COLECCIÓN
DOCUMENTOS INÉDITOS
DE ULTRAMAR.
COLECCIÓN
DOCUMENTOS INÉDITOS
UlilITOS AL DISCUBRimSTO, C05QnSTA I ORSilHiadl
ANTIGUAS POSESIONES ESPAÑOLAS DE ULTRAMAR.
SEGUNDA SEEIE
PUBLICADA POB LA V.T.XL ACADEMIA DE LA HISTOBIA.
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PRÓLOGO.
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Cual montañas que por más elevadas va avistando el
navegante, y por la especial disposición de ellas en la costa
le marcan el mejor rumbo para entrar en el puerto de su
destino, se destacan de las expediciones marítimas por el
Poniente, después del descubrimiento del nuevo mundo,
tres figuras separadas en el tiempo y desiguales en magni-
tud: la una terminando la estela de sus exploraciones en
los territorios más importantes que aislaban las ondas vír-
genes del Pacífico; la otra dándoles el nombre con que la
posteridad habría de conocerlos; la tercera ampliando el
descubrimiento y asegurando la conquista, y las tres mar-
cando al historiador los términos para entrar en la región
que enlaza sus jornadas.
Magallanes , Villalobos y Legazpi abren, pues, el primer
período de la Historia del descubrimiento y conquista de
las Islas Filipinas.
No quiere esto decir que todos los sucesos de las expedi-
ciones capitaneadas por los dos primeros sean antecedentes
obligados del asunto, ni que no haya alguno incidental-
mente relacionado en las intermedias de Loaysa y de Alvaro
VI
de Saavedra Cerón. Sólo se da á entender que exceptuando
los esencialísimos de las dos primeramente nombradas, j si
se quiere los incidentales de las segundas, desarrollados en
la región á que el asunto se contrae, importan unos y otros,
más que á la historia de Filipinas, á la concreta de las Mo-
lucas, y sobre todo á la especial de los viajes hacia el Po-
niente, que tanta gloria dieron á la Corona de Castilla, tanta
luz á la Geografía y Cosmografía, y tanto y tan merecido
renombre á Juan Sebastián del Cano.
Como quiera que sea, publicadas desde el primer tercio
del siglo actual todas aquellas expediciones al Maluco ; co-
nocidas también las intentadas y no realizadas hacia el
Poniente, cumple sacar ahora á luz los papeles, en su gran
mayoría inéditos, que prepararon la de Villalobos ; deparán-
doles así tal circunstancia su lugar más oportuno, y al libro
su mejor comienzo con una expedición que por nacer en ella
el nombre de la región á que se refiere, ser limitado su
destino respecto al de las anteriores y constituir un antece-
dente necesario á la de Legazpi, es la llamada á abrir sus
primeras páginas.
Aunque la publicación que en la Colección de Indias se
hizo de las relaciones de García de Escalante Alvarado y
Fray Jerónimo de Sanctiesteban sobre este viaje desflora en
cierto modo el asunto y obliga á un sucinto reextracto como
medio de evitar la consulta, deja toda su originalidad á la
parte interna, tan importante ó más que la externa, de qtie
es necesario complemento, y siempre de estudio más útil
por su mayor y más vasta aplicación. De aquí que no se
omitan papeles considerados antes secundarios, y estimados
en su justo valor por la crítica moderna, que entiende no se
puede estudiar sin ellos la parte más trascendental de la
VII
historia. Por tal motivo aparecerán capitulaciones íntegras,
instrucciones detalladas, ordenanzas particulares, proyectos
sobre derrotas, dictámenes de disentimiento, reales cédulas,
cartas y provisiones, de lectura ciertamente árida y fatigosa,
pero que ahora supliendo noticias , ahora prestando luz á la
investigación, firmeza á la crítica y certidumbre á la con-
jetura, rectifican errores, advierten omisiones, disipan nie-
blas , integran los hechos y levantan la narración al nivel
de la verdad.
Y no son palabras doctrinales traídas aquí para que huel-
guen hasta el momento oportuno; que sin salir de este tomo
encuentra la tesis aplicación inmediata y demostración
cumplida. Merced á algunos documentos se logra saber que
la expedición de Legazpi, que la generalidad creía desti-
nada desde su principio á la conquista y población de Fili-
pinas, salió con el propósito de poblar en Nueva Guinea (1),
no debiendo en todo caso continuar hacia el Archipiélago
más que algunas naves, con el único fin de rescatar los cau-
tivos ó prisioneros procedentes de expediciones anteriores;
merced á otros se averigua la causa que determinó la varia-
ción radical de su destino ; otros denuncian los resortes to-
cados para cohonestar la determinación ; de alguno se infieren
(1) El P. Fray Juan de la Concepción, en su Hist. general de Fhilipinas,
segunda parte, cap. ii, apunta la idea con referencia al P. Grijalva; pero
mezclando la verdad con el error al suponer que (das pretensiones de Urda-
neta eran de que en la Nueva Guinea fuese el fixo establecimiento desde
donde se sujetase el Maluco.» Basta leer el parecer del Agustino (doc. 13)
para convencerse de que nunca creyó el Maluco dentro de la demarcación
de Castilla, y de su respeto al empeño hecho por el Emperador á la Corona
de Portugal. Concretándose solamente á las palabras trascritas, deja la
duda en pie, y en el ánimo la sospecha de que Grijalva no conoció la causa h
de la mudanza, ni la forma de llevarse á cabo, ni todo lo demás que acia- [[
ran los documentos de que se ha hecho mérito.
VIII
los móviles de este cambio; confirma uno la reserva que la
crítica debía conjeturar, explicando el modo de guardarla;
y el estudio detenido de todos, enlazando hechos y fechas?
da nueva faz á tan importante asunto , toques nuevos á sus
principales figuras, y nombre á un cualquier piloto relacio-
nado con los destinos de un pueblo, siquiera lo presente cual
la chubascosa nube que después de apartar la nave de su
derrota, vuelve deshecha en menuda lluvia á confundirse
con el elemento de su origen.
Los documentos de este libro están tomados en su gran
mayoría de las copias que á fines del siglo anterior sacó y
confrontó D. Martín Fernández de Navarrete en varios Ar-
chivos, con especialidad en el de Indias ; mas no conteniendo
la esmerada colección inédita de aquel escritor ilustre más
que los referentes á viajes ó expediciones marítimas, ha
sido preciso acudir al rico depósito de nuestra historia co-
lonial para completar el período con algunos , no menos
interesantes , que afectan á la parte política ó de gobierno
al iniciarse la fundación de la colonia.
En los primeros se nota alteración en la ortografía hasta
el extremo de aparecer disfrazada la de la época , dando
esto á entender que el erudito escritor creyó oportuno sa-
crificar la propiedad á la claridad: en los segundos se
guarda la de los originales ó las de las copias coetáneas de
donde se han tomado. En unos y en otros se respeta la que
tienen, y aun las variantes sobre la misma palabra , no sólo
las que entonces era lícito usar , sino aun aquellas que no
puedan en buena crítica reconocer otra causa que la negli-
gencia del escritor ó la deficiencia del copiante. Cierto qué
así ha de extrañarse la diversa ortografía en documentos
de la misma época y á veces de igual procedencia; pero es
IX
preferible esta discordancia, siempre que sea advertida, á la
enmienda caprichosa para restablecer nn escrito á su pri-
mera forma.
Para facilitarla consulta, aparecerá en los folios la región
á que se refiere el documento , número de orden designado
en el tomo, año de la fecha y expedición á que se contrae;
y excusado parece advertir que al escribirse en la de Villa-
lobos Islas del Poniente, y no Islas Filipinas, que es el
asunto concreto de la publicación , se ha querido salvar el
anacronismo que de otro modo hubiera resultado y salta á
la vista, al recordar que hasta mediados del año de 1543, f
en que la galeota San Cristóbal, al reunirse en Sarangan (
con el resto de la Armada, dio cuenta de su accidental arri-
bo á aquellas Yizayas, no recibieron el nombre que hoy lle-
van, y que después se amplió á otras comprendidas hoy en
el Archipiélago.
Los documentos referidos en el índice á otras publica-
ciones, que para mayor claridad aparecen sus epígrafes
en letra cursiva , y los aquí publicados, completan el primer
período histórico de Filipinas; y aunque se ha procurado
aclarar por notas en el texto los puntos dudosos, advertir
con llamadas la conexión de los asuntos, y explicar las ra-
zones que haya habido para omitir la publicación de algu-
nos documentos , créese que no holgará la reseña del con-
junto según el enlace para el orden de la narración, y el
estudio crítico de aquellos que introducen novedad en la
historia.
X
BREVE RESEÑA Y ENLACE DE LOS DOCUMENTOS.
I.
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS.
El Adelantado de Guatemala D. Pedro de Alvarado, ini-
ciador desde 1532 de algunas expediciones marítimas para
descubrir por el mar del Sur, escribe al Emperador desde
Jalisco á 28 de Marzo de 1641, dándole cuenta deque pro-
siguiendo la capitulación tomada por S. M. con él sobre el
apresto de una Armada compuesta de once navios, nueve de
ellos de gavia y una galera y una fusta, para el descubri-
miento y conquista de la costa y provincias del Poniente,
había tenido desavenencias con el Virrey de Nueva Espa-
ña, y producídose escándalos sobre dicho descubrimiento,
por haber el Virrey enviado á dichas provincias á Francisco
Vázquez con gente de Armada; y que deseando llegar á buen
acuerdo, celebraron una entrevista (en Jalisco), en que
olvidando todo interés particular por una y otra parte, y
sólo teniendo en cuenta el servicio de Dios y el del Eey, se
concertaron (1) en hacer compañía y dividirse todo lo que
se descubriese, así por mar como por tierra, dentro de los
límites y demarcación contenidos en la capitulación con él
tomada.
Acordaron se dividiese la Armada en dos flotas : la una,
(1) Existía un concierto anterior, que fué aprobado en Madrid á 3 de Oc-
tubre de 1539, en que se estipulaba que el Virrey sólo representara la tercera
parte (V. Doc. n. 2, pág. 25). Por éste se convienen en ampliarla á la mitad.
XI
compuesta de tres naos y una galera muy bien aderezada y
tripulada por 300 hombres, para que fuese á las Islas del
Poniente bajo el mando de un caballero muy experto y prác-
tico en cosas de mar, llamado Ruy López de Villalobos; y
la otra, de cinco naos y una fusta, con otros 300 hombres,
para que costease la tierra firme, capitaneada por Juan
de Alvarado. Encarece su trabajo y gasto, y lo empeñado
que llegó allí de España , por lo cual pide alguna merced y
ayuda de costa; y en previsión de que el Marqués del Valle
reitere sus peticiones para hacer esta conquista, recuerda al
Emperador que la capitulación con él tomada establece
que durante siete años no se podrá tomar con otra j)ersona
(Doc. núm. 1).
El Emperador confirma la capitulación celebrada con
Alvarado y aprueba el concierto con el Virrey D. Antonio
de Mendoza, quien poco después hizo la empresa entera-
mente suya por muerte del Adelantado de Guatemala. Así
que en 1 5 de Septiembre de 1 542 expide desde Méjico con
su sola firma una provisión nombrando á Gonzalo Dávalos
Tesorero de la Armada y de toda la hacienda que en ella
había de ir, «desde la mayor hasta la menor cosa», con setenta
y cinco mil maravedís de salario, «pagados de los aprove-
chamientos que en la dicha tierra (que conquistaran) me
pertenesciesen ; y entiéndese que si en ella no los hoviere de
que seáis pagado, que no sea yo obligado á pagároslo de
otra cosa (Doc. 3).
Tres días después daba á Villalobos instrucciones para el
descubrimiento, que por lo detalladas, previsoras é intere-
santes á la historia interna de esta expedición y al juicio
que haya de formarse del proceder de su General, merecen
detenido estudio. Después de prevenirle se trasladase al
XII
Puerto de la Navidad, donde le entregaría Juan de Villa-
real á nombre suyo y en presencia de los oficiales de su
hacienda la flota compuesta del navio Capitana Santiago,
del San Jorge, San Juan de Letrán, San Antonio^ una
galeota y un bergantín, y de fijarle las formalidades de la
entrega , y las que había de observar para la que él hiciere
al Patrón de la Armada, le ordena nombre en cada navio
piloto, maestre, contramaestre y escribano, detallando los
libros de asientos propios de los cargos de estos oficiales:
le faculta asimismo para nombrar Capitán y designar la
tripulación de soldados y de hombres de mar, cuyos nom-
bres y filiaciones debían constar en los libros, especificando
las armas que llevan. Al tratar de las mercaderías y resca-
tes que pone á cargo del Tesorero Gonzalo Dávalos, del
Contador Guido de Lavezaris y del Factor Martín de Isla-
res, exige tenga conocimiento de ellas el General, como de
todo lo que va en la Armada, sin que de nada pueda dispo-
nerse sin oir su parecer.
Le ordena preste el pleito homenaje según uso de Espa-
ña, tome el juramento á los Capitanes, caballeros y solda-
dos, y a los pilotos, maestres y gente de mar, y reciba á los
oficiales que S. M. tiene señalados para la jornada (1) ó
en la Capitana ó en el navio que cada cual prefiera, reco-
mendándole el mejor tratamiento hacia ellos, ya por razón
de sus cargos , ya por lo que sus personas merecen. Como
una de las miras principales de la jornada era averiguar la
derrota que convenía para el regreso, le da instrucciones
minuciosas sobre este punto, con recomendación del envío
de noticias de las tierras visitadas , de los objetos curiosos
(1) Alude á los interventores para el percibo de los derechos reales.
XIII
encontrados en ellas j de las mercancías de particulares:
prescríbele también el mayor secreto en la remisión de la H}
correspondencia, y modo de guardarlo. Dedica varios párra-
fos á la exaltación de la fe católica y atracción á ella y con-
versión de los indígenas ; encarga que en los casos arduos y
graves obrare con parecer y acuerdo de_los sacerdotes yofi- \^
ciales más caracterizados de la flota; y ordena el más exacto
cumplimiento de los puntos contenidos en la capitulación
celebrada con S^^ M., para lo cual le incluye copia de ellos, j
así como de las instrucciones particulares que ha expedido
á los oficiales suyos para el mejor desempeño de sus cargos.
A éstas acompañaba un escrito de avisos sobre el trato
con los indios, precauciones que el General debía tomar,
forma de verificar los rescates, y otros puntos referentes á
los derechos que le correspondían como armador de la flota.
Los principales son, «que á ningún indio se enoje en la
menor cosa, y el General y todos han de tratalles con mu-
cha berdad, y confiar muy poco en ellosD-. que los soldados
salten á tierra con sus arcabuces y armas, prohibiéndoles
matar aves ni puercos domésticos, ni otros animales de la
granjeria de los indios , en cuyas casas no debían entrar los
españoles, para evitar que se envuelvan con indias de sus
amigos: que el General se excuse cuanto pueda de asistir á
las fiestas ó banquetes con que los indios le brinden. Sobre
la contratación y rescates , al fijar el precio de cada cosa ha
de procurarse que sea el menor posible, «no mirando que
traídas á estas partes (á Nueva España) valen mucho, sino
que como cosa criada en la tierra vale poco, y hánse de pro-
curar de subir nuestras mercaderías mucho, como cosas lle-
vadas por muy lexos caminos y que no las hay en aquella ,
tierra, y han de compra|i^or peso.» Termina recomendando
XIV
el buen tratamiento á las lenguas (intérpretes) y qne de
todo se envíe noticia.
En 22 de Octubre, al encargarse Villalobos de la Armada
en el Puerto de la Navidad, suscribe la acostumbrada obliga,-
ción de cumplir fielmente las instrucciones (Doc. 5), hacien-
do ante Alonso Carrillo pleito homenaje. Los Capitanes
prestaron el juramento de obediencia al General; los solda-
dos de seguida el suyo al General y Capitanes (Doc. 6), y
después los pilotos, maestres, contramaestres y lombarde-
ros (Doc. 7).
En el mismo día expide Villalobos sus instrucciones á
los Capitanes de las naves. Prescribe la confesión á todos
los expedicionarios, el respeto á los religiosos, y penas al
blasfemo , que podían llegar en caso de reincidencia á la de
destierro al hidalgo, ó abandono de él en isla despoblada,
y á quien no tuviese tal condición, cortarle la lengua. Las
armas de soldados y marineros habían de ser recogidas al
entrar á bordo para entregárselas cuando fuere menester.
La ración de agua, en circunstancias normales, aparte de
la que había de darse para el caldero, era de medio azum-
bre á cada soldado, tres cuartillos á los marineros y cuar-
tillo y medio á los negros: la de pan (bizcocho) y carne,
á razón de libra y media diarias de pan y una de carne al
soldado, y dos de la primera especie para repartir entre
tres indios.
La falta de vigilancia en las guardias se castigaba con
la pérdida del cargo, sin que se le pudiera contar en lo
sucesivo en el número de los soldados, ó con zambullidas
al que no fuese hijodalgo, arrojándolo á la mar si reincidía.
Previene los casos de motín, separación de la conserva por
extravío en la derrota ó por otras causas, y hurto del rumbo ;
XV
precauciones sobre las bajadas á tierra, y recomendación á
los Capitanes para que vean las instrucciones que llevan
los pilotos, á cuyo fin se las remite.
La flota componíase de la nao Capitana Santiago^ las
8an Jorge ^ San Juan de Letrán y San Antonio, la galeota
San Cristóbal y el bergantín ó fusta San Martin. Por
Maese de campo iba Francisco Merino, y por Capitanes
Bernardo de la Torre, D. Alonso Manrique, Matías de Al-
varado, Pero Ortiz de Rueda y Cristóbal Pareja. Como
oficiales del Rey para intervenir y cobrar los derechos rea-
les, embarcáronse con el cargo de Factor de S. M., García
de Escalante Alvarado, autor de la Relación detallada de
este viaje; con el de Contador, Jorge Nieto; con el de Vee-
dor, Onofre de Arévalo, y con el de Tesorero, Juan de
Estrada. Oficiales para los derechos del Virrey de Nueva
España, á cuyas expensas se verificaba la expedición, eran:
Factor, Martín de Islares; Contador, Guido de Lavezaris;
Tesorero, Gonzalo Dávalos; y pilotos: de la Santiago, Gas-
par Rico y adjunto Antonio Corzo; de la San Jorge ^ Al-
varo Fernández Tarifeño; Ginés de Mafra déla San Juan,
y Francisco Ruiz de la San Antonio.
Embarcáronse además religiosos, como en tales expedi-
ciones estaba prevenido. En ésta fueron cuatro del orden
de San Agustín: Fray Xerónimo de Sanctiestevan , prior,
que años después escribió la relación del viaje; Fray Nico-
lás de Perea, Fray Alonso de Alvarado, Fray Sebastián
de Reina, é igual número de clérigos, el Comendador Laso
y los Padres Martín, Cosme de Torres y Juan Delgado.
Componían la tripulación de soldados y marineros tres-
cientos setenta hombres según una relación, y cuatrocientos
según otra, siendo de nombrar los caballeros é hidalgos
íñigo Ortiz de Eetes, Bernardino de Vargas, Antonio de
Bustos y Francisco de Alvarado, que acompañaban al
general Ruy López de Villalobos.
La Armada salió del puerto de Juan Gallego, ó de la
Navidad, en 1.° de Noviembre de 1542. Ocho días después,
andadas 180 leguas (1), pasaron próximos á una isla pe-
queña, situada en 18 Va grados, que nombraron de Santo
Tomé (hoy San Alberto). A los tres días surgieron en otra
que nombvsiTon l'a> JSÍubladc^ (Isla del Socorro), distante 12
leguas de la anterior: ochenta más adelante vieron la Boca-
partida (Santa Rosa), después el Placer de siete brazas y
los Bajos que recibieron el nombre de Villalobos (en lat.
N. 15°-2' y long. 163-7' O. de Cádiz).
El día de Navidad surgieron en una isleta poblada y
llena de arboleda, nombrándola San Estevan; y Archipié-
lago del Coral al grupo de donde se destacaba, por haberse
encontrado al levar el ancla , enredada en su uña una rama
de coral fino. De aquí, después de hacer aguada y leña,
salieron el día 6 de Enero de 1543, y navegadas 35 leguas,
encontraron otro grupo de diez islas que por su arboleda y
frescura nombraron los Jardines (lat. 9°-16' y longitud
159M3'de Cádiz).
(1) En un extracto detallado de este viaje, que el Sr. Navarrete dejó
hecho como introducción al tomo vi de su Colección impresa , se observa
muy atinadamente la dificultad de fijar las situaciones de los parajes, por
no tenerse derroteros de esta navegación , sino relaciones particulares de
los sucesos. El Sr. Navarrete va anotando las que le dan la carta del Océano
Pacífico, construida por el jefe de escuadra D, José de Espinosa, donde para
dar idea de esta derrota dice : «se tiró una línea que pasa sucesivamente
por la isla de San Alberto, la del Socorro, la de Santa Rosa, el Placer de
siete brazas, los Bajos de Villalobos, la isla de San Estevan, los Jardines,
los Matalotes y los Palaos , continuándola á la bahía Baganga.)) A esta
bahía de la isla Cesárea (hoy Mindanao) nombraron Malaga»
XVII
Cien leguas más al O. sufrieron un tiempo duro que puso
á la flota en grave peligro'y separó de la conserva á la
Galeota. El 23 de Enero, navegadas 50 leguas más, avis-
taron en altura de 10° otra isla pequeña, baja, llena de pal-
mas; al aproximarse vieron casas, y aunque intentaron
surgir, no se encontró fondo. Los naturales, que hacia ellos
habían salido en paraos, hacían con los dedos la señal de
la cruz y la besaban, y con extrañeza de los expediciona-
rios les oyeron decir en castellano: «Buenos días MatalotesD^
por lo cual recibió tal nómbrela isla. Navegando 35 leguas
por la misma altura, vieron á los tres días (26 de Enero)
otra mayor, que llamaron de Arrecifes por los muchos que
tenía, y hoy se conoce por F alaos. Siguiendo el mismo
camino , aunque bajando un poco en la altura (hasta los
7°,40'), llegaron el día 2 de Febrero á la isla de Minda-
nao (1), que por su gran extensión la nombraron Cesárea
Karoli, «por ver, dice Escalante de Alvarado, que la ma-
jestad del nombre le cuadraba.» Dieron fondo en una bahía
hermosa que recibió el nombre de Malaga (Baganga), y se
tomó posesión de la isla con objeto de poblar; pero lo insa-
lubre del asiento les obligó á buscar otro, tratando para ello
de remontarse en demanda de la isla Mazagua; si bien im-
pelidos por vientos contrarios, costeáronla hacia al Sur hasta
apartarse de ella y dar en la de Sarangán (hoy Sarangani).
En esta isla, que llamaron Antonia (2), procuraban bas-
(1) Son tantas las variantes de este nombre, asi en las relaciones de
este viaje como en los anteriores, y en los documentos relativos á la poste-
rior de Legazpi, que en una misma página suele leerse Bendanao, Vinda-
nao , hasta Beguendanao.
(2) Aunque no se encuentra expresa en ningún documento la razón del
nombre, es de inferir se ocurriera en contemplación al Virrey de Nueva
España, armador de la flota, D. Antonio de Mendoza.
b
XVIII
timentos , y como los naturales se los negaran obstinada-
mente hostilizándoles de continno , diéronles una batida en
que murieron seis españoles. Tras de algunos combates en
que García de Escalante Alvarado desempeñó parte muy
principal, abandonaron los naturales la isla, pasándose á
la de Mindanao, y los expedicionarios recogieron algún
botín, cuyo reparto fué motivo de murmuraciones, y que
no por acalladas en el momento dejaron de influir en la dis-
cordia que más adelante y por otra causa habría de dividir
al General de casi todos los oficiales.
Las armas con que peleaban en aquellas islas, dice Esca-
lante, «eran muy buenas: las ofensivas son alfanjes, dagas,
lanzas, azagayas (1) é otras armas arrojadizas, arcos, fle-
chas y cervatanas: todas generalmente tienen hierba, y en
la guerra se sirven de ella y de otras ponzoñosas; sus
armas defensivas son escopiles (escaupiles) de algodón
hasta en pies, contramangas, cóseteles de madera y de
cuero de búfalo, corazas de cañas y palos duros, paveses
de madera que los cubren todo; las armaduras de cabeza
son de cuero de lixa y muy fuertes, y en algunas islas tie-
nen artillería menuda é algunos arcabuces» (2).
En previsión de que los indígenas no les llevaran basti-
mentos, se sembró maíz que no nació. Los soldados se dis-
gustaban, prefiriendo la muerte en la pelea, que decían «era
á lo que habían venido, y no á morir de hambre.» La que
allí padecieron llegó á el extremo de tenerse por manjar
delicado los perros, gatos, ratones, culebras, lagartos y
(1) Dardos arrojadizos.
(2) Es de suponer que estas armas de fuego procedieran en parte de las
recogidas en expediciones españolas anteriores, y en parte llevadas por los
portugueses.
XIX
hojas de árboles. Sus efectos inmediatos se manifestaron
por enfermedades y muertes, sin que se salvara ninguno
de los que comieron de unas sabandijas parduzcas mencio-
nadas en la Relación de Fray Xerónimo de Sanctiestevan.
La galeota San Cristóbal^ derrotada antes de avistarse -
los Matalotes, llegó á Sarangán al cabo de cinco meses,
causando gran júbilo á los expedicionarios, que la creían
perdida; y el júbilo aumentó al noticiarles los recien llega-
dos su estado durante aquel período en unas Islas abun-
dantes de bastimentos, cuyos moradores rescataban con
facilidad. De tal satisfacción brotó como homenaje al
Príncipe el nombre de Felipinas (1), para aquellas Islas,
de que era Abuyo la principal (hoy de Leite).
Hasta aquí la parte del viaje que en primer término
interesa á los fines de esta publicación. Los que realizó la
flota fraccionada por las Islas próximas para buscar víve-
res, que ya no se buscaba oro, como dice Sanctiestevan, la^
astutajgolíticaj;^ proceder hostil de los portugueses, las
muertes causadas por el hambre , enfermedades y comba-
tes parciales á que el hambre les apremiaba, el intentado
por dos veces y no conseguido viaje de regreso, la pérdida
de buques y demás accidentes de esta desgraciada expedi-
ción, narrados, no con perfecta claridad, en las Relacio-
nes de referencia (2), sólo servirían, especialmente desde
la violación del empeño con Portugal por la entrada en las
Molucas, para juzgar del proceder de Villalobos, tan defen-
dido por Sanctiestevan como censurado por los oficiales,
sin excluir á su amigo Escalante que se le tornó contrario,
(1) En otros documentos, y aun en la misma Eelación de Escalante,
se dice indistintamente Felipinas y Philipinas , latinizado d nombre.
(2) Publicado en la Col.de I., 1.* serie, t. v, p. 117, y t. xiv, p. 151.
XX
y en unión de los demás firmó los diversos requerimientos
que en forma poco templada le dirigieron.
Cumple , sin embargo , advertir que una de las contesta-
ciones de Villalobos hállase incompleta por faltar dos
liojas del original (1), por lo menos desde Diciembre de
1793, en que lo confrontó con su copia D. Martín Fernán-
dez de Navarrete , lo cual ha de impedir pronuncie la His-
toria su fallo decisivo sobre aquel desdichado explorador,
muerto en Ambón pobre y mercenario de los portugueses,
como llegaron á serlo casi todos los expedicionarios de los
ciento cuarenta y cuatro que, según Escalante, quedaban
vivos en 1548. Si la crítica hubiere de suplir la omisión,
conviene se tenga presente la carta que el Virrey D. Anto-
nio de Mendoza dirigió sobre este asunto á Juan de Agui-
lar, cuya referencia consta en el'Indice.
Con los requirimientos del Capitán general de las Islas
del Maluco, D. Jorge de Castro, y contestaciones de Vi-
llalobos (Doc. 9), á que alude la relación de Escalante, se
cierran los documentos referentes á esta expedición, aconse-
jando la importancia de este papel su inserción íntegra, por
tratar de la tan debatida cuestión de límites. ,
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI.
El silencio durante el periodo de veintidós años que
media entre la expedición de Villalobos y la de Legazpi,
fiólo se explica por los fracasos que experimentaban algu-
(1) Esta omisión pasa inadvertida en la Relación de Escalante, inserta
enelt. Vjp.lQldel.'^s.del.
XXI
ñas flotas enviadas al Estrecho de Magallanes, lo costosas
que eran por esta vía, j el empeño que hubo en realizar la
comunicación por el istmo de Panamá entre los dos mares,
aprovechando el curso del río de Chagres; empresa creída
hacedera por muchos , acariciada con entusiasmo por el
Emperador j sus consejeros, calificada por algunos de
absurda, y desechada al cabo de afanosas é inútiles explo-
raciones.
Las dificultades presentadas á las obras gigantescas
emprendidas hoy con todos los medios de que dispone el
adelantamiento de ciencias, artes, industrias, facilidad en
las comunicaciones y apresto de enormes sumas por los
milagros del crédito, justifican se desistiera entonces de un
proyecto que de haberse podido realizar, siquiera imperfec-
tamente, hubiéranse economizado los dispendiosos gastos
que ocasionaba el armamento de flotas en Nueva España,
evitándose además los inconvenientes de que los sufragaran
los Virreyes, con perjuicio del Erario y desprestigio de la
autoridad Eeal.
Esto se remedió en la capitaneada por Legazpi, como
manifiesta el despacho que se remitió á D. Luis de Yelas-
co, Virrey de Nueva España, firmado en Valladolid á 24
de Septiembre de 1559 (Doc. 10). Entre sus prevenciones,
conviene mucho tener presente la que disponía no se entre-
tuviese la expedición en contrataciones ni rescates, «sino \
que luego den la buelta á essa nueva spaña jDorque lo prin-
cipal que en esta jornada se pretende es saber la buelta,
pues la yda se sabe que se haze en breve tiempo » In-
clm'a el Rey, por petición que Velasco había hecho en cartas
anteriores , una para Fr. Andrés de Urdaneta, manifestán-
dole haberse informado de la parte que tomó en la expedí-
XXII
ción de Loaysa, é instándole á que se embarcara, no obs-
tante su nuevo estado, en la flota que debía ir á las Islas
del Poniente, en atención al conocimiento que de ellas ba-
bía adquirido, y al que ya tenía de la navegación y de la
náutica (Doc. 11).
IJrdaneta acepta en carta escrita en Méjico á 28 de
Mayo de 1560, exponiendo sus antecedentes y servicios
durante once años que permaneció en el Maluco (Doc. 13).
En otra de la misma fecba existe su opinión de que bailán-
dose la Isla Filipina dentro del empeño (1) becbo al Eey
de Portugal, sólo debía tocarse en ella con el propósito
exclusivo de rescatar los españoles que allí y en otras islas
próximas bubiesen sido cautivados en expediciones ante-
riores, y fuese luego la flota á descubrir por donde pare-
ciere á D. Luis de Yelasco (2). El Virrey incluye el ex-
presado informe y carta en la suya de la misma fecba,
apoyando el dictamen del navegante religioso, á quien
elogia. Entre otros pormenores sobre el apresto de la
Armada, dice baber recibido la artillería, municiones, armas
y rescates ; cosas que en aquella tierra no se podían baber,
pues sólo el artillería y clavazón, si allí se bubieran de
fundir, costaría más que todo lo enviado. Tales pertrecbos
. se ajustaron á la Memoria dada en el Consejo Real por
Juan Pablo de Carrión , designado para Almirante , y que
por su desavenencia con Urdaneta en la derrota que debía
seguirse dejó de ir (Doc. 23), influyendo después tanto para
(1) Esta opinión encuéntrase rectificada en documentos que por su
fecha no han encontrado cabida en el presente tomo.
(2) Aunque no expresa determinado paraje, so verá por documentos
posteriores que pensaba ó pensó luego en la Nueva Guinea.
XXIII
el cambio que en instrucciones definitivas de la Audiencia
había de prescribirse para este viaje.
El Virrey, en 9 de Febrero de 1561, da cuenta al Rey-
de proseguir el apresto, y recomienda para mandar la Ar-
mada á Miguel López de Legazpi, natural de Guipúzcoa,
de cincuenta años de edad, hijodalgo notorio de la casa de
Lezcano, por reunir todas las condiciones necesarias, acre-
ditadas en los cargos servidos durante veintinueve años
en Nueva España, y ser la que por completo satisfacía á
ürdaneta, que es «el que ha de gobernar y guiar la jorna-
da» (Doc. 14). '^""^ '
Facultado D. Luis de Yelasco para ordenar la expedi-
ción como mejor le pareciese (Doc. 16), y contestado por el
Rey á ürdaneta que su dictamen se había remitido al Vi-
rrey para que proveyese lo más conveniente (Doc. 16), es-
cribió el Agustino una detallada Memoria (Doc. 1 7) sobre
aprestos y armamentos en Nueva España, sumamente útil
para conocer el estado de algunos oficios é industrias de
aquella región, y un derrotero razonado del viaje que de-
bía emprender la flota. En el último párrafo se hace eco
de la noticia que por allí había corrido, de haber encontrado
los navegantes fcanceses un paso hacia el mar de Poniente \
por la tierra de los Bacallaos, y formula proyectos sobre
esta noticia, que el tiempo había de desmentir (1561).
Retardábase el apresto de las naves hasta el extremo de
mediar una carta apremiante del Rey, fecha á 13 de Febrero
de 1563, ala cual contesta el Virrey en 25 de igual mes del
siguiente año (Doc. 19) presentando sus excusas y anun-
ciando la salida para el próximo Mayo ; pero la imposibili-
dad de cumplir la oferta le obliga á disculparse de nuevo
en carta de 15 de Junio (Doc. 20).
XXIV
Muerto D. Luis de Yelasco en fin de Julio, la Audien-
cia, que en tales casos asumía la autoridad y el gobierno,
ultimó los preparativos de la flota , y en pliego cerrado en-
tregó á Legazpi una extensa, bien redactada, previsora y
detalladísima instrucción (Doc. 21). En su parte preceptiva
sobre los cargos, oficios, libros de asiento, embarque, ar-
mas, haberes y demás disposiciones referentes á la organi-
zación de la flota y movimiento de las naos, conservaba la
Audiencia íntegro el texto de la preparada por el Yirrey y
remitida en copia a S. M. con la expresada carta de 25 de
Febrero (pág. 142); pero variaba por completo la derrota
por las razones que expresa en su carta al Rey, fecha a 12
de Septiembre (Doc. 22).
La marcada en la del Virrey, que , como dicho está, fun-
dábase en la opinión de Urdaneta , era hacia la Nueva Gui-
nea ; la de la Audiencia terminantemente prescribía el viaje
á Filipinas ; así que al romperse los sellos el sábado 25 de
Noviembre , al quinto día de navegación , y á unas cien le-
guas del puerto de la Navidad (Doc. 27), y conocerse su
contenido, fué tal la sorpresa y disgusto del Prior y demás
religiosos, que según frase de la Relación, que por su pro-
cedencia debe suponerse atenuada (pág. 220), «daban á
entender se hallaban engañados, y que á haber sabido ó
entendido en tierra que había de seguirse esta derrota, no
vinieran á la jornada por las causas y razones que el Padre
Fray Andrés de Urdaneta había dicho en México.»
La conformidad de lo innovado con el dictamen de Ca-
rrión , su disentimiento con Urdaneta, y el importante papel
que desempeñó en el apresto de la flota en la Metrópoli
ante el Consejo de Indias, y en Nueva España en el acopio
de pertrechos, inducen á creer que su influjo ó sus razones,
XXV
ó ambas cosas, pesaron en la resolución de la Audiencia.
Y aunque el temor abrigado por el Capitán de la Almiranta,
de que lo dejarían en tierra (pág. 209) á causa del disenti-
miento, parezca indicio contrario á la conjetura, lo torna la
crítica favorable al discurrir que la Audiencia , que hábil-
mente cohonestaba la mudanza con el respeto á disposicio-
nes Reales anteriores, escudando así su responsabilidad, no
podía eludir la que hubiera contraído impidiendo ó dando
ocasiona estorbar la ida de ürdaneta, determinada como
estaba, no ya por provisión ó cédula, sino por Real carta de
ruego y encargo, y no debía ocultársele que el Agustino
tenía el firme propósito de no ir en la jornada (pág. 209) de
seguirse la derrota proj)uesta por Carrión.
La responsabilidad era tanto más estrecha, cuanto que la
misión del religioso no se concretaba á dirigir la navega-
ción de la ida, sino principalmente á descubrir la del re-
greso, que constituía el objeto primordial del viaje, así ex-
presamente determinado por el Rey en las cartas con que
la Audiencia se escudaba y se le había encargado «por
que después de Dios se tiene confianza que por las ex-
periencias y platica que tiene de los tiempos de aquellas
partes , y otras cualidades que hay en él, será causa princi-
pal para que se acierte con la navegación de la buelta para
Nueva España» (pág. 191), palabras de la Instrucción del
Virrey, que la Audiencia deja en la suya , ó por estimarlas
merecidas, ó para compensar con este halago el sinsabor que
en secreto le preparaba.
Únicamente así se puede entender lo anormal de quedar
en tierra el autor del proyecto que prevalecía , y de ir á bordo
el del proyecto fracasado, con la dirección de una derrota
contraria á la suya. Pero ¿ cómo se explica el modo de gnar-
XXVI
dar la reserva necesaria en asunto intervenido por el nú-
mero de personas que supone su índole , y menos que pu-
diera conservarse en el período de tres meses que separan
la fecha de la Instrucción del día en que zarpó la Armada,
sin que Urdaneta, cuyos amigos eran muchos, y su presti-
gio grande, sospechara la menor cosa?
Tal reflexión obligaría á suspender el juicio, y quizá á
volverlo contrario á la conjetura, si no hubiera aparecido un
documento que sale á su defensa hasta darle el carácter de
certidumbre. Es una representación al Consejo de Indias,
del mismo Capitán, fecha probablemente á los ocho años
de la salida de la Armada, por lo cual no ha encontrada
cabida en el presente tomo ; pero la importancia de la in-
vestigación obliga á adelantar el siguiente fragmento:
cdlustrísimo señor = El capitán Juan pablo de carrion
dize que aviendo S. M. por el año de cinquenta y ocho
mandado á don Luis de velasco virrei de la nueva españa
hazer en la mar del sur navios para el descubrimiento de
las yslas del poniente el dicho virrei lo comunicó con el sa-
tisfecho de que era la lunbre del negocio y le enbió á esta
corte a comunicar cosas tocantes a la dicha jornada con
S. M. y con su rreal consejo de yndias el qual truxo cartas
y rrecados del dicho virrei sobre lo suso dicho y por estar
S. M. ocupado en las guerras de flandes y san quintin trató
el negocio con el Real consejo de yndias presidiendo en él
el Licenciado briviesca por consejero mas antiguo y enten-
dido el negocio lo mandaron bol ver luego á la nueva españa
y dentro de treinta dias que de ello se trató le despacharon
con la artillería y municiones que pidió y llegado á la nueva
españa halló que en el hazer de los navios no se avia dado
el calor que convenia y ansi le mando el dicho virrei yr en
XXVII
persona al puerto de la navidad donde los dichos navios se
hazian á poner en la obra el calor que convenia y ansi con
la priesa y diligencia posible mandó hazer quatro navios los
dos grandes y los dos medianos y echados al agua bolvió á
mexico á comunicar con el virrei por su mandado la derrota
y camino que los dichos navios avian de llevar y tratando
de ello el dicho virrei murió de cuia causa y por ciertas di-
ferencias que el tubo con frai andres de urdaneta sobre la
derrota y camino que la dicha armada avia de hazer él no
fue en la dicha jornada aunque se siguió el camino que el
señaló ante el visitador valderrama que fue en un pliego ce-
rrado escrito de su mano (1) que se le dio á miguel lopez
el general del armada con pena de que no se abriese hasta
que ubiese navegado ocho dias al cabo de los qnales se abrió
y siguieron la derrota que el dezia asi en la yda como en la
buelta la qual buelta se descubrió con la facilidad que se á
visto siendo la cosa mas deseada y en mas tenida que en
nuestros tiempos en la mar del sur a ávido por averse per-
dido muchas armadas en esta demanda y por parecer que
es principio y camino abierto para que las grandes Rique-
zas que poseen ansi en la china y yslas comarcanas al ar-
cipielago se comuniquen en espafia por tierras de S. M.
como asta aora se an comunicado por tierras de rreinos ex-
traños por falta de no se aver hecho este descubrimiento de
esta buelta y parecerles á las gentes ser ymposible», etc.
Descontando de aquí lo de haberse seguido su derrota en
la vuelta, que es aseveración presuntuosa é inexacta, é in-
exacto también que al tratarse de ella ocurriera la muerte
, (1) La anfibología que resulta del uso del pronombre posesivo no influye
en el juicio crítico sobre este asunto, pues lo mismo es que hubiese escrito
el pliego Carrión que el Visitador Valderrama.
XXVIII
del Virrey, porque el viaje hallábase ya completamente re-
suelto conforme al parecer del Agustino, y tanto que á él se
ajustó el comenzado por la Armada en los cinco primeros
días de su navegación ; lo demás , documentalmente com-
probado, sanciona la conjetura y descifra el enigma sobre
la reserva guardada ; auxiliando no poco á la crítica el re-
cuerdo de las omnímodas atribuciones de los Visitadores
generales, cuyo ejercicio no debía encontrar límites en casos
como éste de gobierno provisional y necesariamente dele-
gado por causa fortuita.
Si, como último y accidental punto, penetra la investi-
gación en los motivos que pudieran existir para la mu-
danza, basta ver que el proyecto de Carrión era repetir el
viaje de Villalobos, y recordar el desgraciado éxito de
aquella expedición , así como los fracasos del viaje de vuelta
en las dos veces que se intentó por distintos buques y capi-
tanes, para concluir que lejos de razón que la aconsejara,
la babía para no volver á aventurar tantos reveses y tan
desastrosos y funestos resultados.
Pudo el Visitador Valderrama obrar fiando en las pala-
bras halagüeñas del Capitán del Almiranta sobre la riqueza
de aquellas islas y trato y amistad de sus naturales ; pero
la crítica ba de juzgarlas encaminadas á interesables
fines, al recordar que Carrión, oscuro expedicionario de
Villalobos , hubo de sufrir como sus compañeros el hambre
por hostilidad de los indígenas en Sarangán, en Mindanao
y aun en el mismo Abuyo, donde las tripulaciones de los
buques no tuvieron la fortuna que la de la galeota en su
primer arribo. Si por riqueza quiere expresar la abundan-
cia de oro, según costumbre de aquel tiempo, no debía ig-
norar que el rescatado en Cesárea se redujo á una cantidad
XXIX
insignificante, por más qne la malevolencia la ponderase
para dar cuerpo á la calumnia forjada contra el jefe de la
expedición. Si á la especiería, constábale que no encontra-
ron abundancia en ninguna, ni vestigio de tal producción
en el mayor número de las islas visitadas.
El mismo Capitán años después confirma la seguridad de
este juicio sobre sus palabras con estas otras de su expre-
sada inédita exposición: «Lo primero que las yslas donde
miguel López está que es Cubu y panay y su comarca no
es tierra para hacer asiento ni fundamento y que aunque
el la señalo para primera escala no era para hazer el cau-
dal que se a hecho de ellas por ser tierra y islas mise-
rasi> (1), y más adelante expresa «que entendiendo que la
gente que en la nueva españa se haze para el socorro de
miguel lopez es gente suelta y que como saben que van á
tierra ruin no quieren yr sin que se les de muy grandes
socorros y sueldos a todo genero de gente de que se le
siguen á S. M. grandísimos gastos y ningún aprove-
chamiento sometiéndome a mejor juizio digo que si S. M.
quiere conseguir grandisimos aprovechamientos para su
Eeal corona es necesario yr á la costa de china porque lo
demás de aquellas yslas es cosa de muy poco fundamento
y si luego que se descubrió la buelta á la nueva españa la
segunda jornada se hiziera á la china visto que aquellas
yslas eran de tan poco fundamento que era el principal
yntento que se devia tener no ubieran perecido tantos espa-
ñoles ni S. M. nbiera gastado tanta suma de dineros sin
provecho antes se le ubieran traido grandísimas riquezas y
(1) Y sin embargo no podía referirse á otras cuando ponderaba sus ri-
quezas, porque á la sazón eran las llamadas Filipinas con exclusión de
Mindanao, única precisamente que daba indicios de contener algún oro.
XXX
se nbieran hecho grandes efetos ansí en conquista como en
contratación y asiento j sabiendo los españoles que yvan a
tierra rica no solo no pidieran socorros pero venderían sus
haciendas para yr alia, que esto tiene la buena tierra que
llama asi á los hombres, y a la mala ni aun pesados á oro
quieren yr y ydos no ay quien los tenga en ella.»
El cotejo de lo trascrito con el informe dado por el
Capitán en su disentimiento determinaría el valor de su
opinión y el interesable fin que la guiaba; así como la re-
solución de la Audiencia, ó mejor dicho, del Visitador sin
consultar á otras personas que iban en la Armada y habían
pertenecido á la de Villalobos, puede considerarse arbitraria,
ligera é influida por Carrión. De cualquier modo resulta
que la flota de Legazpi, en vez de haber ido á poblar en
Nueva Guinea, como creyeron todos los expedicionarios
durante los cinco primeros días de navegación, fué á las
Islas Filipinas por la intriga que pudo mover la rivalidad
ú otras miras personales del ex capitán de la nao Al-
miranta.
De aquí que un cualquier expedicionario de la Armada
de Villalobos, mencionado en sus listas bajo el oscuro
nombre dé Juan Pablo, suba, cual sedimento de agitado
líquido , del fondo á la superficie de la Historia para figurar
como ciego instrumento de los sucesos que prepararon la
conquista de aquella importante región, y causa eficiente
de que se verificase en el tiempo y por las personas que
lograron realizarla: ¡que así, con independencia de la vo-
luntad del hombre, se aparejan y van encadenándose las
cosas más menudas para determinar el destino de los
pueblos ! !
Digna de encomio, por rara en aquella época, fué la su-
XXXI
misión de los expedicionarios al noticiárseles el cambio de
viaje, sobre todo la actitud del famoso Agustino, que, de-
poniendo su justo enojo y encaminando sus intentos á muy
altos fines, dirigió con entera lealtad y notorio saber la de-
rrota de su rival, previamente impugnada.
La extensa y detallada relación de este viaje comprende
desde el 20 de Noviembre de 1564, día de salida del Puerto
de la Navidad, hasta el 27 de Mayo, en que establecidos ya
en Qubu y comenzadas las obras para la fortaleza, se dis-
ponía á dar la vela el navio que debía intentar el viaje de
regreso. El acontecimiento más de bulto fué la separación
de la conserva al décimo día del patache San Lucas del
mando de Arellano , y la sospecha abrigada de que se rea-
lizó con deliberado propósito (1).
Lamentando el suceso continuaron su derrota determi-
nada por las Islas de los Barbudos^ los Placeres^ de Pája-
ros^ Las Hermanas^ las de Jardines^ descubiertas por
Villalobos veintidós años antes, las de los Jjadrones^ hasta
entrar en las Filipinas, tomar posesión de algunas, entre
ellas la de Qibabao (Samar) (Doc. 28), recorrer los puntos
principales de las costas de ésta y de Leite bajo los nom-
bres de Tandaya, Cabalián y Abuyo, visitar las de Bohol^
Negros y Camiguin, y establecer su campo en Cebú donde
celebrada la fiesta religiosa por el hallazgo de la imagen
de Jesús niño, procedente, según creían, de la expedición
de Magallanes, comienzan los trabajos para la fundación de
la Colonia por la erección del templo y fortaleza, y tratos
con los indígenas, hasta lograr Legazpi celebrarlos directa-
(1) No ha cabido en el presente tomo la relación circunstanciada de este
viaje, lieclia por el mismo Arellano.
XXXII
mente con el cauteloso reyezuelo Tupas, quedando todo en-
caminado al mejor éxito á la salida para Nueva España del
navio San Pedido.
Las cartas de los oficiales á la Audiencia y de Mirandaola
al Rey (Docs. 31 y 32) amplían los sucesos contenidos en
esta Relación, de la que puede estimarse complementario
el Derrotero del piloto mayor Esteban Rodríguez, no sola-
mente en lo relativo á la náutica, sino por las noticias que
adiciona; y tales documentos, y el viaje de regreso escrito
por Rodrigo de Espinosa, constituyen la parte externa del
período histórico á que se contraen.
En él resaltan las dotes de Legazpi y su aptitud para
fundar una colonia; la incertidumbre sobre el punto de la
nave por deficiencia de los pilotos en la observación de la
altura y falta de medios para el tanteo de la estima, y la
superioridad sobre todos de Urdaneta, demostrada en el
viaje de ida y confirmada en el de regreso con una derrota
á cuya originalidad no daña, por más que atentase contra
su primacía, el anticipado y clandestino viaje del patache
San Lucas,
F. J. DE S.
NUMERO I.
XAño 1541. — 28 Marzo. — Jalisco). — Carta del Adelantado Don Pedro de
Alvarado, escrita al Eey, dándole cuenta, como yendo en prosecución de
lo capitulado con S. M. por los puertos de la Nueva España con su Ar-
mada compuesta de once navios, los nueve de gavia, una galera y una
fusta al descubrimiento de la costa y provincias del Poniente hizo com-
pañía con el Virrey Don Antonio de Mendoza de todo lo que se descubriese
entre ambos, así por mar como por tierra; y en su consecuencia habían
resuelto dividir la dicha Armada en dos partes; y la una compuesta de
tres naos gruesas y una galera enviar á las islas del Poniente a cargo de
Buy López de Villalobos, y la otra de cinco naos y una fusta por la costa
de Tierra firme al de Juan de Alvarado. {C. i. de N. t. 15, d. n. 2.)
Sacra Católica CesareaMagestad.=De la ciudad de
Mechuacamhize relación a Vuestra Magestad de todo
lo subcedido hasta alli, e como yendo yo con onze
Navios, los nueve de gavia y una Galera y una
Fusta en prosecución de la Capitulación (1) que
Vuestra Magestad fue servido de tomar con migo
para el descubrimiento y conquista de la Costa y
Provincias del Poniente, pasando por los puertos de
(1) V. Colee, de Ind. (1."» serie), t. 24, pág. 339, 1. 14, pág. 550, y princi-
palmente t. IB, pág. 342. ((Asiento y Capitulación de compañía que cele-
braron Don Antonio de Mendoza, Virrey de Nueva España, y el Adelantado
Don Pedro de Alvarado, sobre el descubrimiento que este ofreció hacer en el
mar del Sur, dándola tercera parte al Virrey. Hn.cha en el pueblo de Tiri-
ipitio de Nueva España á 29 de Noviembre del año de 1540.»
2 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 1. — 1541.
la Nueva España por escusar las diferencias y es-
cándalos que se esperaban entre Don Antonio de
Mendoza, Yisorrey della, y mi, sobre el dicho des-
cubrimiento, por haber él inviado a Francisco Váz-
quez a las dichas Provincias con gente do Armada,
acordamos de nos ver en aquesta ciudad, e sin que
por su parte, ni por la mia se respetase ningund
interese particular, sino solo el servicio de Dios
nuestro Señor y de Vuestra Magostad, nos concer-
tamos y hecimos ompañia en todo lo que se des-
cubriese, asi por mar, como por tierra, en ios limites
y demarcación contenidas en la Capitulación que
-i con migo se tomo , teniendo por cierto que con el
gran aparejo de Naos y gente y bastimentos que el
uno y el otro tenemos, en muy brebe tiempo se sabrá
y descubrirá todo lo que hay por ver en estas par-
tes, y se traira al conocimiento de Dios nuestro Se-
ñor y al dominio de Vuestra Magostad, y asi espe-
ramos en Dios que en ventura de vuestro felicísimo
y bien aventurado nombre, Vuestra Magostad sera
muy servido y muchos de vuestros subditos que en
su servicio en estas partes andan perdidos, reme-
diados.
Llegados que fuemos al Puerto el Visorrey e yo
a despachar esta Armada nos pareció que con venia
al servicio de Vuestra Magostad que se dividiese en
dos partes, pues para todo era bastante, y la una
fuese a las Islas del Poniente y las voltease y viese
lo que en ellas hay, y la otra fuese corriendo por la
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. ^
costa de la Tierra firme hasta ver el fin e secreto
della y vuelta que hace, y ansi inviamos á las Islas
tres Naos gruesas y una Galera muy bien adereza-
das de bastimentos y de todas las cosas necesarias,
y en ellas 300 hombres muy a punto, y por Capitán
un Cavallero que se llama Ruy López de Villalobos,
hombre muy esperto y platico en las cosas de la
mar, y en quien a nuestro parescer concurren las
calidades que para semejante jornada se requieren; y
por la costa de la Tierra firme van otras cinco Naos
y una Fusta con otros 300 hombres, y por Capitán
dellos otro Cavallero que se dice Juan de Alvarado,
persona asi mismo suficiente. Partirán estas Arma-
das, siendo Dios servido, la de la costa en todo el
mes de Abril que viene, e la otra de las Islas dentro
de tres meses, porque todo este tiempo ha seido y es
menester para recorrer las Naos, y para otras cosas
necesarias : plega a nuestro Señor que el subceso de
todo sea el que esperamos , y para su servicio y el
de Vuestra Magostad, y para inviar luego en su so-
corro se quedan adereszando otras dos Naos gruesas,
y otra que se hace de nuevo, y a la contina se
liaran mas, porque esperamos en Dios que todo se
proveerá tan bien como a vuestro Real servicio con-
venga. Una cosa quiero decir a Vuestra Magostad,
que todo esto se ha hecho con tanto trabajo y costa,
que no solamente en ello henfos puesto nuestras
haciendas, pero mucha parte de la de nuestros ami»
gos, y especialmente yo, que como á Vuestra Ma-
4 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 1. 1541.
gestad tengo dicho por otras, como vine de esos
Reynos tan gastado y empeñado, he quedado en
tanta necesidad, que si Vuestra Magestad no me
socorre con alguna merced y ayuda de costa, como
siempre ha hecho y hace a los que le sirven, tengo
por imposible sustentarme, especialmente, que
como tengo dicho, siempre es menester estar a
punto para el socorro que conviene, a Vuestra Ma-
gestad suplico sea servido de lo mandar.
Por la Capitulación que Vuestra Magestad fue
servido de mandar tomar con migo cerca deste des-
cubrimiento se contiene que por siete años no se
capitularla con otra persona alguna, y dello dio su
fee Real, e yo hasta agora he cumplido todo lo que
por ella Vuestra Magestad me manda, y lo mismo
haré de aqui adelante, sin que en ninguna cosa haya
falta, especialmente con la compañía que con vues-
tro Visorrey tengo hecha. Todo esto he dicho, por-
que soy informado que el Marques del Valle insiste
en pedir á Vuestra Magestad esta conquista, y que
quiere inviar gente a ella. A Vuestra Magestad su-
plico, que pues con tanto trabajo y solicitud- yo he
puesto mi persona con todo lo que tenia en esta
impresa pretendiendo mas el servicio de Vuestra
Magestad que otro ningund interese, no sea servido
que en pago dello tenga pleytos y diferencias, es-
pecialmente, que de hoy mas no puede el Marques
ir ni enviar gente a ninguna de las Provincias
destas partes, sin que se encontrase con la quel Vi-
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 5
sorrey e yo habernos inviado e inviamos, pues
siendo asi ya Vuestra Magostad puede pensar los
escándalos y muertes que podrian seguirse, y el
gran deservicio que Dios nuestro Señor e Vuestra
Imperial Corona rescivirian; bien tengo por cierto
que siendo Vuestra Magestad informado desto lo
mandara proveer, deananera que se escuse lo que
tengo dicho, y asi con toda humildad lo suplico,
pues todo es para tanto servicio de Dios, e amplia-
miento de Vuestra Imperial Corona.
Despachadas que con ayuda de Dios sean estas
Armadas yo me iré a Guatemala, porque asi ha pa-
rescido al Visorrey e Obispo de aquella Provincia
que conviene al servicio de Vuestra Magestad,
puesto que yo tenia determinado de seguir en per-
sona esta jornada. Llegado que sea alia daré larga
relación a Vuestra Magestad de todo lo que se ofres-
ciere.
Antonio de Alinaguer presento ante mi una ce-
dula de Vuestra Magestad en que Vuestra Magestad
manda, que si al tiempo que yo inviase el Armada
en cumplimiento del asijnto que Vuestra Magestad
mando tomar con migo sobre el descubrimiento y
conquista de las Islas y Provincias del Poniente fal-
tase algund oficial de los que Vuestra Magestad
tenia provehidos para ello por fallescimiento o ab-
sencia, rescibiese en su lugar a Antonio de Alma-
guer én el oficio qu el quisiese. Y por que la persona
a quien Vuestra Magestad hizo merced del oficio
€ ISLAS DE PONIENTE. DOC. 1. 1541.
de la Thenencia de las Islas murió, y al presente
faltaba, pidió que por virtud de la dicha cédula le
rescibiese en este encargo, y por virtud della yo le
rescibi en el juntamente con el Visorrey de la Nueva
España por virtud de la parte que en el dicho asiento
Vuestra Magostad le hizo merced, y de la compañía
que después entramos hecimos, y dio las fianzas
conforme a lo que Vuestra Magestad por su Real
cédula manda, las quales invio a poder de los ofi-
ciales de la casa de la contratación de las Indias que
reside en la Ciudad de Sevilla, como en la cédula
se contiene, y Almaguer queda serviendo el oficio
en lo que al presente se ofresce, y envia a suplicar
a Vuestra Magestad ge lo confirme. Es persona en
quien esta bien empleado, y concurren las calidades
que para ello se requieren, y que dará de lio la
cuenta que es razón. A Vuestra Magestad suplico
que teniendo respeto a estas causas y a que esta ya
en la posesión del cargo y ha servido a Vuestra Ma-
gestad después que paso a estas partes muy bien en
lo que se ha ofrescido, sea servido de mandarle ha-
cer esta merced, que asi por lo que tengo dicho de
mas de merecella el, la rescibire yo por propia de
Vuestra Magestad, cuya Imperial e Invictísima
persona Dios nuestro Señor conserve con cresci-
miento de mayores imperios, como por Vuestra
Magestad se desea. De la Governacion de Jalisco a
28 de Marzo de 1541 años.=De Vuestra Sacra Ca-
tólica Cesárea Magestad muy humilde vasallo que
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 7
«US Reales pies y manos besa =E1 Adelantado,
Alvarado (1). {Orig. A. de I.)
(Año 1541 26 Julio). — Asientos y capitulaciones hechas por S. M. con el
Adelantado D. Pedro de Alvarado, sobre el descubrimiento, conquista y
población de las islas y provincias que estuviesen en la mar del Sur ha-
cia el Poniente, en los años de 1538 y 1539 ; y con el Virrey de Nueva
España D. Antonio de Mendoza en el de y/Ú. (61 i. de N. 1. 15 , d. n. 3.)
El Rey = Por quanto nos mandamos dar é dimos
una nuestra cédula inserta en ella 'la capitulación
que mandamos tomar con el Adelantado Don Pedro
de Alvarado sobre el descubrimiento , conquista ó
(1) Este caballero, afamado por su destreza, agilidad, fuerza muscular,
temerario valor y gallardía, reclamando por ello y por sus empresas un
lugar distinguido entre las notables figuras históricas de la Conquista de las
Indias Occidentales, había ya intentado varias expediciones marítimas y
realizado otras con varia suerte. No era ésta la primera que formó con el
propósito de descubrimientos por el mar del Sur, Existe una capitulación
que con él se tomó en 5 de Agosto de 1532 sobre el Descubrimiento de las
Islas del Mar del Sur (V. 1.^ serie, t. xxii, pág. 307), y una Carta á Su
Majestad /ec/m en í^antiago de Guatemala, participando Jiaher aprestado
'una Armada de 4 naos, 3 carabelas y un patache para ir al descubrimien-
to de la Uspecei'ia, Tierra firme é Islas de ella.
En otra, fecha en el puerto de Fonseca á 25 de Abril de 1533, se da
cuenta de haber despachado una nao y un gal ion en busca de puerto 7nás
cómodo jjara la Armada, y que emprendería su pffi'mer viaje á la China.
En otra, escrita en el Puerto de la Posesión á 18 de Uñero de 1534:, parti-
cipa su salida con 12 velas de 300 á 400 toneladas, tropa, munición y escla-
vos que llevaba, derrota que había de tomar y otros pormenores.
Existe además otra á Francisco de Barrionuevo , gobernador de Tierra
firme, sobre el mismo asunto. Un galeón y cinco naos de aquella Armada
fueron los vendidos á Almagro en 26 de Agosto de 1534, de que hablan
casi iipdos los historiadores de Indias, especialmente Herrera y Garcilaso.
El mismo Alvarado confirma esto en Carta fecha en Santiago de Guate-
mala á 12 de 3Iayo de 1535, en que además relaciona su navegación desde
8 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 2. 1541.
población ele las Islas é Provincias que estoviesen
en la mar del Sur hacia el Poniente, su thenor de
la qual es este que se sigue : =E1 Rey=Por quanto
nos mandamos tomar cierto asiento y capitulación,
con el Adelantado Don Pedro de Al varado, nuestro
Governador y Capitán general de la Provincia de
Guatimala, sobre el descubrimiento, y conquista é
población de las Islas é Provincias que estoviesen en
la mar del Sur hacia el Poniente como mas largo
en el dicho asiento y capitulación se contiene , su
thenor de la qual es este que se sigue : =La Reina=
Por quanto vos el Adelantado Don Pedro de Alva-
rado, nuestro Governador é Capitán general de la
la costa de Nicaragua hasta la costa y playa de Caraque en el Perú, é Islas
que había descubierto en el mar del Sur.
En 1." de Abril del siguiente año 1535 prevenía Alvarado nueva Arma-
da de fustas y naves, sin que constara el objeto, que según carta de aquella
fecha, del licenciado iilspinosa al Rey, era para tomar venganza de los agra-
vios y vejaciones que le habían hecho Almagro y Pizarro. Poco después de
esto y de pacificar las comarcas del río Ulua y el valle de Naco, y de poblar
la villa de San Pedro y la ciudad de Gracias á Dios , vino á España
para dar cuenta de todos aquellos sucesos. Durante sü estancia en la corte
(1538 y 39) contrató con el Rey para descubrir y conquistar en el mar del
Sur liada poniente, como acreditan los documentos núms. 1 y 2, en que apa-
rece la capitulación que sobre el mismo punto celebró en Méjico con el
virrey D. Antonio de Mendoza á 29 de Noviembre de 1540, aprobada por
el Eey en 26 de Julio de 1511. Por el núm. 3 se ve queda exclusivamente
con la empresa el Virrey, por fallecimiento de Alvarado, cuya desgraciada
muerte describen casi todos los historiadores primitivos de Indias.
En la 1.* serie hállanse insertos documentos referentes á tan importan-
te figura histórica que pueden ilustrar su biografía. T. i, p. 543; t. ii, p..253;
t. III, p. 351; t. X, p. 152; t. xiii, ps. 86 y 268; t. xiv, ps. 279, 537 y 550;
t. xvT ps. 5, 20 y 300; t. xvi, ps. 67, 342 y 530; t. xxii, p. 307; t. xxiv,
ps. 204, 211, 236, 311, 320 y^39; t. ^i¿, p.y^04 ^ y t. XLii, p. 513^
Conviene ver el «Proceso de residencia^sontra Pe3fo^"STvarado)), obra
ilustrada con notas y noticias biográficas, críticas y arqueológicas, por don
José Fernando Ramírez. Impreso en Méjico en 1847 por Valdés y Redon-
das. V. págs. XI á la xxiii.
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 9
Provincia de Guatimala, ques en las nuestras Indias
del mar Occeano, me haveis fecho relación que con
deseo del servicio de Dios nuestro Señor, é nuestro,
y por acrecentar nuestro patrimonio y corona real,
queriades hacer cierto^descubrimient^en la mar
del Sur hacia el Poniente , y para lo poner en efecto
os ofrecéis que llegado que seáis en la dicha Pro-
vincia de Guatimala, dentro de quinze meses luego
siguientes embiareis dos Galeones é un Navio sotil
bastecidos por dos años de bastimentos con la gente
y aparejos, y artillería necesaria, en descubrimiento
del dicho Poniente, y ansimismo embiareis otros
dos que costeen y descubran la vuelta .que haze la
tierra de la Nueva España, para que se sepan todos
los secretos que hay en la dicha costa , y que fecho
lo susodicho, V teniendo aviso dello, é hallando
tierra é islas en lo que se descubriere , que según
la dispusicion dellas haya necesidad de se poWar, ^:
yreis ó embiareis luego que venga la dicha nueva,
otros diez Navios , en los quales embiareis ochocien-
tos hombres de guerra, los trecientos de caballo, si
la calidad de la tierra fuere tal que haya necesidad
en ella de la dicha gente de caballo, para que con
ellos se pueblen las dichas tierras, y asimismo em-
biareis clérigos y religiosos para la instrucción é
buena doctrina de los naturales de aquellas partes^
todo ello á vuestra costa é minsion (1), sin que nos,
(1) En otros lugares minusíón, alguna vez numiswn, y marcada la pala-
bra como dudosa. Debe ser missión, una de cuyas acepciones es el « gasto,
10 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 2. 1541.
ni los Reyes que después de nos vinieren seamos
obligados á vos pagar ni satisfacer los gastos que
en ello hicieredes, mas de lo que en esta capitula-
ción vos será otorgado, y no otra cosa alguna: y
que asimismo os ofrecéis, que después de descubier-
tas las dichas tierras y embiado los dichos Navios,
para que lo que se descubriere pueda ser mejor so-
corrido y conservado teméis en un astillero que al
presente tenéis en la dicha Provincia de Guatimala,
Maestros , y carpinteros y otros oficiales fasta trein-
ta , y después porneis en el dicho astillero la mas
gente que fuere menester según la necesidad que
tuviere el Armada, los quales dichos oficiales se en-
tiendan en hazer Navios, y aparejos para la dicha
navegación, los terneis por espacio de diez años,
con tanto que asi para este tiempo como para aca-
var de hacer los Navios que tenéis comenzados, y
hazer otros de nuevo, podáis tomar los carpinteros
y cabestrantes, y otros oficiales de rivera, y fren-
geis (1) para que labren en ellos, pagándoles su justo
salario, aunque otros vecinos particulares los tengan
ocupados en obras suyas, porque por falta de Maes-
tros no cese la obra ni sea parte ninguno á pertur-
coste ó espensa que se hace en alguna cosa». V. el Diccionario de Autori-
dades, 1.^ ed. déla Acad. que cita los siguientes pasajes, del Fuero. E, lib. 3,
tit. 4, 1. 10. «El que no ha nada en la heredad, haya la meitad de las missio-
nes que ficeren fechas en el barbecho)). Otro más adecuado al asunto de
Herr. Hist. Ind, Dec. 5, lib. 9, cap. 3. «Que assi los dea pié como los de
á caballo, irian bien armados, todo á su costa y viissión.
(1) ¿Franqueis?
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 11
baria; sobre lo qual yo mandé tomar con vos el
asiento y capitulación siguiente:
Primeramente, por que me haveis fecho relación
que desde la dicha Provincia de Guatimala haveis
de conquistar lo que asi descubrieredes, y donde ha
ve acudir la gente que fuere y viniere al dicho des-
cubrimiento: por la presente vos prometo que vos
mandare proveer y dar provisión de la dicha gover-
n ación de Guatimala para que seáis nuestro Gover-
nador della por termino de siete años, y mas quanto
nuestra voluntad fuere , no pareciendo en la resi-
dencia que agora os toman por nuestro mandado el
Licenciado Francisco Maldonado nuestro oydor de
la Audiencia y Chancillería real de la Nueva Espa-
ña, culpas, porque merezcáis ser privado dellas,
con que seáis obligado de hacer residencia cada y
quando que yo fuere servido de mandároslo tomar.
Iten : Que atento los muchos gastos que tenéis de
hazer, ansi en las Armadas que al presente haveis
de embiar, como en las que después de savida la
tierra haveis de llevar, y la diíicultad que hay de
Navios en la mar del Sur, y lo mucho que cuestan
los materiales, y oficiales, mantenimientos y otros
aparejos, me suplicastes que lo que os perteneciere
en el descubrimiento que asi os ofrecéis á hacer de
oro, y plata, y piedras, y perlas, y droguería, y
especería, y de otros qualesquier metales, y cosas
que en las dichas tierrns se hallaren y produxeren,
y de que nos pertenecieren derechos, que se os diese
12 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 2. 1541.
la dezima parte dello perpetuamente, por ende tene-
mos por bien de vos hacer merced, como por la pre-
sen-te vos la hacemos, que de los provechos de los
quintos, y tributos que en la misma tierra oviere
llevaremos hayáis vos quatro por ciento, que es de
veinte é cinco partes la una, perpetuamente para
siempre jamas, con que no exceda esta merced de
seis mil ducados de renta cada año, y que esto sea
repartido en las rentas que hoviere en cada Isla ó
Provincia que ansi descubrieredes por rata, y en-
tiéndese que no lo haveis de llevar de Almoxari-
fazgo, ni alcavalas, ni servicios voluntarios que
impusiéremos en ellas.
Otro si : Por quanto nos haveis suplicado vos hi-
ciésemos merced de la decima parte de las tierras é
islas é vasallos que asi descubrieredes y poblaredes,
y que vos las escogiesedes en cada una dellas , todo
ello en una parte , ó en dos, ó en las que os pare-
ciese , y que si en la dicha decima cupiese una Isla,
que della , ó de aquella parte de tierra que cupiere
la dicha decima se os diese titulo de Duque con el
señorío y jurisdicción que tienen los Grandes de
Castilla, por la presente prometemos de vos hacer
merced de veinte y cinco partes, una en las Islas 6
tierras que descubrieredes por rata en cada parte,
con titulo de Conde, con el señorio v jurisdicción
que vos mandaremos señalar al tiempo que vos man-
daremos dar el dicho titulo, el qual se vos dará
después que hayáis fecho el dicho descubrimiento.
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 13
y señalada la parte que hovieredes de haver, con
que no sea lo que asi se os bu viere de dar para en
la dicha vuestra parte, en lo mejor ni peor de las
dichas Islas é Provincias, ni cabecera de Provincias,
ni Puerto de mar.
Iten : Entendido ser asi cumplidero al servicio de
Dios nuestro Señor, y nuestro, y por honrar vuestra
persona, y vos hacer merced, prometemos de vos
dar titulo de nuestro Governador é Capitán general
de todo lo que descubrieredes, por todos los dias de
vuestra vida con tres mili ducados de salario en
cada un año, y mili ducados de ayuda de costa, los
quales vos serán pagados de las rentas y provechos
que to viéremos en las dichas tierras é Islas que asi
descobrieredes y poblaredes, y no haviendo en ellas
las dichas rentas y provechos, nos no seamos obli-
gados á vos pagar cosa alguna del dicho salario ni
ayuda de costa, y que después de vos vuestro here-
dero tenga en governacion decientas leguas de
tierras quales vos señalaredes con el mismo salario
y ayuda de costa, y con la misma condición que si
en las dichas decientas leguas nohoviere de que sea
pagado del dicho salario, no seamos obligados á ge
los mandar pagar de otra parte.
Iten: Yos hacemos merced que con parecer é
acuerdo de los nuestros oficiales de las dichas tier-
ras que asi descubrieredes y conquistaredes, podáis
facer hasta tres fortalezas de piedra, en las partes y
lugares que mas convengan, pareciendo á vos é á
14 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 2. — 1541.
los diclios nuestros oficiales ser necesarias para la
guarda y pacificación de las dichas Islas é Provin-
cias; é vos hacemos merced de la tenencia dellas
para vos y para dos herederos y sucesores vues-
tros, uno en pos de otro, guales vos nombraredes,
con cien mili maravedís de salario y cincuenta de
ayuda de costa en cada un año con cada una de las
dichas fortalezas, el qual salario se vos ha de ser
pagado de las rentas y provechos que nos to viére-
mos en las dichas tierras é Islas que asi descubrie-
redes é poblaredes, é no habiendo en ellas las dichas
rentas y provechos, nos no seamos obligados á vos
pagar cosa alguna del dicho salario; las quales di-
chas fortalezas haveis de hacer de piedra, y á vues-
tra costa é minsion, sin que nos, ni los Reyes que
después de nos vinieren, seamos obligados á vos
pagar lo que asi gastaredes en las dichas forta-
lezas.
Iten : Que vos hacemos merced del oficio de nues-
tro Alguacil mayor de las dichas Islas é Provincias
que asi descubrieredes, y conquistaredes perpetua-
mente.
Iten : Vos prometemos que por tiempo de siete
años primeros siguientes, que se cuenten des del dia
de la fecha desta capitulación, no tomaremos con
ninguna persona asiento alguno haviendo vos den-
tro de los dichos siete años salido á cumplir lo que
asi os ofrecéis.
Otro si : En lo que me suplicáis que no vos sean
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 15
quitados ni removidos los indios que tenéis enco-
mendados, aunque en las tierras é islas que asi des-
cubrieredes tengáis otros, vos decimos, que des que
hayáis descubierto las dichas Islas é tierras, se pro-
veerá en esto lo que convenga, y que entretanto no
se hará novedad en ello.
Otro si: Por quanto me ha veis hecho relación
que para hacer este viaje y la Armada, haveis de
llevar destos reynos mucho hierro, y artillería, y
arcabuzes, y otros metales y cosas á ellos necesa-
rias, y la gente que ha de yr en la dicha Armada,
lo qual no podria yr por la Nueva España por el mu-
cho camino que ay, y me suplicastes que atento esto,
y que conquistastes á vuestra costa el Puerto de Ca-
ballos ques en la mar del Norte, y que por él se ca-
mina á Guatimala, y de Guatimala á él, y ay co-
mercio de la una governacion á la otra, y de la otra
á la otra y ha verlo vos descubierto é conquistado
vos hiciese merced de la governacion de la dicha
Provincia de Honduras con el dicho Puerto de Ca-
ballos, decimos, que mandaremos dar provisión
para quel nuestro Virrey de la Nueva España, y el
Licenciado Maldonado nuestro Juez de residencia de
la dicha Provincia de Guatimala, y el Obispo della
informen de lo que en esto pasa; y por que, hasta
que vista su relación mandemos proveer lo que con-
venga, no se pueda hacer en ello novedad, se vos
darán provisiones para quel Governador de la dicha
Provincia de Honduras no os ponga impedimento
16 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 2.— 1541.
en el pasar de las cosas y gente que llevaredes por
el dicho Puerto de Caballos; y si fuere necesario se
vos dará un executor desta corte, ó del Audiencia
de la Española, que lo haga cumplir.
Iten : Vos mandaremos dar provisiones para el
dicho Governador de Honduras, que si hoviere en
esta provincia indios que suelen travajar en llevar
cargas, que os dé los que hovieredes menester, pa-
gándoles las cargas á vista del Governador, y ha-
ciendo el mismo la tasa y precio de las dichas car-
gas, conforme á la orden que se tiene en la Nueva
España, é que si hoviere carretas é aparejo de ca-
mino para ellas, que también os las dé por el precio
que sea justo; y vos procurareis de llevar lo mas
que pudieredes el rio arriba en barcas.
Iten: Que vos daremos licencia y facultad como
por la presente vos la damos para que de estos nues-
tros Reynos, ó del Reyno de Portugal podáis llevar
y llevéis, para la dicha Armada, ó para las obras
della ciento é cinquenta esclavos negros, libres de
todos derechos , así de los dos ducados de la licencia
de cada uno dellos, como del Almoxarifazgo, y
otros qualesquier, con tanto que os obliguéis que
dentro de veinte meses embiareis al nuestro Con-
sejo de las Indias, testimonio firmado de los oficia-
les de la dicha Provincia de Guatimala como los
embiais en la dicha Armada, ó los tenéis en las
obras dellas, y que no los teniendo en las dichas
obras, ó no los embiando en la dicha Armada, pa-
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 17
gareis á los dichos nuestros oficiales seis mili mara-
vedis por los derechos de cada uno de los dichos
esclavos; y vos prometemos que luego que hayáis
fecho el dicho descubrimiento, os daremos licencia
para llevar más esclavos negros,
Iten: Que se vos darán nuestras cartas para los
Governadores y otras nuestras justicias de los Puer-
tos y costas é Islas de las nuestras Indias donde
aportaren los Navios que embiaredes á hacer el di-
cho descubrimiento, para que la gente que en ellos
fuere sea bien tratada y favorecida.
Y por que asi mismo me suplicastes, que en re-
muneración de lo que nos habéis servido en la con-
quista de la Nueva España, é Guatimala, é Hondu-
ras, donde haveis gastado mucha parte de vuestra
hacienda, vos hiciese merced en la Provincia de
Guatimala ó en la de Honduras de vasallos y titulo,
como lo mandamos hacer con el Marques del Valle,
por la presente vos prometemos , que vista la dicha
vuestra residencia, vos mandaremos hacer en esta
la merced condigna á vuestros servicios,
Iten: Es nuestra merced, y mandamos, que á&
todo lo que llevare á las dichas Islas é tierras que=
asi descubrieredes, la persona que fuere en la dicha
Armada por espacio de diez años que se cuenten
desde el dia de la data desta capitulación , no pa-
guen dello derecho de Almoxarifazgo , ni otros al-
gunos.
Otro si: Concedemos á los que fuesen á poblai^
18 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 2. 1541.
las dichas tierras é Islas, que por diez años, que se
cuenten desde el dia de la data desta capitulación,
del oro que se cogiere en las minas no paguen el
diezmo, é cumplidos los dichos diez años , el nobe-
no, asi descendiendo en cada un año hasta llegar
al quinto; pero de rescates y cabalgadas y de todo
lo demás de que se nos deban derechos, desde luego
se nos han de pagar el quinto de todo ello.
Ansimesmo facemos merced á vos el dicho Ade-
lantado Don Pedro de Alvarado , que de las cosas
contenidas en un memorial que dieredes y Uevare-
des destos nuestros Reynos á la dicha Provincia de
Guatimala para el aderezo de la dicha Armada, no
seos lleven derechos de Almoxarifazgo por este pri-
mer viaje.
Iten: Vos hacemos merced que de todo lo que
llevaredes á las Islas é Provincias que descubriere-
des para proveymiento de vuestra persona y casa
todos los dias de vuestra vida, no paguéis dello de-
rechos de Almoxarifazgo, con tanto que no llevéis
cada año mas de hasta en cantidad de tres mili du-
cados.
Iten: Que daremos licencia y facultad á las per-
sonas que fueren á hacer el dicho descubrimiento,
j llevaren caballos, que puedan llevar cada uno
dos Indios seyendo esclavos y constando al Obispo
de Guatimala que lo son,
Iten: Concedemos á las personas que fueren á
poblar las dichas Islas é Provincias que ansi descu-
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 19
brieredes, que por el tiempo que durare vuestra
gobernación dellas , vos les podáis dar caballerias
de tierras y solares en que labren y planten y edi-
fiquen con la moderación y condiciones que se
acostumbran dar en la Isla Española , las quales re-
sidiendolas los quatro años que sean obli«^'ados, sean
suyas perpetuamente; y que asimismo podáis hacer
la encomienda y repartimiento de los Indios de las
dichas Islas é Provincias por el tiempo que fuere
nuestra voluntad, é guardando las instrucciones é
ordenanzas que os serán dadas.
Y por que entre nos y el serenísimo Eey de Por-
tugal , nuestro muy caro é muy amado hermano,
hay ciertos asientos y capitulaciones cerca de la de-
marcación y repartimiento de las Indias , é también
sobre las Islas de los Malucos y especería, vos
mando que lo guardéis como en ella se contiene, y
que no toquéis en cosa que pertenezca al serenísimo
Rey.
Y por quanto me hezistes relación que entre vos y
Don Antonio de Mendoza nuestro Yisorrey de la
Nueva España, está concertado quel tome la tercia
parte de la dicha Armada, en que sea compañero y
goce de los provechos della , lo qual yo he havido
por bien , y dello he mandado dar cédula al dicho
Don Antonio de Mendoza, entiéndese que vos seáis
obligado á lo recivir por compañero en la dicha
tercia parte conforme á ella.
Iten; prometemos , que por termino de diez años,
20 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 2. 1541.
y mas adelante hasta que otra cosa mandemos en
contrario, no impornemosálos vecinos de las dichas
Islas é Provincia, Alcabala ni otro tributo alguno.
Otro si: hazemos merced y limosna al hospital
que se hiciere en las dichas tierras, para ayuda al
remedio de los pobres que á el fueren , de cien mili
maravedís librados en penas de Cámara de la dicha
tierra .
Asimismo de vuestro pedimento é consentimien-
to, y de los pobladores de la dicha tierra, decimos
que haremos merced como por la presente la haze-
mos al hospital della de los derechos de la escobi-
lla (1) y relaves que se hovieren en las fundicio-
nes que en ella se hicieren, y dello mandamos dar
nuestra provisión en forma.
Asimismo mandaremos como por la presente
mandamos y defendemos que destos nuestros Rey-
nos no vayan ni pasen á las dichas tierras é Islas,
ninguna persona de las proyvidas que no puedan
pasar á aquellas partes , so las penas contenidas en
las Leyes y ordenanzas y cartas nuestras que cerca
desto por nos y por los Reyes Católicos están dadas,
ni Letrados ni Procuradores para usar de sus oficios.
(1) Consistía en el polvillo ó residuo de las limaduras que en varios en-
sayos y operaciones sobre metales se verificaban en los fundiciones, y solía
aplicarse para beneficio de Hospitales y casas de Misericordia. La escobilla
pertenecía al Rey, debía custodiarse bajo dos llaves, la una en poder del fun-
didor y lá otra en el del factor, «el cual está presente á recibir el oro y plata
que de ella se barriere, recogiere y guardare, que ha de ser cada cuatro
meses. » «El fundidor, marcador ú otra cualquier persona que entienda en
la fundición, no tenga cargo de la escobilla y relaves por arrendamiento ni
encomienda, etc.» Rec. Leyes de Ind., lib. iv, tít. xxiii, leyes XX j y xxij.
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 21
Otro si: con condición que quando salieredes de
la dicha Provincia de Guatimala hayáis de llevar
y llevéis con vos los oficiales de nuestra hacienda
que por nos fueren nombrados, y asi mismo las
personas Religiosas ó Eclesiásticas que por nos serán
señaladas para instrucción de los naturales de las
dichas Islas é Provincias á Nuestra Santa Fee catho-
lica, á los quales religiosos ó clérigos Lavéis de
pagar el flete y matalotaje y los otros mantenimien-
tos necesarios conforme á sus personas, todo á vues-
tra costa, sin por ello les llevar cosa alguna durante
toda la dicha vuestra navegación , lo qual mucho
vos encargamos que asi hagáis é cumpláis, como
cosa del servicio de Dios y nuestro, por que de lo
contrario nos terniamos por desservidos.
Otro si: como quiera que según derecho y Leyes
de nuestros Reynos, quando nuestras gentes y capi-
tanes de nuestras Armadas toman preso algún Prin-
cipe ó señor de las tierras donde por nuestro man-
dado hace guerra, el rescate del tal señor ó cacique
pertenece á nos, con todas las otras cosas muebles
que fuesen hallados que perteneciesen al mismo;
pero considerando los grandes trabajos y peligros
que nuestros subditos pasan en la conquista de las
Indias, y en alguna enmienda dellos, y por les
hacer merced, declaramos y mandamos que si en la
dicha vuestra conquista y governacion se cautivare
ó prendiere algún cacique ó señor principal, que
de todos los tesoros, oro y plata, piedras y perlas
22 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 2. — 1541.
que se hovieren del por via de rescate, ó en otra
qualquier manera se nos de la sexta parte dello, y
lo demás se reparta entre los conquistadores, sacando
primeramente nuestro quinto; y en caso quel di-
cho cacique ó señor principal mataren en batalla
ó después por via de justicia, ó en otra qualquier
manera, que en tal caso, de los tesoros y bienes
susodichos que del se hoviere justamente hayamos
la mitad, la cual ante todas cosas cobren los nues-
tros oficiales, sacando primeramente nuestro quinto.
Otro si: Que podria ser que los dichos nuestros
oficiales de la dicha Provincia tuviesen alguna duda
en el cobrar de nuestros derechos esspecialmente del
oro y plata y piedras y perlas, asi lo que se hallare
en las sepulturas y otras partes donde estuviere
escondido, como de lo que se hoviere de rescate ó
cabalgada, ó en otra manera, nuestra merced y
voluntad es, que por el tiempo que fuéremos servi-
dos" se guarde la orden siguiente.
Primeramente mandamos que todo el oro y plata
y piedras y perlas que se hoviere en batalla, ó entra-
da de pueblo, ó por rescate con los Indios, se. nos
haya de pagar y (se nos) pague el quinto de todo ello.
Iten: que todo el oro y plata y piedras y perlas
y otras cosas que se hallaren é hovieren, ansi en los
enterramientos ó cues (1), ó templos de Indios, como
(1) Cues, adoratorios ó templos de los antiguos indios mejicanos: oqwes
86 les denomina en la Kecop. de las Leyes de Ind., lib. viii, tít. xii^
ley ij.
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 23
en los otros lugares donde solían ofrecer sacrificios
á. sus ídolos, ó en otros lugares religiosos ascendidos,
ó enterrados en casa, ó heredad, ó tierra, ó en otra
qualquier parte publica, ó concegil, ó particular de
qualquier estado ó dignidad que sea, de todo ello y
de todo lo demás que desta localidad se hoviere y
hallare, agora se halle por acaecimiento, ó buscan-
dolo de proposito, se nos pague la mitad sin des-
cuento de cosa alguna, quedando la otra mitad para
la persona que asilo hallare y descubriere, con
. tanto, que si alguna persona ó personas encubrieren
el oro y plata, piedras y perlas que se hallaren é
hovieren, asi en los dichos enterramientos, sepul-
turas ó cues, ó templos de Indios, como en los otros
lugares donde solian ofrecer sacrificios, 6 otros luga-
res religiosos escondidos ó enterrados, de suso decla-
rados, y no lo manifestaren para que se les de, de
lo que conforme á este capítulo les pueda pertenecer
dello, hayan perdido todo el oro y plata, piedras y
perlas, y mas la mitad de los otros sus bienes para
la nuestra cámara y fisco.
Y por que nos seyendo informados de los males
y desordenes que en descubrimientos y poblaciones
nuevas se han fecho y hacen, y para que nos con
l)uena conciencia podamos dar licencia para los
hacer, para remedio de lo qual con acuerdo de los
del nuestro consejo y consulta nuestra, está horde-
nada y despachada una provisión general de capir
tulos sobre lo que haveis de guardar en la dicbí^
24 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 2. — 1541. -
población y conquista, la qiial aqui mandamos
encorporar, su thenor de la qual es esta que se
sigue (1).
Por ende haciendo vos el dicho Adelantado Don
Pedro de Alvarado lo susodicho á vuestra costa, y
según y de la manera que de suso se contiene,
guardando é cumpliendo lo contenido en la dicha
provisión que de suso va incorporada, y todas las
instrucciones que adelante mandaremos dar y hazer*
para las dichas Islas é Provincias , é para el buen
tratamiento y conversión á nuestra Santa Fee ca-
tholica de los naturales dellas, digo y prometo que
vos será guardada esta capitulación y todo lo en ella
contenido, en todo é por todo, según que de suso se
contiene, é no lo haciendo é cumpliendo asi, nos no
seamos obligados á vos guardar ni cumplir lo suso-
dicho, ni cosa alguna dello, antes vos mandaremos
castigar y proceder contra vos, como contra persona
que no guarda y cumple, y traspasa los manda-
mientos de su Rey é Señor natural; y dello manda-
mos dar la presente, firmada de mi nofxibre, y re-
frendada de mi infrascripto Secretario. Fecha en la
Villa de Valladolid á diez y seis dias del mes de
Abril de mil é quinientos é treinta é ocho años.=
(1) Se omite aquí esta provisión, expedida en Granada á 17 dias de No-
viembre de 1526, por hallarse inserta en la 1,^ serie, t. xxii, pág. 310, sir-
viendo de texto á capitulación anterior tomada con D. Pedro de Alvarado
sobre descubrimiento de las Islas del mar del Sur, año 1532.
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 25
Yo la Reyna.=Por mandado de S. M. = Juan de
Samano.
Y por que en el dicho Asiento y capitulación ay
un capitulo en el qual el dicho Adelantado hizo re-
lación que entre él y Don Antonio de Mendoza,
nuestro Visorrey déla Nueva España, eslava con-
cortado que le haria compañero de la tercia parte de
los dichos provechos que en ella oviese, como mas
largo en el dicho capitulo se contiene, que en la
dicha capitulación suso incorporada va inserto, por
ende por la presente mando quel dicho Adelantado
guarde é cumpla el dicho capitulo, según y como
en el se contiene, y contra el tenor y forma del no
vaya ni pase; y guardándole y cumpliéndole, tenga
el dicho Don Antonio de Mendoza, nuestro Visorrey
de la dicha Nueva España, por su compañero en la
dicha Armada, y que como á tal compañero de y
pague la tercia parte de los provechos que delia se
ovieren, conforme al dicho capitulo. Fecha en Ma-
drid á tres dias del mes de Octubre de mili é qui-
nientos é treinta é nueve años. = Yo el Rey.=Por
mandado de S. M.=Juan de Samano. =E agora por
parte del dicho Don Antonio de Mendoza, nuestro
Visorrey de la dicha Nueva España, me ha sido
suplicado le diésemos licencia, que ansi como por
el capitulo de la dicha capitulación, y la dicha
nuestra cédula de suso encorporada, mandavamos
que fuese compañero con el dicho Adelantado Don
Pedro de Alvarado, en la dicha Armada, y gozar y
26 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 3. 1542.
llevar la tercia parte de los provechos della, pudiese
llevar y gozar la mitad conforme al concierto qae
tenia fecho con el dicho Adelantado Don Pedro de
Alvarado, ó como la mi merced fuese: yo tóbelo por
bien, por ende por la presente tenemos por bien
quel dicho Don Antonio^e Mendoza, asi como por
el capitulo de la dicha capitulación, y de la dicha
nuestra cédula suso encorporada se manda que aya
y lleve la tercia parte de los provechos de la dicha
Armada, pueda llevar y lleve la mitad. Fecha en
la villa de Talavera á veinte é seis dias del mes de
JuUio de mil é quinientos é quarenta é un años.=
Fr. G. Cardinalis Hispalensis.=»Por mandado de
S. M. El Governador en su nombre = Juan de
Samano. {Orig. A . del,)
(Año 1542. — 15 Setiembre. — Méjico.) — Provisión del Virrey Don Antonio de
Mendoza para varios cargos en el Armada que envia á las Islas del Po-
niente. (6: i. de N. t. 15 d. n. 6.)
Yo Don Antonio de Mendoza Visorey e Governa-
dor de esta Nueva España por Su Magestad, etc.
Por quanto para el Armada que yo envió en descu-
brimiento, conquista e población de lámar del Sur
e Islas del Poniente en cumplimiento del asiento y
capitulación que Su Magestad mando tomar con-
migo y Don Pedro de Alvarado , que sea en gloria,
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 27
de que va por mi Teniente de Governador e Capitán
General Rui López de Villalobos (1), teng-o necesidad
de enviar personas para que el buen recaudo, razón
y cuenta de la dicha Armada, y de todo lo que en
ella va de xarcias, velas, aparejos, y municiones,
artilleria y armas, y todo lo que en la dicha Ar-
mada, y de las mercaderías y rescates que en la
dicha Armada envió para tratar y contratar y gas-
tar: y para por mi y en mi nombre rescivir, haver
y cobrar todo lo que me pertenesciere y puede per-
tenescer en qualquier manera, asi de partes, como
de gracias y mercedes que por la dicha capitulación
y asiento Su Magestad se ha servido de hacerme.
Por ende confiando de vos Gonzalo Davales que
sois tal persona que bien e fielmente haréis lo que
por mi os fuere encargado y encomendado, y en-
tenderéis en ello con toda la diligencia, solicitud,
y cuidado que conviniere, como de vos tengo con-
fianza; por la presente os nombro y segnalo por mi
Tesorero dé la dicha Armada, y de toda la hacienda
que en ella va mia desde la mayor asta la menor
cosa, para que en mi lugar y en mi nombre como
mi Tesorero tengáis cargo , cuenta y razón de la
dicha Armada, y de las Mercaderías y rescates, y
otras cosas que en ellas van mias, y de lo que en la
dicha tierra me puede pertenecer y perteneciere de
(1) No se confunda este caballero con el Licenciado Marcelo Villalobos,
Oidor de la Audiencia en la Española, que por asiento celebrado en Madrid
á 18 de Marzo de 1525, se ofreció á poblar y pobló la Isla de la Margarita.
28 ISLAS DE PONIENTE. DOC. O. 1542.
partes, gracias, y mercedes conforme á la instruc-
ción que para ello lleváis mia vos el dicho Gonzalo
Davales mi Tesorero, y Guido de La (1) Bezaris, y
Martin de Islares mi Contador y Fator. Y mando al
dicho Rui López de Villalobos mi Teniente de Go-
vernador y Capitán General de la dicha Armada,
y a los oficiales de Su Magestad y Capitanes y gente
de ella que hayan y tengan a vos el dicho Gonzalo
Davalos por tal mi Tesorero, y usen con vos el
dicho oficio, sin que en ello os sea puesto impedi-
mento alguno: honrándoos y guardándoos las pre-
eminencias que como a mi Tesorero os deven guar-
dar. Y e por bien y mando que por razón del tra-
vajo que en ello haveis de tener, hayáis y llevéis de
salario en cada un año con el dicho oficio 75 mil
maravedís , los quales mando que os sean pagados
de los aprovechamientos que en la dicha tierra me
pertenecieren, y entiéndese que si en ella no los
hoviere de que seáis pagado, que no sea yo obligado
a pagároslo de otra cosa, y en el usar del dicho ofi-
cio guardareis y cumpliréis en todo y por todo la
instrucción que a vos y a los dichos vuestros com-
pañeros doy. Y demás del libro que el Contador ha
de tener para haceros cargo de todo lo de mi
hacienda y perteneciere en qualquier manera, vos
terneis vuestro libro donde os haveis de hacer cargo
de todo lo que a vuestro cargo tuvieredes de mi
(1) Asi en la copia de Nav, En otros documentos Lahezaris y Lahezares,
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 29
hacienda, y en el lo firmareis vos y el dicho Con-
tador, y lo mismo en su libro para que haya mas
claridad. Fecha en la ciudad de México a 15 dias
del mes de Septiembre de 1542 años.
(Año 1542. — 18 Septiembre. — Méjico.) — Instrucción que dio el Virrey de
Nueva España Don Antonio de Mendoza á Kuy López de Villalobos
para el descubrimiento de las Islas de Poniente que le encargó por
fallecimiento del Adelantado Don Pedro de Alvarado, en cumplimiento
de la capitulación hecha con éste sobre el descubrimiento del mar del
Sur, é Islas de Poniente. ((7. i. de N. t. 15. d. n. 5.)
Lo que vos Ruy López de Villalobos, Teniente
de Governador, y Capitán General, ha veis de ha-
cer en la jornada donde yo Don Antonio de Men-
doza, Visorrey y Governador de la Nueva España
os embio en mi lugar, y en cumplimiento del
asiento y capitulación que Su Magostad mando to-
mar con migo, y con el Adelantado Don Pedro de
Alvarado, que sea en gloria, sobre el descubri-
miento y conquista de la mar del Sur, e Islas del
Poniente, es lo siguiente.
Primeramente, iréis al Puerto de la Navidad,
que es en la Costa de la mar del Sur de esta Nueva
España, donde yo tengo aparejados y prestos y se-
ñalados para que llevéis el Navio la Capitana nom-
brado Santiago, y el Navio San Jorge» y el Navio
nombrado San Juan de Letran, y el Navio nom-
30 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 4. 1542. "
brado San Antonio, y la Galeota nombrada (1)
y el Bergantín, para que con ellos hagáis
la jornada que os tengo encomendada, los quales
os entregaran por mi y en mi nombre Juan de Vi-
llarreal, á quien yo tengo en el dicho Puerto para
proveer los vastimentos necesarios para la dicha
Armada, en presencia de los oficiales que yo con
vos embio en la dicha Armada, para las cosas to-
cantes á mi hacienda, y para tener cuenta y razón
della y de los Navios y xarcia, y artillería, y mu-
nición, armas y vastimentos, y todo lo demás que
en ella embio ; el qual dicho entrego os ha de ha-
cer declarando especificadamente el casco del Na-
vio, y desde la menor cosa hasta la mayor que en
el fuere, de xarcias, aparejos, munición y basti-
mentos, sin quedar cosa alguna, ecepto las cosas
de mercadurías y rescates, y esclavos, y fragua
que yo embio, por que aquello ha de ir a cargo
del Tesorero y oficiales que para ello embio en la
dicha Armada, y las otras cosas que especifico en
su instrucción, y en la de Juan de Villarreal so-
bre esto.
Y asi recividos en vos los dichos Navios, Galeota,
y Fusta, con todo lo que en ellos fuere por la orden
que es dicha, firmallo eis en el registro del Escri-
bano ante quien se os entregare, y en el libro del
Contador y Tesorero de la dicha Armada, para que
(1) En la copia que ha servido de original está igual blanco.
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 31
se sepa lo que en ellos va a vuestro cargo, j^aca
quede, para que yo tenga razón dello, al dicho
Juan de Villarreal.
Y teniendo a vuestro cargo como General de la
dicha Armada los dichos Navios, con todo lo que
dicho es, haréis cargo al dicho Capitán de la arti-
llería, de toda el artillería, munición, pertrechos,
y armas, que se os hu viere entregado, y asimismo
entregareis al Patrón de la Armada todos los Na-
vios, Galeota y Fusta della, con todo lo que a vos
se os hu viere entregado de aparejos y xarcia de-
llos, y vastimentos.
Y hecho el dicho entrego nombrareis en cada un
Navio, Piloto, Maestre, Contramaestre y Escri-
bano, para que sirva cada uno su oficio conforme
a usanza de Navios, y asimismo señalareis los arti-
lleros que en cada Navio han de ir.
Y asi señalados el Patrón de la Armada en pre-
sencia del Escribano de cada Navio, entregara al
Maestre el tal Navio de que fuere Maestre, con
todos los aparejos que tuviere y con los vastimen-
tos que en el mandaredes que vayan, el qual dicho
Escribano mandareis que tenga libro, en que asien-
te todo lo que se entrega al dicho Maestre, desde
la menor cosa hasta la mayor de su cargo, y de las
otras cosas que fueren en el dicho Navio, el qual
entrego primero mandareis hacer en presencia de
los oficiales que en el Armada yo embio, para
tener cuenta y razón della, y de lo tocante a las
32 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 4. 1542. .
cosas de mi hacienda, los qiiales a la letra en el
libro del Contador della tomaran la mesma razón
que el Escribano del Navio, y en la razón que ansi
tomaren liaran que firme el Patrón del Armada, y
los Maestres, si supieran escribir, y el Escribano
del Navio.
Y asimismo el Capitán del artillería entregara
al Maestre y artilleros que fueren en cada un Na-
vio, el artillería, munición, y armas , que a vos
pareciere que vaya en el, por ante los Escribanos
de los dichos Navios, y por la orden arriba dicha
tomaran razón dello los oficiales que llevan cargo
de mi hacienda.
Y por que los dichos oficiales llevan a su cargo
las mercadurías y rescates que yo embio en la di-
cha Armada, y por los casos fortuitos que suelen
acontecer por la mar, seria peligroso ir todo en un
Navio, repartirse ha en los Navios que á vos os pa-
reciere, y asimesmo los dichos oficiales ; y por que
ha parecido que conviene que el uno sin los otros
no contrate, entregarse han por la mesma orden
las mercadurías y rescates, que fueren, á los. Maes-
tres que fueren para que lo tengan a recaudo, y
acudan con ello á los dichos oficiales siempre que
lo pidieren.
Asimesmo haréis asentar en los libros de los di-
chos oficiales, y en el de servicio cada un Navio,
el Capitán que señaláis en cada un Navio, y la
gente que en el va, asi soldados como de gente de
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS, 33
mar, nombrando á cada uno por su nombre, y cuyo
hijo es, y de donde es natural, y las armas que
cada uno lleva; y en los unos libros y en los otros
firmareis como persona que de todo haveis de tener
razón juntamente con los dichos oficiales.
Y por que conviene que también tengáis razón
de las mercadurías y rescates que yo mando em~
biar en la dicha Armada, y va a cargo de los ofi-
ciales que yo tengo señalados para ello, y asimes-
mo ha de ser a su cargo la razón y cuenta de toda
la dicha Armada, que son, por Tesorero Gonzalo
Dábalos, y por Contador Guido de Lavezares, y
por Factor Martin de Islares el qual dicho Contador
ha de tener libro con el Tesorero de lo ques a su
cargo, y el Tesorero ha de tener otro libró de su
cargo, y el dicho Contador ha de tener libro con el
Factor y el dicho Factor ha de tener de libro su
cargo, y demás desto ha de haver otros libros como
veréis por su instrucción, de todo lo que llevare a
su cargo y del Armada, y de todo os han de dar ra-
zón y haveis de tener parecer como principal, y ha-
cer que guarden mi instrucción, y haya todo buen
recaudo y razón, y que se trate como hacienda qua
tiene dueño presente : encargóos que de ello ten-
gáis especial cuidado, por que su instrucción dice
lo que ellos y vos haveis de hacer, por escusar pro-
lixidad me remito a ella, y todo lo haréis registrar
e inventariar como se encargare en los Navios.
Y tomado de todo razón de como aqui se dice»
34 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 4. 1542.
sin que vaja en el Armada cosa ninguna sin asen-
tarse, y tomar razón por la manera dicha al tanto
como llevaredes en los libros de los oficiales y «Es-
cribano de Navios firmado de vuestro nombre, y
dellos entregareis a la persona que yo tengo man-
dado que provea los vastimentos para la dicha Ar-
mada, para que acá quede razón dello, y ami se
me embie.
Y estando con el ayuda de Dios nuestro Señor, a
punto para seguir vuestro viaje, mandareis á los
Capitanes de los Navios que repartan toda su gen-
te, asi de soldados como de Marineros en esqua-
dras, para que todos hagan guardia, y no se escu-
sara ninguno sino fuere por legitima causa, y va
una memoria con esta de la orden que parece se
deve tener para proveello, vello eis.
Y como estuvieredes presto para haceros a la
vela, haréis pleyto omenaje en manos de Alonso
Carrillo, Caballero hijo dalgo, según uso de Es-
paña, que usareis bien y fielmente del dicho oficio
de Teniente de Governador, y Capitán General,
que yo os encargo, y que me acudiréis con los des-
cubrimientos y aprovechamientos que me pertene-
cieren ami, y no a otra persona alguna, según y
•como Su Magostad por su Real provisión lo manda,
y que direte ni indirete no esconderéis ni haréis
cosa en mi perjuicio como yo de vos confio.
Y luego que vos hayáis hecho el pleyto omenaje,
haréis tomar juramento a los Capitanes, caballeros
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 35
y soldados que fueren de la dicha Armada y de los
Pilotos y Maestres, y gente de mar, que os obede-
cerán y harán vuestro mandado en todo y por todo,
y que no harán motines ni alzamientos, y que se-
guirán vuestra derrota y vandera, y asimismo ju-
raran de obedecer a vuestros Capitanes en los Na-
vios y en tierra,
Recivireis en la dicha Armada los oficiales que
Su Magestad tiene señalados parala dicha jornada,
y presentadas ante vos las provisiones que para
servir los dichos oficios tienen, guardareis y cum-
pliréis lo que por ellas Su Magestad manda que se
guarde y cumpla, sin ceder nada en ello; los qua-
les llevareis en vuestro Navio, sino fuere que al-
guno dellos por su voluntad, y por ir mas a su
placer querrá ir en otro Navio, y hacellos eis muy
buen tratamiento, por que demás de ser razón por
los cargos que llevan, lo merecen por sus personas.
A cada Capitán daréis la orden que ha de tener
con la gente que le encargaredes en seguir su der-
rota y navegación para que en ello sigan vuestra
voluntad, y lo que determinaredes que conviene
hacerse.
Quando norabuena hayáis tomado asiento en la
parte que os pareciere mas conviniente y necesa-í
ría, embiareis coa la nuava de vuestra llegada y
asiento un Navio o dos, como a vos bien visto fuere,
los quales encargareis a la persona o personas que
bien visto os fuere con el Piloto, o Pilotos que os
36 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 4. 1542.
parecieren mas suficientes, pues sabéis quanto va
para el bien de vuestra jornada en la vuelta, y por
que en esto tengo platicado con vos largo, remito-
me a la orden que vos en ello dieredes.
Y los Navios que embiaredes vengan bien adre-
zados y aparejados, y bastecidos de manera que
puedan hacer bien su viaje, y que por defecto de
aparejos y recaudo y bastimentos no se pierda el
viaje; pues como sabéis, el viaje de la vuelta no
esta descubierto ni sabido, de cuya causa haveis de
pensar que ha de ser largo.
Y en ellos me embiareis la relación de vuestro
viaje, y de la tierra que huvieredes descubierto, y
de la calidad della, y de los géneros de cosas que
en ella hay, y donde haveis fecho asiento, y la
nueva que de otras tierras tenéis, y donde pensáis
embiar algún Navio, o Navios, y lo que pensaredes
hacer, y donde os podran ir a buscar los Navios
que de acá yo embiare, y lo que conviene y es ne-
cesario que de acá se provea, todo muy especificado
y claro.
Ansimismo embiareis muestra de todas las. cosas
de la tierra que pudieredes haver que en ella se
crian, y hay, y se labran, y hacen, y del vestido
que traen, y como viven, y que rito o seta tienen,
y que calidad de vivir y governarse, y que orden
de guerra con sus vecinos y comarcanos, y si os
han recivido de paz, o tenéis amistad con ellos o
como quedáis.
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 37
En lo del manifestar y declarar nuestra santa fee
catholica, y atraer a ella a los que tuvieredes por
amigos y de paz, terneis muy especial cuydado y
toda sagazidad en lo que para esto conviniere, pues
lleváis tan savios y doctos Religiosos y Sacerdotes
para este respeto; y para usar los Sacramentos y
oficios Divinos con vos y con la gente que lleváis,
dalles eis mano en ello, y tomareis su parecer y
consejo sobre lo que en ello huvieredes de hacer;
y esto os ruego y encargo con toda instancia que
lo hagáis prudente y sabiamente y muy bien con
todo zelo y hervor del servicio de nuestro Señor, y
ensanchar y ampliar su santa fee catholica, por que
este es el principal intento de vuestra jornada, y
en qiie demás de servir a Dios nuestro Señor, ser-
viréis a Su Magostad, y a mi me haréis entero
placer.
Y para dar exemplo a los que se ha de manifes-
tar y declarar nuestra santa fee catholica, y para
cumplir lo que como christiano y honrado deveis
al servicio de Dios y de Su Magostad, procurareis
que la gente que lleváis a vuestro cargo viva ca-
tholicamente, y como buenos christianos, y quel
nombre de nuestro Señor, y de su gloriosísima Ma-
dre sea reverenciado y acatado, y no blasfemado,
ni de sus Santos ; y terneis muy especial cuydado
que sean castigados los blasfemos y pecados pú-
blicos.
Ansimesmo honrareis e reverenciareis a los Reli-
38 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 4. — 1542.
giosos y Sacerdotes que con vos van, y haréis que
los honren y reverencien ]a gente que va en el Ar-
mada, por que demás de deversele por su habito y
bondad, para atraer los Gentiles e Infieles a nues-
tra santa fee catholica es gran causa ver los In-
fieles su buena vida, y la consideración y acata-
miento que los christianos los tienen.
Y por que quando con el ayuda de Dios embieis
el Navio o Navios querrán escribir la gente del Ar-
mada, ninguna carta o cartas de las que a mi se
escribieren permitáis que se abra , ni la abráis
antes libremente dexa escribir a todos los que me
quisieren escribir sin que nadie las abra, y enca-
minallas eis bien, por que hacer lo contrario seria
mal hecho.
Y a la persona o personas que embiaredes por
prencipal en el Navio o Navios que embiaredes, en-
cargalles eis mucho que haga recoger y recoja to-
das las cartas que en el Navio vinieren sin dexar
ninguna, y juntamente con las vuestras haga un
pliego dirigido a mi, sellado y cerrado y a buen re-
caudo, para que como yo haya visto vuestra carta,
y entendido lo que escribis, haré dar las otras a
quien vinieren, y esto es por los inconvenientes
que se siguen, y aun daño de publicarse las cosas
de descubrimientos antes que yo tenga razón dello,
o la persona que a ello embio.
Y demás desto haveis de encargar mucho a la
tal persona principal que con el dicho Navio o Na-
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 39
vios embiaredes, que hasta tener aviso mió de como
sé su venida, y he recevido las letras no dexe sal-
tar a nadie en tierra, y si saltare sea de manera
que ninguno de los que con él vinieren tenga co-
municación con ningún español, y que no digan
ni consientan decir ninguna nueva de la tierra, ni
de lo que trae, ni ha sucedido en el viaje, de bien
ni de mal.
Y con las cartas echara en tierra para que las
traiga a donde yo estuviere una persona de bien y
de recaudo, de quien tenga confianza que guardara
mucho secreto, y no dirá cosa ninguna, y que po-
drá andar alguna jornada a pie hasta llegar a po-
blado, donde halle Indios, o algún Corregidor que
le de recaudo para su venida, que en las comarcas
de los Puertos estaran prevenidos los corregidores
que huviere, para que le den recaudo, o embien los
despachos a muy buen recaudo y diligencia, y pe-
drales fiar de quien le mostrare cédula mia en que
diga que se los puede dar, por que yo se las man-
dare dar para ello, y esta sera la mejor orden; y
también le haveis de encargar que a estos no di-
gan nada, que también le probeeran del refresco,
y de lo que mas fuere necesario para la gente que
viniere.
Hareisme embiar en los dichos Navios lo que me
hubiere pertenecido en la dicha jornada, y por mis
oficiales se hoviere rescatado y comprado que ven-
ga bien acondicionado y a buen recaudo de qual-
40 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 4. 1542. -
quier calidad que sea, conforme a lo que por la ins-
trucción que llevan mis oficiales de mi hacienda y
Armada mando.
También embiaran los oficiales de Su Magostad
lo que huvieren havido de lo que a Su Magestad
pertenece, consignado por de Su Majestad a mi,
para que acá lo mande proveer al recaudo que con-
venga.
Y por que yo deseo el aprovechamiento de la
gente que va en la Armada, si algunos quisieren
cargar o embiar algún oro, o plata, o joyas, o otras
cosas, o mercadurias dexallas eis cargar y embiar
como no sean tanta cantidad que embarazo a lo de
Su Magestad, y mió; y en esto tornéis la orden
que en la instrucción de los dichos mis oficiales
mando que se tenga, y tornéis respeto a lo de Agus-
tín Guerrero que lleva a cargo Guido de Labezares,
pues saveis lo que me ha servido y ha trabajado y
trabaja en lo de esta Armada, y a que en los prime-
ros Navios embien lo que dello ho viere havido.
Y por que parece ser necesario y conviniente
que en las cosas arduas y de calidad, toméis. pare-
cer y consejo en lo que se deve proveer y hacer,
por que de lo contrario se sigue incombinientes,
por que de tratar y platicar de las cosas con mu-
chos se saca buena resolución, y se viene á enten-
der mejor, quando se ofrecieren cosas de calidad
como de asentar pazes . rompellas , o determinar el
sitio donde haveis de asentar , o si fuere necesario
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 41
mudar de aquel , o si sera "bien embiar dos Navios
juntos acá, o como converna mejor embiarse, y asi
otras cosas de esta calidad , o de menos que os pa-
reciere comunicallas para hacellas con mas acuer-
do y maduro concejo: vistas las personas que van
en esa Armada, me ha parecido que lo deveis co-
municar y acordallo con el Padre Prior Fray Geró-
nimo, y con Fray (1) que fue Prior de
Totonilco, y con Jorge Nieto, y el Veedor Arevalo,
y con Gaspar Xuarez Davila, y con Francisco Me-
rino, y con Matías de Alvarado, y con Bernardo
de la Torre, y con Estrada, y con otras personas de
esta calidad.
Y si por causas justas, forzosas, y necesarias,
pareciere que conviene dexar la tierra y veniros
con toda el Armada, comunicallo eis con los mis-
mos, y en caso que á todos os pareciere que es bien
hacello , no embargante que asi os parezca , dexa-
reis en la tierra todos los que se quisieren quedar,
y no apremiareis a ninguno a que venga, ni torne
con vos: esto se entiende determinando la venida
para acá. que si fuese para pasar a otra parte mas
conviniente, no; y á los que asi quisieren quedar
señalalles eis en mi nombre un Capitán a contento,
de los que quedaren , y dalle eis poder bastante
para mandar y regir la gente que con el quedare,
(1) Está en blanco. Los religiosos en esta expedición fueron Fray Jeró-
nimo de San Estevan, prior de los Agustinos, Fr. Nicolás de Perea, Fr. Alon-
so de Alvarado y Fr. Sebastián de Reina.
:TJKI7EESIT7¡
42 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 4. — 1542. -
que por el presente capitulo, yo le doy poder cum-
plido para que en nombre de Su Magostad y mió
tenga la dicha tierra por virtud del asiento y capi-
tulación que tengo con Su Magostad.
Y a los que asi quedaren proveellos eis de las co-
sas necesarias, asi de artillería y munición y ar-
mas; y por la presente mando que no los forcéis
por ninguna via a salir de la tal tierra directa ni
indirectamente, y si por el juramento o pleyto
omenaje que os huvieren hecho les quisieredes
constreñir y apremiar a ello , por la presente les
alzo el tal juramento y pleyto omenaje, y que sea
visto ser en si ninguno para en este caso, por que
mi voluntad es que en este caso no estén obligados
a nada, ni se comprenda debaxo del tal juramento
y pleyto omenaje que os tuvieron fecho, antes para
ello tengan entera voluntad y livertad.
En la hacienda de los difuntos conviene y es ne-
cesario poner todo buen recaudo, señalareis perso-
nas de buena conciencia y crédito que sean tenedo-
res de los bienes de los difuntos, á los quales ha-
réis tomar juramento que usaran bien de los. bienes
que en su poder entraren de los difuntos, y que en
las almonedas y ventas que de lo que dexaren hi-
cieren, no consentirán que haya fraude ni engaño,
sino que los harán como harian su propia hacien-
da, y que no deternan en si , ni en su aprovecha-
miento los tales bienes, sino que como vengan
Navios lo registraran y embiaran para sus herede-
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 43
ros, embiando la claridad del nombre del difunto,
y de donde es, y quien son sus herederos: y vos
teméis especial cuydado quando embiaredes Na-
vicfe, de saber que bienes hay de difuntos, y si hu-
viere mercaderias en que puedan tener acrecenta-
miento y provecho empleándolos en ellas, haréis
que se embien en ellas, viniendo cada partida por
si, y no envolviendo lo del uno con el otro: y por
el travajo que en esto los tales tenedores de difun-
tos han de tener, señalalles eis un tanto al miliar
que sea moderada cosa» y limitada por quel tra-
vajo es poco , y esto sera conforme á lo que se usa
en esta Nueva España.
Haréis hacer registro de lo que truxeren los Na-
vios quando los embiaredes, como lo acostumbran
hacer en España con los que a estas partes vinie-
ren, sin que dexe de registrarse y manifestarse
todo lo que se embiare so pena de perdido, y aquel
verna sellado y despachado por la orden que vie-
nen los de España , y van los de acá alia a mi di-
rigidos, y despachado por los oficiales de Su Ma-
gestad.
También si fuere posible haréis que se registre
lo que en el Armada va mió y de particulares, y se
me embie el registro ante los oficiales de Su Ma-
gestad.
Donde quiera que hovieredes de hacer asiento sea
a la orilla del agua, y antes que vuestra persona
desembarque ha veis de hacer una fuerza, o baluar-
44 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 4. 1542.
te en tierra algo apartado de población de los na-
turales, que sea recio y fuerte por la mejor orden
que pudieredes hacelle con su cava; en el qual
dentro del haréis hacer dos casas, donde podáis estar
vos, o la persona que os pareciere en la una, y la
otra para los rescates y mercaderías de suerte que
no puedan tener peligro de fuego; y junto a este
baluarte a la parte o partes que os pareciere asenta-
reis el aposento de la gente que lleváis, fortificán-
dolo de la mejor manera que os pareciere, y en el
dicho baluarte porneis el artilleria de manera que
defienda lo uno y lo otro, y os podáis bien aprove-
char della; y vuestra persona aposentalla eis donde
mas conviniere, y haréis hacer en el baluarte y en
vuestro real de noche y de dia la guarda que con-
viniere , y terneis vuestra gente apercibida de ma-
nera que este siempre a punto y presta para lo que
sucediere , y no descuydada. \
So graves penas proy viréis que ningún soldado
sin vuestra licencia vaya a la población de los In-
dios , ni entre en sus casas , y esto castigareis mu-
cho, y que ninguno tome nada en el campo ni en
poblado por fuerza ni contra voluntad de los Indios
donde estuvieredes de paz, y tuvieredes amistad
con los Indios , antes les hagan todo buen trata-
miento y amistad, y en esto los tened tan bien doc-
trinados, que aun en la guerra no se desmanden
en nada sino fuere con vuestra licencia.
Tampoco dexareis comprar ni rescatar cosas de
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 46
comida a la gente por si como quisieren, por que
como gente no platica de las cosas de la tierra,
compraran mas por apetito que por razón , de que
se seguirá mucho daño , por que encarecerla las
cosas de la tierra y vajarian el valor de los rescates,
y cosas con que se han de contratar , y para esto
sera necesario que señaléis compradores y rescata-
dores , y por toda la gente del Armada rescaten y
compren las cosas de comer, las quales daréis me-
moria de lo que han de dar por cada cosa, y que no
puedan dar mas de lo que les mandaredes , sino
antes menos.
El mismo inconviniente terna, y aun mayor,
en el rescatar mercaderías, sera necesario que man-
déis dar con acuerdo a personas platicas la orden y
precios que por cada cosa han de dar , y para que
en esto no se exceda, mandareis que en presencia
del Veedor de mi hacienda , o de otras personas
que a vos os parecieren , contraten y rescaten, y no
de otra manera , subiendo antes nuestras mercadu-
rías que vajando de lo que señalaredes, y esto
manda mirar mucho.
A vuestra gente avisareis, que quando entre los
naturales hablaren del Emperador nuestro Señor,
hablen de su grandeza, y como es el mayor Señor'
del mundo , y que son emhiados alia por un Capi-
tán suyo que esta en estas partes.
De los traslados autorizados que se os embian,
asi de la Capitulación de Su Magestad como de
46 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 5. — 1542.
otras provisiones de Su Magestad, y del concierto
entre el Adelantado y mi, va con esta una memo-
ria para que las recivais conforme a ella , de las
que en la instrucción de mis oficiales mando que
tengan treslados , liareis que la saquen y las otras
terneis en vuestro poder para usar dellas según y
como Su Magestad manda.
En la dicha Capitulación esta inserto lo que
Su Magestad es servido y manda que se guarde y
cumpla en los descubrimientos y poblaciones , y en
otras cosas , hazello eis según e como Su Magestad
es servido y manda. Fecho en México a 18 de
Septiembre de 1542 años.=Don Antonio de Men-
doza. =Por mandado de su Señoría ==:Almaguer.
{Orig. A. del.)
(Año 1542.— 22 Octubre.— Puerto de Navidad.)— Obligación que hizo Ruy
López de Villalobos al encargarse de la Armada que debía salir en.
descubrimiento de las Islas de Poniente. (6'. i. de N. t. 15, íí. n. 4.)
• Sepan quantos esta carta vieren como yo Rui
López de Villalobos Theniente de Governador e
Capitán General de las Islas del Poniente digo, que
por quanto el Ilustrisimo Señor Don Antonio de Men-
doza Visorrey de la Nueva España conforme el
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 47
asiento e capitulación que tiene tomado con Su Ma-
gostad acerca del descubrimiento e población de las
dichas Islas del Poniente me nombro por su Lugar-
teniente de Governador e Capitán General de la
dicha Conquista; y para la efectuar me ha mandado
entregar y ha entregado realmente , e con efeto 4
Navios e una Galeota e una Fusta; el uno que es la
Capitana nombrado Santiago; el otro nombrado San
Jorge; el otro nombrado San Antonio, y el otro nom-
brado San Juan de Letran; e la Galeota nombrada
San Christoval; e la Fusta nombrada San Martin
con todos los aparejos, e municiones, e artillería, y
armas, e bastimento y otras cosas, marinados y
puestos para navegar, conforme a la relación e me-
morial que ante Escrivano tengo dado e otorgado,
que recivi en nombre de Su Señoría por mano de
Juan de Villareai para ir con las dichas velas e con
la gente de guerra de Su Señoría Ilustrisima que
en ella va en seguimiento e prosecución del dicho
viage e descubrimiento. E porque Su Señoría Ilus-
trisima sea mas cierto que acudiré a Su Señoria
Ilustrisima o a quien su poder oviere con la dicha
Armada, o con la parte que della restare, e con los
descubrimientos e aprovechamientos que en el di-
cho viage en qualquier manera se hallare y oviere
por qualquier via e forma tocantes a Su Señoria, e
de todo ello e de cada una cosa e parte de ello, que
a mi cargo fuere, daré quenta e razón con pago a
Su Señoria Ilustrisima o a quien su poder oviere, e
48 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 5. — 1542.
no a otra persona alguna, so pena de caer en mal
caso, e de caer e incurrir en las penas en que caen
e incurren los hijos dalgo que no guardan e cum-
plen lo que han de guardar e cumplir en el dicho
viage e descubrimiento, e guardare e cumpliré las
Instrucciones e forma e orden que por Su Señoría
Ilustrisima me han sido mandadas dar y entregar
firmadas de su nombre so las dichas penas en quanto
fuere posible, e el bien del negocio lo requiriere, e si
por Su Señoría Ilustrisima fuere llamado a que
venga a dar la dicha cuenta e razón vendré a se la
dar a el, o a quien su poder oviere, o a sus herede-
ros, lo qual haré e cumpliré so las dichas penas.
E para lo asi guardar e cumplir obligo mi persona
e bienes havidos e por haver para cumplir todo lo
suso dicho, e cada una cosa e parte de ello. E renun-
cio e aparto de mi todas e qualesquier leyes que en
mi favor hablen; e especialmente renuncio la ley
que diz que general renunciación de leyes que orne
haga que me no valan, e todas las otras leyes que
en este caso hablen, E doy poder a todas e a quales-
quier Justicias ansi de los Reynos y Señoríos de Su
Magostad, como de otras qualesquier partes a la
jurisdicion de las quales me someto, para que me
hagan tener, guardar, e cumplir todo lo suso dicho
por mi persona e bienes; haciendo la exemcion y
exemciones que convinieren fasta ser cumplido e
pagado lo suso dicho, como si se oviese contenido en
juicio, e contra mi fuese dada sentencia difinitiva;
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 49
e la sentencia pasada en cosa juzgada: e demás de
lo suso dicho me obligo como ca vallero hijodalgo, e
doy mi palabra, e hago fe e pleito homenage como
tal, según fuero de España, en manos de Alonso
Carrillo cavallero hijodalgo, de guardar e cumplir
todo lo suso dicho, e cada una cosa e parte de ello e
no ir ni venir contra ello ni contra cada una cosa
de parte de ello por ninguna via ni manera directe
ni indirectemente so las dichas penas e de caer en
mal caso. En firmeza de lo cual otorgue esta presen-
tación ante Juan de la Torre Scrivano de Sus Mages-
tades, e de los testigos de yuso scriptos. En el Puerto
de la Navidad de esta Nueva España a 22 dias del
mes de Octubre de 1542 años. Testigos que fueron
presentes a lo que dicho es. = Antonio de Luna, e
Juan de Aguilar, e Juan de Estrada, e Mathias de
Alvarado, e Don Gabriel de Cárdenas, e Bernaldo
de la Torre, e Pero Ortiz de Eueda, e otros muchos
cavalleros, e el dicho General lo firmo de su nom-
bre en el registro de esta.=Rui López de Villa-
lobos.
E yo Juan de la Torre Scrivano de sus Cesáreas y
Catholicas Magestades, Scrivano publico en la sii
Corte, y en todos los sus Reinos y Señorios, presente
fui al dicho otorgamiento del dicho Rui López da
Villalobos, que en mi registro firmo su nombre por
pedimento de Juan Villareal en nombre del Ilustri-
simo Señor Don Antonio de Mendoza Visorey e
Governador de esta Nueva España lo escrivi e ñce?
50 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 6. — 1542. '
aqui este mi signo. = En tistimonio de verdad
Juan de la Torre Scrivano de Su Magestad.
El testimonio es original y se halla desde el fol. 409 hasta 410 del códic»
ij. V. 4. de los del Escorial.
6.
(Año 1542. — 22 Octubre. — Puerto de Navidad.) — Testimonio del jurít-
mento que hicieron los Capitanes de la Armada de Villalobos, seguido del
que se tomó á los pilotos y de las instrucciones dadas por el General. —
En el Puerto de la Navidad desta Nueva España
en 22 días del mes de Oiubre de 1542 años, por
ante mi Juan de la Torre, Scrivano de Sus Mages-
tades Alonso Carrillo, estando presente el muy mag-
nifico señor Rui López de Villalobos, Teniente de
Governador e Capitán General de las Islas del Po-
niente, e otros muchos ca valleros e soldados, estan-
do en la Iglesia del dicho Puerto acabado de decir
misa en presencia de todos les leyó lo siguiente:
Que vuestras mercedes, señores Capitanes Ber-
naldo de la Torre e Don Alonso Manrrique, e Fran-
cisco Merino, Mathias de Al varado, Pero Ortiz de
Rueda, Christovalde Pareja, eca valleros de esta Ar-
mada, de que va por General el señor Rui López de
Villalobos por Su Señoría Ilustrisima, juráis a Dios
nuestro Señor e a Santa María su Madre, e a las
palabras santas que en este libro de los Santos
Evangelios están escritas, c a esta señal de la cruz
en que cada uno dellos puso su mano derecha, que
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 51
como fieles e buenos e catholicos cristianos, e pro-
metéis, e dais vuestra fe e palabra, e pleito orae-
nage como cavalleros hijosdalgo al fuero de España
una e dos, e tres veces de ser fieles, e ovedientes, e
tener por vuestro Capitán General al señor Rui
López de Villalobos que esta presente, e guardareis
las instrucciones que os ha dado en quanto el bien
del negocio lo requiere, e seréis ovedientes e de-
ligentes a sus mandamientos, e les daréis e aconse-
jareis lo que os pareciere a vos e a cada una de vos
ser cumplidero e necesario al bien de la jornada,
preguntándooslo, o no preguntándooslo, aunque
penséis que se ha de enojar e le ha de dar pesar de
oir lo que le queréis decir; pero le daréis la razón,
porque os fundáis de ser bueno lo que decis, en
todo os fundareis sobre desear acertar, e no daréis
el consejo con pasión ni afición, sino con libertad.
E si os enviare alguna parte, os tornareis e acudi-
réis a el, e no a otra persona con la respuesta de lo
que fallaredes, o con la muestra o rescate, o noti-
cias que tuvieredes, e desto no le encubriréis cosa
alguna, ni lo diréis a otra persona alguna caso que
le toparedes. E vos ni alguno de vos no fara moti-
nes, ni escándalos, ni bollicies, ni conjuraciones,
ni hablareis palabra en contra de vuestro Capitán
General ni déla jornada; antes si algo de esto supie-
redes o varuntaredes lo diréis e descubriréis a vues-
tro General para que se remedie; y en todo haréis
lo que buenos e leales cavalleros deben e son obli-
52 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 6. 1542. -
gados a facer. E que todos vosotros los soldados, e
cada uno de vos por si juráis a Dios nuestro Señor
e a Santa Maria su Madre, e a las santas palabras
que están escritas en este libro y en esta señal de
la cruz do baveis puesto vuestras manos derechas
en un crucifijo de tener e obedecer por vuestro Ca-
pitán General al señor Rui López de Villalobos que
esta presente, e como a tal seguiréis su vandera do
quiera e como quiera que fuere de dia e de noche,
e obedeceréis a sus mandamientos e los de sus Ca-
pitanes que tiene nombrados, e de los que nombra-
re, cada uno a su Capitán que siguiere, teniendo
por su superior a vuestro General en todo, e le se-
réis obedientes, diligentes, e fieles a lo que os man-
dare, y le revelareis lo que supieredesque se dice o
trata, ansi particular como generalmente, ora sea
en deservicio del Rey nuestro Señor, o en daño de
la jornada, o contra lo que el Visorey en esta Ar-
mada face, manda; o en perjuicio de la persona de
vuestro General, o de qualquiera de sus Capitanes,
e se lo diréis siempre que venga a vuestra noticia
sin tenello encuvierto ni dilatallo; y en cosa que os
preguntare la verdad de lo que pasa en algún ne-
gocio, se la diréis sin rodeos, ni añadiendo ni men-
guando a lo que os preguntare; e no hablareis en
cosas escandalosas, ni tramareis motines, ni alza-
mientos, ni conjuraciones. En la mar, e en la tierra
haréis lo que vuestro Capitán General e los demás
Capitanes os mandaren. E finalmente no encubri-
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 53
reis cosa que sea convenible, e paresciere necesaria
en quaiquier manera que sea justo que lo sepa vues-
tro General o el Capitán debajo de cuya vandera
fueredes. E lo contrario faciendo, demás que Dios
nuestro Señor os lo demandara y os fara mal en
este mundo al Cuerpo, y en el otro el Alma, como
a perjuros e malos christianos, e fareislo como ma-
los cavalleros que no cumplen, ni facen lo que
son obligados á su Capitán. Los quales e cada uno
dellos dixeron: Si juro e Amen, E luego Juan de
Villareal en nombre del señor Visorey lo pidió por
testimonio a mi el dicho Escrivano; e yo el dicho
Escrivano de su pedimento di la presente segund
que ante mi paso, a lo qual fueron presentes por
testigos Juan de Aguilar, e Diego de Almodovar, e
Diego Alcalde, e otras muchas personas que pre-
sentes esta van.
E yo Juan de la Torre, Scrivano de sus Cesáreas
e Católicas Magestades, e Scrivano publico en la
su Corte y en todos los sus Reynos e Señoríos, pre-
sente fui a lo que dicho es; e de pedimento del di-
cho Juan de Villareal lo escrivi, e fice aqui este
signo. =En testimonio de verdad. =Juan de la To-
rre, Scrivano de Sus Majestades.
54 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 7. 1542.
(Año 1542. — de Octubre. — Puerto de Navidad.) — Juramento de los
Pilotos y hombres de mar. — (61 ?. de iV. í. 15 d. n. 8.)
En el Puerto de la Navidad de esta Nueva España
en 22 dias del mes de Octubre de 1542 años por
ante mi Juan de la Torre Scri vano de Sus Magesta-
des, Matias de Albarado, estando presente el muy
maa-nifico Señor Rui López de Villalobos Teniente
de Governador e Capitán General de las Islas del
Poniente, e otros muchos Ca valleros e Pilotos e Ma-
rineros, eLombarderos, e Calafates, e otra gente de
la mar, estando en la Iglesia del dicho Puerto en
presencia de todos el dicho Matias de Alvarado leo
lo siguiente.
Que vos Gaspar Rico Piloto de la Nao nombrada
Santiago, que es la Capitana desta Armada, de que
va por Capitán General el señor Rui López de Vi-
llalobos, e vos Francisco Ruiz Piloto de la Nao nom-
brada San Antón, e vos Alonso Fernandez Tarifeño
Piloto de la Nao nombrada San Jorge, e vos Gines
de Mafra Piloto e Maestre de la Nao nombrada San
Juan, e los Maestres e Contramaestres de las dichas
Naos e Lombarderos juráis á Dios nuestro Señor
todo poderoso, e a Santa Maria su Madre, e a las
palabras santas que están escritas en este libro de
los Santos Evangelios, que el muy reverendo Pa-
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 55
dre Fray Gerónimo de Santiestevan, Frayle del
Orden de San Agustín tiene en sus manos, e a esta
señal de la cruz, donde ponéis vuestra mano dere-
cha, que en el presente viage de que vais por Pilotos
e Maestres e Contramaestres seguiréis vuestra der-
rota buena derecha qual conviene para ir á las Islas
del Poniente, donde es el dicho viage de la dicha
Armada; e con fidelidad e diligencia fareis todo
vuestro saver segund vuestro juicio, e mirareis lo
que conviene para el acertamiento y brevedad del
dicho viage; e lo diréis al Capitán General, e cada
uno de vos a vuestros Capitanes, e quando os pre-
guntardes los demás Pilotos la derrota, la diréis la
verdadera e aquella que penséis correr, e abierta-
mente os declarareis con los que os mandare vuestro
Capitán General, e vosotros e cada uno de vos a
vuestros Capitanes, e seréis fieles e leales a vuestro
Capitán General, e le obedeceréis por tal agora en
el dicho viage, e en las Islas del Poniente donde
vays, e con deligencia fareis lo que os mandare, e
tornareis con brevedad e respuesta de la parte donde
os enviare, e guardareis la Instrucción que os he
dado, e no fablareis palabras escandalosas, ni fareis
motines escandalosos, bollicies, ni conjuraciones,
antes como catholicos christianos las que supieredes
si las o viere las diréis al señor Capitán General, o si
el estuviere absenté al Capitán que por el alli estu-
viere, e en todo haréis lo que buenos Pilotos e
Haestres, e Oficiales, e Lombarderos fiel e deligen-
56 ISLAS DE PONIENTE. DOC 8. 1542.
teniente e fiable debéis obligados a facer; e por
malicia ni descuido no dexareis de facer cosa alguna
en todo lo susodicho, e en cada cosa dello; los qua-
les e cada uno dellos dixeron, si juro, e Amen, e so
cargo del dicho juramento ansi lo prometieron; e
luego el dicho señor General lo pidió por testimo-
nio. E yo el dicho Scrivano di la presente segund
que ante mi paso; a lo cual fueron presentes por
testigos Juan de Aguilar, e Alonso Carrillo, e An-
tonio de Mata, e otros muchos. E yo Juan de la
Torre Scrivano de Sus Cesáreas e Catholicas Mages-
tades, e su Scrivano publico en la su Corte y en
todos los sus Reynos e Señorios presente fui a lo
que dicho es. E por mandado del dicho señor Gene-
ral lo escribí e fice aquí este mi signo a tal. =En
testimonio de verdad. = Juan de la Torre Scrivano
de Sus Magestades.
(1542. — 22 Octubre.) — Instrucciones de Villalobos á los Capitanes de las
naves de la Armada que bajo su mando van al descubrimiento dfi las Is-
las de Poniente. ( C. i. de N., 1. 15, d. n. 9.)
Lo primero terneis mucho cuidado que al tiempo
de nuestro embarcar no rescivais soldado en vues-
tra Nao, sin que lleve cédula de que esta confesado
y comulgado , y no la llevando terneis diligencia
que en la Nao se confiese con el clérigo que en ella
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 57
fuere, y si dentro en tercero dia no se confesare,
mandalle eis quitar la media ración del agua, y
apremialle eis a que en todo caso se confiese.
Terneis mucho cuidado que nadie blasfeme del
nombre de Dios nuestro Señor, ni de su gloriosa
Madre, ni el de los Santos, y el que lo hiciere sea
castigado en esta manera, que el que áigere pese á
tal, por la primera vez esté 30 dias en prisiones, e
por la segunda se le quite la mitad de la ración del
pan y del agua por 15 dias, y esté preso a cumpli-
miento de los i^O; y si lo tuviere por uso , que se
destierre de la Compañia a parte que no nos pueda
hacer daño ni mal; o si fuero persona que lo sufriere
lo echen a la Galera por 6 meses; y si dixere des-
creo o reniego, por la primera vez este 30 dias en
prisiones, y quitenle la mitad de la ración de co-
mida e agua, e por la segunda se destierre el hijo-
dalgo por 4 meses en parte do no haga daño; y si
fuere otra persona lo echen a la Galera por 8 meses;
y si estando en la prisión o cumpliendo la pena,
lo tornare a decir, al hijodalgo lo destierren a Isla
despoblada, e a la otra persona le corten la lengua
é le echen á la Galera por 2 años.
Y porque en nuestra Armada van Frailes o Clé-
rigos, terneis mucha vigilancia que sean muy
honrrados e agasajados de todos , porque los natu-
rales de aquellas partes conozcan en lo que tenemos
nuestra Santa Fe Católica, y como honramos los
Ministros del Evangelio.
58 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 8. — 1542.
Y estaréis advertidos que en entrando en vuestro
Navio toméis y quitéis las armas ofensivas á todos
los soldados y marineros, e ponellas eis en parte que
estén bien tratadas, e se les puedan dar cuando sean
menester, porque no haya escándalos ni revueltas
entre la gente, e esto sera hasta que entremos en
tierras do paresca que tenemos enemigos. Manda-
reis dar el agua a la gente por su medida, que sera
a cada soldado media azumbre, y a los marineros a
3 quartillos, ya las pretas (i) y negros quartillo y
medio, e mandareis dar agua para el caldero una
vez al dia la que os pareciere que es menester, te-
niendo isperiencia de la primera vez, y m.andareis
dar para guisar a los enfermos sus comidas la que
ovieren menester, como no se saque ni se de sin
vuestro mandado.
Mandareis que todos los dias el Dispensero y
Maestre o Piloto o Contramaestre visiten las pipas
del agua, y de 4 á 4 dias visitallo eis por vuestra
persona para mirar si se sale la agua que hay para
acortar ó alargar razien.
Mandareis dar a cada soldado de razion una libra
de pan para cada dia, y estas se le den de sábado a
sábado, y a los marineros se les de también cada dia
su razion qual mas ellos quisieren, y si quisieren
razion se les de libra y media de pan cada dia, y a
los Indios se les de entre 3 dos libras de vizcocho.
(1) ¿Por prietas?
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 59
A cada uno de los soldados mandareis dar una
libra de carne, e en ella se entiende que sea de baca,
puerco, e tocino; e a los marineros siempre se les
faga alguna equivalencia si gastaren mas de lo su-
so dicho, y la carne se de como el pan de sábado a
sábado.
En siendo las 4 horas de la tarde se mate el fuego,
y no quede sino [ara la lantia (1), salvo sino fuere
para guisar alguna cosa al que estuviere enfermo,
y esta se guise con mucho cuidado, y se mate lue-
go , y no traiga nadie lumbre por la Nao sin lan-
terna.
No consintireis que ninguna persona de ninguna
calidad que sea juegue armas ofensivas ni defensi-
vas so pena quel que las ganare las haya perdido,
y el que las jugare lo mismo, y le quiten por los 4
dias siguientes la razion de pan y agua.
Repartiréis toda la gente que tuvieredes y lle-
varedes en vuestra Nao para la vela y guarda de
noche y dia, poniendo conforme á la cantidad de
vuestra gente, guarda a popa, y al combes, y a
proa, y las guardas no sean demás de 3 ampolle-
tas (2) cada uno, porque se govierne y vele mejor,
y porque vastaran dos hombres para la vela en cada
(1) Lantia , lámpara de la bitácora con que se alumbra la rosa náutica.
(2) El nombre de ampolleta se daba y se sigue dando á bordo al reloj de
arena, cuyo uso es tan frecuente que se emplea todavía para medir el tiempo
de las guardias , picar la hora y uso de la corredera que sirve para estimar la
salida ó el andar de la nave. Las hay graduadas para una hora, media, un
cuarto, etc., hasta treinta y quince segundos.
60 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 8. 1542.
parte de estas, con que el de proa sea marinero, y
estos sean demás del que govierna; y el que se dor-
miere en la guardia y le tomaren dormido, o supie-
ren que se durmió; si fuere hombre de cargo lo
tenga perdido, y no le tengan en numero de solda-
do, ni de hombre que se le pueda confiar cosa, y si
le quisieren tornar a provar en la vela, y se tornare
a dormir que le echen a la mar; y al soldado que no
fuere hijodalgo le estropen 3 estropadas (1) mojadas
por la primera vez, e por la segunda vaya á la mar.
Entiéndese que esto de las guardas tome el Capitán
cada noche una guardia; y reparta las demás a los
otros como veniere, no escusando a nadie que no
tenga muy justo impedimento.
Teméis cuidado de cada semana visitar todas las
armas ofensivas y defensivas , y al soldado que no
las toviere bien aderezadas le castiguéis y riñáis,
de manera que siempre las tenga a punto.
Y porque en esta mar suele haver algunos de-
sastres , por evitar inconvenientes teméis 6 hom-
bres de quien os confiéis que duerman cerca de vos
y velen vuestra persona, y sepan lo que se. hace
en la Nao en el tiempo de su guardia.
No consintáis que a do esta la pólvora metan
lumbre, sino que la saquen fuera a escuras , y ter-
(1) Estrapadas por estrepadas. Todavía á mediados del siglo actual se
consignaba en las leyes penales este terrible é inhumano castigo de las
zambullidas, hasta hacer pasar al castigado por bajo de la quilla del buque,
si bien la civilización lo condenaba ya tan abiertamente, que era, coma
otros muchos no menos bárbaros, letra muerta en la ley.
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 61
neis mucho cuidado que los artilleros tengan car-
gados los tiros que mando que lleven a punto, y
sus botafuegos y aderezos, por manera que al tiem-
po de la necesidad estén aderezados para usar
dellos.
Iten. Si acaesciere en vuestra Nao algunas pa-
labras de motin , aunque sean livianas , ni se digan
con intención de tal motin, sino simplemente, si
fueredes en mi conserva , como espero en Dios que
sera, luego que lo tal acaesciere arri varéis sobre
la Capitana ; porque yo liare tomar el tal hombre
para que sea castigado; y si por ventura, lo que
Dios no permita, acaesciere en mi absencia, pren-
dereis el tal hombre que cosa semexante simple-
mente dixere, y preso lo llevareis hasta que en bue-
na hora lleguéis a do yo estuviere; y si las palabras
fueren graves en qualquier manera, o vinieren a
las armas, luego me avisar si ser pudiere, y sino
haréis vuestro proceso, y brevemente como Capi-
tán haréis Justicia, porque para ello por esta Ins-
trucción, que es firmada de mi nombre, os doy po-
der cumplido como en tal caso se requiere.
It. Llevareis una aguja de marear siempre en
vuestra cámara (1), y terneis cuidado de requerilla
y miralla muchas veces de noche y de dia, por la
(1) Hoy se lleva colgada y situada en aparato de Cardano , de tal modo
que el capitán puede saber sin salir de su cámara el rumbo que lleva la
nave y aun las guiñadas que verifica por la mucha mar ó por la poca des-
treza del timonel : de aquí que tome el nombre vulgar de soplón.
62 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 8. — 1542.
qual veréis si os hurtan la derrota; y terneis cui-
dado de algunas veces con sagacidad , de manera
que no lo sientan , de mirar si los hierros (1) de la
aguja con que la Nao se govierna si os lo han mu-
dado, y para saverbien loque conviene a entender
vuestra navegación travaj aréis de deprender, a to-
mar el Sol y el Norte, y cartear (2). y terneis memo-
ria por escrito de los grados que toma el Piloto cada
dia, y a que viento corre , y esto aveislo de ver por
vista de ojos, para que quando vinieredes sobre la
Capitana veáis si me informa bien el Piloto de lo
que le preguntare.
Tt- Si acaesciere, como tengo dicho, que el Na-
vio se derrotare (3), en tal caso el tai Navio a la tierra
que llegare sin mi estad avisado y mandareis que
no se haga ningún mal tratamiento a los natura-
les en poco ni en mucho , por palabra ni por obra,
caso que los naturales den ocasión a ello; ni consen-
tiréis que entren en sus casas, ni Pueblos, ni Tem-
plos, ni les hablen a las mugeres, ni les tomen
cosa ninguna de comer ni de otra calidad, antes
pondréis una persona tal que sepa contratar , y este
compre por todos los que ovieren menester; y tra-
vajareis de informaros de lo que hay en la tierra,
(1) Alude á la planchuela de la rosa, que entonces no estaba adherida á
ésta.
(2) Dice así, porque el mayor número de los capitanes de las naves ea
aquella época no eran pilotos , ni entendían de náutica ni de maniobras*
ni de nada de lo que hoy requiere el cargo.
(3) Derrotar , por apartarse de la derrota prcTÍamente dada.
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 63
y de haver algunas muestras della, y de la ma-
nera de la gente y tierra, para que quando nos
juntaremos me aviséis dello, y se pueda informar
de todo a Su Señoría llustrisima.
It. Quando hubiere necesidad de saltar en tierra,
no saldréis vos de vuestra Nao en ninguna manera,
sino embiareis una persona de calidad con la gen-
te, y a este tomalle eis juramento que hará lo que
vos mandaredes, y a los que fueren con el que le
ovedeceran , mandarle eis lo susodicho, y lo que
mas os pareciere que toque al buen tratamiento,
porque por ninguna via se pueda quebrar con los
naturales, sino que siempre queden pacíficos y nues-
tros amigos, y desen nuestra conversación, mas
con todo esto estad avisados de no confiaros dellos,
y mandar que ande vuestra gente armada, y se re-
coja antes que anochezca dos horas ; de manera que
nadie duerma en tierra, y haréis muy buena guar-
dia ansi a las amarras, como a las guardias do la
Nao ; y si por ventura os recivieren de paz , y qui-
sieren contratar con vosotros , y para ello fuere me-
nester salir alguno de vuestra compañia en tierra,
hacello eis teniendo en la Nao antes que nadie para
esto salga muy buenos rehenes fiables, de calidad
que quedéis satisfecho, y entonces salga quien sepa
hacer la contratación; pero vos en ninguna parte
saltareis en tierra.
It. Terneis cuidado en que Dios nuestro Señor
no sea ofendido por causas de las Indias que lleváis;
64 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 8. 1542.
y para esto dalles eis lugar en la Nao que duerman
donde sean vistas; y el que velare mire que en el
tiempo de su vela no haga alguna suciedad; y mi-
rareis que en lo que se ofreciere de delitos y sen-
tencias que dieredes que las penas las apliquéis a
obras pías.
It. Veréis las Instrucciones de los Pilotos, y
mandalles eis guardar y cumplir como en ellas se
contiene; y para que sepáis lo que les mando, os
doy la Instrucción que ellos llevan, que es esta que
se sigue (1). — Rui López de Villalobos.
Original y firmada del mismo Villalobos se halla
esta Instrucción desde el fol. 420 hasta el 422 del
códice de Misceláneas ij, V. 4, de la Biblioteca alta
del Escorial.
1542 á 1547. — Relación de la naveyacióny sucesos
del Armada de Ruy López de Villalobos (2) que
(1) No se ha encontrado; pero dado el asunto, es de estimar que el do-
cumento fuese de importancia secundaria para los fines de esta publi-
cación.
(2) Hacen mención de este ms. León Pinelo en su £pit. de Bibl., pág. 80,
su adic. Barcia, t. 2,<*, y D. Nic. Antonio, Bibl. Hisp., nova edic. de Madrid,
tomo I, pág. 512,
Villalobos, que en memoria del príncipe D. Felipe dio nombre á las Fi-
lipinas probablemente en 1543 y antes del mes de Agosto, falleció de calen-
turas en Ambón el Viernes Santo de 1546, siendo asistido espiritualmente
por el apóstol de las Indias que hoy veneramos bajo el nombre de San
Francisco Javier, el cual le profetizó su muerte días antes. Fué muy sentido,
y más aún de los portugueses que de los castellanos. «Era Villalobos alto y
flaco, de gran barba negra salpicada de canas, gran persona, bien acondi-
cionado y cortés.)) Tales detalles constan en la historia de las Islas de Ma-
luco por el testigo presencial Antonio Galván. En el Dic. Geog. Est. é
Hist. de Buzeta se dice que Villalobos era hombre de letras, licenciado en
derecho é hijo de una familia distinguida de Málaga.
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 65
salió del puerto de Juan Gallego en la costa del
mar del Sur de Nueva España di.'' de Noviembre
de 1^2 al descubrimiento de las Islas del Poniente,
escrita al Virrey de Méjico Don Antonio de Men-
doza, por Fr. Jerónimo de Santisteban que fué en
la misma Armada. [Desde Cochin en la India de
Portugal á 22 de Enero i^e 1547.) Hállase impresa
en la 1,^ serie de la Colee, de Indias, t. 14, página
151, bajo el epígrafe « Carta escripta por Fray
Xeronimo de Sanctisteban á Don Antonio de Men-
doza, Virey de Nueva España, relacionando la
pérdida del Armada que salió en 1542 para las
Islas del Poniente, al cargo de Ruy Lope de
Villalobos, — Enero 22. — Cochin ^^ India del Rey
de Portugal.^
Existe otra muy circunstanciada sobre este mismo
viaje, escrita en Lisboa á 1." de Agosto de 1548
por García de Escalante Alvarado, y se halla igual-
mente impresa en la 1.' serie (C. de Ind., t. 5.*, pa-
gina 117) bajo el epígrafe ^^Relacio7i del viaxe que
fizo dende La Nueva España á la Isla de Poniente,
Ruy Gómez (debe decir López) de Villalobos , fecha
por Garda Descalante Alvarado» (1)*
(1) Conviene notar que en la compulsa de este documento encontramos
que no se advierte, como lo advierte Navarrete en la buena copia que tene-
mos á la vista, la falta de dos hojas en el original, apareciendo asi ligado
el Discurso en lapag. 191, párrafo 3.", antes de comenzar «decimos que es
público, etc.»
ExÍBte también un extracto de este viaje, hecho por Navarrete en gu
6
@6 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 9. — 1543.
9-
\^Año 1543, — 20 de Julio á 2 de Septiembre). — DovS requerimientos de Don
Jorge de Castro, Capitán General de las Islas de Maluco, hechos en 20 de
Julio y 2 de Septiembre á Kuy López Villalobos, General del Armada
que despachó el año anterior de las costas de Nueva España su Virrey
Don Antonio de Mendoza, con las respuestas de|él sobre su arribo á
aquellas Islas al mando de la dicha Armada, y otros puntos referentes á
la propiedad y demarcación de las mismas Islas, etc. (67. i. de JV. t, 15
d. n. 11).
Muy magnifico Señor. =En fin de -Jeilie pasado
tube por nueva de ser vuestra merced aportado a
este Arzepielago, y entrado en estas tierras y demar-
cación del Rey nuestro Señor con cinco Naos, e una
Galeota, y estaba imbernando en una Isla que-
mando e destruyendo Lugares, y cativando mu-
cbos de los naturales de la tierra, e de las dichas
Colee, sin numeración, pero comprendido en la carpeta Villalobos, t. 15
íEn este escrito se corrigen los nombres geográficos, según la carta de Tello
'de Espinosa, siendo importante consignar la nota siguiente de Navarrete
que se lee en el mismo extracto: «La mencionada carta del Océano Pacifico,
construida por el Jefe de Escuadra de la Real Armada D. José de Espinosa,
no comprehende los puntos que expresan los artículos 6, 7 y 8 de los ante-
riores, por las dudas que ofrecen hoy las situaciones de aquella época; y su-
poniéndolos señalados en las posiciones que quedan expresadas, se tiró en
dicha carta desde el Puerto de Navidad una línea que pasa succesivamente
por la Isla de San Alberto, la del Socorro, la de Santa Rosa, el Placer de 7
brazas, los Bajos de Villalobos, la Isla de San Estevan, los Jardines, los Ma-
talotes, los Palaos, continuándola ala bahía Baganga; cuya lineada idea de
la deiTota de esta expedición, sin que los documentos y autores que se tuvie-
ron á la vista ofrezcan otro medio de poder trazarla por no ser Diarios do
Navegación.»
Para el estudio geográfico de este viaje de Villalobos importa consult^i-
el libro publicado en 1885 por el distinguido Geógrafo y Académico señor
D. Francisco Coello bajo el título aLa Conferencia de Berlín y la cuestión
de las Carolinas.»
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 67
Islas, las qiiales me han imbiado quejándose del
mal que hacían, pediendome que les favoreciese,
como también por la dicha nueva traían tres car-
coas (1) que desta Isla de Témate eran idas con
mi licencia a visitar esas partes, e a rescatar algu-
nas mercaderías como continuamente hacemos, e
puesto que muy muchas veces me dieron la nueva
de todo y me afirmaron ser asi como dezian, dán-
dome muchas señales, y poniendo sus cabezas en
prendas de ser asi, nunca fasta hoy dia lo pude
creer, ni creo tal novedad, porque no ay caso (2) que
a eso de'lugar, ni esta en razón que gente ni Armada
de Su Magestad del Emperador haya de venir ni
entrar en estas tierras, e demarcaciones del Rey
nuestro Señor que tanta amistad e parentesco tiene
con el Emperador, e mas sobre este negocio de
Maluco tanto tiempo ha que esta contratado e asen-
(1) Caracoa es una embarcación de remos usada en Filipinas ; el mismo
nombre conserva en portugués.
(2) La extrañeza mostrada por D. Jorge de Castro debe estimarse de
pura fórmula, porque sabida es la enemiga entre los vasallos de una y
otra corona desde la primera expedición de Magallanes, manifestada abier-
tamente contra Gonzalo de Espinosa, y á tal extremo acentuada años dea-
pués, que mal satisfechos del uso de las armas para dirimir sus continuadas
contiendas, trataron de emponzoñar las aguas de un pozo de que bebían log
castellanos del resto de la expedición de Loaisa, por mandado del goberna-
dor de Terrenate D. Jorge Mcuescs, según declaración de varios, y relación
de Urdaneta (V. Colee, imp, de Nav., t. v, pág. 414). Envenenado se cree
fué el capitán Martín fñiguez de Carquizano, jefe á la sazón de la desgra-
ciada expedición aquella.
Los requerimientos verbales eran continuados, los escritos muchos, y una
de los primeros el que dirigió Manuel Falcón, pobemador de Terrenate en
1526, por medio de su criado Francisco de Castro al expresado capitán es-
pañol Martí u Iñiguez.
68 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 9.— 1543.
tado entre ellos pacto firmado por Su Magestad, de
no venir ni mandar, ni consentir que a estas partes
viniesen gentes ni Armada suya, dixeronme que
vuestra merced era entrado en estas Islas con una
Armada, e nos perturbaría e alborotaría en perjui-
cio de Dios y del Rey de Portugal nuestro Señor,
e de los naturales de la tierra me he tan espantado,
que con mucha importunación de personas que me
afirmaron por verdad, ordene de mandar inviar un
par de caracoas donde va Antonio de Almeyda
persona mucho honrada y de creer, para que dello
se informase, e me truxiese recado, al qual enco-
mendé que si soy (1 ) venido a estas partes (fue) por
algún caso fortiiyto como creo que seria, o por derro-
tamiento de viaje esa Armada ay (2) fuese aportada,
e la guerra que por esas Islas andaba faciendo era
por alguna necesidad de mantenimiento, siendo
vuestras mercedes gentes e vasallos del Emperador,
que por su mandado en esa parte les ayudasen e
favoreciesen con la gente de la tierra, e les hicie-
sen dar todos los mantenimientos que necesarios
fuesen, según la calidad de la tierra; para lo qual
lleva cartas de recaudo mío para el mesmo Rey de
Mindanao e algunos Regidores de Lugares para
que todo den y paguen, vendan a vuestras merce-
des por su dinero, e si las mercaderías que truxieren
(1) Asi en el original, Begún ee lee en la copia de Navarrete; per3 parece
debe decir {(seis venido á estas partes por algún caso», etc., ^cbrando el fué.
^fuc por ello Fe indica encerrándolo en parénte?isv
(2) ¿Ahí?
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 69
fueren diferentes del trato de la tierra, que ni por
eso dexen de dar todo lo necesario, que me obligo
a todos les pagar e satisfacer a troque de pacto las
qualesquier mará vedis que ellos quisieren, lo qual
mucho les encomiendo, y esto que lleva el dicho
Antonio de Almeyda por mi regimiento, que se
cumplirá, dexara para eso un Portugués en rehenes
que lo haga, e allende deso que luego me lo haga
saber, e vuestra merced me escriva de lo que tiene
necesidad, inviarle baya para arroz, e algunas car-
nes, y pescado lo que verdaderamente tiene asen-
tado e determinado de hacer, y mandar en la com-
pañía del dicho Antonio de Almeyda, y si lo dexe
de hacer fue porque tenia por incierta e dudosa la
nueva de vuestra merced ser asi aportado, e porque
también aunque sea verdad no quedase por hacer
todo el complimiento que era razón e que devia a
mi obligación por el cargo que tengo de Governa-
dor en estas tierras, e por que no sé la manera de
su venida le envió un requerimiento, que el dicho
Antonio de Almeyda lleva para le presentar á vues-
tra merced; besóle las manos, y recibalo como es
razón, e dello le mandara dar respuesta, e un ins-
trumento como en toda la christiandad se acostum-
bra, e deso no reciva nengun descontentamiento,
por que en fin de todo espero que nos quedemos con
mucha paz e amistad como vasallos que somos de
Principes tan excelentes e tan amigos, e ligados de
tanta razón e parentezco. Beso las manos de vuestra
70 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 9. — 1543.
merced. De esta Isla de Témate San Juan a los 20
de Jullio de 1543 años.=Don Jorge de Castro.
Yo Ruy López de Villalobos, Teniente de Gover-
nador, y Capitán General de las Islas e Provin-
cias del Poniente, por el Ilustrisimo Señor Don
Antonio de Mendoza, Capitán General dellas, Pre-
sidente Visorrey de la Nueva España por su Sacra
Magestad del Emperador mi Señor: Por la presente
doy^ licencia en nombre de Su Magestad a Antonio
ide Almeyda, Capitán de dos Caracoas, para que
seguramente, sin que os temáis de la gente de mi
campo, podáis salir a esta Isla Antonia e hallarme
e decirme lo que quisieredes, e darme los recaudos
que traéis de vuestro Capitán, y con esto os podéis
tornar a embarcar seguramente sobre mi seguro,
que por la presente os tomo sobre mi amparo, y en
noHjbre de Su Magestad para que en los dias que
estuvieredes en esta Isla Antonia no os sera hecho
ni dicho cosa en vuestro perjuycio, y mando a los
Capitanes y Alférez, y cabos de esquadra, caballe-
ros, y otras gentes de este campo, que tengan y
guarden este seguro, so pena de caer en el mayor
caso de la pena que los quebrantadores de mi pala -
bra en nombre*de Su Magestad lo merecieren. He-
cho en esta Isla Antonia a 9 dias del mes de Agosto
de 1543 años. = Ruy López de Villalobos. =Por
mandado de su merced=Garcia de Segovia,
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 71
REQUERIMIENTO QUE DON JORGE DE CASTRO HIZO
AL CAPITÁN DE LOS CASTELLANOS.
Este Requerimiento e protestación que yo Don
Jorge de Castro, Capitán de la fortaleza de San
Juan de Témate, e Islas de Maluco, Banda, Eerneo,
Mindanao, con todas las Islas de San Juan, e Ma-
nado, Panciave, con toda la costa de los Calabres e
Oanborno, con todo el Arzepielago de los Papuas,
por el Rey de Portugal nuestro Señor, fago al muy
magnifico Señor, el Señor Capitán General de la
gente de las Naos que agora nuevamente en este
año de mili e quinientos e quarenta y tres años han
aportado a la Isla de Mindanao que esta dentro de
la demarcación de estas Islas que agora por el di-
cho Señor rijo, e govierno, e mando, e vuestra
merced me mandara dar de todo lo que asi pido é
requiero, e un instrumento, o quantos necesarios
me fuesen, lo qual sea por ante un Escribano pu-
blico que ante su merced escriba, o por qualquier
Nao, o Navio de sa compañía, lo qual sea autenti-
cado de manera que haga fee entera, con su res-
puesta, o sin ella, si dar no la quisiere: e que por
esto también requiero a qualquier de los dichos Es-
cribanos que esta de mi parte fuere presentada, por
quanto de lo asi hacer hará lo que es razón e justi-
cia, e lo que es obligado por el cargo que tiene, e
juramento e oficio, e protesto no lo queriendo dar
vuestra uierced, o mandar dar lo contenido en e«te
requerimiento, me sea de todo dado el dicho itürtru-
iuento publico por la jiecesidad del tiempo, e lu^ar
donde se \o inando hacer, que se puede decir ser
fecho en yermo e despoblado, e de qualquier prue-
va entera su merced apartado en den*ota camino
del dicho Señor e de Jas JSaos que del Hey no e In-
diíi, Mala<ca, para estas Islas e fortaleza vienen, el
quní camino muchos aOos ha, e ios I^avíoís dy Su
Alt«xa muy cotidianamente oUado y franqueado la
dicha nave4^acion con mucha paz e sosiego, tran--
quilidad de los naturales de la tierra e de dos, son
muy contentos, sin constrefiimieíito nín;^no^ sino
de sus propias voluntades, que tienen firmada por
muchos afios la dicha paz e amistad, con el Kej
nuestro Senor e sus Capitanes, e ^ asallos, y en el
dicho camino fazen su derrota e nos dan nmnleni'
mientes e todas las mercaderías de la tierra por
nuestro dinero, e a trueque de nuestras haciendas:
ej qual comercio esta asi fecho, e no solamente re-
sulta dello este provecho e señorío que elliey nues-
tro Seílor tiene en la dicha contratación, mas aun
parece ser asi la voluntad de Dios nuestro Be&or
tiene en la dicha contratación, por se tornar por
todas estas Islas muchos Moros christianos; e quisca
el dicho Seftor dar mucljius dadivas e despender
mucho de lo suyo por los atraer a nuestra Santisima
Kee, como se hizo en la prupiu í«la de Mindanao,
donde aj^ora su merced esta con la dicha gente íí
EXPEDICIÓN DE VIUJLLOBOS. 7S
Armada, son tornadas muchas almas cbristianas,
cu que entraron algunos Reyes e Señores principa-
les que habrá cinco años que se hicieron christia-
nos por mano de un Francisco de Castro, Capitán
de un Navio de alto bordo de Su Alteza que paso
lie esa fortaleza por el Capitán que entonces era de
la Antonia, Galvao: que hoy en dia ay en esta for-
taleza mugeres de la dicha Isla de Mindanao, chris-
tianas, casadas, e que tienen hijos de portugueses;
e tan junta e asentada esta la dicha paz e amistad
de los naturales Moros de las dichas Ishis, e hom-
bres emugeres en muchos lugares de la costa de
los Calabres son fechos chris ti anos e algunos de los
principales dexaron sus propias naturtílezase se vi-
nieron a vivir e viben en esta fortaleza con sus
mugeres e hijos, pues en las Islas e cosUi de Mió do
diez años a esta parte son fechos tantos lugares
christianos que ya no hay lugar entre ellas que sea
de Moros, por donde parece e se muestra ser en l^
dicha costa e Islas de Moro fechas, pasadas diez mili
almas christianas, pues destas Islas declaro se ha-
cen cada dia christianos, y el propio Rey desta Isla
de Témate que es, esta en la India fecho chrisliat>o
va en seis años; e agora me han dicho e certificado
que vos. Señor, sois aportado a la dicha Isla de Min-
danao con cinco Naos y una Galeota, e que por la
dicha Isla andáis destruyendo e quemando lugares,
e catibando muchas personas, lo que todo pareoo
ser asi, e mucho contra servicio de Dios y del Rey
74 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 9. — 1543.
de Portugal nuestro Señor, pues dentro en sus de-
marcaciones e conquista e navegación, parece su
merced a levantar la tierra y escandalizarla, de
manera, que podria acontecer algún desastre e
traycion a los nuestros naturales Portugueses, ha-
viendo como havemos de pagar los males y daños
que vos Señor les hicieredes por ser nos todos chris-
tianos: por lo qual de mi parte vos pido mucho por
merced, e requiero de parte del Rey de Portugal
nuestro Señor, cuya tierra es de pacifica posesión;
e ansí mesmo os requiero de parte del Rey de Por-
tugal, de Ja Sacra Magestad del Emperador que vos.
Señor, tal non fagáis, nin perturbéis, ni empidais
el paso e segura navegación que por todas estas Is-
las e Arzepielago tiene el Rey nuestro Señor; e
por el consiguiente me afirmaron vuestra venida
ser con determinación e proposito de venir a estas
Islas de Maluco para en ellas contratar y asentar,
lo que me es dura cosa de creer por no estar en ra-
zón ni justicia, e por cierto tengo no ser tal verdad,
por quanto, e razón e parentezco, e amistad ay
entre nuestros Principes, y entre el Emperador y
el Rey de Portugal, de que no se espera perjudicar
ni dañar uno a otro, ni le querer usurpar lo que es
suyo como son estas tierras e Islas, e tratos dellas
que el Rey nuestro Señor tanto tiempo ha que tiene
e posee sin contradicion alguna, y le pertenecen
por las dichas Islas caer en sus demarcaciones,
como también por la via e razón de ser el primero
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 75
que estas Islas descubrió, y en ellas asento trato e
paz, que del dia que se contrato fasta oy dia nunca
mas quebró por asi ser las dichas Islas por mandado
de Su Alteza descubiertas, e por sus vasallos e na-
turales Portugueses, porque ningún otro Principe
christiano entro a posesión dellas por la regla e
primero ocupare, por que dado caso que asi no
fuera por el contrato que la Magostad del Empera-
dor tiene asentado catorze o quinze años ha con el
Rey de Portugal nuestro Señor, en que Su Mages-
tad tiene prometido que dentro en treinta años no
hablara en esta contienda de Maluco sobre que fue
movida entre los Principes que al cabo dellos que-
riendo Su Magostad hablar en ello tornaría al Rey
nuestro Señor trescientos mili cruzados que en este
comedio recivio de Su Alteza; e para se complir el
dicho tiempo del contrato faltan aun quinze años,
o diez y seis años, por donde no creo, ni es razón
que Su Magostad contra la fee e verdad del contrato
por el confirmado, diese lugar, ni consentiese que
gente ni Armada suya, ni de los naturales viniese
a estas partes, lo que me hace parecer fortuito de
derrotamiento de viage vos traerla a estas partes, o
que esa Armada no venia imbiada por Su Magostad,
e que veniendo deve de tener ya con el Rey nues-
tro Señor en este negocio de Maluco, e contrata-
ción del, fecho algún contrato por aplazimiento de
ambos, e que ayan desfecho algún contrato, e reno-
vado lo que de antes contrataban; lo que siendo asi
76 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 9. — 1543.
vuestra merced deve traer su derecha derrota a esas
partes, e de todos estos recados e provisiones del
Rey nuestro Señor de Portugal para poder venir
libremente a estas partes, y en ellas estar y coa-
tratar, o como mas fuese asentado por los dichos
Principes, e por todo estoy presto para cumplir lo
que el Rey nuestro Seíior manda, mostrándome
vuestra merced papeles contratados autenticados
que fagan entera fee, como se suelen mostrar en
los tales casos, e se requiere; los quales si trae le
pido, e requiero, e pido por merced que se torne e
vaya mucho en buenas horas, sin en estas partes e
Islas contratar ni hacer nengun escándalo a gente
de la tierra, e se pase de Mindanao y desta forta-
leza, e tierras del Rey nuestro Señor e si de su fe-
toria, e hacienda le cumple alguna cosa como a
vasallo e naturales de Su Magestad ternan en mi
todo servicio que pueda ser, e la tierra lo compa-
desca; para que vuestra merced sea proveydo de
qualquier necesidad que tenga; e siendo su venida
a estas partes en otra manera, o con propósitos para
en estas tierras asentar o contratar por qualquier
vía que sea, no siendo con provisiones del Rey
nuestro Señor, antes contra el contrato que entre el
y Su Magestad esta asentado, por este mi requeri-
miento le pido, y requiero, de parte de Dios, e de
la justicia, e verdad, e de parte del Emperador, y
del Rey nuestro Señor, que vuestra merced no haga
tal, ni entre en todas las tierras ni Islas, o en al-
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 77
guna dellas, ni en ellas se entremeta a comprar ni
vender ningunos maravedís, salvo mantenimientos
de que tengan nescesidad para su tornaviaje e sus-
tentamiento de su gente e Armada, por quanto por
la obligación que tengo de mi cargo, por me ser
entregadas estas tierras por el Rey nuestro Señor,
las quales están mansas e pacificas en su servicio,
y no puedo, ni devo poder consentir que en estas
tierras de Su Alteza, que en su nombre rijo e go-
vierno, en perjuycio del dicho Señor, e destas sus
tierras, e de los Moros naturales dellas, y de los
Portugueses vasallos del dicho Señor; por que que-
riendo vuestra merced contra razón e derecho como
en modo de me hacer fuerza entrar en qualquiera
destas Islas e Arzepieiago, e por lo justo natural
defensión que cada uno por ley de natura ha con-
seguido, e derecho da lugar por el que diz vinmere
repeina tomando primero de mi razón e justicia, e
deste complimiento pongo a Dios por testigo e Juez
del caso, e digo e protesto, que por resistir e defen-
der no me se ha fecho fuerza, nin sea espojado del
mundo, e señorío, e pacificación que en todas estas
Islas e Arzi piélago tengo; e si sobre esto recreciere
algunas muertes, daños, e perdimientos de Naos, o
hacienda, e de otros qualesquier daños e roturas
de guerra que de aqui sobrevinieren, asi de la una
parte, como de la otra, vuestra merced sea obliga-
do de todo dar cuenta e satisfacer e pagar al Rey
nuestro Señor e al Emperador; lo qual le pido por
78 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 9.— 1543. ,
merced, e le requiero una, e dos, e tres veces, e
quantas con derecho puedo y devo, e soy obligado
a facer, e protesto que de todo lo que en este caso
suceder pueda non se me pueda atrebuir culpa al-
guna, e de como asi protesto, e requiero, pido a
vuestra merced que me mande dar un instrumento
como arriba digo, e baya declarado, sino protesto
qualquier pedazo de texa que sobre eso tomare con
dos testigos me quedara por instrumento para po-
derlo presentar ante su Sacra Magostad, y el Rey
nuestro Señor, para saber la culpa e razón de cada
uno, e del tenor deste me quede otro autorizado
para las justicias de Su Alteza. Fecho en esta Isla e
fortaleza de San Joan de Terrenate a 20 dias de Ju-
llio de 1543 años =Don Jorge de Castro.
En esta isla Antonia a nueve dias del mes de
Agosto de 1543 años : Antonio de Almeyda notefico
este requerimiento, firmado de Don Jorge de Castro,
Capitán General de las Islas de Maluco por el Se-
renísimo Rey de Portugal , a Ruy López de Villa-
lobos, Capitán General de las Islas e Provincias del
Poniente por el Ilustrisimo Señor Don Antonio de
Mendoza , Visorrey de la Nueva España por Su Ma-
gostad: testigos que fueron presentes Jorge Nieto,
contador de Su Magostad, e Onofre de Arevalo, Fac-
tor de Su Magestad, y el Capitán Don Alonso Man-
rique.
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 79
RESPUESTA DE LOS CASTELLANOS AL REQUERIMIENTO
DE DON JORGE.
Y luego en este dicho dia, mes y año susodicho,
el dicho Señor Ruy López de Villalobos, General
susodicho, respondiendo a la notificación del reque-
rimiento del muy magnifico Señor Don Jorge de
Castro, Capitán General de las Islas de Maluco, dixo:
Que era verdad que el habia aportado a estas Islas
del Poniente de la Nueva España, e por segui-
miento de una capitulación y asiento que Su Ma-
gestad del Emperador mando tomar con el Adelan-
tado Don Pedro de Alvarado, que en gloria sea, la
qual dicha capitulación , muerto el dicho Adelan-
tado sucedió, y el llustrisimo Señor Don Antonio
de Mendoza, Visorrey, Presidente e Governador de
la Nueva España por Su Majestad , y en lugar de
su señoría el dicho Señor Ruy López de Villalobos
viene con el Armada que al presente tiene, qué
navegando al Poniente de la Nueva España confor-
me a lo que Su Magestad y sus provisiones reales
le mandan a descobrir las tierras que en su demarr
cacion hoviere, venido en su navegación aporto a
esta Isla Antonia, que dice el dicho Antonio de
Almeyda que se llama Maluco, y que si esta isla
Antonia con todas las demás Islas de Maluco tiene
por de la governacion encomendada al dicho Señor
Visorrey, y por ser en la demarcación de Su Majesr
80 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 9. 1543.
tad parece ser asi ; pues el asiento y concierto que
entre el y el Serenisimo Rey de Portugal tienen he-
cho, y lo que el Señor Don Jorge de Castro dice en
la navegación costumbrada por las Naos y Capitanes
dellas es del Serenisimo Hey de Portugal , no im-
pide porque las dichas Islas e tierras no están en la
demarcación de Su Magestad: y quanto a lo que en
el requerimiento dice, que el anda destruyendo y
quemando muchos lugares, y cativando muchas
personas de los naturales de la tierra , digo : que si
algún daño havia , que poco han rescivido, que a
el le pesa dello, y que no es a su culpa ni cargo,
mas por las muchas traiciones que le han hecho na-
turales de la tierra merecen qualquier castigo, mas,
que destruymiento nenguno : después de lo que toca
al servicio de mi Señor, el no lo hará, por que no
vino a estas tierras á, destrozarlas , ni Su Magestad
tal cosa le manda, sino antes conservarlas, y adon-
de quiera que estuvieren y asentaren hacerle todos
los buenos tratamientos, que lo que se ha hecho
como dicho tiene fue forzado por los naturales de-
^ lias, y no por haver seydo en perjuicio, ni daño, ni
i deservicio del Serenisimo Señor Rey de Portugal,
ni entrar en demarcación suya: e digo que a donde
quiera que estuviere en demarcación suya, y en su
asiento, aunque este poblado y muy de reposo, como
esto que Su Magestad tiene ya declarado por nom-
bre de tierras , y continuadas las demarcaciones, y
de la diputación que esta hecha ante Su Majestad y
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 81
el dicho Serenisimo Señor Rey de Portugal quisiese,
saldrá con su campo y exercito a estar a donde Su
Magestad le mandare e señalare que es suyo, por que
hasta agora lo que le tiene señalado es como tiene (1)
que no entrara en las Islas de Maluco, por lo qual
lo ansi cumpla como Su Majestad le manda , e no
imbiara á las dichas Islas Navio sino fuere con carta
suya al dicho Señor Don Jorge , o al Capitán que
en las dichas islas estuviere; y protesta las protes-
taciones que el Señor Don Jorge de Castro en fin del
dicho su requerimiento, del daño que se podra recre-
cer, asi de la su parte , como del dicho Señor Don
Ruy López de Villalobos, especialmente por la poca
comida de la tierra desta Isla Antonia anda aparejando
sus Navios para ir a buscar otro asiento fuera desta
comarca, a donde estando tan lexos de las Islas de
Maluco, no podra haver rompimiento de una parte
a otra, sino fuere con dañadas voluntades, la qual
ni el dicho Señor Governador, ni el exercito a el
encomendado no havra sino toda paz, buena volun-
tad como eys y son obligados, y sucediendo otra
cosa de la parte del Señor Don Jorge de Castro,
protesto todo lo que su merced me protesta, y el di-
cho su requerimiento para se quexar dello ante Su
Magestad y ante el Serenisimo Señor Rey de Portu-
gal, e ante quien con derecho; e asi pido e ruego
al dicho Señor Don Jorge, que quando el requerí-
(1) Parece omitido dicho.
82 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 9. 1543. >
miento suso dicho se mostrare e presentare ante Su
Magcstad, o el Serenisimo Señor Rey de Portugal,
le haga merced que al pie del vaya esta respuesta,
para que no vaya el uno sin el otro, lo que su mer-
ced hará lo que es de derecho, asi como caballero;
y esto dava por respuesta : Testigos que fueron pre-
sentes Jorge Nieto, Contador de Su Magostad, y el
Capitán Don Alonso Manrique , y lo firmo de su
nombre el dicho Señor General. =Ruy López de
Villalabos.=Yo Gaspar de Castilla , Escrivano ma-
yor de la Governacion de las Islas e Provincias del
Poniente , presente fui a lo que dicho es e sine con
los dichos testigos, en testimonio de lo qual lo
firme de mi nombre. = Gaspar de Castilla.
REPLICATO DE DON JORGE DE CASTP.O.
Replicando yo Don Jorge de Castro , Capitán e
Governador desta fortaleza, San Juan de Terrenate,
e Islas del Maluco, Banda, Burneo, Mindanao, con
todas las Islas de San Juan, Manado, Paragocal, con
todas las costas de Calabre e Amboino, e Omoro, e
con todo el Arzepielago de los Papuas por el Rey
de Portugal nuestro Señor, a un replicato a mi dado
por el muy magnifico Señor Ruy López de Villalo-
bos, Capitán General del Armada e gente de la
Sacra Magestad del Emperador, que agora esta
junto con Mindanao en la Isla de Maluco que la
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 83
claman toma (1), digo: Que por el Señor Ruy López
me fue respondido a un requerimiento por mucho
antes deste por mi parte le fue presentado por An-
tonio de Almeyda, e su merced respondió e dice,
que el viene a estas partes e demarcaciones por
mandado del Ilustrisimo Señor Don Antonio de
Mendoza, Visorrey de la Nueva España, e que la
Sacra Magostad del Emperador tenia dado el desco-
brimiento de mar de Poniente de estas partes e Pro-
vincias, que por tanto venia al dicho Mindanao,
por ser tierras e Islas e demarcación de las tierras
de la Sacra Magostad; e que venia para asentar en
estas partes , diciendo que no venia para entrar en
Maluco , e que esto era mandamiento de fee , e por
su Sacra Magostad, e por sus especiales provisiones,
lo que complira enteramente, e asi non entrare en
ninguna tierra donde Su Magestad del Emperador
tuviese tupado fuera de limite , e hallando entrada
mas adelante alguna cosa en las tierras del Rey
nuestro Señor luego se saldría dellas; a lo qual re-
plicando digo: Que pues asi es que su merced me
tiene confesado lo arriba dicho, le pido de mi parte
mucho por merced, e requiero de parte de la Sacra
Magestad del Emperador e del Rey de Portugal
nuestro Señor en cuyo nombre yo tengo egovierno
pacificamente estas Islas e Arcepielago, que el Se-
ñor Ruy López de Villalobos luego se salga e vaya
(1) i Que la claman Tona? ¿por Antonia?)
M ISLAS DE PONIENTE. DOC. 9. — 1543.
fuera de la Isla de Mindanao , e de otras , las otras
deste Arzepielago e conquista por quanto con dere-
cho e justicia según el ha confesado su merced non
puede en ellas entrar ni asentar contrato en nombre
suyo, porque siendo a ellas venido por caso for-
tuyto, o por qnalquier necesidad, o con fortunado
mar que le sobreviniese , en tal caso aqui en esta
fortaleza podra estar su merced e su gente, e sera
de mi servido e favorecido de todo lo que de mi le
compliere, como es razón que a su noble persona se
haga, e mas siendo Armada e gente de Su Mages-
"tad, y con la manera e nombre que su merced dize,
yo non puedo facer, ni deve en tal caso consentir
que hablando en esta con aquella cortesía devida a
su noble persona, contienda de lo tal decir, digo,
que las razones de su merced parecen mas, palabras
de complimientos, que judiciales razones, e que
mañosamente se venia a meter en estas Islas e tier-
ras e demarcaciones del Rey de Portugal nuestra
Sefior, a donde con derecho no puede entrar , por
que, pues confiesa serle defendido que no venga a
Maluco, claro esta que no puede entrar en este Ar-
zepielago, que todo se llama las partes de Maluco,
en quanto non ha en estas partes tasados, e limites
donde se acaban nuestras demarcaciones, tal de-
claración non es hecha entre Su Magostad e Su
Alteza, e confiesa el Señor Ruy López el contrato
fecho entre los Principes, e confiesa serle defendido
non entrar ni venir a Maluco, por que claro esta
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 85
que ya fueron determinados los limites de la de-
marcación de cada uno , y el contrato fecho entre
los Principes , fuera escusado la dadiva que sobre
eso es movida, cesara, mas para esa razón se fizo el
dicho contrato que en por tiempo de treinta años las
Armadas de Su Magestad y su gente no viniesen a
estas partes; por donde non puede con razón ni de-
recho estar, ni entrar en ninguna tierra del Rey de
Portugal, ni deste Arzepielago, por que todo se
nombra por Maluco: e que queria su merced decir,
que no se deve dentender sino en las Islas de Clavo
comente, eso me parece pensar otro entendimiento,
o mostrar el contrato fecho entre tan altos Princi-
pes podra tener ni haver un engaño que yo temo
pensarlo, quanto mas decirlo; no es licito hablaren
eso , y si en eso hablo es por no poder escusar de
apuntar lo que me hace caso, y protesto lo ha verlo
dicho con acatamiento que devo, no por que asi
sea, ni yo crea: El Señor Ruy López por su parte
deve procurar non facer cosa de que tal se de va
presumir lo que seria que siendo llevar adelante lo
que dice que puede a estas tierras entrar como no
sean en las Islas de Maluco, como de hecho consta
se dexa estar en la Isla de Mindanao, e darme han
certificado, e certificaron que havia embiado un
Navio a la Nueva España por socorro e provisión, e
como espera estar y asentar en esta tierra lo que
digo, e dado caso, e non se de que ya estuviera de-
terminado los limites y demarcaciones en el punto
86 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 9. 1543. ^
e hora que el Rey nuestro Señor e la Sacra Magos-
tad del Emperador se contrataron como son contra-
tados, cerca de la deferencia destas demarcaciones
e al caso quedo indeterminado, e ansi como de antes
estaba e luego ceso su abcion si alguna tenia de
venir a estas partes durante el tiempo del contrato,
y aun contestando mas en ayuda de mi razón dexa
poseer pacifica e con justo titulo en esta contienda
de Maluco e sus demarcaciones al presente; e asi
por no estar determinada la duda, como por el seño-
río hay posesión pacifica que de todo este Arzepie-
lago tiene el Rey nuestro Señor » sin contradicion
alguna de los naturales de las dichas Islas, como
también por la razón del contrato quando otra no
hoviese; digo, Señor Ruy López de Villalobos, que
no puede ni deve entrar en estas demarcaciones de
Maluco , e quando con derecho deva de entrar en
alguna parte deste Arzepielago seria muy lexos, e
muy apartado de la navegación donde no pertur-
base de nuestra derrota e navegación que alli en
Mindanao que es el propio camino de Maluco, para
esta fortaleza, por que no hablando en la desguarda
que en cosa de tanto peso se requiere e deve dar , y
que esta es concedida por derecho sus entradas , e
salidas, e confrontaciones libres y desembargadas,
cuyo respeto aunque estuviera claro y determinado
ser Mindanao de la demarcación de Su Magostad,
como el dicho Señor Ruy López de Villalobos dize,
en la hora que en el contrato entre los principales
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 87
fue firmado derecliamente , luego aunque es por no
fuese sentido Su Magestad haver de dar con Maluco
todos sus limites entradas y salidas, que derecha-
mente le pertenecen e necesarias fuesen, que de
otra manera por demás pensara al guardarme su
casa sino me diese su puerta, que confesando no
venir para entrar en estas Islas, e serle defendido
asentarse ocuparnos la puerta por donde es nuestra
navegación derecha y franqueada para esta nuestra
fortaleza, según ansí me he certificado por Anto-
nio de Almeyda que con cartas e requerimientos
mios fue al Señor Ruy López, y por otros Portugue-
i^es de su compaüia no tocando en las cortesías y
agasallados, y buen tratamiento que todos reci vieron
de su merced , la mucha virtud y nobleza de su
merced lo requiere, e siempre haze, en todo recivi-
mos mucha merced en lo qual yo le soy en mucha
obligación de lo servir, mas en lo demás me afir-
maron que el Señor Ruy López no quisiera consen-
tir que Antonio de Almeyda , ni otro ningún Por-
tugues llegase ni fuese donde su Armada estaba, ni
tan solamente, verla de los ojos, antes lo defendió,
noteficandoles que si de alli pasasen, o alguna cosa
les aconteciese con su gente donde reci viesen algún
daño, que ficase a culpa con los dichos Portugueses,
declarándole que en la dicha puerta hallara una
Fusta, en lo qual su merced bien muestra ser asi
querer encobrir no tener, ni venir con justo titulo,
y que diz que entiende no estar como en lugar que
88 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 9. — 1543. ^
deve, ni dentro las demarcaciones de Su Magestad,
como dice; mas antes parece conocer que estando
alli com.o esta con poder y Armada, nos perjudica
e ofende salir fuera de su limite, y en las demarca-
ciones de el Rey nuestro Señor, hace mucho daño e
destruye la tierra como esta notorio que tiene hecho,
de modo que en dos Islas, una por nombre Cúbalo,
e la otra propia Maluco, son destruydas y despo-
bladas, ansi que ambas las Islas en que los Portu-
gueses solian ser agasallados y proveydos de la
gente de la tierra y mantenimiento, y cosas nece-
sarias, agora no hallaron sino muchos cuerpos
muertos, lo que el dicho Señor Ruy López no niega,
antes confiesa tener hecho algún daño, dando culpa
a los naturales de la tierra que no quisieron con-
sentir su gente posar en tierra, por donde claro esta
la mística amistad de las gentes de las dichas Islas
e Arzepielago con los Portugueses e con esta forta-
leza del Rey nuestro Señor que no conocen otra su-
perfidelidad sino la de Su Alteza, por donde esta clara
la razón, y por ella la obligación que tengo de mi
cargo de a esto acudir, y Su Magestad esto querer
eynsistir, digo: Que por ello y por todas las otras ra-
zones que dicho tengo, requiero una, y dos, y tres
veces, y quantas con derecho puedo y devo hacer
al dicho Señor Ruy López de Villalobos, Capitán
General de la gente y Armada de Su Magestad , y
quel se salga de la dicha Isla de Mindanao, y de
todo este Arzepielago e Islas , y en ellas no haga
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 89
mas daño, e no asiente en ninguna dellas por quanto
os en mucho perjuicio del Rey nuestro Señor y desta
nuestra navegación, y mar, con dominio que en es-
tas partes tenemos, pues claro parece no puede ni
de ve vuestra merced con justa causa entrar en este
Arzepielago, e si por caso, que para su tornaviaje
tuviere necesidad de mantenimientos, o de cual-
quier otra cosa de almacén, o de oficiales para re-
paro o corregimiento de algunos Navios, que pido a
su merced me lo embie a decir , y para eso embie
un hombre con una su señal e memoria de lo que
el desta fortaleza tiene necesidad, y tenga por muy
cierto que sera proveydo propiamente como si
fuese nuestra su Armada, y no queriendo el dicho
Señor Ruy López contentarse lo que le pido, ni se
queriendo salir destas Islas, yo protesto ante Su
Magostad de le ser muy gravemente estrañado , y
ser el obligado a todos los daños e perdidas que
sobre esto recrecieren, e todo satisfacer e pasar al
Rey nuestro Señor, o a quien derecho fuere por
justicia qae deso Su Magostad mandara hacer; y
todo esto que pido me mandara dar un instrumento
por el señalado , e autorizado por Gaspar de Casti-
lla, Escribano mayor de Su Magostad, y con su
respuesta del Señor Ruy López, o sin ella si la dar
no quisiere para mi resguarda; y quando la dar no
quisiere protesto de lo tomar por Melchor Foz que el
dicho requerimiento lleva de mi parte, para le pre-
sentar, este tal instrumento me sera valioso, o
90 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 9. 1 543. ^
autentico por en toda parte , por el contestar mi de-
recho e justicia e cumplimiento en toda la parte, y
en este tiene hecho hoy 2 dias de Septiembre de 1543
años =Don Jorge de Castro.
RESPUESTA QUE EL CAPITÁN DE LOS CASTELLANOS
DIO A DON JORGE DE CASTRO.
Lo que yo Ruy López de Villalobos, Capitán Ge-
neral de estas Islas del Poniente, en lugar del Ilus-
trísimo Señor Yisorrey de la Nueva España mi Se-
ñor a quien Su Magestad tiene encomendadas to-
das las Islas e Provincias de la Tierra firme, de su
demarcación, respondiendo al requerimiento que
me han hecho por parte del muy magnifico Señor
Don Jorge de Castro , Capitán General de las Islas
de Maluco, que me afirmo a la respuesta que en el
primer requerimiento tengo respondido, asi agora
torno a responder, que tengo por de Su Magestad
todas estas Islas de Maluco y aun otras mas adelan-
te de Maluco, las quales por el Emperador están
por el Serenisimo Rey de Portugal, ni por lo que
yo por la parte de Su Magestad puedo responder,
se les da ni quita a Su Magestad poco derecho de
las demarcaciones, ni para el tal caso su merced ni
yo tememos especiales poderes para entender en
ello, ni tengo por que mandar causas ni razones en
este caso, mas que este aparte como persona par-
ticular, y en este negocio digo: que ni me parece,
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 91
ni SU merced tiene que requerirme donde esloy, ni
yo tengo de ser requerido . pues esta conocido que
las Islas que llaman Maluco, y lo que ellas tienen
debaxo de su juridicion, y se entiende quan dife-
rente cosa es tener contratación en las tierras » e
tenerlas sugetas y en el de las navegaciones, que
si por todas las partes que pasan los navegantes de
nuevos Reynos y otros, les dan de comer por sus
dineros , luego se entiende por los tales Reynos por
donde pasan fuesen de su Rey, de los que asi nave-
gan, todo el mundo seria de un Principe : y en lo
que su merced dice, que no quise mostrar mi Ar-
mada a Antonio de Almeyda, es ansi que cosas
habrá que a mi propio hermano no mostrara, aun-
que no sea sino por no dar que reir de mi, viendo
que tan ligeramente que queria dar parte de mi
mesmo a quien de poco tiempo conosci ; y en lo
que el muy magnifico Señor Don Jorge de Castro,
dice, que los buenos comedimentos, y buenas pa-
labras que en mi carta digo son palabras mañosas
y de complimiento, verdaderamente no las acos-
tumbro, antes muchos dias ha que me huvieran
visto si viniera a lo que su merced dice , por que
la voluntad del Ilustrisimo Señor Yisorrey de la
Nueva España, e mia, e de todo el campo es com-
plir lo que su merced manda, y servirle, y no
deservirle, y al Serenísimo Señor Rey de Portugal,
y tenerle por Señor como a hermano de Su Mages-
tad, y haver a su merced y a todos por hermanos
92 ISLAS DE PONIENTE. DOC. 9. — 1543.
y amigos todo el tiempo que (1) defensas de nues-
tras personas resistir y agravios nos quisieren hacer,
no esperamos provocados e otra cosa, y por esto al
muy magnifico Señor Don Jorge de Castro , y a
todas las gentes que en esas Islas tiene, suplico no
den lugar a diferencias, ni ocasión que a estas par-
tes torne a discordia entre los Castellanos y Portu-
gueses, pues tan lexos estamos unos de otros, y
nos tratemos como nuestros Principes se tratan de
hermanos entre tanto que Su Magestad y Su Al-
teza no mandan otra cosa , y lo contrario haciendo
protesto, que con derecho lo devo protestar y hacer
en esta defensa, para quejarme donde viere y pe-
dirlo por testimonio. =Ruy López de Villalobos (2).
(1) Parece faltar alguna palabra ó frase que altera el sentido de la ora-
ción.
(2) Léese al final del Extracto del viaje de Villalobos, de que se ha hecho
mérito en nota anterior, una advertencia de Navarrete muy oportuna para
insertarla en este lugar. ((Aunque el Emperador (dice) havia concedido el
descubrimiento y conquista de las Islas del Poniente de Nueva España al
capitán Don Pedro de Alvarado, Adelantado de la Provincia de Guatemala,
interesando en esta concesión al Virrey de Nueva España Don Antonio de
Mendoza, era con condición de que no se llegase á las Islas de Maluco, ni
se tocase acosa perteneciente ala conquista del Rey de Portugal: Falleció
Alvarado antes de la empresa, y haviendo nombrado el Virrey á Ruy Lopéz
de Villalobos para verificarla, lo hizo éste del modo que queda expuesto;
pero del documento (sobre su viaje) consta que S. M. envió á Nueva Espa-
ña con el Govierno de aquel Reyno á un Visitador que pregonó dos veces
por todos los lugares la residencia del Virrey Don Antonio de Mendoza, y
llevó facultades para remitirlo en un Navio : De donde se infiere lo que
desagradó á S. M. el que la expedición de Villalobos huviese entrado en el
Maluco.»
Respetando la opinión emitida en la nota preinserta, puede también de-
ducirse del mismo documento y de otros sobre este asunto que el desagrado
de la corte fué por el proceder de Villalobos , más ajustado en último tér-
mino á los intereses de la corona de Portugal que á los del Emperador,
según se deduce de los requerimientos que le hicieron sus oficiales más ca-
racterizados.
EXPEDICIÓN DE VILLALOBOS. 93
En esta Isla Antonia a 12 dias del mes de Sep-
tiembre de 1543 años, en presencia de mi García
de Segovia , Escribano de Su Magostad , parescio
un hombre que por nombre se llamo Melchor Fer-
nandez Correa, e dio al muy magnifico Señor
Ruy López de Villalobos , Capitán General destas
Provincias por el Ilustrisimo Señor Don Antonio
de Mendoza, Visorrey, Presidente, Governador de
la Nueva España, e Capitán General de las Islas de
Su Magestad, a una respuesta e replica firmada de
una firma que dice Don Jorge de Castro, y el di-
cho Señor Ruy López de Villalobos la tomo e leyó.
y respondió a ella lo que va firmado de su nombre,
y me mando que diese todo esto por testimonio; lo
que yo el presente Escribano doy entera fee . y lo
doy por testimonio a todos los que la presente vie-
ren, como todo lo susodicho paso ante mi, y los
testigos que al presente estaban a lo que dicho es;
el Capitán Matos de Alvarado, y el Contador Jorge
Nieto, y el Factor Garciade Alvarado: y yo García
de Segovia Escribano de Su Magestad, e su Notario
publico en la su corte, y en todos sus Reynos e Se-
ñorios, presente fuy en uno con los testigos, y por
ende fize aqui mi nombre que tal es=En testimo-
nio de verdad=Garcia de Segovia.
Esto es lo que paso en Maluco a Ruy López de
Villalobos, Capitán general del Ilustrisimo Señor
Visorrey de la Nueva España con los Portugue-
94 ISLAS FILIPINAS. DOC. 10. — 1559.
ses (1 ), y pues el Navio, que ymbiaron no es apor-
tado a la Nueva España ha sejdo por tiempos, que
dicen los Portugueses que es ruin navegación, e se
afirman que no pueden tornar sino por la India,
pues la India es breve, y Ruy López según ellos
dicen fi¡e en quarenta dias, paresceme que por que
no parezcan deven de ser socorridos, que están en
tierra riquísima de todo, y abundancia, y todos
los que fueren ternan mucho por que los Portugue-
ses no íieuen nada, por que todo lo toma el Rey.=
{Ony,A.dcL)
lO.
(1559.— 24 Septiembre. — Valladolid.) - «Despacho quese embio adon luis de
Velasco Vi^orrej de la nueva spaña sobre el descubrimiento de las jslas
del poniento.»— (^1. de I. Reg"" Pat. 1 — 1 — -.)
¿ó
«El Rey" = Don luis de Velasco nuestro Viso-
rrcy de la nueva spaña y presidente de la audiencia
Real que en ella Reside Vi lo que nos haveis escrip-
to sobre la concesión y orden que os mandamos
euibiar para hazer nuebos descubrimientos por mar
y los parescercs que dieron las personas que hizis-
tes juntar para ello cerca de la manera de que de^
(1) Conviene en este punto la lectura de la «Carta de D. Antonio de
Mendoza á Juan de Aguilar, pidiendo se le autoiizase para avenirse con
los portugueses sobre la ])osesion de territorios conquistados ,» impresa en
la 1.* serie de la C. de Indias, iP iil, pag. 50().
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 95
ven ser los navios que se ovieren de embiar y quan-
tos y de que porte y de que gente y provisión deven
llevar y que navegación an de hazer y la copia de
la ynstrucion que se os embie; con los decretos, que
alia pusistes en la margen de cada, capitulo y avien-
dolo todo entendido por la confianca que de Vues-
tra persona tengo he acordado de os lo Remitir para
que como persona que tiene la cosa presente lo ba-
gáis y proveáis como vieredes que mas conviene al
servicio de dios nuestro señor y nuestro y con la
menos costa de nuestra hazienda que ser pueda y
asi os mando que por Virtud de la comisión que se
os embio para hazer los dichos descubrimientos
por mar embieis dos naos del porte y manera que
con la gente que alia paresciere los quales embieis
al descubrimiento de las yslas del poniente hazia
los malucos y les ordenéis lo que an de hazer con-
forme a la ynstrucion que se os embio y proveáis
que procuren de traer alguna speceria para hazer
el ensaye de ella y se buelban á essa nueva españa
hecho aquello que les ordenaredes que han de hazer
para que se in tienda si es cierta la buelta y que
tanto se gastara en ella y daréis por instrucción a
la gente que ansi embiaredes que en ninguna ma-
nera entren en las yslas de los malucos porque no
se contravenga al asiento que tenemos tomado con
el Serenísimo Rei de portugal sino en otras yslas
que están comarcanas a ellas asi como son las phe -
lipinas y otras que están fuera del dicho asiento
96 ISLAS FILIPINAS. DOC. 10. — 1559.
dentro de nuestra demarcación que diz que tiene
también especería. El memorial que nos embiastes
de la artillería Rescates y otras cosas que os pares -
cío que de acá se debían mandar embiar para que
los navios que embiasedes al dicho descubrimiento
fuesen apercevidos y en orden de manera que fuese
de efecto su yda ansi para la buelta como para que
no ofendiendo a nadie se puedan defender en la
mar y en tierra de quien los quisiere ofender y
para que den de los Rescates que llevaren manda-
mos veer y aviendo platicado sobre ello y oído al
capitán Juan pablo de carrion con quien nos escri-
vistes que se podía dar crédito en este negocio ha
parecido que se os debe mandar embiar lo conteni-
do en el memorial que va con esta firmado de
nuestro ynfrascripto secretario y ansi hemos man-
dado a nuestros oficiales de la casa de la contrata-
ción do Sevilla que os lo embien luego todo ello los
quales lo cumplirán conforme a lo que se les ha
scripto. La carta que os paresce que se escriba a
frai andres de urdaneta de la orden de sanct agus-
tin que esta en essa ciudad para que vaya en esos
navios por la expiriencia que tiene de las cosas de
aquellas yslas de la speceria por aver estado en ellas
os mando embiar con esta y otra para su provincial
encargándole que de orden como Vaya hazer se las
habéis dar para que se cumpla lo que en esto les
encargamos. Ansimismo os mando embiar con esta
las cartas que pedís en blanco para las personas que
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 97
OS pareciere para el efecto que decis daréis en todo
la borden que conbenga para que se consiga el fin
que se pretende como lo tenéis entendido y lo prin-
cipal que les haveis de dar por instrucciones que
no se detengan en contratación ni Rescates sino que
luego den la buelta á essa nueva spana porque lo
principal que en esta jornada se pretende es saber
la buelta pues la yda se sabe que se baze en breve
tiempo y darnos eis aviso de lo que en ello se bicie-
re En negocios de esta calidad no bavia para que
disculparlo ni comunicarlo con tantas personas
como tenemos entendido que se a comunicado pues
teniades vos facultad nuestra Para bazer los descu-
brimientos que quisiesedes de aqui adelante esta-
réis advertido de tener mas Recatamiento en cosas
semejantes por que de esto an nacido ynconbinien-
tes De Valladolid á veynte y quatro de setiembre
de quinientos y cinquenta y nueve Yo el Rey Re-
frendada de eraso señalada de birviesca don Juan
Vázquez agreda jaraba.
W
98 ISLAS FILIPINAS. DOC. 11. 1559,
II.
(1559.— 24 Septiembre.— Valladolid.)— Carta (1) del Rey á Fr. Andrés de
Urdaneta, de la orden de San Agustín, en la ciudad de Méjico, encar-
gándole que en atención á la mucha noticia que tenia de las islas del
Poniente y entender la navegación, se embarcase en los navios que el
Virrey de Nueva España enviaba al descubrimiento de aquellas islas. A
continuación está la respuesta de dicho Fr. Andrés ofreciendo hacer ed
viaje que S. M. le prevenía, y una relación sobre la misma jomada y na-
vegación que se debía de hacer, declarando entre otras cosas que las Phi-
lipinas están dentro del empeño, etc. ( C. i. de JV. 1. 17. d. n. 1.)
El Rey = Devoto Padre Fray Andrés de Urdane-
ta (2) de la orden de Sant Agustín. Yo he sido in-
formado que vos siendo seglar fuistes en el Armada
(1) Aunque esta carta se halla impresa en el tomo i, pág. 101 de la
Bibl. marít. esp. de Navarrete, repítese aquí en gracia á su corta extensión
y para no romper la coordinación de la correspondencia inédita de Urda-
neta, que se inserta en los documentos siguientes.
(2) Andrés de Urdaneta nació en Villafranca de Guipúzcoa en 1498, de
D.* Gracia de Cerain y Juan de Ochoa Urdaneta, ambos de ilustre linaje-
Sus padres querían emprendiese la carrera eclesiástica, para lo cual estudió
latinidad y filosofía; pero él, que prefería la militar, se alistó , ya huérfano
y en edad conveniente, bajo las banderas de Carlos V , peleando con valor
en Alemania é Italia. El estudio que habla hecho de las matemáticas, astro-
nomía y cosmografía le aprovechó mucho para distinguirse como hábil
piloto y de excelente consejo en las expediciones marítimas de que fué
parte. Tomóla en la del Comendador Loaisa, que salió de la Coruña el 24
de JuHo de 1525, y rota por los tiempos y maltrecha por penalidades que
debilitaron las tripulaciones y ocasionaron entre otras muertes la del Co-
mendador y la del afamado Juan Sebastián del Cano, llegó á las Molucaa
bajo el mando de Martín Iñiguez. En aquellas islas permaneció Urdaneta
liasta el año de 1536 en compañía de Alvaro de Saavedra, jefe de la conocida
expedición á que dio su nombre, y de Hernando de la Torre.
A su regreso á España por Lisboa le fueron ocupados en esta ciudad, en-
tre otros papeles sobre derroteros y navegaciones, la relación de la verifi-
cada por él de regreso.
' Al escapar de Lisboa y llegará Valladolid para dar cuenta al Emperador
de sus viajes, presentó con Maclas del Poyo la relación sumaria del que
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 9|9
de Loaysg,, y pasastes al Estrecho de Magallanes,
y á la especería donde estobisteis ocho años en nues-
tro servicio. Y por que agora Nos habernos encarr
.gado á D. Luis de Velasco, nuestro Visorrey de esa
Nueva España, que embie dos Navios al descubri-
miento de las Islas del Poniente azia los Malucos,
y les ordene lo que han de hacer, conforme á la
instrucion que se le ha imbiado, y por que segua
la mucha noticia que diz que tenéis de las cosas de
aquella tierra y entender , como entendéis bien Ija
habla verificado la desgraciada expedición de Loaisa (que hoy corre im-
presa, como se verá en el Índice, en el tomo v, páginas 366 á 68 de la Colec-
ción de Navarrete), y en 26 de Febrero de 1537 presentó la detallada de
todos los sucesos de la misma expedición hasta 1535, pero antes de su sar
lida del Moluco (impresa también en el mismo tomo V, páginas 401 á 439).
También se halla en la pág. 382 la contestación al interrogatorio que le
dirigió el Consejo de Indias sobre este viaje, é incidencias acerca de la
cuestión de límites entre las posesiones que pertenecían á Portugal ó de-
bían corresponder á España.
Desde Valladohd se trasladó á Nueva España, donde el Virrey D. Anto-
nio de Mendoza, apreciando la capacidad de Urdaneta por el buen desena-
peño de los cargos que en Méjico le habla confiado, quiso elegirle para
mandar la Armada que en unión de Alvarado preparaba para continua* el
descubrimiento de las Islas de Poniente, y que por la trágica muerte del
célebre Adelantado de Guatemala quedó toda ella por cuenta del Virrey.
Urdaneta rehusó por lo pronto, quizá por estar ya decidido á tomar el há-
bito de San Agustín, como realizó á 20 de Marzo de 1553 en el convento
de aquella orden en Méjico. Seis años después, muerto Mendoza, y susti-
tuido en el virreinato por D. Luis de Velasco, recibía Urdaneta la carta de-
Rey que se inserta en el texto que motiva esta nota.
Los documentos siguientes dirán la parte principal que el famoso a,gii8-
tino tomó en la expedición de Legaspi, el cual fué propuesto por él para el
mando.
También se nos ofrecerán otros documentos en que un Juan Pablo Ca-
món, Almirante de aquella Armada, hace objeciones á la derrota propuesta
por el agustina
Los documentos sobre la expedición expresada irán completando su bio-
grafía y dando luz sobre trabajos importantísimos del afamado explorador
navegante, que terminó su vida el día 3 de Junio de 1568 años, áios setenta
de edad y diez y seis de religioso.
100 ISLAS FILIPINAS. DOC. 12. — 1560.
Navegación della, y ser buen cosmógrafo, sería de
gran efecto que vos fuesedes en los dichos Navios,
asi para lo que toca á la dicha Navegación, como
para el servicio de Dios nuestro Señor, y nuestro:
Yo vos ruego y encargo, que vais en los dichos
Navios, y hagáis lo que por el dicho Visorrey os
fuere ordenado, que demás del servicio que haréis á
nuestro Señor, Yo seré muy servido, y mandaré
tener cuenta con ello, para que rescibais merced en
lo que hobiere lugar. De Valladolid á 24 de Setiem-
bre de 559 años.=Yo el Rey.=Refrendada de Era-
so. = Señalada de Birviesca. = D. Juan Vázquez
Agreda Jaraba. ^
12.
(1560.-28 Mayo.— Mé]ico.)— Carta del Virrey de Méjico D. Luis de Ve-
lasco á S. M. sobre el apresto de la Armada que habia de salir al descu-
brimiento de las Tslas Filipinas. ( C. t, de N. 1. 17. d. n. 7.)
Sacra Catholica Real Magostad = La que V. M.
me mandó escribir en Valladolid á los 14 de Sep-
tiembre del año pasado de 1559, recivl en 21 de
Abril de 60, que es respuesta de lo que escribi y
paresceres que invié, sobre la orden que se deve
tener en los descubrimientos que V. M. manda ha-
cer por la mar del Sur, y quantos deven ser los
Navios, y de qué porte, y qué gente y provisión
han de llevar, y qué navegación deven hacer, y
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 101
dice V. M. que habienrlolo todo visto y entendido
ha sido servido por la confianza que tiene de mi
persona, de mandármelo remitir, para que como
quien tiene la cosa presente, lo haga é provea como
viere que mas conviene al servicio de Dios nuestro
Señor, y de Y. M. y con la menos costa de la Real
hacienda que ser pueda , y se me (1) que por
virtud de la comisión que se me invió para hacer
los descubrimientos invie dos Navios del porte
y manera, y con la gente que acá paresciere, los
quales vayan al descubrimiento de las Islas del
Poniente, y les ordene lo que han de hacer confor-
me á la instrucción que se me invió, y que provea
que de traer alguna especiería para hacer el
ensaye della, y se vuelvan á esta Nueva España,
hecho lo que les ordenare que han de hacer, para
que se entienda si es cierta la vuelta , y qué tanto
se gastará en el viaje: y que dé por instrucción á
la gente que enviare, que en ninguna manera en-
tren en las Islas de los Malucos, por que no se con-
travenga al asiento que está tomado con el serení-
simo Rey de Portugal, sino en otras Islas que están
comarcanas á ellas , asi como son las Filipinas, y
otras que están fuera del dicho asiento, y dentro de
la demarcación de Y. M., que se dice que tienen
también especia: Beso los reales pies de Y. M. por
confiar de mi negocio de tanta importancia: trava-
(1) N. de N. — El original está roto en los tres racíos que hay en esta
plana
102 ISLAS riLIPINAS. DOC. 12.-^1560.
j'áré quanto sea posible por que se acierte, y guar-
darse ha en la provisión y navegación la orden que
V. M. manda; aunque no sé puede ir á las Islas Fi-
lipinas sin entraren lo que toca al empeño, por que
rio menos están dentro de él que lo de los Malucos,
como V. M. lo mandará ver por la relación que va
con esta, la qual se hizo solamente por mi, y por
Fray Andrés de Urdaneta, que es la persona que
mas noticia y esperiencia tiene de todas aquellas
Mas, y es el mejor y mas cierto cosmógrafo que
¿áy en esta í^ueva España: la relación se puede
tener por cierta, V. M. la mande ver y comunicar
con los cosmógrafos que fuere servido, y con algu-
nos Marineros, si son vivos, de los que fueron en el
Armada de Don Jofre de Loaysa, y si pareciere ser
conviniente, y que no se contraviene al asiento to-
rnado con el serenísimo Rey de Portugal, y que es
causa piadosa, y que Y. M., como Rey Cathólico y
christianisimo está obligado á redimir sus vasallos,
y sacallos de poder de Infieles, pues fueron en Ar-
mada suya, y en su servicio, y á su sueldo, y se
íiene noticia qué están captivos algunos Españoles
én las Islas Filipinas y en otras comarcanas á ellas
cerca dé las áé Maluco, y pues á este efecto y no á
¿tro alguno, y á proveerse de algunos bastimentos
I llegarán los Navios de Y. M. á estas Islas, parece,
j ([iie no se contraviene al asiento tomado con el Rey
de Portugal: Y. M. enviará á mandar cerca de ésto
lo que fuere servido: si los Navios estovieren á pi-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 10o
que antes que Y. M. me mande responder, por que
se perdería mucho en detenellos , despacliallos he
Conforme á la relación que envió, y en lo demás á
la que Y. M. me tiene mandado, irán los dos Ga-
leones que se están haciendo, que el uno es de dos-
cientas toneladas, y el otro de ciento y setenta á
ciento y ochenta, y un Patax , y alguna madera
labrada dentro de los Galeones para hacer chalupas
ó barcas, conforme á como fueren necesarias entre
las Islas: dase la prisa posible en que los Navios se
acaben, escríbeme la persona que tiene cargo de la
obra, que para la primavera del año de 61 estarán
prestos á Nicaragua, y Realexo, que son Puertos
en la Provincia de Guatimala. He inviado á hacer
los cables, y xarcia que es necesaria para estos Na-
vios, por hacerse allí mejor que en toda la costa de
la mar del Sur, y traerse han fácilmente de aque-
llos Puertos al de la Navidad donde los Navios se
hacen por mar.
El artillería , y municiones , y armas , y rescates
que V. M. mandó inviar ha venido conforme á la
memoria que did en el real consejo Juan Pablo de
Carrion: ha sido tan necesario , que no se pudiera
hacer la jornada sin ello, por que son cosas que en
esta tierra no se pueden haber, y sola el artillería y
clavazón que se ha traído, si en esta tierra se
hubiera de fundir y hacer, costara mas que todo lo
que Y. M. ha mandado inviar. Quedase dando or-
den como todas las cosas que son de peso se lleven
104 ISLAS FILIPINAS. DOC. 12. — 1560.
del Puerto de la Veracruz por mar á Guazaqualco»
que es camino de dos ó tres dias, y de alli por un
rio en barcas y canoas , y el trecho que resta de
tierra hasta Teguantepeque , que es Puerto de la
mar del Sur , que son diez y ocho leguas se llevará
en carretas y caballos, por reservar á los Indios de
travajo, y á V. M. de alguna costa, por que si se
hobiera de llevar del Puerto de la Veracruz al de
la iSTavidad por tierra, no se podia hacer sin vexa-
cion de los Indios, y sin que costara harto dinero.
En todo se mira, y mirará como se gaste lo menos
que sea posible de la real hacienda, como V. M. lo
manda.
Las cartas que Y. M. mandó escrivir al Provin-
cial de la orden de San Agustín, y á Fray Andrés
de Urdaneta, sobre que fuese en los Navios , por la
experiencia y noticia que tiene de las cosas de las
Islas, se les dieron, y la respuesta va con esta(l): el
Provincial dio la licencia, y el P'ray Andrés ha
aceptado la jornada, como lo mandará ver V. M.
por sus cartas: irán con él otros dos ó tres Religio-
sos. Ha sido muy acertado que Fray Andrés vaya
por la experiencia y noticia que tiene de las Islas,
é por que la navegación que se ha de hacer nin-
guna persona en estos reynos ni en esos lo entiende
tan bien como él , demás que para toda manera de
negocios es prudente y templado, y tiene muy
(1) V. el doc. siguiente núm. 13.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 105
buen parecer: tengo por cierto que acertará á ser-
vir bien á Dios Nuestro Señor y á V. M. en la jor-
nada y siendo V. M. dello servido, será bien man-
dalle escribir teniéndole en servicio el aceptarlo.
Las cartas que Y. M. me mandó inviar en blan-
co se hinchiran para las personas que convenga, y
se les darán á su tiempo, y lo principal que se dará
por instrucción á las personas de cargo, será que
no se detengan en contrataciones y rescates , sino
que con la presteza posible den la vuelta á esta
Nueva España, pues lo que V. M.. principalmente
pretende es saber, qué se puede hacer, de lo qual,
mediante Dios no se duda. De lo que se hiciere y
sucediere en el negocio iré dando aviso á Y, M. en
todos los Navios que desta tierra fueren. Guarde
Nuestro Señor la Sacra catholica Real Persona de
Y. M., y en mayores reinos y señoríos acreciente.
De México 28 de Mayo de 1560=Mandame Y, M.
reprehender por haber comunicado este negocio
con tantas personas , y que de aqui adelante esté
advertido de tener mas recatamiento en cosas se-
mejantes, por que dello han nascido inconvenien-
tes: es gran merced para mi, que Y. M. me mande
avisar y reprehender como á criado. Es cierto que
no he dado parte del negocio mas de á las personas
cuyos pareceres envié , que no se pudo escusar, y á
Don Antonio mi hijo, para que hiciese relación á
Y. M., y con estas personas traté el negocio como
cosa de que yo me queria informar para saber el
KüiriVEiisiTr;
106 ISLAS FILIPINAS. DOC. 13. 1560.
camino, y lo sucedido á las Armadas que han ido
á las Islas del Poniente, para si conviniese dar
aviso á V. M. y en obra que andan hachas y mar-
tillos no se puede tener secreto, y como los Navioá
se hagan en la mar del Sur juzgan que no son
para otro efecto sino para la jornada de las Islas del
Poniente, aunque he publicado, que se hacen para
la contratación del Perú , y seguridad de la costa;
y para que esto tenga mas apariencia hago llevar
el artillería y municiones, y recojer los bastimen-
tos que los Navios han de llevar , en el Puerto de
Acapulco que está cien leguas de esta costa mas
cerca de Peni que el Puerto de la Navidad donde se
hacen los Navios; y hechos vernan á recibir la
carga y gente. =Don Luis de Yelasco.
13.
(1560.— 28 Mayo.— Méjico.)— Contestación de ürdaneta al Rey. ( C. i. de
JV: t. 17. d. n. 7.)
Sacra Católica Real Magestad = En principio de
Mayo deste presente año de sesenta recevi el man-
dato de Vuestra Real Magostad hecho en Valladolid
á veinte y quatro de Septiembre del año pasado de
cinqüenta y nueve, por el qual es servido mandar-
me vaya en los Navios que D. Luis de Velasco Yi-
sorrey desta Nueva España por mandado de Vues-
tra Magestad imbia á las Islas del Poniente, al
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 107
qual mandato luego obedecí, como á mandato de
mi Rey y Señor, á quien siempre servi, y beso los
Reales pies, y manos de Vuestra Magestaid por la
merced y favor que es servido hacerme en mandar-
se servir deste su Capellán y siervo. La informa-
ción que á Vuestra Real Magostad han hecho de
que Yo fui en la Jornada que el Comendador Frey
Garcia de Loaysa en servicio de Vuestra Magostad
hizo para las Islas de Maluco, asi es, que yo fui en
ella el año de veinte y cinco, en la qual me ocupé
11 años hasta que di la vuelta á España, donde en
Vallad olid el año de treinta y seis di á Vuestra Real
Persona cuenta y relación de lo sucedido en aquella
Jornada. Los ocho años de los quales estube de
asiento en las Islas de Maluco, y su comarca, sirvien-
do á V. M. asi de soldado, como de capitán, como éñ
cargos de su Real hacienda hasta en tanto que por
una Real cédula nos fué mandado dexasemos la tier-
ra libremente á los Capitanes del Serenísimo Rey de
Portugal. Y vuelto de la especería hasta el año de
52 que Nuestro Señor Dios fué servido llamarme al
estado de la Religión en que agora vivo me ocupé
en servicio de V. M. y lo más del tiempo en esta
Nueva España donde por D. Antonio de Mendoza
Visorrey de ella me fueron encomendados cargos de
calidad, asi en las cosas de la guerra í[ue se ofres-
cieron, como en tiempo de paz. Y después que estoy
en la Religión asi mesmo se han ofrescido negocios
importantes del servicio de V. M. en que algunas
108 ISLAS FIILPINAS. DOC. 13. — 1560.
veces su Visorrey D. Luis de Velasco me ha ocu-
pado. Y agora luego que el mandato de Y. M. re-
civi di noticia dello al Padre Fray Agustin de Co-
ruña Provincial de la orden de nuestro Padre San
Agustin en esta Nueva España, y el y toda la orden
con gran voluntad y afición que tienen al servicio
de V, M. obedecieron lo á el, y á mi mandado, y
me mandó me aparejase á hacer este viaje con otros
tres Religiosos. Y dado caso, que segund mi edad
que pasa de 52 años (1) y falta de salud que de
presente tengo , y los muchos trabajos que desde
mi mocedad he pasado, estaba necesitado de pasar
lo poco que me resta de vivir en quietud; pero con-
siderado el gran zelo de V. M. para en todo lo que
toca al servicio de nuestro Señor Dios, y augmento
de su-Santa Fó Católica, me he dispuesto para los
trabajos desta Jornada solamente confiando en el
auxilio Divino, mediante el qual en su misericordia
espero que su Divina Magostad y Vuestra Real Per-
sona han de ser servidos muy mucho. El Virrey
D. Luis de Velasco me ha comunicado el manda-
to de Vuestra Real Magostad á cerca de lo que toca
á la Navegación que manda hacer al Poniente; y
tratado con el lo que me ha parescido que conviene
(1) Hay una nota que dice: «Esta es equivocación, pues según los escri-
tores de su orden había nacido en 1498; y por tanto debe decir sesenta y
dos años. Véase Fr. Gaspar de San Agustin en las conquistas de las Fili.
pinas, lib. 1.", cap. 30.»
Compruébase además por una carta del capitán Juan Pablo de Carrión
que aparecerá en su lugar oportuno.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 109
al servicio de nuestro Señor, e de Vuestra Magestad
á cerca deste negocio, á su Señoría le ha parecido
que Vuestra Magestad será servido en que se dé
cuenta á su Real Persona dello. E asi juntamente
con esta va mi parescer sobre ello para que Vuestra
Magestad mandado ver, provea lo que más fuere
su servicio. A V. M. Suplico se resciva de mi la
voluntad con que sirvo, que es con deseo de acer-
tar en el servicio de nuestro Señor Dios, y de V. M.
cuya Real Persona, y muy gran Estado nuestro Se-
ñor guarde y conserve con augmento de muy ma-
yores Reynos y Señorios y después le lleve á la
Gloria Celestial para que goce de aquel Reyno de
la Eternidad para donde le crió. De México á 28 de
Mayo de 1560.=S. C. R. M.=Beso los Reales pies
y manos de V. M. vuestro muy humilde capellán
y menor siervo=Fray Andrés de ürdaneta.
otra de ürdaneta en ampliación de la anterior, fecha ibidem.
S. C. R. M.=Porque paresce que podria haber
algún inconveniente ó escrúpulo en hacer la Nave-
gación que V. M. manda hacer para lo del Ponien-
te desde esta Nueva España por el modo que es ser-
vido de mandar que se haga, mandando que vayan
derechos en busca de la Isla Filipina por la misma
razón que V. M. expresa en el mandato que embia,
que es que no entren en lo de Maluco porque no
parezca que se contraviene al asiento que V. M.
tiene tomado con el Serenísimo Rey de Portugal;
lio ISLAS FILIPINAS. DOC. 13.^ — 1560.
pues es manifiesto , y está claro , que la Isla Filipi-
na no solamente está dentro de los términos de lo
del empeño (1), empero la punta que sale de la di-
cha Isla á la parte del Levante, está en el meridia.-
no de las Islas del Maluco , y la mayor parte de
toda la dicha Isla está más al Poniente del meridia-
no de Maluco; y el asiento ó concierto de lo capi-
tulado sobre lo del empeño es qm desde las Islas
de Maluco acia la parte del Oriente en 17 grados
mediendolos por la Equinocial que son 297 leguas
y media á respeto de 17 leguas y media cada gra-
do, se eche una linea que vaya de polo á polo; y
que al Poniente desta tal linea de aquel semicírcu-
lo, ninguna de las Armadas de V. M. ni de sus va-
sallos puedan entrar, ni poblar, ni contratar, has-
ta en tanto que se deshaga la venta , ó empeño que
esta hecho; é porque como he dicho , la Isla Filipi-
na, no solamente está dentro de lo del empeño, pe-
ro aun está la mayor parte della mas al Ocidente
del Meridiano de las mismas Islas de Maluco. Por
lo qual paresce que podria haber algún inconve-
niente en mandar V. M. que los dichos Navios, é
gente fuesen á la dicha Isla Filipina sin mostrar
alguna causa legitima , ó piadosa para ello: por lo
qual paresce que V. M. seria mas servido que man-
dase que fuesen desta Nueva España dos Galeones,
y un Patáx, que será menester para hacer el viaje
(1) En documentos posteriores consta rectificada esta opinión de Ur-
dan eta.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 111
á descubrir por el Mar del Poniente desta Nueva
España, por las partes que á su Visorrey Don Luis
de Velasco le pareciere harando la Mar hasta lo que
llega á los términos de lo del empeño que está he-
cho al Serenisimo Rey de Portugal , que es como
está dicho hasta lo que señala é divide la linea que
va echada de polo á polo mas al oriente de las Islas
de Maluco 297 leguas y media , para que Vuestra
Real Magostad tenga noticia de las tierras, é Islas,
é gentes que hay en su demarcación , para que asi
descubierto é sabido lo que hay, V. M. provea y
mande lo que mas convenga al servicio de nuestro
Señor Dios , y al suyo , é al bien de los naturales
de las tierras que asi se descubrieren. Y demás des-
te mandato paresce que corresponderá bien y será
cosa piadosa, que V. M. mande, que por quanto ha
seydo informado, que en la Isla Filipina, y en
otras Islas comarcanas á ella se perdieron algunos
Españoles vasallos de V. M. que fueron á aquellas
partes, asi en el Armada de Loaysa, que partió de
España el año de 25, como de los Navios que em-
bió el Marques del Valle desde la Nueva España el
año de 27 como de los que embió el Visorrey Don
Antonio de Mendoza desde la dicha Nueva España
el año de 42 demás de otros que se perdieron en
un Navio del mismo Marques del Valle que ve-
niendo del Perú para la Nueva España se desderro-
tó con tiempos contrarios, é se perdió en aquel Ar-
cipiélago. E porque agora V. M. ha seydo infor-
112 ISLAS FILIPINAS. DOC. 13. — 1560.
mado que algunos de los dichos Españoles que asi
se perdieron en algunos de los dichos Navios están
presos y cautivos entre los Infieles de la dicha Isla
Filipina, es V. M. servido por servicio de nuestro
Señor Dios , y por hacer bien y merced á sus sub-
ditos y vasallos compadesciendose dellos, que los
dichos Navios que asi fueren á descubrir, lleguen
hasta la dicha Isla Filipina, donde los dichos Es-
pañoles están cautivos, y llegados en la dicha Isla,
y surtos en ella sepan de los Indios naturales della,
que Españoles hay en aquella Isla, y las demás co-
marcanas á ella, para que sabido los que hay resca-
ten, y compren á todos ellos, é á sus hijos si tubie-
ren algunos porque no se pierdan sus Animas; é
para los comprar asi lleben algunas mercadurías
que sean tales que se sepa que mas agrade á los di-
chos Indios de las dichas Islas. E asi rescatados los
dichos Elspañoles, é sacados del cautiverio en que
están, den la vuelta para la Nueva España quando
les paresciere que es tiempo convenible para hacer
su Navegación, sin ir á las Islas de Maluco, ni sin
ocuparse en tratos, ni mercadurías, ecepto com-
prando algunas cosas que sean dignas de ver para
muestra , ó los bastimentos, é las demás cosas que
tubieren necesidad para su Navegación. Y para
hacer esta Navegación sea V. M. servido de man-
dar que se busquen los mejores Pilotos que se pu-
dieren haber, demás de las personas platicas que
irán en la Jornada, para que se trahiga la mas cier-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 113
ta relación que posible sea, asi de lo que nueva-
mente descubrieren, como de la longitud, é camino
que hay desde la Nueva España, á la dicha Isla Fi-
lipina, y á las demás de su comarca, para que se
tenga entendido hasta donde llegan los 180 grados
de longitud de la demarcación de V. R. M. E asi
paresce que no solamente que hay justa causa para
llegarnos á la Isla Filipina en busca de los dichos
sus vasallos, para ponerlos en libertad , sacándolos
del cautiverio en que están; pero paresce que hay
obligación para ello , pues se perdieron yendo en
servicio de V. R. M. Y demás del servicio que á
nuestro Señor Dios se hará , é gran bien é merced
á ellos en sacallos del poder de los Infieles, podrán
aprovechar mucho con la lengua que sabrán y no-
ticias que teman , de que V. R. M. será muy ser-
vido=Fray Andrés de ürdaneta.
14.
(1561. — 9 Febrero.) — Copia de un capítulo de carta que embio el Virey
de Nueva España D. Luis de Velasco á S. M. fecha á 9 de Febrero sobre
la llegada de Pedro Menendez de Aviles y construcción y apresto de
los buques para la Armada que ha de ir á el descubrimiento y con-
quista de las Islas del Poniente, recomendando para el mando de ella á
Miguel López de Legazpi. — (^A, de I. Pat.l, l,*/±z')
S. C. M.=E1 capitán Pedro menendez de aviles
llego a esta nueba españa por fin de mayo del año
pasado de sesenta y por aver despachado em prin-
114 ISLAS FILIPINAS. DOC. 14. — 1561.
cipio de abril la flota que Uebo a cargo hortuno de
ybarra y Uebado todo el oro y plata que se pudo
recoger asy de la real hazienda como de particula-
res y no quedar en la tierra que llevar las naos que
de españa vinieron pocos dias antes que llegase po-
dro menendez no fue luego debuelta y pareció que
hora bien esperar que se rrecogiese alguna canti-
dad asy de la rreal hazienda como de particulares
Porque los nabios no bolbiesen sin dinero y también
por aguardar a que passe la furia del ymbierno y
nabegasen en buen tiempo despachóse el nabio en
que pedro menendez (1) a dar aviso de esto a V. ma-
gostad que pareció en principio de Julio y la hecha
de my carta fue en xxvii de Junio y estando acor-
dado que partiese mediado enero se pidió por la
Unibersidad y mercaderes de esta nueba españa que
se detubiese hasta principio de marco asy por que
se pudiese rrecoger cantidad de plata como por que
las naos partan en buen tiempo y no pudieran par-
tir antes avnque quizieran por que a hecho en esta
tierra el mas áspero ymbierno que se a visto y con
las crecientes de los rrios y lo muncho que a llovido
las minas por munchas partes sse anegaron y a
convenido para que se pudiesen labrar esperar a
que pase la furia de las aguas que duraron hasta
(1) Falta. pasa 6 va. Se guarda fielmente la ortografía, advirtiéndose se
tenga en cuenta que la inicial de los nombres propios hállase escrita con
letra minúscula. Sólo se ha procurado distinguir con un guión el punto
final en aquellos periodos en que lo exige el sentiáo.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 115
fin de otubre que a sido cosa no vista en esta tierra
y la plata que llevan estas naos sea sacado en los
meses de henero y hebrero asy que por todo a con-
venido diferir su partida en el tiempo que aquy a
estado é comunicado con el cosas ymportantes al
servicio de Y. magostad asy en lo que toca a la
seguridad de la navegación que se a de hazer por
este mar océano a la venida y buelta a españa de
toda parte de yndias como en la que se pretende de
hazer por la mar del sur la buelta de las yslas del
poniente suplico a V. magostad le oya y le de ere*-
dito que como a tan fiel y buen criado de V. magos-
tad y tampratico y entendido y experimentado todo
Jo que a esto toca le e comunicado lo que V. ma-
gostad me tiene mandado sobre la población de la
tierra de la florida y punta de santa elena y del
estado en que queda y de lo que se a proveído hará
rrelacion a Y. magostad y también de como se ha-
zen los dos nabios y vn patax para las yslas del
Poniente que son de la facción y tamaño que el
dirá Hiran proveídos de bastimentos para la yda y
buelta y la navegación se hará sy los tiempos dan
lugar para la derrota al tiempo que el dirá— la jar-
cia Ancoras y velas y otras cosas nececarias para el
buen abiamiento y despacho de estos nabios a sido
y es tan trabajoso de aver y tan costoso de llevar
al puerto y rrecogerlo donde se hazen los navios
que es en el puerto de la navidad como dirá pedro
menendez — ponese la diligencia posible en que se
116 ISLAS FILIPINAS. DOC. 14. — 1561.
acaben y pongan a pique creo lo estaran dios me-
diante para en fin de este año — a pedro menendez e
encargado embie desde Sevilla cierta xarcia y cables
que serán menester sy viene a tiempo servirá para
estos navios y syno para los que adelante conbenga
que se hagan suplico a V. magostad se proveen e
ymbien en los primeros nabios también sera ne-
cecario que V. magostad mande ymbiar para esta
jornada dos pilotos que sean abiles y diestros
en la navegación del mar océano porque avnque
tengo proveidos tres ay necesidad de otros dos
porque baian doblados en los nabios porque en na-
vegación tan larga podria faltar alguno — y para
caudillo y Principal de la gente que con ellos a de
ir que serán de dozientos y cinquenta a trezientos
hombres entre soldados y marineros y gente de
servicio é señalado a miguel lopez de legazpi natu-
ral de la provincia de lepuzcua hijo dalgo notorio
de la casa de lezcano de hedad de cinquenta años (1)
y mas de veynte y nuebe que esta en esta nueba
españa y de los cargos que a tenido y negocios de
importancia que se le an cometido a dado buena
cuenta y a lo que de su cristiandad y bondad hasta
agora se entiende no se a podido elegir persona
mas combiniente y mas a contento de fray andres
(1) En la biografía de Legazpi, inserta en la Bibl. marít. de Navarrete,
t. II, pág. 492, se lee que al ser nombrado caudillo de esta expedición
tenía 59 años de edad. Aunque se partiera de la fecha de la salida de la
Armada, que fué en 1564, existía siempre una diferencia de siete años entre
los que dice el Virey y los que le supone Navarrete.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 117
de hurdaneta que es el que ha de gobernar y guiar
la jornada porque son de una tierra y deudos y ami-
gos y conformarse an — ^fray andres escribe a V. ma-
gestad la orden que se terna en la navegación
dios nuestro señor delante y sobre otras cosas en
ella tocantes.
15-
(1561.— 9 Febrero. — Toledo). — « Copia de Vn capitulo de Vna carta de su
magestad escrita al Virrey don luis de Velasco fecha a ix de hebrero
de iüdlxi años que habla sobre la jomada de las islas del poniente*
(Patr. l,l,Vi3.)a).
« He visto lo que dizis cerca de lo que os embie a
mandar sobre el despacho de los navios que aveis,
de embiar a las yslas del poniente y según el estado
en que escrivis que esta vau es de creer que quando
esta Rescibais serán ya partidos — siéndolo ellos ha-
rán lo que vos les aveis ordenado conforme a lo que
os embiamos a mandar y si no lo fueren Vos haréis
en todo lo que os pareciere y vieredes mas convenir
que, con vuestra prudencia y esperiencia Estamos
cierto lo hordenareis como mas cumpla al servicio
de dios nuestro señor y nuestro guiandolo todo al
fin que os esta escrito — de toledo a nueve de hebrero
de mili y quinientos y sesenta y vn años »= «yo el
(1) Es el extracto de la carpeta.
118 ISLAS FILIPINAS. DOC. 16. — 1561.
Rey »=« por mandado de su magestad francisco de
Eraso»=«de su magestad al virrey Don luis» =
i6.
(1561. — 4 Marzo. — Aranjuez.) — Contestación del Rey á Fr. Andrés
de Urdaneta. (C. i. de N. 1. 17. d. n. 1.)
El Rey =Fray Andrés de Urdaneta de la orden de
Sant Agustin. Vi vuestra letra de 28 de Mayo del
año (1) pasado de 1560 y por ella he entendido el
ofrecimiento que hacéis de ir á las Islas del Poniente
en los Nabios que Don Luis de Velasco nuestro Vi-
sorrey de esa tierra por nuestro mandado embia á
ellas en cumplimiento de lo que os encargamos
cerca dello; y agradezcoos mucho la voluntad con
que os ofrecéis á hacer esta Jornada, entendiendo
ser en servicio de Dios nuestro Señor y nuestro : de
lo qual mandaré tener memoria para que recibáis
merced en lo que se ofresciere; y hobiere lugar. Yo
os encargo que conforme á vuestro ofrescimiento
hagáis la Jornada, y en ella lo que de vuestra reli-
gión y bondad se confia, que en lo que toca al pa-
rescer que embiastes se ha remitido todo al dicho
Visorrey para que el provea en ello lo que mas con-
vinifere conforme á lo que le está ordenado. De
Aranjuez á 4 de Marzo de 1561c=Yo el Rey=Por
(1) V.pág.106.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 119
mandado de Su Magestad=Fraiicisco de Eraso.
{Orig. A. de I,)
17.
1661.— Derrotero muy especial para dirigir á S. M. , hecho por Fr. Andrés
deUrdaneta, de la navegación que habia de emprender desde el puerto de
Acapulco á las islas de Poniente , la Armada que S. M. mandó aprestar
para su descubrimiento en las costas del mar del Sur de Nueva España,
con la descripción circunstanciada, así del puerto de Acapulco como del
de Navidad , y las propiedades y ventajas de cada uno de ellos , con una
memoria de lo que convenia proveerse ,para el apresto y buen éxito de
dicha expedición. ( C. i. de N. 1. 17. d. n. 2.)
Memoria de las cosas que me paresce que será
bien que el Rey nuestro Señor tenga noticia dellas
para que mande proveer lo que mas fuere servido
es lo siguiente.
Por razón que el Puerto de la Navidad, que es en
el mar del Poniente de esta Nueva España , el qual
está en diez y nueve grados y medio de altura poco
mas o menos, es tierra mal sana, por lo qual los
oficiales y gentes que residen en el dicho Puerto
muchas veces enferman y mueren algunos, y en
toda la redonda del Puerto hay muy poquitos In-
dios, y por estar ciento y quinze leguas de esta ciu-
dad, y ciento y ochenta leguas ó mas del Puerto de
la Vera- cruz, parece que con ver ná que el astillero
que está en el dicho Puerto donde se hacen los Na-
vios para el descubrimiento y navegación de la mar
del Poniente se mude á otro Puerto mas cómodo y>
120 ISLAS FILIPINAS. DOC. 17. — 1561.
sano, lo uno por que los oficiales que entienden en
la obra de los Navios, aunque se les dan buenos sala-
rios rehusan de ir allá, asi por la falta de salud que
allá tienen, como por que las cosas que han menes-
ter para su sustentamiento, como son vino, é azeyte,
y otras cosas de España, valen muy caro, lo qual
ha sido causa que haya en la obra de los dichos
Navios pocos oficiales, y se haya dilatado en la obra
dellas mas de dos años, y pasará otro año ó poco
menos para quando se acaben de estar á pique para
embarcarse en ellos para hacer el viaxe que han de
ir, con no ser mas de dos Galeones, el uno de porte
de hasta doscientos é cincuenta toneladas, y el otro
de hasta decientas toneladas, y un Pataxe que se ha
de hacer de hasta quarenta toneladas, é asimismo
importará mucho que el Puerto donde se ha de em-
barcar la gente sea sano, y no enfermizo, por que
embarcándose la gente en tierra no sana caen mu-
chos enfermos antes del embarcar, y mueren mu-
chos después en la mar, y se pasa mucho travajo
con ellos.
El Puerto de Acapulco parece que tiene buenas
partes, para que en el se arme el astillero para ha-
cer Navios, é para que en el sea la carga y descarga
dellos, por ser uno de los buenos Puertos que hay
en lo descubierto de las Indias, grande, y seguro, y
muy sano y de buenas aguas, y mucha pesquería,
de mucha madera para la ligazón de los Navios, y
tener á cinco, á seis leguas, y pocas mas mucha
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 121
madera para tablazón, y pinos para masteles y en-
tenas; aunque la tablazón se truxese alli de otras
partes por mar, importa mucho que el Puerto para
hacer los Navios y para la carga y descarga sea en
Acapulco, porque demás que es bueno y tener las
partes que tiene, bien cerca del Puerto es la tierra
razonablemente poblada, y de esta ciudad á el no
hay de sesenta y tantas leguas arriba, y camino que
andan por el arrias (1), y desde la Vera- cruz al
dicho Puerto hay hasta ciento é diez leguas poco
mas, ó menos, é asimismo camino por donde andan
arrias cargadas, y por la mayor parte del andarán
carretas que por la ciudad de los Angeles, el cami-
no para alia por venir á esta Ciudad, de manera
que desde la Vera- cruz al Puerto de Acapulco hay
menos que al de la Navidad setenta leguas pocas
mas ó menos que es mas del tercio del camino, é
asimismo desde esta ciudad de México al Puerto de
Acapulco es mas corto el camino que al de la Na-
vidad poco menos de medio por medio, lo qual im-
porta mucho para el acarreto de muchas cosas que
se han de llevar por tierra al Puerto de Acapulco,
asi desde la Vera- cruz como de esta ciudad.
Y demás de esto, para lo que se ha de pasar de
una mar á otra por el tío de Guazaqualco, é por
Tegoantepeque importa mucho que en el Puerto
de Acapulco sea el astillero y carga y descarga, por
(1) Por arrierías ó recuas.
122 ISLAS FILIPINAS. DOC. 17. — 1561.
que se ahorrará costas y mucho tiempo, por estar el
Puerto de Acapulco medio por medio, y aun mas
cercano á Tegoantepeque que el Puerto de la Navi-
dad, por que desde él á Tegoantepeque hay decien-
tas treinta leguas largas, y desde Acapulco pocas
mas de cient y diez leguas.
Y demás de por lo que está dicho, importa mucho
que el dicho Puerto de Acapulco se pueble, y en él
sea la carga y descarga, por que todas las mercadu-
rías y municiones, y cosas que se pudieren llevar
en arrias de una mar á otra, se llevarán en muy
hrebe tiempo, y sin los riesgos que hay por el rio
de Guazaqualco, y pasaje de Tegoantepeque, y á lo
que creo no con mas costas, por que desde la Vera-
cruz á Guazaqualco hay obra de sesenta leguas de
navegación, y todo lo que se ha de llevar hasta el
dicho rio ha de ir en barcas, alli han de descargar
para llevar en canoas ó en barcas é chizas (1 ) por el rio
arriba (2) hasta el desembarcadero que está
obra de veinte leguas de la playa de Tegoantepe-
que, donde se han de embarcar y cargar todas las
cosas para llevar al Puerto de Acapulco, la qual
playa es muy peligrosa para la carga y descarga
de los Navios, y asimismo desde la Vera-cruz á
Guazaqualco se navega con mucho riesgo por causa
que los Nortes le son en aquella costa trabesia, y en
dándoles el Norte navegando por alli, el remedio
(1) Así en la copia, debe decir hechizas ó sean portátiles.
(2) Igual blanco en el original.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 123
que tienen es dar al trabes con los barcos; y en las
veinte leguas que hay por tierra desde el desem-
barcadero del rio de Guazaqualco hasta la playa de
Tegoantepeque, se ha de llevar todo en arrias y
carretas, asi por escusar tanta dilación, como habria
si las mercadurías é cosas que se pueden llevar en
arrias por tierra desde la Vera-cruz á Acapulco, y
desde Acapulco á la Vera-cruz, se huviese de llevar
por el rio de Guazaqualco y Tegoantepeque , y por
escusar los peligros é riesgos que hay por lo que
está dicho., paresce que converná mas que el pasage
de todas las cosas de una mar á otra sea por tierra
en arrias, demás que se podrán llevar en mucha
parte del camino en carretas ó carros, solamente se
pase por Guazaqualco y Tegoantepeque la artillería
y ancoras, por ser cosas de mucho peso.
Quanto mas, que para la artillería y ancoras,
que será lo muy pesado, que no se podrá llevar en
arrias, se puede remediar con embiar desde España
cobre y estaño, é las demás cosas necesarias para
hacer la artillería, y buenos oficiales para que la
hagan, y lo mismo se puede hacer para lo de las
anclas con embiar hierro y oficiales, y en el mismo
Puerto de Acapulco se podrán hacer toda el artille-
ría y anclas que fuere menester: en esta tierra hay
cobre y en cantidad, de que se ha hecho artillería,
aunque no buena por que rebienta presto; pero si
se purificase bien el cobre se cree que se acertarla
á hacer buena artillería, de la qual, si se ha de
124 ISLAS FILIPINAS. DOC. 17. 1561.
proseguir la contratación del Poniente, y se han de
poblar aquellas tierras, ha de haber en gran canti-
dad y toda de bronze, por que la de fierro gastase
muy presto.
Y por que en esta tierra hay falta de oficiales de
todos oficios, y los nacidos en ella se aplican pocos
á deprender oficios semejantes como son menester
para el despacho de las Armadas, parece que se
acertarla en que compeliesen á muchos mancebos
que andan hechos bagamundos, á que deprendie-
sen los tales oficios, especialmente á mestizos, y
mulatos, é negros (1) orros, á unos hacer carpinteros,
é á otros á calafates, é á otros á cordoneros, éá otros
á torneros, y á otros á herreros, para que hubiese
abundancia de oficiales de todos géneros, demás
que será bien que se enseñe alguna buena cantidad
de géneros, esclavos comprados de la Real Hacien-
da, é con tal probeymiento habria buen recaudo de
oficiales de todos oficios.
Para pasar las mercaderías y municiones y xos
mas géneros de cosas por tierra desde una mar á
otra, como está dicho, el mayor inconveniente que
hay para ello son dos rios, en los quales se pueden
hacer barcas en que se pasen las arrias cargadas,
quanto mas que en el uno dellos se tiene noticia
que se puede hacer una puente fácilmente.
Desde España se han de inviar armas ofensivas
(1) Horros por libres.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 125
y defensivas, como son arcabuzes, de los quales se
ha de hacer mucho caudal, y asimismo algunas ba-
llestas, pero pocas, de todo genero de armas, en es-
tas dos hay para por mar, como para por tierra; y
asimismo de pólvora y salitre y azufre, todo refina-
do, que aunque en esta tierra hay algún salitre y
azufre, no se sabe que haya en cantidad: asimismo
se ha de proveer desde España de coseletes, celadas
y morriones, y cotas de malla, que vengan sueltas,
y no curen de coracinas por que luego se echa á
perder: cueras de ante son también buenas.
En esta tierra se tiene ya esperanza que se da
bien el cáñamo, por que se ha sembrado é cogido
en veces; pero como los que se dieron á esta gran-
geria, no tenian salida para el, dexaron de sembra-
Uo, y se han perdido todos los cañamones, de ma-
nera que no se halla ni uno solo: será necesario que
desde España se embien dos ó tres pipas de caña-
mones para que cercano á los Puertos del Poniente
siembren, que con esto se escusa de que haya nece-
sidad de embiar desde España cables y xarcias
para las Naos. En esta tierra hay un genero de
planta que llaman pita que es buena en falta de
cáñamo para hacer cables y xarcias, empero, por-
que acia la mar del Poniente hay falta de estas
plantas, se hace llevar de la mar de Lebante desta
tierra donde hay en mas cantidad é muy mejor;
seria necesario que se lleve una buena cantidad de
plantas nuevas á la costa de Poniente, para plantar
126 ISLAS FILIPINAS. DOC. 17. — 1561. ,
cerca de los Puertos que hay en ella: es planta que
se da mucho y multiplica mucho.
También se habrá de proveer desde España de
brea y pez, é alquitrán, aunque en esta tierra tam-
bién se hace alguna cantidad; asi mismo de lonas
para velas, y de lanternas para los Navios, é de
aceyte para las lamparas, y otras cosas, y de clava-
zón y pernos para los Navios que sean echizos á
proposito; y demás desto se ha de proveer de hierro
en cantidad para labrar acá asi clabazon como per-
nos, y otras cosas que serán necesarias para la obra
de los Navios.
Han de enviar de España cartas de marear, y
ahujas, y ampolletas, é hilo de velas, é ahujas para
lo mismo: seria bueno que se embiase una persona
que fuese diestro en hacer cartas de marear, y ahu-
jas, y otras cosas que sirven para navegar por la
mar, para que residiese en esta ciudad de México:
también se han de enviar Estrolavios, y ballesti-
llas, que de todo esto carecen acá al presente.
Lombarderos que sean buenos, y buena gente de
mar, asi para mandar los Navios, como para ma-
rear, se ha de proveer para adelante desde España,
en el entretanto que haya acá abundancia dellos es-
pecialmente para Navios de remos, y lo mismo de
algunos soldados que vengan asignados para efecto
de ir á lo de Poniente.
Acabados los Navios que ahora se hacen para el
Poniente, conviene que de nuevo se hagan otros
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 127
Navios en el Puerto de Acapulco, ó en el de la Na-
vidad, donde S, M. fuere mas servido en la canti*
dad, y del porte que embiare á mandar, para que,
placiendo á Nuestro Señor, quando nosotros fuére-
mos de vuelta en esta Nueva España, estén en bue-
nos términos para poderse acabar presto, para el
efecto que S, M. fuere servido de mandar.
Y por que los oficiales carpinteros, herreros, aser-
radores, calafates, cordoneros, élos mas oficiales de
los otros oficios que son menester para el aviamiento
de los Navios é Armada, reusan en quanto pueden
muchos dellos de ir á los Puertos de la mar del Po-
niente, es necesario que los tales oficiales, las demás
personas de mar que son menester para el dicho
efecto sean compelidos pagándoles un justo precio á
cada uno en su genero que vaya á las partes que
fueren menester, é siendo caso que en esta ciudad
de México, y en su comarca, y governacion, no hu-
viere recaudo bastante de las tales personas, y de
las cosas que serán menester para el efecto que se
ha dicho, S. M. sea servido de mandar, que en qual-
quier parte de las Governaciones de la Nueva Gali-
cia, Guatimala, y en las demás Governaciones de
estas partes de Indias, hallándose, asi oficiales, como
gente de mar, y Lombarderos, ó artillería, e otras
qualesquier cosas importantes y necesarias para el
buen abiamiento de las dichas Armadas, se pueda
mandar tomar, y se tome, pagando y dando á cada
uno é por cada cosa su justo salario ó prescio, para
128 ISLAS FILIPINAS. DOC. 17. — 1561.
que por falta de las tales personas y cosas necesa-
rias pudiéndose haber en estas partes, se dilate la
obra y efecto de las dichas Armadas.
E que asimismo, si en los Navios y Flotas que
vienen de España para estas partes, huviere algu-
nos oficiales de qualquier genero de oficio, é Lom-
barderos, é gente de mar, é artillería y municio-
nes, ancoras y cables, y otras qualesquiera cosas
que sean necesarias para el abiamiento de las Ar-
madas que en estas partes se hubieren de despachar,
constando, que aunque se saquen de los tales Navios
las tales personas y cosas necesarias, no harán falta
notable, se tomen como se ha dicho para suplir la
necesidad que huviere dellos, pagándoles su justo
precio ó salario.
Asimismo será cosa importante, que á la redonda
del Puerto de Acapulco, y de otros Puertos ó rios cer.
canos á él, se hagan almacigos de arboles de buena
madera, para tablazón, para que en las tales partes é
riberas de donde se pueda sacar la madera con carre-
tas, se planten muchos arboles, para que proveyén-
dolo ahora asi, quando vinieren á gastarse los arbo-
les que ahora hay, haya de los puestos á mano buen
recaudo, porque de otra manera antes de muchos
años habrá falta de buena madera para hacer Navios.
Asimismo conviene, que en la comarca del Puer-
to de Acapulco se tomen algunos sitios de estancias
para poblar de ganados para el pro vey miento del
dicho Puerto y Armadas.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 129
DE LA NAVEGACIÓN QUE SE HA DE HACER.
La navegación que con el ayuda de Dios, á mi
me parece que debemos de hacer desde esta Nueva
España para el Poniente, será por principio de Oc-
tubre de este año de sesenta y uno, é desde ahi has-
ta entrante Noviembre, y pudiéndonos hacer á la
vela por este tiempo, se navegue al Oeste, tomando
del Sudueste seiscientas leguas hasta ponernos en
altura de catorze grados y medio de esta parte del
Norte, y dende este punto correr derechamente al
Poniente en busca de San Bartholome, que se ha-
llará desde catorze grados hasta catorze y medio de
altura.
Ha se de procurar de reconocer esta Isla y surgir
en ella para saber si es poblada, y en que parte della
hay aguada, por que será muy importante que en
esta Isla haya agua dulce, aunque no fuese pobla-
da por estar seiscientas y nobenta leguas pocas mas
ó menos, mas acia la Nueva España que las Islas
de Maluco y Filipinas, donde se podrá tomar agua
y leña, y así á la ida, como á la venida, si la Nave-
gación de la vuelta no pudiere otra cosa, la qual
Isla si se poblase seria cosa acertada y de mucho
provecho para hacer escala en ella, aunque se po-
blase de hombres delinqüentes que mereciesen
muerte ó destierro perpetuo.
Eeconocida esta Isla de San Bartholome, y tomada
SF
130 ISLAS FILIPINAS. DOC. 17. — 1561.
agua y leña en ella, se deve correr desde alli al
Oeste quarta del Sudueste hasta baxar un grado y
medio de altura que es hasta los treze grados, y
desde alli correr derechamente al Oeste en busca de
la Isla de Botaha, que es una de las Islas de los
Ladrones, que yendo navegando por la altura de los
treze grados, no se podrá errar. Habrá desde San
Bartholome, hasta esta Isla trescientas y treinta le-
guas: las Islas de los Ladrones son muchas, y las
treze dellas dicen que son pobladas, es gente des-
nuda, y pobre, comen arroz, y tienen muchas pal-
mas de cocos, y tienen sal, pescan con anzuelos de
conchas de tortugas, son perdidos por cosas de hier-
ro; en las canoas con que navegan traen un contra-
peso por la una parte de la canoa, y traen velas de
petates á manera de velas latinas; importará mucho
reconocer esta Isla ó qualquiera de las otras para
reconocer y saber la navegación que hasta alli han
hecho, y quanto están de Maluco, y Islas Filipinas,
por que en la de San Bartholome podríanse errar
encontrando con otra alguna Isla que estuviese en
la misma altura, y mas al Oriente della: las onze
Islas de las treze pobladas, están de la Isla de Bota-
lia para el Norte.
Desde las Islas de los Ladrones para ir en busca
de las Islas Filipinas, se ha de navegar al Oeste
quarta del Sudueste hasta baxar á los onze grados,
ó algo menos, y puestos en esta altura correr luego
haciendo el camino del Oeste derechamente hasta
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 131
dar en las mismas Islas, que habrá dellas desde la
Isla de Botaba pocas menos de trescientas y setenta
leguas.
^"^Tero si no pudiéremos partir desde la Nueva Es-
paña basta después de entrados diez de Noviembre.
y de ahi basta veinte de Henero, ó pocos dias des-
pués, devemos bacer nuestra navegación corriendo
al Sudueste derecbamente en busca de la Nueva
Guinea, basta ponernos en altura de veinte y cinco
ó treinta grados de la parte del Sur de la Equino-
cial, si primero no descubriéremos la costa della,
por que si aquella costa va subiendo acia el polo
antartico, ó acia el Estrecbo de Magallanes, como
se tiene esperanza que subirá, aunque no baya la
costa tan tendida acia la parte del Leste, y quarta
del Sueste, como ba en lo que está descubierta,
sino que corra de aby adelante al Sueste encontra-
remos con ella antes que subamos á los treinta gra-
dos, tengo para mi que traen pintada aquella costa
en las cartas modernas que ban venido á esta Nueva
España, mas larga de lo que está descubierta mas
de cien leguas; pero con todo esto si ella corre al
Sueste desde el último cabo que está descubierto,
de la parte del Leste encontraremos con ella antes
de los treinta grados, y babiendo navegado basta
los treinta grados, como está dicbo, no descubriére-
mos la dicba costa de la Nueva Guinea, correremos
dándonos los tiempos lugar, desde el punto de los
treinta grados para el Poniente derechamente hasta
132 ISLAS FILIPINAS. DOC. 17. — 1561.
doscientas leguas, ó mas, y si tampoco ño encon-
traremos con ella en estas doscientas leguas, desde
este ultimo punto de los treinta grados correremos
al Oeste Norueste, y Oeste hasta ponernos en el di-
cho ultimo cavo que está descubierto, el qual está
en cinco grados, según la relación y figura que ya
tengo de la dicha costa
Y según en la parte y en el tiempo que hallare-
mos la dicha costa de la Nueva Guinea, y según
los tiempos nos dieren lugar, navegaremos siguién-
dola y descubriéndola á la parte que nos pareciere,
teniendo respeto que hemos de procurar de llegar á
las Filipinas á mas tardar entrante Noviembre del
año de sesenta y dos, paresce que partiéndonos
desde el Puerto de Acapulco á lo mas tardar en
veinte de Henero ó antes, como está dicho, con los
tiempos frescos favorables que llevaremos entonces
que en pocos dias atravesaremos la Equinocial, que
es lo que se ha de procurar por no le pasar en tiempo
de los equinocios, por que en tal tiempo suele haber
calmas grandes debaxo de la Equinocial, las quales
se han de procurar de huyr; y asi nabegahdo por
la parte del Sur de la Equinocial por el tiempo que
está dicho, tenemos tiempo harto para descubrir la
dicha costa de la Nueva Guinea, y otras muchas^
Islas si las huviere.
E si caso fuere que no pudiéremos partir de la.
costa de la Nueva España en todo el mes de Henero
para nabegar acia la parte del Sur, como está di-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 133
€ho, esperaremos hasta el mes de Marzo, ó mas
adelante, hasta que tengamos buenos tiempos para
poder navegar por la parte del Polo Ártico, ó Norte,
siguiendo la costa de la Nueva España que va cor-
riendo acia el Oeste Norueste, y dándonos los tiem-
pos lugar para ello, aunque sea algo apartado de
la costa navegaremos hasta ponernos en altura de
treinta é quatro grados ó mas, donde procuraremos
de reconocer la tierra en la costa que descubrid
Juan Rodriguez Cabrillo (1), y tomado lo necesario de
lo que hubiere en aquella costa, y tomada platica
de los Indios, aunque sea por señas, de una agua
grande que dieron noticia á Juan Rodriguez Ca-
brillo, que havia adelante de alli acia la parte de la
tierra, iremos en busca della siguiendo la costa para
ver lo que es, que podria ser que fuese mar aquella
agua, y alli fuese el remate de esta tierra, que
luego sabremos por señas si es agua salada ó dulze.
y siendo Dios servido que descubriéremos lo que es
(1) V. Colee, de 1. 1.* serie, t. xiv, pág. 165. Relación del Descubrimiento
que hizo Juan Rodríguez, navegando por la contra-costa del Mar del Sur
al Norte ( California), hecha por Juan Paez.
Salió del puerto de la Navidad en 27 de Junio de 1542 con dos navios, en
busca del paso del Mar del Sur al Océano Septentrional. Regresaron los
buques San Salvador j La Victoria en 14 de Abril de 1543, mandados por
el piloto mayor Bartolomé Ferrelo por fallecimiento de Rodríguez Cabrillo,
ocurrido en la isla de la Posesión el 3 de Enero, de resultas de la fractura
de un brazo en una caída. Véanse las páginas xxix á xxxvi de la Intro-
ducción al Viaje de las Goletas Sutil j Meroiana en el año 1792 para reco-
nocer el Estrecho de Fuca, donde se prueba que el intrépido navegante
Juan Rodriguez Cabrillo exploró dichas costas antes que los ingleses, los
cuales pretenden la primacía hasta el punto de decir que los españoles ja-
más habían puesto los pies ni descubierto la tierra en esta costa, á que Dráke
dio nombre de Alhión muchos años después.
134 ISLAS FILIPINAS. DOC. 17. — 1561.
aquello, daremos la vuelta desde alli acia el Po-
niente tomando del Sudueste hasta baxarnos hasta
treinta y siete, ó treinta y cinco grados, y desde
este punto de esta altura correremos navegando al
Oeste derechamente, descubriendo lo que hay entre
esta tierra y la de la China, hasta cerca de las Islas
de Xapon, si primero no descubriéremos alguna i
cosa de tanto tomo que nos contentemos con ella, j
y desde alli haremos nuestra navegación para las
Islas Filipinas, sin correr mas al Poniente, é dado
caso que no pudiéremos seguir esta costa del Po- i
niente de la Nueva España como está dicho, subi- I
remos hasta ponernos en altura de treinta y siete j
grados, y desde alli correremos al Poniente como
está dicho, hasta ponernos con el meridiano de la
Isla de Botaba, que es una de las de los Ladrones,
y desde alli haremos nuestra navegación para las
dichas Islas de los Ladrones por no errar la nave-
gación para desde alli ir en busca de las Filipinas»
6 iremos de este punto que digo de los treinta é
tantos grados en busca de las Filipinas, que según
en la parte que nos hallaremos asi haremos nuestra-
navegación.-
Estas navegaciones tengo trazadas de esta mane-
ra, para si no nos pudiéremos partir para en prin-
cipio de Noviembre, han de ir desde la Nueva
España, por que partiéndonos tarde de acá, no
llegamos allá quando nos falte tiempo para cumplir
con lo que V. M. nos manda, é para podernos ade-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 135
rezar para la vuelta, por que conviene que con los
primeros tiempos que pudiéremos partir de allá
para acá, nos partamos sin esperar que los tiempos
que son francos y buenos para navegar acá, se en-
tablen, porque siempre se han hallado cortos por
durar poco tiempo, y á esta causa hemos de partir
de allá, de manera, que quando entraren los tiem-
pos prósperos nos tomen mas acá si pudiéremos de
las Islas de los Ladrones, y no que esperemos en
los Puertos de las Islas Filipinas á los tiempos pros- j
peros que son los vendábales, aunque hagamos esta
primera navegación á fuerza de brazos, por que si í
no hacemos asi, podria ser que nos acaesciese lo
que á los pasados ó que tuviésemos necesidad, lie-'
gando allá tarde, de esperar á otro año, lo qual;
seria muy gran inconveniente, asi por haber enj
aquella mar de las Islas mucho gusano que echa á '
perder los ííavios, como por que en este comedio <
podrían tener los Portugueses noticia de nosotros,,
de lo qual podria redundar algún daño, demás que'
para estar mucho tiempo entre los naturales de \
aquellas Islas son algo de mala desistion, y asimis- <
mo los Españoles donde quiera que están mucho (
tiempo suelen dar ocasiones para durar poco la/
amistad; y aunque en todo tiempo se han de evitar;
todos los inconvenientes que nos puedan dañar,'
mucho mas en este viaje.
E si huviesemos de esperar en la Nueva España,
hasta principio de Octubre del año de sesenta y dos.
136 ISLAS FILIPINAS. DOC. 17. — 1561.
asi mismo es inconveniente; lo uno por- que los
Navios pierdan mucho en estar tanto tiempo sin
navegar, y lo otro recrescerian grandes costas, y
por evitar todas estas cosas, é para que aproveche-
mos el tiempo descubriendo lo que hay por qual-
quiera de las partes que están dichas, converná
que en estando los Navios á pique, nos embarque-
mos y nos hagamos á la vela, si V. M. no fuere
servido de mandar otra cosa.
Si caso fuese que en lo que está descubierto, ó
nosotros descubriéremos en este viaje, con que sea
fuera de lo del Empeño, hallásemos buena tierra,
y los naturales de ella nos pidiesen, que quedasen
con ellos algunos Españoles, será necesario, que
V. M. nos embie á mandar si será servido que quede
algún capitán con alguna gente y Religiosos en la
tal tierra, ó si paresciese convenir, que quedase el
mismo General con la gente que paresciese ser
necesario, para que en todo se cumpla la voluntad
de Vuestra Magostad.
En esta Nueva España se ha tenido noticia que
los Franceses han descubierto pasaje para el mar
del Poniente de esta Nueva España, por entre la
tierra de los Bacallaos, y la que va para adelante
acia el Norte, que habiendo entrado la vuelta del
Poniente por altura de setenta grados y mas, y na-
vegando al Poniente, tomando del Sudueste andu-
vieron tanto que baxaron á menos de cincuenta
grados, y hallaron mar franca para poder navegar
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 137
por el á la China, y Especería, y Perú, y Nueva '
España, fácilmente para todas las partes que se
pueda navegar por esta mar del Poniente, y á la '
vuelta que volvían á Francia siguieron á la costa
de la tierra de la Florida, que está de la parte del ]
Norte, y que hallaron salida para la mar de Es- \
paña y Francia, por menos altura de la que havia
por donde primero entraron , porque no havia mas
de quarenta y tantos grados por donde se emboca-
ron , y no llegaba á cincuenta; y porque el capitán
Pero Melendez tiene entendido este negocio de co-
mo pasó , según la noticia que acá hemos tenido y
hará relación de ello á Vuestra Magestad, no diré
mas de que importaría mucho que desde España se
intentase de descubrir si es verdad esto , y se viese
loquees, y hallando pasaje como está dicho, y
siendo la tierra poblada de gente , se procurase de
poblar en lo mas angosto de aquel Estrecho, ó en
la parte que paresciese mas importante, para que
hiciesen escala las Naos que huviesen de pasar des-
de España para el Poniente , y del Poniente para
España, y desde allí pudiesen estorvar á todos los
extrangeros que quisiesen navegar por aquel Es-
trecho para pasar á esta mar del Poniente, pues
está manifiesto que desde España se podría nave-
gar para la China, y Maluco, y las demás partes de
esta mar del Poniente, y se ahorrarían muchas cos-
tas que se han de hacer si la contratación de la Es-
pecería ha de ser por esta nueva España 6 por otra
138 ISLAS FILIPINAS. DOC. 17. — 1561.
qualquier parte, demás que las Armadas irían mas
bien proveydas asi de gente como de todo lo demás
necesario.
Y para efectuar y poner por obra lo que está di-
cho es menester que se embie una persona platica
y experimentada en las cosas de la mar é tierra, é
zeloso del servicio de Dios y de Yuestra Magostad,
é según lo que acá he conoscido del General Pero
Melendez, á el se le podria encomendar dignamente
este negocio, pero otro de mucha mas calidad, aun-
que cierto saliendo verdad este negocio es de cali-
dad para tenerlo en mucho. A Y. M. suplico, asi
en lo que toca á esto, como en todo lo demás que
en esta relación y memoria hablo, se resciva de mi
la voluntad con que sirvo con mis flacas fuerzas,
que demás que el Yirrey Don Luis de Yelasco me
ha mandado que hiciese relación á Y. M. de algu-
nas cosas que me paresciese tocantes á estos descu-
brimientos , el zelo del servicio de Dios y de Yues-
tra Real Magestad me han dado causa para tratar
dello; é si paresciere que hay en esta relación al-
guna cosa combenible para su real servicio mande
se cumpla , que aunque el Yirrey Don Luis de Ye"
lasco provee con muy mucho cuydado lo que toca
á estos negocios , todavía será de mucho efecto á
Y. M. lo embien á mandar. = Fray Andrés de ür-
daneta. (Orig, A, de I.)
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 139
1 8.
(1563. — 2o Mayo. — Méjico.) —Carta del general Miguel López de Le-
gazpi á S. M., sobre el apresto de la Armada que dicho general debia
llevar al descubrinaiento de las Islas Filipinas. ( C. i de JV. t. 17. d. n. 7.)
Sacra Catholica Magestad = Sin mérito mió , el
Yisorrey desta Nueva España me ha querido seña-
lar para el viaje de las Islas del Poniente á servir
á V. M. encargándome el Armada que para allá se
hace, no porque esta tierra carezca de muchos que
mejor que yo le hicieran y servieran á Y. M. en
esta jornada, sino por entender, que nadie con mas
voluntad se dispusiera á ello, siguiendo lo que mis
pasados siempre han hecho; y asi ser viendo á
y. M. pospuesto todo lo que en esta tierra tengo
haré lo que me está mandado con el cuidado y
fidelidad que devo y espero en Dios nuestro Señor,
que el viage terna todo prospero fin y subceso en
la buena y felice ventura de Y. M. Para mejor
acertar á servir, pedi al Visorrey ciertos capítulos
de cosas que me parecían ser necesarias al buen
despacho de la jornada, y otras de que en nombre
de V. M. me hiciese merced, las quales aunque no
fueron tan largas como á tan alto y poderoso Señor
pedirse convenían, el Yisorrey los remitió y envia
á Y. M., para que en ello mande Y. M. lo que fue-
re servido. Y pues la empresa de este viaje es tan
140 ISLAS FILIPINAS. DOC. 19. — 1564.
importante al servicio de Y. M., y á la utilidad
universal de sus Reynos y Señoríos, y tan peligro-
sa y travajosa, á Y. M. suplico sea servido mandar
se me concedan, no por remuneración de mi trava-
jo, pues este se deve al servicio de Y. M., sino con-
decendiendo con la grandeza que Y. M. siempre
tiene en hacer merced á sus criados que sirven en
negocios de importancia , cuya sacra catholica Ma-
gostad guarde Nuestro Señor, etc. De México 26
de Mayo de 1563. = De Y. S C. M. fiel criado,
que los reales pies de Y. M. besa = Miguel López
de Legazpi. [Orig. A, de I,)
19.
(1564. — 25 Febrero.— Méjico.) — Carta del Virrey de Méjico D. Luis de
Velasco á S. M. sobre el apresto de la Armada que debia llevar el gene-
ral Miguel López de Legazpi al descubrimiento de las Islas Filipinas.
(^C.i.deN.t. 17. d.n,!.)
Sacra Catholica Magostad = A la que Y. M. me
mandó escribir de Madrid á los 13 de Hebrero del
año de 63, mandándome, que sino era despachada
la Armada que ha de ir á las Islas del Poniente , la
despachase con la priesa posible, respondí en un
Navio de aviso que partió por fin de Septiembre del
año pasado el estado en que quedavan los Navios
y la provisión que se hacia para despacharlos, y
que se pornia suma diligencia en su despacho, y
asi se ha hecho y hace; pero como ha sido forzoso
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 141
aguardar todo el año pasado á que se cojiesen los
trigos, y se hiciesen los vizcochos, y se proveyesen
otros bastimentos que se llevan de lexos al Puerto,
y ha convenido meterlo seco y de sazón en los Na-
vios, y en tiempo que no le tomasen los aguaceros
que en esta tierra hace, y ha sido forzado aguardar
á la seca deste año para que se pueda conservar el
bastimento para los dos años que se provee el Ar-
mada. También ha sido causa de la dilación el lle-
var de la artillería, armas y municiones del Puerto
de la Vera-cruz por mar hasta Guazacoalco , y el
llevarlo de alli parte por un rio agua arriba mas de
quarenta leguas, y veinte por tierra á Teguantepec
donde se embarca y se lleva por la mar del Sur al
Puerto de la Navidad, donde están los Navios que
hay trecientas leguas de costa, que aunque la na-
vegación es segura, tardase en hacer: las demás
cosas que desta ciudad de México se han proveydo,
no se han llevado al Puerto hasta estar lo^ Navios
en el agua, por que se puedan poner luego dentro,
á causa, que si se detuviesen en la tierra por ser
muy húmeda, se dañarla. Estará todo presto y los
Navios á punto para navegar en todo el mes de
Mayo, y la gente á la lengua del agua para embar-
carse. Van quatro Navios, dos Galeones y dosPata-
xes, del porte que ha parecido que sean como con-
viene para la navegación que han de hacer: son
las mejores piezas que han cay do sobre la mar del
Sur, y mas fuertes y bien aparejadas: llevan tres-
142 ISLAS FILIPINAS. DOC. 19. — 1564.
cientos Españoles, la mitad soldados y la mitad
marineros, gente escogida: llevan demás de ocho
piezas de artillería, que Y. M. mando enviar, á
cumplimiento á veinte y dos, de quince quintales
hasta veinte y cinco con la munición necesaria, y
otras piezas menudas que aqui se han fundido: lle-
van trescientos arcabuzes de mano , y las demás
armas ofensivas y defensivas para la mar y tierra:
van seis religiosos de la orden de San Agustín,
entre ellos Fray Andrés de Urdaneta que es el mas
experto y esperimentado en la navegación que se
ha de hacer, de los que se conocen en España la
vieja y la nueva. La copia de la instrucción (1)
que se da al General va con esta , para que V. M.
mande ver, que es conforme á lo que me está man-
dado, y que no va contra lo asentado entre el Em-
perador mi Señor de gloriosa memoria, y el sere-
nísimo Eey de Portugal, antes se le manda no ex-
ceda della: va proveydo lo que ha parecido que
conviene para que la navegación se acierte á ida y
vuelta, previniendo las derrotas que han de llevar,
sigun tuvieren los tiempos , habiéndolo mirado y
platicado con Fray Andrés de Urdaneta, y los de-
mas Marineros que hicieron el viaje de aqui á las
Islas; también va prevenido á lo que les puede su-
ceder en mar y tierra con amigos y enemigos.
Espero en Nuestro Señor que la jornada se ha de
(1) Se omite por haberse seguido la del doc. 21.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 143
acertar, y que V. M. ha de ser muy servido en ella,
y en lo que adelante sucederá.
No voy á despachar el Armada al Puerto por no
hallarme con tanta salud como es menester para
jornada tan larga, que son mas de ciento y veinte
leguas, y también por no dexar en esta sazón los
negocios de visita, y por la falta que haria en los de
gobernación a que conviene asistir aquí de ordina-
rio; irá D. Luis, mi hijo, ádar prisa al despacho de
la Armada y haviar la gente, y no volverá del
Puerto hasta dexarla hecha á la vela: haralo bien,
por que es mozo diligente y de buena habilidad, y
tiene la voluntad y animo tan presto para servir á
y, M. como su padre.
En teniendo aviso que han hecho vela le daré á
y. M. en el primer Navio que salga desta tierra,
con razón particular de como va, y la orden que
lleva, demás de la que doy en esta. Guarde Nuestro
Señor muchos años la Sacra Catholica Real Persona
de y. M., y acreciente mas reynos y señoríos como
sus fieles criados y vasallos deseamos. En México
veinte y cinco de Hebrero de mil quinientos y se-
senta y quatro años=De vuestra Sacra Catholica
Magostad ñel criado, que los reales pies de y. M.
besa=D. Luis de yelasco. [Orig, A. de /.)
144 ISLAS FILIPINAS. DOC. 20. — 1564.
20.
(1564. — 15 Junio. — Méjico.) — Carta del Virrey de Méjico D. Luis de
Velasco á S. M. sobre la demora en la salida de la Armada que el gene-
ral Miguel López de Legazpi debia llevar al descubrimiento de las Islas
Filipinas. [C. i. de N. t. 17. d. n. 7.)
Sacra Catholica Real Magestad = En la Flota de
que fué por General Pedro de las Roelas escribí á
y. M., que se hacia á la vela el Armada que va á
las Islas del Poniente en fin de Mayo deste año, y
fuera así, sino se hubieran detenido dos Navios en
llevar los masteles y entenas y ciertas ancoras del
Puerto de Teguantepec al de la Navidad donde
están los Navios, que hay doscientas y veinte le-
guas de costa, los meses de Marzo , Abril y Mayo,
por calmas y tiempos contrarios que han tenido,
no han llegado al Puerto de la Nayidad hasta diez
de Junio: en los meses de Julio y Agosto se enarbo-
larán y aprestarán, y se acabarán de meter en los
Navios los bastimentos, artillería, armas y muni-
ciones, que de todo llevan cantidad, y lo necesario
para sustentarse la gente en mar, y puertos y tierra
mas de dos anos. Yan quatrb navios, dos Galeones,
las mejores piezas, y mas convenientes para la jor-
nada, que han caydo sobre la mar del Sur, y dos
Pataxes: hacerse han á la vela, Dios mediante en fin
de Septiembre : llevan los mejores Pilotos que he
podido haber, y gente de mar; y por que tengo es-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 145
crito en particular á Y. M. inviando copia de la ins-
trucción que se da al General de la Armada y ofi-
ciales de ella, y á D. Antonio, mi hijo, escribo lo
que mas se ofrece, y el hará relación dello á Y. M.,
no lo referiré en esta. Guarde ííuestro Señor la Sa-
cra Catholica Real Persona de Y. M., y acreciente
más reynos y señoríos. En México 15 de Junio de
1564 años.=Despues de escrita esta llegaron los Pa-
taxesconlos arboles, y quedanse enarbolando los
Navios. = De Vuestra Sacra Catholica Magestad
fiel criado, que sus reales pies de Y. M. besa=Don
Luis de Yelasco. {Orig. A, de I.)
21.
(1564. — 1.0 Septiembre. — Méjico.) — Instrucción que se dio por el Presi-
dente y Oydores de la Keal Audiencia de Méjico á Miguel López de Le-
gazpi Gobernador y General nombrado por S. M. para el descubrimiento
de las Islas del Poniente, de la orden que habia de observar en el viaje
y jornada que habia de hacer para el dicho descubrimiento, con los na-
vios que para el efecto por mandado de S. M. se habian hecho, y estaban
en el Puerto de Navidad, costa de Nueva España, en la mar del Sur,
iC.i.de N.t. 17. d. w. 4.)
La orden que vos Miguel López de Legaspi Go-
bernador y General nombrado en nombre de Su
Magestad para el descubrimiento de las Islas del
Poniente, por el muy Ilustre Yisorrey Don Luis de
Yelasco, Gobernador y Capitán General que fué en
esta Nueva España, y Presidente del Audiencia Real
que en ella reside, ya difunto, habéis de tener y
10
146 ISLAS FILIPINAS. DOC 21. — 1564.
guardar en el viaje y Jornada que mediante Dios
nuestro Señor habéis de hacer para el dicho descu-
brimiento con los Navios que para el efecto por
mandado de S. M. se han hecho, y están en el
Puerto de la Navidad desta Nueva España en la
costa del Mar del Sur, es la siguiente.
Pimeramente : iréis al dicho Puerto de la Navi-
dad á donde se juntarán hasta trecientos, ó trecien-
tos y cinqüenta hombres entre Soldados y Marine-
ros, que por orden del dicho Visorrey en nombre
de S. M. y á costa de su Real hacienda se han hecho
para ir la dicha Jornada, y los Capitanes, y oficia-
les dellos : y llegado al dicho Puerto en presencia
de los oficiales de Su Magestad que están nombra-
dos y señalados para la dicha Jornada, que son
Guido de Labezaris Tesorero, y Andrés Caúchela
Contador, y Andrés de Mirandaola Factor, y por
ante Escribano que dello dé fé os -entregareis ante
todas cosas de quatro Navios que están en el dicho
Puerto que por mandado de Su Magestad y del di-
cho muy Ilustre Visorrey en su Real nombre se han
hecho nuevamente, los dos grandes, y los dos pe-
queños, que el mayor dellos es la Nao Capitana
nombrada Sant Felipe, en que vos el dicho General
habéis de ir, y la otra nombrada Sant Andrés, que
es la Almiranta, y el Patax nombrado Sant Juan
de Letran, de que va por Capitán Juan de la Isla,
y el otro Patax nombrado Sant Lucas, de que va
por Capitán Hernán Sánchez Muñón, que es el me-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 147
nos, con sus Bateles, Esquifes, Yelas, Xarcias, Ca-
bles, Anclas, y todos los demás aparejos y cosas
pertenecientes á los dichos Navios, sin que falte
cosa alguna, asentándolo todo por Inventario y ha-
ciéndoos cargo dello : el qual entrego os hará en
nombre de S. M. el Bachiller Martinez Allide ma-
yor de la Ciudad y Provincia de Mechuacan que
está en el dicho Puerto de la Navidad por Juez pro-
vehedor de la dicha Armada.
Habiéndoos entregado en los dichos Navios, y
todo lo demás pertenesciente á ellos, señalareis é
nombrareis por Pilotos, Maestres, Contramaestres,
y Escribanos dellos á las personas que os paresciere
de mas confianza, habilidad y experencia, repar-
tiendo los que hubiere en el dicho Puerto de los que
se han rescivido para este efecto, y señalado sueldo
conforme á los asientos que con ellos se han hecho;
nombrando asi mesmo los Artilleros, y los demás
oficiales nescesarios en cada Navio : mandareis á
cada uno lo que ha de hacer en lo tocante á su ofi-
cio y cargo, y repartiréis en los dichos Navios toda
la gente de Mar, como os paresciere que mas con-
venga, según el porte de cada uno de ellos.
Iten, Os encargareis en el dicho Puerto antes que
os hagáis á la vela de toda la artillería mayor y
menor, Arcabuces, municiones. Armas ofensivas y
defensivas, y otros peltrechos que S. M. tiene en
el, y de dos Fraguas, y las herramientas, y Negros
oficiales dellas, y de todos los bastimentos que se
148 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
lian hecho para la dicha Armada, asi de Vizcochos,
Cecinas, Tocinos, Vino, Aceyte, Vinagre, Pescado,
V Quesos, Avas, y Garbanzos, como de otras quaies-
quier cosas, asentándolo todo porescripto, é hacien-
do Inventario dello, particularmente de cada cosa
por sus géneros en un Libro, que en vuestro poder
habéis de tener, firmado de vuestro nombre, y de
los dichos oficiales de S. M. que van en la dicha
Jornada, haciéndoos cargo de todo ello, de manera
que ninguna cosa vaya en la dicha Armada que no
quede asentado por escripto, y de que no haya
cuenta y razón . el qual dicho entrego os hará asi
mismo en nombre de Su Magostad el dicho Bachi-
ller Martínez.
Otrosi : Os habéis de entregar en el dicho Puerto
de todas las mercaderías y rescates que por man-
dado del dicho Visorrey en nombre de Su Magestad
compró en esta Ciudad de México Ortuño de Ibarra
su Fator, y Veedor en esta Nueva España, con pa-
recer de los demás oficiales de la Real hacienda, que
se han llebado al dicho Puerto, y están en el para
rescates, y contratación de la dicha Armada, asen-
tándolo todo por escripto, y haciéndoos el cargo
dello por Inventario particularmente de cada cosa,
según en el capitulo antes deste está declarado : las
quales dichas mercaderías y rescates llebó desta
Ciudad al dicho Puerto el dicho Contador Andrés
Caúchela, y os las hará entregar el dicho Bachiller
Martínez.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 149
Habiéndoos entregado de los dichos Navios, y de
los aparejos dellos, y de la Artillería, municiones.
Armas, bastimentos, rescates, y mercaderías, y de
todo lo demás que en la dicha Armada hubiere de
ir, según está dicho é declarado, daréis una copia
de todo el dicho entrego é cargo firmado de vuestro
nombre á los dichos oficiales de Su Magestad que
van en la dicha Jornada haciéndoles cargo de todo
lo susodicho por ante Escribano, para que ellos
como tales oficiales tengan la cuenta y razón que
son obligados en sus Libros como de hacienda Real,
para la dar con pago, caday quando que por vos les
fuere mandado, y por esta Real Audiencia, ó por los
oficiales de Su Magestad desta Nueva España, ó por
otra qualquier persona que en su Real nombre se la
pueda y deba tomar, y quedare asentado en vuestro
libro, y firmado de los dichos oficiales al pie del
dicho entrego de como resci vieron la dicha copia,
y se les hizo cargo de todo lo susodicho, porque á
vuestro cargo, y dellos ha de ser la guarda y buen
recaudo de todo ello, y de lo demás pertenesciente á
la Real hacienda, asi de lo que se lleba en la dicha
Armada desta Nueva España, como de lo que se
hubiere en aquellas partes, ahora sea por contrata-
ción, como en otra qualquier manera.
Y porque es necesario, que la dicha Artillería,
Arcabuces, municiones. Armas, bastimentos, mer-
caderías, y rescates, y todo lo demás que se lleva en
la dicha Armada, vaya repartido en los dichos Na-
150 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
vios, según el porte dellos, y la gente que ha de ir
en cada uno : lo qual se remite á vuestra prudencia
y buen cuidado; mandareis que todo se reparta por
el orden que os paresciere, y mas vieredes que con-
venga, como se confia de vuestra persona, entre-
gándolo por Inventario á los Capitanes, y Maestres,
y personas que de mas confianza os parezcan, ha-
ciendo vos, y los dichos oficiales cargo por escripto
particularmente de lo que á cada uno dellos les
mandaredes entregar, poniendo por géneros cada
entrego por si : el de los Navios y aparejos dellos en
I Tina parte, y el de la Artillería y municiones, y
Armas en' otra, y el de los bastimentos en otra, y
el de las mercaderías y rescates en^ otra; y que asi
quede asentado y firmado de vuestro nombre, y de
los dichos oficiales, y de las personas á quien se
hiciere el dicho entrego en vuestro libro, y en los
délos dichos oficiales, para que en todo tiempo este
claro, y haya buena cuenta y razón ; y mandareis
que cada Navio haga rexistro de todo lo que en el
fuere, desde el casco, hasta la menor cosa, como se
usa y pratica en la Navegación de las Indias.
Al entrego que se hiciere de la Artillería y mu-
nición, Arcabuces, y de todas las demás Armas, y
pertrechos, mandareis que sehalle juntamente con
vos, y los dichos oficiales de Su Magestad y los
Maestres, Artilleros, y personas á quien se hiciere
el tal entrego, Martin de Goiti, que va nombrado
por Capitán de la dicha Artillería por ser persona
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 151
de confianza, y qual conviene para el efecto, al
qual mandareis dar otra memoria de todo lo que va
en la dicha Armada tocante á la dicha Artilleria,
Armas, y municiones, y á cuyo cargo es cada cosa,
para que pueda tener cuenta con todo ello, pues es
anexo y concerniente al dicho su cargo de Capitán
de Artilleria.
Hecho el dicho entrego en la manera susodicha,
mandareis que luego se dé la copia y nomina de
todo ello firmada de vuestro nombre, y de los di-
chos oficiales, y de las personas á quien se hiciere
cargo de cada cosa al dicho Bachiller Martínez,
para que la trahiga á esta Ciudad de México, y la
entregue á los oficiales de Su Magestad desta Nueva
España, y que ellos la tengan en su poder en la
caxa de las tres llaves, asi para imbiar á S. M. y su
Consejo de Indias un treslado della, como para que
en qualquier tiempo quesea menester, se pueda ver
y entender todo lo que se imbia en la dicha Arma-
da, y á cuyo cargo es cada cosa, y pedir y tomar
cuenta della á las personas que la debieren dar.
Después de lo qual mandareis recoxer toda la
gente que alli estubiere y se juntare hasta en nu-
mero de los dichos trescientos, ó trescientos y cin-
quenta hombres, asi de los soldados que por man-
dado del dicho Visorrey, y las condutas que para
ello did, hicieron los Capitanes Mateo del Saz, y
Diego de Viedma, como de la gente de Mar, que se
ha rescivido para la Navegación, y juntos todos
152 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. 1564.
haréis hacer reseña, y alarde general de todos los
que van en la dicha Armada, y tomareis la lista y
nomina dellos, declarando sus nombres, de donde
son, y cuyos hijos, y la edad y señas qus tienen,
y quales van por Marineros, y los oficios que lle-
van, y el socorro, ó sueldo, que á cada uno se hu-
biere pagado, por que como sabéis, álos Capitanes,
y soldados se ha señalado á cada uno su socorro por
todo el viage, y los Marineros van á sueldo confor-
me al asiento que con cada uno se ha tomado, y de
todo ello tomareis la razón en el dicho Libro que
en vuestro poder habéis de tener firmado de vuestro
nombre, y de los dichos oficiales, y mandareis que
ellos asi mismo la tomen en los suyos por la misma
orden, y que la tengan en su poder, y la copia de
todo según es declarado, entregareis al dicho Ba-
chiller Martínez, para que la entregue á los oficia-
les Reales desta dicha Nueva España, juntamente
con los demás recaudos que están declarados, para
que de todo tengan razón, y la puedan dar cada y
quando que se les pidiere; y llebareis con vos la
copia de las pagas que han hecho los dichos oficia-
les en esta Ciudad á toda la gente parala compro-
bar y corregir con el dicho alarde general, y averi-
guar si falta algún soldado ó Marinero de los que
hubieren rescivido paga.
Hecho esto repartiréis en los Navios los Capita-
nes, y soldados que en ellos hobieren de ir conforme
al numero de la gente y al porte de los Navios como
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 153
mejor os paresciere, y vierdes que mas convenga,
llebando con vos en la Nao Capitana al Capitán
Mateo del Saz , que va nombrado por Maestre de
Campo, y dos de los oficiales de la Real hacienda,
el Estandarte Real, y Alférez general, y los Genti-
les-hombres, á quienes se han dado ventajas para
acompañamiento de vuestra persona y del Estan-
darte, y las demás personas necesarias : lo qual se
remite, como dicho es á vuestra prudencia, y á la
buena orden que en todo teméis, como de vuestra
persona se confia.
En la Nao Almiranta nombrareis por Capitán
della, y Almirante de toda el Armada a la persona
que mas os paresciere que convenga de los que lle-
bais en ella, que sea de toda confianza, habilidad y
experiencia, pues llebais personas tales; al qual da-
réis instrucion y orden de lo que ha de hacer y
guardar en la Navegación, y en todo lo demás; y
en esta Nao Almiranta parece que debe ir uno de
los otros oficiales de la Real hacienda , porque las
mercaderías y cosas de rescate , y bastimentos que
van en la dicha Armada, y Artillería, Armas, y
municiones, se han de repartir en todos los Navios,
y principalmente en los dos mayores , y es bien
que en la dicha Almiranta vaya uno de los dichos
tres oficiales para que tenga cuenta y razón con
todo lo que en ella fuere, porque para lo que hu-
biere de ir en los dos Pataxes, se podrá nombrar
por vos, y los dichos oficiales dos personas una para
154 ISLAS IILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
cada uno que tenga cargo y cuidado de lo que en
el fuere.
En el Patax mayor ha de ir por Capitán del
como está acordado Juan de la Isla , en el qual re-
partiréis los soldados y gente de Mar que os pares-
ciere será necesario, como va ya bien provehido.
Para el Patax menor que ha de ser para servicio
de los Navios mayores y descubrimiento de Puer-
tos, y Ríos, y otras cosas necesarias y conbenien-
tes para el bien de la dicha Armada , va señalado
por Capitán el dicho Hernán Sánchez Muñón: dar-
le heis la gente que os paresciere para que vaya en
orden.
De trecientos Arcabuces que se llevan en esta
Armada de la munición de Su Magestad mandareis
que se repartan entre los soldados los que fueren
menester , á los que no los tuvieren , que serán po-
cos porque casi todos los lleban , y que los demás
se lleben de respeto en la Nao Capitana, y en la
Almiranta para quando sean necesarios, y que la
misma orden se tenga en las Armas de colchas que
se han hecho, y en las Rodelas, y Armas de cuerpo,
repartiéndolas como mejor os paresciere. Y porque
se entiende el descuido grande que los soldados y
Marineros suelen tener, mayormente en la Mar, en
el tratamiento de los Arcabuces, y las demás Ar-
mas, encargareis y mandareis al Capitán del Arti-
llería, y á los demás capitanes, y Maestres de Na-
vios, que tengan especial cuidado de que los sóida-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 155
dos y Marineros las traten bien, y las tengan muy
limpias y prestas para quando sean menester, y que
para ello las requieran á menudo*
De los bastimentos que se embarcaren de comida
y brebage terneis grande y particular cuidado,
como de cosa que tanto importa para que vayan á
buen recaudo, y como no se dagnen, y que se dis- ^'
tribuyan y gasten por toda buena orden y concier-
to dando sus raciones limitadas, y concertadas, co-
metiéndolos á personas de toda confianza; porque
como el viaje es largo, y que la vuelta hasta aqui
no se lia acertado, como se cree, y tiene por cierto
que mediante la Divina voluntad acertareis agora,
pues se pretende para su servicio, conviene que en
esto se tenga gran miramiento de manera que no
haya desorden alguna, ni por falta dellos se dexe
de conseguir el fin que se pretende.
Y porque para este efecto es asi mismo necesario
que no vayan en la dicha Armada criados , ni Mo-
zos de servicio superílaos, y como tenéis entendido,
y está platicado se pretende que no vayan en ella
mas que hasta trescientos, ó trescientos y cinqüen-
ta hombres por todos, asi de soldados, como de
Marineros, y los bastimentos se han hecho y pro-
vehido para este numero, aunque copiosa y bastan-
temente , y si mas gente fuese en especial de la
inútil, seria causa de que se acabasen con mas bre-
bedad, y que dello sucediesen inconvenientes, no
habéis de consentir ni permitir que los soldados y
156 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
gente que fueren en la dicha Armada, llébe en los
dichos Navios por via, ni manera alguna criados,
ni Mozos de servicio; pero porque no se pueden ex-
cusar algunos para servicio de la gente principal,
permitiréis que puedan embarcarlos capitanes, Al-
férez general, oficiales de Su Magostad y Sargento
mayor sendos criados demás de los que llebaredes
para servicio de vuestra persona.
Otrosi: No consintireis que por via, ni manera al-
guna se envarquen, ni vayan en los dichos Navios
Indios, ni Indias, ni negros, ni negras, ni mugeres
algunas casadas, ni solteras de cualquier qualidad
y condición que sean ; salvo hasta una docena de
negros y negras de servicio, los quales repartiréis
en todos los Navios como os paresciere.
Fecho esto y estando los Navios á punto , y en-
varcados todos los bastimentos, Artillería, Armas,
y municiones, mercaderías, y cosas de rescate,
Agua y Leña , y todas las demás cosas necesarias
para el viage, daréis orden como se envarquen los
Religiosos que van en vuestra compañía de la or-
den del Bienaventurado San Agustín, que por ser-
vir á Dios nuestro Señor, y á Su Magostad y traer
en conoscimiento de nuestra Santa Fé Católica
á los naturales de aquellas partes , van en la dicha
Armada con vos en la Nao Capitana, y Almiranta,
repartidos como á vos, y á ellos paresciere, dando-
Íes aposentos competentes, y teniendo particular
cuenta y cuidado de que sean bien tratados , respe-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 157
tados, y berierados como la qualidad de sus perso-
nas religión y avito merecen, y mandareis en var-
ear toda la gente repartida por la orden que les
dierdes, y asi envarcada con toda la brebedad que
sea posible, os liareis á la vela con la buenaventu-
ra; y teméis cuidado de que toda la gente se con-
fiese y comulgue antes que se envarquen; y el dia
que os envarcaredes , si pudiere ser, liareis que
oyan todos primero una Misa del Espíritu Santo,
para que Dios nuestro Señor os de buen viaje, y
encamine y alumbre , como en todo hagáis su Di-
vina voluntad.
Otrosi: Después de haberos entregado en la di-
cha Armada, como está declarado, antes que os
hagáis á la vela del dicho Puerto de la Navidad,
haréis pleyto omenage, como Hijo-dalgo, y jura-
reis sobre los Evangelios por antel Bachiller Mar-
tínez provehedor de la dicha Armada, y Escribano
que dello dé fé: demás y alliende del pleyto ome-
nage que se os tomará en esta Real Audiencia, para
que usareis bien y fielmente el dicho oficio, y car-
go de Gobernador, y Capitán General, que en nom-
bre del Rey nuestro Señor se os ha encargado, pro-
curando en todo su Real servicio, y el acrecenta-
miento de su hacienda, y Patrimonio Real, y que
acudiréis á S. M. y á esta Audiencia en su Real
nombre, ó á la persona que por Su Magestad fuere
mandado , con todos los descubrimientos y aprove-
chamientos que en qualquier manera hicieredes, y
158 ISLAS EILIPINAS. DOC. 21. 1564.
hubíeredes como bueno y fiel criado y vasallo , y
no á otra persona alguna, y que direte, ni indirete
no encubriréis ni haréis cosa en perjuicio de Su
Magestad ni de su Real Patrimonio, é hacienda, y
que de todo daréis buena cuenta y razón, como de
vuestra persona se confia.
Luego que hayáis hecho el dicho pleyto omena-
ge, sucesive á el haréis tomar juramento en vues-
tra presencia, y por ante Escribano, que dello dé fó
publicamente en un misal sobre los Evangelios,
álos oficiales de la Real hacienda, y á todos los Ca-
pitanes, Caballeros, y Soldados que fueren en la di-
cha Armada, y de los Pilotos, Maestres de Navios,
y gente de Mar, que os obedecerán como á Gober-
nador y Capitán General della, y que harán guar-
dar, y cumplirán vuestro mandado en todo y por
todo, y que no harán motines, ni alzamientos, y
seguirán vuestra derrota,^ y vandera, y no se ena-
xenarán, ni ausentarán por via, ni manera alguna
del servicio de Su Magestad y de vuestra obedien-
cia en Mar, ni en tierra, so pena de perjuros é in-
fames, é de caer, é incurrir en pena de desleales y
traydores, y que como contra tales se pueda pro-
ceder contra qualquiera que lo contrario hiciere; y
que asi mismo obedecerán á vuestros capitanes en
vuestro nombre en Mar y en tierra, so las dichas
penas.
Y porque asi para dar exemplo á los que se ha de
declarar y manifestar nuestra Santa Fé Católica de
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 159
los natarales de las tierras donde llegardes , como
para cumplir lo que como christiano , y honrado
Hijo-dalgo debéis al servicio de Dios, y de Su Ma-
gostad conviene que la gente que llebais a vuestro
cargo en la dicha Armada viva católica y christia-
namente, provehereis que asi se haga, y que el
nombre de nuestro Señor, y de su gloriosa Madre
sea siempre reverenciado y acatado , y no blasfe-
mado, ni de sus Santos, y terneis muy especial
cuidado desto y de que se castiguen los blasfemos,
y pecados públicos con todo rigor.
Para que en la hacienda de los difuntos haya
todo buen recaudo cuenta y razón, como conviene,
señalareis personas de buena conciencia y crédito
que sean tenedores de los bienes dellos, álos quales
haréis tomar juramento, que usarán bien de los bie-
nes que en su poder entraren de las personas que
fallescieren, y que en las Almonedas y ventas que
hicieren dellos, no consentirán que haya fraude, ni
engaño alguno , sino que harán todo lo que con-
venga para el aprovechamiento dellos, como si
fuese su propia hacienda, y que no deternan en si,
ni en sus aprovechamientos particulares los tales
bienes, antes como vengan Navios rexistrarán é in-
viarán en ellos lo procedido para sus herederos,
inviando la claridad del nombre del difunto, y de
donde es. y quien son sus herederos, y la cuenta y
razón de todo; y vos terneis especial cuidado de
que asi se haga y cumpla , y de mandar tomar
160 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
cuenta á los tales tenedores, de manera que en ello
no haya descuido, ni negligencia alguna; y por el
trabajo que en esto los tales tenedores de bienes de
difuntos han de tener , señalarles heis un tanto al
millar, que sea cosa moderada y limitada, confor-
me á lo que se usa en esta Nueva España, por que el
trabajo ha de ser poco.
Iten. Antes que os hagáis ala vela daréis orden é
instruciones firmadas de vuestro nombre al Almi-
rante, Capitanes, Pilotos, y Maestres délos Navios
de la dicha Armada para que sigan á la Nao Ca-
pitana, y á vuestra vandera y farol, dándoles sus
nombres á cada Navio, y mandándoles lo que han
de hacer y guardar en la Navegación, y en todo lo
demás tocante á la dicha jornada en todo el viage,
asi á la ida , como á la vuelta según se confia de
vuestra prudencia y buen cuidado, y que no exce-
dan dellas, so las penas que de parte de Su Mages-
tad les pusierdes, las quales executareis en las per-
sonas y bienes de los que fueren reveldes, é inobe-
dientes.
El mismo dia que todos se envarcaren para ha-
ceros á la vela, mandareis y provehereis, que luego
en cada uno de los Navios de la dicha Armada se
repartan las velas por sus quartos asi para de dia,
como para de noche, sin eceptar á persona alguna,
si no fuere por enfermedad para que no os acaesca
alguna desgracia por ir descuidados : demás que
importa que la gente se acostumbre á ello , para
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 161
que no se extrañe al tiempo que de necesidad lo
hayan de hacer.
Cumpliendo lo de suso declarado, y hechoos á la
vela con la bendición de Dios , siéndoos el tiempo
prospero y favorable, haréis vuestra Navegación
en demanda y descubrimiento de las Islas del Po-
niente acia los Malucos, sin que por via, ni ma-
nera alguna entréis en las Islas de los dichos Ma-
lucos porque no se contravenga al asiento que Su
Magostad tiene tomado con el Serenísimo Rey de
Portugal, si no en otras Islas que están comarcanas
á ellas, asi como son las Filipinas, y otras que es-
tán fuera del dicho asiento , y dentro de la demar-
cación de S. M. que diz que tienen también espe-
cia, y para llegar á ellas , y conseguir el fin que
Su Magostad principalmente pretende de traer á los
naturales de aquellas partes al conoscimiento de
nuestra Santa Fé Católica, y descubrir la Navega-
ción de la vuelta á esta Nueva España para el
acrescentamiento de su Patrimonio, y Corona Real
de Castilla, asi por via de contratación y rescates,
como por otras que sean licitas, y que con buena
conciencia se deban proseguir, y que se pueda tra-
her alguna especería , y de las demás riquezas que
hubiere, correréis vuestra derrota derecho con pa-
recer de los Pilotos que llebais gobernando dere-
chamente á las dichas Islas en busca de la Isla Nu-
blada , que descubrió Ruy López de Villalobos ; y
reconocida la dicha Isla, desde alli iréis en deman-
11
162 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. 1564.
da de la Isla llamada Roca partida , que ésta en al-
tura de diez é siete grados. 110 leguas poco mas,
ó menos de la Nublada, en la qual procurareis sur-
gir para saber si tiene buen Puerto y aguada, son-
dándolo primero, y entender si es hondable, y que
se pueda surgir sin riesgo , y reconocida la dicha
Isla, desde ay correréis á las Islas de los Reyes, y
de los Corales, donde podréis proveheros de agua, y
del demás refresco que en ellas hubiere, como lo
hicieron los que fueron con el Capitán Villalobos;
y desde alli á las Filipinas, que están en muy buen
comedio y comarca, donde se tiene noticia que hay
especia, oro, y otras cosas de valor, y que es tierra
muy rica; y si para llegar á ella pasaredes por las
Islas délos Matalotes, y Arrecifes que estarán do-
cientas leguas antes poco mas, ó menos , procura-
reis hablar con los naturales dellas, porque son
grandes y pobladas, según afirman los que fueron
con Villalobos, y sabréis que poblazones y manera
de vivir y contrataciones tienen, y lo que se puede
rescatar en ellas, de manera que se entienda y sepa
lo que alli hay.
Llegado que seáis á las dichas Islas Filipinas, y
á otras comarcanas á ellas, y á los Malucos, sin que
como es dicho entréis en ellos, procurareis de descu-
brir y ver los Puertos que hay en ellas, y de saber y
entender particularmente las poblaciones y riquezas
que tienen, y la qualidad y manera de vivir de la
gente, y que contrataciones y rescates acostumbran,
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 163
y con que Naciones, y que valor, y prescio tienen
las especias entre ellos, y que géneros dellas y lo
que valen las mercaderías y rescates, que de acá
llebais, y quales otras serian provechosas, y traba-
jareis por todas vias de tomar y asentar con los na-
turales toda buena amistad y paz dando á los Seno-
res y principales que os paresciere las cartas que de
Su Magestad llebais para ellos dirigiéndoselas pri-
mero y cerrándolas, y representarles heis la volun-
tad y amor que S. M, les tiene, dándoles algunos
presentes que os parescan, y haciéndoles todo buen
tratamiento, y rescatareis con los rescates y merca-
durías que llebais, la especia, drogas, oro, y otras
cosas de valor y estima de las que hallardes que
tienen; y si os paresciere que la tierra es tan rica.
y de calidad que debéis poblar en ella, poblareis en
la parte y lugar que mas vierdes que convenga, y
donde mejor amistad os tubieren, laqual asentareis
y guardareis inviolablemente ; y si poblado enten-
dierdes que conviene al servicio de Dios nuestro Se-
ñor, y de Su Magestad quedaros en aquellas partes
en la donde asi poblardes con alguna gente y Reli-
giosos hasta dar aviso dello á Su Magestad y á esta
Real Audiencia en su nombre, imbiareis luego á esta
Nueva España á la persona, ó personas de confian-
za, y en el Navio, ó Navios que os paresciere con la
nueva y relación de lo que hobieredes hecho, y de
donde quedáis trayendo las cosas que hubierdes res-
catado, de manera que con toda brebedad, buen
164 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
recaudo y diligencia posible, vuelvan á esta tierra
para que se sepa y entienda la vuelta á ella que es
lo que principalmente se pretende, pues se sabe ya
que la ida se hace en brebe tiempo, y si acordaredes
de dar la vuelta á esta tierra vos en persona, de-
xando en aquella que poblardes personas en vuestro
lugar con alguna gente, y Religiosos, estaréis ad-
bertido que el caudillo que dexardes con la tal
gente y Religiosos, sea hombre de toda confianza,
y que quede bien provehido de lo necesario fa^ta
que sea socorrido: al qual dexareis ordenado que
conserve con los amigos la amistad que con ellos
quedare asentada, sin hacerles agravio y mal trata-
miento, y que esté siempre apercevido y con cui-
dado, de suerte que por descuidarse no se le pueda
recrecer dagno alguno.
Y porque, como sabéis el año pasado (1) de mil
y quinientos y quarenta y dos, Don Antonio de
Mendoza Visorrey, y Gobernador que á la sazón era
en esta Nueva España invió al descubrimiento de
las dichas Islas del Poniente al dicho Capitán Rui
López de Villalobos coa ciertos Navios y gente, el
qual habiendo aportado á algunas de las dichas
Islas Filipinas, y perdidosele entre ellas algunos
Navios, quedaron entre los naturales de las dichas>
Islas algunos de los Españoles que fueron en su
compañía. Y Su Magostad deseando el bien de sus
(1) No se le dé ala frase el valor que hoy tendría en su acepción vulgar,
Becuérdese que el documento está escrito en 1564.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 165
vasallos es servido que se procure de saber si son
vivos, y si están entre los dichos naturales; y siendo
asi, sacarlos de aquella opresión y ponerlos en su
libertad, y traherlos á sus Reynos para hacerles
merced, procurareis de saber si hay algunos de los
dichos Españoles vivos en algunas de las tales Islas,
y trabajareis, aunque sea rescatándolos de los liber-
tar, y traher á vuestra Armada á ellos, y á sus hijos
si los tubieren, que dello serán Dios nuestro Señor,
y Su Magostad servidos en sacarlos de poder de In-
fieles, demás que os darán lumbre y aviso de todo
lo que han visto y entendido, y hay en las partes
donde ellos han estado, y de las demás de que tu-
bieren noticia.
Si llegados al parage de la Isla Nublada, ó de la
Rocapartida, ó algo antes, ó después los tiempos no
os dieren lugar para hacer la Navegación que está
dicha en demanda de las Islas Filipinas derecha-
mente, en tal caso correréis desde alli al Noroeste,
quarta del Oeste, hasta poneros en altura de treinta
y cinco á treinta y siete grados, y puesta en esta
altura y punto, desde ahi navegareis derechamente
al Poniente, y donde quiera que descubierdes al-
guna tierra, arribareis sobre ella, y ver que tal es,
y que Puertos tiene, y si es poblada, y de gente
rica, y de pulicia, y con los naturales della toma-
reis platica para informaros de las cosas que hay en
ella, y para saber si se comunican con otras gentes
de otras partes, y que contrataciones tienen, y lo que
166 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
valen las mercadurías y rescates que llebais, y qua-
les otras serian provechosas, como en el capitula
antecedente, que trata de las Islas Filipinas se de-
clara, por que para lo que se pretende adelante im-
portará mucho que las especias, y drogas sean dé
estima y valor entre ellos, pues quando S. M. fuese
servido de desempeñar las tierras, é Islas del em-
peño las especias y drogas que hay en ellas, y en su
demarcación se podrían contratar en las partes don-
de tubiesen mas valor, y para este efecto llebais de
todo genero de especies, y drogas para muestra con
los demás rescates y mercadurías que se lleban en
la Armada, por que de todo se tenga noticia para la
contratación de aquellas partes, como mas la Real
Hacienda sea acrecentada; y procurareis toda via de
llegaros á las dichas Islas Filipinas, y las demás á
ellas comarcanas.
E informaros heis de los naturales destas Islas Fili-
pinas, y de los Españoles que en ellas hubiere, y si
algunos hallardes sobre si en ellas ó algunas dellas,
ó en otras comarcas se ha hecho alguna poblazon 6
Fuerza nueva por los Portugueses después delasiento
que entre Su Magostad y el dicho Señor Rey de Por-
tugal se tomó, ó después que el dicho Capitán Ruy
López de Villalobos llegó á ellas, y haréis la averi-
guación que convenga en razón desto resci viendo in-
formación en forma, la qual trahereis ó embiareis
con las primeras cartas y despachos que inviaíedes á
Su Magestad y á esta Real Audiencia en su nombre.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 167
Haciendo vuestra averiguación, como está dicho,
al Poniente descubriréis lo que pudierdes en todo
lo que cae en la demarcación de Su Magestad no
entrando en los dichos Malucos como está declara-
do, j donde quiera que hallardes tierra poblada os
reformareis de todo lo necesario para vuestra Ar-
mada, y si topardes alguna que sea rica, y que los
naturales della huelguen de tener vuestra amistad
entendiendo que algunos Religiosos, y algunos Es-
pañoles con ellos, ó ellos solos quedaran seguros
entre los dichos naturales, daréis orden para que
queden los que os parescieren, comunicándolo con
los mesmos Religiosos, y algunas personas prenci-
pales del Armada; y si la tierra fuere tan prospera,
rica y bien poblada, que os paresca que es cosa con-
veniente y provechosa, asi para el servicio de Diois
nuestro Señor, como para el aumento de la corona
Real, y aprovechamiento de la gente que va en
vuestra compañia, y de los que adelante irán , po-
blareis en la tal tierra en la parte y lugar que mas
conveniente os paresca, asi para la seguridad de los
Navios, como para la salud de la gente, donde mas
seguros podáis estar de que los enemigos os puedan
empecer, y con toda la brebedad posible despacha-
reis un Navio, ó dos los que os paresciere para esta
Nueva España, dando aviso y relación larga y par-
ticular á S. M. y á esta Audiencia de todo lo suce-
dido en la Jornada desde que os hicieredes á la vela
en el Puerto de la Navidad, hasta el punto que los
168 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
despacharedes, y de la calidad y riqueza de la
tierra, y del asiento y población que hubieredes
hecho, y de lo que adelante pensáis hacer, y del
socorro que conviene se os imbie, asi de ISTavios,
como de gente, Artillería, Municiones, y de otras
qualesquier cosas, y que derrota deben llebar los
que hubieren de ir en busca vuestra con el tal
socorro; y en los Navios que asi despacharedes de
vuelta para esta Nueva España, procurareis imbiar
para Su Magestad la mayor quantidad de oro, Pie-
dras, Drogas, y Especies, y otras qualesquier cosas
de valor que hubiere, y hallaredes en la tal tierra,
asi de lo que pudieredes haber por rescate de las
mercaderías y rescates que llebais de Su Magestad
como de lo que los naturales de la tal tierra quieran
dar de su voluntad para su Real servicio, ó que le
pertenezca en otra qualquier manera ; lo qual todo
verná rexistrado en el rexistro del Navio, ó Navios
en que lo imbiaredes, haciendo cargo de todo ello á
la persona, ó personas que os paresciere .
Con los naturales destas partes que en el capitulo
antes desto se trata, tornéis muy gran cuidado que
nadie no los enoje, y haberos heis con ellos con
mucho recatamiento, como con gente de mucha
pulicia, que según se tiene noticia son hombres de
buena razón, y de mucho ser, y blancos como nos-
otros, porque quanto en mayor altura lo son mas,
y converna que hallándoos cerca de tierra en qual-
quiera parte destas, ó en otras del Poniente, y aun
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 169
antes que las veáis mandéis en todos los Navios á
los capitanes, y demás gente que vayan apercivi-
dos con sus armas aparejadas para si encontraredes
algunos Navios que os quieran ofender; y asimismo
irá la Artillería puesta en orden, y apercevida para
el mismo efecto.
En qualquier Puerto, Isla, ó tierra que asi des-
cubrierdes y reconocieredes por las Navegaciones
que están dichas, y por otras qualesquier que hi-
cierdes, os informareis particularmente de las cos-
tumbres, calidades, y manera de vivir, y trato de la
gente dellas, y sabréis que religión y secta tienen,
y que adoran, y que sacrificios y maneras de culto
tienen, y como se rigen y gobiernan, si tienen
Reyes, y si son por elección, ó por derecho de san-
gre, y si gobiernan como Repúblicas, ó por Lina-
ges, y que rentas, ó tributos dan y de que manera,
y á que personas, y que cosas son las que ellos mas
precian de las que hay en la tierra, y que otras
cosas les traben de otras partes que ellos tengan en
estimación, y de las que de acá llebais, teméis asi-
mismo cuenta para ver quales son las que mas
precian.
Y en las tierras Islas, y partes que asi descubrie-
redes y llegaredes en saltando en ellas haréis tomar
la posesión de todas y de qualquier dellas en nom-
bre de Su Magostad agora sea por vuestra propia
persona, 6 por las que para ello nombraredes , ha-
ciendo por ante Escribano y testigos los autos y di-
170 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
ligencias que convengan con la solenidad que se
requiere, los quales trahereis, ó los imbiareis á esta
Eeal Audiencia en publica forma en manera que
hagan fé, con la relación de todo lo demás sucedida
en la Jornada.
Otrosi: Mandareis á los Pilotos que van en la di-
cha Armada que vayan echando sus puntos en la
Navegación que hicieren de ida, y vuelta, miranda
muy bien las derrotas , considerando las corrientes
y aguages , y los vientos que en cada tiempo del
año mas ordinariamente corren ; y que asienten y
pinten todas las Islas y tierras que descubrieren, y
poniéndolas en sus alturas verdaderas, y el camina
que les habrá parescido que habrán andado desde
el Puerto de la Navidad, hasta alli, y que todos los
Pilotos asienten sus derrotas , y lo demás que está
declarado, y los baxios que toparen y todo lo demás
de que convenga tener noticia para las Navegacio-
nes que adelante se han de hacer, y en que Puer-
tos y partes podran los Navios á la ida, y á la vuelta
hacer escala, y proveherse de agua, leña y basti-
mentos, en caso que tubiese necesidad dellos, y
que á cerca desto se comuniquen y conformen los
Pilotos para lo asentar y pintar en las cartas.
Estaréis adbertido, que como es dicho, los natu-
rales de las partes de que en el capitulo treinta y
treinta y uno desta Instrucion se hace mención,
son gente política, y rica, donde hay grandes
Principes, y por que no entiendan que yendo de
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 171
proposito á sus tierras por mandado de tan grande
y poderoso Principe como es el Rey de Castilla,
nuestro Señor, no les llebais presentes particulares
de valor y prescio , no embargante que llebais al-
gunas cosas buenas, y que serán estimadas entre
ellos, y también por que no tengan ocasión de de-
cir, que para ir á contratar á tierras tan lexanas,
como son aquellas de vuestra tierra son pocas las
mercaderías que llebais, les diréis que vuestra der-
rota derecha no era para aquellas partes, si no que
acaso los tiempos os dieron ocasión para que fuese-
des á parar en ellas , aunque es verdad que alguna
noticia se tiene entre nosotros que en aquellas par-
tes hay Principes , y grandes Señores , y gente de
mucha qualidad, con las quales Su Magestad desea
tener toda buena amistad, y hermandad para que
entre los subditos y vasallos délos unos y délos
otros pueda haber comunicación y contratación, y
ofrecerles heis esta amistad en su Real nombre
dándoles algunos presentes délas mejores cosas que
llebais y entenderéis que alia mas les agradan ; y
en todo se os encarga os hayáis muy prudentemen-
te, como de vuestra persona se confia de manera
que no vengáis con ellos en rompimiento alguno,
ni queden de vos, ni de vuestra gente resabiados,
antes en toda paz, y amistad, y como deseen nues-
tro trato y comunicación.
Quando quiera que en las partes que llegardes
que sea tierra poblada vengáis con los naturales de-
172 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
lias en platica y en términos de paces, procurareis
en todas maneras, que se hagan y asienten dentro
déla Nao Capitana donde va vuestra persona; y
quando no se pudieren asentar, si no en tierra, en
tal caso las mandareis asentar y concertar por al-
gunos de vuestros Capitanes, ó otras personas, por
que por ninguna via converná que vuestra persona
salga en tierra, asi por lo que toca á la autoridad
del cargo que llebais, como porque los naturales
délas tales partes , y tierras , entendiendo que vos
sois el caudillo de toda el Armada, no se atreban á
hacer alguna traición ; pero si se ofresciese que al-
gún Principe gran Señor se quisiese ver con vos y
asentar amistades y paces, y no se quisiese ir á
meter en las Naos, ni asentar las paces con otro, si
no con vos , en tal caso con parecer délas personas
con que en semejantes casos habéis de tratar, po-
dréis veros con el tal Señor, ó Principe en la Mar
yendo en el Batel déla Capitana, y llebando en
vuestra compañía los demás Bateles délas otras
Naos muy bien aderezados con gente y Artillería
para si se os ofresciere necesidad defenderos de al-
guna traición que os ordenaren , no os tomen des-
cuidado , y para estas tales vistas , no os alexareis
de las Naos , para que habiendo necesidad os pue-
dan favorecer con el Artillería, y la vuelta para
ellas tengáis cerca.
Y la persona que hubieredes de imbiar en tierra
para asentar las dichas paces irá á lo menos con un
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 173
par de Bateles bien armados y aderezados de gente
y Artillería, y la parte donde se hubiere de ver y
comunicar con las que han de asentarlas sea en pla-
ya muy cerca de donde estubieren los Bateles, y á
vista de las Naos para que si hubiere alguna trai-
ción contra ellos , puedan con facilidad envarcarse
en los Bateles, y recoxerse á las Naos; y antes que
salgan en tierra, los que imbiaredes alo susodicho,
procurareis que os den en rehenes algunos hombres
principales , á los quales tornéis en vuestra Nao en
el entre tanto que se concluyen los conciertos ha-
ciéndoles todo buen tratamiento , y si ellos os pi-
dieren algunos délos vuestros en rehenes, podreis-
les dar alguno, ó algunos délos vuestros que menos
fáltaos pueden hacer, aunque los perdiesedes; y
siempre que alguno, ó algunos délos vuestros ha-
yan de salir en tierra á hablar con los Indios, man-
dareis que primero tomen algunos rehenes para
asegurarse dellos, y en ninguna parte salgan en
tierra algunos soldados, ni Marineros, si no fueren
los que para ello fueren señalados y nombrados.
En qualquier parte que estubierdes surtos en
tierra poblada, mandareis tener gran vigilancia
especialmente de noche sobre las amarras , porque
suelen los Indios procurar de cortarlas , y atar á
ellas sogas para llevar las Naos en tierra hasta ha-
cerlas encallar para matar y robar los que van en
ellas, y asi mismo de noche y de dia mandareis
tener los Bateles quando estubieren á bordo délas
174 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
Naos , atados con sus cadenas y candados, asi por-
que los hombres de aquellas partes no os los hur-
ten, como porque algunos de vuestra compañía,
como malos christianos , y d.esleales no se huyan
en ellos.
En la tierra que poblaredes, ó en otra qualquiera
de las otras á que llegaredes, aunque los Indios , ó
los naturales de aquellas partes os combiden para
festejaros, 6 haceros algunos banquetes en sus ca-
sas, ó Pueblos, á vos, y á vuestros capitanes, en
ninguna manera lo aceptareis , ni iréis á los tales
combites, por que en ellos suelen ellos cometer
grandes traiciones ; y asi mismo adbertireis á los
que inviaredes en tierra, que si los Indios les tru-
xieren alguna comida guisada, ó algún Vino, ó
Agua, hagan primero á ellos mismos que coman, y
beban dello , por que en muchas partes de las de
por alia acostumbran dar ponzoña, especialmente
en las bebidas.
Si no hallaredes oportunidad para poder poblar
entre esta gente asi por no dar ellos consentimiento
para ello, ó por paresceros que se aventura mucho
por ser poca la gente que llebais, ó por otro algún
caso, y os paresciere que desde alli debéis de dar la
vuelta con toda el Armada entera para esta Nueva
España, habiendo primero asentado amistad y con-
tratación para adelante con los Sei^res y naturales
de la tal tierra, y adquiriendo dellos por via de res-
cate y contratación con las mercaderías y rescates
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 175
que llebais alguna buena quantidad de Oro, ó Pla-
ta, ó otras mercaderías, ó cosas que acá tengan
mucho valor, de manera que se restauren las cos-
tas y gastos que en esta Armada se han hecho, ó
mucha parte dellos, daréis la vuelta trayendo rela-
ción y memoria de las cosas que destos Re^^nos , ó
de otros se puedan llevar, que en aquellas partes
tengan mucho valor, y las que de alia se podrán
traher, y el valor que ternan las unas, y las otras;
pero en todo caso converná que entre gente seme-
jante se queden de los Religiosos que llebais los
que á vos , y á ellos paresciere porque será de mu-
cho efecto para adelante , asi para la conversión de
los naturales, como para conservar la amistad y
paz que con ellos dexaredes asentada.
Y porque podría ser que acertasedes á llegar
hasta las Islas de los Japones por la Navegación
que está declarada, que según corresponde en glo-
bo, parte destas Islas de los Japones están fuera de
lo del empeño dentro de la demarcación de Su Ma-
gestad á donde se tiene noticia que los Portugueses
vienen á contratar , estaréis adbertido para no en-
contrar con ellos si pudieredes excusarlo; y en caso
que los encontréis excusareis venir en rompimiento
con ellos por ninguna vía, si no que os tratéis con
ellos en toda paz y amistad , no confiando dellos,
ni tampoco de los naturales de la tierra donde ellos
estubieren, tanto como en las partes donde ellos no
llegan, y hallándoos con los Portugueses en toda
176 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
paz y amistad y conformidad , procurareis de ver
las cartas de marear que ellos trahen para su Na-
vegación, y si pudieredes haber alguna dellas,
aunque sea comprándola, la habréis, ó á lo menos
el treslado de alguna dellas; y en caso que ha-
lléis Portugueses , ó no , sabréis si hay en aquellas
partes algunos Teatinos , que andan en la conver-
sión de los naturales della , y pudiéndolos haber y
hablar, tomareis lengua dellos de lo que es aquella
tierra, y lo que hay en ella, y en todo lo que tienen
noticia de aquellas partes, y si los Portugueses
tienen hechas algunas fuerzas , y donde , y de que
manera, y que gente reside en ellas, y que contra-
taciones y provechos tienen , y de todo lo demás
que os paresciere, para que traygais, ó invieis la
relación verdadera de todo ; y si por ventura los
Portugu3ses os acometieren é quisieren pelear con
vos, defenderos heis dellos procurando la vitoria
habiendo justificado la causa: y si sucediese haber
la Vitoria de ellos y los hubiesedes en vuestro po-
der, hareisles todo buen tratamiento en sus perso-
nas, y trahereis, ó imbiareis á esta Nueva España
hasta tres , ó quatro dellos los que os parescan para
saber dellos algunas cosas , y que Su Magestad
tenga noticia dellos.
Y si acaso los Portugueses hubiesen pasado los
limites del empeño y tubieren sus tratos, y contra-
taciones en la demarcación de Su Magestad contra
lo capitulado entre los dos Principes de Castilla , y
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 177
Portugal, en tal caso haréis vuestras diligencias, y
constando ser asi, consultándolo con los capitanes,
y los oficiales de la Real hacienda provehereis lo
que mas convenga al servicio de Su Magestad y
bien de la gente y Armada.
Y por que según se entiende en las partes de las
Islas de Japón, y las demás que están en su co-
marca y costa de tierra firme , tienen los naturales
gran contratación por la Mar, y navegan con Naos
gruesas , si vinieredes á encontrar con alguna do-
lías hareides todo buen tratamiento , y no consin-
tireis que les sea hecho ningún agrabio por nin-
guna via, antes procurareis su amistad, dándoles
á entender, como por mandato desta Real Audien-
cia en nombre de Su Magestad ibades á ciertas Is-
las, y que compelido de los tiempos contrarios ha-
béis llegado á aquellas partes, y que os habéis hol-
gado por conocerlos, y tener con ellos amistad, y
que asi se la guardareis; é informaros heis dellos
de donde son, y de que Principe, y á donde van,
y si son tratantes y que mercaderías y cosas lleban
y tratan, y si tienen noticia de los Portugueses , y
si suelen navegar y contratar en aquellas partes, y
hasta donde llegan, y si tienen hechas algunas
Fortalezas, y otras Fuerzas, y donde, y que gente
tienen en ellas , y que Principes tienen por ami-
gos, y á quien por enemigos , y de todo lo demás
qjue os paresciere , y asentarlo heis todo por escrito
larga, y particularmente, y por fé de Escribano
178 ISLAS FILIPINAS. DOC, 21.— 1564.
para dar , ó enviarla; y si por caso truxieren algu-
nas mercadurias y cosas que os paresca tienen va-
lor, y que será bien rescatar con las que vos lle-
bais , lo haréis queriéndolo ellos , y en caso que
ellos no las lleben , les mostrareis de las que vos
llebais para entender dellos si hay dellas en sus
tierras, ó ternan valor en ella.
Y si acaso estos tales Navios que asi encontrase-
des fuesen de Armada, ó de cosarios, y os quisieren
acometer, excusareis venir en rompimiento con
ellos , hablandoles , ó haciendo señas de que no
queréis pelear con ellos estando apercibido para la
defensa , y quando no quisieren sino pelear todavía
con vos, defenderos heis procurando la vitoria con
la ayuda de nuestro Señor, escusando de venir á
barloar todo lo que pudieredes por los fuegos y ar-
tificios grandes que tienen, antes con el Artillería
procurareis vuestra defensa, por que son muy ma-
ñosos, cautelosos y diestros en su manera de pe-
lear; y habiendo vitoria dellos, si tomaredes algu-
nos de los tales Navios y de la gente dellos, sin te-
ner respeto á que ellos fueron causa de la tierra y
del dagno rescivido en ambas partes, les haréis todo
buen tratamiento , y les restituiréis sus Navios , é
hacienda, y después de haberos informado dellos
de todo lo que os pareciere , les dexareis ir libre-
mente dándoles á entender la grandeza del Rey
nuestro Señor, y que su voluntad no es de que sus
vasallos hagan mal á nadie, mas de que en las par-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 179
tes que llegaren traten toda verdad y amistad
con todos, y que contraten en sus maneras de con-,
trataciones ; y si estos tales Navios acertaren á ser
de cosarios , que tienen por oficio andar robando á
todos géneros de gentes, constandoos dello, y res-
civida información habiéndolo consultado con los
capitanes, y oficiales de la Real hacienda, haréis lo
que mas convenga al servicio de Su Magostad y
bien de la gente y Armada.
Y siendo Dios servido desque hubierdes llegado
á aquellas partes del Poniente donde quiera que
hallaredes especería, drogas, oro, ó plata, ó otras
mercaderías que se hayan de comprar, ó rescatar,
procurareis de poner precio señalado lo mas barato
que posible sea conforme al valor que entre ellos
tubiere, y las mercaderías que de Su Magostad lie-
bais en esta Armada las haréis señalar al mas subi-
do precio que pudieredes teniendo respeto á lo mn-
cho que cuestan, y el valor que es justo que puestas
alia tengan, de manera que sea contratación útil y
provechosa para Su Magostad, atento lo mucho que
se ha gastado en esta Jornada, y á que siempre sera
costosa la contratación que se pretende tener ade-
lante, y los préselos y conciertos que cerca dello
hicieredes con los naturales, procurareis que sean
perpetuos para que no las puedan encarecer ade-
lante con que sea con su voluntad dellos , y no por
fuerza, para lo qual haréis que se otorguen escri-
turas en forma; y todo lo que compraredes, y resca-
180 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
taredes de especias, y drogas, y otras cosas seme-
jantes que sean de peso procurareis que se compren
por los pesos de aquella tierra , porque entre ellos
se acostumbra pesar por un peso que llaman hahar^
que en algunas partes tienen quatro quintales de
peso, y en otras mas y menos, y en efecto sus pesas
son mayores que las que se acostumbran entre gente
Española, y para este efecto llebais pesos de romana
y de balanzas con pesos de los Reynos de Su Ma-
gestad y mandareis que en el Puerto antes que os
hagáis á la vela allende dellas se haga una pesa de
hierro, d metal que tenga peso de quatro quintales
que sirba por bahar por que por ella, y las que en
las partes donde llegaredes se usan , y las que lle-
bais destos Reinos entenderéis lo que mas al apro-
vechamiento de la Real hacienda convenga.
En qualquiera de las partes que llegaredes coa
vuestra Armada donde tomaredes contratación con
los naturales, asi para qualesquier mercadurias de
qualquier genero que sean, como de bastimentos y
otros qualesquier rescates, mandareis espresamente
so graves penas que todo lo que asi se hubiere de res-
catar y comprar, se compre y rescate por mano de los
oficiales de la Real hacienda que van en la dicha
Armada y vuestra licencia, y que ellos tengan la
cuenta y razón de todo ello firmada de sus nombres
para que la tengáis en vuestro poder, y no permi-
tiréis que otra particular persona alguna por si, ni
por interposita. persona pueda contratar, ni rescatar
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 181
cosa alguna con los dichos naturales si no fuere»
como está dicho por mano de los dichos oficiales de
la Real hacienda y por orden vuestra, aunque sean
bastimentos, que agora á los principios todo esto es
necesario, por que de otra manera seria causa que
se encareciese mucho.
Y porque se entiende que algunas de las personas
que van en la dicha Armada lleban algunos resca-
tes para su aprovechamiento, y es bien, que en lo
que buenamente se pudiere hacer sean aprovecha-
dos como personas que van á servir á Su Magestad
permitiréis que después que para Su Magestad sus
oficiales por la orden que está dicha, hubieren con-
tratado y rescatado donde hubiere oro, ó plata hasta
en valor decinqüenta mil pesos de oro de Minas,
que luego se rescaten para las tales personas que
llebaren algunos rescates hasta en quantidad de
diez mil pesos del dicho oro de Minas en oro, ó en
plata por mano de los dichos oficiales , é licencia é
orden vuestra como arriba está declarado, y acaba-
do de rescatar el valor de los dichos diez mil pesos
para la dicha gente, proseguirán los dichos oficiales
el dicho rescate para Su Magestad de nuevo hasta
otros cinqüenta mil pesos del dicho oro de Minas;
y acabado de rescatar, rescataran para la gente que
va en la dicha Armada hasta en quantidad de otros
diez mil pesos, y por esta orden se proseguirá en la
contratación y rescate de todo lo demás que se lleha
en la dicha Armada: entiéndese en todas las partas
182 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
que hallaredes como está dicho oro, ó plata, ó pe-
drería, sedas texidas, y por texer, ó otras meroade-
rias semejantes, con que no sean drogas, ni espe-
ceria, ni cosas de volumen, por que las especias y
drogas se reservan para Su Magestad para que nadie
las pueda traher por via, ni manera alguna, si no
fuere con su espresa licencia, ó desta Audiencia en
su Real nombre, y proveliereis que lo que se resca-
tare para las personas que van en la dicha Armada
por la orden que está declarada se reparta, como os
paresciere entre las tales personas, según laqualidad
de cada uno, y la quantidad de lo que lleban em-
pleado.
Iten. Provehereis que todo lo que asi se rescatare,
asi para Su Magestad como para particulares que
van en la dicha Armada en qualquier manera que
sea se rexistre en los rexistros de los I^avios en que
se envarcaren declarando particularmente lo que es
cada cosa, y cuyo, y á quien viene consignado para
que en todo haya cuenta y razón , y no se puedan
defraudar los derechos á Su Magestad pertenecien-
tes, salvo los bastimentos que rescataren para la
sustentación de los que van en la dicha Armada.
Y por la presente en nombre de Su Magestad se de-
clara y manda, que en el entre tanto que por su
Real mandato otra cosa se provea y mande, paguen
todas las personas de qualquier estado y condición
que sean que van en la dicha Armada en servicio
de Su Magestad que truxieren, ó imbiaren algunas
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 183
de las dichas mercaderías y rescates fuera de la dicha
especería, y drogas, y cosas de volumen que están
reservadas á cinco por ciento, pagados en esta Nueva
España en los mismos géneros , d en su valor con-
forme á las avaluaciones que por los oficiales de la
Real hacienda, que en ella residen, ó por sus luga-
res tenientes fueren hechas.
Y por que podría ser que en las partes que asi
llegaredes y contrataredes, halléis tanta quantídad
de mercadurías y cosas que rescatar y contratar en-
tre los naturales, que no basten todas las mercadu-
rías y rescates que llebaís de Su Magestad en la
dicha Armada para la dicha contratación, en tal
caso permitiréis que todas las personas que van en
ella puedan contratar y rescatar por mano de los
oficiales todo lo que llebaren en la dicha Armada
después de haber cumplido con la hacienda de Su
Magestad.
Pero por que podría ser que algunos mercaderes,
ó otras personas que no sean de los que van en la
dicha Armada embíen en ella algunas mercaderías
é cosas de rescate á aquellas partes no consintireis
ni permitiréis que hasta que se hayan rescatado y
contratado las mercaderías y rescates para Su Ma-
gestad, y de las personas que van en su servicio
puedan rescatar, ni contratar con ellas ni con parte
dellas y rescatadas y contratadas las de Su Magestad
y de las personas que en su Real servicio van en la
dicha Armada, permitiréis también que puedan
184: ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — ^1564.
rescatar y contratar las de los tales Mercaderes por
mano de los dichos oficiales y orden vuestra, y no
de otra manera, y que lo que asi se rescatare se
trahiga asi mismo rexistrado en los rexistros de los
Mavios en que viniere, porque de lo tal por la pre-
sente se declara y manda que paguen á Su Magos-
tad de derechos siete por ciento demás y allende délo
que paresciere que deben pagar de los fletes de lo
que asi truxieren, ó inviaren por ser los Navios de
Su Magestad y la Armada hecha á costa de su Real
hacienda, lo qual todo sea y se entiende en el
entretanto que Su Magestad otra cosa provea y
mande.
Según se tiene noticia en aquellas partes del Po-
niente acostumbran los naturales dellas de contra-
tar, vender y rescatar esclavos de unas partes á otras,
y porque tornéis necesidad de algunos dellos paia
lenguas, y tomar noticia de las cosas de las tales
tierras, mandareis rescatar algunos dellos, y en
partes diferentes paráoste efecto, álos quales man-
dareis hacer todo buen tratamiento, para que con
amor os traten, y digan siempre verdad, y no per-
mitiréis que en ninguna parte se prenda ningún
Indio, ni se tome por fuerza si no fuere como está
dicho rescatado, 6 que algún Señor os presente
alguno, ni que ningún soldado compre, ni rescate
ningún esclavo todo el tiempo que navegaredes por
no añadir comedores inútiles pero siendo Dios ser-
vido que pobléis en alguna parte, después de ha-
EXPEDICrdN DE LEGAZPI. 185
ber poblado daréis lugar á los Capitanes , y á la
demás gente, que para su servicio los puedan res-
catar y comprar, con que no los puedan tornar á
vender, ni tralier á esta Nueva España, mas que
solamente se puedan servir deilos hasta tanto que
Su Magestad sobre ello provea y mande lo que
fuere servido; empero será bien que dos ó tres deilos
habidos por rescate los invieis á esta Nueva Es-
paña para que acá se vean, y se sepan deilos las co-
sas de sus tierras.
En qualquier Isla, 6 tierra firme que determi-
naredes de poblar y hacer asiento según está decla-
rado , sea en la costa de Mar donde haya Puerto
bueno y seguro, y alli mandareis hacer una Fuerza
donde esté vuestra persona, ó la que habiendo de
venir vos á esta tierra, hubiere de quedar en vues-
tro lugar, y en ella asentareis el Artilleria que os
paresciere para la fuerza y seguridad della; dentro
de la qual fuerza mandareis hacer dos casas, una
donde se aposente vuestra persona con la gente que
os paresciere, y otra casa donde se pongan y guar-
den las mercaderías y rescates de Su Magestad y
municiones del Artilleria y cosas de almacén: á la
qual fuerza haréis que se haga una cava, y á la en-
trada una puente lebadiza; y para la demás gente
que hubiere de quedar en la tal tierra mandareis
hacer á una parte de la dicha fuerza fuera della y
cerca, aposentos donde se recoxa y alvergue; y pro-
vehereis que dentro della se haga de noche guardia
186 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
la que conviniere por sus quartos, de manera que
de contino hava dentro en la dicha fuerza al^runa
copia de gente española, la qual gente mandareis
que quando estubiere en la dicha fuerza para el
efecto que está dicho , tengan consigo sus armaa
defensivas, y ofensivas para que se hallen aperce-
vidos para qualquier rebato que se les ofresciere; y
asimesmo terneis mucho cuidado que todos los sol-
dados y cada uno dellos tengan en su alojamiento
sus armas muy adrezadas y aparejadas para qual-
quier necesidad que se les ofresciere; y si os pares-
ciere que converná, permitiréis á los soldados quan-
do andubieren fuera de sus casas trahigan con sigo
Arcabuces , Lanzas , y otras armas por que suele
acaecer en las tierras que nuevamente se pueblan,
que los naturales dellas viendo que los extranjeros
están descuidados y andan desapercevídos, les aco-
meten de sobre salto para matarlos y prenderlos, é
importa mucho andar los soldados apercevidos con
sus armas, para que en qualquier tiempo que suce-
diere semejante caso, se hallen con ellas en las
manos, demás que suele ser causa que los Indios no
se atrevan á acometerlos, viendo que andan sobre
aviso, y no solos.
En las partes donde asi poblaredes y llegaredes
prohivireis y mandareis so graves penas, que niur
gun soldado, ni otra persona sin vuestra licencia
vaya á población de los naturales de aquellas par-
tes, ni entren en sus casas, ni les tomen cosa algu-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 187
na en el campo, ni en poblado por fuerza, ni contra
su voluntad, ni salgan de sus alojamientos; y espe-
cialmente les prohivireis y mandareis que no ten-
gan comunicación con las mugeres de aquellas par-
tes, porque demás que es bien que se estorben las
ofensas de Dios, las tales comunicaciones suelen
causar grandes dagnos, y que aunque ellas se hu-
yan á vuestros alojamientos, ó Navios, no las admi-
tan, antes las mandareis volver á sus Pueblos ha-
ciéndoles todo buen tratamiento.
En las partes que poblaredes hasta en tanto que
hubieren acabado la fuerza y reparo que está dicho
que se haga, vuestra persona con los que os pares -
ciere estará en la íí'ao al menos de noche; y aca-
bada la fuerza y la cava donde habéis de estar, po-
dréis salir á residir en ella dexando buen recaudo en
la guardia de los Navios, los quales estarán lo mas
cercano que posible sea de la fuerza que hicieredes.
. Acabada la dicha fuerza y reparo, procurareis de
mandar hacer algunos Navios de remos, como son
algunas Fustas, y Bergantín, y alguna Fragata
para aprovecharos dellos por mar en las cosas que
se ofrescieren.
Cerca de la fuerza que asi hicieredes, mandareis
hacer una Iglesia para que se diga Misa, y junto á
ella se hará una casa y aposento para los Religiosos
que van con vos para que estén mas acomodados
para tener toda quietud, y para que alli puedan
ocurrir á ellos los Españoles con las necesidades
188 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. 1564.
espirituales que se les ofrescieren; y también para
que los naturales de la tierra puedan comunicarse
mas á su contento con ellos; y terneis especial cui-
dado que en todos los negocios que trataredes con
los naturales de aquellas partes, se hallen con tos
presentes algunos de los Religiosos que llebais, asi
para que os aprovechéis de su buen consejo y pare-
cer, como para que los naturales conozcan y entien-
dan el mucho caso que hacéis dellos, porque viendo
esto, y la mucha reverencia que los soldados les
tienen, vernan ellos también á tenerles respeto, que
importará mucho para cuando los Religiosos enten-
dieren su lengua, ó tubieren Interpretes para dar-
les á entender las cosas del conoscimiento de nues-
tra Santa Fé Católica, les den todo crédito, pues
sabéis que lo mas principal que S. M. pretende es
el augmento de nuestra Santa Fé Católica, y la
salvación de las animas de aquellos infieles: para
el qual efecto en qualquier parte que poblaredes,
terneis particular cuidado de ayudar á los dichos
Religiosos, y de darles lugar y licencia para que se
comuniquen con los naturales de las tierras donde
asentaredes y poblaredes, yendo á sus Pueblos de-
llos para que con su buen exemplo los edifiquen,
y andando entre ellos deprendan la lengua mas
fácilmente, y aprendida trabajen de traherlos en
conoscimiento de nuestra Santa Fé Católica, y los
conviertan á ella, y los trahigan á la obediencia y
amistad de S. M.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 189
E porque lleváis en el Armada algunos Indios
Interpretes que entienden algunas de las lenguas
de aquellas partes por ser naturales dellas, teméis
cuidado y mandareis que los Indios sean bien tra-
tados de todo genero de personas que van con
vos, porque de hacer lo contrario haciéndoles al-
gunos malos tratamientos, suelen suceder grandes
dagnos.
Y por que podria ser que puesto que haya acá
parescido que en la Navegación que habéis de ha-
cer, y en lo demás que se os manda, se debe guar-
dar la orden que se ha declarado, que los tiempos
no os diesen lugar para seguir las derrotas que se
contienen en esta Instrucion y que converná tomar
otras, y que asi mismo en algunas de las cosas que
se os dan por Instrucion que guardéis, sea necesario
mudar consejo, en tal caso, según el tiempo y los
sucesos con parecer de las personas declaradas en
esta Instrucion, haréis aquello que mas paresciere
que convenga al servicio de Dios, y de Su Mages-
tad para los efectos que se pretenden, como quien
tiene la cosa presente, porque esto y todo lo demás
tocante á esta Jornada se confia de vuestra Chris-
tiandad, prudencia, y zelo que tenéis de servir á
Dios nuestro Señor, y á Su Magostad, teniendo
siempre intento de ir á las dichas Islas Filipinas, y
otras comarcanas á ellas, como está declarado, y á
descubrir la vuelta para esta Nueva España con
toda la brebedad posible, trahiendo, 6 embiando
190 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. 1564.
de las especias, y otras cosas de valor que en aque-
llas partes hubiere.
Tornéis atención á que la Real voluntad de S. M.
como está dicho, y lo que principalmente después
del servicio de Dios nuestro Señor pretende desta
Jornada es, que luego deis vuelta á esta ísTueva
España vos, ó la persona que os parescieré qué
debéis de imbiar para saber la vuelta de aquellas
partes á esta tierra, pues se sabe ya la ida, y que se
hace en brebe tiempo, y agora sea viniendo vues-
tra persona, ó inviando otra de confianza qual os
parescieré, procurareis de que con brebedad se des-
pachen los Navios, ó Navio que hubieredes de im-
biar para esta Nueva España, y que se descubra
esta vuelta desde las Islas del Poniente, y que en
caso que vos quedéis en aquellas partes, la persona
que imbiaredes trahiga relación de donde quedáis
y á donde os hallaran los que fueren en vuestra
busca, y que derrota han de llebar para hallaros.
Y porque, como sabéis, el Padre Fray Andrés de
Urdaneta va en esa Jornada por mandado de Su
Magestad provehereis que agora sea volviéndoos
vos á esta Nueva España con algún Navio, ó Na-
vios dexando alia algún Capitán con gente, ó im-
biando á otra persona acá, quedándoos vos en la
tierra, que el dicho Fray Andrés de Urdaneta vuelva
en uno de los Navios que despacharedes para el
descubrimiento de la vuelta, porque después de
Dios se tiene confianza que por las experiencias y
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 191
platica que tiene de los tiempos de aquellas partes,
y otras calidades que hay en el, será causa princi-
pal para que se acierte con la Navegación de la
vuelta para Nueva España, por lo qual conviene
que en qualquiera de los Navios que para acá im-
biaredes venga el dicho Fray Andrés de Urdaneta,
y será en el Navio, y con el Capitán que el os seña-
lare y pidiere, y en ello no haya otra cosa, porque
dello se entiende que nuestro Señor Dios, y Su
Magestad serán servidos, y vos muy presto socor-
rido con gente, y todo lo demás necesario,
Y cuando quiera que hubieredes de inviar algún
Navio, ó Navios á esta tierra, quedando vuestra
persona en aquellas partes según está declarado»
permitiréis y daréis licencia á la gente que llebais
en la dicha Armada para que escriban libremente
las cartas que quisieren á Su Magestad y á esta
Real Audiencia en su nombre, y encaminarlas heis
como vengan á recaudo, sin que nadie se las habrá
por via ni manera alguna, porque de lo contrario,
demás que seria mal hecho, Su Magestad se ternia
por deservido.
A la persona, ó personas que imbiaredes por
principal en el tal Navio, ó Navios encargareis y
mandareis en la Instrucion que les dierdes, que
luego que sea llegado á qualquier Puerto, ó parte
desta Nueva España, haga recoxer y recoxa todas
las cartas que en el Navio vinieren sin dexar nin-
guna, y juntamente con las vuestras haga un
192 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
pliego dirigido á esta Real Audiencia, cerrado y
sellado, y á buen recaudo para que como se haya
visto vuestra carta, y entendido lo que escribís, se
den las otras á quien vinieren, y no antes por los
inconvenientes que se podrían seguir, y aun dagno
de publicarse las cosas de descubrimientos antes
que tengan razón del lo las personas que están en
el lugar de Su Magestad.
Demás desto daréis por Instrucion, y encargareis
mucho á la tal persona principal que imbiaredes
con el dicho Navio, ó Navios, que hasta tener aviso
desta Real Audiencia de como se sabe su venida, y
se han recivido las cartas, no dexe saltar en tierra
á nadie, y que si saltare sea de manera que ninguno
de los que con el viniere, tenga comunicación con
ningún Español , ni otra persona desta ISTueva Es-
paña, y que no diga, ni consienta decir ninguna
nueva de las tierras en que hubieredes estado, y
estubieredes, ni de lo que trahe, y ha sucedido en
el viage por via ni manera alguna, y ordenarles
heis que con las cartas eche en tierra para que las
trahiga una persona de recaudo de quien tenga
confianza que guardara mucho secreto, y no dirá
cosa alguna; y que desde donde desenvarcare vaya
á pie hasta llegar á poblado, donde halle Indios, ó
algún correxidor que le dé recaudo para su venida
porque en la comarca de los Puertos estarán preve-
nidos los correxidores que hubiere para que le den
recaudo en que venga, ó embien los despachos á
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 198
muy buen recaudo y diligencia, y pedrales fiar de
quien el mostrare mandamiento, ó carta desta Au-
diencia en que diga que se los pueden dar; y tam-
bién habéis de encargar no descubra, ni diga cosa
alguna á estas tales personas, mas de solo darles
las cartas mostrándoles el recaudo que está dicho
para ello; y los tales correxidores les proveherán de
refrescos, y lo demás necesario para la gente que
viniere con el tal Navio.
Y porque en las cosas arduas y de calidad será
necesario y conviniente tomar parecer y consejo de
personas de buen entendimiento y que tengan ex-
periencia dellas, y zelo de servir á Dios, y á Su
Magestad para que tratando y platicando se en-
tienda mejor, y se tome buena resolución, porque
de lo contrario se suelen seguir inconvenientes
quando se ofresciere que sean de calidad é impor-
tancia, como es asentar paces é lo que se debe hacer
cuando las rompieren los naturales de aquellas
tierras, y determinar el sitio donde habéis de asen-
tar y poblar y si será necesario mudar aquel, y
tomar otro, y si será bien imbiar dos Navios juntos,
ó uno á esta tierra, y como converná que vengan,
y si será mas acertado quedaros alia, ó veniros, ó
dexar en aquellas partes alguna persona, y con que
p quantidad de gente, y otras cosas desta qualidad, ó
de menos que os paresciere comunicarlas para resu-
miros con mas acuerdo y maduro consejo: visto las
personas que van en la Armada parece que lo de-
is
194 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
beis comunicar, y acordar con los Religiosos que
van en vuestra compañia, especialmente con el
Padre Fray Andrés de Urdaneta por la experiencia
y las demás partes, que como sabéis concurren en
su persona, y con el Tesorero Guido de Lavezaris,
que ha estado en aquellas partes, ó con los demás
oficiales de la Real hacÍ3nda, y con el Maestre de
Campo Mateo del Saz, é los demás capitanes y
personas principales que á vos os paresciere: hacerlo
heis asi para que mejor se acierte.
Y por que como sabéis todos estamos subjetos
á la muerte, si por ventura, lo que Dios nuestro
Señor no permita, acaeciere que vos el dicho Ge-
neral Miguel López de Legazpi fallescais en este
viage en la ida, estada, ó vuelta, en tal caso por la
presente en nombre de S. M. espresamente se man-
da á la persona que por fallesci miento vuestro suce-
diere en vuestro lugar por Gobernador y General
de la dicha Armada, que inviolablemente guarde y
cumpla esta dicha Instrucion, y todo lo en ella
contenido, según y como en ella se contiene, como
si espresamente con el hablase, y á el fuese diri-
gida, porque de lo contrario se terna Su Magostad
por muy deservido.
Por que esta Real Audiencia considerando que si
Dios fuese servido de llebar desta presente vida á
vos el dicho Miguel López de Legaspi yendo al dicho
descubrimiento de las Islas del Poniente, ó estando
en aquellas partes ó viniendo de vuelta para esta
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 195
Nueva España, no habiendo persona nombrada que
sucediese en vuestro lugar por Gobernador y Capi-
tán General de la dicha Armada, quedarla sin cau-
dillo y cabeza que la rigiese .y mandase, de que
podrían suceder inconvenientes; queriendo proveer
del remedio si lo tal acaeciese ha nombrado por tal
Gobernador, y General á una persona de las de
confianza que van en la dicha Armada que ha pa-
rescido ser suficiente para ello, y se ha despachado
Provisión Real he manad a desta Real Audiencia del
tal nombramiento para que la tal persona conte-
nida y declarada en la dicha Provisión por falles-
cimiento vuestro, se encargue de la dicha Armada
y la rija y gobierne como tal General, y la dicha
Provisión del dicho nombramiento va metida en un
cofre de acero algo prolongado de largo de un pal-
mo poco mas ó menos, y de anchor de una mano y
dos dedos cerrado y clavado embuelto en lienzo y
sellado con tres sellos Reales para que vos, ni otra
persona alguna no pueda saber, ni entender el que
asi va nombrado por tal General hasta que Dios
haya dispuesto de vos. Y habierto el dicho Cofre y
vista la dicha Provisión conste quien sea el que asi
va elegido y nombrado en vuestro lugar, se os en-
carga y manda que el dicho cofre cerrado y sellado,
llebeis en vuestro poder á muy buena guarda y
recaudo hasta el tiempo de vuestra muerte, el qual
mandareis que se entregue á los oficiales de la Real
hacienda que van en la dicha Armada por ante
196 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1564.
Escribano que dello de fé, para que ellos, presente
el Maestre de Campo, Alférez general, Capitanes^
Sargento mayor, Religiosos, y las demás personas
principales que van en ella, y por ante el dicho
Escribano le hagan habrir á un herrero, ó cerra-
gero publicamente, atento que la llabe con que se
cerró queda acá quebrada, y no se lleba alguna con
que se pueda abrir, y se asiente por auto y testimo-
nio de como se habrió el dicho cofre, y se halló en
él la dicha Provisión, y la persona que en ella va
declarado, y nombrado por Gobernador y General,
al qual desde alli en adelante hecho el juramento
pleyto omenage y solenidad que vos al pie desta
Instrucion hicieredes en el acuerdo desta Real
Audiencia quando os fuere entregada, mandamos
le recivan, hayan, y obedezcan por vuestro falles-
cimiento por tal Gobernador, y Capitán General
de la dicha Armada todas las personas que en ella
van y estubieren, de qualquier calidad y condición
que sean, so las penas contenidas en la dicha Pro-
visión, y las demás que el de parte de S. M. les
pusiere; y asi lo dexareis vos ordenado y mandado
á la hora de vuestra muerte en vuestro testamento
y cobdicilo, ó en otra qualquier declaración que
hicieredes; y que se entregue esta Instrucion al que
asi en vuestro lugar sucediere para que la guarde
y cumpla.
Y por que podria ser que también fallesciese la
persona asi elegida y nombrada en la dicha Provi-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 197
sion por tal Gobernador antes de ser recivido al
dicho cargo, ó después, de que podría suceder los
mismos inconvenientes, no habiendo otra persona
que sucediese en su lugar, y teniendo respeto á esto,
y deseando que en la dicha Armada haya todo
buen recaudo y caudillo que la gobierne y mande,
esta Real Audiencia ha hecho otro nombramiento
en otra Provisión Real que va en otro cofre menor
tumbado de largor de una sesma, y de altor de seis
dedos, sellado con otros tres sellos Reales para que
la persona contenida y declarada en ella suceda por
tal Gobernador, y General de la dicha Armada, si
acaesciere morir vos, y el primero nombrado que
ha de suceder en vuestro lugar, como en el capitulo
antes deste se declara: habéis asi mismo de llebar
el dicho cofre en que va la dicha Provisión del se-
gundo nombramiento á muy buen recaudo, y al
tiempo de vuestro fallescimiento mandarlo entregar
juntamente con el otro cofre por la orden que está
declarada, para que el que sucediere en vuestro
lugar por la dicha Provisión primera al tiempo que
Dios dispusiese del, entregue el dicho cofre segundo
á los dichos oficiales para que lo habrán por la orden
que está dicha, y se entienda el que sucede en el
dicho cargo por muerte del que sucediere por vues-
tro fallescimiento, y que al tal se le entregue esta
dicha Instrucion para que la guarde y cumpla como
tal vuestro sucesor en el dicho cargo; por manera
que por fallescimiento vuestro, y del que primero
198 ISLAS FIILPINAS. DOC. 21. — 1564.
va nombrado en vuestro lugar failesciendo vos pri-
mero, ó él por muerte de ambos, ha de suceder el
que va nombrado en la segunda Provisión , y no
de otra manera = El Licenciado Balderrama— El
Doctor Ceynos = El Doctor Villalobos = El Doctor
Orosco = El Doctor Basco de Puga = El Doctor Vi-
llanueva.
En la Ciudad de México á primero dia del mes
de Setiembre de 1564 años, estando en acuerdo los
Señores Presidente, é Oydores de la Audiencia Real
desta iSTueva España por presencia de mi Antonio
de Turcios Escribano mayor de la gobernación
della, mandaron entregar y entregaron esta Ins-
trucion firmada de los dichos Señores Presidente,
é Oidores, que tiene 14 fojas, á Miguel López de
Legaspi, Gobernador y Capitán General de la Ar-
mada que por mandado de Su Magestad se imbia
al descubrimiento de las Islas del Poniente para
que use de la Instrucion, y la guarde y cumpla en
todo y por todo, como en ella se contiene: el qual
dicho Miguel López de Legaspi tomó y reservó en
si la dicha Instrucion, y prometió y juró por Dios
nuestro Señor y por la señal de la cruz en que cor-
poralmente puso su mano derecha, y por las pala-
bras de los Santos 4 Evangelios, é hizo pleyto ome-
nage, como Hijo-dalgo sus manos juntas y puestas
entre las del Ilustre Señor Licenciado Balderrama,
del Consejo de Su Magestad y su Visitador general
desta Nueva España, Caballero, Hijo-dalgo, una y
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 199
dos y tres veces, una y dos y tres veces, una y dos
y tres veces, según fuero de España de ir en servi-
cio de Su Magestad por tal Gobernador y General
de la dicha Armada al descubrimiento de las dichas
Islas del Poniente, y de guardar y cumplir la dicha
Instrucion como en ella se contiene, y no de otra
alguna, y que usará bien y fielmente del dicho
oficio y cargo de Gobernador y Capitán General,
que en nombre de la Magestad del Rey Don Felipe
nuestro Señor se le ha encargado y mandado, y pro-
curará en todo su Real servicio y el acrecentamiento
de su Patrimonio y Corona Real de Castilla, y que
acudirá á S. M. y á esta Real Audiencia en su
nombre, ó á la persona que por S. M ó por ella le
fuere mandado con la dicha Armada, y con todos
los descubrimientos y aprovechamientos que en
qualquier manera hiciere y hubiere como bueno y
leal vasallo y criado, y no á otra persona; y que di-
rete, ni indirete no encubrirá, ni hará cosa alguna
contra el servicio de S. M. ni contra su Real hacien-
da, y guardará el secreto desta Instrucion y de lo
en ella contenido, sin comunicarlo con persona al-
guna hasta que se haya hecho á la vela, so pena de
perjuro é infame, y de caer, é incurrir en caso de
deslealtad contra su Rey y Señor natural lo contra-
rio haciendo y lo firmó de su nombre, y si algún
Fuerte, ó Fortaleza hiciere, la terna por de S. M. ó
como del la entregará, é no acudirá con ella aper-
sona alguna si no fuere á Su Magestad 6 á quien
200 ISLAS FILIPINAS. DOC. 22. 1564.
por sus cartas y Provisiones le fuere mandado, é la
defenderá en su Real nombre fasta la muerte =Mi-
guel López de Legazpi = Sacado del original, An-
tonio de Turcios. {Ori^. A. de I.)
22.
(1564. — 12 Septiembre. — Méjico.) — Carta que escribió la Audiencia de
Nueva España al Key, sobre la nueva instrucci n que por fallecimiento
del Virey Don Luis de Velasco dio al General Miguel López de Legazpi,
para el viaje con el Armada de S. M. que se enviaba al descubrimiento
de las Islas del Poniente. ( C. i. de JV. 1. 17. d. n. 6.)
Sacra Catliolica Magostad == El Virrey Don Luis
de Velasco, que por mandado de V, M. governaba
en esta Nueva España, falleció en fin de Julio de
este presente año : por su fallecimiento, esta Real
Audiencia tiene en si la governacion como V. M. lo
tiene probeydo, y la terna hasta tanto que V. M. sea
servido de mandar otra cosa.
Al tiempo de su fallesci miento, á causa de no
estar del todo acabada de despachar la Armada que
por mandado de V. M. se imbia al descubrimiento
de las Islas del Poniente, de que va por General
Miguel López de Legaspi, convino al servicio de
V. M. que en su real nombre esta Audiencia pro-
beyese lo que restaba por facer, y ansi se ha pro-
beydo todo lo necesario en prosecución de lo que el
Virrey tenia ordenado, y son ya partidos de esta
ciudad á embarcarse en el Puerto de la Navidad, el
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 201*
General y los demás capitanes, oficiales, soldados,
y gente de mar; de manera, que mediante nuestro
Señor se hará el Armada á lávela mediado Octubre
que viene, ó en todo él á mas tardar. Entre las de-
mas cosas que han combenido proveerse, convino
reberse la instrucion que el Virrey tenia fecha, como
dexó declarado en una clausula de su codezillo que
se viese para añadir ó quitar lo que conviniese: y
visto que en ella maniava al General que en ha-
ciéndose á la vela del Puerto de la Navidad, hiciese
la naveí^acion en demanda de las Islas del Ponien-
te, hacia los Malucos, sin que entrase en los dichos
Malucos, por no contravenir el asiento que V. M.
tiene tomado con el serenísimo Rey de Portugal,
sino en otras Islas comarcanas á ellos, que están
fuera del Empeño, y dentro de la demarcación de
y. M.; y que para llegar á ellas y descubrir la na-
vegación de la vuelta á esta Nueva España, corriese
al Sudueste en busca de la costa de la Nueva Guinea
hasta ponerse en altura de veinte grados de la otra
parte de la Equinocial hacia el Snr, y si en este ter-
mino no hallase la tierra de la Nueva Guinea, hi-
ciese su navegación desde esta altura y punto dere-
cho al Poniente hasta decientas leguas, y que si
dentro dellas no topase con aquella tierra, corriese
al Noroeste hasta baxarse en altura de cinco grados
en la misma parte de la Equinocial hacia el Sur, y
que si hasta puestos en esta altura, ó en ella no la
hallase, corriese de este punto al Poniente derecha-
[UiriVEESIT
202 ISLAS FILIPINAS. DOC. 22. — 1564.
mente hasta tomar la otra tierra, que por ninguna
via lo podia errar; y que asi descubierta, la cos-
tease y entendiese lo que en ella hay, según que
en los capítulos que hablan cerca desta navegación
y descubrimiento desta tierra se contiene como
V. M. habrá visto por la copia de la instrucción que
imbió á ese Real Consejo de Indias. Paresció á esta
Real Audiencia, platicado en ella, y comunicado
con personas de ysperiencia que han estado en
aquellas partes, que aunque sea verdad que el des-
cubrimiento de la ííueva Guinea seria importante,
mayormente si en ella se hallasen las riquezas que
se significan, no conviene que por agora se haga
aquella navegación, asi por ser nueba que no se ha
navegado hasta aqui, y que haciéndola se rodearía
mucho para yr á las Islas del Poniente, y habría
dilación en la vuelta, como por que seria abenturar
mucho navegando por derrota incierta, dexando la
derecha que se sabe ya, por la que llevó el Armada
que despachó el Virrey Don Antonio de Mendoza,
de que fué por Capitán Ruy López de Villalobos,
en especial siendo los Xavíos de esta Armada los dos
dellos de tanto grandor que corrían peligro descu-
briendo costas nuebas; demás que no se conseguiría
el efecto de lo que Y. M. i or el capítulo de una su
Real carta fecha en Valladolid en 24 de Septiembre
de 1559 años, escrita al Virrey, le embia á mandar,
que por virtud de la comisión que se le dio para ha-
cer nuevos descubrimientos, embiase por mar dos
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 203
Navios, del porte, y manera, y con la gente que le
pareciese al descubrimiento de las Islas del Po-
niente hacia los Malucos, y les ordenase lo que ha-
yian de hacer, conforme á la orden que se le imbid,
y proveyese, y procurase traer alguna especia para
hacer el ensaye della, y se bolviesen á esta Nueva
España, fecho aquello que les ordenase para que se
entendiese ser cierta la vuelta, y que diese por ins-
trucción á la gente que asi imbiase, que en ninguna
manera entrasen en las Islas de los Malucos, sino
en otras Islas que están comarcanas á ellas, asi como
son las Filipinas, y otras que están fuera del dicho
asiento, y dentro de la demarcación de Y. M. que
diz que también tienen especia; como mas particu-
larmente parece por el capitulo de la dicha carta
cuya copia será con esta; y asi en cumplimiento de
lo que V. M. por esta carta imbió á mandar al
Virrey, acordó esta Real Audiencia que se mudase
aquella instrucción en lo tocante á esta navega-
ción, y se hizo de nuevo otra, mandando al Gene-
ral que navegue derechamente en demanda de las
Islas Filipinas, y las demás comarcanas á ellas, por
la propia derrota que navegó Ruy López de Villa-
lobos, sin que por via ni manera alguna entre en
los Malucos, ni en lo del Empeño, y en todo lo de-
mas conforme á la instrucción del Virrey, sin ex-
ceder della; como V. M. será servido mandar ver
por la copia de la que por esta Real Audiencia se
dio al General, del qual se tomó el juramento é
204 ISLAS FILIPINAS. DOC. 22, — 1564.
pleyto omenaje que combenia. Lo que al Virrey
movió que se hiciese la navegación de la llueva
Guinea fué la opinión (1) que tiene Fray Andrés de
ürdaneta, Religioso de la orden de Sant Agostin.
que va en el Armada, que dice que las Islas Filipi-
nas se incluyen dentro del Empeño, también, como
las de los Malucos, y que yendo á ellas era contra-
venir al asiento que se tomó con el Rey de Portu-
gal, y á esta Audiencia ha parecido lo contrario,
ateniéndonos á lo que V. M. en la de 24 de Sep-
tiembre de 59 declara, que las Filipinas están fuera
del Empeño, y á que sin embargo de lo que el
mismo Fray Andrés de ürdaneta escribió áV. M. por
Mayo del año de 60, diciendo que estaban dentro, y á
las carias que al Virrey cerca dello imbió V. M., en
otra que le mandó escribir en respuesta, fecha en
Toledo á 9 de Hebrero de 561 le imbió á mandar
que lo tocante á esta jornada proveyese y ordenase
como mas al servicio de Dios nuestro Señor y de
V. M. co aviniese, guiandolo todo al fin que le es-
taba escrito, como paresce por las copias de lascar-
tas del Virrey, y de Fray Andrés, y del capitulo
de lo que V. M. le mandó responder, que serán con
esta. Esperamos en Dios que la Armada terna buen
suceso, pues se despacha para tan buenos fines , y
va tan bien proveyda de todo lo necesario. La
(1) V. el doc. núm. 27, pág. 220, sobre la mala impresión que causó á
ürdaneta y demás religiosos el cambio de derrota, determinado por estas
Instrucciones de la Audiencia.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 205
cuenta é razón de lo que en ella se ha gastado de la
Eeal Hacienda, se imbiará á V. M, después que se
haya fecho á la vela, en los primeros Navios (1).
[Orig, A. de I.)
23.
¿1564 Septiembre? — Relación que el capitán Juan Pablo de Carrión, Almi-
rante de la Armada que va á las Islas del Poniente, hace á la majestad
del Eey D. Felipe sobre la navegación que la dicha Armada ha de llevar.
{C. i.deN. t. 17. d.n. 3.)
C. R. M.=En lo que emos estado diferentes de
pareceres el Padre Fray Andrés de Urdaneta de la
orden de los Agustinos é yo, sobre la derrota y
navegación quel Armada que ba á las Yslas del
Poniente ha de hacer es lo siguiente.
El Puerto de la Navidad donde se an hecho los
Navios, y de donde parte el Armada esta en 19
grados y medio de la parte del Norte: dice el Padre
Fray Andrés que salida la Armada del dicho Puerto
govierne al Sudueste hasta pasar la Equinocial de
la vanda del Sur, y siga la mesma derrota hasta
ponerse en altura de 20 grados de la dicha vanda
del Sur, y que si en aquel paraxe no topare tierra
de la Nueva Guinea que buelva á governar al Nor-
ueste hasta abaxar á cinco grados, y que si tampoco
alli se hallare, que govierne por aquella altura al
(1) Se suprime lo restante de la carta por referirse á otros asuntos de
diversa Índole. La cuenta á que alude aparecerá más adelante.
206 ISLAS FILIPINAS. DOC. 23. — 1564.
Hueste hasta encontrarla, y que después de vista si
fuere tierra de bastimentos y para pobler se pueble,
y de alli buelvan los Navios en demanda del des-
cubrimiento de la buelta desta tierra, y sino fuere
para poblar en ella quel Armada siga otras derrotas,
en demanda de unas Islas pequeñas que descubrió
Magallanes en aquel paraxe. Esta es la sustancia
del parecer, aunque va mas largo su original, por
que muda muchas derrotas que en sustancia con-
tiene esto. s ^^
La tierra que se llama la Nueva Guinea es una
tierra que descubrimos el año de 44 los que fuimos
en el Armada que embió el Virrey Don Antonio de
Mendoza: descubrióse embiando desde Maluco un
¡Navichuelo pequeño que nos avia quedado embian-
jdole á descubrir la buelta á esta Nueba España,
'está puesta al Levante de las Islas de Maluco dis-
tante dellas ducientas leguas, empieza desde un
grado de la vanda del Sur, la primera tierra della
que se vio, fuela este Navio costeando, anduvo 380
leguas por ella, y á lo último que llegó está en
cinco grados de la mesma vanda del Sur, anduvi-
mos por ella desde veinte de Mayo hasta diez de
Setiembre siguiente, y en todo este tiempo que an-
duvo por la costa nunca se vio otra cosa sino Ne-
gros atesados desnudos, y á lo que se entendió son
faltos de bastimentos; por que aunque se tubo con
ellos habla y trato se procuró con muchos géneros
de resgates comprar bastimentos, nunca se pudo
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 207
aber sino bastimentos miseros, y muy poco arroz;
á esta tierra es donde el Padre Fray Andrés quiere
llevar el Armada diciendo que podrá ser que ade-
lante sea mejor, y otras razones que para ello da
que entiendo se ha embiado á V. M, el traslado dello;
y en esta navegación que el dize que se haga no la
á andado él ni otra persona alguna hasta aora, ni
se tiene ispirencia ni platica dello, y es hacer nueva
navegación atravesando tantas veces la linea ques
travaxosa y peligrosa cosa.
Yo he sido y soy de diferente parecer, y digo que
la dicha Armada siga el camino questá sabido ques
el que hizo la Armada que llevó Saabedra, que
despachó el Marques del Valle desdesta tierra el
año de veinte o„,ocho, y el que hizinjos en el Ar-
mada que despachó el Virrey Don Antonio el año
de quarenfciy„dos ques en la que yo fui, y ambas
Armadas hallamos favorables vientos y buena mar,
y es el camino, salidos del Puerto de la Navidad al
Hueste y al Hues sudueste por los pasos que las
dichas Armadas fueron donde en el camino se saben
aver Islas y Puertos para refrescar el Armada, y es
navegación savida, vista y tratada; y quel Armada
vaya á parar á las Islas Filipinas que son Islas de
amigos con quien se á tenido trato y amistad, y
aun se quedaron en ellas del Armada en que yo fui
ocho Españoles: son Islas muy bastecidas de todo
genero de bastimentos, é Yslas de gran contratación,
muy ricas y grandes, están en la mejor comarca
u"?
208 ISLAS FILIPINAS. DOC. 23. — 1564.
de todo el Archipiélago, sábese la lengua y los
Puertos y aun los nombres de los principales seño-
res dellas coa quien se á tenido amistad y la an
mostrado verdadera: es gente de mucha razón y
policía (1) desde seis grados de la vanda del
Norte hasta quince grados del hay Islas entre
ellas de trescientas leguas en redondo, y de menos
hasta cincuenta: las que se an visto son ocho de las
grandes sin otras pequeñas que tienen entre medias:
están todas, unas á vista de otras, que la que mas
^ dista no está diez leguas apartada de la otra: al
i Norte dellas está la tierra firme de la China dozien-
I tas leguas poco mas ó menos de istancia al sur de-
llas: está Maluco casi lo mismo de istancia; y por
sa verse ya el camino desta tierra á ellas, y tenerse
esperimentado, y las Islas y Puertos, y la gente y
trato dellas, y ser tierra bastisidisima y de mucha
contratación, y rica, é sido de parecer se vaya á
ella, pues se tiene entendida, y que no se busque
navegación nueva con tanta incertinidad y riesgo.
Estas Islas descubrió primero Magallanes el
año de veinte y uno, y después el año de quarenta
' y dos las tratamos nosotros y calamos mas el secreto
dellas; son Islas que los Portugueses nunca an
visto, y están muy á trasmano de su navegación,
(1) N. de N.— «Estos vacíos resultan en el original por estar podrido y
roto todo el pedazo de papel que esto contiene.»
El original hoy contiene mayor número de espacios ilegibles, según la
copia remitida para su compulsa del A. de L
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 209
ni an tenido noticias dellas sino aya sido por algu-
na figura ó carta de marear nuestra: están en mejor
paraxe para la buelta por estar en altura y arri-
madas á la vanda del Norte, por donde se á de
venida descubrir la buelta; y por que el Visitador
y el Abdencia hacen mas larga relación á V. M.
dello, no pongo aqui sino la sustancia de la descon-
formidad de los pareceres que emos tenido, ques la
causa por donde creo me dexan en esta tierra: por
que el Padre Fray Andrés á dicho resolutamente,
que no se embarcará si el Armada va á donde yo
digo; y como el que va por General, ques Miguel
López de Legaspe, es de su nación y tierra, y inti-
mo amigo, quiérele complazer en todo, y como el
dicho General no tiene ninguna esperencia en estas
cosas, ni entiende ninguna cosa de navegación (1)
por no lo aver usado, no save destenguir lo uno de
lo otro, y en todo se abraza á la voluntad del Padre.
V. M. será servido de lo mandar ver, y en el caso
proveer lo que fuere su real servicio, que aunque la
respuesta no aproveche para esta Armada por estar
tan á pique para partir que creo dentro de dos me-
ses se harán á la vela (2), aprovechará para lo de ade-
lante en la buena nueva de la buelta, si Dios fuere
servido que se haga, y si, lo que Dios no quiera, se
perdiese, ó errase, atinara mejor la sigunda y las
(1) Era esto lo más frecuente entre los capitanes de mar y guerra.
(2) De aquí se infiere la fecha que en el sumario se le da á este docu-
mento.
14
210 ISLAS FILIPINAS. DOC. 23. — 1564.
demás que V. M, á d^ mandar hazer, por que donde
tan grandes reynos y tan prósperos de la corona de
Castilla están ocultos sin se gozar dellos por falta
de no tener abierto el camino, no deve V. M. dexa-
11o á solo la ventura de dos Naos sino mandar que
sigan unas tras otras hasta que Dios sea servido
que se aclare el camino de la buelta.
El Padre Fray Andrés de Ürdaneta es uno de los
que se embarcaron en la Coruña en el Armada del
Comendador Loaysa, el cual pasó por el Estrecho
de Magallanes y llegó á Maluco desembocado el
Estrecho, estuvo ciertos años en el dicho Maluco
con los demás que alli aportaron de la dicha Ar-
mada, y como se desbarató vino en compañía de
los Portugueses á la India y de la India á Lisboa,
y de España el año de treinta y ocho vino á esta
tierra con el Adelantado que fue de GuatimalaDon
Pedro de Alvarado, y en esta tierra se metió Frayle
en la orden de los Agustinos, será hombre de edad
de mas de sesenta años. = C. R. M.=A vuestra
Real Magestad, humilde vasallo=Juan Pablo Car-
rion. (Orig. A. de I.)
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 211
24.
(1564. — 18 Noviembre. — Puerto de la Navidad.) — Carta del General
Miguel López de Legaspi á S. M. sobre el apresto j próxima salida de la
Armada que dicho General llevó al descubrimiento de las Islas Filipinas.
{C.i.de ^'.t. 17. d.n. 7.)
Sacra Catholica Real Magestad=:En la Flota que
el año pasado salió del Puerto de San Juan de Lúa,
di cuenta á Vuestra Magestad como el Visorrey
Don Luis de Velasco me mandó sirviese á Y. M. en
el descubrimiento de las Islas del Poniente, encar-
gándome el Armada real que para el efecto se
aprestaba, y que posponiendo lo que en esta tierra
tenia, y mi casa y hijos cumplirla lo que se me
habia mandado con el cuidado y fidelidad que de-
via al servicio de V. M. real; y ansi en cumpli-
miento dello me apresté á mi costa, sin que se me
diese socorro ni otra ayuda de costa, y con la gente
que para el viage se hizo en México, vine á este
Puerto de la Navidad donde se hicieron los Navios
que han de ir en el Armada, que son dos Navios
grandes y dos Pataxes, é unBergantinejo de remos
pequeño. Proveydo y despachado lo que habia que
hacer reciví en nombre de Y. M. el Armada toda,
en la qual van ciento y cincuenta hombres de mar,
y doscientos soldados, y seis Religiosos de la orden
del Señor San Agustín, y por Mayoral dellos el
Padre Fray Andrés de Urdaneta, que por servir á
212 ISLAS FILIPINAS. DOC. 24. — 1564.
Dios ^Nuestro Señor, y á V. M. real hace la jornada:
irán en toda la Armada con alguna gente de servi-
cio trescientas y ochenta personas. Saldré de este
Puerto, placiendo á Dios nuestro Señor mañana,
que serán diez y nueve de Noviembre, y de mi
parte porné la diligencia y solicitud posible, con la
fidelidad que devo y soy obligado : confio en Dios
Nuestro Señor que el viaje en la felice ventura de
Vuestra Magostad, terna subceso y fin muy pros-
pero como todos deseamos; y pues esta empresa es
tan grande y de tanta importancia, á V. M. humil-
demente suplico sea servido mandar se tenga con
ella particular cuenta, para socorrer á los que va-
mos delante y reforzarla, cometiéndolo á quien con
todo cuydado y diligencia lo provea y haga como
cosa que tanto importa al servicio de Dios Nuestro
Señor, y aumento de su Santa Fee Catholica, y al
de V. M., y bien universal de sus reynos y señorios.
Por la otra mia supliqué á Y, M. fuese servido
de mandar ver y proveer ciertos capitules tocantes
á esta jornada, y pedí al Yisorrey, y los remitió á
V. M.: torno á suplicar á V. M. lo mismo, atento
que por solo zelo de servir á V. M. real, me encar-
gué de esta empresa, y he gastado mi hacienda por
aviarme y aderezarme para ella; cuya Sacra Catho-
lica Magostad guarde nuestro Señor y acreciente
en mas reynos y señorios por muy largos y felices
tiempos. De este Puerto de la Navidad á 18 de
Noviembre de 1564 años =De Vuestra Sacra Ca-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 213
tholica Magestad fiel criado, que los reales pies de
Y. M. besa=« Miguel López de Legazpi. [Orig, A,
del,)
25.
(1564. — 20 Noviembre.)— A S. M., de Fray Andrés Urdaneta, embarcado ya
y en víspera de hacerse á la mar. QA. de I. Leg. 60 — 2 — 16.)
S. C. E. M.=Por cumplir lo que Y. magestad
me embio á mandar por dos veces he venido á este
puerto de la navidad donde al presente estoy ya
embarcado con quatro religiosos sacerdotes (1) y
los tres dellos theologos y á otro sacerdote y theolo-
go lo llevó dios para sien este puerto— nuestra par-
tida plaziendo á dios para las partes del poniente
será mañana— van dos naos gruesas la una según
(1) Uno de los más distinguidos era Fray Andrés Aguirre, natural de \
Vizcaya, que habiendo pasado á Méjico por los años de 1542 en la misión \
despachada por Santo Tomás de Villanueva, y siendo en 1563 prior del
convento de Tolotapa, se alistó al año siguiente con el P. Urdaneta para
formar parte de esta expedición de Legazpi. Ambos sacerdotes regresa-
ron á Nueva España en el año siguiente en el navio que vino á dar
cuenta de la expedición, no en 1567 ó 68, como se lee en Navarrete (pá-
gina 71, Bib. marlt., esp. t. I), sino abordo del navio capitana San Pedro,
que salió el 1.° de Junio de 1565 al mando de Felipe de Salcedo, llevando
por piloto mayor á Esteban Eodríguez, vecino y natural de Huelva, que
murió durante el viaje en la mar, entre nueve y diez de la mañana del 27
de Septiembre, como se prueba por los documentos insertos más adelante.
El P. Aguirre escribió á su regreso á Méjico un «Informe exponiendo la \
importancia de continuar los descubrimientos hacia el Poniente desde los \
41° de latitud.»
Los demás sucesos notables de su vida pueden consultarse en la citada
Bib. de Nav.
214 ISLAS FILIPINAS. DOG. 25. — 1564.
dizen los mareantes de mas de quinientas toneladas
y la otra de mas de trescientas, y un galeoncete de
hasta ochenta toneladas y un patay pequeño y una
fragata, yran en estas cinco velas de trescientos y
ochenta hombres arriba — llevamos por general á
miguel lopez de legazpi, natural de la provincia de
guipuzcoa, persona de muy buen juicio y cuerdo
con quien todos los de la armada llevamos muy
gran contento — va solo por servir á dios y á Y. ma-
gestad á su propia costa — espero en nuestro señor que
ha de acertar á servir á V. magestad con prospero
suceso y con toda lealtad — á Y. magestad suplico
sea servido de mandar tener cuenta con sus servi-
cios y persona para hacelle.
Asimismo va en esta armada andres de miran-
daola sobrino mió por fator de la real hacienda de
Y. magestad — á Y. magestad suplico sea servido de
mandarle perpetrar el cargo, y asimismo suplico á
Y. magestad — pues los religiosos de la orden de
nuestro padre sanct agustin son los primeros que
han tomado esta empresa y se ponen á tantos tra-
bajos por servir á dios y á Y. magestad, se tenga
cuenta para los favorecer. Yoy con muy gran con-
fianza que dios nuestro señor y Y. magestad han
de ser muy servidos en esta jornada con prospero
suceso donde se ha de dar principio de gran aug-
mento de nuestra sancta fe cathólica y para aug-
mento del estado real de Y. magestad cuya Real
persona nuestro señor goarde por muchos años con
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 215
muy mayores estados y al fin le dé su gloria— deste
puerto de la navidad 20 de noviembre 1564=
S. C. R. M.=muy indigno capellán y siervo de
y. magestad que vuestras Reales manos besa=
fr. Andrés de Urdaneta.
26.
(1564.— 25 Noviembre.)— Orden dada en la mar por el General Miguel
López de Legazpi, sobre la derrota que han de hacer los Capitanes j
Pilotos en la prosecución de su viaje. ((7. i. de JV. 1. 17. d. n. 8.)
Yo Miguel López de Legazpi, Gobernador y Ca-
pitán General por S. M. de la Gente y Armada que
va en su real servicio al descubrimiento de las Islas
del Poniente: Por quanto, desde que salimos del
Puerto de la Navidad hemos traido la derrota al
sudueste, y agora en cumplimiento de la instruc-
ción real se ha acordado con parecer de todos los
Capitanes y Pilotos que haga diferente derrota de
la que hemos traido hasta aqui, por ende mando
que los Capitanes y Pilotos de los Navios, guarden
en la navegación la instrucción siguiente:
Primeramente hagan su derrota y via al hueste
quarta al sudueste hasta ponerse en el altura de
nueve grados, y de alli corran derechamente en
busca de las Islas Filipinas al hueste, y antes de
llegar á las Islas Filipinas se ha de buscar la Isla /
de los Reyes, en cuya demanda va la dicha Arma-
216 ISLAS FILIPINAS. DOC. 26. — 1564.
da, y por esta derrota seguirán siempre al Capitán,
y á sa farol.
ítem: Por que podria ser que con tiempo, 6 con
fortuna alguno de los Navios se derrotase y per-
diese de la Nao Capitana, y para que otra vez se
torne á topar con ella, mando que los Pilotos vayan
advertidos quando lo tal acaesciere, que corran y
tornen a la misma derrota hasta llegar á los nueve
grados, y si en el camino toparen alguna Isla ó
tierra que tuviere Puerto aguarden en ella hasta
ocho ó diez dias á la compama; y sino pudieren
tomar Puerto, ó tomado, habiendo aguardado los
dichos diez dias sino hallare la compañía, torne á
seguir su derrota, según y como arriba esta dicho;
y donde quiera que tomare Puerto ponga por señal
para que se tenga entendido, el tiempo que estu-
biere alli, una cruz en un árbol cerca del Puerto,
y junto á la cruz enterrada una botija dentro en la
qual se meta una carta, en la qual se contenga todo
lo que huviere pasado hasta llegar alli, y lo que de
alli le huviere acaescido, y la derrota que. lleva,
para que si alguna de las Naos hoviere llegado en-
tienda lo que ha acaescido; y no hallando árbol en
una peña, si la huviere, se labre una cruz con un
escoplo, y sino huviere peña una cruz de madera,
de manera que por una via, ó otra se entienda la
Nao que alli llegó, y el suceso que le acaescid, y
la derrota que lleva hasta seguirla hasta dar en la
dicha Isla de los Reyes, en la qual aguardarán otros
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 217
diez dias, y sino viniere la compañia proseguirán
dexando las señas en su viaje hacia las Filipinas, y
en el camino buscarán los Matalotes que están en
diez grados, procurando de tomalla, que es tierra
poblada, y aguarden alli otro tanto tiempo, y de-
xarán señal quando se huvieren de partir, y de alli
irán á las Islas de los Arracifes que hay treinta
leguas, donde dexarán señal, procurando de ver lo
que hay en tierra; y de alli proseguirán su viaje
como dicho és hasta las Filipinas. Fecha en el
Golfo de la mar del Sur á 25 de Noviembre de
1564 años = Miguel López de Legazpi=Por man-
dado de su señoria=Fernando Enriquez, Escribano
inayor=corregida con el original=Fernando En-
riquez, Escribano mayor. (Orig. A, de I.)
27.
(Año de 1565). — Relación circunstanciada de los acontecimientos y
suceso del viaje j jornada que hizo el Armada de S. M., de que fué por
General el muy Iltre. Señor Miguel López de Legazpi, en el descubri-
miento de las Islas de Poniente; desde t9 de Noviembre de 1564 que
partió del puerto de Navidad hasta fin de Mayo del siguiente año que
salió del puerto de Zubú para Nueva España, con el aviso del arribo del
Armada á aquellas Islas, y á descubrir la navegación de la vuelta, la nao
capitana S(in Pedro, á cargo del Capitán Felipe de Salcedo, llevando
consigo al Piloto mayor Esteban Rodríguez, y á Rodrigo de Espinosa,
Piloto que era del galeón de la propia Armada nombrado San Jucm.
iC.i. de N.t.n.d.n.h.)
El dicho General se despachó en el Puerto de la
Navidad que es en la Nueva España á la Mar del
Sur, y está en altura de 19 grados y medio de la
21 s^
218 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
Equinocial á la parte del Norte: fueron quatro Na-
vios los que llebó, dos Galeones grandes, y dos
Patages pequeños; la Nao Capitana nombrada San
Pedro que era la mayor en que fué dicho General,
y por Pilotos della Esteban Rodríguez Piloto mayor,
y Pierres Plin (1) Francés: la Nao Almiranta nom-
brada San Pablo en que fue el Maese de Campo
Matheo del Saz, y por Piloto della Jaymes Marti-
tinez Fortun, y Diego Martin su compañero: el
Patax nombrado San Juan que fue por Capitán
Juan de la Isla, y por Piloto Rodrigo de Espinosa
su hermano; y el otro Patax menor nombrado San
Lucas de que fue por Capitán Don Alonso de Are-
llano, y por Piloto Lope Martin; y mas otro vareo,
ó Fragatilla que se compró de Juan Pablo de Car-
rion que la Nao Capitana llebó por popa; y con
estos quatro Navios haviendo repartido por ellos la
gente según el porte de cada uno, asi la de Guerra
como la de Mar contenida en la Lista y Nomina
que se hizo en el dicho Puerto de la Navidad, ansi
mismo toda la artillería, municiones y bastimen-
tos; y haviendo dado Instrucción y nombres á todos
los Capitanes de la orden que hablan de tener, y
como le hablan de seguir, se embarcó encomendán-
dose al Benditísimo nombre de Jesús de quien es
muy devoto.
Partió la Armada del dicho Puerto de la Navi-
(1) Plun.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 219
dad Lunes 20 de Noviembre de 1564 años dos ho-
ras después de media noche; ó por mejor decir
Martes tres horas antes del dia 21 de Noviembre y
corrió al Sudueste derechamente conforme á la
Instrucción que llevaba del Illmo. Visorrey Don
Luis de Yelasco, que en Gloria sea, y por esta der-
rota corrió hasta el sábado siguiente.
Sábado 25 de Noviembre, que fue dia de Santa
Catalina, el dicho General por ante Hernando Re-
quel Escribano de Governacion exhivió una Ins-
trucción que traia sellada y cerrada de la Abdiencia
Real de la Nueva España, la qual le fue mandado
no abriese hasta que se hallase cient leguas la Mar
adentro, y visto que por la dicha instrucción se le
mandaba, que siendo los tiempos favorables hiciese
su viaje derechamente á las Islas Filipinas, y á
otras de aquella comarca que están en la demarca-
ción de Su Magestad, y que para esto procurase
tomar las Islas Nublada y Rocapartida, y las de los
Reyes y Corales, y Arrecife, y Matalotes, que es el
camino que hizo Rui López de Villalobos, mandó
llamar é juntar en la Nao Capitana los Religiosos,
Capitanes é Oficiales de Su Magestad, é Alférez,
Sargento, é Alguacil mayor, é todos los Pilotos
del Armada, y estando todos juntos les dijo lo que
por la dicha Instrucción se les mandaba, y que
conforme á ella su derecha derrota habia de ser á
las Islas Filipinas, y á las demás á ellas comarcanas
que están dentro de la demarcación de Su Magestad,
220 ISLAS FILIPINAS. DOC. "^1 . — 1565.
que le diesen su Parescer, por que rumbos y derro-
tas mejor lo podia hacer y cumplir lo contenido en
la dicha Instrucción, lo qual sintieron mucho los
Religiosos que iban en la Armada dando a enten-
der se hallaban engañados, y que á haber sabido ó
entendido en tierra que habia de seguirse esta der-
rota (1) no vinieran la jornada por las causas y
razones que el Padre Fray Andrés de Urdaneta ha-
bia dicho en México, mas como Religiosos zelosos
del servicio de Dios nuestro Señor visto lo que la
Real Audiencia mandaba, y lo que alli el General
les dijo, y quan servido seria Dios nuestro Señor
dello y su Santa Feé dilatada, y el aumento de la
Real Corona, y general provecho dellos que en la
Armada iban pasaron con ello y mostraron confor-
marse con la voluntad del General, y tratando de
la derrota mas derecha y mejor para las Islas Fili-
pinas como el General se lo pidió, todos en un
mismo parescer conformes dixeron, que presupuesto
que hablan de ir en demanda de las Islas Filipinas í
que lo mejor y mas conviniente era governar al |
Hueste quarta del Sudueste (2) hasta ponerse en i
altura de 9 grados, y puestos en 9 grados correr i
(1) La yariación de la derrota fué por la diferencia de pareceres entre
Urdaneta y el capitán Juan Pablo de Carrión que entendió en el apresto
de esta Armada, donde debía ir de almirante, y por la expresada diferencia
se malquistó con el Agustino y quedó en tierra. El camino ó nueva derrota
determinada en las instrucciones fué el que este Carrión señaló ante el
visitador Valderrama y aprobó la Audiencia. Todo ello se verá con detalles
en la representación de dicho capitán al Presidente del Consejo de Indias.
(2) V. el doc. núm. 21.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 221
derechamente al Hueste en demanda de las Islas
de los Reyes y de los Corales que dicen estar en 9
grados, y que desde alli fuesen en demanda de
Arrecifes y Matalotes que están en 10 grados, y
desde alli á las Filipinas, y que esto era su pares-
cer, por que ya no se podia tomar la Nublada, ni
Eocapartida sin perder mucho camino, por que
este dia digeron los Pilotos haber tomado en 15
grados el altura (1).
Conforme al parescer de arriba el General mandó
mudar la derrota, y que la Armada governase al
Hueste quarta del SuduBste hasta ponerse en altura
de 9 grados, y desde alli corriesen derechamente al
Hueste en demanda délos Reyes y Corales, y desde
alli á Matalotes y Arrecifes, y desde alli á las Fili-
pinas en altura de 1.2 grados y medio hasta 13, y
conforme á esto dio nuevas Instrucciones (2) á los
Capitanes, Maestres y Pilotos de la orden que ha-
blan de tener, y si alguna Nao con tiempo forzoso
se apartase de la compañía procurase tomar las Islas
en estos capitules señaladas, y el tiempo que en
ellas esperarla el que primero llegase á las otras, y
no viniendo dentro del tal tiempo, y partiéndose
para seguir su derrota, las señas que hablan de de-
jar en cada parte, y que guardando esta orden fue-
(1) En 14 y medio según el derrotero de Rodiigo de Espinosa y 116
leguas distancia estimada al puerto de la Navidad. Esteban Rodríguez
tomó el sol en 14 y un tercio. En el rumbo que debía seguirse 0, 7^50 hubo
completa uniformidad en los pareceres de todos los pilotos.
(2) Insertas en el docum. núm. 26,
222 ISLAS EILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
son á las Filipinas donde no podian dejar de jun-
tarse, y en dándoles esta^ Instrucciones se mudó la
derrota que hasta alli habían traido, y esto se efec-
tuó el dicho Sábado 25 de Noviembre después de
medio dia.
Y ansi el Armada governó al Hueste quarta del
Sudueste hasta el Jueves siguiente que fueron 29
de Noviembre, y cada noche por mandado del Ge-
neral el Patax San Lucas iba delante por la proa
de la Capitana, y por que algunos dias amánesela
el dicho Patax muy lejos del Armada y delantero
mas de dos leguas, otras vezes á sotavento, el dicho
General mandó á Lope Martin Piloto del Patax
Sant Lucas que no se desviase del Armada, y que
por proa de la Capitana se adelantase solamente
media legua, y ansi el dicho Juebes en la tarde el
dicho Patax se puso ante la proa de la Capitana
navegando la mesma derrota arriba declarada, se-
gún se le habia mandado, y el Viernes por la ma-
ñana no páreselo, ni se vido el dicho Patax, y aun-
que todo 9,quel dia y el otro siguiente se tubo por
cierto que arribara sobre la Flota por que era mas
buen velero que las otras Naos, no vino, ni hasta
ahora se ha tenido noticia ni nueva del (1), lo qual
(1) Este patache, después de buscar ó pretextar que buscaba á la Ar-
mada en la isla de Mindanao, en las de Magallanes y otras del Archipié-
lago, tomó el camino de regreso á Nueva España, dando fondo en el Puerto
de Navidad á9 de Agosto de 1565. Existe inédita bajo el n. 17, t, 17, de Na-
varrete la Relación mui singular y circunstanciada hedía por Dn. Alonso
de Arellano, Capitán del Patax San Lucas del Armada del General Mi-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 223
no poca pena dio á la Armada, y al General mayor-
mente, por que se sospechó haberse apartado por
culpa ó descuido del dicho Lope Martin Piloto,
aunque siempre se tubo entendido que siguiendo el
Patax su Navegación conforme á la instrucción
que llevaba no podia dejar de tomar alguna de las
Islas Filipinas, por que se tubo por cierto que iba
mas adelante que la Flota, y con esperanza de verle
prosiguió el Armada su rumbo.
Corrimos por esta derrota hasta ponernos en
altura de 9 grados que fue á 18 de Diciembre:
en este tiempo tovimos dos ó tres dias de calmas,
y algunos aguazeros: puesto en 9 grados de altura
mandó el General que el Armada governase al
Hueste conforme á lo que antes se habia acordado
para el acrecentamiento de la Navegación , lo qual
se hizo y fue corriendo en esta altura de 9 grados
un cuarto mas ó menos , por que los Pilotos jamas
se concertaron en el tomar del sol sino que siempre
guel López de Legazpi, que salió del Puerto de Navidad jpara el descubri-
miento de las Islas del Poniente en 19 de Noviemhre de 156.4, siendo Piloto
de él Lope Martin vecino de Ayamonte: de la Navegación que hizo desde
la noche del dia 1.° de Diciembre siguiente que se separó con iinxi tormenta
•mui furiosa del Sudueste que les sobrevino, hasta 9 de Agesto de 1565, que
arribó al dicho Puerto de Navidad, sin haberse juntado con el Armada,
después de pasar infinitos travajos en su busca, asi en la Isla de Minda-
nao y otras muchas que reconocieron en aquel grande Archipiélago de las
Filipinas, como en la penosa y dilatada Navegación que hicieron de y da y
buelta.
Al final de esta relación consta el testimonio del juramento que por
mandato de la Audiencia de Nueva España prestaron en Méjico á 22 de
Noviembre de 1565 años, sobré la veracidad de esta relación, el capitán don
Alonso de Arellano, el piloto Lope Martín, el marinero Juan Bayona y
otros de la tripulación del referido patache.
22á ISLAS FILIPINAS, DOC. 27, — 1565.
diferian unos de otros un quarto , y algunas ve-
zes mas, porque si unos tomaban en 9 grados,
otros se hallaban en 9 y un quarto , como paresce
por sus Derroteros , que ni en la altura , ni en las
zingladuras jamas se conformaron , y algunos de-
líos iban delanteros mas de 200 leguas de otros en
el camino que decian haber andado desde el Puerto
de la Navidad hasta allí : otros menos , pero todos
iban errados y desatinados, y desta manera echa-
ban sus zingladuras mas camino del que los Navios
andaban: no sé si lo hizo las muchas corrientes y
aguages que en el Golfo se vieron, ó que fue la
causa dello, mas cada Piloto trabajaba sustentar su
opinión y dar á entender al otro , que él era el que
venia errado, aunque después como el General les
preguntaba cada dia que quanto era el camino que
hablan andado , y quantas leguas se hallaban del
Puerto de la Navidad , y en que altura hablan to-
mado el sol , emmendaron algo ; los que iban muy
delanteros se tenian cortos , y los que se hablan que-
dado atrás alargándose en las cingladuras , y si no
fuera por este termino que usó el General para su
concierto de los Pilotos andubieran en muy gran
error según lo comenzaron á andar al principio de
la navegación , y con todo esto parece haberse ade-
lantado todos en echar demasiado camino , y el que
mas se moderó fué el Padre Fray Andrés de Urda-
neta , y asi fue el que mejor acertó quando dijo ha-
llarse con la tierra , y no sé si se acortara mas sino
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. • 225
fuera por ver que todos los Pilotos iban tan delante-
ros, y que diferian tanto de su punto , y esto bastó
para hacerle que so alargase algo mas en las cin-
gladuras de lo que al principio comenzó por no di-
ferir de la opinión de todos los Pilotos en tanto
grado : por este rumbo y altura de 9 grados poco
mas ó menos corrimos derechamente en demanda
de las Islas de los Reyes y Corales hasta que todos
los Pilotos por los puntos de figuras que llevaban
digeron hallarse mucho mas adelante de las dichas
dos Islas, y haberlas pasado, y que algunos dallos
se hallaban cerca de las Islas de los Arrecites y
Matalotes, que son mucho mas adelante, y visto
esto el General con acuerdo y parescer de todos los
Capitanes y Pilotos mandó que se pusiesen en al-
tura de 10 grados para ir en demanda de Matalotes
que dicen estar en esta altura, lo qual se hizo, y
esto fue á 28 de Diciembre, y puestos en los 10
grados se mandó governar al Oeste derechamente
con la diferencia que los Pilotos llevaban entre si de
la altura como arriba está dicho; y prosiguiendo esta
derrota Lunes 8 de Enero de 1565 años por la maña-
na la Nao Almiranta que venia trasera de todas tiró
un tiro de artillería y amuró en señal de haber visto
tierra al Sur, y asi amuraron las demás y fueron cor-
riendo al Sur todo eldia hasta hora de vísperas y no
se vio tierra; y visto quel Almirante se habia enga-
ñado la Capitana hizo señal que arribasen y volbie-
sen al Oeste quarta del Norueste, lo qual se hizo.
15
226 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
Martes 9 de Enero por la mañana de la Nao Ca-
pitana se vid tierra, quB era una Isla pequeña y
baja , y luego tiró un tiro para que las otras Naos
entendiesen lo que era , y corrieron derechamente
á la Isla que se habia visto , y llegados á ella era
una Isla pequeña que al parescer podia tener tres
leguas de box poco mas ó menos: tenia mucha ar-
boleda y fresca, y muchas palmas de cocos, y era
tan canillada de arrecife que no se podia surgir, ni
se hallaba fondo , é yendo bordo á bordo della bus-
cando donde poder surgir se descubrió un Pueble-
zuelo y Casas entre los palmares, é Indios que
andaban por la Playa é otros en Canoas, y como
vieron las Naos todos los Indios procuraron de huir
y meterse por la tierra adentro en la Isla, y los de
las Canoas se acogieron á tierra: El Patax San Joan
que iba delante surgió en frente de las casas , y es-
tando la proa sobre el arrecife echó el ancla en mas
de 150 brazas: la Capitana llegó junto al Patax
hasta dar con el bauprés en tierra, y amaynó y
dejó caer el ancla, y con dos cables no tomó fondo
por ser acantilado: lo mismo hizo el Almiranta.
Habia embiado el General al Capitán Martin de
Goyte (1) en el barco adelante: saltó en tierra, llegan-
do cerca de la Poblazon, como no pudo hallar surgi-
dero y para ver si podia hablar álos Indios. El Ge-
neral viendo que no habia surgidero para las Naos
rogó al Padre Fray Andrés de Urdaneta que saliese
(1) Otras veces Goity y Goiti.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 227
en tierra para ver si podía tomar lengua de los In-
dios, el qual salió en el Batel, y embió con él á su
nieto Felipe de Salcedo para que en nombre de Su
Magostad tomase posesión de la Isla » y como de
las otras Islas el Maese de Campo y el Capitán
Joan de la Ysla salian en los Bateles , y venian á la
Capitana para saber lo que se habia de hacer, y
vieron quel Batel de la Capitana iba atierra; arri-
baron sobre él sin llegar á la Capitana , y fueronse
á tierra con el Padre Fray Andrés, y las Naos en-
tendieron en cobrar las anclas que hablan echado,
y cobradas, viendo que la corriente las echaba fuera
de la Isla y las metia á la mar el General mandó
dar vela , y que de un bordo y de otro esperasen los
Bateles questaban en tierra, é ansi se hizo , é ya quel
sol se ponia mandó el General que de la Capitana se
soltase una pieza para que los que estaban en tierra
se recogiesen á las Naos; ellos se dieron priesa, aun-
que tardaron en dar la vuelta, por que el barco en
que salió el Capitán Martin de Goyte habia que-
dado en seco con la baja mar: trabajaron en volver-
lo al agua, y como anocheció luego mandó el Ge-
neral que en la Capitana se pusiesen tres faroles para
que los Bateles no la perdiesen de vista , y acu-
diesen á ella , y el Patax San Juan habia ya garra-
do de donde estaba surto , y los Bateles de la tierra
acudieron á él , é ansi el Patax y Bateles llegaron
á las Naos á hora de las 10 de la noche , y luego
dando velas el Armada fue prosiguiendo su derrota.
228 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27 — 1565.
El Padre Fray Andrés y los que fueron en tierra
digeron como habían estado con un hombre viejo
que los aguardó con una India vieja que debia de
ser su muger y otra moza que seria su hija con
una criatura : no se pudo entender su Lengua sino
por senas y dieronles algunas cuentas y cosas de
rescates que llevaban con que el viejo se aseguró,
y mostró tener gran contento , y mostraba á los Es-
pañoles las casas y frutas de comer que tenían , y,
les daban della, y asi mismo pescado de que había
mucha cantidad, así en fardos, como en barbacoas,
y por señas decían que no se viniesen que el em-
biaria á llamar la gente de la tierra y vernian to-
dos, y se holgaron con ellos, y como vio que se
querían volber mostró que le pesaba de que se fue-
sen. El Indio era muy bien dispuesto y las Muje-
res de buen gesto : andaban vestidas de palma de
unos petates que ellos hacen muy delgados y pri-
mos : había muchas gallinas de Castilla y mucho
pescado y cocos , patatas , ñames , y otra semilla
como millo , y que tenían desto mucha cantidad.
Asi mismo tenían Canoas muy polidas , anzuelos de
hueso y redes, y anzuelos de cordeles muchos é
muy primos: el cabello suelto y luengo: pusosele
á esta Isla por nombre la Isla de los Barbudos: está
en altura de 10 grados: no se les vieron ningún
género de armas ofensivas ni defensivas , ni tenían
ningún genero de baso de barro.
Miércoles 10 de Enero por la mañana vimos otra
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 229
Isla que paresció ser grande , y casi á medio dia
llegando á ella eran unos Isleos pequeños que esta-
ban Norte Sur, y de un Isleo á otro estaba un arra-
zife ó baja (1) y después daban la vuelta los Isleos,
y venian á hacer un como corral grande, é unos
plazeles y bajos de unos á otros , por lo qual se les
puso por nombres las Islas de los Plazeles: no pa-
reció haber Indio ni Población , ni se halló donde
poder surgir, aunque las Naos pasaron muy junto
al arrecife y baxio.
En este dia Miércoles 16 (2) de Enero á la tarde
vimos otra Isla pequeña y redonda llena de arbo-
leda, ya puesta de sol llegamos á ella: era despo-
blada, y habia en ella muy gran cantidad de pá-
jaros de cuya causa le pusimos por nombre la Isla
de Pájaros, de cuya causa tiene esta Isla una res-
tinga de arrecifes de mas de dos leguas acia la
parte del Nordeste. Estará esta Isla de la Isla de
los Arrecifes ocho , ó nueve leguas , y sin parar en
ellas proseguimos adelante nuestra navegación.
Viernes 12 de Enero se vieron otros Isleos y arre-
cifes de otra forma de corral y plazeles como los de
atrás que les pusimos por nombre las Hermanas:
eran despoblados, y los arrecifes un Isleo á otro, que
en medio vienen á hacer como á manera de corral,
que terna mas de diez leguas de box por la parte
que la costeamos que fué por la vanda del Sur: no
(1) Laja.
(2) Debe decir 10.
230 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
se halló donde poder surgir, y asi pasamos adelan-
te prosiguiendo nuestra navegación. Todos estos
Isleos son llenos de arboleda muy espesa hasta
donde baña la Mar, y muy acantilados de piedra y
arrecifes.
Corrimos por nuestra derrota hasta el Domingo
siguiente que fueron 14 de Enero , y este dia en la
tarde vimos tierra que nos demoraba al Sueste; arri-
bamos con ella, y por ser noche no la pedimos to-
mar: anduvimos toda la noche de una vuelta y de
otra hasta el Lunes siguiente que amáneselo, y vista
toda la tierra conoscimos ser unos Isleos y arrecifes
bajos y peligrosos despoblados, y sin cosa buena:
tampoco pedimos hallar donde surgir aunque se
procuro, llegándonos á tierra todo lopusible, y
visto que la tierra no podía tomarse mandó el
General governar al Oeste para proseguir nues-
tra navegación. El Padre Fray Andrés de Ur-
daneta dijo, que no seria mucho que estas Islas y
arrecifes que fuesen los Jardines que Villalobos
descubrió, aunque si eran ellos nos hallábamos mas
atrás de lo que se pensaba, y no hablamos hallado
tanto camino como se hallaba por los puntos, y que
esto le parecía por estar en la misma altura que se
ponen los otros en las Relaciones de los que fueron
con Villalobos, y por otras razones que daba, y los
Pilotos se reian dello , diciendo no podia ser, por-
que estábamos mucho mas adelante, é algunos
dellos se hallaban cerca de las Felipinas, otros con
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 231
Matalotes , y ansi proseguíamos nuestra navegación
por la derrota que llevábamos hasta el Miércoles
siguiente que fueron 17 de Enero.
El Miércoles siguiente viendo el General que
todos los Pilotos por sus puntos se hallaban ya con
las Islas Felipinas, é algunos dellos hablan pasado
adelante, y que todos estaban en que hablamos pa-
sado las Islas de Matalotes y de Arrecife en cuya
demanda Íbamos, y que ya no las toparíamos, mandó
juntar en la Capitana los Religiosos, Capitanes,
Oficiales y Pilotos, y á todos propuso lo que los Pi-
lotos decian, y que si era verdad que estábamos
más adelante de Matalotes con venia ir en busca de
las Filipinas, y que si fuese posible no querría
tomar la Isla de Bindanao en tan poca altura como
la tomó Villalobos , por evitar lo que á él le subce-
dió que no pudo salir ni doblar una punta de
la misma Isla para ir á las Filipinas, de cuya
causa padesció hambre y trabajos, y pues que todos
se hallaban en las Filipinas, y algunos mas adelan-
te viesen si con venia subir en altura algo mas de
los 10 grados en que se hallaban; pidióles sobre ello
su parescer para que conforme á el provea lo que
mas conviniente sea al servicio de Dios nuestro Se-
ñor y de Su Magostad, á lo qual todos de un con-
forme parescer digeron, que les páresela seria bien
subir en altura de 13 grados, y de allí correr al
Hueste para no errar las Filipinas, y también para
evitar no acontesciese otro tanto como á Villalobos
232 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
al doblar de la punta que dijo el General, el qual
conforme al parescer de todos mandó governar al
Norueste hasta ponerse en altura de 12 grados y
medio , ó hasta 13 y desde allí corriesen al Hueste,
lo qual se puso en efecto, y este acuerdo le parescid
muy bien al Padre Fray Andrés de Urdaneta di-
ciendo que yendo por esta derrota no podían errar
las Felípínas, y silos Isleos y arrecifes últimos eran
los Jardines que descubrió Villalobos como el lo
habla dicho, de necesidad toparíamos las Islas de los
Ladrones que estaban en altura de 13 grados, y
que eran muchas Islas, y que están Norte Sur, y
ansí no podríamos pasar sin ver algunas dellas , y
topándolas teníamos certinidad del viaje, y de no
haber andado tanto como se pensaba, y ansí fuimos
corriendo hasta ponerse el Armada en altura de los
13 grados, y puestos en ella mandó el General go-
vernar al Hueste, y que las guiñadas fuesen á la
quarta del Sudueste, porque fuésemos de 13 grados
hasta 12 y medio, aunque en esto de las alturas
siempre diferian los Pilotos como arriba está dicho
un quarto de grado, é un tercio, y mas y menos, y
ansí fuimos por este rumbo hasta el Domingo 21 de
Enero, y este día el Padre Fray Andrés dijo al Gene-
ral, que si era verdad lo que había pensado de que
los Isleos y tierra postrera que atrás dejamos eran los
Jardines de Villalobos, que estábamos cerca de las Is-
las de los Ladrones, porque había tenido cuenta con
ello, y se hallaba cerca de tierra de Isla de Ladrones.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 233
Lunes 22 de Enero de 1565 años como á las 10
antes de medio dia vimos tierra, la qual nos demo-
raba al Norueste . y á lo que parescia era tierra
muy alta: luego las Naos governaron al Norueste
para tomalla: los Pilotos decian ser tierra de las Fi-
lipinas, y quanto mas nos llegábamos á tierra,
tanto mas se afirmaban en ello. Solo el Padre Fray
Andrés de Urdaneta decia, que podian ser Islas de
Ladrones, é yendo asi, de la gavia de la Capitana
vieron Paraos con velas que salían de la costa, los
quales parescia venir acia la Armada: digeron los
de las gavias que de una parte de la tierra hablan
venido seis juntos; de otra parte diferente desta
otros seis; de otra cinco, y luego digeron que de
todas las partes de la costa que se veia salieron
mucha cantidad dellos: el Padre Fray Andrés pre-
guntó á los de las gavias, que forma de velas traian
estos Paraos: dixeron, que Latinas, lo qualoido dijo
afirmándose en ello ser Islas de Ladrones, y mas
viendo luego venir cerca de las Naos tanta canti-
dad de Paraos, lo qual dijo que tenian en costum-
bre los naturales de aquellas Islas, y que en las
Filipinas no lo hicieran. Los Pilotos porfiaban lo
contrario, y que no era sino tierra de las Filipinas,
y se reian de que se pensase ser Ladrones, y lle-
gando el Armada como dos leguas de tierra llega-
ron á nuestras Naos todas aquellas velas Latinas,
las quales eran de petate de palma muy bien texi-
das. y cada Canoa ó Parao traia á6á8ál0yál2
234 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
y mas Indios: algunas llegaron de 6 en 6 y de qua-
tro en quatro como habían partido de cada barrio
de los de la tierra, y serian hasta cincuenta Paraos
los que rodeaban las Naos poniéndose á tiro de pie-
dra della , y todos ellos nos daban muy grandes
vozes , sino que no se entendía lo que decian mas
de que todos ellos y cada uno nos señalaba por se-
ñas á su Pueblo, que fuésemos á el, é que nos da-
rían mucho que comer, mostrando en las manos
alguna fruta que traían en las Canoas: refregában-
se en las barrigas con las manos: abrían los brazos,
daban vozes, y á lo que entendíamos nos decían
con estas señas que nos hartarían: nunca quisieron
allegarse á bor(do, aunque los llamaban: el Gene-
ral viendo que no querían llegar les mandó echar
desde la Capitana en una tabla unos cuchillos, tí-
geras, cuentas, y un espejo y otras cosas, lo qual
tomaron los Indios que venían en la canoa que mas
cerca se halló, é ansí fuimos hasta ponernos bordo
á bordo con la tierra, y las canoas siempre nos lle-
vaban en medio dando vozes, y señalando cada
uno á su Pueblo, y quando llegamos á tierra era á
puesta de sol, y por la parte que llegamos no se ha-
lló surgidero, y toda la costa por la Eíbera estaba
llena de palmares de cocos, y entre los palmares
parescian casas, y ansí fuimos costeando la Isla
acia la parte del Sur^ y como los Indios vieron que
no surgíamos y se hacía noche se fueron cada uno
á su Pueblo, y las Naos fueron corriendo la costa
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 235
hasta doblar una Isla baja llena de palmaies que
estaba á la punta de la Isla grande. De la Isla pe-
queña á la grande hacia un arrecife de piedra
grande. Doblando esta Meta á la parte del Sudues-
te de la Isla alta hace una Baya, á la qual el Gene-
ral mandó ir delante al Patax San Joan para que
viese si habia surgidero donde las Naos pudiesen
estar. En anocheciendo por toda la costa encendie-
ron los Indios muchos fuegos, y casi á la media
noche surgió el Patax San Joan; y luego el Martes
siguiente al alba surgió la Capitana junto al Patax
y después mas tarde surgió la Aimiranta que venia
más atrás, y mandó el General echar bando, que
ninguna Persona del Armada fuese osado de saltar
en tierra sin su licencia, y los que en ella saltasen
no hiciesen fuerza, agravio ni daño alguno á los
Naturales , ni dellos tomasen cosa ninguna, asi de
sus bastimentos, como de otra cosa, y que no les
tocasen en sus sementeras, ni labranzas, ni corta-
sen palma, ni otro árbol alguno , y que no diesen
ni contratasen con los Naturales en cosa ninguna
de ningún genero que fuese sino fuese por mano
de los oficiales de Su Magestad que tenian cargo
de ello, so graves penas, y á los Capitanes que no
lo consintiesen so pena de suspensión de sus oficios,
y asi se les notificó, y después en todas las partes
donde la Armada llegó se publicó este mesmo ban-
do, de que no poco descontento mostraron los sol-
dados.
236 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
El Martes al alba comenzaron á venir los Natu-
rales en sus Paraos á donde la Armada estaba surta,
y de toda la costa vinieron tantos que tenian todas
las Naos rodeadas, que á lo que se pudo contar eran
más de 400 y quando la Nao Capitana llegó á sur-
gir traia al rededor de si mas de 100 de ellos. Los
Indios que en ellas venian traian á vender cocos
secos, y verdes, cañas dulces, plátanos verdes, ta-
males de arroz, y asi otras cosillas de comer, y de
todo muy poco : á dos ó tres cocos cada uno, una
caña dulce 6 dos : dos ó tres batatas ó ñames, un
tamal ó dos. De cosa ninguna traian cantidad, y
daban tanta priesa porque los rescatasen esto, y
tantas vozes que lo daban por qualquier cosa que
les diesen. Ninguno dellos quiso entrar en las Naos,
ni fiarse, aunque el General les decia muchas cosas,
dándoles cuentas, y resgates, y les mostró mucho
amor y voluntad, y los tenia por amigos: no seña-
ban mas de que por qualquier cosa que les diesen
daban aquello poco que ellos traian, y ansi daban
por naypes, por pedazuelos de orillos de paños, por
caxcabeles lo que traian, que era bien poco de cada
cosa, y asi estobieron todo este dia hasta la tarde:
el Padre Prior les habló algunos vocablos de su
•Lengua que se le acordaban, especialmente contó
hasta diez en su lenguage con que mostraron gran
contento, y uno dellos vino á nombrar á Gonzalo,
que según dijo el Padre Prior era el nombre de un
Español que ellos hallaron en una Isla de aquellas,
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 2B7
y dixeron que aquella Isla se llamaba Goam, y
siempre nos decía y señalaba cada uno deilos á su
Pueblo , y que fuésemos allá que había mucho que
comer, y todas las canoas y gente que en ellas ve-
nia traían sus armas de paveses y hazes de baras
tiraderas, y hondas, y piedras hechas á la Ixirma de
un huevo, que estas son las armas que ellos usan:
andan desnudos en carnes sin cubrir parte ninguna
de sus cuerpos: son gente muy crescida, membru-
dos, bien dispuestos, y de grandes fuerzas á lo que
paresce: asi mismo las Mugeres son muy altas y
ellas solamente traen un cordel atado por los mus-
los, y en el cordel un poco de yerba ó hojas de ar-
boles, con que cubren las partes vergonzosas, y al-
gunas las cubren con un petate fecho de hoja de
palma: todo lo demás descubierto: ellos y ellas lle-
ban el cabello suelto y largo, y lo cogen al cogote,
color tiricia.
El Miércoles siguiente vinieron mas cantidad de
Paraos que el día de antes, mas ya no querían dar
lo que traían como antes, sino que pedían yerro, y
como se lo diesen daban por el lo que traían, y como
les mostraron clabos ya no querían yerro, ni dar lo
que traían por otra cosa sino clabos, y mostraron
aficionarse á ellos, porque por ellos daban quanto
traían, los quales dieron á entender que los querían
para hacer las canoas, las quales son muy polidas y
muy bien hechas, cosidas con cordeles, y por cima
les daban con un betún blanco, 6 naranjado en
238 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
pgar de brea: son muy ligeras, y navegan con
aquellas sus velas Latinas de peíate contra el vien-
to, y á la volina con tanta ligereza que es cosa de
maravilla, y según lo afirma la gente de Mar desta
Armada no han visto genero de fastas que tan li-
gero sea: no tienen popa, ni proa, que como ban
navegando no hacen sino volver la punta de la
vela Latina, y tan recia como iba para delante
vuelbe para atrás haciendo de la popa proa, y cierto
es cosa de ver la presteza con que navegan, y la
facilidad con que vuelbená una parte y otra: todos
los dias que la Flota estubo surta en esta Isla hubo
canoas de los Naturales á bordo á vender cosas de
comer, y bien se desquitaron del barato que hicie-
ron el primero dia, que como los del Armada les
diesen á entender por señas que truxiesen más can-
tidad de arroz, é todo lo demás que traian , comen-
zaron á traer petates fechos, fardos de arroz que al
parescer tenian á tres almudes y á quatro, y a mas
y menos, y los daban por clabos grandes, y como
no entraban en las Naos sino que desde bordo les
echaban un cordel y en él atado un clabo, conten-
tándose del ataban al mesmo cordel el fardo de
arroz, é halláronse muchos fardos llenos de arena y
por cima habria como dos dedos de arroz que cu-
bría el engaño, y otros traian yerbas y piedras en
medio porque pesasen, y destas hicieron muchas y
muy graciosas burlas, é asi mismo unos barrilejos
de azeyte de cocos que se daban para alumbrar la
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 239
lantia, y se compraron cantidad: ansi mismo los
mas dellos se hallaron que no tenian mas de un
dedo ó dos de azeyte por encima, y lo demás todo
era agua, y ansi hicieron muchos engaños y mal-
dades que muchos dellos como les echaban de las
Naos los clabos sin vergüenza echaban á huir y se
iban á otra Nao á hacer otro tanto, y si algo les de-
cían de las Naos luego hacian fieros y mostraban
sus armas, baras, y hondas, amenazando que les
tirarían, y porque el General les tenia mandado
que nadie no les hiciese mal, ni les digese palabra
de amenaza se sallan con todo: es gente inclinada
á hacer mal, y en haciendo la vellaqueria mues-
tran muy gran contento de haberla fecho , y verda-
deramente le sobró razón á quien les puso nombre
Isla de Ladrones, porque ellos lo son y se precian
dello, y son muy desvergonzados y mal inclinados,
y que no tienen cuenta mas de cada uno con sigo
mismo, y asi se vio algunas vezes que el General
daba algunas cosas á los Indios que parescian mas
principales, de cuentas y espejos, y cosas de resca-
tes: reñian sobre quien las llevarla, y se las arre-
bataban de las manos los unos á los otros y echa-
ban á huir, y siempre andaban mirando que podian
hurtar, y en el Patax San Joan les desclabaron un
pedazo de un yerro del timón, é intentaban y pro-
curaban de sacar los clabos del costado á los Na-
vios, y un dia se atrevió un Indio á saltar de la
canoa en el esquife que estaba á bordo atado con
240 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
un cabo á im obenque y le desató y se pasó á la
canoa tirando del cabo del esquife para quererlo
llebar, y lo llebó hasta que le dieron vozes de la
Nao, y quedó el Indio muy muerto de risa. Otra
vez unos Indios de una Canoa digeron á un Mari-
nero questaba en el batel que entrase en la Canoa
y porque no digesen que dejaba de hacerlo de mie-
do entró dentro, y apenas hubo entrado quando
comenzaron á bogar tan recio para llebarselo que
le convino echarse al agua, é asi volbió á nado al
batel, y luego la Canoa volvió á bordo sin ninguna
vergüenza, y cortaron, y llebaron las boyas de
todas las Naos, y todo esto se sufria por haber man-
dado el General que no se les hiciese mal, sino que
se guardasen de dar lugar é ocasión para que los
Indios lo pudiesen hacer.
Este dia Miércoles en la tarde mandó el General
al Maese de Campo, y á los Capitanes Martin de
Goyte, é Juan de la Isla que en los bateles fuesen á
ver una Caleta que se hacia en la misma Isla é Baya
á ver si habia Rio de agua dulce para tomar agua,
la qual habia menester la Armada, los quales fue-
ron, y vueltos digeron, que en la misma Caleta ha-
bia un Rio donde se podia hacer el aguage muy
bien, y que las Naos podian ir á surgir á aquella
Caleta que habia buen fondo y limpio, y por no
estar tan lejos el General mandó que entrasen las
Naos en esta Caleta mientras se hacia la aguada;
y otro dia siguiente Juebes las Naos fueron atoando
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 241
hasta la boca de la Caleta, y el Patax San Juan que
iba delante quiso entrar mas adentro, é ya que lle-
gaba á la boca de la Caleta de cerca de tierra los
Indios le comenzaron á tirar piedras con hondas y
baras de ambos bordos en mucha cantidad, porque
de ambos lados estaban tan cerca de tierra que las
piedras alcanzaban á la Nao, y ansi hirieron alguna
gente, y lastimaron al dicho Juan de la Isla con
una pedrada, de cuya causa tubo necesidad de sol-
tar algunos arcabuzes para apartar los Indios que
eran muchos y se entraban en el agua animosa-
mente por tirar de mas cerca al Navio, y como sin-
tieron los arcabuzes se desviaron, y el Capitán
Joan de la Isla vino á la Capitana á dar cuenta al
General dello, y de camino pasó por bordo del Al-
mirante que estaba mas cerca del: mandó el Gene-
ral al Maese de Campo saliese á tierra en un batel
y diese á entender á los Indios que para que hacian
aquello, y que estubiesen de paz, porque de las
Naos no se les haria daño ninguno, ni seharia mas
que tomar agua é irnos: el Maese de Campo fue á
tierra y sosegó á los Indios, los quales le prome-
tieron que estarían de paz, y no harian mal, y
quando los Indios desde tierra estaban apedreando
el Galeón San Juan estaban á bordo de las Naos
mas de cient Paraos rescatando, y por señas nos
decian, que ellos eran nuestros amigos, y no los de
aquella Caleta, y los que esto decian viamos como
en apartándose de las Naos iban á la Caleta , y de
16
24t2 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
la Caleta volver Canoas á las Naos , que ninguna
vergüenza tienen de hacer mal, y alli en la misma
boca donde le apedreaban surgió el Patax, y las
Naos surgieron un poco más afuera.
Otro dia siguiente salió el Maese de Campo con
los bateles y comenzó á tomar agua del Rio, y los
Indios mostraron estar sosegados y de paz, y ellos
mismos vinieron donde se tomaba el agua, y co-
menzaron á ayudar á henchir los barriles de agua,
y estando asi todos juntos los unos con los otros en
toda amistad, un Indio arrebató á un soldado un
arcabuz que tenia al hombro y se fue huyendo con
él, y todos los Indios hicieron lo mismo, y comen-
zaron á apedrear á los que estaban haciendo el agua
con gran grita, y los soldados con los arcabuzes los
comenzaron á picar y los Indios se subieron sobre
una ladera, y de alli apedreaban con sus hondas, y
dende á un rato volvieron, diciendo que querían
ser amigos y estar de paz, y el Maese de Campo los
admitió y rescivió de paz diciendoles que no hicie-
sen mal, y que el tampoco les haria daño, y otra
vez estando tomando agua, y los Indios juntamente
con toda amistad con los Españoles, un Indio arre-
metió á un Soldado que estaba junto á el, y le dio
á mantiniente con una bara tostada por los pechos,
y como llevase cota no le hirió en los pechos , mas
acertóle en la mano una herida de la qual vino á
morir dende á diez ó doze dias, y luego todos los
Indios echaron á huir y á ponerse de guerra en la
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 243
ladera, y á tirar piedras. El Maese de Campo visto
la bellaquería escaramuzó un rato con ellos, y les
hizo dejar la ladera, y huir de alli y prendió un
Indio dellos el qual trajo alas Naos, y le tubieron
en la Capitana con unos grillos haciéndole todo
buen tratamiento, dándole á entender que volvie-
sen los Indios el arcabuz que hablan arrebatado al
Soldado, y que lo soltarían sin hacerle mal ningu-
no, é asi estubo tres ó quatro dias; y estando preso
los Indios tornaron íi venir de paz, y el General los
rescivió y salió en tierra á tomar la posesión de la
Isla (1) en nombre de Su Magestad, y los Religio-
sos salieron á decir Misa, y se celebró el culto Di-
vino, y se tomó la posesión de la tierra en nombre
de Su IVÍagestad con solemne ceremonia, y vinieron
á donde el General estaba mas de ochenta Indios,
(1) Esta isla era la Goam, del grupo de las de Ladrones. En el derrotero
de Esteban Rodríguez, piloto mayor, se lee Guan; en el de Fierres Plun se
la nombra Boam. Ni Rodrigo de Espinosa, ni Jaime Martínez Fortún y Die-
go Martín le dan nombre en sus respectivas Relaciones; pero todos convie-
nen en la fecha 23 de Enero de 1565 la llegada y en 3 de Febrero siguiente
la salida.
En la isla Gtiaján, capital después de las de este grupo, que había de
recibir el nombre de Marianas con que hoy lo conocemos, fué donde roba-
ron los indios á Magallanes el esquife de su Capitana en 6 de Marzo de 1521 ;
llamábase entonces Botalia. Cinco años más tarde ( 5 de Septiembre de
1526) fué reconocida por el resto de la expedición de Loaisa , mandada por
Toribio Alonso de Salazar. Antes de surgir tuvieron la sorpresa de encon-
trar en una de aquellas canoas de velas latinas ( nombre mismo que reci-
bieron estas islas de los de Magallanes) al español Gonzalo de Vigo, deser-
tor de la Trinidad, cuando esta nave estuvo en la isla vecina de Rota, y
que tantos excelentes servicios prestó como intérprete y conocedor de los
naturales y de sus costumbres.
Alvaro Saavedra Cerón la avistó en 29 de Diciembre de 1527, forzándole
el viento á pasar de largo.
244 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
y el qual á todos ellos les dio cuentas y les dejó con-
tentos, y desta manera estaban á ratos de paz, y á
ratos de guerra; y aunque fuese de bajo de paz,
todas las vezes que veían ocasión acometían qual-
quier bellaquería, y con todo esto ordinariamente
babia cantidad de Canoas á bordo de las ííaos, y
estando rescatando se apartaban de las Naos en sus
Canoas, y se iban á pelear á tierra contra los nues-
tros, y otros de los que peleaban se metieron en las
Canoas dejando la pelea y se venían á rescatar á
bordo, y siempre no dejaban las armas de las ma-
nos, lo cual bacian sin vergüenza ninguna, porque
de cosa no la tienen.
Un día el Indio que estaba preso en la Capitana
con grillos mirando las Canoas que se llegaban á
bordo, y estando descuidada la guarda que lo tenia
á cargo se arrojó á nado con los grillos basta me-
terse en una Canoa de las que estaban allí, y es-
tando dentro él solo dio la vela y se fue huyendo,
que como son tan ligeros aquellos Paraos, aunque
salió luego el Batel y lo siguió no pudo alcanzallo:
un Batel que á este Indio seguía tomo de camino
un Parao, y en el un Indio y una India, é un mo-
cbacbo, y los trajo á bordo de la Capitana en la
misma Canoa. El General mandó dar á la India un
y espejo y un peyne y qüentas, y la mandó soltar
luego que se fuese en su misma Canoa dándole á
entender por señas que digese á los Indios que tra-
jesen el arcabuz, y los grillos que llebaron los In-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 245
dios, y que luego soltarían los que estaban en la
Capitana, y asi la India se fue en su Canoa, aunque
nunca vino respuesta; y porque otro dia adelante el
Padre Prior, y el Piloto mayor hablan de ir á ver la
Costa con el Maese de Campo por la parte del Po-
niente, el General mandó que llebasen consigo
aquellos dos Indios , y los soltasen á la Costa donde
el dia antes vieron tomar tierra á la India que soltó
el General, y queriéndose partir aquella noche á
media noche fueron debajo de cubierta á sacar los
Indios, y el Indio mayor no quiso salir, antes se
echaba en el suelo y se daba de cabezadas, y mor-
dia á los Soldados que lo querian sacar, de caya
causa el Padre Prior dijo que lo dejasen, y ansi no
los llebó, y á la mañana hallaron al Indio que se
habia ahorcado de un madero junto al suelo, y asi
quedó solo el mochacho, y aquel mismo dia vinie-
ron á bordo muchas Canoas , como ordinariamente
lo hacian. El general mando sacar el mochacho
para ver si conoscia alguna Canoa, el qual comen-
zó á dar vozes á los Indios que venian en una, ó
dijo que alli venia su Padre, y como le vieron déla
Canoa llegaron á bordo, y daban un fardo de arroz
y batatas, y cocos para que comiese el mochacho.
El General le preguntó por seiías si queria ir con
su Padre, y que le soltarla: el mochacho comenzó
á llorar: el General le dijo que no llorase, y luego
le mandó dar unos zaragüelles de lienzo, y un bo-
nete, é un peyne y cuentas, y como el mochacho
240 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
entendió que le querían soltar no hacia sino abra-
zar las piernas al General, y besárselas muchas
vezes: el General le ató con una cuerda por el
cuerpo, y asi bestido lo mando abajar por popa á
donde estaba la Canoa de sus Padres, ó Debdos, y
lo recogieron con gran regocijó y alegria, y lo
abrazaban todos los de la Canoa, y lo arrebataron
y quitaron las cuentas, espejo y peyne que llevaba,
y se fueron con él muy contentos.
En esta Isla estando juntos el General y Religio-
sos y Capitanes é Oficiales de Su Magostad, propuso
el Padre Prior que se debia poblar en aquella Isla,
y desde alli despachar un Navio á la Nueva Es-
paña , porque haciéndose asi se ahorraba y abenta-
jaba mucho tiempo para la navegación de la Nao
que habia de descubrir la vuelta, y seria mas brebe
la venida de socorro , y los que quedasen poblados
podrían entre tanto ver y descubrir lo que habia
mas adelante hasta las Filipinas ó hasta donde les
paresciese : el General dijo que poblar alli no cum-
plirla con lo que era obligado , y se le habia man-
dado por Instrucción de Su Magostad: demás que
aquella Isla era pobre y no tenia otro aprovecha-
miento mas que la comida, y que por ninguna via
dexaria de ir á las Islas Filipinas, y á otras á ellas
comarcanas, como le era mandado, y aunque en-
tonces hubo otras replicas no se trató más dello,
y asi mandó el General dar prisa en la partida de
aquel Puerto para proseguir nuestra navegación.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 247
En pago de la buena voluntad que el General á
los de esta Isla con obras mostraba como hombres
que ignoran todo genero de virtud , y son muy há-
biles y despiertos al mal, por descuido de un mo-
chacho vieron ocasión para hacer una ruindad que
fue la ultima y principal que hicieron , y fue que
como un dia tubiesen los bateles en tierra tomando
agua, y los indios de paz con ellos, poco antes quel
sol se pusiese los bateles vinieron á bordo cargados
de agua , y de toda la gente que en tierra habia es-
tado , y paresce que quando llamaron á recoger no
lo- oyó un mozo Grumete que se habia metido entre
los palmares por estar dormido, é por otro descuido
paresciendo le estaba seguro, pues los Indios esta-
ban de paz, mas al fin el se quedó sin que la gente
lo hiciese menos: luego pues que los bateles llega-
ron á bordo salió el mozo á la ribera que como los
Indios lo vieron lo martirizaron traspasándole el
cuerpo muchas veces con las lanzas con la mayor
crueldad del mundo con gran bozeria, y aunque la
grita se oyó de las Naos no se entendió lo que era
hasta que luego se echó de menos el mozo, y como
se viese que faltaba saltó luego gente en el batel, y
á toda furia fueron á tierra, mas llegaron tarde
porque ya hallaron al pobre mozo hecho pedazos
que según las heridas que tenia páresela que lo ha-
blan atado en forma de aspa de pies y manos , y
teniéndolo desta manera le hablan tirado con aque-
llas lanzas tiraderas que tienen , porque tenia mas
248 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
de treinta heridas que le traspasaban el cuerpo , y
después le desollaron la cara y le metieron un palo
agudo por la boca que le salia al colodrillo , y des-
pués le apedrearon, y como los Indios vieron la
Gente en el batel dejaron al mozo en el arenal y se
subieron á la loma donde solian. encaramarse, y de
alli daban gritos y hacian fieros á los del batel,
mostrando la camisa , zaragüelles y chamarreta de
que hablan despojado al malogrado mozo, que tan
cruelmente mataron, y por señas decian, que fuesen
donde estaban ellos que otro tanto harian de todos,
mas no embargante esto siempre habia mientras
lo que está dicho pasaba, gran cantidad de Paraos
á torno de la Armada rescatando; mas con acuerdo
de los Capitanes y Oficiales del Armada páreselo al
General aquella maldad no ser cosa que pase sin
castigo, y con parescer de todos el General le co-
metió al Maese de Campo, el qual salid aquella no-
che en tierra con cien soldados , y fué á amanecer
á un Pueblo que habia alli cerca, mas como los
Indios tenian sus centinelas halló el Pueblo sin
gente ninguna: ala mañana volviéndose al Puerto
les puso una zelada en un palmar, y en la ribera
ajuntando tres ó cuatro Canoas les puso fuego, y el
se einbarcóen los bateles, y como los Indios lo vie-
ron acudieron á socorrer las Canoas , y viniendo
con gran grita ya que llegaban cerca de las Ca-
noas descubrieron una zelada , y asi no se hizo el
efecto que se pensaba, aunque los arcabuzes hirie-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 249
ron y mataron algunos : prendieron solos quatro, los
tres mortalmente heridos , el otro sin herida , á los
quales mandó el Maese de Campo ahorcar en el
mismo lugar donde mataron al pobre mozo , mas al
Indio que estaba sin herida á ruego de los Reli-
giosos lo traxo á la Nao, diciendo, que seria más
servicio de Dios nuestro Señor y de Su Magestad
llebarle á la Nueva España que no ahorcarle, é ansí
se llevó á la Capitana.
El Maese de Campo viendo que á los Indios no
se les podia hacer otro castigo en las Personas como
lo merescia su maldad, mandó quemar las Casas
de una Caleta, digo, aquella del Puerto y de toda
aquella comarca é algunos Paraos que se pudieron
haber en tierra, y ansi se repartió la Gente, unos
al Pueblo donde habian ido aquella noche, otros
por un Cabo de la Costa, otros por otra: quemaron
cantidad de casas lo qual aunque poco fue una
parte de castigo por tantas ruindades y traiciones
como contra nosotros cometieron , habiéndolos so-
brellebado tantas vezes y con tantas ocasiones como
dieron , y habiendo el General por tantas vias fecho
dellos gente amiga, y se hizo para que quando otra
vez alli arribasen Españoles vasallos de Su Mages-
tad que les habian de hacer mejor acogimiento, y
guardar con ellos mejor la palabra que daban de
amistad, mayormente que de nosotros no rescibieron
daño alguno hasta que dieron la última ocasión.
Esta Isla Goam es alta y doblada, y toda ella á
250 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
la ribera de la Mar está llena de palmares de cocos,
y otros arboles y toda poblada de Gentes, é asi
mismo en los Talles donde hay rios esta poblado,
y tiene machas sementeras de arrozales , y muchos
ñames, y batatas, cañas dulzes, y plátanos, y estos
son los mejores que he visto, porque en olor y sa-
bor hacen gran ventaja á los de Nueva España:
tiene ansi mismo mucho gengibre: hallóse muestra
de piedra azufre: los altos de la tierra todo es lomas
peladas sin montes ni arboles, saibó en algunas
quebradas: no se halló que comiesen, ni toviesen
ningún genero de carne, ni ganado salvage, ni do-
mestico, ni aves ningunas, saibó unas tortolillas
que tenian enjaulas; y los Indios que teníamos en
la Nao presos no querían comer carne ninguna, y
á los principios no querían comer ninguna cosa de
las nuestras: tienen pescados en cantidad que lo to-
man con anzuelos y redes, de lo qual tienen gran-
des aparejos, é algunas Personas vieron muchas
vezes que estando los Indios rescatando en las Naos
si pasaba por cerca de la Nao algún pescado de
qualquier genero que sea se dejaban caer tras el y
lo sacaban en las manos, lo qual es cosa de gran
maravilla: son excelentes nadadores, las casas tie-
nen altas, polidas é bien fechas, altas un estado del
suelo sobre unos pilares de piedra grande, é sobre
aquellos arman el sobrado y tienen su sala, cama-
ras y repartimientos á una parte y á otra de la
Sala, y sus dormitorios empetatados como camas
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 251
de campo: sus barbacoas altas donde ponen su ajuar
ú ropa, y sus bentanillas en las cámaras, todo muy
bien aseado , que para ser fechos sin herramientas
es cosa de ver: Estas son las casas en que duermen:
tienen otras casas bajas en el suelo donde cozinan
y guisan de comer, y tienen todo el servicio y su
barbacoa que tiene la gente de servicio para dor-
mir, y las unas y las otras son cubiertas de palmas.
Tenian otras Casas grandes como Tarazana, que
no son de vivienda sino de comunidad , en que po-
nen los Paraos grandes, y canoas á la sombra, y en
cada barrio hay una atarazana destas, una de las
quales estaba á donde tomamos el agua muy her-
mosa de quatro nabes, fecha en cruzero, que po-
dían estar en ella muy á placer 200 hombres, cin-
cuenta en cada nabe: eran muy espaciosas, anchas
y altas, y muy de ver: en esta se dijo Misa los dias
que alli estobimos; también se vieron algunos Pa-
raos grandes , que dicen son para engolfarse de
unas Islas en otras, y que llevan mucha carga.
Todos estos traen un contrapeso á la parte del vien-
to, según la grandeza del Parao, con el qual se na-
vega en ellos seguramente porque no pueden zozo-
brar : no se pudo entender si tienen Señor , mas de
por lo que se vido páresela que no, sino que viven
por barrios ó Parentelas, y asi lo páresela en las
poblaciones.
Sábado á 3 de Hebrero partimos desta Isla de
Goam prosiguiendo nuestra navegación al Oeste,
252 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27, — 1565.
y asi corrimos hasta el Martes que fueron 13de
Hebrero por la mañana que vimos tierra, y arriba-
mos sobre ella, y á hora de Vísperas fuimos sobre
ella y surgimos en una Bahia grande al reparo de
unas Isletas pequeñas, y de la otra parte estaba la
Isla grande: están las Isletas a la parte del Leste:
Surgimos en 40 brazas, y luego el General envió
en los bateles al Maese de Campo, y al Padre Prior,
y al Capitán Martin de Goyte á buscar si habia en
la Isla alguna poblazon, ó rio , ó Puerto, ó si se
podia hallar algún Indio, é anduvieron por toda la
Bahia y no hallaron Pueblo, ni Puerto, y aunque
vieron Canoas algunos Indios no les quisieron
aguardar ni llegarse á ellos.
Luego Domingo que fue el siguiente dia vino
una canoa á bordo, y alli por señas dio á entender
que la Isla grande se decia Zubu , y ansi mismo
nombró algunos principales, é Pueblos de aquella
comarca : el General les dio cuentas é bonetes de
grana , y cochillos é otras cosas , y los embió con-
tentos, y les rogó que llamasen los Principales por-
que los quería hablar y asentar amistad con ellos,
y ellos prometieron que ansi lo harían. Otro dia
vinieron mas canoas, aunque no muchas como en
la Isla de los Ladrones, y digeron, que algunos de-
llos eran Principales, y que se querían sangrar con
el General, lo qual es señal de amistad, y hecho
este siguro , entraron en la Capitana donde el Ge-
neral les hizo todo buen acogimiento , y les dio co-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 253
lacion y de beber, y después les dio cosas de res-
gates, con que mostraron tener todo contentamien-
to, y entre los Principales que vinieron, uno de-
llos dijo llamarse Caobos , y queriendo saber si era
aqui donde estubo Bernardo de la Torre (1) páreselo
que no estubo en el mismo Puerto , aunque por se-
ñas y por los Pueblos que nombraban entendimos
ser la misma Isla , la Isla donde estubo Bernardo
de la Torre, que es la Isla que dicen Tandaya, sino
que Bernardo de la Torre estubo á la parte del Nor-
te, y nosotros estábamos á la parte del Oeste, y se.
ñalaron que Tandaya estaba en la misma Isla lejos
de alli acia el Poniente , y asi mismo uno dellos
nombró el Capitán Calabaza , y que lo habla visto
en Tandaya, que es el mismo Bernardo de la Tor-
re, que paresce que acá se decia á los Indios le lla-
maban el Capitán Calabaza. Como no teníamos
Lengua que entendiese , sino lo que entendiamos
por senas no pudo el General darles á entender lo
que quisiera decir, mas de decirles que eramos del
Rey de Castilla, y la voluntad que Su Magostad
les tenia, y que veníamos á contratar con ellos y
que seriamos sus Amigos, y ellos decian por se-
ñas que serian contentos dello, y que serán amigos
de Castilla, y desta manera venían cada dia y entra-
(1) Era uno de los capitanes en la expedición de Villalobos. Véase la Re-
lación de este viaje por Fr, Jerónimo de Santisteban. Colee, de I., I." serie,
t. xrf,pág. 151. V. también la de García de Escalante Alvarado., t. Y., par
girta 117, ibid.
254: ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
ban en los Navios , y traían bino de palmas con
que convidaban á beber á todos. El General les
dijo que le vendiesen algunos puercos y gallinas
que se los pagarían muy bien, y ellos decian que
si traerían; é un dia trageron un gallo y un huebo
solo: el General les dijo que noqueria sino de cada
cosa mucho, por que era para mucha gente, los
quales respondieron que ellos traerían mucho de
aquello , y ansi lo entretubieron en palabras algu-
nos días, y en todos ellos no trageron cosa alguna,
sino fue un cochino que un Principal presentó al
General , y él se lo pagó bien en cosas de rescates,
y asi de alli adelante todos acudían á las Naos, por-
que aunque no tragesen cosa el General les daba
cuentas de resgate, y ellos no venían por otra
cosa: acudía siempre gente de nuevo á pedir, por-
que son en extremo grado amigos de tomar , mas
dar no lo darán . sino fuere por mas interese de lo
que vale.
Visto que no nos querían vender nada, sino
traernos en palabras procuró el General que se bus-
case Puerto en aquella comarca , y embió al Capi-
tán Juan de la Isla en un batel esquifado y dos
Religiosos que fueron con el, y doblando una pun-
ta de la dicha Isla corrió acia el Norte seis ó siete
leguas , y no halló Puerto sino dos Bahías , en la
una de las quales le salieron los Indios á la Ribera,
y le hicieron señas que se querían sangrar con él,
y hacer amistad , y como no llegaron al Batel di-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 255
geron , que saltase uno en tierra, é un Gentil hom-r
bre del General que iba con el dicho Juan déla
Isla que se decia Francisco Gómez se ofreció á salir
en tierra é hacer el siguro, é ansi dicen, que luego
saltó del Batel en el agua sin licencia del Capitán,
y sin esperar lo que se debia hacer con acuerdo, y
los Religiosos le digeron que se volviese y no fuese
solo, y no quiso sino ir á tierra: queriéndose san-
grar con el Principal, salió del monte un Indio y
se llegó donde estaba el Francisco Gómez , y por
entre los Indios que estaban con el le dio con una
lanza por los pechos que casi no tubo lugar de vol-
beral Batel, y murió luego. En este viaje se de-
tubo Juan de la Isla seis dias, y en este tiempo el
General enibió al Alférez mayor con otro Batel es-
quifado á la parte del Sur de la dicha Isla con un
Principal que vino á las Naos que se decia Calayon,
que dijo haber en su Pueblo Puerto bueno, lo qual
después se entendió que debia ser bellaqueria por-
que el Indio lo llebó á un rio quatro ó cinco le-
guas de las Naos, y el rio era grande, sino que á
la entrada no tenia mas que una braza de agua, y
dentro hacia un grande estero , por el qual el In-
dio los metió, y en el estero el Indio dijo, que se
quedase el Batel alli , y que el se queria ir á su
casa porque era tarde , y que luego otro dia que
fuese de dia volberia á llebarlos , y que se fuese en
su canoa con el Alférez á ver su casa , y que el de-
jarla dos Indios en rehenes dentro del Batel; y aun-
256 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
que el General le había mandado al Alférez que no
saltase en tierra , porque el Indio no pensase que
lo dejaba de miedo, dijole que fuese ansi, y ansi
fueron en la canoa con el Indio el Alférez mayor, y
el Algoacil mayor, y otros dos gentiles hombres del
General , y uno de dos Religiosos que iban en este
Batel , y el Indio los llebó como una legua por el
estero arriba hasta un Pueblezuelo de obra de 20
casas , y alli desembarcaron , y el Indio los metió
en su casa, y les mostró á su muger y hijos, á los
quales el Alférez mayor les dio algunas cuentas, y
resgatesque llevaba, y el Indio les dijo, que hol-
gasen alli hasta que les traxesen de comer. Los del
Batel que quedaron atrás paresciendoles que ha-
bían fecho mal en dejar ir al Alférez tan solo con
el Indio se fueron por do vieron ir la canoa, y como
fueron cerca del Pueblo, los dos Indios que habían
quedado por seguro en el Batel saltaron de la canoa
á nado y se fueron á tierra á donde estaba el Prin-
cipal, y le dijo como iba el Batel con lo qual el
Principal paresce que se turbó y salió corriendo al
rio, y el Alférez le dijo ¿que había? y el Indio se-
ñaló que iba el Batel: el Alférez le señaló que se
asegurasen que el le haría volber , y así fueron á
la Ribera donde estaba el Batel , y el Alférez y sus
compañeros se embarcaron , y no quisieron volber á
la casa del Indio, aunque se lo rogó, y el Indio
prometió que otro día siguiente volvería á la Ar-
mada , mas no vino ni nunca mas lo vimos , por
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 257
donde se sospechó quería hazer alguna traición al
Alférez , llebandole como le liebó á su casa sin la
gente que iba con él , y después que otro dia en-
tendieron los Indios la muerte de Francisco Gó-
mez no paresció ni vino mas Indio, ni vino á las
Naos. Esta Isla por esta partea la Mar es todo man-
glares, que no pueden entrar los Bateles, y ansi no
vimos población ninguna en aquellas Isletas pe-
queñas que están á la parte del Leste: tienen algu-
nos palmares de cocos en la Isla grande, y en una
de aquellas Isletas pequeñas que están á la par-
te del Leste tienen algunos palmares de cocos. El
General hizo tomar la posesión (1) en nombre de
Su Magestad. En una Isletadestas pequeñas sé tomó
el altura en 12 grados largos, aunque también di-
fieren los Pilotos en ella.
Martes á 20 de Febrero de 1565 años nos heci-
m.os á la vela costeando esta costa de Zibabao por la
parte del Sur, y salimos por entre la Isla grande, y
las Isletas pequeñas, y aquel dia y la noche si-
guiente fuimos perlongando la costa , y el Miérco-
les en amanesciendo llegamos á una Punta que la
Isla haze: por entre esta punta, y dos ó tres Isletas
pequeñas que se vieron cerca dimos la vuelta acia
el Poniente; y entre la punta y estas Isletas halla-
mos doze y quince brazas de fondo y mas y menos,
y en dos partes seis ó siete no mas.
(1) V. el doc. núm. 28.
17
258 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
Y estedia Miércoles en la tarde surgimos en una
Bahia á la costa de la misma Isla grande (1), á la
qual le pusimos nombre la Babia de San Pedro: es
enfrente del Rio donde está el Pueblo de Cunuyago.
aunque por ser manglares no paresce el Pueblo, ni
otra Poblazon ninguna de la Mar, si no es algunas
labranzas que están por las laderas altas que pares-
cieron ser arrozales.
Otro dia Juebes vino á la Nao una canoa , y en
ella un Indio que dijo ser Principal, y que se decia
Urrao , y que era sobrino de Tandaya , el qual se
sangró con el Maese de Campo , y hizo su amistad
y dijo que Tandaya estaba una jornada de alli, y
que era su tio, y que habia visto alli otra vez hom-
bres de Castilla, y preguntándole ¿si en la Isla ha-
bia al presente algunos dellos vivos? dijo, que no
los habia, ni sabia dellos. Este dia el Maese de
Campo entró en su batel por el rio y estero arriba,
y fue á dar en el Pueblo de Caniungo, y alli lo res-
civió bien otro Principal, con el qual se sangró y
vino en una canoa con el Maese de Campo á las
Naos, al qual el General resolvió graciosamente, y
á él y al otro Principal Urrao les dio muchas cosas
de cuentas y resgates, y también á otro Principal
que vino con ellos, que se llamaba Balaniga, y les
embió contentos, y les rogó que le diesen una ca-
noa para embiar una carta á Tandaya, porque Su
(1) Debe ser la llamada hoy de Leite.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 259
Ma gestad le quería por amigo , y le quería mucho,
y embíaba al Governador para que lo viese y ha-
blase de su parte, y le diese un presente, los quales
digeron que Tandaya ver nía allí luego que supiese
que estábamos allí, y que ellos le avisarían de
nuestra venida: el General les dijo, que se holgaría
para decirle á lo que venía, y que le quería em-
bíar un Batel, que le diesen una canoa con dos In-
dios para que á la gente que había de ir en el dicho
Batel les mostrasen el Pueblo donde estaba: un Irir
dio que vino aqui hablaba algunas palabras caste-
llanas: decía, comamos, bebamos iodos, y respon-
dia si, y oúras palabras. Este Indio se ofresció á
ir, y que otro día por la mañana volvería á las
Naos: también les dijo el General, que le vendie-
sen algunos bastimentos de arroz, y puercos, y ga-
llinas que dixeron tener, de lo qual el Maese de
Campo víóen el Pueblo cantidad: prometieron de
traello , mas no lo traxeron , ni volvieron mas , ni
volvió el que se ofresció de ir á Tandaya. Ellos qui-
sieron cumplir con solas palabras sin ninguna
obra: tubose no buena señal. Tomóse el sol en esta
Bahía en 11 grados.
El Viernes siguiente visto que los Indios no ve-
nían ni parescían , el General con parescer de los
Religiosos y Capitanes proveyó y mandó que el Ca-
pitán Martin de Goyte fuese á buscar el Rio de
Tandaya y viese si tenia buen Puerto para surgir
las Naos , y que procurase de hablar á Tandaya , y
260 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
que le digese lo que arriba está referido, y que lle-
gase hasta el cabo de la Isla costeándola , y miran-
do donde bebiese algún buen Puerto , y porque la
Isla de Abuyo ha de estar j unto á esta de Tandaya (1)
y que en medio de ambas no hay mas que un Es-
trecho de Mar angosto que las divide, que si bue-
namente pudiese pasar la de Abuyo que lo hiciese
y procurase hablar á los Señores della, con los qua-
les asentase amistad , mirando en todo por algún
buen Puerto, de lo qual, y de lo que en la jornada
se habia de detener tiempo limitado , y le did or-
den por instrucción encargándole no permitiese
que ningún soldado hiciese daño ni perjuicio, ni
en ninguna manera alterasen los naturales , sino
con todo el menos ruido y mas sosiego posible , y
para este efecto les dio una Fragata y un batel con
gente lo que bastaba, y munición y bastimentos:
embió con él al Piloto mayor , y á Rodrigo de Es-
pinosa Piloto del Galeón San Juan, con lo qual los
despachó mandándoles fuese la vuelta al Armada
dentro de seis dias que fue la limitación.
Despachado el Capitán Martin de Goyte en la
forma arriba dicha el General saltó en tierra á to-
mar la posesión de la Isla en nombre de Su Ma-
gostad, la cual tomó; y después de haberse dicho
Misa, con dos bateles y en ellos la gente que bas-
(1) Esta isla había sido ya visitada por García de Escalante Alvarado y
Fr. Jerónimo de Santisteban, en uno de los bergantines de la expedición de
Villalobos (1544).
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 261
taba subió el estero arriba acia el Pueblo de Ca-
niungo para hablar á los Indios, y llevaba con sigo
á los Religiosos, y al Maese de Campo, y llegando
á vista de la Poblazon, que era el estero arriba
como media legua hallaron á la orilla del agua á
los Indios de guerra con sus armas haciendo gran-
de algazara, é grita, haciendo fieros, y con los Al-
fanges daban cochilladas por los arboles, y arran-
caban yerbas, y por señas decian que no saltásemos
en tierra, porque nos matarían, á lo qual el Gene-
ral les dio á entender que era su amigo, y que no
les haria mal ninguno, ni iba sino á verlos, y que
antes les daria de lo que traia como lo habia fecho,
lo qual con ellos no aprovechó ninguna cosa, y asi
se procuró por un rato apaziguarlos con todas las
muestras de amistad posibles, é viendo que no lle-
vaba medio, y que estaban puestos en no dejar las
armas, mandó el General que sin que se les hiciese
enojo volbiesen los bateles por donde hablan ido,
y al volver dieron los Indios muy gran grita, y
comenzaron á tirar piedras á los bateles, y con todo
esto no consintió el General les hiciesen de nuestra
parte guerra, aunque los arcabuzeros les podian
hacer harto daño, mas como los Indios siguiesen
los bateles que ya se volvían, y siempre con su
algazara y gritos como lo acostumbran y tirando
piedras, para espantallos se les tiraron dos arcabu-
zes, y no aguardaron mas, y ansi nos dexaron y
nos venimos á las Naos. El General estubo en esta
262 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
Bahía diez dias, esperando al Capitán Martin de
Goyte, Las armas que los Indios traian eran baras, ^
pabeses, lanzas, y alfanges pequeños, y otros de qua-
tro palmos : algunos usan en esta Isla arco y flecha,
escaupiles de cordeles, y los Principales coseletes
de caña y corteza de árbol recio y bien hecho: traen
oregeras de oro, manillas y cadenas y otras joyas.
Lo mismo habia en Zibabao que es la primera Bahia
que tomamos: pareze que se goviernan por barrios
como behetrías; cada barrio tiene su Principal: no
pedimos entender que entre ellos hobiese algún
Principal ó Gran Señor.
Al fin de diez días vino ePCapitan Martin de
Goyte y dio por noticia que como cinco leguas de
donde estábamos habia un Rio grande, y que alli
le señalaron que era Tandaya, y que la boca y en-
trada del Río tenia poca agua que apenas podia
entrar el Batel, é ansí pasó adelante costeando la
Isla hasta una Bahía grande, la qual atravesaron
de punta á punía sin entrar en ella, paresciendoles
que en ella no había nada, que fue harto descuido,
porque esta Bahía es el mismo Estrecho que divide
á Tandaya y Abuyo, lo qual después vino á enten-
derse ser ansí por lo que subcedió: pasada la Bahia
halló dos Ríos grandes que los Indios le digeron ser
Abuyo, á lo qual no dio crédito por llebar enten-
dido que Abuyo era Isla por si, y como no vio el
Estrecho que atrás dejaba en la Bahia que vio, pa-
resciole que lo engañaban, y de cada Rio de aque-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 263;
líos le salió un Parao grande con Indios, aunque
no quisieron llegarse á los Bateles, y viendo que
los Ríos no tenian Puerto, ni entrada para los Na-
vios pasó adelante costeando la Isla, y el uno de los:
Paraos grandes de aquel Rio les siguió mas de tres
leguas hablandoles desde lejos, sin quererse allegar
á ellos, y á esta hora tubieron necesidad de tomar
agua, la qual saltaron á tomar de un pequeño arro-
yo que vieron, y como los Indios que en este Parao
los seguian los vieron en tierra saltaron bien des-
viados cinco ó seis Indios, los quales se metieron)
por el monte, y ansi escondidos entre los arboles
llegaron hasta donde tomaban el agua, y á un mu-
chacho criado del Capitán Martin de Goyte que se
apartó un poco de la gente que tomaba la aguada,
le tiraron por entre los ramos del mesmo arcabuco
dos lanzas, y con la una dellas le hirieron por la
yngle, de la qual herida murió dentro de tres dias,
y los Indios sin descubrirse por entre el mesmo
monte que vinieron se volvieron á su Parao, y como
el Capitán vio al mozo herido luego se metió en el
Batel y á toda furia siguió el Parao un rato, mas
como se le fuese alejando por ser fustas tan ligeras
estos Paraos, perdida la esperanza de alcanzallo lo
dejó y prosiguió su camino por la Costa adelante
hasta que al cabo de aquella Isla vio una poblazon
de Indios grande, y á la costa de la Mar, la qual es
la primera que vio, y dijo que le páresela haber
en ella mas de 200 Casas, en la ribera de la qual.
264 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
salieron mas de 600 Indios: hallaron alli un Parao
muy grande cargado de arroz, y otros dos que co-
menzaban á cargar que la carga dellos estaba en la
Playa, lo qual era fardos de arroz, batatas, y otras
cosas: estos Paraos dijo, que les paresció ser de otra
tierra, y que venian en aquel Pueblo á comprar
aquellos bastimentos para llebarlos á otra parte,
porque en esta tierra habia muchas labranzas, y
muestra de haber abundantemente gran cosecha
en esta tierra. Esta poblazion se decia Cabalian, y
el Señor Maletee y con esta noticia se volvió sin les
hacer mal ni daño alguno, ni tomar, ni rescibir de
los naturales cosa alguna: dio noticia que habia
buen surgidero en la Costa de aquel Pueblo, aun-
que no habia Puerto, y que los Indios de Cabalian
traian joyas de oro, y tienen muchos puercos y ga-
llinas de Castilla que andaban por la Playa, los
quales vieron desde los Bateles.
Con esta noticia que trujo el Capitán Martin de
Goyte el General salió de la Babia de San Pedro,
y se hizo á la vela la Armada Lunes cinco días de
Marzo para ir aquella poblazon de Cabalian, y pa-
samos sin ver á Tandaya ni Abuyo por descuido
que tubieron los que fueron á descubrir la vuelta
de no reconocer aquel Estrecho que dibidia las dos
Islas, y el mismo dia á la tarde á hora de vísperas
surgió junto al mismo Pueblo de Cabalian, en el
qual en la ribera de la Mar hay muchos palmares
de cocos, y entre los mismos palmares muchas Ca-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 265
sas de morada de los naturales : por detras de los
palmares subía ua zerro alto, por la falda del qual
había muchas Casas, palmares, sementeras de arroz
muchas y muy grandes, y de millo y otras cosas,
y como las Naos surgieron entre las mismas Casas
comenzó á bullir, y por entre los palmares gente
que no osaba salir á la Playa, y entre las Casas an-
daban muchos puercos, y gallinas, y perros, y lle-
gados aqui el General embió un Batel en tierra
para que llamase á los Indios, y se les diese á en-
tender que eramos sus amigos, y les digese que
viniese el Señor á las Naos para hacer con él amis-
tad, y el seguro de sangrarse, y luego vino una
Canoa con tres, ó quatro Indios y el mas prin-
cipal se decia Camutrian, el qual dixeron ser hijo
del Seaor de aquel Pueblo, que se decia Maletee, y
que venia á sangrarse para hacer el seguro de la
paz: el General lo rescivió muy bien, y entró en la
Capitana y le dio colación, y preguntando ¿que por
que no venia el mismo Señor? dijo, que por que era
viejo: el General mandó que se sangrase con él el
Alférez mayor, diciendole, que era su hijo, y quo
cuando viniese su Padre que él se sangraria con el
Indio: mostró contentarse dello, y se sangró con el
Alférez mayor, y fecha la amistad el Indio dio al
Alférez mayor la toca que traia en la cabeza, y el
•'' A^lferez le dio á él un paño de manos: el General le
•^mandó dar cuentas, y un espejo, é un bonete de
grana, y otras cosas, y lo mismo á los Indios que
266 ISLAS íiLiPiNAS. DOC. 27. — 1565.
vinieron con él, y le rogó que le vendiesen algunos
puercos, é arroz, y gallinas, y que se lo pagaria á
su contento, y le mostró la muestra de los resgates
que se traían en el Armada, y el Indio dijo, que si
venderían, y que otro dia traerían todo aquello para
contratar con los Españoles, y asi se volvió á tierra
muy contento diciendo, que eran amigos de Casti-
lla, y toda aquella noche no hicieron sino embarcar
en Canoas todo su hato, mujeres, y hijos y llebarlo
por la Costa adelante, que desde las Naos se veía la
prisa y bullicio con que lo hacían, y como echaban
al agua muchas Canoas que tenían baradas en tier-
ra, y asi alzaron y llebaron todo el hato, y el Ge-
neral mandó que no les hablasen ni estorbasen cosa
ninguna, sino que les dejasen hacer á su voluntad
lo que quisiesen, lo cual mandó por no alborotarlos,
y ver el buen tratamiento habría medio para que
se asegurasen y fuesen amigos.
Otro dia de mañana fuese el Maese de Campo en
los bateles y con gente la que bastaba á descubrir
una Bahía que parescia mas adelante deste Pueblo,
y al cabo della descubrió un razonable rio, por el
qual entró con los Bateles poco menos de media
legua, y dio en una Población de Indios de mu-
chas sementeras y labranzas de arrozales, batatas,
plátanos, palmas de cocos, y millo: el Rio tenía á
la boca poca agua para poder entrar Fusta que fue-
se mayor que los Bateles, y asi mismo descubrió un
estrecho de Mar que divide esta Isla de Cabalian
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 2G7
de la Isla de Panae, que estaba enfrente de donde
estaban surtas las Naos, y pasado el Estrecho des-
cubrió una Ensenada de Mar grande que los Indios
dixeron ser allí el Pueblo de Sugat, y ser el prin-
cipal de aquella ensenada, con lo qual se volvió
donde estaba el Armada en Cabalian.
El General viendo que los Indios no venian, ni
traian cosa de las que prometieron el dia antes,
mandó que con la Lengua Malaya les diesen vozes
de la Nao Capitana para que nos tragesen los bas-
timentos que nos digeron traerían por nuestros res-
cates, y que no les queríamos hacer mal, sino pa-
gárselo á su contento, y se les dijo también en
Lengua de Maluco, y con algunos bocablos que
teníamos de su Lengua propia, lo qual se les dijo
una y dos y tres vezes, é aunque algunos Indios se
paraban entre las palmas á escucharlo y era tan
cerca que lo podian escuchar y entender, no res-
pondían cosa ninguna, lo qual visto por el General
envió al Alférez mayor en un Batel á tierra con el
Escribano, y con el Interprete á dediles, que le
vendiesen de los bastimentos que tenian, y que se
los pagarían porque tenia necesidad dellos, y que
se lo requiriese una, dos y tres vezes, y el Alférez
fue á ello, lo qual dijo á los Indios que estaban por
toda aquella ribera por la Lengua Malaya, y Ma-
luco, y con bocablos suyos; de manera que los en-
tendían, y ansi andubo por toda la ribera hasta que
topó á su amigo Camutuan con quien el dia antes
268 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
se había sangrado, al qual le rogó que se viniese
con él á lo ISTao: el Indio lo hizo ansi, y en una
Canoa se vino á la Capitana, y preguntóle ¿porque
no quería vender los bastimentos? respondió que
los Indios tenían gran temor de ver aquellas Naos
tran grandes, y por eso no venían, mas que ellos
lo traerían y venderían puercos y gallinas porque
tenían muchas: preguntóle ¿porque su Padre Male-
tee no quería venir á sangrarse, y á hacer amistad
con el General, para que siendo ellos amigos los
Indios se asegurasen? dijo, que lo dejaba de hacer
por ser muy biejo y estar ciego: el General volvió
á decilles como era su amigo, y no había de hacer-
les mal ninguno, pero que tenia necesidad de bas-
timentos, y se los quería pagar muy bien, que le
rogaba mucho embíase á decir á los Indios que
traxesen puercos, gallinas, patatas y arroz, y que
él se lo pagaría, y que hasta que se lo traxesen se
quedase allí en la íí'ao, y que esto no lo hacia por
hacerle fuerza, sino porque los Españoles no salta-
sen en tierra, y se lo tomasen por fuerza, y que se
los haría muy buena paga é compañía, y á su
gusto, y que como tragóse los bastimentos se iría
á su casa. El Indio se turbó algo, mas dijo, que le
plazia que él quería quedarse, y ansi en la Canoa
embió un Indio de los que con él venían: lo que le
dijo al partirse no se entendió, mas de que luego
que en tierra supieron que el Principal quedaba en
la ISlao vinieron otros quatro Indios, los quales
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 269
vinieron á estar con él en su compañia, los quales
también se quedaron en la ISTao, y con tenerles esta
prenda no traían cosa ninguna de bastimentos, y
aquel dia á la tarde dijo el Principal que queria
enviar á tierra un Indio de aquellos para que hi-
ciese traer los puercos, y ansi los embió, al qual
did unas oregeras de oro y otras joyuelas que uno
de los otros sus compañeros tenia para que enten-
diésemos que lo enviaba para que comprase algunas
cosas por ello, y un batel que lo fue á echar en
tierra, y á la Gente dijo como su padre lloraba mu-
cho por su hijo, é que dio á un Indio un alfange
que traia ceñido señalando que se lo dio para que
con él fuese á matar puercos, y aunque hacían
muestras de que los traerían no ponían nada por la
obra, ni traían cosa alguna.
El General viendo, que todo aquello era cumplido
de palabra, y viendo la necesidad grande que el
Armada tenia de bastimentos, especialmente de
carne, que no había ninguna, mandó juntar los
Capitanes, Oficiales, y otras Personas Principales,
y les pidió parescer de lo que se debía hacer, atento
á los traspasos á palabras con que los Indios lo
entretenían, y todos de un conforme parescer por
la necesidad del Armada, y porque se remediase por
el presente que se debía saltar en tierra y tomarse
el bastimento que se hallase, sin que á los Indios
se hiciese daño ninguno, y con este acuerdo mandó
el General que el Capitán Martin de Goyte con los
270 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
bateles saltase en tierra, y procurase se tomasen
algunos puercos, y que los Oficiales de Su Mages-
tad fuesen asi mismo á tierra, y en la ribera resci-
viesen todos los puercos que se tomasen para pagar-
les á los Indios el valor dellos, y que después ellos
mesmos lo repartiesen por las Naos en cada una,
como bebiese la necesidad, lo qual se puso en efecto,
mas los Indios como vieron ir la Gente en los bate-
les, y que se ponian de pies en la ribera dejaron el
Pueblo, é fueronse buyendo por la tierra adentro,
y sin embarazo alli cerca en las primeras Casas se
tomaron algunos puercos, ñames, batatas, y todo
ello se metió en los bateles por mandado de los
Oficiales de Su Magestad: arroz no se halló ninguno
que páresela haberlo ya alzado, y aunque había
muchas gallinas no pudieron tomarse sino pocas,
porque tienen tan largo buelo como perdizes, sola-
mente tomaron puercos y batatas en cantidad que
son muy buen bastimento.
Esta noche garro la Capitana que estaba sobre
una ancla, y fue después de media noche y surgió
la Babia adentro mas de una legua de las Naos, y
estubo alli hasta otro dia á vísperas esperando
tiempo para volver á donde estaban las otras Naos,
y porque no había viento tiró una pieza para que
inviasen los bateles que la llebasen remolcando, y
ansí vinieron todos los bateles, con los quales y los
mismos de la Capitana la llebaron á la sirga, y
lleoró donde estaban las otras dos Naos mas de una
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 271
hora después de anochecido, y surgió aunque algo
desviada dellos.
Otro dia por la mañana mandó el General juntar
los Capitanes é Oficiales de Su Magestad y otras
Personas, y pidió la memoria de lo que en tierra se
habia tomado para mandarlo pagar á los Indios:
hallóse por memoria haberse tomado quarenta y
cinco puercos entre chicos y grandes que muchos
dellos eran cochinos pequeños, y como treinta car-
gas de batatas y ñames, y consultado con todos la
paga que aquello merecía se apartó en cosas do
cuentas, margaritas y bonetes de grana, cuchillos,
tigeras, y otras cosas lo que á todos paresció que
merescia, y apartado lo mostraron al principal que
estaba en la Nao dándole á entender como aquello
era en pago de lo que el dia antes se les habia
tomado en tierra á los Indios, que lo enviase él á
tierra con un Indio, y se supiese cuyos eran los
puercos, batatas, y ñames que se tomaron, y se
repartiese la paga según lo que á cada uno se be-
biese tomado y le faltaba, de lo qual el Indio mos-
tró contento, y luego lo envió á tierra con un
Indio de los que estaban con él, que puesto que el
Indio que lo llebó dijo que luego volverla, nunca
mas volvió á la Nao: dende á un rato que este
Indio llebó la paga los Indios de tierra dieron vozes
á las N'aos, el General mandó fuese un batel á la
ribera, y los Indios mostraron un puerco quetenian
en una Canoa que lo querían dar porque soltasen á
272 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
Camotuan: mandóles decir el General que él no
tenia preso á Camotuan, sino que era su amigo y
de su propia voluntad estaba en su Compañia, y
que cada y quando que á Camotuan le agradase
podia irse á tierra. En este tiempo que Camotuan
y sus Compañeros estobieron en la Xao, el General
procuró informarse dellos de los nombres de las
Islas comarcanas de los Pueblos, y Señores dellos,
y que cosas habia en ellos, ansi de bastimentos,
como de contratación, que puesto que no habia len-
gua mediante quien se tratase y entendiese perfe-
tamente, todavia por señas é algunos bocablos que
se entendian, y otros que se escribían para enten-
dello mejor, se venia á entender lo que ellos decian,
y nosotros lo que queriamos se lo dábamos á enten-
der, y asi se entendió dellos ser aquella Isla y la de
Abuyo toda una, y como aquella Isla, y la de Tan-
daya las dividía un estrecho de Mar angosto, y por
las señas y palabras se entendió estar el estrecho
en la misma Babia que Martin de Goyte dejó de
ver, y que Abuyo eran aquellos dos Rios donde le
mataron el criado, y digeron que una Isla questaba
en frente donde estábamos era Panae (1) y era
Isla por si, y el estrecho que habia entre ellos y
Panae que es el mismo que descubrió el Maese de
Campo, y como del otro cabo del Estrecho estaba
Sugut, Población grande y de mucha gente, y de
(1) Parece referirse más bien á la nombrada hoy Panaon que á la de
Panay.
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 273
la otra parte estaba Mazagua, tres leguas, y otra
tierra que páresela desde allí digeron ser punta de
la Isla de Víndanao, y cogerse en ella mucho oro,
y señalaron á qual parte della estaban los Pueblos
dé Butuan. Surigao, y Calagan que son en la
misma Costa de la Isla de Yindanao, y preguntán-
doles ¿donde babia canela? digeron, que en Vinda-
nao, y en Camiguinin (1), que es otra Isla por si,
y señalaron á que parte estaban, y á donde estaban
Zubu, y Matan, y otras Islas; y tomando dellos
toda la claridad que pudo tomarse, el General les
dio á entender quél deseaba ir á Mazagua, porque
eran amigos de los de Castilla, y les rogó le mos-
trasen el camino y guiasen para ella, y que se lo
pagaría, porque consultado con los Religiosos y
Capitanes fueron de parescer fuésemos a Mazagua,
pues en otra parte no hallábamos amigos, y en
aquella Isla siempre han hallado los Castellanos
que en ella han aportado buen acogimiento, y coa
esta determinación rogó á los Indios lo que está
dicho, y un Indio de los que estaban con Comutuau
dijo, que él sabia muy bien la Isla, y que nos guia-
ría; y de alli á un rato digeron, que Comutuan v
otros tres Indios que estaban con él todos irían con
nosotros, pero que no los habían de ver los de Ma-
zagua, porque no se enojasen con ellos, por haber-
nos llebado alli: el General se lo agradesció y les
(1) Hoy Camiguin, según la carta publicada en el Depósito Hidrográfico
en 1874. ¿Wt?^wi«, según el Dic. de Bazeta.
18
274 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
prometió que se lo pagaría, y que él no iba á enojar
ni hacer daño á los de Mazagua, sino á favorescer-
los porque el Rey de Castilla era su amigo y le
queria mucho, y le enviaba un presente con él, y
asi no se enojarian, antes les agradescerian que lo
encaminasen alia.
Viernes 9 de Marzo se hizo á la vela el armada
de Cabalian para ir á Mazagua, llebando consigo
los quatro Indios é una Canoa que tomó para en
que se volviesen á su tierra, y en doblando la punta
de la Isla de Panae por ser tarde surgió á la costa
al abrigo della, y con la corriente y el fondo ser
acantilado garraron las Naos á prima noche, y con
solos los trinquetes se entrotubieron de un bordo y
de otro hasta que fue de dia: otro dia Sábado, y con
la esperanza que llevaba de ser bien rescivido en la
Isla de Mazagua, mandó hacer una Chamarra de
terciopelo todo, y un capote de grana con tres fajas
de terciopelo azul que se acabó antes que llegasen
á Mazagua, y el mismo Sábado el General embió
al Prior y al Maese de Campo en los bateles delante
para que dixesen al Rey como de parte de la Ma-
gostad Real del Rey de Castilla le venia á visitar, y
le traia un presente, y esto para asegurarle si por
caso tobiese algún miedo, ó alteración viendo nues-
tra Armada, porque la relación de Bernardo de la
Torre dice que el pueblo estaba á la parte de Le-
bante de la Isla, y el Puerto para las Naos á la
parte del Poniente, y los bateles donde iban el
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 275
Padre Prior y el Maese de Campo enderezaron por
la parte de la Isla donde se tenia noticia estaba el
Pueblo, y no hallaron Casa, ni Indio, ni otra cosa,
y prosiguiendo la Costa por la parte del ISTorte hasta
llegar al Puerto que está al Poniente no vieron
mas de solo un Indio que desde encima de un pe-
ñasco les dio vozes, y ellos á él, y le digeron como
eran de Castilla, haciéndole señas que bajase «i la
Marina para hablalle, y como el Indio entendió ser
gente de Castilla bajó del peñasco por una escale-
rilla de cordeles y bejucos, y pensando venia para
bajar á la Playa á ver la gente le aguardaron un
gran rato, mas el Indio no hizo sino como bajó del
peñasco subió en una montañuela donde estaba una
casilla, (i la qual pegó faego, y á toda furia volvió
á empeñolarse en la peña subiendo por la mesma
escalera, y estando arriba la cortó y dejó caer y dio
vozes á los bateles, los quales acudieron á las Naos,
y dieron esta relación, y el poco abrigo que en
aquella Isla hablan hallado, y lo que habían visto,
por lo qual todos fueroa de parescer que no debian
parar alli, porque seria perder tiempo, y que lo
mas acertado era pasar á la Isla de Camiguinin que
se veia desde alli, por tenerse noticia haber en ella
canela y que desde alli se acordarla lo que mas con-
viniese.
Viendo tan diferente condición en todos estos na-
turales destas Islas, de la que por relaciones se
sabia solian tener, y la enemistad que nos mostra-
276 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27, — 1565.
ban al nombre de Castilla, soliendo ser amigos de
los Castellanos que aqui han llegado, se vinoá en-
tender por el General claramente lo que antes ha-
bía sospechado , que era , haber sido maleados por
algunas Personas, pues los hallaban tan mudados,
y queriendo proseguir el camino acordado para Ca-
miguinin quiso primero despachar á los Indios de
Cabalian para que se fuesen á sus tierras ; mandó-
les llamar, y les dio á entender que ellos podian
volverse , y para convertirlos á nuestra amistad de-
mas del buen tratamiento que en la Compañía se
les hizo, á la partida mandó vestir á Camutuan, y
á otro Principal de paño verde, chamarras, zara-
güelles, y bonetes, y á los otros dos de lienzo de
rúan, y asi bestidos les mandó dar su Canoa y viz-
cocho y carne de puerco que les bastase para tres
días, y una botija perulera de agua, y les dio
licencia que se fuesen, y les dio una carta para
Don Alonso de Arellano que se la diesen , si á su
Pueblo aportase, y les rogó que siempre que Navios
ó Gentes de Castilla llegasen á su Pueblo los resci-
biesen bien , y les vendiesen bastimentos porque no
les harían mal ninguno , lo qual prometieron de
hacer , y era tanto el contento y alegría que mos-
traron de que se les diese licencia , y tan buen des-
pedimento, que era cosa de ver, y asi se partieron
abrazando al General , dándole gracias por el buen
tratamiento , y quando salían por la Nao y en su
,y-' Canoa iban diciendo , Castilla y Cabalian amigos
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 277
amigos ; y juntando dos dedos de la mano decían
que habían de ser ansí: Créese que como no fuesen
por donde vino la Armada, sino por el Estrecho
que divide á Cabalian de Panac llegarían aquella
noche á su Pueblo. Idos los Indios tan alegres en
su Canoa la Armada siguió su camino á Camí-
guínin.
Domingo á 11 de Marzo de 1565 años en la tarde
tomd la Armada la costa de Camiguinin y surgió
en ella al abrigo de un bajo que está desviado de
la Isla medio quarto de legua; cerca de donde se
surgió se vieron desde las Naos algunas casas junto
á unas rocas en unas sabanas á manera de semen-
tera, y todo lo demás de la Isla es muy montuoso
de grandes y espesas arboledas, y muy cerradas:
no se pudo por entonces ver gente ninguna. Otro
día Lunes saltó alguna gente en tierra para ver sí
había donde se pudiese tomar agua , y á la orilla
de la Mar debajo de unos arboles se hallaron tres 6
quatro Canoas, y dos, ó tres Indios, los quales
echaron á huir la tierra adentro, y no quisieron es-
perar á que se les hablase: este día envió el Gene-
ral á boxar la Isla para ver sí se hallaría alguna
Poblazon donde pudiese surgir la Armada , y por
la parte de Levante fue el Capitán Martin de Goyte,
y por la otra parte fue el Alférez mayor Andrés de
Ibarra en los bateles, y se toparon en la contra-
costa el uno con el otro, y bojado toda la Isla no
hallaron Puerto ninguno donde poder surgir , ni
278 ISLAS riLiPiNAs. DOC. 27. — 1565.
menos vieron Pueblo , ni Indio alguno , y como
se trajo esta relación el Maese de Campo con alguna
gente salió á tierra para ir á las Casas que se ha-
blan visto en las rocas que estaban media legua de
la Mar , para ver si podrían hallar algunos Indios
para tomar lengua de lo que queríamos, ó si se po-
drían resgatar algunos bastimentos ; y aunque fue
á amanescer en las Casas no halló á nadie en ellas,
sino todas despobladas que las hablan desampa-
rado y metidose en el monte , por que en las Casas
habla arroz y otras cosas de comer: no se halló
muestra de canela ni señal della, que era lo que mas
se deseaba: tomóse el Sol en esta Isla por la parte
donde estubo surta el Armada , está en 9 grados y
un quarto: es Isla muy conocida por dos pezones
de montañas altos que tiene: terna como diez le-
^ guas de box por todas partes llena de muy cerrada
arboleda y monte.
Tiendo el General que en esta Isla de Camigui-
nin no habia que hacer, ni para que parar en ella,
pues los Indios no querían aguardar á que se les
hablase, mandó juntará los Religiosos, Capitanes y
Oficiales, y otras Personas, y les pidió su parescer
de lo que mas convenia se hiciese , y todos fueron
de acuerdo , que seria acertado fuese el Armada á
Butuan por la parte del Leste destalsla, y que
alli podrían tomar lengua de muchas cosas por te-
nerse noticia ser el Pueblo de gran contratación, y
.-i 1 que alli se hallarla quien entendiese la Lengua Ma-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 279
laya, porque hasta agora no se habia hallado, ni
teníamos Lengua para entender á los naturales.
Miércoles 14 de Marzo en la tarde partió el Ar-
mada de Camiguinin para ir á Butuan conforme á
lo que se acordó: anduvieron toda la noche con
viento contrario que era brisa, y fue de manera que
la contrariedad del viento y fuerza de corrientes
derribaron el Armada muy á sotavento, y otro dia
se hallaron costa á costa de una Isla que se dice Bo-
hol. El General viendo ser viento contrario para la
navegación de Butuan mandó se llegase el Armada
á esta Isla para reconocerla, y ansi se surgió en la
misma costa en quinze brazas: parecían en la Isla
muchos palmares de cocos y algunas casas por la
tierra adentro desviados de la mar, y en toda la costa-
hicieron los naturales muchos humos luego que
vieron los Navios, aunque no se vio Indio nin-
guno.
Luego el General despachó la Fragata con Juan
de la Isla que fue costeando la Isla acia la parte
del Poniente á ver si habia algún Puerto, ó Pobla-
ción , ó Rio de agua donde pudiesen estar las Naos,
y al Capitán Martin de Goyte en otro batel que re-
conoscíese por la parte de Levante , y el Maese de
Campo saltó en tierra en derecho de las Naos para
ver si hallaría agua ó algún Pueblo: el Capitán
Martín de Goyte yendo de noche costeando la costa
topó un Parao grande que venia cargado de arroz
y ñames, y como los Indios que venían en él vie-
280 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1565.
ron el batel echáronse á la Mar todos , y á nado se
fueron á tierra, dejando el Parao desamparado,
y como los del batel llegaron á él, y no vieron
dentro á nadie tomáronlo y trageronlo á las ISTaos.
Viéndolo el General mandd que se inventariase
todo lo que en él venia de arroz y ñames para pa-
garlo á su Dueño en pareciendo, ó quando se su-
piese cuyo era, lo qual se inventarió ante el Es-
cribano de Go ver nación, y el Capitán volvió en su
batel á descubrir la costa: corrió cinco ó seis le-
guas , y como no hallase en ellas Puerto ni gente
se volvió: el Maese de Campo que aquella noche
saltó en tierra topó siete ó ocho Indios de los que
huyeron en el Parao , uno de los quales tomó y lo
trajo al Navio, y los demás se metieron por el
monte . y aunque la tierra adentro como dos leguas
y media allegó á un Poblezuelo que tenia como 20
casas no halló persona , porque las dejaban yermas
y se metian por el monte: el Indio que se prendió
de los que huyeron del Parao por señas dio á en-
tender que el Parao venia de Zubu cargado de
aquellos bastimentos , y que él era esclabo de uno
de los que en el Parao venian , y diciendole que
fuese á llamar á los demás que huyeron que vol-
viesen, y se les volverla su Parao, decia que no
quería ir, y ansi estubo tres ó quatro dias en la
Nao Capitana . é una noche sin que hombre le sin-
tiese se descolgó de la Nao, y á nado se fue en tier-
ra , y antes no quería aunque le decian que se fue-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 281
se. Juan de la Isla que fue acia el Poniente volvió
y dijo , que cinco leguas de allí habia una Caleta
en la qual podian estar las Naos surtas en quatro
brazas muy á placer, y que solo el Sudueste es el
que les podria hacer mal, que era trabesia, y que
en la misma Caleta junto al agua habia quinze ó
veinte casas , y hábia visto Indios , aunque no le
quisieron aguardar para hablarles , y que dos le-
guas mas abajo estaba otra Poblazonde casas, sino
que no tenia donde estubiesen las Naos,
Mandó el General juntar en la Capitana los Re-
ligiosos. Capitanes y Oficiales y otras Personas para
tomar su parescer de lo que debian hacer, y consul-
tado y platicado entre todos, atento á que no hacia
tiem.po para que el Armada pudiese ir á Butuan,
fueron de acuerdo quel General despachase al Patax
San Joan para que fuese á Butuan, el qual por ser
Navio pequeño y ligero podia ir mejor, porque la
ida habia de ser por la volina, y que la Capitana y
Almiranta fuesen á la Caleta que descubrió el Ca-
pitán Isla, y que alli esperarian la vuelta del Pa-
tax, y que conforme á las nuevas que tragesen se
podrian determinar si irian alia, ó no, y poner en
efeto el que fuese mejor acuerdo, y que mientras el
Patax iba y volbia podria en esta Caleta aderezarse
la Nao Capitana de algunas cosas que tenia necesi-
dad para despacharla á descubrir la vuelta de Nue-
va España, y que esto era lo que mas convenia.
Resumido el General en este acuerdo para el
ItjhiveesittI
2S2 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
despacho del Patax San Joan le proveyó de gente,
artillería, y munición, en el qual mandó fuese el
Capitán Joan de la Isla, y con él el Thesorero y
Fator de Su Magestad, é un Religioso, y dioles ins-
trucción de lo que habian de hacer y la orden que
se habia de tener en la jornada, y que principal-
mente procurasen si habia canela, y otras especias y
drogas, y donde se cogian, y que tragesen muestra
de todas ellas, para el resgate de lo qual mandó que
los oficiales Uebasen de los resgates que se traian de
Nueva España, y que comprasen la mas cantidad
que pudiesen, no menos de la especiería y drogas,
oro, cera y otras cosas que viesen que tenia valor,
y serian estrañas en Nueva España, y que procura-
sen hacer paz y amistad con el Rey de Butuan,
dándole á entender lo mucho que Su Magestad le
quería, y le ofresciesen todo favor y ayuda departe
de esta Armada, y que sí lo tobiese por bien iríamos
á su tierra á poner en ella la fatoría y contratación
en nombre de Su Magestad, de lo qual se síguiria
á él, é umversalmente á toda su tierra y vasallos
notable aprovechamiento, y que si por caso topasen
Juncos Chinos ó de Borney, y de otras partes sin
les hacer mal ni daño alguno procurasen hacer paz
con ellos, porque esto es lo que acá principalmente
se pretende, tomando dellos Lengua de Islas co-
marcanas, que gente y contratación hay en ellas, y
ellos que cosas traen á estas Islas, y que lleban, y
á donde, y á que precio los compran, y los venden,
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 283
y que en todo caso mirasen no se les diese ocasión
para que se alterasen ó tomasen algún resabio, y
que si ellos la diesen pasasen por ello, como no
fuese notable. Mandó que Gerónimo Pacheco Inter-
prete de la Lengua Malaya fuese con ellos, tenien-
do entendido que en Butuan por ser Pueblo de
contratación era impusible no haber quien la en-
tendiese, por ser como en estas partes es la Malaya \/
tan general que donde quiera hay quien la entien-
da, y hable, y que si en Botuan no hallasen canela
corriesen por la costa de Yindanao acia el Sur hasta
llegar á la Provincia de Cabit, que es en la misma
costa donde en su Relación dice Bernaldo de la /
Torre, que le vendían mucha canela: dioles de ter-
mino 25 dias para ida y vuelta como en la Instruc-
ción se refiere mas largamente que pasaron ante
Hernando Eequel Escribano de Governacion.
Sábado por la mañana que fueron 17 del mesmo
mes de Marzo, estando el General en los despachos
del Patax vino á la Capitana el Maese de Campo
y dijo al General, que de la Almiranta questaba
mas de media legua surta á sotavento de la Capi-
tana al Poniente habia visto una Vela, ó Junco
grande á la mar, y que habia embiado allá su Batel
á reconoscer que Navio era, y á que viniese á la
Flota para tomar Lengua del. El General le pre-
guntó ¿que gente habia ido en el Batel? el Maese
de Campo le dijo que no mas de cinco soldados
que bastaban para llamarle por via de amistad:
284 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
al General le parescio que el Batel no iba á buen
recabdo por llebar tan poca gente, y que le po-
día suceder alguna desgracia , y mandó que el
Maese de Campo, y el Capitán Martin de Goyte
fuesen allá en el Batel de la Capitana , y llebasen
mas gente, y que si viesen que era Parao de los
naturales de la tierra que lo dejasen, y si fuesen
Extrangeros por via de amistad le rogasen se vi-
niesen á donde estaba el Armada y General para
tomar Lengua dellos, y contratar, trocando sus
mercaderías por las nuestras si fuesen buenas, y que
procurasen de no venir en rompimiento con ellos,
sino que todos fuesen medios de amistad, y asi fue-
ron el Maese de Campo y Martin de Goyte, y los
soldados que pudieron ir en el Batel, y el General
se quedó en el Armada despachando á los que ha-
bían de ir á Butuan, y el Lunes siguiente por la
mañana se partió el General con la Capitana y Al-
miranta á la Caleta que se ha dicho dejando allí al
Patax San Joan para que con el terral de la tarde se
partiese para Butuan
Este día Lunes 19 de Marzo á las 10 de la ma-
ñana surgió el General en la Caleta de Bohol y las
Casillas que estaban en ella junto á la Mar estaban
despobladas sin haber cosa alguna en ellas y sin que
se viese un solo Indio, y junto á la Caleta topó el
batel de la Almiranta que lo embiaba el Maese de
Campo, y le dieron nuevas como habían peleado
con el Junco que era de Borney, porque no quiso
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 285
venir en escucharlos de paz, antes los acometió y
tiró un berso tres ó cuatro vezes, y unos arcabuzes
de bronze que traían, y que al fin lo rindieron, y que
el Maese de Campo lo traia atrás de cuya causa, y
por las grandes corrientes no podian venir sino á es-
pacio y despacio: traia este batel mas de 20 hombres
heridos de manos de los del Junco en la pelea : hi-
rieron tantos , porque como los bateles estaban ba-
jos y ellos de alto no hacian tiro que no lo emplea-
sen entre los nuestros : mataron un buen soldado de
una lanzada por la garganta que se llamaba Diego
Hernández de Lugo.
Luego el General mandó se curasen los heridos,
y entendiendo que las corrientes detenían al Maese
de Campo les despachó el mismo batel con comida
y refresco para la gente, y por otra parte embió la
Fragata á lo mismo porque no los pudiesen errar,
y aquella noche los vieron en la costa de la mesma
Isla que venían al remo tierra á tierra, y arribaron
con ellos el Batel y Fragata ambos juntos. El Mar-;
tes siguiente á medio día llegó á la Caleta trayendo
ajorro el Farao de los Burneos, que era mucho
mayor que los que usan los Indios desta tierra:
tenia árbol mayor, trinquete y mezana : era Navio
para navegar por donde quiera, poco menor que
el Fatax San Lucas: tenia tres cubiertas aunque
de cubierta á cubierta había poco espacio: eran
Moros los que en él venían.
La relación que dieron de como vinieron á las
286 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
Naos los Burneos, fue, que como el Maese de Campo
embió su batel con no mas de cinco soldados, y
llegaron al Parao, y como por señas les digeron que
viniesen á las Naos que los llamaba el General, y
que luego volverían: dicen que los Bornees hicie-
ron burla dellos, y no solo no los querian escuchar,
pero que volvían sobre el batel tirándoles desde el
Parao con un berso de bronze y dos arcabuzes, y
que traian muchas flechas, y que el batel se hubo
de desviar fuera, y como vieron ir al otro batel que
iba á la vela con viento fresco pensaron los del
Batel del Almiranta, que debia ser otro Parao com-
pañero de aquel , de cuya causa se hicieron á lo
largo, mas después que conoscieron ser batel de su
compañía arribó sobre él, é ambos juntos aborda-
ron con el Parao, al qual el Maese de Campo re-
quirió de paz y amistad no embargante que halló
herido de una ñecha un Marinero, y ellos no qui-
sieron escucharle, antes en castellano daban vozes
diciendo: á bordo, á bordo, siempre tirando el
berso y muchas flechas, y los arcabuzes que tenian;
y aunque con la mano les hacian señas de paz que
no se les haria daño, y que no tirasen, no bastó, ni
se quisieron confiar, sino en venir á las manos, y
mientras los rogaban con la paz hirieron alguna
gente, lo qual visto por el Maese de Campo comen-
zó con ellos la pelea, en la qual los Indios se ho-
vieron animosamente, porque ellos determinaron
de morir, y asi pelearon como desesperados hasta
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 287
que les mataron el capitán: gastaron mucha muni-
ción de lanzas con hierros largos de casi dos palmos
y flechas con casquillos muy agudos de cobre y
cortador y zebratanas, con las quales tiraban unas
flechas pequeñas y delgadas que se metían entre
malla y malla: traían escuypiles de cordeles mas
fuertes que los de algodón, pero muerto el capitán,
los que pudieron se metieron en una canoa que
traían por batel por popa, y se huyeron que no
pudieron haberlos: rindiéronse los demás y mata-
ron al soldado dicho y hirieron más de otros veinte:
El Parao traía quarenta y cinco hombres, y entre
seis ó siete que prendieron fué uno el piloto: otro
un criado ó Factor del Rey de Borney, que eran los
mas principales: estos hablaban la lengua Malaya,
y se entendieron con el Padre Prior; y digeron,
como eran Bornees que andaban á contratar por
estas Islas, y que todo lo que traía el Parao era del
Rey de Borney. y el Parao era de un Portugués
que reside en Borney, que se dice Antón Maletis, y
el General les dijo, que porque no habían querido
venir á su llamado , pues lo envió á llamar por via
de amistad y rogándoselo, y que si hobieran veni-
do que no resceberian daño, ni se les hiciera mal
ninguno, ni su gente lo hobiera rescibido, y que
le pesaba del daño, muerte y pérdidas de ambas
partes; y que de solo esto tenia pena. Los Indios
respondieron que como no los conoscian, ni enten-
dian, y vieron que eran estrangeros, les pareció
■y
288 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27, — 1565.
que estaban obligados á,la defensa de sus personas
y haciendas, y que en defensa desto por qualqiiiera
cosa que hubiesen hecho no tenian culpa ninguna,
que si los conoscieran que justo fuera, y ellos vi-
nieran, pero que no los conosciendo ni sabiendo
quien eran, ni que los querian, hablan procurado
defenderse; el General los consoló, y les dijo que
no tubiesen pena, que aunque ellos habian tenido
la culpa en lo pasado, él no ha de mirar á eso, ni
al daño que en su gente le habian fecho, sino al
amor y voluntad que la Real Magestad del Rey de
'Castilla tiene al Rey de Borney, y á lo mucho que
¡desea que los Vasallos del uno y del otro tengan
contratación, paz y amistad; y para que se vea ser
ansi, y ellos entiendan la grandeza, bondad, mani-
ficencia de su Magestad y como no quiere, ni es
servido que sus Criados ni Vasallos hagan ningún
daño á ningunos Extrangeros, ni á nadie con quien
no tenga guerra publicada, especialmente á los do
Borney, á quien tanta amistad los ponia en su li-
bertad, y los dejaba libres para que hiciesen lo que
quisiesen, y mas les mandó luego dar y se les dio
su Parao con todo lo que en él venia, porque des-
pués que llegaron á bordo de la Capitana no con-
sintió que ningún Español entrase en el Parao, ni
les tocase en cosa ninguna, la qual liberalidad
viendo los moros, y hasta aquel punto no pensan-
do sino que sus bienes eran ya ágenos, y sus Per-
sonas captivas , tuviéronla en tanto, que no cesa-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 289
ban de encarescer la magnificencia y liberalidad
del General, dándole gracias por merced tan gran-
de como tan liberalmente les hizo, y le rogaron
que les diese una carta para el Rey de Borney, por
que ellos le habian de ir á dar cuenta desta merced
que en nombre de su Magostad el General les ha
hecho, y ansi quedaron en el Parao con grandissi-
mo contentamiento, y mientras esto vimos en este
Puerto, el General siempre y con grandissimo
cuidado se informaba de los Moros, que cosas
y mercaderías traen á estas Islas, y de donde las
traen, y á que préselos las compran alia y las ven-
den acá y que cosas vuelben de retorno destas Islas,
y como se entendían por la Lengua Malaya, y de-
mas desto se informó dellos de otras muchas parti-
cularidades de estas Islas, de su calidad, cantidad,
cosas que en ellas se cogen y crian, contrataciones,
costumbres y Religión y las demás que convenia
tener para noticia, y esto con gran cuidado. Los
Moros le digeron que de Borney, traían hierro y
estaño, y que esto se trae de la China, porcelanas,
campanas de cobre á su modo , menjuy mantas
pintadas de la India, sartenes, cazuelas de hierro
templado, el qual es un hierro tan fácil de quebrar-
se como bidro con qualquier golpe qne le den:
traen hierros de lanzas, cuchillos y otras bujerías,
y que todo esto lo dan por oro y esclabos y unos
caracoles que dicen ser moneda en Sian é Patán,
cera de que abundan estas Islas, mantas blancas
19
290 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1565.
que sean baratas, porque hay muchas "y dellas te-
nían muchas los moros; mas de haberlos soltado y
vuelto les su Parao y ropa ningún contento resci-
bió la gente y soldados del Armada, de lo qual
murmuraron reciamente.
Entre los Moros que se tomaron en el Parao el
Piloto era el mas platico esperimentado, y de mejor
noticia no menos de las cosas destas Islas Filipi-
nas, que de las cosas de Maluco, Borney, Malaca,
Jaba, India y China, en las quales platicas habia
navegado y contratado, de mas de la esperiencia y
platica tenia buen natural; era desembuelto y de
gran razón, con el cual el General platicaba de or-
dinario, preguntándole, de las cosas que se ofrecian
mas convinientes, y el Moro que también era de-
seoso de saber, que cosa era lo que veia, pregunta-
ba que á donde iban estas Naos tan grandes, y el
General le dijo, que á contratar, y le mostróla
muestra de todos los resgates que se traian en el
Armada que como el Moro los vido dijo, que aque-
llos resgates no eran para estas Islas, y que aunque
por aquí anduviésemos diez años no acabaríamos
de vender tantas sedas, paños y lienzos; que fuése-
mos á Borney y que en ocho dias lo despacharía-
mos todo, 6 en Sian, 6 Patán, ó Malaca, porque por
estas Provincias se despacharían bien: el General
ie dijo que á otra parte iba encaminado, y que
tiempos contrarios le habían trahido á estas Islas,
é así se irían presto de aquí, y que por esta vez no
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 291
podían ir á ninguna de las partes que le señalaba
por tener que hacer en otra parte, que andando el
tiempo podria ser que Su Magestad embiase Navios
cargados de otras cosas mejores á aquellas partes:
preguntaba el Moro ¿si habiamos destar mucho
tiempo en estas Islas que iria á Burney, y se vol-
verla en brebe á contratar con nosotros, que pares-
ce deseaba saber si teníamos intento de parar por
aquí? el General le dijo, que pensábamos estar poco
en estas Islas hasta no más si podía resgatar alguna
cosa mientras venían otros dos Navios que se ha-
bían quedado atrás que eran de su compañía, y que
venidos aquellos se irían luego, y que por esto no
le podía dar certinidad de su estada por acá: pre-
guntóle de las Islas desta Comarca, y de lo que
tenían cada una dellas, y donde había canela y es-
pecias, y de todo daba razón como hombre tan pla-
tico como se ha dicho, y que entendía y hablaba
bien la Lengua destas Islas, y dio noticia que en
Botuan hay gran contratación, porque hay mucho
oro y S3 coge en el mismo Rio de Botuan, y en otras
Provincias que se dicen Surigao, y en otra que se
dice Calagan, que todo esto es en las Islas de Vin-
danao, y asimismo señaló otras Islas donde dicen
se saca oro , y ciertamente lo hay en estas Islas y
en cantidad, porque en todas las partes que llega-
mos los Indios traen orejuelos, manillas, y collares
de oro, que es muestra de haberlo. Dio cuenta este
Moro al General como estaban en Botuan dos Jun-
292 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
\¡ eos de Luzon, resgatando oro, cera y esclabos, y
que lo que ellos traen es casi lo mismo que los
Bornees, y que todo es cosa de la China, y que como
lo que traen son cosas de la China les llaman en
estas Islas Juncos de China á los Bornees, y de
JLuzon, y ellos también se nombran chinos entre
los destas Islas, pero á la verdad no llegan por acá
Juncos chinos, porque son Navios muy grandes,
y no son para entre estas Islas, y que á Borney y
Luzon van cada año donde ellos compran destos
chinos lo que traen á estas Islas. Señaló la Isla de
Luzon estar mas al Norte que Borney y dijo que
los Bornees no entran en Botuan porque están di-
ferentes por cierta guerra y muertes que los de
Borney hicieron los años pasados en aquel Puerto.
Entre otras Islas que nombró el Moro señaló una
que se paresce de la mesma Caleta que estaba al
Oeste diez leguas de nosotros que dijo llamarse
I Zubu y que en esta misma Isla habia una Provin-
; cia de Negros que estaban por si á parte, ([ue no se
i trataban con los Indios, El General les preguntó
• que porque los Naturales destas Islas de Bohol no
venian ni parescian á contratar: el Moro le dijo, que
no osaban, y que entrada esta Comarca, no habria
quien osase venir á estas Naos, que las temian mu-
cho, y ansi se huian la tierra adentro, y pregun-
tándole ¿qual era la causa? le dijo, que porque ha-
bia dos años poco mas que ocho Paraos de Maluco
Yinieron á esta Costa, y en ellos muchos Castella-
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 293
nos de los que residen en Maluco con mucha arti-
llería y que estando en estas Islas en el pueblo de
Bohol de paz donde les rescibieron con toda amis-
tad, estando los de la tierra seguros, un dia los sa-
quearon, robaron, mataron, y cautivaron mucba
cantidad de gente, y después fueron por toda esta
Costa haciendo todo el daño que pudieron hasta la
Isla de Mazagua, y alli procuraron de hacer lo mis-
mo, y que los Indios les mataron quatro Españoles
y de alli se fueron á Maluco vendiendo por esclabos
por la parte que pasaban la Gente que prendieron
en esta Isla, y que desde entonces tienen tan grande
temor los Indios que no osan esperar, ni parescer,
y aun á ellos con ser sus amigos y conoscerlos no
los esperan; porque es muy grande el temor que
tienen, y sabiendo que son de Castilla no aprove-
chará asegurarlos con cosa ninguna. El General le
dijo, que los Españoles que residen en Maluco no
son de Castilla sino Portugueses, que es otra gente
y de otro Reyno diferente: el Moro respondió: que
es ansi, y que él ansi lo sabia, mas que los Indios
destas Islas no conoscen entre ellos diferencia y
creen que todos son unos, y mas, que los Portugue-
ses que venian en los Paraos de Maluco decian que
eran de Castilla, á cuya causa están tan atemoriza-
dos é huyen tanto del nombre de Castilla como se
vee, que ni aun ver Naos no quieren.
Con lo qual acabó de entender el General estar
los Indios maleados, y ser esta la causa porque tan
294 ISLAS FILIPINAS. DOC. 27. — 1565.
odioso era entre estas Islas el nombre de Castilla, y
que el esconderse, y no querer tratar con nosotros
nascia de aqui , y desta manera entró el General
con su Armada en tiempo que por toda esta tierra no
tenia ningún buen crédito el nombre de Castilla,
antes era aborrescido quanto era razón que de los
Indios lo fuera mientras no tubiesen certidumbre
de que no eran Castellanos los que tanto daño les
hicieron, aunque á la verdad no fué la intincion
del que lo hizo sino hacerlo á nosotros , teniendo
noticia que habiamos de venir por acá, con lo qual
el General se puso en otro nuevo cu y dado de trazar
los medios que mas convenían para que entendie-
sen los Naturales no ser gente Castellana Autores
de tal maldad, y que la palabra que ellos dan de
amistad la guardan inviolablemente, y de que ma-
nera los volverla al amor y gracia nuestra , lo qual
es cosa que no puede hacerse sin gran dificultad, y
aun para que ellos estén satisfechos de la verdad
del negocio quando lo estén, y para asegurallos será
menester que procedan á las palabras de paz, mi-
lagros y obras de la seguridad dellas, y todo no
sé si bastará. Viendo pues el General que Portu-
gueses con semejante maña y cautela infamaron
tanto con estos Indios á los Castellanos, y que como
paresce habia sido á fin que cuando acá viniésemos
no hallásemos Indio amigo , quedó maravillado de
la astucia y cautela con que nos comenzaron á ha-
cer la guerra, aun antes que acá viniésemos, y mas
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 295
viendo no haber Isla donde no nos hobiesen re-
buelto, y también acabó de quedar satisfecho de sus
sospechas, sabiendo clara la causa porque huian de
nosotros en los Pueblos donde antes se holgaban de
ver Españoles castellanos con los quales ya tenian ^
enemistad formada, y con esto el General rogó al ■
Moro entrase por la Isla y llamase algunos Princi-
pales que viniesen á la Armada y le asegurasen de
su parte que no les seria hecho daño ninguno, an-
tes todo regalo, y buen tratamiento: el Moro dijo
que él conocía en un Rio dos leguas desta Caleta
un Indio Principal que se dice Cicatuna , y que él
iria á rogarle que viniese, y asi se metió en una
Canoa para el efeto, y mientras el Moro fue a llamar
al Indio el General se informó de los demás Moros
del Parao, y todos digeronlo mismo que el otro, sien-
do conformes en declarar el daño que los Portugue-
ses y Malucanos hicieron en estas Islas, y que traian
el nombre Castellano, y lo mismo el teuior grande ^
que los Naturales destas Islas por esta causa tenian
al nombre de Castilla, y que por esto no osaban pa-/
rescer en la Marina, y por ser cosa tan conviniente
que Su Magestad sea informado de tan gran maldad
mandó se hiciese información de los daños, muer-
tes y prisiones, y robos que Portugueses en estas
Islas hicieron, lo qual va con esta relación.
Otro dia siguiente volvió el Moro á la Armada, y
dijo al General, como habia hablado con el Princi-
pal Cicatuna, y que habia dicho, que los Indios no
296 ISLAS FILIPINAS. DOC. 21. — 1565.
osaban venir á las Naos, porque estaban temerosos
de la burla y daño que Portugueses y Malucanos
los años pasados les habían fecho, pero pues le de-
cía que esta Armada era otra, y no de los que antes
habian venido, que fuese donde él estaba un hom-
bre de nosotros á sangrarse con el Principal, y que
hecho este seguro podría ser que los Indios se asi-
gurasen y viniesen luego. El General embió alia
un soldado llamado Santiago, con el qual fue el Pi-
loto para que hiciese el siguro de la amistad y le
dijo que de su parte le rogase viniese á la Armada,
porque podía venir con mas siguridad que sí fuese
á su casa, y que si quisiese rehenes dejase alia dos
Moros quel Piloto con sigo llevaba., Santiago fué con
el Moro y llegado, el Principal dijo, que lo recibió
muy bien, y le dio de comer, y le dijo, que se san-
grase con un hijo sayo, y ansí se sangró y hicieron
su amistad bebiendo ambos de aquella sangre
rebuelta con bino, prometiendo el Principal se ver-
nía á ver con el General otro dia, y así se volvie-
ron.
Otro dia el Principal vino por tierra á la marina
á vista de las Naos , y envió á decir como estaba
allí , y los Moros fueron á él, los quales digeron que
no querían venir á las Naos: que fuese el General
solo alia y que se sangraría con él, y que ansí se
asegurarían los Indios , y que no fuese najde con
el General si no solo él , y volviendo los Moros con
este recabdo les dijo el General que no se sufría ir
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 297
él solo á este efecto, y que aunque quisiese ir, los
suyos no se lo consintirian , por que viniendo en
nombre de un Principe tan grande y tan poderoso
como el Rey de Castilla, su Señor, no habia de ir
solo; que rogase al Principal tubiese por bien de
venir á las Naos , que muy seguramente lo podia
hacer, y que él le daria otro qualquiera siguro que J
quisiese , y que ansi se lo certificase ; lo que volvie-
ron por respuesta fué, que el General embiase dos
Españoles y dos Moros de los Bornees, y que con
este seguro él vernia, y para hacer este siguro su f
Señoría embió dos gentiles hombres de su compañia,
y el Principal se vino con los Moros en su Canoa,
con el qual venian otros quatro ó cinco Indios, y
porque tras la tormenta pasada que el Portugués
acá derramó convenían todas estas templanzas no
le fué pesado al Gobernador hacer tantas idas y ve-
nidas, porque rezelaba quanto debia temer esta
gente llegarse á nosotros. Llegado el Zicatuna á la
Capitana, el General le resolvió graciosamente con
las muestras de amistad y halago posible : el Prin-
cipal dijo, que queria sangrarse con el General,
porque ansi se zelebra su verdadera amistad, lo
qual se hizo, sacándose de los pechos cada dos go-
tas de sangre revolviéndolas con bino en una taza
de plata , y después dividido en dos tazas , tanto el
uno, como el otro, ambos á la par bebieron cada uno
su mitad de aquella sangre y bino, lo qual fecho /
mostró el Principal gran contento : mandó el Ge-
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neral se les tragese allí d^ comer conserba y bino
de Castilla , el qual no les sabe mal,
Después de haber comido, mediante el Moro Pi-
loto, le dijo como era venido á estas partes de parte
de la Magestad Real del Rey de Castilla, que era el
mayor y mas poderoso Príncipe de la Christiandad,
y la amistad tan grande que tiene á todos los Seño-
res destas Islas, y el deseo que tiene de que sus "Va-
sallos vengan á tratar y á comunicar con ellos de-
bajo de toda paz y amistad , y como por su man-
dado venia á contratar por todas estas Islas y traia
para ello muchas cosas de resgates , y que aunque
habia ocho dias que estaba surto en esta Caleta , no
habia consentido que nadie saltase en tierra por no
enojarle y que siempre le habia de dar todo con-
tento, y muy mejor de aquí adelante, pues se ha-
bia sangrado con él, y lo habia tomado por amigo,
y que así le ternia como á propio hermano , y que
si tobiese nescesidad de su favor é ayuda se lo daría
con toda voluntad como vería, y pues ya eran
amigos, que le rogaba viniesen los naturales de la
Isla á contratar con los de la Armada, que lo po-
dían hacer siguramente , y que lo que traxesen se
les pagaría muy bien á su contenió , y que le ven-
diesen algunos puercos, gallinas y cabras, y que
les daria resgates todo lo que valiesen , por la nes-
cesidad que de carne tenían , y asi mismo algún
arroz y otras cosas de comer, y si hasta agora no
habían venido viniesen de aquí adelante: el Zica-
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tuna dijo, que ya que la amistad estaba fecha ver-
nian y perderían el miedo, y si hasta agora no ha-
blan venido era por el daño que los Malucanos y
Castellanos de Maluco hicieron en esta Isla agora
ha dos años poco mas ó menos, que de bajo de se- «m
guro é amistad les robaron , mataron y cautivaron
mucha gente que fueron mas de 800 Personas , que .
desde entonces les dura el miedo tan grande de que
en habiendo Navios por la Mar alzan lo que tienen,
y dejando las casas desamparadas se meten la tie-
rra adentro con sus mugeres é hijos, y con este
miedo no sé yo , puesto que el General la amistad
y paz que asienta con ellos la ha de guardar invio-
lablemente , mientras ellos no la quebraren, si lo
ternan por seguro é amistad verdadera, y paresce- ^
me que no dejaran de tener escrúpulo , y poner
dubda en ello hasta que con el tiempo será nuestro
Señor servido que conozcan bien el provecho que
se les siguirá , lo qual conosceran siempre en el Ge-
neral que entrañamente lo procura para desenga-
ñarlos de mala opinión que tienen de los Castella-
nos. También dijo, que acerca de los bastimentos
que el General les pidió este año han padecido
hambre en esta Isla por falta de aguas , y que no
tienen arroz, ni que comer , é que hay puercos , ca-
bras y gallinas y questan la tierra adentro , que el
procurará que los naturales los trayan á la Arma-
da para vender: el General le dijo, como de los
Moros Bornees habia sabido del agravio y mal tra-
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tamiento que los Malucanos y Portugueses de Ma-
luco habían fecho en esta Isla á los naturales della,
y que le pesaba mucho , y que del mismo Zicatuna
querría saber como pasó para dar cuenta dello al
Rey de Castilla su Señor. El Indio mediante el Bor-
neo le contó al General de la manera que el Borneo
antes lo había contado: dióle á entender el General
como los que vinieron de Maluco en los Paraos no
eran Castellanos como decían , sino Portugueses,
diferente gente y Reyno del de Castilla y que ansí
lo habían de tener entendido: los Indios dixeron,
que no lo entendían ansi, antes vían, ser unos nos-
otros y ellos en gestos, en armas y en bestídos, y
que por esto se rezelaban tanto: el General les cer-
tificó como aquellos eran Vasallos de Rey y de
Reyno diferente del de Castilla , y que tubíese por
cosa muy cierta que la amistad ó palabra que diese
su Señoría, ó qualquíera otro Castellano se la guar-
darían perfectamente , y sin ningún impedimento
ni engaño: mandóle dar quatro baras de manteles
alemaniscos, un esgejo, una bazinica, cuchillos,
tigeras , cuentas , y á los que con él venían les die-
ron cuentas , con lo qual el Zicatuna se despidió y
mostró irse muy contento , y volvieron los rehenes,
que dígeron había en tierra cincuenta ó sesenta In-
dios con lanzas, paveses, dagas, é algunos arcos y
flechas.
Mandó luego el General que los carpinteros fue-
sen á tierra y cortasen un bauprés para la Capitana,
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 301
y una entena para el mastel mayor, un árbol de
mesana y un bótalo (1), que todo esto tenia desvara-
tado la Capitana, lo qual se hizo y aderezó , y puso
todo de nuevo; aderezóse una bomba, y ala Nao se
le arrasó la popa , y bajándole gran parte della se
hicieron otros adovios de que tenia necesidad y en
este tiempo algunos Indios de la Isla comenzaron
á venir á las Naos con pescado, especialmente sar-
dinas de que hay gran cantidad , y se les pagaba á
su contento, y de noche andaban pescando y mi-
rando sus nasas y pesquerías por la Caleta , con lo
qual parece que se iban asegurando porque el Ge-
neral ponia orden, que ni en la menor cosa del
Mundo soldado los enojase por ninguna ocasión que
fuese, y después comenzaron á venir otras Canoas,
y á pasar por delante de las Naos atravesando de
punta á punta , y algunas se detenían y paraban á
mirar la forma y manera de las Naos, y algunos
entraban dentro: todos eran bien tratados, y se les
hacia muestra de amistad como el General lo man-
daba: De allí á dos dias volvió el Zicatuna á la Nao
en una Canoa, y dijo, que pasaba á un pueblo que
estaba mas adelante dos leguas de alli , mas quando
vino, el General estaba en tierra que habia salido á
oir Misa: el Zicatuna se fué al Parao con los Bur-
neos donde estubo un poco y luego pasó su ca-
mino.
(1) Por botalón.
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El General que deseaba saber los nombres y ca-
lidades de las Islas que se parescian desta Caleta, y
de las demás que estaban á torno della para embiar
á Nueva España relación la mas copiosa de toda la
verdad que fuese pusible, y para haber esta rela-
; cion habló al Piloto Borneo, y le dijo ¿si se atrevía
í á ir á Zubu y á otras Islas que de allí se veían en
la Fragata con los Españoles que en ella irían á
mostralles el camino? el qual dijo que sí, y se
ofresció á ello, y con parescer del Prior, y del
Maese de Campo, y otras Personas proveyó como
la Fragata se despachase, y que fuese en ella Juan
de Aguírre y el Piloto mayor, y les probeyó de
bastimentos y gente, y munición, y les dio Ins-
trucción de lo que habían de hacer y que fuesen
costeando las costas de las Islas que se veían hasta
j! Zubu, y reconosciese por ella las entradas, ríos,
, Bahías é Caletas, y trabasen amistad con el Rey de
Zubu, y viesen sí había en este Puerto Pueblo, y
I entendiesen la forma del y supiesen á que parte
' están los negros desta Isla, y sí los podían ver: dio-
les resgates que llebasen para muestra y para dar
á los Principales: para ida y vuelta les señaló ocho
días, y con esto y otras cosas de que les advirtió
los despachó y con ellos por guia el Piloto Borneo,
y otro compañero suyo, y por Lengua demás del
Piloto, un Negro de su Magestad que venia en esta
Armada que había estado en India y Malaca que
sabia hablar la lengua Malaya, muy gran Yellaco:
EXPEDICIÓN DE LEGAZPI. 303
este fué por que el Piloto Moro hablase con los de
la tierra, y el Negro con él, y con los Españoles, y
desta manera se podian entender muy bien con los
naturales, y para ver si entrellos hallarían al