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COLOMBIA: 



SIENDO 



UNA RELACIÓN GEOGRÁFICA, TOPOGRÁFICA, 

AGRICULTURAS COMERCIAL, POLÍTICA, 

&c. DE AQUEL PAYS, 



ADAPTADA PARA 

TODO LECTOR EN GENERAL, Y PARA EL 

COMERCIANTE Y COLONO 

EN PARTICULAR. 



TOMO SEGUNDO. 



& LONDRES: 

PUBLICADO POR BALDWIN, CRADOCK, Y JOY. 



1822. 






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Edinburgo : v 
Impreso por Walker y Grttg. 



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CONTENIDOS 



DEL 



SEGUNDO TOMO. 



CAPITULO I. ' 



DEL PRODUCTO. 



Sbcc. 1. Minas, 

2. De la Pesca de Perlas, 

3. Azúcar, 

4. Café, 

5. Cacao, 

6. Tabaco, 

7. Algodón, 

8. Añil, 

9. De otras Producciones Vegetales, 
10. Del Producto Animal, 



Pagina l 

13 

17 

53 

73 

104* 

118 

127 

142 

151 



' CAPITULO If. 
Dsl Comercio. 



Secc. 1. De su Estado Antiguo, . . . . 158 

2. De las Ventajas Topográficas, . . . 163 

3. Géneros Apetecidos en los Mercados de Co- 

lombia, 218 

4 



VI 



Skcc. 4. Estado del Comercio. — Derechos de Entrada, 

&c Pagina 245 

5. De las Ventas, ¿re 254 

6. Del Comercio por Menor, • 258 

7. Del Trafico entre las Provincias, 260 

8. De las Compras del Producto, &c. . . 261 

9. Derechos de Extracción, flete, Seguros, 6c. 271 

10. Importe de las Extracciones é Ingresos, . 273 

11. Del Comercio de Guiana, y en particular del 

de Animales, ..... 283 

CAPITULO III. 
Historia t Estado Político, . 296 



COLOMBIA 



CAPITULO I. 



DEL PRODUCTO. 



SECCIÓN I. 

MINAS. 

íák roca de gneiss, dice Humboldt, que algunas 
veces* se cambia en granito de nueva formación, 
y á veces en pizarra de mica,, pertenece en Ale- 
mania á la especie de rocas mas metalíferas ; pero 
en el Nuevo Continente, no se ha observado hasta 
ahora qué encierre metales bastante preciosos que 
merezcan ser labrados. Las minas mas celebres 
de México y del Perú se hallan en el schistus 
primitivo y transitivo, en el semi-porfíro, en el 
grauwakke, y en la piedra-cal alpina. En varios 
parages del valle de Caracas, el gneiss contiene 
una pequeña cantidad de oro, esparcida por 

* Especialmente á grandes elevaciones. 

TOM. II. A 



varias venillas de quartz, plata sulfureada, azul de 
cobre virgen, y galena; pero está en duda, si 
estas diferentes substancias metalíferas no son 
acaso demasiado pobres para que merezcan ser 
trabaxadas. 

Al tiempo de la conquista de la provincia, á 
mediados del siglo diez y seis, se hicieron algu- 
nas tentativas para este objeto. Desde el pro- 
montorio de Paría hasta mas arriba del Cabo de 
Vela, los navegantes habían hallado adornos de 
oro, y oro en polvo, entre los habitantes de la 
costa. Penetraron en el interior del pays para 
descubrir de donde venia aquel metal precioso ; 
y aunque la información que obtubieron en la 
provincia de Coro, y en los mercados de Curiana 
y Cauchieto, casi probaba que la verdadera ri- 
queza mineral no se hallaba mas que al oeste y 
al sud-oeste de Coro, es decir, en las montañas 
que están cerca de las de Cundinamarca, sin em- 
bargo casi toda la provincia de Caracas fue ex- 
plorada con codicia. 

La conquista de la provincia de Venezuela 
habiendo comenzado á su extremidad occidental, 
las montañas vecinas de Coro, Tocuyo, y Barqui- 
simeto atrageron primero la atención de los con- 
quistadores. Estas montañas se juntan con las 
Cordilleras de Nueva Granada (las de S u Fé, 
Pamplona, La Grita, y Merida,) á la cadena de 
la costa de Caracas. Es una tierra tanto mas 
interesante para el geognosto, quanto no hay 
mapa alguno que haya aun dado á conocer las 



ramificaciones de las montañas, que salen de los 
paramos de Niqukao y las Rosas, el ultimo de 
los quales sube á la altura de 1600 toisas hacia 
el nort-este. Entre Tocuyo, Araure, y Barqui- 
simeto, se levanta el grupo de las montañas de 
Altar, que se juntan al sud-este con el paramo 
de Las Rosas. Un ramo del Altar se extiende 
al nort-este, por S* Felipe el Fuerte, juntándose 
á las montañas graníticas de la costa cerca de 
Puerto Cabello. La otra cadena se dirige al este 
hada Nirgua y Tinaco, y junta la cadena del in- 
terior, la de Yusma, Villa de Cura, y Sabana de 
Ocumare. 

Todo el pays que acabamos de describir, separa 
las aguas que corren al Orinoco de las que en- 
tran en el inmenso lago de Maracaibo, y en el 
Mar Caribe. £1 clima que presenta antes es 
templado que caliente ; y en el pays consideran 
su suelo, á pesar de una distancia de mas de cien 
leguas, como una continuación del suelo metalí- 
fero de Pamplona. 

Fue en el grupo de las montañas occidentales 
de Venezuela, que los Españoles, en el año 1551, 
labraron la mina de oro de Buria, que fue la 
causa de la fundación de la ciudad de Barquisi- 
meto. Pero estas obras» como otras machas que 
se abrieron sucesivamente, fueron abandonadas. 
Aquí, como en todas las montañas de Venezuela, 
el metal virgen ha variado mucho en su producto. 
Las venas principales se hallan muy amenudo ó 
bien divididas ó sino apagadas ; y los metales no 



4 

se presentan mas que en pedacitos, presentando 
apariencias las mas engañosas. Sin embargo no 
es mas que en este grupo de montañas de S» 
Felipe y Barquisimeto, que las minas han sido 
labradas hasta nuestros dias. Las de Aroa, cerca 
de S n Felipe el fuerte, situadas en el centro de 
un pays sumamente malsano, son las únicas mi- 
nas que se labran en toda la Capitania-tíeneral 
de Caracas. Producen una pequeña cantidad de 
cobre. 

Después de las minas de Buria, cerca de Bar- 
quisimeto, las del valle de Caracas, y de las mon- 
tañas cerca de la capital, son las mas antiguas. 
Francisco Faxardo, y su muger Isabela, de la na- 
ción de los Guayquerías, los dos fundadores de 
la villa de Collado,* visitaban á menudo el ter- 
reno en el que se halla ahora la capital de Vene- 
zuela. A este sitio dieron el nombre del Valle 
de S n Francisco ; y habiendo visto á los naturales 
con algunos pedacitos de oro, Faxardo logró, en 
1560, descubrir las minas de Los Toques, t al sud- 
oeste de Caracas, cerca del grupo de la montana 
de Cocuiza, que separa los valles de Caracas y 
de Aragua. Se cree que en el primero de estos 
valles, cerca de Baruta, (al sud del pueblo del 
Valle), los naturales habian hecho algunas ex- 

* Caravalloda. 

f Trece años después, en 1573, Gabriel de Avila, uno de 
los alcaldes de la nueva ciudad de Caracas, comenzó de nuevo 
a trabaxar aquellas minas, que desde entonces fueron llama- 
das Las Minas Reales de Nuestra Señora. 



cavaciones en venas de quartz aurífero ; y que 
quando los Españoles se establecieron allí, y que 
fundaron la ciudad de Caracas, llenaron de agua 
los pozos que se habían secado. Es imposible 
ahora verificar este hecho ; pero es cierto, que 
mucho tiempo antes de la conquista, uno dé los 
medios de cambio era los granos de oro, entre 
ciertas naciones del Nuevo Continente. Daban 
oro para comprar perlas ; y no debe parece muy 
singular, que después de haber por mucho tiempo 
recogido los granos de oro en los riachuelos, las 
naciones que gozaban de habitaciones fixas, y que 
se empleaban en la agricultura, hubiesen tratado 
de seguir las venas auríferas, en la superficie del 
suelo. Las minas de Los Toques no pudieron 
labrarse tranquilamente, hasta la completa derrota 
del Cacique Guaycaypuro* uno de los mas celebres 
gefes de Los Toques, que combatió por tanto 
tiempo con los Españoles por la posesión de la 
provincia de Venezuela. 

También hay otro punto que llamó la atención 
de los conquistadores, por la indicación de minas, 
tan temprano como á fines del siglo 16. Al se- 
guir el valle de Caracas al este de Caurimare, en 
el camino de Caucagua, se llega á un pays mon- 
tañoso y montuoso, donde hacen mucho carbón, 
y que llevaba antiguamente el nombre de la pro- 
vincia de Los Manches* En estas montañas 
orientales de Venezuela el gneiss pasa á un estado 
talcoso. Contiene, como en Salzbourg, venas de 
quartz aurífero. Las labores emprendidas desde 



hace tanto tiempo, han sido amenudo resumidas y 
abandonadas. 

Las minas de Caracas eatubieron abandonadas 
por mas de cien años» Pero á fines del ultimo 
siglo, el intendente de Venezuela, D D José Avalo, 
volvió á dar en las ilusiones que habían lisongeado 
la avaricia de los Conquistadores. Se le figuró 
que todas las montañas cerca de la capital con- 
tenían grandes riquezas metálicas. £1 Conde de 
Galvez, Virey de Nueva España, que se hallaba, 
en aquel periodo en Tierra Firme, para examinar 
sus fortificaciones y estado de defensa, dio orden, 
á instigación del intendente, para que enviasen 
de México algunos mineros. Por desgracia la 
elección no fiíe dichosa: los que fueron em- 
pleados no sabían distinguir una sola roca ; todo 
se les imaginaba oro y plata. Los dos principales 
de estos mineros tenian quince mil francos anuales; 
y dé consiguiente no era su interés el desalentar 
á un gobierno, que estaba dispuesto á no ahorrar 
ningún gasto, para promover las labores de las 
minas. Sus operaciones se dirigieron hacia la 
quebrada de Tipe, y á las antiguas minas de 
Baruta, al sud de Caracas, donde los Indios, aun 
hasta el tiempo de Humboldt, recogían algo de 
oro. £1 zelo de la administración disminuyó 
muy pronto, y después de haber incurrido muchos 
gatos inútiles, la impresa de las minas fue entera- 
mente abandonada. Algunos quantos pyritas 
auríferos, algo de plata sulfureada, y un poco de 
oro nativo, fue todo lo que se halló, y en un pays 



en el que el trabaxo es sumamente caro, no valia 
la pena de trabajar minas tan poco productivas. 

Humboldt visitó la quebrada de Tipe, situada 
en aquella parte del valle que va hacia el Cabo 
Blanco. Vio varías venas de quartz en el valle 
de Tipe, que se mostraban sobre el terreno. Con- 
tenían pyrites, hierro virgen carboneado, huellas 
de plata sulfureada (glasserz), y pedazos de cobre 
virgen, ó fahlerz. Las obras que habían empren- 
dido, ya fuese para extraer el metal, ó para ex- 
plorar la naturaleza de su lecho, parecían muy 
superficiales. La tierra habiéndose hundido, y 
llenado las excavaciones, era imposible juzgar de 
la riqueza de las venas. 

Apesar de los grandes gastos que se hicieron 
baxo el intendente Don José Avalo, la grande 
qüestíon, de si la provincia de Venezuela contiene 
minas bastante ricas para ser labradas, es aun pro* 
blematica. Aunque en los payses que faltan 
brazos, la agricultura pide sin contradicción las 
primeras atenciones del gobierno, sin embargo el 
exemplo de la Nueva España basta para probar, 
que el labrar metales no es perjudicial á los pro- 
gresos de la agricultura. Los campos Mexicanos 
que están mejor cultivados, y que atraen á la me- 
moria del viagero los mas hermosos sitios de 
Francia y del sud de Alemania, se extienden desde 
Silao hacia la Villa de León ; y están en la vecin- 
dad de las minas de Guanaxualo, que tan solo 
ellas producen una sexta parte de toda la plata 
del Nuevo Mundo. 



8 

Todo considerado parece, que lo desgraciado 
de las empresas mencionadas han libertado á los 
habitantes de Caracas de los males que acom- 
pañan el trabaxo de las minas de oro y plata, que 
mientras que duran son el sepulcro de los que las 
labran ; destruyen el germen de todas las virtudes 
sociales y domesticas ; mantienen el libertinage 
y la disipación, con todas los vicios que siguen 
en su tren ; y las que, una vez consumidas, subs- 
tituyen la pobreza á la prodigalidad, los aventu- 
reros á los labradores ; y envían á la sociedad los 
trabaxadores que empleaban en ellas, sin otro re- 
curso ó elección que la mendicidad ó el robó* 

Sin embargo, si estas provincias no han gozado, 
ni están probablemente destinadas á gozar del 
lustre transitivo que confieren las minas, se ha- 
llan ampliamente indemnizadas por las produc- 
ciones preciosas é inagotables de un suelo, que, 
por razón de su fertilidad y extensión, será la 
residencia de la felicidad ; y eso, precisamente, 
quando los payses que tanto se jactean de sus 
minas, no presentaran mas que escombros, ruinas, 
y excavaciones terríficas, monumentos melancóli- 
cos de una antigua opulencia. 

Apesar de eso, en la jurisdicción de S n Felipe, 
como ya hemos observado antes, algunas minas 
de cobre de calidad superior son un objeto de 
atención ; pero no emplean tal numero de manos 
que hagan suspirar á la humanidad á la vista de 
su degradación, ni occasionan una perdida tan 



grande de brazos, que perjudiquen al cultivo de 
la tierra. 

La grande cantidad de este metal, y lo baxo 
del precio, no vendiéndose á mas de quince duros 
por quintal, ha inducido á la nn.yor parte de los 
colonos que cultivan la caña de azúcar, á hacer 
sus calderones, y los cilindros de sus molinos, de 
este metal. Es probable que este exemplo se se- 
guirá umversalmente, en particular con respecto 
á los calderones ; pues el cobre siendo mas dúctil 
que el hierro, opone menos resistencia á la acción 
del fuego, y de consiguiente la ebullición va con 
mayor prontitud en los calderones de cobre que 
en los de hierro, de lo que resulta un gasto menos 
de tiempo y de leña. Otra razón se ofrece en 
favor del cobre, y es, que quando un calderón de 
hierro ó un cilindro se rompe, hay una perdida 
de materiales y de manufactura, mientras que 
quando son de cobre, el propietario sufre una 
perdida que, á lo mas, es de la hechura. 

Ademas de abastecer al gasto local, estas minas 
han dado 17 1 quintales para extraer por Puerto 
Cabello, que es el puerto mas cómodo ; y la can- 
tidad hubiera sido mayor sin las circunstancias 
de la guerra. 

Sin embargo las minas de Cundinamarca son 
objetos de la mayor consideración para su comer- 
cio. Se puede afirmar, que esta porción de la 
República es tan rica en tesoros minerales, como 
la mas rica del Sud de America. Las provincias 
de Antioquia y Choco son peculiarmente ricas. 



10 

La plata que se saca de ellas es sumamente pura. 
También se encuentra plomo y cobre, pero no se 
sirven mucho de ello. De allí envían á Europa 
esmeraldas, y otras piedras preciosas. Platina, 
que se creía ser peculiar al suelo de Choco. 
Azogue, que tan útil es en un pays de minas, se 
ha descubierto últimamente en la provincia de 
Antioquia en el valle de S u Rosa, en las montañas 
de Quindiu, y cerca del pueblo de Cuenca en 
Quito. 

Las minas de oro de Nueva Granada solamente, 
dice un escritor moderno, producen anualmente 
mas de 2,500,000 duros. La provincia de Choco 
podía, sola ella, producir anualmente mas de 
20,000 marcos, si al poblar mejor esta región, que 
es una de las mas fértiles del Nuevo Continente, 
el gobierno volviese su atención á los progresos 
de la agricultura. Minas de plata hay en la 
Vega de Supia con venas muy ricas. Estas minas 
que también producen oro, no han sido descubi- 
ertas mas que veinte y cinco años ha. Las opera- 
ciones fueron interrumpidas en conseqüencia de 
un proceso entre los propietarios, justamente al 
momento que se hallaban estos minerales abun- 
dantemente. Por lo que toca á las minas de plata 
de Pamplona, y las de S* Ana, cerca de Mari- 
quita, fueron abandonadas por orden del Virey 
Español, á causa de la mala inteligencia en el 
modo de trabajarlas. No hay duda que el go- 
bierno volverá á labrarlas en mejores tiempos, 
como las de S to Christo de las Laxas, y otras 



11 

cerca del rio Guarino, que antiguamente pro- 
ducían una cantidad considerable de plata. 

La America en el estado presente, necesita 
azogue de Europa; pero probablemente muy 
pronto no tendrá necesidad de ello. £1 espíritu 
de empresa y de industria aumentara con la 
libertad y la población del pays. Si venas pe- 
quenas de cinabrio, que apenas están desenter- 
radas, como las obras que existen en Huancave- 
Üca» producen anualmente 3000 quintales de 
mercurio, es imposible no creer que si se hiciesen 
las investigaciones requeridas, y si las obras se 
condugesen con inteligencia, producirían mas 
mercurio que lo que es necesario para toda la 
amalgamación del Sud de America. Las obras 
de la celebre mina de Almadén, apesar de hal- 
larse comunmente inundadas, han sido talmente 
perfeccionadas desde el año de 1802, que pro- 
ducen 20,000 quintales anuales. En Nueva Gra- 
nada el azogue se halla en tres partes diferentes ; 
en el Valle de Santa Rosa, en la provincia de 
Antioquia, en la montana de Quindiu cerca de 
Cartago, y en la provincia de Quito cerca de 
Cuenca. Minas abundantes de plomo, hierro, y 
cobre, se trabaxan en la provincia de Socorro ; de 
este metal, el General MacGregor hizo cañones 
en 1813. Las minas de esmeraldas no existen 
mas que en la Nueva Granada, en la provincia de 
Muso ; las perlas las mas exquisitas pertenecen al 
Rio de la Hacha y al Panamá, y la platina no se 
halla mas que en Choco y Popayan. 



12 

Toda la costa al Norte de la provincia de 
Caracas abastece una cantidad considerable de 
sal blanquísima ; pero los pozos mas abundantes 
son los de Araya, que pueden disputárselo á todos 
los de America, sin exceptuar los de la Isla del 
Turco. £1 pozo de sal consiste en una mezcla 
de fósil y de sal marina. Apenas atienden á su 
fabrica, de consiguiente no produce la centesima 
parte de lo que podría producir. — Cundinamarca 
produce también mucha sal, y otras muchas pre- 
ciosas substancias minerales. 

Estas provincias abundan en aguas minerales, 
tanto calientes como frías. Se hallan de varias 
calidades, tales como ammoniacas, ferrugenas, ni- 
trosas, y también acidas. La medicina no saca de 
ellas todas las ventajas que son capazes de pro- 
ducir, porque, en general, se hallan en parages 
muy distantes de los pueblos ó habitaciones, y de 
consiguiente el enfermo no puede, sin privarse de 
aquellas atenciones domesticas que tanto contri- 
buyen al restablecimiento de la salud, abandonar 
su habitación, para ir á probar un remedio que 
los inconvenientes locales deben evidentemente 
hacer ineficaces. Esta es la única razón porque 
estas fuentes se hallan tan poco freqüentadas, y 
que aun son tan poco conocidas. 



13 



SECCIÓN II. 



DE LA PESCA DE PERLAS. 



La perla-áronde (avienta margaritifera> Cuvier) 
abunda en los bancos que se extienden desde el 
Cabo Paría hasta el Cabo de Vela. La isla de 
Margarita, Cubagua, Coche, Punta Araya, y la 
boca del Rio Hacha, eran celebres en el siglo 
16, como el Golfo Persiano y la isla de Taprobane 
lo eran entre los antiguos. No seria verdad afir- 
mar, como varios escritores lo han afirmado, que 
los naturales de America no tenían el luxo de la 
perla. Los primeros Españoles que desembarca- 
ron en Tierra Firme, hallaron los salvages ador- 
nados de collares y de brazaletes ; y entre los 
pueblos civilizados de México y el Perú, gasta- 
ban perlas de una forma muy hermosa. Hum- 
boldt ha publicado una disertación sobre la estatua 
de una sacerdotisa Mexicana en basalto, cuyo 
peinado, que se parece á la calantica de las ca- 
bezas de Isis, está adornado de perlas. Las Casas 
y Benzoni han descrito, aunque algo exagerada- 
mente, las crueldades que exercian sobre los ne- 
gros y sobre los desgraciados Indios en la pesca 
de perlas. Al principio de la conquista, la isla 
de Coche tan solo producia el valor de 1500 
marcos de perlas cada mes. 

El quinto que los oficiales del rey sacaban del 
producto de las perlas subia á 15,000 ducados ; 



14 

que según el valor del metal en aquellos tiempos, 
y de lo extenso del contrabando, puede conside- 
rarse como una suma muy considerable. Parece 
que el valor de las perlas hasta el año 1530, subia 
un año con otro á mas de ochocientos mil duros. 
Para juzgar quan importante era este ramo de 
comercio en Sevilla, Toledo, Antwerp, y Genoa, 
debemos acordarnos, que al mismo periodo todas 
las minas de America no daban apenas dos mil- 
lones de duros, y que la flota de Ovando parecía 
en aquellos tiempos muy rica, porque casi con- 
tenia cerca dé 2600 marcos de plata. Las per- 
las eran tanto mas requeridas, quanto el luxo 
Asiático se habia introducido en Europa por dos 
partes diametralmente opuestas; por Constan- 
tinopla, en donde los Paleologis gastaban vestidos 
cubiertos de filas de perlas ; y por Granada, la 
residencia de los reyes Moros, que desplegaban 
en su corte todo el luxo Oriental. Las perlas 
del Oriente se preferían á las del Occidente, pero 
la cantidad de estas no era menor, poco después 
de la descubierta de America. Tanto en Italia 
como en España, la isla de Cubagua era el objeto 
de muchas especulaciones mercantiles. 

La pesca de las perlas disminuyó rápidamente 
hacia fines del siglo diez y seis ; y, según dice 
Laet, habia cesado mucho antes de 1683. La 
industria de los Venecianos, que imitaban con 
mucha exactitud las perlas mas finas, y el uso fre- 
qüente de diamantes tallados, disminuyeron la 
pesca de las perlas en Cubagua. Al mismo 



15 

tiempo las ostras que producían las perlas se hi- 
cieron roas escasas, no, como se cree por una tra- 
dición popular, porque estos animales, espantados 
con el ruido de los remos, se huyeron á otro pa- 
rage, pero porque su propagación había sido im- 
pedida por la imprudente destrucción de millares 
de conchas. La perla-aronde es de una constitu- 
ción mucho mas delicada que la mayor parte de 
las otras acephalous molluscae. En la isla de 
Ceylon, donde, en la Bahía de Condeatchy, la 
-pesca emplea seiscientos chapuzadores, y donde 
el producto anual es de mas de medio millón de 
pesos, se ha tentado en vano trasplantar los ani- 
males á otra parte de la costa. El gobierno no 
permite pescar allí mas que durante un mes; 
mientras que en Cubagua los bancos que conte- 
nían las conchas se hallaban freqüentados en 
todas las estaciones. Para formarse una idea de 
la destrucción en la especie que cometen los cha- 
puzadores, no hay mas que saber, que un soló 
barco recoge á veces mas -de treinta mil ostraá. 
El animal no vive mas que nueve ó diez años ; y 
no es sino hasta el quarto año que la perla co- 
mienza á mostrarse. En diez mil conchas no se 
halla á veces una sola perla de precio. Según 
la tradición, los pescadores, en el banco de Mar- 
garita» abrían las conchas una por una : en la isla 
de Ceylon, hechan los animales en montones sobre 
la costa, adonde se pudren en el aire ; entonces 
separan las perlas que no están pegadas á la 
concha, laban el pulpo del animal, como los 



16 

roazamorreros laban las arenas que contienen gra- 
nos de oro, estaño, 6 diamantes. 

A este momento la America Española no pro- 
duce otras perlas para comerciar mas que las del 
Golfo de Panamá, y las de la boca del Rio de la 
Hacha. Sobre los bancos que están al rededor 
•de Cubagua, Coche, y de la isla de Margarita, la 
pesca está tan abandonada, como en las costas de 
California. Se cree en Cumana, que las perlas- 
aronde se han multiplicado mucho, después de 
dos siglos de reposo ; * y preguntan, porque las 
perlas que se hallan ahora en las conchas que los 
pescadores casualmente cogen en sus redes son 
tan pequeñas, y tan poco brillantes, mientras que á 
la llegada de los Españoles, las que tenían los 
Indios eran tan brillantes, los que seguramente no 
se habían dado el trabaxo de chapuzar en busca 
de ellas. Este problema- es tanto mas difícil de 
resolver, quanto ignoramos si acaso los terremotos 
han alterado la naturaleza del suelo del mar, ó si 
los cambios de los comentes submarinos han te- 
nido alguna influencia ya en el temperamento del 
agua ó en la abundancia de ciertas molluscae, de 
la que la perla se alimenta. 

La Bahía de Panamá es también famosa por la 
perla de ostra j y los bancos cerca de las islas del 
Rey, Tabago, y cosa de otros quarenta mas, que 
forman un pequeño archipiélago, producían anti- 

* En 1812 se hicieron algunas tentativas en Margarita para 
renovar la pesca de la perla. 



17 

guamente perlas tan finas como podían procurarse 
en quatesquierá pays del mundo. 

En estas islas construían chozas para los pesca- 
dores, que la mayor parte eran Negros» que salían 
en barcos en los que cabían diez ó doce de ellos 
hacia los bancos, que no estaban baxo de agua á 
mas que á 90 pies. Los chapuzadores, con una 
cuerda atada á su cuerpo, saltaban al mar ; al 
llegar al fondo, cogían una concha con la mano 
izquierda que ponían baxo del brazo, otra en. la 
misma mano, una tercera en la mano derecha» y 
á veces otra en la boca ; entonces volvían á subir 
para respirar, y poner las conchas en una talega. 
En este exercicio los desgraciados esclavos pere- 
cían freqüentemente, ó eran la prea de los tibu- 
rones, mantas, &c. La manta es un pez muy 
grande y aplastado, que coge con sus aletas el 
objeto, al que comprime hasta que le ha sacado 
la vida. Los Negros llevaban consigo comun- 
mente un cuchillo para defenderse, pero á pesar 
de esta protección, y la de sus camaradas que 
estaban en los barcos, un gran numero de ellos 
se veían devorados por estos peces. 



SECCIÓN IIL 



AZÚCAR. 



El azúcar es el primer articulo de producto 
comercial en todas las colonias situadas entre los 



TOM. II. 



/ 



18 

trópicos» aunque en Tierra Firme no goza mas 
que de un rango segundario. Se extrae muy 
poco al extrangero, ó quiza nada ; pues, excepto 
unos quantos quintales de azúcar muy pobre y 
basto cargado de melaza, y que llaman papelón, 
lo que exportan á Curacoa, se puede asegurar, 
que no se vende ni una libra siquiera. No es 
porque no haiga mas que unas quantas plantado- 
nes, pero porque todo su producto lo consumen 
en el mismo sitio. Los Creollos son muy aficio- 
nados al dulce, y á todo lo que tiene azúcar. 
Todos, sin distinción de condición, color, ó cau- 
dal, hacen del azúcar él principal articulo de 
consumo. 

La parte mas importante de la comida de un 
hombre rico es el dulce. En un banquete, los 
postres son en donde prodiga toda su ostenta- 
ción. He estado en comidas, dice Depons, en 
donde se veían mas de trescientos platos de dulces 
y azucares, de quantas formas y figuras se pueden 
imaginar, dispuestos con mucho gusto en dife- 
rentes mesas de las de donde se come la olla y 
carnes, y que estaban destinados á captivar la ad- 
miración de los convidados. En una palabra, no 
hay siquiera un Negro, que, aunque limitado á 
una sola comida, no tome su cacao cocido en 
mucha agua, con un pedazote de azúcar moreno, 
que come como si fuese pan, sorbiendo al mismo 
tiempo su cazuelon de chocolate, ó por mejor de- 
cir, de tintura de cacao. Esta bebida la llaman 
chorote. Ademas de eso, una bebida embriagante, 



19 

llamada goarapo, se produce de una fermenta- 
ción de azúcar y agua, y es tan común en Tierra 
Firme, que todas las clases hacen uso de ella, par- 
ticularmente los de un rango inferior. Esta cos- 
tumbre consume mucho azúcar. 

Suelo. — La variedad y extensión de terreno 
en las provincias de Caracas, ofrecen fácilmente 
un suelo propio para el cultivo de la caña de 
azúcar. Los establecimientos de esta especie se 
hallan generalmente en las cercanías de las ciuda- 
des 6 pueblos, porque alli el azúcar halla venta, 
y su proximidad facilita el cultivo. Sin embargo 
hay algunas á treinta leguas de distancia ; pero 
en un pays tan vasto, en el que algunos colonos 
tienen que viajar diez ó doce dias antes de llegar 
á sus plantaciones, la distancia de 20 leguas pa- 
rece nada. 

La caña de azúcar prospera en climas calien- 
tes,* y en suelos particulares. Terrenos hume- 
dos, cuestas, y llanos arenosos como los que están 
al norte del Orinoco, en las cercanías de Mará- 
caibo, &c. no son nada propios para , opta especie 
de cultivo. 

# La caña de azúcar no hay duda que prospera mejor en 
los climas calientes : en efecto, ninguno es demasiado caliente 
para ella ; pero se puede también obtener, con todas sus pro- 
piedades, en la zona templada, tan lejos hacia el norte como el 
trópico de Cáncer. En España se cultiva con mucho suceso, 
en el reyno de Granada, situado entre el 27° y 28° de latitud 
septentrional. Se puede aun cultivar mas el norte, puesto que 
en París han obtenido azúcar bien cristalizado de cañas culti- 
vadas en el Jardin de las Plantas. 



20 

La caña de azúcar pide un suelo rico, y en el 
que la tierra grasa tenga á lo menos un pie de 
profundidad. No debe tampoco ser gredosa, ó 
de otra especie en donde el agua corre con difi- 
cultad, pues en ese caso las cañas son delgadas, 
y su azúcar no pagaría los gastos del cultivo. El 
azúcar exige un terreno grueso, y de color de ce- 
niza. La tierra que posee estas dos calidades 
produce siempre mucho azúcar de excelente cali- 
dad. Debemos hacer justicia á los colonos de 
Tierra firme por su habilidad en distinguir la es- 
pecie de terreno que pide cada producción. La 
calidad de sus diversos artículos de producto es 
una prueba incontestable de ello. 

Especies.— Las tres especies de cañas se pue- 
den distinguir hasta de lexos, por el color de sus 
hojas ; estas son la antigua caña Creolla, la de 
Otaheite, y la de Batavia. 

La primera tiene una hoja de un verde mas obs- 
curo, y los nudos están mas cerca los unos de 
los otros. Esta daña de azúcar se introduxo pri- 
meramente* def Oriente en Sicilia, de aqui á las 
Islas Canarias, y de estas á las Indias Occiden- 
tales. 

La segunda es de un verde mas ligero ; y su 
caña es mas alta, gruesa, y suculenta. Toda la 
planta muestra una vegetación mas rica. Esta 
planta se debe á los viages de Bougainville, Cook, 
y Bligh. Bougainville la introduxo en la Isla de 
Francia, de donde pasó á Cayenne, á la Martini- 
ca, y desde 1792 al resto de láJs islas Occidentales. 



21 

v 

La caña de Otaheite, el To de aquellas islas, es 
una de las adquisiciones mas importantes que los 
colonos deben á los viages de los naturalistas. 
No solamente produce una tercera parte mas de 
jugo que la Creolla en un mismo espacio de tierra» 
pero á causa de lo grueso de su caña, y lo tenaz 
de sus fibras, dá mas leña para quemar. Esta 
ultima ventaja es de suma importancia en las Ine- 
dias, en donde la destrucción de los montes y bos- 
ques ha obligado al colono á usar la caña, des.- 
poes de haberla sacado el jugo, para mantener el 
fuego de sus fabricas. Sino hubiere sido por el 
conocimiento de esta planta, los progresos de la 
agricultura en la America Española, y la introduc- 
ción del azúcar de Java y de las Indias Orientales, 
las revoluciones de S to Domingo, y la destrucción 
de las grandes plantaciones de azúcar en aquella 
isla, hubieran tenido un efecto mas sensible en los 
precios del producto colonial en Europa. La 
caña de Otaheite se llevó de la isla de la Trini- 
dad á Caracas, de alli pasó á Cucuta, y á S n Gil 
en Nueva Granada. En nuestros días, su cultivo 
durante veinte y cinco años ha casi destruido com- 
pletamente la aprehensión, que existia antes, de 
que trasplantada á America, degeneraría gradual- 
mente, haciéndose tan delgada como la Creolla. 
Si acaso hay algo de variedad, es una variedad 
muy constante. 
£ Varias personas, y Depons entre otras, han afir-^ 
, mado, que la caña mencionada degeneraba en 
America ; que el azúcar que extraen de ella no 



22 



es de tan buena calidad como la Creolla ; que en 
parte se liquida en el viage, &c. Estos son er- 
rores reconocidos ahora por todos los colonos» 
Hay en las colonias, como en todas las demás 
partes, un numero de gentes algo tardos de inge- 
nio, que se oponen á todo descubrimiente útil con 
todo el peso de sus preocupaciones, vanidad, é 
ignorancia : estas gentes rehusaron cultivar la 
caña de Otaheite por quatro ó cinco años ; pero 
ahora que ven que produce una tercera parte mas 
de azúcar que la Creolla, su interés les ha hecho 
abandonar sus preocupaciones. 

También tiene la ventaja de dar una cosecha 
muy considerable durante diez años, en tierras de 
una fertilidad ordinaria, y por quince ó diez y seis 
en un terreno fértil ; mientras que se necesita 
volver á plantar la Creolla de dos en dos años en 
un terreno mediano, y de cinco en cinco en las 
tierras mejores : esta es una ventaja inestimable. 

Pero lo que hace aun mas precioso este vegetal 
es la flexibilidad de su organización ; ó en otras 
palabras, la propiedad que tiene de acomodarse á 
varios temperamentos mucho mas aun que la 
Creolla. Es bien conocido que la ultima apenas 
dá azúcar, y que es necesario plantarla todos los 
años, si se quiere que produzca algo, en payses 
donde el termómetro de Reaumur baxa, solo por 
algunos meses, á 15°. Esto no sucede con la de 
Otaheite. En Luisiania, el cultivo de la caña 
de azúcar se habia casi abandonado antes de 
la Revolución Francesa, porque la caña Creolla 



23 

apenas daba nada de azúcar. Los emigrados de 
S* Domingo introduxeron la de las Islas de Men- 
. doza ; y aunque no produce allí tanto como en las 
Antillas, sin embargo su cultivo es mas produc- 
tivo que el de la Creolla. 

La tercera especie, la caña morada, llamada caña 
de Batavia ó de Guinea, es seguramente indígena 
de la isla de Java, en donde se cultiva, particu- 
larmente en los distritos de Japara y de Pasuruan. 
Sus hojas son de color de purpura, y muy anchas ; 
y en Caracas la prefieren para el ron. 

Modo de Plantarla. — La caña de azúcar se 
propaga por si sola. Quando la cortan para pa- 
sarla por el molino, lo hacen á cosa de un pie de 
su cima, afín de poderla plantar. El sitio asig- 
nado para plantarla, se divide en quadros, seme- 
jantes á los de nuestros jardines, para que al plan- 
tarlas sucesivamente, las cañas de cada quadro se 
maduren al mismo tiempo, asignando á cada una 
el tiempo para cortarse, y al azúcar para fabri- 
carse, sin que las otras cañas sufran ningún per-, 
juicio. Los Franceses llaman á estos quadros 
piéces de carmes ; por lo general tienen quatro de 
ellos : los Ingleses los dividen por quince ó veinte 
aranzadas, que llaman plats. Los Creollos de 
Tierra firme hacen sus divisiones de cien varas 
quadradas, y que llaman tablones : en^ la Habana 
los hacen del doble, y los llaman cañaverales. 
Los tablones están divididos los unos de los otros 
por setos de un gramen colosal — el latta, ó gyne- 
rium con hojas disticas. 



34 

£1 tiempo que escogen para plantar la caña es, 
quando, según el orden de las estaciones, se espera 
lluvia. Esto se observa mas particularmente, 
donde no hay ninguna facilidad para el riego: 
pues la asistencia del agua es esencial para la ger- 
minación de la planta. Sin agua la caña no crece, 
ni tampoco adquiere nunca aquel grado de vigor» 
y jugo melífero, que se observa quando se halla 
bien regada natural ó artificialmente. 

Para plantar la caña, hacen hoyos en la tierra, 
que tienen quince pulgadas de largo por diez de 
ancho, y seis de hondo. En este trabaxo, que es 
el mas penible de los que pertenecen á la planta- 
ción de la caña de azúcar, no emplean mas que 
Negros, y las Negras mas robustas* Cada Negro 
puede hacer diariamente, sesenta ú ochenta de 
estos agujeros ; pero si la tierra ha estado antes 
labrada, que es como sucede en la Jamaica, un 
Negro puede hacer el doble. 

La distancia entre los agujeros se determina 
por la naturaleza del suelo. Por mucho tiempo 
se creyó que debían estar cerca los unos de los 
otros, en proporción de la riqueza del terreno ; 
porque, según decían, la tierra teniendo mas jugos 
nutritivos, puede alimentar un numero mayor de 
plantas. Esta opinión era especiosa, pero se rem- 
plazó muy pronto por una mas filosófica ; y se ha 
notado, que quando las cañas están demasiado 
juntas, tienen que impedirse reciprocamente en su 
crecimiento y madurez. Privándose por su in- 
mediación de la luz y del aire, los dos agentes 



25 

mas poderosos de su existencia y vigor, presentan 
siempre el aspecto de abortos antes que de cañas 
medrantes. Basta aplicar á una tierra pobre los 
principios que se applican á terrenos de una na¿ 
turdeza mas fértil. La conclusión que deaqüi se 
sigue es, que las canas deben plantarse distantes 
en proporción á la fecundidad del terreno ; de 
este modo, en las tierras pobres están plantadas á 
tres pies de distancia y en las ricas- á seis. 

Humboldt dice, que la caña Creolla y la de 
Otábate se plantan en el mes de Abril, la pri- 
mera á quatro, la segunda á cinco pies de distan* 
cia : se madura en catorce meses. 

Aunque los hoyos no tienen mas que seis pul- 
gadas de profundidad, sin embargo la tierra que 
ha sido cabada, y que dejan junto al tronco, les 
hace parecer que tienen mas de un pie de tierra. 
En cada agujero ponen tres plantas de caña, y 
no las cubren mas que coit tres pulgadas de 
tierra, y sin acalcaría. . Este trabaxo pertenece á 
los muchachos, ó á los que no tienen mucha 
fuerza. El resto de la tierra queda á los lados 
del hoyo, de suerte que los que no tienen cono- 
cimiento de estas labores se imaginarían que las 
. plantaciones no estaban aun acabadas. 

Quando la plantación está en un terreno pan- 
tanoso, en el que se teme que la planta se pudra, 
cuidan de no poner la caña en el hoyo. No 
ponen mas que una extremidad en el fondo del 
hoyo, y- la planta se pone en una posición in- 
clinada, de suerte que esté de quatro á cinco 



«6 

pulgadas afuera de la tierra. Esto se llama 
plantar en cañón, porque una planta asi se pa- 
rece á un cañón que apunta. Semejantes plan- 
taciones nunca pagan por el trabaxo que cuestan. 
Si se determinase forzar á la naturaleza abso- 
lutamente, estableciendo una plantación de azú- 
car en un terreno pantanoso, lo que costaría mu- 
chísimo trabaxo antes de que pudiese producir, 
la prudencia y el ínteres exigen que el terreno 
sea secado previamente* Si la falta de un declive 
formase un obstáculo insurmontable, un solo ex- 
pediente queda, mas fatigante, pero sin embargo 
mas ventajoso para la tierra. Recójase el agua 
de lluvia de todas las partes sobre el terreno que 
se piensa secar : habiendo depositado las partícu- 
las de que está cargada, y aclaradose» se la debe 
soltar abriendo las esclusas, y esta operación debe 
repetirse tan amen u do como lo permitan las llu- 
vias. Este método une la doble ventaja de levan- 
tar el terreno, y de formar un lecho de tierra 
vegetal, de la que derivaría una fecundidad pe- 
culiar. Esta especie de tierra es demasiado vigo- 
roso para la caña de azúcar. La planta adquiere 
un aumento portentoso, pero es tan aquosa que 
el mas hábil refinador no puede obtener azúcar 
de ella. Este defecto se obvia plantando la tierra 
de arroz por dos años sucesivos. La plantación, 
de arroz tiene la doble y singular ventaja de le- 
vantar la tierra con los tronquillos que dexa, y 
de sugetarla extrayendo los jugos sutiles. Quan- 
do el arroz cesa de producir, la caña de azúcar le 



27 

remplaza muy productivamente. Este método 
de corregir los terrenos pantanosos, con la ayuda 
del agua de lluvia, es doblemente útil para las 
tierras que están cerca del mar, porque las limpia 
igualmente de aquellas substancias salinas que 
son hostiles á la vegetación. 

Para Escardar. — A fines de cinco ó mas dias, 
á lo mas diez, la caña comienza á mostrarse 
baxo la forma de un cañoncito, que en pocos 
dias se divide en dos hojas pequeñas, delgadas, 
y opuestas. A medida que la planta crece, 
hecha dos hojas mas en el mismo orden que las 
primeras. A esta época exige lluvia, 6 riego 
artificial. Poco después es indispensable quitar 
las yerbas que la rodean, sin lo qual la ahoga- 
rían -, y el uso de la escarda debe repetirse por 
tres veces, hasta . que la caña cobra suficiente 
fuerza para ahogar, en su turno, todas las plantas 
extrañas. Cada vez que se escarda, se debe cui- 
dar de cubrir la joven planta con parte de la 
tierra que se dexó á su lado al tiempo de plan- 
tarla. 

Calidades. — La caña de azúcar se madura 
según la estación que experimenta; las lluvias 
retardan su madurez, la sequedad la acelera. Mu- 
cho depende de la naturaleza del terreno. IJn un 
terreno rico y húmedo, la caña no madura por 
diez y seis 6 diez y siete meses, mientras que en 
un terreno ligero se madura dos meses antes. En 
el noveno mes, la planta comienza á despojarse 
de sus hojas. Las que están junto al pie caen 



28 

primero, y las demás siguen en sucesión ; de 
suerte que para el tiempo que la planta llega á 
su madurez, la pina de hojas que la termina son 
las únicas que quedan. 

Al mismo tiempo Ja caña toma un color ama- 
rillo, señal infalible de la buena calidad del aro- 
car qué contiene. Esto no sucede con las cañas 
de los terrenos pantanosos, ó baxos ; pues re- 
tienen el color verde, qualeáquiera que sea au 
edad, anunciando de este modo al refinador la 
dificultad que experimentara para obtener el 
azúcar. 

La distancia de los nudos ofrece igualmente 
una señal fixa para determinar la calidad del azú- 
car : á medida que se hallan juntos, la planta es 
inferior. 

Es de mucha importancia al fabricar el azúcar, 
recoger la caña á su verdadero punto de madu- 
rez. Antes de esta época, producirá mucha 
agua y poco azúcar. Si está demasiado madura» 
la cantidad de azúcar que produce es mucho me* 
ñor que la que produciría si se recogiere al tiem- 
po oportuno ; la fabricación será también mas di- 
fícil, y la calidad inferior. Hay accidentes que 
obligan á pasar las cañas que no están aun ma- 
dura al molino ; por exemplo, quando un fuego 
consume quarito hay de combustible en un caña- 
veral, ó quando algun<tremendo huracán ha ten- 
dido las cañas ya demasiado crecidas para poder 
esperar que se levanten. En estos casos, lo mas 
prudente es hacer arrope ó xarabe de ellas : en 



29 

vano se tentaría hacer azúcar ; el trabaxo de la 
fabricación ocuparía tanto tiempo, que la mayor 
parte de las cañas se calentarían de suerte que 
ni siquiera arrope producirían. 

Para Cortarla. — La caña de azúcar debe 
cortarse cerca de la raíz, y cerca de la pina de 
hojas de la cima. Un pedazo de la parte mas 
tierna de la caña, cerca del cogollo, se guarda 
pata plantan 

Después que las cañas grandes, que son las 
primeras que la planta produce, han sido recogi- 
das, los tallos pequeños se dexan, y no necesitan 
ma& que ser escardados, y buen tiempo. Una 
tierra buena produce hasta cinco cosechas de ta- 
llos ; esto es, que se puede cortar una misma 
plantación de cañas cinco veces sin necesidad de 
volverla* á plantar. 

. Sin embargo, á cada corta la cantidad de azú- 
car eé ñienor. - Un cañaveral de quatro quadros, 
que produce, á la primera corta, siete cientas for- 
mas de azúcar basto, cada una pesando cinquen- 
ta y quatro librfts, dará de sus primeros tallos 
seis dientas formas ; de los segundos, quinientas ; 
de los terceros, quatrocietitas y veinte, y asi en 
proporción. En un mjtf terrenoia desproporción 
es mayor aun. Los segundos tallos en tales plan- 
taciones rara vez producen la mitad de lo que 
produjeron al cortar las cañas grandes. De con- 
siguiente los replantan tan amenudo como lo per- 
mite la fuerza del establecimiento. 



so 

I 

Si la planta es bastante vigorosa hecha flor en 
el mes de Octubre ; pero cortan el cogollo antes 
de que el panículo se desenvuelve. En todas las 
plantas monocotiledonas (el maguey que se culti- 
va en México para extraer el pulque, el árbol de 
palma que da el vino, y la caña de azúcar), la flor 
muda la calidad de los jugos. 

Pajra Molerla.— La estación del año en que 
la caña se corta, influye mucho sobre la cantidad 
de azúcar que de ella se saca. Durante el mes 
de Noviembre, y los quatro meses que le siguien, 
produce una tercera parte mas que en los siete 
meses restantes. Esta regla es general, aunque 
varía en ciertos parages. En la parte septentrio- 
nal de S* Domingo, resulta mucha ventaja en 
moler ó fabricar el azúcar en la estación que 
hemos mencionado ; pero sin que la diferencia 
sea tan grande que impida su fabrica el resto del 
año. En las partes orientales y occidentales de 
la misma isla, todas las labores que conciernen 
la fabrica del azúcar, se hacen exclusivamente en 
la buena estación. En Tierra Firme fabrican 
azúcar durante todo el año; pero alli, como en 
los demás parages, los cinco meses de que hemos 
hablado se prefieren. 

Las labores de la plantación deben estar dis- 
tribuidas de tal suerte, que las diferentes opera- 
ciones vayan todas al mismo tiempo. Mientras 
que algunos Negros cortan las cañas, otros las 
llevan al molino, donde las muelen tan apriesa 
como llegan. El jugo que se saca de la caña 



31 

lo ponen inmediatamente baxo la operación que 
debe convertirlo en azúcar. Todo tiene que ha- 
cerse al mismo tiempo. Si la caña de azúcar no 
se pone asi que la cortan baxo la prensa, se opera 
en ella una fermentación que afecta las partes 
azucarólas, la fabricación es mas difícil, y los re- 
sultados menos favorables. Si el jugo de la caña 
no se expone al fuego inmediatamente que se 
exprime, contrae un grado acido que embaraza 
mucho al refinador. Los colonos de las Indias 
Occidentales están tan convencidos de la celeri- 
dad requerida en estas diferentes operaciones, 
que desde el momento que comienzan á cortar la 
caña, las labores de la plantación continúan 
noche y dia. Dividen á los Negros en quatro 
compañías, ó relevantes, como los marineros en 
la navegación, y, excepto los domingos, no hay 
intermisión. 

Molinos.— El molino para exprimir las cañas 
de azúcar se compone de tres cilindros. Uno en 
el centro, al que aplican el poder motor, hace 
volver á los otros dos, por medio de dientes de 
hierro ó de madera, que están en la parte superior 
de los cilindros. Estos molinos los anda el agua 
ó las muías. El primer medio uñé las dos gran- 
des ventajas de la celeridad y de la economía de 
animales. Un molino de agua, construido con 
dimensiones exactas, dará en veinte y quatro 
horas bastante jugo para sesenta formas de azúcar 
por refinar, cada una pesando cinquenta y quatro 
libras, á menos que la pobreza del suelo, ó una 



32 

mala estación, presente impedimentos. Un mo- 
lino trabaxado por muías, de quálesquier modo 
que sea conducido, no dará mas que la mitad de 
esa cantidad. Aquellas manufacturas de Tierra 
Firme que merecen este nombre, tienen todas 
molinos de agua. Sería imperdonable, en un 
pays tan provisto de agua, el no aplicar este 
fluido á este uso, que se puede obtener en todos 
los sitios, y abundantemente. 

Fabrica.— El jugo de la caña pasa directa* 
mente del molino, por un caño, á un pozo muy 
grande, que está junto á uno de los cinco calde- 
rones mas grandes. El primer calderón es el 
mayor, comunmente tiene cincuenta y quatro 
pulgadas de diámetro. En el ultimo es en el que 
el azúcar recibe el ultimo grado de ebullición. 

Estos calderones están en linea, y junto los unos 
de los otros : están fixados sobre un horno, cuyo 
foco está baxo el ultimo, y un canal pasa por los 
cinco calderones, para dar salida al humo por' una 
chimenea que está junto al mayor. Todo el 
aparato de estos calderones está por lo general 
contra la pared de la fabrica* Pero poco antes 
de la Revolución comenzaron á adoptar un mé- 
todo de levantar los aparatos en medio de la fab- 
rica, afin de emplear dos espumadores para cada 
calderón, y para quitar al azúcar todas las partes 
heterogéneas con mayor prontidud y perfección. 
Para estos aparatos adaptaron dos calderones dé 
la especie quinta, y de tal modo que cada uno pu- 
diese tener un horno, en el que el fuego se comer- 



33 

vase por dos aberturas, y en el que la ebullición 
del azúcar seria mas pronta ; pues la experiencia 
de un siglo ha probado, que el azúcar es mas her- 
moso en proporción de la violencia de la ebul- 
lición. La quimica moderna hallara, pues, mucha 
dificultad en comunicar á las colonias sus aprehen- 
siones, de que el azúcar se expone á quemarse en 
los calderones ; y su consejo, de efectuar la eva- 
poración con menos fuego no será seguido. Pero 
al contrarío, emplean quantos medios hay para 
aumentar la acción del fuego en las fabricas. Un 
aparato está mejor ó peor hecho, un horno es mas 
ó menos perfecto, en proporción que facilita la 
ebullición. Para favorecer esta operación aun 
mas, emplean para quemar las hojas que la caña 
desecha al madurar, y que se secaron en los pa- 
rages donde cayeron. La caña que ha sido pa- 
sada por el molino, se emplea también para este 
objeto. Se ha observado, que un hábil trabaxador 
obtiene con estas, y con las hojas, un fuego mas 
violento y constante que con la leña. También 
hay una ventaja en esta especie de fuego, pues la 
acción del fuego se puede moderar según uno 
quiera. Asi que los que trabaxan allí cesan de 
alimentar el fuego, su violencia tiene necesaria- 
mente que disminuir, y esto es muy útil para dar 
el verdadero grado de ebullición. 

Asi que el azúcar ha hervido lo suficiente cesan 
de hechar mas hojas en el horno, á fin de retirar 
el azúcar, y la ebullición cesa igualmente. Esta 
ventaja no puede obtenerse con otra especie de 

TOM. II. c 



3* 

leña ; pues todas ellas depositan en el horno un 
lecho de brasas, que mantiene la violencia del 
fuego mucho mas tiempo que lo necesario, y re- 
duce á un estado de incrustación el azúcar que 
está al fondo del calderón. 

En Tierra Firme, donde no se usa mas que 
leña para fabricar el azúcar, calculan la ebullición 
incluyendo la que el azúcar adquiere durante el 
tiempo que la retiran de los calderones : pero este 
calculo exige una exactitud tan grande que es 
muy difícil adquirir, y sucede amenudo que el 
azúcar ó bien necesita el grado de hervor reque- 
rido, ó bien le excede. Empleando para quemar 
las hojas, y la caña que se ha pasado por el mo- 
lino, estos inconvenientes se obvian, y el trabaxo 
de los Negros que el Creollo envía para corta la 
leña se ahorra. Ademas de eso, quando la esta- 
ción impide la corta de la leña, la fabrica tiene 
que sospenderse, y todo sufre ; mientras que con 
una buena provisión de desechos, estas labores ex- 
traordinarias se ahorran, y la caña puede cortarse 
en qualesquiera estación, y el azúcar fabricarse. 

Partes Constituyentes.— Antes de hablar del 
modo con que extraen el jugo de la caña, con- 
vendrá hablar de la naturaleza de sus partes cons- 
tituyentes. ¿ Pero como nos atreveremos á de- 
cidir una qüestion en la que hay tantas y diversas 
opiniones ? La química quedará aun envuelta por 
mucho tiempo en dudas y conjeturas con respecto 
al azúcar. 



35 

Algunos químicos sostienen, que los materiales 
heterogéneos del azúcar son, una fécula ó sedi- 
mento, un extracto, y una materia colorante, que 
se separa por la evaporación. Otros creen que 
basta obtener, por una simple evaporación, y por 
la acción del niego, una diminución del agua, y 
una reunión de las partículas de azúcar, de este 
modo facilitando la coagulación y separación de 
los sedimentos y de la materia colorante. 

Hay otros que consideran el azúcar como una 
substancia salina, y como teniendo su sitio medio 
entre el mucilago y las sales esenciales. 

Los colonos Ingleses cuentan en su composición 
ocho partes de agua, una de azúcar, y una de 
azeite espeso y de gomas mucilagas, con una 
porción de sal esencial ; y baxo estos principios 
manufacturan su azúcar. 

Los colonos Franceses suponen que el jugo se 
compone meramente de una porción de agua su- 
perabundante, que se evapora por la ebullición, 
y algunos ácidos ó mucilagos, de los quales es 
menester desembarazar las partes azucarinas. Para 
producir la neutralización oponen á los ácidos una 
cantidad proporcionada de alkali, para que la 
efervescencia que resulta del alkali con el acido, 
asistida por la ebullición, la presente baxo la forma 
una espuma saponífera, que la quitan con espu- 
maderas hechos para ese fin. 

Uso del Alkali.— Los agentes que emplean 
para alkalizar el jugo de la caña son cal-viva, ceni- 
zas, potasa, &c. No han hallado ningún alkali 



36 

vegetal que produzca tan buenos efectos. Sin 
embargo, algunos de los colonos sistemáticos han 
aventurado separarse del uso común, con la espe- 
ranza de algún descubrimiento útil. Pero sus ex- 
perimentos se ban hecho generalmente á espensas 
de sus intereses ; y, según la docilidad ú obstinación 
de sus caracteres, han vuelto á adoptar, mas tarde 
ó temprano, el método que su amor propio les 
hizo abandonar. La única variación razonable 
es, según la naturaleza del terreno, para comple- 
tar la alkalizacion con potasa en el tercero ó 
quarto calderón, después que la cal-viva ha ex- 
traído la mayor parte de los mucilagos, y de los 
otros- artículos heterogéneos. 

Las cenizas de la leña común perjudican ma- 
terialmente la calidad del azúcar ; haciéndolo 
moreno, sin cristalizarlo ó sin darlo consistencia. 

Hace ya tiempo que un habitante de la Jamaica 
dio en el plan de alkalizar el azúcar con las ceni- 
zas del árbol de pimiento, del alecho, ó de la 
madera de Campeche. Las ventajas que por este 
método resultaban se verificaron, publicaron, y se 
compensaron por la asamblea colonial. Decreta- 
ron para Mr Bousie, autor de la descubierta, la 
suma de cien mil reales. El uso de la cal se vio 
sobre el punto de un destierro vergonzoso, quan- 
do se descubrió por el comercio que el azúcar 
alkalizado de este modo no podia soportar el mar, 
porque estas cenizas evidentemente impedían la 
unión intima de las partículas. De consiguiente 
la cal recobró la consideración que había comen- 



37 

zado á perder, y el sistema de Mr Bousie no ob- 
tuvo de la generosidad publica mas que un tra- 
tado, en el que se declaraba que la cal y las ceni- 
zas podían ser empleadas conjuntamente, con 
tal que el refinador fuese bastante hábil para com- 
binarlas. 

Es de una proporción exacta del alkali en las 
partes heterogéneas, que debemos esperar el mas 
hermoso azúcar. £1 grande arte del refinador 
debe pues dirigirse á verificar este punto. La 
naturaleza de las cañas que dan el jugo, los ter- 
renos en donde se cultivan, y la estación que 
prevaleció durante su madurez, anuncian que es 
necesario un grado mas ó menos de alkali. La 
apariencia, el olor, y el gusto del jugo, indican 
también si es necesario poco ó mucho alkali. 
Pero estos signos son puramente aproximativos. 
No hay mas que el curso de la fabrica que sea 
capaz de indicar si son precisos é infalibles; y 
como es mas fácil corregir defectos que nacen de 
muy poco cal que de mucha, el refinador no usa 
al principio mas que dos terceras partes de la 
cantidad que cree necesaria para una saturación 
perfecta. Hechan la lima en el primer calderón, 
quando el liquido está frío. Agitan el jugo lige- 
ramente, para que la cal se difunda igualmente. 
£1 alkali y el acido ó partes mucilagas entran in- 
mediatamente en un conflicto ; y una fuerte ebul- 
lición les hecha á la superficie baxo la forma de 
espuma, en la que el ojo y el tacto reconoce pro- 
piedades saponeas. 



38 

En la provincia de Caracas usan subcarbonate 
de potasa, en lugar de cal, para purificar el jugo 
de la caña de azúcar. Las cenizas del bucare, 
que es el erithrina corallodendron, se prefieren. 

Para Espumar. — Un Negro, á lo menos, tiene 
que estar continuamente junto á uno de los cal- 
derones, para ir quitándole la espuma ; y á veces 
uno no basta. No hay duda que el espumar es 
una de las partes mas importantes en la fabrica 
del azúcar. De su actividad resulta la .buena ó 
mala calidad. Todas las otras condiciones ne- 
cesarias para producir un azúcar hermoso, no 
servirán de nada si está mal espumada. Esta 
operación se comienza en el segundo calderón, 
pero rara vez en el primero. 

Pronósticos. — La espuma "es al principio de 
un color negruzco, y sumamente espesa, pero en 
conseqüencia de su separación, adquiere un color 
mas pagizo. Quando adhiere á la espumadera, 
y que la ebullición es grande, dilatoria, y de un 
color obscuro, el alkali es insuficiente. La can- 
tidad de cal se aumenta gradualmente hasta que 
esta indicación no aparece mas. 

Hechan el jugo del primer calderón en el segun- 
do, donde experimenta una ebullición de media 
hora, durante cuyo tiempo la espumadera pasa 
continuamente sobre su superficie ; entonces se 
desocupa en el tercero, donde se vuelve á espu- 
mar. Desde este calderón lo hechan en el quar- 
to, donde lo dexan hasta que dá señales nada 
equivocas de limpieza, y de allí lo hechan en el 



39 

quinto, endonde no nada hay mas que hacer sino 
completar la ebullición : de suerte que la decan- 
tación de un calderón á otro dá señales, que el 
xarabe está bastante limpio para ser admitido en 
el quinto* 

Quando, al contrario, la espuma pasa fácilmente 
por los agujeros de la espumadera, y que la ebu- 
llición es pequeña, indica un exceso de alkali por 
el que la calidad del azúcar se perjudica. No 
tendrá la blancura ni el grano que de otra suerte 
poseería. Este defecto se remedia añadiendo 
nuevo jugo de caña sin alkali, para que tome la 
parte superabundante del alkali. Pero el mal no 
desaparece enteramente, no se hace mas que pa- 
liarlo. 

A veces sucede que las cañas no tienen bas- 
tante agua para tenerlas en solución hasta que se 
haya espumado completamente. Quando el re- 
finador percibe que la espuma continua sucia, y 
que la caña adquiere demasiado rápidamente una 
consistencia que no es favorable á su desenrollo, 
hecha mas agua en el calderón para prolongar su 
disolución. Las burbujas de un tamaño media- 
no, que están bien separadas y brillantes, y de 
un olor balsámico, del tercero ó quarto calderón, 
son señales fixas de la buena calidad del azúcar, 
y de su buena fabrica. Quando las burbujas de 
la quinta son grandes, excesivamente agitadas, y 
que hacen explosiones, debemos esperar azúcar de 
mala calidad, que no se incrusta sino con dificul- 
tad ó quiza nada. La demasiada cantidad de 



40 

i 

agua, que uo se ha evaporada por la acción del 
fuego, le tiene en un estado de liquido, condenán- 
dole á que se quede en xarabe. 

Ebullición.— El talento de hacer hervir bien el 
azúcar se aprecia mucho en las colonias, porque 
todo depende del grado de exactitud de esta ope- 
ración. Si el hervor es demasiado violento, una 
parte de las sales esenciales se queman, y dismi- 
nuyen la cantidad, y la unión excesiva (ó conso- 
lidación) de las partículas, resiste la operación de 
las tierras que se hechan para aclararle ; pues las 
molasas, que es necesario extraer al blanquear 
el azúcar, forman con él una substancia, que el 
agua que se usa para purificarle no puede pene- 
trar. Si el hervor es demasiado débil, la incrus- 
tación del azúcar es imperfecta, y el agua que se 
usa con las tierras no hallando suficiente resis- 
tencia, se lleva consigo mucho del azúcar en la 
forma de xarabe. Cada forma de azúcar basto 
pesa, en las colonias Francesas, cinquenta y qua- 
tro libras. La operación de quitarlo la tierra lo 
reduce á quarenta y una ó á quarenta y dos ; 
pero si el azúcar no ha hervido bastante, y la 
operación de extraer la tierra se trata de hacer 
como si hubiere hervido bien, entonces se reduce 
á treinta y dos 6 á treinta y tres libras. Por 
esta razón quando piensan vender el azúcar en 
su estado grosero, debe recibir mayor hervor que 
quando se le extrae la tierra. 

El modo de asegurarse del grado de hervor del 
azúcar es simple é infalible. Uno de los cucha- 



41 

roñes de cobre, que se usan para decantar el jugo, 
se mete en el calderón quinto, y se retira inmedia- 
tamente. Por la cantidad del xarabe que se pega 
al cucharon, se percibe el grado de espesura. 
Quando esta señal indica que el grado suficiente 
de hervor se acerca, vuelven á meter el cucharon, 
y cogen con el dedo pulgar quanto se puede de lo 
que se ha pegado al cucharon ;— entonces apli- 
can el dedo Índice á la porción del liquido que 
contiene el pulgar, y se levanta. El xarabe for- 
ma un hilo, que debe romperse quando los dedos 
están á la distancia de dos pulgadas el uno del 
otro, y retirase en la forma de un tornillo, hacia 
la materia que contiene el dedo pulgar. Esto 
se llama con mucha justicia la prueba, pues no 
hay otra mejor. Los químicos han querido subs- 
tituir instrumentos que en vano han garantizado 
su infalibilidad ; pues los resultados son erróneos 
según la diferente naturaleza de la caña que pro- 
duxó el azúcar. Finalmente se han visto obliga- 
dos á admitir, que la casualidad ha dado á las co- 
lonias una señal mas fixa y superior, que todas 
quantas el arte ha inventado hasta ahora. El re- 
finador sin experiencia no se acomoda al princi- 
pio de este método de graduar el hervor, porque 
daña el pellejo delicado de sus dedos ; pero se- 
gún avanza, el pellejo se endurece, y cria tal callo 
que no sufre dolor alguno. Un refinador en 
las colonias es fácil reconocer, examinando el pul- 
gar y el índice de la mano derecha, . del mismo 



42 

modo que descubren los marineros disfrazados en 
Inglaterra, por los callos de las palmas de las ma- 
nos. 

La debilidad del hervor se conoce por la difi- 
cultad con que se forma el hilo ; su exceso, por 
la dificultad con que se retira el hilo quando se 
rompe. 

Asi que obtienen la indicación requerida cesan 
de alimentar el fuego, y retiran el azúcar inme- 
diatamente. Dos Negros, y algunas veces tres, 
cada uno con un cucharon cuyo mango tiene 
diez ó doce pies de largo, le vacian de una vez 
en un calderón, que está metido en la tierra entre 
el quinto calderón. 

Cristalización. — Después que el azúcar ha 
estado media hora en este nuevo calderón, lo 
menean para que se granule igualmente. Para 
este fin se usa una espátula de madera, que tiene 
cerca de tres pies, y que los Franceses llaman 
mouveron. De este calderón vacian el azúcar en 
otro mayor y mas distante del aparato, en donde 
lo dexan hasta que ha formado una costra de una 
linea de grueso. Esta costra muestra al mismo 
tiempo el grado de hervor, y la calidad del azú- 
car. Si es verde hacia el centro, el azúcar no es 
bueno ; si es frágil ó quebradizo, el azúcar há 
hervido demasiado; si no es bastante quebradizo, 
entonces ha hervido muy poco. Ha adquirido el 
grado exacto de hervor, quando, aplicando la 
mano ligeramente á la costra, se dobla y recobra 



43 

su nivel. Si se rompe demasiado fácilmente, su 
hervor fue excesivo ; si no vuelve á tomar su 
nivel, el hervor fue deficiente. 

Moldes ó Formas. — Mientras que el azúcar 
está en este calderón, traen á la fabrica moldes 
de barro cocido, que ponen á cierta distancia del 
aparato, y que han estado dos ó tres horas en 
agua, y bien lavados. Ponen las unas junto á las 
otras, con la punta hacia abaxo, el agujero de la 
punta estando bien tapado con un tapón de paja. 
Emplean tantas formas como se cree contendrán 
la materia que ha sido hervida ; hechan el azúcar 
en ellas mientras que esta en liquido. Esta ope- 
ración tiene también su modo particular. Para 
este fin emplean un cucharon con dos mangas, y 
de una forma cómoda. Contiene cerca de dos 
azumbres, y le llenan del liquido. El Negro que 
conduce esta operación cuida de no vaciar el 
liquido en un solo molde, pero lo distribuye entre 
varios, para que se llenen al mismo tiempo. Esta 
precaución es necesaria, para que la parte liquida 
del azúcar no vaya en ciertas formas, y todo el 
grano en las demás, pero para que la distribución 
sea igual. 

Para Menearla. — Después de que el azúcar 
ha pasado una hora en los moldes, requiere, aun 
en el estado de liquidación, ser otra vez menea- 
do, lo que es tan esencial como* en la vez prece- 
dente. El objeto de esto es deshacer el grano 
del azúcar que se ha adherido, por su propio peso, 
al fondo y á los lados del molde, y para dividirle 



44 

igualmente por todo el molde, pues precisamente 
al momento de enfriarse los contenidos, dá al 
azúcar tal consistencia que impide al grano pre- 
cipitarse de nuevo. £1 suceso que debe aguar- 
darse de esta operación depende enteramente del 
momento en que se hace. Se llama menear el 
azúcar. Si el azúcar está demasiado caliente, 
perturba la armonía de la formación del grano, y 
remueve sin ventaja la que está depositada al 
fondo, v á los lados, del molde. Si está deraa- 
siado fría, se ha hecho ya muy gruesa para que el 
refinador pueda hacer lo que desee. 

La practica ha dado el medio de conocer el 
momento en que se debe menear el azúcar. £1 
refinador mete la espátula hasta el fondo del 
molde, y la dexa que se levante sola. Según la 
rapidez ó lentitud con que vuelve á subir, juzga 
que es ó muy pronto ó muy tarde. La rapidez 
denota que no es aun tiempo ; la lentitud mu- 
estra que el tiempo ya pasó. Un medio justo 
anuncia el momento preciso. 

£1 que hace la operación de menear, debe apli- 
car la espátula á los lados, y moverlo hacia el 
medio del molde. £1 grano se halla de esta su- 
erte desapegado de los lados, y distribuido por 
toda la forma. 

Señales. — £1 azúcar quando frío forma una 
costra en la superficie, mas ó menos gruesa, cuyo 
centro se hunde aluego, dexando una especie de 
circulo que adhiere al molde, y que ce parece á 
un plato que no tiene asiento. Este circulo se 



45 

llama el collar. Para que sea según los deseos 
del refinador, debe tener cosa de tres pulgadas 
de ancho. Si el circulo es menor, es una prueba 
de que el azúcar no ha hervido bastante ; y, al 
contrario, si el circulo es demasiado grande. 
Esta costra se llama la fuente, porque hay un 
agujero en el centro, en donde siempre queda un 
poco de xarabe, que no se ha cristalizado aun ; 
también denota la cantidad del alkali que ha sido 
empleada. Si esta costra tiene grasa, y que al 
aplicar la mano se llena de mucilago, es una 
prueba que el azúcar no ha recibido bastante cal. 
Si, al contrario, la costra es seca y quebradiza, la 
cal se ha usado con exceso. El color de la cos- 
tra da á la vez dos indicaciones, con respecto al 
grado de hervor y al alkali. Un buen color de 
oro anuncia que el azúcar ha sido bien fabricado, 
y ha hervido bien ; un color amarillo pálido 
anuncia la falta de alkali y de hervor ; un amari- 
llo demasiado obscuro, muestra los dos excesos. 

Quando el azúcar está perfectamente frío, lle- 
van las formas ó moldes al lugar donde lo purifi- 
can, y lo hechan en ollas muy grandes, con bo- 
cas estrechas, llamado canaris. Pero previamente 
ño solamente quitan el tapón de paja que cerra- 
ba la abertura de la punta de la forma, sino que 
pican, con un alfiler ó aguja que tiene pie y me- 
dio de largo, sus contenidos. Esto se llamad/car 
la forma. El agujero que se hace tiene que ser 
exactamente en el centro, para que el agua que 
sirve para aclarar penetre igualmente por todas 



46 

las partes de la forma, y que la dé una blancura 
uniforme. Si no se hace el agujero en el centro, 
el agua va hacia el vacio ; el lado de la forma 
hacia el que todo se inclina, recibe el fluido que 
debia difundirse por toda ella : el peso del agua se 
lleva hasta el mismo azúcar, y se llena de agujeros ; 
mientras que el lado opuesto, privado del agua 
que debia recibir, se queda negro, sin obtener 
ninguna ventaja del agua de tierra. Los mismos 
inconvenientes ocurren á la forma que no está 
perfectamente en linea perpendicular sobre el 
canari. El lado que se inclina recibe toda el 
agua, mientras que el otro retiene toda su mo- 
lasa. 

Para dar tierra. — Dexan que el azúcar se 
deseque, por cinco ó seis dias ; después de lo 
qual se hace la operación de la tierra. Quitan 
toda la fuente, ó costra de la superficie. Mez- 
clan bien el azúcar con una especie de plana, y 
ponen sobre él una mano de azúcar ya blaqueado, 
lo que unen al otro sin apretarlo. £1 vacío que 
queda en el molde de cosa de dos pulgadas, se 
llena entonces de una pasta de tierra negra, bien 
dividida. El agua que corre por esta tierra pene- 
tra toda la forma, y lleva consigo al canari toda la 
molasa del azúcar. Quando esta tierra se seca, 
se vuelve á hechar agua sobre ella. Esto se llama 
refrescarla. El azúcar recibe generalmente la 
tierra dos veces. 

Para Secarle. — Después que se ha retirado la 
tierra, el azúcar continua secándose por doce dias. 



47 

Entonces se escoge un buen dia para exponerlo 
al sol, desde las 'diez hasta las tres. Para este fin 
lo vacían de los moldes, y esto se llama soltar el 
azúcar. La forma se pone sobre la paja con la 
punta bácia arriba, y dando una palmanita sobre 
ella, de suerte que la forma no se rompa ni el 
azúcar se abrume, pero con fuerza suficiente para 
desprenderlo de ella. Esto se logra generalmente 
al tercer ó quarto golpe. El azúcar se expone al 
sol, para que obtenga una consistencia, que al 
cogerle no se deshaga. Después de las tres lo 
llevan al horno. Este es un edificio que tiene 
veinte pies quadrados, poco mas ó menos, y treinta 
de alto, sin otra abertura que una puertecita que 
se cierra herméticamente, y que se abre en el 
lugar donde se purifica. Se parece algo en la 
forma á una torre de las iglesias de nuestro pays. 
En uno de los lados exteriores hay una abertura 
de dos pies quadrados, junto al suelo, en la que 
hay un poyo de hierro, y toda su cavidad está 
dentro del horno. En este lugar ponen el fuego 
y la leña, que se necesita para mantenerle dia y 
noche. El humo sale por el mismo parage por 
donde meten la leña, para que no penetre en el 
horno. El calor lo mantienen hasta los 40 ó 50 
grados del termómetro, de Reaumur. En el in- 
terior hay tres ó quatro gradas, dispuestas en 
forma de rejas, para poner el azúcar. Doce ó 
quince dias bastan para darlo iina solided, que 
retendría por dos ó tres años, si se conservase 
libre de humedad ó de agua. 

8 



48 

Quando retiran el azúcar del horno, lo hacen 
pedazos ó lo polvarizan, y después lo hechan en 
cubetos, para entregarlo al comercio. 

Para hervir el Xarabe. — £1 xarabe, que 
corre de las formas en los canaris, se pone otra 
vez baxo la acción del fuego, y produce azúcar 
mas porosa que la primera, aunque igualmente 
disponible en el mercado ; y pasa por la misma 
operación de la tierra. Del xarabe que vuelve 
otra vez á resultar hacen azúcar de una calidad 
inferior : y finalmente, el ultimo xarabe que re- 
sulta lo venden á ios distiladores, para hacer el 
ron. 

Los Refinadores Creollos. — Es muy necesario 
que los Creollos de las partes orientales de Tierra 
Firme, adopten el mismo orden en las opera- 
ciones relativas al azúcar. Las cenizas forman 
la mayor parte del alkali que emplean. De aqui 
resulta que á pesar de la riqueza del terreno, su 
azúcar no iguala nunca al de las colonias, ya sea 
en cristalización, ó en blancura. Su modo de 
darle la tierra es igualmente defectuoso. La 
tierra no estando bien dividida, no tiene el poder 
de forzar al agua á filtrar con bastante lentitud ; 
pero, al contrarío, la dexa escapar tan rápida- 
mente, que se lleva en su curso mucho del azú- 
car, que cae con el xarabe. Esta preocupación 
es aun mas de notar, quanto no vuelven á hacer 
hervir aun el primer xarabe. Sus lugares para la 
purificación, lexos de presentar un aspecto agrada- 
ble, parecen antes una pocilga, en la que uno no 



49 

puede entrar sin meterse en el xarabe hasta los 
codos. No hacen uso de los canaris, pero ponen 
las formas de azúcar que tienen que ser blanque- 
adas sobre una plancha de madera, que se levanta 
quatro pies de la tierra. Cada linea de formas 
descarga el xarabe en un caño de madera, que lo 
conduce á un pozo en el que todos los demás 
caños se desocupan. Observan que esto ahorra 
el gasto de canaris, y el de transportar el xarabe 
al pozo grande ; pero por esta operación pierden 
mas en xarabe, que lo que podian costar los 
canaris. Ademas de eso, la limpieza de un edi- 
ficio, en el que uno puede contemplar el producto 
del cultivo, sin que su placer se halle distraído 
por la vista asquerosa de la porquería que sale 
del xarabe, es seguramente un objeto que merece 
consideración. 

Su modo de secar el azúcar, no presenta tam- 
poco las mismas ventajas que el nuestro. Ex- 
tienden el azúcar sobre una plataforma elevada, 
cubierta de un techo movible. En el buen tiem- 
po mueven el techo, y el azúcar recibe los rayos 
del sol. Excepto á tales tiempos, no quitan el 
techo, y el azúcar tiene tiempo para recobrar, ya 
sea por razón de las lluvias, ó de la humedad de 
la noche, aquella humedad que el sol había ex- 
traído. Estas transiciones de sequedad á hume- 
dad, y vice versd, no pueden menos de destruir 
el grano del azúcar, é impedir que adquierra 
aquella consistencia que se necesita para hacerle 
durable. 

TOM. II. D 



50 

En general, la fabrica del azúcar en Tierra 
Firme, y sobre todo el método de dar la tierra, 
está y estara, por mucho tiempo, muy atrasado, 
porque el interés dicta la venta de una masa com- 
puesta de molasa y de ocho decimas partes de 
mucilago, como si fuese azúcar, quando la expe- 
riencia nos ha enseñado á ponerlo entre las par- 
tículas heterogéneas. Esta substancia la dividen 
en pequeñas porciones, que llaman papelones. 
Por lo general pesan tres libras, y cuestan un 
real, mientras que una libra de azúcar blanca 
cuesta real y medio. Los pobres, que no viven 
apenas de otra cosa mas que de papelón, obtienen 
este necesario precioso por muy poco dinero ; y 
el habito les hace preferirlo al azúcar aclarado, 
que cuesta quatro veces mas. 

Por lo que toca al guarapo, de que hablamos al 
principio de este articulo, el papelón es mucho 
mejor, porque contiene los principios de fermen- 
tación en un grado superior aun que el azúcar 
aclarado. 

En quanto á la poca consistencia que el azúcar 
posee, viendo los medios que emplean, no importa 
casi nada, puesto que consumen el azúcar casi en 
el mismo momento que lo fabrican ; y no como 
el azúcar de nuestras colonias, que tiene que pasar 
el mar, ser depositado en los almazenes de la me- 
trópoli, y quiza después ser transportado al norte 
de la Europa. De consiguiente seria iiutil, quiza 
perjudicial, á los intereses del colono de Tierra 



51 

Firme, al privar el azúcar de una humedad que 
aumenta el peso, y sus efectos. 

No seria extraño, que se operasen pronto en la 
fabrica de azúcar una reforma ventajosa en estas 
provincias. Humboldt dice, quo desde bace va- 
rios años el cultivo y fabrica del azúcar ha ade- 
lantado mucho en Tierra Firme ; y como por las 
leyes la operación de refinado no es permitido en 
la Jamaica, cuentan con el comercio fraudulento 
de azúcar refinada con las colonias Inglesas. 
Pero el consumo de las provincias de Venezuela, 
ya sea en papelón, ó en el azúcar que se emplea 
para la fabrica de los dulces, es tan enorme, que 
la exportación hasta ahora ha sido nula. Las 
plantaciones mas hermosas están en los valles de 
Aragua y de Tuy, # cerca de Pao de Zarate, entre 
la Victoria y S n Sebastian,! cerca de Guatire, de 
Guarenas, y de Caurimare.t Si las primeras 
cañas que llegaron al Nuevo Mundo vinieron de 
Canarias, también son los Canarios los que están 
ahora á la cabeza de los cañaverales, y que super- 
intenden las labores del Cultivo y de la refinación. 

Sobre el modo de extraer el azúcar, se han es- 
crito muchos tratados. £1 mejor es quiza el de 
Duthrone, un medico y propietario de S to Do- 

* Tapatapa, 6 La Trinidad, Cara, Mocundo, £1 Palmar. 

f Por exemplo, La Hacienda de S u Rosa. 

X Precio en los valles de Aragua : un papelón, 6 un pedazo 
que pesa dos libras j media, medio real ; una libra de azúcar 
basta un real ; una libra de azúcar clarificada, de un real á 
real y medio. 



52 

mingo. Fue el primero que empleo la especie de 
sartenes de cobre, mas anchas y menos hondas 
que los calderones de hierro que se usan general- 
mente en las plantaciones de azúcar ; por su an- 
chura y poca hondura, ahorran el tiempo y el 
fuego ; porque el xarabe hierve y se cambia mas 
pronto en azúcar en estas que en los calderones. 
También se puede menear y espumar mejor en 
ellos, lo que disminuye el trabaxo del refinador. 
Se observa también, que el azúcar que se hace en 
estas calderas es mas ligero, y tiene un color mas 
agradable, que el que ha hervido en los de hierro. 
Quando un calderón de hierro se rompe, ó que 
se hace algún agujero en él, es necesario destruir 
el horno para remplazarle con otro, en lo que se 
consume mucho tiempo, y algunas veces se pierde 
varios quintales de xarabe ; pero quando esto su* 
cede con el calderón de cobre, todo el trabaxo 
consiste en el soldarle, ó hecharle una chapa, lo 
que puede executarse en media hora. Estas, y 
otras muchas razones, debían inducir á los culti- 
vadores Españoles á abandonar el uso de los 
calderones de hierro, como han hecho los Ingleses 
en la Jamaica, v en casi todas las otras colonias. 



53 



SECCIÓN IV. 



CAFE. 



Las colonias de las otras naciones han hecho 
un comercio considerable por mas de cinquenta 
años ha, mientras que en las posesiones Españolas 
no se cultivaba mas que para el consumo domes- 
tico. Sin embargo, no solo las nuevas planta- 
ciones, comenzadas desde el año de 1796 en los 
valles de Aragua, son de café, sino que muchos 
de los habitantes han abandonado el cacao y el 
índigo, para cultivar el café* El origen principal 
de esto fue la larga guerra de 1793 hasta 1801 : 
los mares, cubiertos de navios Ingleses de guerra, 
no presentaban al comercio otra perspectiva sino 
la de perdidas inevitables ; la comunicación con 
el pays materno estando interceptada, los diversos 
artículos de producto se quedaban entre las manos 
de los colonos, particularmente el cacao. Es bien 
conocido que el cacao no se conserva mas que 
diez meses ó un año, y que después de ese tiempo 
pierde su precio ; era natural, pues, que el colono 
substituyese en su lugar otra producción, que tu- 
biese mejor venta, ó que se pudiese conservar en 
los almazenes, hasta que se operase un cambio 
en la política ; y el articulo que presentaba estas 
ventajas era el café. 

Sin embargo, no debemos suponer que el cultivo 
de este ramo haya obtenido todo el aumento de 



54 



que es susceptible en un suelo tan extenso y fértil 
como el de Tierra Firme. La cantidad que pro- 
duce, independiente de lo que se usa para el con- 
sumo domestico, no excede un millón de libras. 

Suelo. — Toda la tierra dentro de una exten- 
sión de sesenta leguas en la linea, es propia para 
el cultivo del café, excepto la tierra compuesta 
de barro duro y frío, ó un terreno arenoso y 
ligero sobre un lecho de marl. Las hojas del 
café que plantan en tales terrenos se vuelven 
amarillas, y el árbol ó perece ó no da fruto. 
Exige en preferencia un suelo nuevo y libre, un 
poco elevado, donde la frescura modere el calor 
excesivo de la zona tórrida, que agobiaría la 
planta si estubiese expuesta á toda su violencia. 

Una regfy igualmente fácil é invariable al for- 
mar una plantación de café, es la de escoger un 
terreno nuevamente cultivado. Para juzgar con 
exactitud de la fertilidad del suelo,, no hay mas 
que observar el tamaño de los arboles. Mon- 
tañas ó cuestas, pues la elevación no importa 
nada, con tal que el termómetro de Reaumur no 
baxe mas abaxo de 10 ó 12 grados. La planta* 
cion debe estar lo menos posible expuesta al 
norte ; pero esta precaución es mas necesaria en 
las Antillas que en Tierra Firme, particularmente 
si está á una pequeña distancia del mar, pues el 
agua salada destruye el café» 

La primera operación requerida para formar 
una plantación de café es arrancar los arboles ; y 
el modo que se debe usar depende enteramente 



55 

del carácter de la tierra. Si es anivelada, ó sola- 
mente de un declive mediano, se deben arrancar 
las raizes y troncos, y quemarles ; pero si el ter- 
rena es montañoso, los troncos son necesarios para 
impedir los destrozos que puedan hacer los tor- 
rentes, que barren delante de si, con mas ó menos 
rapidez, en proporción de la violencia de las 
lluvias, el lecho de tierra vegetal, que es el de- 
posito de todos los principios de la fertilidad» 
Muchas plantaciones se han hecho estériles asi 
que las formaron, por el descuido de esta precau- 
ción. 

Para Plantar.— -Una vez que la tierra que se 
destina para el café se halla desembarazada de 
arboles, hacen hoyos para poner la planta, en el 
orden que el cultivador lo juzga mas conveniente, 
y á una distancia que la naturaleza de la tierra 
determina. 

£1 cultivo del café en Tierra Firme no se halla 
bastante avanzado, ni el terreno ha sido bastante 
examinado, para garantizar la adopción de otro 
método de plantar el café mas que en lineas para- 
lelas, mas ó menos distantes las unas de las otras, 
y los hoyos mas ó menos separados. Pero proba- 
blemente el tiempo vendrá, quando la industria, 
deseosa de convertirlo todo en utilidad, no desde- 
ñara tomar ventaja de los felices resultados, que 
los talentos y emulación de sus vecinos han 
operado. Para tal época recomendaríamos el 
método de plantar en triángulos, un método tanto 
mas provechoso, quanto ahorra cerca de una sexta 
parte de tierra. 



56 

Un quadro de tierra plantado en triángulos de 
siete plantas, da dos mil novecientas veinte y seis 
plantas de café ; en quadros de siete plantas, no 
da mas que dos mil y quinientas ; en quadros de 
diez» da mil doscientas veinte y cinco ; en trián- 
gulos de diez, produce mil quatrocientos quarenta 
y una. 

Para plantar en triángulos, se debe tirar una 
cuerda dividida en nudos, que indiquen las dis- 
tancias. Supongamos que son siete ; á cada nudo 
se pone una planta de café. Para la segunda fila, 
se coge dos varas de siete pies de largo ; y una 
se pone junto á la primera planta, y la otra junto 
á la ultima ; entonces se juntan las otras dos ex- 
tremidades de las varas, y forman la cumbre de 
un triangulo equilateral. Al punto que forman 
las varas, se pone una estaca, á la que se ata una 
cuerda dividida por nudos. La misma operación 
se observa al fin de la cuerda. Se fixá, y una 
planta de café se deposita á cada nudo. Las 
otras filas se forman del mismo modo. 

De qualesquier modo que se plante, la distancia 
de los hoyos debe proporcionarse á la riqueza del 
suelo ; quanto mas fértil es la tierra, tanto mayor 
la distancia entre las plantas. Esta, lo mismo 
que otras muchos verdades, ha tenido que com- 
batir contra la costumbre y contra la preocupa- 
ción, pero en nuestras colonias la experiencia le 
procuró muy pronto aquel respeto que se debe á 
los verdaderos principios. En efecto, era natural 
suponer, que en una superficie igual, un numero 



57 

muy grande de plantas daría mas café que un 
numero corto. El influxo de la luz y del aire 
sobre la vegetación no se conocía allí teórica- 
mente. Andaban atientas en la carrera mages- 
tuosa de las operaciones de la naturaleza. Hi- 
cieron toda especie de experimentos, y dieron la 
preferencia al que tenia mejor suceso. Como se 
hallan instigados, al hacer estas operaciones, mas 
por la codicia de las riquezas que por el amor de 
la ciencia, se aprovechaban de los resultados sin 
analizar sus causas. 

Era la costumbre de poner las plantas de café 
á la misma distancia en toda especie de terreno, 
y el interés dictaba que se plantasen muy cerca. 
La distancia ordinaria era de quatro á cinco pies. 
Después de varios años se descubrió, que por este 
método se obtenían buenas cosechas en terrenos 
pobres. Donde la tierra era mas fértil, las plan- 
tas tenían una apariencia soberbia al momento de 
bechar flor. Crecían, y sus ramos se enredaban 
y se engazaban de tal suerte, que el cultivador 
temía que se romperían con el peso del fruto que 
prometían. Pero apenas habían adquirido esta 
rica apariencia, que la naturaleza, consumida por 
su liberalidad prematurada, cesaba sus dones, 
y dexaba al cultivador confundido y desalentado 
por un fenómeno tan funesto. Por fin dieron en 
aumentar la distancia entre las plantas, y poco á 
poco esta distancia se arregló según la naturaleza 
del suelo. En las tierras mas pobres no debe ser 
menos de quatro pies ; y en las mas fértiles nunca 



58 

menos de ocho. La prudencia y el ínteres deben 
hallar la verdadera proporción. 

Un cultivador juicioso arregla también la hon- 
dura de los hoyos, según la calidad del suelo. 
Quanto mas hondo es el lecho de tierra vegetal, 
tanto mas hondo se deben hacer los hoyos, y vice 
versa ; pues el grande objeto es impedir que las 
raizes no penetren el stratum de piedra, y que 
perezcan. De todas suertes, se puede plantar el 
café ya sea en granos ó en arbustos, como en S to 
Domingo ; * pero no produce tanto, ni tan pronto, 
ni dura tanto como las que se toman de una 
almaciga.*— La elección del terreno para las al- 
macigas, pide mas atención que la que se supon- 
dría. Si el suelo es ingrato, la planta no tendrá 

* " Para procurarse la planta de café, arrancan los arbustos 
nuevos que están baxo los arboles viejos, y que son el pro- 
ducto del fruto maduro que cae de ellos. Los transportan de 
una plantación á otra: después de haberles cortado parte de 
sos raizes, les meten en les hoyos dispuestos para ellos. Este 
modo es defectuoso ; una gran parte de laa plantas que se 
procuran de este modo, ademas de los defectos de su for- 
mación, que adquieren baxo él árbol paterno, están también 
flugetas á la entera privación de los ardores del sol ; de con- 
siguiente, no presentan al cultivador ninguna certidumbre de 
buen suceso. Los cultivadores tienen amenudo que comen- 
zar de nuevo por varios años sucesivos, antes de poderlas 
establecer con regularidad. 

" Yo he evitado este inconveniente por un expediente que 
varios cultivadores han adoptado después. 

" Sembré los granos de café á seis pulgadas de distancia, en' 
la forma de un quincunx.» en un terreno preparado para el 
efecto. La almaciga que se forma de este modo se cuida, y 
riega ; de aqui saqué las plantas que necesitaba para formar 



59 

la cantidad requerida de aquel principio vital que 
constituye su vigor, y su trasplantación á un 
suelo mejor no remediara nunca este defecto origi- 
nal. Si, al contrario, el suelo de la almaciga fuese 
mas rico que el de la plantación, la joven planta 
no hallara en el nuevo suelo al que se ve trasla- 
dada, una cantidad igual de acido carbónico, que 
tan poderosamente contribuye á aumentar la en-» 
ergia de la vida vegetal ; y perezera inevitable- 
mente. 

Sin embargo, rara vez atribuyen la caida de 
las plantaciones á esta causa, quando todo hace 
ver que de otra suerte tendrían el mas feliz 
suceso. 

Las plantas pequeñas deben sacarse de la tierra 
con todas sus raizes, y plantarse del mismo modo. 

mis plantaciones. Quando tenían que trasplantarse, se cui- 
daba de regar bien la tierra, y la planta se sacaba con la tierra 
que rodeaba sus raizes. 

" Es fácil imaginarse que las plantas trasplantadas de este 
modo de la almaciga, no podían sufrir ninguna alteración 6 
retardo en su vegetación : las plantaciones eran también re- 
gulares. Había pocas plantas que necesitasen ser remplaza- 
das ; ninguna era defectuosa en su formación ; todas estaban 
hechas al calor excesivo del sol; y templaba su efecto amon- 
tonando piedras al rededor de las plantas ; lo que conservaba 
una frescura muy provechosa aun en la estación de sequedad. 
Todas aquellas plantas ofrecían las ventajas de ser fuertes y 
hermosas, y de producir mas pronto que las de los vecinos 
míos que plantaban las suyas al mismo tiempo que yo, según 
el método viejo. Me ban asegurado que aun hasta este mo- 
mento, en que, como todas las de mas plantaciones de S to Do* 
mingo, se hallan descuidadas, son sin embargo muy her- 
mosas." (Memoire sur le Caffé, par M. Bruley). 



60 

Deben tener dos pies de alto. Se cubren de 
tierra hasta cosa de dos pulgadas sobre las raizes, 
y se cortan á diez pulgadas de la superficie de la 
tierra, no dexando mas que el tallo. 

La estación para plantar el café no es muy im- 
portante, en una tierra que contiene principio» 
bastante aquosos para producir la grande obra 
de la vegetación. Pero, por lo general, es mejor 
plantarlo antes de las lluvias. 

Es muy importante para la fertilidad, que las 
plantas se corten á ciertas alturas, según la cali- 
dad del terreno. En las tierras mas pobres las 
tallan á dos pies y medio, y en las mejores á 
quatro ó cinco pies. Los cultivadores de Tierra 
Firme no dan á sus plantas mas que quatro pies. 
Mantienen con mucha razón, que una mayor ele- 
vación hace que la cosecha del café sea difícil é 
imperfecta. Sin embargo, esta atención no es ge- 
neral ; pues hay muchos que no cortan las plantas, 
y que las dejan crezer quanto suelen, que es hasta 
veinte y quatro 6 veinte y cinco pies. 

Para Escardar. — La precauciones que se ne- 
cesitan al plantar el café serian inútiles, si no se 
siguen por los que cuidan de quitar la grande 
cantidad de yerba, que disputa con ellas las mate- 
rias nutritivas, y los principios de crecimiento que 
reciben del suelo, del aire, y de la luz. La planta 
del café no necesita de mas ayuda para deshacer- 
se de estos enemigos de su existencia, que du- 
rante los dos primeros años ; pues á medida que 
crece, sus ramas se extienden lo bastante para 



61 

privar á las malezas del aire y de la luz necesarias 
para su propagación y aumento. M. Bruley ob- 
serva justamente, que antes se debe recomendar, 
para impedir la reproducción de las yerbas, y la 
injuria que hacen al terreno, el arrancarlas con la 
mano, que con la hazada. 

Entre las filas de los arboles nuevos de café, se 
pueden criar bastantes legumbres que sirvan para 
el consumo de la plantación. Un cultivador pru- 
dente no deja de aprovecharse de las ventajas que 
un suelo labrado ofrece, pues puede tener quan- 
tas legumbres desea sin otro trabajo que el de 
plantarlas. 

A menos que no ocurran algunas contrariedades 
ya sea en el suelo ó en la estación, las plantas de 
café dan ya cosecha al segundo año, y están en su 
perfecta producción al tercero. Cada planta pro- 
duce según la naturaleza del suelo. En S to Do- 
mingo calculan que cada planta da una libra ; en 
la Jamaica, libra y media ; y en Tierra Firme, 
dos libras. 

Existen varias causas que son perjudiciales al 
café. Una de ellas es la sequedad. La planta 
exige mucha agua, excepto al momento de hechar 
flor, pues entonces las lluvias destruyen las flores, 
y todas las esperanzas del fruto. Una demasiada 
cantidad de almendras, es otra. El árbol no 
puede entonces proveer suficiente jugo nutritivo 
para esta superabundancia de fruto : de consigui- 
ente se pierden muchos granos. Otra causa es la 
cantidad de yerbas, que, por el descuido del cul- 



62 

lavador, usurpan una parte del alimento de las 
nuevas plantas ; disminuyen su numero, y dañan 
á la calidad. Los insectos, una especie de muér- 
dago, &c. nieblas y huracanes, perjudican tam- 
bién el cultivo del café* 

Cosecha. — Hablaremos ahora de su cosecha ;— 
una materia tanto mas importante, quanto de ella 
depende, de cierto modo, la belleza, buena calidad, 
y precio del café. La operación es fácil y muy 
simple; no se necesitan talentos muy sobresa- 
lientes, ni un conocimiento muy profundo de la 
quimica; no consiste en una combinación muy 
docta de las materias que tienen que analizarse, 
ó que tienen que cambiar su forma, y adquirir 
nuevas propiedades. 

Todo el conocimiento necesario consiste en 
saber como se recoge el grano, como se limpia, 
y se seca, sin dañar á aquellas calidades que sir- 
ven para aumentar su precio y consumo ; de con- 
siguiente todo lo que se necesita para obtener esto 
es precisión, y maquinas muy simples ; la atención, 
el cuidado, y la exactitud, bastan para formar un 
buen fabricante de café. Sin embargo no debe* 
mos concluir de aqui, que esta operación es tan 
simple que es imposible hacerlo mal. Esta opera- 
cion, como todas las obras del hombre, está sugeta 
á varías opiniones opuestas, y sistemas diversos. 
No poseemos aun, y es posible que no lo poseere- 
mos nunca, un solo arte, cuyos principios y ope- 
raciones sean irrevocablemente reconocidas y 
observadas por todos los que les cultivan ; y en 



03 

■ 

'America la fabrica del café no es bastante an- 
tigua, ni está suficientemente difundida, ni bas- 
tante teóricamente conducida, para formar una 
excepción á esta regla general. De consiguiente 
es preciso que la experiencia forme por grados el 
sendero que conduzca á su perfección. Para este 
efecto, es peculiarmente útil, que los diferentes 
modos que se usan, no solo entre diferentes na- 
ciones coloniales, pero entre los diferentes culti- 
vadores, sean dados á conocer, para que sus re- 
sultados, de los que solo el comercio puede juzgar, 
decidan á que método se debe dar la preferencia. 

£1 pays que merece el primer rango en el cul- 
tivo del café es la Arabia Feliz. Ya sea á razón 
de la superioridad de su suelo, ó ya sea por el 
método que se observa al preparar éste articulo, 
ó quiza por los dos juntos, el café de este pays 
obtiene tres veces el precio del de qaalesquiera 
otro. £1 nombre solo de Moka le da esta supe- 
rioridad. Es cierto, que la preparación que re- 
cibe requiere cuidados demasiado menudos y fas- 
tidiosos para que convenga á plantaciones dema- 
siado considerables j pero no por eso los princi- 
pios que siguen son menos útiles y dignos de ser 
conocidos, para que se observen en quanto las lo- 
calidades lo permitan. 

Quando el cultivador Árabe, dice Mr Bryan 
Edwards, observa que su café está maduro, ex- 
tiende sobre los arboles lienzos muy grandes, que 
menea de tiempo en tiempo para hacer caer las 
almendras maduras. Jamas arranca un grano de 



64 

café con la mano, por muy maduro que parezca* 
No considera ninguno como tal, á no ser los que 
caen al menear el árbol ligeramente. Esta ope- 
ración, mas ó menos rigurosamente observada» 
sirve á lo menos para confirmar el principio, que 
la madurez perfecta es esencial para obtener buen 
café. 

Los granos que se recogen de este modo los 
exponen al sol sobre esteras con sus pulpos, hasta 
que están perfectamente secos; lo que exige 
mucho tiempo. Su cascara seca se extracta des- 
pués por medio de un cilindro de piedra bastante 
grande, y los vuelven á poner al sol ; pues los 
cultivadores de Yemen están persuadidos que el 
café suele fermentar» mientras que retiene una 
sola partícula de humedad. Lo aechan, y lo 
empaquetan en balas para el mercado. Esta prac- 
tica indica que el café no puede estar demasiado 
seco. 

Los Ingleses en sus colonias siguen, poco mas 
ó menos, el método siguiente. Asi que el grano 
del café adquiere un color roxo encendido, está 
bastante maduro para recogerlo. Los Negros que 
emplean en este trabaxo tienen una talega de 
lienzo basto, que está abierta por medio de aro de 
madera que tiene á su abertura. El Negro que 
recoge el café le lleva atado á su cuello, y des- 
pués le vacia en un cestón. Si el Negro es algo 
activo, puede recoger tres fanegas diariamente. 
Pero nú se le debe apresurar, por temor de que, 
para acelerar su trabajo, mezcle granos que están 



65 

aun verdes con los maduros. Cada cosecha se 
hace en tres veces» porque no todos los granos se 
maduran al mismo tfempo. Cada vez no se re- 
cogen mas que los que están perfectamente ma- 
duros. Cien matas de almendras del árbol, pro- 
ducen mil libras de café para vender. 

Para secarlo. — El café se seca de dos modos ; 
el primero es, poniendo los granos al sol, en le- 
chos de quatro pulgadas de grueso, en declives 
ó plataformas inclinadas. 

Fermentan en pocos dias, y arrojan la pulpa 
en la fermentación. En este estado dexan el 
café hasta que está enteramente seco, para lo que 
necesita tres semanas. La corteza de las almen- 
dras ya rotas, se extrae por medio de molinos 
hechos expresamente para ese fin. Por falta de 
molinos, recurren á los morteros* El café pre- 
parado de esta suerte, qualesquiera que sea su 
calidad, pesa cinco por ciento mas que lo que ha 
recibido una preparación diferente. 

El otro método es para separar de una vez el 
grano del café de la pulpa. Esto se hace por 
medio de un molino apropiado para el efecto ; y 
los dexan metidos en agua durante veinte y 
quatro horas. Después de esta operación, ponen 
el grano al sol, para que se seque pronta y per- 
fectamente. 

Estos dos modos de preparar el café tienen 
cada uno muchos abogados, y muchos oponentes. 
£1 ultimo modo es quiza mas ventajoso, siendo el 
mas expeditivo, pero no hay duda que el pri- 
mero conserva mejor el savor del café, particular- 

TOM. II. e 



66 

mente si se cuida impedir que fermente en las 
plataformas. . Esto podía fácilmente impedirse 
haciendo el lecho menos grrteso, es decir, dando 
mas lugar á las almendras que se ponen á secar. 

Aun falta el quitar al grano de café la película 
con que está embuelto, y. qneiUaxnaxi pergamino. 
Para esto se hace también uso de molinos, que el 
arte, instigado por el interés, simplifica, «y per- 
fecciona todos los dias. 

Por fin, Nada falta sino aechar el café que 
está mezclado con el polvo de la. película.. Esto 
se efectúa por molinos, cuyo . mecanismo varía 
según las circunstancias. Después ponen el café 
en talegas, y lo envían á vender al primer puerto 
de mar. 

■ Los Cultivadores de Tierra Firme.— Los 
Creollos al este de Tierra Firme no ponen tanto 
cuidado en su café como las demás naciones. La 
disposición de la naturaleza, que parece dispuesta 
á dar al café de Moka un rival peligroso: en este 
pays, tan cargado de sus beneficios, se halla con- 
trariada por los cultivadores. En particular des- 
cuidan eL escardar, de tal suerte que las plantas 
nuevas tienen que combatir continuamente contra 
las malezas que atacan su existencia. 

El mismo descuido se extiende al modo de re- 
coger el grano del café. Tanto la almendra que 
comienza á enroxarse, como la que lo está entera- 
mente, se cogen sin distinción, y se entregan á la 
operación para prepararlo, que tampoco está ex- 
empta de defectos. Pero todo parece anunciar 
que estos males no duran ya mucho. 



67 

Tales son las relaciones que M. Depons dá 
sobre este articulo. Sobre las . que Humboldt 
hace las siguientes observaciones :— 

M. Depons no habiendo podido dar mas infor- 
mación sobre. *el estado deL comercio, y. .de la 
agricultura, que hasta el ano de 1804, quiza .algu- 
nos documentos mas recientes, y no menos exac- 
tos, no dejaran de interesar» Las mas hermosas 
plantaciones de café se. hallan ahora en los llanos 
de Ocumare cerca de Salamanca, y en Rincón, 
en los payses montañosos de los Mariches, S tt An- 
tonio Hatillo, y Los Budares. El café de los tres 
últimos lugares, al este de Caracas, es de una ca- 
lidad superior ; . pera los arboles . no dan mucho, 
lo • que atribuyen á la altura del parage, y á lo 
fresco del. clima. Las, plantaciones mayores de 
la provincia de Venezuela, como Aguacates cerca 
-de Valencia, y Rincón,, dan,, en buenos años, un 
producto de tres mil quintales. . En 1796, la ex- 
portación total de la provincia no era mas que 
de quatro mil ochocientos quintales ; y en 1804, 
de diez mil ; y sin embargo comenzó en 1789.* 
Los precios variaron de seis á diez y ocho duros 
por quintal. En la Habana baxó hasta tres 
•duros; pero á este periodo, tan desastroso. para 
los cultivadores, (en 1810 y 1812), mas de dos 

* La siguiente fue la información que obtuvo en la aduana 
de La Guayra : 

Exportación en 1789 — 223 quintales, cada uno tiene 100 
lbs. Castellanas. 1 792—1 48 1 

1794— S646 
1796—4847 
1797—3095 



68 

millones de quintales de café, cuyo valor subía á 
diez millones de libras esterlinas, se acumularon 
en los almacenes Ingleses.* 

La grande predilección que tienen en esta pro- 
vincia por el cultivo del café, se halla, en parte, 
en la circunstancia que la almendra puede con- 
servarse durante muchos años ; mientras que, á 
pesar del mayor cuidado, el cacao se pierde des- 
pués de diez ó doce meses. Durante las grandes 
disensiones entre los poderes Europeos, quando 
la metrópoli estaba demasiado débil para proteger 
el comercio de sus colonias, la industria se dirigió 
en preferencia hacia producciones cuya venta 
fuese menos urgente, y que pudiese aguardar los 
sucesos politicos y comerciales. En las planta- 
ciones se forman las almacigas, no tanto reco- 
giendo las plantas nuevas, que accidentalmente 
se levantan baxo de los arboles que han dado 
ya fruto, como exponiendo las semillas del café 
á la germinación en montones entre las hojas 
de los plántanos. Estas simientes las sacan de 
la pulpa, pero dejando una parte apegada á 
ella. Quando esta semilla ha germinado, se siem- 
bra, y produce plantas que pueden soportar 
los ardores del sol mucho mejor que las que nacen 
en la plantación á la sombra. En este pays 
se plantan 5,300 arboles de café en una fanega 
de tierra, que sube á 5476 toisas quadradas.t 

* Colquhoun sobre la Riqueza del Imperio Británico, 1814, 
p. 332. 

f Una fanega en Caracas y en Cumana contiene cerca de 
tres almudas, ó 28,900 varas quadradas, igual á 20,754 metros 



69 

Esta tierra, si es capaz de un riego artificial, 
cuesta quinientos duros en la parte septentrional 
de la provincia. £1 árbol de café no hecha flor 
mas que al segundo año, y su flor no dura mas 
que veinte y quatro horas. A esta época los ar- 
bustos presentan un bello aspecto ; quando sé ven 
desde lejos parece que están cubiertos de nieve. 
£1 producto del tercer año es muy abundante. 
En plantaciones bien escardadas, regadas, y re- 
cientemente cultivadas, hallamos arboles que dan 
quince, diez y ocho, y aun veinte libras de café. 
Sin embargo no se puede contar, en general, con 
un producto de mas de libra y media, ó dos libras, 
de cada planta : y aun esto es mas que el produc- 
to medio de las Islas de las Indias Occidentales. 
Las lluvias al momento de dar flor, la falta de 
agua para Iqs riegos artificiales, y una planta pa- 
rásita, una nueva especie de loranthus, que se 
enreda á las ramas, son muy perjudiciales á los 
arboles de café. Quando consideramos, en plan- 
taciones de ochenta ó cien mil arbustos, la can- 
tidad inmensa de materia orgánica que contiene 
la pulpa del fruto del café, nos debemos admirar 
que no se haya hecho ningún ensayo para extraer 
de él algún licor fuerte.* 

quadrados. De consiguiente una fanega es casi equivalente á 
dos néctares. Una arazanda Francesa legal de 1344 toisas 
quadradas, que produce en Europa, en una tierra de mediana 
calidad, 1200 Ib. de trigo, ó 3000 Ib. de patatas, es la quarta 
parte de una fanega, y produciría anualmente, baxo la zona 
tórrida, cerca de 1700 Ib. de café. 

* Las almendras del café amontonadas producen una fer- 
mentación vinaria, durante la qual emiten un olor alcohólico 



70 

Si los disturbios de S to Domingo, la? subida del 
precio del producto colonial por cierto tiempo, y 
la emigración de los cultivadores Franceses, fueron 
las primeras causas del establecimiento del café 
en Tierra Firme, en la isla de Cuba, y en la Ja- 
maica, su producto ha mas que compensado, la 
falta de exportación de las Islas Occidentales 
Francesas. Este producto ha aumentado en pro- 

muy agradable. Humboldt observó en Caracas, que poniendo 
el fruto maduro del café baxo una vasija invertida, llena de 
agua, y expuesta al sol, no ocurrió ninguna salida de gas en 
las primeras veinte y quatro horas. Después de treinta y seis 
horas, «el fruto se volvió pardo, y daba gas. Un termottíetro, 
que estaba dentro de la vasija en contacto con el fruto* se 
tubo por la noche á 4 o 6 5 o mas que el aire exterior. En el 
espacio de ochenta y siete horas, sesenta almendras, baxo 
▼arias vasijas, produgeron de treinta y ocho á quárenta pul- 
gadas cubicas de un gas, que no sufrió ninguna diminución 
sensible con el gas nitroso. Aunque él agua absorvío una 
gran cantidad de acido carbónico según se producía, sin em- 
bargo aun quedaba 0-78 en las quárenta pulgadas. £1 resto, 
6 0.22, era nitrógeno. £1 acido carbónico no se formó por la 
absorción del oxigenó atmosférico. Lo que se escapa de la 
fruta del café un poco humedecido, y puesto en una botétlita 
llena de aire y con un tapón de cristal, contiene alcohol en 
suspensión ; poco mas 6 menos como el tufo que se forma de 
la fermentación de las bellotas. Agitando el gas que está en 
contacto con el agua, esta adquiere un sabor enteramente al- 
cohólico. ¡ Quantas substancias están en un estado de sus- 
pensión en las mixturas del acido carbónico y del hidrogeno 
que llaman miasmata destructiva, y que baxo los trópicos se 
levanta en todos los sitios, en terrenos pantanosos, á las orillas 
del mar, en los montes donde *1 suelo esta lleno de hojas mu- 
ertas, frutas podridas, y de insectos en un estado de putrefac- 
ción ! 



71 

porción de la. población, del cambio de costum- 
bres, y del aumento del luxo de las naciones 
Europeas. La isla de S to Domingo exportaba en 
1780, «en tiempo de M. Necker, cerca de 26 mil- 
lones de libras* de café. La exportación en 1812, 
y de los tres años precedentes, subían aun, según 
las indagaciones de Mr Colquhoun, á 86 millones. t 
El cultivo del árbol de café, menos trabaxoso y 
mas barato que el de la caña de azúcar, no ha 
sufrido tanto 'con el dominio de los Negros, El 
déficit de 40 millones de lbs. se halla ahora rem- 
plazado por 

26,500,000 libras producto de la Jamaica, 
20,000/000 — producto de Cuba, ' 
11,400,000 — producto de Surinan, Demerara, 

Berbice y Curazoa, 
5,000,000 — producto de Venezuela, 
15,000,000 — producto de Java.£ 



75,900,000 libras. 



* Libras Francesas, que contienen 9216 granos.' 112 libras 
Inglesas == é 105 libras Francesas ; y 110 libras Españolas = 
á 93 libras Francesas. 

f Solo la exportación de S t0 Domingo á los puertos Ingleses 
subía, de 1809 á 1811, un año con otro, á 19,364,666 libras 
Inglesas de café. Colquhoun, p. 331 y 378. Producto de 
las Islas Caribes, 14 millones de libras. Producto de Cuba, 
solo en 1809, 80,000 quintales. 

% Mas de 100,000 pikuls, que cada uno tiene 133 libras. 
M. Von Hogendorp cree, que la isla de Java, en su estado 
presente de civilización, que no es muy filantrópico, puede 
enviar á Europa 50 millones de libras de café. Raffle's Hist. 
de Java, vol.i. p. 129. 213. 



72 

La exportación de café de America á Europa 
excede al presente 106 millones de libras (potds 
de marc Franceses). Si á esta cantidad aña- 
dimos quatro ó cinco millones de- la Isla de 
Francia y Bourbon, y 30 millones de Arabia y 
Java, hallaremos que todo el consumo de la Eu- 
ropa* en 1817 no estaba muy lexos de 140 mil- 
lones de libras. En las indagaciones que Hum- 
boldt hizo en 1810, la fixó á una cantidad me- 
nor, t Este consumo enorme de café no ha dis- 
minuido nada el del té, cuya exportación desde 
la China ha aumentado mas de una quarta parte 
en los quince anos últimos, t El té podia culti- 
varse lo mismo que el café en las partes montaño- 
sas de las provincias de Caracas y de Cumana. 
Cada clima se encuentra alli uno sobre el otro ; y 
esta nueva planta prosperaría alli tan bien como 
en el hemisferio meridional, donde el gobierno 
del Brasil, que protege al mismo tiempo la indus- 
tria y la tolerancia religiosa, permitió la introduc- 
ción del té, la de los Chinos, y la de los dogmas 
de Fo. No hace aun un siglo que se plantó en 
Surínam el primer árbol de café, lo mismo que 
en las otras partes de las Islas Occidentales, y sin 

* El consumo de la Francia se estima generalmente (algo 
alto) á 23 millones de libras. Pero la población de Francia es 
de cosa de un sexto de toda la Europa* 

f Essai Politique sur le Mexique, vol. ii. p. 435. 

X La exportación del té de Cantón, desde 1804á 1806, fue 
de un medio 260,000 pikuls 6 de 31 millón de libras anuales. 
£1 consumo en la Gran Bretaña excede 20 millones. Ibid. 
vol. ii. p. 658 ; y Colquhoun, p. 334 ; Appendice, p. 8. 26. 34. 



73 

embargo el producto de la America sube ya á 15 
millones de duros» no contando mas que á 4 duros 
cada quintal de café. 



SECCIÓN V. 



DEL CACAO» 



Como el cacao era indígena de America se hizo 
uno de los principales alimentos de los Españoles, 
como lo había sido de tiempo inmemorial entre 
los Indios. El precio de 150 nueces de cacao 
era un rea]. El gusto por el chocolate pasó 
después de la conquista á España, donde en poco 
tiempo lo usaron tan generalmente como en Ame- 
rica. Se puede decir que con los Españoles se ha 
hecho una necesidad que aun precede á la del 
pan. Los frailes Españoles lo introduxeron en 
Francia. 

El chocolate se usa ahora en toda la Europa. 
Cada nación lo prepara diversamente, aunque sin 
embargo no puede consistir mas que en el grado 
de espesura 6 de liquided que lo dan, ó en la can- 
tidad de azúcar, y la calidad de aromas, que se 
usa en su composición. Se observa también, que 
las naciones meridionales prefieren el cacao acei- 
toso, mientras que las del norte dan la preferencia 
al seco y amarga . 



74 



• i Cultivo v^tLas plantaciones de cacao se au- 
mentaron rápidamente en Tierra Firme, y. el suelo 
segundó tan admirablemente las labores del cul- 
tivador, que en el producto la abundancia se 
juntó á la excelencia. £1 cacao de esta parte va 
después del de Soconusco. Es cosa bien conocida 
que la mejor recomendación para el cacao es, que 
es de Caracas, ó en otras palabras de Tierra Firme. 
Pero aun en las mismas provincias la calidad va- 
ría. £1 cacao de .Uritucu es superior al de los 
otros lugares» y una cantidad de un tamaño igual 
pesa veinte por ciento mas., El cacao ide la costa 
va después, y obtiene la preferencia sobre el del 
interior. ;....: . « :: 

Las plantaciones de cacao .están todas ellas al 
norte de la cadena de montañas que corren la 
costa del mar, y.:en:iel interior del paya. Las 
primeras se extiendenrdesde Cumana hasta la boca 
de Tocuyo ; las ultimas están situadas en les valles 
de Tuy, Uritucu, Ocumare, Cura, Mario, Tare, 
Santa Teresa, Santa Lucia, Zuapira, San Felipe, 
Barquisimeto, Valencia, Guigue, y Cariaco. 

No todos los terrenos son igualmente adaptados 
para, el cultivo del cacaos y menos todas las situ- 
aciones. Un análisis del. suelo destinado para 
este cultivo no ofrece indicaciones bastante fixas. 
El color ó la calidad no importa nada ; lo que se 
necesita es. que. esté libre hasta cierta hondura, 
cosa que se. verifica por el tamaño de los arboles 
de que está cubierto: esta señal determina la 
tierra que es propia para el cultivo del cacao. 



75 

Una situación conteniente no se halla con tanta 
facilidad. No debe estar expuesta al norte, y 
debe estar á las orillas de un rio, para que en el 
tiempo seco comunique humedad al terreno, y 
que reciba las aguas en tiempo de lluvia. : Se 
prefiere la tierra que puede recibir los beneficios 
del riego, sin estar expuesta al daño de bus inun- 
daciones. ."'!• 

Después de haber elegido el terreno, se debe 
limpiar de' -todo* sua arboles, arbustos, y otras 
plantas. Esta operación se hace de varios modos. 
Es la costumbre en Tierra Firme de comenzar á 
cortar los arboles asi que se • acaban la» lluvias ; 
esto es, <hácia el mes de Noviembre j -la leña des- 
pués de cortada ae deja para que se seque, des- 
pués se amontona y se quema. -• -■ - 

Asi que los plantaciones están bien desembara- 
zadas, cortan, fosos pequeños^ en la dirección del 
declive de su suelo : * estos sirven para hacer cor- 
rer las aguas paradas, y para regarle quando con- 
viene. Entonces hechan la linea sobre la que los 
arboles de cacao deben plantarse. Por lo general 
los plantan en triángulos ó en quadros. De qua- 
lesquier modo que sea,, siempre hay una calle en 
el centro, formada de arboles de cacao, y que 
corre en la .dirección del este al oeste. Quando 
se plantan en quadros, esta calle se halla cruzada 
por otra que corre del norte al sud. Las plantas 
de cacao, deben ponerse á 15 ó 16 pies (medida 
Francesa) unas de otras en un buen terreno, y á 
13 ó 14 en un terreno de calidad inferior. 



76 

Este es quiza el único árbol en la naturaleza 
al que los rayos vivificantes del sol sean nocivos. 
Exige que se le ponga al abrigo de su ardor ; y 
el modo de combinar esta protección con los prin- 
cipios de la fertilidad, forma una parte muy esen- 
cial de los talentos que pide su cultivo. El árbol 
del cacao se pone con otros arboles, que le pro- 
tejan de los rayos del sol, sin privarle de su calor. 
Para este efecto se sirven del erytrine y del 
banana. El ultimo le protege durante el primer 
año, por la rapidez con que crece, y por la mag- 
nitud de sus hojas. El erytrine dura casi tanto 
como el cacao ; sin embargo no todos los terrenos 
le convienen. Perece después de algún tiempo 
en terrenos arenosos y gredosos ; pero florece en 
los que combinan estas dos calidades. 

En las Antillas no pueden dar esta protección 
al cacao, porque expondría la plantación á ser 
destruida por cada huracán. Ademas de eso el 
cacao apenas prospera alli, y no tiene tanto aceite 
como en otras partes. 

El banana y el erytrine se plantan en la misma 
linea que los arboles del cacao. 

La calidad del suelo y las especies de erytrine, 
son las que determinan la distancia á la que deben 
ponerse. Aquella especie que los Españoles lla- 
man bucare anaveo, se planta en un suelo fértil, á 
la distancia de dos calles, es decir, á cada segundo 
rango de los arboles de cacao. La que llaman 
bucare peonio, se pone á la distancia de tres calles 



77 

en buenos terrenos, (á cosa de quarenta pies 
Franceses). 

La primera especie de erytrine es la que se 
levanta mas. La segunda especie tiene muchas 
espinas, la hoja por encima es mas obscura, y por 
debaxo mas blanca. Las dos especies deben cor- 
tarse quando la luna está en su menguante, y 
dexarse á la sombra hasta su creciente, á cuyo 
tiempo deben plantarse. Sin embargo es mas 
preferible el tomarlas de una almaciga. 

En una fila de arboles de cacao el banana se 
pone entre dos cacaos, un erytrine entre los dos 
que siguen. En la otra fila, un banana se pone 
entre cada árbol de cacao, y ningún erytrine : de 
suerte que este está á la distancia de dos calles. 
Primero plantan el banana y el erytrine, y una 
vez que se ha preparado este modo de poner á 
cubierto el cacao, hacen un hoyo, al rededor del 
qual plantan quatro tallos del y ucea, á la distancia 
de dos pies el uno del otro. Al fin de dos meses 
plantan en el hoyo el cacao ; quanto mas pequeña 
la planta tanto mejor. Sin embargo hay terrenos 
que están sugetos á gusanos, en los que las plantas 
pequeñas no convienen ; pero, excepto en este 
caso, las plantas pequeñas son las mejores, porque 
las mayores exigen mucho mas trabaxo para su 
traslación y plantación, muchas de ellas perecen, 
y las que viven brotan y dan fruto, pero es de 
ningún valor. 

La planta de cacao no debe exceder treinta y 
seis pulgadas de alto quando se transplanta j si 



^ 



78 

es mayor, no prospera tan bien, como ya haremos 
ver. 

Las almacigas para el cacao requieren un ter- 
reno excelente y bien preparado, donde el agua 
no se pare. Deben estar al abrigo del sol. Se 
forman montones de tierra, en cada uno de los 
quales se ponen dos granos de cacao, de tal suerte 
que estén paralelos con el nivel del terreno» Du* 
rante los primeros veinte dias se cubren las si- 
mientes con dos capas de hojas de banana 6 de 
otro árbol. Si hubiese necesidad, se riega, pero 
es preciso no dexar que el agua se pare. £1 
tiempo mas aproposito para la siembra es en 
Noviembre. 

Donde no hay una facilidad para regar, la 
plantación del cacao debe hacerse en la estación 
de las lluvias ; pero donde el riego es practicable, 
es mejor plantar en tiempo seco, y asistir á Ja na* 
turaleza por el riego, puesto que entonces está en 
manos del cultivador el dar. la exacta cantidad de 
humedad necesaria. Pero en todos los casos, se 
debe cuidar que no se mojen las plantas en el in- 
tervalo de sacarlas de la tierra y de replantarlas. 

Quando el cultivo es en semillas, (que no lo es 
nunca en las provincias de Caracas), se plantan 
dos granos de cacao del mismo modo que des- 
cribimos antes, de suerte que estén al nivel de la 
tierra. Entonces los cubren con una hoja de 
banana, doblada tres veces, sobre el que ponen 
un pesecito para que no la lleve el aire ; asi que 
las simientes brotan, quitan la hoja del banana. 



79 

Si los dos granos brotan, se corta la planta mas 
débil, para envigorizar á la otra. 

Quando el banana envejeze* se debe cortar por 
temor de que perjudique con su caída accidental 
á los cacaos. Los- quitan asi que: los ery trines 
daa bastante sombra : esta operación da mas airé 
á los arboles dé la plantación, y les hace crezer. 

Hasta que la planta del cacao llega, á la altura 
de quatro pies, tallan sus ramas hasta su pie. Si 
hecha varías ramas, las reducen á tres, en dis- 
tancias iguales ; y en proporción que la planta 
aumenta,: las hojas que aparecen en las tres ramas 
se cortan igualmente;: Si se doblan demasiado, 
inclinándose hacia la tierra, las atan, para que el 
ar bol no se encorbe. Las ramas que desechan 
se cortan á la distancia de dos dedos del árbol. 
También cortan los pimpollos que nacen del .árbol, 
porque no viven mas que á costa suya. 

Enemigos.?— El árbol de cacao debe tener bas- 
tante sombra, para impedir, que se queme con- los 
rayos del sol. Si está demasiado expuesto, sus 
nonas se esparcen, se rajan, y el árbol perece. 
También se halla infestado de gusanos, que carco- 
men su corteza, y atacando después su interior le 
destruyen. El único remedio que hasta ahora se 
ha hallado, es el de emplear gente que mate á 
estos gusanos, los que se hallan depositados por 
un insecto con alas, que carcome el árbol : asi 
que oye á su destructor, se deja caer, y confia en 
sus alas para su seguridad. 



80 

■ 

£1 color de este insecto es de una mezcla de 
color de ceniza y blanca. Si se le comprime, 
hace un ruido algo parecido al del agua que cae 
sobre una substancia muy caliente. Tiene dos 
cuernecitos en la cabeza, cuyas puntas están hacia 
arriba. Es tan vivo, que aun quando le separan 
la cabeza del cuerpo, tarda mucho tiempo en 
morir. Para depositar sus gusanos, hace agujeros 
en el árbol. 

Al principio de la estación de las lluvias otro 
gusano hace su aparición, que devora las hojas del 
árbol de cacao. Esta especie de gusano se llama 
goaseme ; y algunos años son tan abundantes que 
toda la gente de la plantación está empleada úni- 
camente en destruirlos. Este gusano tiene quatro 
pulgadas de largo, y es del grueso de un dedo. 
Se llama angaripolas ó Indio, por razón de la vi- 
vacidad de sus colores. Se cree que estos gusa- 
nos nacen de otros gusanos grandes de la tierra, 
que son los que engendran á las mariposas, que 
pQnen sus huevos en las hojas del cacao. Estos 
huevos están llenos de gusanillos, que se alimentan 
de las hojas del cacao, y que están en montones 
del tamaño de una peseta. Los buscan y des- 
truyen con mucho cuidado, porque ocasionan per- 
juicios muy grandes. Los que se escapan se me- 
ten en la tierra, y al año siguiente se cambian en 
mariposas. Al tiempo que el gusano aparece se 
encienden hogueras, que no sean bastante grandes 
para dañar al cacao, pero lo bastante para atraer 
la mariposa y quemarla. 



81 

Las plantaciones de cacao en el valle de Tuy, 
en los distritos de Marín, Cuba, Sabana, Ocu- 
mare, San Francisco, &c. están sugetas á otra 
especie de gusano llamado rosquilla. Multiplica 
en la estación de sequedad. 

Hay unos insectillos que los Españoles llaman 
acerredores, de la misma figura que los que comen 
la corteza del cacao, pero mas grandes, y de un 
color que tira á negro. , Se alimentan de las 
ramas del cacao. Se les halla siempre sobre las 
ramas que han cortado, y el único medio de ob- 
viar el mal es destruyéndoles. 

Los gusanos que llaman vachacos causan tam- 
bién mucho perjuicio. Se comen las hojas y la 
flor. Para destruirlos, es necesario buscarles en 
sus nidos en la tierra. Hechan agua en ellos, , y 
mueven la tierra. De este modo destruyen sus 
pequeñuelos, y el mal disminuye, aunque no cese 
enteramente. 

Hay una planta parásita que se enreda á las 
ramas del cacao, envolviéndole de tal suerte que 
le seca, alimentándose de su substancia. El único 
remedio para esto es arrancarla. Esta es la ocu- 
pación de los Negros en los Domingos. 

Quando los arboles de cacao están con fruta, se 
hallan sugetos á un mal que llaman mancha, y que 
es en efecto una mancha negra, que destruye la 
planta, atacándola por el tronco. Para conser- 
varla se hace, asi que aparece, una mella que 
pase la corteza. Pero si la mancha es demasiado 
grande, entonces es preciso cortar toda la paite 

TOM. II. F 



8? 

infectada. Entonces descaiga un liquido y queda 
curada. La corteza se queda de un color mora- 
do en el parage que estaba la mancha. 

Los otros enemigos del cacao son el agouti, el 
ciervo, la ardilla, la mona, &c. El agouti es el 
mas destructor. Su devastacipq no se limita á lo 
que come ; perp hstce caer el fryto que nace ea 
el cuerpo del árbol. A veces destruye eq una 
noche todas las esperanzas del propietario. 

Los ciervos comen la vayna ú hollejo del cacao 
quando está aun tierno, con tal voracidad, que se 
hallaron en el cuerpo de un ciervo, qqe mataron 
á las orillas del Tuy, trescientos de ellos sin estar 
mascados. También les gustan los cogollos, que 
alcanzan levantándose con los pies de atrás j y 
por esto son mas peligrosos á causa de lo tierno 
de 1^ planta jovep. Producen aun mas mal qui- 
tando al árbol la corteza con los cuernos. 

Las ardillas no com$n mas que la exudación 
liquida del cacao, sin tocar al grano ; pero este 
sa cae á tierra, y se pierde, ya sea que le come 
algún otra; animal, ó que caiga en los fosos hechos 
para dar salida á las aguas. 

Las monas devoran el grano como los cochinos. 
Los Creollos las llaman guarros^ de los que hay 
varias especies. Ocasionan mucho daño, comiendo 
las vaynas grandes ó pequeñas, y haciendo caer 4 
tierra las flores y el fruto. Para alejar á todos 
estos animales es necesario el uso de una, escopeta, 

Los pagaros no son tt#nos dañosos al cacao. 
Toda la clase de los papagayos, y en particular 



el grande ara, que no destruye mas que por des- 
truir, y los toritos, que vienen en grandes tropas, 
conspiran igualmente en arruinar las plantaciones 
de cacao. 

Conservación. — Es. necesario que una planta- 
ción de cacao tenga siempre sombra y riego : las 
ramas de las plantas deben limpiarse de la caspa 
que se forma sobre ellas ; los gusanos deben ser 
destruidos j no se debe permitir que crezca nin- 
guna yerba grande ó arbusto cerca de ella ; puesto 
que el menor mal que podía suceder seria la per- 
dida total del fruto que cayese entre estas male- 
zas. Pero es sumamente esencial el profundizar 
los fosos para el agua, á proporción que la planta, 
aumenta en volumen, y que sus raizes se meten 
mas ; pues si se dexan á la hondura de tres pies, 
mientras que las raizes entran hasta seis pies, re- 
sulta que la parte inferior de la planta está en una 
situación demasiado húmeda, y hecha raíz á flor 
del agua. Esta precaución contribuye no solo á 
hacer la plantación mas durable, pero también á 
hacer que la cosecha sea mas productiva. Es 
necesario también abstenerse de cortar alguna 
rama de hs que están en un estado de produc- 
ción* Tal operación haría que el fruto del año 
siguiente fuese mas fuerte ; pero la planta en 
aquel momento se enerva, y a veces perece, se- 
gún la calidad de la tierra, y el numero de las 
ramas que se cortan. 

Si la tierra de las plantaciones se halla pisada 
por animales, entonces la planta no dura tanto. 



84 

El riego, quando se hace como se debe, las man- 
tiene por mucho tiempo en un estado capaz (Je 
producir. 

Marchit ación. — El fruto del cacao se seca en 
el árbol por estas tres causas : — 
* Primera, Quando la plantación está inundad» 
de agua por mucho tiempo. Muchas planta- 
ciones de cacao, que no habian estado cubierta» 
de agua mas que por treinta horas, han perdido* 
todo su fruto. 

Segunda, Lluvias muy abundantes, particular- 
mente en valles demasiado húmedos. Esto se 
remedia con los fosos, que conduzcan el agua 
inmediatamente afuera de la plantación. 

Tercera, La falta de una necesidad absoluta 
de regar la plantación baxo un sol abrasador. £1 
vapor de la tierra marchita el fruto. Si las lluvias 
faltan por algún tiempo, y si se siguen lluvias 
demasiado violentas, el fruto perece también. 

Esta desecación ó marchitacion sucede en iodos 
los parages ; aunque en algunos, el sobrante del 
fruto que el árbol no puede alimentar es lo único 
que está sugeto á ella. En otros, como en Ara- 
guita y Caocaga, se deseca á medida que caen las 
lluvias del norte. El suelo también ocasiona otra 
-especie de desecación : las vaynas del cacao no 
son todas iguales, algunas contienen granos que 
son buenos, mientras que otras les tienen malos. 
Los Creollos llaman esto defectuoso. 

Cosecha. — >E1 cacao da dos principales cose- 
chas al año ; una es por S n Juan, la otra á fines 



85 

de Diciembre. El cacao se madura, y se coge 
también durante todo el año. Pero en todps las 
estaciones» la gente de Tierra Firme trata lo 
mejor que puede de hacer sus cosechas al men- 
guar la luna, porque, según dicen, la experiencia 
prueba que con esta precaución el cacao es mas 
• solido, y menos expuesto á hecharse á perder. 

Sin embargo, Don Fernando Blanco, un habi- 
tante de Caracas, mantenía, que esto no era mas 
que una preocupación ridicula. También obser- 
■ vaba que la practica era imposible, puesto que 
seria necesario hacer toda la cosecha en los quince 
dias de su menguante ; pero que al observar asi 
los cambios de la luna, el cacao no podría reco- 
gerse sin que mucho de ello se perdiese en el ár- 
bol ; de consiguiente se perdería mucho suspen- 
diendo la cosecha durante su creciente. 

Para recoger el cacao, suelen emplear los In- 
dios y Negros que tienen mejor vista, para que 
no escogan mas que el fruto maduro. Los mas 
activos y robustos son los que llevan el grano á 
.los lugares donde lo menean. Los viejos y los 
- estropeados son los que lo menean. Esta opera- 
ción se hace en un lugar bien barrido, y cubierto 
de hojas verdes, sobre las que ponen el cacao. 
Los unos abren la vayna, mientras que los otros 
sacuden el grano con una maceta pequeña, que 
no tenga corte, pues entonces perjudicaría al 
cacao. 

El cacao bueno tiene que separarse del malo. 
. Hay quatfo especies de cacao en cada cosecha ; 



86 

el maduro y en buena condición, el verde pero 
sano, el carcomido, y el podrido. La primera 
especie es la mejor calidad, la segunda no es 
mala ; pero las otras dos se deben desechar. 

Asi que la especie que no está enteramente 
madura comienza á hechar manchas, se debe se- 
parar. En quanto á las vaynas que no están en- 
teramente maduras, se deben dejar amontonadas 
por tres dias baxo las hojas de banana, para que 
se maduren antes de abrirlas. Quando se alma- 
cena el cacao, es preciso cuidar mucho de no 
dexar entre él pedazos de vayna ú hojas, ó qua- 
• lesquiera otras partículas excrementicias. Este 
cuidado se debe repetir todas las veces que se 
mueve del almazen, ó que se vuelve á poner en él. 

El cacao debe siempre exponerse al sol al 
quarto dia después de haberse recogido, y esto se 
debe repetir todos los dias hasta que esté perfec- 
tamente seco. Quando lo está, los granos re- 
bientan si se comprimen, sus cascaras suenan 
quando se las golpea, y no se recalientan mas 
quando se las pone en montones : está es la mejor 
prueba que la humedad, que tanto daña á su con- 
servación, se ha disipado ya. Si el cacao no está 
suficientemente expuesto al sol, se enmohece j si 
al contrario lo está demasiado, se seca, y se pol- 
variza fácilmente. 

Quando la cantidad de cacao que se ha reco- 
gido es muy grande, se pone al sol por cien quin- 
tales á la vez, á no ser que el cultivador tenga 
bastante gente para exponer una mayor cantidad : 



87 

esta operación es indispensable para impedir que 
se enmohezca. Si las lluvias impiden su exposi- 
ción al sol) es preciso extenderlo, asi que está 
bastante limpio, en granjas, salones, ó corredores, 
de que una plantación de cacao tiene que estar 
provista : esta operación no puede retardarse sin 
el peligro de perder la cosecha. 

Seria muy ventajoso que empleasen estufas para 
secar el cacao quando no hay sol j pero este ex- 
pediente, tan simple é importante, es desconocido 
en Tierra Firme. 

Es casi una opinión universal, que la precau- 
ción mas esencial para conservar el cacao con- 
siste en recogerlo quando la luna mengua. De* 
pons cree que pueden calcular mas seriamente 
sobre el cuidado de depositarlo en salas tan her- 
méticamente cerradas que el aire no pueda pene- 
trar j sería aun mejor que las salas fuesen de ma- 
dera* para poder mejor excluir la humedad. £1 
suelo debía estar levantado de dos pies* Baxo el 
éuelo se pone un brasero de carbón, cubierto de 
una especie de embudo, cuya punta entre en el 
moóton de cacao* difundiendo su calor. En la 
granja que contiene el cacao, hay algunos qué 
ponen botellas de vinagre ligeramente tapadas con 
papel* para impedir (a formación de los gusanos. 

El cacao que comienza á mostrar mánchitas, 
se puede librar de una entera corrupción aplicán- 
dole un poco de salmuera. Esto ocasiona cierto 
grado de fermentación, que basta para destruir los 
gusanos, y para conservar el cacao por mucho 



88 

tiempo contra otros ataques. ¿ Porque no em- 
plean este preservativo quando está una vez seco, 
y quando esta almacenado para venderse ? 

En S n Felipe hacen uso del humo para conser- 
var el cacao ; aseguran que la sal muy fina, espar- 
cida entre el cacao, lo protege contra los gusanos. 

Han hecho mucho para conservar el cacao 
después de estar limpio de todos sus granos ver- 
des ó dañados, y de todos los artículos estraños, 
quando no ha recibido ninguna injuria ó golpe en 
la operación de secarse ; y quando se guardó sub- 
seqüente en un sitio seco y nada expuesto al aire : 
sin embargo, á pesar de estas precauciones, el 
cacao de la mejor calidad no se halla en estado 
de venderse al fin de un año. 

Estas circunstancias prueban suficientemente, 
que el cultivo del cacao exige mas atención que 
ciencia, mas vigilancia que ingenio, y mas dili- 
gencia que teoría. La elección del terreno, la 
distribución y zanjas para las aguas, la posición 
de los arboles destinados á dar sombra la cacao, 
son casi los únicos puntos que requieren un in- 
telecto mas que común. Los gastos de un es- 
tablecimiento de esta especie son menores que los 
de qualesquiera otro de igual renta. Un jorna- 
lero basta para la conservación y cosecha de 1000 
plantas, que cada una debe producir á lo menos 
una libra de cacao, en un terreno de una cali- 
dad moderada, y libra y media en el mejor ter- 
reno. Por un calculo de veinte onzas cada planta 
una planta con otra, las 1000 plantas tienen que 



89 

producir 1250 libras, que ai precio acostumbrado 
de 20 duros por quintal, dan 250 duros al año por 
cada jornalero. Los gastos de las plantaciones, 
incluyendo los de los utensilios, maquinas, y edi- 
ficios, son también menores para el cacao que para 
qualesquiera otro producto* Los retardos de la 
primera cosecha, y los accidentes peculiares al 
cacao, es lo único que disminuye el numero de 
los cultivadores, y que les instigue á preferirle 
otras producciones. 

La planta de cacao no está en estado de pro- 
ducir perfectamente hasta su octavo año en las 
plantaciones del interior, y hasta el noveno en las 
de la costa. Sin embargo, por una singularidad 
que solo la situación es capaz de explicar, la co- 
secha del cacao comienza en el sexto año en el 
valle de Goapa, y al este de la boca de Tuy. 
Cerca de la linea, y á las orillas del rio Negro, 
l¿is plantaciones están en su perfecto producto en 
el quarto, ó á lo mas en el quinto año. 

' El árbol de cacao continua produciendo hasta 
la edad de 50 años en la costa, y de 30 en el 
interior. 

Por lo general el cacao recibe mas atención en 

la parte oriental de Tierra Firme que en los otros 

sitios, y que en las colonias Francesas. Es cierto 

. que la excelencia del suelo contribuye mucho á 

.la calidad de este articulo, pero sin la ayuda del 

arte, estaña lexos de poseer aquella superioridad 

que tiene en el comercio sobre el cacao de los 

.otros payses. 



90 

La provincia de Caracas/ dice Humboldt, pro- 
ducía anualmente, al fin del siglo diez y ocho, 
150 mil fanegas, 100 mil de las quales se con- 
Stimian en España, y 30 mil en la provincia. Es- 
timando una fanega de cacao solamente á 25 
duros por el precio que se daba en Cádiz, halla- 
mos, que el valor total de la exportación de cacao 
por los seis puertos de la antigua Capitania*Gene- 
ral de Caracas, t sube á 4 millones y 800 mil 
duros. Un objeto tan importante de comercio 
merece una discusión seria ; y me lisonjeo, que 
con los muchos materiales que he recogido sobre 
todos los ramos de agricultura colonial, podre 
añadir algo á la información publicada por? M. 
Depóns en su apreciable obra sobre las provincias 
de Venezuela. 

El árbol que produce el cacao no se encuentra 
ahora silvestre en los montes de Tierra firme, al 
norte del Orinoco : no comenzamos á verle sino 
mas arriba de los raudales de Atures y Maypures. 
Abunda, particularmente, cerca de las orillas del 
Ventuari, y en el Alto Orinoco entre el Padamo 
y el Gaete. Esta escasez de cacao silvestre en el 
Sud de America, al 6 o de latitud septentrional, 
es un fenómeno muy curioso en la geografía bo- 

* La provincia, no la antigua Capitanía-General, exclu- 
yendo por consiguiente las plantaciones de cacao de Cumana, 
de la provincia dé Barcelona, de Máraoaibo, dé Varinas, y de 
la Gulana Española. 

f S to Tomas en la Nueva Guiana 6 Angostura, Cumana, 
Nueva Barcelona, La Guayra, Puerto Cabello, y Maracaibó. 



91 

• 

tánica» y sin embargo muy poco conocido. Este 
fenómeno parece aun mas extraño, porque, según 
el producto anual de la cosecha, el numero de 
arboles que dan fruto en las plantaciones de cacao 
de Caracas, Nueva Barcelona, Venezuela, Varinas, 
y Maracaibo, se computa á mas de 16 millones. 
EL árbol de cacao silvestre tiene muchas ramas, 
y está cubierto de un follage espeso y obscuro. 
Da un fruto muy pequeño, como aquella variedad 
que los antiguos Mexicanos llamaban Üalcaca- 
huatL Trasplantado en los conucos de los In- 
dios de Casiquiare y del rio Negro, el árbol sil- 
vestre conserva por varias generaciones aquella 
fuerza de vida vegetal, que le hace dar fruto 
al quarto año ; mientras que en la provincia de 
Caracas, la coseeha no comienza mas que desde 
el sexto* séptimo y octavo* Son mas tarde aun 
en el interior que en las costas, y en el valle de 
Guapo. No encontramos ninguna tribu que pre- 
parase alguna bebida con las simientes del árbol 
del cacao. Los salvages chupan la pulpa de la 
v&yna y arrojan las simientes, que á veces se hallan 
en montones donde han pasado la noche. Aun- 
que el chorote, que es una infusión muy ligera de 
cacao, se considera en la costa como una bebida 
muy antigua, ningún hecho histórico prueba que 
el chocolate, ó alguna preparación de cacao, fuese 
conocida de los naturales de Venezuela antes de 
la llegada de los Españoles. A mi me se figura 
mas probable, que las plantaciones de cacao de 
Caracas fueron hechas en imitación de las de 



92 

México y Guatimala ; y que los Españoles que 
habitaban en Tierra Firme aprendieron el cultivo 
del árbol de cacao, á ponerlo en su infancia al 
abrigo del follage del erytríne y del plantano, la 
fabricación de las pastillas de chocolate, y el uso 
del liquido del mismo nombre, por sus comunica- 
ciones con México, Guatimala, y Nicaragua, tres 
payses, cuyos habitantes eran de un origen Tol- 
tecko y Aztecko,* 

" El que ha tomado una taza," dice el page de 
Hermán Cortes, " puede viajar todo el día sin 
necesidad de otro alimento, especialmente en cli- 
mas muy calientes ; pues el chocolate es por su 
naturaleza frió y refrescativo. ,, No podemos 
admitir la ultima parte de esta aserción; pero 
tendremos muy pronto ocasión, en nuestro viage al 
Orinoco, y en nuestras excursiones hacia la cima 
de las Cordilleras, de celebrar las saludables pro- 
piedades del chocolate. Igualmente fácil de llevar 
y emplearle como alimento, contiene una grande 
cantidad de partículas nutritivas y estimulantes 
en un pequeño espacio. Se ha dicho con mucha 
verdad, que en África, el arroz, la goma, y el aceite 
del shea, asisten al hombre en atravesar los de- 
siertos. En el Nuevo Mundo, el chocolate, y la flor 

* El Padre Gili ha mostrado claramente, por dos pasages 
en Torrequemada (Monarquía Indiana, lib. xiv. cap. 14. y 
42.), que los Mexicanos preparaban la infusión en agua fría ; 
y que los Españoles han introducido la costumbre de pre- 
parar el chocolate, haciendo hervir la pasta, del cacao en el 
«gua. 



93 

del mate, le han hecho accesibles las tierras ele- 
vadas de los Andes, y los vastos y desiertos 
montes. 

La cosecha del cacao es sumamente variable. 
£1 árbol vegeta tan vigorosamente, que la flor 
sale aun de los pimpollos que brotan de las 
raices, en donde la tierra, los dexa por cubrir. 
Sufre de los vientos del nort-este, aunque estos 
vientos no hagan baxar mas que unos quantos 
grados el temperamento. Las lluvias violentas 
que caen irregularmente después de la estación 
de las lluvias, desde Diciembre á Marzo, son 
también muy perjudiciales al árbol de cacao. £1 
propietario de una plantación que tenga 50 mil 
arboles, amenudo pierde el valor de mas de 4 ó 5 
mil duros en cacao en una hora. La grande 
humedad no es favorable al árbol mas que quan- 
do aumenta progresivamente, y que es por mucho 
tiempo y sin interrupción. Si en la estación de 
la sequedad, las hojas y la fruta nueva se mojan 
por un chaparrón violento, el fruto se cae del 
tallo. Parece que las venas que absueven el agua 
se rompen por haberse hecho turgentes. Pero si 
la cosecha del cacao es una de las mas inciertas, 
á causa de los funestos efectos de las malas esta- 
ciones, y del gran numero de gusanos, insectos, 
paxaros, y quadrupedos, que devoran la vayna 
del cacao ; si este ramo de agricultura tiene la 
desventaja de obligar al nuevo cultivador á aguar- 
dar ocho ó diez años por el fruto de su trabaxo, 
y de producir un articulo muy difícil de conser- 



9* 

var ;* no debemos olvidar, que las plantaciones 
de cacao no exigen tantos trabajadores como las 
de otros artículos. Esta consideración es muy 
importante á una época que todas las naciones 
de la Europa han resuelto noblemente de poner 
fin al traficQ -de Negros. Un Negro basta para 
cuidar de mil arboles, que un año con otro pue- 
den producir 12 fanegas de cacao. Es cierto, 
que en la isla de Cuba una plantación grande de 
azúcar, con trescientos Negros, da un año con 
otro quarenta mil arrobas de azúcar, cuyo valor, 
á quarenta duros la caxa,t sube á 100 mil duros j 
y que en la provincia de Venezuela, el cacao hasta 
el valor de cien mil duros, ó quatro mil fanegas, 
quando la fanega está tan solo á 25 duros, nece- 
sita 300 ó 330 Negros. Las 200 mil caxas de 
azúcar, ó los tres millones 200 mil arrobas^ que 
la isla de Cuba ha exportado anualmente desde 
1812 hasta 1814, suben á 8 millones de duros, y 
podían fabricarse con 24 mil Negros, si la isla 
iubiere grandes plantaciones ; pero .esta suposi- 
ción no se conforma coa el estado de la colonia, 
y con la naturaleza de las cosas. En 1811 la 
isla de Cuba empleaba 143 mil Negros solo en 
los campos ; mientras que la Capitania-General 
de Caracas, que produce anualmente (peco que 

* Ei caqao de Guayaquil se conserva mejor que el de 
Caracas. 

f Una caxa pega de 15 arrobas y media á 16. 

% Las haciendas de Choroni, Ocumare, Chuao, Turiamo, 
Guaiguaza. 



94 



exporta) 200 mil fanegas de cacao, ó el valor 
de 5 millones de duros, no tiene, ya sea en la* 
ciudades ó ya en los campos, mas que 60 mil 
Negros. Es casi sqperfluo añadir, que estos re- 
sultados variar* según los precios de azúcar y 
cacao. 

Laa mejores plantaciones de cacao se hallan 
en la provincia de Caracas lo largo de la costa, 
entre Caravalleda y la boca del rio Tucuyo,* 
en loa valles de Cancagua» Capaya, Curiepe* y. 
Guapo ; y en los de Cupira, entre el Cabo Co- 
dera y el Cabo Uñare, cerca de Arora, Barqui- 
aimeto, Guigue, y Uritucu. £1 cacao que crese 
en las orillas del Uritucu, á la entrada de loa 
Llanos, en la jurisdicción de S n Sebastian de lo* 
Reyes, se considera como de la primera calidad. 
Después del cacao de Uritucu va el de Guigue, 
de Caucagua, de Capaya, y de Cupira. Los 
comerciantes de Cádiz dan el primer rango al 
cacao de Caracas, inmediatamente después del 
de Soconusco; y su precio es generalmente de 
treinta á quarenta por ciento mas que el de 
Guayaquil. 

No fue mas que á mediados del siglo 17, que 
los Holandeses, tranquilos poseedores de la isla de 
Curazoa, despertaron, por su contrabando, la in- 
dustria agricuhural de los habitantes de las costas 
inmediatas, y que el cacao se hizo un objeto de 

• Las do* protijwa» de C%r%cas y Nueva Barcelona» se 
disputan esta fértilísima pieza de tierra. 

7 



96 

exportación en la provincia de Caracas. Igno- 
ramos todo quanto pasaba en aquellos payses 
antes del establecimiento de la Compañía Biz- 
caina de Guipúzcoa en 1728. Ningún hecho 
estatistico ha llegado hasta nosotros ; lo única 
que sabemos es, que la exportación de cacao de 
Caracas apenas subia, al principio del siglo 18, á 
30 mil fanegas anuales. Desde 1730 á 17+8, la 
Campañia envió á España 858,978 fanegas, que 
hacen un año con otro 47, 700 fanegas ; el precio* 
de la fanega cayó en 1732 á 45 duros, quando 
se habia tenido antes á 80 duros ! En 1763 el 
cultivo aumentó tanto que la exportación subiá á 
80,659 fanegas.* Según los registros de la adu- 
ana en La Guayra, las exportaciones, sin contar 
el producto del trafico ilícito, eran : 

En 1789 — 103,655 fanegas, 

1792 — 160,592 

1794 — 111,133 

1796— 75,538 

1797 _ 70,832 
En los documentos oficiales, tomado de los pa- 
peles del ministro de hacienda,! la cosecha de la 
provincia de Caracas se computa á 135 mil fane- 
gas de cacao ; 33 mil de las quales eran para el 

* De estas 80,659, 50,819 se enviaron directamente á 
España; 16,364 á Vera Cruz; 11,160 á las Islas Canarias, 
y 2,316 á las Islas de las Indias Occidentales. 

% Informe (MS.) del Conde de Casa Valencia, consejero 
del departamento de Indias, á Don Pedro Várela, ministro de 
la Real Hacienda, sobre el comercio de Caracas, el 13 de 
Junio de 1797, fol. 46. 



1 



97 

consumo del pays; 10 mil para otras colonias 
Españolas ; 77 mil para la metrópoli ; 15 mil 
para el comercio ilícito con las colonias Francesas, 
Holandesas» Inglesas, y Dinamarquesas. Desde 
1789 hasta 1793, la importación desde Caracas á 
España fue, un año con otro, 77*719 fanegas al 
año, de las quales 65,766 se consumieron en el 
pays, y 11,953 se exportaron á Francia, Italia, y 
Alemania.* Según los muchos informes, que se. 
recogieron en el mismo sitio, estas computaciones 

* Según loe registros de los. puertos de, España, la impor- 
tación del cacao desde Caracas á la península fue, 

En 1789 78,406 fanegas 88 lbs. . 

1790 74,089 3 — 

1791 71,500 43 — 

1792 87,656 34 — 

1793 76,983 4 — 

Producto de un año con otro 77,719 fanegas. 
De estas 77,719 fanegas, las 60,202 se consumían en las 
provincias de España contribuyentes, y 5,564 en las pro- 
vincias exétnptas de Navarra, Bizcaya, &c. La exportación 
de España era, 

En 1789 13,718 fanegas 98 lbs. 

1790 6,421 80 — 

1791 21,446 17 — 

1792 17,452 48 — 

1793 728 23 — 

Producto de un año con otro, 1 1,953 fanegas. 

Come en el sistema tan complicado de aduanas en España, 
el cacao de Caracas se hallaba sugeto á un impuesto muy dife- 
rente, según se consumía en. la península 6 se exportaba al 
extrangero, (en el primer caso es de 52 por ciento, y en el - 
segundo 29 y medio), una gran cantidad de cacao se vol- 
vía á importar á España. 

TOM. !!• G 



98 

son aún demasiado baxas. Solo los registros del 
aduana de La Guayra daban, en tiempo de paz, 
una exportación de 8D ó 100 mil fanegas al año. 
Podemos muy bien aumentar esta suma un quarto 
ó un quinto mas, á causa del ttafico ilícito con la 
Trinidad, y con las otras Islas de las Indias. Pa- 
rece probable, que desde 1800 á 1806, el ultimo 
periodo de tranquilidad interior en las colonias 
Españolas, la cosecha anual de las plantaciones 
de cacao en la Capitanía-General de Caracas, era 
á lo menos de 193 mil fanegas, de las quales po- 
demos asignar á la provincia de Caracas 150,000 

á la de Máracaibo - 20,000 
á la de Cumana - 18,000 

á la de Nueva Barcelona 5,000 
Las dos cosechas que se hacen ahora al año, 
varían mucho ; pero sin embargo no tanto como 
las de los olivares y viñas de Europa. De las 
i 93 mil fanegas de cacao que produce la Capi- 
tanía-General de Caracas, 145 mil de ellas pasan 
á la Europa, ya sea por los puertos de la penin» 
sula, ó por el contrabando. 

Estas computaciones* son el resultado de mu- 
chos informes locales, y prueban que la Europa 
consume, en su estado presente de civilización,-— 

* Las Islas de las Indias Occidentales Inglesas expenaban 
á diferentes partes del mando, en 1812, mas de 283,000 casas 
de azúcar, cada una pesando 1400 libras, lo que hace S9t> 
millones de libras ; de las qnálés, tan solo la Jamaica daba, 
con 340 mil Negros, 189 millones de libras. £( producto de 
Coba y el de S to Domingo se ha compotado á 120 millones de 



99 



FtetícasL 

£9 millones de libras de cacao, á 120- 

francos el quintal, 27,600,000 

32 millones de libras de té, á 4 frs. 

la Ib. - - 128,000,000 

140 millones de lbs. de café, á 114 

frs. el quintal, - 159,600,000 

450 millones de lbs. de azúcar, á 54 

ft*. el quintal, - - 243,000,000 



Total,* 558,200,000 

La primera de estas quatro producciones, que 

se ha hecho en estos dos ó tres últimos siglos el 

libras de azúcar. Quando damos el consumo anual de cacao 
en Europa á 25 millones, y él de azúcar á 450 millones de 
libras, estamos convencidos que es el numero ex&cto dentro 
de un quinto. Este grado de precisión se puede alcanzar, 
computando con cuidado la exportación de aquellos payses 
que producen la mayor cantidad de azúcar y de cacao para 
el comercio Europeo ; por exemplo, con respecto al cacao, la 
exportación de los puertos de Tierra Firmé, Guayaquil, y 
Guatimala ; y para el azúcar, la de las Islas del Occidente 
Inglesas, Españolas, y Francesas. Observaremos aqui que el 
consumo del azúcar subía, según se ve por las tablas estatis- 
ticas de Francia, en 1800, á 54 millones ; en 1817 subía á 56 
millones de libras. 

* En 1818 el precio del cacao en Londres era, por el de 
Caracas, de 6 libras esterlinas á 6 L. 10 shelines ; por el cacao 
de calidad inferior de 4 L. lOs. á 3 L. lOs. el quintal ; el azú- 
car de 9 L. á 2 L. lOs. El precio de estos doa géneros ha 
subido considerablemente desde la publicación de la obra de 
Mr ColqubotuT. Es dificil dar un informe fíxo del precio del 
/ té, á causa de las grandes diferencias entre las calidades. 



100 

objeto principal del comercio y de la industria 
colonial, pertenece exclusivamente á la America ; 
la segunda al Asia exclusivamente, pues la ex- 
portación de cacao desde las Islas Filipinas es 
aun de tan poca importancia como los ensayos 
que han hecho en el Brasil, en la isla de la Tri- 
nidad, y en la Jamaica, para cultivar el té. Las 
provincias de Caracas dan cerca de las dos terce- 
ras partes de todo el cacao que se consume en el 
occidente y mediodía de Europa. Este resultado 
es aun mas notable, quanto es contra la opinión 
general. Pero el cacao de Caracas, Maracaibo, y 
Cu mana, no es todo de la misma calidad. Aca- 
bamos de ver que el Conde de Casa Valencia 
computa el consumo en España solamente á seis 
ó siete millones dé libras ; el Abate Hervás lo 
fixa á nueve millones. Los que han habitado 
por mucho tiempo en España, Francia, é Italia, 
deben haber observado que el uso del chocolate 
no es común mas que en la primera nación entre 
las clases pobres ; y de consiguiente con dificul- 
tad creerán, que España no consume mas que 
una tercera parte del cacao que se exporta á 
Europa. 

En 1817, la importación del azúcar de las Indias Orientales 
en el puerto de Londres no fue roas que de 50 mil talegas, 6 
5,500,000 lbs. Para formarse una idea de la importancia del 
comercio Europeo en azúcar, café, té, y cacao, observaremos 
que todas las importaciones en Inglaterra, subieron anual- 
mente, desde 1805 á 1810, á cosa de 1200 millones de francos* 



101 

Las ultimas guerras han tenido un efecto mas 
funesto sobre el comercio del cacao de Caracas, 
que sobre el de Guayaquil. A causa del aumen- 
to del precio, se ha consumido en Europa menos 
cacao de la primera calidad. En lugar de mez- 
clar, como hacían antes, ün quárto de libra de 
cacao de Caracas con los tres quartos restantes 
de lo de Guayaquil, este ultimo se ha usado en 
España sin ninguna mezcla. Debemos observar 
aqui, que mucho del cacao inferior, como lo del 
Marañoñ, el rio Negro, Honduras, y la isla dé 
S u Lucia, pasa en el comercio por cacao de Gua- 
yaquil. La exportación de cacao desde este 
puerto no sube á mas de 60 mil fanegas, de con- 
siguiente es dos-tercios menos que de los puertos 
de la antigua Capitania-General de Caracas. 

Aunque las plantaciones de cacao han aumen- 
tado én las provincias de Cumana, Barcelona, y 
Maracaibo, en proporción que han disminuido 
en lá provincia de Caracas, se cree aun que, en 
general, éste antiguo ramo de industria colonial 
se va gradualmente reduciendo. El café y el 
árbol efe algodón van progresivamente tomando 
el lugar del cacao, cuya cosecha lenta consumé 
la paciencia del cultivador. También aseguran 
que las plantaciones nuevas de cacao producen 
menos que las viejas ; que los arboles no adquie- 
ren el mismo vigor, y que dan menos fruto y mas 
tarde que antes. También acusan al suelo de no 
tener ya mas fertilidad; pero nosotros creemos 
antes, que la atmosfera ha cambiado por los pro* 



10« 

v 

gresbs del cultivo, y por la destrucción de arboles 
y arbustos. £1 aire que se reposa sobre un suelo 
virgen cubierto de montes, está cargado de hume- 
dad, y de aquellas mixturas gaseas, que sirven 
para alimentar las plantas, y que se levantan de 
la decomposicion de substancias orgánicas. Quan- 
do un pays ha estado por mucho tiempo sugeto 
al cultivo, no son las proporciones entre el azote 
y el oxigeno que variail : las bases constituyentes 
del atmosfera quedan inalterables ; pero no con- 
tiene en suspensión aquellas mixturas binarias y 
ternarias de carbónico, azote, é hidrogeno, que 
exhala un suelo virgen, y que se consideran como 
un origen de fecundidad. £1 aire, mas puro y 
menos cargado de miasmata y de emanaciones 
heterogéneas, se deseca al mismo tiempo. La 
elasticidad de los vapores disminuye sensible- 
mente. En la tierra que hace mucho tiempo 
que limpiaron, y que de consiguiente no es muy 
favorable al cultivo del cacao, por exemplo en 
las Islas de las Indias Occidentales, el fruto es 
casi tan pequeño como el del cacao silvestre. 
Es, como ya hemos observado, á las orillas del 
Alto Orinoco, después de haber pasado los lia* 
nos, que se halla el verdadero paya para el árbol 
del cacao ; montes espesos, en los que un suelo 
virgen, rodeado de una atmosfera continua- 
mente húmeda, produce arboles que dan cose* 
chas abundantes desde el quarto año. En todos 
los parages, en los qoe el suelo no está ya consu- 
mido, el fruto aumenta en tamaño con el cultivo, 



IOS 

y és menos amargo, aunque también es mas 
lento. 

Al Ver la cosecha del cacao disminuir gradual- 
mente en Tierra Firme, se puede preguntar si el 
consumo en España, Italia, y en el resto de la 
Europa, disminuirá en la misma proporción; ó 
si no será mas probable, que por la destrucción 
de las plantaciones de cacao, el precio aumente 
lo bastante para despertar de nuevo la industria 
del cultivador? Esta ultima opinión es la que 
prevalece en Caracas, entre los que deploran la 
diminución de un ramo de comercio tan antiguo 
y provechoso. A medida que la civilización se 
extiende hacia los húmedos montes del interior, 
hacia las orillas del Orinoco y de las Amazonas, 
ó hacia los valles que horadan los declives orien- 
tales de los Andes, los nuevos cultivadores halla- 
ran tierras y una atmosfera igualmente favorables 
-al cultivo del árbol de cacao. 

Es conocido, que los Españoles en general 
temen la mezcla del vanilla con el cacao, porque 
irrita el sistema nervoso ; de consiguiente el fruto 
de esta planta de hortaliza se halla descuidado 
en la provincia de Caracas, aunque se podría 
recoger una cosecha abundante en la costa húme- 
da y malsana entre Puerto Cabello y Ocumare, 
especialmente en Turiamo, donde la fruta del 
epidendrum vanilla obtiene hasta once ó doce 
pulgadas de largo. Los Ingleses y los Anglo- 
Americanos tratan á veces de hacer compras de 
▼anilla en La Guayra j pero con dificultad pue- 



104 

den los comerciantes obtener una pequeña can- 
tidad. En los valles que descienden de la cadena 
de la costa hacia el Mar Caribe, en la provincia 
de Truxillo, lo mismo que én las Misiones de la 
Guiana, cerca de los Raudales del Orinoco, se 
podría recoger una gran cantidad de vanilla ; su 
producto sería aun mas abundante, si, según la 
practica de los Mexicanos, desembarazasen la 
planta de las muchas yerbas que la rodean, y la 
-ahogan. 



SECCIÓN VI. 



DEL TABACO. 



El cultivo de esta planta que se halla favorecida 
principalmente por el terreno, y que podia culti- 
varse en una escala grande ó pequeña, y sin uten- 
silios costosos ó maquinas considerables, era en 
todos los respectos adaptado á un pueblo espar- 
cido, que no tenia otro medio de vivir sino por el 
trabaxo y la perseverancia. El cultivo y la pre- 

. paracion del tabaco no exige mucha labor, pero 
mucho cuidado : el mas pequeño descuido id 
escardar, ó en qualesquiera otra operación, que 

• mas abaxo detallaremos, es la causa de la perdida 

. de toda la cosecha. 

Almacigas. — El tabaco pide un suelo graso y 
húmedo. Uritucu tiene arena mezclada con la 



105 



grasa, y produce el mejor tabaco. Se re- 
produciría de sus simientes ; pero forman almaci- 
gas» que exigen un suelo rico en donde el agua 
na se para ; pues entonces las simientes se podri- 
rían en lugar de brotar. 

£1 tiempo que se escoge para sembrar es desde 
el mes de Agosto hasta Noviembre. £1 pririer 
cuidado es impedir, por buenas palizadas, que no 
entre ningún animal en la almaciga. Después de 
haber acabado la siembra, se riega la tierra, repi- 
tiendo esta operación tan amenudo como la falta 
de lluvia lo exige. Los cotyledones salen ál 
octavo diá ; y la nueva planta se cubre de hojas 
muy anchas de heliconia ó de plantano, para abri- 
garles contra los rayos directos del sol. Las yer- 
bas que nacen al mismo tiempo que el tabaco, le 
son muy perjudiciales ; las arrancan con la manó, 
cuidando de no dañar la planta. A veces es ne- 
cesario sembrar la tierra una segunda vez j pero 
tienen siempre que esparcir nuevas simientes en 
las partes donde la planta no ha aparecido. Es 
muy raro que la primera siembra no dexe grandes 
espacios por producir. £1 tabaco se trasplanta 
al cabo de 40 ó 50 días. 

Para Plantarle. — En el entretanto la tierra 
que destinan para plantar se prepara. La rompen 
bastante para que las lluvias disuelvan las sales, 
la pongan en un estado de fermentación, y hagan 
que el tabaco brote tallos fuertes y mucha raíz. 
Quando llega el momento de plantar, sacan la 
planta con toda la precaución posible, guardan- 



106 

do la particularmente contra los ardores del sol, y 
contra los golpes. Si el tiempo es seco, se debe 
regar la almaciga la noche antes, para que las 
jóvenes plantas estén mas frescas quando se sacas, 
y mejor dispuestas para la nueva germinación. 

£1 tabaco se planta en lineas á la distancia de 
tres pies y medio las unas de las otras* Los 
hoyos se hacen á dos pies de distancia en terrenos 
altos, y á uno y medio en los llanos. Deben ha- 
cerse dos dias antes de plantar en ellos ; porque 
en este intervalo todas las partículas dañosas 
tienen tiempo para exhalarse, y la lluvia deposita 
la humedad necesaria para la fertilidad. 

La planta debe ponerse en el hoyo con mucho 
cuidado. Se debe cuidar no solamente de no 
dañar sus raizes tiernas, pero también de sacudir 
la tierra que se pega á ellas al sacarla. Todos 
los terrones duros que podían injuriar á la planta 
se quitan, y el hoyo se cubre de modo que tsk agua 
no se deposite alli. Sin esta precaución la plante 
de tabaco perecería. 

Para mejor proteger la planta contra los ardores 
del sqI y contra las lluvias violentas* se la debe 
cubrir con una hoja del banana, ó Con alguna otra 
semejante. Quátró dias despue* se descubre, para 
reponer las plantas que no han tomado raiz, ya 
¿ea por culpa del cultivador, ó por otra causa 
alguna* El tiempo para plantar puede ser en 
medio del dia si no hace sol ; de otro modo no 
debe ser nunca mas que por la mañana ó por la 
tarde. 



107 

Paba EscAKDAa.-~DeBpoeB de estas precau- 
ciones, la plantación debe escardarse tan atnenudo 
como lo pida la cantidad de yerbas. Nada tiende 
mas al aumento del tabaco, que tenerlo limpio y 
desembarazado. Asi que la planta nueva ha 
adquirido bastante substancia y tamaño, trata de 
deshacerse de sus primeras hojas, que ellas mis- 
mas anuncian, por su caida, que son perjudiciales 
á la planta. La naturaleza pide en este caso la 
ayuda del cultivador. 

Gusanos.— Desde su mas tierna edad se ve 
atacado el tabaco por varias especies de gusanos* 
Perecería inevitablemente si el hombre no le de- 
fendiese contra sus destructores. Como cada uno 
de estos gusanos destruye á su modo, el mejor 
método para destruirlos es examinar bien sus ca- 
racteres y movimientos. Quando la planta se 
agacha, indica que está atacada por un gusano 
que se llama vane. Toman su residencia en la 
eimo de la planta» y se hallan al abrir las hojas 
que la forman. Toda aquella parte dañada por 
los gusanos se corta, junto á la parte sana. En- 
tonces hecha un nuevo pimpollo, que, con cui- 
dado, hace aun una planta de tabaco bastante 
buena. 

J^a rosca no ataca mas que por la noche ; por 
ei dia se esconde en la tierra. Un lecho de es- 
pinas puesto al rededor de la planta, es la mejor 
trampa que se les puede hechar. 

Hay un insecto que la gente del pays dice que 
daña al tabaco por una especie de transpiración 



108 

corrosiva, que deposita en la planta. £1 tabaco 
decaece insensiblemente, y no revive hasta que 
se ve libre de su enemigo. 

Hay una especie de mariposa, que los Creollos 
llaman palometa, que comete mucha devastación 
en el tabaco. Se escapa fácilmente durante el 
calor del dia, pero la humedad de la mañana le 
entorpece, y entonces es fácil matarla. 

La lombriz es casi imperceptible ; horada él 
pimpollo, y destruye la planta. 

También hay una especie de escarabajo, que 
en el pays llaman arador, y que metiéndose en la 
tierra, come las raices del tabaco, el que hace 
morir muy pronto. * 

Pero ningún insecto es mas terrible que el gu- 
sano con cuernos : no necesita mas que una noche 
para devprarse una hoja de tabaco, por grande 
que sea. 

£1 catalogó de los gusanos que atacan al tabaco 
podiá aumentarse considerablemente ; pero he- 
mos nombrado los suficientes para dar una idea 
de la vigilancia qué esta planta exige del cultiva- 
dor. 

Aumento. — Pronto la planta crece, y forma en 
su cima un cogollo, hacia la que el zumo se diri- 
giría si no se aplicase un remedio. £1 medio que 
se emplea con ventaja es el de cortar el cogollo. 
La planta tiene entonces pie y medio de altó. 
Esta operación se repite quando ha llegado á tres 
pies. Hay algunos que la repiten tres veces, pero 
5sto es raro. Al mismo tiempo cortan todos los 



109 

pimpollos nuevos, y ramas que atraen á si los 
jugos nutritivos de las hojas. La experiencia 
prueba que las ramas ó pimpollos que brotan del 
tronco, hacen el tabaco amargo, y retardan su 
cosecha. 

Madurez.— En conseqüencia de estas opera* 
ciones, el tabaco adquiere gradualmente un color 
entre azul y verde, que es una señal de que su 
madurez se acerca. Se conoce que está maduro 
por una pequeña mancha azulada, que se forma á 
la punta donde la hoja se junta con el tronco: esto 
ocurre por lo general eñ el mes de Diciembre. 

Todas las hojas no se maduran al mismo tiem- 
po, porque el zumo no está igualmente distribuido 
por toda la planta. No se recogen mas que las 
hojas cuyo color indican estar maduras. Las 
otras no tienen aun el jugo necesario, y no darían 
sino tabaco sin sabor. La cosecha se continua á 
medida que las hojas se van madurando. 

Para Recogerlo.— Es muy importante para la 
calidad deL tabaco que no se recoga mas que 
quando el sol está en toda su fuerza sobre el ho- 
rizonte ; pues el roció, ó qualesquiera otra hume- 
dad, perjudicaría con la fermentación á sus prin- 
cipios constituyentes, y haría ineficaces los bene- 
ficios que había recibido de la naturaleza, y los 
que podía esperar de una preparación metódica. 

A medida que se recogen las hojas maduras, las 
ponen en montones de veinte á veinte y cinco de 
ellas en cada uno, y entre las filas de las plantas. 
Los trabaxadores las recogen, las ponen sobre 



110 

esteras, las cubren para protegerlas del sol, y las 
llevan de este modo á la fabrica. 

Los Creollos de Tierra Firme dan á su tabaco 
dos especies de preparación ; á la una la llaman 
cura seca, y á la otra cura negra. La diferencia 
consiste en el grado de fermentación que dan al 
tabaco de cura negra. Su objeto es obtener de 
él un jugo que se estima mucho en el pays* Esto 
es lo que da el nombre de negra á la manera de 
curarle. 

Cura Seca. — Asi que el tabaco llega de los 
campos á las casas ó fabricas, lo dividen en pe- 
queños paquetes, que ponen á la sombra hasta el 
dia siguiente. 

Al cabo de veinte y quatro horas, cuelgan á la 
sombra, y sobre barras, las hojas del tabaco de 
dos en dos en el invierno, y de quatro en quatro 
en el verano. Esto sirve para que el tabaco 
pierda, por la acción del aire, su tensión y su 
color verde, para que en lugar de eso adquiera 
un color que tiene á amarillo, y una suavidad que 
lo haga mas flexible. En el tiempo de lluvia 
tiene que estar en esta situación tres dias, y á 
veces quatro ; pero si el tiempo es seco, dos dias 
es suficiente. 

Asi que el tabaco ha obtenido el debido color 
y suavidad, le descuelgan sin amontonarlo, por 
miedo de que fermente. Después le sacan el 
vastago, desde la punta hasta dos pulgadas de dis- 
tancia de la parte en que la hoja se une al fuste. 
Esto se hace con los dedos, y con aquella precau* 



111 

ckm necesaria para impedir que la hoja se rompa. 
Las higas que han experimentado esta operación, 
se ponen á un lado, y el tabaco dañado y los 
vastagos al otro, sin ponerlos en montones, porque 
aun hay peligro de que se calienten y fbrmenten. 

Al teísmo tiempo hacen cuerdas ó rollos de 
estas hojas, que dividen en bolas de setenta y 
cinco libráis, las que después de la preparación se 
disminuyen hasta veinte y cinco libras. Toda 
esto exige mucha celeridad, porque sino las hojas 
se secan, y de consiguiente es mucho mas difícil 
sacarla^ el vastago y el enrollarlas. De este tnodo, 
si la operación se retarda, será la Hoayor fortuna 
si el tabaco se queda aun en la segunda calidad. 

El interior de la cuerda se hace, lo mismo que 
los cigarros, de hojas rotas, que cubren con una 
hoja buena. Asi que la bola es del tamaño re- 
querido, se vuelve á torcer de nuevo, de suerte 
que la parte exterior se haga el centro de la bala. 
Esto es para impedir que se destuerza. 

Las bolas de tabaco se ponen en lechos de un 
pie de espesura, formados de las ramas ó vasta- 
gos, cubiertos de las hojas quebradas. También 
extienden ramas sobre las bolas para cubrirlas, y 
sobre ellas ponen pesos ó pellejos. Todo esto 
tiene que hacerse á la sombra, y baxo sotechados, 
pues es preciso guardarlas contra el sol, y contra 
la humedad. 

Dexan que el tabaco fermente quarenta y ocho 
horas, si estaba demasiado seco quando se le 
sacó el fbste mayor ;< pero si estaba en el punto 

7 



112 

que conviene, no lo dexan fermentar mas que 
veinte horas. Después lo vuelven á enrollar, de 
suerte que el exterior se baga el centro; y al 
mismo tiempo lo mojan mucha para impedir la 
fermentación. Después llevan las bolas al sitio, 
donde estaban para que fermenten otra vez ; y 
las dexan en este estado veinte y quatro horas, si 
fermentaron la primera vez qiíarenta y ocho, y 
vke versa. 

Quando juzgan que las bolas de tabaco han 
íermeptado lo bastante, las exponen al aire hasta 
que se enfrien : las tuercen durante tres djas por 
la mañana y por la tarde. Por esta operación, 
mas ó menos repetida, se corrigen los defectos 
visibles del tabaco. Si el color tira á negro, si su 
jugo es viscoso, y su olor agradable, entonces 
está enteramente exémpto de ellos. . 

Por ultimo, desenrollan las bolas, y ponen el 
tabaco en manojos, que cuelgan á la sombra se- 
paradamente, para que el tabaco pierda su hu- 
medad superflua, y para que adquiera aquel color 
que tanto influxo tiene en el precio de su comer- 
cio. Si el tiempo es demasiado frío, es preciso 
encender un fuego debaxo del tabaco sospendido, 
ó poner tales materiales que produzcan un humo 
espeso. 

Es difícil asignar al tabaco un tiempo exacto, 
para que continué en este estado. Esto depende 
del temperamento, de las partículas mayores ó 
menores de la grasa que contiene, y de la natura- 
leza de las precauciones observadas en su prepa-. 






113 

ración. Se verifica abriendo la cuerda y estruxan* 
dqla. Si el jugo corre libremente, el tabaco no 
está suficientemente seco, pero por lo general se 
seca en quarenta ó cinquenta días. 

En algunas fabricas ponen el tabaco al princi- 
pio en manojos, y los sospenden al aire. Quando 
juzgan que están bastante secos, juntan los mano- 
jos, de suerte que por el contacto, en el que están 
por varias horas, el jugo de la planta se concen- 
tra. Toda humedad superflua estando disipada, 
se aprovechan de cierto tiempo en la mañana ó 
de un dia cubierto, en que la cuerda es mas flexi- 
ble, para atar el manojo á quatro puntos de dis- 
tancias iguales. Esto se executa con cintas que 
fie cortan de la corteza del banana, de modo que 
no rompan el tabaco. Después de esto ponen 
los manojos en montones, que disponen sobre un 
lecho de hojas de banana del altura de cerca de 
d* pies. Cubren los montones con las mismas 
hojas de banana, sobre las que. ponen pesos, para 
apretar la masa. 

Al cabo de ocho dias los destapan para exami- 
nar el estado de la fermentación ; si es demasiado 
considerable, sospenden los manojos de nuevo en 
un sitio cubierto, pero donde corra el aire ; alli 
los dexan hasta que el defecto de fermentación 
excesiva se halla visiblemente corregido. Si la 
fermentación está al punto que se desea, forman 
otro montón en un orden invertido, y con las mis- 
mas precauciones. Quince dias después exami- 
nan la fermentación, para invertir él montón otra 

TOM. II. H 



114 

vez ; lo tienen en este estado otros quince días, 
como antes. 

La humedad del atmosfera ocasiona á veces 
una interrupción en el orden de estas operaciones, 
ó exige que se ponga mas atención á la operación 
de la fermentación, para conservar el tabaco sin 
corromperse. Cada vez que se vuelve el montón, 
se debe cuidar que la cuerda no se afloxe, ni que 
los manojos se abran. 

Acabada toda la operación, vuelven á hacer de 
nuevo el montón por la ultima vez» Desatan los 
manojos, y extienden Jas cuerdas de tabaco en el 
suelo ligeramente regado, y cubierto de hojas 
'frescas de banana humedecidas por el roció, ó por 
un riego ligero* Quando se ha extendido el ta- 
baco, se cubre con hojas semejantes, y se vuelve 
á poner mas tabaco sucesivamente, hasta que todo 
el tabaco se ha amontonado. Después, sobre el 
ultimo tabaco, se extienden hojas de banana en 
gran cantidad, sobre las que ponen pesos, y a ve- 
ces se añade un poco de agua, si se teme que el 
tabaco se seque. 

En esta situación se queda quatro dias. El fa- 
bricante destruerce después la cuerda, y verifica 
. la calidad del tabaco. Separa lo que es de una 
calidad inferior, y las hace en bolaB de veinte y 
cinco libras. El tabaco de la primera calidad re- 
cibe la misma forma ; y tanto el uno como el otro 
se ponen en almazenes. 

Cura Negra.— Todas las operaciones de que 
hemos hablado hacen relación á la cura seca. 



115 

Las que emplean para la cura negra se diferen- 
cian en algunos quantos puntos. La primera fer- 
mentación del tabaco, quando está en bolas, se 
hace al sol, baxo un lecho de yerba verde, sobre 
el que ponen pesos para aumentar la compresión. 
Al cabo de tres dias se quita el lecho, y emite un 
vapor espeso. Las bolas se vuelven después de 
estar enrolladas, y se las hace fermentar dos, tres, 
y quatro veces, hasta que el color* del tabaco 
hace ver que es tiempo de ponerlo á la sombra. 
Quando esto está hecho, vuelven á hacer las bo- 
las de nuevo, y se pone sobre cada una de ellas 
un peso, el que exprime de ellas un licor que se 
recibe en vasijas para ese efecto* Después de- 
senrollan las bolas, y las vuelven á enrollar, po- 
niendo la parte que estaba afuera adentro, y 
sometiéndolas á la misma operación ; vuelven á 
emitir el mismo licor, que en el pays llaman mu y 
chimu. 

£1 resto de" la preparación de este tabaco es 
poco mas ó menos el mismo que la que hemos ya 
descrito. 

£1 liquido que exprime el tabaco no 1 lo dexan 
en ese estado. Lo hierven hasta que adquiere la 
consistencia de un xarabe j y de este modo es un 
objeto de mucho consumo entre los colonos del 
interior de Tierra Firme, principalmente en la 
provincia de Varinas. Las mugeres tienen una 
caxita, que gastan como si fuese un relox, suspen- 
dida á un lado con un cordón. En lugar de una 
llave tienen una cucha rita, con la que toman de 



11G 

tiempo en tiempo este jugo, desleyendole eñ la 
boca como si fuese un dulce. Esto corresponde 
á Ja costumbre de mazcar tabaco entre los mari- 
neros. 

Después del tabaco de Cuba y del Rio Negro, 
lo mas aromático es lo de Cumana. Excele á 
todo el tabaco de Nueva España, y de la provin- 
cia de Varinas. La extensión prodigiosa que se 
observa en las plantas solaneas del valle de Cu- 
manacoa, especialmente en la abundante especie 
del solanum arborescens, del aquartia, y del ees- 
trum, parece indicar lo favorable que es este sitia 
para las plantaciones de tabaco. En efecto, el 
suelo de Cumanacoa es tan á proposito para este 
ramo de cultivo, que el tabaco creze por cultivar 
en qualesquier parage donde la simiente halla 
humedad. En el Cerro de Cuchivano, y al rede- 
dor de la caverna de Caripe, creze espontanea- 
mente. Ademas de eso, el único tabaco que se 
cultiva en Cumanacoa, lo mismo que en los dis- 
tritos vecinos de Aricagua y S B Lorenzo, es el 
tabaco que tiene hojas grandes y se x til es,* llama- 
do tabaco de Virginia. El tabaco con hojas pe- 
tal i cas, t que es el yetl de los antiguos Mexicanos, 
es desconocido aqui, aunque en Alemania lo de- 
signan por el nombre singular de tabaco de Tur- 
quía. 

Si el cultivo del tabaco estubiere libre, solo lo 
provincia de Cumana podría dar tabaco á una 
gran parte de la Europa. Parece también que 

* Nicotiana tabacum. f Nicotiana rustica. 



117 

varios otros distritos no serían menos favorables á 
este ramo de industria colonial que el valle de 
Cumanacoa, en el que la demasiada freqüencia 
de las lluvias á veces perjudica á la propiedad 
aromática de las hojas. El cultivo estando limi- 
tado al presente á un pequeño espacio de leguas 
quadradas, toda la cosecha no sube á mas de 
-6000 arrobas.* Sin embargo las dos provincias 
<ie Cumana y de Barcelona consumen 12,000. 
Lo que falta lo llevan de la Guian a Española. 
Por lo general no hay mas que 1500 personas em- 
pleadas en la cosecha de tabaco en las cercanías 
de Cumanacoa, y estas son todos blancos. La 
esperanza de las ganancias, rara vez sirve de esti- 
mulo á los naturales de la raza de los Chaymas 
para incitarles á ocuparse de este cultivo, y la 
administración no juzga prudente hacerles los 
avances. 

Al estudiar la historia de nuestras plantas cul- 
tivadas, nos sorprendemos al ver, que antes de la 
conquista el uso del tabaco era general en la 
mayor parte de América, mientras que la patata 
era desconocida, tanto en México como en las 
Islas de las Indias Occidentales, donde crece muy 
bien en las regiones montañosas. . En Portugal' 
se ha cultivado también el tabaco desde el año 
de 1559» aunque la patata no se hizo un objeto 
de agricultura Europea hasta fines del siglo 17. 
Esta ultima planta, que tan grande influxo ha 

* La cosecha de 1798 fue de 3800 arrobas ; la de 1799 
jubio á 6100. 



118 



tenido en el bien-estar de la sociedad, se ha 
fundido en los dos continentes con más lentitud» 
que una producción que puede considerarse sim- 
plemente como un articulo de luxo. 



SECCIÓN VIL 



DEL ALGODÓN. 



Apenas el añil obtuvo un rango distinguido 
entre las producciones comerciales de Tierra 
Firme, que se trató de hacer el mismo honor al 
algodón, que hasta aquel tiempo no habia servido 
mas que para usos domésticos y locales ; pero sin 
poderse poner al lado del cacao en punto al co- 
mercio. La plantación mayor no tenia apenas 
cien plantas. En 1782 algunos colonos obtu- 
' bieron del algodón el suceso que no pudieron ob- 
tener del añil. Los valles de Aragua, Valencia, 
Araure, Barquisimeto, Varinas, Cumana, y su- 
cesivamente otros muchos parages en la provincia 
de Caracas, asignaron parte de su terreno al cul- 
tivo de esta planta. 

Suelo. — Quiza no hay ninguna planta menos 
delicada respecto á la naturaleza de su suelo. 
Crece ep todos los terrenos ; y si prefiere alguno, 
es aquel que todos los otros vegetales desechan. 
No necesita mas que ser protegida de los vientos 
del norte, que le son funestos, por razón de las 



119 

lloviznas' dd que van acompañados ó seguidos. 
Las lluvias violentas le son igualmente perjudi- 
ciales. £1 mismo grado de humedad que da vigor 
á la vegetación del café, cacao, y de la capa de 
azúcar, hace perecer á la planta del algodón. 

La parroquia de Trou, situada en la parte sep- 
tentrional de S to Domingo, experimentó cinco 
años de una sequedad extraordinaria, que comen- 
zó en 1772. Las llanuras cubiertas de cañas de 
azúcar, y las cuestas cultivadas de café, estaban 
en un estado de desolación. M. Chevalier, un ha- 
hitante de aquella parte, tomó la ocasión en 1776 
de sembrar sus tierras de algodón, y cogió cose- 
chas prodigiosas. Todos los que sufrieron por 
aquella calamidad imitaron su exemplo, quando 
en 1777, habiendo las lluvias tomado su curso 
ordinario, .destruyeron todas las plantaciones de 
algodón, y restauraron al suelo sus antiguas pro- 
ducciones. 

£1 árbol de algodón exige, pues, un terreno 
que, por su situación y producciones naturales, 
rechaze las nubes en lugar de atraerlas, y que no 
esté expuesto al norte. La costa, desde el Cabo 
de Vela al Cabo de Paria, es por su situación 
impropio para el cultivo del algodón ; de consi- 
guiente, no hallamos alli ningún establecimiento 
de esta especie. 

Plantación. — La única preparación que exige 
el suelo destinado para el algodón es el limpiarle de 
arboles, arbustos, y otras plantas. Quando la tierra 
está bien limpia, proceden á plantar el algodón. 



130 

i 

£1 tiempo mas propio para las colonias del Golfo 
de México 'es durante los quatro meses de Junio, 
Julio, Agosto, y Septiembre* En las dependen- 
cias de Caracas, no plantan mas que en Mayo y 
en Junio, porque como la planta del algodón 
hecha siempre su flor en el mes de Noviembre, 
los que han sido plantados en Julio y Agosto se 
verían sorprendidos por la estación de la flor, 
antes que hubiesen obtenido su altura natural, y 
adquirido la consistencia necesaria para perfec- 
cionar la frutificacion. 

Por lo general plantan los arboles de algodón, 
en las colonias Franceses, en la forma de un quin- 
cunx. Este método exige mas tiempo y habilidad, 
pero tiene ventajas que lo debe hacer preferible. 
En Tierra Firme se planta en lineas rectas, tira- 
das á cuerda, y. separadas por un espacio de siete 
ú ocho pies. Los hoyos para recibir las simientes 
tienen quatro pies de distancia ; y bechan en cada 
uno quatro ó cinco granos. Quando nacen la 
mitad, la plantación es afortunada. En quince 
dias comienza la planta á brotar : á este periodo 
una lluvia ligera le asistiría ; pero no hace pro- 
gresos muy visibles durante las cinco ó seis pri- 
meras semanas. La escardan, para que ninguna 
otra planta se apropie los jugos nutritivos de la 
tierra; y no dexan mas que tres ó quatro tallos en 
cada planta. 

Tratamiento. — En las Antillas, no se. escarda 
hasta el quarto mes ; y entonces apodan la planta, 
cortando una pulgada del vastago lo mismo que 



121 

de las ramas. Rara vez se ven precisados á re- 
petir esta operación, porque el árbol no crece mas 
que á la altura de cinco pies, y el zumo no se 
extiende á las ramas inútiles ó superfluas. Pero 
en Tierra Firme la riqueza del suelo, ó antes la 
actividad de sus principios de vegetación, exige 
que se comience á apodar en el primer mes, y 
debe repetirse cada mes al menguar la luna, y 
hasta la estación en que Lechan flor. La primera 
vez debe hacerse con el dedo, para no dañar al 
árbol que aun está tierno. Después de la pri- 
mera vez sq hace uso de la apodadera, para im- 
pedir el crecimiento del árbol hasta la altura de 
seis pies. Se debe también repetir el escardar 
todos los meses, hasta que el árbol de algodón 
haya obtenido bastante tamaño para cubrir el 
suelo con sus ramas, y que pueda* con su sombra 
impedir que crezcan las yerbas. 

Desde el quinto hasta el sexto mes, la planta 
da grande abundancia de flor, a las que se siguen 
las vaynas ó cascaras que contienen las simientes, 
envueltas en una pplusa que llaman algodón. 

Cosecha.— Después de siete meses el algodón 
rompe la cascara,* y si no se recoge á tiempo, se 
cae á tierra, y se hecha á perder. Los vientos 
violentos y las grandes lluvias que ocurren du- 
rante la cosecha del algodón, ocasionan grandes 
perdidas al cultivador. No es tan solo á esta 
época que la planta del algodón experimenta 
muchos peligros. Su simiente, suavizada por el 
desenrollo del germen, se halla devorada por 



1«S 

gusanos, cucarachas, y escarabajos. En el primer 
mes de su existencia se ve atacado por grillos, 
que 'cometen sus devastaciones durante la noche. 
Mientras que sus hojas están aun tiernas, son el 
pasto de unos insectos llamados Diablotins (dia- 
blillos). Una infinidad de otros gusanos contri- 
buyen igualmente á su destrozo. 

Los gusanos no habían visitado nunca el árbol 
de algodón en los valles de Aragua hasta el año 
de 1802, y su aparecimiento se ha atribuido á las 
lluvias abundantes que cayeron én los quatro años 
precedentes. 

Asi que la cosecha se ha acabado, algunos cul- 
tivadores Franceses, y los Ingleses en general, 
cortan la planta del algodón ; los primeros solar 
mente cada segundo ó tercer año, los últimos 
todos los años, y a tres ó quatro pulgadas de la 
tierra. Los Españoles, como la generalidad de 
los Franceses, son de opinión, que trasplantándola 
todos los años se aseguran una cosecha mejor ; y 
en conformidad con esto, todos los cultivadores 
que tienen bastantes brazos para este aumento de 
trabaxo, renuevan cada año sus plantaciones de 
algodón. 

Varios de ellos han asegurado que los pimpollos 
de la planta de algodón no dan la mitad de la 
cantidad de algodón que la planta original. 

Para limpiarlo. — El algodón no solo requiere 
mucho cuidado en su cultivo, pero deriva su pre- 
cio principal del modo que se prepara. La ope- 
ración mas delicada es el limpiarlo ; lo mas esen- 



123 



de todo es quitarle los granos que envuelve en 
la cascara» y esto tiene que ser enteramente ; pues 
si se rompen» comunican unas manchas amarillas 
al algodón, que disminuyen su valor á medida 
del daño que han causado. £1 mérito principal 
del algodón consiste.' en su blancura; y todo lo 
que contribuye para privarlo dé esta calidad, 
tiende á perjudicarlo materialmente. 

£1 modo mejor de limpiar perfectamente el al- 
godón es el separarlo con las manos, aunqae su len- 
titud desalienta. Un obrero, por muy activo que 
sea, no puede limpiar mas que ocho libras al dia. 
Esta operación tan solo emplearía mas manos, y 
mas tiempo, que todo el cultivo, y crearía, gastos 
que aumentarían el precio del algodón muchísi- 
mo. Esta es una de las razones que asignan 
porque su cultivo se ha retardado tanto en Tierra 
Firme. En efecto, no aumentó hasta que se in- 
trodugeron molinos para limpiar el algodón. El 
uso de estas maquinas se ha hecho tan general, 
que algunas plantaciones poseen veinte ó veinte 
y cinco. Con la ayuda de una de ellas, una per- 
sona puede muy bien limpiar veinte y cinco li- 
bras de algodón al dia. En el valle de Aragua 
varios de los habitantes han sometido estas ma- 
quinas á la fuerza hidráulica, y de este modo .se 
han ahorrado mucho tiempo y gasto. La pureza 
del algodón sufre mucho por los materiales de 
que están compuestos los pequeños cilindros 
adaptados á estas maquinas. Cilindros de made- 
ra no limpiar el algodón tan expeditamente, pero 



124 

lo limpian mejor : los de hierro estrujan los gra- 
nos, rompen los fustes, y alteran muchísimo su 
calidad. En Cumana, Barquisimeto, y Varinas, 
no usan mas que cilindros de madera ; y el algo- 
don de aquellos parages tiene una superioridad 
notable sobre lo de los valles de Aragua, donde 
no los usan mas que de hierro. 

Para EMPAQUETARLo.-^-En general los Españo- 
les no cuidan tanto de su algodón como los Ingle- 
ses, Franceses, y, sobre todo, Holandeses ; pero 
lo empaquetan mejor. En lugar de empaquetar- 
lo como las otras naciones en balas pesadas é 
incomodas, cuyo peso, que es de 300 libras, hace 
el transporte difícil, y su tamaño no es nada fa- 
vorable para cargarlo en el navio cómodamente, 
los Españoles hacen pequeños paquetes de un 
quintal, y lo reducen á un volumen tan pequeño 
por medio de prensas, que cada paquete no tiene 
mas de quince pulgadas de largo, y diez ó doce 
de ancho. Por lo general lo cubren con una 
piel de buey, hábilmente dispuesta, para que el 
algodón no pueda recibir daño alguno. Este 
método debe seguramente recomendarse para su 
adopción universal. 

Es cierto que las' colonias, no poseyendo tanto 
ganado vacuno, no pueden dar á su algodón la 
misma cubierta que los Creollos; lo único que 
pueden hacer es imitar la forma de los paquetes, 
y la razón dicta que aquella es la mejor. 

Quiza no es una desventaja el no poder em- 
plear las pieles para ese efecto, puesto que rtos- 



125 

aseguran que este uso debe proscribirse, porque 
la piel, quando se moja, despide un licor que 
mancha el algodón, le hace mas difícil de hilar, y 
menos propio para su fabrica. 

Sin embargo, la exportación de algodón desde 
Caracas es aun muy pequeña. Apenas subia en 
la Guayra, un año con otro, á tres 6 quatrocien- 
tas mil lbs. anuales ; pero incluyendo todos los 
puertos que formaban la Capitania~General, su- 
bió á caqsa del estado floreciente del cultivo en 
Cariaco, Nueva Barcelona, y Maracaibo, á mas 
de 22,000 quintales. 4 Esto es, casi la mitad 'del 
producto de todo el Archipiélago de las Indias 
Occidentales. t £1 algodón de los valles de Ara- 



* En 1794, la exportación de todos los puertos de la Ca- 
pitaniatGeneral, para España, sabio á 804,075 lbs? de algo- 
don : para otras colonias Españolas en America, particular- 
mente para la industriosa provincia de Campeche, donde manu- 
facturan una gran cantidad de géneros en algodón, 90,482 ; 
paralas colonias estrangeras, 117,281 ; total, 1,011,838 lbs. 
En el mismo año, solamente La Guayra exportó 431,658 lbs. 
126,486 lbs. fueron para la provincia de Maracaibo. Expor- 
tación de este puerto, (sin incluir el comercio de contra- 
bando), 

1789 - - 170,427 lbs. 

1792 - - 258,502 — . 

1796 - - 537,178 — 

1797 - - 107,996 — 

Los precios en 1794 eran de 34 á 56 duros el quintal. 

f Mr Medford, en sus indagaciones sobre las manufacturas 
Inglesas, calcula, que de 61,380,000 lbs. de algodón que estas 
manufacturas consumian en 1805, 31,000,000 venian de los 
Estados Unidos, 10,000,000 del Brazil, y 10,000,000 lbs. de 



126 

gua es de excelente calidad, no cediéndoselo mas 
que á lo del Brasil, pues lo prefieren á lo de Car- 
tagena, S to Domingo, y á lo de las Islas Caribes. 
£1 cultivo del cacao se extiende, á un lado del 
lago, de Maracay á Valencia; y del otro, de 
Guayca á Guigue. Las plantaciones grandes 
dan de sesenta á setenta mil lbs. % anuales. Quan- 
do reflexionamos que en los Estados Unidos (de 
consiguiente mas alia de los trópicos), en un cli- 
ma variable, á veces contrario á este producto, la 
exportación del algodón indígena subió, en 18 
años, desde 1797 4 1815, de 1,200,000 lbs. á 
83,000,000, es difícil formarse una idea de la in- 
mensa extensión que este ramo de comercio ob- 
tendrá, quando la industria nacional no tenga 
mas trabas en Caracas, Nueva Granada, México, 
y en el Rio de la Plata. En el estado presente 
de cosas, las costas de la Guiana Holandesa, el 
Golfo de Cariaco, los valles de Aragua, y las 
provincias de Maracaibo y Cartagena, producen, 
después del Brasil, la mayor cantidad de algo- 
dón de todo el Sud de America. 



las Indias Occidentales. Esta ultima cantidad no era el pro- 
ducto de solo un año, ó de tan solo las islas. Las islas grandes 
y pequeñas no produjeron en 1812 mas que 5,200,000 lbs. de 
algodón, que la mayor parte se recogió en las Barbadas, en 
las islas Bahamas, en la Dominica, y en Granada. £1 pro- 
ducto del terreno de las Indias Occidentales no debe con- 
fundirse con su exportación, que aumenta por su comercio de 
transporte. Colquhoun, p. 378. Page, tora. i. p. 3. 



1«7 



SECCIÓN VIII. 



DEL AXIL. 



El cacao se cultivaba en las provincias de Ca- 
racas basta muy recientemente. En 1774, Don 
Pablo Orendain, clérigo, y Don Antonio Arroide, 
se aplicaron, al gran pasmo de sus conciudada- 
nos, al cultivo del añil, que habia sido previa- 
mente emprehendido, y abandonado. Necesi- 
taron de toda su firmeza para combatir las indi- 
rectas de la preocupación, la que no veía mas 
que locura en exigir añil de un suelo que no 
producía mas que cacao* 

El primer ensayo fue censurado severamente, 
el segundo experimento menos severidad ; y des- 
pués de cierto tiempo esta pretendida locura ba- 
iló un gran numero de apologistas. La fuerza 
de la preocupación no pudo resistir el poder de 
la experiencia ; y se afirmó muy pronto, que el 
añil de Tierra Firme no era inferior en calidad al 
de Guatimala, cuyo precio invariable (ocbo duros 
por ciento) es mayor que el añil de qualesquiera 
otro parage del mundo. 

Todas las plantaciones nuevas fueron desde 
aquel tiempo preparadas para añil, y los valles de 
Aragua, que escogieron para esta nueva especie 
de cultivo, experimentaron un aumento rápido, y 
sin exemplo. Llanos inmensos, que hasta enton- 



128 

ees no habían estado cultivados, se hallaron cu- 
biertos, como por encanto, con plantaciones de 
añil. £1 concurso de cultivadores, y las ganan- 
cias que resultaban del añil, fueron el origen de 
pueblos nuevos, y dieron á otros que estaban casi 
arruinados, como Maracay, Tulmero, y Victoria, 
el aspecto risueño de ciudades ricas. El cultivo 
del añil se ha extendido desde los valles de Ara- 
gua, al sud-oeste, hasta Varinas : sobre la costa 
no se ve nada de ello, ni al este de Caracas hacia 
el Golfo de Paria, ni al sud hacia el Orinoco. 

Después del tabaco, el cultivo mas importante 
es el del añil en el valle de Cumanacoa. Las 
fabricas de añil de Cumanacoa, San Fernando, y 
Arenas, producen añil de un precio mayor que 
el de Caracas j y que á veces iguala en esplendor 
y riqueza de color al de Guatimala. De esta 
provincia fue de donde recibió las primeras si- 
mientes del añil indigofera, * que cultivan con la 
tinctoria indigofera. Las lluvias siendo dema- 
siado freqüentes en el valle de Cumanacoa, una 
planta de quatro pies de alto no produce mas 
materia colorante, que una que apenas tiene la 
tercera parte de su tamaño en los áridos valles 
de Aragua, al oeste de la ciudad de Caracas. 

* £1 añil que se halla en el comercio nace de quatro plan- 
tas diferentes : la indigofera tinctoria» in. añil, in. argéntea, y 
la in. disperma. En el Rio Negro, cerca de las fronteras del 
Brasil, hallamos la in. argéntea silvestre, pero solo en los lu- 
gares que habían estado antiguamente habitados por Indios. 



129 

Suelo. — £1 añil es una de aquellas plantas que 
piden un suelo ligero, y un clima caliente. * La 
tierra destinada para el efecto debe limpiarse 
bien, y secarse ; pues la misma humedad que fa- 
vorece á la planta en su crecimiento, es funesta 
al añil. 

En las tierras que piensan plantar el añil, se 
deben cortar los arboles quatro meses antes de 

* Hasta ahora se ha creído» que la planta de añil no flo- 
rece mas que en el clima de la zona tórrida, y en aquellas 
partes de la zona templada que están cerca de los trópicos. 
Los experimentos hechos por Bruley en Italia prueban, que 
la naturaleza no ha excluido á la Europa de la posesión de 
esta planta. Lo único que se requiere, en un clima meridio- 
nal, es un suelo propio y expuesto, el aprovecharse de la es- 
tación mas favorable para la vegetación, y el sembrar buenas 
simientes, entonces las dificultades principales desaparecerán. 
I*as que pertenecen á la fabrica de añil se superarían con el 
talento y la observación. Con estas precauciones y expedi- 
entes M. Bruley ha obtenido la planta del añil en el Chateau 
de la Venerie, cerca dé Turin ; y sometiéndole á la operación 
que se usa en Santo Domingo, extractó un añil que podia 
compararse con el mejor de las colonias. ' * 

M. Bruley hizo sus plantaciones hacia fines de Febrero. 
Le dieron tres cortas de una planta mas hermosa que las que 
comunmente produce la zona tórrida ; pues subió hasta la al- 
tura de cinco pies, mientras que la de America rara vez ex- 
cede tres pies. También dio una cantidad de añil igual á la 
que daría una planta del mismo tamaño en las colonias. Es 
cierto que estas observaciones no se fundan mas que en pe- 
queños experimentos; y es posible que tubiesen diferentes 
resultados en empresas mayores. 

M. Icard de Bataligni, otro cultivador, propietario en San- 
to Domingo, un hombre de mucha observación, cultivó el 
añil, en 1805, en el departamento de Vaucluse. 

TOM. II. I 



130 

quemarlos. Entonces las llamas les consumen 
pías fácilmente hasta sus troncos. Inmediata- 
mente después se trazan las lineas, y una vez la 
tierra hallándose desembarazada, hechan las si- 
orientes «si que caen las primeras lluvias; tres 
meses bastan para producir una buena cosecha. 

Si£MB*A. — Se debe atender á la elección de las 
simientes, y al modo de hacer los hoyos en donde 
se ponen. Deben tener tres pulgadas de hondo, 
y dos pies de distancia en buen terreno, pero so- 
lamente diez pulgadas en uno de calidad inferior. 
En las colonias Francesas, los hoyos no tienen 
mas que dos pulgadas de hondo, y seis ó siete 
pulgadas de distancia. La calidad del terreno 
lo exige asi. Es la costumbre hacer estos hoyos 
en lineas rectas ; pero en Tierra Firme las plan- 
tan también en lechos, y los que han adoptado 
este método, lo defienden con tanto calor como 
un proyectador defendería un sistema nuevo. 
En 'cada hoyo se hechan tantos granos como 
se jpueden coger entre el dedo Índice y el pul- 
gar; después les cubren con una pulgada de 
tierra. Es inútil sembrar campos de añil á no ser 
que llueva ; la tierra debe haber recibido agua, 
ó si no, la lluvia debe seguirse inmediatamente 
después de la siembra, pues de otra suerte la si- 
miente se calienta y pudre, perdiéndose lo mismo 
que todo el trabaxo que ha ocasionado. 

Para Escardar. — Si la estación favorece la 
vegetación, el añil empieza á brotar al quarto dia, 
y á veces al tercer dia. Al cabo de quince dias 



131 

se ve atacado por las yerbas, que acaban por 
destruirle, si no se usa pronto la escardadera. 

£1 escardar de suerte que no quede una sola 
yerba es una necesidad absoluta, que tanto la 
abundancia de la cosecha, como su fabrica y 
calidad, exigen escrupulosamente. Si no se 
atiende á esto, ocurrirán muchas dificultades en 
su fabrica, que no podran obviarse después que el 
añil aparece ; porque se llevan con él á la tina 
muchas plantas extrañas. Estas yerbas dan un 
jugo, por la fermentación, que destruye las* seña- 
les de la fabrica, y por su interferencia impide el 
desenrollo y reunión de las partes esenciales del 
añil. El añil que se obtiene de este modo es de 
mala calidad, y en menor cantidad que prometía 
la cosecha. 

Corta.— Al cabo de tres meses el añil está en 
estado de cortarse, y esta operación no es la me- 
nos importante. Tiene también sus reglas y mé- 
todo. El objeto primero de atención es la madu- 
rez del añil ; el segundo, el cortar la planta á 
una pulgada de la tierra. El cortarla mas arriba 
retardaría los pimpollos de la segunda corta, ó les 
impediría completamente. Navajas grandes y 
encorbadas son las mas cómodas para este efecto, 
y al mismo tiempo favorecen mas á las cosechas 
subseqüentes. 

La planta del añil debe transferirse inmediata- 
mente que se ha cortado, al lugar destinado para 
darla la forma que exige en el comercio. 



132 

- Las fabricas que examinamos, dice Humboldt, 
están todas construidas baxo los mismos princi- 
pios. Juntan dos tinas macerantes, que reciben 
las plantas que deben fermentar. Cada una tiene 
quince pies quadrados, y dos y medio de hondo. 
De estas dos tinas altas el licor corre á los bati- 
deros, que están entre al molino de agua. El exe 
de la rueda grande cruza los dos batideros. Está 
provisto de cucharones con mangos muy grandes, 
adoptados para batir el licor. Depons da un de- 
talle fllayor, y algo diferente. 

Todos los implementos, dice, que se necesitan 
para la operación química, se reducen á tres gran- 
des tinas de obra de albañil, construidas la una 
sobre la otra, de tal modo que la que está en 
medio puede recibir el liquido de la que está en- 
cima, y descargarlo en la que está debaxo. La 
primera y mas alta es mucho mayor que las otras 
dos. En las colonias Francesas, tiene diez ó doce 
pies de largo, catorce ó quince de ancho, y no 
mas que veinte pulgadas de hondo. 

La segunda tina no es tan ancha, pero mucho 
mas honda, para que puedan agitar el agua sin 
que se derrame. 

La tercera tina, menor aun que la precedente, 
se llama el repositorio. En esta es en la que el 
índigo recibe su ultima operación. Pero el arti- 
culo mas esencial para un fabricante de añil, es 
una fuente rápida y clara de agua, que puede 
emplearse según se necesite en la fabrica del 
añil. 



133 

Modo de fabricarlo. — Llegamos á un punto 
que en aquellos payses parece tan simple, fácil, 
y natural, que se lo confian á Negros que no 
saben palabra de ello, ó á blancos no menos igno- 
rantes. Ni los unos ni los otros pueden dar una 
razón de la causa mas trivial ; pero saben produ- 
cir efectos admirables, y obtener por la practica, 
resultados de que los quimicos mas experimen- 
tados se jactearian. 

■ 

La substancia azul colorante, que conocemos 
por el nombre de Índigo, está combinada con 
artículos heterogéneos, de los que el fabricante 
tiene que desembarazarle. Esta combinación es 
tan intima, que escapa al ojo mas penetrante. 
Como otros muchos resultados, parece el pro- 
ducto de una operación peculiar, cuyo efecto da 
mucha satisfacción ; pero andamos á tientas quan- 
do tratamos de asignar las causas que han con- 
tribuido á producirle. 

Todo el cuerpo de la planta, comprimido en 
una cierta cantidad de agua, entra en una fer- 
mentación sumamente activa, cuyos detalles da- 
remos aqui. 

A medida que aumenta el calórico, descarga 
el azote, el mucilago de la yerba se separa, el 
vegetal se descompone, y la mixtura absorve oxi- 
geno. Al principio, el licor toma en la tina un 
color que tira á verde. Lo agitan fuertemente, 
para que los elementos del vegetal se sutilizen, 
y la fermentación aumenta rápidamente. £1 



134 

fluido pasa de una tinta verde á una morada, jr de 
esta, gradualmente á una azul* 

La primera fermentación ocurre en la primera 
tina, en la que ponen previamente una agua muy 
clara» Impiden que la planta nade» hundiéndola 
quando hay necesidad. £1 estado de la planta, 
la tierra que la produce, y la estación en que se 
cortó, son guias que dirigen al fabricante. Esta 
fermentación se hace mas ó menos pronto» según 
las causas que pueden concurrir para apresurarla 
ó para retardarla. £1 termino, por lo general» 
es de &0 y 30 horas ; rara vea requiera mas tiem- 
po. En Tierra Firme, quando el estado de, la 
planta no lo impide, ó la naturaleza del suelo, ó 
la estación, 1% horas bastan para su fermentación. 
El grande arte del fabricante es el detener su 
curso á un grado exacto. Si la fermentación es 
demasiado débil ó pronta, la planta queda im- 
pregnada con mucha sal esencial, lo que dismi- 
nuye la cantidad de añil. Si demasiado larga, 
las extremidades de la planta que son muy tier- 
nas se pudren, lo que destruye el color. 

El olor del liquido que fermenta, y los muchas 
moscas que vuelan al rededor, son signos á los 
que los fabricantes de añil en Tierra Firme dan 
mucho peso. En S to Domingo publicaron, algu- 
nos años ha, el. índice siguiente, para verificar de 
un modo invariable la exacta fermentación del 
añil : — 

No se necesita mas que escribir sobre papel 
blanco con la materia que se quiera examinar. 



135 

Sí esta tinta fuese de un color muy obscuro» es 
una prueba que la fermentación no está aun á sú 
verdadero punto. £1 experimento se repite cada 
quarto de hora, hasta que se ve que el liquido 
ha perdido su colon Esto se pronuncio como 
un Índice infalible para mostrar el verdadero 
punto de fermentación. Este texto tubo su 
tiempo y su modo ; pero tos colonos volvieron al 
uso de la taza de plata. 

Quando la fermentación está bastante adelan- 
tada, hechan algo del liquido en una taza de 
plata, y se menea hasta que forma unos granos ; 
por su calidad, y por la del fluido, juzgan del 
estado de la fermentación. Para este experi- 
mento, el mejor método es el de sacar el liquido 
por medio de una canilla de la cuba en la taza.* 

* El ingenio activo y la observación constante de los habi- 
tante* de S to Domingo, bao llevado. á un graijo de perfección 
el producto colonial, que ninguna de las colonia* vecinas han 
podido alcanaar. Solo 1a fabrica del añil parecía condenada 
i aer d juguete de la casualidad. Su suceso parecía siempre 
dudoso. El fabricante de añil que no perdía mas que una 
décima parte del producto de las tinas, se le consideraba como 
muy babil. Habia algunos, que perdían una quarta parte. 
£1 honor de hallar reglas invariables se reservó á la experi- 
encia é inteligencia de M. Nazon, un habitante del quartel 
de Mirbalais. Las artes le deben ciertas señales fixas» según 
las que el añil se puede fabricar sobre ciertos principios tan 
constantes como los que dirigen al refinador, en la fabrica del 
azúcar. M. Bruley, que ha publicado este descubrimiento en 
un excelente tratado sobre el añil, se expresa asi : — Por ob- 
servaciones exactas y una larga experiencia, AI. Nazon ha 
logrado asegurarse del suceso de todas las tinas de añil» 



1SG 

Después que se obtienen signos de una com- 
pleta fermentación, todos los contenidos de la 

Para obtener esta substancia colorante, las plantas de añil 
deben cortarse quando están maduras. Se deben poner to- 
das á macerar en un pozo de obra de albañil llamado cuba. 
Sus dimensiones son de doce pies Franceses ; quatro me- 
tros. 

La maceracion exige de 15 á 30 ñoras, y á veces 96 horas, 
mas 6 menos, según el temperamento que se experimenta en 
el momento. Es necesario observar también la calidad de la 
planta, la naturaleza del suelo que la produxo, y la del agua 
que absuerve. 

El primer índice que muestra que la maceracion se acerca 
á su verdadero punto, es la de hundirse la espuma, que se 
levanta al espacio de cosa de un sexto de metro, que se dexa 
vacante en la cuba al comprimir las yerbas : (un metro tiene 
S pies). Quando la cuba se cubre de una especie de costra 
de azul de cobre, el momento de maceracion perfecta no está 
muy lexos. Sin embargo este síntoma no basta, y es á veces 
engañoso. Hay otro que es mas fíxo, este es, sacar por una 
canilla que esté á la parte mas baxa de la cuba un poco del 
fluido que contiene. Se recibe en una taza de plata : quando 
las partículas feculentes se comienzan á precipitar al fondo 
de la taza, entonces se juzga que las yerbas han obtenido un 
verdadero grado de maceracion para obtener el añil. 

Tal era la operación que mas se usaba, pero amenudo con* 
ducia al error. Un medio fixo para asegurarse de su exacti- 
tud es examinar con cuidado el agua que la taza contiene. 
Cinco 6 seis minutos después de haberse hechado en ella, for- 
ma al rededor de la taza una gloría (aureole), 6 cordón de 
sedimento, al principio verde, y después azul. Quando la 
maceracion no está al punto requerido, este cordón 6 cintura 
se despega con dificultad de los lados de la taza, pero final- 
mente se precipita, y se concentra al fondo del vaso siempre 
hacia el centro, y el agua de encima se vuelve clara, aunque 
un poco teñida de pagizo. 



187 

primera cuba pasan á la segunda, donde se so- 
mete á otra operación más importante ; porque 
allí es donde se separa el acido carbónico, y don- 
de se facilita la reunión de las partículas que 
componen el sedimento azul. Este objeto se 
logra agitando Violentamente el fluido. Para 
esto se necesita no menos cuidado, atención, y 
experiencia, que para la operación precedente. 

Quando se notan estas señales, el suceso de esta primera 
operación es infalible. £1 liquido se vuelve otra vez á pasar 
en la segunda cuba, que está debaxo la otra. £1 uso de esta 
cuba es para batir el fluido que está aun cargado de fécula*. 
Para que ae separare prontamente, lo menean. Es esencial 
no batirlo demasiado tiempo. Un exceso de batimiento 
mezclaría de nuevo la fécula? con el agua, y entonces seria 
imposible volverlo á separar, y los contenidos de la cuba se 
perderían : en lugar de Índigo, no darían mas que agua entur- 
biada. 

Este ultimo inconveniente puede evitarse fácilmente con 
un poco de atención. Quando se observa que las partículas 
feculentes están bastante mezcladas, se dexa que el agua de 
la segunda cuba pase á la tercera. £1 fondo de la segunda 
cuba se halla cubierto con una pasta azul, y muy liquida: 
esto se recibe en sacos .de lienzo, muy basto, en forma de 
conos invertidos, y las partes aquosas se dexan secar. En- 
f tonces desocupan los sacos sobre mesas, en los parages donde 

; se secan ; la pasta azul se amasa ; quando se bace espesa se 

I corta en pedacitos, que muy pronto se secan. Entonces el 

índigo está heeho, y en estado de venderse. 
, He suprimido los detalles contenidos en un tratado muy 

largo, del que no he dado mas que un extracto. 

La experiencia ha probado que este método no ha salido 
nunca malo : mas de 500 cubas fabricadas de este modo en 
varias partes de S to Domingo, han dado amplias pruebas de 
su exactitud. 



138 

Según está mal ó bien ejecutado, puede corregir 
los errores de una fermentación imperfecta» ó 
puede ocasionar la perdida del añil» que ha sido 
hasta aquí fabricado correctamente. Sa no ka 
estado bastante batido, el grano se queda espar- 
cido en el agua, sin reunirse al fondo de la cuba: 
la masa de la materia feculente que forma el añil 
.se halla también disminuida. Si lo ba estado 
demasiado, entonces el grano se rompe, y di- 
suelve. 

La facilidad con que el grano se precipita al 
fondo de la segunda cuba, es una señal nada equi- 
voca de que se ha batido hasta el punto requeri- 
do. No . se debe vacilar en hechar el agua y la 
materia feculente en la tercera cuba. 

Después lo único que falta es poner el añil en 
sacos, que deben sospenderse para facilitar la ex- 
presión del agua que aun retiene. Entonces se 
pone á secar al sol, en caxas hechas para ese 
efecto, ó en tablas de brasileto, que, teniendo 
unas ruedecitas, pueden fácilmente ponerse al 
abrigo en caso de lluvia. Los techos baxo los 
que se ponen dan al parage en donde se secan la 
apariencia de estufas. Antes de que está perfec- 
tamente seco, se corta en pedacitos quadrados de 
una pulgada, que se despegan fácilmente de la 
caxa quando el añil está enteramente seco. 

Los habitantes de Tierra Firme secan su añil 
baxo sombras. Este método es mas fatigante, 
pero favorece á la calidad del añil. Su combina- 



189 

cion es roa¿ intima, como lo prueba su dureza. 
Las acciones diferentes que experimentas aumento 
su lustre. Su. peso en proporción de su volumen 
es mayor que el del añil secado al sol» Sin em* 
bargo, por muy seco que esté el añil» siempre 
experimenta, en los primeros meses de su fabrica, 
una diminución bastante evidente para garantizar 
una venta apresurada. 

Por lo general lo empaquetan en barriles, para 
circularlo en el comercio. Solo los Españoles lo 
ponen en paquetea de un quintal ; pero tan bien 
condicionados, que á pesar del mal tratamiento 
que encuentran entre el lugar de la fabrica y del 
puerto de mar, . no se baila de ningún modo da» 
nado. 

El añil lo empaquetan en sacos de lienzo, y el 
saco le cobren con una piel de buey, cosida tan 
herméticamente que nada le puede penetrar. Es- 
tos paquetes se llaman cerones. Poseen muchaa 
ventajas sobre los barriles Son mas salidos; 
pueden caerse sobre la piedra sin incurrir ningún 
peligro y y son mas cómodos de transportar. Dos 
cerones hacen la carga de un animal. Se pueden 
almacenar mejor ; y en su circulación en Europa, 
no tienen tanto que temer de la desidia de los 
arrieros. 

Humboldt observa, que en el valle de Cumansu 
coa la fermentación de la planta se produce con 
una rapidez extraordinaria. Por lo general no 
dura mas que quatro ó cinco horas. Esta peque- 
ña duración no puede atribuirse mas que á la 



140 

humedad del clima, y á la ausencia del sol, mien- 
tras que la planta se desenrolla. Creo haber ob- 
servado, dice, en el curso de mis viages, que 
quanto mas seco es el clima, tanto mas lenta- 
mente labra la tina, y tanto mayor es la cantidad 
del añil, en el mínimum de oxidación, contenida 
en los vastagos. En la provincia de Caracas, 
donde 562 pies cúbicos de la planta ligeramente 
amontonados dan 35 ó 40 lbs. de añil seco, el 
liquido no pasa al batidera hasta después de 20, 
30, ó 35 horas. Es probable que los habitantes 
de Cumanacoa extraerían mas materia colorante 
de la planta, si la dexasen remojarse mas tiempo 
en la primera tina.* Humboldt, durante su resi- 
dencia en Cumana, hizo varias soluciones del 
añil de Cumanacoa, que es algo pesado y cobri- 
zo, y del de Caracas, en acido sulfúrico, para 
compararlos ; y la solución del primero se le figu- 
ro de un azul mas intenso. 

El añil de estas provincias se ha considerado 
siempre en el comercio como igual, y á veces 
como superior al de Guatimala. Este ramo de 
cultivo fue seguido del de cacao desde 1772, y 
precedido del cultivo de algodón y de café. La 
predilección de los colonos se ha fixado alterna- 
tivamente en cada una de estas producciones ; 
pero el cacao y el café son ahora los únicos ra- 
mos de comercio con la Europa. En los tiempos 



* Los cultivadores opinan, la mayor parte de ellos, que 
la fermentación no debe nunca continuar menos de 10 horas. 



141 

mas prósperos la fabrica del añil igualo casi la de 
México ;* subió en la provincia de Venezuela á 
40,000 arrobas, cuyo precio excedió 1,500,000 
duros. t Daremos aqui'de documentos oficiales 
la aumentación progresiva de este ramo de agri- 
cultura en Aragua. 

Exportación de añil por la via de La Guayra. 
Medio anual desde 177* hasta 177 8 — 20,300 lbs. 

1784—126,233 
1785—213,172 
1786—271,005 
1787—432,570 
1788—^505,956 
1789—718,393 

1792-^680,229 
1794—898,353 
1796—737,966. 
Aquí no hemos incluido el comercio de contra- 
bando, qué puede computarse á lo menos á una 
quarta ó quinta parte de la exportación anual. 
Para formarse una idea de la inmensa riqueza 
que sacaban de la agricultura en las colonias Es- 
pañolas, debemos observar, que el añil de Cara- 
cas, cuyo valor subió en 1794 á mas de seis mil- 
lones de francos', no fue mas que el producto de 
quatro ó cinco leguas quadradas. En los años 
de 1789 — 1795, cerca de 4 ó 5 mil personas iban 
anualmente de los Llanos á los valles de Aragua, 

* £1 comercio de Guatimala sube á 1,200,000 6 1,500,000 
lbs. de añil, 
f La libra de añil á 10 reales de plata. 



142 

para ayudar á cultivar y fabricar el añiL Tra- 
baxaban por dos meses, como jornaleros. 

La planta de añil empobrece el suelo donde se 
cultiva por muchos años, mucho mas que otra 
alguna. Las tierras de Maracay, Tapatapa, y 
Turmero, se consideran como gastadas, y en efec- 
to la cosecha del añil ha disminuido constante- 
mente. Las guerras marítimas han parado el 
comercio, y el precio ha caido en conseqüencia 
de la importación del añil del Asia. La Com- 
pañía de las Indias Occidentales vende ahora en 
Londres* mas de 5,500,000 lbs. de añil, mientras 
que en 1786 no sacaba de sus vastas posesiones 
mas que 250,000 lbs. A medida que ha dismi- 
nuido el añil en los valles de Aragua, ha aumen- 
tado en la provincia de Varinas, y en las llanuras 
ardientes de Cucuta, donde, á las orillas del rio 
Tachira, una tierra virgen lo produce abundante- 
mente, y del color mas rico. 



SECCIÓN IX. 

DE OTRAS PRODUCCIONES VEGETALES. 

1. La Vanilla es el producto de una planta 
trepante, que, como la yedra, se enrosca en los 
arboles. 

* Por exemplo, en 1810 ; véase Colquhoun, p. 23. 



143 

Crece abundantemente en los montes de San 
Felipe en Truxillo, á las orillas del Tuy. Re- 
quiere terrenos incultos y húmedos, que estén 
cubiertos de arboles grandes. 

Para multiplicar esta apreciable planta, no se 
necesita mas que plantar algunos de sus tallos en 
la tierra cerca de un árbol ; pronto toman raiz, 
y se enroscan fuertemente al rededor de él. Un 
método mas seguro, aunque menos cómodo, para 
impedir que la planta decaiga, es ingerir los ta- 
llos en el mismo árbol, á cosa de 20 pulgadas 
sobre la tierra* 

Solo la provincia de Venezuela, á pesar de la 
poca atención que dan á su cultivo, podía reco- 
ger mas de 10 mil libras al año ; y esta cantidad 
podia fácilmente doblarse con un poco mas de 
industria. 

Se paga mas de una libra esterlina por libra. 

Este articulo interesante de comercio es para 
los habitantes de Tierra Firme como un objeto de 
pura curiosidad. Apenas venden 200 lbs. de ello 
al año. Todo lo que recogen lo destinan para 
hacer regalos á sus parientes en España, ó á sus 
patrones, por medio de los agentes del gobierno, 
y de los que solicitan algún empleo. El resto lo 
deían perecer en los arboles, ó es la prea de los 
monas, á quienes les gusta mucho. Ademas de 
eso, lo poco que recogen no recibe mas que una 
preparación muy imperfecta, por lo qual pierde 
la superioridad que le dio la naturaleza sobre lo 
de México. 



144 

2. El Árbol de Coco, en America, se cultiva 
por lo general cerca de las casas de campo ó ha- 
bitaciones, para comerlo como fruta.* En el 
Go^fo de Cariaco hay plantaciones de este árbol. 
En Cumana hablan de una hacienda de coco, 
como de una hacienda de cañas, ó de cacao. 

En un terreno fértil y húmedo, el árbol co- 
mienza á dar fruto en abundancia al fin del quarto 
año ; pero en terrenos secos, no produce mas que 
al cabo de 10 años. La durado a del árbol no 
excede por lo general 80 ó 100 años ; y su altura 
media á esta época es de 70 á 80 pies. Este cre- 
cimiento rápido es tanto mas notable, quanto los 
otros arboles de palma, por exemplo el moriche,t 
y el sombrero, t cuya vida es sumamente larga, á 
veces no sube 14 ó 18 pies en 60 años. 

En los primeros 30 6 40 años el árbol de coco 
del Golfo de Cariaco da cada lunación 10 ó 12 
nueces, que, sin embargo, no todas se maduran. 
Se puede computar que un año con otro un árbol 
produce 100 nueces, que producen ocho fiascos 
de aceite. El fiasco se vende á dos reales y me- 
dio de plata. En Provence, un olivo de. treinta 
años da veinte libras, ó siete fiascos de aceite ; de 
suerte que produce algo menos que un árbol de 
coco. Hay en el Golfo de Cariaco haciendas 

+ El árbol de coco crece en el hemisferio septentrional 
desde el equador hasta la latitud de 28°. Cerca del equador 
le hallamos desde los llanos hasta 700 toisas de elevación sobre 
el nivel del mar. 

f Mauritía flexuosa. % Corypha tectorum. 



145 

que tienen 8 ó 9 mil arboles. Se asemejan, por 
su apariencia pintoresca, á aquellas hermosas plan- 
taciones de arboles de dátiles, cerca de Elche en 
Murcia, donde en una legua quadrada se encuen- 
tran mas de 70,000 palmas. £1 árbol de coco da 
fruta en abundancia hasta que llega 4 los SO 6 40 
años ; después de esta edad el producto dismi- 
nuye, y un tronco de 100 años, aunque dá muy 
poco producto, no está enteramente estéril. 

En la ciudad de Cumana hacen mucho aceite 
de cacao, que es muy clara, sin olor, y muy pro- 
pia para quemar. El trafico de este aceite no es 
menos activo que el de la costa de África en aceite 
de palma, que se obtiene de los* elays guiñeen- 
sis, y que se usa'como alimento. He visto, dice 
Humboldt, llegar canoas cargadas con tres mil 
nueces de coco á Cumana. Un árbol en su me- 
jor tiempo da una renta anual de dos duros y 
medio. Pero en las haciendas de cocos, como 
hay arboles de varias edades, el capital* no se 
computa por peritas á mas que á quatro duros. 

* Estas computaciones pueden servir para hacer ver las 
ventajas que se derivan del cultivo de los arboles de fruta 
baxo la zona tórrida. Cerca de Cumana el precio de un 
banana es un real de plata. Un nispero 6 sapota, 10 duros. 
Quatro nueces de coco, ú ocho frutas del nispero pacoras sa* 
potas) se venden por medio real. £1 precio del primero se ha 
aumentado del doble por estos veinte años, á causa de la 
grande exportación que se ha hecho á las islas. Un buen 
níspero produce al labrador que pueda vender su fruta en 
algún pueblo vecino, cerca de ocho duros anuales : un bixa 
(anotto) 6 un granado no producen mas que un duro. La 

TOM. II. K 



X 



146 

3. La Cochinilla Silvestre crece en Tierra 
Firme, y en Coro, Carora y Truxillo, en gran can- 
tidad. No se usa mas que para teñir, y eso no 
mas que en los sitios donde lo recogen* El re- 
sultado de sus ensayos no les ha convidado á in- 
troducirlo como un articulo de comercio. 

Cun di ñama rea produce excelente cochinilla. 

4. Este pays podría también dar al tintorero 
una variedad de maderas, cortezas y plantas, ca- 
pazes de producir los colores mas vivos y perma- 
nentes. 

Sin embargo ninguno de estos artículos cons- 
tituyen una parte de su comercio, porque no los 
llevan á vender ; aunque las ventajas que de ellos 
derivan en el pays, dan suficientes pruebas de lo 
favorable que serían para las fabricas. 

Maracaibo es casi el único puerto del que ex- 
portan un poco de madera del Brasil. Esto creze 
abundantemente entre La Victoria y S n Sebastian 
de los Reyes. 

Pero quanto mas se penetre en aquellos montes 
inmensos, que hasta ahora han sido el patrimonio 
exclusivo de fieras y de reptiles venenosos, tanto 
mas se descubrirán en ellos, probablemente, nue- 
vas producciones, que enriquecerán las artes, y 
que extenderán el comercio. 

En Nueva Granada las producciones naturales 
son las maderas para teñir de la costa septentrio- 

granada es muy requerida á causa de su jugo refrescante, que 
prefieren al de la pasiflora ó parcha. 



1*7 

naJ, que se consideran como superiores aun á las 
de Yucatán. 

5. Gomas, resinas, y bálsamos, harían mucha 
figura en el comercio, si no fuere por el descuido 
de los habitantes, que prefieren las dulzuras de la 
indolencia y de la ociosidad á la perspectiva de 
un bien futuro. 

Los departamentos de Coro, Carora, Tocuyo, 
y de la Alta Ouiana, contienen mucha tierra seca, 
que la naturaleza ha cubierto de plantas aroma- 
ticas. 

6. Seria imposible especificar todas las yerbas, 
raizes, y cortezas, que abundan en Tierra Firme 
para la medicina. Son innumerables, y están dis- 
tribuidas en varias provincias, en las situaciones 
que son mas á proposito para su vegetación. 

La cantidad de sarsapariüa que recogen en 
ellas, excede el consumo de toda la Europa. £1 
sasafras y el regaliz abundan principalmente en 
las cercanías de Truxillo ; ascaloñas se hallan á 
la orilla del mar junto á Lagunetas ; storax en la 
jurisdicción de Coro ; casia casi en todos los si- 
tios ; guayac se halla en la costa ; aloe en la juris- 
dicción de Carora ; una especie de quina se re- 
coge en las montañas, &c. 

Nueva Granada abunda en drogas medicinales, 
entre las quales se encuentra la celebre chinchona 
ó quina, y la contrayerba. 

Sin embargo, á pesar de la inmensidad de pro- 
ducciones vegetales, que serian mas que suficientes 
para abastecer á todas las boticas de la Europa, 



148 

toda la exportación del ano de 1796, por el puerto 
de La Guayra, el único que tenia un comercio 
directo con el pays materno, consistió en 425 lbs. 
de sarsaparilla, aunque los llanos están cubiertos 
de ello } 500 lbs. de tamarindos, que se hallan en 
todas las partes ; y 239 lbs. de quina, que, es pre- 
ciso confesar, no es tan común. Es cierto, que 
este descuido lleva consigo la apariencia de la 
diminución; pues, según el registro de expor- 
taciones del mismo puerto de La Guayra del año 
de 1798, parece que los navios de los poderes 
neutros que fueron admitidos alli, en conseqüencia 
de la guerra, embarcaron 3674 lbs. de sarsaparilla, 
y 3400 lbs. de resina. En 1801 embarcaron en 
Puerto Cabello, 2394 lbs. de sarsaparilla, y 47,969 
lbs. de goma guaiacum. Pero estos artículos, y 
sus cantidades, no merecen mencionarse, quando 
se comparan con los que se hallan en las provine 
cias de Caracas. 

7* Hay muy pocos arboles, ó quiza no hay nin- 
guno, etilos vastos montes de Tierra Firme, que 
no sirvan para algún objeto de utilidad. O bien 
producen frutas, ó si no, pueden aplicarse para los 
varios usos en que se emplea la madera, que es 
dura, alta, ó gruesa. 

Los vastos montes que cubren la faz de las 
montañas, darían madera suficiente para formar 
los astilleros mas extensivos del mundo, si la as- 
pereza de estas montañas no hiciesen el trabaxo 
de la corta y del transporte demasiado costoso y 
difícil, para un pays cuya navegación no recibe 



149 

♦ 

bástante fomento para habilitarla á mantenerse 
á su propia costa* 

Hace treinta años que el Rey de España hizo 
hacer disposiciones en la provincia de Cumana 
para cortar leña, para abastecer á sus arsenales 
Europeos. Este trabaxo no duró mucho tiempo ; 
pero no cesó tanto por razón de la escasez de 
madera, como por los gastos inmensos que acom- 
pañan todas las empresas en las que el Rey entra* 
Quando una ocasión semejante se presenta, cada 
empleado forma siempre, y freqüentemente rea- 
liza, planes para hacer su fortuna, y la conse- 
qüencia es que el estado se arruina por operaciones 
que enriquezen á algunos quantos individuos. 

Toda la madera que se usa en el puerto para 
reponer los navios, y aun para su construcción, 
lo transportan por el rio Tocuyo y Yaraqui á 
Puerto Cabello, situado á 15 liguas á barbolento* 

Un poco mas á barbolento de la boca del To- 
cuyo, en la latitud de las isletas Tucacas, la proxi- 
midad de la madera facilita los establecimientos 
de arsenales, pero la falta de demanda hace que 
este recurso esté abandonado. En Maracaibo 
usan, para la construcción, madera de una calidad 
superior á la de Tierra Firme, de consiguiente los 
astilleros de aquella ciudad están constantemente 
ocupados, y lo estarían aun mas, si la barra per- 
mitiese pasar navios de mayor cuerpo. 

Los carpinteros y ebanistas hallan también en 
estas montañas materiales tan variados que se ven 
embarazados en la elección. Por lo general usan 



150 

de la madera qué los Españoles llaman paréHlo, 
para vigas, postes, &c. En algunas partes, en 
lugar del pardillo, se usa una especie de encina 
muy dura, que es el quercus cerus de Iinnseus, y 
el queráis gallifer de Tournefort. 

Los ebanistas hacen mucho uso del cedro para 
las puertas, ventanas, mesas, y sillas, &c. Para 
muebles de adorno, tienen á la mano varias ma- 
deras susceptibles del mayor pulimento» Entre 
estas se distingue el ébano negro, que se halla en 
grande abundancia en varios parages, pero parti- 
cularmente á las orillas del To ton doy, que se 
desagua en el Lago de Maracaibo. Alli es donde 
la naturaleza parece haber puesto la almaciga de 
los arboles que son mas aproposito para las necesi- 
dades, placer, ó capricho del hombre. Ébano 
amarillo es muy común en los montes de Tierra 
Firme, y también lo es el ébano encarnada Los 
Creollos llaman al ébano negro, ébano ; al ama- 
rillo, palo amarillo; al encarnado, granadülo. 
Una entera exactitud nos obliga a observar, que 
por una de aquellas causas que la filosofía no ha 
descubierto aun entre los secretos de la naturaleza, 
el acajú no es tan abundante en Tierra Firme 
como en la parte de S* Domingo que España 
cedió á Francia, ni tampoco tiene comparación 
con respecto á sus vetas y brillantez. 

Para las obras que requieren una madera suma- 
mente dura, hacen uso de la madera de hierro, la 
ybera puterana de Marcgrave. Se usa para los 
exes de las ruedas de los molinos, para los cilin- 



151 

dros que sirven para comprimir la caña de azocar, 
&c. Esta especie de madera es muy común en 
toda la Tierra Firme, excepto en los valles de 
Aragua, donde, á causa del cultivo de las tierras, 
se halla algo mas distante. El palo que llaman 
granadülüy lo aplican al mismo uso que la madera 
de hierro, y es aun mas duro. 

En Cundinamarca hay madera para construir 
navios, y el acajú de Panamá, que es mucho me- 
jor y mas hermoso que lo de Guatimah ó de la 
Nueva España. 

Al coqcluir nuestras observaciones sobre las 
producciones vegetales de Colombia, debemos ob- 
servar, que el casava, y el maíz, son el pan de los 
Indios. En la Cundinamarca el trigo Europeo 
se cultiva, y tanto las plantas y legumbres trópicas 
como las Europeas se hallan en tan grande abun- 
dancia como en Nueva España. 



SECCIÓN X. 



DEL PRODUCTO ANIMAL. 



Es muy difícil formarse una idea exacta de los 
ganados que contienen los Llanos de Caracas, 
Barcelona, Cu mana, y de la Guiana Española. 
M. Depons, que habitó por mucho tiempo en 
Caracas, y cuyos informes estatistícos son por lo 



152 

general exactos, computa que el numero de gana- 
do vacuno sube, en aquellos inmensos llanos desde 
la boca del Orinoco hasta el Lago de Maracaibo, 
á 1,200,000 cabezas; á 180,000 caballos; y á 
90,000 muías. £1 valor que producen estos ga- 
nados lo hace subir á 5,000,000 de francos ; aña- 
diendo al valor de la exportación el precio de las 
pieles que se usan en el pays. No aventurásemos 
ninguna de estas computaciones, que son en su 
naturaleza inciertas ; pero observaremos, que en 
los llanos de Caracas, los propietarios de los 
grandes hatos ignoran enteramente el numero de 
ganado que poseen. No saben mas que el nu- 
mero de los pequeños, que cada año marcan con 
una letra ó señal para distinguir los hatos. Los 
ricos propietarios marcan todos los años hasta 
14,000 cabezas, y venden hasta cinco ó seis mil. 

Según los documentos oficiales,* la exportación 
de pieles de toda la Capitania-General subia 
anualmente, solo para las Islas de las Indias, á 
174,000 pieles de bueyes, y á 11,500 pieles de 
cabras. Quando reflexionamos que estos docu- 
mentos han sido tomados de los registros de las 
aduanas, donde no «hacen mención del trafico 
fraudulento en pieles, no podemos menos de creer 
que la estimación de 1,200,000 bueyes, que pacen 
en los Llanos del rio Caroni y del Guarapiche 
hasta el Lago de Maracaibo, sea demasiado baxa. 
Solo el puerto de la Guayra exportaba anual- 

V 

m 

* Informe del Conde de Casa-Valencia, MS. 



158 

aiente en 1789 hasta 179% 70,000 ú 80,000 pieles, * 
registradas en los libros de la aduana, y de las 
que apenas una quinta parte pasaba á España. 
Las pieles de Caracas las prefieren en la Península 
á las de Buenos Ayres ; porque las ultimas pier- 
den 12 por ciento en el curtido, á causa de su 
pasage de mar mas largo. 

- La parte meridional de los llanos llamada 
Llanos de Arriba, es muy productiva en bueyes 
y muías ; pero los pastos siendo por lo general 
menos buenos, tienen que enviar estos animales 
á otras llanos para que engorden antes de vender- 
los. El Llano de Monai, y todos los Llanos de 
abaxo, ño abundan tanto en ganado ; pero sus 
pastos son tan buenos, que producen carne de 
excelente calidad para abastecer la costa. 

Los hatos de bueyes han sufrido considerable* 
mente en estos ulümos años por tropas de vaga- 
bundos, que rondan los llanos, matando animales 
para vender sus pieles. Estos robos han aumen- 
tado desde que el comercio del Orinoco se ha 
hecho mas floreciente. Por medio siglo, las oril- 
las de aquel rio, desde la boca del Apure hasta 
Angostura, no eran conocidas mas que de los 
frailes misioneros. La exportación de ganado 
comenzó solamente por los puertos que están en 
la costa septentrional, como Cumana, Barcelona, 
•Burburata, y Puerto Cabello. Esta dependencia 
de la costa ha disminuido mucho. La parte sep- 
tentrional de los llanos ha establecido una comu- 



154 

nicacion con el Baxo Orinoco j y este trafico es 
el mas vivo, porque los que le hacen escapan mas 
fácilmente las trabas de las leyes prohibitorias. 

Los hatos mayores de los Llanos de Caracas son 
los de Mereeure, La Cruz, Belén, Alta Gracia, 
y Paveo. 

Los caballos de los Llanos» que son de la her- 
mosa raza de caballos de España, no son muy 
grandes ; par Jo general son de un color uni- 
forme, bayo, como la mayor parte de los animales 
salvages. Sufriendo alternativamente de la se- 
quedad y de las inundaciones, atormentados por 
las picaduras de los insectos, y por la mordedura 
de murciélagos muy grandes, pasan una vida dura 
é inquieta. Después de haber gozado por algu- 
nos meses del cuidado del hombre, muestran sus 
buenas calidades, y se hacen tractables. Un ca- 
ballo salvage en las Pampas de Buenos Ayres, 
vale de medio duro á uno ; y en los Llanos de 
Caracas, de dos á tres duros. Pero el precio de 
los caballos aumenta una vez que han sido doma- 
dos, y que pueden servir para las labores de la 
agricultura. 

" Tube ocasión, dice Lavaysse, de verificar un 
hecho bien conocido de todos los que han viajado 
en este pays. Los caballos viven aqui en socie- 
dades, por lo general hasta el numero de quinien- 
tos ó seiscientos, y aun de mil : ocupan llanos in- 
mensos, donde es difícil cogerlos y peligroso el 
perturbarlos. En la estación de sequedad tienen 



155 



k á Teces dos 6 tres leguas, y aun nías en 
busca de agua. Emprenden sus marchas en filas 
regulares de quatro al frente, y de este modo for- 
man una procesión de un quarto de legua de 
largo. Cinco ó seis escuchas preceden la tropa á 
una distancia de cinquenta pasos. Si distinguen 
un hombre ó un jaguar, relinchan, y la tropa se 
detiene ; si estos les evitan, continúan su marcha ; 
pero si tratan de pasar entre ellos, saltan sobre el 
imprudente viagero, y lo matan á patadas. El 
modo mas seguro es evitarles, y dexarles conti- 
nuar su marcha. También tienen un gefe, que va 
entre las escuchas y el esquadron, y otros cinco 
6 seis caballos van á cada lado de la tropa, que 
son como una especie de ayudantes, cuyo deber 
es impedir que ninguno se salga de las filas. Si 
alguno trata de desviarse, ya sea por hambre ó 
por cansancio, le muerden hasta que vuelve á 
tomar su lugar, y el desertor obedece con su Ca- 
beza baxa. Otros tres ó quatro gefes marchan 
como retaguardia á cinco ó seis pasos de la tropa. 
Oi hablar varías veces en la Trinidad de esta dis- 
ciplina entre los caballos salvages, y confieso que 
con dificultad lo pude creer ; pero lo que acabo 
de describir es un hecho, que yo mismo he visto 
dos veces en las orillas del Guarapiche, en donde 
acampe cinco dias con el objeto de ver aquellas 
tropas organizadas. He encontrado en las oril- 
las del Orinoco, hatos de cinquenta, y de cien 
bueyes ; un gefe marchaba á su cabeza, y otro 
detras de la tropa." 



150 

Las muías,- que no son propias para el trabaxa 
hasta el quinto ano, y que después las dan el 
nombre de mulos de saca, se compran en el pays 
por 14 ó 18 duros cada una. En 1800 embar- 
caron en Barcelona para las Islas de las Indias 
8000 muías ; y se computa que de los llanos 
del gobierno de Caracas se enviaban anualmente 
30,000 de estos animales para las Islas Españolas, 
Inglesas, y Francesas. 

Las ovejas son innumerables, y los venados 
muy abundantes, particularmente en las jurisdic- 
ciones de Coro, Carora, y Tocuyo. 

En fin, casi toda especie de quadrupedos Eu- 
ropeos, que han sido transportados á aquellos 
payses, se han vuelto bravos, y multiplicado ex- 
cesivamente en los montes, que abundan de todo 
lo necesario para su subsistencia. Ni el ganado 
vacuno ni el caballo han conservado la belleza de 
los- bueyes de España ni de los caballos finos, sin 
duda por el poco cuidado que tienen de ellos; 
pero el asno ha crecido mas, y es mas hermoso. 4 

Sin embargo, los caballos de Buenos Ayres y de 
Chili rivalizan á los de las mas hermosas razas de 
Europa. La cabra es menor que la Europea; 
pero su carne es mas sabrosa, y da abundancia 
de leche deliciosa. Las ovejas quando cuidan de 
ellas igualan á las de España. Los marranos no 
son tan grandes como los de Europa, pero son 
mas prolificos ; y su carne es mas delicada y fácil 
de digerir que la del marrano Europeo. 



157 

Parece cierto que el perro no existia aqui antes 
de la llegada de los Europeos j y es una circuns- 
tancia muy singular, que los que habitan en los 
montes con los salvages, (á quienes les gustan 
mucho los perros), han perdido la facultad de 
ladrar ; en lugar de eso, aullan como los lobos. 



CAPITULO II. 



DEL COMERCIO. 



SECCIÓN I. 



DE SU ESTADO ANTIGUO. 



1 

Un compilador industrioso, cuyo lenguage no 
alteraremos mas que en las partes donde haya 
algún error, nos informa sobre esta materia, que 
la depresión general de las manufacturas que se 
siguió á la expulsión de los Moros de España, la 
obligaron á tomar los géneros de los otros payses 
para proveer á sus colonias. Estos venian prin- 
cipalmente de Holanda, Inglaterra, Francia, y 
algunos artículos de luxo de Italia. Pagaban 
derechos enormes en la metrópoli, y al llegar á 
su destinación, otros aun mayores ; de suerte que, 
antes de llegar al mercader de por menor, el pre- 
cio de los artículos era ya el doble. Ademas 
de eso, como las exportaciones eran pequeñas, era 
necesario metálico para procurarlas, de suerte 
que las ganancias eran muy contra España, y en 
favor del comerciante extrangero. 

La siguiente pro forma servirá para mostrar el 
precio que pagaba el consumidor por sus géneros, 



y formara al mismo tiempo un contraste con el 
comercio directo de Inglaterra. 

Calculo en moneda Inglesa. 

Por 100 libras esterlinas de géneros Ingleses, 
compradas en la Gran Bretaña, y enviados á 
Cádiz en navios Ingleses: Desde Cádiz en- 
viados á la America Española en navios Es- 
pañoles : — 

Primer coste en Inglaterra, rf.100 

Gastos de embarcación, flete, y gasto 

de seguros hasta Cádiz, - - 5 

Derecho de guerra sobre la exporta- 
ción, - - - -10 

Derechos pagados en Cádiz por la 
importación, - - - 15 

Ganancia del importador en Cádiz, 20 

Derechos pagados en Cádiz por la re- 
embarcacion para la America, 10 

Flete y seguridad desde Cádiz á Ame- 
rica, - - - 20 



Primer coste y gastos precedentes 
para la America, - - j£.171 

Ganancia del exportador Español á 
su llegada á America, freqüente- 
mente 200 por ciento ; pero diga- 
mos solamente 100 por ciento, 171 



Pagado por el comprador en la Ame- 
rica Española, - - £.342 



160 



Cálculo en moneda Inglesa. 

Por 100 libras de géneros Ingles, enviados inme- 
diatamente desde la Gran Bretaña, por comer- 
ciantes Ingleses, en navios Ingleses, á la Ame- 
rica Española : — 
Primer coste, - - - £100 
Derecho de guerra sobre la exporta- 
ción, 4 

Gastos de embarcación, y flete, - 10 
Pago de seguros, caso que sea por 
navio armado, - - - 6 



Primer coste, y gastos precedentes 
para la America, - - £120 

Ganancia del exportador Ingles, á 

100 por ciento, - - - 120 



Pagado por el comprador en la Ame- 
rica Española, - - ¿£.240 

Mas barato para el comprador en la 
America Española, - - 102 



£342 

N. B. — A esta ganancia se puede añadir la de 

un valor justo y mas constante de las producciones 

del pays para formar retornos, que es la conse- 

qüencia natural de la competición en el trafico. 

El precio exorbitante de los géneros, que el 
consumidor no podia menos de sentir, creaba un 
espiritu de contrabando, que siempre salia en 



161. 

favor del extrangero, que no vendía mas que por 
metálico j y las Islas vecinas Inglesas y neutras 
eran las que lograban estas ganancias. 

£1 comercio directo estaba en un estado de 
languidez, por las muchas trabas que tenia, y por 
la rivalidad de los poderes neutros j pues la me- 
trópoli apenas enviaba mas que lo que podia 
ofrecer de si,— no mucho mas que frutas secas, 
loza muy inferior, quinquillerías, hierro, aguar- 
dientes Catalanes, vinos, aceite, sedas bastas de 
Barcelona, escabeches de atún, y otros artículos 
semejantes de poca importancia. Los géneros 
Ingleses y Alemanes continuaban entrando por 
sus vías antiguas y dudosas. 

£1 comercio directo, limitado como estaba, va- 
riaba mucho, según las vicisitudes de la guerra 
ó de la paz. Durante las ultimas guerras se limi- 
taba á . pequeñas falucas, que salían cargadas de 
papel Español, para hacer cigarros, y que el 
Americano Español considera como uno de los 
artículos de mas luxo por el, que solía á veces 
pagar 40 duros la resma ; y si España cesase de 
abastecer este articulo, que principalmente se 
hace en Barcelona, su fabrica debía adoptarse en 
Inglaterra, porque es lo que exclusivamente con- 
viene al fumador, no conteniendo en si ningún 
aceite pernicioso empireumatico, ni nada viscoso 
ni de añil. A este articulo añadían aguardientes 
blancos, y azogue para el uso de las minas. Si 
llegaban seguros, traían en retorno cacao, por el 
que pagaban 15 duros, y que vendían á su llega- 

TOM. II. l 



da á 112. Sin embargo, estas no eran mas que 
pequeñas venturas» que do tedian el carácter de 
comercio, antes tenían el de Loterías, que, seme- 
jante á ellas, las emprebendian en partes» inclu- 
yendo los seguros. 

Casi todo el comercio de las provincias de Ca- 
racas con la metrópoli se hacía por el puerto de 
La Guayra, qae, apesar de su mala rada, disputó 
por mucho tiempo con los otros puertos la ven- 
taja de estar mas freqüentado» La razón era» 
que las inmediaciones de Caracas, en donde Isa 
producciones son mas abundantes» no tenían otra 
venta sino la capital, la que en su turno no las 
podia exportar á otro porage mas que á La 
Guayra - f y, como la población de aquella ciudad 
consumía mas artículos de necesidad, comodidad, 
ó luxo> el comerciante hallaba su interés en fre- 
qiieatar el puerto. 

En conseqüencta de estas circunstancias, Puerto 
Cabello, que está á 80 leguas á barbolento, no se 
usaba nunca como puerto de embarcación, ex- 
cepto para los artículos que sus inmediaciones 
produce^ y parte de los valles de Aragua, Va- 
lencia, S?* Carlos, S ft Felipe, &c Si acaso suce- 
día también que el producto natural aumentaba 
de tal suerte que excediese el valor de los gene- 
ros importados por navios Europeos, los comer- 
ciantes iban á La Guayra para disponer de sus 
cargamentos Europeos, de los que no podían es- 
perar buena venta en otro parage, y después iban 
á Puerto Cabello á cargar en retorno. 



163 

Maracaibo, Cumaaa, y Guiana, recibían cada 
una dos ó tres navios de la metrópoli ; pero en 
Maracaibo no podían obtener en retorno mas 
que café y pieles de venados ; en Cumana, algo- 
dón, y un poco de café ; en Guiana, solamente 
el producto que llevaban allí de Varinas, Barqui- 
simeto, &c. por el rio Apure. 



SECCIÓN II. 

DE LA& VENTAJAS TOPOGRÁFICAS. 

Apesar de los que acabamos de decir, basta 
considerar la situación de las provincias, su co- 
municación mayor ó menor con las islas á barbo- 
lento, la dirección de las montañas, y el curso de 
los grandes ríos, para convencerse que Caracas 
no puede nunca tener ningún influxo político 
sobre los payses de que es la capital. £1 Apure, 
el Meta, y el Orinoco, corriendo de oeste al este, 
reciben todos los riachuelos de los llanos, y de la 
región de los pastos. S to Tomas de Guiana tiene 
que ser necesariamente en lo venidero una plaza 
de comercio de la mayor importancia, especial- 
mente quando la harina de Cundínamarca, em- 
barcada mas arriba de la confluencia del rio 
Negro y del Umadea, y descendiendo por el 
Meta y el Orinoco, lo prefieran en Caracas y en 
La Guiana á la de Nueva Inglaterra. 



164 

" Desde mi partida de las orillas del Orinoco 
y de las Amazonas, dice Humboldt, una nueva 
era se ofrece en el estado social de las naciones 
del occidente. El furor de disensiones civiles 
cederá su lugar á los bienes de la paz, y á un 
desenrollo mas libre de las artes y de la indus- 
tria. La bifurcación del Orinoco, el Ismo de 
Tuamini, tan fácil de pasar por un canal artificial, 
fixara la atención de la Europa comerciante. El 
Casiquiare, tan ancho como el Rhin, cuyo curso 
es de 180 leguas, no formara mas en vano un 
canal navegable entre dos lechos de rios, que 
tienen una superficie de ciento noventa mil leguas 
quadradas. El grano de Nueva Granada se trans- 
portara á las orillas del rio Negro. Las lanchas 
baxaran desde los manantiales del Ñapo y det 
Ucuyabe, desde los Andes de Quito y del Alto 
Perú, hasta las bocas del Orinoco, una distancia 
igual á la desde Tombuctoo hasta Marseilles. Un 
pays nueve ó diez veces mayor que España, y en- 
riquecido con producciones las mas variadas, es 
navegable en todas sus direcciones, por medio del 
canal natural del Casiquiare, y por la bifurcación 
de los rios." 

Esta materia nos conduce necesariamente á 
una descripción mas por menor del Orinoco. 

Los manantiales del Orinoco son menos cono- 
cidos de los Españoles, que las del Nilo lo eran á 
los Europeos, y aun de los Africanos, antes del 
tiempo de Bruce. - 

Las montañas que están al nort-oeste del lago 
de Parima, se llaman, en el idioma de los Indios, 



# 165 

Ibirinoco. Es muy probable que hayan dado, 
según se acostumbra, á este famoso rio el nombre 
de estas montañas, porque quiza saca su origen 
de ellas. Sin embargo nadie ha verificado este 
hecho ; porque los salvages oponen un obstáculo 
¿nsurmontable. 

Esto el mismo Humboldt tubo ocasión de ex- 
perimentar en 1800, al tiempo de su viage al rio 
Negro. Quando hubo llegado al punto donde el 
Casiquiare. se une por un brazo con el Orinoco, 
quiso descubrir quales eran los verdaderos ma- 
nantiales de este rio ; pero halló que esto era im- 
posible, y tubo que contentarse con el testimonio 
que pudo recoger de algunos Indios. 

Varios arroyos que corren de las montañas del 
Ibirinoco unen sus aguas á 8 6 1 leguas de su 
origen, y forman un rio, que en el curso de 500 
leguas que tiene que atravesar hasta el mar, re- 
cibe el tributo de una infinidad de riachuelos. . 

Se cree que el curso del Orinoco, por las cien 
primeras leguas, es del norte al sud. Se asegura 
que dexa dentro de este espacio, á sesenta leguas 
de su orilla izquierda, el lago de Parima. Las 
contribuciones de los ríos que se juntan con el 
Orinoco, le dan un cuerpo tan considerable, y 
una corriente tan rápida, que aun antes de estar . 
á cien leguas de su origen, tiene tanto agua y 
fuerza como el rio mas considerable. 

Desde las Esmeraldas á S n Fernando de Ataba- 
po, el Orinoco corre del este ai nort-oeste. Aqui 
es donde está el canal del Casiquiare. Forma la 



166 

comunicación del Orinoco con el rio de las Ama- 
zonas, por medio del rio Negro. 

Humboldt formó el proyecto, en 1800, de as- 
cender el Orinoco, para determinar su comunicar 
cion con el rio Negro. Entró en el Orinoco por 
el Apure, y llegó, después de dificultades increí- 
bles, hasta el Fuerte de S a Carlos, que confina 
con las posesiones Portuguesas. " Desde el 
Fuerte de S° Carlos, dice, volvimos á Guiana por 
el Casiquiare, un brazo muy grande del Orinoco, 
y que forma su comunicación con el rio Negro. 
La fuerza de la corriente, el tamaño inmenso de 
los mosquitos y de las hormigas, y la falta de 
población, hace esta navegación penible y peli- 
grosa. Entramos en el Orinoco por el Casiquiare, á 
tres gradas y media : ascendimos el Orinoco hasta 
las Esmeraldas, el ultimo establecimiento de los 
Españoles," &c. Nada falta para que uno pueda 
persuadirse que la comunicación del Orinoco es 
un hecho verdadero. 

El Orinoco, desde su origen hasta el Atures, 
atraviesa un territorio que fertiliza, pero que casi 
todo está ocupado por Indios bravos. 

El Orinoco, antes de llegar al Atures, dirige 
su curso al norte hasta la boca del rio Meta, de 
donde se inclina al nort-este, para tomar en fin 
una dirección oriental, que mantiene hasta caer 
en el mar. 

Lo que llaman Los Saltos de Atures, son rau- 
dales formados por rocas. Ningún navio, grande 
ó pequeño, puede pasar estos. El navegante no 



167 

tiene otra recurso sino tacar su canoa á turra y 
Iterarla al otro lado, 3ra sea que ascienda ó que 
descienda. 

Un poco mas arriba de loa saltos de Atures, et 
Orinoco recibe al este laa aguas del Abacuna, y 
al oeste las de Biebao. Los payses desiertos por 
loa que corren, hace que su descripción sea poco 
interesante. Lo mismo sucede con los rio* Me- 
toya y Chiricua. * 

£1 rio que merece gran consideración es el 
Meta : reúne sus aguas á las del Orinoco á 30 
leguas mas abaxo de los saltos del Atures, y á 
125 leguas de S* Tomas de Guiana» La naturaleza 
parece haber destinado este rio para formar vas- 
tas relaciones comerciales entre toda la parte 
oriental de Cundinamarca y de la Guiana Es- 
pañola. 

£1 Meta tiene su origen á 150 leguas al sud- 
oeste de su confluencia con el Orinoco. Muchos 
de los ríos de Cundinamarca aumentan sus aguas. 
Es navegable desde Macuco, cerca de los llanos 
de Santiago de las Atalayas, á 40 leguas de la 
capital. Sus orillas están aun desiertas, ó á lo 
mas habitadas por los Guahivos. 

El rio Casanare da sus aguas al Meta 7¿ le- 
guas antes de entrar en el Orinoco. Estas son, 
en gran parte, el tributo de otros ríos. El Meta 
lleva sus aguas al Orinoco. Se distingue de los 
otros rios por el silencio con que entra en él. 

Los rios Meta y Casanare son navegables todo 
el año. En el verano, es decir, en la estación de 



168 

sequedad, hay brisas continuas, y muy frescas ; 
en el invierno, calmas y un corriente muy fuerte* 
Entonces los barcos van cerca de la orilla : pro- 
ceden con mas lentitud, pero tan seguramente 
como con los vientos mas favorables. Estos dos 
rios tienen baxios en los que los barcos tocan fre- 
cuentemente ; pero los hacen flotar con facilidad, 
y no experimentan daño, porque no son mas que 
de arena. * » 

La inmensidad y riqueza del paya por el que 
corre el Meta, el gran numero de rios que se le 
unen, son otros tantos medios cómodos y venta- 
josos para que los habitantes de la parte oriental 
de Cundinamarca dispongan de sus comodidades ; 
y para que los de la Guiana Española aumenten 
su comercio con todas las producciones transpor- 
tables por el rio Meta. 

Este orden de cosas es tan natural y tan favo- 
rable á las dos provincias, que, durante el poco 
tiempo que este trato existió, el cultivo en las oril- 
las mas altas del Meta y del Casanare, hizo pro- 
gresos muy visibles, y el comercio de la Guiana dio 
pasos muy rápidos hacia la prosperidad ; pero la 
industria que fue el fruto de este trato previo, 
en lugar de ser protegida por el gobierno, fue, 
al contrario, paralizada por sus ordenes, simple- 
mente á causa de tan solo una representación de 
los comerciantes de Cartagena. 

El ministro Español mandó actualmente, que 
de alli en adelante no transportasen de Cundina- 
marca, por el rio Meta, á la Guiana, otros pro- 



169 

ductos territoriales sino harina, y algunos géneros 
groseramente fabricados en aquellas regiones, y 
que no tomasen mas que dinero en retorno. Esta 
medida fue como un rayo para estas provincias. 
El comercio sereduxo á casi nada. 

Si de aqui infiriésemos que el comercio de Car- 
tagena iba á ganar mucho por tal medida, nos 
engañaríamos. El cultivador, viendo que ya no 
existían los motivos que la habían hecho aban- 
donar su inactividad, hallaba que era mas fácil 
estar reclinado en su hamaca, y combatir como 
antes contra las privaciones, que fatigarse para 
procurarse las comodidades, que los gastos de 
transporte y el mucho tiempo que se necesitaría 
para llevarlo á Cartagena, absorberían quanto 
valían, y aun mas. De este modo, las produc- 
ciones, y el comercio de ellas, se perdieron para 
siempre. 

Mas recientemente, no llevaban á Guiana, por 
el rio Meta, mas que hamacas, esteras, y algunos 
otros artículos groseros en algodón, harina, y un 
poco de azúcar, sin que fuese lo suficiente para 
exportar la mas pequeña cantidad. Los agentes 
de este miserable comercio recibían metálico, con 
el que no les permitían comprar ni siquiera los ins- 
trumentos de hierro para la agricultura. 

Volvamos al Orinoco, enriquecido con los aguas 
del Meta. 30 leguas mas abaxo se desagua el 
Sinaruco en este rio al oeste, después de haber 
atravesado por cosa de 50 leguas un pays del que 
nadie pide sus producciones. 



170 

A 15 leguas mas arriba 'el Apare entra en el 
Orinoco. 

£1 rio Apure toma su origen en las montanas 
vecinas de S n Cristoval. Tiene un curso de 170 
leguas, de las quales 40 son del norte si sud-oeste, 
y las demás del oeste al este* Después se dirige 
al sud para reunirse al Orinoco* Es navegable 
mas de 60 leguas. 

En su curso aumenta el cuerpo de sus aguas 
por las de un numero inmenso de otros ríos» al- 
gunos de los quales son igualmente navegables, y 
tanto mas útiles, que después de haber regado la 
mayor parte de Venezuela, sirven para el trans- 
porte de aquellos mismos artículos que les deben 
existencia. Estos rios son, el Tinaco, S* Carlos, 
Cojeda, Aguablanca, Acarigoa, Ara, Yarno, Hos- 
pina, Maria, Portuguesa, Guanara, Tucupido, 
Bocono, Masparo, Yuca, S to Domingo, Faguey, 
Tisnados, &a Todas ellos mezclan sus aguas 
sucesivamente en los inmensos llanos de Vene- 
zuela. Casi todos ellos se juntan cerca de S° 
Jayme, y forman un gran cuerpo de agua, que á 
12 leguas mas abaxo se arroja en el Apure, á 20 
leguas al norte del Orinoco. El choque es tan 
violento, que la agitación se siente hasta en el 
medio del rio ; y aun á aquella distancia, la cre- 
ciente y los remolinos ponen en gran peligro al 
navegante. 

Los limites del Orinoco, desde la boca del 
Apure, son la provincia de Venezuela y la de 
Cu man a hasta el mar. 



171 

Sobre las orillas del Apure, y de los otros ríos 
que recibe, hay una infinidad de comunes, que 
contienen muchos animales muy estimados. Se 
componen de bueyes, caballos, y muías, pero 
principalmente de las ultimas. Su exportación 
natural es por La Guiana, á causa de la ventaja 
que ofrece el pays para su alimento hasta la mis- 
ma boca del Orinoco. 

Toda aquella porción de Venezuela, que al 
presente forma la nueva provincia de Varinas, y 
aun toda la parte meridional de la provincia de 
Venezuela, se halla convidada, por la facilidad 
del transporte, á enviar sus comodidades á La 
Guiana, en lqgar de llevar sobre muías á Caracas 
ó Puerto Cabello, su café, su algodón, y su añil, 
y de viajar 100 leguas por caminos casi impasa- 
bles, é intersectados por ños que freqüentemente 
inundan sus orillas. 

£1 trato entre la provincia de Varinas y la de 
«Guiana, no es tan seguido como la naturaleza de 
las cosas parece indicar ; porque la ciudad de 
S* Tomé no teniendo apenas metálico, y que rara 
vez van alli navios de Europa, el cultivador halla 
aun, en el precio por sus artículos en los puertos 
de Venezuela, una compensación por los gastos 
y dificultades inseparables de un viage largo y 
penible hasta Caracas ó Puerto Cabello. 

Desde la confluencia del rio Apure con el 
Orinoco, hasta S to Tome, se cuentan 80 leguas. 
En todo este espacio ningún rio de importancia 



172 

se desagua en el Orinoco, á no ser el Caura y el 
Caucapana. 

La navegación de la parte superior del Orinoco 
no es tan fácil y cierta como la magnitud del rio 
haría creen Lleno de isletas que obstruyen su 
canal, y que unas veces hechan su lecho á la izqui- 
erda, y otras á la derecha,— sembrado de peñas de 
todos los tamaños y de todas las alturas, algunas 
de la quales están á flor del agua, y otras más ó 
menos hundidas según la estación, y sugeto á 
golpes de viento,— el Orinoco no puede ser nave- 
gado mas que por buenos pilotos, y por barcos de 
una construcción peculiar, y de un cierto tamaña 
Todo esto no hace relación mas que á la navega- 
ción que comienza en el puerto de la Guiana para 
ascender el Orinoco, ó á la boca del Meta para 
descender á la capital. 

No nos falta mas que dar a conocer el pequeño 
espacio de tres grados cinquenta y dos minutos 
de longitud, que separa la presente capital de la 
boca del Orinoco ; y para aprovecharnos de las 
apreciables informaciones que Humboldt ha dado, 
lo tomaremos en el mismo orden. De aquí re- 
sulta mayor ventaja, á causa de que el curso de 
la navegación es también el mismo. £1 conoci- 
miento exacto del Delta, y del curso del rio 
Caroni, es igualmente interesante para la hydro- 
grafia y para el comercio Europeo. 

Para juzgar de la extensión y configuración 
de un pays intersectado por los brazos del Ori- 
noco, y sugeto á inundaciones periódicas, Hum- 



173 

boldt halló que era expediente examinar astro- 
nómicamente, la situación y los puntos en que 
terminan la cima y los ramos mas remotos del 
Delta. , 

El S w Churruca, que fue nombrado, con Don 
Joaquín Fidalgo, para inspector las costas de 
Tierra Firme, y las Islas de las Indias Occiden- 
tales, ha obtenido la latitud y longitud de La 
Boca de Manamo, Punta Baxa, y Vieja Guiaría. 
Los informes del S" Espinosa nos han dado á 
conocer la verdadera situación de Punta Barima ; 
de suerte que al corregir las longitudes absolutas 
por las de Puerto España en la Isla de la Trini- 
dad, y del castillo de S D Antonio en Cumana, 
(dos puntos verificados por las observaciones del 
mismo Humboldt, y por las indagaciones juiciosas 
de M. Oltmanns), ofrecen resultados bastante 
exactos. 

Seria de desear que se determinase por el chro- 
nometro, en un viage sin interrupción, la diferen- 
cia de meridiano entre Puerto España y las pe- 
queñas bocas del Orinoco, entre S n Rafael (la 
cima del Delta), y Angostura. La situación de 
esta, según Humboldt, estriba sobre la de Cuma- 
na, y (por la confluencia del Apure) sobre Cara- 
cas y Puerto Cabello.* 

* Los siguientes son los resultados de sus indagaciones : 
Puerta Barima, la orilla oriental de la grande boca (Boca de 
Navios) del Orinoco, corregido por Puerto España y Puerto 
Rico, según M. Oltmanns, 62° 26' 46" ; por Cumana, según 
las observaciones directas de Humboldt, 62° 20' 10" : lo ha 



174 

Toda la costa oriental del Sud de America, 
desde el Cabo de S* Roque, y particularmente 
desde el puerto de Maranham, hasta el grupo de 
montañas de Paria, es tan baxa, que parece difícil 
atribuir el Delta del Orinoco, y la formación de 
su suelo, al ciénago acumulado de un solo rio. 

£1 Delta del Nilo era, según el testimonio de 
los antiguos, un golfo del Mediterráneo, colmado 
por aluviones sucesivos. Es fácil concebir, que á 
la embocadura de todos los grandes ríos, donde 
la velocidad de la corriente disminuye de un 
golpe, se forma un banco, una isla, un deposito 
de substancias que no pueden ir mas lexos. Tam- 
bién es fácil concebir, que el rio, forzado á correr 
al rededor de este nuevo banco, se divide en dos 
brazos ; y que la tierra que se acumula hallando 
un punto de apoyo en la cima del Delta, se ex* 
tiende mas y mas, ensanchando estos brazos. Lo 
que ocurre en la primera bifurcación, puede muy 
bien efectuarse en cada canal separado ; de suerte 

fixado á 62° 23', porque los navegantes Españoles salen de la 
isla de la Trinidad, y había fixado la longitud de Angostura 
por la de Cura ana, uno de los puntos de America cuya posi- 
ción es mas fixa y conocida : la Boca de Man amo, que es casi 
la mas al occidente de las Bocas Chicas del Orinoco, 64° 44^ ; 
S n Rafael, cerca del punto donde el Caño de Manamo, que 
forma las Bocas Chicas, se separa del tronco principal, 64° 
18' ; Vieja Guyana, 64° 43' : (La latitud que Churruca ob- 
servó en tierra es 8 o 8' 24" ; de consiguiente casi la misma 
que la latitud de Angostura, que halló ser 8° 8' 11" : La Cruz 
y Arrowsmith ponen la Vieja Guyana en 18" y 26" al norte 
de Angostura) : S to Tomé de Angostura, 66° 15' 21". 



175 

que per la misma operación, la naturaleza puede 
formar un laberinto de pequeños canales bifurca- 
dos, que se llenan ó se aprofundizan en el curso 
de los siglos, según la fuerza y dirección de las 
aguas. 

No hay duda que el tronco principal del Ori- 
noco se ha dividido de este modo, á veinte y 
cinco leguas de la Boca de Navios, en dos brazos, 
Zacupana é Imataca. Los otros ramos menos 
considerables que el rio envia bácia el norte, y 
cuyas bocas se llaman Bocas Chicas, parecen ser 
un fenómeno semejante al de los Deltas de los 
rio» tributarios. 

La separación mayor de los brazos del Orinoco 
es de 47 leguas náuticas. Esta es la anchura del 
Delta del Océano entre Punta Barima y la mas 
occidental de las Bocas Chicas. Como hasta 
ahora no se ha hecho una exacta mensuracion dé 
aquellas costas, el numero de bocas no se conoce. 
Una tradición vulgar da siete al Orinoco, y nos 
recuerda las septem ostia Niü, tan celebres en la 
antigüedad. Pero el Delta del Egipto no se 
limitaba siempre á este numero ; y once bocas 
considerables se pueden contar en la costa inun- 
dada de Guiana.* 

* Boca de Navio»; B. de Lauran (Loran, Laurent) ; B. de 
Nuina, á do» 6 tres leguas al oeste de la isla de los Cangrejos, 
y de doce ó catorce pies de hondo ; B. Cmca de Mariusas, 
cinco legues mas arriba, poco conocida ; B. de Vinquinia ; B. 
Grande de Mariusas, muy navegable ; B. de M acareo (el Caña 
de este nombre admite navios grandes hasta S n Rafael, donde 



176 

Después de la Boca de Navios, que los mari- 
neros conocen á causa de la Punta de Bariraa, las 
Bocas de Mantisas, Macareo, Pedernales, y Ma- 
namo Grande, son las mas útiles para la navega- 
ción. ' 

Aquella parte del Delta que se extiende al este 
de la Boca de Macareo, está bañada por las aguas 
del Golfo de Paria ó Golfo Triste. Este golfo 
se forma por las costas orientales de la provincia 
de Cumana, y por las occidentales de la isla de la 
Trinidad. Se comunica con el Mar Caribe por 
las famosas Bocas de Dragos, que los pilotos de 
la costa, desde el tiempo de Cristoval Colon, han 
sido consideradas, aunque impropiamente, como 
las Bocas del Orinoco. # 

se separa del tronco principa]) ; B. de Cucuina, mas estrecha, 
pero mas honda ; B. de Pedernales, navegable ; B. de Mana- 
mo Grande, cerca de las Islas de Plata y Pesquero ; B. de Gua- 
nipa. Desde la B. de Nuina hasta la B. de Manamo Grande, 
las distancias parciales se indicaron á 5, 7, 8, 6, 4, 8, y 7 
leguas- Lo sinónimo de estos canales del Orinoco no deza de 
embarazar. ¿ Acaso la B. de Capure entre Pedernales y Ma- 
careo, no es idéntica con la B. de Cucuina ? ¿No conduce 
el Caño de Laurent, que dicen es sumamente ancho donde se 
separa del Orinoco, y muy estrecho á su boca, á una de las 
Bocas de Mariusas ? 

* Las aguas que tan impetuosamente salen de las Bocas de 
Dragos, son, I o , Las del Océano Atlántico, cuyas corrientes 
suben hacia la costa de la Guyana, por el canal. del Sur, (en- 
tre Punta de Mangles del Continente, y Punta Galiota de la 
Isla de la Trinidad), al oeste-nord-oeste ; 2 a *» Las aguas dul- 
ces de las Bocas Chicas del Orinoco, (de los Caños Peder- 
nales y Manamo Grande, unidos á los del rio Guarapiche). 



177 

Quando un navio quiere entrar por la boca prin« 
cápal del Orinoco» la Boca de Navios» debe ir há- - 
cía la Punta Barima. La orilla del sud es la mas 
alta ; la roca granítica se asoma por encima del 
suelo pantanoso á una pequeña distancia en el 
interior, entre el Caño Barima, el Aquire, y el 
Cuyuni. La orilla del norte del Orinoco es la 
mas baxa, y se distingue á gran distancia por los 
troncos de palmas de mauritia que adornan el 
paysage ; esta costa se extiende lo largo del 
Delta, bácia la boca de Mantisas y la Punta 
Baxa.* 

£1 mauritia es el árbol de sagot del pays; 

Es indudable, que el Golfo de Paría formaba antiguamente un 
golfo interior, quando la Isla de la Trinidad estaba aun unida 
al Cabo de Paria, y al sud-oeste (Punta de Icacos) al Punto 
Foleto, situado al este de la Boca de Pedernales. Tres isletaa 
de rocas, en parte cultivadas de algodón* (Islas de Monos, de 
Huevos, y de Chacachacares), dividen el canal, que tiene tres 
6 quatro leguas de ancho, (entre el cabo nord-oeste de la Isla 
de la Trinidad, cerca del Puerto de Chaguaramas y de la 
Punta de la Pena, la extremidad oriental de la costa de Paria), 
en quatro pequeños caños; Boca de Monos, B. de Huevos, 
B. de Navios, y B. Grande. Estas bocas colectivamente se 
llaman Bocas de Dragos. También hay otras isletas cerca de 
la costa oriental de Paría, (El Fraile, El Pato, y El Patito), 
cuya existencia atesta las convulsiones á que este pays ha es* 
tado expuesto. 

• Según Churruca, su latitud es 9 o 35' SO", (ó 0° W 5&» 
mas al norte que la Punta Barima). Humboldt halló su Ion* 
gitud en el 63° 21', según sus observaciones en Cumana. 

f La fécula nutritiva 6 harina medular del árbol de sago se 
halla principalmente en un grupo de palmas, que M. Kunth 
ha distinguido por el nombre de calameae. Sin embargo en 

TOM. II. M 



178 

produce lá harina de que está hecho el pan del 
yuruma ; y lesos de ser un árbol de palma de la 
costa, como el chamoerops huniilis, el árbol der 
coco, y el lodoicea de Commerson, se halla como 
un árbol de palma desde los pantanos hasta los 
manantiales del Orinoco. 

En el tiempo de las inundaciones estos troncos 
de mauritia, con sus hojas en forma de abanico, 
tienen la apariencia de un monte que se levanta 
sobre el seno de las aguas. El navegante, que 
va por los canales del Delta del Orinoco por la 
noche, ve con sorpresa las cimas de las palmas 
iluminadas por grandes fuegos. Estas son las 
habitaciones de los Guaraones, que están suspen- 
didas á los troncos de los arboles. Estas tribus 
cuelgan esteras, sobre las que ponen tierra, y en- 
cienden los fuegos necesarios para sus necesida- 

el Archipiélago Indiano se recoge como un artículo de co- 
mercio de los troncos de los cycas revoluta» del phcenix fnrine- 
fera, del corypha umbraculifera, y del caryota urena* La can* 
tidad de materia nutritiva que da el verdadero árbol de asgo 
del Asia, (sagua Rumphii, 6 metroxylon sagú, Roxburgh), 
excede lo que da qualesquiera otra planta útil al hombre* Un 
tronco de árbol, en su 15° año, á veces da 600 Ibs. de sago, 9 
harina, (pues la. palabra sago significa harina en el dialecto 
de Amboina). M. Crawford, que residió mucho tiempo en 
el Archipiélago Indiano, calcula, que una aranzada Inglesa 
(4020 metros quadrados) puede contener 435 arboles de sago, 
que darían 1 20,500 Iba. de fécula, ó mas de 8000 libras al a&o. 
Esté producto es triple que el del trigo, y doble que el de pa- 
tatas en Francia. Pero el plantano produce, sobre el mismo 
espacio de tierra, mas substancia nutritiva que el árbol de 
sago. 



179 

3és domesticas. Deben su libertad é indepen- 
dencia desde hace machos siglos, al suelo tré- 
mulo y cenagoso, sobre, el que ellos tan solo saben 
andar seguramente en tiempo dé sequedad, á sus 
soledades en el Delta del Orinoco, y á sus habi- 
taciones en los arboles. Él mauritia, el árbol de 
la vida de los misioneros, no solo ofrece á los 
Guantones una morada segura durante las cre- 
cientes del Orinoco, pero también su fruto en 
nuez, su medula harinosa, su jugo que abunda 
en materia melífera, y las fibras de sus petiolea, 
les dan alimento, vino,* y una especie de cáñamo 
muy propio para hacer cuerdas y texer hamacas. 
Estas costumbres de los Indios del Delta del 
Orinoco se hallaban antiguamente entre los del 
Golfo dé Darien (Uraba), y en la mayor parte 
de los payses inundados entre el Guarapiche y 
las bocas de las Amazonas. Es curioso observar, 
en el grado mas baxo de civilización humana, la 
existencia de toda una raza de hombres que de* 
pende de una sola especie de árbol de palma, se- 
mejante á aquellos insectos que se alimentan de 
una misma flor, ó de la misma parte de una 
planta. 

No debemos sorprendernos al hallar que haya 
tantas opiniones sobre la anchura de la boca prin- 
cipal del Orinoco (Boca de Navios). La isla 
grande de los Cangrejos no está separada mas 

* £1 uso de este vino naurichi no es muy común. Los 
Guaraones prefieren por lo general una bebida hecha de miel 
fermentada. 



18Q 

que por un canal estrecho de la tierra inundada, 
que se extiende entre las Bocas de Nuina y de 
Mariusas, de suerte que se obtendrá 20 6 14 le- 
guas náuticas (de 950 toisas cada una), según se 
mida (encuna dirección opuesta á la del corriente) 
desde Punta Barima hasta la orilla opuesta mas 
cercana, ó desde la misma Punta hasta la orilla 
oriental de la Isla de los Cangrejos. 

£1 canal navegable está atravesado por un 
banco de arena, en la que no hay mas que 17 
pies de agua; cuyo ancho se cree que es de 
2500 á 2800 toisas. El. Orinoco, como el río de 
las Amazonas, el Nilo, y todos los ríos que se se- 
paran en varios ramos, no es tan ancho á su boca 
como se supondría de lo largo de su curso, y de 
la anchura que conserva hasta varios cientos de 
leguas en el interior. 

£1 Orinoco es inferior á las Amazonas en lo 
largo de su curso, y aun mas en su anchura en 
el interior : pertenece á los ríos del segundo 
rango. Pero debemos observar, que todas estas 
clasificaciones, sacadas de lo largo de su curso, 
ó de lo ancho de las bocas de los ríos, son suma- 
mente arbitrarías. Los ríos de las islas Británi- 
cas se terminan por golfos ó lagos de agua dulce, 
jen los que las mareas Causan ondas y oscilaciones 
periódicas ; y nos advierten suficientemente, que 
tfo debemos juzgar de la importancia de un siste- 
ma hydraulico,* puramente por la extensión de 

* £1 Thames y el Severn ; y en el Nuevo Mundo el río 
Guayaquil, que nace al pie del Chimborazo, y que hace ver 



181 

las bocas de los ríos. Toda idea de magnitud 
relativa no tendrá precisión, si no se compara* el 
volumen de las aguas, verificado por la medida 
de su velocidad, y por, el área de las secciones 
transversales.t Rios de una anchura aparente- 
mente grande, no teniendo lechos tan profundos 
y atravesados por varios canales paralelos, con- 
tienen menos agua que se supondría á primera 
vista ; y el volumen de sus aguas varia tan con- 
siderablemente en los dos periodos de su máxi- 
mum y de su minimum,í que durante las inunda- 

• 

«na desproporción entre la breridad de su corso 7 lo ancho 
de so boca. 

f £1 conocimiento de estas secciones vivas (sections vives) 
en el Ganges 7 en el Nilo, le debemos á los trabajos impor- 
tantes del Mayor Renell 7 de M. Girard. 

% M. Girard halló qoe el volumen del Nilo, en el puerto de 
Sjrout, á tiempo de so menguante, era de 678 metros cúbicos 
en un segando» mientras que el Ganges le dio durante las in- 
undaciones 10247 metros cúbicos. Podemos juzgar por ana- 
logia del aumento enorme del Orinoco, si nos acordamos que 
en algunos parages sube 25 pies, en los que el medio de su 
ancho es de 1000 toisas. La siguiente es una tabla compara- 
tita de algunos de los rios grandes del Nuevo Mundo, calculan- 
do lo largo de so curso según los mapas mas recientes, 7 aña- 
diendo una tercera parte por las tortuosidades. 

Las Amazonas, 980 leguas, de 20 leguas en el grado. 

El Misi8ipi, 560 leguas, subiendo por el ramo principal 
hasta el Chippewa7, pero 815 leguas subiendo hasta su origen. 

£1 rio de la Plata, 530 leguas, subiendo por el rio Para- 
guay. 

£1 Orinoco, la parte conocida 420 leguas. 
. (El Indus tiene un curso de 510 leguas, 7 el Ganges de 
426.) 



182 

¿iones son á veces 15 6 20 veces mayores que en 
la estación de sequedad. 

. Quando se dobla la Punta Barima, y que se 
entra en el lecho del Orinoco, no tiene mas que 
300 toisas de ancho. Computaciones mayores 
nacen del error de los pilotos en no medir el rio 
en linea perpendicular á la dirección de su cor- 
riente. £1 laberinto de canales que conduce á 
las bocas chicas muda diariamente en profundi- 
dad y en figura. Muchos pilotos están persuadi- 
dos que los canos de Cocuina, Pedernales, y Ma- 
careo, por los que se hacía un comercio de con- 
trabando con la Isla de la Trinidad, han ganado 
mucho en profundidad estos últimos años ; y que 
el rio tiene una tendencia á retirar sus aguas de 
* la Boca de Navios, y de correr hacia el nord- 
oeste. Antes del año de 1760, los barcos que 
hacían mas de 10 ó 12 pies de agua rara vez se 
aventuraban á entrar en los pequeños caños del 
Delta. El miedo de las bocas chicas del Orinoco 
ha casi desaparecido j y los navios de los enemi- 
gos, que nunca han navegado en aquellas partes» 
hallan entre los Guaraones guias oficiosas y ex- 
perimentadas. La civilización de esta tribu és 
de la mayor importancia para un gobierno que 
desee hacerse dueño del Orinoco. 

Podemos juzgar del cuidado y habilidad que 
exige la navegación del Orinoco en su boca, por 
lo que diariamente sucede á los mismos Guaraones. 
Nacidos entre las bocas del Orinoco, no viviendo 
mas que de la pesca, que les obliga incesante- 



183 

mente á navegar en las aberturas y canales de 
las isletas, que exclusivamente poseen y habitan, 
tienen que saber precisamente donde se hallan ; 
sin embargo estos mismos hombres anfibios, como 
quien dice, se pierden freqüentemente, y tienen 
que buscar el corriente, para que les lleve al mar, 
y entrar, después que se han asegurado donde se 
hallan, por el canal mas adaptado para su vuelta. 
Estos canales, formados por una inmensidad de 
islas, son tan numerosos, y tienen tantas direc- 
ciones, que, en la mayor parte, no se percibe 
ningún corriente ; en otros, los remolinos y los 
golpes de viento establecen corrientes falsas, que 
llevan á uno rio arriba en lugar de río abaxo. 
£1 uso del compás no sirve siempre para asegu- 
rarse, quando uno se ha perdido, contra el andar 
errando por varios dias entre las islas Guaraonas, 
y de volver al' mismo punto de donde uno salió, 
creyendo en el entre tanto que se subia 6 baxada 
el rio. Todas estas circunstancias muestran la 
necesidad de tener á bordo un buen piloto, ya 
sea para baxar ó subir el Orinoco. 

El fluxo y refluxo de la marea se sienten en 
el mes de Abril, quando el rio está en su men- 
guante, mas arriba de Angostura, á una dis- 
tancia de mas de 85 leguas en el interior. A 
la confluencia del Caroni, que está á 60 leguas 
de la costa, el agua se levanta de un pie y tres 
pulgadas. Estas oscilaciones de la superficie del 
rio, esta suspensión de su curso, no debe con- 
fundirse con una marea que sube. A la boca 



184 

grande del Orinoco, cerca del Cabo Barima, la 
marea se levanta á la altura de dos ó tres pies ; 
pero mas lexos hacia el nord-oeste, en el Golfo 
Triste, entre la boca de Pedernales, el rio 
Guarapiche, y la costa occidental de la Trini- 
dad, la marea sube á 7, 8, 9, y hasta 10 pies. 
Tal es la influencia que tiene la configuración 
de la costa, y los obstáculos que presentan las 
Bocas de los Dragos á la salida de las aguas, 
sobre puntos de SO ó 40 leguas de distancia las 
unas de las otras. 

Todo lo que cuentan en obras muy recientes 
de los corrientes particulares causados por el Ori- 
noco á 2 o 6 3 o de distancia en plena mar, de los 
cambios que se observan en el color del mar, y de 
las aguas dulces del Golfo Triste, es enteramente 
fabuloso. Las corrientes, en toda esta costa, 
• corren desde el Cabo de Orange hacia el nord- 
oeste ; y las variaciones que producen las aguas 
dulces del Orinoco sobré la fuerza de la corriente 
general, y sobre la transparencia y color del mar, 
rara vez se extiende mas alia de 3 ó 4 leguas este* 
nord-este de la isla de los Cangrejos. 

Las aguas del Golfo Triste son saladas, aun- 
que en menos grado que en el resto del Mar 
Caribe, á causa de las bocas chicas del Delta del 
Orinoco, y de la masa de agua que da el Guara- 
piche. Por esta razón no hay salinas en esta 
costa ; y Humboldt dice haber visto navios de 
Cádiz que llegaban á Angostura cargados de sal, 
y (lo que caracteriza el estado de la industria en 



185 

las colonias) aun de ladrillos para edificar la ca- 
tedral. 

La distancia extraordinaria á la que las pe- 
queñas mareas de la costa se sienten en el lecho 
de las Amazonas, * y del Orinoco, se ha conside- 
rado hasta ahora como una'prueba cierta de que 
estos dos ríos no tienen mas que un declive de 
unos quantos pies durante un curso, el uno de 
£00 leguas, y el otro de 85. Sin embargo, esta 
verdad no parece ser irrefragable, si reflexiona- 
mos que la magnitud de las undulaciones transmi- 
tidas depende mucho de circunstancias locales- 
de la forma, de las tortuosidades, y del numero 
de los canales de comunicación, de la resistencia 
del fondo sobre el que sube la marea, del recha- 
zamiento de las aguas por las orillas opuestas, y 
de su compresión en un estrecho. 

Un hábil ingeniero ha mostrado recientemente, 
que en el lecho de la Garonne las oscilaciones 
suben, como en un plano inclinado, mucho mas 
arriba que el nivel de las aguas del mar á la em- 
bocadura del rio. En el Orinoco, las mareas de 
una altura desigual de Punto Barima y del Golfo 
Triste, se transmiten en intervalos desiguales de 
tiempo, por el caño mayor de la Boca de Navios, 
y por los caños estrechos, tortuosos, y numerosos 
de las Bocas Chicas. Como estos pequeños ca- 
nales se separan á un mismo punto del tronco 
principal cerca de S* Rafael, se podrían hacer 

* El rio de las Amazonas creze periódicamente al Estrecho 
de Panxfe, á 192 leguas de la costa. 



186 

indagaciones muy curiosas sobre la retardación 
de las mareas, y sobre la propagación de las olas 
en el lecho del Orinoco, sobre y mas abaxo de S n 
Rafael, en el Cabo Barima, en el océano, y en la 
boca de Manamo en el Golfo Triste. La arqui- 
tectura hydraulica, y la teórica del movimiento 
de los fluidos en canales estrechos, ganarían 
igualmente por un trabaxo, para cuya execucion 
el Orinoco y las Amazonas presentan facilidades 
peculiares. 

La navegación del rio, ya sea que los navios 
lleguen por la Boca de Navios, ó que se aventuren 
á entrar por el laberinto de las Bocas Chicas, 
exige varias precauciones, según estén las aguas 
del rio altas ó baxas. La regularidad de estas 
subidas periódicas del Orinoco hace mucho 
tiempo que han sido un objeto de admiración para 
los viageros, como las inundaciones del Nilo 
dieron á los filósofos antiguos un problema difícil 
de resolver. El Orinoco y el Nilo, contrarios á la 
dirección del Ganges y del Indus, el río de la 
Plata y el Eufrates, tienen el mismo curso del 
sud al norte ; pero los manantiales del Orinoco 
están cinco ó seis grados mas cerca del equádor 
que los del Nilo. Al observar todos los días las 
variaciones accidentales del atmosfera, es difícil 
persuadirse, que en un espacio mayor de tiempo 
los efectos de estas variaciones se compensan mu- 
tuamente ; que en una larga sucesión de años, 
los medios del temperamento, de la humedad, y 
de la compresión barométrica, difieren tan poco 



187 

» 

de mes á mes ; y que la naturaleza, apesar de la 
multitud de perturbaciones parciales, sigue un 
carácter constante en las series de fenómenos 
meteorológicos. Rios inmensos se reúnen en un 
receptáculo común, que una superficie de varios 
miles de leguas quadradas recibe en si. Por muy 
desigual que sea la cantidad de lluvia que caiga 
jdurante varios años sucesivos en tal ó tal valle, 
las crecientes de los ríos que tienen un curso largo 
no se bailan de ningún modo influidas por estas 
variaciones locales. Las crecientes representan el 
estado medio de la humedad que reina en todo el 
lecho; sjguen anualmente toda la progresión, 
porque su principio y su duración dependen tam- 
bién del medio de los periodos, aparentemente 
muy variables, del principio y fin de las lluvias en 
las diferentes latitudes por las que corren las 
aguas del tronco principal, y sus varios rios tribu- 
tarios. Pe aqui resulta, que las oscilaciones pe- 
riódicas de los rios sdü, como la igualdad del 
temperamento de las cavefnf» y de las fuentes, 
una indicación sensible de la distribución regular 
de la humedad y del calor, que ocurre de año en 
año sobre una extensión considerable de terreno. 
Sorprenden al vulgo, como sucede siempre quan- . 
do no pueden subir á las primeras causas del 
orden que perciben en ellas: como los medios 
del temperamento, por una larga sucesión de 
meses ó años, sorprenden á los que ven por la 
primera vez un tratado sobre los climas. Los 
rios que pertenecen á la zona tórrida muestran 



188 

en sus movimientos periódicos aquella regularidad 
maravillosa, que es peculiar á una región donde 
el mismo viento trae, casi siempre, strata de un 
aire de un temperamento igual ; y donde el cam- 
bio del sol, en su declinación, causa todos loe 
años, al mismo tiempo, una ruptura del equilibrio 
en la intensidad eléctrica, en la cesación de las 
brisas, y en el principio de la estación de las llu- 
vias. El Orinoco, el rio Magdalena, y el Congo 
ó Zaire, son los únicos rios grandes de las regiones 
equinocciales del globo, que, naciendo cerca del 
equador, tienen sus bocas en una latitud mas alta, . 
aunque dentro de los trópicos. El Nilo y el rio 
de la Plata dirigen su curso en los hemisferios 
opuestos desde la zona tórrida hacia la tem- 
plada.* 

Mientras que confundiendo el rio Paragua de 
la Esmeralda con el rio Guaviare, se buscaban 
los manantiales del Orinoco hacia el sud-oeste, al 
declive oriental de los Andes, las crecientes de 
este rio se atribuían á una fundición periódica de 

* En Asia, el Ganges, el Burampooter, y loa rios magea» 
tuoaos del Indo-China, dirigen su curso hacia el equador. 
£1 primero corre desde la zona templada á la tórrida* Esta 
circunstancia de corrientes que siguen direcciones opuestas 
(hacia el equador, y hacia los climas templados), tienen un 
influxo sobre el periodo y la altura de las crecientes, sobre 
la naturaleza y variedad de las producciones de las orillas de 
los rios, sobre la mayor ó menor actividad del comercio, y 
podemos añadir, de lo que sabemos de las naciones del Egipto, 
Meroe, é India, sobre los progresos de la civilización lo largo 
de los valles del rio. 



189 

fes nieves. Esta suposición estaba tan distante 
de la verdad, como la de que el Nilo crecía por 
las nieves derritídas de Abysinia. Las Cordille- 
ras de Nueva Granada, cerca de las que los ríos 
tributarios del Orinoco, el Guaviare, el Meta, y 
el Apure, toman su origen, no entran mas en los 
limites de las nieves perpetuas, excepto los Para- 
mos de Chita y Mucuchies, que los Alpes de la 
Abysinia. Montañas nevadas son mucho menos 
raras en la zona tórrida que generalmente se ad- 
mite ; y la fundición de la nieve, que en ninguna 
estación es alli abundante, no aumenta nada al 
tiempo de las inundaciones del Orinoco. 

Los manantiales de este rio están (al este de la 
Esmeralda) en las montañas de Parima, cuyas 
cimas mas altas no exceden 1200 ó 1300 toisas 
de elevación ; y desde la Grita hasta Neiva (entre 
7*£° y S° de latitud) el ramo oriental de la Cor- 
dillera presenta muchos paramos de 1800 á 1900 
toisas de alto,* y solo un grupo de Nevadas, es 
decir de montañas de 2400 toisas de elevación, 
en los cinco Picachos de Chita. Las tres cor- 
rientes tributarias occidentales del Orinoco nacen 

* Desde el norte al sud : los Paramos de Porqueras, y de 
Laura (cerca de la Grita); de Cacota; de Almorzadero, 
Zoraca, Guachaneque, y Chíngasa (entre Pamplona y S u Fé 
de Bogotá) ; la Suma Paz, entre Pandi y Neiva. £1 tempe- 
ramento medio de estos desiertos montañosos que en el paya 
llaman Paramos, es de 9 o . Humboldt halló algunas veces en 
«Nos el termómetro centígrado á 4°. No vio caer nada de 
AÍeve periódicamente baxo el equador á la altura absoluta de 
1860 ó de 1900 toisas. 



19o 

fen los Paramos de Cujidinamarca, que estañ des- 
tituidos de nieve. Solo los ríos segundarios que 
caen en el Meta y el Apure, reciben algunas 
aguas de nieve, tales como las del rio Casanare, 
que baxan del Nevado de Chita, y el rio Santo 
Domingo,* que baxa de la Sierra Nevada de 
Merida, y que atraviesa la provincia de Varinas. 
La causa de las crecientes periódicas del Ori- 
noco obra del mismo modo en todos los rios que 
toman su origen en la zona tórrida. Después del 
equinoccio vernal, la cesación de las brisas anun- 
cian la estación de las lluvias. El aumento de 
los rios, que pueden considerarse como ombróme- 
tros naturales, es en proporción de la cantidad de 
agua que cae en las diferentes regiones. Esta 
cantidad, en el centro de los montes del Alto 
Orinoco y del rio Negro, excede anualmente, 
según Humboldt, 90 ó 100 pulgadas. De con- 
siguiente, aquellos naturales que viven baxo el 
cielo anublado de la Esmeralda y del Átabapo, 
saben, sin tener la mas pequeña noción de filoso- 
fía natural, lo que no sabían los Eudoxus y los 
Eratosthenes antiguos, que las inundaciones de 

* £1 Nevado de Macuchies, la parte oriental de la Sierra 
Nevada de Merida, da origen en el sud al rio de S*° Domingo ; 
y en el norte, al rio Chama, que se desagua en el Golfo de 
Maracaibo. Un rio tributario del primero de estos dos, el 
Paguay, viene de la parte occidental de la Sierra Nevada de 
Merida. De consiguiente, no hay en toda la circunferencia 
del lecho del Orinoco, otra cima que entre en la región per- 
petua de las nieves, excepto esta Sierra Nevada de Merida, 
(lat. 7 o 50'), y el Nevado de Chita (lat. 5 o 45'). . 



191 

los grandes ríos son causadas únicamente por 
las lluvias equatoriales. 

Lo siguiente es él progreso usual de las osci- 
laciones del Orinoco. Poco después del equi- 
noccio vernal (algunos dicen el 25 de Marzo) 
6e comienza á observar el principio de la cre- 
ciente. Primeramente no sube mas que una 
pulgada en 24 horas $ algunas veces el rio suele 
basarse otra vez en Abril ; llega á su máximum 
en Julio ; continúa en el mismo nivel desde 
fines de Julio hasta el 25 de Agosto ; y después 
disminuye progresivamente, pero mas lentamen- 
te que creció. Está en su minimum en el mes 
de Enero y Febrero. En los dos mundos, los 
ríos de la zona tórrida septentrional llegan á su 
mayor altura al mismo tiempo. El Ganges, el 
Gambia, y el Niger, están en su máximum, como 
el Orinoco, en el mes de Agosto.* El Nílo dos 
meses mas tarde.t 

* Cerca de 40 6 50 días después del solsticio estival. 

\ El punto (17° 35') donde el Tacazze 6 Astaborag entra 
en el Nilo. £1 Nílo no recibe ningún rio mas abaxo de aqui, 
tanto al este como al oeste ; el único exemplo que hay en la 
historia hydrografica del globo. La distancia desde la boca 
del Tacazze hasta el Delta es cerca de 1350 millas náuticas ; 
de suerte que admitiendo la velocidad media del Nilo á quatro 
pies en un segundo, ó á dos millas y media en una hora, 22 
dias y medio es el tiempo de la baxada de una partícula de 
-agua. Este es también el tiempo que una creciente tomaría 
para baxar desde el origen del Orinoco hasta su boca, por un 
curso de 1308 millas náuticas. La velocidad del Nilo en 
Nubia no hay duda que es mayor que lo que hemos calculado 

7 



19* 

La ley de la creciente y del menguante del 
Orinoco es mas difícil de fixar con respecto á 
espacio, 6 á la magnitud de las oscilaciones, que 
con respecto al tiempo, ó al periodo del máxi- 
mum 6 del mínimum. Humboldt, no habiendo 
podido medir sino imperfectamente la subida 
del rio, presenta computaciones» aunque no sin 
vacilar, que difieren mucho entre si. Los pilo- 
tos extrangeros admiten 19 pies por la subida,, 
ordinaria en el baxo Orinoco. M. Depons, que 
por lo general ha recogido nociones muy exac- 
tas durante su residencia en Caracas, . la fixa á 
veinte y seis varas. Las alturas varían natural- 
mente según el ancho del lecho, y el numero 
de ríos tributarios que recibe el tronco princi- 
pal. Parece que la subida media en Angostura 
no excede 24 ó 25 pies. En este sitio, una isla 
situada en medio del rio, ofrecería la misma faci- 
lidad para medir la creciente, como la que da 
el nilometro (megyas) puesto á la punta de la 
isla de Roudah. La gente cree que cada 25 
años el Orinoco sube S pies mas que acostum- 
bra ; pero la idea de este ciclo no estriba sobre 
ninguna medida precisa. Sabemos por el testi- 
monio de la antigüedad, que las oscilaciones del 
Nilo* han sido visiblemente las mismas, respecto 
á su altura y duración, por millares de años ; 

aquí. La retardación de la oscilación . del Nilo e& muy 
notable, comparada con la de los otros ríos de los trópicos. 
¿ Acaso esta denota una causa mas remota de la subida de 
las aguas ? 



193 

que es una prueba muy digna de notar, de que 
el estado medio de la humedad y del tempera- 
mento no varia en aquel vasto lecho. 

Humboldt halló, por la altura barométrica de 
S D Fernando de Apure, que la inclinación del 
Apure y del Baxo Orinoco, desde esta ciudad 
á la Boca de Navios, era de tres pulgadas y un 
quarto de pulgada en cada milla náutica de 950 
toisas cada milla** De. consiguiente, la fuerza 
del corriente depende menos de la inclinación 
del lecho, que de la acumulación de las aguas 
altas, causadas por las lluvias abundantes, y por 
el numero de ríos tributarios. Los colonos Euro- 
peos han residido ya á las orillas del Orinoco 
250 años ; y durante este largo periodo, según 
la tradición que ha pasado de generación á gene- 
ración, las oscilaciones periódicas del rio (el tiem- 
po desde que comienza á crecer, y el tiempo en 
que llega á su máximum), no se han retardado 
mas que 12 ó 15 dias. 

Quandb navios que van muy cargados navegan 
hacia Angostura en los meses de Enero y Febre- 
ro, favorecidos por las brisas y por la marea, cor- 
ren peligro de encallarse. El canal navegable 
cambia amenudo su anchura y dirección j sin em- 
bargo, aun no han puesto ninguna boya para in- 
dicar los bancos formados en el rio, donde las 
aguas han perdido su velocidad original. Al sud 

* Solo el Apure tiene una inclinación de 13 pulgadas en 
cada milla. 

TOM. U. N 



194 

del Cabo Barima, lo mismo que por el rio de este 
nombre, por el rio Moroca y por varios e*t». 
arios, existe una comunicación con la colonia 
Inglesa del Eaequibow Navio» pequeños pueden 
penetrar en el interior basta el rio Poumaron,* 
en el que están los antiguos establecimientos de 
Zealand y de Middlebourg. Hasta entonces esta 
comunicación no interesaba mas que al gobierno 
de Caracas,, á causa del comercio ilícito que fa- 
cilitaba ; pero desde que Berbiee, Demerata, y 
Esequibo* han caido entre las manos de un vecina 
mas poderoso, ha fixado también la ateocion de 
los Americanos Españoles* como unido á la se- 
guridad de sus fronteras. Toda la costa entre el 
Orinoco y las Amazona» se halla caracterizada 
por ríos que tienen un curso paralelo á la costa» 
y q«e no están á mas que á 4 ó & millas náuticas 
de distancia. 

A diez leguas del Cabo Barima, el lecho grande 
del Orinoco se divide por la primera ves en dos 
ramos de 200Q tobas de ancha Se conocen 
bexo lo» nombres Indianos de Zaaupana é Ima- 
taca. El primero, que es el que está mas hacia 
el norte* se comunica al este de \m Islas de loa 
Cangrejos y del Burro con las Bocas Chicas de 

* Cerca del Cabo Nassau, el Coronel Inciarte, antes que 
se estableciese en Angostura, fue empleado por el Gobierno 
Español para examinar y medir el laberinto de esteros y 
caños, entre la boca grande del Orinoco y la del Esequibo. 
Por desgracia este oficial m> team consigo un cronometro. 



195 

Laura»,* 'Nuina, y Marineas. Como la Isla de 
Burro desaparece en tiempo de las grandes inun- 
daciones, desgraciadamente no es propia para 
establecer im fuerte. La orilla meridional del 
brazo de Imataca está cortada por un* laberinto 
de pequeños canales, en los que corren el rio 
Imataca y el rio Aquire>t Una larga serie de 
cuestas graníticas se levantan en los fértiles 
llanos entre el Imataca y el Cuyuni : es una pro- 
longación de las Cordilleras de Parima, que sir- 
viendo de limites al orizonte al sud de Angostura, 
forma los famosos raudales del Caroni, y se acer- 
ca al Orinoco como un cabo que se avanza, cerca 
del pequeño fuerte de la Vieja Guiana. Las 
pobladas misiones de los Indios Caribes, y de la 
Guiana, gobernadas por los capuchinos Catalanes, 
están cerca de los manantiales del Imataca y del 
Aquíre. Las misiones mas orientales son las 
de Miamu, Cumamu, y Palmar, situadas en un 
pays montuoso, que se extiende hacia Tupuquen, 
Santa Maria, y Villa de Upata. Ai subir por el 
rio Aquire, y dirigiéndose hacia el sud después 
de haber atravesado los pastos; se llega á la 
Misión de Belem de Tu m ere m o, y después á 
la confluencia del Curumu con el rio Cuyuni, 
donde estaba antes establecidp el Destacamento 
de Cuyuni. X Entramos en este detalle topogra- 

* Caño PraAces. 

f Estos caoales se coiftuiMcan con el Gaño de Arecifes, 
que se Abro á dos leguas «I oeste del Cabo tarima. 
% Al este de tas montanas del Kioeroto. 



196 

fico, porque el rio Cuyuni 6 Cuduvini corre etí 
linea paralela con el Orinoco del oeste al este, 
por una extensión de 2.5° 6 3 o de longitud, t y 
presenta unos excelentes confines naturales entre 
el territorio de Caracas y el de la Guiana In- 
glesa. 

Los dos brazos grandes del Orinoco, el Zacu- 
pana y el Imataca, continúan separados por 14 
leguas. Mas arriba las aguas del rio se hallan 
reunidas t en un canal sumamente ancho ; en su 
extremidad occidental se encuentra una segunda 
bifurcación ; y como la cima del Delta está en el 
brazo septentrional del rio bifurcado, esta parte 
del Orinoco es sumamente importante para la 
defensa militar del pays. Todos los caños § que 
terminan en las Bocas Chicas, salen desde el 

f Incluyendo el rio Juruam, uno de los ramos principales 
del Cuyuni. El destacamento Holandés está a 5 leguas al 
oeste de la unión del Cuyuni con el Esequibo, donde el pri- 
mero de estos ríos recibe el Mazuruni. 

% A este punto de unión se encuentran dos pueblos de 
Guaraones. También llevan el nombre de Imataca y de 
Zacupana. 

§ Caño de Manamo Grande, C. de Manamo phico, C, 
Pedernales, C. Macareo, C. Cutupiti, C. Macuona, C. Grande 
de Mariusas, &c. Los tres últimos caños forman por su unión 
el canal tortuoso llamado Vuelta del Torno. Aunque el 
laberinto de estos pequeños caños parece estar sugeto á cam- 
bios muy freqüentes, no es por eso menos cierto que se po- 
dría tomar un plan exacto de los grandes caños del Delta del 
Orinoco. Este trabajo no hay duda sería largo ; pero rectifi- 
cando de tiempo en tiempo las sondas que se marcasen en él, 
sería de mucha importancia para la navegación. 



197 

mismo punto del tronco del Orinoco. El Caño 
Manamo que se separa de él cerca del pueblo de 
S n Rafael, no tiene ninguna ramificación hasta 
después de tres ó quatro leguas ; y poniendo un 
fuerte mas arriba de la isla de Chaguaríes, An- 
gostura estaría defendida contra un enemigo que 
tratase de penetrar por alguna de las Boqps Chi- 
cas* En tiempo de Humboldt, el puesto de lds 
lanchas-cañoneras era al este de S n Rafael, cerca 
de la orilla septentrional del Orinoco. Este es 
el punto * por el que tienen que pasar los navios 
que suben á Angostura, por el caño septentrional, 
que es el mas ancho, pero el menos hondo. 

A seis leguas sobre el punto donde el Orinoco 
envía un caño á los Bocas Chicas, están los Cas- 
tillos de la Vieja Guiana, que fueron construidos 
en el siglo 16 por la primera vez. En este sitio 
el lecho del rio está sembrado de islas de rocas ;t 
y aseguran que su ancho es de cerca de 650 
toisas. La ciudad está casi arruinada, pero las 
fortificaciones í subsisten, y son muy dignas de la 
atención del gobierno de Tierra Firme. Hay 
una vista magnifica desde la bateria establecida 
en un alto al nord-oeste de la antigua ciudad, 
que al periodo de las grandes inundaciones está 
enteramente rodeada de agua. Anegadizos que 
se comunican con el Orinoco forman puertos na- 
turales, muy propios para recibir los navios que 



; * Barrancas, cerca de Yaya. 

| f Al oeste de las Islas Iguanas. 



% Los fuertes de San Francisco de Asís y del Padrasto. 



198 

necesitan reparación. Es de esperar, que ahora 
que la paz se ha restituido en aquellos payaos» y 
que una política nial entendida no retarda el 
curso de la industria, aquellas abras de la Vieja 
Guiana serán rodeadas de astilleros para cons- 
truir navios. No hay ningún rio, excepto el de 
las Amazonas, que á causa de su curso «itoe 
montes* pueda ofrecer madera tan excelente para 
construir navios como el Orinoco. Esta madera, 
sacada de la numerosa familia del laurinos, gut- 
tiferee, rutaceae, y arborescent legumina» que 
«frecen todas quantas variedades se pueden de- 
sear en densidad, gravedad especifica, y en cali- 
dad mas ó menos resinosa. Lo único que falta 
en este paya es un monte propio para mástiles, 
ligeros, elásticos, y ton fibras paralelas, tal como 
da el coniferas de las regiones templadas, y de las 
ahas montañas de los trópicos. 

Después de haber pasado los pequeños fuertes 
de k Vieja Guiana, el lecho del Orinoco vuelve 
otra vez á ensancharse. El estado del cultivo en 
las dos orillas forma un contraste muy singular. 
Al norte se ve la parte desierta de la provincia 
de Cutnana, llanos destituidos de habitaciones, 
y extendiéndose mas alia del rio Mamot hacia 
la mesa de Guanipa. Al sud se encuentran tres 
pueblos muy poblados que pertenecen á las Mi- 
siones del Caroni, á saber, S n Miguel de Únala, 
S n Félix, y S n Joaquín. £1 ultimo de estos pue- 
blos, situado á las orillas del Caroni cerca del 
salto grande del Caroni, se considera como el 



199 

embarcadero de las Misiones Catalanas» Al na- 
vegar mas hacia el este» entre la boca del Caroni 
y Angostura» el piloto debe evitar las rocas de 
Guanuopo* el banco de arena dé Mamo» y la 
Piedra de Rosario. Esta parte de Guiaba será, 
por au proximidad á las costas, un objeto de 
atracción para los Europeos que vayan á estable- 
certe en ellas. 

Habiendo tomado esta vista general del espacio 
entre la boca del rio y Angostura, recurriremos 
otra vez á aquel, y trazaremos los pequeños de- 
talles de su navegación subiendo el rio. 

Asi que se pasa la barra del rio, tiene de hondo 
odio ó diez varas en el lado de la isla de loe Cari- 
-grajos, mientras que en el de Barima no tiene 
mas que nueve varas. Los bancos de los Can- 
grejos se extienden siete leguas hacia el mar: 
los de la Punta de Barima no se extienden mas 
• que á dos leguas. 

A cosa de una legua de la Punta Barima hay 
un rio del mismo nombre, que se desagua en el 
Orinoco. Se entra por un canal estrecho que 
tiene 9 pies de hondo, que corre hacia el nord- 
oeste. En la misma orilla meridional del Orí- 
ñoco, y á dos leguas sobre el rio Barima, se ve la 
boca del rio Amaruco, que atraviesa una gran 
paite del lado oriental de Guiana, ocupado por 
las Misiones de los Capuchinos Catalanes. Bar- 
cos grandes pueden navegar con facilidad este 
rio por 10 ó 12 leguas en el interior. Está al 



200 

sud de la isla y de la Punta de Cangrejos, que 
forma el lado septentrional de la Boca de Navios. 

Tres leguas mas alia de la isla de los Cangre- 
jos se encuentra la isla de Arenas, pequeña, y de 
un suelo arenoso. Está cubierta de 12 6 15 pies 
de agua en tiempo de las altas mareas. Tiene 
un canal en su parte meridional, que, á causa del 
arena de que está formado, es muy incierto. 
Apenas se sube dos leguas quando uno se en- 
cuentra con las dos puntas llamadas Gordas. La 
del norte tiene un cabo que se avanza algo, aun- 
que no impide la navegación. 

Al seguir lo largo de la orilla meridional del 
Orinoco, 8 leguas mas alia de Barima, se ve el 
rio Aratura. Tiene su origen en las orillas meri- 
dionales de las cuestas de Imataca, y limita los 
llanos de las Misiones. Su boca es muy estrecha, 
pero eso no impide que sea navegable por 10 
leguas. Se comunica por varios ramos con el 
Amaruco al este, y con el río Aguira al oeste. 
A sus orillas se halla mucha madera para cons- 
truir y para el trabaxo de ebanistas, y enfrente 
de su embocadura hay unas quantas isletas que 
llevan su nombre. Al lado opuesto del Orinoco, 
es decir, en su orilla septentrional, está el caño 
que llaman de Cocaína. Se descarga en el mar. 

A la distancia de 1 1 leguas mas alia de Barima 
está la isla de Pagayos, en medio del Orinoco, 
pero algo mas cerca de áu orilla derecha : su suelo 
es de un ciénago blanco, cubierto de mimbres. 
Las mareas la cubren de cosa de 11 pies. Se 



201 

observa que antes era mayor» y que va disminu- 
yendo sensiblemente. 

Apenas se ha pasado la isla de Pagayos, que 
se encuentra la de Juncos. Es la que está mas 
al oriente del grupo de islas de Imataca, que 
ocupan el espacio de 8 leguas en el Orinoco. 
Dividen el rio en dos brazos como, ya hemos ob- 
servado; el del sud llamándose Imataca ; y el del 
norte, Zacupana. Los dos son navegables ; pero 
el del sud, aunque mucho mas ancho, tiene menos 
agua. Es por este mayor que los navios grandes 
pasan en todas las estaciones. La exactitud de 
la descripción pide que comencemos á subir el 
brazo de Imataca hasta la punta occidental de la 
cadena de las islas, y que después hagamos lo 
mismo por la de Zacupana* 

La isla de Juncos forma, con la punta de Ba- 
rima Zanica, que se avanza de la orilla derecha 
del Orinoco, la entrada oriental del ramo de Ima- 
taca, que tiene 900 toisas de ancho. A la punta 
de Barima Zanica, se separa un canal llamado 
Carapo. Corre en el interior, y se une al rio 
Aratura, á la espalda de las cuestas de Imataca. 

Al subir un poco mas, se encuentra la boca del 
rio Aguira. Nace en el territorio de las Misiones 
de los Capuchinos Catalanes, y desciende por las 
cuestas de Imataca. Sus aguas parecen negras 
en el lecho del rio, pero son muy claras en un 
vaso. Su embocadura es muy ancha. Tiene 
una profundidad de 18 pies, á la distancia de 10 
ó 12 leguas del Orinoco. Su navegación se 



202 

empeora ; pues harta ahora falucas y bergantines 
solían entrarle, y al presente un barco mayor que 
una chalupa apenas podría navegar en él« Es po- 
sible que alguna» que otras preparaciones bastasen 
para hacerle tan navegable como lo ha sido antes. 
No falta mas que el interés lo mande ; pero como 
no atraviesa ningún paya cultivado, la utilidad de 
su navegación está limitada á-los que van en bus- 
ca de madera. 

Continuando nuestra ruta, vemos á dos leguas 
de la boca del rio Aguira, y en medio del Orinoco, 
la pequeña isla del Venado, que la dexamo* á 
nuestra derecha. No ofrece materia para obser- 
vación. De consiguiente, continuamos siempre 
cerca de la orilla meridional del Orinoco, para 
examinar, ocho leguas mas arriba del Aguira, el 
canal de Caruzina. Sale del Orinoco, corre por 
detras de las montañas, y de allí vuelve liada el 
sud-este, de suerte que forma con la parte del rio 
que está al sud, una isla, en la que los Indios 
Guaraooes han establecido una aldea. Este caño 
tiene bastante agua á su entrada ; pero la punta 
de la cadena de cuestas de Imataca le estrecha y 
obstruye tanto por media legua, que le hace casi 
inútil para la navegación. Está subdividido casi á 
la infinidad, y de este modo pedia ser de mucha 
utilidad para la agricultura. El pays por el que 
corre en varias direcciones está bastante elevado 
para no temer las inundaciones. Una verdura 
eterna se ve siempre alli, una síntoma de fertilidad 
nada equivoco. Los Creollos tienen por el suelo 



sos 

que riega el caño de Carucina un» predilección, 
que les ha inducida á formar el proyecto de ex- 
peler de él á los Indios Guaraones ; de fundar 
pueblos, y de levantar baterías para la defensa del 



Lo que el lado meridional ofrece, después del 
caño de Caruzina, como digno de observación, es 
el rio Imataca- Se llega á él subiendo lo largo 
de las islas de Imataca, que continúan á nuestro 
norte. La boca de Imataca es estrecha, pero 
honda. Tiene de 16 á 18 pies de agua. En- 
frente de esta boca el Orinoco tiene baxo de agua 
un banco, que se extiende hasta fuera, y que cruza 
aun casi todo el brazo de Imataca, excepto un 
pasage muy estrecho, que exige cierta precau- 
ción del navegante, especialmente quando el agua 
está baxa. £1 Imataca se divide, á seis leguas 
de su embocadura, en dos ramos: el primero 
va hacia el oeste, y entra los valles de los que se 
levanta la montaña; el otro va al llano cerca 
de la Misión de Palomar. Bergantines y falucas 
pueden ascender el rio hasta el mismo sitio donde 
se separa. 

Desde el rio Imataca no faltan mas que dos 
leguas para legar al punto occidental de las islas 
Imatacas j es decir, para atravesar todo el brazo 
de ese nombre. 

El brazo de Zacupana mereciendo igualmente 
ser descrito, volveremos ahora á baxar el Orinoco 
hasta el punto donde los dos brazos se reúnen, y 
le volveremos á subir tomando del otro lado de 



20* 

la isla de Juncos, y dexandola á nuestra izqui- 
erda. 

Desde la punta oriental de la isla de Juncos 
se avanza un cabo iiácia el norte, y no deja para 
la navegación mas que un canal muy estrecho ; 
pero los navios hondos, al pasarle, deben ir muy 
cerca del lado septentrional. 

Dentro de la punta oriental de la isla de Juncos 
estaba la isla de Pericos, que ha desaparecido no 
hace mucho tiempo. Formaba dos canales : el 
del sud estaba casi obstruido por las arenas ; el del 
norte, aunque estrecho, permitía paso á los bar- 
cos, pero con suma dificultad. Si no se encalla- 
ban, tocaban freqüentemente. Esta isla pequeña 
y arenosa se veia en tiempo de las mareas y de 
las crecientes del Orinoco. Ningún temblor de 
tierra, ninguna inundación extraordinaria ha oca- 
sionado su desaparecimiento. 

Quatro leguas mas arriba del punto donde es- 
taba la isla de Pericos, se ve la isla de los Puer- 
cos, que se deja á la derecha, porque se inclina 
al norte. El canal navegable está al sud. Tiene 
entre si y la tierra un canal estrecho, por el que 
pueden pasar barcos pequeños. 

Una legua al oeste de la isla de los Puercos, se 
ve, en la orilla septentrional del Orinoco, el canal 
de Laurent, de cuya embocadura corre un cabo 
que ocupa la mitad del brazo de Zacupana. El 
caño de Laurent tiene una boca que le da la apa- 
riencia de un rio grande ; pero á una distancia 
muy pequeña al norte, forma tantos estrechos tan 



205 

pequeños, y tan poco hondos, que no hay mas 
que uno por el que los pequeños barcos puedan 
salir al mar. A la entrada del caño Laurent hay 
una isleta del mismo nombre, de la que sale un 
cabo que entra en la boca de Mateo, que ínter- 
secta el bra2o de Imataca. 

La isla de los Mosquitos, situada cerca del lado 
meridional, no es notable mas que por los bancos 
que tiene á sus dos puntas oriental y occidental, 
que se extienden mas de una legua. En medio 
del - río está el canal, que tiene media legua de 
ancho. 

Desde la boca del canal Abacuyo se extiende 
un vado hasta la isla de Palomes. Al lado sep- 
tentrional, y enfrente de él, hay dos canales que 
corren hacia el mar. Otro vado sale de la isla de 
Palomes, y va hasta la punta occidental de las 
islas Imatacas. 

No nos falta hablar mas que de la isla de Za- 
cupana, para haber dado ideas semejantes del 
canal de este nombre á las que dimos del de Ima- 
taca. A la boca del caño de la isla de Zacupana 
comienza un banco que se extiende dos leguas 
hacia el oeste, y á veces ocupa la mitad del rio. 
Entre este banco y otro que sale de la isla de 
Palomes, está el canal por el que deben pasar los 
navios, sin salirse del centro ya sea hacia un lado 
ó hacia otro ; pues correrían peligro de encallarse. 

Aqui el Orinoco, ó para hablar con mas pre- 
cisión, aquella parte que se descarga en el mar 
por la Boca de Navios, no forma mas que un 



206 

lecho p<p ocho leguas al oeste. En éste espacio 
se ve en la orilla meridional la boca de un lago» á 
una pequeña distancia del rio. Se extiende hasta 
el mismo pie de la montaña de Piacoa* Tam- 
bién se ve, y casi al mismo tiempo, desde el me- 
dio del Orinoco, las cuestas de Meri, que están 
al sud. 

Llegamos á la cadena de isletas que dividen el 
canal de Piacoa y el rio. Se extiende 12 leguas 
del este al oeste; pero volvamos nuestra vista 
hacia la orilla del norte, y veremos la boca del 
Pequeño Paragoan, de donde sale un cabo que 
va hasta la del Grande Paragoan. Estos dos 
caños se juntan antes de llegar al mar. 

Mas arriba del Grande Paragoan, se. separa un 
brazo conocido por el nombre de la Boca de Pe- 
dernales, que el Orinoco presenta del lado de la 
Trinidad. Forma una Variedad de canales por 
los que van á esta isla desde el Orinoco. Se se- 
para del Orinoco á una legua del punto oriental 
del Yaya* En este sitio se encuentra un banco 
que ocupa la mitad del rio. 

Apenas se sube legua y media que uno se halla 
afuera de Red Bogs. Es el primer sitio de donde, 
al ascender el Orinoco, se ve Tierra Firme, y las 
tierras que no están sugetas á inundaciones. El 
suelo es firme y roxo. Enfrente hay un banco 
que se extiende lo largo del lado meridional, cer- 
ca de media legua del este al oeste. El canal 
para los navios, en este sitio, está cerca de las dos 
orillas. El del norte es el mejor, pues el del sud 



207 

tiene poca agua. En medio de estos dos canales 
hay un cana) muy estrecho, llamado Guaratica, 
por el que pueden ir chalupas á un lago que está 
muy terca de él, guando suben las mareas, ó 
quando él rio está crecido, A las orillas de este 
lago ae ven bananas, y arboles de fruta, que los 
Indios cultivaban en otros tiempos en este sitio. 

No teneihoa que subir mas que una legua para 
hallar en la misma orilla septentrional la boca 
del Caño de Goaroapo. En el verano tiene tan 
poca agua, que apenas pueden pasarle con chalu- 
pas* Sin embargo hay anos en que tiene lo bas- 
tante para bergantines y falucas, que pasan por 
él para hacer ei contrabando en muías, bueyes, y 
en varias producciones que vienen de las provin- 
cias de Cu mana y Venezuela, dando en cambio 
géneros secos. Después de haber pasado la boca, 
todo el resto del canal tiene una profundidad 
muy grande. Navios grandes le navegan con 
facilidad, pero con remos ó á remolque ; pues, á 
causa de loa altos montes á cuyo lado se halla, es 
imposible aprovecharse de los vientos. Dos le* 
guas mas alia de Goaroapo está la isla de Araya : 
tiene su dirección al lado septentrional, y es bas- 
tante grande. 

Del lado del aud se ven las cascadas de Piacoa. 
Consisten en tres ó quatro saltos en el medio del 
canal del lado meridional; pero hay bastante 
agua en el del norte para admitir navios grandes. 
En este lado estaban antiguamente las Misiones 
de Piacoa y de los Capuchinos Catalanes. Uno 



208 

halla aquí excelentes pastos, tierras muy fértiles, 
buen agua, vientos regulares, y una situación 
adaptada para la agricultura. 

Después de las tres isletas de Aruba, se ve la 
isla de Iguana. Corre por el lado septentrional 
del rio por mas de media legua. El lecho del 
rio continua siendo navegable en el lado meridio- 
nal. En el del norte hay, en el verano, bancos 
de arena, que dejan un canal con muy poco de 
agua. En el invierno, falucas y bergantines pue- 
den pasar con facilidad. Desde el punto occi- 
dental de la isla de Iguana no se tiene que ir mas 
que una legua para haber pasado la cuesta de Na- 
parema. No es mas que una peña muy alta, pero 
no muy abultada. Todo este lado, hasta las islas 
de Iguana y de Araya, está lleno de bancos de 
arena. 

El caño de Limones, que está al lado meridio- 
nal, no merece quiza ser mencionado, excepto 
por las ruinas de un pequeño fuerte que tiene á 
su boca, y que le dio el nombre. Desde aqui se 
ve la isla* de Don Vicente. Tiene un banco, que 
está al este, y que atraviesa el canal hasta un 
poco mas abaxo del fuerte ; pero en tiempo de la 
creciente no causa ningún inconveniente. 

Ahora llegamos al sitio donde estaba la anti- 
gua capital de Guiana, antes de que fuese trans- 
ferida á Angostura. Ya hemos hecho cinquenta 
leguas de viage, y faltan quarenta para llegar á 
S'° Tomas. Al transferir la capital á 40 le- 
guas mas arriba, los Españoles juzgaron expe- 



209 

> 

diente dexar en el parage donde estaba la capital» 
los fuertes destinados para la defensa de Guiana* 
Se ven al pie de una pequeña montaña : el uno se 
llama S n Francisco, y el otro el Padaptro. A 
uno de los lados hay dos pequeños lagos llamados 
Zeibo y Baratillo. Media legua mas abaxQ de 
S n Francisco está el arroyo Usupamo, que Hiene 
un lago cerca de su boca. £1 puerte donde está 
el destacamento militar, tiene á sus bordes un 
numero de rocas, visibles en el verano, pero cu- 
biertas en el invierno. 

Cerca de media legua mas arriba de la antigua 
ciudad» en el medio del río, está el peña de Mo» 
rocoto. Está algo mas cerca del lado meridional 
que del septentrional* Esta roca está descubierta 
en el verano, pero . baxo de agua en el invierno. 
No muy lexos de ella está la isla de Mieres, que 
atraviesa la mitad del rio. Al lado meridional se 
ve la montana de ese nombre, y dentro de su cir- 
cunferencia, un poco mas abaxo, la del Hacha. 
.Esta isla forma un caqal de cada lado. El del 
norte es el mejor y mas ancho. Tres leguas mas 
arriba se ve al sud la Punta de Aramaya, que no 
es mas que una peña que se avanza hacia el rió. 
Enfrente de este mismo punto comienzan las 
tres isletas de S n Miguel. Las tres son de pie- 
dra con una orilla lisa de arena. Quando el rio 
está á su creciente, de «estas isletas apenas se ve 
mas que las cimas. 

Al otro lado del río, es decir, cerca de su orí- 
lia izquierda, y enfrente del puebla de S n Miguel 

tom. ir. o 



«10 

• 

se ven dos islas llamadas Cbacaranday, á causa 
del nombre de la madera de que están cubier- 
tas. No están divididas mas que por un canal 
muy estrecho, que no es mas que un banco. 

Veamos ahora la isla de Faxardo, situada en 
medio del rio, aunque algo mas cerca de la orilla 
derecha, y enfrente de la boca del Carony. Tiene 
3000 toisas de largo, y 1387 de ancho. No está 
sugeta á inundaciones mas que en su lado occi- 
dental. Piensan hacer de esta isla un puesto mi- 
litar, mantenido por un fuerte que defienda el 
rio. Como este no es mas que un proyecto # nue- 
vo, es difícil proveer si llegara jamas á ser ejecu- 
tado. 

£1 rio Caroni se desagua en el Orinoco, en- 
frente de la isla de Faxardo. Su curso va del 
•ud al norte. Sus aguas parecen negras, porque 
corren sobre arena negra, pero son claras y ex- 
celentes. Su declive visible, y su lecho sembra- 
do de peñas, le dan un corriente igualmente rápi- 
do y ruidoso, pero aun mayor media legua antes 
de entrar en el Orinoco, donde su curso estando 
obstruido por peñas, hace terribles esfuerzos para 
destruir los obstáculos que se le oponen. De 
consiguiente, quando entraben el Orinoco lo hace 
con un Ímpetu que es mas fácil concebir que des- 
cribir. Con la fuerza que adquiere por su cuer- 
po y velocidad, rechazar las aguas del Orinoco 
por mucho trecho, sin mezclar las suyas con él 
hasta mas de media legua mas abaxo de su em- 
bocadura. Este fenómeno se observa aun mas 



211 

fácilmente, porque la claridad de las aguas del 
Caroni se distingue en las aguas constantemente 
perturbadas del Orinoco. 

A la orilla izquierda del Orinoco, y á una le- 
gua mas alia de la isla de Faxardo, está la isla de 
Torno. No está separada de la tierra mas que 
por un pequeño canal ; en su punto occidental 
tiene rocas, y un banco que se prolonga hasta 5 
leguas mas arriba. 

El primer objeto que debe fixar la atención del 
navegante es la Punta del Cardinal. Está al lado 
meridional, á S leguas mas arriba de la isla de 
Faxardo. - Cerca de un quarto de legua mas ar- 
riba de este punto, hay una cadena de rocas, que 
corren por la mitad del canal, enfrente de Gua- 
rampo. En el invierno no se ve mas que una de 
estas rocas. En el verano se ven tres enfrente de 
Guarampo ; y en el lado meridional hay un pu- 
erto llamado Patacón, formado por la Punta del 
Cardinal. 

En el lado septentrional, á 5 leguas de la isla 
de Faxardo, se ve un montón de rocas que lla- 
man -Guarampo. Estas rocas formar! un puerto 
al que dan su nombre. Desde este punto se 
avanza un banco, que va casi del norte al sud 
con la Punta del Cardinal. En algunos sitios 
este banco entra en el canal. En su punto ori- 
ental hay tres rocas, que en tiempo de las inun- 
daciones están cubiertas, dexando el canal princi- 
pal entre si y las del lado meridional. A media 
legua de Guarampo se encuentra, á la orilla jz- 



212 

quierda, la isla de Taguache : está á legua y me- 
dia del este al oeste. 

La isla de Zeiba está al lado opuesto del rio v 
tiene 4 leguas de largo, y mas de una de ancho. 
El canal que la separa de la tierra tiene muy 
poca agua. En el verano está casi seco. Quatido 
el rio creze, estas dos islas dejan en el medio del 
corriente un canal para navios grandes ; pero en 
todas las estaciones hay muchos bancos de arena, 
y muy poca hondura. Entre Tierra Firme al 
norte, y la isla de Taguache, hay un canal que es 
navegable en todas las estaciones. 

El cañal ó rio de Cucazana ocupa aqui un lu- 
gar solo porque á su punta oriental, y cerca de la 
orilla, tiene un banco que se extiende al este, y 
que ocupa la mitad del rio. La isla de Cucaza- 
na está á la boca del rio del mismo nombre ; está 
casi unida á la isla de Taguache por un cabo que 
en el verano dexa muchos arrecifes descubiertos. 
Desde su punta «oriental se avanza otro que se 
inclina hacia el sud. También muestra en el ve- 
rano arrecifes. 

El caño de Mamo tiene á su boca un banco 
pequeño que está en medio del rio ; y á 7 leguas 
mas abaxo de la capital hay otro, que corre del 
norte al sud con la isla de Mamo. El canal que 
deja este banco á cada lado no tiene mas que 8 
pies de agua, desde el mes de Enero hasta el 
Abril.* Este es el que no permite pasar á navios 
muy cargados, y aunque al llegar á él les alige- 

* Mr Jones dice haber encontrado 13 pies en el Febrero. 



213 

ren, rara vez escapan sin. tocar, lo que les hace 
perder tres ó quatro dias en volverles á hacer 
flotar» La navegación tiene que hacer gastos in- 
evitables á este punto, y peligros mas terribles 
que corra:. En tiempo de las inundaciones estas 
dificultades no existen. Lo mismo sucede en el 
canal que forma la isla de Mamo, al punto occi- 
dental del Zeiba. 

Después de haber superado' estas dificultades, 
uno no ve mas que peñas á los lados y en medio 
del corriente. Las Puntas da Currucay, al lado 
meridional, y tres leguas mas alia de Puerto de 
Santa Ana, no son sino rocas que forman ángulos 
«alientes. En medio del río, y casi enfrente de 
estos Puntos, se ve una roca muy grande llama- 
da Peña del Rosario ; entre esta y los lados hay 
una infinidad de ellas, que en el invierno están 
baxo de agua. , Al norte de la Peña del Rosario 
hay un canal muy estrecho, á causa de las peñas 
que se extienden de los dos lados. Los navios 
no pueden pasar en el verano sin el peligro de 
tocar en ellas. En el invierno el corriente es 
muy impetuoso, y si por ventura el viento cesa 
al llegar aquí, los navios se hallan expuestos á 
naufragar contra la Peña del Rosario. 

A una legua mas arriba de la Peña del Rosa- 
rio, se ve en el lado septentrional un punto de 
rocas. A una distancia de aqui hay tres peñas, 
las unas cerca de las otras, que ocupan una terce- 
ra parte del canal, y que corren del norte al sud 
con la punta oriental de la isla de Panapana, 



2M 

Una de estas penas está casi al norte y al sud 
con la punta occidental» y corre hasta la mitad 
del rio : hay otras dos cubiertas á sus lados. 

La isla de Panapana está á una legua sobre la 
Punta de los Conejos, cerca de la orilla meridio- 
nal, de la que está separada por un canal de un 
ancho moderado, pero que en el verano no tiene 
mucha agua. A cada punta oriental y occidental 
hay un vado, con muy poca agua. El del occi- 
dente corre por mas de una legua, inclinándose 
al sud. Entre estjt isla, que tiene legua y media 
de largo, y la orilla septentrional, está el canal 
principal del Orinoco, algo estrecho, y no muy 
hondo, quando las aguas están baxas. En aquel 
periodo la navegación no es nada cómoda, pero 
quando el rio creze, no debe haber ninguna apre- 
hensión* 

Dos leguas mas arriba, está el parage mas es- 
trecho del Orinoco, llamado por los Españoles 
Angosturita. Los puntos que forman esta con- 
tracción son unas rocas. Un poco mas arriba 
hay una piedra inmensa llamada la Lavandera. 
En el verano se ve, pero no en el irivierno. Entre 
esta y el lado meridional, hay una isleta de pie- 
dras que están al nivel de la tierra, enfrente de la 
que se descarga el río Maruanta. 

La Punta de Tineo, al norte, está también for- 
mada por peñas, que no se ven sino quando el 
rio está baxo. La Punta de Nicasi'o, al sud, es 
semejante á la otra, excepto que las piedras no 
se ven. 



en 

Por fin llegamos á S° Tomas, la capital de U 
Giriana Española, situada al pie de una peque* 
ña montaña, en la orilla derecha del ría Han 
edificado on fuerte para su defensa, enfrente de 
la ciudad, y sobre la orilla izquierda. Está rode- 
ado por varias casas, que pertenecen, lo mismo 
qne el fuerte, á la provincia de Gitana» A esta 
plaza llaman Puerto Rafael : este es el sitio don» 
de eBtá el pasage de comunicación entre la Guia* 
na, y las provincias de Venezuela y Cumana. 
Entre el Puerto Rafael y la ciudad se ve una isla 
llamaba Del Medio, ponqué está en medio del 
rio. Es una peña, que descubre su parte meri- 
dional en el verano, y que rara vez está baxo de 
agua en tiempo de las inundaciones. El princi- 
pal canal está entre la ciudad y esta isla. Quan» 
do el río está bazo tiene 200 pies de agua, y 
quando está en su creciente tiene 50 ó 60 mas. 

Esto parece suficiente para hacer ver al lector 
las dificultades qne se oponen en la navegación 
del Orioooo. 

Aunque, afin de aprovecharnos de las observa- 
ciones de los qne lian examinado ocularmente el 
Orinoco, le hemos descrito entre Angostara y su 
boca» subiendo el rio; sin embargo, como co- 
menzamos trazándole desde su origen, concluire- 
mos ahora describiendo el Golfo donde cae, — el 
de Paría 

■ ■ 

El Golfo de Paria tiene al oeste Tierra Firme 
y al este la Trinidad. De estas dos tierras, ai 
norte, salen dos puntos, entre las quales hay dos. 



216 

islas, que están, con respecto á estas dos puntas, 
del este al oeste, de suerte que cierra el Golfo al 
norte, dexando, sin embargo, bastante espacio 
entre ellas para formar quatro aberturas llamadas 
Bocas de los Dragos, por las que descarga las 
aguas superfluas. La mayor tiene dos leguas de 
ancho, y es la que está al oeste, entre la Punta 
de Paría de Tierra Firme y la isla de Chacacha- 
cares : al oeste, está iqtersectada de rocas ; pero 
como todas son visibles, y que uno puede acer- 
carse sin peligro, el navegante las puede evitar. 
Esto no es el caso con una roca que sale un poco 
á flor de agua, á la distancia de dos cables de la 
isla de Chacachacares : su aproximación es peli- 
grosa. Entre la ultima isla y la boca de Navios 
hay otra menor que la primera, llamada Navios. 
Su canal estando de N. al SE. es muy cómodo 
para la salida, pero muy malo para la entrada de 
los navios. La tercera boca se forma por la isla 
de los Navios al oeste, y la de las Monas al este. 
Se llama la Boca de Huevos. Su dirección es de 
NNE. á SSE. Es mas fácil para la entrada que 
para la salida. La quarta es entre aquella isla y 
la punta que está mas al OSO. de la isla de la 
Trinidad. Se llama Boca de las Monas, sin 
duda porque es mas estrecha, y difícil, á causa 
de una peña que está en medio de ella, la que, 
por su situación, causa una conmoción continua, 
al mismo tiempo que la isla de la Trinidad man- 
tiene una calma, excluyendo los vientos, que 
.alguna que otra vez se halla interrumpida por 



. 217 

golpes de viento momentáneos. El paso para el 
pequeño trafico está entre la isla de la Trinidad 
y la peña. 

Este Golfo tiene 05 leguas del este al oeste, y 
15 del norte al sud. En toda esta extensión hay 
anclage ; pero su profundidad varia de 16 á 60 
varas. . Cerca de la costa de Paria sus sondas son 
menores. Efa efecto, este Golfo es un verdadero 
puerto, el que por su excelencia -y extensión, se 
lo disputa al mas hermoso del mundo. Tiene un 
fondo cenagoso, excepto cerca de la costa de 
Tierra Firme, donde hay bancos de arena. 

El Golfo recibe, al SSO. un volumen consi- 
derable de agua por varias de las bocas del Ori- 
noco, que entra en él con una velocidad que in- 
comoda mucho á los navios que tienen que ir 
junto á ellas en su pasage. Hay razones para 
creer, que una parte de las aguas d^l Orinoco han 
separado, en un numero de siglos, la isla de la 
Trinidad de «Tierra Firme, y que sus devasta- 
ciones no cesaran hasta haber abierto las Bocas 
del Dragón, y arrojadose "en el océano. En 
efecto, los corrientes van siempre al mar por 
estas bocas. De consiguiente es imposible en- 
trar, particularmente por las pequeñas, á no ser 
que los vientos sean muy favorables. 

Es tan difícil entrar en el Golfo al sud, como 
lo es entrar en él por el norte. El viento tiene 
que estar al SE. para poder entrar sin temor de 
naufragar. Después es necesario costear hacia 
el sud de la isla de la Trinidad, hasta la Punta 



«18 

de Hicacos, de la que es preciso acercarse á la 
distancia de dos cables, para pasar entre aquel 
jmnto y un banco que está en medio del canal» 
formado por la isleta llamada Soldado y la misma 
punta. Después de avanzarse dos terceras partes 
de legua hacia el norte, se pueden acercar á una 
legua de la costa al oeste de la Trinidad, hasta 
que llegan al anclage de Puerto España ; pues se 
puede amarrar -á la distancia de dos leguas de la 
costa, en una hondura de 10 á 34 varas. 

Hay varios puertos y radas lo largo de la costa 
dé Paria, que facilitan mucho la comunicación 
con la Trinidad. Esta ventaja es ahora exclu- 
sivamente en favor de los Ingleses, que son los 
poseedores de aquella isla. 

La marea no es solo perceptible, pero aun for- 
midable en el Golfo de Paria, donde muestra ana 
violencia inconcevible para los que no han visto 
los grandes fluxos y refluxoe del mar. 



SECCIÓN III. 

GÉNEROS APETECIDOS EN LOS MERCADOS DE 

COLOMBIA.* 

Solamente una tercera parte de los cargamen- 
tos que solían llegar de la metrópoli, particular- 
mente los que se expedían desde Cádiz, donde 
se formaban las tres quartas partes de las expedí- 



919 



ckraes para Tierra Firme, consistía en mercancías 
nacionales ; y muy freqüentemente no contenia 
mas que una quarta parte. El resto consistía en 
géneros extrangeros, que el comercio de Cádiz 
atraía de diversas partes de Europa, y que se 
naturalizaban por medio de derechos. La Fran- 
cia abastecía para este efecto cerca de una mitad ; 
la Inglaterra, cerca de una quarta parte j y las 
ciudades de Hanse el resto, excepto algunas gasas 
que iban de Italia. 

Hablando generalmente, los Creollos ño ape- 
tecían las lencerías. Ni quiza hubieran adop- 
tado el uso de ellas en la ultima guerra, á no ser 
por el precio baxo á que se vendían en las coló» 
nías Inglesas. Piezas de muselinas bordadas, que 
solían venderse á 85 y á 40 duros, se vendían á 
12 y 14 duros: y 4 todos los demás géneros de 
esta especie en igual proporción. El gusto por 
estas mercancías se ha hecho ahora permanente. 

Los Creollos han preferido siempre lencerías 
Alemanas y Silesanas, á causa de que son de 
canario $ pero ahora se habitúan á gastar géne- 
ros de algodón, que son muy requeridos para 
suplir el defecto de aquellos, substituyendo gé- 
neros Ingleses. Ticklenburgs y checks forman 
los vestidos de los Negros, y de la gente baxa ; 
y Bretañas, estopillas, creas á la Morlaix, plati- 
llas, y otros géneros semejantes, los de la gente 
mas. pudiente. La imitación de estos géneros en 
calidad, forma, señales, y modo de embalar, que 
han adoptado en las manufacturas Inglesas y 






2S0 






Escocesas, es muy necesaria. - Aun se les puede 
dar una semejanza mas perfecta, lo que les daría 
un valor adicional. 

Lienzos muy finos, diamantes, y joyas, se ven- 
den mejor en México, Perú, y Habana, que en 
algún otro parage. En Tierra Firme, los dia- 
mantes falsos tienen una venta mayor, en pro* 
porción, que los verdaderos. Joyas no pagan 
alli, porque los plateros Españoles trabaxan en 
oro y plata mas barato que los extrangeros. Es 
cierto que el trabaxo es inferior, pero la aparien- 
cia es casi la misma, y lo barato del precio re- 
compensa por todos sus defectos. Lo que también 
contribuye á hacer de las joyas un genero sin 
venta, es la idea que tienen los Americanos Es- 
pañoles, de que para que el oro sea puro tiene 
que ser de un pagizo pálido. * Aunque la piedra 
de toque haga ver lo contrario, la preocupación 
continua siempre. El platero que prueba el oro 
quita 4 ó 5 quilates al oro mas obscuro, que se- 
gún ellos le falta en pureza. * Se imaginan que la 
diferencia en el color' entre el oro Europeo y el 
Americano, consiste en la mezcla que contiene el 
primero. Se debe considerar, sin emfcirgo, que 
su trabaxo en oro nunca sube á mas que 18 ó 
19 quilates, y que para el de plata no hacen uso 
mas que de duros, cuya marca es muy inferior á 
la que usan nuestros plateros. 

Encages forman también parte de los vestidos 
de los Creollos. Los de Flandes se preferían ; 
pero desde que los Ingleses han llevado la fabrica 



22Í 

de sus encages á una perfección que ninguna 
otra nación iguala/ prefieren . los de Inglaterra* 
Estos encages deben ser herniosos, puesto que se 
destinan para formar aquella parte del vestido 
que mas llama la atención, es justo* que su be- 
lleza anuncie la opulencia que cada uno, según 
su caudal, desea mostrar. Su venta no es, sin 
embargo, muy grande, pues su uso está limitado 
á la gente mas rica, y eso solo en los dias festi- 
vos. Las mugeres no gastan mucho encase; 
pero en recompensa adornan sus mantillas y bas- 
quinas de iglesia con blonda negra, que tiene 14 
ó 20 pulgadas de ancho. Las que no son' tan 
ricas tienen que contentarse con blonda mías 
estrecha. En este articulo hay un luxo muy 
útil para el comercio. 

Todos los artículos negros de esta especie 
están mucho en uso entre los Creollos, particu- 
larmente sargas, prunellas, rasos, y tafetanes. 
Las sotanas y capas de los clérigos son siempre 
de uno de estos quatro artículos, lo mismo que 
las cinco sextas partes de las basquinas de las 
mugeres. 

Desde hace 10 años el uso de paños gruesos 
se ha hecho general en Caracas y sus dependen- 
cias. Hay pocos blancos que no se vistan de 
casimiro. 

También se venden muchos sombreros entre 
los Creollos. * Todos los cívicos, y entre ellos las 
personas de la primera clase, gastan sombreros 
redondos. Los oficiales militares los gastan de 



tres picos. Los clérigos se contentan con dar á 
sus sombreros, que tienen una copa muy baxa 
con alas muy anchan, la forma de una teja. 

I^a juventud Creolla ha adquirido últimamente 
una afición á gastar botas : las llevan hechas de 
las posesiones Inglesas. La calidad del cuero, y 
la moda, que los zapateros del pays no pueden 
imitar, hace que su precio sea alto, y jjue este 
articulo no tenga competidores. Sin embargo, 
el caso difiere con los zapatos. Es necesario que 
los que llegan de afuera estén en excelente con- 
dición ; ademas de eso los alcances son menores, 
porque los zapatos que hacen en el pays son muy 
baratos, y bastante buenos* 

Como para juzgar del valor y extensión de 
comercio en la America Española, y -del modo 
con que se hace, es necesario mostrar qual ha 
sido en aquellos puertos individuales de los que 
tenemos información autentica, copiaremos los 
siguientes informes. 

Consisten en detalles de la suma y valor de 
los géneros que cada nación* Europa enviaba á 
España (en tiempo de paz) para sus estableci- 
mientos y colonias en México. La mayor parte 
de ^stos los embarcaban en Cádiz para el puerto 
de Vera Cruz, que dista de la ciudad de México 
SOI millas. 



223 



MH<wmí «i daros • Libras «teriina* 

Españoles. Moneda Inglesa. 

¿ 15 Las manufacturas y productos — 

•§ de Francia, L. 3,375,000 

S 8 do. de Inglaterra, 1,800,000 

4 do. de España» 900,000 

5 do. de Italia, 675,000 
H 3 * do. de Alemania, 675,000 
» 3 . do. de Flandes, 675,000 # 
§ 2 . do. de Holanda, 450,000* 

g 2 do. de Suezia, 450,000 

cu 

g — - — — — 

Oí 40 Millones de duros á 4 chelines y 6 peni- 
ques Ingleses cada duro, hacen L. 9,000,000 

La Francia enviaba á España la siguiente es- 
pecie de géneros para México, «como también 
para los demás establecimientos Americanos : — 

Joyas de toda especie, hechas en París de lo 
mas magnifico y vistoso que hay ; — reloxes de oro, 
con cadenas, sellos, llaves, sortijas,* &c. que se 
venden muy barato, y en calidad muy inferior á 
los de Inglaterra, pero que sin embargo prefieren, 
tanto en España como en la America, porque 
eran vistosas y baratas ; servicio de plata y oro 
para las iglesias, y para las gentes ricas ; — galo- 
nes de oro y plata, pojr los que la demanda es 
inmensa ; — encaxes Franceses blancos y negros, 
para las señoras, y para los adornos de las igle- 
sias ; géneros de seda cite toda especie ; terciopelos, 
&c. manufacturados en Lyons, &c. muy apete- 
cidos tanto de las señoras y señores como de los 
sacerdotes; artículos de moda para las señoras 
hechos en París; — paños Franceses superfinos, 

8 



224 

antiguamente mas negros y azulfes que de otro ca- 
lor, y de colores encendidos, como de grana, de 
rosa, de carmesí, &c. ;— sombreros negros y blan- 
cos, fabricados en París, muy adaptados por su 
ligereza, &c. tanto para España como para al 
America Española; — lienzos blancos, llamados 
en España firetañas legitimas, cuyo cpnsumo es 
considerable, tanto en España como en la Ame- 
rica Española ; — cambrays, mucho en uso entre 
las señoras y señores, y en las iglesias. Todos 
estos géneros Franceses §e consumían en las co- 
lonias Españolas Americanas en cantidades in- 
mensas, lo que, en tiempo de paz, daba á Francia 
una superioridad decidida sobre la Inglaterra, en 
el valor de los géneros que vendían á España 
estas dos grandes naciones rivales. Sin embargo 
esta computación es mas conforme al viejo sistema 
de cosas, que al presente ; pero hace ver los mo- 
tivos que tenian los Franceses para apreciar este 
comercio, que, sin embargo, ahora la energía del 
comerciante Ingles le ha hecho por fin* obtener 
la superioridad. é 

El comercio al Asia por el Mar del Sud desde 
Acapulco se computaba á 10 millones de duros, 
que enviaban para comprar muselinas, géneros 
estampados, sedas, especies, y perfumes; y de 
este mode se hallaba Mexfco y otras provincias 
abastecidas. Sin embargo, durante los últimos 
años de guerra, la necesidad les obligó á hacer 
uso de géneros Europeos para los muebles de 
adorno : estos circulaban por la via de Vera Cruz, 



235 

donde los enviaban de los Estados Unidos, y de 
las Islas Inglesas. Tampoco será muy difícil 
lacer este comercio en linea directa, si nuestros 
manufactureros observan y se conforman al gusto 
de los Creollos, y si nuestros comerciantes esco- 
gen los cargamentos convenientes. Al abastecer 
esta parte del globo el comercio de la Compañía 
de las Indias Orientales, podía hacerse un ramo 
muy interesante de él. 



Selección de un Cargamento adequado, de un mo* 
do general, para las Colonias Españ olas Ameru 
canas, siendo una lista de los géneros, propor- 
ciones, ¿frc. para ayudar al Comerciante Ingles 
en la elección de los géneros que son apetecidos. 

Paños anchos Superfinos de Lana* 

100 Piezas de Paño, empaquetadas en 10 balas, 6 saber, 

4 Piezas de Azul Mazarme* 

1 Verde. 

1 Negra. 

1 Pardo obscuro. 

1 Blanca, para uniformes» 

1 Grana. 

1 Purpura. 

1 Piezas en cada bala. 

TOM. II. p 



226 



Casimiros, 150 Piezas, a saber, 

4 Azules. 

2 Blancas. 

2 Grana. 

1 Verde de Botella, 1 

1 Parda. 

1 Purpura. 

4 De diversos colores, como de Chocolate, Morado, &c« 

15 Piezas en cada bala. 

Paños delgados paralas Señoras, 80 piezas, á saber, 

4 Azules. 
2 Blancas. 
1 Encarnada. 
1 Negra* 
1 Purpura. 

1 Verde de Botella. 

10 Piezas en cada bala* 

Paños de Lana de Yorkshire, 80 Piezas, a saber, 

*4 Azules. 

2 Maroon. 
1 Grana. 
1 Purpura. 
1 Blanca. 
1 Verde de Botella. 

10 Piezas en cada bala. 

Paños para Mesas de Trucos. 
10 Piezas Verdes, 2da calidad, en dos balas* 

Mantas. 
6 Balas, baratas, de diferentes tómanos en cada bala. 



227 



Breas, para Banderas. 



It» Pí. 
50 



P¡«« Amarillas, 1 en ^ de ^ p¡ezag ¡a bala# 
Encarnadas^ j 



SwitbreroSé 



10 Caxas, que contengan 40 Sombreros redondos cada una, 
en todo 400 sombreros, de buena calidad*— algunos de 
seda,— una quarta parte blancos, con alas verdes por 
debaxo, — forros obscuros, 6 los que oculten mas el sudor, 
—precio de 8 chelines á 22 chelines,— algunos quantos 
sombreros negros y blancos de fraile, es decir, con alas 
muy anchas, y una copa pequeña. 

2 Caxas de Sombreros de oficiales, adornados en el estilo de 
dtapeaux bras> pero grandes,— «ninguno para mugeres, — 
cada sombrero debe tener galones y hebillas, y deben 
estar compuestos, y tener la forma necesaria para que 
se puedan usarles al abrir la caxa. Ningún sombrero 
para Negros. Como este articulo es uno de los de mas 
luso que tienen los Americanos Españoles, los prefieren 
buenos. 

Lientos para Colchones* 
4 Caxas, y el color que mas usan es azul. 

Lienzos, Escoceses é Irlandeses* 

Todo lo mas blanco que se pueda, pues los Americanos Es- 
pañoles exigen que el genero lisongee y agrade al ojo mas 
que al tacto, pero al mismo tiempo lo busca barato ; á saber, 
10 Balas Osnaburgs. 

5 do. TSckleaburgs. 

6 Caxas de Platillas, blancas. 
2 do. do. morenas. 

4 do. Caserillos. 
10 do. Estopillas. 
10 do. Bretaña». 



328 



4 Caxas Ravensburgs. 
2 do. para sabanas, dobladas como Rusia. 
4 do. Lienzos doblados y marcados como 
Creas á la Morlaix. 
N. B. — Quanto mas imiten los géneros Alemanes tanto 
mejor, porque dan á estos una preferencia muy grande. 

Lienzo para Velas, 100 Piezas» 

1 No. 1. 

1 No. 2. 

2 No. S. 
2 No. 4. 
2 No. 5. 
2 No. 6. 

10 Piezas en cada bala. De las calidad mas barata* 

Para Velas, y Tela de Cedados. 

300 libras de peso, en tres balas. 

Lienzos Blancos Irlandeses, 200 Piezas. 

(Privilegio de Exportación.) 

4 Piezas, á 12 peniques la vara. 
4 do. á 15 p. do. 

4 do. á 18 p. do. 

4 do. á 21 p. do. 

4 do. á 2 chelines do. 

20 Piezas en cada caxa. 
N. B.— Vitosas, muy almidonadas, y de buen color. 

Checks, '250 Piezas, Lienzo y Algodón* 

100 Piezas de Checks de Lienzo, tres quartas, azules buenos 
y blancos claros, bien planchados y almidonados, listas 
pequeñas. Tiene premio por su exportación. 

150 ditto de Checks de Algodón, doblados de modo que 
imiten quanto puedan los Checks de Lienzo, y en el 
estilo Alemán. Ninguna muestra plegada. 

250 Piezas, de 25 en cada bala. 



r 



229 



Pañuelos, 400 Docenas, 

200 docenas azules y blancos, fondo azul, con listas blancas 
cruzadas, qué midan 35 6 40 pulgadas quadradas. 

200 docenas de diferentes colores, como encarnados, purpura, 
&c. y con listas blancas, 

400 docenas, 25 en cada bala. 
N. B. — Como estos pañuelos son para gente pobre deben 
ser baratos. 

Cólicos Estampados, 100 Piezas de 28 varas cada una. 

600 Piezas baratas, digamos, de 16 p. á 22 p. por vara, con 
fondos y colores muy encendidos, con ramas bonitas. 
Mas depende de los colores y de su estampado que de 
la calidad del lienzo ; si no consisten mas que-en dos 
colores, que esos sean vivos y chocantes. 

200 Piezas, de 20 peniques á 24 p. de chintz para cortinas, &e. 
con ramas, vistosas, y de color encendido. 

200 Piezas de una ana de ancho, de 2 chelines á 2 ch. y 6 
peniques la vara, su largo 21 vara ; todo lo mas vistoso 
posible, para imitar los calicos estampados de Por- 
tales de Neufchatel, Suezia, 6 de las Indias Orientales, 

1000 Piezas embaladas en caxas de 25 piezas la caxa ; una 
.mitad dividida en piezas de 7 varas cada una, y plega- 
das en el estilo de libro. . 

Muselinas Blancas de Glasgow. 

500 Piezas dobladas, y mancilladas, cada una conteniendo 10 
varas, fondos ligeros, bordadas, y con ramas espesas, 
las muestras mas nuevas y mas vistosas, pero de lo 
mas barato. 

50 Piezas también bordadas en oro, con flores, &c. 

200 Vestidos de Señoras, con fondos bordados en colores, vivos, 
&c. 

100 Docenas de panudos blancos de muselina. 

100 Piezas de book muselina, buena calidad. 

100 Piezas para cortinas y raudillas contra los mosquitos, 
claras, y baratas. 



230 

Jtope Blanco Holandés, 100 Piezas, á saber, 

10 Pieza* á 15 peniques la vwa. 
5 do, á!8p. do. 

5 do. á 21 p. do« 

5 do. á 24? p. do. 

25 Piezas en cada caga* 

Ginghams, 300 Piezas, a saber, 



10 Piezas 6 14 p. la vara. 
5 do. á 16 p. do. 
5 do. á 18 p, do. 
3 do* á 21 p. da 

25 Pieza* en cada caxa; los colores que seas vives» ligeroa» 
y vistosos» coma de rosa» carmesí» morados», anaarillos» &c. 

Musdinetas Blancas de Lancashire. 

(Una ▼arfiedbd de nuestras pequeñas,) 

00 Piezas en caxas, de 20 en cada uno, pero baratas. 

Jeannets* 40 Piezas. 
20 Piezas en cada casca» teñidas coa colores vivos. 

Cólicos Blancos para Camisas, 200 Piezas, 

4 Piezas á 12 p. la vara. 
4 do. á 15 p. do» 
4 do. á 18 p. do. 
4 do. á21p. éo. 
4 do. á 24 p. do. 

20 Pieza* en cada capta. 

Estopillas de Algodón. 

500 Piezas, dobladas y embaladas de modo que imiten á las 
Alemanas. 



I 



291 



Platillas de Algodón en Piezas pequeña*, 600 Piezas. 

Siendo algodón para camisas, cortado en piezas de 7 varas 
cada una, dobladas, y empaquetada* de modo que imiten, 
en miñatura, á las platillas Aleí 



Pañuelos que imiten a los de Madras, 400 Docenas, 

Deben imitar, lo mas que se poesía, las» colores verdaderos 
vivos, vistosos, &c. 25 docenas en cada caxa. 

Manteles de Algodón. 
Das cascas ée Manteles, y de Servületas de Id afensv cea 



rivetes roxos y azules. Los manteles que no sean de los 
mas grandes. 

Pañuelos de Puüicat u Romal, 200 Docenas. 

Crfore» encendidos' y enrocantes, dte 86b. á 50#. hs docena; 
éñéts cas» que contenga 25 presar. 

Mantillas. 

500 Bordados, vistosas^ y hermosas, de muselina. 
200 Velos de encaxe blancos, grandes y de moda. 
50 Veta* negros. 

Este articulo se fabrica en Nottingham de algodón en 
encaxe, bordados las ribetea muy anchos, y gran varie- 
dad de muestras. 

Velverets. 

Todos de Media Ana> ninguno de Media Vara, 100 Piezas. 

2 Negras. 
4 Azules. 
1 Amarilla. 
1 Purpura. 
1 De rosa. 
1 Azul celeste. 

10 Piezas en cada caxa, de tenelínes £ peniques, á 3 ch. 6 p. 
por vara. 



232 



Corduroys. 

4 Azules. 
2 Negros. 
4 De diversos colores. 

10 Piezas ea cada caxa. 

Cinta* Blancas de Algodón. 

£1 valor de 100 libras esterlinas, pero que no sean muy an> 
. chas. 

Algodones Azules, 400 Piezas. 

Que imiten á los de la China, bien teñidos, calidad segunda 6 
inferior, y empaquetados en balas de 25 piezas cada uno. 
Esto se gasta mucho entre los Indios y populacho. 

Hilos Blancos de Algodón. 
El valor de 50 £, algunos en caxas pequeñas. 

Hilos Blancos de Lino. 
El valor de 50 £. 



Dimtíies 6 Fustianes Blancos, 100 Piezas, de una Vara de 

Ancho. 

10 á 15 peniques la vara. 
5 á 18 do. do. 
5á21 do. do. ! 

5 á 24 do. do. 

25 en cada- caxa. 



£33 



Sedas Ligeras para Vestidos de Señoras, 100 Piezas* 

8 Piezas de negro obscuro, para señoras. 

5 do. que sea fuerte, para clérigos. 

2 do. azules, para señoras. 

2 do. de color de rosa. 

2 do. blancas. 

1 do. . carmesí, para parasoles. 

20 Piezas en cada caxa. 

20 Piezas mas, de sedas fuertes jaspeadas, para zapatos de 
señoras. 

Bombazeens Blancos y Negros. 

200 Piezas negras, para las señoras y clérigos, de buena cali- 
dad. La basquina de las mugeres es de este articulo. 
50 Piezas blancas y buenas, para los religiosos Mercenarios, 
&c. 

250 Piezas empaquetadas en caxas de 25 piezas cada una* 

Sedas para Coser. 
£1 valor de 50 £. 

Cintas de Seda. 

4000 Piezas, colores vivos y vistosos. 
500 do. para el pelo. 

4500 Piezas ; también 1 caxa de cintas de terciopelo, y cintas 
para zapatos. 

Medias de Seda. 

500 Pares para hombres, de moda, pero no demasiado caras. 
200 do. para mugeres, con campanillas, &c. y vistosas. 



284 



Medios Blanco* de Algpdon % sondaleadas, S¡¡c~ 

1000 Pares con campanillas abiertas, ssyiaat Bbm» y «cogi- 
das. 

Guantes* 

100 Docenas, baratas» de calosas vire** y sJpajMs para: mili- 
tares. 

Adorno* Militare** 

200 Chareteras de oro para Oficiales. 

200 De plata do. 

100 Cordones para espadas» medio oro y medio plata. 

Algunos galones de oto y plata» hilos,, y lentejuelas de lo 

mismo. 
200 Espadas militaras» y algunas dagas con vayna&y cíntu- 

rones completos. 
200 Plumages de varios colores, largos y derechos, como, los 

db Ua Franceses; 

Lozas, 60 Croles, a saber, , 

Algunas Blancas lisas, y otras escogidas. 

20 Docenas de platos lisos, 

5 do. para sopa, 

4 do. cazuelas, 

4? do. orinales, ^en cada crate. 

2 do. jarras, y vasos, 
Y alguna docena de fuentes, que no 
sean muy grandes, 

Tazas, Platillas, Sfc. de Loza. 

200 Gilí Bowls. 

100 Juegos de Tazos y Platillos para, el Café, de tamaño 
mayor. 



335 

100 Juegos para el Té, que puedan también servir para el 
Chocolate, de tamaño grande. 
N. &— J& vendedor dft UMo par den!» par lo que se 
rony» ? otees articsfa que he indi r sitas, son inútiles. 

Artículos de Vidrio. 

30 Caxas de Vasos de una Finta» baratos. 
2 do. de Vaaoa» de mejor ceUd*d> 
1 do. Botellas de Cristal, vistosas, per» no< muy. costosas. 
1 do. Platillos para Dulce, &c. oe muy ricamente cortados* 

1 do. Copas, vistosas y baratas. 

N. B.— -Si el cargamente fuese para México, se pueden 
añadir 40 caxas de cristala» pont vidrieras,. &a por- 
que alli se usan mucho. 

Espejos» 

El valor de 200 £, en Espejos para salas, algunos buenos. 
El valor de 50 £, en Espejos comunes para afeitarse» da todos 
los tamaños. 

Látigos de Mano, Sfc. 

50 Docenas de látigos largas* 
100 Docenas de Espuelas plateadas, con correas completas. 

Papel, SfC. 

El valor de 200 £, en buen papel de cartas, y para escribir, y si 
se puede obtener, que imite al de Barcelona, para fumar, 
algunos libros blancos para cuentas, &c. plumas, lacres, 
y obleas en caxas de hojadelata. Alguna* gramáticas 
Españolas é Inglesas, y diccionarios. 

2 Caxas de Cartas Españolas para Jugar. 



] 



236 



Hamacas. 

400 Hamacas de algodón, vistosas y con adoraos, como las 
de los Indios, y muy bien imitadas por Meatf* Philips de 
Manchester, embaladas. 

Parasoles de seda, 300. 

10 Parasoles grandes, y de color de carmesí. 
4 do. verdes. ' 

2 do. azul celeste. 
2 do. amarillos. 

20 Parasoles en cada caxa. 

Quitasoles de seda para las Señoras, 300. 

10 Carmesí, vistosos, frangeados, bien plateados. 
2 Verdes. 
4 Azul celeste. 
4 De colores vistosos. 

20 en cada caxa. 

j 

N. B. — Este articulo no puede ser nunca demasiado majo 6 
adornado, por ser muy de moda. 

» 

Juguetes. 
6 Caxas de pequeñas imágenes, moñas, &c. 

Perdigones, 

25 Barriles No. 3. 
25 do. No. 4. 
25 do. No. 5. 
25 do. No. 6. 

100 Barriles, pero ningunos otros números. 



237 



Pohora. 



50 Barriles de buena calidad, y en polvorines para la caza. 
Algunas que otras escopetas Inglesas, y pistolas mas adorna- 
das que bien acabadas. 

Platos de Estaño, 100 cacas. 

Candeleras Plateados. 

90 Docenas, muy adornados» y tales como en Inglaterra.se 
consideran como antiquados. 

Cucharas de Estaño» 

20 Gross de cucharas de estaño grandes. 
2 ditto de cucharas pequeñas. 

Anteojos. 
50 buenos, cada uno en su caxa. 

Cepillos. 

12 Docenas de diversos tamaños. 
4 do. para el pelo. 

Chismes de Pescar. 
£1 valor de 50 £, en anzuelos, &c« 

Agujas y Alfileres. 

£1 valor de 50 £, de buenas agujas en caxítas de 

estaño. 
£1 valor de 20 £, en alfileres. 



238 

Cantina* para Soldados. 
El valor de 50 £, empaquetad» en aerees. 

Géneros de las Indias Orientales. 

4 balas de Nieaaees* color «su!. 

2 do. Bailas azulea. 

4 do. blancas» 

6 do. Nankeenes, azules, blancos, y pagizos. 
N. B»— Si estos genera no se pueden obtener baratos, es 
mejor excluirlos, pues Jos Estados-Unidos abastecen á 
America baratamente. 

Clavos. 

10 Barriles de Tachuelas. 

50 do. de Clavos chatos de media pulgada. 

50 do. de una pulgada. 

50 do. de pulgada y media. 

50 do. de dot pulgadas» 

10 do. de tres pulgadas. 
Clavos de molde no deben enviarse. Los Españoles están 
acostumbrados á los de Liege en Alemania, por la via de 
Francia y de Holanda, y no quieren comprar mas que los 
que están batidos. 

Hierros de Sad. 

500 Pares, empaquetados en arpilleras para que no se enmo- 
hezcan. 

Oüas de Hierro. 

El valor de 50 £. Este articulo no se uta mucha, pues los 
Españoles cuecen principalmente en ellas de barro de fa- 
brica suya. 



239 

Pucheros de Hierro. 
£1 valor de 100 £, de todos loe tamaños. 

Braseros. 
£1 valor de 20 JE, en braseros para «1 earboa. 

Hozadas de Hierro» 

£1 valor de 100 £, sin mangos, para el trabaxo del campo, no 
nuiv Besadas. 

Tachuelas de cabeza de turco para los Cofres. 
60 Gross, cada gross tiene doce docenas. 

Manchettes, 6000. 

Son unas hojas de espada largas y anchas, muy parecidas á 
los alfanges que se usan en los navios : los Españoles hacen 
uso de ellas para cortar en los montes, para cortar la cafía de 
azúcar, y para otros objetos. Los Alemanes eran los que les 
abastecían este articulo, y las mas estimadas son las que se 
llaman Del Perrillo, por tener un perro estampado en ellas, 6 
una media luna y unas estrellas, que son las señales de cierta 
fabrica que les da mas valor. £1 mango debe ser largo y 
derecho como el de un cuchillo de carnicero, con dos pedazos 
de hueso labrado riveteado á cada lado, como el mango del 
atargan ó espada Argelina. 

Cuchillos de Carnicero, 2000. 

Todos con mango de hueso blanco, bien ribeteados, y con 
vaynas de cuero negro, baratos. 



240 



Tiseras. 
100 Docenas, baratas, y solo unas quantas mas caras. 

Botas. 

100 Pares, largas y cortas, pulidas, pero no altas ; pie no muy 
grande, ni suelas muy espesas. 

Navajas de Afeitar, 100 Docenas* 

Principalmente baratas, algunas quantas de calidad superior, 
pero en pequeña proporción. 

Navajas de Marineros, 200 Docenas. 

Grandes, baratas, y si se pueden obtener algunos de las que 
tienen la hoja muy larga, como las de los marineros Es- 
pañoles y Franceses. 

200 Docenas de navajas de faltriquera, alguna con varias ho- 
jas, y de buena calidad. 

100 Docenas de cortaplumas, escogidos, y de todos los pre- 
cios. 

Cuchillos de Mesa. 

100 Docenas de cuchillos, y de tenedores con tres dientes, de 

buena calidad. 
100 do. de cuchillos de mesa sin tenedores. 

10 do. de tenedores de plata. 

5 do. de tenedores para postres de plata. 

Peynes. 
100 Docenas con dientes pequeños, de todos los tamaños. 



241 



Botones. 

i 

El valor de 500 £, en botones de Birmingham, algunos ama- 
rillos y blancos lisos, plateados, y dorados, otros para la 
marina con ancoras, y botones para la artillería. 

Casas de Tabaco. 

£1 valor de 200 £, metal y similor, con estampas, retratos de 
capricho ; con el de Fernando, con motto encima, y al 
rededor ; también el de héroes, y del Rey de Inglaterra. 

Cobres para embonar, S¡c. 
Una cantidad suficiente para seis bergantines. 

Para las Plantaciones de Azúcar. 

* 

Materiales suficientes para erigir 10 Plantaciones ; pero no 
tan grandes como los de la Jamaica* Cuba tiene mucha 
necesidad de ellos. 

Sierras. 

100 Docenas de sierras de varios tamaños, de mano, trian- 
gular, &c. 

Alquilaras de Cobre. 

10 Alambiques de varios tamaños, completas. 

2 de 60 gallons cada uno. 
2 de 70 ditto. 
2 de 80 ditto. 
2 de 90 ditto. 
2 de 100 ditto. 

10 Alambiques, Cobre. 
TOM. II. Q 



242 



Herramientas. 

El valor de 200 £, en herramientas para carpinteros, ensam- 
bladores, toneleros, herradores, cerraderos, &c« ; también 
para reloxeros, plateros, &c. 

Candados* 
2000 Candados, de varías especies, y tamaños. 

CrueibUs. 
2 Tierces de Crucibles, para plateros. 

Aceites. 

Aceites para pintar al olio ; el aceite de almendras de usa 
también mucho en las Colonias, y se lleva en botellas de 
hojalata; también aceites de esencias y perfumes. 

Especerías y canela son buenos artículos, si se compran bara- 
tos, y que los Estados Unidos no los hagan mas baratos 
aun. 

Una pequeña colección de hojas de oro, caparrosa, alumbre, 
piedras de moler, molinillos de café, hebillas, &c. para los 
silleros, piedras de escopeta, &c. 

Instrumentos de Música. 

10 Piano-Fortes. 

6 Órganos buenos y grandes de sala, con tonos alegres. 
Algunas quantas Flautas, Pífanos, Viqiines, Guitarras, Har- 
pas, &c. 



243 



Medicinas» 



Una colección que excluya las que hay en el paya, y que con* 
anta en Crema de Tartar, Ruibarbo, Senna, Manna, Salea de 
Glauber, Cantáridas, Opio, Nitro, Ipecacuanha, Calóme!, 
Mercurio, &c. Las drogas deben ir preparadas para us- 
arse, en polvo, &c. estas operaciones siendo muy penibles en 
un pays caliente, y exigiendo aparatos que no hay. 

Joyas. 

£1 valor de 400 £, en Pendientes, Collares, Brazaletes, Sor- 
tijas, Alfileres, Cruzes, Botones de mangas, Hebillas para 
la cintura, Bandeaus, y adornos de cabeza, relicarios, y 
alfileres de oro con piedras vistosas, cadenas, &c. Todo 
debe ser de oro, nada de cobre, — pues juzgan de este arti- 
culo, quando no está manufacturado en el pays, por el olor ; 
y otros se cubrirían muy pronto con el calor del clima. 

Algunos Quesos, Escabeches, Porter, Cidra, Vinagre buena, 
Jabón, Salsas de Pescado, Jamones, &c. se venderían bien, 
pero tienen que ir bien empaquetados. 

r 

Aunque esta lista está algo abultada, se puede sin embargo 
reducir, según el gusto del comerciante, 6 según del consumo 
del mercado al que el cargamento va destinado. 



OBSERVACIONES. 

Todos los géneros en piezas, en qualesquiera especie de 
balas que vayan, deben ir acompañados de una lista de lo que 
contiene la bala, para evitar que la abran, y debe correspon- 
der perfectamente. Sera mejor vender por balas, porque de 
otra suerte los mercaderes escogerían los géneros mejores, 
dexando los de poco 6 ningún precio ; á lo menos escogerían 
los que se vendiesen mejor. • 



244 

Todas las casas, paquetes, y arcas, deben ser buenas ; estas 
se venden por su valor neto, y son roas cómodas que las caxas ; 
todos los géneros finos deben ir empaquetados en ellas : cada 
una bien cubierta, marcada con letras claras, y numeradas en 
dos partes, para evitar el trabaxo de levantarlas, y las equi- 
vocaciones al embarcarlas y desembarcarlas, &c. y al librarlas 
en manos del comprador. 

Se debe observar, que los géneros que se destinan para mer- 
cado Español, deben, en sus especies respectivas, ser ligeros, 
vistosos, finos, y baratos, y baxo un principio de substancia 
y duración muy diferente de los que se destinan para el con- 
sumo de Inglaterra. Exigen que el articulo sea galán aunque 
no dure mucho ; bonito y barato es su proverbio correspon- 
diente. 

Observaciones sobre los Pesos y Medidas. 

100 Varas Inglesas hacen 108 varas Españolas. 

100 Anas Inglesas hacen 140 varas Españolas. 
97 Libras Españolas son iguales á 100 libras Inglesas. 

La fanega Española es igual á cerca de tres bushels In- 
gleses, 6 150 libras. 

8 Arrobas de vino hacen 25 gallons Ingleses. 

1 Arroba tiene 25 libras Españolas. 

1 Vara Española tiene 33 pulgadas Españolas. 

Para hacer de las anas Flamencas varas Españolas, multipli- 
qúese por 80, y divídase por 100. 

1 Ana Flamenca contiene 27 pulgadas. 

Todos los géneros en piezas se miden, quando se venden 
' por la vara Española. 

1 Quintal tiene 100 libras Españolas. 

4 Arrobas hacen un quintal. 

Las facturas Españolas se hacen en reales de vellón ; por 
exemplo, dos piezas de paño azul 40} varas á 80 rs. vn. = rs. 
vn. 3260. 0. 

Para sacar, la usanza Española es de 60 dias. 

Reales de plata son, sin embacgo, mas generales en Ame- 
rica, y 8 forman el valor de un duro, 6 12 J cientos cada uno. 



«45 



SECCIÓN IV. 

ESTADO DEL COMERCIO. DERECHOS DE 

ENTRADA, &C. 

Los siguientes documentos ilustran de algún 
modo esta materia. 

Por una reunión muy respectable de comerci- 
antes, dueños de navios, y manufactureros, que 
se tubo en la ciudad de Londres, para tomar en 
consideración * los medios de establecer una co- 
municación entre Inglaterra y los payses del Sud 
de America, que estaban baxo el dominio de Es- 
paña, se adoptaron unanimamente ciertas resolu- 
ciones, que expresaban la opinión de los circuns- 
tantes, á saber ; — Que la naturaleza peculiar de 
las necesidades y producciones de los payses en 
qfiestion, en su estado presente de independencia, 
abren un vasto camino para empresas comerciales 
de una naturaleza muy importante, con tal que 
este pays correspondiese al deseo manifestado tan 
sincera y ardientemente por aquellos gobiernos, 
para un comercio de beneficio mutup : — Que es 
expediente allanar quantos impedimentos se opon- 
gan á este estado deseable de cosas, siendo, se- 
gún la declaración hecha por el Señor Zea, el 
enviado de negocios de los Estados de Colombia, 
la determinación de aquellos gobiernos no admi- 
tir en sus puertos mas que % los navios y géneros 



246 

de las' naciones que reconozcan, y admitan las 
banderas y productos de sus respectivos payses : 
—Que en la Legislatura de los Estados Unidos 
se trata de esta materia, lo que dára á los navios 
del pays una ventaja decidida, nada menos que 
uñ monopolio en el comercio de aquellos payses, 
hasta que este pays y otros, adoptando medidas 
semejantes, entren á gozar de una parte de él : — 
Y que se presente un memorial á los Lords del 
Consejo Privado de S. M. respetuosamente ur- 
giendo la importancia de la consideración inme- 
diata de los medios de establecer un trato comer- 
cial entre este reyno, y los payses* de los dichos 
Gobiernos del Sud de America. 

£1 siguiente memorial fue después adoptado, 
incluyendo en él la substancia de las resoluciones, 
y sometiendo á la consideración de sus Excelen- 
cias, el si, para adherir con exactitud al espíritu 
de las leyes de la navegación, su letra no podría 
relaxarse hasta el sentido de admitir los navios 
que pertenecían á los gobiernos nuevamente es* 
tableados en el Sud de America, para que co- 
merciasen, como tales, con varios puertos de este 
reyno, del mismo modo que los navios de los Es- 
tados Unidos, y del Brasil. 

A los Lords del muy Honorable Consejo Privado de S. M. 

El humilde Memorial de los Comerciantes, Dueños de 

Navio, Manufactureros, y Mercaderes de Londres, cuyas 

firmas van aqui adjuntas ; 

Exponen, — Que desde el establecimiento de los Gobiernos 

Independientes en los payses del Sud de America, que esta- 



«*7 

tan bazo el dominio de España, se ha hecho con' ellos y estt 
paya un comerpio muy extenso, ya $ea directamente, 6 por 
medio de otros payses : 

Que éste importante comercio, que, con debida protección 
y fomento, puede hacerse aun mucho mas vasto, ha sido in- 
terrumpido, y (según la declaración del S" Zea, el ministro 
diputado á los Poderes Europeos por el Gobierno de Colom- 
bia) está expuesto á ser enteramente perdido, 6 sugeto á una 
perdida considerable, á no ser que el Gobierno de S. JVL tome 
aquellas medidas oportunas para establecer una comunicación 
comercial entre estos reynos y aquellos payses, que sean con- 
formes á los reglamentos que han adoptado en este respecto 
como la regla de su gobierno : 

Que el principio de estos reglamentos parece ser, el admitir 
en sus puertos los navios y géneros de los payses que reconoz- 
can, y admitan las banderas y mercancías de sus respectivos 
payses : 

Que de consiguiente los suplicantes ruegan se les permita 
exponer, para la consideración de sus Excelencias, si, para 
adherir con exactitud al espíritu de las leyes de la navega- 
ción, su letra no podría relaxarse hasta el sentido de admitir 
los navios que pertenecen á los Gobiernos nuevamente esta- 
blecidos en el Sud de America, para que comerciasen como 
tales, con varios puertos de este reyno, del mismo modo que 
los navios de los Estados Unidos, y del Brasil : 

Que á no ser que los navios de aquellos payses sean admi- 
tidos para participar en esta ventaja, los exponentes temen, 
que los payses extrangeros, especialmente los Estados Unidos, 
(cuyos reglamentos están gobernados por la regla adoptada 
por los dichos nuevos Gobiernos), prevaleciendose de la oca- 
sión que ofrezca la irresolución de este gobierno, obtengan 
para si ventajas las mas importantes, á expensas de los intere- 
ses comerciales, navegantes, y manufactureros de esto reyno : 

De consiguiente los exponentes ruegan, que esta materia 
ocupe la atención de sus Excelencias, y que se adopten 
aquellas medidas oportunas que mas aseguren las ventajas de 
un comercio directo y extensivo para este reyno, que los go- 
biernos ya mencionados le ofrecen; y las que sus Excelencias 



248 



juzguen expedientes para dilatar y adelantar el comercio de 
este imperio— -Y los exponentes rogaran siempre. 
Londres* el 23 de Abril de 1822. 



Baring, Hermanos y Co. 
Richards, Macintosh, Law y Co. 
Baiett, Farqubar, Crawford y Co. 
Reíd, Irving y Co. 
Findlay, Bannatyne y Co. 
Campbell, Bowden y Co. 
Smith, Inglis y Co. 
Paxton, CockereU, Traill y Co. 
W. y T. Raikei y Co. 
Fletcher, Alexaoder y Co. 
Bainbridges y Brown. 
Palmer, Wilton y Co. 
Frederick Huth y Co, 



6. W. y S. Híbbert 
Job. Marryat é Hijo. 
Hullett, Hermanos y Co. 
Richard Jafiray. 
R. y B. Brown y Co. 
Dickaon, Pisey y Co. 
G. J. y G. Ranking. 
Barclay, Hermano» y Co. 
Anthony Gibo» é Hijo» 
G. y. J. Brown. 
Buckleaa, Bagster y Co. 
Wilaon y Blanahard. 
John Jacob, 



Copia de una Nota de Señores Cock y Wix- 
loughby, á los Señores que firmaron el Me- 
morial para el Consejo Privado. 

Señores,— -Tenemos el gusto de anunciar á Ustedes que loa 
Lords del Consejo han decidido en favor de la aplicación para 
permitir la entrada en este paya á los navios de los Gobiernos 
Independientes establecidos en la parte de la America Espa- 
ñola, conforme al memorial presentado á sus Excelencias el 
23 del presente. Tenemos el honor de subscribirnos, sus mas 

obedientes servidores. 

(Firmado) Cock t Willoughby. 

33. Nao Broad Street, 27 de Abril de 1822. 



Las siguientes comunicaciones ocurrieron ade- 
mas entre el Consejo del Almirantazgo y un co- 
merciante de Londres. Esperamos que el con- 
sentimiento en esta aplicación es un agüero de 



249 

una disposición para extender la protección al 
comercio de los Estados Independientes. 

A los Muy Honorables Lords Comisionados det Almirantazgo. 

Mi Lords, — La petición del infraescrito comerciante In- 
gles, humildemente expone á Sus Excelencias,—' 

Que los intereses manufactureros de estos réynos estaban, 
hace algunos años, en un estado alarmante de languidez: 

Que esta languidez nacía en la falta de* demanda de los 
payses inmediatos, que al presente manufacturan sus propios 
géneros, y muchos de los quales están haciendo esfuerzos 
para exportar géneros que antes solían recibir de nosotros : 

Que las aprehensiones de los manufactureros que ultima- 
mente infundían tanto temor, han sido aquietadas únicamente 
por la demanda inesperada y considerable, que ha sido hecha 
principalmente por los Estados Independientes del Sud de 
America, y con nuestras posesiones de las Indias Orientales : 

Que los alcances de los manufactureros son ahora muy 
cortos, calculando los precios corrientes de los géneros en 
Inglaterra : 

Que precios baxos son necesarios para la continuación de 
su prosperidad presente, para poder competir con suceso con 
los géneros extrangeros, y para adelantar su consumo, que 
comienza á establecerse en payses nuevos : 

Que todo lo que tiende á impedir la libre egresión de las 
manufacturas, á destruir la confianza en la seguridad de las 
empresas, 6 á aumentar los gastos de los cargamentos, debe 
necesariamente retardar aquel periodo de prosperidad, que 
servirá para aumentar la demanda, y que los manufactureros 
contemplan se halla ahora en el Nuevo Mundo : 

Que las exportaciones de los manufactureros á la Jamaica 
y á las Islas de las Indias Occidentales han sido en estos últi- 
mos años muy importantes : 

Que estos. géneros de extracción se vendían principalmente 
en Tierra Firme : 

Que la idea de un comercio regular y bien establecido di- 
rectamente con Tierra Firme, habilitando á los comerciantes 



250 



y manufacturero* á evitar los gastos de puertos ii 
hace inútil su ida á la Jamaica : 

Que el comercio con Tierra Firme se halla obstruido por la 
poca seguridad que tienen los navios, y que nace de los gran- 
des robos que cometen los piratas en los mares del Occidente : 

Que ademas del saqueo de los bienes, las barbaridades atro- 
ces que cometen -sobre individuos sin armas y sin defensa» son 
tan espantosas que alarman é impiden los viages: 

Que si fuese posible para hombres, calculando los alcanzas 
de la empresa, 61 verse excitados por la humanidad, deben 
sentir mucha repugnancia al ser los instrumentos en exponer 
á varios hombres á semejantes horrores, rapacidad, y aun á la 
muerte : 

Que por los seguros se piden diez guineas para Tierra 
Firme, lo que baxo circunstancias ordinarias no suelen pe* 
dirse mas que dos ó tres por ciento : 

Que aun baxo un premio tan enorme es difícil hallar segu- 
ros: 

Que aunque haya comerciantes, en pequeño numero, que 
se sometan á esta carga, sienten muy bien que empresas eje- 
cutadas baxo tales peligros, y baxo tantas dudas respecto á 
llegar á su destinación, no pueden considerarse buenamente 
como operaciones sobre las que los comerciantes deben de- 
pender : 

Que la protección que los Estados Unidos dan á su comer- 
cio con el Nuevo Mundo, asegura á sus habitantes una prece- 
dencia en los mercados que nosotros perderemos ; y los es- 
fuerzos para suprimir una raza de piratas, formidables en un 
estado de guerra, les obtendrán ventajas que aun están á 
nuestro alcanze : 

Que la continuación de las dificultades que ahora existen, 
deben tender á hacer los navios de otros payses los portadores 
á Colombia, y perjudicar en cierto grado á nuestros intereses : 

£1 exponente representa humildemente que él mismo se 
halla muy interesado en el comercio de Tierra Firme : 

Que ya ha expedido un navio, la María, para Maracaibo, y 
que otro para el mismo destino está presto á marchar ; y 
aunque en su humilde capacidad como individuo no exige 



£51 

Bada de Sus Excelencias, sin embargo, hablando por los inte- 
reses de una grande comunidad, espera respetuosamente que 
Sus Excelencias se dignaran tomar bazo su mas seria consi- 
deración, los mejores medios para dar seguridad á un comer- 
cio que promete ser un origen de riqueza para nuestro pays, 
y dar animación á aquel espíritu de industria, que ha hecho 
de Inglaterra lo que es, y que en efecto es la base de su gloria 
y pre-eminéncia : 

El exponente no presume indagar los pasps que hayan po- • 
dido darse para aliviar estas quejas, pues los comerciantes 
Ingleses* reposan su confianza en el Gobierno de S. M. y están 
persuadidos que ninguna medida quedara por adoptar que 
tienda á aumentar la prosperidad nacional, 6 que justifique 
aquella confianza: pero el exponente ruega humildemente, 
que ae dé publicidad á todas aquellas medidas que, en con- 
formidad con la prosperidad nacional, puedan publicarse, ten- 
diendo á desviar aquellas dificultades que el exponente urge 
imperfecta aunque humildemente, y á aliviar las aprehen- 
siones que generalmente existen. Presumiría sugerir á Sus 
Excelencias, que podria resultar mucho bien para el comer- 
cio con Colombia si se apuntase un puesto para convoyar 
desde una de las islas á barbolento, tal como Barbadas 6 S n 
Vicente : Curazoa seria aun mejor, si la medida no fuese in- 
consistente con la política ó miras del Gobierno Holandés. 
Esto parece tan necesario que imploraría á Sus Excelencias 
reflexionasen sobre ello, y lo diesen eficacia sin dilación al- 
guna, si, sin embargo, esto los pareciese expediente. 

El exponente no ignora, que se conceden convoyes en la 
Jamaica ; pero representaría respetuosamente que este puesto 
conviene muy bien para los puertos de S" Marta, .Cartagena, 
y los del Golfo de México, pero está demasiado á sotavento 
para que pueda convenir para los navios que van á los puertos 
importantes de La Guayra y Maracaibo : 

El exponente desearía igualmente representar respetuosa- 
mente, que á causa del poco trato directo que ha existido con 
Colombia y Tierra Firme, los que efectúan seguros dudan 
mucho respecto ál conocimiento de los navegantes de la costa, 



252 



y seria sumamente importante que Sus Excelencias tomasen 
aquellos pasos sobre esta materia» que juzguen mas adequa- 
dos : y el exponente, al presumir hacer esta representación, 
ruega se le permita expresar su confianza, que aunque lo hace 
como un humilde individuo, no hallaría muy difícil obtener 
una multiplicidad de firmas al sentido de ella : pero no confia 
menos por eso en el juicio y medidas operativas de Sus Ex- 
celencias, y rogaría humildemente que se le comunicase lo 
mas pronto que sea posible lo que Sus Excelencias juzguen 
conveniente hacer, pues tendera á aliviarte en las dificultades 
que encuentra en. efectuar los seguios sobre el cargamento 
que está presto á hacerse á la vela. 

(Firmado) * * * 



Oficina del Almirantazgo, el VI de Se?, de 1822. 

Muy Señor mío, — Habiendo presentado á los mi Lords 
Comisionados del Almirantazgo el memorial que Usted les di- 
rigió el 10 del presente, he recibido orden de sus Excelencias 
para informar á Usted, que han dirigido al oficial comandante 
de los Navios de S. M. que dé al comercio desde allí á Mara- 
caibo la protección que esté en su poder. Quedo de Usted 
su muy humilde servidor, 

(Firmado) John Barrow. 

Al S or . * * * 



Aqui se sigue la ley del 27 de Septiembre de 
1822, decretada por el Congreso General de Co- 
lombia, sobre los derechos de ingresa que tienen 
que pagarse eri los puertos de Colombia. No te- 
niendo el original, solo daremos su substancia. 

Todos los derechos de entrada que antigua- 
mente tenían varios nombres se consolidan en 

« 

uno, llamado derecho de ingreso. 



253 



Por el articulo segundo se fixa á 15 por ciento 
la entrada de hierro en barras, plata, estaño y 
cobre ; también sobre el papel de toda especie ; 
medicinas, instrumentos cirurgicos ; xarcia, pez, 
resina, cables, cordage, y ancoras. ' 

Art 3. Todos los géneros de algodón, lana, 
lino, cáñamo, pagaran 17 y medio, p. c. 

4. Sombreros de castor, lana, ó seda, pagaran 
20 p. c. ; lo mismo que cera, vino, vinagre, y 
ácidos de toda especie ; reloxes de plata y oro, 
encages, sillas de caballos ; toda especie de lozas 
de Europa ó Asia, y todo genero de vidrio y cris- 
tal. 

5. Toda especie de sedas de Europa ó Asia 
pagaran 22¿ p. c. lo mismo que las piedras precio- 
sas, joyas, hilos y encages de seda, pañuelos de 
punto, flores artificiales, plumas, espejos, per- 
fumes, esencias, y aguas olorosas ; especerías, 
frutos secos, ó zumos, &c. 

6. Por zapatos y botas para mugeres y hom- 
bres se pagaran 25 p. c. ; también por toda espe- 
cie de muebles ; utensilios de cobre, bronze, hier- 
ro, acero, y estaño ; sebo, harina, tasajo, y toda 
especie de comestibles extrangeros. 

7. Los licores extrangeros sacados de la uba, 
del azúcar, ó de otro qualesquiera producción, 
pagaran 35 p. c. 

8. Las otras especies de mercancías, licores, y 
artículos comerciales que no se hallan especifica- 
dos en los artículos precedentes, pagaran 20 p. c» 



254 

Los derechos impuestos por los artículos pre- 
cedentes se aplican únicamente á los cargamen- 
tos de los navios nacionales. 

Las mercancías de los estados neutros ó en 
amistad, pagaran 5 p. c. á mas de los derechos 
expresados, á no ser que se haya estipulado de 
otro modo por algún tratado de comercio. 

Se deducirán 7¿ p* c. de los cargamentos de 
los navios nacionales, y 5 p. c. de los navios ex- 
trangeros, con tal que procedan directamente de 
los puertos de Europa á Colombia. 

Esta ley empezó á operar el 1 de Enero de 
1822. 

Un decreto subseqüente al de esta ley exime 
de estos derechos los libros en todas las lenguas, 
mapas, aparatos filosóficos, pinturas, esculturas, 
laminas, herramientas de agricultura, y toda es- 
pecie de instrumentos útiles en la navegación en 
las artes y en las ciencias. 



SECCIÓN V. 

DE LAS VENTAS, &C. 

Los géneros se depositan en los almacenes de 
los factores, donde van los comerciantes por me* 
ñor á examinarles. No 'debemos omitir la cir- 
cunstancia singular de que estos almacenes tienen 



255 

i 

rara vez la puerta que abra á la calle, excepto 
los de Caracas y Angostura. Por lo general es- 
tan en el interior de las casas, y freqüentemente 
es preciso llamar -á la puerta para que abran. Por 
mucho que hagan las leyes en favor del comercio 
la opinión nacional le rehusa aquella considera- 
ción de que goza én todas las partes. Los Cre- 
ollos se oponen aun mas que los Europeos. 

Los Catalanes, que forman el mayor y mas rico 
cuerpo de comerciantes, son activos, empren- 
dedores, y unidos entre si. Quando llega un 
cargamento, veinte de ellos se hallaruquiza con- 
cernidos .en su compra. Tratan de sacárselo de 
las manos del vendedor lo mas barato posible de 
un modo peculiar» Como son los únicos capita- 
listas, y que no temen competición, uno de ellos, 
en di primer día de venta, ofrece en nombre de 
los que se han juntado para ese efecto, los precios 
en que han convenido. Si los rehusan, al dia 
siguiente va otro, y ofrece menos: un tercero 
ofrece aun menos. £1 sobrecargo se halla emba- 
razado al ver que no alzan el precio, y freqüente- 
mente ocurre que dispone de sus géneros mas 
barato aun de lo que le ofreció el primero. Des- 
pués alzan del mismo modo el precio de los gé- 
neros de retorno, sabiendo que el navio tiene que 
volverse en cierto tiempo. 

Todas las transacciones se conducen secreta y 
misteriosamente ; y nunca se juntan en ningún 
parage para tratar colectivamente de los nego- 
cios. Sus almacenes tienen una apariencia sucia 

8 



256 

i 

é irregular ; y tanto en sus personas como en su 
trato no parecen en nada á comerciantes y á hom- 
bres hacendados. Sin embargo, por lo que toca 
á la probidad y solidez en desempeñar sus con- 
tratos, una vez concluidos, se puede contar con 
ellos. A fuerza de economía á veces acumulan 
mucho caudal, y hacen los oficios mas baxos de 
sus negocios. 

Los géneros se venden á los mercaderes á 4 ó 
5 meses de crédito ; pero el pago, aunque prome- 
ten hacerle por entero, no se hace, sin embargo, 
mas que en parte, y amenudo vuelven hacer nue- 
vas contratas para extender el crédito por años. 
Es evidente que si el navio tubiese que aguardar 
para recoger el pago de su cargamento, y para 
cargar sus retornos, consumiría todos sus alcan- 
zes, ó quiza causaría perdidas inmensas al comer- 
ciante. 

Para hacer este comercio con suceso, se debe, 
de consiguiente, tener fondos ya investidos en 
America, de suerte que se pueda, asi que llegue 
el navio, comenzar la compra del producto, que 
rara vez se halla recogido en cantidades suficien- 
tes para completar el cargamento en pocas dias. 
Con el dinero que realizan de cargamentos ante- 
cedentes es con lo que el factor debe contar para 
cargar y expedir los navios que van llegando. 

Se computa que la masa del dinero en circula- 
cion no es, en la provincia de Caracas, mas que 
de 4 millones de duros, de los quales la quarta 
parte es de la moneda pequeña llamada macuquina. 



«57 

Su forma, que basta para quitarle el honor de cuño, 
y también su peso, hacen que continué en el pays, 
pues no se podría extraer sin perder una tercera 
parte de su valor. Un costalillo de este cuño, 
que representa el valor de 1000 duros, no pesa 
efectivamente mas que 700; pero como tiene 
una circulación que nadie disputa, el cambio 
por duros se hace con mucha facilidad, y sin 
ningún premio. 

Las disputas comerciales no estaban sugetas en 
la America Española á los procesos comunes de 
tribunales, pero únicamente compadecían ante 
el Consulado, cuya decisión era corta, definitiva, 
y prontamente llevada á efecto. Si, en. la venta 
de un cargamento, el comprador recibía los gé- 
neros en nombre del navio, y no del comerciante 
que los vendía, la deuda se recogía con mas faci- 
lidad, pues una dilación del tiempo convenido le 
exponía á una detención de los géneros de re- 
torno,— excelente medio para impedir daños en 
un pays donde no han adoptado la regularidad 
de los contratos. Las ordenanzas de Bilbao eran 
las reglas por las que se guiaban en sus transac- 
ciones comerciales, — que era un digesto de leyes 
y usos mercantiles tan completo como una nación 
podia tener, pues comprehendia remedio para 
quantos accidentes, ya fuesen causados por des- 
gracias 6 fraudes, pudiesen ocurrir en el comercio. 
Habían sido recogidas por el cuerpo de comer- 
ciantes mas sabio y experimentado de la nación. 
Los de Biscaya tubieron la mayor parte en su 

TOM. II. R 



858 

formación, de los que tomó el nombre, y que han 
sido siempre los mas famosos. En esta obra, tu- 
bieron por delante, mas particularmente, la re- 
acción de los abusos que podían resultar de ki 
extensión de aquella buena fé, que forma la base 
de todo comercio vasto. 



SECCIÓN VI. 

» 

' DEL COMERCIO POR MENOR. 

El comercio por menor en géneros enxutos 
está en manos de Canarios, y de algunos quantoft 
Creollos. Los alcanzes comunes del mercador 
son 25 ó SO p. c. De aqui parecería, que hay 
pocos oficios por los que se pudiesen hacer cau- 
dales mas rápidamente ; y á la verdad esto sería 
cierto, si todos los mercaderes pudiesen obtener 
muchos parroquianos. Pero la especie de vida 
que se necesita para esta ocupación, siendo de 
aquella descripción sedentaria que conviene al 
genio Español, las tiendas se multiplican de tal 
modo, y la venta y ganancias se dividen entre tan- 
tos, que no queda á cada mercader mas que lo su- 
ficiente para mantener su familia con decencia. 
De aqui nace, que esta clase, que en todos los pa- 
rages sube muy pronto al rango de comerciantes, 
se queda en su estado original entre los Creollos, y 



259 

se oye mas amenudo de bancarrotas que de cau- 
dales. 

No es necesario un conocimiento muy profun- 
do para descubrir, que estas tiendas no podrían 
subsistir sin el crédito que los comerciantes tienen 
que darles. Rara vez sucede que un mercader 
p^gue por lo que compra al recibirlo : al contra- 
rio, el tiempo del crédito expira sin estar preve- 
nido para el pago. Sin embargo, si se le exti- 
ende el crédito, por lo general satisface todas sus 
obligaciones ; pues se observa, que esta clase se 
distingue mas que otra alguna por su honradez. 

También hay en Tierra Firme ciertas tiendas, 
conocidas por los nombres de bodegas y pulperías. 
Sus géneros consisten en lozas, alfarería, cosas de 
vidrio y de cristal, quinquillerías, herramientas, 
vinos, vinagres, azúcar, jamones, frutas secas, 
queso, licores, &c. Tienen una ventaja sobre las 
otras tiendas, y es el no tener que cerrarlas los 
Domingos, ó dias de fiesta. En conseqüencia de 
su gran comodidad, se las permite estar abiertas 
desde que nace el dta hasta las 9 de la noche. 
Este trafico está casi exclusivamente en manos 
de Catalanes y Canarios activos, económicos, y 
solteros ; y como consiste en artículos frágiles y 
quebradizos, está sugeto á daños que deben cu- 
brirse por las ganancias de su venta : de consi- 
guiente, ninguno de sus artículos se venden á 
menos de ciento p. c. de ganancia, y algunos el 
doble y el triple de esa suma. En este trafico es 



260 

en el que se comienzan á hechar las bases para 
hacei\ caudal. 

Las manufacturas de Colombia son útiles prin- 
cipalmente en su comercio interno, y consisten 
en alfombras, géneros de algodón, mantas, col- 
chas, &c. 



SECCIÓN VIL 

DEL TRAFICO ENTRE LAS PROVINCIAS. 

El comercio que se hace en las diferentes pro- 
vincias de Caracas, es de muy poca importancia. 
Desde Barcelona á la Habana, llevan carne 
salada y seca : lo preparan en Barcelona, donde 
apenas cuesta 25 francos el quintal, y se vende 
en la Habana á 60 y 70 francos. Los retornos 
consisten en azúcar, cera, y plata. -Desde Ma- 
racaibo envian cacao, &c. ; desde Coro, pieles de 
cabras curtidas, y queso del pays $ de Puerto Ca- 
bello, muías, quando no esperan hacer mas de 
ellas en la Jamaica; desde La Guayra, cacao, 
sarsaparilla, &c. Tanto Cumana y Margarita 
como Guiana no tienen ningún trafico con la 
isla de Cuba. Todo lo que estas provincias en- 
vian á Puerto Rico, ó que reciben de alli, se 
transporta por pequeñas falucas, que pasan de 
Puerto Rico á La Guayra todos los meses. Todo 



961 

este comercio, junto con el de Cuba, sube á 100 
mil duros anuales. 

Alguno» años ha, La Guayra* tenia un tra* 
íico con Vera Cruz, que era muy ventajoso 
para Tierra Firme. Habia encontrado allí un 
mercado nuevo para su cacao, lo que no contri* 
buyo poco á mantener el precio de esta produc- 
ción. En 1763 exportaba á Vera Cruz 16,804 
quintales. Esta extracción continuó por varios 
años, pero está ahora casi muerta., 
- Maracaibo hacía alli el comercio mucho mas „ 
que los otros puertos de Tierra Firme : los carga* 
mentos se componían de cacao, balsamo de Co- 
pahu, &c. y en retorno traían artículos de vidrio 
hechos en México, cuentas de rosario, sacos para 
embalar, estofas de Indias, que llegaban á alli de 
Acapulco, y oro y plata. 



SECCIÓN VIII. 

DE LAS COMPRAS DEL PRODUCTO, &C 

s 

En ninguna ciudad de Tierra Firme, ni siqui- 
era en Caracas, tienen los comerciantes ningún 
sitio donde reunirse, como nuestras bolsas, para 
tratar de negocios comerciales: cada qual tra- 
baxa en el silencio y soledad de su oficina. True- 
ques les son enteramente desconocidos. Entre 
ellos no se ve papel ó vales en circulación ; pues 



262 

ignoran la costumbre del descuento. Todas las 
transacciones se conducen directa y personal- 
mente entre el comprador y el vendedor. Ni 
tampoco tienen ningún precio-corriente. Aque- 
llas ciudades antes son factorías que villas comer- 
ciantes. 

La compra del producto no se hace en Tierra 
Firme, como en otros parages, en grandes canti- 
dades. La ciudad de Caracas es el grande em- 
porio de la prqvincia ; pero su situación, en me- 
dio de montañas, no permitiendo ninguna otra 
manera de porte que por muías, las producciones 
llegan en pequeñas cantidades, que las llevan por 
las calles á quien mas da, vendiéndolas, por lo 
general, menos de lo que valen. Los cultiva- 
dores no tienen agentes que viajan y factores que 
tomen sus producciones á los mercados. £1 cul- 
tivador no tiene apenas ningún vinculo de interés, 
y menos de intimidad, con el comerciante. Las 
necesidades del cultivador ocasionan á veces un 
trato momentáneo : se ofrece á entregar al comer- 
ciante en un tiempo estipulado cierta cantidad de 
producto, á cierto precio, por la que recibe dine- 
ro adelantado. De este modo empeña su cose- 
cha á un precio mas baxo que el corriente. La 
buena fé preside á veces en estos tratos, y efec- 
túa una dichosa conclusión. Pero amenudo tam- 
bién reclaman la autoridad del tribunal de justi- 
cia para hacer llevar á efecto las contratas; y 
Depons cree que el comerciante suele ser siem- 
pre el aplicante. Las quexas son, generalmente, 



£63 

contra el descuido del cultivador, la mala calidad 
del producto, ó su adulteración. Es evidente, 
que tales transacciones antes tienden á producir 
desconfianza entre el comerciante y el cultivador 
que harmonía, y que esta mala inteligencia es uno 
de los mayores obstáculos que se oponen á la 
prosperidad nacional» 

Las producciones comerciales de Tierra firme 
(según hemos observado en uno de los capítulos 
precedentes) son de una calidad superior á las 
de las islas, excepto el algodón, cuya inferioridad 
antes debe atribuirse á la falta de preparación que 
á la del suelo. 

< £1 cacao de Caracas, después del de Soconus- 
co, obtiene en el comercio la preferencia sobre 
el de otras partes de America. Quando el ca- 
cao de Caracas está á 50 duros el quintal en Cá- 
diz, el de Magdalena está á 44, el de Guayaquil 
á 82, y el del Marañon á 25. El cacao se vende 
por fanega, ó saco de 110 libras Españolas, que 
vienen á hacer 100 libras Francesas. 

El añil de Caracas no es mas que 8 p. c. me- 
nos en valor que el de Guatimala ; pero el mas 
pequeño incentivo bastaría para doblar muy 
pronto el producto de Tierra Firme. Ninguna 
otra especie de añil tiene 25 ó 30 p. c. mas qué 
el añil de Caracas. Se distingue en el comercio 
por el nombre de flor, ó primera calidad, sobre* 
saliente % u ordinario, y corte, ó inferior. Quando 
el primero está á 12 reales la libra, el segundo 
está á 10, y el tercero á 8. 



1 



264 

Es imposible aun asignar el rango que el co¿ 
mercio dará al café de Tierra Firme, porque no 
se ha extraído al extrangero en cantidades sufi- 
cientes para obtener una plaza particular en los 
precios-corrientes. Pero la forma del grano, y 
su gusto, que no puede disputarse, anuncian que 
algún dia, y ese quiza no está muy lexos, el café 
de Tierra Firme obtendrá la misma consideración 
de que su cacao ha gozado por tanto tiempo. 

£1 azúcar hace ver la falta de habilidad é igno- 
rancia de sus fabricantes, pero hace honor al 
suelo que le produce. 

En el mes de Julio de 1804, el cacao se vendió 
en Caracas á 160 francos el quintal.— (Su precio 
ordinario es de 100 á 110 francos.) 

El añil en flor á 68 francos la libra. — El sobre* 
saliente y el corte en proporción. 

El café á 130 francos el quintal. — (No había 
mucho en el mercado.) 

El algodón de 60 á 80 francos el quintal. 

Al precio del producto que se compra en Ca- 
racas se debe añadir el porte á La Guayra, que 
es sobre muías, y que cuesta 5 francos la carga 
de quatro arrobas, ó de dos quintales. 

El tabaco, habiendo estado hasta ahora estan- 
cado, sus precios no eran tan altos como si hubie- 
sen! entrado en competición por el comercio, y de 
consiguiente la extensión de su cultivo no era 
muy grande. Sin embargo, buenas autoridades 
afirman, que el valor del tabaco que se cogia en 
Tierra Firme subia anualmente, según. los precios 



«65 

del gobierno, á tres millones de duros ; y los Ho- 
landeses, que han sido siempre considerados como 
buenos peritos, dan á este el doble del valor que 
al de la America del Norte, y le dan el segundo 
rango después del de Cuba. 

El documento siguiente es el decreto del Con* 
greso respecto al monopolio de este articulo : — 

£1 Congreso General de la República de Colombia, con- 
siderando, — 

I o . Que, en las circunstancias actuales, no es posible des- 
estancar la renta del tabaco, sin causar una grande diminución 
en las rentas publicas : 

2 o . Que» á pesar de esto, es indispensable ir dando gradual- 
mente impulso y fomento al cultivo de este precioso ramo de 
nuestra agricultura, hasta que pueda dejarse enteramente 
libre, y extraerse para el extrangero por cuenta de los parti- 
culares : 

3*. Que mientras esto sucede es del interés de la República, 
no solamente aprovechar las ventajas que rinden los estancos, 
sino también dar salida al sobrante, después de satisfacer el 
consumo interior, ha venido en decretar, y decreta lo si- 
guiente : — 

Art. I o . Se conservara en toda la República la renta estan- 
cada del tabaco, baxo las reglas que se han observado hasta 
.ahora, sugQtas á las variaciones que provisionalmente haga el 
Gobierno, las quales executara y presentara al Congreso en 
su próxima reunión para su aprobación ó reforma. 

Art. 2 o . Después de dexar abastecidos los almacenes y 
estancos públicos para ocurrir al consumo de los pueblos, se 
trasladara el sobrante de las factorías á los puertos mas in- 
mediatos de la República, para su venta por mayor con el 
objeto de extraerlo para el extrangero. 
. Art. 3°. Los compradores de los tabacos con calidad de 
exportación prestaran las fianzas necesarias ante los ministro^ 
del tesoro respectivo, de exportarlos para el extrangero den- 



266 

tro de sesenta dias, contados desde el día en que se haya veri- 
ficado la venta ; cuyo termino podra prorogarse abonando el 
-derecho de almacenage. 

Art, 4 o . La venta de tabacos con calidad de exportación 
se hará siempre en los puertos de Colombia con anuencia del 
administrador del ramo, y en almonedas publicas, á no ser que 
el Gobierno los destine al pago de deudas pendientes ú obli- 
gaciones contraidas para objetos del servicio publico. 

Art. 5 o . £1 tabaco vendido con calidad de exportación no 
podra sacarse de los almacenes públicos, hasta que el com- 
prador manifieste estar pronto para llevar á efecto su ex- 
tracción para el extrangero. 

Art. 6 o . Esta extracción se verificara precisamente con 
anuencia é inspección de los administradores del ramo» y de 
las aduanas respectivas, y con presencia de los Guarda- 
mayores, 6 Capitanes de puerto, sin deducir por ello emolu- 
mento alguno. 

Art. 7 o . Los productos de la venta del tabaco de exporta- 
ción entraran en las cajas del ramo, y en su administración 
y manejo se observaran las mismas reglas establecidas para 
las demás de su resorte. 

Art. 8°. Se autoriza ampliamente al poder executivo para 
que ademas de las factorías de tabaco que actualmente exis- 
ten, pueda establecer otras nuevas, con tal que esto se veri- 
fique en parages de donde puedan trasladarse fácilmente á los 
puertos de comercio, para su extracción al extrangero en la 
forma prevenida. 

Art. 9°. Se autoriza igualmente al poder executivo para 
que pueda suprimir alguna 6 algunas de las factorías existen- 
tes, siempre que lo juzgue conveniente por las pocas ventajas 
que ofrezca su situación local ; 

Art. 10°. Para el fomento de las factorías, podra igual- 
mente tomar, de qualquiera ramo de las rentas publicas, las 
cantidades que crea necesarias, con calidad de reintegro ; y por 
defecto de estas, abrir empréstitos, y tomar á crédito, hipóte-' 
cando los productos de ellas para el pago del principal 6 in- 
teres, que podra estenderse hasta un seis por ciento. 



267 

Art. 11°. El poder executivo presentara particularmente 
todos loe años al Congreso, un estado de las factorías de ta- 
baco establecidas en el territorio de la República, manifestan- 
do el incremento progresivo de esta renta en sus consumos 
y extracciones para el extrangero, á fin de que con presencia 
de datos suficientes pueda decretar la absoluta extinción de 
los estancos, y su libre extracción, sin el menor perjuicio de 
las atenciones á que en el día está destinado este ramo. 

Art. 12°. £1 poder executivo dará los reglamentos nece- 
sarios para precaver los fraudes y extorciones que puedan 
cometerse en las factorías y administraciones de tabaco. 

Comuniqúese al Poder Executivo para su cumplimiento* 

Dado en el Palacio del Congreso General de Colombia, en 
el Rosario de Cúcuta, á 27 de Septiembre de 1821, 11 de la 
Independencia. — El Presidente del Congreso, José Y. de 
Marques. — El Diputado-secretario, Francisco Soto. — El Di* 
putado-secretario, Antonio José Caro. Palacio del Gobierno 
en el Rosario de Cúcuta, á 29 de Septiembre de 1821 : Exe- 
cutese, José María del Castillo, por S. E. el Vice-Presidente 
de la República. — El Ministro, P. Gual. 

Es Copia. El Secretario de Hacienda. 

La lana de las ovejas del Sud de America, que 
ha estado descuidada extraordinariamente por ra- 
zón de la falta de incentivo, podría hacerse uno 
de sus productos mas importantes de extracción. 
Es cierto que manufacturan algunas quantas man- 
tas y fresadas, pero no hay ningún deposito ó al- 
macén para recoger la lana, prepararla y emba- 
larla en su estado natural. 

Hasta las pieles de venados, que podían muy 
bien recogerse, no se hace caso de ellas. — Ade- 
mas de eso, hay una variedad de otros recursos» 
que no necesitan mas que fomento para hacerles 



sea 

artículos comerciales.— En fin, las producciones 
de estas regiones son sumamente adequadas para 
las necesidades de un pays manufacturero, y con- 
vidan al comerciante á visitarle. 

Añadimos á esta sección una noticia de la 
Feria de Xalapa, en México, donde se hacen las 
grandes compras. 

Los géneros que van á la Feria de Xalapa, la 
mayor en toda la America Española, los envían 
de Vera Cruz sobre muías, asnos, &c. 

Continua abierta para la venta de géneros seis 
meses. Se abre y se proclama con grandes pro- 
cesiones publicas y otras solemnidades, á las que 
asisten un numero inmenso de gente, acompaña- 
das de los clérigos, ordenes religiosas, &c. con 
bandas de música, soldados, &c. En esta ocasión 
los factores, y los que tienen géneros que vender,' 
son muy liberales en sus donaciones á las iglesias, 
con las esperanzas de tener buena fortuna, bue- 
nas ventas, y alcanzes muy grandes.* Estas pro- 
cesiones se repiten el dia después que se ha aca- 
bado la Feria, y los factores asisten á las iglesias, 
para dar las gracias al Todo-Poderoso por sus 
sucesos respectivos, presentando á las iglesias 
aquellos dones que mas apetecen. 

Según las leyes, ninguna venta, por pequeña 
que sea, sera permitida hasta que la Feria haya 
sido proclamada, y que las procesiones se hayan 
completado; ni tampoco se puede hacer venta 
alguna después que se ha hecho la proclamación 
del fin de la Feria, por otras procesiones y cere- 



269 

monias semejantes. Estas una vez completadas» 
todos los géneros que han quedado en las manos 
del factor sin vender, los almazenan baxo el cui- 
dado de ciertos empleados apuntados para ese 
efecto, donde tienen que quedar sin ser tocados 
hasta que la próxima Feria ha sido abierta y pro- 
clamada j entonces los vuelven á entregar á sus 
respectivos dueños, seguros y en buena condición, 
para que los vuelvan á ofrecer en venta. 

Si los géneros son tales que gusten, atraigan, 
y convengan á los compradores, las ganancias que 
hacen sobre ellos son freqüentemente prodigiosas 
— á veces desde 300 á 600 p. c. Si no gustan, 
es sumamente difícil disponer de ellos á quales- 
quier precio que sea. En el ultimo mes de la 
Feria los factores se apresuran mucho para dis- 
poner de sus géneros del modo mas ventajoso ; 
de cuya disposición los compradores no fallan de 
aprovecharse lo mas que pueden. 

Las ventas en esta Feria se hacen por lo gene- 
ral por pagos inmediatos, que consisten en duros, 
oro y plata en pastas, barras, acuñados, &c. y en 
productos del pays, como añil, cochinilla, quina, 
&c. Rara vez sucede que den crédito alguno 
por los géneros que venden en esta Feria, á 
causa del gran peligro que habría en confiar á 
extrangeros, muchos de los quales viven á la dis- 
tancia de 500 á 2000 millas de Xalapa. 

Esta grande Feria, como la de Frankfort, Leip- 
sic, Brunswick, Nuremberg, fue sospendida en 



270 

conseqüencia de la guerra, pero, se espera, que 
no tardara en restablecerse. 

El añil que traen de Guatimala á esta Feria 
consiste en quatro calidades, todas ellas excelen- 
tes, pero la mas fina es superior á todas las que 
vienen á Europa. 

La cochinilla de México, sin la qual no se pue- 
den producir los colores de purpura ni de graüa, 
no se halla pura en ninguna otra parte del mundo. 
Su historia natural, y modo de criarla y preparar- 
la, se halla en uno de los capítulos anteriores. 

La quina, que también traen á la Feria, es una 
droga de las virtudes mas saludables, que solo se 
halla en el Perú, y que es un articulo muy lucra- 
tivo de comercio, y muy precioso en un pays 
donde el sistema corpóreo se halla tan debilitado. 

Como todos estos géneros, por falta de una na- 
vegación interna, se llevan á la Feria sobre mu- 
las, y sobre las cabezas de los Indios, los paque- 
tes deben ser pequeños, y lo mas ligero posible, 
y que no excedan un quintal. Los Indios llevan 
y viajan muy apriesa con su carga sobre la ca- 
beza, y dos de ellos sirven de carga para una 
muía, pues ponen un paquete en cada lado de 
una especie de árganas, lo que hace un equilibrio 
perfecto. De consiguiente balas pequeñas son 
preferibles á caxas ; pero deben ir acompañadas 
de targetas. Las cubiertas para los géneros finos 
deben tener, como los de las Indias Orientales, 
encerados, para impedir que penetre la humedad. 



271 



SECCIÓN IX. 

DERECHOS DE EXTRACCIÓN, FLETE, SEGUROS, &C. 

El derecho de extracción del cacao es 10 p. c. 

Antes de la reunión del Congreso General en 
Cúcuta el año pasado, el café pagaba también un 
derecho de extracción de 10 p. c. j pero por un 
decreto del Congreso se abolió, para dar mas fo- 
mento á su cultivo. En Venezuela se temía, en 
el mes de Junio ultimo, que el Intendente se 
vería obligado, á causa de los grandes y continua- 
dos gastos ocasionados por el sitio prolongado de 
Puerto Cabello, á restablecerle por el presente. 
Si tal sucediere, su restoracion, probablemente, 
no duraría mucho. 

La exportación del azúcar de Venezuela está 
prohibida por el presente. 

Estamos seguros de que los derechos sobre el 
añil, el tabaco, y las pieles, son también de 10 
p. c. de extracción. 

Todos ellos son derechos ad valorean. 

£1 flete era tan grande durante la ultima guer- 
ra, que bastaba de si solo para paralizar el comer- 
cio de las colonias con la metrópoli. £1 cacao, 
casi la única producción que enviaban á España, 
pagaba 12 duros por quintal, tres de los quales 
se pagaban adelantados. Todos los demás artí- 
culos eran en proporción. 

8 



*7* 

En tiempo de paz el flete del cacao ha sido de 
3 duros por fanega. 

£1 catao que se desperdicia durante el viage 
se carga á cuenta del capitán. Para cubrir esto 
le conceden tres por ciento, es decir, que de 1 10 
libras que hace una fanega, no está obligado á en- 
tregar mas que 107 libras* Sin embargo, los des- 
perdicios suelen subir á veces á mas que el tres 
p. c, y el capitán tiene que completar las 107 
libras á expensas suyas. Esta perdida se computa 
á 1¿ p. c. Esta es una condición que tiende á 
hacer al capitán vigilante y cuidadoso* 

El flete desde Inglaterra á Tierra Firme es de 1 
p. c. mas que á las islas correspondientes en vista 
de Tierra Firme. 

Derecho de exportación sobre muías, 15 duros. 

sobre ganado, 8 — 

La extracción de ganado está ahora prohibida. 

En Cádiz habia una Cámara de Seguros, su- 
geta á reglamentos aprobados por el rey : se di- 
solvió por las perdidas enormes que sostúbo al 
principio de la guerra con Inglaterra en 1796. 
Después los seguros se hacian en pólizas parciales, 
de sumas mas ó menos importantes, que ciertos 
capitalistas empleaban para ese objeto en navios 
particulares : de este modo los dueños de los na* 
vios escogían sus seguros, y los hacian compare* 
cer ante los tribunales en caso de disputa. El 
premio ordinario en Cádiz para el Golfo de Méxi- 
co, era de °¿\ á 3 p. c. en tiempo de paz, y según 
la estación. 



273 

En S to Tomas» donde hay una compañía de se- 
guros, se escritura ahora para Tierra Firme. En 
' los meses de Mayo y Junio últimos se efectuaron 
seguros á 5 p. c. todo peligro incluido. En In- 
glaterra no se pueden efectuar en este momento 
por el doble de esa suma, por razón de las ultimas 
y íreqüentes piraterías. 



SECCIÓN X. 

IMPORTE DE LAS EXTRACCIONES E INGRESOS. 

El establecimiento de los Holandeses en Cura* 
zoa en 1634, excitó á los habitantes de Caracas 
á dedicarse á los trabaxos de la agricultura. 
Pronto comenzaron á exportar cacao y pieles en 
cantidades suficientes para hacer un trafico de 
trueque con los Holandeses, por aquellos géneros 
Europeos que necesitaban los colonos. Este tra- 
fico. aumentó de tal suerte que la metrópoli juzgo 
que era tiempo de intervenir : publicaron un decre- 
to suprimiéndole; y fletaron dos navios desde Es- 
paña con géneros para la colonia, sobre los que 
pusieron derechos enormes* De consiguiente los 
Holandeses comenzaron un comercio de contra- 
bando, y vendieron tan barato, que era imposible 
para los comerciantes Españoles competir con 
ellos, asi que quedaron, hasta 1700, los únicos 
dueños del comercio. 

TOM. II. s 



274 

Desdé 1700 hasta 1730, los comerciantes Es- 
pañoles trataron de renovar sus especulaciones ; 
pero la actividad Holandesa fue tal que les aba- 
rataron en todo. A este tiempo, el producto 
anual de Caracas solamente en cacao era de 
65,000 quintales (de 1600 onzas el quintal). 
Las extracciones por las aduanas reales sübian á 
21,000 ; de suerte que los Holandeses recibían 
los 44,000 quintales restantes en sus navios de 
contrabando. La corte de Madrid viendo esta 
diminución en sus rentas, y resolviendo poner fin 
al trato con los extrangeros, tubieron recurso á 
confiscaciones de propiedad, á multas y castigos 
sobre las personas que fuesen descubiertas ha- 
ciendo el contrabando con los Holandeses. 

Apesar de estas medidas, el trafico ilícito con- 
tinuaba aun, y los medios adoptados no siendo 
suficientes para suprimirle, recurrieron al expe- 
diente de formar una Compañía que monopolizase 
todo el comercio de exportación y de ingreso de 
la capitanía-general. Esto fue llevado á efecto ; 
y la vigilancia de los miembros de esta Compañía 
era tan grande, que el comercio ilícito fue muy 
pronto suprimido, y lograron satisfacer á los co- 
lonos completamente por sus continuas remesas, 
y comprando todos aquellos artículos que ten- 
drían buena venta. Construyeron almacenes 
inmensos en diferentes puertos, y adelantaron 
mucho dinero á los cultivadores sin ningún in- 
terés. Pueblos florecientes se levantaron de todas 
partes, y la tierra se convertio de pantanos y 



9TJ5 

S 

montes inmensos en plantaciones risueñas. En 
1735, no se exportaban' mas que 65,000 quintales 
de cacao, mientras que en 1763, el producto de 
este articulo subía á 110,650 quintales. £1 ga- 
nado se multiplicó tan rápidamente en las vastas 
llanuras del sud, que añadieron pieles á los otros 
objetos de extracción. Desde este tiempo, los 
derechos que se pagaban en las diferentes adua- 
nas eran tan grandes, que no se hacían mas re- 
mesas desde México á Caracas para pagar los 
gastos de su gobierno. 

Pero con todas estas ventajas, que no duraron 
mucho, los Directores de la Compañía se arro- 
garon poderes que no les pertenecían por la carta 
de fueros que se les había concedido : en una pa- 
labra, se corrompieron ; y tal era el estado del 
•comercio á causa de los abusos que cometían dia- 
riamente, que en 1778 la corte de Madrid abrió 
los puertos de Venezuela y de España para que 
comerciasen reciprocamente. Se hicieron nuevos 
reglamentos, y el comercio de la colonia aumentó 
gradualmente hasta 1796» quando experimentó 
una concusión muy grande por las operaciones 
marítimas de los Ingleses, que en aquel tiempo 
estaban en guerra con España. 

Las cuentas siguientes son las exportaciones 
hechas en los quatro años desde 1793 hasta 1796, 
comparados con las de los quatro años siguientes. 



376 



Extracciones desde 1793 hasta 1796. 

Duros. 

367,819 q. de cacao, á 18 duro», 6,690,742 

2,955,963 lbs. de añil, i 12 reales, 5,172,937 

1 ,498,332 lbs. de algodón, á 20 reales, 299,666 

1,335,584 lbs. de café, á 12 duros el q. 159,070 

.12,252,415 

Extracciones desde 1796 hasta 1800. 

Duros. 

239,162 q. de cacao, á 18 duros, 4,304,916 

793,210 lbs. de añil, á 14 reales, 1,386,117 

2,834,254 lbs. de algodón, á 20 reales, 566,850 

J, 536,967 lbs. de café, á 12 duros el q. 184,435 

6,442,318 



Diminución,— duros, 5,810,097 

Sobre esta diminución Depons hace las siguien- 
tes observaciones : " Es mas fácil achacar esta 
diminución á la guerra, que convenir que, en 
parte, es la conseqüencia de una mala administra- 
ción. Al admitir que esta causa tiene cierto peso, 
seria sin embargo injusto y ridiculo quedar satis- 
fechos con una razón que no puede operar mas 
que en cierto grado. La guerra no tiene ningún 
influxo excepto sobre el precio del producto : no 
puede perjudicar á las producciones, mas que 
privando á la agricultura de los brazos que exige, 
y esto no ha sucedido en estas provincias, excep- 
to quiza en unos quantos cientos de hombres de 
color emancipados, que han tenido que estar en 
los puertos para la defensa del pays. Esta cir- 



277 

cunstancia no hubiera podido nunca ocasionar 
una diminución anual éa la cantidad .del produc- 
to hasta el importe de 100,000 duros. Ni podía 
la guerra tampoco cambiar el valor de las pro* 
ducciones ; han mantenido el mismo precio en los 
quatro años desgraciados como en los quatro años 
precedentes ; y el añil, estúbo, en uno de los pri- 
meros, á 14 reales la libra en lugar de á 12. Esta 
igualdad de precio durante los ocho años en 
qüestion, es la mejor prueba de que no han falta- 
do nunca compradores, y que el comercio ha re- 
cibido y pagado lo que los cultivadores han podi- 
do dar, excepto el cacao. De consiguiente, no 
debemos buscar en la guerra tan solo la causa de 
la paralización en que han caido las provincias de 
Caracas. No se puede ascribir á ningún azote ó 
calamidad, como peste, epidemias, sequedad, ó 
inundaciones extraordinarias. La Providencia ha 
guardado á Tierra Firme contra tales desgracias. 
De consiguiente lo debemos imputar á las malas 
disposiciones locales/' 

Según los informes que obtubó Lavaisse por 
los documentos oficiales en Venezuela durante 
1807, el importe del producto agricultural extraí- 
do de estas provincias, desde 1794 hasta 1806, 
subia anualmente á cosa de 4 millones de duros. 
Sin embargo, según los documentos que se cogie- 
ron en Puerto España en la Trinidad, y de los de 
las islas Granada, Tobago, Curazoa, S to Tomas, y 
Martinica, que hacian el comercio de contraban- 
do con las provincias de Venezuela, los contra- 



«78 



bandistás no podían menos de sacar anualmente, 
y.un año con otro, cosa dé*2,500,000 de duros en 
producciones, que consistían en cacao, algodón, 
añil, un poco de cochinilla, anoto, maderas para 
teñir, y para ebanistas, cobre, pieles, maiz, tasajo, 
y pescado, bueyes, caballos, y muías, asnos, mo- 
nas, papagayos, &c. y cosa de 6 ó 700,000 duros 
en especie, y desde 1801 una pequeña cantidad 
de azúcar y café. Exportaban anualmente desde 
estas provincias á España, y á México, cosa de 
2,000,000 duros en producciones coloniales* Es* 
to aumenta las exportaciones á cosa de 5,200,000 
de duros. 

Las computaciones del producto embarcado, en 
1801, en navios con pasaportes Ingleses desde 
Puerto Cabello, que tenia generalmente 100 de 
ellos pequeños empleados en este trafico, son del 
modo siguiente ; pero las sumas de dinero que se 
enviaban para procurar géneros, y los artículos 
que embarcaban clandestinamente en la costa, 
son aun mayores. 



Añil» . . . . 


. 100,000 lbs. 


Algodón, . . . 


. 350,000 do. 


Cacao, . . , 


40,000 fanegas. 


Pieles, . . . 


70,000 do. 


Café, . . . . 


20,000 lbs. 


Cobre, . . 


38,000 do. 


CabaHos, . . 


500 do. 


Muías, . . , 


5,000 do. 



Con algunas gomas, drogas, maderas de teñir, 
&c. 



279 

La política de la nación Inglesa en dar pasa- 
portes á los buques Españoles, lo que les daba 
una seguridad perfecta en aquellas mares, tenia, 
adema» del buen efecto de volver á cuenta suya 
el comercio de aquellos payses, el de aumentar 
un trato que ha dado origen á una reciprocidad 
de relaciones comerciales, y el de convencer aun á 
la España, que los Ingleses estaban persuadidos 
que la guerra, aun en su mayor furor, era mas el 
efecto de una política necesaria que de la inclina- 
ción. 

£1 restante del producto, particularmente lo 
mas abultado, aun el cacao, que estaba baxo res- 
tricciones y prohibiciones las mas expresas en los 
últimos años de la guerra, circulaba por los Esta- 
dos Unidos, y de alia iba á Europa ; y el precio 
alto al que se tenia este articulo en España, pa- 
gaba ampliamente el aumento de gastos que nece- 
sariamente tenia que incurrir por una vía tan cir- 
cuita ; pues los buques empleados en este trafico 
eran muy pocos. 

El siguiente modo es del que se sirvian para el 
comercio clandestino con las islas de Inglaterra, 
baxo pasaportes concedidos por los gobernadores. 
Los buques Españoles giraban para el Guadalupe, 
La Martinica, y S to Domingo, entonces en pose- 
sión de sus aliados, y quando volvian, producían 
descargas de aduana falsas, y papeles fabricados 
como materia de forma j y la facilidad con que se 
obtenían estos en las islas, parecería extraño á los 
que no conocen los tratos que se hacen en las 



280 

colonias. Un pasaporte para qualesquier parte 
que sea, ó papeles de navios de qualesquiera na- 
ción» se pueden obtener por una bagatela en Cu- 
razoa particularmente, que engañarían, y que en- 
gañaban á los navios en corso mas suspicaces. 
De este modo se hacían descargas de aduana» 
casi todas para islas en las que nunca habia exis- 
tido el mas pequeño tráfico ; y tan ventajosa era 
este especie de comercio para el pays, dando ven- 
ta á su producto» y obteniendo paños, que, á pesar 
de la severidad de los decretos que debían sa 
origen á los zelos é influxo Francés, nunca inter- 
vinieron en él ; y aun á veces los oficiales encar- 
gados de su execucion, participaban en sus ga- 
nancias. 

Los buques ligeros que empleaban para este 
trafico, eran por lo general barcos de piloto, cons- 
truidos en Virginia; y que enviaban á vender. 
Sin embargo en muchos puertos de Tierra firme, 
particularmente en Maracaibo, construyen barcos 
muy superiores, los que, por lo excelente de la 
madera, duran tres veces mas que qualesquiera 
otros $ y es una circunstancia que merece muy 
bien la atención del constructor de navios espe- 
culador de este pays, que la Bahía de Samana es 
el parage mas cómodo en estos payses para cons- 
truir y obtener madera. Aunque está mucho 
mas distante que el Báltico, la madera es mejor, 
y los navios construidos de ella aumentan su valor 
en proporción. 



281 

Los documentos oficiales de la intendencia de 
Caracas no especificaban los ingresos en pstos 
payses, incluyendo el trafico de contrabando, á 
mas de 5,500,000 duros al mismo periodo ; pero 
aquellos registros no son nada exactos. Un año 
con otro desde 1789 hasta 1807» las importacio- 
nes anuales subían á cerca de 0,500,000 duros, 
incluyendo el contrabando. Antes de la Revo- 
lución Francesa, los Franceses tenían la mitad de 
este comercio. Los comerciantes Franceses de 
la Martinica, los Holandeses de S te Eustacia y 
Curazoa, los Dinamarqueses de S* Tomas, y los 
Suecos de S n Bartolomé, tenian todos ellos su 
parte en este comercio ; pero desde que la isla de 
la Trinidad cayó en manos de los Ingleses en 
1797» estos han obtenido todo el comercio de 
aquel pays, donde han establecido relaciones co- 
merciales aun hasta el punto mas central del Sud 
de America, S te Fé de Bogotá. 

Por lo que toca al puerto de La Guayra, pode- 
mos soportar nuestras observaciones con buenas 
autoridades, haciendo ver el importe que pasó 
por las aduanas en el año de 1796, el periodo 
mas neutro de que España ha gozado desde hace 
mucho tiempo ; y servirá para asistir en computar 
el comercio de otras épocas. 

En aquel año, la aduana presenta la llega- 
da de 43 navios de varias descripciones, de los 
puertos Españoles de Europa, y trayendo á 
bordo;— 



282 

Duro*. 

En artículos nacionales, - - 932,881 
En 'géneros extrangeros re-manufactu- 
rados y preparados en España, como 
calicos de fabrica extrangera, pero 
estampados en España, - 753,442 

En géneros enteramente extrangeros, 1,429)487 

8,115,810 

Igual á 701,057 libras esterlinas, los que dieron 
al Gobierno, en derechos, 300,000 duros. Si es 
cierto que el contrabando anual que se hacia en 
aquellas mismas costas subia al triple, ó sino al 
doble de las entradas regulares, es evidente que 
la proporción de géneros extrangeros, regulares 
y de contrabando, que se introducían en las co- 
lonias Españoles, excedía muchísimo la de los 
artículos de comercio nacionales* 

Del comercio de Nueva Granada no tenemos 
informes muy exactos. 

El valor del comercio de ingreso en Nueva 
Granada le han puesto á 1,235,000 libras esterli- 
nas, y su producto agricultural á 433,300 libras 
esterlinas. 

Los ingresos en todos estos payses en tiempo 
del Gobierno Español, subia á 1 1,800,000 duros 
anuales, sin contar el importe de los varios con- 
trabandos que se Introducían, y que podían subir 
á la mitad de esa suma. De este modo la monta 
total de los ingresos que ocurrirán ahora que la 



«83 

República es independiente, puede muy bien 
estimarse á i 6 millones de duros. 



^4. 



SECCIÓN XI. 

DEL COMERCIO DE GUIANA, T EN PARTICULAR DEL 

DE ANIMALES. 

Para dar una idea de la pobreza de Guiana, ' 
dice M. Depons, que los diezmos de la provincia 
no se arrendaron en 1803 mas que á 4000 duros, 
£1 mismo escritor añade, que el ganado de los 
Capuchinas misionerqs, entre los que él calcula 
solo en ganado vacuno 150,000 cabezas en 1303, 
no pagaban diezmos, lo que es muy cierto ; pero 
esto no explica porque los diezmos producen tan 
poco en esta provincia. £1 hecho es, que paga- 
ban tan mal, porque los habitantes podían evadir 
el pago muy fácilmente, situados como están 
cerca de ríos navegables, donde venden en con- 
trabando casi todo su producto y ganado. 

Sin embargo, M. Depons admite, que se expor- 
taron, desde 1791 hasta 1794, en varios artículos 
del pays desde esta provincia á la de Varinas» 
10,380 bueyes, y 3,140 muías ; y que introducian 
900 esclavos Negros, y 349,448 duros. 

Nadie sabia mejor que M. Depons, que ni una 
quinta parte del producto de Venezuela iba á 
España ; que tres quintas partes, á lo menos, de 



284 

este producto lo compraban los contrabandistas 
Ingleses, principalmente de la Trinidad, y el resto 
los contrabandistas Suecos de S Bartolomé, y 
Danos de S to Tomas, que, desde la paz de 1783, 
han pagado á los Españoles por lo que les com- 
praron de géneros Ingleses. M. Depons puede 
muy bien haber tenido sus razones para no divul- 
gar estas cosas ; para no decir, que, aunque en 
ningún pays las leyes fiscales han sido mas rigu- 
rosas que en las colonias Españolas, en ninguna 
parte del mundo habia mas contrabando, y en 
ninguna los derechos del comercio nacional fue- 
ron mas amenudo violados, á causa de lo absurdo 
de aquellas leyes. 

Quando, por el efecto de un gobierno liberal 
y de leyes sabias, la Goiana llegue á aquel grado 
de prosperidad, que para obtenerle los habitantes 
no tienen mas que aprovecharse de la fertilidad 
de su suelo, y de sus riquezas peculiares, de los 
numerosos nos navegables que intersectan el pays 
en todas sus direcciones, de su posición geográ- 
fica, &c. se hará el centro y deposito de un co- 
mercio inmenso, de cuya importancia ninguno 
que no haya visitado el pays puede formarse una 
idea. Es á las orillas del Orinoco que irán los 
habitantes de S* Fé de Bogotá, para trocar sus 
producciones por géneros Europeos, y por los del 
Norte de America ; mientras que será ademas el 
centro de un gran comercio entre el Perú y otras 
partes del mundo. 



285 

Sin 'embargo, los esfuerzos de la industria en- 
cuentra obstáculos en Guiana en la dificultad de 
comunicación» y también por los muchos ríos de 
que .está intersecada la provincia, por los pocos 
y malos caminos que existeq. Les faltan barcos 
para pasar los ríos que son tan numerosos, para 
que el cultivador esté seguro de poder á todos 
tiempos transportar sus artículos. También les 
falta un camino nuevo desde la capital hasta 
Cay cara: la comunicación que ahora existe es 
muy larga, difícil, y á veces impracticable. Se 
necesita también otro camino que vaya de S* 
Tomé á Barceloneta, que dista de quatro días. 
Y últimamente necesitan igualmente un camino 
que vaya al pueblo de S n Antonio desde la capital. 

Los habitantes de Barceloneta representan tam- 
bién, por su delegado, que el puerto de S* Tomé 
experimenta ciertas usurpaciones, cuyos progre- 
sos es indispensable detener. Después de las 
lluvias violentas y continuadas que mojan y em- 
blandezen sus tierras, el Orinoco con la rapidez 
de su corriente se extiende hasta sus casas, ex- 
poniéndolas á hundirse desde el mes de Julio 
hasta el Septiembre. Es imposible impedir estas 
excavaciones, y preservar la ciudad, á no ser por 
medio de un muelle solido en aquella parte lla- 
mada la Almeda. 

Otro trabaxo que la Guiana necesita, es el 
minar y saltar las peñas que impiden á los navios 
hechar ancora en los sitios mas seguros y como- 
dos. Esto puede hacerse muy fácilmente á priru 



286 

cipios del mes de Febrero, qu&ndo 1** «guwi del 
Orinoco, habiendo basado, dexan ettas piedras 
descubiertas. Esta operación debe hacerse en el 
sitio llamado La Cucuycra, porque $s la parte 
mas protegida del puerto, y donde los navios 
pierden mas ancoras. 

Es sumamente necesario, dice Depon?, que el 
paso hasta Mamo, que está á siete leguas ma* 
abaxo de la capital, se haga mas navegable» 
Desde el mes de Enero hasta el Abril ningún 
navio puede pasar cargado. Todos los navios 
tienen que descargar sin poder volver á cargar 
hasta después de haber pasado este canal, pueá 
alli no tiene apenas 7 ú 8 pies de agua. Deben 
profundizar su lecho, cuya hondura disminuye 
diariamente, tanto por la arena que se deposita 
como por el lastre que muchos navios arrojan, 
para aligerarse y poder pasar. Sin embargo, Mr 
Jones dice, que el George Canning, un barco de 
330 toneladas, paso el Mamo cargado en el mes 
de Febrero de 1818; y que navios de todas las 
descripciones, pero en particular falucas y ber- 
gantines, hallan agua suficiente en todas las esta* 
dones- 
Ademas de eso el Gobierno Español ha juzgado 
siempre, que convenia mejor con la defensa de la 
Guiana poner la capital á la enorme distancia de 
90 leguas del mar, sin dexar en este espacio nin- 
guna ciudad expuesta á las invasiones de un ene- 
migo. Es seguramente absurdo suponer, que 
una ciudad á las orillas de un rio puede defender 



287 

mejor la entrada en el paya, dexándo entre ella y 
el mar la parte mas importante del territorio, que 
si estubiese mas cerca del mar, y que si un ene- 
migo no pudiese penetrar en el pays sin haberla 
tomado primero. 

Sin embargo, no examinamos la situación de 
S* Tomé que con respecto á su agricultura, nave- 
gación y comercio ; y, baxo estos puntos de vista, 
nunca podía estar peor situada que lo está ahora. 

En todas las edades, la razón há aconsejado 
dar la preferencia, para el cultivo del producto 
colonial, á las tierras que están en las inmedia- 
ciones del mar, 6 á lo menos cerca de ríos nave- 
gables ; porque los ahorros que resultan del porte 
por agua, disminuyendo los gastos totales, es un 
incentivo poderoso para el cultivador, y contri- 
buye también á aumentar la agricultura y el co- 
mercio* 

Baxo este principio, las tierras de la Guiana, 
entre el rio Caroni y ^1 mar, son las que debian 
haber sido primero cultivadas. Divididos en lla- 
nos inmensos, montañas, costados, y valles, cada 
producción podia hallar suelo adaptado para si j 
y los diferentes rios que enriquezen esta parte 
aseguran, en caso de sequedad, riegos que se 
substituyesen á la falta de lluvia, y un medio fá- 
cil de transporte hasta el Orinoco. 

Es imposible que el pays prospere, mientras 
que la única ciudad de la Guiana esté á una dis- 
tancia tan grande del mar ; pues si para vender 
sus productos, y comprar sus necesarios, los habí- 



288 

tantea al este del Caroni ge ven obligados á aubir 
á S to Tomé, y á exponerse á gastos, retardos, y á 
peligros incalculables por todo lo que envían 6 
traen de la capital, abandonaran muy pronto, y 
con razón, unas posesiones que no les pagan ni 
los adelantos que haced ni el trabaxo que exigen. 

Si es tan contrario para el cultivo que S to 
Tomé esté tan lejos, la navegación y el comercio 
no piden menos que se traiga mas cerca del mar, 
y que á Angostura se le substituya otra ciudad. 
Las grandes dificultades que tienen que superar 
los baxeles de qualesquier tamaño, para ir tan 
arriba como S to Tomé, se han dado ya en la des- 
cripcion del Orinoco j y se ha hecho ver que la 
política del Gobierno Español la ha puesto en el 
parage del río tari cubierto de peñas, escollos, y 
bancos, que dirían que la naturaleza la quiso se- 
parar del comercio del hombre, mostrándose baxo 
formas las mas espantosas. 

El viage desde la Boca de Navios hasta S* 
Tomé es fatigante. Si á esta se añade el tiempo 
que en él se pierde, y los peligros que se corren, 
se vera que habrá pocos marineros que no prefi- 
riesen ir á Europa, al trabaxo, cuidado, y peli- 
gros que se hallan agregados á la navegación del 
Orinoco; 

La navegación exterior merece, sin embargo, 
tanto mas atención, quanto todo lo que se gasta 
en vencer las dificultades que se le oponen, lo 
paga el cultivador ; pues los gastos y peligros de 
la navegación entran siempre en cuenta en las 



1 



289 

especulaciones mercantiles, y necesariamente cau- 
san en los artículos del pays una deducción qué 
es funesta á la prosperidad local. La navegación 
interior haciéndose con canoas y chalupas que 
ningún banco puede impedir, es mucho mas ade- 
quada para transportar los productos á aquella 
parte del Orinoco donde toda especie de navios 
de mar pueden subir con facilidad, que obligar á 
estos á subir el rio, haciendo el viage mucho mas 
largo, costoso, y peligroso. 

De consiguiente, es contra todo principio de 
economía comercial y agricultura!, que el único 
puerto que existe en la Guiana esté de este modo 
sumergido, y tan poco accesible á la navegación. 
La ciudad de S* Tomé puede muy bien, conti- 
nuar donde está ; pero sera imposible sacar nin- 
guna ventaja de esta provincia, hasta que no 
haya en la parte baxo del Orinoco, y no muy dis- 
tante de su boca, algún puerto donde se reciban 
los productos del interior, y que facilite á los na- 
vios grandes los medios de hacer sus cambios con 
mas prontitud y menos gasto. 

Por lo que toca al comercio de animales, el 
genio natural de los Españoles, mas andigo de una 
vida pastoral, que dexa mayores intervalos de re- 
poso, que de la agricultural, que exige una con- 
tinua actividad, les induce á preferir los áridos 
llanos del Orinoco, que cubren de sus ganados, 
á los fértiles valles de Venezuela, que podrían 
enriquezer con las producciones mas preciosas. 
— Desde el pueblo de Pao, en la provincia de 

TOM. II. T 



290 

Cumana, hasta Merida, es decir, una extensión de 
mas de 150 leguas del este al oeste, y una an- 
chura de 40 leguas, se hallan en todas las partes 
hatos de mayor ó menor dimensión, que están 
llenos de muías, caballos, y bueyes. Muchos 
cultivadores de Caracas tienen esta especie de 
haciendas á la distancia de 8, 10, y 12 dias de 
jornada de la villa donde residen ; y los cultiva- 
dores de Calabozo, S Q Sebastian de los Reyes, 
Guanare, Truxillo, Varinas, S n Carlos, S n Felipe, 
Barquisimeto, Carora, &c. no tienen apenas otras 
propiedades. Las rentas que producen estos hatos 
son lentas y precarias. Las. inundaciones y la 
sequedad ocasionan perdidas, que amenudo des- 
truyen las mejores esperanzas de los propietarios. 
Las muías no son propias para la labor hasta la 
edad de 5 años. 

Las hembras de estos animales se prefieren á 
los machos. Sufren mas fatiga, y se acostum- 
bran mas pronto á pastos nuevos. Hay grande 
demanda de ellas en la provincia de Caracas, por- 
que todo se transporta sobre muías. Ningún río, 
excepto el Orinoco por la Guiaría, lleva el pro- 
ducto á los puertos de embarcación. Las muías 
son también los únicos animales que se usan en 
Tierra Firme para montar, particularmente los 
Creollos que viven en las montañas, y que tienen 
que atravesarlas. Hallan que son mas seguras 
que los caballos, al mismo tiempo que son mas 
fáciles de mantener, y mucho mas pacientes de 
hambre y sed. 



291 

En todas las islas, ya sea que estén á barbo- 
lento ó á sotavento, las muías son indispensables, 
tanto para los coches como para los molinos ; y no 
pueden obtenerse mas que de Tierra Firme.— -La 
Trinidad las recibe por la vía de Guarapiche, To- 
bago, Granada, Barbadas, S n Vicente, S u Lucia, 
Martinica, Guadalupe, por laGuiana, Cumana, 
y Barcelona; Puerto Rico por S te Domingo y 
Cuba ; y la Jamaica por Puerto Cabello. Algu- 
nas se embarcan en Coro para las dos ultimas 
islas. 

£1 puerto de La Guayra está de cierto modo 
cerrado á este comercio, por la dificultad que 
ofrece lo escarpado de sus caminos para la em- 
barcación de animales. 

Por el inmenso consumo de muías se puede 
juzgar quan abundantes son en Tierra Firme. 
Se computa que el producto anual es de 16,000 ; 
de las quales 6000 se emplean en el mismo pays, 
y el restante se extraen á las islas vecinas. La 
muía llamada saca, costaba, durante la ultima 
guerra, 25 duros en el puerto. Se obtenían én 
los sitios donde las crían por 14 ó 15 duros ; pero 
ningún especulador prudente las recibe á costa 
suya hasta el momento de embarcarlas. 

Si la ultima guerra, desde 1793 hasta 1801, 
hubiese sido una guerra en favor de Tierra Fir- 
me, el precio de las muías hubiera subido á la 
vuelta de la paz ; pero el comercio de Tierra 
Firme ha disminuido desde aquella época, quando, 
por el curso de las cosas, debia haberse hecho mas 



•292 

activo. De este modo, el precio de las muías ha 
disminuido en lugar de aumentan* 

Baxo la suposición que el precio de las muías 
se tubo á 25 duros, las 10,000 muías que ex- 
portaban anualmente darían 250,000 duros. El 
flete que recibian los baxeles Españoles, compu- 
tándole lo mas baxo posible, y deduciendo las 
muías que perecían en la mar, sube á 150,000, 
haciendo en el todo 400,000 duros. 

Pero como, en lugar de venderlas en el pays, 
los Creollos embarcaban las muías á cuenta suya, 
y que se vendían en las colonias por 50 ó 60 
duros, resulta, admitiendo una perdida de 10 p. 
c. en el transporte, que producían la suma de 
500,000 duros, que Tierra Firme debe anual- 
mente recibir en utensilios de agricultura, dinero, 
&c. Parece % por la ultima computación, que dos 
terceras partes del importe de las muías se in- 
vestía en géneros enxutos, que los pasan de con- 
trabando en el continente. 

El numero de ganado, que era antiguamente 
bastante considerable para el consumo local, y 
para el de todas las Antillas, está ahora muy re- 
ducido. La falta de exportación, y los regla- 
mentos defectuosos de las carnecerias, originó la 
caída en el precio del ganado vacuno después 
de 1799 ; y las pieles habiendo adquirido un 
aumento en el precio desde la misma época, los 

# Mr Jones dice, que estaban en Angostura, en 1819 y. 
1820, á 45 duros ; y en 1821 subieron á 50 y á 55 duros, de 
los quales se pagaban 15 duros por derecho de extracción. 



298 

animales no se estimaban mas que por sus pieles 
y por el sebo. £1 ganado vacuno se solia estimar 
á diez francos sobre el mismo sitio, y á veces era 
necesario llevarle á la ciudad, donde se lograban 
15 francos ; pero los gastos y otros accidentes del 
camino, reducía su precio á 5. Las pieles se 
solian venden en el mismo sitio á 5 ó 6 francos, 
y se disponía de ellas asi que mataban á los ani- 
males. El propietario, de este modo asaltado 
por la necesidad, y en medio de sus numerosos 
ganados, tenia recurso al único expediente que le 
quedaba. Puesto que solo las pieles eran las que 
tenían precio, á la verdad bien pequeño, pero 
cierto, se veia obligado á matar y á despellejar 
sus ganados, para vender sus pieles y su sebo. 
El empleo de destruirlos se confiaba á hombres 
montados á caballo, y armados de lanzas. Toros, 
bueyes, vacas, novillos, todo quanto encontraban, 
caía baxo su mortal acero. El resto se huía á 
los bosques impenetrables, donde el temor retenia 
á muchos de ellos. Estas operaciones cesaron 
con la necesidad que las ocasionó. Los propie- 
tarios trataron de reparar los daños causados por 
la desesperación ; pero el exemplo pernicioso dio 
á muchos facineroso^ la idea de hacer el comer- 
cio, destruyendo ganado para vender sus pieles. 
Los llanos se cubrieron muy pronto de esta gente, 
que no vive sino de las desgracias de la sociedad. 
De todas partes se veían animales despellejados, 
y abandonados á la voracidad de las aves de prea. 
Los propietarios invocaron la autoridad de las 



294 

leyes, la protección del Gobierno, y la ayuda de 
la fuerza publica. Sus quexas fueron oídas, de- 
cretos fueron publicados, y ordenes dadas para 
atajar el mal ; pero el mal suceso en la execucion 
aseguró impunidad á los delinqüentes, y aumento 
su numero* 

£1 puerto de Barceloneta ha tenido un comercio 
muy activo en este articulo desde 1795- Desde 
él se extraían una gran parte del producto de 
aquellos inmensos pastos, que se extienden desde 
el lado meridional de la cadena de la costa hasta 
el Orinoco. La industria comercial de estos 
payses depende de la demanda de las grandes y 
pequeñas islas occidentales, por tasajo, bueyes, 
muías, y caballos. Las costas de Tierra Firme 
estando enfrente de las de Cuba, á una distancia 
de 15 6 18 dias de navegación, los comerciantes 
del Habana prefieren, especialmente en tiempo 
de paz, sacar su provisión de Barcelona, que de 
exponerse al viage largo y peligroso del otro he- 
misferio, é ir á la boca del Rio de la Plata. Dé 
una población de Negros que sube, en el archi- 
piélago que forman las Islas de las Indias Occi- 
dentales, á 1,300,000, solo Cuba tiene mas de 
230,000 esclavos,* que se mantienen de legum* 

* 

* Los debates en las Cortes de Cádiz, sobre la abolición 
del trafico de esclavos» hizo que el Consulado de la Habana 
procediese á una indagación exacta, en 1811, sobre la pobla- 
ción de la isla de Cuba. Se halló que contenia 600,000 
almas» de los quales 274,000 eran blancos, 114,000 gente de 
color libre, y 212,000 esclavos Negros. 



295 - 

bres, provisiones saladas, y pescado seco. Todos 
los baxeles que trafican en tasajo desde Tierra 
Firme, llevan SO ó 30 mil arrobas, cuyo precio es 
de mas de 45,000 duros. La situación de Bar- 
celona es sumamente ventajosa para el trafico de 
animales. El ganado no tiene mas que una jor- 
nada de tres dias, desde los Llanos al puerto, 
mientras que es necesario 8 ó 10 dias para ir á 
Cu mana, á causa de la cadena de montañas del 
Bergantín y del Imposible. Según los mejores 
informes que Humboldt pudo obtener, 8000 
muías se embarcaban en Barcelona, 6000 en 
Puerto Cabello, y 3000 en Carupano, en 1799 y 
en 1800, para las islas Españolas, Inglesas, y 
Francesas. Dice, " Ignoro qual es la exacta 
exportación de Burburata, Coro, y de las bocas 
del Guarapiche y del Orinoco ; pero creo, que á 
pesar de las causas que han disminuido la canti- 
dad de ganado en los Llanos de Cumana, Barce- 
lona, y Caracas, aquellas inmensas llanuras no 
dieron menos en aquel período que 30,000 muías 
al año para el comercio de las Islas." Compu- 
tando cada muía á 25 duros, (primer coste), hal- 
lamos que tan solo este ramo de comercio pro- 
duce cerca de 3,700,000 francos, sin contar las 
alcances sobre el flete de navios. M. Depons 
no las hace subir á tanto; pero como no pudo 
visitar en persona los Llanos, su destino de agente 
del Gobierno Francés obligándole á residir cons- 
tantemente en Caracas, quiza los propietarios de 
los hatos le comunicaron cálculos demasiado 
baxos. 



CAPITULO III. 



HISTORIA Y ESTADO POLÍTICO. 

Habiendo dado, eíi uno de los capítulos prece- 
dentes, una noticia breve y general de la historia 
de Colombia antes de los últimos cambios políti- 
cos, debemos presentar á nuestro lector una rela- 
ción sucinta de las causas que dieron origen, y 
que por ultimo conduxeron á la emancipación de 
aquella región tan favorecida de la naturaleza. 
La materia es tan interesante, tanto en un punto 
de vista político como comercial, que esperamos 
se nos perdonara si acaso describimos, con dema- 
siada particularidad, las primeras simientes del 
desafecto sembradas en un pays de que España 
había sido la tranquila posesión por mas de tres 
siglos. 

El primer esfuerzo para sacudir el yugo de la 
metrópoli, se hizo en 1797> por tres reos de esta- 
do, que habían sido condenados á cárcel perpetua 
en los fuertes de La Guayra, por ciertos planes 
revolucionarios. Por medio de aquella eloqüencia, 
que la rectitud de sus intenciones les inspiraba, 
adquirieron muy pronto la confianza de los ofi- 



297 

cíales y soldados que les guardaban. De estos 
recibieron todas aquellas atenciones que eran 
compatibles con su situación. La facilidad con 
que se les concedía lo que deseaban, el ardor con 
que adoptaban sus principios, la veneración con 
que se les miraba, ' como siendo mártires de la 
libertad, y victimas del despotismo, no solo les 
inspiro la idea de hallar medios de romper sus 
cadenas, pero les alentaron á promulgar sus opi- 
niones con la esperanza de hallar mejor suceso en 
Venezuela que habian tenido en España. 

Proselitas de todas clases, colores, y* condi- 
ciones, se enlistaron con ardor, y los principios de 
la libertad iban ganando terreno, quando desgra- 
ciadamente todo el designio fue descubierto al 
Gobierno. Este dio inmediatamente ordenes de 
arrestar á los denunciados. Los dos motores prin- 
cipales de la empresa efectuaron su huida. Uno 
de ellos, llamado Gual, (hijo de Don Mateo Gual 
que tan valientemente defendió La Guayra en 
1743 contra los Ingleses, baxo el Almirante 
Knowles) era Creollo, y había sido capitán en las 
tropas de linea, pero se había ahora retirado del 
servicio: el otro, España, era corregidor del 
pueblo de Macuto, cerca de La Guayra. Algu- 
nos de loa conspiradores se presentaron para re- 
cibir el perdón que la Audiencia ofrecía á los que 
declarasen su delito. Por desgracia suya no fue 
tan generosamente cumplido, ni tan absoluto, 
como había prometido. De este modo añadieron 



298 

otra de aquellas infracciones de su fé á las muchas 
que ya habian manchado el nombre Español. 

Por los interrogatorios que se hicieron á los de- 
linqüentes, y por las deposiciones de los testigos» 
resultaba claramente, que la intención deGual y de 
sus asociados era subvertir el gobierno existente, 
y establecer sobre sus ruinas una República ; ab- 
jurar la soberanía de España, y proclamar la inde- 
pendencia. Debían sobornar las tropas, arrestar 
á los gefes, tomar quantas precauciones dictase 
la prudencia para asegurarse del suceso de su 
empresa, y convidar á las otras provincias á seguir 
su exemplo. 

£1 numero de personas que fueron acusadas 
subían á 72* De estas, siete fueron condenadas 
á muerte; otras á galeras, ó á tantos años de 
prisión ; y los demás, contra los que las pruebas 
eran demasiado leves, fueron enviados á España, 
para que se dispusiese de ellos según la voluntad 
del Rey. 

De este modo cayó la conjuración de La Gu- 
ayra. Aunque no logró su objeto principal, sin 
embargo quedara siempre como un monumento 
indubitable de las miras sabias y liberales de su 
proyectador. Quando consideramos las desven- 
tajas baxo las que trabaxaba, y las dificultades 
que tenia que superar, no podemos menos de ad- 
mirar la sagacidad con que plañó su designio, la 
gallardía con que le emprehendio, y su ardiente 
amor por la libertad, que desgraciadamente le 



299 

hizo no reparar en obstáculos casi insurmonta- 
bles. 

Aunque las conseqüencias inmediatas de la 
empresa de Gual no tubieron resultado ninguno 
en aquel momento, á causa de las medidas ener~ 
gicas adoptadas por el gobierno Español asi que 
se descabrio la conspiración, sin embargo aun 
quedaba un partido, entre los quales los principios 
de la libertad que Gual profesaba, habian hecho 
demasiada impresión para que se borrasen tan 
fácilmente. Para asistir á este espíritu de inde- 
pendencia, el General Miranda armó una expe- 
dición desde los Estados Unidos el año de 1806. 

Antes de dar una relación de esta expedición, 
esperamos que nuestros lectores no juzgaran fuera 
de sazón, un pequeño bosquejo biográfico de la 
vida y ocupaciones anteriores del hombre en cuyo 
animo el plan de la emancipación del Sud de 
America, si acaso no fue concebido primero que 
en algún otro, parece haber sido mas seriamente 
considerado, y mas regularmente seguido. 

Francisco de Miranda nació en Caracas, y 
pertenecía á una de las principales familias de 
aquella ciudad. A la edad de 17 años pasó á la 
corte de España, y por el influxo de su familia 
obtúbo el rango de capitán en el exercito Es- 
pañol. Quando Francia y España determinaron 
tomar parte en la guerra que la Inglaterra hacia 
con sus colonias, el joven Miranda se hallaba en 
aquella parte del exercito Español que se destinó 
á co-operar con los Franceses. Fue durante esta 



300 

campaña en America, donde la causa de la libertad 
era el objeto del zelo y entusiasmo de cada indi- 
viduo, en un pays cuya situación se asemejaba 
tanta á la del suyo, que el designio de emancipar 
su pays nativo se presentó primeramente á au es- 
píritu. Esta impresión tomó tal raiz en su pecho, 
que desde aquella época, toda su vida fue dedi- 
cada á este único objeto, y en todos los proyectos 
de emancipación de las colonjas Españolas en 
America, él era el primer motor. 

Al fin de la guerra de America se retiró del 
servicio de España, habiendo determinado visitar 
las naciones . mas ilustradas de la Europa, para 
sacar de ellas aquellos conocimientos que pu- 
diesen ser mas útiles á su pays nativo. Para este 
fin pasó á Inglaterra, donde, aun en una época 
tan reciente, él y su plan llamaron la atención de 
muchos. Desde Inglaterra pasó á Prusia, Austria, 
Italia, Grecia, y á Turquía. De allí pasó á Ru- 
sia, donde fue presentado á la Emperatriz por el 
Principe Potemkin, al que, como Español que 
viajaba en busca de conocimientos, y que actual- 
mente los poseia, se le figuró una especie de fenó- 
meno. La Emperatriz le urgió mucho para que 
se quedase en Rusia. Quando Miranda, en res- 
puesta, la informó de los planes que habia formado 
en favor de la independencia de su pays, mani- 
festó el mas vivo interés en su buen suceso, y le 
aseguró, que, caso de lograrle, podía contar con 
ella para mantener la independencia del Sud de 
America. 



SOI 

Fue después de este viage en Europa, que, a 
su regreso á Inglaterra por Francia, fue introdu- 
cido á Mr Pitt por su amigo el Gobernador Pow- 
nal, quando le sometíONsu plan, del que España 
impedio la execucion con la paz que hizo con In- 
glaterra. 

Quando la esperanza de verse asistido en su 
plan por Inglaterra se cerró por un tiempo inde- 
finido, y que los primeros vislumbres de la liber- 
tad en Francia llamaban la atención de los cu- 
riosos de todas las partes del globo, Miranda 
determinó pasar á aquel pays, para tratar de ob- 
tener alguna ayuda para establecer en la parte 
meridional de America, aquella libertad que 
Francia ayudó á establecer en la septentrional. 
Por medio de sus compañeros de armas, se vio 
muy pronto en relaciones con los principales per- 
sonages que estaban á la cabeza de los negocios ; 
y quando la Francia Revolucionaría sacó su es- 
pada, le persuadieron á que aceptase el mando de 
uno de sus exercitos. 

Fue durante este periodo, que los principales 
Republicanos concibieron el plan de revolucionar 
á España y á sus colonias. Aunque este plan era 
sumamente esplendido, y bastante para ofuscar el 
espíritu de un hombre de una ambición ordinaria, 
sin embargo fue finalmente abandonado por la 
oposición del General Miranda, que comenzó á 
percibir que la Revolución Francesa habia ido 
demasiado apriesa, y demasiado lexos. 



302 

Pocos meses después de esta ocurrencia, co- 
menzó el reynado de Robespierre ; y Miranda» con 
otros muchos hombres virtuosos, fue arrojado en 
un calabozo, y poco faltó para ser aguillotinado. 
Después de la muerte de Robespierre, aun podía 
haberse hecho uno de los gefes en la Revolución, 
y le ofrecieron un mando en el exercito. Su res- 
puesta fue, que aunque habia combatido por la 
libertad, no pensaba combatir por la conquista ; y 
con tal que Francia estableciese un gobierno libre 
y moderado, y que se retirase dentro de sus 
antiguos limites, combatiría con gusto por ella 
contra todos sus enemigos. 

Hacia esta época Miranda tubo varías confe- 
rencias con varios diputados de México, y de otras 
provincias del Sud de America, que habían pasa- 
do á Europa, para concertar con él las mejores 
medidas para llevar á efecto la independencia de 
su pays. En efecto se decidió que pasase a In- 
glaterra, á hacer al Gobierno Ingles aquellas pro- 
posiciones que le induxese á concederles aquel 
socorro que se necesitaba para lograr sus deseos. 

Las proposiciones se transmitieron á Mr Pitt, 
á las que accedió con mucho ardor. Se convino 
en el bosquejo general de las operaciones j los 
Estados Unidos debían dar 10,000 hombres, y el 
Gobierno Ingles dinero y navios. El Presidente, 
Adams, no podia dar una respuesta inmediata : 
la conseqüencia fue, que el plan se remitió á 
otra época. 



sos 

A principios de 1801, durante el ministerio de 
Lord Sidmouth, el proyecto se volvió otra vez á 
presentar. Las formas de gobierno que se re- 
comendaban para las provincias del Sud de 
America» fueron consideradas y aprobadas ; los 
planes para las operaciones militares, bosquejados 
y dispuestos ; y todas las operaciones para la ex- 
pedición muy adelantadas, quando se firmaron los 
preliminares de la paz de Amiens, y la medida 
fue diferida hasta otra época. 

Quando en 1803 se declaró la guerra contra la . 
Francia, las operaciones contra el Sud de Ame- 
rica formaban uno de los principales designios de 
los ministros ; y se tomaron medidas para poder- 
las poner en execucion, asi que la paz que sub- 
sistía entonces entre Inglaterra y España cesase. 
La medida se tomó ahora con mucho zelo ; y Sir 
Home Popham y Lord Melville estaban muy 
ocupados en disponer los detalles de la operación, 
quando otra vez se desconcertó el proyecto por 
el cambio en la política de la Europa. 

Cansado de tantos y repetidos contratiempos, y 
ardientemente solicitado por los expatriados de 
S te Fé y Caracas que residían en los Estados 
Unidos, el General Miranda salió por fin de Ingla- 
terra, para llevar á efecto sus planes por medio 
de los Estados Unidos. Aunque en aquella época 
no tenia que esperar ninguna ayuda de la parte 
del Gobierno Ingles, sin embargo le aseguraron 
que no permitirían pasar el Atlántico á ningunas 
tropas Francesas ó Españolas. 



304 

Baxo estas circunstancias, tenia razón, de es- 
perar que una pequeña fuerza, que bastase úni- 
camente para arredrar á las guarniciones Espa- 
ñolas, y que diese al pueblo una cierta seguridad, 
seria suficiente para efectuar sus planes ; y no le 
faltaban esperanzas, que á causa de las disputas 
que en aquel momento existían entre España y 
los Estados Unidos, no tardaría en recibir de 
estos toda la asistencia que necesitase. A su 
llegada á America tubo la mortificación de hallar, 
que las disputas sobre la Luisiana habian sido 
compuestas, y que no debia esperar ninguna 
ayuda publica de aquel lado. 

El General, alentado por el ardor que inspiran 
los grandes proyectos en ánimos grandes y gene- 
rosos, en lugar de sucumbir baxo tantas y repeti- 
das mortificaciones y contrariedades como había 
experimentado en sus esfuerzos para libertar su 
pays nativo, dirían que obtenía nuevo vigor y 
elasticidad, qúanto mas disminuían sus medios, 
y que sus recursos se acortaban. Por fin persua- 
dió á Mr Ogden, comerciante del Nuevo York, 
que armase un navio, el Leander, Capitán Lewis, 
con £00 jóvenes de buenas familias que habian 
entrado gustosos como voluntarios, el que debia . 
ir á S to Domingo á juntarse con el Emperador, 
mandado por otro Capitán llamado también Lewis, 
hermano del Capitán del Leander. 

Aunque el Gobierno de los Estados Unidos 
juzgo expediente, impelido por las muchas soli- 
citaciones de los embaxadores Francés y Español, 



305 

y para disculparse á los. ojos de aquellos dos Go- 
biernos, mandar la prosecución de Mr Ogden, y 
del Coronel Smith, un amigo zeloso de la causa 
del General Miranda, alegando que el armamento 
del Leander era ilegal y sin lá debida autoriza- 
ción ; sin embargo resultó por el proceso, y á la 
convincion de los jurados, que por esto descar- 
garon á los acusados, que el Gobierno estaba de 
acuerdo con todas sus operaciones, y que, aunque 
juzgaba impolítico el favorecer abiertamente su 
causa, no podia menos de aprobar y favorecerla 
secretamente. 

Sin embargo, las primeras conseqüencias de 
este proceso fueron muy perjudiciales al buen su- 
ceso de la operación de Miranda ; pues el Capi-, 
tan del Emperador, habiendo oido del proceso, 
rehusó absolutamente continuar á su destinación. 
Fue necesario tomar dos pequeños baxeles en 
lugar del Emperador. El General, aunque cruel- 
mente . mortificado, por no tener consigo al Em- 
perador, un buque armado de 30 cañones, deter- 
minó aun proseguir su plan, y para ese fin se di- 
rigió á la costa de Caracas, donde, según suponía 
que el Gobierno Español no tenia noticia de sus 
movimientos, esparaba efectuar su desembarque 
sin oposición. Pero el embaxador Español en los 
Estados Unidos, habiendo obtenido inteligencia 
del destino de la esquadra, había enviado avisos 
al Gobernador de Caracas ; y Miranda, en lugar 
de no hallar mas que amigos, según aguardaba, 
tubo la mortificación de hallar que se habían 

TOM. II. u 



306 

tomado las medidas necesaria para la defensa del 
pays. Aquí también cayeron sus dos chalupas 
en manos de los guarda-costas, que habían ¿do 
apostados alli para proteger la costa. 

Baxo estas desgraciadas circunstancias» Miran- 
da determinó girar hacia la isla de la Trinidad, 
para poder obtener del Almirante Cocbrane, que 
era entonces comandante del puesto, una fuerza 
auxiliar Inglesa» El almirante accedió inmedia- 
tamente á los deseos del general» y dio ordenes 
para que acompañasen la expedición algunas 
chalupas y lanchas cañoneras. 

Con este refuerzo, el general se hizo á la vela 
el 24» de Julio de 1806, para la costa de Caracas, 
.su flotilla consistiendo ahora de 15 baxeles en 
todo, con £00 soldados y oficiales á bordo, todos 
voluntarios. £1 2 de Agosto por la mañana su 
pequeño ejercito efectuó su desembarque en un 
sitio llamado la Vela de Coro. Pero habiéndose 
ocasionado cierto retardo en el desembarque, el 
enemigo tubo tiempo de dar el alarma, y de 
tomar medidas para su defensa. Cosa de 500 
Españoles y unos 700 Indios hizieron una peque- 
ña resistencia, y después se huyeron en todas di- 
recciones. Dos fuertes se entregaron, con todas 
sus amuniciones y mas de SO cañones, que habían 
sido conducidos al puesto de la Vela, cayeron en 
tas manos del general. Habiéndose grangeado 
las disposiciones amistosas de los habitantes de 
La Vela de Coro, -que subían á 3000, el General 
Miranda determinó continuar su marcha á la 



307 

ciudad de Coro, situada á cosa de 15 millas mas 
adentro, y que contenía una población de 13,000 
almas. Al dia siguiente, antes del amanecer, 
entró en Coro. 

Desde la Vela de Coro el general hecho una 
proclama, que respiraba los sentimientos robs 
puros de afecto y buena intención hacia los habi* 
tantes de aquellos payses. Los principios baxo 
los que obraba el exercito Colombiano, se expli- 
caron en varias proclamas, y en cartas al Cabildo 
de Coro, y al Obispo de Herida, que se habían 
retirado á Buena Vista, y con quienes el General 
Miranda tubo una correspondencia secreta por 
varios dias. £1 corto numero de sus tropas pro- 
ducía desconfianza en el buen suceso de la em- 
presa, y el pueblo temia la venganza del Gobier- 
no Español en caso de una derrota. £1 general 
habiendo sido informado que un cuerpo de tropas 
se estaba reuniendo para marchar contra él, de- 
terminó evacuar á Coro, y formar su quartel 
general en las inmediaciones de la costa. 

Desde allí despachó un oficial á los almirantes 
apostados en la Jamaica, representando la abso- 
luta necesidad de una fuerza suficiente para dar 
confianza al pueblo Americano, y requeriendo se 
le enviase inmediatamente. Sir Eyre Coote y 
el Almirante Dacres respondieron que sentían 
mucho que no estaba en su poder el enviarle el 
refuerzo que pedia, no habiendo recibido ningu- 
nas instrucciones de su gobierno para ese efecto. 
Sin embargo, el Almirante Dacres dio ordenes á 



308 

sus navios, que le diesen quanta protección estu- 
biese en su poder. El Capitán Ledlie volvió con 
esta respuesta para Miranda, el que, después de 
haberle despachado para la Jamaica, se habia 
retirado á Aruba, con la intención de arrojarse 
sobre el puesto fuerte del Rio de la Hacha, para 
mantenerse allí hasta que le llegasen los socorros. 

Sin embargo, poco tiempo después el Almi- 
rante Cochrane le envío un navio de guerra y dos 
fragatas, asegurándole reiteradamente poder con- 
tar con mas socorro. Pero en el entretanto, ha- 
biendo llegado ciertos rumores falsos á las Islas 
de las Indias, de que el Lord Lauderdale habia 
firmado en París preliminares de paz, é intimán- 
dose al mismo tiempo que el Almirante Cochrane 
tendría en tal caso que retirar sus fuerzas, el 
General Miranda tubo que evacuar Tierra Firme, 
y retirarse á la Trinidad. 

Si el General Miranda hubiese hallado aquella 
co-operacion de la parte de los Ingleses, que 
tenia motivos de esperar, no hay duda que su 
suceso hubiera sido completo. Todas sus miras 
y principios eran tales que no podian menos de 
ganar la confianza de todo el pueblo ; y no hay 
duda que hubiera sido reforzado, si hubiere estado 
acompañado de una fuerza suficiente para excul- 
parles en caso de adversas conseqüencias. 

Un escritor en el Anual Register del año de 
1807, del que hemos sacado muchos informes 
respecto á nuestra relación de esta expedición 
del General Miranda, observa, en alusión á la 



309 

conducta honrosa y desinteresada del comandante 
de la expedición, — " £1 gran designio en que él 
y sus dignos compañeros se hallaban ocupados, 
no fue malogrado ó desgraciado por ningún mo- 
tivo baxo ó interesado de miras particulares. Al 
contrario, su principal cuidado fue convencer, 
tanto á sus oficiales como á sus soldados, de lo 
grande y glorioso de la empresa en que estaban 
embarcados, é inspirarles la necesidad de condu- 
cirse hacia el pueblo con aquella conducta que 
exigía el objeto de su misión — la emancipación ; 
mientras que al mismo tiempo puso en obra todos 
los medios de persuadir á sus compatriotas de la 
beneficencia de sus miras, como también de los 
medios justos y conciliatorios por los que espera* 
ba obtenerlas." 

Durante el año de 1807, nada muy importante 
ocurrió que adelantase la separación de estas 
provincias del dominio de España. Esto no era 
por la mucha satisfacción que el pueblo sentía en 
su condición actual, al contrarío, estaban mas 
descontentos que nunca, y continuaban enviando 
memoriales al pays materno para que se remedi- 
asen sus males. Estos la corte de Madrid sabia 
muy bien como evadir ; y la situación peculiar en 
que se hallaban los Creollos, á causa de los zelos 
del Gobierno Español, les impedia recurrir á me- 
dios mas forzosos. 

No podían aguardar en aquel tiempo ningún 
socorro de Inglaterra, á la que miraban siempre 
como el poder de donde sacarían el ayuda que 



310 

necesitasen para establecer su independencia. 
Pues, aunque apareció una fuerza Inglesa en otra 
parte del Sud de America, baxo el mando del 
General Whitelocke, sin embargo sus progresos 
iban marcados con una conducta tan diferente de 
la que se debía esperar de un poder en amistad, 
que no inspiraron mucha confianza en los habi- 
tantes de aquel pays respecto á la generosidad de 
la nación Inglesa. 

Hasta quando este estado de cosas podía haber 
continuado, es imposible ahora determinar, si no 
hubiere sido por la extraordinaria invasión de 
España por Napoleón Bonaparte, que habiendo 
afloxado los vínculos que unian los habitantes del 
Nuevo con los del Viejo Mundo, y que junto con 
la ultima expedición de Miranda, y la conspira- 
ción precedente de Gual, hicieron mucha impre- 
sión sobre los ánimos de los Creollos, les sacó de 
aquella apatía en la que habian estada sepultados 
por tres siglos, y dio origen á una Revolución sin 
paralelo en los anales de la historia. 

En el estado desprovisto en que España se hal- 
laba en conseqüencia de las disposiciones hedías 
en Bayona en 1808, las provincias que aun no es- 
taban ocupadas por los Franceses, formaron Jun- 
tas para si, que se revestían del poder supremo. 
Entre estas, la Junta de Sevilla, que tomó la ape- 
lación de Junta Suprema y Gobernativa de Es- 
paña y de Indias, envío diputados á todas las 
partes del Sud de America, la que, para mejor 
lograr sus miras, afirmaba que la Junta de Sevilla 



Sil 



era Ja única reconocida y obedecida en la 
sola, y exigía un reconocimiento semejante de su 
autoridad en America. Al mismo tiempo la Re- 
gencia establecida por Fernando en Madrid, antes 
de su salida para Bayona, envío también diputa- 
dos para requerir el mismo reconocimiento de su 
poder supremo en America. Y aun la Junta de , 
Asturias requería el mismo reconocimiento de sü 
superioridad, y negaba la autoridad de la de Se- 
villa. 

Este era, pues, el momento para America de 
asertar aquella libertad, cuyo logro habia última- 
mente buscado en vano. A nosotros se nos figu- 
ra una cosa inexplicable, como pudo dexar perder 
una ocasión tan favorable para la emancipación 
del Nuevo Mundo. La única razón por la que se 
ha tratado de explicar esta conducta tan extraor- 
dinaria (y esa Dios sabe quan pobre y fútil es) es, 
que se hallaron tan sobrecogidos á unas circuns- 
tancias tan nuevas é inesperadas, tan movidos de 
compasión á la condición lastimosa á que se veia 
reducida la familia real, y aun tan llenos de ad- 
miración por la noble lucha que la nación Espa- 
ñola estaba haciendo por su libertad, que perdie- 
ron el momento dichoso en que podían fácil- 
mente haber obtenido tranquila posesión de la 
suya. 

La conducta de los gobernadores Americanos 
á esta época, forma un contraste muy maravilloso 
con la del pueblo Americano. Excepto el virey 
de México, todos los demás estaban prestos á 



314 

Gutiérrez, Padilla, Moreno, y otros, respiraban 
aquellos sentimientos de puro patriotismo, por lo 
que sus nombres fueron después tan celebres. 

En el entretanto, el virey de S* Fé determinó 
hecbar abaxo, por medio de las armas, la Junta 
de Quito; y mientras que él procedía por el 
norte, Abascal, virey del Perú, se avanzaba por 
el Sud, paro co-operar con ét en el mismo desig- 
nio. Después de unas quantas escaramuzas, los 
defensores de la Junta sucumbieron baxo un nu- 
mero superior, y el gobierno quedó disuelto. Pre- 
vio á su sumisión recibieron una promesa del pre- 
sidente Español, el Conde Ruiz de Castillo, que 
todos los acontecimientos pasados quedarían olvi- 
dados. Sin embargo, contrario á esta promesa, 
un gran numero de patriotas fueron arrestados, y 
al año siguiente, baxo el pretexto de una alarma 
causada por los soldados, fueron asesinados en la 
prisión ; y las tropas de Lima,' aquarteladas alli 
para mantener el orden, tubieron permisión de 
saquear quanto quisiesen. 

La inteligencia de estos sucesos llegó pronto á 
oídos de la Junta Central. Las noticias de los 
descontentos que se extendían rápidamente por 
las provincias, ya había mucho tiempo que habían 
llegado. Las declaraciones de afecto al pays 
materno que los Americanos habían hecho tan 
repetidamente, y que no hay duda eran sinceras, 
no recibieron ningún plan correspondiente de re- 
forma. 



315 

■ De consiguiente comenzaron á cansarse de una 
dependencia á un gobierno, que veia gustoso los 
grandes sacrificios que hacían por él, sin que to- 
mase ni un solo paso para protegerles contra las 
opresiones intolerables que sufrían de la rapaci- 
dad de los Españoles, que exclusivamente goza- 
ban de todos los empleos públicos. 

Las noticias de la dispersión de la Junta Cen- 
tral, y las elecciones subseqüentes ilegales de una 
Regencia, llegando poco después, los habitantes 
de Caracas, convencidos que no quedaba ninguna 
esperanza de acomodarse con el Capitán General 
Emparan, que exigía una sumisión ciega á toda 
especie de gobierno Español, nombraron diputa- 
dos, los que, juntos con la municipalidad de Ca- 
racas, tomaron las riendas del gobierno el 1 9 de 
Abril de 1810, tomando la apelación de Junta 
Suprema, v manteniendo los derechos de Fernan- 
do el VII.' 

Los primeros actos del nuevo gobierno fueron 
apoderarse de las personas del Capitán General, 
y de los miembros de la Audiencia, que enviaron 
inmediatamente á los Estados Unidos. Decretaron 
que la alcabala (el tributo pagado por los Indios), 
y el trafico de esclavos, se aboliesen ;.que se esta- 
bleciese la libertad comercial, agricultural, &c. ; y 
que estos cambios politicos se publicasen por to- 
das las provincias, y se comunicasen al Gobierno 
Ingles. 

La inteligencia de estas ocurrencias habiéndose 
divulgado por toda la Capitania de Caracas, todas 



316 

las ciudades, excepto Maracaibo y Coro, formaron 
Juntas, á imitación de la capital. La Junta de 
Guiana reconoció al principio la Suprema Junta 
de Caracas, pero después, á causa de la prepon» 
derancia del influxo Español en la Junta, renuncio 
obediencia á ella, y reconoció la Regencia de 
Cádiz. Las Juntas de Varínas y Cumana envia- 
ron sus diputados á Caracas. Sin embargo, no 
la reconocían como Junta Suprema, pero insistie- 
ron sobre la reunión de un Congreso General. 
Don Fernando Miyares, gobernador de Mara- 
caibo, resistió á las innovaciones de Caracas, y 
maltrató á los diputados que el nuevo gobierno le 
habia enviado. Después fueron arrestados por 
Cevallos el comandante de Coro, y arrojados en 
los calabozos de Puerto Rico, de donde salieron 
á intercesión de Sir Alexander Cochrane. 

La Junta Suprema de Caracas inmediatamente 
informó á la Regencia de los cambios ocurridos ; 
y en una carta al Marques de las Hermazas, mi- 
nistro en España, le daba cuenta de las razones 
que habian tenido para ello. Ademas de eso, 
ofrecía cordtalmente á la Regencia toda la asis- 
tencia que estubiese en su poder, para ayudar á 
España á expeler á los Franceses. 

Esta conducta no sirvió mas que para irritar 
á la Regencia, á la que estas innovaciones no 
parecían mas que una rebelión ; é inmediata- 
mente pasaron un decreto, con fecha del 10 de 
Agosto de 1810, en el que declaraban su deter- 
minación " de usar de todos los medios para 



317 

detener el mal en su origen, é impedir sus pro- 
gresos/' Para este fin declararon todos los puer- 
tos en posesión del nuevo gobierno en estado de 
guerra, y enviaron á Don N. Corta- Várria, con el 
titulo de Comisionado Regio, á Puerto Rico, re- 
vistiéndole de amplio poder para reducir la pro- 
vincia de Venezuela á su antiguo yugo. 

Comenzó exhortando al pueblo de Caracas que 
disolviesen su Junta, y prometiendo que, á su 
disolución, las quejas del pueblo serian remedia- 
das. Hallando que esta proclama no tubo ningún 
efecto, recurrió á espías y emisarios, los que 
despachó á varios puntos para efectuar una con- 
trarrevolución. 

En el entretanto, la Junta Suprema, previendo 
las conseqüencias desagradables que podrían re- 
sultar de la oposición del gobernador de Mara- 
caibo, que habia sido nombrado Capitán General 
por la Regencia, determinó enviar algunas tropas, 
baxo el mando del Marques del Toro, paira impe- 
dir ser molestadas por Miyares. £1 Marques del 
Toro comenzó una correspondencia con el gober- 
nador de Maracaibo, tratando de persuadirle que 
hiciese causa común con el resto de Venezuela. 
Hallando que esto era inútil, y observando el 
grande aumento de fuerza que obtenía, por las 
emigraciones de las provincias vecinas, el Marques 
informó á la Junta Suprema de su intención de 
atacar el departamento de Coro, y de las ventajas 
que resultarían de esto en el caso de un feliz éxito. 
La Junta de Caracas convino en ello, y el Mar- 
ques entró en el departamento de Coro el 10 de 



318 

Noviembre de 1810. Al principio tubo algún 
suceso ; pero habiendo descuidado apostar tropas 
para conservar su comunicación con Caracas, de 
donde sacaba sus socorros, sus provisiones fueron 
interceptadas, y el Marques se vio obligado á 
hacer su retirada con suma dificultad. 

El General Miranda, siempre alerta á lo que 
él concebía ser para al bien de su patria, resolvió 
hacer otro esfuerzo para lograr su independencia. 
Para este fin salió de Londres en el mes de Oc- 
tubre de 1810, y llegó á la costa de Caracas pocos 
meses después. La Junta, que en aquel tiempo 
conducía todas sus operaciones, y publicaba todos 
sus actos en nombre de Fernando el VIL había 
dado instrucciones á sus agentes de impedir la 
salida del General, no por ningún motivo de 
aversión particular, pero temían que el recibi- 
miento de un hombre que había hecho tantos 
esfuerzos para libertar su pays, podía parecer una 
contradicción de aquella conducta moderada que 
deseaban mantener hacia España. 

No debemos omitir hacer mención, entre las 
ocurrencias de este año, de un paso del Gobierno 
Ingles para reconciliar las disensiones que existían 
entre la Regencia de España y los Gobiernos 
Americanos. El Lord Liverpool, escribió al Ge- 
neral Layard, gobernador de Curazoa, el 29 de 
Junio de 1810, " que su Magestad Británica 
tenia fuertes razones de esperar, que los habitan- 
tes de Caracas reconocerían la autoridad de la 
Regencia de España/ 9 Poco después, el Coronel 



319 

Robertson, secretario del gobernador, fue despa- 
chado á Caracas, aparentemente con el designio 
de persuadir á la Junta que accediese á los deseos 
del ministro Ingles ; pero habiendo observado el 
descontento que prevalecía generalmente contra 
el gobierno Español, no se atrevió á dar á conocer 
el objeto de. su viage. 

Habiendo dado una relación de los sucesos que 
ocurrieron en la provincia de Caracas durante el 
año de 1810, procederemos ahora á detallar las 
ocurrencias que agitaron, durante el mismo año, 
al vireynato de Nueva Granada. 

Quando se recibieron informes en Cartagena de 
España de la dispersión déla Junta Central, ocur- 
rieron varios disturbios en las diferentes provin- 
cias de este vireynato, que dieron una ocasión á 
los habitantes de S* Fé, y de la que se aprove- 
charon gustosos, de renunciar su obediencia á los 
gobernadores Españoles» y de establecer una 
Junta. Esto lo llevaron á efecto el 20 de Julio 
de 1810. La Junta reconocía la supremacía de 
la Regencia de España, y aun eligieron presi- 
dente al gobernador; pero alarmados por un rumor 
de una conspiraciou formada por él, y por los 
miembros de la Audiencia, dieron ordenes de ar- 
restarle, lo mismo que á su Señora, y á la mayor 
parte de los miembros de la Audiencia, de enviar 
les á Cartagena, y después á España. Desde 
entonces no reconocieron mas la autoridad de la 
Regencia, y dieron un manifiesto convidando á 
las otras provincias de enviar sus diputados á S u 

7 



320 

Fe, para deliberar sobre la mejor forma de go- 
bierno que debia adoptarse durante el cautiverio 
del Rey. 

Las provincias de Tunja, Pamplona, Casanare, 
Cartagena, Socorro, Antioquia, Citara, Neiba, y 
Mariquita, se declararon en favor de la Revolu- 
ción. S u Marta hizo al principio la mismo decla- 
ración, aunque después tubo que contradecirse, 
en conseqüencia de Ift disolución de la Junta, y 
de la formación de otra por los Españoles, en una 
conmoción popular que levantaron en su favor. 

En el entretanto Tacón, gobernador de Popa- 
yan, que, contra la opinión del pueblo, según se 
habia expresado en una Junta popular poco tiempo 
antes, se opuso á la formación de una Junta, reunió 
un exercito para atacar al nuevo gobierno de S* Fé, 
que destacó inmediatamente algunas tropas baxo 
el mando de A. Baraya para oponerse á la marcha 
de Tacón. Esto Baraya lo logró, habiendo der- 
rotado á Tacón en un combate que tubieron á las 
orillas del rio Palacio, cerca de la ciudad de Po- 
payan, á principios de 1811. 

El 19 de Septiembre de 1810, la Junta de Car- 
tagena publicó un manifiesto, para probar á las 
provincias las ventajas que resultarían á Nueva 
Granada del establecimiento de un gobierno fe- 
derativo. En este manifiesto se insistía parti- 
cularmente sobre la plena libertad de las pro- 
vincias para adoptar la forma de gobierno que 
quisieren. Este razonamiento seduxo á muchos, 
y fue el medio de romper una unión que era tanto 



321 

el interés de las provincias mantener. De aqui 
resultó, que varios de los departamentos formaron 
el proyecto de separarse de las capitales de las 
provincias, y de hacerse provincias separadas. 
Entre estos se contaron S n Gil, un departamento 
de Socorro, Girón de Pamplona, y Mompox de 
Cartagena; y, en conseqüencia, Mompox tomó 1 
medidas para formar una Junta separada, y para 
nombrar miembros al Congreso de Nueva Granada. 
El gobierno de Cartagena se opuso á Mompox, 
y envío una expedición baxo el mando de N. 
Ayos, que obligó á los habitantes de Mompox á 
renovar su fidelidad á Cartagena en el mes de 
Enero de 1811. 

A esta época, la Junta de S* Fé recibió una 
embaxada de la de Caracas, y concluyeron un 
tratado de alianza entre si. 

Algunos de los miembros nombrados para com- 
poner el Congreso General, se habían reunido en 
Bogotá en Diciembre de 1810. Entre estos di- 
putados habia algunos de los que habian sido 
nombrados por los departamentos que deseaban 
formar provincias separadas ; á cuya legalidad de 
elección objectaron varios de los miembros, baxo 
el principio de los inconvenientes que nacerían si 
se sancionasen tales innovaciones, que tendían á 
encender una guerra civil entre las capitales de 
las provincias y las provincias, y á multiplicar las 
dificultades que experimentaban para formar un 
gobierno para Nueva Granada. En estas objec- 

TOM. II. x 



3S2 

ciones la Junta convino ; y resolvió suspender sus 
sesiones por entonces. 

Mompox habiendo sido, subyugado por la Junta 
de Cartagena, y las provincias habiéndose abierta- 
mente declarado contra las absurdas pretensiones 
de los departamentos, las disensiones que comen- 
zaban á prevalecer en las provincias fueron aquie- 
tadas, y el Congreso se juntó otra vez* Los re- 
presentantes de Cartagena, Pamplona, Neiba, y 
Antioquia, concluyeron un tratado federativo en 
Bogotá el 27 de Noviembre de 1811, al que la 
provincia de CunÜinamarca, de la que S ta Té es la 
capital, rehusó dar su consentimiento. La Junta 
de S* Fé convocó una asamblea del pueblo, que 
tomó el nombre de Colegio Electoral Constitu- 
yente, y presentó al pueblo una constitución, que 
fue ratificada por una asamblea autorizada para 
ese efecto el 17 de Abril de 1812* 

Tacón, el gobernador de Popayan, había huido 
á Los Pastos después de su derrota en Palacio j y 
no pudiendo reunir bastantes tropas para resistir 
al exercito de S" Fé, dio la libertad á todos las 
esclavos (que eran muy numerosos en Pastos) 
para que se rebelasen contra sus amos. Este 
exercito, sin embargo, no era bastante numeroso 
para guardar el terreno, y se vio baxo la necesidad 
de retirarse á la costa del mar, cerca de S° Buena- 
ventura. Fue perseguido muy de cerca po* N. 
Rodríguez, que había re-emplazado á Baraya en 
su mando, y fue completamente derrotado por él» 
cerca de Isquande, en 1811. 



323 

Ya hemos descrito, entre las ocurrencias del 
año de 1809, la formación de la Junta de Quito, 
y su disolución subseqüente por los esfuerzos 
combinados de los vireyes de Nueva Granada y 
del Perú. £1 degüello del 2 de Agosto habia 
exasperado los ánimos del pueblo de Quito basta 
tal puntos que atacaron, no teniendo otras armas, 
con navajas y palos á las tropas de Lima que 
hicieron fuego sobre el pueblo. El resultado hu« 
biera sido contra los Españoles, si el presidente, 
el Conde Ruiz del Castillo, y los miembros de la 
Audiencia, no hubiesen publicado un acto de 
olvido en favor de los habitantes, y mandado á 
las tropas de Lima salir de la ciudad* Montafar, 
que habia sido enviado como Comisionado Regio 
con A. Villavicencio por la Regencia, para man- 
tener su autoridad en Nueva Granada, y que ha- 
bia llegado ya tarde para poder servirla, tomaron 
ventaja de los temores de las autoridades Españo- 
las para persuadirlas de formar una Junta, cuyo 
presidente debia ser Ruiz del Castillo, La Re- 
gencia aprobó esta Junta, la única aprobación de 
esta naturaleza que jamas ocurrió, pero nombraron 
á Molina presidente. 

Volvamos ahora á Caracas, á relatar los sucesos 
que ocurrieron alli durante el año 1811. 

El Congreso se reunió, según los reglamentos 
prescritos por la Junta Suprema, el 2 de Marzo 
de 1811. Antes de su reunión habia formado 
una diputación, que consistía de Don F. X. Us- 
tariz, Don Fermín Paul, el General Miranda, 



324 

Don Juan Roscio, y de otros, con ordenes de 
formar una constitución, que debía ser presentada 
para la consideración del Congreso. Los miem- 
bros de la diputación tubieron varias juntas, á ex- 
cepción del General Miranda, que era de dife- 
rente opinión, y convinieron en el plan de una 
confederación provisional. Miranda envío un 
plan á la diputación, que habia pensado presentar 
á los Americanos del Sud, si su expedición de 
1806 hubiese tenido buen éxito, y que no diferia 
mucho del antiguo gobierno colonial. 

Esta circunstancia hizo muchos enemigos á 
Miranda. Desde el principio se temia su influxo 
en los negocios públicos, aunque los amigos de la 
independencia estimaban altamente sus talentos y 
sus virtudes. Aun habia muchos que creían era 
' imposible obtener la libertad en Venezuela sin 
desarraigar todas las instituciones viejas que les 
recordaban su antigua dependencia. 

El 5 de Julio de 1811, algunos de los miembros 
hicieron la proposición en el Congreso de discutir 
la independencia de Venezuela, á la que se con- 
vino en el mismo dia. 

El 1 1 del mismo mes se publicó el Acto de la 
Independencia de Venezuela, que, por no estar 
muy bien escrito, no insertamos aqui. 

El 30 del mismo mes se publicó un Manifiesto 
al mundo por la confederación de Venezuela, en 
el que se contenían las razones sobre las que fun- 
daba su completa independencia de España, ó de 



325 

qualesquiera otro poder extrangero, y que omiti- 
mos por la misma razón que el anterior. 

A esta época el Gobierno se halló muy alarmado 
por los rumores de una conspiración, de la que 
habiéndose recibido noticia oportuna, se arresta- 
ron á las principales personas concernidas en ella. 

Mientras que estas cosas ocurrían en Caracas, 
algunos Españoles obtubieron posesión de Valen- 
cia, que tenia una pequeña guarnición, y cuyos 
habitantes estaban incomodados con el Congreso. 
Se formaron y armaron tropas, é hizieron toda 
especié de preparativos para resistir al Gobierno 
de Caracas. 

El Gobierno se hallaba ahora en una situación 
muy crítica. Varios de los conspiradores habian 
sido arrestados ; pero rehusaron descubrir sus 
acomplices. No podían ahorrar tropas para mar- 
char contra Valencia, pues en tal caso hubieran 
dexado á Caracas sin protección. En este dile- 
ma, resolvieron llamar á los habitantes á las armas, 
y enviaron al General Toro á Valencia. Poco 
tiempo después dieron el mando al General Mi- 
randa, el que después de dos ataques victoriosos, 
logró tomar la ciudad por asalto. Miranda ofre- 
ció entonces marchar con 4000 hombres contra 
Coro, que estaba aún por los Españoles, y el Go- 
bierno accedió gustoso á su propuesta ; pero sus 
enemigos, exasperados de su feliz suceso contra 
el enemigo, pusieron en obra todas los medios 
para oponerse á sus planes, en los que el Con- 
greso cooperó demasiado. 



326 

El Congreso volvió ahora su atención hacia la 
formación de la nueva constitución. - La mayoría 
era decididamente en favor de un gobierno fede- 
rativo. Para lograr su adopción, insertaron ensa- 
yos en las gazetas, y distribuyeron con mucha 
industria quadernos, en los que se trataba de pro- 
bar las ventajas que resultarían de una constitu- 
ción como la de los Estados Unidos. De este 
modo excitaron las esperanzas del pueblo; y 
aunque se hubiera podido formar una constitu- 
ción mas adequada á los hábitos del pueblo Ame- 
ricano del Sud, y mas adaptada á las circuns- 
tancias en las que se hallaban entonces, la espe- 
ranza de obtener un grado de prosperidad igual 
al que gozaban los Estados Unidos, imponía 
silencio á quantos argumentos podían urgirse 
contra ella. 

Después de muchos meses de discusión conti- 
nua, los representantes de Venezuela ofrecieron 
para la aprobación del pueblo, el 23 de Diciembre 
de 1811, la prometida constitución. Formaba un 
volumen, dividido en nueve capítulos. En el 
primero, se proponía la religión Católica por la 
religión de estado. En el segundo, dividían el 
Congreso en dos cámaras, la de representantes y 
la del senado, que tendrían el poder de hacer los 
tratados de guerra y paz, levantar exercitos, &c. : 
la elección de los representantes se debía hacer 
por los colegios electorales ; la del senado, por 
las legislaturas provinciales. El capitulo tercero 
trataba del poder executivo, que seria puesto 



327 

entre las manos de tres personas» que debían ser 
elegidas por los colegios electorales ; y estas per- 
sonas poseían el poder de nombrar geuerales para 
los exercitos, y oficiales para la administración de 
la hacienda publica, &c. El capitulo quarto tra- 
taba del tribunal supremo, que debía juzgar de 
todas las materias respecto á los pactos federa- 
tivos, del establecimiento de jurados, &c. £1 
quinto determinaba los limites de las autoridades 
provinciales, "de las garantías mutuas entre las 
provincias, y de que se admitiese la Guian a y 
Maracaibo en la confederación, asi que estubiesen 
ubres del poder Español. El sexto y el séptimo 
proponían de que la constitución se volviese á exa- 
minar, y que recibiese la sanción del pueblo. El 
octavo declaraba la soberanía del pueblo ; los de- 
rechos del hombre en sociedad $ que los extran- 
geros, de qualesquiera nación que fueron, se reci- 
biesen en Venezuela, con tal que respetasen la 
religión nacional ; que se aboliese el uso del tor- 
mento, &c. El noveno y ultimo trataba de ma- 
tenas generales. 

El Congreso señaló, como los Estados Unidos, 
un territorio en el que las autoridades confe- 
deradas debian residir : se íixó la ciudad de Va- 
lencia, y el Congreso tubo allí sus sesiones á prin- 
cipios de Marzo de 1812. 

Mientras que en America ocurrían estos suce- 
sos, la Regencia y las Cortes estaban llenas de 
indignación á los actos del gobierno colonial. 
La guerra era el deseo que animaba al Gobierno ; 



328 



y este sentimiento prevalecía igualmente entre 
los. comerciantes de Cádiz. Despacharon tropas 
á Coro y á S to Marta, aunque tanto se necesita- 
ban en aquel momento para la defensa de la Pen- 
ínsula. 

El Gobierno Ingles hizo este año (1811) otra 
tentativa para efectuar una reconciliación entre 
España y sus colonias, que fue tan ineficaz como 
la precedente. 

Todo prosperaba en esta epoco en Caracas. 
El gobierno estaba respetado ; la fuerza militar 
era considerable ; y el pueblo estaba contento. 
El comercio florecía ; y la America juzgó que ya 
habia por fin llegado el momento de recoger el 
fruto que invariablemente acompaña á la libertad, 
quando uno de los mas tremendos terremotos 
que se han conocido 9 arruinó toda la ciudad de 
Caracas, el Jueves Santo, 26 de Marzo de 1812. 
La tierra fue convulsada por un minuto y cinquenta 
segundos, en todas sus direcciones, y perecieron 
cerca de 20,000 almas. 

Nada de mas desgraciado podia haber occur- 
rido. Esta calamidad, que en qualesquiera otra 
época no hubiera pasado mas que como, una mera 
convulsión de la naturaleza, fue inmediatamente 
construida por los clérigos, que habían sido pri- 
vados por la constitución de algunos de sus pri- 
vilegios, lo que les hacia hostiles al estado pre- 
sente de cosas, como una manifestación de la 
colera divina sobre los que habian favorecido la 
revolución. Estas exhortaciones no fallaron en 



329 

producir un grande efecto, acompañadas de la 
circunstancia de que la catástrofe ocurrió el Jueves 
Santo, dia en que habian renunciado su fidelidad 
al Gobierno Español. 

Estos males fueron aun agravados por las ven- 
tajas que obtubo Monteverde, el general Espa- 
ñol, las que conduxeron á la reducción de Carora, 
que estaba entonces en manos de los patriotas. 
Las tropas de Barquisimeto se estaban preparan- 
do á salir contra ellos, quando se hundieron los 
quarteles con el terremoto, sepultando en* sus 
ruinas á muchos de los soldados, y dexando á su 
comandante Xalon muy mal herido. También 
el papel moneda, que el Gobierno se había visto 
precisado. á circular para remediar las grandes 
urgencias del estado, experimentó desde el terre- 
moto un caida considerable en su crédito. 

Para remediar á estas urgencias, el Congreso 
determinó recurrir á aquellas medidas, .que se 
adoptan por lo general en las repúblicas en las 
situaciones desesperadas. Resolvieron conferir 
á algún gefe un poder dictatorio. Inmediata- 
mente eligieron al General Miranda para ese 
efecto, dándole el mando del exercito, y autori- 
zándole á obrar en todas las ocasiones según 
juzgase ser mas ventajoso para el bien de la 
patria. 

En el entretanto Monteverde tomó Barqui- 
simeto, Araure, y S n Carlos; estas dos ultimas 
plazas siendo muy importantes, porque mandan 
todos aquellos inmensos llanos, de donde las ciu- 



330 

i 

dades situadas en las partes montañosas de Vene- 
zuela reciben sus víveres y ganado. No halló 
apenas ninguna resistencia ; cuerpos enteros del 
exercito patriota se pasaban á él en los sitios 
donde se presentaba. 

Si las tropas que Varinas, Cumana, y Caracas 
habían enviado contra la Guiana, hubieren sido 
empleadas contra Monteverde, se hubiera visto 
precisado á retirarse. Pero estas estaban dema- 
siado distantes. Ademas de eso, las victorias de 
Monteverde les desalentaron de tal suerte» y la 
deserción había sido tan grande, que aunque 
estaban baxo el punto de tomar la Guiana, se re- 
tiraron sin dar ningún golpe importante. 

Miranda había evaquado k Valencia» y había 
tomado posesión de una posición muy fuerte 
llamada la Cabrera» cerca de Lago del Valencia» 
el que, poco después, tubo que abandonar por la 
traición de los habitantes que se habían declarado 
por las realistas» y que mostraron un sendero por 
el que podían evitar el desfiladero. £1 General 
Miranda tubo, en conseqüencia de esto» que reti- 
rarse á la Victoria» donde su retaguardia fue ata- 
cada por las tropas realistas, que fueron rechaza- 
das con una perdida considerable. 

La conducta prudente del General Miranda 
comenzaba á restablecer el orden en Caracas, y 
la disciplina en el exercito, quando algunos Es- 
pañoles tomaron á Puerto Cabello, por la traición 
del oficial de guardia. £1 Coronel Simón Bolívar, 
que era en aquel tiempo gobernador, juzgando 



asi 

seria imprudente hacer un ataque sobre el fuerte, 
se hizo á la vela por La Guayra con sus oficiales. 
La perdida de este fuerte tubo conseqüencias 
muy perjudiciales para la causa de la indepen- 
dencia. Por su captura, se abrió una comunica- 
ción con Coro y Porto Rico, de donde podían 
recibir provisiones, que antes tenian que ir á bus* 
car á la distancia de 150 leguas. 

£1 General Miranda, percibiendo que la deser- 
ción aumentaba todos los dias ; que el pays de 
donde Caracas sacaba sus socorros estaba en 
manos del enemigo ; que su exercito era inferior 
en numero al de Monteverde, y ademas de eso 
mal armado, la mayor parte de los fusiles y amu- 
niciones habiendo sido enterradas ó destruidas el 
dia del terremoto ; mientras que Monteverde, ai 
contrario, ademas de los socorros que halló en 
Puerto Cabello, se hallaba bien provisto de todo 
quanto necesitaba, determinó, con la aprobación 
del poder executivo, proponer una capitulación, 
cuyas condiciones fueron admitidas por Monte- 
verde. Estos eran los artículos : — 

1. Que la constitución que las Cortes habian 
presentado á la nación Española, seria la consti- 
tución de Caracas. 

2. Que ninguna sería perseguido por sus opi- 
niones anteriores. 

3. Que toda la propiedad individual debia ser 
sagradamente respetada. 

4. Que se permitiría emigrar á todos los que 
deseasen salir de Venezuela. 



S3á 

En conseqüencia de esto, Caracas volvió otra 
vez á caer en manos de los realistas. Miranda 
y otros muchos se dirigieron á La Guayra, coa 
la intención de embarcarse alli para Cartagena. — 
¡ Ojala estubiese en nuestro poder hechor un velo 
sobre las transacciones subseqüentes ! — Basta de- 
cir, que Miranda, que durante treinta años había 
trabaxado en favor de la libertad de sus compa- 
triotas, fue prendido y entregado por aquellos 
mismos compatriotas á los Españoles, los que en 
desprecio de la capitulación, en desprecio de los 
derechos reconocidos por todas las naciones civi- 
lizadas, le arrajarQn, como á otros mil, en los 
calabozos de La Guayra y Puerto Cabello. Sor- 
dos á todo principio de humanidad, encadenaron 
á este mártir de la causa de la libertad al suelo 
de la prisión en la que le tenian encerrado. De 
esta miserable situación salió por la intercesión 
de algunos oficiales Ingleses. De alli fue tras- 
ladado á Cádiz. 

En conseqüencia de esta capitulación, Cumana 
y Barcelona se entregaron á Monteverde ; y para 
coronar sus sucesos, recibió inteligencia que la 
expedición contra Guiana se habia enteramente 
malogrado. A la misma época los realistas de 
Maracaibo obtubieron posesión de los departa- 
mentos de Truxillo y de Merída, habiendo der- 
rotado repetidas veces á las tropas que habían 
dexado para su defensa, baxo el mando de Paje- 
des. 



383 

De este modo volvió esta provincia á caer baxo 
el poder de los Españoles hacia fines de Agosto 
de 1812. 

Volvamos ahora á los sucesos que pasaban á 
esty época en Nueva Granada. 

Esta provincia se hallaba perturbada por con- 
mociones violentas, ocasionadas por las diversas 
opiniones que prevalecían respecto á la forma 
de gobierno que debia adoptarse para ella. Lo- 
zano, presidente de Cundinamarca, se inclinaba á 
una forma federativa de gobierno, en lo que se 
veia opuesto por la Junta de Cartagena, y por 
el Congreso. Poco después Lozano dio su re- 
signación de la presidencia de Cundinamarca, en 
cuyo encargo fue reemplazado por A. Nariño, 
que en su turno desaprobaba el gobierno federa- 
tivo, y propuso otra constitución suya. A* esta 
constitución accedieron las provincias de Mari- 
quita, Neiba, y Socorro ; y Tunja estaba baxo el 
punto de hacer otro tanto, quando una división 
de las tropas de Nariño, baxo el mando de Bara- 
ya, desertó su estandarte, y se pusieron del lado 
del Congreso, que inmediatamente transfirió sus 
sesiones á Tunja. Esto dio origen á una guerra 
civil entre los partidarios del Congreso y los de 
Nariño, á principios de 1812. 

El exercito del Congreso, baxo el mando de 
Baraya, Ayala, y Ricaute, derrotaron á las tropas 
de Nariño en Palo Blanco, en la provincia de So- 
corro ; y los agentes del Congreso lograron des- 
prender las provincias de Mariquita y Neiba de 



334 . 

Nariño. Estos sucesos favorables indugeron al 
Congreso á establecer sus sesiones en Neiba, á 
cuyo parage las transfirieron el 4 de Octubre de 
1812. Las tropas de Nariño fueron otra vez 
derrotadas en Ventaquemada, y el exercito del 
Congreso marchó á sitiar á S te Fé en Diciembre 
de 1812. Nariño, que antes de esto había envia- 
do su resignación de presidente, que la represen- 
tación nacional rehusó aceptar, ofreció entregar 
la plaza y retirarse de Nueva Granada, con tal 
que los sitiadores respetasen las vidas y propie- 
dad de los habitantes ; pero estos insistieron en 
que se rendiesen á discreción, y esto habiendo 
sido rehusado, dieron el asalto á la ciudad, pero 
fueron completamente derrotados, y su exercito 
dispersado. Para recordar esta memorable der- 
rota', erigieron un monumento en S* Fé, en el 
quartel de S n Victorino. 

Don N. Molina, que había sido nombrado pre- 
sidente de la Junta de Quito por la Regencia, 
entró en el territorio de Quito á la cabeza de las 
tropas de Lima, que se habian retirado de Quito 
después del estrago del 2 de Agosto. La Junta 
de Quito rehusó admitirle sino desbandaba el 
exercito, y se quexaron á las Cortes, las que in- 
mediatamente dieron ordenes á Molino de desis- 
tir. Esto lo rehusó hafcer, alegando el pretexto 
de que tan amenudo se han servido los Españoles, 
que habian obtenido la orden por abrepcion y 
subrepción. Entonces la Junta dio ordenes al 
exercito, que habia formado para su protección 



335 

contra el obispo de Cuenca, que marchase baxo 
el mando de Montafar, el que fue completamente 
derrotado por los realistas de Cuenca; y Don 
N, Montes, que fue el sucesor de Molino, entró 
en Quito el 6 de Noviembre, poniendo todo á 
sangre y fuego. Aun no estando satisfecho de 
la mortandad que esto ocasionó, despachó tropas 
en busca del obispo, monjas, y otras personas que 
se habían huido, y en el entretanto hizo morir de 
cada cinco habitantes uno de los que habían que- 
dado para defender la ciudad. Esta escena car- 
nicera la describe el mismo Montes, en una carta 
del 11 de Noviembre, al Gobernador de Guaya- 
quil. 

Monteverde, en lugar de tratar concillarse los 
ánimos de los habitantes, que no podían estar mas 
cansados de las escenas de turbulencia y revolu- 
ción de que habían sido los testigos durante los 
dos últimos años, no pensaba mas que en saciar 
su venganza. Cada realista se volvió en espía y 
denunciador publico ; y era uno de los mayores 
crímenes haber pertenecido al partido republi- 
cano. Todas las prisiones estaban atestadas de 
patriotas ; otros edificios estaban convertidos en 
prisiones ; y se podía decir con bastante aparien- 
cia de verdad, que toda la población estaba baxo 
arresto. Estas medidas severas fueron aprobadas 
por las Cortes de España, y Don Juan O'Donaju, 
ministro de la guerra, habla, en su informe á las 
Cortes del 2 de Octubre de 1813, " de la indul- 

8 



336 

gencia que sé había mostrado á los insurgentes 
de Caracas." 

Los realistas de S u Marta no estaban tam- 
poco ociosos á esta época. Determinaron tomar 
ventaja de los disturbios que prevalecían entre el 
pueblo de Cartagena, á causa de la circulación 
del papel moneda, y de la falta de comercio, que 
nacia del estado inquieto en que estaban las pro- 
vincias del interior. Lograron tomar posesión de 
los departamentos de Tolu y S° Benitos. Estos 
sucesos excitaron mucha alarma en Cartagena, 
la que aumentó aun mas con la noticia de que 
Venezuela estaba en posesión de Monteverde, 
y que habia una guerra civil entre Nariño y 
el Congreso. — Una fragata Inglesa, la Garland, 
llegó en aquel tiempo con proposiciones en favor 
de Don Benito Peres, el virey nombrado por el 
Gobierno Español, del Almirante Ingles en la 
Jamaica, en los que ofrecía llevar á Panamá á los 
diputados, caso que las proposiciones fuesen apro- 
badas por el Gobierno de Cartagena. Lo fueron 
en efecto, y J. M. del Real y G. Pineres fueron 
nombrados para tratar con el virey. En conse- 
qüencia de esto se embarcaron para Chagres, para 
ir de allí á Panamá. A su llegada fueron inme- 
diatamente arrestados ; y no fue sino después de 
mucho interceder de la parte del Almirante In- 
gles, que se les permitió embarcar, después de 
haber estado presos ocho semanas. 

Sin embargo, el Gobierno de Cartagena estaba 
determinado á poner en obra todos los medios 



337 

m 

que estubiesen en su poder, para oponerse á los 
Españoles. Para este efecto despacharon á Gu- 
tiérrez Moreno á las Islas de las Indias Occiden- 
tales, con poderes para conceder patentes á los 
que quisieren equipar buques en corso baxo su 
pavellon. Obtubó enviar á Cartagena muchos 
oficiales, y algunos soldados, lo que molestó 
mucho al comercio de los Españoles en aquella 
parte. Su exercito estaba disciplinado por ofi- 
ciales que habían emigrado de Caracas, y dividido 
en dos cuerpos, uno de los quales estaba baxo el 
mando de Cortés Campomanes, Español, y el otro 
baxo el mando de Labattu, Francés. Cortés re- 
conquistó los departamentos de Tolu y de S n 
Benito, y Labattu logró desposeer á los Españoles 
de S n Antonio, del Peñón, Guaymaco, y de otros 
puntos fortificados del rio Magdalena. También 
logró tomar posesión de S* Marta, el 6 de 
Enero de 1818. Labattu tenia ahora en su poder, 
hechar á los realista^ afuera de la provincia del 
Rio de la Hacha, lo que á haberlo efectuado, 
hubiese consolidado el poder de los indepen- 
dientes en este lado : pero su conducta hacia los 
habitantes de S to Marta fue tan impolítica, que 
se rebelaron contra él, aunque había un partido 
muy grande en favor de la independencia. En 
lugar de tratar de recobrar y asegurarse de su 
conquista, cosa de fácil execucion, el puerto es- 
tando en su posesión, y teniendo en él una fuerza 
naval considerable, se embarcó precipitadamente 
para Cartagena, dexandole en posesión de los 

TOM. II. Y 



3S8 

realistas, que habían recibido refuerzo de Puerto 
Bello, Habana, y Maracaibo. 

El Gobierno volvió entonces á equipar otra 
expedición baxo el mando de Chatillon, oficial 
Francés, que atacó á los realistas en Papares ; 
pero que fue rechazado, hecho prisionero, y afu- 
silado. Volvieron á enviar otra expedición baxo 
Labattu, la que también se malogró. Entonces 
el Gobierno de Cartagena se contentó con obrar 
en la defensiva, protegiendo sus fronteras y la 
navegación del rio Magdalena, que había estado 
muy interrumpida, y últimamente interceptada 
por los realistas. 

Samano» que, después de la toma de Quito, 
habia sido nombrado por Montes para mandar el 
exercito Español, tomó la ciudad de Popayan en 
su camino á S u Fé. Los realistas de Los Pas- 
tos habían previamente hecho prisionero á Don 
J. Caycedo, presidente de la Junta de. Quito, y á 
Macauley, un Americano del. Norte, que manda- 
ba él exercito de Popayan, y á otros muchos, que 
fueron todos sacrificados. El Congreso de Nueva 
Granada y Nariño, aunque antes estaban opues- 
tos, reunieron Sus tropas unanimamente para re- 
sistir a los realistas, las que subían á 8000 hom- 
bres, y marcharon al encuentro del enemigo, baxo 
el mando de Nariño, que habia sido nombrado 
dictador para ese efecto. Nariño derrotó á los 
Españoles en una batalla que tubieron en el Alto 
del Palacio, y Samano se retiró á Tumbo ; en 
donde habiendo sido reforzado por una división 



339 

de su exercito, que no había tomado parte en el 
ultimo combate, prosiguió su camino á Popayan, 
y acampó su exeí-cito en Calibio. Náriño ha- 
biendo dividido su exercito en tres cuerpos, ata- 
có inmediatamente á los Españoles, y ganó una 
completa victoria, • Ayméric fue nombrado suce- 
sor de Samanó para mandar el exercito, qué re- 
forzó con tropas nuevas que había traído de' 
Quito. Nariño organizó un gobierno popular, y 
se dirigid hacia Los Pastos. 

En sú camino á Los Pastos, que dista 80 leguas 
de Popayan, Nariño atacó el Alto de Juanambu, 
los Tacines, y Aranda, que tomó sucesivamente, 
aunque tío sin sostener una perdida considerable. 
Nariño estaba ya muy cerca de la ciudad de Pas-* 
tos, á la que se avanzaba á la cabeza de una divi- 
sión de su exercito, quando las espías del enemigo 
divulgaron el rumor de que Náriño había sido 
atacado, derrotado, y hecho prisionero. Esto 
causó mucha consternación entre las tropas ; y 
el enemigo informado de ello, envío un destaca- 
mento contra Nariño, verificando el antecedente 
rumor, haciéndole prisionero. Este suceso ocur- 
rió en el mes de Junio de 1814, y fue sumamente 
perjudicial al exercito independiente ; tanto que 
con dificultad toda la prudencia y valor de Don 
J. M. Cabal bastó para efectuar la retirada del 
exercito á Popayan, hasta cuyo parage se vio 
perseguido muy de cerca por las tropas Espa- 
ñolas de Aymeric. 



340 

Don Antonio Nariño es uno de aquellos ami- 
gos ardientes de su pays que hacía mucho tiempo 
deseaba su independencia, y que trató de promo- 
verla. La libertad con que expresaba sus deseos 
y opiniones, fue la causa de su arresto en el año 
de 1794, junto con muchos de sus amigos, jóve- 
nes de familias muy distinguidas de. S te Fé de Bo- 

• gota. Duran, Cabal, Cortes, Umana, Nariño, 
Zea, (el presente ministro de Colombia á las cor- 
tes Europeas), y otros, fueron enviados en aquella 
época á España baxo escolta. Nariño se escapó 
en el mismo acto de desembarcar en Cádiz, y se 
presentó al gobierno de Madrid. Apesar de este 
acto de sumisión, dieron ordenes para prenderle, 

* y se volvió á escapar, pasó á Francia ; y de allí 
vino á Inglaterra, donde llego al mismo momento 
que el plan de Pitt para separar á Tierra Firme 
del Gobierno Español estaba en contemplación, 
en 1796. Entonces Nariño volvió á Nueva Gra- 
nada incógnito, con el objeto de llevarlo á efecto ; 
pero fue descubierto, y encarcelado por muchos 
años, durante los quales sufrió todos los males de 
pobreza, de los calabozos, &c. Por fin obtubó 
su libertad, baxo la condición que no saldría de 
S ta Fé, y de que seria siempre acompañado por 
un soldado. Quando la guerra de España co- 
menzó, el Gobierno de S to Fé, temeroso de sus 
poderes extraordinarios de persuasión, y del in- 
fluxo y crédito que tenia, le hizo arrestar, y le 
mandaron enviar á Cartagena; pero Nariño se 
volvió otra vez á escapar, y se fue á S te Marta. 



341 

Allí fue descubierto por un soldado Español, que 
informó al gobernador de ello. Inmediatamente 
fue arrestado, y arrojado en los calabozos de 
Boca Chica. Quando la Revolución ocurrió fue 
puesto en libertad ; pero su salud habia sufrido 
mucho, y sus piernas estaban muy hinchadas con 
los grillos que habia gastado durante el tiempo 
de su prisión. Es una circunstancia muy extra- 
ordinaria, la de no haber sido afusilado quando 
fue hecho prisionero, como lo fueron la mayor 
parte de los que 'cayeron en manos de los Es- 
pañoles ; pero en lugar de eso fue conducido á 
Quito, de allí á Lima, y después á La Carraca en 
Cádiz. De alli salió al tiempo de la ultima revo- 
lución en España, y de este modo se halla aun 
habilitado para ocupar el resto de una vida, que 
ha sido empleada incesantemente en la causa de 
la libertad y de la independencia. 

Volvamos ahora á la narrativa de los sucesos 
que ocurrieron en Venezuela durante los años 
1813 y 1814. Los habitantes estaban tan exas- 
perados de la conducta cruel y vengativa de los 
Españoles, que determinaron renovar sus esfuer- 
zos por la independencia. Cumana fue la pri- 
mera provincia que dio el exemplo de resistencia 
á las opresiones intolerables de M onteverde. D. 
N. Marino, un joven activo y valeroso, reunió á 
los desafectos, y tomó la ciudad de Maturin. 
Fue atacado por los Españoles, los que fueron re- 
chazados. Monteverde determinó ir él mismo en 
persona contra Marino, é hizo un segundo ataque 



042 

á principios de Abril, en ej qup fue copipleta- 
mente derrotado. 

Don Simón Bolívar, uno de los habitantes mqs 
distinguidos de Caracas, habia pb te nido del Con- 
greso de Nueva Granada cerca de 600 hombres j 
y con estos pasó los Andes, situados cerca de las 
provincias de Tunja y Pamplona, y se avanzó 
hacia la Tachira, los confines de Nueva Granada, 
resuelto á efectuar la independencia de su pays, 
si esta fuese posible. 

Como Bolívar es uno de los 'caracteres mas dis- 
tinguidos que han tomado parte en la Revolución 
de Colombia, cqnvendra que le introduzcamos 
mas particularmente á la noticia del lector. 

Bolívar marchó á España quando era muy 
joven, y fue uno de Jos pocos Creollos á quienes 
la corte de Madrid concedió la permisión de pasar 
á Francia y á Italia. Quando ocurrió la Revolu- 
ción de Caracas, fue comisionado por Ja Junta 
Suprema para qije pasase; á Lqndres á solicitar la 
protección del gabinete Ingles en favor del nuevo 
Gobierno. 

A su vuelta á Caracas, Bolívar, no aprobando 
os planes de política que el Congreso seguía en 
aquel tiempo, rehusó mezclarse en los negocios 
públicos, y vivió muy retirado. El peligro que 
amenzaba á su pays después del terremptp le re- 
tiró de su soledad, y fue nombrado por Miranda 
al puesto de gobernador de Puerto Cabello ; cuy$ 
plazs} sp perdió desgraciadamente quando esfaba 
baxo su mando. La capitulación que Miranda 



343 

concluyó después, no fue con la aprobación de 
Bolívar; y poco después de haber entrado los 
realistas en Caracas, obtubó un pasaporte por 
favor especial de Monteverde, con el que se em- 
burpó, y proseguio hasta Curacoa. Desde esta 
isla se hizo á la vela para Cartagena, donde el 
Gobierno le dio el mando de una división de 
tropas.. Habiendo libertado las orillas del Mag- 
dalena del poder de los realistas en 1812, tomó 
el camino de Ocaña. Al mismo tiempo envío su 
segundo en mando, el Coronel Rivas, á Tunja, 
doqde estaba reunido el Congreso de Nueva Gra- 
nada» para pedir refuerzos que le habilitasen á 
penetrar en Venezuela, los que obtúbo. 

JBolivar habiendo tomado por sorpresa á los 
realistas en Cúcuta con su pequeño exercito, les 
derroto. De alli despachó á N. Briceño con al- 
gunos oficiales á Guadalito, donde levantó un 
cuerpo de caballería, con el que invadió la pro- 
vincia de Varinas, mientras que él mismo tomaba 
posesión del departamento de Merida, después de 
haber derrotado á los realistas en la Grita. Bri- 
ceño fue completamente derrotado poco después, 
y él mismo con varios de sus oficiales hechos pri- 
sioneros. Tiscar, el gobernador de Varinas, le 
mandó afusilar, lo mismo que á ocho de los prin- 
cipales habitantes de aquella ciudad, que fueron 
acusados de tratar de facilitar la empreza de 
Briceño. Esta conducta exasperó el animo de 
Bolívar, que resolvió, desde aquel momento* re- 
taliar sobre quantos prisioneros cayesen entre sus 



344 

manos. Desde entonces la guerra fue baxo el 
nombre de guerra á muerte. 

Bolívar dividió su exercito, que habia aumen- 
tado considerablemente, y que aumentaba diaria- 
mente, en dos cuerpos ; uno de los quales le puso 
baxo el mando del Coronel Rivas. Los dos 
cuerpos dirigieron su marcha hacia Caracas, por 
los departamentos de Truxillo y de Varínas. Los 
realistas fueron rechazados en varios encuentros ; 
y en Lastoguanes, donde Monteverde habia jun- 
tada sus mejores tropas, fueron completamente 
derrotados. Esto victoria se debió principalmente 
á la deserción de la caballería de Monteverde. 
Entonces el general Español se retiró á Puerto 
Cabello con el resto de sus tropas. Bolívar no 
perdió tiempo, antes se avanzó sobre Caracas, 
donde los habitantes le estaban aguardando con 
ansia como á su libertador. En el entretanto, 
Eieno, el gobernador Español, reunió una Junto, 
compuesta de la Audiencia, del Clero, y de los 
principales oficiales de la guarnición, que resol- 
vieron enviar comisionados á Bolívar. Los co- 
misionados se vieron con Bolívar en La Victoria, 
el que aceptó el tratado. Después de la capitu- 
lación prometió que ninguno sufriría por su an- 
tigua amistad por el Gobierno Español, y que 
todos tenían la libertad de retirarse de Venezuela, 
y llevarse consigo sus efectos. 

La siguiente proclama se publicó el 16 de 
Agosto de 1813, pocos días después de su entrada 
en la capital de Caracas, que ocurrió el 4 del 



3*5 

mismo, en la que se invita á todos los extrangeros 
á entrar en el servicio de la República. 



República de Venezuela. 

Simón Bolívar, Brigadier de la Union, y General en 

Gefe del Exercito Libertador de Venezuela. 

• 
Por quanto las Provincias de Venezuela han entrado por 

segunda vez en el goze de su libertad é independencia, que 
les fue usurpada momentáneamente por un puñado de Es- 
pañoles, que han señalado su Gobierno con horrendos críme- 
nes y negras injusticias, siendo una de ellas la de robar, per- 
seguir, y exterminar á los honrados extrangeros que justa- 
mente merecían la protección y consideraciones del Gobierno 
en nuestra primera transformación política; y por quanto la 
conducta de un pueblo libre debe ser absolutamente opuesta 
á la que observan nuestros enemigos, que lo han sido, y serán 
siempre de la prosperidad y felicidad de las Americas,— 

He resuelto por tanto, 

Lo primero, Que se invite de nuevo á los extrangeros, de 
qual quiera nación y profesión que sean, para que vengan á 
establecerse en estas provincias, baxo la inmediata protección 
del Gobierno, que ofrece dispensársela abierta y francamente, 
en la segura inteligencia de que la feracidad de nuestro suelo, 
sus varías y preciosas producciones, la benignidad de nuestro 
clima, y un régimen prudente de administración que garantíze 
la seguridad individual, y el sagrado derecho de propiedad, 
debe proporcionarles todas las ventajas y utilidades que po- 
drían desear en su pays : 

Segundo, Que á qualquier extrangero que milite baxo 
nuestras banderas, defendiendo la causa de la libertad y de la 
independencia, se le conceda el derecho de ciudadano de 
Venezuela, y se recompensen sus servicios de un modo com- 
petente. 



346 

Dado en el Quartel-general de Caracas ; registrado por el 
Secretario de Estado y relaciones exteriores, y sellado con el 
sello de la República, á 16 de Agosto de 1813; 3 de la in- 
dependencia, y 1 de la guerra á muerte. 

Simón Bolívar. 

Antonio Muños febar, Secretario de Estado. 

El gobernador de Caracas, sin aguardar por la 
ratificación del tratado, se embarcó en La Guayra, 
llevándose consigo todo el tesoro publico y pri- 
vado que pudo recoger, dexando á la merced del 
conquistador cosa 1500 Españoles que no habian 
podido emigrar. Los artículos del tratado fueron 
enviados á Monteverde á Puerto Cabello» el que 
no quiso ratificarles, " porque era derogatorio á 
la dignidad de la nación Española el tratar con 
insurgentes." 

Las provincias que componían lo que entonces 
llamaban la República de Venezuela estaban ahora 
en posesión de los patriotas; Marino habiendo 
efectuado la libertad de las provincias orientales, 
mientras que Bolívar libertó las del occidente. 
A fines del mes de Agosto, de 1813, solo Puerto 
Cabello quedaba en posesión de los Españoles. 
A esta época Bolivar envío á Monteverde una 
bandera blanca, proponiendo un cambio de pri- 
sioneros. Aunque el numero de prisioneros que 
tenia Bolivar era mayor que el que tenia Monte- 
verde, sin embargo aun asi el general Español se 
obstinó en no querer tratar con Bolivar. 

Monteverde habiendo recibido un refuerzo de 
1200 tropas de España, y creyéndose baataute 



347 

fuerte para poder obrar en la ofensiva, atacó á los 
patriotas en Aguacaliente, y fue completamente 
derrotado. Casi todos los Españoles fueron Hu- 
ertos ó hechos prisioneros ; y el mismo Monte- 
verde fue mal herido en la acción. Sus tropas se 
retiraron á Puerto Cabello ; y Salomón tomó su 
mando en conseqüencia de la herida de Monte- 
verde. 

Bolívar hizo la mismo oferta á Salomón que 
había hecho antes á Monteverde. Salomón, de- 
terminó sobrepasar á su predecesor en falta de fe, 
arrestó al raensagero, y le cargó de grillos en los 
calabozos do Puerto Cabello. Isueta, su sucesor, 
fue aun mas lexos ; para impedir que los sitiadores 
hiciesen fuego sobre su linea, fexpuso los prisio- 
neros Americanos al fuego de sus baterías, y du- 
rante la noche los hecharon en pontones, donde 
casi cinquenta morían á la vez de sofocación. Los 
sitiadores retaliaron, exponiendo los prisioneros 
Españoles delante de su linea de batalla. En- 
tonces los Españoles condugeron quatro prisio- 
neros Americanos en frente del campamento 
Apiericano, y los afusilaron publicamente. Los 
nombres de estos distinguidos patriotas son, Pel- 
lín, Qsorio, Pointet, y el generoso Manuel Pulido. 
Esto necesariamente cerró toda comunicación 
entre las partes beligerantes. 

La guarnición de Puerto Cabello se mantenía 
aun; y aunque carecía de víveres, aun asi no 
querían escuchar ningún termino de capitulación. 
Los realistas de Cpro habiendo sido reforzados por 



348 

algunas tropas de Puerto Rico, hicieron una salida, 
baxo el mando de Ceballos, y derrotaron á los pa- 
triotas en Barquisimeto el 10 de Noviembre. Bo- 
lívar marchó contra ellos, y les batió sucesivamente 
en Vigirima, en Barbilla, y por ultimo en Araure 
el 5 de Diciembre. La batalla de Barbula costó 
caro á los patriotas, pues en ella perdieron al joven 
Girardot, que se habia distinguido mucho en los 
campos de Palacio, de Cúcuta, de Taguanes en 
Venezuela, y de Bogotá en Nueva Granada. Bo- 
lívar, llamado entonces el Libertador de Venezu- 
ela, mando un duelo anual, en consideración de 
esta perdida melancólica ; y se asignó una pensión 
á la familia de Girardot para siempre. 

Quando Bolívar entró en Venezuela, baxo la 
protección del Congreso de Nueva Granada, reci- 
bió ordenes de restablecer el Congreso Republi- 
cano. Esto Bolívar no juzgo político; y el pays 
continúo baxo un gobierno militar, durante el 
tiempo que estubo en posesión de los patriotas. 
Aunque Bolívar no abusó nunca del poder que 
poseía, esto no sucedió asi respecto á sus oficiales 
inferiores. El mejor de los gobiernos militares 
es insoportable, y las opiniones contra él eran tan 
decididas, que Bolívar resolvió, para aquietar 
estos disturbios, convocar una asamblea de los 
magistrados, dignitarios eclesiásticos, municipa- 
lidad, colegios, comerciantes, y de todos los pro- 
pietarios de tierra, el 2 de Enero de 1814. A 
esta asamblea Bolívar dio cuenta de sus operar 
ciones é intenciones al invadir Venezuela, y des- 



949 

pues resignó la autoridad suprema de que había 
sido investido. Sin embargo, la asamblea le vol- 
vió á investir con el poder dictatorio, á la suges- 
tión de Don C. Hurtado de Mendoza, uno de los 
mas firmes protectores de la causa de la indepen- 
dencia, en la que fue segundado por Don A. Rod- 
ríguez, presidente de la municipalidad, y Don 
Alzum, hasta la reunión de las provincias de 
Venezuela y de Nueva Granada baxo la misma 
forma de gobierno. 

Los Españoles no pudiendo subyugar la pro- 
vincia de Venezuela, resolvieron arrasarla y des- 
truirla. £1 gobernador de la Guiana, y los gefes 
de Puerto Cabello, determinaron levantar los es- 
clavos contra sus amos. Para efectuar este plan, 
enviaron muchos partidarios al interior del pays. 
Los mas molestos de estos eran Boves, Vanez, 
Rosette, Puy, y Palomo. Los quatro primeros 
eran Españoles; el ultimo un negro, que había 
sido proscripto como ladrón y asesino. Como 
Boves y Rósete recibían armas y municiones del 
gobernador de Guiana, se hallaron en estado de 
poner su plan en execucion en la parte oriental 
de la provincia de Caracas. Puy y Palomo re- 
cibían socorro de los gobernadores de Coro, 
Puerto Cabello, y Maracaibo; y la parte occi- 
dental de las provincias de Caracas, Varinas, Me- 
rida, y Truxillo, fueron el teatro donde cometían 
sus horrores. Tenían una correspondencia regu- 
lar con los gefes Españoles; y algunas de sus 



350 

cartas cayeron en manos de Bolívar, que de este 
modo descubrió toé» el plan. 

Prometiendo la libertad á todos fttó escfartofi» 
que en Venezuela subían á cerca de setenta mil, 
y enlistando á todos aquellos foragidos que se 
presentasen, que en un pays poco poblado, y que 
había sido el teatro de la guerra por tres años, 
eran muy numerosos, no fue difícil enlistar un • 
cuerpo de hombres, que alarmaban! por su numero 
y ferocidad. Por medios semejantes Puy y Pa- 
lomo subyugaron á Varinas, Guanare, y algunas 
otras ciudades. En Varinas, Puy cometió un acto 
de crueldad que relataremos al lector, para Mos- 
trar qual era el espíritu de que él y sus cámafadas 
iban inspirados. Después de la batalla de Araúré» 
en la que Cevallos fue batido, una división del 
exercito de Bolívar marchó á Varinas, á cuya 
plaza se había retirado Puy, temeroso de perder 
su vida. Había mandado arrestar quinientas Se- 
tenta y quatro personas, que consideraba como de- 
safectas. De estas, quinientas fueron afusiladas sin 
ninguna formalidad de juicio, quando uno de los 
edecanes de Puy dio el alarma, asegurando que 
se acercaban los Republicanos. Puy se informó 
con ansia si tendría tiempo para afusilar los se- 
tenta y quatro prisioneros restantes. El edecán 
reápondio que no ; y de este modo se libraron de 
la muerte. Poto tiempo después los Republica- 
nos evaquaron Varinas, y Puy volvió á eíitrar, 
esparciendo la desolación al rededor de si, y de- 
gollando á todos sus habitantes. 



351 

Boves y Rósete dirigieron su marcha desde el 
Orinoco á los valles de Tuy y Aragua. Los 
horrores que cometieron eti su marcha son ape- 
nas creíbles, y las edades futuras se pasmaran 
al oir que tales monstruos existieron baxo la for- 
ma humana. En una extensión de 400 millas, 
desde las orillas del Orinoco hasta las inmedia- 
ciones de Caracas, no ahorraron ni á una sola alma 
viva de los que rehusaron seguirles. Por medios 
tan desesperados levantaroil un cuerpo de 8000 
hombres, dé los que tan solo 50 eran Europeos y 
Canarios, algunos quantos mulatos, y el resto es- 
clavob. Marchaban como un torrente destruyendo 
quanto se les ponia por delante. Boves tomó 
posesión dé La Victoria, Rósete de Ocumare, que 
ion dos ciudades muy cerca de Caracas. Yanez 
y Puy habiendo conquistado á Varinas, efectuaron 
una unión con Boves y Rósete, á principios de 
Febrero de 1814. 

A esta época los prisioneros Españoles en La 
Güayra y Caracas entraron en una conspiración 
contra el Gobierno. Las tropas de Bolivar eran 
pocas comparadas con las del enemigo ; y no se 
atrevía á Sacar las guarniciones de La Guayra y 
de Caracas, por miedo de que los prisioneros que 
estaban alli no hiciesen alguna tentativa, y por 
el temor de que los esclavos, que no estaban sino 
demasiado dispuestos, se rebelasen contra sus 
amos. Habiendo llegado al mismo tiempo la 
noticia del degüello de los habitantes de Ocumare, 
tres de los quales habian sido asesinados en la 

8 



352 

iglesia, Bolívar, lleno de indignación, y su situa- 
ción crítica agravada por cuidados tan agoni- 
zantes, mandó, en un momento de frenesí, que 
executasen á los prisioneros que estaban en su 
poder, y cerca de 800 fueron afusilados en esta 
ocasión. Quando el gobernador de Puerto Car 
bello recibió noticia de ello, mandó que matasen 
á todos los prisioneros en su posesión. 

Bolívar se volvió á poner en campaña, y 
derrotó á Boves en la Victoria ; el Coronel Rivas 
derrotó á Rósete á las orillas del Tuy, y Yanez 
fue muerto en Ospinos. Sin embargo, Boves y 
Rósete volvieron á reunir sus fuerzas, y se diri- 
gieron otra vez á Caracas. Marino, que había 
marchado desde Cumana para reforzar á Bolívar, 
y que se juntó con una división de sus tropas baxo 
Montilla, rechazó á los realistas en Boca Chica* 
Pocas días antes Bolívar había batido á los realis- 
tas en S n Mateo ; y estas dos victorias les obligaron 
á levantar el sitio de Valencia. 

Después de estas perdidas Boves se retiró á 
Los Llanos ; y Cevallos, que mandaba el exercito 
sitiador en Valencia, se retiró á S n Carlos, adonde 
fue perseguido por Marino ; pero habiendo sido 
rechazado en un ataque que hizo el 1 6 de Abril, 
se retiró á Valencia. Cagigal, que había sido 
nombrado Capitán-General de Venezuela en lu- 
gar de Monteverde, traxó refuerzos de Coro ; y 
habiendo unido todas las divisiones baxo Cevallos, 
Calzada,' y otros, se avanzó hacia esta ultima 
plaza, con la intención de librar batalla á los 



353 

independientes. £1 28 de Mayo de 1814 los exer- 
citos se encontraron. La batalla se mantubo con 
la mayor obstinación de parte y de otra, pero por 
fin la ventaja se volvió en favor de los indepen- 
dientes : los realistas fueron completamente der- 
rotados, perdieron muchas armas y municiones, y 
dejaron 500 hombres en el campo de batalla 
entre muertos, prisioneros, y heridos. 

Bolívar, considerándose bastante seguro en la 
posesión de Venezuela, volvió ahora su atención 
hacia Coro y Los Llanos ; esperando destruir las 
esperanzas de los realistas, si se apoderaba de 
estos puntos, que era de donde los Españoles sa- 
caban sus recursos. Para lograr este objeto, Ur- 
daneta marchó contra Coro con 500 hombres ; 
Marino se dirigió, con cosa del mismo numero, 
contra S* Fernando de Apure en Varinas ; y el 
general en gefe se quedó, con la otra tercera 
parte de su exercito, para oponerse á Boves, que 
había estado al combate de Carabobo, y que se 
avanzaba con un numeroso cuerpo de caballería 
contra Bolívar. Si los realistas hubiesen aguar- 
dada á este cuerpo, hubieran quiza ganado esta 
ultima batalla ; y si Bolívar no hubiere dividido 
sus tropas, Boves hubiera sido indubitablemente 
batido, por la superioridad de disciplina de los 
patriotas. 

Pocos días después, las tres divisiones del exer- 
cito se hallaron muy distantes las unas de las 
otras. Boves atacó á Bolívar, y le obligó, des-, 
pues de muchas horas de combate, á abandonar 

TOM. II. z 



35* 

el campo. Cagigal y Calzada* después de haber 
juntado algunas de sus tropas dispersadas, ataca- 
ron á la división de Marino, y le forzaron á re* 
tirarse á Cumana, después de haber cortado su 
comunicación con Caracas. Quañdo Urdatíeta 
recibió inteligencia de estas derrotas, se hallaba 
demasiado lexos para poder socorrer á Caracas j 
de consiguiente se retiró con sus tropas á Cúcuta* 
en las fronteras de S* Fé. 

Desde este instante la confusión se mezcló 
entre los patriotas. En aquel momento no había 
ningún exercito para proteger á Caracas. £1 
pueblo estaba descontento con él gobierno militar 
de Bolívar ; y los habitantes de Los Llanos, desa- 
probando la conducta de Don J. Campo Elias, 
que hizo morir varios de sus compatriotas, que 
había hecho prisioneros en un combate prece* 
dente, tomaron abiertamente la causa de los rea* 
listas» Levantaron el sitio de Puerto Cabello, y 
el exercito se embarcó para Cumana, adonde Bo- 
lívar se dirigió con el resto de sus tropas, seguido 
de casi toda la población de Caracas, que temia 
la cruel barbarie de Boves, y de sus sequaces. 
Boves se avanzó sobre Caracas y La Guayra, que 
se entregaron en el mes de Julio de 1814. Sin 
embargo, Valencia se mantenía aun, y los realis* 
tas la pusieron el sitio; pero la guarnición no 
teniendo ninguna esperanza de socorro, aceptó 
las condiciones de la capitulación de los sitiadores; 
Como sabían quan grande era la falta de fé de los 
gefes realistas, pidieron que se celebrase una misa 



355 

antomne delante de los dos exercitos, y que el ge- 
neral realista tomase un juramento delante del sa- 
cramento pera guardar religiosamente los términos 
de la capitulación- Esto hedió» la ciudad fue 
estregada ; ¡ y, pocas horas después, los oficiales 
republicanos, con una gran parte de los soldados, 
fueron afusilados ! 

Botos siguió y alcanzó al exercito patriota en 
Barcelona, que derrotó en Araguita. La fortuna 
no acompañaba ya mas á las armas de Bolivar ; y 
los comandantes de su flotilla apostados para pro- 
teger la costa, rehusaron obedecer á sus ordenes. 
Considerando toda esperanza perdida, se embarcó 
con algunos de sus oficiales escogidos para Carta* 
gena. Rivas y Bermudez se separaron de él, y 
se fueron á Maturin con algunas tropas. Altt 
se reunieron á ellos todos los patriotas que sabían > 
no hallarían quartel si tenían la desgracia de caer 
en manos de loe realistas. Morales, y después 
Boyes, les atacaron aWi, pero los dos fueron recha- 
zados con grande perdida. Rivas y Bermudez 
obtubieron muchas ventajas sobre los realistas en 
varias acciones subseqüentes, pero los realistas 
lograron por fin derrotarles en Úrica el 5 de 
Diciembre de 1814. Entonces Maturin cayó en 
su poder ; pero tubieron que lamentar la perdida 
de su favorito Boves. Rivas fue hecho prisionero 
y afusilado, y su cabeza enviada á Caracas, en 
donde la expusieron publicamente. Bermudez 
se embarcó para la isla de Margarita, donde man- 
tubo el gobierno republicano, hasta la llegada 



356 

de la expedición de España baxo el mando de 
Morillo. 

Esta expedición consistía en 10,000 hombres, 
embarcados en Cádiz en cerca de cinquenta trans- 
portes, acompañados de dos fragatas. Este arma- 
mento fue enviado por Fernando el bien amado, 
que habia obtenido su libertad de Bonaparte, y 
que dio un decreto en Junio de 1814, en el que 
mandaba á los Americanos hechar ábaxo sus 
armas. Toda esperanza de reconciliación habién- 
dose ahora terminado; y muchos de los que 
hasta aquel momento habían mantenido los dere- 
chos de Fernando el VII. percibiendo que no 
habia ninguna esperanza de alivio para sus males, 
—que no habia ninguna alternativa sino la escla- 
vitud ó la libertad, — se pusieron baxo el estan- 
darte de la independencia. 

Las noticias de la retirada del exercito de Po- 
payan, de las victorias de Boves contra los re- 
publicanos de Venezuela, y el restablecimiento 
del rey Fernando, llegaron todas juntas al Con- 
greso de Nueva Granada. Los peligros que ame- 
nazaban la independencia del Sud de America se 
mostraban ahora en sus verdaderos colores j y se 
publicó una proclama, en la que después de reca- 
pitular las vicisitudes de los exercitos de las 
Repúblicas, y la situación de los negocios mili- 
tares en Nueva Granada, exhortaba al pueblo á 
hacer quantos esfuerzos estubiesen en su poder 
para rechazar á los Españoles, que les reducirían 
á aquel estado de abyecta esclavitud de la que 



357 

tan felizmente acababan de salir. Este docu- 
mento es con fecha del 1 de Septiembre de 1814. 

A pesar del estado critico de los negocios, Don 
Bernardo Alvarez, que había reemplazado á Na- 
riño en la presidencia de Cundinamarca, persistía 
aun en no querer acceder á la confederación, 
aunque tal conducta impedia llevar á efecto las 
excelentes medidas que el Congreso tomaba para 
la defensa de su paya. Alvarez informado que 
la voz general en la provincia era contra él, 
convino en enviar diputados para tratar con el 
Congreso sobre la unión de S* Fé. Se concluyó 
un tratado, pero que rehusó ratificar. Después 
propuso una alianza, que el Congreso rehusó 
aceptar. 

A fines del año de 1814 Bolívar llegó á Tunja, 
donde el Congreso tenia entonces sus sesiones. 
Las provincias confederadas, que obraban baxo la 
dirección del Gobierno General, determinaron 
forzar á la provincia de Cundinamarca á some- 
terse á su autoridad. Aquella división del exer- 
cito de Venezuela, que se habia retirado á Cúcuta, 
después de la derrota de Bolívar en La Puerta, 
recibió ordenes de marchar á Tunja ; y habiendo 
sido reforzada allí, marchó, baxo el mando de 
Bolívar, contra S to Fé, en Diciembre de 1814. 
Dieron el asalto á la ciudad, y los principales ar- 
rabales ya estaban en poder de Bolívar, quando 
Alvarez aceptó la capitulación que se le habia 
ofrecido, por la que se proponía, que Cundina- 
marca sería reunida á las provincias confederadas, 



«58 

gozando de los mismos derechos y privilegios que 
las demás. El Colegio Electoral se reunió, y 
habiendo ratificado la capitulación, invitó xl Con- 
greso á fixar su residencia aUi, lo que hizo poco 
tiempo después. 

El Congreso poseía ahora amplio poder* Pa- 
saron varías disposiciones, que tendían á denles 
mas vigor en su resistencia contra ke Españoles* 
In vestieron con el poder ejecutivo á tres peñones» 
Don R. Torices, García Rnbria, y M. Pey, muy 
conocidos por sus principios republicanos, y por 
sus talentos distinguidos. Al mismo tiempo pu- 
blicaron varios decretos, que contenían reglamen- 
tos para la elección délos miembros del Congreso, 
&c. con otras varias sabias provisiones para la 
economía interior del pays. 

El Congreso tenia ahora buenas esperanzas 
íu turas. Muchas de las cargas mas opresivas 
del pueblo habían sido alzadas,; el pueblo es- 
taba contento, y ponía confianza en la sabi- 
duría y energía del Gobierno. Contribuían 
todos con ardor á asistirle con sus personas y 
propiedades, y los frailes Dominicos dieron un 
noble exemplo de patriotismo, poniendo á la dis- 
posición del Gobierno una gran parte de la plata 
que habían estado recogiendo por muchos años, y 
amontonando en el santuario de Chiqutnquira. 
El Congreso, para evitar las intrigas de los Es- 
pañoles, decretó su expulsión de las provincias 
confederadas, dexandoles almismo tiempo la 4ibre 
disposición de sus .propiedades. 



359 

El Congreso mandó refuerzos para Cabal, que 
se estaba oponiendo, con el exercito de Popayan, 
á la marcha de los realistas. También Urdaneta 
recibió refuerzos para proteger la provincia de 
Pamplona, que los realistas de Maracaibo habían 
ameuudo amenazado de subyugan S* Marta era 
el tercer territorio que poseían los realistas, y á 
su reducción dirigía la confederación su principal 
atención* £1 haber poseído S* Marta, hubiera 
habilitado ai Congreso á hacer una vigorosa resis- 
tencia á la expedición de Morillo, que en aquel 
tiempo se estaba equipando en Cádiz, si hubiere 
sido destinada contra Nueva Granada. Bolívar 
fue nombrado Capitán General de los exercitos 
de Nueva Granada y Venezuela, y mandaba las 
tropas destinadas contra S* Marta. Pero las 
diferencias que se levantaron en conseqüencia de 
la oposición manifestada por el gobierno de Carta- 
gena al nombramiento de Bolívar, y su resenti- 
miento á tal oposición poniendo sitio á Cartagena, 
deshicieron los planes del Congreso, é hicieron 
mutiles ios esfuerzos de las provincias. 

Los realistas obtvbieroh posesión de una gran 
parte de la provincia, mientras que los indepen- 
dientes estaban combatiendo á las mismas puertas 
de la ciudad por enemistades particulares; y 
Morillo llegó justamente á tiempo para aprove- 
charse de la confusión que habían creado estos 
disturbios civiles. Bolívar capituló con el Go~ 
bienio de Cartagena, y salió de la provincia j 
desando á sus tropas para la defensa de la ciudad, 



360 

muy disminuidas por la guerra, y por la maligni- 
dad del clima. 

Morillo, aprovechándose de estas circunstan- 
cias, puso el sitio á Cartagena, y el Gobierno de 
S to Fé no tenia en su poder el asistir á la ciudad* 
Sin embargo, se hicieron muchos esfuerzos para, 
resistir á los realistas, que invadían la provincia 
en tres puntos diferentes. Cada individuo se 
esforzó lo mas que pudo j pero la fuerza de los 
realistas era tan grande, que ni todas las tropas 
recogidas por los patriotas hubieran podido opo- 
nerse á sus progresos. Cartagena fue tomada por 
los realistas ; y á pesar de los esforzados combates 
que libraron los patriotas en Cachiri y Los Reme- 
dios, fueron batidos en todas las partes, y Morillo 
hizo su entrada triunfante en Santa Fé de Bogotá 
en Junio de 1816. 

Sin embargo, los negocios de los realistas, á 
pesar de sus victorias, no estaban en una condi- 
ción nada floreciente, según parece por una carta 
de Morillo al Ministro de la Guerra en España, 
con fecha del 7 de Marzo de 1816, que se halló, 
á bordo del buque La Leona, que iba á Cádiz 
desde la Habana, quando fue capturado por una 
fragata de Buenos Ayres. En ella se queja de 
la resistencia obstinada que halló en todos los 
parages, del aborrecimiento por el nombre Espa- 
ñol, y del odio que reynaba, aun entre el clero, 
por el Gobierno Español. Ademas de eso asegura 
que era imposible esperar un feliz resultado ulte- 
rior, ni retener en sujeción el pays, sin socorros 



361 

inmediatos de España de hombres, armas, y mu- 
niciones. 

En el entretanto Bolívar se había hecho á la 
vela para la Jamaica, para armar una expedición 
en favor de Cartagena. Con esta intención se 
había dirigido á Aux Cayes, pero la captura de 
Cartagena impidió la exeeucion de su plan, y otra 
vez volvió su atención á Venezuela. 

La demasiada arrogancia de los Españoles in- 
dúxo á muchos Creollos, que al principio se hubi- 
eran alistado baxo sus banderas, á juntarse con 
los independientes, que se habían dispersado des- 
pués de la batalla de Úrica, y que formaron un 
cuerpo de guerrillas. Estos soldados, pues no 
pueden llamarse tropas, mandados por Monagas, 
Piar, Roxas, Saraza, Llanos, y otros, ocupaban el 
interior de la provincia de Guiana, Cumana, Bar- 
celona, Caracas, y Varinas, molestando á los des- 
tacamentos Españoles que perseguían casualmente, 
.y que amenudo derrotaban. 

Tal era el estado de Venezuela, quando Ariz- 
mendi levantó otra vez el estandarte de la rebelión 
en la isla de Margarita ; y habiendo batido varias 
á la guarnición Española, tomó posesión de una 
parte de la isla, al mismo tiempo que Morillo 
tomó la ciudad de Cartagena. 

Bolívar, con la esperanza de mejores sucesos, 
proyecto una expedición que asistiese á los patrio- 
tas de Margarita ; y juntándose á Brion, natu- 
ral de Curacoa, que había servido á bordo de la 
flotilla de Venezuela, y que habia sido naturali- 



362 

zádo ciudadano de Cartagena por sus servicios £ 
aquella provincia, reunió los emigrantes de Ve- 
nezuela, y parte de la guarnición que había eva- 
cuado á Cartagena. Brioo, que era un hombre 
hacendado» pagó ios gastos que se habían in- 
currido; por esta razón se le dio el mando de 
las fuerzas marítimas, que consistían en dos na- 
vios de guerra y en trece transportes, la mayor 
parte de ellos armados con cañones, y llevando á 
bordo cerca de 1000 soldados. Se hicieron á la 
vela de Aux Cayes á últimos de Marzo de 1816, 
y á principios de Mayo desembarcaron en Mar- 
garita, habiendo primero tomado dos navios de 
guerra Españoles, después de un combate muy 
sangriento, en el que Brioo fue herida Los 
Españoles abandonaron casi toda la isla, no guar- 
dando mas que el fuerte de Pampatar. 

Desde Margarita, Bolívar se embarcó para Ca- 
rupano, una ciudad á pocas leguas al oeste de 
Cumana, de que desposeyó á los realistas ; y ha- 
biendo armado muchas de las guerillas que vinie- 
ron á juntarse con ¿i, se embarcaron para Ocu- 
mare, que con Coroni son dos puertos situados en- 
tre La Guayra y Puerto Cabello. Cerca de estos 
puertos hay muchas plantaciones cultivadas por 
esclavos. A estos Bolívar dirigió una prodama 
ofreciéndoles su libertad, con fecha de Ocumare 
el 6 de Julio de 1816. Después desembarcó 
su vanguardia en Coroni, y él con el resto en 
Ocumare* Sir Gregor M*Gregor, que mandaba 
la vanguardia, tomó á Mar acay y á La Cabrera, y 



363 

proseguía su camino a La Victoria, quafldo Mo- 
rales, que había sido despachado por Morillo á 
Venezuela, habiendo recibido inteligencia de la 
¿expedición de Bolívar» llegó justamente á tiempo 
para oponerse á los patriotas. Morales, viendo el 
«eser cito de Bolívar separado por varias leguas de 
distancia, atae£ á la retaguardia, que Bolívar man- 
daba en persona; y después de una sangrienta 
acción, en la que los patriotas perdieron £00 hom- 
bres, y sus mejores oficiales, Bolívar tubo que 
volverse á embarcar. Sir Gregor M<Gregor, en 
conseqüencia de la ausencia de Bolívar, cambio 
su destinación anterior, y tomó el camino de Bar- 
celona, por los llanos. Después de la derrota de 
¿olivar se halló en un peligro inminente ; pero 
que superó por su conocimiento del pays, y por 
la confianza que inspiró á sus tropas* 

Los realistas le persiguieron furiosamente des- 
pués de .la derrota de Bolívar, y despacharon 
-todas sus tropas para efectuar su destrucción, 
cortado como estaba de quantos parages podía 
esperar socorro. A pesar de eso logró rechazar 
á los realistas en Alacrán, derrotándoles comple- 
jamente en Juncal» Estas victorias le pusieron 
«a posesión de Barcelona, por cuya via M 'Gregor 
podía abrir una comunicación con los generales 
patriotas en las provincias de Cumana y de 
'Gutasa. 

Los Españoles evacuaron á Pampatar el 2 de 
Noviembre j y la isla de Margarita estando, en 



364 

conseqüencia de esto, enteramente libre, el Gene- 
ral Arizmendi desbandó sus tropas, y salió para 
reunirse con los patriotas en Barcelona. Bolívar, 
que después de la derrota de Ocumare habia 
vuelto á Aux Cayes, se hizo ál a vela, y desembar- 
có en Margarita en Diciembre de 1816, trayendo 
refuerzos consigo. Alli publicó. una proclama 
convocando á los habitantes de Venezuela á un 
Congreso General, y después fue á Barcelona, en 
donde organizó un gobierno provisional. En esta 
plaza fue atacado en Febrero y Marzo de 1817 i 
pero les rechazó con mucha perdida. 

£1 11 de Abril Piar derrotó á los realistas en 
Guiana, obligándoles á encerrarse en Guiana la 
Viga, y en la ciudad de Angostura. Paez obtu- 
bo también ventajas considerables cerca de S 
Fernando de Apure, en un combate que tubo con 
los realistas, que baxaban de S* Fé hasta 2000 
en numero, baxo el mando de Morillo, para re- 
forzar á los de Caracas. Sin embargo, los patrio* 
tas perdieron la ciudad de Barcelona el 7 de 
Abril. 

Al siguiente mes llegó de España un refuerzo 
de 1600 hombres. Sin embargo, Paez tomó po- 
sesión de Calabozo; y de ese modo todos los 
llanos de Guiana, Varinas, Cu mana, Barcelona, y 
Caracas, estaban en poder de los patriotas. 

£1 5 de Junio Brion se embarcó en Pampatar 
con su esquadra, para co*operar con Bolívar y 
Piar en el sitio á Angostura, que se entregó el 17 



365 

de Julio, después de un bloqueo riguroso desde 
el 17 de Abril. Marino derrotó á los Españoles 
á esta época cerca de Cariaco ; su perdida habi- 
endo sido estimada á 400 hombres. 

Morillo recibía ordenes positivas de Madrid 
de apoderarse de la isla de Margarita. £1 Go- 
bierno Español sabia quan importante era esta 
isla, y percibía claramente que todos sus esfuer- 
zos en Tierra Firme no valdrían mucho, mientras 
que los patriotas mantubiesen su dominio en ella. 
Su posición á una pequeña distancia del conti- 
nente, el espíritu invencible y atrevido de sus 
habitantes, resueltos por la causa de la indepen- 
da, era un punto para los patriotas inapreciable, 
los que iban constantemente en busca de hombres, 
armas, municiones, &c. que recibían de Inglater- 
ra, y en donde equipaban nuevas expediciones 
contra la costa. 

Era imposible impedir que tales expediciones 
desembarcasen en las circunstancias en que se 
hallaba Morillo, que tenia al frente una armada 
considerable de patriotas. De consiguiente de- 
terminó hacer un ataque sobre Margarita con un 
cuerpo considerable de tropas. Habiendo, pues, 
desembarcado allí, tomó posesión de Pampatar, 
y de algunas otras plazas que los habitantes eva- 
cuaron á su llegado. Se retiraron á las montañas ; 
de donde baxaban en pequeñas partidas, haciendo 
una guerra continua contra las fuerzas Españolas, 
que sufrían mucho por falta de provisiones, la isla 
siendo excesivamente estéril, y dependiendo del 



366 

continente en provisiones. Morillo no podiendo 
obtener posesión de Ib Asumprion,. donde Gómez 
el gobernador independiente se había retirados, se 
vio forzado á abandonar la isla, después de haber 
estado en ella mes y medio,, durante cuyo tiempo 
cometió los actos mas horribles de crueldad y da 
opresión. 

En Octubre los independientes recibieron un 
socorro muy oportuno de oficiales, soldados» mu- 
niciones, &c, de Inglaterra. 

A esta época se tubo un consejo de guerra para 
juagar al General Piar, que tomó á Angostura» 
Por el proceso parece que había tramado con los 
Mulatos (él mismo era Mulato) para encender 
una guerra civil, y ponerse á la cabeza de lo& 
negocios, en oposición á Bolívar y á los blancos. 
Se le halló culpable» y fue condenado á ser afusi- 
lado. Sin embargo la perdida de un hombre 
como Fiar, á quien la República debía tanto» era 
muy sensible ; pero era indispensable, á una épo- 
ca en que la unión era esencial para el feliz resul- 
tado de la empresa de la independencia, casti- 
gar severamente la menor infracción de aquella 
unión. 

En el mismo mes, Bolívar, que le reconocían 
como Gefe Supremo, publicó una ley para la 
distribución de la propiedad nacional entre sus 
tropas, según el rango de que cada uno gozase 
en el exercito. Esta distribución debía hacerse 
por una diputación especial, de la que el Gobier- 
no tendría la dirección. 



867 

En el mes precedente Bermudez dexó á An- 
gostura, para quitar el mando á Marino, á quien 
le formaron su causa por varió* actos de desobe- 
diencia hacia el poder executivo. Fue, sin em- 
bargo, reintegrado en su mando poco tiempo 
después, habiendo ampliamente reconocido á Bo- 
lívar por Gefe Supremo, tanto en lo civil como en 
lo militar. 

Bolívar, habiendo recibido un despacho de Sa- 
raza, en el que le informaban que Morillo se había 
avanzado á S* Sebastian de los Reyes, con el ob- 
jeto de reunir sus fuerzas en Calabozo, sospendio 
la expedición que estaba preparando contra S D 
Efernando de Apure, y marchó contra Morillo 
con 5000 hombres, dexando á Paez para que 
continuase bloqueando á S* Fernando* 

Bolívar antes de su salida organizó un gobier- 
no provisional en Angostura, para la administra- 
ción de los negocios, hasta que se pudiese insta- 
lar un Congreso. 

£1 31 de Enero de 1818 formó una unión con 
Paez á las bocas del Apure. De allí se avanza- 
ron contra Morillo, que estaba acampado en Ca- 
labozo. Atacó á Morillo el 12 de Febrero, y le 
forzó á tomar refugio en la ciudad. Los Espa- 
ñoles perdieron su bagage, &c. La ciudad fue 
después atacada por el exercito patriota, pero 
Morillo la evaqúo durante la noche, y huyó. 
Bolívar le perseguio inmediatamente ; y el 16 les 
volvió á atacar en Sombrero, donde hubo un 
combate muy reñido. Sin embargo logró por fin 



368 \ 

forzarles á retirarse á Barbacoas, y de allí á Cu- 
ma tagua. 

Bolívar envío una división en pos de él, con la 
que ocupó los valles de Aragua. Entonces Mo- 
rillo juntó las guarniciones de LaGuayra, Puerto 
Cabello, y Caracas, le atacó, y le obligó á retirar- 
se á la Villa de Cura, de allí á La Puerta, man- 
teniendp un fuego continuo. En este ultimo 
pueblo, Morillo recibió una herida, que se creyó 
por mucho tiempo sería mortal. Le atravesaron 
el ingle con una lanza, y fue conducido á Valen- 
cia en una hamaca* 

Después de la batalla de Sombrera, Bolívar 
despachó un cuerpo de tropas para reunirse con 
Paez en el sitio de S n Fernando, que los patriotas 
tomaron habiendo sido evacuada precipitadamente 
por los realistas, dexando todas sus municiones, 
&c. en poder del enemigo. 

Calzada, el general realista en Varinas, viendo 
el exercito de Bolívar muy debilitado por el des- 
tacamento que había enviado al socorro de Paez, 
se avanzó para interceptar su comunicación con 
los llanos. Dieron un combate que mantubieron 
con mucha obstinación de los dos lados. Sin 
embargo Bolívar perdió la batalla, y se vio obli- 
gado á retirarse á Calabozo, adonde se le juntaron 
Paez y Cedeño. 

El 26 de Marzo, Paez derrotó á los realistas en 
los altos de Ortiz, baxo La Torre, al que obligó 
á retirarse á Valencia. 



369 

En Mayo, Morillo, que se había curado de la 
herida, habiendo recogido sus fuerzas, dio bata- 
lla á Paez en los llanote de Cojedos, que aunque 
los dos oponentes pretendían igualmente á la vic- 
toria, quedó por ultimo en favor de los realistas. 
La caballería de Paez fue tan maltratada en la 
acción que tubo, que retirarse al Apure á remon- 
tarla, y de este modo no pudo penetrar hasta 
Valencia. — En S n José, antes de la batalla de 
Cojedos, el Coronel López sorprendió á Bolívar, 
y, si escapó vivo, lo debió á su buena fortuna. 

Morales, el general Español, tubo, sin embar- 
go, que evacuar á Calabozo, que había sido toma- 
do por La Torre, y se retiró á Sombrero, en con- 
seqüencia de una derrota que experimentó un 
destacamento de tropas, que había enviado para 
observar los movimientos del enemigo, en la que 
trescientos carabineros reales fueron muertos y 
hechos prisioneros. 

Mientras que estos sucesos ocurrían en el inte- 
rior, el General Marino tomó á Cariaco; y el 
Almirante Brion, después de haber dispersado la 
flotilla -Española, y tomado varios barcos en el 
Orinoco, en los que hallaron algunas piezas de 
artillería, 10,000 fusiles, y muchas municiones, 
tomó á Guiana por sorpresa el 24 de Julio. 

Morillo mudó su quartel-general de Valencia 
á S* Carlos, en conseqüencia de que una divi- 
sión del General Paez, baxo el mando del Coro- 
nel Peña, batió un cuerpo muy grande de Espa- 
ñoles cerca de Coro. El 25, Paez estaba en 

TOM. II. a a 



370 

posesión de toda la provincia de Varinas, y de 
todos los llanos baxos dé Caracas. Un cuerpo 
escogido de Caballería penetró aun hasta Toru- 
nos, donde destruyó un pequeño destacamento 
de realistas, y prosiguió hasta la capital de Vari- 
nas, que ocupó sin oposición. Calzada, el gene- 
ral realista, si retiró sobre Guanare, con 1300 
hombres. 

Don Francisco Antonio Zea, que era Presi- 
dente del Consejo de Gobierno, publicó la pro- 
clama que aqui abaxo damos casi en sus mismas 
palabras, y que debió haber sido insertada antes, 
para haber guardado mejor el orden histórico, pero 
que no lo hizimos por no interrumpir la narrativa 
de las operaciones militares. Fue dirigida á los 
oficiales y soldados Ingleses, que habian ido de 
Inglaterra para juntarse con los independientes, 
en el curso de este año. 

República de Venezuela. 

Francisco Antonio Zea, Presidente ad interim del Con- 
sejo de Gobierno, Gefe del Departamento de Hacienda 
en el Consejo de Estado, Intendente-General de loa 
Exercitos de la República, &c. 

A los oficiales Ingleses, oficiales sin nombramiento, y sol- 
dados de la brigada de artillería, y de los quatro regimientos 
enlistados baxo nuestras banderas : 

Bien-venidos seáis en esta hora propicia, ilustres defensores 
de la libertad ; bien-venidos seáis á los brazos de vuestros her- 
manos, y al seno de vuestro pays adoptivo. Nuestros vale- 
rosos marineros os fueron á recibir lexos de nuestras orillas, 



371 

y el héroe que les manda, extrangero como vosotros, podra 
testificar si sabemos apreciar á los hombres valientes de todos 
los payses, que vienen á asociarse á la gloriosa causa de núes* 
tra independencia. 

Esta causa es digna de vosotros: es la causa de la sabidu- 
ría y de la industria, de las artes y del comercio — la sagrada 
causa del trato social, y de consiguiente la de todas las na- 
ciones y de todos los individuos. Lo es principalmente la de 
vuestra nación, que, siendo la mas activa, industriosa, y co- 
mercial, debe interesarse mas en que los Españoles, avari- 
ciosos usurpadores de la mitad del mundo, la restituyan á la 
rasa humana. 

Este grande acto de justicia antes debe llamar la atención 
de los gabinetes ilustrados, que la de ejércitos ; j pero nó sé 
por que ¡fatalidad la Europa respecta un Gobierno que ha teni- 
do la insolencia de insultaría, con el restablecimiento de la 
inquisición, y de otras instituciones inhumanas, en faz de la 
Real Sociedad de Londres, del Instituto de París, y de cien- 
tos de academias y universidades! — Con dificultad podra 
creer la posteridad, que la Europa civilizada ha tolerado en 
su seno un Gobierno, que, prodigo de sangre, horrores, y de 
estragos como en el siglo de Pizaro, arrasa, quema, devora, 
y destruye, lo que, en el delirio de un dominio insensato, aca- 
bara por privar á las naciones comerciales de las preciosas 
producciones de nuestro vasto continente, y á nosotros del 
producto de su industria y manufacturas. 

Nuestra independencia puede tan solo terminar tantos 
males : el mundo exige la independencia de America, y el dia 
mas esclarecido de la humanidad será aquel en que se reco- 
nozca. ' ' 

Este suceso memorable será/sin duda, la época roas distin- 
guida de la historia. Un nuevo movimiento intelectual — un 
nuevo impulso dado á la industria y á las artes, á la agricul- 
tura y al comercio : — la America ofrecerá á la Europa mil 
producciones nuevas — la Europa, en su turno, ofrecerá á la 
America una infinidad de invenciones nuevas ;— tales serán 
los frutos de nuestra independencia, y tales los lazos de amis- 
tad que unirán el Nuevo Mundo con el Antiguo, en lugar de 



372 

la barbara cadena que le tiene amarrado tan solamente á Es- 
paña. Rompámosla de una vez sobre la cabeza de su Go- 
bierno, para que la misma España, libre como nosotros, pueda 
participar en las ventajas, y reconciliarse con el genero bu- 
mano. 

Tal es la sublime empresa en la que os habéis embarcado 
con nosotros, y á la que vamos conducidos por un gefe, cu- 
bierto de gloría y lleno de virtud, generoso, magnánimo, 
siempre patriota, siempre ciudadano, y siempre el mejor ami- 
go de los defensores de la libertad. Volad baxo sus banderas, 
seguidle en su marcha victoriosa ;-— no os inquietéis por vues- 
tra fortuna, y la de vuestros hijos, á la que él mismo ha pro- 
visto ; y, llenos solo de la idea de dar la libertad á la tierra de 
Colon, abalanzaos con nosotros sobre los Españoles, y arrojé- 
mosles de nuestro territorio en el Mar de las Antillas I—Mos- 
tremos de una vez lo que puede un exercito compuesto de 
Ingleses y Venezuelanos ! 

S to Tomas de Nueva Guiana, el 6 de Marzo de 1818; 
8™ de la Independencia. Francisco Antonio Zea. 

Thomas Richards, Sec. del Consejo de Gobierno. 

Bolívar salió en Octubre para juntarse con el 
exercito, habiendo nombrado un Consejo de Go- 
bierno para las relaciones extrangeras durante su 
ausencia, compuesto de Urdaneta, del director- 
general Roscio, y del intendente Peñalver. Tam- 
bién se publicaron ordenes para la reunión de un 
Congreso, que debía instalarse en Caracas, si tal 
cosa fuese practicable, y si no, en Angostura. 

El 20 de Noviembre Bolivar volvió á Angos- 
tura, en conseqüencia de una derrota que Marino 
sostubo en Cumana, y que le obligó á cambiar de 
plan. De aqui salió para irse á juntar con la 
división de Paez. 



873 

Cedeño desalojó á los Españoles de Tofralva, 
donde tenían 400 hombres j y Santander marchó, 
con el exercito destinado contra Santa Fé, hacia 
Nueva Granada» y el 1 de Octubre llegó á Poré, 
en donde hecho una proclama, exhortando á los 
habitantes á enlistarse baxo sus banderas. La 
comunicación entre Cartagena y Bogotá se halla- 
ba completamente interceptada por tres partidas 
de guerrillas, que obraban á las orillas del Mag- 
dalena. 

En Popayan un cuerpo considerable de pa- 
triotas se reunió, y el virey Samano tubo que 
reunir todas sus fuerzas. 

El 15 de Febrero de 1819 el Congreso fue ins- 
talado, la siguiente siendo una relación oficial 
publicada en Angostura, y traducida del Ingles ; 
á la que hemos añadido algunos extractos de la 
justamente celebre oración del General Bolivar, 
en la sesión del 19 de Febrero j y también al- 
gunos de la del S OT Zea, al ser nombrado Presi- 
dente del Congreso. 

Acta de Instalación del Segundo Congreso de 

Venezuela. 

En la ciudad de S to Tomas de Angostura, el 
15 del mes de Febrero, *n el A. D. 1819, el 9 no 
de la Independencia de Venezuela, á las diez y 
inedia de la mañana, se reunieron, en virtud de 
una citación del Gefe Supremo de la República, 
Simón Bolívar, en el Palacio del Gobierno, para 



S74 

la instalación del Soberano Congreso Nacional, 
convocado por el dicho Gefe Supremo* el 22 de 
Octubre ultimo, los Diputados, cuyos nombres 
son los siguientes : — 



Nombrados por la parte libre de Venezuela. 



Por la provincia de Caracas : 

£1 Dr Juan Germán Roscio. 
£1 Dr Luis Tomas Peraza. 
£1 Licenciado José España. 
Don Onofre Básalo. 
Don Francisco Antonio Zea. 

Por la provincia de Barcelona : 

£1 Coronel Francisco Parejo. 

£1 Coronel P. Eduardo Hur- 
tado. 

£1 Licenciado Diego Bautis- 
ta Urbaneja. 

£1 Licenciado Ramón Garcia 
Cádiz. 

Don Diego Antonio Alcalá. 

Por la provincia de Cumana ; 

£1 General en Gefe, Santiago 

Marino. 
£1 Brigadier Tomas Mon- 

tilla. 
£1 Dr Juan Martínez. 
£1 Coronel Diego Vallenilla. 



Por la provincia de Fariñas : 

El Dr Ramón Ignacio Mén- 
dez. 

£1 Coronel Miguel Guerrero. 

£1 General de División, R. 
Urdaneta. 

£1 Dr Antonio María Bri- 
cen o. 

Por la provincia de Guayana: 

Don £u8ebio Afanador. 
Don Juan Vicente Cardozo. 
El Intendente del exercito, 

F. Peñalver. 
£1 Brigadier P. L. Torres. 

Por la provincia de Margarita c 

£1 Licenciado Gaspar Mar- 
cana. 

El Dr Manuel Palacio. 

£1 Licenciado Domingo Al- 
zuru. 

Don José de Jesús Guevara. 



Y aunque faltaban quatro diputados para com- 
poner los treinta de que el Congreso debia con- 
sistir, la instalación, en virtud de la regla de con- 
vocación, que no requiere mas que las dos terce- 
ras partes de los representantes, se hizo con las 
formalidades y ceremonias siguientes :— - 



375 

A las once las salvas de tres cañones anuncia- 
ron la llegada del Gefe Supremo, acompañado de 
su estado mayor, del gobernador de la plaza, del 
comandante de la provincia, y de todos los gefes 
y oficiales de esta ciudad. Los diputados salie- 
ron á recibir á su Excelencia hasta afuera de 
las puertas del palacio, le condugeron á la sala 
que se babia preparado para las sesiones, y le pu- 
sieron en la silla baxo el solio nacional. £1 con- 
curso de ciudadanos y de extrangeros de distin- 
ción era inmenso. 

£1 Gefe Supremo abrió la sesión leyendo una 
larga oración, cuyo objeto principal era explicar 
los principios fundamentales del proyecto de una 
constitución que presentaba al Congreso, y mos- 
trar que era la mas adaptada para el pays. Habló 
poco de su administración baxo las circunstancias 
mas arduas, intimando que los secretarios de es- 
tado darían una relación de sus departamentos 
respectivos, y mostrarían los documentos necesa- 
rios para ilustrar el verdadero estado actual de la 
República ; y no se extendió sino al recomendar 
al Congreso la confirmación de la libertad conce- 
dida á los esclavos, sin ninguna restricción, — la 
institución de la Orden de Libertadores,— y la 
ley para la división de la propiedad nacional entre 
los defensores de su pays, como la única recom- 
pensa por sus heroicos servicios. También en- 
cargó al Congreso, del modo mas particular, de 
volver toda su atención hacia la fundación de la 
deuda nacional, y de proveer medios para su 



S?6 

pronta extinción, como lo pedia el honor» el re- 
conocimiento, y la justicia. 

Al fin de su oración, anadio, " El Congreso de 
Venezuela está instalado j— en él se halla inves- 
tido, desde este instante, la soberanía nacional : 
mi espada, (empuñándola), y las de mis ilustres 
compañeros de armas, están siempre prestas para 
mantener su augusta autoridad. ¡ Viva el Con- 
greso de Venezuela !" A esta espresion, varías 
veces repetida por el concurso, hicieron una des- 
carga de artillería. 

£1 Gefe Supremo invitó al Congreso procediese 
á la elección de un Presidente ad interim, para 
que pusiese en sus manos el mando. £1 diputado 
Francisco Antonio Zea habiendo sido unanima- 
mente eligido, su Excelencia tomó su juramento 
sobre los Santos Evangelios, en lo que fue seguido 
por todos los diputados, uno por uno. Quando 
su Excelencia hubo tomado el juramento, puso al 
Presidente en la misma silla que él había ocupado 
baxo del solio, y dirigiéndose á los militares, dixo, 
" Generales, gefes, y oficiales, compañeros de 
armas, no somos mas que simples ciudadanos, 
' hasta que el Supremo Congreso se digne emplear- 
nos en las clases, y grados que mas guste : con- 
tando con vuestra sumisión, voy á darles, en nom- 
bre vuestro' y mió, la prueba mas manifiesta de 
nuestra obediencia, entregándoles el mando que 
se me habia confiado." Al cabo de lo qual, acer- 
cándose al presidente del Congreso, y presentán- 
dole su bastón, continuó, " Devuelvo á la Re- 



j 



377 

publica el bastón de general que me confio: — 
servir en qualesquier rango ó clase que el Con- 
greso se digne ponerme, no puede menos de ser 
honroso : en él daré un exemplo de aquella sub- 
ordinación y ciega obediencia, que debe caracte- 
rizar á todos los soldados de la República/' El 
Presidente dixo, dirigiéndose al Congreso, " La 
confirmación de todos los rangos y empleos con- 
feridos por su Excelencia el General Simón Bolí- 
var, durante su mando, no parece admitir de nin- 
guna discusión j sin embargo, yo pido la aproba- 
ción expresa del Congreso para declararlo asi* 
¿ Es de la opinión del Congreso, que los grados y 
empleos conferidos por su Excelencia el General 
Simón Bolivar, Gefe Supremo de la República, 
sean confirmados ?" Todos los diputados se le- 
vantaron, y digeron, Sí ; y el Presidente continúo, 
" El Congreso General de la República confirma, 
en la persona de su Excelencia el Capitán General 
Simón Bolivar, todos los grados y empleos que 
confirió durante su gobierno j" y volviéndole el 
bastón, le puso en el asiento á su derecha. Des- 
pués de un silencio de algunos minutos, el Pre- 
sidente habló poco mas ó menos del modo que 
sigue :— 

" Todas las naciones y todos los imperios fue- 
ron pequeños y débiles en su infancia, como lo 
son también los hombres á quienes deben su origen. 
Aquellas grandes ciudades, que aun encienden la 
imaginación, Memphis, Palmyra, Thebes, Alex- 
andria, Tyro, y aun hasta # la misma capital de 



378 

Bel us y Semiramis, y tu también orgullosa Roma, 
dueña del universo» no eran en su principio mas 
que unos lugarcillos pobres y miserables. No fue 
en el Capitolio, ni en el palacio de Agripa, ni en 
el de Trajano, pero fue en una choza solitaria, 
baxo un tejado de paja, que Romulo, grosera* 
mente vestido, trazó la capital del mundo, y 
hecho los fundamentos de su poderoso imperio. 
Nada brillaba allí sino su ingenio,— nada había 
de grande sino él mismo. No es por el lustre, 
ni por la magnificencia de nuestra instalación» 
pero por los medios inmensos que nos ha dado la 
naturaleza, y por los inmensos planes que formemos 
para aprovecharnos de ellos, que debe medirse el 
poder y grandeza futura de nuestra República* 
El esplendor sin arte del noble acto de patriotis- 
mo que el General Bolivar ha dado, un exemplo 
tan ilustre y memorable, fixa en esta solemnidad 
un carácter de antigüedad, que presagia los altos 
destinos de nuestro pays. Jamas presentó Roma, 
ni Atenas, ni aun Esparta, en sus días mas puros 
de heroísmo y virtud publica, una escena tan su- 
blime é interesante. La imaginación se eleva al 
contemplarla, los siglos y las distancias desapare- 
cen, y nos creemos contemporáneos de los Aris- 
tides, de los Phociones, de los Camilos, y de los 
jEpaminondas de otras edades. La misma filan- 
tropía, y los mismos sentimientos liberales, que 
unían á los gefes republicanos de la antigüedad, 
con aquellos emperadores benéficos, Vespasiano, 
Tito, Trajano, y Marco Aurelio, que tan digna- 



379 

mente siguieron el mismo sendero, podran á su 
Jado á este modesto General, y con ellos brillara 
en la historia, y recibirá las bendiciones de la 
posteridad. Ahora no es quando puede debida- 
mente apreciarse el sublime rasgo de virtud pa- 
triótica de que acabamos de ser testigos, y de ad- 
mirar ;— quando nuestras instituciones hayan re- 
cibido la sanción del tiempo, quando todo lo que 
es baxo, y todo lo que es chico en nuestros dias, 
— las pasiones, los intereses, las vanidades, — ha- 
yan desaparecido, y que solo queden los hechos 
grandes y los hombres grandes, entonces recibirá 
la abdicación del General Bolívar toda la justicia 
que tan dignamente se merece, y su nombre será 
pronunciado con orgullo en Venezuela, y con ve- 
neración por todo el universo. Olvidando quanto 
ha hecho por el establecimiento de nuestras liber- 
tades,— ocho años de aflicciones y de peligros, — 
él sacrificio de su fortuna y de su reposo, — fati- 
gas y males inexpresibles— esfuerzos de que ape- 
nas se halla en la historia un exemplo semejante, 
—aquella constancia, prueba contra todos los re- 
veses—aquella firmeza invencible, de no desespe- 
rar nunca de la salvación de nuestra patria, aun 
al momento que la veia subyugada, y él mismo 
solo, y abandonado ; — digo, que olvidando tantos 
derechos á la inmortalidad, fixa toda su atención 
á lo que hemos visto y admirado. Si hubiere re- 
nunciado la autoridad suprema quando no pre- 
sentaba mas que penas y peligros, quando atraia 
sobre su cabeza insultos y calumnias, y quando 



380 

no parecía mas que un nombre sin ningún sen- 
tido, aunque no hubiese sido loable, hubiese, á 
lo menos, sido prudente ; pero el hacerlo quando 
la autoridad comienza á tener algunos atractivos 
á los ojos de la ambición, y quando todo presagia 
un éxito pronto y feliz según nuestros deseos, y 
el hacerlo espontáneamente, y por el puro amor 
de la libertad, es un hecho tan heroico y esplen- 
dido, que dudo haga tenido jamas otro igual, y 
desespero que sea jamas imitado. ¡ Pero que ! 
¿permitiremos que el. General Bolívar se eleve 
tanto sobre sus conciudadanos que les oprima 
con su gloria, y que no tratemos, á lo menos, de 
competir con él en sentimientos nobles y patrio- 
ticos, no permitiéndole salir del recinto de esta 
augusta asamblea sin volverle á investir de aque- 
lla misma autoridad de que se ha despojado para 
mantener inviolable la libertad, pero que en efec- 
to era el modo de hacerla peligrar ?" — " No, no," 
replicó el General Bolívar, con vivacidad y ener- 
gía, " Jamas, jamas volvere á tomar sobre mi una 
autoridad, que de corazón he renunciado para 
siempre por principio y sentimiento." Aqui pro- 
seguio mostrando los peligros á los que se expo- 
nía la libertad, continuando por mucho tiempo 
en el mistrib hombre la autorida suprema j mostró 
la necesidad de guardarse contra las miras de las 
personas ambiciosas, y aun contra la suya propia, 
no pudiendo estar seguro de pensar y obrar siem- 
pre del mismo modo ; y concluyó su oración pro- 
testando, del tono mas fuerte y decidido, que en 



381 

ningún caso» y por ninguna consideración» volvería 
á aceptar una autoridad á la que había renunciado 
tan sincera y cordialraente, para mejor asegurar 
á su patria los beneficios de la libertad. Su re- 
plica acabada» rogó se le permitiese retirar ; á lo 
que el Presidente accedió» nombrando una dipu- 
tación de diez miembros para conducirle. 

Después hubo una discusión en el Congreso 
sobre el nombramiento de un Presidente interino 
de la República ; pero habiendo ocurrido varias 
dificultades en la elección» se convino que el Ge- 
neral Bolivar exerciese ese poder por 24 horas ó 
á lo mas 48 ; y le enviaron una diputación» con 
el General Marino á su cabeza, para comunicarle 
esta resolución. El General Bolivar replicó» que 
solo aceptaba el encargo en consideración de la 
urgencia del caso, y baxo la precisa condición 
que no seria mas que por el tiempo señalado. 

Este importante negocio habiendo sido con- 
cluido» y haciéndose demasiado tarde, el Sobera- 
no Congreso resolvió reunirse á la mañana del 
dia siguiente , y todos los miembros se dirigieron 
á la iglesia catedral, acompañados del poder exe- 
cutivo» del estado mayor» de los generales» gefes, 
y oficiales del exercito y de la plaza» á dar gracias 
al Todo-Poderoso por sus mercedes en haberles 
concedido la feliz reunión de la representación 
nacional» para fixar el de la República» dándola 
una constitución, capaz de elevarla al colmo de 
la gloria al que le destinó la naturaleza. 



382 



El Presidente declaró concluida la sesión de la 
instalación del Supremo Congreso de Venezuela, 
y propuso que el Acta se firmase por todos los 
diputados, y por el Gefe Supremo, que habia 
aquel mismo día entregado su autoridad, y que 
fuese contra-firmada por el secretario nombrado 
interinamente para ese fin* 



Simón Bolívar. 
Francisco Antonio Zea. 
Juan Germán Roscio. 
Luis Tomas Peraza. 
José España. 
Onofre básalo. 
Francisco Parejo. 
Eduardo Hurtado. 
Ramón García Cádiz. 
Diego Antonio Alcalá. 
Tomas Montilla. 
Juan Martínez. 
Santiago Marino. 



Diego Vallenilla. 
Ramón Ignacio Méndez. 
Miguel Guerrero. 
Rafael Urdaneta. 
Antonio María Briceño. 
Ensebio Afanador. 
Juan Vicente Cardozo. 
Fernando Peñalver. 
Pedro León Torres. 
Gaspar Marcana. 
Manuel Palacio. 
Domingo Alzuru. 
José de Jesús Guevara. 



Diputado Secretario, ad interim, Diego Bautista Urbaneja. 

Palacio del Congreso Nacional en Angostura, el 17 de 
Febrero de 1819. — Que se comunique al Supremo Poder 
Executivo para su publicación y circulación. 

Francisco Antonio Zea, Presidente. 
Diego Bautista Urbaneja, Secretario. 

En el Palacio del Gobierno, á 18 de Febrero de 1819. — 
Imprimase, publiquese, y comuniqúese á los gefes de las pro* 
vincias libres, y de las municipalidades. 

Simón Bolívar. 
Pedro B. Méndez, 
Secretario de Estado. 



383 



Harenga del General Bolívar al Congreso 
de Venezuela* traducida del Ingles. 

Señores. — Me considero uno de los seres mas favorecidos 
de la Divina Providencia, al tener el honor de reunir los 
Representantes de Venezuela en este augusto Congreso, el 
único manantial de autoridad legitima, el deposito de la vo- 
luntad soberana, y el arbitro del destino de la nación. 

Al devolver á los Representantes del pueblo el poder su- 
premo que me fue confiado, satisfago á los deseos de mi cora- 
zón, y calmo los de mis conciudadanos, y los de las genera- 
ciones futuras, que esperan todo de vuestra sabiduría, recti- 
tud, y prudencia. Al llenar este delicioso deber, me liberto 
de la ilimitada autoridad que me oprime, y también de la in- 
mensa responsabilidad que pesa sobre mis débiles manos. 

Una necesidad imperativa, junto con un deseo fuertemente 
expresado de la parte del pueblo, pudieron solamente indu- 
cirme á tomar sobre mi la terrible y peligrosa carga de dic- 
tador, de gefe supremo de la República. A lo menos, ahora 
respiro al volver la autoridad, que con tanto peligro, dificul- 
tad, y trabaxo, he mantenido, en medio de tan horrendas ca- 
lamidades como han podido jamas afligir á un cuerpo social. 

En la época en que presidi sobre la República, no era 
tan solo una tormenta política la que desolaba, durante una 
guerra sanguinaria, en un tiempo de anarquía popular, pero 
era la tempestad del desierto, un torbellino de todos los ele- 
mentos desorganizados, el despeño de un torrente infernal 
que inundó la tierra de Venezuela. ¡ Un hombre, y un hom- 
bre como yo ! ¿ que diques, que resistencia podia oponer á una 
devastación tan furiosa ? En medio de un mar de aflicciones 
y males, no fui mas que el miserable juguete del huracán re- 
volucionario, impelido de aqui allí como el ave del océano. 
Yo no podia hacer ni mal ni bien ; un poder irresistible, indepen- 
diente de toda dirección humana, conducía la marcha de nues- 
tros destinos ; y el pretender que yo fui el primer móvil de los 
sucesos que han ocurrido, seria injusto, y seria darme una im- 

7 



384 

portancia que no me merezco. ¿ Deseáis saber qual fue el 
origen de aquellas ocurrencias, y de nuestra situación pre- 
sente ? Consultad los anales de España» de America, y de 
Venezuela; examinad las leyes de Indias» la conducta de 
vuestros antiguos gobernadores» el influxo de la religión, y 
del dominio extrangero ; observad los primeros actos del Go- 
bierno Republicano» la ferocidad de vuestros enemigos, y el 
carácter nacional. Repito otra vez» que no me puedo consi- 
derar mas que como el mero instrumento de las grandes 
causas que se. han operado en nuestro paye. Mi vida» mi con- 
ducta, todas mis acciones publicas y privadas están, sin em- 
bargo, delante del pueblo — y, Representantes, vuestro deber 
es juzgar de ellas. Someto á vuestra decisión imparcial el 
modo con que he executado mi autoridad, y no añadiré nada 
para excusar — pero ya he dicho lo suficiente para mi justifi- 
cación. Si mereciese vuestra aprobación, habré adquirido el 
sublime titulo de buen ciudadano, que yo prefiero al de liber- 
tador» que Venezuela ha conferido sobre mi ; al de pacifica- 
dor, que me ha dado Cundinamarca ; y á todos quantos el 
universo pudiese conferir. 

¡ Legisladores ! — Yo deposito en vuestras manos el mando 
supremo de Venezuela, y es ahora vuestro sagrado deber el 
consagraros á la felicidad de la República; en vuestras manos 
está la balanza de nuestro destino, y los medios de nuestra 
gloria. — Vosotros confirmareis los decretos que establecen 
nuestra libertad. 

£1 supremo gefe de la República no es, á este momento» 
mas que un simple ciudadano, — y tal desea pontinuar hasta 
su ultima hora. Sin embargo, servirá en los exercitos de 
Venezuela, mientras que un enemigo pise su suelo. 

Nuqstro pays contiene en su seno muchos hijos meritorios» 
capaces de dirigirla. Los talentos, la virtud, la experiencia, 
y quanto se necesita» para bien gobernar á un pueblo libre» 
son el patrimonio tanto de muchos de los que en esta augusta 
asamblea representan al pueblo» como de los que se hallan 
afuera de ella. Se pueden hallar ciudadanos que han dado» 
en todos tiempos, pruebas de su valor al combatir contra los 
peligros, de su prudencia en evitarles, y en una palabra, del 



385 

arte de gobernarse a si mismos, y de gobernar á los otros. 
Estos ilustres personages merecen, indudablemente, los sufra- 
gios del Congreso, y que se les confíe aquel gobierno, que 
yo, con tanta cordialidad y sinceridad» acabo de renunciar 
para siempre. 

La continuación de la autoridad en un mismo individuo, ha 
sido freqüentemente el sepulcro de los gobiernos demo- 
cráticos. Las freqüentes elecciones son esenciales en siste- 
mas populares, pues no hay nada mas peligroso que permitir 
que un ciudadano continué investido con el poder por mucho 
tiempo ; el pueblo acostumbrado á obedecer, y él á madar, 
da origen á la usurpación y á la tiranía. Una sospecha rigo- 
rosa es la garantía de la libertad republicana, y los ciuda- 
danos de Venezuela deben temer, con la mayor justicia, que el 
mismo magistrado que les ha gobernado por tanto tiempo, 
les gobierne siempre. 

Confío, que por este acto de adhesión á la libertad de mi 
paya» podre aspirar á la gloria de ser contado como uno de 
sus mas fíeles amantes. 

Permítaseme, Señores, exponer respetuosamente, y con la 
franqueza de un verdadero republicano, un bosquejo de un 
proyecto de constitución, que me tomo la libertad de ofrecer, 
como un testimonio de la sinceridad y candor de mis senti- 
mientos. Como en él se trata de la seguridad publica, me. 
atrevo á creer, que, tengo el derecho- de ser oido por los re- 
presentantes del pueblo. Estoy bien persuadido, que vuestra 
sabiduría no tiene necesidad de consejeros, y ademas de eso 
estoy igualmente convencido, que mi proyecto parecerá erro- 
neo é impracticable ; pero, Señores, dígnense Ustedes acep- 
tar bondadosamente esta obra, que antes es un tributo de mi 
sincera sumisión hacia el Congreso, que la producción de una 
▼anidad presumptuosa. Ademas de eso, vuestra instalación, 
constituyendo la creación de un cuerpo político, y aun, se 
puede decir, la creación de toda una comunidad, rodeada por 
quantos inconvenientes puede presentar una situación la mas 
crítica y singular, quiza la voz de un ciudadano podra indi** 
car en donde se oculta el peligro. 

TOM. II. B b 



.386 

■ 

Hechando una mirada sobre lo pasado, veremos qual debe 
ser la base de la República de Venezuela. 

La separación de America de la monarquía Española se 
parece al estado del Imperio Romano, quando aquella enorme 
masa se arruinó en medio del antiguo mundo. Cada desmem- 
bramiento formó entonces una nación independiente, confor- 
me á su situación é intereses ; pero con la diferencia que estas 
asociaciones volvieron á sus principios originales. Nosotros 
no retenemos ningún vestigio de lo que eramos antiguamente : 
no somos Europeos, no somos Indios, pero una raza medí*' 
entre los Indígenas y los Españoles. Americanos por nací- 
miento, y Europeos en derechos, nos hallamos en» el extraor- 
dinario predicamento de disputar con los naturales nuestro 
privilegio de posesión, y de mantenernos en el pays en que 
nacimos contra los esfuerzos de los invasores originales, y de 
este modo nuestra situación es la mas extraordinaria y com- 
plicada. 

Ademas de eso, nuestro destino ha sido siempre puramente 
pasivo; nuestra existencia politica ha sido siempre nugatoria ; 
y de consiguiente nosotros hallamos mas dificultades que la de 
vencer en el establecimiento de nuestras libertades, habiendo 
continuado hasta ahora en un grado mas baxo de degradación 
que la misma servidumbre ; y no solo hemos estado privados 
de nuestra libertad» sino que siquiera hemos sufrido una 
tiranta bastante activa y dominante, que hubiese excitado sen- 
timientos de indignación. 

Permítaseme explicar la paradoxa: — En el exercioio de un 
poder absoluto autorizado, no hay limites : la voluntad del 
despota es ley suprema ; arbitrariamente executada por infe- 
riores, que participan en la organizada opresión, en propor- 
ción de la autoridad que poseen, estandoles confiadas todas 
las funciones civiles, políticas, militares, y religiosas. La 
America las recibía todas de España, no tenia la practica y 
exercicio de una tiranía activa, y no se la permitía participar 
en la administración de sus negocios domésticos, y disposi- 
ciones interiores. 

Este estado abyecto de depresión nos impedia saber qual 
era el curso de los negocios públicos, y por eso gozábamos 



387 

4 

ta» poco de aquella conseqüencia y respeto personal, que da 
á los ojos del pueblo la pompa de la autoridad, y que tan im- 
portante es en las grandes revoluciones. Vuelvo á decir, que 
estábamos abstraídos y ausentes del mundo, en quanto teñí* 
referencia á la ciencia del gobierno. El pueblo de America 
uncido al triple yugo de la ignorancia, de la tiranía, y del 
vicio, no podia obtener ciencia, poder, 6 virtud. 

Discípulos de maestros tan perniciosos— las lecciones que 
recibíamos, y los exemplos que seguíamos, eran los mas des- 
tructivos. Estábamos mas gobernados por el engaño y la 
perfidia que por la fuerza ; y estábamos mas degradados por 
el vicio, que por la superstición. La esclavitud es la hija de 
las tinieblas, y una persona ignorante es por lo general el 
ciego instrumento de su ruina: la ambición y la intrigase 
aprovechan de la credulidad, y de la inexperiencia de hom- 
bres totalmente ignorantes de todos los principios de econo- 
mía política y civil : los ignorantes adoptan como realidad lo 
que no es sino pura ilusión — toman la licencia por la libertad, 
la traición por el patriotismo, y la venganza por la justicia. 

Si un pueblo corrompido obtubiese la libertad, no tardaría 
mucho en perderla ; pues en vano la luz de la experiencia 
le muestra que la dicha consiste en la practica de las virtudes, 
y que el gobierno de las leyes es mas poderoso que el de los 
tiranos, porque son mas inflexibles, y que todos tienen que 
someterse á su severidad saludable ; que las buenas costum- 
bres, y no la fuerza, constituyen los pilares de la ley ; y que 
el exercicio de la justicia es el exercício de la libertad. 

De este modo, Legisladores! nuestra tarea es tanto mas 
ardua, temando que tratar con hombres corrompidos por las 
ilusiones del error, y por incentivos dañosos. La libertad» 
dice Rousseau, es un alimento suculento, pero difícil de di- 
gerir. Nuestros frágiles y débiles conciudadanos tendrán que 
aumentar en grado superior su fuerza de animo, antes que se 
hallen en estado de digerir el alimento saludable de la liber- 
tad. Con miembros entorpecidos por los grillos, y con una 
vista debilitada por la obscuridad de los calabozos, ¿serán 
capazes de marchar con p^so firme hacia el augusto templo 



388 

de la Libertad? ¿Serán capases de soportar sus brillantes 
rayos ; 6 de respirar libremente el puro ether que reyna allí? 

¡ Legisladores ! — Considerad bien el objeto de vuestra elec- 
ción ; tened siempre presente que vais á formar leyes funda- 
mentales para un pueblo incipiente, al que, si proporcionaseis 
la base de la estructura según se debe esperar, llegara á aquel 
grado de elevación al que la naturaleza le llama. Si el Genio 
tutelar de Venezuela no dirige vuestra elección, y no os ins- 
pira aquella prudencia y acierto necesarios para escoger la 
forma de gobierno que vais á adoptar para la felicidad del 
pueblo — si no fixais sobre una que sea buena, creedme, la es- 
clavitud será su resultado. 

Los anales de otras edades nos presentan una inmensa va- 
riedad de gobiernos : atraed á vuestra memoria las naciones 
que han sido mas celebres en la historia del mundo, y con 
aflicción observareis, que casi toda la tierra ha sido, y es, la 
victima de sus gobiernos. Hallareis muchos sistemas para 
gobernar á los hombres, pero mas aun para oprimirles ; y si 
la costumbre de ver la raza humana conducida por los pas- 
tores del pueblo no disminuyese el horror de un espectá- 
culo tan detestable, nos chocaríamos al observar nuestras 
dóciles especies vegetar sobre la faz de la tierra," como el ga- 
nado del campo, destinado para el usó de sus crueles amos. 
No hay duda que la naturaleza nos dota al nacer de cierta 
inclinación hacia la libertad ; pero ya sea por floxedad 6 por 
alguna otra causa, es un hecho positivo, que no se mueve 
baxo las redes que hechan sobre ella. Al contemplarla en 
este estado de prostitución, parecería que tenemos razón de 
persuadirnos, que la mayoría de los hombres consideran cómo 
cierta aquella máxima humillante, de que es mas difícil mante- 
ner el equilibrio de la libertad, que sostener el peso de la ti- 
ranía. ¡ Ojala que esta máxima, tan contraria á la naturaleza, 
fuese falsa ! ¡ Ojala que esta máxima no hubiese sido sancio- 
nada por la indolencia del genero humano respecto á sus de- 
' rechos los mas sagrados ! 
• Muchas naciones antiguas y modernas han sacudido el 
yugo de la opresión, pero muy pocas han sabido gozar de los 
preciosos momentos de la libertad ; pronto han vuelto á sus 



389 

i ■ 

antiguos vicios políticos, pues et pueblo atrae sobre si la tira- 
nía mas amenudo que el gobierno. £1 habito de la sumisión 
les hace insensibles á los epcantos del honor y de la prospe- 
ridad nacional, y les hace mirar con indiferencia la gloria de 
ser libre baxo la protección de leyes dictadas por su voluntad 
propia. La historia del mundo proclama esta terrible verdad. 

Solo la democracia es, en mi opinión, susceptible de una 
m libertad completa ; ¿ pero que gobierno democrático ha unido 
jamas al mismo tiempo el poder, la prosperidad, y la estabili- 
dad? ¿y, al contrarío, no hemos visto la aristocracia y la mo- 
narquía establecer grandes y poderosos imperios por siglos y 
siglos ? ¿ Que gobierno, es mas antiguo que el de la China ? 
¿ Que repúblicas han excedido en duración á las de Esparta 
y Venecia? ¿No conquistó al mundo el Imperio Romano? 
¿No existió la monarquia en Francia por catorce siglos? 
¿ Que estado mas poderoso que Inglaterra? Sin embargo, los 
gobiernos de estas naciones eran» ó bien aristocráticos 6 mo- 
nárquicos. 

A pesar de refecciones tan dolorosas, mi animo se llena de 
alegría al ver los grandes progresos que ha hecho nuestra Re- 
publica en su gloriosa carrera— amando lo que es útil, anima- 
do por lo que es justo, y aspirando á la que es perfecto.. Ve- 
nezuela, al separarse de España, recobró su independencia y 
libertad, su igualdad y su soberanía nacional : constituyéndose 
en república democrática, proscribió la monarquia, las distin- 
ciones, la nobleza, las executorias, y los privilegios ; declaró 
los derechos del hombre, — la libertad de obrar, pensar, ha- 
blar, y escribir. Aquellos hechos, tan eminentemente libera- 
les, no pueden suficientemente ser admirados por la pureza 
de su origen. El primer Congreso de Venezuela ñxó con 
caracteres indelibles en los anales de nuestra legislación, la 
magestad del pueblo, tan bien expresados en el pacto social, 
como por ser la mas propia para, formar la dicha de la nación. 
Todas mis facultades no bastan para apreciar debidamente el 
super-eminente bien contenido en aquel código inmortal de 
nuestros derechos y de nuestras leyes. Pero al mismo tiempo, 
¿ como me expresaré ? ¿ Osare profanar con mi censura las 
sagradas tablas de nuestras leyes ? Hay sentimientos que no 



390 

pueden continuar quietos en el seno del hombre que ama asa 
P*y*> y 1 ne > aunque trate de ocultarlos) le agitan por su vio- 
lencia, 7 que una fuerza imperiosa le obliga á manifestar. 
Me da pena al pensar que el gobierno de Venezuela exige 
reforma ; y aunque muchos ilustres ciudadanos opinan como 
yo, todos no poseen bastante atrevimiento para dar publica- 
mente su opinión en favor de la adopción de nuevos princi- 
pios. Esta consideración me ha conducido á ser el primero 
en introducir una materia de la mayor importancia— -aunque, 
al hacerlo asi, hay una audacia excesiva en pretender aconse- 
jar á los consejeros de la nación. 

Quanto mas admiro la excelencia de la constitución federati- 
va de Venezuela, tanto mas veo la imposibilidad de aplicarla á 
nuestra situación ; y según mi modo de pensar, es un milagro 
que su modelo en el Norte de America haya existido con 
tanta prosperidad, y que no haya caído en la confusión á la 
primera apariencia de peligro ó de dificultad. A pesar de eso, 
aquel pueblo es un exemplo de virtud politice, y de rectitud 
moral : la libertad ha sido su cuna, ha crecido en la libertad, 
y se mantiene en pura libertad. Añadiré, que aquel pueblo 
es el único en la historia de la raza humana ; y repito, que es 
un prodigio, que un sistema tan débil y complicado como el 
federativo, haya podido existir baxo circunstancias tan difí- 
ciles y delicadas como las que han ocurrido. Sin embargo, 
qualesquiera que sea el caso respecto al Gobierno, debo decir 
del pueblo Americano, que la idea nunca entró en mi espíritu 
de asimilar la situación y la naturaleza de dos naciones tan 
distintas como la Anglo y Hispano Americanas. ¿ No seria 
muy difícil aplicar á España el código político, civil, y reli- 
gioso de Inglaterra? Pues aun mas difícil seria adoptar en 
Venezuela las leyes del Norte de America. ¿No dice el es- 
píritu de las leyes, que las leyes deben ser conformes al pue- 
blo que las hace, y que es por una gran casualidad, que las 
de una nación convengan á otra?— ¿que las leyes deben tener 
relación al estado físico del pays, á su clima, á la calidad de 
su suelo, & su situación, á su extensión, y al método de vida 
de sus habitantes, refiriéndose al grado de libertad que puede 
soportar la constitución, á la religión del pueblo, á sus racli- 



391 

naciones, á sus riquezas, á su numero, á su comercio, á sus 
costumbres, y á su moralidad ? 

Ahora presento el código, que, según mi modo de pensar, 
debemos adoptar. 

La constitución de Venezuela, aunque está fundada sobre 
principios los mas perfectos, difiere muchísimo de la de Ame- 
rica en un punto esencial, y sin duda el mas importante. Ei 
Congreso de Venezuela, como el de America, participa en 
algunos de los atributos del poder executivo. Pero nosotros 
vamos aun mas lexos, y le gubdividimos depositándole en un 
cuerpo colectivo, y de consiguiente estamos sugetos al incon- 
veniente de hacer la existencia del gobierno periódica, de 
suspenderle, y de disolverle siempre que se separan los miem- 
bros. Nuestro triunvirato no tiene, por decirlo asi, unidad, 
duración, y responsabilidad personal : á veces se halla desti- 
tuido de acción ; no tiene vida perpetua, uniformidad real, y 
responsabilidad inmediata ; y un gobierno que no posee con- 
tinuidad, puede llamarse una nulidad. Aunque los poderes 
del Presidente de los Estados Unidos se hallan limitados por 
una infinidad de restricciones, exerce por si solo todas las 
funciones de la autoridad que la constitución le concede ; y 
no hay duda que su administración tiene que ser mas unifor- 
me, constante, y verdaderamente propia, que la de un poder 
dividido entre varios individuos, cuya composición no p*uede 
menos de ser monstruosa. 

El poder judicial en Venezuela es como el de America, in- 
definido en su duración, temporal y no perpetuo, y goza de 
toda la independencia necesaria. 

El primer Congreso, en su constitución federativa, antes 
consultó el espíritu de las diferentes provincias, que la solida 
idea de establecer una república indivisible y concentrada. 
AHi sentados nuestros legisladores baxo el influxo de las pro- 
vincias, arrebatados por la apariencia deslumbrante de felici- 
dad del Norte de America, imaginándose que los beneficios 
de que gozaba los debia exclusivamente á su forma de go- 
bierno, y no al carácter del pueblo. ¿ Pero quien resistiría 
á la gloriosa atracción del entero y absoluto goze de la sobe- 
ranía, y de la independencia, y de la libertad ? Por muy 



1 



392 

hermoso que pareciera ó que en efecto fuera este magnifico 
sistema federativo, Venezuela no podía gozar 'de él asi que 
«acudió sus cadenas : no estábamos preparados para un bien 
tan grande. £1 bien, lo mismo que el mal, causa la muerte 
quando viene repentinamente 6 con exceso : nuestra consti- 
tución moral no poseía aun los beneficios de un gobierno 
completamente representativo, y que es tan sublime quando 
puede adoptarse por una república de santos. 

i Representantes del pueblo 1 estáis convocados para confir- 
mar ó revocar todo lo que os parezca propio de conservar, 
reformar, 6 expungir en nuestro pacto social. Vuestro deber 
es corregir la obra de nuestros primeros legisladores ; y aun 
diría, que á vosotros os pertenece cubrir una porción de las 
bellezas que contiene nuestro código político; pues todos los 
corazones no están igualmente formados para admirar todas 
las bellezas, ni todos los ojos capaces de soportar el esplendor 
celeste de la perfección. £1 Libro de los Apostóles, la doc- 
trina de Jesús, las Sagradas Escrituras, todos enviados por 
una Providencia llena de gracia para mejorar á los hombres, 
tan ' sublimes, y tan santos, encenderían un océano de llamas 
en Constantinopla, y toda el Asia ardería furiosamente, si se 
la impusiese de una vez el Libro de Paz por código de su re- 
ligión, leyes, y costumbres. 

Permítaseme llamar la atención del Congreso á una mate- 
ria que puede ser de una importancia vital: — Tened presente 
que nuestra población no es Europea ni Americana, antea es 
un compuesto de origen Africano y Americano, porque ni 
aun la misma España no es propiamente Europea, por su sangre 
Africana, instituciones, y carácter. Es imposible indicar con 
propiedad- á que familia pertenecemos :— la mayor parte de 
los indígenas han sido exterminados ; el Europeo se ha mez- 
clado con el Americano y con el Africano, y este se ha mez- 
clado también con el Indio y el Europeo. Todos hijos de 
una misma madre, nuestros padres, varios en origen y en 
sangre, son extrangeros, y todos se diferencian en figura y 
forma los unos de los otros. 

Todos los ciudadanos de Venezuela gozan por la consti- 
tución de una igualdad política; y si aquella igualdad no 



S9S 

hubiere sido un dogma en Atenas, en Francia, y en America, 
deberíamos confirmar el principio, para corregir la diferencia 
que pueda existir. ¡ Legisladores 1 mi opinión es, que el prin- 
cipio fundamental de nuestro sistema depende inmediata y 
únicamente del establecimiento y practica de la igualdad en 
Venezuela. Que todos los hombres han nacido con. iguales 
derechos á los beneficios de la sociedad, ha sido sancionado 
por casi todos los sabios de todas las edades; lo mismo que 
no todos los hombres han nacido con iguales capacidades para 
obtener todos los rangos ; lo mismo que todos los hombres 
deben practicar la virtud, y todos no lo hacen; todos deben 
poseer talentos, y todos no los tienen ; todos deben ser vale- 
rosos, y todos no lo son* De aqui nacen las verdaderas dis- 
tinciones que se observan entre los individuos de las socieda- 
des mas liberalmente establecidas. 

Si este principio, de igualdad politica es tan generalmente 
admitido, no lo es menos el de la inigualdad física y mora!. 
Seria ana ilusión, un absurdo, suponer lo contrario. La natu» 
raleza hace á los hombres desiguales en ingenio, tempera- 
mento, fuerza, y carácter. Las leyes corrigen aquella dife- 
rencia, poniendo al individuo en la sociedad donde la educa- 
ción, la industria, las artes, las ciencias, y las virtudes, dan 
una igualdad ficticia propiamente llamada politica y social. 
La unión de todas las clases en un estado es eminentemente 
útil, y en la que la diversidad se multiplica en proporción de 
la propagación de las especies. Por ella solo se ha desarrai- 
gado la discordia, y evitado muchas sospechas, locuras, y preo- 
cupaciones. 

Nuestra diversidad de origen exige el pulso mas poderoso, 
y un tacto muy delicado, para combinar un cuerpo tan hete- 
rogéneo, pues una composición tan complicada puede al 
menor cambio dislocarse, dividirse, y disolverse. 

£1 sistema más perfecto de gobierno es el que produce un 
gradó mayor de dicha» de seguridad social, y de estabilidad 
politica. 

Por las leyes dictadas por el primer Congreso, tenemos ra- 
zón de esperar que la dicha sera el dote de Venezuela ; y de 



394 



vosotros nos podemos lisongear, que la seguridad y la esta- 
bilidad perpetuaran aquella felicidad. 
v A vosotros os pertenece resolver el problema,— de que 
modo, después de haber roto los grillos de nuestros antiguos 
opresores» cumpliremos la maravillosa hazaña de impedir que 
el resto de nuestras pesadas cadenas no se vuelva en armas de 
licencia. Las reliquias del dominio Español continuaran por 
mucho tiempo antes que las podamos destruir completamente: 
nuestra atmosfera está impregnada con la contagión del des* 
potismo ; y ni la llama de la guerra, ni lo especifico de núes* 
tras salutarias leyes, han podido aun purificar el aire que res- 
piramos. Nuestras manos están en efecto libres, pero nues- 
tros corazones sufren aun de los efectos de la servidumbre. 
£1 hombre, dice Homero, al perder su libertad, pierde la 
mitad de su espíritu. 

Un gobierno republicano ha sido, es, y debe ser el de Ve- 
nezuela ; su base debe ser la soberanía del pueblo, la división 
del poder, la libertad civil, la prohibición de la esclavitud* y 
la abolición de la monarquía y de los privilegios. Necesita- 
mos la igualdad para moldear de nuevo, por decirlo asi, 
hombres, opiniones politicas, y costumbres publicas. He- 
chando nuestra vista sobre el vasto campo que tenemos que re- 
correr, fixemos nuestra atención en los peligros que tenemos 
que evitar, y que la historia nos guie en nuestra carrera. 

Atenas nos presenta un exemplo de los mas brillantes de 
una absoluta democracia, y al mismo tiempo es una prueba 
melancólica de la extrema debilidad de aquella especie de 
gobierno. £1 nías sabio legislador de la Grecia no vio su re- 
pública durar mas de diez años» y sufrió la humillación de 
tener que confesar la insuficiencia de una absoluta democra- 
cia para gobernar qualesquiera especie de sociedad, ni aun la 
mas moral, cultivada, y moderada, porque no está iluminada 
mas que con relámpagos de libertad. Confesemos pues que 
Solón ha desengañado al mundo, y mostrado quan difícil es 
gobernar á los hombres simplemente con leyes. 

La república de Esparta, que parecía una invención quí- 
merica } produxo efectos mas reales que la obra ingeniosa de 
Solón : la gloria, la virtud, la moralidad, y de consiguiente la 



895 

dicha nacional, fueron los resultados de la legislatura de Ly- 
cargo. Aunque dos reyes en un estado eran como dos mons- 
truos para devorarle, Esparta sofrío muy poco de aquella 
doble dignidad real ; y Atenas gozó del destino mas esplen- 
dido baxo una soberania absoluta,— las elecciones libres de 
magistrados cambiados fYeqüentemente,~- leyes suaves, sabias, 
y políticas. Piwstrato, un usurpador y un despota, hizo mas 
bien á Atenas que todas sus leyes ; y Peñoles, aunque tam- 
bién usurpador, fue el ciudadano roas útil. 

La república de Tebes no existió sino durante el tiempo 
que vivieron Pelopidos y Epaminondas, pues son los hombres, 
y no los principios, los que forman los gobiernos. Por muy 
sabios que sean los códigos, los sistemas, y los estatutos, 
tienen muy poco influxo sobre la sociedad ; son los hombres 
virtuosos, patrióticos, y sabios, los que constituyen las re- 
publicas. 

La constitución Romana fue la que produxo al pueblo mas 
•poder y caudal que alguna otra del mundo : en ella no habia 
ninguna exacta distribución del poder. Los cónsules, el se- 
nado, y el pueblo, eran legisladores, magistrados, y jueces : 
todos ellos participaban en todos aquellos oficios.. El execu- 
tivo, consistiendo de dos cónsules, tenia el mismo inconve- 
niente que el de Esparta, y, á pesar de esta deformidad, la 
república no sufrió aquella discordancia maligna, que uno su- 
pondría inseparable de una magistratura, que consistía de dos 
individuos igualmente dotados del poder de un monarca. Un 
gobierno cuya única inclinación era la guerra y la conquista, 
no parecía debia poder establecer la dicha del pueblo. Un 
gobierno monstruoso en si, y puramente guerrero, elevó á 
Roma al grado mas alto de virtud y de gloria, y formó del 
mundo el imperio Romano, probando á los hombres la fuerza 
de las virtudes políticas, y el influxo trivial de las institucio- 
nes. 

Pasando de los tiempos antiguos á los modernos, hallamos 
Inglaterra y Francia mereciendo la atención general, y dando 
lecciones impresivas en todas las especies desgobiernos. Las 
revoluciones en aquellos dos grandes estados, han llenado al 
mundo como brillantes meteoros de una profusión tan grande 



396 

de luz política, que todos los hombres que piensan han apren- 
dido quales son los derechos y deberes del hombre ; en que 
consiste la excelencia de los gobiernos, y en que sus vicios ; 
todos saben apreciar el valor intrinsico de las especulaciones 
teoréticas de los filósofos y legisladores modernos. En una 
palabra, esta estrella en su brillante carrera inflamó hasta el 
Español apático, que entrando también en el torbellino poli- 
tico, dio pruebas efémeras de libertad, y mostró su incapaci- 
dad para vivir baxo el suave dominio de la ley, volviendo des- 
pués de algunas llamaradas á su esclavitud original. 

¡ Legisladores ! Este es el momento de repetir lo que dice 
el eloqüente Volney en su dedicación de las Ruinas de Pal- 
mira,—" Ai pueblo naciente de las Indias Españolas— á los 
generosos gefes que les conducen á la libertad— que los erro- 
res y desgracias del Antiguo Mundo enseñen al Nuevo el ca- 
mino de la sabiduría y de la dicha."— Que no se pierdan 
nunca, pero que se aprovechen de las lecciones de experi- 
encia que han dado la Grecia, Roma, Francia, Inglaterra, y 
America, y que aprendan de ellas la ciencia dificultosa de 
establecer y conservar las naciones con leyes adequadas, justas, 
legitimas, y sobre todo útiles; no olvidando nunca, que la 
excelencia de un gobierno no consiste en su teoría, forma, 
ó mecanismo ; pero en. ser adaptado á la naturaleza y carácter 
del pueblo para el que ha sido instituido. 

Roma é Inglaterra son las naciones que han sobresalido mas 
entre los antiguos y los modernos. Las dos nacieron para 
mandar,, y ser libres ; y sin embargo sus constituciones no 
están modeladas en las formas mas brillantes de la libertad 
pero en establecimientos solidos ; y por esta razón, Represen- 
tantes, os recomiendo el estudio de la constitución Inglesa, 
que parece estar destinada á producir el mayor efecto posible 
para el pueblo ; pero por muy perfecta que sea, estoy muy lexos 
de proponer una imitación servil. Quando hablo de la con- 
stitución Inglesa, hago referencia únicamente £ su parte de- 
mocrática ; y á la verdad se puede llamar un sistema monár- 
quico, en el qua se reconoce la soberanía del pueblo, )a divi- 
sión y equilibrio del poder, la libertad civil, la libertad de con- 
ciencia, y de la imprenta, y todo lo que es sublime en al 



397 

política* De un grado mayor de libertad, es imposible que 
gote qualesqaiera república ; y en efecto puede pretender á 
un rango mas elevado en el orden social. Yo recomiendo 
aquella constitución como el mejor modelo para los que as- 
piran al goze de Jos derechos del hombre, y de toda aquella 
felicidad política compatible con nuestra frágil naturaleza. 

En nada tendríamos que cambiar nuestras leyes fundamen- 
tales, si adoptásemos un poder legislativo semejante al del 
Parlamento Ingles. Hemos dividido, lo mismo que los Ame- 
ricanos, la representación nacional en dos cámaras, la de re- 
presentantes y la del' senado. La primera está sabiamente 
compuesta ; goza de todos los privilegios que le convienen, y 
ño es susceptible de un cambio esencial, habiéndola ya dado 
la constitución el origen, forma, y los poderes requeridos por 
la voluntad del pueblo, para ser legal y competentemente re- 
presentado. 

Si el senado en lugar de ser electivo fuese hereditario, seria 
en mi concepto la base, el vinculo, el alma de la república, y 
en las tormentas políticas, poseería las funciones del, gobierno; 
por la poderosa instigación de su propia conservación, se 
opondría siempre á las tentativas que' hiciese el pueblo contra 
la jurisdicción y autoridad de sus magistrados. Es preciso 
confesar, que la mayor parte de los hombres ignoran sus ver- 
daderos intereses, y les están continuamente atacando en las 
manos de aquellos á quienes les han sido confiados, — el indi- 
viduo contiende contra la masa general, y la masa general 
contra la autoridad; y de consiguiente es necesario que 
exista un cuerpo neutro en todos los gobiernos, para pro- 
teger al injuriado, y desarmar al ofensor. Este cuerpo neu- 
tro, para que tal pueda ser, no debe sacar su origen de la 
elección del gobierno, ni de la del pueblo, pero de modo que 
goze de una independencia completa — sin temer ni esperar 
nada de ninguna de estas dos fuenteé de autoridad. Un senado 
hereditario, como parte del pueblo, participaría en sus in- 
tereses, en sus opiniones, y en su espíritu, y por esa razón es 
vde presumir, que un 'senado hereditario no se separaría de los 
intereses del pueblo, y olvidaría sus deberes legislativos. Los 
cenadores en Roma, y los pares en Inglaterra, se han mos- 



398 

trado los pilares mas solidos en la gloriosa estructura de la 
libertad civil y politica. 

Estos senadores serán elegidos, por la primera vez, por el 
Congreso, y sus sucesores en el senado ocuparan la principal 
atención del Gobierno, el que les bara educar en un colegio 
especialmente separado para la instrucción de aquellos guar- 
dianes y legisladores futuros del pays. Se les enseñaran las 
artes, las ciencias, y quanto puede adornar el entendimiento de 
un hombre publico ; desde su mas tierna infancia se lea haré 
saber qual es la carrera que les destina la Providencia, y de 
sus mas tiernos años sus ánimos se elevaran 6 la dignidad que 
les aguarda. 

De ningún modo la creación de un senado hereditario seria 
una violación de la igualdad politica : no es una nobleza la 
que yo deseo se establezca, porque eso seria, según lo ha 
dicho un celebre republicano, destruir de una vez la igualdad 
y la libertad. Es un puesto para el que los aspirantes deben 
estar preparados, y también es un puesto que exige muchas 
luces, y medios proporcionados para obtenerlas. 

El las elecciones todo no debe dexarse á la ventura, pues 
el publico se engaña mas fácilmente que la naturaleza perfec- 
cionada por el arte ; y aunque es un hecho, que estos sena* 
dores no saldrán del seno de la virtud, es igualmente cierto, 
que saldrán dotados con una educación la mas completa. A- 
demas de eso, los libertadores de Venezuela deben poseer 
eternamente un rango mas elevado en la República, por ser á 
quienes debe ella su existencia ; y estoy persuadido que la 
posteridad observaría con pena la extinción de los ilustres 
nombres de sus primeros bienhechores. Diré mas, que es 
para el interés publico, que es para el honor nacional, y que 
Venezuela debe en reconocimiento conservar, en honor de la 
posteridad mas remota, una raza de hombres virtuosos, pru- 
dentes, y valientes, que, superando todos los obstáculos, han 
establecido la república á expensas de sacrificios los mas he- 
roicos ; y, si el pueblo de Venezuela no aplaude y se regocija 
de la elevación de sus bienhechores, es indigno de ser libre, y 
no lo sera nunca. 



399 

Vuelvo á decir, que un se— do hereditario será la base fun- 
damental del poder legislativo, y de consiguiente la base de 
todo el gobierno. Obrara igualmente como un contrapeso 
para ef pueblo y para el gobierno, y será una autoridad inter- 
media para despuntar las flechas que estos dos perpetuos 
rivales se están constantemente disparando. 

En todas las contestaciones, la interposición de una tercera 
persona sirve de medio de reconciliación ; y de este modo 
sera el Senado de Venezuela el cimiento del delicado edificio 
tan sugeto á conmociones violentas. Sera el medio de calmar 
la furia, y de mantener la harmonía, entre los miembros y la 
cabeza de este cuerpo político. Nada puede corromper á un 
cuerpo legislativo revestido de los mas altos honores ; no de- 
pendiendo mas que de si solo, sin temer nada del pueblo, 6 
sin esperar nada del gobierno ; cuyo objeto único es reprimir 
toda tendencia hacia el mal, y fomentar todo lo que tiende al 
bien ; y que se halla profundamente interesado en la existencia 
de una sociedad con la que participa la adversidad y la pros- 
peridad. 

Se ha observado con mucha justicia» que la Cámara de los 
Pares de Inglaterra es una institución inapreciable para el 
pueblo, como formando el baluarte de las libertades del pue- 
blo; y me atrevo á añadir! que el Senado de Venezuela no 
solo seria el baluarte de la libertad, sino que asistirá á per- 
petuarla» 

El poder executivo en Inglaterra posee toda la autoridad 
soberana que \e conviene ; pero se halla igualmente circuns- 
crito por una triple linea de fosos, barreras, y palizadas* 
El soberano es á la verdad la cabeza del gobierno, pero sus 
ministros y oficiales dependen mas de las leyes que de su auto- 
toridad, porque son personalmente responsables, y de esa res- 
ponsabilidad ni aun la autoridad real les puede eximir. El rey 
es comandante en gefe del exercito y de la narina, hace paz 
y declara guerra, pero solo el parlamento es el que vota anu- 
almente los subsidios. Para neutralizar su poder, la persona 
del rey es inviolable y sagrada ; mientras que su cabeza está 
libre, tiene sus manos liadas. El soberano Ingles tiene tres 
rivales formidables-— el Gabinete, que es responsable al pueblo 

7 



400 

y al parlamento ; la Cámara de los Pares, que protege los in- 
tereses del pueblo, como representando la nobleza de que está 
compuesta ; y la Cámara de los Comunes, el órgano del pub- 
lico Ingles. Como ademas de eso los Jueces son responsables 
del exacto desempeño de las leyes, adhieren severamente á 
ellas ; y los administradores de las rentas publicas siendo tam- 
bién responsables no solo de qualesquiera violación de su 
parte, pero aun de la parte del gobierno, cuidan de que no se 
malgasten. 

Quanto mas uno examina el poder executivo en Inglaterra, 
tanta mas uno 6e inclina á creer que es el modelo mas per- 
fecto ya sea para una monarquía, para una aristocracia, ó para 
una democracia. Que en Venezuela el poder executivo sea 
exercido por un Presidente, nombrado por el pueblo 6 sus 
representantes, y habremos dado entonces un paso muy grande 
hacia la felicidad nacional. 

Qualesquiera que sea el ciudadano que ocupe aquel puesto, 
sera soportado por la constitución ; autorizado para hacer el 
bien, no podra hacer el mal ; pues, sometido á las leyes, sus 
ministros co-operaran con él ; y si, al contrario, hiciese alguna 
tentativa para violarlas, sus mismos ministros le abandonaran, 
-dexandole insulado en medio de la República, y aun podran 
acusarle ante el senado. Los ministros siendo responsables 
por aquellas ofensas que se cometan, son en efecto los que 
gobiernan ; y no es menos ventajoso para el sistema, que los 
que exercen mas inmediatamente las funciones de) poder exe- 
cutivo, tomen una parte activa é interesante en las deli- 
beraciones del gobierno, y consideren sus deberes como per- 
sonales* 

Puede suceder que el Presidente no sea un hombre de 
grandes talentos 6 virtudes, y que ápesar de la falta de estas 
qualidades esenciales, desempeñe los deberes de su situación 
de un modo satisfactorio, porque, en tal caso, los ministros, 
haciendo todo quanto hay que hacer, todo el peso del estado 
recae sobre ellos. Por muy exorbitante que parezca en 
Inglaterra la autoridad del poder executivo, no lo seria quiza 
demasiado en Venezuela : aqui el Congreso ha liado tanto las 
manos como la cabeza de los magistrados, y se ha revestido 



401 

de una porción del poder executivo, contra la máxima de 
Montesquieu, que dice que un cuerpo representante no debe 
nunca tomar sobre si' ningún principio activo ; debe hacer 
leyes, y ver que estas sean ejecutadas. Nada es mas peli- 
groso para un pueblo que un executivo débil ; y si ha sido 
necesario revestirle de tantos atributos en una monarquía, 
quan infinitamente mas indispensable lo sería en una repúb- 
lica. Fixemos nuestra atención sobre esta diferencia, y hal- 
laremos que el equilibrio del poder debe ser distribuido de 
dos modos. En una república el executivo debe ser el mas 
fuerte, porque todo conspira contra él ; y, del otro lado, en 
una monarquía, el legislativo debe ser el mas poderoso, porque 
todo se une en favor del soberano. Láf veneración que tiene 
el pueblo por la dignidad real, es una prueba de su influxo 
en -aumentar el respeto supersticioso que pagan á aquella 
especie de autoridad. £1 esplendor del trono, de la corona, ' 
de la purpura ; la ayuda formidable que le da la nobleza-; las 
inmensas riquezas acumuladas por las generaciones de una 
misma dinastía; y la protección fraternal que se dan unos 
reyes á otros ; son ventajas considerables que militan en fa- 
vor de la autoridad real, y que casi le hace ilimitada. Estas 
mismas ventajas son una razón porque un magistrado republi- 
cano debe poseer mas poder que el que tiene un principe 
constitucional. 

Un magistrado republicano es un individuo insulado en 
medio de la sociedad, á* quien se le ha confiado el deber de 
domar el ímpetu del pueblo hacia la licencia, y la propensi- 
dad de los jueces y administradores háoia el abuso de las 
leyes. Tal es, respecto al cuerpo legislativo, al senado, y al 
pueblo, un solo individuo resistiendo los ataques combinados 
de las opiniones, de los intereses, de las pasiones de la socie- 
dad ; que, según dice Carnot, está constantemente combatien- 
do entre el deseo de gobernar, y el de no estar sugeto á nin- 
guna autoridad. En efecto, es un atleta opuesto á una muí- ' 
titud de otros. El único correctivo para tal debilidad es una 
resistencia vigorosa y adaptada á la oposición del executivo 
contra el cuerpo legislativo, y contra el pueblo de una repúb- 
lica. Sí el executivo no posee los medios de exercer toda la 

TOM. II. C C 



402 

autoridad qtie propiamente tiene á su disposición» se hace 
nulo, y el gobierno expira, dexando la anarquía, la usurpa- 
ción, y la tiranía, por sus herederos y sucesores. 

Que todo el sistema sea propiamente fortalecido, y el equi- 
librio establecido de tal modo que no pueda, ser destruido, ni 
que su refinamiento sea una causa de descaecimiento. Como 
no hay ninguna forma de gobierno que sea, mas débil que una 
democracia, su constitución debe ser tan solida como sea noci- 
ble* y sus instituciones conducentes á la estabilidad. Si esto 
no fuere asi, podemos decir que no tenemos mas, que un 
gobierno de ensayo, y no un sistema permanente ;— una co- 
munidad mutable, tumultuosa, y anárquicas y no un esta- 
blecimiento qocial, en el que reyna la dicha» la. paz, y la 
justicia* 

\ Legisladores ! — No seamos presumptuosos ea nuestras pre- 
tensiones, antes seamos moderados. No es de- ningún modo 
probable que nosotros podamos hacer lo. que no.se ha efectu- 
ado nunca por ninguna porción de la raza humana, lo que las 
naciones mas grandes y mas sabias no han podido nunca cum- 
plir. La libertad indefinida, y la absoluta democracia, son 
los escollos contra los que han naufragado los deseos y esper 
randas republicanas. 

Haced un examen de las repúblicas de la antigüedad, de 
las de los tiempos modernos, y de las que están ahora nacien- 
do, y hallareis que casi, todas ellas han sido frustradas en sus 
empresas. Los hombres que buscan instituciones legitimas, 
y perfecciones sociales, no hay duda que merecen ser alaba- 
dos ; ¿ pero quien podra decir que el hombre posee una sabi- 
duría perfecta ; ó que practica todas aquejlas virtudes que 
imperativamente, pide la unión del poder y de la justicia ? 
Los angeles, y no los hombres, pueden tan solo eKÍstir libreq, 
tranquilos, y dichosos, en el exercicio del. poder soberano. 

Mientras que el pueblo de Venezuela exerce los derechos 
de que gozan legítimamente — moderemos las excesivas, pre- 
tensiones que podía sugerir una forma de gobierno incompe- 
tente, y, abandonemos aquel sistema federativo que no no? 
conviene; — deshagámonos del poder ejecutivo tri uní virado, 
coacentrerao$lp en un Presidente, y démosle bastante.autori- 



403 

dad para que pueda resistir á loe- inconvenientes que ñafitean 
de¿ nuestra pedente situación, del estado dé guerra, buco el 
que canto hemos-sufrido, y de la especie de enemigos extter*> 
not é interno» con lo» que hemos tenido que combatir, y con 
loi que aun tendremos que luchar por mucho tiempo. Que 
el poder legislativo resigne 4 lo» atributo» que pertenecen al 
exeontívo» y sin embargo que adquiera nueva consistencia y 
nuevo influxo en el equilibrio de la autoridad. Que los tri- 
bunales de justicia sean reformados, por la permanencia é in- 
dependencia de los jueces, por el establecimiento dé jurados, 
y de códigos civiles y criminales, que no sean dictados por la 
antigüedad ni por reyes conquistadores, pero por la voa déla 
naturaleza* por la de la justicia, y por el genio de la sabiduría. 

Bami deseo al* mas ardiente, que cada parte del gobierno 
y de la, administración' adquiera aquel grado de vigor, que 
tan solo es capar de mantener el debido equilibrio, no 
solo entre loa miembros del- gobierno, pero aun entre 1 los 
varios rangos de que la sociedad está compuesta. No impor* 
taria nada* que se relajasen los resortes de un -sistema poli- 
tico, si tal reJaxacion no ocasionase la disolución del cu- 
erpo social, y la ruina de loa asociados. Los gritos de la 
rasa humana en el campo de batalla, y en las asambleas tu- 
multuosas, apelan al Cielo contra aquello» legisladores ciegos 
é inconsiderados, que creían podían impunemente hacer en- 
sayos de instituciones quiméricas. Todas las naciones de la 
tierra han buscado la libertad, las ynas cenias armas, las otras 
con la» leyes» pasando alternativamente de la anarquía al des- 
potismo, ó del despotismo á la anarquía ; pero pocos se han 
contentado con alcances moderados, 6 adoptado constituciones 
conformes á sus medios, naturaleza, y circunstancias. 

No emprendamos lo que es itnpossible, á no ser que, al tra- 
tar de elevamos demasiado en las regiones de la libertad, cai- 
gamos en el abismo de la tiranía. De la libertad absoluta al 
poder absoluto hay siempre una basada ; y el medio entre los 
dos extremos es la suprema libertad social. Ideas abstratas 
originan la idea perniciosa de libertad ilimitada. Obremos de 
suerte que el poder del pueblo sea confinado dentro de los 
limites de la razón y del interés ; que la voluntad nacional sea 



404 

domada por una autoridad adequada, y qué una legislación' 
crimina]» análoga á nuestra constitución, gobierne imperativa- 
mente al poder judicial : en cuyo caso existirá un equilibrio, 
y se evitaran aquellas disensiones y discordias, que embara- 
zarían los negocios del estado, lo mismo que aquella especie 
de complicación que enreda á la sociedad en lugar de unirla. 

Para formar un gobierno estable, se necesita un sentimiento 
nacional, que posea una inclinación uniforme hacia dos pun- 
tos principales, — arreglar la voluntad publica, y limitar la au- * 
toridad publica, cuyos limites es difícil asignar; pero es de 
suponer que la mejor regla para dirigirnos en esto, es la restric- 
ción y concentración reciproca, de suerte que haya muy poca • 
colisión entre la voluntad legitima y el poder legitimo. . 

£1 amor de la patria, de las leyes, y de los magistrados, 
debe ser la pasión reynante en el corazón de cada republi- 
cano. Los Venezuelanos aman á su pays, pero no á las leyes, 
porque son malas, y el origen del mal ; y no pueden tampoco 
respeta? mucho á sus magistrados, porque los viejos eran malos, 
y los nuevos apenas son conocidos en la carrera que han comen- 
zado. Si no existe un sagrado respeto por el pays, por las 
leyes,' y por las autoridades constituidas, la sociedad es un es« 
tado de confusión, un abismo, y un conflicto entre hombre y 
hombre, y entre cuerpo y cuerpo. 

Para librar á nuestra República incipiente de tal caos, todo 
nuestro poder moral no bastara, á menos que no fundamos 
todo el pueblo en una masa : la composición del gobierno es 
un todo, la legislación es un todo, y el sentimiento es un todo. 
Unidad, Unidad, Unidad, debe ser nuestra devisa. La sangre 
de nuestros ciudadanos es varía, mezclémosla para formar tan 
solo una; nuestra constitución ha dividido la autoridad, conven- 
gámonos en unirla ; nuestras leyes son los tristes restos de nues- 
tros despotismos antiguos y modernos, destruyamos una es- ' 
truc tura tan monstruosa, que caiga, y, saliendo de sus ruinas, 
erijamos un templo á la justicia, y baxo los auspicios de su 
sagrado influxo, dictemos un código de leyes á Venezuela. Si 
deseásemos consultar los recuerdos y los modelos de la legis- 
lación, Inglaterra, Francia, y el Norte de America, nos pre- 
sentan unos admirables. 



405 

La educación publica debe ser el primer cuidado del afecto 
.paternal del Congreso. La mora) y la» luces son los pontos 
cardinales de una República, y la moralidad y los conocimi- 
entos es Jo que mas necesitamos. 

Tomemos de Atenas su Areopago, y los guardianes de las 
costumbres, y de las leyes, — tomemos de Roma sus censores, 
y tribunales domésticos,— y formando una sagrada alianza de 
-aquellas instituciones morales, renovemos en la tierra la ¡dea 
de un pueblo que no está contento con ser libre y poderoso, 
sino que también desea ser virtuoso. 

Tomemos de Esparta sus austeros establecimientos, y for- 
memos de estas tres fuentes un reservatorio de virtud. 

Demos á nuestra república un quarto poder, con autoridad 
de presidir sobre la infancia y corazones de los hombres— 
«obre el espíritu publico, las buenas costumbres, y la moralidad 
.republicana. Constituyamos este Areopago, que vele sobre la 
educación de la juventud, y sobre la instrucción nacional, para 
.purificar quanto haya de corrompido en la República, — para 
acusar £ la ingratitud, al egoísmo, á la indiferencia por la 
- causa del pays, a la indolencia, y al ocio, — y para condenar á los 
-primeros, gérmenes de la corrupción, y al exeraplo pernicioso. 

Deberíamos castigar las malas costumbres con penas- morales, 
. lo mismo que las leyes castigan los crímenes con penas corpo- 

• rales,— -no solo lo que ofende, sino lo que tienda á ridicul- 
izarla ; no solo lo que asalte sino lo que debilite ; y no solo lo 
que pueda violar la constitución, sino quanto quebrante la de- 
cencia publica. 

La jurisdicción de este tribunal verdaderamente sagrado 
debe ser efectiva en quanto se refiera á la educación, y á la 

• instrucción, y solo deliberativo respecto á las penas y castigos ; 
y de este modo sus anales y recuerdos, en los que se inscríb- 

• irán sus actos y deliberaciones, y los principios y acciones mor- 
ales de los ciudadanos, serán los registros de la virtud y del 

• vicio,— -registros que el pueblo consultara en sus elecciones, 
los magistrados en sus determinaciones, y los jueces en sus 

' decisiones. Una institución semejante, por muy quimérica 
qúñ parezca, es mucho mas fácil de realizar que otras de 
. menos utilidad para la. humanidad, establecidas por algunos 
legisladores antiguas y modernos. 



406 



i Legisladores !— Por el proyecto de da const&sáen, que 
respetuosamente someto á vuestra consideración, descubriréis 
el .sentimieate que le dictó. 

Al proponer la división de nuestros .oradadanos en activa y 
pasiva, be tratado de excitar la prosperidad nacional por los 
des grandes resortes de la industria—^el trabaxo y la ciencia. 
Estimulado* por estas dos causas poderosas, las mayores difi- 
cultades pueden vencerse, y los ¿tambres podran lograr digni- 
dad y dicha. 

Al imponer restricciones justas y prudentes á las /asan Wess 
primarias y electorales, la primesa batiera contra la licencia 
popular se bajía de este modo establecida, y .por ella se evitan 
aquellas reuniones tumultuosas» que en todas las edades han 
dado origen $ mil oonseaüeoctas perjudiciales en la elección, y 
que han recaído naturalmente sobre lossaagistradsa y sobre el 
gobierno, porque el acto primordial engendra ya sea la libertad 
i la esclavitud de un pueblo» 

Aumentando en la balanza del poder el peso del dengreao, 
por el pumero de legisladores y la naturaleza del Senado, se 
fixn la base de este cuerpo primario de la nación, y se reviste 
de wayior importancia para el ejercicio de sos funciones so- 
berana*. 

AJ separar distintamente el exécutivo del legislativo, no es 
m,i intención sembrar la división entre estas autoridades su- 
premas, perp para unirlas ea los vínculos de la harmonía que 
nace de la independencia. 

Al revestir al poder exécutivo con una autoridad mayor que 
la que ha tenido hasta aqui, no es mi intención habilitar á un 
déspota £ que tirantee sobre la República, pero para impedir 
que el despotismo del deliberativo sea la causa inmediata de 
un circulo de cambios despóticos, en el que la anarquía sería 
alternativamente reemplazada por la oligarquía y la meno- 
crafia, 

41 solicitar la independencia de los jueces, el establecimi- 
ento de los jurados, y un código nuevo, no se pide mas que la 
seguridad de la libertad civil : la mas estimable, la mas equtta- 
ble, 4* mas necesaria, y en una palabra la única libertad, porque 
f»in ella todas las otras son nulas» Se pide un remedio para los 



407 

i 

abusos lamentables de nuestra judicatura, que derivan su ori- 
gen del asqueroso sumidero de la legislación Española, reco- 
gidos en varias edades, y de varias fuentes, tanto de las pro- 
ducciones de la locura como del talento, del fruto del buen 
sentido como de lá extravagancia; y que forman tanto él re- 
cuerdo del ingenio como del capricho. La encyclopedia 
judicial, aquel monsthto con diez mil cabezas, que ha sido 
hasta ahora la vara del castigo para las naciones Españolas, 
és la calamidad mas tremenda con que la cólera Divinase hizo 
sentir sobre aquél desgraciado imperio. 

Al meditar sobre los medios mas efectivos para regenerar 
el caiacter y costumbres que nos han dado la guerra y lá 
tiranía, me he atrevido á sugerir un poder moral, sacado de 
las edades mas remotas de la antigüedad, y de aquellas leves 
¿bsoletafe,- que por algún tiempo mantubieron la virtud publi- 
ca entre los Griegos y Tos Romanos ; y aunque quiza se con- 
siderara como puramente un capricho de la imaginación, es 
sin embargo de probable execucion, y me lisongeo que no se 
despreciara una idea, que, una vez mejorada por la ciencia y 
lá experiencia, podra ser de la mayor eficacia. 

Espartado al ver la desunión que ha existido hasta ahora 
entte nosotros, por la sutilidad de espíritu que caracteriza al 
sistema federativo, me veo precisado & solicitar se adopte la 
unión y concentración de todoá los estados de Venezuela 
en una República, una é indivisible : una medida que, en mi 
opinión, és urgente, vital, y económica ; y de tal naturaleza, 
que sin ella el fruto de nuestra regeneración seria destruc- 
ción* 

Es mi deber, Legisladores, presentaros una pintura fiel y 
justa de mi administración, política, civil, y militar ; pero esto 
sería cansar demasiado vuestra preciosa atención, y robaros á 
este momento de un tiempo igualmente precioso y urgente ; 
de consiguiente, los secretarios de estado darán una relación 
al Congreso de sus varios departamentos, y al mismo tiempo 
presentaran aquellos documentos y recuerdos necesarios para 
ilustrar todo, y para informaros á fondo del estado actual de 
la República. 



408 

No hace mención de ninguno de los actos mas importantes 
de mi mando, aunque conciernen á la mayor parte de mis 
compatriotas, y solamente llamare su atención á la ultima 
memorable revolución. Una horrible, atroz, é impía esclavi- 
tud, cubría con su negro manto la tierra de Venezuela, y 
nuestra atmosfera, sobrecargada de nubes espesas y tenebro- 
sas, amenazaba un fiero diluvio. Imploré la protección del 
Dios de la naturaleza, y á su poderosa palabra la tempestad 
se disipó. £1 lucero de la libertad lucio, la esclavitud rompió 
sus cadenas, y Venezuela se vio rodeada de hijos nuevos y 
llenos de reconocimiento, los que volvieron los instrumentos 
de su opresión y esclavitud en armas de la libertad. ¡ Si l Jos 
que antes eran esclavos, son ahora libres ; los que antea eran 
los enemigos de nuestra patria, son ahora sus defensores. 

A vuestra autoridad soberana dexo la reforma 6 revocación 
de todas mis ordenanzas, estatutos, y decretos ; pero implo- 
ro que confirméis la completa emancipación de los esclavos,, 
como imploraría mi vida ó la salvación de la República. 

El presentar la historia militar de Venezuela sería atraer á 
vuestra memoria la historia del heroísmo republicano entre 
los antiguos ; seria mostrar que Venezuela había hecho sacrifi- 
cios igualmente brillantes en el sagrado altar de la libertad. Los 
nobles corazones de nuestros generosos guerreros han estado 
llenos de aquellos nobles y sublimes sentimientos, que se atri- 
buyen á los bienhechores de la especie humana. No combatían 
por el poder, ó por las riquezas, ni aun por la gloría, solo com- 
batían por la libertad ; el titulo de Libertador de la República 
ha sido su mayor recompensa; habiendo instituido la orden 
de Libertadores de Venezuela, al formar una asociación de 
aquellos nobles héroes. — ¡ Legisladores ! á vosotros os perte- 
nece el conferir honores y decoraciones, y es vuestro deber 
exercer ese acto de gratitud nacional. 

Hombres que han abandonado todos los beneficios y venta- 
jas de que gozaban anteriormente, como una prueba de su 
virtud y desinterés — hombres que han sufrido quanto hay de 
mas horrible en una guerra inhumana, privaciones las mas 
penosas, y angustias las mas crueles — hombres tan benemeri- 



409 

tos de su pays, merecen la atención del. Gobierno ; y de con- 
siguiente he dado direcciones para recompensarles sacándolo 
de la propiedad nacional. 

Si yo hubiere adquirido algo de mérito á los ojos de mis 
compatriotas, os ruego, Representantes, que os digneis confir- 
mar mi demanda, como una recompensa de mis cortos servi- 
cios ; y que el Congreso mande una distribución de la pro- 
piedad nacional, • conforme á la ordenanza que di en nombre 
de la República, en favor de los hijos militares de Venezuela. 

Después que nuestros exercitos hubieron derrotado, por 
una sucesión de victorias, los de la metrópoli, la Corte de Ma- 
drid, desesperando, trató en vano sorprender los sentimientos 
de aquellos magnánimos soberanos que acababan de extermi- 
nar la usurpación y la tiranía en Europa, y que debian prote- 
ger lo legitimo y justo de la causa de America. España, no 
pudiendo reducirnos á la sujeccion por la fuerza de las armas, 
tubo recurso á su política insidiosa, y puso en obra todos sus 
pérfidos artificios. Fernando se humilló hasta confesar, que 
sin la ayuda extrangera no podría volvernos á uncir baxo 
su yugo ignominioso ; yugo, baxo el que ningún poder hu- 
mano nos podra obligar á entrar. Venezuela, convencida 
de que tiene bastante fuerza para rechazar á sus opresores, 
ha declarado, por medio del Gobierno, 6u determinación fixa 
y final de combatir hasta ser aniquilada en defensa de su vida 
política, no solo contra España, pero aun contra el universo, 
si el universo estubiere tan degradado que tomase la parte de 
un Gobierno destructor, cuyo único objeto es establecer la 
Inquisición, y ver todo exterminado — un Gobierno, que no 
desea regiones fértiles, sino desiertos,— .que no quiere ciuda- 
des, sino ruinas, — que no desea sugetos, sino sepulcros. La 
declaración de la República de Venezuela es el acto mas glo- 
rioso, mas heroico, y noble de un pueblo libre ; y es con una 
satisfacción particular que tengo el honor de ponerla delante 
del Congreso, sancionada como lo está por la unánime apro- 
bación de todos los hombres libres del pays. 

Desde la segunda época de la República, nuestros exerci- 
tos no tenían nada de lo necesarkr para la guerra ; les falta- 
ban siempre armas y municiones, y estaban en todas las oca- 



410 

¿iones mal equipados ; pero al presente los nóblefc defensores 
de la independencia no soló están armados áe justicia, pero 
de poder, y nuestras tropas pueden disputárselo al élite de 
las de Europa, ahora que poseen igualmente los medios de 
destrucción. 

Estas ventajas importantes la* debemos á bt ilimitada libe- 
ralidad de algunos extrangeros generosos, que oyendo los tíil- 
mores de la humanidad sufriente, y viendo la causa de la 
libertad, de la razón, y de la justicia á pique de perecer, no 
pudieron contemplarlo con sosiego, sin volar á socorrernos con 
su generosa ayuda y protección, proveyendo á la República 
de aquello que necesitaba para hacer triuhfar sus principios 
filantrópicos. Aquellos amigos de la humanidad son los ge- 
nios protectores dé America, y á ellos les debemos una deuda 
de eterna gratitud, lo mismo que un desempeñó religioso de 
las varias obligaciones que hemos contraído con ellos. ¡ Le- 
gisladores ! la deuda nacional es el deposito de la buena fé, 
del honor, y de la gratitud de Venezuela : respetadla como 
la arca sagrada que contiene, no solo loa derechos de nuestros 
bienhechores, pero la gloria de nuestra fidelidad. Perezca- 
mos antes de faltar en el mas mínimo punto al desempeño dé 
aquellas obligaciones, que han sido los medios de la salvación 
de nuestra patria y de nuestros hijos. 

La unión de Nueva Granada y de Venezuela en un grande 
estado, ha sido uniformemente el deseo ardiente del pueblo, 
y de los gobiernos de estas Repúblicas. La fortuna de lá 
guerra ha efectuado esta ünloú tan deseada pót todos los 
Americanos; y en efecto estamos incorporados. Estas na- 
ciones hermanas os han confiado sus intereses, sus derechos, 
y sus destinos. Al contemplar la unión de este distrito in- 
menso, mi espíritu se eleva con delicia á la altura estupenda 
que sé necesita para poder ver bien una pintura tan maravi- 
llosa. 

Abandonando los tiempos presentes y cercanos, mi imagina- 
ción se arroja en las edades mas remotas, desde las que obser- 
vo con admiración y pasmo, la prosperidad, el esplendor, y la 
animación, que habrá adquirido esta vas^a región : — Mis ideas 
se dilatan, y veo mi amada patria en el centro del universo, 



411 

extmUeadose entre sus distantes cortas, entre dos océanos 
separados por la naturaleza, y que la industria de mi pays 
habrá unido por canales grandes y espaciosos. La veo como 
s¡ fuese el vinculo, el centro, y el emporio de la raza humana ; 
— la reo transmitiendo á los limites mas remotos de la tierra, 
aquellos tesoros que contiene en sus montañas de oro y pla- 
ta $— la veo distribuyendo, coa sus plantas salutíferas, salud y 
vida á los afligidos del Viejo Mundo ; — la veo comunicar á los 
sabios de otras regiones sus inapreciables secretos, que hasta 
entonces ignoraban quan superior era su ciencia al exceso de 
su riqueza. ] Si ! la veo sentada en el trono de la libertad, 
tremolando el cetro de la justicia, y coronada de gloria, mos- 
trar al Antiguo Mundo la majestad del Nuevo. 

¡ Legisladores I— Condescended á recibir con indulgencia 
la declaración de mi credo político ; los deseos mas ansiosos 
de mi corazón, y la ardiente demanda que me he atrevido á 
haceros en nombre del pueblo. 

Dignaos conceder á Venezuela un gobierno puramente po- 
pular, puramente justo, y puramente moral, y que encadene 
á la opresión, á la anarquía, y al crimen. Un gobierno, que 
haga reynar la inocencia, la filantropía, y la paz. Un gobier- 
no, que baxo de leyes inexorables, haga triunfar la igualdad y 
la libertad. 

; Señores !— Comenzad vuestros deberes, yo he acabado los 
míos. 

£1 Congreso de la República de Venezuela está instalado ; 
en él se halla concentrado desde este momento la soberanía 
nacional» y é el todos debemos obediencia y fidelidad. — Mi 
espada, y las de mis ilustres compañeros de armas, manten- 
drán su augusta autoridad. 

I Viva el Congreso ! 

Pocos (lias después Bolívar marchó á mandar 
el ejercito, que se había concentrado á las orillas 
del Apure. Morillo habiendo reunido sus fuer- 
zas á las de La Torre, Morales, y Calzada, con 
la intención de llegar hasta Angostura, pasó el 



412 

Apure el 25 de Enero de 1819 á la cabeza de 
5000 hombres. Bolívar, para atraer ai enemigo 
al interior, se retiró detras de Arauca. Eí 5, Mo- 
rillo pasó aquel rio, los habitantes huyendo de- 
lante de él, después de haber destruido sus casas, 
provisiones, &c. El general Español, que comen- 
zó á sentir que sus recursos le faltaban, envío un 
destacamento de 600 hombres, para buscar provi- 
siones: estos cayeron en una emboscada que les 
Jiabia tendido Eaez, y fueron completamente 
aniquilados. No pudiendo encontrar provisiones 
para sus trocas, todas sus partidas forrageras 
viéndose destruidas por las guerrillas de Paez, 
Morillo tubo que comenzar su retirada el 15 de 
•Febrero. Paez, el indefatigable Paez, cayendo 
continuamente sobre su retaguardia, le molestaba 
considerablemente. El general Español procedió 
hasta Achaguas, una isla en el Apure, en donde 
se acampó. 

Mientras que estas ocurrencias sucedían en el 
continente, M'Gregor, el mismo que acompañó 
á Bolívar en su expedición de Aux Cayes en 1816, 
equipó una expedición desde Inglaterra, . en la 
que se embarcaron 300 voluntarios Ingleses, con 
la intención de dar algún golpe importante en el 
Continente Americano. Para este efecto se diri- 
gió al Golfo de México, juzgando con bastante 
acierto que el sitio de la guerra habiendo estado 
siempre mas lexos de aquella parte, hallaría las 
posesiones de los . realistas menos defendidas que 
las que están situadas mas al este. Y en efecto no 
se engañaba. Quando se presentó delante de 



41S 

Puerto Bello, uña de las plazas mas fortificadas eu 
las colonias Españolas, no halló apenas resistencia 
de los pocos soldados negros de que consistía la 
guarnición realista: la fortaleza habiendo sido 
evaquada así qué se presentó. Hasta aquí las 
armas de los patriotas fueron afortunadas ; pero 
esta buena fortuna no duró mucho, á causa del 
descuido, y falta de orden y disciplina, que el 
General permitió á sus tropas, las que cometieron 
los mayores excesos sin haber sido en nada castiga- 
das. El general realista Hore, que estaba en las 
cercanías de la ciudad, percibiendo el descuido y 
falta de atención de los patriotas, determinó to- 
mar ventaja de ello, y pocos dias después les sor- 
prendió tan eficazmente, que la mayor parte de 
los oficiales fueron hechos prisioneros en sus 
camas, y que el mismo M'Gregor se tubo que 
escapar saltando por una ventana desnudo, y na- 
dando á un navio Ingles que estaba en aquel mo- 
mento en el puerto. Esta conducta vergonzosa 
no merece comento. 

En conseqüencia de una derrota que un cuer- 
po de tropas que baxaba de S u Fé á juntarse con 
Morillo, sostubo con Santander, que mandaba las 
fuerzas independientes en aquella parte, y en 
conseqüencia de la estación de las lluvias que 
comenzaba entonces, el general Español tubo 
que dexar á A chaguas, y que retirarse á S° Car- 
los. Entonces Santander se avanzó hacia Tunja, 
donde los habitantes habian recogido una suma 
considerable para pagar por los socorros de armas, 



L 



414 

municiones, &c. que habían recibido de Yenezit- 
eku 

El Gobierno Colombiano dio un decreto á esto 
época* que forma un admirable contraste entre su 
conducta y la que sus enemigos manifestaron) 
hacia aquellos desgraciados republicanos, que 
caían en. sus oíanos» 

En ella se decretaba que ningún individuo, ya 
fuese Americano ó Español, que se presentase á 
qualésquiera de los gefes de las tropas que perte- 
necían á la República, seria molestado en su per- 
sona ó hacienda, qualésquiera que fbese su con- 
dición, ó su conducta anterior. Los que abrcu 
zasen el partido de la República, se les conserva» 
ría su rango, distinción, y clase. Las. vidas y 
propiedades de los habitantes de un paya liberta^ 
do, lo mismo que todas las cosas sagradas, monu¿* 
mentps, establecimientos públicos, archivos, &c. 
serian respetados y protegidos. 

De la execucion exacta y de la religiosa obser- 
vancia de esta ley, se hacia responsables á los 
comandantes que ocupasen con sus divisiones los 
distritos libertados. De este modo abriendo la 
puerta á cientos de ciudadanos Americanos y 
Empapóles, que se habían visto forzados, á tomar 
armas contra Ib República, y contra sus mismos 
intereses* 

A este periodo la República tubo que deplo- 
rar, la perdida de Don Manuel Palacio, que había 
vuelto últimamente á Angostura de una misión 
á Europa, después de haber empleado varias años 



415 

en ella, en servicio de loa patriotas. A su regre- 
so habia sido nombrado secretario de negocios 
e^traqgeroe. Sus conocimientos científicos, y sus 
amables modales, le h«ci#n íM#ar de qu autos te- 
nían la dicha de coQpqerlje ; y sus sentimiento* 
patrióticos y ardiente amor del pays, se manifes- 
taron eminentemente en una vida, que desde el 
principio de la r^vol^icion dsdiijó incesantemente 
á su servicio y felicidad. 

Maíllo persistía aun en la ^ntencijon dé tomar 
4 Angostura, lo que habia en. vano emprendido 
aquel mismo año, y despachó para ese fin ua 
cuerfp de sitf mejores tropas, baxp el mando del 
Coronel Arana, para tomar la ciudad por un coup 
¡de mairij si tal fuere posible. Después de lo qual 
debia ser arrasada. Marino, habiendo recibido 
inteligencia de su aproximación, marchó inmedia^ 
tamente á la cabeza de 1300 hombres para cu- 
brir la ciudad. Marino conduxó él mismo sus 
tropas al £}¿?que, y derrotó completamente á los 
Españoles. En la comunicación oficial que da 
de esta victoria hace subir el numero de enemi- 
gos muertos á 1000, ademas de los prisioneros, 
municiones, bagage, &c. con fecha del 12 de Ju- 
nio, en Cantara. 

Poco después Berra udpz derrotó un cuerpo de 
realistas, que subia á 600 hombres, que, ignoran- 
do la derrota de Arana, marchaba á juntarse con 
él. 

£1 14 de Julio la esquadra mandada por Brion 
salió de Margarita, llevando á bordo la división 



1 



416 

del General English, y 300 Margaritanos. Las 
baterías del Morro de Barcelona fueron poco 
después tomadas por asalto por estas mismas tra- 
pas. £1 ataque fue mandado por el Coronel 
Urslar, y se logró el objeto con solo la perdida 
de once soldados, y de dos oficiales.. Urslar se 
quedó allí de gobernador. 

Bolívar, que habia salido de Angostura en 
Mayo para ir á Nueva Granada, efectúo su unión 
con Santander el 15 de Junio. El 30 su quartel- 
generfcl estaba en Paya, desde donde despachó 
una carta oficial al Vice-Presidente de la Repú- 
blica, en la que se expresaba poco mas ó menos 
en estos términos. 

Quartel-general, .Paya> 30 de Junio de 1819. 

Simón Bolívar, Presidente del Estado, Capitan*General 
de Venezuela y Nueva Granada, &c. &c. á S. Ex. el Vice- 
Presidente de la República. 

Desde mi ultima carta de Guadalito, nada de importante 
ha occurrido en este exercito. Nuestras operaciones ae han 
ceñido únicamente á los progresos de nuestra marcha por 
medio de payses en amistad, hasta el 27 del presente, que 
atacamos la vanguardia que el enemigo habia apostado aquí, 
y que consistía de 300 hombres. Este suceso fue el principio 
de la campaña en Nueva Granada ; y si la primera tentativa 
puede considerarse como un presagio de su éxito final, tene- 
mos razón de esperar que será favorable : — 300 lanceros de 
las tropas enemigas fueron desalojados de una posición tan 
fuerte por la naturaleza, que 100 hombres hubieran bastado 
para defenderla contra 1000. 

Las ventajas que nos han resultado de esta victoria se 
limitan á la posesión del desfiladero, el enemigo habiéndose 
escapado vadeando el rio Paya, que estaba á su espalda ; sin 



417 

embargo, perdió algunos soldados y sus provisiones. Pero 
esta victoria no ha sido la única causa de satisfacción para el 
exercito, 6 la que mas fatiga nos haya causado. Los princU 
pales obstáculos que hemos tenido que vencer nacian de los 
caminos : — hemos caminado un mes entero en la provincia de 
Casanare, y vencido nuevos impedimentos todos los dias, que 
parecían aumentar según nos avanzábamos. Es milagroso 
que hayamos tenido la buena fortuna de venir tan lexos sin 
ningún accidente, apesar de haber atravesado una multitud 
de ríos navegables, que inundaban una gran parte del camino 
en los llanos. Esta era la principal dificultad en nuestra 
marcha, y una vez superada, creímos que en el resto no habría 
ya nada que vencer ; pero pronto hallamos nuevos obstáculos, 
que sin una perseverancia á toda prueba era imposible superar. 
Lo escarpado de las montañas que cruzamos es increíble para 
los que no las han visto nunca* Para formarse una idea del 
camino, basta decir, que en quatro dias de marcha los fur- 
gones del parque de artillería se inutilizaron, y el ganado de 
relevos pereció todo. La inclemencia del tiempo anadio 
también á las dificultades del camino — llovió casi noche y día; 

Por fin, aunque nuestra marcha no se ha terminado, nos 
podemos lisongear que lo peor ha pasado ya, y que tocamos 
al termino de nuestras fatigas. Esperamos poder llegar á 
Sogamozo en ocho dias á lo mas, donde nuestra situación 
sera muy mejorada. 

Todas quantas noticias recibimos de Nueva Granada ani- 
man nuestras esperanzas. Todas ellas afirman que en el in- 
terior del pays hay una multitud de guerrillas, que incesante- 
mente molestan al enemigo, que está lleno de miedos respecto 
á nosotros, y los habitantes están muy impacientes por nues- 
tra llegada. Si estos rumores son ciertos, (y nosotros no 
tenemos motivos de dudarles), nuestra campaña acabara 
pronto y gloriosamente. Nada podra resistírsenos si la pobla- 
ción está de nuestro lado. La fuerza del enemigo no basta 
para oponerse á los paysanos. 

El General Paez rae ha informado, con fecha del 15 del 
presente, que había batido la facción en Guaca, quemado su 
pueblo, y destruido sus campos : — se estaba preparando para, 

TOM. II. D d 



418 

■ 

marchar contra Pedrea*, en hincad» um división del enemi- 
go de 700 hombres» que se había avanzado haita aquel!» 
piase,, y espeta (« tiene la buena fortuna de caer con él> 
poder dar buena cuenta de él* 

No tengo avisos de V. E. subseqücoies al 1 de Mayo, que 

es le fecha de su ultimo oficio» 

(Firmado) Bomtajs* 

El 25 de Julio se publicó un bulethi, en el que 
se notificaba una victoria completa que obtubie- 
ron las armas de la República sobre los Españoles 
cerca de la ciudad de Tunja ; lo siguiente es su 
contenido :— * 

BÜLETIN, No. 2. 

Julio d 25 de 1819. 

Ai* que se juntaron algunas colnnmas» que no estaban en 
la marcha de Garnesa, el exercito continúo hacia el departa* 
mentó de S ta Rosa» con la intención de tomar posesión, de 
aquel fértil distrito, y de mandar sobre el valle de Sogameao, 
Este movimiento obligó al enemigo á abandonar su posición 
en la Pena de Topaga, y de retirarse hasta los malino* de 
BoDza, en las inmediaciones de la ciudad de Tunja* £1 20, 
nuestro exercito se presentó al frente de las posiciones del 
enemigo, que eran excelentes, por los parapetos y fosos que 
les ofrecían las murallas y terrenos quebrados* Todas aues* 
tras tentativas para desalojar al enemigo nq predugeipn otro 
efecto sino el batir quanta* guerrillas nos enviaron para re* 
chafarnos. 

A las cinco esta mañane el exercito marchó por el camas 
de Salitre de Paypa, pera atacar al enemigo espada en mane» 
y forzarle á abandonar su* puestos* A las diez el ejercite 
logró pasar al río Sogamozo, y £ las doce se encontró con el 
enemigo, que se bahía avanzado hacia nosotros. 

Las circunstancias nos obligaron á tomar una posición ex- 
traordinariamente mala, en la que pos vimos atacados coa 



419 

glande impetuosidad por todo el exercito Español de Nueva 
Granada* 

£1 primer batallón del rey, con algunas compañías del 
seguíalo^ marcharon sobre nuestra izquierda, y á estos se les 
opusieron dos batallones de la vanguardia* Al mismo tiempo 
el enemigo avanzó sobre nuestra frente el segundo y tercer 
batallón de Numancia, los restos del Tambo, y el regimiento 
de dragones de Granada, los que fueron atacados por una 
columna de la retaguardia, á cuya cabeza se bailaban algunas 
compañías de Isr legión Inglesa, que cargaron con tal intre* 
pidez que el enemigo se vio de una vez batido y dispersado. 
Pero habiéndose replegado de nuevo, acometió furiosamente, 
y se hizo dueño de los altos ; y nuestro exercito, casi rodeado, 
sufrió un fuego terrible de todos los lados. Qualesquiera 
otras tropas que las de la República hubieran: perdido una 
victoria tan brillante como la que hemos ganado. Una co* 
lumna de caballería, conducida por el valiente Comandante 
Rondón, destruyó una parte de la infantería del enemigo, y 
al mismo tiempo nuestra infantería haciendo otro tanto con la 
que estaba á nuestra espalda; y otra parte dé nuestra cabal- 
lería, mandada, por el Teniente Carvajal, cargó sobre la del 
enemigo en el camino real. 

£1 exercito Español se vio: desalojado de quantos puntos 
ocupaba, y la excelente posición que tomaron los restos de 
su< caballería fue únicamente lo que la libró de una destruc- 
ción: total. La. batalla continúo hasta.despues de la caída del 
sol, coa una obstinación y encarnizamiento de que apenas se 
puede formar idea». £1 enemigo perdió en .muertos y heridos . 
quinientos de sus mejores soldados, y dexó en nuestra pose- 
sión una multitud de prisioneros, fusiles, lanzas, caxas de 
municiones, trompetas, caxas militares, y. dos estandartes de 
los dragones de Granada, sin poder calcular con exactitud el 
numero de los dispensados. 

Nuestra perdida consiste de 104 muertos y heridos. 

Cada cuerpo del exercito se ha distinguido mucho ; pero 
se debe mencionar en particular la conducta del Comandante 
Rondón y el Teniente Carvajal ; y lo mismo la de las com- 
pañías Inglesas, á las que su Excelencia el Presidente de la 



H 



420 



República, á pesar de haber «ido la primera ves que han 
combatido baxo nuestras banderas, las ha concedido la orden 
de libertadores, en testimonio de su firmeza y valor. 

Estamos ahora en posesión de toda la provincia de Tunja 
á excepción de la. capital, y las de Socorro y Pamplona están 
enteramente libres ; el resto del pays está en abierta insurrec- 
ción. Las ciudades de Nueva Granada han recibido al erer- 
cito libertador con el mas extraordinario entusiasmo. Todas 
están determinadas á ser libres ; y el exercito, rodeado de 
ciudades tan patrióticas y decididas, no tiene necesidad de 
nada. 

Nombres de Oficiales muertos. 

Vanguardia — Mateo Franco, Teniente de Cazadores. 
Retaguardia — £1 Teniente-Coronel José Ximenes, y los 
Capitanes Ramón, García, y Manuel Orta. 
Legión Inglesa— £1 Teniente Cazeley. 

. Oficiales heridos. 

Vanguardia — El Ayudante Pedro Torneros, y los Sub- 
tenientes Manuel Linares, y Manuel Sara, de los Cazadores, 
y el Capitán Encarnación Ruiz, de la Caballería. 

Retaguardia— El Coronel Justo Briceño, el Teniente-Coro- 
nel Arthur Sands, el Capitán Manuel Ferron, el Mayor de 
Brigada Manuel Crespo, el Teniente Vicente Belandia, y los 
Sub- tenientes Nonato Freytes, Paulaleon Flores, y Juan 
Silva, de la Infantería; los Tenientes Manuel Delgadillo, y 
José Rico, y el Cadete Mileton Escalona, de la Caballería. 

Legión Inglesa— El Coronel James O'Rooke y el Sub- 
teniente MacManus, y el Capitán Daniel F. O'Leaiy, del 
estado mayor de la Retaguardia. 

Quartel-general, en los Altos de Vargas. 

(Firmado) Manuel Manrique, 

Ayudante- General encargado del Estado Mayor. 

Por fin, el exercito independiente logró, des- 
pués de varías sangrientas batallas, tomar la 



421 

I 

ciudad de S u Fé el 11 de Agosto. Para dar mejor 
idea de los importantes sucesos que condugeron 
á este brillante resultado, daremos la substancia 
de los buletines originales que se publicaron en- 
tonces. 

Batalla de Bojaca. 

Ayer, al amanecer, los puestos avanzados noticiaron que el 
enemigo marchaba por el camino de Samaca. Inmediata* 
mente el exercito se puso sobre las armas, y asi que afirma- 
mos que la intención del enemigo era pasar el Puente de Bo- 
jaca, para abrir su comunicación con la capital, marchamos 
por el camino real para interceptarle, ó para obligarle á entrar 
en acción. 

A las dos P. M. la primera división del enemigo llego al 
puente, quando nuestras videntes de caballería se mostraron. 
El enemigo, que no podía aun descubrir nuestro exercito, y 
que solo creía estar en presencia de un cuerpo de observa- 
ción, atacó con sus cazadores, mientras que el cuerpo princi- 
pal de su exercito continúo su camino. Nuestras divisiones 
se avanzaron á paso redoblado, y, á la gran sorpresa del ene- 
raigo, toda nuestra infantería apareció en columna sobre una 
eminencia que mandaba la posición. Algunas tropas avanza- 
das habían subido parte del camino persiguiendo á nuestros 
videntes, y el resto estaba abaxo, á la distancia de un quarto 
de legua del puente, y hacian ver una fuerza de 3000 hom- 
bres. El batallón de cazadores de nuestras avanzadas des- 
tacó una compañía en guerrilla, mientras que el resto en 
columna atacó á los cazadores enemigos, rechazándoles hasta 
unas ruinas, de donde les desalojo ; después pasó el puente, 
y tomó una posición en el lado opuesto. AI mismo tiempo 
nuestra infantería baxó de la eminencia, y la caballería conti- 
núo su marcha pnr el camino. Entonces el enemigo trató de 
avanzarse por su derecha* pero se vio opuesto por el cuerpo 
de tiradores, y por la legión Inglesa. El primer batallón de 
Barcelona, y el Bravo de Paez, con el esquadron de los Llanos 



423 

Altos, formaron el centro. £1 batallón de linea de Nueva 
Granada, y las guias de la retaguardia, junto con el batallón 
de cazadores, estaban á la izquierda : las columnas de Tanja 
y Socorro estaban en reserva. 

Inmediatamente la acción se hizo general por toda lá linea. 
£1 General Auzuategui dirigió las operaciones del centro y 
de la derecha : atacó á un batallón que el enemigo había 
destacado en guerrilla, á un valle, y le forzó á retirarse á sus 
lineas, que, ahora estaban sobre una eminencia, con tres 
piezas de canon en el centro, y dos cuerpos de caballería, 
.aguardando nuestro ataque. 

Las tropas en puestro centro, á pesar del fuego vivo de 
.algunos de las fuerzas del enemigo que estaban á nuestro 
Banco izquierdo, atacaron á su cuerpo principal : el enemigo 
sostubo un fuego violento, pero nuestras tropas, con suma 
bizarría, y executando sus movimientos con la mejor diaci» 
plína, rodeo á todo el cuerpo del enemigo. £1 esquadron de 
los Llanos Altos cargó con su acostumbrado valor : desde aquel 
momento todos los esfuerzos del general Español fueron in- 
útiles ; y tubo que abandonar su posición. La compañía de 
granaderos de acaballo, todos Españoles, fueron los primeros 
que huyeron. La infantería hizo un esfuerzo para formarse 
en una cuesta vecina, pero fue inmediatamente destruida. Un 
cuerpo de reserva de caballería nos aguardaba con sus lanzas 
preparadas para cargar, y fue totalmente destruido ; y final* 
mente, todo el exercito Español en completa derrota, y vién- 
dose cercados de todos los lados, entregaron sus armas, dán- 
dose por prisioneros de guerra. Casi al mismo tiempo, el 
General Santander, que mandaba la izquierda, y que había 
hallado una resistencia temeraria de parte de la vanguardia 
del -enemigo, á la que no tenia mas que oponer sino sus caza- 
dores con algunas compañías de linea, y las guias de la reta- 
guardia, pasó el puente, y completó la victoria. 

Todo el exercito enemigo fue hecho prisionero. £1 Gene- 
ral Barreyro, comandante en gefe de las fuerzas de Nueva 
Granada, y su segundo en mando, el Coronel Ximenez, casi 
todos los comandantes y gefes de batallón, una multitud de 
subalternos, y mas de 1000 hombres, son prisioneros, pon sus 



443 

armas, municione», caballería, &c. Apenas se han escapado 
50 hombres, con algunos oficíales, qué huyeron antes que el 
combate fuese terminado. El comandante en gefe, Barreyro, 
fue hecho prisionero por Pedro Martínez, un soldado raso de 
los tiradores. 

E) General Santander, con las avanzadas, y con las guias 
de kt reserva, continúo persiguiendo á los fugitivos, hasla 
fequf ; y el General Auzcrategui, con el resto del exercito, se 
quedaron durante la noche en el campo de batalla* Las ven- 
tajas que la República ha obtenido por la gloriosa victoria de 
ayer son incalculables. 

Nunca nuestras tropas ganaron un triunfo mas decisivo, y 
<jmsa no se han visto jamas opuestas á tropas mejor discipli* 
nadas, 6 mejor mandadas* 

Nada se puede comparar á la intrepidez manifestada por ei 
General Auzuategui, ú la cabeza de áos batallones, y de un 
esquadron de caballería, con los que atacó é hizo prisioneros 
«1 cuerpo principal del exercito enemigo: á él debemos 
^principalmente esta victoria. 

SI General Santander dirigió sus maniobras con juicio y 
valor. El regimiento del Bravo de Paez, el primero de Bar- 
celona, y el esquadron dé los Llanos Altos, combatieron con 
un valor distinguido. Las columnas de Tunja y de Socorro se 
juntaron con la derecha al momento de la victoria. En fin, su 
Excelencia está muy satisfecho con la conducta de los gefes» 
oficiales» y soldados del .exercito Libertador, en este dia 
memorable. 

Quaftel-general, en la Venta Quemada» el 8 de Agosto de 

1819. 

P. Soüblettk, Gefe del Estado Mayor. 

Batalla de Bojaca. 
Continuación. 

El Teniente-Coronel Mugica, con el cuerpo de dragones 
y gulas, continúo persiguiendo al enemigo temprano pot la 
mañana del 8. A las onze del mismo dia, su Excelencia 
siguió con la caballería de los Llanos Altos, y se juntó en Cho- 



434 

conti. £1 9 toda la infantería marchó. El 10 su Excelencia, 
al llegar al puente del Común, recibió inteligencia de la capi- 
tal, que el Virey, la Audiencia Real, con la guardia de honor, 
y con el regimiento de cazadores de Aragón, con todos los 
empleados' del Gobierno, civil y militares, habían abandonado 
la capital en la mañana del 9, desando la plaza en la mayor 
confusión y alarma. Su Excelencia apresuró su marcha, y 
entró en la capital el mismo dia entre las aclamaciones de los 
habitantes, á quienes faltaban palabras para expresar su dicha, 
y que, después de tres años de la mas cruel opresión, apenas 
podían creer en la realidad de un suceso tan súbito é inespe- 
rado. Las calles y las plazas estaban llenas de gentes, ansi- 
osas de ver á su Excelencia, y de asegurarse de la verdad* 
El Virey Samano ha tomado la dirección de la Honda, y 
Calzada se ha ido hacia el sud ; y hay buenas razones de es- 
perar que ninguno se escapara. El exercito libertador ha 
.cumplido lo que emprendió en esta campana. En 75 dias de 
marcha, desde el pueblo de Mantecal, en la provincia desa- 
rmas, su Excelencia hizo su entrada en la capital del Nuevo 
Reyno, después de haber vencido obstáculos y dificultades 
mucho mayores que se habían previsto al momento de em- 
prender esta expedición, y destruido un exercito tres veces 
mayor que el suyo. 

La precipitación con que el Virey y sus satélites huyeron 
á las primeras noticias de la perdida de la batalla de Bojaca, 
le impidió salvar el tesoro publico, En la casa de la moneda 
hemos hallado medio millón de duros, en metal ; y en los de- 
mas edificios públicos, bastantes materiales de guerra para 
equipar un exercito numeroso. La libertad de Nueva Gra- 
nada ha establecido infaliblemente la del todo el Sur de Ame- 
rica, y el año de 1819 pondrá fin á la guerra que España ha 
hecho contra nosotros, con tantas violaciones de la humani- 
dad, desde el año de 1810. 

9 £1 Gefe del Estado Major, 

SoüBLKTTE. 

Quartel-general, en S ta Fé, el 11 de Agosto de 1819.— 9 o ' 



425 

Las armas de la República eran victoriosas en 
todas las partes de Nueva Granada, y el quartel- 
general estaba ahora en la ciudad de S* Fé, de 
donde su Excelencia el Presidente envió á su 
Excelencia el Vice-Presidente un despacho en el 
siguiente tenor. 

Quartd-general, en &" F¿> el 14 de Agosto de 1819. 

Simón Bolívar, Presidente de la República, Capitán Qene- 
ral de las Faena» de Venezuela y Nueva Granada, á su 
• Excelencia el Vice-Presidente de la República. 

* 

Dksdk el momento que concebí el proyecto de marchar con 
el exercito al interior de este reyno, sabia muy bien que las 
aprehensiones de los Españoles les excitarían á poner en ac- 
ción todos sos recursos ; y esta opinión, fundada en la expe- 
riencia, de mis propias observaciones, fue confirmada por los 
despachos militares del Virey, que tubimos la buena fortuna dé 
■interceptar. Por ellos descubrí, que un exercito superior de 
tropas bien disciplinadas se habia reunido en las fronteras, 
para que rechazaran, y finalmente destruyeran, al valiente exer- 
cito libertador. Sin embargo* yo conté con que las cruel- 
dades y opresiones que tan inhumanamente habían exercido 
con todas las clases del pueblo, deberían haber preparado sus 
.sentimientos para unirse en la causa de sus heroicos liberta- 
dores ; y, en efecto, apenas . habia pasado la Cordillera que 
separa los llanos de la provincia de Casanare, que me vi saluda- 
do con las bendiciones de miles, que aguardaban ansiosamente 
al exercito con todo el entusiasmo de hombres que suspiran 
por la libertad, como el único remedio para poner termino á 
todas las calamidades y aflicciones que sufrían, las que les ha- 
oían exasperado hasta el ultimo grado. Un hábil oficial, á la 
.cabeza de 4,000 á 5,000 guerreros, fue el primero que se 
avanzó contra mi en el campo de batalla. El General Don 
- José María Barreyro, á quien habían confiado este cuerpo, 



406 

hiló quinto se debía esperar del valor! de la táctica, y de la 
disciplina ; pero esto no sirvió sino para añadir Duero lustre á 
las armas de la República. La disciplina de sus trapas, las 
posiciones ventajosas que ocupaban, y los muchos recursos 
que poseían, mostraron claramente, que nuestra empresa no 
podía completarse «too á fuerza de perseverancia y de intre- 
pided ; qualidades de que el exercito de la República bahía 
dado pruebas tan convincentes en tantas ocasiones. La ba- 
talla de Bojaca, en la que obtuvimos la victoria mas completa, 
ha decidido el destino de este reyno. Después de haber des- 
truido el exercito realista hasta sus mismos elementos, be 
venido á la capital á abrazar á mis conciudadanos, á quienes 
hallo émulos en sus expresiones de gratitud, y prestes á unir 
sus esfuerzos á los nuestros para la exterminación de nuestro 
(enemigo común ; y aun tomaron las armas para perseguir á 
los fugitivos que se nos habían escapado. Los detallas de 
aquellos triunfos se hallaran en los impresos adjuntos* Mi 
sensibilidad no sufrió poco al ver, á mi llegada aqui, las sedales 
de la devastación y crueldad que los proseütas de m Península 
han cometido. El Virey Samano, acompañado de todos lea 
que tenían empleos baxo su gobierno, la mayor paite Españo- 
les, y el resto de las tropas, huyeron á las primeras noticias de 
nuestra victoria ; pero antes de entrar en la capital, despache 
algunas divisiones hacia el sud y al oeste, (los caminos que 
siguieron), y espero que pocos se escaparan. A pesar de lo 
mucho que este reyno ha sufrido, la República puede contar 
con un millón de duros en metálico, exclusive de la soma 
inmensa que se realizan con la venta de la propiedad, publica 
y privada, de los descontentos que se han huido. 

Me ocupo activamente en arreglar la economía interior, y 
la excelente disposición del pueblo, entre el que apenas hay 
un enemigo, me induce á creer que el poder del enemigo se 
halla completamente aniquilado. 

Ruego á V. E. y á la República se dignen recibir mis con- 
gratulaciones las mas cordiales, y los ruegos de los Granadinos, 
que no aspiran sino á gozar de nuestra dicha mutua sobre 
este grande suceso, y que V. E. tendrá la bondad de presentar 



427 

al Congreso los triunfos de la victoria obtenida baxo ni man- 
do, como un tributo de mi deber. 
•Que Dios guarde £ V. E. muchos anos. 

Bolívar. 

Mientras que ocurrían estos sucesos en Nueva 
Granada, Paez continuaba empleando seriamente 
al enemigo en el interior de Venezuela ; como 
lo testifica una carta que escribió á Bolívar, y que 
venia á ser según sigue* 

£xcblknxi*imo Seno*, 
Ek continuación de mi despacho anterior diré, que el 10 
del presente levanté nú quartel-general de la isla de Achaguas, 
.y continué marchando á un ledo del Apure. Mi intención 
ara ir á Nutrias á atacar y batir su guarnición ; y para ese 
efecto hize marchar á la infantería Inglesa, y á algunas tropas 
paysanas últimamente enlistadas, las que con la caballería 
formaban una división respetable. El 16 llegamos al vado 
Mamporal ; y no pudiendo ir mas adelante con la infantería 
¿ causa de la inundación de las Sabanas, la envíe á Acha- 
gual y proseguí solo jcoo la caballería, con el objeto de hacer 
una tentativa ¿obre Guanare, y otros puntos al oeste de Ca- 
racas. Para mejor lograr este objeto, di ordenes al Coronel 
Arizmeodi para que hiciese un ataque fingido sobre la capi- 
tal de Varinas con el regimiento de La Muerte, para dispersar 
.6* distraer la fuerza que habia batido pocos días antes. £1 17 
continué mi marcha por el camino hasta este pueblo, que nu- 
estras guias nos aseguraron era el mejor ; y habiendo progre- 
sado por tres dias sucesivos, sin hallar en ningún parage pro- 
visiones para nuestras tropas, ni siquiera un sitio seco donde 
pasar la noche, acampamos el 19 por la noche á una legua 
de este lugar, en donde recibí información de mis videntes, 
que una división del enemigo, que consistía de S50 hombres 
de apie, y de algunos carabineros, baxo el mando del Teniente 
Coronel Duran, acababa de tomar posesión del pueblo, para el 
doble objeto de batir las guerrillas, continuar en sus inme- 



4£8 

diaciones, quemar el pueblo, destruir las plantaciones, y llevar 
prisioneros á los habitantes á Hutríns. Me preparé inme- 
diatamente para darle una lección, y al amanecer el día 20 
levantamos el campo, é hize mis disposiciones para el ataque- 
La linea se formó en batalla. Di el mando de la derecha al 
Coronel Muñoz, á la cabeza de mi guardia de honor ; al co- 
ronel A. Rangel la izquierda,, con el regimiento de Valientes ; 
y al General Torres el centro, con los húsares desmontados. 
£1 enemigo se formó en un quadro en el pueblo, hizo una 
resistencia obstinada, rechazando nuestros ataques aun á la 
V bayoneta; pero previendo su destrucción inevitable por el 

gran numero de los que caían á su lado muertos ó heridos, se 
retiró en buen orden, aunque baxo un fuego muy animado, á 
una casa-fuerte, donde se puso al abrigo del ataque. Enton- 
ces me preparé á asaltarle, formando quatro columnas de la 
caballería ligera desmontada, las que avalanzandose simultá- 
neamente á todo peligro, llegaron á la casa, y atacaron con 
. sumo valor ; algunos cortando con sus sables las puertas y las 
ventanas, otros con troncas tratando de hechar abaxo las 
paredes ; pero estaban tan expuestos al fuego de adentro, que 
tubieron que retirarse. Sin embargo volvieron otra vez al 
asalto ; pero percibiendo que seria imposible entrar en ella sin 
las Herramientas requeridas, di ordenes de que se retirasen, 
mientras que la voz era " Morir ó Vencer," y traté persua- 
dirles que el valor sin la prudencia daría la palma al enemigo, 
asegurándoles que si querían confiar en mi, la plaza caería en 
nuestras manos antes de la mañana siguiente ; que en el entre- 
tanto debian reposarse un poco, y estar preparados á obtener 
el fruto de su valor. Habiendo pues concentrado la caballe- 
ría, puse quatro guerrillas de húsares desmontados en las 
casas mas cerca del frente, con ordenes de hacer fuego sobre 
quanto se presentase por delante, y particularmente á las ven- 
tanas de la casa-fuérte. Esto fue executado puntualmente á 
la gran molestia del enemigo durante todo el día, mientras que 
descubrimos por detrás de la casa un sendero, que había esca- 
pado á nuestra observación durante nuestros ataques de la 
mañana. Al caer la noche las columnas de caballería se vol- 
vieron ú formar para el ataque, y fingiendo un asalto en el 






429 

frente, Be dio el verdadero por el sendero de atrás, quando, á 
pesar de la resistencia formidable que hizo el enemigo, nos- 
llevamos todo por delante, y obtubimos una victoria que ha 
cubierto de eterno honor á las armas de la República. Era 
imposible detener la furia de los soldados, que pasaron á la 
bayoneta todos los enemigos que se les opusieron, y ninguno 
escapó, excepto el comandante (mal herido) y cosa de SO 
soldados, favorecidos por una noche muy obscura y lluviosa, y 
conducidos por el ingrato capitán Americano Yazza, que les 
sirvió de guia ; pero envié inmediatamente un cuerpo de guer- 
rilla á sus alcances, y espero recibir buena cuenta de ellos» 
Entre los oficiales enemigos muertos está el Capitán Torres, 
un oficial Español muy distinguido. El resultado de este 
suceso ha sido muy favorable» Hemos tomado todas las mu- 
niciones, 200 arjnas almacenadas, y toda la división ha sido 
aniquilada. Encontramos después muchos heridos ocultados 
entre las espesuras* 

Nuestra perdida consiste en 5 oficiales, 4 sargentos, y 20 
soldados muertos ; y los heridos son 11 oficiales, y 85 solda- 
dos. Entre los primeros lamentairios al valiente Coronel Ur- 
quiola, que cayó gloriosamente al desempeñar su deber de 
patriota; el Teniente-Coronel Navarro; el Capitán Pedro 
Juan Gamarra, y el Teniente Pedro Gómez, cuyos nombre» 
vivirán por mucho tiempo en este exercito. Entre los 
últimos están el Coronel Juan Gómez, el Teniente- Coronel 
Manuel Arraiz, el Capitán Ramón Estevez, el Teniente Fruc- 
tuer Estevez, y los Sub-tenientes Ronaldo Salar, Encarnación 
Castillo, Eusebio Ledesma, Julián Peña, León Estevez, — 
Pedro Oliva, y Juan Aspré. 

Faltaría á mi deber si no recomendase á V. E. el valor bri- 
llante y distinguido del General Torres," del valiente Coronel 
Rangel, del Coronel Muñoz, y del Teniente-Coronel Lauren- 
cio Silva, que fueron los primeros que asaltaron, y flecharon 
abaxo las ventanas con sus sables ; y el Coronel Carmona, el 
Teniente-Coronel José Maria Augule, el Teniente-Coronel 
Jacinto Imrabad, y el Tienente Tomas Cürtejon, por su valor 
y perseverancia durante toda la acción ; y en efecto, todo el 
cuerpo, tanto oficiales como soldados, eran émulos los unos de 
los otros en obtener una victoria tan completa. 



430 

Dignes* V. B« recibir y aventar este oficia c*n»uit ts&Mto 
pan 1* República, y da» 6 conocerá su» valientes defensores. 

Jos» AVfOffWPAl*. 

Quartel-genersl, en el pueble dé La €rt»t el 21 : de Julio 
<fe *8Í9. 

£1 General Auzuategui persiguió á los reafetas 
que se habían huido de S to Fé hasta Nare, á las 
orillas del rio del mismo nombre» El Coronel 
Plaza marchó en busca da Calzada,, que se habia 
retirado hacía Popayan. Las provincias de Neyva 
y Mariquita, la primera al sud, y la ultima al 
norte de Bogotá, declararon su independencia. 

El 28 de Agosto destacaron una división á Po- 
payan ; otra contra S u Marta ; y otra al Apure, 
por los valles de Cuenta, para juntarse oon Paez. 
Cúcuta habia sido ocupada poco antes por Soub- 
lette. 

Bolívar, aprovechándose de su experiencia pa- 
sada, determinó hacer la guerra vigorosamente ; y 
consideró prudentemente todo lo que habia obte- 
nido como los medios para obtener mas. Para 
este fin remitió 300,000 duros á Angostura, para 
comprar fusiles, y armar la multitud de los que 
acudían de todos las partes de. Nueva Granada á 
ponerse baxo su estandarte. El mando del exer- 
cito al oeste del Apure se dio á Paez, y el del 
este á Marino» Bermudez, el segundo en mando, 
fue. despachada para que tragese tropas de Ma*% 
garita á Maturin. 

En el mes de Julio de este año, D'Evereux se 
embarcó en Liverpool con ¿000 hombres de tro- 



431 

* 

pas, para irse, á rarair con loa independientes de 
Colembia. Antes de esta época habían llegado á 
Tierra Firme varios navios cargados, por decirlo 
asi, de oficiales y soldados. La verdadera con- 
dición de America apenas se conoce, aun á este 
momento, pero, menos se conocía entonces. Ha- 
bían oído de America como del pays del oro y de 
la plato ; hftbian leído de las minas de México y 
del Perú» y creían, que no había mas que presen- 
tarse pa*a adquirir una parte de las riquezas que 
los Españoles habían por tanto tiempo gozado 
solos. La mayor parte de estos soudisant oficiales, 
que ni siquiera habían visto el fuego de una esco- 
peta, estaban ya cansados de la empresa aun an- 
tes de llegar, á la mitad del viage. La disciplina 
que ]ps coronóles de los diferentes regimientos, 
que. por lo general habían sido oficiales en el ser- 
vicio Ingles, trataron de introducir, era intoler- 
able para hombres que no* tenían la menor idea, 
de obediencia, y que no entraban en la carrera 
militar con el objeto de continuar en ella, pero 
únicamente con la intención de hacer suficiente 
caudal para abandonarla quanto antes. Es fácil 
concebir qual seria su sorpresa al ver, que en 
lugar de encontrarse con un exercito que gozase 
de todas aquellas conveniencias á las que están 
acostumbrados los soldados Ingleses, se hallaron, 
con hombres que apenas tenían por vestido mas 
que una manta, y preparados á sufrir todas las 
inclemencias de los trópicos en defensa del pays. 
En lugar de ver realizados sus sueños de riquezas 



432 

y de caudales, qual seña su pasmo al oir que los 
soldados de pays servían sin recibir paga, y que 
Bolívar no tenia quiza en aquel momento 1000 
duros en su tesoro. 

Las quejas de los que marcharon allí procedían 
también de que la mayor parte de ellos eran gentes 
descontentadlas, y que se revestían de un grado 
de conseqüencia y autoridad que nada con venia 
con la subordinación que se necesitaba. Pero 
aunque sus quejas hubieran estado bien fundadas, ' 
todo ello procedía de lo mucho que el pays habia 
sufrido, y de su miserable situación. 

Respecto á la expedición de D'Evereux, el prin- 
cipal origen de todas las quejas y desgracias, basta 
decir, que sin la mas mínima intimación previa al 
gobierno, ó á algunas de las partes concernidas, 
2000 hombres desembarcaron en Margarita, una 
isla estéril, que recibe sus provisiones de extran- 
gero. Jamas se pudo cometer mayor locura ; ¡ y 
la culpa se la hechaban al Gobierno, que nada 
sabia ! 

Estos patriotas desinteresados, frustrados en sus 
esperanzas, á su regreso á Inglaterra escribieron 
y publicaron sus miserias para sacar algún dinero, 
convencidos de que no habia ninguno allí que 
tubiese los medios de contradecir en detalle nin- 
guna de sus aserciones. 

Asi que Morillo recibió inteligencia de la mar- 
cha de Bolívar para Nueva Granada, despachó 
inmediatamente, por el camino de Merida, á La 
Torre, para que tomase allí el mando. Llegó 4 



433 

Cuenta el 4 de Agosto ; pero el 10 Bolívar estaba 
ya en posesión de S* Fé, de Barreyro, y de su 
exercito. 

Don José Bausa, que era gobernador de Pam- 
plona, evacúo la ciudad muy pronto ; y Antio- 
quia y Popayan declararon poco después su inde- 
pendencia. Tolca, el gobernador de la primera, 
se huyó hacia Cartagena con 100 hombres, pero 
fue hecho prisionero en el Peñón, y cogieron tam- 
bién 14 muías suyas, cargadas de dinero. 

Poco tiempo antes, Bolívar habia propuesto un 
troque de prisioneros con el Virey ; pero este 
habiendo huido, asi que se gano la batalla de 
Bojaca, Bolívar .no quiso ratificarlo. 

El 21 de Septiembre el General Santander di- 
rigió una proclama á los habitantes de Nueva 
Granada, en la que expone los triunfos que aca- 
baban de obtener en favor de la independencia, 
exaltando la noble conducta del Libertador Bolí- 
var, y previniéndoles de no volver á caer en 
aquella apatía que en 1816 les habia conducido 
á la esclavitud, en medio de las intrigas y de la 
desunión» En ella exhortaba tanto a los ministros 
de la religión, como á los soldados, comerciantes, 
y labradores, de contribuir en quanto estubiese 
en su poder hacia la defensa de sus derechos, que 
tanta sangre les habia costado. Y él, como go- 
bernador de S* Fé, se ofrecía á defenderlos, y á 
co-operar en todo con los Libertadores. 

El siguiente decreto, que se publicó á esta 
época, le insertamos aqui, como la mejor res- 

TOM. II. e e 



43é 

puesta que puede ofrecerse á las muchas impu- 
taciones de ingratitud que se han hecho á la Re- 
publica de Colombia, respecto á su conducta hacia 
los oficiales y tropas Inglesas, Da pruebas las 
mas evidentes de las buenas intenciones del Go- 
bierno hacia los que se habían esforzado en la 
causa de la independencia. No teniendo su ori- 
ginal, damos una traducción. 

Juan Bautista Ahizmendi, Vice-Preaidente de la 

República, &a &c. 

Habibndo tomado cu consideración el mérito distinguido 
que adquiere la República por las tropas extranjeras que 
combaten baxo nuestras banderas, los muchos derechos que 
tienen á una justa remuneración por sus servicios, y la invio- 
labilidad que debe observarse en las contratas baso las que 
fueron embarcados en Inglaterra para venir á Venezuela, con 
el objeto de defender nuestra libertad, he juagado en decretar 
lo siguiente : — 

Art* 1. Las tropas extrangeros que han venido á Venezuela, 
en virtud de las contratas hechas por los comisionados del 
Gefe Supremo, son, y constituyen parte del exercito de la 
República ; y como tales gozan de los mismos derechos, pre- 
eminencias, y privilegios, que los naturales del pays. 

2. En consequencia del dicho articulo, gozaran de todas 
las distribuciones de la propiedad nacional que les han sido 
decretadas por la ley promulgada el 10 de Octubre de 1817, 
por su Excelencia el Presidente, entonces Gefe Supremo, 
asignando á cada soldado 500 duros ; y asi en proporción i 
las otras clases y oficiales del exercito. 

3. Se desempeñaran exactamente las condiciones estipu- 
lada» para su transporte con los dichos comisionados, y los 
desembolsos que hayan hecho qualesquiera de los individuos, 
se les pagara por cuenta de los fondos nacionales. 

4. Para este objeto, los gefes y comandantes de los desta- 
camentos extrangeros transmitirán inmediatamente al Gobier- 



435 

so Jas contratas que tengan en bu posesión, y también una 
lista exacta de todos los soldados y oficiales, incluyendo las 
sumas que se deben á cada individuo, desde el día que lle- 
garon á Venezuela. 

5. Si, á causa de los retrasos que occurren durante una 
campaña, por razón de la distancia del centro del Gobierno, 
f por la dificultad de comunicaciones, ao se hubiesen dado 
todas las. raciones que se convino, el Gobierno es responsable 
para pagar lo restante en dinero, 6 en lo que cada individuo ' 
desee. 

6. El Ministro de la Guerra queda encargado de la execu- 
cion del presente decreto, que se imprimirá, publicara, y cir» 
calara, por las autoridades á quienes concierna. 

Dado en el Palacio del Gobierno, en la capital de la 

Guiana, á 11 de Octubre de 1819. 
(Firmado) Juan Bautista Arizmbndi, Vice- Presidente. 
Diego B. Urbanija, Ministro de la Guerra. 

Después de este decreto, el Vice-Presidente 
Arizmendi dio una proclama el 23 de Noviembre, 
en la que exalta los nobles sentimientos de los 
generosos extrangeros que habian abandonado su 
pays para venir á combatir por la libertad y la 
independencia. La República les mira como á 
sus hijos, habiéndoles ya hecho participar en sus 
derechos, privilegios» y en las recompensas que 
son debidas á los libertadores. En ella alaba la 
conducta de las tropas Inglesas que habian acom- 
pañado á Bolívar j y les exhorta á seguir su ex- 
emplo, guardando la subordinación, el respecto 
por las leyes de Venezuela, una rígida disciplina, 
y una perfecta unión con sus hermanos de armas 
los Venezulanos. 



436 

La entrada de Bolívar en Angostura, después 
de su ultima y gloriosa campaña en Nueva Gra- 
nada, fue uno de los espectáculos mas gratos y 
tiernos que hayan ocurrido desde los días de 
Washington. Fue aclamado por toda la pobla- 
ción, como el libertador y padre de su pays, el 
destructor de la opresión, y el vencedor de la 
tiranía. 

El 17 de Diciembre se publicó la ley funda- 
mental de la República, por la que las provincias 
de Nueva Granada y la Capitanía-General de 
Venezuela quedaban unidas en un solo Estado. 
Como este documento es de la mayor importan- 
cia, no hay duda que nuestros lectores recibirán 
placer al verle insertado aqui. 

LEY FUNDAMENTAL DE LA REPÚBLICA DE 

COLOMBIA. 

El Soberano Congreso de Venezuela, á cuya autoridad 
han querido voluntariamente sujetarse los Pueblos de la 
Nueva Granada recientemente libertados por las armas de la 
República; considerando» — 

1. Que» reunidas en una sola República, las provincias de 
Venezuela y de la Nueva Granada tienen todas las propor- 
ciones y medios de elevarse al mas alto grado de poder y 
prosperidad : 

2. Que constituidas en Repúblicas separadas, por mas es- 
trechos que sean los lazos que las unan, bien lejos de aprove- 
char tantas ventajas, llegarían difícilmente á consolidar y 
hacer respetar su Soberanía : 

S. Que estas verdades, altamente penetradas por todos los 
hombres de talentos superiores y de un ilustrado patriotismo, 
habían movido los Gobiernos de las dos Repúblicas á convenir 



487 

en su reunión, qué las vicisitudes de la guerra impidieron 
verificar : 

Por todas estas consideraciones de necesidad y de interés 
reciproco, y con arreglo al informe de una comisión especial 
de Diputados de la Nueva Granada y de Venezuela, en el 
nombre y baxo los auspicios del Ser Supremo» ha decretado 
y decreta la siguiente ley fundamental de la República de 
Colombia:— 

ArU 1. Las Repúblicas de Venezuela y la Nueva Granada 
quedan desde este día reunidas en una sola, baxo el titulo 
glorioso de República de Colombia : 

2. Su territorio sera el que comprendían la antigua Capi- 
tanía-General de Venezuela, y el Vireynato del nuevo Reyno 
de Granada, abrazando una estension de 115 mil leguas 
quadradas, cuyos términos precisos se fixaran en mejores cir- 
cunstancias : 

3. Las deudas que las dos Repúblicas han contrahido se- 
paradamente, son reconocidas in solidum por esta ley como 
deuda nacional de Colombia, á cuyo pago quedan vinculados 
todos los bienes y propiedades del estado, y se destinaran los 
ramos mas' productivos de las rentas publicas : 

4. £1 poder executivo de la República sera exercido por 
un Presidente, y en su defecto por un Vice-Presidente, nom- 
brados ambos interinamente por el actual Congreso : 

5. La República de Colombia Be dividirá en tres grandes 
departamentos, Venezuela, Quito, y Cundtnamarca; que com- 
prenderá las provincias de la Nueva Granada, cuyo nombre 
queda desde hoy suprimido. Las capitales de estos departa- 
mentos serán las ciudades de Caracas, Quito, y Bogotá, qui- 
tada la adición de Santa Fé : 

6. Cada departamento rendrá una administración superior, 
y un gefe, nombrado por ahora por este Congreso, con titulo 
de Vice-Presidente : 

7. Una nueva ciudad, que llevará el nombre del Libertador 
Bolívar, sera la capital de la República de Colombia. Su 
plan y situación se determinaran por el primer Congreso 
General, baxo el principio de proporcionarla á las necesidades 



438 

de los tres departamentos, y ala grandeza á que este opulento 
país está destinado por la naturaleza: 

8. £1 Congreso General de Colombia se reunirá el primero 
dé Enere de 1821, en ls villa del Rosan» de Cécuta, que por 
todas circunstancias se considera es loga* mas- bien propor- 
cionado* Su convocación se hará por el Presidente de la 
República el 1 de Enero de 1820, cao comunicación del re- 
glamento para las elecciones, que sera formado per una, comi- 
sión especial, y aprobado por el Congreso actual : 

9* La constitución de la República de Colombia sera for- 
mado por su Congreso General r á quien se presentara, en clase 
de proyecto, la que ba decretado el actual, y qee, con las leyes 
dadas por él mismo, se pondrá 1 desde luego, por vi* de en- 
sayo, en execucion i 

10. Las armas y el pavelkm de Colombia se decretaran pee 
el Congreso General, sirviéndose entretanto de tas armas y 
pevellon de Venezuela por ser mas conocido : 

I-L~ El actual Congreso se pondrá en receso el 15 de Enere 
de 1&20, debiendo precederse á. nuevas elecciones para el 
Congreso General de Colombia : 

12. Una comisión de seis Miembros y un Presidente que- 
dara en lugar del Congreso, cen atribuciones especiales que 
se determinaran por un decreto : 

13. La República de Colombia sera solemnemente procla- 
mada en los pueblos, y en los exercitos, con fiestas y regoci- 
jos públicos, verificándose en esta capital el 25 del corriente 
Diciembre, en celebridad del nacimiento del Salvador del 
mundo, baxo cuyo patrocinio se ha logrado esta deseada re- 
unión, por la quai se regenera el estado : 

14. El aniversario de esta regeneración política se celebrara 
perpetuamente con una fiesta nacional, en que se premiaran 
como en las de Olimpia, las virtudes y las luces. 

La presente ley fundamental de la República de Colombia 
sera promulgada solemnemente en los pueblos y en los exer- 
citos, inscrita- en todos los registros públicos, y depositada en 
todos los archivos de los cabildos, municipalidades, y corpora- 
ciones, asi eclesiásticas como seculares. 



439 

Dada en el palacio del Soberano Congreso de Venezuela» 
en la ciudad de S to Tomas de Angostura, á diez y siete 
dias del mes de Diciembre, del Año del Señor mil ochocien- 
tos diez y nueve— Noveno de la Independencia. 

£1 Presidente del Congreso, Francisco Antonio Zea, Joan 
(forman Roscio, Manuel Sedeño, Juan Martines, José Es- 
paña* Luís Tomas Peraaa, Antonio M. Briceñoj Eusebio 
Afanador, Francisco Conde, Diego Bautista Urbaneja, Juan 
Vicente Cardoso, Ignacio Muñoz, Onofre Básalo, Domingo 
Alzuru, José Tomas Machado, Ramón García Cádiz; El 
Diputado Secretario, Diego de Vallenilla. 

Palacio del Soberano Congreso de Venezuela en Angos- 
tura, á 17 de Diciembre de 1819—9°. 

El Soberano Congreso decreta, que la presente ley funda- 
mental de la República de Colombia sea comunicada al su- 
premo poder executivo, por medio de una diputación, para su 
publicación y cumplimiento. 

Francisco A. Zea, Presidente. 
Diego na Vallenilla, Sec. 

Palacio del Gobierno, en Angostura, á 17 de Diciembre 
de 1819—9°. 

Imprimase, publiquese, executese, y autorisese con el sello 
del estado. 

(Firmado) Simón Bolívar, 

Por S. E. el Préndente de la República. 
£1 Ministro del interior y de la justicia, 
DíEGÓ B. ÜRBANfeJA. 



La incorporación de los dos estados es una 
medida de la mayor importancia para los intereses 
de los dos ; y es verdaderamente grato al observar 
con que ansia la Cabeza del Gobierno habla sobre 
el sugeto de aquellas deudas, que se han contraído 
para el servicio de la República. Parece que las 
deudas contraidas por cada estado separada- 
mente, para obtener socorros, han sido reconocí- 



440 

das, y fundidas en una sola, y se ha formado el 
plan de la liquidación. No hay duda que esto 
debe servir de mucho consuelo á aquellos indivi- 
duos en este pays, que, baxo circunstancias las 
mas arduas, confiaron en la buena fé y honor de 
la República de Venezuela, y de su valiente 
Gefe, que parece dispuesto á no olvidar nunca 
sus servicios. 

Pocos días después Bolívar hecho una proclama 
á la Legión Irlandesa, en la que después de alabar 
los sentimientos que les llevaron á Colombia, les 
promete solemnemente de desempeñar las prome- 
sas que les hizo el General D'Evereux. 

La celeridad con que obraba el Gefe Colom- 
biano era extraordinaria. Después de haber ar- 
reglado varios negocios del estado, salió de An- 
gostura el 25, para completar la grande obra de 
la emancipación de Colombia, llevando consigo 
armas, municiones, &c. para los 6000 hombres 
en Pamplona, y los 4000 de la división de Paez 
en Vari ñas y Guanare. £1 gefe realista» La Torre, 
que tenia 2000 hombres en Cúcuta, se retiró 
ahora á Merida. £1 exercito del este, baxo el 
mando de Arizmendi y Bermudez, marchó hacia 
Calabozo, para efectuar una unión con Bolívar y 
Paez. La división de Soublette se habia ya jun- 
tado con Paez en Noviembre. La intención de 
los patriotas era concentrar sus fuerzas, y mar- 
char contra Morillo, que se habia juntado con 
Morales, y asegurarse por una acción decisiva de 



441 

la independencia de las provincias, que aun reco- 
nocían el dominio de España. 

El 20 de Enero Don Francisco Antonio Zea, 
Presidente del Congreso, y Vice-Presidente de la 
República dé Colombia, dirigió un manifiesto al 
Pueblo de Colombia, lleno de energia y eloqüen- 
cia, del que daremos su substancia no teniendo el 
original. 

Comienza exaltando la grande obra de la unión 
entre los habitantes de Venezuela, Cundinamarca, 
y Quito, los que baxo el puñal de un Boves, y en 
la atroz escuela del pérfido y sanguinario Morillo, 
babian por fin aprendido á ser libres é indepen* 
dientes. La concentración política que habían 
verificado, y la ley fundamental que confirmaba 
aquel acto, y que, por su medio, el Congreso 
ofrecía al pueblo para su suprema sanción, no 
podía menos de llenar todos los deseos de la 
nación, promover los intereses de todos sus indi- 
viduos, cimentar su independencia baxo una base 
duradera, establecerla por todo el Sud de Ame- 
rica, y consolidar su poder. Esta elevación poli- 
tica no se limitaba únicamente al estado, pero 
debía llenar el noble orgullo de cada una de sus 
individuos ; pues si el decir, " Soy Ingles/' ins- 
piraba ideas grandes, y sentimientos de venera- 
ción, por pertenecer á un pays tan poderoso, las 
palabras de " Soy Colombiano" podran un día 
pronunciarse con orgullo, con tal que haya uni- 
dad é integridad en un pueblo, que, dividido en 
muchas pequeñas y débiles repúblicas, no podrían 



44S 

prosperar como quando reunidas todas ellas en 
una sola, llena de vigor y opulencia, cuya gloria 
y grandeza no pedia menos de redundar á la 
dicha del todo. Reunidas estas tres grandes 
provincias, el imperio de los Medas ó de los Asi- 
ríos, de los Augustos ó de los Alexandros, no po- 
drían nunca compararse con una república tan co- 
losal, la que, con un pie en el Atlántico y el otro 
en el Pacifico, contemplaría á la Europa y al Asia 
multiplicando las producciones del ingenio y délas 
artes, y cubrir con sus navios los dos mares, para 
cambiar aquellas por los metales y piedras pre- 
ciosas de sus minas, y aun lo que mas precioso era, 
por los frutos de sus valles y prolificós montes. 

La situación geográfica de Colombia no puede 
ser mas ventajosa para el comercio. Se halla en 
el centro del Nuevo Continente, con muchos y 
cómodos puertos en los dos océanos ; el interior 
está intersectado por ríos caudalosos, que baxan 
de los Andes en todas sus direcciones : los que 
un día extenderán la navegación interna de las 
costas opuestas al centro, y aun quiza hasta los 
Nuevos Estados del Sur— desde la Giriana al 
Perú, desde Quito y Cundinamarca hasta el Bra- 
sil, y quiza hasta el Paraguay, y quien sabe si no 
llegara hasta Buenos Ayres. En un pays, tan 
poco conocido de sus mismo naturales, y en el 
que sin embargo se han hallado tantas y tan ex- 
tensas comunicaciones, es de creer que el Genio 
de la libertad descubrirá otras aun mas impor- 
tantes. ¡Quantas no había hallado el ilustre 



448 

Caldas en sus excursiones botánicas y geológicas ! 
aquel sabio industrioso y sin pretensiones, que 
Morillo sacrificó, por un estupido frenesí pasa 
extinguir con él toda la virtud é ilustración de 
Colombia, que consideraba como sus principales 
enemigos. ¡Desgraciado naturalista! dice Zea, 
las ciencias te levantaron un monumento, y el 
bárbaro te erigió un patíbulo ! 

Después continua hablando de la importancia 
del ismo, al que concurrirá el mundo entero, una 
vez que se abra y que sea navegable. La em- 
presa se hallaba ya muy adelantada por el plan 
que había formado Caldas, por los medios que 
babia ofrecido el magnánimo Corral, y por las 
requeridas mensuraciones y nivelaciones de Uribe, 
que ya habia delineado ana carta hidrográfica 
para ponerle en execucion,*— quando la Inquisi- 
ción y Morillo, con su nueva caxa de Pandora, 
llegó á 9us costas, difundiendo entre los habitan- 
tes d$ Colombia el fanatismo, la crueldad, la bar- 
barie, y en una palabra, todos los horrores del des- 
potismo, manifestando un profundo aborrecimien- 
to por quanto era grande ó liberal. 

Después les exhorta á que sean unánimes en 
adoptar una unión, de cuyas ventajas geográficas 
derivarían tanto poder, gloria, y prosperidad : á 
que promulguen solemnemente estos principios, 
que no solo serán los medios de su salvación, sino 
de poderse sentar al lado de las naciones mas po- 
derosas del globo* 



444 

La situación geográfica, la variedad de climas, 
y la diversidad y singularidad de sus producciones, 
todo hace probable su grandeza futura. 

Después enumera con mucho discernimiento 
las preciosas producciones de los reynos animal» 
vegetal, y mineral, haciendo una descripción mag- 
nifica de cada uno de ellos. Su pintura de las 
grandes y hermosas perspectivas que presenta el 
pays es verdaderamente sublime. ¿ Pero por que 
fatalidad este pays, que es el primero en el mundo 
físico, no existe siquiera en el mundo político? 
Es, dice, porque no lo habéis querido ; queredlo, 
y está hecho. Decid, " Que Colombia sea, y 
Colombia sera." Para mejor efectuar esto, y ocu- 
par un lugar en el mundo político, no tenéis mas 
que sancionar esta ley, y jurar en las aras de la 
patria la unidad y concentración en una sola re- 
publica, y el triunfar ó morir en defensa de ella. 
Los dos requisitos 6 condiciones para poder ser 
admitidos en la grande familia de las naciones, 
son, una firme manifestación de tal deseo, y una 
magnitud considerable de teritorío. Una masa 
de mas de tres millones de hombres ; un territorio 
de cien mil leguas quadradas ; una posición geo- 
gráfica eminentemente comercial ; posesiones in- 
mensas en minas de oro y plata ; frutos los mas 
estimables, y producciones naturales las mas pre- 
ciosas, forman, no hay duda, un estado de inmensa 
magnitud, al que nada le falta sino presentarse y 
ser reconocido. La unanimidad, y la firme reso- 
lución de los Colombianos, le darán de una vez 



445 

existencia y durabilidad. Seria pues una degra- 
dación que poseyendo en si los medios de ser li- 
bres y poderosos, prefiriesen ser, por apatía, una 
miserable colonia — ¡ y eso de España ! 

Prosigue después á aconsejarles, que una vez 
elevados á la dignidad de nación, deben respetar 
solemnemente las instituciones, y aun los capri- 
chos de los otros gobiernos ; porque en nuestro 
siglo, dice, es permitido ser libre como un Ingles ; 
pero no tanto como un Ateniense, mucho menos 
como un Romano, y mucho menos aun cómo un 
Lacedemonio. Que es preciso vivir como en 
nuestro siglo, y coexistir con nuestros contempo- 
ráneos. Un pueblo no debe gobernarse, al des- 
precio de todo el mundo, por teorías de perfec- 
ción, que no sean consistentes con el orden y 
naturaleza de la sociedad ; y los hijos de Colom- 
bia deben tomar en consideración estas ideas, para 
adoptar una constitución que sea justa, benéfica, 
y liberal. 

Después les hace ver quan importante es elegir 
para el próximo Congreso constituyente, hombres 
distinguidos por sus luzes, juicio, virtudes, y pa- 
triotismo. Como aquel Congreso es el que debe 
dar á Colombia su constitución, es de una impor- 
tancia vital que sus miembros sean los dignos 
órganos de sus sentimientos, para que den un có- 
digo que no solo convenga á Colombia, sino que 
convenga á todo el genero humano; y que no 
respire sino una filantropía universal. 



446 

Le» hace una exhortación: sumamente eloqüen- 
te, en la que les recuerda fas proscripciones de 
Morillo contra tantos clérigos ilustrados y sagaces 
legistas, que todo su crimen era su demasiada 
honradez y muchas luces. Morillo, que solicita- 
ba curas de España para volverles á sumergir en 
las tinieblas de la ignorancia, y flecharles cade- 
nas aun mas pesadas, les habia convencido que 
su salvación dependía enteramente de su absoluta 
independencia y libertad, sin lo qual nada tenían 
que esperar sino una esclavitud la mas infame. 
En efecto, les congratula de que la Providencia 
les habia puesto baxo la dichosa necesidad de 
elevarse al alto rango para el que les destinó. 
Pero que el estado necesitaba que pusiesen en 
acción todos sus medios y recursos ; pues de otra 
suerte, los débiles sacrificios, y los esfuerzos lentos 
ó tardíos, tenian necesariamente que ir empo- 
breciendo al estado, sin producir ningún efecto 
pronto y decisivo. Un movimiento simultaneo y 
general para arrojar al enemigo de su teritorio, es 
quanto se necesita. El dia que esto suceda, aquel 
dia sera el ultimo de la guerra, y el primero de su 
grandeza y prosperidad. La industria y el co- 
mercio florecerán. Los puertos se abrirán á todas 
las naciones, y admitirán á todas los hombres co- 
mo amigos ó ciudadanos, comerciantes ó propie- 
tarios. Numerosos colonos cultivaran sus fértiles 
llanos, para extraer los productos naturales de 
sus montañas, ó explorar los metales y piedras 
preciosas de una. infinidad de minas, abandonadas 



447 

por la falta de brazos ó de capitalistas emprende- 
dores ; el comercio y la industria, el talento y la 
ciencia» aplicadas á un pays tan favorecido de la 
naturaleza, presentaran diariamente nuevas rique- 
zas, y nuevos manantiales de prosperidad al uni- 
verso. 

Por fin, concluye elogiando la conducta de las 
Colombianas, que han sabido sacrificar sus joyas 
en las sagradas aras de la patria. La inmortal 
Salabarieta, dice, no sera nuestra única heroína ; 
mil otras se levantaran, ¿ y quien podra calcular 
los esfuerzos entusiásticos que inspiraran estas 
amantes hijas de la patria? Dad este grand 
impulso, impelid este movimiento universal,— y 
con vosotros comenzara la historia de Colombia, 
y su primera y mas luminosa pagina sera consa- 
grada á inmortalizar vuestros nombres. 

Dado en el Palacio del Congreso Soberano, en 
Angostura, el 13 de Enero de 1820, y el 
lO™ de la Independencia. 

A principios de este año, Fernando publicó 
una proclama para sus vasallos Americanos, que 
es bastante curiosa, siendo el ultimo esfuerzo de 
los Españoles pjira recobrar su autoridad perdida, 
y que no debió alentar poco á los Colombianos, 
siendo una prueba evidente de la debilidad de 
España, que trata de volverles á uncir á su yugo 
por promesas falsas, y por amenazas vanas. Los 
últimos cambios que habian ocurrido en España 
dieron origen á este documento, y la corte de 

5 



448 

Madrid juzgó que la oferta, de que el Pueblo de 
Colombia gozaría de la misma constitución que 
España, les haría someterse á aquellas Cortes, 
que no solo permitieron las atrocidades de un 
Monteverde, de un Ruiz de Castilla, y de un Sa- 
lomón, sino que las recomendaron. Daremos 
aqui la substancia de él, para que nuestros lecto- 
res puedan ellos mismos hacer sus comentos. 



EL REY Á SUS VASALLOS DE ULTRAMAR. 



Primero comienza acusando á la fatalidad, 
quando en 1814 restableció ciertas instituciones, 
que por estar confirmadas por el uso de muchos 
años se consideraban como superiores. Pero, 
dice, la desgraciada experiencia de seis años, y 
los muchos males que se iban acumulando por 
aquellos mismos medios que juzgaba debían pro- 
ducir una dicha universal — las quejas generales 
del pueblo de los dos hemisferios, y sus enérgicas 
demostraciones, me convincieron de la necesidad 
de volver á adoptar aquella conducta de que nos 
habíamos separado ; y viendo que el deseo gene- 
ral de la nación era de elevarse á aquel rango á 
que fue destinada, jme resolví á jurar la constitu- 
ción formada en Cádiz por las Cortes Generales 
Extraordinarias, y proclamada en aquella ciudad 
en Marzo de 1812. Nada puede exceder la sa- 
tisfacción que tube al ver el regocijo universal 
que esto produxo. Después continua haciendo 



449 

la debida justicia á la generosidad del pueblo 
Español, que perdona y olvida tan fácilmente las 
injurias que habia padecido; y contempla los 
felices resultados que tendrá un sistema libre é 
instituciones sabias y liberales ; afirmando que la 
confirmación de la constitución no es ningún 
sacrificio para él, antes es un motivo de regocijo, 
persuadido como lo está, que asi lo exige el bien 
publico. 

Después dice á los Americanos. — ¡Americanos! 
os habéis separado mucho del sendero de vuestros 
verdaderos intereses — á esta época ya sentís lo 
mucho que os ha costado vuestra mala conducta — 
aquellas fatigas inmensas, peligros sin fin, guerras 
sanguinarias, devastaciones espantosas, y los ex- 
tremos de todos los males. Nada os ha resultado 
sino lagrimas y penas, turbulencias y resentimi- 
entos, hambres, destrucciones, y horrores inaudi- 
tos — resultados que os cubrirán de oprobio hasta 
las generaciones futuras. ¿ Que podéis aguardar 
de estos? Escuchad la voz alagueña de vues- 
tro rey y padre. Arrojad lexos de vosotros las 
sospechas é inquietudes que os agitan, y rempla- 
zadlas por sentimientos tiernos y generosos. — En 
este estilo continua tratando de hacer ver la ne- 
cesidad de una conciliación entre individuos que 
teniendo en común la misma lengua, religión, 
costumbres, leyes, y sobre todo las mismas virtu- 
des, deben renovar aquellas relaciones que por 
tanto tiempo unieron los dos hemisferios. Les 
dice, que ahora España ha adoptado un sistema 

TOM. II. f f 



450 

mas amplio en sus principios, y conforme al que 
ellos mismos deseaban. Les exhorta á adoptar 
una conducta franca y leal, opuesta á aquella 
política mal entendida y llena de astucia» que por 
sus combinaciones falsas é intrincadas no puede 
producir sino resultados contrarios. 

Después dice, que las Cortes, cuyo nombre 
tan solo es una garantía favorable de las grandes 
ventajas y beneficios que resultaran para todos 
los Españoles, están sobre el punto de reunirse. 
Que sus hermanos de la Península esperan con 
ansia, y cotí los brazos abiertos, para fraternizar y 
unirse con los del otro hemisferio baxo una base 
de igualdad, de la que aun ellos mismos sacaran 
mas ventajas: la seguridad de sus personas se 
halla garantizada por las leyes del honor nacional, 
y que habiendo jurado á la faz del universo, las 
observaran religiosamente. ¡ Que beneficios, que 
felicidad no producirá esta unión tan deseada ! 
El comercio, la industria, la agricultura, las cien- 
cias y las artes, florecerán de un modo nunca 
visto. La justicia y la política prescriben esta 
conducta, y un gobierno Constitucional, común á 
todos, en el que no puede existir nada de injusto 
ó arbitrario, no puede menos de conducir á todas 
al mas alto grado de prosperidad. Pero añade 
después, que si no escuchan estos consejos salu- 
dables que su querida patria les da de lo mas 
intimo de su corazón, tendrán que temer aque- 
llos males que produce la furia de una guerra 
civil— todos aquellos males que resultan á un es- 
tado destituido de su gobierno legitimo y natural, 



451 

y á que esta expuesto por las seducciones insidio- 
sas de hombres ambiciosos, que promueven los 
horrores de la anarquía con el objeto de arrancar 
de las manos del gobierno su cetro; aquellos 
forragidos sin principios, aventureros desconoci- 
dos — aquellos extrangeros intrusos, que buscan 
con ansia las ocasiones de sembrar los frutos de 
la discordia ; que tratan de dividir, y que no di- 
viden mas que para dominar; en fin, todos los 
horrares y convulsiones que sufren los estados en 
una crisis tan violenta, en la que las pasiones y 
los principios políticos se hallan en abierto con- 
flicto. Y concluye diciendo, que ademas sentirán 
todos aquellos terribles efectos que deben aguar- 
dar de la indignación nacional y de un gobierno 
justamente ofendido ; un gobierno el mas fuerte 
y poderoso quando se ve soportado por el pueblo, 
y dirigido por los principios que le actúan. Pero 
quiera el cielo que una obstinación tan inconsi- 
derada no llegue nunca. Nunca— pues el agudo 
dolor que causaría no podría menos de poner ter- 
mino á los dias de vuestro tierno é indulgente 
padre. Fernando. 

Sobre el rumor de tal proposición, apareció un 
articulo en el Correo del Orinoco el 1 7 de Junio, 
que se suponía ser al mismo tiempo una declara- 
ción official de los sentimientos del Gobierno Pa- 
triota en Angostura, sobre los cambios políticos 
en España, y sobre la suspensión de hostilidades, 
á las que se aguardaban de la parte de Morillo. 
La siguiente venia á ser su contenido. 



452 

Hay un rumor en la ciudad, de la llegada de algunos oficía- 
les Españoles á las Barbadas, que van á Caracas, con propo- 
siciones para un armisticio con el Presidente de Colombia, 
ha6ta que las Cortes se reúnan y determinen la qüestion de 
paz 6 de guerra con el Sud de America. Este rumor, que 
sera tan agradable para los que desean que cese de correr la 
sangre humana, necesita confirmación. 

En todos los documentos que hemos visto publicados por 
la Junta Provisional de España, no hemos descubierto nada 
sobre el Sud de America, excepto el restablecimiento del 
antiguo departamento para la administración de los negocios 
ultramarinos. Puede ser que por esta via vengan las tales- 
proposiciones de armisticio, para los Americanos que ya han 
sacudido el yugo de España. Si la junta provisional de 
Madrid fuese actuada por los mismos sentimientos de gene- 
rosidad que los gefes que han libertado á la Península, nada 
mas propio que poner un fin á aquella efusión de sangre, que 
fue la delicia de Fernando y de sus satélites en Venezuela. 

Morillo, que fue el principal instrumento de los estragos y 
desolación en Venezuela, ha continuado en aquel puesto en 
el que cometió tantas y tan atroces crueldades, aunque estaba 
bien informado de los sentimientos de generosidad y modera- 
ción de aquellos gefes, publicados en todas las partes lo mismo 
que de sus miras magnánimas. Morillo, que no puede existir 
sino en medio de los estragos y de la sangre humana, ha obli- 
gado á los pueblos de Colombia á continuar las hostilidades 
por mar y por tierra. Tubimos previa información que las 
ordenes de Morillo á la flotilla que sallo de Cumana en Abril, 
eran de matar, quemar, y destruir quanto se presentase por 
delante, sin reserva 6 distinción ; y estas ordenes estabas fir- 
madas por este abominable monstruo, quando había recibido 
informes positivos de la insurrección en España en favor de 
la constitución ; del juramento tomado por Fernando de man- 
tener y obedecer aquella constitución ; del establecimiento de 
la junta provisional ; de las deliberaciones de aquellos patrio- 
tas y sabios de España que habían estado en calabozos, en 
presidios, y en la Inquisición, por opiniones políticas ; de la 
abolición del tribunal de la Inquisición ; y del restablecimiento 
de la libertad de la imprenta. 



453 

* 

Hubiera sido de desear que las hostilidades hubiesen cesa- 
do al momento que se recibió en Caracas la proclama de. 
Quíroga y Acevedo. Pero Morillo, continuando su sistema 
sanguinario, nos impuso la necesidad de defendernos, y de 
perseguir en justicia á un infame y pérfido enemigo. 

Es imposible afirmar al presente qual podra ser la natura- 
leza de un armisticio recibido en La Guayra por la via de las 
Barbadas, si es que han . recibido tal ; ni es tampoco posible 
determinar si tales proposiciones se aceptaran ó desecharan. 
i Que precauciones no se necesitarían para impedir quales- 
quiera accidenté que dependiese del carácter ó conducta de 
agentes tan distantes de sus gefes ! Suponiendo que la junta 
provisional fuere mas digna de confianza que Fernando, y que 
el mismo Morillo no fuese menos digno de confianza en honor, 
6 humanidad, 6 fé, que la junta, aun asi podrían resultar 
muchos males de mil circunstancias imprevistas, contra las 
quales sería suma locura no estar preparados. Estas conside- 
raciones deben ser imperativas para todos aquellos á quienes 
se les haga aberturas, quando debe considerarse que la auto- 
ridad superior del partido adverso que hace las proposiciones 
está á la distancia de 2000 leguas : este es un inconveniente 
contra las leyes y constitución que tienen que operar á tan 
grande distancia. 

Por mucho que se mejore 6 perfeccione la constitución de 
1812, estos payses están demasiado distantes del sitio de su 
operación, para que pudiesen participar en estas amelioracio- 
nes ; ninguno de ellos puede derivar, como España, la ven- 
taja de una fiel observancia aun de sus principios fundamen- 
tales. Esta constitución se comunico al Sud de America el 
año de su publicación, al Perú, á México, y á Venezuela ; 
pero no sirvió mas que como una mera maquina de opresión 
en las manos de los Callejas, de los Monteverdes, y de los 
Abascales. Ni siquiera un solo abuso de los muchos que 
exercieron estos satrapes del despotismo se remedio baxo su 
establecimiento ; y los habitantes del Perú, de México, y Ve- 
nezuela, continuaron tan oprimidos como, lo habian estado 
antes, baxo la pretendida sombra de esta potente constitución ; 
de este modo obligando á los que no podían ya ser engaña- 



. 454 

dos, 6 que estaban determinados á no ser mas esclavos, á 
buscar un remedio en un esfuerzo mas vigoroso para su eman- 
cipación. 

La primera regencia de España convidó á los Americanos 
Españoles á enviar diputados á las Cortes, y, quando se vie- 
ron convocados, indicaron los males baxo los que aquellos 
payses habían tanto sufrido. El Sud de America se vio teo- 
réticamente aligerado de las cadenas de una sujeción colo- 
nial por la regencia ; y confesaron, que la distancia de estos 
payses del sitio del gobierno, les exponía siempre á aquellas 
injurias. Tales eran los sentimientos manifestados per la 
regencia en aquella epcrca. 

Por muy excelente que sea una constitución, no puede im- 
pedir los males que resultan de la distancia, y si la rafe de 
estos males existiere, los mismos males tienen que nacer de 
ella. La regencia dixo entonces, lo que tenia razón de decir, 
que se trataba á los Americanos con indiferencia, adonde la 
avaricia no les injuriaba, 6 encorbaba baxo el peso de la igno- 
rancia en el poder; pero continuaron siendo oprimidos aun 
baxo aquella regencia, sin ninguna mitigación ó amelioracion. 
El manantial original del mal durara mientras que continué 
la distancia que les separa del centro del gobierno ; y ningu- 
na medida política, por muy importante que sea, podra jamas 
vencer dificultades insuperables. 

De circunstancias semejantes á estas, el celebre autor del 
Espíritu de las Leyes concluye, que á no ser un gobierno 
despótico ninguno otro puede conservar payses á grande dis- 
tancia del centro del gobierno. El lector quiza preguntara 
qual puede ser el objeto de estas observaciones, y que tienen 
de común con el rumor de armisticio. Aqui no nos hemos 
propuesto entrar en una análisis del rumor de una paz, que 
quiza terminara en una guerra renovada con mas ardor ; la 
atención de este artículo se dirige á las Cortes reunidas en 
Madrid, 6 en qualesquiera otro parage de la Península. Es 
fácil imaginarse, que una mayoría en las Cortes se ocupe seri- 
amente en buscar los medios de adaptar la constitución á la 
situación del Sud de America, y aun se puede anticipar una 
oferta de que para remediar los males existentes en America 



455 

se leí dará una representación igual á la de la Península ; y, 
por fin, que se traten de rectificar todos los defectos de la 
constitución de 1812» respecto al Sud de America, de tal 
modo que puedan juzgar según la conducta de los Ameri- 
canos de aceptar 6 desechar tal proposición, como una alter- 
nativa de recurrir á las armas para continuar la guerra. 

Estas ideas son puramente hipotéticas. No afirmaremos 
positivamente, que tales sean los resultados de las delibera- 
ciones de las. Cortes con el Sud de America. Si todos los 
miembros de las Cortes, ó una mayoría de ellas, fuesen Qui- 
rogas 6 Acevedos, no habría nada que temer ; la terminación 
de esta guerr? sanguinaria seria entonces cierta, y seria se- 
guida de un tratado definitivo de paz, cuya base fundamental 
fuese la independencia absoluta del Sud de America. 

Pero como esto es probable que no suceda, no* propone- 
mos ofrecer una respuesta sin replica al proyecto en qüestion, 
qual es, que el poder supremo central de que habla la consti- 
tución se establecerá en el Sud de America ; que el cuerpo 
legislativo nacional se reunirá en Panamá, ó en qualesquiera 
otro parage del Sud de America, donde residirá igualmente 
el executivo ; y que España dependerá de la autoridad de su 
gobierno común. Tal es el bosquejo del contra-proyecto* 
Bazo -estas condiciones, es de presumir que el pueblo del Sud 
de America juraría la constitución. 

Una prueba de esta verdad podemos ofrecer en la conce- 
sión de uno de los oponentes mas inveterados contra la inde- 
pendencia del Sud de America. Aludimos al ultimo párrafo 
en un articulo contenido en la Gazeta de Madrid* del 8 de 



• £1 siguiente es el tenor del párrafo de la Gazeta de Madrid :— 
" La época no está muy distante, quando una sabia política instruirá á los 
gabinetes Europeos, que la dependencia del Sud de America no es una 
ventaja únicamente peculiar para España, pero que entra profundamente en 
los intereses generales de la Europa, cuya antigua supremacía y preponde- 
rancia sobre todas las otras partes del globo quedaran destruidas, asi que la 
independencia establezca su templo en aquellas regiones, que la naturaleza 
ha enriquecido con tanta munificencia y abundancia. La actividad del espí- 
ritu de la industria y de las artes, las precipitara sobre aquellos paysea mas 



456 

Julio de 1816. Todo hombre libera) está convencido de la 
fuerza de aquella producción eloqüente : ninguno de ello6 de- 
seara depender de un gobierno que existiese en el Istno de Da- 
rien, en Quito, 6 en Bogotá. Todos hecharian sus ojos sobre 
Portugal, y la insignificancia en la que ha caído desde que se 
transfirió el sitio del gobierno al Brasil ; y apuntaran también 
á la malograda tentativa de los grandes del Portugal Europeo, 
de hacerse independientes de la corte del Rio Janeiro, única- 
mente con el objeto de impedir los males que resultan de la 
distancia de Portugal del centro de su gobierno. Que los 
Españoles sean justos hacia los Americanos del Sud, que, 
después de 300 años de injusticia y privaciones, reclaman sus 
derechos, con el único objeto de hacerse libres é independien- 
tes, y según los mismos Españoles constitucionales lo desean 
para si. Los Americanos han sacrificado ya la mejor sangre 
y los ingenios mas esclarecidos de entre ellos para obtener 
aquella libertad y emancipación ; y el logre de estos derechos 
no sera mas que una justa recompensa por tales sacrificios. 
El conflicto en tal caso quedara justificado de la parte de los 
Americanos del Sud, porque no tendrían mas que producir el 
exemplo reciente del pueblo Español, que ha exercido el 
mismo derecho de insurrección contra el poder arbitrario, re- 
sistiendo al despota que les oprimía. Entonces la firmeza y 
la constancia de los patriotas Americanos obtendrán un triunfo 
completo, y los defensores de una causa tan justa lograran 
aquella gloria inmortal, que es debida á los que tienen una 
constancia á toda prueba, y un valor invencible, en una carrera 
tan gloriosa. 

El poder judicial en la Península se exercera según las 
formas de la ley presentada el 10 de Octubre de 1812, para 
el Sud de America ; y la America exercera su poder judicial 
independiente de toda interferencia de la parte de España* 



florecidos; la Europa quedara abandonada; y aquella superioridad que 
hasta ahora ha dado con justicia el derecho á la Europa de ser el centro de 
la civilización, no solo cesara, sino que la Europa se transformara en la 
csclaTadel Nuevo Mundo." 



457 

A semejantes proposiciones es probable que los Españoles 
ofrezcan las mismas objeciones que han dado ya los Ameri- 
canos del Sud ; porque el poder judicial, dirían, se exerceria 
muy diferentemente á la distancia de 2000 leguas. Los Es- 
pañoles no podrían alegar que tenían mejores motivos en tal 
caso que los Americanos de mantener sus derechos por la 
fuerza de las armas desde 1819. Luego, si esto es asi, ¿por- 
que querer que los Americanos se sometan á lo que los Es- 
pañoles desean, quando ellos mismos rehusarían someterse 
baxo los mismos términos á los Americanos ? ¿ Donde está; 
entonces, la observancia fiel de los derechos naturales del 
genero humano, tan obligatoria para España como para la 
America, según nuestra hipótesis ? No hagas á tu próximo 
lo que no deseases te hiciesen á ti mismo. ¿ Que hacer en 
esta alternativa ? 

Supongamos que se pone el sitio del gobierno en la Bermu- 
da, 6 en otra isla igualmente distante de los dos payses ; en 
efecto, no hay otro paso intermediario que pueda obviar lo 
absurdo de dos payses, tan distantes, y tan desiguales en ex* 
tensión y población, de quererles gobernar baxo iguales con- 
diciones. Como este es el único remedio para poder obtener 
esta unidad, y este parece impracticable, el dilatado territorio 
del Sud de America no puede nunca esperar llegar á aquel 
estado de felicidad al que la naturaleza parece haberle desti- 
nado, á no ser que sea por una independencia verdadera y 
absoluta. 

Los patriotas no se engañaban en sus conjetu- 
ras. El mismo dia que se publicó este articulo en 
Angostura, se despacharon comisionados al Con- 
greso con una carta de Morillo, para proponer 
una suspensión de hostilidades, hasta que se efec- 
tuase una reconciliación. A esta dieron una res- 
puesta, en la que el Congreso manifestaba la firme 
determinación de mantener inviolable aquella in- 



458 

dependencia que estaban sobre el punto de lograr, 
después de 10 años de lucha. 

Al mismo tiempo Morillo despachó cartas á 
varios de los generales independientes, incluyendo 
la proclama de Fernando, invitándoles á una con- 
ferencia, y suspensión de hostilidades. Damos 
aqui la substancia de las cartas de Morillo al 
Congreso y á Mariano Montilla, con la de las res- 
puestas de este general, y del Presidente Penal- 
ver. 

El General Morillo dice al Soberano Congreso 
de Colombia, que no dudando que Su Alteza Se- 
renísima esté ya informado de los últimos sucesos 
que habían ocurrido en la Península, y del triunfo 
de la voluntad general de la nación en restablecer 
la constitución de la monarquía Española, y que 
habiendo recibido ordenes positivas del Rey Cons- 
titucional para entrar en una reconciliación franca 
y liberal, que vuelva á unir á toda la familia, y 
poder gozar de la ultima regeneración política, 
poniendo un fin á la opresión, que lexos de ser 
peculiar á aquellas regiones, había sido general 
por todo el imperio j se apresuraba á comunicar 
á Su Alteza, que había abierto una comunicación 
con los gefes militares del gobierno, para propo- 
ner una suspensión de hostilidades, hasta que se 
efectué la reconciliación, para cuyo cumplimiento 
iban diputados el Brigadier Don Tomas de Cires, 
gobernador de la provincia de- Cumana, y Don 
José Domingo Duarte, intendente del exercito, 
para que tratasen con el Congreso sobre una base 



459 

equitable, y de ventaja mutua» En el entretanto 
había dado ordenes á sus oficiales para üebar in- 
mediatamente á efecto la suspensión de hostili- 
dades, y continuar en las posiciones que ocupaban 
entonces, á no ser que fuesen atacados. 

Como gefe militar, obediente á aquella subor- 
dinación que le había guiado siempre en su car- 
rera, hizo guerra ; y ahora como reconciliador se 
sumetia gustoso á la misma subordinación para 
restablecer la paz. 

Eii este momento el Congreso debe correr un 
velo sobre los horrores de la guerra, y solo fixar 
su vista en la deliciosa esperanza de reunir los 
hijos á los padres, los hermanos á los hermanos, 
los amigos á los amigos, y los Españoles á los 
Españoles, que por una fatalidad se ven dividi- 
dos ; y para lograr este fin, ' deben de abrazar la 
constitución, que podra perfeccionarse por un 
consentimiento común, y según lo dicte la expe- 
riencia. 

Los comisionados, dice, presentaran al Con- 
greso los principios de reconciliación, que espe- 
ran adoptara para restablecer la fraternidad; y 
que si, por alguna aprehensión de lo que había 
pasado en épocas de 'furia y desesperación, no 
acceptasen inmediatamente las proposiciones de 
la nación, aun asi debian de hacer justicia á las 
buenas intenciones que las habían dictado. 

Por fin concluía diciendo, que quan agradable 
seria para todos el verse reunidos, y para él 
mismo el poderse presentar sin el aparato de la 



4(J0 

guerra, como un simple ciudadano Español, 
uniendo su voz á las expresiones generales de 
gozo por la victoria ganada reciprocamente sobre 
sus pasiones. Hasta que esto ocurra, su Alteza 
no podra nunca graduar la diferencia del general 
al ciudadano, que tiene el honor constitucional 
de ser el mas obediente servidor de su Alteza 
Serenísima. (Firmado) Pablo Morillo. 

En el Quartel-general de Caracas, el 
17 de Junio de 1820. 

La respuesta del Congreso al General Morillo 
venia á ser asi :— 

Excelentísimo Señor, — El Congreso Sobe- 
rano convocado expresamente con el objeto de 
leer la carta que V. E. le ha dirigido desde su 
quartel-general, con fecha del 17 de Junio ultimo, 
informándole que el Brigadier Don Tomas de 
Cires, y Don José Domingo Duarte, habían sido 
comisionados para venir á esta capital, á solicitar 
la unión de estos payses con la monarquía consti- 
tucional de España, y que estos señores presenta- 
rían los principios de reconciliación propuestos 
por la nación, deliberados el 11 del mismo, en 
una sesión publica, y por respuesta transmito á 
V. E. el decreto siguiente : — 

El Soberano Congreso de Colombia, deseoso 
de establecer la paz, oirá con gusto aquellas pro- 
posiciones que le sean hechas de la parte del 
Gobierno Español, con tal que tengan por base 
el reconocimiento de la soberanía é independen- 



*6l 

cia de Colombia/ y do admitirá otras que no con- 
tengan este principio, tantas veces declarado por 
el Gobierno y pueblo de esta República. 

£1 Presidente del Congreso tiene el honor de 
ser de V. E. el muy obediente servidor. 

Fernando de Penalver. 

Felipe Depiano, Secretario. 

Nueva Guiana, el 13 de Julio de 1820. 

La substancia de la carta de Morillo á Mon- 
tilla era esta : — 

Comienza anunciándole los grandes y dichosos 
sucesos que habían aburrido en España, cuyos 
resultados habian sido la adopción de la constitu- 
ción política de la monarquía por el rey, y jurada 
por toda la nación Española ; añadiendo que las 
provincias Americanas habian seguido el exemplo 
de España, en medio de las aclamaciones del 
pueblo, haciendo desaparecer por su noble con- 
ducta los horrores de una guerra intestina, como 
debe esperarse en tales circunstancias. 

Después dice que el Rey, aunque en medio de 
negocios de la mayor importancia, ha vuelto sus 
ojos hacia aquellas provincias de la monarquía 
que han sido devastadas por una guerra ocasio- 
nada por la fatalidad, y por principios que quiza 
son enteramente equívocos. El Rey, penetrado 
de dolor, y deseando poner tenhino á tantos 
males, ha dirigido la adjunta proclama, llena de 
moderación y de bondad, digna del reconoci- 
miento de sus vasallos, y de la admiración de los 



462 

extranjeros. Su Magestad le había autorizado 
á tratar con los gobernadores disensos, para hacer 
que desapareciese hasta la memoria de los suce- 
sos pasados; y para este fin habió ya enviado 
comisionados á las autoridades que gobernaban en 
los diversos payses, para terminar las disensiones. 
Pero como no es fácil entenderse ú oírse con las 
armas en la mano, seria necesario Bospender las 
hostilidades para dar lugar á la razón que amor- 
tigüé las pasiones. 

Para este efecto, dice, que había dado ordenes 
á los comandantes de las divisiones del exeráto 
y de la marina baxo su mando» de hacer que ce- 
sasen las hostilidades de su parte, que dándose 
en el territorio que ocupaban, y que contasen 
sobre esta suspensión necesaria desde el día que 
la comunicasen á los gefes contrarios, hasta un 
mes después. Y añade, qué no pudiendo comu- 
nicar esta indispensable medida al Gobierno á que 
Montilla pertenecie, con la celeridad necesaria, 
creia deberle dirigir directamente una comunica* 
cion tan interesante. Concluye diciendo, que 
espera reconocerá la franqueza de su proceder, 
la sinceridad de sus intenciones, y la bondad del 
Rey, que desea con ansia la reunión y dicha de 
la grande familia. 

QuarteUgeneral, en Caracas, el 
17 de Julio de 1820. 

La substancia de la respuesta de Mantilla á 
Morillo era esta : — 



463 

Después, de los males irreparables que la con- 
ducta atroz y sanguinaria de los generales Es- 
pandes en America habia acumulado sobre el 
desgraciado pueblo Americano— después de que 
el mismo Morillo habia inundado de sangre, y 
cubierto de luto, quantos payses habia pisado— 
después de tantos horrores, atrocidades, y actos 
de barbarie y de perfidia, sus proposiciones de 
paz y reconciliación llegaban demasiado tarde. 
£1 Americano ha dado á conocer su deseo con 
aquella firmeza que su causa y su experiencia le 
inspira, y jurado por los nombres sagrados de las 
victimas, tan impíamente sacrificadas por el mismo 
Morillo, que no dependerá de nadie sino de sus 
mismas medidas por su destino futuro. Después 
sigue eloqiientemen^e atrayendo á su memoria las 
horribles escenas.de que él mismo fue el autor, — 
escenas que nada podra borrar de la memoria, y 
males que nada podra reparar. 

Después declara, que él de su lado no piensa 
sospender hostilidades ó entrar en ninguna nego- 
ciación que no tenga por base la independencia de 
America. Lo que hará sera observar inviolable- 
mente los derechos de las naciones, y los sagra- 
dos principios de humanidad, en la continuación 
ulterior de la guerra, si se observasen igualmente 
de la parte de su adversario. Pero si, al contra- 
rio, se adoptase un sistema diferente, tendría que 
hacer violencia á sus sentimientos, y usar de una 
justa retaliación. Si en lugar de victorias y de 
triunfos, hubiesen sufrido reveses, su lenguage 

8 



464 

seria el mismo, pues lexos de ser el esclavo de las 
circunstancias, obraba por convincion y por prin- 
cipio. Concluye diciendo, que el mundo sabrá 
apreciar las razones de Colombia, su conducta, y 
la determinación que arreglara aquella en lo veni- 
dero, ya sea por la paz ó por la guerra ; y su im- 
parcialidad en la justicia que recomendaría los 
sucesos presentes á la posteridad, y á la genera- 
ción existente. Dios y la Libertad. 

Mariano Montilla. 

Baranquilla, el 28 de Julio de 1820. 

Varias otras cartas pasaron entre los diversos 
gefes, pero todas ellas estaban en el mismo tenor, 
tanto las proposiciones como las respuestas. 

El General Bolivar se identificó con el Con- 
greso en su respuesta á Morillo. La indepen- 
dencia absoluta era la única base sobre la que él 
estaba autorizado á tratar. Paez respondió, que 
él pertenecia á un gobierno, y que con él debia 
de tratar. Del mismo modo los otros generales 
refirieron Morillo al Gobierno. De este modo 
su plan de " Divide et Impera," no tubo efecto. 
Jamas se hallo un gobierno y un pueblo tan uni- 
dos en un mismo punto, como contra la depen- 
dencia de Colombia de España. Duarte, Cires, 
y Esena, los comisionados de Morillo, estubie- 
ron en el Orinoco, pero no les permitieron pasar 
mas adelante dé Guiana. La respuesta del Con- 
greso fue, que no podian recibir ningún comisio- 
nado, que no tubiese el poder de tratar sobre la 



465 

base de independencia y soberanía absoluta de 
Colombia. 

A principios de este año el Gobierno envió á 
Don Francisco Antonio Zea, el Vice-Presidente 
de Colombia, á las Islas de las Indias Occidenta- 
les, con todo el dinero que quedaba en el tesoro, 
que subía á una suma considerable, para comprar 
fusiles. De allí debía ir al New York, y después 
á Inglaterra, donde debía negociar, y acomodar 
varios negocios importantes relativos al Gobierno. 

£1 objeto de la expedición al Rio de la Hacha, 
que había salido de Margarita baxo el mando del 
General Montilla (que era el de formar una unión 
con Urdaneta por el Val d'Upari) habiéndose 
hallado impracticable, retiró su exercito con la 
intención de volverse á embarcar, quando fue 
atacado por el general Español Sánchez Lima con 
2500 hombres. La legión Irlandesa, de 800 
hombres, que constituía la fuerza principal del 
General Montilla, á pesar de mucha insubordina- 
ción, tomaron las armas, y rechazaron á los Es- 
pañoles. Después de esto los Irlandeses habién- 
dose amotinado otra vez, los embarcaron para la 
Jamaica. Aquí damos un extracto de una carta 
del oficial comandante de la expedición, en la que 
describe la conducta vergonzosa y ultrajante de 
estas tropas Irlandesas. 

Extracto de una carta del General Montilla, 
comandante de la expedición de Margarita, del 
4 de Junio, á bordo de la esquadra de Brion. 
Después de relatar la gallarda acción en la 700 

TOM. II. Gg 



466 

soldados suyos rechazaron mas de 2000 Españo- 
les, continua asi :— 

Esta ventaja me dio la esperanza de que podría avanzar- 
me sobre S u Marta, y co-operar con la división de Urdaneta 
en la reducción de aquella plaza ; pero mis tropas» que bacía 
ya mucho tiempo que estaban descontentas de las privaciones 
que sufrían, y particularmente de la falla de paga, que me 
era imposible darles, rehusaron ir mas adelante, hasta que se 
hubiese satisfecho á todas sus demandas. Les represente la 
imposibilidad de satisfacerlas alli, urgiendoles á que marcha- 
sen á S te Marta, en donde se les pagarían todas ellas sobre la 
captura de aquella plaza. Esto no tubo ningún efecto, y 
amenazaron saquear y quemar La Hacha, y desertarse á les 
Españoles, los que, digeron, estaban seguros les pagarían 
liberalmente. Sin embargo los Españoles se habían retirado 
ya tan lexos, después de la ultima derrota, que esa imposible 
poderse juntar con ellos. Después les represente su situación 
-—que les era imposible quedarse alli 6 salir sin co-operar con 
nuestra flota, y les propuse, que la marcha por tierra hacién- 
dose impracticable, que irían alli por mar. A esto consintie- 
ron, pero no hasta después de haber quemado una parte de la 
ciudad, y saqueado á los miserables habitantes del Rio de la 
Hacha, Habiendo antes de esto embargado los barcos que 
estaban en el puerto, á bordo de los quales les hice conducir, 
y habiendo concertado el plan con el Almirante Brion, cada 
partida que llegaba á bordo se la iba desarmando, y poniendo 
baxo custodia. Quando todos fueron embarcados, les hioe 
informar que no quería mas tratar con tropas que habían tan 
abiertamente quebrantado la disciplina militar, pidiendo su 
paga á un momento que sabían era imposible dársela; y que 
amenazaron quemar y saquear las casas y personas de su 
amigos y aliados, para vengarse de ello. Les dixe que tenían 
la libertad de ir adonde gustasen ; que sus armas estaban ya 
depositadas con nosotros, y que la República no tenia ya mas 
necesidad de sus servicios. Todos ellos han marchado a la 
Jamaica. 



4&7 

El General Montilla y Brion marcharon á ata- 
car á Sabanilla, un puerto que está á la boca occi- 
dental del rio Magdalena* Habiendo logrado su 
empresa, todo el pays se declaró por los indepen- 
diantes. 

Massa, un oficial de guerilla, baxó por el Mag- 
dalena desde Sf* Fé, con un cuerpo de volunta- 
rios^ en ocho canoas, una de ellas llevando un 
cañón de á quatro, atacaron las lanchas caño- 
neras de Tenerife (catorce en numero, algunas 
montando cañones de á catorce, y armadas de 
250 soldados), y en muy pocos instantes se apode* 
raron ó destruyeron todas ellas, el comandante 
habiéndose saltado la tapa de los sesos. De este 
modo todo el curso del Magdalena, desde S u Fé 
á Sabanilla, estaba abierto á los patriotas, y soló 
Cartagena quedaba en manos de tos Españoles. 
Esta ciudad fue prontamente investida por Mon- 
tilla y Garda, que fixaros su quartel-general en 
Turbaco, á una legua de ella. 

Bolívar había abandonado su proyectó de ata- 
car las lineas Españolas, y se había dirigido hacia 
Nueva Granada. En Cúcuta se concluyó un 
armisticio de un mes con La Torre, que fue pro- 
puesto de la parte de Morillo, para poder traer una 
eterna reconciliación. Sin embargo, aquel intimó 
claramente, que ningún tratado se oiría que no tu- 
biese por base la independencia de la República de 
Colombia. Después marchó para Mompox, que 
se habia entregado pqco tiempo antes, donde llego 
el 15 de Agosto, y donde fue recibido con el 



468 

mayor entusiasmo. De alli continuó basta Bar- 
ranquilla, para inspectar las Uanchas cañoneras, 
antes de emprender una proyectada expedición 
contra S* Marta. 

El exercito de Paez, con las divisiones Irlan- 
desas baxo los Coroneles Power y Lyster, se que- 
daron en Calabozo, prestos á juntarse con Bolí- 
var, quando lo exigiesen las circunstancias* £1 
exercito del sud, baxo Valdes, marchaba á Quito, 
habiendo batido la guarnición de Popayan, en 
una acción en la que los Ingleses, baxo el mando 
del Coronel Mackintosh, se distinguieron grande- 
mente. 

En Baranquilla, Bolivar se encontró con el 
general D'Evereux, al que recibió cordialmente, 
absolviendo de toda culpa por la deserción de los 
Irlandeses. Al mismo tiempo, su Excelencia re- 
cibió una declaración firmada por todos los oficia- 
les, sargentos, y soldados de cada compañía, que 
estaban entonces en el Apure, en la que expresa- 
ban su sorpresa é indignación al oir la deserción 
de la legión Irlandesa de la causa de la inde- 
pendencia, en la que tan generosamente se ha- 
bían embarcado. Su sentimiento era aun mayor, 
quanto lo habían hecho á un momento tan crí- 
tico, que hubiera sido tan productivo de honor y 
ventaja para ellos, y para la causa de la indepen- 
dencia. Al mismo tiempo le aseguran, que ellos 
están prestos á sacrificar sus vidas y reposo para 
mantener la libertad é independencia de Colom- 
bia. Después siguen sus nombres, que son — 



469 

John Blossell, Coronel, comandante en gefe. 
John Deighton, Mayor, comandante de caballería 

de la L. B 
Charles Minshin, Capitán de caballería, ditto. 
John Lannyan, Teniente, ditto. 
Tilomas Baker, sargento, ditto. 
Peter Slain, soldado, ditto. 

W. Davey, Ten.-Cor., comandante de infantería, ditto. 
J. W. Hodgkinson, Capitán, ditto. 
David Stainson, Teniente, ditto. 
John Sydenham, sargento, ditto. « 

James Hawkins, soldado, ditto. 

ÍBrook Young, Teniente-Coronel, 1° Infantería Ligera. 
James D. Paterson, Capitán, ditto. 
Walter O'Callaghan, Teniente, ditto. 
Hugh Murray, sargento, ditto. 
Thomas Slack, soldado, ditto. 

Achaguas, el 25 de Agosto, 

La expedición á S u Marta se tubo que diferir en 
conseqüencia de una salida que hizo la guarnición 
de Cartagena ; en cuyp ocasión los cuerpos ente- 
ros de los Coroneles Ayala y García, que forma- 
ban una parte de la fuerza que bloqueaba la ciu- 
dad, se huyeron, y los coroneles los primeros. En 
vano un cuerpo de 25 Irlandeses trató de mante- 
ner el combate ; y el Teniente Barnes, de la artil- 
lería, pereció gallardamente defendiendo su cañón. 
La partida enemiga llegó hasta Turbaco, donde 
degollaron cosa de cien habitantes (principal- 
mente mugeres y niños) que se habían refugiado 
en la iglesia, y se llevaron la caxa que contenia 
unos 3000 duros : cosa de cinqüenta hombres de 
los patriotas perecieron en esta sorpresa. Sin 



470 

embargo, á la vista de una pequeña partida de la 
caballería independiente, los Españoles se retira- 
ron á Cartagena. Pocas horas antes de esta salida, 
Bolivar habia salido de Turbaco para Cúcuta, y se 
cree que este golpe se dirigía á su persona ; y tam- 
poco faltan motivos para sospechas de traición. 

Poco tiempo después, la expedición se hizo á la 
vela ; y el 1 1 de Octubre, el Fuerte Ciénega, en 
§1 rio Magdalena, fue toncado por asalto, después 
del destrozo de 690 realistas j y al día siguiente 
el Almirante Brion hecho ancora con su esqua- 
dra delante de S u Marta, que se entregó á la pri- 
mera intimación. 

La población se mostraba en todas las partes 
ansiosa por la independencia. La contagión no 
se limitaba á ella únicamente, pero se habia ex- 
tendido hasta los mismos soldados. Los Creollos 
desertaban la causa de España por regimientos y 
ciudades enteras. £1 batallón de La Reyna se 
pasó á los patriotas á las orillas del rio Tuy. 
Navarro, el comandante de milicias de las ciuda- 
des adyacentes, desertó de los Españoles, y se 
juntó con los patriotas con la mayor parte de su 
fuerza. El cantón de Guaca, y la villa de Cana- 
gua, levantaron también el estandarte de Colom- 
bia. La Torre tubo que retirarse á Caracas con 
toda su fuerza, temeroso que todos los Creollos 
de su exercito no siguiesen el mismo exemplo que 
300 de su caballería, que últimamente se habían 
desertado. 

El 25 de Noviembre se concluyó un armisticio 
entre las partes beligerentes, para enviar á España 



47.1 

comisionados que tratasen sobre los medios de 
reconciliarse. Debía continuar por seis meses. 
Aunque la esperanza que en aquella época se 
tenia, de que conduciría á un tratado de paz sobre 
una base de independencia, salió por desgracia 
frustrada, á pesar de eso la humanidad debe re- 
gocijarse al articulo que se introdúxo, por el que 
si se recovasen las hostilidades, debian ser arreg- 
ladas baxo los principios establecidos entre las 
naciones independientes y civilizadas, y que no 
fuesen mas continuadas con aquella ferocidad y 
crueldad, qué tan peculiarmente habia caracteri- 
zado la lucha. 

Los detalles siguientes respecto á las condicio- 
nes baxo las que fue concluido el armisticio, apa- 
recieron en el Times de S to Tomas del 24 de Di- 
ciembre. 

" Curacoa, d9 de Diciembre. — El 27 del mes ultimo, los 
Generales Morillo y Bolívar firmaron un armisticio en S to Ana, 
cerca de Truxillo, que consistía en 13 artículos, que sin em- 
bargo no fueron publicados; pero se dio i entender que 
tenían por base la restauración de la paz. De cada lado 
se nombraron dos diputados, para que vayan á España, á 
tratar difinitivamente con las Cortes, y que deben embarcarse 
á bordo de la fragataf Descubierta, acompañados por Morillo. 
Todos deben primero pasar 6 la Habana, y de allí á Es- 
.paña. 

El Armisticio entre los Exerchos Español y Patricia, venia á 

ser dd modo siguiente. 

Los Gobiernos de España y de Colombia, deseosos de 
ahogar las discordias que existen entre los dos partidos, y 
considerando que el paso mas esencial para obtener este feliz 



4tf« 

resultado es una suspensión de armas, para mejor entenderse y 

explicarse, han venido en nombrar comisionados para estipu- 
lar y determinar este armisticio ; y para este efecto el General 
en Gefe del Exercito Expedicionario, Don Pablo Morillo, ha 
nombrado, de la parte del Gobierno Español, á los Señores 
Don Ramón Correa, Gefe Político de Venezuela, á Don Joan 
Rodríguez del Toro, y á Don Francisco Gonzalos Linares ; 
y su Excelencia el Presidente de Colombia, Simón Bolívar, ba 
nombrado, por parte de su Gobierno, á los Señores Don An- 
tonio José Sucre, Brigadier-general, Don Pedro Brisefio 
Méndez, Coronel, y Don José Gabriel Pérez, Teniente-Coro- 
nel, los que, después de haber conferenciado juntos, el 22 del 
presente mes y ano, convinieron en un tratado de armisticio, 
baxo las siguientes clausulas :— 

1. Asi que se publique la ratificación del presente tratado, 
todas las hostilidades cesaran entre los exercitos Españoles y 
Colombianos ; y este estado de suspensión continuara durante 
todo el periodo del presente armisticio. 

2. El periodo de este armisticio durara seis meses, á contar 
desde el dia de su ratificación ; pero como la base fundamen- 
tal de este tratado es la conclusión de la guerra, se extendera 
este termino hasta que se juzgue necesario, con tal que el 
tiempo aquí estipulado haya terminado, y que las negocia- 
ciones sobre este punto estén aun por terminar, pero sobre 
las que aun haya esperanzas de que se concluirán. 

3. Las tropas de los dos exercitos retendrán las posiciones 
- sobre las que se hallen al momento de la publicación de la 

suspensión de hostilidades ; pero para obviar las dificultades 
que nazcan de la confusión de sus limites, se prescriben los 
siguientes ; — 

I o . El río Uñare, desde donde desagua en el océano hasta 
que se encuentra con el Guanare ; los corrientes del ultimo 
hasta sus manantiales ; desde aquí una linea que llegue hasta 
donde principia el Manapire ; ]p& corrientes de este hasta el 
Orinoco ; la orilla izquierda de la confluencia del Apure ; 
este hasta donde recibe el rio S to Domingo; las aguas de 
este hasta la ciudad de Vari ñas, desde donde se hechara una 
linea recta hasta Bocono de Truxillo, y desde aquí la linea 



4TJS 

limítrofe natural que divide la provincia dé Caracas del de- 
partamento de Truxillo. 

2 o . Las tropas de Colombia* que están operando contra 
Maracaibo, podran atravesar el territorio ocupado por los Es- 
pañoles, asi que el armisticio se publique, para juntarse con 
los otros cuerpos de la República» con tal que sean conduci- 
dos por un oficial EspañoL 

3°. Las demás tropas que no están comprehendidas dentro 
de los limites prescritos, continuaran en las posiciones que 
ocupen, hasta que los oficiales nombrados de los dos lados 
convengan en las limites que deben separar el territorio. 

4. Como es probable que al momento de dar á conocer 
este tratado se hallen algunas guerrillas mas alia de la linea 
que se prescribe en el articulo 3°, y que no deben continuar 
mas en el territorio que ocupan, se conviene en lo siguiente : — 

I o . Que las tropas que estén sobre la linea limítrofe, y, 
entre estas, las que pertenezcan á la República, y que ocupen 
la orilla izquierda del Guanare y del Uñare, se retiraran á 
Pirita, Clarines, y á otras ciudades adyacentes. 

2 o . Que las guerrillas en tal caso serán desarmadas, 
desbandadas, y reducidas á la clase de simples ciudadanos, 
6 retiradas del mismo modo que las tropas de linea. En 
el primero de estos casos, se ofrece la mas perfecta garan- 
tía á los que se hallan incluidos en esto ; y los dos gobiernos 
se obligan á no enlistarles durante el armisticio, baxo sus 
respectivos estandartes, pero al contrario, . se les permitirá 
salir del territorio, y juntarse con el exercito al que perten- 
cian, á la expiración de este tratado. 

5. Aunque la villa de Carache está situada dentro de la 
linea que pertenece al exercito Colombiano, se conviene en 
que residirá en ella un comandante Español, con una partida 
de paysanos armados, que no excedan 25. Las autoridades 
civiles que existen alli continuaran también. 

6. Como una prueba de la buena fé y sinceridad que carac- 
teriza este tratado, se determina que no quedara en la ciudad 
de Varinas mas que un comandante militar de la República, con 
una partida de observación de 25 paysanos armados ; como 



474 • 

también los labradora nocosarios paca al comercio de Merida 
y de Truxillo, y para conducir el ganado. 

7. Las hostilidades en d océano cesaran también, ea SO 
días de la ratificación de este tratado pana formara Amen* 
canos, y en 90 para loa Europeos. Las presas hechas después 
de este periodo, se devolverán reciprocamente ; y loa navios 
en corsos serán responsables por loa dafios que ocurran por 
su detención. 

8. Desde el momento que ae ratifique eate armisticio, se 
abrirá el trato entre los respectivos territorios» para abaste- 
cerse con ganado, y con toda especie de vivera y mercancías. 
Los traficantes y especuladores se pr ovee r án de pasaportes, 
que serán visados por las autoridades de los territorios adonde 
vayan, para impedir desorden. • 

9. La ciudad y puerto de Mamcaibo quedara ubre para el 
trato con el pueblo del interior, tanto para lo necesario £ la 
vida, como para las transacciones mercantiles» Loa buques 
mercantes que pertenezcan k España 6 á Colombia, aeran 
tratados como extrangeros, y como tales pagaran derechos, y 
estaran sujetos á las leyes del paya. 

10. La ciudad de Cartagena gozara de la misma libertad 
que Maracaibo durante el armisticio. 

11. Como el fundamento de este armisticio es la negociar 
cion de paz, los comisionados para este efecto serán recibida* 
por cada gobierno, y sus personas garantizadas, y tratadas 
según el carácter que merecen los agentes de paz. 

12. Si por desgracia se renovasen las hostilidades entre los 
dos Gobiernos, el lado que se prepare á romper el armisticio 
dará intimación de ello al otro 40 días antes de comenzar las 
hostilidades. 

15. Se considerara como un acto de hostilidad el armar 
una expedición militar contra qualesquiera de las plazas in- 
cluidas en este tratado. Pero como es posible que algún ar- 
mamento Español esté en camino para las costas de Colombia, 
se les permitirá relevar un numero igual de navios de guara, 
baxo la expresa condición que no desembarcaran ningunas 
tropas. 



4175 

1* Pam dar al airado tmteatisnomo de los principio* filan- 
trópicos y libéralo que actúan á toa dos Gobiernos, como para 
desarraigar la fiaría y los errores que han caracterizado la 
lucha» loa doa Gobiernos se obligan por la presente á entrar en 
un tratado para arreglar la guerra, según los derechos del 
fcombre, y según las practicas mas tamaña*, sabias y gene- 
rosas, entro las naciones civilizadas. 

15* £1 presente aera ratificado por los dos partidos dentro 
de 60 horas, y se comunicara á los gefiss de división inmedia- 
tamente, por oficiales nombrados de la parte de los dos Gobiérn- 
aos para ese efecto* 

Dado y firmado en la ciudad de Truxillo, £ las 10 de ia 
noche el 25 de Noviembre de 1820, por 

Kamon Correa* 
Antonio José de Sucre. 
Juan Rodríguez de Toro. 
Pedro Brisefio Méndez. 
Francisco Gonzales de Linares. 
José Gabriel Pérez, 

£1 presente tratado le apruebo y ratifico en todas sus 
partes. En el Quartel-general, Carache, el 26 de Noviembre 
de 1820. 

Pablo Morillo. 

José Caparros, Secretario. 

El siguiente extracto de una carta de Puerto 
Cabello, con fecha del 5 de Diciembre, contiene 
una información ulterior de estos importantes 
negocios : — 



• El 27 ultimo por Ja mañana, el General Bolívar, acompaña- 
do de su estado mayor, fué recibido por nuestros comisiona- 
dos, en el quartel-general del General Morillo. Los generales 
se abrazaron del modo mas amistoso, y después de deplorar 
amargamente la efusión de tanta sangre inocente en Vene- 
zuela, el General Bolívar reconoció la constitución de la na- 



476 

clon Española. Después loa dos generales tomando entre loa 
dos una piedra grande, la pusieron en la plaza de la ciudad, 
para que serviese como un monumento memorable de su en- 
cuentro. El dia se pasó con mucha alegría y entusiasmo, y 
por la noche los generales dormieron en el mismo quarto. 

Al dia siguiente despacharon dos oficiales con las noticias 
de este suceso al reyno de S u Fé, dos á Calabozo, dos á Ja 
Guiana, y dos á Margarita : á estos últimos les aguardan aqui 
hoy ó mañana, y se embarcaron á bordo de un navio de 
guerra para su destino. El General Morillo dio quarenta 
pasaportes á varios oficiales del exercito Colombiano, para 
que volviesen á sus casas á visitar á sus familias. Esto es 
quanto sabemos hasta ahora de estas importantes materias ; y 
de este modo se ha terminado felizmente en un instante la 
lucha de Venezuela, que ha durado mas de 10 años. 

Poco después de la conclusión del armisticio 
se recibió la agradable noticia de la unión de 
Guayaquil á Colombia, comunicada en un bule- 
tin del Gobierno de Cundinamarca, cuya subs- 
tancia era esta :— 

En la mañana del 9 las tropas apostadas aqui, 
en unión con los habitantes, desplegaron el es- 
tandarte de la independencia con el mayor en- 
tusiasmo. Pero tan grande era el orden que 
mantubieron, que esta transacción antes parecía 
un regocijo publico que una revolución. 

Al mismo tiempo Reyes Vargas, un coronel 
en el servicio Español, descendiente de los anti- 
guos caciques, y un hombre de la mayor impor- 
tancia en aquel pays, notificó su deserción de la 
causa realista en una proclama muy enérgica, en 
la que, dirigiéndose á sus conciudadanos y á sus 
antiguos compañeros de armas, les dice, que en- 



477 

ganado por el enemigo común, había guerreado 
con una mano liberticida contra su propio pays ; 
pero habia reconocido su error asi que sintió en 
su seno la sagrada llama del patriotismo. La 
misma España, dice» le habia dado una impor- 
tante lección sobre los derechos del hombre. 
España le habia enseñado, que el pueblo es el 
verdadero soberano, y el rey sujeto á él. Quan- 
do su razón se hallaba alucinada, creía, como sus 
antecesores, que el Rey era el Señor y amo de la 
nación : entonces expuso con gusto su vida en 
defensa suya ; pero ahora que el inmortal Riego 
y Quiroga le habian abierto los ojos, estaba con- 
vencido que tanto España como America poseían 
el derecho de establecer aquel gobierno que juz- 
gasen mas propio para obtener su dicha y pros- 
peridad. 

Después dice á sus antiguos cantaradas de 
armas, que la constitución Española les excluye 
baxo el pretexto de ser Africanos, y que la de 
Colombia reconoce sus derechos de ciudadanos, 
exhortándoles que vuelvan al seno de la patria. 
Yo fui, dice, su mayor enemigo. Ahora soy su 
mas zeloso defensor. Viva Colombia! Morir 
por mi pays sera mi gloria. Reyes Vargas. 

En el Quartel-Divisional, Carora, 
el 21 de Octubre de 1820. 

Morillo viendo que era vana la esperanza de 
recobrar aquellas provincias para el Rey su amo, 
y temeroso de perder los pocos laureles que habia 



47$ 

ganado tan caramente, tomó esta ocMiaa de vol- 
ver 4 España, baxo el pretexto de hacer ver á so 
Corte la necesidad de concluir una paz inmediata 
con Colombia. De consiguiente se embarcó en 
Ta fragata Descubierta, acompañado de los dos 
diputados Americanos, Echevarría y Revenga, 
que habían sido enviados por la República para 
tratar definitivamente con las Cortes. 

Todo justificaba la conclusión, que este armis- 
ticio sería un preludio de paz entre las dos na- 
ciones. La proclama del mismo Bolívar publi- 
cada poco tiempo después de su conclusión, forti- 
ficaba esta impresión. Esta era la substancia de 
ella :— 

Decía á los Soldados, que el primer paso hacia 
la paz se había ya dado. Que los Gobiernos de 
Colombia y de España habian firmado una tregua 
de seis meses, durante los quales se trataría de 
terminar los horrores de la guerra. Que él Go- 
bierno Español era ahora libre y generoso, y de- 
seaba obrar con justicia hacia Colombia. Sus 
generales habian manifestado con franqueza y 
sinceridad, su deseo y amor de la paz, de la liber- 
tad, y de Colombia. La paz derramara sobre 
ella todos sus beneficios, y por la primera vez sus 
brillantes rayos iluminan su suelo. Pero» añade, 
si nuestros enemigos, por una funesta ceguedad, 
que sin embargo ninguna aprehensión debemos 
tener ni aun remotamente, persistiesen en ser in- 
justos, ¿ no sois, les pregunta, los hijos de la vic- 
toria? 

Quartd-General, Fariñas, di de Diciembre de 1820. 



479 

Que esta opinión no solo existía en el pays, 
sino que también era la de otros payses, se puede 
inferir por «1 sigui e nte párrafo de kt orwkm del 
Presidente de los Estados Unidos al Congreso, el 
14 de Noviembre de 1890. 

La lucha entre España y sus colonias se mantiene, según 
las noticias mas autenticas, en favor de estas. Las desgra- 
ciadas disensiones que hace algún tiempo existían en Buenos 
Ayres, según dicen, continúan aun. En ninguna parte del 
Sud de America ha hecho España ninguna impresión sobre 
las colonias ; mientras que en muchas de ellas, y particular- 
mente en Venezuela y Nueva Granada, las colonias han 
ganado fuerza, y obtenido reputación, tanto en el sistema 
de guerra como en su administración interna. Lob últimos 
cambios que han ocurrido en el gobierno de España, por el 
rertaUechniento de la constitución de 1812, es un acontece 
miento que promete ser favorable á la Revolución. Baxo la 
autoridad de las Cortes se propuso al Congreso de Angostura 
de abrir una negociación para terminar las disputas que entre 
días existen ; á lo que respondieron, que abrirían gustosos 
negociaciones, con tal que su base fuere el reconocimiento de 
su independencia. No tenemos mas noticias ulteriores de 
este negocio ; ningún hecho tiende á establecer la opinión, 
de que algún poder extrangero tomara parte en la disputa ; 
de donde se puede inferir, al pesar todas las circunstancias 
que pueden producir algún resultado» que se concluirá final- 
mente un tratado con las colonias baxo la base que estas pro- 
ponen. El promover este resultado con los otros poderes, é 
incluyendo á España, por consejos amistosos, ha sido la polí- 
tica uniforme de este Gobierno. 

En el mes de Enero de 1821 la provincia de 
Cuenca declaró su independencia ; y én conse- 
qüencia de una expedición que envió el Gobierno 
de Guayaquil contra Quito, (aunque su objeto 

s 



480 

principal salió frustrado), los distritos de Ham- 
bato, Riobamba, y Quaronda, declaran también 
su independencia, y renunciaron reconocer la 
autoridad del Gobernador Español. Al mismo 
tiempo los patriotas recibieron un aumento con- 
siderable de fuerza por la reunión de la provincia 
del Rio de la Hacha á la República. 

Bolívar escribió una carta, con fecha del 10 de 
Marzo de 1821, á La Torre, el comandante-en- 
gefe, desde la ida de Morillo, de las fuerzas Es- 
pañolas, en Bocono de Truxillo, en la que le in- 
forma que la escasez de provisiones entre el exer- 
cito del Apure, baxo el mando del Coronel Plaza, 
le forzaba á volver á comenzar las hostilidades, á 
no ser que el Gobierno Español accediese á sus 
justas demandas. A esto La Torre respondió en 
una carta del 21 de Marzo, que en conformidad 
con el articulo 12 del armisticio, las operaciones 
militares comenzarían el 28 de Abril. De este 
modo se destruyeron las esperanzas que tan gus- 
tosamente habian formado, de que este armisticio 
seria el preludio de una paz sincera y duradera : 
y este hermoso pays, manchado con la sangre de 
los dos partidos por once años precedentes, se 
vio destinado á continuar siendo el teatro de una 
guerra civil. Sin embargo, la guerra, desde que 
volvieron á las hostilidades, no ha sido conducida 
con aquella crueldad que la distinguía antes del 
armisticio, y el humano lector no encontrara nin- 
guna de aquellas escenas de horror que tan fre- 
qüentemente ocurrían antes, y sobre las que un 



481 

espíritu cultivado no puede menos de mirar sino 
con sentimientos de horror y de disgusto. 

La revolución que se efectuó en Maracaibo, 
continuo sin interrupción hasta el 28 de Marzo, 
quando se hizo una tentativa para traer una con- 
tra-revolución, pero fue prontamente suprimida, 
y los conspiradores fueron arrestados. £1 16 de 
Abril todos los navios que estaban en el puerto 
fueron puestos en requisición, para llevar las 
tropas destinadas para Gibraltar, que está á 60 
millas de Maracaibo, en el lago de aquel nombre, 
para volver á comenzar las hostilidades el 28, que 
era el dia que el armisticio concluía. 

Los generales Españoles, Morales y La Torre, 
no estaban nada ociosos en sus preparaciones 
para la próxima campaña. Recogieron todas 
sus fuerzas, y las concentraron cerca de Valencia 
y Calabozo, dexando á Caracas sin protección. 
Bermudez-, observando este descuido, marchó 
sobre la ciudad con 1300 hombres. En su mar- 
cha encontró con 300 hombres, que dispersó. El 
gobernador entonces se avanzó á la cabeza de 
600 hombres, pero tubo que retirarse con preci- 
pitación. Volviéndose á Caracas, convocó la 
junta provisional, á la que informó, que no les 
quedaba otro remedio sino hacer el mejor tratado 
que pudiesen con el enemigo. Entonces tubieron 
una conferencia con Bermudez, al que le pregun- 
taron si pensaba adherir al tratado de Truxillo, 
por el que se habia arreglado el tratamiento de 
las plazas conquistas, y habiendo afirmado que si, 

TOM. II. h h 



482 

se declararon prestos á recibirle como amigo. 
Los adhesores del Gobierno Español, consider- 
ando su seguridad comprometida, huyeron á La 
Guayra, en donde embarcaron toda la propiedad 
que habian podido traer, y se hicieron á la vela 
para Puerto Cabello. £1 gobernador y tropas de 
La Guayra les acompañaron. Antes de evaquar 
la ciudad tubieron un consejo de guerra, en la 
que se aprobó esta medida ; y en conseqüeneia 
de esto, cayó en manos de los patriotas el 15 de 
Mayo. Coro fue también abandonada», al oir que 
un cuerpo de tropas habia salido de Maracaibo 
para investirla. El gobernador Español, Correa, 
se hizo á la vela para Curacoa, donde llegó poco 
después. 

El 4 de Mayo» la flotilla Colombiana, que con- 
sistía en 30 lanchas cañoneras, baxo el mando del 
Coronel Padilla, entró en el abra de Cartagena 
por Pasa Cavallos, y de consiguiente cortó la co- 
municación entre aquella ciudad y Boca Chica, 
que es la defensa impregnable de la ciudad contra 
los ataques marítimos. Las lanchas cañoneras 
fueron amarradas cerca de las mismas murallas, 
y se creía que la ciudad no podría mantenerse 
por mucho tiempo. 

Después de 12 días de residencia en Caracas, 
los. patriotas se vieron obligados á abandonársela 
' otra vez á los realistas el 25 de Mayo, los que al 
día siguiente obtubieron posesión de La Guayra. 
La captura de esta ciudad fue sin oposición, por- 
que Bermudez juzgó que su fuerza era inade- 
quada para poder hacer resistencia. 



483 

£1 27 del mismo mes, Morales, después de 
haber tomado Caracas y La Guayra, marchó á 
Valencia á juntarse con La Torre, dexando el 
Coronel Pereira con 1500 hombres para defender 
la ciudad contra Bermudez. Después de algu- 
nos encuentros de poca importancia, Pereira se 
vio obligado á retirarse. Los habitantes de La 
Guayra, amenazados de otra invasión, se retira- 
ron á Puerto Cabello el 22 de Junio. £1 23, 
Bermudez entró en Caracas para atacar a la divi- 
sión de Pereira, pero fue derrotado, y perseguido 
por aquel, Hasta la distancia de 7 ú 8 leguas de la 
ciudad. 

En el entretanto Bolívar y Paez habían efectu- 
ado una unión en Varinas, desde donde marcha* 
ron á Valencia á librar batalla á La Torre. El 
24 de Junio hubo un combate en Carabobo, en el 
que los Españoles fueron completamente derrota- 
dos. Lo que sigue es la substancia del despacho 
oficial de Bolívar al Presidente del Congreso. 

Excelentísimo Señor,— Ayer se celebró el nacimiento 
político de Colombia por una esplendida victoria. 

Las divisiones del Exercito Libertador habiéndose juntado 
en los llanos de Tinaquillo el 23, marchamos ayer por la ma- 
ñana sobre el quartel-general del enemigo, que estaba en 
Carabobo. 

La primera división, compuesta del valiente batallón Ingles, 
del Bravo de Apure, y de 1500 hombres de caballería, baxo 
las ordenes del General Paez. La segunda, compuesta de la 
segunda brigada de guardias, del batallón de tiradores de Bo- 
yaca, del de Vargas, y del sagrado esquadron, mandado por 
el ezforzado Coronel Arizmendi, baxo las ordenes del Gene- 



484 

ral Sedeño. La tercera» compuesta de la primera brigada de 
guardias, de los batallones de cazadores, granaderos, vence- 
dores de Boyaca, Auzuategui, y del regimiento de caballería 
del intrépido Coronel Rondón, baxo las ordenes del Coronel 
Plaza. 

Nuestra marcha sobre las montanas y por los desfiladeros, 
que nos separaban del campo del enemigo, fue rápida, y con 
orden. A las once de la mañana desfilamos por nuestra iz- 
quierda en frente del enemigo, y bazo su fuego : pasamos un 
arroyo, en el que solo un hombre podia pasaba á la vez, en 
presencia de un exercito que estaba en un alto inaccesible, 
que nos dominaba de todos los lados. 

£1 gallardo general Paez, á la cabeza de dos batallones de 
su división, y el valiente Coronel Muñoz con su regimiento 
de caballería, atacaron la derecha del enemigo con tal furia, 
que en media hora fue completamente derrotado. Es impo- 
sible hacer suficiente honor al valor de nuestras tropas. La 
legión Inglesa, mandada por el digno Coronel Ferrier, se 
distinguió entre otras tropas valientes, y sufrió una perdida 
grande de oficiales. 

La conducta del General Paez en esta ultima y gloriosa 
victoria de Colombia, le hace merecedor del mas alto rango 
militar ; y yo, de consiguiente, ofrecí, en nombre del Con- 
greso, y en el campo de batalla, nombrarle General en Gefe 
del Exercito. 

Ningunas tropas de la segunda división participaron en la 
acción, excepto una parte de los tiradores, mandada por el 
digno comandante Heras. Pero su general, exasperado de 
que toda su división no podia entrar en acción, á causa de los 
obstáculos del terreno, cargo él solo sobre una masa de infan- 
tería, y cayó en su centro, del modo heroico que debia de 
cerrar la carrera del bravo mas valiente de Colombia. En el 
General Sedeño la República ha perdido uno de los mas 
firmes protectores, tanto en la paz como en la guerra : ningu- 
no mas valiente que él, ninguno mas obediente ásu Gobierno. 
Recomiendo las cenizas de este héroe al Congreso Soberano, 
para que se le hagan los honores debidos á su memoria. 



48¿ 

Si mismo dolor sufre Ja República con la muerte del esfor- 
zado Coronel Plaza» que animado de un ardiente entusiasmo, 
se hecho' sobre un batallón del enemigo» pidiendo se entrega- 
se. £1 Coronel Plaza es digno de las lagrimas de Colombia, 
y de que el Congreso confiera sobre él los honores debidos á 
su distinguido patriotismo. 

£1 ardor de nuestros gefes y oficiales fue tan grande para 
perseguir al enemigo, que sostubimos mucha perdida entre 
ellos. £1 buletin comunicara sus ilustres nombres. 

£1 exercito Español excedia 6000 hombres, compuesto de 
las mejores tropas de las expediciones pacificadoras. Aquel 
exercito ya no existe : solo 400 habrán tomado refugio este 
dia en Puerto Cabello. 

£1 Exercito Libertador tenia una fuerza igual á la del ene- 
migo ; pero apenas una quinta parte fue la que decidió la for- 
tuna del dia. Nuestra perdida no es grande — apenas 200 
hombres en muertos y heridos. 

• £1 . Coronel Rangel, que, como siempre, hizo prodigios, 
marcha hoy mismo á tomar una linea en frente de Puerto 
Cabello. 

Que el Congreso se digne aceptar, en nombre de los hé- 
roes que tengo el honor de mandar, el homenage de un exer- 
cito vencido, el mas numeroso, y el mas hermoso, que llevó 
armas en los campos de Colombia. 

Tenga el honor, &c. 

Bolívar. 

Qpartd-general del Exercito Libertador, 

. en Valencia, el 25 de Junio de 1821. 

. Por lo que toca á la independencia de Colom- 
bia, esta batalla se puede considerar como ha- 
biéndola decidido. Jamas tubieron victoria mas 
completa, ni que tubiere conseqüencias mas im- 
portantes. 

Las fuerzas realistas se refugiaron en Puerto 
Cabello, después de esta batalla. 



486 

La noticia de este suceso habiéndose divulgado 
entre las tropas Españolas, la división de Pereira 
trató de replegarse sobre Caracas, habiendo aban- 
donado la idea de perseguir á Bermudez. En su 
marcha, una división de tropas independientes 
salió á interceptar á Pereira, y se vio obligado á 
retirarse á La Guayra. Alli* llegó el 2 de Julio, 
después de una marcha forzada; y alli se dirigió 
Bolívar, después de haber entrado el 30 de Junio 
en Caracas, con 4000 hombres. 

La guarnición, que consistía en 900 hombres, 
estaba reducido á un estado de hambre, quando 
el Almirante Jurien, que mandaba una esquadra 
Francesa en aquellos mares, hecho ancora en la 
rada. Pereira declaró su determinación al ayu- 
dante enviado por el Almirante de perecer antes 
que de entregarse á Bolívar ; y pidió que el al- 
mirante embarcase la guarnición Española, para 
llevarla á Puerto Cabello. Jurien, juzgando que 
la mediación era el único curso que debía adop- 
tar para reconciliar á los dos partidos, propuso á 
Pereira de aceptar la capitulación de Bolívar, 
baxo la condición de que el general permitiría 
embarcar á las tropas Españoles á bordo de los 
navios Franceses. Este, que era el único medio 
de salvarse, fue adoptado con placer por los oficia- 
les y soldados de la guarnición ; y poco después 
comenzaron las negociaciones. El 4 de Julio 
temprano por la mañana, un oficial Español y un 
edecán de Bolívar, fueron á bordo del Colosse, 
el navio almirante de Jurien, para notificar que 



487 

la capitulación habia sido aceptada, y que la em- 
barcación debia hacerse inmediatamente. De 
este modo se puso fin á un negocio, que, sin los 
buenos oficios del almirante Francés, Hubiera sido 
muy sangriento, y que acabó á la satisfacción de 
los dos partidos. . 

Después de la victoria de Carabobo, el enemi* 
go, que se habia retirado á Puerto Cabello, en- 
vió algunos destacamentos, baxo el mando de 
Ramos y Alexos, para efectuar una- contra-revo- 
lución entre los habitantes de los llanos ultima- 
mente libertados. Una esquadra de navios con 
tropas á bordo salió para la Vela de Coro. Para 
proteger á los habitantes de las partidas de guer- 
rilla del enemigo, Bolívar juzgó prudente dividir 
la parte occidental del pays en dos departamentos 
militares. El uno, consistiendo en las provincias 
de Coro, Maracaibo, Merida, y Truxillo, se puso 
baxo el mando de Marino ; el otro, consistiendo 
de las provincias de Varinas y Caracas, se le con- 
fiaron á Paez. Ademas de las precauciones que 
acabamos de mencionar, apostaron un batallón 
de infantería, y un regimiento de caballería, en 
Calabozo, un esquadron en S n Carlos, y un ba- 
tallón en la ciudad de Araure. Los distritos de 
Barcelona, Cumana, y Margarita, fueron también 
organizados en un departamento militar, y pues- 
tos baxo el mando de Bermudez. Brizeño fue 
despachado con 1000 hombres, con una columna 
de tropas baxo Gómez, y otra división de 500 
hombres, contra la expedición que habia llegado 



488 

é 

á Coro de Puerto Cabello. Marino, con dos 
batallones de reserva, fixó su quartel-general en 
Carora, para poder acudir á donde la necesidad 
le llamase. El resto de la caballería se retiró al 
otro lado del Apure. Al mismo tiempo,. Bolívar 
despachó 800 hombres desde Las Esmeraldas 
á Guayaquil, baxo el mando del Coronel Mack- 
intosh, para ir contra Quito de aquel lado, mien- 
tras que él atacaría á la ciudad del lado de Fas- 
tos. 

Habiendo informado á nuestros lectores de los 
planes de la patriotas para libertar á las provin- 
cias que estaban aun baxo el dominio de los Es- 
pañoles, y de los medios que adoptaron. para pro- 
teger á los habitantes del pays que estaba en su 
posesión contra las incursiones del enemigo, sera 
necesario que recurramos á las labores no menos 
importantes de aquellas personas, que habían sido 
convocadas para re-organizar un pays tan dea- 
trozado por la guerra civil, y para infundir en los 
ánimos de sus poseedores hábitos diametralmente 
opuestos a los que hacia tanto tiempo habían es- 
tado acostumbrados. La diputación de Legisla- 
ción, á la que habían confiado la ardua tarea de 
formar una constitución para la República de 
Colombia, presentó el siguiente informe al Sobe- 
rano Congreso :-*- 



489 



INFORME con que la Comisión de Legislación presentó al 
Soberano Congreso el Proyecto de la Constitución de 
Colombia* 

8bnor,— La comisión de Legislación pone en manos de 
V. M. el proyecto de Constitución para Colombia, que acaba 
de formar. Ha tenido presente en este trabajo no solo el 
sancionado por el Congreso de Venezuela, sino también va- 
rias de las mejores producciones de esta especie, que han 
salido á luz después de la invención del sistema representa- 
tivo. 

La precipitación con que ha procedido en sus tareas, y la 
necesidad de ceder á las repetidas instancias de muchos Se- 
ñores Diputados, sobre que quanto antes se presentase, no le 
permiten entrar en una larga análisis. Reserva pues para el 
tiempo de la discusión, hacer diferentes explicaciones que 
pueden contribuir á la ilustración de algunos puntos, y se 
limita ahora á decir en general, que no se encontrara en este 
proyecto aquella funesta manta, que tanto ha dominado, de 
adoptar sistemas teoréticos, solo por que se presentan como 
el colmo de la perfección política, y de aumentar principios 
filosóficos y máximas abstractas que á nada conducen. La 
comisión ha procurado no establecer principio alguno que no 
tenga una aplicación inmediata, y de que no se deribe un bien 
real, ó alguna conseqüencia muy interesante : ha evitado co- 
mo peligroso todo lo que no pueda pasar de una mera espe- 
culación. La ciencia política es el resultado de muchos siglos 
de experiencia y de observaciones. Asombra que la especie 
humana, después de haberse multiplicado por tantos millares 
de años, perfeccionando todas las ciencias ó creando otras 
nuevas, y dando la existencia á imperios y naciones colosales 
que han desaparecido de' la faz del globo, estubiese todavía 
tan niña y tan imbécil en la ciencia mas esencial para su fe- 
licidad, y en la que continuamente tenia que estudiar y me- 
ditar para la dirección de sus negocios. Pero quanto mas 
nos asómbrelo moderno del sistema representativo, y la incal- 
culable cadena de opresiones, violencias; y males de toda 



490 

especie que ha debido sufrir la especie humana antes de ar- 
rancar de la naturaleza este feliz secretp» tanto mas debemos 
ser exactos par no extraviarnos del camino que nos han tra- 
zado otras naciones sabias. 

Lejos de que pretendiésemos remontarnos sobre sus insti- 
tuciones» daríamos en un«escollo no menos real, y no menos 
funesto, si hubiésemos de adherirnos ciegamente á sus leyes, á 
sus practicas» á todos sus usos y costumbres. £1 camino al 
templo de la libertad es largo» y esta muy cercado de preci- 
picios. Se necesita de mucha constancia» de muchos sacrifi- 
cios, y de muchos años para salvar este espacio. Asi nosotros 
debemos limitarnos á adoptar aquellas primeras formas y bases 
que son inseparables del nuevo sistema que hemos adoptado. 
No. es posible derrocar de un golpe la masa enorme de nues- 
tras preocupaciones» costumbres y habitudes. Basta minarla 
y entorpecer su movimiento. Dejemos la perfección de la 
obra al progreso de las luces, al influxo del presente siglo» á 
los esfuerzos graduales del Cuerpo Legislativo, y á los gér- 
menes de una lenta y dichosa metamorfosis» que envuelven en 
si todos los principios que van establecidos en el proyecto. 

En orden á elecciones se ha aplicado á Colombia» en quanto 
era posible, el mismo sistema de la Constitución de Venezuela. 
No nos conviene una elección rigorosamente democrática, no 
nos convendrá en muchos anos» y pudiera añadirse que tal vez 
nunca será preferible á la que se propone. Ha sido preciso 
dar al Congreso la parte que se observa en la perfección de 
las elecciones populares. A su tiempo se harán ver los incon- 
venientes que se presentaban de otra suerte, y las ventajas 
que de esto pueden resultar. 

La Comisión no se detiene en demostrar la importancia, 6 
t mas bien necesidad, de dividir el Cuerpo Legislativo en dos 
Cámaras» porque todo el mundo conoce las razones solidas, y 
fundadas en una larga experiencia» que apoyan esta sabía dis- 
posición. 

Los individuos del senado no son vitalicios como en la Cons- 
titución de Venezuela. Los miembros del Poder Legislativo 
nunca deben serlo en un sistema popular. Los abusos ven- 
drían tarde ó temprano. Senadores perpetuos, hombrea re- 



491 

vestidos de la autoridad de juagar á los vas altos magistrados, 
y con una parte tan considerable, no solo en la formación de 
la ley, sino también en la provisión de los mas importantes 
destinos; poco á poco aumentarían sus prerogativas, se acos- 
tumbrarían á mirarse como una sesión distinta del pueblo, y 
muy eminente en la sociedad; harían causa común con el 
executivo; y en ocasión oportuna trastornarían la Constitu- 
ción. En un sistema representativo en- todas sus partes como el 
que adoptamos, el cuerpo neutro, entré el pueblo que quiere 
anonadar la autoridad, y el poder executivo que tiende siem- 
pre á aumentarla, no es el Senado, es todo el Cuerpo Legisla- 
tivo : todo él tiene una suprema inspección sobre los altos 
magistrados ; todo él vela para mantener el imperio de la 
Constitución. Únicamente divide el exercicio de sus fun- 
ciones ; los Representantes acusan, y el Senado juzga ; pero 
ambas Cámaras son igualmente inspectoras, ambas tienen el 
mismo interés en la conservación del orden. ¿Yno sería un 
delirio hacer á todo el Cuerpo Legislativo vitalicio? De este 
punto á la destrucción del sistema representativo, no habría 
que dar sino un solo paso. 

En nuestra forma de gobierno no hay necesidad de que el 
equilibrio nazca de un riguroso sistema de guerra, que fue ne- 
cesario establecer en otras antiguas, y por lo mismo imper- 
fectas, á pesar de que el tiempo las haya consolidado. Donde 
el poder executivo es hereditario, 6 por lo menos vitalicio, — 
donde se mira como inviolable y sin responsabilidad,-~donde 
la persona que le exerce es considerada como de una esfera 
distinta y superior á toda la nación, y no como un miembro 
de ella, — fácilmente se reconoce la necesidad de un cuerpo 
intermedio, que en las circunstancias difíciles haga causa co- 
mún con la nación para evitar que la oprima con su inmenso 
poder ; pero donde el executivo es de corta duración, donde 
no tiene esas prerogativas inmensas, y donde todos los dias 
puede descender por qualquier abuso del elevado puesto que 
ocupa, no se alcanzan á adivinar la necesidad ni las ventajas 
de un cuerpo vitalicio, que al fin anonadarla 6 á la represen- 
tación popular, ó á este mismo poder executivo. 



49* 

•' Nada mas absurdo que la introducción de un dictador ca 
nuestra República. Este expediente estupendo y mortal para 
la libertad» es la mejor prueba de la infancia de la patria entre 
los pueblos que lo han adoptado. £1 ha concluido siempre 
por esclavizarlos* La comisión ba previsto aquellos casos que 
pudieran ser un pretexto para tan extraña medida* y es siempre 
al Cuerpo Legislativo á quien da la potestad de conceder la 
' autoridad extraordinaria que pudiera necesitarse en estos 
casos para la salud de la República ; pero siempre restringién- 
dola á hechos, á lugares, y á tiempo determinado. Asi en 
todos tiempos, en todos los momentos, la Constitución está 
subsistente : en todos. 6 en casi todos los ángulos del territorio 
de la República, nunca hay una autoridad omnipotente» y la 
libertad no corre ningún riesgo. 

Pero ni la separación de los poderes, ni las freqüentes elec- 
ciones de los supremos magistrados, ni la responsabilidad á 
que todos están sujetos, son garantías suficientes de la liber- 
tad. Un pueblo abyecto que no puede publicar sus opiniones» 
llamar á cuentas á sus mandatarios ante el supremo tribunal 
de la censura publica : ciudadanos infelices, que por la mas 
leve causa, 6 solo por un mero capricho de los jueces» pueden 
ser sepultados en una prisión, 6 que á cada momento pueden 
ser despojados de sus bienes, nunca serán verdaderos ciuda- 
danos, ni reconocerán su propia dignidad, ni sabrán sacrifi- 
carse por una libertad cuyo precio les es desconocido. Sin 
libertad individual, no hay libertad publica ; asi como sin in- 
dividuos no hay pueblos, y sin pueblos no hay nación. 

La intima penetración de esta verdad ba dirigido á la Co- 
misión al extender el titulo octavo del proyecto donde están 
consignados el goze y la garantía de estas dulces prerogativas 
del hombre libre; prerogativas en cuya conservación debe 
fincar V. M. todas sus esperanzas de que se consolide el sis- 
tema representativo, y de que el Colombiano cambie las 
tristes habitudes de un pueblo esclavo por las nobles costum- 
bres de una nación virtuosa y grande. 
- Resta, aun, hacer la división de los departamentos de la 
República ; crear las cortes de justicia ; señalarles sus atribu- 
ciones ; organizar en lo posible la mas recta y expedita ad- 



498 

ininistiracion de la justicia; señalar los sueldos de todos los 
oficiales del gobierno ; establecer reglas y castigos contra los 
abusos de la libertad de la prensa; y extender una ley de na- 
turalización de extrangeros. La Comisión se ocupa de estos 
trabajos que muy pronto tendrá la satisfacción de presentarlos 

áv.M: 

Añadirá una palabra en orden al proyecto de constitución 
formado por jel actual Vice- Presidente interno de la Repúb- 
lica, Antonio Nturiño. £1 es impracticable en nuestros dias, y 
quien sabe en quantoa años: se extravia considerablemente 
de los principios consagrados por los mejores políticos, acre- 
ditados por la larga practica de naciones civilizadas : es una 
especulación que todavía no está apoyada por ninguna ex- 
periencia favorable ; y este, por omitir otras razones, bastaría 
para descebarle. Nada tan aproposito como repetir aqui las 
mismas palabras del autor del proyecto, en el discurso con que 
lo ba acompañado. " ¿ Que es, dice, lo que la sana razón nos 
dicta que debemos bacer ? parece que es bacer lo que actu- 
almente nos conviene, sin cerrar la puerta á las generaciones 
venideras, para que hagan igualmente lo que en distintas cir- 
cunstancias mas les convenga ? ¿ Pues porque queremos desde 
ahora prevenirlo y hacerlo todo ? ¿ Porque queremos cer- 
rarles las puertas, para exponerlos 6 á una convulsión, 6 á no 
hacer lo que crean justo ?" Parece que quando escribía estas 
clausulas se empeñaba en formar su propia impugnación. 
Con todo, siempre que V. M. Jo juzgue conveniente, la Comi- 
sión está pronta á bacer un análisis mas exacto de los defectos 
6 irregularidad del citado proyecto, á pesar de que hasta 
ahora no ha sido presentado sino una pequeña parte de 61. 

En quanto al de la Comisión, todo sus votos se contrallen 
únicamente á que el plan de las bases principales puedan 
lograr la aprobación de V. M. á fin de que siquiera economize 
el tiempo que se gastaría en la formación de otro mejor. Si 
alcanza esto, sera lo bastante para que repute por bien apro- 
vechadas sus tareas : y por lo demás tendrá la mas completa 
satisfacción de ver mejoradas todas sus partes por las sabias 
observaciones de vuestros miembros ; de modo que aparezca 
una obra verdaderamente capaz de hacer la felicidad deCo* 



494 

iombia, y de merecerse el aprecio de los pueblos ilustrados 

del mundo. 
Villa del Rosario, Julio S de 1821. Señor, — José Manuel 
Restrepo, Luis Ignacio Mendosa» Vicente Azuero, Diego 
Fernando Gómez, José Cornelio Valencia. 

Por fin, la constitución que debia asegurar la 
libertad y la prosperidad á Colombia, fue publi- 
cada. Hace honor á sus proyectadores. Por toda 
ella prevalece un espíritu de republicanismo ; y 
un laudable temor, que harían bien en cultivarle 
siempre, de que el poder executivo no se arro- 
gue demasiado poder supremo, parece haber ac- 
tuado á la mayoría. No hay duda que se pueden 
impugnar algunos artículos, y á veces con justicia. 
Muchas de las leyes que son adaptadas á su situ- 
ación presente, no convendrían á un estado mas 
civilizado. De esto ellos mismos parecen con- 
vencidos ; y aprovechándose de los errores come- 
tidos por otros legisladores, que contemplaban 
absurdamente la eterna excelencia de sus leyes, 
el Congreso ha insertado el articulo 191» por el 
que se previene, que después de que una practica 
de diez ó mas años haya descubierto todos los in- 
convenientes ó ventajas de la presente constitu- 
ción, se convocara, por el Congreso, una gran 
convención de Colombia, autorizada para exami- 
narla ó reformarla en su totalidad. 

Como el establecimiento de esta constitución 
era la principal causa de la guerra entre las colo- 
nias y la metrópoli, y que de consiguiente forma 
una de las facciones mas importantes en su histo- 



495 

ria, la insertamos aqui toda entera. Nuestros 
lectores podran de este modo juzgar por si mis- 
mos de las ventajas que ofrece á los habitantes 
oprimidos y perseguidos del Mundo Antiguo, au- 
mentadas por aquella belleza de clima, y fertilidad 
de suelo, que tan peculiarmente distinguen al 
Nuevo. 



CONSTITUCIÓN 



DE 



LA REPÚBLICA DE COLOMBIA. 



ÉL CONGRESO GENERAL Á LOS HABITANTES DE 

COLOMBIA. 



Colombianos ! — El mas ardiente deseo de todos 
y cada uno de vuestros Representantes há sido 
cumplir fielmente con los altos deberes que les 
habéis encargado, y creen haber llenado tan sa- 
gradas funciones al presentaros la Constitución, 
que há sido sancionada por el voto general. En 
ella encontraréis, que sobre la base de la unión 
de pueblos que antes formaron diferentes estados, 
se há levantado el edificio firme y sólido de una 



4*96 

« 

nación, cuyo gobierno es popular representativo ; 
y cuyos poderes, legislativo, executivo y judicial, 
exactamente divididos, tienen sus atribuciones 
marcadas y definidas, formando, sin embargo, un 
todo, de tal suerte combinado y armonioso, que 
por él resultan protegidas vuestra seguridad, 
libertad, propiedad, é igualdad ante la ley* 

El Poder Legislativo, dividido en dos cámaras, 
os da una intervención plena en la formación de 
vuestras leyes, y el mejor derecho á esperar que 
sean siempre justas y equitativas : no seréis liga- 
dos sino por aquellas á que hayai$ consentido por 
medio de vuestros representantes, ni estaréis 
sujetos á otras contribuciones que las que ellos 
hayan propuesto y aprobado : ninguna carga se 
echara sobre alguno que no sea común á todos } 
y estas no serán para satisfacer á pasiones de 
particulares, sino para suplir á las necesidades de 
la República. 

£1 Poder Executivo, en una sola persona, á 
quien toca velar por la tranquilidad interior y 
seguridad exterior de la República, tiene todas 
las facultades necesarias para el desempeño de su 
elevado encargo. Vosotros encontrareis que en 
todo el brillo de su autoridad puede llenaros de 
beneficios ; pero no causaros perjuicio alguno : 
su espada está solo desembaynada contra los ene- 
migos del Gobierno, sin posibilidad de ofender al 
pacifico Colombiano : es como un sol, cuyo calor 
benéfico, extendido por todo el territorio de la 
República, contribuye á desarrollar las preciosas 



497 

-semillas de nuestra felicidad' y prosperidad: la 
educación publica, la agricultura, el comercio, 
las artes y ciencias, y todos los ramos de indus- 
tria nacional, están dentro del orden de su sabia 
administración, y sujetos á su benigno influxo. 
El Poder Judicial, donde los asaltos de la intrí- 

- ga pierden toda su fuerza, y el rico todo su ascen- 
diente; á donde nadie puede llegar con rostro 

-sereno, sino va revestido con los simples adornos 
de la justicia, está destinado á dirimir imparcial- 
mente vuestras contiendas, reprimir al malvado, 

-y favorecer la inocencia : en tan respetuoso lugar 
rinden todos bomenage á la ley ; y alli veréis las 
pasiones desarmadas, cortadas las tramas del arti- 

1 ficio, y- descubierta la verdad. 

Tal ha sido el plano sobre que se ha levantado 
la Constitución de Colombia. Vuestros Repre- 
sentantes solo han puesto una confianza ilimitada 
en las leyes ; por que ellas son las que aseguran 
la equidad entre todos y cada uno ; y son tam- 
bién el apoyo de la dignidad del Colombiano, la 
fuente de la libertad, el alma y el consejo de la 
República. Pero lo que vuestros Representantes 
han tenido siempre á la vista, y lo que ha sido el 
objeto de sus mas serias meditaciones, es que 
estas mismas leyes fuesen enteramente conformes 
con las máximas y dogmas de la Religión Cató- 
lica Apostólica Romana, que todos profesamos, y 
nos gloriamos de profesar ; ella ha sido la reli- 

• gion de nuestros padres, y es y sera la religión 

- del Estado : sus ministros son los únicos que 

TOM. II. I i 



498 

están en libre exercicio de sus funciones, y el Go- 
bierno autoriza las contribuciones necesarias para 
el culto sagrado. 

£1 Congreso General en sus deliberaciones no 
ha tenido otras miras que el bien común y el en- 
grandecimiento de la nación. Los agentes prin- 
cipales del Gobierno dependen de vuestra elec- 
ción : considerad» meditad bien, que del acierto en 
ellas pende vuestra dicha,— que la intriga ó la fac- 
ción jamas dirijan vuestro juicio ; mientras que las 
luces, la virtud y el valor, prudentemente escogi- 
dos y elevados por vosotros, sean las firmes colum- 
nas que perpetúen la duración del edificio. 
Villa del Rosario de Cuenta, treinta de Agosto 

de mil ochocientos veinte y uno— undécimo 

de la independencia. 

(Firmado) 
Dr Miguel Peña, Presidente del Congreso. 
Rafael, Obispo de Merida de Maracaibo, Vice-Presklente. 
£1 Diputado Secretario, Francisco Soto. 
£1 Diputado Secretario, Miguel Santa Mari* 
£1 Diputado Secretario, Antonio José Caro* 



CONSTITUCIÓN 

DE 

LA REPÚBLICA DE COLOMBIA. 

• 

En el nombre de Dios, Autor y Legislador 

del Universo. 

Nos, los Representantes de los Pueblos de Co- 
lombia, reunidos en Congreso General, compilen- 



499 

do con los deseos de nuestros constituentes, en or- 
den á íixar las reglas fundamentales de su unión, 
y establecer una forma de gobierno que les afi- 
ance los bienes de su libertad, seguridad, propie- 
dad é igualdad, quanto es dado á una nación que 
comienza su carrera política, y que todavía lucha 
por su independencia, ordenamos y acordamos la 
siguiente : — 

TITLULO PRIMERO. 

DB LA NACIÓN COLOMBIANA, Y DE LOS COLOMBIANOS. 

Sección l.-~Dela Nación Colombiana. 

Articulo 1. La nación Colombiana es para siempre, é irre- 
vocablemente, libre é independiente de la monarquía Espa- 
ñola, y de qualquiera otra potencia 6 dominación extrangera; 
y no es, ni será nunca, el patrimonio de ninguna familia ni 
persona- 

Artículo 2. La soberanía reside esencialmente en la nación. 
Los magistrados y oficiales del gobierno, investidos de qual- . 
quiera especie de autoridad, son sus agentes ó comisarios, y 
responsables i ella de su conducta publica. 

Articulo S. Es un deber de la nación proteger por leyes 
sabias y equitativas la libertad, la seguridad, la propiedad, y 
la igualdad de todos los Colombianos. 

Sección II.— De los Colombianos. 

Articulo 4. Son Colombianos — 

1. Todos los hombres libres nacidos en el territorio de 
Colombia, y los hijos de estos. 

2. Los que estaban radicados en Colombia al tiempo de su 
transformación política, con tal que permanezcan fieles á la 
causa de la independencia. 



500 



3. Los no nacidos en Colombia, que obtengan carta • de 
naturaleza. 

Articulo 5. Son deberes de cada Colombiano,-«-viv¡r some- 
tido á la constitución y á las leyes ; respetar y obedecer á las 
autoridades que son sus órganos ; contribuir á los gastos pú- 
blicos ; y estar pronto en todo tiempo á servir y defender á la 
patria, haciéndole el sacrificio de sus bfenes y de su vida, si 
fuere necesario. 

TITULO SEGUNDO. 

DEL TERRITORIO DE COLOMBIA, Y DE SU GOBIERNO. 

Sección L — Dd Territorio de Colombia. 

Articulo 6. £1 territorio de Colombia es el mismo que 
comprehendian el antiguo Vireynato de la Mueva Granada y 
Capitanía- General de Venezuela. 

' Articulo 7- Los pueblos de la extencion expresada, que 
están aun baxo el yugo Español, en qualquier tiempo en que 
se liberten, harán parte de la República, con derechos y 
representación iguales á todos los demás que la componen. 

Articulo 8. El territorio de la República sera dividido en 
departamentos ; los departamentos en provincias ; las provin- 
cias en cantones ; y los cantones en parroquias. 

Sección II. — Del Gobierno de Colombia, 

Articulo 9. El Gobierno de Colombia es popular represen- 
tativo. 

Articulo 10. El pueblo no exercera por si mismo otras 
atribuciones de la soberanía que la de las elecciones prima- 
rias ; ni depositara el exercicio de ella en unas solas manos. 
El poder supremo estara dividido para su administración, en 
legislativo, executivo, y judicial. 

Articulo 11. El poder de dar leyes corresponde al Con- 
greso ; el de hacer que se execütén al Presidente de la Re- 
pública ; y el de aplicarlas, en las causas civiles y criminales» 
$ los Tribunales y Juzgados, 



501 



TITULO TERCERO. 

DE LAS ASAMBLEAS PARROQUIALES T ELECTORALES» 

Seccíon I. — De las Asambleas Parroquiales, y Escrutinio 

de sus Elecciones, 

r 

Articulo 12. En dada parroquia, qualquiera que sea su 
población, habrá una asamblea parroquial, el ultimo Domingo 
de Julio de cada quatro años. 

Articulo 13. La asamblea parroquial se compondrá de los 
sufragantes parroquiales no suspensos, vecinos de cada parro- 
quia, y sera presidida por el juez 6 jueces de ella, con asisten- 
cia de quatro testigos de buen crédito, en quienes concurran 
las qualidades de sufragante parroquial.' 

Articulo 14. Los jueces, sin necesidad de esperar, ningunas 
ordenes, deberán convocarla indispensablemente en dichos 
períodos, para el dia señalado en la constitución. 

Articulo 15. Para ser sufragante parroquial se necesita— . 

1. Ser Colombiano. 

2. Ser casado ó mayor de veinte y un años. 

3. Saber leer y escribir; pero esta condición no tendrá 
lugar hasta el año de 1840* 

4. Ser dueño de alguna propiedad raíz que alcance al valor 
libre de cien pesos. Suplirá este defecto el exercitar algún 
oficio, profesión, comercio, 6 industria útil, con casa 6 taller 
abierto, sin dependencia de otro, en clase de jornalero ó sir- 
viente. 

Articulo 16. La calidad de sufragante parroquial se pierde— 

1. Por admitir empleo de otro gobierno, sin licencia del 
Congreso, teniéndolo con renta, ú exerciendo otra confianza 
en el de Colombia» 

2. Por sentencia en que se impongan penas aflictivas 6 
infamantes, si no se obtiene rehabilitación. 

3. Por haber vendido su sufragio, ó comprado el de otro, 
para si 6 para un tercero, bien sea en las asambleas primarias, 
en las electorales, 6 en otras. 



502 

Articulo 17. El exercicio de sufragante parroquial se sus- 
pende— 

1. En los locos furiosos ó dementes. 

2. En los deudores fallidos, y en los vagos declarados por 
tales. 

S. En los que tengan causa criminal abierta, hasta que sean 
declarados absueltos 6 condenados á pena no aflictiva ni infa- 
matoria* 

4. En los deudores á caudales públicos con plazo cum- 
plido. 

Articulo 18. El objeto de las asambleas parroquiales es 
votar por el elector 6 electores que corresponden al cantón. 

Articulo 19. La provincia á quien corresponda un soto 
representante nombrara diez electores, distribuyendo su 
nombramiento entre los cantones que tenga, con proporción 
á la población de cada uno. 

Articulo 20. La provincia que debe nombrar dos 6 mas 
representantes, tendrá tantos electores quantós correspondan 
á los cantones de que se compone; debiendo elegir cada 
cantón un elector por cada quatro mil almas, y otro mas por 
un residuo de tres mil. Todo cantón, aunque no alcance á 
aquel numero, tendrá siempre un elector. 

Articulo 21. Para ser elector se requiere — 

1. Ser sufragante parroquial no suspenso. 

2. Saber leer v escribir. 

i/ 

3. Ser mayor de veinte y cinco años cumplidos, y vecino de 
qual quiera de las parroquias del cantón que va á hacer las 
elecciones. 

4. Ser dueño de una propiedad raíz que alcance al valer 
libre de quinientos pesos, 6 gozar de un empleo de trecientos 
pesos de renta anual, 6 ser usufructuario de bienes que pro- 
duzcan una renta de trecientos pesos anuales, 6 profesar 
alguna ciencia, 6 tener un grado científico* 

Articulo 22. Cada sufragante parroquial votara por el elec- 
tor 6 electores del cantón, expresando publicamente los nom- 
bres de otros tantos ciudadanos vecinos del mismo cantón, 
los quales serán indispensablemente asentados en su presencia, 
en un registro destinado á este solo fin. 



503 

Artículo 23. Las dudas 6 controversias que hubiere sobre 
qualidades 6 formas en los sufragios parroquiales, y las quejas 
que se succttáren sobre cohecho 6 subonio, se decidirán por 
los jueces y testigos asociados» y su resolución se llevara á 
efecto por entonces ; pero quedando salva la reclamación al 
cabildo del cantón. 

Articulo 24. Las elecciones serán publicas, y ninguno po- 
dra presentarse armado en ellas. 

Articulo 25* Las elecciones estaran abiertas por el termino 
de ocho días, concluido el qual, la asamblea queda disuelta ; 
y qualquiera otro acto mas alia de lo que previene la consti- 
tución 6 la ley, no solamente es nulo, sino atentado contra la 
seguridad publica. 

Articulo 26. Apenas esté concluido el acto de elecciones, 
el juez 6 jueces que hayan presidido la asamblea, remitirán al 
cabildo el registro de las celebradas en su parroquia, en pliego 
cerrado y sellado. 

Articulo 27. Luego que estén recogidos los pliegos de las 
asambleas parroquiales, el cabildo del cantón, presidido por 
alguno de los alcaldes ordinarios, y en su defecto por uno de 
los regidores, se reunirá en sesión publica. En su presencia 
serán abiertos los pliegos de las asambleas parroquiales, y se 
irán formando listas y cotejos de todos los votos, asentándolos 
en un registro. 

Articulo 28. Los ciudadanos que resulten con el mayor 
numero de votos se declararan constitucionalmente nombrados 
para electores. Quando ocurriere alguna duda por igualdad 
de sufragios, se decidirá por la suerte. 

Articulo 29. £1 cabildo del cantón remitirá al de la capital 
de la provincia el resultado del escrutinio que ha verificado ; y 
dará también pronto aviso á los nombrados, para que concur- 
ran á la capital de la provincia en el día prevenido por la 
constitución. 

Sección II— De las Asambleas Electorales 6 de Provincia. 

Articulo SO. La asamblea electoral se compone de los elec- 
tores nombrados por los cantones. 



504. 

Articuló SI. El día 1 de Octubre de cada quatro anos se 
reunirá la asamblea electoral en la capital de la provincia, y 
procederá á hacer todas las elecciones que le corresponden, 
estando presentes por lo menos las dos terceras partes de loe 
electores. Presidirá su reunión el cabildo de la capital» 
mientras la asamblea elige un presidente de entre sus miem- 
bros, que sera el que obtenga mayor numero de rotos. 

Articulo 32. Los artículos 24 y 25 son comunes á las asam* 
bleas electorales» 

Articulo 33. £1 cargo de elector durara por quatro anos. 
Las vacantes se llenaran quando se necesario por loe que 
sigan en votos. 

Articulo 34. Son funciones de las asambleas electorales, 
sufragar — 

1. Por el Presidente de la República. 

2. Por el Vice-Presidente de la misma. 

3. Por los Senadores del departamento. 

4. Por el Representante 6 Representantes diputados de la 
provincia. 

Articulo 35. Los votos de estas quatro clases de elecciones 
se asentaran en quatro registros diversos, y la misma asam- 
blea electoral procederá á hacer el escrutinio de la ultima. 

Articulo 36. Para ser representante de una provincia se 
requiere haber obtenido la pluralidad absoluta, esto es» un 
voto mas sobre la mitad de todos los de los electores que han 
asistido á la elección. 

Articulo 37. Los representantes serán nombrados de uno 
en uno, en sesión permanente ; y se declararan elegidas los 
que obtengan la indicada mayoría. Si ninguno la hubiere 
alcanzado, los dos que hayan tenido el mayor numero entra- 
ran en segundo escrutinio, y sera representante el que reúna 
la pluralidad. Los casos de igualdad se decidirán por la 
suerte. 

Articulo 38. Perfeccionadas de esta manera las elecciones 
del representante 6 representantes, el presidente de la asam- 
blea electoral avisara sin demora alguna á los nombrados, 
para que asistan á la próxima reunión ; y los registros se 



505 

remitirán en pliego cerrado y sellado á la cámara de repre- 
sentantes. 

Articulo 39. Con igual formalidad, y sin hacer escrutinio, 
serán remitidos al cabildo de la capital del departamento los 
registros de las votaciones para Presidente de la República ; 
para Vice- Presidente de la misma ; y para Senadores ; á ñn 
de que luego que se hayan reunido alli los pliegos de todas 
las asambleas provinciales, los diriga oportunamente á la Cá- 
mara del Senado, para que tenga lugar lo prevenido en la, 
Sección 5. del Titulo iv. 



TITULO QUARTO. 

DEL PODER LEGISLATIVO. 

Sección I. — De la División, Limites, y Funciones 

cíe este Poder. 

Articulo 40. £1 Congreso de Colombia estará dividido en 
dos cámaras, que serán la del Senado y la de Representan- 
tes. 

Articulo 41. En qualquiera de las dos podran tener origen 
las leyes ; y cada una respectivamente podra proponer á la 
otra, reparos, alteraciones ó adiciones, para que las examine, 
ó rehusar á la ley propuesta su consentimiento por una nega- 
tiva absoluta. 

Articulo 42. Se exceptúan las leyes sobre contribuciones 6 
impuestos, las quales no pueden tener origen sino en la cáma- 
ra de representantes; pero quedando al senado el derecho 
ordinario de adicionarlas, alterarlas ó rehusarlas. 

Articulo 43. Los proyectos 6 proposiciones de ley que fue- 
sen aceptados conforme á las reglas de debate, sufrirán tres 
discusiones en sesiones distintas, con el intervalo de un dia, 
quando menos, entre unas y otras ; sin cuyo requisito no se 
podran determinar. 

Articulo 44. En el caso de que la proposición sea urgente, 
podra dispensarse esta ultima formalidad, precediendo una 
discusión y declaración de la urgencia; en la misma cámara 



506 

donde tenga su principio/ Esta declaración y las razones 
que la motivaron, se pasaran á la otra cámara junto con el 
proyecto de ley, para que sea examinado. Si esta cámara no 
cree justa la urgencia» devuelve el proyecto para que se deli- 
bere con las formalidades legales. 

Articulo 45. Ningún proyecto ó proposición de ley recha- 
zado por una cámara, podra ser presentado de nuevo hasta la 
sesión del año siguiente ; pero esto no impedirá que algunos 
de sns- artículos compongan parte de otras proposiciones no 
rechazadas. 

Articulo 46. Ningún proyecto ó proposición de ley consti- 
tucionalmente aceptado, discutido, y determinado en ambas 
cámaras, podra tenerse por ley de la República, hasta que no 
haya sido firmado por el poder executivo. Si este no creyere 
conveniente hacerlo, devolverá el proyecto á la cámara de su 
origen, acompañándole sus reparos, sea sobre falta en las for- 
mulas, 6 en lo substancial, dentro del termino de diez dias, 
contados desde su recibo. 

Articulo 47* Los reparos presentados por el poder execu- 
tivo, se asientan en el registro de las sesiones de la cámara 
donde tuvo la ley su origen. Si no queda esta satisfecha, dis- 
cute de nuevo la materia, y resultando segunda vez aprobada 
por una mayoría de las dos terceras partes de los miembros 
presentes, la pasa con los reparos á la otra cámara. El pro- 
yecto tendrá fuerza de ley, y deberá ser firmado per el poder 
executivo, siempre que en esta otra cámara lo aprueben tam- 
bién las dos terceras partes de los miembros presentes. 

Articulo 48. Si pasados los diez dias que señala el articulo 
46. no hubiere sido devuelto el proyecto con las objeciones, 
tendrá fuerza de ley, y sera promulgado como tal ; á menos 
que, corriendo este termino, el Congreso so haya suspendido 
6 puesto en receso ; en cuyo caso deberán presentársele las 
objeciones en la primera próxima sesión. 

Articulo 49. La sanción del poder executivo es también 
necesaria para que tengan fuerza las demás resoluciones, de* 
cretos, estatutos, y actos legislativos de las cámaras ; excepto 
los que sean de suspensión y emplazamiento de sus sesiones ; 
los decretos en que pidan informes, 6 den comisiones en los 



507 

negocios de su incumbencia ; las elecciones que les correspon- 
den; los juicios sobre calificación de sus miembros ; la» ordenes 
para llenar algunas vacantes en las cámaras ; las reglas de sus 
debates y policía interior; ei castigo dé tus miembros, y de 
quantos les falten al debido respeto; y qualesquiera otros 
actos en que no sea necesaria la concurrencia de ambas* 

Articulo 50. Las proposiciones que hayan pasado como 
urgentes en las dos cámaras, serán sancionadas 6 devueltas 
por el poder ejecutivo dentro de dos días, sin mezclarse en la 
urgencia. 

Articulo 51. Al pasarse las deliberaciones de una cámara á 
otra, y al poder executivo, se expresaran los dias en que se 
discutió la materia ; la fecha de las respectivas resoluciones, 
inclusa la de urgencia quando la haya ; y la exposición de las 
razones y fundamentos que las han motivado. Quando se 
omita alguno de estos requisitos, deberá volverse el acto dentro 
de dos dias á la cámara donde se note la omisión, 6 á la del 
origen, si hubiere ocurrido en ambas. 

Articulo 52. Siempre que una ley haya de pasarse al poder 
executivo para su sanción, se extendera por duplicado en la 
forma correspondiente, y se leerá en las dos cámaras. Am- 
bos originales serán firmados por sus respectivos presidentes y 
secretarlos, y se presentaran luego al Presidente de la Repú- 
blica por una diputación. 

Articulo 5Sé Sancionada ú objetada la ley por el Presiden- 
te de la República, con arreglo al Articulo 46. devolverá á 
las cámaras con el secretario del despacho respectivo, uno 
de los dos originales con su decreto, para que se dé cuenta en 
ellas. Este original se conservara en el archivo de la cámara 
donde la ley tuvo su origen. 

Articulo 54. Para la promulgación de la ley se usara siem- 
pre de esta formula : — " £1 Senado y Cámara de Represen- 
tantes de la República de Colombia, reunidos en Congreso, 
&c. decretan. 



508 



Sección II. — De las Atribuciones Especiales del Congreso* • 

Articulo 55. Son atribuciones exclusivamente propias del 
Congreso,— 

1. Fixar cada año los gastos públicos en vista de los presu- 
puestos que le presentara el poder executivo. 

2. Decretar lo conveniente para la administración, conser- 
vación, y enagenacion de los bienes nacionales. 

3. Establecer toda suerte de impuestos, derechos 6 contri- 
buciones, velar sobre su inversión, y tomar cuenta de ella al 
poder executivo y de mas empleados de la República. • 

4. Contraer deudas sobre el crédito de Colombia. 

5. Establecer un banco nacional* 

6. Determinar y uniformar el valor, peso, tipo, y nombre 
de la moneda. 

7. Fixar y uniformar los pesos y medidas. 

8. Crear las cortes de justicia, y juzgados inferiores de la 
República. 

9. Decretar la creación ó supresión de los empleos públi- 
cos, y señalarles sueldos, disminuirlos ó aumentarlos* 

10. Establecer reglas de naturalización. 

11. Conceder premios y recompensas personales á los que 
hayan hecho grandes servicios á Colombia. 

12. Decretar honores públicos á la memoria de los grandes 
hombres. 

13. Decretar la conscripción y organización de los exerci- 
tos; determinar su fuerza en paz y guerra, y señalar el tiem- 
po que deben existir. 

14. Decretar la construcción y equipamento de la marina ; 
aumentarla, 6 disminuirla. 

15. Formar las ordenanzas que deban regir las fuerzas de 
mar y tierra. . 

16. Decretar la guerra en vista de los datos que le presente 
el poder executivo. 

17* Requerir al poder executivo para que negocie la paz. 
18. Prestar su consentimiento y aprobación á los tratados 



509 

de paz, de alianza, de amistad, de comercio, de neutralidad, y 

qualesquiera otros que celebre el poder executivo. 

■ 19. Promover por leyes la educación publica, y el progreso 

de las ciencias, artes, y establecimientos útiles ; y conceder 

por tiempo limitado derechos exclusivos para su estimulo y 

fomento. 

' 20. Conceder indultos generales quando lo exfga algún 

grande motivo de conveniencia publica. 

21. Elegir la ciudad que deba servir.de residencia al Go- 
bierno, y variarla quando lo juzgue conveniente. 

22. Fixar los limites de los departamentos, provincias, y de- 
más divisiones del territorio de Colombia, como sea mas con- 
veniente para su mejor administración. 

23. Permitir, 6 no, el paso de tropas de otro estado por el 
territorio de Colombia. 

24. Permitir, 6 no, la estación de esquadras de otro estado 
en los puertos de Colombia por mas de un mes. 

• 25. Conceder, durante la presente guerra de independencia, 
al poder executivo aquellas facultades extraordinarias, que se 
juzguen indispensables en los lugares que inmediatamente 
están sirviendo de teatro á las operaciones militares, y en loa 
recien libertados del enemigo ; pero detallándolas en quanto 
sea posible, y circunscribiendo el tiempo que solo sera el muy 
necesario. 

* 26. Decretar todas las demás leyes y ordenanzas de qual- 
quier naturaleza que sean ; y alterar, reformar, 6 derogar las 
establecidas. El poder executivo solo podra presentarle al- 
guna materia para que la tome en consideración ; pero nunca 
baxo la formula de ley. 

Sección III. — De las Funciones Económicas y Prerogativas 
comunes a ambas Cámaras, y á sus Miembros. 

Articulo 56. Cada cámara tiene el derecho de establecer 
los reglamentos que deba observar en sus sesiones, debates y 
deliberaciones. Conforme á ellos, podra castigar á qualquiera 
de sus miembros que los infringe, 6 que de otra manera se 
haga culpable^ con las penas que establezca ; hasta expeler* 



510 

los de su seno, y declararlos indignos de obtener otros oficio* 
de confianza 6 de honor en la República 3 quando así se decU 
da por el voto unánime de los dos tercios de los miembros 
presentes. 

Artículo 57. Ninguna de ellas podra abrir sus sesiones sin 
la concurrencia» de la. abisalkmsf abestocst de» mm míesabas*^ 
pero en todo caso el numero existente, qualquiera que sea, 
deberá reunirse, y compeler á los ausentes á que concurra* 
del modo y baxo las penas que las mismas cámaras establez- 
can. 

Articulo 58. Una vez abiertas las sesiones de cada ano, 
bastara la concurrencia de las dos terceras partes de los miem- 
bros presentes para que continúen las sesiones; con tal de 
que estas dos terceras partes nunca sean menos de los dos 
tercios de la pluralidad absoluta. 

Articulo 59. Las cámaras» en la casa de sos sesiones, goza- 
ran del derecho exclusivo de policía ; y fuera de ella, en to- 
do lo qué conduzca si libre exercicio de sus atribuciones. En 
uso de este derecho, podran castigar, 6 hacer que se castigue 
con las penas que hayan acordado, á todo el que les falte al 
debido respeto, 6 que amenace atentar contra el cuerpo» 6 
contra la inmunidad de sus individuos ; ó que de qualquiera 
otro modo desobedezca 6 embarase sus ordenes y delibera* 
ciones. 

Articulo 60. Las sesiones de ambas enmaras serán publi- 
cas i pero podran secretas quando ellas lo orean necesario. 

Articulo 61. £1 proceder de cada cámara constara sotan» 
nemente de un registro diario, en que se asienten sus debeles 
y resoluciones ; el qual se publicara de tiempo en tiempo, 
exceptuando aquellas cosas que deben reservarse, según el 
acuerdo de cada una : y siempre, que lo reclame la quinta 
parte de los miembros presentes, deberán expresarse nominal- 
mente los votos de sus individuos, sobre toda moción ó deli- 
beración. 

Articulo 62. Cada cámara elige de entre sus miembros un 
Presidente y un Vice*Presidente, cuyas funciones serán anu- 
ales, desde una sesión ordinaria hasta otra ; y nombrara de 
dentro 6 fuera de su seno un Secretario. También nombrara 



511 . 

los oficiales que juzgue necesarios para el desempeño de sus 
trabajos, asignando á estos empleados la» correspondientes 
gratificaciones. 

Articulo 63. Las comunicaciones entre las cámaras y el 
poder executivo, ó entre ss mismas, se harán por el conducto 
de los respectivos presidentes, ó por medio de diputaciones. 

Articulo 64. Los senadores y representantes tienen este 
carácter por la nación, y no por el departamento 6 provincia 
que loa nombra : ellos no pueden recibir ordenes ni instruc- 
ciones particulares de las asambleas electorales, que uño 
podran presentarles peticiones. 

Articulo 65. No podran ser senadores ni representantes, el 
Presidente y Vice-Presideote de la República, los ministros 
de la alta corte de justicia, los secretarios del despacho, los 
intendentes, los gobernadores, y los demás empleados publi* 
eos i quienes se prohiba por ley : los otros podran serlo, con 
tal que suspendan el personal exercicio de sus empleos mien- 
tras duren las sesiones. Quando un senador 6 representante 
sea nombrado para otro destino publico, quedara á su elec- 
ción admitirle ó rehusarle. 

Articulo 66* Los miembros del Congreso gozan inmunidad 
en sus personas y en sus bienes durante las sesiones, y mien- 
tras van á ellas ó vuelven á sus casas, excepto en los casos 
de traición, 6 de otro grave delito contra el orden social : y 
no son responsables por los discursos y opiniones que hayan 
manifestado en las cámaras ante ninguna autoridad ni en nin- 
gún tiempo. 

Articulo 67* Loa senadores y representantes obtendrán del 
tesoro nacional una indemnización determinada por la ley, 
computándose el tiempo que deben haber invertido en venir 
de sus casas al lugar de la reunión, y volver á ellas conclui- 
das las sesiones. 



512 



V 

Sección IV. — Del Tiempo, Duración, y Lugar de las 

Sesiones del Congreso. 

' Articulo 68. £1 Congreso se reunirá cada año precisamente» 
verificando la abertura de sus sesiones ordinarias el dos de 
'Enero. 

Articulo 69. Cada reunión ordinaria del Congreso dorara 
noventa dias. En caso necesario podra prorogarla hasta por 
treinta dias mas. 

Articulo 70. Las cámaras residirán en una misma parro- 
quia : y mientras se hallen reunidas, ninguna podra suspen- 
der sus sesiones por mas de dos dias, ni emplazarse para otro 
lugar distinto de aquel en que residieren, sin su mutuo con- 
sentimiento ; pero si, conviniendo en la translación, difiriesen 
respecto del tiempo y lugar, el poder executivo tendrá la in- 
tervención de fixar un termino medio entre los extremos de 
la disputa. 

Sección V.— Del Escrutinio y Elecciones correspondientes 

al Congreso. 

Articulo 71* En los años de elecciones se reunirá el Con- 
greso en la cámara del Senado. En su presencia se abrirán 
los pliegos de las elecciones del Presidente y Vice-Presidente 
de la República, y de los Senadores de los departamentos : 
y se formaran listas de todos los sufragios de las asambleas 
electorales, asentándolos en el registro correspondiente á cada 
clase de elecciones. El escrutinio se hace publicamente por 
quatro miembros del Congreso y los Secretarios, 
- Articulo 72. Para ser Presidente de la República se necesi- 
tan las dos terceras partes de los votos de los electores, que 
concurrieron á las asambleas provinciales. Se declarara, pues, 
Presidente al que resulte con esta mayoría. 

Artículo 73. Siempre que falte la mayoría indicada, el Con- 
greso separa los tres que reúnan mas sufragios, y procede á 
elegir uno de entre ellos. El que obtuviere en esta elección 



513 

• 

los votos de las dos terceras partes de los miembros presentes* 
sera el Presidente de la República. 

Articulo 74. Si hecho el escrutinio ninguno resultare elec- 
to, el Congreso contrae la votación á los dos que hayan al- 
canzado mayor numero de votos en el acto antecedente. 

Articulo 75. La elección del Presidente se hará en una sola 
sesión, que sera permanente. 

Articulo 76. £1 Vicepresidente de la República sera ele- 
gido con las mismas formalidades que el Presidente. 

Articulo 77. El Congreso declarara senadores á los que 
hayan alcanzado la pluralidad absoluta de votos 1 de los elec- 
tores de cada departamento, que concurrieron á la elección. 

Articulo 78. Si no concurriere á favor de ninguno, 6 de 
algunos, la mayoría indicada, el Congreso tomara un numero 
igual ; 6 si no lo hubiere, aproximado al triple de los que fal- 
ten entre los que tengan mas votos. Hecha esta separación, 
procederá á eligir entre estos uno por uno, los que hayan de 
nombrarse. Quando en el escrutinio no resulte elección, se 
repetirá el acto conforme al articulo 74. 

Articulo 79. En los casos de duda por causa de igualdad 
en materia de elecciones, la suerte decide. 

Articulo 80. Quando falte algún senador ó representante 
por muerte, renuncia, destitución, ú otro causa, se llenaran las 
vacantes por el Congreso, escogiendo uno entre los tres que 
en los registros de las asambleas electorales se sigan con 
mayor numero de votos ; pero si en dichos registros no que- 
dare este numero, la respectiva cámara expedirá ordenes para 
que se nombre otra persona, de la maneta prevenida en esta 
Constitución. La duración del asi nombrado solo sera hasta 
las próximas elecciones ordinarias. 

Articulo 81. Si una misma persona fuere nombrada á la 
vez por el departamento de su naturaleza y por el de su ve- 
cindad, 6 por la provincia de su naturaleza y la de su vecin- 
dad, subsistirá el nombramiento por razón de la naturaleza. 

Articulo 82. El Congreso pasara aviso á los que resulten 
nombrados en los destinos de Presidente, Vice-Presidente, y 
Senadores, para qué ocurran á posesionarse en el dia que se 
les asigne. 

TOM. II. K k 



514 

Articulo 83. En esta primera vez, nombra el actual Con- 
greso el Presidente, el Vice- Presidente de la República, y loa 
Senadores. 

Sección VI. — De la Cámara de Representantes. 

Articulo 84. La Cámara de Representantes se compone de 
los diputados nombrados por todas las provincias de la Re- 
publica, conforme á esta Constitución. 

Articulo 85. Cada provincia nombrara un representante 
por cada treinta mil almas de su población ; pero si calculada 
esta quedare un exceso de quince mil almas, tendrá un re- 
presentante mas; y toda provincia, qualquiera que sea su 
población, nombrara por lo menos un representante. £1 ac- 
tual Congreso señalara, por medio de un decreto» el numero 
de representantes que deba nombrar cada provincia, hasta 
tanto que se formen censos de la población* 

Articulo 86. Esta proporción de uno por treinta mil con- 
tinuara siendo la regla de la representación, basta que el nu- 
mero de representantes llegue á ciento ; y aunque se aumente 
la población, no se aumentara por eso el numero, sino que pe 
elevara la proporción hasta que corresponda un representante 
á cada quarenta mil almas. En este estado continuara la 
proporción de uno por quarenta mil, hasta que lleguen á 
ciento y cincuenta los representantes ; y entonces, como en 
el caso anterior, se elevara la proporción á cincuenta mil por 
uno. En todos estos casos se nombrara un representante mas 
por un residuo, que alcance á la mitad de la base. 

Articulo 87. No podra ser representante el que, ademas de 
las qualidades de elector, no tenga — 

1. La calidad de natural 6 vecino de la provincia que le 
elige. 

2. Dos años de residencia en el territorio de la República 
inmediatamente antes de la elección. Este requisito no ex- 
cluye á los ausentes en servicio de la República, 6 con per- 
miso del Gobierno ; ni á los prisioneros, desterrados, ó fugiti- 
vos del país, por su amor ó servicios á la causa de la inde- 
pendencia. 



515 

3. Ser dueño de una propiedad rafa que alcance al valor 
Ubre de dos mil pesos ; 6 tener una renta ó usufructo de 
quinientos pesos anuales ; 6 ser profesor de alguna ciencia* 

Articulo 83* Los no nacidos en Colombia necesitan, para 
ser representantes» tener ocho afios de residencia de la repúb- 
lica, y diez mil pesos en bienes raices : se exceptúan los naci- 
dos en qualquiera parte del territorio de America, que el año 
de 1810 dependía de la España, y que* no se ha unido á otra 
nación extrangera ; á quienes bastara tener quatro años de 
residencia, y cinco mil pesos en bienes raices. 

Articulo 89. La cámara de representantes tiene el derecho 
exclusivo de acusar ante el senado, al Presidente de la Repúb- 
lica, al Vice-Presidente, y á los ministros de la alta corte de 
justicia, en todos los casos de una conducta manifiestamente 
contrario al bien de la República y á los deberes de sus em- 
pleos, 6 de delitos graves contra el orden social. 

Articulo 90. Los demás empleados de Colombia también 
están sujetos á la inspección de la cámara de representantes; 
y podra acusarlos ante el senado por el mal desempeño de sus 
funciones, ú otros graves crímenes. Pero esta facultad no 
deroga m disminuye la de otros gefes y tribunales, para velar 
en la observancia de las leyes, y juzgar, deponer y castigar, 
según ellas, á sus respectivos subalternos. 

Articulo 91. El tiempo de las funciones de representante 
sera de quatro años. 

Articulo 92. A la cámara de representantes corresponde la 
calificación de las elecciones y qualidades de sus respectivos 
miembros, su admisión, y la resolución de las dudas que sobre 
esto puedan ocurrir. 

Sección VIL — De la Cámara del Senado. 

Articulo 93. El Senado de Colombia se compone de los 
senadores nombrados por los departamentos de la República, 
conforme á esta constitución. Cada departamento tendrá 
quatro senadores. 

Articulo 94. El tiempo de las funciones de los senadores 
sera de ocho años. Pero los senadores de cada departamento 



516 

¿eran divididos en dos clases: los de la primera quedaran 
vacantes al fin del quarto año, y los de la segunda al fin del 
octavo; de modo que cada quatro años se haga elección de la 
mitad de ellos. En esta vez la cámara, en su primera reunión, 
sacara á la suerte los dos senadores de cada departamento, 
cuyas funciones hayan de espirar al fin del primer periodo. 

Articulo 95. Para ser senador se necesita, ademas de las 
calidades de elector — 

1. Treinta años de edad. 

2. Ser natural 6 vecino del departamento que hace la elec- 
ción. 

5. Tres años de residencia en el territorio de la república 
inmediatamente antes de la elección, con las excepciones del 
articulo 87. 

4. Ser dueño de una propiedad que alcance al valor libre 
de quatro mil pesos en bienes raices ; ó en su defecto tener el 
usufructo 6 renta de quinientos pesos anuales, 6 ser profesor 
de alguna ciencia. 

Articulo 96. Los no nacidos en Colombia no podran ser 
senadores, sin tener doce años de residencia y diez y seis mil 
pesos en bienes raices: se exceptúan los nacidos en qual- 
quiera parte del territorio de la America, que en el año de 
1810 dependía de la España, y que no se ha unido á otra na- 
ción extrangera ; á quienes bastara tener seis años de residen- 
cia y ocho mil pesos en bienes raices. 

Articulo 97. Es una atribución especial del senado exercer 
el poder natural de una corte de justicia, para oir, juzgar, y 
sentenciar á los empleados de la República, acusados por la 
cámara de representantes en los casos de los artículos 89 y 90. 

Articulo 98. En los casos en que el senado hace las fun- 
ciones de corte de justicia, la cámara de representantes escoge 
uno de sus miembros para que haga las veces de acusador ; el 
qual procederá conforme á las ordenes é instrucciones que le 
comunique la cámara. 

Articulo 99. El senado instruye el proceso por si mismo, 6 
por comisión emanado de su seno, reservándose la sentencia 
que la pronunciara el mismo. 



517 

Artículo 100. Siempre que una acusación propuesta ante 
el senado es admitida por -el, queda de hecho suspenso de su 
empleo el acusado, y la autoridad á quien corresponde, 
provee la plaza interinamente. 

Articulo 101. Nadie podra ser condenado en qp tos juicios 
sin el voto unánime de las dos terceras partes de los sena- 
dores presentes. 

Articulo 102. Las determinaciones del senado, en estos 
casos, no podran extenderse á otra cosa que á deponer de su 
empleo al convencido, y declararle incapaz de obtener otros 
honoríficos, lucrativos, ó de confianza en Colombia ; pero el 
culpado ' quedara sin embargo sujeto á acusación, prueba, 
eentencia y castigo, según la ley. 

Articulo IOS. En los casos en que el senado lo juzgue con- 
veniente, asistirá á sus juicios, para informar é instruir en el 
derecho, el presidente de la alta corte de justicia, 6 alguno 
de sus miembros» 

Articulo 104. Los decretos, autos y sentencias, que pro- 
nuncie el senado en estos juicios, deben executarse sin la 
«ancion del poder executivo. 



TITULO QUINTO. 

DEL PODER EXECUTIVO. 

Sección I.— De la Naturaleza y Duración de este Poder. 

Artículo 105. £1 poder executivo de la República estara 
depositado en una persona, con la denominación de Presidente 
ée la República de Colombia. 

Articulo 106. Para ser Presidente, se necesita ser ciuda- 
dano de Colombia por nacimiento, y todas las otras qualidades 
que para ser senador. 

Articulo 107* La duración del Presidente sera de quatro 
años; y no podra ser reelegido mas de una vez sin inter- 



1 ' misión. 



Articulo 108. Habrá un Vice-Presidente, que exercera las 
funciones del Presidente en los casos de muerte, destitución, 



518 

6 renuncia, hasta que se nombre el sucesor, que sera en la 
próxima reunión de las asambleas electorales. También en* 
trara en las mismas funciones por ausencia, enfermedad, 6 
qualquiera otra falta temporal del Presidente. 

Articulo 109. El Vice-Presidente de la República debe 
tener las mismas calidades que el Presidente. 

Articulo 110. £1 Presidente del Senado suple las faltas del 
Presidente y Vice-Prestdente de la República ; pero quando 
estás sean absolutas, se procederá inmediatamente á Henar 
las vacantes, conforme á esta Constitución. 

Articulo 111. La duración del Presidente y Vice- Presi- 
dente nombrados fuera de les periodos constitucionales, solo 
sera hasta la próxima reunión ordinaria de las asambleas cons» 
titucionales. 

Articulo 113. £1 Presidente y Yice-Pkeaidente reciben por 
sus servicios los sueldos que la ley les señala ; los quales nun- 
ca serán aumentados ni disminuidos en su tiempo. 

Sección II.— De las Funciones, Deberes, y Prerogativas del 

Presidente de la República. 

Articulo 113. £1 Presidente es gefe de la administración 
general de la República. La conservación del orden y tran- 
quilidad en lo interior, y de la seguridad en lo exterior, le esta 
especialmente cometida. 

Articulo 114. Promulga, manda executar y cumplir las 
leyes, decretos, estatutos y actos del Congreso, quando, con- 
forme queda establecido por la sección 1. del título 4. de esta 
Constitución, tengan fuerza de tales ; y expide los decretos, 
reglamentos, é instrucciones, que sean convenientes para sa 
execucion. 

Artículo 115. Convoca al Congreso en los periodos señala- 
dos por esta Constitución, y en los demás casos extraordina- 
rios en que lo exfga la gravedad de alguna ocurrencia. 

Articulo 116. Dicta todas las ordenes convenientes para 
que oportunamente se bagan las elecciones constitucionales* 

Artículo 117. Tiene en toda la República el mando supre- 
mo de las fuerzas de mar y tierra, y esta exclusivamente en- 



519 

cargado de su dirección ; pero no podra mandarlas eri persona 
sin previo acuerdo y consentimiento del Congreso. 

Articulo 118. Quando, conforme al articulo anterior, el 
Presidente mande en persona las fuerzas de la República, ó 
alguna parte de ellas, las funciones del poder executivo re- 
caerán por el mismo hecho en el Vice- Presidente. 

Articulo 119. Declara la guerra en nombre de la Repúb- 
lica, después que el Congreso la haya decretado» y toma 
todas las medidas preparatorias. 

Articulo 120¡» Celebra los tratados de paz, alianza, amistad, 
treguas^ comercio, neutralidad, y qualesquiera otros, eon los 
principes, naciones, 6 pueblos extrangeros : pero sin el con- 
sentimiento y aprobación del Congreso, no presta ni deniega 
su ratificación á los que estén ya concluidos por los plenipo- 
tenciarios. 

Articulo 121. Con previo acuerdo y consentimiento del 
Senado nombra toda especie de ministros y agentes diploma- 
ticos, y los oficiales militará desde coronel inclusive arriba. 

Articulo 122. En los recesos del Senado puede dar en 
comisión dichos empleos, quando urgiere su nombramiento, 
hasta que en la próxima reunión ordinaria 6 extraordinaria 
del Senado sean provistos conforme al articulo anterior. 

Articulo 128. También le corresponde el nombramiento 
de los demás empleados civiles y militares, que no reserve á 
otra autoridad la constitución 6 la ley. 

Articulo 124. Cuida de que la justicia se administre pronta 
y cumplidamente por los tribunales y juzgados de la Repú- 
blica, y de que sus sentencias se cumplan y executen. 

Articulo 125. Puede suspender de sus destinos á los em- 
pleados ineptos, 6 que delinean en razón de su oficio ; pero 
avisara al mismo tiempo al tribunal que corresponda, acom- 
pañándole el expediente 6 documentos que motivaron su pro- 
cedimiento, para que siga el juicio con arreglo á las leyes. 

Articulo 126. No puede privar á ningún individuo de su 
libertad, ni imponerle pena alguna. En caso de que el bien 
y seguridad de la República exigan el arresto de alguna per- 
sona, podra el Presidente expedir ordenes al efecto; pero 
con la condición de que, dentro de quarenta y ocho horas, 



520 



deberá hacerla entregar á disposición del tribunal 6 juez com- 
petente. 

Articulo 127. En favor de la humanidad puede, quando lo 
exíga algún grave motivo, conmutar las penas capitales de 
acuerdo con los jueces que conozcan de la causa ; bien sea á 
su propuesta, 6 á la de aquellos. 

Articulo 128. En los casos de conmoción interior á mano 
armada que amenace la seguridad de la República, y en los 
de una invasión exterior y repentina; puede, con previo 
acuerdo y consentimiento del Congreso, dictar todas aquellas 
medidas extraordinarias que sean indispensables, y que no 
estén comprehendidas en la esfera natural de sus atribuciones. 
Si el Congreso no estuviese reunido, tendrá la misma facultad 
por si solo ; pero le convocara sin la menor demora, para 
proceder conforme á sus acuerdos. Esta extraordinaria au- 
torización sera limitada únicamente á los lugares y tiempo 
indispensablemente necesarios. 

Articulo 129. El Presidente de la República, al abrir el 
Congreso sus sesiones anuales, le dará cuenta en sus dos 
cámaras del estado político y militar de la nación ; de sus 
rentas, gastos, y recursos ; y le indicara las mejoras 6 reformas 
que pueden hacerse en cada ramo. 

Articulo 190. También dará á cada cámara quantos infor- 
mes le pida ; pero reservando aquellos cuya publicación no 
convenga por entonces, con tal que no sean contrarios á los 
que presenta. 

Articulo 131. El Presidente de la República, mientras dura 
en este empleo, solo puede ser acusado y juzgado ante el 
Senado en los casos del articulo 89. 

Articulo 132. El Presidente no puede salir del territorio 
de la República durante su Presidencia, ni un ano después, 
sin permiso del Congreso. 

Ssccion III. — Del Consejo de Gobierno. 

Articulo 133. El Presidente de la República tendrá un 
Consejo de Gobierno, que sera compuesto del Vice-Presi- 
dente de la República, de un ministro de la alta corte de 



521 

justicia» nombrado por el mismo, y de los Secretarios del 
despacho. 

Articulo 134. £1 Presidente oirá el dictamen del consejo 
en todos los casos de los artículos 66, 119» 120, 121, 122, 123, 
125, 127» 128, y en los demás de gravedad que ocurran, 6 que 
le parezca ; pero no sera obligado á seguirle en sus delibera- 
ciones. 

Articulo 135. £1 consejo llevara un registro de todos sus 
dictamentes, y pasara cada año al Senado un testimonio ex- 
acto de el» exceptuando solamente los negocios reservados 
mientras haya necesidad de la reserva. 

* 

Sección IV. — De los Secretarios del Despacho. 

Articulo 136. Se establecen para el despacho de los nego- 
cios cinco secretarios de estado ; á saber — de relaciones exte- 
riores, del interior, de hacienda, de marina, y de guerra. £1 
poder executivo puede reunir temporalmente dos secretarías 
en una. 

Articulo 137. £1 Congreso hará en el numero de ellas las 
variaciones que la experiencia muestre, 6 las circunstancias 
exigan ; y por un reglamento particular, que hará el poder 
executivo, sometiéndole á su aprobación, se asignaran á cada 
secretario los negocios que deben pertenecerle. 

Articulo 138. Cada secretario es el órgano preciso é indis- 
pensable por donde el poder executivo libra sus ordenes á las 
autoridades que le están subordinadas. Toda orden que no 
este autorizada por el respectivo secretario, no debe ser exe- 
cutada por ningún tribunal, ni persona publica ó privada. 

Articulo 139. £s de la obligación de los secretarios del 
despacho dar á cada cámara, con anuencia del poder execu- 
tivo, quantos informes se les pidan, por escrito 6 de palabra, en 
sus respectivos ramos, reservando solamente lo que no con- 
venga publicar. 



Ó22 



TITULO SEXTO. 



DEL PCT>I» JUDICIAL. 



Sección I.— De las Atribuciones de la Aka Corte de Justicia, 
Elección y Duración de sus Miembros. 

Articulo 140. La alta corte de justicia de Colombia se 
compondrá de cinco ministros por lo menos. 

Articulo 141. Para ser ministro de la alta corte de justicia 
se necesita— 

1. Gozar de los derechos de elector. 

2. Ser abogado no suspenso. 

3. Tener la edad de treinta años cumplidos. 

Articulo 142. Los ministros de la alta corte de justicia se- 
rán propuestos por el Presidente de la República á la Cámara 
de Representantes, en numero triple. La cámara reduce 
aquel numero al doble, y lo presenta al Senado para que este 
nombre los que deben componerla. £1 mismo orden se se- 
guirá siempre, que por muerte, destitución ó renuncia, sea 
necesario reemplazar toda la alta corte, 6 alguno de sus miem- 
bros. Pero si el Congreso no estuviere reunido, el poder 
executivo proveerá interinamente las plazas vacantes, hasta 
que se haga la elección en la forma dicha. En esta vez serán 
nombrados por el actual Congreso. 

Articulo 145. Corresponde á la alta corte de justicia el 
conocimiento— 

1. De los negocios contenciosos de embajadores, ministros, 
cónsules, 6 agentes diplomáticos. 

2. De las controversias que resultaren en los tratados y 
negociaciones que haga el poder executivo. 

S. De las competencias suscitadas, 6 que se suscitaren, en 
los tribunales superiores. 

Articulo 144. La ley determinara el grado, forma y casos, 
en que deba conocer de los negocios expresados, y de quales- 
quiera otros civiles y criminales que se le asignen. 



523 

Articulo 145. Los ministros de la alta corte de justicia 
duraran en sus empleos todo el tiempo de su buena con- 
ducta. 

Articulo 146. En periodos fixos, determinados por la ley» 
recibirán por este servicio los sueldos que se les asignaren. 

Sección II.—- De las Cortes Superiores de Justicia, 

y Juzgados Inferiores. 

Articulo 147- Para la mas pronta y fácil administración de 
justicia, el Congreso establecerá en todo la República las 
cortes superiores que juzgue necesarias, 6 que las circunstan- 
cias permitan crear desde ahora, asignándoles el territorio á 
que se extienda su respectiva jurisdicción, y los lugares de su 
residencia. 

Articulo 148. Los ministros de las cortes superiores serán 
nombrados por el poder executivo, á propuesto en terna de la 
alta corte de justicia. Su duración sera la expresada en el 
articulo 145. 

Articulo 149. Los juzgados inferiores subsistirán por ahora 
en los términos que se* prescribirá por ley particular, hasta 
tanto que el Congreso varié la administración de justicia. 

TITULO SÉPTIMO. 

DE LA ORGANIZACIÓN INTERIOR DE LA REPÚBLICA. 

Sección I.— De la Administración de los Departamentos, 

Articulo 150. El Congreso dividirá el territorio de la Re- 
publica en seis 6 mas departamentos, para su mas fácil y có- 
moda administración. 

Articulo 151. El mando político de cada departamento re- 
sidirá en un magistrado, con la denominación de Intendente, 
sujeto al Presidente de la República, de quien sera el agente 
natural é inmediato. La ley determinara sus facultades. 



524 

Articulo 152. Los Intendentes serán nombrados por él 
Presidente de la República, conforme á lo que prescriben los 
artículos 121 y 122. Su duración sera de tres años. 

Sección II. — De la Administración de las Provincias 

y Cantones, 

Articulo 153. En cada provincia habrá un Gobernador, que 
tendrá el régimen inmediato de ella, con subordinación al in- 
tendente del departamento y las facultades que detalle la ley. 
Durara y sera nombrado en los mismos términos que los inten- 
dentes. 

Articulo 154. £1 intendente del departamento es el Gober- 
nador de la provincia, en cuya capital reside. 

Articulo 155. Subsisten los cabildos 6 municipalidades de 
los cantones. £1 Congreso arreglara su numero, sus limites 
y atribuciones, y quanto conduzca á su mejor administración. 



TITULO OCHESIMO. 

DISPOSICIONES GENERALES. 

Articulo 156. Todos los Colombianos tienen el derecho de 
escribir, imprimir, y publicar libermente sus pensamientos y 
opiniones, siiwiecesidad de examen, revisión, 6 censura alguna 
anterior á la publicación. Pero los que abusen de esta pre- 
ciosa facultad sufrirán los castigos á que se hagan acreedores 
conforme á las leyes. 

Articulo 157. La libertad que tienen los ciudadanos de re- 
clamar sus derechds ante los depositarios de la autoridad pub- 
lica, con la moderación y respeto debidos, en ningún tiempo 
sera impedida ni limitada. Todos* por el contrarío, deberán 
hallar un remedio pronto y seguro, con arreglo á las leyes, 
de las injurias y danos que sufrieren en sus personas, en sus 
propiedades, en su honor y estimación. 

Articulo 158. Todo hombre debe presumirse inocente hasta 
que se le declare culpado, con arreglo á la ley. Si antes de 
esta declaración se juzga necesario arrestarle ó prenderle, no 



525 



debe emplearse ningún rigor que no sea indispensable para 
asegurarse de su persona. 

Articulo 159. En negocios criininales, ningún Colombiano 
puede ser preso, sin que preceda información sumaria del 
hecho, por el que merezca según la ley ser castigado con 
pena corporal. 

Articulo 160. En fraganti, todo delinquente puede ser ar- 
restado, y todos pueden arrestarle y conducirle á la presencia 
del juez, para que se proceda inmediatamente á lo prevenido 
en el articulo anterior. 

Artículo 161. Para que un ciudadano pueda ser preso, se 
necesita— 

1. Una orden de arresto, firmada por la autoridad á quien la 
ley confiera este poder. 

2. Que ta orden exprese los motivos para la prisión. 

3. Que se le intime, y de una copia de ella. 

Articulo 162. Ningún alcaide 6 carcelero puede admitir ni 
detener en la prisión á ninguna persona, sino después de haber 
recibido la orden de prisión 6 arresto, de que habla el articulo 
anterior. 

Articulo 16S. El alcaide 6 carcelero no podra prohibir al 
preso la comunicación con persona alguna, sino en el caso de 
que la orden de prisión contenga la clausula de incomunica- 
ción. Esta no puede durar mas de tres dias : y nunca usara 
de otros apremios 6 prisiones que los que expresamente le 
haya prevenido el juez. 

Articulo 164. Son culpables y están sujetos á las penas de 
detención arbitraria — 

1. Los que sin poder legal arestan, hacen, ó mandan ares- 
tar á qualquiera persona. 

2. Los que con dicho poder abusan de él, arrestando, 6 
mandando arrestar, 6 continuando en arresto á qualquiera per- 
sona, fuera de los casos determinados por k ley, 6 contra las 
formas que haya prescripto, 6 en lugares que no estén publica 
y legalmente conocidos por cárceles. 

3. Los alcaides 6 carceleros que contravengan á lo dispuesto 
en los artículos 162 y 163. 



526 

Articulo 165. En qualquier tiempo en que parezcan dea- 
vaneado* los motivos que hubo para el arresto, detención 6 
prisión, el arrestado sera puesto en libertad* También la ob- 
tendrá dando fianza, en qualquier estado de la causa en que 
se vea, que no puede Imponerse pena corporal. Al tiempo de 
tomar la confesión al procesado, que deberá ser á lo mas dentro 
de tercero dia, se le leerán integramente todos los documentos 
y declaraciones de los testigos, con los nombres de estos ; y ai 
por ellos no los conociere, se le darán todas las noticias posi- 
bles para que venga en conocimiento de quienes son. 

Articulo 166. Nadie podra ser juzgado por comisiones es- 
peciales, sino por los tribunales á quienes corresponda el caso 
por las leyes. 

Articulo 167. Nadie podra ser juzgado, y mucho menos 
castigado, sino en virtud de una ley anterior á su delito 6 
acción, y después de habérsele oído ó citado legaimente ; y 
ninguno sera admitido, ni obligado con juramento, ni con 
otro apremio, á dar testimonio contra si mismo en causa cri- 
minal ; ni tampoco lo serán reciprocamente entre si, los ascen- 
dientes y descendientes, y los parientes, hasta el quarto grado 
civil de consanguinidad, y segundo de afinidad. 

Articulo 168b Todo tratamiento que agrave la pena deter- 
minada por la ley, es un delito. 

Articulo 169. Nunca podra ser allanada la casa de ningún 
Colombiano, sino en los casos determinados por la ley, y haxo 
la responsabilidad del juez que expida la orden. 

Articulo 170. Los papeles particulares de los ciudadanos, 
lo mismo que sus correspondencias epistolares, son inviolables ; 
y nunca podra hacerse su registro, examen 6 interceptación, 
fuera de aquellos casos en que la ley expresamente lo pres- 
criba. 

Articulo 171. Todo juez y tribunal debe pronunciar sus 
sentencias con expresión de la ley 6 fundamento aplicable al 
caso. 

Articulo 172. En ningún juicio habrá mas de tres instan- 
cias ; y los jueces que hayan fallado en una, nunca podran 
asistir á la vista del mismo pleito en otra. 



527 

Articulo 173. La infamia que afecta á algunos delitos 
nunca sera trascendental á la familia 6 descendencia del 
delinquente. 

Artículo 174. Ningún Colombiano, excepto. los que estu- 
vieren empleados en la marina, ó en las milicias que se halla- 
ren en actual servicio, deberá sujetarse á las leyes militares, 
ni sufrir castigos provenidos de ellas. 

Artículo 175. Una de las primeras atenciones del Congreso 
sera introducir en cierto genero de causas el juicio por jura* 
des» hasta que bien conocidas prácticamente las ventajas de 
esta in8titucion y se extienda á todos los casos criminales y 
civiles á que comunmente se aplica en otras naciones, con 
todas las formas propias de este procedimiento. 

Artículo 176. Los militares en tiempo de paz no podran 
aquartelarse, ni tomar alojamiento en las casas de los demás 
ciudadanos, sin el consentimiento de sus dueños ; ni en tiem- 
po fie guerra, sino por orden de los magistrados civiles, con- 
forme á las leyes. 

Articulo 177. Ninguno podra ser privado de la menor por- 
cion de su propiedad ; ni esta sera aplicada á usos públicos, 
sra su propio consentimiento, 6 el del cuerpo legislativo. 
Quando alguna publica necesidad, legalmente comprobada, 
exigiere que la propiedad de algún ciudadano se aplique á 
usos semejantes, la condición de una justa compensación debe 
presuponerse. 

Articulo 178. Ningún genero de trabajo, de cultura, de 
industria, 6 de comercio, sera prohibido á los Colombianos ; 
excepto aquellos que ahora son necesarios ppra la subsisten- 
cia de la República, que se libertaran por el Congreso quando 
lo juzgue oportuno y conveniente. 

Artículo 179. Se prohibe la fundación de mayorazgos, y 
toda clase de vinculaciones. 

Artículo 180. No se extraerá del tesoro común cantidad 
alguna en oro, plata, papel, ú otra forma equivalente, sino 
para los objetos é inversiones ordenados por la ley ; y anual- 
mente se publicara un estado y cuenta regular de las entradas 
y gastos de los fondos públicos, para conocimiento de la 
nación. 



528 

Articulo 181. Quedan extinguidos todos los títulos de 
honor concedidos por el Gobierno Español, y el Congreso no 
podra conceder otro alguno de nobleza, honores 6 distinciones 
hereditarias, ni crear empleos u oficio alguno, cuyos sueldos 
6 emolumentos puedan durar mas tiempo que el de la buena 
conducta de los que los sirvan. 

Articulo 1 82. Qual quiera persona que exerza algún empleo 
de confianza ú honor baxo la autoridad de Colombia, no po- 
dra aceptar regalo, titulo ó emolumento, de algún rey, prin- 
cipe, ó estado extrangero, sin el consentimiento del Con- 
greso. 

Articulo 1 $3. Todos los extrangeros, de qualquiera nación, 
serán admitidos en Colombia : ellos gozaran en sus personas y 
propiedades de la misma seguridad que los demás ciudadanos, 
siempre que respeten las leyes de la República. 

Articulo 184. Los no nacidos en Colombia, que, durante la 
guerra de la independencia, han hecho 6 hicieren una 6 mas 
campanas con honor, ú otros servicios muy importantes en 
favor de la República, quedan igualados con los naturales del 
país en su aptitud para obtener todos los empleos, en que no 
se exiga ser ciudadano de Colombia por nacimiento, siempre 
que concurran en ellos las mismas qualidades. 

TITULO NUEVO. 

DEL JURAMENTO DE LOS EMPLEADOS. 

Articulo 185. Ningún empleado de la República podra? 
exercer sus funciones sin prestar el juramento de sostener y 
defender la Constitución, y de cumplir fiel y exactamente los 
deberes de su empleo. 

Articulo 186. El Presidente y Vice-Presidente de la Re- 
publica prestaran este juramento en presencia del Congreso, 
en manos del presidente del senado. Los presidentes del 
senado, de la cámara de representantes, y de la alta corte de 
justicia, le prestaran en presencia de sus respectivas corpora- 
ciones ; y los individuos de estas lo harán á su vez en manos 
de sus presidentes. 



529 



Articulo 187. Los secretarios del despacho, los ministros 
de las cortes superiores de justicia, los intendentes departa- 
mentales, los gobernadores de provincias, los generales de 
exercito, y demás autoridades principales, juran ante el Presi- 
dente de la República, 6 ante la persona á quien él cometa 
esta función. 



TITULO DIEZ. 

DE LA OBSERVANCIA DE LAS LEYES ANTIGUAS ; INTER- 
PRETACIÓN T REFORMA DE ESTA CONSTITUCIÓN. 

Articulo 188. Se declaran en su fuerza y vigor las leyes 
que hasta aqui han regido en todas las materias y puntos, que 
directa 6 indirectamente no se opongan á esta Constitución, 
ni á los decretos y leyes que expidiere el Congreso. 

Articulo 189. El Congreso podra resolver qualquiera duda 
que ocurra sobre la inteligencia de algunos artículos de esta 
Constitución. 

Articulo 190. En qualquier tiempo en que las dos terceras 
partes de cada una de las cámaras juzguen conveniente la re- 
forma de algunos artículos de esta Constitución, podra el Con- 
greso proponerla, para que de nuevo se tome en consideración, 
quando se haya renovado, por lo menos, la mitad de los 
miembros de las cámaras que propusieron la reforma ; y si 
entonces fuere también ratificada por los dos tercios de cada 
una, procediendose con las formalidades prescriptas en la 
Sección 1. del Titulo IV. sera valida, y hará parte de la Con- 
stitución ; pero nunca podran alterarse las bases contenidas en 
la Sección 1. del Titulo I. y en la 2. del Titulo II. 

Articulo 191. Quando ya libre toda 6 la mayor parte de 
aquel territorio de la República, que hoy está baxo del poder 
Español, pueda concurrir con sus representantes á perfec- 
cionar el edificio de su felicidad ; y después que un practica 
de diez ó mas años haya descubierto todos los inconvenien- 
tes 6 ventajas de la presente Constitución, se convocara por el 
Congreso una gran convención de Colombia, autorizada para 
examinarla 6 reformarla en su totalidad. 

TOM. II. L 1 



530 

Dada en el primer Congreso General de Colombia, y fir- 
mada por todos los diputados presentes, en la villa del Rosario 
de Cúcuta, á 30 de Agosto del año del Señor de 1821 — 
11 de la independencia. 

£1 Presidente del Congreso» Dr Miguel Pena, 
El Vice-Presidente del Congreso, Rafael, Obispo de 
Merida de Maracaibo. 
Luis Ignacio Mendoza, Vicente Azuero, Diego F. Gómez, 
José Y. de Márquez, Antonio Maria Brizeño, Joaquín Fer- 
nandez de Soto, José Antonio Borrero, Miguel de Zarraga, 
Diego B. Urbaneja, José Antonio Yanez, Manuel Benitez, 
Pedro F. Carbajal, Alejandro Osorio, José CornelioValencia, 
Joaquín Borrero, Salvador Camacho, Francisco de P. Orbe- 
gozo, Dr Ramón Ignacio Méndez, Mariano Escobar,. Ilde- 
fonso Méndez, José F. Blanco, Domingo B. Y. Brizeño, José 
Maria Hinestrosa, Miguel Domínguez, Bartolomé Osorio, 
José Antonio Paredes, Juan Honderos, J. Prudencio Lanz, 
Manuel Maria Quijano, Sinforoso Mutiz, Miguel de Tobar, 
José Gabriel de Alcalá, J. Francisco Pereyra, Joaquín Plata, 
Dr Félix Restrepo, Pedro Gual, José Manuel Restrepo, 
Casimiro Calvo, Juan Bautista Esteves, Gabriel Brizeño, 
Francisco José Otero, Lorenzo Santander, José Ignacio Bal- 
buena, Nicolás Bailen de Guzman, Pacifico Jaime, Bernar- 
dino Tobar, Miguel Ibañez, José de Quintana Navarro, Poli- 
carpo Uricoechea, José A. Mendoza, Carlos Alvarez, Vicente 
A. Borrero, Andrés Rojas, Francisco Gómez, Corbellon 
Urbina, Francisco Conde. 

El Diputado Secretario, Francisco Soto. 

El Diputado Secretario, Miguel Santa María. 

El Diputado Secretario, Antonio José Caro. 

Palacio del Gobierno de Colombia en el Rosario de Cúcuta, 
á^ de Octubre de 1821. Cúmplase, publiquese, y circúlese. 
Dado, firmado de mi mano, sellado con el' Sello Provisional de 
la República, y refrendado por los ministros secretarios del 
despacho. — Simón Bolívar. Hay un Sello. El Ministro 
de Marina y Guerra, Pedro Brizeño Méndez. El Minis- 
tro de Hacienda y Relaciones Exteriores, Pedro Gual. 
El Ministro del Interior y de Justicia, Diego B. Urbaneja. 



531 

Bolívar fue elegido otra vez por Presidente, 
conforme á la nueva constitución ; y Santander, 
que se había distinguido por muchos excelentes 
reglamentos que habia hecho durante su residen- 
cia en Bogotá, fue elegido Vice-Presidente de la 
República. 

El 05 de Septiembre se hizieron y aceptaron las 
proposiciones de capitulación para la entrega de 
Cartagena, una de las plazas mas fuertes y mejor 
fortificadas del Sud de America. Al dia siguí- 
ente, el 26, Miguel Martínez, edecán de Mon- 
tilla, que mandaba el exercito patriota sitiador, 
llegó á Sabanilla de Turbaco, donde estaban 
acampadas las fuerzas independientes, con orde- 
nes para todos los navios que se hallasen en el 
puerto de desembarcar sus cargos, y de marchar 
á Cartagena para llevar la guarnición á Cuba. 
El General Montilla hecho una proclama á los 
habitantes de Cartagena, y otra á los soldados 
que estaban baxo su mando. 

En la proclama á los Cartagineses, les dice, 
que viene entre ellos á hacerles que respiren otra 
vez el aire de la libertad y de la independencia ; 
que las pruebas de adhesión que habían dado en 
1815 en favor de la causa, era una garantía de 
sus futuras intenciones, y del gusto que recibirían 
al volver á abrazar á sus hermanos. A los Euro- 
peos les dice, que nada tienen que temer al que- 
darse entre ellos, mientras que respeten las leyes 
é instituciones de Colombia. Después dice, que 



532 

olviden todos sus desgracias, y que esperen todo 
del gobierno y de la constitución de Colombia* 

A los soldados les anima diciendo, que por fin 
ya han llenado el noble objeto para el que habían 
sido destinados : su valor y virtud debía verse 
recompensada por el noble orgullo que debían 
sentir al ver capitular á la guarnición que defen- 
día la plaza fuerte de Cartagena ; pero que estén 
seguros que el Gobierno Supremo no olvidara 
recompensarles generosamente ; aunque patriotas 
como ellos no piden recompensas por haber liber- 
tado á sus hermanos, y que solo los mercenarios 
se mueven al interés ; los de la República anima- 
dos con el fuego social de la independencia, no 
aspiran mas que á la gloria. Recibid, les dice, 
el testimonio de mi gratitud por vuestros servi- 
cios, y continuad como hasta ahora, siendo los 
verdaderos modelos de patriotismo y de subordi- 
nación. 

Quartel-general, en La Popa, el 3 de Octubre 
de 1821, — 11 de la independencia. 

£1 5 de Octubre la ciudad fue finalmente ocu- 
pada por las tropas patriotas. 

A esta época publicó el Congreso la ley sobre 
la repartición de la propiedad nacional, de la que 
daremos aqui su substancia. 

• 

£1 Congreso General de Colombia considerando, como uno 
de los deberes mas sagrados de la República recompensar los 
grandes sacrificios que han hecho sus servidores para conso- 
lidar su libertad 6 independencia, y deseando desempeñar con 



533 



exactitud las repetidas promesas que les han sido hechas, ha 
venido en decretar y decreta lo siguiente :— 

Art. 1. Las asignaciones hechas en favor de los militares 
por la ley del 6 de Enero de 1820, decretada por el Congreso 
de Venezuela, y por la del 10 de Octubre de 1817, de que 
alli se hace mención, y que son como siguen, quedan confir- 
madas en todas sus partes : — 



Al General en Gefe, 


25,000 duros. 


Generales de División, . 


. 20,000 


Generales de Brigada, 


15,000 


Coroneles, .... 


. 10,000 


Tenientes Coroneles, 


9,000 


Sargentos Mayores, 


8,000 


Capitanes, . ... 


6,000 


Tenientes, .... 


4,000 


Subtenientes, (Cadetes), . 


3,000 


Sargentos, 1* y 2 o ", 


1,000 


Cabos, I o * y 2°% 


. 700 


Soldados, .... 


500 



Art. 2. Estas asignaciones deben de entenderse como con- 
cerniendo solo á aquellos que estaban en el servicio de la 
República desde la campana de 1816 hasta el 15 de Febrero 
de 1819, quando se estableció el Congreso de Venezuela en 
Angostura, y también á aquellos extrangeros que vinieron, en 
virtud de la ley del 10 de Octubre de 1817, á combatir por la 
independencia de Colombia, y que llegaron á sus puertos 
antes del 6 de Mayo de 1820, como se convino en el dicho 
Congreso de Venezuela. 

Art. 3. Para poder obtener estas asignaciones por entero, 
es necesario haber servido dos años á lo menos, durante el 
periodo mencionado en el capitulo precedente, según se esti- 
puló en la declaración del 17 de Noviembre de 1817, publi- 
cada por el Gefe Supremo, el actual Presidente de la Repúb- 
lica : los que no han servido durante todo aquel tiempo, re- 
cibirán una parte en proporción al periodo de su servicio ; y, 



53* 

% 

\ 

de todos los modos, recibirán la asignación correspondiente al 
rango durante el dicho periodo. 

Art. 4. La propiedad de los militares difuntos descenderá 
á sus herederos inmediatos, y por falta de estos, recaerá sobre 
el estado; pero de los dos modos las viudas gozaran de la 
mitad de la propiedad de sus maridos, 

Art. 5. Los militares que no han recibido aun sus asigna- 
ciones, pueden disponer de ellas según mas les acomode* 

Art. 6. Los pagos de estas asignaciones se harán de,— 

1. Todas las tierras que hayan sido ó sean confiscadas, se- 
gún las leyes existentes, ó según las que sean decretadas en 
lo futuro, pero cuyas tierras no hayan sido aun apropiadas al 
tiempo de la publicación de esta ley. 

2. Si estas no bastasen, se podran hacer concesiones de 
tierra por cultivar, ál valor que comunmente se vende la 
fanegada. 

3. Toda la demás propiedad nacional movible 6 inmovible, 
podra apropiarse á este uso ; y si aun quedasen algunos pagos 
por liquidar, estos pagos se. tomaran de los fondos de la Re- 
publica, según lo permitan ias necesidades de la guerra» y 
nuestro crédito extrangero. 

Art. 7. El poder executivo está autorizado para pagar las 
asignaciones á los militares, observando sin embargo aquella 
igualdad que pide la justicia. 

Art. 8. Para efectuar esto con mas regularidad y economía» 
el Gobierno nombrara una comisión especial para residir en 
la capital de la República, para que arregle en todo los pagos 
debidos á los militares, según los reglamentos del dicho go- 
bierno. 

Art. 9* £1 poder executivo nombrara quantas comisiones 
subordinadas juzgue necesarias para facilitar sus operaciones 
en los otros parages. Estas comisiones estaran en todo baxo 
la dirección de la principal. 

Art. 10. El poder executivo dará las direcciones necesarias 
para que la comisión principal reciba con prontitud las prue- 
bas de los militares que tienen reclamaciones, de los que ya 
las han recibido en parte 6 en totalidad, y de las sumas res- 



585 

tantes debidas á cada uno por la República ; y para que las 
ajuste y tome á cuenta. 

Art. 11. Mandara también que se tome inmediatamente in- 
forme de las seguridades y propiedad nacionales existentes en 
cada una de las provincias, y que se verifique igualmente la 
porción de la propiedad confiscada, para que se puedan hacer 
las disposiciones necesarias para impedir su ruina total. 

Art. 12. Toda la propiedad nacional que deba apropiarse á 
los militares, sera apreciada por peritas : esto se hará antes 
que sea reclamada por alguno de ellos. Se hará lo mismo con 
la propiedad que haya sido ya apropiada al dicho efecto, y 
que no había sido valuada. 

Art. 13. La comisión que existía en 'Angostura, y que es- 
taba autorizada para dar vales en favor de los militares, que- 
dara suprimida: todos los papeles que están en sus archivos 
se tranferíran al de la comisión de que habla esta ley. 

Art. 14. La circulación de los dichos vales cesara absoluta- 
mente ; los militares se podran aprovechar de ellos para pro- 
bar el importe que les es debido, 6 que hayan recibido : las 
reclamaciones sobre estos vales se pagaran asi que la comisión 
les haya tomado en cuenta, para cuyo efecto el Gobierno dará 
las ordenea necesarias, para impedir el fraude. 

Art. 15. Considerando que los principios vitales de la Re- 
publica han sido renovados y extendidos por la fuerza de las 
armas, se satisfarán á las reclamaciones de los militares, y de 
los empleados en el exercito, antes que á las de los empleados 
puramente civiles, que tengan también reclamaciones; y el 
Gobierno queda autorizado para satisfacerles según sus ser- 
vicios. 

Art. 16. Como por esta ley queda prohibido la venta de la 
propiedad nacional, y que esta se habia destinado para pagar 
. los atrasos de los sueldos tanto militares como civiles hasta el 
15 de Febrero de 1819, el Gobierno queda autorizado para 
hacer los pagos de los dos de la dicha propiedad nacional, 
observando en todo los reglamentos de los artículos 8, 9, y 
12. 

Art. 17. £1 Gobierno cuidara que la comisión ajuste el im- 
porte debido en atrasos, tanto á los militares como á los civiles, 



536 

dentro del termino de un año. Los documentos respectivos 
que hagan ver las reclamaciones de los diferentes individuos 
se les devolverán en las respectivas oficinas. 

Art. 18. £1 poder executivo aclarara quantaa dudas y difi- 
cultades ocurran en la execucion de la presente ley, y pre- 
sentara al próximo Congreso un estado de las determinaciones 
que haya tomado, y del monto total de la propiedad nacional 
que baya sido ó esté por aplicar para el desempeño de esta 
porción de la deuda nacional. 

Comuniqúese al poder executivo para su cumplimiento. 
Dado en el Palacio del Congreso General de Colombia» en 
el Rosario deCúcuta, á 28 de Septiembre de 1821,-— 11 de la 
independencia. 

Joss Ipnacjo se Márquez, Presidente del Congreso. 
Francisco Soto, le Diputado Secretario. 
Antonio Jóse Caro, le Diputado Secretario. 
En el Palacio del Gobierno, en el Rosario de Cúcuta, á 29 
de Septiembre de 1821. 

Por S. £. el Vice- Presidente de la República, 

£1 Ministro Pedro Gual. 
Executese, — Joss María del Castillo. 
Cúmplese, publiquese, executese, y comuniqúese á quienes 
concierna, recomendando la transmisión de la información re- 
querida. 

SOUBLBTTE. 

Caracas, á 28 de Enero de 1822. 

• Poco tiempo después se publicó la siguiente ley 
que paso el Congreso, respecto los sueldos y do- 
taciones que deben darse á los empleados militares 
y civiles de la República de Colombia. 

El Congreso General de Colombia, conside- 
rando, Que en una República naciente, y que 
aun todavía lucha por su independencia, las 
• dotaciones de los empleados militares y civiles 



537 

deben estar proporcionadas de tal suerte, que, 
consultanda á un mismo tiempo á la economía, 
tengan los servidores de la patria una decente 
y cómoda subsistencia, ha venido en decretar, 
y decreta lo siguiente : — 

Articulo 1 • Las asignaciones de sueldos hechas por el Con- 
greso de Venezuela en su decreto de 19 de Enero de 1820, 
subsistirán hasta el 81 de Diciembre próximo, y continuara 
pagándose en numerario la parte decretada por el Gobierno. 
Lo demás que se deba de aquellos sueldos hará parte de la 
deuda nacional, para satisfacerse del modo que ha resuelto el 
Congreso en la ley de asignaciones militares. 

Articulo 2. Desde el 1 de Enero de 1822, gozaran los em- 
pleados las siguientes asignaciones de sueldos. 

I.^-FODBR LEGISLATIVO. 

Cada uno de los Senadores y Representantes disfrutara de 
nueve pesos diarios, por todo el tiempo de las sesiones. Por 
cada legua Colombiana de camino que las provincias del do- 
micilio de los representantes y senadores diste del lugar en 
que se reúna el Congreso, se les abonaran uno y medio pe- 
sos. 

II.— PODER EXECUTIVO. 

El Presidente y Více-Presidente de ia República gozaran 
ios sueldos asignados por la ley de 7 de Septiembre ultimo, 
los que se pagaran sin deducción alguna. 

Cada uno de los secretarios del despacho tendrá 6000 pesos 
anuales. 

Los oficiales mayores de las secretarios 1800 pesos cada 
uno. 

- El poder executivo establecerá en cada una de las secreta- 
rias el numero de oficiales y amanuenses que juzgue necesa- 
rios, haciéndoles las correspondientes asignaciones, que se les 



538 

abonaran por el tesoro publico, y se consultaran al primer 
Congreso para su aprobación 6 reforma. 

III.— GOBIERNO DE LOS DEPARTAMENTOS. 

Los intendente» gozaran el sueldo anual cada 
uno de 6000 pesos. 

Los asesores de los intendentes • . • • • 2000 
Y los derechos de asesorías. 

Los secretarios de las intendencias . • . 1200 

£1 poder executívo asignara por ahora el numero, y suel- 
dos de los subalternos de las secretarías de las intendencias, y 
gobiernos de las provincias» los que consultara al Congreso en 
su primera reunión, conforme á lo dispuesto en el Articulo 11. 
de la ley sobre organización política de las diversas partes de 
la República. 

IV. — GOBIERNO DE LAS PROVINCIAS. 

Los gobernadores de S ta Marta, Cartagena, Antioqtria, 
Choco, Socorro, Varinas, y Guayana, tendrán el sueldo de 
4000 pesos anuales cada uno. 

Los de Mariquita, Neyva r Pamplona, Merido, Trunllo, y 
Coro, gozaran el sueldo de 8000 pesos. 

Los de Barcelona, Margarita, Casanare, y Rio Hacha, ten- 
drán el de 2000 pesos. 

Los asesores de los gobernadores que disfrutan el sueldo 
de 4000 pesos, tendrán el de 1500 ,* los de aquellos que go- 
zen el de 3000, el de 1200; y 800, los de los gobernadores 
que tengan 2000 pesos de sueldo ; todos podran llevar los 
derechos de asesorías. 

Los secretarios de los gobernadores que tienen 4000 pesos 
de sueldo, gozaran 900 pesos anuales; los de aquellos que 
disfruten el de S0Ó0, tendrán 700 pesos ; y 500 los de aque- 
llos gobernadores que gozan el de 2000 pesos ; reuniéndose 
las secretarias á las escribanías de Gobierno donde sea conve- 
niente. 



539 



v. — contaduría general de hacienda. 

£1 contador decano tendrá • . . 2600 pesos anuales. 

Cada uno de los contadores generales 
disfrutara el sueldo de 2400 

Los demás subalternos y oficiales tendrán los sueldos que 
les asigne el poder executivo, conforme £ las facultades que 
se le han conferido para la organización de la contaduría ge- 
neral. 

VI. — PODER JUDICIAL. 

Cada uno de los ministros de la alta corte de justicia ten- 
drá el sueldo de ....... . 4000 pesos anuales. 

Cada uno de los ministros de las cortes 
superiores de justicia gozara el de . . 3600 

Las cortes de justicia respectivas consultaran al poder exe- 
cutivo los sueldos y obenciones que deban disfrutar los rela- 
tores, secretarios, y demás subalternos de sus tribunales ; y la 
resolución del executivo se llevara á efecto, hasta que el 
Congreso la apruebe 6 reforme. 

Vil. — asignaciones militares. 



Peiot. 

£1 General en Gefe disfru- 
tara el sueldo, por mes, 

de 500 

£1 General de División, 400 
£1 General de Brigada, 300 
£1 Coronel, .... 200 
£1 Teniente Coronel, 150 
£1 Sargento Mayor, . 100 
£1 Capitán, .... 70 
£1 Teniente, .... 40 



£1 Subteniente, 
£1 Cirujano, 
£1 Capellán, . 
£1 Sargento, I o , 

El 2 o , 

£1 Tambor Mayor 
El Cabo, I o , . 

El 2 o , . 

£1 Tambor, . 
£1 Soldado, . 



Peso*. 
30 

50 
40 
18 
15 
18 
12 
11 
11 
10 



Articulo 3. £1 Poder Executivo asignara el sueldo de los 
auditores de guerra, comisarios, y demás empleados en la 



540 

lista militar, que no se hallen expresados en la enumeración 
anterior. Tales asignaciones se llevaran a efecto, y se con- 
sultaran al próximo Congreso, 

Articulo 4. También asignara del mismo modo los sueldos 
ó gratificaciones que deban darse á los ministros, cónsules, y 
agentes, que se envíen á las naciones extrangeras. 

Artículo 5. £1 mismo poder executivo asignara los sueldos 
de todos los empleados en la administración civil de hacienda, 
fixando el numero de ellos, y el de los subalternos que juzgue 
necesarios, en cada una de las diferentes administraciones y 
tesorerías. Igualmente suprimirá todos aquellos destinos que 
no sean precisos, y establecerá otros nuevos en donde fuere 
conveniente, formando un plan general de todas las oficinas 
y empleados en la hacienda publica, el que presentara al 
próximo Congreso para su aprobación 6 reforma. 

Articulo 6. El Gobierno Supremo asignara también el suel- 
do á los gobernadores de las provincias que se vayan liber- 
tando del enemigo, colocando á cada una en la clase que le 
corresponda, según su importancia, población y riqueza. 

Articulo 7. Durante la guerra de la independencia, y dos 
años después, solo se pagaran en dinero efectivo á todos los 
empleados civiles y militares, los dos tercios de su asigna- 
ción ; á no ser que la escases de fondos, ú otros circunstan- 
cias particulares y extraordinarias, obliguen al executivo á 
disminuir la quota del pagamento, lo que podra hacer tempo- 
ralmente, aunque siempre con igualdad á todos los servidores 
de la patria. 

Articulo 8. Los militares quando estén en campaña no su- 
frirán el descuento de la contribución directa, de la qual se 
les exime en aquel caso. 

Articulo 9. Del descuento que se manda hacer por el articulo 
7. á los empleados publicas, se cobrara el derecho de media 
annata con arreglo á las leyes ; pero ningún juez 6 empleado 
que no goze de sueldo del tesoro nacional, pagara en lo suc- 
cesivo la media annata. 

Articulo 10. De otra parte del descuento que se hace por 
esta ley á los militares, y á los empleados civiles vitalicios, se 
formara por el executivo un monte pió, semejante al que 



541 

existia baxo el Gobierno Español, cuyo plan se presentara al 
próximo Congreso para su aprobación 6 reforma. 

Articulo 11. El resto de los descuentos de la tercera parte 
de sueldos se reconocerá como deuda nacional, para satisfa- 
cerse igualmente á todos los servidores de la patria, baxo las 
reglas que prescriba el Congreso. Entre tanto se llevara la 
debida cuenta de su monto en las respectivas oficinas, y anu- 
almente se dará por los gefes de ellas una certificación al in- 
teresado, en que conste lo que se les descontó en aquel ano, 
para que á su tiempo justifique su acción contra el Estado. 

Articulo 12. Ningún empleado publico podra gozar de dos 
sueldos pagados del tesoro nacional : quando acontezca que 
alguno obtenga al mismo tiempo dos 6 mas destinos, cobrara 
el sueldo mayor. 

Comuniqúese al poder executivo para su cumplimiento. 

Dado en el Palacio del Congreso General de Colombia en 
la villa del Rosario de Cúcuta, á 8 de Octubre de 1821, — 
11 de la independencia. 

El Presidente del Congreso, José Y. de Marques. 
El Diputado Secretario, Miguel Santa María. 
El Diputado Secretario, Francisco Soto. 

Palacio del Gobierno en el Rosario de Cúcuta, á 10 de 
Octubre de 1821. Executese, 

Francisco P. Santander. 

Por S. E. el Vice-Presidente de la República, 

El Ministro, P. Gual, El Secretario de Hacienda. 

Es copia. 

Elecciones de Senadores. 

Debiendo hacerse por el Congreso General en 
esta primera vez, con arreglo á la constitución, y 
efectuadas en las sesiones del 8, 9, y 10 del cor- 



542 

riente (Octubre), resultaron constitucionalmente 
electos Senadores : — 

Por el Departamento del Orinoco* 

Señores General Santiago Marino. 
Fernando Peñalver. 
Ensebio Afanador. 
General de Brigada Antonio Sucre. 

Por el Departamento de Venezuela. 

General Josef Antonio Paez. 

Dr Ramón Ignacio Méndez, (Ecles.) 

Martin Tobar. 

Coronel Judas Piñango. 

Por el> Departamento de Sulia. 

General Rafael Urdaneta. 
Illmo. Obispo de Merida, Rafael Laso. 
Dr Antonio María Brizeño, (Ecles.) 
Luis Baralu 

Por el Departamento de Boyaca. 

Nicolás Cuervo, Vicario-general del 

Arzobispado de Bogotá. 
Francisco Cuevas. 
Francisco Soto. 
Antonio Malo. 

Por el Departamento de Cundinamarca. 

General Antonio Nariño. 
Coronel Luis Rieux. 
Estanislao Vergara. 
Miguel Uribe. 

Por el Departamento del Magdalena. 

Josef María del Real. 

Dr Manuel Benito Rebollo, (Ecles.) 



543 

Señores Coronel Josef Francisco Munive. 
Remigio Marques; 

Por el Departamento del Cauca, 

Gerónimo Torres. 
Agustín Baroana. 
Joaquín Mosquera. 
Vicente Lucio Cabal. 

Por aquella época, el Congreso, juzgando pro- 
pio mudar el lugar de sus sesiones del Rosario de 
Cúcuta á Bogotá, dio el siguiente decreto, en el 
que explican los motivos que tubieron para ha- 
cerlo :— 

Decreto sobre la Residencia Provisional del 

Gobierno. 

£1 Congreso General de Colombia, considerando, — 

I o , Que habiéndose reservado, por la ley fundamental de 
unión, para mejores días levantar la ciudad de Bolivar, que 
debe ser la capital de la República, es necesario entretanto 
designar el lugar que por ahora sea la residencia ordinaria del 
Gobierno, conforme al párrafo 21 del art. 55 de la Consti- 
tución. 

2 o , Que debe escogerse, en quanto sea posible, aquel que 
diste y se comunique con mas igualdad á los extremos del 
territorio de la República, al propio tiempo que haga menos 
peligrosas y mas expeditas y freqüentes las relaciones con los 
diversos pueblos del interior, esparcidos en un pais tan vasto, 
con caminos y montañas casi inaccesibles. 

S°, Que al consultar estas ventajas es preciso atender tam- 
bién á la benignidad del clima, multiplicidad de edificios, 
abundancia de recursos en todos los ramos de la administra- 
ción, y otras comodidades de la vida. 

4 o , Que ninguna mejor que la ciudad de Bogotá reúne estas 
proporciones, situada por la naturaleza en el corazón de la 



544 

República, y con dos rios navegables al poniente y al oriente, 
que le ofrecen pronta comunicación con sus costas y con Jos 
departamentos de la antigua Venezuela. 

5 o , Que la necesidad de llevar la guerra á los opresores de 
la desgraciada Quito, reclama la cercanía y las principales 
atenciones del Gobierno, al menos por ahora, hacia aquella 
interesante porción de Colombia, ha venido en decretar y de- 
creta:— 

Art, 1. La ciudad de Bogotá sera la residencia del Gobier- 
no Supremo de la República, hasta tanto que variadas las 
presentes circunstancias, no se designe otro lugar por el Con* 
greso. 

ArU 2. El poder ezecutivo dictara todas las dispoáciones 
necesarias para el cumplimiento de este decreto, preparando 
los edificios, enseres, y demás, que sea conducente para la re- 
unión y despacho de las Cámaras del Senado y de Represen- 
tantes, del .poder executivo y secretarias de la alta corte de 
justicia, y demás tribunales y oficinas establecidas por las leyes, 
que deban residir en la capital. 

Comuniqúese para su debida execucion. 

Dado en el Palacio del Congreso General de Colombia, en 
la villa del Rosario de Cúcuta, á 8 de Octubre de 1821, — 
11 de la independencia. 

£1 Presidente del Congreso, J. Y. de Márquez. 

£1 Diputado Secretario, Miguel Santa María. 

El Dipatádo Secretario, Francisco Soto. 

Palacio del Gobierno de Colombia en el Rosario dé Cúcu- 
ta, á 11 de Octubre de 1821. Executese, publiquese, y 
comuniqúese á quienes corresponda. 

F. de P. Santander. 

Por S. E. el Vice-Presidente de la República, 

El Ministro del Interior, Diego Bautista Urbaneja. 



545 

Bolívar, por un decreto del 9 de Octubre, au- 
torizó á Santander á que exerciese las funciones 
del poder executivo durante su ausencia con el 
exercito. Antes de su salida, publicó una pro- 
clama para los habitantes de Colombia, en la que 
discurrirá sobre la excelencia de la constitución 
que les presentaba, y sobre la prosperidad de que 
gozarían baxo la administración del Vicepresi- 
dente. 

El 14 de Octubre, el Congreso cerró sus labo- 
res. En la ultima sesión, antes de su proroga- 
cion, votaron unanimamente sus gracias al Lord 
Holland, al Abate de Pradt, en otro tiempo ar- 
zobispo de Mechline, á Henry Clay, en otro ti- 
empo Presidente de la Cámara de Representantes 
de los Estados Unidos, al Coronel William Duane, 
redactor del periódico intitulado la Aurora de Fi- 
ladelfia, á Mr Marryat, y á Sir Robert Wilson, 
miembros del Parlamento Ingles, por lo que ha- 
bían hecho para promover la causa de la indepen- 
dencia. 

El día de la terminación del Congreso dieron 
una proclama á sus constituyentes, cuya substan- 
cia era esta : — 

Comienza diciendo, que el Congreso ha terminado sus 
augustos deberes, y que sus miembros se retiran confiados en 
que han llenado el objeto de sus deseos. Que ahora poseen 
una constitución que parece la mas propia para asegurarles el 
goze de sus libertades y propiedades. La República se ha 
consolidado también por la unión de los territorios de que 
está ahora compuesta. Los derechos de los que tienen las 
riendas del gobierno han sido definidos y circunscritos : todos 

tom. ir, m m 



546 

los derechos del pueblo se hallen ahora bazo las mas solemnes 
garantías. 

£1 territorio queda dividido en departamentos, y su gobier- 
no ha sido completamente organizado. Se han establecido 
tribunales de justicia para la protección y beneficio de los 
ciudadanos, y también han establecido tribunales en todas las 
provincias para causas menores* El Congreso, persuadido de 
la importancia de esta medida, le ha dado toda su considera- 
ción. 

£1 Coilgreso ha establecido escuelas, y casas de educación, 
colegios y universidades, aplicando los fondos de los estable- 
cimientos religiosos suprimidos á este efecto; pues .Una B*> 
publica no puede mantenerse sino por las virtudes Mpiflas á 
los conocimientos. 

£1 Congreso no ha olvidado aquella desgraciada porción 
de la humanidad, que hasta entonces Jtábia llevado Ja señal 
de su degradación ; pero por la ajtflicion de la esclavitud, el 
Congreso no habia tampoco olvidado los derechos de propie- 
dad que tenían sus amos. 

Las rentas publicas, tan disminuidas por las calamidades 
desastrosas de la guerra, estaban ahora establecidas por leyes 
«económicas y saludables. Los impuestos de toda especie 
habían sido disminuidos lo mas que habia sido posible. 

La destilación de licores fuertes está ahora libre* Por las 
leyes sobre las rentas publicas, las contribuciones serian mo- 
deradas, y baxo una base de igualdad, mientras que al mismo 
tiempo podrían ganar su vida con facilidad. Pero como el 
Gobierno tiene que incurrir aun gastos indispensables, el 
Congreso habia decretado una contribución directa, según 
los medios de cada uno. 

. Tales han sido las labores de los Representantes. Del 
pueblo depende ahora la consolidación de Colombia* Des- 
pués les exhorta á vivir como hermanos, sin zelos ó rivalidad : 
pues estas fueron las fatales armas de que sus enemigos *e 
sirvieron para encender la discordia entre ellos. La unión 
les hará invencibles, — la desunión es el único enemigo que 
deben temer. Obediencia á las leyes, que ellos mismos han 
formado, y respeto por los magistrados que ellos mismos eli- 



547 

gen» Que se acuerden que nada es perfecto en su principio, 
y que entonces las leyes necesitan mas obediencia para ob* 
tener mat vigor. La libertad de la imprenta, que es el mejor 
medio para fixar y expresar sus opiniones, se había también 
establecido. Que usen de eik. con la moderación que pres- 
criben las leyes, y de este modo conservaran sus derechos 
ilesos. 

Los Representantes les comunicaran los motivos que han 
tenido en lo que han hecho ; les explicaran lo que no entien- 
dan. Obraran de modo que merezcan su confianza ; y su 
candor y buena fé les tranquilizara» 

Despreciad, les dice* los clamores de la ignorancia y del 
fanatismo. Estas son las armas de que se sirven sus enemigos 
para sumergirles otra vez en la esclavitud y en la degradación. 
Lexos de haber difundido máximas impias ó irreligiosas, como 
sus enemigos quiza insinuaran, no han hecho sino purgar á la 
religión de los abusos que la manchaban. Estos instigadores 
no tienen otro Dio» sino el ínteres, y su religión no consiste 
sino en hipocresía y preocupaciones. El Congreso no ha 
tenido otro deseo sino su dicha. Tara hacer esto, adoptó sus 
principios. Es posible que no haya llenado todas sus espe- 
ranzas, pero pueden estar seguros que han hecho quanto esta- 
ba en su poder. Su prosperidad era su objeto, y la única re- 
compensa que desea es su aprobación. 

Dado en el Congreso General de la República de Colom- 
bia, en el Rosario de Cúcuta, á 14 de Octubre de 1821. 

Por el Préndente del Congreso, 

Jóse Ignacio db Marques. 

Por lee Ministros y Secretarios, 

Miguel Santa María. 
Francisco Soto. 

La República de Colombia recibió dos accesos 
importantes á esta época. Guayaquil se puso 
baxo la protección de la República, por un de- 
creto publicado poco tiempo antes ; y Cumana, 
después de una resistencia tan larga, se entregó al 



548 

General $ermudez, e l 15 de Octubre. La guar* 
nicion, que consistía de 1500 hombres, se embar- 
có para Puerto Rico. 

En Cartagena estaban preparando una expedi- 
ción contra Panamá, en la que las tropas Inglesas 
debían ser principalmente empleadas, quando 
afortunadamente todo el Ismo de Darien esta- 
bleció su independencia, que efectuó del modo 
siguiente. 

£1 General Lia Cruz Murgeon, gobernador de 
Panamá, se habia embarcado desde allí, de acuer- 
do con los empleados Españoles en Quito, para 
atacar á Guayaquil. Los habitantes de las cer- 
canías de la ciudad de Panamá se aprovecharon 
de esta ocasión para significar á las autoridades, 
que no querían continuar mas baxo el dominio 
Español. El Coronel F. Fabrega, que habia que- 
dado allí por gobernador interino, convocó una 
junta, el 20 de Noviembre, de las gentes princi- 
pales, en la que se decidió que cada distrito en- 
viaría un diputado, por el que expresarían sus 
deseos respectó á la forma de gobierno que de- 
bria adoptarse. Pero esto no se realizó, pues 
los habitantes de Panamá declararon espontanea- 
mente su independencia, el 28. En Puerto Bello, 
la independencia se proclamó el 5 de Diciembre. 
. Morales, que era ahora el comandante-en-gefe 
de las fuerzas Españolas, pues La Torre habia 
sido nombrado gobernador de Puerto Rico, se 
embarcó para Curaba, para recoger 500,000 
duros, y poder continuar la guerra. Esto, no 



549 

l 

pudo efectuar totalmente, y tubo que abandonar 
aquella plaza con apenas Ja tercera parte de la 
suma en su posesión. A su vuelta á Puerto 
Cabello, marchó á la cabeza de un cuerpo de 
tropas, y tomó posesión de Coro. 

Del lado de Quito, nada que fuese material- 
mente á la ventaja de las armas de Colombia 
habia ocurrido* Sucre, que mandaba en aquella 
parte, habia concluido una tregua á últimos del 
año anterior con Aymericb, el general realista, que 
esperaban terminaría en una capitulación, pero el 
22 de Febrero de 1822 volvieron á comenzar las 
hostilidades. 

Las tropas de Maracaibo, subiendo á unos mil 
hombres, y la legión Irlandesa de 250 hombres, 
baxo el mando del Mayor Ferrier, atravesaron el 
Golfo de Alta Gracia, en el mes de Marzo, para 
marchar contra Coro. Hubo algunas escaramu- 
zas con las guerrillas, de las que se desertaron 
algunas á Alta Gracia. 

Sin embargo, la expedición se malogro com- 
pletamente : fueron derrotados, y se vieron obli- 
gados á retirarse sobre esta ultima plaza. Mo- 
rales, á la cabeza de 3000 hombres, les persiguió 
con ardor, y se avanzó hasta 20 millas de Mara- 
caibo. Luis Clementi, el gobernador, hecho in- 
mediatamente una proclama, llamando á todos 
los habitantes á las armas para defender la ciudad. 
Tropas acudían de todos los lados ; y los habi- 
tantes mostraban una disposición de recibir al 



550 

enemigo con energía, si hubiese hecho alguna 
tentativa sobre la ciudad, 

£1 bloqueo de Puerto Cabello continuaba aun. 
Por dos buletines, publicados el 19 y el 23 de 
Abril, por el general patriota Paee, parece que 
las operaciones para la reducción de la plaza con- 
tinuaban con mucha actividad. Estas no podían, 
sin embargo, tener mucho efecto, por $dta de 
fuerza marítima para impedir que entrasen provi- 
siones en el fuerte. La fragata Ligera pasaba y 
repasaba desde Cura^oa al Continente sin ninguna 
dificultad ó peligro, á pesar de la fuerza que la 
República habia apostado afuera del puerto. En 
efecto la marina Colombiana ha sido hasta ahora 
muy trivial, y á no ser que la aumenten, la suje- 
ción final de Puerto Cabello por los independien- 
tes sera muy larga é incierta. 

■El 9$ de Abril, Morales, que aun continuaba 
en posesión de Alta Gracia, logró desembarcar 
500 hombres mas abaxo de la ciudad de Mará- 
caibo, y por la noche del dia siguiente 400 mas 
arriba de la ciudad. El 34, estos últimos fueron 
atacados por el regimiento Creollo de Tiradores, 
y derrotados completamente. La mayor parte 
quedaron tendidos en el campo de batalla, y el 
resto se entregó á discreción. La otra división, 
baxo el mando de Morillito, habiendo recibido 
noticias de esta derrota, se entregó prisionera de 
guerra, y la llevaron á Maracaibo, en donde poco 
después la embarcaron para la Jamaica. 



551 

Bolívar, que había marchado á la cabeza de un 
exercito respetable contra Quito, por el lado de 
Pastos, se encontró con el General Murgeon en 
los altos de Curiaco. 

Entraron en un combate, que fue mantenido 
de los dos lados con grande obstinación. Porün 
la victoria se decidió por los patriotas; y los 
Españoles tubieron que retirarse del campo» de- 
xando un gran numero de prisioneros, y la mayor 
parte de sus municiones, en manos de los Colom- 
bianos. Murgeon ftie herido gravemente, y mu- 
rio dos dias después. Esta batalla ocurrió el 7 
de Abril. 

Estas no fueron las únicas victorias que ganaron 
las armas Colombianas durante este mes. El 
General Sucre, que mandaba el exercito desti- 
nado á obrar contra Quito del lado de Guayaquil, 
habiendo atacado y derrotado un cuerpo de tropas 
que hicieron algunas demostraciones de resisten- 
cia, entró y tomó posesión de la importante villa 
de Riombamba, situada á cosa de cien millas al 
sud de Quito. 

En el siguiente mes, la vigia militar llamada el 
Mirador de Solano, que domina sobre Puerto 
Cabello, se entregó por capitulación al General 
Paez, y la guarnición fue conducida á Puerto 
Rico, conforme á una de las condiciones. 

En conseqüencia de una batalla que ocurrió 
entre los dos partidos en Pichincha, situada á una 
quantas leguas al sud de Quito, en la que los 
realistas fueron derrotados después de una lucha 



55% 

desesperada, los Españoles hicieron proposiciones 
de capitulación, á las que el general independiente 
accedió, 

BATALLA DE PICHINCHA. 

Quartel-General en Quito, á 28 de Mayo 1822. 

Señor,— Desde las ventajas obtenidas por nuestros grana- 
deros y dragones sobre toda la caballería enemiga en Rao- 
bamba, nada de consecuencia ha ocurrido, Loe diferentes 
cuerpos de la división se pusieron en marcha el 8 ultimo, y 
llegaron á Tagunea el 20. Los Españoles tenían sus posi- 
ciones en la ciudad de Machad, que domina sobre los pasos 
inaccesibles de Jalupana y La Vindicta. Era preciso evitar- 
les, marchando sobre su flanco izquierdo ; y saliendo el 13, 
llegamos el 16 al valle de Chillo*, á quatro leguas de la capi- 
tal» después de haber pasado las cimas heladas de las montanas 
del Cotopaxi, y dormido sobre ellas. El enemigo percibió 
nuestros movimientos, y aquella misma noche ocupó á Quito. 

La escarpada cima del Puengasi, que divide el valle de 
Chilloe de la ciudad, es de difícil paso, pero logramos eludir 
la vigilancia del enemigo, el 20 pasamos la montana. El 
21» baxaraos á los llanos de Tambamba, y ofrecimos batalla al 
enemigo. Nos aguardábamos á que los Españoles la acep- 
tarían, teniendo la ventaja del terreno ; pero quedaron en sus 
posiciones impenetrables, y la división tubo que tomar una 
posición, después de varias maniobras, en la ciudad de Chilloe 
Gallo, á una milla de distancia del enemigo. 

Durante el 22 y el 23 tratamos de provocarles al combate, 
y no pudiendo obtenerlo, resolví marchar por la noche á acam- 
par en un común al norte de la ciudad, donde el terreno es 
mas favorable, y que nos pondría entre Quito y Pastos. De 
consiguiente despaché al Coronel Córdoba con dos compañías 
del batallón del Magdalena. Un camino muy malo retardó 
nuestra marcha, pero á las ocho de la mañana llegamos á los 
altos de Pichincha, que dominan á Quito, dexando atrás nues- 
tra artillería protegida por el batallón de Albion. Mientras 



553 

que las tropas descansaban un poco, envié la compañía de Ca- 
zadores de Paya á reconocer los pasos. A esta siguió inme- 
diatamente el batallón de Truxillo (del Perú), mandado por 
el Coronel Santa Cruz, comandante-general de la división del 
Perú* A las nueve y media los Cazadores se encontraron con 
toda la división Española, que marchaba á nuestra derecha 
hacia la posición que ocupábamos. Los Cazadores continu- 
aron el fuego hasta que se les acabaron las municiones, pero 
el batallón de Truxillo vino muy á tiempo, y tomó parte en el 
combate. Poco después, las dos compañías de Yaguachi, 
mandadas por el Coronel Morales en persona, se juntaron á 
él. El resto de nuestra infantería, bazo las ordenes del Ge- 
neral Mires, siguió después, excepto dos compañías del Mag- 
dalena, con las que el Coronel Córdoba marchó para tomar 
una posición detras del enemigo ; pero no pudiendo lograr 
esto, se tubo que volver. El batallón de Paya estaba presto, 
quando la falta de municiones obligó á los otros dos cuerpos 
á retirarse, después de sostener con firmeza el fuego del ene- 
migo. Este se avanzó un poco, y como el terreno apenas 
permitía mas que un batallón á la vez en el combate, los Ca- 
zadores recibieron ordenes de avanzarse cargando á la bayo- 
neta. La carga se executo brillantemente, y el enemigo per- 
dio la ventaja que había ganado. El fuego comenzó otra vez, 
y solo la situación del terreno induxo al enemigo á continuar* 
Este despachó tres compañías del regimiento de Aragón para 
atacarnos por el flanco derecho; y favorecidos por la espe- 
sura del bosque, habían ya llegado á la cima de los altos, 
quando las tres compañías de Albion, que habían quedado 
atrás con la artillería, les atacaron, y con aquella gallardía 
que ha distinguido siempre á este cuerpo, derrotaron com- 
pletamente á los Aragoneses. En el entretanto el Coronel 
Córdoba recibió ordenes de ir á asistir á los Cazadores con las 
dos compañías del Magdalena. Este gefe, cuya intrepidez es 
bien conocida, hizo una admirable carga ; el enemigo se puso 
en desorden, y poco después fue derrotado. Por la tarde los 
soldados de la libertad fueron coronados de victoria. Ayuda- 
dos por los Cazadores de Paya, por una compañía Yaguachi, 
y por las tres compañías de Albion, el Coronel Córdoba per* 



¿54 

siguió á los Españoles basta las puertas do la capital, y obligó 
ai resto á ampararse en ei fuerte del Panecillo» 

Deseando ahorrar la efusión de sangre que podían oca- 
sionar el asalto del fuerte y la defensa de la ciudad, despaché 
mi edecán, O'Leary, al General Aymerich, con un tnemage 
verbal de entregaras; y en el entretanto me avancé con la 
parte principal de la división, y ocupé loa arrabales, hab ien do 
despachado previamente al Coronel Ibarro, (que había acom- 
pañado á la infantería durante la batalla), con la caballería, 
para que persiguiese á la caballería enemiga, que observé se 
dirigía hacia Pastos. £1 General Aymerich propasó capitu- 
lar, y las condiciones fueron aceptados y ratificados al día 
siguiente* 

Los resultados de la batalla de Pichincha son, la ocupación 
de esta ciudad y de sus fortificaciones por la tarde del 25, la 
tranquilizacion de todo el departamento, y la captura de 1 100 
soldados, 160 oficiales, 14 piezas de artillería, 1700 fusiles, 
toda sus municiones, estandartes, caxas, drc 400 hombrea 
del enemigo, y 900 nuestros, quedaron muertos en el campo 
de batalla ; tenemos 190 prisioneros heridos, y 140 de los 
nuestros heridos. Entre los muertos están el Teniente Mol- 
lina, y el Sub-Teniente Mendosa ; y entre los heridos están 
los Capitanes Cabal, Castro, y Alsuro ; los Tenientes Caldo* 
ron y Ramírez, y los Subtenientes Barrero y Ardugo. 

Las tropas han hecho todas su deber. Gefes, oficiales, y 
soldados, parecían émulos en la gloria del triunfo. El boletín 
que entregaran á V. E. hace mención de aquellos gefes y ofi- 
ciales subalternos que se han distinguido mas, y considerare 
como mi deber recomendarles al Gobierno. La condocta del 
Teniente Calderón merece mención particular. Recibió qua- 
tro heridas consecutivas, pero rehusó retirarse del campo 
hasta el fin. Me temo que sean mortales ; pero el Gobierno 
no dexara de compensar á su familia por los servicios de este 
heroico oficial. 

La caballería Española queda dispersada, y el cuerpo man- 
dado por Cestari, ai que yo había previamente apostado entre 
Quito y Pastos, está á sus alcanaes. El 26 salieron los comi- 
sionados de los dos Gobiernos para Pastos, para anunciar la 



555 

capitulación de Quito, cuyas condiciones «pero serán ratifi- 
cadas por el Libertador. Otros oficiales marchan en la direc- 
ción de las Esmeraldas y Barbacoas ; y en corto tiempo los 
habitantes de estos payses gosaran de pas y de sosiego» como 
lesvprimeroa beneficios que les dará la República. 

La división del sod ha dedicado sus trofeos y laureles al 
Libertador de Colombia. 

Que Dios guarde áV. E. muchas años. 

(Firmado) A. J. de Sucas. 

A su Excelencia el Presidente. 

Capitulación de Quito. 

La fortuna de la guerra obligándonos á buscar medios de 
conciliar el interés del exercito Español por razón de la ocu- 
pación de esta ciudad y provincia por las divisiones de Colom- 
bia y del Perú, baxo el mando del General Sucre, después de 
su victoria en los altos de Pichincha, en cuya ocasión los dos 
exercitos combatieron con aquel entusiasmo que les carac- 
teriza; y considerando la falta de comunicación con la Penín- 
sula, la opinión publica en este pays, y la falta de recursos 
para continuar la lucha, como también conforme á las ordenes 
del ministro de la guerra á S. E. el General Murgeon, con 
fecha del S de Abril de 1822, loe gefes de los dos .exercitos 
han venido en terminar la disputa, y para este efecto han 
nombrado al General Sucre, á los Coroneles Don Andrea de 
8* Cruz, comandante de las tropas Peruvianas, y á Don An- 
tonio Morales, Gefe del Estado-Mayor de las fuerzas Colom- 
bianas;— y á S. E. el General Don Melchior Aymerich, á los 
Coroneles Don Francisco González, Don Manuel María Mar- 
tínez de Aparicio, Ayudante-general y gefe de la división 
Española» y á Don Patricio Bryan, Ayudante del mismo cu- 
erpo, cuyos poderes habiendo sido reconocidos varias veces, 
han convenido en las siguientes estipulaciones :— 

Art. 1. El fuerte de Panecillo (Quito), y todo el territorio 
al norte y al sud de esta ciudad, que estaba sujeto á la auto- 
ridad Española, con todas las armas, provisiones y municiones, 



556 

serán entregada! á los comisionados que el General Sucre 
nombre para ese efecto. 

Art. 2. Las tropas Españolas saldrán de la plaza con los 
honores de la guerra; y al tiempo y lugar que nombre el 
General Sucre» también entregaran sus armas, estandartes, y 
municiones; y en consideración de su gallarda conducta en el 
combate de ayer, y en conformidad con los convenios particu- 
lares que sean hechos sobre este punto, se permitirá á todos 
los oficiales, tanto Europeos como Americanos, volver á Eu- 
ropa, 6 á qualesquiera otra parte. Las tropas tendrán también 
la misma permisión. Los oficiales que deseen quedarse, serán 
admitidos en el exercito, 6 se les considerara como simples 
ciudadanos. 

Art. 3. Los oficiales retendrán sus armas, equtpages, y ca- 
ballos. 

Art. 4. Los oficiales que' deseen volver á Europa, serán 
conducidos hasta la Habana, á expensas del Gobierno Colom- 
biano, por la via de Guayaquil y Panamá, baxo una escolta, 
hasta el punto de su embarque ; y pagaran en el primer puerto 
Español que lleguen, á los comisionados nombrados para con- 
ducirles, el monto de los gastos ocasionados. 

Art. 5. El General Aymerich tendrá la libertad de ir adonde 
y quando guste con su familia, y recibirá quantas atenciones 
y respetos son debidos á su rango y carácter. 

Art. 6. Se concede una aronestia respecto á las opiniones; 
y todas las personas que tengan empleos civiles 6 eclesiásticos, 
que deseen volver á Europas, recibirán pasaportes ; pero irán 
á gastos suyos. 

Art. 7. Como en el articulo 1. todas las tropas de Pasto, y 
en aquella dirección, se hallan comprehendidas en esta capi- 
tulación, se nombraran dos oficiales de cada lado para con- 
ducirlas aquí, y para tomar posesión de las armas, municiones, 
prisioneros, &c ; pero como en el presente estado de cosas 
en aquella parte del pays, el Gobierno Español no puede 
tomar sobre si el ver executado el cumplimento de este arti- 
culo, el Gobierno Colombiano obrara en este caso según mas 
juzgue conveniente. 



557 

Art. 8. Después de la ratificación de este tratado por los 
dos partidos, el General Sucre podra ocupar la ciudad y fuerte 
en el día y hora que apunte. — Los susodichos comisionados 
han firmado estos artículos antes de su ratificación por las 
partes contratantes, en el Palacio del Gobierno de Quito, con 
fecha del S de Abril de 1822. 

Andrés de Santa Cruz, Antonio Morales ; Francisco 
González, Manuel Maria Martínez de Aparicio, 
Patricio Bryan. 
Los oficiales y tropas hechas prisioneras juraran de no 
tomar las armas contra los estados independientes de Colom- 
bia y del Perú. 

Santa Cruz, Morales ; González, Aparicio, Bryan. 
Quartel- General en Quito, el 25 de Mayo de 1822. 
Lo ratifico y apruebo, y lo desempeñare con fidelidad y 
religiosidad en todos sus particulares. 

Mexchior Aymbrich. 
Aprobado y ratificado, 

Antonio José de Sucrb. 
Quartel-General en Quito, el 26 de Mayo de \%22. 

• 

Por este tratado los patriotas se vieron en po- 
sesión de todo el territorio de Quito, con todos 
los almazenes, municiones, armas, &c. La mayor 
parte de las tropas Españolas se juntaron á los 
independientes ; y el resto, por el art 4. del tra- 
tado, no podían tomar armas contra la República. 

En el entretanto, Bolívar, que ademas de la 
disposición hostil que los habitantes de la provin- 
cia de Pasto habian manifestado siempre, tenia 
que vencer obstáculos casi insurmontables que lo 
escarpado del pays le oponía, continúo su marcha 
con una actividad y perseverancia invencible. 
Después de trabaxos y de fatigas increíbles, se 



558 

presentó delante de la ciudad de Fasto á fflter de 

Mayo ; y poco después de su llegada, á su inex- 
presible satisfacción y sorpresa, el comandante 
Español le hizo proposiciones de capitular, á las 
que Bolívar accedió, después de algunas altera- 
ciones triviales. La carta de Pérez, el secretario 
general de Bolívar, al secretario de la guerra, en 
la que da una cuenta de las operaciones que 
ocurrieron antes de la capitulación» hace ver la 
importancia que da el Presidente de Colombia á 
este acceso. Este venia á ser su contenido. 

Oficina del Secretario-General, QuarteUGeneral 
en Pastos, á 8 de Junio de 1822. 
Al Secretario de la Guerra, 

Tengo el honor de informar á V. E. del glorioso resultado 
de la campaña del sod, que las armas Colombianas han liber- 
tado desde Popayan hasta sus confines. Dos esplendidas 
batallas han decidido el destino de estas hermosas provincias» 
aquella ciudad habiéndose entregado la ultima á sus liberta- 
dores. V. £. quedara informado de la notificación hecha per 
S. £• el Libertador á los defensores de Pasto, £1 coman- 
datite-en-gefe de la división Española consintió» asegurándole 
de su' disposición á capitular ; y en conseqüencia lo consultó 
con los gefes de su división, y con la municipalidad de aquella 
ciudad, que estaban todos decididos á capitular con el ejer- 
cito libertador ; pero el pueblo, adheriendo con tenacidad á 
la causa real, resistió toda insinuación, y el gefe Español tubo 
que solicitar la ayuda del obispo de Popayan, que en aquel 
momento estaba ausente de la ciudad. En efecto aquel pre- 
lado logró vencer la obstinación del pueblo ; y el 90, los Te- 
nientes-Coroneles Fierro y Retamal marcharon para el quartei- 
genersl ; pero sus progresos fueron retardados por accidentes 
inevitables y casuales, y por contramarchas) ocasionadas por las 
malas guias. S. E. se preparaba á entrar en Juanambu por la 
formidable abertura, quando se presentaron los comisionados 



559 

con sos credenciales para tratar de k capitulación, que tengo el 
gusto de incluir. S. E. sin aguardar por la ratificación, continuo 
su marcha con una columna de Cazadores ; y hoy á lasquatro 
p. m. entró en esta ciudad, en medio de las acclamaciones y 
voces de los gefes y nobleza de la ciudad. £1 illustrisiroo señor 
obispo salió á su encuentro baxo el palio, y después se cantó un 
solemne Te Deum* La guarnición de esta ciudad, y todas 
las tropas baso eJ'comandante-en-gefe de la segunda división 
Española, se han entregado ya al Gobierno Colombiano, Ó han 
recibo ordenes para ese efecto. Por esta capitulación la Re- 
publica de Colombia ha adquirido 2000 veteranos, que han 
defendido hasta ahora el estandarte real en las posiciones mas 
formidables, que pueda presentar la naturaleza para favorecen 
la guerra— posiciones que hubieran sostenido el choque de 
todas las fuerzas de Colombia* S. E. considera la capitula- 
ción de Pasto como el mas importante suceso militar de la 
campaña, y ha dicho que vale mas de diez victorias ganadas 
sobre estas cadenas de peñas. Pero lo que ha aumentado el 
gozo de las armas Colombianas, es la victoria obtenida cerca 
del volcan de Pichincha sobre la ciudad de Quito. El 24 
ultimo, la división del General Sucre, que habia ocupado por 
tres días las inmediaciones de Quito, libró una batalla gene- 
ral al enemigo, trepando hasta eminencias inaccesibles, entre 
bosques que impedían toda comunicación. Tres horas no 
mas decidieron del destino de . aquella importante ciudad. 
El enemigo se retiró con su infantería á Panecillo, donde 
capituló el 25. Inmediatamente el General Sucre ocupó la 
ciudad de Quito. Por lá victoria de Pichincha, y por la capi- 
tulación, el General Sucre ha hecho mas de 1000 prisioneros, 
incluyendo gefes, oficiales, y soldados ; ha tomado 14 piezas de 
artillería, 1300 fusiles, y los almacenes de la ciudad. No 
puedo detallar á V. E. los movimientos particulares del Gene- 
ral Sucre, no habiendo recibido aun noticias circunstanciadas, 
y teniendo ordenes de S. E. de no perder tiempo en comuni- 
car al Gobierno sucesos tan importantes. Asi que recibamos 
otras noticias del General Sucre, y las ordenes que deben 
tomarse para el movimiento militar que han tenido las fuerzas 

de Colombia, el secretario de la guerra quedara informado de 

s 



560 

todo. En el entretanto S. E. me ha mandado transmita al 
Gobierno los sentimientos de gozo al ver una terminación tan 
feliz de la guerra Colombiana. Las battallas de Bombona y 
de Pichincha siendo los teatros mas gloriosos del Sur, y las 
capitulaciones de Pastos y de Quito los sucesos mas ventajosos, 
la República debe congratularse al haber conquistado á sus 
enemigos en la batalla, y al haber mostrado la mayor genero- 
sidad en sus tratados. Los habitantes del Sur son ahora de 
la grande y glorióla familia de Colombia; y no hay duda que 
los libertadores serán los ídolos á los que ofrecerán sus sacri- 
ficios. S. E. el Libertador se lisongea que los habitantes del 
Sur serán émulos con nosotros en gratitud, como lo somos en 
generosidad con sus opresores. Dios guarde á V. E. muchos 
años. 

(Firmado) J. G. Pjsrbz, 

Secretario-General de & £. 

Los siguientes son los términos de la capitula- 
ción : — 

Los Tenientes-Coroneles Don Pantaleon de 
Fierro, y Don Miguel Retamal, comisionados por 
el comandante-general de la 2da división Espa- 
ñola del Sur, el Coronel Don Basilio García, pre- 
sentaron los siguientes artículos de capitulación á 
S. E. el Libertador Presidente de Colombia ; que 
nombró al Coronel José Gabriel Pérez, y al Te- 
niente-coronel Vicente González, para concluir 
este tratado. 

Proposiciones. 

Articulo 1. Ningún individuo baxoel comandante-general 
de la 2 a * división del Sur sera perseguido» ni tampoco ninguno 
que haya pertenecido al exercito Colombiano, incluyendo los 
soldados y ciudadanos de las provincias baxo su mando, cuyos 
territorios se extienden desde Tulcan á Popayan, y á las costas 



ÓÓ1 

de Barbacoas. Los clérigos seculares y regulares quedarán 
exémptos de toda carga y responsabilidad. 

Concedido, sin ninguna restricción. 

Articulo 2. Los oficiales y soldados Españoles, y otros del 
pays, no podran ser forzados á tomar armas en Colombia con- 
tra sus inclinaciones, sin haber sido previamente invitados y 
avisados de ello. 

Concedido* — Este articulo debe ser entendido solo con res- 
pecto á los soldados Españoles, y á los de Pasto. 

Articulo S. Los oficiales y tropas Españolas que deseen 
ser conducidas al puerto mas cercano de España, serán pro- 
vistas de medios de transporte, pagando los gastos, 6 según 
mejor convenga. 

Concedido. — Si los oficiales y tropas Españolas se trans- 
portan inmediatamente á España, el Gobierno Español avan- 
zara el dinero ; pero si fuesen á los puertos Españoles Ameri- 
canos, 6 á los puertos neutros del America, entonces la Re- 
publica de Colombia pagara los gastos. 

Articulo 4. Los oficiales y soldados Españoles no serán 
insultados por ningún individuo de la República» pero serán 
respetados y protegidos por las leyes. Los gefes y oficiales (los 
emigrados incluidos) podran llevar y hacer uso de sus espadas, 
equipages, y propiedades. Si se quebrantase este articulo, 
las leyes y el pays de Colombia les asistirán, observando el 
tratado de Truxillo. 

Concedido. 

Articulo 5. Los Españoles (militares ó civiles) que deseen 
prestar juramento al Gobierno de Colombia, quedaran en 
posesión de sus empleos y propiedades. A pesar de. lo que 
queda expresado en el Articulo I o , se entenderá como inclu- 
yendo en él, y en los otros, los individuos concernidos en las 
guerrillas de Palia, y los que estén dentro de la linea del exer- 
cito de la República de Colombia, que dependen del coman- % 
dante-general de la 2 a * división Española del Sur ; y que no 
pueden ser acusados de ofensas, aunque sean de la mayor res- 
ponsabilidad. Y últimamente, S. E. el Presidente, como con- > 
quietador poseído de gran nobleza de alma, como en efecto 
sucede, usara á los prisioneros de guerra, á los ciudadanos, 6 á 

TOM. II. n n 



562 

los habitantes de Pasto y de su jurisdicción, con toda posible 
bondad* 
Concedido. 

Articulo 6. Que asi como las personas y propiedades de las 
tropas veteranos, y ciudadanos de Pasto son protegidos, aque- 
llos, y los que vivan allí, aunque no sean naturales del pays, 
no podran ser enlistados á ninguna época, pero serán consi- 
derados como hasta ahora, es decir como cívicos, sin tener que 
salir de su territorio. Que se concedan pasaportes á los emi- 
grados, para que puedan ir á juntarse con sus familias ; y con- 
siderando la pobreza de Pasto, y lo mucho que ha tarrido 
durante la guerra, quedara exémpto de todo cargo» 

Respuesta. — Los ciudadanos de Pasto, ya sean naturales 6 
domiciliados, serán tratados como los Colombianos mas favo- 
recidos, y tendrán todos los derechos de ciudadanos de la Re- 
publica; al mismo tiempo soportaran los pesos del Estado 
como los demás ciudadanos. S. £. dará á conocer sus bené- 
ficas intenciones á los habitantes de Pasto en una proclama 
particular, que sera obligatoria, y considerada como sagrada. 
Los emigrados obtendrán sus pasaportes para retirarse á sus 
casas. 

Articulo 7. Que no se cambiara en nada la Religión Cató- 
lica Apostólica Romana ; y sus ceremonias quedaran invio- 
lables. 

Concedido. — La República de Colombia, glorificándose 
estar baxo los auspicios de la sagrada religión de Jesús, no 
cometerá nunca la absurda impiedad de cambiarla. 

Articulo 8. £1 territorio baxo el comandante-general de la 
2 a » división del Sur, expresado en el Art. 1°, al quedar sujeto 
á la República de Colombia, las posesiones de los ciudadanos 
de Pasto, y de todo el territorio, serán protegidas, y quedaran 
siempre ilesas. 

Concedido. 

Articulo 9. Que si S. £• el Libertador Presidente juzgase 
á proposito ir á Pasto, es de esperar que obrara según su 
acostumbrada humanidad y consideración, al contemplar el 
estado miserable de la ciudad. 

Concedido. — & £. el Libertador promete tratar á la ciudad 



563 

de Pasto con la mayor benignidad, y no exigirá el mas ligero 
sacrificio para el servicio del exercito libertador* £1- comi- 
sario general pagara el exacto valor de quanto se necesite 
para la continuación de la marcha por el territorio de 
Pasto. 

Artículo 10. Que S. E. el Libertador habiéndose dignado 
prometer á Pasto, de- que gozara de las mismas prerogativas 
que la capital de la República, sancionara el establecimiento 
de la casa de la moneda, según se halla al presente. 

Respuesta. — S. £. el Libertador no estando investido del 
poder de decidir respecto al establecimiento de la casa déla 
moneda, que» es un privilegio que solo pertenece al Congreso 
General, los habitantes de Pasto pueden solicitar éste favor 
directamente de 61, ó por medio de sus' representantes. 

Articulo 11. Que la persona del üustrisimo Obispo de Po- 
payan, y la de los otros eclesiásticos forasteros, serán tratadas 
con las mismas prerogativas que se prometen á todos los ciu- 
dadanos de Pasto; respecto á sus dignidades* . 

Concedido.— -El Gobierno y pueblo de Colombia han res- 
petado siempre, eon la mas profunda veneración, ai ilustre 
Obispo y á todos los clérigos de la nación, como siendo los 
ministros del Todo Poderoso, y los legisladores de la morali- 
dad. 

A cuyos artículos hemos convenido en nombre de nuestros 
respectivos gefes. Este tratado sera ratificado dentro de 
48 horas por S. B. el Libertador Presidente de Colombia, y 
por el Comandante-General de la 2* 1 * división Española dei 
Sud, firmado dos de cada lado, en el quartel-general, Berrue- 
cos, á 6 de Junio de 1822, á las seis p. m. 

(Firmado) Pantalón Fierro, Miguel Ratamal. 

Jóse Gabriel Pérez, Vicente González. 
Quartel-general en Pasto, á 8 de Junio de 1822. 

Apruebo y ratifico el presente tratado, S. Bolívar. 

Por S. E. el Libertador, 

José Gabriel Pérez. 
Quartel-general, Divisiop de Pasto, & 8 de Junio* 

Ratifico y convengo á todo quanto aqui está Contenido. 

Basilio García. 



564 

Esta venia á ser la proclama de Bolívar á su 
entrada en Pasto. 

Colombianos !— Ahora todo vuestro delicioso pays está, 
libre. Las victorias de Bombona y de Pichincha han com- 
pletado el objeto de vuestro heroísmo. Desde las orillas del 
Orinoco hasta los Andes del Perú, el exercito libertador^ 
marchando en triunfo, ha cubierto con sus brazos protectores 
toda la extensión de Colombia. Solo una plaza resiste aun;, 
pero esa tiene que caer. 

Colombianos del Sur ! — La sangre de vuestros hermano* 
os ha redimido do los horrores de una guerra ; os ha abierto 
una puerta para que entréis á gozar de los sagrados derechos- 
de la libertad y de la igualdad. Las leyes Colombianas han 
consagrado la alianza de la' prerogativa social con los dere- 
chos de la naturaleza. La constitución de Colombia es el 
modelo de un gobierno representante, republicano, y pode- 
roso. Otro mejor es imposible hallar entre las instituciones 
políticas de este mundo, donde nada hay de perfecto. Re- 
gocijaos» pues, que pertenecéis á la grande familia, que ahora 
se reposa á la sombra de los laureles que ha ganado, y que 
nada la queda por desear sino ver acelerarse la marcha del 
tiempo, para desenrollar los principios de dicha que nuestra* 
leyes contienen. 

Colombianos I— Participad conmigo en el extremo gozo 
que siente mi corazón, y erigid altares en el vuestro al exer- 
cito libertador, que os ha dado gloria, paz, y libertad. 

S. Bolívar. 

QuarteUgeneral en Pasto, 6 8 de Junio de 1822, 
— 12° de la República. 

El 7 de este mes, el rápido y feliz suceso de las 
armas Colombianas fue interrumpido por una 
derrota que sostubo el Coronel Penango, que 
mandaba del lado de Coro, porlas tropas de Mo- 
rales. El mismo Coronel fue hecho prisionero, 



565 

•.y sus tropas sufrieron mucho. Sin embargo, 
esta victoria no tubo ningunas malas conseqüen- 
cias para los independientes, pues los Españoles 
no hicieron ninguna otra tentativa. 

Al siguiente mes, Morales se embarcó con sus 
tropas á bordo de la fragata Ligera, del buque 
de guerra Hercules, y de nueve transportes, y se 
hizo á la vela para Puerto Cabello, adonde llegó 
poco después. El estado miserable del pays al 
rededor de Coro, y la dificultad de procurarse 
provisiones, le obligaron á adoptar esta medida. 

El 3 de Agosto, este general, activo y empren- 
dedor, marchó á la cabeza de 2000 hombres de 
Puerto Cabello contra Valencia y Caracas. El 
General Paez, que se habia retirado á los altos de 
Birgirama con la mayor parte de sus tropas, á 
causa de lo mal sano del pays cerca de Puerto 
Cabello, se encontró con él. Libraron combate ; 
Morales y sus tropas fueron completamente der- 
rotadas, y pocas escaparon. 

El 5 una partida de realistas, 400 en numero, 
desembarcó en Ocumare. Se encontró con una 
partida republicana, y después de un combate 
muy reñido, que duró varias horas, los realistas, 
flespues de perder 200 hombres, se entregaron á 
las armas victoriosas de Colombia. 

Puerto Cabello es la única plaza que queda en 
manos de los Españoles, y según los ultimas noti- 
cias, Bolívar, habiendo terminado dichosamente 
la guerra del Sur, marchaba á tomar sobre si el 
mando del exercito empleado en la reducción de 



566 

aquella importante fortaleza. Su captura inme- 
diata se anticipa aun mas, por la noticia de que 
la marina Colombiana se ha aumentado de dos 
navios de guerra, y por la esperanza de que muy 
pronto recibirán otros. 



En esta lucha los Americanos del Sud tienen 
que haber mostrado perseverancia, firmeza, y 
valor, de otra suerte no hubieran nunca podido 
batir á Morillo quando desembarcó en 1815o 1816, 
con 10,000 veteranos de la Península, con todos 
los fuertes en su poder, y quando los patriotas no 
poseían literalmente sino los montes del Orinoco. 

Las tropas del pays han combatido siempre sin 
paga, y á veces han entrado en batalla con gar- 
rotes contra las bayoneta de Morillo. Quando 
este desembarcó con 10,000 hombres, Bolívar no 
tenia en todo su exercito 1000 fusiles, ni quiza 
1000 duros en su tesoro. 

. Todo esto no podía haber sido executado sin 
alguna de aquellas qualidades, que en los otros 
payses consideran como siendo las que ennoblecen 
al carácter del hombre, aunque su posesión ha 
sido tan poco permitida á los Americanos del Sur. 

Los Colombianos y su causa se han visto ex- 
puestos á toda especie de calumnia de las Islas 
adyacentes. La razón es obvia: si logran su 
independencia, el comercio indirecto con las islas 
cesaría, y naturalmente se adoptaría el trato directo 
con Inglaterra. — En compensación por su hostili- 



567 

dad, el Gobierno Colombiano ha decretado, que 
todos los géneros que vayan directamente de Eu- 
ropa, pagaran menos derechos que los de las Islas 
adyacentes. 

Si, entre los ignorantes de Colombia, ha ha- 
bido algunos que envidien el socorro extrangero 
que les ha sido enviado, ¿acaso son los únicos 
hombres en el mundo que estén agitados por 
la envidia ? ¿ Acaso se puede efectuar una revo- 
lución semejante, sin excitar ninguna de aquellas 
pasioncillas é infirmidades que afligen á la natur- 
aleza humana, en mayor ó menor grado, según el 
estado de civilización al que hayan llegado ^ 

Los amigos de la independencia se regocijaran 
al ver no muy distante el termino de la guerra 
sanguinaria, que por tantos años ha desolado estos 
hermosos payses. La moderación y el patriotismo 
desinteresado que han manifestado constante- 
mente los gefes, no les debe hacer temer que la 
discordia intestina venga á desperdiciar las ac- 
ciones heroicas que han executado ; y no duda- 
mos que sus esfuerzos serán completamente co- 
ronados de gloria, al ver el espíritu liberal que 
actúa al Gobierno, y el ardiente deseo que mani- 
fiesta para adelantar, por quantos medios están 
en su poder, la dicha y prosperidad del pueblo 
que está baxo su dirección. 



568 



Estos son los diferentes ramos de rentas en Co- 
lombia :— 

Derechos de importación, de 5 á 25 p. c. sobre 
el valor de géneros importados, establecidos por 
un decreto del Congreso. 

Derechos de exportación, 10 p. c. sobre todo 
el producto extraído. 

Un derecho de 15 duros por cabeza de todo el 
ganado vacuno y de caballerías exportada. 

£1 monopolio de la venta del tabaco. Todo el 
tabaco que creze en Colombia tiene que ser estan- 
cado, y el gobierno lo vende á una ganancia de 
100 p. c. 

Un derecho de alcabala dé 8 p. c. sobre todo el 
producto que se vende. Este derecho le pagan 
los labradores. 

Un derecho de alcabala de 8 p. c. sobre todas 
las mercancías que envían de una ciudad á otra, 
para venderlas por menor. 

Un tanto p, c. sobre el producto de las minas ; 
pero como no se labran aun ó muy poco, este 
ramo de reptas, no debemos ahora contar mucho 
con él. 

Seria inútil tratar de valuar lo que producen 
estos varios ramos de rentas. Colombia, teniendo 
ahora un Gobierno Representativo, informara al 
publico de todas estas cosas clara y periódica-» 
mente. 



569 

La siguiente Memoria dá una relación favorable 
del estado politico de una porción muy impor- 
tante de Colombia. 

Los Encargados de la Secretaria-General del De- 
partamento de Cundinamarca, presentan á S. E. 
el General F. de P. Santander, Vicepresi- 
dente del mismo Departamento, la Memoria 
correspondiente al año de 1820. 

DE ORDEN SUPERIOR. 

memoria correspondiente a los ramos de 

guerra y hacienda. 

Excelentísimo Señor, 

Quando el exceso de la opresión ha llenado la 
medida de los crímenes del opresor, brillan las 
virtudes del pueblo que lucha por su libertad. 
Saliendo el hombre de la degradación, conoce su 
dignidad, su poder, y halla en el fondo de su 
corazón un valor de que no tenia idea ; entonces 
hace el sacrificio absoluto de sus haberes, y se 
consagra sin reserva á la felicidad de su patria. 
El magistrado, que en tales circunstancias gobier- 
na un pueblo, se encuentra en la mejor actitud 
para conquistarle su libertad, y para defenderle 
del tirano que pretenda reducirle á sus antiguas 
cadenas. Baxo este punto de vista, no admiraron 
los esfuerzos y sacrificios que Cundinamarca ha 
hecho por su independencia en este año, á hom- 
bres que han sido inflamados alguna vez con 
esta sagrada llama, que alimentada por la natura- 



570 

leza, eo vano emplea el despotismo sus conatos 
para extinguirla ; asombraran si á los esclavos, ins- 
trumentos ó adoradores viles . de la tiranía, para 
quienes la degradación, y el anonadamiento de 
su ser es un deber del hombre en sociedad. Los 
sacrificios, sin embargo, y los votos de los pueblos, 
se inutilizan, se disipan, y desaparecen, si el en- 
cargado de los negocios públicos, si el que gira y 
dirige la maquina del gobierno, no pone en movi- 
miento con acierto, y hace de los medios el uso 
que conviene, para llenar en lo posible los deseos 
de los pueblos, y para la mejor execucion de la 
empresa. Es pues sin duda satisfactorio á V. E. 
presentar al mundo una idea de los esfuerzos que 
han hecho las provincias de Cundinamarca, y dar 
cuenta á ellas y al gobierno de la conducta de V. 
E. y su manejo, de las operaciones que se han 
executado, y de los efectos que han producido los 
sacrificios de la nación y las providencias de 
V. E. 

En menos de quatro meses desaparecieron de 
Bogotá, Tunja, Socorro, Pamplona, Mariquita, 
Antioquig, Choco, Neyva, y Popayan, los agentes 
de la tiranía, que oprimían á estas provincias. 
Donde se presentó un soldado de Boyaca, se res- 
tituyó la libertad, y los vencedores hacían brillar 
un nuevo dia en esta extensión de territorio, á la 
manera que el sol va disipando las tinieblas á 
medida que su luz se dilata por el globo. Entre- 
tanto el gobierno se ocupaba en crearlo todo. 
Los primeros elementos de la guerra demandaron 
sus preferentes providencias ; fabricas de nitros y 



571 

pplyora ; adquisición de estaños» plomos, y cobres.; 
¿creación de. cuerpos de infantería y caballería ; 
reglamentos para su conservación y remplazo; 
providencias para evitar el abuso y desorden de 
las tropas que debían transitar por las provincias ; 
reculos para ocurrir á los exercitos ; medidas de 
economía» y de mejor inversión de las rentas pu- 
blicas ; ! decretos fuertes contra la tnalaversacion ; 
creación de una esquadrilla en el Magdalena; 
fortificación de los puntos que lo exigían en ra- 
?on de las circunstancias ; arreglo en los cuerpos 
de milicias ; establecimiento de academias, y todas 
aquellas medidas de que se ha dado cuenta en la 
memoria del año anterior, fueron la ocupación de 
Y. E. en losquatro últimos meses, y primeros de 
esta nueva época. 

Las provincias, libertadas por las divisiones que 
destacadas del ejercito libertador, habían llevado 
el espanto y el terror al corazón de los enemigos» 
do estaban armadas competentemente para con- 
servar su libertad, y oponerse á los esfuerzos, que 
en su desesperación debian hacer para subyu- 
garlas de nueVo. La extraordinaria actividad 
del jExmo. Señor Libertador había levantado dos 
«exercitos en pocos días ; pero el primero al mando 
del B°. General Soublette había marchado al 
Apure, y el seguido fue á cubrir el norte de 
Cundinamarca, amenazado por el General La 
Torre. Mas de 4000 reclutas se habían reunido, 
y seguían á Venezuela en diferentes partidas ; 
700 se instruían en esta capital para el batallón 
granaderos de la guardia, que marchó bien pronto 



572 

á reforzar el ezercito del norte, armado con los 
fusiles reparados en esta maestranza. El batallón 
Albton, formado y organizado en Tunja, estaba por 
Enero completo en su fuerza. El batallón Varga* 
fue organizado en el Socorro, con el quadro de 
veteranos que salió de esta capital, y una com- 
pañía que existía en Girón. En Antioquia se 
completaba un batallón, á tiempo que su coman- 
dante-general recibió orden de formar otro. Dos 
batallones ocupaban á Cauca y Popayan. En 
Neyva, á mas de un cuerpo fuerte de caballería 
se formaba otro de infantería ; en Honda se crea- 
ba el batallón del Alta-Magdalena ; el gobernador 
del Choco tubo orden de levantar un batallón, y 
en esta capital se adelantaba con regularidad el 
esquadron de húsares : se compraban y reunían 
buenos caballos para este cuerpo, y para la caba- 
llería del exercito del norte, con el objeto de tener 
remontas útiles, y evitar á los pueblos repentinos 
y violentos despojos de sus caballerías, que debían 
serles dolorosos. 

Esta fuerza habría bastado á la defensa de las 

* 

provincias libertadas, si no se hubiera hallado 
desarmado. No teníamos abundancia sino de 
armas blancas, y de resolución para sacrificarlo 
todo á* la causa publica. La debilidad se veía en 
todos los puntos ; y entretanto llegaban las armas, 
para cuya adquisición se habían enviado sumas 
considerables, parecían expuestas las provincias á 
ser presa de un invador activo, emprendedor, y 
obstinado. Evacuado Popayan por Calzada, en 
fuerza de los repetidos triunfos que sobre él 



573 

obtubieron las reuniones mal armadas de patriotas 
del Cauca, había sido ocupado en 21 de Octubre 
por las tropas de la República. Antes de Enero 
se anunciaba que reforzado el enemigo con tropas» 
dinero, y armas, remetidas por el Presidente de 
Quito, y con las que el habia recluitado protegido 
por el Obispo Ximenez, volvia sobre Popayan ; 
pero nada se sabia positivamente. En Antio- 
quia una compañía habia castigado el temerario 
orgullo de su Ex-Gobernador Tolrá, que la inva- 
dió por Zaragoza. En Ocaña se organizaba una 
columna enemiga para reforzar la división del 
General La Torre, ó amagar á la provincia de 
Pamplona por la parte de Cácota ; y en Mompox 
se equipaba una expedición contra Honda. Tal 
era la situación del departamento ; pero se veía 
como dé lejos una nube densa, que obscurecía el 
horizonte de las provincias, y que anunciaba la 
tempestad que cercaba á Cundinamarca. 

El Exmo. Libertador en el Congreso de Vene- 
zuela, ocupado entre otras cosas de la creación 
de la República de Colombia, distaba mucho de 
estas provincias. El exercito del norte, que 
había perdido al B°. General Anzuategui, no habia 
podido obtener una victoria sobre la división de 
La Torre, que evitaba cuidadosamente todo en- 
cuentro y combate, y apenas habia ocupado los 
pueblos de la Grita y Bayladores á principios de 
Enero, haciendo replegar á La Torre hacia Me- 
rida. Alejados los enemigos, el Coronel Salón, 
que mandaba nuestro exercito, remitió 600 hom- 



574 

bres por la montaña de S n Camilo ál exercito de 
Apure, y quedó el del norte en estado de no 
poder ser disminuida su fuerza sin exponer aquella 
frontera, y sin riesgo de que volviendo La Torre 
sobre él, ó lo ¿atiese, ó lo obligase á evacuar el 
pays, dexando abandonados al enemigo pueblos á 
quienes habia costado caro su libertad. 

Fue en estas circunstancias que se vio Cundi- 
namarca atacada á la vez por seis direcciones. 
Una partida de la columna de Ocañá, invadiendo 
la provincia de Pamplona, se habia acercado á 
Cácota de Surátá; 700 hombres en 11 buques de 
guerra, atacaban la provincia de Mariquita, diri- 
giéndose á la Angostura de Nare ; 500, al mando 
de Warleta, amenazaban á Antioquia, y se Jison- 
geaban reconquistarían esta rica provincia ; una 
flotilla habia penetrado por el Atrató con el objeto 
de apoderarse del Choco; Calzada, reforzado 
efectivamente, como antes se habia anunciado, 
marchaba sobre Popayan don 2000 hombres de 
toda arma, y V. E. entretanto no podía disponer 
sino de cuerpos desarmados. Acontecimientos 
imprevistos habian entorpecido la remisión de 
fusiles de Guayana, y no habia esperanza de que 
llegasen oportunamente ; y no pudiendo reforzar- 
se los puntos débiles, parecía difícil no dolo disi- 
par la tempestad, pero aun contener ó dilatar su 
extrago. Reunir en un solo punto las armas que 
tenían nuestras divisiones en diferentes partes, 
habría sido franquear muchas puertas sil enemigo 
para acercarse á la capital. La entereza, la acti- 



575 

vidad, la energía, únicas armas de que podía dis- 
poner el gefe del departamento ; el entusiasmo, ' 
el valor, la resolución, la desesperación misma, 
recursos que prestaban los pueblos, harían que 
venciendo en una ó algunas provincias, se dismi- 
nuyesen las atenciones, y siendo menores los pe* 
ligros, se tendrían á la mano otros recursos, y 
podrían tomarse otras medidas. 

Valor, actividad, y energía extraordinaria, fue- 
ron los objetos y la regla que V. E. les presentó 
á todas las provincias amenazadas. En la dificul- 
tad de auxiliar la expedición del Sur, el coman- 
dante-general de Popayan debió evacuar esta 
ciudad, posición anti-militar, que ofrecía pocos 
recursos, y ningunas ventajas, y retirándose al 
Cauca, debía, á favor del terreno, y del entusiasmo 
de sus habitantes, hacer una vigorosa y obstinada 
defensa. El comandante-general había tomado 
sus medidas ; pero el dia de emprender la retirada, 
fue atacado en las calles de la ciudad : 400 fusiles, 
y la mayor parte de lá columna que la defendía, 
fueron presa del enemigo, que no debió este 
triunfo ni al valor, ni á la pericia militar, ni á la su* 
periorídad de sus fuerzas, sino á circunstancias á 
que no es mi objeto con traerme. 

Este aciago acontecimiento apuró mas la críti- 
ca situación de Cundinamarca. Ocupado Po- 
payan, era consiguiente la invasión del Valle del 
Cauca, y podía extenderse hasta la provincia de 
Ney va* Subyugado el primero, estaba en la elec- 
ción del enemigo combinar sus operaciones con 



576 

Warleta, para ocupar á Antioquia, invadir á Ney- 
ba, y formar una linea de operaciones desde el 
Quartel-general de Morillo por toda la costa de 
Cartagena, hasta las inmediaciones de esta capi- 
tal. 
En estas circunstancias se enviaron á Honda 

É 

quantos auxilios podían prestarse : la artillería 
necesaria para las fortificaciones de Nare, y para 
los buques ; municiones, pertrechos, vestuarios, 
dinero, vivieres ; se repitieron ordenes para la 
construcción de buques con la mas grande activi- 
dad ; se enviaron oficiales á fortificar regular- 
mente la Angostura de Carare, otros á montar 
los buques, otros á dirigir y mandar la tropa y 
la esquadrilla ; descargando de este cuidado al 
Gobernador Montilla, ocupado de mil importan- 
tes atenciones. Este debia baxar á la Angostura 
á activar el equipamento de la flotilla, su arreglo, 
y partida, embarcando quanta buena tropa pudiera 
reunirse, y disponiendo el ataque 6 defensa, se- 
gún fuesen favorables las circunstancias, y siem- 
pre contrayéndose á frustrar la combinación que 
debia existir naturalmente entre las fuerzas su- 
tiles y la columna de Warleta. 

El resultado dte estas medidas fue el brillante 
suceso del 23 de Enero en el Peñón de Barba- 
coas. Destruida la flotilla al mando de Barrada, 
la República adquirió 500 fusiles que eran condu- 
cidos con el objeto de armar á los de Antioquia ; 
tomada que fuese aquella provincia, venir á Hon- 
da, y de alli .á esta capital. Desconcertada la 



577 

combinación, la actividad y la energía se redo- 
blaron ; 300 fusiles se enviaron en el momento 
á Antioquia, con las municiones, pertrechos, y 
quantos auxilios podia V. E. franquear por en- 
tonces. Y si no hubiera sido necesario retirar el 
esquadron de guias, y dirigirlo al sur, el Magda- 
lena había quedado libre desde este brillante 
acontecimiento. 

Mientras las armas de la República triunfaban 
en el Magdalena, Calzada asesinaba á los oficiales 
prisioneros, y desolaba el Cauca. Caly, despre- 
ciando las fuerzas enemigas, se atrevió á soste- 
nerse con solo 40 fusileros y 500 hombres de caba- 
llería. Calzada respeto por muchos días su reso- 
lución y actitud ; pero Caly al fin fue ocupada, 
retirándose sus defensores hacia las provincias del 
Choco. 

A tiempo que se ordenaba la persecución del 
enemigo por el Magdalena, que la esquadrilla se 
dirigía sobre Mompox, y se armaban los batal- 
lones organizados en Antioquia, poniéndose esta 
provincia en un verdadero estado de defensa, no 
solo para rechazar la invasión de Warleta, é im- 
poner respeto al enemigo, sino también, con el 
objeto de que pudiese auxiliar al Cauca por el 
camino que conduce á Anserma, se tomaron me- 
didas para proteger y socorrer la numerosa emi- 
gración, que, huyendo de la ferocidad de Calzada, 
atravesaba los Andes por Quindió y Barragan,; y 
providencias las mas executivas se dictaban para 
auxiliar el Cauca, y arrojar los enemigos de la 

TOM. II. o o 



578 

provincia. Un gobernador activo, el Coronel 
Concha, fue enviado á que reuniese los dispersos 
en Ybagué, y defendiese, si aun era tiempo, loa 
puntos no ocupados : se le remitieron algunos 
fusiles del armamento tomado al enemigo en Bar- 
bacoas, municiones, dinero, y un numero consi- 
derable de armas blancas. Se previno á este gefe 
la formación de dos batallones con los dispersos 
de los de Cazadores de Cundinamarca y Cauca, 
y con los emigrados útiles para llevar las armas : 
que publicase la resolución del Gobierno de tras- 
ladar al Cauca la capital de la provincia, cuyo 
honor obtendría la ciudad que mas se distinguiese 
por sus servicios, y por la co-operacion en la des- 
. truccion del enemigo : que ofreciese, por medio 
de bandos y á nombre del Gobierno, la libertad á 
los esclavos emigrados que se alistasen en el exer- 
cito por tres arios, salvo el derecho al propietario 
contra el tesoro-nacional. Importaba mucho la 
libertad del Cauca, para poder recibir por la 
Buenaventura el armamento que debia conducir 
el comisionado Teniente-Coronel Muñoz, des- 
pachado á Chile desde Enero con el objeto de 
comprar 3000 fusiles, y otros artículos de guerra, 
pues aunque podían recibirse en la costa del Cho- 
co, se tocaban grandes dificultades para su trans- 
porte por tierra. 

No era entretanto descuidada la provincia de 
Neyba. En 1 de Febrero se remitieron á su 
Gobernador Caycedo algunos fusiles» y las muni- 
ciones correspondientes, para que poniéndolas á 



579 

disposición del Comandante Garría, cubriese esté 
los caminos que conducen á la Plata. Al Coro* 
nel Rodríguez se encargó el alistamiento, organi- 
zación, y mando de los cuerpos de caballería. 
El 27 del mismo mes se enviaron mas municiones, 
armas, y los artículos necesarios para el batallón 
de la provincia ; se publicó la ley marcial por or- 
den de V. E. comprensiba solo á su territorio ; y 
se puso á toda la provincia en actitud militar. 
V. £. les anunció que marcharían los batallones 
Albion, Vargas, los Guias de Apure, y V. E. 
mismo, si tenia el enemigo la osadía de atravesar 
los Andes. Si Calzada se hubiese atrevido á in- 
vadir el valle de Neyba, allí favorecidos nosotros 
del terreno plano, de la decisión, valor, y entu- 
siasmo de sus habitantes, habría sido absoluta- 
mente destruido el enemigo : su exercito dismi- 
nuido en el paso de los Andes, habría sufrido una 
total destrucción ; y tomada su espalda por los 
Gobernadores de Popayan, Choco, y Antioquia, 
no habría quedado retirada á los restos que hu- 
bieran podido escapar. V. E. trazo el plan, y 
dio las ordenes convenientes para el caso. 

Providencias no menos activas se tomaban para 
auxiliar la provincia del Choco, aunque tan dis- 
tante para recibir oportunamente los recursos 
convenientes. Con anticipación se habían remi- 
tido municiones y otros artículos de guerra. La 
columna que por el Atrato atacó á esta provincia 
fue casi destruida el 19 de Enero ; y en el Atrato 
como en el Magdalena recibieron los conquista- 



580 

dores del pais lecciones de lo que pueden los 
pueblos resueltos á defenderse, y de lo que es 
capaz un Gobierno enérgico y activo, Al mismo 
tiempo el Comandante de la fragata los Andes» 
buque nacional de Chile, ocupando algunos puer- 
tos de la costa del sur, hacia triunfar en ella las 
armas de la libertad. 

Como á tiempo que fue invadida la provincia 
de Antioquia, su Gobernador Córdoba se hallaba 
enfermo, V. E. tomó la medida de enviar inme- 
diatamente un joven de actividad, energía, y ex- 
perimentado valor, que tomase el mando. Mar- 
chó, y á su arribo á Antioquia encontró á Cór- 
doba restablecido, y al frente de las tropas reuni- 
das en las llanuras de Barbosa. El enemigo, que 
solo habia amagado por Zaragoza para atacar de 
firme por Caceres, se dirigió al pueblo del Yaru- 
mal. £1 11 y 12 de Febrero fueron batidas dos 
partidas, y esta sola operación, con el conocimien- 
to, tal vez, de haberse destruido la combinación 
acordada con las fuerzas de la esquadrilla, lo ob- 
ligaron á abandonar el pueblo, y emprender una 
vergonzosa retirada. 

A fines de Febrero las atenciones del Gobierno 
eran menores, y casi ningunos sus cuidados. La 
tempestad se disipaba en menos tiempo que aquel 
en que habia sido formada : el horizonte se iba 
despejando, y el suceso de Calzada no era ya, 
sino un triunfo efímero, insignificante á la Re- 
publica, y de ninguna ventaja al enemigo. En- 
tró, sin embargo, en el calculo de V. E. que podía 



581 



ó formarse otra combinación entre Cal- 
zada, que ocupaba ó Cartago, aunque molestado 
por diferentes partidas en el valle, y Warleta, que 
aun no babia abandonado las inmediaciones de 
Antioquia. Para desconcertarla, se dictaron or- 
denes eficaces : mas armas, y mas municiones, y 
mas auxilios de toda especie, se enviaron á Neyba, 
Ybagué, Antioquia, y al Magdalena. £1 Coman- 
dante García debía penetrar por Guanacas, ó el 
camino de tierra adentro á Popayan ó Calote ; 
él Coronel Concha por Quindió á Cartago ; parte 
de las tropas de Antioquia defender el estrecho 
de Bufó en el Cauca*; y la esquadrilla hacer in- 
cursiones en el distrito de Ocaña, Isla de Mora- 
les, inmediaciones de Mompox, sin compromet- 
erse en encuentros desiguales, y obrando siempre 
con grande circunspección, atendido á que para 
reforzar á Antioquia había sido debilitada su 
fuerza con la separación del esquadron de Guias 
de la Guardia, que tanta parte tuvo en el suceso 
de Barbacoas ; debía sin embargo ponerse en 
comunicación y contacto con la expedición del 
Coronel Carmona hacia Ocaña, co-operar con esa 
división en los términos que le indicase su gefe, 
y comunicarle los movimientos que por el rio hi- 
ciese el enemigo con sus fuerzas sutiles. Calzada 
se lisongeaba desde Popayan con la idea de sub- 
yugar al Cauca, y reconquistar el rey no ; y el 
cobarde se ve obligado á evacuar el valle al solo 
amago de avanzarse tropas por Guanacas y Quin- 
dió : tiembla al aspecto de pequeñas partidas, y 



¿82 

se extremece al ruido que se percibe á ta inmedia* 
cion de los bosques agitados por el vienta Er- 
guido con el brillo aparente de up inútil suceso, 
le embaraza la presencia de un peligro quimérico. 
No contaba él, sin duda, con la unión, la firmeza, 
el valor, la constancia extraordinaria de los pue- 
blos. V. E. vio á ios de este valle redoblar sus 
esfuerzos según las exigencias, y arrancar triun- 
fos á una fortuna tantas veces adversa* V. E. ha 
visto á los de Antioquia imperturbables en medio 
de los riesgos inminentes, esperar las ordenes del 
Gobierno, y precipitarse después para oponerse 
en masa á los ataques del invasor. 

En virtud de estas disposiciones, el comandante 
del batallón de Neyba batió en Lame una colum- 
na enemiga de cien hombres, que persiguió hasta 
Pitayó : otra columna organizada en Ybagué 
ocupó á Cartago sin oposición el 22 de Marzo, 
baxo la dirección del Teniente-Coronel Mur- 
gueytio ; y en esta fecha nuestra esquadriila se 
hallaba en el puerto nacional de Ocaña, en co- 
municación con el Coronel Carmona, que desde 
el 10 había ocupado la ciudad con ordenes di- 
rectas de S. E. el Libertador. 

Warleta, sea que conociese la temeridad de su 
empresa, ó que tuviese noticia del desgraciado 
suceso de Barrada, y de la expedición de Ocaña» 
baxó á Mompox, y dividió su fuerza, reforzando 
la esquadriila que se hallaba en el Banco, y cu- 
briendo á Tamalameque y Chiriguana, con el ob- 
jeto de entorpecer las operaciones del Coronel 



583 

Carmona. No teniendo que temer Antioquia ni 
á Warleta ni á las fuerzas de Popayan, los Guias 
y Albion qué estaban marchando en auxilio de 
aquella provincia, recibieron contra-orden. Va- 
riadas en un todo las circunstancias, juzgó el 
Gobierno era llegado el caso de obrar sobre 
Mompox desde Antioquia, no solo para amagar 
y divertir al enemigo por su flanco y espalda, 
para impedirle obrar ofensivamente con su esqua- 
drilla, ó con su columna de Chiriguana; sino 
para que se ocupase á Mompox en una favorable 
oportunidad. £1 Teniente-Coronel Cordova fue 
encargado de estas operaciones, dexando el manda 
de la provincia al Teniente-Coronel Ricaurte. 

A tiempo que se extendía rápidamente el ter- 
ritorio libertado, que se anonadaban los esfuerzos 
del enemigo, y que triunfaban por todas partes 
las armas de la República, se presentó segunda 
vez en el departamento el Exmo. Señor Liberta- 
dor. ^ El B. General Valdes conducía desde el 
oriente de Venezuela una fuerte y respetable di- 
visión. Acantonada esta en Sogamozo, el Gene- 
ral Valdes fue encargado de la dirección y mando 
del exercito del sur, reunido ya la mayor parte en 
Neyba á las ordenes del Señor Coronel Mires, y 
consistente en tres batallones de infantería, y un 
buen cuerpo de caballería, á que se debían reunir 
las fuerzas que obraban en el Cauca: muni- 
ciones, artillería, pertrechos, vestuarios, armeros, 
caxa de armería, botiquines, cirujanos, practi- 
cantes, dinero, y quanto era necesario para'equi- 



584 



par este exercito, había remitido V. E. ; y por ulti- 
mo le remitió el armamento, que conduxo el mis- 
mo General Valdes. Auxilios de igual natura- 
leza se habían enviado á la división de Cartago. 
Si no se comprehende como, en que tiempo, y 
con que recursos, se arrojan los enemigos de Cá- 
cota, se vence en el Magdalena, en el Cauca, en 
Antioquia, en Lame, en el A trato; como una 
columna del Choco viene á la Buenaventura en 
auxilio de la provincia del Cauca ; otra marcha 
desde Antioquia hacia Mompox ; otra ocupa las 
ciudades de Anserraa y de Cartago ; la esqua- 
drilla se encuentra en aptitud de atacar al ene- 
migo en sus posiciones, vencerlo y destruirlo; 
como quedan, sin embargo, armadas y en estado 
de defensa las provincias ;— menos podra compre- 
henderse como al mismo tiempo ha podido form- 
arse, en medio de tantas atenciones, un exercito 
respetable destinado & llevar la libertad á los 
pueblos del departamento de Quito, quedando, 
sin embargo, eQ esta capital el nuevo batallón de 
Bogotá constante de mas de mil hombres. Quando 
la opinión y la voluntad de los pueblos es una ; 
quando prefieren dexar de existir á ser esclavos ; 
quando de ellos no se encuentra un ciudadano 
que desee á los tiranos ; quando la unanimidad 
decide, que la subyugación es el ultimo de los 
males ; y quando á proporción templados los re* 
sortes de la maquina política, gira con rapidez, 
y obra con actividad, — nada debe ser extraordi* 
nario. 



585 

' Las activas providencias de V. E«, sostenidas y 
executidas con entusiasmo por los pueblos, pro- 
ducían estos grandes efectos, estos adelantamien- 
tos casi inconceribles de los que debían esperarse 
ventajosos resultados, que podían solo medirse 
por la energía, por el movimiento de impulsión, 
que deban las operaciones del Gobierno, y por 
los esfuerzos, unión y constancia, de los pueblos. 
En medio de los grandes sacrificios, que hacían 
las provincias del Chocó, Antioquia, Fopayan y 
Mariquita, se les exigieron 3500 esclavos, que 
dexarian de serlo desde que hubiesen servido 
en los exercitos de la República por tres años, 
conforme al decreto de S. E. el Libertador. Asi 
se iba á ver al esclavo combatir á la vez por su 
libertad civil y política, y concillarse la dificul- 
tad de conceder de hecho la libertad á los escla- 
vos declarada ya de derecho, dándola al tiempo, 
y por servicios hechos á lá República, de que iban 
á ser ciudadanos* 

Mientras la provincia de Antioquia se despren- 
día generosamente del contingente de esclavos 
que se le señalo, las de Mariquita y Neyba daban 
ochocientos soldados robustos para el exercito 
reunido en Cúcuta. La primera, y la de Bogotá, 
remitían alli mismo un numero considerable de 
acémilas, la mayor parte donadas voluntariamente. 

A este tiempo el pretendido reconquistador del 
reyno, que evacúa las ciudades del valle, ig- 
norando absolutamente nuestro estado, necesita 
enviar una columna de trecientos hombres, que 



586 

atraviese los Andes para tomar noticias del in- 
terior. £1 General Valdes aun no se hallaba al 
frente del exercito ; pero su segundo» el Coronel 
Mires, dio á la columna enemiga en La Plata, en 
vez de las noticias que venían á indagar, las que 
debían prometerse del valor y arrojo de soldados 
que combaten por su patria. Puesto en movi- 
miento el exercito libertador del sur, una pequeña 
parte de él, en Pitayó, destrozo el 6 de Junio las 
mejores tropas de una división, que no babia 
obtenido otras ventajas que las del asesinato, la 
rapiña, la desolación de los pueblos, que había 
ocupado por algunos días. Calzada fue el ene- 
migo, que en la simultanea invasión del departa- 
mento fue mas tarde escarmentado, porque asi lo 
exigieron las circunstancias. Derrotada la parte 
principal del enemigo en Pitayó, Calzada conservó 
una columna en las inmediaciones de Popayan : 
nuestro exercito excesivamente fatigado en el 
paso de los Andes, cansadas las caballerías, y des* 
provisto de bagages, se dirigió por disposición del 
General Valdes á Caloto, con el objeto de reunirse 
á las tropas que estaban operando en el valle, y 
proveerse de los recursos que le faltaban, no solo 
para acabar de destruir al enemigo, sino para se- 
guir á Pasto, atravesando un territorio decidida- 
mente contrario á nuestra causa, y por donde ni 
podía adquirir los medios que le faltaban, ni podia 
recibir los que poco á poco se le remitiesen del 
Cauca y Popayan. Esta ciudad fue ocupada al 
fin el 15 de Julio ; y en 16 informó al Gobierno el 



¿37 

General que no creía conveniente aun continuar 
sus operaciones hacia Pasto, sin tener todos los 
medios que le faltaban: el exercito no estaba 
enteramente armado, y el Gobierno usó siempre 
en su dirección de la circunspección y prudencia, 
que eran tan necesarias para no exponerlo á un 
desastre difícil de reparar por lo pronto, y mucho 
menos en circunstancias en que se esperaba ad- 
quirir todos los elementos indispensables, y en 
que S. £. el Libertador Presidente había orde- 
nado á V. E. que no se comprometiesen aquellas 
fuerzas en operaciones dudosas y de peligro cono- 
cido- 
Vista por los informes del General la imposibi- 
lidad de avanzar mas adelante de Popayan, V. E. 
le hizo entender el peligro que corria el exercito 
estacionado en una ciudad, que siempre había 
estado expuesta á sorpresas, en donde se acababa 
de executar la de 24 de Enero con buen suceso 
para el enemigo, y en donde la opinión del pueblo 
en lo general no era decidida por la causa publica» 
Ademas el General había lamentador ya de. la 
deserción que experimentaba, y de las dificultades 
con que le llegaban las provisiones ; y estos infor- 
mes, con la idea de que en el Valle de Cauca po- 
drían remplazarse los cuerpos, reorganizarse, sub- 
sistir cómodamente, y sobre todo situarse con 
seguridad fuera de todo peligro de ser sorprendi- 
dos y dispersados, dictaron á V. E. la orden de 29 
de Julio para evacuar á Popayan, dexando solo 
en la ciudad un pequeño cuerpo de observación. 



588 

V. E. observó todo lo que le dictaba la razón, la 
experiencia, y la circunspección ; y sin embargo, 
dexó al general la libertad de no evacuar la 
ciudad, siempre que salvase las dificultades que 
le presentaba. El general halló prudentes Jas 
observaciones de V. E. y se resolvió á salir de 
Popayan, y situarse en el Valle de Cauca á re- 
organizar el exercito, disciplinarlo y estar prepa- 
rado á moverse hacia Pasto en tiempo oportuno. 
El Libertador Presidente fue impuesto de estas 
providencias, y manifestó á V. E. su aprobación, 
como muy conformes á sus miras, y plan general 
de campaña. 

Para ayudar á los pueblos del Cauca á proveer 
de subsistencia al exercito, V. E. ordenó al Go- 
bernador de Neyba hiciese freqüentes remisiones 
de víveres á aquella provincia, remitió 500 arrobas 
de sal de las salinas de Zipaguirá, y puso en Neyba 
4000 pesos á disposición del Gobernador Concha, 
para comprar ganados, y otros artículos para la 
subsistencia de las tropas. A la comisaria del 
exercito se hicieron otras remisiones de dinero de 
las caxas de esta capital ; y al Pascua, se le si- 
guieron enviando partidas de municiones, según y 
como nuestras fabricas de nitro y pólvora iban 
produciendo, y según que lo permitían otras aten- 
ciones no menos preferentes en otros puntos.— 
Paso al Magdalena. 

Sabida la ocupación del Rio Hacha por la es- 
quadra del Almirante Brion, y tropas del Coman- 
dante-general Montilla, se envió el correspon- 



589 

diente armamento al Gobernador de Mariquita 
para el batallón del Alto-Magdalena, con orden de 
que se embarcase sin perdida de tiempo al mando 
del Teniente-coronel Maza, quien combinando sus 
movimientos con los del Teniente-coronel Cor- 
dova, que estaba operando por el rio Cauca sobre 
Mompox, pondría estas fuerzas á su disposición. 
La columna de Cordova desalojó de las bocas, de 
Nechi á los enemigos que defendían esta impor- 
tante posición. Poco después 40 hombres en 
Mojana destruyeron una columna triple, y se al- 
lanaron la entrada en Mompox. Maza obtuvo 
otras ventajas en el Magdalena. Mompox fue 
ocupado al fin, obligando esta operación á los 
Españoles á retirarse á la fuerte posición de Te- 
nerife. Reunidos Cordova y Maza sin perder 
momento, fueron atacadas y destruidas todas las 
fuerzas sutiles enemigas, sin que quedase á los 
Españoles un buque en el Magdalena. Progresos 
tan rápidos fueron efecto de providencias bien 
meditadas, activas y oportunas, executadas con 
tino, exactitud y valor. Pasado el tiempo en que 
el Gobierno, embriagado con los triunfos, dormía 
á la sombra de los laureles con que se cubrían las 
armas de la Libertad, las victorias en estos tiem- 
pos de actividad la hacían redoblar. Nuevas 
providencias se dictaron para que estos 2 batal- 
lones se elevasen á 800 plazas cada uno ; para 
que se formase otro en Mompox, haciendo mar- 
char al efecto 200 hombres de Antioquia ; para 
que el batallón Girardot, al mando del Teniente- 



590 

coronel Ricaurte, siguiese á reunirse al exercito 
de la costa ; para conducir á ese exercito y á la 
esquadra, dinero, harinas, azucares, y otros artícu- 
los; quantos fueron necesarios para sostenerlo, 
ponerlo en aptitud de executaf las operaciones 
que le fueron confiadas, y en el pie brillante en 
que se encuentra. 

V. E. dirigió las operaciones en el Magdalena, 
hasta que, después del triunfo glorioso de Tene- 
rife, se pusieron todos nuestras fuerzas á las or- 
denes del Comandante-general Montitta, que ha- 
biendo desocupado á Rio Hacha por motivos que 
no me toca recordar, se habia introducido con el 
Almirante por el Magdalena, ocupados varios 
pueblos, y franqueado la comunicación con el 
interior. £1 Libertador siguió con la dirección de 
la guerra en esta parte hasta Noviembre, en que 
marchando al frente del exercito por las provin- 
cias occidentales de Venezuela, cometió de nuevo 
á V. E. la dirección de! exercito del Magdalena, 
y el arreglo de todos los ramos públicos. Y. E. 
teniendo por principio las miras generales de S. E. 
y el estado de las operaciones en las provincias de 
Cartagena y S u Marta, dictó las providencias que 
parecían oportunas. 

La actividad extraordinaria del Almirante Brion, 
el tino, juicio, y energía del Comandante- general 
Montilla, dexaron á V. E. muy desembarazado 
en la dirección de la guerra. El desgraciado 
suceso de Turbaco ocurrido en 1 de Septiembre 
se reparó ; la opinión de los pueblos de fa pro- 



¿91 

vincia de Cartagena subministró muchos medios \ 
y V. £. freqüentemente hizo remisiones de dinero 
al exercito y esquadra, para ayudar á poner en 
acción las tropas remitidas de las provincias de 
Antioquia y Mariquita, las que habia llevado el 
Coronel Lara de Cúcuta, Pamplona y el Socorro» 
y las que habia formado el General Montilla. 
Este Gefe atendió á poner en estado respetable 
el bloqueo de Cartagena, y á hacer marchar la 
expedición contra S u Marta que confio al bravo 
Coronel Carreño : algunas dificultades se opusie- 
ron en la marcha de esta expedición ; pero todas 
se allanaron con el valor de las tropas, y el tino 
del Gefe ; y al fin, después del combate sangriento 
del 10 de Noviembre en la Ciénega, en que los 
batallones rifles y Giraldot, organizado en An- 
tioquia, se distinguieron valerosamente, la ciudad 
de S u Marta fue libertada el 11, y Cundinamarca 
ganó una nueva provincia* Algunos pueblos de 
ella se habían alarmado contra los independientes, 
y parecían resueltos á continuar en la obstinación 
de luchar contra sus libertadores ; pero todos han 
ido deponiendo las armas, entregándolas al Coro- 
nel Narvaez, que tubo la comisión de pacificarlos, 
y están ya reunidos al Gobierno de la República, 
habiéndose logrado un suceso tan importante por 
medios suaves, á fuerza de buen trato y genero- 
sidad con los que se. habian extraviado, guiados 
por su docilidad á las sugestiones del enemigo. 

En Septiembre tubo V. E. avisos del Gobierno 
de Chile de 7 de Agosto, en que le informaba que 
el 15 saldría sin falta para el Perú el exercito del 

8 



592 

General San Martin, y la esquadra del Lord 
Cochran. Inmediatamente V. E. lo avisó al ge- 
neral del exercito del sur, y le previno, que estu- 
biese preparado á marchar hacia Pasto y Quito, 
luego que se le presentase una ocasión favorable 
al mejor éxito de sus operaciones. £1 Goberna- 
dor del Cauca recibió orden de formar un nuevo 
batallón de reserva, y el de Neyba la de remitir al 
Cauca 300 reclutas. 

En circunstancias de haber llegado al puerto 
de la Buenaventura, un comerciante extrangero, 
despachado de Chile con seguros y conocimientos 
de nuestro comisionado Muñoz, con varios ele- 
mentos de guerra, suficientes no solo para armar. 
y equipar el exercito del sur, sino para formar un . 
gran parque de reserva, se supo que la provincia 
de Guayaquil habia proclamado su independencia 
de España. El General Valdes contrató todos 
aquellos elementos á buenos precios, y con plazos 
cómodos ; cuya contrata aprobó V. E. ; y en 2 de 
Noviembre avisó que iba á ponerse en marcha 
inmediatamente para Popayan y Pasto, á aprove- 
charse de los ventajosos sucesos de Guayaquil. 

El Gobierno contaba con que marchando in- 
mediatamente el exercito del sur á Pasto á tiempo 
que Cuenca también habia proclamado su inde- 
pendencia, y que de Guayaquil se habia dirigido 
á Quito una expedición que reunió muchos pueb- 
los á su partido, aquel departamento quedaría 
libre en todo Diciembre, y la República habría 
extendido su territorio por todo aquel país. A 



593 

pesar de que en nuestro exercito se tubieron fre- 
qüentes noticias, de que los enemigos habían aban- 
donado el Juanambu, y debilitado la guarnición 
de Pasto, y de que nuestra fuerza parecía sufi- 
ciente para marchar y aprovechar la ocasión mas 
favorable que se presentaba, no pudo moverse 
del valle hasta el 2 de Diciembre, por . causa, 
dixo el General, de que las tropas carecían de 
vestuarios para emprender la campaña. Popa- 
yan fue nuevamente ocupada por nuestras armas 
sin oposición ; y el exercito continuó sus opera- 
ciones, á pesar de las baxas que experimentó, sin 
que hasta hoy haya tenido el Gobierno aviso al- 
guno del éxito y resultado. 

La columna del Chocó, unida á las tropas de la 
costa, tubo orden de obrar baxo la dirección del 
Coronel Cansino, sobre los puntos mas convenien- 
tes, y hasta ahora se sabe solo la ocupación del 
puerto de Esmeraldas en las inmediaciones de 
Quito, y es muy probable que Barbacoas sea tam- 
bién libertada, quedando por estas operaciones 
reintegrada al Gobierno Republicano casi toda la 
provincia de Popayan. 

Equipado el exercito del sur, ha quedado un 
sobrante de elementos de guerra con que habilitar 
dos exercitos de reserva. El Comisionado Mu- 
ñoz llegó á la Buenaventura, conduciendo el resto 
de los efectos militares, que había conseguido á 
fuerza de zelo, y barfo el crédito del Gobierno, 
habiendo consentido en dexar que el propietario 
vendiese en Guayaquil los que alli se necesitaban 

tom. ii. pp 



594* 

para asegurar mejor la plaza y provincia. El 
Coronel Cansino debe formar un gran parque de 
reserva en el Cauca, y es de esperar de los cono- 
cimientos é interés de este gefe que baga des- 
cansar á V. E. en el particular, asi como lo veri- 
ficó en el despacho y habilitación del comisionado 
Muñoz. 

Vino también una división de buques de guerra 
demasiado grande para él Pacifico, respecto de las 
posesiones qui allí tenemos, y sobre su adquisi- 
ción quedan aun pendientes algunas dudas, que 
aclarará su dueño luego qué llegue á este capital 

Quando iba á moverse el exercito reunido en 
Cúcuta hacia las provincias occidentales de Vene- 
zuela, marchó de esta capital á reunifsele el ba- 
tallón Bogotá, equipado perfectamente y en estado 
regular. También siguieron del Socorro y de 
Tunja los batallones formados, equipados, y orga- 
nizados en aquellas provincias, baxo la dirección 
inmediata de sus gobernadores, á los quales V. E. 
auxilió en lo posible para cumplir este encargo. 
Nuevos depósitos mandó V. E. formar en las pro* 
vincias de Pamplona, Tunja, Socorro y Bogotá, 
para reemplazar el exercito del norte j en Mari- 
quita y Antioquia para reemplazar el del Magda- 
lena y y en Neyba y Cauca para el del sur. Se 
formaron inmediatamente, y el deposito de Bo- 
gotá siguió luego á Cúcuta, equipado de to- 
do : un tercer deposito se hizo formar en esta 
provincia, el qual ya esta reunido, y se organiza 



595 

« 

y disciplina con tesón, asi como se hace en las 
demás provincias con los suyos respectivos. 

Las milicias se han continuado organizando é 
instruyendo; los pueblos se han disputado el 
honor de alistarse preferentemente, y se disputan 
también el de su disciplina. Los gefes de estos 
cuerpos han acudido con zelo é interés á cumplir 
las órdenes del Gobierno, y á dar un carácter 
militar á hombres que miraban con terror y aver- 
sión el uniforme de soldado. 

El 18 de Diciembre recibió V. E. las comuni- 
caciones que acompañaban los tratados de armis- 
ticio, y de regularizacion de guerra, ajustados en 
Truxillo ; y el siguiente dia los comunicó V. E, 
á todos los gefes de provincias y de divisiones, 
que le tocaba comunicar. Con el motivo de este 
armisticio V. E. ha renovado sus ordenes para 
aumentar los depósitos, redoblar las horas de su 
instrucción, y tener preparados todos los medios 
necesarios para decidir de un golpe la suerte de 
Colombia, si desgraciadamente se rompen las 
hostilidades, y quieren los enemigos entregarse á 
los resultados de una ó mas batallas. 

Las atenciones de la guerra no absorbían ex- 
clusivamente el tiempo. A preveer y evitar un 
trastorno en las provincias en caso de enfermedad 
ó muerte de un gobernador comandante-general, 
y evitar dudas y consultas en la sucesión del 
mando cuerpos y divisiones activas, expidió V. 
E. la resolución de 13 de Enero : — Conforme á 
la ordenanza general, recaerá el mando de pro- 



596 

vincia en el oficial de mayor graduación, sin dis- 
tinción de arma, de graduados, efectivos, refor- 
mados, de linea ó de milicias,— en igualdad de 
graduación en el mas antiguo, y en igualdad de 
antigüedad se estara á la del grado anterior. 
Esta providencia debe entenderse hasta tanto que 
el Gobierno destine el oficial que juzgue mas 
conveniente, sin atender á grados ni antigüedades. 
El mando de un batallón debe recaer en el mayor; 
y en su defecto, y no estando agregado á él algún 
teniente-coronel, en el capitán mas antiguo, que- 
dando en esta parte reformada la ordenanza gene- 
ral. El mando accidental de una división activa» 
6 de un exercito, que no tubiere nombrador por 
el Gobierno un segundo gefe, recaerá en el de 
superior graduación de qualquiera arma, que se 
halle destinado en él, prefiriendo los graduados á 
los efectivos, si su grado es de mas antigüedad. 

Los cuerpos de milicias demandaban también 
para su mejor arreglo, lustre y consideración, la 
providencia que dictó V. E. en 15 de Enero. La 
multitud de oficiales hacía poco apreciable en 
otros tiempos esta distinción ; y para que tenga el 
aprecio que corresponde, se previno que en todos 
los cuerpos de milicias que se instruyan y disci- 
plinen, se nombren solos dos oficiales por com- 
pañía de las clases de teniente y subteniente ; que 
las personas que se propongan sean de conocido 
patriotismo y aptitud ; que todo oficial que pase 
del servicio de milicias á cuerpos de linea sea con 
ün grado menos; que quatido las milicias sean 



i 
•i 



ocupadas en servicio activo, tengan los cuerpos y. 
compañías, sus oficiales correspondientes, pro- 
poniéndose á los que hayan manifestado actitud 
amor á la carrera j que ningún oficial de milicias 
de la primera época de la República se reconozca 
por tal, si no ha obtenido restitución expresa del 
actual Gobierno ; y que, en fin, á ningún paisano 
se le colocara de oficial en cuerpo veterano, sin 
que haya pasado antes por la clase de aspirante, ó 
manifieste tener un conocimiento del servicio, 
fuera del caso en que haya hecho con las armas 
particulares servicios á la República. 

Para precaver competencias entre la jurisdic- 
ción militar y civil, acordó V. E. en el reglamen- 
to de 15 de Enero, lo conveniente sobre fuero, 
tanto de los cuerpos de linea en servicio activo, 
como de los de milicias: en él se detallan los 
casos en que el miliciano está sujeto á la jurisdic- 
ción ordinaria, y aquellos en que puede conocer 
el gefe del cuerpo. 

Temiéndose que algunos oficiales subalternos 
causasen vexaciones á los pueblos, excediéndose 
en sus comisiones, y no tratando á los ciudadanos 
con la consideración que se merecen, el Gobierno 
ha encargado muy particularmente á los gefes el 
mayor zelo en la disciplina de las tropas. . Con 
este objeto, y consultando el bien publico, previno 
V. E. al general del sur evitase, por medio de las 
ordenes mas eficaces, los perjuicios que ordinaria- 
mente se causan en la adquisición de caballerías ; 
que el oficial no tubiese sino la acémila absoluta- 



598 

mente necesaria para su marcha, y que no llevase 
este tren dispendioso» que embaraza y detiene los 
movimientos militares ; y que se castigase con la 
ultima severidad, el robo, venta, ó extravio de ca- 
ballerías. V. E. ha querido que los pueblos sufran 
el menor mal posible, y que el trato de los mili- 
tares les haga hacer mas llevadero el peso de las 
cargas publicas. V. E. ha hecho quanto ha creído 
conveniente para que el oficial y el soldado se 
persuadan que son ciudadanos armados, no para 
hostilizar á los otros ciudadanos desarmados, sino 
para defenderlos, protegerlos, y pagarles con su 
servicio frente al enemigo, los que ellos hacen 
manteniendo los exercitos con su trabajo y sacrifi- 
cios, y sufriendo el peso de las cargas publicas ya 
ordinarias ó extraordinarias ;— que el labrador y 
el soldado son individuos de una misma nación, 
que merecen la consideración del Gobierno; y 
que es de su reciproco interés procurarse todo el 
bien que esté á su alcance, y evitarse toda especio 
de mal posible. 

La provisión de bagages era articulo que gra- 
vitaba solo sobre los pueblos situados en los ca- 
minos por donde transitaban las tropas, y en la 
necesidad de hacerse marchas forzadas, se toma- 
ban sin discreción, y el pueblo sufría un grave 
perjuicio. V. E. ha prevenido á todos los gober- 
nadores de provincia provean de una muía á cada 
oficial de los que se hallan en su provincia dis- 
puestos á salir á campaña, y de dos á los gefes de 
sargento mayor arriba, comprándolas de los fondos 



599 

del tesoro publico, marcándolas con hierro parti- 
cular, y no entregándolas sino quando haya de 
verificarse la marcha. Obligado todo oficial á 
presentar su pasaporte á las justicias de los pueblos 
por donde transita ; en ellos se expresara el nu- 
mero de bestias que lleva, con la nota de que no 
tienen los pueblos que franquearle ningunas. £1 
oficial no puede enagenar sus bestias, porque la 
enagenacion está declarada nula, y el comprador 
debe pagar una mplta. V. E. encargó el exacto 
cumplimiento de esta providencia, y de lo acor- 
dado en el reglamento de 1 de Diciembre, en la 
inteligencia de que el oficial que falte, no solo 
sera castigado severamente, como infractor de las 
providencias superiores, sino como indigno de 
pertenecer á la honrosa carrera de las armas. 
El resultado hasta ahora ha correspondido á las 
miras de V. E. Varios cuerpos han marchado en 
diferentes direcciones, y no han molestado á los 
pueblos con demandas de bagages. 

Los Españoles obligaban á los pueblos á sub- 
ministrar las raciones de las tropas en marcha ó 
reposo; y esta obligación arrancaba lagrimas al 
infeliz labrador, á quien muchas veces se le quita- 
ban hasta las semillas. V. E. ha desterrado tan 
horrible pensión, mandando ocurrir con caudales 
de las tesorerías á la provisión de raciones para 
las tropas de marcha, y ha visto con satisfacción 
que tal medida ha producido el alivio de los pue- 
blos, y ha atraido sobre el Gobierno numerosas 
bendiciones. 



600 

. Otro de los males que los pueblos sufrieron 
baxo el poder de los Españoles, fue el de aloja- 
mientos de oficiales en casas de particulares. 
Obligados los ciudadanos á mantener alojados, 
eran estos una carga penosa á las familias* En la 
necesidad de franquearles quanto necesitaban, de 
lisongear sus caprichos, y hasta sus vicios, se su- 
frían vexaciones y desprecios continuos. Con 
estos amos de casa, mas bien que huespedes, que 
violaban á cada paso la hospitalidad, molestos y 
peligrosos espias de los movimientos, operaciones, 
y palabras de la familia, era necesario tener las 
ultimas consideraciones. No debian causar los 
oficiales de la República tan insufribles vexa- 
ciones; pero siempre era una pensión para los 
ciudadanos, aunque muchos hacian un deber ó 
tenían un placer en alojarlos. V. E. reformó en 
gran parte el articulo de alojamientos, y habló 
á S. E. el Libertador sobre este punto, á conse- 
qüencia de representación del procurador-general 
del Socorro, y obtuvo el decreto, en virtud del 
qualsolo se debe dar alojamiento al oficial transe- 
únte, que no se detiene en un lugar mas de ocho 
días, siendo obligación del Gobierno proveerle 
quartel como á las tropas estacionarias pasado este 
termino : Al oficial que de transito se haya enfer- 
mado, ó al que por falta de hospital haya sido 
destinado á una casa particular, se le debe tanto 
por el Gobierno, como por los vecinos, toda pro- 
tección,- socorros y cuidado, que están en su po- 
der ; las casas que sirvan en tales circunstancias 



601 

.serán muy consideradas, para que no se les grave 
posteriormente con alojamientos, sino en el ultimo 
extremo. 

La facilidad en el manejo de caudales con las 
tropas en Tunja exigía un comisario, y depositario 
proveedor dé víveres en aquella provincia ; y á 
este efecto se acordó para la organización y arre- 
glo de sus correspondientes oficinas el reglamento 
de 13 de Mayo. 

La creación y organización de una escuela 
militar, tan necesaria en el departamento, no 
puede ser obra sino de otros tiempos, y de me- 
jores circunstancias. El Gobierno, deseando te- 
ner militares que honren la carrera, ya que no 
.puedan procurárseles todos los conocimientos ne- 
cesarios á sus destinos, estableció provisionalmen- 
te una escuela militar, en la que se pudieran 
adquirir algunos. Allí han de enseñarse á todos 
los oficiales de la guarnición de qualquiera arma 
las ordenanzas del exercito, para imponerlos en 
sus respectivas obligaciones, servicio de campaña 
y plaza, ordenes generales, penas, &c. : alli apren- 
derán los principios de fortificación regular y de 
campaña, con los demás preliminares que sean 
indispensables ; y los de artillería lo peculiar á su 
arma ; los cadetes y demás oficiales serán instrui- 
dos en los principios de educación y civilidad, 
tan propios de la carrera militar ; se darán tam- 
bién lecciones del idioma Francés, conciliando las 
horas para no distraerse de su objeto principal. La 
academia no está limitada á instruir á solo los 



604 

térra, quando los partidos y facciones han hecho 
de esta isla famosa, un teatro de carnicería y de 
horror ; presentarse á la Francia en los tiempos 
de ese fortuito concurso de monstruosidades mo- 
rales, que están mas alia de la naturaleza, y del 
crimen ; hacer en fin un paralelo entre Colombia» 
con exercitos, con recursos, con economía, y con 
la imponente actitud, que le dan su resolución, su 
unión, y su constancia— con la nación nuestra 
enemiga, que dividida en partidos, y entregada á 
creearlo todo, lucha con la miseria y las desgracias 
que le han acarreado el orgullo y la ignorancia de 
un régimen despótico. « 



HACIENDA. 

Destruido un gobierno, en cuyo interés estaba 
la ruina de los pueblos ; que para ocurrir á sus 
necesidades, cegaba torpemente las fuentes de la 
riqueza, sin mirar por su propia comodidad á lo 
futuro, no podia haber sino confusión, desorden 
y escombros, en el importante ramo de la hacien- 
da publica. El Gobierno que le sucede ¡ quanto 
no necesita de una mano diestra, que buscando lo 
útil por entre las ruinas, no le sirvan ellas de em- 
barazo para levantar el nuevo edificio de que nece- 
sita para subsistir ! En circunstancias en que 
luchando por todas partes por su existencia, no le 
bastan á sus inmensas erogaciones las rentas ordi- 



605 

narias, y que necesita de nuevas fuentes, la im- 
previsión, el desorden, la disipación arrastraría 
infaliblemente su ruina. No basta, sin embargo, 
evitar estos defectos ; es preciso un espíritu orga- 
nizador, de previsión, económico, y si puede ser 
un espiritu creador. No es lo mismo arreglar 
muchos ramos de hacienda en una nación cons- 
tituida y tranquila, en donde todos los negocios 
llevan su curso mas ó menos arreglado, que or- 
ganizados todos simultáneamente en la transfor- 
mación absoluta de un Gobierno, y en medio de 
las atenciones de la guerra. Sean quales fueren 
las dificultades que presente esta ardua materia, 
ya se han visto las primeras providencias que se 
dictaron en los quatro últimos meses del año 
pasado. En este se han acordado varios regla- 
mentos, reformado otros, dado nuevas instruc- 
ciones, expedido multitud de decretos, ordenado 
mejor algunos ramos de hacienda, arreglado ad- 
ministraciones, y organizado las oficinas : se han 
creado ó suprimido plazas, según y como ha pa- 
recido conveniente; disminuido, aumentado, ó 
variado empleados para el mejor arreglo y manejo 
de las rentas. Los canales del erario publico 
adquiriendo consistencia, y progresando de dia 
en dia, han podido sostener y sufragar en parte 
erogaciones, que nunca han sido mas grandes. 
Seria hacer demasiado difusa esta memoria entrar 
en el por menor de todas las providencias dictadas 
en esta materia ; por los gastos y su inversión se 
vendrá en conocimiento de las medidas tomadas 



606 

para aumentar y economizar el erario de la nación, 
evitando en lo posible á los pueblos sacrificios 
extraordinarios y erogaciones, que no fuesen de 
absoluta necesidad. 

No existiendo aun el cuerpo soberano á quien 
corresponde dictar las leyes, y autorizado Y. E. 
para expedir los decretos mas indispensables, y 
facultado después por especial decreto de 9 de 
Mayo para las reformas que se creyesen conve- 
nientes en la hacienda publica, todas las provi- 
dencias y decretos no han sido acordados sino con 
calidad de por ahora y hasta que el Congreso de 
Colombia les ponga el sello de su soberana sanción, 
los revoque 6 reforme. 

Notada la lentitud con que varias providencias 
de la superintendencia de hacienda eran cumpli- 
das con perjuicio del publico y del erario, para 
corregir la ineficacia en el pronto cumplimiento 
de ordenes que demandasen actividad, si amplia- 
ron las facultades del superintendente-general, y 
se le concedió la de imponer penas correccio- 
nales á los morosos ; y se declaró que la reinciden- 
cia de un empicado en manejarse con lentitud y 
poco zelo, sería suficiente causa para separarlo de 
su destino, y proveer la vacante. 

En virtud de algunos inconvenientes que se 
tocaron, y para arreglar mejor la Junta Superior 
de Hacienda, se reformó el articulo tercero del 
reglamento de 23 de Octubre, previniéndose que 
en defecto del superintendente de hacienda sea 
presidida la Junta por el ministro de la alta corte 



607 

de justicia, que sea miembro de ella, y no por el 
asesor, como estaba antes acordado. 

Para prevenir en tiempo la morosidad ó malicia 
de los empleados, que por tales causas dexasen de 
presentar sus cuentas en los tiempos señalados por 
varias providencias, y evitar procedimientos per- 
judiciales ai erario, acordó V. E. que qualquiera 
empleado en rentas publicas que pasado el ter- 
mino prescripto para presentar sus cuentas, no lo 
verificase, quedaba expuesto á perder el empleo 
que obtenía ; siendo un deber de la autoridad á 
quien corresponda, dar oportuno aviso baxo su 
responsabilidad, como lo sera del tribunal mayor 
de cuentas poner en conocimiento del Gobierno 
los alcances, con especificación de las causas, para 
poder aplicar las penas señaladas en otros acuer- 
dos. 

En circunstancias de no poderse dar al comer- 
cio toda la franqueza y libertad que podría tener 
en beneficia de la agricultura y prosperidad del 
pais, consultándose las grandes erogaciones del 
tesoro, y el alivio de los pueblos en las pensiones 
extraordinarias que sobre ellos gravitaban, se 
declaró libre el comercio con todas las naciones 
(á excepción de la España dominada por su Rey 
Fernando) en los puertos de Buenaventura, Cu- 
pica, Char&mbira, y qualquiera otro de los libres 
en la costa del Choco por el Mar del Sur, y en el 
Océano por el Atrato. Los artículos de guerra 
se declararon libres de derechos. Aqui V. E. no 
se contraxo sino á estos puntos, por que no había 

7 



608 

otros libres ; el de Sabanilla quedó expedito por 
Julio, y el de S to Marta en Noviembre. S. E. 
el Libertador directamente expidió un decreto 
sobre el derecho de importación. 

Como la extracción de oro en polvo ó pastas, á 
la vez que privaba al tesoro de los derechos de 
amonedación, disminuía la circulación interior, fue 
prohibida su extracción fuera de las provincias 
libres del departamento, baxo pena de confiscación 
en el caso de aprehenderse al salir de su territo- 
rio ; reservándose el Gobierno permitir su extrac- 
ción en los casos en que, por causas que calculase 
legitimas y se versase el interés de la República, 
lo creyese conveniente. 

Notándose que en la casa de moneda no eran 
introducidos todos los oros que se fundían ; y reze- 
lando V. E. con justicia, que las barras de oro se 
reservarían para hacerse con ellas negociaciones 
internas ó externas con perjuicio del tesoro publico 
en los derechos de amonedación y conducion por 
los correos, prohibió todo contrato de compra, 
venta, y permuta en plata, ú oro en pasta, declarán- 
dose nulo sin la intervención de la autoridad del 
Gobierno, y baxo la pena de confiscación de la 
plata ú oro al vendedor ó permutante que en tales 
términos hubiese vendido ó permutado. 

Siendo el tabaco uno de los ramos cuya siem- 
bra y cultivo debe ser en el pais una fuente de 
riqueza, y tratando V. E. de promoverlo, acordó 
en 5 de Octubre, que el tabaco que se introduxe- 
se en buques extrangeros ó nacionales, en qual- 



609 

quiera de los puertos habilitados en el Océano ó 
Pacifico, no siendo del que se cultiva en Colom- 
bia, pagase un 50 por ciento de derechos de im- 
portación. 

Como la experiencia haya demonstrado, que 
las quiebras y alcances en los empleados de esta 
renta, freqüentes en'otros tiempos, hayan prove- 
nido las mas veces de la extensión de territorio 
de la administración principal de esta capital, que 
no ha permitido, en razón de la distancia, tenerse 
á la vista á los empleados en ella, y vigilar en su 
conducta, ni zelar eq el arreglo de esta renta ; se 
juzgó conveniente dividir la administración de 
tabacos en dos principales, la una aqui, y la otra 
en el Socorro, conforme al plan trasado en el 
tribunal mayor de cuentos, y superintendencia 
general de hacienda ; que aprobó V. E. acordando 
á su conseqüencia el de empleados y sus asigna- 
ciones, con declaración de que los sueldos seña- 
lados á los de la administración principal del So- 
corro, serian los que disfrutaban los empleados en 
la de esta capital, sin hacerse por ahora novedad 
en la suma que en razón de media paga se les 
satisface. 

Se han remitido á las factorías de Ambalema y 
Pié de Cuesta las cantidades, no precisamente 
las necesarias ; pero si aquellas que las preferen- 
tes atenciones de la guerra y demás urgencias han 
permitido. 

Para dar algún aliciente á los cosecheros ó cul- 
tivadores del tabaco en Ambalema, y compensar 

TOM. ii. q q 



610 

la tardanza que pudieran sufrir en los pagos, se 
les ha eximido de los alistamientos militares, aun 
en los cuerpos de milicias, y de las contribuciones 
extraordinarias. 

£1 zelo y vigilancia en los ramos que consti- 
tuyen el patrimonio de la República, principal- 
mente en aquellos que le son mas productivos, 
liberta á los pueblos de contribuciones y exac- 
ciones extraordinarias, haciendo ingresos en los 
fondos públicos sus rentas ordinarias. A este fin 
se ha dirigido el decreto de 22 de Agosto, en que 
declarando subsistentes las leyes que persiguen 
el contrabando del tabaco, y los castigan severa- 
mente, clasificó V. £. las personas, calidades y 
sexos, para determinar conforme á ellas las penas 
que debían aplicárseles, en caso de ser aprendidas 
con contrabandos ; penas proporcionadas al deli- 
to, y á los delinqüentes, y en que el Gobierno na 
tendría obstáculos que vencer para aplicarlas. Se 
ha fixado la cantidad de cien libras de tabaco, 
para quedar incursos los contrabandistas en estas 
penas, debiéndose observar y cumplir las instruc- 
ciones de la renta, quando se versa menor canti- 
dad. 

Los fundamentos que motivaron la creación de 
una administración principal de tabacos en el 
Socorro, influyeron también para la divisiop en 
los mismos términos de la administración de al- 
cabalas, creándose otra principal en el mismo So- 
corro. Se preveía que manejada esta renta por 
arriendos, según lo quería S. E. el Libertador, el 



611 

erario publico tendría mayores productos, en vir- 
tud de ahorrarse el pago de sueldos dé empleados, 
y evitarse el peligro de quiebras. V. E. hizo 
verificar el ensayo, declarando qbe el remate que 
subiese sobre el producto líquido que la admi- 
nistración daba al erario, subsistiese, y no dé 
otro manera. £1 resultada ha hecho ver, que no 
ha sido conveniente rematar en todas partes la 
renta de alcabalas, y que soló en Zipaquira, So- 
gamozo, y la Mesa, ha tenido buen éxito este sis- 
tema* 

Lo mismo se ha practicado con la renta de 
aguardientes : en donde los productos, que ella da, 
administrados por el Gobierno, son mayores que 
los que ofrecen los rematadores, la administración 
subsiste. En Antioquia y Velez se tocó este in- 
conveniente, y la renta ha continuado administra- 
da el estado. 

El sistema de correos se ha ordenado y regu- 
larizado mas. Dos se han establecido y arregla- 
do mensualmente para la comunicación con Gua- 
yan a y las provincias orientales de Venezuela. Ale- 
jándose los exercitos del sur y norte de Cundí- 
namarca, se han mandado establecer tres mensua- 
les, en vez de los dos subsistentes por estas dos 
vías. Las comunicaciones freqüentes dan un 
conocimiento pronto y oportuno de la marcha de 
los negocios, y este conocimiento es de grande 
importancia en las operaciones del Gobierno. El 
establecimiento de postas ha recibido el orden y 



612 

arreglos posibles, dirigiéndose á este fin varias 
providencias, reglamentos é instrucciones. 
- Los trabajos de la casa de moneda se han acti- 
vado en términos, que lo que en otros tiempos se 
hubiera hecho en tres años, se ha hecho en solo 
uno : adquiriendo la renta ahorro de una ventaja 
extraordinaria j sin perjuicio de la amonedación 
de los caudales del estado, los oros de los parti- 
culares no han sufrido demora, y se ha amoneda- 
do de estos en el año la suma que manifiesta el 
adjunto estado. 

£1 ramo de seqüestrós, canal extraordinario del 
tesoro publico, .espantosamente desordenado en 
los primeros dias, pe ha arreglado en lo posible» 
previniéndose el modo y términos de practicarse 
los arriendos de los bienes embargados, y encar- 
gando á los ministros del tesoro la cobranza y re- 
caudación de los réditos. El decreto dé S. E. el 
Libertador, en la materia, ha sido cumplido con 
puntualidad : ninguna familia de emigrada ha 
quedado sumida en la indigencia ; los bienes 
dótales se han devuelto, las deudas justificadas 
se han pagado, y los herederos forzosos no han 
sido privados de la parte que pudiera correspon- 
defles. Asi el erario, y las familias, han disfru- 
tado de lo que la ley les había señalado. 

Libertados las provincias de Cartagena, S u 
Marta* y Rio Hacha, por las armas de la Repúb- 
lica, ha acordado V. E. como Gefe Superior de 
la administración en el departamento, y con cali- 



613 

dad de provisional, el arreglo de todos los ramos 
de hacienda, y plan de empleados en ella, que 
regira en estas provincias hasta que el tiempo 
indique alguna variación, ó lo prevenga la autori- 
dad á quien corresponda. V. E. ha tenido siempre 
presente que un sistema regular de administración 
es el que proporciona al Gobierno los medios de 
ocurrir á sus inmensos gastos ; que no solo de las 
leyes que detallan el modo de administrar, sino 
de la elección de las personas que deben cumplir- 
las, nace la regularidad del sistema de adminis- 
tración ; exigiendo esta una discreción muy deli- 
cada en la elección de los empleados públicos, en 
circunstancias de que, en la devastación general 
dé las provincias por el Gobierno Español, no es 
fácil ocurrir con freqiiencia á todas las necesida- 
des de la República. 

Siendo los diezmos una de las rentas mas pro- 
ductivas que tiene el departamento, y queriendo 
V. E. uniformar su administración en los obispa- 
dos que comprende, decreto en 17 de Agosto, 
que los de Cartagena y S u Marta se adminis- 
tren del mismo modo, y en los propios términos 
que los de la diócesis de Popayan, observándose 
lo que con este objeto se expuso en el reglamento 
de 24 de Noviembre del año pasado. Para dar 
un aumento mas á esta renta en el departamento, 
V. E. ha declarado á los rematadores exentos de 
comisiones publicas y de alistamientos, y á sus 
caballerías las ha excluido de servicio que no sea 
de grande urgencia, y quando ya no hubiera otras 



614 

que ocupar. El resultado ha correspondido á las 
miras de V. E. : se ha informado que general- 
mente los remates de diezmos huí subido sobre 
los del año pasado $ y esta acrecencia á la vez 
que refluye en favor de las iglesias y del clero, 
de este clero que todo lo ha consagrado á la 
causa de su patria, va á producir al tesoro nacio- 
nal una ganancia de mucha consideración. 

Quando en la prosperidad de la nación tiene el 
Gobierno su esplendor y su gloria, se fatiga me- 
ditando medios para aumentar los canales del 
haber publico* sea sin gravamen, sea con grava- 
men indirecto, y siempre con el menor posible ; 
mientras se ve en el Gobiernp opresor un afen 
por empobrecer á los ciudadanos, pretendiendo 
afianzar su dominación sobre tas ruinas y aniqui- 
lamiento de los pueblos. Nada importa al Go- 
bierno enemigo de dios por constitución, des- 
tructor por conveniencia, secar de un golpe en 
sus urgentes necesidades las fuentes de la riqueza, 
y hacer desaparacer las fortunas particulares ; pero 
el Gobierno constituido para la felicidad común, 
prevee en tiempo, si es posible, la necesidad, y el 
medio de ocurrir á ella. Bien pocos arbitrios 
han podido presentarse en la actual situación del 
departamento ; pero V; E. ha abrazado aquellos 
que las circunstancias permiten. 

£1 precio del papel sellado se ha aumentado á 
seis reales el pliego que valia á quatro, y á un 
real el que valia medio. Si esta providencia pro- 
duxese el efecto de minorar los pleitos, trairia 



615 

un gran bien ; pero en todo caso condenado en 
costas el litigante temerario, pesa justamente 
sobre este el aumento del precio del papel. To- 
dos los despachos de empleados de 1000 pesos 
arriba se mandaron refrendar, y extenderse en el 
papel del sello primero, debiendo en lo sucesivo 
observarse este requisito. La deuda del quinto 
que deben satisfacer los labradores de oros, llama- 
dos por otro nombre mazamorreros, se ha tenido 
presente, para que su cobranza y pago aumente 
jos fondos públicos. Las minas de oro llamadas 
de Malposo en la provincia de Mariquita, se han 
puesto en administración desde el 13 de Noviem- 
bre, con encargo de darse cuenta de los gastos y 
sus productos para calcular la utilidad del erario. 
Las de plata en Betas, que se exploran por cuenta 
del estado, han sido auxiliadas por V. E. con los 
útiles que se han solicitado. En 29 de Abril se 
ha acordado una instrucción para el cultivo y 
fomento de los tabacos de tinte. Se han reunido 
las dos administraciones de tabacos y aguardien- 
tes en la villa de Maranillu, con el fin de ahorrar 
gastos y sueldos. Con este mismo objeto, y el 
de proveer á la subsistencia del exercito de Cúcu- 
ta, se envió desde Enero un comisionado á los 
llanos de Casanare, para que hiciese contratas de 
ganados, y remitiese partidas conforme fuese ne- 
cesario. Los sueldos de los capitanes mayores se 
han reducido desde 4 de Febrero al prest de qua- 
renta pesos mensuales. Ofreciendo la platina la 
gran ventaja de que la República vaya pagando 



616 

la deuda nacional contraída con algunas casas del 
comercio Británico, y de hacer con leste precioso 
metal contratas por los artículos que se necesi- 
tan, se ha ordenado á las provincias mineras, 
recojan todo el que encuentren» remitiendo i la 
capital las cantidades que reúnan. Coü el fin de 
evitar quiebras en perjuicio del tesoro, se previno 
k fixacion de un termino á los recaudadores de 
hacienda que no hubiesen afianzado, -el qual pa- 
sado, procederían los ministros al nombramiento 
de otros recaudadores de confianza. Para evitar 
el fraude á los derechos de alcabalas en favor de 
la renta de propios del Citará, se ha aprobado la 
medida propuesta por el gobernador del Choco, 
sobre establecer en el paso de Bebará bodegas y 
corrales, cobrándose el mismo derecho que en el 
paso de Juntas de Tamaña se cobra por razón de 
peage. Igual establecimiento, y con los mismos 
derechos, se ha aprobado en el puerto interior de 
Andágueda, recomendándose al gobernador la 
apertura del camino de Nóvita á Anserma. 

Estrechado el Gobierno á ocurrir á las urgentes 
necesidades de los exercitos, á tantos preferentes 
gastos, y á meditar medios de aumentar los fondos 
nacionales para proveer tan grandes erogaciones, 
no ha dexado de aliviar ó los pueblos, dictando 
providencias benéficas. En 24» de Mayo se de- 
claró á los indígenas de Cundinamarca libres del 
pago de los tributos que adeudasen desde tercios 
anteriores, hasta el de S n Juan del año pasado» 
no debiendo cobrárseles esta pensión, sino desde 



€17 

él. tercio de navidad en adelante. A los indíge- 
nas del pueblo del Naranjal se les ha eximido del 
pago de tributos que adeudaban, y de los que 
causen en el año entrante. A los de Jaguá y 
Pital se les ha dispensado el pago de los causados 
hasta el tercio de S n Juan de este año. Son re- 
conocidas en el tesoro publico las deudas liquidas 
de los individuos de la provincia de Pamplona, 
<jue, en calidad de empréstito, consignaron sus 
víveres al ejercito, satisfaciéndoseles anualmente 
el rédito de un cinco por ciento. Atendida la 
escazes de víveres de la provincia del Choco, re* 
presentada por su gobernador, se ha concedido á 
los soldados que hacen el servicio en ella el haber 
de ocho pesos íntegros sin ración. A representa- 
ción de los ministros del tesoro publico de esta 
capital, y del de Pamplona, se ha creado en la 
tesorería de Bogotá una quinta plaza de oficial 
de pluma, con la asignación de trecientos pesos, 
y una segunda en Pamplona con la de 250. 
Acordada la instrucción provisional para los co- 
lectores de rentas nacionales en la provincia de 
Cartagena, y para el arreglo y administración de 
la hacienda publica en los distritos de su cargo, 
se declaró en 18 de Octubre abolido, en alivio de 
los pueblos de esta provincia, el derecho conocido 
con el nombre de Sisa, impuesto sobre carnes 
muertas, haciéndose extensiva esta abolición en 
la de S u Marta, si allí existiere tal impuesto. 
Se declaró igualmente abolido el derecho de al- 
cabala sobre los frutos de necesidad para la vida, 



618 

siempre que se expendiese en plazas publicas, ó 
alhondigas, pero no si fuere en tiendas ó pulpe- 
rías ; en cuyo caso queda vigente la instrucción 
del ramo. Estas exenciones han comprendido 
á las provincias de Cartagena, S* Marta, y Río 
Hacha. 

Los notables progresos de los ramos de hacien- 
da han sido un efecto de su arreglo y orden, del 
zelo, vigilancia, y economía de V. K, de la dis- 
creción en la elección de las personas» y del justi- 
ficado zelo del superintendente-general, y demás 
empleados de la hacienda. Comparados los pro- 
ductos líquidos del ramo de salinas en este año 
con los del ultimo año del Gobierno Español, re- 
sulta de aumento, por una computación arizmetiea, 
casi un ciento por ciento ; siendo su producto en 
el presente sistema el que manifiesta el estado 
adjunto, fuera de 8 á 10 ff pesos que deben pro* 
ducir las salinas de Chita. Baxo el sistema opre- 
sor en el año de 1818, produjeron las alcabalas, 
abiertos los puertos, 42,404 pesos ; y cerrados en 
este año, y reducidos los derechos á los efectos 
llamados de la tierra, han producido casi una 
igual suma. 

Esta renta debe tener un ingreso considerable, 
abiertos los puertos de SP* Marta y Sabanilla, 
y mayor á proporción de que se franqueen los 
demás j como que las importaciones por ellos son 
la fuente de su aumento y prosperidad. Sin em- 
bargo de la exención de tributos concedida por 
el Gobierno á varios pueblos, ha producido este 



619, 

ramo la misma suma que en el año de 1818, y de- 
berá tener adelantamientos en virtud de las pro* 
videncias que se han tomado para su mejor arre- 
glo, y orden en la presentación de cuentas» y ex- 
actitud en la cobranza. Los ramos de mesadas 
eclesiásticas, y de temporalidades, abandonados 
antes del tiempo de la República, producen regu- 
larmente. Ocupados los puertos por las armas 
de la República, arrojados los enemigos del terri- 
torio que ocupan en el departamento, y franco el 
comercio de provincia á provincia, progresara el 
ramo de correos, é ingresara el de encomiendas. 
La casa de moneda, ademas de tener un fondo 
que no tenia, ha consignado, desde que entraron 
los tropas de la República, la suma de 210,100 
pesos en plata, producta de la amonedación de la 
recogida por el Gobierno Español, y depositada 
allí : de esta ha salido ademas la cantidad de 
105,200 pesos, que la mayor parte se remitió al 
exercito del Apure. Con el ahorro de las asig- 
naciones que se empleaban en las contadurías de 
las rentas estancadas, y la diminución de sueldos 
á los empleados en el tribunal mayor de cuentas, 
resultan de utilidad al tesoro publico mas de 
25,000 pesos en él actual sistema de reunión de 
todos los ramos á este tribunal. La renta de 
tabacos, deducidos los gastos, ha ingresado lo 
que aparece en su respectivo estado. 

No habiendo podido presentarse todas las cu- 
entas relativas á este año, sino solamente las del 
corrido. hasta 31 de Diciembre próximo pasado, 



6*0 

no es posible hablar con exactitud sobre el au- 
mento de los ramos en general que constituyen 
el patrimonio de la República. Por la cuenta 
del año pasado, y según la relación del tribunal 
mayor de ellas, contrayéndose solamente á 16 
caxas y administraciones, resultan de utilidad al 
erario nacional 141,237 pesos, 3 reales. 

Con tales adelantamientos, siempre con orden, 
y sobre todo con economía, es que han podido 
vestirse, equiparse, y pagarse los exercitos de 
Cúcuta, Cauca, Cartagena, S te Marta, y la es- 
quádra ; auxiliarse el exercito del General Paez ; 
proveerse de todo las divisiones del Baxo Magda- 
lena, Ocaña, y la esquadrilla $ sostenerse las ma- 
estranzas, nitrerías, hospitales, y empleados ; ha- 
cerse algunos envíos á Tunja, y Socorro, cuyas 
jrentas con la de Pamplona han ingresado siempre 
en la comisaria del exercito del norte ; mandarse 
comprar y pagar el armamento y elementos de 
guerra arribados á los puertos del sur j remitirse 
cantidades á las factorías de tabaco de Ambalema 
y Pié de Cuesta ; cubrirse los considerables libra- 
mientos que se han mandado á estas caxas por 
suplementos ó contratas hechas en Guayana, ó 
con el comandante-general del exercito de S* 
Marta, ó con el almirante, á favor de la. Repúbli- 
ca ; socorrerse con algunas sumas á las personas 
que disfrutaban de monte pió ; continuarse el 
pago de los pensionistas sobre vacantes mayores 
y menores ; asignarse gratuitamente sueldos á 
algunas personas que han representado su indi- 



681 

gencia ; y satisfacerse en fin los réditos de mas, 
de 300 jj pesos impuestos en los fondos públicos. 

Quando apenas los productos ordinarios podían 
bastar á tantas erogaciones, se pidieron al Gobi- 
erno en Abril, por el ministerio de guerra, 18Q jp 
pesos para el exercito de Cúcuta, que .debían 
estar remitidos en Octubre. Entonces representó 
V. E. quanto juzgó conveniente á dar una idea 
de las rentas, recursos, y gastos : en su vista, el 
Ex rao. Libertador tomó la medida de autorizar á 
V. E. ilimitadamente, por decreto de 9 de Mayo, 
para aumentar los impuestos, crear otros, exigir 
empréstitos, y mejorar el sistema de hacienda en 
el modo posible. 

Facultado V. E. en estos términos procedió á 
tomar en empréstito las cantidades que existiesen 
en los fondos llamados de los santos lugares, que 
no pueden aplicarse ahora al piadoso objeto de 
su instituto, con cargo, según lo permitan las cir- 
cunstancias, de reintegrarse, reconociéndose en- 
tretanto cpmo deuda nacional. En iguales tér- 
minos se mandaron tomar las tres quartas partes 
de las cantidades existentes en numerario, que 
perteneciesen á fabricas, cofradías, ú obras pías. 
Se aumentó, como ya he dicho, el precio del 
papel sellado con el carácter de contribución ex- 
traordinaria, que cesara cesando las circunstancias 
que la motivaron. Se decretó un repartimiento 
de 12,000 pesos al venerable clero de esta capital, 
y provincia de Bogotá. Se pidió á Antioquia y 
Choco un empréstito, pagadero con los derechos 



622 

de importación. Se tomó también en calidad dé 
empréstito en la provincia de Antioquia, la canti- 
dad existente del ramo de diezmos. Fue decre- 
tada una moderada capitación, conforme al haber 
de cada uno, en la que el de mayor caudal ha 
contribuido con 20 pesos, y el de menor con un 
real : á ella se sujetaron los propietarios, los em* 
pleados civiles y militares, los eclesiásticos, y to- 
dos los que exercen alguna profesión 6 oficio, 
como que á todos interesa la defensa común y la 
independencia de la República. Esta capitación 
se ha cobrado en los meses de junio y Noviem- 
bre. Se pidió en fin al comercio, hacendados y 
propietarios de esta provincia, un empréstito de 
125,000 pesos, conforme las facultades de cada 
prestamista; en la inteligencia de que la suma 
excedente de quatro mil pesos que diese uno solo, 
la tomaba el estado á crédito á razón de un 4 por 
100, hipotecando al efecto los bienes nacionales 
y los fondos de la República, y adjudicando en 
pago al acreedor que lo solicitase qualquiera de 
los bienes nacionales existentes en el departa- 
mento. V. E. ofreció ademas conceder la grada 
de exención ó rebaxa de derechos de importación 
ó exportación al que necesitándola la pretendiese, 
pudiéndose verificar, ó por via de reintegro ó por 
privilegio especial, según la oportunidad y suma 
con que auxiliase en las circunstancias al erario. 
Con tales providencias dio no solo cumplimien- 
to V. E. á la orden del Exmo. Libertador, aun 
antes del mes de Octubre, sino que remitió al 



623 

mismo tiempo una suma considerable de pesos al 
Baxo Magdalena, y un cargamento de harina; otra 
de no menor consideración al exercito del sur ; 
otra á los establecimientos de tabacos ; y otras á 
la esquadrilla. V. E. tubo la satisfacción de ver 
el crédito del Gobierno en la brevedad con que 
se verificó el empréstito, en los deseos manifesta- 
dos por muchos individuos, en repetidas ocasio- 
nes, de exhibir las cantidades que ha necesitado 
de pronto Vé E. para remitir á los exercitos ; en 
los ofrecimientos de dar en el momento algunas 
sumas, por considerables que hayan sido necesa- 
rias, para que les sean satisfechas quando buena- 
mente pueda el Gobierno.' Este crédito lo ha 
adquirido V. E. por la exactitud y buena fé en 
el cumplimiento de sus promesas, exactitud que 
ha alejado toda desconfianza, y dado á los pu- 
dientes la satisfacción de servir á la República 
sin temer un perjuicio á sus intereses. 

Los estados adjuntos manifiestan por menor las 
remisiones que V. E. ha hecho de caudales á los 
diferentes cuerpos de operaciones en la Repú- 
blica ; y el estado respectivo de capitación de- 
muestra el producto de ella en las provincias en 
que se ha cobrado. Mucho mas pudiera haber 
producido, si los encargados de la cobranza hu- 
biesen tenido la eficacia del gobernador político 
de Antioquia, del de Bogotá, y del gobernador 
militar de Tunja; pero los otros no pudieron 
atender á este ramo por ocupaciones de no menor 
preferencia. 



624 

t 

Los prestamistas han comenzado á recibir do- 
cumentos de pago en las aduanas del departa- 
mento. ; y al expedirlos V. E. ha tenido en consi- 
deración el bene6cio particular de ellos, y el no 
privar de un golpe al erario de sumas, que en- 
trando al tesoro, libertaran á los pueblos, y á lo 
mismos acreedores de nuevas erogaciones para 
ocurrir al sosten de la República- 
Grandes han sido los sacrificios de los pueblos 
de Cundinamarca, muy oportunos y generales sus 
esfuerzos ; pero ellos han sido bien dirigidos, y 
ellos han dado la existencia á la República. V. 
E. no se ha propuesto otro tema que el de que la 
salud del pueblo es la suprema ley. 

El militar, el empleado, el propietario, el arte- 
sano, el rico, el pobre, todos contemplan con ad- 
miración el magestuoso edificio de la libertad, 
elevado en un inmenso pais, que pocos meses 
antes estaba sometido á sus conquistadores: mi- 
ran próximo el reconocimiento de la independen- 
cia de Colombia, no sienten lo pasado, y se pre- 
paran á nuevos sacrificios. Si ha gravitado sobre 
todoí el peso de las contribuciones, sufrimientos, 
y privaciones, participan todos del brillo y de la 
gloria de la República. En 14 meses se han 
superado obstáculos invencibles, multiplicado los 
triunfos, adquirido victorias, que parecerán in- 
creíbles, meditado recursos para inmensas eroga- 
ciones, y aniquilado los esfuerzos de los Espa- 
ñoles. Se ha obligado al enemigo á envainar la 
espada, se ha levantado un muro á Ja devasta- 



62$ 

cion, y se ha arrancado la promesa de la paz, que 
no está legos de Colombia ; y la paz, la indepen- 
dencia, y la libertad, serán el premio de tantos 
sacrificios,— bienes que disfrutaran los que un dia, 
no muy distante, se llamaran con orgullo Colom- 
bianos ; yV.E. gozara desde ahora la indisput- 
able satisfacción de haber contribuido eficaz-» 
ítaente á prosperidad tan grande, y á tanta gloria» 

Bogotá, Diciembre 31 de 1820. 

Exmo. Señor, Alexandro Osorio, Secretario 
de guerra y hacienda ; Exmo. Señor, Vice- 
presidente General F. P. Santander. 



j i « 



Memoria del Encargado del Despacho Interior 
y Justicia del Departamento de Cundinamarca, 
presentada á Su Excelencia el Vi ce-Presiden te 
en 31 de Deciembre. 

Excelentísimo Señor, 

Los gobiernos se han establecido para. la felici- 
dad de los pueblos. Esta máxima, que se deriba 
del derecho nacional, y ha sido sancionada por el 
de gentes, solo se ha podido desconocer por los 
tiranos : solo ellos, creyéndose superiores al resto 
de los hombres, han tenido la osadía de suponer 
que las sociedades y las naciones les pertenecen 
del mismo modo que á un labrador sus bueyes ; 
y que, como este pueden disponer de ellas á su 

TOM. II. r r 



6d6 

arbitrio y voluntad. Solo ellos, preconizando que 
son emanaciones de la Divinidad, se han atrevido 
á negar las relaciones que existen entre el gobier- 
no y los pueblos j y ellos solamente se han juz- 
gado sin responsabilidad sobre la tierra j pretex- 
tando lo que recibieron 4 del cielo el cetro» el po- 
der, y la autoridad. ¡ Quan diversos principios 
dirigen al gefe de una República ! Persuadido 
de que no es mas que un mandatario de la socie- 
dad, arregla sus operaciones á las leyes: la volun- 
tad general le guia, la utilidad publica es el obje- 
to de sus providencias, y la prosperidad de la na- 
ción, y el bien estar de los individuos, el norte de 
su conducta. Conoce que tiene deberes que lle- 
nar, un mandato que cumplir ; que le es impu- 
table qualquiera negligencia, y que es responsable 
de sus descuidos. 

Estas verdades han conducido á V. £. en la 
administración del departamento. No habiendo 
independencia, no hay patria, no hay libertad, 
no hay - república, y el principal deber de un 
Gobernante en Colombia, consiste en redimir á 
los pueblos de toda dominación extrangera. To- 
dos los conatos de V. E« todos sus esfuerzos, han 
tenido por fin esta obligación sagrada. La oiga- . 
nizacion de tropas, el arreglo y buen orden de 
las rentas publicas, los impuestos extraordinarios, 
aunque moderados, se han dirigido á este objeto j 
y tres ¿victorias en el sur, dos en el Magdalena, 
y dos en Antioquk, son el mejor garante de que 
V. E. ha cumplido fielmente con el encargo de 



asegurar la independencia á Cundinamarca. Si 
los enemigos han pisado alguna parte del territo- 
rio, sus ventajas han sido momentáneas y efíme- 
ras ; y derrotas multiplicadas les han hecho cono- 
cer, que existe un Gobierno consagrada á la de- 
fensa de pueblos, decididos á no sufrir otra vez un 
yugo ignominioso. 

Aunque ocupado V. E. en perfeccionar y lle- 
var al cabo la obra de la independencia, no por 
esto ha dejado de cumplir con otro deber que 
le impone su destino. La revolución, como ha 
^lieho S. £• el Libertador, ha desquiciado todos 
los fundamentos del orden social. Es preciso 
zanjarlos de nuevo, y con ruinas y escombros 
erigir el templo de la libertad, que debe princi- 
palmente estribar en la observancia de las leyes. 
Mientras Esparta, Roma y Atenas, cumplieron 
con las instituciones, la libertad se sostubo, y su 
grandeza, su poder, y su gloria se conservaron sin 
mengua; pero ellas decayeron inmediatamente 
que perdieron los ciudadanos sus antiguas virtu- 
des. Corresponde a los que gobiernan excitarlas 
entre nosotros ; porque, como dice Montesquieu, 
" En las repúblicas son los gefes quienes hacen 
la institución, y la institución después hace los 
gefes/' Aquéllas repúblicas no habrían ciado el 
ser á Milciades, Aristides, Cincinato, Camilo, 
Leónidas y Lisandro, sino les hubieran precedido 
Solón, Bruto, Publicóla, y Licurgo. Aspfrando 
pues V. E. á la felicidad de Cundinamarca, y á 
la estabilidad de Colombia, ha debido hacer que 



« 628 

se ejecuten las leyes ; que los derechos del bombfe 
se respeten, que la justicia se administre con pron- 
titud é imparcialidad, que los magistrados subal- 
ternos se conduzcan bien : ha debido practicar 
quanto podia interesar á la nación, y quanto la 
utilidad publica y el bien de la sociedad exigie- 
sen, y estubiera al alcanze del Gobierno. Lcfc 
pueblos juzgaran por las providencias de que voy 
á tratar, si V. E. ha procurado llenar su encargo 
en esta parte. — 

Interior. - 1 

La Nueva Granada, y Venezuela, baxo el re- 
gimen Español, constituían dos provincias separa- 
das, gobernadas por distintos gefes, aunque por 
las mismas leyes. En un mismo año, y con corta 
diferencia de tiempo, proclamaron su libertad ; y 
á pesar de que sus sentimientos eran iguales, de 
que ambas estaban animadas con el fuego santo 
de la patria, y de que causas en todo semejantes 
les habian obligado á tomar la resolución de no 
depender sino de si propias : la desunión subsistió, 
y cada una se erigió en república, y se constituyó 
á su modo. La desgracia les advirtió que debían 
prestarse auxilios mutuos; la necesidad de pro- 
curárselos estrechó sus relaciones, y se comenzó 
á tratar de una mas intima unión. Este plan no 
tubo efecto por causas que ninguno ignora, y qne 
el dolor no me permite referir. 

SJ. E. el Presidente todo lo supera : aniquila el 
poder Español ; y el triunfo de Boyaca prepara 



03® 

la. unión de los Granadinos y Venezolanos, que 
solo S. E* podía realizar. Libertador de uno y 
otro pueblo, ambos le debían su existencia poli* 
tica y el goze de sus derechos naturales, y una 
sublime gratitud reunía en su persona los votos y 
las voluntades de todos. En estas felices circuns- 
tancias él concibió hermanar «unos pueblos de 
que era padre común : expone su proyecto al 
Congreso, lo adopta; y en el momento nace 
Colombia con la ley fundamental de 17 de Di- 
ciembre de 1819. 

»• Quando á V. *E~ le fue comunicada esta dispo- 
sición, inmediatamente calculó sus ventajas y los 
beneficios que podía producirnos. V. E. conoció 
que la reunión de fuerzas» la acumulación de re- 
cursos, no podían menos de hacernos formidables 
en lo interior, y respetables en lo exterior ; pero 
sin embargo, no se atrevió á decretar el obedeci- 
miento» hasta no consultarlo con las autoridades 
generales del departamento. Penetrados de la 
importancia de la unión, y de que con ella se 
afianzaba mas la independencia, todos los magis- 
trados de común acuerdo resolvieron, que. se 
cumpliese la ley, reservándose al Congreso Gene- 
ral de Colombia su confirmación, reforma, ó alte- 
ración. Era muy justa, muy debida esta cautela 
para la firmeza misma de la asociación, que con-* 
teniendo un pacto, exige el voto expreso, libre y 
formal, de -los contratantes. * 

La publicación de la ley fundamental ha mar 
nifestado el acierto del Congreso en sancionarla, 



630 

y el de V* E. en preveak su complimiento. fió 
todas las proviúcias se ha recibido con aplausos, 
con jubilo, y transporte : Se ha proclamado con 
la mas grande solemnidad, y todos los buenos, y 
todos los que aman la felicidad de su país, han 
visto en ella expresados sus Fotos y sentimientos. 
Cundinamarca» en esta ocasión, ba dado una 
prueba de moderación, de desprendimiento» y de 
amor por el bien publico, de que mu^ pocos pue- 
blos han dexado exemplos, y en que pocos la 
imitaran. Ha triunfado de mezquinas pasiones» 
de pequeños intereses» y de los enemigos de la 
libertad é independencia, que en la división y en 
nuestras desavenencias fincaron siempre las espe- 
ranzas de subyugarnos. 

£1 deseo sincero de 4 la unión se lia manifestado 
mas en éste, departamento, quando V. E. circu- 
lando la convocatoria de 17 de Enero ultimo, ex- 
citó á las provincias á que eligiesen sus represen- 
tantes para el Congreso General de Colombia. 
Superando los obstáculos que se presentaron k las 
que se hallaban libres en aquel tiempo, han veri- 
ficado la «lección Juego que les ha sido posible ; 
y las que han sido libertadas después, lo están 
haciendo ahora, . denotando en la p-ronta execu~ 
<áon el anhelo que tiene de ver reunida la .repre- 
sentación general de la República, y d cuerpo 
que debe tratar de los intereses comunes á Vene- 
zolanos y Cundinamarqueses. Preludios tan faus- 
tos hacen esperar que el Congreso establecerá la 
unión baxo solidas y permanentes bases, y que 



681 

íbrmara una constitución que asegurando los 
derechos de los pueblos asociados y de loe indivi- 
duos, y dando consistencia y vigor al Gobierno, 
haga callar las opiniones de los publicistas» que 
han proclamado no ser adequada una República 
á un vasta territorio. 

Siempre ha sido un objeto de disensiones» y de 
discordias en ks Repúblicas, la elección de fun- 
cionarios. * En Atenas fueron muy fireqüentes ; 
se puede decir, que nacieron con la República. 
Teqústocles, Aristides, y Alcibiades, las continu- 
aron , y duraban aun en el tiempo de Demostenes, 
quando la gloría de Atenas estaba para eclipsarse. 
Los comicios de Roma eran el campo de com- 
bate de la seducción» de la intriga, y del soborno. 
Divididos los ánimos, y exaltadas ía envidia y la 
ambición, fueron causa dé los mas grandes ex- 
ceso*, origen de guerras civiles, y últimamente 
destruyeron la libertad; Entre nosotros no hay 
ambiciosos de mando como en Atenas, ni de 
poder como en Roma ; nuestros pueblos virtuosos 
y sencillos desconocen la corrupción del Romano, 
y la inconstancia del Ateniense ; pero componi- 
éndose también de hombres revestidos de pasiones 
inherentes á su naturaleza, y capaces de producir 
desordenes, era un deber del Gobierno tomar 
medidas para precaverlos. V. E. se lo encargó á 
los gobernadores de las provincias, y ellos lo han 
cumplido, sin coartar la libertad de sufragio, sino 
antes bien asegurándola. En las elecciones se ha 
oido solamente la voz de la patria, y en lo gene- 



63« 

ral han recaído en ciudadanos conocidos por sus 
luces, por sus talentos, y por sus virtudes. ¡ Feliz 
Cundinamarca, si siempre observa la misma con- 
ducta en la elección de sus representantes ! 

La creación de Colombia no debía ser un mo- 
tivo de luto, de tristeza, y de lagrimas, sino por 
el contrarío de placer y regocijo. Pan promo- 
verlos era conveniente una ley que estrechase los 
vínculos de familia nuevamente, asi como la unkm 
«estrechaba los sociales ; que calmase la inquietud 
y sobresalto de tantas madres, esposas, é hijos, de 
los desgraciados que emigraron llevados del ter- 
ror que les había infundido el Gobierno Español, 
6 por sus comprometimientos con él ; que asegu- 
rase á estos la vida y existencia si se presenta- 
ban, y que echase un velo sobre sus faltas ante- 
riores. Con este objeto el Congreso expidió el 
indulto de 12 de Enero de este año, que V. E. 
ha cumplido con exactitud, y aun con exceso* 
No contento con haberlo comunicado á los gober- 
nadores encargándoles su puntual execuckra, V. 
E. mismo ha visitado las cárceles de esta capital, 
aplicándoles el perdón á los que por causas poli- 
ticas, y por delitos no exceptuados, estaban pre- 
sos. V. E. ha dado permiso para que vuelvan á 
su domicilio las personas expatriadas por la mala 
conducta que habían observado en tiempo de los 
Españoles ; V. E. ha librado salvos conductos á 
todos los que han solicitado, sin hacer distinción 
de Español ó Americano. V. E. ha recibido con 
benignidad á los que se han presentado, y V. E. 



683 

ha llenado las miras y la intención del poder le* 
gialativo, amparando á los que se han acogido á la 
protección del Gobierno. 

Es cierto que no había sido necesaria esta san* 
cion del Congreso para que V. E. manifestase su 
inclinación á las medidas de clemencia y de hu- 
manidad. — Como la provincia de Antioquia divide 
limites con la de Cartagena, ocupada al principio 
del año por los Españoles, el Gobernador de 
aquella creyó conveniente tomar algunas medidas 
de precaución en lo interior, conforme á las or- 
denes que tenia. Dispuso la salida de algunos 
sujetos; pero otros á quienes se les intimó el 
viage, se refugiaron á los montes. V. E. lo supo 
y expedió entonces la amnistía de 9 de Febrero, 
fecha muy anterior á la en que recibió la ley del 
indulto. V. E. garantizó la vida y propiedades de 
los prófugos de Antioquia, que se presentaran 
dentro, de 30 días, y juraran obediencia al Go- 
bierno de la República. Este acto de beneficencia 
tubo el mejor efecto, y V. E. á pocos días después 
tubo la satisfacción de saber, que los habitantes 
de Antioquia generalmente, y sin excepción, ha- 
bían consagrado sus servicios en defensa de la 
patria, corriendo apresurados al campo de batalla. 

Si el nacimiento de Colombia exigia que se 
marcase con un acto de beneficencia» otro de jus- 
ticia no era menos interesante. Quando toda la 
República respira libertad, quando ha proclamado 
los derechos del hombre, y quando lia declarado 
que ningún, hombre puede ser propiedad de otro, 



«34 

permitir la servidumbre hubiera «ido contrariarse 
en los principias, chocar con sus propios hechos, 
y minar una de las bases sobre que principalmente 
debe estribar el edificio social. Con estos funda- 
mentos el Congreso sancionó la libertad de los 
esclavos en la ley 1 1 de Enero ultimo, declaran*- 
dolos á todos libres por derecho mientras pueden 
serlo de hecho, quando se acordare la indemniza- 
ción á sus amos ; y por derecho y de hecho, á los 
que se aplicaré» al servicio de las armas. Esta 
ley tan sabia como filantrópica ha dado á la Re- 
publica infinidad de ciudadanos que antes no per- 
tenecían á la sociedad, sino á la propiedad de unos 
ppcos ; y la ha libertado de los inconvenientes 
que no supo preveér el austero legislador de Es- 
parta, donde por secretas tramas se daba muerte 
á los Ilotas, para que no creciese tanto su numero 
que excediese al de los hombres libres. Escan- 
dalosa crueldad ! pero necesaria, pero forzosa en 
un estado, cuya existencia peligraba por el vkao 
de su misma constitución. 

Quando por orden de V. E. se publicó esta ley 
en las provincias del departamento, un choque se 
suscitó entre la propiedad personal de los esclavos, 
y la moviliaria de sus señores* cuyas conseqüehctas 
pudieron ser funestas si V. E. con tiempo no hu- 
biera ocurrido al remedio. Creyéndose los escla- 
vos del Cauca y el Choco absolutamente libres, 
abandonan el servicio de sus amos que quieren 
compelerlos á permanecer en él, como que aun 
no se les ha indemnizado de su valor. Aquéllos 



tías 

huyen, estos les persiguan, y hacen fuertes y 
enérgicas redamaciones para qué se les reduzca 
nuwnmqnfc A su dominio. Loa go b ern a dores, 
(y principalmente el del Cauca, donde el negocio 
era ya de mucha entidad, porque los -esclavos se 
hallaban dispuestos á cometer graves excesos), no 
sabiendo que conducta debían observar, consultan 
á V. E. lo que deberían hacer en circunstancias 
tan criticas. V. £» les recomendó el exacto cum- 
plimento de la ley que hace esperar á los escla- 
vos su absoluta libertad, de las medidas que to- 
mare el Congreso General de Colombia, y declara 
que entretanto las cosas debían quedar en el es- 
tado <que tenían : les previno que obligasen á los 
disidentes á volver al servicio de sus amos, aun 
valiéndose pasa dio de la fuerza, y facultó al Go- 
bernador del Cauca para que impusiese hasta la 
pena de muerte á los esclavos que resistiesen estas 
providencias. Las quexas se acallaron, el desor- 
den cesó, la tranquilidad renació, y los unos con 
la esperanza de la libertad, y los otros con la de 
que serán indemnizados, aguardan sin murmura- 
ciones la decisión del Congreso. 

La ley fundamental de Colombia introduxo un 
orden de cosas absolutamente nuevo, y como dice 
«1 cuerpo que la sancionó, dio á la República una 
existencia nueva y .una forma colosal. Era preciso 
•que al ser le siguiera el modo de ser, y que se 
organizasen las partes de este gran todo, desig- 
nándose á cada una las funciones que debía Henar. 
£1 Congresp asi lo executo, y en el reglamento 



636 

provisional, datado el 3 de Enero, detalló las atri- 
buciones de los Vice-Prestdentes departamentales 
y expresó sus facultades y autoridad* Cesárea 
entonces las que le babian sido conferidas á V. E. 
por el Exrao. Señor Presidente de la República» 
y en lo sucesivo solo podía exercer las quo le co- 
metía esta ley. En efecto, ella ha sido la regla 
de las operaciones de V. E, desde el 29 de Febrero 
en que la recibió, y la mandó circular en las pro- 
vincias del departamento* 

Siendo V. E. por esta disposición un agente in- 
mediato del poder executivo, y el órgano de co- 
municación y execucion de las ordenes del Exmo. 
Señor Presidente de la República, era de su deber 
y obligación poner en practica y hacer cumplir en 
el departamento las providencias dictadas por S. 
E., quien, con sus talentos sublimes, con su pers- 
picacia extraordinaria, y con su genio grande, 
laborioso, infatigable, todo lo ve, todo lo observa, 
todo lo ordena y arregla. Los viages continuos 
de S. E. por estas provincias, le habían hecho no- 
tar la decadencia de la agricultura, de la industria, 
y del comercio : emprendió vivificar, animar, y 
fomentar estas fuentes de la riqueza nacional ; y 
expedió el reglamento de 21 de Mayo, por el que 
previno el establecimiento de juntas provinciales 
compuestas de comerciantes y hacendados. No 
hay duda que si los gobernadores políticos toman 
un vivo interés en estos establecimientos, y si las 
juntas, penetradas de la importancia de su instituto, 
llenan sus funciones, pronto se vera progresar la 



•B97 

-agricultura, aventajarse la industria, y recibir con- 
siderables aumentos el comercio: los caminos 
serán mas fáciles y cómodos: los ríos se harán 
navegables : las tierras valdias é incultas frutifica- 
ran : desaparecerá la ociosidad ; y los que antes 
por su olgazanería eran la polilla del estado, de- 
dicados al trabajo, formaran nuevas poblaciones, 
y mantendrán sus familias con el fruto de su cul- 
tivo, y con el precio de lo que les produzcan sus 
talleres. ¡ Dichosa institución, de que tantos 
bienes deben nacer ! — ¡ Ricos comerciantes, gran* 
des propietarios, que sois llamados para promo- 
verlos,, manifestad vuestro, patriotismo y vuestros 
deseos por la común felicidad ! £1 padre de la pa- 
tria os lo encarga y os autoriza para ello : seguid 
su exemplo, y exeoutad sus preceptos. — Si ; serán 
cumplidos, y V. E. ha tomado el mayor empeño 
en que lo sean. 

Recibido este decreto, V. £• interesó á los go- 
bernadores comandantes generales, y á los po- 
líticos, á que lo pusieran inmediatamente en plan- 
ta. Encargó á los primeros su cumplimento y 
publicación, y á los segundos su execucion ; con 
el fin de que procediendo unidos y de acuerdo, 
fuesen mas felices y mas eficaces los resultados. 
Varios negocios que han ocurrido sobre mer- 
cedes de tierras, V. E. los ha pasado al conoci- 
miento de las juntas, para excitarlas á que se em- 
pleen en los objetos de su establecimiento. Los 
gobernadores, en quienes no se ha notado toda la 
eficacia necesaria, han sido requeridos por V. E. 



638 

nuevamente ; y como al fin del año las juntas de- 
ben dar cuenta á V, £. de los proyectos que se 
hayan formado, y de los progresos y esperanzas 
que prometan, es de creerse que aun quando no 
sea mas que por el honor de los individuos qué 
las compongan, ellas emprenderán alguna cosa 
utiL 

Las miras de S. £. el Presidente, aunque son 
tan vastas que comprehenden el bien de toda la 
sociedad ; sin embargo S. E. las circumscribe á un 
circulo mas estrecho quando el mismo bien común 
lo exige. Fue asi que quando S. E. meditaba dar 
impulso á la agricultuca, á 1% industria, y al co- 
mercio de Cundinamarca, extendía también sus 
cuidados paternales sobre los indígenas, dignos 
. por su estado miserable, y por su infeliz situación, 
de las atenciones de un gobierno liberal. Aun- 
que las leyes habían querido protegerles, el interés 
personal había conseguido eludirlas, y dexar sin 
efecto el favor que les dispensan» Se había aten- 
tado á su libertad, forzándoles á servir sin recom- 
pensarles su trabajo : su propiedad se había vio- 
lado con las usurpaciones de los resguardos, con 
los gravámenes que el capricho y la arbitrariedad 
había cargado sobre las tierras comunes, y con las 
contribuciones que á pretexto de piedad pe les 
exfigian : jamas se les había proporcionado alguna 
educación, para que, conservando siempre su estu- 
pidez, no pudiesen reclamar sus derechos ; nunca 
se les había inspirado el incentivo de la propiedad, 
repartiéndoseles tierras, y obligándoles á su cul- 



639 

tivo : en fin, la servidumbre acompañada de todos 
sus horrores y de sus vicios, pesaba sobre ellos. 
Era propio del Libertador quebrantar las cadenas 
que agoviaban á estos desgraciados, haciendo ce- 
sar los abusos de que eran victimas, y preparán- 
doles, por medio de la instrucción, el camino que 
debe conducirlos á la dase de hombres y de ciu- 
dadanos. Tales fueron los objetos que S. E. se 
propuso quando previno en el reglamento de 20 
de Mayo ; que los resguardos se reintegrasen con- 
forme á los títulos que tubiera cada pueblo ; que 
las tierras se repartiesen entre las familias, dándole 
á cada uno la que cómodamente pudiera cultivar ; 
que las restantes se arrendasen en publico remate, 
y que con el producto de los arrendamientos se 
pagasen los maestros que debian destinarse para 
las escuelas publicas ; que los indígenas cultivasen 
por si el terreno que se les repartiese, y caso de 
arrendarlo fuera por contrato formal, autorizado 
por el Juez político ; que no se les obligase á con- 
tribución alguna eclesiástica ; que nadie podía ser- 
virse de ellos sin satisfacerles el precio de su tra- 
bajo según lo estipukjen ; y que no se les impi- 
diera exercer su industria y talentos, comerciar 
con sus frutos y efectos, y seguir á los mercados y 
ferias que ellos quisieren y eligieren por su mayor 
comodidad* 

Esta disposición tubo el mismo obedecimiento 
que la de 21 de Mayo de que antes hablé ; pero 
V. E. no solo la hizo comunicar á los goberna- 
dores militares y políticos» sino también al discreto 



640 

Provisor del Arzobispado, para que por su parte let 
diese cumplimiento» y auxiliase las providencias 
que dictaran aquellos magistrados en su execucion. 
En esta los gobernadores políticos de Antioquia 
y de Pamplona hallaron algunos obstáculos, con- 
sultaron, y V. E. con prontas decisiones facilitó 
los medios de llevar al cabo tan interesante arre* 
gio > y P ara <l ue tubiera mas efecto, y fuese mejor 
recibido de los indígenas, que habituados á la es- 
clavitud adoran los grillos que les abruman, V. £• 
generalmente les condonó parte de los tributos ; y 
á uno ú otro pueblo que ha representado sus pade- 
cimientos, sus constantes servicios, y su miseria, 
les ha hecho mayores relevos. £1 ínteres obrara, 
si acaso no pudiese obrar la razón, que se conoce 
muy tarde por almas oprimidas, constantemente, y 
por lo mismo envilecidas. 

Concedido á los indígenas el beneficio de escue- 
las publicas, V. E. consideró que las demás clases 
de la sociedad tenían igual derecho para recla- 
marlo, y lo hizo extensivo á todas por el regla- 
mento de 6 de Octubre. Cada ciudad, cada villa, 
cada parroquia, cada pueblo, debe tener su escuela» 
pagada de los propio», ó de las contribuciones de 
los vecinos, á quienes asiste una obligación sa- 
grada de propender á la educación é instrucción 
de los hijos que la naturaleza les ha dado. V. E. 
encargó la dirección de estos públicos estableci- 
mientos á los gobernadores políticos, facultándoles 
para que arreglasen su economía interior, y el or- 
den que debía guardarse en la enseñanza, en los 



641 

premios, y en los castigos: les recomendó que 
allanasen quántos obstáculos se opusieran, y los 
hizo responsables de los perjuicios que pudieran 
seguirse á la causa publica, por su negligencia ó 
descuido en punto de tanto importancia y tras- 
cendencia. Todavía quiso V. E. hacer mas uni- 
versal y efectivo el beneficio, y requirió á los pre- 
lados regulares para que conforme á la voluntad 
de la silla apostólica, en cada convento de su or- 
den plantasen escuela : ellos se prestaron, y V. E. 
lo decretó. Los bienes que Cundinamarca con- 
seguirá con este reglamento, no se pueden calcu- 
lar. Las ciencias, las artes, la agricultura, la in- 
dustria progresaran á proporción que las primeras 
nociones de leer, de escribir, y de la aritmética, se 
hagan mas vulgares. £1 estudio de los derechos 
y deberes del hombre hará ciudadanos ; el de los 
dogmas de la religión, y de la moral Cristiana, les 
dará costumbres ; y la iglesia y el estado tendrán 
copia de sujetos á quienes emplear con utilidad y 
provecho de ambos. 

Pero estos reglamentos habrían sido inútiles, ó 
por lo menos en gran parte infructuosos, si V. E. 
no hubiera expedido el de 19 de Agosto, para el 
arreglo y organización de las rentas concejiles. 
Las juntas de comercio deben premiar á los que 
se aventajaren en algún ramo de agricultura ó de 
industria, con los sobrantes de los propios, proce- 
diendo de acuerdo con los cabildos. De las rentas 
de propios, se han de sacar los costos en la refac- 

tom. ii. s s 



642 

cion y composición de caminos públicos: las rentas 
de propios deben sufragar para estipendio de los 
maestros de escuela en las ciudades y villas ; y las 
rentas de propios, en el mayar desordenar sdmka- 
tamente decaídas por su mala administración, no 
podían atender ni á los gastos mas precisos y de 
primera necesidad. Para organizarías, y ponerlas 
en estado productivo, V. E. renovó las preven- 
ciones de la ordenanza de intendentes, y conforme 
á ellas dispuso que todos los ramos de la renta se 
arrendasen en publica almoneda ; que se estable* 
ciesen juntas para cuidar del cobro é inversión de 
los caudales ; que se nombrasen mayordomos para 
recaudarlos ; que se pusiesen arcas para guardar- 
los inmediatamente que se cobraran ; que ninguna 
cantidad se extragera de ellas sin preceder li- 
branza girada por todos los de la junta ; que no 
hiciese gasto alguno extraordinario si no estaba 
aprobado por el gobierno del departamento i y en 
fin, que las juntas y sus mayordomos prestasen 
cuentas, que los cabildos las revisaran, y los mi- 
nistros del tesoro publico las feneciesen^ con en- 
cargo al tribunal mayor de cuentas para que exi- 
giera de estos últimos certificación del fenecimi- 
ento, y á el superintendente-general de hacienda 
para que dictase providencias fuertes y eficaces 
en esta materia. La responsabilidad de estos ma- 
gistrados, y su zelo por el bien publico, prometen 
felices resultados ; y areglada la'Yfenta de propios, 
la execucion del decreto de Si de Mayo sera mas 



643 

fácil, y mejor y mas pronto el cumplimiento del de 
6 de Octubre. 

Con el establecimiento de escuelas publicas S. 
E. el Presidente y V. E. comenzaron á zanjar los 
fundamentos del templo de Apolo y de Minerva ; 
pero aun faltaba mucho para llevarlo á su perfec- 
ción, y antes de emprenderlo, convenia separar 
los obstáculos qué se presentaban. Era uno, y 
muy grave, que los colegios seminarios no estu- 
biesen baxo la inspección del Gobierno, como 
han debido estarlo en todo tiempo, supuesto á 
que en ellos no solo se educa la juventud para el 
servicio de la iglesia, sino también del estado, y á 
que no es limitada su instrucción al Canto-llano, á 
la moral, á la liturgia, y á la sagrada escritura, 
como lo prescribe el Concilio de Trento, sino que 
se extiende á las ciencias naturales y abstractas, 
y aun al estudio de los derechos. V. E. lo re- 
presentó asi al Exmo. Señor Presidente ; y S. E. 
por el decreto 20 de Junio, declaró en favor de 
los V ice-Presidentes departamentales el patrona- 
to y gobierno de las casas de estudio y educación, 
inclusos los seminarios, en quienes conservó á los 
prelados eclesiásticos el derecho que tienen para 
nombrar los seminaristas, y el exercicio de sus 
atribuciones con respecto á ellos. 

Esta disposición concilio los derechos que asis- 
ten á la autoridad civil y á la eclesiástica sobre 
los seminarios ; y V. E. para aclararlos mas, para 
evitar toda disputa y toda competencia en el ne- 
gocio, y para arreglar al mismo tiempo el orden 



644 

y economía del de la capital, usando ya de las 
facultades de patrono, dictó el decreto de 8 de 
Julio, por el que fueron reservadas al Gobierno 
las provisiones de rector, vice-rector, y pasante, 
y las de catedráticos de latinidad, de filosofía, y 
de los derechos civil, canónico y publico, dexan- 
dole al prelado eclesiástico la de los catedráticos 
de teología, como que tienen una relación inme- 
diata con el seminario. Por el también se fixó 
termino al servicio del rectorado, vice-rectorado 
y pasantía ; se establecieron las formalidades con 
que debían hacerse los nombramientos para estos 
destinos, y el orden con que se procedería en la 
provisión de cátedras ; y se designaron expresa- 
mente los asuntos y negocios en que había de 
intervenir la potestad eclesiástica, previniéndole 
al rector que cumpliera las providencias que por 
ella se dictaren en las materias designadas* £1 
.discreto Provisor del Arzobispado luego que se 
le comunicaron uno y otro decreto los obedeció, 
y V. -E. proveyó inmediatamente los destinos y 
cátedras que se hallaban vacantes, para que la 
propiedad empeñase mas á los nombrados en el 
fiel y exacto cumplimiento de sus importantes 
deberes, que los interinos llenan, pero con frial- 
dad é indiferencia. 

Autorizado ya V. E. para dirigir los colegios y 
casas de educación, emprendió uniformar el méto- 
do de estudios, que era muy vario y muy defectu- 
oso. Los estudiantes aprendían Latín sin saber 
el Castellano : concluían filosofía, los derechos, la 



645 

teología, sin que hubiera llegado á su noticia la 
historia de estas facultades, el origen de ellas, 
quienes las habían inventado y cultivado, las rela- 
ciones que tienen entre si, á que objetos se diri- 
gen, y que ventajas ha conseguido el genero hu- 
mano con su descubrimiento : terminaban sus 
estudios, recibían grados, y entraban en la socie- 
dad, sin haber oído jamas hablar de la retorica, ni 
de la oratoria ; y erizadas sus memorias de textos, 
de doctrinas, y de autoridades, ignoraban en que 
punto de la tierra vivían, que derechos tenían, 
que deberes, que obligaciones les eran inherentes 
como á hombres, y como á ciudadanos, y en fin 
carecían de toda noción aun para poder escribir 
un periodo correcto. Deseando V. E. que los 
jóvenes adquirieran en los colegios toda clase de 
conocimientos útiles, con fecha 16 de Octubre ha 
formado un nuevo plan de estudios, en el que se 
han procurado reformar los vicios y defectos del 
antiguo. Executandose, la Gramática Castellana 
sera enseñada antes que la Latina ; se «darán 
lecciones de retorica en las clases de latinidad y 
filosofía ; al estudió de las facultades precederá el 
de su historia ; los jóvenes aprenderán aritmética, 
geometría, la trigonometría, y la arquitectura 
civil y militar ; beberán los principios en las me- 
jores fuentes ; desde muy temprano se acostum- 
braran á formar discursos en las materias que se 
les propongan ; y la emulación, origen y causa 
de los mas grandes adelantamientos, se promove- 
rá en ellos por medio de los exámenes anuales, y 



646 

de las conclusiones publicas y privadas entre 
mayor numero de estudiantes. Para compróme 
ter á los catedráticos á que cumplieran con este 
plan, V- E. les impuso la obligación de expresar, 
baxo juramento, en los certificados que dieran á 
sus discípulos, haberles leido las materias que en 
él se refieren ; y establecía un director de estu- 
dios para que diese pase á las certificaciones, sin 
cuyo requisito no pueden darse grados en la uni- 
versidad.^ ¡ Quiera el Cielo que los . superiores é 
institutores de la juventud en los colegios, dando 
impulso á las ideas del Gobierno, contribuyan 
por su parte á perfeccionar la educación publica 
que es, en concepto de Sócrates, el mayor servicio 
que puede hacerse al estado ! 

Aunque V. E. quando acordó el nuevo plan de 
estudios, mandó que observara en los conventos 
de religiosos en quanto lo permitieren sus cons- 
tituciones, creyó sin embargo necesario y con- 
veniente repetir en el decreto de 7 de Noviemhre 
este precepto, no ya condicional sino absoluta- 
mente, respecto al convento de S° Francisco de 
Tunja. Aquella útil, comunidad, animada del 
mas ardiente zelo por eí bien publico, deseosa de 
propagar las luces y los principios liberales que 
poseen sus beneméritos hijos, y de contribuirá 
la felicidad de la provincia en que reside, impetró 
de V. E. la gracia de enseñar publicamente la 
filosofía, y teología, y la de que aquellos estudios 
se habilitasen para obtener grados. V. E. oido 
antes el informe de la universidad, accedió á la 



647 

solicitud, gustoso en dar una prueba de la esti- 
mación que • profesa a la religión de S* Fran- 
cisco, y en proporcionar á los pueblos de Tunja 
una recompensa á los constantes sacrificios que 
han hecho por la causa de la libertad* Habilitó, 
pues, loa estudios referidos, y para que ellos tu- 
hieran un feliz y pronto efecto, estableció en el 
mismo convento una cátedra de latinidad, nom- 
bró el maestro, y lo dotó de las rentas publicas. 
Encargó de la dirección de este establecimiento 
al gobernador político de la provincia ; y para su 
mejor arreglo dispuso, que anualmente pasasen los 
catedráticos matriculas de los estudiantes al mismo 
director y á la universidad, que las cátedras se 
diesen por oposición, á la que asistiría una persona 
nombrada por el Gobierno del departamento, para 
que le informase del mérito de los opositores y de 
los actos ; y con este conocimiento proceder al 
pase de la patente, que debe presentar el nombrado 
antes de seguir á su destino. Si los padres de 
familia aprovecharen para sus hijos el beneficio 
que V. £. ha querido dispensarles, Tunja, en 
pocos año?, podra; gosar de las ventajas que son 
anexas a la civilizadoR y & las luces» 

¡ De que utilidad no seria par la República la 
multiplicación de semejantes establecimientos ! Si 
en cada provincia de Cundinaraarca hubiera por 
lo menos uno,* el estudio de ciertas facultades, y 
principalmente el de las humanidades, se haría 
general ; talentos, que per falta de cultivo no se 
desarrollan, saldrían de la obscuridad ; los jóvenes 



648 

que por carecer de recursos para venir á los cole- 
gios, no adquieren educación, la recibirían en su 
propio pais, y en lo sucesivo podrían emplearse 
con provecho en las artes, en los oficios, y aun en 
los destinos y ministerios públicos. V. E. por 
estas consideraciones, hubiera querido hacer ex- 
tensivo á todos los pueblos del departamento el 
favor que dispensó al de Tunja ; y aun ha tratado 
de concedérselo al Socorro, donde abandonado el 
edificio de los capuchinos se podría dedicar para 
colegio; pero se han dificultado los medios, y 
V. £. conoció que no todo es asequible en los 
principios. El tiempo brindara mayores propor- 
ciones, y el Congreso General ó el Gobierno que 
establezca, concluirá la obra á que V. E. ha dado 
la primera mano. 

Mas, ¿de que sirve, Señor Exmo. que los pueblos 
se ilustren, si su población esta amenazada por 
enfermedades generales, y con ellas peligra la 
existencia de sus inviduos ? La República tiene 
mayor interés en el aumento y conservación de los 
hombres, que en su ¡Ilustración ; porque, como 
dice un escritor sagrado, en la muchedumbre del 
pueblo consiste la dignidad del Gobierno. V. E. 
tubo presentes estos principios, quando por el re- 
glamento de 22 de Mayo decretó el estableci- 
miento de ún lazareto en la provincia del So- 
corro, por el que clamaron los cabildos, suplicaron 
los que estaban expuestos al contagio de la ele- 
fancía, solicitaron algunas autoridades, é infor- 
maron de su necesidad los facultativos. A la 



r 



649 

verdad el mal de S° Lázaro impone y aterra, y es 
tanto mas peligroso, quantosu duración es mas larga. 
Para detener sus progresos, V. E. previno á los go- 
bernadores políticos de Tunja, Pamplona, Mariqui- 
ta, Ney va, Socorro, y Bogotá, que hiciesen recoger 
á todos los lazarinos existentes en sus respectivas 
provincias, y los remitiesen al lazareto, donde, 
conforme á las ordenes de V. E. estaran separa- 
-dos del comercio con los sanos, y asistidos en lo 
espiritual por un capellán, en sus enfermedades 
por un medico, y en sus necesidades por un ad- 
ministrador que nombrara el gobernador político 
del Socorro, á quien V. E. confirió las facultades 
bastantes para establecer esta casa de misericordia, 
dirigirla y gobernarla. El administrador tiene el 
encargo de cobrar la sexta parte del noveno de hos- 
pitales, y los productos de un quartillo en cada 
azumbre de aguardiente que se venda en las ad- 
ministraciones, y los de dos y tres quartos por 
ciento que han de satisfacer los asentistas, y son 
los fondos asignados para la mantención de los 
enfermos, y para el pago de las dotaciones de 
medico y capellán. V. E, nada ha omitido que 
pudiese contribuir al pronto logro de un estable- 
cimiento tan útil, arregló su policía, ordeno la 
forma del edificio, y designó el lugar donde había 
de plantarse ; puso termino á la construcción, é 
hizo las recomendaciones mas encarecidas al ma- 
gistrado á quien comisionó para su dirección. Si 
todo se consiguiere como V. E. apetece, Cundi- 
namarca quedara libre de una peste, que aunque 
no tan activa, no es menos cruel y horrorosa 



650 

que la que despobló al Ática en tiempo de Pén- 
eles. 

Quando V. £• trataba de poner diques á la 
elefancía» otra peste aparecía en las provincias 
del norte, que llamaba las atenciones d