, incluyendo en la primera los géneros mascu- 
lino y neutro, y necesitando para distinguirlos, de 
los artículos el y lo. Que la terminación neutra del 
asturiano acaba siempre en o, y no en u , lo mani- 
fiestan bien los adverbios ahondo, cedo &c. 

Otra de las causas que contribuyera^ á la ar- 
monía de los periodos, es la a colocada al princi- 
pio de algunos verbos, sin que varíe por eso su sig- 
nificación; porque no habiendo una regla constan- 
te que nos obligue á suprimirla ó conservarla, sien- 
do el uso arbitrario, decide el oido como juez, y so- 
lamente cuando conviene se pronuncia con esa le- 
tra: de modo que puede decirse por ejemplo aba- 
nar, y baxar, arregahar y regañar, af alagar y fa- 
lagar. Lo mismo acontece con la preposición per 
agregada á los principios de los nombres y verbos, 
bien que denote entonces la consumación de la ac- 



. ^ 






59 

cion, como perfeu , pcrbobu, per acaba?', &c. 

Tales son entre otros los principales rasgos que 
caracterizan el dialecto asturiano y le dan una fiso- 
nomía propia, en que se traslucen todavía los de 
la lengua latina su madre. Acaso otra alguna de las 
vivas tanto á ella se asemeja, ni mas cualidades con- 
serva de su estilo, si se esceptua la italiana. Cuan- 
do no temiésemos alejarnos de nuestro propósito, 
demostraríamos con multitud de pruebas esta acor- 
danza, la cual no en vanas y efímeras analogías con- 
siste, sino en gran copia de palabras y frases, gi- 
ros y locuciones. Pero el que cometiese la empresa 
de formar el diccionario de este idioma y sugelarle 
á reglas gramaticales, como sin duda puede conse- 
guirse, tropezaría con todo eso graves inconvenien- 
tes que vencer. Porque si por una parte la pro- 
nunciación de muchas voces varía en los diferentes 
concejos de la provincia , por otra, no en todos tie- 
nen la misma acepción , y algunas hay que de uso 
constante en los del interior, son enterameute exóti- 
cas á los de la costa. 

Desde el siglo XVII, varías causas concurrieron 
á la corrupción de este idioma, conforme fue ma- 
yor el roce de los asturianos con los naturales de 
las demás provincias. En la guerra de la indepen- 
dencia, convertidos una gran parte de nuestros la- 
bradores en soldados, después de haber defendido 
la nación con las armas en la mano, y de perma- 
necer por espacio de seis años fuera de sus hoga- 
res, al regresar á ellos con presunciones de cultos, 



60 

castellanizaron infinitos vocablos de su idioma, bas- 
ta entonces conservados sin alteraciones sensibles, y 
se apropiaron otros desconocidos á sus padres, en 
tanto que gentes estrañas y allegadizas, fijando su 
morada en nuestras montañas, con su trato y sus 
maneras, contribuyeron por su parte á resabiar 
nuestro dialecto. Asi es que aquellas voces y frases 
antes comunes á toda la provincia, actualmente se 
usan solo en los lugares y caseríos distantes de los 
pueblos agregados, y entre aldeanos que por su ais- 
lamiento y rusticidad tuvieron menos ocasiones de 
alterar su lengua nativa. 

Esta aparece en la colección de poesías que aho- 
ra publicamos, tal como la hablaron generalmente 
nuestros padres, y como todavia en las aldeas se con- 
serva. Si el trabajo que hemos emprendido para dar 
idea de su verdadero carácter, produgese otros mas 
acabados y cumplidos, satisfechos quedarán nues- 
tros deseos, y no del todo nos parecerá perdida la 
enojosa tarea de que nos ocupamos, con mas empe- 
ño en complacer á nuestros paisanos, que seguridad 
y confianza en las propias fuerzas. 



I 

i 

POESÍAS 

• I 

II 

í»c £). vlntmtto Conjalrj ttcgitmt. ),j p 

■30« 

Kaunoni n» 
ADVERTENCIA. 

Ir, autor de estas poesías, natural de la parroquia de 
Logrezana del concejo de Carroño , y mucho tiempo p¿r- 
roco de la de Prendes, empleó en ellas el dialecto peculiar 
de su propio país. Difiere únicamente del conocido en to- 
dos los demás districtos de Asturias; 1.° en que se convier- 
te en o la terminación en u de los adjetivos y sustantivos; 
y 2.° en que se substituye con la n, la /• final de las terce- 
ras personas de los pretéritos perfectos. Por eso los naturales 
de Carreíio y Gozon á diferencia de los demás Asturianos, 
dicen, por ejemplo, vieyo, mozo, trahayo, tono, malo, &c, 
en vez de vieyu, mozu, trabayu, bonu, malu &c. Y pro- 
nuncian llevanon , traxenon , empezanon ¿Ve. , en vez de 
llevaron, trageron , empezaron c\rc. Esta circunstancia es 

tanto mas de notar , cuanto que en ninguna otra parte 

I 



E, 



(2) 
ele Asturias se conoce semejante pronunciación, la cual a- 
cerca sin duda mucho mas el idioma vulgar Asturiano al 
antiguo romance. 

Conservamos de González Reguera otras dos composi- 
ciones ; el entremés del Alcalde, y el de los Alcaldes; pero 
liemos creído no debían ocupar un lugar en esta colección, 
no solamente por la escasez de su mérito poético, sino por 
que las copias que ¿le ellas poseemos están hasta tal pun- 
to viciadas, que por ventura el mismo autor no las reco- 
nocería por suyas. Aun el diálogo entre Juan y Torivio, 
y el entremés del Ensalmador, son para nosotros mas bien 
un monumento histórico de la lengua Asturiana, que una 
prenda recomendable de nuestra buena poesía vulgar. 






: ' 



3 J i CI7 

I 



DIDO Y ENEAS. 

Mienires que se faz Lora d' ir échanos 
Esclará noramala esos tizones: 
¿Aun íío atapeció y apigazamos T 
Siempre vos sonen mal les miós razones; 
Esi pagu tenemos los que damos, 
Conseyos á los mozos mangullones. 
Si non apigazais, &' esta tayuela, 
Un cuentu vos diré q r oí á mió güela- 

Ola Tuxa : ¿ qué, rrste ? pues bien oyes ; 
Saca dos filos, toma aquella rueca : 
Xuanin enriestr 5 allí cuatro panoyes : J ; fo v 

Bartuelo lapa arruda aquella llueca, 
Mira si tienen yerba les fenoyes, 

Y allégame acá I' agua que se seca 

Un home cabo el fuebu : (podéis crello) ( 

Aforrarás d' erguíte y dir por ello. 

Cuntaba la que Dios tenga en folgancia, 
Mió madre y vuestra agüela ( tené cuenta, 

Y abrí el güeyu q* lié cuentu d' importancia;) 
Que un Rey de munehu pan y muncba renta 
Allá en Fenecía, tierra cabo Francia, 
Templada, calleniina y siempre lienta, 
Tenia una fia, fresca y muy sesuda, 

Blanca., gayarda, tienra y rechoncfouda. 






Sabía 11er y escribir com' una xana; 
Falabalos llenguaxes que quería ; 
Caciaba pe los montes con so bérmana : 
S* oficiu yera andar á. montería: 
Sabida, xenerosa, palaciana, 
Viciosica sin mas fcleteria 
Q' una doncella acá de padres buenos 
Que igual non ye á les otres que son menos. 

Diz que (enia tal gracia cuando andaba, 
Q' estremaba peí mediu la cintura ; 
Non lo entendin q' aquello lo causaba 
Que la apertanon muncliu de cretura. 
Per detras cualquier diz ; que La estremaba* 
Non p' el talle sinon pe 1' andadura; 
Ademas que denguno podría vello, 
Por que estaba cubierta col cabello. 

Al endefetu fresca como aleña, 
Y como ella nenguna mas galana : 
Cuantu mas va creciendo ye mas ñeña ; 
Cuantu mas fteña mas zaragozana ; 
Cuando con ceñu, entonces mas sereña, 
Cuando al disfraz., entonces mas lliviana, 
Q' anque d' un capellán fora sobrina 
Non pudiera ser mas solapadina. 

Belu so pá q' ansina se llamaba, 
Viola para prestar y crecidica, 
\ dixoi : mió fia yo trataba 



(5) 

Cásate con persona íioble y rica, 
Por que el Diablo ye artcru y ñon miraba 
Q' entra aqui de continuo xentecica, 
Muchachos á vurlar y fcr del güeyo ; 
Pos ascuchá que yo soy perro vieyo. 
Suele uno d' estos fer una goyada 

Y falar pasiquin, lluigo cozcáse, 

Y en teniendo la plática enlamada,-. 
Humilde y gachu trata d' ablegase: 
Pide una mano y ya la-mano dada, 
Pruin i los pies, enlama esperezase , 

Y al abaxar los brazos del perezo, 









Trai la mano á la ñefia peí pescuezo. 

La simple entonces piensa que no hé nada ; 
Dexala estar un pocu y por quitalla 
Trebeya un poqucñin, faise enfadada: 
Torna el bon muchachete á callentalla; 
Ye lo que el diablu quien yese rogada ; 
Él alábala muncho y ella calla; 
Q' estos son los viciosos y muchachos 
Que estando en pie, quicías se ponen gachos: 

Dixo la ñcña : Padre, ya lo veo : 
Dangunes m' escapé, y ansí cásame, 
Y sí ha de ser , que sia con Sicheo 
Que ya empezó una vez á enquillótrame, i 
Tien bondá, lien diniro y. tien deseo 
De folgase comigo y caricíame. 






(6)' 

¿Porqué habernos el' andar per tras d' Uviedo, 
Si non decir que preste y perd' el miedo? 

Ansina fó : casanonse gustosos; 
Mas poco yos duró so alegre vida, 
Que cuando se catanon mas gozosos, 
Un Pigmáleon so 'rmano con ferida 
Lu matara con otros maliciosos, 
Quedando la cuitada ansi aflixida 
Que con tal desesperu non sosiega, 
;Y desque vilba yé non rebodiega. 

Por quitai el diniro lu matáno, 

Y ella que barruntó lo porque yera, 
Dixo : pos lo gana vos pe la mano. 
Tomó el diniro , xoyes y cebera : 
So 'rmana y los de casa la ayudano 
A ecballo n' un navio al mar á fuera 

Y xuntos aportanon á la África, 
Llabranza del Rey Yarbes, tierra rica. 

Salten en tierra , todos facen mises 
(Ñon como les d' acá, que non s" usaben ;) 
Ponen sobre los sayos les camises 
Los que ofrecin les baques que mataben : 
En acabando lié todo gusto y rises, 
Porque en tierra segura y firme estaben ; 

Y fiéndose con todos Iliberales, 
Los admiten allí por naturales. 

Pidió la Reina á aquella bona xente 



(7) 

Que i vendiesen para so morada 
Lo q' un cuiro de güe muirtu reciente 
Fecliu corrines tome á la rodiada. 
Faccnlo ansina, y ella diligente 
Fixo allí una ciudá muy bien cercada, 

Y en memoria del cuiro del cuartago, 
Ponxoi por nombre á la ciudá Gartago. 

Gobernó en sana paz y con tal arte 
Que ño habia que decir mas q' el so iuxeiío. 
En esto quixo el Rey falai á parte, 

Y ella al so platicar pónxoi un ceño : 

El i diz: ¿non quíes fello ? pos tu guarte 
Que non queria de ti mas q' algún ñeiío. 
Arrespondíoi la Reina y vilba bonrada; 
Pos non bas de lograr la canilada. 
Dexóla y foise muy escatimado ; 
Dexemoslu ir tamien que va vengase, 

Y vamos adelante á utru soldado 
vj-^en aquel puertu quier desembarcase, 

Y pe la mar andaba mal fadiado 
Con muncbos barcos sin poder llibrase, 
Fio de Anquises y de Venus Diosa, 
Muyer para los bornes gasayosa. 

Umbió pedir llicencia pa la entrada, 

Y mandanon que entras ena ribera : 
Desque en tierra saltó, pidió posada, 
Q' él s' acomodará per donde quiera. 















(8) 

La Reina que lu vio muy llastimada, 
(Y aquesta fó la llaslima primera) 
Umbió á decii que si ha de esiar despacio, 
Se venga á descansar al so palacio. 

El yera, como digo, bien trabadu, 
Anchu d' espalda, pierna bien sacada, 
fiona cara, vigote revoltiadu, 
Guedexa rubia y bien engreñonada, 
Falanie, xenerosu y enfotadu ; 
Fartuquin, y con seda bien llabrada, 
¿Quian duda que qüedria refocilase 

Y sin andar en cuentos declarase? 
Que cuentes lo xornada gustaría, 

A él i diz la Reina entre la xente : 
INon creo que ternas munché' alegiia 
En saber la mió cuita empertinente; 
Yo por obedécete mas faría 
Que volvella á pasar, dixo obediente. 
\ cuntando sos casos inhumanos, 
Callanon todos, Tirios y Troyanos. 

Troya mió patria foy, agora ayena, 
D' Ulieses por diez años vasayada, 

Y lodo me causara poca pena, 

Si por traición non fora soxetada ; 
Por que los Griegos , xente q' está llena 
D" enxenios y en traiciones endustriuda, 
Fexenon un caballu de madera 



W 






< 9) 

Cuatro veces mayor que la nevera. 

Embutenlu de liomes con espades 
Muy callandin cerrados y escondidos, 
Y lluigo eclianon voz de que les fades 
Ordenaben que fosen desiroidos 
Los Troyanos que en sos festividades, 
Al rocin no adorasen ; y temidos 
Que fosen de so Dios los mandamientos, 
E na ciudá lu meten muy contentos. 

Desque illí dientro, ya tenin aviso 
Q' en llegando los barcos y la xeute, 

IEnviarin mensaxero agudo en viso 
A que todos saliesen de repente. 
Ansi foi que á la nuiche d' improviso 
Fexenon la conseña, y brevemente 
Los d' allá dientro abriendoyos les puertea 
Dexanonos les guardies allí muertes. 
¡Los Santos sean con nos en esta estancia! 
Como estaba la xente adormecida ™ 

A rrede barredera sin tardancia, 
A nenguno llibranon de la vida: 
Ya non tienen remedio de esperancia ; 
Si van fuxir fio acierten la salida, 
Entre la llamarada, fumu y brases 
Del fuibo que encarnaba pe les cases. 

¿Non viestes una roza que va ardiendo 
Q' el aire per detrás í va xiblando? 

2 






(10) 

4 Cuando algún magücsto va encendiendo 
Que les castaños del van estallando? 
¡ El roido no escucliais que va faciendo 
Mientres 1' argoma verde está quemando? 
Ansina quema Troya en munchos fuegos 
En venganza d' Uliscs y los Griegos. 

¿Viestes dalgun correr cuando 'í apieguen 
Un cuete allá en Uviedo á la ropía, 
Que cuanto mas afuxe mas i lleguen 
Les chispes á la pierna y pantorría, 

Y como los mochadlos no asosieguen 
Acorbiando al que va de carretia? 
Ansi los probes, tristes y cuitados 
Fuximos á carreres chamuscados. 

Cuand' uno piensa ya que está guarido 

Y ña casa del Rey quier escóndese, 
Anda allí el cuentu mas embravecido. 

Q' al Rey saquea de casa anque i pese; 
Muyer, fies y fios sin valido 
Maten en sin remediu de válese 
Echándolos da fecho nes fogueres, 
Alzando el gritu al cielo les muyeres. 

¿Veis cuand' un saca un braco d' una llosa, 
O una cabra que mata sin querello 
Que la rebalga n hombro y non la posa 
Fasta ponella en casa , y para fello 
Dientes aprieta y puños que ye cosa, 



(M) 

Y les pates i arreya calió el cuello ? 

Pos ansina d' entr' estes cliamusquines, 
Escapé con mió padre á recosiines. 

Mió madre q' era Diosa, aconsejóme 
Que axunte cuanto podia y que me vaya ; 
Si quiero llevar xente que la tome 

Y la metia nos barcos de la playa. 
Ansi lo íixe yo, que cuando el lióme 
Puede facer so fechn y se desmaya , 
Si la moza lu anda triendo en plazos, 
DisimuleL-y encueya los costazos. 

Non te quiero cuntar, ó Reina, coses 
Por menudo, por ser tan enfenites 
Como grandes : si oides son gustoses,' 9 -k Il '^>' 

Al que les pasa y cuenta, pon sofites 
Les piernes, y de suyo riguroses 
Lleguen al cuayu, dando por desquites 
Sospiros, empapiellos y tehrures, ' 
Que maten de pesar les cri atures. 

Pisamos mares sueltes y cuayades, 
Per cabo aquelles dos peñes traidores T hhute 

Que ya fono muyeres mal fadiades, 
La Scila y la Caríbdis, que favores 
Esperen de les naves destrozados 
Por estar convidando Con sos flores, 

Y á penes lleguen á elles cuando encayen 

Y non pueden salir anque trabayen. •& wiií «V ¥" 



(12) 
Pasamos per un' isla que tenia, 
Unos homes muy Hongos y garzudos 
Con un güeyo no mas y esti se. via 
Como arco de peñera, y tan sañudos 
Que con mui pocu achaque tragaría, 
Cad' uno dellos cuatro de nos crudos. 
Destos un gran montón estaba otiando, 
De que para ellos fosemos llegando. 

Alli mió madre invió una mensaxera 
En un arco amariello y colorado, 
Pa enséñanos de lloñe la carrera 
De la Italia, q' está del utro liado, 
Tierra del Rey Llalin. Yo bien quixera 
Pescudai de daqué ; mas con cuidado 
En nube se tornó mudando el traxe, 

Y al despedise dixonos , bon viaxe. 

En siet' años q' andube n* estes coses 
Bien terne que cuntar , yo lo aseguro: 
Déxoles porque son mui llastimoses, 

Y date gusto ye lo que percuro. 

A to ciudá m' echanon los mios Dioses 

Y sete agradecidu á ellos te xuro ; 
Guárdame allá esa 'spada y ñeñeries 

Y sean tuyes ya les que son mies. 
Encendéi el candil, que vaya cha se. ; 

Dixo la Reina: él ve si se llevanta 

Y va tras del ; pero escoyó quedase 






(13) 
Fui fuerza se metiese so la manta, 
Anque lardó muy pocu en llevantáse : 
Mas so ventura entonCies ñon fó tanta, 
Que chanon tarabica tres la puerte, 
Con q' illi lo sintió par de lia muerte. 

Fasta 1' alva la Reina con so liermana 
Ño acaba d' alabar tan bona cosa, 

Y diz i ¿Qué faré? Dímelo Ana; 
Porque anque yo lo sé, so vergonzosa, 

Y si quies veme muerta ó veme sana 
ñon te ha pesar de veme gasayosa. 
Arrespuéndeme a' questo. ¿ Si estuvieres 
Vilba, mirando isti lióme que fixeres ? 

Si yo fora una vilba tan reciente, 
Ana hi respuende, q' á nenguno date 
Quisiste de muy noble y rica xente, 
Ni á Yarbes que enlamaba enquillótrate, 
Non despreciara la ocasión presente. 
El que morrió, morrió : puedes cásate : 
Falágalu, carícialu y treveya; 
Que sinon á pésate en siendo «tieya. 
Tantes coses i dixo q' allocada 
Foi fer un sacrificiu á los sos Dioses, 

Y á pedios llicencia q' era usada ; 

Y sacó les entrañes lan folgoses 
Q" era Uastima ver desalliviada 
Muyer que fixo lames bones coses. 



(U) 
¡Cuerpo de San comigo ! á la q' escucha 
Aqueso i bien quedar d' aquella Hucha. 

Sos Dioses, como' el diablu 1' ordenaba, 
En calletre yos pon el dir á cacia í 
De perros y criados todo estaba 
Cercadu el monte sin temer desgracia : 
Buscando venación cad' un andaba, 
Cuando una ñuve tanta piedra allancia. 
Con aire y remolin, que por llibrase 
Para una cueva íbnon atediase. 

Dido que se vio sola- y sin criados, 
!No afayaba dengun abrigadero :.oj<5oup 
Besándose guiar dé los sos fados, 
Foi dar meta la cueva peí .sendero; 
'¿ Diremos ora que por dir moyados 
Estarín ella triste y él severo i* 
Ello non sé ; mas yo si allí me viera, 
Muy pocu á pocu se lo que fixera. 

Salienon ya que vieran fer albancia, 

Y estuvieren allí mas de seis hores: 
Non yos pareció muncha ia' tardancia , 
Q' el tiempo non lu sienten los Señores. 
El per otru camin tomó so andancia, 

Y ella peí senderin, como dos flores ; 
Dido al llegar do estaben los monteros, 
Did, ¿ dónde está el Troyanu, caballeros? 

Esto si que ye fer la desfilada; 



(15) 

Cad' un peí so camin ; ansí te quiero; 

Y cuando está la xeote ya axustada, 
Que venga un pedacin él un primero, 

Y el otro co la voz desemulada, 
Decér: ¡ como corrí ! 'descansar quiero. 
Ser ye defecullá fer escudielles; 

Mas mayor ye y mas val el entendelles. 

Fónonse á la ciudá como vinienon; 
El va mui cerca d' ella y enfotado : 
Todos se marchen, y ellos; se subienon 
Uno del otro cortexando al. liado. 
Dalgunos mormuranon y dixenon 

Que de la Reina yera el desposado. cJ. 

Si é que i parodió bien, disimulólo;* el b ! -• 

Y si' i pareció mal, pardiez callólo. 
La que primero yera recoxida 

Tan honesta , tan xusta y virtuosa, 

llora he lliviana, suelta , entretenida. 

Ya por el que dirán non i da cosa, 

La que Reyes dexara presomida, 

La que fora muyer tan venturosa. 

Allá me lo dirás cuando te. preste : 

Dexa que venga un poco do ¡Nordeste. ¡basto ¡j 

Dormiendo estaba Eneas cuand' un xano 
Criado de los Dioses lu despierta, 
Y diz i, ¿como duermes tan ufano ? 
Para Italia te embarca, y será cierta ;J¡> oíím 



(16) 

To ventura : si ñon como inhumano 
Los Dioses tornarán to dicha muerta. 
Fose sin dexai mas q' aquisti aviso 
Y él llama sos criados d' improviso. 

¿ Cómo dirá á la. Reina so partida, 
Que esta de enamoradu sin sosiego ? 
¿ Cómo podrá facer esta salida 
Si entre tantos favores está ciego ? 
,• Cómo aquella palabra prometida 
Cumplirá como noble caballero ? 
Resuélvese, y previen á los criados 
Que los barcos estén apareyados. 

La Reina que barrunta lo trazado, 
Diz i; ¡traidor ! ¿ la mano que me diste f 
¡ Cruel! ¿lo que tenemos concertado ? 
¡Engratu! ¿les fineces que en mi viste f 
¿Cómo les pagues ? ¿Cómo el mió cuidado 
Pagar para engañme ansí finxiste? 
Lloca me dexes, lloca , que afrentada 
Quedo, si tu te vas, y mal fadiada. 

Por ti soi de mió xente aborrecida: 
Por ti á los Reyes todos soi odiosa : 
Por ti ofendí á los miós, siendo ofendida : 
Por tí perdí, mió castida preciosa, 
Mió honor, mió fama que me daben vida, 
Y el nombre de muyer maraviosa : 
En medio de estos males y estes quexes, 






(17) 

Será cierto morrer, si tu me dexes. P X ' w 

Ya si de conócete yo tuviera 

Y para mió consuelu me quedara 
Un Eneas pequeñin, me entretuviera 
Cuando cabo el mió fuivo treveyára ; 
Que en so cuerpu y so cara yo te viera : 
Con eso miós penuries engañara ; 

Y si esto non ye asi , non fayo medio, 
Que para consolame sia remedio. 

¿ Agora que hé forzoso defendéme, 
Ye cuando entames tu la despedida ? 
Nunca pensé guárdame y escóndeme, 
Níri parecer una muyer finxida, 
Nin con otru maridu entretenéme, 
Nín casada con otru facer vida. 
Diciendome otra cosa desatino ; 
Esto ye pan por pan, vino por vino. 

Confieso esto de ti muy obligado, 
Eneas í responde. Bien guardada | "A 

Te llevo en corazón : yo soy mandado ; 
Non tienes que miráme embelesada, 
Q" abondo esto acá dientro escatimado, 
Porque dexo tan lluego la posada. 
Dido cayo al oilu espavorida, 
1 metienonla en casa amortecida. 

Dempues q' en si tornó dixo á la hermana: 
Ve ; que se embarca ; adviertei que so Dido, "Oa o 

3 






(18) 

Muerre, y que con falái quedará sana : 
Que ye el postrer favor que yo í pido. 
Oyó el mensaxe, y diz ; de bona gana 
Fiíera lo que pide; mas despido 
Con decir que ye gusto de los Dioses : 
Di á to liermana que trate de otres coses. 
Estalada oyó Dido la rempuesta, 

Y divo, quiero fer un sacrificio : 
Tenme la llena aquí muy bien dispuesta 
(y esto sesuda si, y en mucho xuicio ;) 
Sobr' ella miós vestidos los de fiesta 

S' han de poner , y para fer s' oficio, 
Tamien pornás la espada, q' amañana, 
Todo esto daré á Xuno con fé sana. 

Les dos esta traición desemulemos, 
Que roas val que nenguno nos entienda, 
Pos riránse de nos si lo decemos; 
Agora vamos fer nuestra facienda. 
Tu puedes ir á ver lo que tenemos, 

Y mirar pe les coses en to tienda. 
Todo esto fó finxido para embialla 
Porque ningún la viés para estorvalla. 

¿ Ye posible se vaya isti malvado ? 
( Dixo al quedase sola; ) el embustero 
Fará burla de min ? ¿ pos como armado 
Non pongo en contra d' elli el pueblo entero ? 
Barco noa ha quedar que non sia echado 



(19) ^ 

A fondo, anquc camine bien lixerov. 
¿ Qué vos parez ? fiái de caminantes, 
Ca inda son piores q' estudiantes. 

¿ Yo qué falo ? ¿onde esto ? ¿qué frenesía 
Tien á mió entendimiento entretenido? 
¡ Ay, Dido desdichada ! ¡ qué tardía 
Fuste en asegúrate isti partido ! 
Mas xuiciu y mas caltér te convenía, 
Cuando en to casa Eneas fue coido. 
Agora no hay sinon disimulallo ; 
Q' anque te sepia mal habrás tragallo. 

Vase xunto 1' altar ú están tes coses 
Conforme lo mandó para quemase; 

Y diz co les palabres llastimoses , 
¿Cómo tarda mió vida en acabase? 

Y con les manes blanques y amoroses 
La espada desbainó para, espetase: 

Y desque al blandu pechu la vio xunta. 
Con fuerza se tiró sobre la punta. 

Estaba co les ansies vueltes dando, 
Sin falar , que la sangre 1* afogaba. 
Les ferides y boca están roncando ; 

Y cuando d' isti modu Dido estaba 
Llegó so hermana y dame? Uagrimando. 
Los güeyos quixo abrir, mas ya faltaba 
La fuerza, y espiró, que non debiera 
Pasada con espada na foguera. 



(20) 
De tres maneres cuinien isii cuento, 
Maííana lu diré d' otra manera, 
Pa que podáis sacar d' aqui escarmiento. 
La casada, la vilba, y la soltera, 
La ñeña regalada á so contento, 
Cad' una si quier bien anque non quiera, 
Si olvidada se vé, para vengase, 
Diablu duda porná para aforcase. 







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(21) 



e c co 



y 



cKcaíu)! 



Anquc los vieyos somos enfadosos, 
Si nos dexen falar, remocicamos ; 

Y mas cuando los cuintos son gustosos 
Q' entoncia n' ellos mismos nos gociamos. 
Fincando el pie y alzando perezosos 
La cabeza, melgueros empezamos 
A decer cabo el fuivo estos arruelos 
Que nos solín contar nuestros agüelos. 

¿Mas q' importa si ye la xente tala 
Que unu tuerce el focicu par un Hado, 
Fái otru bulra de lo que se fala, 
Esperezase el otru y enfadado 
Un cuintu saca ó fala d' alcabala 
Dexando un lióme per desesperado, 
Sin mirar que los cuintos de los vieyos 
Lies mas veces aparen en conseyo? 

Agora que cenamos les castañes. 
Pulga para almorzar pe la mañana, 

Y cuntarevos coses m_n estraíies 
Si Dios me tiene aqui cabeza sana, 

Q' abluquen d' escuchallo les montafics ; 
Ye un cuinto de un galán y una galana. 






(22) 

Quitáime de delantre isti tariego, 

Y apurriime acá llena , y face fuego» 
Hay allá n' esa tierra de los Griegos 

una gran población á maravía 
Do eslan los bornes sin desasosiegos 

Y mas q' acá los grandes de Castía 
Comen y beben bien, y son viviegos, 

Y delguno y os gana na chiflía; 
Porque y os dá la tierra muncha vianda, 
De centcnu, maíz, trigu y escanda. 

Les parres dányos vino á camarades: 
Son la fruta mas ruin melocotones : 
Les tierres de barbechu y non vinades. 
Con cercos de ñaranxos y llimones 
Siempre de suyo están bien abonades, 

Y en fin al añu dan tantes paciones. 

Y revicia el ganadu tantu en elles, 

Q' antes de un añu paren les nuvielles. 
En efetu ye tierra de sostancia 

Y todo aquello lien que non \¡t escusa- 
Al agua que tamien ye d' importancia, 
Non i llega la fuente Garatusa, 

Y el pescadu q' en toda la distancia 
Del Elespontu añida, alli se enfusa. 
Isti cierra la tierra per un liado, 
Como el d' Aboñu acá pintiparado. 

El Mayoral d ' aquesto que me oyéstes, 



(25) 
Home de bon caltcr y Lona mena, 
Galaniiú gayaspero y fexo fieste?, 
A una Diosa de suyo non muy buena; 
Lliviana, revoltosa , en fin d' aqüestes 
Que el amor soxetara en so cadena, 
Ducha en treveyos, ducha en esperencia , 
Sin vergüenza maldita y sin coucencia. 

Una fia d' aquisii Señoratu 
Xentil á maravía y delicada, 
Que por guapa non llega al so zapatu 
La mas gayarda y bien aderezada, 
Convierte al que la mira en iusensaiu, 
Dexa á la mas hermosa rebaxada. 
Pos esta misma con aqüestes señes, 
A unes fiestes salió con otres ñeñes. 

Unos pocos de pelos revoltiados 
Llevaba na mollera entrelexidos ; 
Los de los Hados muy ensortiados; 
Los que iben per deltas muy esparcidos: 
Para abaxo esguilaben enramados 
Llargos, crespos y bien abastecidos, 

Y costazos, cintura , alfoz y saya 
Tapaben sin dexar una migaya. 

El poscuizo dericho y bien sacado 
Rodiaha de un Histon de fines plates, 

Y por cima el xugon desabrochado 
Un seno descubría de purés nales 



Que non valen cabo lili ni un cornado, 
Trapos de ñeve, de coral granates. 
Nunca viestcs pescuizo mas Hozano : 
Podia comello ansí cualquier cristiano. 

Corladura reciente y no otra cosa 
La boquina al abrise parecía : 
!\ T on quiero comparaíla co la rosa : 
Lo dicho dicho ; y mas cuando quería 
Sonrise un poco afable y cariñosa, 
Lo blanco de los dientes relucía, 
Y con ellos se rín los papiquinos 
Faciendo y desfaciendo pucherinos. 

So cara yera blanca á competencia 
Con la lleche y la ñeve; cexa arqueada 
Tenia y güeyos negros ; la concencia 
Non gana á la nariz en axustada : 
Les vidayes tamien en avenencia 
Están co la barbina afuracada : 
Melindrosa , alégrica y pequen i na 
Fai xuegu con el todo la boquina. 

¿ Qué tuvo que ver V otra mentecata 
Que dicen q' era fresca com' un oro, 
Si codició volvese en una xata 
Para poder folgasc con un toro, 
Nin 1' otra todavía mas insensata, 
Que se echó so la espada sin decoro 
De pedir para fello la llicencía, 



(25) 

Nin Píramo, nin Tisve, nin Llucrencia; 
Nin 1' otra que so padre la guardaba 
E na torre de fierro muy severo, 
Que en granicos de sol la solliviaba 
Xupiter q* era Dios muy braguetero; 
Ni aquil|la que los homes amudaba 
Cual en llobo cerval, cual en carnero, 
Con esta que ya sube á los balcones 
A ver como lo fan los farfantones ? 
Taúenon d' una parte les trompetes, 

Y en esto salen muncbos cabayeros 
Faciendo los caballos mil cornetes 

Y todos aquitaben los sombreros. 
Los 1 lacayos vestidos de rivetes 
Facín lo que los amos aloyeros ; 
Lluigo salió galán y rifaldado, 
Lleandro é nes sos gracies enfotado. 

Non lu viera la ñeía fasta agora; 

Y al pasar que pasó so los balcones, 

Y ecbó '1 güeyu melgar á la Señora, 
Estirando el piscuezu y los talones 
Estevo un pocu ansina, y diz; mal' bora; 
Quian pudiera faláte dos razones 

Cerca del to caltér que me ticn muerto : 
Fixerámos quicías dalgun concierto. 

Hedióse andar muy fora de 6entido, 
Como aquel que d' un palo está ablucado : 

4 



J I 

(26) 

Perdió les riendes, y el rocin erguido 
Revoltióse y apúnxolo d' un liado. 
Tornó á miralla , y viéndolu embebido, 
Dixo el criau ; Señor, vas descuidado. 
Asotripose y dio una sofronada 

Y esperó al toru, puesiu é na estacada. 
Soltanon un gran toro melenudo 

Anchu de pechu, escasu de trasera, 
Cara arremolinada, y tan sañudo 
Q' á cualquier espantaba na carrera. 

Y con ser tan vultable y tan membrudo 
Corría como la corcia mas llixera , 

Y pegando con unos farfantones 
Esfregó co los cuernos sos calzones. 

Lleandro que lu ve cuerre á buscallo, 

Y atáyalu con rabia tan canina 

Q' era emposible que dexás topallo, 
Según que pa ferillo s' antaina. 
Baxa la testa el güe pa escorripiallo, 

Y al alzalla topó la Uanciquina 
Enclavada e' nos miollos tan fundida, 
Que sesos y alma echó pe la fcrida. 

Mató ansi cinco toros y acabóse 
La fiesta sin facer seña nenguna. 
Baxó la nena y el galán posóse, 

Y acompañóla por probar fortuna. 
Yo pienso q' ella, p' hacia si folgóse 



(27) 

De vellu cabo s¡, que ño hay d alguna 
Si quier bien q' á les dures ó apretades, 
Non i ximielguen lluigo les corades. 

El pidiói peí camin que i dícs Uiccncia 
Para falai non se que razonciques ; 
Co la cabeza féxoi avenencia, 
Como quien diz : facéi lo que sopliques : 
Ya que yes Diosa, ten de min clemencia, 
(Dixoi Lleandro enlós) y ñon pobliques 
Con lo desden que ries de mió pena; 
Correspondí á mió amor enhorabuena. 

La propuesta gustúi ; y Lacia les huertes, 
Dond' ella lu citó , dixo que iria, 

Y al hora señalada abrió les pucrtes 

Y á la ocasión tamien. Meyor faría 

En pensar que les cuites son muy ciertes, 
Para la probé que en amor confia ; 

Y para aquella que apenzando á rise, 
En torciendo el mandil vicn á rendise. 

Dixo Lleandro, nena soberana, 
Dichosu yo si tu non íores Diosa, 
Que siéndolo non puedes ser humana, 
Nin como tal facer por mi una cosa. 
¡ Q uien te viera muyer y menos vana ! 
Fores entoncics menos rigurosa 

Y un pocu mas melguera y amansada, 
Te dexáres de min ser adorada. 



(28) 

Lo que está de la parte d' ¡sti rip 
Que pe la mar se mete sobervioso 
Y un' islams fái, entero todo hé mió : 
Un prencipado ye maravíoso. 
De naves y galeres yo te fio 
Que soi del mundo yo el mas poderoso : 
Tómalo todo y mira agradecida, 
Que con ello te doi Y alma y la vida. 

Ella ansí na i respuende muy cortesa.' 
Mió pá diz, que mió madre fói Diana, 

Y que quixo la sirvia d' abadesa, 
O como acá se diz de capellana : 
Tu tienes según veo mucha priesa, 
Por que me ves ansi zaragozana ; 

Pero hé mester que al Idolu consultes, 

Y estar de lo q' él diga á les resultes. 
¡ Oh ! pos si nos agüeros reparamos, 

Dixo Lleandro, nunca xenerosa 

Te folgarás conmigo, ni en tos manos 

Apretarás les mies gasayosa. 

Ni habrá para nos dicha ; son tiranos 

Los dioses, y non quieren esta cosa. 

Ten ánimo y ascucha aquesta traza, 

Y verás que non pueden fenos vaza. 

Yo nado que so plasmo de la xente ; 
Traspaso el mar , y salgo á la rivera ; 
Para somorguiar soi esce lente. 



(29) 

Pon un candil en una gaiilcra, 
Cuando non fués la noche relluciente ; 

Y en viendolu yo arder é na mortera, 
3N adando verné aquí y platicaremos, 

Y lo que fos razón, solo farémos. 
Con esto plaza pases d' onestíca : 

Munclies hay que lo enlamen de pequeñes 
Puf saber de que modu el amor pica, 

Y fácense mas fresques y aguilcñes. 
Non me lo querrás crer ; ye cosa rica, 
Velles andar alegres y risueñes, 
Falatibles, folgades, Iliberales, 
Gasayoses , melgueres , fegadales. 

Arrascando una mano y pensatible 
IJero sospira y diz : non sé que faga : 
Determíname é cosa muy terrible •; 
Ñon me determinar ye mala paga 
A quien ruega humildoso y avenible. 
Faga el fadu ó la fada lo que faga, 
Hivos con Dios , y doivos por respuestes 
Que faré los conseyos que me diestes. 

lili que vio el negociu en tal estado 
Non quiio gurgutar d' agradecido: 
Cayasperu, melosu y humildado 
Del amor y so dicha poseído, 
Mirando de soleta peí de liado 
Diz i tienru ; mió flor esto embebido. 






A0) 

Y d' alabar so suerte nunca acaba, 
Q' el que lien menester todo lo alaba. 

Con requilencies vase, y ella queda 
Como fuera de si medio ablucada. 
«Y sospira, y esclama, no hay quian pueda 
«Sofrir la pena que me tien bastiada. 
«El corazón de dientro non da queda 
«Y dizme, ¿ qué fixiste desbardiada i* 
Mas deso mas alantre falarémos 
Que aun ahora non sé lo que farémos. 

Ella cobarde y triste estuvo queda 
Tres nuiches sin querer determinase ; 
Mas á la cuarta dixo. «No hay quian pueda 
«Esperar otra nuiche sin finase. 
«La vida non se mierca con moneda 
«Que á ser ansi cualquier podia llibrase. 
«Si non fago esto, muero.» Y allumando 
Arrimada al candil quedó amechando. 

Lleandro q' atisbo la lluz ardiendo, 
Lia ropa quita, y como gaviota 
Les foles co los brazos va batiendo. 
Tan solamente en so nadar s' enfota 

Y como bien fogosu, va perdiendo 

Lies fuerces por que el fuelgo se i acorta ; 

Y al llegar que llegó á la veriquina, 
La mano i apurrió la rapacina. 

Abrazólu y llevólu pe la mano 



(31) 
so celda que d' esto tenia fama ; 

Y el fiendose que lia frió, diz ufano, 
Yo non to caleniar. fasta na cama. 
Que no lo fai por eso ye bien llano; 
Echar solo el gavitu , ansi se llama. 
Ella llevólu entos al llecliicicu , 

Y dixoi que cenas un vocadicu. 
Arrespondiói, non tengo cenar cosa : 

Veute aquí cabo min; lo demás calla, 

Hero tapó la cara vergonzosa, 

Toda temblando. Al ir desabrochalla 

Dexó cayer los brazos viciayosa, 

«Y dixo ¿aquella lluz ? Por Dios; matalla, 

« ¿Qué ye de min ? Lleandro, ¡ que me muero ! 

«Ysti ye de mió vida el fin postrero.» 

Y non fue tal , que nunca mas contenta, 
Con so amigu dormió á la pata llana, 

Y al alba dispertando soñolienta, 

Dixo, cuirpo de tal, ¿ non sia mañana ? 

«Bona la fixe entós.» Va dormilienta 

Y abriendo un poqueñin una ventana 
Era tan claro q' iba ya la xente 

cad' un al so llabor muy dilixerite. 

Ella dixo á Llandro , mira, amigo, 
Puedes estáte aquí sin dalgun vete. 
Mió pa non bien acá falar conmigo : 
Miós dames allá están en mió retrete. 



(32) 
Boi veles : Uuigo torno á estar colitigo ; 
Fasta la nuiclie que querrás volvéte ; 

Y si te quíes quedar puedes quédale : 
Faré lo que pudíes por conténtate. 

Todu '1 dia pasanori en cueniicos 
En sin dexar correr el tiempu en vano. 
Comerin (claro está, ) sos vocadicos, 

Y falando echarín ta míen per mano 
De entre medies dalgunos traguecicos. 
Al cerrar de la nuiche lo dexano 

,Y nadando Lleandro la mar pasa 
Llegando sanu y salvu fasta casa. 

De la segunda vez que la Uuz mira, 
'Arróxase á la mar sin facer cuenta 
Que fola sobre fola allí sátira. 
En medio lu coyó una gran tormenta 

Y ño hay quian del se dolga anque sospira ; 
Si se quier esforciar, ya lu fa lienta 

La fola y lu combate hacia la peña, 

Y al baxase lu arrastra pe la arena. 

Iba d' inchente el mar mas que otres veces 

Y debió de facello arredómente : 
Estaba tan sañudo que los peces, 
Se escondienon entoncies de so frente 
Por non poder sofrir les sos braveces. 
Brama peí riu arriba cual torrente, 

Y á la puerte dexando de so amada 



'4í 



i 

! 






(55) 
Al triste nadador, f¿! retirada. 

Cuand' ella lu esperaba cuidadosa 
Parez' i que lu escucha na rivera : 
Sospira y lluigo llega cariciosa, 

Y diz' i pasiquin, vente á la vera. 

Y como non respuende , non reposa, 
Fasta q' al alba sal fecha una fiera, 

Y columbra el cadáver que moyado 
Estaba á sos humbrales afogado. 

Fóise lluigo par' allí y conociólu : 
Lloró en voz baxa , triste y aílixida; 
Llevaniói la cabeza y ximelgólu, 

Y quedó col dolor despavorida^ 
Mil veces y otres mil dempues llamólu, 
Diciendo, ¿ pa que quieto yo esta vida ? 
Desesperada entos, como una lloca 
Sobre elli s' arroxó desde una roca. 

Ansi acabanon xuntos y abrazados; 
Que los que viven mal, en mal acaben. 
Atrapólos la muerte descuidados, 
Cuando mas á su salvo se gociabcn. 
¡ Tan triste ye el finar de enamorados 
Que 1' honra y el deber guardar non saben ! 
En un sepulcru xuntos los pusienon, 

Y so historia y so amor allí escribicnon. 

. ib / 

5 






(54) 



XwtXAtio y \J\Joe. 



^ag^fBwgnrr-ni w 



La posirer nuicbe ya d' Octubre yera, 

Y acabóse temprano ,1a esfoyaza. 
La xente veladora y placentera, 
De comer la garulla- daba traza: 
Habia de figos una goxa entera, 
Peres del forno, gaxos de fogaza, 

Y tizaben el fuevo con tarucos, 
Fartos de reblincar los rapazucos. 

Al par del llar so les calamieres 
Porque ya facía friu s' asenta non 
Entremezclados bornes y muyeres : 
Llumaba el fuevo y el candil matanon. 
Les moces á los mozos purrín peres; 

Y desque la barriga fartucanon, 
Tabaquiaben les vieyes á los vieyos, 

Y los mozos armaron sos traveyos. 
Lievantóse á isti tiempo Xuan García 

Que yera amu de casa y borne bonrado : 
Sabía 11er, y escribir tamien sabía, 

Y aun daqué de llatin tenia 'studiado ; 

Y dixo, xente á min me parecía 



(35) 



uO 
■1 i 



Que dar grades á Dios seria acertado, 

Y dexar noramala los treveyos, 
Que suelen trer iras si mil enguedeyos. 

Aquella escomunal mala querencia 
Q' el mundo llenu lien de picardies 

Y á laníos enllamuerga la concencia, 
Encomienza por lales fecliories : 

Pasa á coses mayores la llicencia, üja^ 1A 

Fái sa Agosiu en mercada y romeries, loliti/tíf «3 

Y en fin antes que pasen munchos meses, 
Desiierren unes y olres meten preses. 

Mas non son estos cabos los piores, 
Porque oíros en verdá mas llasiimosos i; r I A 



Asoceden á probes y á señores. 
Hay d' ello munchos casos desastrosos, 
En que qnicías fincaron los meyores: 
Cay en les cases, viéndeose les lloses, 
Non queda güe» nin baca, niu reciella, 
Cazu, caldera, platu ni escudiella. 

De los namoramientos non se cutnta 



d nib 

I 



Magar Dios crió el mundo cosa bona. 

El amor en si mismo se escarmienta ; 

lili sin otru mal nos desazona. i?,e Y 

El fruto con q' á simples acallenta 

De Beriumno lo echó de ver Pomona, 

Quien dempues que non pudo como vieyo, 

Llogró remocicándose el pelleyo. up íoirtc 



(56) 
Y para que vos sirvia d' escarmiento, 

Mientres tanto q' el alba va viniendo 

Tengo cuntavos un estraño cuento, 

Que bien aya aprendí nun llibro llendo. 

Xuanin cierra esa puerta que fái vien to r 

Llarina ve les breces encendiendo ; 

Mete un felechu Roque ña cencerra 

Al xatu, y arrccueye aquesa perra. 
En Babilonia pueblu ansi llamado 

Venti veces mayor que Campumanes, 

Mas non tan abundante de ganado 

Figos, truches, mantega uin ablanes, 

A Píramo crianon, y al de liado 

Que se podin besar de les ventanes, 

Nacego Tisve, rapacina honrada, 

Fresca, rolliza, blanca y colorada. 

Como tan d' entre puerta eren vecinos, 

Comenzanon tratase de cretures : 

Facín morades y á los caballinos 

Xugaben y sabin dos mil veyures. 

Tisve á Piramo daba bocadinos; 

Píramo daba á Tisve otres llambiures, 

Y estaben de manera aficionados 
Que ya non s' afayaben apartados. 

Fónon creciendo en cuerpu y en querencia • 
Ya yos daba vergüenza fer morades 

Y el amor que non tien muncha pacencia, 









(57) 

Fixo empeño <T atar sos voluntades: 
Mas los padres que por desavenencia 
Debin tener les suyes encontrades, 
Camcntanon conxuros y amenaces, 
Porque non se fa lasen los rapaces. 
Entre el cuartu de Píramo no Labia 

Y el de Tisve mas que una paré : á ella 
Entamó fer amor so puntería, 

Y afáya al punto modo de rompella. 
Fixo un furaco per ú oir podia 
Lo que un amante á otru enxaramiella. 
Falábense per ellí á todes Lores 
Mientres que yos les daba amor meyores. 

¿ Non viestes de la tierra peí verano 
Desque cayen dalgunes goleriques, 
Salir al calentalla el sol temprano 
Fumo como de cuclio de boñiques, 
Que empuxado de fuerte tramontano 
Cerrándolo con fuertes tarabiques 
Una nube tres si , da un estallido, 
\ sal en rellumones convertidor 

Pos ansina se fo melklo en trena 
El amor d' estos neíios refinando: 
Espatexó , rom pego la cadena ; 
Dexó sos corazones baboriando. 
Fayaron la ocasión ; pe la melena 
La pescanon al punto, concertando 



(58) 
Como fuxir á un monte allí cercano 
Para poder tratase mas á mano. 

Dieronse el santu y ella que non cuenta 
L' hora de ver á Piramo al so Hado, 
IXon anda en preparase vagarienta. 
Compuxo el fatu, fíxose el tocado, 
Espera el alba y al oir atenta 
Que ruxcn les esquiles del ganado, 
13a xó paso entre paso V escalera, 
Despeslló pasiquin y echóse fuera. 

Entamó caminar á carrenderes, 

Y nada se' i ponía per delante ; 
Que suelen ser llixeres les muyeres 
Como bolsa de probé Hurgante. 
Atravesó el llugar, pasó les eres 
Mirando á todes partes, por so amante, 

Y antes de fer el alba so orizonte 

Ya estaba la cuitada al par del monte. 

La noche yera clara y fresquillina : 
Traza d' amanecer no habia denguna ; 
Pe 1' arboleda, el campo y la colina 
Rellumaben los rayos de la lluna. 
Barruntaba que 1' alba fos vecina, 
Pos de llamaricar la vieya Zuna 
Lo da' entender nes flores que va irguiendo 
Inchides d' orbayada arrecendiendo. 

Aquesti mismo sitio el propiu yera 



(59) 

Que tenin al aguardo señalado, 
Y tiempos há servia de moriera 
Al Rey Niño que muertu y abrasado 
Fechos cenizas, güeso y cala be ra, 
Alli están' una tumba sepultado. 
Sábelo Tisve, mas non teme nada 
Que la tien el amor embelesada. 

- Miraba Tisve al una y otra parte 
Para ver cuando Píramo venia ; 
Pero í 1 11 madrugaba tle mal arte. 
Yeren les dos y media y aun dormía. 
Ella enlamó de flores un ensarte 
(Ya que ahondes peí pradu les tenia,) 
Facer curiosa, para ver de flores 
Coronados muy lluego sos amores. 

Una fontana pura alli manaba 
Con que el sotu sos campos amoyenta, 
Y verdor so regatu á un moral daba. 
Q' oye ruido al dellado se encamienta. 
Mira por el senderu, y ve baxaba 
Al parecer bien farta mas sedienta 
Una liona feroz , desalentada 
Con un palmu de boca ensangrentada. 
Toda mió esplicativa ye muy poca 
Para decer la llercia que seniigo 
De Tisve el corazón , pos ya na boca 
Despedazar se ve de so enemigo : 


























(40) 

A correr el peligru la provoca 

Por si en tan grave mal encuentra abrigo; 

Y al íbxir d' improviso corno un rayo, 
Dcxó la toca presa d' un escayo. 

Dios ños llibre d' anguna mala maña 
Que siendo natural tardi se pierde : 
El q' está ducho de ferir con saña 
Non tien falta que naide i lo recuerde : 
Por un tris el coléricu s' ensaña, 
Los güeyos enfurez , los llabios muerde, 
Egercitando con furor insano 
La rabia en lo q' encuentra mas á mano. 

Vígose el testimonio n' esta fiera 
Que de sangre y destrozos deseosa, 
Al bardial apechuga de carrera; 

Y entendiendo q' el lienzo ye otra cosa, 
! A engullir empezó la toca entera. 
Mas como non V afaya muy sabrosa, 
Vuelve arroxála fuera esmigayada, 
Llena de sangre , toda esfarrapada. 

Volvióse entos al monte do saligo, 
Dexando en paz la solitaria estancia, 
Donde Píramo al punto dio consigo 
Prometiendo á so amor xentil folgancia: 
Pero d' un fieru mal mortal testigo 
Que de llercia y dolor 1' alma i allancia, 
Ve la toca sangrienta y les pisades, 



(41) 

Que dexára la fiera allí marcades. 

Percrido tien enios que la so amiga, 
Fos d' algún animal feroz tragada. 
A fer estremos el dolor lu obliga, 

Y al cuido de so suerte desgraciada, 
La espada s' espetó pe la barriga; 

A mió ver porque ya no estima nada 

La vida, si les diclies ya non goza hioV 

Que ciega i prometiera la so moza. ubnodA 

Entoncia llegó Tisve que del miedo 
Se fora poco á poco recobrando, 

Y hacia el moral camina con denuedo. ,-iom ¿oJL 
Al pie d' í 11 i ve á Piramo bufando 

Entre mortales ansies. \a non puedo 

Según la sangre y fuerces van faltando, 

Vivir Tisve, tal quieren les estrelles ; . j'1 A 

Diio, y enlamó dar les bocadielles. ouU 

Plasmada se quedó la probetina, 
Al ver so amante en tanta desventura, 
A esmesase los pelos antaina ; -uÍíh;: 

Grita, llora desfecha de lenxura*b ovoull axjj-í nugo, 
Y en vez de convériise á la ¡Divina ib «iboq / 

Piedad, col desespera que 1' apura 

A so Piramo el fierru desensieria, o! £jlouB 

Espétalu en su pechu y queda! muerta. | t>y¡nr,lL 

¡Ay Dios! ¿ A quién . non causa sentimiento 
Q' asi faga el amor perder el sieso? fcaolnoq eoiJoeo/ 

6 



(43) 

j O si á munclios sirviera d' escarmiento, 
Para amar en sin fer dengun esceso ! 
¿Por un leve y simplón divirt ¡miento, 
Por^ un folgáse col amor travieso, 
Será bien que persona de bon xuicio 
Faga del cuerpo y alma desperdicio ? 

Falta decir q' al pie de la morera, 
Vertieron los amantes infelices »*I 

Abonda sangre, tanto que pudiera 
Hecalar hasta el fondo les raices. 
Esparcida peí tronco y la cimera, 
Les mores que entre verdes y paxices 
Fasta aquel tiempu yeren vendimiades, 
Desde entonces se cueyen colorades. 

Mociques, bien : oyestes esta historia 
A fe bien llastimosa. El cielo quiera 
Que siempre la tengáis é na memoria, 
Para vivir templados de rabera. 
Oyes Antón, agarra la fesoria 

Y ve zafar aquella sangradera ; 
Que según ruxe llueve de nublado, 

Y podrá dise munch«'<abonu al prado. 
Xuanin mira si come aquel ganado; 

Suelta los gochos Pachu al castañedo : i A 

Mar u xa puedes ÍE»lioy al mercado 
Que valenPilfettültoJ ; güev<s>s- m> >U>viedo. ñ(l \Á\ 

Vosotros perdonai aquisit ehfadu 



I'J ¡J 



(•Í5) 
Y mandai, q' obligado de vos quedo. 
Amanez y ya toquen na capilla : 
Si acasu á misa ye podéis oilla. 

Fonon saliendo todos los brindados; 
Cadun tomó so palo y sois madreñes 
Iben contentos todos y agradados 
Según de so alegría daben señes, 
Gritando per escobios y collados 
Y ruxcndo so gritu entre les peñes. 
¡O sabrosu gociarj ¿ qiuian no.n desea 

La sosegada vida de 1' aldea.? 

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(44) 

ROMANCE 

«ü pfeík> exúxe Oviedo if cllfeeti^x. Áobte ico 
eo¿e¿iop de ícca ceiuzcíó^c bcadcü Cuicaxcc. 

■ 

Guando examen les abeyes 
Y posen de flor en flor, 
Si les escurren s' espanten, 
Vanse y non facen llabor, 
Dexando el caxello vieyo 
Pa buscar otro meyor. 
Sant' Olalla fó Y abeya 
Que de Mérida ensarnó, 
Enfadada q ' adorasen 
Les fegures de liatón. 
Estoncies el Rey Don Sil 
Aldaba en guerra feroz 
Con los moros que querin 
Encabezase en Lleon. 
Permitiólo aquesta Santa 
Que les victories i dio. 

Matanza faciendo n' ellos 

i. ■ ■ ;.'■.•' ,,■■>. 

Fasta q' en Mérida entró. 



(45) 

Llegó al pueblo d' esta nena 
Que temblaba de pavor, 

Y esconfiaba de so cutre 
Solliviada de temor! 
Cutieron los santos güesos 
Viendo que 1 s' arrodiyó: 

Si estuvieren mas carnudos 
Saldrin fei acatacion. 
Truxolos el Rey piadosu, 
De llaceria los sacó 

Y metiólos per Uviedo 
Con gaites y procesión. 
Mérida diz que i tornen 
Esta prenda que i faltó: 
Diga ella que quier ise 

Y aun con eso quiera Dios. 
Si quieren que la Marguemos, 
Paguénnos la devoción 

Ansi de los que finaron 
Como de los q' ora son. 
Diguenlo al santo Sudario 
Yer quicias si da razón, 
Pos non tien utro cuidado 
El Sr. San Salvador. 
¿ Quian ora i lo mandará ? 
Bien s' echa de ver que nos : 
Si nos lleve n esta sania 






■ . ■ i 



(46) ' '■ 
]Ne hay mas d' arrimar la' foz, 
Dirán ellos morrió acá : 
Diremos nos non morrió, 
Q' eslá viva par' Asturies, 
Siesta muerta para vos. 

Y anque la lleven, m' obligo 
Que se torna per ú fó, 
Porque dexa conocidos 

Y gran comunicación. 

Si por amor d' esta Santa 

Estremad ura 1 libró, 

El Prencipado heredero i 

Puede ir tomar posesión. 

Ella está muy bien acá, 

L' otro vaya per ú fo, 

Porque están de nuestro liado ' 

L' Obispo y Gobernador. 

Nosotros los de capote, 

Cual con un ral., cual con dos. 

Seguiremos isti pleito 

Fasta Uevállo eme Dios. 

- 




■■ 



(47) 

DIÁLOGO 

cj>//c c'cean */ ¿/auáca, ¿o&ie ácJ acuite nceaJ 

s 

Áa/t/t'ca<j dcc /('c »?/<#■ c/c¿ áu/a/. 

DOÍi JltTSV f 

Toruno. Non quixcra embarazavos 

Xuan Suare, poique quicías 

Queréis dir para la lleude 

O au Dios vos ayudas : 

Arrima aqui la guiada ; 

Sentémonos si te¡,plaz, 

Departiremos un pocu 

Y cuntarásme lo q' hai. 

El tabacu, ye qansera 

Pedí telo, claro está -, 

Que como no hay un ocliavu 

Farás lo que los demás. 
Xuan... Si amigo, aqui trayo un polvu ? 

Toma d' ello y,,daio acá, 

Que por valir ya tan caro 

Non te doi para fartar. 
Toribio. Esta baxa lien la culpa 

¿Quién nos lo. ; di\era hoy, fay :>i q 

Diez años? Mal haya amen, 

La infame ñecssida. 



(48) 
Entonces yera otru liempo, 
Porque non habia rapaz, 
Que no abaratas moneda 
Como agora un capellán. 
Tal estaben los mercados 
Q* una baca y un ten ral, 
Balín ventidos ducados 

Y eso lluigo á esgorgutar. 

¿ Q' ha facer un probé ahora 
Si por ello non i dan 
Cosa que 11 uzea n¡n preste 

Y eso fiado un año ó mas? 
Anque quiebre les costielles 
El botiello y la cuayar, 
Ño abarata para peches 
Nin i llega 1' agua al sal. 

l5r««w.... Antes se ruxia q' agora 
Mandaba So Maxesta 
Frabricar otru diniro ; 
Bono fora, mas pu pa. 
Yo apuesto q' algún Señor 

Y lo ha desaconseyar, 

Q* enfotados no hay un cuarto 
Compren de valde lo q* hai. 
Par' ellos ye cuanto un probé 
Puede correr y ganar*. 
El gochu por San Martin. 



La llena por Ñavida, r>8 oí Aso I 

El cabritu para Pascua, 

La cuayada por San Xuan, 

La gallina, el pollu, el güevo 

La maniega, el rabadal, zs'ihUii k gfiW •, 

Y en fahándoyos con una ' OüQ 
Acabóse 1' amista. 

Non sabe el Rey lo que pasa 

]Nin nunca la saberá. 

Dios tenga en bona folganciÜ'^ ^ ¿(,fl 9U P 

A so Pá, que si'fará > oJ. 

Pos siempre nos quixo bien 

Y allá se lo áfáyará. ; »>p ul 7 
En so tiempo non s' usaba 

Tanta embarcación de parii^ iü ^ oIcíjóM 
Tanto maiz como ogaño 
Entró 'n Muros y en Puntal. 
Q' embarque lo que i asobre JA 

Un Señor no hay q' espáijta'r ';■■ ioT 

Mas cómpralo pe los orros 
Pa enriquecer, lie 'müldá. 
¡ O si yo me viera- á soles 
Con el Rey medi' bota ó mas ! ' 
Habia de llei al oído < uJnYÍ 

La cartía pe á pa. 
Toribio. Xesus borne, ¿con el Rey 
T' abis atrever falar ? 

7 






(50) 

El pensálo solamente 

A les piernes fai temblar 

Y al lióme mas entendido 

Y fará trasladar. 

¿ Mas si faláres con illi 
Que i abis de rellatar f 
Xuan... Habia decii ; «pos Señor, 
Si non quita Ja mita 
De les pagues, faga cuenta 
Que nos hecha/. , al hospital. 
Lo que so padre i dexó 
Bien basta para pasar, 

Y lo que bien de les Indies 
Yo non sé lo que, se fai. 
Métialo tras de dos llaves 
Non se fie de so Má ; 
Mire q' el furto amañado 
Al mas Santo tentará. 
Tome cuenta por so mano 
Que ansi facen por acá 

Los Señores, y por eso 
Non pierden so calida. 
¿ Qué sirven, pantos criados, 
Tantu diablu folganzan 
Que comen como aveyones 
La miel del so colmenar? 
¿Non fora bono embiar dellos 



(51) 

Para Flandes ó Milán 
A y ése con el francés, 
Que bien menester será :' 
Si hay niuncho, muncho se gasta : 
Lo poco suele bastar. 
Yo por mi lo eclio de ver; 
Porque si en mió casa hay- 
Una borona , se come, í0 a eb9u*I 
Y media suele allegar. , Q 

Non se fie de nenguno ..»() 

Anque sia de só má, 

Que aquel que s' allega al sol, ; y QU Q 

Por calentase lo fai- 

Tenga cuenta co les arques, 

Con lo q' entra y lo que sal, \ ijn3 

Que si dicen munches llave? ^ 

Pueden quedar n' abertal. ,.£ 

De lo que pasó en Bilbao 

Muy bien se puede acordar, 

Y de los barcos de figos . .[ & y[ 
Con que umbiaba ¡regalar 0jg6í f 90 p 
So madre al Emperador ; 

Y si esto en casa se fay, 
Los criados y criades 

¿Qué doctrina aprenderán f ,, / 

Siempre lo oí yo., decir, ¿Y 

Y ora veo q' he verdá, . . () 



■ (S2) 

Q' el diniro en muches manes 

Nunca muí seguro está. 

Si toma aquestos conséyog, 

Yo sé que nori faltará 

De so casa la cebera 

iNin de la so bolsa el rial. 

Y si non fai lo que digo 

Puede ser que allegue á tal, 

Que i asoceda lo mismo 

Que á un agüilo de ' so pa. 

Isti fó Enrique el enfermo 

Que viniendb'de' caciar 

Una nuiche para casa, 

Non afayó que cenar. 

Entre el mayordomo y él 

Apenzaron á fálar, ¡>0 

Que la caza que train, ' 

Con que V abien de guisar: 

Señor, dixo el mayordomo, 

Malaya el remedio hay ; 

Que hasta na c'árniceria 

Ya non me quieren fiar. 

Llevantó al cielo los güevos 

Llenu el Rey de señardá, 

Y esclamó, ¡ Que '1 dé Gastía 

Ya non tope que' cenar! 

O tengo remediar ésto, 









(55) 
O to perder la cuyar. 
Esta cena dixo, un Paxe, 

Y la q' esta nuich'c habrá 
En casa del Duque de Alba, 
¿ Serán iguales quicías ? 
Aquí falta al Rey vianda, 
Allá tienen á ¿ártar, 

Y los criados son amos, 

Y el amu famientu está. 
Non será ansi dixo el Rey, 
Xuro á tal que non será. 
Yo porné remedio n' esto ; 
Los grandes s' acordarán, 

Y á ocupar cadun so puesto 
Col escarmientu verná. 
Vístese entos dé criado ; 

Pa casa del Duque va, 

Y asentados á la mesa '" 

Ve los sos Grandes xintar, " 

Y reise y solazase, 

Y á costa del Rey folgar. 
Unu diz, me sobra tantu 
De lo que puedo gastar ; 
Otru, con mió mayorazo 
Sin gaxes q' el Rey me da 
Sobránme diez mil ducados, 
Pa folgáme y reviciár. 



(54) 
El Rey oyendo estes coses 

Non quixo estáse allí mas. 

Fóisc fecliu un puzcalabre 

Votando de se vengar. 

Otru dia de mañana 

Como quian non sabe tal, 

Manda s' axunten los grandes 

Allá en so palacio Riai, 

Y severu en medio de ellos 
Yos empieza á preguntar. 
¿Cuan ios Reyes conocéis ? 
Respuenden ; uno y no mas. 
¿ Y vos, diz al Arzobispo 

De Toledo, non me dais, 
Razón de los que aquí manden, 
De los que en Castilla hay ? 
Señor, respuende el Perlado; 
Desque me puedo acordar, 
Yo conocí solamente 
Al agüelo de so pá, 

Y á so visagüelo ¡Enrique, 

Y á so cuarto agüelo Xuan, 

Y agora á quian. guarde Dios, ._' 
Conozo á So Maxestá. 

¿ Pos como replica el Rey , 
Siendo yo menor d' edá 
Conozo venti en Caslía 



(55) 

Y vos los puedo cuntar ? 

Esos, pintados i dicen, 

O de madera serán. 

Non traidores; sois vosotros, 

Los que presentes estáis, 

Que pa min queréis el cetro 

Y para vos el mandar; 
Dáisme de Rey el nombre ; 

Vos tenéis so autoiidá. - 

Pos si he cierto q' en Gastía 
Hay unu solu y no mas 

Y qne isi solu ye Eurique, 
Obedece! y temb{á. 

Les ofenses que me feis, 
Yo vos les faré pagar ; 
Todo cuanto me robastes 
Tenéis ora q* escorchar, 

Y si non aquí el gargüero 
Bais al verdugo dar. 
Ansidixoel Rey furioso, 

Y faciendo una seiíal, 
Cien soldados escoidps. 
Entren ena sala Rial 

Y el verdugo col cuchillo, 

Y la maza y el dogal. 
Al velos el Arzobispo 

S' omilla á So Maxesta, 






(56) 

De pahura solliviadu, 

Implorando so pieda. 

Señor, i diz ; nuestra hacienda 

Vuestra y era ye verdá. 

Tómela ; farto con ella, 

Pa remediase lerna ; ; 

Pero dexénos la vida 

Que gran mercé nos fará. 

Yivii muy enorabuena, 

Pero dáime voto á tal 
Cuenta de lo que cliupastes, 
Sin salir d' aquí á la cay. 
Dos meses y quince dies 
Tardaron en 1' axustar, 
Y pe lo menos sobranon 
Para la corona Rial 
Sesenta cuentos, con q' hubo 
Pa dos guerres al empar. 
Fái tu Señor otro tanto 
Que lo que to agüilo tai, ■ 
Tamien tu puedes facello, 
Y sobres como él temas. 
Mas ricos y mas folgados 
Hoy los tos Grandes están. 
Si facéis bon capador, 
Saldréis de ñecesidá ; 
Faréis guerra á la morisma 



C57) 
Entrareis per Xibraltar; 
Per Ceuta y per el Peñón 
Arrepuñareis á Oran. 
Tiemblarán los enemigos 
Un Rey q' en Castía hay, 
Q él solo puede fer guerra 
Anque sia al Tamerlan, i*T 

Y garrar la Berbería 
Pe la costa de la mar, 

Y á Túnez y á la goleta 
Con Arxel y lo demás, 
Q' el católicu Fernando 
Poseyera liempu atrás. 
Los Reyes antiguamente 
Tenin menos, facín mas ; 
Porque ayudaben los Grandes, 
Lo q' agora non farán. 

Pero probé de min tantu, 
Que destraidu en falar, 
Escurecióme de veres 

Y non to ver par' andar. 
Toribio. Pardiez la nuiche ye escura 

Y la casa lloñe está; 

Mas col pal u y les m a drenes 
Seguros hemos d' andar, 
Q' el camin ye conocido 
Sin piedres nin llamorgal. 

8 






(58) 

Y ya q' liemos dir escures 
Lleve el diabla mas nos dá, 
Estamos aqui otro poco 

Y fartános de fajar. 
Como tos espücatives 
Yo tuviera amiguXuan, 
Tamien te cuntára coses, 

Q' en verdá t' habin gustar. 

Xuan... Pos diles enorabona, 

Que bien puedes rellaiar, 
(En mió concencia ío digo ) 
Delantre del preste Xuan. 

Toruno. Diz que pon el Turco guerra 
A toda la crisliandá. 
Rescocéi debe lo vía 
Aquella de la Naval 
Que salió con torga en rabo 
Como por antroxo el Can, 
Diz q' antrar en Cobadonga 

Y que ha de desenterrar, 
Los güesos de sos agüilos 
Que mató Pelayo allá. 
Bien aína lo veremos 

Si Dios quier y á todos plaz ; 
Primero quicías d' un mes 
Da quian dará pan por paz. 
Piensa que nos mete miedo 









Snot 



C59) 

Con tanto cacarañar; 

Pus ñon son tan tes les ¿ucees 

Como ruxen en costal. 

Echa piernes de muy noble 

Siendo Maoraa so pá. 

¿ Mas si el padre ye un arriero, 

Mire el fio que será? 

Fáisc de muy gran linaxe 

Y de la casa Otoman, 
Anque apenes ticn en ella 
Un bancu en que se sentar. 
La mayor vellaquería 

Ye que el puercu ganapán, • 

Nos tenga la casa Santa 
Muy soxeta al so mandar. 
Gobiérnase per un llibro 
Que llamen el Alcorán, 

Y diz él , que ye meyor 
Que les lletres del misal. 
Miedu piensa que nos pon 
Por llamase Gran Sultán, 
Cuando acá se da isti nombre 
Por despreciu á cualquier Can. 
Nin confiesa ni oye misa, 

Nin se cansa en ayunar : 
Cásase con cien muyeres, 

Gocia de elles al empar, 

# 



(60) 

Y guárdales con capones i 
Que no i la podían pegar. 
Manda sobre la so xente 
Como mando yo al mió Can, 

Y sin dar cuenta denguna 
Sin manera d' en xuiciar 
Lo mismo aforca los homes 
Que s' estripalla un llimaz. 
Ye sobervio y enfotado, 
Quier lodo el mundo mandar 

Y con sangre de cristianos 
Si pudiés s' había llavar. 
Más non i sale la cuenta 
Cuando nos quier ximelgar, 
Que pensando llevar llana 
Nos dexa la llana acá. 

¡Que brava tundía i pegaron' 
Los de Malta pe la mar ! 
Nunca la mano yos duelga 
Nin nunca yos falte el pan. 
Agora el Emperador 

Y el Pontífice Román, 
El Polacu y el Saxon 
Todos quieren dir allá. 
Venecia con sos galeres, 
El de Saboya y Milán, 

Los de Lluca y los de Pisa 






61) 

Tamien con sos fuerces van. 

Los Préncipes Electores 

Los de la Iglesia y lo Rial 

Les órdenes melitares 

En aquesta liga están. 

D. Xuan d' Austria el esforciado 

Yé el nombrad u Xeneral : 

Con illi van cabayeros 4 /A 

De la orden de San Xuan 

Y de Malta, q' á los Griegos 
Diz que se van á xuntar. 

A la armada dei gran Turco oupnA 

Q' en busca la nuestra va, su() 

Hay noticies q' envisiienon, 
Con Pioli so Xeneral, 

Y que ganó la batalla 
Nuestro Préncipe D. Xuan. 
Mas de cincuenta mil moros 

De la armada del Sultán, ( \3. 

En isti lance se cuenta 

Qne dexaron la cuyar. 

¡ Que de morcielles faría uq l 

Con so sangre Barrabás ! 

Mises serin escusades, 

Pos como diz el refrán, 

Escusa el que lleva el diablu 

Candela para allumar. uxA, 



(62) 

Xuro á bríos que si rae viera 

Al par del grande Xabaz, 

Había quitay un vigote 

Y] con él medio caxal ; 

O con una Lona porra 

Que pesas medio quintal, 

Esmigayai la mollera 

Al gran puerco regular, > 

Y capálu de ñabaya 

Y celgálu d' un ñozal. 
Non pienses que lu temiera 
Anque cerca lu miras ; 
Que so coraxe y so fuerza 
Consiste en ronques no mas. 
¿ Viéstes un gocho torgado 
Cuando sal de un Uamorgal 
Farto de maiz y vianda 
Relien u com' un aba, 

El llombo de media lluna 
Fechu un arco el rabadal, 
Con el rabo ensortiado, 

Y puesto é nos pies d' atrás, 
Que batiéndoi los cuayares 

Y afumandói el reñaz, 
Si se i echa una perruca 

La mas ruin q' hay en Hugar 4 
Amusgóse espavoridu. 



' 



(05) 

Y non torna á cspatcxar? 
Pos ansi pintiparado 

En sin poner nin quitar, 
A mió mala conocencia 
Fai esi puerco Xabaz. 
Echa ronques, ye fumientu 
Cuando bien seguru está, 

Y encuéyese y non apuslla batibaai 
Si oye á danguno roncar. 

Dexémos agora al Turco, 

Que hay mas coses que cuntar. 

Unes darante contento r£ 

Y otros te darán pesar. ¡d(1 
El Rey de Francia en Arxel 

Grande armada diz que trai; 
Unos dicen que por bien, 

Y otros cuenten que por «¥aí. »h " 4 i 
Si el amor que lien al oro 
Tuviera á la cristiandá, 

D' otra manera les coses Jcd '« ¿a A 

Se nos habin d¡. .a Mu gara oh goio^ura 
lili ha ser quien siempre fó, 
Lo mismo fecía so Pá. oJ 

Con sos zuñes y sos trampes '« oi<r> 

Siempre dispuestu á atrapar, culi 

Echa el cuerpu para fuera tuQ 

Viendo España lo «que fai^ obo^ilogc iv> 



(64) 
Por ver si á rio revuelio 
Algo ños puede agarrar. 
Como nos mira enredados 
Con el Turco, quier quicías 
Entre la verde y madura 
Allimpianos á Milán. 
Tamien diz q' invió una carta 
Pretendiendo coronar 
Por Rey d' Asturies al fio 
Como si aquesto cuacas. 
Ñon nos fajtaba otra cosa 
Si non dexános sopiar 
Del fio del Rey de Francia 
]Non siendo Rey natural. 
Voto á bríos que los forcados, 
Chuzos y llances q' están 
Cargados de fumo y sarrio 
Los habiamos d' allimpiar, 

Y que lo de Roncesvalles 
Acá s' habia renovar. 

Les muyeres de mió tierra 
Están en pecau mortal 
Co les zaragüelles anches 
Que s' estilen per allá : 
Han facer lo que les yegües 
Que non saben d' ensillar, 

Y en agoliendo la siella 



(65) 
Esccmiencen 'á escodar. 
El Rey si quier, puede fello | 
Mas xuro que i á pesar 

Y q' ha retocer laoreya; 
El tiempo nos lo dirá. 

Si elli conociera á Asturies 

Y el rinconcico que dá, 
Bien sé yo que non lu diera 
Nin al grande Tamherlán. 
Produz muncho l)on maiz, 
Muncho del trigo candial, 
Muncha de la bona sidra, 
Muncha vianda de cuyar, 
Faba, castaña, panizo, 
IVuez, arbeyos, mió, y mas ; 
Ablanes, peres, manzanes, 
INisos, prunos, á fartar. 

Ya digo; bien puede dallo, 
Mas bien sé que 'i á pesar, 

Y que mas de cuatro veces 
Ha querer volvése atrás. 
Amigu, muy tarde ye : 
Sin saber un lo que fai, 
En arrevolver el mundo 
llora tras d' hora se vá. 
Perdona, y hast' otra vez 
Que volvemos faíar mas. 

9 




(66) 

Xuan... A Dios Toribu, el domingo, 
Que tendremos mas vagar, 
Falarémos mas despacio 
A la entrada del llugar.i 

. 

: 
.. • ■ 

£ÍJ 

- 
-I IV 

■ 






(67) 

\)nsona$ que IjaMau. 



El Ensalmador, 

Un Alcalde. 

■ 

Antón. 

Alonso Friera, 
Una muger. 

■ ■ 
Ensalmador.... Amor» yo ñon sé mas, ya sois porfiado. 

Antón ¿ Porqué m' aconseyais que sia casado? 

Ensalm Porque '1 mal que tenéis ye tremesina 

Y par' eso ño La i otra melecina. 
'Antón Si non me remedíais, csió perdido : 

Una muyer me trai en sin sentido. 
Ensalm Tres pelos tomaréis de so 1 sobaco, 

Y echareislo na caxa del tabaco, 
Q* el tabaco ye llinda melecina 
Para q' und muyer non sia mezquina. 
Llegareisvos á ella 
La mano na mexella, 
La voz adolorida y muy quexada 






(68) 

Porque cualquier mujer quier ser rogada; 

Y diréis' i, miós güeyos 

Por ti m' están cayendo estos pelleyos : 

Mió estrella por ti lloro ; 

Que ye otro tanto d v oro ; 

A has de cernes en cuando; acocoralla 

l^ue non ye alguna roca nin muralla. 

Como 'i digáis aquesto, 

Ha de cayer ó r.o quemar el cesto. 
■Antón Tengo isti coraron t'an trastayado, 

Que ñon afayo fuelgo de cansado. 

Diz que ye mal de bazo y non afayo 

Quian como vos me quite isti trabayo. 
Lnsalm Eso si non m' engaña la esperencia, 

Tien de gota coral la parecencia-, 

Anque puede quicias ser mal de bazo. 

¿ Per ú vos da isti mal ? 
Antón Peí espinazo. 

Váxase a la vería y corbiyones, 

Y vuelve pe la nalga á los ríñones. 
Lnsalm Pos isi ye un gran mal, y un gran secano, 

Que lo tuvo el mió Mingo mas d' un año: 

Ello dexar , dexóme sin uchavo ; 

Mas par Dios quedó sano com' un nabo. 

Antón Aquesi ye el mió mal pintiparado. 

Ensalm Pos non tien que vos dar muncho cuidado. 

Tomareis la salmoria y el torbisco, 



(09) 

Zumaque, pulepulc y malharisco, 
Trementina, xabon, lleclie d' obeyes, 
Erba mora, artemisa, ortigues vieyes, 
El queso del reciello y el mestranzo, 
El benito campin con el colanzo, 
Los asenxos y sebo de carnero 

Y oriégano coido por enero ; 

Y si aquesto bebéis por siete viernes, 
Habéis de quedar sano y facer piernes. 

Antón Utro mal tengo, que de cuando en cuando, 

Ciégúense les rodiés cuando ando. 

El cuayo se me bate, 

El fégado me Mate, 

Párteseme 1 reñaz cuando nV asiento, 

Y cuando esto de pie, daqué arreviento. 
Ensalm .¿.... Pos ñon, ñon andéis tantoanque sois mozo, 

' Que tanto andar vos puede echar en pozo. 
Para el fégado, cuayo y llatidura, 
El fuilgo de muyer he llinda cura. 
Eso ye cargacion, y si feis esto 
Tan sanu habéis quedar como isti cesto. 
Mas si el réñaz remuerde todavía, 
Daréis de loáSx 'l cuerpu una sangria. 

Antón Quedái con Dios que vo maraviado 

De lo que vos sabéis : él sia loado. 

Ensalm ¡ O ! pos si vo dos años estudiara, 

Mi alma, mi alma, non sé si me ganara 



V 



(70) 
El potro rnedicato con sos m ules 

IN T in Catana del vieyo con sos cures. 
El Ensalmador y Alonso Friera. 



'Alfonso Pedro Suare, yo vengo aconseyáme 

Si d' una enfermedá podéis sáname. 

Ensalni Decéme loque ye, que yo m' obligo 

Dexavos sano y salvo com' un figo. 

'Alfonso Tengo unes almorranes 

Tan grandes como ablanes, 

Que non puedo sentóme sin gran tiento. 

Ensalm <, Pienso q.' abaratáis mui poco aliento. 

Si ye que 1' almorrana está ya inchada, 
Causólo que triastes Ha orbeyada. 
Pos como la homedad entró de vuelo 
Dióvos ventosidá peí entre suelo : 
Quixestes arroxála, y en efeto 
Non pudiendo , ñacévos isi teto. 
Aquesto de triar les orbeyades 
Trúi un año les tripes destemplades. 
Si la orbeyada cái en mes de adviento, 
Pasa siete paredes como el viento. 
Par' esto tomaréis unto de rana, 
Boñiga de tenrero y Y hortelana, 
Con un puñau de ruda bien mayada 
Y de todo faréis una estopada 



(71) 
Con güelws de cuquiella ó de coria 
Y la untaza del pez de Berbería ; 
1 puesia é na almorrana bien de plano 
Diontro d' un mes habéis de quedar sano. 

Alfonso Taruien esta garganta 

Non la tengo mui santa : > 
Dicenme que son buyes y no afayo, 
Quien como vos me quite isti trabayo. 

Lnsalm Isi mal que tenéis Alfonso Friera, 

Non son buves, que ye la cerviguera ; 
Que como 1' almorrana escomulgada 
Fexo entre les dos íialgues so morada, 
Pe la cuerda que tira al espinazo 
Pasó pe les espaldes al costazo ; 

Y á non desagafar per isti medio , 
Quedarán les tos ñalgues sin remedio. 
Pero si quies pónete bueno y sano, 
Tomarás lo que quepia n' una mano 

De fueyes d' arto albar, pimientos verdes, 

Y de gocbo de un año nueve cerdes ; 
La yerba del colantro , la del pico, 
Raspiadures del casco d' un borrico, 
Co la yerva cabrera, 

Les pales de tenrera, 
Aceite de la llámpara, panizo, 
El incienso del cirio pascual izo ; 
Malva montes, el perexil raluisco, 



(72) 

Manzanes de carbayo ó de Uentisco, 
Basalicon, Uantaina, y unto d' oso, 
Los pelos d' un fu ron ó d' un raposo, 

Y eeharéislo á cocer en un puchero 
Con aceite y con suero : 
Colaréislo dempues por una toca, 

Y échalo nueve veces pe la boca ; 
Que cerviguera, puxos y álmorranes, 
Han dir Con Llueifer en tres semanesl 

Alfonso.... Pos quedavos con Dios que vo á facello. 

•Ensálm Divos en paz, y avisareisme d' ello. 

Mas aguardai un poco y sosegavos, 
Q antes dé divos quiero salmoriavos. 

Sopla el saludador como si estuviese inspirado y dice 
en seguida. 

■ 
Xanu q' entre les nubes escondido 
El to saber me soples peí oido, 
Ya que ye para ti cosa muy llana, 
Manda la cerviguera y Y almorrana 
DonSe estaben , y dexa &in tropiezo 
D' Alfonso Suare, niervos y piscuezo, 
Para en definitiva seculoria 
Pena de yós mandar requisitoria, 
V encerróles pa siempre en mar Vermeyo, 
O del diablo mételes en pelleyo. 



(75) 

Sale una muger. 

Muger !Ay, mélico del alma y tic mió vida ! 

¿No hay remedio á esta probé dolorida ? 

Ensalm ¿Pos qué tenéis? 

Muger Mordióme la gafurn. 

Enseba Par' isi mal tien bona mano '1 cura. 

Lluigo que d' illi lores asperxada, 
Al pnntu quedarás desagafada. 
Dicen que fai gran fruto peí conceyo; 
Pero quicías daría vos mal de güeyo. 

Muger Pero Suare, yo pienso que esto en cinta 

Del Capellán. 

Ensalm Saquélo pe la pinta. i*» 

Válgate Barrabás por capellanes 
Que dañibles que sois pe les quintarles; 
Que no ha quedar visiesto nin mes muerto, 
Que no habéis de poner dalgun ensierto. 
Pero caliái ; que todos estos males 
Nueve meses non duren ya cabales. 
¿Y qué mas me decis ? Acaba lluego, 
Que tengo que facer , yo vos lo ruego. 

Muger Hai Pero Suare allá na mió quintana, 

Una fígar mui guapa y mui temprana; 
Y habiendo otres alli mas que la mía, 
Non la dexa de noche nin de ara 
Un estornin, el cual ye tan porfiado 
Que todo figo dexa espicotado. 
10 



CU) 

Ensalm Eso en verdá , que no me plasma rosa: 

Será la vuestra fruta mas sabrosa. 
Bien que por otro liado yo barrunto, 
Q' el estornin ye seña de difunto; 
Que como vuestra madre está ya muerta, 
Quicías verná pedivos una oííerta. 
¿ El sabañón en donde la envolviestcs 
Era acasu de cáñamo ? 

M¿igcr Acerteste. 

Ensalm Pos bien: ¿ todo esto pasa, 

Y non quieres que t' ande cabo casa ? 
Ven acá; ¿cuándo canta, par' ú mira? 

Muger A veces para miti: otres se gira; 

Otres caido el rabo 

Ensalm, Tené punto. 

¿Non vos dixe q' era aire de difunto? 
Porque el bon estornin para ser fino, 
Ha ser tieso de rabo com un pino. 
Isi estornin fatal que tanto grita, 
Ye 1' alma de to madre Malgarita, 
Que ñon terna descanso ni fulgura 
En Pulgatorio ni ena sepoltura, 
Si el sábanu en que fora sepultada 
Non s' apodrez hasta que quede en nada. 
Mas porque non vos cause tanta llerza, 
Tomareis nueve taramos de verza, 
Tres granos de cebada, tres de trigo 



(75) 

Y d' esa tal figar el meyor figo: 

Un poco d' una estola, 

De llechuga montes la fueya sola, 

La punta d' una calla de cretura, 

Dos fueyes del breviáriü del to cura ; 

Un remendin ú dos de la sotana, 

Tres estielles del xugo de campana, 

La yerba coralina, 

La tripa del chicharro ó de sardina, 

Unto reciente d' oso, 

Los pelos del raposo, 

De la masera les arralladures, 

Tierra de tres ó cuatro sepültures, 

Y echareislo a cocer en un puchero, 
Con so Ileche , agua y suero, 

Dos pucheros de sidre, (y tené tino;) 
Dos de vinagre y otres dos de vino. 
Dempues que bien férvido mingue un palmo, 
Con tod' esto habéis fer un bravo ensalmo. 
El primer vientes cuando el gallo canta, 
Acurrucáivos bien en una manta: 
Xuntareis les rodíes 

Y esfregaréis con fuerza ambes veríes, 

Y diréis, estornin de la estorneya 
Los figos dexa ó dexa la pelleya. 

Si yes l* alma quicías d' algún difunto, 
Márchate de aqui al punto, 



(76) 

Y llercia no nos metas. 

¿ A qué son las los tretas 
Si ya te conocemos, 

Y la to paz queremos, 

Y complíie la ofierta 

Por el clescansu de mió madre muerta ? 

Vete pa '1 Pulgatorio y si non quieres, 

De min rezos y mises non esperes. 

¿ Serás acasu en estornin tornado 

L' alma d' un aforcado, 

O la güestia que vien del otro mundo 

Y sal de les Húmales del profundo ? 
Pos si eso ves, conxúrote mil veces 
Que te vayas alia co les gafeces. 

Al decir esto faite cuatro cruces ; 

Y encendiendo dos lluces, 

La to ligar asperxarás primero, 
Con todo el cocimiento del puchero. 
Pondránsete los pelos respigados ; 
Ahullidos oirás, verás nublados, 
Un sudor friu moyará lo frente ; 
Pero aquísi estornin empertinente 
PSon tornará á gritar nin comer figos, 

Y dexárante en paz los enemigos. 
Muger , Todo aqueso faré. Si bien me pinta, 

Y dexo lluego y bien d' estar en cinta, 
Te xuro , por .mió mano, 



(77) 

Págate á to coutentu y bien temprano. 

Ensalm Pos íi con Dios, que yo vos aseguro 

Que Lien cedo saldréis d' aquisi apuro ; 
Y íblgárame yo quedar preñado 
Porque vos non tuvierais tanto enfado : 
Que tan perdido esto por esos güeyos, 
Q' uno á uno se van estos pelleyof. 
Ora pe lo presente ni' acomodo, 
Con que vos m abracéis con cesto y todo. 

- 
¿¿brúzala y sale al mismo tiempo el alcalde- 
Alcalde ¿ Q' esto pase delante la xusticia ? 

Ensalm Cobraba mió trabayo, no .hay malicia. 

Alcalde ¿ Y d' esta suerte paguen les muyeres? 

Ensalm Dios lu llibre á vusté de menesteres; 

Q' aquel q' está famiento ( ye mui llano) 
Há comer lo q' atope mas á mano. 

Alcalde Míentres q' aquisti casu mas s' apura, 

Sepiamos isti home como cura. 

Ensalm La gracia con que curo be gratis dada. 

Alcalde Antes pienso que ye comunicada. 

Ensalm Sois un vaciador, un perdulario, 

Y no bay dengun doctor nin boticario, 
Que mate en mió conccncia tanta xenle. 

Ensalm...- Señor, siempre curé Ilícitamente. 



(78) 

Antón, Alfonso Suave, el Ensalmador , una mugen 

Antón Non lo crea, Señor, ye un embustero. 

Ensalm Poco há que vos falábais mas melguero. 

Alfonso............ Quiso cúrame á min sin entendello. 

Ensalm Non lo consiguen cuantos traten d' ello. 

Alcalde..., Que venga aqui un borrico encontinente; 

Buscáilo peí llugar entre la xente 
Para cascái cincuenta ; y por ahora, 
Que sirvia de borrico esa Señora. 
Por hoy no apuro mas vuestro delito; 
Yo lo faré mañana por escrito, 
Pa que nunca xamas los embusteros 
Embauquen la xente con agüeros. 




*> 



(79) 




ROMANCE 

rómpalo pt (fajk •&&$&& l&tótáflfc'J, 

Quitos 11 Ubeuocvidcó. 






Señor D. Pedro Solís 

El que tien é nes corados, 

Un macón de sacaberes 

Y un camberu d' allacranes; 

El del Mayuelo con zuñes 

Si non quier que i lo llame ; 

Pieza de Baldeburon 

Que sal bien pero ye tarde ; 

Alferi mayor d' Uviedo 

Q anque pese á quien pesare, 

Puede métese á conceyu 

Sin quitar les sos polaines; 

Sepia so mercó q' agora 

Que han de fer en todes parles 

Al mayorazu d 1 Asiuries 



(80) 

Xuramcntos prenci pales, 
Se m' ofrcz el propon ei 
Un trueeu para que saque 
Un bon rocin ne los dies 
Que ñarbole 1' estandarte. 
Yo tengo un caballu obcru 
( Ne la color arrepare ; ) 
Q* inda no lu vio ente todes 
Cuantes tierres tien andados. 
Ye un potru de munchu rumbu, 

Y anque non lleva fisgades 
Les oreyes, ya se lien 
Afayado nes batalles. 
Daré por fe y tesiimoniu 

Para que les Buelgues plasmen, 
Que lu truxo so les picrnes 
Un comandante de usares ; 
Home que co los vigoles 
Escobía los gabanes, 

Y con sangre de cristianos 
Suel esproñase les barbes. 
Trai cocbellon rctorcidu, 
Que con esmanganiase, 
El diablu mas llime vides 
Que si llimiera castaños. 
Si lu viera Don Toribu, 

Non tien duda babia ablucase. 



(81) 

Cochellada q' el reüundia, 

No hay alma que se i ampare ; 

Psin da mas na usareria 

La xente y los animales, 

Resalvíando á vuesasté 

Que lo había dicer antes: 

D' isti climen ye el caballu 

Que San Antón me lu guarde. 

Per sobre los corbiones 

Tien tosquilades les marques : 

Ye rocín fechu y derechu, 

Y dempues meiid u -en carnes, 

¡ A depuxa ! ¡Qué animal 

Aparenta para padre! i 

¿ La edá quíer que i la diga ? 

En estes yerves segades 

El usu de la razón 
Se i acomenzó á pesllase. 
Tíen la concencia-mui donda ; 
Non tien de que recelase, 
Q' una y bona sobre i Ui 
S* arrebalgue, non lu baste. 
Inda que ye mansolin 
Tamien lien sos ramascades, 
Que cuando tria, asemeya 
Que magüesta pedernales. 
Cuando fai el galantin, 

II 



(80) 
No hay regodon que non frayc 

Y de les llábanes mesmes 
Quier arrincar les entrañes... 
Si pasa en vera <]/ arquetes 
Yos desílúndia los canales 

Y al destruir los condutos 
Fai arreventar: les agües. 
Fobetones da- á les piedres 

Que les estriza en rmgayes. ! 

No hai cai qtie non esñice, 

Win campera que non salle, 

Nin portiel la que no, brinque,! 

Trabancu que nonalgame, »b i \ 

Sucu que non apechugue, 

Fondígon que non reblague. 

Si les ixargues i aguíen, 

Paréz que debana el aire , 

En un veloz fenetible 

Duviellu cuadrupedante. 

En cuantu al arretorcelles 

Son todes les cuatro : pa tes 

Civielles con ferra dures ; 

Centelles con calcañales. < 

Nunca amória nel tornéu 

Anque baten de riscante 

Q' á les purés remolines 

Encañuda vendábales* 
i i 



(85; 

Anda marches y andaduras, ! ni< 

Y en cntrambes facultades 
Ha llevar á recostim»; 

Los frisones y alazanes:: I »3¡íJuq i 

Con un rabellin de gochu 

Puede bien desafia lies 

Que yos fará estremécese 

Al primeru tripi trape. 

Trola scli seliqum 

Y enarruga les ixades, 
Que de so les mismes botes 
Fai cuenta que va esguilase. 
Al galopio y la carrera 

Non ye como les cardanes 
De D. Benito Moñiz 

Y D. Maties de Faes. 
Argayu ye de los vientos 

Que si va á los arenales, ni (i 

Botambriús no haber raciil 

Qne i arrecienda les iíalgues. 

Cuando apara. fan les pierncs 

Dos esñidiadures llargues, 

Como cuando angunes veces 

Por un picu se resvalen. 

Pegará cien carrendéres 

Sin que nunca se i embace 

El fuelgu de la ferviclla 



(84) 

Nin los barquines vitales. 
Para acompañar marqueses 

Y para dir una tarde 
Nel á publicar les bules, 

No hay dineru que lu pague. 
Si Mateo el gordoneru 
Va en él con sos alamares 
A ganar la indulugencia 
De les bules y los gaxes, 
Ganará munchos amigos 
Si ne les festividades 
Que cuerren toros lu presta 
A los q' atiren les llaves. 
Para aqüestes averies 
Verá como lu afalaguen 

Y como i facen les mueques 
munchos monxures galanes. 
El rabu y la clin parecen 
Madexes abogadades : 

Sin zaramicar los güeyos 
Non puede en tientes mirase. 
La pa recencia hé una cosa 
Muy galana y muy vultable, 
Cuspída al de Palomino 
La persona y les señales. 
Arreguila unos güeyon es 
Argutos, que se i salea 



v 



(85) 

Como los dé Teresina , 

Cuando empastia los candiales. 

Non rae descubría- vusté 

Que podrá reborvogame, 

De q' estoi fiendo á les besties ! n¡ian 

Comparancia de rapaces. 

Ti en como yo les narices, 

A lo menos ne lo anches ; 

Que no demás non seria 

Potru, si non elefante. !> í,on '¿ 

Cuando espírria los bufidos • "°£ 

Dan fumarades de sangre, 

Polvorines de rellumbres ' 1*W 

Borronades d' alquitranes. '"» ?«M 

Tien les piernes como fusos 

Y unes corneyes tan llargues, 
Que si se xiraielga fila 
Escadiornes de sedales. 

Son los pies como tizones 
Que de les bruques que salten, 
Si non pueden escondese 
Debieren de chamuscase. 
Ya saben vusté y Piqueru 
Que les otres xirigates 
De calzar blancu ye usu 

Y costumbre de xitanes. 
Tien el picu de compás 



(86) 

Q' arique non sé aqueses fáles ' ' ■ i 

Les oi al Señor Anión 

Par' un casu semeyable. 

De la inxarga par! atrás 

Alcanza un protofin d' ancles, 

Y eso andando el probequin 

Destapinando xuncales. 

Metaniques del testuz <>| A 

Dos pintes blanquea resplándien 

Si non dos yetnes d' • estrelles, 

Son dos clares estrellades. 

Una sola ya la usen 

Mil marniegos rocinantes ; 

Mas amigu esto de dos, 

Ye prodigiu divetóable. 

Ciertu astrólogu me dixo 

Que yera bon indicante, 

Una para el que lu vitínde 

Y otra para el que lu pague. 
El pecliu á .pecliu y repechu 

Y ante pecliu i sobresalen, 
Tantu que de puro mostru 

Y fai el pecliu sobarvies. 
Lo tocante á la barriga, 

Non ye flundon , mas Sostante 
Par' ocho forcos de. trincha 
3N T on falten tres polgarades. 



Si ye q' asocede oír r fio ÍÁ 

Restallar pistoletazos, 

Se careóme del íoroñü. mí;m uní 

Empezando á esbavayase. 

Ya vuesausté lo verá )A 

Cuand' ante so puerta pase iT 

Para liácia la .Belasquida 

E na fiesta de los . xastres.i , rfooi oy no/1 

Cada bramidu q' escucha, > cf eupnA. 

Pega un bufidu espantables ,., AJ. 

No hai tiru que no interprete, ) ?•>[ ( 

No hay truenu que non sonsafie. 

Todo lo fai por despeyu ; -í/[ 

Non tema non que s' espante, 

Anque una vez «' aparezca 

Toda la güestia, delantre : a onu s 

Una migaína enrisca 

El rabu sin resroocase, úí\ou\i oru/riod 

Q' el dir col rabu ente piernes 

Ye consiña de cobardes. 

Tien la boca inda mas : dulce . aci: omoj 

Que el zumu de pasiohariesb ui>o: (uí if/L 

Y conoz les calen tures VA 

Por el pulso de ¡les cambes. 

Ye entendidu á -les espueks ; 

Non fai com' otros cutrale* na 'f> o| 

Que son canes mayaduvs [\ ahwij 



Al cabruñar les inxargues. 
Al ponei los apareyos 
Ye un ni armóle, y al ferrase 
3N T unca fixo una anguiñola 
Anque el cascu i ataracen: 
Tien canil sin paraxismos : 
El muerga yerves y payes, 
Non ye rocin ca«calleru 
Anque la cebera i falte- 
Lleva la cabeza fita 

Y les corviones altes : 

En cálcanos »in -moñeques 
Nunca supo resfregase. 
Non toparán si quier una 
Burbuya en todes sos carnes; 
Q' anque tuvo unes vexigues 
Ya son vexigues pasades. 
Denyure rincha con yegües, 

Y anque sos cuchos afaye, 
Non s' apara á recendellos 
Como fan otros po rea ees. 
No hé rocin de Wiiiia enguin 
Ni amigu d' espicoiase : 
Cualesquier besties dé bien 
Pueden ser sos camarades. 
Solo d' un almoazamiento ' '* 0< 
Queda llimpin coin' el xaspe : 






(89) 

Eche so mercé de ver 
Si será de bon pelamen. 
Como tevo munchu enseiíu 
Tien braves habilidades : 
Tañe á la puerte y s' afinca 
De xinoyos á les dames. 
Oya'; y la mió Sabelona 
Si va moniadu una tarde 

Y ve que i fai les mueques, 
Acaba de rematase. 

Vusté ansi como 1* atisve 
Piéguei dos verdascades, 
Verá lluego que les sienta 
Como empieza á fer mogangues. 

Y entoncies anque i apúrria 
Mas medides colorades, 

Ha embiar á Antón de la Llera 
Que vaya á tostar guiades. 
Verdá ye q' á min anuiche 
Me pónxo d' unes voriades, 
Toídu de les veríes, 

Y afrellau pe les vidayes : 
Mas foi inocentemente 

Q" el caballu n' isti lance, 
Rápel diabla mas me fixo 
Que si non fora causante. 
Solu yo tévi la culpa ; 

12 



(90) 

Que d' unos dis á esta parte 
Estoi fechu un caicon, 
Pa efetu d' arrebalgame. 
Quería folgase comigo 
Que tamien gasta sos chances 

Y yo n' esto de treveyos, 
Cayo lluego como fráxil. 

Al fin no hay rocía que non, 
Tenga algunes encorbades, 

Y no lié munchu que desñidie 

Si él de so estadu se caye. 

Mas vusté ye diferente, 

Q' he xinete de llinaxe, 

¿ir 
Pos fai guapu corredor, 

Que sortía Señor padre. 

Ora diga so mercé 

Q' hé caballeru emportante, 

Cuantu me quier dar por él ; 

Que lo q' está de mió parte, 

Como no lu pague bien, 

Mas lu quiero dar de valdré. 

Y ya q' el Sr. Albuernia 
Va por esos andurriales, 
En sin duda que podrá 
D' isti cuartagu informase. 
Yo á mió primu Pon Martin 
Doi poder par' axustase; 



(91) 

Y non piense que i lu vendo 
Por que tenga algunes llacres, 
Sinon porque estoi toídu, 

Y rocinos folganzanes 
Son para caballericcs, 
Pero non pura hespilales. 
Si ye q' allá se concierten 
Non faltarán dos tunantes 
Que lu lleven y me trayan 
Aquello en que s' axustasen. 
Ahonda xente navega 

De soldados y ordenantes, 
Que tamien facen reclutes 
Los vicarios xenerales. 
Esto ye lo que yo pido : 

Y á Dios que voi á cúrame, 

Y dexo les catacumbes 
Por dir á les cataplasmes. 

. 



(92) 

POESÍAS 

cíe *££)&n <S&n</ama á$aaitc/ateJ. 

€1 tntitrro M €anóm$o Htgutro. 



Quíai compadre, bien venidu: 
Asiéntate n' esa xiella, 
Si quíes que te cunte coses 
Q' han de gústate en concencia. 
Sabrás como fui á Uviedo 

Y oxalá q' allá non fuera 
Pa traer como yo trixi 
Revuelta la callavera. 

Q' al facer la comparancia 
De la Ciudá á aquesta aldea, 
De lo probé á lo Señor, 
De lo simple á la gatesca, 
De lo culto á lo palurdo, 
De lo invisu á la llaneza» 
Desátense les coricies 

Y arrevienta 1' aguyeta. 
El llunes pasadu entré 
Pe la calle de la Vega 



(95) 

Nada triste, pos llenóme 
La calabaza la Pega, 

Y ansi tévi bon colchón 

Y non fó menester cena. 
Utru dia de mañana, 

( aqui comienza la fiesta) 

Tantes campanes tocaben 

Q' aturdidu co la gresca, > 

Dixi, que si habría pandorga 

O qué función yera aquella 

Que tantu repicotiaben, 

Y naide me dio respuesta. 
Sálime medio aturdidu 

Y enderéceme á la ilesia 
Del Señor San Salvador ; 

Y al llevantar la cabeza 
Ponxi güeyos é na torre, 
Que aqui te fago una puesta 
Que puestu na cuguruta 
Metanos é na cruceta, 

A San Pedru se devisa 
Al cerroxu y á la puerta 
Del cielu ; tal ye l' altura 
D' aquesa erguida llumbrera. 
Mas cuando yo aqui parau 
Estaba como un bavieca 
Bobu con tal ñovedá, 



(94) 
Otra mayor se m' acerca. 
Al callóndrigu Hoguera 
( Dios en so gloria lu tenga) 
Que xamás comió borona 
]\ T in mazada de mantega, 
Home de tanta fortuna 
Que sin pelar la cabeza 
Con T estudiu, vieno á ser 
Callórigu sin ver lletra, 
A mió ver po, los empeños 
Que non ye la vez primera 
Que en permediando les faldes, 
Dalgun Osía ó Condesa, 
Lleva la capelJania 
El que merez una andeza, 
Viénoi el so San Martin 
Como ha venir á cualquiera; 
Pos la de la guadaüona 
Tan lluego lleva la Reina, 
Como acute al probetayu 
Sin q' atope resistencia. 
¡ Que intierru amigu i fixeron ! 
¡ A so costa cuanta xera ! 
Nunca tal cuidara ver, 
En xamas por esta tierra. 
Les campanes se frañín, 
Y lo primero que empieza 









• 



'(98) 

Son les cruces y pendones 
Que pasen d' una docena, 
Unos pintos y otros roxos 
De Mino, llana y de seda. 
Los callóndrigos venía 
Cadun per la so íílera 
Vestidos de mantellina 

Y la capa d' estameña, 
Gorrote de cuatro picos 

Y encaxes á la francesa. 
En medio venia el difuntu 
Que lu tríin media docena 
De capellanes morondos 
En sin corona siquiera. 
El cuerpu yo apostaré 

No hai vaca en toda Ceceda 
Que pese tantu como elli, 
Sin que ponderación sea. 
En medio iben tres señores 
Pulidos com' una estrella, 
Cadún tocando bandurria 
\ un que á mió parecer era 
Lo que tocaba una flauta 
Que llamen acá gallega, 
Poníase repanchigndu 
Pa facer la xiblatera. 
Mas compadre, esto ye nada : 






(96) 

Lo que me causó flaqueza, 
Fueron unos que tocaben 
Yo non sé que turullera. 
Cuando daben el soplidu 
Metín una cigarrera 
E na boca, que bien sé 
Tenia de llargo una tercia ; 
Y el toquidu que facín 
Era de modu y manera, 
Como si berrara un güé. 
¿ Visti tu tal desvergüenza ? 
Otros traín xiblatones 
Tan gordos com' una pierna 
Que daben unos bufidos 
Como la nuestra ronquiella. 
De suerte y modu q' entiendo 
Xamás se fai mayor fiesta, 
Que cuand' un d' estos Señores 
Dafechu espurrió la pierna. 
¿ Pienses que naide se esñiza ? 
¿ Pienses que dalgunu berra, 
Que hay allí aflexides cares 
Empapiellos y tristeza ? 
Bona traza : solu vi 
Xente fartuca y contenta. 
Non digo mentira dala ; 
Desque entraren é na ilesia, 



(97) 

Non parecín mas que Hocos ; 

lera todo ruido y gresca. 

Empoxeron al difuntu 

Metánes sobre una mesa, 

Cubierta de terciopelu 

D' oro y flecos la presea. 

Callórigos, sacristanes 

Y toda la garigüella, 

Metiérense en una sala <íoD 

Q' estaba al par de la tierra. 

Los callórigos sentados 

Cada cual é na so siella ; 

Los que cantaben de pie 
Todos con so papeleta. laü . 

Unu d ellos q' á mió ver fT J 

Flaquiaba de la cabeza, 
Non facia mas q' aventar 
Co la so mano derecba 
Para arriba y para abaxu, 
Como quien cria materia. ; >} 

Cantaron el parce mihi "3 

Tocando y fiendo tal fiesta, 'P <*I 

Q' en vez de causar dolor 
Alegraba los d' afuera. 
Dixi yo para comigo ; 
Señor , ¿qué tierra ye aquesta ? 
Estos que muerren aqui ' f 

i3 



(98) 

Deben tener la vereda 
Segura, porque si non 
Non fora d' esla manera. 
El cura del mió llagar, 
Anque tampocu i da pena 
La muerte del feligrés, 
Si el primer intierru dexa, 
Canta parce milii y réquiem 
Con tal modu y con tal llercia, 
Q' el que lu escucha lia dicer 
Que revienta de tristeza. 
A la postre y por remate 

Y al desfacer de la fiesta, 
Saliéronse los callórigos 
Unu á unu pe lailesia; 
Pero compadre, al salir 
Lo que se yos enrodiella 
En forma de rabu, é cosa 
De pasar de vara y media, 
Colgándoyos del ropón 
En sin que nada sirviera. 
Lo q' arrastra ye lo q' honra, 
Diz el refrán de la vieya. 
Para remate de todo 
Trixeron la encensadera 
Co les cadenes, dorades . 

Y de plata la escudiella. 



■¡ , |M ? I 






(99) 

Y tamicn la cuyarina | p n |>f 
Caldera y asperx.adera, 

Que tod' ello en mió verdá 

Sin que ponderación sea, d oJ?0 ¡, 

Val mas que la mayor dote m(0 

D' una moza do esta tierra. 

En fin fumiaron el cuerpu, 

ir * . ■ ; •; < ; 

Y aqui fi'xi yo, una idea _ ¡g 
De loqueyera isti mundu, , g 
¿ Visti cuando s' afoguera .- * 
Dalgun forriiellu rustidu, 

Como el fuebu lu amburienta 

Faciendo gromos el fumu. 

Que figures representa 

Cabeces, cuerpos, ciodades, 

Xigantes, torres, y güestias, 

Todo fecliura del aire, 
Mas en puntu q' espavienta 
Un poco, se vuelve nada 
Aquesta vana apariencia ? 
Pos ansi te pinto yo 
Isti arrullu, esta grandeza. 
Q' el difunto esté andamiadu, 
Que me lu vistian de seda, 
Que los callóndrigos traiguén 
Arrastrando cola y media, 
Que los cantores entonen 



(100) 

Jíio que los de la corneta 

Apuxen por fer toquidos, 

J2n fumu todo se queda, 

¿Y si esto bien se mirara, 

Compadre, que diferencia 

Hay del Señor q' anda en coche 

Ai mozu de la rabera 

Si ambos á nada se yuelveo 

E na última Hilera f 

Acabóse la función, 

Salí como pudi afuera, 

Y gracies por que salí 

Que ño acertaba á la puerta. 




wK 



(101) 

^¡aaoO«cn» . 

En concencia amigu Xuan, 
Que aturdidu esto dafechu r 
Co lo que acabo de ver 
Cien cruces vengo faciendo. 
Tuve q' ir á la ciodá 
A buscar unos enredos, 

Y topé cabu el Postigu 

A mió compadre el ferreru, 
Que na' agarró pe la mano, 

Y dixóme , amigu Pedru, 
Verás lo que nunca vieste 
Magar que vienes á Uviedu ; 
Vé cá pa la catredal 
Donde Señores sin cuentu 
Entre músiques y lluces 
Entre ruidu y embelecos, 

Y arrullos y ceremonies, 
Enlamen fer un intierru 

Y rogar á Dios pol home 
Que yera padre del pueblu. 
Que me pláz i arrespondi, 

Y xuntos hacia 'llá fuemos. 
El portal de la iglesiona, 



(102) 

Fccliu estaba un formigueru ; 
Taniu de la xcnte Labia 
Como hai por San Mateu. 

Y denguu' alma viviente 
Podia colase dientro, 

Anque entras pe les puertones ; 

Mas grandes que los dos güeyos 

Mayores de los Pilares, 

O del puente de Olloniegu. 

Mas á purés costazades 

Allá m' enfilé derecliu 

Dempues de cien emburriones, 

Fasta el mismu rexamientu 

Per onde suben y baxen 

Los que canten 1' evanxeliu. 

Estaben diciendo misa 

Dos al lladu y unu en mediu, 

Y otros munclios al redor 
Que facín mil aspavientos, 
Vestidos de ñegres mantés 

Y camisones de lienzo 

Con flores d' oro y de plata 

Y guerindoles y flecos. 
Unu asperxaba la xente, 
Otru xingaba el furneru 

Q' arrecen dia de cien llegues 
Mas que la flor del romeru ' 



(105) 

Y d' aqui p' alli alionados 
Todos fiendo aca.amientos 
De continu arrod.ados, 

Y de continu derechos, 

Ya cercaben el altar, ^^ , 

Ya en una filcra .puestos, 

Un poquenin s' aquietaben 

Pa fer nuevos espavientos. 

Un pedazu mas abaxu . i|fA 

Estaben puestos en cercu, 

El Rexente y Oidores. „ . r 

La Xusticia y Rexiinientu . . u „„ * 

J ^ uva 

Enfariñades les testes, 
Vestidos de pa¿u negro, 

Y asentados en tayuelos 
Cubiertos de tercio pelu. 
Al ver aquestos Señores 
Tan espurridos y enteros, 
Entruguei á un estudiante 
Si alli íiin ayuntamiento. 
Arrespondiúme. : .hapayu 

¿ Non ves q' estás é nel teroplu, 

Donde s' axunten pa fer 

De Carlos III el duelu ? 

Mira p' al medio y repara 

Isi erguidu monimientu, , 

Y elli le dirá el moiiyu 



(104) 

De todu aquesti cortexu. 

Entóncenes torné en mi, 

Caí en cuentes, abrí el güeyu, 

Y vi entre rexes y lluces 
Un armatoste derechu 
Mayor tres veces q' un orru 
De piedres raxades fechu 
Con cálaberes y güesos, 
Anchu por baxo y d' arriba 
Conforme crez mas, estrechu, 
Polídu, igualin > gayardu 

A manera d' un peñedu, 
Que redondin y curiosu 
Tien la figura de un quesu, 

Y se llevanta enfotadu 
Entre ortigues y felechu. 
Sobr' una mesona grande 
Arrodiada de lletreros, 

E nes esquines ponxeren 
Cuatro pegollos derechos, 

Y entre ellos habia un altar, 
Sobre el altar un truviecu, 
Donde diz que del difuntu 
Estaba guardadu el cuerpu 
Dehaxu de ricos paños 

Y encima corona y cetfu. 
Ponxeren allí muy graves 



(103) 

Unos enllmados íiefios, 
Con túniques y alpargates 

Y ensortiados cabellos, 

Y e nes manes cada unu 
Non sé cuantos embelecos, 
De los pies á Ja cabeza 
Enfariñados dafechu, 
Como si foren arrede 

De cal ó de yelsu fechos. 
Para ser los cuatro Santos 
Q escribieren 1' Evanxeliu, 
Nin traza tenín, nin ¿era, 
Nin la pluma y e l tinteru. 
Para ser los cuatro tiempos 
De que el reportoriu reza, 
Faltaba entr' ellos l' inviernu; 
Y si les partes del mundu 
Foren, había ver el ñegru. 
Entrugué al estudiantón 
Qué diablos yeren aquellos ; 
Dixo que les cuatro coses 
Que na dotrina decemos ; 
Virtudes q' el Rey tenia 
Y que tantu lu pulieron, 
Que por elles foi llamadu, 
Mas que Rey, padre del pueblu. 
Pensaba yo n* estes coses 

'4 



(106) 

Y de todes cargu fechu, 
Arreparé mas abaxu 
Entre munclios paramientos, 
Una corrada con rexes 
O si te plaz un bon güertu, 
Cerradu de sobre si, 
Con escaleres y asientos, 

Y muérganos y tribunes 
Y' un armadixu nel medio 
Puestu sobre un palitroque 
A modu d' escudilleru 

Y com' un macón lo menos, 
Con Uibros de Uetrcs gordes 
De mas vultu q' un panderu. 
Al redor apigurados 
Puestos en elli los güeyos, 
Estaben unos bombrones 
Vestidos de sayos negros, 
Dando co la boca abierta 
Berridu que canta el credo, 

Y apuxando de tal modu 
Que parecín turulleros. 
Vi entrellos unos ñeñinos 
Cada cual con so vaqueru v 
Con gorretinos cuadrados 

Y camisines de llienzo, 

Q" en mió concencia cantaben 



(107) 
Como si foren cuquicllos, 
Todo al son de tuunchos chiflos 
Zaníbnies y cornetos. 
Plasmaris si los oyeres 
Como yo plasmé d' afecliu ; 
Porque dígole en verdá 
Que toquidos como aquellos, 
Nunca salieren de gaita 
Nin los conoz dengun ciegu. 
Sofitados é na barba 
Unos bandurrios pequeños, 
Al solmenayos les cuerdos 
Con arquinos de civiellu, 
Chillaben que . yera cosa, 
De perder un home el sesu. 
Dos grifolinos gallegos 
Acompangaben con ellos, ucrod 

Y pe lo baxu roncaben 
A modu de turulleros, 
Unes trómpeles líargones 
Tan gordes como llaviegos. 
Cuando oí tantes sonaxes, 
Acordóme d' aquel cuentu 
Que mió güela me cuntaba 
Asentada cab' el fuegu, 
D' un Rey allá do mui lloííe 
Que yera vanu y soberviu. 



(108) 

Y mandó q' en un gran campu 
Pónxeren un estafermu, 

Y al son de les zaníbníes, 
Panderetes y panderos, 

Y otres munches andromancies 

Y fixeren rendimientu. 
Pensé que nunca acabas 
Tantu amen y tantu oremus ; 
Pero féxoyoscallar 

Un Señor gordetu y seriu: 
Cura de la Catredal 
Debía ser á lo q' entiendo, 
Vestidu de balandrán 
Con esclavina al pescuezu, 
Per unes escalerines 
Encaxóse nun caxellu, 
Donde estuvo acurrucadu 
Esgargaxando y tusiendo : 
Allevantóse finxadu, 
Ponxo les manes en pechu, 
Miró para todos liados, 
Falo pasiquin primero, 

Y llevantando la voz 
Dixo en tonu Uastimero. 
«Morrió el Rey nuestru Señor : 
«Ya non ye Carlos tercero, 
«El amigu de los próbes,. 



(109) 

«El que alabó el mundu enteru ; 
«El que nunca aíbrfugó 
«Con aleábales y ciemos 
«Nin con gabelos y sises 
«A los sos queridos pueblos ; 
«Echó navios al mar ; 
«Fexo ilugares enteros, 
«Cuidó de que hubíes cebera, 
«Y bonos ayuntamientos, 
«Y escueles y sociedades, 
«Y mercados y comerciu. 
Otres munches coses dixo 
Que ya se me escaecieron, 

Y otres mas que no entendí 
Ni era fácil entendello ; 

Q' anque afalé la memoria 
Por ver si podia cogollo, 
Mas ellí afaló la 1 lengua 
En so llargu falamientu. 
Cansóse por fin y postre 

Y esmucióse para dientro, 

Y tornaren los cantores 
De nuevo á decir oremus. 

A estes hores les miós tripes 
Ya roncaben col botiellu, 
Que magar salí de casa 
Non pasara un sacramentu. 



(110) 

Enlamé á salir d' allí 

Mas non topaba senderu. 

Ouu tantu i sucedió 

A un probeton d' un baqueru, 

Que se allugó xunto á niin, 

Y ar remella dos los güeyos, 
r Apenzó á dase nes palmes, 

Y á facer mil espavientos, 

Y á llamase desgraciau, 

Por que i furtáren un quesu, 
Olvidando el so zurrón, 
Pagadu &' estos enriedos. 
Ten pacencia i dixe yo, 
Que siempre á riu revueltu 
Apañen los pescadores ; 
Aqueso no lien remediu ; 
Mira otra vez lo que faces, 
Que Uviedo non ye el Infiestu. 
A los berridos que daba, 
Dexóse venir corriendo 
Con una pértiga llarga 
Un bombron mui goberneru, 
Oue i mandó callar la boca 

Y salir fuera del templu. 
Quixo Dios que los d' afuera 
Afloxáren los d' adientro, 

Y todos cngaviellados 



(lll) 

Unos tras d' otros nos fuemos. 
Cuando me vi en campu rasu 
Folguéme munchu por ciertu, 
Que ya estaba entristecidu 
Con tantos esparamientos. 
Arrasqué les faltriqucres ; 
Topé diez cuartos y mcdiu, 
Melime en una tabierna 
Y lluego di cabu d' ellos, 
Que par' eso so abonad u 
Anque no me está el dicello. 
Agora voime pa casa 
Que la mió Anuxa, yo apuesto 
Q' está ya prevaricada 
Con tantu detenimientu. 
A Dios Xuan fasta el domingo 
Si quiciaves YÓlvio á Uyiedo. 



WmFwí 



(112) 



múe c/uan y ^c¿t¿faa do/ie vaUad acuiten- 

ctad yío ü/tcad c/e QufoÁa. 

<g»e§seLj 

-X«tfw Bien fayadu ses Toribu. 

Toribio Bien venidu amigu Xuan; 

Munchu me fuelgo de vete 
Porque fartu tiempu fai, 
Que non salí del abuéliu 
De puru sentime mal 
Con ilusión y serpiadures, 
Llercia, decipola y mas 
Que me tienen cautivau, 
Fechu un secu carcaval. 
Nin tampocu en estos dies 
Nos ayudó el temporal, 
Que ciertu estevo mui ñeciu. 
Si lu estevo tiempu há. 
Que isti bien lu barruntaba 
La mió potra en relinchar, 

Y en espolvoriase el gallu, 

Y los gochos en urniar, 

Y en cantar el picaniellu 



(113) 
Que ve una seíiá fatal ; 

Y en xiblar pe la mañana 
La ñerbata na figar, 

Y en trebeyar los corios 
En el riu y llagunal, 

Con que amigu, esto famienlu 

Por saber de pe á pá 

Les novedades que cuerren 

Por aquesi mundu allá. 

Sé q' estuvisti na villa 

Pa mercar sain y sal, 

Y algo me podrás decer 
De lo que se ruxe allá, 
Que tu yes reparatible 

Y mui fiu de to pá, 
Home sabidu por cierto 
En aquesto de notar 

Lo que pasa é nos corrillos 
Gracia solu que Dios dá. 
Yera repóblicu grande, 
Entendidu si los hay 
Fasta falar de galcetes 

Y de guerres del Sultán. 

¡Xentil cabeza la suya 

Si hubiera dao n' estudiar ! 

En llugar é nos conceyos, 

A lodos lacia ablucar, 

i5 






Á 



1 






(114) 

Y ño i faces lu des tercia 
Arique yeres un rapaz, 
Sin ánimu d' alal)áte 
Nin pónete vanidá^ 

Que yo non so combayon ; 
Non, non quiero combayar. 
Puedes falar á mi xuiciu 
Delantre del Preste -Xuan. 

Xuan Ñon me digues mas Toribu 

En isi particular. 

La mercé que lu me faces, 

Ye fia de la amista. 

Si yo tévi siempre arellu 

A cualquiera ñovedá, 

Fáltame la esplicaliva 

Y non puedo rellatar, 
Los exemplares que veo 

Como los vengo á notar. ovi 

Pero derechu ó torcido nO 

Lo que sepia saberás. 
Con que podemos sentamos 

Y algo de fuelgu tomar, 
Porque ño nos cuesta ucbavu 

Y liay munclxu de que falar. 
Yo ñon: sé en verdá Toribu 
Por donde to encomenzar. 

Hay munchu vieyu per ciertu j A 



(i 15) 

Y pocu particular ; 
Vieyu y nuevu, como sea, 
Torihu, atendí que va. 
Amigu, víeno á ruxise 

De q' el Rey de Portugal 
Quixo casar la so fía 
De secretu natural, 
Con un herexe del Norte 
Par' illi dempues reinar. 
Dicen que d' Ingalaterra 
Ye el infante prencipal, 
Al que i llamen el de Gales - 
Como el de Asturies acá. 
Pero está vedau del todo 
Que non se venguen casar, 
Los cristianos con xentiles 
Herexes, moros, y mas 
Que ñon son de nuestra seta 

Y de la xcnte candial. 
Nin Dios esto consentía 

Allá tía ley natural, Y 

Con liaber d' bornes gran falta A 
Los que agora lia i á sobrar. 
En ello non reparó 
El mandón de Portugal, A 

Y obró, como obx-ar pudiera, 
En sin poner nin quitar, 



(116) 

Un Lluteru y un Calvin. 
Mas nada pudo Ilograr 
Porque lu aventó el cuñau 
Que ye Nuestra Maxestá. 
Arregañándoi el diente 

Y dixo con seriedá, 
Que i hallargás la so fia 
Para con ella casar, 

En sin dimes nin diretes 

El infante Cardinal, 

Que diz q' aforcó los llibros 

Y se dexó del misal. 

La boda está ya axustada 
Si ño hai otra ñovedá; 
Mas yo nes bodes non fio, 
Que son como el temporal 
Q* anque un dia faga sol, 
Otru dia suel nevar. 
Ella ye xente de puntu, 

Y diz que el Papa anda allá, 

Y que en aquisti conciertu 
Axustó lo prencipal. 
Tamien cuenten q' el Prusianu 
Tien suxetu al so mandar 

A les naciones del norte 

Y á (odas fai ablucar. 
Non ye grande la so tierra 



(117) 

Mas lien hora es á fartar, 
Y naide i fai un entueriu 
Que ñon lo venga á pagar. 
Allá muí lloñe d' aqui, 
Ye Rey. de xuntoá la mar; 
Non el mar de cabo Francia, 
Nin el mar de Xibraltar, 
Sinon el mar de Moscovia, 
Bálticu s' ha de llamar, 
Que se espurre hacia la Suecia 

Y en inviernu bien cuayar. 
Tan atrevidu suxetu 

Elli solu sabe dar, 7 

Carena á todu 1' imperiu 
Sin dexalu ensalendar. 

Y á Francia que va con isti, 

Y á Moscovia y Astracán, 
Reinos mayores diez veces 
Que Asturies y Portugal, 
Anque se cuenten tamien 
Casu, Ponga y Cofiñal. 
Gobiérnalu una muyer 
Que ñon se quixo casar, 

Y llámase la Ezarina, 

Y al ,Rey si lu hay, llamen Czar. 
Pero por muncho que faga ¡¿ 
Non mete el diente al Prusian; 



(118) 

Que ye mui llistu nes guerres 

Y muí duchu en gobernar. 
E no valiente Torifou 
Sopera al mismu Roldan : 
3N T in tien que facer con illi 
El forciadu Tamorlan, 

Nin el suecu Carllos doce 
Ni el griegu Alexandro Man, 
Ni el Palandin Oliveros 
Col xigante Fierabrás, 

Y el bonu de Montesinos 

Y el caballeru Esplandían; 

Y mas ye que Don Quixote 
Col so petu y «spaldiar 
Anque con elli s' axunte 
El gran Tamas Caulican, 

Que acorraxó el Rey de Persia 

Y otros munchos reyes mas; 
Pos Toribu, á todos xuntos 
Rien él solu aventayar, 

Por que á sos fuerces s' alleguen 
Los ingleses pe la mar, 
Con so xente y sos navios 
Que ye cosa de plasmar. 
Muncha xera habrá peí mundo 
Si Dios no mete la man ; 

Y puede ser que la métia, 



(i 19) 

Porque el diablu del Pesian, 
Herexe fechu y dcrechu, 
Non ye par' elli lleal, 

Y taniu lien de católicu Ui <r 

Y de lióme bonu y candial, 
Como el apóstol del Norte 
Aquel Alfonso Cristian, 
Que emparentó allá na villa 
con todo Jo prencipal. 
D'aquisti xUilistron, 

Ya tu noticia ternas, 

Como vieno á nuestra tierra 

Y como emparentó acá. 

Nin te plasmes, nin lp estrañes, 

Porque munchu tiempu há, 

Q al dineru noi pregunten 
Donde vien, fiin donde vú, 
Si he de la castra del Cid 
O de la. del Mosulman. 
Con todu, tanta fe tienen 
En elli los del llugar, 
Que lu esperen per Profeta 
Como los de Portugal, 
Tovía aguarden cnfotados 
Al so Rey D. Sebastian. 
Mas novedades Toribu 

10 te pudiera cuniar; 

tOí\J A 






(Mtt 

Pero ye tardi y cánseme 
Co lo que vine á falar. 
Échame acá el labaqueru 
Para la nariz cuchar, 
Que el miu está boca abuxu 

Y ni un mal polvu quier dar. 
Toribu Toma Xuan, sórvi en bon ora : 

Que t' aproveche me plaz, 
Pos non se paga con polvos, 
Lo que t' oí rellatar. 
Mas me prestó que la historia 
Que menten del Preste Xuan, 

Y la de los doce pares 

Y el Almirante Balan, 

Y la doncella Teodora, 

Y Pedru de Portugal ; 

Mas val que lo que se cuenta 
Del misma gran Capitán, 

Y de Bernardo del Carpiu, 

Y del Cid el de Vivar. 
Por tener to esplicativa 
Non sé lo que diera Xuan; 
Tuvierala yo en mas preciu 
Que la barca del Puntal, 
Que un pradu de regadiu, 
Y que el orru de to pa. 

Xuan,.. A Dios amigu Toribu: 



(fifi! 

Toribio El vaya coniigo Xuan, 

Y-ipe dexe á min págale 
Tan tu hit'.i como me fas, 
En cuntáme eses noticies ; 
Que bien Ve puedo xurar 
T' oí co la boca abierta 
Sin siquiera ensalendar. 

Xuan Otra ! vez nos ' Juntaremos 

Ya que escúchame te plaz: ,ibT 
Agora vo po les cabres, 
Pos ya les oyó berra r. 
Con que á Dios; fasta mañana : 
El vaya contigo Xuan 

lé 




(122) 
g\ mis í er 10 'be la i^niuiutb. 

,:■•■■: 

Beso á so mercé la mano 
Santisimu Sacramentu. 
¿C6mo i vi? ¿goza salu ? 
Munchu me fuelgo de velu 
Tan galán y relluciento 
Mas guapu q' el sol por ciertu, 
Blancu com' una cuayada 

Y bonu com el romeru. «^ 

'p (WlJ 

En mió concencia me cuprro ( ,» 
(Créame si quier ereello) 
De ponéme en so presencia 

Y pensar en sos misterios. 

¿ Quién soi yo para mirallu ? 
¿ A vusté que he Rey del cielu« 
Que crió lluna y estrelles 

Y manda los elementos ? 

¿ A vusté que allá nes nubes 
Q' el rayu guarden y el truenu, 
Enceladu lo ve todo 

Y tien de todo el gobiernu ? 
¿A vusté que fixo el mundu, 

Y ponxo á la mar llinderos, 

Y dio llores al verañu 






(123) 

Y los xclos al invicrhü? f no ^ 
Pero diz que ye muí llanu ; 
Que cnalquiera puede vellu, 

t coniai les sos llaceries 
Sin tener malditu el miedo, 
Y" pedii si falles tren 
Enfotadu so remedru. 
Si ye ansi como se cunta 

Y como yo bien lo creo, 
Si pá vusté ye lo mismo 



•i 






El ser grande ó ser pequeñu, 
Liso y llano i lo faíar 
Sin dala inigaya el miedu, 

Y preguntai lo que quiera 
Sin andar en patagiieyos. 
Que soi á la pala llana 

Y un home tan pregunteru, 
Como denyure se vio 
Desde Cecéela al Infiesiu. 

D igame agora si quier, 

¿ Cómo queda el Santu vieyu 

Que tien el mundu na mano 

Y les barbes fasta el pechu, 
Sin arrugues é na frente 
IVin garguyos en pelleyu ? 
Yo pienso q' anquc tien canes 

Y ye al parecer aneyu, ' 



ÍIH) 

Non pasa tija per eH¡ 

Y está cada vez mas frescu. 
Ya morrieren los earbayos 
Que plantaren miós agüelos : 
Nin escarrapiu, siquiera.. 
Hoy queda de los que; íjueron 
Agora fai dos rail años, 

Y otros mil encima d' ellos, 

Y el ticsu cora' un garrote 
Mas rollizu a] un toirendu,. ■ 
De cualquier modu que sea 
Ye un rapaz fechu y derechu. 
Igual á vusted en todo, 
Padre y fiu son lo mesmo: 

Y esto en concencia lo digo, 
Non soi para comprendello ; 
Pero non puedo negar; 

Lo que por imíós güeyos veo. 

Y dígame anque perdone ; 
¿Está bonu el Paracletu? 
En figura de Palomba 

Que diz que baxó del cielu, 
Illumina al que bien quicr, 

Y plasma so entendiraientu. 
Desque \u oí aponderar 

A Llazarin el barberu 
En unes copies que canta 



(125) 

á la xente de so pueblu, 
Téngoi tanta ley de veres 
Como al otru Santu vieyu, 

Y cada dia i escancio 
De pe á pá toda el credu. 
Porque él allumbra y socorre 
El mió probé entendimientu, 
Si enlre les cuites que tengo, 
Se mira en dalgun aprietu. 
Pero el casu ye Señor, 

Que vusté, y elli, y el vieyu, 
Non son axustades cuentes 
Sioon un mismu suxetu, 

Y lo que quier unu d' ellos 
Los otros lo dan por fecho. 
Distintos é na persona 

Son solo un Dios verdaderu. 

¡ O ! ¡ Bona pascua amaneza 

A tan santu hermanamientu ! • 

En verdá que si él non fora, 

No hubiera en mundu gobiernu, 

Nin dieren erba los praos 

Nin les espigues los eros, . 

Nin daque de bono hubiera 

En isti probé desertu. 

Si fai quicías falta el agua- 

Los treis manden un iiuheru i; >'. 



(126) 

Y les tierres moyecides 

Dan frutu que cania el credu. 
¿ Llueve rauncliu ? Pos envíen 
Ticmpu callente y sequeru 
Q' en polvu vuelve y terrones 
El pan tan u y el folleru, 

Y el sol allegra les 1 loses, 
Carbayeres y peñedos. 
Pero so mercé que fái 

T antes coses de provcehu, 
¿Pa que vieno aquisti mundu 
Sabiendo que ha i tantos pechos, 
Les sises, les aleábales, 
Les leves, los acarretos, 
Les sestaferies, les pagues, 
Los alguaciles, los pleitos, 
Que asi ésfarrapen un probé 
Como se esfarrapa un cestu ? 
Pos so mercé bien lo sabe, 

Y sabe que yo lo siento ; 

Y ya que en elli allugáse 
Quíxo pa nuestru consuelu, 
,i A qne nació entre Xudíos 
Xcnte de tan malos fechos ? 
JNon me meto con só ma, 
Que yo en el alma la quiero, 

Y anque fó á' ellos nacida 



De tribu cscoida vieno. 

Reservada por so pa 

Del raundu para remediu. 

Bien i lo pago par diez; 

Fue agradecida por riorUi. 

¿Pos qué? ¿ vusté non s' acuerda, 

Cuando lu pariera al xelu, 

Por que non topó posada 

En el pueWo ñazarenu ? 

I Cuanjtes llaceries paso 

Desde el rnisrnu ñacimientu ! 

Cuando vinieren los magos 

A facéi acatarnientu, 

Pensando cascái les liendres, 

Ilerodes mató los neííos ; 

Pero so madre fó llista 

Y so padre el' carpinteril, 

Que con vusté á carrenderes^ 

Para el Éxito fuxeron. 

¡Quien lu viera dir entonces 

A caballu nel xumcntu ! 

A puesto á que pol camin, 

Según ye bonu so xeniu, 

Nin i dixo xo nin arre, 

Nin lu aguixó nel pescuezu. 

Non tenín razón sos padres 

Siendo pequeñin y tienru, 



Tráelu pe los caminos 
A pique de layecólu, 
Eiure ñeves y llamuerga n 
Metidu en agua y follerqs. 
Vusté habrá pasáo les suyes 
Q' anque rapacin, i vieno 
Bien tempranicu el sentida 
Que par' otros llega sero. 
¿ Pero sos padres ? ¡ Ay probes ! 
Cuantu entoncia padecieron ! 
Anque non fora sinon 
El dia que lu perdieron 
Cuando fora á disputar - 
Co los dolores en templu. 
¿ Vusté pa que se escapó 
Sin decíoslo primero ? 
¿ Non ve q' eso non se fai 

Y q' liubo d' aiochecclos ? 
Pero bien yos lo pagó 
Dempues en gloria y consuelos, 
Ablucando á los dotores 

Y curando los enfermos, 
Dando vida á los difuntos 

Y aterrando los infiernos. 
Apuesto yo que la baba 
Se yos caía de contentu. 
¿Qué munchu ? Denyure padres 



Olru fiu a risi tuvieron. 

Yo non conozo' dengunu 

Como vusté milagreru, 

Que concierta V agua en vino. 

Y farluque né* desierta' 
Con cinco panes no mas 

Y dos pexcs , todu un pueblu, 
Sobrando d' está vianda 

Para comé¿° un conceyu. ri< J' ( l «*1 
¡ A y Señor! como i pagaren 
Tantu bien como lien fecho ! 
Vusté sembró beneficios 

Y coyó soló desprecios.* 
Dio el so platu á los amigos, 

So cuerpu fó so alimeniu, «»M 

Y so sangre so bebida ; 

Pidió á so padre por ellos, • '» I 
Enseftiyos á ser bonos 

Y cam'ihar para el cielo, 'Jj 

Y con todo non faltaron 
Perxuros que lu vendieron. 

Un apóstol...... ¡ pitaron! • '/ 

Al dái na mcxella un besu, >'l 

Lu entrega á sos enemigos 

Y lu entrega por dineru. O 
Xudes, ; isi babia dé ser, 

Falsu, lladron, putañerui : «ou i e i 



(150) 

Enxendrau de sacaberes tí ¡[ miO 

Y salidu del infiernu. 

Pos voto al sayu que trayo 
Que si viera yo el entregu 

Y tuviera allí á la mano 
El mió garrote d' acebu, 
A puru llimir a todos 
Yos esfarrapo los güesos. 
Pa bien pocu fui entonces 
El bonu de Simón Pedru, 
Que cortó la oreya á Maleo 

Y non i cortó el gargüelu. 
Como yo allí m' afayára 

Y tuviera el mió civiellu, 
Mas que vusté me roñara 
Non dexo escarrapiu d' ellos, 

Y entonces verin los canes, 
Quien yera Xuan de Forciellos. 
¡Probé d' aquel que á vusté 
Mirara un pocu fosqueru, 
Cuantu mas cuspii en rostru 

Y esmigayai el pelleyu ! 
Yo en verdá yos enseñara 
A dai bon acatamientu, 
Co la montera na mano 

Y les manes sobre el pecliu, 

Y si non á llombardades 

• » 



tiBf) 

Faceyos besar el suelu, 

Mas que á berridos fundieren 

Les quinta nes y el conceyu. 

¡ Cuántes penes i aforrara 

Si yo hubiera fecho aquesto, " 

Y á min cuantcs estorvises, 
Apretures y empapiellos ! 
Por que, Señor, al pensar 
Lo que con vusté fexeron 
Caifas, Anas y Pilatos, 

Se m' arrespiguen los pelos, 

Y non sé eomo me queda 
Siquiera cabal el sesu. 
Vusté que da mayorazos 

Y fai los Reyes y Reinos, 

¿ Cómo consintió i ponxeren 
Pa martiriu y gatuperiu 
La corona na cabeza 
Texida de escayos negros, 

Y como quixo llevar 
La cañabera por cetru, 

Y que en carnes lu ponxeren 

Y que i llagaren el cuerpu, 
A verdascades y azotes 
Desfaciéndoi el pelleyu ? 
Espantóme de vusté 

Que con tantu entendimientu 



(132) 

Y con tantu; poderíu 
Sofríes Í6tí iratamíentu, 
Señor, . v «sté estaba toeb u , 
Tocliu en Co.nceneia d' afechu, 
Que ansí dejaba IJimilu 

Y despedazai los güesos. 

Solo con abrir la boca, vmA 

Solamente con querello, 

Se hubiera .abierto la tierra 

Y en sos entrañes los perros 
Estrapallados serín, 

Pa baxar á los infiernos ; 

Y vusté quedara Uibre 
De sos croeJes gatoperios, 
Tan Uenu de maxestá 
Como reina hoi ó ños cielos. 
Pero bonu por demás, 

Del home para consuelu, 
Escoyó vusté morrise 
Entre penes y tormentos, 

Y caminar al calvariu 

Y abrazase col maderu, 

Y dar en él les boquiadeá 
Entre dos lladrones puestu. 
¡ Ay Señor ! ,; Y tantu val 
Aquisti probé desiertu, 

Que quisíes co la so sangre J 



(133) 

Redimilu y felu buenu ? 

¿Y taniu los homes valen; ¡ hcj { 

Corrompios y perversos, ; >') 

Q' habin comprar so salú 

De Dios col 'padecimiento ? 

Ellos malos, vusté bonu., i Ifl 

Dios y bome al mismu tiempu MiO 

Ellos nacidos de culpa ; 

Vusté venida del cielu: 

Ellos pro bes y mortales; 

Vusté pode ros u eternu, 

Los redime León; so sangre : oT 

Con so sangre yos da el cielu. ' 

Yo me plasmo espavoridu 

Al pensar n' isli misteriu 

Que un tu; a mor nos escuende, 

Tantos bienes y consuelos. v 

Cuanjtu mas quiero calallu, 

Mas de ternura empapiello. 

Y me espávoro y . m' aturdo . 

Y atoclieoido me encuevo. 

Pido sentimiento al alma ¡v. / 

Y llágrimes á los güeyos 
P agradécela y sen til u, 

Pa mostrai lo que lu quiero, 

Y tovia entre so bondá 

Y' entre el mió agradecimiento,.! / 



(15.*) 
Hay mil llegues de camin 

Y lan llargu aparlamieniu 
Com' hay entre Dios y el home, 
Entre lo malo y lo bueno. 
Señor , duélase de min ; 

Mire que soy un magüetu, 
Que non valgo tres uchavos 
Anque me vienda en Infiestu. 
Si non me quier escuchar 
Perperdidu esto dafechu, 

Y fago cuenta que el raundu 
Todu encima de mi vieno, 
Y' que perdí la muyer 

Y' los fios y el dineru, 
Les baques y la reciella, 
La casa, el horru y el eru, 

Y que me comen los 1 lobos 

Y que me fundo en infiernu. 
Mire ; to queiélu bien ; 
Criar pa vusté los ñenos ; 
Dar panoyés á los probes, 

Y vesitar los enfermos : 
Dexáme de romeries, 

De esfoyaces y embelecos : 

Non reñir con el vecin, 

Pagar xustu al cura el diezmu, 

Y fuxir de la tabierna 



(155) 

Como del demoni u mesmu. 

Y agora por fin y postre, 
Escuche lo que yo pienso 
Tocante á vuestra mercó 

^ á lo munchu que lu quiero. 
Si otra vez acá tornas, 
Cosa que no i aconseyo, 
Déxeseme de Xudíos, 
De Exiptos y Gaiileos; 
Véngase á isti llugarin 
Donde no hai Xudes falseros, 
Nin xente para prcndelu, 
Nin para ñegalu Pedru. 
Todos de vusté serán 
Bonos y homildes caseros, 

Y el que agravialu pretenda, 
Verná á les manes con ellos, 

Y habrá emburriones y palos 
Antes que i toquen en pelu. 
Yo lu allugaré en mió casa, 

Y non i faltará el queso, 
La cecina y el tocin, 

Les fabes, borona y sucru. 
Todo será de vusté ; 
La vida, el pan, el dineru ; 
Que he llarga la volunta , 
Si he cortu el gasayamiemu. 



(156) 



POESÍAS 



tofj í 

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DE 

I 







9©3< 



Jy¿V cu etuicAxcV 



Amiga, es la-ha tumbadu 

Cuando recibí los lleires ; 

Les q' en medio de miós males 

Ll acares y pa táleles , 

M' asentaren muí al cuayu 

Y me vinieren de per I es, 
Pos por luyes un alga i re 

Y un cordial afayé n' elíes. 
Yo en retornu te dehia 
Una retafila allegro 

Del viaxc de les rapaces 
Con so salsa y con so pebre; 
Pero creme q' aun ño esto 
Para gastar estes fiestes : 
Pos para llances de gorra 



(157) 

Con dixes y perendengues 

Ye menester otru puxu, 

Ye necesariu .otru temple 

Muí destintu del mió humor, 

Que me lien fechu un vedcrrc. 

Lo que puedo fer agora 

Alentu el estau presente, 

Ye con colores paxizos 

Y con sopabres verdiñegres, 

Pintóte de mió pelona 

Les matuxes y llaceries. 

Mas m,ira que non lo fago 

Para que te me entristezques 

Nin llores como acostumbres; 10H 

Si ñon pa que te entretengues, 

Pos fasta de les ortigues- ....:. / 

Saquen la miel les aveyes. , 

Cuantu, nías que to añadite 

Al fin miós convalecencies, 

Por que pos sabes miós males 

Tamien de miÓ9 bienes sépies. - ;>T 

Vamos, aténdi que empiezo 

En sin andar en mas xeres. 

Mió fia , esto fechu un sacu, A 

De sapos y sacaberes, 

De escorpiones y alacranes, 

Basiliscos y cúliebres; 

18 



(158) 
Por que ño acabo d' echar 
De min, anque lu escorrexe 
Un demoniu d' un dolor 
Que me fai ver les estrelles ; 

Y por mas que lu conxuro 
Está siempre ten que tienes. 
Dolor que ñeciu m' obliga 

A facer mil bicoquetes, 

Y arróllame por el suelu, 
Tírame pe les paredes, 
Andar á picos picaños, 

Y al pizopé anguues veces, 
Espernexar, dar corcobos, 
Romper sielles y tauretes, 
Con otres mil xeri gonces 

Y doscientos xigoméncies. 
Dolor que me fai andar 
Fiendo visaxes y mueques, 
Los güeyos arremellar, 
Ceyes agurriar y frente, 
Torcer nariz y focicu, 
Arregañar bien los dientes, 
Esmordigañar los llabios, 
A soplar de los dos fuelles, 
Esperezáme, vociar 

Y otres doscientes ximuestres 
Q' apuesto una pe de barru 



(159) 
Ye un gustu de Dios el vemc: 
Dolor tan desesperadu 
Que me pon fecliu un hederre. 
Les quexades se me franchen, 
Les vidayes se me lleuden, 
Sesos y cascu me salten, 
Los pelos se me enderecen, 
Los costazos se me fundien, 
Les costielles se me quiebren, 
El cuerpu se me respiga, 
Les llágrimes se me suelten. 
Dolor que a naide de Dios 
Nin á los perros dolientes : 
¡ Dichosa aquel que se viera 
Sin mueles, dientes, nin melles l 
Pero cuando yo pensaba 
Que en aqüestes menudencies 
El mal se quedaba, entró 
Otru d' otres cantaleles 
De non menos llicantines, 

Y de piores consecuencies. 
Isti h.umor ó puzcalabre 
Non conlentu con facéme 
Todos los güesos ga nipos 

Y toda la boca estielles, 
Se m' abaxó al gorgoberu, 

Y apretando erre que erre, 



(140) 

Cerróme á rozu y palones 

Del pasapán les voleres. 

¡ Ay. mió gloriosu San Bras, 

Y que apretures aqüestes ! 
Entós, (ya se vé) tomades 
Aquelles corréspondencies, 
La cabeza prevalica, 
Pónse amoríau el calletre, 
Los güeyos se m' encandilen, 
Les palabres non se suelten. 
Abrásense les corades, 

Los polmones arrebienten , 
El corazón s' entrastaya, 
Los pulsos se desconcierten : 
Todo agüele á concluidu, 
Todo á mortiza arrecien de. 

Y rair' aqui que el que yera 
Un toru con banderetes, 

En un dame acá eses payes, 
Ya se vé tumbadu n' elles; 

Y aquel que gastaba plantes, 
Ya non puede facer piernes. 
El home que co los güeyos 
Tragaba toda la xente, 
Agora los tien cuayados 

Y tan parades les ñeñes, 
Que lo que puede ye solo 



(IM) 

Mi raí* á todos en tientes, b r»i><) 
¡Hay del probo que nació 
Suxelu á tales miseries ! 
La vida lien etv un tris 

Y en un si x<er-ve 6 non xerve : 
Agora *yo níe feguro 

Que tu t' eclies estes cuentes j 
Que al veme tan mal parau 
Todu ya. fechu mía peste, 
Entren el potru medicatu c > i A 
Con sos paxes y corchetes, 

Y echándose sobre min 

Com' unes utres í'araientes, e6il/f 
Desalforxando ¡sos chismes:-; 
Entre dimes y diretes, n\V>m \3L 
Me esfarrapen á sangries , 
Me destocinen á esfriegues , 
Me chamusquen con ventosea , 
Con Uaiúrqsi' ime>dcspelieyeB.','°'>'i : u(í 
Con xiringazos m' esfonden. 
Con supedanios me tueyen , 
Con agües me desbauticen J 
Con untures me 'esfelpeyén , no.) 
Con emplastos me taracen , 
Con gataplasmes me afrellen, 
Con parches -me destapinen , 
Con cantaTÍgues me esfuellen. 



Que dcmpues de habeme fecho 
Un desfolladu pacienle, 

Y esmielgádome pol cliiste 
A tarron les fahriqueres, 
INIe dexen al venlestale 
Allá rumiando entre dientes, 
Como el que abandona un burru 
Metánes é nes xuncleres 

A Dios á suerte y ventura, 
A si muerre ó si non miierre. 
Pos non fia^ non fo ansi : 
Antes lluego <jue supieren 
Miós penuries y miós cuites .■ 
Acudieron delixentes 
El rnélicu y ceruxanu vunS 

Dispuestos á socórreme, 

Y como bonos amigos 

] íxeron loque pudieren* tlo'^t/I 
Diérenme un par de sangries, 
Untárenme con aceite, 
Non s\ apartaron de min, 

Y pa Uavar les mexelles 
Con yerba los y mestranzos, 
Unos enxuagues fexéren. 
Con esto y co la pacencia, 

Y con Dios que cuando quier 
De todos los vientos llueve, ao3 



C145) 

Comenzaren aíloxar 
Del gaznaiu los hruchetes. 
¡ O fia ! ¡ q' esiatlu aquisi 
Del otru tan diferente ! 
Desde entonela, tomo fuelgu; 
El espíritu se estiende, 
Los conductos se suavicen, 
Les entrañes se refresquen, 
El polmon se desenrolla, 
El pulsu se desencueye , 
Pónse fila la cabeza, 
Despávilase el calletre; 

Y en fin todo n' un istantc ' 
Se pon en tonu corriente. 

Mas cuando yo marinaba 
Poder entré ñorabuenes 
Salvu de la gorruñera, 

Y sanu de carrasperes, 
Contentu estar com' un cucu 

Y com' unes castañueles, 

Comer com' un descosiu, >"pA 

Beber com* un reguilete, ! 9Ü 9 

Vuelven les escomulgades 

\ maldites de les mueles 

( Mal deseñizu les pose, 

Males tenaces les vuelen, ) 

A cantar so palinodia 



(144) 
Faciéndose mui de nueves. 
Asi ye q' esto obligadu 
A guárdame entre maniiel}eg 
Fasta q' asiente la sangre 

Y los humores s' aquieten. 
Con todu, como ayuné 
Tantes semanes enteres, 

Por mas que les , mueles chuleo,.! 
Por mas que á les mueles pese, 
Anque rabien y anque esgriten, 
Bebienten y desesperen, 
Mamo torrendos ,d' á palmu, 
Escancio sendos chisquetes ;. 

Y paso una vidiquina 

D' un abad ó un presidente. 
Pásalo tu bien,, .¿aiaien;. 

Y Dios permitía que tengues t ,vlc£ 
Xunto co los tos Antones 

Unes pascues mui allegres, 
Que ansina te lo desea 
Aquel amigu de siempre 
Que lo fue , lo ye y será 
Fasta les Ares, de veres. 



(ttft 

I 

En un de los dis de Mayu 

Allá cuando la neblina 

Pe la tardi roba al sol 

La lluz y bravor del dia, 

M' empobiné baraxando 

Acá en mió maxinaiiva, 

Doscientes mil fantasíes 

Hacia la fuente sabida 

Al soslayu del pingon 

De Son-ibes. Y hé aqui pinta, 

Q' habiéndome echado á pechos 

Un bon tragu pe la espicha , 

Comenzó á dame el pigazu, 

Cargando dempues á prisa 

El sueñuque da Morfeu 

Y la bona Proserpina. 

Sin saber ya donde estaba 

Tendidu com' una pipa, 

Sobre una llastra quédeme, 

Fechu un' ánima bendita. 

Lluego empecé entre resuellos, 

Asperezos y cruxia 



9 



am 

Ya puestu pámpana abaxu 

Ya puestu pámpana arriba, 

Restallándome los güesos 

Molidu como cecina, 

A ver d' Arxel les prisiones, 

La Xiralda de Sevilla, 

El Pulgatorio y el Limbu, 

Cartaxena y so badía, 

Con otres dos mil visiones 

Que forma la fantasía. 

Entre aquestos espilfarros 

Di con toda 1' alma mia 

En Madril. Entré (q' el sueñu 

Nunca gasta cortesía 

Nin miramientos, ) per un 

Cuartu entresuelu que mira 

Frente á la fuente que llamen, 

Según me díxo una tía, 

La de la Puerta de Moros 

Esquina á las Tabernillas. 

Oh, como acude la man 

A donde el quexal i grita. 

Naide vi , naide me vio ; 

Con que pudo la mió vista 

Arreparar bien les coses, 

Que pol someráu babia. 

Vi siclles , vi requilorios, 



(147) 
Restrones, y que d' arriba 
Abaxu colgaben lienzos, 
De seda coloradina, 

Y santos pe les paredes, 

Y sobre una mesiquina 
Un espeyu relluciente 
Claru como la fontica ; 
Vi tamien un sabañón 
O manta de llana fina, 
Pintarraxada de flores 
Que todu el suelu cubría* 
Vi tayueles y un escañu 
Con almuades per encima; 
Vi xarros y unos botixos 
Con agua que parecía 
Fecliu de xabon y xelos ; 
Otra yera como tinta, 
Cuando se vuelve bermeya ; 

Y sobre una maserica 

i Que fuentades de vizcuechos ! 
¡ Qué fruta en dulce cocía! 
¡Qué rosques con perexil, 

Y que tanta la rosquia ! 
Vueltu entoncia pal mió sayu 
Hacia mi mismu dccia ; 
¿Esto, Seüor, qué será? 
Esta casa curiosina, 



(148) 
De quien diaños podrá ser ? 
¿ Pa quién será esta comida ? 
Ansina pensaba yo 
Allá en mió maxinatiba, 
Cuando entra sin saber como 
Por aquella sala misma 
El mió queridu compadre : 
Yo lu miro y él nie mira ; 
Quedé del llance ablucadu, 
El tamien se queda ansina, 

Y sin falamos palabra, 
El unu al otru se tira, 

Y á abrazos nos apenamos 
Alma, corazón y crisma. 
Entoncia tienru me dixo 
Entre sollutos y risa: 

D. Bruno ¿cómo en Madril ? 
¿Esto lie verdá ó ye mentira ? 
Amigu i arrespondí, 
Ciertu ye por dicha mia ; 
Siempre pensé velu acá 

Y nunca se componía. 

Mas gracies á Dios q' estamos 
Todos aquí voto á crivas. 
¿ Y qué casa ye esta amigu ? 
Dixo, la de mió familia. 
¿Y es ti tren ? Hoi celebramos 






(140) 
Los dios de Sania Rita. 
Voto y ño á tal q' he verdá. 
¡Xesus, que fortuna mia ! 
¿ Quién lo creyera mió Dios, 
Que yo viniera en tal dia? 
Entre aqüestes y otres coses 
Entra Antonin ; y mió vista 
Tanta ñovedá i causó, 
Que el probequin 1 alegría 
Tomó en llágrimes de gozu, 

Y poniendo en min la vista 
Mirándome todu en tientes, | 
Sallando por min decia. 

Señor, ¿ vusté ?....♦ (non lo creo.) 
¿Ye D. Bruno de la villa 
Que me enseñaba los Santos 
En casa de mió güelina ? 

Déme un abrazu por Dios 

¿ Non quier ver la mió altarina 

Y el nacimieniu de barru, 

Y la ciudá pequeñina ? 
Munclio i lengo q' enseñar ; 
]Nin de noche nin de dia 
Me voi de xunto á vusté ; 
Hemos falar de la villa, 
Del paseu de San Xuan 
De mió ti u y de mió lia ; 



(150) 

Y ha componeme la fiesta, 

Y gobernar mió altarina.... 
Xesus ! ¿vusted en mió casa f 
Non crei velu en mió yida. 
El que sepia solliviar 

Una fala tan sencilla. 
Piense si yo de entendella 
Satisfechu quedaría. 
En tanlu bien al reclamu, 

So madre (Dios la vendiga,) 

Con aquellos güeyos guapos 
Con so cara d' alegría, 
Falatible como siempre 

Y como siempre sencilla. 
Al veme al frente plasmó 

Y toda ella enternecida, 
( Por que toda ye bondá, 
Toda entrañes y caricia,) 
Gomitando el corazón, 
Pe la curiosa rendixa 
De so boca de coral, 

Iba á faláme espresiva ; 

Y en aquesto, y cuando yo 
Prevenía mió retalla 

Pa salúdala cortés, 

Y agradecei la acoxida, 
Por arle de barraviellu 



(151) 

Diómc un torzón de barriga, 

Y desperté é na mió llasira 

Mirando la lluz del dia ; 

Que fio hay dicha ñi aun soñada 

Que sea dicha cumplida. 



Entre algunas otras producciones del mismo autor, po- 
seemos su diálogo sobre las glorias de Asturias, obra de- 
masiadamente larga y de corto mérito por la falla de in- 
vención y de interés- Un cortesano que desea conocer la 
provincia de Oviedo, una dama que ha nacido en ella 
y le da noticias de su historia, y una aldeana que en su 
idioma nativo hace una fiel pintura asi de las costumbres 
del país, como de sus producciones naturales, son los in- 
terlocutores puestos en acción. Cuanto dicen el cortesa- 
no y la dama, si bien en un lcnguage puro y castizo, ado- 
lece de aquella inchazon y culteranismo que tanto de- 
gradaron nuestra poesía en el siglo XVII. Pero la aldea- 
na sin pretensiones de culta , ingenua y desembarazada 
como las gentes de su clase, se expresa con sencillez y na- 
turalidad. El poeta pone en su boca la siguiente relación. 

Aldeana.... ¿Ello que ye esto Señor? 
Según veo va la danza, 
Que quien mas chirla mas chirla 



Y quien mas fala , mas fala. 
Pues suelto la tarabica 

Y allá va mió cuyarada, 

Q' he bono de cuando en cuando 

Meter la pala cristiana. 

Pos crea, Señor, q' aun 

Non i dixo la mió ama, 

Nin de la misa la media, 

Nin del creu la metada. 

¿ Acasu ye xigomencia 

Tararira ó moxiganga, 

De los granos la cosecha 

La fruta, la piesca y caza, 

Les fuentes, flores y yerbes 

Q' hai pe la nuestra montaña, 

Todo ello de bona triva 

Y todo con abundancia? 

Cortesano... Ciertamente, aquesas cosas 
No deben ser olvidadas. 
Vamos chica, nada lemas; 
Di cuanto te diese gana. 

aldeana ¿Vusté ansi lo quier ? pues vaya. 

Si he de cebera tenemos 
Con abundancia no escasa 
Escanda , trigu y centenu, 
Maiz, panizu y cebada. 
Sobre lodo de maiz, 



(15ÍD 

Lo mas d' Asturies abasta : 
Con él se facen llorones 

Que crien xente tan guapo, 
Como denyure so topa 
Per esa tierra á la llorga : 
Cuando falta la borona 
Una rosquia s' amasa, 

Y con el rescaldu en llar »V 
Se cuez de pronto y se pasa. 

Del maiz salen tamien 

Les farra pes, q' en verdá, 

No hai comida mas sabrosa ic4 

Una mañana xelada», a3L 

Si con lleclie s acom panguen 

Y están blandies como ñata. 

¿ Y con qué se cria el goehu 
Que lien aquesto d' untaza 

Y á los probes aldeanos 
Ye lo que yos fai la barba, 

Si non ye con el maiz uli 

De que liay tanta abundancia l 
Agora T otra simiente, 
Q' acá llamamos escanda, 
Fai un pan como una ílor 
Q' está i>n ¡lando na palma. 
Garbanzos acá ñon pinten; :;i*I 

Quédense como arbeyaca. 

20 



(160) 

Pero tenemos arbeyos 

Y chichos en cualquier faza : 
Ay fréxoles, arxelines, 
Nabos, castañes de Francia, 
Bcrces, coliflor, repollos, 
Cenahories, bonadama , 
Alcachofes, cherivies, 
Verenxenes, verdoliaga, 
Perexil, ayos, ccbolles, 
Fabes de Mayu, pata tes, 
Calabazones y fabes, 
Panizu, miyu, centenu, 

En fin de toda metralla. 
Nin falta el melón tampocu, 
£1 pepin, la calabaza, 

Y el pimientu cebollón, 

Y el que como fuebu abrasa. 
Pa la mesa de Señores 

Y para fer ensalada, 

Hay espárragos, llechugues, 
Escaroles, bona dama, 
Perexil del mar, tomates, 
Espinaques y mostaza. 
Diga agora so mercé 
Si aquesto he cosa de gaita 
Para que aquesti país 
Por afamiadu se hábia. 



(161) 

¿ Pos de carnes? ¡ Xcsucristo ! 
Nunca mal sobre min caiga, 
Si non ye la que abastez 
Nuestra tierra, media España. 
Por q' hai carne de carneru, 
De güe, tenrera y de baca, 
De cabra, castrón, cabritu, 
De gocliin, gochu y marrana ; 

Y todu con tan tu escesu 
Que Castía aqui lo carga, 
En cecina y en tocin 

Y pardieces ñon mui cara. 
Tamien tenemos gallines, 
Pavos, palombos á manta, 
Capones, gansos, coríos, 

Y d' animales de caza, 

Hai la liebre en cualquier matu, 
La perdiz en cualquier bárdia, 
La arcea en cualquier regon, 
El tordu en cualquier rimada, 
La corniz en cualquier sucu, 
El torcaz en cualquier rama, 
El glayu en cualquier camin 

Y el picu en cualquier furaca. 

Y de les aves del mar 
Tópense en cualquier regala 

El caraban, el coríu, 



(162) 

El cuerva marin, la garza, 

JEI gansu, la gallineta, 

El mazaricu, la gacha, 

El oliancu, e'estornin, 

El coríin de T Irlanda. 

De mar y cierra tamien 

Hay páxaros para xaula : 

El silgueru, el ruiseíior, 

El mal vis y la calandria, 

Q' he gustu é nes carbayeres ¡ ^oO 

Olios pe la mafiana, 

Cuando. por el Mayu canten 

Al bon dia i' alborada. 

Si ye de caza mayor 

En cualquier fondigonada 

Hai xabalinos tan grandes 

Que puestos é na palanca, 

Apuxen per sostenelos 

Ilomes de bona puxanza. 

Hai osos, y angunu entr' ellos 

Que los caxellos abrasa : 

Les aveyes bien lu piquen, 

Pero con todu ño escarma. 

¿ Y. quier ver que entamu lien 

El malditu de la trampa 

Para comeyos la miel' 

Con el caxellu . s' abraza, 



,■ 



(181) 

Y sufr¡ettd<y'lós ^ur^rte&«^' v io2 / 
Ya d' csia que lü taraza 

En focicu, ya de 1 otra 
Que lu prea üa gat^arHá^') • <>M. 
Aquella' ftun *or|t)íb*il 1u ' °bnfiuo ¿ 
Aquest' >ttlwf riikiÉTyarga, "«'- 

Vase guiando hacia el riu, '' 

Y allí el ca<xellir se zampa, 

Y afogadés les aveyes, "':> cnu io*i 
La miel (; maí "bregón !) se yapé 
D estos hay munchos, Señor, 

Y unesbesties son tan 1 bravas, 
Que si s'-*¿áe?én d un ' : áf4>oT>Jo / 
Danguna vez y se 'érifatt&ftfrov o(I 
Co les uñes n'un instante »Q 
Como un paliquin lu esgañdn. 

Y anqere-4- tiren con dos ítalos 'pA 

¿ Piensa qué marcha i' non marina, 
Que vien á 'buscar el riru • 'oaoVí 
Del fogón pe la llapada. '[} 

Del robezu-, mas g¡ustusa &h oJ 
Y r -í*giirra ; y€ la caza: 'noo ! ií 
Pe los cerros y les sierres Y 0J0V 
E nes pigurutes anda, '■■ f 

Y lixeru com' el vientu 

Sin tocar al suéltr, salta, ) 

Salvando -los- pc*ciyfjcíós' > í ú a 1 ! 



(«81) 

Y sorvicndo las distancias. - [ 
Esguilando pe les peíies 

Tien q' andar el que los caza, 
Mas en el aire que en tierra, >u() 

Y cuando con clli en llana, 
Amecliai un par de bales, 

Y taramingai la llana, 

Y el animal arrollando 
Per una cuesta emprimada, 
A.picos picaños vien : &^\ 
Fasta dar é na llanada. 

]\*on falten 1 lobos y corcios, 

Y otra muncba cafarnaya ¡ fc nQ 
De venados y ]lebratos, «Q 
Que los eros nos abrasan. 

¿ Y el pescadu ? Como estamos 
Aquí á la llengua del agua, 
Xjíf$i#fi tenemos a porrillu, 
Fresco como el sol del alba,- <>jjQ 
Q' esto ye comer pescadu, 
Lo demás ye patarata. 
¡ Ob ! como : en Madril lu vieren, 
Voto y ¿¿o á tal que plasmaran. | 
Acá hai salmón como cuebu 
En Rivadesella y Pravia, 
Que sangrA de puru frescu 
Pe la boca, y pe la galla. 



Hay pcscades como borra* 

Xardon a taca retaca , 

Congrios á trompa talega ; >({ 

Vesugos á farta farta, Ll 

Meros á tente bonete, ( 

Aguyes á vati barra , 

Morenes á zurriburri + 

Sardina á veía y dexúla , r,H 

Les mielgues á balagares, 

Cazón y xardes sin lasa f 

Les rayes á goxa llena, 

Barbos á pala cdrgada, 

Y otru sin fin de pescadu, 

Que non sé como se llama, 

Que á non ser que los arrieros* 

Esos de braga atacada 

Acuden acá por ello 

Com' utres á la carnada, 

Para llévalo á Castía, 

A Riosecu y Villada', 

Bien pudiéramos estrar 

Con pescadu la corra da t ,q 

Les Llangostes y llocantos, 

Centollos y noeles, fasta 

Empapizamos conelles. 

Hora tras de cualquier llastra 

Berverichos y percebes : 



J 



En cualquier pedrera ó playa, 
Morcioncs y alca nci nos, >hi*X. 

De v íga ros • Jpti ütí chq rica st r¿ , 
Llám pares, ostros y almcxes: 

Y para pescar con caria 
Con nasa, refuelle ó rede, 
Con traina ó con tarrafa, 
Hay llovinhílebá dos tercies. 
Anguila de mas dé á vara. 
Como bárganos 1 lamprees, 

Y truches cora' una estaca ; 
Soyes como.- >$a -solera wxhfifl 
De una.'Jpanera ftfecUwháUa u*»-»o Y 
Munchos mas pescados "hai ; 
Cuntálos "ye cuenta llárga. 

■¿ Y de fr\u4¡fo¡&o¿&& ¡asis-ea ! 
Yo ñon puedan* tífeafafeifií aébasA 
Porque paí«J ,; po"r país 
Naide al Prencipadu iguala ; 
Pos lia i ñisos, cerigüeles, 

Y prunos, q en una plaza','1 n '' i{r 
Dan por un uchavu á ur¿ ñéñu 
Una montera apiñada : 

Hay figos de San Miguel , 
De San Xtf&ñ eürtbrbitáncia 
Al bar ¡coques, marmiellos, ¿ ™* 
Peruyes, peray m<mzáfcar,< " f -i" 1 



(181) 

El cadápanu , el albornin, 

El llimon y la naranxa, 

La castaña, la cereza, 

La guinda, la flúéz, la hablana, 

El aráíKÍanu, el hrusel, 

El mirándanu y granada, 

El melcoton, el duraznu, 

El piescu en grandura tanta, 

Que son como la cabeza '*¿<í 

D' una ñoñi na tamaña : 

Damascu como dos puños, 

Pavía com' una xarra : 

El cidron y la grosella, 

La llima dulce y la amarga : 
Piñones y figos chumbos 

Como los de V otra banda; u ^l 

Retimos blancos y negros, 

Y la mora colorada. 

Vamos, dígame en concencia? ' ^ 

¿ Tanta fruta non lu plasma ? 

Pos ñon ye lo mas aquesto-, '->/ 

Lo que mas asombru causa í 

E que cada triba d' estes, 

Otres munches so si abraza. 

Por que á parte cerigüeles, 

Pera, Cereza y castaña, 

Que d' elles hay munches eastesv 
21 



I 



(162) 

Tenemos de la manzana, 
Ranetes blanques y pardes, 
La tardía y la temprana. 
Camoeses, de rabu-llongu, 
Les de San Pedru y de bara ; 
De balsain, vizcaines ; 
Peros d' inviernu y de alba: 
De nuera, panera, Inííeslu, 
Balvonis, prieta, mesada, 
De coloradina, d' osu, 
Carniadu, carne de baca, 
Carabiones, de caleyu, 
Repinaldes y d' escanda ; 
Picones y castellanes, 
Ramones, y nuera blanca; 
De pardona, de Bilvao, 
De San Xuan y de monsaca ; 
De Ana Menendi, de Aldonza, 

Y otres de triba tan basta, 
Que por ser inomerables, 
Ye imposible numéralas. 

Y crea que no bai denyure 
Manzana mas sazonada. 

i Oh, si vusté peí el otoüu 
Hacia acá se empobinára, 
Cuando cuerre el maravayu 
De la cosecha ! Ablucára ; 



(165) 

Pos viera montones lales 
D' elles po las pumaradas, 
Que pensara en so concencia 
Que d' oro yeren y grana, 
Salpicadines de pelres, 
Co les goles de orbeyada : 

Y mire, i liabin saber 
Como algaire y miel rosada, 
Si dempues de sazonades 
Quiciavos les aprobara. 

¡ Que sidre d' elles se la i ! 
Que sabrosr, que dorada ! 

Y como el cuerpu callenta, 
Como refocila 1' alma ! 

El que emburrió dos pudieres, 
Quedóse com' una pascua, 
Falatible y gayasperu, 
Sin sede n' una semana. 

Y non piense : que ella sola, 
Enriquez al que la faga, 

Da don al que no lu lien 

Y horros y cases llevanta. 

Y si tantu la empondero, 

Non ye por que á min me cuaca, 
Que non fora cosa bona 
Dase á ella una rapaza, 
Nin conveniencia ternia 



(164) 

S¡ á bebela s' avezara. 

Para ruin muncliu meyor 

Cincuenta veces ye el agua: 

En todes partes s' a topa 

Tan fresca, clara y delgada, 

Tan gasliza de comida 

Que naide d, ella se farta. 

Non liai monte que non lleve 

Un regatu á la llanada ; 

Nin peña que non dé un cliorru, 

Ni sin fornica la llastra. 

Atopa vusté les fuentes 

Que parecen pura plata, 
Allá en el mas altu picu, 
Como na fondrigonada. 
Nos en pocu les tenemos 
A causa de so abundancia, 
Qne solu puede aprecíales 
El que conoza so falta. 
Pero si en Madril y en Caid 
Ansi manaren, ( ¡ caramba ! ) 
Naide al serviciu de Dios 
Deseara otra ganancia. 
Tamien tenemos acá, 
Fuentes de natura tala 
Que gorgoliten salmoria, 
La que muncliu meyor sala 



(165) 

Una Tornada de pan 

Que la que del mar se saca. 

¿ Y qué diré de les Caldes ? 

I Y qué de la fuente sania? 

Borboten agua caliente 

Que ansina el pelleyu escalda, 

Como la que sal del fuegu, 

Si en ella angunu se baña; 

Y para el que lien gorguyos 
Pal romaiismu y la sarna, 
Pal eslórnagu toidu, 

Ye melecina probada. 
Flora de mines y piedres 

Y otres coses d' importancia, 
El ama bastante i dixo 
Cuando ahí relacionaba, 

El puxu q' acá traía 
La ilación Gorxa y Milana, 
Romana, Cartaxinesa, 
Xándala, Suela y Balana. 

Cortesano... Vaya chica te has portado. 

aldeana.... Pos que lo sepia me cuaca, 
Pa que no ande en patagiieyos 
Si Asturies é bona ó mala. 



lff 



4» 



©* 



(166) 



POESÍAS 

Sf la Sntorita Doña 3o$cfa JüMÜanas, 

éiion/(é /tíoYcJa tí&e/íte ckc coz-vcnÁi ck c/tcceu/aJ tSvated- 



/¿naJ ae ós. 



'o-n. 



Descripción de las funciones con que la villa de 
(iijon celebro el nombramiento del Excrno. Sr. D. 
(¡aspar Melchor de Jorellanos , para el Ministe- 
rio de Gracia y Justicia. 

•— ¿>;:<r>:<¿-~ 

Búlate la marrabera 

Lo que tardisü Pericu: 

Cuantu ha que t' esto aguardando 

Plasmau y despavoriu, 

Para contate mil coses 

Que magar estoi ñaciu, 

]Sin vi, ííin cuidara ver 

De güeyos nin por escritu. 

Saberás q' el utru dia 

Desapues de escureciu, 

Laitamé dir á X ixon 

Con mió compadre Toribu. 

Llegamos á la portona 

Que lien tres apartadijos 



(167) 

Y un homc con una espada 
Para matar los xudios, 
Cuando tantos de les Uuces 
Vcyures y argamandixos 
Allunihraben les ventanos, 
Que quitaben á un el xuiciu. 
Fui peí contra cay alantre 
Per onde están los navios, 
Fasta cae del Marques: 
Mas equi ( Xesus benditu) 
Nin toes les cofradies 
Del Carmen y San Franciscu, 
Q' hai en aquesti conceyu, 
Tienen tantos de los cirios, 
Como allí empicorotiaos 
Rellumbraben el sentiu. 
Pónxime cabo el cruceru 
Cuidaiible y pcnsativu, 
Sin saber qué diaños yera 
Tantu estruendu y tantu ruidu 
De voces y de campanes, 
De escopetes y de tiros. 
Cuidaba pal mió capole, 
¿ Si ganarin los navios 
La ciodá d* Ingalalerra ? 
Malaman, non mió qucriu,, 
Que nosotros ñon pasamos' 



(168) 

Sin barcu ó puente los rio-s, 

Y el ingles anda peí agua 
Lo propiu que los coríos. 

¿ Si quicías habría algún Santu 
Que fos en Xixon fiaciu 

Y agora lu cocinaron ? 

Que tenia mió güelu un llibru, 
Que rezaba de les íi estes 
Q' al gloriosu San Jsidru 

Y fixeron en Madril, 
Con tantos de parajismos 
De tiros y de campanes, 
Llumbreres y berveriscos. 
Mas ñon, dixi yo; mal hora, 
Q' agora n' aquisti siglu 
Dengun s' atreve á ser Santu 
Por non ser aborreciu, 

Y si algún pretende selo, 
De vergüenza está escondiu. 
Mas al cab u y á la postre 
Fue íiuestru Señor servíu, 
Que vieno D. Pedro Cean 
(Que yeramos conocíos, ) 
Porque díxome una misa 
Cuando perdí el xatu pintu, 

Y al punlu topé con illi 
Mal apenes que la dixo. 



(169) 

Fui á sentame caquel 
Y díxii , ¿ á mió amigu, 
Pe l' alma que lu parió 
Me diga, que baratixu 
Desgobernó isti llugar 
Que tou está entrometí u? 
Respondióme un Uatinazu 
Que dcmpues de bien cociu, 
Pienso que quixo dieir, 
«Tu sola yes pelegrinu.» 
Q' anque yo ñon sé estudiar, 
Peí ÍIlu saco el xuvillu. 
¿ Non sabes Xuan que fexeron 
A aquel Señor tan llocidu, 
Tan falatible y derechu, 
Tan plantau y bien coidu* 
Que lu llamen Don Gaspar, 
Herma nu de Don Franciscu ? 
Fixeronlu Baxador 
D' un llugar muí escondiu 
Cuatro llegues mas abaxu 
Del Pulgatoriu y del Llimbu. 
¿ A quién hoto ? ¿ Aquel Señor 
Tan facedor de caminos 
Que por toes panes pasen 
Un carru y dos armentíos ? 
El propiu ye ; vaya, vaya, 
22 



(170) 
Fexeren bon revoltixu. 
Meyor fora á la emba. vacia 
Un d' aquellos rellambíos 
Q' entámen facer figura ¿ 

Y el' ayeri acá son ricos : 

Y esti Señor que se fora 
A tenellu el Rey consigu, 
Fiendo obispos y rexentes 

Y otros munchos amasixos, 
Pa que se acaben les guerres 
Que lu tienen consumiu. 
Viendo el cuentu mal parau 
Escápeme espavoriu. 

Utru dia pe la tarde 

Y ñon bien escureciu, 
Tornen facer espavientos 
Con campanes y con roidu, 

Y á balamos va la xente 
Diciendo todos á gritos. 
Viva el Señor Xovellanos 
Que lu fexo el Rey Menistru. 
Los rexidores , el xuez, 

Con música y regocixu, 
Lleváronlu pa la iglesia, 

Y cantaren en soniu 

Los cures munches canciones, 

Y pónxeren descubriu 



(171) 
Con ñon sé que tantes lluces 
El Sacramentu divinu. 
Alabda sa so gracia 
Que tantes coses hendixo, 
Enriba d' esti Señor: 
Dios por toda saa benditu ; 
Y déxei fer tanta dura 
En esti cargu y oficiu, 
Que líos que nacieren hoy, 
Cuando muerran , quede vivu. 
Ahora a Dios; vo pa casa 
Que de sueño esto rendidu. 






(172) 

S/sejcse/tctcn e/e /aJ fanc/aned cem tíete ^ee ee'ftc/'e/ e/e 
(p'uwce/ct ceu/sá ut co-f^n^cfb-n e/e &et/w<j J\\ 



Munchu me fuelgo compadre 

Afayáte cabo casa, 

Que trayo que te cuntar 

Arriendes d' una semana. 

Magar m' echó á 'quisti mundu 

Lia madre de la mió alma, 

Nin vi , nin cuidara ver 

Cosa tan endrominada. 

Daca acá el to tabaque ru, 

Echaré una fungarada ; 

Porque la mió garapiña 

Escaecióseme en casa : 

Tan atochecidu esto 

Que non sé lo que me pasa. 

Por fuxir de lia dotrina 

Q' el mió cura predicaba, 

De dir el domingo á Uviedo 

Tentóme lia mala trampa; 

Y mal apenes llegué 

Fasta el arcu q' apiegaba 

Con aquelles monxes prietes 

Que nunca salen de casa, 

Cuando tanta de lia xente 



(175) 
Per en d" arriba añublaba, 
Que parecí n les a beyes 
Cuundo quieren fer la ensambla. 
Por aquel caminon nuevu 
Que fasta Xixon llegaba, 
Tantos vivientes fervín 

Y tanta xentp colaba, 

Que parecía un formigueru ÍM 

Cuando daquien lu destapa. 
Quixe cudiar contra min, 
Si quiciaves Sanlolalla 
Habrá baxado del Cielo 

Y dirín á visitalla, 

O si nes santes reliquies 
S' hobíes abridu aquell' arca, 
Que magar Uviedo ó Uviedo 
Nunca se vio despesllada. 
Fos lo que fos dix'e yo, 
Que non m' importa migaya : 

Y ansi dexéme de cuentos 

Y como quien va esñalando, 
A empuxones y emburriones 
Llegué por fin á la plaza. 
Mas aqui , ¡ válame Dios [ 

Toda lia sangre se cuava; uQ 

Respiguénseme los pelos «bd i 
Y T el fégadu s* éntrastaya : J 



(174) 
Allí un Lome s' aílaquez, 
Acullá utru-s' cslrapá, 
\ lodos entrepolados 
IÑaide d' alendar cuidaba. 
Divo yo, ¿si el dia del xuiciu 
Será n' aquesta semana ? 
Mas como non habia visto, 
El Ante-rCristu, nin fiada, 
D' otres coses que ños llibros 
El mió cura arrellataba, 
Volvióseme 1' alma al cuerpu, 

Y lomé una polgarada. 
^ i tantu del cortinaxe 
Por toda la: balconada, 
Como peí dia del Corpus 
Cuando el Sagramentu pasa. 
Vi allí puestu un talanqueru 

Y por derriba una tapa 
Que parecía el cobertixu 
Que tengo na mió tenada. 
El reyoltixu de xentes 
Que non lenín sofiíancia, 
Apertadu me tenín 
Como sardina en banastra. 
Quixo Djos dieren les tres ; 

Y catat' aquí q' etftanaa, 
Una recua de Señores 



A esiropicllar pe la plaza '* ^ 

Enriba d' unos borricos 

Con tanta de la cintaya 

Per encima del íbcícu, 

Del rabu y de la pelambra, 

Q' anq' ellos no estaben gordos, 

Con aquella fíguranza, 

Poní use ensobervecidos 

Bufando la 'espumara ya ; 

(Q' en cuerpu del diaííu entra, 

Decía la mió Mariana ). 

A lo postrero de todo 

Vieno un señoretu en traza 

Con un vestidu raxon, 

Y ena mano una palanca 
Con un trapiquin colgando, 
Que parecía moxiganga. 
Cabo d' i 1 12 otru venia 

Co la vestimenta 1 larga, »"»¿«9 »*T 
Una peluca canosa 

Y una torga so la barba, 

Y entrambos na talanquera 
Se pónxeron cara a cara. 
Estábense alli íinxados 
Fasta q' el de la palanca, 
En tamo á un lladu y a otru 
Sacudilla y solmenaila, 






(176) 

Y al propia tiempu illi solu 
A voz en gritu falaba. 

Dixo q' el Rey y la Reina 
Yeren xente d' importancia : 
Todos dixeron amen; 

Y yo' di una carcaxada. 

A isti tiempu ( esto ablucadu) 
Tantu ruxir de campana, 
De tiros y de escopetes 
S' estarayó pe la plaza, 
Q' acabé d' ensandecer 
Sin poder falar palabra. 
Apenes jSe aposentó, 
Cuando vieno otra brañada 
De Seíiores á caballu,- 

Y otra tanta llistonada. 
A lo postrero venia 

Un tan llumbriu de cara, 
Tan endromáticu y tiesu 
Q' á todos apavuraba. 
Traía al pie dos mozacos 
Con casaca engalanada, 

Y utru rodiadu de plurnes 
Que corría que volaba. 

¿ Será quiciás d" allá arriba 
Donde se descuelga Y agua 
Cuando llueve , embaxador, 



ctW) 

Que viníes trcr la cmhaxada 
De que pal a ñu que vien 
Tenemos raeyor añada ? 
Malaman, non será esto, 
Si non una patarata ; 
Pero sea lo que fos, 
Allá ellos ios les habia. 
A posóse del borricu 

Y á la talanquera enlama, 

Y faciendo 1' avenencia, 
De la palanqueta agarra. 
A mió ver el trapiquin 
Foi d' alguna valenciana 
Del gloriosu San Cirbian, 
Según se sopelexaba. 
Dempues d' isti emparamientu, 
Escaparen de la plaza, 

Y tanta xente tras d' ellos 
Que quedó fartu añoxada. 
Yo que non quixi correr 
Como aquel que non la i nada, 
Avéreme hacia les pipes 

Per donde el vino manaba: 
Enllcné la mió montera 

Y zámpemelo ña panza; 

Mas como yera tan floxo 

Non m' escalentó migaya. 
23 



(178) 

Andaba á un Uadu y á otru 
La xente empaparotada, 
Sin que home nin muyer 
Tratas de dir p' hacia casa. 
De lluego qu ata pecio 
Tanta de la rellumbranza 
Per todes partes habia, 
Que parecía de mañana. 
Sin saber lo que facía 
Fui allá cabo una casa, 
Que tenia tantes coses 
Per toda la balconada, 
Q' á mió ver col xubileu 
Voltiárasei la portada, 

Y col forru para fuera 
Pasó toda la xelada. 
Habia allí tantes de lletres 
Escribíes como en carta, 
Falando de Doña Lluisa 
De flores y rotilancia, 

Y otres munches engulimes 
Q' el diañu que les parlara. 
Estaben dos soldadones 
Fiendo allí la espantayada, 
Como si quicías el Rey 
Tuvíes ende la morada. 
Adientro nun portalón 



(179) 

] labia un fatu de canaya 
D' homucos y de muyeres 
Que pareció de cuayada; 
Estaben tan mal vestios 
Q' enseñaben una nalga, 
Los codos y los cadriles 
Sin falar una palabra : 
3Vin travesaben bocadu 
IVin bebin gotera d' agua. 
Si quiciavos tenin vida, 
Comióyosla la xelada. 
Fartéme d' estar mirando 
Esta xente esblanquiñada, 
Y volvíos la trasera 
Dandoyos una risada. 
Eché andar perende alantre, 
Di comigo n' otra casa 
A ú facin tantu ruidu 
Com' Lay en una esfoyaza : 
Melíme nun rinconcin 
A mirar lio que pasaba. 
Vi tan tes de Seíioretes 
Con tanta emburuyetada 
Enriba de la cabeza, 
Que parecía un' altabaca 
Cuando les lleven á unfrir, 
Y por detrás ios colgaban 



(180) 

Tantos de los farrapiezos 
Que fasta '1 suelu allegaban. 
Estaben elles argutes 

Y bien comidos en mi alma, 
Colorades y parlleres : 
Cuando dangun les miraba* 
Rellambinse los focicos 

Y facin la enxareyada, 
Agarrades de les manes 
Como xente rellocada: 
Tantu saltar y blincar, 
No é cosa mui acertada : 
Dempues que me fartuqué 
De ver tanta rellumbranza, 
Entrugué á un curaplayon 
Que cabo min allí estaba; 
A Señor, agora diga ; 

¿ Quiciavos la santa casa 
Se ganó de los cristianos 
Q* bai aqui tanta folgancia ? 
Respondióme; calla burru ; 
¿ Non ves q' esta emparayanza, 
E por que dixo el correu ■ 
Q' hoy el Rey se coronaba ? 



Eché á fuxir com' un cuele, 



(181) 

Y cuando llegué á mió casa, 
Enlamó la mió Mariana 
Roñar com' una espritada : 
Non quixe tornar á Uviedo, 
Anque toda la semana 
Los xastres y zapateros, 
Non dahen una puntada. 
Fixeron mil perversures ; 
Mas diz que non valin ííada ; 

Y yo como soi sesudu 

Y home ansi de capa parda, 
Non me paro na poqueza, 

Y vo siempre á la sustancia. 
A Dios compadre, que tengo 
Q' estrar é na mió quintana : 
Fasta el martes é na Pola, 
Que vaya á vender la baca. 






(182) 

J¡¿)e íw; /f'oj/(tJ tfete de ¿'tf/.etPa. ¿an ctt C/<v4etm Áata 

ce/cota^ /a co-io-nact&n ae ww \S % 

-~~Wí , Q"''fr¡inT- 

Malamán que vos fuestes miós hermanos 
Cuando el Rey ños unvió tanta folgancia, 
Que todos anden llocos á dos manos. 

El q' era lióme de pesu no ha sostancia; 
Hoi el q* ayer fó seriu, salta y brinca, 

Y todu el mundu, fechu 'slá una Francia. 
Y la probé de min non fago trinca, 

Ñin nae puedo allegrar, ñin ye posible 
Q' afaye suelu , ñin en que fer finca. 
Pos anque '1 Rey ye bonu y pacetible, 

Y esperen meyoranza, aqueso é cuentu : 
Cuantu ven los miós güeyos ye 'spantible. 

Agora ya haxó el cinco por cientu 
Q* echa peí mundiu á probes y Señores: 
Esto he al primer tapón el zurramientu. 

Pesie el alma al rexente y oidores, 
Que cabu el Rey están ; y ñon dan traza 
D" echar á meyor sen estos llabores. 

Ñon vieren los nacidos é na plaza 
Mayor carencia de maiz y escanda ; 
Non hay quien abarate una fogaza. 

Ayeri afayé yo cab' el Postigu 



¡s~ 



(185) 

Una probé muyer aílaquecida, 

Y dos ñeñinos que iraia consigu. 

De fame está la xente espavorida; 
Les Uégrimes no mas lien por vianda, 

Y non puede ya á cuestes co la vida. 
Hay con lodu , Señora llevantada, 

Que trai de plata y oru los pequinos, 

Y un gorru que parez fuelle d' escanda, 

Y coses que asemeyen puercuspinos, 

Y de pelra y coral les arracades, 

Y de seda con Hazos los chapinos. 

Si ar )questa vixordera y otres tales 
Les pasaren al riu de la plata, 
Quicias foren menores nuestros males. 

Y otru tanlu habin fer co los tunantes 
Q' anden pe la ciudad espantayados, 
Rompiendo guerindoles, seda y guantes. 

Mal hora ñon , aquestos armen líos 
Denyure facen falta ; y metaniques 
E na igresia presenten sos guedios. 

Pero quiero dexar les rapacicjues; 
Que primero que fallen estes tales, 
Dexarán de venir les andaritjues. 

Ora volvió á falar de fiestes Ríales, 
Q' á lodos alboroten la mollera 

Y nunca hebo entamades otres tales. 

Dicen q' haber xiraldes y foguera, 



(184) 
Carreücs y coeies remoscones, 

Y un casliu que lleva muncha xera. 
D' aquisii Prencipadu los mandones 

Cadun lo quier llocir por el so lladu ; 
Les cases lian d' echar pe los balcones. 

Mas gran borricu so : yo estói pasadu. 
; Cómo festeyu habrá ííi emparamientos, 
S¡ lodu el seííoriu está entorniadu ? 

Fexeron mas de cien ayuntamientos, 
Sobre quien ha facer la espantayada, 

Y todo ye reburdios y espamientos. 

El que lleva el pendón tien agarrada 
La Alferecía, don de Carlos quintu, 
Que fó á Villaviciosa en madrugada. 

Lutru Señor que cueye el vinu tintu, 

Y mora cab' un riu, mui arteru 
Pa fer copies de munchu laberintu, 

Tien Y Alferazgu, y tiénlu con tal fueru, 
Q' él solu xuro á tal ha decir viva 
Desd' el cimeru Rey, al Rey caberu. 

Cadun d' entrambos quier quedar enriba, 

Y cadun quier ser Rey; q' en puntos tales, 
La gafura del diablu n' esto estriba. 

El quintu Carlos que los fexo iguales, 
Si al uno quixo dar 1' alferecía 

Y llibraíu con ella d' aleábales, 
Ríen pudo dar al otru pelresia 



(18o) 

O la gola coral, y os aforraba, 
Tanta androminacion d' algaravia. 

Mas el Rey d' aquel tiempu non cuidaba 
Habin tener tan grandes marroquines, 
Nin dexar de facer lo q' el mandaba. 

Ello ye que parecen dos foines 
Dempues que pe la noche esgatuñaren, 

Y al cabu non toparen les gallines. 
Meyor fora en verdá que se dexaren 

De gastar el dineru en anguleraes, 

Y en llimosna de p robes lo gastaren. 
Mas allá ios les había con sos temes; 

Que yo tantu ios doi ansi q' andando, 
Como del pueblu cuiden en dacuando. 




iL 







DE 



AUTORES DESCONOCIDOS. 



(■180) 



>:Q>(. — 



V>4on este título escribió D. Juan González Villar un can- 
to en octavas reales, cuyo mérito es muy inferior á la fa- 
vorable acogida que por mucho tiempo le dispensaron al- 
gunos aficionados á esta clase de poesía. De estilo desco- 
lorido y lánguido, casi siempre humilde y rastrero, con 
uua versificación arto descuidada y prosaica , y sin uno 
de aquellos rasgos que suponen cuando no el genio, á lo 
menos el conocimiento del arte, hemos creído que en vez 
de darle un lugar en esta colección , procederíamos con 
mas acierto en substituirle con el que ahora publicamos. 
Su autor ha tenido sin duda presente la Juditli del Sr. 
Villar, pues que conservó un corto número de sus versos, 
bien que con aquellas alteraciones necesarias para darles 
mas fluidez y armonía. Pero siendo enteramente distintos 
los pensamientos y la ejecución, puede considerarse esta 
obra como original. No sabemos á quien atribuirla: aten- 
didas sus cualidades poéticas, nos persuadimos , que lio 
corresponde á ninguno de los autores comprendidos en 
esta colección, y que á todas sus composiciones aventaja no 
solamente en la belleza y propiedad de las imágenes y 
descripciones, sino también en la dicción poética , en la 
armonía y estructura del verso, y en el gusto y la facili- 
dad de la ejecución. 



(190) 

LA OTMm 



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¿ Siempre cuentos de xanes y Uadrones ? 
Non apruebo en verdá la babayada. 
¿Qué miga sacáis de ellos, qué llecciones? 
Ponevos la cabeza enquillotrada ; 
Avezavos quicías á sin razones, 

Y traer la memoria enxareyada 
Con falsures, y males xigomencies 

Q' cnlluxen á menudo les concencies. 

Mientres filen les vieyes, d' otra mena 
Han ser los fechos que cuntavos quiero : 
Sé q' escúchalos non vos dará pena, 
Pos lo que to decer ye verdadero, 
La virtu ensalza, la maldá condena, 

Y honrar á Dios enseña lo primero. 
Trabayai y calla ; que so importancia 
ÜNin destracciones quier, nin quier falancia. 

Hubo da cuando un Rey allá en Caldea 
Fieru, arremolinadu, temerariu 
De vista arremellada y cara fea, 
De crespuda melena y mui falsariu, 
Que cuando s enritaba na pelea, 
Los sos güeyos ardin como candiles 



(191) 

Y arregañaba dientes y caniles. 
Soberviosu al empar, cruel y tiranu, 

Entre los sos llamábase Ñabucu; 

Y d' esmelgar el mundu por so manu, 
Andaba tan contentu com' un cucu. 

Que Dios lu amudó en bestia ye mui llanu, 
De guerrcs y dineru bien fartucu, 

Y d' amoldar los bornes al so mando, 
Estaba de sobervia refalfando. 

Pos esti como digo del mió cuentu, 
Viendo que del so reinu angunes parles 
Non querín admetir so mandamientu, 
Llevantando pendones y estandartes, 
Quixo atayar el so revolvimientu, 
Con xente, con dineru y males artes, 

Y valióse par' eso de Olofiernes, 
Soldadu que podia facer piernes. 

¿Non veis un xabalin escopeliadu 
Cuando á gálamos va pe la galgada 
Q' anque sia un mastin dexa trecbadu 
Arreílundiéndoi una canilada ? 
¿ Veis como bufa y cuerre espolvoriadu, 
Que á cuantos topa d' una focicada 
Diablu mas ios arrinca les entrañes, 
Que si comiera un cestu de castañes ? 

Pos ansina Olofiernes va corriendo 
De so Señor á obedecer el bando. 




(192) 

No liai alma q' al miralu cueya aliendu, 
Psin ciodá que s' esmuza del so mando. 
Co les armes que lleva al fieru eslrueudu, 
Les lierres mas folgades soiri pando, 
Abaxai la cabeza el mas forzudu, 

Y queda en so presencia ciegu y mudu. 
Disii soldau tan fieru y espantable 

Quiero que conocíais la catadura. 
Ye so melena roza mui plasmable; 
Argomal que non tuvo rozadura, 

Y al llendon mas espesu semeyable. 
En cada pelu lien una gafura, 

Y sin mentir arulta so mollera, 
Mas que puede abultar una panera. 

Está llena so cara de llombinos 
Mezclados con furacos de vexigues : 
Facen i los bigotes remolinos 
Crespudos munchu mas que les ortigues: 
Como les piedres son de los molinos 
Sos güeyos pe lo menos ; y dos vigues 
De llagar lien por brazos. Decer puedo 
Que cada pierna suya ye un peñedo. 

¿Y el cuerpu? ¡Xesucristo! Una montaña 
Parezé no buitable. Quien lu viera 
En pie derechu, erguidu na campaña, 
Por fantasma de nubes lu tuviera, 
O por torre fundada a- una braña. 



(195) 
Fariu de vino y fartu de cebera, 
Salva con un rebalgu munchos prados. 

Y no hay par' elli riu nin cercados. 
Los sos gücyos arroxen fogarales 

De cliispes xuntarnenle y de poceñes; 
Mas son pa les muyeres mui frescales. 
Cuando pon gayasperes les dos ñeñes 
Disparayos en tos liros mortales, 

Y elles mansos se rinden á sos señes; 
Pos fáiyos tan llivianes les güeyades, 
Q' á todos ios x i mielga les cora des. 

Tien ademas so cucrpu tan peludu, 
Llenu de ponxa, caspies y fariellu, 
Que pudiera mui bien puestu desnudu 
Llcbratos esconder entre el so bellu. 
El vientre ye tan ancliu y rechonchudu, 
Que miánica acomoda en so botiellu 
Un xatu bonu, y co la boca abierta 
Ye capaz de tragar toda una oíicrta. 

Tres fanegues esmuerga cada dia 
De compangu, viandes y cebera, 

Y seis pipes de vino enfilaria 

Si lantu d' una vez allá i cabiera. 
Tanta so fuerza ye que fisgaría, 
Si quicias se i ponxés é na mollera, 
Un carbayu berrugu co la mano, 
Como si fos verdascu d' abellano. 



(194) 
Ansina iera el Capitán salvaxe 
Q' enteru quixo vasayar 1' Oriente: 
A todos al probar el so coraxe 
Yos falta el fuelgu y tiémblayos el diente- 
Recibe de cien pueblos omenaxe : 
Ya dengunu gurguta á la so xente, 

Y al que quier echar ronques, bien aina 

Y líate de pavor la cuayarina. 
Encoidos estaben los xudios 

Corripiados por clli en Palestina. 
Faciendo de sos güeyos munchos ríos 
Pedin ayuda á la piedá devina ; 
Que nin ellos entós, nin los sos ílos 
Yeren como son ora xente endiua, 
Nin un pueblu loidu, ruin y esclavu, 
Nin naide ios decia que tenin rabu. 

Un vieyu andaba allí de bona masa 
Non como los d' acá que son roñónos. 
Sesudu, honradu, con vertú sin tasa, 

Y bien abastecidu de razones, 

Ye de lodos queridu y en so casa, 

S' ampara el probé, y son sos oraciones 

Para el pueblu salú. Dios lo queria 

Y por so boca la verdá decia. 
Llamábase Elioaquin, y adivinaba 

Porque el Señor ansi lo permitía, 
Cuantu está por venir ; lo que pasaba 



(195) 

Lloíie de la ciodá donde vivía, 

Y lo cierto y meyor aconseyaba, 

Y de lal modo á so íiacion servia, 
Qnc lodos al empar lu respetaben, 

Y á cuaniu elli mandaba se presiabrn. 
Al velos amusgados y aflexidos, 

Yos dixo. «Non temblés: tomai aliendu, 

Que tiempu ye lovia. Non coidos 

Vos mirareis d' aquesi mostru liorrcndu, 

Si vos tornáis á Dios y componxidos 

En so presencia llágrimes vertiendo, 

El perdón i pedis de los pecados 

Con que vivíosles siempre enllamucrgados. 

Ayunai y empolviavos de ceniza; 
Facei llimosnes, davos desceplines, 
Mirai la lliviandá con oxeriza ; 
Dcxavos de tabiernes y moines ; 
Que si lo feis ansi, meyor estriza 
Desque hay en muudu 1 lastimes y ruines, 
Nunca la vio el Asiriu y so rociella: 
Ciertu esioí que vos dexa la escudíella.» 

Y ansi na asocedió. Que cuando ficru 
Olofiernes sos xentcs llevantára 
D' oro guarnides y llumbrante aceru, 

Y á esmorgar á Betulia se prepara, 
Enira en pueblu de Dios un desesperu 

Y berrenguina tal, que no arrepara 



En morir entre ruines sepultada 
Primero d* entregase á aquel soldad u. 

Muévese en tantu el campu todu enteru 
Del Asiriu al ruxir de los tambores, 

Y parez un inmensu formigueru, 
Cuando del sol sintiendo los ardores, 
Se esparrama bullendo peí suqueru, 

Y cuaya yerbes, árboles y flores. 
El polvu que llevanta roba al dia, 

Y al cielu va s' horrenda vocería. 
De caballos, y carros y banderes 

Y tiendes xuntamente, nun istante 
Cúbrense de Betulia les lladeres. 
Rumor de guerra, fieru amenazante, 
Pe los mudos s' esparce y pe les eres ; 
El cabayeru, el pión, el elefante 
Aguarden la señal de la batalla, 

Y cad' un en so pueslu espera y calla. 
Conforme ye 1' apuru y 1' apretura, 

Los xudios nin comen ni ensalienden : 
Probes tt auxilia y probes de folgura, 
Ya la muerte á sos puertes arrecienden, 
Pero el valor sopera á la pavura 

Y á locbar y vengase solo atienden ; 
Que naide en tanta cuita desespera, 
Por mas que falten fuerces y cebera. 

Nin hai tocin, nin fabes, nin rosquia, 



(lí)7) 
]Nin un garbu de llena, ni una cosa 
Con que poder tirar siquiera un dia. 
Al defunlu que lleven á la fosa 
El soldadu esfamiadu parecía ; 
Entre la xenle escuálida y llorosa, 
La muerte amenazando discurría ; 

Y encoidos los vieyos y muyeres 

A los templos corrí n á carrenderes. 

Allí al pie de les ares componxidos, 
Como si foren lodos mada lenes, 
En fuentes los sos güeyos convertidos, 
Alivianen con llágrimes les penes 

Y á Dios les ofreció enternecidos. 
Que rompíes i pedín les sos cadenes, 

Y llibres d' Olofiernes los dexára 
O para si bondosu los llevara. 

Y Dios los escuchó. D elli inspirada 
Una rapaza noble y valerosa, 
De gracies enfenites abastada, 
Xentil á maravía y xenerosa 
\ en so esfuerzu y virtudes enfontada, 
Kniós á los Belulios se presenta, 

Y les perdides fuerces ios alienta. 
Radía so cuerpu un resplandor devino 

Mas grato q' el del sol del medio dia, 
Cuando peí mayu suave y lempladíno, 
Baña de lluz la carbaycra humbria, 



(i 08) 

De xa n do so rarnaxe dora diño. 
De so boca el aliendu arrecendia 
Como el inciensa que n' aliar s" ambura, 

Y mas que mariselva na espesura. 

Palma xeniil de brises solmenada 
Que gayarda s' abaxa y se llcvanta 
Agora afalagando la enramada, 
Besando agora so lliviana planta, 
Ye el cuerpu de la fieiia i*egalada, 

Y ele so cara la hermosura tanta, 
Que del abril la rosa mas llozana, 
En bondá y en frescura non i gana. 

Destilen miel sos llabios colorados 
Q' entre farra mpios de la blanca ñeve, 
Parecen dos claveles desfoyados 
Allí por el amor en sitiu breve, 
Apuesta y con intentu colocados. 
El que los mira baboriau s' embebe, 

Y quixera de cerca arrecendellos, 

Y entre los suyos despacin mordellos, 
Que á tantu y mas provoca so hermosura 

Y la lluz de sos güeyos despedida, 

Y so garbu, so gracia y donosura, 
Gozu del alma, del amor guarida, 
Donde pudiera el home sin cordura 
Si Dios non la dexara bien guarnida 
De sauta honestidad y de recatu, 



C199) 

A cometer quicías un desacatu. 

Al empar de sos gracies peregrines, 
Ye so candor y ye so fortaleza 
Dafecliu santa, enclinaciones ruines 
Denyure conoció desque bosteza. 
Mas candial que les tienres florequines 
Que nunca s' amustiaren en maleza, 
So casiidá conserva y so hermosura 
Tan xentil como fuerte, casta y pura. 

Anque en bonos pañales fue enrollada 

Y la vergüenza lien d una doncella 
Que so padre criara viciayada, 
Anque siempre fu.vó toda renciella 
En so casa del mundu separada, 
Non por eso é medrosa ni empapiella, 
Si el peligru la cerca y vé la muerte 
Llamar co la guadaña á la so puerte. 

Recia de corazón, tan animosa 
Como el home mas bravu y esforciadu, 
Valiente al mismu tiempu ye y hermosa; 

Y si non puede armase d' un forcadu, 
Para so corazón denguna cosa 

Hay capaz de de.valu apavoradu, 

Y anque el mundu quicías se confundiera 
Dala migaya miedu i empuxera. 

Pos esta ñeña que Jutlith se llama, 
Desque vio los Belulios encoidos, 



(200) 

De dayos nuevu fuelgu y fuerza enlama. 
¿ Porqué, ios diz, estáis aílixidos 

Y mas pronios á divos pa la cama, 
Q' agarrar les espades prevenidos ? 

¿ Qué llercia, que temblura vos encueye 

Y tan aina vuestres honres tueye ? 

Porque no é de xudios animosos 
Q' á Dios tienen por guia y por amparu 
Enxencles ablucase y llagrimosos, 
Ni en cuites y peligros fer reparu, 
Si non es contra d' ellos poderosos 
Mostrase siempre, y siempre vender caru 
El fuelgu y el valor que conservaron, 
Cuando de Faraón se llibertaron. 
¿Y menos seréis hoy? ¿No habrá n' el cielu 
Salvación para el probé que lu implora i' 
¿ O será mas la llercia, mas el duelu 
Q' el Asiriu feroz vos ponga agora, 
Q' el que quixo enfondivos en so suelu 
Del exipciu la espada vencedora? 
Callai y non temblés, que una artimaña, 
Vos ha sacar de cuites con mió maña. 

Yo me porné xentil, zaragozana, 
De perles, oro y seda bien guarnida ; 
Diré para Oloíiernes mui ufana, 
Como quien cuerre á so poder rendida; 
Y entonces con 1' ayuda soberana, 



(201) 

Entre miós brazos perderá la vida, 

Y en estos murios puesta so cabeza 
Quebraré del Asiriu la entereza. 

Esto postrero non lo dixo á riciu ; 
Fasta q' al fin fos ello socediendo, 
Medio oculto lo tuvo con bou xuiciu. 
Los xudios que tal estaben viendo, 
Sacaren de so esfuerzu bon indiciu, 

Y pescando d' oilla muncbu aliendo, 
Por santa y llibradora la tuvieron, 

Y mil acatamientos i fixeron. 

Ella sin vanidá, desque les manos 
Al cielu componxida llevantara, 
Pidiendoi la salú de sos hermanos, 
Con ayunos y rezos se prepara 
A salir de Betulia pa los llanos 
En que Olofiernes so cuartel sentara, 
De tiendes arrodiadu y servidores 
Que yeren de sos tropes los mayores. 

Baxu la blanca toca ensorliades, 
Sos guedeyes s' esparcen pe la espalda, 
Con llistones de plata entrellazades ; 

Y cubriendo el alfoz fasta la falda, 
Son del vientu llivianu solmenades 
Como llirios en campu d' esmeralda. 
Resplánde en so garganta una presea 
Que con piedres desllumbra al que la vea. 

26 



(202) 

Fn sos brazos de ñeve al lornu fechos, 
Trai sartes de corales enrollades 
Que resakien allí como en barbechos 
Por abril les mapoles colorades. 
Con delgadin cendal los lienros pechos 
Ocúltense del horac á les mirades, 
Q en ellos piensa q' el amor añida, 
Y de sos diches á gociar convida. 

Vistosa y relluciente el so vestidu 
D' oro llabradu y encendida grana, 
Mas desllumbra cien veces al sentidu, 
Q el arcu con q' el cielo s' engalana 
D' azul, paxizo y colorau teñidu, 
Cuando al fresquin albor de la mañana 
Umbia 1" agua á la tierra, y sos calores 
En frescura convierte, fruta y flores. 

Ansí Xudith saliera de la plaza 
Pa dar al pueblu llibertá y consuelu. 
Lleva en so compañía una rapaza, 

Y sin mas cometiva y mas arruelu, 
Nin teme, nin por nada s' embaraza. 
Ya del campu enemigu pisa el suelu, 

Y les guardies atopa y la canaya, 
Q' á so placer la roña ó la gasaya. 

Dexaime en paz, ios dixo: yo fuxía 
De Uetulia y los suyos agafada, 
Porque entr" ellos bon uatu non tenia, 



(205) 
Desque propuse clavos allá entrada, 

Y que con vos llevasen armonía. 
Sin atopar guarida, escorrexada, 
Vengo á échame nos brazos d' Olofiernes, 

Y de taniu correr non tengo piernes. 
Llevaime á la so tienda ; yo aseguro 

Que non i pesará d' agasayame 

Y de salir por rain en isti apuro. 

Si entre los sos amigos quier cuntame, 
Yo lu porné á so salvo dientro el muro. 
Bien puede con franqueza pregúntame 
D' Israel, de sos fuerces , y so xente 5 
Quicial que mió rempnesía lu contente. 
Plasmaren los soldados d' escuclialla,, 

Y fiendo muncha fiesta y vocería, 
Dempues de á so marera falagalla, 
Como gaita na fiesta ó en romería, 
La lleva pa Olofiernes la canalla, 
Cierta de que contentu i causaría 
Tan Lona presa y moza tan galana, 
Como nunca lo fue denguna xana. 

Estaba el mostru en so poder fiadu 
Con túnica de casa revestidu, 
En un escarní d' oro recosiiadu, 

Y d' inciensa entre fumes envolvidu. 
De guerriar por entonces olvidadu. 
Pensando en cariciar el so senlidu, 



C204) 

Pelres, flores y esencies lu cercaben 

Y todos en servillu s' afanaben. 
Yera so casa á maravía estraña ; 

Sin leyadu, venianes nin esquines, 
Fos corral , fos corripiu ó fos cabana , 
Cubierta estaba d' oro y piedres fines, 

Y llamábenla tienda de campaña. 
Fecba en redondo toda de cortines, 
Desde el cimeru hasta tocar al rasu, 
Figuraba una cuca de ñerbasu. 

Desque el Señor q' en ella s' arreposa 
Atisba allí la ñeña allegadiza, 
Atochecidu queda que ye cosa 
Col cúmulu de gracies que lu echiza. 
Tan llozana la mira y tan folgosa, 
Que i tiembla la cuayar y s' empapiella, 
Al apenzar á dai la bien venida 

Y asegurái haciendes, honra y vida. 
Tantu lu tien amor esbaboriadu 

Y los encantos de Xudith toidu. 
Ella que ansi lu vé desamoriadu, 
Con tonu llastimeru y componxidu 
Meciendo el sentimienlu y el agrada, 
Empapiella, y del pechu enternecidu 
Llancía un sospiru, y míralu melguera 

Y fálai despacin d' esta manera. 

Si te mueve, Señor, la cuita ayena 



(203) 
Por triste y llastimosa, esta criada 
Q* á tos pies llega urgada de la pena, 
Bien de to compasión merez entrada ; 
Pos nunca xente que se lien por buena, 
Com' ella se mirara amargurada. 
Perdí mió casa, padres y cebera ; 
Solo la muerte y el dolor m' espera. 

Y morriré, Señor, si tu me dexes 
A miós perseguidores entregada ; 
Que solo por servite son sos quexes, 

Y por sete lleal so desgraciada. 
Quixeron en prisiones y entre rexes 
Dexar la mió persona asegurada, 
Porque dixe á los miós que se omillaren 

Y á to bondá y to espada s' entregaren. 
Yo vi q' era lloéura resistí te; 

Que Dios t' umbiaba a vasayar la tierra: 
Quixe facer un bien ; quixe servite, 

Y aforrar les llaceries de la guerra 
A Betulia que ciega mió convite 

Y so ventura en despreciar s' afierra. 
El pagu ya lu ves : quedé perdida ; 
Sola fuxí pa conservar la vida.» 

Yo te la guardaré mió rapaeina, 
Dixo Olofiernes, tochu d' escuchalla. 
¿ Porqué non acudisti mas aina 
A búscame, dexando esa canalla? 



(206) 

¿ Quién, anxel del Señor, te verá ansina, 
Que vistiendo por ti lloriga y malla, 
A véngate solícilu non cuerra, 
Anque por fello entre llaceries muerra? 

Una llágrima sola de tos güeyos, 
Los lienros empa piel los de to pechu 
Mas que d' oro finísimo los teyos 
De que saca el Oriente so provechu, 
Valen pa min. Yo ciegu á tos conseyos 
Y á to mandar, me to ceñir d' afechu. 
Di me que quíes ; serás obedecida : 
Dispon de miús soldados, honra y vida. 

Al falai d' isti modu gayasperu, 
Con güeyos tan Uambiones la miraba, 
Q' amburála quixera nel llumeru 
Q' amor en sos entrarles atizaba. 
Como el gatu eclosu por Xineru, 
Empaciente cabo ella se cozcaba, 

Y paíabres d' almibare i decía, 

Y afalagála el porconzon quería. 

Pero ella yera casta al par d' hermosa : 
Dios velaba en so amparu, y fortaleza 
Ponxo en so pechu y santidá preciosa 
Pa irionfar del pecadu y so torpeza. 
Del san tu paraisu fresca rosa, 
Ha respétala aquel que la mereza, 

Y tien en sos espines q' escayase 



(207) 

El que de arrccendella ha d' alabase. 

Fartu Olofiernes la conoz : arieru 
Quier algamar el ÍYutu que lu líenla ; 
Pero anque siente del amor V obleru, 
Dcsimula mañosu lo q' inicnia, 

Y fínxese al empar curtiu y melgueru, 
Cuando á la ñeíia arrulla y encamienta. 
Ansí el raposu íai la mortecina 

P' atrapar á so guslu la gallina. 

En servila y cucála dilixente, 
Dai criados, dineru, casa y ropa: 
No liai caru para fei dengun presente; 
Que la obedeza quier la misma iropa, 
\ que la guarden bornes de bon diente, 
r».uc¡os y arresiollados como estopa, 
Q' en sin pelu de barba y pingayones, 
Falando con perdón yeten capones. 

En un dia q' estaba de folgancia, 
Mandóla que viníes á so presencia. 
Disponxo una llacuada en abondancia, 
l J a mosirai so poder y so querencia ; 
Q' en fese Iliberal va la ganancia, 
Si ha llograr de la ñeña 1' avenencia. 
¡ Cuanta cebera y vianda allí rodaba, 

Y cuantu vino aneyo s' escanciaba ! 
En cazuelcs de j)lata , arrecendia 

A llor de por San Xuau, rosa y claveles, 



(208) 

El inciensu y el fuebu q' allí ardia : 
Xa iros con flores puestos en tayueles 
D' oro macizo y piala bien bruñía, 
Cubrín entre cacíos los manteles. 
Los platos y escudielles verbenaben, 

Y de todos manxares abondaben. 
Ascua d' oro la tienda aparentaba : 

Yera la mesa un huertu bien plantadu 
Que d' afechu el sentidu afalagaba, 
Dexándolu á gociar apareyadu. 
El resplandor la vista desllumbraba, 
Co les veles q' habia peí someradu, 

Y del lecbu cien llámpares colgaben 
Q' estrelles ó nel cielo asemeyaben. 

Caites , xiblatos, muérganos, tambores 
Sonaben al empar, y sos tocades 
Tan sabroses facín allí les hores, 
Que solliviando al borne les corades, 
Lu allancaben en rises y en amores, 

Y aguixaben so gustu y lliviandades. 
Non dormin en verdá les d' Oloílernes, 

Q estaba aso Xuditli jmirando en ciernes* 

Falatible, enfortado , gayasperu 
De gozu y de facbenda refalfando, 
Cual s' ecba un xabalin en un regueru, 
Ansi sobr' el coxin mollido y blando 
S' espurría á la perllonga gayoleru 



(209) 

Placeres y esperances saborguiando. 
¡ Q' esmorgar de viandes, que fártase ! 
¡ Y q' emburriar el codu, que folgáse ! 
A escancíai vino aneyo antainaben, 

Y él á dexar sin gota les botelles : 
Fogarades sos güeyos arroxaben, 

Y tascu podia arder en sos mexellcs. 
Ya palabres y piernes i faltaben, 

Y con todo á Xudith echaba flores, 
Pertochu y alloriau con sos amores. 

Xoya del alma i diz : ¡ Como esto muerlu 
Por esa cara guapa y esos güeyos! 
Llégate áca, fagamos un conciertu 

Y non témias por Dios los miós treveyos. 
Mira ; del mar Bermeyu hasta el desierlu 
Todo é pati si escuches miós conseyos. 
Dime que non t' enfado ; que me quieres, 
Serás la mas feliz de les muyeres. 

Llocu el porcaz, sin esperar rempucsta, 
Que se foren mandó á los convidados, 

Y con Xudith quedóse tiesta á tiesta, 
Allí los dos sobeos y pesllados. 

¡ Señor del cielu ! \Qué apretura aquesta 
Pa la que fuxe el mundu y sos pecados ! 
Mas non temblés: ensalendái, rapaces ; 
Que Xudith de Uibrase dará traces. 
Anque al velu de llercia s' amargura 

27 



(210) 

Y conoz que no he bona la posada, 
En sin perder por eso so cordura, 
Gasayosa se muestra y enfotada ; 

y del Uicor y el fuebu que lu ambura, 
Diestra sabe acrecer la llamarada. 
Ansi con palabrjnes y bon vino, 
Combnyona lu fai perder el lino. 

Ya amória, ya la lluz lu encalabrina ; 
Ya felpuda la llengua i laramiella , 
Ya pieslla los dos güeyos, y anlaina 
A venii el pigazu y la ferviella ; 
Ya conti' un mayu la cabeza inclina, 

Y al llevantase el mostru de la siella, 
Cai de pámpana arriba na so cama, 
Roncando muncbu mas q' el toru brama. 

Llercia y silenciu entos, negra tristura, 
Pe la callada tienda se derrama, 
Como del monte al llanu noche escura. 
Les Uámperes pigacen, , y so llama 
Entr' aires de difuntu y sepoltura, 
Envuelve cuantu en tornu de si algama, 

Y tovia están les coses trastayades, 
Que sirvieren allí pa les llacuades. 

Copes y xarres, fuentes y tayueles 
Toides con el vino y los manxares, 
Todo revueltu andaba pe les pieles 
Del somerau estrades é nos llares, 

£6Í t^v^t- o /^A¿^ 4¿£X6* ¿¿^e¿ 



(211) 

Como si allí comieren qien lebreles, T^jL» +A/'faT ty ) 
Se ven deñyure y q' emiíadu el cielu, 
Pensaba el castigar tan torpe arruelu. 

Porque mienlres 1' Asiriu entorpecida, 
Com' un xatu roncaba envneltu en vinoí 
Pingavando del llechu y descubridu 
Conforme s' allugó faku de tino, 
En lornu d elli s' escuchaba un roidu^ 

Y s' agolia un fedor á mortecino, 

Q' el final d' isti réprobu anunciaba, 

Y que Dios á so xuicio lu llamaba. 
Como la tienra flor é nel desiertu 

De escayos y de roines acercada, 
Q' erguida s' endereza al cielu abierta 
D' un xabalin espuesta á ser triada, 
Ansi Xudith del torpe desconciertu 
Q' entornu suyu mira baboriada, 
Al frente del Asiriu se llevauta, 
Espuesta á ser triada de so planta. 
Respíguensei los pelos al miralu : 
En so cara feroz ve les maldades 
D' un corazón torcidu, foscu y malu, 
Por el infiernu mismu retratades. 
Piensa que torna en si; piensa escuchalu, 
Y que de sos amigos abrasades 
Ran á ser por el barba ru les cases,, 
Ellos esclavos, sos haciendes rases. 



(212) 
Del desesperu entos la llamarada 

Y el amor de so patria dolorida, 
Dexen i 1' alma toda solliviada 

Y siéntese de rabia esperecida. 
Cuerre la tienda : co la vista airada 
Apárase de golpe enfurecida, 

Y col despecliu llágrimes vertiendo, 
Clava los güeyos en el mostru horrendo. 

Y en tantu q' indecisa lu arrepara, 
El anxel matador que del xilanu 
Quixo Dios que la vida amargurara, 
Alli se i aparez.... Furor insanu 
Inspírai con so aliendu, y la prepara 
Faciéndoi el peligru llisu y llanu, 
A ser de so ciodá llibertadora, 

Y del pueblu de Dios la vengadora. 
Ya non duda Xuditli nin teme nada : 

D' oveina en liona convertida, 
Cuerre á coyer la rellucente espada 
Q' al testeru del lecliu sospendida, 
Tien Olofiernes siempre apareyada, 
Como á so compañera de por vida. 
Descuélgala ; furiosa la llevanta, 

Y empareya col mostru que la espanta. 
A fuera de la cama pingayando 

Estaba so cabeza espelurciada 

Col vino y los ensueños afumando: 



(215) 
Ella aiisva el gargüelu y esforciada 
Apenes de furor ensalendando, 
Solémnai tan rabiosa cochellada, 
Que i lu taraza y salta la cabeza 
Al duru golpe con mortal presteza. 
Teñida en ilcgra sangre por el suelu 
Va rodando gran trechu, y arremiella 
Los güeyos entovia y qnier al cielu 
Escupiayar, y ya non taramiella. 
La ñeña entonces cuéyela peí pelu, 
Llama despaciquin á la doncella, 

Y escapando escondía á carrenderes, 
Con ella entra en Betulia pe íes eres* 

Alli del sustu y penes reposada, 
Manes y corazón á Dios llevanta ; 
Del Asiriu la tiesta ensangretada 
E nos murios al públicu la llanta, 

Y homildemente entos arrodiada, 
Tan gran fazaña co los suyos canta, 

Y tornase la pena en alegría 

Y asocede el valor á laíruxia. 

Viva Xudith ; q' el cielu la vendiga, 
Denyure clamen homes y muyeres. 
Todos del pucblu llamen i Y amiga; 
Todos cuerren por vela á carrenderes, 

Y en premiu de so triunfu y so fatiga, 
Entre uestes, y arrullos y placeres, 



(314) 

De lloren y de rosos la coronen, 

Y cantares con músiques entonen. 
Non ye asi del Asiriu na campera. 

Desque al riscar el alba el cuerpu fieru 
Del so mandón a torta en sin mollera, 
Entluxadu de sangre nun folleru, 
Es íí izase., apavura, y desespera, 

Y ve si habrá quicias dalgun senderu 
Por donde Hitare el fatu y pueda aína, 
Del Beluliu fuxir la rebexina. 

Cad' unu mira ya donde escondese: 
Acuérdase llorosu de so casa, 

Y á ella enlama solo de volvese. 

De la sobervia á la vergüenza pasa, 

Y fahu de valor pa defendese, 

Nin el coraxe ni el furor lu abrasa. 
Perdió del veneimientu la esperanza, 

Y par elli acabó toda bonanza. 

Nin iera so temor por ciertu vanu ; 
Que cual los llobos van á la carnada 

Y d' improbisu cubren todu el llanu 
Fasta dexar so presa devorada, 
Ansina de Betulia el pueblu insanu, 
Cuerre al asiriu ca«ipu, y ablucada 
Al atopar so xente, la estiñaza 

Como á panoya el mozu en esfoyaza. 
Tiembla el payar allí de cochellades : 



(21o) 
No hay padre para fia ; la venganza 
Ambura del \udiu les cora des ; 
Crez la rabia al empar de la matanza ; 
Reflúndiense re beses y I lanza dea 
Ans¡ cual se dan palos é na granza. 
Nin lloros nin piedá : solo la muerte 
El mas fleta recibe del mas tuerte. 

Corri piados, desfuchos, encoidos, 
Los Asirios por breñes y paciones, 
Furia á carreuderes perseguidos, 
Como escapen del perru los llechones. 
En llamuergos de sangre somurguidos, 
Dexen tesoros, armes y pendones. 
Quien llibérta la vida va contentu, 
Guardando solo pa fuxir 1' alientu. 

Ansina pe la mano d' una ñeña, 
Dios ruempe de -Xudea ,les cadenes 
Al soberviosu del sitial despena, 
So lloca vanidá tornando en penes, 

Y al homilde llevanta de 1' arena, 
Pa dái poder y gloria, y parabienes. 
Llibre Israel lo diz y so victoria , 
Para exemplu mentada pe 1 historia. 

Nella está perpeutada la alabanza, 
Con que honrara á Xudith, y los cantares 
En que i llama so dicha y so esperanza, 

Y amparu y llibradora de sos llares. 



(216) 

Y pa que d" ella liobíes siempre acordanza, 
Enxamas pe la tierra y pe los mares, 
Fexeron i cad' añu fiesta un dia. 

Con xiblatos, y endecha y romería. 

Non ye honu isticuentu? non vos cuaya? 
E nelli no hay enriedos nin falsures, 
]\i á la verdá se falta una migaya; 
Djxaivos de mentires y veyures ; 
A los cuentos de vieyes ponei raya, 

Y yo vos mientaré coses madures, 

De mas provechu y mas divertimientu, 
Según les reza el vieyu lestamientu. 




(217) 

La Batalla de Cobadonga. 



Non ves amigu isii templu 
Que llevarlo la piedá , 
Escondidu n' eses breñes 
A los pies del peñascal ? 
Pos ye un recuerdu de gloria 
Pa toda la cristiandá. 
Si el mundu lu olvida agora, 
Un dia vieno á xuniar, 
So el amparu de María 
Un tronu rial y un altar : 
El tronu en Xerez perdidu 
D' un Rey por la lliviandá, 

Y el altar q' á Dios alzara 
Recaredo en so bondá, 
Ambos con sangre regados 
De xente muy principal, 

Y pe los nuestros agüilos 

Llibrados del Mosulman : 

Llibrados en isti sitiu 

Con llanzades á fartar, 

Donde agora se ven ruines 

De lo que fó tiempu atrás. 

Aqui cuando espavorida 

28 



(218) 

Lloraba España so mal 

Pe les traiciones perdida 

De Floriuda y D. Xulian, 

Cuando al carru de los moros 

Uncida com' un tenrai 

Nin siquiera s' atrevía 

A quexase y gurgutar, . 

Fartu de tama sofrencia 

Un esforciadu rapaz 

De Rodrigo descendiente 

Y afrenta del Mosulman, 
Llevanta contra illi el gritu. 
Para vengar á so má. 

Al ixuxú que Uanzára, 
Fai los montes retembliar, 

Y cien mozos i arrespuenden 
Prontos como illi á 1 luchar 
Por la fe de sos agíalos, 
Por so tierra y llibertá. 

»0 morriamos ó venguemos 
«Les afrentes que nos fan. 
«Estes peñes sepoltura 
«Nos den, ó sean bancal, 
«Donde el tronu.se llevante 
«Del Godu que fincó allá. 
«Otru imperiu aqui fundemos ; 
«Con elli la llibertá, 



(219) 

t-Les costumcs y los fueros 
«Que gociamos tiempu há. 
«Al tronu súbia el prímeru 
«Isti gayardu rapaz, 
«Bástagu de nuestros Reyes 
«Q' el ciclu quíxo guardar. 
«Cobadonga la so corte 
«Sea y so palaciu rial. 
«El nos lleve á la pelea, 
«El nos sepia conservar : 
«Pelayu vencía con nos, 
«O con nos perecía acá. 
t( Sí dangun non lien corades 
«Nín puños pa lu ayudar, 
«Y mas que morter vengadu 
«Quier con desonra alendar, 
« Fu xa el cobarde de nos, 
«Y nunca aparecía mas 
«Ente honrados y ente bonos 
«Que non conocen ruindá. 
«Vengan les amigues Henees 
«Q' arrimades al poyal, 
«Cubiertes d' olvidu y roñu 
«Rabien ya por rellumbrar. 
«Fundiámosles nes entrañes 
«Del malvau que vien acá, 
«A comemos la cebera 



(220) 
«Y acabar la cristiánela. 
» Desfarra pernos sos güesos, 
«Homillemos so impiedá, 
«Y atope aqui so mortera 
«Pa escarmientu d' otra edá.» 
Amina nuestros agüilos 
Dixeron; y al so gritar, 
Llevanten é nos escudos 
Al Rey q' el cielo yos dá : 
Al Rey valiente, enfotadu, 
Q' ardiendo en fe y llibertá, 
Por el filu de so espada 
Xura con ellos triunfar. 
Una cruz resplandeciente 
Sobre azuladu cendal, 
Entre fuegu y rescampleos 
Del tronidu al retembliar, 
E nos cielos aparez 
De la victoria señal. 
El dedu de Dios la fexo 
Por so santa volunta : 
Fexola pa dar aliendu 
Al q' adora so mandar, 
Y con sangre del infiel 
Quier so ley desagraviar. 
En ella el pueblu asturianu 
Afaya un nuevu cordial 



(221) 
Que i escorrexa el temor, 

Y mas forzudu lu fai. 
Non ve peligros nin cuites, 
Nin lien ya porque ablucar. 
El peligru lu enardez ; 
Poder sobre natural 

Con santu valor lu aguisa, 

Y so esperanza reñaz. 
Como ve en puertu seguru 
El navegante la mar 
Estrellase entre les peñes 
Con espantosu bramar, 

Y lu contempla seguru 
Sin temélu nin tremar, 
Ansina desde la cueva 
Q' escueye pa pelear 
Pelayo seguru y llibre 

So estandarte al llevantar, 
Ve los fios de Maoma 
Que cuerren á lu cercar , 
Con escuadres enfenites 

Y caballos á fartar. 

Al vientu da mil pendones 
Soberviosu el Mosulman, 
Que sangrientos y triunfantes 
Del Guadalete los trai. 
Con so xente desparez 



Cuayadu el suelu : el metal 
D' almilles y de gorreles 
Que fai el sol rellumbrar, 
A los güeyos encandila. 
Ye un espesu robledal 
De llances, piques y espades 
El que moviéndose vá, 
Envueltu en nubes de polvu 
Q' el cielo pon enioldau. 

Y de trompes, y de gritos 

Y d' un ííeru relinchar , 
Atruénense les montañés, 
El mundu parez finar. 

Ya baxó la güeste al llanu ; 
Ya frente á la cueba está, 
Ya D. Opas el traidor 
Va con Pelayu á falar : 
Con Pelayu que rabiosu 
Eu alta peña encumbriau, 
Lu amenaza y lu maldiz 
Agriadu con so maldá. 
«Fuxe apóstata d' aqui ; 
«Non pretendías desleal, 
((Que me rindia al to decer, 
«Nin como tu al Oriental 
«Dé la honra y dé la fe 
«Con la sangre de mió pa. 



(2-25) 

«Un ara tengo y un tronu 
«Xuntamentc que vengar, 
«Y una espada para fello 
«Que non manchó la ruindá. 
«Dios me dexará esgrimilia, 
«Y tinon me matará 
«Como bo nu y como Godu 
«Siempre fiel al so mandar, 
«Y non como tu villanu, 
«Y esclavu del Alcorán. 
Dixo, y volvióse á los sos 
Respirando mortandá, 
Fuegu echando pe los güeyos 
Q* ardin com' un Humeral. 
La cueha, el monte y el llanu 
So espada al desembainar, 
Col brillu y chispes q' arroxa 
Tantu resplándien quicias, 
Como co los rescampleos 
D' una nube por San Xuan. 
Entre todos llevantadu, 
Valiente, atrevidu, audaz, 
Bien se conoz que lu anima 
Un ser sobrenatural. 
D' escames d' oro y de plata 
Que mil relámparos dan, 
Tien la so alouia cubierta 



(224) 
Desde el pecliu al espaldar. 
Ampárala una redonda 
Tan grande com' un molar 
Toda d' aceru guarnida 
Que i la dexára so pá, 
Donde nin lianza nin chuzu 
Penetró nunca xa mas. 
Nella un plaleru entendidu 
Fexo una cruz de metal, 

Y á sos pies ponxo un lion 
Esñizando un Mosulman, 

Q' al que lo mira parez 
Que todo ello ye verdá. 
Con un brazu la llevanta 
Pol asa que lien atrás, 
Mientres q' á la so cabeza 
Un gorrete amparu dá, 
Fechu como media bola 
Mas duru q' un pedernal, 
Con escames pe los liados 

Y una sierpe nel cumbrial, 
Donde erguides se llevanten 
Cien plumes de pabu rial 

A manera d' un llorón 
De los que vemos acá. 
En conciencia se parez 
A San Miguel del altar 



(225) 

Col so cocliellon de fuegu 

Empinau sobre Satán. 

¿ Quién y tuse ? ¿ Quién s' atreve 

So coraxe á provocar? 

Dios i echó so bendición, 

Y ená cueva de so má, 

Afaya cal>e les nubes 

Una fortaleza tal, 

Como cristianos y moros 

La hubieron nunca xamás. 

Cien peñes guarden so entrada 

Torcida, estrecha de mas, 

Donde allega solamente 

Con su vuelu el gavilán. 

Non hai orru tan folgosu : 

Tocando col cielo está, 

Y parez q' á picu fó, 
Llabrada á rede quicías. 
Alli diz que la santina 
Madre del Rey celestial, 
Pa consuelu d' esta tierra 
Se vieno un dia allugar. 
Cuidábala un ermiiañu 
Sabidu y santu al empar, 
Les coses q' han de venir, 
Muí duchu en adivinar. 
Vieyu para dar conseyos 

29 



(220) 

Pe los l raba y os llabrau, 
Conoció el mundu y los homes ; 
En volvióse eu bon pañal. 
Fuxó del corrompí mientu 
De la viciosa malda, 
Que na corle de Toledo 
Viiiza viono ensalzar; 

Y llorando les maldades 
Que non podia remediar, 
Escondióse nesta cueva 
Del mundu desengañau. 
Frente al cielo llevantada, 

Y canosa barba trai. 
De los pies á la cabeza 
Cúbrelu ñegru cendal, 

Y aparez ena so cara 

Non sé que santa homildá, 
Que causa amor y respetu 
Al que i allega a falar. 
«JNon temíais, diz isti vieyu, 
«A los que van á guerrear. 
«El Dios de vuestros agüilos 
«Desde el pie d' aquisti altar, 
«Daicávos brazos de fierru, 
«Corazón de pedernal : 
«El I i al liomilde da fuerces , 
«Y al soberbiu íloxeda. 



(227) 

«¿Non veis Humar é nel cielo 

«Esa sagrada seüai ? 

«Pos él, piadcsu la manda 

«Vhestru ¿fcbdi pa esforeiar. 

«Prueba ye de redención, 

«Y siento que lo será 

«Pa la vuestra en Cobadonga, 

«Si en ella vos enfotais.» 

Calló y pues tu de rod i es 

Mira al cielo ^£2¡¡¿¡¿^&£kJ t * A <' 

Y arrudialu un resplandor 

Mas q el que la güesiia fai. 

Sos ruegos suben al cielo 

Cual na fiesta del litigar, 

Suben les ííubes d' inciensu 

Que se quema nel altar. 

Y acuéyelos el Señor, 

Y nuevos esfuerzos da, 

Y esperances de vencer 
A los probes q' allí están. 
Cadun garra la so lianza 

Y s' apresta á pelear, 
Cuando Muza co los sos 
A manera d' un nubla u, 
Vien sobre I los soberbiosu 
Pensando los acabar. 
Ansinaliobos rabiosos 



(228) 
Acometen al corral 

Donde se guarden los xatos 
Les oveyes y el tenral, 
Sin perros que los defendían 
Nin puedes nin mayoral. 
Al sonar de les trómpeles, 
De los homes al vociar, 
Al cruxir les armadures 
Y les llances al crucíar, 
Entre nublados, de polvu 
Q' el dia toldadu fan, 
Entre el relembliar del suclu 
En^re sangre, y mortandá 
A la cueva s,' abalanza 
Orgullosu el Mosulman, 
En contra d' ella llanzados, 
Mil dardos xiblando van : 
Con otros mil correspueden 
Los que non la quieren dar. 
Cayen unos, y otros ,tantos 
Cedo ocupen so llugar. 
Confusión, muertes, berridos, 
Quexes del que va á finar, 
Cabeces desmigayades, 
Piernes rotes á fartar. 
Mas llercia nielen allí 
Q' habrá nel xuiciu final. 



(2-29) 

Ya un troncu esíarrapa cientu 
De los que quieren saltar, 
Esguilando jale los cantos 
Fasta la cueva algarnar. 
Ya de la cima del monte 
Arrincadu peí sitial, 
Rodando de riba á baxu 
Un tremendu peñascal, 
Al xiblar como si fora 
El mas reciu furacan, 
Homes y escales sotripa 

Y tantos estragos fai, 
Cual el riu entre les peñes 
En horrenda tempesta, 
Que co les lluvies inchadu, 
Tres de si lleva un llugar. 
El valle empapau en sangre 
Fechu un roxu llamorgal, 
Está de moros sembradu 
Que dexaron la cuyar. 

Les sos escuadres parecen 
Al llozanu maizal 
Donde dormieron los gochos 
N' el I i fartos d' esfozar, 
Que los taramos rincaron 

Y urniando d' aqui palla, 
Panoyes, fueyes y tronchos. 



(250) 
Non dexaren pa prestar. 
¿Y qué munchu, si I a mano 
De Dios sobr' ellos esta 
Pa confundir so soberbia 
1 castigar so maldá? 
Faltu d" aliendu 1' infiel 
Al vese ansi esfarrapar, 
quier esforciase a vencer 

Y non puede pelear. 
Asi el loru escorrexau 
Que se escapó del corral, 
Dempues d' envestir cien veces 
Pa saltar un barganal, 

Y fartu de dar carreros 
D' esfronase y patexar, 
Queda sin fuelgu rendida, 
Si otra envestida quier dar. 
Ciegu, rabiosu, esgonciau, 
Muza fartu de lluchar, 
Fuxe per desesperau 

La muerte que lu amenaz. 
Dexa alli en llagos de sangre 
Que nunca se secarán, 
De so casta la desonra, 
D Oriente la mocedá. 
Pe los valles á carreres 
Sin aliendu nin vagar, 



Ni atopa donde escondese, 
Ni n tierra para escapar. 
Tal de los perros de presa 
Fuxendo el llolm cerbal, 
Arremete pe les breñes 

Y afura peí argomal, 

Y salta sucos y arroyos 
Por vese en seguridá. 
Pclayo entos como el rayu 
Que llancia la tempesta, 
De la cueva á carrenderes 
Co los sos valientes sal. 
Tayos reflundie y llanzades 
Que ye cosa de plasmar. 

¿ Quién lu espera ? ¿quién s' atreve 

So coraxe provocar? 

Arremeter y apurrir, 

Ferir y desfarrapar, 

le lod' uno: al mismu tiempu 
S' oye el golpe y vese el mal. 
Un rastru de negra sangre, 
De muertos un halagar, 
Marquen el camin que lleva, 
son de so triunfu señal. 
¡ Ay d' aquel que en so furor 
1 so lloca vanidá, 
Atrévese contra el cielo 



(252) 

Y á Dios mismo va escarniar ! 
So poder non ye oirá cosa 

Q un fraxil cañaberal, 
Que quier resistir el soplu 
Del furiosa bendoval. 
Llevániase pa ferir, 

Y ena sepoltura cai, 
Cuando tardi arrepentidu 
Conoció so ceguedá. 
Ansina desamoriados 
Facen los fios d' Agar. 

j Dónde esían los sos pendones, 

Y les llunes de Bagdá, 

Y les tiendes y los carros 

Y el soberviosu allazan ? 

¿ Tantes escuadres armades 
Q el Oriente arroxó acá, 
Fartes d' esmorgar el mundu 
De ferir y de matar, 
Que se fixeron ?.... finaron; 
Todu é polvu y vanidá. 
Los que perdona la lianza, 
Non se pueden escapar, 
Del Dios poderosu y fuerte 
Que vinieron á imitar. 
Cuando fuxeu desbandados 
Como pitos del milan, 



(255) 
La tierra que los sostien, 
Treme ; sallen del sitial 
Les montañés sacudides 
'Con es pan tos u bramar, 

Y sobr' ellos derrumbados 
Como si el mundu acabas, 
En sos abiertes entrañes 
Muerte y sepulcru yos dan. 
Entre lloros del que fina 

Y dcstrozu y mortandá, 
Ruxe el son de la vitoria 
Que derechu al cielo va: 
Los ánxelcs lu repiten 
Velados de maxestá ; 

Y sobre ruines sangrientos 
Del vencidu Mosulman, 
Enarbólase la cruz 

Que fó del triunfu señal, 

Y á España torna Pelayu 
Ara, tronu y 1 liberta. 




3o 



(254) 

a 06: 



to ew etuvo. 



Medio apagadu el candil 

Y ames q' el gallu cantara, 
Tuxa llagrimosa y sola 
Cabo el so ñeñin velaba. 

So cuita aumenta el silenciu 
Que reina pe la enramada: 
Solo la mar de muy lloñe 
Con sordos ruxidos brama : 
Solo el arroyu del monte 
Entre les peñes restalla, 

Y dalguna vez en güertu 
Canta el paxarin del alba, 
Triste como sos pesares, 
Doliente como so alma. 

Y los rayos de la lluna 
De pardes ñuves velada, 
Amortecidos pasando 

Peí medio de la enramada, 
En el roslru decaidu 
Do fexo el dolor morada, 
Les llágrimes solitaries 
Sorprenden de la cuitada, 
Q' en so semblante parecen, 



(255) 

Como parez la orbeyada, 
Sobre la flor del romeru 
Cuando risca l' alborada. 
Les melenes despeinades 
Abasando pe la espalda. 
Sin pañuelu de cien flores, 
Sin corales la garganta, 
Co la mano na mexella, 
Pe la pena solliviada, 
De la cuna del so ñeñxx 
A la par está sentada : 
Sentada, cuidosa y triste 
Por el dolor aguisada, 
Mas que palomba del monte 
Que llora de rama en rama, 
En sombries carbayeres 
La so perdida mitada. 
¿Y qué munchu si non tien 
Otru fiu la cuitada? 
Ye el frutu de sos amores 
Coidu recien casada, 
Relratu del que bien quier, 
Prenda d' una namorada. 
Míralu tienra y sospira 
Porque el so penar la mata ; 
Y les manines de cera 
Mientres la fiebre lu abrasa, 



(256) 

Cien y cien veces i besa 

O allá en so senu les guarda, 

Y la carina encendida 
Con sos Uágrimes i baña. 
Ansi ñuve del veranu 
De golerines preñada, 
iíocía con elles les flores 
Q' el sol lien araortiguades ; 

Y non renacen nin tornen 
A ser del pradu la gala ; 
Del pradu donde nacieron 

Y donde el calor les mata. 
¿Qué fará la probé Tuxa 
Cuando el so ñeñin s' abrasa, 

Y ye perdidu el so lloru 

Y á mexoralu non basta? 
Velu sofrir y quexase, 

Y pa solliviar el alma 

De les penes que la áffíxen, 

Ansi doliente les lianza. 

Anxelin hermosu, 

Vixu de to má, 

Que penes i dieres 

Si Dios te llevas ! 

¡ Probequin ! ¿ Qué tienes ? 

¿ Qué te fexo mal ? 

Calla mi alma, calla, 



(237) 
Non le quexes mas. 
Mira ; lengo datü 
Un corriverás, 
1 un xaiin pintad u 
Como el de to pá. 
Tapa les nmnines; 
¡ Ay, que friu fai ! 
Cierra los güeinos. 
¿ Non le dormirás ? 
Ora ñeñin ora, 
Bixu de lo nía : 
Non sabes queridu 
Que penes i das. 
Si Dios le me guarda, 
Has dir á Candas, 
Y un ñeñin de cera 
Al Crisio darás. 
El gorrete nuevu, 
Valona has llevar ; 
La saya de xainbre 
Pañu de madras. 
¡ Pero non me escucha !. 
¿ Si lu agüeyará 
La vieya Roseada 
Del oiru Mugar ? 
Desque allá na cuerra. 
Lu diera en besar, 



(258) 

Poqueñin y apocu 
Morriondose vá. 
Dalgun maleficiu 
La maldita i fai ; 
Que diz q' á Sevilla 
Los sábados va, 

Y q auda de noche 
Por lodu el llugar, 
Chupando los fíenos 
Que gordos oslan. 

¿ Si el miu la bruxa 
Tamien chupará ? 
Temólo en concencia, 
Temólo en verdá. 
Mañana sin falta 
Si he que llego allá, 
Con agua bendita 
Lu tengo asperxar, 

Y ponti la cigua 
Antes de mamar, 

Y dai pan bendito 
Mezcla u al papar, 

Y de San Benito 
Se i ha de colgar,; 
La regla que fora 
Del Padre Bastían. 

j Como lu punxeron ! 



(259) 

¡ Ay, que talu está ! 
Era gay áspera, 

Alegre, xovial : 
Soliquin andaba, 
Soltara á falar : 
Daba gustu velu 
Correr cabo el Jlar, 
Faciendo veyures 
D' aqui par' allá : 
Y agora amusgadu 

Sin fuelgu tomar, 

Non tien mas que güesos; 

Morriéndose va. 

¿ Par' eso dolores 

Costasti á lo ma ? 

¿ Par' eso hasta agora 

Te dio de mamar, 

Y tréxote en cuello 
Sin tomar vagar, 

Y llévate al sallu 

Y á casa te trai, 

Y pasa les noches 
Aña q' a ña ras ? 

¡ Ay Señor, que penes 
Me da isti rapaz ! 
Pásalo por elli 
Mas quixera , mas ; '. ,-, 



(2*0) 
O el triste sos males 
Non sabe csplicar, 

Y quexase y llora 

Y faime llorar, 

Y remediu en tantu 
Non puede afayar. 

jj Qué dirá so padre 

Que na siega está ? 

¿ Si vien y mor riendo 

Lu alopa q nielas, 

Si quier Dios acasu 

Nou lu vea mas, 

¿ Qué consuelu c-ntoncia 

Y podrá bailar ? 

¿ Donde está el mió ííeñu 

Del alma, dirá ? 

Mió Xuanin queridu, 

Que asi me dexas ! 

¿ Nin veré tos rises, 

Nin t' oiré falar, 

Ni á ver los xatinos 

Vernás al corral, 

Ni en pradu ente flores 

Mas treveyarás, 

Mientres que la yerva 

Guadaña to pa ? 

¿ Pa quiéa les cereces 



mi) 

Tengo yo alga mar, 

Y traer á casa 
JVeros de reiían, 

Y fer xiblalinos 

Y Humar el llar? 
Pasó como el fumu 
Tan gratu solaz: 
Perdíle querida, 
Non te veré mas. 
Llevasti contigo 

L' amor de to pa; 

Llágrimes i dexes, 

Amargu pesar 

¿Qué digo? Esto lloca; 

Mátame so mal. 

i Anxelin hermosu, 

Vixu de 10 má, 

Que penes i dieres 

Si Dios te llevas ! 
Calló Tuxa y el neñin 
Como si quicías calara 
La pena que da á so madre 
Ys' empeñas en cálmala, 
Mas galán que un anxelin 
Co la cara sonrosada, 
Volviéndose hacia so má 
Que no i quitaba giieyada, 

3i 



(242) 

Casayóla i sonrióse; 

Y faciendo una monada, 
Allargói los braciquinos 
En ademan d abrázala. 
Diói é na frente un besitt 

Y la cabeza encunada 
Sobre so senu de ñeve, 
Falagóla y allugadu 

E nel fexo so morada. 
El sueñu cerrói los güeyos; 
Quedó so pena calmada» 
Q' el cariñu d' una madre 
Ye melecina probada, 

Y lo que non fai natura, 
Nunca del arte s' alcanza. 







(245) 

£o& mamovaticü ic la Rltua. 

Mientres Tuxa la de Antotifc 
Paraxismera y melgada 
E na fuente del llngar 
Llenaba la so ferrada, 
Anionin el de Pachona 
Que ciegu la enquillotraba^ 
De sos desdenes quexosu 

Y prendad u de so cara, 
Estes platiques i dixo 
Con voz aquexodumbrada. 
«Penosina de la Peña, 
Rosa de la mió quintana, 
La de les rises melgueres, 

La de la voz regalada, 
Mas cuca que por San Xuan 
La cereza colorada, 

Y mas que la flor de mayu 
Coi da pe 1" alborada; 

Que non me mires por Dios, 
Tan gayaspera y lliviana, 
Que maten les tos mirades 
Como tos enoxos matan. 
Desque te yí aquella noebe 



(244) 

A la lluz de la llumbrada, 
Embelesu de los mozos 

Y la flor de la esfoyaza, 
Co les sanes de corales, 
Co la melena rizada 

Y la cintura ceñida 
Pe la cotilla floriada, 
Túviérate de la fuente 
Por la misteriosa Xana 
Para guardar los tesoros 

D algún moru alli encantada, 
Si non supiera que fuiste 
Para miós cuites criada, 
La moza mas desdeñosa, 
Como yes la mas galana. 
Tu cantes, riste y treveyes, 
Vas y vienes de la danza, 
Sin date pe los miós penes, 
Nin siquiera una corbata. 
Si te digo que te quiero 
Y que yes prenda del alma, 
Non faces casu y respuendes 
Como una simple rapaza. 
Falote yo de miós cuites, 
D' isti fuebu que m' abrasa, 
Y tu vaste del mió lladu 
O non respuendes palabra. 



Qtríxera que me dixeres 
Si i' acomoda mió casa ; 
Si i' afayes en mió and echa, 
Si mió platicar t' agrada ; 
Si é nos prados non i' atopes 
Donde a lleudo la mió baca, 

Y si quicios non te saben 
Los ñisos que te regala 

El mozu q anda amoriadu 
Rondando la lo quintana. 
Pero tu riste y yo lloro 

Y pareces a velada, 
Cuando una foguera ten<*o 
E nes corades Humada. 
No hai feria nin romería 

Que yo d* ella non te traya 
D' ablanes y de rosquies 
La montera atapinada. 
Míresles : conozo yo 
Que les comieres con gana, 

Y déxesles por ser mies 

Y por non vete obligada. 
Pos non sé donde barruntes 
Atopar meyor posada ; 
Que ya me miré na fuente, 

Y non tengo mala -cara. 

¿Por quién pienses que yo pongo 



(246) 

La , mió montera rizada, 

Y medides de Candas 
Cuelgo de la botonada, 

Y traigo medies azules 

Y la faxa colorada, 

Y escapularios de seda 
So la camisa abrochada, 

Y el rámu de siempre vives 
E na montera terciada ? 
Pos todo esto ye por ti ; 
Para miráte amansada ; 

Q* de otru modu a mi u hiera 
Primero á la pata llana. 

Y meyor me fuera asi : 
Puedes crelo mió rapaza; 
Q á les penes que me das 
Non afayo gustu en nada. 
Nin sé cuando un ixixu 
Salió de la mió garganta: 
Nin el galán d esta villa 
Canto ya pe la quintana, 
Nin danzo nes romeries, 
Nin me ven é na esfoyaza, 
Nin salto pe les fogueres, 
Nin topo en nada folgancia. 

Mas quiero yo na to puerta \a Y 
Llámate mió enamorada 



(247* 

Y purrite dos claveles 

Y ponélos tu na falda, 
O cozcáme cabo ti 

¥ facete una goyada, 
Que todos esos treveyos 

Y otros de mayor folgancia. 
<j Y non me mires siquiera? 
¿Qué dices Tuxa del alma? 
¿Quiesque me vaya y te dexo 

Y mas non vólvia á to casa? 
Pos farólo, y si lo apures 

Y si lo repta lo manda, 
Nin siquiera asomaré 
Por toda aquesta rodíada. 
Verná de S. Xuan la noebe 
Templadina y estrellada, 

Y el carbayu non pondré 
Arrimad u á to ventana. 
Ni á to puerle cantaré 
Con el paxarin del alba, 
\Ay* por el agua corría 
Ay, por el agua manaba. 
Toparémonos en monte 
Debaxu de la enramada ; 
Tendré mi randa nos roxos, 
Salpicados d' orveyada, 

Y non te diré siquiera, 



(248) 
Pos loma una eníilandrada, 

Y pasaremos los dos 
Como si non fora nada, 

Y non te diré al pasar 

A Dios mió Tuxa del alma. 
Sola has de dir á la fuente 
A coyer la lo ferrada, 
Que non toparás á Antón 
Que te la ponga enramada. 

Y tendrás sollu y coida, 

Y ofrecerás una oblada 

Y non te dará por eso, 
Los figos y la cunyada. 
Iba proseguir Anión 
Que llorando la miraba, 
Enredando distraidu 

Co los pliegues de so saya, 

Y ella los güeyos melgueros 

Y la voz amortiguada, 
Vergonzosa y llagrimando 
Mas encendida que grana, 
Dexó cayer la cabeza 
Metanos xunto á so cara : 
Echoi sin saber que fia 

Un brazu per tres la espalda, 

Y díxoi la probequina 
Soltándose! una llágrima : 



(249) 

« ¡ A y Antón ! JN'on soi de piedra, 

ccNi el to cariñu ni' enfada. 

«Si supieres.... (non lo digo) 

«Lo q acá dieniro me pasa ? 

«De otra manera falares 

«D olí u modu me trataras.' 

«Que sí sé queréte bien, 

«So vergonzosa y rapaza, 

«Y bien sabes que no esto, 

«Al galanteu avezada. 

«Toma, toma esos ferretes 

«Y esa cinta colorada: 

«Ye de abrocliar la cotilla 

«Para dir á la esfoyaza, 

«Y á naide la diera yo 

«Que non quixera de gana. 

«Cuélgala del lo chalecu, 

«Y si quiciaves topara 

«Olra ñeña to cariñu 

«Q' el que me debes robara, 

«Mírala en líenles i di. 

«Esta cinta colorada, 

«Diómela Tuxa d' Antona 

«Vergonzosa y amoriada, 

«En pagu del mió cariñu 

«Y en prueba de enamorada.» 

Calló la ñeña y Antón 

32 



(250) 

Tienru y llorando 1' abraza, 

Y otra vez torna á decilla 
Con voz gasayosa y blandía. 
Penosina de la Peña, 

llosa de la mió quintana, 
La de les rises melgueres, 
La de la voz regalada, 
Mas cuca que por S. Xuan 
La cereza colorada, 

Y mas que la flor del mayu 
Coida pe la alborada; 

Que non me mires por Dios 
Tan gayaspera y melgada; 
Que maten les tos mirados, 
Como tos enoxos matan. 




(251) 






Co la choqueta terciada 

Y el civiellu llevaniadu, 
Pericón el de Maruxa 

Non lien miedu al mas pintadu, 

Y piemes llime y cosüelles, 
Corno quien llime morgazu. 
Con cevera y con tocin 
Criólu so pá bien farlu. 
Xudes i dio les.corades, 
Fuerza Bernardo del Carpiu, 

Y ansí esfa napa los llombos 
Como s' esiiñaza un sardu. 
Sueltu, rechonchu , membrudu, 
Con el pecliu llevantadu, 

De pantorrilles carnudes 

Y del cuerpu bien trabadu, 
Mas reciu q' una muralla, 
Mas derechii q un forcadu, 
Una facina de paya 
Lleva sobre los costazos, 

Y baste d un emburrion 
Como s' enfade un carbayu : 
Yé so geniu un puzcalabre, 



(252) 
Son de fierru los sos brazos, 

Y sacó d' una gafura 
Corazón, fégado y bazu. 
Travesau é na campera, 
Si ilevanta el so verdascu 

Y pon el cuerpu derechu 

Y pairas da un par de pasos, 

Y mira un pocu fosqueru 
\ echó de sidre dos cuartos, 
Mil diablos lleve si naide 
Anque se tenga por guapu, 

Y saluda los focicos 

Y toma el fuelgu á so cuayu. 
Quien non diga viva Sieru, 
Ha de pagái el portazgu; 

Y d' un torollu si non 
Vi en á besa i los zapatos. 
Vilu yo na romería, 
Fosqueru, arrenaolinadu, 
Envolvida la mollera 
En un pañuelu íloriadu, 
Con calzones de Segovia 

Y aguyetes de á dos cuartos, 

Y la montera picona 
Entornada par un lladu, 
Q' otru Roldan parecía, 

O el sobrin de Cario Mano. 






(253) 

Puestu el primera na danza 

Pairas y pala ule andando, 

Perczosu y galvaneru 

Sollivia el cuerpu llivianu, 

Corno se moz al Nordeste 

Vara verde d avellanu. 

Ya s' arrevalga de piernes 

Y. detien diez aldeanos; 

Ya oíros diez d un emburrion 

Dexa nel suelu zampados, 

O ya en medio de la rueda 

Como na corrada el gallu, 

Erguidu se pon y un viva 

Que saca de los ca lea ños, 

J Jane i a de la boca fuera, 

Con q' á todos tiembla el cuavu. 

Naide gurguta ; y ¿I solu 

Dueñu de lodu el cotarru, 

Echa ixuxús y reblinca 

Djndo vueltes al so palu. 

Los mozos de la riv era 

Que na esíoyaza cantaron, 

Los que lleven é na fiesta 

Con relicarios el ramu, 

Los que diz que son valientes 

Porque non cansen en sallu, 

Los que pe la noche ponen 



A les moces el carbayu 

Y galántien pe 1 aldea 
De sidre y casiañes Tartos, 

¿ Donde están p ¿que se íixeron? 
Vengan aqui con mil diablos. 
¿Ni á ver siquiera s' atreven 
Los ñudos del mió verdascu ? 
INon se escondían y el que quiera 
Medir lo que tien de ílargu, 
Que mire en tientes mió cara 

Y eche hacia min un rebalgu; 
O si non que á la so moza 
Mas non siga los cálcanos , 
Píin nunca ablanes y nueces 

Y traiga de los mercados. 

Yo i diré que ye un enxencle 
E nos focicos metanos, 
Buenu pa comer borona, 
Pero non para dar palos. 
Ansi dixo el farfantou 
Mirando pa todos liados, 
Con una risa fisgona 

Y una cara, de los diablos. 
Iba echar un ixuxú 

En so coraxe enfotadu, 
Cuando Xuan de la Rabera, 
Rapaz de puños y cuayos 



Caliente y de bou caber 

Y probada nos ira hay oí, 
Fartu de tanta falancia 

Y por otros atuzadu, 

Sin ser ya dueña del fuelgu 

Y un poca arremolinadu, 
Da dos pasos bácia lante 
Con el palancón terciadu, 

Y arregañándoi el diente 
Lu mira derriba á baxu, 

Y fálai d aquisti modu, 
Como quien non tien cuidadu. 
Non nos véndia tan tes ronques, 
Nin ande tan Ilevantadu, 
Pericón el de Maruxa 

El fiu del madrilanu. 

Por mas que Uevant' el gritu 

Y faga aqui d' espanlayu, 
Tantos lien comido crudos, 
Como cocidos y asados. 

Ya vi yo medir el suelu 
Otros un pocu mas altos ; 
Báxe el tonu y non s' atufe 
El demoniu del mazcayu ; 
Q' á topar en mió concencia 
La forma del so zapatu. 
¿ Non C acuerdes que te dieron 



(256) 

Con llombardades el pagu 
La noche de la foguera 
E na fiesta del Rosariu ? 
¿ Y qué allá na mió quintana 
Unos mozos te torga ron 
Arrimándote la cesta 

Y solmenándote el cuayu? 
Pos lo q' entonces pasó 
Puede repetise ogaño. 

Y ansi como aquí me ves 
Delgaducu y pequeñacu, 
De les tos faladuiis 
Fago yo tan pocu casu, 
Que non se me da por elles 
Un ochavu segovianu. 
Muera Sieru, muera el gochu 
Q aqui llevanta el verdascu. 
Iba seguir el rapaz 
Vinagtientu y afumadu, 
Cuando encima d' illi va 
Mas d improviso q' el rayu 
Pericón el de Maruxa 
Arroxando espumaraxu. 

Al topase los dos mozos 
Y cruciar los dos verdascos, 
Al restallar en el aire 
Como cuando quema el tascu. 



(237) 

La xente s' arremolina ; 
Escuéndense los ra pazos, 
Apelliden les muyeres 
Ablucades per el campa* 
Ponen el grjtu nes imves 
Los del un y e l otru |landu . 

Y empuxones y cárteres 

Y h ornes q' anden amonados, 

Y calcañades y cesies 

Que yan per el campa abax'u 

Co los prunos y los figos 

Por acá y allá rodando, 

Y el polvu que se llevanta 

A manera d un ñubladu, 

Todo mete tanta llercia, 

Todo fai tal manga radu, 

Q al que lien mas honu el fuelgu, 

Pon el pelu respigadu. 

¡Que estocinase los llombos 

Y que solmenase el tascu » 

¡Que zapades, que barullo, 

CuantU too:™ «scalubrodu» 

Como quien maya centenu 
O como el que da nun sardu, 
Cebellada cai d' esmenu 
Y moxicon que ye un plasmu. 
Acá vienen unos mozos, 

33 



(258) 

Por otros escorri piados : 
Acullá cai de focicos 
O queda en suelu sentadu, 
El que pensando ir por llana 
Salió por fin tosqniladu. 
Ansi ruxen en concencia 
E nes molieres los palos, 
Como si sobre macones 
Foren á rede pegados; 

Y ansi la xentc se mueve 
Pol campu de riba á baxu, 
Como espigues solliviades 
Por el yientu del verañu. 

Y el ruidu sordu que facen 
Al mécese los ra máseos 

En poblades carbayeres, 
Si el nordeste va arreciando, 
Menor ye q el que se siente 
En verdá peí escampadu. 
No hay a 1.1 i mollera llibre 
Ni á salvamentu costazos, 
Nin piernes q' estén segures 
Nin sin torollos los brazos. 
Boriada que canta el credu, 
Tellerones que ye un plasmu, 
Se reparten como peres 
O perdón en añu santu. 



(259) 

No lia i en dar ni en recibir 
Conciertu entre los dos bandos 
Quien mas puede mas apurre 
Ya de frente ya de lladu. 
Dalgun Imy que contra dos 
El cibiellu solmenando, 
Al llimilos, ye llimidu 
Quicías por un renacuayu. 

Y el q' acutió non se enfote 
De salir á paz y á salvu ; 
Que cuando va revolvése 
Pa fuxir un descalabru, 

D' esmenu dos garrotades 
Me lu dexen ablucadu, 

Y queda sin saber como 
De la so deuda pagadu. 
Dase por dar y non mas, 
Ya sea á moru ó crisuanu : 
Quien mas apurre, isi ye 
Tenidu por meyor gallu ; 
Porque el coraxe non dexa 
Ver al que se fai ni dañu. 
Llocos, per llocos están, 
Los q* anden en el coiarru; 
Que pa cegase del todo, 
Pónseyos en pelu el diablu, 
,Y ni al 50 Yecin conocen 

é 



(2G0) 

Ni á San Pedru nin San Pablu. 
Solamente nesta xera 
Los dos que la encomenzaron, 
Llibre tienen la cabeza 
Entre lanlu descalabru. 
Como dos torres derechos 
Con el diente arregañadu, 
La camisa esfarrapada, 
Sudorientos y enrolados, 
Tienen en tornu de si 
Mas de venti escalabrados, 

Y un espaciu donde pueden 
Llibres buscase y dar palos. 
Como un par de xabalinos 
Que los de cria aventaron, 

Y s' atopen frente á frente 
En medio d un escampadu, 
Rabiando por esñizase 

Y de la rabia cegados, 
Que se enseñen los caniles 

Y parten espelurciados 

á mételos, pe los llombos 

Y dexase estocinados, 
Ansina los dos jayanes 
El verdascu llevantando, 
Erguidu el cuerpu derechu, 
Los güeyos arremellados, 



(261) 

Cuerren ciogos á encontrase 

Y fundíse el cuerpu á palos. 
¡Xesus, Señor, que demonios !... 
Llercia me da contemplólos. 
¡Que se esfarrapen.... Xosticia ! 
¿ Naiile vien á sepáralos? 
Sepáralos ? Mala Pascua 

Pal que quixera inténtenlo; 

Que ya non ven nin conocen ; 

Non son homes son dos diablos. 

Pericón el de Maruxa, 

El fiu del madrilanu, 

Ye el primeru que se lianza, 

Dereclin ¿obre el contrariu; 

Ansi sobre la ribera 

Se desfarrapa un argayu, 

O de 1 alto d un peñedu 

Vien rodando al suelu un cantu. 

Piensa quicías q' el so cuerpu 

De mas vulto q' un carbayu, 

Basta col pesu y no mas 

Pa drxálu eslrapalladu. 

Y non teme y s' abalanza 
Con el palu Uevantadu, 
Dando revalgu d' á vara, 
Com' un xabalin bufando. 

Y cuando a liru se pon 



(262) 

En sos fuerces enfotadu» 
Frunce les cexes, apuiia, 
Pon los dos papos luchados, 
Y esparrancaría les piernes 
Como el penegal d" un carr Ul 
Sobre Xuan de la Rabera 
Va descargar el verdascu : 
El verdascu q' asi xi bla 
Como el vieniu nun furacu, 
Al cirnblir é nes sos manes 
Por el aire solmenadtu 
Pero ye suelta el rapaz, 
Mas que sí Cora un venadu, 

Y al velu sobre la testa, 

Pa fuxir el descalabru, 
Dobla com' una cibiella 
-podu el cuerpu par' un lladu, 

Y el palancón da nel suelu, 

Y lu dexa estapinadu. 
Quier illi ganar la acción 
Antes que s' arme el contrariu; 

Y á les piernes de revés 

Y allumbra con el verdascu» 
Por ver si logra quicías 
Dexálu esperniquebradu, 
Segándoles al empar 

Como q;uien corta ñerrasu. 



(265) 
Non ye tanta so fortuna 

Q' apercibida el mazcavu, 

Con un sáltate patrás 

Dexa so intentu burladu. 

Enióncenes enarholen 

Entranvos á dos los palos, 

Que como mesones ruxen 

En el aire tropezados. 

Ya s' eviten, ya se busquen, 

Ya se mezclen esforciados; 

Ya al costazu s' amenacen, 

Ya se retiren dos pasos, 

Ya salten unu hacia 1' otru 

Los palancones cruciando, 

Y non pueden acutise 

Por mas <¡' esmanganiados 
Quixeren vese los dos 
La mollera fecha cascos. 
Que si el unu ye forzudu 

Y lien de fierru los brazos, 

Y en perseguir non lien fuelgu 

Y en apurrir barga nazos, 
Arteru y llivianu 1 oiru 
Abre el güeyo pa ev ¡talos, 

Y retuércese y s' encueye 
Como vara d avellanu, 
O como anguila del riu 



(264) 

Da, sin saber como, saltos, 
Que parez en mió concencia 
Tien el cuerpu desquiciad u, 

Y que no he de carne y güesu, 
Si non de Uaná y verdascos. 
Dalgun descuidu quicios, 
Paguénlu solo los brazos, 
Donde anguna vez la punta 
Tropieza de los verdascos ; 
Pero el cuerpu llibre queda 

Y Sin chinchones el cascu, 
Hasta que por fin y postre 
Cuando van los dos cansados, 
Un malditu d un felechu 
(nunca elli naciera en campu ) 
E nes piernes se i enrieda 

Al fiu del madrilanu, 

Y da una zapalastrada 

Que se i estremez el cuayu. 
Quíer llevantáse : ye tarde ; 
Que mas llixeru q' el rayu, 
Ya Xuanon de la Rabera 

Y llimió d un barganazu 
Los llombos tan d' improvisu 
Que lu dexa espatarradu ; 

Y otra vez tornó á llimilu, 

Y cuando á puru mayálu 



(265) 

Nin tíen fuelgu pa quex'áse, 

Nin puede dar pie nin mano, 

Mirándolu de través, 

« Echa ronques probé diablu, 

«Y diz el mozu fisgón, 

«Échales sapu estrapadu. 

«Mi alma, mi a I ma que le ^^ 

«Y me tienes ahlucadu. 

«¿Qué te sirve la cevera 

«Con que gordu le criaron, 

« Y el coraxe y ] a falancia 

Y esi tonu Hevantadu, 
Llércia de Ja romería 

Y de todos espantayu ? 
Si sueltu como la llengua 
Tuvieres el to verdascu, 
Si como yes falanciosu 
Reciu fores dadu el casu, 

Y á les plantes q" aqui echaste, 
Correspondieren los brazos, 
En dances y en romeries, 
Pudieres llevar el ramu ; 

Y non com' una muyer 
Te viera ahí corripiadu, 
Mas fartu d' amenazar, 
Que d' apurrir barganazos. 
Esmuerga los que te dieron ; 

H 



Esmuérgalos sin págalos ; 

Y si vuelves á la danza, 
Ven con rueca non con palu. 
Mas i dixera Xuanon, 

Si allá por el campu abaxu 
A gálamos non viniera 
La xusticia á escorri píalos. 
Q' al ruidu de la quimera 

Y al restallar de los palos, 
Acuden los alguaciles 

Con el xuez y el escribanu, 
Mas q' acuden á los pitos 
Los milanos en verañu. 

Y en un instante desfecliu 
Queda al fin isti ñubladu ; 

Y si hoy se llimieron cuerpos 

Y molieres y costazos, 
Llime mañana les bolses 
Del llugar el escribanu; 

Y véndese la reciella 

Y los potes y los cazos, 
Pa pagar les llozaníes 
De la danza de Santiago. 




(267) 
LA VIDA DE LA AL^EA. 



Calce zapatos, x!nte con manteles, 
Cumia en vez de borona pan d' escanda, 
Asiéntese en escaños no en tayueles 
El Señorón que na ciudá nos manda, 

Y en sos tienes, so casa y sos llehreles 
Fuélguese en paz y d' una al otra banda, 
Mande conceyos, faga muncbu ruidu, 

Si para tantu arrullu fó escoidu. 

Y non dórmia ; y rodiadu de Señores 
Ande de romcria en romería 
Perdida entre comides y entre amores ; 

Y cuando el Rey lu llame y tiempu sia 
D" obedecer el son de los tambores, 
Vaya armadu á la guerra, y llarga via 
Tope en ella á la fama y la riqueza, 

Y volvía llevantada la cabeza. 

Que yo entre los miós fios sosegadu 
Si la lleclie y borona non me falta, 

Y tengo al llar el pucberin tresnadu, 

Y la manada pe los campos salta 
Alegre y farta, y pad el miú ganad u 
Les yerves de San Xuan, cicrtu mas alta 
Fortuna non pretendo, nin quixera 



(268) 

Q' otra suerte meyor la mia fuera. 
¿ Y pa qué desear seda llabrada, 
Escudielles de plata, muncha xente 
Que me faga al pasar la bonetada, 

Y mandar el llagar y ser Rexente 

Y Capitán á guerra, y l a rodiada 
De mió solo falar tener pendiente, 

Si he que lo to llograr siempre asustadu 
Con ayenos cuidados afogadu? 

So probé, yé verdá ; pero non tengo 
Quien estorvisa ponga A mió dormida, 
Nin cuando al eru salgo ó d' jlli vengo, 
me sopelexa naide: nin la vida 
Trayo en continos sustos, njn prevengo 
Con alma ruin y la intención torcida, 
Peligros, trampes, la malicia ayena 
Que da en vez de contentu, susto y pena. 

Mande Xuan, mande Pedru ¿qué cuidado? 
Quiéranme la muyer y los miós fios , 
Col mió sudor alcancen un bocadu , 
Que pódia yo cuidar los armentíos , 
Agarrar Ja fesoria y el aradu 
Sin temer los calores nin los frios, 
Y bon provechu faga á los Señores 
La ciuda, la riqueza y los honores. 

Cuando de la llabor con sustu y pena, 
Fartu de trabayar, pero contentu 



Í2G9) 

Volvió pa casa á csmoi ullar Ja cena 
Anquecon bones ganes non famientu, 
"Sin Ja conducta propia n<n la ayena 
\ienen entós á dame semimientu : 
Siéntooie xunto al íWbu, y l a recieUa 
Axúntase al olor de la escudiella. 

Llevántase en el llar la fogarada, 
Que fai la llena seca de carbayu ; 
Afumen les fariñes ; currucada 
Tuxa col cuyaron cabo el mió tayu, 
Reparte á cada cual la so pialada, 
Y mirándome en tientes y al soslayu, 
Combídame dempues co la cuayada: 
Doi á los ñeüos, cómo lo que quiero, 

Y á Dios que me lo dio, rezo primero. 
Ya fartuca la xente y placentera 
Con ixuxus atruena la cocina : 
Tuxa se pon alegre y gayaspera ; 
Reblinca el pequeüin : canta Xuanina 
El galán d' esta villa á so manera, 

Y yo enriestro panoyes entretantu, 
Atentu á los treveyos y al so cantu. 

Mas cuando ya va llarga la velada 

Y el pigazu me diz que non ye aína, 
Pe la mano de Tuxa solliviada, 
Esmúzome na cama fresquillina. 

D allí baxu la manta colorada, 



(270) 

Oyó ruxir el vientu na colina, 
Dar bramidos el mar alborotad u 
Y la lluvia correr peí miú leyadu. 

¡ Que gustu alapadin y si» cuidados, 
Pensar entos en probes caminantes 
Pe los montes perdidos y moyados ; 
O acordase d' aquellos navegantes 
Q' entre vientos y peñes azotados 
Sin saber donde van, ciegos, errantes, 
Cuerren les tempestades pe los mares, 
Mientres seguru estoi é nos miús llares ! 

Estes coses pensando de pasada 
Quicías cansadu de cabar ta pinos, 
Al sueñu mas sabrosu dan entrada : 
Duermo ; y cuando amanez, los paxarinos 
Puestos é na figar de la corrada 
Empezando á facer gorgolitinos, 
Dispierténme contentu y gayasperu 
Con ganes de llabrar y dir al eru. 

¡ Que gustu, que gociar puede igualase 
Al que me ofrez entós la mió quintana ! 
Allá muy lloñe empieza á llevantase 
Tras los montes el sol, tiñendo en grana 
Les flores y los prados : agrandase 
Pocu á pocu se vé, y ena fontana 
Seliquin se retrata y los sembrados, 
En so apacible lluz dexa bañados. 



(¥11) 

Les llores del rocíu salpicades 
En blanco y roxo y en azul teñidos 
^ de sos rayos d' oro matizados, 
Parez que están de pelres revestides : 
Imáxen de llivianes mocedades, 

Y como elles sabroses y .cumplides, 
Encantu y gustu son del que les mira, 

Y so meladu olor quicías respira. 
Gústolu yo tranquilu y sosegadu, 

En tantu que baxando á la fontana, 
Bebe sos agües purés el ganadu, 
Antes que les caliente la mañana. 
Corre dempues á fartucase al pradu ; 
Véolu yo pacer de bona gana, 

Y los oveyes reblincar llozanes, 

Y animase col dia les quintanes. 

Que ya atruenen el monte y carbayeres 
El chirridu del carru, y los cantares 
De los mozos que van á sos q haceres : 
Ya tempranin dexando los Mugares 
Cuerren á derramase pe les eres; 
Ya afumen á lo lloñe los fogares; 
Ya asoma el rapacin con so manada, 
Col xiblatu locando una sonada. 

Mui seliquin respóndei la montaña 
Con suaviquina voz mediu apagada ; 

Y é na fuente que cuerre pe la braña 



(272) 
Donde llaven les moces la colada, 
Ruxe la gresca, empieza la maraña, 
La xente está contenía y ocupada, 

Y todu hé movimientu y ategiia, 
Desde que ñaz fasta que muerre el día. 

Un fresquillin .que cuerre na campaña,. 
En perfumes de trébol empapada 

Y madreselves mió semblante baña, 

Y pá el trabayu déxame folgadu. 
Piesco entos la insoria ó la guadaña ; 
Arriendo, sallo, siego ó col aradu 
Detrás de los mi os gües llabro les eres,, 
O compongo les sebies y boleres- 

Y non la tierra al mió sudor se ñega r 
Acá produz panoyes, allá espigues; 
Cueyo fabes aqui : dame una siega 
De yerba en otra parle sin ortigues, 

Y á la bona cevera siempre allega 
Castañes y panizu pa les migues, 

\ prunos, y cereces v manzanes, 
Nueces y figos, ñisos y avellanes^ 

El que non vio quicías llegar á casa 
El carru co los frutos de la tierra, 

Y como el liempu en recoxélos pasa, 

Y cuantu fuelgu y esperanza encierra, 

Y el gustu que produz puru y sin tasa, 
Enorabona fale de la guerra, 



(275) 

Y envidio los palacios, los honores 

Y el arrullu que gasten los Señores. 
Mas quiero yo asistir á una coida 

Y llenar por mió mano dos macones. 
Mas quiero ver la xente entretenida 
Axuntar les espigues en montones 

Pe les eres aqui y alli esparcida, 

Y escuchar el so cantu y sos razones», 
Q' asistir á les uestes palacianes 

Por alegres que sean y galanes. 

Y mas mil veces y otres mil m* agrada 
Dempues de todu el frutu recoxidu 
Con ella reblincar so la enramada, 
Echar un ixuxú com' un tronidu 
Que dexe la quintana solliviada, 

Y al que atopás un horru dai cumplida 
El bollu y el torren du de costumbre, 
Que veme del poder é n' alta cumbre. 

Nunca me ñégue Dios en isti dia, 
Apurrir á los mozos y á los vieyos 
Los figos y la Ueche y la rosquia, 
Folgándome con Tuxa en sos treveyos. 
Nin falten corredores q' á porfía 
Al llegar sudorientos á los teyos, 
Ganen é na carrera la cuayada 
Al que mas diestru sia destinada. 

Como Hózanos potros desbocados 

35 



r374d 

Q' el vientu corlen sin tocar 1' arena, 
Unos tras d' otros van precipitados ; 
El pechu francu, suelta la melena ; 
Los brazos fasia el codu remangados, 
Del triunfu y la esperanza 1' alma llena, 
Sin zapatos, sin calces, sin ropía, 
Mas llixeros que cuete en romería. 
Nuve de polvu entonces se llevanta, 

Y n' ella envueltu el mozu que ya espera 
Con fartu empeñu y con lliviana planta 
El términu tocar de so carrera, 

Cede y s* atrasa al otru que se llanta 

Metanos xunto á él y lu supera, 

En piernes y en alientos, y la grita 

Y les palmades del que mira escita. 
Y allega mas forzudu y mas arteru, 

Sudorientu, Uivianu, espolvoriadu, 
A tocar é nos teyos el primeru, 

Y alli mismo por todos declarada 
Ye el Rey de la coída, y gayasperu 
Recibe de les manes d' una ííeíia 
Del vencimientu la esperada enseña. 

La noche de los montes descolgada 

Y á los valles mas fondos estendida, 
Dexa ansina la gresca terminada. 
Vase la xente : farta y divertida 
Con ixuxus atruena la encañada 



(273) 

Y allá muy lloñe ruxe repetida 
La grita de los mozos entre peñes 
Que van llevar a casa les sos ñeñes'. 

¡ Gustosu disfrutar! ¡Que Dios non quiera 
Acabes nunca para min: primero 
Falten ílores al pradu en primavera, 
Por San Xuan haya xelos , y en xinero 
Derrítian los calores la mollera; 
Pos yo nin mas fortuna y diches quiero, 
Q' en paz vivir comigo y los vecinos, 

Y criar para Dios los miós ñeñinos. 

En las funciones con (fue la ciudad de Oviedo y sus gre- 
mios solemnizaron el año de 1 783^ el nacimiento de los 
dos Infantes gemelos que dio ü luz la Princesa de 
Asturias^..... se cantó la siguiente canción. 

Allá peí mió conceyu, 

Non sé que se ruxó, 

Que fin fi estes n' Oviedo 

Al Rey nuestro Señor. 

Ya yo lo barruntaba 

Maga r que se sonó, 

Q* aquesto arrecendia 

A muncliu que sé yo. 

Soplico á sos mercedes 

Me fagan rellacion 

D' aqwisti emparamienlu 

La seneficacion. 



(276) 

Dal enxeñu abarato 

Xixa ni esposicion ; 

Y so par' estes coses 

Lo mesmo q' un frayon. 

Allá torno á entrugayos, 

Que sé m' escaeció. 

¿Para que ye isti entamu 

Con taniu rellumon ? 

Denyure los miós güeyos 

Vieren cosa meyor. 

Upa miós anxelinos; 

Vaya utru xemelgon. 

Non m' esñiccis la ropa 

Qnc ñon so esguelmeyon; 

Dancemos todos xuntos 

Sin danos emburrion. 
¿ Cual ñeñu de vosotros 
M' apurrió un moxicon ? 
Non pos, ¡non lu acá miente 
Con un calaburnion ! 
No andéis en xirigates : 
Dexáime acá al mió son, 
Que yo non sé eses dances 
A lo xixilistron. 
Aballicaos miós fios : 
¿ Non veis q' ata pecio? 
Si non dais cabu d' esto 
Lluego vos dexo yo. 



ÍNDICE 

de las poesías contenidas en esta colección. 



DE D. ANTONIO GOmgALEZ REGUERA. 

Pag. 

Dido v Fnea<¡ 3 

Hito y Leandro 21 

Pí ramo y Tisvf 34 

Romance, al pleito entre Oviedo y Mecida sobre la pose- 
sión de las cenizas de Sania Eulalia 44 

Diálogo entre Juan y Tonino 4? 

El Ensalmador G 7 

DE D, FRANCISCO BERNALDO DE QUUL08 Y BENAVIDKS. 

El Cabal lo 79 

DE D. ANTONIO RAIVIÜARES. 

El entierro del canónigo Reguero na 

Las exequias de Carlos III iot 

Diálogo entre Juan y Toribío , sobre varias ocurrencias 

■olí ticas de Europa del tiempo del autor tía 

El Misterio de la Trinidad 12a 

DE D. BRUNO FERNANDEZ. 

La en fermedad 1 36 

Felicitación de unos dias i4^ 

Frac mea lo de un diálogo sobre las glorias de Asturias i5i 

DE LA SEÑORITA DONA JOSEFA JOVELLANOS. 

Descripción de las funciones con que. la villa de Gijon ce- 
lebró el nombramiento del Eterno. Si\ D. Gaspar de 
Jovellaaos para el ministerio de Gracia y Justicia 16G 



Descripción de las funciones con que la ciudad de Oviedo 

celebró la coronación de Carlos IV( 172 

A las fiestas que se preparaban en Oviedo para la corona- 

cio de Carlos IV 18a 

de autores desconocidos. 

La Judi ib ; 189 

El niño enfermo ,. a34 

Los enamorados de la aldea a43 

La paliza , * a 5 1 

La vida de la aldea 367 

Canción al nacimicn to de los tíos infan tes gemelos el ano 1783 a 7 5 



ERRATAS 



Pag. 



Lixfa. 



D¡( 



Léase» 



G 
6 

9 

28 

34 
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3 



privarse 
será 
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derivada 
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G-> en aquel 



y privarse 

serán 

levantan 

derivadas 

contribuyen 

Q> en aquel 



mucha* alegría muncb' alegría 
¿Cuando algún ¿O cuando algún 



disimule 

tun 

a que la 

isla i 

albor nin 

«> quesla 



disimula 

tan 

aquella. 

isla 

alhorniu, 

aquesta 



1 2 
Entre 2 1 y 22 

falla Terrible muncluí mas que un dromedario, 

Entre i. a y 2. a 

falla Del lliviano festín señales clares. 



2 I 


ruxia 


cruxia 


lo 


un resplandor 


embelesau 


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