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Full text of "COLECCION DE DOCUMENTOS INEDITOS PARA LA HISTORIA DE ESPANA"

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COLECCIÓN 



DE DOCnNTOS INÉDITOS 



PARA LA HISTORIA DE ESPAÑA. 



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COLECCIÓN 



Dt: 





PARA 



M m^nm^ m isiPáfiá 



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LOS SKSORES marqueses de PIDAL y de HIRAFLORES y D. MIGIEL SAl\ i. 

Individuos de la Academia de la Historia. 



TOMO XXXYIII. 



MADRID. 

iUPRENTi DE LA VIUDA DE CALERO. 
Calle de Santa Isabel, ni'ini. to 

18G1. 



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COLECCIÓN 



DE DOCUMENTOS MDITOS 



PARA LA HISTORIA DE ESPAÑA, 



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LOS SEÍÍOR«S MARQUESES DE PIDAL Y DE NIRAFLORES Y D. MIGIEL SALVi 

Individaos de la Academia de la Historia. 



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MADRID. 

IIIPRENTA DE LA VIUDA DE CALERO. 

CuUc de Sania Isabel, niira. SO 

18G1. 






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CONTINUACIÓN 



DE LOS 



DOCUMENTOS RELATIVOS 

á lo» PaUes-Bf^os 



ncphnDeDte i los senicios hechos por los espi&oles , que esta- 

lieroD desliudos en aquellos Bstados dunote el gobierao del 

doqoe de Alhi , ) sos recompeosis» 



Q^pia (U carta descifrada del duque de Alba á Su Sí.^ De 

Bruselas á ^^ de marzo 1569. 

Determiaacion de convocar los Estados para proponerles un im- 
puesto— Lázaro Suendi— Liga proyectada entre el rey de España 
y yaríos príncipes del imperio. 

(Archivo general de Simancas»-^ Estado, legajo núm. 841.) 

Con el criado de D."* Francés recibí las cartas de Y. M."^ 
de 10 y 12 de enero, y después he recibido las duplicadas 
con la de 25. Doy muchas gracias á Dios que Y. M.^ que- 
daba con salud , que es la nueva que nos puede dar ó qui- 
tar contentamiento. El sea servido por ello y la conserve 



(i 

como sobe que esinenesler. Keeíbí juntamen- 
te las cédulas de los 300 mil escudos, que 
vinieron lan á tiempo como todo lo demás 
que V. M/ ha sido servido mandar proveer 
aquí , que ha sido tanto servicio de V. M.*^ 
que ha bastado tan buena provisión y tan á 
punto á dalle los Estados. Y no hallo que en 
ninguna cosa pudiera V. M/ ser tan ser- 
vido como 00 esta, porque sin ellos mi tra- 
bajo y la industria de otro que fuera mas 
(|ue yo, fuera de poco fructo. Yo suplico á 
V. M.'* todo cuanto puedo sea servido por este 
tiempo que queda (que es cuando la cuerda 
se ha de poner en la nuez) rtiandé que no se 
afloje Bino que st tenga el cuidado que hasta 
aquí: que yo espero en Dios sacar á V. M/ 
brevemente deste trabajo y poner esto de ma- 
nera que no sea necesario sacar dinero de Es- 
paña para sustentarlo, y que se pueda rem- 
boisar una gran parte de lo gastado, como 
De mano d *"^^ partíciilarmenle digo en la carta que va 
Felipe II: por Consejo de Hacienda. Pienso como diré 
No me parece en otro capítulo procurar luego los medios 

que se dice allí 

l""ianneX* íi^Es- ^1"® *'^ ^^ ' ^^'^ tcttgo onvíados; pero el acabar- 
quew^aUcsul?! ^ HO pucdc scr tan breve que no pase algún 

día, no tantos como estaban en la costumbre 
vieja, porque aunque se concluye luego con 
los Estados para haber el dinero.de I09 expe- 
dientes sobre que se ha de saeaí forkosameá* 
te , lia de embeber algún tiempo. 

Escribí á V. M/ en días pasados. oomo 
pensaba hablar á los Estados de cada provin* 



da ea parüeular , poique estando: juntos uo se comubiea-» 
sen y las unos álos- otros, se entre^a^n y pusiesen incon* 
venientes ; y pensaba entonces poder hallarme yo en Ho- 
l«Dda paraprdpanerlo álll, haisreádo hecho ya la misma 
propuesta á los de Qrabaote en fioUtüque , y de alli h*.en 
Gante y. pcciponerlo á los. de Pláttdes. Estórbame el poder 
dar esta vuelta la guerra dedleí verano; y pensar hacerlo 
agora seria cosa impwible por estar el país con: las aleves 
y aguas, iotriactable , y haber de aguardar al verano para 
hacerlo seria, luengo término; A^fni9m<!^ lo; seria llamar i 
cada uñó dé por si ha|)¡eDdo de venir* en diferentes tiem- 
pos ^ y aki^arse hia'm^^ieiio la resolución <fue yo quema 
que fílese taá breve. Ha parescidp.á los del Consejo que Ua* 
marlos para undia y ihaiearle^ aquel. mi$mo la- propuesta, 
mandáqdoles que luego el otro $e/par!tle$en cou color dQ.la 
priesa can que yo quiero <ne respondan • es de. ningún in- 
eooveoiente » y asi ya^me he eobkriüaio con ellos. El que 
hasta aquí soKa haber; en. juncar los Estados., V. M.^ puede 
estar seguro que no le hay, y que no osará ninguno hablar 
en coaa que entkh(ia puede ddi!.d)esaQnbei^tamiento« Tén- 
goioa llamados para m^iada Cuaresma. Si de aquí allá hu* 
biere cosa qué me hagd mudar de propósito, haré según 
viere. •';;•'.• 

Un impuesto sobre el vino que.* entra de fuera oonoe- 
dieron estos Estados por algupos aqoa ;: .acabóse eate , y yo 
DO tuve otro t6ru4no con. ellos que enviarles á mandar re- 
solutamente qrie corriese todo; este año sin replicarme. Con- 
tentáronse dello: suele nioatar. ai año sesenta ó pino^enta 
mil florines; peraagora aor^ei^á liantOf^ porque cierto en to- 
dos estos Estados las mercancías, que á ellds suelen venir, 
CD gran.p^rtede lo que». solian generalmente ha& dado baja; 
y con lo que ha pafsado no os de maravillar: mas lo es 



que haya quedado nioguno, pero como se liaga el perdón 
general se remediará todo esto, porque vendrá el osarse 
fiar los unos de los otros. 

He visto lo que V. M/ me manda cerca de Lázaro Soea* 
di , y he escriplo á Chantonay para que como quien está 
sobre el negocio vea qué remedjo temíamos para echarle 
de allí , porque cierto yo no le veo bueno , aunque el dicbo 
Chantone me ha escripto que se quiere retirar, y que si vée 
camino para ayudar á su determinación, lo hará. Su en*^ 
trctenimiento puede V. M."* ir entreteniendo dándole buenas 
palabras siempre : que no es justo pagar á quien tan ruin- 
mente sirve. Ei dicho Chantone me lia escripto una carta 
cuya copia envió á V. H/, por la cual siendo servido po« 
(Irá mandar ver de la manera que él se halla y cuanto de- 
sea que V. M."^ le dé licencia |)ara salir de allí, empleando^ 
le en donde le pueda hacer mayor servicio. Yo suplico á 
V. M."* sea servido darle licencia, porque en efecto él se 
halla tan impedido, que creo puede servir mal á V. M.^ coa 
tan poca salud. 

El emperador no habla agora en las contribuciones: 
cuando diere prisa por ellas se irá difiriendo lo mas modes- 
tamente que se pueda hasta que sea V. M."^ en tiempo de 
poderle hablar en esta materia y en otras clara y abierta* 
mente, no menos convenientes á su casa que á estos Esta- 
dos , porque si no mira por sí se podrá hallar algún dia bur- 
lado, y de su culpa podría alcanzar á V. M.' gran dafio. 
Guando hubiere dieta convendrá hacerse demanda contra 
el príncipe de Oranjes y los que le han adherido , como se 
comenzó ya en la que tuvieron en el circulo de Oveslfalia, 
ques junto el elector Palatino. 

Los duques Philippo y Julio han respondido que no quie- 
ren las |x;nsiones de V. M.^ Aguardo respuesta del mar- 



9 

qués Hanz de Brandembui*g , coaforme á lo que tengo es- 
cripto á V. M.* 

Ha dias que ando con el elector de Tréveres en plática 
sobre una liga , la cual plática movió el mismo elector ha* 
blando siempre por si solo , pero diciendo que habría buena 
compañía que quisiese juntarse; y envióme algunos capí- 
tulos de las cosas á que él se obligaría sin decir con lo que 
quería que se le respondiese por parte de V. M.^ Yo le hice 
¡"espondcr para que se aclarase mas en lo uno y en lu otro. 
Vino aquí á los 20 del. pasado un criado suyo sobre algu- 
nas quejas que tiene del conde Mansfelt, y platicando con 
d secretario Scharambergue sobre esta liga que el elector 
proponía , le dijo que entrarían en ella los electores de Co- 
lonia y Maguncia y el obispo de Munster; que si se pudie- 
se atraer al duque de Cleves, que seria mas fuerte liga que 
la de Lanzpergue ; pero que esto no lo deoia él de parte de 
su amo, ¿ntes dando á entender que no se hubiese aun 
recibido la carta que dijo le escribí de parte de V. M/ para 
que se declarase, la cual tengo por cierto habia recibido. 
Déjase este también entender que seria necesario que s^ 
allanasen por arbitros algunas difei*encia8 que hay entre el 
estado de Lucemburg y el suyo. Veré si el negocio va ade- 
lante y si es de alguna substancia, y si lo es advertiré & 
V. &I.^ con lo que sobrello me ocurrirá: ellos son tan largos 
en negocios que uno tan grande como este no puede dejar 
de llevar mucho tiempo cuando hubiese de venir á con- 
clusión. 

Teniendo escripto hasta aquí llegó una carta de Hanz 
Berna ritmcstre para el secretario Escara mbcrghe, que es 
con quien el año pasado el arzobispo de Colonia me envió 
á visitar, en que le decia que el elector pensando que me 
habia de ver , le habia mandado me hablase en lo que allí 



10 

diría; pero que pues no podía, se había resuelto de escri^ 
birlo á él para que me lo dijese, encomendando grandísi- 
mainenle el secreto, y asi suplico á V. M*^ sea servida man- 
dar que allá se tenga. Dice que él es hija único del conde 
Mündreschet, y qué viendo que sa casa se acababa en él, 
se halla restieito de renunciar su dignidajd, que desearía 
macho saber si V. M.^ se conteñlaria aceptarle en su sér<* 
vicio y tenerle por su pensionario, porque él ninguna cosa 
en este mundo taüto desea. Agora yo pienso respondelie 
bien y saber del ea quien quiere renunciáis porque ñame 
lo dice, y procurar que sea en. persona de quien se pueda 
esperar que mire las cosas de V. M.^ con afición, pues es 
tan vecino, y ver cod él si seria posible que intéade su re* 
nunciacion pudiésemos concluir la liga an*iba dicha. De lo 
qi^e sucediere avisaré á V. M..*" 

No envié requisitoria para Vandenese y Renart ponqué 
quise primero que V. M.^ viese las culpas que resultaban 
contra ellos, y viese si mandaba sé proqediese adelante; y 
viendo también que paresciéndolé ci V. M**^ lo podría reme* 
diar allá como lo hizo. Suplico á V. M.^ sea servido man- 
ilar que se dé prisa á lo db Montígni y se me envíe para 
que se pueda echar á un* cabo este negocio , y qué asimis- 
mo se me responda ¡í muchoá otros que tengo esoriptos*. 

don los papeles de Vigtius se terna la cuenta que V^Jtf.'^ 
manda, aunque está mas recio que hunoa. 

£1 estado &ñ que eslá lo de Inglaterra mandará V. M^"* 
ver por lo que esoiúbo en francés; los demás avi^s que 
tengo de otras partes de los hombres que traigo fuera, en- 
vío á V. M.* con esta. Yo espero que por la parte de Ale- 
ma nía no habrá este año quien inquiete estos Estados. A 
las fronteras de Luceraburg tengo mili y setecientos oaba- 
líos herreruelos y las (fuince banderas de vaiónés que han 



il 

de ir á socorrer ai rey de Frauoia aguardando que los' Ha- 
meD, y mas otras quince de alemanes para si fuereo tñé^ 
nester. Y habiendo entendido que Mos Dómala tba con de^ 
terminaciw de entrar en üerras del imperio ó de algunos 
principes,' a vúsó al conde ManefeU que no éntrase con las 
fuerzas de V. M.^, pues su intención no es sino ayudar á 
castigar; los rd)eldes del Rey Cristianísimo dentro en sp 
reino, y defenderle de los que viniesen á ayudarlos. Tam- 
bién escribí á D." Francés para que estuviese sobre si en 
caso que le liablasen eu ello, y ¿ Ghantone.para que hicie- 
se oficio con el emperador y en las partes que fuese neee^^ 
sario. Nuestro S.^^ etc. De Bruselas ¿ 11 de mam) 1569.' 



Hdacion que ha h^eho el consejero Asonlevile de h que ha 
pasado en Inglaterra tocante á la comisión qué ¡é diá el 
duque de Alba. ' 1. 



pe>ctfrftd9 y traducida de francéü. 



(Sin fecha.) 



I , 



CArehkfO general de Simancas,— Estado, legajo nim. ^M:) 

9 
I t 

; * . > 

Martes 32 de hebrero 1569, el S^**' Milmey, Consejero, 
y juntamente el secretario Sicel, me vinieron á ciedla ral' 
que la reina les habla diputado parjn me oir lo que én suma 
les quisiese decir para se lo hacer saber conforme á lo que 
yo habia. dicho que era contento de hacer, á fln qx^ñ ella 
pudiese estar méjol- informada por mi relación. 

Yo dije que era verdad, y pues la reina lo quería ásf, 
por complacerla y abreviar y. facilitar (onto mas los nego- 
cios con la dicha mi audiencia, yo le fleclararia te sumía 



12 

della^ lo cuai yo hice con declaración que reservaba decir 
nia,s particularmente á la reina lo que convenia guardar 
para sí y proceder conforme á ello. 

Ellas dijeron que le harían relación , pidiéndome si yo 
tenia otro punto que decirles: respondíles que todavía te- 
nia yo otros que le declarar; pero que esto seria en caso 
que la reina me diese satisfacción sobre este punto, y no 
de otra manera, y con esto se partieron. 

Viernes á los 25 de hebrero fui requerido por Thomás 
Gressain que me hallase después de comer en la casa del 
canciller, donde algunos señores del Consejo me esperaban. 
Habiendo llegado en ella hallé al marqués de Norampton, 
al almirante, al dicho Milmey y ¿ Sicel, y comenzó el di- 
cho marqués ¿ decirme , como la reina habia sido avisada 
por aquellos señores que se hallaban presentes de lo que 
habia tratado con ellos estos dias pasados, y por cuanto el 
duque de Alba en cuyo nombre yo hablaba , habia usado 
para con la reina su señora de una tal ingratitud , no esta- 
ba ella determinada de hacer cosa ninguna por él ni por 
mí en su nombre. Por tanto, seria cosa superfina hablarla 
yo mismo en ello ni en otra cosa, pero que el secretario 
Sicel me diria particularmente su intención , conforme ¿ la 
orden que tcnian. 

Entonces el dicho Sicel dijo que el dicho Milmey y él 
habia n hecho relación á la reina (como brevemente habia 
declarado el dicho marqués), y que entendido por ella, les 
habia dado cargo que me dijesen lo que se sigue. 

Primeramente I cuanto al deseo del entretenimiento de 
buena amistad y vecindad que el rey tenia con la reina, 
habiendo declarado el duque de Alba que la mantuviese 
(como yo se lo habia referido) , ella estaba muy contenta 
de entender esta buena afición y voluntad de Su M.'' Real, 



13 

y que asi de su parte ella había beeho todo lo posible reci- 
procamente en lo que á si tocaba. 

Pero que en lo que ha respecto al dicho señor duque, 
día no tiene entendido que él haya tomado ningún trabajo 
en procurar de observar la dicha amistad ; antes al contra- 
rio, él hace todo cuanto puede por deshacerla y menospre* 
ciarla exi diversos puntos, y últimamente en este arresto 
tan general, tan violento y tan injusto, ccm usurpación 
IbrEada de los bienes y personas de sus buenos subditos, 
porque Á bien otras veces de ia una y otra parte se hayaf 
hecho arrestos ha ñdo con forma y modo según los trata* 
(los, los cuales en nada se han observado en este caso, ha^ 
Uéndose mostrado el dicho duque no solamente ingrato á 
tan buenos oficios como la reina ha hecho; pero también ha* 
osado dellos inicua y injustamente. 

En cuanto al dinero que se afirma ser del rey, dijaque 
pare informarme del hecho me contaría particularmente lo 
que en ello habia pasado, que fué en efecto conforme á to 
que la primera vez» él me habia referido en el Consejo y 4a 
que contiene su publicación impresa, conoluyeodo que la 
reina nunca rehusó de entregar el dinero, p^*o si bien; dijo 
al embajador >como ella entendía que estos dineros no eran 
del rey sino de mercaderes particulares, cómo ellos lo pue- 
den mostrar asi por bílle^ que se enviaban i nuestro em^^ 
bajador, por los ciiáles le instruían que hiciese iristanoia 
sobre! dicho dinero, como de cosa que él podría decir que 
pertenescia al rey^ como también por . escrípturas y cartas' 
de mercadean, y que también habían cobrado las letras de 
cambio para remitir los di6hos dineros por la viá del faan* 
co de León, todo lo eual haría constar aparentehiente , que 
con todo esto ella no habia rehusado de darle ; pero «dijo 
que dentro de cuatro días volvería la respuesta. >(* 



14 

Que los tratados espedalRieole el del año 1495, (ficen 
cuando se puede usar de contra mareo ó arresto» b cual 
no ba sido observado aquí, porque el arresto fué heebo en 
Anvers á 29 de deciembre últimp pasado, que d misino 
dia el embajador, vino á pedir restitucrou de los dichos di- 
neros, en virtud de unas cartas de creencia de Su Ex.* que 
solo ienian cuatro renglones , contra la costumbre de escri- 
bir á los priotcipes ó princesas, por le cual no podia haber 
alguna denegabcíon de restitudon<¿ntes del dicho arrestode 
Anvers , y lo que mas es » qde desde el día pnecédente, que 
fué ». ios 28 del dicho mes , el conde Lodron dijo en Anvers 
á algunos que él tenia orden de hacer el arpetto* en lodos 
los íoglíeses y sus bienes, y allende desto era necesario que 
la iórdeaidel dicho arresto fuese, hecha algunos días áotés de 
parte de Su Ex.' .: • 

Para venir & la dentanda que yo hacia para la cobran- 
za de los diohps dineros, es á sah^r ,. qU/e la reina volviese 
lo6 dtc^bos dinems y dcyase libres lodos losrariíestios que ae 
siguieroa, Ofi^eiendo hacer lo itaismo de parte del düqu^* 
Ecispondid quelft reina, como está dicho, hfibia sido'lnuy mi^l 
y. injuDiasámeate tratada para hacer la relajación primero 
que la hiciesen.Ios que habíate cdmenzadael arréstp. 

Y que también habla muchos otros notables y gravib 
casos hechos á la reina, así en E^Ba ooptra su embaja?* 
dor y otros muchos súbdüosi suyos prisioneroa y. detebidos 
en ella, <»)n' sus bienes como eú Fliodes, por noihábérién-i 
tretenido &i observado el último tratado 4ie Brujas, y >cüa»« 
dose.ha mostrado sentimiento y queja, desto , se han me^ 
nosj^eíeiado lo«tas las razones y descebado las cartas que la 
reina escribía sobrello, y despueít aámismo se. ha comeR^ 
zado en España á usar de arrestó iohte algudDos ingleses, 
en el cual reino de España el duque no tenia ningún poda\ 



i5 

Por- lo cual /pues que todas estas co&as faabi^in pasado 
tan adelante ^ era necesario trabur y ooaeluic lo. uno Jvinta* 
mente leon lo otro, y no lo uno sin lo*Qti:o« : 

Y esto no sepodia hacer conmigo por no. tener poder 
ni comisión de Su M."^; pero que si Su M.^ daba poder á 
alguno que tratase' de. todas estas diferencias, ora fuese á 
mí ó ¿ algún otro» la reina será contenta d^e olrio, de otra 
manera no, ()ue érala respuesta que me daba de parle de. 
so señora. Habíeiido' entendido lo que está dicbo, yo res^ 
pondi ¿ cada artículo per la orden siguiente. 

Primeramente en cuanto á* loque el marqués me habia 
declarado, yo' estaba níataYÜkdo de la respuesta que tue 
daba, {X)rquael almirante y Sicel que estaban presentes áe 
podían acordar. dé. lo que. yo les había dicho en otra comiir 
nicacion precedente de los 20 del dicho jmes ; que yo no ne- 
feriria mi comisión sino á la neina , como era cóstumbire del 
hacerse y lo requería la auctoñdad del rey mi señor, y ki 
reputación de su lugar-teniente general y la de la n)¿sma 
rrina, siendo así que todas las primeras audiencias y res- 
puestas se dan por los principes , ;á lo menos en su$^ presen* 
eias cuando no están en tutela ó^ guarda de.oiro, lo cual 
no es así en. la reina,' siendo tan sabiay.ian.pcudente, quo 
sad)e las lenguas y tiene por coitutnbre de xñr én pérsoha y 
de^achar los embajadcíres; y que eftos señores Miimi y Sit 
cel DO me habían .pedido el sumario 'ie intéomisiott^ sino 
para iitfernmráia reina ^ según que: ya. I(^habiá.iofirescid0 
para su>iiiejor instrucción, .y si ella quena .ser mas adyeirt 
tidá por* mi andienda , puc^is yo .no . lo había dicho: siho <eú 
samma,»ce9épviñdbme do se Joreferu^ yelpticar masipar^ 
tíciilarmeóle á;su fieiTsona, y^ée responder y satisfacer .¿ 
las objecionds que cHoq me pudiesen poner v y que habia 
mucha diferencia Ide decir \xm cosa simplemente. óbdeoiria 



i6 

con sus circunstancias , que era la causa porque los nego- 
cios de los príncipes se despachaban mas presto por emba^ 
jador que por escripto ; porque para poder mejor mostrar 
esto, yo no habia entregado aun las cartas de comisión y 
ci*eencia , las cuales yo habia ofrescido de representar en 
la manera acostumbrada; en suma, que yo vera que ella 
no quería oir mi comisión, y que ella me negaba él de^ 
recho de las gentes y pues usaba desta novedad y eslrafía 
manera de proceder , no me queriendo oir en lo que yo ie 
pedia como cosa perteneseiente á mi rey y señor y ni permW 
tir que le dijese las causas justas y necesarias que han mo- 
vido á su lugar*teníente general á hacer lo que haiña he-> 
cho, por lo cual habia protestado y protestaba que ú suce- 
dia entibe estos reyes tan estrechamente aliados» lo que Dios 
no quiera permitir^ oosa que no conviene entre los tales 
hermano y hermana , que Su M.'' seria excusado delante 
Dios y el mundo, como también lo seria el dicho sefior du- 
que de Alba. 

Ellos respondieron que era as! que yo habia dicho mí 
comisión con protestación de la declarar mas particular- 
mente á la reina; pero como la summa y conclusión era la 
restitución de. los dineros, y el alzar la mano de los arres« 
tos hechos de la una y de la otra parte i lo demás que yo 
dijese no servbia sino para persuasión ; que la reina no lo 
quería entender por agora como yo habia oido , por no te- 
ner comisión del mismo rey para tratarlo. Y en cuanto á 
negarme la audiencia , que yo decia ser cosa nueva y con- 
tra el derecho de gentes, respondieron que el rey habia 
usado primero deste término, no habiendo jamás querido oir 
al embajador de la reina, con haber sido requerido muchas 
veces sobrello; y así no habia de parescer estraño, y que 
ella era tan señora en su reino , como el rey en los suyos « 



17 

Yo dije que de todo aquello no sabia nada , y.que caso 
que tal hubiese, era necesario que precediesen algunas cau- 
sas que yo no las entendia ; y después pasando adelante 
(con protesladon que yo no tenia lo que' me habían dicho 
por respuesta sino por negativa de la audiencia), dije que 
yo no sabia de qué. ingratitud querían notar al dicho se- 
ñor duque para con la reina, ni los malos oficios que le im- 
putaban , y así era necesario particularizarlos mas para ha« 
cer relación dello ¿ Su Ex/, á fin que supiese lo que era, 
porque yo tenia por cierto que eran falsas relaciones y ca- 
lumnias que algunos malévolos podian haber hecho , según 
que muchas veces suelen oirías los príncipes. 

Dijéronme que la reina lo sabia bien y que mucho tiem- 
po había que dio una memoria al embajador ordinario, de 
que nunca se había tenido respuesta, y no pude sacarles 
mas razón de la ingratitud de que ellos hablaban , si ya no 
tuete lo quQ ¿nt^s me hablan dicho del recibimiento y visita 
que habia mandado hacer al condestable de Navarra estan- 
do en Dobla, y de los oficios que ellos dicen que la reina 
ha hecho para guardar los dineros. 

En respecto de los dineros, yo les referí que yo había 
oido el discurso que ellos me hablan hecho la segunda vez, 
y que en esto habia en gran manera el negocio del em- 
bajador ordinario de V. M., por lo cual la razón hubiera 
querido que se hallara pr<isente para decir lo que pasaba; 
que yo creía bien que la reina y su Consejo no dirían sino 
la verdad, pero que un embajador (que no se envían sino 
personas cuerdas, verdaderas y insignes en prudencia) de- 
bía también ser creído, porque en sus negociaciones no 
llaman ellos testigos y se hallan solos, lo cual habia sido 
causa que desde el principio hasta agora yo habia insistí- 
Tomo XXXVIII 2 



18 

do tanto en que él se hallase presente , conforme & lo que 
ordinariamente se acostumbra , y si él se bailase presente 
pudiera responder á todo; pero por las tales novedades se 
veia bien que no se procuraba sino de confundir los ne- 
gocios. , 

Todavía estando nosotros tan adelante en la plática, á 
fm que no pensasen que queríamos reconosoer que. no te-^ 
nlamos razón , ó que Su Ex."" habia hecho cosa contra los 
tratados, les quise decir que era claro que antes que allá 
se hubiese hecho el arresto , habia ya dos meses ó casi que 
los dioeit)s se habian detenido en Inglaterra , es á saber, no- 
viembre y deciembre; que por ser aquellos destinados para 
el sueldo y pagamento de la gente de guerra , hi reina po- 
dia entender que no admitia dilación. 

Ellos declararon que la reina ño detuvo antes del arres* 
to general de por allá, los dineros de Su M.'^ nt rehusó^ 
los dejar pasar, y los que estuvieron en la dicha Inglaterra 
fué á instancia del embajador, que lo pidió así para asegu* 
rarlos de los piratas y gente de guerra franceses que que-* 
rian entrar por fuerza en los puertos, lo cual hubieran he* 
cho si no fueran impelidos por los de la reina , y asimismo 
ofrescieron al vice-almirante porque disimulase y los dejase 
hacer, cincuenta mil escudos, y á un otro capitán veinte y 
cinco mil , añadiendo que antes de los 29 de docicmbre el 
dicho embajador no habia pedick) la restitución, sino que 
se guardasen bien los dineros, hasta que él supiese del se* 
ñor duque lo que baria dellos, y si los habia de encaminar 
por tieira ó por mar. 

Yo repliqué que lo entendía muy al contrario , y que él 
antes habia requerido que se le diesen los dichos dineros, y 
que la sola requisición, por los tratados y espocialmentc 



i9 

por aquel que el dicho Sicel me habia alegado, bastaba para 
usar del contra marco ó arresto (1), y cuando fuese así lo 
que elbs decían , sin lo confesar en ninguna manera , yo les 
pedia que me dijesen si lo tenian por justa causa para dete- 
ner los dineros del rey. 

Respondióme que estos no eran dineros de Su M.^, co- 
mo lo probaban mejor por io que me habian dicho: yo dije 
que pues el rey mi señor decia al contrarío y su lugar-te^ 
nientc general , y que constaba por las cédulas de saca» 
que estos eran dineros forjados en su cuño, y sacados de 
sos reinos , que se ie dcbia dar mas crédito , ^ue á otros ar^ 
guroentos que ellos me allegaban. 

Con esto para md^trar que no habia fundamento en su3 
razones, des dije que cuando estos dineros fuesen de par*- 
liculares, que no lo eran» no los podían ellos detener obs- 
tando i ello los tractados tan clara y expresamente , que 
contienen que los subditos puedan entrar y salir libremente 
de los puertos del uno y otro principe con sus navios, n>er- 
canelas y bienes, sin algún impedimento, y especialmente 
podían entrar los extranjeros y salir cuando ellos quisiesen 
sin ser impedidos y ir del pais del uno al del otro rey, cómo 
estos navios estaban fletados para Anvers, lo cual confie- 
san ellos mismos. 

m 

Ellos me confesaron los dichos tratados, pisro que no se 
les habia pedido el dinero, sino como pertenesciente al rey, 
lo cual la reina podía rehusar en esta, (Vialidad , si bieti no 
lo habia heeho como est& dicho. 

Yo dije que el dinero era del rey por las razones ya ale- 
gadas y que yo alego aquí , para mostrar que en todo oa30 
dios hacían agravio á mi señor en detenerle sus dineros, 

(i) Parece qae debería decir pare no usar, ele. 



20 

de que tiene necesidad para la conservación de sus Estados 
de por acá. 

Ellos me dijeron allende deslo que la reina podía recibir 
también y tener estos dineros, como los banqueros de León. 

Yo respondí que no era para los banqueros sino para el 
rey, y que en cualquier suceso los tratados estorbaban que 
no se arrestasen bienes que se trasportasen á los países del 
uno ó del otro príncipe, y que ellos dejasen ir este dinero á 
la parte donde estaba fletado. 

Sobresté no me respondieron otra cosa, ni he podido 
tener otra respuesta. ' 

Yo vine á pasar á lo que me hablaron de la relajación 
de los arrestos que ellos decían , y les dije que la reina la 
hiciese primero. 

Y dije mas, que Su Ex/ mantendría que los dineros 
del rey hablan sido primero detenidos en Inglaterra por mu* 
cho tiempo antes que se viniese á usar de la via del arresto 
por allá, en contrario de lo que ellos pretendían; que por 
acomodar los negocios no había para que tratar de quien 
había de ser el primero ó el segundo; pero que esto se harta 

« 

por un mismo acto y á un tiempo; que cada uno alzase la 
mano de lo que tenia, y todas las cosas serian puestas en 
su primer estado, para lo cual yo había venido mucho ha« 
bia y no había habido ninguna fuei*za ni violencia, y que 
todo estaba guardado y en su s'er por allá. 

Ellos replicaron que convenía saber quien tenía tuerto 
y de donde procedía el error. Entonces yo dije que eñ el 
entretanto yo veía que ellos tenían intención de detenerse 
el dinero de mi señor. 

Ellos dijeron que no tocarían en ¿I, antes sería bien guar* 
dado. En el enlretanto, dije yo, Su M.* no se podrá servir 
ni nyud.'ir de lo suyo, pidiéndoles que si les parecía que 



21 

es(o era digno de una princesa vecina y que se décia tan 
amiga > y que si esto era el efecto de la buena amistad y 
esbrecha amistad. 

No respondieron nada , sino que las cosas habían llega- 
do á (ales términos era necesario concluirlo del todo. 

Yo repliqué de nuevo que todas las quejas que ellos me 
aleaban no tenian que ver con esta de que al presente se 
trataba de un arresto hecho de la una y de la otra parte, 
y por el arrestó del rey mi señor que la reina detenia , que 
flobrdlo estaba yo aparejado para exponer mi comisión á 
Su M.*^ Real y negociar conforme á ella. 

Ellos tornaron á dar en lo que primero, quecon\%nia 
determinarlo todo junto. 

A la fin yo vine á hablar del poder que decía ser sufi- 
ciente prooediendo de Su £x/« y que ellos no podían negar 
que él como gobernador general t no tuviese auctor idad de 
tratar todas las cosas tocantes y concernientes á su gober- 
nadon, como lo era esta de que se trataba, y los ejemplos 
estaban tan claros y notoiíos eomo les babia didho última- 
m^te, según que la reina. me habia enviado á confesar/ 
que era verdad , por lo cual me maravillaba de lo que ellos 
me decían de nuevo. Respondieron que no se platicaba 
agora solamente del gobierno de los Paises*Bajos ; pero dd 
de Espafia ^ por haber ¡a reina recibido en ella muchos iuer- 
ta$ y agravios que no se han remediado. 

Yo les pedí cuales. 

Respondieron » que en España se habia permitido que se 
imprimiesen y vendiesen libros , donde Ja reina estaba muy 
ifquríosamente tratada en su persona , honor y reputación, 
y que se ha pedido el desagravio dello , y el rey lo hcdria 
permitido; pero no se habia seguido ningún efecto en contra* 
rio, Antes se volvian á imprimir para mas la infamar. ítem 



22 

que se detienen por allá muchas personas que las quieren 
maltratar sin haberlo merescido ni dar causa para ello. 

Yo les pregunté si ellos entendian que esto fuese por la 
Inquisición. Respondiéronme que si. 

Asimismo se trató de diversos puntos en que se contra- 
venia al tratado de Brujas» que sobre todo ello habia de 
haber reparación juntamente. 

Preguntóles los puntos particulares: respondiéronme 
que habia infinitos que no se acordaban; pero que se habia 
alguna vez escripto por allá , y en ello no se habia hecho 
mas de lo que estaba dicho. 

Insistí de nuevo que todas estas diferencias no tenían 
que ver con la retención del dinero de Su M.''; que ellos lo 
volviesen, que después se tratarla de lo demás. 

Dijeron que entendian que también se habia arrestado 
en España. 

Yo les dije que si esto era asi (de que yo estaba ino«- 
cente), que no era sino acesorio al arresto de Flándes, y 
que concertado esto , lo de España mas cómodamente se 
concertaría, y que el duque prometía satisfacción de Su M.*^ 
siendo necesaria. 

Dijéronme que esto era incierto ; que en el entretanto el 
dinero se iría ; que valia mas determinarlo todo por un ca« 
mino con la auctoridad del rey, especialmente que ellos 
creen que habia muchas cosas que se hacían así en Flan- 
des como en España que el rey no sabia nada, y así con- 
venia dárselo á entender , lo que no podría ser sin esta oca- 
sión , y que asi convenía comunicárselo todo. 

Viendo yo estas razones impertinentes y subterfugios 
que alegaban ser enderezados á detener el dinero de Su U.^, 
yo les dije: señores, que la reina quiere decir en summa 
que no quiere restituir el dinero de Su M/ 



23 

RespondieroQ (]\x$ ella aq lo rehusaba; pero quería que 
primero ae delerminaseu de uaa vez todas las deferencias 
de eotre Sus M.^^S y para este efeclo ofrescia de tratar con 
{lersonaje, ora fuese yo ó otro que tuviese poder de Su M/ 

Yo les dije que esta era una respuesta harto injusta y 
ioicua, y que no creía que si la reina me hubiera oido y 
entendido lo que Iraia en comisión de le decir ó visto lo 
que aqui les habla alegado, que ella no me hubiera dado 
tal respuesta ; que no hay rey ni principe en el mundo por 
pequeño que sea , que no se sienta gravemente injuriado y 
ofendido de lal agravio» y que ella podia entender cuanto 
mas lo habta de estar un tal rey como el mió cuando estu- 
viese avisado que yo habia últimamente protestado y pro- 
testaba delante de todos ellos de. nuevo, que si sucedía (lo 
que Dios no quiera) cosa que no ha sido vista entre tales 
hermano y hermana, que Su Ex/ estaba descargado de- 
lante de Dios y los hombres, por haberme enviado con 
esta oferta y oficio que yo he hecho , y asi lo hiciesen en- 
tender á Su M."^ Real. 

Que de mí yo üq podia decir haber sido oido m Jado- 
seme audiencia, de que se dejaba harto entender de qué 
voluntad estaba la reina , así para con Su M> como para 
con Su Ex/; y que así yó me volvería para hacerle de lodo 
ello relación , añadiendo de nuevo que yo veía bien lo que 
era, y que dios querían , como suele decir el proverbio, que* 
jarse con la mano llena ; que podían bien considerar si era 
justo y razonable , y si era cosa que la debía sufrir el rey 
mi señor. 

Ellos dijeron que no querían que se les imputase á mal 
b que me habían dicho ; que ellos habían referido la coni.i- 
sion que les habia dado su reina, la cual habia puesto el 
negocio en deliberación de su Consejo. 



n 

Que la reina no tenia los dineros de Su M/ por apode- 
rarse dellos; pero teníalos para contra arresto como los otros 
bienes que ella se habia apoderado después del ai'resto co- 
inenzado por el dicho señor duque de Alba. 

Yo les repliqué que ellos no podían hacer esto de dere- 
cho ni razón, de mudar de golpe la causa y el titulo de su 
arresto, después de la primera detención^ visto mayormen* 
te que la detención de los dichos dineros habia dado causa 
A todo lo que se habia seguido; que loque era principal no 
se podia hacer al presente accesorio, como ellos lo prcten- 
dian hacer conti*a toda razón y orden de derecho* 

Dijéronme que si , y no he podido alcanzar otra cosa 
que lo que está dicho, y así acabamos , después de haber-- 
les dicho, que pues rae determinaba de volver, yo deseara 
hablar de nuevo al embajador del rey. Prometieron de ad- 
vertir dello luego á la reina y avisármelo. 

Sigue la relación del dicho Assonlevile. 

El mismo dia á los 27 de hebrero 1569 el dicho Bres- 
sem me vino á decir, como pidiendo en mi nombre pasa- 
porte de la reina, le dijo cuanto me desplacía de no haber 
podido tener audiencia della , habiendo yo venido para ha-» 
cer buenos oficios de la parte del rey mi señor,- y que yo 
no hubiera podido jamás creer esto, tanto mas que otras 
veces ella me habia tratado tan bien y oido tantas veces; 
que yo esperaba que sí hubiera hablado á Su M.' hubiera 
tenido respuesta de la que traía, y los negocios hubieran 
sucedido mejor; que por esta ocasión él había estado una 
hora en debate con Su M.** Real, la cual le dio cargo que 
me dijese que ella me conoscia bien y me tenia por muy 
hombre de bien, y muchas veces me habia oido hnblar y 



25 

negociado conmigo, de que había lenido todo contenta* 
miento; pero como al presente yo no había venido con car- 
tas ni comisión del rey sino del duque de Alba, que la ha 
tan mal y indignamente tratado, y juntamente á sus sub- 
ditos de por allá , que no me quería oír por no tener que 
hacer con él dicho duque; y repitióle lo de las letras de 
creencia de tres renglones, mostrándole que no la estima- 
ba, antes la quería mnl y especialmente quería la guerra, 
y que los capitanes y soldados del dicho señor duque se re- 
partían su reino, ni mas ni menos que los cazadores la fiera 
antes de tomarla, encargándole que me lo dijese para que 
yo advirtiese al dicho señor duque que ella era reina y guar- 
daría su reino como sus predecesores , y tenia las mismas 
fuerzas que ellos habían tenido» 

Que en cuanto toca al rey ella le quería bien y haría 
lo posible por entretener paz con Su M/; que si ella hubie- 
ra querido hacer lo contrario, pudiera muy bien estorbar 
que los negocios de Plándes no hubieran pasado tan pací« 
ficamente, ni el duque hubiera llegado al cabo detlos, 
cuando ella fué requerida por el principe de Or anjee, con* 
de de Degmont y otros; que ella lo había hecho todo por 
guardar este dinero, y que no era del rey, según que pa- 
rescía por las cartas de partidas y confesión del marinero y 
mercaderes, según que lo refirió particularmente el dicho 
Gressém , hablando asimismo de sus cartas de por allá , y 
del tratamiento de su embajador en España, sobrel cual y 
el particular del embajador de Inglaterra , el dicho Gresem 
me dijo haber replicado conforme lo que de mí había en- 
tendido , es á saber que el del rey da contentamiento á 
Su M/ Real según él me habia dicho: ella dijo que ni le 
habia hablado en nada ni menos dado contentamiento. 
Finalmente , eNa dijo que si yo tenia alguna comisión 



2G 

dol rey ó le qaeria deeir otra cosa: ó hablarla , como na 
fuese de parte del dicho señor duque , ella era contenta do 
oírme. 

Todas estas cosas me dijo en presencia de mi huésped» 
añadiendo que babia estado una hora hablando con ella 
dcslos negocios « ven conclusión no deseaba ninguna^cosa 
mas que buena paz con el rey su hermano; mas que si<la 
buscasen para hacer guerra la hallarían, encargándole 
que me lo dijese asi. Y preguntándole que si tenia mas que 
decirme , respondió que yo pensaría en lo que me decia en- 
tonces y que era tarde, y que á la mañana le daría la res*, 
puesta. 

Al último de hebrero volvió el dicho Gressem, y yo le 
dije que me maravillaba que la reina estuviese todavía en 
esta opinión de que yo no venia de |)arte del rey » viniendo 
por sus negocios 9 por su pais, por sus dineros y por sus 
subditos, y siendo consejero y vasallo de Su M."^ y trayen- 
do comisión de su lugar-teniente general en ausencia de 
Su M/ en la manera acostumbrada, y como se ha hediO 
siempre de una y otra parte por los negocios tocantes ¿ los 
Paises-Bajos. 

Cuanto á la mala voluntad que ella dice que el duque 
le tiene y las demás cosas que ella alega, yo respondí quo 
eran falsas relaciones que algunos maios enemigos de paz^ 
y que tenian odio al rey y á Su Ex/, Jo hablan hecho; yo 
desearía saber quien eran los repartidores de su reino, que 
me era necesario saberío, pues ella queria que lo dijese á 
Su Ex.'', y que yo le rogaba se desengañase , que si yo la 
hubiera hablado la hubiera mostrado que el duque no ha 
tenido sin razón en este arresto, pues se detenían los diue- 
ros de Su M.^, de que él tenia tanta necesidad, y aunque 
hubiese venido por otro oficio, todavía no se me podía ne- 



27 

gar la audiencia , y que ella se hacia muy grande agravio 
á si en proceder desla manera. 

En cuanto toca ¿ la amistad que ella decia que tenia 
al rey, yo estaba muy contento de entenderlo, y sabia que 
no la podia tener á príncipe que mas la mereciese , y que 
ella se podia bien acordar de lo que ella me habia dicho 
otras veces, y encargádome que lo dijese á Su M/.. lo cual 
había hecho y no queria decir mas, porque no con venia 
que todos lo supiesen. 

Eo cuanto á su embajador que estuvo en España , yo 
le dije que el embajador ordinario me habia antier declara* 
do que tenia las informaciones , y haber hablado en ello á 
la reina y mostrado ella satisfacción» como la ternia si ella 
me quisiese oü*. 

Cuanto á la audiencia le mostró» como está dicho, que 
. ella sabia que pues yo no podia hablar en la cualidad que 
habia venido, no lo podia yo hacer en mi particular. 

Que yo tenia otro punto qx\e decirle; pero como aquel 
que estaba primero en la orden de mi comisión, la cual me 
habia sido negada, en vano le diría las otras. 

No embargante esto , yo le requerí en mi nombre que 
dijese á la reina que era poca amistad , especialmente estan- 
do los negocios del rey en {os términos que estaban, el de- 
tenerle el dinero, de que le convenía pagar la gente de 
guen'a. 

Diciendo allende desto que yo entendía que demás de 
los arrestos que los navios de guerra de la reina hacian en 
los nuestros que pasaban mercancías por la mar y entraban 
en puertos ó calas de Inglaterra , después de haberlos des- 
pojado, los maltrataban ¿arrestaban, que eran actos de 
hostilidad y no de arresto solamente. 

Tocante á mi partioular, yo la agradescia mucho muy 



28 

humildemente la buena opinión que Icnia ()e roí, sobre lo 
cual el dicho Gressem me dijo que advertiría á la dicha 
reina, añadiendo en su particular que la reina pedia paz, 
mas la nobleza y el pueblo pedian guerra y á los espafio-» 
les; que ellos tenían un buen 'reino lleno de hombres, diñe* 
ro, victuallas y municiones , y que las riquezas del Pais« 
Bajo estaban en su pais y reino , y que podrían en ocho 
dias sacar quinientos mil ducados de Amburg; y que si la 
reina quisiese tomar de sus mercaderes con interese de doce 
por ciento, hallarla ella luego un millón de libras esquer- 
lingas; que ellos hablan adquirido otras veces en Francia 
una parte y de España , y hablan hecho bravas guerras; 
que el duque habia tenido guerra conlra Francia, Italia, y 
Alemania y los Paises-Bajos, y que convenia que la proba* 
se agora con los ingleses. 

A todas estas pláticas estrava gantes no quise replicar 
palabra ninguna, sino que yo les pedia si querían tener la 
guerra: respondi6que no, antes estarían divididos en caso 
que se les hiciese guerra , lo cual ellos sentirían mucho. 

El primer dia de mano el dicho de Gressem me vino á 
decir que él habia hablado de nuevo á la reina y pedldola 
si sabia quien eran los capitanes y soldados que habian pla- 
ticado de partirse áu reino, para que se hiciese el deber con 
ellos: ella respondió que ella era muger y que asi se lo 
habian referido algunos. Yo le dije también que él me de- 
claró que ella no quería guerra con el i-ey su buen berma- 
no , ni la comenzarla jamás ; pero que si se le movia á ella , 
tenia medio para defenderse. 

Sobre esto me dijo el dicho Gressem , que la reina tenia 
prontos para poner en un instante cincuenta mili hombres; 
que ella tenia dinero , como estaba dicho , y que de hom- 
bres de armas, artillería, bajeles de guerra, navios, mu- 



29 

nicionés , vicluallas y cosas necesarias para la guerra » ella 
estaba mejor bastecida y proveída que todos los tres mas 
grandes principes de Europa juntos. No obstante esto, como 
está dicho» no pedia la guerra; pereque resolutamente de*' 
da que no quería tener que hacer con el dicho señor du- 
que de Alba ni cosa que viniese de su parte, visto que la 
habia hecho tal deshonra ; pero si bien con el que llevase 
poder de Su M.*' usaría de toda razón. 

Cuanto á lo que yo liabia dicho que se decia, que sus 
navios de guerra hacían entrar forzosamente en sus puer* 
tos (i) hallándolos en la mar, que ella no entendía que ellos 
hiciesen esto, ni lo permitiría, entregándome en lo demás 
mi pasaporte ; y que le habían infoitnado , que yo habla 
hecho encen*ar algunos ingleses en Dunqnerque, de )o cual 
yo me descargué diciendo que se le habia hecho una muy 
falsa relación; que yo rogaba me dijesen el auclor para ba«> 
cerle desdecir, requiri^ndole que él lo advirtiese á la reina 
y prometió de hacerlo. 

Después dijo que la. reina, le habia encargado que me 
dijese que ella entendía, que el embajador ordinario babia 
escripto á Su Ex.* que Benedito Espinóla \sl habia avisado 
que estos dineros no eran del rey sino de mercaderes gino- 
veses, y que ella me aseguraba sobre su reputación y bo« 
ñor, que el dicho Espinóla no je habia dicho tal cosa» án« 
tes estaba en ella del todo inocente, lo cual yo podía decla- 
rar por allá especialmente que ella se contentó que el dicho 
Espinóla viniese á mí para purgarse, y que Luis López de 
la Sierra y otros para inrormarme como lo babia sabido, 
que fué por algunos billetes que se hallaban dentro de cicr- 

(t) Aqní parece qne Min á hs del rey €Íe España^ ú otros pa- 
labras semejantes: - ' 



50 

tas cajas, en que se hacia mención de los mercaderes & 
quien estos dineix)s pertencscian. 

Conforme á ésto vino el dicho Spinola , el cual en pre- 
sencia del dicho Gressem y juntamente otros muchos ita* 
líanos y españoles, y entre ellos el dicho Sierra me hizo un 
gran discurso sobresté para su descargo. Yo respondí , que 
de todo haría relación. 

El me dijo aparte , que aun tenía en sus manos el pa- 
saporte que la reina habia dado para trasportar el dinero en 
Fláudes, y que esto sería muyen descargo del embajador. 

El dicho Grassem me respondió á la ñn que yo hiciese 
buenos oficios por mantener paz. Yo le dije que nunca ha- 
bia acostumbrado de hacerlos malos; pero que no sabia 
como tomaría el rey esta retención de dineros en un tiem^ 
potan importante, ni en tratar ¿ su lugar-teniente general 
de diferente modo que sus predecesores habian tratado á 
los de su cargo y á su embajador. Dice que la dicha reina 
respondió que ella no podia hacer otro, pues ellos no la ha- 
blan mas respectado, y que el dicho seifor duque habia he- 
cho tal deshonor á Su M."^ 

Martes dos de marzo , el dicho Gressem me vino á áe* 
cir lo mismo que antes, es á saber: que la reina desearía 
la paz y no faltaría por ella de mantenerla, diciéndome de- 
más desto que la dicha reina habia entendido mal de mí, 
y que habia sido otro el que había hecho detener los suyos 
en Dunquerque y yo no. 

Fuf informado por el dicho Lasierra y otros de la cuan- 
tidad de los dineros arrestados , y yo le hice dar un billete^ 
que importaba todo mas de trecientos mil escudos. 

Y porque yo fui avisado que habia en Briduel , que es 
la prisión de Londres , hasta ciento y cincuenta españoles 
vizcaínos y otros , á quien se habian tomado navios, los 



Si 

cuales hacían vivir allí por limosna, y cada dia venia un 
español apóstata herético qne hs hacia una pi*edioa con in- 
tención de corromperlos, cosa en ninguna manera compor- 
table y muy exhorbitante y bárbara , hice requerir al mayre 
de Londres á cuyo cargo está la prisión que. luego lo reme- 
diase, si no yo seria Torzado dar qu^a i la reina como do 
cosa que el rey ternia muy gran disgusto. 

El dia siguiente el dicho mayre me envió á decir que 
él babia enviado á llamar al dicho predicador español , el 
eaal dijo que ninguna otra cosa habia hecho mas que re- 
partir limosna á los españoles y declararles el Pater noster 
ea español; que todavía pues yo no lo tenia por bueno, el 
(ficho mayre se lo habia defendido , y que así no iría mas 
á la prisión , y creia que los dichos prisioneros tendrían mas 
aecesidad que de át)les. Yo repliqué que no importaba, y 
que la rema que los hacia tener allí no los dejaría morir de 
hambre , antes los trataría como subditos de Su M.^, lo 
coal hice yo avisar ú los diotos prisioneros, de que estuvie- 
ron muy gozosos. 

La mañana siguiente me vino ¿visitar el principal gen- 
til hombre 4el embajador de Francia en nombre de su amo 
y. me dijo adiós ^ esousándose que no me habia podido ve- 
nir ¿ ver, por no se le haber dado licencia para ello, y que 
el rey su señor le habia mandado que diese toda asistencia 
á nosotros. 

Vinieron de nuevo los ingleses ¿ certificarme que los 
del Consejo no habían dicho de las cartas de la reina al 
duque. 

Sábado á 5 de marzo yo partí de Londres acompañado 
del dicho Gressem y Guiliem Aldersem, <]oe fueron envia- 
dos para mi guia. 



52 



Copia de corla descifrada del duque de Alha á Su M.^ De 

Bruselas á las i8 de marzo 1569. 



Gonvocacioa de los Estddos para proponerles alganas medidas 
concernieotes á la hacienda — Visita hecha por mandato del da- 
que de Alba á las librerías de los Paiscs-Bajos , y personas que 
han sido presas por hallárselas libros de perniciosa doctrina — Flo- 
jedad de los ministros de aquellos Estados en ciíanto á la perse- 
cución y castigo de los herejes — ConGscaciones — Deplorable si- 
tuación de la Francia por incapacidad de los ministros y debilidad 
de los revés. 



f Archivo general de Simancas.— -Estado, legajo núm. 54i./ 

De mano de Dcspues que escfibí á V. M.** á los 10 des* 
Felipe //: tCi vino Assonievile á los 14 sin aguardar ór* 
No»emoacuer- dcD mía, quc fué tan grande BU miedo, que 

da »i hu lleicado « «^ 

c?eo áSJfto.**' ^ hilbnnó lodos los negoeios y se vino. He sa- 
cado mas luz de lo que me ha dicho de la que 
se tenia antes ; y hay en este negocio tantas 
cosas en que reparar , que no podria sin mi- 
rar muy bien en ello decir á V. M.^ lo que 
en él me paiiesce. He ordenado á estos eonse* 
jeros de Estado piensen sobrello y nos Junte- 
mos á tratar de lo que se habrá de escribir á 
V. M.'') para que visto me mande lo que fue- 
re su voluntad. Hacerlo he muy brevemente, 
y en el entretanto he querido duplicar los des- 
pachos pasados y avisar á V* M. de la venida 
del dicho Assonievile , y enviar esas cartas 
de D.° Guerau con ese mercader que pasa á 
Medina. 



w 



3 



Escribí á V. M/ como tenia llamados les 
Estados para los 20 deste para propoQerlcs lo 
de la hacienda^ y que no ofrcscténdoseme 
cosa que me hiciese mudar de parescer^ los 
baria juntar. Será aqui para los 21 , y aquel 
mismo dia Íes pienso hacer la propuesta, lá 
cual he hoy visto y hecho añadir y quitar al- 
gunas cosas, y por nó estar aun sacada en 
limpio^ no la envíocon esta; pero enviarla he 
luego» juntamente con avisar á V. M.* del 
gesto que le hicieren. 

Para los 2ft tenia ordenado que en todas 
las viHas se tomasen las boticas de todos los 
libreros é impresores desto9'Estados, y en las 
cartas que escribí ¿ los ejecutores señalé las 
personas que habían de hacer la visita ; y hoy 
he leoi(ja aviso de Anvers y Belduque, y me 
escrrben que se. ha hecho muy pacíficamente, 
y que.en Anvers han hallado mucho mal, y 
particularmente en una viuda y un su criado 
que tenia una emprenta* Hánse prendido, y 
asi haré á los demás que hubieren hecho sus 
ofloios, y contra' esta y los demás que halla- 
re culpados haré proced6r<M>nforme á los pla- 
carles del emperador nue&tro S.®' y de V. M.**, 
... coútra los cuales he hallado uno de la duquesa 

L9 de bastar' , rk t 

éuiasidrafado de^Pamm que los derogaba y anulaba, como 
por Felipe II j^ V. M*^ i^erá par la copia que envió con esta, 

puestn de su 

mmo mi niar-í *í> ^0^ procuranuo el remedio, y si convmie- 
^^«•' re que V, M*"* tan>bien ponga su mano , le 

eM?eníiHlpa*rí *visaré dcHo: que cierto yo voy cada dia des- 
«lue le cntieod» ^jj,.j^ndo cosas de lástíum; pero suplico á 

Tomo XXXYIIl 3 



34 

•h^ior. .u«,«c * V. M.í" nole veaB Hqpperus ni Tisnach, pw- 
qüc'por'ei p^tur! que Seria alterarme es(o$ letrados , y helos 

le de Madama se i j i . i. • j 

derofsn y anoUn fl^oester agora parft Jo de la Dacieuda. 

los del emperador rv j 

uki sefier y mios* Por m'ávwám afio pasado escnbi á los de 

porque no cntien- *^ • 

ner^ aqüe'^na^'pe^ Holfonda que prendiesoo alguxios herejes que 
iM^ui¿n^A'?orn¿i habian 1*010 imágebes y heeho otros graves 

delictos , que^ poir ser tales ; aunque no pueden 
los magistrados proceder eui estos casos por 
estar reservados: ¿ este Conejo, pero por ser 
tan enoriaes y que traían el castigo tras sí» 
se lo remito^ Agói*a examinando los procesos 
bailo que á unoi^ dieron, lafá casas por cárcel 
• y á otros la villa, y por do9 ó tres meses. No 

puede V. M.^ creejr cuan flojos y desventura- 
dos son estos liiinistros ejecutores y cuan be- 
llacos, y lo que .se pasa' con ellos. Y como 
otras veces tengo escripto á V. M.^, la mies 
es mucha y pocos los obren». Traigo dos fis- 
cales que me ponen en orden las culpas de 
las vilhas para proceder coíitrA ellas para el 
tiempo que tengo escripto á V, M.^ 

A lo de la hacienda se da toda la priesa 
posible. Ya'mecómienza á venir de algunas 
partes razón de lo confiscado: todas cosas con 
el ayuda de Dios estarán hechas para el tiem- 
po que tengo escripto á V. M.^ 

Lo que tengo de Francia eiiteoderá V. M."* 
por la carta que aquí envío de D." Francés. 
Yo cierto, señor, temo mucho aquello , porque 
no les veo hombre de gobierno. El agente 
que aquellos Reyes Cristianísimos tienen aquí 
tengo por muy católico , y por el hervor cort 



35 

que procede en las cosas de la religión se le pueden perdo- 
nar otras impertinencias que tiene. Háme dicho que vée 
que llevan ánimo sus amos de hacer acordit^ con sus rebel- 
des, y que si le hacen, será la entera ruina de la cristiandad 
en aquel reino , y que pues yo había de enviar á visitar á 
la reina de la enfermedad que ha tenido, me pedia que jun- 
tamente ordenase al que babia de ir la animase y exhortase 
á no venir en apuntamiento (1). Y díjomeló «on tanta ago- 
nía, que se le saltaban las lágrimas de los ojos; y habiendo 
visto los oficios que Y. M."* ha hédio siempre para^ evitar 
esto y cuanto conviene hacerlo , me he resuelto en enviar 
un personaje , y se queda poniendo en orden para partir. 
Plegué á Dios aproveche: que bien han menester su ayu- 
da, y.cm) se acuerdan poco déi. Nuestro S.^^ etc. De Bru* 
sela^ á 18 de marzo 4569. 



•*rt" 



(i) Asi la eopia que. tenemos á la vista. Dirá en oí original 
aju$tam̀ntQ d acomadamienio? 



56 

Copia, de tninula de carta del reg ai duque d» Alba. De ■' 

Madrid á 22 de marzo 1569. 

Buen despacho que se ha dado á la cooiisioa de|.f(rcllf4^cH)e ^ 
Austria — Conducta que deberá observar^ con Iqs electores j; p.rípr 
cipes del imperio— Casamientos — Pídese al duque la minuta 'del 
perdón general— Encarga el rey que nad¿i se iescríba á Doma aedr* 
ca de su proyectada boda. ;i 



í • 



f Archiva general de Simancas.— EsUtdo 4 legajo núm. 1570. «••- 

Libro ^.""^ folio m.). 



Al duque de Alba . 






Cifra todt. 



En la que os escribí á los dbs deí presente! 
con Ghatelarao se os dio aviso de ct)mo ténín 
ya despachado al archidu(}ue mi primo , ha- 
hiendo tomado en todos los negocios que trujo 
á cargo y trató conmigo en nombre del empe- 
rador su hermano, asi tocantes á esos Estados 
y al imperio como á casamientos , la resolu- 
ción que se juzgó que convenia al servicio de 
Dios y al beneficio univei*sal del público y al 
particular de mis cosas, teniendo la principal 
mira y atención al remedio y conservación de 
las que tocan á la religión en todas partes. Y 
llevando este intento, y habiéndose asimismo 
aprovechado de vuestros recuerdos , se ordenó 
la respuesta satisfaciendo á todos los artículos 
contenidos en la instrucción del archiduque 
en la forma y con la dignidad que convenía, 
guardando al emperador el ráspelo que ^ á la 
<^uy a se dcbia , y quedando mi auotoriddd' y 



37 

estiinaeioA en. el grado que conveoia, como veréis lo uiio y 
lo otro bieo enlendido, y: particularmente porcias copias qtre 
de todo ello he mandado que se os envíen juntamente con otra 
eopis de una reladon de adverlinieotos que se envía á 
Chantoac y* Luís Venegas ¿ manera de instrucción^ para 
que coafórmeáella proci9daii en los negocios: que bien creo 
los. (raCará agora el emperador muy de otra n^anera que 
por lo pasado» y que procurará de aquietar y satisfacer á 
los electores y principes , de suerte que no se muevan , pues 
lo puede haóercon la pora verdad y razón que está tan de 
mi parte como se remuestra en mi respuesta de la cual» si é\ 
viere que es menester » les comunicará lo que les páresele* 
re: que yo no tengo que cumplir con ellos, pues á mf ni 
me han escripto ni propuesto cosa alguna destas dereclm^ 
mente , aunque todax'ia escribo á Chantone que si pares** 
eiere otra cosa al emperador y el mismo Chantone juzgare 
ler necesario que en mi nombre se baga algún género de 
oficio con los dichos electores y príncipes^ me^ avise dello 
y i vos también de lo mismo, para que lo sepáis todo como 
es razón. Y siendo vos de voto que se debe hacer esta di** 
ligencia y cumplimiento, me avisareis luego en que susb* 
taocia y con que príncipes, y si será menester que vaya 
persona propia de aquí ó desos Estados, y dé qué cualidad, 
ó si bastará escribirles yo y remitiros las cartas á vos para 
que las acompañéis con otras sendas vuestras ó «si bastará 
enviarlas á Chantone que se las haga dar. Vos lo mirareis 
y os resolvereis conforme á lo que entendiéredesque con^ 
viene, y me advertiréis dello. Y si en este medio fuese ne* 
oesarío que vos escribiésedds á los dichos príncipes ó á (il- 
gano del los, lo podréis hacer en la forma que os paresciere, 
aunque yo creo que no lo será sino que el emperador cum^ 
plirá con ellos bastantemente con mi respuesta según me 



38 

\t) áád eáteodcr :cu su última carta éscñpta^ despuMqiie 
ealrá en la esperanza de lo que agora se le declara. • 

Eq lo de los casamientos habréis también visto en sutnA 
la tra^a que teDgo dada , y ahora lo enténderes nkasi l^r^» 
gaipcQle por la copia de la dicha reiacion que ^ envía i 
Chantotíd , ep que deseo tener vuestro voto y consejo^ pues 
sé que ooe le daréis de tan buena gana y tan aeerfado odmo. 
enilas otras cosas que me tocan: y cierto hablando con vos 
como puedov si tuviera cuenta con solo nii particular con- 
tentamiento , ipe quedara de buena gana en' el eátada que 
me hallo; pero como la pi'imera y principal haya de ser de 
lo que cumple al servicio de Dios Nuestro Señor y bien uni** 
versal y satisfacción de mis subditos , he venido en lo que 
ei^ la dicha relación se apunta como lo mas conveniente 
para todo lo que de semejantes negocios se pretende. Deste 
lue be querido yo bacer dueño pai*a que todas las partas 
me queden obligadas, y para trabarlo y concertarlo :de>.ina- 
uerá. que no se pueda concluir el un matrimonio sin^elotro; 
mas el capitular de las condiciones con Francia pienso re^* 
mitirlo al emperador , pue3 es cosa tan suya^ con advertirle 
áé las que hubiere de pedir; y para esto querría quecos 
con vuestra ihuoha prudencia y larga noticia que teneiade 
todo, me enviéis apuntadas las cosas que viéredes que eoof 
viene que yo le acuerde : que aunque me scribistes los dtas 
pasados lo que se os ofresció cuando se comenzó á tratar 
io de la princesa Ana con el rey de Francia, que era de 
nuicho momento y consideración , tomándose agora otro 
camino tan diferente también lo habrán dé ser los medios 
y partidos, con que se habrá de venir al efecto. Esto» ha*» 
beis vos de ver cuales serán á propósito para todo en gene* 
ral y en particular para lo que ha respecto á esos Estados» 
y avisármelo con tiempo porque yo esté prevenido, y de io 



30 

qae mas os ocurriere en todas estas materias: qíieelhts 
soQ de cualidad que holgara yo harto os hallárades aquí 
para me areonsejar en ellas y ayudármelas á tratar y résoU 
ver eoD el peso que en las lales lo soléis hacer. ' 

Lleva este despacho el oorreo que va al emperador <;oq 
órdea que os k) renlita con otrp propio desde Augusta. El 
ardiidoque se despidió de mi en este lugar á los nuevedel 
presente mostrando ir muy contento como se* procuró que 
lo fuese , y ha tomado su camino ^por Valencia á se em« 
baroar en Barcdona. Y yo quedo bueno á Dios gracias que 
00 es poco según ha sido de grande la carga que estos días 
he tenido de negocios y de escribir de mi mano para di- 
Tersas partes» coa que me teméis por escusado el no lo ha- 
cer agora m xasponder á otras cartas vuestras que acá me 
quedan; mas harélo lo mas presto que pudiere por estotra 
tia de León» pues pasan bien, Y yo holgaría que en este me« 
dio viniese respuesta vuestra de muchas cosas sobre que 
os he soripto y en que no me puedo resolver hasta tenerla; 
y entre otras querría que llegase la minuta del perdón ge* . 
neral por el que paresce que por todos respectos es muy 
eoQveoiente y aun muy' necesario no dilatarlo mas. 

i • I 

Para la carta del duque de Alba. 

Por parescerme. que no era sazón de dar noticia al papa. 
del artículo de los easamientoa hasta ver qué camino toma 
el negoeioy oómo se acude á ellos de todas partes, no es- 
eribo agora cosa alguna desto á D." Juan de Zúñiga, sino 
solamente Jo que toca á esos. Estados y al imperio, qws la 
que el archiduque me trujo y la respuesta general que se te 
dio (i), con orden que habiéndolo primero comunicado con 

(1) Lo de bastardilla está añadido entre renglones por Felipe II. 



40 

los cardenales de Granvela y Pacbeco> lo lea él misino lodo 
á Su Santidad en una ó muchas vcoes como le sea mas<á 
guslo, sin darle copia ni dejárselo, enoomendándole muoho 
el secreto hasta ver si lo guardan en Alemania ; porque en 
tal <;^so es justo que por mi pártese haga lo mismo. Y -si lo 
d'irramaren en todo ó en patrie ya entonces es necesario 
que por la mia se satisfaga en Roma ¿ lo que se dijere y 
hablare, pues se puede hacer tan suGcientemente y con la 
pura- verdad en la mano. Deslo os he querido advertir para 
que si acaso vas escribiésedes algo sobrevestas materias i 
Roma no toquéis en la de los casamientos, pues yo no la 
toco ni es aun tiempo. 

También se envía á D. Francés de Álava el traslado de 
la propuesta del archiduque y de mi respuesta ^neral.coo 
orden que la tenga secreta hasta ver si se [iublioa en Ale^ 
inania, y que en tal caso se aproveche della para satisfacer 
dópde y cuáudo convenga ; pero de otra manera que la ten* 
ga para sí solo, y que en esto se gobierne conforme á lo>que 
. vos y Chantone le avisáredes. 

El pliego para él va con esta: haréiselo remitir al reeau-» 
do que veis que conviene. A Chantone se advieitte y orde** 
na que á vos os avise de todo lo que pasare en los unos y 
en los otros negocios tan particularmente como á mi , y á 
D.** Juan de Zúñiga y á D.° Francés solamente de lo que 
tocare á lo general de la propuesta del archiduque y de nvi 
i*espuesta, porque desta manera no se dará ocasión á que 
ellos se alarguen mas , pues yo agora no les he mandado 
comunicar otra cosa paresciéndome que no es tiempo. Dd 
Escurial á 22 do marzo i 569. 



M 



• I 



Capia :de h que el duque eeoribiá á dam 
Cari>cta« . ^ Francia de Álai>a. Dé Bruselas á 29 de> ma/rr. 

20 1569. 

* • » . 

Respaesta ^ los dos pontos qne propuso el agente de Francia 
de entrar Mansfelt con la gente en el imperio y defencjer á Dos-> 
Paentcs el paso de Borgoná. 

• • 1 . ' ■ * 

i I 

(Archíeo geiteral dé Símaneas. — Estado, legajo vúm. 341 .^ 

I • ■ • 

Ha\ak cuatro 6 cíneo dras que me hablé el hombre que 

aquí lieoeo esos htyes Gristianísimos , y mé dijo qué sus 
amos descabal! saber de mi dos cosas: la una si el conde 
MansfeU haíUa de entrar eo tíeitas del imperio con la genio 
que Su M."^ enviaba en su soeorro^ ponfbe habian oido qiie 
tenia 6ráesa mia de no haceiip; y la otra si el gobernador 
de Borgofia defendería el paso por aquel Estada al de Dos- 
Puentes. Yo le dije que en. ambas cosas enviaria A^v. m:,; 
mi respuesta para que la. pudiese dar ¿ sos amos^ oQiiio<ya 
otras veces le bahía diclio'qilepedsaba tener cstéitérmiDp^ 
y ea respuesta dellais dirá v. m. al rey que ya S* Mi^ Qm* 
tianisinda sabe lá voluntad con que yo aqof de he'servSdioí 
demás da la orden tan'particuI^r que del re|y nuestro iseíiof 
be tenido, y la que ahora de nuevo me envía pon la cáptq 
que el didho Malratz me diá, y qae psede creer qucestá no 
ha disminuido punto, sino quede la 'manera que por lo 
pasado y mucho, mejor tí, pudiere ^ le serviré; y que sp 
aeuerde.qtie há dias que yo le ^nVié<á.ifecir.:qoe ine^pare* 
m Su M/ debia enviar á desculpar éon Jas villas imperta^ 
les y principes del imperio.^ de que su designo no era en-* 
irar en daño suyo con Un ejérbito» ni; armaba con aquella 
iulencion, sino : solamente de defender surtíno y castigar 



42 

sus rebeldes y los que dentro del los quisiesen fomentar y 
ayudar^ y que siepdo ésto >a;sí y sá^biendó* yo d^ cuan gran 
inconvfiniebte eB^pará^el seiwició dé lo tfié arpbas Maji^^ 
pretenden, que no se pueda imaginar- yjkehsicen la liga 
que ya algunos han querido decir para invadir los protes- 
tantes y desviados áe hfúe'l^he ordenado al conde Mans- 
felt t|üe fab' entrase^ eii tierras del ín^eriO|riL se juntase poD; 
su ejército , porque aunque se puede temer poco áe los par- 
ticulares iéU todadi^.creciendQ.QSta.sosg^ha. y.yietodo ey(^s 
estas fuerzas juntas, podrian juntarse todos, y no venia 
muy á psofióMcii'nL para su.servfeío. ni el de ^ adestró ieímo, 
demás que. lesk» Estados leoidadé 4a 'fraterBidad^y siendo 
oliambro del impekío tan ípriúcipalv'no fyiiede lii Su Mi^ i* 
debe consentir qtre hagfc entradas en tierra de intiugt^n' pria^ 
cipe, y quC'^o lie;l|eni<|[a ton gran cuidado: de huir este iiiw 
oob venirte 9 que eldia qnegané la batallai«n>' Frisa ^ con 
haberme lirado dé las tierras deJ póndé dé Emb()enmudboB 
cafionatoB i y haber salido con . mano arma'da á recoger los 
rebeldea;d&Stt M."! y dádoles vitnfllás y otras comtMiidadésj 
y'{>údiei]do.yo coa gran fác|lídiG|d castigarle , lo de^ó de hsn 
cer: por. este respecto > come también he deja)do de tomar 
lod Estados á knuehosde los que han venido con el de Oran'* 
jes, que, están tan vecinpsfque consola alargar la mano 16 
pudiera! muy bien hacer /y; qué por todas, las eosas dichas 
me.he>moyido á>oiideiiar>alooade lo que tíeogo «diohd^ yt á 
mi á suplicar á SuM."^ que en esta -parte orea 4"® fe dí¿o ió 
que cumple A su servicio, que;todaxliaípor scrvisrlcí he cr^ 
dena4o al conde Mansféltique entre en lá Lorreqa con ser 
tiéirrai de príncipe del imperio, y que si necesario fuere a tra- 
vesar, dos, tres ó cuatro jornadas por tierras A^\ didio im^ 
perio; para atajav d paso al de Dos^Puentes, lo haga i y que 
ya tema orden mia paba ello cuando esta llegue. 



4S 

En el otro punto ya v. ro. tiene allá aviso particular 
de k> que en este caso había de responder etf conformidad 
de loque él hará la reépuesta» afiadiendoqueyohabia or- 
denado al gobernador de Borgoña hiciese cuanta resisten- 
cia pudiese , y que para este efecto le^hebia enviado comi- 
sion y dineros para levantar 5 mil esgulzaros , y que por 
la contradición que su enibajadbr'hi^ó'no se han, podido 
levantar 9 lo cual hasta ahora han dejado siptCOjstigp iu.de-' 
mostración dél » de que yo no puedo dejarme de resentir 
con Sus.Maj.^^Vy qcle ya* saben^ que- aquel E^ailo ^ tbn 
apartado de los otros de Su M/, que ninguna fuerza tiene 
tan grande como guardar la neutralidad , boo que se han 
SBBlentado siempre; qqe queriendo pasar el dicho de Dos- 
Paedtes, ellos no faltarán de dar ivko á susooligado» lod 
esgulzaros y y hacer lo lyKeik elfos les panesiitere» pue^ ek^, 
tando tan juntQs teniian razón de^cfiiejarsesi tes metie^eb 
la guesra tan eerea dh casa sin dalles áiiies parte: que yo 
espei^«n Dios que om este buen súbeeso que Su M."^ há 
tenido, todo se allanar'á. Nuestro SeQor. ^ >• 



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44 



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Copia fiiiCarta éel duque de Alba á Su M^^, deecifftfda pl 
traducida de francés, áide abril 1560. . ' : 



^Hetponiildw fD (raodét^ dt Médrld é pinv* d« mfyq. 



>x., ..J. 



í > •' 



. Política seguida.por la reiaa de Inglaterra, coa el gobierno es^* 
panol — Dictamen del duque de Alba y del Consejo de Estado so- 
bré este particular 1' 



j • 



Kl 



(A^'ckivQ gekeral de Swumnas.'^Bsiado, Uffajó náiñ.>tM.^ •: 



>j 



'íM*. 



JMÍÍ8 oarta» de 1 i dtote mes y los prcoeaoB que con ellas 
iban habrán re|)reaentadQ ¿ V. M.'^ par^ieulariñente íú es^ 
tado etique enUnces se hallaban los negoeios^e Inglaterra 
y la negocjacion del conse^jero Asaoplevile, j^ opmoea oob'* 
elusiOn la reina le. Juidñi» hecho declarar 'expresatneúte que* 
par etaónces. no quería cúncedir ni rehusar: ia rMiíamn dá 
los dineros que ella habia hecho arresiar , hasta en tmiéa^ue 
las diferencias que hay entre V. MJ^ y ella, tísien^ EspaSa 
como acá fuesen oidas y discernidas ; y que esto resoluta-- 
mente no lo queria hacer sino con comisarios que tuviesen 
poder de V. M.^, y que no le habia querido dar á él audieu" 
da, sobre lo cual escribí al dicho Asonlevile que me advir- 
tiese en cifra las circunstancias y de la manera que habia 
pasado todo para poder mejor entender el designo de la rei* 
na , y conforme á aquello tomar maduramente el parescer 
de lo que se debia hacer y escribir á V. M."*; pero como ios 
caminos están tan poco seguros» así á la ¡da como á la 
vuelta, el tiempo ha sido de manera que el dicho Assonle- 
víle habia ya partido de allí ¿ntes que le llegasen mis car- 
tas, por algunas consideraciones que él me ha alegado en 
su relación , la cual ha hecho particularmente á boca en 



43 

presencia de los de) Goosejo- de Estado de ¥• M•^ y des>^ 
poesme la di4 por escripto de la manera qae la envío eon 
estas, en compañía del -duplicado d$ lás^^ohas misí prid-* 
eedentes. ^ ' 

Comenósamos 4 ^cíúrir uri poco sofofe la níiaieria para 
calarlo m^or iodo; pero como nos'viho nueva de la rote 
del príncipe de Gond6, que á todos pareció de tat»^ grande 
¡mportanciáVi^mitimos lá determinadon hasta estar cer- 
tificados «del éf» ó del no»' 

Habiéüídosehos confirmado estas buenas nuevas por car- 
tas '4eD.' Francés dé Álava, que verdaderamente se pue- 
den decir buenas y grandes/ y de que se deben diar gra^ 
das áí Dios comerlo bd hecho hacer aquf, hicejuhtar el 
Gons^jo^ donde sobre láscoMlderac iones ya tocadas en la 
precedietíté junta se discurrió del incoñvenienle que la mU<- 
daniaHáti impensada podría traer coiisigio^/y ^ /fi ¡fo ft^ 
puse ¿os puntoB principales sobre ios cuales vnéparescia que 
se debia^''Mfiar<pafescer, es á saber: codo se húbiHade pró^ 
ceder en ti presente caso teniéndose respecté ótódas óirouns^ 
Has ; y to ^tte V. tí ^^ podría hackr de su parte espédialnwn- 
¡e en caso quek^ reina enviase algutip de la suya á'V.M.^ 

Tiénese bien entendido que hay ministros que le ponen 
en estas cosas muy en ta cabeza, y se eonsidera que ella 
muestra siempre un deseo de estar en paz y buena veeitt'^ 
dad, y ((ue cuando ella habla de V. M/ lo hace eon algnfl 
respecto; pero tas obras son tan contraria» como se véís «n 
haber hecho un tab grande arresto, y -tan injustamente y 
continuado^ no solamente arresto ^obre arresto, peroM los 
robos y; pimtérfas^pér mar al luengo de laé eéplas marinas 
de por acá ; las cuále¿ si bien ella desalaba do booq , mties^ 
tra todavki aprobafTlas con el ánimo, dejüíidoá los piratas 
saín- y volver á sus puertos sin hiaoer demoslracioa, ni po« 



4d 

ner remedio en ello: Y el rehusar ée (pxerecl oir al que yo 
le eaviéy representando, yd la persona de Vi^ M/ yscixte 
cosa; pagada. lettlrella y mf ^ cíont^a todo uso y costumbre 
observada entre los reyes de Inglaterra sus predeoeaoreb y 
loa lugares-tenientes generales dei¥. M/ por aei; mpl^ial- 
imntfe, la 4elencion delrembaSador (Mrdinaño "dt V, MJ^ ^ue 
^q (fepí^ira m le tener más pin- taf, y. muchos otros estrar 
ños términos. 4k que u&íard&il harto. víViO testimonio que 
tienen alguna otra intención secreta debtroet pecho y eúti* 
ffrmaiBblo h^rto;: que considerado Jo uno y lo otno, ella no 
de3€^ ver las eosas entendidas y remediadas^ áíites mi An es 
contemporiautr lesperando cual 3ea d succeso^de los vecioo8# 
pretendiendo qi^e siendoMeil desveíntaja.de Vi M.'^éllaira* 
taíria con Y. M."^ todas ^us pretensiones de maaera que I9 
qp^siesie, y auiccediendo d6 otra manera le quedaría; .¿ella 
tanto entre Jas manos que la sola irestituoion bastAf^a. para 
dar á V^ Mv^seontentamiento con ella. Y & la verdad es 
cosa de grande indignidad y incomportable, y iw«ba mer 
nosiá una mngertan obligada áV« M."^, dejande aparte el 
agravio, y el d^lk). que se hace & tan^ots tuenos ^(^deres 
y súb(fitos deVAM.^; j>erocomo de otra parte le sucedería 
pe(n^) finando no habme otra eepeta^ta de recobrar m ha- 
^ifnda» ctmonfí h kabria entrando un guerra ^ donde, álg^^ 
nave^ sucede/ que por algunas cosas muy apresuradlas i6 
mal -goberna^ab , se cae enj enem^d d^ ambas partea, y 
sin que ibi una^tla-ioti'^.tlQ haya deseado, nps (labemosiba* 
Uado muy perplejos y impedido» ea la /ietermii^acion. 

Y en conclusioa cansiderándplo todo, primeraqiente 
euantO'á 4o que toca. ¿ mí y d los pajseside.por afiá , lo mas 
seguro . parésce andar temporizando todavía sin , hac^ ¡de"- 
mastracion de querer enviar ¿ nadie en Inglaterra ni ha** 
eer oficio alguno por la restitución, y que paresciese qi^e 



47 

DO se quería mc^s haMor en ello, y ei^ el eoliretanto >coino 
^del pnocipio.Jld reina ba hecho püUUcár u& |ilac{&rte se 
oQJar de qvf^rer jívatífiear y Ias6gu!i*ar su pafav haoe^ asiniá^ 
Bip de. ftuesAEa parte un otro ctiu fuok^aim^nto de quever. aaé* 
ffüTís laf( ooBt4us^4e. la mareontra^los^ piratai^,! rpspoqdieiida 
ai.cffpien que la^diohii FeÍDaíin)é'qitiereiti«t)utar á'ml, úp 
que ella tieoe Ift Quipav domo Vu Mi''} verá pbr k) cbpiaitfel 
dicbo pla^rte ^u^caqui . va ^'y d^rérden láilqs 'subditos -de 
por acá. que se.pudiesen aromar' debajo: de fianzas' y fe^geH 
capitanes I nuuñuteros ii matalotagesy bajelei; y haber^^drasp 
demostraeiooes exterioresv,. no embargante que el afecta eii| 
ú na fuese-de gratí mopieatov y^^empre diciendo ser 'So^J*^ 
be eliniisadlundaniento^pára-üepistirá h)» piralasi^iyisin* 
dqarse etitebdec en niugafaa cesa ni eniel íplacarte, tiitd& 
otra manera que se. pretenda pasar tnasiadelantejy que^ 
oonra la faiaa deitlo h ié tlietia Inglatcirra; y* dé materia de^ 
pensar e& teUo y considerar que lo'qiie sé hace^para eoqtm> 
ks piralas puede servir/para otra cosav y^ntrétaiíló ver lo 
qae se. seguirá de Ja tdicha rolfi del principé de Condes' • 

Con, esta publicadidn déllplaé'arte y demostraeionés^fle 
haeer airoada , y lo. que se eiiüende del malcMuiteniaraiQnto, 
que comienza á:entnar. en .losdnias principales de Ingiatenra» 
per el mal gobierno; de ;aH¿, y el enoja qde la imina coinieÉi* 
za á mostrar de haber seguido el consejo de Ips que te»iiái¿ 
puesto en eslosr tér>mínt)s» coiqo.d embajador dé :V. M.^ 
me lia avisado por sus! últi^uas^'quedarbmbs'ient re dos! 
aguas para .conforme al suof 80. de toa nej^obiosgo^ar/delai 
una ó de la otta- parte., yictíacluir en lo que enldnoes se 
verá eoovenir maa al servicio de* V. M.^ : ' > 'n , r^ : • 

Cuanto á lo que V>. H«c^ «podría hacer de» Jsu. parle eantré** 
tanto que tenemcls mas luz, no podríamos dar ábsokitoi.pa^) 
rescery.dctcrminaeióRstobr^ lo prínéli^al; pero todos óonfir* 



48 

maaea este punto que V. M/ no puede dejar áe conservar 
su auetoridad y la del que representa aquí 9U- persona srh 
abrir aqui puerta ,á que ia dioha reina ni otros . príncipes 
eircunvecinos á' ejemplo deUa se puedan desmesávár' las 
vboeá' que. quisieren, y excusarse ¡de repai^ar tos ugrávid» 
ifue hubiesen becho enel pai^é subditos de aéá, poF no 
querer dar audiencia á los que se le e^nviasen de bquf , con 
decir que no quiere téner:que hacer slnoeóD V. Ml^l aque- 
llo» que llevasen cartas suyas, contra 'todo uso: de todo, 
tieiüipo observado como ya he dicho ^ mayormetite en cosas 
pasadas por acá de que V. M/ por estarían lejos no pue^ 
de teaor otra información que la que die aquí seF^le da; Y 
conforme á esto pai'eaée que isobrolo que la reina le ha eá- 
cripto por via de D."* Francés de Álava, V.M.'^ le podria 
responder en respuesta desús cartas de<|ue mis preceden- 
tes hacen mención , que ha.sidb ái^isado de aqut de loque 
ha pasado entre. ella y: mi, y que se maravilla mueho^, que 
habiéndole sido siempre tan buen hermano-, «o solamente^ 
de alianza mas de obra^ dé que es ellatiesfigo; ybabien^ 
sido los predecesores deV. M/ ytdélla siempre tan ami- 
gos, y habiéndose tan amigable y hermañalmente los unos 
con los otros, y los vasallos : de la una y de la otra parle 
anmismo, ella se haya dejado pei^uadií* 'de sus ministros 
á haoeíi* cosa poco correspondiente á la aQcioh recíproca de 
que Su M.^ se babia siempre asegurado por su parte, y 
mucho mas de que contra- todas las antiguáis costumbres 
observadas por todos los príncipes circunvecinos , eifpeciial^' 
mente fpor los royes de Inglaterra ^sus predecesores , y no 
menos por ella misma, haya tan abiertamente- rehusado de 
oir al que yo. le habia enviado sobre un negocio pasado 
cáipo está dicho^ entre ella y mí , con color que no quie- 
re tratar sino con V. M."^ ó el que tuviese cartas suyas, y 



4» 

desecliado y excluido Umbiea al embajadiMr jOrdiQai'ip de 
V. M."*; y que si ella deseaba que todas Jas cosa^ qpe pu<- 
dieseo dar loaleria de alteración, íueseo luego oi4a$ y ce- 
mediadas i qM.:fio se podía bacer¿ babiéttdose. primero de 
aieader y e^per^^r al que viniese de parte de Y^.M^^^i q^^ se 
baila taa lejos della ; y no le^i^eiido informaeioQ del be^bo 
si no le viene desta parle, que miueve á V. M.** á reoúlirse 
sobre todo ¿ lo que yo le bipiese entender de su .piarte, m 
queriendo también dejar de confiar que ella. querrá eadere* 
lar las cosas de manera , que sv» acciones puedan dar ^- 
timonio de la intención , con cláusula de creencia sobre, mi 
y la persona que yo le enviare de mi parte, dem.6s;de la 
cual carta V. M.^ me podrá enviar una. otra e^ Qit^aci^ 
mas breve, y otras para uno ó mas , los nombres en hhn- 
eo, que se .pudiese juzgiur seguí) el tiempo ser co^venii:^- 
te enviarlos de parte de Y. M.^ 

En esta conformidad podria también V. M.** responder 
allá si alguno fuese de parte de la dicha reina , así por 
guardar como está dicho la auctoridad de su lugar-teniente 
geners^l de aquí, como por dejar las cosas mas abiertas, 
para que conforme á lo que hombre descubriere , con el 
tiempo servase de la ociision y poder encaminar la negocia- 
ción, en la cual paresce aquí que ante todas cosas se debe 
insistir , á que todo se restituya de la una y la otra par* 
te sin mezclar la diferencia de otras pretensiones de la rei- 
na con los arrestos , pues estos no tienen ninguna comuni* 
cacion con ellos. Todavía sobre todo y cualquier suceso^ 
no será sino bien (si así fuere V. M.^ servido) que me en* 
víe aquí un poder conforme á la minuta que fué con mis 
precedentes , y asimismo un otro para los otros sus reinos, 
despachado con el sello de allá, si pretende V. M/ que yo 
también trate ó haga tratar dellos , especialmente estando 

Tomo XXXVIll 4 



50 

las odsafs'pásndas tan adelante: que la >didm reitosi- no se 
idüéléf thn solaiíiente de lo que toca á ióid' países d¿ pop'aeá, 
pero también dé diversas «cósás pasadas por allá, que ella 
pretende por príneipal fandainenlo de no INallM^ querido tva- 
lar conmigo, que en alguna mafieráipodrtopao'éíoer eolo- 
rarlo, y no babia otra cosa <p¡é respoüderi Y será muy ne- 
cesario que V. M.^ tenga por bien de enviarme instrucción 
de lo que se te podrá responder para satisfacción de los 
agravios que eHa pretende habérsele hecho por allá, cOn- 
ténidois mad particularmente en la dicha relación de Asson* 
levilé;'- ' 

O si á V. M.^ paresciere conveniente de usar aectrca é^ 
la dicha teina de términos más dulces y graoioBós, ó mas 
isperosi lo podrá también hacer, sobre lo cual yo esperaré 
con gran deseo lo que me quisiere jnandar V. M.^i co^ 
ya, etc. De Bruselas á dos de abri( 1569. 



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51 



Cojna de carta descifrada del duqw de Alba á Su M.^ De 

^ruselas á i de ahril 1569. 

Recibida en Si del mismo^ 

Unioae&de lata abadías-^ Perdón general.— Medidas relativas al 
ejéi^cito á fin de aliviac un tanto el peso de la hacienda — Demanda 
hecha al duque de Alba en nombre del rey de Francia y su re^s- 
puesta — tiene el duque por acertada resolución el casamiento de 
este príncipe con la bija segunda del «mpeíadorí— Sobre la cues- 
tión d^ bglalera — Varios puntos tocAuies al imperio de Alemania 
—El libro original de la Confesión augustana , escrito por Me- 
tanchthon — Fr. Lorenzo de '.Villavicencio — Dinero que secobr^ 
fara sostener en España ai conde de Bura. 

• : ' / • •• .. . 

f Archivo gtneralde Simancas^-^lí^adQ, feg^jp núm, 841.^ 



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K ' 



" Cea un criado de uoos mercaderes mila^ 

npsesi que partió desta ovilla: á. los 20 del pa* 

sa^:, avisé á V. M.^ del recibo de lAis cuatrp 

carMis \ las dosi 4e 4 8 de . helero . y 1á3 oirás 

. d&úllimofdél y 409 de manso; y asimismo ^¡Or 

. viéel duplicado de, los I despachos que lleva 

el criado de D.'^ Fraudes »ique partió á 11 , y 

.'• juntamente. escpibí algunas oirás cosas que 

>SQ me ofeeacian >. cuyo duplioado lleva tam- 

. ' bien este correo^ con eLcual responderé á las 

'. diehaa cuatro calrtaisi^* besando muchas veces 

los pies á V. W? por h merced que con ellas 

me ha hecho , y eoa todos los papeles que con 

elbs vinieron. . 

Demanod€p$- Habiendo viato. Ja dblerminacion que 

^ ' V.'M;^ ha sido servido< tomar cerca de la con- 

leosfoniM i «n¿ clusíon de las rniiones , no embargante lo que 



52 

%t podrá eseribir el Cardenal de Granvela y D." Juan de Zúñi* 
Romí! ^*""*'* * ga habían scripto , conformándose ya con la 

inslruccíon del secretario Delgadillo en lo 
substancial, como V. M/ podrá mandar ver 
por sus cartas que van con esta , les tengo 
ya escrípto lo que V. M.^ me manda , y el 
que ha de ir de aquí por los abade$ no será 
posible que parta hasta el tiempo que esté 
acabada ia necesidad que tengo dellos para 
la concesión de la respuesta. Y no sé si ten* 
De deP ' ^^ escripto á V. M.^ que ha dias que está 
Upe II: puesto obüpo en Boliuque y que hace su oíi- 
Mo creo, que lo CÍO muy bíeu, y tanto que no hay aquí hom- 
bre para Anvers como él , y asi creo le habré 
No sé como no ¿c proponcr á V. M.^ para aquella iglesia. 
iÍ?és!*'q«^i¿! Ya tengo enviado á V. M.<» el perdón ge- 
bwj 08 muy «bo- ^^^ ^ escripto sobrc ello I(M}ue se rae ofres- 

ráMoBM^VS- <^' y también sobre el útil que del se puede 
¡kopol poV'qu'S esperar en respuesta de lo que el cardenal de 
T»?DOD*iíSttach V Granvela esoribió ¿ V» M.^, ouyo duplicado 

Hopperus como el «^ m 

aoqrn !• «oribe, ya agor» también con esle. 

No debí darme bien á entender en lo del 
vartguelt de los ocho mil caballos, porque no 
quise decir sino que andaba procurándolos y 
hasta agora no tengo seguros mas que tres 
mil, dos mil del duque Erico, y mili del du- 
que Francisco de Saxa : los demás voy bus- 
cando I y sabe Dios cuanto yo quisiera tener 
dinero para licenciar mas alemanes de los que 
90 han lioenciado^ porque veo d daño tan 
grande que se sigue á la hacienda de V. M."* 
La misma demanda que el cardenal de 



53 



Guisa y el embajador Forquevaulx hicieron 
allá ¿ V. M.^ me hicieron ¿ mí aquí de parte 
del Rey Cristianísimo , y les habia respondi- 
do cuanto ¿ mi persona que yo lo hiciera de 
muy buena voluntad si los negocios me die- 
ran lugar para ello. Guaalo á la caballería 
que me pedian, que sabiaa muy bien que del 
año pasado habian quedado de manera que 
no estaban para salir en campaña tan presto; 
que conosciendo la voluntad con que V. M."* 
habia socorrido siempre al Rey Cristianísimo 
y ayudádole, me resolvía en darles todo lo 
que podia, que eran mil y setecientos caba- 
llos herreruelos , que hacen el número de dos 
mili , catorce banderas de valones y quince 
de alemanes , habiéndolas menester ; que los 
españoles no se podian dividir en ninguna 
manera del mimdo como yo les habia dicho 
desde la hora que aquí vine; que cuando yo 
viese la necesidad tan grande saldría en per- 
sona con las fuerzas de V. M.^, que avisán- 
dome con tiempo podrían ser diez mil caba- 
llos y diez y seis mil infantes , y en efecto me 
paresoe cosa que no puede dejar de hacerse 
acaesciendo algún desastre de perder una ar- 
mada. Y así agora me dieron la carta de 
V. H.^ sin pedirme ninguna otra cosa sino 
respuesta á dos puntos que el Rey Cristianí- 
simo desea saber de mi, como V. M/ mas par- 
ticularmente lo mandará ver por la copia de 
lo que sobrellas escribí á D." Francés. Yo pro- 
curaré gobernarme en cuanto á esto como 



)■] 



5i 

m^or entendiere conviene al servicio de 
V; M.^, aunque t^go la gente de armas sin 
darles ua cuatrin .desde las cuatro pagas que 
se les dieron cerca de Mastricht al principio 
de la jornada «ni le tengo para .podéi-sele dar. 
Beso las manos á Vw M. muchas veces 
«por la merced que iñe ha hecho en mandar- 
.me avisar de ló qde se respondió al cardenal 
de Guisa, que fué toda tan prudentemente 
tratado y respondido como las ptras cosas que 
[jasan ponía maiio de V« M. . : que para ca* 
sar al rey de Franoiii itftn hija segunda del 
emperador ; habiendo dado tos negocios lugar 
á que sin los inconvenientes pasados se pue- 
da hacer, es cosa queien nitiguna manera del 
) mundo sé p^ia huir. Si vuelven á mí sobre 
< el empeñó de las tierras de sus vasallos , les 

. diré que V, M.í* me lo hit remitido para que 
• yo y i ios d^te Gonsejó Jo Yefttnos, y quellos 

en ninguna mabera quieren venir en ello > y 
por aquí tomaré .la earga sobre pluralidad por- 
que no len^n de quien quejarse. 

En las cosas de Inglaterra Y. M."* siendo 

' servido podrá ver lo que se le acribe en fran- 
^ . ,i cés lo que Assonleville trujo y lo que á mí y 

De mano de te- ^ i i 

tipc /A los consejeros todos ha parecido. Enviólo lo 
Aunqtt« me ba mas particularmente que bé podido y no hallo 

rnviado TizDab un ^.-j, ^ , •t.T\iir« 

piie(;oqii«4ehedft tauto fundamento en lo que escribe ü." une- 
ser desio no le he 

petíide abrir aun. y^^ qug qq lema todavía que le traen enga- 
ñado. A V. M.* beso muchas veces los pies 
poL^ la confianza que de mi hace en este ne- 
gocio: cuando viere la ocasión para hacer ai- 



gua bitieii aervicio á V^ H*"^ y que eé oMSMiiiááiela se per- 
diese, me atrevería icoarlíLórdeo: dé YuMi^^é^jecutarla; 
de otra manera no isoe atrevería á rompiar edE ioadfe ; bía I 
Gspresa órdeo deV^^ M/, pues euti^ndo que eafiinasí laiconn 
fiaiita.qiie^Y. M/ haoedemí {lersona'que iaspartesique; 
puede haber en ella para ser tao arregairté queJo .osasei 
fiar de mi cabeza. No me ha paresctdo euviaif á D» GuérAa. 
la relaekMi de* lo ¡que D." Atattin Eoríquess pas6 codí d ca- 
pitán Aqumea porque no Veo. qué haiileii m eUo palabra. 

Doy muohad gt^aciaa é Nuestro Sfefior qike la det reino « 
de Gnnada qiiedabaea 4aii bueBtpiíQto eom:^ V: 11.^ met 
ka mandade i escribir. D^sde.eL priDelpio .merfMtneseijft qué. 
babia sido . negodo Vano guiado ' con pooo^ fimdltmfcnto:, y. 
que 'si hubiese ep 41 «a^Da^ difabQtoft. había de 3er por la; 
cualidad del pais y dubflar que eUos' iiOihabian db teo^r» 
cuerpo juntp en quien hacer golpe. 

Hasta agor» no se bafl hedió la» bodas de Csdimlra.con 
la hija del duque Augusto^ Yo produro tracar ei^ Alemanta- 
cuantas inteligencias puedo < Le que de presente hay enteu'» 
derá Y. H.'^ por una carta :de Chantone y por las relación 
nes que envío ¿ Fiogeing. El conde de Schacemburg hasta 
agora no ha heebo demostración ninguna de que ae pueda^ 
echar mano i y ásf no me parecería tiempo si Y. M."^ ea 
servido de burlar en Alemania con nadie : Veitiá presto en 
que Y. M.'^ podrá hacer lo que leparesciere. Y en lo de 
Lázaro Suendi verá'V. U,"^ también lo que escribe Ghaiilof<^ 
De 9 y yo le he respondido, yaya por aquel camino adelanté 
con el emperador para ver si ie podrá por ajlf desacreditar 
ecm él. Y ya tengo: escifipte ¿Y. M.^ io que manda ¿erca 
de la respuesta que se puede, hacer sohré las eoif tribuoioft 
nes del imperio y pensiones del dicho Lázaro. » 

También cnvfo relación á Y. Mi^ de las cartas que he 



56 

escnpte al duque de Bavi^a y bien se deja entender que 
el agravio que tiene de mi le viene después que está alU 
la duquesa vi^a de Lonrená que es tan perdida por mate^ 
rías de Estado; que no querría de la noehe á la mañana 
trataren otra cosa. Ha mili días que me anda liíatattdo que* 
le envíe una cifra : hésela enviado : con eslo eréo que se 
aipaciguarán las quejas. "^ 

Loque el duque escribe ¿ V. M.^ sospecho sr forjó en 
el mismo tiempo que partió el archiduque y por aquel ooii*: 
dueto ha venido en él y en la duquesa de Lorrena. Y bien 
tengo por cierto que el duque lo esoríbe con buena inten* 
clon; pero teamo que le engañan, pbrque veo tantos avisos 
vacies de Alemania que en algunos no hay que haoer gran' 
fundamento. Yo he siempre tenido muy particular ouéntil 
óoík él duque y dádole aviso de todas cuantas cosas aquf se 
han hecho. « 

Aun no he enviado á hacer información á Diste y Leo 
sobre el desacato de no haber querido aceptar la guarnición 
de V. M.^, aunque tengo ahorcados i8; pero no han de que- 
dar con solo esto. Quedo aguardando un comisario español 
que está en Tornay que no oso fiario de hombre del paisi 
porque son tan remisos y misericordiosos que ninguna cosa 
saben hacer ó na quieren, y creo que es lo uno y lo otro. 
/ Al presidente Vigiius dije lo del libro de Felipe Melanton 
eómd V. M.^ me lo manda , y hele ordenado, me le haga 
traer luego. Dice que está en poder del guarda Charies de 
Brabante , y que él emperador que hoy vive envió los días 
pasados por copia del y se le ha enviado. 

A F^ay Lorenzo de Villavicencio tengo por muy buen 
hombre ; pero está acá muy odiado y no oirán su doctrina 
de buena gana. 

Le escríbi á V. M.** como despaché luego correo con el 



57 

pik^ que V. M.'' me envió á mandar en Alemania sin otra 
ninguna carta que sendas mias á Chantone y Luis Venegas 
sin otro ningon particular en ellas que la orden que tenia 
para envialles el despacho. El que lleva D. Lope era el pri* 
mero dd que V. M.^ recibió de los 17 de enero, en que avi- 
saba lo del arresto de Inglaterra, y por esto no lo vuelvo á 
duplicar. 

Aquí se van cobrando los cinco mil escudos que V. M.^ 
ha mandado proveer allá al conde de Bura , y á Barlainont 
di cargo de tratar con el otro curador la provisión dése, 
mozo. A su venida, que e% ido á Namur , sobre lo que ba 
liecbo , avisaré & V. M.^ Cuya , etc. De Bruselas á 4 de 
abril 1569. 



Copia dé cana descifrada del duque de Alba á Su Af/ De 

Bruselae á i de abril 1569. 

Propuesta del décimo y centésinio hecha á los Estados de Flan* 
des — Necesidad de derogar el placarte dado por la gobernadom 
Doña Margarita de Parma, sobre los delitos de religión — Montig- 
ni p Vandenese y Renart* 

(Archivo getieralde Shnaneas.— Estado, legajo núm. MU) 

Otro dia después que partió el criado de los mercade- 
res que escribo ¿ V. M.^ en la otra que va con esta , se jun* 
taron los Estados y les hice la propuesta del uno por ciento 
en los bienes muebles y estables por una vez, y la del di*^ 
ñero uno de diez en todas las cosas que se compraren y 
vendieren, como V. M.^ siendo servido podrá mandar ver 
|N)r la dicha propuesta, que envío con el despacho en frau'» 
cés. Tomáronlo al parecer bien , y á la (arde y otro dia yo 



38 

hablé en particular á cada astado y. le» dije lo que se me 
ofresció, para facilitar mas el ne^cio.rLos prelados de Bra* 
bante sé que han venido yit en ello eoo algimaíoondicio^. 
nes^ y habiendo ^efialado dia para vevse con ios uoblea» les 
hioe decir que V. M:^ no había de permitir que ;stts vasa* 
líos entrasen en capitulaciones; que viesen- de. eonOeder li- 
bremente, y que si después les pareciere tratar alguna QO^i 
que ya sabian cxian girando era ' la cleeáencia'de^V. U.^y 
el lugar que daba para quie se> le suplicase* ^gúaüdo jreshf- 
puesta de todos.,. los; cuales fueron* luego :á.daii> cuenta ft. 
su9 magistrados comtíempo limitado |)ara volver con ellai. 

Cuando envíe á V. M."* lacopia'del placarte que. habia 
hecho Madama, en que derogaba el que hizo el eitíp^radidr 
nuestro señor y confirmado por V. M.', escribí que si fue« 
se necesario poner V. M/ la mano, se lo enviaría á supli- 
car. Agora hallo que ea m%iy beeesario, porque tomando 
cuenta en algunos magiatradoi y. jueces de como no han 
ejecutado el dicho placarte en los que han pecado en casos 
de religión, se eiícusan con>elqiie hizo Madama, per dbn- 
de conviene V. M.** se sirva hdcer otro conforme á la mi-* 
ñuta que envió con esta, derogando.los.de la ducjuesa y 
revalidando el otro. Y conviene mucho que V. M.^ le man- 
de hacer iMego, porque están parados aiguqos procesos. 

El despacho que V. M.' me maudó enviar sobre la acu- 
sacien de Montigni hé recibido: luego «se prcbeguirá en la 
causa. Si pidiere oopia.de su confesión^ le podrá dar, y 
las protes^ciones que en ella hizo y lugar para i{ut delan^ 
te de perscMias de confianza le hable el letrado á quien ¿1 
quisiere comunicar su defensa, con que sea natural» povt 
que no iiaUe en lengua que no los entienda el que estu'* 
viere delante. De ¡los papeles que se le tomaron, se le. po-* 
drán dar los que pidiere para presentarlos y ayudarse de* 



59 

líos 5 y asimismo se le puede dar recaudo para que escriba 
9obre 8ü defeiosa lo qué qoisi^e coa que él papel/se le dé. 
por cuenta y entregue lo que escribiere, plaque V. M.^ 
siendo servido me lo mande enviar. ' < . i . ' 

La requisitoria para Vandenese ^ra^ écu' éste Inserta en^ 
lá acusación , para que se le notifique^ como V. My^ hizo ¿ 
Hontigui. I . • • '1 .'v I •• ¡ 

La dei Renart no puede, iir agorfei;porqtae se^qéeda veri*, 
fieaudo su culpa: enviarlo he á V. M.^ con el.prifaiek'O,- 
cuya» 'ete« De Bruselas á!4:de abril>:i569.'> 



r . 



I Loque eseribe Hkróúimo dt Curiel. De 
( Anvers úQ de abril 1569, 

(ArcMú0 general 4é SifnaHcus. -^Estado , 'hgajó núm/Mi.J 

« 

Que nb hay memoria desquejas cosas de Inglaterra-» 
acomoden, porque después* iCfoe Tolvió el cbnséjera Dasson- 
ville, que no tuvo audiencia, no bá hecho el duque de Alb^ 
diligencia ninguna, ni se cree que la bar^ sin nueva orden 
de Su M.**, y entretanto las cosas estén asi, y los Inglesesl 
ejercen su dfido, que es robar, por¿]ue 0e icuatorce nave» 
que venian dé Portugal^ habia ocho diasque tomaron las 
onee. Son ya mas de. cíenla y veinte nayes las que tienen, 
y gran tesoro de merca:nda y dinero ^ y que será imposible 
puedan restituir lo que hap lomado, y así los pobreé merca*^ 
deres padescen y padescerán harto. Y páresee que seria 
bueno tratar de acomodar estas cosas si no ha de haber 
rompimiento, por causa de ios interesados; y como la rei« 
na está á su mano, no habla aunque se podría arrepentir 
algún dia; y que el secretario Sicel es mala criiUui'?!, y si 



60 

viviera el del Águila le aliñara ios designes; que el emba« 
jddor cotíio está detenido no puede hacer inuebo. Riegue á 
Dios que paren en bien estas cosas: que gran estorbo y. 
daño viene á los Estados de Flándes; y que la nav^aóion 
está toda parada, á cuya causa no se hacen ningunos ne- 
gocios ; que si no fuese por esto, en lo demás hay quietud 
y se ha de presumir que la habrá perpetuamente » porque 
el de Oranjes ya debe estar tan fallido que, no: cantará mas 
de la Dominica , y mas con este buen succeso de las icosas 
de Francia, que en fin es obra de Dios, que cuando me- 
nos se piensa tiene cuenta con sus ovejas; y con que se 
envíe á Flándes el perdón general que es tan deseado, pa- 
resce que volverán las cosas á su ser, y asi es de creer que 
no tardará. 

Que es bien necesario adobar lo de la justicia y de los 
tribunales y magistrados, que ba andado hasta aquí cierto 
tibio; pero en manos está el pandero que lo sabrá hacer; y 
lo de la religión váse remediando mucho , y esta es cosa 
en que Dios ha de poner su mano , y asi se ha de presumir 
que se remediará cada dia mas. 

Que de la proposición que hizo Su Ex/ á los Estados á 
los 2i del pasado, que ya se habrá enviado copia á Su M/ 
se puede decir lo que dice el vizcaino leyendo Ja provisión 
real , que á rey y reina obedescemos y á (i) no conos^ 
o^nos, y esto es que locante al primeb capítulo de pedir 
uno por ciento de todos los bienes muebles y raices, pares- 
ce que lo toleran y lo pasarán , pues habrá consideración 
en la tasación de las haciendas; pero el otro artículo de 
que la mercadería que se vendiere segunda vez pague de 
diez uno, esto no pueden tolerar, y les paresce que no será 

(I) liay uu claro. 



61 

posible que los Estadbs lo acepten ni que se pueda llevar 
adelante , por ser lauta la mercadería que allí acude y ta 
mayor parte de tránsito; y que habiendo de pagar esto no 
acudiría , y que seria Ja total ruina de los Estados que es« 
tan fundados sobre el comercio de la mercadería » y que en 
parte no oree que tienen razón y pera que el tiempo dará 
demoslracicm de todo. 



Copia de tñiuuta de carta de Zayas al duque de Alba. De 

Madrid á Q de abraA5ñ9. 

I 

Ofrece su apoyo á fin dé que se envíe dinero á los Paises-Ba- 
josá pesar del mal estado de la bacietiáa— Personas que sede«- 
agnaa.par^ rcü^mplazar ai duque de Alba-^-Eslado de' la guerra 
de Granada — Francisco Ibarra— Que en Francia y Portugal se 
han recibido bien los concertados matrimonios. 

(AreJUvó general de Simancas.— Estado , legajo nutn. 54S.^ 

« 

GoD la carta 4e V. Ex.* de 11 de mano que trujo Hant 
recibf toda la merced del mundo » y pirocúraré que se VueN 
Ta presto, como V. Ex.* lo manda , aunque acertó & venir 
en diaS' que alargarán su despacho mas de lo que yo quir 
sierá, porque el rey se fué luego al Escorial con el Prior y 
Feria. El cardenal era ya ido A su iglesia, donde entró sá- 
bado de Rfimos con gran triunfo, y Ruy Gómez mucho An- 
tes A sus lugares, atn mucha pena de ¡os negoeios^ que no le 
han de ser útiles. Con todoeso en un ratillo que Su M."^ qui- 
so tratar conmigo Antes de su partida , resolvió los que 
V. Ex.^ verA por su carta, reservando todo lo demás para 
su vuelta: entonces apretaré A que los eche A una parte 
y señaladamente que provea A V. Ex/ de 4íneroé, que 
SqM.^. mandó que se me diese copia de la que V. Ex.* le 



62 

scribió por l|i Imcienda, aunque lamUien me ia había mos^ 
trado ÁDtonió de LadaV y cs(á marayülosa y tiene fiion 
V. Ex/ ca mandarme comunicar las cosas (jue^paedentor 
ear á su servicio , pues oinguno líie llevará ventaja en pro- 
curar, de edderezarlaB.' A la verdad ló de la hatieñda\ etíá 
con lafiandela enia mtmo; pero cam todo eso veo á Su'M.^ 
inclinado á que vueltos lo ,que la traíanse -saquen fuerzas 
de flaqueza. \q[xe\éiasco también está en Valladolid, y 
Cárnica en Guadalupe, que son dos personajes que nos ayu* 
dan bien. Entretanto lá auctoridad de V. Ex.^ suplirá á 
todo, que asi me respondió Su M/, representándole lo que 
podría dañar la dilación, y si en est^ medio se pasase ahi 
el dinero detenido en Inglaterra seria muy á propósitp para 
todo; y de mucho mas momento lo que apunta e): rey en 
su carta, qiie ciertcí le veo caliente en elío. . 

En cuanto al sucesor , visto cuan de veras lo pide 
V. Ex/ apreté al cardenal por cuyo oráculo h^ de si^jl^r^ y 
la última comunicación que tuvo con Su M.^, sacó según 
me dijo luego v que eQ:volvi6ndo.4i& 9ü iglí^ia^se ireasol ve- 
ría sia nio^na dubd^ ^^y tfs( lo acordaré. PerOi^ierto;» se- 
ñor, cuanto mas seif^irA tanto meuos subjeetoa Qourren ear 
paces de itfn gran :peao : que mucho lo ha conferido. oon^ 
migo sbb el señor cardenal » por me favoresoer epmo á hw(i« 
bre de V. Ex/y de los primeros yoniíaos á dar en el aé-^ 
aor prior Di; Antonio que con Ids!advertiauento»que V. Ex/ 
le daria. agora. y adelante y espaldas que desde aquf le d«« 
ña V. Ex/ acataría mucho bien; pero dudamos. ea que él 
no lo querrá, y feíln Jo huye públicamelite., si ya no es 
por mostrar.mode8tia.;Fuera de estos señores se poneü los 
ojos enSeSa; pero tamUea serepara en su falta de salud 
y lde badeíída, y.nO creo que le pesaría dellaá Y. Ex/ 
porque en público y ein secreto se ie muestra amigo Mgnt- 



.1 



63 

flcáado las codfts de Y. Ex.^al cielo y como 
tal se ha entrado en todo lo que le toca por 
lasipuertaádel prior sin tocar ¿ otras. 

: fisto es lambicar el cere1>ro,' que si V. Ex.* 
Doa hubiera heoho alguna significación de la 
péraona que le cuadraba para eso, hubiéra- 
mos GanTSA^o^^^ la proa; y si V. Ex/ lo qui- 

«660 hacer agorft oreo seremos á tiempo y yo 
ló eieharé én él como de mio^ si asi lo quisie- 
He.V. Ex.* porque se haga sin sospecha. Y 

.en estei propósito quiero advertir á Y. Ex.* 

; qUelqdab las vece^ que envia paresceres de 
meroedes qué debe haofir Su M."^ á particu- 
lares, querría que fu^ otra especialidad de 

: lo. que se podría dar ¿ las tales personas, 
porque asl>8e/ésolveriaamukho mas presto y 
mas iaoertadamente que'i^mitiéndoselo acá 

. coa gBDel?ali<|ad y la Qualle hace ir á Su M."^ 
retenido las masiveoes/como se véc en lo 
delduqüede^Branzuich, de que tiene gana 

' de cumplir con él muiíihos días há, y no lo hará 
hasta que Y. Ex.* le responda á lo que agora 
le escribe ; y en esto entra también que para 
la^resoludon dolo de Sancho Dávila , Salinas 
y Julián fuera; bien que Y. Ex.* avisara qué 
sueldo tienes agora , y seles ha de dar y qué 
plastas. La' consulta desto y de todo lo que 
Y¿ E^.* envió en pnfnerd>de h$brero queda en 
mi mmq paora aeordár á Su M.'' en volviendo: 
que asi me )o m^^dó , y con la resolución de- 
llo irá Hanz sin que por mi se pierda ningún 



64 

tiempo: que á €;»to estoy iBuy atento en lodo 
lo que puedo. 
cirr«. Q^ \q jg Granada van do» relaciones una 

pública que también se envía ¿ lodos los em- 
bajadores, y otra secreta para solo V. Ex.', y 
digo que aquello no está tan ilano que no nos 
de algún cuidado , porque eomo no ha tenido 
cabeza de substancia, y losmorillos lo saben^ 
han lomado mas insolencia de lo que se piensa. 

Acá se estaba con descuido de lo de Bru» 
gura creyendo que acabado lo de Roma fuera 
luego ahí ; pero visto loque V. Ex.' acuerda, 
ha mandado Su M."^ que se escriba al de AI- 
burquerque que lo envié á la hora. 

En lo de los seis meses que se prorogaron 
á Francisco de Ibarra me paresce ¿ mf que no 
áe debe hacer resentimiento, porque Su M."* 
se&aló aquel tiempo diciendo que se vería en 
él qué x^amino tomabaa las ososas , y si se 
cumpliesen ioles se lo aooürdasen. De aqui 
trabftré cuando tratare Su M.^ de los otros 
particulares pard sacarlo sin negociación: que 
claro está que aquella no fué merced ni hay 
que reparar en ello á mi panescer y puédese 
esjtar. asi hasta que yo avise. 

Aqui irán algunos paquetes para Chantone 
con los cuales dice Su M.^ que V. Ex/ mande 
que luego pase correo propio en diligencia. 

También va una fMremáttca que aquí ha 
salido agora que por ventura aprovechará 
para lo de allá. 



or». 



65 

Por cartas de D. Francés que llegaran á 
4 deste se ha entendido como apudierdn bien 
allf á lo'de los casamientos. Lo mismo hají he-^ 
cho en Portugal de manera que el nejgocio 
camina. Lo de nuestro rey habrá de s6r en 
Barcelona, i lo que se puede juzgar, y seüia 
buena ocasión para celebrar alU el eapiUiló 
del Tusón, por éllugary^pór la multitild dé 
gente cpie cai^rá de todas naciones. '■ ' \ 

A tos 2i de marzo se despadióá* Alema* 
nia por Italia y por mar y con él se envión' á 
¥. Ex/ una multitud de papeles de cuanto se 
pasó eon el archiduque. sin reservar cosa ni n^ 
guna. Guíelas Dios (odas- y > guarde» etc. 



.; . ' 



Capia de carta descifrada dd d^ue^^ de Alba á St¿ M.^ De 

Bruselas áHi de abril 1569^ i i í - » 

Condoel^ observada por tos electores secularesi del impbrlO c6ti 
el rey de ^^ps^Qí|^--Re&p|uesta qjie deb&i^ia darse á la .peticÍQa,4e Ip^ 
mismos hecha por medio del archiduqus Carlos — Aprobación de 
los casamicútos--^ Varios partícüfafes quef tocan al iitípérlb'-^'Jdcíta 
de los comisariOfi en la dieftii deFraacibfl^^Diheró'detenitlo por ^ 
Pftlaiiiio-*CabaUer08 alf^siaaesqQe.coave&dria al rcj^^eoQf op^ 
servicio. 

J 

(Archivo general de Simancai. — Estada i legajo mm.oAí./ ' 

•'. • ' . . • ■•'*M" .-..I J 

El nüsmo dia qué d^sspacbé de aqvif el corroer qob páiV 
tió á los 6' del pasado, rei^ibí la carta qne'Vi M;'^ me^ mistáh 
dó escribir á los dos de marzo > y & piiméro deste* lá dmS& 
juntamente con los papeles que eU' ella $e acosan; que: ihe 
los remitió el eorreó que V. M/ mandó despachar por Itd- 

Toiio xxxvm 5 



GG 

lia desde Augusta. Doy gracias a Dios qiie quedaba V. M.^ 
oon salud: espero ea él se ia conservará como su iglesia lo 
ha meoester. Espantóme mucho no haber mudado el em- 
perador la instrucción del archiduque^ visto que cuando 
usó della con los sucesos que acá tuvieron los negocios se 
hablan desvanecido las sombras que en ella querían poner 
á V.M.^ para moverle ¿ su opinión*. La respuesta que 
V. M.*^ le mandó hacer fué de inianera que ninguna cuali- 
dad de las que requería que tuviese respuesta de V. M.^ en 
tal materia le faltó , y ningún cabo de los que hombre po- 
día desear que se tocase dejó de satisfacerse muy entera- 
mente ; y si los consejeros que la han de ver' tuviesen algu- 
na otra parte de hombres que ser apasionados, tendrían 
gran razón de correrse de haber aconsejado á su principe 
propuesta que tan llanamente (como V. M.'' lo ha manda- 
do hacer) se les muestran sus flaquezas. Yo, señor, no me 
maravillaría mucho de engañarme, que no soy muy con- 
fiado de mi cabeza , pero tengo por cierto que ninguna sa- 
tisfacciop es menester con los electores por la parte de 
V. M/, en el lugar que la propuesta del archiduque la quie- 
re poner, y aunque son muchosi los fundamentos que á'pfen* 
sar esto rae mueven, no cansaré á Y. M.^ con ellos,' por 
tener por derto los tiene entendidos mejor jque padie* So* 
lamente diré tres; el primero, que cuando los electores en» 
viaron ¿ persuadir al emperador hiciese con Y. M."^ oficio 
sobre-este negocio, yo entendí del elector de Trovares. que 
era cumplimiento, y después me lo confirmó una carta de 
Chantooe en que me escribió comp hablan ido» y .los roas 
dellos ó. casi todos, hecha la propuesta, se partieron sin 
aguardar respuesta, como hombre que po veaian ¿ hacer 
el negocio sino á proponerle , y que el mismo emperador le 
hdbia dicho, que algunos dellos se habían reidoctMi él del 






67 

negocio, y que era \^ot cumplir con sus ami- 
gos. La segunda es que en el esfuci*zo que el 
príncipe de Oranjes hizo, ninguno dellos le 
ayudó con un solo cuatrín, y estando él ar- 
mado y si ellos tuvieran intención de proce- 
der adelante contra V. M.**, con mas que con 
sombras hechas á una parte y á otra , ningún 
tiempo en el mundo pudieran tener como 
aquel, y tanto mas que lo pudieran hacer con 
la mano del prmcipe de Oranjes y debajo de 
cubierta de negocio suyo, sin mostrarse ellos 
al cabo de la jornada pasada ; que llegando 
mis corredores á la retaguardia del príncipe 
de Oranjes , antes que acabase de pasar una 
ribera, prendieron su tesorero general y pa- 
gador de su ejército, que era do los mas 
cualificados que él traia , al cual yo después 
venido aquí hice ahorcar, y examinándole 
con tortura, dijo que el dinero que el prínci- 
pe Doranjes habia tenido para esta junta ha- 
bla sido setenta mil tallares que el elector 
Palatino (y aun decia que en barras de plata) 
le habia enviado por compra de un Estado 
que á él le estaba bien; que entonces vién- 
dole en la necesidad que estaba le compró, 
y otra parte de dineros que el príncipe do 
Oranjes habia llevado destos Estados , que no 
me acuerdo bien la suma, y de otro poco de 

* 

dinero que habia dado el de Ostrat, y asimis- 
mo el conde Vandembergue; que habia lle- 
gado esto todo para poder hacer la paga de 
la muestra y doce mil florines en que rosea- 



68 

taron á Aquisgrao, y que ninguno otro cua- 
trín de ninguna blra parte el príncipe de 
Oranjes tuvo. 

La tercera, es que yo tengo gran sospe- 
cha que sí hay ligas y movimientos nuevos 
entre los electores seglares , el nublado po- 
dría descargar sobre el emperador, como lo 
tengo escripto á V. M.*, no por causas de 
-^ j y* M.* sino por quitarle ía dignidad y dalle 

Felipe lí: compañcro en ella, y para esto huelgan con 
Para esto no te- todas ias desórdcncs y poca obediencia que 

nía mejor remedio . ■ . ' 

el emperador ane hay CU Alemania, porquc queman mostrar 
w'^t^poZe^^Síiv í"® ^' emperador no es poderoso para los poder 
i¿iTrcl*7i?c"i(íes castigar , y que habría menester compañero 

eclesiésticot^puea . i j* • i i ^ 

síQ ellos los segia- en cl impcno para que la dignidad fuese res- 
res no pueden ha- I- r 1 o 

Sirios ian°bajM Patada y obedescida. Y yo tengo por cierto 
ío"hagan hacer/'* Q^c él tambícu tcmc la materia y piensa que 

el no velle apasionado por las cosas de V. M."* 
le ha de salvar deste paso ó dilatársele , y si 
algún remedio él podía tener era el contrario 
que pensasen que la pasión suya por V. M.** 
y la de V. M.** por él era tan grande que era 
una misma cosa ; pero esto hasta agora no sé 
yo quien pudiese hacérselo entender. Estos 
me parecen á mí juntos harto bastantes para 
poder yo fundar lo que digo á V. M.** me pa- 
resce en el punto de aquellas sombras que 
con los electores por la embajada del archi- 
duque se quisieron poner á V. M."* de estar 
todos celosos y temerosos de la grandeza y 
cristiandad de V. M.**, como lo están, y que 
••'^Varian de cuaicsqnier rcvé$; y qu^* vinién- 



69 

do!e, si le pudiesen poner el pié que lo harían . Todo esto 
creo; pero qvc hubiesen de mover armas descubiertamente 
contra V, M."* ni meter mano ¿ sus bolsas, ni cubiei*to ni 
descubierta no lo creo, y cuando no se hiciese por via de im- 
perio contribución general de príncipes y tierras , no me 
puedo persuadir otra cosa de lo que tengo dicho. Debajo de 
tan flaca prenda como mi opinión no se debe dejar de hacer 
todo lo que conviene por presunción ; pero de tal n;ianera 
que no dañe. Y yo pienso que hechas muchas veces justi- 
ficaciones por parte de V. M/ sin necesidad , que dañan 
tanto como pluguiese ¿ Dios aprovechasen las hechas con 
eUa, y por estas cosas todas yo no seria de opinión agora 
foe con ningún particular se hiciese otro ningún oficio 
sino que basta lo que V. M/ ha respondido al emperador 
á la propuesta que él dice ellos le hicieron ^ por aquel mis- 
mo camino responde V. M/ Y pienso escribir á Chanlone 
esta mi opinión en este particular de los cumplimientos , y 
si le p^esoiere otra cosa ó el emperador se lo hubiere dicho 
con las razones que para ello me dieren, quizá trocaré de 
opinión y haré las diligencias conforme á lo que V. M/ me 
manda. 

En la materia de casamientos , no querría hablar en otra 
ninguna cosa sino ocupar todo el tiempo en dar muchas 
gracias á Dios, como se las debemos dar todos los vasallos 
de V. M.^ en habernos dado príncipe que tan duramente 
va contra su voluntad por nuestro bien general. Todo lo 
que V. M/ en este caso ha ordenado me ha parescido pru- 
deotísiinamenlc resuelto : que aunque en dias pasados yo 
escribí á V. M.** el grande inconveniente que me parescia 
casar el rey de Francia con hija del emparador, las cau* 
sasque á aquello me movian han cesado ya, porque todas 
las ha extinguido el casamiento de V. M.^; y las que pue- 



70 

den quedar de que en cualquier manera que el rey de Ffan* 
cía tenga entrada y salida con el emperador, se recompon* 
san bien con el flaco estado en que el dicho roy se halla y 
la necesidad que tiene de tener al presente espaldas ^eii Ate* 
manía, y que esta necesidad es mas oprimir los herejes de 
su reino , siendo esta causa de Dios y por ello tan de 
V. M.^ 

En los particulares que V. M.^ me manda le dfga mí 
parescer, ya me acuerdo haber escripto en ésta materia 
otra vez, y al presente no sabría decir mas que entonces, 
porque son tres puntos los principales: lo del turco , las pla- 
zas ocupadas del imperio y el salvar la amistad y herman- 
dad de V. M.** si se pretendiera romper el acordio. Puntos 
eran que sobre cada uno dellos pudiera Y. M.^ apuntar al 
emperador cabos que consigo trujeran grandísima difícuN 
tad el concederlos, y que sin mucha vergüenza suya no 
pudiera pasar adelante ; pero para no desconcertarlo hay las 
causas que tengo dichas, y mas se llega á esto la voluntad 
que se entiende que el emperadoi; tiene á este matrimbttio, 
y que ponerle agora V. M.** delante las causas de honor, 
no servirla sino para quedar con vergüenza de V. M,** y 
quizá por el mismo caso ofendido. No me paresceria que se 
debe hacer en las dos primeras sino tocárselas solamente, 
acordándoselo por lo pasado, que en la restitución el rey 
de Francia del lodo se la negará , cobrando sus excusas lo 
mejor que podrá. 

Lo del turco vcrná en ello; pero no lo guardará, y qui- 
zá tornará á moler delante que V. M.* herede al de Anju 
como lo hizo en la propuesta por su embajador después de 
las vistas de Bayona. Y como me acuerdo haber escripto á 
V. M.* en ninguna manera conviene (como me paresce 
que V. M.^ lo ha resuelto) tomar á su cargo el asiento des- 



7f 

tos artículos por lo que en aquel despacho yo decia que re- 
mitiéndome ¿él no lo referiré áquf. 

Ei tercero , que es la amistad , esto me paresceria que 
V. M.^ le hiciese acordar, las ofertas que él hizo , que fué 
proponer muy expresamente que> solo se habia de salvar el 
amistad de V. M;^ y no solamente cbn neutralidad , pero 
con dteclaraéion abierta síemfpre que las cosas entre V. M."^ 
y la casa de Francia viniesen en rompimiento. Y tiene 
V. M;^ muy buena entrada á acordar esto al emperador, 
diciéodoie que V. M.^ estima tanto su h^mandad y piensa 
hacer siempre: tanto por él, que quiere que la hermandad 
itclproca qvupi hay entre ambos sea notoria ai mundo todo, 
jNiesqiie- demás de todo lo que se podría decir, es lo que 
ha de mantener el auetoridad y prosperidad de la casa de 
áonde ambos descienden: que si el rey de Francia quisiese 
meter al emperador en -otras obligaciones, algunas de las 
que al presente no se entienden líi se pueden adevinar , que 
en tal caso V. M,^ le. pide no le re^nda sin comunicárselo, 
para que como á hermano le pueda aconsejar, y no puedan 
peoBAT franceses ni nadie que cosas de importancia las re- 
suelvan ni él ni Y. M.^ sin comunica0ion.de entrambos. Lo 
que tocaá doce doario (1), y esotras cosas son de poca 
importancia y ordinarias , que nO' habrá para qué gastar el 
tiempo en enviarlas á V. M.^ hastft después de hechas. 

Ha días que el elector de Tréveres me ha avisado de la 
junta de los comiisarios' en la Dieta de Francafort para los 
21 del pasado, y aunque se prorogó algunos dias, todavía 



(1) Asi ea la copia que tenemo» delante. Sospechamos si en el 
original se. dirá doie y no doce. La palabra doario equivale ala que 
llamamos donación propter nuptias. Es el doarium de la baja iati- 
DÍdad. 



• ' 1 



72 

Todo eáio tiene comienzan ya á venir como y. M.^ siendo 

hVda'dTá pfin" servido podrá ver por. algunos puntos de la 

. propuesta que'iúe envió Cbanlone^ y por los 

. < i otros que^^nvió deispíU^ft que allí lldgarda que 

! han venido hoy. Escribióme Chantone que le 

había dicho el etnperador seria bien enviar 

comisario de pa^te de V; ;M;^ ¿tratar lo del 

diúero detenido por el Palatino, y que si yo 

no enviaba que quizá se excusarían con de- 

cir que por este reapeeto no $e babia tratado 

deilo, y lo dojarian estará Envié un consejero 

: de Luceniburg eon su instmccion y cartas de 

creencia á los comisarlos del emperador» De 

lo que sucediere avisaré á V. M/ . 

A Cha&tonay escribiré me avise de la opi* 
. nion que se tiene del caballero Reraer, y eon* 
t forme á lo que rae escribiere avisaré á V* M .*, 
aunque como tengo escnpto por mano del se^ 
cretario Pfíngcin, ningunos hombres pnede 
traer V. M.^ á su servicio de tanta importan* 
€¡a paca él como el conde Ottodé Hebrestaía 
* y Jorge de Franispierg». señor de Medelban, 
tierra cerca de Augusta, i que V- M.í vi- 
niendo yo aquí envió patentes para levantar 
. diez banderas. Tiene deáoásdesto otras lier- 
ras aquí cereadonde ea tiempo de necesidad 
deliro dellas puede dar plaza de muestra á 
ocho ó diez mil hombres^ sin que nadie se lo 
estorbe , y por el nombre de su abuelo que fué 
lán principal soldado como V. M.'*^ sabe, y 
que sirvió tantos años al emperador nues- 
tro señor. Tiene gran séquito de soldados; 



»L ' 1 



73 

es jDuy rico y ambos á dos muy católicos y hombres de 
niDoho servicio. V. M.^ me mandará respoader : que ellos 
me ifaiD priesa por respuesta/ y V. M.^ no tiene ya en Ale- 
mania corrmei ninguiK) de servicio , porque el conde de He- 
brestain está muy enfermo y impedido, y este su hermano 
es muy buen: hombre. Con esta envfo un pliego de Chanto- 
ne que lia oebo 6 diez liias que tengo aquf. Nuestro Se- 
ñor j cle« De Iftiiselas: á 10 de mayo i 569. 



Copia dt minuta) de- tarta del rey al duque de Alba. Del 

Escurialr á iü de abril i569. 

Liga formada por los electores, seculares de Alemania— Súplica 
hecha por Dietrislan aJ r^y para que inlerpoDga sus oficios con el 
papa en favor del elector de Colonia— Prepositura de Macslrichl ne- 
gada coh disimulo por Felipe lí á tin hijo del presidente del Con- 
sejo imperial. ' 

(Archivó geheral de^Slinurum.— Estado, legajo núm. 842 J 

Este despacha se ha detenido mas de lo 

í que pensaba por escribiros de mi mano: que 

•eoto liU)ciio comenzado, diversas veces no he 

* r podido acabar iiasta agora, por la ocupación 

de la Semana Sancta y por otros embarazos 

De mano de Fc' ^^^*^^ Q"^ ^^^ Cargado. En este medio me 

Upe ilz escribió 0iotristan una caria que contiene tres 

Bieo pud(€rá Duiítos CQ suhstaocía, y DíQi* eso hc mandado 

eonenzar desde > • - 

qS Víedíír'M?^ Q^® ®® ^ cnvffe copia dclla en cifra , con ad- 

..verliros disloque en cada uim) me ocurre. 
..^ ! En el primero me significa y representa 

los medios que tiene el. emperador de las tra- 



74 

mas eQ que andan los tres electores súcula* 
res, que debe ser lo mismo que riie quisó dar 
á entehder el duque de Bavjera en aquella 
carta preñada, cuya copia se os envfa, y yo 
no dubdo que si se juntaron habrán téhido 
sus pláticas como suelen ; peroi liimMen creo 
que no se desvergoúzarán á tctanar lás' armas 
contra mf , pues yo no les he dado feaasa para 
ello, ni vuelve tan honrado el de Oranjes, que 
el ejemplo de su locura no les haga estar en 
cervelo, tantoMtiasqoe «reoyo qiie con la 
justificación dé Tá respuesta, que se dio h la 
propuesta del ai*chiduque, se acabarán de 
aquietar por mas apasionados que estén, y 
la pura fuerza de la verdad y razón los con- 
vencerá estando tan de mi parle como ella 
se muestra y vos lo veréis, que de todo se 
os ha enviado traslado, con advertimientos 
muy. particulares^ por la via de, Alemanta, 
con un correo que sobre estas cosas despaché 
al emperador á 24 de mareo. 

Y. tornando á lo* de INetristan, yo no le 
aun respondido porque lo quiero hacer de pa- 
labra xsuando vuelva á Madrid, y tengo in* 
tención de hacerlo tomando fundamento de 
su mismo aviso , para le decir que vea Jo poco 
que le aprovecha al emperador la amistad de 
los electores seglares y el tempornar con ellos^ 
y cuanto mejor le seria lo contrario, y cuanto 
mas útil se le seguiría dello: para con Dios y 
con el mundo. En esta substancia le pienso 
hablar, y no será menester advertí ros que vos 



Gira todo. 



75 

allá tengáis los ojos abiertos para CQiender es* 
tas machinas y prevenir ¿ lo que dellas po- 
dría redundar en daño desos Estados, pues 
de vuestro It) tenéis tan á cargo, y de avisar- 
me de lo que supréredes. 

En el segundo artículo me pide lo que ve* 
reís sobre que yo mande hacer oGcio con el 
papa en faVot* del elector de Colonia, para que 
no le apriete én lo de la profesión de nuestra 
sancta fée católica , que por razón de aquella 
dfgnidad es obligado á hacer , ni en lo del con- 
sagrarse dentro del tiempo que' manda el de^ 
creto del Santo Gocilio de Trenlo, diciendo 
que si Su Sanc^tidad no viniere en ésto , el 
dicho elector está determinado de dejar aquel 
arzobispado. En esto miraré lo que se habrá 
de responder á Dietristan , pues hay bien que 
ver priinero que yo me determinase á pedir 
tal cosa á Su Sanctidad. Y desto se puede 
muy verisímiflmente presumir y aun creer que 
la plátióa que el dicho elector os ha movido, 
procede de verse apretado. del papá, y qué 
al cabo se habría de privar de la dignidad, 
y dejándola él por no obedescer sus mantla^ 
mientos ni cumplir lo que le oMiga el Conci- 
lio, en ninguna manera me estaría á mi bien 
darle pensión ; y por tanto habiendo cntendi- 
do esto ; despueii de scripto lo que va en la 
otra carta os be querido advertir dello, para 
que habiendo mirado lo uno y lo otro con la 
prudencia que soléis, hagáis lo que osparcs- 
ciere mas convenir al servicio de Dios y bien 



76 

de la ^'cligion.eD cl primer lugar » y conseculí va mente al 
beneficio (lesos Estados , avisándome de la resolución que 
(.om.áredes y lo que sobre toda ello os paresciere (1). 
. ÍGluaalo al tercer capítulo en que se me pide la prepo- 
situra de Mastricht para el hijo del presidente del Consejo 
del emperador, estando como sabéis embarazada en una de 
dos maneras, ó por lo de lop obispados, 6 por pedirla Ber- 
lemon^ para su hijo, que me lo. tiene un poco mejor nie- 
rescida que el criado del emperador» pienso responderle re- 
solutamente que ha dias está dispuesto delta, sin declarar- 
me cómo ni en qué, pues no hay para que lo sepan, ni por 
ninguna via ni razón vcrnia jamás en dársela. Y si acaso 
se acudiese á vos sobrella ^ habéis de r^pooder lo mismo 
con resolución, sin remitirlo acá en ninguna manera, ni 
encargaros de escribirme sobrello, porque si allá no los des- 
engañásedes, creerían que aun estaba á mi libre disposi- 
ción;, y quedarían quejosos si no 3e la diese. Y con dar vos 
allá la misma respuesta que yo pienso dar acá, se cumple 
suficientemente: que de lo mismo he mandado advertir á 
Tí&naph y Hopperus, por si aca^Q les hablase también en 
ello Dietrístan, para que i^esppndan con generalidad, que 
ya yo tengo dispuesto de la dicha prepositura , aunque 
ellos tampoco podrían decir otra particularidad , porque no 
la saben. 

. En lo de las contribuciones os ruego mucho me aviséis 
con el primero qué salida podré dar al emperador : que lo 
solicita demasiadamente Dietristan, y querría echar de mí 
esta pesadilla. Del Escorial á 13 de abril 1569. 



(i) Lo do bastardilla está subrayado por Felipe i!. 



77 



Copia da carta descifrada del dttqtie de Alba & Su M.* De 

t 

Bntselas á 10 de mayo 1569, 



Cuestión de Inglaterra — Pagas que se adeudan al ejército- 
Estado de la guerra de Francia— Progresó de la confederación 
hi^pano-aiemana y temar de que no se adhiera á ella el empera-, 
dor— Buena correspondencia del de Alba con el diiqae de Baviera. 
y duquesa viuda de Lorena— Oferta hecha por parte de Felipe II 
al duque de Brunswick — Meréed otorgada á la hija del doctor En- 
▼eja — Derecho del rey de España á las tierras confiscadas de Con* 
dé y VftudomQ» enclavadas en ios estados de Flándes — Chanlone» 
iMos de Havre y Juan de Vargas. 



(Archioo general úa Simancas,— Estado , legajo núm. 541 J 

Despues.de escrípta la que va con esta, eñ que respon- 
do á las dos cartas de V. M. de dos y 2¿ de marzo que vi- 
nieron por Francia y Alemania, he recibido las de 5 y i3 
de abril, que V. M. fué servido mandarme escribir, á tiem- 
po que este correo me saca la vida por irse; y siendo de 
mercaderes é imp3rtando tanto a sus negocios como me di* 
cen, no he querido detenerle «las de hasta avisar á V. M¿. 
del recibo destos despachos y de las cosas que tengo envia- 
das, de que V. M. en ellos me manda le envíe razón , por- 
que con otro que despacharé luego responderé á lo demá^ 
contenido en los dichos despachos. 

En lo de Inglaterra, ya tengo escriplo á V, M. lo que) 
ha parecido á estos cons^eros y á m{ que se debe rcspon^ 
der á la i*eina hasta tener cobrada la ropa q^ie está en su po- 
der: que después, como tengo dicho^ queiiéndose Vrav Maj.'^ 
satisfacer, no faHard ocasión para hacerlo. Y hasta tener 
aquello restituido, y llanas otras cosas do mnyor dificultad, 



78 

de que daré cuenta á V. M., en respuesta de lo que agora 
me ha cscripto, yo no serhi en manera alguna de parescer 
que se rompiese con ella. Aquí han venido dos hombres de 
la reina de Escocia, con los cuales estoy negociando con 
mucho recato. Habiéndolos oido, avisaré á V. M. de lo que 
resultare de su comisión y de lo que á ella le respondiere, 
conforme á la orden que tengo de V. M. para ti*atar este 
negocio, y á D. Guerau avisaré , como V. M. me lo man- 
da, de lo que me paresciere convenir. Envío á V. M. esas 
cartas suyas» aunque dellas se puede sacar poca luz de lo 
que allí pasa. El memorial que acusa no ha venido, ni lam- 
poco con el duplicado que llegó anoche : creo se le debió 
olvidar. 

La razón de la data y cargo de Curiel y Alameda , y 
como se está en la deuda con la gente de guerra, envié á 
V. M. con un criado de Bombises que partió á i9 de mar- 
zo. No vuelvo á duplicarla, porque tengo por cíeri^o que 
llegaría á salvamento. 

Beso los pies á Vra. M.^ muchas veces por la merced 
que me hace en dar orden que se provea algún dinero: que 
demás de la que yo en esto recibo , es en grandísimo be- 
neCcio de la hacienda de V. M. ahorrar del gasto tan gran* 
de que aquí se tiene. Yo voy dando toda la prisa que pue* 
do á poner esto en el estado que conviene , y espero ea Dios 
que contentará á V. M. y que so acabará de poner por todo 
este mes; pero V. M. sabe que no se puede sacar L&n pres*. 
to dinero de los expedientes que se han de tomar para el 
asiento de los gastos que se han de hacer adelante. 

También tengo avisado á V. M. con el cdrreo que pai** 
tió á los seis del pasado, como se había hecho ia propuesta 
á ios Estados y la plática que en particular á cada uno les 
hice , y el gesto que me hicieron sin haber habido ninguno 



79 

de loa incoQy^ieDles que ánles se . podían temer » y coma 
esta enfermedad estaba en la» cabezas ¿oles. Ya gracias á 
Dios, no hay que temer de juntallos cada dia mas que ea 
Valledolid. Algunos han venido llanamente , otros no: atién** 
dése á ello, .y como tengo dicho dentro de pocos días daré 
aviso á V, M. particular de todo. 

Envío á V. M. una relación que he sacado de una canta: 
que he tenido del conde de Mansfeit» por donde siendoi ser4 
vido podrá ver donde se halla el de Dos-Puentes, y el so- 
corro que Y. M. hn enviado al Rey Cristiaoisimo. Lo de- 
más D. Francés lo dirá, á quien envié luego el pliego de 
loB 22 de manió que V. M. le escribía , que vino con el mío 
por la via de Alemania. El almirante y Andalot están bien 
lejo8.de retiirarse i las tierras marítimas ni á Inglaterra, y. 
aquello no deja todavía de tenerme con cuidado, y siempre 
tuve por cierto desde que vi la relación del reencueatro qué 
babia sido coger los enemigos en sus alojamientos, y na ba- 
talla tan cruda eon ganancia de tantas banderas y cornetas 
como la pintaron. 

No dejaré caer de las manos la coligación que V. M. 
me manda se trate con los eclesiásticos y cat()licos del im^ 
peño; pero son cosa^ tan largas y que se han de llevar con 
tan gran tiento, que requieren mucho tiempo. Y oon cua- 
lesquiera que 9e haga la liga, Y. M. terna sieúíip^e dentro 
della al obispo de Múnster, porque se muestra muy aBcio- 
nado servidor de Y. M., y es agora el hombre de Alemania 
de quien yo mas cuanta hago, y de quien mas me pienso 
valer. Si el emperador quisiese atender á esta liga, ten- 
drlala por cosa que podría salir; pero temóle no ¿L él sino 
á sus consejeros; y tantp seria imis dificultosa si fuese pro*- 
puesta por mí j y. cierto tengo que á nadie le importa tanlo 
hacerla como á éL Pienso que el mejor camino sería que 



80 

V. M« mismo platicando con Dietristan, sin que á él le pa<* 
roseicse cosa pensada, se lo echase un día defantc, dicien* 
do que seria el veixlidero camino para poder mánte^nerse 
ci emperador en el auctoridad que conviene. Y ha sido muy 
, necesario haberme V. M. mandado avisar de k> que se' haí 
entendido del de Colonia, de que estaré adv^rl^^o pasándo- 
la negociación adelante, y avisaré á Y. M. como mé man- 
da, de lo que paresce se debe responder, sobre la intérce-^ 
skm que se pide á V. M.' haga con el papa. 

. Con el duque de Baviera, V duquesa viuda de Lort^áa' 
he escrito i V. M. la correspondencia que he tenido; V^^ 
cartas que le he escriplo, y la cifra que be enviado á lá di** 
cha duquesa. De aquí adelanto terne la misma, y ndas Si 
se pudiere hacer. Envío & V. M. una carta que ésci^ibi al 
duque de Ba Viera ¿los 17 del pasado , y su respuesta que 
he tenido hoy, para que vea siendo set*rido, si hay: entre 
los dos buena corres|M)ndencia. Chapin, Gábrio y )á Cresso^ 
ñera y Bartolomeo Gampi, son vueltos de Holandár y Ge-» 
landa. Enviaré á V. M. la relación de lo que han.traido. 

Lo del duque de Branzuique tengo ya también' reápon- 
dido á V. M. que se le ofresció el Tusón , y que V. M. se lé 
podria dai* y quince ó veinte mil dudados por una vie¿, pa<^ 
gados como á Y. M. le parescieso* A la bija del doctor En- 
veja se darán los dos mil florines que V. M. le hace ^ner^ 
ced: que cierto ba sido obra muy meritoria. > 

Las conQscaciones de Conde y Vandome Üéiíhas- eki 
Francia dan el mismo derecho á Y. M. ¿las tieri'ad qué és^ 
t¿n en estos Estados, que al rey de Francia' las que ésl¿n 
debajo de su corona, y ha días que tengo ye el ojo sobre* 
lias. También tengo advertido ¿ D. Juan de Zúñiga que 
si el rey de Francia pidiei*e ¿ Su Santidad alguna oondenai- 
cion sobre Madama de la Brtd y sus tierras , que esté ad* 



81 

vertido dello, y mire no se haga en pequicio del derec^p 
de V. M. al reino de Navarra alto y bajo. 

V. M. haee mucha merced á Chaotone en sacarle de 
alii , y está muy bien que en esto se cumpla la volu&tad del 
emperador, y cierto Vra. Maj."* lo mira muy prudentemen* 
le : que estando aqui su hermano , gran materia daría á lo», 
dos los de aqui de hablar. Y dalle el gobierno cualquiera 
que fuese, les seria grande escándalo y descontentamiento, 
porque le tienen por mas estranjero que á los españoles. No 
osarán ellos hablar palabra eü ello ; pero el término que yo 
be procedido con ellos ha sido ea toda» laa cosas necesa- 
ms no curar de lo que podían murmurar; ea las que eran 
voluntarias y no necesarias sino que se podrían llevar por 
otro camino, he procurado siempre no hacerles llama; y 
este mismo camino seria de parescer que V. M.' llevase y 
mandase llevar al que aqui ha de estar; no que vean que 
deja de hacérseles llama por ellos sino que no se baga , y 
por esto seria de opinión se buscase otra cosa en que poder 
acomodar á Chantone, que ha servido á V. M. muchos 
años y muy bien. Su hermano para el lugar donde él esMi, 
tengo que el emperador no se contentaría , porque con pa- 
dres y hijos es el odio* N. Sr., etc. De Bruselas á 10 de 
mayo 1569. 

El casamiento de Mosde Havre, yo, señor, estaba en lo 
mismo que V. M.; pero háceseme escrúpulo quitar á esta 
muger su remedio, demás que aqui y en Alemania lo to- 
marían muy mal , y no se les puede quitar el irse ellas allá 
y casarse, que seria mucho peor. La condiesa solicita la 
declaración de las pretensiones en su doario , arras y bie- 
nes acrescentados. Podría ser que acabado esto ella fuese 
con sus hijas á España, como lo tengo escripto á V. M., y 

Toiio xxxvin 6 



82 

en efecto V. M. en ninguna manera puede dejar de darles 
la licencia para este casaoiientt). 

Yo suplico á V. M. sea servido resolverse también en 
el particular de Juan de Vargas» porque ya me falta medio 
con que entretener los hombres que aquí han servido, y 
Juhn de Vargas halo hecho tan bien y con tanto trabajo 
como tengo escrito á V. M. 



i Cabos que se hallaron erare unas intercep- 
Cabpeta. > tas en BorgúRaj que parescen ser de algún 
{ léermanodd principe de Oranjes, 



! . Enviólos el daqsíB con lutültimatcarUnd^fS de mayo ffSM* . > 

¡Memoria de algunos articulas sobre los cua- 
les el cande Ludovico mi hermano me ha de 
responder. 

(Archivo general de Simancas. -^Estado, legajo nim. ^A\.) 

Primeramente en lo que loca al pagamen- 
to que se ha de hacer en esta primera pas^ 
cua en Leipzig en la feria por el resto dd pri- 
mer mes, deseo yo saber su intención; Y á 
Del doctor 8. 9^^*^ ^^ ascgurado el señor principe de pa- 
h5brei»Uí!ldidS gar al dicho tiempo, y cómo se ha obligado 

lo que hay en esto. q„ p a 

Ya so ha manda- "«"^ fl"^ convicne quc yo tenga un regis- 
SJnViñ^uaJildS tro, por el cual pueda ver lo que se debe á 

d*l. 

cada uno. 



83 

ítem que Su Ex/ considere y ponga de- 
lante cómo y de qué se pueda hacer este pa- 

To ioy del mit- gamcuto Cómodamente, porque en caso que 
mo parecer. ^ hubicsc hccho la cucnta solamente sobre la 

gran suma (atento que no se tiene seguridad 
de la paga); será necesario pensar en algunos 
otros medios, á fin que no haya falta en el 
primer pagamento , porque es de temer que 
si se faltase seria de aquí adelante muy difícil 
el tratar con la gente de guerra. 

lase deseado I^^™ ^ quléu se Ordenará que hagíi el pa- 

&?Sombredo¿ gamcnto , especialmente si vos y el príncipe 

KM, ft qtiieo M fueredes mas adelante. 

éu3 poder y aac- 
ttn^ad para ha- 

ceUo. 

Y si el principe les quiere enviar cartas 
sobrello, ó si quisiere que se les despachen 
aquí de las firmas en blanco que ha dejado. 

Eatóoeet teri Gómo SO habrá de gobernar en caso que 
M^teVeoteN'o más no sc pucda hallar harto dinero para hacer el 

c^Bodamente que ^ ^ » i i i* • r\ 

leaposiMe, y pe- pagamcnto conforme a la obligación. Que se 

Mesprolengacioo * " 

*E}*dfe^%onde escriba al conde Albrecht do Nassao, el cual 
Hmiieotodoha. ^^ |j^ obligado juntamente con Su Ex.' en 

este negocio , para que nos ayude y aconseje 
lo mejor que pudiere. 

Y estando cuasi todos los amigos del con- 
Btto M podrí ^ Gunler de Xuartzcemburg en la dicha fc- 

^¿^í^íílm ña de Leipzig, seria bien que el príncipe les 

qneparesciereme- ... ■,. « ^ <. 

yor. escribiese y rogase que diesen toda ayuda y 

asistencia á los que fuesen enviados de su 
parle. 

En lo tocante al otro pagamento, mi her- 
mano me podrá advertir. 



84 

B.IO no puede 0"^ mcdios 86 podriao hallar para tener 
^M^if^rorin contenta á la gente de guerra y palabra della 

duda 6e Dallarán . -, ■,. , 

madíos. para lo que después se aira. 

En esto no le es- Q^íéD Será Dombrado por el príncipe para 
d'pSdtr'díVM! hacer el dicho pagamento en caso que él no 
riío^que Sa^ro^ sc halle personalmente en la feria de septiem- 
bre por causas urgentes , y cómo se habrá de 
gobernar. 

conTiane qae ^ habicudo usado los raistrcs de muchas 
DiKmbuT5!'^*q5S amenazas y injurias conti*a el dicho principe 
íugar "^ tenemos ¿^|g^jj^ jg j^ cíudad de Strabourg , en el lu- 
gar de Gogenheym (lo cual adelante podría 
sernos provechoso en el tratamiento y entre- 
tenimiento que se les dará) , serta bien tomar 
fée de los de Strabourg de las dichas amena- 
zas que los señores doctores Gump y Beruhart 
Botzhain las entendieran. 
Parcsce así may Q^^^ cl dicho príncipe diputc alguuas per- 
pid?' p^esce? !a sonas que tracten con la gente dé guerra lo de 

coronel Bolthau- , , • j : j i 

sen 1 del coiide de la prolongaciou y modcracion de la paga , y 

Scbuareemburg. ... , -, r> » 

para esto será bien rogar al conde Gunter ó 
Hanz Gunter de Xuarcemburg , 6 los condes 
de Issemburg, y juntamente el coronel Jor- 
ge Holl. 
haSy^orRoihaíT- ^ ^^"^^ '^ mayor parte dellos son del país 
m^Ú'fSumelTil ^6 Hcsseu Ó aliados del , me paresce bien que 
S^Mortr^ióolr^o! Su Ex/ escríbicse sobrello á los dos Landgra- 

adherenlesdelda- y^ .i« t i • 

quede Alba no se vCS GuillaumC Y LodOVlCO. 
amotinen, con los ^ 

que ban de venir 
en ello. 

No bay mas de MÍ hcrmano podrá saber del príncipe si 
us que TOS sabéis, tj^ne alguuas otras dcudas , y cómo se podrán 

cobrar. 



85 

Por cierto ret- Si cl duque Julío dc Branzuich es en algo 
laf!^t¿L?reMiü deudor al dicho príncipe, y cómo se podrá co- 
brar del con el tiempo. 

El secretario Lotries me ha hecho enten- 
^,j^^ der que hay un tesorero en el condado de 

Yianden, y asimismo Mr. Estiene , los cuales 
tienen en su poder hasta mil florines y los en- 
tregarían al príncipe. Con que esto se hiciese 
secretamente si Su Ex.^ es servido, yo espero 
cobrar el dichp dinero sin peligro. 

gmo mejor oi ^ ®^ ^^^^ í^^ y^ cohte la dicha suma y 
'^*'"' otras , pregunto si se emplearán en la satis- 

facción de lo que Su Ex.* debe, de que nos- 
otros somos fiadores. 
Poédese eictt- Q^^ respuesta se dará al conde Juan de 
Sá^defu^poi Oist Puesland en cuanto á los cinco mili flo- 
LSto oE?I eristia- ríncs quc ha prestado á mi hermano estando 

■a me ha sido for- 

"^!ífí'?"®í* en el país de Frisa. 

cuatidad de di- '^ 

■ero y obligarme 
IB BQCho maa. 

Y habiéndose mostrado el conde Conrra- 

Qa« at M haga. ^^ ^® Solius CU todos los uegocios muy promp- 

to y aficionado, y gastado mucho en esta 
guerra y antes della , paresce que el principe 
le debe escribir en agradescimienlo dello para 
que otra vez esté de la misma afición. 

Sígate eo esto el ^^ quisícrc cl príncipc CU viar á decir ó ro- 
juMMr del dicho g^^. ajgQna cosa al rey de Dinamarca, el con- 
de Gunter de Schuacemburg lo podría hacer 
cómodamente en su nombre , después que tu- 
viere concluida nuestra seguridad por allá. 

feíÍMÍeBMto^Bi Cómo'se habrá de proceder con el abad 
«leacion por car- ¿^ g t y. en caso quc SU talla no se pudiese 



86 
Tenemoi por cobrar toda de un golpe. Nótese que el dicho 

cierto que en oa- i i j i • • i 

liándose él con di. abad es del imperio, y que algunas veces se 

ñero pagará la di- , ,, , - , , . 

cba suma y talla, halla algo enferiTio , y que los suyos podrían 

Y si esto DO se pu- ° ' J ^ J r 

™ÍÍÍ^"Í?;íÍ* obtener algunos mandamientos para librarle; 

como 08 oarescie- o r ' 

IV n o m"re **d¿i y por csto soy de parcsccr que aunque él no 
pr ncipe. pudicsc dar los 30 mil florines de contado se 

tomase parte dellos, y cómo se habrá de 

librar. 
Todo se ha en- Q"® tod^s las cucutas y rcgistros de la 
iregado á Estén- gy^rra SO covien acá , porque no será bien 

que el príncipe las tenga consigo. 

Ya se ha hecho ^^^ ^' dicho príucipe dé alguuas cartas 

firmadas en blanco para valerse por acá en 
las necesidades, y de todo se dará buena 
cuenta. 

Esto se podrá Q"® «• príncipe mi hermano y eí conde 
hacer en Diiem- Ludovico cscriban cada uno por sf al conde 

Gunter agradesciéndole lo que él y su muger 
han hecho por nuestra hermana Juliana, y 
el trabajo y pena que ha pasado por ella. Las 
dichas cartas servirán para muchas cosas que 
agora no se escriben. 



87 



Copia de minuta de despacho del rey al duque de Alba. De 

Madrid á Í6 de mayo 156^. 



Sobre las desa venencias con la reina de Inglaterra — Perdón 
general — Nuevo placarte de Felipe 11 sobre delitos de herejía, en 
derogación de los espedidos por Margarita de Parma — Obispados 
de Brabante — Se aprueban la visita y castigo» ejeentados por ei 
duque de Alba en los que imprimen y venden libros de falsas doc-* 
trinas — Memorial de Fr. Lorenzo de VUlavicencio en materia de 
libros prohibidos, y sobre reformas que necesita la Universidad de 
Lovaina — Advertencia del mismo acerca de la provisión de curad- 
los—Recomiéndase la brevedad en el arreglo de la hacienda— >>So- 
mrro prestado al rey de Francia— Cpntestacion dada al cardenal 
de Guisa sobre el empeño de las tierras que tienen los franceses en 
los Países-Bajos — Contribuciones del imperio, solicitadas de nuevo 
por el embajador Dietristan — El duque defirunswicht — Mootigni» 
Yandenese y Renart — Ventajosa idea del papa* acerca de la perso- 
na del obispo deLieja y su disposición á darle el capelo. 



(Archivo general de Sinuincas.--^ Estado, legajo núm. fi4SL) 



Al dique de Alba. 



Ciíra loUo. 



A 22 de abril llegó aquí el correo que des- 
pachastes de ahí eo 4 del mismo, y- con las 
cartas que desta dala me trujo , hdgfié mu- 
cho por saber de vuestra salud y las otras 
particularidades que contienen « en las cuales 
todas se ha acá platicado y tomado en cada 
una ddlas la resolución y apuntamiento que 
aquí se os dirá. 

Y comenzando iK>r lo dé Inglaterra , que 



88 

es lo que agora mas preme y en que convieDe poner mas 
brevQ remedio, yo mandé traducir en castellano la carta que 
me escribistes en francés » y la relación que con ella venia 
del consejero Dassonleville ; y habiéndose visto primero y de 
por sí por los del Consejo de Estado , mandé que otro dia se 
juntasen con ellos los presidentes Tisnac y Hopperus, por los 
cuales lodos se trató del camino que se debria llevar en este 
negocio, y en fin después de lo haber mirado y platicado» y 
habiéndoseme consultado sus apuntamientos , ha parescido 
que por^agora no conviene romper ni entrar en guerra con 
aquella reina , pues por mucho daño que se le hiciese no se 
restauraría el que se ha recibido, sino que se debria pro- 
ceder con ella por un cierto género de blandura junta con 
ponerle miedos, recelos y temores de que ella pueda creer 
que no se haciendo la restitución de lo que tiene ocupado, 
vernfamos con ella en guerra abierta , que es conforme á 
los apercibimientos que vos por allá mandastes hacer. Y 
llevándose este fin páreselo que pues la reina me scribló la 
carta cuya copia se os envió, le debia yo responder satis- 
faciendo á todas las excusas que ella pone , remostrándole 
como ninguna deltas había sido suficiente para proceder 
al arresto, y así se ordenó la que se os envía con la que 
para vos va en francés, habiéndose primero ordenado en 
castellano la una y la otra , y ponderado la fuerza de las 
palabras de la que va para la reina conforme á la intención 
que se tiene. Y á aquello no hay que añadir mas de adver- 
tiros que á lo que acá paresce no debe volv^* á ese negocio 
Dasonleville sino persona de mas tomo y auctoridad, por- 
que según entiendo allí le tienen en poco. Y la elección se 
remite á vuestra prudencia para que miréis si debe ser na- 
tural desos Estados, ó si seria mas á propósito que fuese 
español. Y á cualquiera que hubiere de ir le daréis vos la 



89 

instrucción según ei estado de las cosas y de 
lo que en conformidad de lo que está dicho 
juzgáredes que conviene. 

Y porque paresce que vos pedíades carta 
de creencia para vuestra propia persona , aun- 
que va tan cumplida como veréis en la que 
y ó respondo ¿ la reina , todavía por mas 
abundancia he mandado que se os envíen tres 
cartas credenciales > una sobre vuestra per- 
sona 9 otra en creencia del ministro que acor- 
dáredés de enviar, en que se da á enten- 
der que yo le envío de acá nombrado, por- 
que no se pueda excusar de decir que no 
quiere tratar con vos» y atra para en caso que 
os parezca que deben ir dos ó mas personas. Y 
estas dos últimas cartas van en blanco > para 
que allá se pongan los nombres de la persona 
ó personas que fueren con esta comisión , en 
la cual os ruego y encargo mucho hagáis usar 
de tal diligencia y destreza , que con efecto y 
con la mayor brevedad que fuere posible, se 
cobre lo que allí está detenido , porque de otra 
manera toca el daño á tantas personas que si 
se dilata » ha de haber una quiebra de cuédito 
y haciendas en tantas partes y tan general 
que no se hallará un real con que poder ocur- 
rir á lo que hubiere que proveer. Y así os 
ruego que muy á menudo y con correos ex- 
presos me vais dando aviso del progreso que 
tuviere este negocio : que porque no falte cosa 
de las que aquella reina podría pedir para con- 
certarlo y asentarlo con la firmeza que ella 



Cifra lodo. 



90 

quiere, he mandado que asimismo se os en- 
vié el poder general despachado en la forma 
que lo pedís, de manera que por falta de recau- 
dos no se dejará de hacer lo que convenga. 

Cuanto al perdón general , que es el otro 
de los puntos mas principales que agora ocur- 
ren', siguiendo vuestro advertimiento mandé 
mostrar la minuta que de allá enviastes orde- 
nada, á los dichos Tisnac y Hópperus, sin 
las aniK)taciones de la orden ; y aunque ellos 
platicaron también sobresto en Consejo y die- 
ron su parescer de palabra y por escri pto , y 
apuntaron algunas cosas de consideración , no 
se tomó con ellos la resolución , sino aparte 
con los del Consejo (1)> que en efecto es la 
que veréis por otra carta que va aparte de 
solo este negocio, y por los apuntamientos 
que con ella se envían , conforme á lo cual 
eonverná que vos despachéis luego á Roma, 
y que á mi me respondáis lo que os habrá pa- 
rescido , para que conforme á ello yo me re- 
suelva y mande despachar el perdón en la 
forma que convenga : que á trueque de que 
salga con el cumplimiento que es necesario, 
va poco en el tiempo, cuanto mas que será 
bien menester para esperar el l>revc de Roma. 

Y en cuanto á lo de la persona á quien 
habrá de venir cometido, me remito á vues- 
tra deliberación y nominación : que si se ha- 



(I) Del Consejo puesto entre renglones por Felipe 11, en lugar 
de españoles, que tachó. 



91 

liara ahí el cardenal de Granvela , en su per- 
sona estuviera muy bien ; mas ¿ falta dél creo 
que el mejor subgeto será el de Gambray por 
su cualidad y dignidad ; y habiendo de ser 
obispo, el de Hipre me paresce el mas suñ- 
cirate; pero esta no es deliberación, sino so- 
lamente apuntar lo que á mi me ocurre , para 
que sobrelio vos libremente nombréis al que 
os paresciere mas ¿ propósito, y me aviséis 
de la resolución que en esto tomáredes. Y 
todo lo que decís y apuntáis á propósito de lo 
que el cardenal de Granvela me habia es- 
cripto para me persuadir ¿ la concesión deste 
perdón, es muy bien considerado, y me que- 
da advertencia dello , sino que es el mal que 
en fin no podemos dejar de fiarnos de los na- 
turales y obligarlos con favores y buenas obras 
á que bagan el deber. Y ya yo escribo al car- 
denal lo que veréis^ para que nos diga qué 
forma se ha de tener para sacar el útil que él 
advirtió que se podia haber deste perdón, y 
será bien á tiempo su aviso, pues os le podrá 
dar con el mismo correo que trujere el breve 
de Su Santidad ; y vos me escribiréis lo que 
os paresciere del expediente que en esto diere 
xel cardenal. 

También mandé comunicar á Tisnach y 
Hopperus la minuta que de allá enviasles so- 
bre la derogación de los placarles que hizo 
Madama mi hermana, y aunque ellos repa- 
raron en lo que veréis por la eopia de su pa- 
rescer que se os envía con esta , todavía man- 



92 

dé que se despachasen , sin quitar ni poner 
cosa alguna de como vios lo enviastes orde- 
nado , y asi se ha hecho y se os envfa , con 
advertiros que demás de lo que dicen los pre- 
sidentes en su paresoer, ocurre que en res- 
pecto de los delictos y castigo de los delin- 
cuentes , está bien el dicho placarte como de 
allá vino» mas que por esto no se entienda 
que los jueces que siguiendo la orden y for- 
ma del de Madama dejaron de castigar con- 
forme á los placarles del emperador y mió» 
por esta omisión puedan y deban ser castiga- 
dos por sola esta ocasión. Haréis mirar esto ] 
y el parescer de los dichos presidentes, y si 
fuere de tal importancia lo que apuntan, que 
convenga diferir la ejecución deste placarte, 
y tornarse á despachar poniendo ó quitando 
algo, avisareis dcllo, pues en respecto de que 
salga con la perfección que conviene , es de 
poco momento la dilación. Y habiéndose de 
usar del así como va , habéis también de mi- 
rar si conviene publicarle antes ó depues del 
perdón : que por este respecto he mandado 
advertir á los presidentes que lo tengan tan 
secreto, que ni lo digan aquf ni lo scrlban 
allá. Y habiéndose de dejar de publicar hasta 
después de salido el perdón , paresce que la 
necesidad que decís que hay deste placarte 
para la expedición de los procesos que están 
parados, se podría suplir, escribiendo vos á^ 
los presidentes de los tribunales que sin embar- 
go del placarte de Madama procedan confor- 



93 

me á los antiguos. Miraiieis en ello y haréis 
lo que mas convenga .que yo os lo remito (1). 
Y porque viene á propósito desta materia, 
os hago saber que he sido advertido que por 
el mes de hebrero del año de 66 se hizo ahí 
una declaración contra la opinión del Consejo 
privado , para que los de Brabante ni sus ma- 
igistrados no fuesen obligados á dar su ayuda 
y asistencia á los inquisidores en el ejercicio 
de su oficio. Será bieq que (para saberlo de 
fundamento) llaméis al presidente Viglius y 

• 

le mandéis que os muestre y declare este de- 
creto y el fundamento que se tuvo para ha- 
cerlo, y quién fué el auctor del; pues se deja 
bien entender que no debió ser con buen celo; 
y avisa réisme de lo que os respondiere y de 
lo que á vos os paresciere, para que enten- 
dido lo uno y lo otro , yo vea si se habrá de 
revocar ; y esto si ya no fuere tan de prisa 
que la dilación de consultárnoslo trújese al- 
gún daño ó inconveniente tal que os parezca 
remediarlo vos allá. 

En el particular de los obispados de Bra- 
bante me afirmo y resuelvo todavía en lo que 
os tengo scripto; porque de cualquier mudan- 
za que se hiciera , se me representan tantas 
dificultades é inconvenientes que tarde ó nun- 
ca llegaremos al fin del negocio ; y por ven- 
tura nos lo estorbará y desbaratará el mismo 
papa, y no habrá causa para que en Roma 

(I) Lo de bastardilla subrayado por Felipe II. 



Cifra. 



94 

se pueda imaginar que vos lo& habéis engaña- 
do, pues fui yo el que hice la mudanza de lo 
que con diversa consideración me habia pa- 
rescido bien primero > como acaesce muchas 
veces. 

Háme agradado mucho la orden que dis- 
tes en la visita de las librerías y diligencia 
que se pone para prohibir los libros de falsas 
doctrinas, y castigo de los que las imprimen 
y venden ; y así os ruego que en esto se pro- 
ceda con tal rigor y diligencia que el ejemplo 
ponga miedo á los que excedieren en ello, 
pues como sabéis es una de las fuentes mas 
pemichs(í8 y que mas daño hacen en la repú- 
blica; y por tanto es muy necesario que si ya 
no se os hubiere entregado el libro original de 
la Confesión augustana, mandéis que se os 
traiga sin dilación. Y no he holgado nada de 
que al emperador se haya dado la copia que 
decís y pues no puede ser para ningún buen 
fín , y debiera Viglius avisármelo y tener mi 
voluntad antes de dársela; y para llegar esto 
al cabo será bien que le preguntéis qué tan- 
tos dias ha que la pidió y por cuyo medio , y 
con qué color y para qué efecto , y avisaréis- 
me de lo que os respondiere, y os pareciere (1). 

Y en este propósito de libms y estudios he 
mandado que se os envíe un memorial de ad- 
vertimientos (2) que fray Lorencio de Villa vi- 



(1) Lo de bastardilla subrayado por Felipe II. 

(2) Estos advertimientos con oíros del mismo VillaTÍcenc io, 



95 

oencio me ha dado, de cosas que á él le pa- 
resce que conviene remediar en la Universi- 
dad de Lovaina , demás de la lectura de las 
dos cátedras de cánones y del Maestro de las 
Sentencias , para que os informéis y me avi- 
séis de lo que halláredes y os paresciere que se 
puede y debeT>roveer en aquella Universidad: 
que no hay dubda sino que conviene mucho 
favorescerla y tenerla muy en pié , pues es la 
columna de la religión eo esos Estados. 

Otro advertimiento me dio el mismo Villa- 
vicencio sobre lo que toca a la buena provi- 
sión de los curados, que también se os envía 
para que veáis si fuere de momento deis ór- 
den que los obispos tengan cuenta con lo que 
alU se dice (1). 

La propuesta que hicistes á los Estados 
me paresció muy bien, y. asi espero que pues 
. los prelados de Brabante habian venido en 
ello, los habrán seguido los demás, y el ne- 
gocio terna el fin que se pretende. Y porque 
sobrestá materia de hacienda se os responde 
por via del Consejo della, en esta no hay que 
decir mas de remitirnos á aquello y rogaros 
mucho deis tal orden en la de ahí que se pue- 
da proveer della lo necesario, pues tenéis en- 
tendido el estremo eaque se halla lo de acá. 
He visto la memoria de las veces que ha- 
relativos á los Países-Bajos, pueden verse en el tomo XXXVIl de 
esta Colección, desde la pág. 42 basta la 70. 

(1) Lo de bastardilla tachado por Felipe U , y puesto en su lu- 
gftr: me aviséis de lo que en dio os parecerá. 



Cifra. 



Cifra. 



Cifra. 



96 

bíades escripto al duque de Ba viera , que son 
lautas que con razón se debiera tener por con- 
tenió; mas ya vos sabéis la condición de los 
tudescos» y cuan amigos son de cartas muy 
llenas de palabras ; y no habiendo de costar 
mas que estas » bien es darle gusto en las oca- 
siones que se ofrescieren : que por lo que á 
mí toca, yo quedo mas que satisfecho del 
cumplimiento que con él habéis usado. 

Fué muy bien enviar al conde de Mans- 
felt con la gente que scribís en ayuda del rey 
de Francia, pues demás de cumplirse con él, 
importa también por la seguridad desos Es- 
tados hacer rostro al duque de Dupons. Y se- 
gún me escribe D.'^ Francés estimado han 
este socorro ; mas siempre temo que han de 
hacer poco efecto, si Dios no les pone otro 
coraje. 

Acá me lomó á hablar el cardenal de Gui- 
sa sobre lo del empeño de las tierras que fran- 
ceses tienen en esos Estados, y no me pares- 
ció decirle que tenia respuesta vuestra , sino 
cumplir con él de la manera que lo veréis por 
un escripto que se le dio, cuya copia se os 
envía, para que si acudieren á vos podáis 
cumplir como mejor os paresciere. 

El dicho cardenal partió de aquí á los cua- 
tro del presente mostrando ir muy contento 
con la resolución que se le dio en el artículo 
de los casamientos, y en algunos otros nego- 
cios que trató conmigo de parte del cristianí- 
simo rey , como lo entenderéis en particular 



Cffrff. 



97 

pm* ia copia de lo qlic soribiói D." Francés 
de Álava, que contiene lo uno y lo otro Uin 
esteiKltdamenle que me excusará de repelir- 
lo en €8ta. 

No' 08' sabría encarescer la pesadumbre 
con que DietrítiCani solieita^ lo>^ las contriba- 
ctonesdel imperio, yasiOB ruego que para 
Itrbranne deila (á ya.no ib ibubiéredes hecho) 
me avism luego qué sifida sd le podría dar, 
con que me dejaae eate hombre : que yo os 
digo que en forma leiengo ya miedo (1). 

No'me^he qoerU^XiMSOlver con los (lamen- 
eos en lo que. por. su via me escribís sobre! 
cumplimiento de ios tieoe' mil escudos que 
pretende la viuda de Mos die Glajon, porque 
rae pareftce (si bi^n me acuerdo) que se tuvo 
. pOr entendido que iíubiese comenzado las co* 
sat qtu ahi han pasado ^ y-^e fué el primer 
inn&tíar délla^j y: siendo habría poca razón 
pafa pagar i su muger cosa ninguna; mas 
para saber. lo €i^t\o será bien que os infor- 
meis y procuréis de saber lo que hay en esto, 
y me avíaeÍB de lo que se. Iiattare, con vuestro 
pareacer. Y habiéndosele de. pagar por no ha- 
ber acá forma pata ello , con que sea allá, Y 
mí mreis m este caio la que ahi podrá haber 
en confiseaoienes ó- de oíra^manera (2). 

En lo del duque de Biránauich ni de otro 

> . ... 

(1) Lo de bastardilla tachado por Felipe 11,, y puesto entre ren- 
glones: es cosa que no se puede sufrir. 

(2) Lo de bastardilla en este párrafo son enmiendas y adicio 
M3 de mano de Felipe 11. 

Tomo XXXVIII 7 



Cifra. 



Cifra. 



98 

ningún particular ñame he resuelto, ni tampo- 
co en lo de los gobiernos y e&edmiendas , por- 
que no he tenido tiempo 4e tratar dello. En 
haciéndolo, que será lo mas presto que se pu- 
diere , se os avisará de la resolución que. to- 
máremos en todo. 

GoQ Mos de Montigfii se procederá confor- 
me á lo que advertís. Y ya he mandado que 
el alcalde Salazar vaya con vuestra requisi* 
toria á ' tomar su confesión á Vandenese ; y 
cuanto mas furesto enviáredes la que toca á 
Renart será io mejor, porque de una manera 
6 de otra se acabe con él. . 

En materia de creación de cardenales me 
scribe D.° Juan de Zuñíga que el papa tiene 
tan buena: opinión del obispo de Lieja , que 
tiene por cierto que si yo se I4 propusiese le 
daría luego el capelo* Mirareis en ello y avi- 
saréisBÍe de lo que ós paresoe , para que se le 
pueda responder con resolucipn, que hasta 
entonces no lo haré. 

D.° Pedro Manues me mostró la requesi- 
toria que diste á la marquesa de Bergas, con- 
forme á la cual mandé al alcaide Salazar que 
tomase sus dichos á los testigos , y hecha la 
probanza, ie ha parescidoque no se debia dar 
á la parte, aunque la ha bien ^licitado, sino 
enviároida á vos cerrada y sellada , y asi va 
con esta. De Aranjuez á (1) de mayo 
1569. 



(1) Hay an claro. 



, I 



j /. 



99 



Copia de caria autógrafa del secretario Albornoz al secre- 
tario Zayas. De Bruselas á 20 de mayo 1569. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, legajo núm. 341.^ 

Sk^or mío: 

V- m. me hace^muy gran agravio de burlarse de mí: 
á lo menos mi voluntad es buena, y si yo tuviese un cuento 
de renta seria v. m. mas señor del que yo; y es|)ero en 
Kos hacelle algún dia servicio; y v. m. crea que conviene 
mucho sacarnos de aquí. Divinos vienen los despachos: 
guárdeme Dios á v. m. Solo una cosa me ha dado cuidado: 
que si Su M.** da los ducados de la manera que al archi- 
duque, he miedo que se irá allá luego Ferdinando y tras 
él cuantos alemanes hay en Germania. Mi amo pide á v. m. 
con escarescimiento que la carta que trata de los obispados, 
digo la de 19, que no la vea sino Su M/^, porque de otra 
manera se absterná de serebir semejantes materias. Guár- 
deme Dios á V. m. por la que hace á mi fraile: que jamás 
acaba de loarse dello. Muy gran falta hace al duque mi 
señor una declaración que el señor doctor Velsisco le ha de 
dar para un pleito que tiene en Roma de muy gran impor- 
tancia; y se yo muy bien que Su Ex.* no ha tardado tanto 
en poner la mano en el negocio que v. m. le avisó y de la 
suya y muy bien puesto, y de la misma manera por el ca- 
pilan Hierónimo de Salinas con buena oumodidad. Acuér-^ 
déselo v. m. y que le scriba, que es bueno tener los amigos 
en pié y conservados. Y v. m. me perdone que le aviso des- 
lo como lo haró á boca algún dia de otras cosillas que iin- 
porlan mucho á su servicio. Y \íot amor de Dios que ven- 



100 

ga presto el sucesor y sáquenos de aquí, y v. m. no trate 
de mi plaza de secretario: que no la quiere mi amo, sino 
que se me haga merced en otra cosa. Y yo he de seguir 
esta nave liasta que se acabe ó me acabe como ¿ quien debo 
después de Dios el ser, la honra y cuanto mas tengo, et vale^ 
mi homo y et dulce decus meum. De Bruselas á 20 1569. 

Mañana se hace la propuesta. Dios nos la mande bueua, 
y se hará, que es otro siglo. Besa las manos de v. m. su 
mayor servidor — J. de Albornoz. 

Sobre. — AJ ilustre señor mi señor el secretario Gabriel 
de Zayas. Madrid. 



Copia de párrafos de carta descifrada del duque de Alba á 
Su 3/.* De Amberes á último de mayo 1569. 

Traducida de traneéit. 

Desórdenes cometidos por el ejército del duque de Dos-Pueates 
á SQ paso por el condado de Borgona — Disposiciones tocantes á la 
guerra, y conveniencia de pensionar algunos señores alemanas á 
causa de la guerra de Francia — Noticia de las juntas circular^s-r 
Comision dada al consejero Naves, enviado á la asamblea da Franc- 
fort á reclamar el dinero detenido por el elector Palatino.. 

fArehivo general de Simancas.— Estado , legajo núm. tm.) 

•i • 

\ 

Sire: Yo be recibido muchas cartas de V. M.^, y entre 
otras dos de 17 de marzo en materia de Estado, y con ellas 
otras para los señores de Bergi y Champagni, y los gober* 
nadores de Bessanzon, en conformidad de lo qué iüles ha* 
bia advertido á V. M.**, que me paresceria bien les e!»cri?* 
biese respectivamente par la diligencia que el dicho Bergi 
y Champigni hablan hecho para que se recibiese guarnít» 
don en la dicha Bessanzon/ y el contentainiebtQ que* bar 



101 

biao mostrado lo8 gobernadores della ; pero porque después 
de la entrada del duque de Dos-Puentes , y pasada suya 
junto á Be$sanzon , se han resfriado con la ocasión de una 
carta que el dicho duque les habia escripto , enderezada á 
fio de los poner en sospecha que la protección que de podia 
tener dellos sería su ruina , mezclada con algunas palabras 
que sentían ¿ amenaza, no me ha parescido á propósito el 
enviársela. 

Y para advertir ¿ V. M."* sucintamente del suceso del 
pasado del dicho duque, remitiéndome á la particularidad 
que le puede haber escripto su embajador D.'^ Francés de 
Mava> como quien ha estado mas cerca, ya él habia en- 
trado en los limites del condado de Borgofia antes que se 
taviese certidumbre de la muerto del príncipe de Conde: 
que si él la hubiera entendido ¿ntesde entrar, por ventura 
hubiera mudado ^ propósito* Y aunque él prometió y pro- 
testó que no queria iisar de hostilidad contra los Estados 
de V. M.^, todavía su gente se ha gobernado de manera 
que ninguna ocasión han dado para los tener por amigos, 
habiendo quemado , saqueado y tomado muchos prisione- 
ros subditos del dicho condado , que entre otros fué el se- 
fior de Bergi , el cual ciertamente ha hecho en todo y por 
todo muy bien su deber para guiar las cosas conforme á la 
conóhmon que acá se habia tomado, de que ya V. M/ ha- 
bia sido avisado, y ha sido grandemente interesado en sus 
bienes. En fin después de haber hecho alto Susey , y tarda- 
do aHf algunos dias y al derredor , donde se tenia sospecha 
que se tratarla alguna cosa con el rey de Francia para le 
hacer retirar , lo que es mas verisímil que él lo habrá he- 
cho por descuidar en el entretanto al dicho rey y esperar 
k» que venian tras él , pasó adelante en Francia hacia Di- 
joQ y de allí mas adelante, dando á sospechar diversos de- 



102 

slguos, y hale seguido siempre el duque de Omala con su 
eampo y también el eoude de Mansfelt, que según ios mis- 
mos franeeses aGrman se emplea eon su gente muy vale>« 
rosamente 9 tanto que el embajador de Francia me lia ve- 
nido á pedir que le quisiese eseribir el contentamiento que 
se tenia del y de los suyos y agradecérselo ; y en fin , no 
ha pasado hasta la data de las últimas cartas que de alia 
tengo, cosa de gran momento , sino que el dicho conde de 
Mansfeit habia tomado una corneta de los enemigos de la 
nación francesa. 

Cuanto á las cosas de Inglaterra ellas están en los tér- 
minos que V. M.'^ verá por loque le he escripto en español: 
Y esperando que no dejaré de recibir en breve resolución 
de y* M/ sobre lo que le escribí después de la vuelta del 
consejero Dassonlevile, no diré otra cosa. 

Y en cuanto á Alemania , {jor el úlümo cOrfeo se advir- 
tió y envió al secretario Pfíntzing todo lo que se tenia de 
aquella parle para que hiciese relación á V. M,"* de los téiv 
minos en que me hallo. Cuanto á los que yo había hecho 
tener en varguelt , y las consideraciones que nae mucvejoi 
para que V. M."^ deba dar pensión a algunos persOkiaJes, y 
los oficios que yo he hecho hacer en Alemania para ca^itra" 
minar Iab pláticas de los adversarios, primeramente, eon^ 
siderando la diversidad del tiempo presente, en especial 4|tie 
el duque de Dos-Puenl^s ha traído tan grandes fuertto útí 
alemanes para la nsislencia de los hugonotes en Franoi4k, 
he sido de parescer de prolongar el varguelt de tres mil 
caballos so el cargo dej duque Enrique de firanzuiob y el 
duque de Saxa, mozo, llamado Franeisco, y esto por dod 
meses, comenzando del primero de junio, y el duque Erioo 
condesciende en continuar el dicho varguelt de dos mil Q^ 
ballos por el término susodicho. 



103 

Por niis últimas eacrípkas en español habrá V. M.^ en- 
tendiéoi la afi^eioo que el conde Otfao Hebrestain ly el baroa 
de Franisperg tienen al servitío de V. M/^en considera^ 
cion de lo coal en espeeiál por haber visto su disposición y 
estar advertido de su experíenoia en cosas de la goerra , y 
habiendo tenido otras veoes principales cargos» y que el 
hermano del dicho. conde Otho, el conde Phelipe de He-; 
brestain , ha servido desde su niñez incesantemente á la 
casa de Borgoffa^ la cual el tía y padre dd dicho baroQ>de 
Fransperg han sido sieñappe tan leales servidores y tan nooi"' 
brados en cosas de la guerra, paresce que Y. M.^ los po^ 
irla emplear en lugar del d!eho conde Philipo y de Lásaro 
ftbuendi » que atnbos ¿ dos ha mucho tiempo que bao pe- 
dido Hoenciai tanto. mas que todos dos son católicos y tie- 
nen «u asiento en un cuartel» donde está el asiento dd la 
iotinterlB alemana, y son raiiy aparentados y aliados con 
muehoB eóndea y barones asimismo catdfieos, que todos re* 
siden el uno cerca dd otro en Suecia hasta d Lago de Cíos* 
taneia , de manera que en caso de necesidad el dicho de 
HebrestiAii y Rrahisperg, podrían traer al servido de VuíM.' 
asi en Italia como por acá, no solaníieate des regimientos 
pero tres 7 mas sin impedimento alguno de los principes de 
Alemania , y esto tan solamente del pais del archiduque 
Ferdinando , habiendo ofrescido el dicho Franisperg plaza 
de muMira que seria muy & propósito para Ualia. Y hay 
otra cosa, que cuando se quisiere podrá hacer admismo 
levantar en los mismos cuartdes un golpe de herrerudos 
por alguno de loe marqueses de fiada , y otros condes del 
derredor con que los dichos • infantes señan acompafiados, . 
y asi es necesario que V. M.^ lome resdudon, porqué los 
dichos prisioneros hacen gran instancia para saber su in* 
tención. 



104 

^ Y en caso que Vi U.^-Ios aceptase, podrfoae dar iieen- 
cia<al coronel Gompemberg , qiieiesya.yi6)Qy;ittnfiíln06Ovy< 
no tan á la mano feonio los otros* '. 

Y ooino hay apanencla que él €QroneMIUinar de Ma- 
fíichausseo no querría mas servir el cargo de ccfroDél:.cooM> 
lo ha heclK) hasta agora, y siendo- este Maniohauston. un 
l^ersonaje tan nombrado y respectado por todo el «uartel 
de Westphale» Brinizubic y:Sajdniif , es .de coésiderar ú 
convendría al servicio de V. M/ que cuando «Idiclio Ma- 
iñchaussen no quisiere- servic .w tuviese obligadp en cuali- 
dad de coronel» en que no babria niogun iaconveníeiite» 
porque me |)aresce que se podría hacer gran fundameob) 
sobre la geple quetnaeriai conoediéndole .V. M.^lá'penaioft 
que él ha tenido hasta agora para su persona i es á saber; 
tííú y d^ienlo» tallares con> el. titulo de cons^eraá que <me 
parescé mas propio , á fin que V. M/ ^ pueda servir dét 
en eafao -de pécesidad , ora sea: en ^comisión 6 én tiempo de 
guerra, visto que él es muy familiar y. amado de los prln* 
cipes da Hostlandia y espedaln^efite del marqués Juan de 
Brandemburg , y que V¿ ftl/ no tiene al preseete alguii 
pensionado en el diebo: cuartel, -salvo el obispo. de Niins- 
ter , qite ofresoe iu- servicio en todo lo qlie oeneemiere i 
kaq Piaides-Bajos. .'. 

Demás del diohb de Maniehaussen, V. M.**. podria: bien 
entretener al dicho conde Otho de Sohaubembwg, y no 
por otro respecto que por el sitio de sus se§orio9 tan. veci- 
nos de vía villa de ünguen, y muy propíos para el rpaso de 
la gen le do guerra y plazas de muestra, de maoei'a que 
. estando Vv M."^ asegurado de. las susodichas jpQrsonesen el 
cuartel de HosUaúda , es á saber , del iqarquéa Juan do 
tírandemburg y del duque Erioo de Branzwe» Obispo dé 
Munslcr, conde de Schaubemburg y Manichaussenj leu*- 



i05 

driase menos que, Jia^er en sanear gente de guerra dol mis- 
mo cuartel^ asi de pié oonaOde caballo, pues se sacaría sin 
ningún impedimenta. ^ 

En lo demás , siendo^ avisado que en diversas asambleas 
ó juntas circulares » tenidas d^ cierto tiempo acá asi en Co- 
lonia» Ringen, Maguncia, por los adversarios de V. M/, y 
en especial que por d conde Palatino se hfábia platicado mu^ 
cho de bafitizar las empresas del príncipe de Oranjes y du- 
que de Dos-Puentes por una obra común de todbs k|3 ^ Esta- 
dos del imperio, sobre este presupuesto, y que el duque de 
Omala se ai^rci^ba é los limilea del ! imperia, bice levantar 
gente de guerra, lo cual se ha toda vía. impedido por algu« 
oos Estadosenemigps.de paz, y habiéndose después orde- 
nado otra asamblea en Francafort, temiendo que no se mo- 
\iese lo mismo, me pareció escribir á algunos príncipes de 
Alemania que mandaseo sus diputados en Francafort. que 
DO diesen crédito á las tales y semejantes falsas relaciones, 
sin primeramente oirmo, á lo cual loís dichos príncipes han 
hecho responder muy corfesrtiente diciendo entre otras ca- 
sas, que si bien ellos no pensaban (]ue hubiese nadie que 
propusiese tal cosa , y que ellos mismos no estuviesen pre- 
sentes donde se tra:tasen , todavía ellos darían la orden qu^e 
conviniese, como V..M/ entenderá por relación del secre- 
tario. Pfint^ng, á quien se eüvfan las copias. 

Y. como quiera que yo tuviese firme esperanza que los 
dichos principes corresponderían á sus. eacriptos, todavía 
para mas seguridad y por saber lo que pasaría en la dicha 
junta de Francafort, me ba pareseido enviar á ella al co»- 
sejero Na^ves para que solieUasciiCOn.la asistencia de los di« 
putados del emperador d dinero arrestado por el, elector 
Palatino, con algunos otros puntos contenidos en su ins-^ 
truceion, cuy^x^opia bago asimismo enviar á Pfintzing» 



40tí 

Y para tanto mejor descubrir las pláticas de lo9 dichos 
adversarios en aquella parte , he dado cargo al secretario 
Scharemberg, que emplease algunas pei*sonas aeorelamen- 
te, los cuales han hecho de tal manera su deber, qiie yo 
he sido avisado de lo que se había comenzado i tratar en- 
tre los diputados « no solamente para resistir á las fuerzas 
dd duque de Dos-Puentes, mas |)ara juntarse con el rey de 
Francia contra el dicho duque como V. M."^ encenderá asi- 
mismo por la copla que envié luego A D. Francés de Álava 
para que lo advirtiese al rey. 

Cuanto al negocio del marqiiés Hanz de Brademburg, 
el coronel Manichuussen ha estado en camino para acabar 
su comisión , pero como el dicho marqués ha estado fuera 
de su pais en un baño , bien cuarenta leguas de su residen- 
cia , el dicho Maoichaussen ha enviado A saber del d6Dde 
y cuándo le podría hablar, sobre lo cual el dicho marqués 
ha. remitido la negociación hasta esta Pascua de Spíritu 
Sancto» y agora el dicho Manichaussen irá á verse con él 
para concluir la dicha negociación. Antes que se firmase 
esta , el mozo duque Francisco de Saxa llegó á mí, el cual 
á la pasada por donde stv hallaba el conde de Mega , le de- 
claró (según he sido avisado por cartas del dicho conde) que 
no habia ninguna cosa en lo que se dijo que el elector de 
Saxa habia dicho algunas palabras de amenassa contra él, 
para le advertir de traer aquí gente de guerra. Todavía 
hablando aquí conmigo ha entremezclado que en él no ha- 
bia falta ninguna ni en sus parientes en le haber desviado 
del servicio que él desea hacer á V. iM.: que yo nó dubdo 
lo habrá hecho , entendiendo que acá habernos tenido las 
susodichas nuevas para hacer la negociación que él tratase 
mas fácil, es á saber á fln que V. M.* le quisiese relenw 
por su i)ensionario en que pone grande inslaticia, sobre lo 



107 

cual no puedo dejar de advertir á V. M.'' que el obispo de 
Mimster que ha solieilndo muy vivameole i fin que yo pro- 
curase con V. M."^ que diese pensión al padre del dicho du* 
que Franciseo de Sax.a que también se llama Francisco , el 
cual dice que tiene muy buen medio y comodidad para ha- 
cer servicio á V, M.** y ca muy cercano pariente suyo y 
grao su amigo. Y considerando que los duques Julio y Phi* 
lipo de Branzuich no han queritio aceptar la oferta que le 
habernos hecho hacer, me p:iresce que no será sino bien 
que V. M.** entretenga algan otro en su lugar; y discur- 
riendo sobre las personas , yo juzgaria ser tan á propósito 
un hombre hecho acá íi nuestra mano como es este que es 
lam valiente y ganoso de. servir, y que no dejafá de ve- 
Dír en persona á las necesidailes , y será mas tratable que 
otros que se persuaden que hombre les ha de rogar, y coan^ 
doseviedae al punto no euvian sino sus lugar-leaientes y 
hacen mili dificultades. Y adi conforme a esto me ha pare$« 
cido que V. M/ podría dar alguna pensión a este mozo 
Franeisco de Saxa la cual remitiéndola V. M.^ á mi yo po- 
dría ver de moderarla conforme al tieMpo y á las nuevas 
que aqui se tuviera del marqués Hanz de Brandembürg y 
de otras partes. En el entretanto le haré continuad en var- 
guelt dos mil caballos, que él tiene por otros dos meses. 

El lugar-leoieiite del dicho duque Francisco de Saxa el 
mozo que está^ al presente aquí » me ha asimismo declara- 
do, como el duque Juan de Medelburg presenta asimismo 
stt servicio y muestra que si V. M.^ le quisiere tener por 
peosionario, ellos dejariáo la antigua pretensión que él y 
su hermano lieoexi contra V. M. k causa de la guerra de 
Dinamarca, de que V. M."^ ha sido divelsas veces impor-» 
tañado 9 aunque habiéndole entonces examinado mas de 
cerca se halla que ellos no estaban muy fundados en ello. 



i08 



V. M.* me iKKlri avisar siendo servido lo que yo les ha* 
bré de responder. Nuestro Señor, éto. De Anvers ¿ últímb 
de mayo 4569. 



Copia de puntos de cartas de D.'* Guerau Despes á Su M.^ 
y duque de Alba, de Último de mayo y 1.° de junio fS69. 

(Archivo general de Simancas., — Estado, legajo núm. 6iÍ.J 



Que en d Consejo había habido cierto alboroto, por ha* 
ber Cavátcanti , hermano de Suyg¿, ido^aHi á tratar con St- 
eel y yuélto^e juntamente con'Baptisla Fórtini, llevando 
eierto papel que állf trazaron, por lo oual el duque de No* 
GutfoU y oóndede Arandel y otros del CoQséjohan teni- 
do m^ilai^ palabras con el Sfcel, el cual ha quedado bien 
confesol ' ^- > :*•''•"''■/ 

Que el dicho- D." Guerau les habia asegurado que el 
duque Dalba no 59bia cosa alguna de>ai^uetlo« y que* no da« 
riá oidos á semejantes personas /aunqire fiíüse por ni^dio 
de Chapin Viteli, con que ellos hablan quedado muy aso"* 
segados y mas deseosos de «llegar al cabo su empiresa "y aba* 
tir á l^cel, los cuales pedian copia de loque losdi<ellds Ga- 
valcanü y Fortini hablan llegado, para con ella hamroas^ 
ligar a Sicel. . 

Que Suygo le dio un papd de lo^que tos dichos duque 
y conde piensan hacer, que es sobre todo la restitución ge- 
neral, encargando á D." Guerau que él por su parle' cum- 
pliese lo que se le habiá pedido, que eran 6 mil eMudos 
para el duque, conde y Lumíle, prestados cop- acto ile esta- 
tu, como A D." Guerau le paresce seria bien se hiciese. 



409 

Que el cardenal Chatillon y su muger se habían ido al 
condado de Lecester, y se creia llegarían á Brisoyaá pe» 
dir cuenta i im cosario francés de, lo robado , de qoe no le 
habían pagado su derecho , y envía copia de una licencia 
que dio para robar, y se decía que el dicho cardenal se que- 
ría volver á Francia. 

Envia D.° Guerau un memorial sobre la forma de la 
empresa de Inglaterra y del estado de aquel reino» cuya 
substancia es la siguiente^ 

Que aqueUa isla tiene mal fortificados los puertos; y 
asi tienen esperanza de defenderlos con gente. 

Que coa la armada de mar piensan impedir cualquier 
empresa que se tes haga. 

Que la reina. tiene 22 naves grandes, y con dificultad 
ha armado li , y armar las demás seria imposible. 

Que los subditos ternán hasta 70 naves grandes y pe- 
queSas buenas y gente ejercitada , porquQ lodos son piratas. 

Que la geále de la armada; aunque paresi^e belicosa, 
es regalada y afeminada r y no la que tolia. - 

Que todos y sefihiadamente el' Consejo' están contentos 
del gobierno de la reina, por ser blando y lisner Jibertad 
para participar de loa cosarios y valéis de la hacienda real. 

Que los católicos desean mutación de estado, por ser 
privados del ejercicio de la religión. 

Que todos- los ingleses aborrecen nombre de extranje- 
ros, y querría que la mutacíoq fuese sin venir á manos 
dellos. 

Que el Consejo gobierna absolutamente, yi la reina no 
eotienfe en mas que ;holgarse> y la. gobierna SiceL < 

Que por consejo deste favoresce la reina los Rebeldes de 
Francia y Flándes, y «tienen ojo á que los reyes vecinos es- 
tén ocupados con guerras, de mándra que no puedan aten* 



lio 

der á la reducción de aquel reino ni a la cobranza, de los 
robos 9 que son tantos que tienen ríco el reino. 

Que el Consejo de aquella reina teme mas ai pueblo que 
á otra cosa alguna, y asi lo entretienen con cient engafios 
y victorias falsas. 

Que continuando el duque de Alba el placarte pkiblica*' 
do al principio de abril, y publicándose otm tal en Francia, 
y proveyendo que ni de España ni Portugal se lleve mefca* 
derla á aquel reino, el pueblo mismo mudaría el Estado» y 
verná á cualquier pacto, y aun quizá volvieran a la reli- 
gión católica. 

Que para dar mas prisa á esto , seria de momento que 
el duque de Florencia, las señorías de Genova,, Vonecia y 
Luca mandasen á sus subditos no tratasen con ingleses , lo 
cual se habia de hacer con aiictorídad del pafNi. 

Que el trato de Amburg se les liabia de quitar, ú con 
hacer que algtin principe amigo mueva guerra á aquella 
ciudad i 6 ú imperio conforme á la última dieta, cdnio 6 ciu- 
dad que se ha apartado de la Confesión augustada y sigue 
el calvinismo , ó cogiéiidoles la entrada del rio Abis ^ los 
navios que aliá^vayan. 

Que no dañaría si se pudiese quitarle^ el comercio de 
Moscovia y Polonia y de todo el paisde OisterUnes, por don- 
de pretenden hacer caminó para la especería. ' . 

Que el de NorclfoU» Arandcl y Lunile, desean mudan- 
za de religión. Destos dos postreros se puede creer que, son 
católicos, y afirman harán que lo sea el de Norctfolt. , 

Que ayudarán á esto los condes de Nortuberíang, Arbi- 
comberlang, liontagú, Dacies, Merli y otros muchos ea^ 
tólicos, y también la tierra del Norte, y Walia y Cornualla. 

Que sí Su M/ quisiese determinadamente emprender 
aquella isla con titulo de hacer señora deila á la de Eseo-* 



da, franceses le darían ántes.socorro que eslorbo. Pero ooo** 
viene librar aquella i*e¡na primero, la cual si Su M.^ qui^ 
siese babfia forma para librarla , porque aguardar que lo 
baga la de Inglaterra es por demás. 

Y que ú Su M/ quisiese por los agravios que se han 
becbo á sus vasallos reducir aquella isla al servicio de Dios 
y su señorío, por ser legítimo descendiente del rey Eduar* 
do, haciéndose la empresa poderosamente, tiene por cierto 
se saldría con ella, así por ser la gente dividida en dos re- 
ligiones y podo ejercitada , como por los caballeros católi* 
eos que agora son tratados estrechamente y pensarían al- 
canzar merced de JSu iM/, y que los dichos condes servirían 
eaella. 

Que según el amor que el pueblo tiene á su rdoa de 
Escoda « tiene por cierto que proveyéndola de algún dinero, 
echarían del reino al regente Jaumes, y el que tiene al pritH 
dpe hijo de aquella reina es muy amigo del dicho regente, 
j asi pasa peligro no le mateo. 

Que el obispa de Ros le había dicho qae ya oasi sino 
por Sioel, tenia la libertad de su ama concedida por los dé* 
más, el cual después de haber constado que la dicha reina 
no babia hecho la renunciación del derecho de aquella co« 
roña en el de Adjil, quieren que la haga en favor de aque« 
lia reina y sus succesores, trayendo eertíGoacion del Rey 
Crístianisimo y del de Anjú, que no se les ha beoho i ellos, 
y que el chispo les respondió que conforme al capitulo de 
la concordia de Pitilit querían que pasase con parescer y 
voluntad de Su M.** se contentaría dello su ama. Respondió- 
sele que no quieran poner al rey en aqueUos tratos. 

También piden á la dicha de Escocia una nominación 
de limites entre aquel reino y Inglaterra , y que sí esto hace 
le prometen favor contra el regente Jaumes , que si de he- 



112 

cho la. restituyen en su reino,. cree D.** Gucrau no dulidará 
la dicha reina de haeer. lo que se la pide. 

Preguntó el dicho obispo á D." Gucrau si tenia alguna 
comisión acerca del casamiento de su anoa en España^ don- 
de habría cosa que convenga, según qué el diique de Alba 
lo trató con sus caballeros, y el D.** Guerau le respondió 
que no tenia orden para mas de procurar con la de Ingia- 
térra la libertad de la dicha de Escocia. 

^ Que la dicha de Escocia habia fingido la dolenctá que 
se decia por mover & que se la diese libertad, lo que solo 
Sicel estorbó. 

Que en Irlanda, esbi Thomás Estudc, inglés, que fué 
pensionario de Su M.'' y le sirvió de capitán en la jornada 
de San Quintín, muy católico, ai cual le han quitado el 
cargo que tenia de capitán de todos \ús caballos de aquella 
isla por serlo, y lo han dado ú uno miiy her^é, y que en 
su nombre habló un veneciano ¿ D." Guerau; pitiponiéndo- 
le que si Su M."* quería hacerse señor de aquella isla, él 
daría forma como lo fuese enviando 20 naves arm>adás y 
algunas armas para ios naturales de allí» que no las tienen; 
que él les darla puerto seguro, y que si ;& D.** Guerau le 
páresela que el dicho veneciano lo viniese á tratar con el 
rey, lo liaría y traería firma en blaniQo del dicbo rnglés. 

Que en la dicha Irlanda se habia levantado el barón de 
Herefert, y va contra él el virey coa cuatro mil hombres; 
y que como este se ha levantado lo harían muclios otros 
con que se les diese favor yendo algunas naves de España. 

Que los ingleses dicen que tienen liga con <a 'casa del 
conde Palatino, y publican que tienen apercibidos en Ale- 
mania diez mili infantes y seis mili caballos. 



113 



Copia de carta descifrada del duqtte de Alba á Su M.' De 

Amberes á 4.** de junio 1569. 

Becibida en U del. RespoDdfdt eo 18 de )olio. 

Necesidad de mantener en pié el ejército de Flándcs en consi- 
deración al estado de la guerra de Francia — Conducta que debe 
seguirse para llevar á cabo la liga con los príncipes del imperio — 
Fortificación de Varias plazas — DiBcuItades que ocurren para cele- 
brarse capítulo de la orden- del Toisón — Reedificación de los tem- 
plos destruidos durante las revueltas pasadas— Resistencia de al-^ 
gonos Estados al pago del nuevo impuesto — Conviene esperar la 
marcha de los sucesos de Francia para obrar en la cueslioA de In- 
glaterra— 'Discursos y planes de los adictos á la reina de Escocia 
—Medios para diferir d pago de las contribuciones del Imperio. 



De hanodb Fe-) 

-- I Esta se vea. 

LIPB 11. ) 



(Atchivo general de Simancas. -^Estado , íegajo núm. 841.; 

Con un correo de mercaderes que partió de Bruselas á 
los H deáte escribí á V. M.** dos cartas, fa primera en res- 
puesta de las dos de Y. M."^ de dos y 22'de marzo y la otra 
avisando del recibo de las cartas de V. M.*^ de 5 y 13 del 
pasado 9 las cuates me ha parecido volver á duplicar con 
este que es propio , por si acaso aquellas se hubiesen per- 
dido. Por ellas verá V. M.'^, siendo servido, los despachos 
que tenia enviados> y en esta lo que falta por enviar con- 
forme á lo (fQe V. M."^ me mándá. 

Yo señor procuraré licenciar toda la gente que pudiere, 
teniendo respecto' á la que ei Volfango tiene en Francia: 
que hasta que aquello se aquiete no me paresceria quedar 
Tomo XXXVIII 8 



114 

aquí del lodo desarmado , cuanto mas que ya 
V. M/ terna entendido donde llegó la victoria 
del de Anju , y es verdad cierto que agora me 
tiene aquello en mas cuidado que nunca. Lo 
que allá pasa entenderá V. M.^ por lo que 
D." Francés le escribirá. 

Como tengo escripto á V. M."* en mis au- 
L<i de bastar- teccdcntes , yo voy por el negocio de la liga 
^0 por '^Feli adelante, pero es lan pesado que es menester 
pe II y puesto llevallo con gran tiento. Podrá V. M/ ver lo 
'"«''*'•"• q^ fi^ escribe el chanciller del elector de Tré* 
qu« ^ 52edJ*vIr vcrcs. Procuraré adelantar el negocio cuanto 
etu.'» me fuere posible; y no hay dubda $mo que si 

el duque de Baviera ha de hacer en algún 
tiempo algo, ha de ser en este, viendo al Yol- 
fango su enemigo de la manera que está; y 
si á V. M.** no paresciere hacer oficio pqr el 
de Colonia con Su Sanctidad, no tendría por 
bueno darle la negativa hasta ver íx)ma se 
pone la plática de la confederación. Si fuese 
posible hacerse con los eclesiásticos juntando 
á ella la de Lanzperghe seria de mucho mo- 
mento y el único remedio que el emperador 
tiene para lo que justamente puede tender 
como ya en otra tengo mas particularmente 
escripto á V. M."^ No hallo que de otra:mane- 
ra fuese á V. M/ de mucho provecho para la 
conservación destos Estados, porque los prín- 
cipes que hubieren de entrar ep ella, ningu- 
no de ellos á mi juicio se querrá obligar á ayu- 
dar á la defensa deiios en caso de rompimien- 
to con Francia, y V. M.^ queda obligado á lo 



115 

que á cualquier dellos podría acaesccr. Y es- 
tando ya las cosas en el término que están, 
V. M. puede temer poco de ninguno de los 
príncipes del imperio que quedaren fuera de 
la liga , que es á lo que ellos se han de obli^ 
gar todavía para la conservación de la reli- 
gión, y para otras muchas cosas no deja de ser 
conveniente. Lo que ha pasado agora en la 
dicta de Francafort verá V. M/ por lo que se 
envía al secretario Phingcin. 

Quedo sacando relación de todas las pla- 
zas tanto de las que visitaron Ghapin » Cabrio 
y la Cresonera en Kblanda y Gelanda como 
de las demás que se han de hacer y se envia- 
rá luego , y hasta entonces no me ha paresci- 
do enviarlo despedazado. Los de Groninghen 
han dado sesenta mil florines para el castillo 
que alU se ha de hacer con que se dará en él 
mucha priesa , ajunque creo no bastarán para 
acabarle. He enviado ingeniero á aquello y lo 
de Deventer. 

No se han quitado las armas á los conde- 
nados porque esto se ha de hacer en capitulo, 
y el tenelle con lugar teniente es cosa que 
hasta agora nunca se ha hecho tenerle allá 
asi. El emperador nuestro señor le tuvo en 
Barcelona el año de 18; y lo que V. M. dice 
que se seguiría dolió desconfiar estos de su 
venida para siempre, es asi que lo harían, y 
les será un gran indicativo. Y también hallo 
muchos inconvenientes en dio? porque en este 
capítulo hay mucbns cosas que hacer , que 



ii6 

son estas causas do ios rebeldes , aderezar 

aquel capítulo áquc ellos se Qsían para es- 

. ; cluir á ¥• M/ sin los caháUei-os de la orden, 

del conpscimiento de sus causas, que es un 

de Fc' P"*^*® '°^y substancial y que conviene mucho 

Upe íít . al servicio dtí V. M.'' aclaralle; Y para estas co- 

Qtitifc pura cBiot sas seria menester hombresi instruidos, y de 

punto» serian me- /» . i i * 

jores U)s *o owy Jos cuatpo oficiales los dos son nuevos , el ter- 

platicos. ' 

cero esta por hacer: todos Ares tienen poca 
plática de los negocios. Queda Viglius que lo 
entiende )0Í> cual seria imposible ir allá : caba- 
lleros hay allá pocos y los que hay acá , que 
importaría que fuesen, que síod Barlaymont y 
Mega do pueden hacer ausencia, de manera, 
señor, que veo grandes difieultades, y hasta 
agora .no. hallo salida buena que poderles dar: 
si adelante se me ofrosoiéré la a.visaré á V. M.'' 
porque lo iré platioaíido cbn ol presidente para 
ver lo que le paresce. - i . 

Envié á todas las viUaS: para que dentro 
de tres meses me avisasen !como han reedifi- 
cado las Iglesias y monesterios que en estos 
alborotos pasados se derribaron. Ha pasado 
el tiempo y aunque. alguna!» |niie han avisado 
no todas. He vuelto d despachar segunda or- 
den con pena para que hú si> olviden : en te- 
niendo avisó lo daré á V. M**'^ y si en el en- 
tretando acudieren á mi los .de la Cartuja, les 
. diré lo que: Y. M/ m& .maüida. 

Su M/ Cesáreai, que-fiioa tenga, mandó 

dar ¿ la emperatriz tres mili florines cada 

. año , para que se te enviasen de ropa blanca, 



1 • 



117 

los cuales se pagan por via de Finanzas ¿i Pe- 
dro de IsDQza su fator , y el año pasado se los 
hice pagar , y este he ordenado se le paguen, 
siendo V. M."^ servido me podrá mandar lo 
que tengo de hacer. 

Por lo que escribo en francés verá V. M.** 
lo que hay que decir sobre la prevostía de 
Mastrich y obispados. Si acudiesen á mí por 
•parte del emperador, quedo advertido para 
lo que Y. M/ me manda. 

•Escribí á V. M:"* como andaba ya en de- 

' mandhs y respuestas sobre la concesión del 
oenlésímo y décimo dinero por la propues- 
ta qiss so hizo y las diñdultades que corrien- 
do por la materia adelante se me representa- 

. ban. Han venido los más de los Estados lla- 

^ ñámente: Artues está el mas duro, y me pesa 
. mucho , porque con estos otros no hubiei*a 

. dureza que yo no la allanara. Es verdad que 
los nobles y prelados han venido; pero con 
condición que su consentimiento no pueda 
comprender ni parar perjuicio á las villas. 
Santhomer ha venido: allá anda Norcarmes, 
que ÚQ todo lo que está á su cargo hace lo que 
es obligado cu el servicio de V. M.** Habién- 
dose acabado daré aviso á V* M.^ de lo que 
se hubiere hecho, que espero será breve- 
mente. 

En lo de Inglaterra yo puedo sacar poca 
luz por lo que D." Guerau me escribe, como 

. V. M."* podrá ver por sus cartas. Espero las 
que V. M.*' me iui de enviar conforme á lo 



118 

que escribí á los 5 de abril, |)orque hasta te- 
ner cobrada la ropa que está en su poder , en 
ninguna manera del mundo, por esta y otras 
causas, yo seria de opinión que se rompiese 
con ingleses , ni tampoco se acordase coo ellos 
sin cobrar lo que tienen arrestado, porque 
como escribo en la que va con esta, querien* 
do V. M/ romper con la reina 6 mudar el 
gobierno, causas habrá bastantes para pode- 
lio hacer después de cobrada la ropa. Es ver- 
dad que á la hora que franceses entendieren 
la determinación de V. M/ les ha de hallar 
delante y concertados eon sus rebeldes en tan 
gi*an daño de la cristiandad, 6 si no han de 
querer que V. M/ deje el reino en la de Es- 
cocia y la case con el de Anjú, que es de tan 
gran ineonveniente como V. M.' vée, por 
donde me pareccria esperar un poco á ver 
como se ponen las cosas de Francia , poit[ue 
si suceden mal (lo que Dios no quiera) V. M.* 
debe mandarme luego que yo salga en cam- 
paña con todas las fuerzas que aqui tengo y 
las que mas pudiere juntar y ir á socorrer al 
rey , y entonces se podria capitular con él que 
dejase á V. M.^ libremente la empresa de In* 

Dé mano de Fe- g'^^®''*'^ tf ^(^(^f* ¿ ^« Ae Escocia con quien 
Upe II. quisiere. Si no sucede esto el emperador pue- 

AuD mas que ct. dc entrar de por medio v pedir á la de Esco- 
lo creo f|ue le po- " 

urupeair. q\^ paj-g gy hcrmauo el archiduque Carlos; y 

qu^rc/wbwíor el rey de Francia, á lo que yo puedo enten- 
der, no dejará de venir en ello por el respecto 
que le debe como á suegro, tanto mas ayudan* 



no 

do V. M/ á ello podrá ser que esto suceda y que oo sea 
discurso mió. 

La de Escocia uo veo que tenga tan en la mano su 
hijo para poderle enviar á criar á la corte de V. M.^ Los 
hombres suyos que negociaban aquí conmigo me trujeron 
una carta de creencia en virtud de la cual pedían á V. M/ 
socorro» declarando por donde se le podría dar, las perso- 
nas que en Inglaterra y Escocia estaban á devoción de la 
dicha reina , remitiéndose en todo y por todo á la voluntad 
de V. M.^ poniéndose en sus manos. Yo les oi mostrando* 
les todo amor y bueáa voluntad , y les dije que el socorrer 
Y. M.^ á la reina con gente y municiones que era negocio 
que ni á ella ni á V. iM."^ estaba bien, porque seria declarar 
luego la guerra contra la de Inglaterra, que el socorro que 
mas á ella le importaría seria dinero y consejo, con lo cual 
YO crcia que V. M.^ no faltaría de asistiría cuando sus ne- 
gocios estuviesen de manera que con esto pudiese salir con 
ellos; que volviesen á tratar con su ama desto, y ver qué 
camino pensaba tomar y por donde ; que habiéndolo plati« 
cado bien con ella volviesen á mí, que yo les diría lo que 
V. M.*^ seria servido hacer. Fueron contentos: yo suplico á 
V. M/ quiera ver el estado en que este negocio queda, y 
mandarme avisar lo que tengo de hacer. 

He visto la pesadumbre que dá á V. M."^ Dietristan so- 
bre lo que toca & pagar á estos Estados por las oontribucto- 
nes del imperio, y hallo que no pueden dejarse de pagar; 
pero para echarla V. M."* de sí podrá mandar responder al 
dicho Dietristan que es contento de hacer las pagas, y que 
me mandará escribir á mi par¿^que lo cumpla y mandarlo, 
y yo escribiré al emperador el mandato que tengo de V. M.*^ 
pAra pagarlo; pereque tengo las cosas de la hacienda entre 
Ins manos y que hasta acabarías, que será brevemente, no 



<20 

podría tratar dello, y lauíbien por estar eslo9 Estados esco- 
cidos del daño tan grande que han recibido de la gente que 
el príncipe de Oranjes sacó del imperio sin haber nadie que 
se lo contradijese ; y estando aun los fuegos encendidos, 
que yo podria mal proponellos ninguna cosa ; pero que de 
ctialquier manera tendré cuidado que Su M.** sea satisfe- 
cho. Bien creo que me echo el mal grado á cuestas, pero 
como se haga el servicio de V. M."* yo paro poco en estas 
cosas, y ninguna salida hallo mas conveniente para des* 
cargar á V. M."^ por agora basta que se cumpla , cuya, etc. 
De Anvers á primero de junio 1569. ^ 



Copia d$ carta original del duque de Alba á Su M.^ De 

Bruselas á 3 de junio 4569. 

Recibida ep 24 del mismo. 

En la carpeta de¡ ) 

„ „ ; De esta se vea Jo de los castillos, 

MANO DB FbMPX 11. ) 

^Archivo general de Simancas. — Estado, legajo núm. 541.^ 

S. C. R. M.^ 

A los 27 del pasado fui á Amberes para determinar 
unos parapetos nuevos que este ingeniero quiere hacer so- 
bre los cinco caballeros que hallé ya al cordón y las corti- 
nas hechas» las fundiciones, y algunas dellas un estado le- 
vantadas. Puedo asegurar a V. M."^ que está la mas her^ 
mesa plaza del mundo. No me contentó la invención de los 
parapetos ; los fosos están abiertos , aunque no todo lo que 
se ha de abrir en algunas partes; pero falta muy poco en 
el ancho, como veinte pies ó poco menos. Ordené también 



m 

las eñirada^ euhiei'tas y conlrafosos. Esta la 
plaza de dfiníYCk k mas alegre >oosa que he yis^ 
tQ. HéJle prdenadi^ de nn^o-cineo salidas.al' 
foío y or0eidole lafteajSas matas, iqiie le ha 
venida muy Men. Habíaome puesto eo los 
sp^onesde los baluartes lias piedras muy oorr 
tas que eutrau poeo en la oortina » y las me- 
aoies abajo y las mayores arriba : hágolef aña^ 
dir todas las de abajo mucho y que vayau 
dismíQuyendo hasta parar al oordon , que pa-( 
. „ reoerán uiny bien. Yo digo á Y^ M/ que tie* 
ne gran cosa en el Qapitan Bartholfimeo Cam^^ 
' <jQt, porque derBQbarmnte, e$. salado y tiene arte 
aunque no tan fundekdo ecmo el (i) Paeliote, 
pero muy fundado y muy gran plática, que 
se responde muy bien; y es el mejor hombre 
que he platicado después que conozca hom^ 
bres, no digo aun ingenieros ,^úo hombres de 
cualesquier cualidad , muy llano y muy ale- 
gre al trabajo. No estuve mas que cuatro 4ias 

Lo de bastar- P^^ no perder tiempo .en lo^. negocios. Aquí he 
iiüatubrayado entendido la muerte del Castellano del salva- 
por Felipe Hj dor de Mecina. Háme dicho Andrés de Sala- 

puesto al mar^ 

gen: zar cuanto mejor le estaría aquella tenencia 

Destofteapiidtoii quo la dc Palermo ; y habiendo servido á 

le dé copU á Var- . * 

P« parí que me V. M.- Isu particularmente , yo |e suplico.sca 
lieopo. servido , pue^.es hombre para enqargalle cual- 

quiera cosa» h^qqlle merced deste castillo; que 

1 

toda la mercad, flue V. M.** le hiciere, la ten- 
dré yo por propia. 

(1) Lo de bastardilla cifra en el original. < 



122 

Los dias pasados supliqué á V. M. fuese servido hacer 
merced al capitán D.°>Rodrigo dé Zapata de los quinientos 
ducados de renta que su hermano el capitán D."* Francisco 
tenia en el reifoo de Ñapóles. El sirve áquf de manera que 
no puedo excusarme de volver á suplicar á V. M.* le haga 
merced como lo merecen sus servicios y los de su herma- 
no para pagar las deudas que d^J6, qtre por ser tantas ja- 
más las podrá cumplir si V; M.** no le ha¡ce esta merced. 
Cuya S. C. R. persona Nuestro Señor guarde como la cris- 
tiandad lo ha menester. De Bruselas á 5 de junio 4569. 
— S. C. R. M."*—- Las manos de V: M.^ beíía su vasallo y 
eriado. — El duque de Alba: 

Sobre. — A la S. C. R. M.* el rey nuestro señor. — En 
manos del secretario Záyas. 



Copia de carta descifrará del duque de Alba á Su M.* De 

Bruselas á i2 de junio 1569. 

i 
Estado de los negocios de Inglaterra y medios que se represen- 
tan para encaminarlos á l)ucn término. . ' 

í Archivo general de Siman cas. ---Estado y legajo núm. 841.^ 

Demás de las cartas que he recibido de V. M.* de 9 de 
mayo, me han llegado las que V. M.'* me ha escripto to- 
cante á los negocios de Inglaterra, acompañadas con cua- 
tro otras en lengua latina, la una para la reina de Ingla- 
terra, que contiene particularmente la intención de V. M.** 
para salir presto de las dificultades en que se está á causa 
de los arrestos de la una y otra parte, y las otras en creen- 
cia de la persona ó personas que me parescieré bien en- 



i 23 

viar á ia dtclm reina de parte de V. M/ ó de la (nía con la 
dicha cafta principal, én que demás desto viene tma eláü- 
sola endemuMla expi^esammte á la misma fín qud la dicha^ 
carta principal, es á saber, para que los dlneroi y ias otras 
cosas detenidas en el dicho reino se restituyan luego y i^ín 
tardanza, con oferta de hacerse' lo mismo por parte de 
V. M.*, que en efectd es todo conforme á \6 que yo repre- 
senté-a V. M.^, i^ílvo que en lo que aquí nos habia pares^^ 
cido que Y. M * podría remitii* én mi creencia 6 del que 
allá fuese de su parte para poder añadir ó disminuir confor- 
me al estado de tes negocios del tiempo presente , me ha 
eausado después algún escrúpulo , no por fa cosa en sí ni 
por dudar yo que Y. M.^ ha tomado en ello la resolucioi^ 
que con venia á su' servicio, ni porque yo tenga el menor 
pensamiento del mundo* de hacer cosa fuera del , sino por 
la forma del establecerlo para poder venir mejor al cabo 
de lo que Y. M.* pretende. Y aunque de prima flacie pvteáé 
parescer que la intención de V. M.^ es que la dicha carta 
se envié luego con alguna persona expresa , todavía estoy 
tan asegurado de la conñanKa y seguridad que Y. M.^ puede 
tener del deseo que yo be tenido toda mi vida de encaminar 
bien las cosas que tocan á su servició , y que si el suceso 
no es siempre cual yo querría , á lo menos no quedará por 
falla de mi buena voluntad, sinceridad y lealtad, que me 
ha paresctdo que V* M.' nó tomará sino á buena parle que 
ántos que yo envié la dicha carta considere maduramente 
las circunstancias á que se debe tener respecto, conforme 
al estado presente de los negocios, en lo cual yo me con(ir<^ 
rao tanto mas por remitirme A mf Y. M.** la inslraocion de 
la persona que hubiese de enviar con la dicha carta, aun- 
que ella viene tan bien apuntada y tan cumplida que solo 
la copia della puede servir de bastante instrucción , y me 



<24 

ordena que yo encamine el negocio de oiftneraiqüe!Se;pue- 
d^oonseguir el fin que V. M.'^ pretende; yeata'eotieddo 
ser 3U principal intención , y io que esüeiMÍe mandánme^ y 
B<>que tan prcci9amento 3e guarded. ios iMdibsi^ara llegar 
al afecto dqllo* : ' ' ^ i ; ; 

! Debajo des^a firme confianza he puesto en 'Considera- 
eio^ lo que podría hacer re^p^ctoá» todo para* atr^^ mas 
diestra y secretamente á la reina i loique V/M/ desea, 
en. lo cual, se han representado tres m^mim^:\elptimero en- 
viar la$ cartas de K. My^ con hombre exprese ; 'el segunda 
hqcer entender ¿ la reina ¡qiie^si ella quiere. traetar de acó* 
n)odar lasdi{eren^iasproc^ilidasá causa desiosairje&tos, yo 
t#ngo bastante poder de V. M.!* . .;/ . / ' ... . • ., : ... • 
, Lo tercero 31 áptes que s@ haga )o uno ^¡.{pAbiro seria 
mejor,, probar ftlgun medio p4i*a ,ca|ender putas iparttQul^r- 
mente los bui^ores antes que d^f joD^t^ia paiajpenMr que 
Y, M.^ sea forzado 4e hacer primero ¡n^aApi$ ñor I4 restí* 
tiiciojí de ja una y Ja otfa parte. ::i ' .,:• • /. 

> Cuanto al .primer punto de enviar luego, la carAa de 

« 

V, M . ^/ si se pudiese esperar que la reina > la in^erprQtaria 
con la sinceridad que es razón y ella está escpipta/iternia 
por cierito :que no habria camino mas^coovetiiente.ni íPias 
justifioadoi ni que mas corresponda al deseo^ que V. M/ 
ha siempre mostrado de vivir en paz yamistad CQP-sus ve* 
cinos. Pero demás del natural de la iKcha reina que es tan 
diferente,: ell^ se deja Uevar 4q gente tan perversa , asi de 
su Consejo como de otros extranjeros y del cardenal Chati- 
Uon.j que es mucho de lemer.quQ no dejarán <,de< interpretar 
y torcer el sentido de la dicha carta 4 su prop^ito y ven- 
taja, y ser cansa de acrescenlar masel venenp y. inflamar 
y animar demasiado á la dicha reina, siendo dc/ suyo tan 
altiva y presuntuosa que le harían creer que leste oficio es 



seña) y argumenló que era V. M.^ forzado ú haeerld» y qué 
paes asimisino viene del primer salto á ello, podrá ella ñe* 
gociar con ventaja teniendo firme , demás de la. mala im- 
presioD y oficios que podrían hacer con sus aliados, envian- 
do á todas partes copia de la dicha carta con su interpreta^ 
cion de que la pura necesidad y temor había movido ¿ 
V. M/ á escribirla, mas que otra cosa; que siendo esto 
ansí yo no veo como pudiese V. M.*^ sufrir una' tan grande 
iadigoidad'sin mostrar algún >iiesentimiento. Y tqdavfa yo 
veo que ules intencion:d6 >V. M."* de entrar en guerra , ni 
oíanlas eosas agora en términos que m deba entrar en ella i 
y en caso que la hubiese, la dicha reina se quedaría por 
lo meaoS'Ooq losl)ienes que ba' arrestado,, que sin compa^ 
neblí soln. mas que tos arrestados por la parte de V. M;''^ 
que es «steon punto que la b^rá tanto mas difícil en venir 
á io que.V; Mi"^ pretende, y no puedo juzgar (4 queViM.^ 
podrá haeer' entonces. De manera' que por estas eonsidem»- 
cionés me ^aréá^qúe para venir á 'la reciproca ^^estiliioion 
se.debe exel»air de declarar le contenido en Ja dicha dartn 
para la postré y no haoéilo 4el primei* boleo, din tener mas 
luz de la negociación . ' ' . 

En respecto ád segundo punteado hacer saber á- la 
reina que yo tengo podpr para Iractar sobre el particular 
de los arrestos ^ yo halloí qoe el poden* que V. M/ me. en vía 
es (conforme á loque me escribe) general y confórmela la 
nHnuta que-yo envié^ de aqui y: Quai le solía tener Mada<n;a 
la duquesa de Parma -stn baoer oh él mienoion particular 
de esta difereneiav y^vifiiendaáexi^ibitie se podría de<^r 
que no es podcFilpropíoipara la mateiia (si: bien en virtud 
iü puedoyatratár sobre todas las otras dlfarenbi:a9'ant¡* 
guasque hay de la una á la otra parte, las cuales ellos pre- 
tenden resuinir ixmtaiittnte con lo de los arrestos) en espe- 



126 

cial cuando yo no exhibiese otra cosa sino el diebo poder 
como no puedo , porque yo. no tengo ningunas carias de 
creencia que w tengan cláusula de i^elajaclon de los arres* 
tos y ofertas de se hacer reciprocamenle en lo cual se ofres- 
cen las dificultades susodichas, y asi no me ha parescido 
que convenia usar del dicho medio* 

No me pudiendo pues paresccr que debe V. H.'f comen- 
rM por ninguno de los dos medios susodichos, pasaré al 
tercero que me paresce el menos peligroso 6 d idas seguro, 
es á saber, emplear algún mercader confidente y cual yo 
le tengo á la mano que fuese allá so color de hacer ditigto- 
€ia por sus cosas arrestadas, y atacarse con algunos del 
Consejo que le parescerá hallar mas fáciles para ayudarle 
mediante buena recompensa, y que procure calar les humo- 
res que corren y apariencia que hay de la pavte'de Ingla- 
terra de se querer conformar con la razón ó querer n^tituir 
en caso que desta parle nos contentásemos de hacer lo mis- 
mo; lo que ellos esperan que V* M.'' podría baoer de su 
parte; si están cansaos de ver las cosas en este estado, si 
^ podrían reducir diestramente á abrir ellos primero la 
puerta á esta restitución recíproca , en lo eiiai si \ntü' yó 
lomo muy poco fundamento, todavía no estoy muy fuera 
dé esperanza, como lo escribo mas particularmente á V. M."^ 
en español, á Jo cual me remito. Y estoy inoUnado á poner 
en plática este medio, poi^iue también me escribe V. M/ 
que cree que seria bien , que con el que llevase esta! carta 
fuese alguno de parte de los mercaderes á quien esto toca, 
remitiéndose en esta parte á mi , ycn el medio y forma que 
se podría encaminar lo que D.° Guerau ha eseripto cuanto 
4 ganar, las voluntades y disponer los ánimos ,^'al cual pien- 
so asimismo escribir lo que eoavendrá pañi la correspon"- 
dcncia. Y tanto menos hallo dificultad en esto viendo que 



127 

se hará en i)OCOs diaSi al cabo de los cuales si yo no pudie- 
se sacar todo lo que quisiere, por lo meaos hay apariencia 
que se tendrá mas luz de la que al presente tengo, para 
procedear después mas madurameute y con mas resolución. 

No he dejado también de considerar la gran prisa que 
V. M.^ me da. para que procure la conclusión deste nego- 
cio lo mas pr^to que sea posible; mas parésceme que esto 
camino es el (ñas evidente habiendo de dos males el menor. 

TamUea he consiésrado que la data de la carta de 
V.M.** que es de 9 de mayo, vendrá á ser dé cada día mas 
vieja; pera como el camino es lar^ y el paso de Francia 
tao mal seguro» podráse fácilmente excusar éste inconve- 
fliente. 

Pojdriase decir que la reina ni sus ministros no podrían 
hacer fundamento ni dar á entender que V. M.^ habia sido 
el primero qu0 la. babiá enviado á requerir, aunque su car- 
ta se le enviará siendo en respuesta de otra suya ; pero yo 
considero que desta parte^ no hay materia para hacerse el 
fiwdamenU) de -su carta que se.podria hacer de la de V. M*^» 
porque demás que la suya no contiene semeja&te requisi- 
don, nb.se ha enviado derechamente á V. M.^ni con hom- 
bre propia, sino por vía eiLtraordinaria'dé D.° Francés de 
Alav^» en dubda si la baria pasar adelante ó no, de manea- 
ra que aun boy en dia ereen que na se le haya enviado: 

Asimismo podría . decirse que la cláusula declaratoria 
de ser contento de restituir^ por<esi;a parte las ciosas arres- 
tadlas, bacíé^dose loAismopor la de Inglateira , ea la mis- 
ma en substancia, que yo habia dada en eomiston al con- 
sejería deJksaalevUey é:iba en su inslrudcion, y que asi yo 
00 tenia razón de {narescerme fuera de propósito en la isarta 
de V. M. ^ ; pero Jiay difi^^encia porque esta cláusula no es- 
taba en carta para la retucí /sino puesta por memoria par- 



i 28 

iicular para el dicho Asonlevilc y declararla & su tiempo, 
eu lo cual como eu todas las otras cosas dependientes de 
su comisión, él debía usar de discreción para trácfar la 
una después de la otra en buenacoVunlnra , lo euaJ yo bu* 
biera también podido hacer por cartas'si las materias estu- 
vieran distinctas y yo hubiera tenido diverja 'para se^vi^ 
medellas, según las opoi^tuhidades y de grado en gfado; 
pero no con una carta que lo contiene todi9, y fanto mas 
que esto era al príuéipio , después dé) cual tíeilipd muchas 
cosas pueden haberse mudado , oo po<tián interpretar esta 
deQlara;cioh quC; por mi parle se ¡hiciese pot* cosa indigda, 
como lo podrían hacer algunos mal intenci^^madúa (^atffoqüe 
sin razón) cuando esta fuese de V. M.^ .'> 

De todo Idi cual. dicho me ha pareseido muy Kiéeésario 
avisar á V. UA con correo expi^soy p»ra qui^' ^á servido 
mandarme advevltr de su Voluntad y donsídéirár lái derla 
bien envjanne faiego (pata en cualquier ¿vetito)^ti*a8 nue* 
vas cartas de diversas* manerasv pára;qiié yo pMdfl 'tikai^de 
las^qué el tiempo y ló que entendiere maa particulmttieAle 
de los huoaores de la; reina mosti^arem^^er i propósito para 
llegar esto al cabo conforme ai intento de Vv M.^^ en lo 
cual pondré' yo lodo mi estudió/sin deaviiinftéeo el menor 
pujQtlo. Y si á V. M.^ le parcspiene ibien pddrA escribir nmi 
carta á la reina enda substapcia de lo que he aptiMado por 
mis precedentes db dos de abriU dieiéfrdole que-ha técibi- 
do sus cartas y resumiendo en: breve sn eontenidoen* eilas, 
y que pues ella tomb este camino, V/M/ me ha mandado 
que le haga entender de su parte^u> intención^ y que'pa^ 
ticularmente me ha dado autoridad paria cónelttir bou ella 
' (> sus diputados lo que tocará los arrastps ,' aaf de ta« parte 
de España y otros, como los de por acá-, <y algiiinás otras 
cartas de creencia para una ó dos personas que podrían rr 



i29 

alia de parle de V. M.*', y sr>bre otras que yo podría en- 
viar de la mia sin parlieularizar ninguna oferta de parle de 
V. M.^ de querer dejar lo arrestado, haciendo lo mismo en 
Inglaterra, sino solamente en general en respecto de lo ar- 
restado de la una y otra parte, aunque por esto yo do dife- 
riré el dar prisa en el negocio lo mas que me será posible, 
y de ayudarme de lo que aquí tengo ^ si en alguna manera 
viniere ¿ propósito, aunque como ya he dicho en cualquie- 
ra evento no podrían sino aprovechar esas cartas si bien 
llegasen tarde, porque como V. M.^ por su gran prudencia 
y experiencia puede fácilmente compreh^der^ negoeiacio- 
nes tan grandes y de tal peso no se pueden aoabar en po*^ 
008 dias. 

En lo demás Y. M.** podrá considerar ai fuere servida 
de hacerme despachar un poder general para tratar todas 
las diferencias que puede haber con Inglaterra , asi de la 
parte de España como de por acá , en el cual oaab yo qo 
concluiré ninguna cosa de lo que tocare á España sin lo 
consultar primero con V. M. '^ , cuya , etc. De Bruselas hii 
de junio 1569. 



Tomo XXXVilI 



J30 

Copia lU mrta original de D.^ Fadrique dé Toledo á Zayás. 

De Bruselas á i5 de junio Í5(i9, 

* * 

Recomienda á Octavio Gonzaga y al capitán Jaaii Móñticl db 
Zayas, en consideración á sos señalados servicios. 

.. (Archivo general de Simancas. — Estado y legajo núm. Mi.) 

MuyMacn.^ Señor:. . . / . 

j • - • . • 

' Bien vea á quien está tan ocupado como v. m. no se 
le han de pedir muchas cartas; pero es tanta la merced 
que yo he rescibido con ellas y el contentamiento cpié roe 
da saber de su salud, que no puedo dejar de cobdiciirlas 
muy extraordinariamente, nías que ningui:Mi^»deotra ^eil« 
sona, porque sé yo bien el amor que v. m. tiene i esta 
casa y el que en ella le tenemos , d cual en medid db todos 
los negocios que aqui hay y son los que v. m. sabe, nb :roe 
deja tener ociosa la pluma ; y ast será, esta para ^ecir. eomo 
rescebí la de v. m. de i 6 del pasado, que míe füéde.^an- 
disimo regalo, como lo serán todas las que me escribiere. 
Y V. m. esté descuidado, que en lo que yo pudiere ayudar 
á Juan Montiel de Zayas lo haré con mucha voluntad , pues 
cuando v. m. no estuviese de por medio, sus buenos ser- 
vicios me obligan á hacerlo; mas no por esto alce v. m. la 
mano de lo de allá , pues hallándose de la manera que se 
halla , es razón que Su M.^ de su mano se lo gratifique , y 
que V. m. de la suya se lo procure. 

El duque mi señor scribe á Su M."^ por Olavio Gonzaga 
lo que V. m. verá. El es tan buen caballero y ha servido aqui 
tan bien, que todos estamos obligados á procurar muy de 
veras su acrescentamiento. Yo suplico á v. m. que con las 



131 

mismas le favorezca en todo lo que pudiere, que á mi me 
hará en ello particular merced. Y no siendo esta para mas» 
guarde y acreciente Nuestro Señor la. muy magnífica perso- 
na de v. m. como deseo. De Bruselas á 13 de junio 1569. 

De mano de. D,"^ Fadrique, 

V. m. diga á Su M.^ que en conciencia está obligado 
á dar de comer al capitán Zayas , porque en su servicio ha 
peniido una (^rna, y queda de manera que jamás andará 
eo sus f>iés, y ioúlil para poder buscar la vida como hasta 
aquí lo ha heoho. Y diga v. m. también áSu M.^ que de^ 
lante de mi le hirieron, y peleando muy bien; y que esto 
digo porque lo vi, y testiñco que hizo muy gran servicio k 
Su M.^, porque por orden mia cerró donde fué herido. Y st 
y. m. quisiere leer esto al rey, léaselo mucho de norabue- 
na: que esta es la poca verdad , y no le haga al pobre hom- 
bre daño io que le debria aprovechar , que es el ser deudo 
de V. m., y que por este respeto deje v. m. de hacer lo que 
baria por otro.. Acuerde v. m. á Su M.^ él despacho de 
D." Lope de Figueroa y envfemeio presto , porque á fé si 
por acá algo se ofresee, que esté mejor acá que en Madrid. 
A servicio de v. m. — D.** Fadrf()ue de Toledo. 

Sobre. — Al muy magnifico señor el S.®' Gabriel de Za- 
yas, secretario y del Consejo de Estado de Su M;^, etc. 



15á 



Copia de carta descifrada del duque de Alba á Su Jí/ Ik 

Bruselas ei i3 de junio i 569. 

Negocios de Inglaterra —Perdón general. 

f Archivo general de Simancas. -- Estado ^ legajo, núm. 541.^ 

Avisé á V. M.** con el correo que partió de aquí á los 5 
deste del recibo de sus carias de 15 del pasado, jualamen* 
te coD lodos los despachos que en ella venían , y dije que 
como los fuese viendo iria respondiendo á cuanto V. M.^ 
me envió á mandar, como siendo servido podrá ver por el 
duplicado que desto y de las otras cosas Uevó el dicho cor- 
reo que me ha parescido enviar con esta. Y habiendo co* 
menzado primero por ios de Inglaterra como negocio que 
tiene necesidad de mas breve remedio , . he juntado estos 
consejeros todos para ver el despacho en francés.y las car- 
tas que V. M.'' escribe á la reina» tanto en respuesta de la 
suya como las otras dos en mi creencia , y hemos hallado 
las dificultades que verá V. M.^ por ia carta en fraooés , y 
allí se ha tomado por mejor expediente usar ds ios medios 
que allí apunto, los cuales diré en esta para que V. M.^ los 
entienda. 

Los dias pasados tuve aviso que dos florentines que 
llaman Estrióla Cavalcanti y Rodolfo RodolQ, tienen mano 
con la reina , por haber sido ellos los que trataron el acor^ 
dio enlrella y franceses , y que estos son pensionarios de 
ambos reyes. Dijome Chapín Viteli , que es el que me los 
encaminó, que estos holgarían de tentar la voluntad de la 
reina y sus consejeros : yo le ordené les escribiese que él 



133 

no había querido proponer ninguna cosa , porque sabia que 
yo no queria que me hablasen en nada ni tenia intención 
de meterme en negociaciones; pero que ellos procurasen 
pasar adelante en la materia y avisarle de todo lo que en- 
tendiesen. Hiciéronlo y el Estricta á un hermano suyo el 
memorial qne va con esta , el cual me han dado después 
que despaché á Y. M.^ el correo. 

Caando estuve en Anvers me dijo Thomás Fiesco, un 
mercader genovés » que él tenia grande amistad con Be- 
nedetlo Sploola (que es el que á lo que se me trasluce ha 
sido principio para arrestar el dinero), y que pensalia que 
yendo él en Londres á hablar con este , podrían encaminar 
fue la reina viniese á pedir á V. M.^ se alzase el arresto. Y. 
teniendo muy gran satisfacción de su cordura y manera de 
proceder» vine con él á particularidades y díjome que él 
pensaba á costa de las mercadurías que están arrestadas en 
aquel reino, emplear quince ó 20 mil ducados y ganar con 
ellos al secretario Sioel y á los demás consejeros que están 
mal en la restitucbn de la ropa, paresciéndome bien y ne^ 
gocio en que no se puede perder nada ni aventurarse mas 
que 15 ó 20 dias de tiempo, porque él lleva encargado de 
hacer este oficio de suyo y con muy gran secreto , y no pa- 
sar mas adelante de lo que yo le he ordenado, y espera de 
SQ cordura que no hará yerro, y ayuda mucho á la nego- 
ciación la buena inclinación de los consejeros de la reina, 
que en tpdos tiempos y por todos negocios abren la mano, 
al interés. Yo suplico á Y. M.^ sea servido ordenar que los 
despachos que á este negocio locan , pasen por pocas ma- 
nos , porque antes que el correo diese los que trujo , se sa- 
bia en toda Ambéres que Y. M^ escribía á la reina, y po- 
dría dañar al servicio de Y. M.^ viniendo á su noticia que 
estas cartas quedan en mi poder. 



Quedo mirando sobre las anotecioaesqii^ 

V. M.^ me mandó enviar en algunas cláusu» 

las del perdón general , y respondido: U^ que 

se me ofresce sobre cada una dpUaai ooma 

V. M/ manda. Y no he querido detener este 

correo para que lleve ninguna otracp^a, por- 

^ , que importa poco diez días mas ó menos ^ y 

Felipe u al CU el entretanto iré platicando sobre el des- 

margen: pacho de Roma^ y avisaré luego á V. M.^ de 

d.^qu1"de.VX 'o «no y d^ Jo olro. Cuya, etc. De Bruselas 
iSi2.ru dVreSr* á 13 de junio 1569. 

_ » 

Copia de minuta de despacho del rey al duque de Alb(x. De 

Parraces á 25 de junio 1569. 

▲I dttque de Alba. De Parraces é S9 de. junio lfi#9. 

Aprueba la resolución del duque en haber enviado á la dieta 
de Francfort al consejero de Lucembnrgo, para reclamar el dinero 
de los genoveses — Califica de acertadas sus adrertencias en lo <ftñ 
mira á los casamientos — Entrada del duque de Dos^J^uenlcs en 
Francia, y rompimiento entre la reina y el cardenal de Lorena — 
Inglaterra — Pensionarios alemanes — Casamiento de Mos de Havre 
— El rey le pide parecer sobre el empleo qiie debe darse á Chanto- 
ney» al retirarle de su embajada, y sobre lá pereoha qae puede 
reemplazarle en este cargo — El duque de Bruo^wicht-^Juan de 
Vargas — Buena correspondencia que debe conservarle con el de 
Baviera — Sobre las tierras que Vandomc y el príncij)e de Conde 
poseían en los Paises-Bajos-- Buen término, que se espera de la 
guerra de Granada. 

» * r » 

(Archivo general de Simancas.— Estado , legajo núm. 542.J 

El correo de mercaderes que partió' de abi é4os*iO del pa« 
sado , llegó acá ¿ los 5 del' presente , habiendo venido á salir 
á Bayona por hartos rodeos y peligros según dice ; pero en 



135 

• 

üu salvó la3<)arbis, y yOirecibí ooa la» vues- 
tras que fueimí dos , mucho eoutentaimeoto^ 
porque, había dias que na tenía ;ol;rad»:y es* 
tando las cosfs desas partes en el estl^do.qul» 
se hallan y yo cierto querda tener los aviso? 
mas á menudo si. ser. pudiese. ¥ satisfa.€¡^ndo 
á lo que quiere respuesta , será lo primero de^ 
Ciros que he holgado mucho de que os hayti 
agradado cuanto decís h respuesta que envié 
al emperador, con el archiduque Garlos ^ por 
lo muehoed que. yo estimo vuestro buen jui- 
cio y aprobación ,. y así conformándome (COSi 
.. lo que os paiesoe^ no tt'ataré de enviar ¿ bar 
cer cumplimiento eon los electores y prínci- 

De mano de Fe- ^^^^ embarazaron al emperador para qw 

Upe I i : me enviase uua tal emba/ada , porque laa tres 

ifio saffuv i« razofies (fa» loeais^son tan^ suficientes qi^^ np 

qoe se reioUiere. 

IÍíS?5d5?^*u*de **^?" réplica:» hi menos crea que el eiiípera- 
SSííS^íiVtii- ^^ ^ ^^^ '* haráa en negocio tan vergottr 
¡^'o^qM^en o¿o zoso » SÍ ya la pasión con que caminan i^^\^ 

se le avisará loque .... *- * i * • j 

MrQseiTiere,t\». ticnc tan ciegos que totalmente quieran d^ 

to lo que el erop»- o * * . 

rador escribe, jje OJOS CU uu camíno tan Uafio qué. no! tiene 

ningún estropiezo. De manera que: en esto por 
agora no hay «nas que. decir» ni \AVBifWO en 
lo de la dieta de Francfort, hasta enteúder lo 
que habrá resultado della , sino solailiente que 
por la razón que decis fué muy acertada (1 
enviar á ella al eonaejero de Luoemburg» para 
procurar la restitución del dinerd^.dQ los gíQo- 
veses, que cierto conviene mucho aprtUuÍ9, 
asi por el daño presente como por la consor 
ouencia para lo de delante. 



456 

Eq lo de los casamientos está lan biea dicho todo lo 
que me escribís , y los apuntamientos que me enviáis tan 
acertados , que los tomaré por guia para lo que se hubiere 
de capitular; y es para mí dp particular satisfacción el 
a{)robar vos tanto la traza que en esto se ha dado. 

La entrada del duque de Dos-Puentes en Francia ha- 
ciendo tanto estrago , y favor y correspondencia que en los 
hugonotes hallara , me paresce que es de manera que se 
puede mucho temer la total ruina de la religión de aquella 
corona , m¿iyormente juntándose á esto la discordia y difi« 
dencia que el demonio ha metido entre la reina y el car- 
denal de Lorrena, que (como D.'' Francés de Álava os ha* 
i/rá avisado) cresce de suerte que el cardenal camina con 
fin de derribar á la reina» y excluilla del gobierno, como 
ya otra vez lo intentó , y estuvo bien cerca de salir con ello 
en tiempo del rey Francisco. Y porque de miedo desto, pa- 
resce ser que la reina ha comenzado á fevorescer á Memo- 
ransi , y á los de su parcialidad , que si pasase adelante se- 
ría del inconveniente que se deja considerar, he acordado 
que para el remedio dello se hagan los oficios y diligencias 
que yereis por la copia de las cartas que scríbo á D.'' Fran- 
cés de Álava , mandando que todo ello sea con vuestra co- 
municación y advertencia , y así os ruego mucho que vos 
le scribais y ordenéis lo que cerca desto juzgáredes que 
conviene: que muy descansado quedo que con tal parescer» 
el negodo se acertará de manera que tenga el remedio que 
ha menester. Y á mi también me avisareis de lo que cerca 
desto se os ofresciere, para que si por mi parte se hubiere 
de hacer alguna otra mayor prevención,, se camine con 
mas luz, pues en efecto por todos respectos y consideracio • 
nes es muy justo y muy debido que yo ayude á entretener 
la auctoridad de la reina y á conseiTaría en el gobierno, 



457 

Añadido por scftal^damcnte en esUi sazón, por los incon^ 
Fdipe //. venientes en que podría dar sí se viese des- 
t CM úw MU MI amparada i* , 

no perjudicaodo i 

la rrii|iMi . énie» fin jas cosas do Inglaterra no hay que re- 

proeifrao'lo su o .^ ^ 

eotferrioh». pHcar n¡ quc añadir al despacho que se os 

envió á 1 5 de mayo , pues conformamos en 
que ya que se hubiese de hacer, no convie* 
ne romper antes de tener cobrada la hacien- 
da , pues con ella misma nos haría la guerra, 
y este daüo toca c^ tantos y és tan universal, 
que en lodo caso conviene abreviar el reme- 
dio para que no quiebren. Y pues vos lo te- 
neis tan entendido, no será menester gastar 
palabras en representároslo de nuevo, sino so- 
lamente deciros , que espei*o aviso desto con 
mucho deseo, y también de lo que habrá re- 
sultado de la plática que traían con vos aque- 
llos dos hombres de la reina de Scúcia , de 
la cual cierto yo tengo compasión , y si bue>- 
ídem. ñámente se pudiese sacar del trabajo en que 
ti «US siendo en «*** holgaria dcllof, y pues el negocio ha- 
u'criutaSdíd;* *** bia venido á vuestra mano , muy asegurado 

estoy que lo habréis tratado con el tiento que 
la calidad del requiere. Y en esto y en todo 
advertiréis á D."^ Guerau cómo se ha de go- 
bernar, pues de acá no se le puede dar otra 
orden sino la que vos^e abí le diéredes. 

Visto lo que me scribfs del conde Otho de 
Hebrestain y Jorge de Franisperg , y la apro- 
bación que hacéis de sus personas, y que es- 
lábades certificado que son católicos y de 
servicio , yo tengo por bien que los aceptéis 



138 

por mis pensionarios y coroneles ordinarios de infanterfa ({or 
el tiempo que fuere mi voluntad > ó por los años que ¿ vos 
os paresciere que será bien recibirlos^ con {»*esupuesto que 
han de ser consignados y pagados ahj como basta aquí lo 
han sido los demás^ y hecho que hayáis el concierto avi- 
sareis dello» para que se les envíen sus patentes y asientos 
en la forma que se acostumbra. 

En lo de Remer esperaré para resolverme el parescer 
que vos me enviáredeS) después que hayáis tenido la infor- 
mación que habiades enviado á pedir á Mos de Chantooe. 

Y porque el secretario Pfiatziug me ha . acordado que 
seria bieq tomar resolución en lo de la paga de los pensio- 
narios alemanes » y prorogacion de sus pensiones , porque 
ha dias que fenescieron sus pestíferos asiejutos, y ellos diz 
que pretenden, gozar de lo eorrido después acá sin estar 
obligados ¿ mi servicio , será bien que miréis un poco en 
esto y me aviséis de lo que cerca dellq se os ofresce y pa- 
resciere que se debe hacer, pues se terna ahí la razón y 
cuenta destos pensionarios. 

También me ha propuesto Pfintzing lo que vercis por 
ua recuerdo suyo que irá juntamente, con esta , en que dice 
que me debria servir del doctor Ludof Hajuer, canciller 
que fué del duque Enrico de Branzuich ; «y cierto si á vos 
no 08 paresciere que podría traer inconveniente , creo que 
siendo tal como se dice, sería ahí 4e harU) . provecho y ser- 
vicio. Vos mirareis en ello, y en caso que 9s parezca lo mis- 
mo que á mi , me aviareis en qué y có(no se podria em- 
plear, y lo que se le habría de dar de salario, para que con 
vuestra respuesta se pueda tomajr la resolución que mas 
convenga á mi servicio. 

Yo he reparado en lo del casamiento de Mos de Havre, 
poique cierto se me representa por cosa dura y que da que 



i 39 

pensar el querer ud caballero tan prínci|>ai 
tomar por muger una hija de üq degollado 
por traidor, cuya sangre aun está lán fresca; 
mas pue& vos sin embargo desto lo aprol^aib 
tan determinadamente , yo acuerdo de remilíf 
roslo y dejarlo en vuestra mano , para que 
hagáis lo que os paresciere nias convenir. 

Pues os paresce que no opavienedar gOf 
biemoen esos Estados á Mos de Cbaatone, ni 
cpie tampoco esté mas tiempo en el cargo que 
agora tiene, asi por su falta de salud coftio 
por el (lesgusto que de tantos años atrás tiene 
eoD el emperador^ será menester que miréis 
en que se podría emplear, pues, no seria ra^ 
2on saóarle de allí sih son habiéndome servi* 
do tan bien. Y juntamente con esto pensa^ 
reis qué persona seria ¿ propósito para le su* 
ceder en aquel cargo , que con avisarme de 
vuestro parescer en estas dos oosas se po- 
drá tomar en eUas la resolución que e& me^ 
nester* 

De mar de Fe- ^^ ^^ ^^' duque de Brauzuiq no la he to- 

ii¡íe 11: mado aun por alguclás consideraciones que 

No s6 qo« les ocurreu, mBA baráse lo posijble y mandaré 

paretca á Timach 

y Bopperus que dcspachar á este criado ; vos en este medio 

*ea meneaier pe- ^ 7 v 

qíe!'pue"ííinlií '^ entretcmeis comeos paresciere si él habla- 
hicisíS* ?e"Sc."S re en ello , y sino mejor es no moverlo, 
kaadiclio elfos que A lo dc Judn dc Vargas SO 08 resoonderá 

se escriba esio, se- 

'*»«»"*«' n? r^ con otro : que por hallarme ausente de Ma- 

ncresle capítulo. ^ ^ 

drid, y haberlo de comunicar con el carde- 
denal no se ha tomado la resolución , y pues 
yo estoy tan satisfecho de lo que ahi me sir- 



140 

ve , como por otras se me ha sigaiíicado » no le debe dar 
pena la dilación. 

He visto la carta que últimamente faabfades scripto al 
duque ds Baviera, y la que él os respondió, y es muy bien 
que conservéis con él esta buena amistad y corresponden- 
cia en las cosas que lo sufrieren. 

En cuanto ¿ las tierras que en esos Estados poseían 
Vandoma y el príncipe de Conde, no hay dubda sino que 
siendo condenados en Francia por rebeldes, ipso fado son 
adjudicadas á mi como señor de la provincia; pero con 
todo eso podréis diferir el hacer la aprehensión dellas, has- 
ta que sobresté se os escriba con mas particularidad , si ya 
no 08 paresciese que la dilación puede traer inconveniente: 
que en tal caso, haréis lo que mas convenga. Y lo que ad- 
vertistes ¿ D." Juan de Zúñiga cerca de lo de Navarra fué 
muy á propósito: que otro tanto le he mandado yo scribir 
de acá, pues está claro que franceses no dejarán cosa que 
no tienen. 

De por acá no hay otra cosa particular de que avisaros, 
mas de que lo de Granada está en el término que veréis 
por una relación que he mandado que se os envíe con esta, 
por donde entenderéis que se encainiíia de manera que con 
el ayuda de Dios aquello se asentará como conviene á mí 
servicio. De Parraces á 25 de junio 1569. 

De oír a letra. 

Por las causas que otras veces, y por pensar despacha- 
ros presto correo, no puedo responder agora á vuestras car- 
tas, — Yo el rey. 



141 



Copia d$ carta original del duque de Alba áSu M.^ De 

Bruselas ái9 de junio 1569. 

Recibida en JM> de Julio 

Sobre la concesión del nuevo impuesto. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, legajo núm, ütí.J 

S. C. R. M/ 

Desde que hice la propuesta á estos Estados , be ido 
iando cuenta á V. M/ siempre del estado en qoe este ne« 
gocio estaba. Ahora se la puedo dar de que es acabado 
todo, y en la mesma manera que fué la propuesta se lia 
concedido por una vez de los bienes muebles y estables de 
ciento uno, que se estima por los que piensan saberlo en 
buena suma. No diré á V. M."^ lo que dicen basta tener 
mas claridad dello , y los plazos no serán muy largos ; y so- 
bre los bienes estables que se vendieren de aquí adelante 
de veinte uno y de todas las otras cosas de diez uno, y esto 
sin limitación de tiempo, por manera que V. M."* lo podrá 
tener perpetuamente. Han venido muy francamente en ser- 
vir á V. M.'' En lo que han estado algunos remitentes es 
en la forma , diciendo que por esta que yo les babia pro- 
puesto, el trato se acabaría en estos países, y después que 
yo he metido bien la nwno en este negocio , ¡lallo qué en a/- 
guna (1) parte no les falla razón , y así pienso ponerle lue- 
go para ver cómo se ejecutará y en qué cosas convendria 
moderación porque el trato no cese , que será ia total ruina 

(1) Todo lo de bastardilla en esta carta es cifra en el original. 



142 

destos Estados y el mayor deservicio que á F. Ai/ se le po- 
dría hacer. Pero espero que se hará todo bien, y que V. M/ 
será muy bien servido y el pais con el menos trabajo que 
ser pueda. Ando procurando descargarle de otras cosas; por 
otra parte descargas particulares que no vienen á provecho 
de V. M.^ y sus vasallos, yo no querría que los desfrutase 
nadie sino para su servicio, y creo que lo podré hacer con 
el ayuda de Dios. V. M.** debe agradecerles mucho lo que 
han hecho, porque es el mayor servicio que vasallos han 
hecho á principe por una vez. V. M. tendrá con que entre* 
tenerlos sin traer dinero de otra parte , y si hubiere en ellos 
algunos años de paz y como yo espero que lo$ habrá , se po- 
drán poner de manera que sus vecinos no solamente fio vean 
ocasión para acometerlos; pero que les tengan respecto. 
V. M."^ lo goce tantos años como sus vasallos lo deseamos. 
Gomo tenga acabado de dar lu orden que digo, enviaré 
¿ V. M."^ particular razan de todo : que espero será tal que 
se podrá contentar. Y en asentando esto pondré luego la 
mano en lo que se ha de hacer oon las villas y poner la or- 
den en lo de la justicia y parte de la policía: que ea todo 
no podrá acabarse en mucho tiempo, que será lo último 
que aquí hay que hacer, como escribí á V. M.^ en la carta 
de 9 de junio del año pasado, en que decía á Y* M."^ lo que 
hasta entonces estaba hecho y quedaba por hacer ,. lú cual 
todo se ha procedido por la misma orden que alU dije á 
Y. M/ Cuya S. C. R. persona Nuestra Señor guarde como 
la cristiandad lo ha menester. De Bruselas á 29 de junio 
Í569.— S. C. R. M.^— Las mands de Vuestra M.* besa su 
vasallo y criado.— El duque de Alba. 



143 



Copia de carta descifrada del duque de Alba á*Su M.^ De 

Bruselas á 29 de junio 1569. 

Socorro solicitado por parte del rey de Francia. 

(Archivo general de Simancas. -^ Estado t legajo núm, SU.) 

El cardefiál de Lorrena me escribió á los 

42 deslé uná^sarta del campo cerca de Liinó- 

ges, cuya copia envío ¿V. M.^, aunque me 

escribe D.^ Francés que la tiene enviada.des- 

de los 22. Llegó aquf Mm de Ftori , enviado 

del rey, al cual oi otm dia. Dijomé el estado 

ea qne los campos del Rey Cristianísimo y 

sus rebeldes se hallaban, la superioridad qué 

les tenian , y pasó luego á decir en virtud de 

la ereeacia dos cosas: la primera que en caso 

Felipe II ia-^ que al cúrdánal sil amo acaeséfiese algún de* 

carden^ iick castre, SÍ yo le socorraria como le tenia ofres- 

me^do encima cido; la segunda que ellos enlendian de muy 

tfl palfíf^fff re Y 

/ escribió i¿ buena parte las nuevas levas que se hacían 
f^en: en Alemania, las cuales todas eran para en- 

j^'w»» u eí- Irar en aquel reino, y que juntamente con 

c!J¿?iií/lJSo el ^'^ '* ^®í"^ *® Inglaterra daba señal de que- 
'V'" rer romper. Que sus amos deseaban saber de 

mi si viniendo el Ca^mirb con ésta- gente ó 
otro cualquier enemigo suyo, si yo le saldría 
al opósito, porque confiaban en Dios que si 
no les venian huéspedes , que con Ibs que te- 
nían en Francia ellos se avendrían. Y por 



ii4 

aquí se fué alargando, trayéndome á la memoria los ofres- 
cimientos que de parte de V. M.^ yo les teaia hechos» y 
pidiendo mi paresoer de cómo se debian gobernar en el caso 
presente. 

Cuanto al primer punto, le respondí que yo esperaba 
en Dios ayudarla de tal manera la sancta intención del rey 
su amo, que desta vez vendría al cabo del castigo de sus 
rebeldes , y cuando por nuestros pecados permitiese otra 
cosa, que con las fuerzas que yo aquí tengo y las que mas 
pudiere juntar con mi persona saldría luego á socorrer al 
rey, porque tal era la orden que tenia de V. M.^; y que 
pues su. amo había querido que yo le dijese mi parescer, 
aunque lo podia excusar donde había tantos y tan buenos 
soldados como los que estaban en su ejército , por obede- 
cerle no dejaría de decirle que en ninguna manera del 
mundo seria de parescer que azardase su negocio en una 
batalla, pues en breve tiempo sin venir ¿ este riesgo casti- 
garían sus rebeldes. Quísome cargar que este era negocio 
de V. M.' : yo se lo desvié lo que m^ pareció convenir, y 
aunque en efecto tiene razón, son hombres que agradescen 
desta manera lo que se hace por ellos. 

Cuanto al segundo punto, le dije que era negocio de mu- 
cha consideración , y que no podría tan fácilmente resolver- 
me sin tomar primero el parescer de los consejeros de V. M."*, 
y que pues en el mas urgente tenía respuesta , él se debria 
ir con ella: que yo enviaría á D.'' Francés resolución del 
otro para que la diese al Rey Cristianfsimo , la cual envia- 
ría dentro de tres ó cuatro días, ó con correo ó con un gen- 
til hombre que se la pudiese decir ¿ boca. 

Ofréseense en el segundo punto tantas dificultades res- 
pondiendo al rey por la negativa, que cansarían ¿ V. M.'' 
si las hubiese de decir todas ; pero diré que estos vienen ú 



no 

cdta demanda corv uno de dos fines: ó con que sea verdad 
que el Casimiro le valuta gente y la de Inglaterra quiera 
romper con ellos , de lo oual yo no veo ninguna apariencia), 
d que^qnierañ hacer su acordio y cárgaf á V.iM.^'lá culpa 
que todo el mandóles pondría si lo hacen » diciendo «que 
habían hecho confianza en las fuerzas que V. M.' aquitie* 
ne, y que agora al tiempo de la necesidad les falta, que 
han sido forzados acomodar el todo por no perder la parte. 
Yo, seflor, veo que este es juego foríoso, y que viniendo 
el Casimiro indubitadamente llevarán- al rey, y cuando no 
ie quitaren la corona, le harán hacer el partido que ellos 
quisieren, y que la állima r\i¡na de aquel reino será prin- 
cipio de la destos Estados. "^ 

Y habiendo yo escriplo á V. M.^ en una carta de 31 de 
mayo desde Anvcrs, cuyo duplicado ^avi4.despucs á los 15 
deste cerca de las cosas de Inglaterra, donde decia lo que 
se podia |)edir al rey en: caso que -sucediese haberle yo de 
socorrer, veo que ha ya sucedido, y así me he resuello en 
responderle de manera qué él- no^se' pueda quejar qn^ V. M.^ 
ie deja, y tambiea.dar iliempo para doscubrírd fiü con qtt 
viene. y ver si se puede caminar por aquí adelanto lo. que 
yo en aquella oarla«escribi á V. Mv!^, aunqUoá cslo eg mt- 
ni^ter qae se camine con graadísimo liento, ix)rque eUos 
áo puedan ir. á:h«^ccr los aftek>8:qMe sueleni don 'ingleses;, y 
en toda se verá- «1 ^cani^ino que los' ingleses tdnsan «n Ja^ 
cosas de V.ML''>y.éocnoquici'ehi venir en^acómodavlas, IhH- 

• 

ta agora estoy i;esolatOi en rcs|K)nder|c8'^la)iniaaera;)SÍ*.dc 
aquí allái qo sé mp^ofix^sciercicosii'tjüc'nío'blciede mudiar-dc 
-parescer. l)ú todoia-niáire ¿. V. AIvA,<]i»'du&l!{ioAráíTcripoi* 
lasque aqui.vanidb D.^lGueifaii loj|iici;pasá ^niin^latQiirtl. 
HaKta agora tiio hc:4Íeja(ló ir clmefcadcrif ff^ aUádija ^íHt'^e 
otro i¡ue. envié tenganneta wasnis (fiu^Jiñéra j)aea(i,o. Jm\' 
Tomo X\\\ III 10 



446 

l^ien me paresció caviar á D." Gueraii. tos seis mili escudos 
que iiie pide para dar ¿ aquellos sefiores wn laa eondioiones 
que dice. Eu habieado alguna cosa digoa de ia. noticia de 
V. M.^ le daré aviso della. Las que hay de Alemania van 
á manos de Fingzin. Nuestro Señor» etc.: Do. Bruselas á 20 
de junio i 569. 



Copia de carta original dd duque de Aipa á Su M.^ De 

Brusekfs á 29 de junio 1669. . 

Sobre la madre de D. Juan de Austria. 
(Duplicada.) 

(Archivo genial de Simancas.-^Estado, legajo núm. 841.) 



I > 



S. C. R. M.« . 

Habrá qmnce días que murió aquí Hierónimo. Pframo 
Quegel, que servia el oficio de comisaria ordinario ea estos 
Estados, y estaba casado con su madre dd S/ D.'' Juan de 
Austria» y desde ha ocho dias se le ahogó uno de dos. hijos 
que tenia el menor en una fuente de su casa ; queda muy po- 
bre» con mudias deudas» aunque podrá pagar parte de alr 
gunas con la merced que V. M.^ le ha hecho en mandalle 
librar cinco mil y tantos florines; yo la he enviado u visitar 
y aconsejar no disponga de sí sin avisarme primero» y cierto 
siendo madre del S.®' D.'' Juan y negocio ya tan público » no 
conviene dejalla desta manera, sin hacer alguna demostra- 
don con ella » la cual era imposible poderse hacer en vida 
de su marido » y no sé si convendría mandalla ir en Spa&a 
y tenerla en algún lugar como conviene que esté madre de 



f47 

tal persona. V. M.** mandará sobre esto lo que fuere servi- 
do;€uya.S. G. R. persona Nueálro Señor guarde por tan- 
tos años como la* cristiandad lo há menester. De Bruselas 
i 29 de junio 1569.— S. C. R. M/— Las manos de V. M.* 
besa su vasallo y criado.— El duque de Alba. 



. M.' 



En la a^rpeta tiejve las siguientei notas, ^ de mano <xt parecer 

del secretario. 



\' . \ 'I 



Sobre el parliciriar de ser : . V* M.* mandó que se le 
madre de D.'' Juan de Aus- acordase esto. 

tria. * • ••• ■ ' ''•• ' í" ^•'' 

Debajo de mano de Felipe II. 






-A esto tiempo báy para resfifiíndery y cuando se liega i 
lasotrad deiád me Id poordad. SI entretanto fuere algui^ 
escribid al duque que no ooAsieAtá que^^enga^aoihqtto 
Docenvendrra, sino que edt4 tAÍH después ise'vérá Bl'ton^ 
vendrá otra cosa. ^ •'': ■■'' '■' •- <>•• ' •• ' "'->■ -«)-.■> 

Débajé de mano kl^reder áel é^cfretari^:' •• «-' y- 

llespondida'en'eéta mb¿taty(»a ikrr Sü'M.'^', y>prtmer¿ 
selo'habia'yoscriplo asi^l ' ■•* ^'^ I* v : . <\\s\^\\ iw •M'n>''':t( 



« W I 






/ '• ' .' ¡ ' • «I « , •:'! I j.i í J.,'. # .¡.1 .i.l;-,! 'I :i\t ni i1«l>T \ 1) 



148 



• i 



■é 

Copia de carta original del duqtte de Alba áZayas. Be. 

Bruselaaáid de junio 1569. 



Becibida en M de Julto. . , , 



Se queja de la publicidad que se da en España por los mismos 
consejeros del rey , á los despachos relativos al gbbierna de fes 
Paiscs-Bajos. 



{Archivo general i& Sinumcag.) 



r 1 



* • 



MüT Mag.** Señor : ' 

■ • 

El duplicado del despacho de los 15 de mayo que vino 
por Ilali^ reeebl» juaUmenteooa la carUi4€^:S«:M.''4l^ 27. 
Ih V. m. Qo tuve ninguna, y. aunque np bay<a)e9(S9i.qi|e 
esoreUnne , es para m{ de mucho con^mUinMpl^ sfi|m de 
vuestra salud; la mía á Dios graciajs ea abor/ob bHeo^¿ qM# 
estos días atrás he traído gran flaqueza y quebmntamienlp 
de cuerpo , y á vueltas algunas calenturillas. Por lo que es- 
cribo á Su M."* verá v. m. todp'lo4|Qe•.sei^I^e ofirece, y en 
una de las cartas lo que le digo de la publicidad que acá 
hay $n los dos despachos que de eilá A«i^i(l)lVfiwdo. JEn lo 
primero de Inglaterra* hubo muchos metAoderfSiifimuh cst 
cribieron. En lo del perdón general se ha sabido por caria 
de un secretario de Tisnac, diciendo de los que aqui esta-- 
mes lo que creo que merecemos , no por esto , pero por otras 
cosas , y no hay que dubdar que todo cuanto se trata con 
los consejeros que aM están destos Estados, se sabe acá sin 

(1) Todo lo de bastardilla está en cifra en el original, y desci- 
frado al margen. 



149 

faltar un punto (1). Parésceme que Su M,^ ha mudado de 
stüo con ellos después que yo vine ^ porque si bien mé aeuer* 
do cuando se juntabao con noeotrosy i^eUínse los despachos y 
hadárnosles decir su parescer , y nosotros quedábamos para 
pensar sobre eNo , y después sin elfos ipaláhairkos la tnaieMa. 
Agora débese haber hecho diferentemente , porqué escriben] 
que los españoles en el Consejo ab,ominaron de tal fjsm^ade^ 
perdón , y falta poco para decir el particvAar parescer '^dü 
cada uno. Acá hace gran daño entender que allá parezca 

* 

grande el rigor que acá llevamos , y si hubiesen visto lo que 
hemos visto y entendido, y vemos y entendemos los que acá 
atamos, no pudieran ser tan misericordiosos que no les pa- 
reciese necesario ; y cuando un punto menos se hubiera he* 
éo, d servicio de IHos y el de Su df / lo hubtéran bien sen» 
udo. Si fuera á boca, esto, yo pudiera decir ottas mickái 
mas que por ser en eseripto las callaré. Nuestro Béñor» fai 
may niagnífiea persona de v. m. guarde^y ^leredent^. De 
Brusdas á 29 de junio 1569.^-- A loque v. m. mandarei^^ 
Eldoqsé deAlha. ;i t 

SDÍre.*-*Al muy magnifico señoí eKS^i^ fialnád de Za»- 
yas» del Consejo db Estado^de Su M.** y su^seorfetáiúa.: >' - 



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(I) Todo lo de bastardilla cifra en el origtiuiU . 



I » 



i u 



p 



(jifia d«,.€artá deucifrada dei daquú lie Aibií-á O-.^ Chierau 
BetpM. BeBruttlatá Sdej'i^ i^6S.< ^ 

. ii«eiicar^4iieaodéoidDBálDsqualeIuiblarfiiiooD(ta l&cei- 
q,a de Inglaterra y sus consejeros — Lleva á raal.qijie muchas perso- 
nas se enlronielan síd órdeo suya á tratar del nc^ótio de la restt- 
(ociM-^-^odB&nza que sobre este particnlar inspira TúBiíte Resd^^ 
RbservRcooqu&debe tablar en todo loqpe nKaÁIsT^nadé Es-; 
Cocia-^Muerie del duqoe de Dos-Puenles—Soíipgo de Alemania—: 
Courormldad de los Estados de Fláodes en el pago del ceniésimo y 
alcabala " > . -■ 

firehieo generaí de Simancas. — Estado, legajo trékt¡ 'St9.) 

He reeibidd las cartas de v. m. de f4. J5, 16^ i9^ 
%Í y 38 del pasado y mucha m^roed coq (bías eUas, y o»a 
citas últimas muy particular ceDlentamieato por, paresoer- 
raé que las cosas van lomaudo boeo ca(niito;:y9aisiera 
mucbohubien v. m. recibido dos deapuQtioB duplieadoa dtl 
Su M.^ que le he enviado coa cédulas deloa 6 ínüeMédos 
que me envió i pedir. Y no puedo dejar de advertir A v. m. 
demás de Ja que por todas las mias lé he úcriplo, que-ea 
ninguna manera dei mundo admita pláticas en pcrjuido 
de la reina ni de sus consejeros, ni cosa que les loque: án- 
tes en caso que vengan á v. m. con ellas le hallen tan re- 
tirado que DO puedan en ningún tiempo decir que por parte 
de los ministros del rey nuestro señor se hayan dado oidos 
i semejantes negocios. 

Y para que v. m. esté informado de lo que pasa y lo 
tenga para si solo . es bien que entienda que sabiendo yo 
la parte que tiene con Sicel Benedilo Espinóla , y que fué 
el principal auctor el dictio Benedilo para hacer detener el 
dinero, me paresdó eaviar á Tbomás Piesco, mercader ge- 



i5l 

Bovésque reside en Anvers, á tratar coo el dicho Bene- 
dito de su parte, sin que se entienda en ninguna manera 
qae es de la mía , para que viese de ganar al Sioel y Le^ 
cesler á trueque de darles algonacosa, para que estén bien 
en la restitución , el cual me ha avisado después que Uegó, 
que ha hallado muchas negociaciones de gentes que se me^ 
ten á la |»f te sin orden ni voluntad mía ; y demás destó 
que los duefios del dinero y mercancías detenidas han ofres* 
eido partidos muy bajos , paresciéndoles por este caniino 
asegurar su negocio. Si yo supiese quienes eran ks man-* 
daría muy bien castigar. 

También he entendido que algunos oíros y aun españo- 
les desean meterse en esta negociación mas adelante de lo 
que les toca; y v. m. no dude sino que pareseiéndoles que 
la mercadería arrestada ha de quedar ahí y tenderse por 
iiajos precios, si este negocio no se acomoda que ellos ha* 
ráa todo lo posible eq aprovecharse por esta vía, por don* 
de me paresce que v. m. debe dar muy poquito crédito á 
los que van por este camino y se meten en estos negocios 
din orden mia ó suya. 

El dicho Thomás es hombre cuerdo, interesado imieho 
ea estos Estados, que cuando bien qtiisiese hacer cosa in^ 
debida, lo que no creo, las prendas que aquí tiene le ha^ 
rán caminar como debe. Por tanto, me paresce v. m. le 
debe oir, y darle crédito en lo que le dijere , alzando la 
mano desoirás negociaciones ; porque si le he de decir ver* 
dad , sospecho que el haber venido Sicel tan blando , debe 
ser causa la operación que habrán hecho las promesas del 
dicho Thomás por medio del Benedito. Y v. m. respondió 
nmy prudentemente á lo que Rodolfo Ridoifi le dijo : y en 
caso que se vea con Sicel ó con la reina vaya con mucha 
l)Iandura , que así conviene al servicio de Su M. ^ ; y desta 



loa 

HiUiQeira se podrán av^uiüodaí' los negocios a) fin que se pi*€- 
iende. Tengo escrípto como envié á v.m. días. liarlos ga$r* 
tos que ahí tiene hechos pon medio de Curiel. í S = , 
.. ,A los ri*aite.s. he dado recaudo para, que se; vajian i>Pa-. 
rla¿ Vuelvo á avisar á v; m. que en ninguna manera -del 
mundo oya pláticas. de Irlanda ni de otma partiés». porque 
le<^rt¡fioo que por aquí se podiian perder losíiiegoeÍQl3,.y 
la persona de v. m. correr riesgo, de que me pesaria,6 mí 
en las entrañas: antes con los criados de laH*e¡itá de Es^ 
eia V. m. ande recatado y les oya á horas ,^ue nadie, pue* 
da sospechar ninguna cosa. * . ' * ! . 

Después de la muerte del de Dos-Püonted m.hje\tOnido 
mas nueva de Francia. £q Alemania. jestá todQ:q«ialo. 

Estos Estados han consentido en la .propuestas qub les 
hice del centesimo dinero por una vez; ydel.áioáliAla.peN 
petuaroente. Con un correo que partió á Ios,29-¿ fispaSa 
envié á Su M.^ todas las cartas que tenia de vi .m¿ basta 
aquel punto, y con el primero le enviaré il(is que. be recibi- 
do agora. Y en míis precedentes avispa v. np. que ya no 
le enviarla la persona que le escribí, y aaí podrá aBá lia* 
cer sus excusas tomando ó dejando de: tomar el pasaporte 
como mejor le paresciere. Y si viere qoe. se: pueden excu* 
sar los seis mil escudos, v. m. tenga la ra«no en ao distri- 
buirlos: que aunque se den con las<y>ndioÍQnes que v. m. 
me escrilHó* todavía serán después malos úé sacar; pero 
remitolos á v. m. para que lo gobierne como mas convinie- 
re. Nuestro Señor, etc. De Brusefas á 2 de juHo' 4569. 






» » 



153 






Copia de miwíia ik caHddet rpy. di dúifitií de Alba. Bel 
< . • . EscotMú ^' dé julio 1569. 

Al duf ne de Albi p«r« darU con su copia á For<luetattlx , y por e^o v* 

tan encaresciíla. 

fArcbiüo general de Sifná)ióa6.--TS3siado, legajo uúm. Sii,) 

■ . ' • - .'••••! • • i 

La Críaliiaoi9imo Reiioa m seoora y madre ^ me ba he* 
cbo enlendi^ppor carta de su loaop, y mas partioularmen* 
te por medio del embajador M09 de Fprquevauk como se 
habia ya juntado el ejército del duque de Dos-Pueot^s con 
ddél almirante, y que auaque.eldel CrisAiaaisimo Rey mi 
hermano era supeiidr en la* bondad y número de la gente, 
de pié y de á eabaUOspara desbacef el desús enemigos (que 
ya estíí dentro de su. reino); mas que. si le viniesen nuevaa 
fucnsas por la parte (de Alemania » jó por la reina de Ifigla^ 
(erra» como ae temiau^ no les podpian buenamente resistir 
sin mi ayuda y asialeucia , y que por tanto os bpbioA eQr 
viado un gentil Immbre para os .acordar y pedir , qOíe* pp-*, 
Dioodo en ejecución lot|ue yo os teqgo escrjpto y mandado 
diversas veces r les acudiéaedes con vu.estra. persona y con 
la gente de guerra que en esos Estados se entretiene , di- 
eieudn que aunque creiaa que vos. lo cumpluiades asi, lo^ 
davia me pedían y rogaban quQ. por. ]f> mucfao (|ue les va 
en estar certificados, desto, raandajse renovar la; orden que 
os tengo dada , y que juntamente con esto les mandase en- 
viar (testos reinos por la parte de Bayona cuatro mil infan- 
tes encaminados al campo del S."® duque de Anjú para re- 
fonar y refrescar su ejército. Y como yo deseo tan de ve- 
ras ver restaurada la religión en aquel reino y al Cristianí- 
simo I\cy mi bcrmano en reposo y entera obediencia de sus 



15f 

subditos, y enlcndiendo que también en esto se hace lo que 
cumple á 3a ^guridad y quietud de esos mis Estados, he 
venido en lo uno y en lo ptro dé muy buena gana , y man- 
dado que luego se levanten aquí los dichos cuatro mil in- 
fantes, y que se encaminen sin perder tiempo á la fronte- 
ra , para que de allí acudan á la parte donde el Rey Cris- 
tianísimo ó el duque de Anjú su hermano avisaren que los 
habrán menester ; y á vos os encargo mucho , que vista 
esta, sin esperar otra orden ni mandamiento mió /siempre 
qtte por parte del Rey Cristianísimo os fuere pedido, acu*- 
dais en persona con todas mis fuerzas ó la parte que dellas 
fueren menester á oponeros al duque Casimiro, ó 4 cual- 
quier otra gente de guerra que. de Alemania bajase á daño 
de la de Financia, procurando de- estorbárselo y de impedir- 
les la entrada, amparando y defendiebd^ aquel reino d« la 
misma manera y con el mismo cuidado , eféclo y diligencia 
que habéis amparado y defendido esos mid Estados. Porque 
como tengo por tan comunes los bienes y los males del rey 
mi hermano, habds de hacer cuenta que sus cosas son pro- 
pia^ ihlas/y mirar por ellas como poriales^ teniendo el res* 
pécto y atención que basta aqqi habéis tenido para le ha-* 
cer eü está y otra cualesquier ooastones el servicio y placei* 
posible , y el que á int mismo me hat iades ^i yo estuviese 
en la necesidad en que éi se halla : que demás de ser esta 
mi precisa y expresa voluntad > me terne de vos en ello por 
muy servido. De el Escorial a cuatro dí^ Julio 1569. ' 



i 53 

Cépia dé minwki'de carta mcrétaéel rey al duque de Alba. 

Del E30orial á 4 de julio i 569. 



.. . :. .' • ' • 



Aldu^ira de Alba i|terte^)r toda erlk cAfrt partiouUr. 



f.irckioo^eíííét.ál de 8i^nanea$*^Baado , legajo núm. ÜtíJ 



^ ■ .. ' 



n /Aunque* lie -reeibido vuestras cartas del 

'^ > primero, tres, 4 y iS de janfa), y holgada 

muebo ¡con ellas por > saber de vuestra salud 

, y las otras particularidades que cootieDen , no 

Felipe ílt ' se os responderá á ellias con esteeorreo, por- 

v»ya en cifri. ' cfúfi ci» imO' (jue la^reioa raádre despachó al 

embajador Porqaev^aulxi c<mi las. cartas que 
veréis por la copia que con esta se os eDv(a, 
que son ti^e^: una de la» reina , y otra del car« 
• denal'de Lérrena párá mí, y otra mas larga 
de la misma; reina, para Forquevaulx, el euaL 
me la envió originalmente desde Madrid, en 
las cuales en efecto y substancia (siguiendo 
su natural costumbre) muestran tener 'quere*. 
' llá'de vos /diciendo que no les habéis acudi* 
do en tiempo, ni cumplido lo que ée les babia 
prometiii^*.en euanto á la asistencia que se 
les habla de hacer > pidiéndome que de nuevo 
os mandase que en caso que el Caámiro baje 
' con gente de guerra á juntarse con la de los 

rebeldes , salgáis á> hacerle rostro , y eslop*- 
barle la entrada en Frant^ia; y que por esta 
parte'de Bayona les manddsemM ayodiar con 
cuatro mil infantes', ' diciendo que yo se los 



i se 

he prometido, lo cual uunca me pasó por imaginación ni 
de su parte se me ha hablado* hasta agora en tal CDsa« ni 
sé como se alrevea á decir y escribir semejantes cosas, 
siendo en sí tan notoriamente falsas y sin ningún funda- 
mento. Y aun demás desto he notado que por una parte se 
loan mucho del servicio del conde de Mansfelt , y por otra 
aniquilan el número de la' gente diciendo, qiue no son oías 
de dos mil valones los de su tercio. Mas como se ha de 
atender á lo principal, que es áiconservár las reliquias de 
la verdadera religión qué quedaba 'en aquel reino, y ¿ des- ' 
hacer los enemigos dellay ayudar ¿ que el rey no se aca- 
be de perder, no he curado de rejparar en cosa alguna de 
lo que dicen, sino atender de veras ¿ que* por mi parte se 
procure en cuanto se pudiere» el remedio de lo uno y de lo 
otro , y asi les otorgué liberal y promptameote todo cuanto 
me piden, porque si con^o yo sospecho éllm caminan con 
ánimo de concertarse con ^us rebaldes , no tomen por acha* 
que para hacerlo y justificar 'SU determinación, decir que 
me pidieron socorro y ayujda<, y que lío sello di en tiempo: 
que ^egun saben inventar y dar color á loque han gana, 
lo publicarían luego por el mundo,. dargaadt) sobre mi la 
culpa do lo que dios mal bioieseni Y pfNr esta causa, aun- 
que en lo de Granada hay harto gasto y embarazo, todavía 
he mandado que & la hora>se hagan ios dichos 4 mil in- 
fantes debajo de un maestre de campo, que los conducirá á 
la parte que. los piden, que es hábia Bayoda, y para vos 
he dado una carta tan encaresqida como veréis por la co- 
pia deila ; y aun quiera Dios que baste para que acaben de 
creer que los ayutio de. varas > y que<ledeo de veras el re- 
n^io de sus trabajos y miserias. ) <. ; . ' 

Y pues vos sabéis muy mejor quelde acá se os puede 
representar cfianto importa no dejar perder aquel pobre rey 



t57 

y reino, pues está claro que ¡ría tras él y se acabaría lo de 
la religión, os ruego muQho que le alistáis y ayudéis en 
esta su tan esti^chd uéee3idad,^ de nianera que vean que 
con efecto se hace por ellos todo lo que se puede. Y no será 
menesteif que yo os acuerde que ¡«sto se untiende que ha 
de ser teuieádO' á reóalido esos Estados, puestos ison vues* 
tra gran prudencia lo regulareis y disporneis de suerte que 
cumpliéndose éon lo uno, no se falte á lo otro; y asi tías- 
tara habéroslo apuntado para poder yo quedar sin ningún 
cuidado de lo que tooa á ^sté {Mirtioulár. 

A lo demás que contienen vuestras cartas , señalada- 
mente i lo de Inglaterra, se satisfará luego con un correo 
eipreso; y también procuraré respiyer lo mas presto que 
ser pudiere todos los otros negocios que. me habéis. es(H*ipto 
y consultado :'^ae ya vea que 'tenéis raaop de acordarme* 
los; pero cierto no se ha podido mas por las forzosas ocupan 
dones que estos^ dias he tehidoTi ' / 

Yo /pieúso escribir ál papa la prompíitud y buena . vo- 
luntad coa que doy áfrancpsed cuanto me pidens porque 
tenga entendido^ Su Sanotidad que por mi parte no se faitq 
en cosa alguna de hacer eoanto'^e puede, «para que no sé 
acaben de perder;: y por el mismo respecto será bien que 
vos desde allá le hagáis entender bque en esta confermi*- 
dad viéredés que eonviei^¡ '• '. ^ j . 

Al conde de Mabsfeit be mandado responder lo que ve- 
réis poi^ la copia que irá con esta» paresciéndome que será 
necesario hacerlo asf ^ara lé traer sabroso^ pues allí están 
d¿l y de su servicio tan satisfechos como lo dicen y escri- 
ben. Del Escorial á 4 de julio i569. 



158 



. . . ' • I ' • 

■ I 

Copia de carta original tls^ duque de Alba áZajfOS. De 

Bruselas áH^de julio i 569>.i 



I . . • 



! . ■ -.j • 



' Recprniénda el secreto en el ne^eeio de láliga has^ac^e se en* 
Ytea las capítulacíoQ^s— «Desea tener ^Igiinin luieva; de sp sucesor,* 

{Archivo general de Simmcas.T^E^da , leg(tío niíifn-.MiJ 

• . ' , - ■ , • * .... . • . • 

.•Mü¥ -MiMp.'^ 'Séñob:* 



t ..: j 



Con esta va elduplióado^le'los despachos iqué llevó el 
correo de mercaderes que partió; á los 29^yIoque.despqes 
acá se ofrece decir. V. mJ diga.árSü(M,^ quklís suplico^ sea 
servido mandar que no entienda^ nadie de de fa: liga^ 'hasta ett 
tanto que se. envíen ¡as eapilútacio/fUs: que ^tónces será 
bien que Su M.^ les mande ver á laspersma^<¡ue\lf pares* 
isierst y en el entretanto estaré mejor .callado' {ty¡\y V. m. 
por su manó descifre la carta quetóoa á ésto;; Yo aguardd 
por lloras cotreo desa corte (ior lo que v. mf^babóquemé 
importa tener nutíva de mi sucesor. Plega á-Diós SuAf;^ 
haya tomadcv.resolucion, yque áea la; que cbnviene mas ai 
servicio de lambes, y qate guarde y acreciente lá. nnhiy imnj^ 
nifica persona de v. m. De Bruselas ii 14 de juiiá 15691-^ 
A lo que v. mi mandare! -^El düqiié de 'Alba. ' i • > ii 

Sobrei-^kl muyvmagtiiGoo señor ejsoQor Gabriel^ ^de 

Zayas^ secretario y. del Consejo de:E|stado de Sri M.*^ - 

. • • • ' ■ i 

' , '• ■i'"'t/'.j .'.■ 



• 



(i) Lo de bastardilla cifra en el origiaal. 



159 



} C^pia de carta déscifrúdaM duqm de Albaca DJ" Guermí 

de Espes. OeBrttítíasá H dejidia i569. 

, .. ^ 

•• • ,11'. " 

Le advierte qae cuando sea puerto tú libertad , se abstenga de 
tratar enalqaier negocio con la reina y sus consejeros^Beserva coa 
que debe bablar con los criados de la de Escocia. 

- ." .... 
(Archioo general df SufUUieaS'-^Esti;^ , legajo núm. 644.) 

' • • t . , ' 

He recibido las cartas de v. n). de 97 del pas&()o y uno 
y dos deste^ y según be visto por ellas, paresce que los ne* 
gocios van en alguna manera tomando buen camino ^ Aesta 
agora responder á lo que v. m. me escribe en caso que le 
den libertad j si ir& á negociar con. la reina ó no, y lo c^e 
habrá de, tratar coa ella y con los demás consejeros que le 
vinieren á visitar. Y habiendo mirado partieularinente los 
malos tratamientos y poco respecto que se: ha tenido eon 
so persona, fuera muy justo no oic á Dadle ni ver á la reí* 
na basta tener entera satisfacción d^ todo ; pero estando los 
oegocioB en el punto que se hallan, me paresce debe v. m. 
dejarse est^ar en su posada sin salir á ver la reina ni nego- 
ciar con ella; y enviándole á llamar, podrá ir y oiría con 
muy buena gracia, siu tocar en cosa ninguna ma3 de.de*- 
cirle, después, de haberla muy bien oido^ que v. m. no pue* 
de responder á cosa de las que se le propusieren sin orden 
de Sn M.^ ó sin darme á mf aviso detto (¿quien están re- 
mitidos estos negocios). $t hablaren en que quieren tratar 
con vos de otros puntos mas que de la restitución,, v. m. 
podrá decir, que queriendo venir en la . restitución es me- 
nester que esta se haga primero que otro ningtjín negbcio, 
pues 96 hizo de hecho que si hubiere otros, después se po- 



<6(> 

drán tratar. Y el mismo término terna con los consejeros 
con toda blandura, sin hacer mendoade los cosas pasadías; 
pero no \yúv eso se entiende ha de parar la ne^ciacion de 
Thomás Fiesco con el Sicel sin dar oidos á otras ningunas 
pláticas, eamo yii t^ngo escripto á v, in,, y sin. qiie sienta 
la tierra que v. m:* sabe desta, porque el haberse querido 
meter á la parte tantas gentes por sus fines particulares, ha 
dilatado tanto este negocio. 

Y ha sido muv- acertado el órdcnáí* á ésos mercaderes 
subditos de Su M.^ que en ninguna manera se hallen á la 
lasácian de las mercancía^, so pena que serán ellos y cua- 
lesquier otros muy rigurosamente castigados. Si toqnisic^ 
sen hacer ellos sin intervención de hombres' nüéSIrós, no 
se les puede ir á la mano. Y aunque v. m. hábrd yh i^óibido 
los demás despachos que le envió, por donde habrá enten- 
dido cuanto conviene no admitir platas ni (tSsótiréáfS de 
nadie) no puedo dejar de volverlo á' decir én' 6^a que de 
Francia me han hoy avisado que so destruye tíntéii^amet^te 
ia reina de Escocia con ius piátiíoa^^^ sus cría^dós lüaen 
con v; m., los cuales jamás onirán eH sU' posf&da V|üé no 
sea espiándolos, y podríale costar a la rdilia kt \^á, yá 
V. m. no sé si le dejarían con ella. Y puede considerar en 
tai caso erí of estado, que se pondrían los ntegoctós^ fror don- 
de- le vuelvo á jiedlh con todo el rinchr^címientío posible, 
que en ninguna mafier.i admita sfemejn Ates. t)lfttjca«,- por- 
que son echadizas pard dosculirirle el peeho; Y íi lo que át 
parle de la reiiia de Escocia le dijet«euv procuré birlo por 
medio do una persona sola eonftdcHle y ^ de «vas ^ y^sto 
|)or tcr-oera persona ó ]fx)r debajo* de tíerfa'» 6 «noisoítáüdolo 
por agora hasta su tiempo;' ' * . j .;• i. . ./;i . .i . ; . .; 

En loquet)oca al diiioro que,lifU>^rtido Jescon^ido, yo 
creo muy bien debe ser l-i cljantidadque V.-hiidifeciCuan- 



do se trate de la restilucion se \yf)árd ver el medio mas con- 
veniente para saber lo cierto , y no' me paresce mal el «pie 
V. m. dice; y podrá dar paite de lo que allá le dijeren á 
Thomás Fieaeo y oírle, poniüc es hombre de buen seso y 
que sabrá guiar los negocios que yo le escribo los comiini* 
que con v. m. Cuya, etc. Do Bruselas á i4 de julio i569« 



Copia de minuta de despacho del rey al diique de Alba. De 

Mádiid á i9 de julio 1569. 

Diréreocias con Inglaterra — Disgusto del rey por haber mo^ 
dííioade el eroperudor la respuesta dada al archiduque Cárlos-^a* 
samieDios — Perdón general — FortííicacionesT-Convoniencja de ce- 
lebrar capítulo del Toisón — Mal estado dela'haciendi — Vandencse 
y Renart — Licencia solicitada por Julián Romero-Guerra de Gra- 
nada» ' 

(Arohiüú general de Simancoñ.^Eslada^ legaja núm. 542.) 



f . 



Por lo que se os escribió á loe 6 del presente por vid de 
D.° Franoés^ liabreis entendido como se habian recibido 
Yue6ti*a& cartas de primero» 5, 4 y 14 de junio. Después 
se vieron en Consejo de Estado, juntamente con los presi* 
denles Tisnaoh y Hopperus las que me escribistes en frani- 
cés y en castellano éerca de los arrestos de Inglaterra , y 
en resolución he mandado que ú la letra se os envien laf 
cartas y poderes en la forma que los {K^dis, porque me per- 
suado que estando vos sobre el hecho habréis bien consí'- 
derado ser: esto lo que con venia, aunqoe no queretnos de- 
jar de escribiros los motivos que se tuvieron para hapeiBC 
f^ despacho pasado en la forma que se os envió, que eu 
substancia fueron tres los prihcipales. El primero. por lo 

Tomo XXXVIll 11 



162 

muclio que importaba la brevedad de la restitución de la 
hacienda y del comercio , así á nuestro servicio y beneficio 
de nuestras cosas, derechos y rentas reales, como al co-^ 
roun de todos los traclantes destos reinos y dasos Estados 
que han llegado á término de romper y perderse una infi- 
nidad de gentes. El segundo por haberse considerado que 
escribiendo yo á la reina lo contenido en aquella carta lar- 
ga, se le quitaba toda ocasión que de diferir y alargar este 
negocio podía tener, pues si lo que ella, me escribió en la 
suya procedía de buena voluntad , con abrirla yo el camino 
se le daba materia muy á su propósito para mostrarla con 
efecto ; y si la tenia mala , justificábase mucho mi causa 
con la dicha mi carta. Y lo tercero por venir al punto y al 
efecto del negocio y excusar rodeos , y quitarle totalmente 
el achaque que ella ponia , diciendo que no quería tractar 
con vos sino conmigo , pues viendo ella debajo de mi firma 
todo lo que en esta materia se le habiatle pedir y proponer, 
no le quedaba excusa bastante ni aparente como era verisí- 
mil que la tuviera si fuera sola la creencia ; pues siempre 
creyera que aquello salia de vos y no de mi , y era tornar 
el negocio al principio y darle ocasión para meter tiempo 
en medio y alargar la restitución, que es loque allá. desean 
y procuran. Y también se consideró que en viéndole yo á 
pedur que restituyese una tan gran suma , no se le pedia 
dejar de ofrescer que de mi parte se baria lo mismo de lo 
poco que está secuestrado, y siendo tan grande la diferen- 
cia y ventaja que hay de lo uno á lo otro , no se podría lia- 
mar miedo, que de mi parte se usase de comedimiento, an- 
tes se les atribuiría á ellos en restituir tan gran suma por 
tan pequeña cuantidad. 

Y los otros reiq)ectos y obligaciones que apuntáis, pa- 
rece que quedaban muy atrás, pues estaba ya detenido 



163 

D.' Guerau Despes, auestro cinl)ajüdor ordinario, y la rei- 
na no habia querido dar audiencia á Dassonlevile ; y cuan- 
do ella enviara copia de aquella mi asarla á las partes que 
deds, se juzga que aun fuera pa^a mayor confusión suya; 
masen fin, sin embargóle lo que está dicho, vos podéis 
usar en buena hora del despacho que agora se os envía, 
COD rogaros y encargaros mucho que de una manera ó de 
otra se ponga tal diligencia que con la brevedad posible se 
cobren los dineros y hacienda que allí están arrestados, por- 
que con la dilación el daño cresce por horas. 

Y tengo poca esperanza.de que aquellos florentines ha- 
bián hecho cosa buena siendo de la oaalidad que son, é in- 
teresados de Francia y de la misma reina. El Thomás Fies- 
co podría ser que hubiese obrado mas entrado por la via 
del interese: que para con gente que tanto se deja llevar 
del, es de gran fuerza, y creo lo habrá sabido Iractar con 
la cordura que decfs. Y aunque vos lo tenéis bien á cargo, 
todavía os advertimos que en ninguna manera entréis con 
iogleses en trato ni negociación de otras materias fuera de 
los arrestos t pues está claro que buscarán y procurarán de 
iaterponer cuantas pudieren por no venir al punto de lo 
que les preme, cuanto mas que lo que de acá pretenden 
800 tres cosas de aire, convienen saber; la querella que 
tienen de haber yo echado de aquí aquel bellaco de su em- 
bajador que dogmatizaba , y en esto ya se habia dado por 
satisfecha la reina con lo que de mi parte le dijo primero 
Diego de Guzman y después D.'' Guerau, de que llevó las 
informaciones hechas por el Sánelo Oficio. La segunda lo 
dala Historia Pontifical, en que se tractaba con alguna in- 
decencia de la persona de la reina , y esto se ha remediado 
días há , con haber recogido todos los libros é imprimídose 
oíros sin aquellos capítulos, como por ellos se podrá vpr; y 



Cifra todo. 



164 

la tercera. en que pretenden que los ingleses 
herejes no sean castigados en estos reinos por 
la Inquisición. Ya vos veis qué orejas se de* 
hen dar á tal demanda : en fin , son .todos 
subterfugios y burlerías» y como tales tes*^ ha- 
béis de echar fuera y venir á lo que hace al 
caso, que es la restitución. v 

Por aviso de Ghantone habréis entendido 
las cláusulas y palabras que. er emperador 
hizo quitar de la respuesta general que yo di 
al archiduque mi primo , lo cual he sentido 
de nianera que no se podiendo ni. debiendo 
pasar en disimulación , lie acordado de escri* 
bir sobre ello de mi mano al empemdor lo que 
ha parescido convenir » y á Ghantone y Luis 
Venegas , reprehendiéndoles el haber eonve* 
nido en que se tocase ni mudase cosa alguna 
en escriptura tan solemne y tan importantCi 
mandándoles que ellos allá de suyo digan ai 
emperador la reprehensión que les he manda- 
do dar, para que (demás de lo que yo le re- 
presento) entienda tanübien^ por esta via el 
desgusto que dello he reciUide^, y mire allá 
Con mas cuidado el remedio -que podrá poner» 
según que veréis lo uno y lo oti^ mas en par- 
ticular por la copia que irá con está » dé lo 
que les escribo. ' . 

Y porque conviene mucho que los electo- 
res y principes católicos (4) entiendan «la mu- 
danza que ha habido en la dicha escriptura» 



(t) La palabra caf ¿lieos añadida por Felipe II'. 



165 

rae Im ocurrido que para hacerla oon dtsimu-. 

laeiou y áo que entienda d emperadkH* que 

, ^ se hace por mi ór¿m, (que es A lo^oe se ha: 

Ufé li: de tener respecto poír no le ofender m incitar 

«ii^Mieeaviú CU csta sa»») nlque tampoco cargue el odio! 

U de Utin sena , • i ^ j* j 

tea tBviArteía sobrc vos.sei'ia buen medio que como. de. 

para e»lo efeclo, . . . i i • ^ |. 

mué ii je caá- vucslro. Y Dor Via dc ami$tád y huena mtelí* 

teltaoo no hay pa- ^ j r *f 

Sf£'*iTaíSértí geocia enviá^cdes al elector de Tréveres y- al 

éMe€%a\uL^"^' obispo de Munstci* sendas copias de la>gene«: 

LútUiasiar- ral respucsta quo yo di. al archiduque en ia 

iflla tachado foroia quc allá k tenéis, escribiéndoles (ñtó 

por Felipe 11 y ^ 

^esio ai mar- como quiera que creexs que habrá Uegmoa su 
S^ ' noticia lo contenido ent aqueUa eseripiura I jjor- 

vie^oí'íí^ímS 9^^ pensáis que esto IiabrA sido solamente en^ 
CSSio'^slu relación y no tan formalmente , sé la habei^' 

habéis querido en- . « • / 

Tiar. y quf n^ ko Quertdo comumcar entera como á personas tan 

habéis hecho án- * -^ 

Si To^^íííSSí confidentes, teniendo. por cierto que holgarán 
^tilw\n^hu- de íenerlu y leer las panicularidades que con^ 

bi«se reccbido por 

«te Hedió. tiene* 

Para se pasar adelante en los negocios do 
los casamientos y que se abrevien todo lo |k>* 
siUe, escribo asimismo al emperador y em- 
peratriz, mis hermanos lo que- ha parescido 
convenir » y á Chautoue y Luis Venegáá té^ 
que veréis por la copia de su carta y de uti 
memorial ó recuerdo que con ella se envía , en 
que se han puestolos apuntamientos que acA 
ocurren , quo serán para vos solo y para qué 
si se os ofresciere alguna otra cosa ocrea de^ 
líos se lo podáis escribir , y también á mi, 
dando orden que no se detenga ahi este; despa- 
cho mas de lu que no se pudiere excusar, por-* 



160 

que esUindo ya el tiein|X) tan adelante, coa viene mucho ga- 
nar lodo et que se pudiere si se han de efectuar los matri* 
monios este año, como yo lo deseo (1). 

£o lo del perdón general espero vuestra respuesta so- 
bre los particulares que se os enviaron apuntados, y hol- 
garía que viniese con brevedad para que con la misma se 
despachase: que á la verdad es ya tiempo » y tan) bien de 
hacer k provisión de los gobiernos , y las mercedes y gra- 
tiGcaciones que se han de hacer á los que bien me sirvie- 
ron en las alteraciones pasadas, y asi pienso tratar dello un 
dia destos, para enviaros la resolución de todo lo mas pres- 
to que ser pudiere. 

Mucho lie holgado de entender la satisfacción que tru- 
jistesde la fábrica del castillo de Anvers, porque coti lo 
que se iba haciendo y con lo que vos de nuevo dejasles or- 
denado» tengo por cierto que aquella será una tan buena 
fuerza como decís; y creo que también habréis ordenado lo 
de los demás castillos que sé han de hacer , pues veis lo 
que importa. Y también convendría acabar de poner en 
perfección el de Gante, pues creo que :es fácil de hacer. 
Huelgo de ver la buena opinión en que tenéis á Bartholomé 
Campi, y asi se tema con él la cuenta que es razón. 

Muy bien me lia parescido todo lo que discurrís cerca 
de la celebración del capítulo del Tusón: que á mí asimis- 
mo se me representaron dificultades en tenerlo allá ó acá, 
y por eso os lo comuniqué. Si después se os hubiere ofres- 
cido algún buen medio , como decís que lo quedábades mi- 
rando, será bien que me lo escribáis: que á la verdad si 
en alguna manera se pudiese celebrar de una manera ó 

(1) Lo de bastardilla tachado por el rey y añadido : parece que 
conviene. 



167 

de otra , muy á propósito seria por faltar tantos caballeros y 
poder honrar y gratificar con la orden á muchos que lo me- 
rescen , de los que vos me enviáis nombrados desos Esta* 
dos y otras personas fuera dellos. 

En lo del centesimo dinero y lo demás espero que pues 
los nobles y prelados de Artúes habian ya venida en con- 
cederlo , se habrán también allanado las villas mediante la 
buena manera con que se lo habrá persuadido Hos de Ñor* 
earmes. Y cierto es mas que necesario que os deis prisa á 
asentar estos negocios de la hacienda » pues de la de aquí 
ya tenéis entendido que es imposible acudir á lo de ahí, 
como quiera que aun para suplir lo de acá se vende cuanto 
tengo y no basta (i). 

Muy buen medio me parece el que me dais para cum- 
pür con Dietristan cuando otra vez me hablare en lo de las 
contribuciones , y así se usará del y le mandaré responder 
por aquella via. 

Parésceme que la emperatriz mi hermana estará suñ* 
cientemente proveida de ropa blanca con los mil y quinien- 
tos ducados al afio que decís se le dan desde el tiempo del 
emperador mi sefior que está en gloria , y asi haréis que se 
le oantinúe á los tiempos y de la manera que hasta aquí se 
ha hecho. 

En lo que toca al nuevo Consejo y á las personas que en 
H %e han de poner , y también en lo que toca á Juan de Var- 
gas, me remito á lo que escribirá el cardenal, con quien lo 
he comunicado mas particularmente. 

Con esta se os enviarán los papeles que veréis tocantes 
á Vandcnese; y será bien que si no lo bubiéredes hecho, 

(1) Lo de bastardilla tachado por Palípe 11 y paesto en su Iag3r: 
if pata el trabajo que sabéis. 



!Ü8 

eiivicis la requisitoria y recaudos uecesarios . |)ar«i lo de Si- 
moQ Roñar I : que él pa^esce y ¿ mí me importuna, y seria 
bien acabar con él de una manera ó de otra. 

Por parte de Julián Romero se me lia pedido y suplica- 
do con instancia le mandase dar licencia de. algunos. meses 
para venii* á ^u casa y dar órdea ea cosas 'suyas particula- 
res que le. impo¡i*.tan. Y aunque paresceque habia causas 
para concedérsela , no lo. he queiúdo hacer sipp i*emiMroslo 
á vos« para que según el estado dejas cos^s^ bagáis en 
esto lo que viéredes que conviene» que aquello teriiii yo por 
bueno. 

Lo de Granada está en el estado que veréis, por; la rela- 
ción que con esta se os envía , que ¿ la verdad dura mas 
de lo que se pensó ; pero esto traen consigo los negocios 
grandes. Yo lo be mandado apretar agora de manera que 
con el ayuda de Dios espero se acabará, brevemente. De 
Madrid á 20 de julio 1569. 



HJf) 



Cofia de caria descifrada del duque de Alba á SU M.^ De 

Bruselas óSde agosto IS69.. 

• • * 

Rccibliia M 30 del mifoio. 

( * 

Da cuenta del progret^o de la negociación con Inglaterra-^ 
Ilanz de Brandemburg — Se recomiendan las pretensiones y nego- 
cios de varios sugctos. ' 

(Archivo (¡general de Simancas, --- Estado, legajo núm. ¡Hi.J 
n > Por Ins que serán con esta de D." Gueraii 

iJf mano ae * 

ttiiffe II: Despc9 y Tboniás Fiesco, entenderá V. M.^ el 
BeTtMiaftiFiM* Bstodo on quo está oquel negocio, que á mi 

ro DO veo oin;(u- 

■•». ««• «« ««• parescer es muy ruin; y no dubdo que raien- 

D' GuersQ dice . n. . • i 

ML tras allí estuvieren con la presa en mano 

que agora tienen , han de dilatar cuanto pu- 
dieren la restitución. Yo he escripto diversas 
veces á M.^ Guerau que alee la mano de las 
negociaciones, porque veo evidratemente 
que le engañan para sacar del todo ' lo que pu- 
dieren , y después decir que hanl negociado 
sin parte. Venida la carta que V. M/ me ha de 
enviar veré de acomodar este negocio lo me- 
jor que se pudiere. D." Guerau sirve á V. U.^ 
oon tanta afición, que desea acabar los ne- 
gocios ; pero como hombre nuevo déjase lle- 
var y destruye la negociación , paresciéndole 
que por negociarlo acabará. Yo no quisiera 
en m^anera ninguna que hubiera dióho tenia 
carta de V. M/, ni pasara mas adelante de lo 
que yo le tengo escripto, como V. M.** verá 



17Ü 

|)or las cartas , y él no acierta á hacer lo que le escribo. 

En el entretanto suplico á V. M."* sea servido mandar 
que en ningún puerto de los de Galicia se admitan mercan- 
cías de ingleses, porque se^un soy informado, en Vigo es- 
taba una nao suya vendiendo paños y comprando otras co« 
sas de que ya comienzan á padescer; y que asimismo man- 
de V. M.^ que se arresten en todos los puertos desos reinos 
las naos que llevaren mercancías de Inglaterra « porque han 
dado agora en sacar sus paños en naos venecianas y ragu- 
cesas, no pudiendo hacerlo en las suyas; y demás desto me 
dicen que algunos portugueses de los que están en Anvers 
traen pláticas secretas con otros de la nación que viven en 
Inglaterra , haciéndolos entender qne pasarán allá el trato 
de la especería , y cdn estas pláticas dan pasto á ios ingle- 
ses y entretiénenlos en su ruin intención. 

Siendo V. M.^ servido, seria muy necesario hablar una 
palabra al embajadora del rey de Portugal, para que envíe á 
mandar á sus vasallos alcen la mano destas negociaciones, 
y no dubdo que muchos deilos holgarían de pasarse allá por 
vivir en la ley de Moisen. 

El marqués Hanz de Brandemburg está ya acordado en 
el servicio de V. M.'', como mas particularmente lo escri- 
bo por mano del secretario Pfingzin. Espero será hombre 
muy conveniente al servicio de V. M.^ 

A Juan de Vargas he dicho lo que V. M.^ me manda, 
y él está tan satisfecho de la voluntad que V. M.^ muestra 
de hacerle merced , que no le da ningún cuidado la dila- 
ción : solo siente la falta grande que hace á sus negocios. 
En algunos hablará á V. M,^ el secretario Zayas en con- 
formidad de un memorial que los dias pasados yo le envié 
sobre un pleito suyo. Suplico á V. M.*> sea servido hacelle 
merced como lo merescc lo que aquí ha servido , que ha 



171 

sido de manera que yo pudiera mal valerme sin él , como 
otras veces lo teogo escripto á V. M.^, y asi lo ha eoDli* 
Duado siempre. 

D." Lope de Acufia me ha pedido licencia para ir á su- 
pliear á V. M.^ mande resolver el negoeio de su hábito : yo 
no se la he dado por la falta que me haría. También suplí* 
co á Y. M.' se sirva mandarle despachar, porque yo no pue- 
do entretener esta gente sin resolución de sus negocios. 

D.*^ Lope Zapata sirve á V. M/ tan bien y con tanto 
cuidado que no puedo excusar de suplicar ¿ V. M/ sea ser- 
vido hacerle la merced que su persona y servicios meresceu. 

£1 duque de Nájera llegó aquí á los cinco deste para to- 
mar su camino por Suizos ó por Borgoña , como él escribi- 
rá ¿ V. M.^ mas particularmente. Acomodarle he de todo 
lo que hubiere menester para su camino. 

Mos de Teresa , gobernador de Dola , tiene un hijo que 
Uaman Mos de Arehey, muy buen mozo. El padre me ha 
pedido suplique á V. M.^ le haga merced de un asiento de 
la boca. Suplico á V. M.' lo tenga por bien, que lo meres- 
ce el dicho Teresa por sus servicios. Nuestro Sefior, etc. 
De Bruselas á 8 de agesto 1569. 



i72 



I . 



Copia de carta descifrada del duque de Alba á Su M.^ De 

Bruselas á S de agosto 4569. 



i > 



PensioBarios alemaiies'^ Demanda hecha por el rey de Ffancia 

é íaconvcoientes que podriaa seguirse de darlf el socorro de cua-* 
tro mil hombres que quería Felipe II — Necesidad de tenercaballería 
en los Paises-Bajos— ^Socorro de diez mil escudos, dado por el du- 
que para las necesidades de la reina de Escoeid. 

."•■■. «I 

9 

{Archivo. general de S¿/nancas\:-"'B$tadoí U^^jaivimé SiiJ 

t * ' . * ■ • 

Las cartas de V. M."* de Si deijunio y cuatro del pasa- 
do me envió D." Francés; Estaba con ^naq deseo de saber 
de V. M. "* f habiendo Untos diasque no tenia desiiaeho suyo* 
Gracias á Dios que V. M."* tiene |a salud <^e:8tts vasaJIos 
deseamos. 

. En el particular del cardenal de Lorrenlá ^e D.° Fran^ 
cés escribió á V. M.^> yo. estaba bien ftaoceatecte la sos< 
pecha.de D.° Francés, porque ouiica me baJhia dicho. so- 
brella nada, y be. hecho lo que V. M*** me n^andó de ea- 
viarle mi parescer sobre el negocio, el cual, ^jeudo V. M.*^ 
servido, podrá mandar ver por la copia de la carta que le 
escribí que será con esta; y porque en ello lo verá V. M/ 
tan particularmente, no le cansaré aqui, no ofresciéndose- 
me mas de lo que allí digo. 

En lo del conde de Hebrestain Jorge de Franisperg que 
V. M.* me remite, yo veré según conviniere tomar los pen- 
sionarios de V. M.', el servicio quedestos se puede sacar. 
Si entonces me paresce lo que basta agora lo avisaré: que 
hasta aqui no lo he hecho, aunque siempre me parescen 
convenientes para el servicio de V. M.^ 

El casamiento de Mos de Hanz estaba negociado ya de 



173 

manera que oo se |)0(l¡a exeimrqQe V. M.** le diese el oon-* 
sentimiento para ello; y ci^ cualquier parte que esto se en^ 
tienda les parescerá muy bien io que él liaoe: no sé como 
les paresoerá á todos* 

En 1a carta de 4 de julio me avisa V. M.^ de lo que 
franceses le enviaron á pedir y lo que se les ha respondido. 
Al mismo tiempo que enviaron á V. M/, me enviaron á mi 
con la misma demanda. Lo que les respondí vei*á V. M."^ 
por la copia quesera con esta, aunque también la tengo 
enviada & D;'' Francas para si de allá se despachase cor* 
reo. ^los, señor, pretenden inanténer síi guerra á costa 
de V. M.'', y euaiida vcogan á la paz tener excusa sobrp 
V. M."^ pam hacerla, y el camino que ellos llevan es con 
estos dos fines, y por esto piden á V. M."^ cosas imposibles 
de cumplir, y que cuando Y. U^ las cnmpliese quedase 
ma^ destruido dé sus gentes que ellos, y pusiese sus Esta* 
dos en mucho mayor peligiToquo ellos tos llenen, y si no 
se caminase con ellos con grandísimo tiento, saldrán cou 
su intención. V. M:^ procede con su realúnimo y con el 
celo tan saücto cdmo tiene á la ireUgion, presuponiendo que 
ellos vayan {X>rel mismo camino, y van muy lejos déU Lo 
que elloé han enviado á pedir á V. M.^ concediéndoselo li- 
bremeate, sin los apuntamientos que. yo sobrello les hice, 
tengo por cierto que no cumpliéndose el mandato de V. M.*^ 
como ellos lo piden (que es imposible podei:se hacer) ellos 
dirán que confiados en* Icq^e V. iVL^ les ofrcsoió, no jun- 
taron fuerzas de otras partes, y que por esto, habiéndoles 
faltado lo que V. M.** les concedió, no han podido dejar de 
hacer su acordio; Por eslo' remitiéndome siempre á que los 
que están cerca de la perdona de V. M.^ lo entenderán mu- 
cho mejor que yo $ sería de opinión que mempre que fuesen 
con oslas deniandaf? V. M/ les mandase. a-cáponder muy 



174 

buenas palabras y con mucho calor, y que me enviara á 
mandar á mi ponga en su socorro todas cuanUts fuerzas 
pudiese de la misma manera que lo baria en caso de V» M/^ 
para que con esta generalidad vean el buen ánimo de 
V. M.^, y que lo que se deja de hacer soy ys, y sobre mí 
echarán siempre la culpa, y yo hablaré siempre con ellos 
con tan gran liento como se requiere con hombres que ca* 
minan el camino que ellos. Pero enviéndome V.M.^ á man* 
dar particularmente lo que tengo de hacer, no haciéndolo» 
no se dejará de pensar que tenga otra érden secreta de 
V. M.' Y de no dalles todo lo que ellos phlen no se pueden 
quejar ni tienen color para ello, la cual tienen si por las 
particularidades de V. M."^ no se ayudan: por verles el jue- 
go tan de cerca oso yo decir esto. 

Los cuatro mil españoles que V. M.*' les quiere dar, yci 
hallo grandísimos inconvenientes en ello» La gente no pue* 
de ser sino muy ruin y desarmada. Si el año de sesenta y 
dos que V. M.^ les envió sirvieron bien, fué por los cabos 
que trujeron , que no ios hallará V. M.^ agora talea, y el 
ejército estaba lleno de gente vieja y no tenia V. M.^ ocu* 
pada la que agora tiene en Granada ; y no bastaran ellos 
si no vinieran á manos de Mos de Guisa y Marischal San* 
tandrea, que los abrazaron y ampararon corno á propios hi* 
jos, á poder de ninguno de la nación pudieran venir que 
los trataran mejor que ellos los trataron , que agora es lodo 
al revés , que no hallarán los que los han de gobernar sino 
herejes, como lo son todos los que agora menean esta da Uf 
za , y que sin pelear con ruines alojamientos y malos trata* 
mientes en dos días los desharán, y los pondrán donde si 
el tiempo no los deshiciere , lo hagan los enemigos. Y bas* 
tara para gente tan nueva hacer un camino tan largo como 
el que han de haoer en venir á buscar el ejército del rey ; 



175 

y como hubiese una sola bandera de españolea en Francia 
por urden de V. M. ^ , aquí no quedará soldado ni bastará 
el mundo para tenerlos. Y V. M.^ puede tener por cierto que 
deshace todas las fuerzas que tiene , y que no es tiempo de 
deshacerlas. 

La infantería que vino últimamente de esos reinos nun* 
ea la consentí salir en campaña . y he andado vistiéndolos 
y regalándolos « y los he tenido seis meses comiendo á dis-* 
crecioa sobre Diste y Lean por lo que en la guerra pasada 
hicieron » y no puedo acabar de ponerlos en pié. Por aquí 
podrá V. M.' juzgar lo que sucederá á estos otros, por don- 
de, señor, yo faltaría á lo que debo al servicio de V. M.^ 
si no le dijese esto, y que en ninguna manera del mundo 
V. M."* se los debe dar. Y podráse decir que cuando ellos 
los pidieron se tenia por cierto que la guerra se iba & po - 
ner sobre Guiena y las tierras de Madama de la Bríd ; pero 
que haber de venir tan lejos , que es imposible , que no hay 
soldados que quiera salir fuera mientras hallan sueldo como 
le hallan en lo de Granada , lo cual no puedo dejar de su- 
plicar á V. M.^ mande dar gran prisa en acabario , porque 
en este tiempo ninguna llaga por pequeña quesea está bien 
abierta, y si no bastaren veinte mil, mande V. M.^ meter 
treinta y cuarenta y cinco mil , hasta que la carga de la 
mesma gente los acabe, que aunque ello no es nada, sue* 
Da por acá de manera que hace estar suspensos los ánimos 
de muchos , que ya no es tiempo de llevarlo por el término 
qne se pudiera seguir al principio. 

Después de pasado lo que tengo dicho , á los 23 del pa- 
sado me habló el agente que aqui tienen ios Reyes Cristia- 
nísimos lo que V. }i.^ verá por la copia de la carta que yo 
escribí á D.° Francés y la reqyaesta que le hice. 

El vargueit en que tenia los dos mil caballos del duque 



476 

Erico espiro ci úllimo de julio. Yo tiabia procurado con el 
pasasen otros dos meses adelaote. £1 penúltimo del pasado 
me víj^o respuesta resolulamenle que no querían estar mas 
debajo de varguelt» que si quería levantarlos luego , que 
vendrían á servir. Yo viendo que si dejaba estos caballos 
quedaba desarmado, y que si en Alemania baade levantar 
caballería para Francia ó para acá , que soltando estos la 
levantarían con mas facilidad ; y juzgando que' á el rey de 
Francia se concertaba con sus rebeldes podirá ser que de 
aquella separación alcanzase alguna parte de inquietud á 
estos Estados» y que si Casimiro también viniese» ¿orno 
dice D.° Guerau y me escribe Xantoue por aviso de Suea- 
di (y habiendo de lei^er (^sle las armas como verá V^ M<^ 
por su carta, también es otro punto en que yo.no querría 
en tal tiempo estar sin caballería) me bailaba aquí de^ 
sarmado » siendo tan malos de cobrar el día de hoy caba* 
líos en Alemania» me he resucito de enviar á tmolar con 
ellos para pasados adelante ó buscar. otros, que auni^iieen 
levantándolos se les han de dar treS: pagas » todavía, si et 
Uey Críslianísimo les quisiera darr alojaoiíefito. mé resolvie- 
ra á hacerlo, si bien me dolía desta deleraiinacion el gasto 
y el haberlo? de. meter ea el país, que sería destruirlo por 
el daño que. harían, y taalQ mas^ agora habiendo de entrar 
eq la colectación del centesimo dinero» y aunque para re^ 
medi¿)r este último incon venieale , hice con. el rey de Fran* 
cía la (diligencia que por ia copia de la carta de ü^'^Fran* 
cés que aquí va verá V. M.^, no oie paresee que las ha 
querido alojar. Veré de acomodarlo lo mejor que pucfiere, 
y á menos oosta de la hacienda de Y* Já.^ y dado de sus 
vasallos. Si estas cosas todas van adelante oo se pueden 
hacer sin gran golpe de dinero, y aquí eon |H)C0 rumor que 
haya estorbarán la colectación , ni habrá mercader que vieu- 



177 

do ei aire turbado quiera dar sobre lo de aquí un solo ma- 
ravedí. Para si este caso viniese, suplico ;i V. M.^ sea ser* 
vido enviarme alguna buena suma que tenga de res|)ecto, 
coa prometer á V. M/ de no locar en ella sino en extrema 
necesidad , y que no habiéndome de aprovechar dello, lo tor- 
naré á reembolsar, porque teniendo esto, terne crédito para 
poderme valer. V. M.^ sea servido de eonsiderar que eslas 
DO son palabras sino necesidad urgentísima. Y si á V. M."* 
se le acuerda que yo le escrebí en una carta de mi mano 
sobre este último dinero que V. M.'' me escribió me quería 
enviar, le suplicaba que no corriese interese á V. M.*^ has- 
ta que yo lo tomase, y fué siempre con intención de no to- 
car en dio sino en la necesidad que arriba tengo dicha. 

También me paresce lo mismo que V. M."^ me manda 
ea lo que toca á la aprehensión de las tierras que Madama 
de la Brit«y príncipe de Conde tienen en esos Estados , y 
as! diferiré el hacerlo hasla que V. M."^ me mande otra cosa. 

Los dias pasados avisé á V. M."^ la venida de un gentil 
hombre que la reina de Escocia habia enviado aquí á ha- 
blar conmigo sobre sus negocios. Después acá ha vuelto el 
dicho gentil hombre y otro secretario de la reina , y ambos 
á dos piden la ayuda de V. M."^ con dinero de treinta á 
cuarenta rail ducados; y aunque yo no tengo comisión de 
V. M.^ para podelle dar ninguna cosa, viendo la necesidad 
grande que sus cosas padecen, me he atrevido ú enviarle 
diez mil escudos con que pueda entretener alguna parte 
dellas. Suplico á V. M.^ lo tenga por bien y me mando paiü» 
adelante su voluntad. Cuya, etc. De Bruselas á 8 de agos- 
to 1569. 



Tomo XXXVIII \2 



478 



Copia de párrafos de carta original de Juan de Álborfwz al 
secretario Zayas. De Bruselas á9 de agoslo 1569. 

Recibida eo 80 del mismo. Respondida á 1 de septiembre. 

El capitán Juan Montiel de Zayas— D. Bemardino de Mendoza 
—D. Fadrique de Toledo. 

f Archivo general de Simancas. — Estado, leg^Jonúm. 541.; 

III.^ Señor: 

He recebido la de v. m. de 27 de jumo y después la de 
7 del pasado» y cierto » señor mió, me faltan palabras para 
encarescer la merced y regalo que v. m. me hace. Plega 
á Dios alguu dia pueda yo mostrar con obras esU mi bue* 
na voluntad. Y beso á v. m. cien mil cuentos de veces las 
manos por la buena opinión que liene de mi : que de los 
despachos que de acá van para ahi y para otras partes , ya 
V. m. vée cuan poco tengo en ellos , pues son todos salidos 
de tal aljaba. Lo que hubiere vicioso será por no haberlo 
yo entendido. Guarde Dios á este gran duque, que asi lo 
hace todo y asi lo guia. Y el S.^^ D.° Fadrique lleva su voz 
con tanta discreción y cuidado que me admira. 

Ya V. m. habrá entendido de donde salió lo del doctor 
del Rio , y á esta causa no hay que tratar mas de la mate* 
ria. Y también habia recibido el pergamino que le envié 
con Satellar correo. Si este pudiere llevará también un par 
de docenas de pieles. Hasta que tenga v. m. enteramente 
lo que ha menester , iré enviando con todos. 

Y viniendo á lo de casa , yo he dicho al señor capitán 
Joan Montiel de Zayas, tenga paciencia hasta la recompen- 



179 

sa de los que han servido, y v. m. esté mas que cierto le 
serviré con la vida y con el alma como á cosa de v. m. 

El pliego de Chantoney partió A los 21 del pasado con 
el ordinario, y téngale v. m. por aviado; y en cuanto á la 
postdata de la duplicada cerca de lo que me habia ocurrido 
del dinero del Palatino, no paresció bien á estos señores, y 
asi la dejo de decir; pero v. m. sea muy cierto que aqui 
se hacen en su beneficio todas las diligencias que se pue- 
den , y se harán hasta la cobranza , que plega á Dios sea 
tan breve como sus dueños desean. 

D." Bernardino de Mendoza pretendía un hábito, y di- 
cerne que se le ha respondido que hasta la consulta de los 
que han servido aquf. Por cierto, señor, él se ha ocupado 
de manera que merece mas que hábito, y asi me ha man- 
dado el duque , mi sefior , scriba á v. m. lo pida á Su M/ 
Y cierto me ha admirado la consulta de las encomiendas, 
que no se ha dado un real á hombre de cuantos sirven en 
la guerra , porque duermen en mejores camas y beben mas 
frió que los cortesanos, y aun con eso, señor, tenemos tan- 
tos caballeros soldados , pues plega á Dios no se llore algún 
dia. Y si pareciere á v. m. impertinencia meterme yo en 
esta materia, vaya esta á fondo y cubra v. m. mi ignoran- 
cia y procure v. m. sacarme de aqui: y si hablare mas en 
ello córtenme la lengua. 

Háme desmayado V. m. mucho que no me dice nada 
de sucesor, y véome ya en agosto, y comienzan los días á 
ser cortos y temo el invierno, y á mi amo en él. Y digo á 
V. m. cierto que para perderle no hay otro camino, y él 
está tan desesperado que podría ser dejarlo todo y irse , por- 
que dice que no está ya para ir atrás ni adelante. Esfor- 
zarle ha la buena compañía y entreteiümieotos quo hay 
aquí. Yo digo á v. m. ciertamente que me vec^ con resolu- 



180 

clon de irme, porque uxarem duxi, y es moza, y Dios rae 
ha mandado haga vida cod ella. Y hablando coa v. m. como 
se debe, no conviene ¿ los hombres de honra dejar sus mu- 
jeres tanto tiempo solas, aunque podría por ser ella cual 
yo la pude pedir á Dios y quedarle tan buena compafila; 
pero en fin , á los prevenidos no les acaecen desgracias. 
V. m. por un solo Dios ayude mucho á esta nuestra ida: 
que hombres hay hartos; y juro á Dios como cristiano que 
D.° Fadrique de Toledo lo haga tan bien como su padre y 
mejor que muchos de los que están hoy adelante. Dios lo 
guie todo y guarde la ilustre persona de v. m. como deseo. 
De Bruselas á 9 de agosto i 569. — Besa las manos á v. m. 
su servidor. — J. de A\hovnoi.-r-Tiene rúbrica. 

Con Arlus se hará lo que v. m. manda, que es muy 
buen hijo. 

Sobre. — Al ilustre señor el señor Gabriel de Zayas, mi 
señor. — En su mano. 



Chipia de caria autógrafa del prior /).* Hernando al secre- 
tario Zayas. De Anvers áñ de setiembre. 

Recibida á S de octubre. 

Habla de sus largos y señalados servicios con motivo de que- 
rerle proponer para virey de Cataluña. 

(Archiva general de Simancas.-- Estado , legajo núm. bii.) 

Muy MAGNÍnco Señor: 

Escribiría k v. m. muchas veces si pensase que mis car- 
tas no ocupasen á v« m.> demás de las que muchas veces 



181 

le escribo con importunaciones : que por saber que v. m. 
roe desea hacer merced me atrevo ¿ escribírselas. Albornoz 
me ha mostrado un capitulo que v. m. le scribe que trate 
conmigo sobre si holgaré que el vice-canciller y v. m. me 
propongan para el cargo de Barcelona en caso que baya de 
salir de allí el duque de Franca vila. El vice^cancilier me 
muestra bien el amistad que siempre hemos tenido él y yo» 
Y lo que yo le deseo servir, y á v. m. le beso las manos 
|)or el cuidado y trabajo que quiere tomar de hacerme mer- 
ced, ques conforme á la voluntad que he tenido siempre de 
s'Tvirle, y esta obligación de nuevo no se me olvidará ja- 
mas; mas una cosa suplico yo al señor vice-canciller y á 
V. m. y es que no hagan con Su M."^ negociación para que 
yo le sirva , porque yo ha muchos años que le sirvo con mi 
persona y hacienda , como sabe todo el mundo y Su M."^ e\ 
primero , y aunque no fuera sino solos los servicios que en 
esta postrer jomada le he hecho, tiene Su M. obligación de 
hacei'me merced, y no quiero que con mandarme Su M/ 
que le sirva piense que me paga los servicios pasados: que 
A mi parecer le tengo mas obligado que ¿ que se sirva de 
mí en el cargo de Barcelona : cuando Su M.^ me hiciese 
merced y me honrase le servirla yo en menos questo. Si 
v. m. mandare algún servicio le suplico me lo escriba, puea 
sabe que lo he de hacer de muy buena gana. Guarde Núes* 
tro Señor la muy magnífica persona de v. m. De Anvers á 
6 de setiembl^. A servicio de v. ra. — El prior D." Her- 
nando. 

Sobre. — Al muy magníGco señor el señor Gabriel de 
Zayas secretario y del Consejo de Su M.**— Madrid. 



182 



Copia de párrafos de carta del dwjue de Alba á Su Aí.^ 
De Anvers á i2 de setiembre 1569; 

Personas que piensa mandar á las nef^ociaciones con la reina 
de Inglaterra— Perdón general — Imposibilidad de decir i lo que 
montará anualmente el nuevo impuesto , y conveniencia de pagarse 
con el centesimo lo que se debe á la gente de guerra — Encarga á 
D. Padrique de Toledo la construcción de algunos castillos— Juan 
de Vargas ^-Recomendación en favor del secretario Juan de Soto. 

(Archivo general de Simancas— Estado^ legajo núm. S41.) 

Todas las cartas que V. Mi* ha sido servido escribirme 
á los 19, 20 y ¿1 de julio y las de 4, 7 y 9 de agosto he 
recibido juntannente con los papeles y despachos eq ellas 
contenidos. Graci^is á Dios que V. M.* tiene la salud que 
sus vasallos y toda la cristiandad hemos menester. 

Con las grandes aguas que aquí ha hecho , que han 
sido las mas terribles que jamás se han visto» se cayó un 
poco de una cortina de un baluarte desta ciudadela ¿ la 
punta , y aunque há mudios dias que estoy tendido en una 
cama sin poderme menear, me hice meter en una barca 
para venirlo ¿ ver , porque no podía creer que era tan 
poco como me decían. He hallado que con cient escudos se 
ha rehecho. Yo siento tanto verme desta manera , que de* 
más del trabajo que paso con mi indisposición) , Dios me es 
testigo que lo siento mns por la falta que podria hacer al 
servicio de V. M.^ que por mi trabajo. Por esto no podré 
responder particularmente á las cartas que tengo dichas, 
aunque no veo en ellas cosa de mucha prisa. Diré solamen- 
te lo que hasta agora tengo hecho en el negocio de Ingla- 
terra , en el cual veo muy bien la necesidad grande que 



i85 

hay de remedio por todas las causas que V. M.^ me repre- 
senta , y por otras tantas que aquí se ven ; pero ha sido im- 
posible hasta venir estas cartas caminar á mayor priesa. 
Luego i la hora en recibiéndolas despaché á D. Guerau un 
correo con una carta que pudiese mostrar ¿ la reina , en 
que le dije como tenia cartas de V. M.'^ y quería enviar con 
ellas persona ¿ hablarla ; que viese si se contentaba de oirle. 
Tengo hechas las instrucciones y recaudos necesarios para 
el que habrá de ir. Hasta agora estoy resuelto de enviar á 
Cbapin Viteli y á un hombre de ropa larga que llaman Jun- 
glo, natural de Utrecht , que ha residido mucho tiempo en 
Roma, y dem¿s de la aprobación que el cardenal de Gran- 
vela ha hecho de su persona , hallo en él muy buenas par- 
\m y pienso meterle en el servicio de V. M.^, porque es 
grande la falta que hay de hombres. Paresció á estos con- 
sejeros y á mi hacer primero esta diligencia, pues en ella 
no se perdía tiempo , mientras se hacian las instrucciones, 
ix)rque no se le antojase á la reina de hacer alguna inso- 
lencia. Venida la respuesta partirán luego estos dos si ya 
de aquí allá no mudase de opinión. Ha detenido el negocio 
haberse tractado allí con poca reputación del servicio de 
V. M.^ por admitir todos cuantos tratadores han querido 
entremeterse. 

La gracia de Su Santidad para el perdón general ha 
días que está ya acá en la forma que yo la envié á pedir 
para el obispo de Cambray, con poder de subdelegar otros 
que mas fueren menester para acabar la mies. Al tiempo 
conveniente se ejecutará el perdón conforme á lo que 
V. M.^ fuere servido mandarme. 

No hay dubda que llevar la décima por entero en estos 
Estados no haga gran daño al trato; pero ha convenido 
pedirla y salir con ella. Espero en Dios se dará tal orden 



184 

que el servicio de V. M."* se haga y el daño 
de los Est¿)dos se excuse. Poderse decir par- 
ticularmente lo que esto montarla cada año 
es imposible. V. M.'' terna hacienda con que 
sustentar esto conforme al estado que yo allá 
envié. La diGcultad que nació en lo de Bra- 
bante se ha allanado muy bien ; lo que }'o 
agora querria si fuese posible es poder pagar 
con el centesimo lo que se debe á la gente de 
guerra y entretener lo estraordinario hasta 
que viniese el tiempo de licenciarla : que con 
esto pensaría que podría suceder mis desig* 
nios con la orden que yo aquf dejaría fácil al 
que hubiere de servir. 

Háme parescido enviar á D.* Fadrique 
para dar principio en los castillos que se han 
de hacer en Bolduque, Gúeldres, Frisa y Ho-> 
landa , y á tratar con las villas que vean de 
donde se ha de pagar lo que costaren dichos 
castillos, para que se dé priesa en todos ellos 
.. j !:< y se puedan licenciar las doce banderas' que 

De mano de Fe-' , ^ ^ . , , 

Upe //. están en Devenler y Groenmghen, y de ca- 
si de Valencia* millO visitará SÍ COnvicnC desmantelar algu- 
na» conviene, y lo .. 

que se debe de bar nos dc los castilIcjos quc agora sc guardan 

?u*¿VT*ío"ósi- P^^ escusar la costa y el peligro. A su vuelta 
locasiiHo. avisaré á V. M.* de lo que hubiere hecho. 

El cardenal de Siguenza me escribió la 
merced que V. M.^ hacia al licenciado Juan 
de Vargas en darle su Ucencia , venido el que 
ha de quedar en su lugar. No puedo dejar de 
suplicar á V. M.* sea servido acordarse de 
hacclle la merced que por otras le tengo su* 



iS5 

pilcado y sacarle dcste servicio con la honra 
que ineresce quien así ha trabajado y servido 
como mas particularmente escribo al carde- 
nal. Nuestro SeSor, etc. De Anvers á i2 de 
septiembre 1569. 

Después de escripta la que va con esta, he 
recibido las de D. Guerau en respuesta de la 
que yo le escribí antes de partir de Bruselas 
ú los 25 del p9sad6, las cuales me ba pare- 
cido enviar á V. M.'' y asimismo la respuesta 
que le he hecho. No sé si todavía estará en 
parescelle mucha submision. Los despachos y 
personajes que han de ir tengo ya á punto, los 
cuales partirán luegoque venga respuesta. 
^ . , Ya V. M.* conosce al secretario Juan de 

De mano del 

ref: Soto y sabc muy bien lo mucho que ha ser- 
Deste capítulo vido y padcscido que es, de manera que á mí 

dad copia áOuiro- ''^ • f 1, x i j u • j- 

Ki para que se vea mc uarcsceria fallar á lo que debo si no diese 

CQ aquel Consejo. '^ ^ 

á V. M.*^ cuenta dello y le suplicase como le 
suplico con el encarecimiento que puedo, sea 
servido mandarle hacer en los negocios que 
en esa corte le quedan, toda merced y favor, 
porque es uno de los hombres á quien con 
mas cuidado y diligencia he visto servir á 
V. M.'' en lo que le ha, tocado, asi en el tiempo 
que sirvió debajo de mi mano como en lo de- 
más. Y muéveme á tan gran compasión sus 
trabajos que conosciendo yo la natural incli- 
nación de^V. M.^, s(é cierto que le hago servi- 
. ció en acordárselo ; y aunque entiendo que 
bastará esto para que V. M."* le haga la mer- 
ced, que meresce, la verdad y fidelidad con 



186 

que ha servido , si rae hallara presente importunara siempre 
á V. M. hasta que á ¿1 y ¿ mi nos la hiciera. 

Antes de cerrar esta he recibido las cartas de V. M.' de 
cuatro que trujo Almeida hasta la corte del Rey Cristianísi- 
mo, y las de 9 que vinieron por Alemania. A todo respon** 
deré con o(ro. 



C(^ de carta original del duque de Alba al secreiario Za* 
yas. De Anvere á i2 de setiembre 1569. 

Recibida á 6 de octubre. 

Pide con insistencia se le releve del gobierno de Flándes — Re- 
comienda fuertemente ¿ Juan de Vargas y ¿ otros— Relación de 
los bienes conGscados á los rebeldes. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, legado núm. tUiJ 

Muy Mag.®** Señor : 

He recibido las cartas de v. m. de 26 de juUio y 9 de 
agosto, á las cuales no podré responder tan particularmen- 
te como quisiera por lo que digo en la de Su M.' Solo diré 
en esta que me parece el regente Julio Claro, hombre muy 
cuerdo y docto, y que hará bien cualquiera cosa. No sé si 
la lengua le baria falta para el cargo de Dola ; pero hay 
tan pocos hombres, que es menester echar nrano de los que 
se hallaren. 

No me pasa por pensamiento anteponer al prior para lo 
de Gatalunia, ni él tampoco sé que gustará dello. 

Yo tengo gran miedo que cuando Su M.^ no se conten- 
te sacarme de aquí este invierno, lo ha de hacer Dios, por- 
que siento me hace tan j^ran dapno el aire del pais que ver- 



187 

(laderamente me destruye; y si con acabar la vida se sir« 
viese Su M.*', yo juro por todo lo que puede jurar un caba- 
llero no le hablase mas palabra en ello por no cansalle en 
buscar persona ; pero habiéndola de buscar con mi muerte, 
DO me parece que pido demasía en suplicarle que lo haga 
antes. Nuestro Señor la muy magnifica persona de v. m. 
guarde y acreciente. De Anvers i i2 de setiembre 1569. 

El señor cardenal me ha scripto como tenia ya nombra- 
do persona para venir en lugar de Juan de Vargas, y que 
venido él podría irse. Heme holgado mucho que esté en 
tan buen punto su ida; pero no puedo dejar de decir á 
V. m. que es gran corrimiento para mi ver que se dé li- 
cencia á un hombre que ha hecho aquí tantos y tan gran- 
des servicios sin hacelle merced v envialle con el contenta- 
miento que es razón ; y no puedo creer de la grandeza y 
liberalidad de Su M.*^ sino que antes que llegue el nombra- 
do no tenga acá Juan de Vargas la merced. En esta con- 
formidad escribo al señor cardenal. V. m. hará allá el oficio 
como lo debéis á nuestra amistad: que yo no quiero decille 
ninguna cosa hasta tener respuesta desta. 

El doctor Milio hablará á v. m. de un negocio de Mi- 
chael Ángel, gentil deudo de Juan Moreno, mi mayordomo, 
sobre una naturaleza que pide en esos reinos para un hijo 
suyo: V. m. me la haga de favorecelle en este negocio y 
pedir de mi parte al señor doctor Velasco le tenga por en- 
comendado y le favorezca en todo lo que hubiere lugar: 
que por ser cosa que toca á Juan Moreno holgaré mucho de 
todo el biien suboeso del , y recibiré por muy particular 
toda laque en esto se le hiciere. 

Antonio de Lada dará á v. m. la relación que se ha 
podido sacar de los bienes confiscados , y según está todo 
marañado no ha sido poco. Lo del principe de Oranjes de 



188 

ha podido hacer con mayor facilidad, porque tenia su cá- 
mara de cuentas y en ella se ha hallado razón particular de 
todo ; pero aun no están averiguadas muchas deudas. De 
Montigni se han hallado 11 mil y tantos florines, como ahí 
va en esa relación; pero debe mas de 12 mil. 

Ya V. m. sabe lo que yo debo á Mendivil y de la ma* 
ncra que ha servido á Su M.^ Deseo éstrafiámente verle 
acrecentado: si se pudiere encaminar alguna cosa para él, 
recibiré muy gran contentamiento, como Albornoz lo scrí- 
birá á V. m. — A lo que v. mv mandare. — El duque de Alba. 

Sobre. — Al muy magnifico señor el señor Gabriel de Za- 
yas, secretario y del Consejo de Estado. 



Copia de copia de carta de Antonio de Guaras al duque d$ 
Alba. De Londres á 18 de setiembre 1569. 

Naves aprestadas en los poertós de Inglaterra para ir á la Ro- 
chela-^Casamieoto de la reina de Escocia — Tra$lacioa de la corte 
inglesa por causa de ia peste — Prevenciones que en ella se hacen 
para hospedar á las personas enviadas por el duque de Alba- 
Mala disposición de los ingleses en las disensiones con España. 

f Archivo general de Simancas. — Estado t legajo núm. 6410 

III."* y Ex."** Señob : 

En 14 deste escribí á V. Ex/ con la persona que des- 
pachó el señor embajador postreramente , y deanes como 
creo avisará á V. Ex.^ Su Señoría, ae apareja aquí una 
gran flota de naos á lo que se dice para ir á la Rochela, 
que como se dice va con municiones, artillería , y dineros y 
otros socorros , porque (iomo ha entendido acá el cardenal 



189 

Xatillon y estos, que las cosas de Potiers no sucedea á su 
propósito» procuran enviar socorro el que pueden con disi- 
mulación. 

Ha venido nueva después que el obispo francés que se 
embarcó aquí con algunos franceses y ingleses, como ha- 
brá V. Ex/ entendido, encaminado por el dicho Xatillon 
para Alemania á levantar gente ó señalarla » que era lle- 
gado en la flota de aquí que iba á Amburg cerca de Enden 
á donde habia de desembarcar. 

También se ha dicho en esta costa por ingleses que 
haa venido de Spaña , como habian llegado á la ribera de 
Burdeos las 18 galeías, 12 francesas y 6 de Su M/, como 
es de creer que V. Ex.* lo habrá entendido por tierra, y 
que habian tocado en Santander. 

En lo del casamiento del duque con la reina de Esco- 
cia, después continuamente se dicen muchas cosas sobre 
ello; y los que mejor lo piensan entender, sospechan que 
podría subceder mucho mal dello á los que lo tj*atan y á 
las partes, porque la reina y los que tienen mano en el go- 
bierno no loan este negocio, antes lo contradicen, y como 
quien tiene el poder y la autoridad , con el tiempo podrían 
ir á la mano á los contrarios en esto. Plega á Dios que 
guarde á la dicha reina de Escocia y que medianeros am- 
biciosos de negocios no la hagan daño , como se puede pre- 
sumir por no poder tolerar la reina de aquí esta novedad, 
la cual hasta agora anda en todas partes pública entre las 
principales partes y eñ la corte con disimulación. 

En lo del portugués que escribirá V. Ex/ es ya partido, 
y como ninguno de tanta importancia, estimo que V. Ex/ 
habrá mandado proveer sobre ello. 

Esta corle viene á Antoncurt dentro de 10 dias desde 
Anlona donde ha estado, y no verná aquí por agora por- 



190 

que mueren de peste en esla ciudad, y $e recogerá la rei- 
na en aquella casa |)oresle peligro, por ser casa sola como 
V. Ex.' sabe. 

Toda esta tierra no trata de otro sino de la venida de 
los personajes que V. Ex.' se dice ordena que vengan aqui, 
y les aparejan aposento aquí por orden de corte, y son por 
extremo muchos los juicios; y lo público es que los que 
vienen son el señor Chapin Viteli y el señor licenciado Var- 
gas con gran compañía. 

Como be á V. Ex.' escripto, con dificultad se ha de 
esperar de parte de los de acá acuerdo , ponjue hasta ago- 
ra siempre han dado muestras en todas sus obras y accio- 
nes de querer disensión > y como puede V. Ex.' considerar 
conviene mucho que los señores que vernán que estén ad- 
vertidos por sus instrucciones de que los de acá están ar- 
mados de disimulaciones todas encaminadas á discordia, y 
á la primera comunicación del tratar del acuerdo y descom- 
poner lo pasado, darán apariencias de desearlo mucho, no 
abominando cosa mas. 

Lo primero que querrán tratar es sustentar, aunque es 
tan falso, que V. Ex.' mandó hacer el arresto allá primero 
sin causa , pareciéndoles que la detención del dinero de la 
nao de Lope de Sierra que la podían hacer, porque afirma- 
ron que este dinero, aunque falsamente, pertenescia á par- 
ticulares, y que no venia para servicio de Su M.**, y que 
nunca fué su intención de dar ocasión á ninguna discordia. 

Lo segundo, aunque mas falso que todo, entenderá 
V. Ex.' que quieren negar, y, es que en seguimiento de 
sus malas intenciones y malos propósitos, á los 15 de de- 
ciembre pasado quitaron en los puertos de Artua , Mua y 
Fabique á las cuatro zabras que estaban allí con dinero, sin 
ocasión ninguna, sino movidos de ejecutar sus dichos ma- 



191 

propósitos y los iemes ó gobernalles y las velas deltas con 
autoridad y mandamiento de la reina. 

Después en Antena descargaron ¿ los 19 del dicho de* 
ciembre con la misma autoridad todo el dinero que estaba 
en la nao de Lope de la Sierra , quitándoselo de su poder. 

Conforme á estos perversos propósitos por donde se prue- 
ba la verdad claramente de la malicia dellos, proveyeron 
luego 4 toda la costa del hueste sin que allá se les hubiese 
dado ocasión ninguna de nuestra parte ; y por mandado de 
la reina quitaron las velas á todas nuestras naos que esta- 
ban en todos los puertos y pusieron guardia de ingleses en 
las dichas nuestras naos, y esto se hizo á los 29 de diciem- 
bre dicho, que fué el dia que al embajador dieron el pasa- 
porte para librarnos el dinero y nuestras haciendas , ha- 
biendo antes proveído conforme á sus malas intenciones el 
arresto y detención de todas nuestras naos y haciendas, 
como se dice, sin que ellos tuviesen ocasión ninguna en un 
tiempo ni en otro como se dice, ni hobiesen entendido no- 
vedad ninguna del arresto, como no podian, de ahí; por- 
que como Y. Ex.^ terna memoria el dicho arresto se hizo 
ahí el dicho dia 29 de deciembre mandándolo V. Ex.* en- 
tendida esta desorden y novedad de acá , asi por cartas del 
embajador como creo de los dueños délas haciendas, á quien 
con toda deligencia les despaché correos por tener yo car- 
go delios de la mayor parle deslas haciendas. 

Después tratarán que son contentos de la restitución y 
no hay cosa en que menos piensen , porque ni la pueden ha- 
cer de presente, ni piensan hacerla jamás; y hallará V. Ex.* 
que se desvergonzarán á decir que son contentos que se 
haga satisfacción de una parte y de otra en esta manera. 

Que para descargo de lo que nos deben se hallará que 
pedirán burlerías, como lo es que en las Indias han toma- 



192 

do á Joan Aquins, inglés, que ha ido allá con gran arma- 
da, tres ó cuatro veces, como V. Ex.* sabe, por lo menos 
mas de 500 mil ducados. 

Asimesmo pretenden que monta mucho lo confiscado á 
ingleses por herejes por la Sancta loquisicioD , y ellos pre- 
tenden que han de ser r^tituidos dellos , y que monta 
mucho. 

Asimesmo pretienden cobrar mucho por las liaos y ha- 
cienda que les fué detenida en el rio de Sevilla por D.'' Al- 
varo de Bazan , y meritamente porque se pusieron en de- 
fensa contra la justicia y presumieron con mano armada 
sacar una nao francesa del puerto de Su M.^ como V^ Ex/ 
mejor lo sabrá. » 

Estas demandas y otras semejaotes montarán según lo 
que ellos pretenden que se les debe , mas que monta la ha- 
cienda mia y nuestro dinero detenido aquí. Y lo menos que 
pretenden es que gozarán ahí de sus libertades, y que acá 
los vasallos de Su M."^ han de pa.sar por las sinrazones y 
agravios que han padecido muchos anos, sin que aquí pue- 
dan gozar de libertad ninguna. 

Asimismo pretenden que libremente puedan ir con mer- 
caderías á las Indias. 

Asimismo que en España y Flándes no puedan ser mo- 
lestados en personas ni haciendas por sus herejías , y que 
puedan vivir libremente. 

Cuando vengan á tratar de los negocios se hallará que 
tienen estas y otras pretensiones de burlerías ; y especial - 
mente pretenden que Su M.^ les ha de asegurar y con ju- 
ramento, la quietud y reposo que ellos querrían tener, y 
que se olvide los robos hechos por sus piratas, favorecidos 
de quien lo puede hacer. 

Lo primero se ha de notar que jamás querrá n tratar de 



«93 

la restitadon y de concertar esta diseosioQ presente desde 
enero acá , ni referir las otras disensiones al coloquio de 
Brujas, sin primero tener certinidad de fenecerlo todo y 
tratar de todo juntamente con este presupuesto que no lie- 
neo voluntad de la dicha restitución ni de ninguna quietud 
ni paz si no es haciéndose lo que querían, como V. Cx.^ 
lo hallará asi si no me engaño, porque tales son los humo* 
res de acá , si las cosas de Francia ó alguna novedad de 
aquí no les fuerza á venir á la razón en los negocios. Plega 
á Dios que yo me engañe como hombre imprudente y ig« 
aorante que soy y que todo suceda bien , y que nos dé paz 
y quietud. Nuestro Señor, etc. 



Copia de carta autógrafa de Juan de Albornoz al secretario 
Zayas. De Bruselas á 25 de setiembre de 1569. 

Recibida á II de oetabre. Respondida á S de notiembre. 

Üicho gracioso de Arias Montano en una ocasión solemne— 
Hclralo del duque de Alba y regalos que envía á fispana — Reco- 
mienda á un hermano suyo y al contador Mendivil. 

(irchiro general de Smancm.'-Eslado, legajo uú$n. Mi.) 

lu-.* Senow: 

En parábolas heidado aviso á v. m. por mar de lo que 
acá pasaba, y por. tierra antes avisé al S.*^ Antonio de 
Uda de algunas cosas para que diese cuenta dellas i v. m. 
Ahora, señor, la cosa ha pasado de manera, que aquel gentil 
hombre anda fuera de jiücio, habiéndole dicho el duque que 
^quiere que vaya allá. No puede v. m. imaginar mayor 

Tojtfo XXXVIIÍ lo 



494 

maldad ni mas á tk^mpo revelada , gracias á la misericor- 
dia de Dios : que algunas buenas oihaciones deben haeerse 
por mi, y el que sabe la verdad ie ayuda y ampara. 

Mi Arias Montano rae ha dado la vida, que es una per* 
la, y asf ha de ser quien es amigo de v. m. tan íntimo. 
V. m. por amor de Dios acuda al servicáo de Antonio de 
Lada y oirá mas particularmente lo que pasa , y entenderá 
lo que Francisco babia urdido con Curiel ; y en verdad que 
)e he lástima, porque le ha engañado. Mi amo no se quie- 
re dar ahora por entendido hasta ver en qué para la cosa , 
porque se van descubriendo cada dia buenas cosas. De todo 
iré dando á v. m. cuenta como á señor y padre mió; y 
cuando con verdad pareciere haber su Albornoz hecho cosa 
que no deba aun venialmente, téngale v. m. por el mas 
mal hombre que nació en la tien-a ; pero la malignidad pue- 
de mucho. Y porque no sea todo amargut'a, contaré á 
V. m. un dicho de Arias Montano, graciosísimo. Fué nece- 
sario echar en Lovaina por unos dias diez banderas de es- 
pañoles, porque aquella gente es un poco dura; y venien- 
dó de la Universidad á suplicar áSu Ex.* sacase la gente, 
Arias Montano vino con ellos , y un doctor muy docto co- 
menzó á orar y hizo una oración muy longa y muy elo- 
cuente. El duque habia estado veinte dias en la cama, y 
aquel era el primero que salia á misa, y túvole en pié el 
dicho doctor y bien congojado , y habiendo acabado salió 
Arias Montano y dijo : seíior , yo tanMen soy de la Univer- 
sidad^ y me han encomendado que H F. Ex^ no nos conce^ 
de la petición y que pida á este mi compañero que vuelva á 
hacer la oración. El duque no pudo abstener la risa , y en 
fin salieron los soldados, porque la intención de Su Ex/ no 
había sido sino espantar los de la villa « i 

Andrés de Mesa tiene ya el retraten de Su Ex/, y si 



195 

antes que esta se cieri-e se han acabado las sortijas, irán 
con esta y una pieza de Holanda para v. m^ y Arrióla y 
con otro irá otra para ambos. Y perdone v. m. el atrevi- 
miento y reseiba mi buena voluntad , que será para ser^ 
virle usque ad aras. 

Si contentaren esas sortijas avíseme v. m., que son de 
muy extremada obra, y haránse mas. Y encomiendo á 
v. ra. á mi hermano y al buen contador Mendivil , que me 
ha dado la vida en estas barabúndas; y eá muy buen hijo. 
Guarde Nuestro Señor á v. m. como yo deseo. De Bruselas 
á 25 de setiembre 4569. — Besa las manos á v. m. su muy 
servidor. — Juan de Alboiiioz. 

Sobn. — Al ilustre señor mi señor Gabriel de Zavas.— í 
En su mano. 



Copia de carta descifrada del duque de Alba á Su M.* Dé 

Bruselas á 25 de setiembre 1569. 

Necesidad de ganar á ciertos consejeros del emperador — Este 
pide con instancia las contribuciones que deben los Estados de 
Plándes al imperio — Comisionados que deben ir á Inglaterra., y 
pasaportes expedidos al efecto por la reina Isabel — Preparación de 
una armada i fin de proteger el comercio entre España y Fliándes 
— Falta de recursos para licenciar los soldados alemanes^- Moú- 
lígni. 

f Archivo general de Simancas. — Estado , legajo núm. MI ./ • 

Desde Anvers á los 12 desle escribí á V. M.** con un 
correo de mercaderes, cuyo duplicado lleva este. Después 
acá vine á esta villa , y ayer recibí un pliego de Cliántonc 



196 

y copia de. la caria que en él escribe á V.M/'; y;parc5- 
ciéodome ooq viene con brevedad sepa V. M¿^ ia rcsolucioit 
que ,6l emperador ha tomado en la ida de las prtaoesasv 
despacho el diclu) pliego en gran diligencia » respondiendo 
solamente á las cosas que desde el último de^acho aoá se 
pie ofrescen. 

Elscribl los dias pasados á Chantone mirase qué forma 
se podría tener para ganar á Sacio y algunos otros conse*' 
jeros del emperador, porque les veo llevar kras.si todos ]dé 
negocios , y que de unos dias acá padescen mucho los de 
V. M/, no porque en elemperador deba haber falta de vo- 
luntad, sino porque estos deben estar bien pagados de oteas 
personass y tienen mucha parte con el enOperador. Escrí- 
beme que tiene avisado á V. M.^ lo que en esto se debrla 
hacer. Suplico á V. M.^ lo mande considerar, porque con 
repartirles cada año el que estuviere allí cualquier cosa , los 
hará andar á derechas; y conviene mucho á la auctoñdád 
de V. M.^ guiarlo par ^amifio que los nágodós se hagan <ü 
gusto de V. Jfef.** 

. Y siempre me pareció que no habia para qué enviar á 
los electores copia de la respuesta que V. M.^ dio. al arclü- 
duque. Y escribí á Chantone que serla de parescer- <¡ue 
aquello se dejase estar, teniendo por cierto que el émperá- 
dor hizo aquella demostración llevado de )o$.que le gobier- 
nan , y que nunca jamás ninguno de los principes le habló 
en ello; y déjase bien ver, pues hasta agora no les* ha dado 
la respuesta, aunque se descargasobre las ocupaciones que 
estos dias atrás ha tenido. Hace instancia grande por la 
paga de las contribuciones que tocan á G8t(^* Estados , y 
dijo á.Ghanlone las mismas causa? que, Dietri^tanrá /V^.M.' 
Y tengo, por cierto que en lo que se dehe,eutr(in .)o^ 120 



197 

mil florines que DLetaristali. pidió allá á V. M.'^, y mas \o& 
ciocüeatá oiiU eseudok' que ooasignó á la emperatriz^ sobrt . 
qwyo le tseribi los dias pandos. le baria pagar aqui» Si 
me traen la memoria.de lo qne esto monta que 4ie manda-' 
da sacar, ón les que. este (diego se cierre, aviarla he oon. 
esteá V. M.' perra que pueda ver al justo lo.queaedebe (1).' 
Despueci que volviá escribir á.D^^^Guerau que mostrá'^ 
se mi carta original á la reina, lo bizo luego, y me hades- 
pachado ua criado say9 epa el paAapbrte para las persianas 
que han de ir, y se.; quedan poaiéndo en ;órden, Chapín y 
el Fungk). No dejo de estar con cuidado de esta inegocia- - 
clon, porque aunq;ue hay algunos modioiv queriendo pK^ner* 
áuD cabo la xepütaciou^ son taiv; Lntei^esadbs los.i(|Q0tg(H 
biernan á la reina, yban sido tantas las promesas^que se 
les han hecho por los que se han. metiéo sJn^ixlen en. estas 
negociaciones, qué tengo por cierto ¡veirnfin de maltf gana 
CQ la restitución;, y no ¿queriéndola ¡haoer ño sé oomose 
pueda disimular sin rotura, que en ninguna wkmq-a/CQ»' 
viene al sertMio de V. M.^ ^ esto ocasión^ Esti^y tiesuelta 
hasta agora volver á enviar al Fiesco sin qué sepa nadie 
la comisión que lleva, para quei procure ganan al conde de 
Ueestor y^ alseci'etarío Cecil que son los que enteramente 
gobiernan á la r^iua y hacen y deshacen jo que quieren» y 
á costa del^ intcrcsadcssí pi,*oeuj:e tenerlos dispuestos para 
la negociacioiv, encargándoles muoha el secreto do que lo8r 
que están .all4 poi^ y..M.^ no pepao.en ninguna mf^nera del. 
inmulQ -que eflo^ ofrescen ninguna cosa ^ porque seria des- 
truirtos, Y no dubdo que es casa p)uy .conveniente si esto- 
l)asii adelante «hacer uoa armada para asegurar las mqr- 

(1)' Al nái^en dice:'£lr la mikmá qncMa darlo Dieirisian. 



196 

y copia de. la caria qqe en^ él escrihe A •V.M.'';/ 
ciéodome oonviQoe.con brevedad sepa V. M¿* la^ 
que fil emperador ha tomado en la ida de J^/ ^ 
despacho el diclu) pliego en gran dUigeoioir ^ § 
solamente á las cosas que desde el últiny ^ ^ -<. ^ 
rae <>frescen. J t í Z^ 

Escribí los dias pasados á Chao y ¿ * ^ ^ 



se podria tener para ganar á Sac^^ g 
jeros del emperador, poixjue lev/ / f 
negocios , y que de unos die^ff I ^ f ^ 
V. M.*r no porque en ele>// i 5 5* 



55 r 






lunlad, sino porque eslrí^ ^ f ^ t \ 

pei*aonas*s y tienen m/^f f f -^ 3 ^ 

beme que tiene ay// ? * 

hacer. Suplico L} - 

repartirles cad ^ 

hará andar 

Q^ Y j^ I» .V. el niasoar los canlo» 

^^^ ^f .iüicndo>en>>ello;*y teniéndolos halla- 

^ .a comodidad de 'pató'y Jás^dcwás cosas que 

4 

\(y ^ -manda. 

¡fe visto U) qiié V- M** baisid* Hervido escribirme p* 
,,, carlA tiéaede agoslo, q«p trujo el correo de Dietristan 
.^abre lo d*l Final, que taé lo que convenía. Y cuanto al 
pi'lmer punto tengo escrípWá Vi M:^ lo que e» ello pasa. 
A lo dtí Final me ha pai'eáoido duy bien 1a respuesta qne 
V. M.^mánd* diir, 'porque en effeclO''ení tíiíiguna manera 
(íonvitene que el duqdc de Ftoi^uyíía se meta á átlanar aque- 
llas diferencias. Soló úía^pareisce que V.'Mí^^debefroeurar 
echai' carg(^ al émperúdw por ser éjemüoi\ y que no piense 
que obliga á V. M.^ con ponérselo en las manos, y decille 
lambiou^uc tío es tiembla de^ llevar las coba» do Jtldia con 






1»9 

mt OOQ mucha blandura : que asi lo hacia el empe- 

"stro aefior que está eo el cielo ; y que si el duque 

>ado , levantaria una polvareda tan grande que 

los no se pudiese asentar. 

'o aquí muy apretado con la deuda grande 

^ alemanes; y si se hubiesen de licenciar, 

^rá hacer brevemente , seria imposible si 

grandísimo interese; porque habiendo 

^ ^ '^^ casi seiscientos mil escudos, quedo 

%^ \/^^ iderar. El gasto es grande; ha mu- 

\ "í^ "^^' no se ha hecho provisión. Impor- 

'%.. \ i. -íi •* V. M.** y seria ganar ciento por 

*v "* dito para valerme del en caso 

^e otra manera no tocaré en 

Mver á V. M.**, porque te- 

^.aia poderme valer del diñe* 

.«biftUo en agraz: que como es renta nue- 

od menester entrar sobrellevándola. Es cosa extraña 

cuan desacreditados están aquí los oficiales de V. M.'' Para 

cumplir parte deste débito que he pagado , me ha sido for- 

zado tomar 250 mil escudos de cuarenta placas cada uno 

para fin de mayo; pei*o acá lo he acomodado sin que sea 

necesario que allá se acepten las letras ni se cumplan, y 

ea todo cuanto yo pudiere en esta parte excusarlo, V. M."^ 

sea cierto que lo haré. 

En poder del pagador Francisco de Lexalde han entra* 
do muchos dineros destos Estados. V. M.^ será servido man* 
dar como se ha de hacer el tomarle cuenta dellos. 

Aunque Hontigni tiene en estos Estados lo que V. M.*^ 
verá por la relación que se envía duplicada de los bienes 
confiscados , debe mucho mas , y no habrá aun para aca- 
ballo de pagar. V. tiU^ siendo .servido podrá mandar des- 



200 

|)edir la costa que tiene cod sus criados y hacer despachar 
su negocio. Nuestro Señor, etc. De Bruselas ¿ 25 de sep« 
tiembre 1569. 



Copia de carta de Chapín Viteli al duque de Alba. De Coi- 

bfoech á 23 de octubre 1569. 



Traducida de francés. 



g 



Da cuenta del progroso de la Degociacion coa la reina de In- 
laterra. 



f Archivo general de Simancas. ---Estado, legajo núm. Sií.J 

Después de las últimas de V. E.^ de ii deste mes que 
se me entregaron á los 13 del mismo no he tenido cartas de 
V. Ex.* Creo que procede de no haber llegado según en- 
tiendo ningunos navios á Dobla. 

Por las últimas mias de 15 y 16 del dicho mes habrá 
entendido V. Ex." mi llegada y partida de Dobla, y lo que 
me sucedió con el capitán Letton, pariente de Mílort Coban 
que me fué enviado por la reina para que me guiase hasta 
Quinston (1) quince millas de la corte. Lunes último pasa* 
do luego que llegué á Rochestre escribí á D.° Guerau Des- 
pes, embajador de Su M.'^, rogándole que pues á causa de 
la pesie de Londres yo no podia ir ¿ verle, él tuviese por 
bien de hallarse la siguiente mañana en Grenuche (2) cin^ 
co leguas de la dicha Londres para que nos viésemos y co- 
municásemos sobre lo locante ¿ mi comisión, donde habien- 



(1] Kingston. 

(2) Griwiche era su nombre en el siglo XVI : boy Grenwich. 



201 

(lo llegado la mañana siguiente después de haber ambos co- 
municado sobre mt comisión y mostrádole yo mi ins(ruc« 
cioQ y otros escriptos que della dependen , resolvimos en 
que nos veríamos en Quinston , y entretanto pensaríamos 
maduramente sobre la dicha comisión para saber el camino 
que se había de tomar , si sería bien hablarle con dulzura 
y por otra vía. 

En Granuiche el dicho capitán Letton recibió cartas dé 
la reina, por las cuales mo concedía seis personas de los 
míos que habían quedado en Dobla, y á Flungo y al secre^ 
(ario Latorre, á cada uno un criado, y que los otros genti- 
les hombres que vinieron en mi compañía podrían llegar 
hasta Ganturberí (1)» dándome esperanza que á mi llegada 
á la reina ella los haría venir á todos conmigo. 

Miércoles siguiente el dicho señor embajador y nosotros 
nos juntamos en la dicha Quinston y comunicamos de nue- 
vo juntamente el lérmino que se había de tener y todos 
fuimos de parescer que el camino de la blandura seria mas 
conveniente para prevenir 6 nuestra intención, lo cual de- 
terminado, el dicho señor embajador escribió luego al se* 
crelario Cicel, y le avisó luego de nuestra llegada al dicho 
'^g^r» y le rogó quisiese entender de lá reina cuando ter- 
nía por bien de señalarnos dia para nuestra audiencia. 

Jueves siguiente trujo respuesta el que fué á Cicel que 
yo y mi compañía fuésemos los muy bien venidos y asi lo 
éramos á la reina, y que ella nos daría de muy buena gana 
audiencia el sábado siguiente , y para estar mas cerca della 
y mas acomodados de aposento, podríamos venir alojar á 
Coibreoech (2) villaje distante áe su corte de Huvínsora (5) 

(I) GaDlerbury. 
(á) Colbrok. 
(3) Wt Ddsor. 



202 

uua legua, y que le desplacía que por la estrecheza de! 
palacio de la dicha Huvinsora, no nos podía aposentar en 
ella» y que Ufados á Colbroecb ella me enviarla á la mafia- 
na algunos de sus gentiles hombres para que me llevasen y 
acompañasen así ; |)ero que no deseaba que el dicho emba* 
jador se hallase presente en la primera audiencia, porque 
ella se habia quejado á la M/ del rey nuestro seitor del por 
los malos ofícios que diz que habia usado en lo de los arres- 
to9 pasados, teniendo por cierto que Su M.'^ le daría satis* 
facción dello en las cartas que yo le llevaba , la cual vista 
ella se gobernaría eq las otras audiencias como le pai^escie- 
se convenir. 

Sobre lo cual habiendo pedido su parescer al dicho em- 
bajador, él porque no se retardase nuestra audiencia y ne- 
gociación fue muy contento que en esto se efectuase la vo- 
luntad de la reina y fuésemos allá sin él; pero que él nos 
acompañaría hasta este lugar ¿ fin de estar mas cerca de 
nosotros y poder comunicar todos juntos lo que después par 
resciese convenir al servicio de Su M."* y mejor enderezo 
de nuestro negocio. Y así llegamos antier todos juntos en 
este lugar , y el dicho embajador ha hecho todos los buenos 
oGcios y usado de toda diligencia y buenos medios para fa- 
cilitar la dicha nuesti'a audiencia. Asimismo ha hecho que 
me acompañasen la mayor parte de sus ministros y ofi- 
ciales. 

Ayer ú las dos horas después de mediodía fué enviado 
a mí el dicho capitán Letton acompañado de algunos de los 
principales gentiles hombres de la casa de la dicha reina 
para que nos guiasen y acompañasen á la corte donde lle- 
gamos hacia las cuatro horas , y á nuestra entrada fuimos 
recibidos por Milort Hunesdon , capitán de Veruych , primo 
(le la reina , y por él llevados á la cámara del Consejo para 



que DOS desbolásemos y refrescásemos algua poco , y de 
alli él mismo y otros muchos gtoliles hombres nos llevarou 
¿ la cámara que llaman de presencia donde hallamos la 
reina acompañada de los condes de Lessester y Yethfort, 
Milort Chanveran, Glinthon, Almirante, Milort Hiper, Pri- 
vesel , MUort Extranxer , secretario Gicel y muchos otros 
gentiles hombres- y señores ; y después de haber hecho la 
debida reverencia y salutaciones á la reina, la presenté en 
primer lugar lascarlas de Su M."^ y después la de V. Ex/ 
las cuales leidas por ella , mostró haber recibido gran pla^ 
cer de haberlas recibido, á lo menos las de Su M/, si bien 
babiao llegado mas tarde de lo que ella deseaba, pensaba 
y esperaba. Y después de haber yo escusado la tardanza 
dellas, le espuse mi comisión lo mejor que me ha sido po- 
sible en la forma y como por nosotros unánimemente habia 
sido concertado , la cual entendida por ella mostró algún 
poco de descontento de ^que Su M/ hubiese remitido este 
negocio á V. Ex/ y no declararle su voluntad por sus car- 
las. Y después pasando mas adelante , ella se comenzó á 
quejar de V. Ex.*, diciendo que como quiera que Y. Ex/ 
era muy valeroso capitán y habia muy prudentemente go- 
bernado los negocios de los Paises-Bajos, y asimismo su 
propia casa, que todavía en este su particular no la habia 
tratado como á su calidad, autoridad y reputación coDve* 
nia, por haber sin ninguna ocasión hecho arrestar en los 
Paises-Bajos las pei*sonas y bienes, de sus subditos, y por 
esto casi sido causa de la enemistad y rompimiento de paz, 
de entre príncipes tan amigos y tan estrechamente conjun- 
tos, de que ella ninguna culpa daba á Su M.'' Beal siendo 
cierta que todo se habia hecho sin su sabiduría, y que de 
lodo estaba inocente y se fiaba del como de si misma. 
Y después de muchas otras pláticas 5 mostrando tomar 



204 

muy á pechos esta injuria, nos dijo que en ninguna mane- 
ra no estaba ella determinada de haeer lo qué te habíamos 
dicho si pritneraniénte no se* entendiese y^^e hieie^ saber 
á todo el mundo quién había sido el áutoír de los arrestos 
pasados y quien tenia la sin razón, y que cuanto lo que á 
si tocaba ella no' habia tenido jamás- pen^miento de tocar 
en el dinero de Su M.'' coíno' hasta agora no le hdbia toca- 
do; antes ofrescido todo favor para le hacer conducir en 
salvo á dónde y quien pertenecía, lo cual ella hubiera he- 
cho con sus propios navios de guerra ,'i3ino por haber sido 
requerida por el dicho embajador de Su M.^ que lo hiciese 
retener porque no lé tomasen los piratas fraticesés, espe - 
cialmcnte que ella habia sido informada que los dichos di-* 
ñeros no perteneciaa* á Su M."^ sino á algunos mercaderes 
ginoveses de lo cual deseaba saber ia verdad i, pues por esto 
habia diferido él dejarle llevar por tt*es ó cuatro dias y no 
por otra causa ni por haber tenido necesidad del. 

A todas las cuales objécciobes y otras pláticas por ella 
alegadas, respondimos con 'toda modestia conforme ú ^mes- 
tra instrucción , en especial á!lo dd las quejas contra V. E\¿^ 
Yo me esforcé de quitarle con muchas razones y persuasio- 
nes toda siniestra impresión en esta parte, y de asegurarla 
de todo lo contrario , como aquel que después dé la venida 
de V. E\/ á los Paises^fiajos habia muy bien entendido la 
afición que Y. Ex.* siempre ha tenido al Contetilo y servi- 
cio de Su M.*, así en particular como en general. 

Finalmente, después de algunas alteraciones de la una 
y otra parte, viendo que la dicha reina comenzaba ya á dejar 
un poco su cólera, no replicamos mas por no le dar oca- 
sión de nuevo enojo, y poniendo fin á esta primera comu- 
nicación , nos dijo que ella enviaría álguhos sus diputados 

# 

para comunicar con nosotros y cnfendci' que autoridad ó 



205 

podei' teaiamos de Su M."^ para este negocio » y Iralar de lo' 
locaote á la restiluoion que yo, pedia» y con esto tomamos 
licencia deHa. 

De todas las cuales cosas he querido haoer este peque- 
ño discurso coa este correo, á finque V. Ex."" pueda enten- 
der en los términos en que se baila nuesira negociación 
hasta agora. De la respuesta que me dieren los diputados 
de la dicha reina , y de todo lo demás que adelante se pla- 
ticare» avisaré con mis primeras cartas ¿ V. Ex/, para 
que de contino sea avisada de nuestras acciones. Nuestro 
Señor guarde y prospere la ilustrísima persona de V. Ex.* 
DeCoIbroech ¿ )¿o de oqtubi*e 1569. 



Copia de carta descifrada del duque de Alba á 0." Francés 
de Álava. De Bruselas á 27 de octubre 1569. 

Rumores (jle leva en Alemani» para Fayorecer á los hugonotes 
de Francia — Flojedad con que procede el Rey Cristianísimo cou 
sos vasallos rebeldes y dificultades que surgen para poderle socor- 
rer con el ejército de fos Paises-Bajofi. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, legajo núm. Ml.J 

Con Cbatelar correo recibí, dos cartas de v. m. de 7 y 
i7 deste, juntamente. con la relación de lo que el secreta- 
río AguUon pasó «con los cardenales de Guisa y de Lorrena, 
y muy grao «merced con todo ello. Fué muy acertado en- 
viar ai cardenal de Granvela copia desla relación para que 
vea Ja queja que la reina madre tiene de ambos. 

No puedo dejar de sentir que Su M.** Cristianísima me 
tenga en opinión que he de habíate en su pei^sona diferente- 



206 

mente que en la de la reina nuestra señora que está en el 
cielo, pues nunca la he tenido en otro lugar; y me la hará 
V. m. muy grande viniendo á prop()sito dárselo & entender, 
y aun sin que venga, porque me duele mucho que Su M.^ 
piense de mi otra cosa. Creo que este hombrecillo debe ha* 
cer los mas ruines oficios que puede. 

En las cartas que este correo me ha traido se acusan 
obras que trujo un correo de Forquevaulx que partió á los 
26 del pasado. Este dice que le traia delante. V. m. me la 
haga de cobrarlas y enviármelas luego. 

Escribí á v. m. con Crusat como habia tenido avisos 
de Alemania que el Casimiro daba á sus ratstresmestres 
cuatro florines por caballo, y que era con intención de ha- 
cerse pagado del duque de Lorrena. Después acá los he te* 
nido de 10, H y 12 por diferentes partes; unos concuer- 
dan en que la leva del Casimiro sea para el efecto dicho 
con cuatro mili caballos, otros no dicen para qué, sino que 
la leva será de tres mili. Ayer tuve avisos de 7 y 20, pero 
no me dicen palabra de lo uno ni de lo otro. 

Veo proceder tan flojamente con la victoria que Nues- 
tro Señor ha dado á esos Reyes Cristianísimos, que cierto 
me tiene en mucho cuidado , y he miedo no sean parte de 
los ruines sugetos que ahí están para venir á lo que v. ni. 
teme con tanta razón; y he estado irresoluto si seria bien 
dar aviso al Rey Cristianísimo desta nueva leva que se pla- 
tica , ó diferirlo por algunos dias , poi*que no sea causa de 
hacelle precipitar al acordio. Y como el rey nuestro sefior 
me tiene mandado tan apretadamente que yo salga á re- 
sistir las fuerzas que de nuevo le vinieren á invadir su rei- 
no, y aquí se ofrecen tantas imposibilidades y dificultades 
para podello hacer, me he resuelto, después de bien consi- 



207 

derado, en que v« m. les debe decii" estos avisos que yo 

ICDgO. 

Esta leva tengo por cierto estaba concertada antes* de 
la rota para refbrsiar el campo del almirante, queriendo los 
rebeldes hacer lo que yo aconsejaba á Sus Majestades Cris- 
tianísimas en ia carta que les escribí á los 5 de julio con 
Mos de Florí ; porque en efecto cualquiera que reforzare 
coa gente nueva después de haber campeado muchos dias, 
iieva/á al otro. Y tanto mas me persuado ¿ que esta mi 
opinión es cia*ta , porque no es verisfmil que con tres ó cua<- 
tro mil caballos piense el Casimiro entrar en Francia. Y 
porque llegándoles estos avisos de otra parte no salten lue- 
go conmigo á pedirme que yo salga á estorbar el paso á 
los huéspedes, es muy necesario que tratando ellos dello, 
V. m. de suyo sin darles á entender que yo le he escripto 
mas de los avisos, rompa con ellos las primeras cañas, di- 
ciéndoles las muchas ocupaciones que yo aqui tengo, que 
en ninguna manera podré hacer ausencia por una hora ni 
volver la cabeza á estos Estados, ni sacar dellos la gente 
que tengo para su defensa , que son las bandas de caballe- 
ría ligera , los españoles y valones viejos; pero que v. m. 
sabe que ha un año que entretengo tres mil cahAÜos en 
vargueit solo por servirles con ellos; que estos todas las ve- 
oes que los hubieren menester, v. m. cree que les serviré 
con ellos. Si dijeren que yo envié uno de mis hijos ó otra 
persona con esta gente, v. m. no se lo admita, y le diga 
que tiene por cierto que yo daré estos caballos para que se 
junten con la persona que Sus Maj.^^' enviaren á las fron» 
teras de Alemania , y que no es razón ped¡i*me otra cosa, 
pues por parte de Su M/ se hace mas de lo que se puede. 
También podría ser que estos, viendo desheehks las fuerzas 
del almirante, quisiesen echar la postrera llamarada y hacer 



208 

un gran esfuerzo; pero el tiempo nos dirá el designo que 
tienen ; y tras todo esto me paresce y tengo por cierto que 
esta salida no llegará á efecto. Y de Luis Yenegas tuve car- 
tas anoche de i 6 » en que dice que se creía que habia sido 
querer con este rumor animar los rebeldes y apretar al rey 
al cordio. V. m. me avisará parlicularaijente de lo que en 
esto se hiciere , pues ya vée el tiento con que es menester 
caminar en semejantes materias, y con Sus Maj.'^* Crístia-* 
nísimas mas. Y v. m. me la haga de escribirme siempre lo 
quQ entendiere del campo del de Anjú, donde se halla el 
almirante, si tiene juntas ó separadas sus fuerzas. Nuestro 
Señor, etc. De Bruselas á 27 de octubre 4569. 



Copia de carta descifrada del duque de Alba á Su M."^ De 

Bruselas áZi de octubre i5()9« 

Hacienda — Mensaje de Inglaterra — Liga de la reina Isabel con 
los principes protestaatcs de Alemania, desconcertada — Leva 
de Alemania — Dase cuenta de lo que D. Fadrique de Toledo ha 
hecho en la comisión que se le dio para levantar algunos castillos 
— Necesidad de dinero para licenciar las banderas de alemanes — 
Interésase el duque porque continúe el rey socorriendo á los ia- 
gleses que viven en los Paises-Bajos. 

(Archivo general de Simancas. — Estado, legajo ntim. SU.) 

A los 12 y 14 del pasado escribí á V. M."* y le di cuen- 
ta de todo lo que basta aquel punto se ofresoia, re^n«- 
diendo juntamente á las cartas de 20, 25, 26 y último de 
julio, 4, 9 y 16 de agosto, las cuales no duplico con este 
como he hecho siempre , porque uno de mercaderes que ha 
venido me dice que los topó á ambos en salvo. Después acá 
no he tenido otra ninguna carta de Y. M."*, que me tíene 



209 

con gran cuidado: plegud & Dios tenga V* M/ la salud 
(}ue todos su^ vasallos y la cristiandad faa menester: que 
caeslo no hay que dubdar que importatido tanto al servi-^ 
cío de Ntiestro Señor y bien universal de su iglesia, l^^ dará 
á V. M.^ muy cumplida. Y taoibien por tener respuesta de 
machos despachos que tcúgo enviados á V. M."^ en que con^- 
viene tomar resol ucioa, y particularmente en las mercedes 
que se han de hacer ¿ estos hombres, certifico ¿ V. M."* 
que ninguna cosa es agora mas aecosaria ¿ su servicio: 
que los veo tan desconfiados que ^ me caca entre las pier- 
nas sin poderlos hacer dar paso adelante, V« UA roe perdo- 
ne si en este negocio le aprieto tanto : que. el celo grande 
que tengo á su: servicio me tira á dalle esta ipiportunidad. 
También Ríe ha dicho este correo que el de Forquevau^ le 
venia delante, y hasta agora no.be recibido las cartas. 

Después de mis últimas he. ido tratando con e34os:de.la 
hacienda, y viendo las dificultades que por parte de la^ vi- 
llas mé representaron en la ejecución del décimo dinero , y 
habiendo pagado en esta materia cosa^ mas largas.de escri- 
bir, hemos resiuelto de poner era.encai>eKEam̀;nto por.sei^ 
afios este nuevo itnpueato^.yJo b(in dado estirando todo 
caaoto en el mundo me ha sido posible , de maneria que 
los Estados lo puedan sufrir sip.locac en la, mercancía ni 
manifatura, ni otras cos^s que han paresoido de inconve^ 
júenie para la consei'yacion y augmento del trato^; y espe- 
ro que V. M/ seri muy bien seirvido , pomo mas particu- 
larmenle lo tengo escripto ; y epviaré lara^on de lo uno y 
de lo otro en estando acabada. . ; 

Chapin y los. que iban con él á In^lat^rra llegaron á 

Cales á lo^ (i) desde donde tuvieron ^viso que Go- 

» 

(i) Hay OD doro. 

Tomo XXXVIII i i 



210 

bnn, que está (k\ gobierno de Dobra, habia escriplo á los go- 
bernadores de Gravelingas y Dunquerque, si por caso vi- 
niese algún gentil hombre destos paises le dijesen que te- 
nia orden de su ama, de no dejar pasar á nadie. Yo avisé 
luego al dicho Ghapin que no pasase sino que enviase al 
Ceban por saber si la reina le habia revocado el salvo con* 
ducto , y que en caso que le dijese que sf , se estuviese que- 
do y enviase á saber de D,'' Guerau la causadelá revoca* 
cion. En estas demandas y respuestas d Coban envió á de- 
cir á Ghapin que pasase « que sería bira venido. A^isdne 
luego y ordenóle que partiese , y á esta hora tengo nueva 
de su llegada á la corte y audiencia de la reina, oomo>m^as 
particularmente verá V. M.' por las cartas que van eon 
esta, y asimismo por otras dos de Antonio Guarra», porla 
una de las cuales verá V. M.^ sirado servido, particular^ 
mente lo que pasó al principio en esta materia de arrestos. 
Tomás Fiesco tuvo aviso de un genovés* que llaman Be^ 
nedetto Spinola, con quien él por mi orden pro^^ó ¡ganar 
á Lesester y á Secil que estos habian encaminado lá ida de 
Ghapin , y los hallaba promptos á la negomcioii mediante 
algún presente. Heme resuelto enviar al dicho Tomás para 
que tenga gratos á estos , y á costa de los* interesados les 
haga algún buen presente, de manera que lo que ealavíe- 
re en ser se restituya, y por lo demás se dé alguna cau- 
cion, y avisé á Ghapin de lo que por su parte entendiere, 
y también procurará que los ingleses interesados en cjl ar* 
resto que aquf se ha hecho, ayudea á pagar eMos gastos sin 
que se entienda se hace con mi sabiduría. El negocio que- 
da en este punto y se procederá por él adelante , haciendo 
todas las diligencias posibles para adabar estas díferemñas. 
El marqués Hanz de Brandemburgh me ha avisado de 
cierta liga que la reina trataba en Alemania »con los -prfn* 



u 



2H 

cipe& protestantes, y que habia sido parte para desbarata- 
lla, y que á aquella hora quedaba el negocio deshecho: 
qu&me paresoe uno de ios mayores servicios que V. M.^ y 
lodala cristiandad pudieran recibir en esta ocasión. Ten- 
go por cierto que el dicho marqués ha de hacer á V. M.^ 
otros muchos » porque es cuerdo y el hombre de toda Ale* 
niania de mejor cabeza. 

Por diversas partes he tenido avisos que el Casimiro 
comenzaba á levantar cuatro mil caballos. Otros me dicen 
que tres mili, y que eran para cobrar del duque de Lorre-» 
na lo que le estaba obligado á pagar por el rey de Francia. 
Lo que sobre esto me ha parescido escribir á D." Francés 
para que advierta al Rey Cristianísimo, verá Y. M.^ siendo 
servido por la copia de la carta que tengo escripta al dicho 
D." Francés que será con esta. 

D«" Fadríque volvió de Frisa » donde halló diez ó once 
bajeles de cosarios con un hermano bastardo de Brederoda, 
que estaban ancorados á tiro de cañón de Delphesil. Echa- 
ron dos ó tres veces gente en tierra : los del fuerte salieron 
y los descalabraron , y temiendo no tuviesen designo de 
quemar algunas abbadías y villages , hizo salir de Deven- 
1er trecientos arcabuceros del cargo de Mondragon para re- 
forzar el fuerte y guardar la costa , porque de Gróenínguen 
no le pareció sacar un hombre por la importancia de aque- 
lla villa. A esta hora deben ya ser retirados. Dejó allá á 
Gabrio Bartolemé y su hijo para echar cuerdas y aparejar 
las otras cosas necesarias para que se puedan meter en de- 
fensa. Quédase labrando ya en el castillo. También dejó 
designado la parte donde se ha de hacer el de Deventer y 
el de Belduque , donde ha habido mas dificultad que en 
ninguna otra parte, por ser el terreno tan pantanoso, y es 
iraposible que se pueda hacer menos que con 130 ó 140 



2i2 

mil escudos. Habló á los de la villa para que los pagasen, 
y aunque lo pueden hacer mal porque están pobrísimos, 
ban ofrecido alguna suma , y lo mismo ban becbo los de 
Deventer. Paresció tomar este medio para. que ellos pidan 
que les ayuden los vecinos. En todo se dará la prisa posi* 
ble para que se acaben estas fábricas á la menos costa de 
V. M."* que se pudiere. 

No dejé estar roas allá á D. Fadrique porque tenia gran 
Qecesidad del para dar orden en licenciar. estos alemanes, 
de los cuales tengo escripto á V. M.^ la deuda grnnde que 
se debe 4 y suplicádole me miande prestar quinientos, mi es- 
cudos para licenciarlos. Viendo el servicio gratade que á 
V* M/ se le sigue desto , no puedo * dejar dé suplipársdo 
con todo encarescimientO) parque ningub raes hay que no 
cuesten las 27 banderas de alemanes casi cincuenta mili es^ 
Cudos> demás del gasto grande que hacen en el pál<ti Su- 
plico á V. M."^ sea servido mandar hacer esta provisión, y 
V, M.'' sea cierto que los podré rembolsar de aquíl . - 

Aviso he tenido de Alemania que los.ginoveses sé bsi* 
bian concertado con el PalaUno sobre, su dinero dándole la 
mitad. No sé que sea. cierto; pero háme parescido advertir 
á V. M.'' de lo que me ba.escripto. 

Los ingleses religiosos y legos que viven en esfos Esta- 
dos me han dado la requesta que va con esta para V. M/» 
en que le suplican sea servido continuarles la merced y li- 
mosna que les hace : obra es digna de la graJod&Ba.dle Y. H/ 
socorrer á esta pobre gente y muy meritoria» Supfieo á 
V. M."* sea servido mandarme su yoliuntad en. esto parte. 
Nucstio Señor, etc. De Bruselas á 31 de octubre 1569. 



213 



Copia de carta original del duque de Alba á Zayas. De 
Bruselas áñl de octubre 4569. 

Pide con instancia que le saquen de Flándes. 

f Archivo general de Simancas. — E$tUdo^ legajo fiáwt.S41.; 

» < 

Muy Mag.^® Señor : 

La carta que v. m. me escribió á los 3 deste recibí con 
Satelar, y muy gran merced con ella como la recibo siem- 
pre, y en esta ocasión mucho mayor, porque ha mil años 
que no tengo carta de Su M."^ ni respuesta de 100 mil co- 
sas que tengo enviadas; y háceme mucho dapño para los 
negocios que aquí se tratan, y parlicularmen(e esto de las 
mercedes. Y no es encarescimiento sino la pura verdad^ 
que estoy corrido'y no oso mirar á la cara á estos hombres, 
ni tengo palabras que dalles á cabo de tantos dias que han 
visto el castigo que so ha hecho en los. malos. No puedo 
mas decir lo que veo tras esto : me remito á lo que allá se 
hace que es lo mas acertado. Si Su M."^ fuese servido sa* 
carme de aquí , tenerlo hia por tan gran merced como si 
me diese la vida, porque en efecto ella ha de durar poco 
en estos paises. Y si con perdella se le hiciese servicio, por 
vida de la duquesa que no hablase palabra en ello ; pero 
de la mesma manera ha de buscar persona, y á cabo de 
un año que ha que se me dan estas esperanzas, veo menos 
aparíeneia hoy que el primer dia. V. m. me la haga de so* 
licitar muy de veras este negocio, pues no tengo ninguno 
que mas me importa: y de la mesma manera qUbse me 
envíen tos quinientos mil escudos rt los que Sii M.* fuese 



214 

servido , para licenciar los alemanes , porque será hacer el 
mayor beoefício de la tierra á su hacienda. 

Todo lo demás que aquí podré decir entenderá v. m. 
por las cartas de Su M.^ á quien me remito , con rogar á 
Nuestro Señor gtiaide y acreciente la muy magnifica per- 
sona de V. m. De Bruselas 31 de octubre 1569. — ^A lo que 
V. m. mandare. — El duque de Alba. 

Sobre. — Al muy magnifico señor el señor Gabriel de 
Zayas, del Consejo de Stado de Su M/ y su secretario. 



Copia de carta original de D.'^ Fadriqm de Toledo á Zaj/icts. 
De Bruselas á Zl de octui^re 1 569w 

Recomienda á Alonso Suarez — Castillos que se han mandado 
construir en varias provincias, dinero con que sé costearán estas 
obras y época en que deberán comenzarse — Interésase por Juan 
MoQtiei de Zayas — Antonio de Guzman — Rdproihice la doniaada 
de su padre el duque de Alba en cuanto á la necesidad de recur- 
sos para licenciar las banderas alemanas. 

f Archivo general de Simancas. — Estado , legajo núm. SH.J 

Muy Mag.** Señor : 

Con sola una carta de v. m. me hallo que es de 25 de 
julio, respuesta de otra mia» y hela rescibido muy graade 
en lo que v« m. me ofresce hacer por Octavio Gonzaga, 
que es muy buen caballero y la tieae bien merescida. 

De la llegada ahí de Alonso Suarez he holgado mucho. 
El se fué por no hallarse bien de salud por aoá. V. m« me 
la hará de ayudarle en todo lo que pudiere como á cosa 
nua : que por tal terne yo siempre á Alpo/so Suarez» 

Yo he hecho mi jornada á Gucldres> IMauda y Ouriscl 



215 

¿ visitar aquello, y situar los castillos que se han de hacer 
y sacar el dinero de las villas para ellos. No pasé á Frisa 
porque el tiempo no me dio lugar ni los negocios que aquí 
me esperaban. Los castillos de Bolduch, Deventer, Gru- 
niogbe y Delfisil , que son los que ahora fui á dar orden 
que se hieieseQ, no se han comenzado este año porque di- 
neros de Su M.'' no los hay para hacerlos. Yo he tratado con 
estas villas fsn este camino para que se hagan á costa de- 
ltas. Han ofrescido ya algún dinero y he abierto expedien- 
te con ellos, por donde creo se podrá haber el que fuere 
necesario que no será poco , porque á buen seguro que pa- 
sen de 300 mil ducados las fuerzas que tengo dichas, Gomo 
se ha 4e. sacar el dinero para hacer estas fortificaciones de 
los higares, es necesario darles tiempo para que ellos pue- 
dftmjufttarle. No.se les ha propuesta esta materia hasta te- 
ner acabadas las otras de hacienda de centesimo y décima; 
y ahora por ser el tiempo que es y no liaber podido juntar 
las villas dinero , no se han comenzado estas fuerzas ; pero 
en este invierno se preparan materiales y se disponen los 
sitios para que al verano no haya mas que hacer de poner 
las manos en la obra. He querido decir esto aquí á v. ui. 
poitjue se me olvidó de que se pusiese parte dello en la car- 
ta de Su M.^ y cuandü se me acordó estaba ya firmada. 

Yo tengo muy particular cuidado de las cosas del capi- 
tán Juan Montiel de Zayas, y v. m. crea que en todo lo 
que pudiere ayudarle lo haré como es razón, y v. m. lo 
pide, á quien encomiendo mucho su particular y el de An- 
tonio de Guzman, que fueron heridos juntos en un mismo 
dia, y debe Su M."* hacerles merced. 

Lo demás que aquí se ofresce entenderá v. m. por los 
despachos que van para Su M.**, á que me remito. V. m. 
me la haga de avisarme siempre de su salud, y de lo que 



816 

por allá hubiere dé su servicio. Yo quedo con ella / gracias 
á Dios, el cual guarde y aerescienle la tnuy md<gñíGca per- 
sona de V. m. como deseo. De Bruselas ülliiiló de óofti-r 
bre 1569. 

1^0 que ahora mas nos da en que entender és él buscar 
dinero pai-a despedir estos alemiaiiés , qii^ ni para esto ni 
para pbgar la infantería spaflola no teneAifOs untéaL V. m. 
apriete allá que hagan provi*ion y diga á Su M.*^que le 
certifico que el proveer ahora de 500 mil é^cudtís íe val- 
drán mas de un millón y 500 mil adelante:. que sea dMo 
que vale ahora un ducado tres: YtJi andu echéftído ^ bofe 
por hallar expediente para despedir esta^ veinte y siete ban- 
deras de alemanes que nos cuestan 45 6 46 nril ésoudos 
cada mes : que yo prometa á v. m; qfiie me duelen mas^ que 
si los pagase yo. Ando en conciertos- con* ellos ytauíbien 
con mercaderes. Pienso ir un día destos'áAnvers para apre- 
tar mas este negocio. Phiguiese á Dio^,Idefio^ Zayiis, qufe 
tanto desease yo hacienda para ni í como la- desea paru mi 
amo: que yo le prometo quie si ajsf !<> hfici^e qué yo fuese 
menos fwbre que lo quesoy.— A servicio de Viin^-^D.^ Pa- 
driquede Toledo. : , . : : 

Sobre. -^^M muy magnífico señor el señw Gabriel de 
Za vas, secretario y del Consejo de Estado de Su M.** • 



í . 



. I 



1 • 



* 1 



2i7 



Coph de cana original d$l duque de Aiba á Su M.^ De 
Bruselas áZi de octubre 1569^.' -'. ' • ' 



< » • 1 ■ ■ V 

Jimta de teólogos creada en Fl^ndes para entender en todo |q 
relativo á imprenta, y sus primeras providencias: 



••», 



(Árchiúo general de Simancas.— Bstattó, legajo tiúth, SU.) ' 

Vienda . los abusos quo ha^h&bidpí hasftaí aquí en- las iáí* 
presioDe» de 4oDde hatLqacido: loseirrorei^/y ^c be Ima 
heoho m impriipiir Ubrt3'V^4<^^y otrbs para: ia dootijida 
de JosiraüchaohoB^ bbo-jüataralgnoos' tla6Í4giMí^':Ios<4Aaft 
doctos de Ldvaiba) en ésfa: viUav^ ooniíet firclsideate yi^liers; 
Fray Alonso >dp:<Cootr«i!a9f dootor> AriasAfoDtaiM/jDdeaa 
de Sánela Gula, kas-coáled hlcieroü nnioalá;log(y*dO'dos li^ 
bros prohibidos y 'de lodque se Ipuedeq ooire^ii* edpfénne 
al Concilio de Treobo. Y^dbraiB;d;eBto bap cdvímío- tx^doid-icb 
obispo^ y persiMBas doblas' aiis üstaaide- -^siJibros ipriAHMos^» 
las cuales todas después de juntas se hizo examinacion^én^ 
tre esljos teóiagOBquet'alqiN se-jvolaniai'y'cie'ba-'erdébado 
un catálogo «muy topioBO que /se estáppniéddo' «en órdep 
para imprinair tMinfórine al :dichb Cooeilid.: / '. : •' '' 

Háse acordado por el. parecer détddositíndiskiid^ oin* 
guno, que el númerorde los impresores seredüegaáppea^ 
casas^ y estí^snoias pvedababer sina en lósitagares prin- 
cipales y conocidos, .como sao* Ambei^es^ Lo¡vaina y DuaV, 
y alguna otra villa que paiHXiiera á pvópteito', y queén es- 
ias haya'Oicrtas empresa» públicas y coAoeida» pqr sus mar- 



218 

cas , cuyos maestros seaD examinados por los obispos cod- 
forme aciertos capítulos que se baoea para esta aproba- 
ción, y siendo aprobados en Iq qoe toca á la religión y 
costumbres, que haya un prototypógrafo puesto de parte 
de V. M.**, el cual sea díesli^^, de buenas costumbres y 
fidelidad « como parece que concurren todas estas partes en 
el Plantino, y que este los exariiine en lo que toca á la ha- 
bilidad, y les dé las cartas de examen, y que sean confir- 
madas por V. M."^ ó su gobernador. Y este tal no solamente 
ha de examinar los que son maestros y prencipales en la 
impresión , pero todos los discípulos , de manera que no pue- 
da ninguno ganar sueldo fuera de la casa de sus maestros, 
ni trabajar en las elnprentá& sin:9er.exámkiados< y. tener 
carta de ^¿mea^ firmada del prototipógrafo > eon pena 
al que ik) contrario hiieiere; jpobque baata aquí se ini])remian 
malos libres pior lios^ rincones .e& Ifiaaldew, i usando de mo* 
Z06 de poca sufideáeia que sédejabaocobeabarv'y desta 
manera no se podiah conocer los malos ImfkresoreS' ni tos 
buenos. Agora -con. esto seráil todos <?M¡ocidos;' cualquier 
error que baya se podrá, luego saber y castigar, y demás 
destose oiídenará que Bín^no déstos impresores tenga ea 
suioficma persdna que: no.seá conocida: y aprobafia por cá*- 

tólica* 'i •. .-■• ' - i . .: •^•' ; : ;; 

Hánse.Jieoho' otras i finchas oi^naqiaB qae aertan lar^ 
gas de.escrébir; peroise eaviai^in ¿ y^ Mv'^en estando eje- 
cutadas; y V. M/ sea .G¡brtó(]|ué será ;beneficio!grandi5imo 
para toda. Jai iecistiandad y nmy gran proi^cho<para el pais, 
porqae los libros que de aquí ádelaúte saiíeraii destos Esta- 
dos serán muebo ¡mas.estiniados'cpR. hastaiaqüi, y que to- 
dos los otros que se imprimes en otras partes^ 

Arias Montano lia comenzado; á visitar algunas libre- 
rías: ya queda en Ambéres de Tuekav porque el tíempo es 



219 

recio, y también por no hacer lálta á su negocio. En ha- 
biéndolas visitado todas, daré á V. M«' relación de todo lo 
que hubiere hallado. 

Los otlros dias supliqué ¿ V. M.^ fuese servido hacer 
merced ¿ D." César del consenUmiento para gozar la do- 
Bacton que sü madre le biaso del oficio de chfuicíller del rei- 
no de Ñapóles: suplico ¿ V« H.'' sea servido de hacerle esta 
merced: que yo la recibiré por propia de V. M/ Cuya 
S. C. R. persona Nuesb^o S^or guarde CO01O la cristian- 
dad h) ha Qkenester. Deí Brufielas á 31 de octubre 1569. — 
S. G. R« M."^— ^Las manos de Yra. •M.'^besa su vasallo y 
criado* — £1 duque de Alba. 

Sobre. — ^A la S4 G. R. M.** el rey nuestro señor. — En 
mauoá del secretario Zayaa^. 



Copia de minula de curt» deí secretario Zayas al duque de 
Aña. De Madrid á 4 de noviembre A569. 

9 

Discúlpase por la tardama qq los despachos r^ Merced hecha á 
D. Upe de Figiicvoar-D>ce lo poco saüsfechO; que dejó al rey la 
tdacioQ de los bienes coariscados — Licenciado Rodas — Juaa de 

Vargas. "' ' 

(Archivo general de Simancas. — Estado, legajo núm. 542.^ 
Al. DljQUfi DE Alba. 



Cifrí loda. 



Las últimas eai^tas que aquí se tienen de 
V. Ex/ ison de 25 de. septieimbre , recibidas 
en 1 1 de octubre con el despacho de Alema- 
nia, cuyO'dupUcado que vino por Italia ha- 
bía llegado á los 4 ; y yo estoy harto corrido 



.•• .i 5 



:: I''.' 



>• 



< I 



2gü 

•d^ la (lUadioÁ iqfue estos días ha habido eo 

' i^Áponder á* V. Ex/, y no' rrie quiero ¡discul- 
par, porque con toda verdad puedo cerüñcar 
á V. Ex/^qué no 8e ha dejado de haeer por 
DegligeiiiGÍii mía, sino porqué cualquier oolor 
def dilacioá 'Sé abrasa de muy buena vohu* 
tad, y é) que es^s (ifas ha 'habido fué espe* 

• rdr á que befubse Tistí»c;>coiQorSu M.'^inis* 
itio lo escribid áA^iExi^enST^d^ septiem- 
bre. Más" para decir' hi verdad*^ después ^ue 
partió pudiera ya estar ahí ¿I córnea que ha 
de llevar el perdón y ^in6 que oon la natural 
oondicfion y'ausénciüs de "Stl M."* se há ido 
difiriendo, que aun'nb está acabado de des- 
pachar ; mas ya quedan ordenadas las minu- 
tas de tres maneras, y en todas se enviará 
despachado ^ei^ fbrnwi para\ qiie.Y. Ex/ use 
;del que^ le pare^^iere mas coav^pir, y esto á 
mi parescer si no hay algún nuevo embarazo 

i ' que ló alai^gue , podrá salir.de aqui denlto de 
éínóo 6 seis dias; y llevarálo Máldonadó, cria- 
do de Ü/' Francés, que es buen mozo y hizo 
muy buena diligencia en la venida, y por 
la .confianza ha^parescido á Su Mj/ que este 
vaya con ello , y entonces también se respon* 
dcrá á algunas de las particularidades de las 
cartas de V. Ex/, aunque la de la consulta 
d/e gobierno» y mercedes' ie está tan entera 

í como cuando' V. Bx/1aenVi6, si bien ha di- 
cho ftu'M,^ que muy en breve quiere resol- 

:\w todo:aqtBelto.;y }'ta resolvió lo que tocaba 
á D/ Lope de Pigueroa con darle (después 



Claro. 



• 1 11 ^ 



221 

de haber éspev&dd. siete meses) cualirocieMoB 
ducados dei nioiieda ién el reino de Ñipóles su 
vida durante, de que el buen caballero no 
queda nada contento. 

Antonio de Lada me dio la relación de 
los bienes confiscados, cernió '.V. Ex/ se lo 
envió á mandar. Yo la entregué á Su M."*, y 
habiéndobi visto, me la volvió y. dijo qm le 
páresela había menos ropa de la que peüsa- 
ha, y aun muchas cosas venian en dubda, 
y f)ue por tanto había sido bien diferir erha- 
cer las mercedes porque no diesen en vacío, 
y. asíi creo querrá it alargando la resolución 
Jhasta.qaeYécEx.'! envíe mlaa ckridbd encesto 
parte« -i í- • .'. 

, El lidtíncladb llodá< lleva dos mit escttdos 
de salario; qué lé corren* desde i (Mrlmeib.de 

.septiembre, y orden quéiishnra^en loi que 
V. .Ex/ le.efnpleare.iEstaiiáya.!en Qsptageoa 
paita ise embaroari^en Jds galertiS't^inran'A 
& Italia ,. de dotídci se eircaihiiMtfá.epáiD mejor 
pudiere^ Greoise Jiallaribiéncoil él V. Ex/, 
porque tietae buenjuicití:y buastratoi YisiA 
embargo desto ikinguna fbsoluóien se. ha .tú- 

^rnadoea lo de Judn de.Vaí'gas obnaoordarlo 
y solicitarlo ya importunamesite como Y; Ex/ 
me lo ha mandada. Sbn cesas de vealwa y 
icé tan prudente que las sabré llevar- condo 
conviene^ pues al fin llegará sp hor^ hobien- 
do tanta razón- y méritos* para ello* Lo- iémks 
deben eaeribirml señora y Antonio de Lada 
en las que nemito opn^la á V., Ex /Cuya 



222 

Ilastrisima persona y Estado Nuestro Sefior guarde y aug* 
mente como puede. De Madrid á 4 de noviembre 1569. 



Capia de copia de carta del obispo de Ros á Su M.^ De 
Londres á i de nomembre 1569. 

Roega i Felipe II que favorezca á la reina de Escocia, dura- 
mente tratada en su prisión por la de Inglaterjca< 

(Archivo general de Simancas, ^^Esíador ^gajo núm. 841.^ 

Sire: Nd dubdo que V. M/ liabrá recibido por medio 
de su embajador D^"^ Guerau Despea las cartas de 13 de 
septiembre que la reina de Escocia mi sefiora le ha escripto 
en humilde agradecimiento de la libertad con que ella ha 
lisado y fl favor que hacéis ¿ sus negocios; y porque á 
eausa da losgriandes celos que la reina de Inglaterra ha 
concebido contra la reina mi sefiora por la buena voluntad 
que muchos de la nobleza de Inglaterra le tienen y una gran 
parte del pueblo , la reina de Inglaterra ha hecho transpor* 
tar á la de Escocia mi sefiora de Winsfeit donde ha estado 
todo el verano pasado, á un castillo fuerte llamado Tudbe* 
ri , donde es tratada no como princesa libre sino como pri- 
sionera , y. detenida tan estrechamente y c<m tanta guarda, 
que ni tiene ni puede tener forma de escrífon* ni enviar al* 
guno de su» gentiles hombres á V. M."*, como lo querría y 
desea. 

Después que la dicha reina mi sefiora está en el castillo 
de Tudberime» ha escripto una carta abierta que vino en 
el mismo pliego de la reina de Inglaterra » por la cual me 
manda expresamente que con toda humildad quiera pedir 



323 

á la reina su buena hermana su ayuda, favor y asistencia, 
para ser puesta en libertad y restituida en su aüctondad, 
honor y eoirona de Escocia , que sus malditos rebeldes por 
su ambición contra Dios y razón le tienen y usurpan , ó la 
deje pasar á Francia al Rey Cristianísimo su buen herma- 
no ó á vuestro pais de Flándes, libre y francamente^ con 
su licencia y salvo conducto, para esperar allí basta que 
Dios disponga della á su vültinlail, y qiie no lo ooncediéO'* 
do, yo tuviese rertirso 3 toiáos los prfnóipes católicos sus 
amigos, confederados y aliados , para les pedir socorro , ayu- 
da y asistencia, y principalmente de. V: M-* Católica y del 
Rey Cristianísimo , de los cuales no duda ser amparada. Y 
como hasta agora con todos los continuos ruegos é instan- 
cias que yo he podido hacer á la reina de Inglaterra para 
obtener su ayuda y favor , no lo he podido alcanzar ni res- 
puesta alguna , antes he Mo despedido dilatándolo de tm 
dia para otro , por lo cual y por otras apariencias no hay 
esperar ayuda y favor della , yo suplico á V. M."^ ton toda 
humildad quiera considerar y poner sns ojos inisericordio-* 
sos en esta tan noble princesa la reina- de E^ocia mi seño- 
ra, que tantos años oontiiiuameiite há sufrido y padescido 
tantas fatigas y persecuciones por la fée católica que ella 
tiene , y en la cual ha nacido y cri&dose , y mientras vivie- 
re por todas las alteraciones y persecuciones que le puedan 
sobrevenir, ó por algunas honras ó bienes mundanos, no 
la mudará ni se desviará della jamás. Y espera por muestra 
ayuda , fav(ff y asistemda , la cual os supliica< no se> la ne^t 
gneis, y con el ayuda de Dios, que muy prestó será libre 
y fuera deste trabajo: Y esperándolo yo con toda' devoción, 
rogaré á Nuestro Sefior que dé á V. M."^ en perfecta salud 
muy larga y muy felice vida. De Londres á '4 de noviem- 
bre 1569. 



22i 



i I 



Copia de cariO' autógrafa (fe Juan 4e Albornoz ^ secretnrio 
Zagas. JDú Bruselas á 17 de novíembrj$A5ñ9. 



i' 



Recibida á II de (licifmbre. • 

* . . i . . • I » ' 

Desagradó, del duque de Alba por, la dilación que observa en 
los despachos-^ Insta por qire de le relevé de su cargo á causa del 
mal estado de su sal ud-^ Desea Albornez alguna, grada del rey, 
ya por los servicios que tieoo prestados >, ya {Kira desvirtuar la ma- 
ledicencia de sus émulos. 

* ' • ' I • ¡ * 

' (Archivo general de' Simancas.-- Es fado , legajo núm. 54i.) 



• 1 



' ÍLt^ Señor: 



. . ¡ Upa ,b)rcvJa;iQ)p ¡ciarta de v« m. reoibi en el despacho que 
trujo el correo !4p Forq(Uevaux3. Beso ú v. m. las manos 
porella. . -...,. . ' 

.h9k Ucencia .qucrVv^ no; a)anda/$B dé ¿ aquel soldado pe- 
dir^ ju^ga.Ql .$.^^ D." Fadri(}ue^ y sabiendo que.es cosa 
que y* m* haga lo puede (ener ,por heobo. Con esta en- 
vió á Vp m« upa carta que noe ha seripto Tomaso Fiesco 
de&pue^ de llegado en Inglaterra. Stt(»lico á v. m. la vea, 
y. si le pareciere n»Qstrc|lila lamue^ti'd» y si no guardalla 
para si. ; 

En eatremo siente el duque la dilaiiionque se tiene en 
responder' á tantas cosas oomo allá están: biensabd la. cul- 
pa noi está en v. m. A lo medos si viese nueva del sub- 
ceSor: de Lodo lo demás no cnáo ^ le daría mucho. Y no 
es mandra de hablar ^ sino que cerlirioo á v» va. que se 
acuesta alguaoa dind con tan poca salud , que parece que 
00 se ha de levantar. He miedo que se ha. de reducir este 
negocio á términos que el duque se irá sin licencia , con 



225 

avisar á Su M.^ que se parte: que por cierto es fuerte cosa 
á un hombre de 60 y tantos aaos teuerle en Flándes por 
fuerza, que no se hace sino con los que han delinquido. 
Bien entiendo que se reirá v. m. de todo esto» no porque 
no desee el contentamiento del duque como yo, que no lo 
puedo mas encarecer, sino por parecerle que me meto de- 
masiado en esta plática. V. m. no se espante, porque me 
duele en las entrañas ver al duque con tan poca salud y 
con tan poco contentamiento , con otras cosas que decir po- 
dría, tras tantos servicios como tiene hechos. Suplico á 
V. m. que en esta parte haga todo el esfuerzo que pudiere: 
que yo le certiGco que en ninguna puede dar tanto conten- 
taroiento al duque. 

El correo de mercaderes que partió desta villa á prime- 
ro deste , se dejó en París tres docenas de pieles de perga- 
mino : á este he dado cargo que los tome al pasar , y una 
pieza de Holanda para Arrióla, y un pliego de cartas para 
Hopperus. El iba muy cargado; pero con todo eso pudiera 
dejar otra cosa y no los pergaminos de Su M/ De mis ne- 
gocios no tengo que decir á v. m. hasta ahora. Todo lo 
dejo para el S.^' Francisco de Ibarra, que no só si halla en 
mi sindicatura el recaudo que querría : téngole por tan prin- 
cipal hombre y tan cristiano, que holgará que yo sea ha- 
llado sin culpa ; pero mas huelgo yo de la seguridad que 
me promete mi conciencia y de haber servido aquí á Su M/ 
con mucho trabajo; y esto entenderá v. m. placiendo á Dios 
muy brevemente : que aunque él lo tenia asi entendido, 
huelgo mucho que lo entienda juntamente todo el mundo. 
Nuestro Señor la ilustre persona de v. m. guarde y acre- 
ciente. De Bruselas 17 de noviembre 1569. 

Si en algún tiempo me habia v. m. de favorecer para 
que Su M.*" me hiciera merced, ahora quiero que v. m. 

Tomo XXXVIII 15 



226 

eche el resto, porque hasta aqui era interese y ahora es 
honra , pues han querido estos mis émulos desacreditarme 
por sus fines particulares. — Besa las manos á v. m. su ma* 
yor servidor. — J. de Albornoz. 



Copia de carta original de Juan de Albornoz a¡ secretario 
Zayas. De Bruselas á i7 de noviembre 1569. 

Pondera la honradez y laboriosidad de Juan de Vargas , hacien- 
do ver que es digno, por sns singulares merecimientos , de toda con- 
sideración y de las mayores recompensas. 

(Archivo general de Simancas»^ Estado, legajo num^ tUA.) 

III.® SEriOR Mío: 

Háme mandado el duque mi señor scriba á v. m. que 
aquí ha entendido que tratando el doctor de la Gasea con 
el señor cardenal (1) sobre el hábito del licenciado Joan de 
Vargas, le dijo que v. m. habia dicho que habia de ser de 
Santiago, y que replicando el doctor que no isino de Alcán- 
tara, dijo que no se daría jamás y que lo quería por sus 
granjerias y sus cudicias, y que tamlñen habia tocado 
algo desto el rey al presidente de Ordenes; que v. m. le 
haga merced informarse muy particularmente de donde ha 
nascldo este negocio, pues no vée en Joan de Vargas gran- 
jerias ni cudicias, y juro á v. m. como cristiano que mas 
recto ni limpio hombre he conocido jamás, ni de quien se 
puedan fiar mayores cosas. Y v. m. le tenga muy por ami- 

(1) Don Diego de Espinosa, presidente de Castilla. 



227 

go, que es mueho para ello; y suplico á v. m. no olvide 
este negocio, sino que scriba muy particularmente sobre 
él, porque el duque ha scripto á Su M.^ muy de veras so- 
bre ello y en verdad con mucha razón , pues se mira en 
una cosa como esta con quien ha servido aquí como Joan 
de Vargas, trabajando dias y noches sin alzar cabeza ni 
aun los domingos. Y v. m. me crea, que no habían menes- 
ter estos negocios menos aceros que los suyos. 

También mé ha mandado Su Ex.* scriba á v. m. soli- 
cite cierta pensión que envía á pedir para un hijo de un 
consejero Honsot en el despacho en francés; que v. m. haga 
de manera que se envíe despachado, porque es mozo de 
muy buena speranza y hijo de un hombre que sirvió muy 
particularmente. Yo no sé que decir sino encomendarme 
en manos de v. m. Cuya ¡lustre persona guarde y acre- 
ciente Nuestro Seíior. De Bruselas á 17 de noviembre 1569. 
—Besa las manos á v. m. su muy servidor. — J. de Albor- 
noz. — Tiene rúbrica. 

Sobre. — Al ilustre señor mi señor Gabriel de Zayas. 



228 



Copia di minuta de detpacho del rey al duque de Alba. De 

Madrid á 18 de noviembre 1569. 

AI daqu« de Alba. De Madrid á 18 de noviembre ISC9. 

Justifica SU dilación ea los despachosr— Envía el perdón general 
ordenado en diferentes formas para que se haga uso de la mas con- 
veniente — Causas que han impedido tomar resolución acerca de los 
gobiernos y de las mercedes que deben hacerse á los que sirvieron 
en la pasada guerra — Liga propuesta por el duque de Baviera-- 
Arzobispado de Colonia — Apruébase la elección de las personas, 
hecha por el duque de Alba, para la negociación de Inglaterra* 
Reina de Escocia — Auxilio solicitado por los católicos de Irlanda- 
Contribuciones del imperio — El centesimo y la alcabala — Fortifi- 
caciones — ^Duque de Brunswich — Comendador Reroer — Presidencia 
del parlamento de Dola — El licenciado Roda es destinado á pres- 
tar sus servicios en el gobierno de Flándes— Montlgnii Vandenese 
y Renart. 

f Archivo general de Simancas. — Estado, legajo núm, 542.^ 

Algunos días ha que no se os escribe de 

D mano de P^^P^^^*^ ^^ ^^^ cofrco propio , Esí poF gra- 
Felipe 11: ves y forzosos embarazos que acá han ocur- 
cifra tambieB fido , coiBo por esperar que acabase de arran- 
car de aqui al presidente Tisnac como se os 
ha avisado , y asi se debe respuesta á algunas 
cartas vuestras » que las últimas son de 27 
de septiembre recibidas en 1 i de octubre» y 
, con ellas el pliego de Chantone , y en esta se 
satisfará á lo que dellas requiere respuesta. 

Cifra toda desde ^ comcnzando por lo que mas importa, 
aqoiaifln. ^^ ^ j^ j^j p^j-j^j^ general, yo mandé or- 

denar una minuta en castellano que se viA 



229 

por los de mi Consejo Destado , teniendo ad- 
vertencia y consideración á los puntos que 
vos habfades escripto fuera de lo contenido 
en la que allá se ordenó en francés. Y des- 
pués dé haber yo repasado la de castellano, 
mandé que se entregasen á Hopperus para 
. que viese si le ocurría algo que añadir ó qui- 
tar en ella; y como él no habia visto mas de 
la primera que de ahí vino en francés , repa- 
ró en las addiciones que acá se hablan pues- 
to conforme á vuestro aviso » y así me con- 
sultó sobrellas ; y habiéndole yo respondido 
que aquellos hablan sido apuntamientos he- 
chos acá por los de la profesión , y lo que mas 
Al mareen P^^'^sció que convenia , en flo le mandé que 
Í€ mano de Fe- el perdou SO despachase en las cuatro formas 
Upt II, i€ leen ^^^ ycreis quc se os envía con una relación 

wi siguientes ^ ^ 

advertencioB: aparte, CU quc para vuestro advertimiento le 
**iio creo que mandé que pusiese la diferencia que hay de 

un tino ea tres , . i ^ i w i 11 

fonui, y auaque io uuo á lo otro, y las clausulas y palabras 

las tengo aquf, no ** "^ ^ 

«VkS miwiS'*y Q^® 8® **^^ puesto CU uuos y quitado en oíros, 
M* Mrtiflquett^do á fin que según el estado en que allá se ha- 

lis qoc son, para ,, , _ . , , 

tti lo poner aqoi." Harcn las cosas, VOS podáis usar de lo que os 

Aqnf se te diga parescicrc quc será mas á propósito : que así 

priñc^íJente^M por csto como porquc Hopperus no pueda es- 

im"qae° ewoiVy crlbir determinadamente cual dellos se habrá 

Qie del que dclloü , ,,. .. , .ni 

nal le pareciere de publicar, pucs cnviandosc cuatro el no lo 

conTrnir, pues co- ^ * 

Sü*'d*Segocií^ podrá saber, pueslo caso que yo tengo del 
«iiífíido?*ioS5- tal opinión y confianza que guardará el se- 

riel que mas con« ti* 

▼eeii, y después creto QUC vo Ic mandé advertir que conve- 

rnirará lo de ^ •' * 

?qu?s.%tee. *""' nia; pero en fin por la otra via se camina 

mas al seguro, y será necesario que los tres 



250 

de que no se hubiere de usar mandéis que se 
guarden de manera que nadie entienda di- 
recta ni indirectamente que se os han envia- 
do, mas de aquel que biciéredes publicar, 
pues sería del inconveniente que podéis con- 
siderar , tanto para lo que ha respecto ¿ mi 
servicio y al beneficio y estimación de la gra- 
cia , como para lo que á vos mismo toca , pues 
si usásedes del mas riguroso y se entendiese 
T por aquí se le 4^^ tcníadcs libertad de usar de otro roas 
que i?o" usare los blaudo , sc conccbiría grande odio contra 

vuelta A enviar ^ ^r • *• j i 

acá para que se vucstra pcrsona. Y avisaréisme del que acor- 
puedan romper y 

íl"si?I)'s.**ynodejlí dáredes de publicar, y enviaréisme copia del 
Suíj'Íe**hubfi?S en la forma que se publicare, porque es bien 

usado. Y lo mismo • «• -i . •■ 

creo que se le os- que acíi se entienda esto y como se xectbe y 

cribe en francés. . i , -i i i . 

estima : que demás de la relación que, como 
está dicho, se os envía en francés, irán tam- 
bién otros advertimientos en castellano que 
Velasco ha ordenado , para que teniendo con- 
sideración á lo uno y á lo otro , se proceda en 
todo mas acertadamente y á la mayor satis- 
facción del pueblo que se sufriere para aca- 
barlo de aquietar y obligarlos á que sean ca- 
tólicos y buenos cristianos , y me guarden la 
obediencia y lealtad que deben. 

En la provisión de los gobiernos y ban- 
das no me he aun resuelto por ser materia en 
que qucrria mucho acertar, y tener y haber 
tenido muy poco tiempo para ello con las ocu- 
paciones que por acá se ofrescen (1). Voy mi- 

(1) Lu de baslardillu añudiclo por el rey. 



231 

rando ea las personas» que vos ine habéis an- 
tepuesto y otras que á mi me ocurren para 
poder liacer la elección cual conviene» y en 
habiéndome resuelto se os dará particular avi- 
so de la nominación que para cada uno des- 
tos cargos hiciei*e. 

Tampoco me he podido resolver en lo de 
las mercedes que se habrán de hacer á los 
particulares que me han bien servido , ni en 
la erección de las nuevas enc-omiendas , por- 
que querría tener primero la entera y firme 
relación de los bienes y rentas que se han con- 
fiscado y aplicado á mi corona ; porque en la 
que me enviastes por medio de Antonio de 
Lada > hay muchas partidas en que se da á 
entender que aun no es cierto si aquellos ta- 
les bienes se aplicarán enteramente ó si se sa- 
carán por las personas que los pretenden ; y 
siendo así está claro que yo no podia dispo- 
ner dellos, y ya que pudiera, la renta que allí 
viene annotada es tan poca, que habrá bien 
que mirar en repartirla para que se haga de 
manera que yo no haya de dar de lo propio. 
Y asi es muy necesario que si cuando esta 
llegue no se hubiere hecho, mandéis que se 

• 

saque otra relación en que muy distinctamen- 
le se pongan todas las rentas y bienes esta- 
bles y muebles que ya están adiudicadas á 
mi corona y de que yo puedo disponer libre- 
mente , nombrando los pueblos y las cualida- 
des y vecinos de cada uno dellos por sus dis- 
trictos y provincias, y que esta venga lo mas 



232 

presto que ser pudiere , pues como Teis, has- 
ta tenerla yo , ni me puedo ni aun me debo 
resolver en hacer las mercedes , pues podría 
dar cosas que si después se sacasen por jus- 
ticia á las personas á quien yo agora las diese 
me quedaría obligación de recompensarlas, y 
en respecto de hacer semejantes provisiones 
con fírmcza va poco en diferirlas algunos dias. 
Todo el párrafo anterior tachado por Fe- 
lipe II y en su lugar escrito el siguiente a¡ 
margen. 

Y por la misma causa no me be podido aun 
resolver en lo de las mercedes que se habrán 
de hacer á los que ahí me han servido , y las 
otras cosas que de esto dependen. Procuraré 
lo hacer con brevedad, aunque una razón 
que ha dado de parte de las haciendas con- 
físcadas Antonio de Lada viene tan general 
que por ella no se puede entender nada ; y 
así si fuese posible convendría mucho que me 
enviásedes mas particular razón destas ha- 
ciendas, y de la cantidad y calidad dellas, y 
de las que os parece que será bien disponer 
y de las que no , porque yo me pudiese resol- 
ver con fundamento: que por allí muy á cie- 
gas seria , aunque no embargante lo dicho, si 
yo pudiere y fuere posible , procuraré de re- 
solver lo mas que se pudrere destas cosas, y 
os avisaré dello con el primero. 

La propuesta de la liga que el canciller 
del obispo de Biezburg os hizo en nombre del 
duque de naviera, es de tan gran momento 



233 

y sería de tan gran beneficio el efecto della 
en este tiempo, que Invistes vos muy gran 
razón de abrazar la plática y responder á ella 
en la forma y por la buena manera que la bi- 
cistes; y asi me parece muy conveniente y 
aun muy necesario el llevarla adelante , pues 
si el rey de Francia se viniese á concertar con 
sus rebeldes , como paresce que se puede te- 

j. j mer hoy mas que nunca, aconsejándoselo el 

Felipe lí: emperador, como lo he entendido por avú^o 
Aquí te le pae- de D.° Fraucés de Álava y por la copia de la 

de dfeir lamoicn 

br!*ÍIírdñrDÍ?I ^^^^ í"® ^^^ '® escribistes en primero de oc- 
S*dírru^5¿piS ^^^^^ con los dos alemanes que vinieron des- 
filii? *" "**" pachados por Sacio, está claro que se junta- 
rán y augmentarán mas de cada dia las fuer- 
zas y poder de los herejes , y que los católicos 
tememos trabajo y desasosiego* si no nos auna- 
mos y coligamos para defender nuestros Es- 
tados y principalmente la religión : que sabe 
Dios cuanto yo he sentido y aun cuanto me 
he escandalizado y admirado de que el em- 
perador concurra y aconseje al rey de Fran- 
cia una cosa tan perniciosa, y de que tan 
gran daño se puede derivar á toda la cristian- 
dad. Y asi os ruego y encargo mucho que 
vos desde ahf tengáis la mano, y hagáis todo 
el esfuerzo y buenos oficios posibles para des- 
viar el dicho apuntamiento. 

Y en caso que se haya de pasar por esta 
plática dé la liga adelante como á mí* me pa- 
resce que conviene y se debe hacer , querría 



234 

que también mirásedes si efectuándose el 
apuntamiento del rey de Francia con sus re- 
beldes habrían de entrar en ella (1) los cató- 
licos de aquel reino, que á mi parescer no 
podrían dejar de ser de mucho momento , ma- 
yormente si tuviese una cabeza fírme y de 
substancia en las cosas de la fóe , como fuera 
el cardenal de Lorrena si tuviera el coraje que 
conviene , y no estuviera tan subiecto ¿ la 
ambición y deseo de tener mano en el gobier- 
no y cosas temporales : que no hay dubda 
sino que con la auctoridad y hacienda que 
tiene en aquel reino podría traer consigo mu- 
chos hombres principales , que vernian á ha- 
cer un miembro tal que serian harta parte 
para tener el freno á los hugonotes, y entre- 
tener las cosas de la religión, de manera que 
no se acabasen 4e perder y caer enteramente 
en aquel reino,. y por la misma causa parece 
que seria bien hacer lo mismo con los católi- 
cos de Inglaterra. Este concepto me ha ocur- 
rido, y así os lo he querido escribir para que 
con vuestro buen celo y gran prudencia vais 
mirando eñ todo y tomando la resolución y 
apuntamiento que en esta parte os paresciere 
mas conveniente , y de mayor beneficio á lo 
que se pretende, no dejando por esto de dar 
mucha prisa en la conclusión de la de Alema- 

(4 ) Lo de bastardilla borrado por Felipe II y puesto en su logar 
al margen : S€ podría hacer oirá Uga^ ó enirar en esta. 



235 

nia , ques la qtie principalmeníe hace al caso 
y de donde podrían después depender las de- 
más (1). 

Ed loque toca al arzobispado de Colonia, 
estando tan resuelto á quererlo dejar el con- 
de que hoy lo posee, no hay dubda $ino que 
por todos los respectos y consideraciones que 
voa tan prudentemente apuntáis , estaría muy 
bien en el obispo de Freinsingue , hijo del du- 
que de Ba viera , y cuando esto se pudiese en- 

De m 10 de ®^"^^^°^''> holgaría yo mucho dello , pues está 
Feiipe li: claro quc demás de la religión , vernia muy 

RoMmaMuer- á cucnta para la seguridad desos Estados te- 
da fti nombraba 

ünbiea el diH|ue nerlc por vccíño, y tanto mas si saliese el 

pan eslo al obispo '^ ' «^ 

Si wficifc*?cí negocio hecho por vuestro medio y en mi 
"¿ho'^^ér miro nombre, con que su padre y él me quedarán 
4¿?h,?aetu^ tafi obligados. Y porque yo no sé hasta don- 

bico lo entiende^ ^ r i ^ 

i«"pSa**Sa!f'dd ^® ^ habrá llegado en esta plática después 
^ietap^JdTfas^ q^c mc escríbistes, no puedo decir mas de 
aieMe^p" "^eMor aprobar vuestro parescer y remitirme á lo que 

hubiérédes tratado y quisiéredes tractar en 
esta confonnidad. 

Y cuanto á la pensión que quiere recibir 

do mí el dicho elector de Colonia , dejando la 

dignidad y haciéndose lego , no hay dubda 

sino que tenéis razón que estará bien á mi 

De m d ^^^^^^^ ®' tenerle obligado y prendado ; pero 

FeUpe ii: SÍ ha de ser clérigo y quedarse con la digni- 

No eDticndo yo uidad, auuque sea así que tenga el estado 

que quiere ser cíé- 

rifi» stoo seglar, tcmporal dc SU casa -como decís, parece in- 

(1) Lo de bastardilla auadido por Felipe II. 



236 

qu« DO debe de te. ^ecncía cl qucfef tener pensión de soldado, 
DSte^h¿*?<^yg»! y que no terna buen nombre acerca de Su 
¿uir^nuVJequé Santidad ni de los católicos. Vos mirareis en 

en esto de la pen- , . 

■ion basa lo ou« lo uno v CU 10 otro , Y me avisareis con reso- 

mejor le paréele- ^ *' 

ífon*Y que**íe*h¡ ^^^^ ^® '^ 9"® ^ parcscierc que mas convie- 
UM^SudM.'^"* ne, para que yo abimisroo la pueda lomar y 

se eche á una parte este negocio. 

Y si Habiéndose hecho las diligencias po- 
sibles no se pudiere acabar lo del hijo del du* 
que de fia viera y se tuviese certidumbre que 
admitirían al obispo de Lieja , es asi que seria 
mejor que otro de los que allí se podrían po- 
ner y por concurrir en su persona las buenas 
partes que me habéis representado , y por las 
mismas he acordado de tomar la mano para 
le procurar el capelo. Y asi lo escribiré y en- 
viaré á pedir y suplicar á Su Sanctidad con 
el prinitf correo que se despachare ¿ Roma, 
porque hay alguna.aparíenda que en la Cua- 
resma querrá hacer creación de cardenales 
Su Sanctidad 9 y con la buena opinión que ya 
tiene del dicho obispo de Lieja, concurriendo 
mi intercesión , paresce que se puede esperar 
que le locará la suerte. Y porque si asi fuere 
. es bien que tenga entendido que este honor y 
acrescentamiento le viene pcMr mi mano , y le 
quede este respecto y obligación para adelan- 
te » será bien que vos allá como de vuestro 
se lo deis á entender con la disimulación y 
buena manera que lo sabréis hacer. Y si os 
paresciere que convendria elegirse el de Lieja 
en Colonia', veréis quien convendria encami- 



237 

nar para Li^a , pues sabéis ¡o que conviene quel obispo de 
lÁtja sea á mi devoción (1). 

La elección que hicistes de Chapín Viteli y del Frun* 
glo para ir á tractar con la reina de Inglaterra la restitucioa 
de lo que tiene arrestado , me paresció á propósito » y no 
menos el haber enviado por otra parte el Thomás Fíesco, 
para que tuviese ganado al conde de Lesester y Sicel ; pues 
en efecto estos dos deben ser los que principalmente guían 
la danza. Y en esto ai presente no hay que decir mas de 
que espero con mucho deseo el aviso del succeso que aque* 
lia negociación habrá tenido por ser.de cualidad que aicá y 
allá tiene suspensos á todos los tratantes , y el Iráfigo y 
conducta de las cosas que de una parte á otra se suelen lie* 
var, en tanto menoscabo de mis derechos, y dafio de mu^ 
cbos de mis subditos, que cierto conviene grandemente 
abreviar y poner el remedio lo mas presto que se pudiere. 
Y cuando por aquella via no se haya podido conseguir , es 
mas que conveniente y necesario dar arden en que vayan 
y vengan flotas de armac(a conforme á lo que se os ha 
apuntado. Y para entretanto que aquello se efectúa, no po- 
drá dejar de ser muy útil lo de las treinta ó cuarenta na- 
ves que los mercaderes de Anvers os dijeron que querían 
enviar; y ast fué acertado el concederles la licencia que 
para ello os pidieron cuando allí estuvistes, aunque lo pro- 
pio y lo que mas hace al caso seria componer lo de Ingla- 
terra, así para lo presente como para lo de adelante. 

Y porque D." Guerau me ha escripto por esta via y por 
la mar y por Francia algunas cartas, y yo de acá no le 
puedo dar orden precisa de lo que ha de hacer, vos que 
estáis sobre el hecho y que tenéis el negocio en la mano, le 

(1) Lo de bastardilla añadido por Felipe 11. 



238 

iréis advirtiendo de un tiempo á otro de lo que debe ha- 
cer : que yo como lo veréis por la copia de la carta que 
con esta se os envia , le respondo y envió á mandar que 
cumpla y ejecute lo que vos lo ordenáredes, como si yo lo 
mandase. 

El me ha avisado muy larga y particularmente de los 
tratos que alH andan del casamiento del duque Norfolt con 
la feina de Escocia ; y si es así como él dice que eíéctuáno 
dose alzarán cabeza los católicos y se restaurará nuestra 
antigua y verdadera religión , seria de tan gran momento 
cuanto se deja considerar. Y por todos respectos fueron 
bien empleados los diez mil escudos que enyiastes á la di- 
cha reina » como lo será cualquier otro favor que desde ahí 
buenamente le pudiéredes dar y muy á propósito para en- 
tretener y consolar aquella pobre princesa , que coa tantas 
veras y determinación afirma que quiere vivir y morir en 
la fée católica. 

De seguro quiso Felipe II que se refoTínase el párrafo an- 
terior, pues aunque no lo tachó y puso al margen el siguiente. 

Y teniendo fundamento esto que D.'' Garau dice del 
casamiento del duque de Norfolt con la reina de Escocia, 
muy á propósito seria , y que ellos hubiesen aquel reino: 
pues con esto creo que seria volver allí la religión y echar 
á la reina , que en fin ella no lo querrá. Y también seria 
quitar aquel casamiento á Francia para no. poderlo preten- 
der. Solo seria menester asegurar lo de la religión con el 
de Norfolt. Vos procurareis dencaminar lo que se pudiere á 
este propósito (1). 

Algunos dias ha que vino aquí el arzobispo de Cassel 

(1) Al fin de este párrafo puso Felipe 11 lo siguiente: *' A Za- 
yas. Esto poned en esUi substancia ordenándolo mejor." 



239 

eó Irlanda oon una carta que el conde de Edmond me es- 
cribid en nombre suyo y de otros principales católicos de 
aquella isla, y después le han venido otros dos mensajeros, 
y lo que en substancia piden es que yo los mandase favo- 
rescer y dar asistencia para echar de allí ¿ los ingleses he- 
rejes que los quieren oprimir y forzar á recibir la nueva 
religión 9 ofresciendo que admitirían por cabeza á cualquier 
persona que yo le diese, y que en 'fin me reconoscerian por 
sefior, y liarán y cumplirán cuanto yo quisiere. Y aunque 
en materia de' religión es negocio que yo holgara mucho 
de poderlo abrazar dcscubiei-lamente y de ayudar muy de 
veras á aquellos buenos hombres , considerando por otra 
parte el rumor que causarla y lo que dello se podría deri- 
var, y las sospechas y celos que luego tomarían en Fran- 
cia, y el estorbo que baria para no se poder conseguir de 
la reina de Inglaterra lo que al presente se pretende , he 
acordado de entretener aquí este arzobispo con buenas pa- 
labras y socorros de dineros para su gasto; hasta ver qué 
suceso tiene la negociación que agora se trae con la dicha 
reina de Inglaterra ; porque ái ella hace lo que debe en lo 
de la restitución y en querer tornar á conservar mi amis- 
tad y la antigua confederación que se tiene con aquella cor 
roña , edtá claro que no conviene que por mi parte se dé 
favor de gente de guerra contra ella á los de Irlanda ; mas 
podréme interponer y hacer buenos oficios para que los tra- 
te bien* y les deje vivir con la libertad que hasta aquí han 
tenido en el ejercicio de liuestra sancta fée católica y obe- 
diencia de la Sede Apostólica Romana. Y con ofrescer esto 
al dicho arzobispo , procuraré de le enviar lo mas contento 
que se pudiere. Pero si la reina se viniese á desvergonzar 
de mañera que sea menester romper con ella , creo que se- 
ria bien poner pié en Iríanda y apoderarme della , pues me 



240 

llaman y me piden con instanciai y se puede 
hacer tan fácilmente con la gente que destos 
reinos se enviaría , siendo el paso como sabéis 
y una entrada lal para quitarle lo demás, que 
cuando viese en mi poder aquella isla» le da- 
ña bien que pensar. Yo os encargo mucho 
que miréis en esto, y que no sucediendo el 
concierto que se procura con aquella reina, 
me aviséis de lo que se os pfresce cérea deHo, 
para que yo tanto mas acertadamente me pue- 
da resolver con vuestro buen parescery con* 
sejo. 

Por aviso de Chantone habréis entendido 
como el emperador se ha excusado de tomar 
por parte de paga de las contribuciones los 
cient mili escudos que á mi me ha de dar en 
dote con la S."^ princesa Anna, y aunque 

De mano de ^^ ®^^ '** tenido poca razon , yo hasta ago- 
FeUpe il al ra no le he respondido, pues por la memoria 
margen: q^^ y^g enviastes que concuerda con otra que 

áB^'erqu^rv¿^ Aquí me ha dado Dielristan , paresce que aun- 

este correo so- , * i j» i • * «ii 

brcfte punto, se Quc sc descucnteu los dichos cient mili escu- 

podrá e«criblr * . 

conforDie á lo que (]os dc la dotc , cabcu biou CU la suma de los 

so resoivicre í y si- 

S.Vc'liuSo'^^rt 219 mil 60 Horioes qne montan las dichas 
**" *"' contribuciones , los cincuenta mil escudos que 

el emperador ha librado sobre ellas á mi her- 
mana ; y vos estáis ya tan prendado como de- 
cís por haber ofreacido que los pagaríades an- 
tes que os llegase la orden que os mandé dar 
para que sobreseyésedes en esto, tengo por 
bien que por haber de ser para mi hermana 
(á quien yo tanto quiero) los dichos cincuenta 



241 

mili escudos , se los hagáis cumplir y pagar 
á toda su satisfacción, dándole á entender la 
buena voluntad con que he venido en esto, 
sin embargo de la justa excusa que se pudie- 
ra interponer para no cumplir estos ni los de- 
más que se pretenden de las dichas contribu- 
ciones. 

En cuanto al negocio de la décima ó al- 
cabala que se procura plantar en esos Esta- 
dos, y al centesimo que se había de sacar 
para la paga de la gente de guerra, y entre- 
tener lo extraordinario, no hay que decir sino 
desear entender que se haya asentado con la 
firmeza que conviene , y de manera que no 
se estrague ni disminuya el trato que como 
sabéis es la substancia desos Estados: que 
este se ha representado siempre por inconve* 
nicnte. Mas pues vos quedábades tan adver- 
tido dello como me escribís, tengo por cierto 
que lo habréis dispuesto y ordenado todo de 
manera que se haga mi servicio, y se apro- 
veche mí hacienda sin inconveniente. Y cier- 
to yo pensé que acabándose esta negociación, 
como se esperaba , no fuera necesario que de 
acá se os enviara ninguna manera de provi- 
sion; mas pues que decís que seria cortar eso 
^ ^ ^ en agraz si agora se desfrutase, yo he man- 
Feiipe il: dado que se mire la forma que podrá haber 
Bftto erro aue para 03 podcr cuviar el crédito que pedís , y 

debe haber ordc- . , i i j « r 

aado Bsf el carde- cou olro sc OS avisará uc io quc se podra ha- 

Dal , f está DÍ6p> ■ -^ 1 

cer: que el tesorero ha llevado cargo dello 
para tratarlo en la feria de Medina donde al 
Tomo XXXVIII 46 



212 

preseate se halla , como os lo escribirá mas en 
particular el cardetial, á (j[uien me remito. 

También he mandado que se trate de la 
orden que se habrá de dar para que á Fran- 
cisco de Lejalde se tome la. cuenta de los di- 
neros qóe han entrado en su poder ^ y el car- 
denal os avisará asimismo "del apuntamiento 
que en esto ser .tomare;; . \ 

D nano de Lucgo quc reoibí la carta en que me es- 
Feiipe II: ciíbistes el aviso que ihabíades tenido de que 

Ni se DMaeocr- algunos mcpcaderes portuguo^es de los que 

daqucse hayaet* 

SíbídiiM?""* residen en Anvers hablaban en querer pasar 

el trato de la especería; ádugla Ierra, advertí 

dello al rey mi sobrino 'pidiéndole en confor- 
midad de loque vos>adveH;fs, que les mande 
alcen la mano desta negociacidn , y aun no ha 
venido sú respuesta. En teniéndola se os ad- 
vertirá de la que me escribiere y conviniere. 
Muy bien me* paresdó el haber ido vos 
mismo á hacer reparar lo qun se habia caido 
en la ciudadela de^Anvers, y no menos de 
haber enviadbá D.** Padrique con la comi- 
sión que llevó para dar print^iíAo en los casti- 
llos que se han de hacer en Belduque, Güel- 
dres^ Frisa y Holanda, y á tratar con las vi- 
llas de la formci que se bá de dar para el gas- 
to dello. Y pues ya será vuelto, holgaré que 
míe aviléis (si no^ lo hubiérecks hecho) de la 
resolución que habrá tiaidd y absiento que deja 
en estas cosas, y que también me esppbais si 
habéis dado orden piara que se haga el casti- 
llo en Valencianas, pues' allí parescc ser tan- 



245 

to y mas necesario qne en ninguna de las otras villas, por 
haber sido de las que masase desvergonzaron , y donde fx)n« 
viene que haya mas recaudo por lo que se tiene entendido 
de los malos ánimos de los naturales y ser tan cerca de 
Francia como sabéis. 

Mucho me ha dado que pensar el haber querido com- 
prar en Francia el duque de Branzuich los treinta mil flo- 
rines de renta que decfs » por ser de la condición que sa- 
béis; y aunque según la afición que hasta agora ha mos- 
trado tener á mi servicio» creo no habrá mudanza, todavía 
será bien que ahondéis un poco mas este negocio con la 
disimulación que vos lo sabréis hacer, y me aviséis ddlo 
y respondáis á lo que se os ha escripto en francés cerca de 
la facultad que el dicho duque me ha pedido para poder 
dejar á sus hijos bastardos los bienes que tiene en Holanda, 
porque estoy esperando vuestro parescer en este parte para 
me resolver con él en los particulares que me ha enviado 
i suplicar, que por muy bien qué yo lo haga con él, sos-* 
pecho que no le habemos de poder acabar de contentar, 
como quiera que es muy conveniente entretenerle en mi 
devoción y servicio lo mejor que se pU'diere. Y esto haréis 
vos por vuestra parte con la buena manera y trato. que 
hasta aquí lo habéis hecho. Y si me resolviere en lo de las 
mercedes, también me habré de resolver entonces en esto del 
iuqne (1). » 

Diversas veces se me ha propuesto y pedido que reciba 
cu mi servicio con plaza de coroinel de alemanés al comen- 
dador Remer» de la orden de San Juan, y Chantone me 
escribe que estaría muy bien en su persona., y que á vos 
os ha avisado de lo mismo dias^ há> didcndo que es muy 

(t) Lo de bastardilla as adición de mano del rey. 



244 

católico y muy buen soldado y rico. Será bien que con re- 
solución me escribáis lo que os paresce para que yo asimis- 
mo la pueda tomar: que el prior 0."^ Antonio y otros que 
trataron al Hemer cuando estuvo aquí con el archiduque 
mi primo, satisfacción muestran tener de su persona y cor- 
dura; pero en fin yo no me resolveré basta (ener vuestro 
aviso y parescer. 

El cardenal de Granvela me acuerda y pone en cons* 

ciencia la provisión de la presidencia (del parlamento de 

♦ 

Dola» en la cual yo no me lie resuello, porque no me aca- 
bo de satisfacer de las personas que conozco ni de las que 
vos basta agora me habéis escripto; mas en fin pues es 
fuerza que se ha de tomar de las que hay , yo os ruego y 
encargo mucho que tornéis á mirar cual será mas á propó- 
sito de las que concurren, y me lo escribáis, avisándome 
de su edad y cualidades. Y si ninguno de los naturales os 
contentare enteramente, y os paresciere que seria bien po- 
ner algún vasallo mió del Estado de Milán , veréis cual se- 
ria á propósito y enviármele heis nombrado con sus cuali- 
dades: que el cardenal me ha escripto que sin inconve- 
niente puede ser extranjero como lo ha habido otras veces, 
aunque si desos Estadas hubiese tal persona, seria mm á 
propósito (1). 

Ya se os ha dado aviso como babia hecho elección del 
licenciado Roda, oidor de Valladolid, para que fuese ¿ re- 
sidir y servirme cerca de vuestra persona en los negocios 
de substancia que ahí se ofrescen conforme á la traza que 
vais dando en las cosas tocantes al buen gobierno desos 
Estados. El me paresció hombre de buen juicio y asiento, 
y el cardenal me ha hecho tan buena relación de su perso* 

(1) Lo de basUrdilla adicionado de mano del rey. 



Cifra. 



245 

na , que espero me ha de acertar á servir. El 
va por Italia en las galeras que partieron de 
Cartagena á los tres del presente , y no lleva 
titulo sino solamente una c£|rta mía para vos, 
en que se os da aviso de como le he señalado 
dos mil escudos al año^ que le han de correr 
desde el primero de septiembre próximo pa- 
sado ; pero si os paresce que para lo de ade- 
lante ha de tener titulo despachado en el stilo 
desos Estados, mandareis ordenar la minuta 
como á vos os paresciere que sena menester, 
y enviármela heis para que yo la firme y 
mande despachar, aunque yo creo que no es 
menester (1). 

Mucho he holgado de entender que hubié- 
sedes acabado con el obispo de Bolduch que 
se quisiese pasar á Anvei*s , porque con la 
aprobación y buena opinión que se tiene de 
su persona , es de esperar que hará allí mu- 
cho servicio á nuestro señor y mucho bene* 
ficio en lo espiritual á los naturales de aquella 
villa y obispado, y así se lo daréis á entender 
de mi parle con las buenas palabras que os 
paresciere que serán á propósito , y el favor y 
asistencia que hubiere menester, para que 
con tanto mas vigor y calor él pueda ejecutar 
lo que convenga en servicio de Dios y bene- 
ficio de la religión. 

El advertimiento y consejo que me dais 
sobre el negocio del Final me ha parescido 



(f) Lo de bastardilla adición de mano del rey. 



Claro. 



246 

muy aceilado, y así me apmvecliaré del 
cuando se haya de venir á ejecutar la oferta 
que yo he hecho al emperador, que creo no 
se podrá excusar» porque él la ha aceptado; 
aunque á la verdad si se pudiese atraer á ello 
el marqués, lo mejor seria comprarle aquel 
Estado incorporarlo en el de Milán, pues 
no tiene hijos ni sucesor forzoso , y él es tan 
pei*dido y desbaratado que por ventura se po- 
dría induciría ello (raUíndose por buen me- 
dio. Yo 08 ruego que me digáis lo que en esto 
se os ofresce, pues es plática antigua y que 
ha pasado por vuestras manos aqui y en Ge- 
nova, sobre presupuesto que Chanlone me ha 
escripto que aunque él se la ha echado en la 
oreja algunas veces, no acude al negocio de 
la venta , antes le responde siempre que quie- 
re morir marqués; y si no estuviese mas de 
en el titulo, yo se lo daria dopde lo quisiese. 
En lo de Montigni acá no se puede cami- 
nar mas apriesa por estar aUá introducida la 
causa por donde se ha de llegar á la definiti- 
va sentencia. El envia agora ciertos papeles 
en su defensa , y Zayas os advertirá de lo 
que con comunicación del alcalde Salazar se 
ofresce de que avisaros, que en efecto se en- 
tiende ser todo subterfugios y dilaciones. Y 
asi será bien que hagáis dar la priesa que la 
justicia sufriere para que tiste negocio se aca- 
be, que en todas consideraciones conviene 
que no esté tanto tiempo pendiente. Y lo mis- 
mo so debe hacer de lo que loca á Vandenc- 



247 

ge: que en lo de Simoa Renarte también se ha. dado el 
priocipk) que cülendereís por la relación que se os envia 
del alcalde Satazar, que le ha tomado su confesión. Y en- 
viareis los reoandos que él os pide para que se acabe de 
entender si tiene culpa > y sino absolverle : que ha muchos 
años que padesce , y está tan enfermo y tan pobre que es 
menester sustentarle de mis dineros. De Madrid á 48 de 
noviembre 1569. 






Cffpia de minuta de carta del rey al duque de Alba. De 
Madrid á 2i de noviembre 1569. 

Aviso dado al roy (iePoi^tugal á Gq de quo impida á los comer- 
ciantes d^ ^u reino que pasen el trato de la especería de Ainberes 
i Inglaterra— Desconliansa de que eslo se lleve á efecto. 

(ArcMvo 0ette9*at de Simancas.— Estado , legajo núm. 54S.; 

Al duque de Alba. 

Cifra ioda Teniendo escripias las que van con esta 

ha llegado la respuesta que esperaba de Por* 
tugal sobre lo que yo habia advertido al rey 
mi sobrino por medio de mi embajador, pi-* 
diéndole enviase á mandar á aquellos sus va* 
salios que procuran de pasar el trato de 1^ es^ 
pecerJa de Arivers á Inglaterra , que no tra- 
tasen delio*; mas parésceme que el rey ó por 
mejor decir sus consejeros (que los mas ó lodos 
son nuevos y de poco discurso y menos espe* 
ríencia) no acuden á estorbarlo tan deteríni* 
nadamente como fuera razón , anles paresce 



248 

que blandean en el negocio como lo enlendereit» mas en 
particular por una relación que he mandado se os envíe ea 
cifra de lo que me escribe D. Hernando Carrillo para que 
advertido de lo que contiene , hagáis la diligencia necesa- 
ria para saber de fundamento lo que en esto pasa y la pre- 
vención que viéredes convenir, avisándome luego de lo 
que os paresce que acá se puede y debe hacer por mi par-^ 
te, para desviar un negocio que tan mal le estaría é mt 
sobrino v á mis cosas. De Madrid á 21 de noviembre 4569. 

Copia de carta descifrada del duque de Alba á Su M.^ De 

Bruselas a li de diciembre 1569. 

Resultado poco satisfactorio de la negociación de Inglaterra- 
Política de la reina Isabel y sus ministros^ — Parecer del daque so- 
bre los inconvenientes de la guerra — Insiste en que se le manden 
recursos para licenciar las banderas de alemanes, y pagar á la gen- 
te que fué en socorro del rey de Francia — Pide respuesta á viirios 
puntos que tiene consultados. 

(Árchioo general de Simancas.— Estado, legaje núm. 8Ai,J 

A primero y 23 del pasado he dado á V. M.** cuenta 
del estado en que quedaba hasta aquel punto la negocia- 
ción de Inglaterra, y este lleva el duplicado de los 18. Des- 
pués acá he recibido cartas de Ghapiu en francés é italiano 
que contienen lo que V. M.** siendo servido podrá mandar 
ver por las copias que van con este despacho y con el que 
escribo en francés. Desde la primera hora que la reina hizo 
estos arrestos, se ha entendido en ella y en sus consejeros 
mala voluntad á la restitución, y mucho antes á todas las 
cosas de V. M/ receptando en su reino los forajidos deslos 
Estados, y dando puertos á los cosarios franceses 6 ingle- 
ses, dejándoles vender los robos y piraterías que en súhdilos 



219 

de V. M/* han hecho y hacen > proponiendo medios y pi- 
diendo cosas tan extraordinarias como se ha visto por lo 
quo trató con Asonlevile y agora trata con Ghapin, hasta 
poQCf dubda en la firma de V. M ."^ YhaJ)iendo visto el térrai- 
ao que agora ha tenido en la última audiencia que el dicho 
Chapin tuvo con ella, me he resuelto con parescer destos 
eoQsejcros, de e8eribirle que se licencie en la forma que 
V. M.** veri poria respuesta que hago;al dicho Ghapin, y 
lu^o dar avisoiá V. M/ de lo que pasa, para que sepa lo 
que aquí puedo colegir de la intención de la reina y lo que 
á estos consejeros y á h)í paresce sobre estas materias, y 
el estado en que áquf quedan las cosas, para en caso que 
V. M."* se resolviese de romper ó disimular^j cap esta in- 
formaeion tomar con su gi'San prudencia la resolución que 
mas convenga á su s6i*vicio. 

A la; reina tsomo muger cobdisiosa le paresce que con 
la ropa y dineros que tidne en la mano,- puede mejorar su 
partido y hac^r todas las demás estorsíonbs qpe quisiere^ p¡- 
üieodD oo$as tan fiiera de términoiquei ni á la grandeza de 
V. M."^ conviene concederlas, ni á otro principe que fuera 
inferipr de. la rein^; y véeae claramente la intención de 
llevar este negot^io i la larga « pues dice que quiere enviar 
perscAia á tractar Con Y. ÍS.^y y que se comience por las 
diferencias viejas de Brujas, las cuales V, M/ verá por la 
relación que va con el dcspaqbo eo franci^s, que son casi 
todas en beneficio destos Estados si ya no fuese su inten- 
cien poner delante que se guardase una capitnlacíon que 
el rey D. Felipe hizo el año de seis forzado del rey Enrique 
cuando con temporal entró en Inglaterra (i) , cuya copia 

(I) Alude á Felipe I el Hermoso que en enero de 1S06 viaó des- 
de Flánlcs á EspaSa con su esposa Ooiía Juana. La tormenta q«te 



I I I > 1 < I < t ' 



250 

Quvio lambie^.á V.: Al .f ». que aqaí Uafman el 
mal tratado, tan: p^r/utUdal para estos Estados 
){Ujs.$eWa la total ruina deUos si se observase. 
/ 'Cercs^ ídtf su persona tienie los tnés. ruines 
sugetDs .y. mas : herejes perünades 4ei mundo 
.ep'esla. maldad quíeboy eorre con él, de ma- 
nera que yo no podriá; esperar della ni delios 
, ., cdsai.que fuese buena en setvicip de V. M."^ 

'■'j4t' máfffcn Si^npiare honére bowb áioe^ paresceque 
paso (áktvez^l V. Ml^ «a niogunb ibaiiera debe admitiiP que 
secretario Za^ se comience poF.l^s vieías difereaeias, como 
*^pcretcer del nM»particütaimerite.lp vc|rá Vk JUjf porel-deS' 
u?SS?nSuicrtO» pacho en francés, porque yo teniendo ftlech 

clon i lo que Y. M/ en sus cartas me manda, 
no he querido admitir tal piátioa. Y procurar 
' • ' que entt*elantd'qu6 esto se averigu», los puer- 

tos y navegación quede libre para los subdi- 
tos de Y. M."^ y ürafontes en estos Eüstados, ba 
< paréscidd muy DOá veniente, 'lo^cual yo bé es- 
cripto á Ghapin proctíre por el medio que me- 
- I jor fes paresciere , sinr que se entienda qiio 

: pof mi' parle se pretende. Las necesidades 
1 • gráündes ett que Y. M/ al présente se halla, 
badíetas sabe mejor qúcf Y. M.^ Las de aquí 
' ' sonmudhai^; porque el pais con las guerras pa¿ 
laconvenienicen sadfts, cTO la'gentecjüé hs Audado atraVc^ 
ronper iM"«^í«-. saodo dc tih cübo á otro , éon laber faltado 



* ., : • . . . • uv' 



sufrió , sQ desembarco en uno de los puertos de Inglaterra con este 
motivo y su entrevista can Enrique Vil , pueden verse en el to- 
moiVIU de nuestra Colección : Crómea de Felipe^ I llamado elHer-^ 
mno , por Ü4 Ureaso de PadSia , l¿^. 2.% oap. ¥i 7. Vil. . 



251 

el eomercio de un año á esta parte, (ion Ja susp^sion 
que tienen basta ver el perdón general , eoá: 1¿ ausencia que 
han heclio muchos hombres con haber otrc» retirado el trato 
por no saber de quienifiarae , tedigo pof cierto que el rom^ 
per con Inglaterra seria rnuy nial á propósito ; pero en caso 
que ingleses lo quieran, V. Mi'* no puede.escusarlo.i Viéndd 
yo la ruin intenoion de h reina y la demoslraeioa que tan* 
las veces han hecho de. vender las. mercancías detenidas 
que cslán en;ser que ea efecto son lanas y otras icosas. que 
en aqUcUa isla no han tenido salida», porque todas la&demá^ 
están consumidas y vendidas, lie dado licencia & los mer-* 
caderas con una instrucción, advirliéndoles cooko st han dé 
gobernar para que vayan á componerse y sacar sus merca-, 
derlas sin que se entienda que yo les' doy permisión para 
ello y principalmente las lanas, porque ea estos Estados las 
echan gran falta para sus obrages, y á Ibs ínteresa^dos en 
el diaero ^ que se concierten i los plazos stías cortos que $e 
pudieren. Hecho esto y sacando la navegación libre; V.M*f 
estará á mejor partido aguardando. buena ocasión. |para sa^ 
Usfacei-se de las descortesías que. la neina le tiene hecbaa^ y 
ella olas desproveida , si no quiere ya en tdl caso p^rescer 
que usa de hostilidad » y V. M."^ no.paede en manera del 
mundo escusar de mirar en él i*Qmedid, : porque nx> dandói á 
V. M."^ la reipa sus ptierlos . Ubres sin que Jos vasallos ;de 
V. M'/ hagan, mas que , abrigarse en. ellos sin^usar del ca-^ 
mercio, es imposible podejr estarán esta mauera.T> pensar 
que con una armada se pudiesen onviar deaqui y venir i]e 
allá mercaderías, podríase .hacer una ó dos veces y esto con 
mas facilidad á los que s^len de aquí, porque salen.con tiem- 
po hecho y atraviesan la isla, y si les falta vuélvense á es* 
tos puertos; pero las naos que viekíeode allá coa (aulargt) 
viaje y les viene á fallar el tiempo., fofzosámcntc ó han de 



252 

tomar puerto en Inglaterra ó se han de perder : que no es 
como cuando había guerra con Francia , que entonces ve- 
niales muy á cuenta la seguridad del armada por los puer* 
tos que tenían en Inglaterra. Escripto he á V. M."^ en esta 
materia algunas cosas que se me ofrescian desde Anvers á 
los 12 de septiembre, y agora últimamente con Alonso de 
Uiloa á quien be dicho á boca algunas particularidades para 
que dé cuenta dolías á V. M."^ y á él le dé licencia para ir 
á entender en algunos negocios suyos y buscar forma para 
poder vivir» que ha gastado cuanto tenia. Suplico á V« M/ 
me haga á mi tan gran merced en hacerla á Alonso de 
Ulloa , de manera que pueda sustentarse : que por lo que 
aquí ha servido lo meresce muy bien si no tuviera hechos 
otro? servicios á V. M.* 

Aunque las cosas dé Francia no están tan asentadas 
que aquí se' pueda estar con entera seguridad deilas, toda* 
vía me he resuelto de licenciar las cuatro compañías de ca- 
ballos borgoñones, y he enviado á D. Fadríque para que 
vea de buscar algún modo para licenciar algunos destos 
alemanes , porque están ya de manera que no podrían ha- 
cer á V. M."^ ningún servicio: que como ha tanto tiempo 
que se levantaron , los oficiales hacen ii* los que tenian las 
sobrepagas y dejan la gente inútil para echárselas en las 
bolsas , y esto me mueve á licenciarlos , porque menos in- 
conveniente será levantar otros siendo menester, que tener 
estos de quien se puede esperar ningún servicio. Suplico á 
V. M."* cuanto puedo sea servido mandarme enviar el cré- 
dito que le tengo suplicado, porque aquí V. M."^ no tiene 
ninguno y el mes está ya acabado^ con haber entretenido 
esta gente un año entero. Si hallase á ciento por ciento los 
dineros los tomarla por descargarme destos alemanes y es- 
cusar el robalorio. Ya yo he dicho á V. M.** que volvere á 



253 

embolsar este dinero, porque tengo de donde; pero. no son 
llegados los plazos y el crédito está como he dicho, y he de 
pagar en esta feria casi ochocientos mil escudos que no sé 
como los hallará D. Fadrique. 

Para pagar la gente que ha socorrido al Rey Cristiani* 
stfflo serán menester casi trecientos mili escudos hasta ago- 
ra sin ochenta mil que yo les he enviado. No puede V. M/ 
eo ninguna manera dejar de enviar provisión , porque de- 
más que yo no tengo de donde . pagarlos , estos de aqu( se 
dan á la ira mala diciendo que no tienen ellos que hacer 
con pagar la gente que V. M.^ envió en socorro del rey. 

D."* Francés y el conde Mansfeit me han escripto que 
querían licenciar siis raistres : yo he despachado al dicho 
D.' Francés para que diga á la reina me dé licencia para 
licenciar los de V. M.^ y la infantería. Lo que allá pasa 
D.' Francés lo debe escribir á Y. M.'^que mil dias ha que 
DO tengo ninguna nueva. 

Importa tanto al servicio de V. M.' tomar resolución en 
la consulta que envié agora un año , en lo del perdón ge*- 
neral, lo del duque Erico, marqués Hanz de Brandemburg, 
la reina de Escocia » en lo de las contribuciones por los 
cincuenta mil escudos de la emperatriz , y en dar alguna 
cosa á los consejeros del emperador , y otros muchos parti* 
calares de que la aguardo tantos dias há, que aunque Vt M.^ 
me tenga por pesado» no puedo dejar de volverlo á supli- 
car á V. M.^ encarescida mente « porque no tengo cara con 
que mandar á estos hombres lo que han de hacer. El mar- 
qués Hanz sospecha que V. M.^ no gusta de su servicio; el 
Eríco anda por dar de cabeza en el rey de Francia y no es 
hombre para dejarle de la mano, la de Escocia me ha tor- 
nado á enviar el dicho hombre. Hallóme cargado con todas 
estas cosas sin saber palabra que decir á ninguno. Suplico á 



254 



V. M.^ mande lomar resolución pn oslas, que son mas for< 
zosas y meramente todas át su dervieio. Nuestro Seftor, etc. 
De Bruselas á 1 1 de dioiefnbre i 569. 



Copia de carta descifrada del duque de Alba á Su M.^ De 
Bruselas á H de diciembre 1569. 



■- ! 



Sublevación de la Inglaterra setenlri&nal— ^Eácaréccnse los ser- 
vicios de Sanebp do Avila y de Da Lope Zapata. 



> . ! 



(Archivo ffeneral de. Sitnmicas^-^Estada, legajo núm. 541 J 

{)espues de escripias las que van con esta, he tenido 
cartas de D*^ Giíerau de primero y seis, cuyos originales 
enrío á V, M.** Trujólas uri gentil hombre de Gha))in con 
otra carta suya que también envío á V. M.^ eon el despa- 
cho en francés. Según paresce por lo que ambos escriben 
y el' gentil hombre ha dicho á boca, el levantamiento del 
Norte va en crescimiento. Yo he respondido al criado de la 
reina de Escocia lo que V. M.* verá \^<yt el despacho en 
francés, y aunque sospecho que todo este negocio ha de 
párai; en^humo-, vne ha parescido despachar esté correo en 
gran diligencia' yente y vinielile, para que V. M:** entien- 
da lo que pasa y me mande su voluntad, potqüe sin ella 
yo no osaría, aunqiie V. M.** me lo remitiese, tomar pa- 
ri^scer.) y así suplico á V. M.^ me mande cfon brevedad lo 
que debo hacer. De D.° Francés tuve también a\iso en que 
me dice io que allá pasa. 

A V. M.** he escriplo algunas veces lo que aquí ha ser- 
vido Sancho 'de Avila, castellano de Anvers, y lo que me- 
resce su persona. Suplico áV. M.** me haga merced de 



255 

mandarle dar na bibitO) ponffte yo 16 estimaré en tanto 
coma sí V. M.^ me la Uieieée á mi mismo, coitio^mras paf- 
ticalanDentelo Qioribo alaeisretario Zayas; y m mas ni me-< 
006 por D;* jLope Za|)ata, qde hatatítoií afiosque. sirve & 
V. M.^, hai^iendo vendido ¡su patrimeiiio . para hacerlO'^go» 
ra eon la oómpafila decabisillos tan bien y^cén tanto ^eaida* 
^» qué xibpikédf^dqer del dignificarlo' á V. M." y^süplicarfé' 
sea seihr]da;faHuaerle> láepeed^ Nubátro l^eiiór; etc. De Bruse« 
las á ri dti didemWe |569v 



. . .'•.:•.: 



i 7 s.iiiíi^ >¡ r I j í;;¡ • .'•. •:< 



• - • 



Capia de mmim>(k' tana éeseifriüá déí du^tié d& Alba á 



; ."lí >v 



í • • 



Liga (de \^ piÓKjpe^ /caU^j^os , proptf esta por il duquo.de. Ba- 
viera — Favqr'deí emperador á los protfslant^s. . , : . 



I • • , ' • - • ' ".; 



(Ardíivo ¿enetal de Strháncds. --'Estado, legajó núrrí. 841 J 



■ I 



Por la feopiachTla '¿üé será coh ésta que escribía V. M. 
i los 18 del pásáfld cotí üh' correó' de mercaderes sobre lo 
ée la- liga, verá V. Mí* fó que el duque db Báviéni me Ha- 
ma enviada ádeCir sobre qué yo despachase al emperador, 
pidiéffdoFé' de parle de VVM.** cscribfósfe á tódós ítis príhci- 
pes de la riñiónóparticula^ínéñté al duque de Baviera, 
dándoles á entender él cÓotentamienlo qde i'ecibliift'de que 
estos Estado^ dte V. M.* fuesen compretiendidos en h liga 
y unión que qüeHáñ hacer', cómo la habrá ya Y. M.* visto 
p<Mr el de^t)áéfid ^é'flevd el dicho cbrreo con la copia de 
la carta que escribí á Chantone. Háme respondido lo que 
V. M.* sietido servido podrá ver por la bopla de su carta y 
clscripto que le dieron los consejeros de Su M.* Cesárea. 
Siendo este negocio tan en servicio de Dios y de Y. M.*, 



250 

llame escandalizado terriblemente y aun levanta dome b có^ 
lera mas de lo que coo venia á btímbre 'de mi cualidad <|ue 
trata con principe tan .grande como el. emperador ; pero la 
afición que tengo al servicio de Y. M.^ y ver que se le me^ 
gue una cosa tan justificada me ha niovido» y qlie por una 
parte diga el emperador que no puede estodiar las inyasi o« 
nes que han hecho cuestos Estadob los rebeldes ds V.¿ M."*, 
y que por oira parte le quite los medios, pacaiestorbarlas» 
hallándolos V. M.*' con tan gran reputación de Su M."* Ce* 
sárea, y que los protestantes hagan sus juntas y traten en 
ellas cosas tan perjudiciales como decir que se juntasen to- 
dos y viniesen á librar de mis manos los cristianos 6 presos 
y tiranizados , admitiendo embajadores de la reilta de Ingla- 
terra , y que á todo esto no hay quien diga que paresce mal 
ni se deje de hacer. Cierto, señor, yo nó sé que decirme; 
¿ Chantone he escripto lo que V. M.'' verá por la copia de 
su carta. Al duque de Baviera no he querido escribir pala- 
bra hasta ver lo que se habrá hecho en la junta que habla 
de ser en Muniquen (1) á los 7 deste^ Sjendp Y, M.^ ser- 
vido» será bien que se resienta. muclio con Dietri^tan y de 
manera que él escriba á su amo que Y. M."* lo queda y con 
mucha razón; y paresciéndole á Y. M."^ se le ppdria. decir 
que por la respuesta que primeramente hizo, el emperador 
á Chantone, se vée claramente que corresponde al amor y 
hermandad que entre Y. M."^ hay. , concediendo .con tan 
buena voluntad las cartas, y que después sus oonsejeroi^ le 
dieron tan diferente respuesta en un negocio tan . justp y 
hecho por mano del emperador Fernando para el 'sosteni- 
miento de la paz pública en el. imperio ^^ c^omprehend'^ndo los 
paises que tenia en Alemania, siendo cabeza clduqqe de 

(1) Munich. 



257 

Ifaviera como lo es hoy dia. Y cierto después que estoy eu 
eslos Estados no he visto salir respuesta de manos de los 
coQsejeros del emperador que no sea todo en contrarío , y 
en la verdad no me maravillo porque me certifican que los 
tieoea bien pagados los príncipes protestantes. Puede ser 
que se engañen los que me lo dicen ; pero yo no veo por* 
que dejarlo de creer. Aguardaré lo que me escribirá el du« 
que y el elector de Tréveres y avisaré a V. M/ 

Del de Colonia hasta agora no he sabido mas que lo 
que tengo escripto ¿ V. M."* Cuya etc. De Bruselas á 11 de 
diciembre 1569. 



Copia de minuta ile despacho del rey al duque de Alba. De 
Madrid á Iñ de deciembre 1569. 

Al duque Ú9 Alba • üe Madria á M de deelembre I8él. 



Viaje del rey á Córdoba á fin de atender de cerca á la guerra 
de Granada— Convocación de Cortea para aquella ciudad —-Pensa- 
niienlo político de Felipe II en el asunto de Inglaterra. 



(Archivo general de Simancas.-^Estado ^ legajo mim^ 543.) 

cirmoda ^^ mismo dia que partió de aquí Maído* 

nado, criado de D.* Francés, que fué á 22 de 
noviembre, se recibieron vuestras carias de 
último de octubre , y á los 11 del presente las 
de 17 del pasado; y de entender por ellas que 
quedábades con la salud que yo os deseó, he 
tenido mucho contentamiento; y asimismo dls 
saber todas las otras parlicularidades que cou- 
ToMO XXXVIII 17 



258 

tienen 5 á las cuales so os responderá con correo expreso 
qu^ sin falta partirá de aquf dentro de tres ó cuatro im 
por Narbona : que el que esta lle^a es uno de Porque vaulx 
que sale á deshora para la corte de Francia, por la via de 
Bayona; y .principalmente se os ¡escribe pv^n que sepáis 
como se han recibido las dichas vuestras cartas, y también 
como yo á Dios gracias quedo muy bueno , y de camino 
para Córdoba á donde he acot*dado de llegarme , por dar 
calor y asistencia de mas cerca al demedio de las cosas de 
Granada , que con esto y la gente que de nuevo he manda- 
do juntar en ei número 'que habréis visto por la relación 
que se os envió con el pasado , y las otras provisiones que 
se hacen por mar y por tierra , y principalmente con el 
ayuda de Dios Nuestro Señor , confio en él que aquello se 
acabará de allaínar dentro de pocos dias. 

Y en los términos que me detuviere en Córdoba he acor- 
dado de celebrar Cortes á ios destos mis reinos de Castilla, 
y asf están llamados los procuradores de ciudades para fin 
á» einerpí que es el tiempo en.quj^ yo asimismo pienso lle- 
gar allf con el ayuda de Dios; partiendo de aquí luego deS' 
pues de los Reyes. Y del suceso que las cosas tuvieren» 
mandaré que se tenga cuidado de os dar aviso para que lo 
sepáis como es razón. 

Lo de Inglaterra me parece que va de manera , que á 
la postre se habrá de venir á apretar aquella reina de suer- 
te quQ venga á hacer por fuerza lo que no ha bastado la 
razón: que siendo tan clara debe permitir Dios que no la 
conozca |)ara que por esta yia se restituya en aquel reino 
sasancta religión, y. los catójicos y buenos cristianos sal* 
gan de la opresión y tiranía en que e^tán. Y así es menes- 
ter que para en caso que pase adelante su dureza y obsti- 
nación, vais mirando qué traza se habría de dar en esto: 



259 

que i k) que acá parcsce, lo mas á pmpósito seria fomen- 
tar con dineros y otros favores secretos á los católicos de la 
parte del Norte y otros, y ayudar á los de Irlanda, para 
que se aunen y tomen las armas contra los herejes y en- 
treguen la corona ¿ la reina de Escocia, á quien pertenes- 
ce la sucesión : que esto se presupone que seria muy grato 
al papa y á toda la cristiandad, y que nadie se opornia 
á ello. 

Esto se os propone solamente para os advertir de lo que 
aci ocurre , y para que vos con vuestra mucha prudencia 
(habido respecto al estado en que las cosas se hallan en 
todas partes) vais mirando lo que mas convenga, pues en 
efecto como vos mismo lo apuntáis y con mucha razón , se 
comienza ya á perder reputación en diferirse tanto el re- 
medio de un agravio tan grande como se ha hecho ¿ mis 
subditos, amigos y confederados por aquella mugcr. Y por- 
que sobre esto y sobre todos los otros negocios que habéis 
escripto en castellano y francés , se os ha de responder tan 
presto como arriba se dice, no será menester alargarnos 
en esta, sino remitirnos á lo que aquel llevará, que por 
ventura llegará antes que este. De Madrid á 16 dedecicm- 
bre 1569. 



Copia de carta descifrada del duque de Alba á D." Francés 
de Álava. De Bruselas á i7 de deciembre 1569. 

Noticias diferentes sobre el estado de la Francia, comunicadas 
iM)r un gentil-hombre enviado por el Rey Cristianísimo — Socorro 
de tropas solicitado por este, 

(Archivo general de Simancas. — Estado ^ legajo núm. 841 .> 

Después que escribí á v. m. con el correo que despa- 



260 

che de aquí á Su M."* recibí su caria de los 5 destc-cn res- 
puesta de la mia y muy gran merced con ella , aunque me 
ha dado pena haber entendido la poca salud con que que* 
daba : désela Nuestro Señor como puedo: 

Son tantas las confusiones y mal gobierno que en todas 
Iai9 cosas ahi ise trae, que con tenerlas tan sabidas paresce 
que causan cada diji nuevo sentimiento. • Dios los* ayude 
como vée que lo ha menester su causa. A los 16 dcsto vino 
aquí Malrras y me leyó una carta de su amo, y me. dijo 
que tenia, orden de hablarme parte de -algunas xsosas y pe* 
dirme consejo en otras. Cqmenzó ei^el engaño que el rey 
hubia recibido en lo de Sant Juan de Angelí y 'cómb se pensó 
al príncipio que era una bicoca, y era mas fuerte mucho 
que Putiers; que estaba resuelto de: no len^ntarse jiasta to« 
marta, y que sin duda á esta hora debia ya csl)ar: dentro^ 
y que babia mandado encaminar los aproches hacia la Ro- 
chela porque quería luego sitiaiia, y que viendo* como se 
le retiraba á sus casas mucha paa'te de la nobleza , había 
echado bandos muy rigurosos ¿ pena de la vida y perdí* 
miento de bienes , y que con esto pensaba que los deten- 
dría; que de Alemania tenían nuevas y eran síeitapre avi- 
sados, y que hasta agora no había ningún hombre levan- 
tado; pero que tenía por cierto que se tractaban pláticas de 
muy gran leva; que él se había visto con el duque Eríco (i) 
y que le había prometido tenerles en wargueit tres mili ca- 
ballos desde primero de enero ; que Su M.** Cristianísima me 
|)edia yo le aconsejase lo que debia hacer y le dijere el ayu- 
da que le podría dar. Respondile que á mi me dolía mucho 
que Su M.^ hubiese sido engañado en lo de Sant Juan de 
Angelí ; pero que esperaba que brevemente tomaría aquella 

(4) Enrique de BruQ&wich. 



201 

pinza y 66 satisfaría de aquellos sus vasallos rebeldes con 
UQaidemostfacioa tan grande. como el caso lo requería, y 
(fue cuaalo á bque m^ mandaba quo yo le diese conse- 
jo, que. lo podría muy mnl Imcer sin saber muchas par- 
ticularidades , y aun, después de sabidas no me atrevería 
¿ dársele donde esUban tantas personaai que. tanto me* 
jorque yo entienden los negocios ;.pei*o.qpe asi al grueso 
lo que podría decir f ra que á una gran fuerza oponer otra 
mayor; que: la ayuda que de. ac^ui s$ le podría dar á Su M/ 
era la que muchas veces le tenia dicho, y que si el duque 
Éneo les of reseta los tres mili caballos « que aquellos menos 
teniia yo con que ayudarlos-^ porque no ei*a tan poderoso 
el duque ^ue pudiese levantar los que hablan de venir en 
servicio del rey nuestro seflor y los que agora les ofrescia. 
Saltó; luego á decirme que el Rey Crístianísimo había sido 
tan bien servido del socorro de Su M."*, cuanto nunca ja- 
más lo fué de otra tanta gente, y que le {)esaba mucho del 
gasto grande que el rey nuestro señor tenia con ellos, i)or«! 
que ya estaban do manej*a que no había trecientos caballos 
y otros tantos infantes de servicio. Yo le respondí que cuan* 
do k)s envié sabia muy bien la gente que enviaba, y quq 
así se lo dije á él cuando de parte de Su M."* Cristianísima 
me dijo que no tenia buena opinión de algunos^ que pues 
ellos e&labán ya tnu acabados que el servicio que podían 
hacer no^ ora mas que de Irecieutos hombres, y el gasto 
que Su M/^lcnia era de mili y setecienlos caballos y tres 
mil infantes. Yo le pedí escribiese á Su M.*' Cristianísima 
se contentase de darles li(?enc¡a, porque demás des to yo te- 
nia aquí dos gentiles hombres enviados de parte de los ray- 
ircs, en que me pedían que en todo caso les mandase li- 
cenciar., porque ellQs no iKidiíui ya servir mas, ó que les 
diese licencia para irse ú refjciicar y rehacer sus (wqetas. 



262 

Encargóse de hacerlo, y v. m. en todo caso solicite este 
negocio, porque es un gran cargo de consciencia pagar 
Su M.^ tanto número de gente, teniendo tan poca de ser* 
vicio: que aunque es muy buena la consideración que v. m. 
tiene de no retirarlos hasta que se eche á un cabo lo de 
Sant Juan de Angeli , los negocios van de manera que les 
importa poco tenerlos, ó dejarlos de tener* Pregantéle que 
que gente tenian los rebeldes; díjome que con la de los vis- 
condes y Mongomeri y lo que habia quedado al almirante, 
serian de siete á ocho mili caballos y doce mili infantes, y 
Danvila habia ya licenciado toda su gente y se habia en- 
cerrado. Con que vea v. m. si tienen número bastante para 
revolver sobre el rey y serle superiores. Yo temo que es 
preparar lo que el mundo ha de decir cuando se sepa el 
aoordio que deben tener ya hecho. Dfjome que en Anvers, 
en París y en otras partes se decia que el acordio estaba 
hecho ; pero que el obispo de Rems le habia escripto que 
era burla y que no creyese tal, y que también le habia es- 
cripto un sobrino suyo que estaban tan cansados los prin- 
cipes, que habian dicho al rey que en ninguna manera se 
podia estar así; que demás dcslo el almirante era tan mal- 
quisto, que muchos de los que estaban debajo del hablan 
venido ú pedir al rey que los recibiese en su gracia ; que 
este su sobrino se habia ido á la reina y le habia dicho lo 
que se decia si lo podia escribir, y que le dijo que era ver- 
dad que habian venido á pedir misericordia , y que les ha- 
bia respondido que cuando viniesen, como debian venir 
vasallos á su príncipe les mandaría responder, y que jamás 
se haría otra cosa , que ninguno de los secretarios le habia 
escripto palabra. Esto es en suma lo que pasamos, de lo 
cual todo me ha parcscido dar parte á v. m. para que lo 
sepa , y de que me pidió que desto postrero que le escribió 



263 

su sobrino no dijeae tmda» y asi lo guardará v.m* paila aí^ 
Eavío esta cai'la por: medio del dicho Malrras, el cual me 
ha ofrescido liacei*ia dar luego ; pero por otra paule enyiarft 
el dufdicado. De aquí .por agora no hay cosa lüoguna que 
poder decir, mas .deque yo quedo con salud gra<eias; á/Dios 
y con muy gran des^ de la venida dc'Maldonado, que por 
cierto le temo, según los caminos están mal seguros. Ya 
yo habia tenida ¿iqul nueva de lo de Nimes con un. correó 
de mercaderes que llegó ¿primero deste. H&me . parescido 
ordenar al oficial del pagador qué se halla agora. en Parfs^ 
que baUendo pagado los cuatro mil escudos al conde.de 
Hanafelt y los tres tnil á v. m.» entretenga lo deibás hasta 
ver ü se licencia esa gente , porque con los treinta y tre^ 
mil y oon otros tantos ó pocos mas qub les podrá dar con 
que vayan á sus casaos y por lo ^que mas se les debe , harán 
alguna comodidad. V. m; se lo ordehe, y que no diga pa«- 
labra , sino que se excuse por la poca seguridad de los ca** 
minos. Nuestro S^or etc. De Bruselas á i 7 de diciembre 
1569. 

4 I 

Copia de carta de Chapiu Viteli al duque de Alba. De Coi- 

brich á 19 de deciembre 1569. 

• * 'i 

Traducida de iUiAáiK». 

• ' I 

Resaltado de la entrevista que itivo coa los coasejeroá de la 
reina de Inglaterra, y de la úllima audicneia con la reina Diisn3,ay 

< 
f Archivo general de Simancas — Estado, legajo núm. 541.) ' 

Tenia determinado como !o verá V. Ex." por la otra 
mia que va con esta , despachar este correo con aviso de 
cuanto se habia tratado con la reina en la audiencia que 



264 

me dio el jueves pasado; pero habiéndome hecho entender 
Su M.^ el día siguiente que ayer que fueron 18, fuese allá, 
me paresció bien entretener el correo para hacer saber en- 
teramente á V. Ex/ lo que hasta agora se ha tratado. 

Y asi digo que ayer llegado que ful á lá corte vinieron 
á hallarme Milord Chíper, canciller, el marqués de Noran- 
ton , el conde de I^sester y el secretario Sicel de parte de 
la reina , y asentados ellos de una part^ y nosotros de la 
otra , comenzó el dicho secretario brevenoente con ciertas 
palabras artificiosas á recitar lo que pasó en el último ra- 
zonamiento que yo tuve con la reina , y finalmente mostró 
tener orden suya de entender antes de mi audie^eia ün 
poco roas claramente mi intención , y as! yo advertido del 
camino que él llevaba, me resolví en declarársela particu* 
larmente, y le dije como en la precedente audiencia yendo 
á despedirme de Su M/, entre otras pláticas que tuve con 
ella, fué en materia do cosarios y sus robos, juzgando que 
á mi vuelta me podria ser demandado, qué se haría de la 
negociación en lo venidero, por el cual efecto curiosamente 
entró de mí mismo en aquel razonamiento, al cual pres- 
tando orejas la reina y mostrando ser cosa razonable que 
la navegación que tanto tiempo ha que está cerrada fuese 
reintegrada en su estado primero, mostró claramente in-* 
tención de abrirla , con que lo mismo se prometiese por el 
rey nuestro señor para sus vasallos. Y con esta ocasión ha- 
biendo la dicha reina entrado en materia de asegurar sus 
vasallos, y yo casualmente y casi por via de discurso, pi-o- 
puéstole algunos buenos medios, paresció á Su M.^ tomar 
termino de algunos dias, en el cual me baria saber su últi- 
ma resolución, y habiéndome ayer advertido que hoy fue- 
se allá, no tenia otra cosa que declararle sino abocarme 
con Su M."* y entender la susodicha resolución , para poder 



2G5 

*ctieQla á mi vuelta detlo en caso Que se me preguntase 
esle particular. 

Eotónees el dicho secretario habiendo comunicado mi 
respuesta en lengua inglesa con los otrosí asistentes^ res-* 
|K)odió como la reina estaba determinada de no querer ni 
(ampoeo por la salud de sus vasallos podiá en manera al- 
guna contentarse con otra seguridad que con aquella que 
iomcdiatamente procediese del rey, y que dentro* de un 
mes por via de Francia se podria tener poder- no solamente 
para este efecto particular, tnas para atajar asimismo to^ 
das las diferencias viejas» declarando todavía que la reina 
lio deseaba cosa ninguna mas que venir á este efecto > y 
perseverar en la amistad del rey. Y con esta ocasión, ha- 
Uaado empero so corrección y beneplácito de V. Ex/, si 
bien yo rapliqué del vigor y fuerza del poder que dio V. Ex.* 
y también del suyo general, el cual como derivado de un 
gobernador de los Paiscs-Bajos, en tal caso hubiera podido 
suplir la falta del mió , y asimismo dándole bien á entender 
con cuanto perjuicio de vasallos habia cesado el comercio 
por muchos meses, y que antes de. otros dos meses ^o iM)« 
dia venir el poder general de España, y cuando bien fuese 
llegado pasariao algunos meses antes que todas las diferen* 
eias viejas fuesen liquidadas; finalmente, con todo esto y 
no embargante que se hubiesen alegado muchas otras ra* 
7.ones y fuúdamenlos de consideración , estuvieron todavía 
saldos los dichos diputados en la negativa, mostrando no 
]H)der consentir en partido alguno hasta que llegase de Es- 
pana el poder general f y que entonces la reina no dejaría 
de dar toda la satisfacción que le fuese posible; dcieiarando 
demás desto que si la ropa y mercancías detenidas estuvie- 
ra faltas ó empeoradas, que la culpa procedía del embaja- 
dor oi'díimrio, cl cual jamás había quL*rído conseulir que se 



266 

hiciese alguna diligencia, protestando con esto, que si la 
mercadería en lo venidero padesciese mas, que la reina y 
ellos estaban fuera de toda culpa, á lo cual yo di pasada 
por el negocio que se trata de Tbomás Fiesco , el cual ten*- 
go por concluido. 

Acabada esta plática, los susodichos diputados se par- 
tieron para referir el suceso á la reina, la cual poco des* 
pues me hizo llamar, y ful llevado y acompañado del con- 
de de Betforct , y llegado que hube y repitiendo brevemente 
la substancia del razonamiento precedente, pedí ¿ Su M/ 
que me diese la última resolución , la cual comenzó prime- 
ramente á declarar la causa porque' se había movido á en- 
viar sus diputados intes de la audiencia, diciendo que pues 
se había determinado de darnos respuesta negativa , le par 
rescia mas conveniente darbi poi* boca de otros que por la 
suya, mostrando allende desto que tenia gran desplacer en 
verme tan deáproveido de podei* suficiente ; . que hubiera 
sentido gran consolación cuando por mi medio se hubiera 
este negocio concluido ; mas que por agora no podía hacer 
otro, que esperar de España poder mas ampio; Y asi yo va- 
liéndome de la ocasión replicando acerca del negocio , en- 
tre otras cosas de nuevo discurrí de la sufidendade mi po- 
der , y como era fundado sobre sus cartas escriptas al rey 
nuestro señor , como se veria por la copia de las dichas car- 
tas, y asi la reduci á que ella misma fué forzada de leerlo 
en plena audiencia. A lo último viendo que no respondía 
sino á ciertas cosas de poca substancia , y acordándome que 
era tiempo perdido proceder mas adelante, por conformar- 
me en Qn en todo con la voluntad y orden de V. Ex/, y 
por no incurrir en alguna indignidad , procuré diestra- 
mente retirarla al principal nervio del negocio, y asi ella 
prometió públicamente que luego que hubiese llegado la 



267 

procura general de España , no dejaría de asegurar la na- 
vegación antes que se comenzase á tratar de otro parti« 
cular. 

Después tomando licencia para partirme conformándo- 
me con la carta de V. Ex/, habiendo sucintamente repe- 
lido la respuesta , conforme á la orden que se me dio por 
la dicha carta, yo como de mió le di algunos recuerdos, 
los cuales creo que habrá muy bien entendido, y no se ol- 
vidará dellos tan fácilmente; y allende desto con ocasión 
do mi partida, pues ninguno quedaba para tratar los nego- 
cios del rey nuestro señor, fuese contenta de oir al emba- 
jador ordinario, y caso que pretendiese ser ofendida del, 
no diese tan fácilmente orejas á detractores, antes quisiese 
oirle en sus justificaciones, á lo cual respondió que no es- 
taba determinada de oirle en cosa suya particular ó negó* 
cios de mercaderes ; pero que teniendo cartas del rey no 
dejaria de escucharlo , lo cual fué el fin del razonamiento 
y de cuanto se ha pas^ido en esta última audiencia, sobre 
que he procurado seguir puntualmente las órdenes de 
V. Ex/ Y en lo que pudiese faltar, el S/' Fungió con su 
mucha prudencia y saber lo suplirá. 

Yo parto en esta hora desta Torre de Colbrich y mafia» 
na seré en Londres, donde estaré un dia: después me en* 
caminaré la vuelta de ahí, y á boca mas largamente daré 
cuenta á V. Ex/ de todo. La reina me hará acompañar 
con alguna nave suya para asegurarme el paso. Nuestro 
Señor, etc. De Colbrich á 19 de diciembre 1569. 



266 



Copia de copia de caria de la reina de Inglaterra al rey. 
Del CasLillo de Vindelisora (1) á 20 de diciembre i 569. 

« 

Tradueitfa de Uthi. 

Quéjase (le los agravios hechos á sus subditos, ^sí en Fiándcs 
como en otros scüoríos españoles — Dice por que causas uo se ha 
restablecido la buena inteligencia entre ambas coronad. 

^ « 

' ■ • •• . . 

(Archido general de Simancas*--^ Estado , legajo tiúm. Ml.J 

^. ... 

La carta de V* Stv.^ de 20 de julio que nos escribió 
con el ilustre marqués de Cetona, recibimos por el mes de 
octubre, y por ella entendimos. que la que nos habíamos 
escriplo á V. Ser/ por el mes de enero, juntamente con la 
relación de lo qae había pasado entre nos y el duque de 
Alba, y otras cosas que en la carta de V. Ser/ se decían, 
hablan sido recibidas por V. Ser."^ Escribe V. Ser/' que se 
maravilla mucho de que habiéndosenos isiempre mostrado 
tan buen hermano, cómo haya sufrido que ss me persua- 
diese y fuese inducida por mis ministros á hacer una cosa 
tan agená de la reciproca amistad nuestra, y que se mara- 
villa mucho mas que contra la costumbre que entre pr$nci<- 
pes vecinos y entre nos se ha guardado tan absolutamente^ 
no hayamos querido oir á la persona qbc ei duqne de Alba 
nos habia enviado, con color que no queríamos tractar eco 
quien no trújese carta de V. Scr/\ y allende'desto había- 
mos apartado y excluido de nos al embajador ordinario de 
V. Ser/ 

A la cual carta me parcsció cuanto á lo primero ros- 

(1) Windsor. 



269 

[)on(Ier, que no hay cosa en el mundo que nos hayamos 
(leseado mas , que conservar por todas las vias y razones á 
ms posihics la unión y amistad que así en particular entre 
V. Ser.* y nos, como en universal entre nuestros señoríos 
y subditos siempre ha liabido y ha de haber. Y habiendo 
tenido yo esta intención y Qrmísimo propósito , fué tal la 
inconsiderada inhumanidad ó por mej<>r decir temeridad del 
embajador que aquí tiene V. Ser.* y la cruel vejación que 
el duque de Alba hizo en las personas y bienes de nuestros 
subditos en los Botados-Bajos sin causa alguna justa, y fue* 
ron tantas las injurias que en otros muchos señoríos de 
V. Ser.* so han hecho. á nuestros subditos por los miuis^ 
tros de V, S.*, que no podemos en ninguna manera dub- 
dar de la natural bondad y justicia de V. Ser.* y de la mu- 
cha voluntad que tiene de conservar nuestra antigua amis« 
tady sino que si hubiera conoscido y entendido bien todo 
el negocio (como por nuestras letras y relación que envia- 
mos por enero parte dello se pudó bien entender , y parte 
por el razonaÁiiento que nuestros consejeros tuvieron con 
el embajador del duque de Alba), no solamente V. Ser.* no 
se hubiera maravillado ni pensado que habíamos cometido 
cosa que friese agena de nuestra amistad y deudo, antes es 
cierto que hubiera loado nuestra constancia en el amistad, 
pues habiendo sido provocada por tantas y tan varias inju- 
rias, no usamos de crueldad ninguna con los subditos de 
Y. Ser.*, y cierto holgciramos mucho que V. Ser.* hubiera 
enviado otro hombre mas idóneo para conservar la paz, 
amistad y sosiego, que. lo es este su embajador que suce- 
ilió á Diego Guzman de Silva, al cual siempre conoscimos 
muy buen ministro y muy conveniente para conservar la 
común amistad, como en efecto se vio en el so?egado y 
quieto estado que las cosas tuvieron mientras él aquí residió. 



270 

Y & csla sazón con la venida dd ilustre marqués dd Ce- 
tona á quien ei duque de Alba (por el poder que V. Ser/ 
concedió) envió aquí á hablar y tractar conmigo , tuve es- 
peranza que V. Ser.^ couosceria nuestros agravios y cau- 
sas de querellas } y también por la otra parte creímos que 
habla de traer suficiente y cumplido poder (como lo reque- 
ría nuestra antigua amistad) para decidir tedas las causas 
y fenescer las diferencias , y asi confiábamos que por su 
medio seria restituida nuestra antigua amistad y recíproco 
comercio de nuestros subditos en el estado que antes esta* 
ba; y con esta esperanza y particularmente por la buena 
relación que antes teníamos de la pi'udencia de su perso- 
na , y de la auetoridad que cerca de V. Ser/ tenia , le ad- 
mitimos á nuestra presencia y dimos muy grata audiencia; 
pero fué al contrario de lo que esperábamos» y aun (á lo 
que creemos) de lo que ól pensaba. Porque habiendo dado 
cargo á ciertos consejeros nuestros principales que viesen 
sus poderes y tratasen del negocio, se bailó que no traia 
poder de V. Ser/ para mas de |)edir simplemente cierta 
cuantía de dineros y mercaderías que en nuestro reino se 
guardó» porque no fuese saqueada de ciertos extranjeros, 
y después fué detenida por justísimas causas. Y como nues- 
tros consejeros le dijesen esto » y le hubiesen dado á enten- 
der á cuan poco se estcndia su poder , habiéndole pregun- 
tado si él entendía que aquel se estcndia á mas de pedir 
aquel dinero y mercaderías que estaban detenidas» habien- 
do otras muchas cosas y de gran peso de que yo mesma 
me querellaba y nuestros subditos pedian remedio, respon- 
dió á esto muchas veces (y con consejo de aquellos dos que 
el duque de Alba le dio por allegados para este negocio) 
que él no tenia poder para otra cosa » ni entendía que se 
eslendiese á mas de solamente tractar de la detención de 



271 

los dichos dineros y bienes; asi que nos, habiendo sido en 
esto engañada de la buena esperanza que teníamos de su 
venida, y doliéndonos mucho que no se hubiese pues(o 
mas cuidado y advertencia en la ordinala y forma del di- 
cho poder que V. Ser."^ babia enviado al- duque de Alba, 
en ei oual él sustituyó al marqués , porque habia de venir 
mas principalmente para este tiempo , y no estrecharse en 
estos particulares , contra la costumbre que los demás prín- 
cipes de nuestra cualidad y nos habernos siempre tenido 
aun en menores causas , habemos sido forzada á diferir el 
tractado destas cosas , habiendo otras muchas causas y que- 
rellas nuestras y de nuestros subditos de que no se podía 
resolver cosa ninguna por la cortedad del poder. Y así ad- 
vertimos al marqués que con toda brevedad avisase desto 
al duque de Alba, esperando qué por su industria se po- 
dia hacer que V. Ser/ euviase nuevos poderes en mas am* 
pía forma, y con mas larga facultad. Y esta respuesta la 
dimos á mediado noviembre , en menos de ocho dias des- 
pués que viiio á nuestra presencia, y después habiendo él 
enviado (como paresce) su mensajero al duque de Alba , al 
medio de diciembre nos dijo que el duque de Alba le habia 
respondido que no podia á esta sazón eiiviar mas ampio 
poder, y asi el marqués nos pidió licencia para se partir y 
se la dimos. 

Al tiempo que se partía tracto con nos en particular 
que todos los navios de V. Ser.^ pudiesen con nuestra li- 
cencia entrar en nuestros puertos y salir libremente, lo 
cual nos concederíamos de muy buena voluntad si nos pu- 
diera constar por el poder de V. Ser."^ que se guardaría en 
esas partes lo mismo con los nuestros. Y así entendiendo 
que el marqués no tenia poder para esto ni lo podia asegu- 
rar, le advertimos que despachase correo á V. Ser.* que 



27á 

podría ir y venir por Francia en li*éinta dias poea mas ó 
menos, el cual le Irujo mas amfh poder de V. Ser/ cmi 
facultad que pudiese no sdamente oír y efectuar lo que nos 
habia pedido cerca de ios navios, pero también todas y cua^ 
lesquier otras causas y querellas de ambas parles. 

También babemos querido cscrel)lr á V. Ser.** lo <|Ue á 
él en presencia dijimos, que nos ha parescido perdona de 
tal ingenio, nobleza y prudencia , que ya que ha comen- 
tado á traclar esle negocio, si. tiene, bastante poder de 
V. Ser/, esperamos, que en breve tiempo asentará. y porná 
en quieto estado tocjas estas diferencias que entre nos y 
nuestros subditos hay, la cual cierto yo deseo tanto, cuan* 
to veo que cumple al bien nuestro y de nuestros, subditas 
de una parte y de otra. ¥ es cierto que deate. propósito no 
nos ha procurado apartar la persuasión de ninguAo de nues- 
tros ministros de quien en este negocio nos flamos (audque 
ú V. Ser/ paresce ,que 30 ha dicho al contrario) sino que 
están en esto de tal áninip que. ningún ministro de V. Ser/ 
por intimo que le sea le puede tener mejor, ó mas justo. 
Pero habiéndonos en esta alargado mas de loque solemos, 
rogarnos á V. Ser."^ que no lo eche á nuestra culpa , sino 
que lo atribuya, á la causa y negocio, el cual V. Ser.*^ no 
podrá bien entender (no teniendo ahí embajador alguno) 
si no se declarase en particular. Nuestro Señor, etc. Dada 
en nuestro castillo de Víndclisora á 20 de diciembre Í5G9. 



273 



Copia de minuta de despacho del rey al duque de Alba . J)e 
Madrid á 24 de decienibre 1569. 

Interyencion de Felipe II coa el rey de FraRcía para evitar loda 
aveaeñcia coa sus súbdilos bercjes' — Coalribucioiies que se deben 
al imperio y época eo que ban de pagarse — Apruébase el encabe - 
zamíenlo de la alcabala por seis aílos — D«ácense diligencias para 
enviar al duque un crédito de quinientos mil escudos--- Favor que 
convendría 'dar secreMuBMite á los católicos ¡Flai^deses é ingleses 
cootMr sa reiaar-r-Coafederacion entre esta y los protestantes de 
Alemania, desconcertada — Liga de los católicos iniciada por el du- 
que dé Baviera — Comisión de D. Fadriqne de Toledo deseirt'peñfttla 
á satisfacción del rey — Aprobación de lo resuelto eá orden á los 
impresores y libros prd^ibidos — ^Causas que retardan la resolución 
eamaCeria de gobiernos y de las mercedes que ban de hacerse á 
los señores flamencos que ban servido en la campafru anterior — 
Nueva demanda por parte del rey de Francia — Duque de Bnmf- 
wich— Marqués de Braaderburgo— Visita del parlamento de üola 
—Viaje del rey á Córdoba y llamamiento de los procuradores para 
celebrar Cortes en aquella ciudad — iMerced acordada á D. Lope de 
Figiieroa. 



•» 



(Archivo general de Slnianea$.--^EMn{lúy legajo mhn. 842./ 



Toda en cirra. 



Con Mal donado , criado de D .'^ Francés, 
que partió de aqa4 á los 32 de noviembre, se 
08 •escribió y envió el pendón general » contio 
habréis visto. El mismo día: Hegarofi' juntas 
vuestras cartas de? yúlt^mq de octubre, y 
á los ii del preseijitelas de 17 del pasado. 
*P(ir las unas y Ids' etras 1)6 entendido pariioú- 
Inrmeüté el estado d» • las mpas des» pi^ovip- 
etá i y ú'^ÍMfíUQomierto y. ói'den que ren : to- 
das' ellas vais citando, talqse.ni pueda, ni 
quiero d^jar de loarlo mucho, y cstidB«irio«y 
Tomo XXXVIII d8 



276 

podido dejar de remitírosla & vos; por ser deuda que toca 
derechamente á esos Estados^ y no haber- otra foiina de 
donde se poder satisfacer, y tener por m^uy cierto que vos 
lo tratareis y acomodareis allá de manera qure ¡desta vez y 
por ¡esta v\k se haga á la mayor satisfócciop^ diet cmpei*ador 
que sé pudiere. .! i^ ,..;,' /. 

Pues vos babiade? . tenido por buen expediente «el ha* 
ber puesto en encabezamient6 por s^is añ^s «i décimo diñe* 
roy y lo han de pagar los Estados sin tocar en la mercan* 
cia; manifalura ni otras cosáis, por evitii^ el^incóAiveiiSente 
que fuera al tracto , como dieefs ^ dé aéá «m» hay que repli" 
car, sino que lo.teneiños pbv acertado y esperamos la reía* 
ción que de lo uno y de lo otro escribís qikéiqos habiades de 
enviar, para entenderlo mas en paiiidaTar. •> : 

Mucho holgáramos de poderos enviar el crédito de los 
500 mil escudos que pedis , paradespedit kB veinte y siete 
banderas de alemanes; que bien: veihos lo qué se ahoirária 
en ello. y lo que va cresciéndoilB'deuda^^y abi hé mandado 
que se baga todo. lo posible,* y el ¿ardenal os avisará dé lo 
que en esto hubiei^e al tiempo que parta el correa. 
. Por las dichas vuestras qai^fas y las de' Di^^iGoerau de 
Espes y copias de las que Chapia Vitéli y -Antdnb de Guar- 
ras os hablan. escripto, y por lasíque' me ésdri^istes én (ran- 
ees, se ha entendido el término en: que áatóncés quedaba 
aquella negociación; que á niiípareseer todo lo que po^ |>ar- 
te de la reina se propone» e& ineteMienipo en inedia para 
no venir al punto de la restitución. Y-pasanAoiicon su obs- 
tinación adelante, tengo por mUy cdwrdnienie qée Chapín 
se despida con, la bravada que deicís;' y. que de vieras se 
atienda al remeáiopor laviade^lufuenai pues no ha bas- 
tado ni bastará ya 2a de la razofi'd). ¥ papa vefair á esto 

(1) Lo de bastardilla tachado ptír Ft^lipe II , y eútrerenglonadas 
de s« mano estas palabras: nadacóiiélá'YéitHí', Qe'midktdque bl r^y 



277 

teaemw en la uano el medio rna^ justificado de cuántos se 
podiaa hallar, que es favorescer á la reina de Escooia á 
socapa , ayudando con dineros y lo que mas paresciere y 
buenamente' se pudiere á los católicos que siguen su parte, 
para> que tomen las armas como se entiende que lo harían 
laegD los del' iNorte y los de Irlanda de tan buena gana 
oomo habréis visto , qiHe en su nombre rae lo han venido á 
efrescer el arzobispo de Gassel que se detiene, y está aquf 
sollcitáhdok). Y ofresciélklose una tal ocasión que ¿ vos as 
parezea que surtüri efecto, holgaré mucho que la abracéis 
sin otra orden ni consulta mia porque no* se pierda ; pero si 
se hubiere de hacer la guerra abierta y romper de beoboy 
declaradaniente cotí aquella reioa , será menestei* que pri-* 
mero tratemos el como se habría de hacer á nuestro salvo 
por lo mucho que en ella se habría de gastar y ios respec- 
tos y ^onsideraoiones que se deben tener á como lo toma- 
rían en Francia y los proiesiantes de (i) Alemania,. y á lo 
que de alU se podría seguir y derivar. Y pues estando vos 
sobre el. hecho veréis mejor que de aquí se os podría repre- 
sentar,, con vuestra grao prudencia y ex!pervenoia lo. que 
conviene y se ipuede y debe hacer; yo os ruego mocho que 
considerado lo uno y lo: otro, si se hubiere de romper eon 
aquella reina ábiert^iinente me enviéis la traza dello para 
qoeyo me resuelva , aunque en el estado que agora se ha* 
lian tntSi' cosas, v& claro que lo que mas conviene seria 
eomo se flice en el primer apuntamiento que de suyo lo ha^* 
gan los cabúlicos, oyudánitelos y foni6iitándolos> secreta y 
disitnuladamentc, como se loca en otra caria que á los 16 
del presente os escribí pr via de D." Francos, cuya dupli<- 



quiso que se escribiese ío siguiente : j* que de veras se atienda al 
remedio f pues no fia bastado ni bastara nada con la reina. 
(1) Lo de bastardilla tachado al parecer por mano del reV. 



278 

cada irá con esta; y par» vos basta haber locado la mate- 
ria y declarédoos mi intención. 

También he visto por las dichas vueAras cartas y por 
los avisos en tudesco que el secretario Scharemberghe en<» 
vio á PGnlzing, de que manera el marqués de Branden*^ 
burg habia desbaratado la liga íque la dicha reina de logla^ 
térra trataba con los protestantes del imperio , que lo be 
tenido por tan principal negocio, como vos me lo represen- 
táis y encarecéis , y muy gran lástima de qíie un hombre 
de tan buena cabeza sea hereje; mas en fin pues él en las 
cosas temporales se muestra tan aficiooado i mi servido, 
es muy bien que le conservéis en esta su buena voluáiad é 
inclinación, y que de mi parte le escribáis las gracias por 
lo uno y lo otro en la forma que os pareciere y vús lo sa^ 
breis hacer. 

Y viendo la prisa que se dan los herejes á coligarse pof 
todas partes, es tanto masque necesario que asimismo nos 
acabemos de concertar y entender los católicos , y acsí he 
holgado mucho del buen principio en que esto ha comenssado 
á dar el duque de Baviera en la junta que decis habia con* 
vocado en Munichen (1) para los 7 del presente, y fué muy 
acertado lo que le escribistes y enviastes á preguntar, si 
se pediria en aquella junta la comprehension desos Esta- 
dos en la liga que se pretende, y por quién y en qué forma 
se habia de hacer, y lo que asimismo siguiendo su adverU- 
miento escribistes al emperador y á Chantone, que él me 
avisó por carta de 21 de octubre venida por Italia de como 
habia acudido bien á ello el emperador, que todavía hará 
mucho al caso su interposición y aprobación; y también 
seria muy conveniente que el de Gléves entrase en la dicha 
liga como lo andábades procurando; pero en fin, si no se 
pudiere, será muy bien que los otros coligados la pasemos 

(1) MuDich. ' ' ' 



279 

adelante cómo vos decís que se haria, y cuanto mas tiem- 
po en esto se ganare , tanto roas conveniente y mas útil 
será al beneficio del negocio , en el cual huelgo yo mucho 
que intervenga el de Trevers de tan buena tinta, y de en- 
tender la afición que tiene á mis cosas , que es conforme á 
la estima en que yo le tengo , y así se lo agradescereis de 
mi parle en la forma que viéredes que conviene y se debe 
hacer. Y veréis si concluida esta liga seria bien tratar de 
alguna otra mas estrecha con los católicos : que según andan 
los tiempos todo será necesario por conservar la religión que 
tanto lo ha menester (1). 

Asimismo he holgado de entender los términos en que 
Hanx Brempt traia la plática con el arzobispo de Colonia 
sobre el dejar su dignidad y lo demás que del se pretende, 
que con esto y con la comisión que yo os he dado por el 
último despadio , espero que se habrá de acabar de concer- 
tar este particular de la manera que se pretende y convie- 
ne ai beneficio de mis cosas. 

Todo lo que D.° Fadrique hi20 en Frisia cerca de la fá- 
brica de los castillos y lo que negoció con las villas de De- 
venter y Bolduc , y el haber dejado allá á Gabrio Cervellon 
y Bartolomó Campi y su hijo para dar principio á la obra 
y procurar que se pongan presto en defensa , me ha pares^ 
cido muy bien » y así le agradescereis de mi parte el tria-* 
bajo que en esto ha tomado y la voluntad con que (imitán- 
doos ¿ vos) procura de servirme. % 

Ha sido tan buena y tan acertada la orden que ahí se 
ha dado en la prohibición de los libros vedados y la que de 
aquí adelante se ha de tener para evitar que no se impri* 
man sino los que fueren buenos y católicos, y que los im- 
presores sean aprobados y conoscidos por tales, que servirá 
el ejemplo para se hacer aquí otro tanto. Y así se ha dado 

<1) Lo de bastardilla auadido por Felipe 11. 



280 

copia á los de la general Inquisiciao,para este 
efecto. Y luego qua se baya acabado d^Jip-: 
primir el catálogo , 9er¿ bien qua le enviéis 
para que asimismo, se vea, y de lobuno y (le 
lo otro se tome para lo de acá la forma que 
paresciere ser á pro|)ósito. 

£q lo de las mercedes que se bao de l^a* 

cer á los naturales desos Estados, qu^.fn^ 

han bien servido, ya os escribí con el correp 

pasado que yo no me podría resolver cotí Ja 

... relación de los bienes y rentas que me habla* 

ta^diila tachan des enviado. JDespues mandé que .eq.(!k)Dscjo 

Joyen ^«/"-^de Eslado se platicase con interv^^oioo de 

gnr puesto por • . j 

/•elipe II al Uopperus en la forma que se podrían fundar 

margen: ¡^^ feudos que 80' han de aplicar á la orden 

tin^enúTií^ y^% del Tusou y á las raililares, y en la distribu- 

acer« i si oon- cion quc dc parte de los dichos bienes jse ha** 

irendria fundar al- 

Kuiios feudos que |)|.á dc haccr á los QUC lo merescen. y biiii<T 

8«r aplicasen *■ ^ '' 

bien lo que toca á la provisión de los gobier- 
nos; y en fin después de lo haber bien mirado» 

Puesto al S® '^^í* PW^StO por eSCriptO en /rolltós los apUB- 
iifár^fA^orF^;- tamientos que cerca de lo uno y de lo otro 
hpe II (iespues ^^ ^^ y^^^ ocurrido , v SO OS enviarán coa 

fie tachar en » ^ 

francés. este correo para que los veáis y me aviséis 

No cooTiene muy pariicularmetUe (1) de «lo que en todos 

que vayan en fran- 
cés, y asi los pe- ellos os paresciere, porque hasta entonces yo 

diréis á Hopperus "^ ' i i j 

Jn^MstJuínJ?" ^^ ^^^ puedo rcsolvcr en nada desto» pero 
Jmóicea^r'mos- harélo en llegando vuestra respuesta si vi- 

irar, para quo yo . • j i 

vttasit*siánbieny nicrc dc maucra que se pueda hacer, y vos 

s(! envían al duque 

coa educaría, eu cslc mcdio con la buena gracia que lo 



breis hacer ircis entreteniendo á los boDemé* 



(1) Esta palabra particularmente añadida por el rey. . 



28i 

ritos con bueqa %»|ieranza i que crea que rijhsi na puúéijien' d^' 
jar di ver claro qfte áníes'Mise ka pmiido hacer no^eetcká» 
dedindaJás las haciendaé^ino todt^ tím ¿onfiuso'é&fnó vúb 
mmpre me habéis escrito que estaba (,!)'; i» / i : :. : , : '- 

Por parte del rey defracoía se ha ^sdlido eoD otra nue«^ 
va invéneion, á^ber;'que le permUiésémoa vender I09 bier 
nes que sus febeMesi posqen en esoS' Estados ;jf^rá se pré'^ 
valer deltós en Iqs gastos de ki guerra 1 Y auoque-eáta^de*^ 
manda es de las que triaén oonsigo la T^egativa, pueS'ésIi 
claro que todos aquellos bienes con^braie á ilereeh<rquttdaq 
aplicados á mi corona; toda via páreselo! rebpooiderl^'eon 
ladilativa porque no lo tomasen p¡or i^haqfue deise'^cooeer^ 
tar con sus rebeldes « díoiendo qqe 70' noilesj había 4^eridd 
ayudar en sus necesidades, y asi 'respondí al rey-de/Fran^ 
cia lo qiie entenderéis mas en partlbulab -por ¡la? learta que 
va en francés: que todO'eilo ha .sido comuníoáde y^acorda^ 
do en mi Consejo; Destadd, y vos' os babrei» encello. oonitá 
prudencia y> bu^na manera que sabéis: tfatar'Ías:ooáas (ftte 
con franceses ocurren para los ir eníretebiendo eón>|)a< süav 
\idad que el estado de sus negocios reofuiéreyá fin qáe no 
9c vengan & despeflar: que según pioeoden! y según fcn^ 
dan divididos los consejeros y llenosdo suspqsionei^y'ñnes 
particulares, cualquier mal suceso se puede itemei': » í p j 

Yo deseo harto resolver los partibufares* del dtfque de 
Rranzuich, porque conozco que es razón teherle contento, 
y así tenia trazado de darle el Tusón ,que solóme falta por 
fiar (2), y seis ó 8 mil florines de renta de por vida libran 
dos en esas confiscaciones y la facultad que pide para sus 
hijos bastardos; mas* no me ha pareácido declarárselo hasta 



(1) Lo de bastardillu añadido por,^! rey. 
(¿) ídem. 



n 



S82 

ver lo que me respondéis á lodo los feudos c que habiéndo- 
se de hacer en la forma que de acá va apuntada se le ha^ 
brá do. dar uno de los que se aplicaren á la orden del Tu- 
són , el que á vos os paresciere que le verná mas ¿ cuenta 
en. )a dicha cuantidad. Pero juntamente con esto ocurre 
que Guevara su criada que ha tantos dias que . está aquí 
solicitanda por. él, ha advertido, que si no se le hubiese de 
dar gobierno» ques lo que principalmente prelendia (1)> lo 
que. roas estimaría y mas desea el duque su amo seria una 
plaiza en ese Goúsejo Deslado cimio la iiene Mansfelt (2), 
para que los de. la. nación viesen que yo me fiaba del en 
mis.negoeios y le reapeetasen y estimasen en mas. Sobres- 
to :se ha aeá ' platicado y parejee que seria novedad y aun 
inconveniente el asistirde ordinario el dicho duque al Con- 
idio, y que los naturales lo sentirían y se agraviarían deilo, 
y pQF eso se báiapuotadoqua si en alguna forma se podría 
hacer, tieria darle el titulo ad ,hmúres y \[djnM\^ alguna 
yepi á.Gon&ejo, cuando ahí viniese; mas yo no me deter- 
mino! len lo uno ni ea lo otro, ante» se me hace muy cuesta 
arriba ¡f eeñaladamente lo primero (3) , y asi. os ruego y 
aneargei mucho que mioeis en ello y me aviséis con el prí- 
merode lo que os paresciere, y qué traza se podía dar 
para contentar al duque. Y mirareis si seria bien que por 
ganar tieniípó vos tratásedes lo que desto, os paresciere mas 
ponvenir con el dicho duque y supieses su voluntad , prin- 
dpalmente en lo del Tusón , porque después enviándosele no 
le rehusase (4) : que cierto de una manera ó de otra yo de- 

(1) Lo de bastardilla puesto por el rey. 

(2) Lo de bastardilla borrado por Felipe II y puesta esta adver- 
tencia : no tiene sino gobierno. 

(3) Estas palabras tachadas en el original. 

{h) Lo de bastardilla es adición de mano del rey. 



283 

seo cumptir con él. Y porque ño se habietúla dicho itada 
desto al Gmvara, y tnendq que yo me voy á Córdoba^ se ka, 
querido voiver desde aquí sin esperar la resolución ^ he atar ^ 
dado que se waga con una carta que óontíene loque vereisi 
por ia copia della qw va con ^sta^ confbnne ala cual' vos 
podréis allá en$reiener al duque ^ hasta que habiénda vistú 
vuestra respuesta 9 se os en¡9k con resdudon el despathoque^ 
le habéis de dar (1). . ♦ .... 

También es justo oümpiir don. el marqués de Aracnteiih 
burg, ooBio decís, y asi benkandado que' se t» envié oen 
e8te corree bt retenue para qUe vos: se laliagais^iitiiegar. 

Muy bien ine ha parescído qoe se haga la visitad ide| 
Parlamento de . Dola por natural y ex.tran]ero , > cónib decís^ 
y asi he mandado ¿ Quiroga que mire enl lo de- la :perA)aa 
que podría ir de .Milán; y <k la que se nombrare ^seto8>a'^i»¿ 
sará luego, aunque el Quiroga apuntaba quei sériá háejor 
nombrar presidente áhtes qué kaeísr la visita, porque no 
habiendo de ser vi»tado el que agora entrase de onevo^ 
aprovecharía mucho \}arh, todo. Mas como ¿ Quiroga do se 
le ha dicho el fin qde se tiene en ihaoer la dicha visita *áii« 
tes de nombrar el presidiente, él no ha poklido bien acertad 
en lo que dice, aunque todavia 4ie mandado que se <Q6 efs*- 
criba, pues se pierde poco que lo sepáis. ^ . 

Con el correo pasado se os envió la rétaeion que habréis 
visio del estado en que se hallaban las cosap de Graiiada^ 

* « 

(1) Después de las palabras ja </ei^ cumplir con álp pmoPeH- 
pe 11 ealre renglones las siguientes: '*y qne no s^ elargne mas^ 

> porque ha 16 meses que este su criado está aquí solicitándolo ^ y 
i holgaría de echarle de aquí." Parece que varió el rey de pensa- 
miento en cuanto á este párrafo y su propia enmienda , é inutíH- 
zándolo todo con una líaea en derredor, puso al márgetí: '''£sto 

> se quitará agora ó se mudurá/* 



284 

y la leva de gente y provisiones que he mandado hacer 
para el iiastigo de los moriscos qíie allí se han rebelado. 
JuQtamenfe con aquello be acordado de ir yo mümo (4) en 
persona basta Córdoba para dar caloiTvá lo que -se babiere 
de hacer, y naienfras allí estuviere oeiehrhré Cortes i los 
deslos mis^ reinos de GasliJla^ pof ^er ya pasáéM los tres 
afii^ {2), y asi seba beGhoellkiinaBMeDto de procuradores 
para el fin de enero próximo que viene., y yo me quedo po« 
lúeftdo. eía Ó0dén:,para ter allí al mismo tiempo y prociurar 
con tíii asistencia, y principalmente con .el ayuda de Uwá 
Nuestro Señor aJIanai* lo de Granaida cuanto mas presto se 
pudiere^ y asentar las otras cosas tocantes. ¿ mi Servicio y 
al beneficio, de aquella provincia como convenga , de lo cual 
os habembs ({uerido avisar,. como se hará de lo que inas 
aidelante sueedlerev para; que lo^ sepáis odra6 es razón* 

Habido respeetb á la buena : relación que me hecistes de 
la persoo4]^ y servioibs.de D.'^ Lope de Figueroa, le he he- 
cho merced de cuatroeientosducadosde por vida en el' rei* 
Do de Ñapóles,;. y dos mil quinientos escudos de ayuda de 
costa por una ve;t. Los quinientos -se le han dado dqui, y 
loi^ dos mil :le habéis vosde haber: pagara aUá de los diñe* 
ros q4ie resultaren' de las confiscaciones de los rebeldes; 
pero esto se ha de tener secreto, hasta que yo haga atrás 
mercedes á los naturales ; que entonces se han de cumplir 
loi de D.° Lope y no antes, porque no se 'quejen como pa- 
resce que lo podrían hacer con razón si entendiesen que he 
coíhenzado por los extranjeros. Y j)orquc siendo tan buen 
soldado D.* Lope y entendiendo que por allá tío hace ago» 
ra falla, le he mandado que me vaya ¿ serva* en lo de Círa- 

' . .■ ' • . 

'- (1) La palabra mismo taohoda. portel rey. • 

(2) Lo ele bastardilla tachado ul parecer por el rey. : 



385 

nada y que asista alH mientras dorare lii necesidad y en lo 
que D."^ Juan mi hermano lo ocuparé /habéis de dar -órde^, 
que la compailia que ahí Uen&, esté siempre por él- y se 
tenga por suya, y que se le libre el' sueldo de su persona 
cono si residiese y me sirviese. en ellay asi^esdé el dia'qu^^ 
deahi partió con vuestra licenóia,' cómo d^ todo el tiempo 
en que yo ae&. le tuviere ocupado en miservicio: que cuan* 
do en esto 'hubiere mudanza , mandaré qhe s&; os dé aviso 
delto; y entretanto proveeréis qíie con* efecto se cumpla i 
8ua tiempos lo contenido en este eapituid. De Madrid á 34 
dedeciembre 1569. •; * ¡ 

* I 

• • * } ' ' » 1 ¡ * 

Copia de minuta de carta del rey al duque de Alba. De 
Madrid á 26 de dectembré 1569. 

iivísale la veaidá de la princesa Ana a £spkia; para el me^ de 
mano próxiiiia' — Son nombrados para redbiria el aírxalMspo de Se- 
villa y el duque áfi Béjar -^ Trátale de relavar de su c^fgp ^Jt-.e^n* 
hajador Chañtone , por el mal estado de su salud— Sobre la madre 
de D. luán dé Austria — Movimiento de los católicos del Norte de 
Inglaterra — ^Resolución de los irlandeses de hacer la guerra á lols 
ingleses— Moatígni, Vaadenesey.ñeoart-r^GBbrioCenrelloiu . 



» 1 



f Archivo general de Simancas.— Estado ^ legajo núm. 842 J 

cifMioda. ' Viendo lo que importa en todas razones y 
consideraciones el abreviar con Iflí bendición 
de Dios la conclusión de mi casamiento, me 
• ha parescido que la princesa mi 'sobrltía «c 
' debe llevar á Genova por todo el mes de mar- 
ko,'y lié nombrado al artobíspo de^SeviMa -y 
duque de Bejar para que la vayan á' tomar 
allí y la vengan sirviendo y acompañando, 
jcon fía de que no pasen acá las personas que se 



286 

h^ibrán de volver por excusar las molestias y pesadumbres 
que eon ellos se recibirían. Y en esta razón he mandado ha • 
cerlas prevenciones y provisiones. liecesarias » .asi de galeras 
como de lo demás con el cumplimiento que se requiere. Y 
para que el emperador y emperatriz mis hermanos, sepaa >% 
determinación que he tomado en esta y otras particularidades 
que ocurriaa, ordené al cardenal de Sigüenía.que se Las 
declarase, y.de todita ellas se envía relación á'Gbantone y 
Luis Venegas , para que ellos asimismo las puedan leCerir á 
mis hbrmam)s y dar priesa en las cosas que se hubieren de 
aprestar para la partida de mi sobrina, á fin qiie.se gane 
todo el tiempo que se pudiere; y á ellos les escribo y envío 
á mandar que se pongan en orden para venir en compañía 
y servicio de la princesa, pues Luis , V^enegas no tieüe ya 
allí que hacer, y Chanlone se baila tan falto de salud en 
aq,ueUa. tierra,. que no me podría servir en aquel .cargo como 
es menester ; y asi entiendo nombrar y enviarle suoesor, 
como veréis lo uno y lo otit) mas largamente |)or la copia 
que irá con esta, asi de lo que escribo á Chanlone CQino de 
la relación que se le envía, para que lo tengáis entendido 
todo como es razón. Y será necesario que en llegando ahí 
este correo , mandéis que parta otro en diligencia con el 
pliego que se os remite para Chantone , y avisaréisine de lo 
que cerca destas cosas os; paresciere, porque siempre csti- 
.mo;eOr nmoho vuestros buenos avisos y recuerdos. 

En 1q que toca ú la niadre de D«° Juan mi hermano, 
he vi^to lo :que babiadesi entendido de la inclinación que 
4ÍQne,& casarse, y fué muy bien ordenarle que no lo bicie- 
>sesin vuestra orden y sabiduría, pues no hay dubda sino 
que bí iuewmente $ú puede apartar de tal propósito, será (I) 

• 

(i) Esta palabra c¿tá borrada por Felipe 11^ y puesto eocima es. 



S87 

lo qae mas eon viene, y ari io habéis de procurar reeogién" 
iúla en parte donde dándole lo necesario pueda pasar fiún 
la honestidad que se debe, y esió os remito á vos para que 
procuréis de disponerlo y acomodarlo como sabéis que (i) 
convieoe y se debe hacer siendo madre de mi berinapo. : 

D;" Guerau Despes os debe haber dado noUcia de un 
Antonio Fogaza^ portugués ,- que esté verano ha/andado 
por las costas de Francia é Inglatei-ra, de donde vino po* 
eos dias há. ¿ Portugal, y habló á D«° Hernando Carrillo^ 
mi embajador t dándole á entender que Iraia cierta comi- 
flioQ para me comunicar, de los católicos de la parte del 
Norte en beneficio de la reUgion; y. habiéndome* «visado 
delio D.'' Heraando> le mandé responder que se lo pidi^e 
por escripto, estorbándole como de sciyo que .bo viniese 
aquí, con darle á entender qae asi se haría coiímas^secre- 
to y dlsinmlacion lo que conviniese. AI Fogasa . paretdó 
bien este miediOi y asi ledtó una relación que contiene todo 
el beeho y copia della. Se os^ enviará con este, á fin que 
entendido el negooioy comunicándolo cop D.*^ Guerau, Vosas 
la respuesta que se habrá de dar al Fogaza, que pues se- 
gún escribe D.° Fernando él quedaba ya de camino para 
allá, le pienso escribir que le diga que acuda á vos como 
¿I mismo lo pide, pues está claro que aunque yo acá qui- 
siese darle la respuesta con resolución, en ninguna mane- 
ra podría , dependiendo la deliberación de lo que en Ingla- 
terra se habia de hacer de la negociación que con aquella 
reina está pendiente. Y en este propósito es bien que sepáis 
que de nuevo ha tenido aviso el arzobispo de Cassel que los 



(1) Tachado todo lo de bastardilla por mano del rey, y en sus- 
titución puesto lo que sigue: ''Y como decís, me avisareis de lo 
> qae mas os pareciere, para que se pueda recoger cooip^.v" 



288 

cnlólieos^ de irlanda 4gara mas quo> nunoa desean el rom- 
pimienlD' cofa ingleses y y dándoles yo ájnida' tiedararsé á 
gaerrá sbierta^; ptro enesló^ lampofod se pu^de pasar ade- 
laínile hasta ver qué aptintamiento ;$e' tornapeón la reina , de 
que espero'aviso coid deseo. 

LaS'OaUsas idé Moatigni, Vandenese y Simón Rettart, 
seria bien quese ech)ase á una:parte,.'y:asit)&rúégo y en* 
cargo niatídeis>qüe sq use de! la diligencia posible en' ver* 
las y deteitminarlos conforoMs.á justiciaisitk que..se pierda 
tiempov ••' -5 j í.. • :\ '. • . •. .'"'.'. 

Cabrio Cei^vellon ihe ha esbriplo a^ieando de lir que se 
hhío en el designó y fábrica dé los castillos^ Yo le respondo 
agrádesoléndolCt el tral)aja y remitiéndome en lo demás á 
qoe én todo l^ga to que vos le órdendrcdes ,. y asi. le lia* 
blareis y diréis lo qiue os par^ciéie que > conviene para le 
atener ;ta a con teiit6 como lo meresce;la buena vokuitád con 
qué me áirve.. Y fío¿ daréis priéáei án esto dé lo&xasiilhs y 
irfisávisando^en qué íérmino está cada una Mlpa;.ff el de 
VatsncianaS' téhgo por i és mucha importancia ( 1 ) . 






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' ' ' |. -1 /f. 



(I) Lo*í lwsl.lr(!aia es adicinn de'inanrt del reV. 



289 



HISTORIA 



DS LA 



6ÜBRRA DE LOIBARDIA. BATALLA DE PAVÍA 



PRISIÓN RRL REY FRANCISCO DB FRANCIA. 



Caando insertamos en el tomo IX de esta obra una relación de 
la batalla de Pavia que se encuentra en la Biblioteca del Escorial, 
sacada, según se expresa en su propio encabezamiento, de la que 
escribió Tray Juan de Oznaya, dijimos que nos parecia la misma 
que habia compuesto este religioso. Pero habiendo examinado des- 
pués detenidamente un códice que existe en la Biblioteca Nacional 
(Sala de Mss. G. 98) , donde se refiere aquel suceso; el observar que 
su autor anónimo era dominico, pues su dedicatoria al marqués de 
las Navas está firmada en San QHnés de Talavera; el verla dividida 
en capítulos, y los sucesos contados con mas reposo y prolijidad, to- 
do nos ha determinado i creer que es esta la relación escrita por el 
dominiamo Oznaya, y la del Escorial un compendio de la misma. 

Confirma nuestra sospecha otro códice de ¡a Biblioteca de Osu- 
na, copiado en 1591 por Hernando Spinosa Saravia de un manus* 
crilo propio del castellano de Pavia , y enviado á D. Iñigo Lo- 
^z de Mendoza, quinto duque del Infantado, con el ánimo de que 
conociese con mas extensión aquella memorabje hazaBa (1). Y á 

(I) H¿ aqai U oarla d« Saravia al duque , coo 'que empieza el códice ; '' Usté libro 
de l« guerra de Pavía j prisión del rey Francisco de Francia, tenia aquí el castc- 
llano desia ciudad ; y aunque yo oreo que V. Ex.' habr¿ leído esto, no con tantas 

Tomo XXXVlll 19 



290 

fin de que nuestros lectores puedan disfrutar la relación del P. Oz- 
naya tal como salió de su pluma, tratándose á mayor abundamiento 
de un hecho tan glorioso, nos hemos resuelto á publicarla. 

Hubiéramos deseado ^GompaaíNrá eeta^Tclacion alguna reseña 
biográfica del autor; pero á:'pesar dé íítiestras investigaciones, nada 
podemos añadir á lo que dijimos hace quince anos. Es muy proba- 
ble que al trocar la tumultuosa vida de las armas por la pacífica 
del claustro (1), entregado á los ejercicios de su religioso instituto, 
no empreadiese trahajó alguno literario , ' y 'sí Ib em^reddídiy llevó á 
cabo, nególo su modestia á la posteridad. Muévenos á sospecharlo 
así el profundo silencio que acerca de su persona se guarda en las 
Bibliotecas dominicanas de Altamura y de Quetif y Echard, y el ver 
omitido su nombre en la Crónica de la orden de Santo Domingo, 
escrita por fray iuan de la Cru2 (Lisboa, 1S^67), qüícñ trató fami- 
liarmente con varios religiosos que vivian en estrecha observancia, 
en los mismos años y en el convento mismo á donde se recogió nues- 
tro Oznaya (2). 

Pero aun siendo este el único trabajo que salió de sus manos, 
nadie desconocerá que hizo á la historia un señalado servicio, pues 
acaso fué la primera memoria que se escribió dé la Batalla de Pa- 
vía. Así debe inferirse de sus propias palabras, pues en la dedica- 
toria que firmaba en 1544, es decir á los diez y nueve anos de aque- 
lla célebre jornada , se lamenta de ver enterrado en el olvido al 
marqués de Pescara, ilustre caudillo del ejército imperial , pues no 
merece aquel nombre una brevísima noticia oficiaT que con titulo 
de relación se publicó entonces , sacada de la correspondencia del 
ejército de Italia (siete hojas y media en 4.**, letra de Tortis , reim- 

partioularMades come aquí esién, dignas de saber los que tao curiosos ^on como 
ViBx.*i 7 asi be querido escrebirio y enviarlo á V. E<.*.-par« noslrar eoo c«te pe- 
quefio servicio algo del entrafiable deseo que tengo de emplearme siempre eo todo 
lo que yo entendiere que lo es de V. Ex.*, á quien Nuestro SeQor guarde como sus 
criados desteamos y bemos menester. Eo Paf (a 6 de setiembre 4fe9h— Heroaoclo Spi* 
Bosa Saravia. 

(I) También trocó su nombre de Juan de Carvajal en el de fray Juan de Oxnaya. 
Asi lo atestigua Sandoval , quien dice haber conocido muchos personajes que traía- 
' ron á este religioso. Jlt'st, de Carlos V, Part» 1 • 

(S) Tampoco se hace mención suya en varias historias mss. de Talavera, que de in- 
tento hemos eonsultado , siendo asi que se nombran en ellas gran número de peT- 
sonas que han florecido en dicha ciudad , y que se han sefialado asi en armas como 
en letras. ** 



291 

presa en i8o9), que acaso do conoció Sandoval, pues al rererir 
aqnella rocmorable acción, solo cita el escrito de Oznaya, al cual 
sijuecnleramenle. 

A pesar de las diligencias que hemos hecho para disfrirtaí la re* 
lacJOQ original de Qznaya^ que acaso se- conserva en la casa de 
alguna familia ilustre, han sido infructnosas. Tal vez seria, la que 
dice Nicolás Antonio que existia en su tiempo en la Biblioteca del 
ronde de Olivares. 



^^'íST' 



292 



Esto obra es dirigida al may iiaslre seuor 
D. Pedro de Avila» marques de las IVava§, 
señor de Villafranea. 



Antigua y muy estimada costumbre fué y es , muy 
ilustre señor, de los que con diligencia y estudio han queri- 
do seguir ejercicios virtuosos, procurar saber las hazañas de 
aquellos que con dificultad , primero » por aquellos caminos 
rompieron; porque el saber los tales hechos hazañosos suele 
incitar los corazones generosos y magnánimos á su imita- 
ción, y cuando los tales, por descuido de los príncipes ca- 
recen de la oportunidad que para esto se requiere, á lo 
menos convida tal estudio á celebrar los famosos nombres 
de los que tan justamente lo merecen , y con tanta dificul- 
tad los ganaron. Y esto es lo que el glorioso Hierónimo con 
no pequeña eficacia á los que vida virtuosa profesan, amo- 
nesta y exhorta, y por cierto con justa razón; porque si Vir- 
gilio y Homero entre los poetas , Tucídides y Tito Livio en- 
tre los historiadores, Julio y Demósthenes entre los oradores. 
Dedallo y Apelles entre los mecánicos artífices, tanto nom- 
bre tienen como acerca de los de su profesión hasta nuestros 
tiempos la vieja antigüedad les conserva ; y si entre los filó- 
sofos se guarda la misma ley con Aristóteles y Platón , ¿q\ié 
razón y justicia pueden condemnar á los romanos por guar- 
darla con los Camilos, Fabricios y Scipiones? Porque si de- 
cimos que los unos con ingenio y elocuencia ganaron tal 
fama , no menos me paresce que la merecen los que no con 
solo aquello, mascón fuei*zas y esfuerzo y con derramamiento 
de mucha sangre, perdiéndolas vidas, cobraron los nombres. 



293 

Y si los romanos, aunque superticiosaiiieale , á eslos tanto 
reverencian y acatan , y en contar sus hechos tan de nue- 
vo cada dia se glorian ¿por qué los caballeros cristianos, 
pues lo pueden religiosa y cristianamente hacer » no se 
precian de las hazañas de aquellos, que aun en nuestros 
tiempos tanto florescieron en las armas? A la mi téé, set 
fiori no sé lo que acerca desta materia diga, para no ser 
visto querer juzgar temerariamente; ni sé cómo pueda ca* 
llar lo que con justo título siento» ver un marqués de Pesca* 
ra tan enterrado en el olvido de los que, cuasi ayer , sus ma- 
ravillosas hazañas vimos. Pero, pues, para quejarme desio, 
ni en V. S. hay culpa, ni en mi autoridad diario bé para 
que aquel, en cuya fée y temor tan constante sirvió toda la 
vida esleían glorioso principe, levante su nombre en el libro 
de los que viven para siempre. Esto dije, porque como para 
cumplir, como justamente debo , lo que V. S. muy ilustre 
me mandó, que es, que tomase la pluma para escribir la 
batalla de Pavía y las particularidades que otros dejan de 
escribillas , llamándolas menudencias, siendo en la verdad 
lo que en las historias mas agrada ¿ lo» q:ue verdaderamen- 
te son dados á ella como V. S. lo es, en tomando la pluma, 
á la hora se me representa cuanta, para este bienaventu- 
rado príncipe , es y debe ser la gloría de lo que tengo de 
esprimir; y con tal memoria no puedo dejar de sentir el 
agravio que su glorioso nombre rescibe , en haberse con- 
sentido tomarlo en lengua inexperta y mal afilada para 
su merescimiento. Y esta consideración me causó junta- 
mente un no pequeño temor de me ver subyeeto á lo que 
Agesilao rey de los macedonios tenia por común adagio 
y proverbio , y es , que para oir con discreción los looi*es 
y vituperios de alguno, no menos es necesario saber quien 
es el que los dice, que conocer aquel de quien se dicen; y 



29 i 

lá razón C8tá clara si creemos aquel que dijo: El zapaiero 
no debe ser juez fuera de zapatos. De Ciitnénes (1) sabio » 
dioe, que oyendo un dia á un sofista parlero decir lauchas 
cosas de la fortaleza , sé rió mucho de conazoa; y rogado 
dijese la causa de su reir, respondió/ que l>ac¡a lo mismo 
que hiciera, si oyera alguna golondrina loar la fortaleza. 
No eran pequeñas ni flacas razones estas á mi ver» para yo 
temer ser puesto en juicio , si mas fuerza no tuviera lo 
que al servicio de V. S. me conosco obligado á cabo de 
tantas y ilustres mei'cedes rescibidas. Y con tal couosci* 
miento juntamente con la entera confianza que del Tavor 
de V. S para mi defensa tengo, me atrevo á poner la plu* 
ma en lo que soy cierto que oti'os á V. S. con palabi*as 
mas elegantes y pulidas pudieran screbir , aunque por ven* 
tura no con historia tan verdadera, que es el deseo, que 
en V. S. conosco. Y dado que tome principio.de la bata* 
lía algo antes de lo que se me pidió, no debo de ser cuU 
pado, pues lo hago porque mas en la lectura guste V. S., 
cuya ilustre persona y stado Nuestro Señor en su servicio 
conserve por muchos años, y con gloria prospere. De San 
Ginés en Tala vera (2) á 25 de noviembre lo i 4 años (3). 

(i) Diones en otro códice de la Biblioteca Nacional, señalado 
G. 53 , cuyo texto no adoptamos por parccernoe menos correcto 
que el que MgUimos. Aquel, sin embargo, asi como el de Osana, 
se tendrán presentes para corregir con su confrontación, algunos 
pisajes notoriamente defectuosos del que nos sirve de texto; pero 
no apuntaremos otras variantes que aquellas que nos parezcan mas 
notables , á Gn de no interrumpir con frecuencia la lectura. 

(2) Este convento de religiosos dominicos fué fundado en 1520 
por fray Joan Hurtado, prior que había sido del de S. £stéban de 
Salamanca. Tomó su nombre de una antigua iglesia que se le cedió 
al efecto, llamada do S. Ginés Mártir, aneja al deanazgo de Tala- 
vera. Fr. Ju€m de la Cruz^ en su Crónica de la orden de Predica^ 
dores ^ I ib. 2. 

(3) En el códice de la Nacional G. 53, la fecha de la dedicato- 
ria es ISiO. 



r. 



293 



CAPÍTULO PRIMERO. 



En que, se eumúa summáriomente el principió de la guerra 
> fttf el almirante de Francia en Lombardia hizo. 



Ea elaño del Señor de mili y quinrenlos y veinte y dos, 
poseyendo la silla del pontifieado de la Iglesia Romana i el 
sanUsimo Adriano deste nombre, varón no menos ador* 
nado de virtqdes y sanotidad, que letras y doctrina, el cual 
meríiosaknente subió de maestro de nuestro César, á ser 
obispo de Tortosa y cardenal en la Sancta Iglesia de Roma, 
y de. allí, por muerte del papa León, canónicamente electo 
|X)r el Sacro Consistorio en sumo pontífice, estando por vi* 
sorey y general gobernador en los reinos de España, én el 
Cual cargo el ínvidUsimo César semper augusto Carlos V desle 
nombre ¿ rey de España, le habia dejado cuando de España 
i Flindes la primera vez volvió este santísimo padre y en 
el pontificado amno electo, yendo á tomar la. posesión de 
su silla con aquel aparato de ejército y corte que á la au- 
toridad apostólica y á le de su {Mxleroso discípulo convenía, 
pasó en Italia con copia de caballeros y ejército de siete 
mili infantes , de los cuales iba por capit^m general de su 
poderosa armada, el conde ilustre de Andrade (1). Eu sa 
llegada fué bien recibido y con: toda paz .yK{uielud puesto 
en su silla. ' - 

A la sazón la sin ventura Rodas estalni en grande aprie* 
lo y necesidad con el cerco, que mas de siete meses babia 
que el turco sobre ella tenia; por lo cual no lia faltado 

(t) Eq el códice de Osunu D. IcriMiído ilc Amlrada, 



296 

quien á este beatísimo pontífice haya querido culpar por 
no haber socorrido con el armada que en Civita Vieja le 
puso á la necesidad de Rodas; pero porque para la defensa 
del pontífice no fallan ciaras y patentes razones» que con- 
venzan á todo adversario no protervo, no diré aquí sino lo 
que mas á propósito de mi intento hace. Que como á la sa- 
zon que esto pasó, los dos príncipes tan principales del mun- 
do Gnrlos emperador , y Francisco rey de Francia estuvie- 
sen muy discordes á causa que el francés pugnaba por qui* 
lar y desposeer á Francisco Esforcia» duque de Hilan, de so 
stado y señorío , en el cual el clementísimo emperador pocos 
días antes, con grandes gastos y derramamiento de sangre 
spañola y alemana, en peligrosa y prolija guerra había 
puesto, y en él le pretendía conservar con todas sus fuer* 
zas, este santísimo padre deseando la paz y quietud de sus 
cristianos hijos, procuró ponerse de por medio con el con- 
cierto de ios dos príncipes , con intento de procurarlos á 
que todos juntamente volviesen el rostro del cristiano po- 
der, contra ios enemigos de la fée de Cristo. Y para mejor 
acabar esto, tomó por el mas acertado medio escribir i 
cada uno destos dos reyes, amonestándolos cuan necesario 
á toda la república cristiana era el conciei*to dellos ; pues 
del pendia no solo la libertad de Rodas, pero el ensalza* 
miento de la fée, con f¿icil destruicion del turco, y de todos 
sus enemigos; y para esto les exhortaba que ninguno rehu- 
sase de venir en eopcieilo, donde no, que el que lo con* 
trario hiciese , supiese por cierto tenerle á él por enemigo; 
porque les certificaba , que con todo el poder de la sede 
apostólica favorescia al que mas á la razón se llegase. Y en 
la carta que al emperador envió, mostró con toda autori- 
dad el despegamiento, que los sumos pontífices con todos 
los que la utilidad y quietud cristiana impiden, habia de 



297 

mostrar, pues á eso ningún respecto humano se debía op6« 
ner. Lo cual sabido por el francés , y trayendo á la memo- 
ria haber precedido algunos pontífices ^ los cuales viendo-» 
se en la silla por favor de alguno de los cristianos reye;;, 
con gran ingratitud les mostraron enemistad y les hicieron 
crudas guerras» siguiendo común proverbio del mundo, 
que la mas propia paga de las buenas obras es la ingra-- 
Hiud» 

Pensando, pues, el francés que las muestras de Adria-* 
no iban i este fin , lo cual no fué asi , intes el papa viendo 
el suceso, envió su ejército á Lombardfa como so pena de 
ingrato era obligado, el cual ejército fué gran parte para 
nuestra victoria, porque era de buena gente; como el or- 
gulloso, francés quiso intentar su antiguo propósito de to* 
mar el ducado de Milán, paresciéndole que no siendo el 
papa favorable al emperador, fácil seria acabarlo; y para 
esto envió ¿ Lombardia grande ejército, que pasaba de cin* 
cuenta y dos mili hombres de ¿ pié y de ¿ caballo (1), y con 
gran suma de artillería y municiones, como es su costum- 
bre, de lo cual podian bien dar testimonio las plazas que 
el emperador en Italia y España tiene, pues están bien bas« 
tecidas de artillería francesa. Con este tan poderoso ejerci- 
to, vino capitán general el almirante de Francia, el cual 
habia burlado de Monseñor de Lutrec, cuando el año pasa- 
do habia vuelto en Francia, roto y perdido el ejército, de 
la batalla que en la Bicoea entre Módena y Milán , el Prós- 
pero Colona y el marqués de Pescara le dieron. Vino tam- 
bién con el almirante Monseñor de Bayarte , capitán gene- 
ral de los de caballo, caballero de gran valor y virtudes; y 
con ellos vinieron otros muchos caballeros y personas de 

(1) En el códice do Osuua cincuetUa m¿L 



298 

cuenla de Francia, que era «no de loe mas hermosos ejér- 
citos, que de muchos años ¿Dles, en Italia se vieron. 

A la sazón qué ^ta gente pASó los montes , pasó desta 
vida el ilustrísimo senbr Próspero Cotona ^ bien fuerte co- 
lumna de la corona imperial, y su capitán general en Ita- 
lia. Acabó. su vida en glorioso fui de muy muohas y mará- 
vilíosas hazañas, que en su vida dio honrosa cima. Fué pro- 
veido en su lugar , el señor D. Garlos Lanoy, caballerizo 
mayor de la M.^ Cesárea, de. nación tiorgoAón» valeroso 
caballero y niuy djercilado y. diestro en las af mas y oaba* 
llieria. En tanto que.estb capitán ai. ejército venía, el cam- 
po (^el francés con (tquel Ímpetu que suelen traer ; bajaron 
por el Piamonte con benevolencia y paz del duque dé Sa- 
baya, señor de aquella tierra, basta llegar en Aste, que es 
ya el ducado de Milañ , donde l^s llevaron las llaves de mu- 
chas ciudades de aquel stado:, que ^e les rindieron; y re- 
cogido allí su ejército, bajaron á Novara y Afejañdrfa. Fi- 
nalmente, pasando el Pó y el Tesín, tomaron ¿ Yiagrasa, 
que poco se defendió , y llegaron á poner su campo junto á 
los bestiones de Milán , á. la puerta llamada Tesinésa , don- 
de estuvieron cuasi tres meses en el cerco, eu los- oaales 
pasaron hermosas escaramuzas de la principal gente de pié 
y de caballo, que poü no ser «sto mi princif^l intento, lo 
dejaré con scrfo decir» que alli teiempesd'el valor de los que 
dentro en la ciudad estabaín, para lo que después. sucedió. 
Y estaba deütro el ilusli'fsimo señor mairqués .de Pescara 
D. Fernando de Avalos de Aquino, de uiaá parte ^ bisnieto 
de D. Ruy López de Avalos, condestablo que fué idciCastilIa, 
y de la otra, heredero derecho de la. casa de Aquino, que 
en Castilla (i) tanto liesplandesco en la iglesia* Estaba con 

(1) Cu c! Códice de Osuna» cuja csircíia i anta respianAa, ele. 



299 

él el muy ilustre señor D. Alonso dé Avalos de AquiQo.su 
sobrioo y heradero , que fué marqués del Vasto : el \mQ,. ca- 
pitán geoeral de la iafanteriai lugar^emenle de general de 
todo el ejército; y él otro, capitán de gente'darmas:y coro? 
nel de ja£anteria. Estaban allí los señores Anlooip de Leiva 
y AlareoQ;» á la sazón solo capitanes de gente darmas y del 
Consejo, y el señor Abad (1), proveedor del ejército cesáreo, 
y otros muchos caballeros españoles é italianos de la parte 
del emperador y del daque Francisco María Sforcia de Mi- 
lán, capitán muy valeroso; entre los cuales era maestre de 
campo Joan de Urbina, cuyas hazañas debrian de andar 
por espejo de todos los que pretenden seguir el stado y ejer- 
cicio de la gueri'a. £ste capitán fué 5 el que en nuestros 
tiempos con mas razón de stado, de pobre hijo dalgo mon^ 
tañes, subió i merecer ilustrar su sangra , pues con su es- 
pada ganó todos estos títulos: marqués Doria, cQnde de 
Burgomeoe, señor de laSforeese, señor del Jardín de MI-» 
lan, maestro justiciero de Ñápeles, capitán y maestre de 
Su Majestad» Este valeroso capitán en ^ste cerco que diga, 
se señaló con hazañas dignas de inmortal memoria. Noche 
de Sant Martin salió de su guardia con soU)^ cincuenta ham- 
bres de su compañía, él harto mas fuerte de ánimo, que 
armado de hierro ; pues solamente llevabja.un pelo de los 
de munición, que él solía traer, y una alabarda en las ma- 
nos: dio en un cuartel d.^ las guardias .francesas y peleó 
tan valerosamente, que matando é lüriendo muchos de los 
enemigos, les tomó cinco banderas por su propia mano, que 
en aquel cuartel estaban de guardia;, y ansí se retiró sin 
p^der ninguno de los suyos, trayendo las banderas en el 
brazo, que naide bastó á' hacérselas dejar. Este hecho puso 

(1) Eu el códice de Osuna, / el señor abad de Nájera, 



300 

tanto temor en el ejército francés, qae luego levantaron su 
campo fingiendo que el tiempo lo causaba, y se retiraron ¿ 
Viagrasa , que es dos ó tres leguas de Milán , quedando la 
ciudad libre, y los milaneses enemigos del duque, que con 
el campo francés estaba, que eran muchos y personas de 
cuenta , muy desconfiados de lo que al principio de la guer- 
ra pretendían. 

CAPÍTULO II. 

Del suceso y fin de esta guerra. 

« • 

Estando las cosas en el estado que olstes, y siendo los 
unos y los otros afligidos con la aspereza del tiempo , ansí 
de frío, como de muchas aguas; no por eso dejaban de pa- 
sar algunas hermosas escaramuzas : poi*que el magnifico se- 
ñor Joanin de Mediéis, sobrino del papa Clemente VII, que 
ya en aquella sazón poseia la silla apostólica por muerte 
del beatísimo Adriano , que el setiembre próximo pasado 
había pasado desla vida ; el cual señor Joanin de Mediéis en 
nuestro campo cesáreo tenia cargo de una lucida compañía 
de caballos lijeros, y de ciertos arcabuceros de á pié, con 
los cuales y con muchos españoles que por ser hombre ani- 
moso y arriscado le siguieron , iba cada dia hasta cerca de 
los aposentos franceses á escaramuzar. En algunos días que 
en este medio pasaron y llegaron á Pavía, que está siete le- 
guas de Milán , cinco compañías de infantería española , las 
cuales hablan estado, desde antes de la muerte de Adriano, 
en defensa de la ciudad de Módena, contra el duque de Feíra- 
ra, que á pesar del sumo i)onlífíce la quería usurpar; y como 
el nuevo pontífice fué electo, poniendo allí gente italiana, 
mundo que aquella se fuese caminando hacia Milán ^ los 



301 

cuales llegados á Pavía , recibidos por la gente que por el 
duque de Hilan la guardaba , desde á pocos días llegó á la 
misma ciudad d visorey de Ñapóles D. Carlos Lanoy, ó 
Mingo Val por otro nombre, que como dije estaba proveído 
por Su M/ en el cargo de su capitán general , el cual lle- 
gado allt ooñ poca gente que en su compañía de Ñapóles 
traía , y con las ya dichas cinpo compañias , que de Móde- 
na babian venido caminando toda 1» Aoche, se entró en 
Milán , do fué bien recibido , así de los señores , como de la 
otra gente. Desta suerte estuvieron todos los ejércitos en 
sus lugares hasta elprioGipio de hebrero» haciendo el daño 
que en escaramuzas podían y en correrlas; pero no suce- 
dió en este tiempo cosa que de particular memoria fuese 
sino fué una encamisada á cierta gente, que en un lugar 
cerca de alli estaba, donde fueron desbaratados y presos. 
Venido hebreroi los venecianos que el agosto pasado 
habían hecho liga y ooofederacion con el Emperador, siendo 
para ello embajador el magnifico Alonso Sánchez , caballe* 
ro aragonés y muy sabio , sacaron su ejército en campo de 
hasta sois mili infantes y quinientos caballos de todas si- 
llas , como lo tenían prometido , al servicio y amistad del 
César; con cuya salida y con la bonanza del tiempo, salió 
también el cesáreo ejército en compañía dél, por acercarse 
mas á sus enemigos ; y dejando en el castillo de Milán al 
duque , que á la sazón había venido de Cremona , y con 
alguna guarda de italianos que en Milán quedó , salieron los 
españoles y alemanes y algunos napolitanos , que serian en 
todos hasta quince ó diez y ocho mili infantes y setecientas 
lanzas gruesas, y hasta quinientos ó pocos mas caballeros, 
sin el ejército veneciano, que en aposento y caminos apar- 
tados, detrás de la retaguardia del campo español, siem- 
pre se procuraba fortalecer, aunque esta muestra de fla- 



302 

qucza, á la gente se ha dd atribuir y no á suoapitan ge- 
neral ^ el cuatera el ilustrísimo Francisco María de Monte 
Feltrio(l)', duque deUrbino, caballero ciertamente de va- 
lor, y amigo de lodo buen soldado, príncipe tan animoso, 
que ni el verse desposeído de su estado , ni el hallarse sin 
favor humano contra el papa León , que se lo había quita- 
do injustamente, no le bastó para le enflaquecer, sino que 
con esfuerzo de valeroso vafron , procuró de juntar así los 
mas españoles que pudo, bfresciéndotes su persona y esta- 
do por paga. Les ganó de tal manera la voluntad, que pa* 
sando por las picas algunos capitanes de la misma nación 
española, que no le guardaban la fidelidad que la gente 
queria , ooii gran trabajo y mucho derramamiento de san- 
gre, y muchas muertes, le restituyeron todo su stado» á 
cuya causa y por ser él tan agradecido siempre , fué muy 
amigo |de nuestra nación; lo cual mostró bien oiaro siem- 
bre que pudo, mayormente al tiempo que después desto se 
halló por capitán general de la liga contra nosotros. 

Tornando ¿ nuestro propósito ,. á la sazón que el campo 
imperial salia, llegó allí el Exorno, duque de Borbon, que 
venia á ponerse en nuestro ejército, en desgracia y enemis- 
tad del rey de Francia; el cual venia conpoca compañía, aun 
de criados, como aquel que venia con voz de enemigo de su 
rey, habia salido de ia corte y reino: hallóse á la parle don- 
de la gente salia , y con gran muestra de contentamiento 
de la gente» eon palabras publicó lo mucho en que los te- 
nia, diciendo en su lengua: por mi fée etía es la fiar del 
mundo , y con este ejército justo seria que no se tuviese el 
rey de Francia por seguro en Paris. Estas palabras agra- 
daron mucho á todos los que las supieron. Con esto el cam- 

(1) Francisco María de Montcflor le llama SandofaK . 



305 

po cesireo se fué á aposentar aquella noche á Viftascal (4), 
mas cefca de los franee^; y de alÜ -otro día. empezaron á 
tomar algunos lugítres ^equeñosv que por aquella comarea 
llamada el liomelin, los franceses tenían* Sabido esto en el 
campo fjrapcés, ¿ia;hora dejando á Vingrassa con poca gen- 
te» se pasaron de la otra parte d^I Tesín, y se aposentaron 
en Mordía (i) y Vigeven^ dos lugares buenos y cercados^ 
vecinos el uno del otro. Luego nuestro. campo pasó también 
el rio por ma» ¿abajo conipuenles que de barcos hicimos » y 
])09 pusimos en ün lugarejb ó caserías que 'están casi en me- 
dio de Ids dos lugares ¿; vista del uno y del otro» dejando 
de la otra pairto del rio al señor Joanin deMédieis, que con 
cietla gente que de Milán le enviaron, fué ¿ tomar á Via- 
grasaa^lo cual presto acabó: que matando á muchos de 
los que dftfttrjí^ )balló , la entregó á los milaneses, y luego se 
fu^ paraí nuestro campo, donde: algunos dias pasaron con 
algunas escaramuzas, auoqüe.eon gran mtiestra de temor 
en los eOGiftigos ;• el dual los hizo en pocos dias retirar algo 
mas hacia. su caknino. Undia» estando laslcosas en la foar* 
ma que digo, el conde Hugo de Pipoiudones (3), buen ca* 
ballero, y Juab de Virago, milanés^ y enemigos de su du^ 
que. Con sus compañas de caballos lijeros y gente darmas, 
y 000 algunos : arcabuceros ^ sé des|nandaron del eampó 
fraucés, é yendq á! correr el oainpo, se encontraron con al- 
gunos españoles que desmandados en él , prendieron por 
ser poeos. Con eUos se metieron en Sartiraza (4), un lugar 
cerca del Pó y fuerte , y' allí dieron libertad á los españo-* 
Jes prisioneros por voluntad del conde ya dicho, aunque 

(1) Binasco. 

(2) En el códice de Osuna Mortara. 

(3) Sandoval le Uama fíugo Pepulo Bolones» 
{k) Sar tirana en el códice de Osuna. 



304 

coDtra la de Joan de Virago, que como enemigo de nuestra 
nación quisiera ejecutar su crueldad. Quedáronse ios dos 
capitanes en el dicho lugar, lo cual sabido por el marqués 
de Pescara, con alguna gente cometió la empresa á Juan 
de Urbina , el cual, aunque con algún trabajo, en breve es* 
pació fué sobre el lugar que estaba siete millas de nuestro 
campo, y combatió animosamente el alférez de Juan de 
Urbina, llamado D. Juan de Vargas, natural de Medellin, 
como buen estremeño á escala vista , dado que con mucho 
peligro puso su bandera sobre el muro , al cual siguieron 
luego el Qastilio que era fuerte (1); pero con temor del fuego, 
que con gran peligro y trabajo á la puerta se puso. Los de 
dentro se rindieron: allí fueroo presos los capitanes y des* 
pojada la otra gente que habia quedado. Esto hecho, súpo- 
se en nuestro campo de cierta gente de los enemigos , que 
en un lugar fuerte llamado Garlasco, ofendían é impidian 
el paso de nuestras vituallas. Esta empresa se dio al campo 
de los venecianos , el cual por ser el lugar harto fuerte de 
muros y fosos de agua , le asentaron su batería con toda 
furia; y derribado uñ pedazo d^l muro y arremetiendo al 
combate, los de dentro se defendieron. de tal manera, que 
con algún daño los venecianos fueron forzados A retirarse; 
k) cual sabido luego por el de Pescara , porque estaba cer* 
ca de alli el un campo del otro, envió de presto hasta qui- 
nientos españoles sin bandera , por no afrentar á los vene- 
cianos , sino como gente desmandada ; los cuales fueron y 
tomaron la vanguardia en el combate; y aunque con muer- 
tes y heridas de algunos deilos, entraron el lugar, y toma- 
ron y prendieron todos los de dentro, que era harta gente. 

(1) En el códice de Osuna : al cual sigmeron luego algunos 
soldaelos y tomaron el lugar , y combatieron luego el castillo , etc. 



305 

Eya con tanla pórdidn del ahnirátite frahoésí, deferminfí 
de se acercar roas á ios montes por Oonde' penaba poner 
mas presto su ejército en salvo; y para* esto tomó^ el cami- 
no de Hibrea, ciudad del dticado;dc Saboya^ porque "por el 
deTurio áe les hacia lejos la seguridad de Ibsmoo les/ (]ue 
deseaba , para guarecerse. Y para este catnioo itegaiudo sü 
ejército al paso del rio de Gatinará» que se había de va-^ 
dear por fuerza, no le pudieron tan prestó pasur: que antes 
que la retaguardia acabase, no Uegaseíen su aleaneée) ns^t* 
qués de Pescara con alguna gente á caballo y á pió, aunque 
no mucha. Y con él venia el ilustre conde de Potefocia; señor 
calabrés, del reino de Nnpoles , caballero muy ptííc\úá0'y 
valeroso, el cual ora capitán de gente de armá& eni nu<^slro 
campo, y á la sazón se halló allí; y eiítrándo'.de^tropel en 
el rio tras los franceses, en medio del rio' legaron liosdoít 
marqués y oonde á ciertas piezas de artiltería , que á 108>fi*án^ 
ceses alli tomaron, sobré las cuales bobo después grandes 
diferencias entre estos dos principes; porq^cailax^mli pre<^ 
leadla ser el primero que á las piezas hobieae Uegadod^Y 
sobrestá demanda, el conde envió después carteles éc dcson; 
fío al marqiiés; pero como no fuesen iguales • en dignid^i 
no consintió el marqués aceptarlos; ántespor>éil;'t(>mai&ai'la 
querella y la defendía el magnt'Qco D. Felipe Gerváno^^v c&' 
ballero catalán y capitán de infantería de Su Mi'*^ horhbm 
de tanto valor, que se le podia bien conñar aquella x^mpiie* 
sa. Y á esta causa este capitán no fué cóo su bompañii)) á 
la empresa de Marsella, que adelante contaré > por quedar 
en Mantua al tiempo del desafío; lo eual dejó de tener 
efecto por mandado de Su M.'^ Pues en aquel, paso. dé! rio 
que dije, recibieron los franceses algún dañe- de los 8oIda« 
dos, que pasando ¿ la otra parte del rió, robaron algu*t 
ñas tiendas, y carruajes y ganado que allí haUaroo. Aq/ue^ 
Tomo XXXVIll 20 



306 

lia noche tornados á retirar ios nuestros al ejército que allí 
cerca se aposentó» estuvieron hasta la mañana, ktcual ve- 
nida , todos pasamos el rio , y á buen andar anduvimos i 
seguir á los franceses , que á media noche se habian le^ 
vantado y caminado lo posible ; pero como llevaban copia 
de carruaje y artillería , de lo cual nosotros íbamos mas á 
la lijera, no pasó mucho tiempo que antes de mediodía 
los. alcanzamos á la entrada de un monte; y como á la re*- 
taguardía llegamos donde llevaban ciertas piezas de ariir 
Hería, gruesa « el animoso Monseñor de. Bayarte, como bnea 
capitán, vuelve i nos hacer rostro con alguna/gente; por* 
que la que con el marqués de Pes<íara allí faaiaía , Ifegado, 
era pooa^ Allí se trabó una gentil cscaramuia,' auncpie la 
vanguaitlia y batalla de los franceses ninguna cosa s^ de- 
tuvieron por no aventurar él reencuentro ni de la retaguat* 
dia mas de aquellos pocos » que con el ya dicho capitán fai* 
cieron mue&tra.de resistencia. Andando en la eseamnniza, 
luego se ganó aquella artillería que allí llevaban; y un ar- 
cabucero de nuestros españoles hirió de tal suerte á Monse- 
ñor de Bayarte^ que caido del caballo ifué piBso, y allí de- 
bajo de un árbol desarmado para le cunai;f*el cual deoia 
palabras^ que a todos los que le oian, lastimaban los cora- 
zones, diciendo que aunque como hombre sentia la muer- 
te, llevaba gran consuelo en ver que moria .en servicio de 
su rey, y á manos de la mejor nación del mundo y que él 
en mas tenia. Ordenó algunas cosas tocantes^ su ooncien» 
cia, y en breve espacio murió. Dolió su muerte á todos» 
amigos y enemigos : especialmente la mintió el de Pescara, 
que le lloró .tieraamente. Por ser este Bayarte tan buen oa* 
ballero, era. estimado de todos. Su cuerpo fué dado libre- 
mente á sus criados, para que llevándole á Francia, le die- 
sen la sepultura que mcrccia. Con esta muerte nuestra gen- 



307 

le se detuvo algo • y los enemigos caminaron con toda furia ; 
de suerte que tuvieron lugar de acercarse mas á los mon* 
tes, á caya causa nuestros capitanes acordaron de dejar el 
seguimiento» acordando ser buen consejo ei de Próspero Co* 
lona » que decia » que el buen capitán con el carro habia de 
lomarla liebre, y cuando el enemigo huyese» se le hablan 
de hacer las puentes de plata. Con todo , alguna gente des- 
mandada los siguió; entre los cuales iba el capitán Luis 
Pizaño» queá la sazón era .sargento del capitán Ribera» 
hombre cierto digno de ser estimado entre los de nuestros 
tiempos por sus virtudes y ánimo. Deste se puede decir: 
Rara avis in ierra y por ser tan cristiano y temeroso de 
Dios. Entre todos sus contemporáneos, jamás nadie le oyó 
lomar el nombre de Dios en su boca » sino para loarle ó en- 
comendarse á él; y hizo maravillosas hazañas en armas^ 
ansf siendo sargento en el cerco de Marsella , como después; 
siendo uno de los primeros, ó por mejor decir, el primero 
que se lanzó dentro en Roma, que con tener pasadas am« 
bas las piernas de dos eseopetazos , se arrojó del muro aba- 
jo, que no era poco alto, dentro entre los enemigos. Este 
es et que justamente merece la gloria de la defensa (i) con* 
tra lodo el poder del turco. Finalmente, es uno de los de núes- 
tro tiempo á quien con mas justo titulo se debe dar corona 
de valiente guerrero, y prudente y sabio capitán. Este, 
pues, fué aquel que á la sazón que digo, con pocos arca- 
buceros y algunos piqueros de á pié, siguieron mas de 
veinte millas el alcance de los franceses peleando con su 
rceta^^uardia v sacándoles muchas veces los carros de den- 
tro de los escuadrones franceses , hasta que entrados en los 

(1) Eú el códice de Osoñb, de ¡a defensa de Coran. 



308 

Alpes, por k aspereza de la tierra, no los pudo mas seguir, 
y se volvió ai campo. 

Acabada pues esta guerra « y vudto el Almirante en 
Francia y no con pequeña vergüenza de ver deslmratado 
un tal ejército, y perdida cuasi toda la artillería v ^nha* 
berse aventurado ¿ batalla , lo cual creo yo que iio fu(^ 
poca gloria para el corazón de Monseñor de Lautrech , el 
cual estaba corrido de las beras que del haMá hecho el 
almirante, cuando habia vuelto roto de Lombardla oou 
pérdida de la batalla, donde mofando el almirante» se liabia 
jactado diciendo, que nadie sabría pelear contra españoles, 
como él que les habia tomado á Fuenterrabía, conJo.ctial 
le volvia las befas después, preguntándole cómo le! habia 
ido con los españoles de Italia, y él con la mejor disimula* 
cion que podia, decia: ''Yo no só que diga sino que ellos 
» son cinco mili españoles , que parecen cinco mili hombres 
1 darmas, y cinco mili caballos lijeros, y cinco mili in^ 
i fantes y cinco mili gastadores, y cinco. mili diablos que 
» los emporten." Con esto pasaban palacio muchas veces 
en el real aposento de Francia ; y el rey siempre les mote- 
jaba de hombres de poco ánimo , y ofrescia de. pasar en 
persona, y de pelear- . ♦ 

Los del ejército cesáreo se volvieron, y hubieroü su 
acuerdo de irse los señores para Milán á se ver ooa el du- 
que Sforcia y aposentar la gente de á caballo; pero los mi- 
laneses y los alemanes é italianos, algunos despedidos y 
bien pagados , se fueron á sus tierras , y los demás, se apo- 
sentaron por alH cerca. 

Bl buen marqués de Pescara , en quien siempre carga- 
ron los trabajos, con la infantería española fué á poner cer- 
co sobre la ciudad de Alejandría de la Palla , en la cual es* 



309 

taba forliñcado Monseñor de Aubeni con hasta tres ó cuatro 
mili hombros de guerra, que no habia podido juntarse con 
elejéreitedel almirante francés, después que le habia de* 
jado para asegurar aquella tierra y i^s vituallas, y el paso 
dé Genova para Hilan. Y cómo después el almirante tomó 
elotro camino por mas presto y s^uro, este capitán se 
quedó aislado. Estaba bien proveído y fuerte ; pero el de 
Peseat-a llegó con su gente y artillm*fa , y no tardó mucho en 
reaíidirseí la ciudad con partido, que los de dentro fuesen á 
salvo con sus carruajes y banderas en Francia ; y ansi se 
dtó fin ¿ esta guerra, aposentando y pagando los soldados 
lM)r algunos dias« 

CAPÍTULO m. 

Donde cuenta la pasada del campo cesáreo en Francia hasta 
llegar á Marsella, y lo que acaesció. 



Acabada la guerra ya dicha > que duró basta el mes de 
abril de mili y quinientos y veinte y cuatro, y el ejército 
a|)osenlado por el stado de Monfenvit y Saluzio; por man- 
dado del César se acordó de pasar el ejército en Francia 
coa el duque de Borbon, el cual daba grande esperanza del 
felicínmo succeso en tal empresa. Era el ejército de hasta 
cinco mili españoles y ocho mili alemanes, con pocos ita- 
lianos y poca gente de á caballo ; porque la gente de armas 
quedó en Mondobi , que es en el stado de Saboya , con el vi- 
sorey y con Antonio de Leiva y Alarcon, para si fuese me- 
nester socorro. Con el ejército pasaron Borbon y el mar- 
qués de Pescara , capitán general , y con él el del Vasto 
que llevaba cargo de iu ini'anleria española, y el señor 



510 

Abbad de Nájcra, {)ro veedor y eomísario'gcóeral dd ejér* 
cito. Estos eiitraroQ por el Piárnosle, y paaaroa los Alpes 
por el eondado de Ginetoa, basta llegar á áalir juato á Vi* 
Uafranca de Niza , ya pasados los montes sin bailar impedí- 
rnenlo ni bacer cosa» que de contar sea. EL artillería iba 
por la mar en las galeras de Ñapóles , juntamente con las del 
señor dq Monaco, que es y fué. siempre imperiuK Juáto á 
la mar por la ribera de Genova, iba la compañía del capi* 
tan Alonso Gayoso, noble oaballero (1) y buen capitán , Ite* 
vando consigo alguna otra gente que de Genova y de ouea* 
tros caballos ligeros, que en la ribera.se babian aposenta* 
do, se les juntaron. Asi caminaron los unos y los otros has* 
ta llegar á Niza ; y el ejército que llegó primero, se aposentó 
una legua delante de Niza en un lugar llamado Sant Lo- 
renzo, junto á un rio mediano que allí cerca entra en la 
mar; y allí estuvieron algunos dias proveyendo las vitua* 
lias de las ciudades de Niza y Viliafranca con toda la co- 
marca, que es tierra fértil y apacible para el tiempo, que 
era por julio. Un dia en la larde vimos venir por la mar 
una fragata ó fustilla pequeña con toda furia, huyendo, Iras 
la cual venian cuatro ó cinco galeras de Andrea Doria, ca- 
pitán de la armada del rey de Francia , las cuales venian 
dando la mas apresurada caza que podian; de suerte que 
antes que la fr^ata pudiese tomar tiei'ra , donde mucha 
gente se habia llegado por ser cerca de nuestros aposentos 
para la socorrer, fué presa de los enemigos. Nosotros que 
no sabíamos qué cosa fuese, estábamos con pena , la cual se 
nos dobló cuando supimos, que el que en la fragata venia 
era el Ilustrísimo y Excmo. príncipe de Oranje, que do Es- 
paña venia con las provisiones de lo que Su M."^ mandaba 

(1) NobU gallego dice el códice de Osuna. 



511 

que so hiciese. Hubo fama que también traía algunos coq<^ 
eiertos de algunos señores y caballeros franceses» deudos y 
amigos del duque de Borbon , que pretendían favórescerle; 
pero dijese que desta nada supieron en. FVancia ; porque 
el discreto principe que ya conosció. no pod^r dejar de ser 
preso, atando todos los papeles que trata «n una pelota dé 
artiUerf a » los lanzó en la mar ; de suerte que de su pri- 
síoQ siguió no venir en efecto los eoncierlos qoe dicen que 
traia. El fué llevado en prisión á la corte francesa, y dete^ 
oido por muchos dias. Y dende á pocos días llegaron alli 
nuestras galeras , las cuales en su llegada tuvieron una 
grande escaramuza con his del de Oria '; peiio al fln tomaron 
puerto. Y recogida allí toda nuestra gente, partimos por 
nuestras moderadas jornadas , siguiendo el camino de Mar- 
sella, por el cual ninguna defensa hallamos, yendo á un 
lugar llamado Gasnas y de alli á DragiiK> y á Grasa (i), y 
por otros muchos lugares y ciudades no gi*andes, que por 
evitar proligidad no nombro. Finalmente á diez y nueve de 
agosto llegó el ejército cesáreo á poner cerco á Marsella , la 
cual estaba tan proveída de gente y vituallas, que de nada 
tenian falta. Estaba fortificada de muros y bestiones, eaba« 
lleros y casasmalas, y todo tan lleno de artiilepfá y con tan« 
ta munición , que bien se podían tener por seguros los que 
dentro estaban, aunque el poder de todo^l mundo fuera 
sobrellos. No es manera de encarecer ; porque esta ciudad 
está puesta en una breña , que en una cala que á la mar 
hace, fenescc cerca ia mas parte della, que no es grande 
el mará la boca del puerto, que es bueno. Tiene dos pe- 
ñas altas de la una parte de la cala y do la otra » llamadas 



(1) En el códice de Osuna Canas y de aüí á Dragutnan y á 
Grasa. 



Ids pomas de Marsella i y en cada una su caslillo y torre 
fuerte con muelm artilleria ; de suerte que por la mar no U 
pueden dañar^ cuanto mas que á la sazón teniendo ¿.An* 
drea Doria de su parle, no teman que aguardar por la par* 
ie de la mar; pues lo que locaba á la tierra, estando den-* 
tro por capitán «1 seoor Rezo de Terrin Curslno (1) gran 
servidor de la coronado Francia, aunque de nación román 
no^ no podia dejar de estar cual io he dicho y será fácil de 
Ci'eer á los que saben, que este caballero tuvo partioufar 
gracia y saber en fortificar el pueblo que él queria; como 
Iq hizxi á Crema, ciudad pequeña de venecianos, que están* 
do cercado en elia, la dejó una d^ las mas fuertes plazas y 
la mas inexpugnable de toda Italia; pues como hubiese le« 
nido tiemjM) para ello y esperase el cerco , lo mismo' hizo 
cu Marsella. 

Llegando al!I el ejército cea¿íreo, el marqués de Pesca-^ 
ra luego envió gente para tomar y guardar á Tolón , que 
es un puerto cerca de Mai^scHa ; porque para deseuiíbarcar de 
nueslras galeras el artillería, y estar seguros, nos era muy 
importante combatir una torre fuerte que teoia , y mata* 
ron y hirieron algunos soldados nuestros , aimque pocos; 
\)Cvo ni fín la tomaron y guardaron todo el tiempo que so* 
bre Marsella estuvimos. Esto hecho, luego el de Pescara 
con la industria del magnifico Martinengo, comendador de 
Sant Juan y prior de Varíela, capitán del artillería cesárea 
y singular ingeniero en pertrechos y niinas para la guerra, 
cojnenzaron á sacar trincheas de cerca de una ermita de 
Sanl Lázaro, que fuera de la ciudad en lo alto de un eer* 
rillo eslá. Aquella comarca es lo mas de valles, aunque i)c* 

(I) Nuestros historiadores le llaman Reozo de Gherri Ursino, y 
lo iiiisoio se lee en el códice de Osuna. 



513 

queoos, y ocrrillos» lo cual hacia mucho á nuestra defensa, 
por al arlillerfa que por todas las torres tdnian , la cual ja- 
más dejaba de tirar por donde pudiese hacer daño, espe- 
eialmeole en las escaramuzas cuando los soldados mas se 
cduto tras los enemigos, y si se descubrían en algün llano» 
luego acudía la artillería de las torres, y era tanta, que nos 
Jiacia mucho daño. 

Andando en la obra de las trincheas, pasaron hermosas 
escaramuzas y algunas peligrosas, dado que, á Dios gráb- 
elas, «empre los nuestro^ llevaron lo mejor, haciendo vol^ 
ver á los enemigos mal de su grado al fuerte, y muchas ve- 
oes las manos en la cabeza. Un dia estando el marqués de 
Pescara y el del Vasto junto á las Irincheas , que era muy 
oerca del nmro de la ciudad, salió de doitro un soldado, 
al parecer hombre para empi^ender cualquier haeafia ani- 
mosa : venia en calzas y jubón , con un cuero bien cortado 
y polido, su espada ceñida y una buena pica de fivsno en 
sus manos; solo traía un gorjal de malla y un morrión. En 
saliendo de la ciudad por un postigo, que en aqueUa parte 
junto á una torre estaba, hizo señal de seguridad, y pidió 
en italiano, de cuya nación él era, que saliese algün buen 
soldado ¿ escaramuzar con él, porque deseaba probarse 
con un buen español ; y pensando que la se|;uridad que ba« 
bia pedido, era cierta, él sargento Luis Pizaño, comodije^ 
del capitán Ribera, que á la sazón allí se halló, tomada 
licencia, sin otras armas sino su espada, se fué para el 
enemigo , y comenzando de singular batalla , no tardó 
mucho en conocerse la ventaja de nuestra parte ; lo cual 
viendo los enemigos, tiraron un arcabuzazo desde el tor- 
reón , y dieron al valiente Pizaño por una parte de la boca 
en la quijada baja, y derribándolo las muelas de aquella 
parle de la boca, fué á salir la pelota junto á lo bajo de la 



oi4 

oreja , cosa digna de ser tenida en muclio. Con seF grave y 
peligrosa la herida, ningún semblante hiato de sentimiento 
mas de escupir sus muelas y lanzar mucha sangre de la 
boca; y con! esto, dio tanta priesa á su eniemtgo, que & 
poco rato le dej6 por muerta en tierra. E yendo & otro que 
habia salido ¿socorrerte^ le hizo dejar la pica é ir huyendo 
á acogerse á la ciudad; y ansí vino á se corar trayendo las 
armas de los dos enemigos. 

Aquel dia se. trabó una hermosa escaramuza ^ donde el 
marqués de Pescara* hizo maravillas con sola su espada y 
rodela» y una celadiila de infante á la cabeza: qué otras 
armas no traia,.sino unas calzas de grana y un jnbon de 
raso carmes! , que era lo que él m^s usaba ; y con' lo que 
entretanto que en la guerra estaba con tino dormia , aun- 
que estuviese encama: Id cual puedo yo bien testificar ha- 
berlo, visto acostar y. levantar muclias >'cces desta manera. 
Traia este dia un sayo de terciopeio negro sin mangas , de 
suerte que andaba fan señalado como una bandera hacien- 
do maravillas en la escaramuza. Andaba con él el del Vas- 
to, el cuál peleó valerosamente y salió herido de una peque* 
ña herida en ima pierna. La escaramuza fué la mejor que 
en todo cl tiempo del cerco bubo/ y al fin se despartió con 
harta pérdida de los enemigos, y; alguna nuestra de heri- 
dos y muertos, aunque' pocos. Desta suerte hubo otras 
muchas escaramuzas cada diá ; porque los soldados que 
dentro estaban, eran muy escogidos y deseosos do ganar 
honra; para lo cual en- los dé fuéva ninguna pereza ha- 
llaban. . . . 

En €ste medio laslrineheasselicabaron; y hechos al- 
gunos bestiones, se procuró aácntar >]a/ batería it h part^ 
de la marina.á la mano derecha de nuestro campo, lugar 
harto fuerte asi del muro,; como de los torreones y defeu* 



315 

sas que alli había. Pero no se pudo combatir por otra par- 
te; porque una fortfsima casamata muy artillada , guardaba 
la parle izquierda de la otra marina. Allí se asentó la bate- 
ría, puesta nuestra artillería coa cestones de fajina» -qaq 
la noche ioles con grande estruendo de atambores y trom- 
petas , porque no se sintiesen los aeadones de tierra ^ se hin* 
clúeroo. En la baberia estaban oobo cañones dobles y dos 
buenad culebrinas , sin basta otros siete ó ocho medios ca« 
ñones y sacres , que para quitar tas defensas teniamo^. Para 
todo había buena munición do pólvora y pelotas y buenos 
arlilleros; 4o cual todo se apercibió y aderezó aquella nocho 
con toda ddigeneia posible» con pensar que con el eslruen*» 
do de los atambores y trompetas» los enemigos no nos sen* 
lian ni sabian & que parte se les asentaba la batería; lo 
cual no fué asi »' cómo adelante par los aparefos que tenían, 
paresció. 

CAPÍTULO IV.. 

En que se cuenta lo qw aqui tuccedió iasia la vurila del 

campo en Lombardia. 



Asentada la batería en la manera que hemos contado» 
y venida la mañana, nuestra artillería empezó á batir con 
toda furia aunque, con mucho concierto » y con la continua'- 
cion empezó á tormentar el muro y derribarle » aunque no 
tanto que no quedase muy dificultosa la entrada ; porque 
de la parte de dentro mas de un estado del muro» estaba 
terrapleno; á euya eausa el artillería batia aigo alio» y no 
podía allanar ni abajar mucho la entrada; pero nada desto 
bastaba á quitar el ánimo á los soldados, ni la esperanza 



316 

de se ver prestó jdeolro de la ciudad (ion toda diligencia. 
Turó la bateria basta: mas de las 'tres dé la tarde , que no 
se entendía en otra cosa» que en apercibirse los soldados 
para la batalla ó asalto.. Ei marqués de Pescai^a andaba 
siempre entre ellos: con ¡osunos comía, y oon los otros be- 
bía > y con todos mosb*aba hoiígarse: de tal m^nera, que 
bastara su semblante á poner esfuerzo' á'génfe, que no le 
tuviera. Lo mismo liacia el del Vasto y el. duque de Bf)r« 
boD» que con grandes ofertas quería animar los soldados. 
Dellos muchos se confesaban con sacerdotes que aUi anda» 
ban 9 capellanes de aquellos seQores y de las compañías : y 
otros entendían en jugar lo que dentro pensaban ganar 
desta suerte esperaban cuando les tocarían al arma» para ar- 
remeter al muro. A esta sazón uno de los de. dentro , como 
gente sin temor , subió al muro junto á la batería , á poner 
en un palo un paño sangriento, que ellos llamaban la gata 
la cual señal se pone por befa y en desprecio de los de fue 
ra. Eslándola poniendo, como el muro estaba atormentado 
tiraron el artillería , de suerte que el muro donde el hom 
bre estaba , vino á tierra , y con el ímpetu con que caía 
lanzó al hombre tan lejos de si , que ninguna piedra le hizo 
mal , sino aturdido fué á caer en un vallecico en un gran 
herbazal que allí había, sin lisien ninguna. (Esto no creo 
yo por cierto que fué por sus méritos del, sino eil la ven- 
tura de nuestro cristiano César, y de aquel buen marqués 
que allí estaba). Como este hombre cayó, luego fueron dos 
soldados ¿ le traer vivo, y traído, pusiéronle ante el de Pes« 
cara , el cual apartado con los otros señores , con amenazas 

lc[,amonestaron dijese lo que dentro eola ciudad había* El 
voluntariamente con que le as^urasen la vida, dijo que 

[ diría la verdad; y lo primero fué decir, que por los ojos 
que en la cara tenian, no pensasen dar la batalla ó asalto 



317 

á la ciudad » .si na querían perder todos sus vidas : y pre* 
guntada lA raaon^ dijo: ^' Yo ia diré^ y si supiéredes lo con* 
« trafio» cortadme In cabeza. '3&bed que ¿ la parte de la 

> batería esto una plaza buena ^ y en entrando pof el muro 
j ¿ (res 6. cuatro pasos» está una trinchea honda que tiene 

> en el. largo de la batería, mas de un palmo de pólvora. 

> jGstá cubierta oon tablas delgadas cublt^tas de poca tier* 

> ra , y algunas mechas encendidas puestas poír arte , que 

> en pisando las tablas se hundan y den fuego á la polvo* 
t ra; que bastará á quemat muchos de vosotros ; porque la 
» trinchea es ancha* Luego toda la plaza está sembrada de 

> abrojos de hierro muy espesos^ y. agudos, que enclavarán 

> á cuantos entrasen. Alas bocas de las calles que á la pía* 
» za salen > está toda la artillería de la ciudad á punto , y 
» en aquellas casas toda la arcabucería» que es mucha; de 
» manera que á la batería no hay defensa ninguna ; pero no 

> saldrá hombre ^ que en la plaza entrare ; y ésta defensa tíe* 
< ne hecha el seflor Renzo, nuestro Capitán/' Los sefiores 
que aquello oian sin ningún temor, mostrando tenerlo en 
nada , insistían en Ja entrada; El hombre que parecia ba* 
ber sido enviado de Dios, les dijo :'^ Mirad, sefiores, loque 

haoeis^ porque en ninguika manera os cumple eso; por- 
que dado caso que tomásedes la ciudad , lo que no tengo 
por posible, vosotros no la podeid sustentar; pues la mar 
está por Andrea Doria , y la ticnrd es toda dé vuestros 
enemigos, y dentro no tenéis de comer para tres dias; y 
por la gracia que de la vida me habéis hecho , os quiero 
avisar de una cosa', que por ventura por estar en tierra 
de vuestros enemigos , donde no os dirán verdad , no la 
sabéis. Y sabed que es que el rey de Francia, no hacien- 
do caso do vosotros, os deja aquf como gente perdida, y 
él con poderoso ejercito camina ia via de Milán » con pen- 



318 

> 3ar hallándolos desapercibidos^ hacerse presto seQor de 
» toda Italia; y coa. este intento ya su vanguardia va muy 
t adelante, y esto. sabed que es cierto :- por tanto mirad 
p loque baceís." Oido esto por los señores » tuvieron luego 
su consejo; y el señor abad de Nájera, comisario y pro- 
veedor general , hizo una gran protestación al de Pescara 
como capitán general, que en ninguna manera se intenta- 
se combatir la ciudad ; pues Dios por su misericordia les 
babia enviado aviso para no perderse. Asf se sobreseyó el 
combare i sin publicarse nada desto^ Al prisionero trataron 
bien., teniéndole á buen rocabdo porque no diese aviso á 
lOS'de dentro de lo que pasaba. 

Aquella. noche pasada» tomada la res6)ucioni se dio 
^argp.á JoAD de-.Urbina« ique en todo fué señalado en ha- 
sañas^ con ^gaaa.gentelédA^ española enterrase las piezas 
gi^uesa? de ¡artillería en lugares de menos sospecha , porque 
no S4S podian. llevar. Creo fueron tres ó cuatro cañones groe- 
SQ^: que los demás con los caballos que habia, se llevaron 
á Toion, yembareándoloa eti las galeras^ los volvieron á 
Genova y de donde ios hablan sacado. Las piezas pequeñas 
de campo llevamos con nosotros hasta Niza de Vitlafranca, 
donde por no poderlas C&eiiments pasar los monlQs, las que- 
bramos i y en .pedazos en. acémSas las: pasamos en Italia. 
Puesta en cobro la artüleria gruesa y munición que se 
pudo> y lo demás enterrado por Jas Viñas > á veinte y nue- 
ve, de setiennbre y dia de Sant Miguel por 1á mañana» tocan 
los alambores á partida» sin haberse sabido nada entre los 
soldados: cosa que causó gran admiración al ejército; pero 
como los capitanes no hayan dé dar cuenta á los sohlados 
de lo que quieitsu hacer, no curaron sipo seguir su camino 
por donde hablan venido» hasta llegar A Niza de ViUa fran- 
ca » que no hubo cosa qao de contar sc^ , sino que camina- 



319 

mos con toda furia, teniendo ya* lengua como el rey dó 
Francia iba por la otra^arle d^ loa Alpes ,í á aalir á Turin; 
y por eso; tomamos nosotros el camino por la ribera de Gó-* 
Dova; y nuestro caminar cria de día y de noche,' porque 
al tiempo que llegaba la rectaguardia con el earruaje al 
aposento i que era ¿ la tarde y á las veces noche , á aquella 
ÍM)ra se partía la* manguardia, que había reposado dende 
la mañana; y cuando ellos llegaban a( aposento, partían 
los de la retaguardia, .de donde habían quedado; deauerte 
que cuasi aieupr^e camiñaUan ó los unos ó los otros ; porque 
el carruaje no se pclrdiese, eiicual por máfavüia sé detoar« 
gaba, . • . { . ■■ . .' ■ ..••'• 

£sta retirada fué una db Jas :giiiúi4es hazañas que ha 
muchos a{iQS)q9o>6e.ÍLÍoieroa, (itoqne fué sin. perded bom« 
bm ioa tan! largo .eafiíii*)/ si nb£iier¿D liónos tudescos qué 
no pudiéndolos el knafqués sanar á&un^ bodega dé vino, 
y viéndose en peUgro , porqué aquella tarde se habia dest 
cubierto á la retí^guardia • gente de enemigos ¿ caballo» 
y d villanaje andaba todo alborotado , • que. pareqiéndoles 
que veníamos huyendo, oosipüoonraban tbdo daño.. A esta 
causa el marqués, porque los etaemigos no se encarnizasen 
en malar aquellos, pocos tudescos» que en aquella bodega 
estaban embriagados, y por anediientak.áilos/demis, él 
los mandiV poner fuego que se quemasen ¡dentro.de la bor* 
dega» los que bahian de dái* Iibnrá ¿ los. enemigos. mürien- 
do á sus loanoft. Otra) gente ninguna sé perdió; y en veinte 
y cinco dias que desde Marsella á. Milán, vedimos^ solo 
uno reposamos en uü lugar llamado Veinte Milla. De alii 
venimos por caminos fragosoáde la: ribera de Genova, has- 
ta Sant Remo con trabajo de vituallas; porque ios mas lu- 
gares no los querían dar. Nosotros, por no detenernos, cas- 
tigábamos á unos, y disimulábamos con otros; ¡porque lo 



520 

demás f aera para no acabar de llegar donde tanto importa' 
ba. De Sarít Romo, 9&110S partió Juan de Urbjna para Ná« 
poles, á cosas que i su honra* tocaban; por lo ^ual no se 
bailó en la guerra siguiente, ni se hará por agora mas men- 
cion de éL Desde allí salió el ejército con toda prisa , aunque 
venían tan destrozados y deséateos , que cuando en el ca- 
mino ó aposento se mataba alguna bestia^ó buey» mas fu- 
ría habia sobre el cuero para abarcas , que sobre la carne, 
aunque había gran necesidad ;. y con e^ algunos empeza* 
ron á ipofar de Borbon 9 diciéudoie» que si eran aquellos k» 
zapatos de brocado que.á la ida, viétadolos casi todos con 
zapatos de terciopelo, les habia prometido; lo cual algunas 
veces sentía tadto el duque de Borbon , que no pudiendo re- 
frenar las lágrióaas, con eUas mostraba lo que aquellas pa* 
labrtis le dolían; por lo eual el de Peseara mandó, que na- 
die le dijese oosa que le pesare. Con Borbon venia una com- 
pafiía de franceses , que á él se vinieron de Francia á la 
ida de Marsella , de la cual era capitán Monscfior de Pelus, 
que después. fué de la cámara de Su M.^ Venia también 
Monseñor de la Mota, cabaltero anciano, el cual, decian, 
ser muy deudo del mismo Borbon. 

Pues de la manera que tengo diclto, caminamos hasta 
entrar en Lonibardfa , por un lugar llamado Aquis (i) , don- 
áe- hay unos buenos baños naturales; y de allí sin contro- 
versia ninguna, pasando el Pó* llegamos á Pavia, donde 
hallamos fuera el viaorey y Alarcon con la gente darmas, 
y dentro el señor Antonio de Letva con su eompaOfa de 
gente de armas, el cual recogió alli los tudescos que traía- 
mos, que serian pocos mas de tres mili, y hasta ochocien- 
tos españoles infantes, de los cuales hizo capitán á Pedro 

(I) Acqui. 



321 

Arias, naloral de Medina del Campo ^ que era alférez del 
capitao Corvera, Talienle soldado y bueno. Con. esta gente 
se cpiedó d señor Antqnio d^ Lava en Pavía.: k» demás 
caminamoft para^MHan^ Lo x|ae succedió^ adelante se dirá. 

• * ■ 

CAPÍTULO- V. • : 

I 

En quú sejcuentá h que ^succediá en el principio de la gaer* 
ra del rey de Francia, ánies da la botóla. 



!'.• 



Coo gran diligencia de los capitanes pasó el campo 
adelante dePaVia; porque como la genie venia muy inaN 
tratada y fatigada.del lar^. camino, y destrozada y nnuer* 
ta de hambre, niubhos quisieran reposar e^ aqucifa; ein* 
dad, donde tenían amigos. y) conócelos ^pbrqae. esta: fué la 
ciudad que mas fidelidad jr áfidion.mosti'dájJais cQSfs-del 
C^sar en Lombardla, y donde mejor tratamieaío loa ^e la 
nación española siempre hdliaban; lo que les convidaba h 
desear entrarse en ella; pero como el* de ; Pescara, conoscié 
ú peligro que en esto podia haber,' mandd algunos oapila^ 
nes, que puestos á las puertas defendieseo la entrada á, Jos 
soldados, y los hioiesen camihar adelaiite, lo cual.se biso; 
ansí que el.ejércílo que venia junto> se'fmi aqudUa nOobe 
aposentar la una paKe ¿ la Charola, y otra ¿ Vina^col {\y, 
que son lugares peqiiefios entre Pavía y Nfilan. Aquella noche 
vino alguna gente de caballo de los fe^ajidos ó desterrados 
milaneses, que con el rey. de Francia venían á rom|)er ia 
estrada, que esí;á escarajnuzar y pelear con alguna gente 
que de la española se habia quedado rezagada, ó \}0V can- 

(1) En el códice de Osuna , ^(ñdjco. 
Tomo XXXVIll 21 



322 

sados ó por enfermos , que haiMa muchos; é hicieron algon 
daño matando y prendiendo: algunos ddlos. Y en esta gen- 
te forajida que digo» venían por capitanes ei conde Ifi|Bró^ 
nimo Tribulcio, que después fué mueifto en Melzo» y el 
conde Jacobo Tribulcio , milanos ; el conde Francisco de la 
Somaria (1) y el conde Ludovico deBeljoyoso, y el conde 
de Hugo de Píepol , todos caballeros valerosos y capitanes 
de mucha gente darmas y archeros. Estos hicitíropaquel dia 
harto dafk) matando y prendiendo á muchos; y con los pre- 
sos usaron de mala guerra, como adelante diré. 

El ejército otro dia de mañana partió de los lugares 
que dije, y caminaron con la mejor orden que^podiaa » has- 
ta d monasterio de Carvajal (2), quq es de monjes Ber^ 
nardos , donde se refrescaron algo con pan y queso y vitao, 
que aquellos {mdres de baena voluntad les. dieron; y con 
esto caminaron hasta. qine ya)casií>d6 nooho ilegaron á en* 
trar por Mtlah. La entrada; fut bia iiingiBi'']nipe|l¡infénto, 
siempre delante el buen marqioés de Peteiuéíooii ia infan* 
teria española y con el del. Vaátoi pQf<la)iparte>d€|4a rpiierta 
Romana. Por la. puerta Sinesa, que és>alli eenesa ^ 'entraron 
el visorey y el duque -de fiorbon, ooa dios el iseñor Alar- 
con con toda la gente de armas y caballos Iqisrosi que toda 
era poca; y asi se aposentó el ejército' cada ono^Qmo pudo 
en las calles que de aquella parte suben hnla* lá piaaa ma- 
yor de la ciudad, Ramada del Z)omo. NolaUoDon! aipósentos, 
porque la vecindad era mucha y la gente poca j A la misma 
sazón por la otra parte de la ciudad^ que e9 6 la puerta 
Bercelina, entró en la misma ciudad una jiqrte'de <gente 

de armas con algunos arcabuceros^ quede la >*angüardia 

• 'I • 

(4) Somaglia en el códice de Osuna. 
(2) Ciaraval. 



323 

del rey de Francia se habían adelantado; así se aposoilta<» 
ranea aquellas calles '.'Córaareanas sia ninguna contradi- 
cioD/y así turó casi toda lanocbe la^rita de la geate co*» 
mm de lá o¡iida<d, que ;á. una parte ¿^ apellidaba. Fráhcia;- 
y á la otra España ;!y cbtne losideE uiiliejércHd jMes del 
Giro veñian mny fatigados, j la ndcHe fuese da fih.de ec/ 
(obre escura yiria, tuvieron por bien: todos! estarse en sus 
aposentos , como mas necesitados de reposó* que ganosos 
de escaramuzas. 

Aquella liocbe él gran marqués de Pescara no. la pasó 
en dormir , intes hiégo hízolhmár á' su .posada los regido* 
res y principales de la ciudad^quiroéndo^e, informan de la 
copia de gente que én la ciudad: babíi de la ciudad, y de 
las mmniciohes y Vituallas que dentro tenían , y del reparo 
de los bestiones, coma aqueique pensaba defenderse alH si 
aparejo haUase : Á locual le fué respondido por losr milancses 
que era imporiUq haeet) lo .qae.él>qoeria;p peneque le. hl:eian 
saber que loS'bpstioites y reparos estaban destruidos ly Asói 
lados ) y las municionG3 yiMituaibsérao' poeasfpdna^ knqiAt 
esperaban; y;mas lececUficarcm s^: mut^rtas dentro. de Má- 
lan en aque( año de . peatileaicia , mas:dc ciento y diex mili 
personas, entre loscuales^an mas db ios cincueoU núU 
de guerra, que tomaron armas para la defensa jdcsi^i potriü. 
Oyendo esto él niarqux}& de Pescara ; y inforftiadO' cuino el 
castillo ide Milán que es inexpugnaUe, -estaba bidn ptoyoido 
de todo k) necetorio;, el cual teáia ipo'r ei duque de Milán, 
un caballero deudo suyo rllamado d mñof Escórela , <;al»)ar 
llero muy animoso y leal á su señor, <}ue ;e&te fué d que 
de^ra^es por óierta querella que á la lionra.dcl^duquc de oli- 
lán tocaba, combatió en campo con elcoi)dc JJifugQir,dp 
Gámbaro ,. caballino veronés y (amhieú servidor delonir 
pérador, y combatieron en calzas y en Camisas. con ^la- 



324 

bardas pequeñas; y de ilrésvespuDlonaxoa de alabarda que 
el Esforein dio al >eoQile -Brunor, todos cantidad de cuatro 
dedos' sobre 'la rodili;a izqikíerda^ ié rindió; de suerte qaia 
csteEsfbroiD.erá buen caiqíllBro/y.era alcaide ¿ la'sasHtt 
del ya dicho cástilk). Loceal aabido todópjor'el ikiarcjués, 
y* vista lá idiposibilidad de quedar allí, determinó toagO' k> 
que se debía baoer ; y comunicado Con aqiielioa señores, 
mandó otro[ dia domingo'de manana.^.loear ti^ompelas y 
alambores á partir, á cuyo sonido toda nuestra {gentes re- 
cogió á la plaza del DoqíOm, y ecbando la geatCjdc i. (Caba- 
llo adelante y el del Vasto con la. infanüeria. detrás ^dloa 
por la vía de la púerla Romana, y el dé Pelscfíra lomando 
hbsta ducieñtos arcahucerda á pié, se fué á^ k, imte ¡qu0- Í0(9 
enemigos se habían recogido, que era fuera ; de; Ufu^rM 
Cosmana, los cuales ya empezaban á volvep áuentüdr.elí la 
ciudad para procurar dañar é impedir: b : lifarfó .ftaijdti.de 
nuestro ejército, qué conocianque desaibp&t^m<^9 U ewi 
dad. Y como elde Pescara alli Hegó coa laqikeir'áBiipo.i sin 
temor que para todas las cosas tuvo, loa ammetió: con ;gf an 
Ímpetu y los hizo tomar fuera de la ciudad v y aW' duró en 
brava eiscaramuza, hasta tanto que conosció der salida la 
gente española por la otra parte, porelcamiüQqueiY&ü la 
ciudad de Lodi, que está á veinte. miltojdeíi^Uaa^ como 
está Pavía. Y visto que ya la gente caminbba'fuer^ de la 
ciudad , el de Pescara se retiró sin pesd^r gente ninguna, 
sino con gentil concierto hasta salir por donáe lái ^ército 
babia salido, á las veces escaramuzando con algunos fraO' 
ceses, que tras ellos se adelantaban, otros. atemorizando i 
los miláneses que parcscian alterarse; y asi salyó fioír ia 
puerta y siguió su camino, hasta ponerse en la rbtaguar-^ 
dia del escuadrón de la infantería española , donde con ísuma 
alegría fué rescibido de todos, prosiguiendo su camíaa de- 



525 

reeho & Mairmao ^ <quB es.á JasidieK'iñillds cu modid. dd Mitof) 
yfjHli: y el dia antes ífne allá; Ilegasfen^ por ua través ISfSh 
iieron ai'caraioo que ellos llcvabaá á vista, dé la tetaguardiav 
los cóndea üorágidos que! arriba dije, GaD'£U8:CQiD|)áfia8L;')í 
como la infantería iba un fíóco adelante, atajaron. el caiñin 
1)0 á ciertos sbldadofc qiie fezagados habían quedado^ y ma- 
taron algunos y prendieron más. de .cincuenta; los cuales 
coa los que aquel dia antes ti^an, llevaron otro dialá: Mi-t 
laa; y entregados ¿ Monseñor de la TramoUá^qné'}ía por 
el rey de Francia habia* tomado d gobierna de fo ciudad, 
los mandó poner eii canceles públicas y muy mal tratados; 
y ansí hizo á todos ios que mas pudieroa babé> ; dé: los cua* 
les algunos murieroq en la. prisión, otros, fueron dados «n 
trueco de franceses durante la guerra , otros esttivienul eú 
prisión, hasta que con la victoi*ia de la batalla cobraron li^ 
bertad y grandes liquezas^'que de franceses én Milán ala 
sazón tomaron. 

El de Pescara con su campo ^aunque; algo de k \iú'* 
sionde aquella gente vio, como sabio capitán, no qiiiao 
poner en peligro los muehos, pbr socprrer . loa. jiooos;; sino 
que caminó porque era ya larde, hasta llegar lai ya dLt 
olio Marinan, que es un lugar pequeño y. nsal. cercado :tiew 
ne un castillo en alto algo fuerte. Junio leste lu^r pai^ 
un río llamado Lambar (i), el cual iba cneddo por/ser Ují^ 
vioso, tenia puente al lugar. AlU se detuvo, d eesáveoiieyéif 
cito pooo; porque á media doche ó algo áoles se spartieroDu 
Y rompiendo la puente, por ir mas sin. molestia',. taminaraa 
hasta llegar á Lodi, el eual está en.. buen sitio y< o()macea^ 
y [jor la una parte cercada de un rlp grando Haniíaido Mio^ 

(4) Lambra en nuestros croDistas y et^eódice? do-Osilnai} Los 
geógrafos de la época le llamaa Lambío, • > ■ 



Oi) 



326 

que i^^lá' á la parte de tierra de yenecianos » y á la^ otra (Xf* 
eada de grandes pantaaod ó paliidcs; de suerte que si qo 
es por los¿ dos ó tres caminos que váa á j^IUan y Pavia, y 
háeia Gremonay y no son muy anchos;, e6!di$eultos6 allegar 
á lo méDOs cqo. ^ente de caballo ¿eUd. 

Liügádó el ejercita cesáreo á Lodi ; luégb' Jiioieroá eehar 
puente de barcas al tío Ada, y paáaron de- la otra parle 
toda la gente de armas y óabaUoa lijerbs.» y la mayor par* 
to de la infantería con el visorey y^ófior Alarcon» y se fue- 
r^n á aposentar en aqudla comarca ó provincia Hateada la 
Gucreda, donde. hay buenos pueblos y bien pro veictes» como 
son Trebi' y €aravaca (1) , Pandifi y otros logares; El viso- 
rey se fué* aposentar en SanciQ>;bu0O pueblo hacia la parte 
de GremonlQL. Esto se Iriso pot 'úoesttir ia cuidad de Lodi 
tan proveída de. bastimentos y cosa^ (necesarias » coan> para 
estar allí todo el ejército fuera menester » como porque si el 
francés siguiese nuestro campo, no hubiese iantailíficultad 
en la pasada del rio, donde se' pensaba defender ialgua tan- 
to hasta foilifioar á CremonaparasuudefenBa; La oüal en 
Lodi :era dificultosa poP' estar, k» muros y bestiones y fosos 
muy ddstruidos^ y no'fuei^a pOsibiereparaUos^en tan peque- 
ño, espacio^ Rasada esta gente, pasó también con ellos el 
duque de Hoi^bori el rio, el cual por la vía de Verona pasó 
Alemana con intento de pedir sboorro de gente al rey de 
Romanos, y porque ¿ la sasíon estaba la Señ9ría de Vene* 
cía en posesión de nuestra amistad, ó aló menas no en clara 
enemistad. Pasó su viaje sin impedimento- ni dífieitbad nin- 
guna : k) que se hizo, decirse ha ¿su tiempo. £n Lodi ¿esta 
sazón quedaron el marqués dePesoai'ay coa él el de Vasto 

i (i)::Ntf06bíeterooisiB8' llamau é eata comaroa \é^Gendaia; y ¿ 
estos dos pueblos Trebiri y Carnbaw^ 



327 

eon solas cinco banderas de infantería, que bastaban para' 
hacerla gaardla< de día y de noche; los cuales viendo que 
el feínoés les dabaittas lugar del que ellos pensaban, pro* 
curaroD; meter en la ciudad de todas las provisiones que á 
la redtada se padienm haUjar^ti^u^ no' fué poco; y con toda 
Ja diliganeia enoipesároni á reipaiiar coa bestiones y fbsos la 
ciudad, áQhquernoconpé^ft^é-tlistiaja del buen marqués 
de* Besoára» él cttalparecia* sustentarte NUéstróSóñot ma^ 
Faviliosameoté ; 'jorque ni era visto dormir noches hi'dias.' 
Finalmente; se fortificaron allf de tal manéi^á , ^ue yá con 
menes bstiina' da ¿os eneiliii^gos v ^ pensaban defender alTf 
si fuese menester^ Y ccin tal confianza bizo el de Pescara 
volver algunas banderas de infiaintbría españofa, que ha-^ 
bian paáadoel fio basta cincp ó seis; y 'apoéén'taHás en la 
ciudad con la qne coúsigolnibiá dejado : y en eiáta^pasaroní 
mas dé: qüioeQ'diaS' sin! saber Iq^qué d franc6s determina-^ 
ba, el cual como en. Milán llegó ayuntado todo su ejército 
poderosísimo, teniendo el nuestro por perdido y desbarata- 
do , acord6 de mostrar ]o poco en que nos tenia con no ha« 
oer caso de segiiifnos, sino poner su canoipo sobref Pavía, 
OQD pensar que si aquelb ganaba , que. á su parecter estaba 
lo mas^ fortifióada y itíos bastecida gente de todo d Estado, 
quelo'demásseria facilisimo.de conquistar. . '^ 

CAPÍTULO VI. 

• • • . 

De las €090$. que sueedietou dignas de contar , desde que el 
francés terca á Pavka hasta ¡a salida del campo de Lodi. 



Estando las cosas en los términos que hemos dicho, lle- 
gado el ejército francés sobre la ciudad de Pavía , y puesto 



328 

ol cerco por todas las parles, el rey dú Francia luego pr&- 
tcQdió con furia francesa ateinorizar a.todaltaüa» tomando 
todos los lugares comarcanos y pdnieadíK. gente dt guerra 
en ellos» porque para todo tenia» ()ue pagaba» .de .cincuenta 
mili hombres los que á la. sa^ou en su. campo se haltaban, 
sí(i otro número de gente de mas da tiiea^j. ocho mili (i), 
que con el duque de Albania eaqjiioaban la vía de Roana en* 
vio con intento que con. la gepte que del bando de ios ^ú»b 
ios 6 ursinos sei llegase, podría hacer muebo i suioaso» ^aaí 
á alraei* el papa Clemente A su favor» oomoieii. dañar lo que 
pudiese hacia la parle del reino de. Ñapóles, y estdrbar. qoe 
de aquella tierra por ninguna via el campo eesáreo pudiese 
ser socorrido. Y así lo hizo, aunque después ¿este duque 
no le suocedi6tan bien como pensaba; poixiue dé'denjlro de 
Roma fué roto y desbaratado po^ los 4ela ínipeHal casa co- 
lonesa» que con el cesáreo embajador el. dliquede Séssa se 
juntaron» y con ellos el cardenal Ce^arino y d arzobispo Ur<- 
sino y otros servidores de nuestro César: que. alli se baila** 
ron para mostrarse por tales* Y luego el rey mandó que se 
asentase la batería, lo cual se hizo con toda diUgeocia por 
la parte á su parescer mas competente para dio. Has pura 
que la industria y ánimo del nuevo Quintó Fabk>. Antonio 
de Leiva en semejantes afrontas jamás sufriese tuibiicioD» 
no le salió al rey de Francia la impresa tan fácil como él 
imaginaba ; porque aunque la ciudad no era muy fuerte» 
especialmente por aquella parte» y el artillería y municio- 
nes eran muchas y los artilleros diestros » y la gente para 
la. combatir infinita» el esfuerzo y prudencia del cercado 
capitán , y el ánimo y bondad de su gente hicieron la re- 
sistencia tal » que la ciudad se pudo llamar inexpugnable; 

(IJ Ea el códice de Osuna díct o doce miit. 



339 

pues por 'muchas baterfais y combates que ie dferoA/ en 
todo ao sacaron sioo vergüenza y pérdida do gente. 

: A estiBi^sizúQ que ios combates de Pavía ise ampeasüron, 
ei4& Pescará estaba en Lodrsieiápre entendieiido en; fortín 
fiearssi é ya Itenía cerca de tres mili españoles, quedfedáí 
ob:a parte del rio hsbía heoho tornar á la cindad; de losevah 
les. algunos salían -á éscolthzíon qoo Jós' carruajes, á: bascar 
de comer y arlgunas^rrkrías.; pero cómo tenían pocá4iern| 
donde se estender , habiao poco daño é los enemigos ; p¿r« 
que todos los! ligares de Ja comarca que algo fuesen. A ^od 
ó tr«8 leguas db Lodi » estaban ocupados de gente francesn 
que por toda Jlaiia disciicríatt. Era tan poco el easó qüe:del 
ejéreito cesáreo i9e hacia >' qué en este tiedipo amaneció poes« 
launa cédula' ed el Pasquino de Roma de^e tencH': Qüiéii 
quiera que supieee áBicampo del emperador , A cual sépet" 
diáeiUrelos moniañae de la Hbeta de Génova'pocosdias Mi 
téngalo nU^nifeeiando y darle han buen hallazgo; y donde m, 
stpan fue le pidirán par dé hurlo, y se^ cacarán eHutas.da 
excomunión eobrelh. Cuando esto pasó, el de Pencara qiw 
aíngun olrO^ pei^ainienlo tenia sino empesai*^ á .dañar i su^ 
eaemigos, teniendo nolitia de la mucba geútó francesa l]ub 
en toda la eomarCa estaba alojada ; una tarde á prima iioebe 
mandó Uamar en: su posada los capitánesde la íafánteiría^Uí^ 
allt en Lodi tenía , y mandóles que sin ruido dé ataknbef es 
recogiesen toda la gente dentro del castillo, que es grafnde, 
aunque no fuerte » y él se fué alli á hora de las nueve, Ué* 
vando consigo á Juan Matheo, datarlo dei papá Clemente^ 
que á la sazón de Roma á nuestro campo habiá venido, dt« 
ciendo que le enviaba' Su Sanctidad para colnimicar el me^ 
dio 6 medios que se hablan de tomar en nuestro socoitü; 
porque como amigo de nuestro César, ^1 queria en todo fa- 
vorecernos, lo cual parésciú manifiesto fraudi?, pues en lo 



53U 

^ue w(^edió^c fflpstión6. venir sino á ver albueatnipcjign) 
y aeceaklad crá^ lA^^rapde¿ qixe stn reoéiOietpapa pudiese 
iQioaj'rQr 3a amistad! y favorecer áFi1aaomé:£tt.aquollA no- 
cb6 que era cMi eo fin de ñovieolbre, ésismdo- to>dií:aii|(tté« 
Ua tierra cubierta {de bieve, sirque nadie supiese' loquea 
qiueria^baoer ni dende quería 'ir él dé Piesc^ní ^ 'alando .bajiir 
una póntezuela levadiza, que del castillo ialeamposatia, y 
porialH inaiidó salir, ios soldados todos -con, .¿amtsasve^ 
tidos sobre las armas ó sobrejost ()trfls vésüdosry úomo 
Ia;pontezuela .era estrecha, salian muy ippr contadero con 
gFaa:pciesa» que los soldados se daban oadh uno, porque 
mandándoles quedar en ila ^aordhi de- la ciudad^ no^s^ de<* 
jase dé hallar adonde Ibs! otros iban, lo cbal^esi'rafuy propio 
de la nación! española v desear y procúHv de» hallarse en ^to* 
das las hazafias dó afrenta; y esto > les j>atná^$alir«pn gran 
furia y sin saber para donde, á los óuatés>elbaeii^inarq»és, 
con semblante tan* alegfeeoiíio si la vt^orÍa'ittVk»e en las 
manos, decía: Núos-mateie^, kíUd pa^o, ^r^ g hefftMmjM 
meesíros^que^pára todos hay en el despoja; porque quiero 
que sepáis y que temis tres reyes eri ikáia que, deiptjfor ; él 
de Francia i el de Navam 1/ d ds'Escúcik^ yesto ton gtan 
alegría, cómo aquel que en poco* ios tenia jAiestO' toda estuvo 
presente ei d ataño del papa, porque<;con< algunas^ baohas 
qu« á ia- salida alumbraban, viola gente, qóe salta 7 foque 
quedaba , de lo cual deniei á pocos dlasqoé Jdto i^vestro ^éf" 
cilb salió diciendo qué iba á Roma iá dar' i^olodoa al Papa 
de la necesidad tú que estábamos I 'para iqtie proveyese dd 
socorro posible, fué aloanrpo.delifra¡ncédyfdiódetodonoli* 
cía al rey, y le ofreció' el amistad ddl'pápa^ y la concertó 
diciendo, que de nosotros nó había ii]ue temer v ^rque no 
estábamos tres mili lu)mbres;.^no. que tomada Pavía, éra- 
mos degollados ó' muertos de: hambre en Lodi en tres días, 



331 

eú lo cual si se ¡engañé él ló pudiera probar* si pocos^ dias 
antes xpie Ik baUlta 'se diese , m se fuera del campo fie Fraa- 
cia, eomo. adelante se dirá. Sacada»: pues, djQ Lodi la geate> 
qiie dQe,- h imayor parte que serian hast^ do» otill iqf^a^ 
tes/'dejando; tosdetej^ en guardia de, la ciudad, eVmavqiiéfe 
sali6 Qón ellos llevando coi^igo aldel V^stQ. cou alguno fie 
Rtts. gentiles ht^bres y capitanes á[ caballa ¿ pi^to de laa 
dies de la noche' con grao oscuridad , y nieve y; rmphQ^. \<h 
dos. Empezaron: & caminar sin' otra sciencia dc^ camino qu0 
llevnban , quq era seguir al bnen naíarqués , que rdf^lante d9 
todoís iba^ eleual: tom^elcfiímino de Mcílza con un$ guía 
quf p6ra esto jUínt# ó' B¡: llevaba* Elste lugar llamado jij^elza 
es unci^stillo ó/vllla qu^.aca Uainta9ios.ie0rc»da'< de mediano 
niuf6 y torireofies : cercanía; á la j-^^onda do$ fosopi d^ agua 
buenos} eátá casi cioc^ leguas de LodU ia parte di^arriba 
de Milán. Es pueUo <á mi parecer de mili vecinos , y poi( 
estar ;biea proveído dc; vituallas» se hablan entrado f¡n:^^Ia 
Hierónimo Tribulcio y el conide Jacobo Tribiilcip^ut^ojurinoi 
caballeros miUnesos ((j^rajídos^tenemigo^jfjcsuijíuqpe y c^4 
pilanca de gente daniitaa del rey de Francia. T^ian coiitsi* 
go'sus, cQ^pa/iU» C4^i ducipQtas lanzas,, algunp^ >^r^h^r|09 
ó caballos I lijerQS 'pa(!a: : correr toda la noche aquella .tieri;ai 
y algunpsipfaotes para la. guardia del lugar» Lafortale^s^ 
dd puieiblo, y^^lieoipo.y larabMpdancia de vituallas. les lia* 
cja ten<eirs.e,porsegurps;Jo.cual como cl4e Pescara' is^piese, 
pospuestos todos los inconvenientes «torna el .camipq , par¿^ 
allá,. el cual era tal, qoc en poco espacio fueran bien (áci- 
les de coqtar los; zapatos que entre todos los soldados; jban» 
que antes de una legua se quedai:on lodos ;en el lodo y nie- 
ve; de lo cual ningún sentinvi^nlo mostraban, sino que des- 
ta suerte caminaron todo lo que de la noche restaba, hasta 
que dos horas de ,la noche llegamos á un rio grande y tan 



532 

frió que paresoia cortar IdB iñernaó entrando en él. Esto 
ateniorteó al^o á los Soldados y lo^liho detener algún; (a&ta, 
cada uno esperando si hallaría como pasai^Vm mojarse: lo 
cual; como el marqués de Pescara sintiese, iáisó pon¿r en 
el t\o una iiilera de caballos »- que tomaban del bn cabo á 
otro á la parle de arriba donde se quebrantase algo la furia 
del dgtia , y apeándose éKde un cuartago en qnlc iba , se me- 
ti^ál agu^ diciendo :' ''ea, señores, lodos haced cómo yov' 
Y oonió on tal caso tenga lugar aquella' r«gia' que> dice; 
movov mas los ejemplos qué las palabras , así fu^aW: 
que viendo los soldados su capitán en el agua, que (e daba 
encima de la cintura casi á los pechos, ninguno quedH) que 
con gran voluntad no se lanzase ai agua; y afnsí pasámea 
por bajo de la hilera de los cabadlos; que en ^' rio estataaiiv 
los cuales nos fueron grande ayuda para pasarsin peligro. 
Pasados todos, sin detenernos ninguna cosa. por temor del 
gran frió' que hacia, caminamos y el marqués á pié delan- 
te, hasta que al reír del alba- llegamos á ponernos junto 4l 
Itigat, donde oíamos las velas que eneima del íriuro hacían 
centincfla; y hacia la parte donde nosotros Ibaniosi estábaa 
en dos cabos de muro dos hombres velando y daban Voces 
cuando nosotros llegábamos; y empiezáf el uno álotroá de* 
cir: ''oyes, no sé que me veo háciá aquelfa paké rtitínéar* 
se blanco." El olro le respondi<): '^ calla, que not^ssínó los 
árboles que están nevados y con el viento se liieheaK.*' Todo 
esto, oíamos nosotros, que estábamos esperando que toda la 
gente llegase. Y en este espacio eran tan gráftibsaS las oOsás 
<|uc el marqués de Pescara en voz baja & lodosi decía, qué 
ni se sentía trabajo nifrio, ni nadie se aeoWaba'dfe lo pa- 
sado. A esta sazón tocan de denfro una trompeta ; q^ufe mos- 
traba á cabalgar; porque una de las compañías que dé gen- 
te darmas dentro estaba, qneria salir á coriTr hr^licrra. 



ÚOÚ 

t 

Luego: como d marqués oyese la Imrapcla.y nuestra genle 
fuese juatd,dijo: '* razón es , pues estos cabal leros q utoren 
cabalgar:, qUe Unciros como infantes les Vamos á poner laa 
esjluelas; y.píira^stosin ningún ruido de alambores. ni dis 
voces, todos vamos á. las murallas con las picas, y ayudó- 
mooosTtnosáotrosy con toda presteza entremos dentro." No 
fué acabada esta palabra,, cuando todos arretneten de tro- 
pd áiiiiqoe caUan^o , y pasan los fosos, que eran tan hon« 
do8.qué.6B jel:unp daba el agua & los sobacos; y á todo esto 
el déJResdaüi adelante; y conmigo el ád V^slo. ¥ ansí He-* 
gan á'ia/múralla donde eri^ hermosa eosfi de v-^rlos gatear 
por las f>kas. arriba, y los que. sobran datado las jnano$ á 
los de pbajo: asi se ayudaban valerosamente. A esta hora 
los de las centinelas ya tocabaaal arns^.á furía> y 1qi9 dQ 
dentro respondían con sus trompetas, y ú gran. prisa toma- 
ban armas; de suerte que cuando ya la gente espa&ola esn 
tuvo dentro qoe pudiesen «arremeter á las calles, ya d$ los 
enemas estaba una buena. parte armados á caballo e|i ia 
plaza, y otros á pié .con sus aitnas. A esta., liora levant^e 
la V02, España., España y Santiago. ViÉrades ]a:ina& borr 
inosa> muestra de esfuerzo, que jamás se píudo de naide es* 
cribir. Arremete aquel escuadrón, la una parirá abrir If^ 
puerta que allí junto estaba, paj*a dar u^s fncUiüpntQ erir 
trada á los que na podian gatear, y los otros Man dei^oitos 
á la.plaza donde sonaban Jas^Uompetas y atambQrea;.yen' 
trando por ella el conde Hieitinimo Tribulcio, 'CQ^nofauji^n 
capitán, se paso en ia defensa delante: su gente y ül eual su 
desventura trujo i manos del alfétezSantilIana, alférez d^l 
capitán Ribera, bómbice de cuyas hazañas ninguno que <^ 
Italia aquellos tiempos: estuviese , no podría d^a^:: de tener 
gran noticia. Este fué el que en la b&talla de. Bicoca so- 
bre todos se señaló en ánimo y valentía ; que siendo sur- 



334 

gento del capitán Gurnoa, por mandado del marqués de 
Pecara fuó á reconocer un escuadrón de gente , que de una 
parte á Qtra pasaba ; y en el camino á vista de todos los 
ejéroltos, cercado de mucha gente de¿ caliatlq, arrimadas 
hs espaldas á un árbol, peleó: tan valerosamente que bas* 
ta que de Búeve lieridas lo dci'^i barón en (ierra, jaraós le 
pudieron rendir. Alli 'hi¿o grandafio en Ips koemig06| por-* 
que por estar los escuadrones en Orden para dar la batalla 
que luego se dio, no le pudieron sooorréry qué estaba algo 
lejos del fuerte, donde nuestra gente estaba. Este fué uno 
dé los primeros que en Italia ganaron plaza de \'rátajaó 
Sueldo áventajadoj Era tenido en' gvaa imputación , asi de 
ted soldado^ eotaio de los señores, t84iloqüe tratan por co- 
nlun adagio: Un capitán, Juan de Urbina, y un alférez, 
SafntiIlana;.Ei*a dé nación hidalga montañés, lo cual taoá* 
traba bien en sus condiciones* 

Este fué el primero que puBobandeía en Mella : como 
adelante iba, encontrase odn «Iíoo9id¿ Hieróaimo Tribulcio, 
aunque pbi*' ll&var la bandera> en^el hombro , no lle\'aba sino 
su-éspa4a solaenlá manowGón elUt dio .tanta, prisa alcon-' 
de, que'niüy^mal.herido le rindió c fueron tales la^:lierjdaB, 
que el cond¿ iquríó en- pocos días: £n esto , llegada' la'!fur¡a 
denüeistpois espafioieSy en breve espacio' se .diéit)» tal maña, 
qué>unÓ6 em^la plaza y y olro^e^ iktiigi^sía donde se pekisa- 
Yóti ííattír fuertes^, fueron- désfaaii'itadiQS y inluertos algunos, 
aunqu6"p0eos^ y- presos los ma¿, sin irse casi >ningun^. Lo 
Cual acabado, el marqués hizo.redoger todasu gente, yd 
despojo de caballos que habían ganado y atmas; y cargan- 
do los soldados los caballos' tdc algunas Vituallas que alli 
liabiia, sin detenerse :mas, tornaren á salir por el misrí^o cá* 
mino la vuelta de Lodi' muyTictioriosos con gian pdesa, 
llevando los C5ip¡tancs y gonic toda consigo; y ansí en mi- 



3oo- 

namiitodo d dia* 6in ninguiy esidrbós tesláqtie hIa noche 
con graa ftlegrte'tte^apon fl Lodi; tfcínd^'el níárqués-hizo 
recoger todoá fos' prisionero» y apÓ6éntark)^ cofl ! 6iíén tra- 
tamientov baslatOtro día que sin ooi^ittír qué tiinguiío 
pagase reácále, los mandó ddr libertad para que caéa uno 
86 pudiese iii donde quisiese , salvo Ids condes» qué el uno« 
eomo ya dijimos v knal herido muri6, y el otrodeñde á 
pocos días Alé suelto. Agraviándose desto los soldados, por* 
que eiYtré los ÍTTisionefos babia sllgunos que pudieran palgar 
buenTesoate, ^marqués les satisfizo con decirles^ que lo 
haoia poTTer si aquella magnlBcenciá de buena giiei^ra pó«* 
dia vénrief ta poquedad que el rey ^e Prantíía usaba toh 
los espaíñ)^ , que presos tenia; y Cuando e^tó uó* basta- 
se^ que abf les qu^edába libeHad para mejor tesóatarlo^ 
cuando eon su rey los tornfaéen á prendéi': cosa maravillo- 
sa quejafl)á6 fué visto, babfar este principe 'bienavehtui*a- 
do en ésta guerra,: sino como quien tehiá en la inano' lá 

f 

victoria; y así» una y dos veccís que el rey de. Francia le 
envi6 com briavósiéHá francesa á ofréscerles¿o¿ienfos( mili 
ducadcis/ ponqué lé saliese á dar la biitalla; responcíió al 
trompeta que i se lo'decia: * * decid al rey de Franéía , qüe^ 
dinero tiene, qué se los guarde, porque yo sé «que le scráií 
bien fairaesAerpara su rescate.'' De manera , que clat^amente 
podemos decir,' qué mostraba la confianza ^qüé en la justi* 
cia «divina tenia. ^ 

Acabada, pues, la -empresa de Mela^^ Tm pasaron niüf^ 
cbos'días que eu'Roma se supo ; y luego -pafreádó una cé- 
dala á Maestre Pasquín , qoe decía: ''Los que perdido te* 
1 nian el campo del emperador, sepan que ya es paresci- 
>do, d cual paresció en camisa un dia en amanesclendo 
» muy helado ry cott ir desta manera, llevaban en las uñas 
» ducientod hombres de armas y otros tahtos infantes, ¿qtí¿ 



356 

» har4 cuando ya vestidos y armado6.$aIgan. al campo?' 
EJnel caroi)adel fra^oeés posaron muy buenfla^xnas sobresté 
caso, porque lel alA^irante de Fram^ia^ que, había sido des- 
baratado el.año; pa^a^Oi, Qomo ya dijUnQs>';por;pagarsc de 
muchas bofas q^ee^rey de Francia' lebacia y^del gran des* 
prccip que del nvosM*aba» pi*egufitandole! pof. los espádales 
guQ él tanto magnificaba y burlando áíil y diciendo: *'¿dÓQ^ 
de están aquellos leopes que vos dccíades? bien pares ^ 
ce la maña que cx)n ellos os distes*': lo cual algunas ve- 
c^s no podía dejar de lastimar en el corazón .al almirante. 
Por tanto como luego á la mañana que lo de Metza pasó, 
viniese ¿su noticia, él se fué al aposento d^l rey diciendo: 
.'^Muchas veces me ba preguntado V. Alteza por los espa- 
'» Soles, que me rompieron, é yo siempre be. respondido 
» que duermen; y porque V. Alt.'' crea ser.ansí, aabrique 
» esta mañana se han levantadQ.en camisa^ y os. han lie- 
r vado la gente que en Melza estaba: por eso minad lo que 
9 hacéis, que si los dejais vestir , no será muclK):qúe .nos 
1 lleven á todos.'' El rey, aunque Iq siitttó , disimaf6 bien» 
mostrando tenerlo todpen poco. Do alli adelanlf esta>caba- 
Uero almirante francés procuraba ser. el primero, que al 
rey fuese con todas las cosas que el ejército cesáreo }»aoia, 
avisándole siempre que mirase^ que ^a. eostuB^bre do es- 
pandes en Italia 9 dejar serenar el francés, y al ntejor IfiiNir 
po llevársele en las uñas: que asi lo habianjiachoiecín^l, 
V el mismo camino llevaba ahora* Desto burlabst luuobo el 
rey de Francia. Desde á pocos días, el buen iparíjliés 4e 
Pescara, salió una noche con hasta quinientos .iiombces ^- 
crctamente encamisados: iba á dar con ellos isobrq. oler- 
la compañía de caballos lijcros capeletes griegos» ^ue del 
campo francés á Marinan enti^ Milaa y Lodi] Be' habían 
puesto; pero no pudo ser eslo t,an secreto, que mn^os de- 



líos DO huyesen á Milán, aunque vinieron presos & Lodi. 
De esta manera» con algunas buenas eorrerfas que genle 
desmandada hacia , pasaron los unos y los otros hasta casi 
mediado enero , el francés combatió á Pavía , y los de den- 
tro defendiéndose valerosamente con gran daño de los ene- 
migos. 

CAPÍTULO vn. 

« 
Donde se cuenta la forma y astucia por donde Paria ftif 

socorrida , que estaba para perderse. 



Como la justicia sea dar á cada uno lo que es suyo , me 
pareció que sin ir contra ella» no podia pasar de aqnl sin 
hacer mención de una maraviltosa ha/Ma , con que do5( 
valerosos soldados españoles ¿ Pavfa socorrieron , estando 
en gran peligro de perderse por fatta de dineros para pa* 
gar la gente tudesca ó alemana ; los cuales , como es su 
costumbre , amenazaban que si no les daban sus pagas, 
dejarían la guardia de la ciudad. Como el sefior Antonio de 
Leiva no lo pudiese proveer, procuró por una espía hacerlo 
saber al de Pescara en Lodi ; el cual ansí por falta de dine- 
ros para pagar aun los- que consigo tenia, como porque dado 
que los liobieae, no hallaba medio para se los enviar^ es- 
taba muy congojado como aquel que conocia estar gran par- 
te de la victoria en aquel socorro, en la cual neeesidad Dios 
que solo sabe sacar de los males bienes , les socorrió en laf 
manera que se sigue. . 

A esta sazón estaban en el ccsfireo ejército dos soldados 
el uno muy amigo del otro, y el uno llamado Diego de Cis- 
neros.y el otro Francisco Homero. El Gísneros era alférez 
üelca|ntao Rodrigo Ripalda: era personado mucha estima 

Tumo XXXYüI 22 



338 

el Ciqqeros. En 'este tiempo eslaba enemistado con oiro sol- 
dado sobre cierta ;dlferenoia, y querréndoles sm aniligos re* 
conciliar qn amistad , juntáronlos un dia en ei dbmo'ó igle- 
sia mayor de Lodi* donde ebb^e muchas palabras, el otro 
soldado se' desmandó taatoqac el Gisnéros no pudiéndolo 
sufrir 9 le dio de puñaladas, de las cuales murió luego. Gomo 
el de Pescara lo supiere, inflijgnad'ó de la muerte de un 
buen soldado y mas del desacato de Ja iglesia, quisiéralo 
castigar; pero Gisnéros ausentándose, ai présente no dio la- 
gar á ello. A cabo de pocos dias, viniendo su capitán que 
era muy favorido y muy privado del marqués á procurar 
el perdón; porque un tal soldado no se perdiese, el mar- 
qués toi^ndo* noticia que. este era homi>re de quien toda 
cosa se podia fiar;, ; respondió que no le perdonaría jamás, 
si él Iuego.no proctmaba manera oomo ipodir meter algunos 
dineros en Pavia.; io cual como él supiese, aunque como 
c^sai imposible, lo .fué l.óomunicar con su «amigO; Romero, 
que era hombre muy prudente, y para hace^ del toda con- 
fianza; sabia muy bien Jas lenguas fráncesaé italiana ^ tan- 
to que si^npi^ que él qniáieie, 'paisabe; por donde quiera 
sin ser conocido por español. Gomo'élpsta necesidad de su 
anM^o supiese, dióle gran confianza de buen succéso, y to« 
mando Jícenoia del marqués para empezarlo á^ tratar ^«dis- 
frazándose , salió de ho^i y va para el campo francés. Llega* 
do allí, procuró por la vía deKcapilan Guevara , que á la sa- 
zón al rey de Francia servia , como el ney le diese audiencia; 
y alcanzada llegándole á besar las manos, íedijb: ''V. M.'^ 
» sabrá como en el campo del emperador, está un muy va- 
vleroso soldado llamado Gisnéros, alférez de Rodrigo do Ri- 
•palda^ ei cual por cierta diferencia malo á otro bUen solda- 
ndo muy eslimado y querido del marqués ¡(Je Pescara, por lo 
»cual no se puede alcanzar del perdón i Este Gisnéros siendo 



ihombi'Cilc tanto valor, tiene á poquedad salirse ú tal lieni- 
tpo de la guerra; por tanto, envía á mi que soy su amipfo, 
>á decir á V. M.*, si es servido de rescibirle en su servicio^ 
tque él vendrá con tanto que ningún sueldo se le asiente, 
•hasta que sus servicios pongan tasa en lo que meresciere." 
Esta condición sacó este, porque no llevando sueldo del roy 
de Francia, nadie le pudiese después imputar á traición lo que 
pensaba hacer. El rey holgó de oír esta nueva, y dijo que le 
agradescia á Cisneros el servicio que le ofrescia, y holgaba 
mucho de su venida, y Romero se le ofi^esció que vendría 
con él & su servicio, y él rey le dijo que holgaba dello. 

Habida esta licencia , Romero se vuelve para Lodi y co^ 
municando con el marqués de Pescara lo que había de ha- 
cer, ellos juntamente con Cisneros que luego fué llamado, 
con sendos jubones y en ellos cosidos hasta tres mili escu- 
dos que et duque de Milán para este efecto por cartas del 
de Pescara, de Cremona habia enviado, y llamando dos la- 
bradores de aquellos de quien el marqués conoscia poderse 
liar, les dio dos jubones que debajo de 'sus camisas y gar- 
nachas de lienzo azul, que allf los villanos traen, se los 
vistiesen y se fuesen al campo del francés, y en cierta par- 
te señalada pusiesen una tienda, donde se pusiesen á ven- 
der algunas vituallas, y alli estuviesen hasta tanto que és- 
tos dos soldados, habida oportunidad, les pidiesen los ju- 
bones prometiéndoles grandes mercedes por ello. Los labra- 
dores lo aceptaron y cumpliéronlo muy bien. El marqués 
hizo que Cisneros y Romero se vistiesen otros sendos jubo- 
nes, ni mas ni menos en fustán y hechura que los otros eran 
porque nadie pudiese conocer la mudanza cuando ios otros 
tomasen. Hecho esto, y puestas sus emees blancas, que es 
la insignia francesa en la guerra, se parlen para el campo 
francés? , donde fueron bien recibidos del capitán Guevara 



540 

y de algunos caballeros y soldados españoles, que |)or algu* 
nos resi)ectos en servicio del rey de Francia estaban. Este 
capitán Guevara espariol , estaba en servicio diel rey de 
Francia, porque coocluida la guerra del almirante, este ca« 
pitan fué despedido entre otros, y él con esle desdeño se 
fué ¿ servir al rey de Francia ; pero priqaoix) iiizo todas las 
diligencias buenas que un hombre honrado det)e .hacera, 
para que su honra quede limpia, y no rosQiba.djStriineoto.. 
Porque luego requirii) al duque de Milán y>al marqués de 
Mantua como amigos del emperador i que le diesen sueldo; 
y como en ellos no le halló, fuese ¿ buspailq ^nde 1^ ha* 
liase. Y recogidos y hospedí^dos en el aposento de Guevfira, 
otro dia fueron á besar las manos al rey de Francia i el cual 
los recibió con alegre semblante, ^ y encargó ¿ Guevara su 
buen tratamiento : y así esluviemn algunos dias saliendo 
á las escaramuzas contra la gente que de Pavía saJia , y ea 
todo lo hacían tan bien , que el rey de Francia s& mostraba 
tener por bien servido dellos. 

En este tiempo el rey les ofrescíó grandes partidos, 
los cuales ellos no quisieron aceptar, 4ícieQdo, que que- 
rían que mas se conociesen sus servicios. Esto hizo en* 
gendrar alguna sospecha en el corazón del capitán Gucva* 
ra, la cual se le acrescenló un dia, que ofresciendo él su 
bandera ¿ Cisneros, él no la quiso tomar. P^ro todas las 
sospechas deshacian ellos con sus prudentes disimulaciones, 
aunque les era gran daño no poderse comunicar ¿ solas, 
porque eran muy mirados; por lo cual tomaron por medio 
cuando querían hablar sin ser entendidos., irse al palacio 
del rey, que era en un monasterio que fuera de Pavía es- 
taba ; y alli cada uno se juntaba con algún caballero fran* 
cés, y paseando por una sala, las veces que se encontraban, 
con palabras disimuladas se avisaban el uno al otro de lo 



341 

que se debía hacer. Y cada dia procuraban pasar por don- 
de la tienda de sus labradores estaba, que ya la sabían, 
para que, aunque no los podían hablar, con verlos no se par* 
tiesen de allí. A cabo de dos ó tres días, Romero fué heri- 
do en una escaramuza, lo cual no fué pequeña congoja 
para su compañero y para él ; pero quiso Dios que la herida 
fué pequeña. B ya con temor de ser sentidos, determina* 
ron procurar presto su entrada ; y para esto Gisneros se hizo 
muy amigo con e\ maestro de las minas de los franceses; 
el cual eon toda seguridad le mostró una mina , que en un 
vallecico cerca de la batería tenia hecha, la cual iba ¿ salir 
al muro donde batían; y la salida estaba cubierta con ciertas 
yerbas y ramas de árboles, y á la entrada hacían á la con- 
tina cuatro ó cinco hombres guardia , esperando aprove- 
charse delta, dende á ocho dias que pensaban dar un com- 
bate general con toda furia ¿ Pavía. Como Gisneros vio 
esto, luego pensó por allí ser la mas segura entrada ó me- 
nos peligrosa; y luego pretenden ponello por obra. Y para 
tener logar de tomar sus jubones, yendo un dia con el ca- 
pitán Guevara por la plaza donde sus labradores estaban 
allí cerca , mandó cortar sendas casaquillas fingiendo no po- 
der sufrir asi el frió, y mandan que para otro dia sobado 
en la noche estén hechas, quellos se las vendrían á vestir. 
Lo cual aseguró al capitán para que otro dia , sin ser nota- 
dos, pudieran ir juntos y casi noche á la plaza por sus ro- 
pas; pero ¿n^ que á la tienda de los sastres fuesen, se 
metieron en la de sus labradores , y con toda presteza se 
quitaron los jubones que traían y tomaron los que con ios 
dineros los villanos tenían, diciéndoles que otro dia por la 
mañana procurasen partirse con las nuevas al marqués de 
Pescara; pero que esperasen antes hasLi hora de medio dia, 
y si del castillo de Pavía oyesen tres Uros de artillería jun- 



3i2 

Ids, (juc podían decir allá en Lodi, que cUos eran edli'ado»á 
salvo, y sino que creyeseo que eran muertos sin poder mas 
hacer. Tomando los jubones y encomendándose á Dios y á 
los que se los dieron» se van á la tienda del sastre, donde 
se visten sus casacas y las pagan , mostrando gran conten- 
tamiento, y de allí se van á la tienda ó aposento -del ca- 
pitan Guevara , donde cenaron aquella noche. Bien se 
puede creer que no durmieron con mucho reposo; Venida 
la luz» luego de mañana se levantan y saliendo de allí con 
sondas alabardas en los hombros y sos espadas ceñidas, 
disimuladamente se van para la boca de la naina que digi- 
mos, sin ser, vistos de mucha gente, por una niebla muy 
cerrada que del rio salia y cubría toda aqueUa tien*a. Lle- 
gados alli » como los de la guardia los vieron » quisieron sa- 
ber á qué venian , lo cual les costó tan caro, que de dos 
alabardazos derrocaron dos de ellos por tierra ; y ¿ntes que 
los otros dos se lo pudiesen estorbar se meten por la mina 
y con priesa caminaron baita llegar á la salida , que era 
junto al muro de la ciudad, donde se vieron en muy ma- 
yor peligro que los pasados, porque con el alboroto que las 
guardias por donde habian entrado hablan hecho , ya en el 
campo se había tocado al arma, y los de dentro habían 
acudido á la muralla, entre ios cuales á aquella parte. vi- 
nieron ciertos tudescos, los cuales no entendiéndolos, los 
pusieron en grande aprieto, hasta que quiso Dios que llega- 
ron alli el capitán Pedrarias con algunos otros españoles, 
que como entt^ndieron que pédian seguro, y que no venian 
mas de los dos solos , apartando la gente , los recogieron 
dentro ; y conociendo quien eran , con gran regocijo los 
llevaron al aposento del señor Antonio, del cual fueron muy 
bien recibidos. Luego mandaron soltar en el casliUo tres 
piezas de artillería, como á los villanos habian dicho para 



o45 

que fuesen á Lodi con la nueva. En el campo del francés» 
lio se hizo tanlo^caso deilo, .por nó sabet lo que era. tÜ^Á- 
QorAntobiooQft aquellos 4Íineros socorrió los alemanés ; y 
un capitán: .deliáflk. que. patescia no. andar muy segare, el 
seter Antonio enviándc^üzn-dia ¿ decir viniese ¿^ comer 
coa él 9 de aiU fué tal ifiie en pecas borais sé aseguraren la 
sepultura. Con eale^corrói^rajunque la necesidad era^gran- 
de, con. comer carne deeabálks y de asnoy pastaron hhsta 
el din de laí batallan Los labrad<Hre9 que last nuevas del 6o<^ 
eoiTo llevaron»/ fueron bien recibidos y galardonados* del 
marqués, el qual ya óoH roas reposo esperaba la ^venida 
del duque dé Borbon con el socorro de Alemafiaj En* este 
tiempo no cesaban carrerías y escaramtízas donde sé hacia 
todo el daño que se podia ;& \oi enemigos; pero cotno eran 
tantosi &o se eciurba clever; 

. • . t , • . • • • 

"CAPÍTULO vm. 

- . . I- 

De la mnida de Borbm^y de la salida de Lódi, yde li que 

á&aesoió antes de In salida, • ' 

• ' * . > ' f ' • ■ t .' . 

Venido el mes de enero , que se éontó del año » det Se^ 
ñor de mili y quinientos y veinte y cinco años^ á catorce 6 
quince del, llegó á la ciudad dé Lodi el ilusb-e duque de 
Borbon con tan buen reeabdo de su viaje como á ial ' prin- 
cipe convenia ; que comoiál li^npo que el. cesáreo ejérdto, 
como ya dijimos, se partió, llegase á la corte del Serenisi- 
mo rey de Romanos y de Hungría , y le manifestase la nece- 
sidad en que la gente de su hermano el emperador en Pa- 
vía y Lodi quedaba , no (uvo ijecesidad de muchas persua- 
siones para mover al ínclito rey á ló que habia de hacer; 



344 

lK)i'que luego que .él lo supo, hizo llamar anle si ai ilustre 
Micer Jorge de Adria (i), capilan y coronel muy cursado 
en la guerra , y muy sabio en todas las cosas della , hom- 
bre aüclan(^ y de mucha autoridad , no soló entre los prin- 
cipes alemanes» sino también entre la gente común, y muy 
amado della. A este valeroso capitán dio el rey cargo, que 
juntando la mas gente que pudiese y la mejor, pasase con 
el duque de Borbon con toda brevedad en Italia, al socorro 
del cesáreo ejército. Y ansi se hizo: que para el tiempo que 
hemos diclio, llegaron A Lodi con hasta doce núU alemanes 
de la mas lucida gente , que en Italia de aquella tierra , se 
habia visto; con cuya venida, el ejército cesáreo se rego- 
cijó infinito, y el francés se empezó i estrechar dejando al- 
gunos lugares no muy fuertes que en la comarca tenia, y 
recogiéndose á los mas fuertes; aunque con todo esto, según 
la muchedumbre de franceses , todo nuestro hecho tenian 
en nada; porque ¿ esta sazón pasaba el ejército francés de 
mas de sesenta mili hombres. 

Los tudescos ó alemanes fueron bien aposentados en 
Lodi con todo concierto; porque los españoles les dejaron 
la mayor parte de los aposentos, y se recogieron á los de- 
más ; y asi estuvieron algunos dias descansando del traba- 
jo del camino con hartas provisiones, que los chañóles 
lenian. En esle tiempo el duque de Milán que en Cremo- 
na estaba, vino á Sanl Cin (2) á verse con el visorey, y 
habido su acuerdo entre todos los principales de la parte 
imperial que allí se juntaron sobre lo que se había de ha- 
cer, ¿ todos paresció no deberse dilatar mas la salida en 

(f) forje Je Ausiria en el códice de Osuna, y «sí se le nom- 
bra mas adelnnlc en esta misma relación. 
(2)'Sandoval le llama Sancin* 



345 

Mnipña; porque con esto pondrían rienda á sqs enemi- 
gos, y darian ncasion á que los venecianos que andaban ya 
por declararse por el francés y los oíros señoríos se entre- 
tuviesen, y también harían que el papa se detuviese en el 
favor, que con dineros al rey de Francia , decian« que apa* 
Tcjalia; y salidos al campo, el tiempo les enseñaria lo que 
deUan hacer. Con este acuerdo vinieron á Lodi , donde fue- 
ron bien recibidos y hospedados; y dado el asiento e& sus 
conciertos, hallábase una gran dificultad, que era la falta^ 
de dineros para dar siquiera á ducado de socorro á los tu- 
descos para sacarlos en campo ; porque sin esto á lo menos, 
fuera dificultoso sacarlos: para lo cual todos aquellos < seño- 
res se despojaron de los pocos dineros que cada uno tenia, 
y viendo que no bastaba, el marqués de Pescara, de quien 
todo pendiü, hace juntar una tarde la infantería española, 
que ya estaba toda en Lodi, para hacerles un parlamento, 
como aquel que en todas las cosas y especialmente en esto 
tuvo gracia particular sobre cuantos capitanes y principes 
de Julio César acá ha habido. Y como los tuvo juntos y en 
gran silencio, él les hace su muy maravillosa plática an- 
teponiéndoles el gran cargo en que á Nuestro Señor eran, 
por haberlos puesto en cabeza y superioridad de todas las 
naciones del mundo; lo cual se mostraba á la clara, pues 
los muy remolos bárbaros y gente sin comunicación y otros 
holgaban, sin ver paga , de venir á hallarse en su compañía 
eu las afrentas en que se ponian; y esto por lo mucho que 
ganan todos los que ú tan insigne y valerosa nación se jun* 
tan ; por lo cual á ser ios tudescos gente sujeta á razón, 
esto les habia de sobrar por aventajado sueldo; ''pero ya 

> como. todos conozcamos la condición de esta gente, y 

> cuan dificultosamente se ofrecen á las bn tallas, sin ser 
* pagados; paréccmc que en solo haber venido^c tan lejas 



346 

j» (ierras y contentarse con U miseriaque al presente les 

* |)Qdaino& dar» hacen mucho.. Porque de nosotros no hay 
» que dectc, dado que veamos que ha tantos meses, desde 
>. el setiembre de sobre Marsella» que do. tíos pagan ni te^ 
^». ñengos un real que comer, ni el emperador. nuestro señor 
9 :^1 presente puede socorrernos por ninguna via ; pues to' 
».:dos los camiuos asi de España coma de Nipdes. están to* 

# madosi; que si no fuese volando, niadie podría pasar, ni 
» adá Jo podemos por manera ninguna remediar. Porque 
n bien iM*eereia qué no han faltado ni faltan dUígenctas: que 
» yo* 08 certifico que de mi pa^te he enViado á rogar á los 
■9 venecianos, yaque no por otria vía, & Jo menos £íobre mi 
» e8Ud<i;de Pescara, ó comprado, ó vendido, empeñado, 
f ine diesen siquiera cient mili ducados. Pero cpnoo.el ex* 
> c68Íva>poder y furia francesa haya atemorizado á todo d 
» mundo, exoepto los pocos que aquí estáis, en quien jar* 
» más el temoir halló lugar, nadie n6se ha osado ni osa so- 
» correr mas de nuestra, necesidad, no és.de hacer easo; 
M pues con ella tanto enriquecemois nuestros nombres y boa- 
ji ra de nuestra España , que tantos tiempos há que tan en- 
» cumbrada con muertes de amigos y pérdida de nueetra 
» propia sangré tenemos; y tanto en meaos eslimarémoe 
» los trabajos, cuahto mas á la memoria tnijéremos que se 
.« pndescen en servicio de la justicia, que Dios tanto nos 
9 encomendó , y que sirvamos á nuestro emperador , que 
» siendo el mas poderoso: príncipe del. mundo, nos lo podrá 

• bien satisfacer; aunque confio en Dios que no tememos 
j» necesidad de su gratificación ; pues tan en las manos te- 
9 nemos tan gran galardón , como en los despojos de reyes 
9 y principes y tantos caballeros en el francés ejército nos 
9 tiene Dios y nuestra justicia aparejados; pues siendo esto 
» as!, señótfes y hermanos mios, ¿quién hay que haga 



547 

tle tres días de trabajo y necesidad , que hasta verlo po-* 
demos pasar? Yo de mi os digo, que aunque de un pobre 
caballero; me habéis subido al número de los principes, 
y dádome t4in gran nombre; lo cual jamás podré acabar 
de {)agaros; pero lodo lo tengo á poco en respecto de lo 
que ott esta jornada de vuestra infínita gloria y riqu^zas^ 
me ha de alcanzar. Y con tal confianza no os quiero mas 
detener, sino rogaron tengáis memoria , cuan encumbra*, 
dos os tiene hoy- la forliina ; pues en solos los;peq\iitos que 
aquí estáis, tiene puesto el daudal de todo el poder y se* 
ñorlo de nuestro emperador monarca del roündó, y de 
qui&n ella tanta estima siempre ha heclK). T para mostrar 
mas vuestro vabr/ la misma fortuna ha rodeado de traerá* 
nos en tiempb, que.no solo no tengamos un real para pa« 
garos, pei'oque tengamos los eapitanes necesidad de pe* 
diros de los dineros que tenéis cada uno, para socorrer á 
los tudescos. Bien conozco ser» esta la cosa roas nueva 
del mundo y. la mns gra\'e que jamás á gente de guerra 
se pidió; pero^conlio lo haréis para que mas yo vea á qué 
se estiende AOiestro valor, y por tanto os ruego coa toda 
quietud me respondáis lo que en todo pensáis hacer.*" 
Dioho esto^ el maixiués calló» al cual sin ninguna dUacion 
ni alboroto los soldados respondieron , teniendoien mucho 
la estima que dellos tenia y ofrescióndoie de salir en campo 
sin paga ; y cuando mas no pudiesen , que cada uno vende? 
ría hasta la camisa para comer. Por tanto, que dellos nin* 
guna t)ena su señoría tuviese ; y en lo que tocaba á la paga 
ó socorro de los tudescos, que ellos seproferian dar el que 
tuviese diez ducados , los seis para ello; que por eso no que^ 
dase de salir el campo donde quisiese. El marques, viendo 
su respuesta y conociendo la voluntad con que respondían, 
no pudo tenerse que no derramase algunas lágrimas, asi 



348 

del alegría de la grandeza del ánimo de cada uno de sus 
soldados* como de compasión considerando el peligro á 
que tan voluntariamente se ofreseian, y'agradesciéndoics 
fiiuclio su respuesta, los envió á reposar á sus posadas, or- 
denando que cada capitán recojiese los dineros que en su 
compañía se pudiesen haber, tomándolos por cuenta y po- 
niéndolos por memoria para que después Angeliberto (i), 
escribano de ración y contador del gércilo» tuviese cuidado 
de haoéilos pagar» Y con esto, el marqués se volvió á los 
otros sdSortís del ejército, los cimles fueron muy alegres 
con saber lo que pasaba. Aquel propio dia los capitanes es- 
pañoles llevaron al marqués los dineros que suyos y de sus 
compañeros pudieron haber, los cuales y con los que los 
señores dieron , bastaron para dar un escudo de socorro á 
cada uno de los tudescos, y para aderezar algunas cosas 
necesarias para la artillería y municiones, como son car- 
ros, ruedas y azadones, y otras cosas de este jaez. Hecho 
esto, otro dia mandó llamar la gente darmas y caballos li- 
geros y alguna infantería napolitana que en la Geredada te- 
nían sus aposentos; y venidos lodos, ya junto el ejército en 
Lodi, otro dia martes á veinte y cuatro de enero por la ma- 
ñana, con gran alegría de todos y con gran ruido y música 
de trompetas y alambores, salió el cesáreo ejéreitode la ciu- 
dad de Lodi tan triunfante , que á quien lo veia , bien le re- 
presentaba el triunfo de la victoria que esperaba. Salieron 
en esta orden: en la vanguardia salió el ilustre D. Fernando 
de Castro (2), marqués de Cívita de Sant Ángel , caballero 
^ego de linaje, gran servidor del emperador, y muy es- 
limado en las armas, capitán general de los caballos lige- 

(1) Angilbtrlo en el códice de Osuna. 

(2) Fernando Ca$r rióte en el códice de Osuna. 



549 

ros; y salió coa su gente á punto de gnerm» muy acompa- 
nado de buenos capitanes y ja^uy bi^n aderezados de cabar 
líos y armas. Serian en. todos hasta quinientos caballos» en- 
tre los cuales iba el magnifico capitán Zúcar Albaoes con 
su comp^fiia de capeletcs , gente provc^cbosa para corr^ el 
campp. Luego et ílu^trüisimoD.. Carlos Lanoy, visorey.de 
Nápples y capitaia general de lodo el pjérqito, salió con toda 
autoridad, con sus trompetas y rey,<|e armas delante, con 
las insignias de su o6.cio. Con él salió el .excelente duque 
de Porinmi cuya presencial. mostraba bi^v :1a autqrídAd de 
su valor y sangre y persona ; con ellos salió el muy ilustre 
Aiarcon; marqués á^ la: Val CeeMíana. Estos :£|eCk)res con 
compañia dei muy , preciados caballeros! y capitanes salieron 
coa la gente darmas mmy lucida y f d^*ezada de todo lo ne* 
cesarlo. Sei'ian basta setecientas (i) lanzas, ó muy poca3 
menos. Como iban saliendOi luego hac^n alto juntándose en 
sus escuadrones en aquel campo. Luego salió el ilustrísimo 
señor marqués. de Pescara, capitán general de la infante-r 
ría, con sus escuadrones bastaseis' mili infantes españoles, 
tales que bien se les pudo emplear el nombre de hijos del 
Dios Harte t que el capitán Zúcar aquel dia les puso. Con 
este escuadrón salió el ilustre marqués del Vasto, que por 
lugar teniente de su lio el de Pe^oar^ , iba ; aunque cntram* 
bos llevaban compañías de gentes darmas; pero iban con 
ellos. los tenientes. A la rectaguardia deste escuadrón, salió 
el de la gente italiana , gente es^cojida y de mucho precio, 
con sus capitanes de mucha estima. Con estos tarnbieu vol- 
vió á salir el gran marqués de Pescara, que todo lo anda* 
ba y rondaba, y honraba con su persona. Estos serian has- 
lados mili hombres, antes menos, que mas. Luego salió 

* 

(1) Seisciertias en el oódico de Osuna. 



350 

el artillería , de la cual no podi^: decir siné \a verdad, nuiK* 
qué con vergüeñzci,* pero con peü^r que cuanto mena» 
fuese , tanto mas redunda en gloria de nuestro cesáreo (üjcr- 
cito, digo, que el artillería toda era hasta cuatro piezas de 
bronce ó metal , y dos lombardUlas de hierro del tiempo 
viejo, que del casíilio de Lodr sacamos. La munición era 
tres carrillos de pólvora y otros dos con pelotas. Llevábnrtlo^( 
otros ciiico ó sei» carros con barcas, para echar poenteá^ 
donde fuese menester. Con estos salieron hasta ducieiilos 
gastadores azadonerós, que el duque de Milíán nos diú, de 
los Cuales ninguno fué do^ jornadas, que luego se volvie* 
ron lodos. En la retaguardia de todos, salió el • iludiré mo< 
flor D. Jorge de Austria con áus éseuadtiones •tudescos muy 
bien ordenados y muy bien aderezados, especialmente de 
muy excelentes picas que ét^a placer verlas. En Lodi quedó 
el duque de Milán con gente inyei de guardia, el cual de-* 
jando allí recado pai'a las ph)visioiie8 que al ejercito se 
pudiesen enviar,' se volvió á Cremona. Etí esta salida por 
la orden que hemos díélio, se pasó gran parte dd dia; de 
suerte que sería pagado mas del medio, cuando con gran 
sonido de trompetas y atambores, mueven los escuadrones 
por esplauadaS que la via de Milán estaban hechas. A este 
tiempo los sargentos mayores de la infantería española, 
llamados el uno Aldana, y el otro Pásete, hombres muy 
diestros y de la eonáanza que para aquel oficio sé requie- 
re, tenian ápercebida toda la arcabucería; y empezando á 
mover todos los escuadrones, Imcen una maravillosa salva « 
Con que infíoifo se regocijó toda la gente, asi los que ibau, 
como los que en la ciudad estaban , que á los muros habían 
salido hasta las mugeres á verlos partir; y sobi-e todos lo 
sintia el duque de Milán, que aunque allí quedaba, el co- 
razón se le iba con aquella gente, en quien después de Dios 



354 

teiña puesta sa esperanza de quedar gran principe' ó pobre 
caballero , y por TÓiituní: prlsnenero de sus enemigos mor- 

ules. .•'.';•; 

CAPÍTULO IX. 

M vkge,que el cesáreo ejército hizo, y dé las cosas que 
ueoéHiiron desde la salida de Lodi hasta la batalla. ' 



. •• 



Salido eli ^iroiU) de Lodi en la ói^dem y placer ^ue ha- 
béis oído, empiefem á canritiar en m ordeñaba. Cada^s* 
caadfon distintb por su parte tomárob la via rfe Milán ,y 
aquetta noclie fueron á aposentarse á Mtariñan, qne ttítiti 
arriba dijimos, edtá en medio del camino* Aquella nocbe i 
la entrada, hicieron otra hermoso saiya' de arcabucería, 
con que alegrarop los amigos cbrítarcanos, que ya pol* en- 
terrados nod tenían. Pasada la noche con buenas guardias,' 
y habido acuerdo entre los'prinoipes del consejoceááreó so^' 
bre el viaje ó camino que se debia- llevar, acordaron que 
á la mafiana fuese la partida; y dejando el camino de Mi-. 
lan, vuelven sobre la mano izquierda á ponéi*se en d cánli-»' 
no que va de Lodi' á Pavía, por ser él mas breve párá Ne- 
garse á sus enemigos y haéericis aflojar algo en las batertds 
ycombaiesquetíasiálacóntina le daban; y también por^' 
que alli tenian mas seguras las vitünllas que de Lodi léi^ 
habían de venir, porque el estorbo que en el camino hábiav 
ellos le pensaban á la pasada quitar. Este estorbo era que 
de Lodi á Pavia enti*e los dos pueblos , está ün lugar bien' 
fuerte de sitio y mullos y fosos de agua, llamado Sánl An* 
gel; pasa junto á el un rio grande llamado Lanibar Muer- 
to, á diferencia del que pasa por Marinan, que se llama 
Lambar Vivo, porque Hcva mas descubierta la corriente, y 



352 

aslc otrp va mas maosq y mas honda. Y este Jugar tciúaii 
los fraaceses bien proveído de gente Ualia na, asi die á ca- 
ballo para correr la campaña » como de á pié para su guar- 
dia y defensa; de suerte que se tenían por seguros los que 
en él estaban. Pues para este lugar tomó el ejrrcito cesáreo 
desde Marinan el camino , y coa jornadas muy pequeilail^ 
ansí pqr estar la tierra muy llena de agua , como por haber 
de ir siempre en escuadrones y. muy sobre aviso, en dos 
dias llegamos muy cerca del, y echada nuestra puente de 
barcos al rio » nos fuiípjos á alojar entre él y Pavüst, por tener 
rostro ¿ toda^ p^irtes^AUí se aposentó nuestro campo fortifi- 
cándose de bestiones y trinoheas. una parte, de donde pudié* 
seques esperar la batalla, si k» enemigos, por no perder aque- 
lla gente, nos la quisieran venir á.dar. Otro día luego t]iie 
llegfimos, el marqués de Pescará eon hasta mili infantes to- 
mando dos cañones del artillería, se fué á poner balería so- 
bre Sant Ángel, dejando ordenado que el ejército estuviese 
o|uy sqbre aviso, para esperar á los enemigos que creia qac 
verniap en sooorro del lugar, eomo oyesen ei artillería. Y 
para esto pusieron gente de ¿ caballo en centinela en parte 
que pudiesen avisar con liempo. £1 bu$n marqués^ llegó al 
lugar, y reconoscida su fortaleza y defensa, asentó á la parle 
que le páreselo mas flaca su batería y mandó con diligencia 
tirar. Entretanto hizo cortar mucha fagina y rama de ios ár* 
boles para cegar ó hinebir el foso, Dióse tan buena mañn, 
que en poco espacio dio con una parte de un lienzo de la 
muralla en tierra, aunque no por tan bajo qoe no qucila* 
se harto dificultosa la subida y entrada. Y viendo que no 
se podia allanar mas con el artilleria, por estar por la par* 
te de adenti*o lleno de tierra , mandó apercibir para el 
combate, siendo él el primero que pretendía entrar en tedas 
las cosas y afrentas, de lo cual puede dar buen testimonio 



«>;)o 



la ciudad de Gónova si time memoria como on sn cómbalo, 
habicodi) echado los vecinos fuera, la g<^n(o que por la bale* 
ria combatiendo habia entrado, no lo pudieron hacer, cuan- 
do este valeroso capitán se puso delante con sola una espa- 
da y rodela diciendo Espaíta, E-^paífa: que sin poder mas 
resistir, fué luego entrada y saqueada, pues con las mis- 
mas armas de espada y rodela en la cual traia debujada una 
muerte, como aquel que en el temor de Dios siempre la 
(raia delante, y para el mundo con ella se deferidia y ame- 
nazaba i sus enemigos. Así arremetió á la muralla de Sant 
Ángel, llevando unas calzas de grana y jubón de carmes!, 
que muclio entre todos se señalaba. Muchos arcabuzazos le 
tiraron y piedras; pero de todoló quiso Dios guardar. Llega- 
do á la batería, quisoscle poner delante á la entrada él capi- 
tán Quesada, valei-oso:soldado, capitán de arcabuceros (1). 
Esk) iiaeia él con celo de anteponiéndose á los caminos y 
peligros, defender dellos la pei*sona del marqués, lo cual 
él no consinliéndolo, dijo: '*C6mo capitán Quesada ¿y con 
> titulo de amigo me queréis quitar mi honra? Ya Dios 
» no me ayude, si tal consiento." Y con esto se lanzó por 
la balería delante de todos con su apcllifdo España ,- Espa- 
fia, (ras él cual entró luego el capitán Quesada y otros n)u- 
chos buenos soldados ; de suerte que en poco tienqM) ñié to- 
mado el lugar y muerta y presa la gente que lo defendia; 
y allí mandaron quedar una compañía de caballos lijeros 
para asegurar el camino á las provisiones, y otra de in- 
fantería italiana para la defensa. Y con esto dejó allí algu- 
nos heridos que del combato habian quedado , y se partió 
el marqués con su gente y artillería para juntarse con el 

(1) Kn el códice de Osuna se léc: et capitán t^ucsada y animoso 
cudalítz, y muy estimado capitán de arcabuceros cipañates. 

Tomo XXXVUl 2.) 



554 

ejército, cl cual liabia estado en arma, porque ciertos ca- 
ballos franceses habían sido descubiertos , que venían ¿ re^ 
conocer , cuando la batería oyeron. Pero , coino sin hacer 
mas de aquella vista, se volvieron huyendo, no hubo cosa 
que de contar sea. 

Otro dia de mañana nuestm ejérolio se partió de aquel 
aposento el camino derecho ¿ Pavía, y las jornadas eran 
tan pequeñas» que en doce millas que hay de Sant Ángel 
¿ Pavia , que son cuatro leguas , tardamos cinco dias ; pero 
en ellos no hubo mas que ir sobre aviso, y -muchas veces 
ponernos en escuadrones y en arma , por alguna gente que 
de los enemigos venian ¿ reconocer eí campo. A cabo des- 
tos dias llegó nuestro ejército ¿ ponerse cerca de los fran* 
ceses y á vista de Pavía, lo cual como los de dentro de la 
ciudad viesen , hicieron grandes alegrías tirando artillería 
y arcabucería , y haciendo laminarias sobre !as torres de 
la fortaleza. El francés nos rescibió con jna hermosa salva 
de mas de cincuenta cañones y culebrinas, que hacia la 
parte por donde veniamos habia hecho pasar; pero como el 
arboleda que en medio estaba e agrande y espesa, poco daño 
nos pudo hacer. Allí nos aposc otamos y fortificándonos con 
bestiones y trincheasi nos llegamos casi á tiro de arcabuz 
de sus bestiones y fuertCé Allí se podían ver hermosas es- 
caramuzas de gente de caballt y de pié, que casi cada dia 
no cesaban. El rey de Francia maodó hacia la parle de 
nuestro campo hacer tres ó cuatro caballones altos "de tier- 
ra, y otros grandes bestiones, donde puso granu'^ artillería, 
con que nos hacia algún daño. Y como el canf| o se des- 
montaba corlando de una parte y de otra árboles para que- 
mar, que era tiempo frío, estaba ya tan raso, qi.e llegan- 
do el artillería á nuestras tiendas, mataba algu la gente; 
por lo cual cada uno procuraba hacer reparo delante de su 



oou 



ticnil«a; y eslo salvó alguna geulc y aun muHia. VA nvnr** 
qués de Pescara saliendo cada día á las escaramuzas, \fa* 
roscióle mandar haeer un bestión grande algo aprlado del 
campo y cerca de los enemigos, para mayor seguridad núes* 
tra , donde á la continua de dia y de níoche estaban en guar^ 
día miil infantes, de donde mas fácilmente se veía cual- 
quier gente que de los franceses salía de su fuerte para la 
poder resistir » en tanto que el ejército se ponía en arma. Asf 
se DOS pasaron otnos seis días en fortiñcarnos; y es cierto 
que aqui se pudiera ver lo que del reparo de HierusaleM 
en tiempo del profeta Esdras la divina historia cuenta, que 
con una mano trabajaban y con otra se defendían. En esté 
tiempo, quien viera ai almirante de Francia y oyera lo que 
con el rey pasaba, no crea que le faltara materia de gra^ 
cioso pasaticm|x>; poiique eada dia le decía: ''Señor, ahora 
1 veréis que conozco yo esta gente. ¿No os dccia yo qué 

* hasta agora dormían? Pues sabed que ya han des|X)rtado 
» para no dejarnos dormir á vos ni é nosotros: dakios al 
> demonio, que oon todos lo hacen así; y creedme que i\ 
» nos dormimos, que algún día nos despertarán de suerte 

• que HQS pese." Y esto tanto mas lo decía, cuanto mas 
vcia lo que pasaba, aunque el rey lo echaba todo á palacio 
con la pQca estima que de nosotros liacia. Porque él pen^ 
saba, que no teniendo nosotros dineros, ni quien non sor 
corriese con vituallas, que acabadas las de Lodí, que nó 
podían durar cuando mucho quince días, que nos seríA fot*'- 
zado desíimparar el campo, ó rendirnos á la hambre. Por^ 
que de los villanos de la tieira sabían que por falla de dir 
neros nadie traía provisiones, de las cuales sobraban mu- 
chas en su campo; porque decían que se gastaban mas 
escudos en el cam[>o francés, que cuatrines, que son como 
blancas, en el nuestro. Y á la verdad asf era: que venían 



oñ6 

mos en tanta falta y necesidad que nos daban un panecillo 
IMíqucfio cada dia á cada soldado, pon|ue repartiéndose des- 
ta suerte turasen algo mas las provisiones de Lodi. En este 
tiempo el marqués de Pescara determinó sacar en Codo ver- 
dad lo que el almirante de Francia decia; |K>r lo cual dor- 
mía algún tanto el dia por mejor velar la noche, y con esto 
prelendia el daño de sus enemigos. Uoa noche y á hora que 
él pensaba que los franceses dormian, se fué á una de las 
compañías que haciaii guardia, y tomando della los arca- 
buceros que había, que eran hasta treinta ó mas, se va 
con ellos secretamente á los bestiones de los franceses, que 
hacian guardia; y en siendo sentidos de las centinelas; ha- 
cia disparar todos los arcabuceros con un grande alarido 
de voces España, España, con lo cual luego los enemigos 
á gran furia tocaban al arma. Lo cual como él sintiese , ca- 
llando se volvía con sus arcabuéeros á la guardia donde los 
habia sacado. Con este sobresalto se les pasaba un gran rato 
á los enemigos en hacer sus escuadrones y procurar saber 
de qué cuartel habia venido el arma; y sabido, como otra 
cosa no hallasen, tocando á la ordenanza, se vuelven á sus 
aposentos; y cuando el marqués que por las guardias se 
andaba, conocía que ya estaban reposados, de otra compa- 
ñía de las de guardia tomaba otros arcabuceros, y ú otra 
parte de los bestiones iba á darles arma, como la primera 
vez babia hecho; de suerte que luego los hacia con gran 
furia ponerse en escuadmnes ; y con hacer esto tres 6 cua- 
tro veces cada noche , los tenia desvelados , que no los de- 
jaba dormir sueño. Esto continuó cinco ó seis noches arreo, 
tanto que los franceses sintiéndolo mucho al principio, vi- 
nieron á no tenelín en nada, y mandar á las guardias, que 
por nada de aquello no tocasen al arma , ni hiciesen caso 
dello ; pues no era mas de inquietar el ejército. Lo cual 



357 

como cl marques supiese y experimentase una y dos noches, 
y viendo que cuando sus arcabuceros tiraban, las guardias 
no hacían mas que burlar dellos, diciendo dentro de sus 
bestiones : ' ' Ah marranos * que aun allá pensáis que hemos 
> de dar alarma: engañaisos, que no os tenemos en nada." 
Desto holgaba mucho el marqués , como de cosa que dende 
el principio él había pretendido y deseado que succediese asf. 
Y con esto á tercera noche ¿ hora de las once, hace secres- 
ta mente poner su ejército en escuadrones, habiendo dado 
alarma á los enemigos una vez , como las noches pasadas 
habia hecho; y á la hora que solia ir la segunda vez, toma 
consigo hasta mili y quinientos infantes españoles, y avisa- 
dos.que al tocar de una trompeta clarín que él llevaba con- 
sigo , todos se volviesen ú recoger á la parle por donde en- 
traran en buena orden en su escuadrón , con gran silencio 
arremete a una parte de los bestiones donde cinco bande- 
ras de enemigos italianos hacian guardia. Fué tanta la fu- 
ria , que antes que avisasen á revolver , mataron y hirie* 
ron muchos dellos, y los demás se pusieron en huida, per- 
diendo las banderas y despojo que tenían. Los espafioles 
no contentos con esto, entran por el campo francés ade- 
lante , discurriendo por las tiendas y aposentos , matan- 
do y hiriendo cuantos por sus pecados los esperaban. Y 
ansí llegaron hasta la plaza principal iíbl ejército, donde 
sacaron gran despojo de ropas y de joyas, y algunos caba- 
llos y muchas provisiones de las que allí hallaron. K\ mar- 
qués hizo enclavar y echar en un foso nueve piezas de ar- 
tillería, que allí los franceses tenian; y esto hizo porque 
era imposible sacallas de los bestiones para llevarlas. Y A 
esta hora el ruido de las trompetas y alambores y las bo- 
cinas con que los csguízaros tocan al arma , era tan gi*an- 
de, que por toda la comarca parecía que todo cl mundo .^ 



558 

iHimiia. E ya los escuadrones franceses se rebaciatn á mas 
andar, aunque por la grande eseuridad de la noche, no 
isabian que se hacer. Parque ninguna claridad parecía, sino 
«1. resplandor de Jos arcabuces, qve ios españoles á todas 
*j)arles tiraban ; lo cual atemorizaba mas los enemigos con 
'(tofisarque uo era tan poca gente, sino todo «I ejército cd- 
Báreo; por lo cual los españolea lenián tugar de hacer el da* 
^ que querían, fxipque los enemigos nohacian otra resisten- 
(diaque recogerse á sus escuadrooes; y ciertamente aquella 
Bdelie los ffanecseb se tuvieron por puestos en gran peligro 
díí; perderse , y así fuera , si los españoles fuera mas gente. 
l?of o con recelo que lo¿ franoeses , reconocidas los pocos que 
aramos , perdiesen el miedo y viniesen á nosotros, en lo 
cual no podiamos dejar de resclbir gran daño antes de salir 
ideau fuerte, porque estábamos muy dentro en su eampo, al 
marqués le paresoid que era justo contentarnos con el prte- 
para succeso, que la fortuna al principio tan dubdoso había 
dadb; porque lo demás podria ser jusgado por roas temeri- 
4a4 que ^esfuerzo y valentía. Y mandó tocar su darífa á tal 
sizan , que todos los españoles lo oyeron ; y con los despo- 
jos que oada uno liabia tomado, sin turbación alguna sino 
nnuy á su placer, se retiraron todos llevando algunas pro* 
Visbnes y algunos prisionerosv que iiabían prometido buen 
fóscit^;. Y talierot) fuera de los bestiones ilé los enemigos, 
y Volvieron su camino sin. pérdida de mas de un soldado, 
-(]ue andando entre las tiendas de los fraaoeses , cayó en un 
•sUo que junto á ooa casa estaba desmibierto , al cual {xir 
-la obscuridad los otros no pudieron socoiTerle, aunque le 
oyeron dar voces dentro del silo. Tornamos á nuestro cam- 
pó con gran gloria y ganancia. Nuestros escuadrones se 
detuvieron por espacio de una hora en su fuerte» esperando 
to que los enemigos hacían ; y sintiendo que ellos se sose- 



359 

gabán , fortificadas bien las guardias , todos nos faimos á 
reposar, que nos era bien menester. 

Olro dia empezamn á venir trompetas y alambores y 
fraoeeses en busca de los prisioneros que habíamos traído» 
délos cuales supo pervierto el marqués liaber sido itiill hom- 

r 

bres (1) los que muertos y heridos habian quedado ,' y haber 
puesto este bécho tal admiración y espanto en todo su cam- 
po, que algunos soflores que allí por Sü pdsatíempo esta- 
ban, habían .pedido licencia al rey para irse á sus tierras; 
cbtre los cuales fueron el cardenal de Lorena y el datario 
del papa, y otros desta calidad. De lo cual á nosotros pe* 
saba , porque no había español que perdiese su parte de 
cada uno de aqueles señores , que por prisioneros pensa- 
ban tomar : de lo cnal nuestros principes reian muy de 
gana , en ver cuan en poco noi^otros teníamos aquel hecha. 
Y el buen marqués* con lá gloria que tenia, nos paresciá 
coasolar diciendo que líeniámos razón de lo sentir ; pero que 
con los muchos príncipes que con el rey de Francia que- 
daban , se soldaría aquélla pérdida; Y ciertamente de la par- 
tida de Juan Matheo, datario del papa, pesó á muchos que 
deseaban pagarle las ofertas que en Lodí nos habla hecho. 
Pasado esto, el francés mandó poner mejor recaudo que 
hasta allí, en sus guardias, y hizo recoger en su campo lue- 
go la gente que en los lugares de la comarca estaba; y ni 
|K)r lo hecho mostraba tenernos en nada mas de para dep- 
rendernos en nuestro fuerte ; y siempre mostraba esperar 
que la necesidad nos habia de forzar á dejar el campo; fíori^ 
que aventurar la batalla, teníalo por imposible, según la 
poca gente que sabia éramos en comparación de su'Cjér- 
cito. Y con esto y con algunas escaratliuzas y con gran des- 

(!) Casi dos m:U se dice en el códice de Osuna. 



3G0 

canso de los de dciihode Pavía, porque en todo eslc tíem* 
po ningún combnic se les dio, pasamos oíros tres ó cuatro 
días, á cabo de los cuales se conosció claramente la nece- 
sidad de las provisiones ser tanta, que aquella tarde tocan* 
do en nuestro ejercito al arma por cierta escararo'ttza gran- 
de que se trabó, no se hallaron en el campo la mitad de 
los españoles, que los mas eran idos á buscar de córner para 
sí é para los que quedaban, por los lugares comarcanos. 
Lo cual, como el marqués de Pescara vio, juntó los seño- 
res del Cons/^jo, y habido su acuerdo secretamente de lo 
que se debía hacer , determinaron de enviar luego dos caba* 
lieros Ccipitanes españoles |)or !a comarca , que hiciesen re- 
coger los soldados do! campo. Ypara esto escogió el marqués 
dos los que mas bien quistos de los soldados eran, porque 
viniesen con mas voluntad, y fueron D. Alonso (1), herma- 
no del conde de Alcaudete, y D. Felipe CervelloD , ealalan, 
capitanes de mucha estima y valor por sus personas y san- 
gre, los cual<^s se dieron tan buena mafia, que al tercero 
día tuvieron junto todo el ejército. Luego nuestros prínci- 
pes se juntaron en la tienda del visorey y capitán general, 
para determinarse en el remedio del ejército; porque ya te- 
nían nueva como los venecianos se apercibian de secreto, 
para sacar ejército en favor del francés; y siendo esto así, 
era de creer que lo primero que hiciesen, seria procurar de 
tomar á Lodi, la cual así por falta de gente, como por no 
tener yu vituallas, no se podía mucho defender. Y lo que 
hemos dicho de venecianos, esperaban también del papa 
y de todas las mas potencias de Italia. Y lo que mas era 
de estimar era , que el pan de munición ó de ración que 
nos habían dado aquellos días , era acabado,* sin tener de 
donde mas haber; de suerte que á este tiempo estaba el 
cesáreo ejército en la mayor necesidad que en toda la gucr- 

(IJ ü. Alonso de Cónloba en el códice de Osuna. 



561 

H) se hahia vislo, sin [toílcr tener esperanza de socorro» si 
(le Dios Bo, lo cual eada uno piense lo que aquellos, & cuyo 
Ciirgo estaba , sintirian. Y ansí en aquel Consejo hubo di- 
fcreiiles paresceres» porque unos deciaa que seria lo uias 
acertado levantar una noche el campo y caminar la via de 
Crcmona, que allí se hallarían vituallas para enlreleiM^rse 
algunos dias; y que er) este medio tiqmpo por venliu'a el 
eiH|>crador enviaría socorro, que ya $abia,n que rl tenia nue- 
va de sil necesidad, por un calalat^ soldado que sabiendo 
bien la lengua francesa , disfrazado por mandado del viso* 
rey, se habi^ aventurado á pasar por Francia. Oíros decían, 
(pie era mejor irnos una noche á entrarnos en Milán, y que 
alli esi)erariamos mejor cslo; porque ya los franceses tenían 
allí muchas provisiones. Otros decían ser mejor caminar 
una noche la vhi de N«ípoles; porque yendo el ejército jun- 
to, pasaría |M>r do quiera ; que el franc(ís bien se podía pen- 
sar que no nos siguiría , pues le dejamos hbre el estado de 
Milán. V lodos estos \eniau en decir, que el señor Antonio 
de l^iva no había (pie temer, porque él baria sus partidos 
como quisiese, para sacar á salvo su persona y la gente. 
Finalmente, como entre muchos había muchas sentencias, 
en lo secreto algunos jior no mostrar flaqueza, y algunos 
se publicaban, todos se concertaron en rogar al marques 
de Pescara que callando estaba , que dijese su parescer, 
pues a(|uel se había de tener por principal caudal en este tan 
arduo negocio. Eslo lo dijo el duque de Burbon, que tenia 
el lugar de la persona del emperador , como su Jugarte- 
nieute en Italia , aunque quisjenm pensar que entre a(|uei!os 
señores había tal que le pesaba, porque tanto caso del umr- 
qu(*s se hiciese* ; pero eslo ni se publicó, ni tampoco se dejó 
deerecr. (-orno el marípu'ís oyese estas palabras dichas por 
aquel pr¡nc¡|»e.. que sabia que de xerdad le amaba, hecho 



562 

el debido acatamiento, respondió desla manera: '^ Cierta- 
mente, |)odcrosos príncipes, ahora conozco cuan cuerda- 
mente el capitán Joanin de Médicis se excusaba, cuando 
entre nosoti-os estuvo, siempre que le pidtan pareeeró 
consejo de las cosas de la guerra , diciendo que le man- 
dasen pelear y no consejar; porque como en lo uno se 
aventuraba sola la propia vida y con ella se satisface lo 
que se debe, y con lo otro no solo la vida propia, sino 
las de muchos que mucho valen, y )a honra y perpetua 
faina, y tantos stados y señoríos de tanta eslima, no me 
parece que aquel caballero andaba errado tñ su cnenta. 
Y si él, como digo, esto decía y guardaba, ¿cuánto ma- 
yores causas ternía yo para excusarme, pues para pelear 
y para consejo soy bien excusado donde tanto de k> uno 
y de lo otro sobra? Poro, pues, á tal príncipe no puedo 
dejar de obedescer, yo diré con toda subjeccion á mejor 
juicio, lo que en este caso siento. Primero digo que ya 
creo que algunos de los que aquí están ó todos, conoce* 
rán de mí cuan enemigo soy de batallas; por lo cual itie 
parece que el vulgo acierta en decir, Dios me dé eieni 
años de guerra, y no uno de batalla; porque es poner en 
dubdosa ventura todo el caudal del mundo, de lo cual 
muchos y desastrados reveses hemos leido y visto en 
nuestros tiempos. Pero aunque en esto consista, las cau* 
sas para nosotros no poder dilatar ni sustentar la guerra, 
son tan manifiestas, que no hay necesidad repetirlas; 
pues todas están ya bien vistas y tocadas. Los medios 
que aquí se han dado, todos son muy buenos, y al pare* 
cer en cada uno se acertaría. Solamente una cosa puedo 
decir y es, que si queremos advertir en ello, en todos 
esos medios ansí en la ¡da de Milán, como en la de Cre- 
mona, como en la de Ñapóles, en todo quedamos subje* 



363 

tos á la voluttbid de aucslro enemigo. Porque si el rey 
de Francia con la victoria que á su parescer, cm irnos 
nosotros, terna, por ventura se le antoja de seguirnos, na** 
die me podría neghr sino que a nuestro pesar le hemos de 
aventurar la batalla ; y por ventura no tememos lugar 
cómodo para ella, como agora. Ib podemos hacer. Por 
tanto , la Tesolucion de mi paitssocr es que lo que he-- 
mos de hacer foreados^ lo hagamos de nuestra voluntad 
y á tiempo , que do como tenierosos huyendo, ni como 
acometidos nos turbemos, sino como quien la justicia do 
su parte tiene, y con ella debe confiar que también ter- 
na á Dtos^ debemos esperar que no en la multitud^ sino 
en la razen ntuesira Dios su justicia; mayormente que la 
bondad y esfuerzo de lyoestra gente nos convida ¿ tener 
en poeo la muclieduitibt*6r de nuestros enemigos, aunque 
fuesen doblados dé los qué son." Apenas hubo acabado 
le decir estas palal)rqs el' tn^^cjuéa, ¿uando el duque de 
Borbon levantándose de su sitia., dijo que tí era del pare- 
cer del marqués de I^escnra, y aquello se debía hacer; y 
lo mismo dijo el .visore^ y todos aquellos señores. Y fué 
acordado que la batalla se diese luego otro dia^ á lo cual 
ayudaba ser aquel dia la fiesta del glorioso Sant Mathia, 
dia del nascimicnto de nuestro venturoso César, y dia en 
que Dios le ha mostrado grandes favores. De la hora y lu- 
gar para la batalla , iodo fué remitido al buen marqués 
de Pescara que lo ordenase segtm su prudencia , y de allí 
cada uno se fuese á su aposento á aderezar armas y sillas 
y las oirás cosas necesarias. El marques fué luego á pro* 
vecr que Ins guardias tuviesen grande aviso, y las centine- 
las se pusiesen mns juntas, porque naide pudiese ir á dar 
aviso á los enemigos de lo que se trataba, aunque hasta 
bien larde nadie lo aupo, sino solos los del Consejo. Después 



(1c oidií misa y comido lodos aquellos señores cii la tienda 
del duque de iiorbon, todos so fueron á reposar ud |H)co: 
(|ue pensaban bien haberlo menester para la noche que 
es[)erabán. Y á la tarde jueves ultimó de Carnaval , que 
llaman de las Comadres, vigilia de Santo i^lalhia , el mar* 
qu¿s de Pescara mandó á los sargentos mayores que en dos 
ó tres partes juntasen la infaniería española , porque las 
guardias nó se quitasen , que les quería hablar. Y como 
fueron juntos, la plática ó parlamento* á todos fué én sus- 
tancia uno: y caballero en un cuartago, mirando á todos 
con ojos amorosos les dijo ansí : '* Ya debéis tener conocido, 

> amigos y hermanos mios., que nunca os junto sino para 
B contaros trabajos y lacerias , de lo cual Dios sabe cuanto 
» á mí me pe^^a. Porque mas me holgaría juntaros para 

> holgarme y regocijarme coil vosotros ; pero temo que mi 

> ventura no me ha de dar tanta vida, que deslo pueda 
» gozar; y como á todos los que aquí estáis^ os tengo yo 

• dentro en mi corazón, no puedo dejar de comunicároslo 
» que en él se trata. Pensareis que habéis hecho muciio 

> por mí con tenerme puesto en lugar tan honroso» como 
» es ser vuestro capitán general , é yo á la verdad asi lo co- 
» nozcOy que os lo debo; pero quiero que sepaiscuan caro 
» me lo vendéis, que es tanto, que estoy por decir que 
9 maldita sea la honra , y quien honra del mundo quiere: 
» que el que sabio fuese, aunque hallase la honra por el 

> suelo, no se debia bajar por ella; pues en tomarla se obli- 
» ga á perder bienes y vida y aun el alma que duele mas. 
» Sustentarla y i)oner la vida por la honra cuando con sola 

• ella se suele satisfacer , no es nada ni yo lo tengo en 

> nada; y como tal, podré decir que en todas las afrentas 

• por donde hemos pasado, siempre me habéis visto dclan- 
» le i)or perder ánics la vida , que la honra do vuestro ca- 



365 

» pilaa. Poro cuando la vida no basla para sustentar la 
I hqnra ¿quó os paresce que podrá sentir el que á ello te« 
» neis obligado? Y pue^ el decirlo por la boca ,- tampoco sa- 
» tisface, sicntaio el corazqn y sentidlo vosotros; pues en 
I ello me tenéis puesto/' A esta hora el marqués ya tenia 
los ojos llenos de agua , lo cual enierneeió los corazones de 
los que le oían > y fué causa do hartas lágrimas de solo 
compasión de lo infinito quo todos lo amaban. Lo cual 
como él lo viese, prosigue en su plática dioiendo: '* Me di- 

• cho esto, señores y hijos mios, para daros parle del ex- 
» tremo á que la fortuna tos lia traido, y es qüo de toda 

> la tierra, sola la que debajo de los pies tenéis « podéis 
9 contar por amiga, que toda la otra es vuestra enemiga. 
» Y como tal lo ha querido mostrar, ón que solo un pan 
» qne daros mañana que comer , yo ni todo el poder de 

> nuestro emperador no lo alcanzan)os, ni sabemos de don- 

* de poderlo hal)erv sino es en aquel campo de franceses 

> que allí veis. Porque allí^ ya' de la vista que la otra no- 

> che algunos dé vosotros lo distes, teméis noticia cuan 
I abundante es el pan , y el vino , y la carne , y las (ru- 

> chas y carpiónos del lago de Pesquera (1) y los otros pes- 
i eados^ para mafiana viernes. Por tanto, hermano mies, 
» la cuenta es, que si mañana queremos tener que comer, 
» allí lo hemos de ir á buscar, y si esto no os paresce , de- 
» oídmelo |X)Fque yo sepa vuestra voluntad." Como los sol- 
dados esto oyesen, parcscia á la clara descubrir sus eora- 
xoncs; porque con un semblante alegre y animoso, respon- 
dieron, que aquello era lo que ellos muchos dias habia, ha- 
bian deseado, y por tanto, no con lágrimas sino con rego- 
cijo se les habia de decir» Y asi le suplicaron por ninguna 

(I) Pescara segUii el estrado del tomo IX, (|):'ig. '»5I.) 



3G6 

vía $c dilatase mas , siao que loego se pusiese por obra ; por* 
que ya cada hora se les. hacia un año. Oyendo el raar(|ttó9 
la respuesta » limpiaudo sus ojos ,. vuelve ton un rostro muy 
alegre á decirles. ''Bien sabia yo, hijos mios» que eu vos- 
otros habia yo de hallar el átiimo y esfuerzo que á mí 
me faltaba , que por eso vino á (c buscar; y no os mara- 
villéis que corazón tan afligido como el mió. diese la mues- 
tra que vistes, y me ayudastes á sentir, lo cual confio 
en Dios , me dará lugar de |K)derlo gratificar algim dia. 
Lo que me c}ueda que rogaros no.&s que toméis espuelas 
de aquí para .pelear ; porque esto yo lo be menester lomar 
y del rnenor de vosotros; sino que sepáis tener freno de su- 
frimiento para esperar tiempo convenible. De los pique- 
ros, nadie salga de su escuadnuí hasta conoscida la vic« 
toria. De los arcabuceros que andarán desmandad()s, nin- 
guno se embarace en robar ni en tomar prisionero , ni 
caballos , ni joyas, ni otra cosa , hasta ver por nuestra la 
victoria : que después todo queda por vuestro. Y si alguo 
ruin quisiese ir cratra esto, á los muclios buenos encar- 
go no lo consientan, sino que los maten los caballos 6 
prisioneros que quisieren lomar , y hlgunos dcllos si fuere 
menester, para atemorizar á ios demás. La orden será 
quoesta noqheála hora de las .nueve, andarán losatani- 
bores sin las cajas sino con solo los palotillos por los cuar- 
teles, tocando, para que todos armados y con camisas 
encima de las armas ó vestidos, salj^ais donde se hicie- 
ren los escuadrones: y los que tenéis camisas demasia- 
das, holgad de darlas á los tudescos que uo las tienen: 
que los demás, de sábanas y tiendas, y sino bastare, de 
dos pliegos de pa()el de lo quo en lodo el campo se hallare, 
harán unos capotines ó sambcnilillos con que blanqueen 
por ser conocidos. Los que tenéis carruajes cargados, 



367 

• aquella hora irse lian con los nuestros ú un castillo que 

• está de aquf cerca; para que allí, cien los mozos <)ue irán^ 
> estén seguros de villanos hasta esperar el fin de la bala* 
I Ha. Y siendo hecho esto, lodos porneis. fuego á vuestras 
I tiendas ó chozas : que todo el ejéreito hará lo mismo; para 

• que viendo los franceses arder todo el campo, piensen que 

• huimos , y por ventura saldiáu de suerte que les pese." 
Dada esta orden y vuelto el marqués á su tienda, todos 
eon gran presteza se fueron á sus aposentos, donde lo que 
del dia quedaba, pasaroo en aderezar lo que habían me<* 
nester y cenar lo que tenían. 

t • , t ' , * , • • 

CAPÍTULO X. . 

En que se cuenta la bataHa de Pavía , en ¡a cual fué 

preso el rey de Francia, 



Venida lá noche , las guardias fueron puestas con gran 
cuidado, porque el francés no pudiese ser avisado de lo que 
en nuestro campo paáaba; y para esto el marqués puso tres 
capitanes , Luis de Viacampo , y Herrera y Gayoso , hom^ 
bres muy diestros en las cosas de la guerra, y muy dilí* 
gentes para cualquier cosa : que con sus compañías velasen 
en mirar que ninguna espfa del un campo al otro pasase* 
Esto proveído y venida la hora señalada , todo se hizo como 
d marqués lo habia ordenado. Luego el marqués: mandó 
al capitán Santa Cruz, capitán viejo de arcabuceros, y al 
capitán Salcedo, de piqueros^ que con sus compañías fue- 
sen á derribar una parte del muro del Parco, que es una 
dehesa del monasterio de los Cartujos, llamado la Sartosn: 
llega junto á la ciudad de Pavía, que es casi una legua de 



568 

dclicsa y con algtina<« pequeñas arboledas, y por la una p«ir- 
te confina con ün rio llamado el Grávalo (<), que ealie Pa- 
vía se junta con el Tcsin, y por la otra osla cercada de 
un buen muro de cal y ladrillo, de altura de una pica ó 
mas. Ksle muro viene desde el dicho monasterio, basta 
junto cí la ciudad. Llámase esta dehesa el Parmde Pavía: 
c8 apiicible para recreación de aquellos religiosos. En me- 
dio dellu está una casa buena de campo, llamada Mirabel, 
cercada A la redonda con un foso de agua, que de un arro- 
yuelo que por alli corre, le pueilen echar. Esta dehesa esbi, 
como dije, á la una parte de Pavía; y como el campo fran* 
cés fuese tan grande, que cercaba toda la ciudad, veoia á 
estar gran parte del, dentro en este Parco; y porque lo de 
fuera era lodo arboledas y viñas y lierra, no competente 
para batalla, por tanto el intento del marqués fué entrar 
cu el Parco, que es tierra llana y descombrada, para ¡Hu- 
lear; y para esto envió estos dos capitanes que dije, á que 
algo apartados del campo francés á la mano derecha, der- 
ribando una parte del muro, hiciesen entrada al ejército. 
l/)s cuales con picos y vaivenes trabajaron toda la noche 
sin ser sentidos, y con gran dificultad; y al romper del alba 
derribaron lahto que podia entrar el ejército. A hora de las 
diez de la noche ya lodo el cesáreo ejército se juntaba en 
sus escuadrones, cuando puesto fuego á las tiendas y cho- 
zas, empezó á arder que parecía quemarse toda aquella 
lierra , lo cual como los franceses vieron , luego fueron al 
aposento de su rey diciendo, cónio los españoles queman- 
do todos sus aposentos, se iban huyendo. El rey salió de 
su cámara , y visto el fuego creyó ser ansí , y con gran |ila- 

(1) Gravalon en el códice de Oáuna y en el ele la Biblioteca N:i- 
oionol, 0.53. 



509 

% 

ccr pai'oscióudole liaber salido como él siempre pensada iia- 
bia y dicho, mandó que en siendo de dia ioda la gente es- 
tuviese en arma en sus escuadrones; que él quería seguir 
á sus enemigos hasta desbaratarlos, ó á Jo menos echarles 
fuera del stado de Milán. Y con esto reposaron hasta casi 
el alba. 

.Como nuestros escuadrones fueron juntos todos enea* 
misados ó empapelados, los tudescos empezaron ))oquito á 
poquito á eliminar hacia la parte donde el muro que dijci 
se derriba I)a ; y como no se pudo dcn*ibar hasta el dia, todo 
el resto de la noctie, que fué bien larga y fria, se nos pasó 
en confesarse algunos soldados con los capellanes de las 
eam|)afiias, y otros sacerdotes que para esto por alH anda* 
ban; algunos ordenando las cosas de sb conciencia, enco- 
mendándose á sus amigos si viviesen , lo que de los bienes 
qiie en sus tierras tenían , querían que se hiciese. Abrasa* 
liniise los unos y los otros como gente que pensaban no vet- 
se mas, y esto no con muestras de flaqueza, sino de amis- 
tad, encargándose solre todo los unos á los otros el pelear 
valerosamente. La noche aunque fria , se mostraba muy 
alegre por el gran resplandor de las estrellas, y la serení^ 
dad del cielo y aire. Venida la mafiana , al romper del alba 
l(M guardias se levantaron de donde estaban secretamenle, 
y se vinieron á los escuadrones , cuando ya la pared que 
Sánela Cruz y Salcedo derribaban, cayó en tierra; y luego 
mandando juntar un escuadron de cinco banderas de espa- 
fíoles,' y otras tantas dé tudescos, el marqués con ellos se 
metió por el polvillo dentro del Parco , para reconocer lo 
que los enemigos hacían. Y entrados un poco dentro del 
Parco, hizodeteiK'T el escuadrón, en tanto que él solo llegó 
á una arboleda pequefiaque delante estaba, de la cual po* 
día bi^n ver todo aquel campo hasta los bestiones de los 
Tomo XXXVIII 24 



570 

enemigos. Y llegado alli vio como todo el ejercito francés 
estaba ya fuera de su fuerte en lo llano de aquella misma 
deliesa, ordenándose en esÑiadrones» creo que con intento 
de seguir los que ¿ su parecer huíamos; y para esto liabian 
sacado mucha artillería con. sus caballos y municiones , y 
todo puesto á punto de batalla. Lo cual, como el marqués 
viese , considerando ser aquel buen lugar para lo que él 
deseaba, se vuelve. al ejército y con rostro muy alegre les 
hace á todos entrar en el Parco , y hace que todos los tu- 
descos se pongan en un escuadrón , y los españoles en otro. 
Y pensando que por ser la gente italiana poca , seria bien 
juntarla con los españoles : y dicho á los españoles y elidas 
ooBtentos; cqando lo fueron á decir á los italianos , ellos con 
una honrosa consideración , no consintieron , diciendo que 
si se juntaban con los españoles y la batalla se perdia , seria 
dar ocasión ¿ que todos dijesen que. por ellos se habia- x^tv- 
dido; y si la batalla se ganase, ya sabían que toda* la glo* 
ría y honra había de ser atribuida á los españoles, <y que de- 
líos ninguna mención se haría. Por tanto , que seria mejor 
que señalándose cada nación por su parle, cada cualfaicicse 
por ganar hont*a. A todos paresció bien este pundonor ; y 
asi se concertó, que de la gente' da armas so4iicieseti tres 
escuadrones como cUos se suelen repartir ; y como todos 
llevaban camisas sobre* las armas , no se pudo notar bien 
sus sobrevistas y devisas*. Las camisas iban cogidas >4as 
mangas sobre el cobdo, y las láMas á la cintura. Todos 
llevaban sus banderas de tafetán (alorado sobre las oamisas . 
El escuadrón de la vanguardia llevaba el visorey, como 
capitán general , con hasta ducientas lanzas muy bien adre- 
zadas, y mas los eontioos de Nápoles'y los suyos, que se- 
rian cerca do otros ciento : los estandartes en medio del es- 
cuadrón y muy en orden delante del visorey : Entraban seis 



371 

trómpelas vcslidos de colorado y amarillo con las bandore- 
tas de las trompetas de tafetán colorado, doradas en ellas 
las armas imperiales. Estas eran particulares de su perso- 
na ¡porque las trompetas de tas compañías iban con los es- 
tandartes. El visorey iba muy bien armado de unas armas 
doradas y blancas, en el almete un penacho muy hermoso; 
colorado y amarillo ; llevaba un sayo de brocado de' raso 
carmesí muy lucido sobre un caballo ruano de muclia esti- 
ma y muy bien encubertado, y todo de la misma devisa . 
Llevaba dolante hasta óincuenta alabarderos de su guardia 
á pié, los iguales al tiempo de romper, se recogieron á la in- 
fantería. El segundo escuadren que es la batalla, llevaba 
el duque de Borbon como lugarteniente delemfjerador, que 
aquel es su lugar. Llevaba casi otras trecientas lanzas (i) 
muy lucidas» y algunos caballeros particulares que con él 
se fueron. Iba vestido de un sayo de brocado sobre un fuerte 
arnés blanoo sin otra devisa ninguna. Con este principe iba 
el inarquésdel Vasto, uno de los más^ apuestos caballeros que 
en nuestros tiempos ha habido; y bien puedd osar decir sin 
hacer á nadie injuria, haber sido el mas galán y juntamente 
mas^ gentil hombre délos que yo he visto. Este señor iba muy 
bien armado de unas armas de veros dorados y azules tan 
bien labradas que á maravilla era cosa de mirar. Ltevabct 
en el almete una pluma muy hermosa blanca^ y encarnada;' 
sobre un caballo castaño escuro muy bueno;. las sobrecu- 
biertas de la misma devisa; una camisa muy rica -con d 
collar de muchas y preciosas iriedras y perlas : tan bien 
puesto en el caballo, que ninguno en la vida le podia h a- 
cer ventaja. Este señor quisiera hallarse á pié con la infan- 
Icrja; pci'o su tio el de Pescara no lo consintió» sino que 

(i) Casi docienias lanzas en el códice de Os ana. 



572 

fuese en coropañia de gente darmas (1). El escundroa de 
la retaguardia llevaba el Sr. Alareon, con hasta dücientas 
lanzas bien adrezadas. Iba bien armado con sobrevistas de 
terciopelo negro, sin otra devisa ninguna, de suerte que 
toda la gente darmas sin los continos, serian hasta sete- 
cientas lanzas ó poco mas. Los capitanes y tenientes, y ma- 
chos particulares hambres darmas , iban muy galanes con 
devisas, que por evitar proligidad, dejo de decir. 

Esta gente entrando en el campo tomando todos lanzas 
en cuja, y echando de sí los mozos » se apartaron á la una 
parte , en la orden que hemos dicho. Delante se vio el mar- 
qués de Civita Sant Ángel, con hasta quinientos caballos 
ligeros, de quien era capitán general: gente. de mucho va- 
lor y bien adrezados , asi de caballos como de armas. El 
iba en un caballo castaño escuro á la ligera, aunque no tan 
proveído de cadenas en las riendas ni guarniciones oomo 
fuera menester; el cual descuido le costó la vida; Llevaba 
sobre las armas un sayo de carmesí pelo, y los paramentos 
del caballo, de lo mismo. A este caballero mandaron que 
luego fuese con su gente á reconoscer aquella casa de Uí* 
rabel que en medio del Parco estaba, y la desembarazase 
de alguna gente de los enemigos que aUi parescia; porque 
nuestros escuadrones pensaban ir derechos allí ; y él lo hizo 
muy bien, y después volvió ¿ ponerse á la batalla.. De la 
infantería española se hizo un e8cu>a<Zron , á quien se dio la 
vanguardia. Serian hasta seis mili infantes, menos que 
mas, delante de los cuales iba el marqués de Pescara» es* 
pejo de caballeros. Iba armado de infante con una celada 

(1) En el códice de Osuna se dice: sino que fuese en compañtéi 
del duque de Borhon , pues en aquel escuadrón iba su compañía de 
gente darmas. Lo mismo con muy corta diferencia dice el de la 
Biblioteca Nacion^il , G. 53. 



373 

borgoñona, sobre un hermoso caballo tordillo que llamaban 
elMcmtuanOi el cual él tenía en tanto precio, que por nin- 
gún valor le' quisiera perder» y no llevaba otra devisa que 
la oomun: sus calzas de grana y jubón de carmesí, con 
una camisa rioa de oro y perlas. Con él iban sus contínos 
gentiles hombres : ellos y los capitanes lo mejor adrezados 
que podían. De la infantería tudesca se hizo otro escua* 
dron» que seria de hasta doce mili infantes (i), y llevóle 
Micer Jorge, su coronel : gente muy fuerte, aunque no muy 
aderezada. Micer Jorge llevaba sobre el coselete y camisa 
una capilla de fraile francisco , de que mucho reía el viso- 
rey y aquellos señores. Este escuadrón fué señalado por el 
de la batalla. En la rectaguardia venían el capitán Papaco- 
da y Cesáreo de Ñápeles con los otros capitanes italianos. 
Traían sus escuadrones cada uno de dos mili infantes, har- 
to mas copiosos de esfuerzo y virtudes que no de número 
de gente. Estos traían el artillería, que era no mas de la 
que dije , y la munición que venia en unas yeguas en cer- 
ro que del campo se habían traído , cada una con un eos* 
talejo de pólvora ó de pelotas, que parecía cosa de burla. 

Ordenados de la manera que hemos dicho los escuadro- 
nes, y puesto cada uno en su lugar, ya el sol empezaba i 
re8¡dandescer , cuando algo lejos vimos venir hacia la 
mano izquierda sobre nosotros , los escuadrones de enemi- 
gos, que al parescer era visto venir todo el mundo allí jun- 
to; porque venia el un escuadrón con Monseñor de Alan- 
zon, quinientos hombres darmas, y á la guardia dellos 
venian cinco mili csgufzaros : venian algo apartado de los 
otros. Cerca dellos venian otros escuadrones, de casi dos mili 

(1) Este número pone también el códice de la Biblioteca Nacio- 
nal, G. 53; pero el de Osuna dice mili in/anies. 



574 

lanzas gruesas, donde venia la persona del rey de FraDcia, 
Franoiseo de Angulema por nombre. Con él veaian D. £d< 
rique de la Brid, que se intitulaba principe de Navarra : vo« 
nia con él el príncipe de £scocia, el almirante de Francia, 
el duque de la Paliza, visorey de Borgoña, el conde de 
Sanl Pol, el marqués de Ovenis (1); y por abreviar, ve-» 
nian mas de selenla principes y Mosiores, todos tan adere- 
zados de armas y atavíos, que lo que de los nuestros dije, 
era en gran pobreza. De los que yo vi, puedo testificar que 
de brocados y joyeles y cadenas gruesas de oro » traían 
harto despojo. Luego venia un grande escuadrón de infai^ 
tería alemana, de los que llaman de la banda negra, de 
mas de (|uince mül bombín bien armados. Estos escuadro- 
nes vcnian casi en ala |)or aquella llanura. Tras ellos venia 
otro escuadrón darmas de otros diez mili (2) esgulzaros, 
y otro de quince mili ó mas italianos, y otro de otros ocho 
ó diez mili infantes franceses, que llaman francopines, gas» 
concsy biarneses. Estos eran sin mas de otros diez mil ita- 
lianos y franceses de á pié y de á caballo, que al asidio de 
Pavía quedaban, para asegurar que ni los de dentro salie- 
sen á dañar en los franceses, ni á robar su campo , ni de 
los nuestros naide les metiese ningún socorro. 

Gomo á menos de una legua ó milla, vimos venir aquel 
ejército. Allí se pudieron notar dichos graciosos y animo- 
sos de algunos soldados; poi*que los hubo muy buenos* El 
marqués se adelantó un poquito, acercándose mas á los 
enemigos: n^ estuvo mucho y volvió con una risa muy 
de veras, diciendo: *' Pasáis por la soberbia deslos borra- 
> chos, Sabed que el rey de Francia ha mandado ecbar 

(1) Aveni eo el códice de Osuna. 

(2) Seis mili co el códice do Osuna. 



375 

9 bando ó pregón , que nadie lome espaSol á vida so pena 
t que la perderá también el que le totnare : mirad el ern* 

> briagado si piensa que nos tiene ya las manos atadas." 
Esto diebO) aunque algunos eonoscieron ser burla; pero ¿ 
la mayor parte eneendió en tanto coraje, que hizo gran 
dafio en los enemigos ; porque se enojaron tanto los espa« 
ñoles, que muchos juraron luego de no tomñr hombre á 
vida, y de antes morir mili muertes, que rendirse; y aun- 
que estuviese sin brazo» pelear hasta morir. Y no preten- 
día otra cosa el marqués sino encenderlos en aquel coraje. 
Eq este tiempo » el capitán D. Alonso de Córdoba mandó 
llamar su capellán que le ñiese por Doña Teresa su ami- 
ga, que allí cerca á la retaguardia habia quedado, en la 
cual habia tenido dos hijos ; y venida , le dijo : ' ' Ya señora 

> veis el tiempo en que estamos, y sabéis que boy estoy 

> obligado á pelear por tres juntamaite , que es por mi y 
» por mis hijos. Querría, si vos mandáis, me fuese lícito pe- 
» lear por cuatro, que fuese también por vos; y para esto 
» estoy determinado, si vos lo tenéis por bien , que volvién- 
» doQos ¿ Dios, nos pongamos en su servicio, y recibiros 
• por mi muger, y los muchachos por mis legítimos hijos; 
» porque con esto, con mas ánima podré poner la vida por 

> vos primero que por mi, y ayudarnos, ha Dios." EUa 
viendo tan gran merced como Dios le hacia , se apeó del 
cuartago en que estaba , y viene arrodillada á sus pies , y 
él le levantó. Y allí les fueron tomadas las manos en ma- 
trimonio por su capellán ; y ella se volvió con muchas lá- 
grimas á donde habia venido. A todos paresció bien este 
hecho y lo tuvieron en mucho; y luego vino allí D. Alonso 
de Córdoba su hermano , capitán de gente darmas por el 
duque de Sessa, y le abrazó: que habia días que no se ha- 
blaban , y loó mucho lo hecho. Y lo mismo hizo D. Pedro de 



o7G 

Oírdobn su hermano, que con la gente de armas estaba, los 
cuales luego se volvieron á sus escuadrones, porque ya 
empezaban á tocar los alambores á la orden. A esfa hora, 
ya los enemigos liabian puesto delante de sus escuadrones, 
á la una parle el artUlerfa que dije, que de su fuerte ha- 
bían sacado, que eran mas de treinta piezas gruesas, sin 
otras muchas de campaña; y comenzaron á tirar á nues- 
tros escuadrones, porque la traían de nueva manera, cfue 
sin quitar la pieza de los caballos que la llevaban, oon solo 
revolver la boca adelante oon un estribo de hierro grueso 
que en la cureña traían, donde hacia hincapié por la coz, 
podían jugar de cada pieza, sin tener que pararse mas, de 
para asestar á la parte que el artillero quería. T con la pri- 
mera rociada mataron algunos hombres de iarmás y infantes 
en nuestros escuadroqes. Viendo esto el marqués, mandó 
que el escuadrón de la infantería espa&ola caminase poco ¿ 
poco á Mirabel , dejando á los enemigos sobre la roano iz- 
quierda; y mandó traer las dos piezas de nuestra artillería 
y algunas yeguas de las cargadas de munición, que con- 
sigo llevaban, para que llegados á un altillo que cabe Mi- 
rabel estaba, las pusiesen, y de allí podrían dañar á los ene- 
migos, cogiéndolos de través. En esto salieron del escua- 
drón dos muy buenos soldados de la compafila del capitán 
Uivera , el uno llamado Pedro Zareez (4), y el otro Juan de 
Medina (2), armados con sus ooseletes y picas en las ma« 
nos; y llegados delante del marqués, le pidieron en merced 
señalada les diese licencia , para que al tiempo del aco- 
meterse los escuadrones , ellos dos solos pudiesen ponerse 

■ 

(1 ) Caraez en el códice de Osuna ; Carau^ eo el de la Biblíole- 
ca Nacional , G. 53. 

(2) En la relación compendiada del Escoríal se llama á estos 
Pedro <ie Araez y Pedro de Medina, pág W9. 



t>// 



algo nddantc, cuanto ci largo de tres ó cuatro picas, para 
(|uc allí tuviesen lugAr de experimentar el valor de sus 
(lersonas^; y aunque. con gran diPicultad, se \ó hubo de 
conceder 9 por ser las personas que eran; pero como nun- 
ca los enemigos negasen á esa manera de romper, no tuvo 
efecto su petición; dado que bien se dieron á conoscei', t)or 
lo mucho que aquel dia hicieron. 

Nuestro escuadrón caminando paso ^ paso, llegó' al 
arroyuelo que cabo Mirabel dije que corría ; y pasado, aún- 
que daba el agua á la rodilla, llegaihoB junto á la casa 
donde los caballos ligeros habían echado algunos^enemrgos 
que allí estaban. Y ponióndonos en' el cerrillo para tirar 
c/)n nuestras piezas de artillería, las yeguas qu0 la muni- 
ción traían, se habían espantado y huido, que no las pu- 
dieron tener los villanos que las traían ; de suerte que si no 
fueron dos tiros, que venían carg<ados, de otra cosa rio fios 
aprovechamos de nuestra artillería , y asi nos la dejamos 
allí. En este t¡em|K) el conde de Alanzon, cuñado del rey 
de Francia, que algo apartado de los otro» escucidrones 
con quinientas lanzas y cinco mili esguízaros venia, como 
ya dije, rodeando \yov detrás de una alamedilla que allí es- 
taba, vino á salir á la rectaguardia de todo nuestro ejército, 
con intento de tomar el paso por donde hablamos entrado, 
y venir por las espaldas de nuestra gente. Pero como ya 
asi la infantería española , como la tudesca y la gente de ca- 
ballo no estaban como él |)ensó, vino ¿ encontrarse con los 
italianos, que con la artillería se habían detenido algo mas; 
los cuales, como tanta gente de pié y de á caballo viesen 
venir hacia sí , conu) valiente:} hombres se apercibieron á 
los esperar. El capitán Papacoda, que en la primera hile- 
ra estaba, dijo viendo el |icligro: **Parccemc que seria 
> cordura recogernos á aciuella alamedilla que allí está; 



378 

» por|ue allí f¿ic¡Imenle nos podremos defender de la gente 
» de pie ;. pues do la de caballo, seguros estaretnos por la es- 
t. pesara d$ los árboles/' Al cual respondió su alférez que 
oslaba detrás del con su. pica en la mano, porque d dia de 
batalla campal,, las banderas van eo medio del.escuadroDt 
y. Ilóvanla los banderados : ^te los alféreces en la segunda 
hilera del escuadren, van con sus piQíks; y así iba este va- 
leroso soldado, y de qIIí dijo á su.capitatt: ''Mirad» capi- 
f tan : no es tiempp este de buscar ésas seguridades á los 
.» que mas buscaa honra qué vida: acordaos que paila este 
» diaosba pagado el emperador muebos años; por tanto, no 
• 09 meneéis de donde estáis , sino tened por cierto que el 
j» prkner picazo quedaré, será en vúis." Apenas babia aca- 
bado do decir estas palabras, cuando la gente de armas 
por una parte, y los esguizalros por la otra ^ arremetieron 
con tanta furia, que ea breve espaoiarompieron aquel es- 
cuadren I aunque ellos pelearon con gran ánimo, que mu- 
chos derribaban muertos y heridos tanto, que aquella gen- 
te que los rompió, no osóimas entrar en k batalla t que 
después viendo la pérd^ , de allí fueron sin mas pelear. 
Pero en este reencuentro ellos quedaron victoriosos; y to- 
mando nuestra artillería, la diapararon hacia nuestros es- 
cuadrones,! gritando en alta voz: Victoria^ Francia , vtcto- 
na «.Lo cual como el vlsorey oyese, con alguna turbación, 
viendo lo que habia pasado sin poderlo remediar , envfa de 
presto con el capitán Aguayo uno de sus conlinos, á decir 
al marqués que le parescia que él con la infantería española 
.oomo estaba , se debía meter dentro del foso de Mirabel; y 
aiU procurar fortificarse, y recoger Coda la gente que allí es- 
tarían mas á su ventaja. El buen marqués como su corazón 
le daba lugar á mirar sin turbación las cosas, considerando 
ser aquella gran ceguedad; pues metiéndose el ejercito, de 



o 79 

i á dos horas era forzado ó rendirse por hambre, ó salir 
n buscar á los enemigos donde estuviesen » que \}ov aven- 
tuní viendo la ventaja > se habría presto fortiflcado át bes» 
(iones allí» ó tornando A: nosotros eon su artillería soja^ qqs 
|)odr¡an hundir allí dentro;, viendo lodos estos inconvenierv- 
tes, el marqués respondió on alta yoz: ^'Dooid ai visorey» 
que sin mas esperar el daño que cl artillería en la g^nlQ 
darmas h^iee, oconieta y roii)|>a eon los enemigos; porque 
al fin el que espera» dá ftnimo itau adversario, que yo 
seré luegQ en la batalla/' El mensajero volviendo eon. la 
respuesta torna luego» y. dice: *'E!1 visoroy m^nda que 
V, S. lome luego i\ Mirabel como le diee, porque lo de- 
más seria ir á busear la muerte á sabi^ndas/'^El marquiés 
respondió: ^'Deoid a( visorcy, que aeometa á sus. enemigos; 
que pues la muerte no deja de alean^tar á los que la bur 
ycn, mas vale buscarla con honra que huirla con iofamí^ 
perpetua." Y dicho esto, luego maadó mover de allí el 
escuadrón para ir h\ vuella dcisus enemigos. Y t(N*nando ¿ 
pasar el arroyo , li¡/o que todo^ sus eoDlinos y criados se 
apeasen » y se metiesen c» su lugar del escuadrón » que es 
la tercera hilera ; porque la primera es de los capitanes', y 
la segunda es de los ajíéneces» y la tercera de lo^ gentiles 
hombres del capitán general. Y aderezado bi^n el e9cuar 
dron » los arcabuceros delante , que serian basta ochooi^a- 
tos ó pocos mas» salió el marqués solo ¿ caballo delanle en 
su preciado Maoluano; y viendo en l|ierra e^tar m^ lanza 
de hombre de armas, pidió que se 1$ dicten y poniéndola 
en cuja» la tornó á lanzar en el sucio» .diciendo: '^Quitad- 
> me allá este embarazo;" y puso mano á su espada res- 
plandescicndo en lodo su corazón. A esla sazón ya llegado 
cl mensajero qric al visorcy volvió, viendo ya ser aquello 
lo bueno» se vueixc á su escuadrón con gran esfuerzo y 



380 

dice: ''Scflorc», aquí no hay que mas esperar si en Dios 
» no: por tiinto yo os ruego que me sigáis, haciendo como 
* yo haré." Aíli cabe él estaba el marqués de Givila Sant 
Ángel, que echada la gente de Mirabel, se volvió allf. El 
visorey envió A decir al duque de Borbon , que luego acó* 
rric tieso con la batalla , y Alareon con la retaguardia. El 
duque de Borbon, como aquello oyó, alzó juntas las manos 
al cielo, como hombre que veia llegarse lo que para mos- 
trar el enojo que contra ^1 rey de Francia tenia, habla días 
qUe deseaba verse con él, y así lo publicó en palabras. El 
visorey bacieúdo la señal de la cruz sobre di i tomó su lan- 
za y con su escuadrón comienza á caminar en buena orden 
hacia los escuadrones franceses, que algún tanto se habían 
apartado. I^ cual , como el rey de Francia viese, que muy 
bien armado sobre un buen caballo rucio andaba descurrien- 
^opor sus escuadrones (1), sobre las armas traia un sayo 
de brocado y terciopelo morado á escaques y bordadas en él 
muchas effes al contrario, en el brocado , con unos cordones 
de oro y seda morada. En el almete traia una gentil pluma 
ó |)enacho: las caidas llegaban i las aneas del caballo. De 
entre las plumas salia una bandereta de cendal morado con 
una salamandria dorada , en un fuego, y una letra á la re- 
donda del pendonciilo, que decia: esta fues et non plus, 
que quiere decir : esta vez y no mas. Esta traia él , por- 
que en esta jornada pensaba quedar seguro señor de Italia. 
Junto i él venia el principe de Navarra con ricas armas 
doradas y sobrevistas de brocado hermoso , con unas sfe- 
ras bordadas por las sobrevistas. Venia también allí el prfn- 
cipe de Escocia muy hermoso de rostro , y bien dispuesto, 

(1) Aquí parece que el autor se distrae, dejando pendíante el 
sentido de la frase. En este defecto de exposición convienen los 
tres Códices. 



281 

de hasta diez y ocho años. Traía sobre las anuas un sayo 
de brocado muy lleno de cruces blancas » con una gruesa 
cadena de oro y rico joyel á ja garganta. Y muchos otros 
veuian de brocado y sedas, muy ricamente ataviados, sobre 
hermosas armas. Pues como q1 rey que, como dije, anda- 
ba por sus escuadrones solicitando los artilleros , á que á. 
toda priesa se diesen i tirar, y viese quQ la gente de ar- 
mas de España iba la vuelta suya, dijo en alta voz: VCa- 
» balleros, pues esta gente viene como buenos á buscarnos* 
I y nos quitan de trabajo , razón será que como tales l/>3 
» salgamos á rescibir." Y luogO mandó al príncipe de Na* 
varra que con Monseñor de la Paliza, y el conde de Sant 
Pol y el Marichal de Momoransl, todos grandes señores y 
otros muchos, saliesen con )i^' vanguardia adelante. A esta 
sazón ya el visorey venia con su escuadrón á Jims andar 
juntándose á ellos;. y luego puertas las lanzasen los rislr^s^ 
con gran ánitíto arremetieron lo^ unos á los ;olros«.dQndQ 
fe pudieron ver hermosos encuentros y mucliios cabadlos 
salir 3in señores. El alarido.de las¡ voces de los unos y Iqs 
otros era tan grande, Í09 uno9> apellidando Francia y los 
otros E^p<ríiay Santiagio t,y el ruido del quebrar de Ids lan- 
zas, y de jas caídas de lQ^ caballeros, que era maravilla de 
verlo y oírlo; que pare^c^a estar en aquella balalla,lo<)a 1ji 
crisMandad y morisma junta^ Lo cuaj como ol niarquésvie- 
se, que á la. parte de..laimano derecha qqn.lps españoles 
venia, temiendo el peligro de nuestra gente de armas por 
ser tan i)oca , y |os enen^igo? tantos , vuelto el jx)sXy(^ á los 
escuadrones, dijo: *' Ya, señores, veis como naesti:a.gent^ 
^ darmas hacen comp buenos |o que en sí es; y p\ y^\(^ ó 

> daño baH>de rqcibir, ha de ser ^pqr ser. tan pocos, que 

> largamente hay para cada uno tres de los contraíaos; 

> por tanto es mencslcr socorrerlos: y porque no seria accr- 



S82 

> lado rr todos á esto , salga el capitün Quesada con sn 
• compañía de arcaba'céros , y vayaí^álós socorrer." En di- 
ci6ñdoio, saltó luego Quesada con su arcabuz en ía niaiio, 
y un cuero de ante, vestido coa sus mangas de lilaila, y 
morrión, y camisa y biAnda colorada; y llamando sus sol- 
dados, salieron todos, (jue serian tíocien tos arcaí)tíecros bien 
aderezados. Y paréQeme que puedo decir pói* cosa digna de 
admiración, que aquel dia> sin liaber áirgentos mayores ni 
medoi*es que tlet escuadrón saliesen, la voluntad de Dios 
nob sargenteaba. Y cosa no vista ; á ta 'voz del capitán en 
su compañía;, lao quedó soldado ninguno que no saliese á 
lo seguir, ni de otros fué nadie con él. Y ans{, con aque- 
llos fué luego donde la gente darmas valerosamente pelea* 
ba ,' con cuya llegada perdieron mucbos franceses ios ca- 
ballos y las vidas; porque en llegando, empezaron á tirar 
a los escuadrones de los enemigos, porque andaban aun 
bien mezclados; y en la mezcla, en viéndola cruz blanca 
ó el caballero siii éamisa sobity las armas, daban con ét en 
tierm. El ruido de la arcabucería y el humo puso grao te- 
mor á los caballos de los ^ enemigos, tanto qne^enarmona- 
dos muchos Jeitos, se salíate de la' batalla sin^ podellos sus 
dueños señorear. Allí müHeron muchos señores y caballe- 
ros frantee^es, como fué el almíratíte de Francia; Musiur 
dé la Paliza y ótrod' muchos ^ que úunque sálián de la ba- 
talla y se rendían á quien pencaban les daf ian las vidas, 
y para esto prometían grandes rescateá, no tenían renjc* 
dio: porqnfe quien quiera que los tuviese , llegaban los drca- 
haceros V y los ínátaban como estaba mandado. Y desta ma- 
nera yo Vi morir ¿ Monseñor de lá Paliza , caballero ancia- 
no y muy estimado, él cual al óa()¡lan Zúcar sé había ren- 
dido y prómelidole veinte mili escudos de talla rt rescate; 
y llegó un arcabucero y le niató. 



383 

Ga este primer encuentro mostró bien el visorey el va» 
¡OT de su persona , peleando eslremadamente ; pero Tas ma- 
ravillas que el buen duque deBorbon hacia , fueron bien* 
(le mirar.: qne matando y hiriendo á los eneitiligos , se meti<5 
por los escuadrones derribando á una parte y á otra los que 
quorian impedir el camino; can deseó de toparse con la' 
persona del rey para poner en ejecución la saña que dcH 
tenia. El marqués del Vasto, que con él entró, h¡20 allí 
cosas por donde justamente se* le debe fartaa inmortal de 
valeroso caballero y excelente capitán. É\ Sr. Alarcon en* 
tro oon su retaguardia haciendo maravillosas cOsás en ar^ 
mas. Entrando adontro, topó con un buen caballero fran- 
cés, que pujgnaba por resistir* por su parle el paso de los 
contrarios, y tenia cotisigo h«sta veinte hombres darmas, 
que con mucho esfuerzo le ayuilábah>. Aquí fué encontrado 
el Sr. Alarcon de algunos dcstos r que coudl tropel no mi- 
raban la cortesía que á uno* por uno debiaU guai*d(tr. El 
buen Alarcon quebró sú lanza ebn derribar uno dcllos^n 
tierra; pero también le fué foi^ado á él caer, donde se vie- 
ra en peligro, si hiego no llegarán allí algunos ai'caíbuce- 
ros, entré ios cuales uno llamñdo Jorje de Sevilla, buen 
soldado ; se puso á gran peligro y trabajo por dalle un ca- 
ballo, del cuaíl derribó un franoés, y ké\ puso' á caballo. 
En la vanguardia, corno drjer, ^eWró'Con el visofreyef itidi^i 
quésde Givita Sant Ángel, el cual como 'rttüy valiente cá-* 
pitan, entró por los enemigos hiriendo y matando áícuantoi^ 
hallaba. E yendo así , uno dfe los enemigos le cortó de tina 
cuchillada las riendas d^l caballo, por descuido de nó lle-( 
var cadenas de 'hierro, como dije, ea ellas; y como el ca- 
ballo se sintió suelto, mete á su seífor por el Impel de los 
enemigos, aunque él siempre con su itiáza de hierro hiriendo 
aunas parles y á otras, hasta que fué á dar A la parle 



58i 

doatte d rey de Francia andaba, el cual con una gruesa 
lanza que. en la mano Iraia, le encontró desucrlo.» f|ne co- 
mo el marcfués ¿ la líjera ó eslradiola fuese armado, le der- 
ribó muerto en tierra. Y esto parcsció ser así, pon|ue el 
mismo rey dando después buenas señas, dijo lo que le ha- 
bra acacscido andando la gente darmas en los |)rinei|i¡«s 
(icsla batalla* 

El gran marqués que con la ¡nfanterla á la parle de la 

mano derecha venia; vio venir hiicia su escuadrón uno de 

los escuadrones de los enemigos asaz grande y bien dis« 

puesto. Como lo viese , con una disimulación admirable y 

con rostro y palabras alegres se vuelve á su gente , dicien* 

do : '' Ea mis Icones de España» que hoy es ei dia de ma- 

» iar la hambre que de gauiar honra siem|ire tu vistes; y 

• para esto os ha traído Üios á las manos lanía multitud 

» de ))écoras en que os cebéis; y mirad que aquel cscua- 

» dron que alli algo lejos hacia acá viene , me paresce que 

» es la gente de Pavía, que con el mismo, deseo de ganar 

» honra ha salido y viénesc á. juntar con nosotros: por tan* 

Ji to, vamos A rescibirlos y juntos podremos volver sobre la 

4 mano izquierda , y á nuestro salvo entrar por los enemi* 

» gos/* Y con esto no cesaba el escuadrón de caminar pa* 

so á paso hacia ellos, dejando la rectaguardTia algo desvia* 

da de^ .escuadrón de los tudescos» el cual se estaba quedo 

en aquel campo , esperando socorrer á dnndo fuese nic* 

nesler, Y s¡ acaso algún arcabucero espOMol pasaba por 

cabe ellos, Micer Jorje salía y tomándole por el brazo, le 

ponía en su escuadrón diciendo: /erwí, fefmi^ que es que 

estuviese allí con él para su defensa, Y de0ta manera tenia 

allí consigo mas de treinta arcabuceros , que viendo su 

buena voluntad, le deseaban, complacer en estarse con v\» 

Todavía nuestro escuadrón caminaba hacia el que venia, 



o85 

que el marqués decía ser nuestra genle de Pavía , lo cual 
aunque algunos claramente vieron no ser ansí ; pero en- 
tendiendo la intención del marqués, que lo hacia por ani- 
mar su gente, y cuando hubiesen de romper que fuese como 
de improviso, callaron y dejaron que muchos creyesen ii*se 
á juntar con sus amigos, |)or lo cual iban con gran regoci- 
jo , el marqués delante en su caballo , haciendo gentilezas 
y diciendo mili buenas palabras, que convidaban á todos á 
grande alegría y esfuerzo ; hasta que ya llegaron tan cerca 
ios unos de los otros, que no tuvo mas lugar la disimula • 
cion, porque vimos claramente las cruces blancas, y cono- 
cimos ser a({uei el escuadrón de ios quince mili tudescos 
de la banda negra , los cuales venían en mny buena oixle- 
nanza , trayendo en la vanguardia mas de cuatro mili c(h 
seletes en hombres escogidos > y adelante veninn hasta do- 
cientos escopeteros. Y {\ esta sazón ellos comenzaron á ca- 
lar las picas háeia delante y decir: lier, fier, que quiere 
decir, arma, arma. Lo cual como el marqués viese, que 
no era tiempo de mas disimular, vuelve con una manera 
de admiración diciendo : '' ¡ Oh cuerpo del mundo f engafln- 
» dos veníamos: que enemigos son. Sus, todo el mundo 

> hinque las rodillas y haga oración y nadie se levante has- 

> la que yo lo diga/' Vii los arcabuceros nuestros que de- 
lante del escuadi-on estaban, se iiabian apercibido de en* 
oender cada uno dos ó tres cabos de mechas para poder 
tirar mas libremente, y en la boca llevaba cada uno cua^ 
tro ó cinco pelotas para cargar mas presto. Hincados todos 
de rodillas, las mechas puestas en las llaves de los arcabu- 
ces, hacen su oración, lo cual viendo los enemigos, hicieron 
lo mismo. Al levantar salíei'on los docientos escopeteros que 
los contrarios delante traían, y adelantándose hasta diez pasos 
d¡s|mran todos á una húcia nosotros; pero como estábamos de 

Tovo XXXVIll 25 



386 

rodillas y ellos no traían puntería , sino que atada la mecha 
á un paliUo, con una. mano tienen la escopeta y con la otra 
ponen el fuego , no mataron ni lüríeron á nadie* Y len líran- 
do, vuelven ú quererse meter en sus escuadrones para tornar 
á cargar. Volviendo para esto las C8|ialdas, en alta voz cm« 
pieza el marqués á decir, ^'Santiago y Eapaña: á elk)6, á 
> ellos que huyen." A esta vo2:los arcabuceros se levanlaroQ 
y ecapiezao á tirar con lanío conetei'to, que parescia haber 
aUí seis mili arcabuceros, no siendo mas de seiscientos los 
que allí estaban. iF'ué tanta la furia, que los enemigos no 
pvKlicron dar dos pasos adelante , sino que como en un ca* 
ñaverai oon gran viento , asi parescia el caer de las picas. 
.£q medio cuarto de hora no se viera coselete en la van** 
guardia de los enemigos; que lodos habían caido, y tal 
coselete se halló con cixico' arcabuzazos en el peto, y otros 
con cuatro y con tres y oon dos. Y era señal que todos ha- 
bían llegado juntos á un tiempo; poi*que. bada una que 
solo llegara , bastara ¿ derribarle ; de suerte que en el tiem- 
po que tengo dicho, cayeron mas de cinco mili bon)ÍHres; 
porque hubo arcabuceros que tiraron ocho y diez tiros, y 
los que menos mas decaéis. Los enemigos como se viesen 
perdidos, haciendo una ciaboga ^dejando el iieiear, se van 
hacia el cuerpo de su campo, y quiso su ventura que pen- 
sando por allí salvarse, topan can la compañía dé Que- 
sdda', que habiendo wcorrid<» á nuestra gente de armas, y 
casi rompido y desbaratado el de los enemigos , con gran 
furia venían á socorrer nuestro escuadrón ' que peleando 
veian. Y como los toparon, tornaiH»! á dalles otra ruciada, y 
matando muchos dellos, fué del todo desbaratado aquel es- 
cuadrón. £1 rey de Francia que por la una pat-te veía ro- 
ta su gente darmas , y por otra veía el gran peligro do los 
tudescos, váse á juntar con sus esguízaros, animándolos á 



387 

que viniesen A nuestro escuadrón que peleando veian. 
Ellos de mala gana mueven de donde estahan, y llegan á 
pasar junio al escuadrón de nuestros lúdeseos, donde nu^s* 
Iros arcabuceros que allí iMicer Jorje teuia y algunos de los 
suyos y les dieron una mala ruciada , y llegando á tentar- 
se de las picas, no osaron acomelcrlos ni detenerse» por el 
lemor que de los arcabuceros hablan cobrado. Por lo cual, 
dcs|iues decia el rey que no le hablan roto sino arcabu- 
ceros españoles: que adonde quiera que había Ido, los ha- 
bía hallado. Y pasados de allí los esgufzaros y casi junto 
con 61 otro escuadrón de italianos y frantopioes, se vie- 
nen hacia donde nosotros estábamos , y llegando cerca, 
por el un costado les sale una buena banda de arcabuce- 
ros (|ue desmandados hablan llegado á la artillería france- 
sa, y muerto á los artilleros que hallaron, y jarretado los 
caballos del artillería, y apoderádose de mucha della. Y 
como viesen la mucha gente que á nuestro escuadrón iba, 
dan en ellos, dejando todo lo demás por un lado; de suer- 
te que fácilmente cortaron el escuadrón. Los otros arca- 
buceros- que con nuestra artillería estaban » sálenles al en- 
cuentro con tanto ánimo y tanto concierto en el tirar, 
que los enemigos se detuvieron algún tanto á esperar que 
acabi'isen de tirar ; en el cual tiempo recibieron grande 
daño. Y viendo que jamás aflojaba ni un punto la furia 
del tirar, vuelven sobre la mano derecha, y dejando la ba- 
talla, caminan la vía del rio. En esto, el Sr. Antonio de 
Leiva, que deiHro en Pavía estaba doliente, hízose sacar en 
una silla á una puerta, y de allí mandó salir hasta mili sol- 
dados españoles y tudescos de los que dentro tenia ; y que 
con gran prudencia empezasen á escaramuzar con la gente 
ilaüaiia que el rey de Francia allí habia dejado por guar- 
dia. La escaramuza se trabó de suerte, que tuvieron impe- 



388 

dída y ocupada aquella gente , que no fuese á la batalla, 
que fué un harto buen hecho, por ser la gente buena. Ya 
estando las cosas en el stado que digo, el capitán Guevara 
que con algunos españoles al rey de Francia servia , el cual 
aquel dia fue mandado ir á guardar la puente que encima 
de Pavía al Tesin tenian hecha , como vio la perdición de 
su ejército, procuró de defender aquel paso, para por alK 
recoger alguna gente que huyendo venia , para ponerla en 
salvo, derribando después la puente ó desbaratando las bar- 
cas sobre que estaba armada. 



CAPÍTULO XI. 

De como el rey de Francia fué preso , y del fin de 

la batalla. 



Al tiempo que nuestro escuadrón con los de la guardia 
y banda negra rompió, el marqués se metió en los enemi- 
gos como un león , mostrando que no solo capitanealxi de 
palabra , sino con admirables obras : que matando y hirien- 
do se metió entre los contrarios, de suerte que en mas de 
una hora no supo hombre del ; en el cual espacio como el 
marqués de Sant Ángel fué hallado muerto, salió una voz 
en el campo diciendo que el marqués era muerto; y como 
no dijesen cuaf de los dos marqueses , y el- de Pescara se 
nos hubiese perdido de vista , los soldados creyeron ser el 
de Pescara , lo cual costó harto caro á los enemigos ; por- 
que perdida toda piedad que españoles suelen tener, an- 
daban como lobos hambrientos matando cuantos hallaban, 
y algunos con las lágrimas en los ojos del dolor que la 



56d 

íiiuerle.de un tal príncipe y cnpUan tan amado de todos les 
causaba. Acrescentóse en algunos esta saña, porque á la 
misma sazón vieron traer herido al capitán Quesada, que 
yendo á la artillería de los enemigos , de ün escopetazo por 
las espaldas lo hirieron; pero plugo áDios, que la herida 
aunque mala, no fué de muerte. Andando los soldados es*^ 
pañoles tan encendidos y encarnizados, como dicho tengo, 
sale el buen marqués de Pescara de un escuadrón que de 
enemigos se desbarataba , y en las veneras que traía se po- 
dia bien saber las romerías que había andado ; y él venia 
herido en el rostro junto á la liariz de una pequeña herida 
que con una pica le habian dado. Traia otra herida en la 
mano derecha no peligrosa ; pero traia un arcabuzazo por 
medio de los pechos que , pasándole el coselete y los vesti- 
dos , llegaba á la carne ; y como la pelota estaba caliente 
hacíale pensar que entraba por el pecho en el cuerpo; y 
esto le traia algo fatigado. En las armas traia mili cuchi -•> 
liadas y alabardazos y golpes de picas. El caballo venia 
con una grande herida en las quijadas, y otra en la barría 
ga que le hacia venir las tripas arrastrando : con todo esto, 
cuando del escuadrón de los enemigos salió, empezó á re- 
linchar; y como el marqués lo viese y supiese como el ca- 
ballo salia, dijo: ''Ah Mantuano: que ese es el cantar del 

> cisne. Pluguiera ¿ Dios que con mili ducados pudiera yo 
» salvarte la vida." Y llegando á nuestra gente ¿ dijo: '^ea 
» amigos : nadie descanse , pues el tiempo no nos da lugar, 
• que agora es tiempo de seguir la victoria que Dios os ha 

> dado. Y sabed que la guerra y mis dias se acaban hoy 

> juntamente ; poiX|ue vengo mal herido de un arcabuzazo 

> en estos pechos." ¿Quién podrá contar la tristeza que en 
lodos esta palabra puso? Bieu se puede creer que el alegría 



590 

ílc haberle visto venir, después de haberle tenido por rauerlo, 
se volvió en mortal tristeza con tales nuevas. A la hora 
llegan á él el que mas presto podía , y le apean del ca- 
ballo, y un gentil hombre suyo llamado Antonio de Vega, 
le quita presto los correones del coselete » y metiendo* la 
nmno al pecho, halló la pelota junto á la carne hecha una 
tortilla; y pidiendo albricias al marqués, se la mostró. Y 
como el se vio libre, de presto se hizo tornar á armar, y 
tomando otro caballo, dejó alli á su Mantuano que á poco 
rato murió; y recogiendo la gente que pudo, que ya mucho 
se habia desmandado á seguir la victoria, se fué la via del 
rio Tesin donde vio ir mucha gente de los enemigos. La 
gente darmas aunque retirándose, siempre iba defendiendo* 
se lo que podia. 

Gomo el rey de Francia viese qiie no podia hacer tornar 
sus esguízaras , que era la gente de que él mayor estima 
hacia en la batalla; y que ya claramente via su perdición, 
pensó procurar de ponerse en salvo, y toma el camino de la 
puente del Tesin. Iba casi solo, cuando un arcabucero te 
mató el caballo , y yendo á caer con él , llega un hombre 
darmas de la compañía de D. Diego de Mendoza, llamado 
Juanes de Urbieta , natural de la provincia de Guipúzcoa, 
y como le vio tan señalado, va sobre él al tiempo que el ca* 
bailo caia ; y poniéndole el estoque al un costado por las es- 
cotaduras del arnés, le dyo que se rindiese. El viéndose en 
peligro de muerte, dijo: **La vida, que soy el rey." El 
gulpuzcoano lo entendió aunque era dicho én francés; y di- 
ciéndole que se rindiese, él dijo; ^' Yo me rindo al empera- 
• dor." Y como esto dijo, el guipuzcoano alzó los ojos y vio 
alli cerca al alférez de su compañía que cercado de fran- 
ceses estaba en i)el¡gro; porque le querían quitar el están- 



394 

darle. El guipuzcoano, como buen soldado , por socorrer su 
bandera , siu acuerdo de pedir gaje ó señal de rendido al 
rey , dijo : ' ' Si vos sois el rey de Francia , hacedme una 
> merced*'' El le dijo, que él se lo prometía. Entonces el 
guipuzcOaoo alzando la visera dd almete , le mostró ser 
mellado, que le fallaban dos dientes delanteros de la. parte 
de arriba, y le dijo: *'En esto me conoceréis;'' y dejándole 
en tierra la una pierna debajo del caballo, se faé á soooiv 
rer ¿ su alférez, y hizolo tan bien, que oon su llegada dejó 
el estandarte de ir i manos, de francesa. Luego llegó á 
donde el rey estaba otro hombre darmas de Granada , lia* 
mado Diego de Avila , el cual como al rey viese en tierra 
con tales atavíos, fué á él á que se le rindiese, el rey le 
dijo quien era y que él estaba rendido al emperador : y pre- 
gunlándole*si habia dado gaje, él le dijo que no. El Diego 
de Avila se le pidió, y él le dio el estoque que bien san?* 
griento ti*aia y una manopla ; y apeado Diego de Avila tra- 
bajaba sacarle debajo del caballo. Y en esto llegó 'alli> otro 
hombre darmas, gailego.de nación, llamado Pita, el cual 
ie ayudó á levantar y loluó al rey la insignia. que de Sani 
Miguel al cuello traia en una cadenilla , que es la orden de 
la caballería de Francia , y tráenla como los del emperador 
el Tusón. Por esta le ofrescíó el rey darle seis mili duca- 
dos; pero él no los quiso aino traerla al emperador. EJstaa- 
do ya el rey de Francia en pié, acudieron hacia aqueifai 
parle algunos soldados arcabuceros, los cuales. no conos^ 
eiéndole, le quisieron malar, porque no daban crédito á 
los que le tenían, que decian ser el rey; y dindubda ellos 
no le pudieran salvar la vida, slá la sazdn no viniera per 
alli MonseAor de la Mola, deudo y muy grande amigo del 
duque de Borbon, que con él habia andado, y desmandán- 
dose hacia aquella parte, vio la contienda que allí tenían; 



392 

pon|ue esUbau alií copia de soldados de á caballo y de pié; 
y unos alegando lo que el marqués les había encomendado, 
le querían matar, no creyendo ser el rey, y^ otros le que- 
rían defender. Como Monseñor de la Mola entendiese que 
toda la contienda era por no haber quien le oonosicícse, pí* 
dio que se le dejasen ver; y llegado luego, conoscíA quieo 
era , y hincó las rodillas en tieiTa y le quiso besar las ma- 
nos. El rey le conosció, y haciéndole levantar, le dijo que 
le rogaba hiciese como siempre habia sido; y viendo esto 
los soldados, se certificaron ser aquel el rey; y quitándole 
Diego de Avila el.almele, él por limpiarse el sudor, que en 
la mano tenia , se easangreiiló un |K>co el rostro , por donde 
algunos pensaron estar herido en él; pero do fué asi. Luego 
llegaron algunos soldados , y unos le tomaron los penachos 
y bandcreka que en el yelmo traía ; otros corlalido pedazos 
del sayo de sobre las armas, como por reliquias para me* 
moría, cada uno que podia llevaba su pedazo; de suerte 
que en breve espacio no le dejaron nada del sayo. A todo 
esto siempre se mostró, magnánimo, mostrando holgarse y 
reír de lodo; y los soldados le daban bien de qué, porque 
le decían cosas donosas para reir. En esto el escuadrón de 
la gente darmas y los esguizaros que con Monseñor Alan- 
zon, cuñado del rey, habian rompido nuestra gente iialia* 
na , |)or poco que se quisieron detener á descansar y repo- 
sar del mucho daño que habian recibido , como tan presto 
conocieron la perdición y desbarato de. su ejército , reco* 
giendo la gente que hacia aquella parte huía , tomó d ca- 
mino de Vigeben , que es una buena villa, dies y ocho mi- 
llas de Pavía, donde muchos señoi*es de los franceses te- 
nían sus recámaras y estaba bien guardada. La otra gente 
empezó á huir por diversas partes: algunos pudieron llegar 
á la puente que Guevara guardaba , y recogidos los nías 



3ü3 

que pudo, vicníb) ya venir cerca gcnle española, que en 
el alcance iba , cortó la puente y fuese con aquella gente á 
salvo la via de Turía, de donde pasaron en Francia. Otros 
muchos que no pudieron tomar el camino de la puente , se 
lanzaban en el rio; y como iba grande, todos se ahogaron. 
Entre estos fué el escuadrón de los esguízaros y francopi* 
nesquede la batalla salieron, como dije; y lomando la via 
del río, no bastando muchas voces de españoles que tras 
ellos iban, prometiéndoles buena guerra , as^urándoles las 
vidas, porque no pereciese tanta multitud, finalmente con 
el gran temor que llevaban , se lanzaron todos los mas en 
el rio, y todos se ahogaron, que fueron mas de seis mili 
hombres. Los otros temblando se venian á poner en ma* 
nos de los españoles, y asido uno*al estribo del español, 
otro se nsia de aquel y otra al otro; y así se venian con 
cada uno eiMrcuta ó cincuenta rendidos, y con algunos 
mas'de ciento. Todos con lágrimas pedian misericordia , que 
era la mayor compasión del mundo verlos. Los españoles 
los aseguraban y prumctian de liaccrlo bien con ellos, como 
lo hicieron. A esla sazón un buen soldado español llamado 
Cristóbal Cortesía se topó con el príncipe de Navarra, que 
se procuraba poner en salvo. Saliéndole al encuentro^ ho- 
bieron su batalla entre los dos, de la cual el príncipe que- 
dó rendido y preso ^ prometiendo veinte mili escudos por 
la vida. Alguna otra gente huyó la via de Milán, de los 
cuales muchos fueron muertos de mano del villanaje , que 
por allí en cuadrillas se hablan juntado de toda la comar- 
ca, para como es su costumbre, perseguir al vencido: y 
era cosa maravillosa , que hasta las mugeres destos se ha- 
bían juntado allí muchas, y en la propia batalla andaban 
despojando los que caian. Andando las cosas en esta ma- 
nera, divúlgase la fama de la [mmn del rey de Francia 



394 

entre los unos y los otros, lo cual fuó causa que muchos 
buenos caballcms franceses que estaban ya en salvo, ó se 
podían salvar, se volvieron voluntariamünte arlarse por 
prisioneros de españoles, prometiendo grandes rescates con 
una honrosa consideración, diciendo que no quisiese Dios 
que ellos con tan gi*ande inominia, dejando su rey en pri- 
sión, volviesen en Francia. Y destos fueron muchos, y al- 
gunos principati^ señores. 

Como la nueva se derramó por el campo de la prisión 
del rey de Francia, y jlegó á los oidos( de los señores, lue- 
go cada uno procuró de ir allá aquella parte por verle. El 
primero que fué, fué el marqués de Pescara, que á la sa- 
zon de junto á Pavía venia; de donde con alguna gente 
que consigo llevaba, y ton alguna que de Pavía salió, ha* 
bia hecho huir los italianos que sobre la ciudad babian 
(|uedado, y dé ellos traían muchos presos. Volviendo {mes 
desta empresa, supo donde el rey estaba , y fuese para allá. 
Con el rey estaban algunos soldados aunque pocos, que ya 
se babian ido en siguimiento de la victoria. Estaba allí 
Monseñor de la Mola, el cual como vio al niarqués; dicíen- 
do al rey quien era , se fué á buscar al duque de Borbon 
para traerle allí. El marqués, hincadas las rodillas por 
tierra, con grande acatamiento pidió las manos ai rey. El 
no se las quiso dar y púsoselas sobre k» hombros , y hízole 
levantar; y mostrando holgar mucho de su venida, le ha- 
bló con buen semblante, rogándole que mirase lo que á ca- 
ballei*os vencedores debian: que los pobres vencidos fuesen 
tratados con la piedad á que los españoles, como los me- 
jores soldados del mundo, estaban obligados. Al marqués 
te vinieron las lágrimas á los ojos de pura compasión de 
oír semejantes palabras á un tan gran príncipe, y por do 
darle aflicción, las disimuló diciendo, que S. M/ no tuvic- 



se pena de aquello; que él le ccrtifícaha ser la nación es- 
pañola tan piadosa , que £1 estaim seguro que aun de las 
riiuorles pasadas ya les posaba á ellos; y que él haría todo 
buen tractaniiento á los soldados presos y los pornfa en 
likriad. Eslo mostró agradecer mucho el rey. Luego llegó 
allí el vjsorey de Ná|H)les, y haciendo el acatamienlo que 
ol marqués, fué resciliido con buen semblante del rey; y 
á todos decía palabras aunque con {\nimo (|ue movía á pie* 
dad. En esto llegó el marqués del Vasto con el mismo acá* 
tamienlo y el señor Alarcon; y como ei rey viese la pei*so« 
na del marqués del Vasto , tan señalada en gentileza en- 
tre todos, con buen semblante y risa le dijo: ''Marqués: 

> yo he deseado mucho veros; pero no quisiera que se me 
i cumpliera mi deseo ansi; sino de manera, que yo pudie* 
» ra haceros la honra que meresce vuestra persona." El 
marqués coirmucba gracia le respondió: *'A Dios gracias 

> |M)r todo, que desa manera bien puedo yo decir, que se 

> me ha cumplido A mi muy mejor mi deseo, pues veo á 
» V. M.** ca ¡xHler del em|)erador, mi señor," Lo uno y lo 
otro dio regocijo á los que lo oyeron. A esta sazón vieron 
llegar allí cerca al duque de Rorbon , su estoque en la mano 
muy teñido de sangre francesa, y la camisa que sobre el 
sayo y armas traía , bien salpicada de la misma sangre, 
que bien mostraba \io haber estado ocioso. Al cual como 
él vio, preguntando quien era y diciéndoselo , dio dos ó 
tres paso^ hacia tras, retirándose hasta ponerse casi á las 
espaldas del de Pesoara con alguna turbación de semblan- 
te. Conocido esto y la causa por el marqués, salió adelante 
hasta llegar á donde el duque venia, y con hermosa gracia 
le dijo que le diese el estoque. El duque que la vista del 
almete traía levantada, con grande alegría le respondió: 
**Yo, señor, soy contento de daros mis armas; pues tan 



396 

» juslamcnic os deben hoy todos los nacidos las armas por 
» vencedor." Y tendiendo la mano le da el estoque. El 
marqués con grande alegría y agradescimiento del favor y 
honra que lednha, le suplicó que poniendo el estoque en 
su lugar, se apease y con toda mansedumbre y acatamien« 
to hablase al rey ; pues allende del deudo , le obligaba el 
verle en su prisión. El duque dijo, que asi lo baria; y apea- 
do, fuese á poner de rodillas delante el rey y porfió con él 
que le diese las manos; y no lo pudtendo acabar, con los 
ojos arrasados de agua, dijo al rey : *' Ah!, Sire, que si mi 
» parecer se hobiera tomado en algunas cosas, ni V. M.^ 
9 se viera en la necesidad que al presente está , ni la san* 
» gre de la nobleza de Francia anduviera tan derramada y 
> pisada por los campos de Italia;" A lo cual el rey con 
gran turbación de rostro , aludos los ojos al cielo , con un 
entrañable suspiro, respondió: '* Paciencia, pues ventura 
i falta." Gomo el marqués de Pescara vio la pena que res- 
cibia, liaoe á Borbon que.se apartase un poquito, y con 
palabras alegres dice al rey cuanto á su persona y grave- 
dad hacia en no rescibir ni mostrar turbación en cosa nin- 
guna , ni |)eusar que habia otra ventura que la voluntad de 
Dios, la cual habia permitido en aquel revés; pero que le 
debia dar gracias, pues le habia traido ¿ poder del mas be- 
nigno principe do la cristiandad. Poi* tanto, en ninguna 
manera dejase de mostrar ánimo; porque los que no le que- 
rian bien, no tuviesen lugar de atribuírselo á flaqueza. El 
rey se lo agradesció, y mostrando alegi*e semblante,' lim- 
piando los ojos y dándole un chapeo del visorey, ansí ar- 
mado en blanco, salvo manos y cabeza, le dan un cuartago 
en que subió sin espuelas, y mueven todos aquellos prínci- 
{)es de allí con él hacia la ciudad de Pavía. 

Las banderas españolas recogieron alguna gente; |)or- 



397 

que mucha della seguia ei alcance ; y por mandado del mar- 
qués vienen á donde el rey los pudiese ver. Muéstrale el 
escuadrón de ios tudescos^ que estal)a todavía junto; y pa* 
sando cabe los españoles, hiciéronle una hermosa salva. 
Allf pasaron cosas de reír, porque uno llegaba y le decia: 
'^Ea, señor, que en semejantes loques se prueban los va- 
» lores de los príncipes." Otros le decían, tuviese pacien* 
cía, porque podia estar seguro que él sería mejor tratado 
en poder del emperador, que no lo fuera el emperador en 
el suyo. Otros le decían , que con pensar haber sido preso 
de la mejor nación del mundo, lo debía de tener todo por 
muy bien empleado. A todo esto y mucho mas que le de* 
cían, él se reía y hacia que lo declarasen en su lenguaje 
todas las palabras que él no entendía , lo cual hacia Mon- 
señor de la Mota que allí venia. En esto llegó un soldado 
español arcalKicero, llamado Roldan , y bien se le podia Ha- 
mar por su esruerzo. Traia dos pelotas de plata y una de 
oro de su arcabuz, en la mano; y llegado al rey, le dice: 
Señor, V. Alt.* sepa, que ayer cuando supe que la ba- 
talla se había de dar, yo hice seis pelotas de plata para 
vuestros Mosiores, y la de oro para vos. De las de plata, 
las cuatro yo creo que fueron bien empleadas; porque 
no las eché sino para sayo de brocado ó carmesí ; otras 
muchas de plomo he tirado por ahí & gente común; mu- 
sieres no topé mas ; por esto me sobraron dos de las su- 
yas. La decoro véisla aquí y agradeccdme la buena vo- 
luntad, que deseaba daros la mas lionrosa muerte que 
á principe se ha dado; pero pues no quiso Dios que en 
la batalla os viese, tomalda para ayuda á vuestro resca- 
te, que ocho ducados pesa; una onza tiene.'' El rey ten- 
dió la mano y la lomó, y le dijo que le agradescia el de- 
seo que había tenido , y mas la obra que en darle la pelota 



598 

hacia. Esto fué muy reido de todos. Y todavía se iban acer- 
cando á la ciudad , y á la eoiitina loi)al>an calmllcros fran- 
ceses en prisión de espafioics , que ellos liolgalKín de ser 
vistos del rey, el cual los saludaba con buen semblante di* 
oitMidoies por gracia que procurasen de de|)render la len« 
gua spañola; i)ero que pagasen bien á los maestros: (|ue 
baria mucho al caso. Y siempre decía á aquellos señores, 
que encomendasen el buen Iratamicnto á los que ios lle- 
vaban. * 

Yendo dcsla manera, Ilegaix)n cerca de Pavía, y como 
cl rey vio la puerta , con alguna turbación detuvo el cuar* 
tago en que iba, lo cual como el marqués de Pescara co- 
nociese, llegándose á ¿1 le preguntó la causa, y él le dijo: 
''Queríaos rogar, marqués, que vos y lodos estos Caballé- 

> ros n)e biciésedes un placer, y es que no me metáis en 
» Pavía. Kuégoos que no resciba yo tan grande afrenta, 
9 como seria después de con tanta gente halierla tenido 

• cercada tanto tiempo, y no haber sido para tomarla, me- 

> termo en ella preso." Al marqués le parcsció justo con- 
ceder en su demanda, y comunicándolo con aquellos seño- 
res, fué acordado que le apo$eutasen en un monasterio 
que allí fuera estaba. Al cual llegados, bobicron su acuerdo 
de la guardia de la persona del rey , y todos lo remitieron 
al parecer del marqués de Pescara : el cual en presencia de 
todos aquellos señores y principes, dijo: ''No es justo, se- 
» ñores, que en lo que Dios Nuestro Señor tan avcntujada- 
» mente pone su mano de favorcsccr los hombres, lo con- 

> tradigamos. Digo esto, porque nadie que sentido tenga, 
» habrá que niegue deberse hoy todo el prez y gloria des- 
» ta maravillosa victoria á la nación spañola , que tantas 
» y tan señaladas hazañas hoy han hecho. Y pues Dios, de 

• cuya mano todo ha venido, tan particulares favores, así en 



399 

romper las batallas, como en prender los príncipes, les ha 
querido mostrar dándoles tanta gloria, razón será que 
nosotros nos conformemos oon lo que á su divina volun- 
tad vemos» no quiriendo quitar á esta tan encumbrada na- 
ción lo que de nuestra parte le debemos; y con esta con- 
sideración, después de besar las manos á V. S/ por la 
merced que en me cometer á mí la determinación de tan 
arduo negocio me hacen, digo: que la guardia de la per- 
sona del rey se debe dar al señor Alarcon, que presente 
está ; porque allende del gran valor de su persona , al cual 
en esto no damos sino trabajo , por ser de la nación es- 
pañola y cabeza de todos los que de ella «acá estamos, 
soy cierto que el emperador será servido, y la nación 
honrada, y todos |)odrúmos dormir seguros." A todos 
aquellos señores pareció muy acertada la determÍDacio» del 
marqués, ó a lo menos lo mostraron asi;. y luego fué dada 
la guardia del rey al señor Alarcon , y le aposentaron en 
aquel moDasterio, y ellos en las tiendas francesas. 

CAPÍTULO XII. 

r 
I 

De lo que luego succedió. hasta traer al rey á' España, 



Aposentado el ejército en las tiendas é aposentos france- 
ses, luego vino Cristóbal Cortesía con el príncipe de Na- 
varra su prisionero , el cual dio al marqués del Vasto, que- 
dando él á pagarle el rescate. Fué puesto en el castillo de 
Pavía , donde estuvo muchos dias. Después por poca fideli- 
dad de un criado del marqués que tenia car^o del , se fué 
en Francia y la guardia con él. Luego otro dia después de 
la batalla, vino al real un villano de aquella tierra, y venia 



400 

preguntindo por el inaqur^ de Pescara, y puesto eoii él le 
pidió albrieias; y sabida la causa, era porque deoia él ha* 
ber muerto al hijo del rey de Escocia, el cual como viese 
la peiHltcion de la batalla, quiriendo |)onci*se en salvo, tomó 
á un su paje un ca|K)te verde, que traía : y cubierto encima 
de un sayo de brocado que sobre las armas traía, se salió 
de la batalla, y quitado el yelmo, se iba por un camim) 
que va á Vígeben , donde no Irjos del campo hailiV una cua- 
drilla de villanos, qje aguardaban el vencimienlo ó |)or 
una parte ó por otra ; y llegados á ellos les rogó, que alga- 
no dellos le guiasen hasta Vígeben , y que los prometía pa- 
gárselo bien. Uno dellos se lo prometió, y ofrecióse á guiar- 
le , y yendo algo adelante el |)robecito príncipe , |)or asegu- 
rarle mas , A su guia le dijo quien ora , prometiéndole s\ 
quisiese ir con él , de hacerle hombre , y sino que en llegan* 
do á Vígeben donde él tenia sus criados y recámara , le da- 
ría docieutos ducados ; y para señal le dio una cadena rica 
que al cuello traia. El traidor del villano^ llegadus á un ce- 
nagal, le dijo que atravesase por allí; y no fué entrado el 
caballo, cuando fué hundido hasta las cinchas; y liega luego 
sobre él y por las espaldas le da un tan gran gol|)e con su 
espada sobre la cabeza desarmada , que se la hundió basta 
los sesos; y dejándole muerto, venía á ¡icdír albricias, y 
mostró por señal la cadena que le había dado, la cual co- 
noció bien el rey por el joyel que tenia , y lloró la niuerlc 
del principe. £1 marqués envió por el cuerpo y le salió con 
mucha cera y caballeros ú reseibir. Era la mayor lástima 
del mundo verle , que era hasta de diez y siete añus, la mas 
hermosa criatura que yo jamás vi. Fué depositado en un 
monasterio de Pavía , hasta que le llevasen á su tierra. Las 
albricias del villano fueron mandarle aliorcar, y cierto fué 
bien empleado. 



401 

El (lia de la batalla en la larde» , vino al rampo el señor 
Aolooio de Leí va , bien acompañado de sus eapilanes y 
buenos soldados; Fué bien réscibido de todos atiueilos se- 
ñores» y fué luego á besar las manos al rey, el cual le ni0!<- 
lr6 grandes favores, loánd')le por utio de los mejores cipi- 
tanes del mundo, y diciendo palabras de placer. Allí estu- 
vo el ejército cinco ó seis días, entrando e^da día en la ciu- 
dad de i^ivía, y saliendo los de dentro. El despojo de res- 
cates y vajillas de plata, y vestidos y de caballos y acémi- 
las faé tanto, que no se podria creer su valor. Las vilua-' 
lias que en el francés a[)Osento se hallaron , fueron nuiy 
muchas, que había para proveer el ejército y la ciudad. 
Luego dieron libertad á la gente prisionera, que no en de 
rescate, que cada uno se fuese ¿su tierra; y á los extran- 
jeros acompañaron algimos caballos lijeros, hasta sacarlos 
del |»ei¡gro del villanaje. 

Un es'e tiempo volvieron muchos de los que habido se- 
guido d alcance, y muchos vinieron ricos, que lle<;aron 
hiislii Hilan, y lanzando los enemigos della con el favor de 
los de la ciudad, que luego apellidó Imperio y thhiuc, lio* 
Ijieron muchas riquezas de fi^nceses y forajidos italianos. 
Oir(K< habían llegado ¿ Yigeben y echado della lagenle frari- 
cü.s««i. S^Kfuearon cuanto hallaron, que fué nnicno. Fina!- 
niciiie, en ocho días nú había francés libre en el slado de 
Milán y los españoles se recogieron al ejército. El duque de 

■ 

Milán vino luego allí , y no quiso ver al rey hasta que, por 
iin()ortunacion de aquellos sefídres, le fué un dia a ha- 
hlar, no con el acatamiento que los demás. El rey le res- 
ciliió bien y y habló con buen comedimiento. 

Luego de allí fueron despaeJiados correas y mensajeros 
al [üipa y venecianos y á los otros señores de Italia , de los 
cuales se sacó gran suma de dineros: poiY|ue con socolor 

Til VIO XXXVI.l áü 



4C2 

de disimulada amistad, lo pidian á lodos diciendo la nece- 
sidad que liabia de pagar al ejórcilo, diciendo que, aunque 
vencedor, estaba pobre» El papa envió luego docientos mili 
ducados en muestra de gran placer de la victoria. Vene- 
cianos , florentmes , y ginoveses y el duque de Ferrara tam- 
bién dieron muchos . dineros » tanto que luego se dieron 
tres pagas á todo el ejército. A los alemanes enviaron á sus 
tierras. Al rey llevaron al castillo de Pictquiton , que es 
muy fuerte , y en el lugar y comarca aposentaron una par- 
te de los españoles que le hiciesen guardia, la' cual tenia 
dia y noche. Nuestros capitanes generales se fueron con el 
duque de Milán, á ordenar lo que se [debia hacer hasta espe- 
rar el mándalo del Cé^ar, el cual tardó algunos días, y ve« 
nido, todos le fueron ¿ intimar al rey de Francia á Pieiquí- 
ton. El cual viendo que le pidia á Borgoña , y le mandaba 
dejar la Provenza y todo lo que tenia usurpado , puso la 
mano sobre un puñal que ceñido traía , y con gran sospiro 
dijo: ''Desa manera, mejor seria morir rey de Francia.'' 
El Sr. Alarcon se llegó presto y le desoiñó el puñal con te- 
mor no hiciese algún desconcierto en su persona , lo cual 
el rey no pudo disimular 3itt apartarae algún tanto á lim- 
piarse las lágrimas que todos le vieron. Entonces Hegó á él 
el marqués de Pescara y con palabras de piedad le consoló 
diciendo: que todos aquellos, habian sido fieros del empe« 
rador , como de hombre enojado ; pero que tuviese por cier- 
to que al fin el emperador tenia tal condición, que no haría 
mas de lo que él quisiese* Con esto y con otras buenas pa- 
labras que aquellos principes le dijeron , se volvió á sose- 
gar. Ellos se volvieron á Milán dejándole con su muy buena 
guardia y en poder del Sr. Alarcon , el cual le daba todos 
los pasatiempos posibles y dineros que jugase todo lo qui- 
siese. AUi estuvo hasta que vino otro correo del emperador 



403 

en que enviaba á mandarle embarcasen en Genova para 
Ñapóles, y enviaba una carta al visorey que había de ir 
(X)n él, la cual , decia en otra , que no la abriese hasta estar 
hien dentro en la mar, y que hiciese lo que en ella hallase 
que le mandaba. Esto np se sopa Ka^ta que fué llevado el 
rey con buena guardia á Genova, donde hallamos las gale- 
ras de España y de Ñapóles, y las de Andrea Doria, que el 
rey de Francia habia mandado venir para le acompañar, 
laseuaieslvemaii muy cubiertas de luto pót* la prisión de 
su Selor. Y baatecidas que fueron de iU)Mád¿s''^f)afMes, 
en una de las de l&paña embarcaran al rey dd Pranoid icón 
voz para Ñapóles ; pero como el visorey dentro en la mar 
abrió la carta del em[>erador y halló que le mandaba traer 
á España, él lo hirx) asi. De lo que después subeedió, ya 
creo V. S. terna memoria. 



■íám9fm 



4(»i 



RELACIÓN 

de lo sucedido eu la prisión del rej de Fnocii, desde qw fué traído 
eq F.s|»Da, por Udo el tiempo que estufo e» elk, basta q«e el 
empeíador le di¿ libertad j roliíó eo Fraocia , casado cod ladaní 
Leonor 9 hermana del enperador Garios V, rej de España. 



Con este titulo se conMrva, entre los M8S« de la Btbliotet'a 
Nacional, un códice de letra de fines del siglo XVI (X. i¿7f en 4." 
con 156 ÍT.) En una de las hojas en blanco, que tiene al principiop 
se escribió, en época posterior, una que podríamos llamar nueva 
portada, en la cual, después de copiado aquel titulo con muy lije- 
ras é insignificantes variaciones, se añadieron estas palabras: Ks- 
crita por el capitán Gonzalo Hernández de Oviedo y Yeldes , al- 
caide de la fortaleza de la ciudad de S. JJominyo, de la Isla /> 
pañola , y coronista de la Sac. (lesár. y CathóU Maj, del Emper. 
Carlos Vf y de la Sereniss. Reina D/ Juana su madre. 

Uay asimismo en otra hoja, escrita en veinte lineas, y al pa- 
recer de la misma mano que reformó el título, una brevísima no- 
ticia de la vida del autor de la Relación, cuyo interés ha desapa- 
recido después que la Academia de la Historia ha publicado su 
biografía en el tomo 1.^ de la Historia general y natural de las In- 
dias (1851—58.) 

Aun cuando el epígrafe de esta Relación parece limitarla á lo 
ocurrido desde la batalla del parque de Pavía hasta conseguir su 
libertad el rey de Francia , abraza sin embargo mayor espacio de 
tiempo, pues llega hasta el ano 1533 , refiriendo aquellos suce- 
sos mas dignos de memoria que, así dentro como fuera de España, 
ocurrieron. 



405 

Y mas bien que Relación rornial de Ules acacciniienlós, pucde> 
cousiderarse este escrito como uu reg¡í>tro en que los hechos se 
apiintau con mas ó menos reposo, tomündose en cuenta las circuns- 
tancias de mas bulto, con propósito de amalgamarlos después y 
componer con ellos vcrdadetia y cabal historia. 

Aun agí V lodo, orrcce el mayor interés la Relncimí présenle, 
pues resppnindo toda ella veracidad, que es la ley y condición pri<- 
mera de lodo trabajo de esta índole, y que de seguro caracteriza 
los de 0\iedo, reúne fuera de esto, la inapreciable ventvja de ha- 
Ikíi* sido testigo ocular de muchas cosas que refiere, habiendo rcci- 
Wdo otras de boca de graves y fidedignos sugclos que las presen- 
ciaron. 

Otro de loá hechos aquí narrado», y que lV»rma couio una sf- 
^'unda parte de la ñdacion^ <>s el Tamoso cerco de Nápole^ y vic- 
loria del ejército imperial (15¿8), suceso que cuenta Feruaodez de 
OvíihIo. no con palabras propias, sino tomadas, según él. mismo 
coníicsa, de ima relación (pie dice se mandó de Roma por el rm- 
ÍMijador Micer May al duque de Calabria, y que ocupa desde el fo- 
lio H3 del' códice hnsta el fin. Dárnosle también á luz, persuadi- 
dos de qutí el tono de verdad que en todo él se nota , su riqnesa 
ílc pormenores y su estilo l)astante correcto y animado, |e granjea- 
rán el aprecio de las jiersonas entendidas. 



Eslaiidücl auperatdór eo Madrid en el año 15^5 muy 
lineo ó tínferino de cuartanas, é puesto en mucha congoja- 
del cuento dudoso de la guerra de Italia , en que personalt 
mente estaba el rey Francisco de Francia con muy podcro* 
so ejército, teniendo cercada la eiudad de Pavía, que por 
el emperador tenia en guarda el famoso capitán el señor' 
Antonio de Lciva, el ejército del emperador estaba i^tirado 
en Lodi, rehaciéndose de gente, jKirque tío era parle para 
asistir al francos, y di^nuis de ki enfermedad é llaqiicxa. 



40G 

estaba el Cesar nniy |)obre de dineros, y aun con mal apa- 
rejo de lós haber tan aina, ansí jior sus grandes gastos de 
las guerras pasadas y presentes, como por los casamientos 
de suá hermanas. Porque entre las muchas escclencias que 
tuvo, fué una muy graode, y fué: que demás de ser her- 
mano , fué padre en el amor é cuidado que de todas ellas 
é de su hermano el serenísimo infante D. Fernando tuvo; 
pues nunca se quiso casar hasta que á todas ellas dio ma- 
ridos, c al infante t muger; al cual casó con madama Ana, 
hermana del rey Luis de Hungría; y con el dicho rey léUh 
casó h la infanta Doña María su hermana; á la infanta Oofia 
Isabel casó con el rey de Dacia, aüas de Denamarea , é á 
la infunla Üoña Catalina su hermana menor, con el rey don 
Juan (le Portugal; ó ániesque á todas habia casado el año 
de 1518 á su hermana mayor madama Leonor con el rey 
ü. Manuel de Portugal » |)adr9 que fué del dicho rey dou 
Juan: ansí que fuó mas que hermano y padre verdadeit>en 
amor y obras á sus hermanas y hermano. 

Estando pues cu la dicha Madrid , acompañado de 
muchos cuidados, enfermo, pobre é descontento, y con la 
carga grande de sus oflcios imperial y real ; pero confiado 
de la clemencia divina como católico príncipe, é nunca 
vencido de algún traI)ajo su ánimo constante, socorrióle 
Dios, que siempre tuvo cuidado del, como de tan fiel é 
cristianisimo prfnci|)e: que un viernes tres dias del mes de 
marzo de 1525 llegó un correo con oartasdo sus capitanes 
del ejército de Italia, por las cuales supo que otiio viernes 
«LUtes ocho dias, que fué á los 34 de febrero dia del Após- 
tol Sancta Mathia, en que el emperador cumplió 25 años de 
sií edad, el rey Francisco de Francia tjuc estaba sobre Pa- 
vía, habia seido desbaratado (' preso por el ejército é capi- 
tanes del empet*ador, con toda ó la mayor ¡Kirtc de la ca- 



407 

balleria é flor de Francia. E fué cosa muy notable é digna 
de quiea el emperador es: que ansí como le fué dicho, sin 
hablar palabra ni mostrar alteración, se entró en un orato- 
rio é retratmieiilo solo , ¿ dar gracias á aquel Soberano Se** 
ilor y Dios dispetisador de todo , por la victoria habida , y 
estuvo bien medía hora retraido, alabando á Dios. En el 
cual tiempo, se hinchió el alcázar de cuantos grandes y 
señores y embajadores se hallaron en su corle , que fueron 
á darle el parabién de tan próspera nueva é glorioso suce- 
80 , é no se conoció en su persona alteración ni movimien- 
to, ni se le oyó palabra que se le pudiese nolar á impru- 
deucia; sino con la gravedad é semblante común á su alta 
majestad, respondía & todos que se diesen muchas gracias 
á Dios de todo lo que hacia ó hiciese, en cuya disposición 
está la victoria y el castigo de los mortales. 

Otro día por la mañana sábado cabalgó , é fué & una 
devota ermita llamada Sancta María de Atocha , que es 
agora casa de frailes dominicos áoir misa, bien un cuarto 
de legua fuera de la villa , é predicó Fr. Juan de Hempu-^ 
dia, fraile de la mesma orden, muy altamente al prop()SÍto 
de el Evangelio 6 de tan encumbrada nueva. E de allí, oída 
misa, se tornó á Madrid á comer con tanta humildad, é 
aun con tanta flaqueza , que en verdad dio admiración y 
que contemplar á cuantos lo vimos aquel dia. 

Esta nueva traia un caballero natural dé fa mesma Ma- 
drid, capitán de gente darmas, que se halló en la mesma 
i>atalla, que se dccia el capitán Peñalosa. E viniendo por 
la posta por Francia , escribió con él la madre del dicho ¡rey 
Francisco, llamada madama Luisa , al emperador é á mon- 
sior de Laxao ; 6 corriendo la posta este caballero é con él 
un correo que traia por guía, cayó su caballo con rl, é sé 
lastimó de tal manera en una pierna, que le fué forzado 



40^ 

Cíirninar tic cs|)acio; pero dcspaeliú luego cl correo con la 
nueva y cou una carta que escribió al César, de )a viclo- 
ria, en |)ocos renglones; é desde á^seis 6 siete dias después, 
llegó él con las cartas que el general monsiur de Bivrhou c 
el marqués de Pescara, principales capitanes dd ejéretlo 
imperial, escribieron ¿ la Cesárea Majestad, dándole di>I¡- 
cia de la balalla, é del estado en que Dios Nuestro Sefior 
babia Iraido bus cosas de aquella guerra é castigo para 
Francia. El emperador le (lió al capitán Penalosa el hábito 
íle Sanliago, c le bizo oirás mercedes, ansí por la bnena 
nueva , como porque era buen servidor é veterano capilan 
(leí Su Majeslad , é en oquella gucTTa é en otras había ser- 
vido como bncn caballero todas las veces que el tiem|K> dio 
lugar para, ello: al cual vo hablé en csla sazón, ponjue nio 
hallé en la corle en este tiempo, é hui)e el traslado de doíí 
carias de la dicha n^adania Luisa , é una del marqués de 
Pescara, que hablaban en la materia^ las cuales una en pos 
(le otra son las que se siguen. La del marqués primero, 
porque fué escripia antes. . 

S. C- Cl, j\L 

I^orquc las buenas nuevas se han de dar con la mayor 
brev(*.dad que sea posible» y mis heridas, aunque no {peli- 
grosas, no dan logará mas, hacerlo he ausi. Y porque 
pienso (|ue mis cartas no habrán llegado, y que e««ta llega- 
rá muy presto, no puedo dejar de decir algo de lo. pasado 
á V. M. Yo hablé con voluntad del' duque de Borbou y 
visorcy á la gente, la cual me pron^elió de servir basta 
die/. dcste mes sin dineros: hánio hecho y eoiilinundo bas- 
ta ayer, por esta promesa!. 

Salimos á buscar á los enemigos, y de camino con \o- 



{O!) 

Iiinlad y óiijon ile los dirlnn duque y visoivy , yo ful á lo- 
mar á Sant.iiigel, la cual cHos pensaban tener bien repa- 
rada, V balmioida v oombatlmosln v entrárnosla en un dia, 
(ionile liub) entro mnerlos y.|)it^)s geiseiontos hombres de 
pié y tresiúcnlos de caballos lijems, y cincuenta lioaibres 
de armas. Esto hecho, venimos á alojarnos tan cerca del 
rey de Francia, que V. M. holgsira de vello; poiT|ne sus 
centinelas v las nuestras de eontino se hablaban. Una no« 
che viendo yo algunas lianderas, aunque fortificadas, fue* 
ra de lo fuerte de todo el ejército , pedí licencia para dar 
en ellas al duque y visoi'cy : hobiéronlo |)or mucho bueno, 
y así fui con doce banderas de españoles, y creo que les 
malanrfos obra de ochocientos hombres, aunque por otra 
escribí á V. M. seiscientos. 1^ noche tras esta, me llegué 
al alojamiento de los tudescos con toda la arcabucería es- 
pallóla, y aunque no quise que entrasen, que bien lo pu- 
rlieran hacer, desilc su n*paro los matamos obra de tre- 
cientos hombres \\ arcabuxazos; y algunos dias antes los 
de Pavía dieron en cinco banderas de Juanin de Médicis, 
las cuales loniaron*con muerte de mas de quinientos honv 
bres de los suyos. Y aunque deste modo creo pudiéramos 
hacer al rey de Francia mucho daño con seguridad nues- 
tra; imrque los de Pavía no querían mas sufrir, y todo el 
ejército moria de hambre, los españoles se desmandaban d 
buscar de comer; los alemanes se comenzaban á ir; la gen- 
le de caballo se había de sacar á ruegos; visto que de nin- 
gun cabo nuestra necesidad tenia remedio, y que desliacer 
el ejército h ojo del enemigo, era tan malo como perderlo 
en la batalla, y que coa ella V. M. olcantaria la deseada 
victoria , ó que nuestras vidas |)agíiriaH la deuda en que 
somos de servirle, el duque y visorey quisieron el parctvr 
de nosotros, v ludos fuimos á buscir á los enemigos , lo 



4iO 

cu«al se concertó lo mejor que se pudo con los de Pavía, 
aunque las trinclicas, fojes y paredones que enlre nos y 
los enemigos liabia, no les dejaron hacer lo que deseabau. 
Y como el rev de Francia tenia su fuerxa toda dentro dd 
parco y fuera de donde nosotros estábamos, e t\ lo que nos 
parecía, confiaba muclio en la fuer/a <lcl muro del parco, 
la cual yo tnuchas veces habia reconocido, fué mi |)areGer 
que entl*ásenK)S por allí» lo cual pareció muy bien á todos: 
y así se ordenaron algunos vaivenas fmra ramper la niura** 
lia } y fué tau recia que nos detuvo mucho mas que pen* 
subamos. Todavía la hobimos de romper <i lapttmla del din; 
aunque ouet^tra voluntad ero de hacer nuestro heelio de 
noche, y nos hobiora de echar á perder hacerlo de día. 
Quísolo Dios por lo mejor, y creo qtie fué causa de ^nuestra 
victoria , |k)i? lo <|uc diré, 

Ua orden de nuestro ejército fué, eaviar tres mil hom- 
bres entre alemanes y españoles con el marqués del Vasto, 
para que fuese á guardar una casa^ue se llama Mirabel, 
qiie está dentro del parco , y de sí fuerte, aunque desviada 
del ejército del rey de Francia; pero én ella' y mas atrAs 
alojaban la mas de la gente de armas. 

l^ué el marqués y y con muerte de alanos de Uis ene- 
migos^ ganó d dicho paso y casa, y tffasél entraron dues* 
tras batallas: fué tanta sm arlilleria, qud para llegar como 
{lenizábanlos , á b dicha Mirabel , nuestra gente hubo de 
a|ircsiirarse.- Parcoiójes á los enemigos que Íbamos des- 
heeblos» y. con. esto dieron piiisa á su llegada, trayendo 
ente si iníinUa artiUería y muy bien traída ; y la nuestra 
con la prisa embarrancada -y de manera que de solas tres 
piezas nos podimoa servir.. Andando en esta furia ,• yo hallé 
un bajíoo donde rccogi la infantei'ía tudesca y española, 
y la hice ocluir. i)orque nó recibiesen daño. Los franceses 



4H 

$e pusieron en la enmpana, todas sus balallas juntas do pió 
y de eaballo, caminando lomas que podían liáeia nosotros. 
Kecogi los tres mil hombres del marquós , y pareciéndonie 
qucninirun remedio había, sinodet;erminarnos A tragdr su 
artillerfa y apretar con ellos, envidio á decir al visorey que 
estaba en la vanguardia de nuestra gente darmas, el cual no 
deseaba otra oosa; y como muy valeroso caballero, recogien- 
do y ordenando la gente, vino á dar en la gente darmasl 
enemiga con muoha desigualdad en número; pero su per- 
sona se pasó tan adelante y dio tan buen ejemplo á los otros, 
que biciet'on maravillas. Y visto yo cuanta necesidad había, 
y que la infantería aun no estaba muy cerca, eché toda la 
arcabuoería española ai costado del visorey; é hicieron in* 
finito daño ien los contrarios. Y en este tiempo acudió tam- 
bién el duque de Rorbon con la batalla, que bien mostró 
en sus obras la enemistad que tenia con -el rey de Francia, 
y voluntad de servir á V. M. 

En este mismo tiempo. ()ué nosotros caminábamos ale-* 
manes y españoles todas á la par, vinierori suizos y alclnia- 
nes de la mesma manera. Yo eché al marqués del Vasto 
con los españoles á los alemanes, y yo con los alemanes 
nuestros volví á los sutxos. Plugo á la divina bohdad, qué 
los unos y los otros á un tiempo fueron rotos, y ni mas ni 
menos la gente darmas, de suerte que lodos, cada uno por 
su parte, seguihios elvencímíento, el cual fué con pérdida 
de mucha gente stiya y poca nuestra. 

Fué preso el rey de Francia y el que dicen de Navarra, 
y momior de« San Polo , y el instardo de Sa boya , y el Escut 
Memoranci Gabazon , y el vizconde Federico de Boscna , y 
oíros mochos que no irie acuerdo; y muertos mosiur de La 
Tramulla, y el almiraule, y la Paliza, y el gran Ei^cudier, 



412 

y oíros imiolios. Di'; V. iM. ffracias a Dios, del cual vienen 
Uh1<i.s las viHorias: qoc im las damos acá. 

Los de Milán v otros, lodos liiiveíoh- la vucliá de lo» 
montes; vánies detrás mucho» caballos lijcros y gente des- 
mandada; y no se pasó fuego con el ejército 4 porque lodo 
cslaba desunido siguiendu á los eiicmigds, y el duque y el 
visorey liarlt> trabajados en recogoi' el ojéri?ito y poner re- 
caudo en tantos prisioneros.: Yo qnisrem seguirlos; fiero 
quedó atajado, en el camino,. con tj*e.^ heridas liarlo enojo- 
sas, que los suizos me dieron. 

Todo se ha Jiccho muy bien civ servicio de V. M., y 
mucho es lo que debe á esla genle , la cuar^uplieo tenga 
en su memoria; poi*qiie en-tísta vk'lorin que han habido, 
sacadas las personas del ducjue y vitorey, se ha de lencr 
en tanto el menor. soldado dé este ejército |H)r su deteriiii- 
nación y voluntad, oomo el qué mas* ha hecho en ella. 
Y. M. es obligado á conocerlo, y nosotros á ae^rdArselo. El 
desbarato fué el día de SanctaMalhía; de la fecha de esta. 
Kn Pavía á veintcí v cuatro de febrero' de <525 años: — Muv 
humil servidor do WM.r— El iharqués de Pu^icaraf* 

l/í de madama Luisa, fnadre del rey de Francia ^ di'cia: 

« 

Señor mi buen hijo: De8|nieB de haber entendido . por 
este gentil hombre la fortuna .queira'venidóial rey mi se- 
ñor é hijo, yo he alabado á'.DÍ0Sy.qiie haeitido en las roa- 
nos del prlnci|>e que yo mas amo enceste imuniio; porque 
üs|M;ro en vuestra grandez^a» 00 querri olvidar la proximi- 
dad de sangre é linaje que cnlr<2 vos y él hay: y demás 
dtíslo, lengo poi' principal el gran bicnquo por esto ha de 
venir á la cristijuflíid .|H)r la miion .¿iamistad^ que ogora 



4 ir, 

eulrc vosotros habrá. E |ior esta cau*<a os suplico, mi Uucn 
hijo, que lo pemeis, y esperando esto, mandéis (|U(* sea tra- 
tado coiuo (|U¡en él es, y la honestulod lo requiere; c per- 
mitáis sí os pluguiere, que de contino pueda yo saber nue^ 
vas de BU salud» é vos obligareis á vuestra madre asi por 
vos steni|n*e nombrada. Yo os ruego otra \cz que ahora 
eu amor seáis padre. Escripia en Saneta Justa ocrea de 
León, á tre^ de manso de 152o. — Vuestra humilde y hm* 
lid, madre. — Madama Luisa, regente. 
. Ei s^^rc cscripto, — A nii señor hijo el ompei*ador. 
Estando la Gcs. M.^"* en la ciudad de Toledo con nuiv 
grande corle; |)orqiic demás de hallarse aili la mayor parle 
de los grandes de Castilla é prelados mas principales, es- 
taban todos los procuradores de Cortes de las ciudades ¿ 
villas que liencn voio. ea ellas ; y estaban el nuncio del 
papa, y embajadorest de lodos los reyes cristianos, ó dé los 
mas deiloa, y de las señorías de Venecia» Florencia, yGé* 
nova é otros jiotentados, é príncipes é señores particulares 
de Italia, c de* los otros reinos é señoríos suyos, y aun del 
rey de Ruxia, y. del Sófí rey de Persia, y del rey de Fran- 
cia y de Madama Luisa su madre , lunes nue\c dias de 
octubre do 1525 años , enlh) en Toledo el gran maesire 
de Rodas, que la (lerdió Philipolis Ladan, do nación Tran- 
cé», la Cual gan6 el gran turco sultán Solimán otomano, 
que la tuvo ccroada desile San Juan de junio, hasla Na- 
vidad siguiente: ó desde en veinte dias que llegó el cam- 
po sobre Rodas con el capitán general, llegó su |)ei*sona. 
Estaban dentro seiscieulos caballeros de la religión; é des- 
pués que |)or diversas batallas dnranleel cerco eran muer- 
tos los quinieutus ó mas, se diei-on á |)arl¡do : quedaron 
(íon el maestre hasta cien caballeros, |>ero heridos los mas. 
E como los turcos vieron que tan pooo número se les de- 



414 

feíiílio , no les qiicrian gtianlar el parthio « niiin panrrkm 
á cuchillo ; ó sabido por el gran turco , dijo en prcsc^iicisi 
de sus capitanea: ^' Yo tengo aquí masde ciento y cincuen'* 

• ta mil hombres de guerra , é mas de trecientos tiros de 

• artillería gruesa, é mas de Ires uhI tiros menores, é so* 
» bre cuatrocientas velas, y con todo esto, estos cien ca- 
» balleros se defendiao 6 defendieron hasta agora, é á mi 
» palabra sola, ó no á vuestras fuerzas se han dado. Esta 

• los ha tomado é no vosotros: y pues á ella se dieron, hales 
> de ser guardada." E ansí los dejaron salir libremente en 
ciertas naos; pero como aquella gente es sin fe, el gran 
maestre acordó de se ir una noche secretamente , y no aten* 
der á la locura de los turcos, con las reliquias, como mejor 
pudieri)n* Esto supe yo de un caballero anciano de la orden, 
de los que aquel dia, que es dicho , entraron en Toledo , don- 
de llegó el gran maestre poco antes que fuese noche, con 
hasta cuarenta caballeros de su orden, tres ó cuatro de los 
priores ó bailíos de la cruz grande. Saliéronlos á recibir el 
duque de Nájera D. Antonio Manrique, el duque de Béjar 
D. Alvaro de Zúñiga, el duque de Medinaceli D. (i) 
de la Cei*da, el duque D* Pedro Girón, ^el condestable de 
Navarra D. Luis de fieamonte, el obispo de Segovia don 
Diego de Kivera é otr<^s muchos caballeros; é traíanlo en 
medio el duque de Medinaceli y el condestable de Navarra, 
é lleváronlo á apear á las casas del adelantado de Grana- 
da, que son junio á San Juan de los Reyes, donde posó; c 
á tercero dia fué á palacio á hacer reverencia al emperador, 
é no le hizo tanta cortesía, ¿onio muchos pensaron. 

Estando el emperador en Toledo á los veinte de junio, 
vino nueva como el rcv de Francia era dcscmÍ>arcado en 

(1) Uay an claro. 



415 

España, en el puerto Je Rosas, tres dias halMa,^3 se lo traían 
preso Mingo Val (1), visorey de Ñapóles y el Sr. Alareon, en 
veinte galeras, en que venia» mil hombres y mas, el eual 
pderto es en Cataluña arriba de Bareelotia. 

A los 2 i de junio dia de S. Juan, cabalgó el empefa^ 
dor por la mañana i la gineta muy gentil hombre ^ é muy 
ricamente ataviado , é salió al campo por la puerta del 
Cambrón, é bajó á la vega con mucha caballería á la gi-¿ 
neta ¿ ricamente vestidos. Los principales que salieron con 
S. M. fueron: el serenísimo duque de Calabria , el adelan- 
tado de Granada D. Diego de Cárdenas, el marqués de 
Elche, su hijo; el conde de Santisteban, el marqués de 
Moya, ei marqués de Villafranca D. Pedro de Toledo, el 
conde de SaUoas D. Diego Sarmiento, el conde de Oropesa 
D. Francisco de Toledo, y el conde de Aguilar D. Pedro de 
Arellano, y el conde de Monterey D. Alonso de Acevedo, 
y el conde de Orgaz D. Alvar 9ttei de Gu2man, y el con- 
de de FuensalidaD. Pedro López de Ayala, é D. Juan de 
Rivera , ¿ otros muchos caballeras mancebos de alta san-- 
gre: é escaramuzaron en la dicha vega , é serian hasta do- 
cientos de caballo poco mas ó menos. Estaban embajado- 
res de las más señorías é potentados de la cristiandad, é 
gente innumerable, á mirar la fiesta. A una parte de la ve- 
ga había un grande é rico aparador de plata con el almuer- 
zo , donde el emperador é los caballeros se llegaron á beber; 
é vinieron asi á caballo después de haber una hora é me- 
dia corrido é escaramuzado, con muchas trompetas é ataba- 
les é gran regocijo. El emperador se volvió á su palacio. 

Kse mesmo dia en la tarde se corriei-on toros en la pla- 
za de Zocodover antes que el emperador viniese ú la plaza, 

(!) Al margen de otra mauo: /élias Carlos de Lanoy. 



Hfi 

en l<) cual h.^!>ia iiuiutnorablc ;{cn(c, é salín S. M. <i jii.unr 
¿ las caila:^, con mas de cien calialieros lan biené Inn rini- 
mente aderezados , que no se acordaban los nacidos l)ab«*r 
vislo cosa igual ; puesto que es costumbre en tal dia cdc- 
brar aquella tiesta todos los reyes de Es|iaña. Había mu- 
chas cliaperjas de oro de martillo . é muchas perlas é pie* 
dras preciosas» é joyas de mucho valor, é muchos broca- 
dos , é telas de oro 6 de plata, é muchas sedas de colores. 
El emperador nuestro señor salió de blanco é fué cosa mu- 
cho de notar; é comensado el juego de cañas, acudió la 
lluvia muy reciamente, 6 en el liem|)o<|ue mas llovía, fue 
el juego mas trabado, é cos<i mucho de ver el menosprecio 
de la perdición de los vestidos, |)or causal del agua. R la 
atención é concierto del juego fue muy eslremado <lc bue<- 
no, sin haber caído ni topádose un caballero con otro» ni 
haber intervenido el menor desastre del mundo. 

A los veinte y ocho días de agosto del mesmo año de 
i5¿5 , partió el emperador de Toledo paiia ir á Sego\ ¡a; 
porque aquella' ciudad supo que S. M. se quería ir á Sevi- 
lia, c se queja Iki de no la haber visto cuando estuvo des- 
la oira parte de los puertas, aunque pasó |K>r litTra de Se* 
govia para ir á Madrid: á lo cual había dado caussi la en- 
fermedad de la cuartana, que en aquel tiempo bahía leiiiüo 
S. M. Ansí que por contentar aquella ciudad, fué á elki, 
é estuvo pocos dias eJi ella ; c desde Segovia se fué A Rui- 
trago, c anduvo á monte |)or acpjclla tierra algunos días. 
K paitió de Builrago para se tornar á Toledo un lunes», 
que se contaron diez y oelio de septionibre, c llegó á dor • 
mír temprano á San Agustín , lugar de Juan Arias, primero 
conde de Puño en Rostro, iK'nsando de parar allí aquella 
noche , |K)r(|ue llegó bien hora y media antes que fuese de 
noche. Y luego llrgó una posta, por la cual le haetan í*.il)or 



4i7 

los medico» qtic cunihan al rey de Francia que oslaba en- 
fermo en Madrid, que sí S. M. lo quería ver vivo, que se 
delria dar prisa á caminar, porque estaba muy al cabo de 
la vida. E ansí como a\ emperador le dieron es(a caria é la 
leyó en presencia de! duque de Calabria, é del duque de 
Béjar, édel duque de Najara , ft del duque l>. Pedro Girón, 
éde D. Beliran de la Cueva é de oíros caballeros, dijo: '* Yo 
» entiendo bacer todo lo que á mí fuere posible , é me en- 
» tiendo ir por la posta. El que qui^ere quedar, quédese; ó 
• el que quisiere ir conmigo, aguije." E en aquel momenlo 
cabalgó, é se fué camino de Madrid casi á todo correr del 
caballo. E como llegó al lugar que llaman Alcobendas, trrs 
leguas de San Agustín é tres de Madrid , llegó alM otra 
posta al eiicueniro, en que los médicos escribían , qiie S. M. 
aguijase é que si no se daba prisa , aunque lo bailase vivo, 
lo hallaría frenético 6 sin senlido , |)orque cada momento 
empeoraba. El emperador se dio muy mayor prisa , de ma- 
nera que Hegó á Madrid entre las ocbo é las nueve : por ma- 
nera que en obra de dos horas é media , corrió aquellas 
seis leguas que hay del lugar de San Agustín h Madrid. E 
ana! como iba de camino, entró en la cámara donde estaba 
el rey de Francia solamente con el visorey de Ñapóles Min- 
go Val, é delante con un candelert) monsicur de Memora n- 
íM, gran privado del rey de Fr4ncia ; ó á la |>ucrta de la cá- 
mara, al tiem|)oquc el emperador quiso entrar en ella, vol- 
víii ia cabeza al duque de Calabria é á los otros duques , é 
(lijóles y que se esperasen á la puerta, porcpic no le diesiMi 
congoja al enfermo ; que luego se saldría y entra rian : é 
ansí quedaron aquellos señores á la puerta de la cámara, é 
el emperador entró; é con>o entró rpiitó su chapeo de la ea- 
lícza, quedando con un l)onelieo de gualteras de grana , é 
llegó á lo abrazar. El rey se senió en la cama, c se qui- 
Toiio XXXVIll 27 



418 

tó unos panos que en la cabeza Icnia coa ciertas unciones 
para su salud, ó abiertos los brazos, lo tomó é esluvieroH 
a^i graa espacio sin bablar, é en sollnndosQ, ambos tuvie^ 
ron los ojos asaz tiernos, c el rey dijo: Señor, veis aqui 
vuestro esclavo é prisionei^Op, El empci*ador dijo: w, mo 
libre ^.'é mi buen ¡lermam é amigo verdadero. El rey replicó: 
no , sino vuestro esclavo, £1 emperador tornó á replicar: no, 
sino libre, é mi buen hermano é amigo , é lo que yo tims de- 
seo es vuestra salud, é á esta se atienda: que en lo demás ^ 
todo se ha de hacer como vos señor lo quisiérede^. E el rey 
replicó que no, sino como el lo mandase. £ dijo mas: Se- 
ftor^ lo que yo os ruego é suplico es, que entre nos y mi no 
haya Qtros terceros. E ^estas palabras dijo el rey no entera- 
mente en su sentido. Estuvo el emperador alUalgua ei^« 
cío luista qup se pasó al cuarto donde durmió esa noche. 
£ entraron aquellos señores que á la puorta IiabiaQ queda* 
do ¿ lo visitar, c le pidieron la mano c na. se la quiso dar, 
é los saludó á ellos, c en breves palabras lo eonsoUron, c 
animaron, ó se salieron de la cámara. El emperador durmió 
esa noche en el cuarto á que se h^bia pasado.. . 

El dia siguiente en la tarde tornó á visitar al. rey ; y es* 
lando con el mpo como llegaba de camino madama de 
Alanzou , hermana de dicho rey« El emperador la salió á 
recibir hasta el patio é escalón mas abajo de la escalera 
principal del dicho alcázar; la cual venia vestida'de blan- 
co, que es el luto que las señoras traen en Francia, eLcual 
traia por su marido el duque de Alanzon, que esc^ herí* 
do de la batalla de Pavía , ó desde á pocos dias que llegó 
en Francia, era muerto. £1 emperador «la abrazó ó besó en 
el carrillo, c la llevó de la mano hasta latciVniara, doftde 
estaba el rey consolándola con muy dulces palabras, c di- 
ciéndolc que con su venida luego el rey eslariabueiio : que 



4 



419 

Imlo lodenfiá^'eirlad otras cosas, se haría muy bien c como 
Dios se^sífvieáCjó mciliáiilc ella, habrían hueii fin los ne- 
gocios: E la madama respondió, iiuc ansí esperaba ella 
en Dios y tñ lu cteñVéhciá'db S. M. que dio seria; c des- 
|Hics que h madama llegó al rey 6 ¿\ la vido , se corisotó 
mucho c6a ella. Desde a poco espacio que el emperador es- 
liivQ allí 6 líes dijo otras muchas palabras dulces de buena 
esperanto, equívocas aunque tiraban á consuelo para en- 
lrañ>bos, cabalgó ó fué á dormir a Getafe, dos leguas de Ma- 
drid; é olro dra siguiente miórcoltís, que se. contaron vein- 
le de dicho nics, entró en Toledo hora v media ó mas ¿in- 
tos que fuese noche; ansí que anduvo diez leguas este dia. 
Y esa fiitsma noche oí contar todo lo que dicho es, al seré- 
nísimo:.seiW duque Ue Calabria, á los embajadores del du- 
(|Mc de Ferrari y'dd fharqués de ^fantua , 6 al obispo de 
\íza é á otros caballeros que le suplicaron les dijese como 

se balita baftido 61 einperiidor en lá Vísilá con el dicho rey 

' ' ' '1***1 

lie Praneláf. Y''ctiíñ6 füí criado un tlfcinpo del rey l*cdc- 

rií'odc -Vñlítíl^.-lVátlré' del dicho duque,' ele serví en la 
cámara híista cjue i<ali6 dé 'Nilpoles, y ansimcsmó fui des- 
lillas en Caslilki uno de luM criados qtie, por mandado del 
liryCilióiico, sirvieron al' mcsmo sefioi' duque, y domestico 
(lo Sn' Exófclericia, ImHémc á la plática' cuando el duque 
(lijo lodól lo que dicho' es! '' ' 

El srVbiido sli^uíénte' dtíspíjcs de [mrtido elenípcrádor 
(le Madrid, cs[uH^)el rey tal, que se tuyo por m'ucríó;. c 
Il(*g6á'tíil |)wfrlo ,quc inadariia de ATanzon, su hermana, 
lo santiguó, \^ Ik^ é le cubrió d' rostro con la s iba na, por 
miiorlo. 141 domingo siguicntíc viendo que el rey eslaha eii ' 
|wHa é' sin' sentido, 'la dicha madama 6 todas áus niujcrcs 
(|uc eran mas de' tvciiit-a , ó lodos sus criados, en amane- 
ciendo comulgaron, para que su oración fuese á Dios ma*^ 



420 

acopla, c el confesor del rey le dijo misa. E estando asi sin 
sentido, al tiempo que el sacerdote .hubo aiz^()p,^i Corpus 
y la sangre, fué al rey con el Sacramento en las manos, é 
le dijo : ' * Veis aquí al redemplor del mundQ , qui9 os redimió 
* con su preciosa sangre, é os puede dar la. vida : encomen- 
» daos, señor, á él, quQ él os dará la salud qqe l\^ menes- 
» ter vuestro cuerpo é ánima/' El rey abrifi los ojos, é dijo: 
Yo sé que tú eres Jesucri^íQ mi redmptor^ é le. suplico que 
hayas piedad de mi: é (ü solo eres, é todo lo al es burla ^ 
é á ti me encomiendo. E dijo é respondió todo .aquello que 
se suele decir al tiempo que se ha de rccibijr'el SanUsi- 
mo Sacramento. E al tiempo que lo habla de recibir, dijole 
el sacerdote: Señor, no estáis para h, recibir: adoraldo; 
é el rey dijo: yo lo quiero recibir; é el sacerdote partió 
una parte de la Hostia y é comulgó; é luego dijo el rey: yo 
soy sano: é ansí fué que de aquella hora en adclanlc se 
tuvo esperanza de su vida; porque fué mejorando, no obs- 
tante que el martes adelante, que se contaron veinte. y seis 
de setiembre, estuvo para irse su camino, 6 estando ansí 
le dio cierto vómito é lanzó tanta cólera é flemas, que bas« 
taran para matar cuatro hombres muy recios; 6 ansí como 
lo liobo lanzado, le dieron cierto caldo esfoi*zado. Repos<í 
mas do dos horas , é cuando recordó , tenia casi quitada la 
calentura, é mostró bien que su mal habia sido haberle 
purgado á tal tiempo, que se principió su mal sin lo jaro- 
par un médico suyo ; é como fué augmentando su .dolencia, 
habia sido socorrido de dos famosos doctores que por man- 
dado del emperador, fueron á lo curar, el uno llamado el 
Dr. Alfaro, y el otro pl Dr. Narsis> ansí que después def 
vómito fué la dolencia en declinación , é fueron grandisi- 
mas é muy continuas las oraciones, ayunos» é plegarias é 
procesiones, que en Madrid, chicos é grandes é los nalu- 



421 

ralos de la villa c tierra , hicieron por la salud del rey de 
Francia ; 6 con tantas lágrimas, 6 voluntad 6 obra en mu- 
Hros monesteriós de lodo el reino por mandado del empe- 
rador, que nunca jamás se creyó que por príncipe del mun- 
do ansí se hiciera : c ansí lo oyó Dios é le dio salud, que- 
dando toda España muy alegre , é en esperanza de una 
perfecta é verdadera paz entre aquestos prínci|)cs , c en 
toda la cristiandad. 

*VíCrneá dia de San Miguel, cnlró en Toledo el carde- 
nal Juan de Salviatis, sobrino 6 legado del papa Clemen- 
te Vil, é hízosclcun solemne é grande recibimiento, ó las 
cruces 6 todo el clero cfi procesión, é muchos prelados, 6 
todos los grandes é caballeros que en la corte se hallaron, 
(1 cm|)crad6r nuestro señor, é lodos los embajadores. S. M. 
llegó hasta cerca de San Lázaro , d(»hdc toj)Ó al legado, cojí 
(I cual venían cuatro obispos sus ramilíürcs, y el prior de 
Uoma, hermano de dicho legado, caballero de la orden de 
San Juan. E como llegó cerca del César, se quilo el ca- 
pelo ó la capilla de la capa consistorial (|ue Iraia de <;ha- 
tnelole de seda carmesí, é quitóse ansimesmo el bonete, é 
hizo ademan de se querer apear. 121 emperadoi^ hizo el mes- 
ino ademan, teniendo la gorra en la mano; ó llegaron el 
uno apotro encima de sus muías, c se tocaron las manos 
derechas, é se hicieron sendas reverencias de cabeza muy 
bajas, ó porfiaron un poco sobre cual se pondría á la mano 
derecha de el otro, 6 en fin se quedó el emperador á la 
mano derecha, é con mucho placer hablando, se entraron 
en la ciudad por la puerta de Sagra, a la cual estaban de 
|m'í el conde de Fuensalida, é el conde de Cifuentes, Ct don 
Juan de Rivera, alcaldes mayores 6 regidores con otros 
nueve enbaíleros todos regidores de la ciudad, con sendas 
\aras de un palio de brocado polo vwn, tlcbajo del cual lo- 



422 

mnron ú S. M. ¿ ai legado; é ansí fueron hasta ia iglesia 
mavor dcrcchanienle , estando las calles entoldadas de r¡« 
cas tapicerías p ó las ventanas llenas de damas, ¿lauta 
gente que no cabían por las calles. |2 apeados A la piicrla 
del Perdón, yáera noche, aunque San Lázaro era cerca de 
la ciudad, en aquel |)qco camino lardaron u)^af^ de dos ho- 
ras; 6 entrando, comenzaron á tañer lodos los órganos de 
la iglesia, é muchas trómpelas, c minislriJes ojitos ;.é el ca* 
bildo, dignidades é canónigos é racioneros con capas muy 
ricas en procesión; é ansí fueron hasta la capilla del altar 
mayor, donde estaban dos sitiales apartados uno de otro 
cuatro ó cinco pasos, de brocado iguales, uim) á la mano 
dereclia ó otro á la siniestra. Alli í^ tornaron. á poner ca 

< < 

cortesía sobre cual se [)orn¡a á la mano derecha á hacer 
oración. En fin el eniperador quedó ;) la mano, derecha, é 
hincaron las rodillas, é subió al altar una dignidad de las 
principales de la iglesia^ ó dijo la oración é fué respondida 
de muchos cantores; é ansí como se acabó, se levantó el 
legado é hizo una gran reverencia al euiDorador, í el en> 
perador otra á él, de cabeza, estándose quedo como estaba 
de rodilhis puesto en su. sitial. £)l legado siibió al altar é 
cello la bendición, c como bajó, se levantó el emperador 
é ambos llegaron hasta la reja de la capilla; é alli S. M. 
hizo quedar al legado, el cual porfió por ir con el erapera- 
dor, los bonetes en las manos. En fin el legado quedó en la 
capilla mayor., c el emperador se fue á su pjilacio, é el le- 
gado se tomó hacia el altar; porque era tanta la gente, 
que en ninguna manera pudiera salir; é \m eso se sentó 

ai-, 6 par del el ar/obispode Sancliago, 
presidente del Consejo Real, 6 algunos de los señores de el 
dicho G)nscjo, 6 mucUjis prelados; porque la gente se fue- 
se ó parte de ella. E desde á un ralo se levanló el legado 



423 

é los que con 61 estaban , para se ¡r ; 6 era todavía tanta 
)a gente, que con cl mayor trabajo del mundo llegó á la 
claustra; porque todos querían llegar á le besar las manos 
ó la ropa. En fin con muchas hachas llegó á su aposento, 
que era en la mesma iglesia mayor , sobre la diclia claus- 
tra, en que hay muchos é muy buenos aposentos. 

Ya en esla sazón se comenzaba á Iraclar en Portugal 
cl casamiento del emperador ron la ínfa'tila de Portugal 
Doña Isabel, hermana del rey D. Juan, y aun en las Cor- 
tes que en esta sazón se celebraron en Toledo , los procu- 
radores de ellas habían suplicado al emperador, que ansí 
|ior ser S. M. en edad conveniente, é por la necesidad que 
sus reinos tenían de sucesor de su real persona, se casase. 
Aun le dijeron, 6 consejaron, 6 suplicaron , que la mujer 
que tomase, fuese la dicha infanta de Portugal, as! por la 
buena información c loores que de su bondad se publica- 
ban, como porque era de edad condcceníe, c porque era 
niela como él, de los Reyes Católicos; é porque este matri- 
luonio era muy grato á lodos sus subditos é mas al propó- 
sito que otro alguno. E tantas c tales cosas se le dijeron 6 
parecían ser convenientes á su servicio, que la voluntad 
(Ic el emperador se inclinó, é aun determinó en ello; (^ 
para este efecto, era ido por su mandado en Portugal mon- 
siur de Laxao. 

Martes tres días de octubre, eniró en Toledo madama 
(le Alanzon, hermana del vey de Francia, 6 el emperador 
le salió á recibir. E ella sospechando esto se dio tanta prisa 
á caminar, que cuando el emperador salió de palacio, ya 
ella estaba en la ciudad : é se toparon al tiempo que ella 
entraba en la plaza de Zocodovcr, donde poco antes ella 
había parado ó salido de una litera , é acababa de cabal- 
gar en una haeanea, O venia con clin cl arzobispo dr Am- 



i24 

braii, é oíros cabalkTos franceses aiiciaoos, 6 hasta veínic 
rmijercs en sus haeaueas. E como eJ emperador la vido, 
^e quilo la gorra c se llegó par dclla 6 le Uizo gran mesu- 
ra, c ella le lüzo gran acatamiento é reverencia, é S. M. 
la tomó á su mano derecha. Iban con el emperador el du- 
í|ue de Calabria, el arzobispo de Toledo, e) du^ue de fié- 
jar, el duque de Najara, el condestable de Navarra, el al- 
miranlede las Indias, el marqués de Viliafranca, é otros 
n)uchos señores de título é eab^alleros: é fueron así hasta 
las casas de D. Diego de Mendoza, conde de Melito, don- 
de la dicha madama posíu E á la puerta de la dicha casa, 
se despidió el emperador della con la gorra en la mano, é 
no se apeó, ó la dicha madama, fecha una gran reveren- 
cia al César, se quedó en su |M)sada. £1 emperador se fué 
á su palacio. Antes que la dicha madama entrase en la ciu- 
dad, habia enviado S. M. al duque de Aledinaceli ai cami- 
no á recibirla , ó fué muy acompañada de eabalieros sus 
parientes, é de los de su casa; 6 la halló bien una legua 
antes que llegase á Toledo. E á otro día ^guíente madama 
de Alanzon fué á palacio y estuvo con S. M. mas de dos 
horas hablando en la deliberación de su hermano el rey de 
Francia ; é desde allí pasó al aposento de la viuda ]*e¡na de 
Portugal madama Leonor, hermaimdel em|)erador, con la 
cual estuvo hasta que fué bien tarde; é de allí se tornó á 
su posada. E'á olrodia siguiente el emperador fwi á la po- 
sada de madama de Alanzon, c estuvo con ella mas de 
una hora 5 é ansí de esta manera se visitaron tres ó cuatro 
veces. 

Viernes seis días de octubre partió la reina de Porlu* 
gal viuda, de Toledo. Iban con ella el obispo de Canaria 
Ü. Luis Vaca, é el obispo de Cuba su confesor, c IJ. Fer- 
nando de Córdoba su mavordonu) mn\or, caballero de la 



425 

orden de Calalrava é otros caballeros de casa do la reina; 
é Doña Klvira de Mendoza su camarera mayor, mujer que 
fué del eapitaii Martin Alarcoo, é sus damas de la reina, ú 
h marquesa de Zencle Doña Mencía de Mendoza , mujer 
del conde Nasao, bija del marqués D. Rodrigo de Mendoza. 

Sábado caioree db octubre se partió el eni{)éra(lor para 
Aranjucz á monlcar'; é después de ídp S* M., el me.smo<lta 
en la tarde se |)arti<V para Madrid madama de Alan/.on: 
unos decían que descontenta é desconfiada del concierto de 
la paz con Francia, é otros, que desde lejos miran, deoian 
otras cosas; |)ero los hecbosde los prínGÍ|)Cs> el tiempo lie* 
ne licencia de delorniinarlos conforme á la voluntad 4le 
Dios. Iba con ella el gran cbancaller de París obispo de Tar* 
bicnsis, c el arzobis|)o de Embrun é sus franceses. 

Lunes veinte y tres de octubre cu la noolie vino nueva 
á Toledo, como el cfn{)el*adbr era; ilesposado mn s» prima 
la infanta Doña babel, bermana del rév I). Juan de Por- 
tugal, bija de los serenísimos rey D. Münuel 6 reina Dona 
María; el cual desposorio babia hecho en nonvlire del em«- 
pcrador y con »u poder, su embajador monsiur de La\aó, 
que estaba en PoKupil muchos dias babia. 

Lunes 38.de noviembro partió 4c Madrid madama de 
Alanzon para volverse en Francia; 6 luego se bqíh) muy 
|)úblico, que el pa|ia y Francia y otros imtcnlados de ¡(alia 
¿Inglaterra se ligaron contra el emperador para excusaf 
su coronación c ¡da en Italia. 

Miércoles quince de noviembre entró en Toledo monshir 
de Borboo cdn muy grande agua. El emperador lo salió A 
recibir, é |)oeas horas antes envió S. M. su mayordomo ma- 
yor, gobernador de Dresa, á decir al duque de Calabria 
que bobiesc |K)r bien de dejar su lugar á ¡Kirdc la persona 
íle S. M. aquel dia. pary nvinüiiur de Horbon; porqne era la 



426 

]>r¡mora vci que lo veía , c que por honrarlo lo iiabia de po- 
ner á su. eostado^óquc esto no había de ser mas lie aquel 
dia; porque para otras 'i)eriK>na$ aquello civi accidéntale 
por semejante demostración de liétior; é que pam el duque, 
suyo se era de jure. El duque respóndn), que besaba los 
pj¿s de S. M. |)or lo I que le mandaba decir; é que él no ha- 
bla de hacer sirio lo que S. M. mdndaba. 

Salió el em^x^rador de palacio á recihir á Rorbon v iba 
á.su mano derecha el* cardenal legado del |)apa, é á la si* 
diestra el duque de*'Calabri^. K cuando el emperador so 
paró para espcrartal <liclio duque doBorboii, donde se en- 
contraran un poco de cs|)aoio Antes, se aparló el duque de 
Caiabiii con el niárquós:de Aguibry. é se vino dlgb mas 
adelante del emperador. Pero lá manera como el recibí- 
niieoto i>a9ó^ fué esta» Como el emperador tuvo aviso mu- 
chos dias antes de la venida de liorbon, mandó ir al en- 
cuentro á la raya de GiístiUa al obispo da Avila fray Fran- 
cisco UuiZi á la, villa: de Requena > que es al confín ifcl reino 
de Valencia; é con el didio obispo iba un alcalde, é dos 
alguaciles é dos aposentadores, para le hacer dar buen re- 
caudo por el camino; é con el obispo fueroit algunos caba- 
lleros , é llegó muy ibien acompañado. Atbndió en la di- 
cha Uequena, donde el duque de Borbon llegó, c salió el 
obis|M) , é todos tos que con él ¡batí é todos los de aquella 
villa á lo recibir. £ oob el duque de Borbon venia mucha 
gente é caballeros, ansí franccsbs» como italianos é espa- 
ñoles , hombres de gueri-a ; é por sus jornadas procedió en 
^u camino el dioho< duque, é llegó á Toledo. Entraron pri- 
mero mas de cien acémilas con reposteros azules llenos de 
flores de lis se^nbradns por ellos, cá los cornijales de cada 
uno sus armasen cuatro escudos pequeños, que son tres 
flores de lis de oro en campo azul, v un perfil do gules aira- 



,437 

vcsaí)p en banda » c sobre cada escudo su coronel de. du- 
que; q de escuda á escudo iba ;una ocla I>nrdada de iino3 
ciervos con alas, c unos rétulos con una letra quis decht, 
vsjHiranza. Su persona de liorbon era de linda dj^posicion 
(lccucr|)o, ó muy gcnlíl; roslro^a legre y. grave qiic repre- 
sentaba bien ser señor; la linrba espesa é npgi'a ; c vcstidb 
un sayo de lcrcioi)clo negro forrado en tela de. piala ; é (i 
trechos unos verduguillos coii ribetes. de la nn^na tela de 
plata ; c de ribelC á ribete muehsis eiiebilladas m el lercio- 
|jelo» que descubrían la tela; é en la ca boza trnia una ds* 
eolia de oro, sin mostrar ningún cabello, c cncinKi un 
(*ha|)eo negro de seda |)e(|ueilo; c su caballo eastafioá la 
Imstarda,, guarnecido con su guarníoiotí de lcrcio{)ólo 
negro- . . " 

E entrado de la puente do Alcántara, llegó hWí d ma'^ 
yordomo mayor del em|)erador c tocau'onse irs manos con 
mucha cortesía ,• los bonetes en InS' manos; c salido del arco 
de sobre el rio entre la cerca, llegaron el señor Anloniode 
Fonseca, contador mnyor, 6 Hernando de Vega, comen- 
dador mayor de Castilla en la orden de Sancliagif); ¿«abra^ 
zai^on al dicho liorbon con sus bonetes en las numdscl y 
ellos, con mucha demostración de amor* Mas adelante. os.» 
taba ya parado el euiperador par do la cerca sobre el rio; 
dcbiijo de las venlana's del monasterio do Santa Muiría del 
Carmen. Tras los que es dicho,, llegaron á darle cl bi«l 
seáis venido á Borbon, el duque Dalba, el duque de Ré- 
jar, cl condestable de Castilla, el duque de. Najara, el con- 
destablo de Navarra , el almirante de las Indias, cl mar- 
(¡ués de Villafranca ,• el C(mde de Ilaro, hijo mayor del con* 
destable de Castilla, el conde de Hibagoi7xa I). Alonso de 
Aragón^ hijo, mayor del du(|uo de Luna, el conde de Mon-* 
teagudo, el. conde dc.Siivola, el conde de Orgaz,.d conde 



428 

(le FiicnsalWa , cl prior de San Juan , el obispo de Mondo 
ñcdo, el obispo dé Ciudad-Rodrigo, D; García de Padilla, 
comendador inavor de Calatrava, el secretario Francisco 
de los Cobos é mu'clW)s oíros señores. 

Estaba el oro perádor' parado, como es dicho, c cuando 
Borbon fué A diez ó doce pasos de S. M., se apeó. El em- 
perador moviendo para el, le decia que en ninguna mane- 
ra se apease, poniendo S. M: las espuelas á la muía para 
se lo estorbar: Cl no lo dejó de líacer, 6 hincó la rodilla on 
el suelo pidiéndole la mano, tendido el brazo. El emperador 
se derriM mucho de la ínula abrazóndolo, é lo tuvo ansí 
un buen espació de liompo abrazado; c Borl)on le dijo: ♦'Xo 
» habrá V. M. de lomar lanío trabajo cñí lal dta como eslc 
» por vuestro vasallo 6 servidor." (Esto decia él, porque ha- 
Iria llovídío miic!io,*'6'ftovia cíi aquella sazort.) Él emperador 
respondió: **Eslo 6 mucho mas se ha deliaccr por vuestra 
» persona, que es digrtade todo ello'*; é hízolo cabalgar é 
loin^ á su manó izquierJá (poique cl cardenal legado dd 
papa estaba á la mano derecha) ^ y ansí fueron hasta palacio 
con buena agua, donde borbon se af»có con S. M., é cenó 
9(|ucliu noche con el conde Nasao, gran camarlengo. Lis 
^mineras palabras que Borbon dijo á César; después que 
tornó á ealialgar, ó continuando el camino pdm la ciudad, 
fueron estas c **Scñor, yo he |)erd¡do mi estado en vues- 
tro servicio, y en lo demás mi persona ha hecho lo que os 
orrcscl'como caballero, é buen 'ser>¡dor é vasallo; é va dov 
gracias á Dios porque las cosas eslán en lal estado 6 con 
tanta gloria fe victoria de V. M. Lo que yo he aventurado 
t«i esto, es |M)co, según lo que deseo la pi-osperidad de 
V. M.: ús\ como perdí mi estado, |)erdicra un gran reino, 
también lo tuviera por bueno é por muy bien empleado." 
El emperador le respondió ansí: *'I)ífque, vuestro estado 



429 

no r8 perdido, ui se pcrderií: vo$ liabreis vueslro cslado, 
ó yo os lo daró é oiro inuy mayor: é ya conoaseo que es 
verdad lodo lo que decís., ¿\el Ijcmpo.ó la obra diriin ia 
volunlad que teugo t>ara vues<lm acj*cocntaimenlo: yo lie 
\¡slo Qii veros el houibi'c de) mundo, .que mas deseaba ver 
é coDoctrdc y.i^aM)(3iea de oJ)ra os tengo muy bien cono- 
cido/' E.ausi.p«*ocedicndo en su va2oiiamicnlnv'ré|>iiit3ó. él 
duque; ''Yo quisiera, mm, el dia úoh batalla de Pavíiu 
seguir el alcance; é «sj lo deje de hacer , fué píM*qii¿ oonoct 
que nn babia U\l voluuUid eji. algunos eaballemsí.dc los del 
ejéroil9.,dc V, AI,; |>ocqiie me pareció que leonooieiido .y<3i^ 
esto, cdnvenia mas al servicio de Y. AI. atender alrecaudo^ 
de la |)ersoQa del rey úo I rancia 5' é de lo$OtJiQ3icaA)ai]Qroa: 
principales., que se. prendieron cop.ól* é ú !rei alegrarnos. di^' 
la vic loria. Pior esto cesé en el alcance; é ¿) tendí junta- 
menic cojí; la. viclpria, ú: ppner en ello el recaudo que me 
pareció qu^ en e$lo ú^\m balMír //. El empcmdor dijo i :* 'Aluy 
mejor b^clH) fuu lo que bee¡{ilcs, c muy bien .pensado 6 
acertado: é yo estoy /muy cerlíGcado :é*¡itff)ri|^ado.de todo« 
O conozco que vuestra persona fué, n^aliaole Diosí, una de 
las mayores causas de esta victoria; é yo lo pagare lodo 
eso, como es razón/' De estas palabi^s saltaron á pregun* 
(arle el emperador, como le babia ido en la mar en.su pa^ 
saje, p después en su camino. £1 duque de Borbon le dio 
la cucata de su navegación, ó de los4emá$; é ansí fitcron 
haski . palacio ^ donde ^ como dicho es, cenó con: el eondc 
Xasao; é después i^e f uc á su i)0sada> que fuó la casa del 
conde de. Ciruentcs. 

En el l¡em|)o que el cn>|K>rador estuvo >on. Madrid el 
afio antes., que fué de I5i\^ á causa que la mayor parte 
de los moros de cl reino de Valencia habían sido. baptiza- 
dos contra su voluntad en cl tiempo de bis comunidades. 



ir>o 

oslaban muy cscniulaliznilos; ó enviaron á el L*m|)crailor a 
hacerle sabor, que \)0v fuw7.a los habían hecho cristianos; 
c suplicaron á S. M. que los nuindasc desagraviar; é para 
oslo enviaron sus embajadores con sus poderes. E como 
esto cni una CMix tan im[K)rtante á la fe, mandó que se 
mirase muy bien. E cada dia se juntaba i> lodos los éc\ Con- 
sejo Real )é müchoíd prelados c teólogos, y los señores de la 
sancta y general inquisición con su presidente 6 arzobispo 
do ScviHa>i en el monasterio de San Franwsco, extramu- 
ros de la dicha villa (le Madrid; c pasadas muehas cónsul* 
Jia«, consejaron \\ S. M. lo íjue debía rcs{)OÍidcr 6 [irovecr 
cerca do cslo negoeio; 6 la rcsspucsta fué : que lo^ que ha- 
llan k^iáo baptizados, hablan deserei'ístiunos, y queS. M. 
loa favoineceria y baria nu>rcedes; é que los que de ellos no 
íftiísiescn guardar la fe, serian castigados contormc á los 
sacros cánones; por ende ^ que mirasen loque les con ve- 
nra.'Y los dichos moros cohsultaroh o holHeron su acuerdo; 
é replicaron d la rospüesfa del ertq)erador que querían sor 
cristianos, con qne noffiesen sujclois a los caballeros, cu- 
yos vasallos ¿rail' los mas. El emigrador les respondió que 
se lo agradecía', é que viniendo de sü grado á la fe, los 
mandaría favoiT?cer c tratar bien, O les haría otras merce- 
des; pero que S. M. no los podía quitar á cuyos eran; pero 
hfzoles merced do cici'tas c{)^i\é de derechos, en recom|KMi- 
sa de lo que perdían los senoK^s (pie km (onian por vasallos; 
|K)rcpjc tornándose cristianos» no habían <le pechar lanío 
como' cuando eran imoros. E hizoles saber 8. M. que tu- 
viesen por cicrlo que 0\ no quería sino que si de su volun* 
tad viniesen á la- le, fuesen favorecidos : cque si lo contra- 
rio (piísiesen; (pie se fuesen en buena hnra á donde qwisie- 
sen, quc»(>l les mandaría dar t¿*rmino convenible para irse; 
(} que y(»ndose, los enlondf.i, con ayóda de Dios, irá bus- 



4.>{ 

carado quiera (} tié/ do :f titeen, á ellos ó ú I09 de África, 
que era su mayor deseo. Por ende, que ^e consejasen, é 
sobre aquesta hiciesen loque les pareciese. 

Ea aquesta saaon ya dicha, en ki Sierra de Beráin, 
que es en el dicho reino de Valencia, estaban diez é oclio 
ó veinte 'nnfll moros, cuyos eran lo» procuradores ya di- 
chos, hechos fucFteSi Tenían dos fortalezas muy bien bas- 
tecidas, deternlitiados 'de morir ó no ser oristlanos. Estos 
eran los que la iCDnmnidad había hecho baptizar. Esla Sier- 
ra de Bernia es cérea 'de Gandía. Vista la respuesta del: 
emperador, tomaron plazo para haber su consejo; é S. M. 
les mandó dar por su respuesta lo que se les respondió, 
con k» apuntamientos que convenían al servido de Dios é 
suyo. Entre otras cosas un capítulo que decin : que los que 
hobiesen de salir del reino con licencia de S. M.\ habinn 
de salir por ol'.pucrtle de la Corulla en Galicia, ó no por 
otro alguno. A los moriscos los pai^cia- grave; pero Ui6 
justaiitente mandado; c la que parece dolo , no loes, sien-' 
do en pro 6 utilidad del que se agravia. Al cabo lodos los 
mas de su voluntad <> sin ella, fueron orislianos, buenos d' 
malos; .c si estos; no se salvaren, salv(ii*se han sus hijos; y 
siesos ni^esotroft, salvarse han sus nietos; é cunndo todos 
porfíasen & no ser fides, allí está el infierno donde suele, 
en que Dios castiga los que lo deseonfocct). Piega á Jesu- 
cristo que ellos merezcan ser salvos: que por el príncipe no 
quedó do. hacer para ello todo lo que en S. M. Ín6 para les 
animar con buenas obras ó favor, 6 con niandarlcs^ aliviar 
los tribuios, ó con hacerles otras mercedes. 

iMártes dos de ancto de 1.*>2G anos, |)0r mandado do) 
emperador partió de Toledo el serenísimo duque de Cala- 
bria, para ir á los confines de Portugal á recibir á la cmpr- 
ralriz, con poder de S. M. ó la traerá Castilla. E diez dias 



432 

adelante se partió ei ai7.ob¡.sp(i de Tolciio I). Alonso ile Pon* 
seca é Acevedo paní io incsnio ; ¿ ansíniesino fué el duque 
de Béjar D. Alvaro de Zúñiga, ó otros euballeros é señorea. 

)SI dicbo jdia dos de cuero vino nueva al emperador, á 
lo nienos se dijo en público ^ que el c|4te se deda rey de Na* 
varraD. Enrique de Labril, se habia soltado del easlilbde 
Pavía donde estaba preso, |tor astucia é hialdad de los que 
le guardaban; las cuales guardas txirrompídas con dádivas 
ó promesas se bieron con él e» Franein. Eran ciertos es* 
pañoles ¿ilalionOH que lo guardaban (lor mandado dd mar- 
qués del Vasto cuyo prisionoro qiu, .i(|uc cstaiía con sa lio 
el marqiíés de Pescara^ que ienRi silfo sobro él duque de 
Milán Francisco Esforcia, (|ue estaba en el casliiio de Mi- 
lán, el cual niarqués de Pescara pocos dtas tintes eni 
muerto (1). 

En veinte de enero del diclioafio de 1526 entró la rei- 
na Germana, muger segunda que luc del Rey Catolioo; la 
cual después de muerto d dicbo rey , se. casó segunda vez 
con Juan , marqués de Brandembure, hermano del mar* 
qucs doBrandcmburc, uno de los electores del Imperio. Es- 
tando el emperadoi* en Barcelona año de 1519; porque ei 
emperador tenia necesidad de compiaecr al dielio elector, 
bizo que este su. bermano casase con la reina Germana: ¿ 
también ella lo quiso por complacer á si 6 al em|)erador; 
porque este caballero era muy bien dispuesto é de alta s^an- 
grc. El año de 4525 babta el estado en Toledo que vino¿ 
visitar al emperador é se partió |)or la posiapara volverse 
á Valencia, donde la dicba reiim su nuigcr era goberna- 
dora, é dióle el mal de la muerte al dicbo marqués, é den- 

(I) Murió en Milán el V de noviembre de 1325 á h etiad de 36 
años. 



453 

tro de ocho ó diez dias murió, asi que viuda segunda vez 
vino á Toledo, el dia que es dkho; ó llegó á un mesón que 
está de la otra parte del rio arriba , hacia los palacios de 
GalianAi que llaman Sancta Lucia, en el cual estuvo apea- 
da la reina bien una hora; é cuando cabalgó para entrar 
en la ciudad, ya el emperador venia cerca, é poco ¿ntcs 
que fuese de noche, se vieron; porque al tiempo que en- 
traron en la puente « llegaron los pajes con hachas; é como 
la reina descabalgó, entró on una litiTa de paño negro, é ella 
vestida de lo mesiuo con locas blancas ; é á la mano derc!- 
cha delia venia D. Bernardo de Rojas é Sando val, marqués 
de Denía, é de la otra parle D. Alonso de Castilla, obis|>o 
de Calahorra; é detrás de la litera, tres ó cuatro dueña.<) 
ancianaSf é mas atrás diez ó doce damas, é tras ellas un 
carro francés de cuatro ruedas con otras mujeres, todas 
vestidas de lulo : é con las damas venían d prior de San 
Juan , é D. Diego de Toledo é otras caballeros. Desde á 
poco espacio que la reina subió en la litera , llegó el duque 
de Alba, D. Fadrique de Toledo, é D. Diego de Mendoza, 
conde de Melito, é el Sr. Antonio de Fonseca, contador 
mayor, é por su orden otros muchos caballeros. Llegaron 
á besar la mano á la dicha reina , é ella la dio ¿ todos , la 
cual no pidieran ni besaran, si el n^arqués su marido vivie- 
ra en esa sazón; |)ero habido respecto á habei* sido mujer 
del Rey Católico, sufrióse tal comedimiento. Como el em* 
perador llegó, un poco antes pararon la litera , é S. M. llegó 
en su muía con la gorra en la mano, 6 le hizo una gran 
reverencia, abajándose mucho, é metió la cabeza en la litcrn: 
é la reina pidiéndole la n)ano , ¿ el emperador tornándose a 

* 

bajar, hizo esto tres venes é tantas la rcitia Ic pidió la mano; 
é sin se la dar, se apartó el emperador, é dio lugar al car- 
denal legado del papa, que llegase á hablar á la reina : d 
Tojío XXXVIII 28 



434 

cual hizo lo mesmo que el emperador dos ó tres veees con 
ol'booele en ia mano, abajándose mucho é metiendo la ca- 
beza en la litera) ó lá reina ansímesmo le hiaso mueho acá- 
tamienta. El emperador se puso á la mano dcirecha, éel 
legado á la siniestra ¿ llevaron á la reina á la^eitidad; é 
Guando entraron por lá puente de Aloántari ya era noiche; 
6 desde allí. fueron con muchas hachas que llevaban delan- 
te los pajes del emperador, é de la reina, é del legado é 
de los señores que alli iban. E llegados i las casas deGar- 
cilaso de la Vega, la reiaáqued6en aquella posada, que es 
de' las mejores de Toledo, é el emperador 'se fué á palacio, 
é el legado á su posada, que era en las caéas del arzobispo 
de Toledo. 

Partió de Toledo lüonsiur de Borbon^el segundo día de 
cuaresma, jueves quince de febrero del dicho año, para se 
tornar a Italia; y el lún^ antes se habia partido el empe- 
rador para Madrid, donde estaba presó él rey de Francia. 
E aquel jueves que se partió Borboby se comenzaba ya á 
sonar la paz, é el mesmo dia se pregonó entre el empera- 
dor é el rey de Francia ; é la Cesárea Majestad lo escribió 
ala ciudad, para que lo mandase pregonar, dándole razón 
como estaban ambos príncipes coneertados é unidos para 
perpetua paz y hermandad , é pdr justas 6 sanctas causas 
era acordado el casamiento con la serenísima reina doña 
Leonor, hermana de S. M., é en una conformidad se baria 
por ambos reyes la guerra al turco, para oobrar lo que te- 
nia de los cristianos ; é ansimismo él proeederia contra to- 
dos los infieles. Ansí se pregonó con trobpetas é atabales, 
é con mucho placer universal de los que lo oyeron* 

Viernes 16 del dicho mes de febrero partió de Toledo 
madama Leonor , hermana del emperador , ¿ la cual ya to« 
dos llamaban reina de Francia ; 6 fué á lUéséas , é coa ella 



435 

la reina Germana, para se ver con el rey de Francia. E 
antes de esto el martes trece del dicho mes , dia de Car- 
nestolendas, había llegado á Madrid el emperador; é salió 
el rey de Francia ¿ lo recibir, é fué de esta manera. Iba 
el rey con una capa de paño frisado é una espada á la es- 
pafiola en una muía bien guarnecida, é á su mano derecha 
el gran maestre de Rodas, é á la siniestra el Sr. Alarcon, 
que tenia en guarda al dicho rey, é muchos caballeros con 
ellos. E hacia áspero dia de aire; é como el rey estaba aua 
flaco de la enfermedad que habia tenido , entróse en el hos- 
pUal de la Concepción , que está i la salida del arrabal de 
la villa hacia Toledo. Estuvo allí un poco, é salió de allí ó 
fué poco mas adelante , é entróse en un mesón que está par 
de el camino; ¿ como supo que el emperador pasaba ya la 
puente que llaman Toledana, que está sobre el rio, salió 
del meaoQ é procedió por el camino. E iban en torno todos 
los campos llenos de gente, ansí por ser la paz deseada. 
como por ver 6 notar como se habrían estos principes en 
sus cortesías, é cuando juntos fuesen. Iban de los conti- 
nuos del emperador, de la capitanía D. Alvaro de Luna, ó 
de otros hombres darmas , basta docientos cincuenta muy 
bien aderezados é armados , sin armaduras de cabeza , las 
cuales llevaban detrás de ellos sus pajes de la lanza á ca« 
bailo; é iban por los costados de fuera del camino, tres- 
cientos infantes de la guarda , que el dicho Sr. Alarcon te* 
nía ordinaria con el rey de Francia. E poco adelante de una 
cruz estañada, que está en aquel camino, se encontraron 
el emperador é el rey. El emperador venia en cuerpo en 
una hacanea , con un sayo de terciopelo negro é una espa* 
da en la cinta ; 6 en viéndose se quitaron á la par el rey 
el bonete, é el emperador un cha])eo, c se abrazaron muy 
estrechamente, é gran rato é con mucho placer; c luego 



456 

comenzaron á porfiar sobre cual iría á la mano derecha: 
en fin el emperador vencido de cortesía , lomó al rey á su 
mano siniestra , é ansí fueron hasta el alcázar, donde se 
apearon y é comieron é cenaron juntos en un banquete su- 
ficiente ai dia que era é á tan gmndes principes. Al tiempo 
que se vieron en el campo aquellos gen tiles hombres de ar* 
mas, hicieron gentilezas en sus caballos. Ya el casamien- 
to del rey de Francia é de la reina madama Leonor es- 
taba asentado; porque un sábado en la noche veinte dias 
del mes de enero , el visorey de Ñapóles, caballerizo mayor 
del emperador, por su mandado é con poder de la reina, 
se desposó en nombre de ella con el rey de Francia en el 
alcázar de Madrid secretamente , hasta tanto que el despo- 
sorio fuese manifiesto é personalmente se celebrase. 

Bien conozco que escedo de los términos é brevedad que 
el historiador debe guardar, dejando aparte algunas cosas 
menudas é de poca importancia , é diciendo lo mas sustan* 
cial ; pero no lo hago tan fuera de propósito , que no vaya 
fundado sobre la mucha clemencia é bondad que usó el em- 
perador con el rey de Francia , tratando con él como ver- 
dadero amigo y hermano. Y esto hace mucho al caso para 
mejor entender como todo lo que el rey de Francia hizo, 
fué cauteloso é con intención de no guaixiar cosa de cuan- 
tas juró é capituló, sino solamente aquellas que quiso ó 
fueron á su propósito. 

Los capitules de la paz concluida entre el emperador y 
el rey de Francia en la villa de Madrid, domingo 14 de 
raero de 1526, de que públicamente anduvieron muchos 
traslados en la corte de César, eran estos. 

El rey de Francia tanto por hacer buena paz, como por 
su deliberación, renunció totalmente ó para siempre cual- 
quier derecho é acción ^ que pretenda al reino de Ñapóles, 



437 

é ducado de Milán , é de Genova , é Tornay , é la ciudad de 
Ras é ledas sus pertenencias é dependencias, elc.> etc. 

Ansimesmo renunció la soberanidad del condado de 
Flandes é Artucs , é en todos los paises que tiene el empe- 
rador, de los confínes de Francia. 

Ofrecióse ansimesmo el rey de Franela de rendir é en- 
tregar el ducado de itorgoña^ sin ninguna subjecion á la 
corona de Francia ; sino ansí como la poseia la felice me* 
moría del duque Charles de BorgoSa ; é juntamente el con- 
dado de Charles é otros lugares é señoríos , que el duque 
Charles tenia en la dicha Borgoña. 

ítem: Que restituiría á Hedin, é haría derribarla for- 
taleza de Tervana . 

ítem : Que restituiría al limo, monsiur de Borbon todo 
lo suyo , mavile et inmóviles desde el primero dia que partió 
de Francia hasta el dia presente; y que se pornían en liber* 
tad al principe de Orange y todos los prisioneros de la una 
parte y de la otra, é que quedasen libres. 

ítem: Se revocaron todas las confiscaciones de la una 
parle é de la otra, 6 que cada uno torne en su estado, ex- 
ceptuando lo de Italia; porque las cosas de aquellos se han 
de ver por justicia. 

Prometió ansimesmo el rey de Francia que en ningu- 
na manera dará favor ni ayuda al duque de Vitembergue; 
é dióse orden en las cosas de Micer Ruberlo de la MarcRa. 
Acordóse á pedimento del é requesta del rey de Fran*- 
cia , que el duque de Gúeldres quede por los dias de su vida 
en su tierra é estado por señor; mas que después de sus 
diaá aquel estado quede é sea remitido en las manos del 
emperador; é que todas las villas é tierras de aquel señorío 
den seguridad al emperador; é que habiendo hijos varones 
el dicho duque de Gücldres. el emperador les dará recom^ 



458 

|)ensa honesta donde le parecerá ; 6 caso que las sobredi- 
chas cosas no se cumpliesen por el dicho duque , que el rey 
de Francia sea obligado de ayudar al emperador coa todas 
sus fuerzas á conquistar la tierra de Gueldres. 

Presta el rey de Francia toda su armada al emperador 
por la mar, é seiscientas lanzas é seis mili infantes, todo 
pagado por seis meses, para su pasada cor Italia, donde é 
cuando el emperador le pluguiere. 

El matrimonio entre el rey de Francia é la reina mada- 
ma Leonor se concluyó, é ha de liaber la dicha rdna do- 
cicntos mili escudos primeramente de i*enta, tanto que re- 
nuncia toda la sucesión ; é ha de haber ansimesmo ea dote 
el condado de Maconjo, Anserois, Esebar sobre Sena, rio 
casi tan grande como el Pó de Italia (i). 

Ítem : Porque el dicho rey de Francia no puede al pre* 
senté, estando preso, satisfacer á la restitución de BorgoSa 
é á otras cosas muchas de que se trató en esta, paz , dará 
en «rehenes é en manos del emperador el DelGn de Francia 
6 el segundo hijo, ó al dicho DelQn con doce caballeros, 
personas principales de Francia. E como el dicho rey de 
Francia haya cumplido los sobredichos artículos, le han de 
ser tornados todos sus rehenes; é fecho esto, después con* 
sumará el matrimonio ya dicho. 

Estos artículos fueron traducidos de las cartas del gran 
cnanciller de la Cesárea Majestad Mercurio, quantumque 
mas largamente se estendian ; pero porque en ei articulo 
octavo se hizo mención del duque de Vitemberga » informan* 

(1) Ed el articulo IX de la Concordia de Madrid, según la trae 
Sandoval, se dice que Ciírlos V por el singular y cordial amor que 
tenia á su hermana, le daba en acrecentamiento de la dote, las ciu- 
dades de Masconoys y Auxerroys, y el señorío de Valsobreseai, 
juntamente con sus pertenencias, etc. 



450 

dome yo de caballeros de casa del emperador, de' quien era: 
eslo duque, me dijeron que era alemán, ó eslá á la ray» 
de BorgoSa; que era grande servidor de el emperador. Ansí 
qqe ^continuando la historia , digo : que á veinte y siete de 
enera partieron Mingo Val, idsorey de Ñapóles, é D: Hugo 
de Moneada > visorey que fué de Sicilia, de< Madrid; é con 
ellos monsíur dé Brion • muy adepto privado de) rey de 
Fr^tnoiai ii la villa de Torrijos, con poder que le áv^ el rey 
de FrüuOia, donde estaba la reina madama Loraór, qué 
babia vuelto pocos dias había de Guadalupe. El dicho mon^ 
siur de Brion en nombre del rey de Francia, sa desposó 
con ella; é desdé esa hora eu adelante la llamaron reina 
de Francia. ; ' . 

En este tiempo estaba:n embajadores de el rey de Ingla- 
terra Eiirico Vin, que era casado con la reina Doña Cata- 
lina, hija menor de los Reyes Católicos, ó se trataba dé 
casar el emperador con una sola hija que el dicho rey > dé 
Inglaterra tenia; é como se publicó, según fs dicho, que el 
emperador casaba en Portugal ose escluia; Inglaterra^: i 
los veinte y siete de enero se (>artió de Toledo el arzebis(io 
de L<tedres, embajador ilel rey de Inglaterra, muy desi- 
contento. 

Jueves primero dia de febrero entró en Toledo mada^ 
ma Leonor reina de Francia^ hermana del emperador ¿ el 
cual la salió á recibir; é venia en una hiera cubieíAa de 
terciopelo negro, ó dentro de h mesma litera venia la rei- 
na Germana , que algunos dias antes desde Toledo se iia>- 
bia ido á estar en Torrijos oon la reina madama Leonor, 
la cual venia ya no como viuda, sino como muger despo- 
sada, en cabello é coQa é un vélico muy delgado <]ue iiri- 
pedia poco la vista de sus hermosos cabellos; ó colgando 
del velillo muchas pei'Ias orientales, é una loca de camino 



440 

sobre los hombros: todo lo demás do su vestir, era de se- 
das negras. E como el emperador llegó á h par de la litera 
con su gorra en la mano, se hieieron mucha mesura; é 
púsose S. M. á par de la litera en una muía bien guarne* 
oída,* ü su persona llevaba una ropa de damasco negro 
aforrada en martas cebellinas. Delante del emperador é de 
las reinas ; venia el legado del papa , é á la mano derecha 
déU el gran maestre de Rodas, é á la siniestra, el duque 
de Borbon. Al tiempo que el emperador llegó ¿ la reina, 
fué mas de tin cuarto de legua fuera de Toledo camino de 
Torrijos; é llegando el emperador, la reina le pidió la ma* 
no. El le hizo una gran reverencia , é la besó é se af^artó: 
é llegó el legado é le hizo reverencia; é la reina á él mu- 
cho acatamiento; é luego llegti Borbon, 6 le hizo gran re- 
verenda , é la reina á él mucha cortesía, abajando la ca* 
beza. E luego llegaron el condestable de Castilla, el duque 
Dalba, el duque de Nasao, el visorey de Ñapóles é otros 
grandes, é le fidieron la mano é se la dio. Detrás de la 
litera venían muchas damas de ambas las reinas, acompa- 
ñadas de muchos caballeros; ó delante del emperador iban 
muchos señores de título é otros caballeros, é gente innu- 
merable. E ansí entraron por la puerta del Cambrón, é la 
reina se fué á apear á su palacio. El emperador se ai)eó 
allí con ella. 

Antes de lo que es dicho, un viernes dos dias de febre- 
ro , día de Nuestra Señora Candelaria , el emperador fué á 
•misa á la iglesia mayor, é con S. M. fueron el legado, é 
el duque de Borbon, é el marqués del Cénete, alias conde 
Nasao, el visorey de Ñapóles, el condestable, el duque Dal- 
ba, el conde de Alba de Liste, el marques de Villafranca, 
é otros señores de titulo é muchos caballeros ; é anduvo la 
procesión por dentro de la iglesia. E;5te dia comió el duque 



4il 

de Borbon COD S. M. El emperador le dio de su mano mu- 
chos platos; é de muchos manjares que traían, los partía 
con su mano con él , é en otros platos los daba al dicho 
duque, al cual sirvieron la copa los mesmos coperos de 
S. M. Un poco antes que se trajesen las fuentes con el agua- 
manos , se levantó Borbon de la mesa é se puso de píes de*» 
lanle de S. M. 

Lunes cinco de febrero fallesció en Toledo el muy no- 
ble caballero Fernando de Vega , señor de Grajal , comen- 
dador mayor de Castilla: amaneció muerto el martas seis 
de febrero , 6 aquel dia en la noche , fué llevado á su villa 
de Grajales á lo sepultar. El emperador hixo merced de la 
encomienda mayor, al valeroso é muy notable caballero 
Antonio de Fonseca, contador mayor de Castilla, señor >de 
las villas de Coca é Alaejos, del cual en algunas partes de 
esta historia se ha hecho mención ; no obstante cuando 
esta merced se le hizo, era ya hombre de mucha edad. 

Viernes diez y seis de febrero partieron de Madrid d 
emperador y el rey de Francia, é fueron cuatro leguas á 
dormir á Torrejoú de Velasco, lugar del conde de Puñoen- 
rostro, á una fortaleza muy buena que en aquella villa 
hay , y en este mesmo dia la reina de Francia y la reina 
Germana, partieron de Toledo, é fueron seis leguas á dor- 
mir ¿ lUéscas, villa del arzobispo de Toledo, que está á dos 
leguas de la dicha Torrejon de Velasco. E otro dia sábado 
siguiente , partieron el emperador y el rey de Franela de 
Torrejon, después que oyeron misa , é fueron á llléscas don- 
de las reinas estaban. E llevaba el emperador á su mano 
derecha al rey de Francia ; é fuéronse á apear á una casa 
muy cerca de aquella donde las reinas estaban en las ca- 
sas de Luis de Heri*era. E al tiempo que entraron en la 
posada , el emperador ú el rey con los chapeos en las ma- 



442 

nos, el uno al otro se rcquirieroa de cortesía sobre cual en* 
traria primero: en fin el emperador entró delante é comie- 
ron cada uno en su aposento ; ó después que hobieron eth 
mido , salieron de la posada é fuéronse á pié á la de las 
reinas; ó en saliendo de la puerta con los chapeos en las 
manos 9 porfiaron un poco por cual iria á la mano derecha; 
en fin el emperador fué á la mano derecha , é ansí entran 
ron en la casa donde las reinas los atendían, é subieron la 
escalera ; é las reinas estaban en pié en un corredor espe- 
rándolos a la puerta de la escalera : é como el emperador 
llegó delante , quitó su chapeo é hizo una gran reverencia 
de pió á su hermana: ella le hizo otra muy baja. En conli* 
nente el emperador hizo otra á la reina Germana ; ella hizo 
otra ¿ S. M. A todo esto el i*ey de Francia estaba quedo, 
é su cha[)eo en la cabeza, dos ó tres pasos desviado. E lue- 
go que se hizo lo que es dicho , el emperador é las .reinas 
volvieron los rostros hacia el rey, el cual se quitó el cha- 
peo , é hizo á su esposa una gran rev^eneia de pié, é ella 
otra á él muy baja, é estando á dos pasos el uno del otro. 
La reina se hincó de rodillas é le pidió la mano; el rey le 
dijo : *' No os he de dar sino la boca", é la abrazó, é besó; 
é se dio por todos los caballeros una grita, mostrando mu- 
cho regocijo. E hecho esto, el rey hizo otra gran reveren- 
cia ¿ la reina Germana ; ella le hizo otra muy baja. E lue- 
go todas aquellas señoras é damas de entranibaB reinas, 
llegaron á besar las manos al rey; ó algunas se las besa- 
ban , é el las abrazaba, é á muchas no las daba. Después 
tomó de la mano á la reina su esposa, é el emi)ei'ador á la 
rema Germana ; é á la par todos cuatro con mucho placer 
se entraron de los corredores á una sala; é de alli en una 
cuadra donde estuvieron hasta dos horas, poco mas ó me- 
nos (í^mpo; ó danzaron algunos caballeros é damas. He- 



443 

cho cslO) salieron cl emperador é el rey, é las reinas con 
ellos ^ hasta la puerta del corredor, é con sendas reveren- 
cias se despidieron. El emperador é el rey cabalgaron é se 
fueron á dormir á la dicha fortaleza de Torrejon de Velas* 
00. El emperador llevó á su mano derecha al rey. E otro 
dia siguiente domingo tornaron el emperador y el rey de 
Francia á üléscas. Vinieron ambos dentro en una litera; 
¿fueron al palacio donde las reinas estaban, ó hobo fiesta 
de danzad, é danzó la reina de Francia con la marquesa 
del Cénete; é luego danzaron otros caballeros é damas; é 
duró la fiesta mas de cuatro horas. El rey de Francia so 
despidió de la reina su esposa , é de la reina Germana , é 
se fué con cl emperador en la dicha litera en que vinieron* 
ambos juntos^ ¿ dormir á Torrejon de Velasen» ó las rei- 
nas se quedaron en Illéscas. 

Lunes siguiente veinte de febrero, se despidieron el 
emperador é el rey de Francia el uno de el otro. El rey 
se fué ¿ Madrid é el emperador se fué á Illéscas á se des- 
pedir de las reinas, y estuvo allí aquel dia é el siguiente. 
En aquel tiempo mandó al visorey de Ñapóles Mingo Val> 
que fuese con el rey de Francia é recibiese los rehenes ; é 
que dejado al rey en Bayona , el mayordomo mayor fuese 
á recibir el ducado de Borgoila; ó que el condestable de 
Castilla D. Iñigo de Velasen, quedase con la reina s\x faerr 
mana para la acompañar é llevar en Francia, después que 
el rey de Francia hubiese entregado los rehenes. Y dada 
conclusión en estos proveimientos é otros en la dicha Illés* 
cas, el emperador se partió para Sevilla, para donde la 
emperatriz ya iba de camino. E salió S. M. de Illéscas un 
miércoles veinte y un de febrero, é fué aquel dia nueve le- 
guas á dormir á Olalla, villa del conde de Orgaz; é do allí 
se fué la via de Oropesa, donde pensaba andar á caza al- 



444 

gunos (lias, porque la emperatriz tuviese tiempo de llegar 
primero ú Sevilla. 

El mesmo dia que el emperador se despidió de las reí* 
ñas 6 se partió do Illéscas, esc mesmo se partieron ellas, 
6 fueron á dormir á Toledo, é llegaron una hora antes qoe 
fuese noche; ambas en una litera acompañadas del condes- 
table ó del marqués de Elche, su yerno; é fueron primero 
A la posada de la reina Germana, donde se apeó é quedó; 
6 la reina de Francia se fué á su palacio, donde los dias 
pasados habia posado. 

El dia qúc el emperador partió de Illéscas, so partió el 
almirante de las Indias de Toledo , muy enfermo en una 
litera, é fué á dormir á la Puebla de Montalvan; éct vier- 
nes siguiente 23 de febrero á Jas nueve horas de' la noche, 
dio el ánima á Dios que la crió; é murió muy calóKcaímea- 
te, recibidos los Sacramentos, é con mucha contrición en- 
comendándose á Dios. Este almirante se decia D. Diego Co« 
Ion, hijo del almirante D. Cristóbal Colon, que descubrió 
las Indias. 

Y el mesmo dia que el emperador se partió de IRés- 
cas , se partió el rey de Francia de Madrid , para ir á su 
reino ; c iba con él el visorcy de Ñapóles^ 6 el señor Alar- 
con é otros caballeros muchos. E iban trecientos hombres 
darmas escogidos de las guardas dol emperador. En esle 
número iban los continos de D. Alvaro de Luna, muy bien 
ataviados; c habian de salir en Burgos ó en Álava tnill 
infantes, soldados viejos todos vestidos de librea. La reina 
Germana se partió de Toledo para Sevilla domingo que 
se contaron 25 de febrero. La reina de Francia se 'partió 
de Toledo otro dia sigaicnlo , para ir A Vitoria é la vía de 
Francia; o con ella el condcslablc de Caislilla ¿otros ca- 
bal Icm'os. 



445 

£1 duque de Calabria, é el arzobispo de Toledo ó el dU' 
que deBéjar fueron , como la historia lo ha dicho, desde Tole- 
do por la emperatriz & la raya de Portugal ; é con estos seño- 
res fueron muchos caballeros de título, é otros señores prin- 
cipales» ansf como el conde de Cifuentes, el conde de Mon** 
lerey, el conde de Aguilar, el comendador mayor de León 
D. Fernando de Toledo; é desde SovnUa fué muy acompa- 
ñado de caballeros D. Juan Alonso de Guzman, hermano 
del duque de Medina Sidonia , el cual tiene aliora aquel 
estado. E cuando entró en Badajoz, metieron mas de trein- 
ta caballos de díeslro de su pei'sona, é mas de cien acémi- 
las con sus reposteros, y con él mas de sesenta caballeros 
con cadenas de oro. Todos los señores llevaban grandes 
casas. E como el serenísimo duque de Calabria era el prin- 
cipal, é llevaba el poder para recibir á la emperatriz, pues* 
to que sanaba al arzobisqo é duque de Dejar, como llega- 
ron ¿ Badajoz, despachó el duque de Calabria por las pos- 
tas dos caballeros de su casa con dos carias ; una para la 
emperatriz, y otra para el rey de Portugal, que venia ya 
con ella de camiíio; é llegaron hasta Yélves> tres leguas 
de Badajoz. E ansí como recibieron las cartas del duque 
de Calabria, en que lea hacia saber cómo aquellos caballo^ 
ros é él estaban en Badajoz é iban á recibir á la empera^ 
triz, é atendían su buena venida; á lo cual la emperalríz 
é el rey respondieron con sendas cartas , diciendo que fue- 
se en buena hora llegado, é que luego otro dia siguiente 
partirían de la villa de Aimerin, donde aquel dia llegaron: 
que los caballeros del duque les dieron las cartas, é satis- 
faciendo á lo que el duque les escribió, por dulces palabras 
decian que la emperatriz no se delernra hasta llegar á 
Badajoz. — El sobrescripto de la carta de la emperatriz. — 
Al muy excelente duque D. Fernando, mi primo. — Y el de 



446 

la carta del rey. — Al muy excelente señor el duque de Ca- 
labria, mi primo. 

Otro dia siguiente tnárles seis de febrero , partieron de 
aquella villa la emperatriz, y el rey y los infantes D. Luis 
é D. Fernando sus hermanos, para la villa de Yélves, don- 
de durmieron; é desde allí el siguiente dia miércoles par- 
lió el rey para donde la reina Doña Catalina su mujer ha- 
bía quedado, que era hermana del emperador, con la cual 
se habia casado pocos dias había ; la cual estaba preQada 
é en dias de parir. E la emperatriz partió para Badajoz , é 
con ella los dos infantes sus hermanos, é con ellos toda la 
flor de Portugal de caballeros ; é siguió su camino para Ba* 
dajoz , hasta que llegó á la raya de Castilla , cerca de la 
cual ya llegaban el duque de Calabria, é arzobispo de To- 
ledo, é duque de Béjar, é todos los que con ellos iban. 

Iba la emperatriz dentro de una litera oubieria de bro- 
cado pelo muy rico de tres altos , é forrada en raso car- 
mesf ; é los sillones de dos caballos muy hermosos que la 
traian, é las guarniciones, del mesmo brocado; é junto á 
la litera, cuatro lacayos con jubones de brocado « ¿ calzas 
de grana bigarradas de brocado, é cuatro pajes vestidos 
de brocado en sendas hacaneas blancas muy liermosas. E 
como. llegó viniendo los infantesa sus lados, mandaron ba* 
jar ia litera, é quitáronla de los caballos, obra de ctncuen* 
ta pasos do la raya de entre ambos reinos, é otros tantos 
pasos desviados de la dicha raya dentro en Castilla , esta- 
ban el duque y arzobispo y duque parados con los demás 
señores, é mucha gente. E luego que la emperatriz salió de 
la litera, cabalgó en una hermosa haca nca blanca, con un 
sillón de plata é ricarnento guarnecido : 6 los infantes don 
Luis á la mano diestra , ó D. Fernando á la siniestra; é an- 
duvieron adelante hasta estar diez pasos de la raya. Los 



%' 



447 

castellanos hicieron lo mesmo hasta llegar otros diez pasos 
de la raya. E luego todos los principales señores é caballe- 
ros de k)s portugueses se apearon é besaron la mano á la 
emperatriz, é se despidieron de S. M. é se desviaron en 
tornó delta; é luego se mudaron la emperatriz é los infan- 
tes, é todos tos demás , 6 llegaron hasta poner las manos de 
los caballos en la raya; é luego los dichos señores é caba- 
lleros se apearon é fueron á besar la mano á la emperatriz, 
comenzando los caballeros de menos estado, é luego los 
de mas ¿ mayor estado, procediendo hasta los mas princi- 
pales; é los postreros llegaron el duque de Béjar , é luego el 
arzobispo de Toledo, y el último el señor duque de Calabria, 
al cual no quiso dar la mano, como la dio á todos los otros, 
aunque el duque porñó mucho por se la besar ; pero la em- 
peratriz no quiso, antes le echó el brazo sobre encima de 
los hombros dos veces. Luego el duque cabalgó, é siendo 
subido en su muía, saludó.á los infantes, é ellos al duque 
todos con sm bonetes en las manos. Después desto el du- 
que se puso enfrente de la emperatriz , teniendo la cabeza 
de su muía puesta en la frente de la hacanea de la empera- 
triz; é á la mano derecha del duque estaba el arzobispo de 
T<de(}o, é á la siniestra el duque de Béjar. El duque en 
un iHien tono dijo ansí: '^Señora, oiga V. M. á lo que ve- 
nimos por mandado del emperador nuestro señor ; pues que 
es el fin mesmo para que norabuena V. M. viene." Gomo 
la emperatriz oyó nombrar el emperador , abajó la cabeza 
á manera de acatamiento á tal nombre. E teniendo el du- 
que "6 lodos aquellos señores los bonetes en las manos, cl 
duque volvió la cabeza é mandó á su secretario Micer Lúea, 
que leyese el poder que la Cesárea Majestad le dio para re- 
cibir á la emperatriz su esposa , el cual el secretario leyó en 
alta voz. E ansí como fuó acabado de leer , el duque dijo: 



4i8 

•* Pues V. M. lo ha oiilo, vea lo que es servida/' Entóuccs 
el infante D. Luis lomó la rienda de la liacatica en que es* 
taba la emperalriz, é dijo 9I duque: ''Señor, yo entrego 
á Vra. Excelencia á la emperalriz mi señora, en nombre 
del rey de Portugal mi señor hermano , como esposa de la 
Cesárea Majestad del emperador mi señor/' E teniendo el 
bonele en la mano el duque , lomó la rienda de la dicha 
hacanca , é se puso ¿ la mano derecha della , donde el di« 
cho infante estaba, é dijo: ''Señor, yo me doy por entre* 
gado de S, M. en nombre del emperador mi señor/' E en 
continente comenzaron á sonar muchas trómpelas, é ata- 
bales é ministriles altos. E en este punto pareció muy bien 
que con aquel regocijo, quince ó diez y seis pajes del du- 
que de Calabria , que iban en sendos caballos á la guisa, 
saltadores, vestidos de librea de seda^ é los caballos muy 
bien guarnecidos, comenzaron á saltar é hacer muchas 
gentilezas ; é hicieron un contorno dejando en medio á la 
emperatriz, é al duque é infantes, ó al arzobispo 000 pocos 
mas de los principales, que no serian por todos de cincuen- 
ta pei'sonas arriba : é todos los demás castellanos é portu- 
gueses apartados afuera bien treinta |>a806 al deitcídor por 
causa del contornear é sallar , é gentilezas que los pajes 
hacian con aquellos caballos, que era cosa mucho de veré 
aun de maravillar , según la poca edad de algunos dellos; 
é duró casi medio cuarto de hora con mucho placer* do 
cuantos lo vieron. 

Pasado esto, los infantes se apearon c pidieron la. mano 
¿ la emperatriz su hermana ; pero no pudo lanío la auto» 
ridad de la sangre real , que no enterneciese los ojos de lo- 
dos tres, é diesen leslinionio de algunas lágnimas de en- 
trañable amor de S. M. con sus hermanos. Abrazáronse ¿ 
no les quiso dar la mano; ó tornaron á cabalgare se dvs- 



419 

pidieron, é loriurou para Portugal. E ya que iban desvia- 
dos veinte pasos de allí , el duque de Calabria pidió Wccn- 
cía á la em|)eratri/, c fué á se despedir dó los ¡ufanle:), eon 
los cuales pasadas algunas cortesías é ofrecimientos en pt-^ 
cas palabras, teniendo todos tres los toneles en las manos, 
se despidieron del duque, é el duque dellos; 6 se tornó á 
poner al lado de la emperatrix. Lu mesmo que el duque de 
Calabria hi2o con los infunles, hicieron luego el arzobispo 
de Toledo, é el duque de B^^ar ó los otros señores é caba* 
ileros castellanos. E fecho esto, los infantes é sui; portu* 
gueses caminaron la vin do Vélveá; e la emperatriz prosi- 
guió 8U cainino á la ciudad de Badajoz» donde se le hizo 
muy gran recibimiento. E el corregidor é los regidores la 
tomaron á la puerta debajo de un rico palio de lela de oro, 
é ansí fué muy acompañada hasta su palacio , donde se 
ai^eó con muchas trompetas, é atabales c ministriles altos. 
Aquella mesma noche é todos los dias que la emperatriz es- 
tuvo en Badajoz, que fueron hasta los quince de febrero, 
que se partió é fuó á dormir á Talaveruela, camino de Se- 
villa, é después t^do lo que duró ci camino; ansí el duque 
de Calabria, como ei arzobis|)o de Toledo, é duque de De- 
jar é D. Juan Alonso do Guzman, hicieron muy grandes 
banquetes 6 plato largo. Era cosa de gran estado é grande- 
za ver los aparadores ; c de los atavíos ó vestidos , y no 
menos de todos los otros señores ó caballeros, é las li- 
breas de sus imjes 6 servidores, f^os infantes de Portugal ^. 
otros caballeit)s portugueses vinieron disimulados sin se 
dar Q conocer ; vinieron á Badajoz por ver aquel servicio 
é grandeza de los señores ó caballeros castellanos , de lo 
cual mucho se maravillaban ; 6 ansí era cosa rnuólm de ver 
é notar. 

Entró en Sevilla la emperatriz Dona Isabel , sábado tres 
Tomo XXX VIH 29 



450 

(lias de marzo do 1521) años; ('• hízoselc grandísimo recí- 
bimicnlo, en que salieron lodos los oficios cada uno por sí, 
todos cabalgando; pot'quc liabia muclu) lodo por haber lio* 
vido mucho aquellos dias antes. Y salieron los dos cabildos 
de la ciudad y de la iglesia , hasta San Lázaro , donde se 
apearon y le besaron la mano en la litera donde venia; y 
á la puerta de Macarena salió de la litera , y subió en una 
hacanea blanca muy ricamente aderezada; y allí la toma- 
ron debajo de un rico palio de brocado, oon las armas im* 
periales y las suyas bordadas en medio del, los mas prín« 
cipales de los regidores; la cual iba entre el duque de Ca- 
labria é el arzobispo de Toledo. Habia fuera de la puerta 
junto á ella , ua arco triunfal muy grande y muy bien obra* 
do; y desde allí á las gradas otros muchos & sus trechos. 
Cada uno hacia tres arcos y el de en medio mayor que los 
otros dos; y ansí entró y vino por toda la calle Real , que 
viene desde la mesma puerta basta las gradas; toda la cual 
estaba muy bien entapizada, y las ventanas y azoteas lle- 
nas de damas y otras mujeres muy bien aderezadas. 

S. M. venia vestida de raso blanco aforrado en muy 
rica tela de oro, y el raso acuchillado, con una gorra de 
raso blanco con muchas piedras y perlas de gran valor, y 
una pluma blanca en ella. Y así vino hasta la iglesia ma- 
yor, donde la esperaba en las grailas el cabildo de la igle- 
sia con todo el clero y cruces de todas las iglesias de la ciu- 
dad : y la recibieron con grande solemnidad , y se apeó á 
la puerta del Perdón , la nueva , que está frente del altar 
mayor, donde en un pilar que está de madera en medio de 
la puerta , estaba puesto un muy rico dosel de brocado pelo 
de tres altos, con sus goteras, y un altar armado en el mes* 
mo pilar, con el aderezo que le pertenecía muy rico; y en 
muchos encasamentos que por la portada hay do una parte 



451 

y otra, habia en cada uno, un mochacho cantorcico de la 
iglesia, vestido como ángel , y un instrumento de música 
en las manos; eon que como S. M. llegó, comenzaron ñ ta- 
ñer y cantar admirablemente sin cesar, hasta que entró 
dentro en la iglesia y fué al altar mayor, y hizo oración en 
un sitial que allf estaba puesto muy rico. De allí fue al 
alcázar, do se aposentó en una torre que estaba junto á h 
puerta de la iglesia por do entró, que llaman la torre del 
Aceite. Habia una gran rueda arriba con cuatro dragones en 
ella; los cuales, en apeándose, comenzaron á echar poi* las 
bocas muchos cohetes y fuego sin cesar, andando la rueda 
en qoe estaban, al rededor, lo cual duró hasta que se que- 
maron. Como comenzó á entrar por la ciudad, mandó á un 
alcalde de corte y alguaciles que venían delante della, apar- 
tando la infinidad de gente que ansí en el campo como 
por las calles habia , que mandasen á todas las mujeres 
que se quitasen los sombreros, porque las queria ver; y 
así venian diciendo á voces: Señoras, quitad los sombreros, 
que S. M. os quiere ver bien; y así todas los quitaban lue- 
go con grande contento. 

Otro dia domingo en la tarde, salió de su aposento para 
ver lo alto del alcázar, vestida de terciopelo negro, y de- 
lante della los grandes , y juntó á ellos D, Jorje (1), que 
era alcaide del alcázar ^ que después fué conde de Gólbes, 
el cual iba mostrándole todas las cosas que habia en el aK 
cazar; y como S. M. salió á unos corredores que caian so- 
bre el Crucero que dicen, en el dicho alcázar, porque está 
hecho én cruz, el cual estaba tan lleno dé gente, que ape- 
nas cabian de pies, y como vieron asomar á S. M., todoá 

(I) Al núárgeu, de otra letra, se lóe: D. Jorje de Portugal, 



452 

se quitaron los bonetes y S. M. se rió; f)orí|iic pareció hol- 
garse de ver tanta genio como alli estaba junta. 

Luego otro sábado siguiente, desde á cebo diasque se 
contaron diez del dicho mes, entró el emperador y salieron 
los oQcios todos de aquella parte de San Lázaro , cada uno 
por sí á pié; porque ya estaba el campo enjuto y la ciudad 
^mbien» De cada oGcio salió bccba una capitanía con su 
pendón, y ellos con sus armas. Ansimesmo salieron los dos 
cabildos hasta San Lázaro^ y le besaron la mano; y á la 
puerta de Macarena lo tomaron debajo de otro palio de bro- 
cado muy rico, bordadas en medio sus armas, y por las 
goteras que eran de brocado raso » (ban bordadas las dos 
columnas de su devisa, con una corona imperial .sobre ellas. 
Vino á apearse á la puerta del Perdón , y fué reoibido del 
cabildo de la iglesia, y del clero y cruces de toda la ciudad; 
las cruces con muy galanas invenciones; y cuando llegó á 
la iglesia, era ya noche; y cuando entró en el aleuzar, era 
ya dos horas de la noche , y entró con muchas hachas. Y 
cuando llegó al aposento de la emperatriz é se vieron , la 
empeíatriz se hincó de rodillas é porfió mucho por le besar 
la mano. El emperador se abajó mucho é la levantó abra- 
zándola, é la besó é la lomó por la mano, é se entraron en 
otra cámara é se sentaron: ó después que un cuarto de 
hora estuvieron alli con muchos grandes , el em|)erador se 
pasó ¿ su aposento, é se quitó la ropa de camino que traía, 
é se vistió muy ricamente , é tornó á donde la emperatriz 
estaba, é se desposó con ella por palabras de presente, por 
manos del cardenal Salviati, legado del papa; é desde á 
media hora , se pasó á su aposento , é todos los grandes se 
fueron á sus posadas á reposar. E como el relóx dio las 
doce, se aparejó un altar en la cámara de la emperatriz. 



453 

é (lio la misa, c los veló el arzobispo de Toledo; é fiiemn 
padrinos el duque de Calabria o la condesa de Haix), viuda, 
caiDarera de la emperatriz. Estuvieron á la misa muy pol- 
eos caballeros ; porque fué cosa no pensada, sino aúsi fecliá 
de improviso , aunque astutamente : estuvieron las damas 
de la empcratri/.. Acabada la misa, se pasó el emperador á 
sa a|)Osento, ó serian ya las dos después de media noche: 
En tanto que el emperador estaba en su cámara, se acostó 
la emperalríz, 6 desque fu6 acostada, pasó el emperador á 
consumar el matrimonio como católico principe: 

Desde que se casó el emperador, no salió de los alcá^ 
zares hasta el domingo siguiente, que fuó de Ramos, que 
salió á misa á la iglesia mayor á pié ; é predicó el maestro 
Navarro, gran \'aron en ciencia. Y luego lunes de la Se^ 
mana Sancta , el om|)erador se fué al monasterio de Saíi 
(ierónimo a iener en él la Semana Sancta: v el Jueves 
Sánelo tomó lulo par la reina do Dinamarca, alias Dacia, 
llamada Isabel; y el viernes primero después de la Pascua, 
fué á la vigilia de las honras á San Francisco , donde sé 
celebraron; y otro dia á la misa. Est-i señora r6iña múrlq 
de su enfermedad en Flándes, donde estaban ella y el rey 
su marido; porque pocos años antes, sus vasallos r/) les l)a- 
IÑan rebelado; ódcspucs se reconciliaron con su rey, é tor- 
nó en su reino, é descabezó algunos (irincipales movedorés 
de la rebelión, lo cual fu<3 causa de segunda rebelión; ó 
ansi el rey se fué de temor de sus vasallos en Flándes. 
Quedó en el reino la dicha reina , é era tan bien quista, quo 
le dijeron, que si ella quería estarse queda, que eUos hob 
{jarían que los gobernase ella; pero respondióles quo sin su 
mando 6 señor el rey, no quería estar allí ni en oira parle: 
é ansi se vino á Flándes en busca de el rey su mqridOi 
donde á la sazón ('I (Muporador cs(ab<i , é los recogió c trató 



454 

como á hermanos. E como en esa sazón habiu en Casulla 
ios escándalos de las Comunidades, para remedio de aque- 
llos alborotos fué necesario que el emperador volviese á Gas- 
tilla; y por esto no se halló en disposición de favorecer al 
dicho rey para toi*nar en su reino. E ansí después murió la 
dicha reina 9 cuando es dicho, lo cual el emperador sintió 
nmcho ; porque demás de ser su hoi'mana^ la quci*¡a mucho 
é fué excelente reina. 

Este mesmo ano Jueves Sancto so publicó que el em- 
perador no salia porque estaba excomulgado» y que no lo 
podia absolver el legado» sino el sumo pontiGce; |X)rque 
por mandado de S. M. Gesúrca uno de los alcaldes de su 
corte» llamado el licenciado Ronquillo, había ido al casti- 
llo de Simancas, donde estaba preso desde el tiempo de las 
Comunidades, D. Antonio de Acuña, obispo de Zamora» 
que por otro nombre le llamabaü algunos D. OiKis» por sus 
maldades; el cual alcalde, en llegando, lo hiy.o confesar é le 
mandó dar un garrote; é después de ahorcado, lo hizo col* 
gar de una almena i)úblicameule; pero por ser como era 
prelado ó sacerdote consagrado» como por la novedad de 
la justicia» es necesario que se diga alguna parte de los 
m^'itos de su vid¿i ó obras. 

Este reverendo obispo era hijo de otro obispo llamado 
D. Luis de Acuñ;i» obispo de Burgos, buen prelado: é siendo 
este D. Antonio mancebo, vivió en Roma algún tiempo en 
servicio del papa Alejandro VI, en la cámara, en la cual yo 
lo vi »¡é alli tuvo mucha faimiiaridad con el cardenal hijo del 
papa,. arzobispo de Valencia, que despuc:^ fué duque Valen- 
tino, que se llamaba í>» César de Borja; en lacsoueladel cual 
se hizo docto en escándalos é bullicios, en (|ue el dicho du- 
que puso á toda Italia dci>pues que dejó el capelo é lo trocó 
jjor la espada, la cual al cabo le dio el pago i lo miitaron 



455 

en Navarra. E como csle U. Antonio se vino de Roma con 
algunos benefjcios y rcnla por la iglesia , é era generoso & 
sagaz é muy bien hablado, dioso tal maiía, que habiendo 
atención el Rey Católico ásus deudos, y pensando que pro- 
veía de tal dignidad á persona religiosa c quieta ^ lo hizo 
obispo de Cartagena; 6 como era diligente é hábil, é incli- 
nado á la guerra , hizok) proveedor de ciertas armadas para 
África. E lo mismo continuó después que el Católico Rey 
pasó de esta vida c reinó D. Carlos nuestro señor; é te- 
niéndose por servido del, lo mejoró en el obispado de Za- 
mora. Pues como ya este obispo del tiempo que estuvo en 
Italia, tenia bien deprendido cl oficio soldadesco, ó se le- 
vantaron las Comunidades en Castilla, parecióle que se le 
ofrecía ocasión para ser arzobispo de Sevilla ó de Toledo, é 
juntóse con Juan de Padilla é Juan Bravo 6 sus secuaces; 
é ansí como era mas hábil que ninguno dellos, ansí fuó 
|)eor que todos, é venfale la coraza, é las armas é todo lo 
que eoDvenia al oficio de la guerra, muy á sabor. E fué una 
centella ó tizón su lengua é obras para duplicar las altera^ 
eiones del reino en tal manera , que sin mucho papel é tiem- 
po, DO se podrían decir sus desatinos é atrevimientos des« 
leales, é sus falsas predicaciones, é profanidades , mezcla- 
das con sangre, é rapiña y sacrilegios. Y como tuvo Dios 
memoria de la bondad é justicia del emperador , é de los 
trabajos é aflicciones de Castilla , viniéronse á concluir es- 
tas alteraciones' en - la batalla de VUlíilar, de la cual esca- 
pó este obispo; ó como persona mas culpada que todos los 
deservidores del rey, é mas digno de punición, nó oso pa« 
rar en sus reinos, é determinó de se ir en Francia, donde 
le pareció que estaba mas seguro, é donde continuarla su 
mala intención. E después que huyó de la rota del ejército 
comunero, disfrtv.ósc é tomó cl camino de Navarra, para 



45(5 

desde allí pasarse en Bayona, ó en otra tierra de Francia; 
é como llevaba al diablo por guia é con$<!jero, él le dio el 
pago. E pasando por una villa del du(|ue de Najara , que 
.se dice Navanele, fué conocido é pre.«o; é como César 
tuvo avisa dello, mandólo llevar á Simancas, donde esluvo 
á buen recaudo delenido, con intención de castigarlo con 
su detenimiento ó como justicia fuese, 6 no lo hacer morir 
como a lego si lo fuera; pero como sus pecados no dieron 
lugar á lan |)iadosa penitencia , acordó de malar al alcaide 
(pie lo tenia en guarda; porque pensó, que por aquella vía 
se podría huir; é para efectuar su homicidio hizo ansí. 
Acostumbraba el alcaide de estar siempre con el, ó cuan- 
do él no estaba, estaba en su lugar un hijo suyo mancebo 
é hombre de bien ; ó á las puertas é parles que convenia, 
habia guardas é velas, é el mojor recaudo que el alcaide 
podia. E sobre la mesa acostumbraba tener un breviario 
con una funda ó cubierta de lienzo en que rezaba; é tam-* 
bien á veces un braserico para se calentar: ó un día que 
el obispo se habia paseado en aquella cámara donde esta* 
ha, é platicado muy cordialmente con el hijo del alcaide, 
en tanto que su padre comió, después cuando fué hora 
^ino el alcaide, ó fuese su hijo á comer. E comenzaron á 
liablar en cosas que, muy á sabor del alcaide» el ob¡s|)o con* 
taba, el cual, como tengo dicho, era de dulce lengua é 
pésimas entrañas. E en lugar de aquel su breviario, ha* 
bia puesto una piedra del mesmo talle» é veslidola con la 
funda ó cubierta que tengo dicho, é leniata en la mesa; ó 
procediendo en su cuento, cuando vido al alcaide mas 
atento é embebecido escuchándolo, tomó el obispo el bra- 
serillo é dióle con las ecntxas en los ojos é cególo; é en con* 
tinente le acudió con la piedra que tenia en lugar de lire* 
viario, V le dio lalo?^ golpes, que á dos ó tres le hizo peda* 



457 

zos la oaijexa, c cayó alordtüo 6 <lando voces; á las cuales 
el hijo é otros liombres que hubia cu la rortateza, acudie* 
ron, é ya el obispo habla llegado á la puerta del castillo é 
Imllóia cerrada; ó apañó un lanzon ó retrájose & un calK> 
puesto en defensa. El hijo del alcaide so dio tal recaudo, 
que lo pi*endió é lo puso á mejor recaudo que el que jantes 
leoja;.é desde á pocas horas el alcaide murió pagando su 
descuido. Pues como se dio noticia al emperador desla míe- 
va forma de traicioné homicidio, acordó de lo mandar cas^ 
tigar do la forma que es dicha ; puesto que aquella muerte 
que se le d\ó, aunque pareció recia por ser obispo consa- 
grado^ muchas muertes, é robos, é incendios, é sacrilegios 
é otras maldades que él babia causado, se la dieron. 

No dejaré de decir que la oausí que le movió á matai^ 
ni alcaide, se dijo que babia dádola al obispo la ingratitud 
que se dijo, que el alcaide habla usado con él; |>orque se 
dijo, quú como el obispo tenia ciertas piezas de beneficios 
buenas, y que el alcaide desde que alli lo trujeron, le \\n^ 
bia hecho muchos regatos y servicios por ganarlo la voIuQ" 
tad , para que resignase el obispo aquellas piezas en su 
hijo; y que el obispo vencido de los servicios, resignó las 
dichas piezas en el hijo del alcaide ; y que luego comenza- 
ron á aflojar los servicios y regalos hasta cesar del todo: 
y que de este enojo propuso y hizo la maldad que es dicha. 
Como quiera que ello fue, él lo mató de la forma y mane- 
ra que esUi dicha. Muchas veces me acuerdo, que este 
obispo é 1). Diego Osorio fueron hermanos; é me maravillo 
como siendo hijos de un padre é de una madre , fueron tan 
dcsemcjanles en la vida é costumbres; porque D. Diego, 
seíior de Villejera , fué uno de los nobles, virtuosos, hones- 
tos é bien criados hombres de España toda, ó de mucha 
autoridad ó crédito; c por tal le mandó oí emperador ser- 



458 

víf é acompañar 6 ser maestresala de la emperatriz núes* 
tra señora de gloriosa memoria; é poco ¿ales que S. M., 
murió D. Diego eo la casa real en el oficio que es dicho. De 
riianpra que comparar el un hermano con el otro, «ra como 
blanco con prieto , ó el dia á la noche. La diferencia que 
Qntre ellos habia» me acarrea aquel soneto que hizo un poe- 
ta moderno que yo conocí é hablé en Italia , llamado Sera- 
fín de] Águila, que ú la sazón que yo lo comuniqué, era es- 
tremado en aquellas |)artes, comienza: ^'Lo pinlrafsicj Ba- 
silia, so qu il tempo e un gioco, etc., etc.**; é procedien- 
do en las diversidades de natura é de sus efectos, dice que 
nacen dos leños de un mesmo lugar ó árbol ; é dd uno se 
hace ''un Db vago é ornato che ognun V adora , é altro 
che e dedicato ad esser forca o destinato al foco, etc, etc.": 
quiere decu*, que del palo sale un crucifijo para ser adora- 
da, é del otro so hace una horca , ó es destinado al fuego. 
Y ansí por el consiguiente me parece que este obispo na- 
ció para. ahorcado, y su hermano D. Diego para ser aca- 
tado é eslimado, por tan prudente é virtuoso caballero 
como fué; é ansí tuvo el lugar que es dicho en la casa real 
deSS.MM. 

Domingo primero dia del mes de abril é primero dia de 
Pascua de Uesurreecion , contó {!) al cardenal Salviali, le- 
gado del papa , é á los embajadores de Inglaterra é de Por- 
tugal é otros principes, la fomia de como el rey de Francia 
había llegado á su reino é habia entregado sus hijos, el 
Delfia é otro su hermano menor, c un hijo mayor del al- 
mirante de Francia, que murió en la batalla de Pavía; 6 
como el visorcy de Nápoics los habla recibido en nombre 
de S. JK para scguiid;ul, é continuación 6 efecto de lo ca- 

I * M 

(1) Faltan las palabras el emperador^ 



459 

pitulado oon S. M« por el dicho tey de Francia ; é dijo 
S.H. que.habit pasado el enlregamieato de los rehenes de 
la manera que aquí se dirá. Primero conló algunos méri- 
tos é ^ttsas que había dado el rey de Francia para la ene* 
mi$tad ¿,dÍ9eonIia de todo lo de hasta allí sucedido; é Irás 
esto, diJQ: que después que el rey de Francia habla partí* 
do de Madrid con el vi^orey de Ñapóles 6 otix)s caballeros» 
que mando S., M. ir á lo acompañar , llegaron al paso de 
Irun Iraoza» que es través de un estrecho de tierra á tierra 
entre España y Francia; en el medio de aquel espacio de 
mar se pu30 una nao con cuatro áiK;oi*as por proa, y otras 
cuatro por popa; é entraron en ella en dos bateles, doce 
marineros, seis, españoles é seis franceses: é luego partió de 
tierra el rey de Francia en un batel é con él el visorey de 
Ná[)ole8 , é el señor Alarcon , é otros caballeros hasta en 
número de cuarenta, 6 de* la otra parte que es costa do Frau- 
cia , partió otro batel con el Oelfin , é su hermano , é el 
hijo del almirante de Francia , con. oti'os tantos calialleros 
franceses; ó ambos bateles llegaron á un tiempo á la nao: 
la una al un costado, é la otra al otro; é el rey metió la 
una pierna en la nao, é luego el Delfín metió otra; é lue- 
go el rey metió la:Otra é por el consiguiente el Delfín metió 
la otra : é luego entró el visorey., é por la otra parle entró 
el segundo hijo del rey ;c luego entró el señor Alarcon, é 
por el otro cabo entró el hijo del almirante ; é después entró 
un caballero español , c por el otro costado entró otro caba- 
llero fraiK*.és, é por osle orden uno á uno de ambas, par*^ 
tos j entraron todos. Entrados que fueron, el Delfín ésu 
hermano besaron las mañosa] rey, é Irás ellos todos los ca- 
balleros franceses; c luego en el instante dijo el visorey: 
Señor, ya estáis en vuestra libertad é casa, é como buen 
rey será guardado lo que tenéis capitula Jo con cl cmpera- 



4G0 

dor mi scaor, é cuando olra casa quisicrcdcs hacer, vos 
habiadcs de ser el que primero muriese. (Esto dijo riendo 
á manera de pasatiempo.) E aosí riendo, le respondió el 
rey c dijo: todo se guardará c cumplirá. En continente, el 
visorcy hizo entrar en su batel español al Delfin é su her- 
mano, c al hijo del almiranle de Francia, ó los caballeros 
cspañaics k él con ellos; é el rey entró en el batel en que 
sus hijos habían venido á la nao, c pas(') á la otra parle é 
costa de Francia; c con 61 pasó el señor Alarcon, qucslem- 
piH3 lo había tenido en guarda desde que fué preso; é el vi* 
sorey con los rehenes pasó dcsta otra partea España. Easi 
como el rey de Francia fué en tierra é en su libertad, juró 
cMi forma ó por auto de estar é pasar por lo capitulado con 
el emigrador, é lo cumplir en todo y por lodo según que 
lo habia asentado; é dijo luego: "Por cierto si el cm|>cra- 
dfrt" mi hermano eslovicra corea de aquí, ahora que yo es- 
toy en mi libertad , yo me pasara en este batel á él, é bol- 
gáramc con él, como con hermano ó señor. E tráigame lue- 
go á la reina mi esposa, que no quiero salir de Bayona hasta 
que ella venqa." E ansí le escribió luego rogándole que se 
diese prisa , porque la estaba esperando. 

Dc^sde allí se fué el rey á Bayona donde fué recibido 
con muy grande alegría de sus vasallos, é muy festejado; 
é envió á mandar qtie se aderezasen las fiestas [)or todos 
las villasy lugares que desde Bayona hasta París hay. E ansí 
quedó esperando á la reina, la cual é el condestable de Cas- 
tilla que la llevaba, estaban en la ciudad de Vitoria , esjie- 
randod enlrciramienlo de los rehenes. El correo que trajo 
al cm[)erador estas nuevas, dijo que la habia dejado fuera 
de Vitoria : que caminaba á Bayona donde su osikjso el rey 
<lc Francia, conio dicho es, la esperaba. 

Dcsla manera conló lodo lo su^jodirho el emperador á 



4G1 

los que arriba dije , c luego ailatljü, ó tlijo: ^' Yo he liocho 
lo que ha seído en mi , 6 espero é tengo por muy eierto 
t|ue el rey de Francia eumplirá lodo lo que tiene asentado 
conmigo; é cuando otra cosa hiciere, á Dios pongo ¡lor 
juez, que como Soberano Señor, hará lo que es suyo." Es- 
tas últimas palabras causaron algún indicio para sospediar, 
quéS. M. recelaba la inconstancia del rey de Francia; y 
esto se confirmó, porque desde á cinco ó seis dias vino A 
Sevilla el comendador mosen Peñalosa al emperador, por 
mandado del visorey de Ñápeles, con nueva que el rey do 
Francia , después que se vido en su reino , siendo reque- 
rido por el embajador del emperador, que jurase los capítu- 
los é lu que tenia asentado , lo habia diferido, é que le res- 
pondió al embajador que le mostrase el poder que tenia del 
emperador; el cual embajador, como no tenia el poder en la 
mano, dijo que lo mostraría, c quedó entonces asi confuso. 
E et rey se partió luego de all! , é se fué la tierra adentra, 
¿ escribió al emperador que iba á París , é tenia necesidad 
de dar parte á sus reinos de lo que estaba fecho, fi que tra- 
bajarla ea que viniesen en lo que ¿1 habia asentado, 6 que 
rogaba á S. M. le enviase á la reina su esposa, la. cual en 
esta sazón estaba en Vitoria haciendo las obsequias de su 
hermana la reina de Dinamarca. E desde esta hora se dijo 
públicamente en la corte del César, que el i*ey de Francia 
no estaña por la capitulado, ni cumpliría cosa dello, mas 
de el haber dado los rehenes : que era forzoso entender en 
nuevas capitulaciones estos príncipes. 

Gomo el emperador estuvo certiflcado desto, entró en 
consejo con el arzobispo de Toledo, é los duques de Alba 
¿ de Béjar, é contóles lo que pasaba, de la mudanza del 
rey de Francia ; lo eual el emperador hizo , porque en las 
cosas pasadas entre él y el rey de Francia, ni en sus capi- 



462 

tuinciones, no se habia dado parle á ningún grande espa- 
ñol. Los duques é arzobispo ie dijeron que ellos tenían por 
eierto muchos días habia, que ei rey de Francia no habia 
de guardar cosa alguna de los que habia prometido écapi- 
iulado; pero qae como S. M. hasta entonces na les babia 
mandado dar parte de los negocios , no le podían haber di- 
cho sus pareceres; mas que esperaban en Dios y en la bon- 
dad de su justicia^ que todo pararía en buen suceso; pues 
que el fin de S. M. era querer la paz é sosiego de la cris- 
tiandad ; é que si d rey de Francia otra* eosa hiciese, que 
Dios lo castigaría mas llenamente que lo ivabia hecho en 
lo pasado. • . . 

Domingo 15 dias de abríl hubo justas en la plaza de 
San Fraíicisco de Sevilla , é salieron el emperadm* é la em« 
peratriz á verlas muy ricamente vestidos, acompañados del 
duque de Calabria, é del arzobispo de Toledo, é duques de 
Alba é ^e Béjar, é de D. Diego de Toledo, prioi* de San 
Juan, y los marqueses de Moya é de Viliafranca, ó los con* 
des de Alba dé Liste, é de Orgaz é Mohterey , é oíros s^o* 
res é caballerosi muy ricamente vestidos. De todos los cua* 
les, los que. mas se aventajaroh, fueron D. Fernando de To- 
ledo, heredero sucesor en la easa de su aboelo el duque de 
Alba, é D. Diego de Toledo, príor dxs San Juan, su fio, é 
el marqués de Moya , heredero del marque de VHiena, su 
padre, que sacaron muchas chaperías :de oro é de plata; é 
las guarniciones de tos caballos con muolios cascabeles lar- 
gos de hechura de peras, aniorehados é campanilbs de 
plata : 6 el marquós de Moya fué padrino de un justador, 
é entró con unos ricos vestidos i & aü medio de la justa se 
desnudó aquellos en una casa, é se vistió otros también 
muy ricos; é ya que se acababa la justa, tomó otros. Don 
Juan Alonso de Guzman salió vnslido de frisado con «na 



403 

guarniGion por sayo , y capa de un palmo de aftclio de al'-* 
X)far grueso, en que iban «nós delfines trabados por ías'co* 
las, eosa muy eostosa. Los mantenedores fueron el eonde 
de Aguilar D. Pedro de Arellano, y sus dos hermanos don 
Alvaro é D. Bernardino de Arellano. Fueron aventureros 
el marqués de Mantua Fernando de Gonzaga (el cual sa- 
lió lodo de negro muy gentil hombre;) é D. Luis de Avila; 
hijo de D. Esteban Domingo, señor de las Navas, é D. Pe- 
dro de Guarnan, é D. Félix de Guzman, hermanos del dti- 
que de Medina Sidonía, é otros muehos caballeros, todos 
muy bien aderezados con muchas chaperías de oro é sedas. 
E las damas de la emperatriz salieron muy ricamente ves- 
tidas en hermosos caballos ¿ la jineta con ricos jaeces. Al- 
gunos caballeros lo hicieron muy bien. El precio de mejor 
justador ganó D. Luis de Avi^a: e? de mas gentil hombre, 
el marqués de Mantua. El precio de mas ruin justador, sis 
dio i un caballero aventurero, que lo mereció. 

Desde el mes de diciembre del año de Í52S quie yo ll<i- 
gtté á Espalia, viniendo de las Indias, hasta el diñó de 
1526, que el emperador nuestro señor partió de SevilTn, 
yo residí en la corte de S. M^ ¿pude bien ver é conside- 
rar algunas cosas é pasos de k) que sucedió en aquellos tres 
años, como lo tengo dicho; porque con mucha diligencia 
procuré de inquirirlo; pero todavía deseando entender bien 
la raiz é médula de h desconformidad del emperador é del 
rey de Francia, é las otras cosas que por causa de mis 
viajes é ausencias no hablan venido ¿ mi noticia, quiso 
Dios que topé después en Castilla algunos caballeros, que 
hablan diseorrido por Italia, y eran mis amigos é conoció 
dos de intes^ en especial Pedro de Guzman, hijo del tesó*» 
rero Ruy López, é hermano del docto varón el maestro 
Hernán Nufiez, caballero de la 'orden militar de Sandia- 



4Ü4 

go, é to|)c ansimcsfiio otro caballero nrngonrs llamado Luis 
de Liilan» cl cual é yo un tiempo habíamos sonido en h 
casa real de Ñapóles, que estuvo c se halló en la jornada 
de Pavía, & liabia venido á Toledo con el visorey Mingo 
Val , alias Carlos de Lanoy , cuando se trujo cl rey de 
Francia á España. Dcstos caballeros c de otros que pudie^ 
ron muy bien saber é entender lo que hakian vi:ito, c de- 
más desto eran personas leidas é prudentes, uMc una lec^ 
cion para suplemento do mis ausencias, que con brevedad 
daré aquí , para que los lectores dcstas mis compilaciones 
entiendan 6 sepan , que términos tuvieron las guerras de 
Italia en aquellos liem{)0S, ó oigan Vás justUicaciones del 
emperador, é no ignoren el origen de la poea justicia dd 
rey Francisco de Francia, é loa oíros sucesos que en las 
cosas de la guerra , por causa de su ambidóo » han dado 
mucho trabajo á toda la cristiandad^ y son d^ta manera « 
Pocos dias después que el rey de Franeia fué presa, el 
duque de Milán se metió en el castillo de Milán , é comen- 
zú á tratar con el papa, é venecianos, 6 floreatines ú. fran« 
ceses, que se juntasen todos en una liga» y Gohasen fuera 
de Italia á \p^ españoles. Y ofrecióse á dar manera como cl 
ejército nuestro que estaba aposentado, (uese, en an día sc« 
ñalado, en sus a|)08eQtos degollado, Est« trato fue sentido 
por el marqués de Pescara, que era cotonees capitán ge-* 
neral, desde que Qorbon )iabi^ ¡do á España; y so otra co- 
lor hizo el marqués venir á Milán mucha parle del cjéfcUo; 
6 estando descuidado dello, prendió & Gerónimo üioron, 
que estaba fuera del castillo, que era un italiano, |Hnr cuyo 
parecer principalmente se gobernaba el duque; y luego 
puso cerco al duque que estaba , como es dicho » ca el cas- 
tillo; en el cual sitio murió el maniUés de Pescara en rl 
mes de noviembre de i52o, con gran dolor dr todo el ejór 



465 

cito, ansí de españoles como de alemanés; y quedó en el 
ejército por capitán general » entretanto que ei em|)eradoi' 
proveía, el señor Antonio de Leiva. Entretanto los fran-* 
ceses trataron la deliberación de su rey , 6 el emperador le 
dio libertad I como es dicho, con ciertasi condiciones, de 
las cuales la principal fué, que 1^ restituyese á Borgoña^ 
antiguo patrimonio de sus pasados, en que Luis XI ^ rey de 
Francia» se habla metido, so color de tutor de madama Ma« 
ria» hija del duque Charles y madre del rey D. Filipo, y so 
alzó con ella» Otras condiciones htibo para la libertad de el 
rey de Francia» ansi como que puesto en Su tien*a, cele^ 
brase el matrimonio con su esposa madama Leoilor, hcr^ 
mana del emperador ^ é otros artículos, que se declararon 
arriba en su lugar, para seguridad de los cuales todos, 
dejó el rey de Francia sus hijos en rehenes; y vuelto en su 
tierra, no solo no cumplió cosa alguna de lo capitulado, 
mas públicamente hizo liga contra el emperador « con el 
papa, é duque de Milán, é venecianos^ é llorentines y sc-« 
cretamente con ingleses, los cuales, como después pareció, 
eran en su favor, para que si el emperador no viniese en 
lo que ellos pidiesen, lo echasen de Italia. La cual liga se 
publicó, presentes los embajadores, que de parle del empe- 
rador estaban con el rey de Francia, y caballeros que ha- 
bían ido con él para que entregase ú Borgoña , los cua- 
les queriéndose pasar á Italia, no los dejó ir allá, é les fué 
forzado volver á España, Uno dcstos fué Giirlos de Lanoy, 
visorey de Ñapóles, que habia sido gran parte para su de« 
liberación, la cual el rey de Francia no consiguiera, si fuera 
crcido Mercurio, gran chanciller do Dorí^^ofia, y el comen- 
dador mayor de Castilla , Hernando de Vega, que estando 
para se twov'iv en Toledo, quiso la Cesárea Majestad darle 
parle é tomar su parecer sobre soltar al rey de Francia. 
ToM XXX VIH 50 



466 

Como buen servidor 6 leal consejero, le envió á Secir que 
le suplicaba que no le mandase votar en el caso^ por la 
disposición de su mente é enfermedad; é tornándoselo á 
requerir é mandar de parte de S. M., dijo que pues toda- 
vía su Cesárea Majestad quería que dijese lo que le pare- 
cía cerca de la libertad del rey de Francia , que era su pa- 
recer que no lo debia soltar, é que estaba muy bien don- 
de estaba. Ansí que tornando al propósito, luego que el 
rey preso salió de España , el emperador proveyó por capi- 
tán general en Italia é Lombardía á monsiar de Borbon, 
el cual pasó allá con cierto título y esperanza de duque de 
Milán; al cual duque nuestro ejército tenia cercado con 
aviso de el bastimento que tenia, que no le podia durar 
cinco meses , á detenerse todo lo posible. ktA que el rey 
de Francia , estando el emperador en Granada , envió un 
embajador excusándose que no podia cumplir, porque Bor- 
goña no queria ser enajenada de la corona real de Francia; 
y que entregándole sus hijos por un precio convenible, es- 
taba presto de lomar á su mujer; y que de otra manera, 
él los entendia cobrar por guerra. A esta embajada favo- 
recieron los embajadores venecianos, y el legado del papa 
y todos los de la liga; y juntos todos en suma pidieron es- 
tas cosas: que el emperador alzase el sitio que sobre el du- 
que de Milán tenia , é que dejase la Lombardía libi>e ; que 
volviese al rey de Francia los hijos en un rescate conveni- 
ble; é que no pasase en Italia con ejército; é que si quería 
ser coronado, ó pasar allá, que fuese de manera que no 
tuviesen temor ni sospecha del; y que haciendo oslo, le 
admitirían en la liga. Decían mas : que pagase al rey de 
Inglaterra lo que le debia (que eran ciertos millares de du- 
cados), é que de otra manera, le harían toda la guerra 
que pudiesen. 



467 

La respuesta del emperador fué: que pues cI roy de 
Francia no cumplía , que entendía tenerle los retienes hasta 
que cumpliese; é que en lo del duque de Milán, que él erd 
su vasallo é lo habia de castigar sin que nadie fuese parte 
para juzgar dello ; y que en su pasada en Italia , él iría 
Cuando le pareciese^ sin leyes que en ello le fuesen puestas; 
y que al rey de Inglaterra él lo dejaría sin queja si él die- 
se lugar á ello. Y con esto se comenzó á rompef la guerra 
de una parte á otra. 

Desde Granada se fué el emperador con la emperalrí?, 
preñada á Valladoüd , donde á los veinte y uno de mayo 
de 1527 años i nació el serenisimo príncipe D. Fiiipo nucs^ 
tro señor. Fué baptizado en la iglesia del monasterío de 
San Pablo de la orden de los Predicadores, por manos del 
R."*^ arzobispo de Toledo D. Alonso de Fonscca^ é ios pa- 
drinos fueron el R.°*^ arzobispo de Sevilla D. Alonso Man* 
rique, é el condestable de Castilla, é el duque Dalba, é el 
duque de Béjar D. Alvaro de Zúñiga ; en el cual sacra-^ 
mentó hubo toda la solemnidad que convenia á tan alto 
sucesor; é después muchas fiestas, como se rcquirian á 
nacimiento de tan gran príncipe é tan deseado en todos los 
reinos y señoríos que le esperaban. 

La liga que sabia el estrecho en que estaba el duque 
de Milán, vino á socorrerlo con poderoso ejército, casi con 
sesenta mili hombres de pié é de caballo, ó cercaron á loft 
nuestros: que como el castillo está dentro en la ciudad, y 
nuestra gente estaba apoderada de la ciudad é los encmi-* 
gos en el campo^ pasábase gran necesidad en los cercados 
nuestros, y aun mucha mas que en los del castillo. Pero 
no obstante esto, duraban en el sitio de manera, que Im 
de la liga, teniendo aviso que ya el dtiquc no se iK>dia de- 
fender, dieron combale á los nuestros para entrarJcs la ciu- 



468 

dad> y librar al duque. Los nuestros lo hicieron tan vale- 
rosamente , que resistieron á los de la liga , é mataron mu- 
chos dellos en el combate; é queriéndose volver, salieroQ 
bs nuestros á ellos, é les hicieron mucho daño, aunque no 
salieron muy lejos, por ser los nuestros pocos, y ellos tan- 
to número de gente. Viendo el duque que ya no podía ser 
socorrido , se dio con que pudiese irse donde quisiese , é su 
negocio se viese por justicia ; porque era acusado de trai- 
ción en tratar lo que está dicho con los franceses; é entre- 
gó el castillo de Milán 6 él pasóse á los venecianos ; los 
cuales desde á poco en su favor tornaron á lo dicho por 
cierta astucia que para ello tuvieron. 

Como la historia ha satisfecho hasta la coronación de 
la Cesárea Majestad del emperador é rey nuestro señor, 
queda ahora de satisfacer á los otros sucesos é cosas , que 
en los cuatro años siguientes ocurrieron ; porque el Irempo 
y lección vayan sucesivamente é á sabor de la intención 
del que escribe y del que lee. Y porque con algún mas avi- 
so se entiendan las letras, cuando con ellas inten'iene la 
imagen y pintura de aquella provincia ó ciudad , ó cosa de 
que se trata, porné aquí una figura del Danubio, é M 
campo del emperador nuestro señor, cuando socorrió á Víe* 
na ensji imperio de Alemana, contra el gran turco; é des- 
pués porné una relación , que en Roma se esci'ibió é se en- 
vió al serenísimo señor duque de Calabria (digo la sen- 
tencia de lo que fuere al propósito de la historia) por el 
doctor Miccr May, embajador de S. M. en corle romana» 
y uno del Real Consejo de Aragón , persona grave y digna 
de crédito; y después continuando la mesma relación, diré 
todo lo que hiciere al propósito historial, con algunas par- 
ticularidades de las cosas de la guerra de los infieles en 
aquellos tiempos, ansí como el dicho embajador lo escribió; 



469 

£ las cosas que pasaron en la mar é en la tierra» hasla que 
la Cesárea Majestad volvió á España é desde ella se par«- 
tió para África. Ansí que resolviéndome en esta mi propo* 
sieion, aunque el doctor alegado mas copiosamente dice lo 
que aquí por sus cartas yo repito, todavía con la figura de 
aquellos dos reales ó asientos , él fue mejor entendido ; y 
con otra tal yo seré mejor excusado , y ansí sucesivamen^ 
te irá mejor comprendido. 

La data de su carta fué en Roma primero de octubre 
de 1552 años; y es de saber, que el emperador nuestro 
señor después de su gloriosa y triunfante coronación , como 
celoso de remediar tanto mal , como en la religión cristia- 
na en Alemana había sembrado con su secta el herético 
Martin Lutero, acordó de ir á aquella tierra ; y demás deso» 
para resistir al gran turco , enemigo del nombre cristiano, 
que poderosamente vino en Hungría é tomó & Belgrado» c 
favoreció á Juan Baiboda, señor de la Transilvania, que 
pretendía ser rey de Hungría , contra el derecho que la Ge» 
sárea Majestad tiene á aquel reino , ó contra la posesión que 
en él tenia el rey Luis de Hungría, que estaba casado con 
la infanta Doña María, hcrma|;^a del emperador. Y con her« 
mana del mesmo rey, madama Ana, estaba casado cl se< 
renísimo infante D. Fernando, hermano de la Cesárea Ma* 
jestad. Y como en una batalla se perdió cl dicho rey y el 
Raiboda, é los turcos quedaron vencedores, y el rey Luis 
no tenia mas propincuo sucesor que su hermana, sucedió 
ella y su marido el serenísimo infante D. Fernando en aquel 
titulo é señorío de Hungría é Bohemia, después de lo cual, 
ido S. M. á Alemana, como liberal emperador, é que tan^ 
to quería al infante ix^y de Hungría su hermano, tuvo for-* 
ma como los electores del imperio, de una conformidad, eli** 
Riesen al dicho serenísimo infante rry de Hungría é de 



470 

Bohemia , por rey de romanos é futuro emperador, é se le 
dií) la corona. ¡CMj gran grandeza de la Majestad Cesárea, 
cuya ánima é |X5rsoua indubitablemente parece que es ad- 
ministrada é guiada por mano de Dios! Esta elección con- 
venia é era importantísima á la honra de Dios y de su re- 
pública cristiana , así porque la secta luterana cada dia 
crecía y enconaba los que hasta allí eran fieles, como por 
la reputación del emperador; para que los infieles favorc- 
oodores del Baiboda hallasen freno y resistencia , para que 
su señorío U>lalmentc no se estendiese al resto de Hungría 
y de Alemana. Y lo demás era necesario, ó que el empe- 
rador en persona residiese en aquellas partes, ó que su her- 
mano como el mesmo asistiese con su persona é título de 
rey de romanos contra tan grande ad\ ersario y enemigo 
do la fé. Y ansí el señor infante rey de romanos, é de Hun- 
gría O de Bohemia, como valeroso caudillo é ddeosor de 
ia católica iglesia, siempre se ocup contra los enemigos 
de ella » con las armas en continuas guerras y sucesos, 
sin negar su persona á algún trabajo, é con tanta perseve- 
rancia é atención, que ha mostrado bien el tiempo, y la 
obra que le tenia Dios guardada para tan grandes nego- 
cios, en que no menos se ha manifestado el gran ser é va- 
lor de S. M., como la prudencia y esfuei*zo de su persona 
en diversas batallas y recuentros sangrientos y peligro- 
sos, de que Dios Nuestro Señor muchas veces lo ha fecho 
vencedor. Estos dos hermanos son dos ojos, dos luceros, 
dos potos, y dos defensores de la fe; y en dos personas un 
corazón y una sola voluntad, y esa principalmente dedica- 
da á la sustentación del pueblo de Dios. ¡Oh reyes cristia- 
nos (ó que cristianos os llamáis), con qué vida, con que 
méritos pagareis lo que haiieis desmerecido en no ayudar 
y en estorbar é impedir á estos sánelos hermanos defenso- 



471 

i*es de la república cristiana t Y habéis dado ocasión (ya 
que vosotros uo lo hacéis) para que do hayan castigado et 
gran poder de los infieles turcos , y moros de la secta de 
Maboma y otros que en otros errores heréticos habéis sos* 
tenido^ ó se sostienen por vuestras culpas. Pues no penséis 
que sois inmortales, ni que muertos se os dejará de pedir 
psl¡recha cuenta de lo que habéis dejado de hacer por la 
honra de Dios con vuestras cautelas y formas. Vuestras áni« 
mas serán juzgadas conforme al tenor de vuestras vidas, 
y vuestras vidas serán de poco tiempo, y vuestro eastigo 
no se acabará con el tiempo ; porque ansí como es infinito 
aquel á quien deservís, ansí será la pena infinita, que se 
os dará en la otra morada que os espera. Volved , volved 
los ojos á aquel, que quiso ser crucificado por vosotros, y 
veréis lo que le debéis, y como se lo agradecéis; y mirad 
el notorio peligro en que están los cristianos. Exhórteos Je- 
sucristo, y él os aconseje y mude vuestro propósito, para 
que lo que basta aquí habéis disimulado con los paganos, 
se convierta en que toméis las armas, y las empleéis con 
vuestras personas, vidas y estados, en imitar y seguir al 
emperador y á su hermano. Moved vuestros ejércitos por 
la fe, porque Dios no se mueva contra vosotros; pues sa* 
beis que todo lo interior de vuestras entrañas conoce, y 
que ansí os ha de pagar como tuviéredes los méritos y obras 
con su acatamiento. 

Ansí que tornando á la historia y al tenor del doctor 
alegado, los anconisanos há muchos años, que vivían en 
comunidad y tenían inteligencias con los venecianos y tui*^ 
COS. Año de 1531 no quisieron recibir la gente que el papa -"i' 
tenia allí por su defensión : hízolos obedecer é reducir á la 
obediencia de la Sede Apostólica, é quitóles aquella su ma- 
nera de gobierno; é plugo á Dios que fué sin efusión de 



^\ 



47Í 

sangre ni escúndalo ninguno, que fué una buena obra< 
llUola el señor Luis de Gonzaga , capitán de Sn Santidadi 
el cual después de esto, fué contra Napoiio Ursino con miti 
infantes é docieotos caballos, en principio del mes de sep- 
tiembre. Tomó á Urconato en una ciudad de el papa , ¿ 
también prendió á su hermano Gerónimo Ursino, yendo al 
emperador con conduta de cien caballos lijeros ; pero Su 
Santidad se ofiteoió de castigarlo ; y este doctor embajador 
se descargó con esto con Su Sanetidad para que lo hiciese 
ansí , é le ofreció para ello toda la casa Colona é todos los 
servidores del emperador, que estaban dentro en Roma y 
en tierras de Ñapólos. 

Ya en esta sazón la Cesárea Majestad estaba en su im- 
perio, y á los 20 del dicho mes de septiembre escribió que 
estarla con su hermano el serenísimo rey de romaqos en 
Viena : y en el mismo tiem|X) el Baiboda é Luis Griti te- 
nían cercada ¿ Estrigonia ; é los de dentro como católicos 
y valientes milites la defendieron valerosamente con daño 
6 muerte de muchos de los enemigos. Cerca de un castillo 
que se llamaba Comer, fueron forzados á pelear los que ao« 
d^ban en ciertas barcas del rey de romanos; é como pe- 
loaban oon desaventaja é viento contrario, fueron superiores 
las barcas del turco; y con todo eso no se osaban aventurar 
á subir por el rio , de miedo de pasar por Posonio y por la 
ínsula, enlaeual(l)el capitán comendador de Mirabel, Pe- 
dro Zapata, con tres mili infantes veteranos , en muy buen 
orden. El conde Federico Palatino puso su campo de la pira 
parte del rio, hacia donde los perros turcos estaban, é dief. 
mili caballos corrieron hasta dos leguas de Linz , donde 
S. M, Cesái'ca estaba , y quedaron cercados en la selva de 

(!) Parece que Falta la palabra estalla ú olf n sctnejautc. 



47o 

Viena, de donde no podían escapar sino por mucha ventu- 
ra; porque el dicho conde Palatino tomó con la gente del 
imperio la parte de abajo, é los españoles é italianos é ale- 
manes la otra parte de arriba ; de manera que así no les 
quedó por donde salir. El turco dejó á Linz después que 
le hubo dado quince ó diez y seis combales, é le hizo otras 
tantas minas; y el caballero que lo defendió, quedó con 
grandísima gloria , y los nuestros con mayor ánimo : é los 
turcos lo fueron perdiendo cada dia ; porque en todas esca* 
ramuzas, aunque eran mas, siempre quedaban vencidos y 
bien descalabrados. Viendo el turco esto, tomó su camino 
á mano izquierda hacia la Estiria, y túvose por cierto que 
cercaría á Agres, que es muy buena ciudad; pero pasóse 
adelante hacia Belgrado; y fué gran desgracia y desvcn^ 
tura nuestra que se escapase; porque ya el ejército de S. M. 
estaba tan valeroso y tan lucido, cuanto nunca so vido en- 
tónces en los cristianos. 

Dos judíos venidos de Ñápeles dijeron estonces al em- 
perador por ciertas profecías que ellos tcnian , que habia 
de quedar vencedor; é que después todo el mundo habia 
de ser una ley, y que esta habia de ser la de Moisés. S. M. 
los oyó, é los mandó prender é castigar quemándolos como 
á heréticos. 

AI herético fray Martin Lutero en este tiempo se le mu- 
rió la monja su concubina que él llamaba mujer ; y él que- 
dó frenético é muy malo sin esperanza de vivir; y con esto 
y con la muerte del duque de Sajonia, viejo y favorecedor 
de los heréticos, perdieron mucha parte los luteranos. Y en 
este tiempo escribió á este embajador Miccr May desde Yic- 
na el Saltio , obispo de la mesma Viena , que los luteranos 
que alli viven , oyen misa é ayunan , é viven como cristia- 
nos: é que siempre tuvo temor que se habia de i)crdcr la 



474 

religión cristiana. También hubo nueva en esa sazón, (fw 

« 

Solorzano, que es ua cantón de los suizos heréticos, se ha^^ 
bian tornado á la religión de los católicos ; é que estaban 
muy aparejados para servir al emperador. 

En este tiempo el príncipe Andrea Doria, capitán ge« 
neral de la armada del emperador > por la mar llegó al puer* 
to de Coron, que es en el mar (le llevante, coa sus gale« 
ras; é los que estaban en el lugar é castillo» luego se le 
dieron. E desde allí fué á Modon é combatió el burgo, é lo- 
mólo por fuerza de arm^^s; y los que estaban en el lugar é 
castillo se perdieron de poco ánimOs é se dieron; é lo mes- 
mo hicieron los de Corinto. E todos los griegos ¿ albape* 
SOS de la Morea se rebelaban é venian al dicho priqcipe; 
que fué una gloriosísima victoria, sin ser parte la armada 
turquesca para resistir al dicho príncipe en la mar, k) cual 
no fué poc^ parle para estorbar al gran turco aquello don- 
de andaba. 

Vinieron á Roma carias del veinte y uno de septiembre 
que la gente del emperador liabia dado en los turcos , que 
se dijo de sqsQ, que estaban ea la selva é habian muerta 
muchos dellos, habiéndolos rompido , é se siguió el alcance 
de manera que lojsi mas dellos murieron , é fueron muy po- 
cos los que escaparon. El capitán general que estaba dea-^ 
tro on Viena , con cinco mili caballos salió é anduvo siem- 
pre peleando con la retaguardia del turco, é les hizo mu* 
cho daño, é prendió dos turcos muy principales, é púsose 
en Agres, pensando que la cei'caria; pues ya no era me- 
nester en Viena , é el turco vergonzosamente se retiraba ¿ 
con poca honra, é con pérdida de mucha gente suya; é 
luego que el turco se retiró, el emperador é el serenísimo 
i*ey do romanos dentro en Viena hubieron su consejo de lo 
que se dcbia hacer en la prosecución de la guerra. 



475 

Por cartas de Veneciüi fechas á veinte y seis de septiem- 
bre , se supo m Roma como á los veinte de septiembre, 
el conde Pedro Arsico , alcaide de Liza , después de haber 
cobrado á Liza, que sus criados Iq hal^ian dado al turco, y 
en su ausencia por él á los procuradores de Griti , tomó el 
castillo de Salou , que el gran turco el año antes á grandí- 
sima prisa lo hizo, y derrocada la mayor parte del , y muer- 
tos toáoslos turcos que estaban dentro, tomó la artillería 
é con mucha victoria la hizo llevar á Liza. El cual fué un 
hecho de grande importancia. En el mesmo tiempp el capi- 
tán que estaba en el castillo de Linz, envió una carta al 
serenísimo rey de romanos , por cuyo mandado tepia aqua- 
lia fuerza, dándole razón del cerco de el turco sob(:e Lin^, 
que decia asi : 

Muy Poderoso SeSor : 

Siempre que me ha seido posible, he dado aviso .á V. M, 
aosí por cartas , como de boca. Ahora la postrera vez le he 
hecho relación con mensajero propio, desde el principio de 
mi necesidad , y lo que después me ha sucedido. En esta 
daré aviso á V. M, como Abrain Bajá me envió de parte del 
turco cuatro personas principales, las cuales me requirie- 
ron les hablase en seguro desde las murallas, lo que hice. 
Lo primero que me dijeron fué , que el emperador de Tur- 
quía habia mandado á Abrain Bajá que me preguntase, 
si aun mi soberbia no era abatida , y que por donde habia 
pasado á mi castillo, y que aun los de los costados le ha- 
bían traido las llaves delante y á todos habia perdonado, sin 
consentir que se les hiciese mal alguno , lo que yo no habia 
hecho > y por eso me requería que le librase la villa y el 
castillo con la gente é hacienda» é que me hacia gracia de la 



476 

\ ida. Yo respondí á eslo, que yo era un servidor de el rey de 
romanos , el cual por mis servicios roe habia dado esta villa 
é castillo; que mientras la vida me durase, no la rendiría 
á nadie. Media hora después tornaron é me requirieron que 
les hablase como de primero, y ansi hice. Lo que me dijeron 
es lo siguiente : que ellos hablan hecho relación de mi res* 
puesta , y que habian conocido que el emperador de Tur-^ 
i|uia estaba muy enojado contra mi; pero que Abrain Bajá 
deseando ayudarme habia traido las cosas á los términos 
siguientes : que pagase cada año de tributo de cada casa 
uu florin y y que librase diolio tributo en Buda ; y si esto no 
({uisiese hacer , que pagase luego dos mili ducados de Hun» 
gria al capitán general de la gente de pié; porque el em* 

perador de Turquía en recompensa del daño que habia re« 
(!Íl)ido delante deste castillo , le habia hecho merced de 
nuestras vidas y bienes. Respondíles que el castillo no era 
inio propio , sino de mi señor, y que por eso no podia dar 
paga dQ tributo alguno; é que los dos. mili ducados no 
los tenia ; porque el dinero que tenia é tengo , ea para pa^ 
gar mi gente de guerra. E después me demandaron por 
tres veces, si les queria dar otra respuesta, é ansí se fuc^ 
ron de las murallas. Una hora después con sns alambores 
y guircos sonaron alarma, y juntáronse mucha gente, y 
las de caballo con sus lanzas en las manos se metieron á 
pié , y los genízaros con sus arcabuces nos dieron tres ter^ 
ribies asaltos ó combates por encima de aquellas dos rnowr 
tainas de Liza ; porque tiene fecho un ancho camino desde 
las dichas dos montañas hasta la muralla , é aquí nos die* 
ron otro terrible combate, y nosotros nos defendimos contra 
una montaña, y los de la otra nos dieron con sus arcabu- 
ces á las espaldas ; y otro tanto hicieron los de la otra parte, 
íí los que se defendían contra la otra montaña, de manera 



477 

t]tte subieron con ocho banderas encima de la cerca y nos 
ticharon de allí hasta un pequeño amparo junto á la cerca; 
y cada uno hizo lo que pudo , porque estábamos á postrero 
punto ; mas Dios quiso oír las voces de las mujeres y niños, 
y permitió que de las ocho banderas tomásemos las dos, y 
las echásemos de la cerca , porque pensaban que las voces 
que daban las mujeres y niños, eran los principales de núes* 
tra ¿ente que estaban escondidos en las casas. Murieron 
pocos turcos, y de los pocos que me habian quedado , me 
mataren esta vez setenta hombres, y otros fuimos heridos, 
ansí que milagrosamente nos quiso Dios librar de nues- 
tros enemigos. 

Tres horas después de lo que es dicho, los cuatro tur- 
cos tornaron y preguntaron si era yo vivo; é respoiidíles 
que sí; é requiriéronme que les hablase, y díjéronme que 
AbraiQ Bajá habia alcanzado gracia del turco que de allí 
adelante no me fatigarían , ni á mi villa é castillo , ni á mi 
gente, con solamente que me humillase delante del, ¿ que se- 
guro fuese á hablar con Abrain Baja. Yo viendo la necesidad 
en que estaba, y que para un solo arcabuz no tenia pólvo- 
ra, y de los pocos hombres que me habian quedado, no h.i- 
bia ninguno que ya se pudiese defender, 6 que era imposi- 
ble sostenernos sola una hora, respondí: que me trnjrscn 
un salvo conduelo del emperador de Turquía, y que yo rito 
iria á humillar ante él, protestando que cosa contra mi \vy 
ni honra no me fuese demandada; y que me diesen dos 
turcos principales en rehenes. En esto luego sacaron del 
seno el salvo conducto que yo les pedí, é me dieron entre 
ellos dos turcos que parecían de mejor calidad; é ansí me 
esperaron una hora , hasta haberme aconsejado con los ciu- 
dadanos é con mis criados , con los cuales dejé acordado, 



478 

que aunque algún agravio me fuese heelio en mi pei*sona, 
que por mi respecto no rindiesed el easlillo. 

Desla manera sali solo y dudoso de la vUlá, donde ha- 
lié obra de mili turcos, y el capitán dellos getííisaro se puso 
á nii lado^ y me llevaron á la tienda de Abrain Bajá, que 
estaba cerca de la villa, el cual estaba asentado don gran 
pompa. Como me llevaron delante del levantóse á mi, é 
mandóme asentar. Lo primero preguntó si era ya sano de 
la enfermedad que tuve en Hungría; lo segundo, si habia 
habido mas de tina llaga, é si aquella era peligrosa; lo 
tercero, que porque no habia scripto al turco ó me había 
humillado á él , como lo hablan fecho otros mis vecinos, 
entre los cuales me nombró á Bahilo^ Imin, y á Patervan 
y á otros muchos, que por ellos y sus amigos se habían hu- 
millado , y dádoles les nombres de estos castillos, per cuen- 
ta que allí no harian ningún daño ; lo cuarto , si esperaba so« 
Corro de mi señor; y díjome que 61 sabia muy bien los nom^ 
bres y sus castillos, y donde estaban y lo que hacian él y 
dt rey de Bspaña. 

Mi respuesta sobre el primero punto fué , darle gracias 
por el cuidado que de mi salud tenia, y que dé la enferme- 
dad , con la ayuda de mi Dios, estaba sano,^ lo segundo, 
que mis heridas no eran peligrosas, aunque la una era de 
un areabuz, y la otra de una pedrada. Sobre el tercer pun- 
to le respondí, que mi honra me habia obligado á no me 
humillar delante del enemigo de mi señor, sin que á ello 
fuese constreñido. Sobre el duarto no le respondí cosa nin- 
guna. Después deslo me dijo^ que me habia habido gracia 
del emperador, el cual me hada gracia de la vida con todo 
lo que estaba dentro. A éstas palabras me levanté en pié 
c me llegué á él , y me dio la mano para que se la besase; 



479 

t por hacerle mas honra le besé la ropa , dándole gracias. 
El me mandó que me sentase, é me dijo que fuese con él 
al emperador 5 que cerca de allí estaba, para besarle la 
mano. Yo le respondí que bien sabia que él tenia tal cré« 
dito con su emperador, que todo lo que él hacia, lo daba 
él por fecho; y le rogué que me dejase tornar á la villa, 
porque me sentia muy flaco de las heridas. Bien conoció él 
que yo rehusaba la tal vista. Roguéle que mandase retirar 
los turcos que estaban alrededor de la villa , é que me die- 
se diez ó doce turcos para poner donde el. muro era rompi- 
do porque los turcos no entrasen; é luego me lo concedió, 
é díjome mas: que él mandarla luego levantar el cerco para 
que fuesen adelante ; de manera que todo su poder pasara 
por aquí. Desta manera nos ha librado el misericordioso 
Dios. 

Dicen los mesmos turcos que después que su empera- 
dor reina, nunca tanta gente han perdido delante tan ruin 
lugar como este. El capitán de los genízaros me rogó que 
lo dejase subir al castillo, por ver los caballeros que tan 
bien lo habian defendido. Yo le respondí que no lo osaría 
liacer, porque no tenia poder sobre todos. Con esta res- 
puesta quedó satisfecho. 

Toda la bajilla de plata que yo tenia, presenté á Abrain 
Bajá é á otros capitanes, é Abrahin Bajá me dio de parle 
del turco una ropa. El turco pasó por aquí cerca y man- 
dóme llamar^ é yo salí con seis rehenes que me dieron ; é 
rogóme que si tenia algunos presos, los soltase, é que por- 
que alguna gente suya venia atrás enferma, que no les 
hiciese mal alguno. Yo le respondí, que no tenia preso nin- 
guno, é que no haria mal á ningún turco doliente. Díjo- 
me mas: que si yo estaba sano y quería ir á Viena con los 
embajadores de V. M., que podía ir seguro. Yo se lo apra- 



480 

dcci cixcusándomo , que por estar herido, no podía Ir. Di' 
jome mas: ''Si vos ahora esluviésedessano^ también os ha« 
llariades con vuestro reven la batalla." Yo le respondí que 
mas habla hecho en tener veinte y cinco días batalla con 
él : é ansí se despidió de ms siguiendo su camino. Ábrabin 
Bajá ha platicado conmigo una cosa ; \yoYo tiempo verná 
que lo descubriré á V. M." 

La copia ya dicha deste capitán escripta al sercoisimo 
rey de romanos su señor, envió desde Roma el doctor ale- 
gado MicerMay, embajador de César, al muy excelente 
señor el duque de Calabria» y con ella una carta que relata 
por extenso lodo el viaje y otras cosas notables del lurcoi 
después que partió ú Belgrado, que dice de esta manera: 

*'Yo escribí á V. E. particularmente el viaje que el tur* 
co hizo, desde que partió de Constantinopla, hasta que 
llegó á Belgrado. Después acá no le he dado aviso á eau9a 
de las muchas guardase grandes peligros, que en tal caso 
se ofrecen , que en verlo me toma espanto , cuanto mas en 
hacerlo; mas tornando en mí, pienso que esta vida que yo 
tengo que se ha de gastar en servicio de V. E., y pensan- 
do esto me ofrezco y propongo de no fallar en todo aquello 
que a su servicio y honra tocare, olvidando los peligros 
que me podrian en tal caso venir. Pues lomando á mi pro- 
pósito digo: que como el turco fué lltgado á Belgrado, lue- 
go envió sesenta mili de caballo, é otros sesenta mili hom- 
bres de pié á aposentarse al rededor de Buda, á ochoéá 
diez leguas de la ciudad. Dentro en Huda no quiso que nin- 
guno se aposentase, por alojarse él con su guarda dentro 
en ella. A los 27 de junio de 1532 los de Belgrado hicie- 
ron un presente al turco de muchos maza|>ancs y confites, 
pollos, y cebada para los caballos, por lo cual le? fué lic- 
cha mucha honra de Abrahin Bajá. 



481 

Primero de julio el lurco salió de Belgrado con la mit- 
ra viilosa ordenanza que en caminar suele llevar; ven cua- 
tro jornadns Hegó á Keana , donde estuvo algunos dias esr 
perando sus embajadores con la respuesta del rey de Polo- 
nia sobre la venida de los tártaros que se esperaban. A Ioh 
diez de julio las aguas del rio Danubio crecieron en tal 
manera, que al turco le fué forzado subirse á un lugar alto 
llamado Siguidín, y asimesmo toda la gente de su real hu- 
yeron á los lugares mas altos. Esta creciente hizo algún 
daño en las vituallas. A los 2i de julio Abrahin Bajá en- 
vió cincuenta mili de caballo, que corriesen hasta la raya 
del rey de Polonia ; 6 hiciesen mucho mal c tomaron mu- 
chos prisioneros, entre los cuales fué presa una dama no- 
ble é muy hermosa, la cual aquel dia había de oir misa 
con su nuevo marido, el cual envió luego un criado con 
salvo conducto h ofrecer seis mili ducados por su rescate; 
mas el turco como supo la manera como había Sido, lue- 
go mondó que ella é toda su gente fuesen libres, hacién- 
dole gracia del rescate» Decíase que eslo hizo el lurco por 
ruego del Baíboda. 

A los ¿1) de julio el turco hizo su entibada en Buda con 
tanta solemnidad y triunfo, cuanto lengua humana puede 
decir, con aquellos arcos triunfales que entró en Belgrado 
y con recibimiento de lodo el pueblo, y con oirás cerimo- 
uias diferentes de las que hicieron en Belgrado, las cuales 
serian muy largas de contar, lül dia siguicnle el Baíboda 
hizo un presente muy hermoso al lurco, en el cual había 
cuatro muy hermosos caballos maravillosamente guarneci- 
dos á la usanza de llalla, y doce esclavos vestidos á la 
usanza turquesca con cofias de oro y casacas de oro, todos 
de una mesma l¡bi*ea , y cuatro muy hermosas doncellas 
vírgenes; una polaca, otra española y las dos italiana», 

ToMO.XX.XMII 31 



482 

todas tan adornadas de vestidos y joyas , é con tanla her« 
inosura, que verlas era cosa de admiración. Los otros dos 
dias hicieron grandes alegrías. El cuarto dia el turco hizo 
llamar todos los grandes de Hungría, los cuales todos eran 
venidos á la corte por amor de el Baiboda; y demandóles 
el juramento de fidelidad, diciéndoles que no lo hacia, sino 
por asegurarse de la sospecha que tenia , la cual podia él 
bien tener, por ser ellos cristianos, mayormente poniendo 
su estado é persona entre ellos y en sus tierras. 

Primero dia de agosto se hizo justicia de un genizaro 
muy privado del (urco, el cual habia injuriado ¿ un* vica- 
rio de San Francisco de Buda; y el turco hizo dar al dicho 
monasterio seiscientos ducados de limosna , por lo que di- 
jeron muchos turcos , que si por mala suerte el turco fuese 
preso en esta guerra, como por muchos habia sido pro- 
nosticado y amenazado , que fácilmente se tornaría cris* 
tiano. * 

A los dos.de agosto el turco hizo muy solemne convite 
A muchos de sus capitanes , en una muy rica sala ; y él 
mesmo comió allí públicamente, solo y á parte desta ma- 
nera : pusieron dos mesas á su usanza , la una para él , la 
cual era cuadrada y cada cuadro tenia seis brazas de lar- 
go, é de altura tenia tres palmos, cubierta y adornada de 
maravillosas riquezas, y 61 estaba sentado sobre almohadas 
de oro, 6 las espaldas tenia á la pared. Tenia otras almoha- 
das muy ricas á los lados , en que se pudiese arrimar cuan- 
do quisiese ; y él estaba sentado la una pierna sobre la otra» 
como se ponen los sastres, digo al modo suyo. 

A otra parte de la sala estaba otra mesa asimesmo cua- 
drada, la cual estaba arrimada como tablero de sastre, y 
era la mitad mas baja. A esta se asentaron los cuatro vi- 
siris del turco » es á saber: los cuatro consejeros de su se- 



483 

ereto^ visir Asan, el cual viene después de Abrahin'Bajá; 
el segundo es Tias Baza, y visir Casafié y Mustafá, asi- 
mesmo visir Asan; el cuarto visir Asan Zinzin Ychayta. 
Después se sentó el Baiboda, el cual en su lengua llaman 
Muís Basa, y después se sentó el Mopbir é Coxhia; é des* 
pues de estos, Cadaliscari, es á saber, el mas honrado y 
mas principal sacerdote que el turco tiene, y es su roaes* 
tro. Después de este se asentaron dos jueces presidentes y 
muy sabios en su ley. Después destos se asentaron otros 
tres canascbi. Estos son sus tesoreros « los que les tienen 
todos los dineros del turco, y por sus manos se gastan; los 
nombres de los cuales son estos: Eschiedori Zelebi, Mahu- 
met Zelebi, Achinat Zelebi. Después se asentó el que le 
tiene el bijo, que se llama Misangoy Basa; y después el 
eapitan general de los genízaros, é cuatro almirantes, los 
nombres de los cuales, son estos: Chiochimuli que son al- 
féreces mayores de los estandartes del turco; y después des- 
tos otros muchos basa&s, é capitanes y otros muy principa^ 
les caballeros, sobre todo muy bien ataviados con muy ri- 
cas casacas y m^ichas joyas de oro y piedras preciosas. 

En la tabla del turco scrvian cien hombres principales 
y cien espagoloiri, que son pajes algo grandes, que son 
sacados del Seraglio, los cuales sirven en la cámara del 
turco; y cuando él cabalga, van todos á caballo delante 
del, y llevan sus armas y celadas» como ya tengo dicho A 
V. E. Los vasos con que servían esta mesa , eran muchos 
y todos hechos de porcelana, y obrados con muy grande 
arle y maravillosa hechura y muy costosa. En la otra ta- 
bla servian cuatrocientos hombres y cien pajes espagolciri; 
y estos eran servidos con vasos de oro é de plata ; en la 
cual tabla habia doce hombres con ventallos grandes hechos 



484 

de plumas de'pavos, dando aire a la mesa y á los comedo- 
res; y eslos se mudaban muchas veces. 

En este convite el turco bebió algún poco de vino al 
principio, é ansi hicieron otros muchos; de manera que aU 
gunos se emborracharon; mas la mayor parte beben agua 
como aquella (4) la mayor parle suele usar. Alli habla mu- 
chos pífanos y otras muchas maneras de instrumentos, que 
hacian maravillosos sones. Duró este convite desde las cua- 
tro después de mediodía , hasta las cuatro después de me- 
dia noche. De alH todos se fueron á dormir, y en todo ct 
dia siguiente no se supo que ninguna cosa se hiciese. E! 
señor Luis Griti no se halló en este convite, porque era ido 
á cercar á Estrigonia con treinta mili hombres; el cual 
hasta esta sazón le habia dado doce combates, y siempre 
los cristianos se han defendido valerosamente , de manera 
que tan poco los estiman como á niños. Es verdad que han 
tomado otros castillos de poca importancia , los cuales muy 
presto tornaron á cobrarlos de Viena. 

A los cuatro de agosto llegaron á este campo treinta 
mili tártaros, los cuales atravesaron por caminos muy lar^ 
gos, é vinieron en favor del turco; por la cual venida fué 
hecha muy grande alegría en todo el ejército, los cuales 
pactaron con el turco antes que de su tierra saliesen , que 
de cualesquier cristianos que aprendiesen , les fuese dado un 
ducado de oro , por haber ganado la tal honra ; y ansimes- 
mo que pudiesen rescatar el cristiano, ó venderlo, 6 darlo 
á quien ellos quisiesen ; en fin , hacer á su placer dellos. 
Aquestos tártaros traen consigo una manera de juncos ata- 
dos al arción delantero de la silla del caballo, con los cua- 

■1. • 

(t) Acaso como en aquella tierra. 



485 

{es cuando llegcín á algún rio, dlan ios dichos juncos á la 
cola del caballo y ellos se ponen de pié sobre aquellos y las 
riendas del caballo en las manos, y desta manera pasan 
quince y veinte mili nadando, y ansí lían pasado muchas 
.veces el Danubio, y han hecho mucho daño; mas una vez 
quinientos arcabuceros españoles salieron de Viena contj*a 
cuatro mili tártaros destos, y los desbarataron y metieron 
en huida, tanto, que los unos á los otros no se esperaban^ 
huyendo cuanto mas podian; de manera que cuando llega- 
ron á pasar el rio , se ahogaron mas de trecientos ; asi que 
cuando les muestran la cara , son muy ruin gente , ansí 
como son los villanos de Italia y aun son peores. 

A seis de agosto el turco cabalgó y en tres jornadas 
llegó á Nufele, y alli estuvo cuatro dias animando el ejér- 
cito que fuese á poner cerco sobre Viena , y fuéle dicho que 
Viena estaba muy fuerte y en tal manera preparada , que 
si su ejército iba allá, recibiría mucho daño. El turco oyen- 
do esto, dicen que se enojó y aun blasfemó muchas vece?. 
Visto esto, el mesmo turco cabalgó y anduvo tres jornadas, 
basta un lugar, que e^tá á doce leguas de Viena, que se 
llama Melge, é allí eran millares de gentes, y tales que será 
cosa milagrosa hacer cosa buena; y desde allí hacia correr 
A Viena y toda su tierra , é hacia mucho daño é mataban 
algunos cristianos ; é ansimcsmo salían los de Viena é ma- 
taban todos cuantos turcos se les ponían delante; y cada 
día escaramuzaban , recibiendo siempre muy mayor daño 
los turcos que los cristianos. Y esto digo con verdad • por- 
<|ue un día salieron de Viena mili é quinientos cristianos 
cM)ntra diez mili turcos de pié, y los desbarataron y pusieron 
^M) tal huida, que parecía que diez mili diablos iban tras 
0II08; por lo cual dijo Abrahin Bajá públicamente muyeno- 
jatlo, que era grandísima vergücn7.n tener tan vil gente 6n 



48C 

su campo. Y de estos bellacos murieron aquel dia mas dt 
tres mili. 

A los once de agosto los cristianos de Viena ein íarou 
un embajador á A!)rabln Bajá, á demandarle que asi lox 
unos como los otros se hiciesen buena guerra ; y después 
acá siempre se ha hecho buena guerra. 

A catorce de agosto en un mesmo dia murieron dos 
damas del Seraglio de aquellas que venian en las carretas 
del turco ; por lo cual mostró estar muy triste ; porque á la 
una destas, que era cristiana, amaba él mucho; la cual 
hizo enterrar en aquel mesmo lugar en una iglesia que los 
turcos habían derribado. En su sepulcro hizo gastar seis 
mili ducados, y á los comisarios de aquel lugar dio cuatro 
mili ducados, porque hiciesen bien por su ániuia, é torna- 
sen á reedificar la dicha iglesia. 

A los diez y siete de agosto viendo los turcos que cada 
dia libraban peor con cristianos, é que el emperador nues- 
tro señor tenia ya muy grande ejército, el turco no ha con- 
sentido que su ejército estuviese sobre Viena ; por lo cual 
hizo retraer toda su gente , excepto un capitán de aventu- 
reros, que eran hasta treinta mili de á caballo, para que 
comesen la tierra ; é lo mesmo hacen los tártaros. La or- 
den que el turco tiene en esta guerra , es esta : porque la 
gente es mucha, está partida en tres partes; y el primero 
dia cabalga la avanguardia , que es regida por cuatro be- 
glierbeis; el uno es griega, y el otro de Natolia, y el otru 
de Capadocia, y el otro de la Caramania. Estos cuatro re- 
presentan la persona de Abrahin Bajá, los cuales llevan 
debajo de su mano sesenta mili hombres , é con estos van 
veinte mili carpinteros é veinte mili gastadores ó azadone- 
ros, los cuales, así como llegan, hacen un palacio de ma- 
dera, en el cual se aposentan treinta miH hombres, con to- 



487 

das las cosas á ellos necesarias : é como han acabado este 
edíGcio, pasan adelante con la avanguardia c hacen otro 
palacio de la mesma manera; 6 así el turco de tres en tres 
días puede aposentarse en un nuevo palacio» con todos los 
de su casa« £ allende dcslo siempre van diez mili camellos 
cargados con tiendas para aposentarse. 

El segundo dia cabalga la segunda batalla, en la cual 
hay cincuenta mili hombres» y es regida por cuatro pei'so- 
ñas muy principales. El tercero dia cabalga el turco con 
la retapüardia» que son setenta mili hombres, sin los tár- 
taros que van siempre en avanguardia ; é otro capitán con 
mucha gente que va corriendo é descubriendo la tierra, é 
haciendo puentes para pasar la otra gente. En medio da 
estas guardas va la artillería, ó detrás los genizaros, é des- 
pués el turco con los cuatro consejeros, 6 con estos dos 
mili hombres viejos de su Consejo, é tras estos toda la otra 
gente del turco y de Belgrado. Y llevan delante cuatro es- 
tandartes : el uno es blanco , y es del Soldán Bayacelo ; y 
el otro colorado del sanguino, y es del Soldán Selin; y el 
cuarto es el suyo, que asiniesmo es colorado, pero muy 
rico mas que los otros. En este canipo^ hay gran carestía 
de vituallas , y si ' no fuese porque la mayor parle de su 
gente comen á su usanza de una cierta harina , valdría un 
pan dos ducados. 

El emperador nuestro señor, se dice aquí, que hace 
grandísima armada para encontrar con el turco; y si asi 
es, certifico ¿ V. E., que, según estos perrosestán amedren* 
tados , no quedará ninguno que no huya ; y así se ha de 
ver que el emperador nuestro señor ha de ser en todo vic« 
toríoso; pues su principal fin es augmentar*la fé católica. 
Dada en el ejército del turco." 

Después de todas las nuevas que os dicho haberle lie- 



488 

gado al muy excelente señor daque de Calabr¡;i , le llegó 
liU correo de Hungría; é cuenta la carta que trujo, que d 
turco era huido de toda Hungría, é que entre los que le 
liabian muerto é se liabian ahogado é muerto de enferme* 
dades, habia perdido en este su mal viaje, ciento é cid-* 
cruenta mili hombres, é le tomaron la mayor parte de la 
munición. Andrea Doria por la mar tomó cuatro ciudades 
en la costa de Albania; é mucha parte de los griegos se al- 
zaron por él, é mató cuantos turcos tomaba. 

En la ciudad de Valencia, donde el dicho seirr- duque 
de Calabria reside , mandó Su Excelencia hacer grandes 
alegrías c Tiestas |)or tan prósperas ó verdaderas nuevas; é 
no faító quien de sus aceptos criados me las enviase capia<- 
das hasta las Indias, á esta fortaleza 6 ciudad de Sancl(» 
Dominico de la Isla Española donde resido en servicio de 
Su Majestad , ó como su alcaide é capitán de la dicha for- 
taleza. Ni tampoco han faltado letras de amigos fidedignos, 
por las cuales supe que el emperador nuestro señor á los 
áo de septiembre hizo alarde en la ciudad de Viena para 
saber la gcnle que tenia , con determinación que si el tur- 
co le atendiese, le^laria batalla. E hallóse S. M. con trein- 
ta n)ill de caballo, é ciento veinte mili hombres de pié, de 
la mas lucida gente que jamás han visto ojos humanos; c 
sabido esto por el turco, de temor se retrujo é se fué la vía 
de Constantinopla; é hasta diez y ocho mili de caballo que 
dejó que le guardasen las es|)aldas, los desbarataron las 
nuestros, é mataron mas de los ocho mili dellos. 

El serenísimo rey de romanos cobró algunas plazas é 
fuerzan de su reino de Hungría; é platicábase que S. M. 
pasaría el invierno á Italia , é el verano siguiente á Grecia; 
|)orqtie se esperaba que, con ayuda de Jesucristo, toda la 
Urecji^ se levantaría conira el turco, según la voluntad con 



489 

que se daban en aquellas cosías é maros al pr¡nc¡|)e Andrea 
Doria que por allá andaba , como es dicho , con la arma- 
da del César ; 6 Iiabia lomado á Modon ó oirás ciudades. 
ha armada del turco no le osó esperar é se fué huyendo. 
Después á los seis de noviembre S. M. Cesárea llegó 
á la ciudad de Mantua, é desde allí se fué á Bolonia, f)or 
se ver con el Sumo PontíQce que se tenia nueva que era 
partido dé Roma, para verse con el emperador; en el cual 
tiempo el rey de Francia y el de Inglaterra se vieron en 
tierra firme, é enviaron dos cardenales franceses por las 
postas, al papa; en el cual tiempo César había ya, antes 
que llegase á Italia, escripto al príncipe Andrea Doria, que 
desamparase las villas que había tomado en la Grecia , é 
fuese A Genova , á aderezar el pasaje de S. M. en España. 
E en Italia supo el emperador por cartas del dicho princi- 
pe, como nuevamente habia tomado la ciudad de Pairas ^. 
otros castillos que son en la Marca ; 6 S..M. le escribió que 
remitía á él que desamparase las fortalezas que bahía to- 
mado, ó que las dejase proveídas como mejor le pareciese. 
En Pairas tomó el príncipe muchos bienes de judíos, con 
mili é docienlos quintales de metal para lombardas, 6 mu- 
cha pólvora. Habia allí docienlos turcos que se dieron A 
partido, con daríes las vidas é las ropas- de sus personas; é 
los judíos perdieron todos sus bienes é quedaron esclavos. 

Esta fué la manera como el turco fué huyendo de Ale- 
maña y se tornó á Turquía ; y si los príncipes que de suso 
se dijo de Francia é de Inglaterra, en ese tiempo respon- 
dieran en favor de la fé para que la guerra se conlinuara 
contra los infieles, otra hacienda se hiciera; pero andaban 
de manera que tanto le convenia al emperador valerse de 
ellos, y mirarles A sus desiños, como A la pendencia de 
los turcos. 



49U 

El emperador nuestro seaor se vido cóo el papa, ele 
dio GucQla de todo lo acaecido en Alemana con los turcos, 
y le encomendó y suplicó que atendiese Su Sanctidad á la 
paz universal de los cristianos, sin la cual ninguna cqm 
buena se podria efectuar para la república católica; éel 
papa le prometió de hacer en ello todo lo que en él fuese. 
E después de estas vistas, el emperador se fué á Genova, 
donde fué muy bien recibido á los cinco de octubt*e de mili 
6 quinientos é treinta é tres. E se embarcó el papa en Lior- 
na , ó no se quiso embarcar hasta que el príncipe Andrea 
Doria llegó con sus galeras , que venia de Coron é Modon. 
E porque Barbarroja andaba por la costa , no se osó fiar en 
diez y ocho galeras de Francia , por estar mal en orden. 
Partió do Liorna á las diez horas del dia, 6 no paró hasta 
ViliaiVanca de Niza; é por hallarse muy cansado de la mar 
que le Jiacia mal , é por saber de su sobrina la marquesa 
que estaba en Ni:^, estuvo tres dias en Villafranca. El jue- 
ves nueve dias de octubre pasaron las galeras de España, 
é en la noche partió el papa é alcanzólas á treinta millas 
de Marsella, y envió por D. Alvaro Bazan capitán dellas, 
y estuvo hablando con él casi dos horas; é en la mañana 
lo acompañaron hasta tres millas de Marsella , en la cual 
eniró el papa á los once del susodicho, é desembarcóse en 
el jardín del rey, que está cabe el puerta; é allí vinieron 
dos gentiles hombres á visitarlo, é darle la enhorabuena 
de su > enida de parte del rey ; é todo aquel dia estuvo en 
el jardín. 

Domingo 1 2 de octubre entró el papa en Marsella ; é 
para su recibimiento, hizo el rey hacer una barca que te- 
nia cuarenta pies de largo é veinte y cinco de ancho, c 
encima de ella estaba un tablado con andamios, y en la 
mitad colgado un pabellón de damasco pardo; ó el tablado 



491 

estaba cubierto de frisóla coIoi*dda , verde é pardilla ; ó á 
cada banda tenia cuatro remos. Esta barca llevaron al jar* 
din, é con ella fueron mas de ciento é cincuenta barquillas» 
para que en ellas viniesen los gentiles hombres é caballo- 
i-os que estaban en el jardin. Y el papa entró en la barca 
ya dicha, é con él el duque de Orliens 6 monsieur de An* 
gulema, hijos del rey de Frapcia; é el Delfín estaba á tres 
leguas de Marsella con el rey su padre. Los cardenales é 
señores de Francia entraron en el barco , digo los caballe- 
ros de la orden de San Miguel, y el rey que se llama de 
Navarra. El papa se sentó en una silla que estaba en el 
pabellón , é los cardenales é los otros señores estovierou 
en la barca en pié, y fueron así hasta la puerta del pueblo, 
donde lo tomaron los palafrctieros en hombros, é los otros 
sefiores cabalgaron é fueron á la iglesia mayor, donde fué 
recibido Su Sanctidad con solemne procesión; 6 el pa[)a 
bendijo el incienso para que lo incensasen , y la primera 
dignidad de la iglesia comenzó el Te Deutn laudamus , é los 
de la capilla del papa lo acabaron. En este medio tiempo 
llegó el papa al altar mayor é hizo oración ; é acabado el 
Te Deum laudamus^ la mesma dignidad dijo ciertos versos 
ó una oración; é acabada, se levantó el papa é dio la ben- 
dición ; é una de los asistentes publicó la indulgencia que 
el papa concedía á todos ios presentes , é luego se fué á la 
posada . 

De esta recibimiento, lo que mejor pareció fueron aque« 
Ugs dos hijos del rey, é hasta doce ó catorce caballeros de 
la orden de San Miguel, que representan mucha majestad. 
Hubo damas hermosas é muchos gentiles hombres de la 
ciudad é casa del rey, é mucha é buena artillería , entre la 
cual estaba una hermosa pieza que llaman el basilisco, que 
tiene veinte pies de largo 6 un palmo é tres dedos de boca. 



492 

é 

Lunes 13 de octubre enü'ó é roy -de Franela; 6 el papa 
tuvo consislorio público > como en tales casos lo suele te- 
ner. H ill.iroQse pi^esentes á la entrada diez y siete cardena- 
les diáconos; » con doce obispos é arzobispos ; é fueron por 
ef rey ¿ los corredores de palacio é lo trujeron en medio. 
E como el rey entró en el consistorio, hincó las rodillas en 
cl suelo, é con la gorra en la mano , é cabe el trono del 
papa, hincó otra vez las rodillas, é luego á los pies del papa 
se puso de rodillas ó le besó el pié » é después la mano, é 
esluYO un ralo hablando cdn el pa|)a. Después el papa lo 
mandó cubrir é levantar, é lo puso á su mano derecha, y 
no le dlerou asiento. El papa estuvo hablando con el rey 
en tanto que cl duque de Orücns y monsiur de Angulema 
(M)n el príncipe 4e Navarra , y los cabelleros de la orden de 
San Miguel, le besarojí el pié. El martes catorce de octu^ 
bre entró la reina y el üeliin con ella , é fueron mas de uoa 
milla á su recibimiento. 

lifílacioH del cerco de Ñapóles por las tropas francesas en 
1528, y de la victoria alcanzada por el ejército impe- 
rial (i). ' * 

Para dar relación de lo que yo sé de la guerra de Ñapó- 
les, tomaré el principio después de la tomada de Roma, 
donde nuestro ejército estuvo espacio de ocho meses repar- 
tido en las tierras convecinas y en dicha ciudad. Y en cslc 
tiempo el cam(K) de la liga cercó á Camaríno , cl cual l^a- 
bia tomado Charra Coigna poco antes, y estaba dentro cer- 
cado del dicho campo; y Alarcon que en aquella sazón f^o- 
hernaba el ejército , pendió de socorrerlo , y dio orden á seis 

(1) £sla reUcian no licué eticabreanjieni« alguno en el códice. 



493 

mili cspailolos y otms tantos alemanes que oslaban en Ter- 
ni (donde fueron después de haber combatido á Narni, que 
tomó las armas contra tílos y la tomaron por fuerza , y sa- 
quearon y quemaron gran parte dellá), para que fuesen para 
Cale efecto so el gobierno de D. Antonio de Ijar; y estando 
para partir , vino nueva que el dicho Charra considerando 
que no se podía defender^ desamparó la tierra, y se salvó 
con todos los suyos. Y no sucediendo en el dicho tiempo 
otra cosa de memoria, diré como nuestro ejército partió 
de Roma para la defensión del reino; porque venia monsinr 
de Lutrec, capitán general del rey de Francia, con grosí- 
simo ejército á la invasión del, y fué en hebrero del año 
de veinte y ocho. La gente darmas que fu¿ la primera 
guiada por D. Antonio de Ijar, hizo el camino de Gaetn; 
ol marqués del Vasto con la vanguardia de la infantería es« 
panda, fué por el camino de Valmontw (1), y halló que 
la dicha tierra estaba fortificada y guarnecida de gente de 
guerra; porque el señor della, siendo Ursino, deseaba ser 
el primero que mostrase la voluntad que tenia á los france* 
ses. Parecióle al marqués por reputación del ejército, que 
no debia pasar sin dar castigo á tan deshonesta temeridad, 
y asi fué combatida y tomada, saqueada y quemada, con 
pérdida de algunos -buenos soMados de nuestro ejército, 
después de haber muerto los nuestras casi todos los que la 
defendían; y siguiendo su camino la via de San Germán, 
pasó á Sammia, que ahora se llama Benavenlo. 

Juan de Urbina, que quedó en Roma con la rectaguar- 
dia de los españoles cinco ó seis días, por esperar las pagad 
que les faltaban, siguió con la otra gente hasta San Gero- 
man, y de allí á Venafro yáSerni (2) y á Campobajo, por 

(1) Valmoron en nuestros cronistas. 

(2) Acaso Iscrnia* 



tomar el paso de la moataña Gapriola, paso muy fuerte por 
donde los franceses habian de pasar* que era su camino 
para ir k Pulla, donde se enderezaban» Está el diebo paso 
cu la provincia de Gapitanata, á la salida del condado de 
Molis(l). Llevaba consigo el dicho Juan de Urbina cuatro 
mil es|)auo]es, gente muy escogida; y estando cerca supo 
que los enemigos habian ya pasado coa mucho trabajo, 
por la fortaleza del tiempo, que les mató mucha gente de 
frió; y así volvió con mucha .dificultad; porque las tier- 
ras con la venida de los enemigos apellidando Francia, pro« 
curaban de dañarlos; y constriñido de necesidad, comba- 
tió dos tierras y las tomó y mató á todos lod terracinos, y 
asi vino á juntarse con el resto del ejército, que ya eralle- 
gada la mayor parte del. Entió ya donde Filiberto de Cha- 
lóos, principe de Oranjé y capitán general del ejército de 
S. M. Imbia detergiinado de hacer la masa y esperar á los 
franceses; porque según la necesidad del tiempo, le había 
parescido, junto con el Consejo, que era mas ai propósito: 
y no siendo acabado de juntar nuestro ejército, llegaron 
los franceses á cuatro millas de nosotros; y porque el ca- 
mino por donde hacian la esplanada era derecho á nu^lro 
ejército ó pas^^b^ muy junto para presentarnos la batalla, 
consultó. cl principe con lo9idel Consejo , si los combatirían 
ó no. Votando el marqués del Vasto primero y otros mu- 
chos que lo siguieron , dijeron que si, y que lo harían con 
mas aventaja al subir de un collado que estaba cutre nues- 
tro ejército y el suyo, cuyo camino habian de hacer. En 
este parecer inclinó casi todo el Consejo; pero hablando 
después el Sr. Alarcon, que luyo lo contrario, pii^valecíósu 
voto; y lo que dijo fué en sustancia: que él se acordaba 

(1) Hoy Moiisa. 



495 

de las guerras pasadas que nuestra nación con los france- 
ses tantos años había tenido^ y juzgaba por lo que la cspe- 
riencia le habia mostrado, que convenía dilatar mas que 
dar presto la batalla á los enemigos; porque les faltaba al 
fin la furia que al principio tenían ; mas que debían , por lo 
que la necesidad los constriñia , fortificar el ejército ; por- 
que viniéndonos & combatir, los esperemos con nuestra 
avantaja, y que así pasasen adelante dilatando el combate, 
y el tiempo mostraría cosas mas al propósito; y que si en la 
batalla qne les parecía de dar, no se aventurase otro que 
el ejército solamente, fuera mas lícito disponer de nosotros 
mesnaos: que aunque el dafio fuera mucho, la culpa fue* 
ra menor; pero aeordándose que se perdía toda Italia para 
S. M., debíanse de buscar todos los medios para que no se 
aventurasen tantos estados con tan poca consideración , es* 
pecialmente habiendo scripto S. M., y en esta coyuntura 
recibidas las cartas, mandando que nos entretengamos; 
porque él nos enviará socorro ; y teniendo este orden « no 
liallo yo razón para que debamos combatir sino forzados de 
necesidad contra el orden de nuestro rey , conformándose 
con la razón lo que nos manda , y que se acordasen que 
nuestra artillería no era llegada, ni Fabricio Maramaldo (1) 
con seis mil italianos y otras compañías : que faltándonos 
ahora, nos servaremos después dellas, esperando mejor opor* 
tunidad. Y siguendo el príncipe este consejo, se fortificó el 
alojamiento, y los franceses pasaron junto á ¿I; y nos pre- 
sentaron la batalla y se alojaron á tiro de canon de nuestro 
ejército. 

Y otro día se trabó una gruesa escaramuza entre nues- 
tros caballos lijeros y los suyos, y por buen orden de los 

(1) Era Francisco Marancio segun nuestros crónicos. 



4% 

enemigos, los nuestros llevaron lo peor, j' fué mayoría 
vergüenza que el daño; porque siendo D. Fernando de 
Gonzaga eapitan general de loslíjeros, se salvó con mas di- 
ligeneia que buen orden de guerra, y perdió el estandar- 
te que eomo general tenia. Solo se ganó el que lo llevaba, 
|M)rque siguiendo lo que le fué mandado , se perdió como 
debía: llámase Bartolomé Campeio, hermano del cardenal 
de Campeio. 

Otro día los enemigos en otra escaramuza que se ofre- 
ció, recibieron mas daño y no tanta vergüenza; y estando 
casi quince dias asi juntos los ejércitos» determinó el prín* 
ci|je con su Consejo, que secretamente nos retirásemos por 
esperar con alai^ar la guerra , lo que S« M. prometía , y 
sino otra ocasión de las que el tiempo suele dar. Y hacién* 
do.se con mucho órdcu , hubo el efecto que se Iiabia delibe* 
rado , antes que los enemigos tuviesen noticia ; y cuando 
la tuvieron, no pudieron im:)odir uuestro designio: lo que 
fué gran cosa estando tan juntos. 

En aquella madrugada caminamos treinta millas, y pa* 
samos la montañaj, que se dice Crepacor, y venimos en 
Ariano, dejando los enemigos en Pulla, y de allí á Bena- 
vento, á donde hallamos D. Hugo de Moneada, que venia 
de Ñápeles por persuadir al príncipe que combatióse,^ |)or- 
que otramente se«destruiria Tierra de Labor^ que era la que 
nos habia de mantener; porque estando el ejército sin pa- 
gas, él baria que las tierras lo proveyesen de las v¡tualla<( 
necesarias. Y consultándolo el principe con su con.«ejo, le 
respondió , que por la mesma causa no convenia ; porque 
no pudieudo la tierra sufrir tanto peso , se rebellarian y per- 
derían las comodidades que para lo demás se tcuia delibc* 
rado. Y asi caminamos á Tierra de Labor, á donde siendo 
alojados, procuró el mesmo D. Hugo que se defendiesen 



Í97 

con nuestro ejército los pasos de la Tripalda y de Duchcnto^ 
y el de Arpaya» que aaliguamciite se decía las Horcas Can*- 
dinas » (i donde Postumo, cónsul romano con su compa ñe- 
ro, por necesidad de no poder combatir, bieiüron la pa2 
vergon/^a ^ pasando por debajo del yu:{o , coa Poocio rey 
de los Samnites, que no quiso lomar el consejo diJ |)adrc« 
que fuera mejor para la patria. Ni tampoco le paieció al 
príacipe el parecer segundo. 

Y asi venimos á Ñapóles casi á la mitad do mar7.o del 
dicho año de veinte y ocho, donde tanibieo se platicó que- 
dar fuem de la ciudad, haciendo un reparo hacia los enpini^ 
gas, y estar junto á la ciudad ^ sin entrar en ella, lo qw 
no se hizo por ser menos al propósito que lo sobredicho. Y 
entrados eu la dicha ciudad , entendimos en forlilicarla y 
en re|iarar el monte de San Martin y guarnecerlo con dos 
mil españoles. Se consideró después el orden que se daría 
á la guardia y recaudo de las viluallas, y á cuya fó las fia- 
rían; porque siendo la parte principal de la empresa « dc^ 
ilos sobre todo so había de tcucr cuidado, en lasrcuj^les ti^z 

* * 

taodo la diligencia y fidelidad necesaria , se perdería \(uU)i 
y que á una persona principal se había de encomen^iar ; y 
en fin lo dejaron sobre la fó de D. Antonio de Jjar;, eq lo 
que no recibieron engaño ; porque un mes mas do \o qgtt 
se calculó, duró la vitualla. 

En e^te medio, los franceses después de nuesti^ rcli* 
rada, eon la reputación que ella le^ causó, atcndieüoil á 
reducir el reino debajo de su dominio» lo. que hicieroh c(m 
facilidad por la natura do aquel reino, que ^n indhiado á 
cosas nuevas, y la mayor parte aficionado á froncesos; y 
como esperaban el íin de la l)atalla , que creían que halifia 
de haber entre los ejércitos , viendo cpic los españoles h 
rehusaron y se retiraron, sin dcleneneia ninguna veniau 

Tomo XXXVIil 32 



m 

roU'og-á darles la^obedíéncia. Solo quedó en Pulla la ciinlaa 
dfc'Mclfi cotí el ilrírtéipe ddla qne la 'defendía, cuya casa 
pop lo 'pastado sierrtpre habla sido francesa', y por Trancb 
liahian pciTlklo^l estada en las guerras' que iiubo entre el 
rey* Lilis dé Francia 'y el Rey C:ilóílco sobre el señorío dct 
reiho^;iy por la con vencioh que üubo eritre^ttóscuatido lii- 
eiefón' (mi, quedó capitulado que ^e tonlásén los estados á 
los que por seguir la casa de Franela los habían perdido; 
dnlré lóscualci !o *obtó el padre del dicho principé , y este 
después siendo niarqucs della se halló en el servicio del Rey 
Ca-lólico ^ntra Francia en la de Rú vena, donde peleando 
valerosamente, fué herido y preso, y se rescató; y á esta 
causa y por ser muy buen cabalfcro era reputádb, y estan- 
do en Troya* antes que nos retirásemos, se consideró que 
convenia que Melfi se defendiese. Y el mcsmo piríncijíc tomó 
el cargo de defenderla con dos mil italianos, que üc buena 
gettte se le dieron de nuestro ejército; que sí hobíera cfec- 
ttí, Iwcia dificultosísima la empresa á los franceses, por- 
ífué no podian ir á Ñapóles con seguridad de vituallas: Y 
á está caüisa aaMendó que el dicho 'príncipe •esiaía' en de- 
fensa ^t la dicha ciudad , acordaron de combatirla ; y oer- 
eáda ; le* hicieron la balería y la combatreron^; y dándole 
muchas batallas al principio, no la pudieron entrar; peiro 
en fin fué tomada y el príncipe preso, donde perseveró 
en In fé quo debia. Pero á lo último, creciendo fa prospe- 
ridad de los franceses 7 la importunidad de sus deudos que 
con ellos oseaban, tornó á la servitud aiittgua, y al punto 
que cobró crestado que los frabcéses lé restituyeron, per- 
dió de ser uno de los honrados caballeros que habia en Ita- 
lia conooliabia justa causa por las obras que hasta alif ha- 
bían sucedido ; pero perdiendo lo principal , perdió también 
^ estado déspucs , y hoy en dia • está en el servicio de 



499 

Francia j y pCi* su causa ha servido también al liirco : lo 
que debe ser ejemplo para los que con la razón quieren con- 
siderar las cosas, porque de la virtud vienen todos los bie- 
ncs que con verdad lo son, y de dejarla, lo contrario. 

Y con haber hecho los franceses y reducido todo el rei*^ 
no á su devoción sino algunas fuerzas principales, y proveí* 
das las proviucicis como juzgamn que les cenvenia, vinie- 
ron con gran reputación sobre la ciudad de Ñapóles , y 
traían consigo doblado ejercito del que en el reino pusieron 
á causa que los regnícolas, por augmentar en cródito con 
ellos, les pix)met¡an mas servicio que á lo último hicieron. 
Y allegándose á Ñapóles con mas prosperidad que buen ór^ 
den, nuesh'os caballos lijeros, guiados de D. Hernando de 
Gonzaga que era su general , combatieron con mas de 
odiocieotos caballos; y vengándose de la de Troya, losrom* 
(nerón y entraron en Ñapóles con mas de docientos dellos, 
lo que fué anuncio de lo que después sucedió. Y esto fu<$ 
causa que de alU adelante con mas orden y cautelai vinie^ 
ron Á tomar el alojaniientó , el cual asentaron en el monte 
que está sobre Pozo ReaU y temiendo de las encamkada^ 
que nuestra nación es sólita de hacer, procuraron de fbrti* 
ficar su campo, lo que hicieron de suerte, que no menos 
fuertes estaban que los de la ciudad ; y por apretarnos mas 
en ^a , hicieron un reparo desde su alojamiento , hasta 
UQ niODtecillo que está sobre la puerta de Sancto Genaro^ 
el cual se llama Cabo de monte , por ser en fin de los mon* 
tes que vienen en rededor de la ciudad , lugar que impor«- 
taba tanto como San Martín, que nosotros lo defendiésemos. 
En el principio fuó gran debate entre los del Consejo si se 
defendería ó no , y porque Fabricio Maramaldo dudaba de 
quedar en él con dos mili italianos, se obligó D. Antonio de 
Ijar de defenderlo con mili españoles. 



500 

El señor AlarcoD era el principal <lc la opinión que- nc 
guardase, porque defendiéndose no se podia decir ser cerca- 
dos. De contrario parecer era D. Hugo de Moneada y el mar- 
qués de Monte Saxo, en cuya fe se encomendaba la forlifi^ 
cacion de la ciudad ^ por iutcligcncia que tenia de cosas se- 
mejantes, y porque dél se tenia mucha í¡an»i| y estaba en 
gran reputación por ser hombre sabio y muy encendido ca 
toda cosa. Pero por codicia del principado de Altamura 
y de muchos estados que pretendía cobrar, que eran de 
sus pasados, por mano de los franceses, pues por olios los 
perdieron , una noche desapareció y otro dia supimos qiie 
se asentaba á la diestra de Lntrcque. En fin, el monle á 
esta causa no siendo fortificado, los franceses tomando U 
oportunidad que perdimos , lo fortificaron dejando por se- 
guridad del tránsito de allí á su ejército « el reparo sobre- 
dicho que duraba media milla , y pusieron allf cuatro mili 
franceses debajo del gobierno de mousiur de (i ) y 
veinte piezas de artillería gruesa, por no solo nos cerrar el 
paso de salir y entrar en la ciudad por aquella via , pero 
para combatir las casas con la artillería matándonos mucha 
gente, como lo hicieron. Y asi estuvimos algunos días ha- 
biendo grandísimas escaramuzas entre nosotros, cuando 
perdiendo, cuando ganando; y en esta sazón D. Hugo de 
Moneada, hombre de ánimo y de grande ingenio, aunque 
poco reposado , considerando que antes que el príacipe vi- 
niese , gobernaba el reino y que en aquella coyuntura esta* 
ími como privado, siendo el príncipe capitán general, su- 
fríalo con poca paciencia , espectatmente pareciéndole, que 
en d príncipe faltaban las partes que se requerían , por la 

(1) Hay un claro. Nuestros cronistas callan el nombre del jefe 
de esta fuerza. 



5G1 

poca experiencia que él creía tener para el gobierno de 
Unta necesidad c importancia; y como el marques del Gas** 
lo no tenia buena voluntad al príncipe, juntándose con el 
dicho D. Hugo, (rajo la mayor parte de los del Consejo á 
$u devoción, y así habia en las provisiones muchas dificiri^ 
lades y cosas que si duraran» fueran causa sin duda de la 
(icrdicion de nuestro ejército y de la ciudad. 

Seguía á los sobredichos, Ascanio Colona, el duque de 
Mcllí , el marqués de Corata (1) y monsiur de Millan , gentil 
hombre de la cámara de S. M., Césaro Ferramosca y Car- 
ci Manrií]i!e. Con el princ¡i)e eran el señor Alarcon , don 
liernuado de Gonzaga, Juan de Urbina, D. Antonio de 
Ijar y el capitán Urries; y aunque los otros eran mayores 
seiiores , pendía de la voluntad de los que seguían al prín- 
cipe, todo el ejército, lo que fué causa que nu sucediese 
(!oaa en que el principe fuese perjudicado. Y buscando don 
Hugo medio con que su virtud en aquella coyuntura se 
mostrase, \\ensó que la honra de aquella victoria seria 
suya, si él venciese las ocho galeras de Andrea Doria 
que gobernaba el conde Philipino; y sabiendo por sus es- 
pías, que no teniendo otra armada, estaban mal proveídas 
de gente» y hallando que él podia. poner en orden seis ga* 
leras y dos fustas» |)ensó que fácilmente podria acabar 
aquella empresa \fov ir bien en orden , como fuera si lo tu- 
vieran; y que con aquello siendo Ná|)oles fuera drl |)elígro 
cu que estaba, toda la honra se atribuiría á él; y consul- 
tándolo con los de su parle, lo pusieron en efecto con con- 
siMUimienlo del príncipe. Escogieron sictccienlos cspaño* 
les los mejores del ejército, y proveídos de lo demás que 
era necesario, parlicroii á tal cTcelo: y por parlicipar de 

(1) El inan¡iu's de Cor cid le lUina áunJuvul. 



502 

la victoria que (cniau por cierUi» fueron cod 61 el mar- 
ques del Gasto y Ascanio Caloña y Ioh otros que de su ban* 
(la habernos dicho, excepto el duque de Meld yMilIan; y 
como esto no se pudo hacer con tanto secreto, que los 
enemigos no hobieson senlimienlo, procuraron de poner 
Kcnte en his galeras, y preparai'se para lo que esperaban. 
Y si D. Hugo no se detuviera en Cropia (1), como hizo, no 
fueran a tiempo (2),' pero como se detuvo, llegó ya después 
de proveídas : y dándoles la batalla ios nuestms, llevaron lo 
mejor; y habrían vencido la empresa si guardaran el orden 
que debian, lo que no hicieron; porque D: Hugo murió por 
salir en cinijía dando ánimo á los que ]>eleaban; y iisí mu* 
rió con el esfuerao que siempre babja mestizado, y dio re- 
poso á su espíritu que era uno de los trabajados y inquie- 
tos desta vida. Los enemigos hubieron la victoria toman- 
do la oportunidad que los nuestros peixlioron por poca 
consideración , y principalmente por dos galleras que uo 
quisieron pelear, que en la una iba Garci Manrique, y en 
la otra Francisco Doria, barón del reino, que demás de 
no pelear, so pasó con aquella galera que era suya, á los 
franceses. 

Murieron con l>. Hugo de personas señaladas, Cósai*o 
Ferramosca y Ü. Bornard de Villamarin, lujo del almiran- 
le, (juc fué de aquel nombre, hombre valeroso y de bue- 
nas oostumbres; y Luis de Guzman , que por su' (o) es 
juslo que se haga del mención, y D. Pedro ile Caitlona, 

(f) Así , en vez de Capri, isla que separa el golfo de Núpoies 
del íle iralerno. 

(2) bis decir las galeras de Filípiíi Doria, qau cuii la dctcncíua 
de D. Hugo, dice el autor que tuvieron lugar para proveerse de lo 
necesario. 

(3) Aquí bay una palabra que no se puede leer» 



503 

liijo..4pl CQPdc de Golisan^; y.capitanps d^t^ iofantería tíspa^ 
ñola» ]ÜIacbÍA de Huya, Barreda y Eapioosa, pensonas fuer^r 
tes en liecjios de armas. Y quien hizo allí auto&de jupqeha 
fortaleza^ fue Domingo de Arriara (1), sieoda alfúre^ ád di* 
cIiQ Alacbin. Poogo jestc por lo que después se dUá d(é),^el 
cual fui6,pr(»o, que quedó casi muerto. Fueron presos el 
roa^;qi|^ d^l Gaslo, y Asc^nio Golona y el ii^arqués . de Cp;* 
rala. * '; 

Causó esta ])crdida mas tristeza eii la. ciudad que doibd 
par(^ el bien de nuestro ejército; porque cesando iad conMr 
petemos eulre D. Hugo y el principe, íuó nucsiro gobier- 
iion^as al propósito para la defensión de- la ciudad ^^y bor 
uefício de los demás; y aunque do allí ad<JauLe .esperál>a- 
luos grandes necesidades qomo en efecto las tuvimos, sien- 
do cl reiuo sin competencia , se proveia :mas .acomodad^^ 
líbenle, á lo que. era menester. ... * . . -. . / 

Después desto sucedió, que saliendo nuestra cseoUa 
poT la via de pié de Gaeti^. por hacer. ^a/^oma^uo pai*a, el [sus- 
tentar de los cal^alios ; acabáiulose loque estaba mas.ceroA, 
fué necesario de ir con la dicba físcoll^ul un. llano que 
está ocho millas de Ñapóles; y porque alguno^ dias ,«)(ic 
allí fueron» se perdieron allí algunos qarriuiJQs^.y porij^ 
distancia se temia peligro de mas importancia,, (^(icrmiiu) 
el. principe que fuese D. Hernando do Gou?;aga cqi) ^g^nte 
gl'uesa y todos los carruajes del eanipo^ porq^ue en un, día 
se proveyesen para mas: lo que siguiendo,, se. 11c vq conmi- 
go cuatrocientos caballos lijcros , docieulos hombres dar- 
ipas, cuatro mili alemanes» mili españoles y toda.cLc^rp 
ruajc.del campo» para efecluar lo sobrediebo. Aisles ide 
entrar en el dicho llano hay un paso que. se llajua Vf[|ld(^- 

(I) Mas adchiUe le liiim» oí autor yírrianau • . px 



50i 

jTóoora», lugar muy estrecho entre (lo« montan*')?, p<)r el 
enai pascadas los c^iballos lijeros y genio darmas y alema- 
nes, pasiron Im sacomanos para cargar. Puso D. llernan- 
(lo los caballos ligeros en escuadrón hacia In parte qued(^ 
ios enemigos se temía , y los hombres darmas mas a(rás, 
y los alemanes junto al paso. Los españoles quedaron sin 
pasar el paso; porque asi les fué orílenado. Y enviando 
I). Hernando dos capitanes de caballos hacia el campo de 
los franceses, por descubrir si venían enemigos gruesos, ó 
|ior vei* si habría aparejo con que pudiesen ofender á los 
<pie fuesen, á |M>co espacio que salieron de- los escuadro- 
nes, toparon gran caballería de franceses, y que tra^ ellos 
venian cxího ó diez mili infantes. Y era así en efecto; |M)r- 
ffue los enemigos teniendo noticia de esia salida , venian 
como era necesario para darles la batalla. Como los cor- 
redores tornaron dando arma, infonhadó 1). Hernando de 
la causa, la cual siendo imi)ensada lo puso en muelm con- 
fusión, y cuanto mas tardaba A determinarse, se hacia 
rtiayor el peligro, y consideraba que si aquella gente se 
iKirdia , lo era también la ciudad y por su causa ,* y en fin 
friendo ayudado de los que le aconsejaban; dio orden de re- 
tirar; y como no lo dio en los términos que eran nienestcr 
y requería la necesidad, y el paso era estrecho ¡wr donde 
hnbian de tornar, revolviéronse con los sacomanos los ale- 
manes, los cuales aquel dia dejaron feamente la ordena li- 
'/a que son sólitos de guardar; y con alguna vergüenza 
suya, diémnse tanta prisa, que revueltos con los sobrcdi»- 
ciios, ni ellos ni los que venian, podían pasar; de suerte, 
que por la nnicha diligencia fuera. de razón, hacían mas 
larde lo que procuraban. 

En este medio, como los enemigos crecían de mano 
en mano, v nuestros caballos supieron que los alemanes 



505 

lmian« pensaron tmlo» en salvarse ,. como en cosas ^eme« 
jantes acaece; porque un principio de desorden trae consi- 
go otros muchos; vía desoonfianxa que los primeros tuvie- 
ron de SI sin causa, la did justa á ios que después dellos 
liuyeron. Y Itegado al passd por donde no se podía pasar, 
hicieron caminos por (a montaña , que nunca habla sido 
sólita de pasarse á caballo. Algunos de los hombres darmas 
y de los caballos Ujeros , temiendo la A^rgüenza de sí mes- 
mos, porque ya de otro no habla de quien temerla, hicie- 
ron rostro, y ][)eleando con los enemigos, hicieron gran pro* 
vecho á que el paso se desembarazase. Deslos se pc^rdie- 
ron ciento entre muertos y pI^'soa, y crili-e ellos fué preso 
Suazo, lugar-ténicnle de gente de armas de García Manri- 
que, hombre reputado ])ov valiente, como por lo pasado y 
aquel dia lo mostró: poiY|iie principalmente fué causa de 
la Insistencia que allí se hizo. D. Hernando do (íonzaga 
viemlo que la gente estaba en el tiésrirdcn que digo, y que 
ninguna provisión que él hiciese podía aprovechar, pensó 
en salvarse, y llegado al paso que eslóuces no lo era, saU 
vóse á pié, porque no pudo á caballo. 

Los mil españoles que no hablan pasado el paso, vien- 
do el desorden dicho, fortificáronse en unas casas al prof/)- 
sito de su defensión, pareciéndoles cosa vergonzosa, irse 
sin ver causa ninguna. Domingo de Arriaran , capitán de 
arcabuceros que estaba con dios con una parte de su rom- 
imnía, no solo no se rcltró, pero ton^ó lo alto del monte 
que estaba sobre el paso caminando hacia los enemigos. 
Kn la coyuntura que llegó, venia gruesa gente á ellos para 
entrar en el paso, sintiendo el apellido de España envuelto 
eii arcabuzazos, y temiendo lo que no debian, se detuvieron 
|)erdieiido la oportunidad que se los ofreció, la (|uc si eje- 
cutaran, deshicieran toda aquella genio, por ser aquel Jugar 



506 

ocho millas distante de. Ñapóles; y asi no fué meoor laven* 
tura c|üc el desorden. De los nuestros hubo presos y mner* 
tos de pie y de caballo entre todos^ contando los sobredi- 
chos» Irecienios hombres. &l mayor daño» que aUi recibí* 
mos fue provechoso; porque aunque. no$ llevaran mas de 
mili y docientos carruajes, fuimos con tan poca pérdida, 
libres de tan gran peligro i cegando Dios á los eiienugos« 
cfue no pasasen adelante; y así dieron lugar A Jos nuestros 
que hiciesen mucha diligencia en salvarse sin propósilu, 
|)ues no había qujen los seguía, Jí)esls( macera pftsélade 
Valdepccoras, que se llama este desbarata. 

Siendo mediado junio, que habva tres meses, que éra- 
mos cercados, no teniendo ya. la gente sino.granoj agua, 
con, la necesidad, abundaban his enfermedades y y entre las 
otras se señalaba la pestilencia , la cufil hacia masjaño en 
los de la tierra, que en los soldados; pero siiempre iba la 
tercia parle delios á haUlar ¿ Sánelo Genaro. Ni -los:fran- 
.ceses en aquella sazop estaban libros;. porgue con sua sóli* 
tos. desórdenes y la ayuda de.xsosta. de el aire de las- Palu- 
dos que tenían vecinas,, eran sin cpmparacian mas los que 
dcllos moriaii, que de nosotros, ni de la ciudad; y cuanto 
mas abundahau de QJédieos. que los hacia venir inonsiur 
de LiitrcqMo, mas carecinn.4e salud ;, (jorque eraoosa ma- 
ní villosa^ según desipucs Micer Agustín de. Sesa dija, que 
fué uno de losquealli veuian ¿curar: que sin hallar cau- 
sa que con razón de mcdieina debiesen morir, se le mo- 
rian los hombres entre las manos. Nt fué poderoso él, ai 
x*uanto8 médicos alU vinieron, depoder sanar uno, y inoríaD 
de tercianas dobles: que la pestilencia mas era entre nos- 
ptros que entre ellos. .. ' . 

Y estando las cosas en estos térniinos, D. Antonio de 
Ijiír ])rocuró de iJcrsuadir al [^Mucipc c^ presencia del Con- 



507 

sejóy que traíase eon el óonde PliiliiMU, para reducirá An^ 
drea Doria en servicio del eAiperador. Movióse á eslo'i)oN 
<)uo consideraba la necesidod que cada dia crecía, y que 
Ja vituallft se iba acabando; y que del duque de firanzuie 
se habla perdido Fa esperanza; el cual venía ioou el socorro 
qile el emperador había escrito al [Trfncipe que enviaría y 
traía veinte mili alemanes ; y por sobrar en la provisfion 
qutí traia de insirumenlos bólicos y de otras cosas lio nece« 
sariafS i aquella gueira, hfeo tanto gasto, que faltó para 
la paga de los soldados el dinem. Llegados hasta el es- 
tado de Milán, se juntó con cl ejército de Antonio de Lciva 
y combatieron 'ú Lodi, que la poseían los venecianos den- 
de el tiempo que Ludovico Vaslarino, por traición la Ifrco 
perder, teniendo cai-go della con cnati^o mil hombres Fabri- 
o/m Maramaldoi que se perdió con ella y con su gente; y 
no pudrendo tomílrla [wr faUa de p<iga , se tornaron en Ale- 
mania. Pero el príncipe no lo quería hacer, dicifendo, que 
Andrea' Doria era humbi'd de bien, y que no dejaría de ser* 
viráquieifi servia por lodo el inIcresedeJ mundo; pero tan- 
tas vcceg lo^'iwrfió, que deliberó de enviar al mesmo 0. An- 
loiwo á' mover la plftlíoa , y ido ú Vico do Sorrento, donde 
cl eonde Phiiipin estaba, lo que 'en sustancia le dijo fué: 
que considerando ' los muchos y grandes servicios que An- 
drea Doria haWa hecho al i-ey de Francia y la poca grati- 
tud qué había del los; pues no síolo las mercedes que son 
justas á quien como ól servia, pero- el propio sueldo le ne- 
gaba!, acompañando lo' dicho con niuchas injurias y níal- 
trátamiénto que á sus galeras y oficiales se hacia; y con- 
sfderaudio que. el tiempo que era obligado de servirle se 
acababa en término de un mes y medio, por lo que sin 
pcijuieio de su honra |)bd5a disponer de sí , le había pare- 
cido ofrecerle de parte del emperador mejor partido, que 



508 

el rey le duba, y coa la scguriilnd del sueldo que Oí pidic- 
i>t; y (|ue pues conocía la uaiura :de los Trancescs vta ea- 
üdad de su gobierno; y que aunque el socorro no viniese, 
leuianK)S confianza en Dios que nos daría la vieioria, con 
ella y por la general rebelión del reino, había oslados que 
dar* Le oíVecia además de lo susodidio, oelio hiiII ducados 
de rcnla cu el mejor estado de los que sacasen, ofreciendo 
al conde y á los dcñíAs que con el eslabón » que |X)di«Mn 
;iprovecbar con esto la parte que ¡i cuda uno eouveoia. Di- 
jolc (ambiiui (|ue cuanto mas presto |o hiciese» seria mas 
cerca la \'ictorLa nuestra y su renumera^ioii, nesprindiú 
(|uo si él tuviese el |)oder confornie á la voluntad, que en 
|K)cas [mlabras le respondiera eonfurnie á sudeso); fieru 
pues que aquello se habla de Iralar con Andrea l>oria, (|uc 
era el señor de loilos ellos , que 431 enviaría á Cristti|ilioriii 
Doria y á un Salvago, fiara avisade de todo loque el pría^ 
c¡|)e pedia , persuadiéndole aceptase el |)arlido : fiorqiic 
era pecado que un 11001111*0 tan honrado como Andrea Do- 
ria , sirviese á prínei|)e tan ingrato y á etMtte (|iio con de^ 
ntiestos» y inj(n*ias y maitratatniento querian ser servidos; 
y (|uc )a gra ideza y la magnanimidad del em|)erador aconi* 
jKiñadu con tañías virtudes, era m¿ts conveniente de sct- 
\irse de un komlirc tan valeroso <;oiiid Andrea Doria; v 
que cerlilicaba í|ue él y todos Ioh eapitiiiies de galera y los 
oíros solJado^ genovjses que servían al dielio Andrea Di»- 
ria, había mmbos años que líidtvsenlmn; y asi lo eerliti- 
carón lodos al dicho IK Antoni<K Y nri en^ió.á lo* dosíjo- 
bredichos en 0(|uel instante ww dos gab3ras^ Ioh i^Uiales lle- 
gados é inronnado Andrea Doiía de lo que iKiaatia , el <'u»l 
tenia en aquella sa/on en su poJer prepon mí nlaii|ués 
del (¡astoy á Aseanro Coloiia, dióles. parte delln: los eua- 
ks le persuadieron (|ue lo traíase eoiiicl ein|)erador. jiur- 



500 

que con mns irpiilncion suya se iiicicso; y que ellos oseri* 
biria» también á S. M.: y que eserihiesc enf reteniendo nt 
prineípe agradeciéndole lo «|no le ofrecin , hasta ver eonin 
ot emper«idor resfiondia : y en fín hubo ei efeeto que todos 
sal)ea^ el concierto de la diclui negociación; (xsiy) ella se 
movió dol princi|rio |)or parte del prineijie de Oranje, sien* 
fio autor Ü. Antonio de Ijar, como se ha dicho. Nótase 
eslo aquí, (Kirquc fué causa de esto la necesidad de aquel 
cerco. 

SucecKó en esta coyuntura , que una casa que estaba 
en las Páduias á tiro de arcabuz de la dudad, que del 
prinoipio del cerco sin ningún propósito procuraban los 
enemigos. de furtiGcarla, y los nuestros de estorbsirsclo; y 
mI comienaso de esta porfía , padecieron mas los enemigos 
<|ue ios uuettros; porque entre otras veces mataron alH á 
Horacio Bailón , hermano de Malatesta , que defendía des* 
pues i Florencia, cuando el campo del emperador la tuvo 
eercada, el cual Horacio era varón fuerte , coronel de ocho 
mili infantes italianos» que se decian de las bandas ne- 
gras, por ser la gente que quedó de Juanin de Médicis, 
y por stt mucHe traían todos banderas negras; y sin falta 
tTa la diolA gente el mejor miembro que los franceses tc^ 
nianeo su ejército y capitán el dicho que la gobernaba» 
liabieadoiá lo último fortificado la dicha casa y proveída 
ile fodo lo que era menester» y teniendo docientos hom- 
Ives.eu ella , una noche fueron dos capitanes de infantería 
de los nuestros á reconocerla , y no considerando bien lo 
que debían, dijeron al príncipe, que con facilidad los po- 
drian degollar; y discurriendo por las rabones que dában^ 
acordaron de combatirla con una encamisada : y partiendo 
la inCanierfa española, la una parte se puso entre el cam- 
po y la casa en emboscada, |K>rquc si los enemigos vinie* 



510 

sen , hallasen resislencía y no pmliescn socorrer ia diciía 
casa ; y la otra liarle fu¿ á oomhnUria. Hallándola mas 
fiicrlc de lo que liabiau con8Ídera<k>, ¿ causa de un gran 
foso de agua que. tenia eu derredor, fué vana ia fatiga y 
con poca reputación fueron muertos muchos aoUados de 
los nuestros: que por porfía do acabar lo que. era dificulto^ 
so, murieron cuarenta soldados, y fueron heridos de arca» 
buzazos mas de doscientos, y entre ellos oiurió el capitán 
Olmedo, hombre valeroso; de lo (lue quedó nuestra gente 
muy descontenta ; porque coa la necesidad que se padecia, 
les era la fortuna contraria en todo lo que emprendían. 

Lu^go después, deslo, fué el príncipe avisado que en 
nuestros alemanes habia alguna iutéligencia con ios {¡rao* 
ceses, porque sin pagas y con pan y agua, no se podía su- 
frir tanto trahajo como allí se tenia. Y los causadores dd 
motín, por dar principio & lo quo tenian pensado; en acba* 
que de buscar vino dou^e estaba escondido; tnóitaban á 
los otros á eulrar por las ca^as sin tener' k'cspecto á ningu- 
no, lomando lo que ied parecía; y los españoles por.no ser 
cauaa del deservicio de S. M., sufrían no con pooo: senti- 
miento su arrogancia y desorden ; pero- después entra* 
ron en la casa del ^ñor AUurcon para < hacer lombsmo, y 
le mataron, diez y siete entre criados y soldados qne-ola- 
ban á la d<5fen8a dé la casa, y lo mataran & él s» no se sal- 
vara en hvü7M de muchos quo ¡o llevaron á una torre; por* 
que en aquella sazop tenia la pierna rotat Y Pedresa, sol« 
dado veterano, hallan doso en aquella necesidad' herido, y 
viendo que con las -armas no se ])Odia Kbrar della , sacü 
una boba llena de ducados « y amansó la* furia del que lo 
quería matar dándosela i el' cual us6 por gratitud la rason 
que basta allí le babia fahado; {lorque-lo defendió de U» 
otros que también lo querían malar. Asi los espafioies de* 



5H 

liberaroíi de darles la balalla , lo que fie remedió por óícíen 
del principe, y medió de Jtian de Urbina y otras personas 
de cualidad. 

Considerando por Hido lo sobi*edielio el pi'íneipe el re- 
tnedto que 'podría poiier, asi para excusar que no se pasa^ 
sen {K>r'la díeíhá inteligencia, como por evitar sus desórde- 
nes, i&iy\ió por el coronel y todos los capitanes y dfjoles: 
q^ic él estaba elinas descontento Immbre del mundo, no 
solo por toque tocaba al servicio del rey , mas por el amor 
que lesletilk'; porque acordándose que aquella nación no 
solo sirviendo á su rey, pero sirviendo á los estrafios, nuii- 
ea faltaron 'de su fé ni bícierdn acto feo que perjudicase a 
las obras de sus pasados; y que abora que et^ mayor la 
obligación y la necesidad, daban causa á que todo se per- 
diese, no solo por lod desórdenes que bacian; de los cuales 
podría suceder la total perdición do la empresa; matándose 
eHos y los españoles por la causa que ellos daban ; pero que 
aun era avisado de males mayores, tanto que tenia cmpa« 
eho de decirlo; porque les bacía saber que trataban de pa- 
sarse á los enemigos ; y óon darles noticia de ello, les ro^* 
gaba que le dijesen el remedio que para esto les parecia; 
porque teniendo dellos la flan¿a que de si mesmo, quena 
con su parecer atajar los dichos inconvenientes si fuese po« 
sMABí y cuando no, que estaba deliberado de combatir á 
todos los que rabilan «en la- traición; porque con los oli^s 
esperaba en Wos que diéfenderia la ciudad y la empresa. 
Siendo esto en sustancia lo que el principe les dijo, le res- 
pondieron: que le besaban las tnanos por la seguridad que 
de su fé tenia, de la cual fuese cierto que nunca les falta- 
rla sino con la vida ; y de lo demás de los desórdenes , no 
les parecia que habia necesidad de hablar, sino responder 
é ctímcQ tan grande como era el que Su Excelencia decia 



(1c pasarse á Io$ fiMncese^, dn lo que olios liabiaa leniílo 
noticia de al<;un parlicuUr; |)ero iio de cosa qtio eompren« 
diese mucha genio: mas considerando que la ncecsidail üjiic 
de vituallas tenian, era nnielia, y <|uc entre ellos babia los 
malo3 que decian |)odrian ser que liobiesea sembrado de la 
simiente que lenian : |K!ro que eertifieabuD que en ninguno 
de los gentiles hombres de |>a<;as dobles, do babia «Mcula; 
los cuales junta mentí; con ellos se ofrecían á combatir á los 
que se hullasen.euliiados. Y que lo que les parecía para sa» 
l)er la verdad y el remedio, que ellos juataridn Consejo» 
como. es su s(>l¡lo, oslando sobre si para ejecutar el castigo 
de aquellos que se hallasen cul|iados ; y porque si el nuil 
fuese mucho, que se a|)ercibie8en los esjiañoies |vtracon me- 
nos |)eligrode los buenos, los malos fuesen easUgados. V 
viniendo en efecto la dicha con(?lustoa, fueron castigados 
siete ó ocho que trataimn con franceses, pasándolos por 
las picas ; y todos bxs otros prometieron de servir hasU ki 
muerte sin faltar al servicio de S« M.; pero que deseaban 
que las otras naciones promeliosen lo roe^mp, porque con 
mas seguridad se empleasen lodos para sustentar con sus 
honras el servicio de su princiiie» liHStaquc la rouer^s de 
todos diese testimonio de su fe. 

Viendo el princi|)c tan buena oportuoidjid , habló á ios 
españoles y á los italianos,. de los cuales había pocos; por« 
que d& seis mili que fucmn los (|ue eutraroniíl priiici|>io en 
la ciudad, no quedaron sino trecientos; y Fabricip Mara«- 
maldo, su coronel, fué en esia coyuntura acusado de tfai- 
ciou , por inteligencia que decían que con ios franceses le* 
nia; y siendo preso juntamente con el que en presencia, le 
decía que con el lo habia tratado,, fué dea|)ucs Ubre; |)or* 
que se lialló la verdad, que sus enem)goSi pox hacerlo, mo- 
rir, buscaron un hombre no menos astuto que malo, p»ra 



513 

reducirlo en los Urminos que deseaban. El principe los hizo 
á todos juntar en escuadrones de la gente de pié y de ca« 
bailo» y todos prometieron y juraron de ser unidos basta la 
muerte para la defensión de la ciudad , hasta que en ella 
faltase el pan y agua , que en aquella sazón tenian » y des- 
pués saldrían della á comb^atir el campo de Jos enemigos, 
ó hacer todas las otras cosas que fuesen necesarias para 
el beneficio de la empresa y servicio de S. M.; á lo que no 
faltarían hasta que ninguno dellos quedase vivo. Y hecho 
k) sobredicho cesaron todos los inconvenientes , y estuve 
de alli adelante la gente pronta á todo servicio > y no con 
jmeoos cuidado de lo que convenia los s(ddados que los 
capitanes. 

Después deste , vinieron las galeras de Francia con di» 
ñeros para pagar el ejército , y muchos caballeros principa^* 
les venían en ellas para hallarse en aquella guerra. Y des- 
embarcaron á San Juan Teducho (1), una milla y media de 
Ñápeles, y por hacer escolta á los dineros, vinieron mili 
y docienlos caballos y seis mili infantes , y mucha gente 
principal de su campo , por ver sus amigos que de Francia 
venian. Salieron de los nuestros quinientos arcabuceros con 
Juan de Urbina, y trecientos caballos con D. Hernando; y 
después de pasudas algunas escaramuzas, estando Juan de 
Urbina y D. Antonio de Ijar junto á los enemigos, les en- 
vió á decir D. Hernando, aunque estaba mas atrás, que sus 
caballos le hablan enviado á decir , que los enemigos se 
retiraban, que se retirasen los nuestros, porque era tarde. 
Dijeron ellos que era mejor dejarlos retirar y ganar aque* 

(f ) Así eo el texto. Sandoval dice que arribaron estas galeras 
poca flias de ttoa milla del campo francés; pero calla el punto don- 
de se ▼erifíeó el desembarco. 

Tomo XXXVIII 33 



514 

lia honra da set* Jos pastreros; y dicho éfilo^ se movieron 
)os dos á cabaHo{)or ponerse detrás de una caso, por ver 
mejor io que los enen^igoa hacían eínciue les tirksém Vién* 
dolod los soldados correr siií propósito y eíA* orden algalio^ 
se levantó entre ellos una voz de c^rgúy cargia^ }ó qvte |)a» 
recio que venia de Dios; porque asi comió éstos^ sé ifiovie-» 
ron sin causa é eargar, asi los otros 'Un él tiúyérM; por 
lo que murieron de los enemigos raqs4e hiiU jr dooientos 
hombres , y presos ma^ de otros tantos, De¡los nuestros il)U- 
rieron pocos 'soldadOB, y fué muerto Fabio Cairftcbalá por 
uü arcabucero español ^ expendo que ei^a francés , y )m 
enemigos no htcieron resistencia hasta qiie DegáronA ima 
masería cerca de su campo, en cuyas paredes se- hícieroa 
fuertes. Y cargatido una banda de 'areaboeevos por mi ca- 
mino, volviendo todos huyendo, D. Antonio de^Ijorjusgan- 
tlo-el' peligro por ser* tan pocos ios «ipafiolesi corrió para 
deléñerlos; porque con^deraba'que Bíáé alif los* rebotaban, 
eran perdidos todos los dé nuestra parte; y no pudiendo, 
quedó solo á la furia de los arcabucee ; y tu& cosa de* admi- 
ración; qbe djB la .cintura arribadle di^ron'oefaoí oreabHza- 
zos , y ninguno le hizo daño ; y d» etfo gentío el freno del 
caballo sin lo herir, y se apeó^ y siendo de inan de Urbiná 
Socorrido; y cargando muchos- de los nnaMros pdrla mes- 
ma causa, los enemigos tomaron huyeufo 4il damino que 
lleval^n de su campo. Aquf los nuestros 'péiidifek*on un buen 
lance: que el dinerp que traian, venia en>«iiisiiarriles, y 
estaban desembarcados para llevarlos! al campo,. y pasaron 
por junto á ellos sin hacer caso de tellotsí'peDSandó'ser'díeí vi- 
tuallas ; y asi escapó el dinero y fué llevado al campo. Des- 
de este dia empezaron los de la ciudad 4 prcvaleqer ;. por- 
que el ánimo que los cercados, cobraron y Jo .perdieran- Jos 
cercadores. •- ' - 



515 

En e^la coyuntura sucedió, que un ladi'on famoso Ha'* 
matlo Bertéchillo,- hombre de poca persona y de gran áoi-» 
mo y de muéha astucia, tenia mas de quinientos cómpa* 
fieros de su ofreio que lo seguían.' Envió á decir por la rc^ 
pulacioQ dé lt> sobredicho al príncipe» que st habidai Id 
rictoria» lo^perdonaba y le enviaba algunos soldados, qu^ 
le haría servicio de mucha importancia. Concediénoole tQ 
que pedih, -y enviánoiile doá hombres darmas icapuános, 
n0 menos pláticos en él páis qué él.CoD alguna geniosa 
caballo hicieron grandes presas, ¿«uyaifama', fa>srr8QUados 
que estaban en la ciudad» saKeron de noche por Iddaspai^ 
tes pcnr ir á correr, y hicieron dos efectos mucho ááueB^ 
tro propósito, y al contrario de los enemigos; porque .iy>m{ 
piendo los eakhinos, quitábanles iaa ^t^ítuallas y irafáolas 
á nosotros; y augméntándose esto de cada dia, y dísmlnm 
yéndolo á losenemigosi según que losjnueslrosbu|g^mM»ta^ 
bap, 3& {Jonian eUos en la necesidad qiie nos habianipnestaü 

Ayudó también á esta oómiodidadv que^adqlecieQdormtfi 
chos de su cabatfería , llevibanlos á.ias tierras^ cioñ vecinas 
ácurar, y oon ellos ^ua caballos; des^eiie.que en-el canu 
po no había caballos para asegurar susr' vituallas; y la mu^ 
cha gente. q\ie de. la nuestra salía sin orden , saqueó mu^ 
chas tierras principales, y puso gran terror en las que' que- 
daban. La mayor pai*ta:de las vituallas que ídespiíe^ desté 
al campo fraacé^i venia ,ei*a de Ja n»unidon que kdnia>eii 
Marellano y Aversa, y estas 4as. proveía .Ñola V Captka7>.^ 
por las.espidsque los de la cifudad ténian/aoordahin út 
romper la eseoHa de Mareilana, para lo que íné D. Her-^ 
nando de Gonzaga con trecientos caballos^ y D^iAnlondoidc 
Ijar con cien hombres darmas; V llevaron ¿oasíga^seUscíen- 
tos españoles, la ¡Kiayor parte «reaftAiceros y alhhaiidem^. 



516 

Caminaron toda la noche ^ y se emboscaron donde era ne- 
cesario antes que fuese de dia ; y porque los del ejército 
frailees siendo avisados y. no fuesen ¿ dar sobre eUos con 
gent^ mas gruesa , salió Juan de Urbina con el resto de 
toda la infantería española, al cabo de las Padülas de Ñi- 
póles ; porque siendo lo que pensaban , los pudiese recojer 
y sócon'er. 

Acaeció una cosa muy extraña á los que estaban en la 
emboscada : que después de salido el sol , se anubló el tiero* 
po escureciendo el aire^ como si fuera de noche; y caia 
sobre ellos piedra muy gruesa, á vueltas de la cual caye* 
ron doce rayos, y mataron quince ó diez y seis caballos ún 
hacer mal ¿ ningún hombre ,. lo que puso á la gente en uo 
miedo terrible , y D; Antonio de Ijar fué gritando entre la 
gente, que no se espantasen, que era buena señal; porque 
quien echaba los rayos era Jove , que era el planeta que 
favorecía ai emperador , y que él nos queria castigar por 
las cudpas, que en nosotros habia; y que nosotros castiga- 
ríamos á los franceses ; y que el que quisiese beber se alle« 
gase á su fiambre, porque é\ queria estar apercibido para 
lo que esperaban. ¥ dijolo con tanta alegría, que allegan* 
dose muchos á beber con él, se regocijaron, perdido parte 
del; temor. Y dende ¿ poco parecieron los epemigos , en 
los caballos de Ips cuales embistió D. Hernando, y dedl»* 
ratindoios , fué tras ellos ; y á la infantería que eran cinco 
bandera^ de suizos, fué* la nuestra á embestirla, yendo á 
su lado nuestra gente darmas» por temor de la cual se re- 
cojieron á una casa ;:y aunque se défetídieron mucho, fue- 
ron lodos muertos y: presos. > 

Pocos dias después del tiempo que esto sucedió , murió 
monitíur Lutreque , de cuya enfermedad ya antes se tenia 



517 

noticia (i); y aunque algunos dias se tuvo encubierta su 
muerte» al Gn se descubrió: poitfuefué elegido por oapitao 
general el marqués de Salucio , y por gobernador , el conde 
Pedro Navarro; no solo por. ser el marqués el mas princi- 
pal dei. ejército^ mas porque estando delimite Lutreque, en^ 
comendó ¿ él y al dicho conde Pedro Navarro los cargos 
sobredichos. Y aunque la prudencia y el valor deslo» era 
para cosas de mas importancia , fué gran pérdida para su 
ejército , por faltarles el principal en ctoyuntura que les so» 
brevenian tantas neceridades. Porque después de lo 80bñ> 
dicho^ vino nueva de Calabria como el conde de . Btarelle 
con mili españoles que tenia Alvaro de Grado y otra gen- 
te de caballo de IScilia y de Calabria , había vencido en 
batalla á Simón Romano , virey de aquella provinda de. Ca- 
labria ^ que la tenia por los franceses con cinco ó seis miH 
hombres, que tenia; porqué para tal efecto envió el prfi^ 
cipe de Oranje al dicho conde de Burello en Sicilia remiti- 
do ¿ su padre , que era visorey de aquel reino , porque jun- 
tándose con el servicio de S. M. el amor de su hijo, se bi* 
cíese la provisión con mas diligencia ; porgue otramente se 
enviarían otras personas que por ventura fueran roas al 
propósito como el efecto mostró ; porque deispues de aquella 
víetoria , si conociera la oportunidad que tenia , hiciera mas 
breve la victoria del cerco de Ñápeles ; y con ser toda la 
reputación suya , escusara que los franceses no se fortifica- 
ran en Barleta y en Monópoli y otras tierras que e^ Pulla 

■ 

(4) Odet de Foix, vizcándd de Lantrec, murió eH5 de ajusto 
de 1628. Fué depositado sa caerpo en unn seacilla sepultura; pero 
años después el duque de.Sessa, uieto del Gran Capitán,. le erigió 
en Ñápeles una magnifica tumba ea la iglesia de Santa Haría la 
Nueva, 

Y. pág. 399 del tomo XXV de esta Colección. 



518 

tenian; á ias caales siendo despucs eaviado, fué para mas 
beneficio que dañó de los enoipigos ; pi^rque seihabo en ello 
muy flojamente. 

Tornando á lo de. Ñapóles, por- tener el príncipe mas 
comodidad en las tierral de fuera para poder mas dañar á 
los enemigos j y poner mas confuakm etí todas sus cosas, 
enviú al oonde.de Samo con cien baba.Uo8 y quinientos ar- 
cabuceros pai^a. que tomarse á Sarna y al presidio que la di- 
cha tierra tenia de los franceses ; y esto » por la inteligen- 
cia que el dicho conde tenia ecKa súa vasaikfi» lorque suce- 
diendo , dio causa á muchos soldados que fueron de los 
uuestros, desmandados de nuestro ejército, que tomaron á 
ia ciudad de Soma, y lomaron con grandísimo diBspojo de 
lo qite saquearon en ella: y animándose mas^ pensl&roü po- 
•coa dias después de hacer otra tanto á Ñola; y hallándose 
-setecientos soldados ta ella» no lo hicieran; porque con 
amistad de los de la ii^ra^ eniraban dentro, sieodo autor 
dostoun gentil hoibbrede. la •diclm ciudad de casa de Ce- 
aarino Valerio Ursina, que *<^s(dba en la guarda de aquella 
tierra. Por su seguridad y, d$ tos suyos se recogió al casti- 
llo con cincuenta arcabuceros ^ y envió una espía doble 
para avi^r al marqués de Salgólo y. al conde Pedro Na- 
varro, que si le enviaseiii mili arcabuceros y docienlosica- 
ballos de la manera que él enviaba el 'orden, que él liaría 
un 3enalado servicip al Cristianisimo con mueha daño de 
•nue$tro ejército. Y la dicha espía considerando loque era 
mas á su propósito, se vino con el aviso á Juan de Urbina, 
el cual viendo la carta quQ traifi y lo -quQ pasaba, después 
de 'haberle bien pagado > lo envió eon* ta mesma; porque 
los enemigos cumpliendo lo que Valerio pedia , hubiese apa- 
rejo para hacer lo que después sucedió. Y la dicha espía 
volviendo después á Juan de Ucbina , le avisócomo los ene- 



iiiig4» íbMiAraa los úuúki fuá D^Heroandü de Gpnzaga 
eoQ Ubcifilílcm caballos y quioienfol aneabueeivC^s ; y alean v 
Podólos ¿ una luilia de Ñola , f uei'oa por él desbaratados 
€Íea^e&jMill)06:]ijefbs> y ciMiiejala ho^^ datnoaa y aete-^ 
.ciepbte axoi^biicierosi; y.óM eála viototU toriió á Ñapóles» 
porquei Yaibiit) iUr4ÍQ0 eataba;4^n el,!ca9jKiUQ;de:.Nola< Des** 
^es jsuaMof siK^tó : la vietoitia de Né{K)les « ae rindió eon 
'811' g^0t(S'&. viertes •'cafÁbdoeslde^icai^^^ lijerod, que coa 
desérdeñ )o<fuei^Q á coiQbaUrj;.y ia oiudad^de Ñola» habida 
^s(a vietoHas levantó hs baqd^r^s del en)pera<}qr. 

£teoieQdo. deseada, dia la^ ^etiesidades de losi fraüceses 
^C'ias 09sa$ sobredichas, .a0a;eab6 la fnuQÍoioa del.gra- 
DO á losde la: (Ciudad ;> y nopudiécidoDOs sustenlar en ella^ 
.queiauQque defuera (SJ^tcaban algunas vituallas» no eran 
parte ni era posible síq racioa ordinaria entretenernos. Y á 
.e$ta causa juntó el..piiíi)cipe. los. del Consejo por. ver el ex- 
pedienta q(ie fuesQ .roas al' propósito, Los^ doctores dijeron 
que les parecia, qiie .habiendo de comer aun para ocho 
dias, y dándole lai tercia .parto ;de k) que se solia ..á los 
soldados ,. nos ^ntreternían^os veinte v cuatro dias; en el 
■ ctial tiempo se podría, tonaai* el expedjiente que fuese mas a I 
(u-opósito^ Desto se cieroq. Iqs roajs.del.Coqsejo, qiie.sabian 
que eos4l era gVcef ra , por ser cosa fuer:a del propósito para 
quienlo entendia.' Otros dijer4>Q| que era bien coioabatirí el 
campo d^ los.eneoii^s^ Jo que tamppco Qoavenia asi, por* 
que. no «estábamos jen., t^ro^inos de poqernos en tanta nece- 
sidad, eomo porque ^ estaban tan fuertes, los enemigos por 
la cualidM de;los:,reparos» como nqsotros ep la ciuj^ad. Al 
.fin. uno de los.del .Consejo babló en ^uslancia, que consi- 
.derando los términos, en qjue los enemigos eslab^^ y nos- 
otros, que le parecía', que loque era ma3Convcnieole para 
el bien de la empresa, era salir de .Ñapóles uaa noche, con 



520 

silencio , y desamparando la ciudad poner nuestro etoja* 
miento en la ribera del Sava , que está entre MareUano y 
su ejército ; porque fortificados allí era higar acomodado 
para quitar las vitaallas ¿ los enemigos de todas partes que 
les podían venir » asi por habilidad de nuestra gente de pié, 
que no solo hacian las cosas que se han dicho, pero en 
aquella sazón entraban en su campo muchas noches» y sa- 
caban de la munición de los bestia«ife8<[iie tenían para sus 
carnecerfas; y que siendo superiores en caballos» harían el 
efecto con toda seguridad ; porque con orden seria mejor lo 
que sin él se habia hecho ; por lo que serian forzados los 
enemigos de venir á combatimos en nuestro fuerte con su 
desaventaja, cosa mas á nuestro propósito que combatirlos 
en el suyo con tanto peligro nuestro, por la gran dificultad 
con que podríamos hacerlo ; y que si entrasen en la ciudad 
de nosotros desamparada, ningún fruclo les vemia dello; 
pues aUí no habría mas comodidad sino menos de las vitua* 
lias, que era sobre lo que pugnábamos. 

Juan de Urbina concurrió en este parecer, diciendo 
que ya él y el sobredicho lo habian platicado ; y aunque 
otros loando la salida , les parecía tomar la vuelta mas lar- 
ga : en fin prevaleció el voto de Juan de Urbina y el del so* 
bredicho. Y estando en esta determinación , se ofreeió que 
Domingo de Arriaran , capitán de arcabuceros, hombre que 
siendo soldado y con otros cargos menores, habia hecho 
cosas sefialadas , asi de esfuerzo como de habilidad , de en- 
trar á correr y de conocer las cosas necesarias para ofen- 
der ¿ los enemigos con mucha seguridad y buen juicio, sa- 
lió en esta sazón una noche con cuarenta arcabuceros, sin 
orden de los superiores , por reconocer Cabo de Monte don- 
de estaban los cuatro mili hombres de las bandas blancas 
con la artilterfa ya dicha ; porque ya otras veces erobos- 



5¿l 

cáwlose eer ca del dicho lugar , se le había figurado que se 
podía tomar. Y consideraoiio el estado de los esanigos y 
auestro , le pareció que era buena eoy oiitura para empren^ 
áerio , si bten reeónocído le pareciese que había aparejo; 
y emboscando los dichos arcabuceros en cuatro partes» no 
queriendo 6arlo de ninguno , péntó él propio ir á raconot 
cerlo. Y porque era cosa muy dificultosa hacerlo sin evi- 
dente peligro, buscó un medio que nunca otro antes del 
Jo peqsó para seraejanle efecto: y fué ponerse encima de 
.ras espaldas pellejos de cabrito blancos, y lo mesmo sobre 
la cabexa, y púsose. un rabo como de perro; y poniéndose 
A cuatro pies, caminó pareciendo perro. Y esto hizo» po^ 
que en aquella sazón entre los dos campos iban gran mul- 
titud de perros á comer las carnes muertas; y asi recono- 
ció todo d bestión , y hallándolo fuerte, halló un biurraneo 
muy grande apartado del bestión un tiro de piedra , el cual 
90 había dé pasar por el camino que iba del campo de los 
franceses al dicho bestión. Y viendo la fortaleza del paso, 
consideró que poniendo tanta gente entre el bestión y el 
barranco que ftiese suficiente á cercarlos , podia junta- 
mente hacerlo y defender que los enemigos no viniesen ¿ 
socorrerlos. Y no contento desto , por estar mas informado, 
allegó ¿ la puerta del castillo del bestión , donde hallando 
tres ó cuatro hombres de fuera» disparó el perro su arca- 
buz en ellos y abrazóse con uno ; y siendo de buenas fuer- 
zas, dio con él la cuesta abajo, y gritó arma; arma; y 
acudiendo tedias las cuatro partes de sus arcabuceros, gri- 
tóndola también, temiendo los enemigos cosas mayores, 
pudo con mas seguridad retirarse. Y sabiendo de la lengua 
que babia tomado , que los del dicho bestión recibían cada 
dia la vitualla del campo mayor; y siendo desto avisado 
Juan de Urbina, vino en amaneciendo con tres mül espa- 



S32 

ñoles y ¿aroó.el didho oioaite; y «hallando ieh lefedo tdb b 
que el oti^ ^habia ^eilsado ^r k tforialeeftdd diebo baitaa^ 
OQ, y queieq uD.dia que • estuviesen «road»» eranfenoa- 
dos de darse de «hambre, dejando :ailf la ididiá; gente', ie 
oonsttitó oon el príoeípe^y >[tor salir cofa la empresa de to- 
mar aquéllos eualro miU rhombces, se jritso len : arhias toda 
lá gente de k dudad. . »:•!/;. : . 

Los: caballos líjenos. estaban. en. un Uado.eBBÍtne de nía 
monte por donde i^e^lEla al etolpo de loa^ñmneeses por un 
eamino mas- largo que el ordinario; y k» 'alemanes en un 
campo junto á San Antón, en tuaaS'poseBkjnes.qttajconfi- 
naban oon el camino que el socorro había de venir; y la 
•^nt6.daraias:en un camina cjueva de NápOies;¿ Aversa» 
puestos iBit escuadroüii ordenado, lodo, según Ja comodidad 
■ del' tervi torio i>: para^daj^lesi la bfalalla con mueba aventaja 
Inuestra en taso: que viniesen A ioboiter ¿jos ^boroadc». Y 
pera este efecto., bajaron toa«e3pañolea que estaban en el 
moqte deSam Martín , dejando.una bandera parala guar- 
dia de aquella fortiGcacion. 

' . Los franqeses, visto lo sobredicbOi pusieron en armas todo 
stt ejéroito, y por el camino ordinaiio que era a^s-eorto, 
por éonde solían venir jupto al reparo, deliberaron de ve- 
nir á; s0correrk)$ ; porqae creyendo qiie Ips.ceijcados viendo 
el socorro fialdrSan , y que poniendo oiMfusibn en losiiues- 
-troA, por nocas, parles podrían juntarse loa ufaos con; los otroSt 
y eIveajnino..dicbo era; por. el; paso del d^bo barraano, en* 
derezaroQ toda su arlilierla báeía aquella. paute ifiori ayii- 
. darse todo, loque podian. Y estando Juap d« ürbína; y don 
rAotoHio; <te.il^ar. junta al barranieoik. á bora impenaada, 
porque eH yatartle, vinieron; Jos dichos ocho miH hombres 
eou: mucha furia, y dieron en ui^a complafiíá de guarditi, 
que. teníamos 'junto ásu campo. Juan de Urbina, temieú* 



528 

do qfue vinieseii por la parte que teúian los caballos , por^. 
i|ue te teftiá pOr más peligroso» fué hacia aquella parte, y 
D. Antonio el oanrinó derecho > que venian con obra de de^ 
eieotos' soldados ; porque toda lá gente quedaba en su foer*^ 
te en los lugares prinlero ocdcpados; y fué cosa maravUlo^t 
sa» qtie tirando toda su arcabucería en obra de cuatrodieiM 
tes españoles que estaban con D. Antonio fuera , y la artn 
lleria i'de su oampo,-^ ninguno' «ataron; y cargando lod 
sobredichos'sobre los arbabuceros de los enemigos ^iqti&Yé« 
nián: desmandados , hídéreolo «de tan buena suerte»* que 
vueilás las espaldas los priineros, se retiraron loso^ha mili 
hombres que venían al dicho soeorro ^ con miiérlie de aU 
gunoa delloá, bien que pocos; por lo que desesperados, los 
cercad» ddi socorro» se rindieron, salvas las vidas « y lo de* 
miS'á disoi*eeion dd sefíor principe; lo que sabiendo los 
franceses , se iieliraron aquella noche 1^ via de A versa por 
tomar á' Capua ,' donde pensaban que sería más á su pro^ 
pósitO:, atí por la forlaiezai de la tierra , cdmó por la :abun^ 
dáneíade las i vituallas, que en ella había; pero<no:safaía¿ 
queden aquella ooy^ntura loscapuanOs, considorando'lo.qae 
les coiiTeiiiá', tuyieron iátdigénoia por medio (de Julio de 
Capuff, dei entregar al* principe la dicha, ciudad , asegurados 
primerosus privilegios y lo demás que ú su beneficio toca- 
ba; y con inteligencia : de no capitán de los que guardaí- 
ban la tierra por franceses,' dieron la tierra en manos del 
dicbo> Julio dé Qapua y de Fabiicfio^ Máramaldo, que con 
tnill y quinientos italianos veoian para talefecto; porque 
los italianos que nos faltaron con. la necesidad, abundaran 
nftas>de lo que fué. menester para el beneficio del reino, 
como después se dirá. Y asi tomada la tierra, fué vano el 
designio de . los franceses ; y aun sin esto lo fuera , porque 
habiendo de caminar diez y seis millas por tierra llana y 



524 

pasar ¿ Pontecbiehe (1), que es un paso estrecho ; ¿ules de 
llegar al dicho paso 6 en él , fueron de^ratados ¿ causa 
que nuestro ejército oon la buena fortuna y la codicia del 
robar » eran mis solícitos á deshacer , que ellos fuertes á 
resistir tantas necesidades ; pero en fin partiendo antes de 
media noche el camino de Avbrsa» apartados de la via o^ 
dinaria por la mano derecha , fué mucha gente desordena* 
da de la nuestra en derredor de sus escuadrones. Y que* 
riendo D. Antonio de' Ijar sacar toda la gente darmas para 
ir sobre los enemigos , como quien siempre la gobernaba 
por lo. pasado , halló que aquella mai&ana el principe de 
Oraoje habia dado cargo della al príncipe de Salomo , el 
cual persuadido que saliese con la dicha gente, y que él 
lo acompañaría , porque siendo los enemigos inferiores de 
caballos , irian sin ningún peligro , y A se ofreciese oportu* 
nidad al propósito por desorden de los enemigos, seriamos 
parte para desbaratarlos , el de Salomo dijo que no podia 
moverse sin órdea; y el dicho D. Antonio viendo que no 
había tiempo para nuevas consultas , tomó cien amigos de 
Ja dicha gente y de otros» y fuese con ellos, habiendo con* 
sultado pi^imero con Juan de Urbina lo que determinaba; 
el cual dijo 4ue le paréfeia bien, y que puesto recaudo en 
los que se hablan rendido , él seguiría detris con la infan- 
tería. Y es bien que sepun, que por enfermedad del princi- 
pe de Oranje y la del señor Alarcoo, la mayor parte dd 
gobierno del ejército estaba en Juan de Urbina , y en los 
maestres de campo que eran el condendador Urries y don 
Antonio de Ijar, el cual partió con los dichos cien caballos 
por alcanzar los enemigos, los onales dejaban por el cami- 

(f ) No se hace menfcion de este punto en los cronistas , ni lo 
encoatTainos én loS; geógrafos. 



525 

no donde iban, muciios hombras enfermos y gran abun* 
dancia de carruajes y carros caldos con la ropa, en los cna^ 
les los villanos que con las arpias salían á los pasos, se ven- 
gaban de los dafios pasados con mucha crueldad, de la 
cual usan los hombres viles en los que.no tienen resistáis 
cia: que con la virtud ajena suele esta gente hac^r gran^ 
dfsimos dafios, y como en aquellas tierras suelen. las muje* 
res, en las casas de agricultura, fatigarse con los; maridos 
en los.mesmos campos como en posesiones: propias', sáliaii 
á recoger ellas con ellos lo que de los enemigos desventura* 
dos podian robar. Pero llegando D. Antonio á los escuadro** 
nes de los suizos , vio toda lá caballería que de media no« 
che habia salido con D. Hernando, desmandada y sin su ca- 
pitán : y siendo requerido de algunos capitanes que diese 
el orden para embestir en los enemigos, recociendo toda 
la caballería, después de reconoeídos los enemigos, dio 
6rden para que embistiesen en ellos ; y siendo el prime* 
ro , cayó de dos arcabuzazos debajo las piernas de los ene- 
migos, Io& cuales por matarlo, le dieron la vida; porque 
dando al caballo que lo tenia debajo, lo hicieron: levantar; 
y pudiendo salir, lo recogieron los amigos de quienes fué so- 
corrido , y puesto ¿ caballo y tomando otra vez la gente en 
orden, teniendo mas ventura, entraron en el escuadrón de 
ios suizos y fueron todos desbaratados y muertos. Otro eth 
cuadren que delante de aquel iba, recojiíftndose i unas ca- 
sas por el desbarato del sobredicho, fueron aiU rendidos, y 
presos y muertos según la fortuna lo p^mitia. 

La «vanguardia de los enemigos, que iba delante,. era 
de las bandas negras, en la confianza de la cual» por ser 
la mejor gente que ellos tenían , iba el niarqués de Salu^ 
cío, y el conde Pedro Navarro, y el conde Gnidó Rangon 
-y todos los principales que habia en el ejército. Y alean- 



52ü 

zauda la dicha geole D. Aatónio.coou) tos sobredichos» pro- 
curó dtí juntar gente por embestirlos como á. los otros ha- 
bla hecho ; y como los robos pasados habían heehp menor 
la fubrza, porque cada uno atendía á* la conservación de lo 
que había ganado, mas que á seguir el jóf den de los capi< 
tañes» pudo con iatiga recoger ciento cineuonta caballos, 
y reeonocido que por las banderas era mas Qaco para rom- 
perlos, por estar la retaguardia fortificada y la vanguardia 
tanibien por la prisa que todo^ (enian por entrar los prime- 
ros en Aversa^ ívééb embestir en lai^ banderas; y hiendo 
cercai se halló desamparado :ooo siete ne^ mas:: que los otros 
1^ habían dejado , por jiaréceiiés ^ue era mas i su propó- 
sito la ganancia que M' pelear en aquélla coyuntura. Y así 
las banderas negras entraron en AVersa stn dañó ninguno, 
cbntodos tes /que con ellos ibab, lo que sin feita no se ha 
de atribuir á.su virtud:, sino ai defbcto de nuestros ^soldados 
por las causas sobredichas: que si al. {principio ios tomiíra- 
mos, fuera Jo que* de los otros. 

Desta manera pasó la viotona de N&poIes;.y aunque 
D« Hernando de Gonzaga salió. á media noche , como es dí« 
eho, no era llegada su |)ersona, sino* la gente sin ónrden, 
hasta después de rompidos los diebes esenadrooes / como 
estádibho. Digo esto, porque habiendo sido ia mayor parte 
de los caballos lijeros, los qu6 hlcierbn este efecto, aplican 
aquella Tictoriia ¿ D. Herndbdo, sin haberse balladoen ella, 
ni otra persona de cargo, sino el dicho D. Antonio. 

Encerrados los enemigos eto .A versa eomo se. ha conta- 
do,, vino el principe de Oranjeoon toda su enfermedad, 
¡aeompafiado de Jaan de Urbíná y de la gente española , y 
trasvé! el süeSjor Alarcon, que también esta{)a malo ; y apean- 
do$e.eo la Aifuaeiada, una iglesia que esftá )wtoá la tier- 
ra-, se dio orden de asentar la arlilleria.para .batir la dicha 



627 

ciudad ;iky. que vieiuto Jos enemigos y lo^ de la tierra, los 
unos poc uaA parte.y los oíros' porelpar enviábaü á ren-^ 
dirse*. V procurando c(ida| unos su- seguridad , rccibiéfidolos 
á lodos el {príncipe pol* rendidas i su disorecib». Yerrdo^et- 
principe á la tierra, ks esparaic^ que al princ;ipio de \á 
batería estabab fn^parados de encalas /enfraron eenlrala 
vohittiadidd k)8* superiores, y -ast fué ta tierra saqueqdar.' 
LcÉqoe mas mal lucieron , fueron los propios ilaüanos^ que 
estobaa«ii' ei campo de Jos franceses} porque trocándolas 
crucéis de presto; sigutéi*énci proverbio que dicet chl n&n^f^ 
truffa tiOA porta pena; de suerte que de nuestras fatigas 
Hevaron ellos gran pakte^el fruoto. ' - - < • 

'Eritrado iel. príoéipri en* lá ciudad, procuró de juiítar 
toda lá gente fi*ance9á¿iydiÓles guardia de d^ oompaifiíaak 
porqué los aaompañíasen basta tierra de Roma. Fueron es* 
tos dioamill hombres de tbda^suerte de.g^nte, siti armas; 
y saqueadas. lo9 que salieron para lo que digo, no nluchqs 
mitlás' de alU»; cargando los villanos sobre ellos, pocos ó 
ningunos llegaron á Roma, siendo sobré saco saqueados* y 
muertos casi todos. ' 

•Fué presa :alU el marqués de Salucio (4), general de 
aquel ejército» el éonde Pedro Navarro, el conde Guido RaD« 
gen y d. .comisa rio de Oórentioes; y el principe- de Navar- 
ra', bermaní^ del rey, que está sin ella ; fué prebso de D; km- 
loma de Ijar, que se {io dio un soldado. Y todos. has sobre- 
dichos murieron despuca deenfemiedad ,^excep(a el conde 
GuiÜaRahgon. • / 



, t • ■ r 



I 



* ■ 
■ I 



(1) Miniel AnlQpie^. marnués de Saluz^Or murió de resultas 
de una he^rida que recibió en Aversa, cuando contaba cuarenta y 
cuatro años de e'úaú'. Su cuerpo fué conaafiidoA Roma, donde ie 
"Fbdiíís'tepifttnra en la iglesia de' Wro-CífA-.' ■ ' : ' •■ 



528 

Tres (lias después que se llegó ea Aversa que acae-' 
cieron alli las cosas sobredichas» llegó alU Andrea Doria 
que venia ¿servir al emperador» porque ya era concertado 
con él. Con él vinieron el marqués del Gasto y Ascanio Co- 
lona , lo que fué ya después de esta victoria » la cual fué 
¿ XXII de agosto dia de San Juan DecMatio afio xxvm. 
Después desto enviaron D. Hernando de Gonzaga á la em- 
presa de Pulla , porque el conde Burello con no haber he- 
cho nada , adoleció. Era cabo p<^ franceses tú aquella pro- 
vincia ReofiO de Cheri » el cual estaba en Barleta » y Cami* 
lio Ursino de la. Lamentana , que estaba ea Manfredonia, 
el cual era soldado de venecianos. Tenia mas i Monópoli y 
i Trana y otras tierras; y el Sr. D. Femando no biso en 
la jdicha empresa mas que el conde de Burello. Toma- 
dos en Ñapóles , se encaminó la gente espafioh el cami- 
no de Pulla ; porque se habia consultado y acordado 
que el marqués del Gasto fuese ¿ la dicha empresa. Y por- 
que se sepa el fundamento della fué principalmente tener 
nosotros i Manfredonia guarnecida con tres compafUaa de 
españoles y cien caballos, los cuales saliendo durante la 
guerra ¿ correr por las tierraa convecinas* que estaban to- 
das 'por franceses ; para excusar loa daños que hadaot 
fueron necesitados los franceses de poner gente graesa so- 
bré dios debajo del gobierno de Camillo Ursino de la La- 
mentana , que era capitán de gente darmas de venecianos; 
y siéndolo servia i franceses por principal de lo sobredicho; 
y cuando fué la venida de Rencio de Cheri con las galeras 
,que bebimos la victoria sobredicha , i la Magdalena; por- 
que el campo de ios franceses se rehiciese de mas gente, 
envió monsiur de Lutreque al dicho Rencio de Cheri en la 
Marca de Ancona , para que de Fermo y Espoleto y de 
Asculi, trajese seis ó ocho mili italianos^ por haber en las 



529 

dichas tierras de la bucaa gente de Italia; y cuaudo venia 
G^n ella, ¿ causa de la venida del conde Burello, que ha« 
hemos dicho le dieron orden que defendiese á Barleta, y 
á Monópoli y á Trana ; ellos por hacer mejor la guerra á 
los de Manfredonia, tomaron la montaña de Sanlangel ; y 
á esta causa después de la victoria de Ñapóles, fué nece- 
sario ir ¿ ganarles dichas tierras, las cuales siendo de su 
natura fuertes y bien guarnecidas , las hacia mas dificulto- 
sas de ganar el socorro que tenian de las galeras de vene- 
cíanos, por ser en el mar Adriático. Asi que siendo parti- 
da la gente española para la dicha empresa , y tardando el 
marqués que les procuraba las pagas, considerando la 
gente los servicios pasados y el peligro que de lo que iban 
á hacer se les ofrecía , se amotinaron porque les pagasen 
lo que se les debía. Yo no sé á qué culpar; pero si bebiera 
en la ejecución de aquella empresa la diligencia necesaria, 
eon menos pagas se acabara la empresa, porque la dilación 
eausó el motín, y la contratación del acordio dio tiempo 
á los enemigos, que no lo tuvieran para repararse. Y asf á 
mucha costa se hizo poco efecto recibiendo mucho daño; 
porque se dieron en (in diez pagas á los españoles, que al 
principio fueran (1) con la mitad. Cercaron y combatieron 
á Monópoli sin poderla tomar , y con pérdida de mucha 
gente se retiró el marqués. 



(4) Parece qac fiílU aquí )a palabra contentos ú otra equiva- 
lente. 

Tomo XXXVIII 34 



530 



Copia de una cédula al marqués Delcke, aleaide de la forta- 
leza de- Madrid y fecha en Toledo á 26 de julio de 1525. 

Archivo general de Simancas. '^Libros generales de la Cámara, 

núm. 72 , folio 184. 

El Ret. 

Marqués Delche, pariente, mi alcaide de la fortaleza de 
la villa de Madrid, ó vuestro lugar teniente, ó otra cualquier 
persona que por vos y en vuestro nombre en ella está. Por* 
que yo he acordado que el crislianfsimo rey de Francia sea 
traído y aposentado en esta fortaleza , y mi visorey del i«¡* 
no de Ñapóles va por mi mandado hacer y proveer lo que 
para ello fuere menester, yo vos mando que recibáis en esa 
dicha fortaleza al dicho visorey , y al dicho cristianísimo 
rey de Francia, y hagáis, y cumpláis, y dejéis hacer para 
su aposento todo lo quel dicho visorey de mi parte ordena- 
re y mandare como si yo mismo en persona os lo mandare, 
¿ no fagades ende ai , portfue así cumple á mi servicio. Fe- 
cha en Toledo 26 de julio de 1525. — Yo el rey, y refren- 
dada del seeretario Cobos. 



551 



DOGUIBNTOS RELATIVOS 

A ¡m DE ÜRBIETA Y DIEGO DE AVILA. 

qae conoiirrieroii á la prisión de Franeiseo I. 



Cédula de Francisco I, en que declara haber sido Juan de 
Urbieta uno de los que le prendieron en la jornada de 
Pavia (1). 

Ed la ciudad de Valladolid á quince dias del mes de 
julio de mil seiscientos y quince anos, ante el señor licen- 
ciado Baraona Encinillas, teniente de corregidor de esta 
ciudad por el rey nuestro señor, y por ante mí Joan Baptis- 
ta Guillen, escribano del rey nuestro señor, público del nú* 
mero de esta ciudad, páreselo presente Doña María de Al- 
cayzaga, viuda del capitán Sebastian de Urbieta, difunto, 
y madre de D. Sebastian de Urbieta entretenido en las ga- 
leras de Ñapóles, y hizo demonstracion de una certiücacion 
del rey Francisco de Francia, escripta en pergamino y en 
lengua francesa^ la cual dijo tenia necesidad se tradujese 
en la nuestra castellana, y pidió al dicho señor teniente la 
mande traducir, y de ella se le dé un traslado, dos ó mas, 
para en guarda del derecho del dicho D. Sebastian dcUrbie- 
tasu hijo, interponiendo á ella su autoridad y decreto ju- 
dicial en forma, .y pidió justicia. E visto por el dicho señor 
teniente, mandó que la dicha certifícacion se entregue ¿ 

(1) Debemos á la generosidad del señor D. Fermín de Lasala.co- 
pia do este docameato y de los Ires siguientes que posóe como 
socosor d<i Juan de Urbieta. 



532 

Manuel Dacosta , procurador de la Real Ghancillería de esta 
ciudad, que por mandado de su merced hace las dichas tra- 
duciones , para que traduzga la dicha certiñcacion en len- 
gua castellana ; el cual haga juramento de hacerla bien y 
fielmente; y hecha la dicha traducion, yo el presente escri- 
bano dé uno ó mas traslados á la dicha Doña Marta de Al- 
cayzaga, signado en pública forma, de manera que haga fe, 
á los cuales su merced interpuso su autoridad y decreto ju- 
dicial, tanto cuanto ha lugar de derecho, y búí lo mandó y 
firmó y se entregue el original á la parte. El licenciado 
Baraona Encinillas. — Pasó ante mf , Joan Baptista Guillen. 

Yo. Manuel Dacosta, procurador del número de la Real 
Chancilleria de esta ciudad de Valladolid , á quien ha sido 
cometido la traducion de la cédula real del rey Francisco, 
de Francia en el dicho auto contenido, cumpliendo lo que 
me ha sido mandado , hago la dicha traducion de lengua 
francesa en nuestro vulgar castellano en la manera si- 
guiente. 

Francisco por la gracia de Dios rey de Francia : Ha- 
cemos saber á todos aquellos á quienes tocare, que Joan de 
Urbieta del señor D. Hugo de Moneada fué de los primerus 
que se hallaron en mi riesgo cuando fuimos presos delante 
de Pavía , y nos ayudó con todo su poder á salvar la vida 
en que le estamos en obligación , y entonces nos pidió dié- 
semos libertad al dicho señor Hugo de Moneada su amo, 
nuestro prisionero. Y porque esto es verdad, hemos firmado 
la presente de nuestra mano en Pisquelon á cuatro dias del 
mes de marzo de mil y quinientos y veinte y cinco. — Fran- 
cisco. — La cual dicha traducion va bien y fielmente hecha 
y concuerda con su original que me fué entregado, y en 
fe de ello lo firmé de mi nombre en Valladolid á diez y seis 
de julio de mil y seiscientos y quince años. — Manuel Da* 



533 

costa. — Yo Joan Baplisla Guillen, escribano del rey nues- 
tro señor público del número de esla ciudad de Valladolid, 
fui presente ¿ lo que de m{ se hace mención , y del dicho 
pedimento y de mandamiento del dicho teniente, que aquí 
firma su nombre (1), lo fíce escribir y signé. — En testi- 
monio de verdad. — Joan Baptista Guillen. 



Testamento de Juan Urbietai otorgado en lavüla de Hernani, 

á 22 de agosto de 1553. 

In Dei nomine amen. Sepan cuantos esta carta de tes- 
tamento é postrimera voluntad vieren como el capitán Jua- 
nes de Urbiela , caballero de la orden de Santiago , estando 
indispuesto de mi persona , pero en mi buen seso y enten- 
dimiento y juicio natural, tal cual á Dios plugo de me dar, 
temiendo la muerte natural , ordeno y hago este mi testa- 
mento en la forma siguiente : 

Primeramente encomiendo mi ánima á Dios Padre que 
la crió^ y á Dios Hijo que la redimió, y ¿ Dios Espíritu 
Santo que por la su sauta gracia la illuminó, que son tres 
personas é un solo Dios verdadero, en el cual creo firmemen- 
te con todo lo que la Santa Madre Iglesia tiene y cree , y á 
Nuestra Señora Santa María, y á todos los santos y santas 
de la Corte del Cielo. Y al tiempo que Dios fuere servido de 
me llevar de este mundo, mando que mi cuerpo sea soter- 
rado en la iglesia parroquial de San Juan de la villa de 
Hernani , en la huesa que tengo delante del altar mayor, 
donde mando que mi heredero yuso escripto haga por mi 
inima como pertenece á persona de mi estado, entrándo- 

(f) Firma en este lugar el liceuctado Baracoa Encinillas. 



534 

me en ia cofradía de los cofrades de la Santa Trinidad de 
la dicha villa. 

ítem mando pagar mis deudas, si alguna ó algunas aca- 
so se hallaren, y cobrar mis recibos que de buena verdad 
se hallaren que tengo de recibir, y digo que de mi parte, 
que sepa , no tengo deuda alguna. 

ítem mas mando á la iglesia de la dicha villa, donde me 
mando enterrar, el cáliz con su patena de plata, y la vesti- 
menta, ornamentos que tengo para decir misa, para que la 
dicha iglesia se sirva de eilbs en el culto divino. 

ítem mas mando á las obras de la iglesia de Santa Ma- 
ría de San Sebastian é San Vicente, cada diez ducados. 

ítem mas mando al moneslerio de Santelmo, cuatro du- 
cados, y al monesterio de San Bartolomé otros cuatro du- 
cados, y otros cuatro ducados al monesterio de San Sebas- 
tian el Antiguo, de la dicha villa, porque nieguen á Dios 
por mi ánima. 

Ítem mas mnndo al hospital de la dicha villa de San 
Sebastian y Santa Ana, y Santa Catalina y San Martin de 
la dicha villa, cada un ducado. 

ítem mas mando al hospital de la villa de Hernani, é 
San Martin de Sastiga, 6 á Nuestra Señora de Cicúñaga, é 
á Santa Bárbara y á San Esteban de Oa, cada un ducado; 
y al monesterio de San Juan de la villa de Hcrnani, cuatro 
ducados, porque rueguen á Dios por mi ánima; y á la igle- 
sia parroquial de San Juan de la villa de Hernani seis du- 
cados. 

Kem mas mando doce ducados á los pobres de San Se- 
bastian y Hernani, que bien visto será á mis cabezaleros que 
de yuso nombrare, por via de restitución, por las faltas y de- 
litos é inorancias de mi juventud y cosas no pensadas que 
podria ser en cargo de restitución. E con ello suplico á Núes- 



555 

tro Señor Dios Todopoderoso me quiera perdonar y haber 
misericordia de mi áolma. 

ítem mas mando y dejo ¿ D. Juan de Igurrola, vicario 
de la villa de Hernani seis ducados, para que ruegue á Dios 
por mi ánima y de mis difuntos, ¿ los cuales tenga por en- 
comendados en sus oraciones y sacrificios, y tenga por en- 
comendado á mi hijo. 

ítem mas mando á Mari Antón de Ghazarreta mi sobri- 
na, bija de mi hermana Margarita, doce ducados, porque es 
huérfana, para ayuda de su casamiento, y ruegue á Dios 
por mi ánima. 

ítem digo que al tiempo que yo casé con Juan de Este- 
ron, vecino de la villa de San Sebastian, á mi hija natural 
Catalina de Urbieta, yo la doté y doné los ducados, plata 
y bienes en el contrato de su casamiento contenidos, y todo 
enteramente le pagué al dicho su marido, como parece por 
el contrato y carta de pago que sobre ello pasó por presen- 
cia de Juan Bono de Tolora, escribano, á que me refiero, 
.el cttal dicho contrato loo y apruebo , y he por bueno para 
agora y siempre jamás. 

ítem digo que durante mi vida yo he ganado y adque- 
rido en la duana mayor de Ñapóles, sobre el Bondinaro, cin- 
cuenta ducados, y en alia mano en la mesma duana trein- 
ta ducados; y sobre la valia de la ciudad de A versa vein- 
te ducados, como parece por los privilegios que cerca de 
ello tengo de Su Majestad. 

Y mas tengo en dineros y recibos, plata y ropa , la can- 
tidad de lo que parece por el memorial que en mi casa estú, 
poco mas ó menos, los cuales dichos dineros, recibos, pla- 
ta y ropas, mando que los cabezaleros que de yuso nom- 
brare, los reciban y cobren y los pongan aquellos vendidos 
en juro perpetuo , porque tengo un hijo natural llamado 



536 

Juan Esteban de Urbieta , legitimado por Su Santidad y el 
emperador nuestro señor; y porque con los dichos mis bie- 
nes y réditos de ellos, el dicho mi hijo y mis descendientes 
y suyos mejor puedan servir á Dios y á Su Majestad y 
subcesores^ de quienes tengo los dichos bienes, y quede me- 
jor mi memoria y de mis descendientes y dependientes , á 
que ellos sean por el dicho Juan Esteban de Urbieta y sub- 
cesorcs tenedores de los dichos mis bienes favorecidos y 
mirados en sus necesidades, y de ellos honrado y acatado; 
quedando aquellos juntos y enteros por via de mayorazgo 
y mejoría y primogenitura , lo contrario de lo cual se vée 
por experiencia en las casas y patrimonios que son parti- 
bles y divisibles, que aunque sean muy grandes, se dismi- 
nuyen, perecen, desoían y se tornan en nada y consumen 
brevemente y se pierde la memoria de los pasados; y de 
quedar entera , es servicio de Dios y memoria de los pasa- 
doy., presentes y futuros, según que suso digo. Por ende he 
acordado de ordenar, instituir y establecer, declarar y se- 
ñalar , hacer y constituir un mayorazgo y mejoría y pri- 
mogeni(ura, el cual se diga, llame y nombre el mayoraz- 
go del capitán Juanes de Urbieta, caballero de la orden de 
Sanliago, en la forma que adelante yo declarare, invocan- 
do para ello, como invoco, con humildad la gracia del Espí- 
ritu Santo, á cuya bondad, y piedad, y gloria y alabanza, 
y en el santo nombre Jesús ofrezco esta escritura y lo en ella 
contenido, para que lo ordene y le plega guardarlo y con- 
servarlo de manera que haya buen principio, medio y fin, 
y no resulte de ella á mis herederos y subcesores discor- 
dias ni diferencias, sino derecha paz y amor, usando de la 
facultad y poder que para ello tenemos por la dispusicion de 
la ley nueva de Toro que comienza : ' 'Mandamos que cuan- 
do el padre ó la madre mejorase á alguno de sus hijos, 6 



537 

descendientes legilimos, etc., y en la mejor forma y mane- 
ra y facultad y fuei*za que sea y pueda ser, para la conser- 
vación del dicho mayorazgo y mejorazgo^ y puedo y se re- 
quiere, para valer y ser estable y firme y valedero para 
siempre jamás de derecho y en fecho de los dichos bienes 
que tengo y poseo > y armas y devisas que Su Majestad me 
hizo merced , para que las trajiese y pusiese en donde yo 
quisiese, que son: un escudo (1) y dentro del escudo un 
campo verde, y junto al campo el rio Tesin, pintado con las 
ondas de la mar; y por encima del rio un campo blanco, y 
en el campo verde, debajo un medio caballo blanco, en el 
pecho una flor de lis con su corona, y el freno y riendas co- 
loradas, y la rienda caida al suelo ; y mas un brazo armado 
con su estoque alzado arriba. Todo esto está dentro el es- 
cudo. Y encima del escudo, apegado un yelmo, alzada la 
divisa ; y encima del yelmo, por timble la águila negra im- 
perial, partida en dos cabezas, todo pintado, como parece 
por el previlegio y merced que de ellas me hizo Su Majes- 
tad por la prisión del rey de Francia, y otros servicios. 
Y es mi voluntad que después de mis 4^as los haya y 
tenga, y herede y posea, y subceda en todos ellos el di- 
cho Juan Esteban de Urbieta , mi hijo natural legitimado 

(!) Eq la cerlíGcacion librada en Madrid á 30 de junio de 18^3, 
á favor de D. Fermin de Látala , por el rey de armas D. Pablo La- 
Vergne, están asi organizadas las de Juan de Urbieta: 

El jefe de plata; debajo de él en faja un río con ondas de noar 
azules y blancas, el resto del campo sinople , y en él un medio ca- 
ballo blanco con una flor de lis de oro en el pecho con la arzona, 
freno y riendas de gales, estas caídas al suele; delante del caba- 
llo un brazo armado con estoque alzado: en el faldón de la arzona 
las iniciales F. 1.® : la celada timbrada de un águila esployada de 
sable, diademada, lenguada, picada y membrada de gules; de las 
garras sale una cinta de azur, y en ella en letras de oro Carlas F 
a Joanvs de Urbieta por la prisión de Francisco /. 



538 

por Su Santidad y el emperador rey nuestro sefior, si fue- 
re vivo , y si no su hijo mayor legítimo nacido de le- 
gítimo matrimonio, si lo tuviere, y si no su. nieto varón 
legítimo. Y si hijo varón legitimo no tuviese el dicho Juan 
Esteban, y tuviere hija ó hijas legítimas, de legítimo ma- 
trimonio, quiero y es mi voluntad que en los dichos mis bie- 
nes y armas, y mayorazgo y mejorazgo, subccda y herede 
la tal hija mayor , la cual teniendo hijos varones legítimos 
y nacidos de legítimo matrimonio, herede ysubeeda en los 
dichos mis bienes , y armas y devisas , y mayorazgo y 
mejorazgo , uno de los hijos dichos que fuere mayor, aunque 
sea menor en edad que sus tias ó tios, con que el tal hijo 
nacido de hembra , y todos los demás que subcedieren y 
heredaren, y vinieren, y fueren llamados al dicho mayo- 
razgo ó mejorazgo, se llamen y tengan el apellido y renom- 
bre de Urbiela. Y si, lo que Dios no quiera , el dicho Juan 
Esteban mi hijo muriere sin haber ni dejar hijos legítimos 
y de legítimo matrimonio, en tal caso quiero y es mi vo- 
luntad que en todos los dichos mis bienes, y armas y de- 
visas de suso nombradas, y mayorazgo y mejorazgo subce- 
da Juan de Estirón menor en dias, hijo legitimo mayor de 
Juan de Estirón y Catalina de Urbieta mi hija, con que el 
dicho Juan menor tome el renombre y apellido de Urbieta 
y se llame Juan de Urbieta; y después que él muriese, sub- 
cedan sus hijos varones mayores en el dicho mayorazgo y 
mejorazgo , y bienes y armas , y devisas y renombre de 
Urbieta, según que de suso tengo dicho y declarado así sub- 
cesivamente para siempre jamás; pero mando que el dicho 
Juan Esteban mi hijo, no se haya de casar ni case sin vo- 
luntad y expreso consentimiento de los curadores que por 
mí le serán de yuso nombrados; y si se casare, que por el 
mismo hecho pierda el dicho mayorazgo y ro^orazgo , y 
bienes, y armas y devisns, y en todos ellos subceda el 



559 

dicho Juan de Estirón menor mi nieto. Pero si los dichos 
curadores ó testamentarios, venido á edad el dicho Juan Es- 
teban de veinte y cinco años, no quisieren consentir y dar 
Ucencia al dicho Juan Esteban para casarse, siendo la tal 
persona honrada y de buena parte, que en tal caso pare- 
ciendo por auto de escribano como fueren requeridos, que 
se pueda casar sin pena alguna, ni por ello pierda el dicho 
mayorazgo y bienes; al cual dicho Juan Esteban le encargo 
que tome mujer que le convenga según mi calidad y suya. 
Otrosí , lo que Dios no quiera, si cualquiera de los que están 
aquí nombrados y llamados, para esta dicha mi disposición 
y escriptura, á la subcesion de los bienes del dicho mayo- 
razgo y mejorazgo y vínculos, antes de la sucepcion, ó 
después de sucedido en ellos, hobiere cometido ó cometiese 
los crímenes y delitos de herejía, ó de Icesco majestatis^ óper- 
duellionis ó pecado nefando abominable contra natura, ó otro 
ó otros deliclos y crímenes gravísimos y atrocísimos, que ip- 
so jure por ministerio de ley ó estatuto municipal ó fuero y 
costumbre, ó por sentencia de cualquiera juez ó en otra ma- 
nera, los dichos bienes ó su renta 6 fructos y cualquiera par- 
te de ellos veniese á caso de perdimiento ó confiscación y 
aplicación á la cámara y fisco de Sus Majestades ó Sede 
Apostólica ó de otro cualquier juez seglar ó eclesiástico, ó 
monesterio, ó hospital , ó lugar pío ó religioso, usando de 
la dispusicioQ y facultad de la dicha ley de Toro, y por la 
vía que mas útil pudiera ser, ordeno y dispongo que este tal 
poseedor llamado 6 subcesor en los dichos bienes de mayo- 
razgo y mejorazgo antes que venga á efectuar y cometer 
ninguno de los dichos crímenes ni deliclos, ó pensar para 
los obrar, ó aconsejar, é encubrir, favorecer y ayudar ni 
ratificar, sea habido por muerto de muerte natural y priva- 
do de los dichos bienes de mayorazgo y mejorazgo, y sub- 



5iO 

cesión por ministerio de ley ipsojure, y le prohibo y declaro 
por privado , como si no fuera nacido , de todos los dichos 
bienes , y rentas y frutos , y cualquiera parte suya que hu- 
biese de venir á la dicha confiscación ó aplicación y perdi- 
miento. Y no le llamo desde agora al dicho mayorazgo ni 
mejorazgo, ni sea habido por llamado y llamados desde 
agora para entonces á la dicha subcesion de los dichos bie- 
nes de mayorazgo y mejorazgo. Y al siguiente en el grado 
de subcesion que no hubiere delinquido en hecho , dicho y 
en consejo, ó fuere hábil y capaz y tal que pueda subceder, 
haber y heredar, y fuese sin culpa y sin defecto, como si el 
que cometiese el delito no fuera nacido, y en nombre del 
dicho siguiente en grado, desde agora para entonces, con 
privación y no llamamiento del otro ó otros delincuentes, 
me constituyo por poseedor y tenedor de los dichos bienes 
de mayorazgo y mejorazgo , y lo mismo quiero y es mi vo- 
luntad que se guarde y cumpla. Y si el poseedor ó llamado 
ó subcesor en los dichos bienes de maj orazgo y mejorazgo 
cometiere otro delito ó casi-delito , maleficio y exceso de in- 
gratitud cualquiera, porque por el tal delicto ó delictos ó 
casi-deüctos , por ley ó por sentencia de juez ó en otra ma- 
nera, los dichos bienes de mayorazgo ó mejorazgo, ó sus 
fructos ó rentas , ó cualquiera parte de ellos se deban y 
puedan perder ó aplicar á la cámara é fisco del rey , ó del 
papa, ó colegio pío ó profano, ó personas públicas ó privadas, 
que en todos los dichos casos ó cualquiera de ellos, y en 
otros cualesquier casos de perdimiento de los dichos bienes 
y sus rentas y fructos ó parte alguna de ellos, antes del co- 
metimiento y avenimiento de tal caso y casos, los dichos 
bienes de mayorazgo ó mejorazgo vengan y hayan sido y 
se hayan traspa3ado ipso jure y facto en los llamados á la 
dicha subcesion que fueren sin delicto , ni culpa , ni defec- 



541 

to por la orden en esta cscriptura dicha, en cuyo nombre 
me conslituyo por poseedor de ellos, habiendo por raucrlo 
de muerte natural y por no nacido, y como si nunca hubie^ 
se sido in rerum natura el tal delincuente «antes é primero 
que cometiere el delicto ni casi-deliclos , ni venga en pen- 
samiento de no obrar, consejar, dar favor y ayuda , ni ra- 
tificar; de manera que los dichos bienes, ni rentas, ni 
fruclos, por ningún delicio ni casi-delicto, ni aunque sea 
grave ó gravísimo y aclrocfsimo y de los que se suelen eje- 
cutar, no salgan ni puedan salir de los llamados al dicho 
mayorazgo y mejoramiento y bienes del. Y habiendo por 
muertos y no nacidos los delincuentes y los que pensaron de- 
linquirlo, los no delincuentes sean subcesores perpetuamen- 
te coQforme á las cláusulas de esta dicha escriptura. Otros! 
pongo, hago y declaro vinculo y condición, y mando que 
los dichos bienes de mayorazgo é mejorazgo que yo de suso 
vinculo, constituyo, señalo, pongo yencorporo, y declaro 
por vinculados agora y de aquí adelante para siempre ja- 
más, sean un mayorazgo y mejorazgo y un cuerpo entero, y 
bienes y hacienda indivisibles, y que no se puedan partir ni 
apartar lo uno de lo otro poco ni mucho « antes sea siempre 
vinculadojuntamente sin división, ni partición, ni separación 
alguna, en un solo subcesor é sin que por el dicho Juan Es- 
teban mi hijo ni sus descendientes ni otra cualquiera perso- 
na que subcediere ó tuviere derecho de subceder en el dicho 
mayorazgo y mejorazgo é bienes del, se puedan trocar, ni 
cambiar, empeñar , dar , donar , ni enajenar para docto ni 
arras, ni por áonacion propter nuptias^ ni por sustentación, 
ni enfermedad, ni alimentos suyos ni de otra persona, ni por 
muy propincua suya que sea, ni aunque el derecho natural 
ó civil le obligue á los dichos alimentos y cosas, ni por re- 
dención de cautivos, ni aunque sea el mismo poseedor el 



5iá 

que se hobiere de redimir , lú por otra uiaguna causa pro- 
fana, pfa, ni piísima 9 mayor, ni igual, ni menor, ni por 
causa pública, ni por deuda natural ó civil, canónica ó 
convencional , aunque sea debida á iglesia ó á algún pon- 
tífice , ó á Sus Majestades , ó á los que después reinaren en 
estos reinos y señoríos , ni para sacar de la cárcel al que tu- 
viere los dichos bienes, ni de cualquier ejecución, ni por via 
de ejecución, ni por otro ningún contrato oneroso ni lucra- 
tivo, ni mixto, ni por ningún delicio, aunque sea grave ó 
gravísimo ó actrocisimo, ni de ios que se suelen exceptar, 
ni por otra ninguna causa voluntaria ó necesaria, so pena 
que si el dicho Juan Esteban y sus descendientes que yo 
llamo á este dicho mayorazgo y mejorazgo que yo hago y 
declaro cualquiera de ellos en quien vinieren los dichos bie- 
nes, que si los enajenare todos ó alguna parle y obligare, le 
privo y declaro por privado de ellos y de lodo el derecho que 
á ellos tuviere, y que por el mismo fecho los haya perdido y 
vengan luego en propiedad, y posesión , y rentas, y fraclos, 
de ellos al siguiente que después del está llamado é los ha- 
bia de haber por la orden de esta escritura, como si oi que 
enajenare fuera muerto; porque yo en la forma é manera 
que puedo y de derecho debo é por ia via que mas útil pu- 
diere ser, prohibo la enajenación, obligación é hipoteca, 
comisión, y vínculo, y sujeción, traspasamiento, cargo, 
censo, tributo ó restitución general y especial, expresa y 
tácita de los dichos bienes , porque no se puedan enajenar 
todos ni parte alguna de ellos por ningún título, ni especial 
de enajenación necesaria, urgente, útil, favorable ni vo- 
luntaría, ni por ningún título especial ni general de ena* 
jenacion, oneroso, lucrativo, de contrato, ni casamiento, 
ni casi'Contrato, ni delito, ni casi-delicto, ni por ninguna 
última voluntad, ni por quitar pleitos, ni por via de coib' 



545 

promiso, pacto, transición, voto simple ó solempne, jura- 
mento» consentimiento, ni por otra causa pensada ó no 
pensada, ni se prescribir ni ganar por ninguna persona, 
colegio, universidad eclesiástica ó seglar, ni por otra nin- 
guna prescripción, ni uso diuturno ni regular y ordinario 
ni extraordinario, ni aunque sea inmemorial; porque quie- 
ro y es mi voluntad que el que tuviere los dichos bienes 
en vida y en muerte, ni por su misma ánima ni de otra 
manera no pueda dividir, perder, apartar ni enajenar los 
dichos bienes ni parte alguna de ellos, ni aunque sea en 
diversos herederos, ni aunque haya para ello facultad, li- 
cencia, autoridad, decreto, consentimiento, mandamiento 
ó provisión del Sumo Pontífice Apostólico ó de Sus Majes- 
tades, ó de los reyes que después que ellos reinaren en es- 
tos reinos, á pedimento de parte ó de oñcio proprio motu por 
servicios, méritos ó en otra manera, ni por otra convoca- 
ción que intervenga ó sobrevenga de hecho y de derecho, 
de cualquier natura, vigor y efecto; por manera que siem- 
pre quede el dicho mayorazgo y mejorazgo entero en pro- 
piedad, señorío, tenencia é posesión, y firme, estable y va- 
ledero, intacto, perpetuo é sin diminución alguna, todo 
como cosa individua é indivisible ni enalíenable, con car- 
go qne el dicho Juan Esteban mi hijo pague los dichos mis 
legatos y obras pías, y porque faga por mi ánima en su 
vida y después del los que subcedieren en el dicho mayo- 
razgo. 

Y dejo, y nombro y crío por curadores testamentarios 
del dicho Juan Esteban mi hijo, al bachilfer Amador Ló- 
pez de Elduayen , vecino de la villa de Hernani. E Dios 
sabe cuanto quisiera que el señor doctor Pedro de Atodo, 
del Consejo de Su Majestad en Ñapóles, que fuera curador 
del dicho Juan Esteban; pero por la distancia grande que 



544 

hay de San Sebastian á Nápoics, ¿ ser ausente, no lo liepo* 
dído facer; pero suplico al señor doctor Pedro de Atodo 
que tenga por hijo y encomendado al dicho Juan Esteban, 
é lo mismo suplico á los señores Martin de Segura é Sebas* 
fian de Arvieto, estantes en Ñapóles. E revoco é anulo to- 
dos é cualesquier testamentos que fasta hoy dia baya fecho 
por escriplo é por palabra , y este quiero que vala por mi 
testamento é última voluntad ; é si no valiere por testa- 
mento, valga por codeciflo, é si no por mi última volun- 
tad, en la mejor forma é manera que puedo, é lugar haya 
de derecho , que fué fecha é otorgada en la villa de Herna- 
ni, dentro en la casa concejil de ella, á veinte é dos días 
del mes de agosto , año del Señor de mil y quinientos y cin- 
cuenta y tres años. Testigos que fueron presentes á lo que 
susodicho es, para ello llamados y rogados, Juan Martin de 
Ayerdi , alcalde ordinario de la dicha villa , é Martin Sán- 
chez de Alcega, escribano, é D. Francisco de Egurrola, é 
D. Miguel de Yurrita, clérigos, todos vecinos y moradores 
de la dicha villa ; y el dicho otorgante lo ñrmó de su nom- 
bre, y también el dicho Juan Martin de Ayerdi, alcalde, 
loando y aprobando el codecillo que tiene otorgado por ante 
García Alvarez de Berástegui, testigos los dichos é García 
de Percaztcgui, vecino asi bien de la dicha villa. — Juan 
Martin de Ayerdi. — Joanes de Urbiela. — Pasó ante mí. — 
Martin de Percaztegui. 



nía 



CodicUo de Juan de Urbieta , oíot^aJo en lá villa de Her- 
nanit ^ i8 de agosto de 4555 , y del cual se hace men^ 
. cional fin de su iestamenta. 

Sepan cuanlos esta caria é público iüslrumento de co- 
dicUlo ¿ última< voluatad vieren como yo el capitán Joanes 
de Urbieta, caballero de la orden de Santiago , veeino é na- 
tural de la viUa de Hernani, de la provincia de Guipúzcoa, 
digo : que esjhinda CQmo estoy en buen juicio y enténdimien- 
' to natural que Dios Nuestro Señor me dtó en este mundo, en« 
com^^ado mrániíQa á Dios Nuestro SeiSor que la crió y redi- 
mió por su Pasión. E por cuanto ántes.de ahora yó luibe fe- 
cho y ordenado mi testamento por presencia de Juan Bono 
de. Tplosa, escribano real é del número de la villa de San 
Sebastian» por el cual hube instituido é i mandado que mi 
cuerpo, cqando la vpliiatad de Dios Nuestro Sefior fuese de 
llevar de este siglo presente , se soterrase en la iglesia de 
Nae^tra Se&ora Santa Maria de lá villa de San Sebastian, 
dónde,' y oitM é de la maúera que en el dicho mi testamento, 
que por presencia del dicho Juan Bono de Tolosa pasó, pare- 
ce é se contiene ;. digo é mando que en cuanto al dicho en*, 
termmieiito, revoco, é anulo é doy por ninguno é de ningún 
vaWr y efbcto la dicha cláusula é instituoion del dieho enter- 
ramientov en todoy p6r todp, como en el dicho testamentó 
dke y se cetítiene , la cual dieiía cláusula del dicho testa- 
menfo mando sea en si ninguna y de ningún valor y efecM 
en todo y por ttído , é deelarando como por él présetele de- 
claró é mando que cuando la voluntad de Dios NuestroS^ ñor 
fuere de llevar nü inimá de este mundo, mando qué mí 
ciierpo sea eiiteriado en la. iglesia pofrroqnial dé Stin Juan 
(le Heroani, dimde yo spy^ \'emno é natural, en la sepuítil*^ 
Tomo XXXVIII 55 



r>t(j 

ra que yo (engo junto al altar mayor de la dicha iglesia, 
por Ib parte del Evangelio; y en i¿ dicha iglesia* de Sari Juan 
de la dicha villa dé Hernani , y en lá dicha sepultura man- 
do me sean fechos é cumplidos los funerales y iíonras élas 
otras cosas y cumplimientos que por el dicho testamento 
tongo declarados é mandados. 

Iteni mando que si alguna persíoina 6' personas parecie- 
ren diciendo que de mf tengan ó hayan tenido alguna que« 
ja de dares é tomares que conmigo hayan tenido é tengan, 
álos cuales mando que mis cabezaleros é testamentarios que 
son D. Juan de Egurrola , vicario de la dicha Villa de Her- 
nani , y el bachiller Amador López de EIduayen , é Juan Bo- 
no de Tolosa, habida relación é la verdad sabida, si vieren 
ó hallaren que de mi tengan los tales algutía queja evidente 
ó justa, al tal ó á los tales les quiten las tales quejas , sí al- 
gunas hobie^en, disponiendo para todo cHo de ihis bienes 
cómo y de la madera que á ellos les pafeciere ^n descargo 
de mi conciencia, á los cuales dichos vicario, bacbilleí^ é 
Juan Bono , é cada uno delloi» para' lodo etlo-, é para inci- 
deacias é para cumplimiento, y cfeicto y ejecución deldicho 
mi testamento , é de este dicho ¿odíciHo, hombro é instituyo 
por mis ciertos é legítimos cabezaleros, áa)bacetas é testa-^ 
inenlario$ de todos mis bienes éihandás del dicho leslamBU- 
to y de este dicho codieiUo , é les doy todo mi poder cimd- 
plido é bastante ^ara todoreHo.qbe' die;ho és de suso> é del 
dicho (estamento , según que' yo he ; ! tengo ó ét áereeho 
laejoiT puedo 6 debo en forma debida, de derecha, asi para 
en juicio como fuerii del , eoa poder de sottituir en Cirma: 

ítem mando que en .la oéroa 6 {iared de. la dicha iglesia 
de la dicha villa da Heroanv, ea la endrezera de donde yo 
fuere enterrado, pongan é sea puesto uo atand cubierto de 
teceíopek) negro con mis aitmas-de |iinoel.6j6Uilo q«e diga 



S17 

las letras siguientes : Af}ui yace enterrado el capitán Joanes 
de Urbieta, caballero del orden de Santiago é contino de 
S. M.; é cada uno que lo leyere ruegue á Dios por mi áni- 
ma. E con los sobredichos vincules é capítulos de suso di- 
go que sea cumplido y efectuado el dicho mi testmento, 
con que los cargos del ánima que yo tengo mandados por 
el dicho testamento no sean obligados mi heredero é tesLi- 
mentarios hacer ni cumplir en !a dicha iglesia de la dicha 
villa de San Sebastian. Y otorgué la presente carta de co- 
dicillo é lo en él contenido ante el escribano é testigos yuso 
escritos en la dicha villa de Heroani ^ á diez y ocho dias 
del mes dé agosto de mil é quinientos é cincuenta é tres 
años , siendo presentes por testigos á ello Juan Martínez de 
Ayerdi, alcalde ordinario de la dicha villa, é D. Francisco 
de Egurrola , é Antonio de Obamoz , é maese Pedro Lariz, 
vecinos de la dicha villa; y el dicho otorgante é testigos fir- 
marón de isus nombres en el registro de esta carta— Joanes 
de Urbieta-^Juan Martínez de Ayerdi^-^Francisco de Egur- 
rola. — Antonio de Obamor. — Pedro de Lariz.~Pasó ante 
mi. — Garci Alvarez. — E yo Garci Alvarez de Berastegui, 
escribano ó notario público de S. M. en todos sus reinos y 
señoríos, é del número de la alcaldía de Aistondo, al otor- 
gamiento de la sobredicha pública escritura de eodicfllo y 
á lo en él contenido en uno con los dichos testigos fui pre- 
senta» é lo fice, é escribí según ante m( pasó, é queda el 
tanto en mí pader por registro firmado, como por su otor- 
gamiento del dicho otorgante. 



548 



Ucencia concedida al ayuntamiento de Hernani por el vi- 
sitador general del obispado de Pamplona para levantar 
un mausoleo en la iglesia parroquial de aquella villa , en 
memoria de Juan de Urbieta. 

Nos el licenciado D. Garlos Muñoz de Caslill Blan({ue, 
arcediano y canónigo de la santa iglesia de Ciudad Rodri- 
go, visitador general de todo el obispado de Pamplona, por 
el Ilustrisimo señor D. Francisco de Alarcon, obispo de di- 
cho obispado, de el Consejo de S. M. Al vicario, alcalde y 
regimiento de la villa de Hernani > hacemos saber que de 
su parle se presentó la peticiod del tettor siguiente. — Ilus- 
trísimo señor: Domingo de Sasoeta, alcalde, Domingo de 
Joan^Sansoro, y Joan López de Miner, regidores de esta 
villa de Hernani , regimiento entero de ella ,• D. Juan de Mi- 
ner, vicario perpetuo de la parroquial de la raismía villa y 
Nicolás de Arbiza , mayordomo de ella , decimos : que la di- 
cha villa desea hacer ciertas obras para mayor adorno y 
servicio del culto divinó en la parroquial , asi en la fábrica 
de el coro de ella, como eii las de el campanario, traslacio- 
nes de los altares colateiralés de la capilla mayor de ella, y 
nicho ó mausoleo para los guesosdel cafHtan Joan de Ur- 
bieta, oaballero de lá orden de Santiago, vecino y natural 
que fué de esta villa, porque quede en lugar señalado y 
haya memoria de la singular hazaña que el susodicho hizo 
en la prisión de el rey Francisco de Francia, sobre el cerco 
de Pavía , y que para ello una la de su permiso y licencia. 
— Don Juan de Miner. — Domingo de Joan-Sansoro. — Juan 
López de Miner. — Domingo de Sasoeta. — Nicolás de Arbi- 
za. —Y vista por nos la dicha petición, dimos la presente, 
por cuyo tenor concedemos y damos licencia para que las 



519 

obras que fueren eu utilidad propia de la iglesia, se hagan 
por cuenta de las rentas de ella, y el nicho ó mausoleo re« 
ferido en la dicha petición , permitimos se haga con cali-' 
dad que nó sea por cuenta de la iglesia, y sin que esto per- 
judique á otros entierros que hubiese permitentes en ella. 
Y con estas condiciones y no de otra manera concedemos 
la dicha licencia. Dada en la villa de Hernani á veinte y 
<icho de setiembre de mil y seiscientos cuarenta y nueve. — 
Licenciado D. Carlos Muñoz de Castill-Blanquc. — Por man- 
dado de su merced. —Juan de Azcaraté. 



Carta de privilegio dada por el emperador Carlos V á Die- 
go de Avila , hombre de armas 4e la compañia del virey 
de Ñápeles y en que se le hace merced de 50,000 marave- 
dís anuales , por haber preso al rey de Francia e$i la ba • 
taüa de Pavia. Fecha en Granada á 6 de julio de 1526. 

Archm general de Simancas.-- Mercedes antiguas. — Legqio, 

num. S.* 

Este es un traslado bien y Gel mente sacado de una car* 
la de previlegio de Sus Ma.^^', escripta en pergamino de 
cuero, é sellado con su sello de plomo, pendiente en filos 
de seda á colores, é firmado con ciertas firmas, según que 
por él pareoia , su tenor del cual es este que se sigue : 

(i) DelaSanta Trenidad , é de la eterna unidad. Padre, 
é Hijo é Espíritu Santo , que son tres personas y un solo 
Dios verdadero, que vive é reina por siempre sin fío; é de 
la bienaventurada Virgen gloriosa Ntra. Señora Santa Ma- 

(1) Aqnl parece qae falla á ghna ó i honor , ú otra palabra 
équivaloate. 



550 

ría, madre de Ntro. Señor Jesucristo, verdadero Dio$,é 
verdadero Hombre , á quien Nos tenemos por Señora é por 
abogada en lodos los nuestros fechos , é á honra é servicio 
suyo, é del bienaventurado apóstol Señor Santiago, lozé 
espejo do las Españas , patrón é guiador de los reyes de 
Castilla é de León, é de todos los otros santos de la corle 
celestial. Porque razonable é convenible cosa es á los re- 
yes é principes de hacer gracias é mercedes á los sus sub- 
ditos é naturales, especialmente á aquellos que bien é leal- 
mente le sirven é aman su servicio » é los reyes que las lá* 
les mercedes facen , han de acatar é considerar en ello tres 
cosas; la primera , qué merced es aquella que le demandan; 
la segunda quién es el que se la demanda , ó como gela 
merece ó puede mereóer si se la ficiere ; la tercera qué es el 
pro ó el daño que por ello le puede venir ; por ende Nos, aca- 
tando é considerando todo esto, queremos que se sepa por 
esta nuestra carta de previllegio ó por su traslado, signado 
de escribano público, sin ser sobreescripto, ni librado en nin- 
gún año de los nuestros contadores mayores nin de otra 
persona alguna, todos los que ahora son ó serán de aquí 
adelante, ^omo Nos Don Carlos, por la divina clemencia, 
emperador semper agusto , rey de Alemana ; Doña Juana 
su madre y el mismo D. Carlos, por la gracia de Dios (si^ 
guún los dictados) vimos un nuestro albalá, escríplo en pa- 
pel é firmiido de mi el rey, fecho en esta guisa: Nos el em- 
perador sémper agusto , rey de Alemana , la reina su niadre, 
y el mi^mo rey su hijo , facemos saber i vos. los nuestros 
contadores mayores que Nos, acatando los servicios que Die- 
go de Avila nos ha fecho en las guerras de Italta , especial- 
mente lo que nos sirvió en la batalla que delaüte de Pavía 
el ano pasado de quinientos é veinte y cinco dio nuestro 
ejercito al rey de Francia c al suyo , en la cual siendo él 



551 

hombre darinas de la compaQía del visorey de Nápole$ , co* 
mo bpen Búbdito y servidor nuestro^ peleando valieniem^hte 
y 8ea¡alando su person^t» llegi^ doadeei dielio rey de Fruii* 
cia estaba jp^^leaodo, é \(^ derrocó del caballo abajo é se le 
tiadió por priaiooero , é le dio ea seaal de darse por tal la 
maaqpla derecba é el estoque coa que peleaba , de lo cual 
estamos bieo, ciertos éeertiñcados, la cual dicha manopla é 
estoque el dicho Diego de Avila dio y eolregó á mí el rey 
cji mis xpauos., y en enmienda ó remuneración de todo ello, 
Muestra merced 6 voluntad ^s que haya é tenga de Nos {yor 
merced en cada un año para en toda su vida^ cincueuta 
mili iparavedifi, situados ea rentas ó derechos de estos nues- 
tros reinos; porque vos mandamos que lo pongades é ásen- 
teles ansi isn los nuestros liJx'os é nóminas de las mercedes 
de por vida que vosotros tenéis , c deis é libréis al dicho 
Diego de Avila nuestra caria de previllegio de los dichos 
cinouenla mili ma^ravedis , para que los haya y tenga, y lle- 
ve y goce este presente año desde diez dias del mes de he- 
l>rerQ« hasta el fín del, ó deude en adelanle en cada un 
afto para en toda sp vida , situados en cualesquier rentas é 
derecjbos. djQstos nuestros reinos, donde él los quisiere se- 
ñalar, opa que sfea e^ los lugares que se suele é acostum-! 
bran estai*; ó para. que los arrendadores^, é fieles é coge- 
dores de las dichas rentas le acudan con ios dichos cincuon^ 
la mili (nfkravedises este presente año desde el dicho dia 
hasta fin del , ó den en adelante en cada un año para en toda 
su vida^ según dicho es , solamente por virtud de la carta; 
de previllegio que ansi le diórede» é libraredea, ó de sU 
Lraslado» signado de escribano publico , sin ser sobreescriplo 
y librado de vosotros m de vuestrosoQciales en ningún año, 
CQQ tanlA que por su fallecimiento los. dichos cincuenta mil 
maravedís se consuman é queden coDsumidos para Nos é para 
muestra corona real, para no poder hacer merced dellos ¿ 



persona alguna , la cual dicha carta de previilegio que ansí 
le diérdesó librárdes, mandamos al nuestro cbanciHer, é no- 
tarios é á los otros ofiGÍales que están á la tabla de los nues- 
tros sellos que libren, é pasen é sellen sin imi^sdifidento atgu- 
no , lo cual os mandamos ^e asi fagáis é cumpláis, no em- 
bargante cualesquiqr teyes $ pram&ticas de^tos reinos que 
en contrario desto sean, con las cuates Nos dispensamos é 
las abrogamos é derogamos en cuanto á ^éslo toca é atañe, 
quedando en su fuerza é vigor para en las otras "tesas, é 
non le descontéis diezmo, ni chancHIeria ni otros derechos 
que desta merced hayamos de haber segiinla brdetíanza, por 
cuanlo porque asimismo se la hacemos de lo que en ello' 
monta, é non fagades ende al. Fecho en Granada á m^ dia$ 
del mes de jtUio de mil é qüiniet^s é veinte y seis años. Ya 
el rey. — Yo Francisco de los Cobos, secretario de* su Cesárea 
é Católicas Majestades, lo fice escrebir por su mandado. 

Agora por cuanto por parte de vos el dieho Diego de Avi- 
la nos fué suplicado é pedido por merced que, confirmando é 
aprobando el dicho nuestro albafá suso incorporado é la mer- 
ced en él contenida , vos mandásemos dar nuestra carta de 
previilegio de los dichos cincuenta mil maravedís que por vir- 
tud del babedes de haber para que los hayades é tengades de 
Nos por merced en cada un año para en toda vuestra vida, 
con tanto que después de vuestros dks los dichos cincuen- 
ta mil maravedís se consuman. y queden ccínsanlidos en 
nuestros libros para Nos é para la corona real destos nues- 
tros reioiis , para non poder hacer merced dellos á persona 
alguna, situados señaladamente en la renta de las tres cuar- 
tas partes de la Abuela & Nos pertenecientes en la eibdad 
de Granada , segund ó como anda' en renta donde vos los 
queredes tomar 6 nombrar é situar, para que los arren- 
dadores, é fieles é cogedores, é bis otra» personas de la di- 
cha renta de suso nombrada é declamda vos recudan con 



553 

elfos ei aio venidero de mit é quioiertloi é veiute ó siete 
afin desde prttaera diá del meB ie hehero d6lv por los ter- 
cios del é defide en adelante por los tercios deseada ónafiof 
liara en toda vuestra vida ;• ¿ por cuanto se falla por los 
nuestros libros é nónimais de las mercedes de por v}da, en 
como tept& en eltoé aséntadd el dichd imestro aHMilá^ ie stiso 
encorporado « el xnial quedó é queda cargado en poder de 
los nuesCros oielalos de las mercedes ,'é como por lo^n él 
contenido non se vos descuente diezmó ni chañcelleríii que 
nos ^ hábiomos ide haber, segon la óndenansta; poründe los- 
sabre dichos reyes por hacer' bien y merced á vos él «dicbo 
IHego de Avila é luvimósk^ por bien- é coniirmlmosvbs y* 
aprobámosvos' el dieba nuestra albalá susolncorporado é la 
merced en.él oontenida; é tenentos por bieny es irutetra mer- 
ced qu6 vos el dicho Diego de Avila hayades é lengades de 
Nos poh merced en cada uh ailo para en toda Vuestra vida, los 
dichos cincuenta mil mará vedli, eón tanto^que después de* 
vuestros dias los dichos cincuenta mil niara vedfs se consu* 
man y queden consumidos én ios nuestros libros para Nos é 
parala coronii real destos nuestros reiobs /y para no Hacer 
merced deilós 6 persona alguna, siUiadoses la dicha renta de 
suao nombrada é declarada, ¿ con las faeilltariesé condi- 
ciones que en el dreba. nisestro albalá suso incorporado é 
de suso en esta dicha nuestra carta de previllegio ^ con^ 
lieue 6 dedara, por la cuahé por d dicho so traslado» sig- 
nado sin ser sobrdescripto ni libra do^ corfaó dicho es , man* 
damos á los dichos nuestros arrendhdores^ é fieles, é cogct 
dórese ütrás cualesquier* personas que bau'é hobiercn de( 
coger é de recabdan en rentan ó en fieldad ó'en otra cnal^ 
quier manera la didia renta 'de-^las dichas tros euarlas par' 
tes de la Abuela á Nos pertenecientes en la dicha etudád de 
Granad» ,sogiuii é como andan en renta de suso nombrada 



551 

¿ declarada» ^uc de loajo^ravodíb éioUas cosas que la4Íi- 
cha reata montare» 6 rendiere é vaUére en cualquier nía- 
aera el dkho afio , venidero de mil éi/quiaienfass é veinte y 
siete a^os é.dende en adelaple, en eada un afio, para en 
toda vuestra vida, den y paguedt, ^rrecudan é fa^ao dar y 
pagar 6 rebuNlir á vos el dicho Diego de Avila ó al que iio* 
biere de recaudar por v.os coa los diohbaeiteuenla snil ma- 
ravedís , que vos ios. den y paguen el dicho^aio veDídero 
dól, por los tercios dóh é dendeen ddelanto'por los. tercios 
de cada un año para eli:toda vuestra vida» é ^ue tomen vues* 
Iras 6artas de pago ó del que hubiere dq recaudar por vos» 
con las cualies: 6 con el traslado desta nuestra caria dé previ- 
llegio; sin ser sobreescriploy librado^ eekaó dieho es, manda- 
mos á los diehos arrendadores é recaudadores mayorest, teso^ 
re^os, recebtóres.que jon ó fueren de las' dichas rentas del 
partido de la<]icha Abuela de Iaidichadbdadde6ranada« qué 
reíeiban y pasen en cuenta ¿ ios dichos arrendadores^ fieles ¿ 
cogedores de las dichas rentas^ los diehos eiocueoi la mil ma- 
ravedís el dicho año venidero de mil. é quiaienfaos é veinte 
y siete años, é dende en cada un afie paira toda vuestra vi- 
da. E otrosí mandamos ¿ los nuestros arrendadcnres .mayo* 
res do las nuestras reatas, ¿ ásus iugjtres tenientes que 
aboca son é serán de aquí adelante, 6 con le&didios recau- 
dos los reciban é p^sen en cuenta «á los dichos arrendadores, 
recaudadores; mayores , reeeplorea de las diohas rentas en 
el dicho afio venidero de 1537 años» é dende ea adelante 
para en toda vuestra vida.. Y si Jos; dichos arrendadores, ¿ 
fieles , é cogedores é otras personas (|e la dioha renta de 
suso nombrada 6 declarada non dieren jii pagaren, ni qui- 
sieren dar fiin ¡pagaír á vos el dieho I>i0ga de AvUa , ó al 
que lo buhiere.de haber é de. recaudar por vos • los diebos 
50 mil mrs. el dicho año venidero del afio i537 afios, ó 



555 

dcnde en adelante en cfida un aña para en tpda.ViiQstra 
vi4a, á los dichos plazos é según é la manera q.Qe,,de suso se 
contiene por esta dicha nuestra caria de previllegk), ó por 
el dicho su traslado signado, sin ser. sobreeficripto ni l^jura*; 
do, como dicho es, maadamos ó damos p9der CQn»pIide ¿ to^ 
das é cuaicsquier nuestras justicias» ansí de la nuiestra casa 
é corte 4 cbancelleria, como de todas las otras ciudades » vi- 

* 

lias ó lugares de los nuestros reioios 6 señoríos , é ácada uno 
é cualquier dellos é su jurisdicion que sobre ello fueren re- 
queridos, é fagan é manden hacer en los dichos arrendado- 
res» é Celes é cogedores» é en las otras personas dq la dicha 
renta de suso nombrada é declarada » é en los fiadores que 
en ella hobieren dado é dieren en sus bienes muebles ¿ rai* 
ees» do quier é en cualquier lugar que les fallaren^ todas las 
ejecuciones, é ventas é remates de bienes r é todas la$ otras 
cosa« é cada una deltas que convengan 6 menester sean de 
se facer ansf, como por maravedís del nuestro haber, Ijüasta 
tanto qu6 vos el dicho Diego de^ Avila, ó el qucí lo lu)biere 
de recabdar por vos, que vos seades y seaa ronlentos y p$* 
gados de los dichos .50 mil mrs., ó do la parte que deUos os 
quedare por cobrar el dicho año venidero.de 1527 años, é 
,dende en adelante en cada un alio , para en toda vuestra vi- 
da, con mas las costas queisueulpaficiéredes en los cobrar: 
que Nos por esta dicha nuestra cacta de previllegio é por el 
dicho su traslado signado , sin ser sobreeseriplo ni librado, 
como dicho es, facemos sanos é de pasSi los. bienes que por 
esta razón fueren vendidos é rematados & qiuien lo$ compra- 
re, para agora é para en todo tiempo; é los unos nln los otros 
ndn bagados ni fagan ende al por alguna manera, só pena 
de la nuestra meá*ced é de 5 mil mrs. para la tiuestra cámara 
á cada uno por quien fincan de ló aUsl facer é cumplir. E 
demás mandamos al homc qde lea esta dicha nuestra carta 



556 

de prevllleglo ó el dicho su traslaclo signado, corno dicho es, 
que les emplace ante Nos en la nuestra corte do quier que 
Nos seamos , del dia que lois emplazare hasta quince días 

r 

primeros siguientes , so 4ar dicha pena, so la cual mandamos 
á cualquier escribatío público que para esto fuere llamado, 
que den al que vos la mostrare testimonio signado con su 
signa, como nos sepamos eh como se comple vui^lro man* 
dido. E deste vos mandamos dar é dimos esta nuestra car- 
ta de previllegio escripta en pergamino de cuero é sellado 
con nuestro sello de plomo pendiente en filó seda colores, é 
librada de los nuestros contadores mayores é de otros oficia- 
les de la nuestra casa. Dada eh la clbdaJ de Granada á 90 
dias del mes de jullio año del nascimiento de nuestro Seíior 
Jesucristo de mil 6 quinientos é veifote y seis años. — Signen 
varias enmiendas. — Yó Hernando de Cuellar notario del 
r eiDo de' Granada la fice escribir por mandado de su Cesárea 
é Católicas Majestades. — Suero Bemaido. — Pedro de los 
Cobos. — Pedro dé la Pefia.-— Chanciller Alonso Nufiez. — 
Kstor traslado fué corregido é concertado con el dicho pre- 
villegio original de adonde fué sacado , estando en la villa 
de Madrid Sus Majestades , é la su corte é Consejo Real; 
iniérebled Veinte y tres dias del mes de jullio año del nas^ 
cimienta de nuestro Salvador Jesucristo de mil quinien* 
tod ti^einta y nueve años. Testigos que fueron presentes á lo 
ver corregir é concertar este dicho traslado con el dicho pre- 
villegio de adonde fuó sacado» Juan Gómez de Aldana^ es* 
críbaoo de Sus Majestades, ó Luis de Baños, é Francisco 
de Ribera, estantes en la dicha villa. — Siguen varias en- 
miendas. -^K yo Juan Torero, escribano de Sus Majestades 
é su notario público en la su corte y en todos los sus reinos, 
presente fui con los dichos testigos á lo corregir é concer- 
tar este dicho traslado con él tlicho previllegio, é lo escribí; 



por ende fiz aquí este mió signo (le Itay) a la) en l€sl¡iDo< 
nio de verdad. — Juan Torero e^iribano* r 



/ 



■n 



La geojeralidad d6 nuestros historíadArM* fti tratar de la 
prisión del rey de Francia, Imoen partícipe de esta honra á 
iuaü de Aldana; pero quien mas circunstanciadamente re- 
fiere el caso , describiéndonos hasta sus mas' pequefias parr 
ticularidades,. es el croniata de Atagon Juan Frarioisce An- 
drés-de Ustarrozy en la porte segunda de jos Afiuhs deftqucj- 
lia corona^ publicados con adiciones propias ipor Fr. Miguel 
Ran)o& Zap&ter. Segiin el testimonio de aquel i. Juan de AU 
dana/naluraT de Tortosa, qui» ^e babia.sefi^Jidp^ppr sus 
hechos en I4 jornada det Salsas y Perpiñ&n (1503) » efk la 
batalla de Rávena (i 5 i 2), y posterioimeDle ea tas de Gol- 
rellano, Veoccifi i Bicoca y otra$ » se halló también. en la 
.guerra de Italia y en lá memorable acción de Patía, cpn 
el cargo de oorooel de un tercio italiano. Asegura UstaiTOz 
que fué A)dana el primero que llegó ¿la .persona del rey de 
Francia ,. habiéndose apoderado.de cuatro de sos prendas: 
e} collar de la orden de San Higuelí» Ja espada 1 un puOal 
y unsüs Horas del ofi(»o de la» Virgen* i' 

Regaló el icoUar a1 emperadinr. Garlos V, qui§n. tuvo á 
su vez la generosidad de enviarle. ¿Madama Luisa 1 madre 
del i-ey, . . . . , . .; .. 

Es curiosa la descripeion que^ hace el mencioi^ado autor 
de la espada. Era, dice, de Sutiles y. actifiípiosas labore». 
Eix la cru2 de la empuñadura se leifln estas palabras: Fe^ 



558 

bras : Fecit potentiam in hraohio $uo , adorn^nda la ^coDlera 
una salamandra con esle mole : Nuírísco eMngo. 

Para que se perpetuase la memoria de lan extraordina^ 
ríosueeso» mandó el emperador armar caballero á Alda- 
na en el campo sobre Túfiez (1535), dándole por armas 
un escudo en can^ fojo y (res* corcmalYeales de oro, asen- 
tadas la una sobre la punta del escudo, y las dos parale* 
las en chief , y una espada derecha , que sube de punta 
y pasa por la milad de la corona , y sin tocar á las otras Ile^ 
ga á to alto; fas cuales significan que en esta batalla de Pa« 
v(a quedó prisionero el rey de Francia, Enrique de Labrit, 
prelenscv rey de Navarra, y el hijo del rey de Escocia. Orla 
dot e^údo era er collar de la orden de San iMiguei en cam- 
po azul, y por timbre un yelmo cerrado, y una salaman- 
dra eu lugar de plumas, con el mote: Nutrísco extingo. 

Diea también Ustarroz haber visto el privilegio del em- 
perador, donde viene esta descripción de armas, queoo|ñ6 
con puntualidad Martin de Viciana en su historia de Va- 
leticia. (Ibíd. 1564). 

Vio asiintsmo el cronista aragonés en poder de loshere- 
deros de Alda na las Horas del oficio de la Virgen , que eran 
según 'SUS misihas'palabras ** de bellísima y rara ilumina- 
ción, escritas en vitela en folio octavo, cubiertas de ter- 
ciopelo, negro, Cón adornos de plata dorada, y una mane- 
cilla para cerrarse , dé la misma materia y escelente pri- 
mor, porque en ella hay un cristal que sirv&de viril á una 
imágen^^de lá Virgen Sacratísima» con su hijo en los bra- 
-zos; en cuya pequenez se muestra el arte de quien lo pla- 
to. En el principio hay tres motes latinos , dignos de la 
Cristiandad de aquel príncipe valeroso , que dicen : Teme 
tV fíios; fnvafecB á los pobres y acuérdate del fin.'* Esle 
|)i'ecÍoso libro fué , nds asegura , lo. único que quedó 4e 



4Si) 

aHfuáUas prendasen poder de la familia del coronel Aldana; 
pues 8tt hijo príonogéDtto Marco Antonio, acaao por iio te-! 
ner sucesión, regalj&la espada y puñal al rey FeHpe 11 etv 
oeamon en que .pasaba por Tórtoaa , d^ regreso^ dé las Gór!^ 
tes de:Monzon.(l58&), por cuya dádiva le señaló el rey la 
pensión de SOO ducado anuales* dbranle^u Vida » según asf 
aparece del real privilegio otorgado al efecto, eonH> puede 
yets^en Ití Bistaria de\Tartásaf escrita porTrahciteo Mar« 
toret,. euyo documento , siendo en extremo cufi^isá, nos ha 
parecido fOQvaníente (rasladarfe. Dice asi: 

«'Nos PhUtp(ius pei gnitia Rex' Castelkft , Arago- 
wun, etc. Ante aJia omnia RegiaJtfajéstatis decora^ hoc 
nnutn ciMeria pr^oatare ñobis visum est Regtam bMignita-^ 
tem; RiunifioeAtiamqbe.diffundére in eds^ qui non tanlum 
paternas virlutis emuli , aut frairúm mojorümque- rebus 
prieclare geslis inoixi » sed propriia etiam sese merit4siQÓm-^ 
ptobaireí ao veluti nos mvtuis offlcHs pretocare conati sunt: 
Quamobrem ^ cum: non ita pridem ta ' dikete noster Maree 
Anloni Aldaña (Regí» comitiis Montisonipéractis), Derto^ 
sám^oobis obvius processeris ibique; ensem per qudnl éjci- 
mium non modo multo auro gravem ; sed inslgni opere 
eéhapicienduai , air ptené Regiüm nobis u]tti¡r obtuleriü: 
qucm quidem/ euáent qvondafm díleclus noster loannes Air 
daña petertuns , iu' magno ilio et memerabilí eonfiietii; 
qui.ftpuid Xioinum habltUB^st, Carotl Goísaris patris noUrl 
obsepvandissinii aúépioiiff, i F^ancflseo Valesió Oallorom 
Reger.potentissímo abstulerat} quotefnpore Rét Ipae vielus 
afll manus patria tul suceubuit •d^^ionemque fecU. Qm 4^h 
dam hD prslio,; >nkajlorisCor0neHr(ul voeant) officium gere- 
tQt oninium Itdloraní ad/Ccesarei stipendla miKiaftfiutn'. 
Nec tu hoc iátÁ iogenti eC ^^n^claro anunere , nébisquíá 
gralisaimo inscrvisReicontentus ,• dum ^ndé Vértentiab pro- 



360 

ficisccreinur» prose^Ailu^ esl >í<)s, ^qfie ibídem eliaimu^ 
lulisli pugionem iosignem, ab ieodem GaUorum Rege pftrí 
fortUDa Unü cum ense receptum; qu» quidem per dom. Dí^ 
dacum a Corduba eqüilU nostrf pnefedtum io noslra arma^ 
mentó reponenda» ad servandaquejusstmtts, magDUfri pa- 
terna glpriaB, et memorabile incremeiUum. His igiiur, al* 
qoe i^lü^» DQC pauciá , . ncc vulgaríbus mentís oxpensis, 
quibus ^os 9 Regiamque grathtm noslram ptoméritus es, 
cupieo^tqs íi$$. paria tíbi repeilder& obsequiorum » serviti»- 
rumque tanlorum vices et muñera, dtinl ieaaese Qobié ooa- 
s¡oobtulerit,;qua id cómodiiis^ et pra.djgnitate posslmus. 
vúsum est' i4terjm Butóntas libras monietse Régaiimn mn- 
gulia anQls.persolveadas, soper juríbúsv emotumenttoet 
reddiUbus joostra^ Bajuliae Generalis Regni Vnlooti» » libi, 
düm.de.:na$tra merael Ubera^ volúntate pmoésserit, daré, 
a^^^goiare «. consignare f et liberftlites' elargiri , qiias tíbi con* 
cf^^aeramus super juribus BegUs noatri Regni Neapolia, et 
ad uberiorem gra^tiamtibi' illas .cómmutamus aoper dicta 
Rajuli^ Generali Regni VareBlifis » quas tibi á die (tatae prs- 
scirtis persoivi yoUirnus» etc. fLo demá^ de este privilegio 
h omittí . Martorel como poco impartatUe^ eancepto el¡bia¡ que 
eepamo Mgéi^jJi'Jisilum in Monasterio Sancti Laorentii, die 
primo mensis Iijlii, anuo á Nálivitate. Domini roilleaimo 
quingentésimo oetuagcsimt) nono, regnoramque npstro^ 
ruin,{VÍdeUfet CU«norÍ9'8iciii», elHieruaalem ^ trigeaioDO 
fbe3|:tQj.Qa9teU« auteni i uVilagoQitm \- UUerioris Sitíliae ei 
^l'iorum» trigfsiiDO qiiarto> Porti^aJiaa aiitém décimo. -- 
:)rO B(4 REY.---VI. Fraqqi»efi{a Prúoms. Generalir Vt. Gaai^ 
0R. Vt, Marzilla; Rw VJt. Pelliocr R/Vt- Frigola VieBcan- 
cfil Vt. Comea General. Tbesau; Vt« Terg» RvVt. Quiniaiía 
&• li). diversorum Valeatiaai^X^ folio XX XIUI." 
. '*UofmM$ Rei« manda vik niihi Petrb Frañqiieu vjsa 



561 

per Frígola Vioecancel oomilem Geaeralcm Thesau. Campi, 
Terga , Marcilla , Quintana , et Pellicer , regentes Cancellar . 
et me Procons. Generali/' 

''Vuesa Majestad manda que á Marco Antonio Alda- 
na se le paguen cada año, durante la real voluntad, sobre 
la Bailfa de Valencia 200 libras, en lugar de los docientos 
ducados , que Vuesa Majestad le hizo merced sobre Ñapó- 
les » por la espada y daga del rey de Francia , con que sir- 
vi6 á Vuesa Majestad , y oórrenle del día de la data deste 
privilegK). Ck)Dsultado CCGCXIL" 



Tomo XXXVHl 36 



562 



ACUERDOS 



DEL 



AYUNTAMIENTO DE MADRID, 

tonudos cod ocasión de la nneya de la batalla de Pa? ia , llegada ] 
pennanencia de Francisco 1 en esta Tilfa , sacados de nna copia coe- 
tánea qne poseia D. lartin Fernandez Nafarrete. 



Libro de acuerdos ^ que comprende desde el 21 de junio de 4821 
á il de junio de 1826, existente en el ayuntamiento de 
Madrid. 

En el acuerdo de i I de marzo de 1525, á los folios 205 

vuelto y 206, se lee lo siguiente. 

Alearlas de u Dijcron que por cuanto ayer viernes 10 
d!Sr?ydeV[!ieu! di^s deste dicho mes vinieron las bienaven- 
turadas é grandes nuevas de la viloria que 
S. M. é su ejército hubo en Italia contra el rey 
de Francia , en la cual fué vencido, y desba- 
ratado, y preso y muerto cuasi todo el ejército 
del dicho rey de Francia , y su persona pre- 
sa, y con muy poco daño de los nuestros, 
por lo cual y por su vitoría tan admirable y 
grande, que Dios nuestro señor fué servi- 
do de dar al emperador nuestro señor y á 



Cera para U fiesta. 



56S 

España, es muy justo que todas las cibdades 
y pueblos fagan muy grandes y solenes ale- 
grías y procesiones, y den gracias á Dios 
Nuestro Señor por tan grande merced y be- 
neficio, especialmente esta muy noble villa 
de Madrid , en la cual estando é residiendo 
S. M. le vino esta grande y bienaventurada 
nueva ; y asimismo se le quitó é sanó de la 
enfermedad de la cuartana, de que S. M. 
habia mucho tiempo questaba enfermo. Y asi 
á S. M. como á todos los otros principes é 
reyes pasados paresce que Dios Nuestro Señor 
es servido de facelles mas crecidas é señala- 
das mercedes, estando é residiendo en él quen 
otro lugar destos reinos; y por tanto y por- 
que S. M. lo mandó, se hizo una solemne pro- 
cesión á Nuestra Señora Datocha este dicho 
dia , en la cual se hicieron ciertos gastos, 
los cuales acordaron que se pagasen é gasta- 
sen, como era justo é razonable, los cuales 
son los siguientes. 

Que se gastaron cuarenta é ocho libras é 
media que pesaron doscientas é treinta é nue- 
ve velas de cera , las cuales se dejaron ¿ los 
clérigos é frailes que fueron en la dicha pro- 
cesión, ¿ cada uno la suya, que montaron 
á 62 maravedís la libra , tres mili é seis ma- 
ravedís. ..•:.... 3,006 



564 



En el acuepdo de i de agosto del mismo, al folio 219 

se les: 

Petición par. SM. OtorgaroD Carla para S. M. suplicando 
micn^toderoprdd mandc que los repartimientos que se han de 
rey e ranc a. jjg^^ ¿g ji^p^ g bastimcntos é otras cosas , se 

repartan por la tierra de Madrid é los lugares 
de señoríos é lugares comarcanos hasta en seis 
ó siete leguas , como se hace estando aquí la 
Corle de S. M.; y asimismo para que S. M. 
mande enviar á decir á esta villa » si es ser- 
vido, que se corran toros en esta villa para la 
venida del rey de Francia (1). 
Ídem. Mandaron librar á Vallegera que va á To- 

ledo, 9 reales, para en cuenta de lo que ho- 
biere de haber, á 5 reales cada dia. Va sobre 
el repartimiento de ropa que se ha de hacer 
para la gente que viene con el rey de Francia. 

En el acuerdo de 9 de agosto del mismo, al folio 220 y 

220 vuelto y se lee : 



Bopaparaeirey Acordarou los dichos scñorcs quc se en- 
de Francia. ^j^^^^ ¿ j^ comarca desta villa y su tierra , con 



(1) La lectora de estos acuerdos del ayantamiento de Madrid, 
por cayo tenor se vé el deseo de que se solemnizara con grandes 
alegrías y fiestas nacionales b nueva del triunfo alcanzado en Pavía 
por las armas imperiales , tráenos á la memoria otros hechos que 
manifiestan con no menor evidencia la inmensa popularidad de 
aquel suceso. 

Celebráronle los poetas españoles escribiendo al propósito dife- 



565 

el repartimiento de la ropa que se ha de traer 
para la gente que viene con el rey de Fran- 
cia, y la provisión de S. M. que para ello hay ; 
y que vayan dos personas de recabdo y dili- 
gencia para que luego lo hagan traer. Y de 
cada lugar venga una persona que tenga car- 
go de entregalies las camas que trujere, con 
cada una sobrescripto de cuya es , y ¿ que 
se ponga toda junta en una casa , en poder 
de Luis de Paez , para que de allí se reparla 
por los que la han de tomar, dejando pren- 
das de plata, como S. M* lo manda por su 
provisión. 

Mem. V asimismo questas dos personas que van 

rentes composiciones , dos de las cuales hornos visto impresas por 
aquellos dias, una de Andrés Ortiz, y la segunda de Alonso Paz. 

Labróse también una magnifica tapicería , como era costumbre 
de la época , para perpetuar la memoria de tan glorioso hecho de 
armas, cuyos bordados de oro y seda representaban al vivo la pri- 
sión del rey de Francia. Estos panos fueron de la pertenencia del 
principe D. Carlos, hijo de Felipe II, y los legó en su testamento 
á su maestro D. Honorato Juan, electo entonces obispo de Osma, 
en consideración á sus señalados servicios (a). 

Aun duraba fresca la memoria de aquella jornada en 1564, á 
pesar del transcurso de tantos años , pues habiendo convidado en 
Westminster Isabel de Inglaterra á ntiestro embajador Guzman de 
Silva á cenar y ver una comedia y un baile de máscaras, deseosa 
de darle una prueba de singular estima y distinción respecto del 
embajador francés , mandó cuando estaban en la mesa , que se to- 
case la Batalla de Pa^ía^ no sin afirmar la reina al diplomático eS' 
pañol que aquella era la música que oia con mas gusto (b). 

iñ) Véose el lomo XXIV de csm Colección , pig 530. 
(b) T«mo XXVl, ph^. !W9. 



Ideo). 



Posentador. 



566 

por la ropa, lleven mandamiento para los lu- 
gares de la tierra desta villa, que traigan pan 
oocido y paja y cebada , y los otros mante- 
nimientos que tuvieren desde mañana en ade- 
lante cada día , por el tiempo que aqui estu* 
viere el rev de Francia. 

Nombraron para ir por los dichos lugares 
á hacer traer la ropa, ¿ Bernardo Herrezuelo 
é á Diego de Vallegera ; é que las personas 
que fuesen á traer la dicha ropa , traigan por 
testimonio como notificaron ¿ los pueblos la 
dicha provisión é repartimiento. 

Nombraron por posentador para andar 
con los posentadores que aposentasen al rey 
de Francia , á Francisco de la Torre. 



En el acuerdo de 25 de agosto de dicho año , al folio 222 

vuelto f se lee lo siguiente. 

Ropa del rey de Mandaron librar á Luis de Paez 12 rs. por 
Francia. ^j ^g^^gQ qy^ |,g teuido CU Tccebir la ropa de 

los que los han traido para la gente del rey de 
Francia , y en tornallo á dar , y porque ha 
tenido cuenta y razón dello. 

En el acuerdo de II de octubre del mismo ^ al folio 229 

vuelto f se lee: 

Vino que se me- Dicrou Hcencia para que Juan de la Cruz, 
FrJíífa** "^ **' vecino desta villa , pueda meter en esta villa 

el vino que fuere menester para el rey de 
Francia, con tanto que jure de non meter mas 
vino con esta licencia. 




567 



DOCUMENTO RELATIVO 

á la proyectada empresa de Bugia y Argel 



(Copla.) 



, ^ ( " El orrecimiento del Cardenal para lo de 

La Gaüpeta DICE : \ r% > a ^i i • /jx» 

f Bugia y Argel y la respuesta (i). 



f Archivo general de Simancas, — Estado, legajo 483 J 

Lo que el Ilmtrisimo Cardenal de Toledo pide para hacer la 
jornada de Argel y Bugia, y pasar con la conquista de 
África adelante , es lo siguiente : 

^ . „ , . Primeramente Su Señoría Iluslrísima hará 

Que8,M.ledii- 

'ue*Ie promóierá ^* cons¡gnac¡on de los trescíentos mil ducados 
!• ÍÍSfííSiíá^M ^^ seis años, cincuenta mil ducados cada año, 
K"Si^^^ y Su Maj/ le ha de dar pasado el año de se- 

(4) Hállase este documento sin fecha entre otros del año 1557; 
mas por lo que se infiere del capítulo I , nos inclinamos á creer 
qae es de principios del 56; en coya época ocupaba la silla de To- 
ledo D. Juan Martínez Silíceo, que al ver la ciudad de Bugia con- 
quistada por Salah arráez en octubre de 1555, por cuya causa 
su gobernador D. Alonso de Peralta fué degollado en Valladolid, 
recordando los hechos gloriosos de Cisneros , y deseoso acaso de 
imitar su ejemplo, se ofreció, asi como los reinos de Castilla, Va* 
lencia y Cataluña , á la gloriosa empresa de recobrar aquella plaza. 



568 

les seis aftos^ por- seQta y u][io, coQsigQacioQ de los dichos tres- 
?ue''híci?wií píi! cientos mil ducados, para que sea dellos paga- 
SníS.="H"'uS ^^- Esta consigQacion ha de ser cierta y ¿ 
rubrica. voluutad del dicho Ilustrisimo cardenal , el 

cual no ha de dar ni pagar otro dinero en la 

empresa de Argel y Bugfa , en lo que toca á 

los gastos y pagas del ejército y artillería, asi 

de mar como de tierra. 

En cuanto toca I*^™ > Q"® sucedicndo la mucrte del Ilustri- 

esl: cíXt^qSS simo Cardenal de Toledo (1) antes de los seis 

•r^obi"p*o° lo'qufl años CU quc se han de pagar los dichos tres- 

se lo ha dicho de . ^ «i i j .1 o «v 

palabra de parte cicntos mu ducados, QUC CU tal caso S. M. , con 

deS.M.= Hayuoa ^ 

rúbrica. dispcnsacion de Su Santidad , provea el arzo- 

bispado de Toledo con condición que el subce* 
SOI* pague los dichos trescientos mil ducados ó 
lo restante que no se hubiere pagado ; y que 
S. M. sea obligado al dicho Ilustrisimo Carde- 
nal ó á quien por él lo hubiere de haber , la 
parte de la consignación de los trescientos mil 
ducados, que durante la vida del Cardenal ha* 
hiere cobrado S. M. 

Que babiéndoioa í*^™ ' porque cl succso dc la victoría está 
cobrado suMaj.^ mas CU fós manos de Dios que de los hombres, 

lodo ó la parte que ^ 

ido mandarra p2l y^ ^"®» '^ ^"^ "^'^^ 00 quicra , uo sc alcance 
me á^io^'ue Mdil vitoría cn uinguna de las dichas plazas de Ar- 
p^rimero^¿flay gel y Bugía , no por eso ha de fallar la paga 

uaar6briea. ^ 6 J 5 ; c; m u 1 u / 1 

y consignación que S. M. ha de hacer de los 
trescientos mil ducados , para que sea el di* 
cho arzobispo pagado , ó las personas ó perso- 
na á quien, si Dios llevare desta vida, dejare 

(4) Falleció en 31 de mayo de Í&S7. 



569 

poder para lo cobrar. Esto se entiende confor- 
me al capitulo precedente. 

Qae w naniiarft ^^^^ » H^^ slcndo ganadas las ciudades de 
qorSiAÜuVoa'e'^! ArgcI y Bugla , queriendo el dicho Cardenal 
cóoqu?su!*y baga pasar con la conquista de África adelante , le 

lo oue el arxobis- 

Éta» ttM íftílíiil ^^ ^® ^^^ ^'^ ^' '^^ galeras de la orden de 

Santiago que asistan ¿ la conquista , las cua- 
les galeras y el capitán general que en ellas 
anduviere » han de hacer lo que por el dicho 
Cardenal de Toledo ó por su capitán general 
les fuere mandado; y para esto S. M. le ha 
de mandar dar su provisión Real en que asi 
lo mandé al dicho capitán general y capita- 
nes de las dichas galeras. 
Que M le dará 1^"^ » Su M."* Ic ha dc mandar dar las ar- 

oay unlTr Jbfiea!^ nias quc quedarcu , acabada la empresa de 

Argel y Bugla » y parle de la artillería , para 
continuar la dicha conquista de África ; y asi- 
mismo las dos galeazas de D. Alvaro de Ba- 
zan , armadas de gente y artillería , 6 dos ga- 
leones, los cuales han de asistir ¿ la dicha con- 
quista juntamente con las dichas galeras , ha- 
ciendo lo que por el dicho Cardenal ó por su 
general les fuere mandado , las cuales galeras 
y galeones han de andar á costa y sueldo de 
S. M. todo el tiempo que la conquista durare. 
Qo9 locontani- I^^i 4^6 las iglesias que se fundaren en 

lo , & m! iieoe por laS talcS CiudodCS , villas y lugares que se ga- 
bina de eoncedér- • , "rto.TI*:! 

Helo cono lo pide, uarcn » seau sufragáneas a la Santa Iglesia de 

eccbto que en lo , 

8*ii* lo^s nómbraí Tolcdo y prclados dclla ; y que Su Santidad y 
itrlítSiM^tfSou. S. M. sean servidos de aprobar el nombra- 
=H»yon. rubrica ^j^^j^ primeTO quc por el dicho Cardenal se 



570 

hiciere de los primeros prelados , y que las 
demás dignidades y beneficios sean de patro- 
nadgo de los arzobispos de Toledo, con que se 
guarde el estatuto de la Santa Iglesia de To- 
ledo que han de ser todos cristianos viejos. 

Que se baga de ^^^^ > Q^^ á S. M., síeudo Dios servido que 
que^se?on^?óM 86 gaoc la dicha tierra , no le ha de quedar 

cardenal don fray 

Francisco xiroe- otra cosa sobfc los pobladorcs della sino el al- 

nei para lo de ^ 

Pübíiisí^*^ "" cabala y la suprema jurisdicion, siendo libres 

de todos los otros pechos ordinarios y extraor- 
dinarios; y desta manera se podrá poblar la 
tierra y resistirán á los enemigos. 

Quesemandarj Itcm , S. M., para quc pucda Su Señoría 

á los alcaides por n j' • m. » j i 

provisiones parii- Reverendísima tener todas las cosas necesa- 

culares que reci- 
ban todo lo 9uei rías para la dicha conquista, ha de mandar 

l^ardenal quisiere ' a ' 

firfoíiíie^al^'y se ^"^ ^^ '^^ forlalczas de Mazalquivir y Carta- 
ó'/*quí?"^su po- gcna , los alcaides que en ellas están , reciban 
mVnte^.^Hay nD¡ loquc CU cUas quisícrc meter el Cardenal, con 

rúbrica. » i . 

las personas que lo tengan á cargo, hacién- 
dole pleilomenaje que lo lemán en custodia, 
y que lo dejarán libremente sacar al Carde- 
nal todas las veces que quisiere. 

ítem , S. M. ha de dar al dicho Cardenal 

todos los poderes y provisiones necesarias 

para la dicha empresa, para que sea obede- 

Que se le con- ^^^^ Y cumpHdo por mar y tierra, todo loque 

di =Haru«¡«r'ü: por Su Scñoría Iluslrísitna fuere mandado, 6 

brjca. ., « 1. xr ■ 

por su capitán general en su nombre. Y asi- 
mismo Su M.^ ha de enviar una persona del 
Consejo Real ó alcalde de corle , para que 
asista en lo que Su Señoría Reverendisíma les 
encargare, para proveer las cosas necesarias 



57Í 

en la dicha empresa lodo el tiempo que du- 
rare ; y estas personas han de ser á contento 
del dicho Cardenal las que él nombrare. 
Que enesios.M. Itcm , ha dc haccr merced S. M. al dicho 
se hVgí'io*mi?mS Cardcual como á general del ejército , del 
«coftumbra hacer quinto dcI dcspojo y vitoría que se hubiere en 

cuando S. M. se 

baila preseoie en jas dichas ciudadcs dc Aráiel y Bufffa y con- 

•emejanles jorna- O J o J 

b"¿í!"*' """ ^^' quista de África , y lo demás ha de ser para 

la gente de guerra , conforme al uso que se 
tiene. 
Que se baga co- Itcm , S. M. ha dc dar licencia al dicho 
ró^« 'macsuazVs! Ilustrisimo Cardenal para que Su Señoría Hus- 

por termino <<«,•.,. i i i.« i 

tres afios, que se trisima 6 Quien SU podcr hobiere , pueda ven* 

cuenten de>dei{ue 

bace^r°"íí"iíroadí ^cr trigo, ccbada y ceuteno dc SU arzobispado 
prcTa. = u!y' u*^ á cualcsquicr mercaderes 6 personas, los cua- 
les puedan vender ó fiar de la manera que lo 
hacen los que tienen en arrendamientos los 
maestrazgos. 

ítem , que Su Señoría Ilustrísima ha de 
nombrar el capitán general desta guerra y 
empresa de Bugfa y Argel y conquista de 
Proveído. =flay Afríca , cl cual scrá tal que se le podrá co- 
ima rubrica. meter la elección de los coroneles , maestros 

de campo , capitanes y oficiales del ejército 
que se llevaren. Esto se entiende fuera de los 
capitanes que vinieron de Italia , y de los que 
nombraren las ciudades con la gente que dan; 
y que en los de la mar, que S. M. ordene lo 
que mas sea servido. 
Que por la pri- ^^^^ > Q^^ gauadas las ciudades de Argel 
uVpe'íVonfs^á y Bugía, cl Iluslrísimo Cardenal ha de nom- 



573 

eoauoumientoiki ^^^ 'os capitaoes gcoerales y alcaides á cuyo 
Hi" uM raifi?¿í: cargo haya de quedar Argel y Bugía, y que 

S. H. les haya de confirmar las provisiones 
que Su Señoría Revereodisima les diere , que- 
dando á cargo de S. M. la paga de los dichos 
capitanes y gente de guerra que quedaren de 
guarnición en las dichas ciudades , conforme 
á la costumbre que se tiene en las otras fron- 
teras de S. M.; y el dicho Cardenal comuni- 
cará con S. M. las personas que hubiere de 
poner en las dichas ciudades antes que las 
nombre. 

Ove se barA coro- í^*» t 9"® §• M. ha dc cscribir ¿ Su San- 
Ín5"r«b?ici^"'^ tidad que tenga por bien de conceder todo lo 

infrascripto, pues conviene ¿ la religión cris- 
tiana. 

Primeramente , que pasando el Ilustrísi- 
mo Cardenal de Toledo en África , le ha de 
criar legado á lalere , con ampia facultad, 
y como para tal jornada se conviene , por 
todo el tiempo que la guerra durare y en 
África estuviere; y que no pasando en África 
por algunas causas^ pueda subdelegar una 
persona constituida en dignidad , como al di- 
cho Uustrisimo Cardenal le pareciese. 

ítem » que Su Santidad conceda indulgen- 
cia plenaria ¿ todos los que se hallaren en 
aquella guerra , asi peleando como sirviendo 
en otros oficios ; y esto en artículo morlis, 
porque algunos morirán de enfermedad y 
otros peleando. 



Ítem , ha de dispensar Su Santidad con los que en la 
tal guerra se hallaren, en los ayunos y oir misas, que la 
iglesia tiene estatuido ; y que para esto y otras semejantes 
cosas, Su Santidad dé plena facultad al dicho Cardenal de 
Toledo como á legado á latere , ó á su subdelegado , para 
dispensar en todo lo que Su Santidad dispensaría , si pre- 
sente se hallase. 

ítem, ha de conceder que pueda llevar Su Señoría Ilus- 
trísima seis dignidades ó canónigos en su compañía , y que 
estos en sus iglesias sean habidos por presentes , así en las 
distribuciones cotidianas, como en los demás frutos de sus 
dignidades ó calongías. Y porque demás de^as seis dignida- 
des ó canónigos que S. S. lluslrísima ha de nombrar, para 
llevar consigo, querrán otros de las iglesias destos reinos ir 
con Su Señoría lluslrísima y acompañarle en esta jornada, 
que Su Santidad mande que los que fueren sean habidos 
por presentes, quedando en las dichas iglesias las personas 
que fueren necesarias para el culto divino. 

ítem, que Su Santidad ha de conñrmar la facultad que 
Paulo tercio dio á Su Señoría para testar de cien mil duca- 
dos; y asimismo la ha de ampliar para que pueda testar de 
todos los mas bienes que pudiere. 

ítem, ha de dispensar con el Reverendísimo Cardenal y 
con los clérigos de orden sacro que con él fueren , que 
cumplan con decir las horas de Nuestra Señora, con rezar 
tres rosarios por el Oficio Divino á que son obligados , y con 
esto puedan decir misa sin escrúpulo de conciencia. 

ítem, que pueda dispensar sobre cualquiera irregurali- 
dad que se cometiere en la dicha guerra. 

ítem, porque ¿ntes que esta ocasión se le ofreciese, tenia 
Su Señoría Ilustrísima comenzado á hacer algunas donacio- 



574 

nes á obras pías, aunque no se habían puesto aquellas per- 
sonas en los lugares y casas que pretendía Su Señoría Uus-* 
trísima hacer en memoria y servicio principalmente á Dios« 
que Su Santidad dispense que las pueda comutar y emplear 
la suma do dinero que dellas sacare, en lo que bien visto le 
fuere, y á servicio de Dios. — Hay una rúbrica. 



FIN DEL TOMO TREINTA Y OCHO. 



ÍNDICE 



^v 



DE LO CONTENIDO EN ESTE TOMO. 



Págs. 

Aldana (Juaa de) .—Noticia relativa á. ..... . que tu- 
vo parte ea la prisión del rey de Fraucia, sacada de los 
Anales de la Corona de Aragón . escrita por Juan Francisco 
Andrés de Ustarroz S57 

Avila (Diego de).— Carta de privilegio dada por el empe- 
rador Carlos Y á , en que se le hace merced de 

80,000 maravedís anuales, por haber preso al rey de Fran- 
cia en la batalla de Pavía 349 

Ayuntamiento de Madrid ( Acuerdos del) tomados 
con ocasión de la nueva de la batalla de Pavía, llegada 
y permanencia de Francisco I en esta villa. . . «. . . 572 

Empresa de Bag^a j Arg^ei 877 

Franeiseo I rej de Franela (Prisión de) en la 
batalla de Pavía 289 

— Relación de lo sucedido en su prisión desde que fué 
traido en España, por todo el tiempo que estuvo en ella, 
hasta que el emperador le dio libertad y volvió en Fran- 
cia , casado con Madama Leonor , hermana del emperador 
Carlos V, rey de España.— V. Oviedo y Yaldés 404 

■— Cédula en que se manda que sea aposentado en la forta- 
leza de Madrid. (Toledo 26 de julio de 1828) 830 



liombardia, (Uisloría de la guerra de) batalla de 
Pavía y prisión del rey Francisco de Francia 289 

Oviedo 7 Valdés (Gonzalo Hernández de). — ^Relación de 
lo sucedido en la prisión del rey de Francia desde que fué 
traido en España, por todo el tiempo que estuvo en ella, 
hasta que el emperador le dio libertad y volvió en Francia, 
casado con Madama Leonor, hermana del emperador Car- 
los V, rey de España » . . 404 

Palses-B^|os (Documentos relativos á los) y singu- 
larmente á los servicios hechos por los españoles que 
estuvieron destinados en aquellos Estados, durante el 
gobierno del duque de Alba , y sus recompensas 5 

Pavia (Batalla de) y prisión del rey Francisco de Fran- 
cia * • 289 

UrMeia (Juan de). — ^Cédula de Francisco I, en que decla- 
ra haber sido este uno de los que le prendieron en la jor- 
nada de Pavía 5S1 

— Su testamento otorgado en la villa de Hernani á 22 de 
agosto de 1553 , . • . 333 

— Su codicílo otorgado á 18 de agosto de 1553 545 

■— Licencia concedida al ayuntamiento de Hernani por el 
visitador general del obispado de Pamplona , para levan- 
tarle un maasoleo en la iglesia parroquial de aquella vi- 
lla • . • 548 



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