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Full text of "Comedias de Tirso de Molina [pseud.]"

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9mpre90 ev la Tipografía 

de BrclTfw» ? Biblioteca» 

para tos editores 

5re8* Baiilf^BaiiUere i 1»i)os. 

1907 



« 



I^aeva biblioteca í)c Sutozes lEepañolee 

büo la ofreccfóB ocl 
Ejccmo. 52. v. dDazccUiio <ll>eii¿nDe3 c 'Petefo. 

9 



Comedías de C^xrso de 3É»olina 



Colección orDenaDa é iluettaDa 



por 



B* í^mílto Cotarelo tfMori 



oc 18 UmI Bcadcmla esfMfioUi. 



Bdilltz/XailUere é l^jos, Editores 

IMija oe «tBta Baa. aikm* lo* 

1907 






10 91 1 " 




Impresa en la í.' parte de Tirso (i635j. Fi- 
gura en el tumo i de nuestra colección. 

Se dice ó forma la segunda parte de la Prós- 
pero fortuna de 1). A Ivaro de l^una y adversa 
tfe Ruy Lópen de Afalos, aunque en ésta ape- 
nas ügura D. Alvaro. 

Es una de las comedias que Tihso no admi- 
tió como enieramenie suyas. Por el estilo no 
€» fácil saber qué poeta fué su colaborador: 
pero en dondequiera se hallan rasgos de la 
pluma de Tíllez. 

Como hemos dicho en su biografía, parece 

haberse escrito en 1621; pero antes del supli- 

, ckr de D. Rodrigo Calderón, en cuyo favor 

qtiizá se dirijan los versos últimos del drama. 

Las fuentes de esta comedia son la Crónica 
de O. Juan ¡¡ y la particular tic D. Alvaru, y 



tal vez no llegase á ellas ol autor, contenían» 
dose con la Historia de Mariana. 

V.n la Biblioteca Nacional existe un manus* 
crito (núm. 16.546) de esta comedia, que he- 
mos tenido presente para nuestro texto. 

Sobre el mismo asunto, y con el titulo de La 
privanza y calda de D. Alvaro de Luna, com- 
puso otro drama Damián Salustrio del Puyo, 
que se publicó en ifiís en la Tercera parte 
de las comedias de Lope y otros autores, y 
Luis Vélez de Guevara, El privado perse- 
guido. 

Don Antonio Gil y Zarate tiene también uti 
U. Alvaro de Luna; Suárex Bravo, Verdufio y 
Sepulturero, y quizás haya otras que no co- 
nozco ó no recuerdo. 

Ai buen callar llaman Sancho. 

(Véase El 6eloso prudente.) 



<r) Aunque ao tienen grao valor crilico citarcino's, por no haberlo hci-ho en el pri^io^o <Jel lomo 1, eitt* 
ifo( colecciones que llevao obras de Tikso: 

Sfuxti) tiramatuo \tus1rado. Coittción dt cointáia* escogidas, escritas por los principalti autofti antigu«* 
y modrrnot, nacwnatet y txtranftroi y adornadas con lámina» al boj. Tomo I. Vidal y Compañía, edilorti. 
tal It Jrl Goétrn ador, núm. 14, iSfj. Tomo tt, 1S64 Ful., i 3 cois. CaJa comedia lleva su p«gin*cu')n especial 
Tomo 1: La Vtllana de la Sagra. Afart lltrnandt^ la Galltga.—Tomo 11: La Villana dt Vatlteas. 

T*atru tetecto antiguo y moderno, nacional y extranjero, coleccionado i ilustrado con una tnlroducciiiit, 
m'AOM, observaciones criticas y biografías de to^ principales autores, por D. Francisco Josi- Oreltana. Tomo I. 
étrxtlona^ Establecimiento tipográfico editorial de Salvador Mañero, Rambla de Sania Montea, 2, 1 6 fifi.— 
CpetUmc: La prudencia en la mujer, pifi,. tiüh. Kl amor y el amistad, pi^. 1010. Cautela contra cautela, pi- 
«¡ín* 1049. C*lnf con celos se curan, páf;. 1079. Amar por señas, pá^;. iiuv- Por el sótano y ti trono, pág. 114]. 
Mari Htrnéndt( la gallega, pén. \iyh. Don üil de las calcas verdes, pa^. iao¿. La Villana di Valtecas, pd- 
K>aa i9ff. £7 vergonzoso tn palacio, pin. 107$. El condenado por descon^n-^d», pág, 1^19. 

COMBOUS OE TIRSO DS MOLINA.— TOMO 11 I 



a. Loa Amnntes de Teruel. 

Impresa en la a." parte de Tibsoíió35). 

Es comedia que sufrió muchas alieraciones 
ames de que su primitivo autor la diere á U 
estampa. D. Juan Eugenio Hartzenbusch la 
reimprimió en Autores e$pañoics con exacti- 
tud paleográfica, para dar muestra de cómo son 
las ediciones antiguas de nuestras comedias. 

El primero que llevó al teatro esta dramá- 
tica leyenda fué Micer Andrés Rey de Artieda 
en su tragedia de Los Amantes, impresa en 
ibSi. Refundió la ohra de Tikso, dándola al- 
guna mayor regularidad, el Dr. Juan Pérez de 
Montalbán, en la comedia de Los Amantes de 
Teruel, publicada en el tomo i de sus come- 
días. (Madrid, 1634.) Reimprimióse otras mu- 
chas veces. 

Don Vicente Suárez de Deza escribió una 
comedia burlesca en tres actos de Los Amantes 
de Teruel, impresa en sus Donaires de Terp^ 
skore (Madrid, i6ó3). Hay una mojiganga del 
mismo titulo, también del siglo xvn, y en el 
siguiente compusieron un monólogo con el ti- 
tulo de La casta amante /i.* Isabel de Segura, 
O. Francisco Mariano Nifo, y otra pieza en un 
acto D. Luciano Francisco Comella. Anóni- 
ma, se Imprimió á principios del siglo xtx una 
tragedia de corte clásico titulada La Isabel, 

Por fin, en 1837 se represento la celebrada 
obra de D. Juan Eugenio Hartzenbusch, muy 
superior á todas las demás. 

Eq iqo3 hemos publicado un folleto Sobre 
el orillen y desarrollo de la leyenda de los 
Amantes de 1 cruel, en que estudiamos esta y 
las demás formas literarias que tuvo (1). 

3. Amar por arte mayor. 

Publicada en la Parte 5.* de Tirso (Ma- 
drid, i636) y reimpresa por Hartzenbusch en 
\utüres españoles, y antes en el tomo xi de su 
Teatro escogido de Fray Gabriel T'élle^. 

La Cortesana en la Sierra, de Diamante, 
Matos y D. Juan Vl'Icz. tiene alguna semejanza 
ctiH esta cumedia de T^xtez. 

4. Amar por raxón de Estado. 

Figura en la /.* parte de las comedias de 
TfeuuEZ. Reimprimióla suelta en Madrid, sin 
año (hacia 1 733, 35 págs. en 4.") D.* Teresa 



(1) Véase li Mgunda edición de ettc trabajo. (Ma> 
értd, ivor.S*) 



de Guzmán, que ten 1,1 lunja 

Puerta dd Sol y sacó privilegio por diez años 

para reimprimir las de nuestro autor. Púsole 

el encabezado, como á otas, >l<. ('<j'hí\ííj iin 

fama. 

Con el titulo de SuliL\,i-< ai uuu» > «< .v/ar- 
quésdel Camarín y la fecha de r.''de Enero 
de 1637, existe una refundición de esta obra 
en la Biblioteca Nacional (49 h. en 4."); y en 
la misma Biblioteca otra refundición mucho 
más moderna con el primitivo de Amar por 
ra;{ón de Estado. 

Reimprimióla Hartzenbusch dos veces; una 
en el tomo vi de su Teatro escoffido de l-'rav 
Gabriel Télle\ y otra en Autores españoies. 
También figura en la colección de Ortega, to- 
mo II. 

Don Pedro Calderón imitó esta comedia en 
la suya de El secreto á voces. 

5. Amar por señas. 

Se imprimió en la Parte xxvit de Vanos 
autores (Madrid, Andrés García de la Iglesia, 
i&Tij, 4.'») la ocuva en orden y atribuida á 
TiMSo DE Molina. 

Con el dictado de Comedia sin fama la re- 
imprimi<'i en Madrid, 1733, 4,°, D.* Teresa de 
Guzmán (Impr. de Joseph González). De nuevo 
se eslampó en Valencia, por Orga, 1777, 4.*» 
40 páginas. 

Figura asimismo en la colección de Ortega 
(torno 111); en la primera de Hartzenbusch y 
en Autores españoles. 

Fué refundida en 1826. en cinco actos, por 
D. Ramón de Mesonero Romanos, dándola el 
título de Es una de las tres y de las tres nq es 
ningun.i. Esta excL-lenle refundición se repre- 
sentó en el teatro del Principe en dicho año; 
pero quedó inédita. 

.\marpor señas. Comedia en tres jornadas y 
en verso del Maestro Tirso ok Molina. Rejan* 
dida y puesta en cuatro actos por 1). .\circiro 
Serra. Madrid, 1 855, Jmp. de Rodrigue^: S.", 
80 páginas. 

Sirvió de base para la titulada El rncmi,, 
sin encanto, de D. Pedro Calderón. 

Aunque no publicada por el autor, es ver 
daderamcnte suya, como demuestra la más li 
gera lectura; y debió de ser de las primeras 
que brotaron de su fecunda pluma, pues en la 
escena Xdel acto segundo dice ser nuevo et 
Quijote, publicado, como es sabido, en 160S. 



DEL TEATRO DE TIRSO DE MOLINA 



m 



SW *fio 6 def siguiente será, pues, Amar 
' señas. 

Las Amazonas en las Indias. 

imprimióse en la i'aru- 4." de la colccciun 
especial de Tn»so (Madrid, i63?); reimprimióla 
D.* Teresa de Guzmán en Madrid, hacia 1733, 
coo el lílulode Comedia famosa. Segunda par' 
It de la!. .4j«íi;on<T,< en /jx Indias, y Ha\añas 
de lof Pitarras, s. a,, 4.,", 40 págs. 

Pero de io que forma segunda pane e& de la 
irifosti que tivoe por üsunto los hechos de los 
Individuos de aquella familia. La primera se 
lilula Todn ex dar ¿n una cosa, y U tercera, La 
lealtad contra la enyidia. Las tres íorraan una 
de las joyas del teatro de Tirso; por lo grao- 
dioso del asunto que el autor supo tratar dig- 
namente con elevación de estilo, situaciones 
dramáticas, versificación abundante, armo- 
niosa, y magnifíca y riquezas poéticas de todo 
género. 

Acerca de la grandeza ¿pica de estos tres 
poemas dramáticos se impone una revisión de 
juiciu Contra el desdén de Hartzenbusch y 
Otros críticos que los leyeron muy de prisa, 

7. Cl amor médico. 

Salió primero á luz en la ParU- 4.* (j63.<») 
I de Tiaso, I^ reimprimió en Madrid, sin año, 
I (hacia 1733, 19 hojas en 4."), Ü." Teresa de 
Gazmio; figura en la i." colección de Hart- 
zenbusch y en Autores españoles. 

Fué refundida en cinco actos por Juan Ca- 
IxTCiefo y representada en el teatro de la Cruz 
leí 3ii de Junio de íSafi, y en manuscrito existe 
íen la Biblioteca Municipal de Madrid. Otro 
manuscriti de refundición más moderna hay 
, en la Nacional, también en cinco actos y con el 
lltuto de £"/ amor módico: mujer de tret idio- 
tas, Ms. 10.083, copiado hacía i8ao. 
Esta comedia fué escrita en IÓ25 ó pocu añ- 
iles. Alude a las aventuras escolares y amoro- 
l5as de D.* Feliciana Knriquez de Guzmán^^ á 
|quien casi nombra al principio. 

¿Siempre l»on de estar las mujeres 
»in pasar la raya estrecha 
de la aguja y la almohadillad 
Celebre alguna Seyitla 
que en las eienciat aprovecha. 

Vcan^ más pormenores sobre este punto en 
iTfMso D« Molina: Investigaciones bio-bihlin. 
Ifá/ía», págs. 16a y siguientes. 



Es comedia lindlsmia. 
Munfleury la imitó ea la suya titulada La 
i )ame médecin. 

H. Amor y celos hacen discretos. 

Impresa en la Parte í.* de Télle/. Figura 
también en un tomo de varios autores del <\' 
glo XVII que halló cl erudito alemán Adolfn 
SchaefTer y describió en Ocho comedias des 
nocidas... y dadas á lux, por .\Jolf Schat^ 
fer. Leip^igy F. A. ürockau.Sy tSS^, a vol. 
8.' (V, tomo I, pág. vit). Ocupa cl 4.^ en cl 
orden del referido tomo, que carece de portada 
y preliminares, aunque al parecer contiene In- 
tegras las I a comedias de costumbre en tales 
colecciones. Schaeffcr lo cree imprescí hacia 
i'>40 y ser una de las Parles de la colección de 
Diferentes autores de que sólo se conocen otras 
diez ú once, aunque la serie total debió de 
pasar de cuarenta. 

El encabezado de esta comedia dice: «Rcpr 
sentóla Valdés, con que comenzó en Scvilli 
pero no añade en qué año, que seria el 1616, 
según juiciosa inducción del Sr. .Sánchez Ar- 
jona en sus excelentes Anales del Teatro tn 
Sevilla ÍSev., 1898, pág, 178V Probablemeni* 
al salir para América habría Tihso dejado el 
manuscrito al famoso Pedro de Valrfés. más 
famoso aún por ser marido de Jerónima 
Burgos, tan amada de Lope. 

Hasta la de Autores españoles no tuvo, qué" 
sepamos, otra reimpresión la comedia de Tík- 
Sü Amor )• ccíos hacen discretos. 

Es una de las cuatro del lomo 11, que por 

entero le pertenecen, pues al fin de la comedia 

dice: 

Mientras todos solemnizan 

celos que discretos son 

y amor que hace maravillas. 

dad ánimo á vuestro Tirso 

para que despacio os sirvo. 

>). El amor y el amistad. 

Forma parte de la 3." de Tkllcz(i634). 

Fué reimpresa con el titulo de F.l amor, y" 
la amistad, y prueba real para conocer Jos ver- 
daderos .•\mantes y Amigos. Comedia sin fa- 
ma. Del Mae.it ro Tirso de Molina; por D." Te- 
resa de Guzmán (Madrid, 1734, 4.% 36 pág.s.». 

Se ha reimpreso suelta en «I mrsmo sfe 
glo xvín con los títulos de Prueba real par 
conocer los verdaderos amantes y amigos y En- 
contrar dos imposibles: mujer leal y amigt 
ñrme. 



CATAlOCO RA20KAD0 



Rs í1 mfsmo asunto que el de Cautela, contra 
ciintcloy de Tirso, y ¿7 mejor amif¡o el rey, de 
Murcio. 

l.>on Dionisio de Solls ia refundió en «83i 
o>n el lllulo de Pntcbas de amor y amista>í. 
Kl «ns, de esta rerundiciún se conserva en i a 
liiblioleca Municipal de esta Corle. 

Figura también en la colección de Drtcjía 
(tomo III, en la primera de Harlzenbusch 
(tomo IV) y en .tu/ores españoles. 

Modernamente se publicó; AV amor y la 
amistaii. Coi)n:dia en dos actos y en prosa, ori- 
ffinalJe C. Claudio Camino, Valladolid, 1864, 
8.*, 59 págs., que, en efecto, nada tiene de co- 
mún con la de Télle¿. 

10. nntona García. 

Pertenece á la Parte 4.^ de Tmso (i835), y 
desde entnnces no ha vuelto á estamparse. 
Pero fuíi imitada por D. José de Cañizares, é 
impresa con el titulo de La heroica Antona 
Garc/tí. (Madrid, Antonio Sanz, 1755, 4.°, 36 
páginas.) 

FJ personaje de esia comedia es histórico, y 
parle de sus hechos también. Antona García 
era natural de Toro y sus hazañas se hall.m 
en los historiadores de esta ciudad ( V. Fernán- 
dez Duro: BibliograJ'ta de Zamora, y Cuadra- 
do y Chapado: Historia de Taro.) 

TiBso ofrece, al final, una segunda parle, 
que no sabemos hayo compuesto, y que com- 
prendería la muerte desgraciada de esta heroí- 
na. El pasaje es como sigue: 

Antona. Señores, los que me escuchan: 
lodo cuanto agora han vido 
es hestoria verdadera 
de prcvilcgios y libros. 
Esio es solo la mitade 
y el poeu que lo ha escrito 
guarda para la otra media 
muchos cn.ios peregrinos. 
Si quieren ver en qué par» 
la Antona de Toro, aviso 

auü para el NC);undo lomo 
esde luego ios convido. 

El Aqulles. 

I lállasc en la Parte 5." de Tipso ( i63d) y des- 
de entonces no fu¿ reeslampado. 

TiKSo» que concluye friamcnle su comedia 
cuando Aquiles llega ame los muroi. de Troya, 
iifrece una segunda parte, para el dia ai- 
guicnte. 

Sobre el mismo asumo versan Ei eaballero- 
dama, de D. Cristóbal de Monroy y El Mons- 



truo de los }ardtiiet,at 
la Carca. 



'edro Calderón oF 



13. El Árbol del mejor fruto. 

Rstá en la Parte ¡ ." de Tinso Í1627) y desde 
entonces no ha vuelto á reimprimirse. Figura 
en el tomo 1 de nuestra colección, pág. 3o. 

Kn la Biblioteca Nacional se conservan dus 
manuscritos de esta obra. El primero, náraeru 
15.484. firmado al ñn por «Juan de Puente» 
Año de t^3i años en Madrid». Puente era un 
cómico que hizo esta copia para lo que expresa 
la nota que hay al final de la jornada segunda, 
y dice: «Esia comedia es de Domingo Valbin, 
autor de comedias por su majestad: sacóla en 
papeles Alarcón, y la sacó muy mal, que nu 
hubo quien los azeriase á leer en iodo un día. 
Vercebú lleve quien le enseñó á cscrcvir y 
el que lo aprendió.» A continuación van los 
nombres de Domingo Balbin, la Sra. Juana 
de H. (¿Heredia?); el Sr. Heredia y Juan de 
Puente, iodos cómicos y, al parecer, cjcculan- 
tes de la obra. De este regular manuscrito he- 
mos puesto las principales variantes que ofre- 
ce respecto del impreso. 

El otro códice de la Biblioteca comprende 
sólo la primera jornada (cinco hojas), está re- 
gistrado con el núm. 3907, desde el folio 370. 
Ks más moderno que el anterior y mucho me- 
nos correcto. 

Sobre el asunto de esta comedia versan el 
Auto de Santa Elena, del códice de .Autos vie- 
jos de la Biblioteca Nacional, publicados en 
rgoi por Mr. L. Rouanet < V, tomo n, pág. ai ). 
¡^a ini>cnción de la Cru^, auto que se presentó 
para representar en Sevilla, en la fiesta del 
Corpus de i55g (Sanche* Arjona: Anales del 
teatro en Sevilla, pág. 6). Hay, además, una 
comedia de D. Antonio Cuello y el auto sacra- 
mental de Calderón, los dos con el título que 
TÉLLRZ dio á su obra; La cni^ hallada y 
triunfante y glorias de Constantino, comedia 
de D. Felipe Sicardo, y La mayor victoria de 
C&n.<:lantino, de D. Ambrosio de Arce. imprcM 
en la Parte 4." de Varios. 

Sobre los demás hechos de Constantino hay 
otras muchas obras. 

Parece que el verdadero ó primilivu titulo, 
que Tirso dio A su obra es el que nrrojan estos 
últimos versos de ella: 

Ci-OBO Ya tu hallazgo hemos vtitO; 

4 tu Triunfo m convida; 
y «qui da fin f^ >)rbol dt ¡a vida. 



OKL TEATRO DE TtRSO OE MOLIK ' 



■mi 'i' •' ■ irse de estos verst>s 

|Uc T. anda parle, que seria 

Triun/o de ta Santa Cru^. 

|3. /Iverisüelo Vargas. 

Pwienec»; i la j.* Parte» (Toriosa, t634) 
>pia de Tirso. Reimprimióla con el iJtulo 
tí mal el menos y Auerigüelo Vargas, D.* Te- 
resa de Guzmán, en j.", sin año (hacia t733) 
s 39 págs. 

Figura también en el Teatro escogido de 
Fr. Gabriel Télte%, tomo vii, y en Autores es- 
iñoles. 

i En j83o se hizo una refundición en cuatro 
ítüs, de este drama, con el titulo Of/ mal el 
menos y at'erigüelo Vargas. Un manuscrito de 
ella existe en la Biblioteca Municipal de esta 
Corle. 

Es bien conocido el origen hisi«)rico del dl- 
ío que sirve de titulo á esta comedia y que 
los historiadores ponen en labios de la Reina 
* Isabel la (Zaiólica, con referencia al alcalde 
Corte D. Francisco de Vargas, siempre que 
U Reina denunciaban la comisión de algún 
delito. » 

14. Loa balcones de Madrid. 

Iji primera impresión que hemos visto de 
e^ia comedia es en uno de los lomitos del 1 ea- 
tro antiffuo español, de Grimaud de Velaunde 
(Madrid, 183;). De aquí las lomó O. Juan Eu- 
fn»o Hartrenbusch para su edición de Autores 
tpañoles. 

Pero en la Biblioteca Nacional existen dos 
manuscritos antiguos de esta obra, uno de ellos 
excelente, y con ayuda del cual se podría re- 
hacer ana buena edición de esta linda comedia, 
tan malparada en las impresiones. 

Ouo manuscrito antiguo existe en el Museo 

rilánico (c<>dice Add. io334), según se ve por 
el Catálogo de Gayaiígos, pág. 04 del tomo 1. 

La comedia es, indudablemente, de Tirso, 
y fué escrita hacia 1634, como hemos indicado 
en nuestro libro: Tirso de Molina: ¡nvettiga- 
ciones bio-btbliográjicas (Madrid, i8o3), pues 
se habla en ella, como de cosa no lejana, del 
asalto de Ormuz. 

Cuando se haga una edición completa y se- 
- 1 ¡a de las obras de TétLKz, podrá imprimir- 
tno'es debido esta comedia. Nosotros no 
y Mjcmos hacerlo, porque en el mismo caso que 
tlli se hallan otras varias de Autores española 
j oecesttaríamos mayor espacio que los dos to- 



maos á que se ha hiinUdu nÜMl^ 
plemenlaiia. 

La beata enamorada. 

( Véase Marta la piadosa.) 

1 5. Bellaco sois. Gomes. 

Ms. de la Biblioteca Nacional, núm. 16.910, 
en 41 hojas en 4."; letra del siglo xvii y con 
licencias para la representación fechadas en 
Madrid á 37 d« Abril de 1643. 

La primera indicación de que esta come^iía 
pudiera ser de Tirso la hemos hallado en ei 
excelente Catálogo de lax piezas de teatro que 
se conservan en el departamento de Manuscri- 
tos de la Biblioteca Xacional, Madrid, tSt^g, 
4.", por el Sr. D. Antonio Paz y Melia, jefe 
muchos años de aquella Sección y hoy Jefe de 
la Biblioteca. En dicha obra, pues, pág. 5>>, 
al describir el códice de Bellaco sois, Gómeií, 
puso esta nota: «Gallardo admite la posibilidad 
de que el autor fuera Tmso de .Molina.» 

Efectivamente: después de Icida, me pareció 
esta comedia producto de la feliz inspiración 
del gran Mercenario; y por eso la incluyo en 
este tomo. 

No sólo el asunto en que tan importante pa* 
peí juega el disfraz masculino de la heroína, 
como se observa en Don Gil de las Calidas per- 
des, El amor médico. La huerta de Juan Fer- 
nández, La mujer por fuerx^a y otras suyas, 
sino el corte de algunos episodios, especial- 
mente en la jornada tercera; la versificación, 
que es tan suelta y armoniosa, como suya, y 
hasta el estilo, lenguaje y frases que nadie más 
que Tirso solía emplear. De esta clase debe- 
mos citar algunas en comprobación de lo di- 
cho. 

En la escena ti del acto segunda dice PelreK 
nila: 

Volvisteis i verme c! Jia 
siguiente de aquel fracaso 
que os abrió en mi casa el paso, 
y añadióos la hipocresln 
del cientllico disfraz 
del trajedizo estudiante, 
tanto hechizo en lo galante, 
tanta guerra entre la paz 
con qoe ese hábito ase};iira. 
que ignorando el m«l que encierra, 
tocó en mis ojos A guirra, 
en que abrasarme procura; 

aue hace la superstición 
e estos siglos ignorantes 
en las viudas y esiuJianies 
g«la la recolección. 



vil' 



CATALOGO RAZONADO 



los tex'.us Je in3o yrosso 1034. y el que la hizo 
luvo á la vista un texto mejor tn algunos lu- 
gares, pues el de 7'tiH /aryo me In fiáis suple 
y corrige con fortuna en algunos casos el más 
antiguo de t63o, asi cumo en otros (el mayor 
número) no es tan correcto. 

l.a más importante de las modificaciones que 
el anónimo refundidor introdujo fué sustituir 
la primitiva y propia de Tirso descripción de 
Lisboa, pur otra de Sevilla, que el interpola- 
dor habla tal vez usado en alguna otra come- 
día cuando la destinase á ser ejecutada en la 
ciudad del Hctis. 

Se ha negado que esta obra fuese de Télle/. 
sin más fundamento que el de no haber sido 
publicada por él. En el mismo caso se hallan 
otras muchas y á nadie se puede ocurrir que no 
le pertenezcan. Más aún: alguna como Ln que 
hace un manto en Madrid (ó sea En Madrid y 
en unti casa) la única vez que apareció impresa 
lo fu¿ á nombre de Rojas, v, sin embargo, no 
es posible que nadie que conozca el estilo y 
lenguaje de Tiaso pueda dudar ni un mo- 
mcntu sobre la propiedad de ella. 

En cuanto al Burlador, vemos que la pri- 
mera vez que se imprime es en vida de T¿- 
UJLz, con su nombre, sm que él proteste en las 
cinco ocasiones que luvo de hacerlo, al publi- 
car sus comedias. Con el mismo se reproduce 
tres ó cuatro veces en el siglo xvii y cinco en 
el xviti sin que una voz se alce i desmentir el 
aserto. 

El lenguaje y estilo son los comunes en 
nuestra autor. Bastarían aquellas palabras de 
Ripio en la escena VIH del acto primero: 

Pues ^es quienquiera 
urva lavandri^ niuier, 
lavando y /reg-itrijandn, 
defendiendo y ofendiendo. 
los paños sucios tendiendo, 
regalando y remendando.' 
Dando dije, porque al dar 
no hay cosa que se le iguale: 
y si no á Isabela dale 
á ver si sabe tomar. 

O aquella redondilla: 

Y en vueMro divino oriente 
renazco, y no hay aue espantar, 
pues veis que h.iy de mar á amar 
una letra solainenle. 

cuyo juego de palabras vuelve á emplear en la 
tragedia de /-fl venganza de T>tmar. 

Y no insistiremos en esto, poique no* parece 
quo sólo el deseo de manifestar opiniones sin- 
gulares puede condiK'ir i ln ncgaciini de cosa 
tan evidente. 



De esta obra se han he 
un gran número de imitaciones. De lus extra- 
ñas ha dado cuenta el Sr. D. Arturo Farinelli, 
el último que ha tratado histórica y critica* 
mente este asunto del Burlador ó del Don 
Juan, como los extranjeros dicen, en dos lar- 
gos artículos del Giornate itorico dclla leitera- 
tura italiana (toI. xxvn, páginas 1 y ^H)> '^^ 
1S96. 

El Sr. Farinelli no fué, con todo, entera- 
mente feliz; pues las dos primeras adaptacio- 
nes del asunto en Italia y en Francia no las 
pudo hallar. 

Quizá sea más afortunado .M. G. de Bévotte, 
quien, según nuestro docto amigo Mr. de Maf- 
tinenche en su excelente libro de Moliere et ¡e 
théátrc Espagnol (Paris, iiachetle, imo6, pá- 
jíina a53), está terminando un estudio sobre loS 
orígenes v desarrollo de la leyenda de tJon 
luán, en la literatura, en la música y en la pin- 
tura. 

Tampoco creemos puedan aceptarse sin re- 
servas algunas opiniones del Sr. Farinelli, 
nuestro amigo; pero que, á nuestro juicio, «e 
equivoca cuando dice: «Non credo un tílo alto 
pagnolismo tanto decántalo della leggcnda, las 
quale probabilmente penetró in Espagna dai 
Seiicnirione; mi dispiace di non sapcrc diré ne 
come, ne quando» (pág. «j). 

.\rranca esta incredulidad de que el Sr. Fa- 
rinelli disgrega y descoyunta la leyenda del 
Tenorio, buscando» aniecedentes en todas las 
literaturas acerca de los galanes enamoradizos; 
de los que se burlan de la muerte y convidan 
á un cadáver, esqueleto ó calavera: de los que 
presencian ó creen presenciar su propio eniie- 
rru, y de otras circunstancias que concurren en 
la leyenda del Burlador, suponiendo que Tir- 
so, á manera de hábil arquitecto, fué reunien- 
do iodos esos elementos para levantar su edi- 
ficio, 

Esto no puede admitirse. Buena ó mala, ver- 
dadera ó falsa, Tirso halló en Sevilla una tra- 
dición completa, que es la que puso en su obra. 
Se citaba la familia del protagonista; el con- 
vento de San Francisco, dundc ocurrió sti 
muelle, y hasla el sepulcr<í v cslaiua del Co- 
mendador Ulloa. El carácter do Don Juan ne- 
cesitaba basarse en hechos y circunstancias 
que quizá se habrán dado aisladamente en 
otros tipos pocHicos; pero que en él necesitan 
estar reunidos para que sea lo que es. Valor 
indomable, desprecio de las leyes y de tuda 
autoridad, y aun de la misma muerte; incre- 



DEL TEATHO DE TmSO DE MOLINA 



!X 



1 



dría virtud femenina y ninguna ili- 
on *l amor puro 6 cunsiante, pero gran- 
propensión á escarnecer á todas las mujeres 
halla i su paso: falta de lealtad con pa- 
les T amt^os cuando se trata de sus capri- 
0»; en una palabra: el espíritu de nega- 
salánica encarnado en el tipo de ma- 
x grandeza dramática de la época moder- 

Las imitaciones españolas someramente ci- 
ú omitidas por los escritores son las si- 
entes: 

El alférez lusitano Jacinto Cordero, pero que 
ribió en nuestro idioma (ióoh-1646), com- 
uso, según atirma Barbosa Machado, No hay 
/4;o <fue no llegue ni deuda que no se pague, 
«piten la cita, aunque no lograron ver la 
« Barrera en su Catálogo, y García Peres 
suyo razonado (pág. i23), dándola como 
presión suelea, y Theophilo Braga anadeen 
u Historia do Iheatro portugués (li, 3<X)), que 
úé impresa en ir>67; pero es sabido el poco 
caso que hay que hacer de este prolífico y no- 
velesco historiador. 

Lo mis probable es que Eiarbosa la haya 
confundido con la de Zamora, sospecha que se 
recleota al ver que atribuye igualmente á 
Cordero El valiente negro en Flandes, que es 
deClaramonie y que Braga da sin escrúpulo 
por el autor lusitano. 

.Mu} avanzado ya el siglo xvii, un D. Alonso 
[de Córdoba y Maldonado, criado del rey, como 
te llama, pero de quien tenemos poca noti- 



(1) Después de ekcrjiu lo que aniecede, ha publi< 
lca<lo nuctiro ilusirr conapañero D. Ramón Men^Ddez 
Pida) (Cultura tipañoia. Madrid, Mayo de 1906, pági- 
na 449} curicKo articulo Sobrt los ortgentt Je El con- 
^ida4o d* ffititra, utilizando, ademas de los artículos 
Ue Farinetlí, otro de J. Bolle: Vibtr dtn Umprung (ter 
Oon Ju<iii-5dg«, publicado en la Ztitschrift f'úr vtr- 
fltUUtnit* Utttraturgtsckichit (tomo xm. pin- 374>- 
B«rtin, 1899, Aunque el Sr. Meoéndez Pidal sólo estu- 
4f uno de ios fírmenlos ó aspectos parciales ilel asun- 
IQ, para lo cual aduce un romance inédito, halUdo en 
la provincia de Segoria, al concluir üu articulo escri- 
tm^. «I-a verdadera fuente próxima de El Hurtador de- 
MA *a una leyenda referente i Sevilla, que fijaría ya 
el aonibre .le l> Juan Tenorio y, probablemente, el 
<lel Comendador O. ('loozalo de ülloa. No sería difícil 
qoe aparecíerio ra.iirox de e«ta leyenda en la (radi- 
ctóa asdalu/a, debidamente explorada, ó cd algún ar- 
chivo olvidados» 

Eatu nos parece mejor y mis útil camino que el 
traer á colación cucntuí daneses, picardos ó de Islaa- 
41a, ^ue et pobre Tinao 00 pudo conocer ni lodirecta- 
<aa«ce. 



cia (1), compuso la comedia titulada f,a vtn- 
gan\i\ en el sepulcro, que por piimera ve/, 
aparece impresa en el presente tomo, copiada 
del único manuscriio existente en nuestra Bi- 
blioteca Nacional y que procede de la Biblio- 
teca de Osuna. 

Don José Franquesa y íiomis ha publicado 
un buen articulo crílic« de esta comedia en el 
Homenaje d Menéndc^ y Pe layo (1, a54). Por él 
y por el texto puede verse cuánto d«cay<^ el 
brioso tipo del Tenorio en manos de Córdoba, 
hasta convertirse en un valentón de esquina. 
Níucho más conocida es No hay deuda ^ue 
no se pague y Convidado de piedra, que este 
titulo es el que D. Antonio de Zamora dio á su 
obra al incluirla en el segundo tomo de sus 
comedias (pág.a'">7). Mes<:)nero,al reimprimirla 
en el segundo volumen de tos Dramáticos pos- 
teriores á Lope de Vega (pág. 41 1), de la Bi- 
blioteca de Autores Españoles, se lo cambió, 
tomándolo de las impresiones sueltas por el de 
•Vo haypla\o que no se cumpla ni deuda que no 
se poguc y Convidado de piedra, asi como tam- 
bién alteró algo el texto. 

Antes del Don Juan Tenorio, de Zorrilla, 
este de Zamora era el que se representaba en 
nuestros teatros. Sin embargo, después que 
Alejandro üumas dio á comiccr su Don Juan 
de Maraña, tradüjose en castellano lo menos 
dos veces y se puso en nuestra escena. Titú- 
lase la primera versión: 

Don Juan de Maraña y Sor Marta. Drama 
en cinco actos y en prosa, Del célebre Alejan- 
dro Dunias: Arreglada (sic) al teatro español. 
Por J. A. Ll. Tarragona: Imprenta de Chu- 
lla, 1838. En 8.», 88 págs. 

Dice el traductor del drama que «para pri 
sentar éste en nuestro idioma no ha prKÜJo^ 
prescindir de hacer algunas variaciones en ella, 
sin las cuales tal vez hubiera chocado n^n 
nuestro genio y costumbres». 



(!) Sólo conocemos «uya la siguiente obra, en ql 
añade algun^M pormenores y circunstancias de su per 
sona y condición Social: We'aeiV.n lit la faliva pompa 
y ftrporoito ttnhtlo con qur la muy noble y leal cm- 
dad dt Segnina, Cabera de Extremadura ha celeltrado 
(« traslacidn de su Palrona y Soberana Reina Virgen 
de la Futncisla, é la nueva y prodigiosa marat'illa 
dt su retablo en tu hermita y titmprt en venerado 
sagrado reverente culto. Etcriior, Atonto de Cordova 
Maldonado, Veedor y Contador por S. M. de la* 
obras y Alcázares rtales desta dictia ciudad, Ca^aa y 
Bosques reales de su contorno y Real Ingenio de Mo- 
neda. Con licencia. En Madrid, por Marta Je Quiño- 
nes, afto t66s. 4.", 5 ll prels y ibi págs, 



catAloíio razonado 



Al año siguiente se representó é imprimió: 
Don Juan de Maraña ó la catda de un ángel. 
Misterio en cinco actos y éslos divididos en 
siete cuadros y dos intermedios. Escrito e» 
fráncis por Mr. Alejandro Diimas. Madnd. 
Imprenta de Yenes^ iS^ij;en 4.", 69 pags. 

tsia iraducciún consia de verso y prosa, y 
pertenece ú D. Antonio García Gutiérrez, se- 
gún Hartzenbusch (Pról. i las Obras de Gar- 
cía Guliérrex^, Madrid, t866; pág. 23.) Fue re 
impreso en i85a. 

Fl 1^ de Marzo de 1844 se estrenó en el tea- 
tro de la Cruz, á beneficio de Carlos Lalorre, el 
Tenorio, de Zorrilla, y se imprimió poco des- 
pués con el siguiente titulo: ¡)on Juan Tenorio. 
Drama religioso-fantástico, dividido en dos 
partes, compuesto de siete cuadros: original y 
en verso de D. José Zorrilla. .Madrid, Imprenta 
de Repullés, ¡844, 8.° mayor {Galería dramá- 
tica). Desde entonces se ha reimpreso otras 
muchas veces, ya suelto ó ya en colección con 
las demás obras del autor. 

Zorrilla tom6 el asunto de su obra, princi- 
palmente, del Convidado, de Zamora, y del 
Maraña, de Dumas. En cuanto al Burlador, 
de Tirso, ni lo conocía siquiera; por más que 
otra cosa afirme en sus Recuerdos del tiempo 
i'íf/o (tomo I, pág. i03), donde escribe estas 
inexactísimas palabras: 

«No recuerdo quién me indicó el pensa- 
miento de una refundición del Burlador de Se- 
villa, ó si yo mismo, animado por el poco tra- 
bajo que me había co:>tado la de Las travesu- 
ras de Paíito/a, di en esia idea registrando la 
colección de comedias de Moreto; el hecho es 
que sin más datos ni más estudio que el Bur- 
lador de Sevilla de aquel ingenioso fraile y su 
mala refundición de Solis, que era la que hasta 
entonces se habla representado bajo el título 
de .Vo hay pta\o que no se cumpla ni deuda que 
no se pague ó el Convidado de piedra, me obli- 
gué yo á escribir en veinte dias un Don Juan de 
mi confección.* 

Hay en estas palabras tantos errores como 
afirmaciones. Ni el Ihirlador formaba aún par- 
te de colección alguna de su autor, ni es de 
Moreto, ni éste era fraile, ni la obra fué refun- 
dida por Solis, ni Zorrilla hizo s.u Tenorio en 
veinte dias. Finge desconocer el Maraña de 
Dumas, que pudo haber visto representar va- 
rias veces y era traducción de su intimo García 
Gutiérrez, y le dio el tipo de 0.*^ Inés y otras 
cosas de su drama. Claro es que, aparte de la 
sobi-rana versificación, hay algunas escenas, y 



no de las peores, de su cosecha, que hacen d« 
esta obra, con todos sus defectos, una de las 
más famosas de nuestro teatro. 

Ks muy singular el juicio que el Sr. Farine 
lli hace de Zorrilla. Tomando al pie de la le- 
tra aquellas hipócritas palabras suyas: «Por 
poeta dramático no me tuve jamás», y apoyan- 
dose en ellas, escribe candorosamente que á Zo- 
rrilla le faltaba lo esencial para ser poeta dra- 
mático. Y así no parecerá extraño que consi- 
dere de mayor mérito que la grande obra del 
Maestro una de sus parodias: «Meglíodel dra- 
ma stesso é la parodia del Tenorio, Juan el 
Perdió che, s'io non erro, Mariano Rico, (sic) 
rappresento per la prima volta neri848.» (Pá- 
gina 330.) 

¡Quién se lo hubiera dicho al difunto don 
Mariano Pina, que andando el tiempo le ha 
bian de poner por encima no menos que- 
del primer poeta español de los tiempos mo- 
dernos! 

Además de esta parodia se hicieron otras va- 
rias del drama de Zorrilla, pues raro es el año 
que en el mes de Noviembre no surge algúa 
poeta satírico que toma pie de aquel asunto 
para dar salida á su humor maleante. 

Oe las más antiguas y aplaudidas fue Don 
Juan Trapisonda. Obra del actor y autor dra- 
mático D. Juan de Alba, quien hizo el papel 
principal de su obra en el estreno de ella á fines 
de Mayo de 1 85o. Se imprimió en el mismo 
año con el titulo de Don Juan Trapisonda 6 ei 
demonio en una casa. Juguete ciSmico en un 
acto, por D. Juan de A Iva. Representado con 
general aceptación en el teatro de la Comedia 
el 2t de Mayo de 1 85o. Madrid, Repullés, 
iSSo, 4.", :iopágs. 

Otra graciosa parodia es la de Salvador M«« 
ria Granes, titulada Juanita Tenorio, en un 
acto y dos cuadros, estrenado é impreso en 
1886 (38 págs. en 4.°). Lleva música del Maes- 
tro Nieto. 

Y original y graciosísimo es el Tenorio tno- 
dernisla de Ü. Pablo Parellada, estrenado é 
impreso en el pasado año de ujúó, 

Fl mismo Zorrilla convirtió en 1877 su Don 
Juan en zarzuela, á la que puso música el 
Maestro Manen; se representó con poco éxito y 
se imprimió con el título de Don Juan Tenorio, 
\ar\uela en tres actos y siete cuadros de don 
José Zorrilla, música del Maestro D. Nicolás 
Manen. Representada por primera ve^ en el 
teatro de ¡a Zarzuela, el 31 de Octubre rf» 
tH??. Madrid, Rodrfguex, 1877^ 4.', io5 



sbl 



jatro hojas al ñnal, con 

teocias dei autor, explicando el por qué 

lió en musical su drama. Fué cantado 

Sras. Franco de Salas, Galeu, llordan, 

a y FfAnco, y los Sres. D. Rosendo Dal» 

u, Ferrer, Banquells, Tormo y otros. , 

Pur úllimo, añadiremos, que el Tenorio de 

se ha traducido en francés, ingles, 

italiano. 

}. El eaballero de Gracia. 

!e incluyó, como de Tirso de Molina, en la 
rt* XXXI de la colección de Varios del si- 
llo xvu {Madrid, José Fernández de Buendia, 
|6íjQ, 4-'), la quinta entre las del volumen. 
Desde entonces, que sepamos, no ha vuelto 
imprimirse. Va en el presente tomo. 
Al final, dice Lamberto, uno de los perso- 

Mcs: 

Es tamo 
lo que deste Caballero 
hay que decir, que lo guardo 
par:i Ja tegundn parte, 
por lo que habéis estimado 
al Caballero de Gracia 
en Madrid sus cortesanos. 

Tampoco conocemos esta segunda parte ni 
I Tu»so llegó á escribirla. 
Fa la Biblioteca Nacional hay un manus- 
crito antiguo de un auto sacramental, titulado 
'.I Caballero de Gracia; pero no lleva nombre 
ie autor, ni, aunque bien versificado, puede 
Itribtyrse á nuestro mercenario. Intervienen 
tn él, además del protagonista, el Cuidado, el 
ionor, fa Malicia, la Fe, Lu\bet, San Pedro, 
\rrio, el Hombre, el Tiempo, ¡a Herejía, 
farlln Lulero, San Juan fíautista y la Envi- 
lia. Tiene muy poco interés. 
Consta también anónimo en los Catálogos 
MedeU Huerta y Barrera, 
^ptonio Enríquez Gómez afirma, en el pró- 
^_(de su Samson Nazareno, haber escrito una 
comedia del Caballero de Gracia; ytiada la poca 
itfiñíazi que merecen fas adjudicaciones de 
los editores de época tan tardía como la de la 
impresión de esta obra, no ser¡a imposible que 
Ma que pasa como de Tirso fuese, en realidad 
(aanque no parece verosímil por el asunto y 
su desarrollo), de aquel judaizante segoviano. 
^ntxe las numerosas obras de D. Luis Ma- 
iiaoo de Larra, hay una titulada El Caballero 
de Gracia, drama tradicional, en que falseó 
I por la vida de este piadoso varón, y 

'»c i' I por primera yez en el teatro Es- 

pañol ct ai de Noviembre de 1871. 



Fs el asunto de la Cfl 
parte de la vida del famoso modenés ]acolh> 
Gratis ó de Trenci, que parece era su verda- 
dero apellido ( 1 5 1 7-1 61 9), q uien, establecido en 
iVIadrid, fué fundador del cohvento é iglesia del 
Carmen Calzado, del Oratorio que aún lleva 
su nombre y de otras fundaciones devolas y 
benéficas. 

Su vida escribió á poco de fallecido Gratis, 
el mercenario Fr. Alooso Rcmón, que sirvió i 
Tirso para su comedia; y con más extensión, 
D. Francisco Javier Rodrigo El Caballero de 
Gracia, Historia imparcial y vindicación cri- 
tica de este venerable v ejemplar sacerdote. Se- 
gunda edición, corregida y aumentada. Ma- 
drid, 1881. 8.%268pigs. 

18. El castigo del pensé'que. 

Impresa en la Parte /." de Tirso (1637). Re- 
impresa con su 2.' parte por D* Teresa de 
Guzmán á principios del siglo xviii, con el tí- 
tulo de Comedia sin fama. El que fuere bobo 
no cjin/ne (Madrid, s. a., 72 págs. en 4.*), y 
otra vez, sin lugar ni año, en el mismo siglo. 

Modernamente se ha reimpreso por Han- 
zcnbusch (Teatro escogido, tomo v) y en .4m- 
tores españoles. 

Con la fecha de 1827 y con el titulo de El 
que fuere bobo no camine hay en la Biblioteca 
Aiunicipal de esta corte una refundición anó- 
nima en cinco actos en verso. Manuscrito en 4." 
Es del actor .luán Carretero, y fué representada 
en el teatro de la Cruz el 3o de Enero de i8a8. 

Esta comedia fué imitada en Inglaterra en el 
mismo siglo xvu por James Shirley, con el ti- 
tulo de The Opportunithy (1634). 

El Castigo del pensé-que es primera parte 
de Quien calla otorga, en la que el protago- 
nista se enmienda de su falta de decisión coa 
Us damas. 

Fué escrita en Toledo, en 161 3, como se de- 
muestra por el siguiente pasaje del acto pri- 
mero, excena X: 

D. Roon. ¿Hay sucesos semejantes? 
CiiiHCH. Cuando los llegue i saber 

Madrid, los ha de poner 

en sus .dovelas Cervantes; 

aunque en el tomo segundo 

de su manchego Quijote, 

no estarán mal, como al trote 

los lleven por esc mundo 

las ancas de Rocinante 

ó el burro de Sancho Panza. 

Estaban, pues, ya impresas las Novelas ejem- 
plares (Madrid, Juan de la Cuesta, 161 3), y no 
se habla publicado la segunda parte del Qui- 



XII 



CATÁLOGO I^AZONAOO 



/iJtf (Madrid. Juan de la Cuesta, i6í5), ni lam- 
pnco el fjuijale de Avellaneda (Tarragona, Fe- 
lipe Roberto, ifti4), pues si no, hubiera Tipsi"» 
aludido á él. 
«Representóla Heredia.» 

tg. Gautela contra cautela. 

Figura en la Parle í.* de la colección espe- 
cial de Tirso (i 635). Fué reimpresa en el si- 
glo xviji, en 4."» sin lugar ni año, y Martzen- 
busch la colocó en Autores españoles, 

Moreio la refundió con el iliulo de El mejor 
amigo, el rey. 

Cautela contra cautela es una de las ocho co- 
medias del secundo lomo de la colección pro- 
pia deTiKSO, que no le pertenecen por entero. 
Tiene el mismo argumento que El amor y el 
amistad, comedia suya indubitada. Todo el 
primer acto y parte del segundo son iguales en 
ambas en el fondo y manera de desarrollar las 
escenas. Después varia algo Cautela (que es 
una especie de refundición de la otra); da más 
juego la prueba de las mujeres; añádese el epi- 
sodio de la conjuración, que aumcnia el inte- 
rés, y es más rápido el desenlace. Ksia comedia 
es, en cieno modo, más perfecta y acabada que 
El amor y el amistad, aunque mucho menos 
valiente y rica en efectos dramáticos. 

Parece, á juzgar por algunos pasajes, que el 
colaborador de Téllez en esta obra fué don 
Juan Ruiz de Alarcón.Tal es el parecer de Fer- 
nández-íluerra, en su libro sobre esie poeta, y 
aun la de Hartzenbusch. 

Pero del estilo y modo de expresarse propio 
de Tirso hay multitud de pasajes en los dos 
primeros actos. Las frases amor vi^cahio, ha- 
blar caseramente, ojos porquerones, alnta cor- 
cheta y otras mil, son suyas. Hasta hay pasajes 
que recuerdan los de otras comedias. La rela- 
ción del criado Chirimía (acto primero, es- 
cena I), en que cuenta las horas de servicio 
con su amo es igual á otra de la comedia de 
TÍLl*z Amar por arte mayor (acto seRundo, 
escena V), donde dice Rermudo: 

¿Ansí se olvidan 
veinte anos de parentesco, 
dos meses de hospedería, 
ocho semanas Je rne<w.i, 
de traio sesen!» dias* 
jAsi dos mil s cit-n horas 
de «posento y ropa limpiad 

Lo que en Cautela contra cauíí Li il¡< »• i "liíri- 
Olla es: I 



Te Sirvo, dilo tá mismo, 
dies años ha. que «n (¡uarismn 
montan ciento veinte meses; 
pero en cuenta cascellana. 
tomando papel y pluma, 
lo que te ne servido suma 
quinienias y diez semanas; 
y si la cuenta confias 
de un zingano eniremetidA 
te dirá que te he servido 
tres mil y seiscientos días. 
V si todo aquesto ignoras, 
te cacará desta duda 
la aritmética menuda; 
son ochenta y seis mil horas, 

30. La celosa de ai misma. 

Pertenece á laParíe / ."^de I a colección de Tu 
so (1627). Reimprimióse en el siglo xvui, sL 
lugar ni año, en 4.", y por Hartzenbusch en « 
Teatro escog i do{tomo irjyen Autores españolei 

En la Biblioteca Nacional hay un manuscriti 
de esta comedia, fechado en 1829, con el liluli 
Lo que puede la aprensión ó sea la celosa de . 
misma. 

lis comedia de la primera época de T¿i.lk: 
salpicada de alusiones á cosas del tiempo, coa 
hemos visto en la biografía que va en el tumo 



ai. 



eeloa con celos se curan. 



Hállase en la Parte 4.* de Télubz (iM5; 
Pero antes se habla estampado como de Lop 
de Vega, en la Parte 77 (extravagante) de Lop 
y otros (Barcelona, i633). Reimprimióla ce 
el aditamento de «Comedia sin fama> D.'* Ti 
resa de Guzmán, sin año (hacia I733>. en \ 
hojas en 4." sin numerar. De nuevo se estamp 
en Cádi\, en la imprenta de D. Antonio c 
Murgula, 181 5; 4.", 32 páginas; en la coIe< 
ción de Ortega (t8a6, tomo 1 de Ti»»sn) y po 
Hartzenbusch (Teatro escogido, ix) y en Al 
lores españoles. 

En la Biblioteca Nacional hay un manuf 
crito lechado en 1.* de Diciembre de ióa5, y e 
la Municipal otro de una refundición en cinc 
actos, anónima y fechada en 1H18. 

Celos de amor y de honor ni aun J jij padt 
perdonan. 

(Véase Habladme en entrando.) 

3a. El celoso prudente. 

Eslampada por primera vez en i^s Cíg4 
rrales de Toledo, obra de Tinso (1631 ). Relc 
primióU D.' Teresa de Guzmán, en Madric 
hacia 1733, con el titulo de (Comedia xin J'amt 
El Zeloso prudente en el miü^o» ipitrt., /*• Iíl 
celos. Sin 8^0.4.**, aa hojas. 



DEL TEATRO DE TIRSO DE MOLINA 



XIII 



ttbIioiecA Naciooal hay un manus- 
intiguo de csu comedia con el subtUuIu 
buen callar le llaman Sancho, y Barrera 
ce que lambién se imprimió con él. 

nbusch lo reprodujo en su Ti:alroea' 
c- Fr. (labriel Télle\, tomo ii, y en 
iaiarví españoles, 

CaUlcron lo imiló con basianic servilismo 
A secreto agravio secrcia venaan^a. 

El cobarde más valiente. 

Sbvtó de nriginal para la impresión de ésla 
jmedta (que va en el presente volumen) la 
>pia hecha por D, Agustín Duran de una 
Bpn suelta del siglo xvii, que poseía don 
de Sancha, en donde se atribuye á Fpay 

riBRlEL DE TÉLt.EZ. 

El asunto, que son las aventuras de un so- 
rino de! Cid, llamado Martin Peláez, fué 
luy tratado por nuestros dramáticos. Parece 
tcr el primero el anónimo que compuso la co- 
medía de L,ís ftasiiñas del Cid y xu muerte cou 
Ja toma de ^'alenda, impresa en un rarísimo 
>mo de Seis comedias de Lope de Vega y otros 
Mores. Lisboa, ióo3. Lope negó ser autor de 
Vi obras contenidas en este volumen, atif- 
la vez que, aunque suena de Lisboa, 
upado en Castilla. 
Viene luego El amor hace mlieiUes, de don 
|uan de Matos Fragoso, impresa en la Pn- 
ra parte de sus comedias. (Madrid, por Ju- 
lián de Paredes, ró58, 4.*; la última del tomo. ) 
Ic visto además una impresión suelta del si- 
*> XV a, sin lugar ni año, también en 4." v 
hs. sin foliar. 

Sta sigue la titulada El noble siempre rs 
tte. Comedia de IK Fernando de /tárale y 
7astronoi>o, Manuscrito autógrafo, firmado y 
jn dedicatoria á D. Alonso de Cárcamo, fe- 
chada á i3 de .\bril de 1660, existente en la Bi- 
jllloteca Nacional. Kste leilo es el mismo que 
impreso con et titulo de Vida y muerte del 
L'ú/ >• noble Martin Pehíe^. Comedia de un in- 
genio Je la Corte. SaUímanca, Imprenta de /.t 
fanij Cru'^, s. a., 4.'. 3ó págs. Quizás haya 
iguna anterior, pues, aunque anónima, se cita 
su obra en el Catálogo de D. Juan Isidro Fa- 
rdo (que lo compuso á principios del si- 
^ytiu) con el titulo de El noble siempre es 
tle. Con este mismo menciona Barrera 
^If* impresión suelta como «de un ingenio*. 
~>urin ciu otra con el de El noble Martin Pc- 
^»lr^ Tengo además otra impresión de Valen- 
cia, José y Thomásde Orga, I774;34págs.,4." 



Por su parte D. Vicente Oarcia de la Huerta 
en su Catálogo (Madrid, lySS, 8.»), por no 
equivocarse, rc|¡tsira los tituk»s en esta forma: 

El noble siempre es valiente.— De Zarate. 

/:/ noble Martin l'elde^ y vida y muerte del 
Cid. — Del mismo. 

Vida y muerte del Cid. - I )c Zarate, 
como si fuesen tres obras distintas. 

Casi lo mismo habia hecho en (733 Medel en 
su Catálogo impreso, si bien sólo adjudica á 
D. Fernando de /árate ia que intitula: Moble 
siempre en valiente^ dejando anónimas las otra.n 
dos. 

Fl ya mencionado Huerta, recuerda lam» 
bien estas otras dos: 

* El cobarde más valiente, — Oe Molina. 

La conquista de Valencia por el Cid. — Do 
Molina.» 

Pero como estas citas están hechas sin nin- 
guna precisión bibliográfica, no son de utilidad 
alguna. 

Para terminar, con la obra de Zarate, apun* 
taré aún estas otras impresiones que he visto 
(y» poseo como casi todas las sueltas que men- 
ciono). 

Vida y muerte del Cid y noble Martin Pe- 
láe'y. Madrid. Librería de Quiroga, 179a, 4." 

Vida y muerte del Cid y noble Martin Pe- 
láe'y. De un ingenio. Üarcelona, Serra y Cen- 
tenv, I 807, 4." 

Valencia, Imprenta de Ferrer de Orga, 1 Hr3, 

4." 

Valencia, IlJefonso Mompié, iSaa, i6.* 

Resulta, pues, que prescindiendo del de i6o3 
(que no conocemos), son tres los textos de esta 
obra, 

I." El cobarde man valiente que va en esie 
tomo. 

2." El de Malos. Quiso este autor aumentar 
el interés y dar causa más enérgica al cambio 
de carácter de Martin Peláez, convirtiéndose 
de cobarde en uno de los más heroicos guerre- 
ros del glorioso Campeador; y en vez de traerle 
enamorado de Asturias, halla su dama en el 
campamento mismo del Cid, en su sobrina t"l- 
vira, á quien igualmente pretende el famoso 
.Alvar Fáñez. Los celos de éste y los de otro 
paladín moro despiertan, por fin. el dormido 
valor del asturiano, y en lucha particular 
vence á cada uno de sus competidores y ob- 
tiene la mano de su prima. 

3.* El de Zarate. Esta obra, más confusa por 
abundar más los episodios de todo género que 
ahogan la acción principal que es ó debe ser 



: 



XIV 



catAlogo razonado 



el tránsito en el alma de Martia Petiez de la 
extrema cobardía al valor más lomcrario. 
Viene el Rey Alíunso al campamento del de 
Vivar; interviene una Infanta mora, que es un 
marimacho, y están falseadas otras circunstan- 
cias históricas. 

De todos éstos el que mayor belleza dio al 
asunto fué Tirso de Molina, si es que esta 
obra es suya, cosa que por hoy no nos atreve- 
mos á afirmar ni á negar. 

Sólo añadiremas, para concluir, la nivcrsión 
fie (ios horas, o comedia nueva historial, fácil 
de execularcn qualquier cjsa, para cinco hom^ 
bres xolos, intitulada El mas heroycn español, 
lustre de la atUifíUedad, con su entremés y sai- 
ncíe. Compuesta ptjr Joseph Concha. Sin lugar 
ni año (hacia 1770, Madrid, Librería de Casti- 
llo), 3Ó págs. en 4." 

Intervienen el Cid, Martin Peláez, D. Or- 
doño, el ReyD. Alfonso, Chaparrón, /fracíoso. 
y acompañamiento. 

Entre la primera y segunda jornada va el 
entremés Por engañar engañarse y el hoste- 
lero burlado y antes de la tercera el saínete 
Las pruebas de un casado. 

Para su obra tuvo José Concha, que era un 
imico de i\\adrid, principalmente á la vista la 
^iday muerte del Cid, de D. Fernando de Za- 
rate, aunque le añadií» episodios de su cosecha 
especialmente en el primer acto que com- 
prende la jura de Santa Gadea. 

Por fin, este asunto ha servido umbién de 
base á la tragedia de Casimiro Delavigne titu- 
lada La hija del Cid. 

34. El eolmenero divino. 

Auto sacramental. Publicólo Tirso en su 
Deleitar aprovechando (1635). 

Reimprimióse á principios del siglo xvii con 
este título: I{¡ Colmenero divino. Auto sacra- 
mental. I>el Maestro Tirso de Molina. Repre- 
sentóle Pinedo, año de 1621 . Sin lugar ni ano, 
en 4.', 19 págs. Figura además en la colección 
de Autos sacramentales, formada por la Bi- 
blioteca (k Autores Rspañoles por D.IÜduardo 
<ionzález Pedroso. 

£n la Biblioteca Nacional hay un manus- 
crito antiguo de este auto con el titulo de El 
dipino Colmenero; 35 hs. en 4.", letra de ñnes 
del siglo .\vn ó primeros años del siguiente. 

:iñ. (Sómo han de ser los amigos. 

Impresa primero en Los Cigarrales de To 
io (itÍ3i). I.a reprodujo «o 1734 D.* Teresa 



de Ouxmán en Madrid, con el titulo de Comt' 
dia sin fama. <2Ómo han de ser los amigos, y 
el non plus ultra de la amistad. 4.*, 36 págs. Kn 
la oficina de Juan de Ariztia. 

Rn el mismo siglo se reimprimió otras dos 
veces: una por Suriá y Burgada. Barcelona, 
s. a. (hacia i7Ho>, 4.", 16 hs- sin numerar, y 
otra también en Barcelona por Juan Nadal, 

1778. 4.* 

Fn la BiblKjteca Nacional existe un manus- 
crito antiguo de esta comedia, cuyas variantes 
hemos utilizado en el texto del tumo idelacdi» 
ción nuestra. 

Don Vicente Rodríguez de Arellano. en U 
refundición que á fines del siglo xviii hizo <i« 
la comedia de Lope, Lo cierto por lo dudoso, y 
se representó con mucho aplauso, culocó 
en ella muchos versos de Cómo han de ser los 
amigos. 

\ín la nota de Los Cigarrales se dice que 
esta comedia, asi como la de El celoso pru' 
dente, la representó Pinedo (Baltasar de), có> 
mico muy renombrado y ensalzado particular- 
mente por Lope de Vega, de quien fué amigo. 

^6. El condenado por desconfiado. 

Impreso primero en la Parle 3.'' de la colec- 
ción peculiar de Tixso (i635). Hállase igual 
mente, y bajo el nombre de Tirso, en el tomo 
ó parte de comedias del siglo xvii, pocoó n«d« 
conocidaSj que halló y describió en i8í<7 el se- 
ñor Adolfo Schaeffer, y que acaso haya perte- 
necido á la todavía incompleta colección de 
Diferentes autores. (V. Ocho comedias descono- 
cidas de D. Guillen de Castro...) Leipzig, 1887 
y tomo t, pág. vui.) En este tomo se halla 
también otra comedia de Téllez titulada 
\mor y celos hacen discretos, la. cuarta en el 
orden del tomo, asi como El condenado es Is' 
quinta. 

Reimpresa en Madrid (á nombre de Tki.lbz) 
por Francisco Sanz, sin año (hacia 1730), en 
j.", y otra vez por l.i misma ¿poca, también 
sin año ni lugar, en 4.", 14 hojas foliadas 
Harlzenbusch la incluyó en su colección de 
Autores españoles y antes en d Teatro esco» 
gido, tomo XI. 

En la Biblioteca Municipal de Madrid haj 
dos manuscritos, copia moderna, de esta co 
media con el nombre del autor. 

D. Manuel de la Revilla hizo dos refundí' 
ciones de esta obra, que han quedado manus- 
crita» y posee hoy el Sr. .Menéndcz y Pclayo. 
Mr. Alfonso Royer, autor de una Historia uní- 



DEL TEATRO DE TIRSO DE MOLINA 



r»gi <ttt Italro^ tradujo csU y otras obr«s de 
Vaso j las publicó en París, i^3, 8.* 
Imiucaones parciales y episódicas abundan 
nuestro antiguo teatro, y aun en el moder- 
• fll mal apóstol y el buen ladrón, de 
■^uscb. 
De ios trabajos críticos acerca de este drama 
15 dado cuenta cq el prólogo del tomo i de 
ojiección de Ttnso. 
Esta comedia es una de las ocho en que 
"t«so turo un colaborador que, probablemen- 
e, será distinto en cada una. Por las razones 
largamente hemos expuesto en nuestras 
fapatigacioncs bio-bibiiográ/icas acerca Je 
"irso de Molina (pág. 102), la parte que de 
u« oimcdia corresponde á Tirso no es pe- 
'bra de tal grandeza no pudo ser ima- 
das que por una sola persona que es- 
ivi«s< á la altura del asunto. Abandonada 
por el autor, sufrió en poder de los có- 
licos algunas modificaciones poco esenciales, 
I '■ bastaron á Tirso para negarle su 

por entero. 
Al ñnal de la obra dicen: 

IrtA í*io más. á Ñapóles vamos 

A contar este suceso. 
lOKi&r.o. Y porque es ¿sie t.in arduo 
y difícil de creer, 
tiendo rerdudero el caso, 
v»y* el que f»iere curioso 
aporque sin .ser escribano 

y si no mds dilatado 
en la V/J.» df los Padres 
podrá fácilm'-nte lullarlo. 
V con jquesio da fin 
Kl pnayor dciCnHfiadn, 
y pena y t^loria trocadai. 
El cicló os guarde mil años. 

Hftlió, pues, Tirso el suceso, con todos sus 
kccidentes referidos, en las obras de Belarmino 
en Us Vidas de los Padres del Yermo, citas 
in p les de evacuar ciertamente. 

Pr- .diente, lo que el Sr. Menéndez 

*idal establece en su Discurso como fuentes 

:l Condenado por desconfiado son lo que pu- 

Itcramuü llamar fuentes de las fuentes del 

i&niú. 

Arrancan de un episodio del Mahabharata, 

|ue aunque por si mismo no tiene semejanza 

)n el asunto de la comedia, si la tiene con 

irioi» cuentos persas, árabes y hebreos en que 

licho cuento, ú otro parecido, fu¿ rcsolvién- 

y modificándose hasta parar en ciertas le- 

»s de anacoretas, cuya vida penitente se 

Igonacon la de algún miserable ó crimi- 

qa«, iin embargo, realizan actos de extre- 

la ^rtud. 



El episodio de la vida de Pafnucio, tan be- 
llamente novelado por Anatúlio Francc, jun- 
tándole otro del mismo origen, el de Santa 
Tais ó Santa Teodora, que asimismo es tan 
conocido de nuestros dramáticos del siglo xvii, 
parece el tránsito natural al lindo ejemplo (el 
tercero) que D. Juan Manuel colocó en su Li- 
bro de l*alronio ó Conrfe Lucanor, 

Pero asi y todo la semejanza es incidental, 
como lo es igualmente la del ermitaño após- 
tata, que también cita y aprecia debidamente 
el Sr. Menéndez Pidal. Los dos juntos casi 
componen el Condenado. Queda el engaño del 
Demonio y el bellísimo cpiv»dio del Pastorci- 
llo, que quizá sean de la invención de Tirso, 
asi como otros de menor cuantía que hay en 
su comedia. 

Como se ve por los últimos versos de la 
obra resulta también que su verdadero titulo 
lué antes de ser coleccionada. El mayor des- 
confiado y pena y gloria trocadas. 

27. Ua eondesa bandolera 6 la IVlnta 
del cielo. 

Ea el cuerpo de esta obra, que íigura en el 
presente volumen, van expuestas las razones 
que hemos tenido para preferir como texto 
principal (aunque todas las variantes van ano- 
tadas; de modo que, en realidad, están ambos) 
el códice 16.698 de la Biblioteca Nacional que 
lleva el título de La Ninfa del cielo al impreso^ 
titulado La Condesa Vandolera, edición suel« 
ta, sin lugar ni año, pero de fínes del siglo xvii 
y á nombre de Tipso de Molina. 

La mayor antigüedad aparece comprobada 
por otros dos manuscritos de la misma Bi- 
blioteca, ambos del siglo .xvii, y uno con el 
dictado de auto sacramental y algunas varian- 
tes: el otro está incompleto. 

Al 6nal de la obra dice 

Carlos, Y aquí 

da fin La Ninfa del ciei>. 
cuy.-» prodigiosa vida, 
por caso admirable y nuevo, 
Ludovico Blosio escribe 
en sus morales ejemplos. 

Trátase, pues, de un caso que había suce- 
dido en Sicilia ó que, al menos, tenia tradi- 
ción de tai en su favor. 

Fué este asunto llevado más de una vez al 
teatro, como se verá por estas obras que si- 
guen: 

La Ninfa del Cielo; auto representado en el 
Corpus de ibig en Sevilla. Lo hizo laCompa* 



XVI 



CATALOGO RAZONADO 



nía de Juan Acacio Bernal. (S. Anona: Anaies 
dc¡ teatro cu Scyill,], pág. 317;. 

Comedia fjmosa. La Vandolera de Italia y 
enemiga de /os hombres. Üe un ingenio de esta 
corle, Oebc Je haber una impresión suelta del 
siglo xvii, porque se atribuyo esta comedia á 
n. Podro Calderón, si bien D. Juan de Vera 
Tasis negó que fuese buya, y porque en el Ca- 
tálogo de Medcl (1733) aparece ya citada. 

Tengo á la vista dos impresiones del si- 
u,\u XVIII, la;^ dos con el titulo referido; una 
de Salamanca, Imprenta de la Santa Cruz, sm 
añu, en 4.". y otra de Barcelona, por Francisco 
Suriá y Bureada (hacia 1770), también en 4.°, 
y con 30 hojas sin numerar. 

Figuran en esta obra, además de los princi- 
pales personajes (la Condesa Ninfa, el Duque 
de Calabria, Anselmo y Laura), otros como 
Rumíelo, que sustituye á Roberto, Bato, gra- 
t/oso, ele. 

p-1 Demonio, que en La Condesa apenas tie- 
ne papel, aquí ñgura mucho. Entra desde lue- 
go en acción manifestando sus propósitos de 
hacer caer á la casta Condesa Ninfa; y sigue in- 
lerviniendo en todo, hablando al oído, lo mis- 
mo de la dama que del Duque, para vencer 
sus escrúpulos. Los sucesos desarróllanse del 
mismo modo que en La Condesa, salvo que 
algunas circunstancias y episodios (como el 
de la vi«;i('in de Li Muirre» llevan orden dis- 
tinto. 

Faltan pcrsoiM|fs, citnn» i¿i L>ui4uusa; pues 
el Duque es soltero, y al hnal ofrece casarse 
con Laura. 

Termina diciendo el Duque: 



Y tiqui tiene fin dichoso. 
1 ara iidmiración v ejemplo, 
La WsnJoiera >ie Italia, 
cuyo ca^o verdadero 
l.udovico blosio escribe: 
perdonad sus muchos yerros. 



hcs casi lo mismo que lo escrito antes, 
tsu refundición fué prohibida por edicto de 
la Inquisición de 1806 «por pasajes obscenos 
de la tercera jorn ida, y salir el Ángel Custodio 
Jesús hecho comediante y cantarse el Te 
üewn». 

Pero ya acaso antes Lope de Vega habla 

j^iratado un asunto muy semejante en Las dos 

! íw«./ii/f r.fí y fmtJación de la Santa llerman- 

da: de Joíedo, impresa lardiamenie en in3o. 

(V. ()brai de Lope de Vega publicadas por la 

Real Academia Española, Tomo ix, págs. ix 



Kn esta obra, en vez de una son dos Its da- 
mas burladas por sus galanes y que se lanzan 
al monte como bandoleras: el desenlace es más 
pacifico, pues ios burladores acaban por ctf 
sarse con sus victimas, 

lista comedia de Lope fué refundida, en el 
mismo siglo xvii, con el título de Comedia fa- 
mosa. A lo que obliga un agrario y tas her- 
manas vandoleras. De dos ingenios. 

Xo conozco la edición del siglo xvn, que 
debe de existir, porque la obra aparece citada 
en el Catálogn de Medel, impreso en 1735. 

También cita éste otra de igual titulo atri- 
buida á Calderón; pero, como no es suya, debe 
aludir á La Bandolera de Italia. 

Sólo hemos visto de .1 lo que obliga un 
agravio una impresión hecha en Valencia, por 
José y Tomás de Orga, en 1 78 1 , en 4.", con 3a 
páginas. 

Kn cuanto á quiénes sean los dos ingenios 
se dice al final de la obra: 

Y aquí ponen lin dichoso 
A ¡o (jitf obliga un agravio, 
Matos y Villaviciosa 
que agradaros solicitan. 

Barrera da como anónima esta obra. 

Una de las variantes (la de Luis Vele*) ¿* 
la célebre tradición extremeña de la SerratU 
de la Vera, tiene asimismo completa análoga 
con la NinJ'a del Cielo y hasta en el fin vio 
lento de la heroína, que en España muer 
ajusticiada. Lope que también dramali/ó csü 
asunto lo hij:o con más honestidad y decencia 
aunque probablemente con menos acuerdo | 
semejanza con la leyenda ó historia. 

Conquista (La) de Valencia por el Cid. 

(Véase Cobarde (El) más valiente 



Convidado (El} de piedra. 

(Véase Burlador (El) de Sevilla.) 






38. La Dama del Olivar. 

Se imprimió en I.1 iKirte 5.» de la colcccii^ 
especial de Tjkso (Madrid, i63»>), la novena e 
el orden del tomo, y ha servido de original par 
la reproducción que damos en el presente 

Fué hábilmente refundida por Mesoner 
Romanos y representada como indica el títuli 
de un ejemplar manuscrito que existe en li 
Biblioteca Municipal. 

Loren\a la de Estcrcuel. Comedia que bax 
el titulo de La Dama del (olivar escribió 
Maestro Tirso de Molina, refundí Jj en tre 



DEL TBATRO DE TIRSO Di 



O. RoHi'ni (u Mesotitro Romanoa. 
itpretentada por primera voí en el teatro de 
t aü iie Juniü de if(2j. En la B¡- 
. jnal exisie otro manuscrito del 
lismo ano. Duran equivücadamente atribuyó 
&U refundición á D. Dionisio Solis. 
El asunto de esta leyenda está relacionado 
la historia de los primitivos tiempos de la 
|Orden de la Merced, á que pertenecía Tirso, 
juien la habrá hallado en cualquiera crónica 
su Orden. 
Al final dice 



íaM45. Partamos i ZariiK<)za, 

V al General que };obiernn 
l4 Orden de la Merced, 
fcdti.i N'olasco, que es piedra 
dtvma de e.src cdilicín, 
convidaremos que venga 
d tomar la posesión 
dest.i N'irgen pura y bella; 

V labrándose »l momento 
fabrica que permanezca 
en honra de nuestra sangre, 
la piedad ara^^one&A 
tendrá un santuario más. 

~Í9. Del enemigo el primer conseio. 

Hállase esta comedia en la Parle ,7.' de la 

>lec«:i''>n particular de Tinso (Torlosa, 1634), 

ra del tomo. La incluyó D. Juan Fu- 

iruenbusch en el xi de su Teatro es- 

agiJo de Fu. GABUtEL Téulkz, y después en 

lores españolea. 

KsTa i)bra parece ser una de las últimas de 

'rpso, y hahírse escrito hacia iiVÍ2. fin el 

irimcr acto hay una relación que no tiene 

lenys de 379 versos seguidos. Calderón, sin 

ibargo, habla puesto otra en Las manos 

\lanca$ no ofenden, en que el cómico que la 

:iuse tenia que decir 455 versussin respirar. 

La obra de TtHso tiene muy buenos carac- 

:rcs, especialmente el D. Alfonso, y está bien 

fersificada. 

Del mal el menos y averigüelo Vargas. 

(V^ASc Averigüelo Vargas.l 

3ij. Desde Tulfdo á Madrid* 

Eslampóse en la Parte 26 de tas Comedias 
}¡idaí de vanos autores, Madrid, Fran- 
Nieio, 166Ó, 4.', ocupando el séptimo lu- 
jar entre las del tomo y atribuyéndola alMxKS- 
mo TiKSo DE Molina, 
Es indudablemente suya y de las mejores: 
isla la simple lectura para probarlo. Empe- 
lzós« á escribir en Toledo á los comienzos del 
^iglo xva; pero fué concluida ó retocada des. 

OOMSDIJkS DE TIRSO OS MOUXA.— TOMO II 



pu¿4 de X de Junio de lóaS, en que se rindió 
Bredá í Acto tercero, escena í). Debe de faltnr 
algo en el tercer acto, según ya advirtió Hart- 
zcnbusch oportunamente, al incluirla en «,u 
tomo de Autores españoles. 

También la publicó D. F. Grima u^ , ->.- 
launde en su Teatro antiguo español, Madrid, 
j837. i 6." 

Kn la Biblioteca Municipal de esta corte hay 
el manuscrito anónimo de una refundición 
con el titulo de Lo ^ue en seis leguas sucede 
desde Toledo á II leseas, 1831; en cuatro actos 
en verso. 

Y fué también refundida é impresa con e\ ti- 
tulo: Desde Toledo á Madrid. Comedia del 
Maestro Tirso de Molina, refundida y puesta 
en cmco actos por O. Manuel Bretón de los He- 
rreros y D. Juan Eugenio Hartxenbusch. Jic- 
presentada en el teatro del Principe la noche 
del 34 de Diciembre de 1 847. Madrid, Im- 
prenta de D. S, Omaña. I 849, S." mayor. (De 
La España Dramática.) Según D. Eugenio 
Hartzenbusch, en la Bibliografin de su padre 
(pág. ó8) D. Juan Kugenio «arregló los actos 
cuarto y quinto». 

3i. Don Gil de las calzas verdea. 

Imprimióse primero esta comedia en la Par 
le 4.^ de la colección especial de Tirso (i 635). 
Reimprimióla, sin lugar ni año (en Madrid, 
hacia 1734, 4-", i*< hojas sin numerar), doña 
Teresa de Guzmán, con el aditamento de Co- 
media sin fama, que puso á otras muchas d< 
nuestro autor, para la reimpresión del cual' 
tenia privilegio por diez años, desde 173a. 

También figura en la colección de Ortega 
(lomo I de loi cuatro de Tmso); en el Tesoro, 
de Ochoa (tomo iv), en el tercero del Teatro 
escogido de Fr. Gabriel Télleii, de Harircn-^ 
husch y en Autores españoles. 

Suelta hay una impresión moderna de Va- 
lencia, Terraza, Aliena y Compañía, 1884, 
en8.« 

Don Dionisio Solis arregló algo esta coine-^ 
dia para que pudiese representarse sin escrú- 
pulo á principios del siglo xix. Fernando VI|J 
se reía mucho en su representación. 

Tirso la escribió antes de La Villana de \'a'\ 
llecas, que se menciona dos veces (acto pri- 
mero, escena I y acto segundo, escena \lll>, 
y también antes de la caida del Duque de Lcr- 
ma (Octubre de 1618). según la escena tercera 
del primer actu, 

II 



RAZONADO 



3a. Doña Beatriz de Silva. 

Imprimió Tipso esta comedia en la Parte 4.' 
de las suyas (Madrid, i(i35), la sexta en el 
orden del tomo, y es el original que nos ha ser- 
vido para la reproducción nuestra que se halla 
en el tomo anterior (pág. 48(1). 

Reimprimióla hacia Í734 D." Teresa de Guz- 
mán, con el siguiente título: Comedia famosa 
Favorecer á todos y amar á ninguno, í)oña 
fícalri\ Je Syli>a. Ih't Maestro Tirso de Mo- 
lina. Madrid, sin año, 4.", 40 págs. 

Debió de escribirse hacia ifiíS, pues se habla 
del Motu proprio de Paulo V en favor de la In- 
maculada Concepción de la Virgen. Al final 
dice D. P. Girón: 

Para l.i te)>unda parte, 
senado Ilustre, 0$ ¿onvida 
el autor con lo que fnlia 
Jesia historia percKrma: 
lu íuiidación, los milagros, 
regocijos, alejarías, 
de la Concepción y muerte 
de doña Ücatri/ dé Silva. 

IvOpe de Vega trató este mismo asunto, si es 
que es suya la que corre con el titulo de l'l 
milagro de los celos y Don Alvaro de Lu- 
na, de Lope de IV^a Carpió, en impresiones 
sueltas del siglo xvin. K\ hecho de haber ha- 
llado cabida en la colección académica de Lope 
autoriza la paternidad. 

Kn la Biblioteca Nacional existen dos anti- 
guos y excelentes manuscritos de la comedia 
de Lope, aunque indebidamente atribuidos á 
Tritsü DE Molina. Son ambos del siglo xvii. 
ll\ mci'or, que lleva el número 15.435, se imi- 
lla líi milagro por los celos, y de letra más 
lodcrna: «De Lope de Vega.» Empieza asi: 

Ret. Dejadme solo sin persona alguna. 

D. Alvan. Defpejemci.s U sala, caballeros. 

que, como se ve, enmiendan ya la primera in- 
corrección del impres(j. Pero de letra posterior 
se cambiaron estos dos versos asi: 

Rey. ¡Oh. qu¿ proposición t«ri importunal 

Dcjadine. 
ftAbVM. Oe»pe¡emot, caballeros. 

^uc es como prevaleció en el segundo ciSdicc 
aunque tampoco esta variante, igualnientc 
aceptable, pasó al impreso. 

Este segundo manuscrito, número 16.40a, 
lleva, aunque de letra muy moderna, las pala- 
bras «TiHSu i>f .Molina» y el titulo de /J.' Bea- 
triz de Silva, puesto por el copiante, que, por 
error, escribió primero D.* Beatriz de Castro. 



Este texto es muchíi mci 
otro, ttabicndusc suprimido los pasajes ataja- 
dos, sin duda para la rcprescniación. y aun al- 
guno.'; otros. 

Podemos coaocer aproximadamente la fecHa 
del jnás completo, pues al principio de la se- 
gunda jornada trae el reparto con la misma 
letra del textJO, en esta forma: *Rcy, Autor; 
¡I. Alvaro, .\Ionso; U. Juan de Silva, Bernar- 
diño; Siiveira, Tomás; Heyna, Sra, Micaela; 
/J.* fíeatri\, Sra. Isabel; Leonor, Sra, Dorotea; 
Gentilhombre, Ortcgón.» 

EsieOrtegón, llamado Pedro, murió en ió3ii 
y estuvo casado con Micaela López, que fué U 
que en el reparto hizo la Reina. Isabel, será 
Isabel la Velera; Dorotea tcoia el apellido de 
Sierra; Alonso será el de Olmedo, etc. Debe 
ser, pues, anterior á ifijó esta copia, lo que le 
aproxima inás á Lope de Vega, pues en esa 
cpixa apenas habían empezado las refundi- 
ciones. 

Barrera, quecoaoció uno de estos manuscri- 
tos, el segundo, al ver la firma de «Cortés» ai 
íin de cada jornada, creyó ser éste el autor, y 
Cijñ el titulo de Doña lícalriií de Silva, adju- 
dicó en su Catálogo la obra á Cortes de Are- 
llano. 

Posteriormente, el toledano Blas Fernández 
de Mesa volvió á dramatizar el asunto con el 
titulo de La Jundndnra de la Santa Concep- 
ción, (Comedias, primera y segunda parte de ta 
Vida y muerte de liona Itcatri^ de Stli'a, Mi 
de los Condes de Porlakgre: Fueron amclu!' 
das en Toledo: la primera parte, á 11 de Junl 
de 1664, y al final dice: 

Y si esta p.iric es contenta 
que escribió ntra i't'f \a plumi 
de Bliis de Mesa, os ofrece 
iattiis vista, la segunda. 

TiBSu habla ofrecido esta segunda parle qi 
por lo visto, nu llevó á cabo. 

La de Mesa lleva la fecha de 14 de Junio dctj 
mismo año 1664, tres días después de la pri- 
mera, que serian los que tardarla en copiarla. 
Llevan además censuras* fechad^'; en roIrrHl..^ 
en el referido año. 

r.xistc el manuscrito en la Ribiiniccq n.icpi-! 
n,!!, donde igualmente hay otro ejemplar con] 
algunas variantes, pero con la fecha de la licetj- 
cia para la representación, también de 1664.] 

Aunque el personaje principal es histórico,! 
ni la c^poca ni los sucesos corresponden con losi 
de la comedia, sino es que están engañadas los] 
que escribieron de las cosas de Toledo qu«j 



TWMOLIÑi 



TIX 



en vitir á D.* Beatriz de Silva en tiempo de 
1 Reina Católica y morir en 149a. 
En la obra titulada: l.a Margarita escondí- 
da. Vida admirable y nnlagrma de la lima, y 
nttttliMma Sra. D* fíealrif^ de Siii>a... Com- 
púsola en el año ¡nbi Sor Catalina de -San 
Antonio, monja profesa del Real Convento de 
Toledo.,, publicada por las RR. MSÍ. Comcp- 
I cionistas de la ca^a molrf^ de Toledo... Ma» 
drid, 1903. en 4.", i<)3 pá|ís., se cuenta su 
trida, poco más ú mcnoa, comn lo hace Timso 
80 SU comedia. 

Dolía Beatriz era, st-yuD su hisiunadora, 
(tama de la Reina Isabel de Portugal, segunda 
mujer de D. Juan 11 de Castilla, y hermana de 
jD. Dicjíu de Silva, conde de Portalcgre. Su 
[peregrina hermoura despertó en la Reina tales 
recios, que la mandó encerrar en un cofre ^ava 
ique allí muriese, siendo milagrosamente sal- 
ivad ida por la Virgen, Retirada á San- 
I**» ^' 1 l*eal de Toledo, vivió alli más de 
jireina años y después íundii el primer Conven- 
llo de Concepción islas, muriendo santamente 
1 1490, á los sesenta y seis años de su edad. 
S» esto es cierto pudiera, no existir contra- 
ficción, sino hasta un f.indo de verdad en las 
les aventuras de la comedia. Si tenia 
> seis años i su muerte, nació en 1434. 
^SUba, pues, en lo mejor de su juventud 
Euando en 14.^7 vino á Castilla como dama de 
ReiTia poriugtitrsa, y pudo muy bien irierecer 
prclcrencias, quizá meramente pla- 
M Rey, pero que despertarían el en- 
no de su iracunda consorte. 

33. La elección por la virtud. 

Figura impresa por primera vez en la cokc- 
pión propia de su autor, Parte _?.* (Toriosa, 
"\)', la quinta err el orden del lomo, y de 
]ui ha sido reproducido en el primero de esta 
jlaesira (pág. 343). 
Reimprimióla á principios del siglo xvin 
I.* Teresa de tluemán con el título de: Co- 
pedia/amosa. La elección por la yirtud. Sixto 
"kiinío Del Maestro Tirso de Molina. Madrid, 
., 4.*, 40 págs. Y con las comunes omisio- 
y lagunas en los demás textos, Hgura lam- 
pen en el tomo m de los de Tirso en la colec- 
Pón de Ortega. 
Al fin de la obra ofrece Tirso una segunda 
e, diciendo. 

Si los sucesos extraños 
auiere saber el curioso 
ac Sixto Quinto, en cuatro años 



(e cunviJo, que son tantos 
que no pueden reducirse 
J tan corto y breve espacio. 

La fecha de la composición de esta come- 
dia parece corresponder á fines de 1622, en que 
se representó en el palacio real, (Véase d 
tumo IV de las Obras dramáticas de Lope de 
Vega en Autores españoles.) 

Don Juan de Matos Frajíoso plagió esta obra, 
como otras muchas, en la que tituló El hijo 
de la piedra, que fígura en U primera v única 
parte de sus comedias, impresa en Madrid, 
en K)58. Fue reimpresa suelta con el título 
algo variado, asi: El hijo de la piedra y se- 
gundo Pío V. San Félix. De D. Juan de Ma- 
los Eregoso. Madrid, Antonio Sanz, 1756, 4.', 
36 págs., por donde se ve la ignorancia del que 
puso el titulo, pues canoniza por sola su au- 
toridad á Félix Peretli. En la Biblioteca Na- 
cional hay un manuscrito antiguo (del 
glo xvii) de esta obra. 

Es, como hemos dicho, un plagio de la de 
TÉLi.Ez. Cambió algunas escenas y escribió de 
nuevo su obra; pero el asunto es el mismo, 
aunque no paró en la elección de cardenal en 
lavor del protagonista, sino que llegó hasta su 
advenimiento al papado. 

El que fuere bobo no camine. 

fVcase Bl castigo del pensé«qne.) 

34. En Madrid y en una casa. 

Imprimióse en la Parte 35 de la gran colcc« 
ción de Comedias escogidas de diferentes inge- 
nios! Madrid, Lucas Antonio de Bedmar, 1671): 
la cuarta: atribuyéndola á D. Francisco de 
Rojas. 

Con posterioridad, y suelta, se publicó una 
refundición de esta comedia como de D. Pedro 
Calderón, y con el título de Lo que hace un 
manto en Madrid. De ésta hay copia del si- 
glo xviii en la Biblioteca Nacional, también á 
nombre de Calderón. (Ms. 17.314.) 

De ósic no es. porque no figura en la lista 
auténtica que de sus obras envió al Duque de 
Veragua. 

La primera, esto es, la titulada En Madrid 
y en una casa, tampoco parece de Rojas, ni por 
sus circunstancias intrínsecas, ni porque aquel 
poeta no la incluyó entre las suyas. 

En estas condiciones, por el año i83q, halló 
D. A Iberio Lista un tomo que la contenía, v en 



JADO 



el primero de los artículos crjticos del Teatro 
escogido de Fr. Gabriel TtHlex, que empezaba 
á publicar Harlzenbusch, escribió: 

«V ya que hablamos de Tirso nos atrevemos 
a suplicar, lanío al ediior de la Galería dramá- 
tica como al Sr. Duran que tan generosamente 
se ha interesado en el buen éxito de esta em- 
presa, averigüen imparcialmentc y con dete- 
nimiento si la comedia intitulada t^n Madrid 
y en una casa es ó no de aquel autor cómico. 
ICl ejemplar que poseemos de esta pieza, y que 
parece arrancado de un tomo antiguo de co- 
tncdiaSt la atribuye á D. Francisco de Rofas. 
Una nota manuscrita... dice: *í'2s la misma, con 
corta diferencia q\te la que se halla en este lomo 
con el titulo de Lu que hace un manto en Ma- 
drid, de Calderón.* El anotador continúa: «yo 
creo que es de Rojas.* A mí no me lo parece; 
porque Rojas no podia escribir dos páginas sin 
algunos rasgiis gongorinos, y esta comedia no 
los tiene. Su estilo es de Tirso: deTiHSo son las 
incertidumbres del galán; las intrigas y trave- 
suras de la dama para traerle desvelado; hasta 
los chistes del gracioso son suyos. Si las inves- 
tigaciones eruditas que pueden hacerse en la 
escogida colección del Sr. Duran justifican esta 
opinión nuestra, creemos muy justo restituirle 
h nuestro Tirso una composición algo más re- 
guiar, aunque del mismo género que otras su- 
yas, } que no cede á ninguna de ellas en la sal 
cómica y en la gracia del estilo.» (Lista: Ensa- 
yos literarios, II, 97.) * 

Hartzenbusch estudió el asunto y vio que, 
•en efecto, no se puede dudar que salió de la 
pluma de Tipso: trama, diálogo y lances lo 
están diciendo.» Y en le de esto, la incluyó en 
el tomo de TÉtLEz de la Biblioteca de Auto- 
res española. 

Creyó, además, que lo que Rojas habla he- 
cho habla sido refundir el acto tercero, y que 
esta refundición es la que, cayendo en manos 
de un impresor ignorante, bautizó con el titu- 
lo de Lo que hace un manto en Madrid, y ad- 
judicó á Calderón, cometiendo con ello un do- 
ble desatinií. pues ni es de Calderón ni el títu- 
lo que el rclundid(jr quiso darle fué aquel, sino 
el primitivo, como se prueba con los últimos 
uTsos de la refundición, que dicen: 

El cétertt; que esto basta, 
V el saber lo que sucede 
í"»! Madrid y en una casa. 

Kn cuanto á que sea Rojas el autor de Lo que 
hace un mctnto, nos parece aserción poco fun- 
dada; V, tanto más, cuaDto qoe el mismo 



Hartzenbusch añrma, con razón, que ni a 
en cuanto á la obra primitiva «por desgracia 
no poseemos el texto genuino de la obra origi- 
nal: el acto tercero de En Madrid y en una 
casa, está evidentemente mutilado, y el desen- 
lace resulta frío, soso, mal trabado con lo que 
antecede y ajeno de lodo artilicio, cuando en 
lo demás de la comedia hay artiñcio con ex- 
ceso.» 

Para enmendar esto de algún modo, Harl- 
zenbusch, con acierro, imprimió en el apéndi- 
ce el acto tercero de Lo que hace un manto, que 
es mucho mejor y, de seguro, más parecido al 
que T¿LLEz habrá puesto en su obra. 

Tenemos, pues, que una gran parte del ter- 
cer acto de la obra que Lista adivinó como de 
Tirso, no es suya. Por mi parte, añadiré, que 
>as interpolaciones abundan en los otros dos 
actos. 

(Conocemos la fecha en que se hizo esta pri« 
mera refundición, que fué en i635, pues en la 
escena XI del acto segundo, se dice; 

h. Gabr. ¿Cuál es esa? 

Pachcco. La Casa de comedía, 

que en e^ta misma accru. 

por<juc Apolo la cursa, es cuarta esferA 
D Gakh. ^li.iilas buenas ahorar^ 
Paüiieco. Kn ellas, cnmo vn todo, se mejora; 

puesto que Lofie muerto, 

dudnsn este el iCiitro de su acierto. 
L>. G>b«. ¡Gr«n pliimn le lia laliadoi 
Pacheco Fué prcijimoso, y poco celebrado 

SI con su ini;eiiio'miden 

sus alabanzas. 
D. Garr. .\unca las olvidan 

los bien inlencion.id'"'s; 

que sin él quedan viudos l'is tal>trtdo 

Esto debía de escribirse á raíz del triste 
ceso; y en esa ¿poca ya no escribía Télikí co- 
medias del género de la que se trata. Ln el 
mismo acto hay unas endechas que siempre 
coinciden en Tirso con comedia dudosa ó aU 
terada, 

^Se hallará alguna vez el texto primitivo de 
este gracioso drama:' 

ib. Eftcarmientos para el cuerdo. 

Aparece impresa primero en la colección e^ 
pccial de Tinsí), Parte 5." (Madrid, i03fi), ocu- 
pando el tercer lugur cnire las demás dct tomo. 
Esta impresión ha servido de original para la 
nuestra, que se halla en la pág. 55 del volu- 
men présenle. 

Por los años de 1734 la había reimpreso 
D.* Teresa de Guzmán, en Madrid, y en 36 
páginas, en 4.* Figura también, algo mutilada. 



I« coiecrmn ae «.'riega, lomo Id de los de 

"iDSO DÉ .MOLJNA. 

Uope de Vega traió, según parece, el mismo 

sumo en la comedia fion Manuel Je Sousa ó 

itau/rcgio prodifíioso y Principe trocado, 

su pieza, sej^ún D. Juan Isidro Fajardo, se 

Itulb cTi un tomo de Comedias de Lope impreso 

|cn Sevilla, aunque no dice el año, y al decir 

fiairert, la misma formaba parte de un 

iiumo colecticio existente en la Biblioieca de 

[Osuna. 

Kl suceso que recuerda este sombrío drama 
|«, en gran parte, histórico, y ocurrió al me- 
jdtar el siglo xvi. Cíianle varios historiadores, 
(ui llorado por los poetas como Camocns, 
[en Lus LusiaJas (canto v, oci, 46 y 47) y Je- 
lr6nimo Corte Real, que compuso el Naufragio 
le iasÜmoso suctssn da perdit^am de Manoet de 
\Souía de Scpulveda c Dona Lianor de Sá sua 
^molhtr e jUhos vmdo da India... no cab<i de 
iioa Esperanifü na térra do Naiol; e a peregrt- 
[«MfOo que tiueró rodeando térras de Cafres 
mais de 300 legoas at¿ suj mortet compostn en 
i«rr3W> heroico y octaua rima pnr icronimo Cor- 
le Real. Lisboa. Sa ofjicina de Simáo Lope\, 
1594, 604."^ 

Krunet cita una segunda impresión de Lis- 
boa, J783, en 8.*, y una traducción castellana 
de Madrid, en l6i4 y en 4." 

36. Esto ai que es negociar. 

Hállase esta obra en la a." l'arte de la co- 
lección propia de TitL*.e.z (Madrid, i63S), la 
última del lomo. 

Reimprimióla !>.* Teresa de Guzmán con 
d titulo de Esto </ ¡jtte es neifociar. Comedia 
innfama. Del Maestro Tirso de Molina. Ma- 
drid, sin año (hacia 1734), 16 hojas en 4.' 
"^ otra edición de Barcelona, imprenta de 

. Piícrfer. 177^, 4.*; lü hojas sin nume- 
rar,- j Harizenbusch la incluyó en el tomo ix 
de su Teatro escogido de Fr. Gabriel Téileí^ 
y en Autores españoles, 

A principios del siglo pasado fué refundida 
para representarse en el teatro con este titulo: 
La strratia de Escocia ó Esto si guc es nego- 
eiür. Comedia del célebre Maestro Tirso de 
HoUna, nuebamente refundida y arreglada en 
5 actos por J. C. \1. - en 4.". etis- 

tente en la Biblioteca ; otro hay en la 

^' FA feíundtilur lu-.^ d célebre galán 

Jij icro, que lo hizo también de otras 

ubras d« T¿ia.Ez. 



A su vez la comedia original es también re- 
fundición del Melancólico, comedia de Ttnso, 
publicada en la Parte f.* de las suyas. Por 
esta razón, y aunque incluido £'5/0 ,tí fiir es 
negociar en la Parle 2.*, que contiene obr«s 
refundidas por otros autores, es de creer qi 
ésta le pertenezca á él por entero. 

Las escenas II, VIH, ÍX y X del acto segunda 
son las mismas que las III, VI, Vil y VIH del 
mismo acto del Melancólico. En los demás ac- 
tos hay también muchos trozos iguales. 

Favorecer á todos y amar á ninguno. 

(Véase Doña Beatriz de Siiva.l 

37. La fingida Arcadia. 

Se ha impreso esta comedia en la colección 
especial de Tirso, Parte 5,* (Tortosa, tl534), 
la pcnúllima del tomo. 

De aquí la hemos trasladado al tomo i d« 
nuestra colección, pág. 434 y siguientes. 

Debió de escribirse en i(iai, pues en ella se 
dice haberse publicado la xvn Parte de las 
Comedias de Lope de Vega, que salió á luz en 
dicho aflo. Es, como hemos visto en el prólogo 
del tomo i, muy curiosa para historia literaria 
y la biografía de Tirso y Lope. 

Kl título y el asunto, aunque variados el 
desarrollo y sucesos, han sido muy favorecidos 
por nuestros dramáticos, empezando por e) 
mismo Lope que compuso una .Arcadia, come- 
dia pastoral, dedicada al Doctor Gregorio L<>- 
pez Madera, varias veces reimpresa; Arcadia 
fingida, de D. Antonio Coello; Arcadia en /íe- 
leu, de D. Francisco de Guzmán y Matos; La 
fingida Arcadia, de D. Agustín Morcto, (Cal- 
derón y otro autor no conocido; tal vez D. Je- 
rónimo de Cáncer que solía escribir con ellos. 

Masía en el siglo xviii compuso D. Kamun 
de la Cruz un gracioso saínete titulado: La 
fingida Arcadia, 

38. La rirmexa en la fiermosnra. 

Se imprimió en la colección titulada: JMice 
comedias nuei'as de diferentes autores. Par- 
le xuvii Año 1646. En Valencia, á coala de 
Juan Son\oni. 4." Figura la última de las doce 
y atribuida á Tirso de Molina. 

No ha podido el editor procurarse copia de 
este texto, pues del tomo que lo contiene sólo 
se conoce un ejemplar existente, según dice 
fiarrera, en la Universidad de Bolonia. La per- 
sona encargada de copiar la comedia no ha pi>- 



dido dar con él. Reprodúcese, pues, el texto 
que di6 Hartzenbusch en el lomo vii de su 
Teatro escogido de Fr. Gabriel Té¡lc\, 

Pero este texto, aunque no malo, es ya una 
refundición, porque se habla en él del Palacio 
del Uetiro, construido en lóag, y en esta época 
y» apenas escribía Tipso comedias de este gé- 
nero, llarizenbusch cree también que en esta 
obra anduvo otra mano que la de Téllez. 

39. La gallega Marí>l1ernández. 

Impresa en I* Parte 1 .' de la colección par- 
ticular del autor, (Sevilla y Madrid, 1627.) 

Reimprimivjja D.' Teresa de Guzmán en la 
(crccra decena del siglo xvm con el titulo de 
•%íarl-ncrtuinde\ la Gallega; Madrid, sin año, 
3a págs. en 4.", y la incluyó Hartzenbusch en 
sus dos colecciones tantas veces citadas. 

Respectodel titulo puede haber dudas acerca 

de cuál es el verdadero; porque si bien en el 

encabezado de la comedia y tabla del tomo 

lleva el que se ha puesto, al final dice ella 

misma: 

Marl'llentdndej la galle/za 
he sido en aque^id hi.storia, 
senado, y Tirso el poeta. 

La comedia se escribió, al parecer, en lOaS, 
pues consta que fué representada en el Real 
Palacio el 24 de Abril de dicho año por Ma^ 
nucí Vatlejo (Averiguador, i, 9); y como en el 
encabezado de la obra dice el mismo autor 
que la representó Vallejo, aludiendo á que su 
compañía la estrenó, parece seguro que serla 
en aquel año. Como es una de las que tienen 
lenguaje menos limpio y se ejecutó en lugar 
un señalado, quizá no sea fuera de camino el 
creer que ella motivarla aquella especie de 
persecución que empezó para Tirso precisa- 
mcote en 1625. 

Fué también refundida con el titulo de 
Mari'Hernánde\ la gallega. Comedia en 5 Jt- 
lot (sicí del Maestro Tirso de Molina, refun- 
dida por ,1. R. Marti, año de 1824. l)e esta 
refundición inédita existen sendas copias en las 
Bibliotecas Nacionaly Municipal de esta Corte. 

Habladme en entraoilo. 

^^o hemos logrado ver ningún ejemplar im- 
preso de esta obra, que quizás hubiera servido 
para deslindar la maraña que forman los di 
versus manuscritos que existen de ella. 

Sin embargo, parece que los hubo; porque 
en el Calálítgo de .Mcdel, impreso en 1735, se 
mencionan los dos textos principales, así: 



Habladme en entrando. Del M.vtísr^o Tmsn 
DE Molina. 

Habladme en entrando. De D. Pedro Laniní 
y Sagredo. 

Huerta añade otro que atribuye á Vallejo; 
pero esto debe de consistir en haber llegado á 
su noticia el códice de que hablaremos primero 
y es el que ha servido de original para nuestra 
edición que va en el presente volumen, pá- 
gina49i. 

Es un manuscrito en 4." de j6 hojas, letra 
del siglo xvii, que perteneció á D. Agustín Du- 
ran y hoy lleva en la Biblioteca .Nacional la 
signatura ó número 1460 (antiguo Vv-528). 
Dice ser de Manuel Vallcfo en la portada; pero 
en otra, de letra más moderna, sólo se da á 
éste la representación, pues Manuel Vallejo era 
un cómico, autor ó jefe de compañía, muy ce- 
lebrado en la primera mitad del siglo xvu. 
Comu de costumbre entre sus iguales, pondría 
Vallejo su nombre al principio del manuscrito 
para indicar que era de su propiedad, no de su 
composición. Sin embargo, esta advertencia 
debió de ser lo que engañó á D. Vicente García 
de la Huerta, como hemos visto. 

La obra parece haberse escrito hacia tóaS, 
pues alude al desembarco de los ingleses en 
Cádiz, que se verificó en dicho año. 

Los lectores dirán si tal como está puede 
darse por obra del insigne Mercenario. 

Como de su época, esto es, antiguo, debió de 
considerarlo D. Francisco Lanini y Sagredo, 
poeta de fines del siglo xvn y primeros anos 
del siguiente, que se propuso refundirlo, como 
lo hizo, según demuestra el Ms. número h5i 
de la referida Biblioteca Nacional, que es el de 
la refundición, escrita de mano de Lanini, 
terminada en 23 de Abríl de r706. y aprobada 
por D. José de Cañizares, censor de comedias, 
con lecha i.^de Diciembre del mismo año. 

Kste es el texto que sirvió para las represen- 
taciones en los teatros, como acreditan las co- 
pias que de él existen en la Biblioteca Municw 
pal. Una lleva al fin del acto segundo un re- 
parto de t743, por el que se ve hicieron los 
principales papeles Petronila (iiba)a, María 
Antonia de Castro, Rosa Rodríguez y Manuel 
de Castro, Calle, Ksteban, Plascncia y dciná*. 
El mismo ejemplar sirvió para otras represen- 
taciones en 1760 (con nuevas censuras y apro- 
baciones) y 1767, con nuevo reparto de per- 
sonajes. 

Peroon 1774, que volvió á ponerse en escenat. 
se copió de nuevo, y á la vuelta de la prii 



DEL TEATRC DE TIRSO DE MOLINA 



xxui 



Hoja llevA esu nou, que indica el origen del 
{undo titulo que suele darse á esu comedia. 
Je puso en el cartel por Ululo de esta Corne- 
lia: Celos de iimnr y de honor aun á un padre 
[nii perdonan y Halladme en entrando. Duró 
eis días y jueves se dció con 3.14a reales Je 
lUada.» 

Aaies irae un reparlo que demuesua iiM.11;- 
roa tos papeles de Toribia, Jásela Ftgueras; 
U).* .\na, Mariana .Mcázar; Lucia, Polonia Ro- 
id; />. Diego, Vicente Merino; Sancho, Eu- 
:bio Ribera; /J. Alfonso, Cristóbal Soriano; 
>. Pedro, Tadeo Palomino; D. Juan, José Ks- 
jo; Capirote, Chinita (Gabriel López); etc. 
En esta refundición se ha suprimido el viz- 
kinn Juancho, sustituyéndole Lanini por el 
[lacayo Capirote, y se añadió oiro grac/oso lla- 
io Cálvele. 
empieza asi: 

Pues dejarnos los caballos 
aiianzados v.i en l.'i orill;: 
dése cfiÑtalino espejo 
en quien, Niictso. se mira 
OviciJo, lili felí/ patrii, 
ven, Capirote, camina. 



Acaba: 
f Diego. 



V de e5te vulgar addgio 

de «lUbUdinc en entrando» tenga 

lin Id comedia. 

Logrando 
el que perdone sus fultax 
lan d'iCTo. ilustre senado. 



41. L.08 hermanos parecidos* (Atdo 
tacranientaL) 

Impreso en Deleitar aprovechando (Madrid, 
1 635) en el Lunes por la larde, según la divi- 
sión en partes que Tirso dio á esta su obra, 
de aquí lo tomamos para nueslra edición en el 
presente tomo. pág. 709. 

Segán üicc el autor, estrenóse este auto 
enire ios dos coros de la Catedral de Toledo, 
p&t la compañía de Tomás Fernández Ca- 
brero. Como en esta mgeniosa pje/a estriba el 
enredo en que Jesucristo toma la figura del 
hombre pecador v criminal y se deja prender 
poréKpues los confunde la Justicia) para liber- 
tarle y padecer en su lugar, añade Tirso que 
á litt espectadores «no poco los deleitó la no- 
lahlc similitud de los que representaron á Jos 
dut hermanos, pues fuera do la uniformidad 
de los vestidos, en la edad, los tales y casi en 
tas facciones los buscaran de suerte parecidos 
que no hicieran falta los dos Valencianos, sus 
primero!, recitantes, cuya semejanza tantas 
veces tuvo confusa á la atención misma.» Asi, 
pues, en el estreno en Toledo (porque esu re- 



presentación fingida de Deleitar aprouechanJa 
se ver inca en Madrid) hicieron los dos papelea 
principales los dos hermanos Juan Bautista y 
Juan Jerónimo Valenciano, galanes y autores ó 
jefes de compañía ellos mismos algunos «ño: 
Sobre la gran semejanza entre amboa escr 
bió tambic'n, en 1628. Juan de Pina en una de 
sus novelas (Casos prodigiosos, 1 .' parle, edi- 
ción de 1906, pág. i tS): «De aquí lo debieron 
de tomar los hermanos Valencianos, autores 
comedias y famosos representantes, parccidí 
en tal manera, que no se podía conocer el ma- 
yor ó el menor; los nombres Jes diferenciaban, 
no lo demás, que las acciones aun eran lasque 
miraban á un mismo fin. V decía un discreto 
que sus mujeres pudieran sin culpa engañarse 
y cometer el delito sin haber pecado.» 

El motivo de la confusión hubo de cesar 
pronto, porque uao de ellos fué muerto vio- 
lentamente, como expresa la siguiente par- 
tida de defunción que hemos hallado en la 
Iglesia de San Sebastián, de esia corte: «Juiín 
Bautista Valenciano, autor de comedias; matá- 
ronle en la calle de Cantarranas, en 17 de Fe- 
brero de 1624 años. No pudo recibir ningún 
sacramento, ni testar. Enterróle su mujer 
[),* .Manuela Enriquez y Juan Jerónimo Va- 
lenciano, hermano del difunto. Pagó de Fá- 
brica siete ducados.» 

Este último vivía aún en 1639, y trabajaba 
en la compañía de Alonso de Olmedo. 

Herodes Ascalontta. 
(Véase Vida de Herodes.) 



43. El honroso atrevimiento. 



Para la edición que va en el presente tomo, 
pág. 467, ha servido de original el manuscrito 
número tS.QÓOde la Biblioteca Nacional que. 
aunque moderno, es copia de un impreso 
sucho que no hemos logrado ver, pero que 
existirá, pues ya le cita el Catálogo de Medel, 
impreso en 1735. Barrera da también como 
impresa suelta esta comedia, aunque no dice 
si la ha visto. Hartzenbusch tampoco hace 
más que mencionarla. 

Esta comedia tiene el mismo argumento, con 
leves diferencias, que la del Piadoso veneciano 
de Lope de Vega. Consisten las variaciones en 
ampliar el comienzo ó exposición, sólo indi- 
cado en Lope, introducir una competencia 
amorosa entre dos hermanos y en ser menos 
vcrosfmii y natural el matrimonio de la hi|s 
del proscripto y su perseguidor. 






CATAL'IGO ka?.on\do 



No es probable que Tirso plagiase á Lope, 
$ino que ambos habrán tenido présenle un 
mismo original iialiano. 

43. La Huerta de Juan Peroándex. 

Se esiampú pfimero esia cumedia en ta 
Parte .?.'de las de su autor (Tortosa, 1Ó34), 
la ultima del tomo. 

No sabemos que se hubiese reimpreso en el 
siglo xviii; pero en el siguiente aparece en la co- 
lección de Ortega (tomo iv de Ttnso) en el Ted- 
tro excogido Je Fr. Gabriel Téliei^ (lomo v) y 
en Autores españoles. 

Se escribió en i6a6, pues en el acto segundo, 
escenas V y VI, hay dos cartas que llevan res- 
pectivamente las fechas de 14 de Abril y agde 
Marzo de aquel año. Kn el acto tercero, es- 
cena II, dice: 

D.' Fetr. Murió en ScvilU mi madre 

en el ri.^nr de c^tc invierno 
i manos de aauel diluvio 
que tantos pobres ha hecho. 

Empezó esta inundación en Sevilla el do- 
mingo 25 de Enero de i6j6, á las dos de la ma- 
ñana. Salió el Guadalquivir de madre, rom- 
piendo la puerta del Arenal, anegand(i dos ter- 
ceras partes de la ciudad, derribando casas, 
ahogando personas y bestias, destruyendo ha- 
ciendas, dejando ;i muchos pobres y llevándose 
del Arenal la mayor parto de las mercaderías 
venidas de Indias, según atestiguan varios 
contemporáneos que hicieron Relaciones del 
aran diluvio y fueron impresas. 

Juan Fernández era un acaudalado propie- 
tarioy regidor de la villa de Madrid. Su Huerta, 
situada en el Prado, poco más ó menos al pie 
de ios jardines del actual Ministerio de la (juc- 
rra y parte del paseo, era, á la vez que una 
casa de placer, un establecimiento útil; pues 
Juan Fernández la do'ó de agua suficiente y 
arrendó á buen golpe de lavanderas que le da- 
bao pingües beneficios. 

Según Tirso en Deleitar aprovechando, que 
describe y elogia esta era quinta, la mejor de 
la Corte. 

La Impía Jeiabel. 

(Véase La mu|er que manda en casa.) 

44. La Joya de las montañaai Santa 
Oroaia. 

Para la edición del presente tomo sirvió de 
original el incompleto manuscrito r 5.135 de la 
Biblioteca N'acinnul, único texto que hcmns 
podido hallar. EU hecho Je citar ya esta come- 



dia en 1735 el Catálogo de Mcdcl parece in 
dicar la existencia de alguna impresión surlla 
que, sin embargo, nadie dice haber visto. 

Pero nos ha servido para completar el linal 
una refundición antigua que. manuscrita, exis- 
te en la Biblioteca Municipal de esta Corte (39- 
i3) y lleva por titulo: La Joya de las montañas. 
Comedia histórica de Don Francisco Lópe\ de 
Benavides. El autor es desconocido, y el ma- 
nuscrito, en tres cuadernos, de letra de fines 
del siglo XVII. 

Consta de una Introducción y tres jornadas. 

Los personajes de la introducción son: El 
Rey de Aragón, La ciudad de Jaca, El HadOt 
La Fortaleza, La Fama y Mitsicos. 

En la comedia conserva los principales per» 
sunajes de la de Tirso, cambiando sólo el 
nombre de la criada Laura en Lucinda, y hace 
intervenir á Dos Angeles y al Demonio. 

La introducción está destinada á cantar la^ 
glorias aragonesas, y en el drama incluyó casi 
lodo el de Téllez, con las adiciones consi- 
guientes á los nuevos personajes que intercala 
y otras de menor bulto. 

La piadosa leyenda de Santa Orosia fué de 
las que primero aparecieron en nuestra escena, 
pues no menos que á los tiempos en que aún 
era vivo Juan del Encina se remonta la //15- 
toria de la gloriosa Santa Orosia, compuesta 
por el Bachiller Bartolomé Palau, natural de 
fíurbáguena. La cual es una historia muy sen- 
tida y apacible para representarse. 

Debe de haber impresión del siglo xvt de 
esta obra, que fué reimpresa en Barcelona, por 
Sebastián de Comellas en í637; y con arreglo 
á un manuscrito, diferente de este impreso, j 
copia Sin duda de la vieja edición, en i8R3 por 
D. .'^ureliano Fernández-Guerra con el titulo 
general de la obra y sus ilustraciones, de Caída 
y ruina del imperio ¡visigótico español. Primer 
drama que las representó en nuestro teatro. Ei» 
tudio histór ico-critico. Madrid, i8.x3, 4.", 304 pá- 
ginas. (Publicóse primero en una revista, creo 
que La civili\ación cristiana^) 

Debióle este drama una ilusiracióa completa 
á Fernández-Guerra, deslucida por la ordina> 
ria excesiva credulidad de aquel insigne escri- 
tor. Es muy singular que citando, como lo ha- 
ce, todos los libros que mencionan á la virgen 
Orusia, y tratándose de una obra dramática, no 
se acuerde de la de Tirso, ni de la de Bcnavi» 
des. Bien que en cuanto á esta última, desco- 
nocida hasta el presente, es disculpable la 
omisión de ella. 



DEt 

ze seguro que Tihso conoció la obra de 
í,pues, aunque cambiad nombre del pro- 
elido de Of'isia, que en Paiau es no menos 
d rey D. Hodrigo, en lo demás sigue el 
iísmo desarrollo la acción, y conservó los 
ibres aun de personajes secundarios, como 
rndio. hermano de la mártir, y el moro Me- 
)t, Ggara de poco interés en el drama. 



45. El Laberinto de Creta. (Auio sa- 
ranuntal,) 

Kl manuscriio M.773 de la Biblioteca Nacio- 
il, que es del siglo xvii, va reproducido en el 
resenie volumen, habiendo tenido á la vista 
rt> de igual procedencia, aunque ni.oin píelo 
mis moderno. 

creemos que se haya impremí ii.ista 

I, si bien ya lo menciona, con el nombre 

•su autor, el Catálogo de Medel. impreso 

1733 Ipág. 129) y lo repite Huerta en el 

lyo (pág. 209). 

Goo el mismo titulo de El Laberinto dt- 
".reta, y con el dictado de tragicomedia, com- 
puso y publicó Lope de Vega en la Parte xvi 
II) de su colección especial una obra dra- 
Itica, y en la Parte xxvi ( lOó;*) de la de Co- 
•*• -- encogidas hay ima Jiesta de xar\uei<3 
. k Juan Bautista Diamante y repre- 
sniaila ante el Rey. 
El auto de Tihso lleva la fecha de i638, que 
idicari el año en que faó compuesto. 
De otros dos autos con el mismo titulo hay 
«moria. Uno compuesto por D. Juan Duran 
de Torre<i, racionero de la catedral de Sevilla, 

Iiaé representado en las tiestas del Corpus de 
dicha ciudad en 164'); y otro, escrito por don 
Fernando Diez de Leiva, se hizo en igual dia 
y en la misma ciudad el año 1657. (Sánchez 
lArjoaa: Anales del teatro en Sei'., páys. 3iJi v 
46. Lo* Lagos de San Vicente* 

Hállase impresa esta comedia en la Parte 5.' 
de las de su autor (Madrid, i636), la segunda 
en el orden del tomo; y de aqui la trasladamos 
al preseote, pág. 37. 

Reimprimióse muchas veces.en el siglo xvni, 
aunque por rara excepción no la hallo entre 
1m de D.' Teresa de Guzmán. Casi todas las 
ediciones de aquel tiempo son sevillanas, pues 
conozco las siguientes: Imprenta dei Correo 
»ujo; sin añOj 33 págs. ea 4.% ¿.ticas Mar- 



linde Hermosi I la. Impresor; sin año, 36 págs. 
en 4.": Imprenta de Josep/i A ntonio Hermosilla, 
sin afio, 4."; José Padrino, sin año. 32 págs. 
en 4." Y hay además otras dos impresiones sin 
lugar, ni ario, ni imprenta, una en t6 hojas sin 
numerar, en 4.', y otra en igual tamaño con 
3a págs. numeradas. 

Acaba esta obra ofreciendo Téllkz, como 
de costumbre, continuarla: 



Toledo envidie y celebre, 
si venturoso el criarte, 
llorosi"' y triste el perderle. 
La patróna de Castilla 
Los Lagos de San Vicunte 
«on éstos; en la segunda, 
Tirso su lin os promelr. 



Lope, que trató casi todos los asuntos, no 
olvidu é.stc, escribiendo la comedia que aún se 
halla inédita en nuestra Biblioteca .Nacional 
(Ms. 17.324) con el titulo Sania Casilda, De 
Lope de Vega. (Este nombre de otra letra, 
aunque del mismo tiempo, y en la del texto:) 
Comedia de Phelipe de Medina po.r*' ( Rsie se- 
gundo nombre lachado.) Intervienen: Casilda, 
Zara, Allma, Abenamar, Cclin; Gonzalo, i'/e/o; 
Ortuño, Rodrigo, .Ñuño y Fernando (esclavos 
cristianos), Tarfe, Calambre, gracioso, K\ De- 
monio, Alimenón, rey viejo; Dos ángeles. Un 
morabito, viejo; Laura, villana; Benito y An- 
tón, alcaldes villanos, y Músicos. 

Rmpieza la música: 




Al alcázar de Toledo 
que <.'! dorado Tajo baña, 
las corrientes cristalinas 
que humildes besan sus plantas. 






ICl desarrollo de la leyenda es el mismo que 
en Tirso. Casilda oye en sueños una voz que 
te dice que reciba el bautismo. Su propensión 
al cristianismo le hace desechar los obsequios 
del principe moro Abenamar y sólo atiende á 
sus cautivos, de los cuales el viejo D. Gonzalo 
le instruye en los rudimentos de la religión 
católica. En el acto segundo se realiza el mila- 
gro de las flores y salida de Toledo por consejo 
de un ángel que le manda busque en Cas- 
tilla los Lagos de San Vicente. Siguen las pe- 
regrinaciones y aventuras de la joven para ha- 
llarlos; el Demonio intenta estorbarlo por va- 
rios medios; pero los ángeles le hacen huir. 
Termina con el bautismo de Casilda; y al final 
dicen: 

Antón. Mil eosis lengo que darte. 
Calandre. No me apartaré ae ti. 
Goh/ALO. V acabe esta historia aquí 
ha:>ia la secunda parte. 



CATÁLOGO RAZÍ 



El tnieligcnte y eruditisimo hispanista don 
Antonio Restori, Catedráticu de la Universidad 
Lde Messina, en Sicilia, halló hace tiempo en la 
ÍBiblioicca de Parma el manuscrito de una co- 
media anónima titulada Nuestra Señora Je 
Sopeírán, copia firmada por cierto Alonso Hor- 
tiz de Velasco, y esta nota: «Sacada en san lu- 
cttr de barramcda á tremta de marzo de i635.* 

Esta comedía es la misma que la manuscrita 
de nuestra Biblioteca Nacional y titulada La 
Virfft'n de Sopetrán, de letra del siglo xvii, 
procedente de la Biblioteca de Osuna, y la 
misma también que con el titulo de La batalla 
de Sopetrán fué impresa suelta, según Barrera, 
en 1672. Todas tienen por asunto la Santa Ca- 
silda de Trfiso, aunque enlazado con otros epi- 
sodios de la vida de la Santa y con el célebre 
monasterio de Sopetrán, cerca de Ifita (Guada- 
lajara), donde la tradición supuso que la Virgen 
María sc apareció á Alí-Peirán, hermano de 
Casilda, cuando lleno de ira venía en persecu- 
ción suya. Tirso no hace masque indicar esta 
par te de la leyenda de la princesa mora (r). 

De este convento se publico en 1(70 una his- 
t.jria por fray Antonio Heredia (V, Muñoz y 
Romero, pág, a5i) deslucida por la grande in- 
{gerencia que el autor concede á los falsos ero- 
nicones. 

No es mucho más limpia, aunque si copiosa, 
la fuente que de seguro tuvo Tirso para su 
comedia, que debió de ser la famosa Historia 
de Afila, dc\ P. Ariz( Alcalá de Henares, 1607), 
pues el oñcio que Santa Casilda tiene en la igle- 
sia metropolitana de Burgos es muy sucinto. 

Como TiBso siempre se acomoda con bastan- 
te rigor á lo histórico de los temas que elige, no 
hay para qué repetir loque pasa como historia 
de la vida de la protagonista de Los lagox de San 
Vicente, y sólo añadiremos que, según la creen- 
cia general, Santa Casilda vivió á mediados del 
siglo SI, y su tiesta se celebra el 9 de Abril. 

La primera escena de l-ox la^oa de San Vi- 
cente ef* cxact«mcnic igual, como puede veise. 
i la primera de Lax Quinax de Portugal. 

47. La lealtad contra la envidia. 

Figura esta comedia en la farte 4.* (Ma- 
írld, i635) de la colección especial de Tirso, 



(O Meilel cita oira comedia lítulatia Loi yaites :tt 
Sopetrán, cuyo ms. halló también el Sr, KcsUífi en la 
hib. de Pantia. i^u'uá »ca 1« mlima que la (iiulaiia L(f$ 
valles deSapeirán, comedia .le O. lüejjfi ile Aguayo y 
Teronc*, que txitte mt., con fecha "■><• •■■< i- ^'•|'> 'nu- 
lucipil lie esta Cori«. 



ocupando el noveno lugar entre las del to 
deaquipasóaj tomo 1 de nuestra colección 
páginas 379 y siguientes. 

Reimprimióla á principios del siglo zvu 
D.* Teresa de Guzmán con el siguiente titulo 
Comedia famosa. La lealtad contra la embidií 
y hazañas de los Pif;arros, Del Maestro TYr» 
de Molina. Tercera parte, Madrid, sin iñO| 
48 págs. en 4." 

Es la última parte de la grande y hermosa 
trilogía que nuestro Mercenario consagró á iu^ 
conquistadores del Perú. No cede su eleva 
ción poética, belle;í3 de lenguaje, versiñcacióc 
y estilo á las anteriores. Todo en esta obra ci 
admirable; y quien de tal manera sabe compe- 
netrarse con el alma de su nación y rellejarl; 
en las creaciones literarias es, no sólo un graa 
dísimo poeu» y el primero de los discípulos de 
incomensurable Lope, sino asi como el geni( 
y encarnación del espíritu de un pueblo be 
roico en los periodos de su mayor grandeza. 

Lo que puede la aprensión. 

(Véase La celosa de sí misma.) 

Lo que hace un manto en Madrid. 

(Véase En Madrid y en una ca»«.) 

, Loren%^a la de Estercucl. 

(Véase La Oama del Olivar. 

El Marqués del Camarín, 

(Véase Amar por razón de Estado. 

48. Marta la piadosa. 

Impresa primero en la Parte 5* (MadriJ 
1(336) de la colección de TP.uvkz, donde llev» 
sexto lugar. 

Fué reimpresa por D." Teresa de (iuzmíii 
ii principios del siglo xviii C'in ct titulo de €»< 
media sin fama, La beata enamorada. Marti 
(a piadosa, liel Maestro Tirso de Molind 
Madrid, sin año, 30 págs, en 4.** 

Entró en el Tesoro del teatro expañol, á 
Ocho» (París, i«3.S), tumo iv. Luego en el 
tomo t del Teairo selecto de Fr. Gabriel 7 élle\ 
de Nartzenbusch, y en Autores españoles. 

Fué refundida purD. Dionisio Sol ís en cinco 
actos: hay copia manuscrita vn la Bibliotec» 
.Municipal, con la fecha de 1834. Otra refua' 
dición se titula: La beata enamorada. Comedia 
de 1 irsn de Molina, refundida en j actos po 
1), Pascual Rodrigue^ de Arellano. ins. en 4.% 
en la misma Biblioteca. En tiempos nt¿i mo~ 



DEL TEATRO DE TIRSO DE Moi.INa 




• se publiac Marta la piadosa. Comedia 
3 actos en Ptrso del \íaestro 1 irso de ^ío- 
rejundida por í). Calixto BofJún y 
e. Reprcsí-ntada en el teatro Je Varieda- 
Enero Je iS6ü. Madrid, imprenta de 
ie2, t866, 8.* mayor, 74 págs. 
"Entre Us imitaciones, la más célebre es La 
i/t/^iTM, comedia en tres actos de D. Leandro 
Fernáadcí de Moralin. 

\jL fecha de la composición de la comedia de 

'wso resulta de ella misma, D. Luis Fajardo 

batió contra qumce navios del Coade Mau- 

rio, lo5 venció y entró en La Mamora, guar- 

:i<l4 por los moros, en 6 de Agosto de 1614. 

.ción larga que hay al principio del 

ando de Marta ¡a piadosa, y que se 

ipooe escriu á raíz del suceso, demuestra 

|ur entonces "56 escribió la obra. 

49. El mayor desengaBo. 

Fué impresa esta comedia en la Parte t.* 
la colección de su autor (Sevilla y Ma- 
rld, 1637), la sexta en el orden del tomo, y 
le ahí la trasladamos á la nuestra; tomo 1, pá- 
tina 90. 

Reimprimióse en la Parte 43.* déla. Colec- 
»i» de comedias de diferentes autores. Zara- 
>IM, i65o: la novena del tomo; y desde enton- 
ces no volvió á salir de molde, que sepamos. 
Nos parece, sin embargo, un excelente dra- 
ia, y en cierto modo el complemento del Con- 
ienaJo por dexconjiado. Dion 6 sea Raimundo 
>iocres, pues el asunto tiene un fondo histó- 
rico ó, á lo menos, tradicional, diácono y maes- 
Ilru en Parts, se condena por excesiva con- 
Rianza: la que le daba su soberbia, ncgand(> la 
^misericordia divina y hasta su infinito poder. 
Tmso dice que estrenó su obra Cristóbal 
^Orttz; y en este caso debió deser ahtes de 1633: 
pues consta que en dicho año se representó en 
el Ht'«l palacio por Avendaño y su compañía 
el San íiruno, que verosímilmente es El ma- 
yor desengaño, de TÉLUEZ. 

En nuestra Biblioteca Nacional hay manus> 
teriio (número ló.óSa) un Auto sacramental in- 
Uittttado: El mayor desengaño, atribuido á 
ITiMO DK Molina, pero de letra moderna, sin 
duda engañado el que lo escribió por la iden- 
tidad de titulo de la comedía. Son intcrlocuto- 
rei: íiernieco, sacristán; Let'i, hebreo; Siquén, 
Mrto; Luzbel; María; Manases, hebreo; Pas- 
cual; Benito; Domingo, villano; Músicos y Dos 



Empieza 
Sackist. 

LFVf. 



jSalga fuera el vil hebreo 
pues la luz no ha conocido! 
Si es \a. luz el Prometido 
yo con-jcerla deseo. 



Este auto versa sobre un milagro ocurrido 
en Segovia, en que unos judíos clavaron una 
hostia con un puñal y empezó á salir de ella 
tan gran cantidad de sangre, que cegó á Siqucii 
el apuñalador. 

Termina: 

Y aquí, señores, se xaiba 
este milngroso ejemplo 
tan codrjcido en España. 

Mayor semejanza con la obra de Tirso tiene 
la Comedia famosa. Las siete estrellas de Fran- 
cia. San Pruno, de Luis de Belmonie Rermú- 
dez, impresa en la Parte 3 1 .* áe la gran colec- 
ción de Comedias escogidas (Madrid, ió63), y 
de que se han hecho impresiones sueltas en el 
siglo XVIII (Valencia, Viuda de José de Orga, 
1762, 4.', 3a págs.) 

El fondo del asunto es el mismo, pero las 
aventuras son diferentes. Toma la última parte 
de la vida de San Bruno cuando era estudiante 
en París y se ordena de sacerdote. Aparece 
también el terrífico episodio del cuerpo de 
Dineo (Diocres) que resucita, lo mismo que en 
Tirso, para decir á los circunstantes, que lo 
oyen con estupor, porque le tenían por santo, 
que se habla condenado. 



bo. La tneior espigadera. 



Está impresa en la Parle 3." (Tortosa, 1684^ 
de la colección especial que Tibso hizo de sus 
obras, llevando el tercer lugar entre las demás 
del volumen y sirvió de original para nuestra 
edición en el tomo 1, págs. 3i 1 y siguientes. 

.\ principios del siglo xviii la reimprimió 
D.* Teresa de Gu¿m:4n con el titulo de Come- 
dia famosa. La nuera más lei^l y mejor espiga- 
dera. Del Maestro Tirso de Molina. Madrid, 
sin año (hacia 1733). 40 págs. en 4." 

A mediados del siglo xvi fué este asunto lle- 
vado á la escena por el famoso poeta toledano 
Sebastián de Horozco, en su Representación 
fecha por el .Xiictor, de la famosa historia de 
Ruth. 

Desgraciadamente está incompleta esta obra 
en el único texto conocido de ella que sirvió 
para la impresión que se hizo en 1874 (Can- 
cionero de Seb. de Horo\co, Sevilla, 1874, pá- 
gina 19S, en 4."), fallando las más interesan- 



I 



XX vm 



CATAJ.0CO RAZONADO 



tus «scenas del ñnal y que, á juzgar por lu bien 
planteado del asutUo y lo lindamente versiJí- 
cadcsque están Im trozos que conocemos, se- 
rían primorosas. 

Barrera cita una comedia suelta titulada; 
La mejor espi¿^adero de Felipe Godíncz, que 
no hemos visto. Calderón tiene un auto sacra- 
menial. Las espigas de Ruth, impreso diversas 
veces. 

Don Ramón de la Crtu: compuso dos parles 
de La espigadera, impresas en el tomo iv de su 
Colección, en diez volúmenes (.Madrid, 1786 
á 1790 y otras veces, y representadas en 1777 
y 1783. En competencia de la primera parte 
de Cruz, que fué muy aplaudida, principal- 
mente por la maravillosa ejecución de la Pepita 
Huerta y la buena música conque la exorn/i 
D. Pablo Esleve, escribió é hizo representar 
D. Manuel Casal en J778 una segunda parte 
de la Espigadera, que fué mal recibida. 

Por últimu, el mismo asunto llevó á la es- 
ceca un Fr. Miguel Magraner y Soler, que vi- 
vía á principios del pasado siglo y dejó inédito 
un drama titulado: Ruth Síoabita, bisabuela 
del rey David, que se conserva en nuestra Bi- 
blioteca Nacional. 

5i. El melancólico. 

Impreso en la Parte /.' (Sevilla, Madrid, 
1627) de la colección dramática del autor: el 
quinto en el orden del tomo. Ha servido de 
original para nuestra edición en el primero de 
estos dos volúmenes; págs. 61 y siguientes. 

No consta qui' lo hubiese reimpreso D,* Te- 
resa de Guzmán ni otro alguno hasta que 
Harizenbusch lo colocó en el tomo ix de su 
'leatvo escogido de Fr. Gabriel Télle\. 

Inscribióse en 161 1, pues en la escena IV del 
■CIO tercero se dice: 

El Consejo discreto 
los coches manda quitar. 

Si el tuior quiso, como sospecha Harizen- 
busch. pintar en esta obra al rey D. Felipe 11, 
pudo aludir á la rigurosa pragmática que dio 
en 1578 sobre los coches Pero como estas alu- 
siones eran casi siempre, entre nuestros auto- 
res cómicos del siglo xvii, á cosas de actuali- 
dad, es seguro que aludía Tí\u\.í.í á las Peales 
provisiones do 3 y 4 de linero de iñi i, que re- 
xlameniaron el uso de carruajes y redujeron 
su número. Posteriormente á 1637, en que fué 
infjpresa esta comedia, hay muchai resolucio- 
nes, pues la materia llegó á interesar tanto que 



basta libros enteros se escribieron en pro j< 
contra de los coches. 

El Melancólico es la primera redacción 
texto de la comedia Esto &\ que es ncguciat 
(Véase) y forma un drama de carácter mu 
bien descrito y sostenido. 

Los personajes, asunto y parte de los \'ersol 
son iguales en ambas comedias. En la tituladji 
Esto si que es negociar, el primer acto es pa 
entero de Tirso. El segundo, en que se conscr 
varón algunos versos y escenas, pudiera ser á 
otra mano, asi como el tercero, en todo di: 
tinto, del correspondiente del Melancólico. 

En la refundición desapareció el caricter 
El hijo del Duque, aunque sabio, no es serio 
concentrado, sino alegre y enamoradizo. Tom 
cuerpo y aumenta el enredo la conversión t 
la dama en Duquesa de Clarence, que en < 
Melancólico es un episodio inútil al final. Eí 
resumen: de una comedía de carácter, se hizn 
una de enredo. 

Harizenbusch (Teatro escogido, tomo ix 
pág. 33 1) presume que la causa de haber Tu», 
refundido obra tan e.\ célente como El Melan 
cólico seria «que alguna parte del público de 
bió de creer que aquel Rogerio tan grave, laj 
misterioso y que daba respuestas con visos d 
oráculos á los pretendientes que admitía á st 
audiencia, tenía alguna semejanza con el sabi< 
y melancólico Felipe II, que haría pocos sñoi 
que había muerto, cuando Teli.ez escribió» 
comedia. Por lo menos, el encargo hecho < 
secretario que emborrona la carta, en vez d 
echar polvos, es dicho que se atribuyeá a/qtu 
monarca.» 

Quizás habría algo de lo que Hartzeobuscl 
dice. V por eso la comedia del Melancólico 01 
volvióá imprimirseyfué sustituida por la otra, 

5a. La mufer por fuerza. 

Salió por primera \c¿ á luz en la Parte 3. 
(Madrid, i635j de la colección particular d 
Ttu.Ez y este le.Mo es el reimpreso en eJ 
lomo I de la nuestra, págs. 33S y siguientes. 
Estrenóla el autor de compañías, Cristóbal 
Avendaño, según afirma el encabezado de It 
comedia; pero no nos consta el año en que fui 
el suceso. 

Figura en el tomo i\ de la colección de Or 
lega (Madrid, 1820, págs. ia3j, pero llena d 
atajos y mutilaciones que la hacían completa- 
mente inútil, pues las supresiones habían re» 
caído lustamcniecn la*escenas más graciosas, 



ÍATRO DE TIRSO DE MOI 



algo picarescas. La censura de 
irectores de aquella colección era exccsi- 
ite ^vera; por lo cual sus icxtos no lie- 
ralor, aunque si las juiciosas observacio- 
i crhtcas que acompañan á cada pieza. 
Ea U Biblioteca Municipal hay una comedía 
iloUda: La muier por fuerza, en cinco actos, 
a aprobada trn 1877 y será tai vez re» 
!) de la obra de Tmso, cosa que no he 
lido comprobar. 

53. L.a muier que manda en casa. 

Dí«Vse primero i la estampa en la Parte 4.'^ 
rid, IÓ35) de la colección de su autor, 
ñ^ura en el número tercero, y ha ser- 
vido de original para la nuestra reimpresión 
el tomo j, pags, 460 y siguientes. 
En la Biblioteca Nacional existen dos ma- 
■; antiguos de esta comedia, uno de 
grandes atajos y enmiendas para la 
representación. 

Reimprimióla en Madrid D.* Teresa de Guz- 

iin, sin año (hacia 1734), en 36 págs. en 4.°, y 

Jo por esta vez su titulo verdadero. 

io mismo otro impresor de la misma 

que la dio á luz con el siguiente: Come- 

fiUHOSa. La inipta Je^abcl mujer de t infc¡i\ 

\Cabf y Triunfo de Ellas. Del Maestro Tirsa 

ie Slolina. Imprenta y librería de D. Isidro l.(- 

calle de la Cru^t, en Madrid; sin año, 4.", 

i. y en que el texto ha sufrido alguna. 

icacíones. 

'<^r« refundición se hizo¿ mediados del pm- 

jlu iviii y existe manuscrito de ella en la 

>tec* Municipal {Ó7-3) con el fituio de La 

• heroica venganza de ¡a traición más impía; 

ero en la cubierta lleva este otro: Comedia 

tpa. La tirana de Israel. Del Maestro Tirso 

ft Molina. Kste manuscrito lleva las censuras 

l3, a8 V 3o de Octubre de i755y parece que 

ntonccs llevaba la obra era el de 

l^raei que luego les pareció puco 

jro. ti censor Ü. .\ntonio Pablo Fernánde-; 

ima al autor «el gran Tirso», cosa noiablv 

ra aquellos días. 

rudúcese un personaje nuevo llamado 

irágúra, que es el criado gracioso de que 

irece la comedia de Téllez, pues Coriolln 

un pastor. Esta refundición está hecha con 

^rao libertad en los versos; los de arle mavor 

fuerun suprimidos casi todos. 

Sobre el mismo asunto, en todo ó en parte, 
lo esu obra versan el Auto de Ellas, obra del 



carmelita Fr. Pedro de Vargas, que fué repre- 
sentada en Sevilla, por la compañía de Barto- 
lomé Romero, en el Corpus de 164a. (S. Arjuní 
An. del I. en Sev., pág. 36o. I La Vida y rapta!\ 
de Elias, de Matías de los Reyes, impresa 
en 1639; el auto sacramental de Rojas Zorrilla, 
La pina de .Va^of. representado en Granada 
en 164S y acaso antes en Toledo: ejciste im* 
preso y manuscrito en la Biblioteca Nacional. 
El carro del ciclo de Calderón; El vcngcuior de 
los cielos y rapto de Elias de Baoces Candamo 
(lomo I de sus Poesías cómicas): El gran pro- 
feta Elias, comedia de Don hón,Q sea D. An- 
drés González de Barcia, cuyo autógrafo, fe- 
chado en 1697, existe en U Biblioteca Naciii- 
nal; Elias y Acab, comedia anónima del si- 
glo XTiM, manuscrita en la misma Biblioteca, 
y acaso otras que ahora no tengo presentes, 

54. No hay peor sordo... 

Hállase impresa en la Parte 5.' (Tortosa,! 
1634) de la colección pmpia de Tí;llez. 

Reimprimióla, completando el titulo, Doña 
Teresa de Guzmán, en Madrid, sin ano, 
4.", 3S págs. De nuevo se imprimió en Madrid, 
librería de González, 1804, en 38 págs. en 4," 
Figura en el tomo iii de Tirso de la colección 
de Ortega; en el 4." del Teatro escogido de 
Fr. Gabriel Télle\ y en Autores Españoles. 

Flscribióse por los años de i6a5, á juzgar por 
los diversos pasos de la comedia en que se 
alude al ataque que los ingleses dieron al 
puerto de Cádiz en dicho año. 

Scarron imitó esta obra en su Jodcllet duc-¡ 
¡liste. 

55. IVo le arriendo la ganancia. Auti 

sacramental. 

Precedido de loa se imprimió CNtc aulu en" 
Iklcitar aprovechando «Madrid, i'')35), en el 
Martes por ¡a tarde, según la división de cii- 
píiulos que Tirso hizo de su obra, y fué re- 
presentado por Baltasar de Pinedo «en Madrid»! 
delante del rey Felipe III.» 

De aquí lo tomó D. Fduardo González Pe- 
droso para su colección de Autos sacramenta- 
les en la Biblioteca de .Xidorcs españoles y por 
esta causa no le hemos repr<xlucido nosotros; 
como no lo hicimos con El colmenero divino, 
que se halla en igual caso. 

La alegoría de este auto está tan disminuida 
que más parece una comedia de enredo y aun 
de carácter para pintar tas veleidades de una 



XXX 



mujer capricliusa. f.a vcr^!fll:aci«')^ cí mag- 
niñca. 

^" Nuestra Señora del Rosario. La 

Madrina del cielo. ^1 ufo sacra- 
iin:nta¡.) 

Ku¿ impreso en el libro titulado: /VaWrfaJ, 

Corpus Christi fcstejiido por ¡os mejores In- 
lentos de Españ^x, en die'^ y sets Avíos a lo 
dif'tno, Üie\ y seis Loas, y dieii y seis Entre- 
meses. Rcprexeniados c» esta Corte, y nunca 
kaala aorj irnprexwx. Recogidox por Isidro de 
Robles, Madrid, loscph Feruandcí, Je Buen- 
dia, 1664. \°, 4 hojas preliminares y 373 pá- 
ginas. 

Ocupa el de Tihso el número \i entre los 
autos y lleva el liiul.j: S'ucslra Señora del Ro- 
Sitrio, la Madrina del ciclo. Tirso de Kíolina. 
De aqu¡ lo hcnios irasladadoal presente tomo, 
al filial del mismo. 

l-a necesidad de un segundo titulo á esta 
clase de piezas obedece á que muchas llevan 
el primero para indicar que se había de repre- 
sentar en la festividad que indica, según cos- 
tumbre de muchos pueblos de España. En el 
mismo tomo de Xartdad y Corpus Christi, 
hay otro de Cubillo que lleva por subtitulo 
Ciento por uno, y en la Biblioteca Nacional, 
manuscriMs de Nuestra Señora del Rosario, 
se registran hasta cuatro, con los segundos 
dictados do El tesoro escondido, El salteador 
venturoso. El esclavo de su hijo y El tirano 
enamorado. Impreso hay también uno de Ri> 
jas Zorrilla en que añade al encabezado «y co- 
rona más hermosa». 

Hay asimismo autos de la Virgen del Pilar 
y bajo otr<is muchas advocaciones; pues, como 
hemos indicado, en el siglo xva se festejaba 
el patrón ó pairona del pueblo con comedias 
y autos l'i más á propósito que fuese posible. 
(V. PÍRRi Past»r: Nuevos datos acerca del 
histrionismo en España: pasim.) 

S7. Palabras y plumas. 

Impresa en la Parte /.' de la edición que 
Tinso publicó á nombre (Madrid y Sevilla, 
I '527) la primera del tomo. 

Reimprimióla en el sírIo xviii en Madrid 
D." Teresa de Gu/mán con el siguiente y ex- 
traño titulo: El petimetre con palabras y piu- 
las. Comedia famosa. Dri. Maestro üe i.as 

iNCiAS Tirso de Malina. Madrid, á costa 

... Sin año (hacin 1733), 4.°, 40 págs. 



Don Agustín Durjn la ntcluyó 
española (Madrid. i83,|| y Harizcnbusth en 
Teatro escogido de Fr. Gabriel Tille\, tomoii 
y en Autores españoles. 

La comedia fue compuesta antes de 16a: 
pues consta de su encabezado que la estrés 
Jerónimo Sánchez (ó su compañía), y consl 
también que se ejecutó en el Real palacio d 
Madrid el 20 d¿ Julio de irtaS por Dumi 
Baibín. (.\veriguador, tomo t, pág, 9.) 

Kl asunto, tomado de un cuento del 
caccio, fué puesto antes en escena por ljop¿ 
de Vega en su Halcón de Federico: por mis 
que la circunstancia de no figurar esta come- 
dia en la segunda lisia del Peregrino (t6i8) 
no aparecer impresa hasta la xiii Parte de 
Lope (i6ao) pudiera hacer dudar sobre cuá 
de los dos autores escribió primero. Pero como 
no se plagiaron, la averiguación interesa me- 
nos y la omisión de Lope también signific 
poco; porque en su inmensísimo caudal ni ¿1 
mismo sabría, en un momento dado, cuánta: 
y cuáles tenía compuestas. Sobre esta come 
dia de Lope y demás imitaciones del cuento 
boccacciano del Halcón, ha publicado el ai 
man Rudolf Anschutz, en i8ga, un estudio 
acompañado del texto de la obra de Lope di 
Vega. 

Sirve el mismo tema de base á la comedúi 
de D, Fernando de Zarate, Quien habla má. 
obra menos, impresa en la Parte 44.^ de la 
colección Comedias escogidas (Madrid, 1678); 
para otra de D. Andrés de Baeza, titulada Na 
se pierden las finesas, impresa en la Parte II 
(Madrid, i65q), v lo recuerdan claramente Fi- 
nchas contra dcsi'ios, de Bretón de los Herre- 
ros, y Bandera negra, de D. Tomás Rodrí- 
guez Rubí. 

':iS. La Peña de Franela. 

Impresa en la Parle 4.* (Madrid. 1 635) de 
la colección peculiar de Téulez. la décima, y 
reproducida por nosotros en el tomo i de Jft 
nuestra, págs. 645 y siguientes 

También la reimprimió D.* Teresa deGtlz- 
man con el titulo de La Peña de Francia y 
traición descubierta: Madrid, sin año (hacia 
1734); 40 pá|?s., en 4." 

En la Biblioteca Nacional existe un manuS' 
crito antiguo (núm. iS.63a) de esta obra,atri' 
buido á Lope y á Tihso, en letras diferentes 
entre si y disiint.ns también de la del texto. 
Está lleno de acotaciones y tachaduras, como 



ncsentación en el icauo, 
[demuestra umbién el reparto en las jor- 
1.* y 3.* 

Con el titulo de La Peña de Francia se im- 
rimiü en una Parte extraPiigcttüe Je Lope, 
JO, pero Je Sevilla, según D. Juan Isidru 
» que la vio, Ei casamiento en la muerte 
[an poeu. Fstu seria causa de que 
hgo de Medel (i735), _v luego en el 
Ilueita» se conservase esie titulo; no con- 
itiadoU coo la de Tirso oe Molina, que 
imbién njencionan, sino por creer se irala de 
de igual título. La Peña de Krancia 
ene, sin embargo, más que como in- 
:anlc episodio en la obra de Lope, 
^asunto histórico ó, por lo rñenus, tradi- 
onal del hallazgo de la imagen de Nuestra 
eñora de la Peña por el francés Simón Vela 
[Simún Rolan, como escriben otrtjs, se halla 
io en diversas historias impresas y ma- 
itas. De una de ellas titulada: Historia 
milagros de Nuestra Señora de la Peña de 
^rancia, con las indulgencias concedidas J /as 
o/raJex v á las personas que visitan dicha 
ft*ii 'nanea, por Síaiias Gast, ¡56y, 

ir su comedia Tti uEz. Con pos- 
terioridad se han publicado otras dos hislo- 
is de este santuario. (V. Muñoz y Homero: 
ic. bibiiogr. histór., y Mcnéndez y Pelayo: 
}bras de Lope de Vega, Vil, cxuvii y sigtes.) 

59. La peña de los enamorados* 

OeesTa obra sólo el nombre conocemos por 
ii f*. D. Bartolomé José Gallardo asegura 
I •- poseyó un manuscrito de ella, que se pro- 
ponía publicar con la vida del autor, y que 
perdió lodo el célebre día de San Antonio 
de i8a3 en Sevilla, con sus demás papeles y 
ibros que cayeron en el Guadalquivir, al em- 
irse apresuradamente con las cortes y re- 
i, huyendo de las tropas auxiliares l'ran- 
> que se acercaban, 
la Biblioteca Nacional existe el manus- 
rilo de una tragedia de aquel titula de letra 
íi siglo XIX, aunque la otra puede ser aipo 
anterior; pero no hay indicio para considerar 
que pueda ser la de Tirso ni aun refundida. 
InterTÍenen en ella: D. Luis, D. Fernando, 
loqoe, Zaide, Tarfe, .MI, Cclinda, mora, Do- 
rotea, Teresa, hermana de Fernando, Arlaja, 
lord, criada de Cclinda y Muza. 
Su principio es el siguiente, que canta la 
lúsic«: 



¿Oué importa morir lan ptcslo 
rlorcs, hijas del \bril. 
pues vivis estando alecrcs 
todo aquello que vi>i<* 
Dure quien nace dichr^xo, 
muera quien vive infeliz, 
que vjvir penando ikiemprc 
cü penar y no vi\!r. 

Y acaba diciendo Roque, poco (ucrie en gra- 
mitica, lo que si^ue: 

Con esto, senada ilustre, 
tiene 611 esia irayedia, 
que .•'t más elei^anies luces 
escribió el podre M-iriana; 
cuyo risco ne dcMCibre 
no muy lejoí ili: Anicquera, 
en los campos .iMilaluccs. 

Ll ms. lleva hoy el número 14.745 

Ln el Musco Británico (.Add-33, 478) existe 
otro manuscrito, copia moderna <dcl siglo xix) 
y que, según noticias, es el inijmo que el ante- 
rior, de La peña de los enamorados; pero atri- 
buido á Tipso DE Mol fN*, quizá por quien 
supo que Gallardo habla tenido la comedia de 
aquel titulo. Kn el mismo tomo se halUn tas 
copias modernas de La dama del Olivar y de 
El que fuere bobo no camine y castigo del 
pensé-que, tales como las reimprimió D." Te- 
resa de Gu¿mán. 

F.n la Biblioteca Municipal hay un manus- 
crito de La Peña de los enamorados, comedia 
en tres actos en pcrsopor L). Francisco Antonio 
Górne^ y Ihredia, en 4.* 

Uno de los primeros ensayos literarios de 
D. Aureliano Fernández-Guerra fué un drama 
titulado La peña de los enamorados que dio á 
conocer en Granada, y que no sabemos haya 
sido impreso. 

60. Por el sótano y el torno. 

Fué impresa en la I 'arte í.* (Madrid, lóS.")) 

de la colección propia del autor, la sexta; y es 

una de Las cuatro que Tirso declaró pertene- 

cerie por entero, pues al final de la comedia se 

dice: 

P.sto .sirva 
de entretener soljimentc: 
no porque haya estas malicias, 
que por el sótano y torno 
Tirso escribe, mas no alirma. 

Consta en el tomo 1 de la colección de Or- 
tega (Madrid, IÍÍ26), enel décimo del Teatro 
escogido de Fr. Gabriel Tétle\ y en Autores es- 
pañoles. 

Fué refundida por D. Dionisio Solis. 

Inscribióse esta comedia en 162a; porque en 
el acto tercero, escena III, dice Saniillana: 



catAu^go razonado 



El niíriiii, iiurique d'spunujo, 
con palmrt v medio de red; 
^'quei* ¿pensaba su merced 
qu las puntjs que han quitadn 
les hacen faltn? ^Bonitas 
,von! Si en carnis anduvierun, 
de la niismd carne hicier.ii) 
guarnición Us mujcrcita!:. 

Pues bien; en una caru de 1 6 de Noviembre 
dcióaa íBib. Nac, Ms. x-iS?) se dice: «be qui- 
tan guarniciones de oro y piala, y lelas de piala 
y oro en cualquiera género de vestidos; capas 
de seda; sedas sobre sedas, y excesos de guar- 
niciones, puntas de manlox*, etc. 

r'*i. El pretendiente al revés. 

Hállase impresa en la Parle /.* (Madrid y 
Sevilla, (627) de la colección de Tirso, donde 
ocupa el segundo lugar. 

Uoña Teresa de (juzmán la publicó con el 
Ululo de Comedia sin fama. El prelendiente ai 
rcifés. Madrid, sin año (hacia 1733). 

Darán en su Taiia española {i834),Gt\miud 
y Velaunde en su Teatro antiguo españoi 
(1837) y llarlzenbusch en su Teatro csconidn 
(1839), y en Autores españoics reimprimieron, 
succsivamenlc, esia tavorecida comedia, cuyo 
verdadero titulo seria, según los últimos vcr- 
táe ella. El rábano por las hojas. 

Y 5i no véngase aci 
y cenará á poca cosía, 
porque sólo le daremos 
el rdbano p<-r ¡as hojas. 

Con el titulo de El rábano por ¡as hojas hay 
dus cuincxiias uMdernas que nada de común 
tienen con lu de Tirso. 

(12. Privar contra su gusto. 

Aparece imprc»a en la Parte 4.^ (Madrid. 
i635) de las comedias de Tirso; la primera del 
tomo. 

Reimprimióla á principios del siylo xvm 
D.* Teresa de Gu/mAn, sin año. en 36 páginas, 
en 4.", y Hartzenbusch en sus dos citadas co- 
lecciones, por lii cual no tuvti cabida en la 
nuestra. 

En la Biblioteca Municipal de Madrid hay 
\ui manuscriius de dos distintas rel'undiciones. 
Se titula el primero Los acasos, y esiá dividida 
en cuatro actos, en verso. Lleva una censura 
fechada en 3i de Abril de 1785. 

Lo segunda refundición es más moderna, 
también anóninta y en cinco actos, con la fc- 
I -ciía de 1 839. 



La comedia del Dr. Juan Pérez de Wvjnul- 
bán Ei riífor en ¡a inocencia, tiene alguna se« 
mejanza con la de Tikso. Se imprimió suelu, 
según Duran, y de ella hay un manuscrito 
nuestra Biblioteca Nacional. 

ú3. Próspera fortuna de Don Atvara 
de Luna y adversa de Ruy L6< 
pez Dávalos. Primera parte. 

h'siá mclusa en la Pút'/t; ;?."de las comedia 
de TiHSü < .Madrid, íft35>. y desde entonces, qui 
sepamos, no se ha vuelto á imprimir hasia qui 
nosotros la hemos puesto en el tumo primen 
de esta colección, págs. 3(')3 y siguieniet. 

En la Biblioteca Nacional hay un mantu 
crito antiguo de esta obra (núm. (7.101), qUi 
lleva el rótulo: Comedia famosa de Ruy Lope, 
de Abalas de mira de mesqua. ti lítuUi y t 
autor, de letra sobrepuesta y algo posterioi 
Esta copia está ñrmada por un Juan Jerónim 
García, que quizá luese cómico. Sigue cou 
ramente el texto aut¿nlico de la "bra de Tí 

LLEZ. 

Damián Salustriodel Poyo tiene dos conai 
días sobre este asunto, respectivamente. L 
próspera fortuna del famoso Ruy Lópe\ ¿ 
Avalos el fiucno \ La adversa fortuna di 
muy noble Caballera Ruy L6pe\ de Avalos 
Bueno, impresas ambas en Parte tercera de h 
comedias de Lope de Vega y otros autore 
Barcelona, 1612, y en la Bilioteca de Autori 
españoles. De ellas, sólo la segunda tiene 4 
guna conexión con la de Tirso, aunque cad 
uno lleva el asuntu por rumbo diferenie. 

Esta de Téllez es, como hemos dicho, 
primera parte de \a Advena fortuna de Uon A 
paro de Luna, ambas muy interesantes; peí 
en las que parece que Tmso tuvo uno ó mi 
colaboradores anónimos. 

64. La prudencia en la muier. 

Hállase impresa en la Purte j.* íTortosj 
1634), de la particul.'ir colección de Tihso. 

A principios del siglo xviii la reimprimí 
D.* Teresa de Guzmán, en 4.", .J4 págs. 

Rcimprióla en 1834 D, Agustín Duran, « 
su interrumpida Talia española; de aquí 1 
lumó D. Eugenio de Ochoa para su Tesoro dt 
teatro español {lom>j iv), y hiartzenbusch la i( 
cluyó en su Teatro escogido de Fr, Gc^k 
7¿lle\, tomo vi, y en Autores españolis. 

TiHSO, como de costumbre, ofrece una sfl 
gunda parte, que acaso no llegó ¿ escribir. 



TEATRO DE TIRSO DE MOLINA 



XXXlll 



IX hsdot Caravaiate* 
. con la secunda comedía 
Tirso, «enado. os convida. 
« ha sido á vuestro gusto ésta. 

ífundióia á fines del siglo .xviij un tal i .i- 

krianu de Segura, con el illuln de l.a pruJen- 

tia en la mujer y más peraegiiidci rema. De 

iVk mala refundición existe un manuscrito en 

la Bibliotct.'a Municipal de €Sta corte. 

Don Juan Eugenio Uartzcnbusch compuso 

[^Ktulmenlc una rot'undtción de esta comedia, 
|nc se representó pi)r primera vez en el teatro 
leí Circo el ao de Mayo de 1 858. Imprimtiuc 
turna ea 1902. como bemos dicho en el 
tró'lugo del lomo 1. pág. i.xxx. 
Otra refundición hecha en cptKa más mo- 
frna se imprimió dos veces: la ultima con el 
titulo de l.a prudencia en ¡a mujer, comedia de 

\Tirso Je Molina, refundida en cuairo actos y 
trtc^dida de un discurso por Enrique Funes. 
».• edición, corregida por el refundidor. Santa 

\Cru\de Tenerife. Imprenta de A, J. Heniles, 
i88ff; i,", Lvti-177 págs. 

EIn el discurso preliminar trátase, con poca 
rovedad, de los refundidores y arregladores de 
}bras antiguas, y al ím lleva unas notas ya re- 

[Utivas á la comedia en que el autor razona 
(US modificaciones. La relundiciún no es mala, 

tpcro si excesivamente larga; toda ella no se 

jíoporiarla en escena. 

De las miiíacicines sólo conocemos una ópera 
titulada Doña Mario de Molina, á que puso 

^música D. Ramón Carnicer; y el drama de 

'Igual titulo de D. Mariana Roca de Tofjores, 

|M«rqu¿N de Molins, estrenado en el teatro del 
Principe el ii de Julio de Jk37, é impreso con 

«eruditas notas históricas, que también son 

) aplicables al drama de Tirso. 

Aden%ás del excelente articulo critico que 

I para esta comedia escribió D. Agustín Duran, 
umbtén publicó el eminente hispanista Mon- 
sietir Alfredo Morel-Fatio, en 1900, en el pri- 
mero de sus Eludes sur le Ihválre de Tirso 
de Xío/ina (ffulletin hispanique d\Ayril-Sep- 
Untbre de 1 fjooj, uno acerca de La prudencia 
en la mu/er, investigando sus fuentes, que fue- 
|ron la Crónica de Fernando IV y la Historia 
I de Mariana. Aunque para los lectores españo- 
les no tenpan gran novedad las observaciones 
át] Sr. Morel. no hay que olvidar que están 
escritas principalmente para los numerosos 
Cultivadores que en Francia, Italia, Alemania, 
IngiAierra y Estados Unidos cuentan hoy los 
estudios de historia literaria de España, aqui 

COMEDIAS DE TIRSO DE MOLINA.— TOMO 11 



tan decaídos y menospreciados, á causa de ¡3 
grande ola de barbarie, ignorancia y presun- 
ción, t<xlo junlo,quc nos envuelve v n^.fixia. 

Gfi. Oulen calla otorga. 

I';stampubc en la /.* parte de las comedias 
del autor (ifiay), la octava del lomo y á conti- 
nuación de El castiiio del pensé-quc, de la que 
es secunda pane. 

Fue cscriu p<x'u después que ella y, pe 
tanto, en lói 3, aunque parece que su represco* 
tación no se efectuó hasta 1617, pues dice que 
la hizo Olmedo (Alonso de), y éste no fit;ura 
como autor de titulo hasta aquel año. 

Ya hemos dicho que la reimprimió unil.i 
con la i.* parte de D.* Teresa de Guzmán, A 
principios del siglo xviii. Poco posterior es 
otra impresión suelta de Quien calla otorga, 
sin lugar ni año, en 4.", de 3» págs. 

Ku¿ refundida en cinco actos por Juan Ca- 
rretero y se representó en el teatro de la Cruz 
el a8 de Agosto de 1827, época en que empezó 
á conocerse y estimarse nuestro poeta, como 
se ve por las refundiciones de Solis, Mesonero 
y éstas del estimable galán, compañero de Rit 
Luna. 

Medel cita una obra de este titulo de dun 
Bartolomé de Enciso y otra de Calderón. Qúi- 
zá sean ambas la deTÉLLKZ, aunque también 
la menciona. Huerta repite lo dicho por Medel 
Barrera atribuye, en duda, una á D. Diego Ji| 
ménez de Enciso, sevillano. 

66. Quien da luego, da dos veces. 

Una copia moderna de esta comedia, que 
existe en la Biblioteca Nacional, núm. 13.94^, 
ha servido para la impresión que ofrecemos en 
este lomo. En el Catálogo de Medel (i735) se 
menciona este titulo, lo cual indica la existen- 
cia de una impresión suelta que no hemos po- 
dido haber á las manos. Huerta y los demás 
HO hacen otra indicición que demuestre ha- 
berla visto. 

Parece ciertamente de Tmso, y tomado el 
asunto, en lo principal, de la novela de Cer- 
vantes La señora Cornelia. 

Quien fuere bobo no camine. 

(Véase El castigo del pensé-que.> 

67. Quien habló pag6. 

Perteaece i la Parre 2," (i635), especial da 
Tirso. 

ui 



XXXIV 



CATÁLOGO RAZONADO 



No sabemos que desde entonces h&ja vuelio 
i imprimirse; por lo cual va en nuestra colec- 
ción, lomo I, pág. 178. 

E\ titulo no responde exactamente al fondo 
del asunto; pues el noble y desdichado Conde 
de Urgel, mandado asesinar por la Keina de 
Aragón, no habló; es decir, no se vanaglorió de 
los favores que merecía á su reina, para reci- 
bir tal castigu, ordenado s»')lu á consecuencia 
de los embustes v calumnias de un cortesano. 
TiBso acaso le hubiese puesto al principio tí- 
tulo diferente. 

68. Quien no cae no se levanta. 

Se imprimió esta obra en la Par/* 5.* ( 1 636), 
propia de Téllez, y desde entonces no ha 
vuelto á gozar la publicidad en los tipos de 
imprenta. Va, pues, en nuestra colección y en 
el lumo presente, páginas 143 y siguientes. 

Hartzenbusch dice que es «cumedia de 
asunto devoto, muy bien escrita y muy buena 
mientras la protagonista es mala; desde que se 
convierte, que es á la mitad del acto segundo, 
el drama se echa á perder.» (Com. escog. lie 
Tinto, en Autores españoles, pág. xui). 

Suscribimos la primera mitad de esta opi- 
nión. Es, efectivamente, cosa primorosa la 
versificación, lenguaje y estilo de las primeras 
escenas de esta obra; pero no creemos que 
luego se «eche á perder»: pues hay mucha 
fuerza dramática en los periodos de lucha y 
dudas que siguen á la poco firme conversión 
Margarita. Con la evidente languidez de 
Igunas escenas del acto tercero y todo, nos 
"parece éste uno de los buenos dramas del 
autor. 

El asunto debe de estar sacadu de la vida de 
Santo Domingo de Guzmán, cosa no imposi- 
ble, ni siquiera difícil de averiguar. 

69. Las Quinas de Portugal. 

Hxistc en la Biblioteca Nacional el original 
autógrafo de esta comedia que concluyó Tipso 
en Madrid, á 8 de Marzo de <638, y lleva indi- 
cación de las fuentes en que ha bebido lo histo- 
rial de ella. ICstc manuscrito hemos, como era 
natural, reproducido en el presente volumen. 

(;ita ya esta obra (que no creemos haya sido 
impresa nunca) el Catálogo <\*: Mcdcl, estam- 
pado en 1735; lo cual demuestra que en este ex- 
celente repertorio dramático fíguran, como ya 
hemos indicado, no sólo obras publicadas, sino 
iu que aún no lo habían sido. 



Lope de Vega cita en la primera edición d« 
El peregrino en su patria (iGo3) una comedia 
suya titulada Las Quinas de Portugal , y 
Barrera añade: que es la misma que en la 
Parte xxK de Lope y otros autores figura 
con el nombre de La lealtad en cl agrapto, y 
suelta, con los de f£n la mayor lealtad, ele, y 
Favores del cielo en Portugal. Pero no aparece 
en la colección académica de Lope, y supongo 
que no tendrá el carácter histórico de la de 
Tirso. 

El Rábano por las hojas. 

(Véase El pretendiente al revés.) 

70. La Reina de los Reyes. 

Se imprimió en la Parte 2.* (i633) de Tir- 
so, de donde la trasladamos á nuestra colec- 
ción, tomo I, páginas 149 y siguientes, pues 
desde aquella fecha no tenemos noticia de que 
se haya reimpreso. 

El argumento, que es la aparición milagrosa 
á San Fernando de una escultura de la Virgen, 
fabricada por dos ángeles, que luego desapa- 
recen, comprende también varios sucesos de 
la vida de aquel glorioso Rey. La imagen se 
veneró en la Catedral de Sevilla muchos siglos, 
y aún quizás exista. 

El asunto era tradicional, según dice Tiasc, 
que igualmente parece quiso dar otro titulo i 
su obra, pues dice en los últimos versos: 

Y esta es, porque fin le demos, 
la tradición que tenemos 
de la Virgen de los Reyes. 

A fines del mismo siglo xvn fué servilmente 
imitada la comedia de Tirso por el sevillano 
Guedeja y Q)uiroga, que compuso La mejor 
tu:^ de Sevilla N. Señora de los Reyes. Come- 
dia famosa. De D. Gerónimo Guedeja y Qvi' 
roga. En 4.* y í6 hojas numeradas; sin lugar, 
ni año, ni imprenta. Parece edición sevillana 
de fines del siglo xvu. Tengo además otra 
edición algo posterior, sin indicaciones tipo- 
gráficas y umbién en 4." y en 16 hojas sin nu- 
merar. 

Al fin de la comedia, dice Ajonjolí: 

Y aqui, senado famoso, 
da fin la íiistoria más pía 
de la Vireen de los Reyes, 
la Mejorlu^ <ic Sevilt'a, 

que demuestra cuál era et verdadero nombren 
de la imagen. 

Relativas al cerco y loma de Sevilla hay va- 
rias obras dramáticas y hasta á principios deij 



DEL TEATRO PE TIRSO DE MOLINA 



XXXV 



una 



fviii, ün tul n. Manuel Duran compuso 
trilogía entera sobre el asunto. 



71. La república al revés. 

Figura en la Parte 5.'^ (10%) de Téi.i.k/, y 
de aqui la hemos reproducido en el lomo pre- 
le, pág. 83 y siguientes. 

Reimprimióla D.* Teresa de Guzmán, en 
1733, con el aditamento de Comedia sin/ama; 
36 páginas en 4." La fe de erratas lleva la le- 
cha de Madrid, ¡4 de Diciembre de 1733. 

El asunto es histórico en el lóndo; Tirso lo 
habrá tomado de alguna historia del Bajo im- 
perio; pero muchos episodios sonde invención 
suyM ó del que le haya servido de rúente. I. a 
comedia, salvo alguna que otra escena, nos 
parece mediana. 

73. Lra Romera de Santiago. 

Hilla$e impresa en la Parle xxxui de la 
ctilecciün de Comedias cjcf>^íi/<T.t (Madrid, José 
Fernández de Buendía, 1670, en .j."), la tercera 
«n el orden del tomo y atribuida á Tirso. 

Con el mismo titulo de ¡.a Romera de SaH' 
liago, j adjudicándola á Luis Vélez de Gue- 
Tara, se imprimió suelta en el siglo xvm. De 
cUa he visto dos ediciones: una de Madrid, 
imprenta de Sam^j ¡pSi, iñ hojas eo 4.", y 
otra de Valencia, Josc y 7owás de Orga, 
1777» 3í páginas, también en 4." 

Hay serídos manuscritos de esta obra en lai 
Bibliotecas Nacional y Municipal, que confor- 
mac ambus con la impresa á nombre de Luis 
V¿lez. 

Cotejadas ésta y la airibuJda á Téllez, se 
ve que la única diferencia coosisie en haber 
suprimido Vélez una gran cantidad de versos 
en las relaciones algo extensas y haber iniro- 
dacido algunos cortos para ser cantados. 

El romance de sabor antiguo ó imitado: 

Praso tiene» al buen Conde, 
al Conde don Lisuardo, 
porque forzó una Romera 
camiao de Santiago, 

esti en ambos. 

Después de estas impresiuncs aparece tam- 
bién en la colección de Ortega {torno iv); pero 
mujr mutilada. Con arreglo al más antiguo 
testo va en el préseme tomo, págs. 3><x v si- 
guientes. 

No ej, exacto, como se ha asegurado, que 
í«c sea el mismo asunto que el de La Monta- 



ñesa de Asturias, tambicn ¿v Luin N ¿ici. Con 
la que tiene algún mayor parecido es con La 
Gallega Mari-tieniándex,- 

\í\ asunto de la Romera es por completo nu» 
relescoj pues la acción ocurre en tiempos de un 
Ordoño de León, coetáneo del Cotide de Casti- 
lla D. Garda Fernández, y D.* SoHIa Pi.mcra) 
se dice hija de D. Manrique de Lara. bit» cuanto 
al Conde 1). Lisuardo. presunto cuñado del 
Rey de León y foraador de la Komera, es per- 
sónate complciamenie desconocido en nuestras 
crónicas. 

La Rumera de Santiago se estrenó en 'Pala- 
cio afínes de 1623 ó principios del siguiente. 
(Véase tomo iv de las Obras de Lope de Vtga^ 
en Atílores españoles, pág. xv.) 

73, 74 y 75. La Santa Juana. (TrespoT' 
les.) 

Las dos primeras partes de esta trilogía 
monástica fueron impresas en la }*arie 5.* 
(i 636) de la colección propia del autor. Ls 
tercera ha quedado inédita; y de todas existe 
un precioso manuscrito, en gran parte aut6^ 
grafo, en nuestra Biblioteca Nacional (Vitri- 
na 3.*, núm. 23). De él nos hemos servido para 
la impresión que va en el presente tomo, pá- 
ginas 33<S y siguientes, sin olvidar su cotejo 
con el impreso, que no resuelve los Itigares di- 
fíciles. 

(Conocemos las fechas exactas de la compo- 
sición de estas obras. La primera parto, que en 
el manuscrito ue la Nacional es autógrafa, 
lleva al principio la nota que dice: «Acto pri- 
mero: en Toledo á bcynte de Mayo de mili y 
seyscientos y trece, por Fr. Gabriel Téllez.j» Y 
en la última hoja dice; *ICn Toledo á 3o de 
mayo de i(»i3. Omnia subjiciuntur Stae. roma- 
nae eclessiae el cenxurac omnmm eius Jiliorum 
tjui cum charilatc ct sufjicientia illa corrcxe- 
nnt. Fu Al Gabkiel Téi.uK2,»(Dos palabras ta- 
chadas.) 

Parece, pues, seguro que esta primera co- 
media se escribió en diez dias, hallándose el 
autor en Toledo, y que fué representada co 
.Madrid en Agosto ó Diciembre, del mismo 
año, pues de aquella fecha son las censuras 
para su representación. 

Esta primera parte lleva aprobaciones de 
Tomás Gracián Dantisco, fechadas en Madrid 
á 8 de Agosto, a3 de Noviembre y a de Di- 
ciembre de i6i3, y en ellas se titula la come- 
dia Vida de Santa Juana, También lleva una 



xxxvt 



catXlogo razonado 



I 



iccncia para la represen lación, fechada en Sc- 
illa A áa de (roto) de i6f5. 
La segunda m» debii') ái retardarse mucho, 
rquo lá tercera, que también es autógrafa 
va ñrmada, lleva al principio de cada una de 
as jornadas estas fechas: «En Toledo, á 6 de 
giisio de i'W4; on Tulodo, á u de Agosto de 
614; en Toledo, ¡\ 34 de Agosto de 1*114.» Fué, 
or consiguiente, compuesta esta tercera cu- 
cdia de Sania Juana en diez y ocho días, 
D. Luis Fernández-Guerra, en su libro su- 
l>re Aiarcdn (pág. fHfi), dice, aunque no loau- 
Inriza, que la Scf; uii Jo parte ilc la Sania Juana 
fué estrenada en Tuiedu á i5 de Diciembre de 
6i3. 
En las ftr/rTc/omw de Luis Cabrera de Cór- 
oba. pig. 557, se escribe de Madrid, con fc- 
ha aH de Junio de 1^14: .Al otro dia <cs decir 
I de San Juan)... vulviéronsc (los Kcycs) á la 
Huerta (del Duque de Lerma) para ver la co- 
media de la xeñnra Juana, que es cierta monja 
de ejemplar vida' que hubo en un munastcrio 
que llaman do la Cruz & cuatro leguas de 
aquí.» Puedo aludir á la primera ñ segunda 
parte; porque la tercera aún no estaba escrita. 
Por consiguiente, las censuras con fecha 
161 3 que van at (in de las tres partes sólo pue- 
den referirse á las dos primeras. No asi las 
demás, que ya pueden comprenderlas á todas. 
Y como prueba de la gran difusión de las 
obras dramáticas en aquella ópoca,obs<:rvcnso 
la multitud de licencias que para la rcprescn- 
lación de la Santa Juana se dieron en el lér- 
minn de dos años: en 3 de Febrero de 161 5, 
para representarse en Valladolid; en 27 de 
Enero de ihiri, en Córdoba; en j5 de Abril del 
mismo año, en Granada; en ib de Julio del 
propio, en Málaga; en 3o de Septiembre en 
Jaén, y en ai» de Junio de 1617, en Cádiz, Fsto 
en la!» correrías que hizo la compañía del due- 
ño del manuscrito (que parece fuO Juan de 
Morales). Y como es de suponer que también 
lo habrá permitido copiar á oíros autorcx de 
compañía, bien puede decirse que en dos años 
habla corrido toda Españü. Lo propio succd!a 
Cun casi todas las demás comcdi.-ts. 

Casi lodo lu contenido en esta trilogía es 
histórico ó tenido por tal, y no puede dudarse 
que TiBSO lo tomó de la Historia, pida y mi- 
lagros, óxiaxix y rerclacioncx de ia Bienai'vu- 
turada Virgen Sania Juana dt ia Cru\, de la 
Tercera Orden de nuestro Serájico Padre San 
Francisco, conipufxta por I'r. Antonio Da^a... 
Dirigida *í la Reina de España , Üoíia Marina- 



rila de Austria. Zaragoza. Por [.t^l^Sañ 
che^. Año iGii. Las fuentes de esta obra, 
pues la Santa Juana nació en 1481 y murió en 
1534, son unas memorias biográficas de cierta 
Sor María rvangelisla, compañera de la Santa, 
y que TiKSO introduce en su comedia é inter- 
viene en tíidos los actos de aquélla, indicando 
el propósito de narrar sus acciones. 

Kn la ÍSiblioteca del Escorial hay un volu- 
minoso códice (Serrano: Escritoras españo- 
las: n, óf»i), titulado Libro del conorte que 
L's el que se escriviú de los sermones que predi- 
caba Santa Juana de la Cru\ estando eleuada, 
escrito en su vida íi5o5), y que quizás ella 
misma dictaba á sus discípulas. Refiérese á su- 
cesos relativos li la vida de Jesucristo y difu- 
sión del Evangelio. Acerca de sus famosas 
ci<e«ías (ó sean las de su r(>s.irio), también se 
compuso un libro de las indulgencias que por 
ellas se ganaban; pero este libro fué prohibido 
puf la Inquisición. (Bib. Nac: ¡'apelcf. de la 
ínq., Icg. 46). 

Y aqui debemos advertir que como In Monja 
de la Sagra no estaba entonces cani»niíada (ni 
lo está aún hoy, pues sólo goza el titulo de /íca- 
ta), en el manuscrito de la comedia de Tmso 
se puso una nota, luego lachada, que dice: 
«Este titulo (el de Santa Juana), y el que se 
pusiere en los carteles á la publicación de csia 
comedia se manda que sea conforme al libro 
titulado: La Sierva de Dios, Sor Juana de la 
Crun, y (no) Saneta Juana; y que en los ver- 
sos de la comedia se ponga siempre Sor Juana 
en lugar de Sánela Juana.* 

I'osieriormentc cesaron estos escrúpulos, 
pues no mucho después se publicaron los F 
vores de el Rey de el cielo, hechos á sv es^ 
la Santa .luana de la Cry^, Religiosa de 
Orden lerccra de Penitencia de N. P. S. Fran- 
cisco. Con Anotaciones ihcolo¡ricas y murales i 
la historia de su vida. Por Fr. Pedro Navarra, 
Lector jubilado en St.* Thcologia y Difini- 
dor de la Prouincia de Castilla. A la Católica 
Majestad de la Reyna de las Españas Hoña 
Isabel de íiorbón, Ñ." 5." Con previlegio. En 
Madrid. Por Thomas íunti, Impressordel Rey 
N. S.r Año I C31 (al fin repite las señas de ta 
impresión), 4-°; 16 h. prels., 871 pégs. y 20 
hojas más al final sin numerar. 

(Contiene este libro algunas noticias relativas 
al expediente de beatificación de Sor Juana* 
promovida á instancias del Cardenal Trcjo, f 
dice que el cuerpo de la monja estaba en un 
arca de plata en su convenio. 



le n^ 



DEL TEATRO DE TIRSO DE MOLINA 



XXX Vil 



Andando los años compuso D. Francisco 
Berna lUo de Quirós una comedia titulada La 
Luna lie la Siigra. Vida y muerte Je Santa 
Juana Je ¡a CrWy, que fué impresa en la Par- 
le xxii de Comedias cscOf:;idas (Madrid, An- 
drés Garda de la Iglesia, i6ó5}. L)c esta obra, 
qoe viene á ser un compendio de las de Tirso, 
hay un manuscrito en la Biblioteca Nacional, 
fechado en H'yFt^, 6 sea un año antes de ser im- 
presa. 

Don José Cañizares escribió también la titu- 
lada El Prodigio de la Sagra: Sor Juana di- 
ta Crtf.^, que, según Barrera, también se intitu- 
tó; Santa Juana de la Cru\, Con éste y con el 
de El Prodigio de la Sagra la cita aislada- 
mente, como si fuesen comedias diferentes, el 
ColÁlogo de Medel, y, por consiguiente, don 
Vicente García de la Huerta. En la Biblioteca 
Nacional hay un manuscrito de esta obra con 
las licencias fechadas en 1724, y en la Munici- 
pal, dos; uno con las aprobaciones de 1723 y 
borrado el titulo equivoco de La gloria de Es- 
paña en Cuba. Cuba era la aldea cerca de To- 
ledo, donde estaba el convento en que profesó 
la beata Juana. 

Mor último: recordaremos que la vida de 
éyxz virtuosa monja sirvió de materia á uno 
de los di>s poemas de asunto devoto que com- 
puso Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo. Se 
titula el de que tratamos ahora: Los Triunfos 
de la fítata Sóror Juana de la Cru,^. En verso 
heroico. A Doña Policena Palavecino Fiesco... 
Año É ti2i . En Madrid, Por la Viuda de Cos- 
me Delgado; en 8.' 

Consta de cuatro libros ú cantos y está todo 
él (c«m<í el de la Virgen de Atocha, del mismo 
Salas) en octavas reales. 

76. Sanio y sastre. 

Figura en la Parte ^i.*(i635) de la colección 

T/íLUE/, y este texto hemos reproducido 

Jiros al comienzo del presente tomo; pues 

.comedia, con estar muy bien escrita y versi- 

ida, no ha sido reimpresa, quizás á causa de 

I ofrecer el mayor micros su argumento. 

Al final puso Tirso esta nota epigramática: 

Eila historia nos enseña 
que para Dios iodo es fácil, 
y que en el mundo es pasible 
ser un hombre ianto y sastrn. 

Sío Homobono, hijo de un mercader y sas- 
tre Uc Crcmona, vivió A fines del siglo xt, mu- 
C!«ndú, como describe Tihso, en la iglesia de 



San Gil, el i3 de Noviembre de |<X)~ Fwí'i-a^ 
nonizado por Inocencio llf en 1 19S 

Tirso pudo tomar el asunto de su cninedií 
en cualquiera de las Vidas del Santo. Como de 
costumbre, sigue con bástame fidelidad los su- 
cesos históricos y sólo quizás suavi/a un pocu 
el carácter de Dorotea, esposa del Santo, A 
quien ella morlilicó oponiéndose i sus actos de 
extrema virtud y especialmente de caridad y 
desprendimiento. 

La Serrana de Eicucia, 

{ Véase Esto sí que es negociar.» 

77. Siempre ayuda la verdad. 

Hállase en la Parte ¿.'^(i63S) de la colección 
especial de Tirso. Hartzenbusch la Incluyó 
entre las comedias de D. Juan Ruiz de Alar- 
cón (pág. 23ti)> aunque dudando que esie poeta 
hubiese sido colaborador de Tíxi.KZ en la com- 
posición de la obra. La hemos incluido en el 
tomo I de nuestra colección págs. 207 y si- 
guientes. 

Pudiera creerse que hay alguna edición suel- 
ta, pues el Catálogo de Medel la cita dos veces, 
atribuyéndola unaá Ruiz de Alarcón y uiraá 
Tirso, como si fuesen obras distintas, error 
que, como de costumbre, repite Huerta. 

En el encabezado de la comedia se dice: «Re- 
presentóla Juan Jerónimo Valenciano, con que 
entró en Sevilla.» Según las investigaciones 
de [). José Sánchez Arjona (An. del teatro en 
Sevilla, 247), el Valenciano no vino como autor 
ó jefe de compañía á Sevilla hasta 1627. Sin 
embargo, antes del Carnaval de i6a3 el her- 
mano de Juan ferónimo (Juan Bautista, el <]ttc 
mataron en la calle de Cantarranas al año si- 
guiente), la habla ya representado en el Real 
l'aiacin. [Averiguador, 1, 8.) 

Esta comedia, que luego refundió D. Juan 
de Matos Fragoso con el titulo de Ver y creer, 
sin mejorarla, antes al contrario, parece obra 
de dos plumas distintas, por la diferencia de 
estilos, algimos desfallecimientos en los carac- 
teres y este pasaje: 

FIbt. Siempre ayuda la verdad. 

D. Vasco. Con este titulo quiero 

quedé lin nuestra comedia. 
Blanca. Senado ilustre v discreto: 

.si no ayudaren la»! obras, 

<iy-ii«/t'nti»s los deseos. 

Es sabido q ue en estos finales de nuestras an-J 
liguas comedias hablaban siempre lus autores 



catXlogo razonado 



y no los aciorcs. Sin embargo, en el primero y 
I en el lercer acto quedó mucho de Tirso. 

La comedia de MaU)S Ver y creer se impnmiA 
¡suelta y se incluyó en Autores expañoitx. 

Sutilezas del Marqués del Camarin. 

(Véase Amar por razAn de Rstado.) 

Tan largo me lo Jiáis. 

(Véase 61 Burlador de Sevilla.) 

78. Tanto es lo de más como lo de 
menos. 

Figura esta comedia en la Parle i.* (1637) 
[de la colección peculiar de Tirso, y ha servido 
[deurigjnal para nuestra reproducción; tomo l, 

nnas 1 18 y siguientes. 
ío sab»emos que se haya reimpreso desde 
entonces, aunque sí que fué refundida, como 
[veremos luego. 

Respecto de la fecha de su composición sólo 
[nproximadamenie podemos conocerla; porque 
[diciéndose en el encabezado de la comedia: 
[«Representóla Juan Bautista» Valenciano, y 
Jubicndo muerto éste en 1634, claro es que an- 
ís se habrá escrito el drama. Por otra parte, 
fen la escena vii del acto segundo, aludiendo al 
[entrcmesisla Luis Quiñones de Benavente, se 
[dice que, ai cabo de nueve ó dieü añas que ve- 
Inia entreteniendo la corte, llevaba compuestos 
lunos 3<x) entremeses. Consta que ya en 1609 es- 
[cribia el divertido autor toledano: por consi- 
Iguienie, la comedia de Tirso será de 16186 
(1619. 

Kn esta obra, portentosa y hasta hoy mal 
[Apreciada, reunió Tkllez de manera admirable 
líos dos temas ó parábolas de la Sagrada Kscri- 
[tura. conocidas por la del Rico Epulón y ta del 
[Hijo pródigo, trabándolas y enlazándolas por 
[lan artístico modo que parece no formaron 
[nunca más de una sola. Plsmalió y bordó lan 
[dramático asunto con episodios y lances de 
[todn género; profundamente morales, jocosos, 
Ipicarescos, satíricos, tiernlsimos algunos, que 
[hacen de esta comedía una de las mejores de 
su autor y de las más excelentes de nuestro 
heatro. 

Fué refundida en el siglo xviii é impresa con 
let titulo de Comedia famosa. La virtud con- 
Isitte en medio. El Prodigo y Rico avariento. 
|/)f un ingenio. En Valencia, viuda de Orga, 
|j77a, 4.". 36 piigs. Hay otra impresión del 
[mismo año: Kn Valencia, en la Imprenta de 



Josepk y Thomas de Orga, calle de la Ct'u^ 
nueva...* también en 4.* y de 36 págs. 

En esta refundición se procuró hacer resal- 
tar el carácter alegórico de la pieza, discreta y 
sulicientemente indicado en Tipso, quien. 
como de costumbre, aun á las figuras más 
abstractas les imprimía un sello de realismo 
y de verdad humaha que constituye uno de 
sus grandes méritos como creador de caracte- 
res vivos, apenas disfrazados con los nombres 
de una virtud ó un vicio. 

Así el arreglo de que hablamos intervienen, 
además de algunos de los personajes que TihSu 
menciona. La Obediencia, dama; La Pobrera, 
dama; La Castidad, dama; La Lascivia, dama; 
La Ayaricia, galán; Floreta, gitana, graciola, 
y ÜOH niños pastores. Fallan, en cambio, ÍJió- 
doro. Dina, Nisiro, Torbisco, Laurela, Taida, 
Simón y Nicandro; pero los versos de éstos los 
pone á veces el autor en labios de las virtudes 
y vicios que simbolizan los dichos en la come-, 
dia de Tirso. 

Pero tales son la fuerza dramática y alcance' 
moral de la obra de Tki.ikz, que ni aun con 
estas frialdades alegóricas pudo el autor des- 
truirla, y 'anto, que años después, pasudo ya 
ú mitigado algo el furor neoclásico, obtOTo 
grande éxito, interpretada por Andrea Luna, 
Bernardo Gil, Juan Carretero, Ralacl Pérez y 
otros en el teatro del Principe. 

Kntonces se imprimió de nuevo con el tituU 
de Comedia nueva. La virttid consiste en medii 
El Pródigo y rico abariento. De un infíenit 
En Madrid, año de iHoo, imprenta de Kuij 
4.", 30 págs. 

Y redejo de la opinión común es cierto ci 
rioso y raro folleto crítico que entonces s«l¡6l 
luz con el tliulude .Apología de (acomedía tn-^ 
titulada: La virtud consiste en medio y pródigo 
y rico avariento, representa la en el coliseo del 
Principe por la compañía Jel Señor Franctsco_ 
Ramos en el próximo Carriaru/ de tSoo. E^ 
Madrid, en la ojicina de l>on fíenilo Garda 
Compañía, 8.°, 36 págs. 

La firma un Ramón Campillo, que debe 
ser seudónimo. Knsalza dcbiil.imenlc el foüd( 
y desarrollo de la comcdi.1, cuyo primitiva 
autor ignora; tampoco menciona al refundidc 
Para escrito en aquellos dias es curioso esU 
pasaje: «Kxtraño mucho cómo sabiendo qu*"' 
soy enemigo declarado de los poetas lánguidos, 
insulsos c hip<xondríacos de nuestros dia.s, y 
que nada me deleita en este género de poesía., 
cómica sino cuando leo á Lope, Calderón, M( 



jKa me mataré' con mi padrt». ele. 

lamente cada una de las dos historias 
tiene gran eco en nuestro teatro. 
Del Rico avariento cita Lope de Vega ana 
jmedia suya, hoy no conocida, en el Rere- 

en su pifiria, primera cdici<Sn (i6o3). 

Del Dr. Mira de Amescua existen dos obras 

>bre el mismo asunto; primero, una comedia 

Iluladt: Vida y muerte de S. Ld\aro ú el Rico 

tfariento, impresa en la Parte ix ()*'>37) de la 

(ran colección de varios autores del siglo xvii 

de la que también hay manuscrito, en parte 

kutiigrato, en nuestra Biblioteca Nacional, 

Is. i6.8o5), aunque con censura muy pos- 

írior 0668); y segundo, el auto sacramental 

*edro Telonario (h el Rico de Alcjandria), 

!l que también hay antiguo manuscrito en la 

lisma Biblioteca. 

No mucho después el Dr. Felipe GoJInez 
jinpuso otro auto titulado: El premio de la 
íintosna y Rico de AlejandHa, que fué im- 
preso en 1664 en la colección titulada: Navidad 
Corpus Christi, festejados por ¡os mejores in- 
^enios de España... Año 1664. En Madrid, 
^^or Joseph Fernández de Buendia, en 4." 

Y, por iJItimo, D. Francisco de Rojas Zorri- 

la tiene asimismo un auto sacramental del 

iico avariento, que quizás se habrá impreso 

lucilo, porque le menciona el Catálogo de Me- 

(1733). De esta obra existen dos manuscri- 

muy diferentes entre si en la Biblioteca 

"A (Mss. i5.i5o y iS.aóo), y como en 

- da por autor á Rojas y amb(js son 

|uos, no es fácil adivinar cuál de ellos le 

itcA verdaderamente, 
i Cira parábola evangél ica del Hijo pródigo 
iene aún más copiosa historia en nuestro ica- 
Fa uno de los autos de mediados del sírIu 
T el número 4a), del gran cixlice de la 
j .Nacional, reproducido modernamen- 
te por el hispanista Mr. Leo Rouanet. (Paris, 
1901,4 vols., 8.° — V. tomo it, pág. 294.) 

Poco posterior debe de ser la Comedia Pró- 
i$ga de Luis de Miranda, impreca en i554, y 
tlcada sobre la italiana del Cecchi.OProt/ig'o, 
•I portugués Juan López de Oliveira, corres- 
'^ponde á 1S90, según una aprobación inquisito- 
rial de 25 de Agosto (Barrera, 221 ). 

En la Biblioteca Nacional se conserva un 

^•uto sacramental del Lie. Kamón (el Maestro 

*r. Alonvj Hemón, mercenario), que lleva el 

lltulu de El hijo pródigo, y al ñn una nota 

liciendoque el autor lo compuso en 1699. 



iza sea anterior £,/ /n;o proji^^o. reprC' 
tentación moral, de Lope de Vega, que ligura 
en El Peregrino (i6fj3) y fué reimpreso en la 
colección académica de las Obr.i\ ./<- Lope, 
tomo n. 

También corresponde á principios ■.id si» 
glo xvu el auto sacramental del Maestro José 
de Valdivielso, titulado El hijo pródigo, im- 
preso en el lomo suyo comprensivo de Do:{e 
actos sacramentales y dos comedias divinas, 
Toledo, Juan Rui^, 1(522,4.* 

E\ Sr. D. Amonio Rcstori cita una comedia 
manuscrita, existente en la Bibliuiecii palatina 
de Parma, que parece de la primera mitad del 
siglo XVII, se dice obra de dos ingenios y lleva 
el titulo de El hijo pródigo. Ks la misma que 
otra de igual nombre, también manuscrita, de 
nuestra Biblioteca .Nacional, aunque copia algo 
posterior, y la misma que una impresa que po- 
seo, titulada: Comedia famosa. El hijo pró- 
digo. De tres ingenios. Madrid, Antonio 
San\^, I y 85. Sic; pero hay un error de fecha 
lo menos de treinta años. En 1786 hacia y, 
muchos que el impresor Antonio Sanz habii 
pasado de esta vida. Probablemente la verda- 
dera fecha será 1755. 

En la Biblioteca Municipal de esta corle h 
otro manuscrito de esta misma comedia con 
las censuras de «763 y que se atribuye á Cán- 
cer, Matos y Moreío. 

Don .Manuel Vidal y Salvador, autor de lines 
del siglo xvti, compuso, según Barrera, on 
auto sacramental titulado: El hijo prodigo; 
que no sabemos si se ha impreso. 

En el siglo siguiente se imprimió el hes- 
engaño de la mundana felicidad, y coni>tísion 
de un pecador simbolizado en la Parábola de 
el Hijo pródigo. Oratorio sacro, que se cantó 
en la Real Congregación del Oratorio de San 
Felipe Neri de Valencia. Año 1732. Reducido 
i consonancia Música por el Lie. Mos. Jo- 
seph Pradas, Maestro de Capilla de la Metro- 
politana Iglesia de la misma ciudad. Valencia, 
Antonio Borda^ar, 8." 

Don Antonio Bazo escribió también una co- 
media en tres actos, titulada: El Pródigo. 
Existe en la Biblioteca Municipal un manus- 
crito de esta obra con la censura de 177a; pen 
la composición debe de ser anterior. 

El hijo pródigo se intitula un saínete de 
siglo xv¡n y de igual modo una ópera en tres 
actos, cuyo manuscrito, en 4,", sin autor ni 
año, se conserva en la Biblioteca Municipal. El 
hijo pródigo es denominado un oratorio en 



ha 



X!. 



ires acios que cánCArOD, ¿H tí teatro de la Cruz, 
losdias 33. a4 y a3 de Kncro de 1817, Loreto 
(jarcia, Maria Ramos y Teresa l.aviña y Ber- 
narJoGil, Alverá, Dionisio López y A. Segura. 
(Véase Isidoro \íáique%, y el teatro de su /iVfM- 
fX>. pág. Sot).) 

De época mAs moderna recordamos El hijo 
r/'hligo.de O. Pedro Antonio Alarcón (Ma- 
rid, iHbj), y Perdonar nos mamia Dios. Drama 
en tres actos y en verso por D. t^arciso Scrra. 
Imitado del flijo pródigo de Alarcón. Kstrc- 
nado en Diciembre de 1870. ( Madrid, 1870, 4.") 

79. Todo es dar en una cosa. 

Esta comedia, que forma la primera parle de 
la iriiogia que se inliluló Hazañas de los Pi\a- 
rros, fué impresa, primero, en la Parte 4,^ 
Íi63í>) de la colección especial de su autor, el 

P. TfetLEZ, 

Reimprimióla á principios del siglo xviit en 
Madrid, D.* Teresa de Guzmán, titulándola 
Todo ex dar en una cosa y hazañas de loa Pi- 
porros. Primera parte; 43 págs. en 4." Pasó 
luego i\ la colección de Onega (tomo iv de los 
de TiHso: Madrid, 1834), y desde entonces no 
ha vuelto á verse de molde, por lo cual la 
lemos incluido en nuestra colección, tomo t, 
liginas 5i8 y siguientes. 

Sin alcanzar esta comedia el alto valor de 
sus dos hermanas menores, especialmente por 
haberse exagerado el carácter del protagonista. 
Francisco Pizarro, tiene, con todo, un gran 
número de bellezas parciales y circunstancias 
y rasgos de sabor histórico intimo que hacen 
muy deleitosa su lectura. V aun el mismo tipo 
del héroe, desgarrado, temerario y medio loco, 
tiene un fondo de verdad que se refleja allí 
mejor que en las biografías, pues no de otra 
suerte debían de ser aquellos hombres, ajenos 
de t'»dr» instinto de conservación que acometie- 
ron al otro lado de los mares tan'inauditas 
empresas, 

Lít fígura del gran conquistador del Perú ha 
solido verse en nuestra escena. Sin profundi- 
zar mucho en nuestra bibli>)grafla dramática, 
hallo que Luis Vélcz de Guevara compuso 
una comedia titulada Las glorias de los Pi\a' 
tros o palabras de los reyes, que se imprimió 
leltA, Kcgún Barrera. Medel la atribuye á don 
Itian Ví'lez, hijo de Luis. 

Interviene, como es sabido, en La Aurora 
tn Copacavana, de O. Pedro Calderón de la 

rea, ) sobre d mismo tema de esta comedia 



calderoniana vcrs.i la que, manuscrita 
moderna, existe en el Musco Británico ÍAdd 
33.484), titulada Comedia nueva historial, Pi 
\arro en Copacavatta y en sii India triunfanli 
tCspaña, obra suscrita por un tal Peynad 
poeta desconocido. 

En la Biblioteca Nacional hay manuscrita 
La Conquista del Pcn't, Comedia por D. Fren 
cisco del Castillo, escrita, según parece, ci 
'749 y otro códice más moderno, de Pí^arro 
los Peruanos, dramii histórico de D. Félix Me 
jía, autor dramático del pasado siglo xix. Y 
la misma época, aunque algo posteriores, s 
el Francisco Pi^arro, de Ferrer del Río, dram 
histórico, estrenado en el teatro del Prlncipi 
c] 4 de Mayo de 1861; Pi\arro ít la Conqutítt 
del Perú, por D. Leandro Tomás Pastor (M 
drid, 1871), y Pi\arro el Conquistador, árttaá 
en tres actos, de Olivier. 

Ko. La venganza de Tamar. 

Publicó Tirso esta gran comedia en la Par 
te j{.» de las suyas (Toriosa, 1Ó34) 

No consta que la haya reimpreso D.' Terwi. 
de Guzmán, pero si Harizcnbusch en el tomo 
de su Teatro escogido de Fray Gabriel Title( 
y luego entre las obras de Calderón, en la Bh 
blioteca de .Autores españoles, lomo 11, pigí 
ñas 401 y siguientes. 

Va también en nuestra c»''"' • i'»n- fnnwi • 
páginas 407 y siguientes. 

Una refundicii'm deestacnnudi:i p.i 
el Doctor Felipe (Jodinez, á cuyo n 
publicó: La venganza de Tamar, F.r. 
por Francisco de LecfJael, en la • 
Correo Viejo; 4.", sin año (hacia 1730), 3a pé 
ginas con el Entremés gracioso Jel Moroí;wiH 
(de Benavente), que lleva al fin. Lo más im- 
portante de esta refundición es el ñnal, donik 
el poeta introdujo también la muerte del re- 
belde Absalón, que ocurrió mucho después 
la del primer hijo de David. 

En la Biblioteca Nacional hay un mi 
crito antiguo de otra refundición de 
gedia, con el titulo de La fuerza di 
que aunque calcado en la de Tirso, no $* 
rresponde ctactamente con ella ni con !a 
Godlnez. 

Calderón, guiado tal vez por el arr 
Godlnez, que juntó las muertes de !<» doS 
del rey profeta, compuso Los cabellos de 
Ifiti, en que también incluyó la histof: 
Tamar y casi al pie de la letra el acta I 



DEl. TEATRO DE TIRSO DK «< 



"BLt.Ez, en el segundo de la suya, 
iú un poco más de lugar a que se desarro- 
la rebeldía y muerte del hijo más her- 
de Divid. 

I«a ventura coa el nombre. 

trece por primera vez impresa en la 
Parle xxw de la gran colección de Comedias 
^ (Madrid, Andrés García de la Igle- 
, 4.°); la undécima en el orden del 
lumen y atribuida á Téllez, lo cual conñr- 
los últimiis versos: 

Si aplaudiendo tttt suceso, 
dice que cumplió en su traza 
La Ventura con el nombre 
Tmso, y perdonáis sus faltas. 

Est* comedia encierra un gran número de 
lusioncs y rasgos biográficos que todavía no 

pueden poner en claro. 

S« reimprimió suelta sin lugar ni año, en4.'', 

Hartzenbusch la incluyó en Aulores expa- 
lo les, 

Et Parecido, d< Moreio, tiene alguna scme- 

tza con esta comedia. 

JBa. Ventura te dé Dios, hijo. 

La dio á luz Tirso en la Parle ?." (Toctosa, 
1634 > t^* *u colección de comedias, en cuyo 
>mo ocupa el sexto lugar. 
Fué reimpresa por D.* Teresa de Guzmán 
[Madrid, 1734, 40 págs. en 4.*) quien completó 
Id titulo añadiéndole; *ijue el saber poco, le 
bastii. Comedia famosa. Del Maestro Tirso de 
Molina.* fisto parece halxT sido va la inten- 
ción del nutor. pues al final de la comedia es- 
Cribe 

:Lfj qiio f>urile In vonturaí 
— Sin<«;:'a H" ■ i\i:.¡ nada 



Kln^rc, liBLiciida. armas ni letras; 
pues es proverbio en España: 
Ventura te dé Dios, hijo; 
fUL' et saber poco, te basta. 



Inciujóla Hartzenbusch en el tomo ni de su 
teatro escogido de Fray Gabriel Télle\, pero 
en 4M/ores íjipaño/cs; por cuyo motivo va 
_oaestra colección, tomo i, pág. 375. 

la Biblioteca Nacional hay un maniis- 
I antiguo do esta obra con algunas enmien- 
de mano de D. Francisco de Rojas Zorri- 
i, vígón Paz y Melia {Catálogo, pág. 529), 
cual hace presumir en aquel autor un pro- 
^«ilo de refundición de la obra del P. Tí;i.lez. 
Lo realizó, pero mucho más larde, D. Ramón 
le Mesonero Romanos, en cinco actos, y fué 



representada la tiu'.v;i c>jii¡i.ut;i en el teatro del 
Principe en el mes de Diciembre de ifiad. De 
esta obra hay un manuscrito original y auto* 
graío, que tengo á la vista, propiedad de los hí^ 
jos del autor, y una copia anónima, con apro- 
baciones de 1837, en la Biblioteca Municipal. 

Parece haber lomado el mismo tema don 
Ventura de la Vega para una de sus comedia*^ 
la titulada Fortuna te dé Dios, hi/o; si no ti 
que el original pertenece á Scribe ó i algún 
otro autor francés, de quien fué Vega cons- 
tante traductor, aun sin declararlo, y hasta ne» 
gándolo, como sucedió con Jugar con fuego 
y Et Marqués de Carayaca. 

m3. El Vergonzoso en Palacio. 

Comedia impresa por ve/ primera en Los 
Cigarrales de 7>j/e Jo (.Madrid, lOai). 

Fué reimpresa, hacia 1733, en Madrid, por 
D." Teresa de Guzmán, Madrid, s. a.. 4S pá- 
ginas, en 4." 

No tengo noticia de que se haya vuelto á re- 
imprimir en el siglo xviii; pero entrado ya 
el xix se repitieron las ediciones sueli.ns. Te- 
nemos á la vista una de Cádi\: En la im- 
prenta de D. A. Murguia, 181 1; en 4.° y 3a 
páginas, y otra que lleva el siguiente titulo in- 
dicativo de algún esmero en la edición; El 
Vcrgomiosn en Palacio, comedía del Maestro 
Tirso de Molina. Representada varias veces en 
el Teatro de la Cru!{, y reimpresa conforme d 
la edición original del mismo autor tjue se ha- 
lla en su^obra intitulada: Los (Iigakpíii.ks dk 
Toledo, Madrid, Imprenta que fué de Fuente- 
nebro, iHiy. 4.", ^ñ págs. 

Después entrojen las colecciones de Ortega 
(tomo I de Tirso, Madrid, 1826); Teatro eso 
gido de Fr. Gabriel Télle\, tomo x, y Auion 
españoles. Últimamente se ha reimpreso 
Valencia, Terraza y .Aliena, i883, en 8.** 

En la Biblioteca Nacional existe el manus- 
crito de una refundición moderna, firmada por 
un Juan Martínez, que no sabemos si será el 
autor. Refundióla también, después, en í875,el 
actor D. Calixto Boldún, y fué representada é 
impresa en el mismo año. 

Esta célebre comedia es de las más antiguas 
de Tirso; el mismo lo asegura al imprimirla 
en I AIS Cigarrales, diciendo que había sido 
«celebrada con general aplauso diez años ha- 
bía, no sólo entre los teatros de Kspañ."», pero 
en los más célebres de Italia y de entrambas 
Indias, con alabanzas de su autor, pues merc- 



ga 

I 



ció que uno de los mayores potentados de Cas- 
tilla honrase sus musas y ennobleciese esta 
facultad con hacer la persona del Vergonzoso.* 

Si esto se escribía, como parece, hacia ifiío 
6 1620, el Vergonv^so sería de iiJio; y enton- 
ces aquella defensa tan vigorosa del teatro bajo 
su aspecto moral, que en la comedia hace, se- 
ria contestación al libro, recién publicado, del 
P. Mariana, titulado De speclaculis (Colonia, 
1609), y que es una virulenta diatriba C'jntra 
la escena. 

La respuesta de Tmso es muy curiosa: 

D." JUfcMA. A mí más yustn me diera 

que te holgaras de otros modos 

V no con representar. 
D* StKAFiWi, No me podrás tú pintar, 

para lo» sentidos lodos 

los deleites cjU'.- iiaj- diversos, 

como en U LoinedU. 
p.* JtiANA. Calla. 

().* SKiAfiN*. «Qué fiesta ó juego se liatLi 

que no le ofrezcan los versos? 

En la Comedia, los ojos, 

.¡no se deleitan y ven 

mil cosas que hacen que eMen 

olvidados sus enojn»;? 

I.a música, ¿no recrea 

el oido, y el discreto 

no gusta allí del conecto 

y la tra/a que desea? 

l'ara el altí}.',rL', ¿no há\ risa? 

Para el triste, ¿no liay trisli'za? 

¿PdfA el a(;udo. agudeza? 

Alli el necio, ¿no se avisa? 

til ipnorante, ¿no sabe? 

¿No h«y guerra p.ifíi el valiente, 

consejos para el prudente 
* V autoridad para c! grave? 

Moros hay si quieres moros; 

si apetecen tus deseos 

torneos, le hacen torneos; 

si toros, correrán toros. 

¿(Quieres ver los epítetos 

que de lo Comedia he hallado? 

De la vida es un traslado; 

sustento de los discretos; 

dama del entendimiento; 

de los sentidos banquete; 

de los guatos ramillete; 

esfera del pensamiento; 

olvido de los agravios, 

maniar de diversos precios 

que mata de hambre i los necios 

Í satisface á los sabios. — 
lira lo que quieres ser 
de aquestos dos bandos. 

(Acto sef;iindo, escena XtV.j 



84. La vida de Herodes. 

Impresa en la Parte 5.*(ió36)dc la colección 
especial de Tirso. Desde entonces no tene- 
mos noticia de que haya vuelto á estamparse. 
Sin embargo, como en el Caláloffo de Medel 
^(1733) se cita una Vida y muerte de ¡lerodes, 
leí .Maestuo I'irso de Molina, posible es que 



haya sido reimpresa suelta alguna vez; por 
más que, como hemos dicho, el hallarse una 
obra en dicho Catálogo y atirmarsc al princi- 
pio del mismo que «liste índice y todas lascí 
medias que se comprenden en él se hallarán ea 
casa de los herederos de Francisco .Medel del 
Castillo, frente á las Gradas de S. Felipe e) 
Real», no es indicio seguro de que la ob 
haya sido impresa. Esta preocupación hizo i 
currir á Barrera en muchos errores, dando por 
estampadas obras que aán permanecen inédi- 
tas. El Caláloffo de Huerta no tiene valor al» 
guno, pues es una simple copia del de Medel 
vari.<ida la ortografía en algunos títulos. 

De todas suertes, la Vida de Herodes es co- 
media rarísima. Va en nuestra colección to* 
mo II, pág. 173. Ybien merece ser re impresa, ev 
pecialmentc por sus dos primeros actos, eri 
que hay tesoros de poesía, lances y aventuras 
interesantes; el tercero tiene menos valor, si 
bien la pasión celosa del héroe está muy bien 
tratada. Calderón tuvo presente esta parte f 
otras de la obra de Téllez. 

El asunto de los amores de Herodes no 
cordamos que haya sido llevado á nuestrúi' 
teatro más que en las obras que luego cnume 
Taremos. Pero la persona del Tetrarca figun 
en la primera obra dramática castellana de qui 
tenemos noticia; esto es, en la Reprt.'sentaciChi 
de los Reyes Magos, obra del siglo xn. De Ia 
segunda parte de esta obra, que comprenderla 
la Degotlación de los hiucenles, aunque no hay 
te.xto, si existe memoria deque se representa 
en gran número de iglesias y palacios en U 
Edad .Media. 

Viniendo ya á la genuina comedia españula, 
conocemos los siguientes: 

Kn una curiosa Loa sacramental de Lope d 
Vega formada con títulos de comedias, prind 
pálmente de las suyas, se cita una que tendri 
por asunto la vida del Ascalonita, en estos iér< 
minos: 

La inocench perseguida, 
á costa de mil cabe^«5, 
hixo Herodes. que de nácar 
tiñó las rubias arenas. 

Después viene la grandiosa comedia de 
Pedro Calderón titulada íil mayor »iiun$(rua 
láscelos, escrita antes de i635, porque aparee 
ya citada en la Loa de que hemos hablada 
antes. 

Aunque no se iniprimio hasta i663 la de //< 
rodes Ascalonita y la hermosa Mariana de dú( 
Cristóbal Lozano Montesino, estaba escñi 



ISO DE MOLtNA 



¡; pues el libro en que tigura^ las 
de ta vida, aparece Ta aprobado por 
y con licencia del Ordinariu para im- 
[cn 1ÓS8, si bien su autnr no s;icó pri- 
iSU el 8 de Junio de K.ióa. Desde esta 
jción de las Soledades, que contie- 
boQÍus novelas, aunque á Moratin 
hariu inocentes, desaparecieron, 
edia de Herodea como la de El Ka- 
iie dia y el auto de Los Pastores Je 
e también formaban parte del libro. 
•imera se imprimió suelta algunas veces 
XVIII, y á la vista tengo una que dice: 
famosa. ííerodes Ascalonita,Y la her- 
tana. De D, Gaspar Lozano Síonte- 
^eacia. Hermanos Orga, 1793, 4.", 
tr D. Gaspar era sobrino de D. Cris- 
su nombre publicó »Jstc las Soleda- 
«I mismo sobrino, en el f'rñlogo de 
nes sucesivas, declaró Ij verdadera 
de las obras allí contenidas, 
puéx de mediar el siglo xviii com- 
¡scribano madrileño y poeta dramático 
flingo María Ripoll una tragedia lilu- 
irano de Judea y bárbaro Ascatouita, 
cíos, de la que existe un inanuscriio, 
iginal, en la Biblioteca Nacional de 
. Y en ta Municipal otro con el mis- 
de una Comedia en tres actos, con la 
para su representación fechada en Ma- 
de Diciembre de 1794 y suscrita por 
D. Santos Diez González. 

,a Villana de la Sagra. 

a en la ^^arte 5.» (Tortosa, 1634) de 
iúo de comedias de TihSo. 
Ipbs del siglo xvtii repitió la ¡mpre- 
"eresa de (¡uzmán, titulándola Co- 
n fama . La Villana de la Sagra, Del 
Tirsn de Molina; 4.", i3 hs. sin nu- 
iálJase además en el tomo 1 del Teatro 
de Fray Gabriel Télle\ y en Autores 

estra Biblioteca Nacional existe ma- 
uaa refundición en cuatro actos, con 
de La Villana de la Sagra ó fmi^idu 
'O. En la portada lleva las iniciales: «De 
9, que quizá correspondan á su autor. 
! que el primitivo titulo que Tirso 
mer ¿ su comedia fue el que arrojan 
IOS versos: 

Si es ansí, fenezca ahora 
La discreta labradora, 
tíU* no rl servir tal cenado. 



Ksta comedia es tambiéti de las mis anti- 
guas de TéLLEZ, como se ve por la relación 
de D.* Inés en la escena IX del acto segund- 



an VdIUdolid, la ricj, 
nací. Y cti brazos dei Atna 
manit? deídichas por leche: 
jqué mucho ten^a desfíiaciax? 
raltuinc el padre y la madre 
en mi niñez, y e^ia falla 
fu¿ oc.ixión de mucha» sobran 
de nj¡ iuvcniud liviana. 
Mudase la corte insigne 
desde Ma.iriJ 4 mi patria. .. 
AIK conocí A lí^n Pedro, 
esc que quemn en lus ara« 
su cora/on pf^r «romas 
V en tu belle/a idolatra. 
Vióme tina • ■■ • ^--1 !- .! 
Palabra iiie 
mas olvidi'j ; .1 

VtéJptuse J Muiii'ia l¡t cuiU; 
supe que en Titrdn estaba.. 
Scguile en 1 ne 

cncubieiKi 'M... 

Entré, sin i^.. , .. .^:ese 
ser yo aquella Líoña Ju.in,* 
que eii^ñn en Vjlladolid, 
i>or paie huimldc en su cosa, 
Il<r s.ibido q(ie te adora... 

;fjuáidale, ' ■ t ' ;'i . 

del h>bo, qi 

en corder" ; 

con mil en^afiob haU>{a! 



Trátase, pues, de sucesos que ocurrían á 
poco de la vuelta á Madrid de la corte, ocu- 
rrida á principios de 1606, y de esta fecha debe 
de ser La Villana de la Saara. 



811. La villana de Vallecas. 

.Se imprimió en la Parte /,' íifiay) de Ia« 
comedias del autor. No consta, aunque parezca 
extraño, que la haya reimpreso 1).' 1>resa de 
Guznián, ni tampoco la recogieron lus prime- 
ros coleccionistas de obras de T¿u EZ on c\ 

siglo XIX. 

Ilartzenbusch es quien la reprodujo, pri- 
mero en el tomo vi de su Teatro escogido Je 
Fr. Gabriel Télle^ y más tarde en Autores 
españoles. Hay alguna otra impresión poste- 
rior como las de tas colecciones citadas al 
principio de este Catálogo, y otra hecha en 
Valencia en tS83 (Terraza y Aliena, en 8."). 

De las relundicíones, la más antigua y fa- 
mosa es La ocasión hace al ladrón, de D. .\gus- 
lín Morete, impresa en ta Verdadera Tercera 
parte de sus comedias (Madrid, 1676). 

Túvola también presente D. Jerónimo Ba- 
rrionuevo y Peralta en su Laberinto de amor 
y Panadera de Madrid, comedia que se halla 
manuscrita en nuestra Biblioteca Nacional, j 



XLIV 



CATÁLOGO RAZONADO 



corresponde á la tercera decena del mencio- 
nado siglo XVII. 

En 1819 hizo D. Dionisio Solis una nueva 
refundición de la comedia de Téllez en cinco 
actos, que se representó mucho en los teatros 
de entonces. Existen manuscritos de ella en las 
Bibliotecas Nacional y Municipal. El de esta 
última lleva la fecha de iSaS. 

Yo tengo otro de la época, pues perteneció 
al tercer apunte del teatro de la Cruz, Andrés 
López, quien puso esta nota: «Esta comedia 
duró ocho días y dio Sg.SaS reales.» 

Efectivamente: se estrenó en el teatro de la 
Cruz el 3 de Noviembre de 1819 y siguiólos 
días 3 á 9 inclusive; volviendo aún á ponerse 
en escena los días 14 y 1 5 del propio mes. 

Hicieron los principales papeles Manuela 
Carmona y Antera Baus, Bernardo Gil, José 
Gal indo, Vicente Fernández, José Diez y el 
gracioso Cubas. Con la comedia se puso en 
escena el saínete de D. Ramón de la Cruz La 
maja resuelta. 

La refundición de Solís fué impresa con 
muchas erratas, sin su nombre, y con el titulo 
de La Villana de Vallecas, comedia en cinco 
actos. Del Maestro Tirso de Molina, Barce- 
lona, por Juan Francisco Piferrer, 1830, 
4.», 36 págs. 



Es muy probable que Tirso tomase el s 
mentó de su obra de la comedia de Cervi 
La entretenida, impresa con otras del m 
autor en i6i5; porque hay mucho par 
entre ambas; sobre todo en cuanto al p 
naje que usurpa el nombre y condición d< 
y trata de casarse con su prometida, vive 
casa como pariente, etc. 

La Villana de Vallecas se escribió en 
como demuestra la relación de la enfern 
de Felipe III en la escena VI del primer a 
la carta que hay más adelante (escena X 
chada á 25 de Marzo de 1630. 

La Virtud consiste en medio. 

(Véase Tanto es lo demás como 1< 
menos) (t). 



(O A última hora he visto que en el Catato 
piezas dramáticas manuscritas (Je la Biblioteca N 
nal se cita (núm. qKS) la misma comedia de l.as I 
ñas del Ct<í, falsamente atribuida á Lope de Ve 
la impresión de Lisboa, Pedro Crasbeeck, 1603. I> 
que vio este rarísimo tomo, lo hizo copiar; y i jt 
por la rápida ojeada que hemos podido darle, n 
parecido la fuente ú original de donde salió la r 
dición de 1). Fernando de Zarate. 



OBRAS FALSAMl'NTE ATRlIiUfUAS A TIRSO DE MOLINA 



í 



\m<tnlejí y celosos, todos son locos. 

tl.^ '■ ' ■' :« Nacional hay un nianuscri- 
ri.1 de una ciiini-dwi de este ti- 
iÜH á Tii'So, aunque quiere ser re- 
luesal ñn, dice: 

D«l gran Tin&o la memoria. 

tUM ohra es la misma que la que en 

de dicha Riblioieca se atri- 

^'ega y se dice refundida por 

lisio Solis, con ligeras variantes. Ni 

Ú Tc*so tienen comedia de semejante ti 

de m<xlü que no es fácil saber deque 

!a. 

; ocas pendo desengaños loco. Comc' 
i'Jíij auca ocios por Fr. Gabriet Télle\. 
..I I.. <r^.p u^ manuscrito de la Biblioteca 
pero se trata de una refundición de 
de Monlaibán. 
ice que van %\ final de la 
irle de ias comedias de T¿lle2. KI 
.;...ij, es de Qucvedo; los cuatro que 
i Ias cuatro partes de Los Alcaldes eth 
.ibacho. Los Cfxhes y La mal- 
l.uis guiñones de Bcnavcnlc, 
mismo tos uirus cuatro que no hc- 
' idenliñcar. 
;<Jn de Jllescas ó el rey Don Pedro 

I!n mnmi^crito moderno que poseyó Hart- 
nla esta obra á Tihso, y por 

- -n la colección de éste en Au- 

' spañoles. )*eru en los antiguos imprc- 
yj:. ,c adjudica á Lope de Vega, de quien es. 



sc^iún ha dcinoslrado el Sr. Men^ndex y Pc- 
layo. al incluir esta grande nbra en la Colec- 
ción académica de las de Lupe. 

Lo que son mugcrc^. Comedia en cinco actos, 
en verso. Del Maextro Tirso de Molina. Re- 
fundida, ¡iarcelona. Nofiembre, i 830. l-'n la 
njicina de D. Juan Francisco Piferrer, 8.", ijG 
páginas. 

Es la comedía de igual titulo, de 1). Fran- 
cisco de Rojas, refundida por D. Manuel 
Eduardo Gorostiza, é impresa con su verda- 
dero nombre (París, iNsH, lO.^ Apéndice al 
Teatro escogidü, de Gorosiiza, tomo n). 

J^a locura por la honra (.\uto sacramental). 
Del Sfaesíro Tirso de Molina. Asi en el Cata 
lO(io de Mcdcl, y, por consiguiente, en el de 
Muerta, 

Indudablemente lo debieron de confundir 
con el de Lope (impreso últimamente en el 
tomo 11 de las Obras de Lope, edición de la 
Academia Española), ó con el del Maestro Val- 
diviclso, pues Medel no cita ni uno ni otro y 
Huerta solo La locura (sicj de Valdivielso. Ba- 
rrera siguió á Huerta. Pero en la Biblioteca 
Nacional hay un manuscrito del auto de este 
poeta, con fecha no menos que de líioa, época 
en que aún Téllez no parece hubiese comen- 
zado á escribir para el teatro. 

El mejor desengaño. Del Maestro Tirso de 
Molina. 

Asi en el Catálogo de Medel y en Huer- 
ta. Probablemente será confusión con I-'l 
mayor desengaño, aunque Medel también cil4 
esta obra. 



XLVI 



CATÁLOGO RAZONADO 



El milagro por los celos. 

Atribuida en el manuscrito de la Biblioteca 
Nacional. Es, como hemos dicho, la comedia 
de Lope de Vega. 

Vida y muerte de Hércules. Del M, Tirso 
de Molina. Catálogos de Medel y Huerta, aun- 
que citan también la Vida y muerte de Hero' 
des, con la que la habrán confundido. 

La villana de la Sangre. De Molina. (Catá- 
logo de Huerta). 

Sin embargo, cita también La villana de la 
Sagra, como si fuese obra diferente. 

Nota. Como no han podido salvarse á tiempo al- 
gunas erratas cometidas en el Prólogo del tomo i, lo 
haremos ahora: 



Pág, XXV, nota (i), linea 3.*, dice: «1623»; debe ieen»ij 
«163 I». 

Pág. XXXI, lineas 18 y 19. Por error de ajuste se di>i 
vidió la palabra «gentilhombre» al principio de ü- 
chos renglones por haberse caido la primera mitad 4c. 
ella. 

Pág. XXXIV. nota, columna 3.% linea 8.*, dice: «zag^ 
lera»; léase «zagaleja». 

Pág. LXii, linea 16: «puedrá»; léase «podrá». 

Pág. Lxiv, linea 21: «mudania»; léase «privansa». 

Pág. Lxxii, línea 17: «(2)»; léase «(i>». 

Pag. Lxxiii, linea 9.': <cl clima»; léase «y en ei cu- 
ma». 

Pág. Lxxv, línea 25: «Velaude»; léase «Velaunde*b 

Pág. Lxvv, nota, columna 2.*, linca 11: «VelaiufB; 
léase «iVelaunde*. 

Pág. Lxxx, linea 11: «tal obra»; léase «tal cu- 
presa». 



COMEDIAS DE TIRSO DE MOLINA 



to:sj:o ii 



^^^^^^ COMEDIA FAMOSA ^^^^H 


FsAN ro Y 


SASIRH ■ 


^^^B PERSONAS QUE HABLAN ^^H 


^^^^H Homo Bono, 


Dos Criados. ^^^^H 


^^^^^H Dorotea, dama. 


^^^^1 


^^^^^H Pendón, gracioso. 


Sabina, dama. ^^H 


^^^^H 


Esperanza, criada. ^^^^| 


^^^^^H 


^^^^1 


^^^^^H Letto, caballero. 


ÜN ÁNOEL Y l)N MÚSICO. ^^^k 


M ACTO PRIMERO 


DoROT. ¿Tantos traes? ^^^H 
PENt>ói<. Te espantarás, ^^^^H 




ahora empiezo, no trae más ^^^^H 




una andadera de monjas. ^^^^H 


^H ESCENA PRIMERA 


Digo que éste es lisonjero ^^^^H 


^^^F Salen Dorotka y Pbndóm. 


porque su dueño poetiza, ^^^^H 




4por nodecir MOngoríza); ^^^^H 


Hodot. ^Tantos me pretenden? 


y es destos que al mes de Enero ^^^^H 


HtNDúN. Tantos; 


llaman padre del candor: ^^^H 


■ que para tantos de juego 


al sol, monarca diurno; ^^^^| 


H aun sobran. Mira este pliego 


cerúleo al cielo, y coturno ^^^^| 


■ lleno de quejas y llantos. 


al Alba del esplendor. ^^^^1 


^^^_ fVa sacando pápete» cerradus dtl seno y 


DoROT. ¡Jesús! perdone este hidalgo ^^^H 


^^^H faltriqueras. ^ 


si del modo que escribe, ama. ^^| 


^^V Mira luego este papel 


PENtKiN. Fiscal cuadrúpedo llama ^^^H 
de las liebres (éste) al galgo: ^^^H 


de un galán almibarado 


que segijn viene enmelado 


nieto at amor, de la espuma; ^^^^B 


debe de ser moscatel. 


alcatifas de tabi ^^^H 


Repara en este billete 


á los prados, y á un neblí ^^^H 


que un Licenciado me dio, 


llamó estafeta de pluma. ^^^H 


tan culto, que me llamó 


DoROT. X^ué necio modo de hablar! ^^^H 
Pendón. Estos se llaman poetas ^^^^H 


Mercurio, por alcahuete. 


Este me dio un capitán 


con cascara, no los metas ^^^^H 


con más plumas que un virote. 


en la boca, sin quebrar ^^^M 


que acicalando un bigote 


sus versos con un martillo; ^^| 


hissopo de un sacristán. 


que si á gustarlos te pones. ^^1 


muerto porque hoy no le ha visto, 


por ser poetas piñones ^^H 


^B me dijo: «Dile á mi ingrata 


IP han de quebrar un colmillo: ^^^H 


^^B que dando vida, me mala 


ya gasté los que traía ^^^H 


^^H con su ausencia, ¡voto á Cristo!» 


en las ^^^^| 


^^H Este es todo de lisonjas. 


DoROT. ^Pues hay más? ^^^^| 


^^^ COMEDIAS DE TIRSO DE MOLINA —TOMO 





B 


^^^^^^^^^^F y 


'^^^^^^^^^^^^^^H 


H Pendón. 


Aguárdate y lo verás. 


Fuélo mi padre, en efcto. ^| 


^^B 


Cada faltriquera mía 


Por otra parte me inclino ^| 


^^H 


viene á ser una estafeta. 


á Grimaldo. y le imagino, ^H 


^^^^HL 


Este me dio un boticario 


como estudiante, discreto, ^H 


^^^^^H 


qüc su amor en clctuario 


y que una vez graduado ^B 


^^^^^H 


te explica como en receta; 


en las Leyes que profesa ^^ 


^^^^^^H 


lodos estos son diversos 


su facultad ínlercsa ^| 


^^^^^^B 


en estilos y en autores; 


honra y provecho; hame dado ^1 
antojo, SI se despacha. 


^^^^^B 


unos te escriben doctores 


^^^^^^B 


en aforismos y en versos; 


bien su pretensión agora. 


^^^^^^K 


otros escribanos (suma 


de que me llamen Oidora 


^^^^^K 


sus rasgos, y «sepan cuántos») 


y me adorne una garnacha. ^^j 
Pfndón. De eso no me maravillo; ^B 


^^^^^^K 


y admirada que haya tantos 


^^^^^^V 


llámalos gatos con pluma. 


ni hay gente como Letrados ^^ 


^^^^^H 


Si en intereses reparas 


que en Digestos opilados ^M 


^^^^^^p 


billetes hay mercantiles 


hallan textos de tornillo. ^M 


^^^HP^ 


destos, que como alguaciles 


Mas sí te casas con él ^M 


^^^^^■. 


venden engaños á varas. 


y viniere á ser Oidor ^M 


^^^^^H 


En estotra faltriquera 


será conduelo mayor ^M 


^^^^^f 


te traigo otra letanía, 


morirte primero que él; ^M 


^^^^^^ ' 


gente es de menos cuantía, 


porque si viuda te advierto, H 


^^^H 


darélos juntos; espera. 


y antes de serlo adorada, H 


^^^ DOBOT. 


Acaba ya. 


no hay cosa más desdichada \ 


K Pendón. 


Acabeo ellos. 


que la mujer de Oidor muerto. 


^^^K 


Este conozco: es de un paje 


DoBOT. Acaba con disparates, 


^^^H . 


que sirve á un gran personaje; 
trae guedejados cibellos, 


y advierte que destos dos 


^^^B 


al uno, estando de Dios, ^ü 


^^^B 


habla tiple, damo pisa, 


tengo de elegir. ^M 


^^^^^^_ 


viste alzacuello y valona, 


Pendón. Quilates ^^ 


^^^^^t 


tañe y canta la capona, 


tiene cada cual que obligan, 


^^^^^^B 


>ero no tiene camisa. 
Jn barbero, gran lanceta 


V si va á decir verdad, ^ 
Lelio es todo voluntad ^M 


^^^^^r 


^^^^^^B 


pide, que alivies sus llamas, 


pero deudas le fatigan. - ^M 
Grimaldo es un licenciado ^B 


^^^^^1 


sabe jugar á las damas 


^^^^^H 


y come seis de una treta; 


tan cercano de la toga ^M 


^^^^^H 


esotros son á esta traza. 


que imagina ser, si aboga, ^| 


^^^^^B 


que muertos por tu hermosura 


de las bolsas abogado; ^M 


^^^^^^f 


hacen (utti li figura; 


tienes tantos pretensores H 


^^^^^M 


dellos te desembaraza. 


que cada cual me empapela V 


^^^^^M 


y pues te intentas casar. 


como á muchacho de escuela " 


^^^^HV 


escoge uno; que cansado 


que va á vender cobertores; j. 


^^^r 


según vengo, empapelado 


pero entre todos no estaba ^H 


^^^P 


me pueden poner á asar. 


descuidado de su queja, ^M 


^^^ DOROT. 


No es nuevo en ti ser burlón; 


que allá en Castilla la Vieja ^M 


H 


siempre vienes con quimeras 


un rincón se me olvidaba. ^M 


^^^1 


bufonas: habla de veras 


'Saca otro paptl d* la toquilla 4et «m| 


^^^^r 


si quiera esta vez. Pendón. 


brero.) 


^^^L^ 


Hija soy de un mercader 


Este es de Lelio. que espera 


^^^^^H 


sin padres, y con hacienda; 


tu amor por lo generoso. 


^^^^B 


que para que la defienda 


el cual de puro curioso ^J 


^^^^^B 


de engaños, he menester 


le escribió con bigotera. ^M 


^^^^^Bl 


marido que la acreciente 


Estotro el jurisperito ^| 


^^^^^^H 


y ponga en orden mi casa; 


le sacó de un borrador. 


^^^^^B 


ia prudencia es quien me casa. 


{Saca otro de entre lAcalfM, 


^^^^^^H 


no el amor, que es accidente 


que si piensa ser Oidor, 


^^^^^H 


que raras veces acierta; 


y en párrafos le le ha escrito. 


^^^^HF 


pretenden dos este estado 


le trasladó para darte 


^^^^^^^ 


y desvela mi cuidado 


el alma, que en él se enciende, 


^^^^^ft 


el verlos rondar mi puerta. 


y como ser juez pretende 

dirá: «traslado á la parto . 


^^^^^H' 


Lelio muestra voluntad 


^^^^^B 


cuando no á mi, á mi dinero; 


DoROT. De esos dos hemos de ver ^M 


^^^^B 


es pobre y es caballero, 


cual, en fe de su eficacia, ^H 


^^^^^K 


puede darme calidad. 


viene hallar en mí más gracia, ^i 
Pendón. Y de estotros, ¿qué he de hacer.* 


^^^^B 


y no de mi esfera salgo 


^^^^^^L 


cuando sea su mujer. 


DoROT. Quemarlos. *j 


^^^^^H 


pucSf en fin, el mercader 


Pendón. Cruel estás; H| 


■ 


está en vísperas de hidalgo. 


rásgalos, que si te ofendea ^M 



^^^" cara á cara le pretenden. 


y pudiera en tu decoro ^^1 


V el castigo es cara atrás. 


escribirte con ese oro, ^^M 


^^OPOT. tsia noche las doncellas. 


Dorotea, doróte. ^^H 


^m que es víspera de San Juan. 


DoROi. Yo no pretendo á mi amante ^H 


^t^ SI deseosas están 


rico, mas sabio y con seso. ^^H 


^^H de casarse... 


Pendó.n. Bien comeremos con eso. ^^H 


HWInftN. Lasmásdellas 


DoHOT. Escucha y calla. ^^^H 


cojean de aqucse pie. 


Pendót<. Adelante. ^^H 


DoitOT. Con el aliar que acostumbran 


DoROT. (¿«e.; «Si me permiten los Cielos ^^M 


^K enraman, pulen y alumbran; 


que te ten^a por señora ^^M 


^^^ tienen en el samó fe; 


daréte, en fe que te adora ^^H 


^^^L y cuando hacen la oración, 


el alma...» V 


^^^H que en tales casos dispuso 


(Dice Uno de dentro como ^uf paga por M 


^^^H la superstición ó el uso, 


la calle.) ^^M 


^^^H con Silencio y devoción, 


Uno. r.Orn(ro.) Palos y celos. ^^M 


^^^H procuran conjeturar 


DoROT. ¡Jesús, qué agüero tan malo! ^^M 


^^^H de lo que escuchan primero 


Pendón. ECl bellacón que pasó, ^^| 


^^^H en la calle al pasajero 


por Dios, que le recetó ^^M 


^^^H si se tienen de casar 


sin tener bub^is el palo. ^^M 


^^^m ó no; si será <.'l marido 


,; Palitos? ¡puto .Miguel, ^^^ 


^^^H hombre apacible ó molesto; 


valdate dése manjar! ^^| 


^^^H si se verán viudas presto. 


bien le puedes descartar. ^^H 


^^^H> si es noble ó si mal nacido, 


¿Celos y palos? papel ^^H 


^^^H y otras cosas deste talle. 


sois vos pronoslicadur ^^| 


^^^H que yo juzgo por locura, 


de pesadas aventuras. ^^M 


^^^H pues coligen su ventura 


DoRoi .\nda, que no hay conjeturas ^^M 


^^^H de lo que va por la calle: 


que puedan darme temor ^^| 
de lo que se dice acaso. ^^M 


^^^V yo no tengo de tentar 


^ al cielo desta manera. 


(Lee.) «Si te desposas conmigo ^^H 


^■>SKDÓN. Tienes poco de hechicera. 


á que te envidien me obligo ^^M 


DoROT. Con aquél me he de casar 


en Cremona á cada paso '^^M 


1 que con mayor agudeza 


las damas de más estima. ^^| 


^ me escribiere su papel 


Visitaránie señoras, ^^H 


^B de los dos. 


patricias, gobernadoras, ^^M 


^■Pendón. Pon le el laurel. 


á quien la nobleza anima; ^^H 


^M mas no sobre la cabeza; 


lograrás tu juventud ^^H 


^B que aunque victoria señala 


con galas que arrastrarás, - ^^H 


^f y fué blasón excelente. 


y en desposándole irás . .^^H 


' cosa de rama en la fren le. 


en el mejor...» ^^| 


aun en profecía es mala. 


Uno. \Dentro.) Alaud. ^^^1 


DonoT. jQué necio estás! 


DOROT. ¡Jesíis mil veces! '^^H 


PiHDÓN. Ya lo veo; 


PbNOÓN. Marido -^^| 


mas digolo por si acaso, 


de réquiem, por Dios, es éste: ^^M 


mientras estotros abraso. 


dálc, señora, á tapeste. ^^M 


Este es de Lelio. 


DoROT. Algún burlón atrevido ^^M 


OOíOT. IvStO leo. (Papel.) 


que está oyendo lo que leo, ,^^H 


(Ltt) «Mi amor, bella Dorotea, 


celoso procura ansí ^^H 


^H que niño empieza á escribir 


turbarme; jamás creí ^^H 


^H y sin verte ha de morir. 


supersticiones, ni creo ^^M 


^m aunque escribe, deletrea: 


que adivinen mi desastre. ^^H 


^H y en tu nombre afírmaré 


^^^H 


^B que, aunque á Dorotea va. 


Pendón. ^*7^- ^^| 
DOROT. (¿er.) «En mi poder ^^M 


^B le quito la postrera a, 


^B porque diga A doróte.» 


dueña de casa has de ser .J^^H 


^B^tNDÓN. Jugó sutil del vocablo; 


y tu esposo humilde.» ^^H 


^H porque, á falta de dinero, 


Uno. (Dentro.) Un sastre. ^^M 


^H juega todo caballero 


DoROT. ¿Sastre dijo? no leo más. ^^M 


^^ equívocos; ¡dale al diablol 


Pendón. ¿Sastre el dueño y vu pendón? ^^ 


DoROT. ¿Pues no es el concelo agudo? 


(RdtgaU.y j 


Hvoóji. Como una alesna ó punzón. 


vendrá la circuncisión ^tfl 


Buena estuvo la invención 


de la ropa y medrarás; ^^H 


del adórale desnudo! 


mas el pronóstico llevo. "^^f 


Mas si enviara un bolsillo 


De seis sastres me contaban ^^H 


de doblones brilladores. 


que solamente cenaban "^^f 


que con dos caras traidores 


entre lodos seis un huevo ^^M 


traen el semblante amarillo, 


y que cada cual metía ^^H 


tú le amaras, yo lo se: 


su aguj a en vez de cuchar; ^^| 



■p 




HI 


^^^^1 


H 


gentil talle de engordar. 




jno oiste lo que á la reja ^^B 
dijeron? ^H 


^1 


blando el huevo y la agua fria. 




H DOROT. 


No debe de estar de Dios 


DOROT. 


^M 


H 


que Leiio mi esposo sea: 


Pendón. 


¿Pues podrá ^^fl 


^H 


venga esotro. 




cumplirse? ¡buen desvario! ^B 


■ Pbndón. 


Dorotea, 




Vuelve en li. pierde el espanto. 


^^^^ 


tripúlalos á los dos; 


DOKOT. 


¿Pues por qué no? 


^^^^L 


no le cases por ogaño, 


Penoón. 


¿Sastre y Santo? 


^^^^^^ 


pues agüeros socarrones, 




¿blanco y negro? ¿fuego y frió? 
Los sastres sirven 'de lastre 


^^^^^^^^ 


entre agujas y punzones 




^^^^^^H 


le anuncian hurtos de paños; 




hacia las bombas oscuras; 


^^^^^^^B 


mira que te han de agarrar 




careado de sisaduras ^M 
ma podrá volar un sastre. ^H 


^^^^^^V 


cuando la muerte te arrastre, 




^^^^^^^ 


como el ánima del sastre 




Incasable has de pasar; ^H 


^B 


suelea ios diablos llevar. 




porque decir que has de ser ^H 


H DOROT. 


La pobreza del que escribe 




de un Sastre Santo, mujer. ^H 


^^ 


el roto papel, es tal, 




es lo mismo, que afirmar ^H 


^^^H 


que si gasta su caudal 




que el conseguir tú marido. 


^^^^l 


y lo que en dote recibe, 




vendrá á ser dificii tanto 


^^^H 


podrá ser que después venga 
a ser sastre, por tener 




como hallar un Sastre Santo, 


^^^B. 




que desde Adán no le ha habido. 


^^^^*^ 


en qué ganar de comer. 






^V Pendón. 


Pues dile «Dios le mantenga.» 






^^^^ 


Pero, siendo caballero 




ESCENA II 


^B 


jha de admitir tal desastre? 
Mas del Caballero sastre 


Sale H )Mo Bono, motfo, en mediano (ra/e.— Dichos. | 


^ 


vi yo una farsa. 


Homo. 


Dios en esta casa sea 1 


^^^^ DOROT. 


No quiero 




y á vuesas mercedes guarde; 1 


^^^^L 


sino á Grimaldo que, en fin. 




han me dicho que esta tarde 1 


^^^^p 


nunca fué pobre el letrado. 




la señora Dorotea, ^J 


^■^^ Pendón, 


De un pelón á un Licenciado 




(si es vuesasted no lo sé) ^^H 


^t^^ 


vas de rocín á ruin; 




me envió á casa llaman ^^M 


^^^L 


pero los temores deja 




no dio un negocio lugar ^H 


^^^^^ 


y olvida al sastre prolijo 




entonces. ^^B 


^^^^^^B 


que por ellos no se dijo 


DOBOT. 


¿Yo, para oué? ^^B 
Para cortar un vestido. ^^M 


^^^^^^H 


mete aguja y saca reja. (Papei.y 
(Le*.) «En vano estudiar intento 


Homo. 


^^^^^^^B 


DOROT. 


Quien tal dijo le engañó. ^^ 


^^^^^H 


leyes que me den el grado. 


Ho.MO. 


Debí de eng.iñarme yo; 


^^^^^^H 


íi en las de amor ocupado 




no importa, poco hay perdido; 


^^^^^^^B 


me usurpas el pensamiento. 




vuesa merced me perdone. 


^^^^^^^H 


Tirana de mis desvelos. 


Pendón. 


El pronóstico se va 


^^^^^^B 


¿que leyes podré estudiar 




cumpliendo. 


^^^^I^B 


si no las saben guardar 


DOROT. 


Oiga, vuelva acá; 


^^^^V 


tus mudanzas y mis celos? 




su buena cara le abone; 


^^^K 


Dicen que será tu esposo.» 




¿pues él es sastre? 


V Uno. 


{Dentro.) |EI sastre, e sastre...! 


Homo. 


A servicio 


H Pendón. 


^Otra vez? 




de Dios y vuesa merced. 


^B DOROT. 


La rueda de mi altivez 


DoKOT. 


í'Mparíí.) Pensamientos detened 


^t^^ 


costra este nombre enfadoso, 
'endón, ¿qué es eslo? iJesús! 




las riendas á mi juicio. 


^^^^ 




jVálgamc Dios! por la calle 


^^^^B 


ya de conjeturas pasa 




un sastre me pronostica 


^^^^V 


esto A verdad, ¿en mi casa 




por marido, quien publica 


^^^^B 


dueño un sastre? 




que pi>r esposo he de amalle. 


^^^BpENDÓN. 


iBercebú 




y apenas malicias temo 


^^^^I 


lleve el papell 




cuando, sin llamarle yo, 


^^^^DOROT. 


Mil pedazos 




por mis puertas se me entró 


^F 


le hice. [Rásgate.) 




un sastre, ¡qué extraño extremo! 


H PEr^DÓN. 


Bien, que pues mujer 




Pero su buena presencia 


^B 


de un sastre tienes de ser 




causa á mi temor quietud. 


^^^^ 


ya el papel dio los retazos; 




¡Qué gallarda juventud! 


^^^^^^p 1 


ño te cases, que es encanto 


Homo. 


Iréme con su licencia. 




todo lo que hemos oído. 




pues que no soy menester. 


^m OoROT. 


Yo, cielos, con un marido 


DoROT. 


Ya que vino, escuche un poco: 


^B 


sastre, ¡cómo! 




ó fué necio, ó era loco 


H Uno. 


{Dentro.) Sastre y Santo. 




quien le aconsejó escoger 


^^^ Pendón. 


Ci, nu hagas caso ya 

del proverbio, el temor deja: 




oficio tan desvalido 


■ 




aun hombre de tan buen talle. 



^^^^^^^^^^^^^* 


^^^^^H 


que un rey pudiera ocupalle 




¿Cómo se llama? ^^^^H 


siendo su favorecido 


Homo. 


Homo Bono. ^^M 


en otru de más valor. 


Pendón. 


Buen hombre: lindn apellido; ^^H 


^Sd&ire un inozo tan gallardo? 




porque el buen hombre es de modo 1 


Hoiio. ísiéndolo, señora, guardo 




que suele pasar por lodo, J 


el ser que heredé mejor: 




circunstancia de marido. ^H 


luvü este oficio mi padre 


DOBOT. 


Pendón ¿no le llamó ansí ^^^^B 


y en él mismo le heredé. 




el que pasó por la calle? ^^^^| 


DoROT. ¡Qué mal hizo! 


Pbndón. 


Homo Bono, oi nombralle. ^^^^H 


Homo. Pues ¿no ve 


DoROT. 


El cielo le trujo aquí ^^^^H 


que naturaleza (madre 




para que mi dueño sea, ^^^^H 


que distribuye prudente 




y si cielo lo ordenó ^^^^H 


sus dones á cada cual 




no he resistirle yo. ^^^^H 


con repartimiento igual. 


Pendón. 


Será sastra, Dorotea. ^^^^H 


al ser bajo, ó eminente 


Homo. 


Yo aquí no soy menester ^^^^| 


que cria en cualquier su)elo) 




y ya se va haciendo tarde; ^^^^| 


me obliga á esta profesión? 




quédense con Dios. ^^^^| 


_ Nunca aspira á ser león 


ÜOPOT. 


^^^^1 


■ el cordero. 




que ya que vino he de hacer ^^^^| 


BoROT. ¡Qué discreto! 




una ropa; la medida ^^^^H 


Homo. El bruto que con su piel 




puede empezarme á tomar. ^^^^H 


una vez se disfrazó, 


Homo. 


¿Y que color? ^^^^H 


causa de su afrenta dio 


DORQJ. 


^^^^^1 


h Á los que burlaron del; 


Homo. 


Imagen de nuestra vida ^^^^H 


■ la ocasión de estar perdido 




este color, ^^^^H 


H el mundo, es porque cualquiera 




verde, que en breve se seca, ^^^^| 


H no contento con su esfera 




mar que sus bonanzas trueca ^^^H 


H se eleva desvanecido. 




en naufragios; mar y ñor ^^^^H 


H Viste seda el oíicial. 




es la caduca hermosura ^^^^H 


H porque anhela á ciudadano, 




que en un instante se altera. ^^^^H 


H y ésie con la hacienda sano 


Pendón. 


¿Sermuncitos? Mejor era ^^^^H 


H ser quiere al hidalgo igual; 




este sastre para cura. ^^m 


■ el hidalgo, caballero. 




Voyme de aquí que he sentido ^^M 


H y ^1 caballero, marqués, 




no sé en mi qué devoción ^^M 


^^H ^^t<^ principe, y después 




y seré el primer Pendón ^^ñ 


^^B el principe, rey severo; 




de los sastres convertido. (VaMt) 


^^^ el rey hasta emperador 




, 


H no para, siempre anhelando. 






H y ansí se van despeñando 




ESCEN.\ III 


H desde el cscl.svo al señor. 






H Si el hijo del jornalero 




Dicho», menos Pbmdók. 


H en b azada se ocupara. 






H el oíicial trabajara 


DOROT. 


¿Mozo moralizáis tanto? 


H y contento el caballero 




dejad á las canas eso. 


H con lo que el cielu le ha dado 


Homo. 


Yo hablo en lo que profeso. 


H no saliera de compás, _ 


DoBOT. 


¿Mas si hubiese un sastre santo 


H pretendiendo valer más, 




y fuese este? Comenzad 


H todo anduviera ordenado; 




á ajustarme la medida. 


H yo, en fin, que en mi esfera estoy 




y advertid que guarnecida 


H ansí mi oficio entretuve: 




la ropa con variedad 


H padre que fué sastre tuve. 




curiosa, á vuestra elección 


H sastre nací, y sastre soy. 




han de ser los pasamanos. 


^BNOÓM. Y tal sastre que pudier;i 


Homo. 


¡Ah, señora, y qué de vanos 


■ ser sastre predicador*. 




trajes usa la ambición! 


Hdaot. ^Qué es esto civil amor? 
H Ya no soy la que antes era; 




Si yo los he de escoger. 




pasamanos la prometo 


H garnachas apetecía 

■ y va adoro a quien las cose; 




que causen gusto al discreto. 




y hermosura á la mujer. 


H entróse en casa y entróse 




por lo vistoso y lo vario 


H también en el alma mia. 




en la invención y colores; 


H ¡Bien haya quien fué profeta 




los pasamanos mejores 


H de lo que también me está! 




son en ellas el Rosario; 


H ¿.Mas si éste el sastre será 




que si las manos le pasan 


H que el proverbio me interpreta? 
H Séalo, y yo le perdono 




de pasamanos podrán 




servir al alma, pues dan 


H todo el'susto que me ha dado. 




pasaporte al cielo, y pasan 


■ «Hay tal cara, hay tal agrado? 




con discreción y medida 



SANTO Y SASTRE 



nuestras acciones violentas, 
tomando cuenta sus cuentas 
á los gastos desta vida. 
DoROT. No es cara predicadora 

la vuestra, porque es muy buena, 
ni en la facultad ajena 
ocupéis la vuestra a^ora; 
á andar curiosa me inclino 
y en breve casarme espero, 
sastre hipócrita; yo os quiero 
sastre humano y nodivmo: 
tomad la medida ya 
y sacareos el tabi 
que cortéis. 
Homo. iQué frenesí 

vestiros de eso será! 
Vuestro honor ponéis en duda; 
que galas son incentivos 
del pecado; advertid vivos 
ejemplos: Eva desnuda 
andaba cuando era santa. 
y vistióse pecadora. 
La culpa fué la inventora 
de gala V soberbia tanta: 
cortó ropas el delito, 
¿y del queréis componeros? 
A nuestros padres primeros 
se las dio por sambenito 
Dios, que sus culpas señala 
en el humbre y la mujer; 
¿pues no É!» vanidad hacer, 
vos del sambenito gala? 
OoROT. Esto se usa, acabad ya 

que quien casarse pretende 
obliga, pero no ofende 
curiosa. 
Homo. ¿Y parecerá 

mal, á quien os maniliesta 
deseos del conyugal 
amor, si con traje igual 
os ye curiosa y honestar 
Si licitamente os ama, 
más os querrá virtuosa; 
quien us busca para esposa 
no us pretende para dama, 
porque en estas solicita 
el vicio su torpe arreo, 
que como el pecado es feo. 
de las galas necesita; 
pero en el tálamo justo 
la virtud sola ha d« ser 
galas con que la mujer 
dé seguridad al gusto. 
Vos sois hermosa que basta; 
dejad tabies á las feas, 
que las mejores preseas 
son virtudes en la casta. 
DoROT. Persuasión la gracia os dio 
con que eficaz convertís; 
Sastre Santo, vos vestís 
almas, que los cuerpos no. 
Escoged pues de que sea 
la ropa que he de traer, 
que desde hoy tiene de ser 
dicipula Doretea 
de vuestra sabia doctrina, 
si y», por ser más feliz. 



(Ap.) 



m 



no fuera vuestra aprendiz. 

A cuanto quiere me inclina. 

Si gallardo me enamora, 

virtuoso me reprime, 

¡ay cielos, haced que esUme 

el corazón que le adora! 
Homo. Dejad eso por mi cuenta, 

veréis cuan curiosa y grave 

os saco á vistas. 
DoROT. (Ap.) No sabe 

el alma en verle contenta 

apartarse de los ojos. 

¿Qué es eso? 
Homo. ' Es la medida, 

(Saca ana mtiiícta áe pergamino.) 
que si fuera conocida, 
con más humildes despojos 
se vistiera el que es discreto. 
Ya veis que es de pergamino, 
y fué misterio divino, 
que el pergamino, en efelo, 
es piel de un cordero muerto, 
porque de pieles vistió 
Dios nuestros padres, y dio 
con tal ropa aviso cierto 
á los hombres que los males 
del goloso y inste hechizo 
por su soberbia los hizo 

Scncralmcnte mortales. 
Vida pues el pergamino 

las ropas, y sj es cordero, 

Cristo lo fué verdadero 

ya humano, si antes divino; 

que si me ajusto y me visto 

del, cumpliré en tal demanda 

lo que San Pablo me manda, 

que es que me vista Cristo. 

Comencemos por aqui. 

(Saca ta tistra, ábrela y ^ef fl »< mn<oJj 
DoBOT. ¿Por qué besáis la tisera? 
H0.W0. Porque la Cruz considera 

el alma en ella. 
DoROT. Es ansi: 

mirad que soy de cinlura 

estrecha, medidla bien. 
Homo. Estrechez pide también 

Dios, señora á ia criatura, 

ceñir nos manda y tener 

en la mano ardiente luz; 

Cristo se estrechó en la Cruz, 

lo mismo habernos de hacer 

para escapar de los lazos 

donde, el alma pierde pie. 
(M tiempo que la añe ¡a cintura coi» Ui 

medida, tropitKO tila y abrácate Con él.}í 

DoPüT. iVálgame Dios, tropecé 

por teneros en mis brazosl 
Homo. Suelte. ¡Jcstjs! ¿Está en si? 
DoHOT. En mi no, que en vos estoy; 

el alma os di, agora os doy 

los brazos, doleos de rnl; 

no penséis que os solicito 

para el amor reprobado; 

para el tálamo sagrado 

os llamo, en él os admito; 

rica soy, de un mercader 

caudaloso fui heredera: 




ACT6 PRIMERO 



csDatiero me espera 

y un letrado por mujer: 
voi SOIS sastre, .¡mai quéimporia? 
poco oficio nos divide, 
paños el mercader mide 
y el sastre los mide y corta. 
Honesto me habéis rendido, 
gentil me habéis hechizado, 
mozo me habéis abrasado 
y santo me habiiis vencido; 
cortad para nuestra boda 
gilas, sed esposo y sastre. 
Homo. Tal vez lleva á pique el lastre 
ia nave y la gente toda. 
Tormenta se ha levantado 
que (us apetitos ciega, 
y cuando el alma se anega 
remedio es echarse á nado. 
Dichoso aquél que se escapa 
del golfo y del mar se aleja: 
adiós, que en la mano os deja 
tentación, Joseph, la capa. 

(Vase Y déjalt ía capa.) 

DoROT. iQué es ésto? .jTal menosprecio 
sutrc una mujer honrada? 
¡Ola, criados, vecinos; 
agravios de amor me abrasaol 



ESCENA IV 

Salt Pknoór. — Dicha. 

IDÓN. ¿Quién da voces? ^'Qué tenemos? 
laoT. Aquél hombre, aquél que engaña 
con hipócritas mentiras, 
santo sólo en las palabras; 
aquél que virtudes vende; 
aquél que se entró en mi casa 
sin llamarle, aquél... 

iQuéaquelasI 
^Di quién es, que estás extraña? 
El que llaman i lomo Bono 
y es hombre malo, intentaba 
luego que de aquí te fuiste... 
Qué ¿hacerte de una \sx sastra? 
Deshonrarme. 

Por lo menos. 
Y por lo más, ¿qué buscaba? 
.Miren, si lo dije yu: 
jsastre y santo? ¡Cosa rara! 
Cuervo blanco, nieve negra, 
luz oscura, firme paja, 
sol de noche, poeta rico, 
caballero sin mohatras, 
viuda de noche y sin duende, 
doncella no pellizcada, 
tahúr sia echar por vidas, 
contrabajo y beoer agua, 
es decir que hay sastre y santo. 
ODOT. Dejóme, cual ves, la capa 
cuando vio que daba voces. 
Pkhuón. Mira, un sastre es cosa usada 
sisar para su pendón 
cuanta ropa rica ó basta 
encomienda á la tisera, 
por eso son desbocadas. 
Vióte virgen é intentó. 



tOÓN. 



EHDÓN. 
DoROT. 
pBNDÓN. 



imaginanáoie int 
hacerte viryen pcndona 
y por esto te sisaba. 



ESCENA V 
Salí Roberto, m</o.— Dicmus. 

UoBERT. Alborotado y en cuerpo 
vi, que salló desla casa 
mi hijo, y sin que pudiese 
detenerle; más me espanta 
cuanto más sé su modestia; 
¿qué accidente será causa 
de tan nueva turbación? 
Mil dudas me ofrece el alma, 
Señora, snber quisiera 
qué suceso ó qué desgracia 
á un hijo que me dio el cielo, 
huyendo y turbado saca 
de aquí, donde entró á serviros. 

DoROT. ¿Es hijo vuestro el que llaman 
en Cremona el Homo Bono? 

RoBEHT. Si, señora. 

DoROT. Mal se hermanan 

nombre y obras. 

RoBEPT. ¿Pues por qué? 

DoROT. Porque en acciones contrarias, 
cuando virtudes predica, 
vicios contrarios le infaman: 
á que cortase un vestido 
le llamé. 

Pendón. Mejor cortara 

ribetes el sastricida, 

?ue remedian boticarios, 
quedando con él sola 
quiso... 

Pendó.n. Quiso golosmearla. 

PoBERT. ¿Visteslo vos? 

Pendón. Acéchelo. 

RoBERT. ¡Mirad lo que decís! 

DoROT. Basta. 

RoBER r. Reparad, señora mía, 
que mi hijo es en Italia 
el sol de la compostura. 

Pendón. Soles hay que anuncian agua. 

RoBERT. Mirad que en él no hasta ahora 
vio la torpeza en su cara 
señal por donde pudiese 
la malicia murmurarla. 

Pendón. Ifay caras ya taberneras 

que venden á los que engañan 
vino que es vinagre y zupia. 

DoROT. ¿Conoceréis esta capa? 

RoBERT. Esa es suya. 

DoROT. Y es testigo 

de su torpeza villana: 
Que, porque me oyó dar voces, 
dejó en ella vinculada 
mi deshonra y su delito. 

Pendón. Y también se echa á las vacas 
la capa como á los lorus. 

RoBERT. Si eso es verdad, la vengatiza 
os dará quien le dio el ser; 
pero afirmarlo vos basta, 
que os respetan bien nacida 



Pi 


V US autorizan honrada, 
ílumilde oficio profeso. 


luego opilan si se tardan. ^^^H 


^^^h 


DoROT. Cumplid como prometéis. ^^B 


^^H 


pero en mi esfera se guarda 


RoBERT. Desempeñaré palabras ^^ 


^^^M 


la opinión como [a vida. 


con obras que yo apetezco. (Voír.), 


^^^H 


que hasta aquí no admitió mancha. 


Pendón. Mire que las que se casan 1 


^^H 


i Vive Dios! que he de verter 


los instantes de sus bodas 


^^H 


su sangre para lavarla, 


juzgan leguas de la Mancha. .(Va^r.^ 


^^^H 


si como es un hijo solo 




^^^^ 


fuera del orbe monarca! 




■ DOROT. 


¿Luego, vais á darle muerte? 


ESCENA Vi 


1 ROltERT 


¿Pues no es justo? 


Sale ÜRIMALOO de estudiante y Lclio dt caballero. 


■ DOROT. 


¡Ay, desdichada! 
No le matéis que le adoro. 


Dicha. 


■ Pendón 


. Derrengóse con la carga. 


Grimal. Dorotea: litigantes ^M 


K DoROT. 


Haced vos que sea mi dueño, 


sobre tu amor, Lelio y yo, ,^H 


^^^r 


gobierne mi hacienda y casa, 


la esperanza nos citó ^^^^| 


^^^p 


médreme yo esposa suya, 


á lus estrados amantes. ^^^H 


^^^^ 


quedaré alegre y vengada. 


Amigos éramos antes; ^^^H 


■ RoBERT. 


¿Pues no decís que intentó 


mas pleitos de tu bondad ^H 


■ 


forzaros? 


mudan nuestra voluntad ^"n 


1 DOROT. 


.Mal .me forzara 


en competencia enemiga, 


K 


quien por derecho del cielo 


que si es cuerdo, no hay quien digs 


H^ 


es dueño único de mi alma. 


que en pleitos hay amistad. J 


^^^ 


Forzóme á adorarle amor. 


Él alega de su parte ^^J 


^^^B 


)orque es fuerza voluntaria 
a belleza, que un discreto 


favores que tú le has hecho, ^H 


^^H 


y yo informo en mi derecho ^H 


^^H 


llamó apacible tirana; 


muchos más para obligarte: ^H 


^^^H 


mano le pedi de esposo, 


sentencia con declararte ^H 


^^H 


ya sabéis vos si hacendada 


á quién escoger ordenas, ^H 


^^^1 


le igu.ilo en la protesión. 


porque remates las penas ^H 


^^^H 


no digo le hago ventaja; 


de la esperanza que agostas, ^H 


^^^H 


desprecióme, huyó y quedé 


y condenarásle en costas ^H 


^^^H 


sin el dueño y con la capa 


si á tu olvido le condenas. ^H 


^^^1 


como al tahúr que ha perdido 


LcLio. Yo sé que con buenos ojos ^H 


^^^B 


le consuela la baraja; 


mi amor miras y agradeces ^H 


^^H 


padre (que os doy este nombre) 


mí voluntad, cuantas veces ^H 


^^^H 


seldo en remediar mis ansias; 


das alivio á mis enojos. ^H 


^^^H 


virtud quiero, que no hacienda; 


Píntase amor con antojos ^H 


^^H 


muchos su dueño me llaman 


en fe, que es corto de vista; ^H 


^^^B 


que mi mano solicitan; 


podrá ser que en tu conquista ^B 


^^H 


Homo Bono es quien me abrasa. 


se engañe porque ve ma ; ^H 


^^^H 


no en torpe fuego, eso no. 


por eso en tu tribunal ^H 


^^^B 


pero si en honestas llamas; 


viene á explicar la revista. ^H 


^^^B 


sed tercero vos en ellas 


Noble soy, expectativa, ^H 


^^^B 


ó prevenid á desgracias 


tengo de ser sucesor ^H 


^^^H 


que en mí han de ser infalibles 


de un tío cuyo valor ^B 


^^^P 


tragedias que os den infamias. 


como en sangre en oro estriba; ^B 


W RoBERT. 


.Señora, siendo eso cierto, 


quieran los cielos no viva ^B 


1 


mucho más mi hijo me agravia 


un hijo que tiene en poco, ^B 


■ 


en no estimar prendas vuestras 


que si yo su hacienda toco, ^H 


^^^ 


oue primero en violentarlas. 
Buscábale compañía 


y conquisto lij belleza, ^H 


^^^^ 


mi calidad y riqueza ^H 
darán envidia á este loco. ^H 


^^^B 


que con bL-jIeza mediana 


^^H 


virtudes trújese en dote, 


Gni-MAi.. De tu esperanza homicida ^H 


^^^K 


caudal que nunca se acaba; 


colegir tu engaño puedes, ^H 


^^^V 


agora, pues, que hallo en vos 


pues para que rico quedes ^H 


^^^B 


hermosura, hacienda, gracia. 


han de perder dos la \ida. ^B 


^^^B 


virtud, amor y cordura, 


La mía no es tan falida, ^B 


^^H 


jqué pretendo? ¿Qué le falla? 
Siempre me ha sido obediente; 


pues á menos costa espero, ^H 


^^H 


si el grado que pido adquiero, ^H 


^^^B 


como en vos no haya mudanza. 


enriquecer sin matar, ^B 


^^H 


yo sé que habrá en él deseos 


que es bajeza el desear ^H 


^^^B 


que los vuestros satisfagan. 


tanta muerte por dinero. ^H 


^^^B 


Mañana vendrá á rendiros 


DoRCT. Lelio, Grimaldo, yo estoy ^H 


^^H 


el alma y pecho. 


por entrambos obligada, ^H 


^^Hrot. 


j Mañana? 
No. sino hoy, prisas doncellas; 


y también determinada ^^^| 


^^Hndón. 


á declarar cuya soy. ^^^B 



RUÓ. 
|CNi>ÓN. 



Dadme de término hoy, 

y prevenid la paciencia 

para mañana, en mi audiencia; 

que si el pretender es justo, 

en tribunales del gusto 

dará mi amor ia sentencia. {Vate.) 



ESCENA Vil 

Lblio y Ghimai-OCi. 

Respondiónos en enigma. 
Si; mas de ambiguas razones 
en sus ojos mis pasiones 
han visto lo que me estima. 
Vana esperanza le anima, 
cuando penetra nii amor 
el que nie tiene interior. 
Cuando tu soberbia abajes 
y amor se obligue á mis gajes, 
lu engaño conocerás. 
Yo sé que me envidiarás. 
•Lo veredes». dijo Ayrajes ( i ). 



ACTO SEGUiNDO 



ACTO SEGUNDO 
Pendón. 



ESCENA PRIMERA 

kirro Homo Bono, muy galán tii cuerpo; Pckdóm 
ayitáindoltá vtslir; Rosita ro y VALemo. 

Forzando mi inclinación, 

aunque debo obedecerte, 

padre, tu jurisdicción 

agravias. 
ípT. «Quiero ponerte 

en estado y en razón. 

No tengo hijos más que á li; 

y aunque el oficio no sea 

generoso, que adquirí, 

se iguala con Dorotea 

la calidad que te di, 

sastre soy, mas bien nacido: 

con su dote realzarás 

tu casa; helo prometido, 

después que rebelde estás 

la virtud has desmentido 

que en ti celebra Cremona. 
AtXKio. Primo, resistir el gusto 

de vuestro padre no abona 

vuestra humildad. 
lOMo. Ni eso es justo. 

OBKKT. Lelio, que con ser persona 

de las nobles del lugar 

por dichoso se tuviera 

de ser su esposo, ha de usar 

de violencia y no quisiera 

sus parientes provocar. 

Ella te adora y yo intento 

el bien á que te encamina. 



En eluriginai dice: 

«MaAaoa lo vcr«des* dijo 
Agraic*, 



H0.MO. 



Valerio. 
Homo. 



Pendón. 

ROBEKT. 

HOMü. 

ROBEHT. 



Pendón. 

ROBEBT. 



Homo. 



^Es por dicha el casamiento 
jr á conquistar la China 
ó hacer batalla con ciento? 
¡Vive Dios que he conocido 
hombre yo, que se casaba 
cada domingo, y marido 
de á semana, se mudaba 
como camisas! 

Yo he sido 
desdichado en no tener 
padre que no violentara 
mi inclinación: ¿que he de hacer? 
Mi Dios, serviros gustara 
sin estorbos de mujer. 
Dorotea es cuerda y bella. 
Sea más que el sol hermosa 
y forme de mi querella; 
que yo no apetezco cosa 
que dan dineros con ella, 
la más vil mercadería 
tiene algún precio y valor; 
las piedras, la arena fria, 
el heno frágil, ia flor, 
la yerba (jue el prado cria; 
sólo á quien casar se atreve 
dote con la mujer dan, 
porque así se le haga leve. 
Es pagar al ganapán 
para que la carga lleve. 
Acábale de vestir 
que es larde; no seas pesado. 
Si á velarme tengo de ir, 
y al muerto velan, velado 
agora, voy á morir. 
En una quinta te espera 
y hoy las vistas han de ser: 
imita á la primavera 
en galas: porque es mujer 
de buen gusto, y no quisiera 
que hallase en tu imperfección 
que su amor desazonase. 
Habíala con discreción 
y linge, aunque no te abrase, 
que eres de la Sol Faeión; 
no apartes los ojos della, 
suspira de cuando en cuando; 
lómala una mano bella. 
Si estás con otros habiattdo 
hazla entender que por vella 
ni en lo que dizes estás 
ni á propósito respondes, 
y desta suerte verás 
cuan presto en tu pecho escondes 
el amor que huyendo vas, 
y empezarás á adorar 
lo que por no conocer 
hasta aquí te dio pesar. 
Amar, rascar y comer 
no está en más que en comenzar. 
Mientras que Pendón te viste 
la voy á avisar; ven luego. (Vantt.) 

ESCENA n 

Homo Boko y PaMbóir. 

Mejor me fuera el ir ciego, 
que á tales vistas con vista; 





^^^^^^^^^^^^" 


'^^^^^^^^^^^H 




mi Dios, para que resista 


el más rico casamiento. ■ 




tal viulencia, Jadme fuerza 


Homo. Sólo eso, amigo, apetezco, ■ 




antes que mi padre tuerza 


y sin ello me va mal; 1 




mi libertad y la^doble; 


siendo este mi natural H 




que no es la voluntad roble 


. poco ó nada en él merezcojl 




para dar fruto por fuerza. 
Yo estoy contento, mi Dios, 


pero, en fin, me dan mujer. 




Pendón. Casarte y tener paciencia; 




con mi quieta soledad; 


que no es mala penitencia, ■ 




aquí de Dios libertad, 


pues tantas sueles hacer; S 


^^^^^H- 


¿por qué no volvéis por vos? 
Pero diréis que entre dos 


que en fe de lo que aprovccna 




puedes hacer, si te casas, 




conserva el amor su estado. 


cuenta, que esta \ ez te pasas 




que la soledad da enfado; 


á religión más estrecha. 


^^^^^K 


peio sólo alumbra Apolo; 


HcMO. Más con eso me molestas. ■ 




que más vale vivir sólo 


Penuón. Vístete si habernos de ir. fl 




que no mal acompañado, 
¿a, novio Capuchino; 


Homo. ,;Cómo tengo de sufrir, ^ 


^^1 Pendón 


cielos, tanta carga á cuestas? 




á vistas amor te llama. 


Pendón. Como quien lleva la cruz 




sombrero te da la fama 


del matrímonio excelente; 




Con plumas para el camino. 


tú serás el peniteme 




Su casa te espera toda 


y yo el cofrade de luz: 




Con la novia en una quinta, 


mas mira, pues que te casa) 




donde el amor Mayos pinta; 


si vivir seguro quieres. 




goza del pan de la boda, 


advierte, que las mujeres 




que te amasa la belleza 


son castañas en las brasas. 




de una mujer, que agora es 
miga toda, aunque después 


regalarlas y quererlas, 
mas si en fe de tus amores 






se te ha de volver corteza. 


se te suben á mayores, 




Busca dientes de diamante 


porque no salten morderlas; 




porque las mujeres son 


ni tanta mano las des 




por lo dulce, de turrón. 


que vengan á Ser cabeza, 




por lo duro, de Alicante. 
Vístele si has de ir allá. 


ni muestres tanta extañeza 




^ue las imagines pies. (Pánti* la 
Si en estos peligros dos 


^^^Bdmo. 


Bien sabes tú, cuan pesado 




tiene de serme este estado. 


quieres hallar el remedio. 


^^m Pendón. 


Si un yugo por premio da. 


la virtud consiste en medio; 




ya Colijo las molestias 


que no sin misterio Dios ^ 




de una mujer que es verdugo, 


cuando á la mujer ser da, ■ 




que no suele ser el yugo 


en fedesta maravilla, ■ 




sino para domar bestias. 


la formó de una costilla ■ 




Diérante á ti andar de día, 


que en medio del cuerpo esta^ 




de jubileo en sermón. 


y con esto emplúmate 




no dejar congregación, 


pues ya le he puesto las galas. 




no perdonar obra pia, 


[Piinttc «1 tam 




disminuyendo procesos, 


Homo. ¡Ay plumasl servidme ¿c alas 




consultando confesores, 


y de una mujer huiré. 2 




reprehendiendo jugadores. 


Pendón, No me espanto que te pese, M 




dando libertad á presos. 


que es carga de ganapán, 1 




y á la noche en hospitales, 


y si Dios se la dio á Adán ^ 




entre humildes ejercicios, 


aguardó á que se durmiese, m 




desopilando servicios 






V bazucando orinales. 


J 




En oyendo el esquilón. 


ESCENA III ^ 




á pesar de lodo y vientos, 






acompañar sacramentos 


Salt Dorotea, muy bizarra: Sabina >- Ecpcr. 




de Dios y su Extrema-Unción: 


criAda. 




volver á casa á lo mudo, 






ó royendo Ave Marías, 


Dop.oT. (Bella quinta! 




cenar dos lechugas frías 


Sabina. Deleitosa. 




y un huevo entre asado y crudo; 


DoROT. En ella la primavera. 




dormir sobre una tarima 


que deslas vistas espera 




JOCO y mal, y aunque á maitines 
uisie'acallando mastines, 


verme de su Mayo esposa. 




también hace os'lentación 




volver á la iglesia á prima. 


de sus galas el Abril. 




que en este entretenimiento. 


Sabina. Mira en tazas de marfil 




que otros llamarán castigo, 


brindar la murmuración 




no estimarás eo un higo 


desias fueotes A la risa, 



^^ue cuando la sed provocas 
se hace por ti loda bocas. 


es cuerdo, aunque la ignorancia 


haga burla de sus años; 


I^N.iMienUas murmura le avisa, 
sino es que te reprehende 


él. en efecto, es bastante 


para ser apetecido. 


de! pago injusto que has dado 

á Grünaldo y Lelio. ' 


y mejor para marido 


q^ue para galán ó amante. 


Estado 
' mejor es el que me enciende; 


Esperan, berá á lo que yo imagino. 


junípero por lo llano. 


yo quiero escusar enojos 


mentecato por lo humano. 


! de por vida, y la quietud 


gangoso por lo divino, 


de una cuerda juventud 


que andará desatinado. 


1 gozar, que esta vez con ojos. 


y dirá que es por llaneza, 


amor, si en las demás ciego. 


cabizbajo de cabeza 


i hizo elección en mi abono 


el cuello ó sucio ó ajado. 


de un hombre que es Homo Bono 


y dirá que es vanidad 


y me promete sosiego. 


lo que el mundo ornato llama. 


|. ^¡ no fuera sastre, bien. 


y si en muestras de que te ama 


r. De la virtud hago estima; 


saca á luz la voluntad 


hacienda me sobra, prima, 


(que no será en todos días 


con que envidiindole están 


sino en las Pascuas de flores) 


caballeros de Crcmona. 


en vez de decirle amores 


^Corresponda ¿1 á mi amor. 


te rezará Ave .Marías. 


^Vivirá como señor; 


DoROT. Yo he de casarme con él. 


P^Ue si el oro es el que abona, 


y no tú; contenta csto\ 


1 no usando más ese oficio, 


¿qué quieres.* 


el que yo le pienso dar 




le puede calihcar: 

yo no me caso por vicio 




ESCENA fV 


sino por virtud, que es tanta 


Satt muy galán Homo Bono; Robcuto y P^Htián. 


la que en él he conocido, 


• 


que por ella le he elegido. 


RoBKRT. Un hijo os doy 


Ia. Enamorada eres santa; 


señora, y cifrada en él 


no te arrepientas casada, 


la voluntad que se debe 


prima, que me pesaría 
de que fuese hipocresía 


á vuestro sobrado amor. 


DoROT. Prima, dejando el valor 


la que perfección le agrada; 


con que el soberbio se atreve J 


informa antes la noticia 


y á que mi esposo le falte, ^^H 


sino es que ciega te abrasas; 


mira cuan cuerda le adoro. ,^^H 


^HOurque ya como las casas 


{'no es todo el un pino de oro? ^^^| 


^Hay santos á la malicia, 


pues la virtud es su esmalte. ^^^| 


^^nos lingen aspereza, 


Sabina. Buen talle tiene. ^^^| 


y aforran, porque es más blanda, 


RoBEBT. Levanta ^^^| 


la jerga y saval, de Holanda, 
que es vinud en la corteza: 


la vista y si no te cie^a ^^H 


su belleza, á hablarla llega. ^^H 


otros muestran que á lo obscuro 


Ho.MO. üius, señora, os haga santa. ^^H 


no comen más que ensalada 


Sabina. jPor santidades comienza? ^^H 
Esperas. Devota salutación ^^^| 


con pan, y á puerta cerrada 


son secuaces de Epicuro. 


para entrada de sermón. ^^^H 


Guárdate no haga otro tanto 


RoBERT. El novio tiene vergüenza; _^^^| 


el esposo que te espera, 


su turbación perdonad, ^^^| 


porque hay santos de hacia afuera, 
[ Ro de hacia dentro. 


que el más discreto, cuando ama, ^^^| 


la primer vez que á su dama ^^^H 


Rf Mi santo 


ve, dice una necedad. ^^^| 


00 es de esos, denme los cíelos 


Pendón. ¿Una? El dirá más de ciento. ^^^| 


que viva en su compañía. 


Homo. ¿Por necedad juzgáis vos ^^^| 


que no terno, prima mía. 


el decir que la haga Dios ^^^| 


que se desvele con celos; 


santa? ¡Jesús! -^^^| 


que jugándome mi dote. 


RoBERT. El intento ^^H 


mis joyas empeñe ó venda. 


es bueno, pero no viene ^^^| 


que desperdicie mi hacienda. 


á propósito. ^^^1 


que mis deudas alborote. 


Homo. Confuso ^^H 


porque, en fin, no es deste mundo. 
V aunque esa simplicidad 


estoy. ^^^1 


RoBERT. El amor y el uso ^^H 


den nombre de necedad 


su idioma y términos tiene. ^^^H 


cortesanos fen quien fundo 


Ho.MO. ¿Pues qué había de decirla? ^^^| 


todo el caudal en engaños) 


RoBERT. A fuer de los cortesanos ^^^| 


para cosas de imporiancia 


besóos, señora, las manos, ^^^| 





^^^^^^^^^^^^ SANTO Y 


^^^^^^^^^^^^^^^^H 




arrastrar luego la silla 


de lo que mando que digas ^^M 




y preguntar como estáis, 


con amores no la obligas ^H 




¿qué es el común A. B. C.? 


y te confirma por necio, ^W 


V Homo. 


Besóos las manos ¿por qué? 


(que si haiá porque es discreta), 1 




¿Necedad en mi llamáis 


que en Cremona no has de estatal 




el decir que la haga santa 


un hora. ^H 




Üios, y en el mundo no veis 


Humo, Marido, en mar ^^M 




las necedades que hacéis 


empieza que siempre inquieti; 1 




ni su mal uso os espanta? 


si á su golfo, padre, incierto 




Kstornuda un caballero 


me arrojas, donde no hay pie, 




y los que les corresponden. 


huyendo de aqui saldré 




«besóos las manos» responden 


como el que naufraga al puerto. 




en pie, y quitado el sombrero 


Bien me puedes desterrar, 




y á los que «Dios os ayude» 


que, escogiendo ese partido, 
de marido, admito el ido 




dizen, notan de villanos; 




en (in, que besar las manos 


por no perderme en el mar. 




al otro por.]ue estornude 


RoBERT. Obedece lo que mando 




mirar que merced les hace. 


que ¡vive Dios... 




'I'raen luces cuando anochece 


Homo. Yo lo haré: 




y descortés les parece 


no jures. 




al cuerdo que satisface 


RüBF.RT. Acércale. 




con decir que Dios les dé 


Homo. Al fuego me voy llenandu. 




buenas noches, solamente 


RüBERT. Muestra en el rostro alegría. 




al besamanos consiente 


DoROT. ¿No tomáis silla, señor? 




el uso necio ¿porqué 


EsfEBAN. Albarda fuera mejor. 




si tú la luz ni) me has dado 


DoROT. Asentaos, por vida mía. 




besarte es bien que permitas 


Homo. No haré cierto, yo estoy oien; 




las manos y á Dios le quitas 


sentaos, mi señora, vos 




las gracias que te ha alumbrado? 


ísacadme desto, mi Dios) 




Ved si entre necedad tanta 


padre, siéntese aqui. 




son términos más cristianos. 


Pendón. Bien. 




que no bersarla las manos 


RoBERT. Nü soy yo el que á vistas vengo; 




el decir: Dios la haga sania. 


lu lugar' es, hijo, ahí. 


^a RüBKBT. 


No desdice el ser cortés 


y éste el mío. porque aqui 




de la virtud que es curiosa; 


que hablar á Sabina icn^o. 
DoROT. Por mi vida que os sentéis. 




siéntate junto á tu esposa, 




di le amoroso después 


(Siéntase el viejo con Sabina, apart», y 




la buena suerte y ventura. 


ti Santo con Oorolea. a otro taJo.\ 




que medras en merecella. 


Ho.mo. Dos veces habéis jurado. 




que estás perdido por ella, 


¡Jesús! Ya yo estoy sentado. 




que al sol vence en hermosura, 


á trueco que no ¡tiréis; 




que su discreción te admira. 


y si se hace el casamiento 


H Homo. 


¿liso he de decirla? 


quiéroos, señora, avisar, 


m ROBERT. 


¿Pues? 


que nunca habéis de jurar. 


^^^ Homo. 


No debes de advertir que es 


porque es contra el mandamienlo 




>ccado el decir mentira. 
Iste es encarecimiento 


segundo. 


^^BRobeht. 


DúKor. Si el alma os di 




que usa el amor ordinario. 


y en amaros per^^evero. 


^^^HOMO. 


Afirmando lo contrarío 


en prueba de lo que os quiero. 




de lo que imagino miento. 


yo juro cumplirlo ansi. 




Si yo por mujer la tengo, 


IJOMO. Pues no juréis otra vez. 




¿por qué sol la he llamar? 


Sabina. Demasiado escrupuloso 




¿ni cómo podré atírmar 


es. Roberto, nuestro esposo. . 




que perdido á verla vengo. 


ítoBEBT. ¡Está turbado, pardiézl 




sino es por que el tiempo pierdo 


PtNuóN ¡Ola! ¿Tú cómo ic llamas 




de que he de dar á Dios cuenta? 


(.1 tsperaoia. 




Mentir un hombre es afrenta. 


Iné-?, Dominga, Teresa, 




téngame por necio ó cuerdo. 


Casilda, Olaya, Gincsa? 




caúsela gusto ó enfado. 


Que mienira's nuestras dos damas 




mal ó bien conmigo esté, 


desbastan aquel zoquete, 




porque vo no mentiré 


lú y yo hemos de en par en par. 




por cuanto Dios ha criado. 


Esperan. ¿Qué es eso de tú? 


W RúBF.KT. 


Anda ignorante, que están 


Pendón. Es hablar 




por ti en pie, siéntate allt 


sincopado. ¡Buen jarrete 




V lo que te mando di. 


tienes: moza eres rolliza! 




Sé airoso, afable y galán, 


Esperan. ¡Arre allá! {Dtt». 




que {vive Dios! si en desprecio 


Pendón. tráigate un jo 



w 


q^ue con arre emparentó! 


■ 


sino murmurar delitos ^^fl 


^KSPBKAN 


. Lso á la caballeriza 




contra mi buena opinión? ^^B 


^" 


y no conmigo. 




Las galas supértiuas son ^^B 


Pendón 


|Oh, fregata! 




en el pobre sambenitos. ^^B 


^^ELVCRAN 


. ¡Oh, sisón! 


DoROT. 


Yo len^o sobrada hacienda ^^M 


^■PCNDÓN. 


]üh, estropajera! 




para que oñcio mudéis, ^^| 


^V EsrsftXN 


. |üh, alca... 




y el que ejercitáis dejéis. ^^B 
Eso no, ai lo pretenda ^^B 


r PtSDÓS. 


[Paso. ccrnedcral 


H0.MO. 


L EsPftRAN 


. ¡Huele! 




quien bien me quiera; cabeza ^^B 


^K PrKOÓN. 


iPaso, carichala! 




todo marido ha de ser ^^H 


■ Esperan 


. No hay paso. 




á c^uien siga su mujer. ^^B 
Diome la naturaleza ^^B 


■ Fisdón. 


Pues, haya envido. 




H Esperan 


. NI hay envido. 




esta humilde profesión, ^^B 


f PCMDÓN. 


¡Oh, vacialriz! 




y vos habéis de imitarme, ^^B 


1 ESI'BRXN 


. ¡Oh, sastre, y más aprendiz! 




no yo á vos, que es afrentarme. ^^B 


1 Pendón. 


Malo, doime por vencido. 


DoROT. 


.\cetu esa condición. ^^B 


1 RoBEhT. 


Cásese él, que esos extremos 




¿Queréis más? ^^B 


1 


el tiempo lüs curará. 


Homo. 


Querreos mucho. ^^M 


1 Sabina. 


Hablando con ella está. 




si lus domingos y fiestas ^^H 


1^ 


lo que la dice escuchemos. 




os confesáis, porque en éstas ^^B 


^ADorot. 


En fjn, ^no me decís nada? 




andar las damas escucho ^^B 


^■Houo. 


Nada osdigo, pues que callo; 




vagando por la ciudad, ^^B 


^B 


yo os prometo que no hallo 




y no habéis de querer vos ^^H 


^H 


cosa, señura casada^ 




que días que son de Dios _^^^ñ 


^H^ 


que deciros de momento. 
Creólo, que amor desnudo 




se den á la vanidad. ^^^^M 


^■DOROT. 


DoROT. 


Prometo cumplirlo ansí. ^^^^B 


^H 


á los principios es mudo; 


Homo. 


Habéis de ser imosncra 1 


^^^ 


el propio efeto en mí siento, 




de modo que, aunque no hubiera ^J 


^^^^L 


que estoy muy enamorada. 




más de un pan que darme á mi, ^^| 


^^^^P 


señor y duiño de vos. 




ó para comer los dos, ^^H 


' Homo. 


Más vale estarlo de Dios. 




si llega un necesitado, j^^^^M 




que yo no os sirvo de nada. 




con respeto y con agrado ^^^^H 
se le deis en él á Dios; ^^^^| 


DOROT. 


Amaros para marido 






no es con intento liviano. 




veréis cómo se acrecienta ^^^^| 


^HOMO. 


jPlegue á Diost 




después. ^^^fl 


^B>0ROT. 


Dadme la mano. 


DORÜT. 


Todo eso es muy justo, ^^B 


^^OMO. 


iJeSÚs! ¿yo mano? (Retírala.) 




v más daros á vos gusto. ^^B 


DOROT. 


Dncogidú 


Homo. 


Pues asentada esta cuenta, ^^B 




sois, dalda acá... 




ya me parecéis hermosa; ^^B 


Homo. 


No hay que hablar; 




ya mi aspereza cesó; ^^B 


^_^ 


6 estas son vistas ó nó. 




ya os tengo en el alma yo; ^^B 
ya os intitulo mi esposa; ^^B 


^H>OR'OT. 


Sólo á veros vine yo. 




^W^o. 


Ver, pues, pero no tocar. 




ya os beso esta blanca mano. ^^B 


^HlÉDT. 


.Mal debode pareccros. 


DüROT. 


Óigaos yo regalos tales, ^^B 


^^^^■D» 


No me parecéis muy bien, 




y en los afectos iguales ^^B 


^^HB 


mientras belleza no os den 




os halle yo tan humano, ^^H 


^^^H 


los adornos verdaderos 




que no envidiaré coronas. ^^B 


^^^H 


que la virtud califican. 


Homo. 


La mitad del alma mía ^^B 


^^^^B 


Yo, en fin, he de obedecer 




os llamad desde este dia. ^^fl 


^^^H 


¿ mi padre; si mi inuier 


DoROT. 


lOh, amor, que almas eslabonas, 1 


^^^H 


habéis de ser, cual publica 




dos en una unidas tienes! M 


^^^H 


deseos que os agradezco, 




Prima, Roberto, ¿qué hacéis ^^fl 


^^^V 


asentemos Condiciones. 




que mi bren no encarecéis ^^B 


^^MftOT, 


Cuanto más secas razones {Aparit.) 




v me dais mil parabienes? ^^B 


^B 


me dice, más le apetezco. 


Sabina. 


Los que gozas duren tanto, ^^M 
que jamas los desbarate ^^fl 


^B 


Dios debe de ser servido 




^H^ 


que este hombre mi dueño sea. 




el pesar. ^^B 


^HOMO. 


Vos, señor» Doróte.'», 


ROBERT. 


Siglos dilate, ^^M 


^B 


habéis de mudar vestido 




hija, amor, yugo tan santo. ^^B 


^B 


que con más honestidad 


Pendón. 


Lleguen á ver vucsasledcs ^^B 


^H • 


se proporcione á mi estado. 




choznos de choznos, que nietos 1 


^B 


Soy un sastre; no me han dado 




vengan á ser de biznietos ^^B 


^B 


mis padres más calidad; 




de rebiznieíos. ^^B 


^B 


¿qué queréis que el vulgo diga 


Esperan 


Ya excedes ^^B 


^B 


cuando os viera entronizada. 




en conformidades presas ^^M 


^B 


sastre yo, vos adornada. 




las almas años prolijos,* ^^B 


L 


de andar en coches amiga. 


^ 


vean Papas á sus hijos ^^B 



1 




^^^^^^^^^^^ Y 


SASTRE 


^^^^1 


H 




y á sus hijas abadesas. 


Pendón. 


Vencedor ^^^^| 


v^ 


PfiNDÓN. 


Amén. 




de los dos, acaba agora * ^^M 


■ 


ROBEBT. 


Volvamos á casa, 
donde con tálamo igual 
amor os jume. 




de llevarse el gallinero. ^H 
El entró aquí aventurero. 
y ella, que es mantenedora. 


1 


1 


No hay mal 
que ponga á mis dichas lasa. 
¡Veniurosa yo, que gozo 
belleza y virtud! 




)ues que le ha de susieniar, 

a sortija ó el anillo 
de esposa le dio, el decilio 
yo os daré que sospechar; 


w 


Homo. 


Mi r>ios, 
sed nuestro himeneo vos. 




pero no hablando peinado, 
digo, á fe de buen Pendón, 


H 


Pfndón. 


¿Oyes, moza? 




que es la dama, en conclusión, ' 


H 


Esperan 


No oigo, mozo. 




del sastre su desposado. 


^B 


Pendón. 


^'Quieres que mairiinoñemos? 




porque entrándole á tomar 


H • 


Esperan 


. .jPues no? 




la medida de un vestido 


^^ 


Pendón. 


Pues loca. 




se le vistió de marido. 


B 


Esperan. 


Pues tome. (Oalt.) 




y fuera os mandan echar 


^^ 


Pendón. 


¡Ayl 




de esta pretensión, por señas, 


H 


Esperan 


Sí hay. 




que esposos desie jardín 


^1 


Pendón. 


Dcsnarigome. 




se van ruin con ruin 


H 




^Pero <|uerrásme? 


* 


que asi se casan en Dueñas. 


V 


Esperan 


Veremos. 
(VansúfSino «» Peodóo.) 


Grlmal. 


Si no supiera que el vino 
te hace hablar desaliñado... 


1 


_^ Pendón. 


¿Veremos? ¿Por el plural? 
Ansí hablan las Paulinas. 

ESCENA V 
Safen Lstio y Gt«:MALtio.— Dicho. 


Pendón. 

Lelio. 
Pendón. 


Yo so^' un pendón honrado, 
y ei vino esta vez no vino. 
,iCon un sastre? 

¡Vive Diosl Má 
que estaba por él perdida; ^H 
que él le tomo la medida ^H 
y amor agora á los dos; ^H 
y que no se le da un higo ^H 


^1. 


Lelio. 


Verás cuánto desalinas; 




por vuesastedes. ^H 


H| 


k 


pues los dos al tribuna! 


Grim\l. 


Si hará, " 


^H 


■ 


citados de Dorotea. 




que es mujer y escogerá 


^^P 




ha de quedar concluido 




lo peor. 


^p 


* 


nuestro pleito. 


Pendón. 


También lo digo. 


■ 


GniMAi.. 


Yo he venido 
seguro de que en mi empica 


Lelio. 


¿Con un sastre, y mi nobleza 
desprecia? 


^H' 




su gusto y que te aborrece. 


Grimal. 


¡Ah, mujerl... 


^^. 


Lelio. 


La soberbia es presumida. 


PtNDÓN. 


En fin. 


^V 


• 


pero en ti desvanecida. 




Sancho para su rocín. 


H 


Pendón. 


Vuestro amor se está en sus trece 




tal simple, para tal necia. 


^^ 




y aunque en sus catorce esté, 


ÜRIMAL. 


jCon un oficial tan bajo? ^j 
Eso no lo sufriré, ^H 


^H 


^ 


la dama escogió otro gallo. 


Pendón. 


^H 


^^^^ 


el que á esta quinta á caballo 




que ser sastre profesé ^H 
desde hoy cosiendo á destajo; ' 


^H 


^^^K 


vino, volveráse á pie; 




^H 


^^^1 


porque ya el niño con alas 




y aunque de moneda fallo. 


^H 


^^^H 


que se pintaba desnudo, 




contra necios que le infaman. 


^H 


^^^B 


si holgazán hasta aquí pudo 




y oficio bTJo le llaman 


^H 


^^^^m 


pasar en carnes sin galas. 




se suele coser en alto; 


^H 


^^^H 


como ya es boca de invierno, 




y tanto lustre te dan 


^H 


^^H[ 


hasta que vuelve el Abril, 




los libros (citarlos quiero), 


^1 


^^H 


aprende oficio sastriL 




que Dios fué el sastre primero 


^H 


^^^K 


y entre sus ribetes tierno 




que vistió á Eva y á .Adán, 


^H 


^^^H 


ropas busca que autorice 




Dios se llama Alfa y Omega, 


^H 


^^^H 


su desnudez, y ha querido 




y el sastre es, por más quilate, 
en Portugal, Álfayate. 


^1 


^^H 


mientras hilvana el marido 




^p 


^^^^ 


que la mujer ojalicc. 




con que el Alfa se le pega. 


V^ 


Lelio. 


¿Qué dices, loco? 




Y siendo Dios uno y trino, 


^^ 


_^ PtNDÓN. 


Perdono 




que este oficio comenzó, < 
el nombre de tres le dio 


^H 


H 


el titulo que me dan, 




^1 


L^ 


que presto le adquirirán. 




cuando al sastre á nombrar vino; 


^1 


^^ 


¿Conocen á un Homo Bono 




aunque corrupto después. 


^H 




vecino aquí y morador? 




5ues por ser tan singular, 
os sastres quiso llamar 


^^ 


Gdimal. 


Creo que le ol nombrar. 




1 


Lrlio. 

L 


Un sastre es que ha de morar 
cerca de aquí. 




no sastres, sino san tres; 
porque el Santo tres y uro 



ACTO SEGUNDO 



cortó á nuestros padres fieles 

vestidos de aquellas pieles 

cuando quebranto el ayuno. 

La soberbia y interés 

que nos inclinó á pecar; 

V ansí chitón y estimar 

los sastres, que son San Tres. (Vate.) 

ESCENA VI 



Lelio. 
Gpjmal. 



Ltuo. 



jatMAL. 



LiLto y GnikLAtho. 

.«lio. Si esto es verdad, ¡vive Dios 

que he de cxecutar castigos! 
jMMAi.. Sido habenrjos enemigos: 

conformémonos los dos 

para trazar la venganza. 

^Con un sastre? ¿hay tal afrenta? 

\o no es mucho que la sienta, 

viniendo con esperanza 

de verla gobernadora 

de Milán y de Pavía. 

Yo en heredando entendía 

hacerla presto señora 
. de un más que mediano estado. 
Burlóse de nuestro amor; 

que, en fin, el lobo peor 

se come el mejor bocado. 
<■ Dónde vive esc Homo liono? 
. Aquí cerca, mas la casa 
de la ingrata con quien casa. 
por ser de mayor abono 
y más rica, servirá 
del civil tálamo agora. 
Pues si ese tálamo adora, 
túmulo suyo será; 
seguidme, amigo Griinaldo. 
. Jl»ues qué pretendes hacer? 
Vengarme de una mujer 
tan poco cuerda. 

Pensaldo 
primero. 

Pensado está. 

jQuién tal elección crevera? 

Quien en ellas considera 

que naturaleza está 

corrupta. 
üw«*t D. Eso no lo ignoro. 

cjue escogió (en historias hallo) 

Semiramis á un caballo, 

Paisfae lasciva á un toro. 
^íLio. Seguidme, que de ese aviso 

casi estoy por decir yo, 

que peor que esas escogió 

la mujer que á un sastre quiso. 

(Vantt.) 

ESCENA VM 
^*ttntt santo Hono Bono > un PotinB muy roto. 

^»8. Vime, señor, en estado 
feliz y rico, otro tiempo, 
las desdichas ¿qué no mudan? 
El mundo es mar lisonjero, 
convida con las bonanzas, 
embárcase el pasajero, 
truécase en tormentas todo; 



Lruo. 

.Grimald 

Ulk). 

GUIMALU. 

L-íuo. 
Lsüo. 



porque donde reinan vientos 
¿quién hay que firhieza aguarde? 
Amores, hesias y juegos, 
triunvirato de los vicios, 
mi sustancia consumieron 
cuando rico tuve amigos; 
cántanle al sol en naciendo • 
porque le ven caudaloso 
de rayos de oro; mas luego 
que le ven pobre de luz 
huyen avt;s; que en invierno 
no perecen las hormigas 
que al trigo el agosto fueron. 
Solo, señor, me dejaron; 
ya ni me conocen deudos, 
ni estiman acompañarme, 
sino llantos y escarmientos: 
doleos de mi desnudez. 
Homo. La compasión que yo os tengo 
es tal, que no necesita, 
mi pobre, de esos ejemplos. 
¿Vos desnudo y yo vestido? 
no lo permitan los cielos. 
-Novio soy, no vio mi padre 
mis peligros, que está ciego; 
en el mar que os llevo á pique 
echa á fondo el mucho peso 
á quien de hacienda se carga; 
si agora la Cruz me han puesto 
del matrimonio, que es plomo, 
anegaráme en su centro 
no aligerando su carga; 
entre los dos ia llevemos 
yo la Cruz, y vos la ropa. 

íDesnUdant.) 
Tomad, vestios, que allá dentro, 
en mis fiestas ocupados, 
no me verán socorreros. 
Desnudo en la Cruz estuvo 
mi Dios, humanado verbo, 
cuando en tálamos de sangre 
"¡e desposó amante tierno 
con la Iglesia; esposo soy, 
Cruz me ponen, y asi quiero 
en mi Cruz estar desnudo, 
por imitarle hasta en esto. 
Tomad, tomad y partios; 
no salga quien pueda vernos 
y piratas os despojen. 

(Tr titean vesttdot.) 

Pobre. ¡Oh, asombro del siglo nuestro! 
|Oh, sastre que viste á Dios 
en sus pobresl Los pies beso 
que estrellas han de pisar. 

Homo. Pobre, ¿qué hacéis? Idos luego, 
que siento gente. 

ESCENA VIII 

Suena la muiica, y tale el Pobre arriba vejtido de la 
ropa del Santo, con resplandores, y aparece un 

CRItTO. 

Cristo. Homo Bono 

por escarnio me pusieron 
púrpura cual rey de burlas, 
ios mgratos de mi pueblo; 



^^^L^l6 ^^^^^^^^r Y SASTRE 


^^^^H 


^^^^^H tú de veras me has vestido. 




desposado es recoleto. ^H^B 


^^^^^H deudor soy, pagarle quiero 




Surge et ambula, que están 


^^^^^H la ropa que me has cortado 




nuestros convivos diciendo 


^^^^^H talle de mis deseos; 




á las tripas, «dilátate» 


^^^^^^B bien sabes tomar medidas, 




y al gigote respondiendo, 


^^^^^^^^H pues justamente me veo 




«que me enfrío, que tirito» 


j^^^^^^m vestido y galán por ti, 




y dos patos reverendos 


^^^^^|r y asi desde hoy más te ten^o 




cantan al son de los frascos 


^^^^^F por mi sastre, las hechuras 




este estíibiilo: «comednos» 


^^^^HL te pagare, repartiendo 




Pero ¿cómo estás desnudo? 


^^^^^H contigo de mis trabajos 


Homo. 


Porque el matrimonio es fuego; 


^^^^^V moneda, que estima el cielo. 




y en tales caniculares 


^^^^^^r A percibetc á sufrirlos, 




se desnuda quien es cuerdo. 


^^^^^H que por el camino mesmo 


Pendón. 


¿No asamos y ya pringamos? 


^^^^^H que yo, cobrarás en gozos 




eso es sudar por invierno. 


^^^^^H las usuras deste censo. iUtsapartcej 




Aún no has locado á la novia; 
¿dónde la ropilla has puesto? 
jQué es del sombrero y la capa? 
Amigo, descuida desso. 


^^^B 


H0.M0. 


^^^^^^^^^^^^^B Hrnio Rn^n 


Pendón. 


¿Pues tienes de entrar ansi? 


^^^^^^^^^^^^^^^^■, IIUHU UU^va 


Homo. 


No, sácame de allá dentro 


^^^^^K Mi Dios, mi señor, mi bien. 




un vestido más liviano. 


^^^^^^fe l7>r rodillas.) 


Pendón. 


Vov, pues, por él. 


^^^^^H mi Rey, mi Pastor, Cordero, 


Homo. 


Con secreto, 


^^^^^B mi rico pobre. 




sin que le sienta ninguno. 


^^^^^^H volved, ^por qué os vais tan presto^ 


Pendón. 


Harelo ansí: mas ¿qué es esto? 


^^^^^H ¡Qué bien pagáis los vestidos 




(Voce* y alboroto de dentro como qnti 


^^^^^B que os hace ei humilde celo 




gueman.) 


^^^^^Kf de quien tira vuestros gajesl 


Uno. 


¡Agua, que se está abrasando 


^^^^^r Si os vistió del sayal nuestro 




nuestra casa! 


^^^^^p vuestra madre, dadivoso 


Todos. 


¡Fuego, fuego! 


^^^^Bi pagáis el vestido nuevo 


Uno. 


Tomado nos han el paso 


^^^^H^ con hacerla (emperatriz 


• 


las llamas. 


^^^^^f de los Querubes supremos; 


ÜTRO. 


¡Socono, cielos! 


^^^^^Pl ^i en accidentes de paz 


Pfnoón. 


¿Socorro? que nos socorran 


^^^^^b os disfrazáis encubierto. 




socarrones elementos: 


^^^^^^L pagáis la amorosa hechura 




¿qué habernos de hacer, señor? 


^^^^^H dándoos, mi Dios, á ves mesmo: 




,jH«y pozo, hay noria en el hueru 


^^^^^H si yo un pobre vuestrtj visto 


H^jMOB. 


Va, mi Dios, vuestros trabajos 


^^^^^V ' mé prometéis, cuando menos. 




comienzan, y yo comienzo 


^^^^^H coronas del oro puro 




con paciencia á recibirlos. 


^^^^^^B que se labra en vuestro reino. 




y con gusto á padecerlos. 


^^^^^^B Pues sois tan buen pagador. 


Tonos. 


¡Agua! 


^^^^^V yo, gran señor, os prometo 


Pendón. 


Mejor fuera vino. 


^^^^^B que he de vestir al fiado 


Uno. 


¡Agua! 


^^^^^H cuantos pobres sin remedio 


Pendón 


Aquel es tabernero: 


^^^^^H libraren, en mí limosnas: 




.maldiga Dios quien lal pide! (V« 


^^^^^^1 y si son trabajos premios. 






^^^^^^P que ya calificasteis, 






^^^^^B vengan millares, que en ellos 






^^^^^^1 funda'C V o mis partidas; 




ESCENA XI 


^^^^^^B pues SI hipotecáis los cielos 
^^^^^H que á ciento por uno pagan, 




' 


Suledtacabtllada r>oi«oTEA. Lutgo P»WDdn ^ 


^^^^Hr rico soy. que allá no hay pleitos. 




y KSPKRANZA. — DrCBO. 


^^^^V (Quédate dt rodiltaa *l*»a4o.) 








DOROT. 


Esposo, el nombre de Buenr^ 
que tienes, si se conforma 


^^B 




con tus obras verdadero 
me defienda, que me abraso. 


^^^^H Salt PcMDÓH.— DicNO. í.mgoVoc.Ks. 




me socorra que me quemo. 


^^^ Pendón. ^Dónde estará nuestro novio, 
^J^ que sin saber que se ha hecho 


Homo. 


Piadoso Dios, no permita 




vuestro amor clemente y tierno. 


^^^L le esperan los convidados 




que mi esposa sea manjar 


^^^^L la mesa y la cena en medio? 




lastimoso deste incendio. 


^^^^^^ Oigan aqui la postura, 
^^^^^^H novio y hincado en el suelo. 




Imite yo á Job agora. 




padezca mi hacienda y cuerpo. 


^^^^^^m sin ser clavo, los hnojos. 




no el alma, la vida no'. 



ACTO TERCERO 



»7 



sacarla en los brazos quíeru 
en vuestro favor liado. 

'l.lébala ei\ bra^ot. Sale l'cntJún con un 
cántaro.) 

jSan Antón, San Telmo, 
San Cristóbal en los rayos. 
Santa Bárbara en los truenos. 
íe rogamox audi noxl 

(Sait Kipcran^i con niro cáutaru; en- 
cuéntrast cun l'eadóo, ifuiébriínliisy caen. ) 

ÍSfEflAN. jAy! 
*EMDüN. Esperanza ^quc lias hecho? 

ispeKAN. Cascos y no de membrillos. 
SNb¿K. lün los míos, á lo menos, 

locaste casco ¿& do vas? 
ist^ítxs. .¿Qué sé yo? 
*ENuÚN. * Seguirte quiero. 

ESPERAN. No es este tiempo de burlas, 

que me abraso. 

Pie de puerco 

seré pues que me chamuscan. 

En la tinaja niv meto 

del agua. 

f'Ues no te siRO 

que me volveré cangrejo. (yast.) 



ESCENA XII 

taien Lki.iu y Grivaluu ylutgn HuMeBoHo, y asidnn 
DonoTitA, Sahína, KsrBHAK/A, Huftfcii-lu, Valickio y 

.ELto. Abrásense, pues me abrasan 

en la Troya de mis celos. 
idMo. No i'.-man, mis pasos sigan. 
ImMAi.. Dividiéndose va el fuc^o 

por donde iiomo Bono pasa. 

gue es santo, y tiene respeto, 
lesmayada va mi esposa, 
«liviad sus desconsuelos 
en tal trabajo. Dios mió. 
k. Mientras le toco no temo 

las llamas que huyen de mi. 
iT. Contigo seguro vengo, 

caro ¿Deas desie Anquises. 
»jf. Eslabonóme siguiendo 

estos cofrades de luz. 
AN. Yo tras ti, Pendón, no lemo. 
*ENDÓN. ¿Tu tras mí? 
Í5PEHAN ¿Pues no lo ves? 

*»NDÓN. iQué mala contera llevo! 
ioMo. Ea, mi Dios, abrasada 

la hacienda, mejor podremos 
serviros, que siempre han sido 
los bienes impedimentos 
de la virtud. Padre mió, 
en vuestra casa el remedio 
destd desgracia tengamos. 
''wttRT. Vamos hijo, pues tan presto 
cuando rico te juzgaba 
empobreciste, que necio 
es quien de crandelas fía 
y no en virtud. 
>ÓN. ' Parecemos 

sin cascaras y en camisa, 
jKsperancilla, dirclo? 

tRAíf. Di lo. 
COMEDIAS DE TIRSO DE MOLINA. — TOMO M 



Pbnuón. 



Homo. 

DoKOT 



P m o n c s monuadoT 
wt c«^a del pastelero. 



ACTO TERCERO 



ESCENA PRIMERA 

Salen DoRQTKA, tn hábito hontsto y Homo Bono 
tambitn. 

DoKOT. ¿Qué perdiciones son éstas, 

Momo Bono, ó hombre malo, 
que tanto pesar me cuestas? 
¿es éste el gusto y regalo 
que en nuestras bodas funestas 
me prometiste? ¿Estas son 
las ofertas que me hacías? 
¿Las muestras de tu afición? 
¿El fingir que me tenias 
impresa en el corazón? 
..•Pues en qué he desdicho deso? 
En que después de abrasada 
mi hacienda, mi casa, el grueso 
caudal que me hizo envidiada, 
quizá por mi poco seso; 
cautiva, si antes señora, 
en la casa de tu padre 
donde la miseria mora, 
donde la pobreza es madre, 

Suc siempre la hartura ignora, 
espués que solo quedaste, 
y tu padre se murió 
su corta hacienda heredaste, 
y mi dicha se trocó 
en penas, desperdiciaste 
pródigo, la humilde herencia 
con que pudieras pasar, 
¿basiarame la paciencia 
a verte á mendigos dar 
cuanto tienes? ¿No es conciencia 
que á tu mujer empobrezcas 
porque á torpes pordioseros 
cada instante favorezcas? 
Socorran los caballeros, 
que no es bien que tú perezcas 
porque oíros coman. (Llora.) 

Hermana, 
no llores, mi bien, señora; 
quien ciento por uno gana, 
quien en su patria atesora 
¿no es cuerdo? ¿No es cosa llana 
que el pobre que se destierra 
á las Indias, desde allá 
despacha el oro á su tierra, 
donde después no hallará 
trabajos que le hagan guerra? 
Si aquí somos pasajeros 
y en unas Indias estamos 
donde, en fin, como extranjeros 
buenas obras empleamos, 
que valen más que dineros; 
y hipotecando fianzas, 
Dios que esta finca asegura, 
en sus partidas le alcanzas, 
¿no es bueno el prestarle á usura? 



IlüMt 





^^^^^^^B SANTO Y 


SASTRE ^^^^^^^^^^^^^^^1 




Los pobres son las libranzas; 


<.iái instante frutos Ceres. ^H 




Oíos mismo las rubricó, 


¿No es justa la pena mia, ^^H 




¿no cobran los que los aman? 


M lo que en un año adquieres ^^| 




¿Dios por ellos no salió? 


dus á pobres en un día? ^^^^H 




letras de cambio su llaman, 


Ven acá, desperdiciado: ^^^^| 




roUs si, falídas nu. 


siendo tú un pobre olicial, ^^^^B 
que en la aguja ha vinculado ^^H 




¿Pues qué penas te hacen guerra? 




y dime, ¿qué pcrcf-rino 


el limitado caudal ^H 




no admiic, sino es que yerra. 


que me redujo á este csmdo, ^^H 




el hambre y sed del camino 


¿por qué las más de las horas IH 




por vivir rico en su tierra? 


has de gastar en visitas 


H DOROT. 


En valde gastando estás 


de en ferinos que no mcjorüS? 
¿Por qué al sueño el tiempo quitas 




ejemplos, que es barbarismo. 




nuestra ley dice: «amatas 


y siempre rezando lloras? 




de la suene que á ti mismo 


¥.\ cielo es todo alegría; 




á lu prójimo, no más.» 


su tiempo tiene el llorar, j 




Si como á ti mismo amaras 


como la noche y el día, ^^^Hf 




pobres, tú los .socorrieras 


y la devoción lugar ^^^^H 




con límite, y no gastaras. 


en ella, si en Dios la fía; ^^^H 




loco, con estas quimeras 


¿tengo yo de estar al lado ^B 




tanto, que hambriento quedaras. 


de un hombre que cternainenle 




¿No eres tú primero que ellos? 


suspirando y congojado 




Pues ¿por qué por ti no miras? 


me consuma? 


H Nomo. 


Razones por los cabellos 


Homo, ¡Qué imprudente, 




traes que disparan mentiras 


Dorotea, has imiíado 




y engaños, cieca con ellos. 
Yo tengo, mi Dorotea, 


á la mujer de aquel sanio, 


^^^^^B 


prodigio de la paciencia! 
¡Tij, reprendiendo mi llanto. 




oficio, gracias á Dios, 


^^H- 


que nuestro socorro sea. 


y etls la justa obediencia 




y psra vivir los dos. 


que le ntcdró nombre Linio! 




tu labor y mi tarea 


«Bendice á Dios, le decía. 




nos sobra, l'na posesión 


y muérete»; y tú también 




de mi herencia he reservado. 


reprendes la pena mía. 


^^^H , 


cuyos frutos en sazón 


porque tus hijos no ven 




le sacarán de cuidado 


cuan mal dice el alegría 




y á mS de tu indignación; 


con las culpas, que son jueces 
que siempre el cuerdo tembló. 




en ella el cíelo dilata 




por la tierra su tesoro. 


¿Bisa, pecando, me ofreces? 




siempre á la limosna grata, 


nadie á Dios riycndo vio, 




con trigos de granos de oro 


mas si llorar muchas veces. ^m 




y ovejas que peinan piala; 


DoHOT. Ka, llora hasta que estés ^H 




allí (si en hacienda apoyas 


ciego; veremos de! modo ^H 




lu interés), de verdes parras 


que puedes ganar después ^H 




forma Baco claraboyas, 


de comer; gástalo todo ^^^H 




cuyas bflsligas bizarras 


en pobres; vive al revés; |^^^| 




cuelgan racimos pur joyas; 


no repares en los fines, ^^^H 




allí, pasado el Septiembre, 


que al fin la gloria se cania, ^H 




heredero del Agosto. 


puesto que no la imagines. ^H 
Prima con los monjes canta; W^^ 




cuando á usura el grano siembre. 




paga el campo en trigo y mosto 


con ellos vele á maitines: ^4 




censos q^uc goza el Diciembre; 


llama á sus puertas helado, " 1 




allí, en hn, esposa mía. 


y deja sola á tu esposa, I 




pechera Ceres cada año 


pues su amor te causa enfado; \ 




para ti regalos cria, 


porque á media noche es cosa 




sin que esterilice el daño 


santa que ronde un casado. 




frutos que el ciclo nos fía, 


Ven acá, llorón fingido: 




que, como soy su rentero, 


¿quién te mete á ti en mudar 


^^^H' 


no quiere que se destruya 


el orden con que ha vivido 
el mundo? ¿Manda cantar 




el diezmo que darle espero. 




porque como hacienda suya 


niailines Dios al marido? 




la guarda su jornalero. 


Si entre tanto que lú ausente 


■ DORÚT. 


No niego yo que pudieras 


dejas sin hombre tu casa, 




con tu oficio y la presente 
heredad pasar, si cueras, 


algiin ocioso que siente 




tu negligencia y se abrasa 




menos recio y más prudente. 


porque su amor no consiente 




limosna con lasa, y vieras 


violentase mi opinión. 




que hay mañana, y que no cría 


lus ventanas escalase 



^^^^^^^^^^^^^v 


•9^H 


y gozando la ocasión 


Homo. 


¿Qué es eso? J^^^^ 


con la mujer, le quitase 


PhNDÓN. 


Es cierta ayuda ^^^^| 


la honra v la devoción, 




que me enseñó Dorotea; ^^^| 


¿pudran después restauralia 




un pobre nos pide pan ^^^H 


los mailincs y la prima? 




y señora me ha mandad<j ^^^^H 


lo. ,;Paes no? 




que dé á lodo remendado '^^^^| 


!oT. " Calla, necio, calla; 




un «Dios le provea» galán. ^^^^H 


lu cas» y mujer estima 


H0.M0. 


¿Qué dices hombre perdido? ^^^^H 


ya que no sabes amalla 
que á no ser yo la que buy, 




¿á Dios de casa despides? ^^^H 
pan cotidiano le pides ^^^^| 


aprovechase ocasiones 




y cuando él mismo ha venido ^^^^| 


que, cuerda, de mano doy; 




por los réditos del censo ^^^^H 


y advierte que persua-jiDnes 




que cada instante nos fía, ^^^^H 


rne han perseguido habla hoy 




jIc echa tu descortesía ^^^H 
de casa? ¡Señor inmenso! ^^^^H 


de quien tú puedes saber; 




gastos y pasos acorta, 




¿hoy que venís vos á honralla? ^H 


porque |4anes de comer 




¿hoy que sois mi huésped vos? ^^^^H 
Que' no es el que vino )ios ^^^H 


y mira bien lo que importa 


Pendón. 


tu honor y el de tu mujer. (Vast.) 




sino un iraga sopas. ^^^H 




Hü.MO. 


^^M 
^^^H 


^^ ESCENA II 


PünimJn. 


Barbero ^^^^| 
sastre sf, que hurtar desea; ^^^^| 


ilujiu Bono, und Voz y Hkhoún, 




al pobre. Dios le provea, ^^^^| 
su mujer me lo enseñó; ^^^^H 


O. Celos, mi Dios, serán vanos 




falta el pan para nosotros; ^^^H 


si vus mi casa guardáis. 




no está el tiempo para gracias; ^^^H 


en ella por mi quedáis 




los pobres y las desgracias ^^^H 


contra peligros humanos. 




se llaman unos á otros, l^^^l 


Mas ¡ay pensamientds vanos! 




aun no lo sufren los perros ^^^H 


^quién no recela su honor 




y «un Dios le provea* es trato ^^^B 


si la virtud y el valor 




al uso bueno y barato; g^^^H 


tal vez desvelarse supo 




como ensalada de berros. ^^^H 


y en Joseph con tiempo cupo 


Homo. 


Anda, necio; llámala. j^^^H 


seguridad y temor? 


Pkndón. 


¿Que le llame? Si él se fuera i^^^H 


El santo y se desvelaba 




aun vaya, á la puerta espera j^^^H 


desmintiendo lo que vía; 




que pan y caldo le dé; ^^^H 


dejar su esposa queda. 




no le echarán dos virotes, ^^^^H 


puesto que no le culpaba; 




si por él no te descarnas; ^^^H 


yo vicioso, y que se alabe 




que hay pobres, liñas y sarnas ^^^^| 
de toda puerta, pegotes. ^^^H 


mi mujer de vanidades 




que pretenden mocedades. 
Dadme vuestro favor, cielos. 


Homo. 


Pues dale pan. ^^^H 


Pendón. 


Si le ^^^H 


que ya pasan de recelos 




¿Eres hombre tú que dejas ^^^H 


amenazas de verdades; 




ni aun para guisar lantejas ^^^H 


si de noche al templo voy, 




un migajón? ¿no tomamos ^^^H 


mi Dios, es porque sosiego; 




cuenta al arca y ^us rincones ^^^^| 


cuanto más á vos me llego, 




acabados de comer: ^^^^| 


tanto más cerca os estoy; 




pues por no hallar que roer ^^^H 


pero si así lugar doy 




aun no hay en casa ratones? ^^^H 


i que mi honor se destruya. 


Homo. 


PendóD, búscalo. ^^^H 


^quéhede hacer?,; no es bicnquc huya 


Pendón. 


¿Qué dices, ^^^H 


el riego que honras abrasa? 




si los pobres que vinieron ^^^H 


{De íícntro.) No temas, ve tú á mi casa, 




cuanto quedó se comieron ^^^H 


que yo guardaré la tuya. 




con más hambre que aprendices? ^^^H 
Anda y ten en Dios mas fe: ^H 


lo. Pues si vos veláis por mf 


Homo. 


¿qué peligro me acobarda? 




abre el arca y la hallarás ^^^H 


«Si Dios la ciudad no guarda. 




I^^^H 


defenderla es frenesí» 


Pe.ndón. 


¿En eso das? ^^^^| 


díjolo David ansí, 




No ha un hora que la deje ^^^^| 


y lo mismo decfs vos. 




más despejada y barrida j^^^H 


afirmándolo loh dos 




que la barba de un capón. ^^^H 
Anda y míralo. Pendón, ^^^H 


sin peligros que temer. 


Homo. 


segura está la mujer 




que Dios nos dará comida. «^^^H 


cuya casa guarda Dios. 


Pkndón. 


Si acá fuéramos judíos ^^^H 


'«DON. Hermano, Dios le provea. 




pudiera llover maná; ^^^H 


6 le ayude, si estornuda. 




más murióse Moisen ya. ^^^H 



^^^ao^ 


^^^^saÑt^^astr^^^^^^^^^^^^^^^^J 


1 Homo. 


Ve y no di};as desvarios. 


esa vez se iransfinura ^^^H 


1 Pbnüón. 


Voy, mas no quedó migaja. (Van.) 


nuestro bien en el favor, ^H 
{-urque .i'^i quede notoria ^H 
>u fe V venza á nueslru engaño,^H 




ESCENA III 


que fué dar muestras del paño ^| 
con que nos viste en la gloria. ^H 




Homo Boko. 


Lo mismo hace hoy su caudal. ^H 
pues porque seyura csics ^M 




Señor, que piadoso creces 


dc lo que á sus pobres des, ^H 




cinco panes y dos peces, 


esto no es más que señal ^| 




y haciendo á Asucro ventaja 


que allá nos |>uarda en el cielo ^H 




á cinco mil das convite, 


lo que Pablo, aunque lo vio, ^H 




que fuerzas y aliento cobran. 


á decir no se atrevió. ^| 




V doce espuertas que sobran 


Aumenta dc hoy más el celo ^| 




hacen que más se acredile 


que debes á sus privados, ^H 




la fe, que introducir quieres 


pues sus tesoros inmensos ^H 




de tu poder soberano. 


obb^^a á infinitos censos ^H 




no está abreviada tu mano. 


dc caudales limitados. ^H 




Dios fuiste entonces, Dios eres. 


DoROT. No icngo que responderle, ^H 




no permitas que mi rasa 


esposo, sino es pedirte ^H 




hambriento al pobre despida; 


perdón, dichosa en servirte ^H 




á ti te diste en c.'mida. 


y cuerda en obedecerte. ^H 




que iu amor no tiene i.isa; 


¡Mil veces feliz mujer ^H 




dame, mi Diiis, que le dé 


que tal dueño goxsi y ama! ^H 




á 11 mismo, 


Homo. La, mi bien, los pobres llama. ^H 
pues Dios los da de comer; ^H 
repárteles sus despojos. ^H 




ESCUNA IV 


DüwoT. i Ay, pensamientos tiranos! "^H 
toda para dar soy manos ^H 


■ Salt l'ttxnyH Jando voces. Luffto I^ohutba— Dicho. 


si en guardar toda he sido ojos.^H 


^^PCNUÓN. 


¡[incantamcnlo, 
milagro, asombro, pórtenlo! 


^^1 




(Sale l>orolca.) 


ESCENA V ^^H 


P boROT. 


^De qué das voces? 


IJ DMO BoKO y PKNUdX. ^^^^1 


ft l'tNUÓN. 


¿De qucí* 






Acude al arca del pan 


Pendón. Agora que hay que comer ^^^B 




y hailará&la llena toda 


no nos dará la tarea ^H 




de roscas, pan de tu boda. 


malas noches; Dorotea, ^H 




de (orlas de mazapán, 


que trasnochaba á coser, ^H 




de rosquillas y de bollos, 


se podrá acostar tcmpr.-ino ^H 




de molletes de manlLca, 


y yo que por su ocasión ^M 




dejárnosla boquiseca 


soy tu aprendiz, y al l'e ikIóii ^M 




sin miKaias para pollos; 


añado tiras en vano, ^H 




mas tu marido que abo;;», 


me podre quejar dc ti, ^M 




por pobres que desembarca. 


que de hambriento cada día ^H 




de nuestra arca fue Patriarca, 


alforjas al viento hacía. ^^^H 




y ella es Arquisinafioga; 


HoMij. Palabra esta tarde di ^^^H 




arcadas de nuestra te 


de acabar para mañana ^^^H 




que el hambre libra dc arcadas, 


la ropa de una doncella, ^^M 




duquesa dc Arcas. 


que ha de casarse Ci^n ella, ^^M 


W DohijT. 


1 Ya, enfadas! 


y por ser honesta y llana, ^H 


^^ PfeNüÓN. 


Y es un arca de .Noc; 


que yo no coso locuras ^H 




¿de .Vgt«.> No dije bien 
de sí he, pues hay en ella 
tanta dc a rosca belta: 


de lelas y guarniciones. ^H 




yesca de las tentaciones ^H 




y lazos de la hermosura, ^H 




si piensas que miento ven. 


me huelgo que se concluya; ^H 




señor, venciste, acertaste. 


mientras que la acabu, pues, ^| 


K HOMU. 


La fe nunca supu errar; 


los jornaleros que ves ^M 




Dorotea, sin sembrar 


que en mi granja, también tttya^^H 




jamás la cosecha hallaste. 


pues mis herederos son ^H 




Dar al pobre es dar al rico. 


los pnbres, esperarán ^H 




porque paga Dios por él; 


su merienda, lleva pan, ^H 
vino y cecina. Pendón, ^^ 




quien con ellos es cruel 




lo es consigo, aquí le aplico 


y diles que vas por mi, 




ejemplos de lu favor 


que aunque ayer fui á visitarlos ^^ 




y premios de nuestra usura; 


hoy tengo que hacer aquí. ^M 



■ 


^^^^H^^^^^ ACTO TKHCEUfí ^^^^"^^B 


HBmP 


^^^m^ cocina ^adonde 1 


Una voz. (CdnM.) *En vos enclava los ojos ^H 


^^ 


lo hHbetnos de lullar? Si cu c.isa 


traspasada del cuchillú, ^^| 


H 


como por portazgo p«sa 


que predijo Simeón ^^| 


H 


cuant.*) comida se esconde 


tu corazón alligido. ^^M 


B 


en lu despensa y cocina. 


Dccilda, que pues os ronipcn ^^H 


MuMO. 


En el arca la hallarás. 


las ropas que el par»ninlu ^^H 


^nMoóN. 


Hn ci arca hay pan no más. 


vino á pCxiir que os vist ícsc ^^^^H 


|L 


que el cielo nu hace cecina. 


cuando con el Ave vino, ^^^^H 


Homo. 


iji csu V más de mi Dios fias, 
no dudes, ve. 


que os vista agora del sol ^^^^H 


H^ 


que la sirve de vestido, ^^^^H 


^Vrviiñv . 


Yo no lo dudo; 


aunque en tinieblas de llanto ^^^^H 


■ 


pero ni s>iy cabezudo 


mal su sol podrá vestiros. ^^^^H 


^ 


ni pido á Dios gollerías, 


jA y, pobre rico, ^^^^H 
vestidme vos agora de vos mismol ^^m 


v^ 


corno tú. 


Homo. 


No seas cansado. 


lIoMon. A esotro lado tenéis ^H 


Hcnlm'»n. 


Voy, más con hsrto reccUi. 


mi Dios, vuestro Juan querido, ^^H 


H 


que si liny d.a cecifia el cielo 


que os llora agora despierto ^^| 


^^ 


lilflñniin dniii adobado. (Vii.ti- ) 

L 


y antes os gozó doriiiiJo, ^^H 
Desnudo os ve, y pues le rompe ^^^H 
el dolor de su marlirio ^^^^H 


^^^^^1 


f KSCENA VI 


las lelas del corazón. ^^^^| 


^^^^^ 


Mox» BoHo. Luegti ('ha Voz 


de tola podrá vestiros. ^^^^H 
Al pie de esa Cruz está ^^^^| 


^^^^Ip 




How>. 


Anuía y hilo hay aquí; 


la que por pies se ha valido, ^^^^H 


H 


Cosamos y contemplemos. 


y por darla vos los pies ^^^^B 


^1 


que aunque cnnlrarios oxirt-inos. 


hn dado de pie á sus vicios. ^^^^H 


H^ 


pues Vos habitáis en mí 


Haced que os vista, mi Dios, ^H 


^^^_ 


dueño de mi corazón. 


pues hechos los ojos Nilos ^H 


^^H 


no desdeñareis mi estilo, 


pretende su amor, que á nado ^H 


^^^B 


que entre la aguja y el hilo 


os libréis de esc peligro. ^H 


^^^1 


Cube también la oración. 


\\y, pobre rico, ^H 
vestíame vos agora de vos mismo! ^H 


^^^K 


í.isiénlase tn un banquillo y cuse una 


^V 


rupti.y iltntrí) i;iiii(ti una voz.j 


L'na voz. {C<i>i<<i.i «1^1 oro de sus cabellos ^H 


HIna vuz 


. «.í'-nlie los trajes profanos 


esmalta el rosicler lino ^^^H 


H 


quj en el mundo inventó el vicio, 


de vuestra preciosa sangre ^^^^H 


^^^ 


cantaba llorando un pobre 


para que valga inlinito; ^^^^H 


^^^L 


delante de un cruciJijo: 


decid, pues son de brocado, ^^B 


^^H 


Desnudo estáis por mis culpas. 


qucns teja ornamentos finos, ^^^M 


^^^H 


amoroso dueño mío, 


celebraréis Misa nueva, ^^^H 


^^H 


vos que los montes y valles 


Sumo Pontífice Pío; ^^^H 


^^^B 


vestís de hierbas y lirios; 


mas pues no halláis en el suelo "^^^^ 


^^^H 


pedid que os vista otra vez 


socorro, dulce amor mío, ^^M 


^^^B 


vuestra madre, pues los liil.is 


alzad al ciólo los ojos ^^^^M 


^^H 


de su llanto os tejer-'m 


y cubríraos de jacintos; ^^^^H 


^^^H 


la lela de sus suspiros: 


mas. ¡ay!, que los ha cerrado '^^^H 


^^H 


¡Ay, Dios de amor, desiiu io; 


el riguroso castigo ^^B 


^^^* 


¡Ay. pebre rico, 

vestidme vos agora de vosmismol» 


con que hacéis ejecución ^^^H 


^B 


Je mis deudas en vos mismo. I^^^H 


^BuMu. 


¡Oh, qué voz tan regalada; 


¡Ay, Dios de amor dcsnudol ^^^H 


■ 


y quó á propósito vino 


¡Ay, pobre rico, ^H 
vestidme vos agora de vos mismo! ^B 


H 


la música á mis deseos. 


^m 


la letra á mis ejercicios! 


(Baja muy despacio un Crista erucijica- 


^^^^ 


(Chsifnrio dict eslo.) 


do, grande, desde lo mas alto del vttliia- 


^^B 


Cantando trabaja el pobre. 


riii, y va subiendn Momo l'.ono at mismo 
lOmpds, sin reparar que sube, haaendit 


^^^^H 


siento el jornalero alivio 


labor hasta que á la mitad dt la pared se 


^^^H 


y dcsmieniecon el canto 


junta con él, y entonces se levanta y le 


^^^B 


las tarcas de su oficio; 


abraca.) 


^^H 


y vos. amoroso dueño, 


Homo. iQu¿ de contado pagáis 


^^^B 


regaláis, tierno y niclííluo. 


lo que negligente os sirvol 


^^^B 


con música mis sudores 


Pelicano de mi amor, 


^^H 


pagados y agradecidos; 


sol eclipsado divino. 


^^^H 


¡vos en Cruz y yo asomado! 


comiendo el hombre soberbio ^^^H 


^^^1 


¿vos muerto por mi y yo vivo?" 


fruta del Paraíso ^^^H 


^^^V 


¿yo sano y vos doloroso? 


y vas prendado en la ropa ^^^^H 


^^^B 


..vos desnudo y yo vestido? 


inocente y con castigo. ^^^^H 


^^^H 


i'A y. pobre rico, 


Vístase, amoroso amante, ^^^^B 


1 


vestidme vos agora de vos mismol 


el hombre torpe y lascivo ^^M 



22 



SANTO V SASTRE 



I 
I 



sedas, que el gusano teja. 

que >o dichoso me visto 

desta humilde desnudez, 

desios cardenales ricos, 

desia grana misieriosa 

desia púrpura de Tiro. 

Al sagrado destas llagas 

de mis esperanzas nido, 

de mis con^ofes consuelo. 

de mis lemofes asilo, 

huvo de vuestro rigor. 

á vuestra clemencia asido 

á estos clavos sacrosantos; 

mi Dios pcqu¿'. Iglesia pido. 

¡A y, Dios de amor desnudo! 

¡Ay, pobre rico! 

¡qu<S más ventura si de vos me vislol 

iKncúbrtnit los dot.) 



ESCE.NA Vil 

Lklio / GkikaI'Dü, como de nochr. 

Lelio. 

Esta es buena ocasión, que Dorotea 
estará sola en casa, si del modo 
que otras veces, su hipócrita se emplea 
en trasnochar, rezando. 

Gri.maluo. 

Kl tiempo todo 

Sasta devoto en Díus, y quien desea 
su mujer (que yo no me acomodo 
á pretensión tan bárbara) recelo 
que intenta loco combatir el cielo, 
hl en maitines, salmos á Dios canta, 
y Dios á socorrer su honor se obliga. 
Dios vive en esta casa porque es santa, 
y Dios si tal vez sufre, tal castiga; 
cuando él para alabarle se levanta, 
posáis vos, Lelio, nr,ientras le bendiga 
ejecutar el vicio que os abrasa 
y competir con Dios en esta casa.^ 

Lei.io. 
Por Dios, Grimaldo, que venis devoto. 
A Dios me remilis ,;nü veis que es larde? 
Alivio busco, porque llamas broto; 
no se teme ane^ar el que se arde; 
miedo debe engendrar vuestro alboroto; 
como Letrado sois, seréis cobarde; 
nunca es valiente la jurispericia; 
plumas, 00 espadas, juega la justicia: 
volveos, ürimaldo, á ver vuestros JJif^cUoi, 
que yo he de proseguir con mi osadía. 

GniMAl.DU. 

.No términos en vos tan descompuestos 
destemplarán mi noble cortesía; 
yo sé leyes de honor como de textos, 
reñir de noche y estudiar de día; 
y si amistad con vos no profesara, 
no la pluma, el acero os castigara. 
Cicjío estáis, no me doy por ofendido; 
competid con valientes, no con santos: 
Homo Hono por tal es conocido, 

gue vence no con armas, mas con llantos, 
ijos el alcaide de su casa ha sido; 



sus ángeles la guardan, contraíanlos 
¿osaréis ser vállenle? 

Leuo. 
No sabia 
que era elocuente ya la cobardía. 
¿Qué santo ó qué nonada? El vulgo necio 
le juzgará por tal, el ignórame: 
no yo, que la bajeza menosprecio 
que en traje de humildad es arrogante. 
A un bárbaro simplón, ¿no es caso recio, 
que el torpe vulgo estatuas le levante? 
¿qué milagros le apoyan y acreditan? 
¿qué muertos por su causa resucitan? 
Andad, Grimaldo: en viendo cabizbajo 
á un hombre, hablar por tiple, reprendiendo, 
luego es apósiul; luego halló el atajo 
del cíelo, su limpieza encareciendo. 
Es el ocio, cuando huye del trabajo, 
engaña bobos; no todo remiendo 
tiene la santidad por ejercicio; 
disfraces sabe hacer también el victo. 
ün sastre miserable, un pobre idiota 
que á titulo de humilde, su tijera 
hurta más que las otras, sin dar nota, 
porque juagan los necios lo de fuera, 
soberbio el corazón, cara devota, 
ya es utru San Alejo en la escalera 
y puede ser que a^^ora en bodegones 
irueque por embriagueces, oraciones. 

Gki.mai.do. 
¡Dios me libre de vos! ¡Jesús mil vecesl 
Lelio, no os digo nada, la malicia 
eclipsa las más puras sencilleces. 

Lelio. 
Y también es gitana la avaricia. 
¡Vive Dios, que de engaños y dobleces 
no he de creer la hipócrita noticia 
que le apoya en Cremona, que es un... 

Grimaldo. 

¡Paso! 
Lelio. 
¡Miren de quien las gentes hacen caso! 
¿Vos no advertís que con virtud fingida 
nos llevó á nuestra dama, y qué burlados, 
él jactancioso y ella arrepentida 
nos dejó sutilmente lastimados? 
Pues en venganza desto, si la vida 
les costase esta noche á mis cuidados, 
su espoi^a he de robarle y con violenta 
mano templar mi amor, vengar mi afrenta. 
(Ierr»d.i está su puerta, pero á coces 
la echaré por el suelo: ya ha caído. 

(/)d una cof ti la putrta, ábrtte. E»iá 
tn ella un angtl cin un« tipuda <tt fvtgo^ \ 
cae l.clio Jesmayado, huyt Orinialduy 
sale llúina Bono.) 

ESCENA VIH 

I'n AMam, QftiMAi-uojr IIomú Dono. 

Anuel. iUlasfcmo!¿quccsAlcaidenú conoces 

Dios desta casa? 
Gkimai.. ¡Ciclos, favor pido! 

{De*aptírect ti Ángel) 



■ 


^^^^^^^^ ^^St^ercer^^^^^^^^^^^^^^^í^^^^ 


^^^^H 


^^^0 


y vuelva la voz suave, ^^h 


1^^^ 


ESCENA IX 


porque con ella os alabe; J^H 
cantará después de mrdo ''^^^ 


H[ S«/« PstiDáN, Homo Boko, Lki ro>- lue/io Vsa Voz, 


del modo que Zacarías ^^M 


^L 




aouel Bencdictus tierno ^^H 
Himno d^la iglesia eterno ^H 


0*1-10» O. 


Al umbral de mi pucria ¿quién il« 


^K. 


[vozes? 


que entonan las jerarquías. ^^ 


B'PSNOÓN. 


Por Dios que los peones lo han bebido 


{Uincast Lclio de rodUlas y hace xertas 1 


^K 


como unos paladines. 


dt arrtpentirse.) J 


HHomo. 


En el suelo 


Ea, Señor, que parece 1 


■ . 


eslá sin vida un hombre, ¡sanio cielo! 


que humilde os pide perdón (OMiro.i^jJ 


HFrxoón. 


¿Seqor, eres lú? 


Una voz. Hable por lu intercesión, ^^H 


■Momo. 


¡A y, Pendón! 


pucsio que no lo merece. ^^H 


^■K 


A mis puertas desmayado 


Lei.10. Pon. Santo, en aquestos labios ^H 


^^^^p 


eslá un pobre, yo habré dado 


los pies, pues los has abierto; ^^| 




á su desgracia ocasión. 


cerrólos mi desacierto, ^^H 


PaNDÓN. 


¿Tú, por qué? 


ellos te hicieron agravios ^^| 


Homo. 


Porque vendría 


y ellos, desde hoy más, serán ^^H 




con hambre y necesidad; 


de tu virtud pregoneros; ^^| 




fallóle mi caridad,. 


murmuráronte groseros ^^H 




la culpa. Pendón, es mía; 


ya desde hoy le alabarán; ^^H 




levaniémosle los dos. (Ltpáuianie.) 


ofender torpe y lascivo ^^H 


Pexdón. 


¡Malos aiios, cómo pesa! 


lu honestidad pretendí, ^^| 




¿pues no huele á algalia? 


volvió el mismo Dios por ti, ^^| 


Homo. 


Pendón, agora cesa 


liadoso aunque vengativo; ^^^ 
^araiso fué tu casa, ^^| 




de locuras. ¡A y, mi Dios! 




¿No es esie Lelio? 


quise entrar en ella ciego, ^^H 


_^Pa>DÓN. 


En la irampu 


vibró un serafín de fuego . ^^| 


cayó esla vez la raposa; 


la espada que vista abrasa: ^^H 


golosmea r vuestra esposa 


yo propongo de imitar ^^| 




quería, miren si escampa. 


tus virtudes desde agora. ^^| 


Homo. 


No malicies. 


Homo. Mi Dios, quien firme os adora ^^| 


K Pendón. 


No malicio; 
mas calla, que ét lo dirá. 


no llene que recelar. ^^H 
Lelio, si el frágil sujeto ^^| 


Homo. 


Vivo parece que está. 


del hombre deja postrarse. ^H 


Pendón, 


¿Si viene á aprender oficio? 


tavor para levantarse ^^| 


HOMOB. 


¿Señor Lelio, á tales horas 


ofrece el cielo al discreto; ^^| 




vos por aquí? ¿qué queréis? 


que yerre nuestra ignorancia ^^| 


^ 


habladme, ¿no respondéis? 


no es mucho, en el más robusto, ^^| 


K 


{Hact teñas i}ue tstá muciu) 


siete veces cae el justo; ^^H 


^ 


¡Hty tal desgracia! 


pero la perseverancia ^^| 


|PI%in>ÓN. 


¿Pues lloras? 


en el vicio, esa condeno; ^^^ 


Homo. 


jQué ha de hacer mi compasión? 
Decidme á lo que venís... 


volved desde aquí por vos ^^| 




por la honra vuestra y de Dios; ^^^ 


Leuo. 


Aba, aba, ba. 


ponga la prudencia freno ^^| 


Pksdón. 


¿ítabas pedís? 


de la travesura loca ^H 




¿mejor no fuera un jamón? 
Sin duda que ha enmudecido. 


y hacedme á mi una merced. ^^ 


Homo. 


Leuro. Mandad, decid, disponed. 1 


Pknoón. 


¡Oh, si lo fueran también 


HiiMo. Lo que os pido es que en la boca ^j 




cuantas mujeres nos ven! 


que abrió del cielo la ayuda ^^| 


Homo. 


¿Qué es lo que os ha sucedido? 


viva seguro el secreto: ^^| 


Leuo. 


Aba, aba. 


deste milagroso efecto ^^H 


_ P«NI>ÓN. 


Que vjó un Abad; 


esté en mi alabanza muda, ^^| 


ft 


¿pues qué impona que le vea? 


si en la de Dios pregonera, ^^| 


H LCLIO. 


Aba, aba. 


que vuestro médico fué. ^^^ 


■ PE.HDÓN. 


Fuen deletrea; 


¿Prometéíslo? .^^| 




señor, ya sabe el B. A. Ba; 


Leliu. Callaré, ^H 




escribirá cuando viejo. 


sí bien la lengua quisiera ^^^| 


1 Homo. 


¿Lelio, no nos respondéis? 


en que bajó la paloma ^^| 


. 


¿qué ha sido ésto, qué tenéis? 


divina, para alabaros. ^^| 


L LiLIO. 


Aba, aba. 


HoMü. No, Lelio, que c-s afrentaros; ^H 


k Pb.ndú.v. 


Pide abadejo. 


mirad que paiabra os loma ^^| 


H Homo. 


Piadoso amante qu« abriste 


mi temor que mientras viva ^H 


^1 


i las lenguas los candados 


no contaréis lo que pasa ^^| 


^■^ 


de aquellos niños sagrados 


á nadie; volveos á casa. ^^| 


^^^^_ 


cuando el dulce hoaanuíi oisles, 


Ledo. Quien de alabaros me priva ^^| 


g 


vuestro amor rompa este nudo. 


que os sea ingrato me mandi; ^^| 



■ 


^^^^^^^^" Y ^^^^^^^^^^^^^^^B 




pero, en fin, sois sanio vos: 


fe tengo; volad, no importa, ^^H 




obedeccreos. 


que en la iglesia os hallaré. <Vafe.)V 


^1 FÍOMO. 


Adiós. (KMíLelioj 


Pfndón. Si todos los sastres fueran ■ 
como estos dcis, qué poquito ■ 
se añadiera el pendoncito. J 




ESCENA X 


y quó menos que mintieran. ^^fl 
Blasonen los zapateros ^^| 








Pksiiún V Homo Bomo 


de que nos ganan de mano ^^| 


^H Pendón. 


Vuelva y llevará oira tanda. 


San Crispin y Crisplniano, ^^H 
hermanos y compañeros. ^^H 




mas. señor, no medraremos 




si en curar mudos le metes 


lOuc prestó que son felices, ^^H 




mejor que en echar ribetes 
A nuestras puertas pondremos 
un cartel de letras grandes 


más lo es el olicio nuestrr>, ^^| 
donde Homo Bono es oiaeslrn ^^| 




y ángeles los aprendices! ^^^ 




donde diga: *Aquí ha venido 


^^1 




un cirujano que ha sido 


ESCENA XII ^1 




Protobarbcro de Flandes, 






que quita con cticacia 

á las lenguas los bragueros. 


5a/r Lklio, Grim^ldu, nonoTKA. Sahína ^^W 




y ESPF.RANZA. 1 


^^^^^Tl c ) M ' I . 


i Ins moros por dineros 
y á los cristianos de gracia.i* 
i)ios te la dé porque seas 


DofOT. Los pésames que basta aquí ^^| 
me dábades y trocáis ^^H 




discreto, Pendón. 


en plácemes que envidiáis ^^H 


H Pendón'. 


Si hará. 


por la dicha que adquirí ^^H 




Pero más se ganará 


en el esposo que tengo, ^^H 




en esto que eri tus tarcas. 


confieso al paso que estimo: ^^H 


^B Homo. 


Ya es de día y no he cumplido 


diómc el cielo por arrimo ^^| 
al Santo, que a gozar vengo. ^^^ 
¡Dichosa casa abrasada; ^^H 
dichosa hacienda perdida; ^^H 




con la obligación que tiene 
mi oiicio; ¿qu¿ haré si viene 
ja novia por su vestido 
y solo está comenzados 
Que dilate el desposorio 
en día de purgatorio 




dichosa, aunque pobre, vid.-) ^^| 


^H PF.NbÓN. 


en Homo Bono empleada! ^^| 




|Ay Lelio, ay Sabina, que es ^^H 




para ella y para el velado. 
Nías tus puertas se han abierto: 


mi dueño un siervo de Dios! ^^| 




Sauina. Lástima os tuve á los dos ^^H 




oye. 

¿Q\ié es esto, mi Dios? 


y envidia santa después. ^^H 


^^^noMu. 


Cosas cuentan prodigiosas ^^| 






de su ardiente caridad. ^^H 






GKI.MAL.. Pues todas serán verdad ^^| 






sí en ios otros fabulosas. ^^| 




ESCENA XI 


Sabina. Contadnos algunas dell.is, ^^f 


^H Bgtán asentadas en du» ban(iuill<ii,cuantto se aí>reH 


porque todas no podréis. ^H 


^H /<!( />»fr 


íúf, das AmiUi.Kü, cositndo una ropa; hin- 


DoROT. Fuera de las que sabéis, ^^| 


^H cadu >loM<> noNo^«rüiil//dj, turna mt'isiea.— Diciiox. 


digno de amarle por ellas, ^^H 






una os diré solamente. ^^H 


^1 Prniión. 


¡Nn ves los .\ngele$ dos 


Tenemos una heredad ^^H 




cosiendo, ó no C'.toy despierto? 


no lejos desla ciudad ^^H 




¡Oh! Aprendices celestiales 


pequeña, mas suficiente; ^^| 




tu profesión autorizan. 


¡levaba mi esposo amado ^^H 




y mientras rezas, sasinzan. 


tal vez á los viñaderos ^^| 




iQuc lindii par de oñciales! 
Sastres desde hoy os abono. 


de Comer, y aunc^uo groseros, ^^| 




de todos reverenciado; ^^H 


H^ Homo. 


No oso levantar del sucio 


con gusto le recibían ^^H 




los ojos. 


y ^.-)J<« >:ual conlcsabj ^^H 


H Anoel. 


Asi honra el cielo 


que en lo poco que les daba ^^| 




las virtudes de Homo Bono. 


cuerpo y alma mantenían. ^^H 


H PrNOÓN. 


; Volavei'untl 


Gustaba de ir en persona ^^| 


H Homo. 


Vuestras plumas 


siempre que hallaba lugar, ^^| 




me prestad porque os alcance: 


mi esposo, con el manjar: ^^| 




no pierda yo tan buen lance. 


salió una ve?, de Cremona, ^^H 




ministros de gracias sumas. 


con las alforjas á pie, ^^H 




Ksperadme y pagareos 


y en la mitad del camino ^^| 




vuestro trabajo y jornal. 


vio cansado á un peregrino: ^^| 




pues ya que falta caudal, 


con él platicando fué, ^^| 




moneda acuñan deseos. 


supo su necesidad, ^^| 




jAlas no tiene la fe? 

Pues aunque el temor las corta, 


hizolc que se asentase. ^^| 




rogóle que merendase. ^H 



^^^^^^^^^B^^^^^^^AÜT^Tl 


Wm^^^^^^^^^ H 


^^^^^^^^Tca ridad ; 


es lan portentoso y nuevo? ^^^^H 
GpiMAi.. Contádnosle. ^^^H 


dióle de lo que llevaba, 


con el vino satislizo 


Lrliu. No me atrevo. ^^^H 


su sed; era advenedizo, 


porque callar prometí. ^^^H 


el cansancio le brindaba 


^^^^k 


y el calor todo lo agota; 
lanio fue lo que bebió 


^^^^^m 


ESCENA Xlil ^^^^M 


que con el vino acabó. 


VAL8IMO.— Dichos. ^^^^^^| 


tucse, y llenando la bota 




mi dueño, en U primer fucnlc. 


Va(.rfiio. Am¡i;os, venid á ver ^^^^| 


llegó á sus trabajadores, 


maravillas que Dios hace ^^^^H 


agradeció sus sudores, 


en ia humildad que sublima ^^^^| 


y haciendo asentar la gente 


cuando en la soberbia abate. ^^^^H 


ios repartió la merienda. 


Ya el asombro de Cremona, ^^^^H 


si bien receloso estaba 


el Momo Kono, aquel sastre ^^^^| 


que el vino les desfraudaba; 


de la Cámara de Dios, ^^^^| 


mas porque nadie lo cnlii-nda, 


libre de la mortal cárcel ^^^^| 


bendiciendo la bebida 


del cuerpo, á los cielos vuela ^^^^| 


alegre se la entregó. 


para que en ellos ie pague ^^^^| 


uno, á pechos se ia echó 


con su gloria las hechuras ^^^^| 


diciendo: *No vi en mi vida 


que ajustan cuentas y alcances: ^^^^H 


vino de tan buen saborv. 


por los pobres que ha vestido ^^^^H 


Afirmó luego el segunda: 


quiere Dios que le acompañen ^^^^H 


«No puede haber en el mundo 


ángeles, que tal vez fueron ^^^^| 


lan generoso licor». 


dentro su casa oliciales. ^^^^M 


Lo mismo dijo el tercero; 


Oyendo aquel sacri fíelo ^^^H 


mas mi esposo que pensaba 


misterioso y inefable ^^^^| 


que cada cual se burlaba 


en que obliga el sacerdote ^^^^H 


dijo: un pobre pasajero 


que al pan Dius del cielo baje. ^H 


pidiéndome de beber 


al entonar aquel himno ^^^M 


la aBoló, la sed abrasa, 


que ofrece glorías y paces ^^^^H 


iremos, hijos, ácasa 


á los cielos y á los hombres, ^^^H 


^^K 7 podráis satisfacer 


cuando humano el verbo nace, ^^1 


^^V esie engaño. Dcstos tales. 


herido el pecho de amor, ^^^H 


dijeron, nos hagan ciento: 


como estrecho en él no cabe, ^^^^H 


mi esposo que en su contento 


tanta inmensidad de fuego ^^^^H 


vio, de lo que era, señales. 


en sus llamas naufragante, ^^^^| 


lo probó, y agradecido 


cedió la vida ¿ ia muerto; ^^^^| 


al ciclo, los obligii 


llegó al fin de su viaje ^^^^H 


á callar, mas no bastó, 


voló el alma y tomó puerto ^^^H 


porque muchos lo han sabido. 


en aquel feliz paraje ^^^B 


y aunque encubrirlo desea. 


donde arenas son estrellas, ^H 


el ciclo a 3U fe acomoda 


donde no llegan combates, ^^^H 


el milagro de la boda 


del mar, que anega virtudes, ^^^H 


de Cana deíialilea. 


siendo vicios huracanes. j^^^H 


PERAM. De otra suerte lo dislilan 


Quedó hincadas las rodillas, ^^^H 


los hermanos taberrieros, 


resplandeciendo delante ^^^H 


sino díganlo los cueros 


del altar mayor quien puede ^H 


que á poder de a^uas opilan. 


ya calificar altares; ^M 


IMAi.. Yo le vi, aunque no ha estudiado. 


pero escuchad, sí sois dignos, ^H 


que una vez <^uc disputaba 


las fiestas que al ciclo le hace, ^^^ 


un hereje y afirmaba 


las norabuenas que goza, ^H 


un error des.t tinado, 


los sanios que á verle salen. ^H 


^^K !c confundió con razones 


^^H 


^^^T de tan sutil teología. 


^^^H 


que parece que tenia 


ESCENA XIV ^^H 


ciencia infusa. 


^^^^^H 


BINA. Kn ocasiones 


Corren una cortina y van subiendo coit múaiC^^^^M 


semejantes ya yo sé 


Santo peslidii dtuna ropa larfja de teta, con unaf ^^M 


aue Dios en su lengua está, 
uo. Como á media noche va 


tijeras desasttetn la mann izquierda y en la otra ^H 


«na cru^. Dichos. ^H 


á la iglesia, yo le hallé 

una, á sus puertas llamandit, 

pero como no le i>ycron, 


^^H 


Pendón. lAh, señor amo, ah mae.so! ^H 
¿dónde bueno? ¿asi se parte? ^H 
¿á buenas noches nos deja? ^H 


ellas mismas se le abrieron; 


mas ¿para qué estoy contando 
milagros, si el que hizo en mi 


¿sin su aprendiz se va el sastre? ^H 
Pero allá no hay que coser, ^H 



26. 



SANTO Y SASTRE 



aue es la ropa perdurable 
e la gloria que Dios viste 
sin peligro que se rasgue. 
DóROT. ¡Ay, esposo de mi vida! 

^cómo si tanto me amaste, 
entre las penas me dejas 
y i los deleites te partes? 
jNo somos los dos consurtes? 
llévame contigo, alcance 
la acción debida, que tengo 



á los bienes gananciales. 

Pendón. Esperanza: á un monasterio, 
tú motilona, y yo ftaile, 
no hay que hablar en matrimonios, 
San Pendón han de llamarme. 

Lblio. Esta historia nos enseña 

que para Dios todo es fácil, 
y que en el mundo es posible 
ser un hombre Santo y Sastre. 




Pascual. ¡Hao! que espantáis el cabrío. 

¡Verá por dó se molió! 

í Valga el diablo al que os pariúl 

Echa por acá, jodio. 

Teneos el abigarrado. 
isiAN. Enriscado me perdí; 

Pastor, acércate aqui. 
IGUAL. Sí, acercáosle, que espetado; ( i ) 

pues yo os juro á non de san 

que si avisaros no bonda 

y escopetina la honda 

ires Jibras de mazapán. 

mijor diré mazapicdra... 

jfíaol que se mos descarría 

el halo. 
INAN. Escucha. 



Ea It reimpresiijii scvilliaa dice- 
Si, icercaos ,q\xi e^pantadu! 



Fernán. 
Pascual. 
Fernán. 
Pascual. 

Fernán. 

Pascual. 

Feknan. 



Aún sería 
el diablo; verá la medra 
con que mos vino; arre allá 
hombre del diabro, ¿estás loco.'* 
ve bajando poco á poco, 
no por ahí, ancia acá. 
¡Voto & san, si te deslizas... 
Acerca, dame la mano. 
Que haí» de llegar á lo llano 
bueno para longanizas. 

ÍAItirgalt eí bastÓH para que tt leng» 
it él.) 

Agarraos á este garrote. 
¿Quién diabros, por aquí os trujo? 
Teneos bien, que si os rempujo, 
no doy por vueso cogote 
un pilo. 

¿Qué tierra es ésta.-* 
La Bureba de Castilla. 
¡Notables riscos! 

.Mancilla 
vos tengo. 

iQué extraña cuesial 
Llámase Hspanta roines. 
No sé yo que haya en España 
lají escabrosa montaña. 



^^W^28 LOS LAGOS DE SAN VTCENTF. ^^^^^^^H 


^^^ Pascual. Main es para con chapines. 




si por Olalla la dejo; ^^^i| 


^M (V'<iii baiiniiif \ 




que hay mano que da el pellejo J 


H Dad aCH Ui mano. 




pero no l.i volunta. ^H 
V porque ya csi,-i¡s abajo ^H 


H Fernán, (o.m f^uante.) Toma. 




H Pascual. ¿Ila| mano con tal brandurar, 




adiós, que al hato me v6. ^H 


H ó SOIS vagamundo ó cura, 


Ff.hnan. 


Quiero desempeñar yo ^H 


H luchad por aquesta loma. 




las deudas de tu ti abajo. ^H 


H Con liento, liao, que caeréis. 




Toma este anillo. ^H 


H FetíNan. jilay peñas más enriscadas? 
H ' Pascl-al. Marios de lana y peinadas 


PASCrAI. 


¿Este que? ^ 


Fkun,.n. 


Anillo es de oro. 


^^^_^ guedejas: hao, no me oléis 


Pascual 


Verá, 


^^^B á poico: prc{>ue á Dios 




de prata los h.iy acá 


^^^B que no encarezcáis la leña. 




mijores; se le daré 


V Fernán. No malicies. 




á Mari Pabrns, scni.ír. 


H Pascual. .;I'ues hay dueña 




.¡•Qué es esto que relumhrina? 


H que las tent'a como vos? 


Fernán. 


Ün diamante, piedra fina. 


H Fernán, ^Nunca viste guantes? 


Pascual 


. ¿Lo que llaman csprondur 


■ Pascual. ^Qu¿-? 




el cuta y el boticario? 
^•Quíén? 


H FexNAN. Estos; (Simple es el villano! 


Frunan. 


^B ( Vase de^cal^jn^io ti (binante.) 


Pascuai 


Un par de enlcndimienios' 


^J^ Pascual. Hao, que os desolláis la mano. 




que á falta de pensamicnlos 


^^^L ¿Ksláis borracho?, á la he, 




nos habrán tras ordinario 


^^^H que debéis ser hechicero. 
^^^^^H Kl pellejo se ha quitado 




y hay en nucso pucbro qiiion 




mos avisa; estos que oís 


^^^^^^1 y U mano le ha quedado 




echan al pan neRro anís 


^^^^HF sana, apartada del cuero. 




para que mos sepa bien. 


^^^^^F Las mías el azadón 






^^^^^^L les ha en forrado de callos; 
^^^^^H pues que sabéis dcsnjlalios 




ESCENA II ^^H 


^^^^^^H hedme alguna encantación. 


,Vit/í v>nf Tki.i o. dt%n\tda la espada y n^SSr^^ 


^^^^^^H ó endilgadme vos el cómo 




Dichos. I 


^^^^^^B se quitan, que Mari i'abros 






^^^^^^B se suele dar á los diabros 


Tkllo. 


Ouicn no cumple oblij4acioncs^H 


^^^^^Ic cuando la barba la tomo. 




de valor y de amistad ^H 


^f Fernán. ¡Sn/.onada rustiqueza! 




pa{;uc así su deslcaltad ^^| 


H Pascual. Por aquí, que poco falla 




y vengue sus sinrazones. ^^M 


H de la sierra. 


Fkrnan. 


Tened, don Tello, ,:qué C5 csin? 1 


H Frrnan. Ella es bien alta 




¿Vos con la espada desnuda? ^J 


H y asombrosa su aspereza. 
^E^ Pascual. Y decid, por vucsa vida, 


TeU.o. 


Señor, un agravio muda ^^1 




leyes que amor había puesto. ^^| 


^^^L qué, ,;se puede desollar. 




Ca/ando os habéis perdido. ^^| 


^^^B la mano sin dcsanj^rar 




pero podréis os hallar ^H 


^^^ quedando entera y }íuariid:>? 




á vos mismo, si excusar ^1 


H Fernán. Anda, necio; la que ves 




sentimientos sois servido 


H es una piel de cabrito 




de quien valor interesa 


■ ó cordobán. 




v busca satisfacción. 


■ Pascual. Sí; bonito 




Cazad, Fernando, el blasón 


■ soy yo. 




de itjual, que es sabrosa presa 


■ Ffrsan. Adóbanla después 




di^na de las inajestades 


H y ajusfándola á la mano 




en que se retrata r>ios; 


^^^ del aire y sol la deliendc. 




verdades huyen de vos, . 


^^^b Pascual. ¡Qué bucn^, ó sois brují» ó duende. 




seguid, señor, las verdades. 


^^^B ,;Pen¿áis, aunque só serrano 


Fernán. 


Pues ¿á qué fin es tot^> cs<j? 


^^^H burlarme? ^No está apegada 


Tei lo. 


Don t5iego, favorecido 


H^V con la carne esotra? 




de vos, muchos ha ofendido, 


V Fernán. No. 




que el privar ofusca el seso; 


H Pascual. ¿No os la vi desollar yo? 
^ft Fernán. Estaba en ella encerrada 




y vo que del confié 




prendas de la voluntad, 


^1 como tu pie en esta abarra. 




qucjo.so de su amistad 


^H Pascual. Sí las aláis por traviesas 




en esta sierra saqué 


^^^ dejáradcslas vos presas 




con su sangre el sentimiento 


^^^^ ó metidas en el arca. 




de mi agiavio; no sé yo 


^^^H Mari Pabros me pedia 




si vive sé que quedó 


^^^^^H la mia dcmatrimcño. 




herido y con escarmiento. 


^^^^^^B y yo, como amor la enseño, 




Temo el poder coronado 


^^^^^H dándola aquesta 




de un Key que se subordina 


^^^^^H burlada se quedará 




á leyes que amor inclina 



^^^^^^^^^^^^^^^^jfcTt^RIMER^^^^^^^^^^^^^^^a^^^^l 


^^^comni la razón de eslado. 


Menguó en vulgares lenguas ^^^^m 


Sienlo seguirme su f;cnlc 


la fama, que lastiman ^^^^H 


y el ricsyo no da lugar 


con sombras de vcrd.-<des ^^^^| 


á píxJcrub dcviurar 


iiipócriías mentiras. ^^^^H 


la ucasión que tuve urgente. 


Llegaron nuevas ^^^^^^| 


Si vus la verdad sc^uis. 


despacio noticia, ^^^^^^^ 


que üs suplico que busquéis. 


puesto que siendo malas ^^^^^^| 


en tus yermos la hallaréis, 


suelen llegar de prisa. ^^^^H 


y si lempladu la oís 


Y como la advertencia ^^^^H 


sabréis el a(;raviu rniu; 


después de la puericia ^^^^| 


mas si os tiene el favur ciego 


en juventudes nobles ^^^^H 


de duna Ulanca y dun Ü¡e^u, 


lo ^^^^H 


aunque enemigo, os la fiu. 


lo que lo ^^^^H 


Fcii}(>v>. EK.>n Tcllo, esperad. 


por refrenar malicias, ^^^^H 


FcLLu. No puedo, 


quise, no ^^^^H 


^ gran señor, aunque os adoro. 


liunrada, reprimirlas. ^^^^H 


H que US he ofendido: A Hey moni 


vergonzosa, ^^^^H 


■ voy á servir de Toledo- (Vase» 


Humé á don Tello un dia ^^^^H 


^L^ 


y entre vislumbres ardua> ^^^^H 


^^^^H 


CAammando cifras, ^^^^H 


^B ESCENA III 


le dije: Diligencias ^^^^H 


V DOM FCKÜANlaO, PjISCUAI. y riufi« Bl.ANLA 


juc alientan cortesías ^^^^H 




y desinteresadas, ^^^^| 


KascA. Fernando generoso. 


sí no empeñan, obligan, ^^^^H 


■^ á quien debe Casulla 


lian dado al ocio infame ^^^^^| 


■ el titulo de reino 


sospechas y premisas ^^^^H 


H si el de Condado olvida. 


que á mi opinión se atreven. ^^^^H 


^^^ y en hermandad eieiii» 


que vuestra fama eclipsan. ^^^^H 


^^H acuartelados pintas 


Ya suele juzgar verde ^^^^| 


^^V castillos y Icones 


la nieve quien la vista ^^^^1 


H en unas armas mismas, 


por verdes vidrieras ^^^^H 


^^^ escucha agravios tuyos. 


socorre, cuando mira. ^^^^H 


^^B porque enire injurias mías 


^M^)ué mucho, si villanos ^^^^H 


^^V á ti le satist'agas, 


ociosos nos registran ^^^^H 


á m! me des justicia. 


con maliciosos ojos, ^^^^H 


Mi nombre es doña lilanca. 


que juzguen á malicia ^^^^f 


ya blanco de desdichas, 


desvelos de nobleza, ^^M 


¿ quien airados ciclos 


queriendo que se midan ^^B 


con triste aspecto miran. 


con sus intentos torpes ^^| 


Sejíora destos montes, 


acciones comedidas? ^^^H 


tiestas sierras altivas, 


Kl veros tan afecto ^^^^| 


mis padres ca. timaron 


diligenciar prolijas ^^^^H 


por heredarlos hija, 
única fui en Briviesca. 


agencias de mi hacienda ^^^^H 


por vos restituida, ^^^^H 


solar y casa antigua 


remiso en vuestra casa, ^^^^| 


de mis antepasados; 


solícito en la ^^^H 


notoria (uc su estima. 


cuidando mis aumentos ^^^H 


Mis años eran pucos 


y frecuentar venidas, ^^H 


y menos la noticia 


no siendo nuestra sangre ^^^^1 


forzosa á una doncella 


por vínculos propincua, H^^H 


va madre de familias. 
Don Tcllo de Vclasco 


la edad ocasionada ^^^H 


en vos y en mí florida: ^H 


(cuyas tierras vecinas 


vos hombre, mujer yo, ^^H 


le hicieron, si no deudo. 


y en ellas perseguida ^^^^| 


doméstico en mi villa) 


ía fama, si nos notan ^^^^H 


multiplicaba en ella 


no os cause maravilla, ^^^^H 


frecuencias compasivas 


que yo os |uro, don Tello, ^^^^H 


á que le ocasionaban' 


que á no ser presumida ^^^^H 


el verme sola y rica. 


aventurara aciertos ^^^^H 


Menesterosa entonces 


de este confuso enigma. ^^^^1 


de quien con manos limpias 


Porque oficiosas muestras I^^^H 


mi hacienda administrase. 


después de tantos días, ^^^^f 


que en huérfanos peligra. 


con tal perseverancia ^^H 


tomóla por su cuenta, 


aunque el silencio oprima. ^^1 


y al paso que crecían 


señales acreedoras ^^| 


mis réditos y censos, 


por sí mismas me avisan, ^^^^H 


crecieron sus visitas. 


que agencias sin retornos ^^^^B 



I 3o ^^^^^^^^^^!o^Rgo^^a^vice5t^^^^^^^^^^^^^^^B 


^^_ ó mueren ó se eniibiao. 


por descansar sus hombros ^^^H 


^^H Ya yo me he declaradú: 


en él su peso alivia; ^H 


^^H quien debe, y noble libra 


su amigo fud' don Tello; ^H 


^^H hidalgos desempeños, 


mas siendo, como afirman, ^H 


^^ft no quiere tran^pear dius. 


en ellos sola un alma. ^^^^ñ 


^^^B Los vuuslros reconozco 


gobierno de dos vidas. ^^^^| 


^^B y sé que se acrediun 


debió tener por cierto ^^^^^| 


^^H cou el curies silencio, 


que le pertenecía ^H 


^^H qUu cuando beneficia 


la acción de pretenderme: ^^^| 


^^H el bien nacido, calla; 


Y para proseguirla ^^^H 


^^H porque ajusiar partidas 


ocasionó frecuencias, ^^^H 


^^H de amantes pretensiones 


sirvióme al|tunos días, ^^^H 
correspondilc grata, ^^^^^ 


^^H serán mercadurías. 


^^H Mirad en este caso 


sus prendas conocidas, ^^^^H 


^^H lo que la vuestra arbitra. 


y el interés de verle, ^^^H 


^^H y sea desmintiendo 


que con tu Alteza priva ^^^H 


^^H los que nos íiscalizan, 


me liicieron estimarle ^^^H 


^^H ó limitando el verme 


con fe tan excesiva, ^^^H 


^^H y de mi casa y vida, 


que cohechando al sueño ^H 


^^H si administrador, dueño 


gozaba en él su vista, ^^^H 


^^H creciendo á mi amor dichas.» 


Pasáronse dos meses, ^^^^| 


^^H Dije. V él, cortei>ano, 


volvió, ya reducida ^^^^B 


^^H con lengua agradecida 


Galicia á tu obediencia, ^H 


^^H no osó afirmar con alma. 


don Tcllo á esta provincia; ^H 


^^H (que tal vez son distintíis 


hallóme ya prendada, ^M 


^^H palabras de intenciones). 


y supo que admitía, ^^^^| 


^^H encareció la estima 


en fe de sus tibiezas, ^^^^H 


^^H de mis ofrecimientos, 


al dueño de su envidia. ^^^^| 


^^H y Can respuesta ambigua 


Disimuló pesares ^^^^| 


^^H cnrftaraño esperanzas, 


hasta que, vengativa, ^^^H 


^^H puesto que ya yo vía 


su espada en esta caza ^^^H 


^^H que amante que no otorga 


le hiere y me lastima. ^^^^| 


^^H es fuerza que despida. 


A tu favor se ^^^H 


^^K^ Partióse á vuestra corte. 


contra mi amor conspira, ^^^H 


^^^^K y en ella comunica 


y huyendo tus venganzas ^^^H 


^^^^H secretos á don Diego. 


las imposibilita. ^^^B 


^^^^H cuya amistad antigua 


Despacha, Rey, enojos ^^^H 


^^^^^H abrió puertas al alma, 


que vuelen y le sigan. ^^^H 


^^^^^^ (si es licito el abrirla 


alas de fuego lleva ^^^H 


^^H en daño de tercero 


ia espada de justicia. ^^^H 


^^H quien guarda cortesías); 


T(ído el poder lo alcanza; ^^^H 


^^B dijo, que si me hallase. 


á Dios. Fernando, imita ^H 


^^B volviendo, maravilla 


la furia de los reyes ^^^H 


^^H de ausentes con firmeza. 


que igualmente castigan ^^^H 


^^H entonces dispondría 


agravios coronados, ^^^^M 


^^H su amor y mis deseos; 


privanzas ofendidas, ^^^H 


^^H porque aunque se cdilica 


«in reservar lugares ^^^H 


^^H de piedras una casa, 


los rayos de su ira. ^H 


^^H se cae sí no se habita. 


Fkknan. Más siento vuestro pesar ^M 


^^H Partió Tcllo á la guerra. 


que el que mi enojo interesa: ^| 


^^H y mientras se ejercita 


alzad, alzad. ^| 


^^H en merecer laureles. 


Pascual. Pulla es ésa; ^M 


^^H * acá le descaminan 


^qu¿ diablos tiene de alzara ^^^H 


^^H la paz, curiosidades 


Estése quedo: ¿no veyc j^^^H 


^^H que siempre patrocinan 


que es nuesa ama? fl^l 


^^H amores, cuando el ocio 


Blanca. Sois Rey vS33^| 


^^H á la ocasión prohija. 


sol de (España. ^H 


^^H llabiamc alabado 


PASCUAL. Mas, por Dios, ^H 


^^H don Tello por la cifra 


^•y qué era su merced el Rcye? ^M 


^^B de hermosas y discretas; 


Somos bestias los villanos. ^M 


^^B estaba yo ofendida 


No en balde trae otro par ^H 


^^H de necias dilaciones 


de manos, que para dar ^H 


^^H que plazos diferían. 


todo el Reyc ha de ser manos: ^| 


^^H pecando de groseras 


déme una pata á besar. ^H 


^^H por sobra de advertidas. 


^H 


^^^^^ Vino don Diego á verme 


^^^^B 


^^^^K cuando esta monarquía 


^^^^^H 



^^^^^^^^^^^^^"^ ACTO primero" 


^^^■H 


^^ ESCENA !V 


Fernán. 


¿No queréis, Blanca, mal vos ^^^H 
á quien preii-njéis dar celos? ^^^^| 


^hsirn Du» Gakcí* y Dun OuTiEnHE.— Dichos. 






Blanca. 


Con tormentos más extraños ^^^^H 


Bc(a. Aunque fué* f^ranJc la herida 




rigor, ^^^^H 


V no corre riesgo su vida. 




que estos no son, grati señor, ^^^^H 


niNAN. Todo hoy ha sido azar; 




^^^^H 


¿adonde don Dicj;o csU? 


Fbrnan. 


¿Pues qué? ^^^^| 


nEM. En esta quima procura 


Blanca. 


Desengaños. ^^^^| 


la piedad y la hermosura 


Femnan. 


Decís bien: y según eso ^^^^H 


de quier> hospicio icda 




ninguno cual yo podrá ^^^^H 


que el regalo y la caricia 




ejecutarlos; ya está ^^^^H 


disminuyan su dolor. 




quien os ha ofendido preso. ^^^^H 


■*K. Cura por ensalmo amor. 


Kr.ANCA. 


¿Quién, señor? ^^^^| 


Ya, Blanca, lengo noticia 


Fernán, 


Don Tello. ^^^H 


de que os conocen por dueño 


Blanca. 


¿Dónde? ^H 


esia quinta y su lupar; 


Fbrnan. 


No csiá la pena distinta ^^^^| 


con una acción he de dar 




del delito; vuestra quinta ^^^^| 


dos saludes al empeño 




al unn y al otro esconde. ^^^^H 


de voluntad con que os llama 




Llegó, la espada desnuda, ^^^^H 


el herido su acreedora, 




á mi presencia don Tello; ^^^^H 


y al mal, que siempre mejora 




humilló á mis pies su cuello, ^^^^| 


viendo á su prenda quien ama. 




que siempre la ofensa es muda, .^^^^H 


Yo quiero, siendo el doctor. 




y yo. si no vengativo, ^^^^H 


que de una vez convalezcan : 




justiciero, le mandé ^^^^H 


méritos suyos merezcan 




prender aquí mientras dé ^^^^H 


el mío y vuestro favor. 




don Diego, puesto que vivo, ^^^^H 


Hoy le habéis de dar la mano, 




miedo al peligro. Cortarle ^^^^H 


que es la más fusta venganza 




pienso, cuando os desposéis, ^^^^| 


que apetece su esperanza 




cabeza. ^^^^| 


y vuestro amor. 


Blanca. 


No querréis, ^^H 


twcA. Mucho paño 




señor, esc premio darle ^^^^H 


en que esté tan por tu cuenta, 




á quien os ha reducido ^^^^^| 


>4ran señor, nuestra ventura. 




casi un reino amotinado. ^^^^^| 


porque la envidie segura 


Fernán. 


Su ti sea! sois y abogado; ^^^^H 


quien sus principios violenta. 




justicia me habéis pedido; j^^^^H 


Pero ¿á quién tengo de dar 




pues ^cómo alegáis ahora ^^^^H 


la mane que disponéis? 




servicios suyosi^ ^^^^| 


»AN. ¿Cómo á quién? ¿Vos no queréis 
a don Diego? 


Bl\nca. 


No ^^^^1 




indignos de compasión ^^^^H 


»CA, ¿Yo? Obligar 




los agravios. ^^^^H 


me supo poco don Tello; 


Fkrnan. 


Pues, ^^^^H 


pero en efecto, señor. 




6 vos le habéis de llorar ^^^^H 


in\N. ¿Tenéis á dun Tello amor? 




hoy sin vida á vuestros ojos, ^^^^H 


.WcA, En los ojos puede vello 




ó para atajar enojos ^^^^| 


Vuestra Ákcza, si le pido 




con vos se ha de desposar. ^^^^^ 


venganza del, ¿de qué suerte 
le tendré amorr Caso fuerte 


Blanca. 


Como perdón se le dé ^^^^H 




los pies mil veces os beso. ^^^^H 


es que á don Diego haya herido. 


Fernán. 


Sosegaos, que no está preso ^^^^H 


y que ofendiéndoos á vos 




^^^^H 


se ausente y huya seguro. 


Blanca. 


¿Pues dónde? ^^^H 


iisAN. Aunque entenderos procuro, 


Fr.RNAN. 


No ^^H 


no os doy alcance, por Dios. 


Blanca. 


¿Ya engañan las majestades? ^^^B 


Si don Diego os ha obligado 


Fekn.\n. 


Siempre que engañan bellezas ^^1 


y vos le correspondéis, 




importa que sutilezas ^^| 


¿qué más venganza queréis 




desembocen voluntades. ^^H 


queá don Tello desterrado 




De la vuestra he colegido ^^^^^ 


r i su enemigo mayor 




queá título de ofenderle ^^^H 


dueño vuestro? 




procurábades tenerle ^^^^H 


A»CA. Ya yo sé 




antes preso que perdido. "^^^^1 


que cuando en posesión ve 


Blanca. 


Confieso aqucs.i verdad. ^^^^^1 
Pues para desagraviarla ^^^^H 


quien ama al competidor, 


Fernán. 


se abrasa; y sé que don Tello 




si intentases disfrazarla, ^^^^H 


por extremo ha de sentirlo. 




y es bien premiar voltintad ^^^H 


mas no atormenta el oirlo 




de quien arriesgó su vida ^^^^H 


tanto, señor, como el vello. 




por lograr en vos su amor, ^^^^H 


Venga y muera entre desvelos 




y es digno destc favor ^^^^H 


quien nos ofende á los dos. 




mi intercesión y su herida, ^^^H 



!EÑTE 



hoy habóis de ser esposa 
de don Diego, y yo el padrino; 
deslierre su de!>al¡nu 
á quien con ira alevosa 
aguarda que yo me pierda 
en csias sierras ca/.andu, 
y á quien eslimo enf^añando 
ofende; asi, vos sois cuerda 
y en vuestra discreción lunda 
su salud quien os adora. 

Bi.ANXA. jGran señor!... 

Feknan. Más acreedora 

es la voluntad secunda, 
que á don Diego confesáis, 
que la que don Tcllo os dehe, 
pues á amaros no se atreve 
mientras celos no le dais. 
iNcv. No es bastante razón esta 
para que... 

Fernán. Ved á don Diego. 

Blanca. No violente mi sosiego 
vuestra Alteza. 

Pascual. ¿Rcyc artesa? 

Kü-RNAN. Yo ^uslo deslo. 

Üi.ANCA. Alma mia, 

contra vos no huy Majestad. 

Pascual. ^Reyc uricsa? 

Khknan. Entrad, entrad. 

íPascoal. Entre vuesa arteseria. (Vanse.) 



ESCENA V 

Tutts KoKOi peleando Con DohTklj q, y dettmintiolui 
Al¡ Piii'K.(m, t^mbtcH «loro. 

Alí. 
Dejadle, deteneos, 
que para tal Alcidcssois pigmeos; 
por Alá soberano 
que vibra Jüve rayos en su mano. 
¿Hay valor semejante? 
|Bárbaros, retiraos, quitaos delante. 

Los TKKS. 

|]Muera! 

Al¡. 

¿Cómo que muera? 
A vuestras manos, desdichado fuera. 
¿Hay más bizarro aliento? 

MURU PRIMEHO. 

Cuatro nlcaidesha muerto. 
Alí. 

Kuctan cienlt), 
fueran mil y aún son pocos 
para el esfuerzo suyo. Apartad, locos, 
retiraos, ó á su lado 
haréis por fuerza lo que no de grado. 
¿De cuándo acá, atrevidos, 
me desobeilecéis? 

,Moko sEoiNiJü. 

Muertos y heridos 
piden justa venganza. 



ALf. 

iOh, infames! por Mahoma^ si os alcanza 

la cimilarra mia, 

que habéis de llorar Irágico este dia. 

iMuHO 1'MI.MhKO. 

Eres Príncipe nuestro. 
Obedecerte es fuerza. 



ESCENA VI 

Al í y Don Tu 1,0 

Al.í. 

Envidia muestro 
á lu valor; sosiega, 
recóbrale, descansa, que no ciega 
la emulación honrosa, 
pues también hay envidia generosa. 

Don Tello. 
Mayor me la ha causado 
tu noble proceder; ya he respirado 
del riesgo que corría, 
descanso en brazos de lu cortesía; 
porque en el bien nacido 
lo mismo es obligado que rendido. 
Logra victorias, toma. 

( Vate ti dar la t*paét 

Alí. 
No has de vencerme en todo, por Mahoma; 
basld que en lo hazañoso 
salgas, Marte cristiano, victorioso. 
Envaina el noble acero 
y págale mejor, que más te quiero, 
cuando obligarte trato, 
conmigo armado que con él ingrato. 
¿Adonde ibas? ¿Quien eres? 

Don TKLr.o. 
Yo soy un escarmiento de mujeres; 
juego de sus mudanzas; 
verdugo de mis mismas esperanzas. 
Por una que me quiso 
me destierra el amor del paraíso 
de su hermosura ingrata; 
una inconstancia ausente me maltralu; 
una amistad aleve 

faga en traiciones la lealtad que debe. 
In Rey á quien hechiza, 
ciego, sus desaciertos autoriza; 
Y porque satisfago 
injurias, me dcstierra y iievoel pago 
que dan pasiones reales; 
mas ¿cuándo se premiaron los leales? 
Yo, moro generoso, 
huyo, en efecto, amando por celoso, 
por noble vengativo, 

Eor vasallo de un Rey ponderativo. 
*e quejas de privados 
3ue injurian amistades, destemplados, 
cterminé en Toledo 
dar lugar al rigor, sagrado al miedo, 
lástima á su Rey moro, 
contento ausente á la beldad que adoro, 
pesar á mis amigos, 
venganza á envidias, al amor castigos, 



ACTO PMMERO 



33 



:encia 

lüs peligrus de la ausencia, 
esesperado, 
xlo es uno, loco y dcsdcñado; 
ne esia larde 

me, lu campo c hizo alarde 
'aior, la locura. 
Jos que juzgara por ventura, 
riendo el morir cicrtu 
onrosü blasón es quedar muerto 
DS de escuadrones 
^Jvidos, afjravios y Iraicioncs. 

H 

íTtu Rey le debo 

agravio que me avisas nuevo; 

O á lu falso amigo, 

ni dicha estribaba en su castigo; 

más á tu dama, 

c conozco porque le desama, 
le será excelente 
ín hermosa, como tú valiente, 
igor coronado 
huyendo que irritó un privado 

1 Bey de Toledo 

tu amparo, príncipe le heredo. 
Irán me llamo, 
i6n es mi padre, nobles amo, 
que sobre todos 
tas blasones de los godos, 
[¡nación de .Marte 

li amparo me trajo hacia csi.n parte; 
D es la vez primera 
le recibe el Tajo en su ribera. 
US márgenes rojos 
\Df si no triunfos de despojos, 
sueñas señales 

le á hacer aplausos de cristales. 
n visto mis hazañas 
llterior Castilla las montañas, 
a llorado su estrago 
rvados cerros de Buitrngo. 
linctina presa 
^M£ rríis armas intuicsa 
■Í|Ue hoy consigo 
HKr sanarte por amiyo. 
lemos á Toledo, 

S que amante persuadirte puedo, 
con diez mil hombres 
lo asaltes, tu enemigo asombres, 
isma patria tema, 
s te dé en su silla su diadema, 
nbrandu tu tama 

Kor reinar tu fácil dama. 
Don Tello. 
encroso, 
•o desdichado soy dichriso, 
esos pies. 

Aü. 



^B La mano 

PWjor? Por .Mahoma soberano 

le inclinas á amarte, 

irte que me atrevo á entronizarte 

cristiana villa 

loo, antes condado, de Castilla. 

COMEDIAS DE TIRSO DE MOLliNA. — TOMO II 



^Quieres hacer hoy prueba 
de mi amistada 

DoN Tello. 
Mi lauro (i)cs que tan nueva 
contigo pueda tanto. 
La lealtad es blasón ilustre y santo; 
nobleza me acompaña, 
no ha de infamar segunda vez á España 
otro Julián secundo, 

oprobio del Bainismo, asombro al mundo. 
Reine inlinilos años 
Fernando, y denle luz los desengaños 
que eclipsa un lisonjero; 
de cuantos me prnmetes sólo quiero 
un favor que me llama 
á nueva dicha. 

Aü. 
¿Y es? 
Don Tello. 

Robar mi dama, 
que será fácil cosa; 
porque cerca de aquf, ni recelosa 
de asalto semejante, 
ni con pesar de que olvidó á su amante, 
al pie de la Bureva 

mora una quinta, donde Flora nacva, 
los planteles que pisa 
ro^as la sirven y la adulan risa. 
La soledad ociosa 
y la sierra de suyo tan fragosa, 
que al ciclo besar piensa, 
de sí misma presidio es su defensa. 
Si de sus sierras altas 
franqueamos estorbos, y la asaltas 
en el silencio obscuro, 
de agravios y de celos me aseguro; 
mis pesares mitigo, 

venganza cobro, injurio á mi enemigo, 
y viendo que pudiera 
destruirle este reino si quisiera, 
dejándole sin daño, 
obligo al Rey, si no !e desengaño; 
con que ofrecerle puedo 
perpetua esclavitud, vuelto á Toledo. 

Alí. 

No digas más; mis moros, 

mi voluntad, mis armas, mis tesoros 

son tuyos; la fortuna 

patrocine tu amor; cubra la luna 

presunciones de plata 

aquesta noche á tus intentos grata. 

Don TrLLo. 
Pon tus pies en mi cuello. 
Alí. 
Alza y marchemos. ¿Llamaste?.., 
Don Tello. 

Don Tello, 
( Vatist.í 



(i) En la iniprciion de bcvilla JiccvMiJagro*. 



t 


^^^^^^P SAN ^^^^^^^^^^^^^H 


w 


" ESCENA Vil 


que compasión pudo darme, ^| 
y curiosa de saber ^H 


1 


Salen Ca&ii.ua, de mora Incurra, y Axa, muía. 


Ivjs misterios en que estriba ^M 
de tanta gente cautiva ^H 


H 


CAStLUA. Mira si alguno nos vio. 


la profesión. Mego á ver, ^H 


B 


Ax*. ^No basla que Alá nos vea 


no se si te diga engaños ^H 


H 


si Mahonia, que desea 


de la nuestra. ^H 


^L 


m aue seas reina, se ofendió 
H de que üeves cada día 


Axa. ,;Rstás en liP ^H 


^M 


Casilua. Será, prima, frenes! ^H 


^M 


^^^n de comer á los cristianos 


que quiere eclipsar mis años. ^^ 


^H 


^^Hf y que por lus mismas manos 


.Mas nadie ya me persuada 


^P 


^^"^ los rcgiíles? 


después que en su escuela asisto, 


^r 


CfcsiLUA. No serla 


que si es falsa la de Cristo 


^L 


_^ 61 lan sanio y tan profeta 


no es su ley más concertada. ^^ 


^H 


■ si mostrase indignación 


Hallo mil contradicciones ^H 


^1 


^L^ porque tengo compasión 


en la de nuestro Alcorán, ^^| 


^M 


^^H dcslos miseros: respeta 


y que sus preceptos dan ^^| 


^H 


^^^k el que es üel todo retrato 


licencias y no razones. ^^M 


^1 


^^^B de su Principe y en él 


Si le pregunto ¿ un cristiano ^H 


^1 


^^^B (ya este en lienzo, ya en papel) 


¿cómo puede ser que Dios ^H 


^H 


^^^1 pena de ofenderle ingrato. 
^^^1 Mostrar su lealtad procura, 


con naturalezas dos, ^^M 


^H 


siendo divino y humano, ^^M 


^1 


^^^1 y cuando en él ve su cara, 


sola una persona sea? ^^| 


^1 


^^^1 no en el lienzo vil repara, 


con discursos y sentencias, ^H 


^H 


^^^B sino sólo en su íi;.'Ura. 


ejemplos y congruencias ^H 


^H 


^^H De Alá semejanza son 


me ocasiona á que lo crea. ^H 


^M 


^^^1 lus caut/vos, Axa mía; 


No hay tan difícil secreto ^H 


^H 


^^^B él los conserva y ios cría. 


en su ley que no permita ^^M 


^1 


^^^B y en esto no hay distinción 


dispulas con que acredita ^^M 


^1 


^^^H de nosotros,- poco va 
^^^B para que yo los estime 


su fe el cristiano discreto. ^H 


^1 


Pregunta tú á un alfaquí, ^H 


^H 


^^^^ (sí un ellos su copia imprime 


ó al morabito mayor, ^H 


^1 


^^^B y son retratos de Alá), 


,;por qué causa, siendo amor ^H 


^H 


^^^H que la materia sea ó no 


unidaJ que enlaza en si ^H 


^1 


^^^B de valor, pues le retrata. 


dos almas, es bien conceda ^^ñ 


^1 


^F que no al lienzo ni á la plata, 


Alá, contra su decoro, ^^| 


^P 


P la imagen respeto yo. 


ley para casarse el moro ^H 


^F 


Axa. Siendo tú Princesa... 


con cuantas sustentar pueda? ^H 


K^ 


Casilda. lAy Axa!: 


Si le replicas diciendo ^H 


^k 


K ¡quién te pudiera decir 


que el amor pide igualdad ^H 


^H 


^t^ cosas que intento encubrir 


y dando mi voluntad ^^^H 


^M 


^^^L y no puedo! Juzga bdja 


al esposo que pretendo ^^^H 


^H 


^^^B y extraña lui inclinación, 


es justo me satisfaga ^^^H 


^1 


^^H que una vez c^ue no piedad, 


con UR alma toda unida, ^^^H 


^1 


^^H sino la curiosidad, 


entera y no repartida, ^^| 


^H 


^^H nic llevó á-ver su prisión. 


que aoiur con amor se paga, ^^| 


^M 


^^^P aprendí cosas en ella 


responderá: no hay cuestiones ^H 


^H 


^^^^ con que infinitas me t^bliga. 


para eso en mi ley sagrada; ^H 


^1 


■ é que los ame y los siga. 


sólo consiste en la espada ^H 


^V 


"^ ,;l'odrénie yo, prima bella, 


su verdad, y no en razones: ^^ 


V 


liar de tí? 


yo defiendo y no disputo. 


^L 


_ Axa. Si me amaras 


Pues si no hav más fundamento. 


^1 


■ pudieras no me agraviar 


A.\a, nuestro entendimiento, 


^1 


K con tener y recelar 


¿en qué difiere del bruto? ^J 


^1 


H secretos en que reparas. 


Según aquesta quinu-ra ^H 


^H 


H ,;Tan poco te estimo yo 


que discursos no consiente, ^^| 


^H 


H que cuando, lo que no creo. 


el que fuere más va'íentc ^H 


^P 


F le arrojara tu dcsco 


tendrá ley más verdadera. ^H 


■^ 


á amará un cautivo.., 


De donde, por que te asombrcSi^H 


H^ 


Casiliia. No; 


saco que es, en conclusión, ^^1 


^h 


■| no, prima, cierra la boca; 


mefür ley la del Icún ^ 


^M 


^L^ i todos juntos los amo: 


que despedaza á lus hombres. . 


^M 


^■^K pero no por isto iofamo 


AxA. Suplicóte que no tratos ^^M 


^H 


^HV mi opinión, liviana ó loca. 


en eso, que me das pena. ^^M 


^P 


^^XA. Pues ^qué tienes que liarmcr* 


Casilda. Su ley, Axa. será buena ^H 


H 


Casiijia. Mira, después que frecuento 
m el calabozo violento 


mas hucleme á disparates. ^^M 


■ 


AxA. Esa es blasfemia. ^^^^ñ 



HHHBI^^^^^*^ Oye ahora. 


siendo en los vicios defeto? j 


1 


¿Persuadirástc á creer 


¿Que necesite escalera 1 


^^^1 


que M ahorna, para ver 


para subir á gozar 1 


^^^^1 


los palacios que AlA mora, • 


la gloria que le han de dar I 


^^^1 


suba por una escalera 


el moro que en Alá espera? 1 


^^^^1 


á los sieie Paraísos 


Anda, prima- 1 


^^^H 


que nos vende; y que divisos 


AxA. No disputo " 


^^^1 


unos de otros, cada esfera. 


en lo que manda Mahoma. 


^^^1 


conforme afirma en la Suna 


CxsiKUA. Consiste en que beba y coma 


^^^^H 


y en el Alcorán, dilata 


la «loria torpe del bruto. 


^^^1 


por ellos tanto oro y píala 


no del alma, cuyo ser 


^^^^1 


que empobrece la fortuna? 


es substancia inmaieriai 


^^^H 


^Tanto d¡a;nante y topacio, 


que estriba intelectual 


^^^H 


tanta tnuliiiud de perlas 


en amar y en entender. 


^^^^1 


que no hay ojos para verlíis; 
lauto jardín y palacio. 


Ríete de aquel banquete. 


^^^1 


donde coronando al vicio, 


^^^^1 


tanto arroyo cristalino. 


desde el día del juicio 


^^^1 


^^H que sieie ciclos regando 


nuestro Alcorán nos promete 


^^^^H 


^^^H están perennes brotando 


tanto manjar sazonado, 


^^H 


^^^1 néctar, leche, n^icl y vino? 


tanto vino generoso. 


^^H 


^^^H ijAquel árbol que se nombra 


tanto vestido curioso. 


^^H 


^^H Tubba, tan grande y frondoso. 


tanto joyel esmaltado, ■ 


^^^^1 


^^^P que descansa deleitoso 


dando por postre un limón 1 


^^^H 


^^™^ el ciclo todo á su soníbra: 


á cada moro que huela ^ 


^^^H 


^1 de tanta t'elicidad 


y abriéndose (¿hay tal novela?) 


^^1 


^^^ que cada hoja es un tesoro 


salga del, con perfección 


^^1 


^^^B y siendo la mitad de oro 


extraña, una dama hermosa 


^^H 


^^^H es plata la otra mitad; 


que con su moro se enlace 


^^H 


^^H donde el nombre de Alá sanio 


y en fe que le satisface, 


^H 


^^H y de Mahoma está escrito. 


con vida torpe y ociosa, 


^^^^H 


^^H sin juzgarle por delito 


sin dividirse los dos, 


^^^1 


^^H que un hombre merezca tanto? 


estén así cincuenta años; 


^^^H 


^^H ^ Para qué tapicerías 


¿son dignos estos engaños 
de la pureza de Dios? 


^^^H 


^^^1 de píirpura y seda en redes 


^^^^H 


^^^B adornando sus paredes. 


Ax\. Señora, tií estás perdida. 


^^^H 


^^^B donde sin noches los días 


Casilda. Yo, prima, me ganaré. 
AxA. ¿Que mucho que Alá te dé. 


^^^^H 


^^^K no necesitan de abrigo? 


^^^H 


^^B ¿Para qué alcatifas untas. 


siendo á su ley atrevida. 


^^^^B 


^^^ si estrellas pisan las plantas 


la enfermedad que padeces? 


^^^H 


H de Alá y de quien es su ami{*o? 


Casilda. Antes por favor la estimo, 


^^^H 


^^H ¿Para qué, si la sed falta. 


pues los intentos reprimo 


^^^H 


^^^P aquellas dos fuentes bellas 


de mi padre, cuantas veces 


^^^^B 


^^^^ que con cada t;ota dellas 


me pretende dar empleo. 


^^^H 


^m de plata, Apolo se esmalta? 


que es intolerable pena 

llorarme después ajena , 


^^H 


H ¿Cómo podré yo creer. 


^^^H 


H sin que el seso' se desmande. 


si á mi misma me poseo. 1 


^^^^1 


^^^ que cada fuente es tan grande 


Vete y déjame gozar 1 


^^^H 


^^^B que llega, prima, á tener 


á solas mis pensamientos; j 


^^^^1 


^^H sesenta mil y más leguas? 


para el triste no hay contentos 


^^^H 


^^H ¿Hay disparate mayor? 


como el no comunicar 


^^M 


^^H ¿Y que ofrece en derredor. 


discursos si no es consigo. 


^^^B 


^^H por dar al cansancio treguas, 


Ax\. Voime, pues tú me lo mandas. 


^^^H 


^^H más tazas y vasos, prima, 


Amor, que riscos ablandas, 


^^^^B 


^^^B que tiene estrcliss e ciclo, 


si sospechas luyas sigo. 


^^^1 


^^^H donde bebe sin recelo 


la princesa se enamora 


^^^^1 


^^^H quien sus deleites estima? 


de algún cristiano que preso 


^^^H 


^^^B ¿Donde la torpeza gozc 


le ha mudado, como el seso, 


^^^H 


^^^B vírgenes, si es que lo son, 


el alma, pues ya no es mora. 


^^^H 


^^^B las que en lasciva afición 


Yo averiguaré verdades. 


^^^^B 


^^^B el vicio torpe conoce; 


puesto que bastantes son 


^^^H 


^^H donde comiendo de modo 


para su averiguación 


^^^H 


^^H que nunca el manjar enfada, 


tristezas y soledades. (V"*'} 


^^^H 


^^H para el alma no haya nada 




^^^H 


^^^B siendo para el cuerpo lodo? 




^^^H 


^^H ¿Persuadiráse el discreto 




^^^^1 


^^H que es fehciddd tener 




^^^H 


^^H necesidad de comer 


^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^B- J^^^H 


3 



■ 36 ^^^^^^^^^^LOS LAGOS DE VICENTE ^^^^^^^^^^^^H 


^^ ESCENA VIII 




^-dc qué suene ha de ser esto ^H 


^^^H Casilda, 




para que su fe me cuadre? ^^M 
IJna peisona que es padre ^^M 






^^H Pura esfera de crislal. 




y origen de todo el bien, ^^M 


^^^^^_ comuniquemos las dos 




con un hijo, pues jen quien ^^M 
le engendra, no habiendo madre? 


^^^^^h á bolab; un sulu Dios 




^^^^^V sé que hay, por \u¿ natural; 




^'Un hijo de luz sagrada i 


^^^V pinlamelu corporal 




que siempre engendra este abismo , 


^^H la ley de nuestro Profeta, 




s siempre se queda el mismo ^J 


^^H que á deleites se sujeta, 




sin añadírsele nada.** ^^M 


^^H que come y bebe entre tiorcs, 




^'Habrá quien me persuada ^H 


^^H que en materiales amores 




no ser el cngendrador ^^M 


^^^K^ almas y cuerpos inquieta. 




en tiempo y edad mayor ^H 


^^^^^K Ensi-ñamc la razón 




que el hijo y cuandolc hereda, ^^ 


^^^^^H que si amor se comunica 




que de uno y otro proceda J 


^^^^^H aqui es porque frucliílca 




otro que lodo es amor? ^H 


^^^^^H la humana propagación; 




¡Tres con una voluntad! ^H 


^^^^^H nu hav allá generación 




¡Tres con un entendimiento! ^H 


^^^^^1 de individuos, porque estriba 




¡Tres de un solo pensamiento ^H 


^^^^^H su gloria en que eterno viva 




y en tres sota una deidad! ^^M 


^^^^H quien et alma le dirige. 




^Quién me dará claridad ^H 


^^^^H pues ^'püf qué lo torpe elige 




para no dudar después? ^H 


^^^^H y de lo casto nos privap 




Ciclo, que mis ansias ves, ^^H 


^^^^^1 Díceme la ley cristiana 




enséñame destos dos ^^^^ñ 


^^^^^1 que en estos cautivos miro. 




cuál es verdadero Dios. ^^^^M 


^^^^^ft misterios de que me admiro 




^^^^M 


^^^^^1 y casi á su fe me allana, 




ESCENA IX ^^H 


^^^^^Hr una deidad soberana, 




_^^^ 


^^^^^^K pura, limpia y absoluta 


Salen dos (ilAVTtvo» con a^aiíoiiej.— Dicha. I 

1 


^^^^^H me enseña con que refuta 


CAt;T. 1. 


* Digo que es uno y son tres ^j 


^^^^^H de] moro los fundamentos, 




y que he acertado el enigma. ^H 


^^^^^H un ciclo sin elementos 


Casilda 


¡Válgame el ciclo! ,;quién da ^^| 


^^^^^H que el tiempo jamas disfruta. 




respuesta á mis dudas? Va ^^M 


^^^^^H Una inmaterial limpieza 




haré de vos más estima ^^M 


^^^^^H que el alma llega á tener 




^^M 


^^^^^H ocupada siempre en 


Caut. 2. 


Ganáis en ña, ^H 


^^^^^M de Dios la naturaleza; 




y que os premien es razón ^H 


^^^^H la beatífica pureza 




por sabio. ^^M 


^^^^^1 en que su gloria se funda; 


Casilda 


Cautivos son ^H 


^^^^^f una claridad que inunda 




que están regando el jardín, ^H 


^^^V^ potencias, que deja en calma, 




sus palabras son apoyos ^H 


^^^V sobrándole tanto al alma 




desla verdad evidente. ^^M 


^^^H que hasta en los cuerpos raJundii. 


Calt. i. 


° ,;No salen de aquella fuente ^^| 


^^^H No se come, no se bebe. 




distintos los tres arroyos ^H 


^^^K que allá fuera imperfección. 




quedan á estos cuadros vida? ^^ 


^^^1 en fogosa suspensión 


Caiit. 2 


• .Vcgarlo fuera ignorancia. 


^^^H sólo á ver su Dios se mueve; 


Caiit. i 


• ,jNo es de una misma subslancia^i 


^^^H lo eterno juzga por breve 




el agua en ellos unida ^H 


^^^^^^ sin que se canse en mirar 




aunque distintos los ves? ^^| 


^^^^^ft de Dios el inmenso mar 




Luego siendo su pureza ^^M 


^^^^^H donde Un no se conoce. 




una, en la naturaleza ^^M 


^^^^^B porque por mucho que goce 




serán uno siendo tres. ^H 


^^^^^H le queda más que gozar. 


Casilüa 


. ICn este ejemplo se fragua ^H 


^^^^^^t Todo esto está bien fundado; 




mí certidumbre, ay mi Dios, ^H 


^^^^^^B todo parece seguro. 




«-quién podrá unirme con vos ^H 


^^^^^H porque lo casto y lo puro 




para gozaros? ^H 


^^^^^H me causan notable agrado; 
^^^^^H ^ólo inquieta m: cuidado 


Caut. i. 


El agua ^1 




fué del enigma sujeto. ^H 


^^^^^H el persuadirme á entender 


Caut. a 


" Venid, que entra Alí Pctián ^H 


^^^^^H que un solo Oíos pueda ser 




victorioso capilán. ^H 


^^^^^H uno y tres, sin que nínsunc 
^^^^^H de aquestos tres sea del uno 




Vercmosle. ^^M 


Caiit. i 


.• Yo os prometo ^^í 


^^^^^B distinto: ¡extraño creerl 




que aunque á Castilla destruye ] 


^^^^^P Un Dios simple y no compuesto 




y tantos ha cautivado, ^^ 


^^^^^r en tres personas me pinta 




su piadoso y noble agrado ^H 


^^^^^L su lev, cada cual distitua 
^^^^H y cada cual un supuesto; 




valor de principe arguye. ^W 


Caut. a 


.» Vamos, vcrémosleeoirar, (t^4iite.) 





^^act^kcuÑd^^^^^^^^^^^^^^^^3^^^B 




ííSCtNA .\ 


¿Qué de la circunferencia ^| 
de Kspaña, centro se llame, ^H 


Uúttca. Todo el munte, Jtsdr ta mttait ,t>rifa, sf at'if 


y en su apacible eminencia ^^^^M 


Y qutii 


.1 cumo chapitel 4e uo.i turre, lrt<anta>1i<; 


pródigo el ciclo derrame ^^^^f 


dtSCtlh 


•■tic en íu ctHtrii una íal,i aJurHaiin pin 


lo mejor de iu iníluencia? ^^^H 


»rrt^t 


y por aOafti ilt ttiias, y m mr,tiii, sutire 


¿Qué importa haber extendido ^H 


tinaspnrnltat.(t«<;nudo,Í\sVn:KSTKmjrtii,abr.i- 


el imperio que he adquirido, ^^^H 


sánJosr 


por lodo lo que no enln-nn ^^^^| 






fragosa Sierra Moicna, ^^^^M 


CASItOA. 


Agua que lienc eficucia 


Guadarrama presumido; ^^^H 




de alcanzarme vuosira ^racín. 


que me tribute Sevilla; ^^^^| 




¿Jóndc la leiiyo de hallar? 


Córdoba á mis pies posiraj.i. ^H 


Vicente 


Aqui. 


cuando ofrecen á mi sil!» ^^^H 


Casilda. 


¡A), ciclos! una sierra 


parias el Rey de Granada, ^^^^M 




abieiu por la inilad, 


treguas el Key de Castilla. ^^^H 




da á mis dudas chiridad 


si todo lo que i n leí esa ^^^H 




y mis errores deslíen a. 


la gloría de mi corona, ^^^H 




¡Qué majesiiioso centro! 


tanto triunfo, tanta empresa, ^^^H 




¿<(»uién es aquel que se abrasa 


lo desluce y desazona ^_^H 




y laníos incendíüS pasa 


el mal de vuestra Princesa.^ ^^^^| 




fénix de paciencia dentro? 


¿Posible es que Alá pcrmiia ^^^^M 




¿Hay más deleitoso espacio? 


que en tan hermosa presencia ^^^H 




\i[ risco que ya es dosel 


lanía enfermedad compilar' ^^^H 




le sirve de Lhapitel 


No sé si su Providencia ^^^^^ 




y su interior de palacio. 


ofende y desacredita: ^^^^M 




¿Podré yo saber de vos 


sé á lo menos quj afeciara ^^^^| 




quién sois, y tener sosícro? 


blasón de deidad severa, ^^^^| 


IViCSNTE 


Lasilda, por agua y fueteo 


si cumo suele ser rara ^^^^| 




se alcanza el leino Je Dios, 


maravilla permi:iera ^^^^| 


Kasilda. 


Ya á su doctrina obediente 


que siempre el sol se eclipsara. ^^^| 




la ceguedad no me oíuscu. 


¿Para qué tan extremada ^^^H 


WICCNTR. 


Vicente soy; hija, busca 


belleza en Casilda, rosa ^^^H 




los La^os de San Vicente, 


fresca á un tiempo y maliralada. 




porque si en ellos le bañas 


si cuando la admiro hermosa 




de la cnfeimedad que tienes 


la lloro siempre eclipsada? 




sanarás. 


Thi.lu. No es mucho que vucsiia alteza 




(Cuhrtst 1 


pondeie así tanto daño, 


lpASiU>A. 


¡Que extraños bienes 


que yo que vi su belleza. 




escondéis, bellas montañas! 


de ley y nación extraño, 




Muerta por buscaros quedo, 


le acompaño en la tristeza... 




mis dichas u& hallarán. 


¿F.s posible que no habrá 


^I^JIO. 


jViva nuestro Alí Peirán 


remedio? 




por Príncipe de Toledo. 


Prv. Ya no le espero. 




iMúíica y cajas dr drnlrn.) 


Arabia médicos da 


Easiloa. 


Vivid Señor, reinad vos. 


pfir'ser patria del primero; 




jAy La^os! si á vcios llego 


pero la ^alud Alá. 




sabré que por agua y fuego 


Un Avicena ha ofrecido 




se alcanza el reino de hios. 
1 


Córdoba, en ella han nacido 
un Rasís, un Almanzor; 
mas fué su fama mavoi 
que sus efectos han sido. 
No he dejado diligencia 




ACTO SEGUNDO 


en lodos sus profesores, 
mas esta invisible ciencia 
en estatua' y en dociures 
vende sola la apariencia. 


■ 




f 


Ai.f. Hipócrita es el que ignora 




ESCENA PRÍMERA 


efectos de su doctrina. 
FfEV. Dices bien, pues siendo ahora 


^^^SUcii tt Rbt MOHO, Doña Blanca, Ai i PKri«A.>, | 


morisca la medicina 




y Don Ttli o I 


no la halle la infanta mora. 
Treguas, don Tello. me pide 


Ber. 


¿Qué importa que mi corona 


vuestro Key que le concedo. 




su jurisdicción me ofrezca 


sólo por vos, como olvide 




en la ciudad que blasona 


enojos, y de Toledo 




imperios godos, y crezca 


os permita, aunque lo impide 




con triunfos que Alá ocasiona? 


SU privado, que salgáis 



1 


^s^^^^^^^^^^^^iíonTao^E 


SA^vSeÑt^^^^^^^^^^^^^^B 


H 


L á su gracia reducido, 


Blanca. Señora. 


^1 


1 Viólenlo en mi reino estáis. 


Rey. Contigo el cielo cruel 


^H 


^^m puesto que en él aplaudido 


rubíes llueve v no es aurora; 


^1 


^^k de los moros que obligáis. 


hija, que, en fin, se eclipsó 


^1 


^^B No se qu'ere desposar 


el sol que á Toledo dio 


^H 


^H aquí vuestra dama bella; 


luz más clara que el Oriente. 


^1 


^H es lormeiilo e! cspeiur 


C,\siLDA. íAy Lagos de San Vicente, 


^1 


^H dichas que libráis en ella 


cuándo os he de go/ar yo! 


^1 


^H V aquí no podéis lograr. 
^^m Iréis á Burgos los dos. 


Rkv. Amanezca alegre el día 


^H 


segunda vez en tu cara. 


^H 


^^M aunque á ser tan cuerdo vos 


cesará la muerte avara 


^1 


^^M como sois enantorado. 


que en tinieblas nos tenía. 


^1 


^^B iffmiérades de un privado 


No hay médico ni aforismo 


^1 


^H la enemistad, que si es Dios 


que asi al enfermo asegure. 


^H 


^^m casi un rey, con tan profunda 


por más que recete y cure. 


^1 


^^B paiión, no sé en que se funda 


Como el que padece el mismo, 


^H 


^^B el amor que os desespera 


si resistiendo á la muerte 


^1 


^^B siendo Dios causa primera 


y dando aliento á la vida 


^1 


^H y obrando por la segunda; 


pasiones del alma olvida 


^^ 


^^^ por la de un privado dif^o. 


y sus tristezas divierte. 


r 


Tblijj. De doña Blanca, señor, 


Hazlo, mi Casilda, asi; 


^_ 


■ el orden y gusto sigo. 


no añadas al mal molesto 


^H 


L^U. Es primer móvtl amor 


suspensiones, que con esto 


^1 


1 y puede más que un amipo; 
1 yo lo soy vuestro y en fe 


me darás salud á mi. 


^1 


Casilda. ¡Ay padre y señor, que en vano¡ 


^H 


^^ de que estimo este blasón, 


cuando el mal se ve de lejos 


^1 


^^m i vuestra patria asalté. 


suele mal lograr consejos 


^H 


^^m y dándola confusión 


en el que padece el sane! 


^1 


^H vuestra dama os entregué. 


Un solo medio me ofrece 


^H 


^H Seis meses Lía que asistís 


el cielo para sanar, 


^1 


^^M en Toledo y desmentís 


pero hásmele de negar, 


^1 


^^H pesares y competencias 


y asi por instantes crece. 


^H 


^^B que US causaran impaciencias 


Pues que no he de conseguirle, 


^H 


^^B en Castilla. Sí os pariis, 


el remedio es padecer. 


^1 


^^B iréis, don Tello, advertido 


r<EY. Remedio y en mi poder, 


^1 


^^B de la voluntad que os muestro, 


,;> tú rehusando el pedirle? 


^H 


^^B y sin ponerla en olvido 


Sin razón mi amor olvidas: 


^H 


^H siempre seré amigo vuestro, 


pide á Toledo desde hoy, 


^* 


^^^ pero mal correspondido. 


que en albricias te le doy 


r 


Tei.i.o. liso no, que soy leal; 


sólo de que me le pidas. 


^H 


á quedarme estoy dispuesto 


Casii.ua. Has de juzgarme i ndiscicta 


^H 


sirviéndoos. 


mientras no le dificulto. 


^1 


AXA. tdtntro.) iTerrible mal! 


si cuerda no le consulto 


^H 


¡triste pérdrda! 


aunque salud me prometa. 


1 


Bey. ¿Que es esto? 


Este cristiano es prudente ^^ 
y en tu servicio leal, ^^^| 
fiaré de su caudal ^^H 


1 


^fe ESCHiNA II 


lodo lo que el alma siente, B 
y sabré déi esta tarde ■ 


1 


^^B ■^<''' ^''^ y <i*»pi^^^ Casilda.— Dichos. 


si estará puesto en razón H 
decirte mi petición. H 


^1 


F AxA. Un accidente mortal. 


Rkv. Todo pedir es cobarde. H 


^1 


1 señor, robarnos procura 


.Sed. don 1'elio, consejero H 


^H 


1 con la infanta, la hermosuia 


de la Infanta, persuadilda V 


^1 


L del más generoso mayo; 


á que es padre de Casilda B 


^1 


^K ' disfrazada en su desmayo 


un Rey con todos severo; 1 


^1 


^H la muerte, á su edad perjura. 


con ella no. ¡Ay si por vos ^ 


^1 


^H en llor nos lleva esta rama. 


cobra salud!, no es bastante 


^H 


^^m y la sangre que es su vida 


premio un reino. Ven, Infante. 


^1 


^^1 no sé por qué la desama. 


Tellü. ¿Qué es esto, válgame Dios? (i) 


^1 


^H pues ingrata y homicida 


ilintranst el Rey, Ali y Axa por i 


^H 


^^P por el suelo se derrama... 


purle, y los demás por otra.) _ 


^H 


^H Aquí el sol por ella llora. 


m 


^H 


^^T (Dtscubrttt la Sinta rn una silla, desmayada.) 


1 




Tello. Gualda es ya, la que clavel. 






Rby. iCasildal 


(0 V.n 1» reimprc4iÓM Jicc c.sias palabra» ñ 




Ali. iHermana! 


Blaoca. ■ 



ACTO SBGUNOO 



ESCENA III 

BtAMCA. 



39 



¿Qué oís, temor imJiscrelr»? 

^La Inranta ádon T«lli>¿ si»lasr> 

Celos, si amenazái'v olas, 

mil naufragios mo promclo. 

^Quepor diricii no ili^a 

el remedio de su dañu 

la Infanta?, ¡A y recelo extraño. 

cuando la tristeza oblíf^a! 

Todo el pecho enamorado 

y triste á la Infama veo: 

^dudaré de su deseo 

que el alma al amor h« dado? 

Y si enamorada está, 

¿podré dudar yo tampoco 

que de su apetito luco 

no es don Tello el dueño va? 

Mi sospecha es evidente; 

¿no dijo: «Por ser ieai, 

fíaré de su caudal 

todo iú que el alma siente?» 

I^uescon él, ¿qué ha de sentii, 

¡ciclos! asólas un alma 

que tiene la lengua en c«ii>ifi 

para no se descubrir 

á su padre y sólo fia 

de don Tello sus desvelos? 

Amor: si crecéis c<jn celos 

ponjcoñosa madre os cria. 

ESCENA IV 
Bt.«Nr» y Ax«. 

Blanca: en fe de la amistad 
í^ae he profesado conti;;u. ^ 

SI es que con ella te obligo, 
confiésame una verdad. 
¿Tienes mucha voluntad 
- ¿ don Tello? 

«■ANCA. Mereciera 

que ninguna Ic tuviera 
á quien amante se llama 
y osa, Axa, robar su dama 
porque forzada le quiera. 
Por esta sola ocasión 
no me desposo en Toledo 
con él, porque nunca el miedo 
huo firme una afición. 
Diranme. y tendrán razón. 
que si aquí le doy la mano 
es por temerle tirano 
de tu Rey favorecido, 
y que mereció atrevido 
lo que nunca cortesano. 

»A. Y SI á Castilla te lleva, 
¿querrásie mucho? 

l^NCA. ¿Quién duda?, 

Con los afectos se muda 
amor, que méritos prueba. 

«A. En fin, ¿le adoras? 

'^NCA. No es nueva, 

Axa, en m¡ esa voluntad; 
mas, si te digo verdad, 
yo te juro que no ha un hora 
que le amaba menos que ahota. 



AxA. 

Ltl.AM.A 



• tXA. 

Blanca 
Axa. 

P.I.VNr.A, 



Axa. 
Bt.\NrA 



Axa. 

Blanca. 



A\A. 



Blanca. 
Axa. 



Blanca. 



Axa. 



Blanca. 



Axa. 



¿<Iómo? 

La seguridad 
se entibia aposesionado 
el amor que después cíocc 
en los peligros que ofre^'e 
la sospech.n y el cuidaJo. 
¿Tienes celos? 

Hanmc dado 
no sé que vislumbres dcllos. 
¿Son de mi? 

Tus ojos bellos 
bastaran, Axa, á ciigcn airarlos, 
mas no son celos vasallos 
cuando Altezas miro cu cltus 
¿Celos oe la Infama? 

Diflo 
que no son más que vislumbres 
o asomos de pesadumhiev. 
Declárate más conmigo. 
N-o se de qué fui testigo, 
que por más que me atormente 
á mi níisma me desmiente; 
pero, dime: ¿quién le cnv¡.i 
con tanta instancia, Axa mfa, 
¿que mis cosas le cuente? 
Algo debe de importarte 
el Saber si quiero ó no 
al cunienídu. 

Hago yo 
de cierto ausente la parte: 
impórtame preguntarle 
cosas para su sosiego. 
¿Quisiste bien i un don DicgO, 
de tu Ucy favorecido, 
por ocasión tuya herido? 
Algo, si; no te lo niego. 
¿ V en qué te desmcrcci''> 
esc algo, Blanca, que c cucho, 
don Diego? 

En llegar un mucho 
con que ese algo se ulvidó. 
Don Tello se me ausentó, 
y dándome pur esposo 
á don Diego, fué forzoso 
en fe de que soy mujer, 
lo fácil aborrecer 
y amar lo dificultoso. 
De lodo lo dicho advierto 
que don Diego es ya el querido 
y don Tello aborrecido: 
aquél dudoso, éste cieno. 
Hubieras dado en lo cierto 
según en nuestro amor pasa, 
mas como en celos se abrasa 
mi pecho, que es iodo extremo, 
amo á Tello porque temo 
que se me quiere ir de casa. 
Mas ¿no sabré yo á que efeio 
es tan larga información? 
Cosas que te importan son 
fiadas de mi secreto. 
Blanca, si es tu amor discreto, 
feriante á I'elto y tendrás 
otro que te estime más. 
Por dueño suyo le adora 
nuestro Principe; señora 
desta corona serás. 



^^^0 


tos LAGOS VICENTE ^^^^^^^^^| 


^^^ 


Heina te eligen los cielos. 


Tei.1-0. Mira mi desiguatdao^^^^^^B 


^^^^H 


como tu amor lo perniila. 


Casiiüa. Descansa mi enfermedad ■ 


^^^^Lanca. 


No es cuerdo quien solicita 


con alivios que hallo en ti; B 


^^V 


voluntad que abrasan celos; 


siéntate, Tello, á mi bdo B 


^^ft 


son de suene sus desvelos, 


que quiero mostrar si sé fl 


^^H^ 


por más que los aconsejan. 


los miíieriosde la Fe B 


^^^^^^ 


que del remedio se alejan; 


que el alma me han alúmbrate 


^^^^P 


y quedando el gusto en calma. 


pero ley que el mundo adora 


^^^^^1 


como ocupan toda el alma. 


merece veneración 


^^V 


nada para el otro dejan. 


en pie. 


^M A\A. 


Pu?s repare tu desdén 


Tfxlo. ¡yué cucfda razón! 


^B 


en que Ali Petrán te adora, 


Casílua. Oye, Tcilo: escucha ahora. 


^^^^ 


y la infanta mi señora 


Dios, conforme me enseñaste 


^^^Bb 


quiere á tu don Tello bien; 


que es principio sin principio. 


^^^^^p. 


en que don Diego lambién 


substancia sin accidentes. 


F 


asiste aquí disfrazado. 


tin sin lin, todo intinito, 


h Blanca. 


¿Quién? 


sólo una simplicidad, 


^H AxA. 


Don Diepo. á quien he dado 


un ser, un acto sencillo. 


^^H 


las llaves de mi sosiepo. 


una forma sin materia, 


^^B 


Templa del Principe el fuego. 


una entidad, un distrito 


^^H 


porque es locura pensar 


sin limites, no causado, 


^^^^^H 


que hemos de dejarte amar 


no en tiempo, no producido. 


^^b 


ni á don Tcllo ni si don Ijíc^ío. (Vasr > 


de sí sólo dependiente, 
de sí sólo comprendido, 
antes que de los tesoros 


^^^^^^1 


ESCENA V 


de su amor diese al prodigio 


^^^p 


Blahg*. 


de tantas esferas ser, 

no forzado, porque -quiso, 

primero que eslabonase 


^^^^^V 


¿De tres en tres los recelos 


^^^^H 


y no ias dichas, fortuna. 


con asombroso ariilicio 


^^^^H 


si quiera de en una en una.'' 


esos cielos, elementos. 


^^^^H 


¿Dos competencias, dos celos? 


planetas, astros y signos. 


^^^^^B 


Unos de don Tello, ¡ay ciclns! 


inlluencias, calidades 


^^^^K 


que si los lloré vislumbres. 


y especies que en individuos 


^^^^B 


ya pasan de pesadumbres, 


se fuesen perpetuando, 


^^^^^H 


pues cuando ofender intenl.in 


ya insensibles y ya vivos. 


^^^^^B 


celos en duda atormentan 


estaba solo en sí solo, 


^^^^B 


y maian en certidumbres. 
Por más que me solicite 


siendo asiento de si mismo 


^^^^^B 


su mismo ser, que no ocupa 


^^^^B 


el Principe es disparate 


Dios lugares circunscritos. 


^^^^^B 


que vencer mis penas trate 


Todo eslá en Dios y él está 


^^^^B 


mientras con celos compite. 


en si, porque lo infinito 


^^^^^B 


Allane tropiezos, quite 


por esencia es necesario 


^^^^H 


estorbos á mi sosiego. 


que sólo de si sea sitio. 


^^^^H 


podrá ser loyre su fuego: 


y aunque solo, no por eso 


^^^^^B 


que mal me podrá obligar 


co sus eternos retiros 


^^^^^B 


no permitiéndome amar 


estaba incomunicable, 


^K 


ni á don Tel lo ni á don Diego. (Vate } 


pues conversando consigo, 
entendiéndose y amándose, 
sin cansancio, sin fastidio. 


^^^^H 


ESCENA VI 


obra necesariamente 


^^P 


Safen C«sii.nA y Don Tri.i.o. 


(que el ocio en Dios fuera vicio). 
Con todo eso, pudo tanto 


^^TCasilda. 


Tan satisfecha en oirlc, 


en el su amor excesivo, 


^^K^ 


tan persuadida en creerle. 


que para comunicarse 


^^^^■» 


tan pronta en obedecerte 


á lo mortal y finito 


^^^^H 


y tan dispuesta á seguirte 


cuando fué su voluntad, 


^^^^H 


estoy, cristiano discreto. 


sin que hubiese más motivo 


^^^^H 


después que te comunico 


que su libre providencia. 


^^^^H 


que en tu ley me certifico 


crió lodo el laberinto 


^^^^H 


y á su y upo me sujeto; 


de lo celeste y terreno: i 


^^^^^^ 


cichosa ya que merezco 


sol, luna, planetas, signos. 


^H^ 


llamarle maestro mío. 


estrellas, esferas, polos, 


^H Trli.u. 


Si yo, Infanta, como fío 


elementos, mares, ríos. 


^^1 


en el cielo, á Dios le ofrezco, 


hierbas, plantas, Úores, frutos. 


^H 


¿qué más bien? 


selvas, prados, valles, riscos, _ 


^B Casilda 


Siéntate aqui. 


con lodg lo que contienen; fl 



^^^^^^^^^^f ^H 


^^^ry en la cumbre del empire\í. 


La justicia original, ^^^^^ 


^^V ¿l<^ substancias incorpóreas 


sin fómite ni incentivo, ^^^^M 


V nueve ejércitos dislitilus. 


fué el privilegio rodado ^^^^H 


■ Kran éstos de palacio 


con que tan nobles los hizo, ^^^^| 


y la cámara cuntinuos 


que sin pagar á las leyes ^^^^| 


del Monarca omnipotente 


pecho, sólo les previno ^^^^H 


asistentes y ministros. 


con el reconocimiento ^^^^H 


El más hermoso, pues, del los 


de un árbol del Paraíso ^^^^H 


fquecon tantos requisitos 


que les vedó reservado; ^^^^H 


de gracias y perfecciones 


pena que si atrevido ^^^^H 


naturales en el vidrio 


el hombre le profanase ^^^^| 


de iu csiimación liviana 


fuese mortal su castigo. ^^^^| 


se miró primer Narciso, 


Rl ángel dragón onionces, ^^^^H 


de si mismo enamorado). 


envidiando el ver tnn digno ^^^^H 


contra su autor, presumido. 


lo humano que le heredase ^^^^| 


ju/gó, necio, á menoscabo 


las dichas que había perdido, ^^^^| 


dar el respeto debido 


transformándose en serpiente ,^^^^| 


al Piiiicipe su señor 


la torpe blasfemia dijo ^^^^| 


después de haberle previstn 


de aquel «.Seréis como dioses ;^^^^H 


un supuesto y dos substancias. 


si d.iis rienda al apetito». ^^^^H 


y que á fuerza de suspiros 


Acometió la mujer ^^^^H 


y opresión de sus retratos 


como al más Haco portillo, ^^^^H 


su deidad humana quiso. 


sin atreverse, cobarde, ^^^^| 


Soberbio, pues, el Lucero 


al consorte discursivo. ^^^^H 


contra el So), ¡qué desutinol 


Comió Kva, y el amor, ^^^^H 


osó amotinar parciales 


más que el engaño, al (in vino ^^^^| 


y de rebeldes caudillo. 


con elocuencias de llanto ^^^^^ 


locó cajas contra Dios 


á despeñar al marido; ^^^^H 


(cómplices de su delito 


delinquieron contra Dios, ^^^^| 


la tercer pane de estrellas 


y como se opuso al mismo ^^^^| 


que ya asombran basiliscos), 


la culpa(inlin¡ta ya ^^^^| 


diuse la campal batalla 


es cuanto lo relaüvo), ^^^^H 


en palestras de zafiros. 


quedamos tan sin remedio ^^^^H 


el ^Quü'/t como Dtosr' venciendo 


todos sus humanos hijos, ^^^^H 


del alféiez para<iint'o. 


que los que mejor libraban ^^^^| 


Cayó el querub contumaz 


eran rehenes del Limbo. ^^^^| 


relajado al sambenito 


Corn padecióse el Amor, ^^^^| 


de llamas, que eternamente 


y viendo que era preciso ^^^^H 


son morda/a de.preciios. 


que un Dios hombre á Dios le dies^^^^f 


Como es incapaz de enmienda 


por inliniío íntinito. ^^^^| 


el ángel nuestro enemigo, 


humanóse el Verbo eterno, ^^^^| 


y to que una vez aprende 


y redin^iéndonos quiso ^^^^| 


jamás lo pone en olvido. 


ser deudor, siendo acreedor, ^^^^H 


y que no pudo vengarse 


pagándose á sí consigo. ^^^^M 


de quien le echó eternos grillos, 


Vistióse mortalidades, ^^^^H 


contra el hombre, su retrato, 


trabajos, calores, fríos, ^^^^^1 


fulmina Hechas y tiros. 


oprobios, persecuciones, ^^^^| 


Gozaba Adán, vice Dios, 


destierros, hambres, martirios, ^^^^ñ 


aunque formado del limo 


en el intacto obrador _^^^^H 


y organizado del polvo. 


del más puro vellocino "^^^^H 


si en la materia abatido, 


de la más candida oveja ^^^^| 


de un espíritu inmortal, 


que vio el sol, que adoró el siglo. ^^^H 


de una alma, que siendo tipo 


Dando, pue>, ésta la lana ^^^^ñ 


de la primera substancia, 


y el telar, si humano limpio, ^^^^| 


ya en lo uno, ya en lo trino, 


organizó el Paracleto ^^^^| 


de una forma y tres potencias 


aquella Paloma armiño, ^^^^H 


imperaba en el dominio 


toda amor, ternura toda, ^^^^| 


de la ínfima redondez 


al Verbo, el terreno hospicio, ^H 


amado como temido. 


alojamiento de un alma ^^^B 


Acompañábale hermosa 


que unió la Deidad consigo. ^^^^H 


aquel doméstico hechizo. 


Sólo el Bspfntu amante ^^^^| 


costilla antes, ya mujer. 


fué su autor, que no intervino .^^^H 


uno y otro tan unidos. 


causa parcial eficiente ^^^^H 


que siendo hueso de huesos, 


de varón así lo afirmo. ^^^^M 


carne de carne indivisos 


iWaria dio mal eriales ^^^^| 


al conyuííal sacramento 


y el amor tejió los hilos, ^^^^H 


dieron fecundos principios, 


quedando entera la pieza ^^^^f 


1^^^^^^ 


^^^^^^^^^^^^^H^^^^^^^^k.:^^ J 



^ 42 ' LOS LAGOS DE SAN VICENTE ^^^H 


^^^^^L de que se corló el vestido. 


Soltó la presa después ^^^H 


^^^^^H Atropcllansc misterios 


su amor tierno y excesivo ^H 


^^^^^H aqu{,eütórbansc prod¡;;ios 


á tanta suma de asombro^^B 


^^^^^H unos ¿ otros oue agotan 
^^^^^V el di:>cu;so mas activo. 


milagros y bcnciicios, ^H 


que SI tudas las esferas ^H 


^^^^^H Concibió virgen el Allia, 


sirvieran de per^amino, ^H 


^^^^^^b parió Virg«n á Dios niño. 


sus estrellas caracteres, ^H 


^^^^^H quedó Virgen después desio, 


tinta los mares y ríos, ^H 


^^^^^^1 que Cumo era el Sol divino 


. manos cuantas nacen hojd^H 


^^^^^H el Hombre Dios, ilustrando 


plumas cuantas viven nido^H 


^^^^^B A aquel cristal, á aquel vidrio. 


desmayaran al sumarlos ^H 


^^^^^^B los rayos de su substancia 


pasmaran al escribidos. ^H 


^^^^^H pudo, sin abrir 


Junto los Legados doce, ^^ 


^^^^^^m penetrándose dos cuerpos. 


los setenta y dos Discípulos, 


^^^^^^B desmentir nuestros seniidos; 


l'edro futura liara, ^J 


^^^^^^1 tres substancias y una unión 


los demás del Orbe Obispo^^f 


^^^^^H formaron un soío unido, 


Permitió que le vendiese ^H 


^^^^^V la divina, la corpórea 


ul Apóstol fementido; ^H 


^^^^^K V la del alma, ¿hay tal mixto? 
^^^^^^k tspiritu puro alma. 


sacramentóse primero ^H 


y hallándose de camino ^H 


^^^^^^H barro ei cuerpo quebradizo. 


para su Padre, quedarse ^H 


^^^^^H Dios el supuesto de entrambos. 


é irse supo aun tiempo nt^H 


^^^^^H ,;quíún vio en actos tan distintos 


Sudó en el huerto licores ^H 


^^^^^H tal unidad de diversos? 


'purpiireos, que los delitos ^H 


^^^^^H ^tal distinción de propincuos? 


humanos le antecedieron ^H 


^^^^^^1 ¿tal parentesco de extraños? 


allicciones y fastidios. ^H 


^^^^^^B ^lal conformidad de abismos? 


Prendióle la ingratitud, ^H 


^^^^^^V Turnó la 


dejáronle sus amigos, ^^ 


^^^^^B humana el Verbo divino 


rasgaron su cuerpo á azotes. 


^^^^^^K mas no la humana persona 


diole corona un espino. 


^^^^^^B porque ésta halló ya impedido 


Llevó en la Cruz nuestras peni 


^^^^^^V por eterno supuesto 


viole el rigor suspendido 


^^^^^B su lugar, que á contundirlo 


rogando por sus contrarios. 


^^^^^V con dos personas no fueran 


¡Oh nmor de Dios inaudito! 


^^^^^r una cosa el Verbo y Cristo. 


Dejó á su madre en custodia 


^^^^B En efecto, este Honibre Dios, 


de Juan, allí Vice Cristo, ^1 


^^^^H apenas se vio nacido, 


quedando con su adopcióit^f 


^^^^H cuando á precio de gran.ues 


mejorado en tercio y quiit^H 


^^^^H compra de nosotros hizo. 


Oyó al salteador infame ^H 


^^^^Hu derramólos al día octavo. 


blasfemias y desatinos. ^H 


^^^^^H adoráronle pellicos, 


ganando al bueno por scrlj^H 


^^^^^H posiráronselc coronas, 


el cíelo de prometido. ^H 


^^^^^^H huyó amenazado á Rgipt<i. 


Intimó su desamparo ^H 


^^^^^H volvió después de des años 


al Padre, y el pueblo impi^H 


^^^^^^1 y llorándole perdido 


dándole vinagre y hiél ^H 


^^^^^H su Virgen madre á los doce 


delito añadió á delilo. ^H 


^^^^^H trocó penas en júbilos 


Sed de pasar más tormeni^fl 


^^^^H viéndole infante maestro 


le obligó á decir el Sitio 


^^^^^K entre sabios aplaudido. 


de mu!) hiél, de penas más»^^ 


^^^^^B Catedrático por claustro 


}• viendo el plazo cuiiiplídc^| 


^^^^^^B de tanto jurisperito 


lie la redención del hombr^H 


^^^^^^K salió en publico de treinta 


libertando á sus cautivos ^H 


^^^^^^B á poner en 


<c.A.cabóse», dijo á todos, ^H 


^^^^^^B la restauración del Orbe, 


del vil tirano el dominio. 


^^^^^H tentóle el dragón precito. 


Penetró su voz los cielos ^J 


^^^^^H vencióle á los tres combates. 


y con clamoroso grito ^M 


^^^^^m dio al tálamo patrocinio 


el espíritu dio al Padre ^| 


^^^^^^ honrando con su presencia 


y á ios hombres finiquito ^| 


^^^^Bk las bodas que antes bendijo. 


de tanto ¡htinito empeño. ^M 


^^^^^^B Hizo aquel proto milagro 


pues tácitamente dijo ^H 


^^^^^^B del agua, que vuelta en vino 


al inclinar la cabeza: ^H 


^^^^^^B tantos misterios encierra. 


«Pagado estoy, yo lo afirmo»' 

(/Jara aguí lacaht^a.) 


^^^^^^1 materia dio á tantos libros. 


^^^^^H Santiticó del Jordán 


Conmovióse lo criado; 


^^^^^H los raudales cristalinos. 


sintió el sol aquel deliquio 


^^^^^H dando testimonio el Padre 


sobrenatural, un nuevo 


^^^^^H al mundo de que era su Mijo. 


que aun hoy asombra i Dúmí^ 



ACTO SEGUNDO 



43 



:a. 



lustró los calabozos 
)risiun de lus iiicn nacidos, 
des pejandü dadivoso 
un seno de losdos Limbos. 
Tres días durmió cadáver 
sin ser hjmbre, dividido 
lo Corporal de su íorma 
aunque uno y oiru divinos. 
Kesuciti!) al cabo de ellos 
ya impasible, ya vestido 
de gloria y eternidad, 
penas volvió en regocijos. 
De su Iglesia y de su madre 
incrédulos satisfizo, 
jnsiiiuyó Sacramentos, 
puerta de ellos el Bautismo. 
Subióá la diestra del Padtc; 
en leiiyuas de fuego vino 
aquel tercero de amores 
no engendrado, procedido. 
I^romulgó su ley á todos, 
bañó el consagrado ríu, 
que da la primera gracia, 
al Orbe nuevo y antiguo. 
Congregación de los santos 
tiene aqui, que son arrimos 
de la barca militante, 
pilotos de suspcligros, 
doctores que nos enseñan 
yugo leve con que unirnos, 
preceptos que nos declaran 
Pontiíices y Concilios. 
Volverá segunda vez 
á juzgar muertos y vivos, 
para premio de ios buenos 

{de los malos castigo, 
istu es lo que me enseñaste, 
esto adoro, aquesto elijo, 
corrígeme en lo que yerro 
y dame, Tcllo, el bautismo. 
No adquirida, no estudiada 
es la doctrina que has dicho, 
ciencia infusa te dio el ciclo, 
por su doctora te admiro. 
Mas, quedo, ha entrado gente. 
Pues ven, Tello, que es fastidio 
de mi descanso el tratar 
sino es de Dios; miscautivos 
querrán comer, su socorro 
es mi amoroso ejercicio; 
llevarélus, como suelo, 
ocultamente el alivio 
ordinario, vuelva Dios 
por su pena y mi peligro. 
que es riguroso mi padre. 

(Yante los dns). 

ESCENA Vil 

Sitien Doña BljiNca y Axa. 

¿Estás contenta? ¿no has visto 
sombra á Tcllo de la Infanta, 
ingrato, Blanca, contigor' 
¿negarás que no se quieren.*' 
Negaré oue basiliscos 
consolóla vista maten, 



pues no muero y esto miro; 

dcsengaño.<> son vengan/as, 

venganzas son desatinos, 

desatinos hace un loco, 

loca estoy, perdí el juicio. 

Di me adonde está clon Die^o 

que si á Toledo ha venido 

á satisfacer su agravio 

como vuelva por los mfos 

le daré... 
.^XA. ¿Qué piensas darle? 

Bi.\NC\. Un alma que sacrifico 

á I a desesperación. 
Axa. ¿Para qué, si yo le rindo 

(;tra que es de más quilates? 

Compite, Blanca, conmigo 

y envidiarás mis victorias. 
Cl.vnca. ¡Ay cielos! la muerie envidio; 

daréle al Príncipe moro, 

como me vengue, el dominio 

de mi libertad y fama, 

satisfaré sus suspiros, 

mate á don Tcllo, y qucrrélc. ( Vase.) 

ESCENA VIII 
Axa y Au PkthAji. 

Ai.i. ¿Qué es esto? 

Axa. Agencias que libro 

cillas medras de lu amor, 
la Infanta halló en los bajios 
de su salud derrotada, 
si no remedios, alivios; 
á don Tello quiere bien 
y él la paga agradecido, 
pondera tú, como ( i ) hermano, 
si esto es virtud ó delito. 
Doña Blanca está celosa, 
véngala, y haráte digno 
de su amor, que éste obligado 
crece gigante de niño. 
No pierdas esta ocasión 
pues ves cuan bien he cumplido 
con la agencia encomendada 
dichosa en ver que le sirvo. 
¡Ay Tello, con qué quimeras 
mis celos ejecutivos 
buscan remedio á mi agravio, 
y qué en vano los resisioí 
Vengaiéme de la Infanta 
mientras con Blanca compilo, 
que no es poco dar en tierra 
de dos, con un enemigo. {Vase.) 

Aü. Sí Axa ha sido testigo 

de que Tello á mi hermana ama, 

quien no fué iicl con su dama, 

¿podrá ser leal amigo? 

Sea castigo 

de su ingratitud, la mia: 

ame á la infanta en quien fia 

su esperanza; 

sea premio la venganza 

de su poco firme fe; 



(1) tn ct original: «pomic-r.i lu atnor hermano». Co- 
rregido, según la ediciÓQ scviJlani. 



^^^44 


LOS LAGOS DE SAN VICENTE ^^^^H 


^^^B 


Consentiré, 


despeñara mi cuidado. 


^^^^^ 


vlla mura y él cristiano 


y el ver que es hij.i de un R 


^^^^^^^V 


que á mi hermana dé In mano 


de quien amo me aparlar.1 


^^H 


porque Ulanca me la de. 


y por cila profanara 
los preceptos de mi ley. 
su viclud, su honestidad. 


^^^^^v 


KSCENA IX 


es tan di^na que se estime,, 


^^r 


Ai-Í y Don Tku.o. 


que con verla se reprinw 
la más torpe voluntad: 


^^B Tello. 


¿Qué nuevas causas de enojos 


no hají» agravio vuestra All 


^^^^^ 


dan ocasión á la ira 


á mi fe y á su valor. 


^^^^B 


do iJIanca, que si me mira 


Al i. ¿<-ómo no? Tenia tú amor 


^^^^^^^^ 


fulminan rayns sus njnsr* 


y usúrpame mi i;randcza. 


^^^^^^K 


¿Sin haMarmc cuando pasa 


No disimules Cunmigu; 


^^^^^^HP 


junio á mi? 


ámala, dala la mano; 


^M Aü. 


¿Telio?^ 


llámale, TcIIü, mi hermant 


^^1^_Tkllo. 


¿Señor? 


como te Humas mi amifio. 


^^■^Ü. 


Diccnme que un nuevo mior 


Yo le asc;»uro temores. 


^^^^^v 


tus pensamientos abrasa. 


no trueques la profesión 


^^^^H 


_v á ser verdad, sentiré 


de tu antigua religión. 


^^^^^P 


dosctcdiiris de ñrmcza 


que bien lograrás amores, 


^^^^ 


que en nota de lu nobleza 


aunque de ley dilcrenie; 


^^^ 


te culpan de poca fe. 


yo te casaré con ella. 


^^^■Tello. 


¿Yo, Principe, amor que nuevo 


Tfli.o. a no ser iJIanca tan bella. 


^^^^B 


lenga de mudable lama? 


yo tan fie!, tú tan prudente, 


^^HAlI. 


Tal vez como amor es lina, a 


tan poco afecta lu heriTianí 


^^^^^K 


y ésta se muere sin cebo. 


á todo lo que desdice 


^^^^■' 


faltándola el interés 


su honestidad, contradice 


^^^^K 


hasta en los nobles se apaga. 


á la permisión cristiana 


^^^^K Tello. 


Amor con amor se paga. 


el favor que le a^rade/co. 


^^■alí. 


¿Amor con amor? ¿No ves 


Yo adoro á Blanca, señor. 


^^^^m 


que cuando á lo deleitable 


y\LÍ. Kn lln: ¿no tienes amor 


^^^V 


se junta lo proveclioso 


á la infanta? 


^^^^H 


suele un pecho codicioso 
rendirse á lo interesable? 


Tello. No merezco 


^^^^ft 


apetecer tal empleo, 


^^^^^B 


Pagúese amor con amor 


ni cuando posible fuera 
que tal dicha nicrccicrA 


^^^^^1 


no más, si otro amor se hallase 


^^^^1 


que con ese amor juntase 


diera riendas al deseo. 


^^^^H 


intereses de valor. 


Alí. Pues, Tello, yo soy lu an>i 


^^^^H 


¿cuál de los dos le parece 


y aunque ten^o voluntad 


^^^^H 


que discreto admitirás? 


á tu dama, la amistad 


^^^^H 


¿amor con amor no más? 


ha de poder más conmigo. 


^^^^^B 


¿ó amor con amor que ofrece, 
ae más á más una Alteza 


Pártete al punto con ella: 


^^^^B 


tu Rey, á mi intercesión. 


^^^^H 


Que á majestad casi aspira? 
Amor que intereses mira 


te vuelve la poseiión 


^^^P Tello. 


delu patria; no he de vella 


^^^^^ 


no es amor. 


por no ocasionarte enojos 


^m. all 


¿Pues qué? 


que temo me hagan torcer 


^■^^ Tello. 


Vileza. 


de intentos y parecer 


^^■Aü. 


¿Pues qué será la intención 


tiranías de sus ojos; 


^^^^F 


con que tu fe, aunque cristiana. 


joyas y tesoros toma 


^^V 


deja á lílanca por mi hermana? 


con que generoso vivas. 


^H Tello. 


¿Por quién, señor? 


Tf.llu. Sciíor, pues ¿de ti me privi 
Al í. Hoy has de irte; ¡por Maho 


^B 


Tu alición 


^^^^ 


me contaron fidedignos 


hoy tengo de ser espejo 


^^^^K 


testigos. 


de amigos. 


^^^r TfCLLO. 


Querrán ponerme 


Tkli o Tu gusto haré. 


^ 


mal contigo. 


Alí. Di que el remo te dejé. 


H_ Aü. 


Nunca duerme 


pues á tu Blanca te dejo. ( 


^^^^L 


la envidia en ojos indignos. 


^^H 


Pero quien me dio este aviso 
es de mucha calidad. 


ESCENA X 


^^H Tello. 


Bien pudiera la beldad 

de la infanta al más Narciso 


Santa Cakiloa y Pascual, <l« eatitl 


^^^^B 


hacer que de sí olvidado 


Pascual. Si, señora; de zagal 


^^^^^^^^ 


se rindiera á su hermosura; 


á doña i'.ranca servia 


■ 


pero cuando mi ventura 


en la Burcba aquel día 



que el pobre de Juan Pascual 

■< ap«rIo dv iMafi Pabros. 

y á enmoriscar me trujcrotl. 
C»siU)A. \o llores, 
'iscia. <Qu¿i que no (i ) lloren? 

Si mes vemos eiurí diabros 

de mastines, con perdón, 

donde nenguno ic ve 

que rezando á San Noé 

se encomienda á san Jamón? 

SI alia tupiera, señora, 

las gracias, la dtjnairia 

que Mari Pabros teñid, 

renegara de ser mora 

y huera Cristian j vieja. 
iSiLDA. ¡Qué sencillez! 
icuALi Cuando hilaba, 

¡con la sal que mos cantaba 

al ho^ar una consejal 

Y durmiéndose después, 

fquc hué brava roncadora), 

mes el ¿andtl «n media hora 

hilaba que ella en un mes, 

.¡Pues qué sí el brazo desnudo 

la espetera cstropajaba? 

con medía azumbre lavaba, 

vaun menos, iodo un menudo. 

Kra limpia A maravilla, 

al cura se le perdió 

la escolíela y la hallé yo 

cenando en una morcilla. 

Cuajares la vieron hcr 

que se espantara de oíllos, 

rcllenai stipo obispiH!>s 

que Papas pudieran sel'. 
iiu>*. Ahora bien. Pascual; de li, 

pues que con don Tello estás. 

me fio, presto tendrás 

libertad, espera en mi 

y saca la provisión 

que á los cautivos llevemos, 

pues seguros entraremos 

á consotar su prisión. 

Nadie ahora nos verá. 
ícuAL. Pardiez, que es, señora mia, 

piadosa su morería; 

aqui una banasta está 

llena de roscas y queso, 

de carne, arroz y verdura. 

Í Sacan una canasta llena tir platos, pitn 
eifumbres ifue \'»icu»\ trastada tu una 
cttta curiosa, y cübrtnla con unns manlr- 
Iti.) 

LOA. Pues trasladarlo procura 

en esotra. 
:ü*l. Si, qu« el peso 

de esotra es demasiadu 

para su delicadeza 

y quebrará, si tropieza, 

la loza. Mas como ha dado 

en que pur sus mismas manos 

los quiere dar de comer, 

aprtcarlu es meneslcr. 

Iseloriglaaldecia: 

•Que cuando lloren» 
Igió por ia impresión «ic Sevilla. 



Casilda. Quiero muctio á los crisiisnos» 
Pascual. Helo aqui todo compncslo. 
V los maineles encima. 



E-SCENA XI 
Salen el Ksv uoro y A.xa.— Oicuos. 

Key. Axa, ,;qué dices? 

Axa. ' Que eslima, 

no sé si con fin honesto, 
la Infanta á don Tello ntás 
que á su ley. padre y hermano; 
que (quiere más á un cristiano 
que a Toledo. 

Uey. Cieí;a estás, 

Axa. Todas las noches les lleva 

por sus manos de comer, 
si ahora lo quieres ver 
haz por tus ojos la prueba. 
A buen tiempo te he tiaido 
por que de dudas te saque; 
lleno lleva aquel tabaque 
de relieves que ha escondido 
de tu mesa, para dar 
de comer á los cristianos; 
cógela el hurto en las m3nú:>. 

(Llt'viinlii los día,, caita uno our una at^ 
y sálelt.'i di encuentro ti Rey) 

Pasci'.m.. bambos lo hemos de llevar, 

porque ella sola no basta. 
Ret. ¡Por Mahoma, que he de ser 

su verdugo! 
Pascual. Que comer 

tienen bien en la canasta. 

y que cenar. 
Ret. Dclért, loca, 

los pasos con que me afrentas. 
Pascual. Kemalamos con las cuentas. 
Casilda. ¡Padre y señor!.. 
Pascual. Tapaboca 

con padre j señor le da. 
Pey. ,;Qué es lo que lleváis ahi? 
Pascual. Si me lo pescuda i mí, 

padre y señor, la verdad 

es que ni yo lo cndi'.'íuc, 

padre y señor, ni coci 

la carne, ni el arroz, ni, 

padre y señor, lo compré. 

Yo señor, padre y señor, 

porque yo, señor y padre, 

Gila Alonso hué n'ii madre, 

Mari Pabros con amor 

me dixo par dell molino, 

pero aún no era mi mujer; 

ello si lo quiere ver 

no ticn pizca de tocino. 
Rey. ^Qué desatinos son éstos? 

¿tú sustentar los cristianos? 

¿tú, torpe, infamas tus manos? 

¿tú en amores deshonestos 

con los que aborrece Alá? 
C\sii ^^. Reprime, señor, la ira; 

deten la cólera, mira. 
Rey. Tus insultos miro ya. 

No busques excusas nuevas; 

sustento das y favor 

á lüs cristianos. 



^V 46 ^^^^^V LOS DE ^^^^^^^^^1 


i Casilda.. Señor, 


Rey. Mi senectud remozaste, ^B 


1 advierte... 


llores, por vos me promeio^^ 


1 Rey. jQ\ii es lo que llevas 


nueva vida. ^M 


f ahi.^ 


AxA. Yo estoy loca. H 


I Casilda. Flores que he cogido 


|Ay, envidias infeliccsl ^M 


^^^ para divertir tristezas. 


Pascual. Cautivos, á las narice:> H 


^^H ¡Mi Dios, de vuestr.ns grandezas 


podéis hoy pasatr la buca. H 


^^M haced alarde! 


■ 


^H Rky. Ofendido 


1 


^^^^H estoy más de tus mentiras 




^^^^^fe que de tu l^árbaro ínsuitu: 
^^^^^1 pero mal estará oculto 


ACTO TERCERO 


^^^^H ciclo Ic 


■ 


^^^^^H Descubre, Axa. vuelca, arruja. 


.IcompaÁíiMiiínf" y el He* I-fh.iani)!! pur u>ti^ 


^^^^^1 esa infame provisión. 


pnr otro .Monos,' D. Tei 10, Axa >-S*«ta Casi 


^^^^^^r (El suelo cfel lat>aiiuf, ó canasta, se guita 


tnora. 


^^^^^^F por iicbajn del lAt^laito. y pnr el mi$mo 
^^^^^^ luffar se llena de flores y hierbas Jiversas 


ESCENA PRIMERA M 


■ 


ir que vuelca después Axa!) 


Casilda. Déme vuestra .Majestad ^M 


^^ Casilda. Ahora verás si son 


la mano. ^| 


1^^ flores todas; quien te ertoja 


Fernán. Dé vuestra .Alteza ^| 


^^M contra mf y da pesadumbres 


parabienes á Castilla, H 


^^H no te estima como yo. 


pues ha merecido vtrla W 


^^B PASt-UAL. Pardiobrc. que se volvió 


ennoblecer su corona ^ 


^^m nuesa comida en lot^umbrcs. 


desde hoy, con razón soberbia; 


^H Rey. Válgame Alá. .;cstás contenta, 


pues usurpa e! sol al Tajo 


^H Axa envidiosa?' 


trasladánaola á sus sierras. M 


^H Axa. Corrida, 


Deudor quedaré á los bañosl 


^^^^H loca, confusa, perdida 


desde hoy, puesto que no sepa 


^^^^H estaré con tanta üfrenia. 


el sitio que los oculta 


^^^^^^K (Dase Cun las flores por it rustro y ma- 


ni las virtudes que encierran. 


^^^^^^m 


Pues merezco por su causa 


^^^^KBey. La fragancia que m^- ofrecen, 


que la hermosura posea j» 


^^^^H lo aromático que exhalan. 


de vuestra Alteza, Castilla, ll 


^^^^H al paso que me recalan 


temerosa ya en perderla. ■ 


^^^^H mis canas rejuvenecen. 


Ojalá, Casilda hermosa, M 


^^^^H Del cielo vino este olor 


la fama que los celebra 1 


^^^^^B que aqut no los hay iguales; 


la salud os restituva H 


^^^^H primaveras inmortales 


que ofende vuestra belleza. ^ 


^^^^H le han tributado su llor. 


lastimaré los yo en más 


^^^^H Su Amaltea hacerte quiso. 


que cuantas preciosas venas 


^^^^H imperio en 


por los cuerpos destos montes 
oro en vez de sangre engendra 


^^^^H Mayo eres de su 


^^^^H Abril de su paraíso. 


Casii.ua. No dudo yo, gran Fernando. 


^^^^^1 Dame los brazos, no dudes 


que en provincia donde reina 


^^^^^B de cuanto pedir quisieres. 


un Príncipe tan afable m 


^^^^H Flora has sido, serás Cervs 


salga la esperanza cierta ■ 


^^^^H como en frutos llores mudes. 


que los ciclos me aseguran;M 


^^^^H Pídeme dificultades 


no en humanas experiencia^! 


^^^^^ con que el agravio redima 


estriba m¡ confianza, ^M 


^^K que te hice. 


pocas veces verdadera; ■ 


^^^^ Casilda. El cielo estima 


impulsos más superiores ^ 


^^^^H sencilleces y piedades. 


me sacaron de mi tierra 


^^^^H [£n la palabra que ofreces ' 


y al Rey, mi padre, inclinaron 


^^^^H tengo hoy de ejecutar. 


el permitirme á la vuestra 


^^^^K no nnc lo osarás negar 


donde á vos su dueño os llami 


^^^^HL si mi salud apeteces. 


donde en la paz v en la guerra 


^^^^HRbt. Pur Alá, por su Profeta 


vive la seguridad. 


^^^^V y por ti (que iba á decir 


por ser vos quien la gobierna. 


^^^^H que eres más que él), de cumplir 


¿Quién duda que también viví 


^^^^H cuanto me pidas; discreta 


la salud, si ya comienza M 


^^^^^ eres, por futrza ha de ser 


á retirarse, con veros, ■ 


^^^^H lo que apetezcas decente. 


la causa de mis tristezas? ■ 


^^^^BCasiloa. jAy, Lagos de San Vicente, 


Ya yo por puntos mejoro. ^ 


^^^^^^ y qué presto os pienso ver! 
^^^^H Vamos, diréte en secreto 


Teli.o. y yo, que en vuestra preseocii 
gran señor, patrocinado 


^^^^B lA merced que me otorgaste... 


de la Infanta tengo puestas ^ 



^^^^^^^^^^^^^ ACTO ^^^^^^^^^^» ^H 


todas mis felicidades 


Por su embajador me envía, ^^^B 


en serviros, si licencia 


con palabra de que vuelva ^^^^| 


me dais, diré la embajada 


brevemente á restaurarle ^^^^H 


con que vengo. 


la sida con la presencia ^^^^H 


Alzad de tierra; 


del alma que se le aparta, ^^^^^| 


alzad, don Teilo, decid. 


de la luz que se le ausenta. ^^^^| 


to. h.i Bey Almenón, que inlenla 


DesDídicronsc los dos ^^^^| 


irocar en perpetuas paces 


y ella, que, toda clemencia, ^^^^| 


con vos esias breves treguas, 


de ios cautivos cristianos ^^^^| 


la míiad del alma os fia 


aliviaba las miserias. ^^^^f 


y con la Infama os entrcRa 


pidiendo su libertad ^^^^H 


el reino que el Tajo abraza 


al padre piadoso, deja ^^^^| 


y estima en poco sin ella. 
Lágrimas y persuasiones, 


despojadas las mazmorras, ^^^^^| 


inútiles sus cadenas. ^^^^H 


que es la mayor elocuencia 


Dos mil de Toledo saca, ^^^H 


que en la mujer amur puso. 


que ya en su patria se alegran, ^^^^ñ 


le bttstaron á hacer fuerza 


di(tna que tai redentora ^^^^| 


para dividir de si 


en anales permanezca. ^^^^H 


el apoyo en que suslenta 


til Rey de Toledo, en Hn, ^^^H 


la duración de sus canas, 


gran Fernando, para muestras ^^^^H 


q^ue remozaba con verla. 


de la fe con que os obliga ^^^^| 


Ki Principe Ali Petrán, 


y la amistad que os profesa, ^^^^H 


que sucediendo en la herencia 


os remite cien caballos ^^^^H 


después del de su corona 


que, con otras tantas yeguas, ^^^^| 


es blasón de la nobleza. 


Córdoba al Beiis usurpa, ^^^^| 


csuha ausente en Sevilla 


Toledo admiró en su vega; ^^^^H 


cuanda el sentir que padezca 


cien acémilas cargadas ^^^^^| 


sii padre amoroso eclipse 


de los desvelos del Persa, ^^^^| 


la luz de Casilda tierna. 


de los esquilmos del Parto. ^^^^| 


y que e! Abril de sus años 


de los tesoros de Grecia, |^^^H 


malogre las flores frescas 


de los metales monarcas. ^^^^B 


del más gallardo vergel 


granas, alcatifas, telas, ^^M 


que esmaltaron primaveras, 


A vuestros pies reales postra; ^^M 


al llanto permitió hechizos 


y por que en su estima venza ^^M 


con que la Infanta no deja 


ias dádivas de Alejandro, ^^^^H 


hora ni instantes al ocio 


pródigo os da en una prenda ^^^^H 


en que no le intin>e quejas 


la mejor de su corona, ^^^^H 


amorosas por los baños 


la mayor de sus riquezas, ^^^^| 


oue, de su salud profetas, 
dice que esconde Castilla, 


el alma y vida en la Infanta. ^^^H 


que es cifra desús grandezas. ^^^^| 


cifrando en ellos sus medras. 


Fehnan. Cuerdamente habéis sabido, ^^^^| 


Afirma que el cielo mismo 


don Tello, aplacar ofensas, ^^^H 


con m steriosas promesas 


pues servicios semejantes ^^^^H 


le pronosticó en sus aguas 


más obligan que destemplan. ^^^^^ 


saludables evídcncias; 


,;Adónde está dona Blanca? ^^^^H 


aue es imposible cobrarla 
de otra suerte, y si desea 


TüiJ.o. iin la villa dcBriviesca ^^^^f 


goza dedos libertades: ^^^^H 


su bien, será menos daño 


la del cuerpo la primera ^^^^H 


llorarla ausente que muerta. 


á su patria reducida, ^^^^H 


Convocó el Rey los alcaides 


y la del alma, que exenta ^^^^| 


de Madrid y Talavera, 


de las pensiones de amor ^^^^| 


Guadalajara y Ocaña, 


ya es señora de si mcsma. ^^^^| 


Alcalá, Yepes y Cuenca; 


Fkrn.\n. ,;No sois voscsposo suyo? ^^^H 


propúsoles este asunto, 


Tei.i.o. Ño, ^^^^ñ 


y aunque opiniones diversas 


Ft-itNAN. ,;Por qué? ^^^^| 


ya afirman, ya contradicen, 


Tei.lo. No fuera ^^^^| 


finalmente sé sujetan 


licito en provincia extraña, ^^^^| 


al gusto de quien los manda, 


sin vuestro gusto y licencia. ^^^^| 


porque la lisonja lleva 


Feunan. Pues ^cÓMio decís ahora ^^^^| 


en lodos los tribunales 


que, libre ya, su alma reina ^^^^H 


la razón tras la potencia. 


de si misma, si es que os ama? ^^^^H 


Concluyóse, en fin, la paz. 


Tello. Mudanzas la dicha alteran ^^^^H 


pran señor, con vuestra Alteza, 


del mar del primer amor. ^^^^H 


pidiendo en esta jornada 


Como cansa la asistencia, ^^^^H 


vuestra permisión, y de ella 


y yo siempre la he servido, ^^^^| 


* obligado y satisfecho 


ya me olvida. ^^^^H 


SU expedición me encomienda. 


Fernán. Su exirañeza, ^^^H 



LOS LAGOS DE SAN* VICENTE 



don Tello, ha de estaros mal; 
porque aquí la compcicncia 
de don Dief;o os ha de hacer 
mal tercio, que adora en ella. 
Yo os restituyo á mi gracia; 
y aunque á la suya quisiera, 
dudo que en ¡urisdicciunes 
de amor poder un Rey lenya. 
Notable ocasión perdiste; 
pues cuando las aprovecha 
todo solicito amante 
malograste las de ausencia. 
O servidla, ü olvidadla, 
que yo, sin haceros luciza, 
neutral condón Diof^o y vos, 
y atento á las diligencias 
del que fuera más íd\¿, 
premiaré al uno con eiiu. 
Y vos, Infama y señora, 
sin extrañar diferencias 
de leyes y de regiones, 
júzgaos en la patria vuestra, 
que si alli fuisteis Infunla. 
en Castilla seréis kcina, 
dichoso todo mi estadu 
en que serviros merezca. 
Casii.oa. Se'jurayode la fama 
que justamenic celebra 
vuestro valor, me dispuse 
á experimentarla y verla. 
Ni á nii patria ni i mi padre 
echo menos, queofendicra 
el favor que os reconozco 
si me juzgara en la ajena. 
Por mi padre os tengo yo 
y como tal me conceda 
licencia, que sólo busque 
estos Lagos, vuestra Alteza. 
Yo se que impiden hallarlos 
ostentaciones soberbias 
de aplausos y compañías: 
el cielo medió sus señas 
y é\ mismo inclina mis pasos 
para que mis dilij^encijis 
sin presunciones humanas 
hallar su sitio merezcan, 
tsia merced os suplico. 
Í|Fekn\n. Admire nuestra tibieza. 
Infanta, vuestra fervor, 
y no se impida esta empresa; 
por mi. con vos Tellu vaya, 
y como á mi os obedezcan 
cuantos lugares y villas 
pozaren vuestra presencia. 
Que si, como en Dios confio, 
vuestra fe saliese cierta 
y hallando el agua admirable 

auc ignoramos, tengo nuevas 
e vuestra salud, mi Corle 
os recibirá i la vuelta 
con triunfos que satisfagan 
mis deseos y sus liesias. 
^Casilda. KI cielo, invicto Kornando, 
la monarquía os conceda 
de Kbpaña, que dividida 
en tantos reinos, tragedias 
del Godo infelice llora, 



para que en vuestra cabeza 

tolalmcntc restaurada 

á su antiguo esplendor vuelva. 

(Vanse el Rey y tvf suyos.} 

ESCENA II 

Santa Casilda, A xa y Ikih Tb-ilo 

A XA. 

Solo un mes, prima mía, 

de plazo dio tu padre á la porfía 

con que aquí hallar esperas 

estos Lagos fmejor diré, quimeras), 

pues que te descaminas 

por patrias y regiones peregrinas. 

fjusquémosios, si es cierto 

que esconde tai milagni este dcsierlu. 

Que, ya. Infanta, en sus valles, 

ya en sus montes, remedio y salud halles, 

ó ya, conforme creo, 

quimérico te engañe tu deseo, 

el término cumplido 

nos hemos de volver. 

Casilda. 

Quien me h« traído 
hasta aquí sil recelo 
de tanto inconveniente, que es el Civlu, 
nunca, prima, seeslreciía 
en límites humanos; salisfei.ha 
üstuv, aunque le asombres 
de hallar salud aqui. ya que en los hombres 
se muere mi esperanza; 
,jquc sabes tú si estriba en la tardanza 
que Dios tiene dispuesta 
mi salud? Lo difícil mucho cuesta. 
Ya un mes, un año aguarde 
el bien; si viene, nunca llega carde: 
ojalá la fe mía 

discurriera sin vuestra compañía 
por estas soledades, 
hallara en ellas yo felicidades 
que, por la vuestra ciega, 
me las dilata el Ciclo ó me las niega. 

A. XA. 

Va estás, prima, entendida; 

ya yo la causa sé de tu venida; 

no en Lagos mctilirosus 

estriban tus deseos amorosos, 

que éstos imaginados 

encubridores son de tus cuidados. 

Lagos, si, que de llamas 

ilícitas te encienden, pues que sé que amas 

á don Tello, de suerte, 

que c! honor alr<ipi"ll:is y la muerte. 

Celos de doña Blanca 

en Castilla le abrieron puerta franca, 

por ver que si venia 

con ella, y tu esperanza enllaquecii; 

con ilusiones vanas 

del Rey tu padre enicrnecisic canas, 

y disfrazando engaños, 

hechizos diste á sus postreros años, 

para que permilicsc 

que consigo don Tello te trajese, 



ACTO TEKCKRO 



49 



I 



Doña Blanca, orendida 

de ti, y don Tello que por ti la olvida, 

apenas de su tierra 

pisú la raya, cuando se dc&lierra 

de agravios que á la vista 

otcndcn más: licm Tello, en fin, asista 

i tos ojos, que en ellos 

duplicarás por ser cristal los Tellos. 

Don Teulo. 
Axa atrevida , enfrena 
b lengua torpe de malicias llena. 
¿Qxié has visto en mi y la Infanta 
que pueda ocasionar blasfemia tanlaf 

Axa. 

He visto que te adora, 

que olvida nuestra ley: que Blanca llora 

tu ingratitud y olvido; 

que a su padre y hermano, fementido, 

pagas el ampararte 

en su reino, y ahora asegurarle 

la patria, hacienda y vida 

en robarle la Infanta que perdida 

por ti con torpe llama 

su ley, su sangre y su corona infama. 

Casilda. 

Mi Dios, á Vos os toca 

mirar por mi opinión contra esta loca, 

que su malicia muestra; 

por mi causa volved, y por la vuestra. 

[Vuela ¡a Suan i 
Vojc. 
Si haré, Casilda mía. 
No le merecen, ven, y en mi confia. 

Don Tei i.o. 
¿Qué es esto, cielos santos? 

Axa. 
Hechizos tuyos son; serán encantos 
de la ley que nos vende 
traiciones por milagros; 'ya se entiende 
el fin de tus cautelas. 

Don Tei.lo. 
Paloma pura que amorosa vuelas 
i la estación segura 
donde vive sin riesgos la ventura, 
¿por qué cruel conmigo? 
Alas tiene mi amor, las luyas sigo. (Vate.y 



ESCENA III 

Axa. 

jSu amor sigue su vuelo? 

Luego es ya certidumbre mi recelo; 

luego para gozarla 

con hechizos intenta remontarla. 
, jAjr rabiosas sospechas! 
L Al vuelo los matad, tiradlos Hechas; 

mas tí qué flechas mayores 

que celosas venganzas y rigores? 

Yo haré que en vez de espigas 

cubran los campos armas enemigas; 

despoblaré i Toledo 

COMSDIAS DE TIRSO DE MOLINA. — TOMO II 




por que á Castilla, al mundo, ponga miedo. 

Provocaré esta injuria 

al Príncipe y al Rey á tanta furia, 

que con su gente toda 

renueve ci llanto i la tragedia goda. 

Marchemos á Toledo, 

que si con celos viva llegar puedo, 

verá Fernando presto 

el peligro mortal en que está puesto, 

y que. si en <:! se apoya, 

será Casilda Elena, Burgos Troya. (VAte.) 

ESCENA IV 

Alt PliTltjtM y Aft^JC Ror.RL, moros 

Alí. No hay liar en amistad 

de cristiano, pues salió 
falsa la de Tello; no 
en prendas y calidad 
de nobleza castellana. 
Engañóme fementido, 
Tello, desagradecido; 
llevóme el honor y hermana, 
que asi paga beneficios 
quien respetos atropeila; 
amaba yo á Blanca bella, 
y por deslumhrar indicios 
de mi pena y no agraviarle, 
de suerte incendios reprimo 
que á que la ausente ie animo, 
jqué mal hice en no malarlel 
Pues corriendo por su cuenta 
correspondencias de amigo, 
yo con su dama le obligo 
V 61 con mi hermana me afrenta. 

Ab¿n. No injuries, Príncipe, asi 
la virtud más conocida 
que dio i la alabanza vida; 
míralo bien, vuelve en ti. 
La Infanta es toda pureza, 
su padre el Rey, todo amor; 
Fernando, todo valor; 
don Tello, lodo nobleza. 
Ciegamente satisfaces 
la fama de tu opinión: 
con esa imaginación 
no quiebres, señor, las paces 
con Fernando establecidas, 
que si en su poder está 
la Infanta ocasión tendrá 
en que vengarse. 

Alí. No hay vidas 

en toda la cristiandad 
que puedan venganza darme; 
en vano intentas templarme 
con quimeras su amistad. 
Rompió don Tello conmigo, 
de la Infanta enamorado; 
mi amistad ha profanado 
por llevársela consigo. 
Fingió lazos milagrosos 
que al Rey mi padre engañaron; 
que me ausentase aguardaron, 
traidores y cavilosos. 
¿Qué lagos, qué aguas divinas 
tiene Castilla excelentes 




a 5o LOS LAGOS DE SAN VICICNTE ^^^H 


^^H que en mortales accidentes 


ESCENA V ^^H 


^^^B aseguran medicinas? 
^^^^ ¿Son en To\c<fu distintos 


^^^^^H 


.\l(, lutgt) NUBSTRA SeSoRA. ^^M 


^^^^H cristales de más virtud? 


Ai.i. ¡Oh, Cobarde! ^lú también ^H 


^^^^^H Si hay aguas que den snlud, 


tiic injurias? Por Alá santo ^^M 


^^^^^^ fuentes tiene de jacinios 
^^^K Toledo, donde pudiera, 


que tengo de ser espanto ^^M 
del bautismo en cuantos ven ^^^H 


^^^K cuando los venera España, 


mis ojos; no me mitigues ^^^^H 


^^^^ la Infanta que nos engaña 


piedad hasta aquí afectada: ^^^^H 


^^H cobrar la salud que espera. 


triunfe de ingratos mi espada^^^^^ 


^^^H Más oro que peces cria 


Mahía. Petrán, ,;púr qué me persigues? 


^^H nuestro Tajo en sus arenas, 


{Quiere entrarse la tapüita desnuda: 


^^^H que para aliviar sus penas, 


ábrese ai paso una hifiutra, y entre las 


^^^1 curar su melancolía, 


ramas se aparece Nuestra Señora; cae Ali 

aiombrado, i hinca (a rodilla ; quedase 


^^H si ella no fuese mudable 


ct)i la espada como amenazando á la 


^^H dieran remedio á su mal; 


imagen.) 


^^^1 que el Tajo, todo cristal, 


Alí. Todo el cielo sea conmigo, i 


^^^1 también es oro potable. 


¿qué hielo es el que me abrasa? | 


^^^B Tello y Casilda me ofenden: 


¿qué fuego en nieve traspasa ^Hj 
el alma que en él mitigo.^ ^^^ 


^^^H en Cristo la Infanta adora, 


^^H ni el Rey Fernando lo finura 


¿Quién eres, luz milagrosa, ^H 


^^H ni es bien, aunque (o prclendcm, 


formidable y apacible, ^H 


^^H que desmienta mi recelo 


suave cuando terrible, ^H 


^^H mientras venganza no toma 


tierna cuando rigurosa? ^H 


^^^H de lodos tres; por M ahorna 


¿Quién eres, que tal espanto ^H 


^^^H que he de postrar por el suelo 


has puesto en el alma mía ^^M 


^^H cuantas poblaciones dan 


que tiembla? ^H 


^^^H á Fernando la obediencia; 


María. \ o soy María, ^M 


^^H no se fíe en la clemencia 


á quien tú persigues tanto. ^H 


^^H Castilla de Ali Petrán. 


Contra estímulos del ciclo ^H 


^^" ¿Qué gente hemos cautivado? 


vana resistencia haces. ^H 


W A»ÉN. Trescientos, que é tus enojos 


AlL Saulo alarman que hizo paces ^H 


■ sirven de tristes despojos, 


con Cristo postrado al suelo ,^M 


H y la paz ha descuidado 


cuando otro tanto te dijo, ^M 


M de Toledo con Castilla. 


si es bien que crédito de ^M 


m Ai.í. Yo mismo tengo de ser 


á ministros de su fe. 


H su verdugo; yo verter 


María. Ese es Dios, y ese es mi Hijo. ^i 


■ su sangre, yo destruilla. 


Ai.í. Ese por ti mi fe adora: ^H 
¿que quieres hacer de m¡? ^^M 


H Lavaré esta tarde en ellos 


H mi injuria; al cielo pluguiera 


María. Ün Saulo segundo. ^H 


K que tantos Tellos hubiera 


Aü. En ti ^M 


^^K como hoy pienso segar cuellos, 


mi ventura se mejora. ^H 


^^H que con todos no apagara 


MahÍa. Cristiano quiero que seas, ^H 


^^H la sed que ocasión me da 


que á servirme te apercibas, ^H 
que en esta soledad vivas. 


^^H^ á su muerte. 


^^BjiBÉN. De aquí está 


que el amor que en Blanca empleas 


^^H^ no lejos Guadalajara; 


lo mudes en mi. 


^^H venderlos será mejor 


Alí. Favor ^J[ 


^^H en ella, si pagar quieres 


digno de esa mano franca, ^B 


^^H lus moros, que hay cien mujeres 


vos sois pura, vos sois blanca. ^H 


^^H y treinta niños. Señor: 


vos las medras de mi amor. ^M 


^^Hr templa lu enojo, enriouccc 
W con la presa á tus soldados. 


Con vos, candida Señora, ^H 


la nieve que aurora pisa, ^^M 
comparada es eliopisa; ^^M 
ía noche ella, vos la aurora. ^H 


H Alí. Al paso que mis cuidados. 


H la venganza de ellos crece. 


H Atadlos todos, dejad 


Soldados, alcaides, gentes, ^^^H 


H que imagine en cada cuello 


moros, venid á admirar ^^^^H 


^L|^ una Casilda y un Tello, 


un árbol que sabe dar ^^^^^ 


^^■l^ oprobio de la amistad. 


por fruto el sol en su Orientc^^^] 
vslrellas lleva por llores J 


^^HiB¿N. Véngate, pues, riguroso; 


^^H tu acero en su sangre baña 


que exhalan aromas samios, ^d 


^^H si es digna tan torpe hazaña 


celebrad epitaPamios, >^M 


^^H de un Principe generoso. (Vatt.) 


exagerad mis amores, ^H 




alcaides, moros, cautivos. . ^H 




Mai«ía. No te canses en llamarlos, ^H 




mi vista pudo asombrarlos, ^H 




pocos de ellos huyen vo'os; ^H 



ACTO TERCERO 



5l 



libres mis cautivos gozan 

la patria que les negaste. 

Los rayos que fulminaste 

Ctiamorandu destrozan; 

causado han contrario efecto 

Señora, en tilos v en mí. 
iIa, Quicrote yo sólo á li, 

que el firme amor es bccrclü; 

finezas son voluntades, 

V éstas méritos subliman; 

los que se aman más estiman 

que imperios las soledades. 

En ésta quiero que asistas: 

lU hermana, de mi I lijo esposa, 

sierras habita amorosa; 

hoy sale en ellas á vistas. 

Imítala tíi oficioso, 

pues por mi prenda te elijo; 

ella esposa de mi Hijo 

y tú de su Madre esposo. 

Aquf has de vivir, F^ctrán. 

para blasón del Bautismo. 

conquistador de li mismo, 

de mi imagen capellán. 

Yo propia he de bautizarte. 

illay tan inmortal favor! 

Ministro tendré mejor 

que el Hombre Dios si en tal parte 

la primer gracia me das 

que las almas eterniza, 

pues si á Cristo Juan bautiza 

a mi su Madre, que es más. 

¿Pero adonde hallar podremos 

agua que materia dé 

■1 principio de su fe 

si seco este valle vemos? 
i»ÍA. Más puedo yo aue Moisés, 

que soy de Jesse la vara; 

fuente milajírosa y clara 

brotará el campo á tus pies. 

Vente á bautizar en cita. 

Esferas de eterno ornato, 

suplid hoy el aparato 

de mi bautismo: luz bella 

del sol, sírveme esta vez 

de vela sobre la fuente 

de tu globo transparente; 

Aurora, lu candidez 

de la pureza me vista 

aue la gracia al alma da; 
uevan los cielos maná 
en que el pan de amor asista, 
que es mazapán verdadero 
que al Bautismo da eficacia; 
la paloma, toda gracia, 
será la sal y el salero. 
El manantial perenne 
del Uno y Tres, que ya adoro, 
será el aguamanil de oro 
pues de El todo el bien nos viene. 
Serafines y querubes, 
de luz argentando el viento, 
honren mi acompañamiento 
sobre carrozas de nubes, 
que la mayor jerarquía 
bien puede venir por vos, 
donde es el padrino Dios 



y mebautíxa María. 

( MUika: dt tios nubti batan al tablado 
stii onítUí, tren dt cada una, con nidf d> 
pan, rrfíi, salero, fuente, capillo y agua- 
manil, hl minHo árbol baja hasta pontr 
tn el labiado á Nuestra Señora; r'nfran** 
en dos hileras, detrás Nuestra Señora y á 
su lado el Principc'.j 

Todos los que has convidado 

quiero yo que honra te den. 

líaciinos de luz se ven 

que el Olimpo han despoblado. 

A quien es mi Capellán 

de esta suerte sé yo honrallc: 

ven, y llámese este valle 

de tu nombre, Sopelrán. 



ESCENA VI 

Pascual ^ Cakhasco, villanos. 

Pascu \L. ¿L)e aquí á ocho días.»* 

Cakbasc. Sin duda. 

P\sci;.\i.. ^"Mari Pabros y Gilote? 

C\RRAS<.. Mari Pabros con su dote. 

Pascual. ¿Se me mudaP 

Carbasc. Se te muda. 

PASctíAL. j Y que se chere casar.^ 

Cakbasc. Flerlo de semana espera. 

Paíci AI.. ¿Hasta que el otro se muera? 

Caírasc. Hasta llegarlo á enterrar. 

Pascual. ¿Con Gilote? 

Carkasc. ¿Pues con quien? 

Pascual. ¿Mari Pabros?" 

Carrasc. Mari Pedros. 

Pascual. Verá el diabro con los medros 

que sale quien chere bien; 

idvos, queme chero ahorcar. 
Carrasc. ¿Cuándo? 
Pascual. ¿Qué diabros sé yo? 

¿Que se mudó? 
Carrasc. ¿Se mudó? 

Pascual. ¿Mari Pabros? 

Carrasc. ¡Pescudar! 

Pasci AL.Pues ya mi engaño quillotra 
la venganza más extraña 
que ha vido nucsa montaña. 

Carhasc. ¿Cuál es? 

Pascual. Casarme con otra. 

Carrasc. Si pudieses bien harías. 

Pascual. Pues ¿por qué no han de poder? 
Olallaes inoza y mujer. 
Mas, en lin, ¿de aquí áocho días 
se matrimcñan los dos? 

Carrasc. Su tía lo haconcertado. 

Pascual. ¿La del ojo arremangado? 

Carrasc. Esa. 

Pascual. Maldígala Dios. (Vase Carraico.) 

• Marica, pues te mudaste 

en medio año que tarde, 
á tu boda cantaré 
que no hay quien baste (i ) 
cunlra la Vüluntadgiande porfía 
de un Gil, de Mari Pabros v su lia. 



( i) Vcr&o incomple lo en ambas impresiones. 



52 



LOS LAGOS DE SAN VICKNTE 



ESCENA Vil 
Baja Maiii Pablos lasptñas hilando ycanía — Dicíio. 

M\Ri. De hoy enochodiassi lepraccáDios 
¡hu,hu,hu,losdos.hu,hu,hu,losdos! 

Pascual. ¿Los dos? Mal «noy mal mes; 
si, hilad, hilad; Bcrcebú 
vos hile; canta el ¡hu! ¡hu! 
que muy buena hillaza haces. 
Kchá lela para et doic 
y de mi no se vos licmbre; 
hilad, que muy buen urdiembre 
haredes vos y (iiloic. 

Mari. ¿Pascualillo? ¿Pascualc)ü? 

¿Pascualoteel mi llor;(do? (/<(,,„.) 
qué ¿no estabas calivado? 
No me cabe en el pellejo 
el^jozo: embracijamc. 

Pasci;al. Arredraos, iaengilolada, 
que muy gcntií ensalada 
habéis hecho, si á la he. 

Mari. Si enfinito no lechero, 

simas por ti no he llorado 
queun andalubio nublado, 
que lodo un Diciembre enlcro, 
que junio al hogar un bizco, 
que cuando cebollas topo, 
que en un entierro un guisopo, 
que un arrovo por un risco, 
mala landre... 

Pascual. En ocho días, 

si le prace, prace á Dios, 
¡hu, hu, hu, hu, hu,hu,los dos! 

Maki. Kndiviné que venias 
á la matrímoñadura, 
que porpuntos aguardaba 
y cantando convidaba 
vecinos, alcalde y cura 
porque viniesen á honrarme 
después que te lloré muerto. 

Pascual. Mari Pabros, ¿esto es cierto? 

Mari. Como el finar y enterrarnos. 

Pascual. Qucno tenes volunta 
á Giloteeldel hu. hu?, 

M,vnr. Verá: ¿yo á Gilote? ¡Pii! 

Pascual. Escopid la otra meta 



Mari. 



y escopircis vueso nombre. 
Ea,( 



, desenójese, 
no chero que murrio esté, 
que es garrido y nenlil hombre, 
el mi manso, el mi pachón 
encaja aqui. 
Pascual. Mari Pabros. 

estaos queda con losdiabros, 
queme da el arrcmetón. 



ESCENA Vil! 

Salen ti Rbt Fbrkakdo y Üoüa Ula.-íca.-Djchos. 

Blanca, fluyó de tu compañía 

la Infanta mora y don Tcllo, 
tu Alteza puede sabcllo 
de los moros que traía. 
Si de il su Rey se fia 
y después su ofensa sabe 



peligro amenaza grave 

á tu reino y su opinión, 

mientras la satisfacción 

estas sospechas no lave. 
Fernán. Doña, Blanca, si es verdad 

lo que a (Irmas, y no creo, 

caro le saldrá el empico 

de su torpe voluntad; 

Tellu, en mi severidad, 

hallará justos casti|>os. 

y yo en Toledo tcsiifíos. 

cuando á su Infanta lesdé, , 

que amistades guardar sé i 

como vencer enemigos. 

No me los han de esconder 

cuantos riscos dificultan 

las sierras que los ocultan 

los valles que llc^o á ver. 

Mas primero he de tener 

quien de esto me certifique, 

que mis enojos publique. 
Pascual. Mosca le dioá nueso Hcyc: 

huyamos, aho... 
Mari- liien se veye. , 

Pascual. Par Dios, que mos crucihquc. 

(Kanff M(of 4oi.) « 

ESCENA I.X 

5<i/« Don Tello. Rbt Fckmaniio y Don* Klajim. 

Don Tello. 
Oye. Fernando invicto, novedades 

3ue ilustren, por divinas, tu memoria; 
esmenijrán novelas sus verdades 
darvdo aplausos al cielo, á España híslorí«; 
no en bronces, pero sí en eternidades, 
á Castilla blasón, á Burdos Kloria, 
la fama envidia á nuestros siglos canta, 
ocasionada de Casilda santa. 
Esta, que del blasfemo barbarismo 
de! pseudo Cristo que idolatra Meca, 
fénix renace sólo de si mismo, 
única y fresca llor de planta seca 
para triunfos eternos del Bautismo: 
coronas pisa; por desiertos trueca 
del solio augusto aclamaciones reales, 
púrpuras ya en Casilda los sayales. 
Estorbaba deseos la malicia 
de su infiel compañía, cuando anhela 
retiros el afecto, y la noticia 
del amoroso ardor que la desvela; 
volvió por la inocencia la justicia, 
peregrina impresión regiones vuela, 
garza veloz que penetrando vientos 
aires engaña y vuela pensamientos. 
Siguiéronle mis ojos, mis suspiros, 
éstos se lleva y se remonta á aquéllos, 
diamante llor en prados de xafiros, 
del sol opositores sus cabellos. 
Registré soledades y retiros, 
voces y pasos aventuro entic ellos; 
mas ¿qué importa, si en vano, aunque velocei 
desmaya pasos y enronquece voces? 
Pródigo de la vista, la dilato 
desde una elevación que, presumida, 
monarca es de diamante, cuyo ornato 




m 



ACTO TERCERO 



53 



[trono es del sol cuando «manccc vida, 
lince de un valle el lin, á Flora gralo, 
sobre un enano mar miro vestido 
del mismo sdI que se incorpora en ella 
reiraiarseen sus vidrios una estrella. 
Yacen dos lagos en disiancia breve 
al pie deesa apacible pesadumbre, 
néctar de Apolo que abrasado bebe 
cuando le causa sed su misma lumbre, 
V es su pechera en desatada nieve 
desJe el verde coturno hasta la cumbre, 
lasíerrs su vecina que entre espumas 
aloja escamas y naufraga plumas. 
Casilda, pues, en la aic-nosa orilla, 
norte suyo la estrella precursora, 
falaces yo en los píes pata se^uill«, 
mis voces huye y de estación mejora; 
un césped se je acerca, maravilla 
que pasma al mismo liempu que enamora, 
pues ya leve bajel sin vela y remo 
la traslada instantánea al otro extremo. 
Toca apenas cristales con la planta 
cuando su enfermedad huye vencida, 
sanias sus aguas por Casilda santa 
pues ya ofrecen salud, ya vo/ de vida; 
su virgíneo contacto virtud tanta 
al lago comunica, que se olvida 
la sangre fugitiva ó se rcstaíía 
de quien llega mortal y en él se baña. 
Deja aquel valle, pues, y jo la sigo, 
juzgando por atajos los' rodeos, 
haita una cueva donde fui testigo 
de mártires victorias y trofeos. 
Vicente, desde el tiempo en que Rodrigo 
tan mala cuenta dio de sus empleos 
y el africano tiraniza á España, 
con sus retiauias honra esta montaña. 
En ella halle á Casilda, en ella erige 
mausoleo á Vicente donde pueda 
su culto venerar que en ella elige 
la habitación con que su amor hospeda; 
convoca jornaleros y dirige 
cuanto oro, plata, joyas, perlas, seda, 
del poder de su padre son indicio 
para que abrevie el premio su edilicio. 
Vuela la fama y los extremos toca 
de España, que escuchándola se admira 
multiplicada en lenguas, que una es poca, 
verdad toda esta vez, las más mentira. 
A ver este prodigio se convoca 
cuanta nobleza, cuanto vulgo mira 
desde sus atalayas la Bureva, 
sus valles población, corte su cueva. 
Estos los Lagos son de San Vicente, 
incógnitos hasta hoy, ya medicina 
de toda enfermedad, todo accidente. 
Ángel la Infanta ya de esta piscina. 
Magdalena segunda penitente, 
pero candida virgen que encamina 
al Ciclo afectos que la den corona 
y España la venere por Pairona, 
Don Fehnando. 
Testi^s falsos, Blanca, son los celos 
enemigos sofísticos de casa. 

Doña Blanca. 
Dichosa la verdad que en sus desvelos 



el mal redime y á la envidia abrasa. 

Don Fkbnanixj. 
Vamos á ver prodigios de los cielos 
que, si como don Tello, afirma, pasa, 
pies de Casilda adorarán mis labios. 

Doña Blanca. 
;Ay celos de alquitrán, padres de agraviasl 

ESCENA X 

Salen cuatro cuadrilla» por tntritmbas puertas, caáa^^ 
uHil de por SI, lodiis iuS íft la compañici cantando 
cun pandtru, sunajas, tumbnrit y gaiía, vestiduí de 
villanos. 

MUS. !.• «¡Ay que á las velas de Casilda santa 

Quintana de Bureva se lleva la galal 
MCs. a.' ¡Ay queá la vela de la cimita nucvi 

Hojas y Galbarros la gala se llevan! 
Mus. 3." jAy queá la vela de lus lagos nuesos 

á todos se la gana la gaita de Buesol 
Mus. i.' Buesü. 
Mus. íi." Quintana. 

Mus. 3." Rojas y Galbarros. 

Mus. 4^* [Vitor Quintana, cola todos cuatrol» 
CaHhasc. No tengamos carambola, 

sí á velar venido habernos, 

son asentarse y callemos. 
Mari. ¡Vítor Bueso y todos cola! 
Uno. Si empezáis á daros, vaya. 

en pendencia acabarcmoj 

la hesta, amigos, bailemos 

todos juntos. 
Cabrasc. Vaya. 

Mari. Vaya. 

Unos. «Que el pai^dero y la gaita de Onloria 

táñela lii, que á mi no me toca. 

(Bailan. ) 
Otros. Quien tuviere flujo de sangre 

entre en los Lagos y en ellos se bañe. 
Todos. Tócala tú, que á mi no me atañe. 
Otros. La mujer que no es paridera 

llegúese al baño y tirele piedras. 
Todos. 1 ocala tú, que á mí me da pena, 

que el pandero y la gaita de Ontoria 

láñela tú, que á mi no me toca.» 

(En tu alto de las peñas Pascual.) 

Pascuau. ¿Mari Pabros, ha de abajo? 

Serranos no os lo bailéis 

todo, aguardad. 
Marj. Ilao, ¿que heisi* 

Pascual. Echar por esotro atajo. 
Mari. ' ¿Quien diabro os encaramó 

el mi Pascua Ir* 
Pascual. Pide olores 

Casilda y cójola llores 

para el altar que labró 

á San Vicente en la cueva. 
Mari. ¿Y si dais de colodrillo? 
Pascual. Vo á cortar aquel lomillo 

que enrame la ermita nueva. 
Mari. Ojo con la mata, asilda, 

no haya enierrorio después. 

intíH^a y cat quedándose asido <f« un 
((>mi7/o todo ti cuerpo en el aire.) 




54 

Carpasc, 

Toóos. 

Pas<:ual. 



LOS LAGOS DE SAN VICENTE 



Ma I. 

rABRASC 

PASrUAl.. 



Mapi. 
Todos. 

Pascual, 



Pascual 
Carbaso 
Pascual 



Huéronseme Jambos pies: 
¡válRasmc Sania CnüilJal 
jSan Vicente sea contigdj 
¡Jesús! 

Todo me bazuco: 
lomillo, á ser vos sabuco 
sino es que hué cabiahi^o 
la remembranza de Judas 
représenla Juan Pascual, 
Mari Pabros, sin do^al 
me ahorcan, las locas viudas 
vos poned. 

¡Trisie soceso! 
Hombre, encomiéndale á Dios, 
l-^ncomendaos por mi vos 
(^uc yo no esto para csu. 
Kl mi lomillo salsero, 
vuélveteme mechinal, 
que de tu tomillo y sal 
componer mi nombre choro. 
Tomé de la Sal seré; 
mi mujer será Tomasa, 
Tomillos los de mi casa 
mi apóstol Sanio Tomé. 
Santa morn ya cristiana, 
Casilda la ermilañcsa, 
la amorosa, la infantesa 
Im virgen, la toledana, 
doleos la santa de mi 
pues vine con vos del Tajo... 
Parece que va ancia bajo, 
dando el lomillo de si. 
Ocscuclgome poco á poco. 

\ Vasc alarganiíii ti tomillo y ¿I bajando.') 

¡Milagro! 

{Milagro extrañol 

{Llega abajo.) 

Del mi suelo, año buen año; 
con los hocicos vos toco. 

IBesa ti lurlu.) 

|EI mi dueño, el mi carillol 
llega y embracijame. 
Cuido que no os oleré 
Mari Pabros á lomillo, 
liien haya quien en vos crcyc, 
Santa. 

¡flao! <quc gente es ésiaP 
. ICI Rey que viene á la fiesta 
No es mi algalia para el Peye. 

KSCENA XI 



Sali'H Rrt FRü.iAMDoy DoSa Bi.ahca. -Oírnos. 

Fernán. Celos, doña Blanca hermosa, 
tienen ímpetus franceses, 
rigurosos al principio, 
después ni activos ni fuertes. 
Nieblas enlutan al sol, 
mas en humo las resuelve 
la elicacia de sus rayos 
que, aunque acometidos, vencen, 
bol es la verdad, en lin, 
puesto que eclipsarla inicien 
nieblas del amor celosas, 
que cuando amenazan mueren. 
Vos habéis cuerda elegido 



prenda en don Tello á quien debe 
vuestro amor perseverancias 
dignas que cun vos se premien. 
Don l>iego ya no compile 
con él, antes interceden 
en su favor amistades 
que indignaron accidentes; 
daréisle en Burgos la mano. 
Blanca. Sois vos, Fernando el clemente, 
el iris de nuestras paces, 
el espejo de los Reyes. 

ESCI£NA XII 
Sate fioK Tkli.o.— DroiioD. 

Tello. Nuestra Infanta, gran señor, 
tanto con los cíelos puede 
que eslabonando milagros 
admiraciones suspende. 
A costa de sus tesoros 
templo tabrica solemne 
al Cesar aragonés, 
al siempre invicto Vicente. 
Mas el común enemigo, 
envidioso de que herede 
Casilda á Dios los milagros 
con que esta tierra ennoblece, 
lo que labrara de dia, 
de noche, torpe y aleve, 
por el suelo derribaba, 
porque el edificio cese. 
Pidió faVor á su esposo, 
Casilda, y entre la ardiente 
suspensión de sus discursos, 
éxtasis toda celeste, 
inmóvil el cuerpo virgen, 
oye que Dios la promete 
su fábrica restaurarle 
sobre ese risco eminente. 
Juntáronse las ruinas 
y por si solas se mueven 
(los ángeles de este alcázar 
arlilices solamente). 
Toda la fábrica vuela 
por las nubes, de la suerte 
que de Palestina á llalla 
lo que en el Oreio tiene 
asiento felices siglos. 
Tanto Casilda merece 
que ya las piedras son plumas, 
por ella lo grave es leve. 

{Música: silbe una ermita lo4<t f 
tUa, abiertas las puertas, de rodilla» U 
'^»t\x» elevada, y asiéntase el edificio aoén 
lit inds enriscadii de las peñas.) 

Fep.nan. ¡Oh asombro de los milagros! 

¡Oh virgen!, que porque vueles 

águila, al trono clel sol, 

hasta su esfera te atreves: 

patrón seré de tu casa. 
Tf.llo. Toledo envidie y celebre 

si venturoso el criarle, 

lloroso y triste el perderte 

la Patrona de Castilla. 

Los I.a/^os de San Vicente 

son éstos; en la segunda, 

Tirso, su Un os promete. 



ESCARMIENTOS PARA EL CUERDO 



PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA 



García oe SÁ, ¡nejo. 
Don Juanoe \Us<:ai«eña<;. 
Manuel de Sosa. 
I-toÑA jMakía dkSuva. 
SapioÍn, Rey indio. 
BuNOA, flíifríj. 
DiACuiTo, niño. 
Cahíavo. lacayo. 
Barbosa- 



Doña Leonor df. SÁ. 
Doña Isabel. 
BosAMBtJCA, Reina. 
CnHouftu, negro. 
QiMNOo, negro. 
Marinepos. 
Dos Criaix)s> 
Negros. 
Soldados. 



ACTO PRIMERO 



ESCENA PRIMERA 

Uúii<a dt todoi géneros y entran pnr un palenque 
con loi (ntlrumentos dt un bautismo en fuentes de 
plata, Grntii.ü^ iioMBitRS frt<arrot en cuerpn; detrás 
dt todos OoN Juan, que {leva sobre una fuente un 
turbante y tn él una corona, y en el remate una cru(. 
Luego vestido á lo turquesco, de blanco, el Rkt Sa- 
pioín, descubierta la cabera; á su lado García dk &k, 
vtefo, gobernador, fti^arro, en cuerpo á lo antiguo. 
Por otro palenque Soldados bizarros, uno de etlits 
can la banda de las Quinas de Portugal; y arcabu- 
egs, trompetas y cajas. Detrás, arrastrando una 
pica, .MAMUtL ns Soüa, muy bizarro, y delante dit 
OtAOi'iTO Clin arcabuz pequeño, espada y daga. 
Arriba, tn un bilcán despejado y grande, la Ríiha 
Ro&AMBucA d lo indio, coronada, y a su lado Doña 
Lkohok, muy bizarra, y Doña MakU, de hombre, 
muy galán. Va d besar la mana Mahbbi. ¿ Gahci'a 
y tiene U. 

Manijsl. a los triunfos porluyueses, 
cuyas belicosas quinas, 
armas ya, primero estrella*;, 
tiembla el Asia, Europa envidia, 
despulas que logró la Iglesia 
las católicas vigilias 



de Enrique, glorioso infante, 
que ocasiona las primicias 
deste dilatado imperio 
y en diez lustros vio su silla, 
Portugal, triunfante en Goa, 
freno absoluto de la India; 

sus triuutüs, pues, eternos, 
añada Vueseñoría, 
Gobernado I generoso 
de lamo emporio y provincias, 
el que la fama le ofrice 
con la victoria más digna 
de perpetuarse en bronces 
que conservó el tiempo escritas, 
tjuiso el gran Ñuño de Acuña 
dar fin dichoso á sus dias 
y gobierno, que en diez años 
honraron tantas conquistas, 
con la inexpugnable fuerza 
de Dio, que vio cumplida, 
á pesar de resistencias, 
ya idólatras, ya moriscas. 
Diüla cuatrocientas brazas 
de ruedo, con perspectiva 
y fígura triangular, 
y en sus ángulos fabrica 
tres célebres baluartes, 
sin otro, que predomina 
en medio la plaza de armas; 
y al cabo la fortifica 



W 56 ESCARMIENTOS TARA EL CLERDO ^^H 


^^L de fosos, muros, torreones. 


bombardas y chirimías. ^^^B 


^^B portas, puentes levadizas. 


Llegó en seis fustas el moro; H 


^^H armas, bastimento y cuanto 


pero apenas subió arriba H 


^^B mostró el arle á la milicia. 


por la escala al galeón ^ 


^^H Llamóla Santo Tomé, 


cuando manda que le embistan 


^^H Apóstol que santifica 


trescientos juncos y paraos 


^^H con su sanare ¿ Mcliapor 


(naves son de la milicia 


^^^K y á Oriente con sus reliquias. 


indiana), cun que en un pumo 


^^H Presidióla con mil hombres; 


el mar, quede tanta quilla 


^^H y dándome su alcaidía 


se vio oprimido, espumando 


^^V premió en mi, cuando no hazañas, 


cólera, montes enrisca 


^^H lealtad que la califica. 


tan altos, que pudo en ellos 


^^H Hl Soldán de Cambayá, 


volverse la luna ninfa. 


^^H que á la libertad antigua 


Seis mil flecheros disparan 


^^H de su imperio vio poner 


á un tiempo jaras y grita 


^^B tal yugo en su tierra misma. 


tanta, aue sordos y ciegos 
temió e oído y la vista; 


^^^^^ é impaciente de que extraños 


^^^^B le registren las salidas 


pero haciéndose á la mar 
os nuestros, las naves viran. 


^^^^H y entradas que al Indo mar 


^^^^H nuestro fuerte le limitan, 


y, parteando preñeces 


^^^^^H por tres años de gobierno 


de bronce, las olas limpian 


^^^^^H que estuve en aquella isla 


con las esconas de fuego. 


^^^^^B prucuró mi destrucción, 


cuyas pelotas derriban 


^^^^^m ya en fe de paces fingidas, 


mil cabezas para chazas 


^^^^H disimulando asechanzas. 


de la f.ima que eternizan. 


^^^^H ya en peligrosas caricias, 


Tembló la armada blasfema. 


^^^^^H convidándome á sus fiestas 


huyendo las que fulminan 


^^^^H y frecuentando visitas, 


nubes de metales roncos 


^^^^H ya, en fin, viendo mi cuidado 


los Falaris de sus vidas. 


^^^^H con descubierta malicia. 


y el bárbaro que intentaba. 


^^^^H asaltándome de noche 


mientras sus flechas granizan. 


^^^^^V varias veces; mas perdida 


prender al Gobernador, ^_ 


^^^^^H la esperanza de vencerme, 


viendo la mortal ruina ^M 


^^^^H habiendo llegado un dia 


de sus indios, temeroso H 


^^^^H á Dio Gobernador 


se arroja al agua, y encima H 


^^^^H don Ñuño con dos cuadrillas 


de sus olas con los brazos V 


^^^^^H de naves de guerra, apresta 


lisonjas al mar dedica. 


^^^^^H el bárbaro la inñnita 


lilanco de nuestros mosquetes. 


^^^^H multitud de sus vasallos 


llegó con tantas heridas, fl 


^^^^B (en secreto apercibida). 


que para escribir victorias H 


^^^^H De paz al puerto se acerca 


su sangre al mar prestó tinta. H 


^^^^H y con él concierta 


Tomó puerto ya sin alma H 


^^^^^m que don Ñuño rehusó 
^^^^^B diciéndole que venia 


el cuerpo inñcl, y á la orilla, H 


en mausoleos de arena, H 


^^^^H indispuesto: dióle 


no echó menos los de Libia. H 


^^^^H el Soldán, y con festivas 


Sallamos en tierra todos, H 


^^^^H demostfiíciúneK, creyendo 


y barriendo la marina ^M 


^^^^^1 hacer en el presa rica 


de la infinidad cobarde, ^M 


^^^^^B y enviarle en una jaula 


la venganza hizo tal riza ^M 


^^^^^P de hierro al Gran Turco, avisa 


que. temerosas las almas ^M 


^^^^^ a) capitán general 


de la estrecha compañía ^^ 


^^^B que sus gentes aperciba. 


desús cuerpos, diez mil moros 


^^H Despacho luego un presente 


á la muerte hicicro:. rica. 


^^H de diversas salvajinas, 


Asaltamos la ciudad, fl 


^^H cnmo corzos y venados 


aue de nuestro fuerte dista ■ 
dos leguas, y entrando en ella. 


^^H al enfermo, y se convida 


^^V á entrar á verle á su nave; 


ni la inocente puericia, 


^^M mas antes de darle, quitan 


ni la decrépita plata, fl 


^^H á la caza pies y manos, 


ni et sexo hermoso que priva ^ñ 


^^H señal ordinaria en la India, 


de las armas el furor ^H 


^^H cuando tal regalo se hace, 


y vence á la cortesía, ^M 


^^H de que ya es gente cautiva 


admitió sus privilegios; ^M 
porque igua mente la ira ^M 


^^H sin pies ni manos aquella 


^^B á quien tal presente envían. 


portuguesa añadió á Troya, H 


^^H Disimuló su soberbia, 


si no lástimas, cenizas. ■ 


^^B y admitiendo su visita 


Satisfizo su hambre el fuego, ■ 


^^B le hicieron bélica salva 


como su sed la codicia, ■ 



^^^^y »i III 1 iimi lili 57 ^1 


^^^^^eon los robados despojos. 


por las riberas egipcias ^^^H 


I y después que por ircs dias 


sesenta y cuatro galeras ^^^H 


■ unos lloran y oíros cantan. 


y en ellas turcos alista. ^^^H 


^L el gran Nuñó foriifíca 


Trece mil rumes (así ^H 


^^m la plaza; añade soldados 


á los turcos apellidan ^H 


^^H á la fortaleza é isla; 


en estas partes, creyendo ^H 


encarga á Antonio Silvcira. 


quede Roma se originan); ^H 


persona tan noble y dí(>na, 


genízaros los seis mil ^H 


de su gubierno, que puede 


y esotra gente escogida, ^H 


serlo desta monarquía. 


ejercitada en Europa, ^H 


Cumplidos ya mis tres años, 


los más de su guardia misma; ^H 


llevarme en'su compañía 


Nómbrales por General ^H 
el Bajá de Egipto, digna ^H 


quisiera cIGobernador; 


pero la amistad antigua 


persona para tal cargo ^^ñ 


del nuevo alcaide Silvcira 


por la experiencia y noticia ^^^^M 


pudo tanto, que me oblí(;a 


en las cosas militares; ^^^^H 


i militar á su sombra, 


pero de tan peregrma ^^^^| 


y la inclinación y estima 


crasitud y corpulencia, ^^^^| 


que á Dio y su fortaleza 


que dicen que le caía ^^^^M 


tengo, pues fué hechura mia, 


sobre los pechos la carne ^^^^| 


y yo su primer caudillo, 


de la barba, y que las tripas ^^^^^ 


me compele á que le asista. 


con una faja al pescuezo ^^^^| 


Murió el gran Ñuño, si muere 


atadas, le daba grita ^^^^H 


quien, á pe.>ar de la envidia, 


nuestra gente, y le llamaba ^^^^| 


en archivos de la fama 


ganapán Je su barriga. ^^^^ñ 
Este, pues, aunque tan grueso, ^^^^| 


^m al tiempo se inmortaliza. 


^^H y entró el gran don Juan de Castro, 


inmóvil en una silla, ^^^^| 


^^ tercer Virrey de la India, 


lo que en las fuerzas le falta ^^^^M 


i que cargado de victorias 


equivale en lo que arbitra; ^^^^| 


en tlor la muerte marchita. 


desembarcó en Cambayá ^^^^M 


Muerto, pues, el Soldán viejo, 


recibióle en su orilla, ^^^^| 


Baduz de la fuerte dicha. 


con aplausos y lisonjas, ^^^^| 


y siendo su sucesor 


el Soldán y su familia: ^^^^H 


un sobrino (que no estiman 


y deseosos los dos ^^^H 


ios hijos para herederos 


de dejar la tierra limpia ^^^^H 


en estas anchas provincias, 


de lusitanos estorbos, ^^^^H 


sino á los hijos de hermanas. 


marcharon al otro día, ^^^^^ 


pues de este modo averiguan 


llevando en entrambos campos, ^^^H 


ser su sangre y aborrecen 


sin chusma y gente baldía, ^^^H 


sospechosas bastardías 


cuarenta y siete mil hombres, ^^^^M 


por las dudas de los padres, 


ios treinta de riechería, ^^^^| 


que en la mujer no peligran); 
deseando la venganza 


los demás ejercitados ^^^^H 


en el mosouete, la pica, ^^^^H 
y los demás que en Europa ^^^^| 


del tío, en secreto envía 


embajadores á Grecia 


honra nuestra disciplina. ^^^H 


que al Turco favor le pidan 


Llegados por tierra y mar ^^H 


con quedcstierrcn del Asia 


tercios y naves nos sitian, ^^M 


las portuguesas reliquias. 


y luego al asalto tocan, ^^M 


y sujetando el Oliente 


porque no nos aperciban ^^H 


usurpe su monarquía. 


la prevención y el sosiegu; ^H 


Es el bravo Solimán 


pero al instante que arriman ^H 


el que ahora tiraniza 


escalas á la muralla, ^H 


el otomano gobierno; 


las coronan por encima ^^^^M 


aquel que tembló en Hungría 


portugueses que, animosos, ^^^^M 


de la fortuna de Carlos, 


trescientos turcos derriban ^^^^| 


y afrentoso se retira 


la ruciada primera ^^^^^ 


de las águilas del César, 


de nuestra mosquetería. ^^^^| 
Eramos sólo qumientos, ^^^^| 


luz de Austria y so! de Castilla. 


Ksle, pues, considerando 


cincuenta mil la enemiga ^^^^| 


que si codicioso esquilma 


muluiud; contad ahora ^^^^H 


las orientales riquezas. 


á qué tantos nos cabría. ^^^^H 


sus drogas y especierías. 


Matáronnos seis no más, ^^^^| 


señor del globo terrestre 


y cobardes se retiran ^^^^| 


será fácil su conquista 


a las tiendas de Cogá. ^^^^H 


y del un trópico al otro 


Genera! de la provincia. ^^^^H 


no habrá nación que no oprima, 


Hubo entonces portugueses ^^^^| 


arroja al Bermejo mar 


i quien el valor anima ^^^^M 



^H 5S ESCAn.MIKNTOS PA H ^^^^fflffi^^^^^^^^^^^^ 


^^^^. (Je suene, que abren las pucrtns 


fué que al tuico atemoriza, 
(^uedó el bárbaro asúmbrado;- 


^^^^H y la retaguardia pican 


^^^^H hasia cugcr ireinla de ellos. 


y ciego, al cuarto de prima, 


^^^^H que cun música festiva 


el castillo de Humeo 


^^^^H colgaron de las almenas. 


asalta, y á escala vísia 


^^^^H para mayor ignominia. 


le entró, perdiendo los nuestn 


^^^^1 con sus arcos á los cuellos, 


en su defensa las vidas, 


^^^^H cimitarras en las cintas, 


sin quererse dar jamás. 


^^^^H turbantes en las cabezas, 


y entre ellos la valentía 


^^^^H vestidos de telas ricas. 


de su capitán Pacheco, 


^^^^1 blasfemaba el Bajá grueso. 


cuya muerte en bronce escr¡t|i 


^^^^1 que nuestro valor admira; 


siendo herencia de la fama. 


^^^^B perú lo que smtiú más 


á un tiempo alegra y lastima. 


^^^^H es ver que el mar solemniza 


Diez asaltos generales 


^^^^H nuestra victoria de modo 


nos dieron en veinte días. 


^^^^H que, aplaudiendo nuestra dicha, 


sin dejarnos sosegar ^m 


^^^^1 montes de vidrio levanta 


uno solo; pero diga fll^^l 


^^^^H por que en los cascos embistan. 


si ardides y estratagemas, ^^^B 


^^^^H enhocaron unos cun otros 


tiros, Hechas, fosos, minas, ■ 


^^^^H de suene que, sumergidas 


hallaron la vigilancia ■ 


^^^^H seis galeras, las demás. 


de nuevo valor vestida. 


^^^^H destrozadas, se retiran 


Treinta hombres quedamos so 


^^^^B al puerto de Madrct'aba, 


de quinientos, mas suplía 


^^^^B cinco leguas más arriba 


el ánimo cantidades. 


^^^^B de Dio, donde ancorando, 


hasta que al fin nos animan 


^^^^B cansancio y temor alivian. 


veinte fustas de socorro 


^^^^B Atrincheróse en el cerco 


que don Juan de (Zasiro en vi» 


^^^H el campo; y la artillería, 


con armas y bastimentos, 


^^^^B A caballero plantada. 


y de noche dieron vista 


^^^^H comenzó la batería; 


á nuestro fuerte, trayendo 


^^^^B y porque nuestros reparos 


con presencia ostentativa 


^^^^B menos al estuerzo sirvan, 


cada uno cuatro faroles. 


^^^^B una máquina echó al agua. 


Oyeron sus culebrinas 


^^^^B que puso al principio grima. 
^^^^B ufa un galeón cargado 


los turcos, y sospechando 


tener á toda la India 


^^^^H de pez, pólvora y resina, 


sobre si, pegando fuego 


^^^^B de salitre y alquitrán, 


á su alojamiento, guian 


^^^^B qui^ al tuerte del mar arriman. 


á embarcar, tan temerosos. 


^^^^B para que, dándole fuego, 


que el bagaje, artillería 


^^^^B mientras le vuelven ceniza 


y cuatrocientos heridos 


^^^H las llamas, les den entrada, 


dejó, por que no le sigan. 


^^^^H y el humo que desatina 


Veinte mil le degollamos 


^^^^B estorbe nuestra defensa. 


en dos meses, cuyas vidas 


^^^^B La traza era peregrina, 


nos costaron cuatrocientas. 


^^^^H á no ser tan grande el peso, 


á cincuenia bien vendidas. 


^^^^H que aguardaron aguas vivas 


Recogimos los despojos; 


^^^^B para poderle arrimar; 


y con fiestas y alegrías 


^^^^H pero osó la valentía 


en procesión venerable 


^^^^B de Francisco de Gobea, 


dimos las gracias debidas 


^^^^H capitán de infantería. 


á Dios y á su Madre intacta. 


^^^^B hacer una hazaña hasta hoy 


Nú cuento, por infinitas, 


^^^^B sin ejemplar é inaudita. 


hazañas particulares: 


^^^^B española, temeraria, 


los e.\traños las escriban. 


^^^^H portuguesa, ejecutiva. 


Sólo digo que hubo esfuerzo 
(el ánimo desatina) 


^^^^H Aguardó á la media noche. 


^^^^B y arrojándose en camisa 


de portugués que, faltando 


^^^^H al agua con una mecha 


la munición, se derriba 


^^^H dentro un cañón encendida. 


los dientes con el cañón 


^^^H y una bomba de alquitrán. 


(es loca la valentía). 


^^^^B al galeón se avecina, 


matando á turco por diente. 


^^^H y en un instante le pega 


Kstime Vueseñoria 


^^^H la contagiosa malicia, 


esta célebre victoria, 


^^^^H con que los tres elementos, 


y valerosa prosiga 

las hazañas portuguesas 


^^^H aire, tierra y fuego, lidian 


^^^^H sobre el cuarto de tal forma. 


porque el Asia se nos rinda. 
García, listando vuestro valor 


^^^^B que reventando en astillas, 


^^^H luminarias de esta hazaña 


en Dio, Manuel de Sossa, 



^^^^^^^^^^^^^^^^act!^rimÍ?r<^^^^^^^^^^^^^^^^3^^^^^B 


^^^^Oictoria era forzosa, 
por más difícil mejor. 


Manuel. Corto fué, ^^^H 


y mis hazañas peaueñas ^^^H 
sin don Juan de Mascareñas, ^^^^| 


Safidin, Rey de Tanor. 


(provincia es de Malabar). 


columna de nuestra fe. ^^^^M 


se ha venido á bautizar; 


Mucho traigo que contaros. ^^^^| 


que mientras reino conquisto 


DiAOi iT. Si mi pequenez merece ^^^^| 


en paz, lambicn sabe Crislii 


esa mano que ennoblece ^^^^| 


coronas á su ley dar. 


á cuantos llegan á hablaras, ^^^^| 


Kl y la Peina han honrado 


haga mis prmcipios claros ^^^^| 


nuestra corle, y yo, padrino 


y honre vuestra señolea ^^^^M 


de Safidin, determino 


con ella la boca mia. ^^^H 


festejar tan gran soldado. 


GxncfA. ^Quién sois vos, rapaz hermoso, ^^^H 


A buen tiempo habéis i|c(>ado; 


tan portugués en lo airoso, ^^^^H 
tan nombre en la bizarría? ^^^H 


ponga luminarias Goa, 


y de la mejor canoa 
hasta el mayor galeón. 


DiAOUir. Poca cosa en lo chiquito, .^H 


si grande en lo portugués; ^^| 


con festiva ostentación 


hidalg'i me dicen que es ^^| 


adornen de popa á proa. 


mi padre, y yo soy Diaguito. ^H 


KüEL. Demc á besar Vuestra Alteza 


Gapcía. Manuel: ^es vuestro? ^H 


U mano. 


ManiíEI.. Vn delito ^H 


ioIn. Las vuestras dan 


amoroso en Portugal ^H 


asombros á Solimán 


me le dejó por señal ^^^H 


yá Cambayá fortaleza. 


y pena de mi ignorancia. ^^^^M 


í'.ristiano soy, la llaneza 


García. Qué, ¿hijo es vuestro? ^^^H 


de Portugal es la mía; 


Manuel. Esdcganancia^^^H 


alistad desde este dia, 


García. Ganancia fué de caudal. ^^^^| 


sin reverenciar mi estado, 


Di viiuiT, Nadie diga que es mi padre; ^^^^H 


Manuel de Sossa, un soldado. 


que á mi nadie me engendró ^^^^| 


hermano de don García. 


en el mundo mientras yo ^^^^| 


El nombre dejo primero 


no sepa quién es mí madre. ^^^^| 


con la ley: ya soy nuevo hombre; 


Esa ganancia le cuadre ^^^H 


en las obras y en el nombre 


al que es torpe mercader, ^^^H 


imitar vuestro Rey quiero. 


y ninguno ose poner ^^H 


Déme don Juan el Tercero 


en mi, con viles empleos, ^H 


con el suyo su valor; 


que por o carpo de Jicos ^H 


don Juan soy, Gobernador; 


que os bofes lie he de comer. ^H 


que este blasón inmortal 


Carball. Tomaos con el rapacílo. ^H 


como ilustra á Portugal 


SAFroÍN. ¿Vióse donaire más b.'ilo? ^H 


ha de ilustrará Tanor. 


García. Es portugués, basta sello; ^H 


Cuando en el agua divina 


no haya más, señor Diaguito. ^H 


mi esposa vuelva á nacer. 


Leonor. Gusto me ha dado inlinito. ^H 


el nombre le ha de poner 


María. Subid al balcón, amores. ^H 


vuestra Heina Catalina. 


García. Las damas arrojan llores, ^H 


A Dios la cerviz inclina. 


hagámoslas cortesía. ^H 


y á pesar del Alcorán, 


Manuel. Plegué al cielo, Leonor mía, ^H 


pues ley y nombre nos dan 
vuestros Reyes, ¿qué más fama, 


que no paren en rigores. ^H 


(HntrAti^e con música, como piniíron, ^^M 


si Catalina se llama 


y t¡uedan Cahballo y Barbosa.) ^^M 


y el Rey Safidin don Juan? 


^H 


•CÍA. Gracia, señor, significa; 
gracias al cielo se den, 


ESCENA II ^^H 


pues en vos los nuestros ven 


Carvallo y Barioíu. ^^^^^| 


a gracia que os vivifica; 


^^^^^^H 


en cuerpo real alma rica 


Barbosa. Pues, Carballo, ¿cómo ha ido ^^^H 


de virtudes: envidiar 


allá con laniu rebato? ^^^H 


os pueden á un tiempo y dar 


CARBAi.i..Como eres con un zapato: ^^^H 


parabienes mi contento; 


poetas habernos sido. ^^^^| 


reinar sin Dios es tormento, 


Barbosa. ¿Cómo? ^^^^| 


servir á Dios es reinar. 


Cakball. Hicimos maravillas. ^^^^H 


*s. Dadnos, capitán de Dio, 


Entre los tiros diversos ^^^^| 


ios brazos, si merecemos 


hay unos llamados versos ^^^^| 


los que vuestros triunfos vemos 


que arrojaban redondillas. ^^^H 


gozarlos. 


Otros de mayor estima ^H 


MuEt. ¡Oh don Juan mfo! 


que, porque si disparaban, ^H 
a ocho los arrimaban, ^H 


El alma que alegre os fio 


con ellos es bien que os dé. 


se llaman octava rima. ^^M 


^N. ¡Grande valor! 


Poetizaba un culebrón ^H 



6... 



ESCARMIENTOS PAPA El. CUERDO 



al turco de un parapeto 

que $e llamaba soneto, 

mas dad al diablo su son: 

porque derribaba á bulto, 

echando su consonante, 

cuanto topaba dvlanic. 
Bahbosa. Ese tal debe ser culto. 
Carbaui.. Otro de una cota armado 

cun dos quintales de bula 

de catorce pies. 
Barbosa. ¿Y cola? 

Soneto fué cstrambolado. 
Camíall. Pues ¿qué ciertos falconciJIos 

que enramados escupían 

balas y piedras? 
Barbosa. Serian 

romances con estribillos. 
CARBAi.t.. Dcsio hubo abundantemente, 

y más que sí disparaban 

iodos ellos se preciaban 

de poetas de repente, 

asombrándose de vellos 

en llegándose á entender. 
Iahbosa. Sátiras debían de ser 

pues que todos huyen de ellos. 

Ahora bien, señor Carballo: 

si no tiene alojamiento, 

el mió estará contento 

de serville y de hospedailo. 

CKKHM.L.lieixO o as tu JOS. 

Barbosa. La amistad premí i 

con lo que tiene, y acá, 
si en versos de bronce da 
toda Goa es Academia. (Vasr.) 



ESCENA III 

Sale Doña Maiiía en hdbiUi de /ir>wiirí.— Cakballo- 

María. ¡Ah fidalgo! 

Carbai.l. Ese es mi nombre. 

María. I >na palabra entretanto 

que entran. 
Carball. ¡Jcsu, cnrpo santal 

^qué he visto? ^quión eres hombre? 
María. ¡Ah, i^arballo! /quien podia 

ser, sino una desdichada 

sin honor y ya olvidada? 
Carbai.i.. Señora doña María, 

^en la India vos? ¿Vos en Goa, 

y en traje tan indecente? 
Mahía. Mujer amante, y ausente 

aborreciendo á Lisboa, 

donde promesas y engaños 

acaudalaron enojos, 

pagando en llanto los ojos 

olvido de tantos años: 

cuando llegué á aventurar 

lo menos, si ya perdí 

lo más, ^Qué'mucho que aquí 

me halléis? 
Carbai.i.. ííQuc el inmenso mat 

y sus peligros se atreva 

á pasar una mujer? 
María. <'í.'ué mar como el bien querer? 

^quéoni los como hacer prueba 

en un hombre que olvidado 



de obligaciones de aiiiur, 
cuando profesa valor, 
su valor ha amancillado? 
Sali por ver si hallaría 
el que llama la conKanza 
cabo de Buena Esperanza, 
mas no le tiene la mía. 
Y no me anegó la suma ^ 
de tanto ¿olfo y rigor; ^ 

que no anega el mar á amor 

f'orque es nieto de su espuma, 
fombrc con obligaciones 
tan precisas de remedio, 
con un hijo de por medio, ■ 
que suelen ser eslabones ■ 
que encadena voluntades, ™ 
y en él, el que trujo ha sido 
Leteo para su olvido, 
no para mis soledades. 
Sin escribirme en tres años 
siquiera una letra sola, 
registrando yo cada ola 
y engañando desengaños 
que apaciguaban deseos; 
y por la ribera abajo 
pidiendo cartas al Tajo, 
creyendo que eran correos 
las crecientes que á mis pueriai 
o;>das daban sucesivas, 
para lodos aguas vivas 
y para mi sola muertas. 
Cansóse ya la paciencia; 
nombre me dio de su esposa"* 
mil veces Manuel de Susa; 
tomó como tal licencia ■j 

que aposesionaron ruegos. Wk 
Partióse y llevó consigo " 

de un año un solo testigo 
de mis disparates ciegos. 
Debiéronse de anegar 
entre inmensidad de espumas, 
palabras; que éstas ^ plumas 
lleva el viento; ¿que hará el xtí* 

Carbau- La guerra y tiempo divierte 
el ocio de esos cuidados; 
no es amor para soldados 
y la ausencia es otra muerte. 
Mucho os quiso mi señor, 
y viendo vuestra belleza 
realzada con la ñncza 
de tanta lealtad y amor 
le obligará, cosa es clara, 
y si olvidarse es delito, 
hará las paces Díaguito, 
que es ios ojos de su caru. 

María. ¡Hijo de mi corazón! _ 

Sus deseos solamente H 

causa ha sido suficiente ™ 
á mi peregrinación. 
¿Quien duda que de su madre 
olvidado, el (Capitán, 
aqui sus gustos tendrán 
empleo que más les cuadre? 

CapbalL. No s¿. aunque tientan á pares 
las indianas hermosuras, 
que pruebe sus aventuras 
con las damas malabares; 



^^^^^ ACTO FPIMERO o'l^^^H 


que en la India, porque se note. 


García. Es muy agradecida. ^^^^H 


las caras que soplan brasas. 


Lconor,y estaos, Manuel, rcconocid^^^^^H 


unas son ciruelas pasas 


mas no tratando de esto, ^^^^H 


V otras son de chamclolc. 


sabed, Manuel de Sosa, que he dis- ^^H 


Las daifas más eslimadas. 


darla seguro estado; [puesto ^^M 


y que aqui so solemnizan, 


vo estoy de canas y de vejez cargado; ^^M 


si no negras, mulali^an 


Leonor es mí heredera ^^M 


y son ninfas nogueradas. 


y tínica sucesora; en fm, quisiera ^^M 


Ninguna el rustro se adoba. 


que la honrara un esposo ^^M 


no se perfuma ninguna, 
las mas huelen á grajuna 


lidalgo en sangre, en obras generoso. ^^M 


Para esto había elegido ^^| 


y todas son de caoba. ¡ 


á don Juan Mascarcñas, conocido ^^M 


¿Qué voluntad amarilla 


por su valor y hazañas, ^^M 


las ha de amar, si es discreta, 


no solo en su nación, en las extrañas; ^^M 


habiendo dama con teta 


mas repúgnalo tanto ^H 


que la llega á la rodilia.> 


queofendesuobedienciaconsu llanto. ^H 


El gusto de mi señor 


Dice que mientras vivo ^^M 


es de noble portugués; 


culpará m¡ crueldad si la cautivo, ^^M 


llegad á hablarle después 


pues en mi la dio el cielo ^^M 


que deje al Gobernador; 


ampara, esposo y padre. Este desvelo ^^M 


que puesto que en su palacio 


me causa pesadumbre, ^^M 


se aposenta, tiempo habrá 


ycldárselatambicn,porquecsla lum- ^^M 


q^ue amante us satisfará. 


y objeto de mis ojos jbre ^H 


Lllos vienen; más despacio 


y llegárame á ellos darla enojos; ^^M 


podréis estimar, señora, 


vos podéis persuadirla, ^^H 


finezas de vuestra fe; 


pues os tiene respeto, y reducirla ^^M 
i lo que yo no puedo. ^^H 


que si de repente os ve 


le alborotaréis ahora. {Vansc.) 


Manuel. [Ay cíelos rigurosos! ^^M 




Gakcía. Ved que quedo ^H 




en vos, Manuel, confiado. ^^M 


^^^ ESCENA iV 


Don Juan es vuestro amigo, gran sol- ^^M 


^^^«B/í» »/ GOBEKXADOH _V MaKCJKL UE SoSA. 


su edad en primavera, [dado; ^H 




su sangre ilustre y que heredar espera ^H 


íARcfA. Cuando pasé ahora un año 


un mayorazgo rico; ^^ñ 


por Cambayá, y la aseguré del daño 


galán, y en condición os certifico ^^H 


que Dio recelaba 


que un ángel me parece; ^^H 
decid que goce el bien que Dins la ^H 


con el bárbaro cerco que esperaba. 


mi gobierno acabado 

en Caül, luí de vos tan regalado, 


M.vni;eu. Si en mis ruegos estriba |ofrece. ^H 


el daros gusto á vos, mi persuasiva, ^^M 


que mi Leonor no sabe 


señor, puesto que tosca, ^^M 


sufrir conversación que no os alabe. 


procurará que humilde reconozca ^^| 


í l>ice que lo oue estuvo 

con vos en Dio, á nuestra patria tuvo 


o mucho que en serviros ^^M 


^^1 


de tal suene olvidada. 


García. Venid á divertiros ^^M 


que, en vuestra compañía agasajada, 


á la marina un rato ^^M 


ni echó menos á Goa 


conmigo, si gustáis, que ya su órnalo ^^M 
la noche mercadera, ^^M 


ni supo si en el mundo habla Lisboa. 


Ahora, pues, quisiera. 


ausente el sol su opuesto, saca afuera ^^M 


Capitán, hospedaros de manera. 


y apercibid mañana ^^M 


ya que os tiene en palacio. 


razones concluyentes, que si allana ^H 


que descansando en el por largo es- 


Leonor su resistencia ^^ñ 


saliera de este empeño, [pació 


y por vos califica su obediencia, ^^M 
deberáos don García, ^^M 


que según le encarece no es pequeño. 
S>u fiador he salido. 


una alegre vejez. ^H 


y asi, mientras gobierno la India, os 


Manuel. |Ay Leonor mía; .^H 


que en nuestra compañía Ipido 


siendo ya vos mi esposa ^H 


1^ cumpláis con mi deseo y su porfía. 
**Nt;EL. Términos portugueses 


igualmente constante como hermo- ^H 


qué desacierto ha sido [sa, ^H 


. son pródigos en ella; por dos meses 


hacer casamentero al que es marido! ^^| 


K que merecí hospedaros 


(Yante.) ^H 


H en Dio y con deseas regalaros. 


^^M 


H que con obras ya vía 

H que era imposible á vuesa señoría 


^^^H 


ESCENA V ^H 


H en una fortaleza 


Salen Ooük I.eokok dando un popel d Do^a María. ^^| 


H tan pobre agasajar tanta nobleza, 




I por término tan breve 


I.EONOFt. Mira que de ti me fio, ^^H 


■ noes bien confiescdeudas que nodcbe. 


Acuña. ^^H 



1 ^"^ 


ESCARMIENTOS PARA EL CL'EBDO ^^^| 


1 Mahía. 


Daré el papel 


eslo merece ^^^H 


B 


puntual, secreto y liel; 


mujer que en mujer se fia. ^H 


^^^ 


pues siendo vos dueño mío 


iKiimpil^M 


^^K 


y debiéndoos lo que os debo 
desde que os entre á servir. 


i^e: «Permisiones de mi amor ^H 


^^_ 


han dado causa á un delito ^M 


BP 


mi conienlo es asistir 


que, por no ser para escrito, ^M 




á vuestro gusto. 


la pluma enfrena el temor. ^| 


Leonoh. 


Me atrevo 


Vuestra vida con mí honor ^H 




en fe de esa confianza 


corren riesgo don Manuel; ^H 




á extrañas cosas por li. 


la honra es siempre cruel ^H 


María. 


No fuera no hacerlo así 


que sus agravios conoce, ^H 




tanta con vos mi privanza. 


diréos viéndome á las doce ^H 


[-BONOH. 


Mi padre no hay que avisar. 


lo que no osó este papel.» ^M 




si eres discreto. 


¡Ay, ofendida esperanza!, ^H 


María. 


N'i es justo; 


ya de vos no hay que hacer cu^H 


^m 


¿llevóles cosas de gusto? 


¿en tierra, celos,' tormenta?, ^M 


^^B LKONOti. 


No son sino de pesar. 


¿en et mar, amor, bonanza? ^H 
Pclif^ros de esta mudanza ^M 


^^" 


Encargóle cierta cosa 


[ 


difícil y de importancia. 


ya los temieron mis daños: ^H 


^^^ Mamia- 


Perdónese mi ignorancia; 


¿al cabo de tantos años " 


^^H 


creí que Manuel de Sosa 


me anegan agravios, cielos? 


^^^L 


era vuestro pretendiente 


Si, que no son donde hay cc1>js»i 


^^H 


dichoso y correspondido 


Santelmo los desengaños. ^1 


^^^H 


con asomos de marido. 


¿Qué dudo, si por escrito ^M 


^^hLsonor. 


¡Jesús! Es tan diferente 


confiesa doña Leonor ^M 


^^^K 


de esto lo que le encomiendoj 


permisiones de su amor ^H 


^^^B 


que antes ha de disuadir 
a mi padre é impedir 


que condena por delito? ^H 


^^|P 


Bcmcdiüs que solicito ^H 


■ 


pretensiones. 


mis desengaños los borren, ^M 


K María. 


Ya !(> entiendo; 


riesgo le escribe que corren ^H 


^^^ 


no hay aue declararos mis; 
cumpliré mi comisión 


su honor y vida, ¡ay de mí! ^M 


^^^K 


mi amor los corre, eso si. ^M 


^^^ 


como tengo obligación. 


pues dichas no le socorren. ^M 


K Leonopi. 


En el jardín me hallarás. {Vase.) 


¿Qué ríeseos pueden correr ^H 
sin terceros sus amores? ^M 
Mas amor que esconde llores ^M 


^^H 


ESCENA VI 


mal puede el fruto esconder. ^M 


^H 


tloÜA María. 


Deben de echarse de ver ^M 
hurtos de su amor liviano; ^M 


^^H 


lülleic doña Leonor 


y de su padre, no en vano ^H 


^^H 


para mi Manuel de Sosnj 


temerá la justa pena; ^^ 


^^^H 


de su padre recelosa 


mas pues sembró en tierra ajena 


^^^H 


con tal secreto y temor: 


que lo pague el hortelano. 


^^H 


sospechas, sino es amor. 


Palabra me dio de esposo ^H 


^^^H 


¿que puede ser? 


y un hijo que en su resguardo ^M 


^^H 


¡Qué presto empiezo á lemurí 


no le ha de afrentar bastardo; ^M 


^^^H 


mas es del amor efeio. 


don García es generoso; ^M 


^^^p 


¿papel secreto 


ya, secretos, es forzoso ' 


^^^g 


sin verle yo y soy mujer.* 


que os saque el peligro afuera; 


^^^H 


Celos míos, eso no; 


á hablarle voy aunque muera; 


^^H 


que para desestimaros 


que si se han dado los dos 


^^^H 


con mdicios menos claros 


las manos, para con Dios, ^M 


^^H 


sospecho mis males vo; 


dti palabras la primera. (i'a«.) ^M 


^^^H 


amor por oficio os díó 


^H 


^B 


andar inquietos 

y acechar siempre indiscretos 


ESCENA VH H 


^^^H 


lo que no alcanzáis á ver; 


ünlen Don O^ncU y t^ON JoAf. ^H 


^^^H 


donde hay mujer 


^H 


^^H 


y celos nunca hay secretos. 


Don García. ^M 


^^^H 


¿Yo, amante menospreciada; 


Iréis, don Juan, con una escuadra mía ^M 


^^^B 


doña Leonor cuidadosa; 


de galeras, armadas para guarda ^M 


^^^H 


papel á Manuel dt Sosa; 


del Rey recién cristiano, cuando el día ^^ 


^^^B 


mi amor y fama olvidada, 


salude el alba con su luz gallarda; ^M 


^^^V 


y qué no ha de saber nada 


labraréis en Tanor la factoría ^| 


^^V 


don García? 


que Safidin ofrece, y si se tarda, H 


^^^^^ 


No, celosa pena mía, 


y su gente en negarla está resuelta, ^M 


■ 


más mal hay del que parece; 


cargaréis la pimienta y daréis vuelia. ^M 



ACTO PKIMISHO 



63 



Don Jii\n. 
melc prcii i,ir, Leonor herniosa, 
joh, señui!, la fe cun que es querida, 
trabajo á largo premio mides: 
ce añade con que se honra Alcidcs. 
éá Tanor, y como se me encarga, 
írsuadiré á su Rey cuando le lleve, 
i tributo, al presidio y á la carga 
t espei^ia y droyas que cumplirnos deb« 
t dilación que amor ju^c^ará larga; 
iporiugucs Jacob, tendrá por breve 

Ísperanza, aumentando en sufrimientos, 
i servicios más merecimientos. 
Don García. 
ues, don Juan amigo, á apercibiros, 
ít quiere Safidín salir mañana 
Ites que el sol. 

ÍDoN Juan. 
¡Oh golfo de zalirosf, 
id prisa al alba de jazmín y grana; 
hay vientos que esperar donde hay suspiros; 
lay mares que temer cuando se allana 
«rerme Leonor; de Alción los días 
n al mar las esperanzas mías. (Vast.) 

ESCENA VIII 

)DofiA ItABBL á una puerta cun un niño en tus 
bracos. — García. 

El. Si cslá avisado, él será. 

CÍA. ¿Qué es esto, á tal hura abierta, 
cielos, del jardín la puerta.'' 

kL. Fidalgo, llegaos acá. 

CÍA. Disimular es mejor. 

tL. ¿Sois Manuel de Sosa? 

cIa. Sí. 

EL. ¡Qué presto le conocí! 

¿Dónde está el üobernador? 

CÍA. Rondando las portas. 

EL. Bien; 

lo mismo Acuña me dijo. 
Poned en cobro este hijo 
de que os doy el parabién; 
que es lan parecido á vos 
que en ¿I se verá su padre; 
nesgo ha corrido su madre, 
mas ya Citá mejor. Adiós. 

iCierra y ¡/ase.) 

EXCENA l.\ 

García. 

¿Sucño.^ ¿Estoy despierto ó loco? 
Durmiendo debo de estar: 
mas, temor, si esio es soñar, 
¿qué puede ser lo que toco? 
A quimeras me provoco 
que desmienten mi sentido, 
¿Manuel de Losa hoy venido 
y con hijo que nace hoy? 
no, cielos, durmiendo estoy. 
Pero despierto y dormido 
á un lieinpo no puede ser... 
¡Qué de sospechas colijol 
«Poned en cobro este hijo»; 



V hoy venido, ausente ayer 
t>ondc es forzoso el creer 
excusado es el dudar, 
pcliamso el sospechar, 
afrentoso el permitir, 
pusilánime el suírir 
y cuerdo el averiguar. 
Nueve meses ha que en Dio 
su alcaide nos hospedó; 

Ísi la posada pagó 
mi costa el honor inlü? 
Cuanto más de Leonor fío 
menos hay que hacer caudal 
de la que es más principal, 
y más cordura el temer; 

3ue es el vicio en la mujer 
efecio trascendental. 
Mas no ofendamos su eslima 
hasta aquí sólo iniciada: 
en Dio entró acompañada 
de doña Isabel, su prima. 
Menos la bala lastima 
que está del cañón más lejos; 

firocuren sanar consejos 
o que culpas informaron; 
que no en balde se estimaron 
en más los médicos viejos. 
Mas nunca doña Isabel 
me alabó tan oficiosa 
y necia á Manuel de Sosa 
como Leonor siempre en él. 
Si noble, sólo Manuel 
con la nobleza se alzó; 
si discreto, él se llevó 
la cátedra de los sabios... 
¿Siempre Manuel en los labios 
y no en el alma? Eso no. 
¿De qué sirve en mi porfía 
hacer discursos á obscuras, 
si todas mis conjeturas 
paran en deshonra mía? 
Mi sangre á Leonor envía, 
mi sangre, que no se infama; 
de mi sangre, Isabel , rama, 
corre también por mi cuenta; 
pues si cualquiera me afrenta, 
¿qué esiá dudando mi fama? 
¡Oh, quién en tal confusión 
sin riesgo de la prudencia, 
imitara la sentencia 
que hizo sabio á Salomón! 
Supiera en la partición 
del infante pleiteado 
por dos madres, mi cuidado, 
aunque dos partes le hiciera, 
quién era la verdadera 
y quedase yo vengado. 
Pero yo sé que no osara 
dar la sentencia que dÍ6, 
Salomón, si como yo 
su infamia participara. 
Callemos, que si a la cara 
se asoma la enfermedad, 
3lla dirá la verdad 
y yo vengaré mi mengua, 
pues la discreción sin lengua 
veneró la antigüedad. 



64 



ESCARMIENTOS l'ABA liL CUERDO 



ESCENA X 



Saltn AIakcbl i>h Sos* y Carballo.— G«hcU. 

Carball.. En paje se ha transformado; 

mira, al tiempo que has venido. 
Manuel. ¡Qué para puco que ha sido 

el mar, pues no la ha anegado! 

En lodo soy desdichado. 
Cambaix. Si con dos has de casarle, 

lo mejor ser¿ ausentarte. 
García. Ksie es. 

Mamiel, ¡a y, Leonor hermosa! 

Gari.(\< Capitán Manuel de Sosa: 

una palabra aqui aparte. 
Manuel. ¿Quién sois?" 
Gamcía. Kstaráos mejor 

no saberlo. 
Manuel. .jOiro cuidado? 
Gakc/a. Ksto para vos me han dado; 

guardaos del Gobernador. (Vase.) 



ESCENA Xr 

Manuel de Sosa y Carballo. 

Manuel. ¡Ay, cielos! 
Carball. ¿Hirióle? 

¡A y, Leonor! 

Hijo esesic;¿hay más azares? 
Carball. ¿Que tienes?" 
Manl'el. Nada. ¿Pesares, 

tantos juntos? No me sigas: 

vete. 
Carball. Voime. 

Manuel. No lo di^as. 

Carball. (Mujeres é hijos á paresi 



ACTO SEGUNDO 



ESCENA PRLMERA 

Salen Doña Ma»(a, rfe hombre, y .Mamuel de .Sosa. 

Manuel. Son con tanto fundamento 
tus quejas, doña María; 
tan justo tu sentimiento, 
tan grande la culpa mía, 
tanto mi arrepentimiento, 
que el silencio sólo puede 
responderte, pues en él, 
porque más confuso quede 
de mi descuido cruel, 
la pena el agravio excede. 
¡Seis años de amor perdidos, 
tus méritos ofendidos, 
tus favores mal pagados, 
sin premio tantos cuidados 
y yo con tantos olvidos! 
Si disculpas les buscara, 
mayor mi delito hiciera, 
más tu enojo provocara 
y mayores causas diera 



á que el mundo me afrentara. 
¿De qué servirá alocar 
olvidos de tanto amor 
con la ausencia y con el mar, 
si hago mi culpa mayor, 
pudiéndome despertar 
un hijo en cuyo retrato 
contemplando cada ralo 
su hermoso original vía? 
¡Ay, cara doña María, 
dame muerte por ingrato! 
María. No digas más. que en quien ama 
Manuel, disculpa menor 
basta á despertar su llama, 
agravios perdona amor, 
que por eso dios se llama. 
Siendo hombre tú. no me espanl 
que ausente no correspondas 
á tus deudas y á mi llanto. 
Tantos mares cuyas ondas 
sepultaron bajel tanto, 
¿que mucho que puedan más 
que yo? Disculpado estás, 

auc ya de la ley salieras 
e amante ausente si fueras 
más firme que los demás. 
Yo perdono lo pasado 
como enmiendes lo presente. 

Manuel. No hay más amor bien logrado 
que el que en belleza prudente 
hace fácil su cuidado. 
¡Qué discreta es tu hermosura 
generosa en perdonar 
agravios de mi locura! 

María. No hay ciencia para tornar 
atrás el tiempo, ni hay cura 
q^ue remedie lo pasado 
smo sólo el escarmiento. 
ManueL ya estás perdonado; 
culpas venideras siento; 
sospechas me dan cuidado. 
Hermosa es doña Leonor, 
su padre Gobernador, 
hombre tú, yo tu mujer; 
la riquexa y el poder 
se oponen contra mi honor. 
En el papel que le escribe 
delitos de amor confiesa, i 
y á peligros te apercibe; ' 

la venganza portuguesa 
no en cera, en diamante vive: 
cosa que no es para escrita 
y que riesgos amenaza, 
mal su opinión acredita, 
si del secreto hace plaza, j 
que amor mostrar solicita. 
No es mujer doña Leonor 
que hiciera ofensa á su honor 
menos que estando segura 
de la fe con que procura 
burlar bellezas amor. 
Si ésta que cumplas espera 
y en ser tu esposa se funda, 
cristiano eres, considera 
lo qué será la segunda 
viva la mujer primera; 
que tengo á Dios de mí parle 






i 



■ 


■ ac:tu seüunüo 65 ^H 


^H^ 


y un Iliju hurinu&u rn que csiriba 


sufrimícnlos de diamante ^H 




mi acciOn para cundcnaric; 


que admire, aunque no los crea. ^^M 




que es Uia^o, cédula viva 


M.VNI.IEI ■ Dentro de una hora, don Juan ^^M 




de que nii podrás librarle 


se ha de partir á Talior, ^^M 




V si pagando mi amur 


de una armada capitán, ^^M 




dejas á duna Leonor, 


cuya amistad y valor ^^H 




¿qué remedio han de tener 


alíenlo á mis penas dan. ^^^^| 




deshonras de una mujer, 


De su nobleza tiado, ^^^^M 




iras de un üobernador? 


haciéndole compañía, ^^^H 


iNUEL. 


No he de negarle verdades 


saliéramos de cuidado; ^^^^H 




que cnirc tuntas confusiones 


pero daré, esposa mia, ^^^^H 




«cusan mis libcriades. 


sospechas, de ayer llegado, ^^^^B 




Despeñáronme ucasiuncs, 
cegáronme mocedades; 


si hoy me ausento y me despido, ^^H 




ret;alado y persuadido ^^^^M 




distancias de tu hermosura 


de don García, que ignora |^^^H 




peligros alropellaron, 


agravios de honor, y ahora ^^^^H 




que á plaza sacar procura 


que le asista me ha pedido. ^^H 




mi suerte; ¿cuándo accrlaroii 


l.>oña L.conoi', si la dejo, ^H 




el amor y la lucurar* 


contará desesperada ^H 




lín Dio fué huésped mío 


lo que ha ocultado el consejo ^^M 




el Gobernador, y en I>i(i, 


é impedirá mi jornada ^H 




con haber, mi bien, liiii poco 
de Dio á Dios, mi amot foco 


con mi vida airado el viejo. ^^M 




Vete con don Juan, amores, ^H 




al tirano señorío 


sin que descubras quién eres, ^H 




de la belleza rendido, 


que en pasando estos rigores, ^^M 




sin resistencia al vulor. 


cuando algún tiempo nie esperes ^H 




sin prevención al sentido. 


podrás con gustos mayores ^H 




la conciencia sin tein<jr 


premios debidos gozar ^H 




y la memoria en olvido. 


de mi amor, y yo mostrar. ^H 




al inviolable respeto 


si mudable te ofendí, ^H 




con que el huésped se asegura. 


que sé volver sobre mi ^H 




me alrevi; fié al secreto 


como te supe olvidar. ^H 




delitos que mi locura 


\i vHJA. ^I'ues qué mconvenienle tienes ^H 




saca en público. I.n cfeto, 


que yu me quede contigo? ^H 




persuasiones amorosas. 


Manuel. .MulIios, si a saberse viene ^H 




frecuencias siempre duñusa;», 


nn insulto, cuyo castigo ^H 




promesas, seguridades, 


será mortal: no conviene ^^H 




y cnire ellas, conlormidades 


que lú participes de él, ^^M 




de estrellas ya rigorosas. 


Don ijiarcia es riguroso, ^H 




en dos meses alcanzaron 


lu vejez es siempre cruel, ^H 




conyugales permisiones 


si sabe que soy tu esposu' ^H 




que palabras engañaron, 


y á su noble sangre inlicl. ^H 




que dispusieron traiciones 


ulcanzaráic el ligor ^^H 




y derechos profanaron. 


de su eiiujo. Al darme el hijo, ^^^H 




Parliéronse, y yo i^nora-ile 


triste fruto de n^i amor. ^^^^m 




llenuc ayer, porque hoy castigos 


un hombre oculto me dijo: ^^^^| 




padc/ca jni le inconstante, 


«Guardaos del guboinador>. ^^^H 




con dos hijos por icsti^ios 


(^liuien me avisa que me guarde ^^^H 




y dos esposas delante. 


de él, ami>res, ya hace alarde ^^^H 




Pero, en (in, doña María, 


de que su agravio recela; ^^^^H 




escoja la suerte mia 


siempre es vieja lacauíela ^^^^H 




de dos daños el menor, 


como el delito cobarde. ^^^^| 




viviendo lü, no es Leonor 


Muera yo si ya está dada ^^^^| 




mi esposa, ni mi osadía 


la sentencia contra mi, j^^^H 




vs bien que al ciclo se atreva. 


y no muerte duplicada ^^^H 




Si te das á conocer 


con la tuya; quede en ti ^^^^H 




harás en mi muerte prueba 


la imagen bella amparada ^^^H 




del risor de una mujer 


de un hijo en quien resuello; ^^^^M 




deshonrada con tal nueva. 


luz hermosa que adoramos. ^^^^H 




Sólo un medio se me ofrece 


•Mi bien, ¿no será delito ^^^^^ 




con que esle daño excusemos: 


riguroso, si dejamos ^^^H 




si difícil le parece 


los dos huérfano a DlaguiloP ^^^H 




muera yo y acabaremos 


Claro está; mejor pudre ^^^H 


M*it¡,v. 


la pena que me enloquece. 


ausentarme cuando cslc ^^^H 


Como perderte no sea, 


libre de ti, del rigor ^^^^^ 




propon peligros, y vea 


que temo. Vele á Tanor, ^^^^H 




el mundoen mi amor constante 


que al punto te seguiré. ^^^^H 


COMEDIAS DE TIRSO DE MOLINA.— TOMO I 


5 ^^M 



María. |Ay, Manuel, que esloy dudosa 
de que quieres engañarme! 
l£n Goa l.eonor hcrmusa: 
tú mudable y yo auscniarmc 
cuando se llama tu esposa 
con un hijo? Si el posirero 
estiman los padres más, 
de lu olvido sólo espero 
que ingrato añadir querrás 
segundo agravio al primero. 
Manuel. Plegué á Dios, prenda querida, 
si llorases ofendida 
mi lealtad y le constante 
que vengativo levante 
peligros contra mi vida 
cuanto csia máquina encierra. 
Si navegase, la guerra 
del mar llevándome á pique 
naufragios no notiliquc 
inauditos; si en la tierra, 
entre caribes adustos, 
abrasados arenales, 
tigres del monte robustos, 
rayos de nubes mortales, 
rigores del cielo justos, 
lodos juntos homicidas, 
verdugos de mis enojos, 
en las prendas más queridas 
ceben su furia á mis ojos, 
porque me quiten más vidas. 

María. Basta, mi bien, que me pones 
pasmo con las maldiciones 
que trueque en dichas el cielo. 
Amoroso es mi recelo, 
grandes tus obligaciones: 
haz de mí lo que gustares, 
que amante en todo te sigo; 
mas consuela mis pesares 
con permitir que conmigo 
lleve á Dieguito. 

Manuel. Que ampares 

gusto yo en su compañía 
soledades de mi amor 
que peligran en la mía 
si intenta d Gobernador 
mi muerte. Hermosa María, 
á don Juan vamos á hablar. 

María. En fin, ¿me vuelvo á ausentar 
de ti? 

Manukl. Seuuiréte lucpo. 

A despedirme de Diego (i) 
voy. 

Makía. jQué de ello he de llorar! 

Manuel. ¿Y cuál, sin él y sin ti 

he de quedar? Én los dos 
toda el alma dividi. 

María. Bien mío, líbrele Dios 
de este peligro. 

Manuel. jAy de mil (Vam*.) 



(i) ÜI original uo» veceiIUnia Diago y oirts Die- 
go i Mte personaje. 



Halen üamcía un SÁ, Cahbali.o y dos Cmaoi 

Gahcia. Cerrad con llave las puertas V 

de todas aquestas salas. 
Cahball. ,;Cerrar las puertas? ¡Qué malAt 

nuevas! 
García. No dejéis abiertas 

las ventanas. 
Carball. ¿Eso más? 

García. A los dos ñus dejad solos. 
Cahball. Mal se ponen estos bolos; 

Carbflllo, en peligro estás. 
García. Kn viniendo quien us dije 

Iraedle también aquí. 

(Vanse lu» dot Criados 



ESCENA III 
Gahcía y CAnaaLLo. 

Carball. Verdugo será, ¡ay de mi! 

García. Sosiégale ¿qué le aflige? 

Carball. ¿Yo alligirmc? Los culpados 
se aflijan. 

García. Temblando estás. 

Carball. Algunos gatos verás 

que maullan encerrados. 
Tengo condición gatuna; 
abran, porque yo, señor, 
cerrado soy maullador 
y alivíame el verla luna. 

García. Sosiégate. 

Carball. Ya sosiego. 

García. ¿Eres bien nacido? 

Carball. Si; 

dicen que cuando nací 
mama y laila dije luego, 
y que a las voces primeras 
desocupé la posada 
de una madre agallegada 
anchísima de caderas. 

García. ¿Gallego eres? 

Carball. Dea caballo; 

porque un rocín, aunque en pelí 
me jubilaba del suelo. 

García. ¿Cómo te llamas? 

Carball. Carballo, 

porque no sé en qué layancas 
mi madre, ausente el marido, 
jugando pidió el partido 
(son las gallegas muy francas 
Y un lencero algo molesto 
que el matrimonio terció 
perdiendo se levantó 
y yo me quedé por resto. 
Volvió el propietario ácasa, 
y como ausente de un año 
vio que el devantal de paño 
se ahovaba, dijo: «¿Esto pasa? 
Mujer, ¿cómo habéis podido, 
en doce meses de ausencia m 
sufrir tanta corpulencia? ■ 

— Porque hogaño no ha llovidoT 



^^^^p 5^ ^^ 


V (respondió); y sct-úti to prueba, 


ESCIENA IV ^^H 


■ el pronóstico del Cura, 




no ha de parirse crialura 


^^^H 


hogaño mientras no llueva.» 


^^M 


lil, viendo auc averinuallo 
era ofender a su honor. 


.Sentenciad la información, ^H 


honra, de vuestros agravios; ^H 


dijo, «tscarballü es peor»: 


si á hijos matan padres sabios, ^H 


por eso el hijo esCarballo. 


ponedla en ejecución, ^H 


•CÍA. Si sois gallego no dudo 


en grado de apelación, ^H 


publiquéis cualquier secreto 


Es superior tribunal ^H 


eri viéndoos en aprieto. 


la clemencia natural; ^H 


RBALL. Ninguno allá nace mudo. 


declarad sí la admitís. ^H 


•CÍA. Pues escuchad advenido 


¡Ay, honral ¿que nu. decís? ^H 


aquellos golpt-s que dan 


pero sois de Poi tugal. ^H 


alii fuera. 


Huésped que el honor profana ^^^H 


tRAt^L. tJigu que están 


de quien en su casa vive, I^^H 


desahuciándome el oidu. 


que infama á los que recibe ^^^^H 


Sudando estoy por mil cabos; 


sin ley divina ni humana; ^^^^H 


¿majan granzas ganapanes? 


hija noble que liviana ^^^^| 


¿por dicha en casa hay batanes? 


hace su afrenta mortal, ^H 


¿rnuelcn maíz? ¿plañían nabos? 


¿no es bien que con muerte igual ^H 


«CÍA. Más riguroso es su oficio; 


hallen el castigo en mi? ^H 


allí os tienen de enterrar. 


¿Qué decís, venganza? Sí; ^H 


si rehusáis el confesar, 


pero sois de Portugal. ^H 


hasta el día del juicio. 


¿Que proponéis vos, amor, ^H 


IBA! L. No le ha de haber para mí. 


porque lo segundo elija? ^H 


Pues diga ¿qué me fallara 


¿Que soy padre y que es mi hija ^B 


si yo juicio esperara? 


única doña Leonor? ^M 


Moriré como nací; 


¿Que ha de acabarme el dolor ^H 


porque en lo que toca al seso 


de este irreparable mal? ^M 


tengo el celebro algo angosto. 


¿Que no hay juez tan pedernal ^H 


¿Confesar? Si; por Agosto 


que á si se maie? Está bien; ^H 


y cuaresma me confieso. 


no me espanto, que también ^H 


que son cristianos respetos; 


sois amor de Portugal, ^H 


y cuando no lo mandara 
la Iglesia, me confesara 


Diga la prudencia ahora. ^M 


Si doy muerte á quien me infama, -^^M 


sólo por decir secretos. 


¿no queda viva la fama '^| 


Mas yo ¿por qué he de pagar. 


de afrentas publicadora? ^M 


pecador de mi, señor. 


Si se casan, ¿no mejora '^m 


si mi sa doña Leonor 


mi discurso de consejo? ^H 


tan bien supo aprovechar 


Si está manchado el espejo, j^M 


cosechas de su hermosura. 


¿no es más cordura limpiarle ^H 


que lo que en Dio lomó 


que perderle por quebrarle? ^| 


con renta en Goa pagó 


Si á mi nieto infame dejo, ^M 


colmado en una criatura? 


¿á mí mismo no me infamo? ^M 


Si yo no fui la comadre, 


¿Asi no le legitimo? ^| 


sí yo no hice el cohombro, 


Triste en él, ¿no me lastimo ^M 


¿es bien que me le eche al hombro? 


si bastardo vil le llamo? ^H 


¿que muera yo sin ser padre? 


Dudoso aborrezco y amo; ^H 


¿que me azadonen en vida? 


perdono i un tiempo y castigo; ^H 


¿que me maten sin leslar? 


soy padre y soy enemigo; ^^| 


¿y que haya yo de pasar 


soy el juez y soy el reo; ^H 


dolores de la parida? 


rehuso lo que deseo ^^M 


*cfA. No digas más; basta, sobra; 


y huyo lo mismo que sigo. ^H 


éntrate, villano, allí. 


Venganza: sólo sois vos ^H 


a»*Li.. ¡Plegué á Dios si te ofendí 


ley del mundo sin prudencia; ^H 


por palabra, ni por obral... 
«CÍA. tnira, infame, 


ley de Dios sois vos, clemencia, ^M 


y yo el juez entre las dos. ^M 


'••all. Aunque me cntierrcn. 


Seguir al mundo y no á Dios -^M 


los santos están mirando 


es necia temeridad; ^M 


mi testamento. «ítem mando 


rigor, ñ los embotad ^H 


que en Cacabelos me cntierren, 


y adquirid con mi mudanza, ^H 


y no como á los caballos, 


no la honra en la venganza, ^H 


sin clérigos y en corral. 


sino la honra en la piedad. ^H 


al cuero colateral, 


^H 


cniierro de los Carballos.» (V<is«.> 


^^^J 



68 



I SCAt'MIhNTOi l'.\l<A hL CfEHLKJ 



liSCIíNA V 



Sait Manukl uk Suba y ¿chaae á íhs pia. 

Ianueu. Señor: mi mudo siloncio 

irac en mi icnior escriio 

procosos en mi delito: 

Cunira mí mism«> scnlcncio. 

Como juez te reverencio 

y Como padre los Inbins 

humildes, pero no sabios, 

te piden en culpa tanta. 
ÍAJicíA. l-cvanta, Manuel, levanta, 

no despiertes mis af;ravios. 

Mejor sabes defender 

castillos que inclinaciones, 

vences bárbaras naciones 

y no te sabes vencer. 

Triunfa de ti una mujer, 

¿y haces de triunfos alarde? 

ya llega el consejo larde, 

lu misma culpa ic afrente; 

para los demás valiente, 

^•para ti mismo cobaidef" 

Kspcrame a-jui encerrado, 

no sal^a la tama fuera; 

aqui mi deshonra muera, 

yo piadoso y lú casado; 

diversamente hospedado 

serás de mi cortesía 

que yo de ti el triste día 

que me fué la suerte escasa: 

yo, sin h ñor en tu casa; 

lú, sucesor en la mia. (Kaj.f.) 



líSCL'NA VI 

Manubl. 

Cerca conclusión incierta 
del puerto le hallo más lejos, 
donde ni sondan consejos 
ni ve el discurso la puerta; 
no es en c! ^olfo tan cierta 
la muerte como á la vista 
de tierra, sí el cielo alista 
vientos que entre obscuridades 
á escollos llevan crueldades 
en nave que los embista. 
Muerte merecida aguardo 
si mi mal no determino, 
en mil se parte un camino 
y en cualquiera me acobardo: 
dedos á un hijo bastardo 
mi elección ha de ofender; 
de dos dejo una mujer 
deshonrada, y en las dos 
á un padre ofendo ó á Dios: 
elección: ,¿qué hemos de hacer? 
Si ehjo á doña María 
j á doña Leonor ofendo, 
c) sepulcro están abriendo 

3ue encubra la ofensa mía; 
icho me h»n que don García 
pretende, jtcrrible aprieto! 
que en mí. en Leonor y en su nielo 
un cailijío corresponda, 
una tierra nos esconda 



y nos encubra un secreto. 
I^oco importara en mi vida 
satisfacer su rigor; 
pero en la de mi Leonor 
inocente y persuadida, 
á mis engaños rendida, 
en mis palabras fiada 
y en un hijo retratada, 
y que borre un daño igual 
la copia y original, 
no, amor; no, fortuna aíradi 
Perdone mi herm<isa ausent{ 
hijo natural es Diego; 
no es bien que en la elección 
bastaido á su hermano arrcr 
si su madre olvidos siente, 
sabia, peligros consulte, 
monaslcrius en que oculte 
la pena que la acongofu 
tiene l'ortugal; escojw 
uno que agravios bepulle. 

liSCliNA Vil 
.VtArttiKi. y CüHiiAjLO. 

CAHb/VLL. ¿Soii)o!> cristianos 6 moros? 
Cuerpo de Dios Con la pucrl 

Manukl. ¿<^uc es esto? 

CAkHAt.L. La puerta abi 

yo en encierro, y no de Ion 

MANtJEL. ¿Carballij.í' 

Caaball. ¿^tic carbalteas 

cuando lo que no comí 
me cuentan? 

Manuel. ^Qué haces aqu 

Cahbai 1.. Cera hitada; tu te empicas 
en gustos, y á itíí, inocente, 
un azadón me d:i pri!>a, 
y sin responsos ni njisa 
vivo habrá cuerpo presente, 
¿lian de enterrarte á ti \ lod 
¡l'luguiera, Carballo, á Diosl 



s.- 
írl4 

Á 



M ANIJKI.. 

Caiikai.i. 



Caminaremos los dos 
mejor; que ahora no hay k_ 
al otro mundo á la sombra, 
sin riesgo de calenturas, 
en hitando sepulturas 
(sólo el pensarlo me asombrí 
puf venias cuando las haya, 
en carnes y á la ligera, 
tij en lu muerte caballera 
y yo en mi muerte lacaya. 
«Jiomicndo, en vez de pcrüicc 
sapos avaros y feos, 
culebras, y por fideos 
gusanicos y lombrices. 
Mas las puertas abren ya; 
trocara yo esta ocasión 
en moneda de vellón: 
nuestro verdugo será. 



ESCENA VIII 
Salen el GoaanNADOK y DoAa Lhoxom. — I>i 

García. La vergüenza es provechosa { 
antes de hacerse el pecado; 




^^^^H SI 


(,i 61) ^^^B 


^^^^^P^e te has avergonzado: 


cuando á dármela llegaste. _^^^H 


■ llega, y da á Manuel de Sosa 


Manuf.i.. ¡Ay, cielo, por mi ofendido! ^^^H 


la maño. 


lAy esposa despreciada!; ^^^H 


lOB. De aquesa suerte 


ya empiezan presagios tristes ^H 


moriré, aunque desdichada, 


á vengaros. ^H 


contenta á un tiempo y honrada. 


GarcIa. ¿Os heristeis? ^H 


ULL. ^ Bodas hay. y lucj^o muene? 


Ma.miel. Un dedo al volver la espada. ^^^^H 


Pues cásenme á mi también. 


Lf-onop. Alaos en el este lienüo. ^^^H 


no me enticrren virginal. 


Mani'ki., blslo es señal, mi Leonor, ^^^^| 


cSk. Daros quiero bien por mal, 


que mezcla sangres amor. ^^^H 


aunque indianos de este bien. 


y en la que á daros comienzo ^^^H 


A don Juarj de Mascarcñas 


veréis cuan unos los dos, ^^^H 


escogía mi elección; 


al yugo de amor atados, ^^^^H 


ir contra la inclinación 


la unidad de los casados ^^^H 


ocasiona nu pequeñas 


logramos, que dijo Dios, ^^^H 


dificultades después; 


(iArrÍA. No hay que mirar agüeros ^^^^| 


que el matrimonio desdoran 


ni miedos supersticiosos; ^^^^| 


y necios los padres lloran 


el cíelo os haga dichosos; ^^^^^ 


ílcvados de su interés. 


poco tiempo hay, disponeros ^^^^H 


Mi jurisdicción nu llega 


para el viaje es raüón; ^^^^| 


al alma, que el señorío 


ved lo que hay que apercibir, ^^M 


tiene en él libre albcdrio. 


que esta noche ha de salir ^^M 


jMicntras que don Juan navega 


de la barra el galeón. ^^M 


honestad aircvimicntüs 


Venid, que no es bien me venza ^H 


dándoos las manos los dos. 


de llanto que afrentas da. ^H 


V hallen los padres en vos, 


LtvoNoit. ¡Ay Dios! ¿qué fin tendrá ^H 


Leonor, sabios escarmientos. 


bi>da que en sangre comienza? ^H 


Hoy habéis de desposaros 


Caruai.i.. ¿Vivo y sano y enterrar? ^H 


y hoy también salir de üoa; 


¡Oh trúgicos azadonesl ^^M 


un galeón á Lisboa 


Manl'ei.. María: mis maldiciones ^H 


despacho donde embarcaros 
podréis. Lo más de mi hacienda 


ya me empiezan á alcanzar, (\-anxr.) ^H 


^H 


va en él, cuya estimación 


^H 


lle<{a á cerca de un niillón; 


I^.SCHNA L\ ^^1 


dote es vuestro, no me otend;i 




presencia que me ha quitado 


Snlrn IIü.sa MARf.t íit mujer, I>oh Juan )- UunuiT^^^^^H 


el honor asi adquirido. 


^^^^^1 


hasta que encierre el olvido 


JiAN. Aguardarilc en Tnnor, ^^^^H 


enojos que ene habéis dado 


aunque dilate esperanzas ^^^^H 


y lleyuc mi sucesor. 


que martirizan tardanzas; ^^^^| 


t'.umpla así eslc medio sabio. 


ha de ser doña Leonor ^^^^M 


deslerrándi.os, con mi at>ravio; 


mi esposa, y es cada día ^^^H 


desposándoos, con mi amor. 
lutSALL. Eso si despido al Cura 
y pa{;o en seco la cera; 


siglo eterno mi deseo. ^^^^H 


Manuel de Susa hizo Lmpleo, ^^^^H 


liermusa doña María, ^^^^| 


señores; ¿habrá quién quiera 


digno en vos de su nobleza; ^^^^| 


comprarme lasepuluita? 


encubriónic vuestro ser, ^^^^| 


ANfCL. La justicia y la clemencia 
en ti eternizan memorias; 


mas no se puede esconder ^^^^| 


disfrazada la belleza. ^^^H 


perpetúe el tiempo historias; 
de estatuas á tu prudencia. 


Más decente es ese (raje. ^^^^| 


hálleos en él quien os ;ooíi; ^^^^H 


y tú á nosotros los pies. 


respetóos como á su dama, ^^^^H 


*R(:Í\. Más vale que os deis las manos. 
Ianuel. ¡Jesús! Tropecé; inhumanos 


si primero como á paje ^^^^| 


de mí Leonor os tenía ^^^H 


pronósticos; si al través 


dais con mi dicha, ¿qué intento?' 


M,\MÍ\. Va me prometo ^^^H 
dichas de feliz efeio ^^^H 


, Desnudósemc la espada. 


»RCÍ\. {Manuel!, ¿qué es eso? 


en la noble compañía ^^^^H 


AMi'EL. ' No es naJ.T. 


de amigo tan generoso. ^^^H 


Turbación de mi contento. 


Quiéreos mucho Manuel. ^^^^| 


|Ay cielos, dadme, Leonor, 


Jijan. Caga mi fe; pero de él ^^^H 


ese crista 11 


vengo no poco quejoso, ^^^H 


*ONOR. Ya os rendí 


pues no se fió de mí ^^^^M 


con ella el alma. ¡Ay de mil 


ni quien éradcs me dijo. ^^^^| 


¿qué es esto.'* Mirad, señor. 


Tal esposa y con tal hijo; ^^^^H 


que os debéis de haber herido; 


yo tan su amigo, ¿y así ^^^H 


la mano me ensangrentaste 


encubrirme sus amores? ^^^^| 



70 
María. 



Juan. 



María. 



ESCAKMIENTOS PAPA EL Cl'ERDO 



'DlAGlJlT. 



La brevedad del viaje; 
el andar yo en este traje 
y el riesgo de sus temores 
disculpa le pueden dar(t). 
^Qué riesgo pudo temer 
esposo de tai mujer 
en Goa para ocultar 
seguridades de amor; 
y cncubricndolas así 
querer que esperáis aquir* 
Hay quien le fia el honor 
en Goa, en fe de promesas 
imposibles de cumplir, 
que rolas han desunir 
en venganzas portuguesas. 
Tiene padre poderoso; 
y en belleza, sangre y fama 
es igual á vuestra dama: 
ved, con eslo, si es forzoso 
excusar tan ciertos daños. 
¿Dama y padre y que á Leonor 
se iguala y fia su honor? 
No nay voluntad sin engaños: 
logre la vuestra y con bien 
le traiga á Tañar el cielo. 
Señor Oiaguilo, recelo 
que, según os halláis bien, 
con vuestra ya conocida 
madre, os hab¿is de olvidar 
do vuestro padre y dejar 
de llorar por él. 

Mi vida: 
¿Á quién queréis de los dos 
más? 

Bueno es lodo. A mi padre 
como á cabeza; á mi madre 
como alma suya. 

Y que en vos 
logra toda su ventura. 
Mucho os quiere Salidin. 
La Reina, su esposa, en tin, 
es vuestra dama. 

ECs figura. 
¿No os regala? 

Si; mas besa 
demasiado señora, 
y tiene el olor de mora. 
¡Si ella fuese portuguesa, 
aún, vaya! 

¿Vaya? Temprano; 
de (al árbol fruto tal; 
no os negará Portugal 
por lo tierno y cortesano. 

Salva en la playa, ¿qué es esto? 



ESCENA X 

Entra C.AnnALi.o.— Dimos. 

Mapia. ¿Naves nuevas? 
Cahbai.l. Linda tierra: 

valle fértil, fresca sierra. 



(i) En el origin.il y en la< reimprísionrs del si> 
{(lo XVIII y de Ortega sr dice: «^cr*-; pero es nottirii 
crrau. 



María. 

DlAOUlT. 

MarIa. 
Juan. 

DlAOUIT. 

Makía. 

ÜIAOUIT. 

Juan. 



Carball 

María. 
Carball 



María. 



Juan. ¿Carballo? 

Cabball. ¿Señor? 

Juan. ¿Tan presto 

vos aqui? 

Y con mi señor. 
¿Qué dices? 

La verdad pura: 
altarimar cingladura, 
tomando puerto en Tanor, 
viento en popa y mar bonanza 
sesenta embocamos leguas. 
Pesares, ya os daré treguas; 
amor, ya os daré esperanza. 

Capbai L. ¿Qué renunciación es esa 
de traje, señofa mia? 
¿De Acuña en doña María? 
¿de soldado en portuguesa? 

María. Volverá mi natural, 

pues en mis dichas he vuelto. 

Carball. Mi señor viene resuelto 
de vivir en Portugal. 
Capitán de un galeón 
el (jobernador le ha hecho; 
que no le ha visto, sospecho, 
lan grande nuestra nación. 
Desembarcará mañana 
con un presente que envía 
á SaHJin don Garda 
y á la Rema, si es cristiana; 
que huy ya es tarde, y asi sal 
á daros cuenta á los dos 
de esta venida, y á vos, 
señora, á deciros algo 
que os regocije al oido. 
Señal que albricias esperas. 
¿Viste todas las quimeras 
que los dos habéis temido 
en Goa, la muerte al ojo 
al creer que don García 
el nielo parlo sabia 
y que fulminara enojo? 
Pues, no sólo no lo sabe, 
pero juzgando á favor 
que el capitán, mi señor, 
lleve á Portugal su nave, 
el cargo le ha dado de ella, 
y está esperando á don Juan 
para que esposo y galán 
de la Leonor, doncella 
al uso, alegre su padre, 
y aunoue parió de esta traza 
correrá como otras plaza 
la tal, de virgen y madre. 
Todo lo dispone el cielo, 
á mis suspiros clemente. 
Mas doña Leonor, ¿qué siente 
de eso? 

Darála consuelo 



I 



Maiu'a. 
Carball. 



4 



M\RÍA, 



Carball. 

María. 
Carball. 



el ver que secreto queda 
su atrevimiento amoroso, 
y que remudando esposo 
sirve á su padre y le hereda, 
buenas nuevas te dé Dios; 
toma esta cadena. 

Buenas 
son nuevas que dan cadenas. 
Mientras que no os veis ios dos," 




ACT6 SEGÜNbrt 



;i 



Que será en amaneciendo, 
llevómosle aPá á Diaguíio 
en vez de papel escrito, 
pues en él esiá leyendo 
el amor que le leñéis. 
ÍA. Mañana ¿no le verá? 
ALL. Triste con su ausencia csiá. 
Si este regalo le hacéis 
darcisle la mejor cena 
que se puede imaginar. 
uiT. Madre, llévenme á embarcar 

con mi p^dre. 
ía. En hora buena. 

Yo le voy á prevenir 
refrescos, é iré con él 
á cenar. 
ALL. Amigo líel, 

en fin. 
H. Débele servir. 

arIa. Diego: ^"en efecto, queréis 

dejarme por vuestro padref* 
ikGuiT. Mañana vendremos, madre, 
f i verla los dos. 

'**ÍA. ,;No veis 

cuan mal dormiré sin vos? 
Madre, i fe que llore. 

Andad, 

I y estos abrazos le dad 

I de mi parte. 

a»B\LL. Adiós. 

Adiós. 

(Vanse Garbillo y Diaguito.) 

Esta es la primer ventura, 
ciclos, que mi amor os debe; 

í ya que es sola, no sea breve. 

m pues no lo es la que no dura. 

t |Uh mar, lu golfo asegura, 

t siquiera en fe de mostrar 

■ cuánto va de amor á mar, 
B color de cielos y celos; 

■ deja éstoSj sé de los cielos 

■ retrato en no le mudarl 

r 



llikll¡A. 



MB\LL. 
I>IACltlT. 



ESCENA XI 

Salen Oon Juan y otro*.— Dicra. 



í 



!f*RÍ*. 



una falúa prevén 
que me lleve al galeón, 
y en ella el refresco pon 
que te apercibo. 

Está bien. 
Cúbrela de banderolas 
que el aire alegren inquietas; 
chirimías y trompetas 
hagan aplauso á sus olas. 
^Queréis que vamos los dos 



verle esta noche? 



Si. 



D.^.'tsta carta es para ti, 
y ésta también para vos. 
Al embarcarse, el criado 
que ahora en tierra saltó 
que os las diese me rogó. 
"AM. ^'Carlas? ¿Cuyas? 
nía. |Ay cuidadol 

Esta es de Manuel de Sosa. 



Ji'AN. Su letra es ésta y su lirma. 

Mabía. Nuevos recelos confirma 
mi desdicha rigurosa. 
Quien á la lengua del agua, 
pudiéndome ver, me escribe, 
nuevas penas apercibe, 
nuevas desventuras fragua. 

Juan. Aguardar quien las traía 
á embarcarse para darlas, 
y en tierra disimularlas 
viniendo á vernos, no fia 
mucho su dueño de mi. 

Mahía. Toda soy desasosiego. 

,;Cartas y llevarme á Diego? 
Leed, don Juan, ¡ay de mil 

Juan. (Let.) «En Dio logró el secreto, 
don Juan, una coyuntura 
que dio en Goa á la hermosura 
fruto, de su causa efelo; 
don García tiene un nieto 
con que remoza sus años, 
esposa yo, amor engaños, 
Leonor gusto, vos prudencia; 
cura el tiempo, olvido ausencia. 
y acuerdo los desengaños.»— 
¡Oh aleve! |oh Leonor ingrata! 
¡oh falso Gobernador! 
joh celos, que es lo peor, 
pues vuestro infierno me mata! 
.No quede nave en el puerto 
que amarras no haga pedazos, 
remos que á fuerza de brazos 
no sigan á quien me ha muerto. 
Velas que lleven venganza, 
pues más que los vientos corren; 
balas, que esperanza borren 
de quien me quita esperanza. 
Quejas que cielos obliguen, 
(lechas que tiranos pasen, 
y celos que los abrasen, 
penas que ingratos castiguen. (Vatt^ 

ESCENA XII 

Doña .Mabia. 

Mudos son mis sentimientos; 

que las ansias que aliviarse 

pueden, cielos, con quejarse 

no son ansias, no tormentos. 

Quítenme los instrumentos 

con que el dolor se mitiga; 

no suspire, no prosiga 

lágrimas que salgan fuera, 

quien porque en si misma lucra (i] 

en si misma se castiga. 

Alma que su pena apoca 

en el cuerpo que la hospeda, 

sin darse muerte se queda 

ó viviendo no está loca, 

ciérrela el pesar la boca; 

halle la salida escasa, 

en los ojos ponga tasa 

la pena, el llamo ya tarde. 



ti) \%l en tndos las textos, que, como se ve cslát 
viciadas, T«l vez en el se(;und<i fuera deba lecn(¡ 
«muera». 



^r 7^ 


^^^^^^^^feSCARMtKÑTSs'pAP^T^I'Elfñí^^^^^^^^^^^ 


^1 


y abrásese por cobarde 


¿Todo viento en popa? Vengw 


^^B 


quien no osa salir de casa. 


borrascas que el leño embistar 


^H 


Veneno es csle papel 


piratas que le acometan, ■ 


^B 


como el traidor que le csciibc: 


rayos que le despedacen, 
remoras que le detengan. 


^^B 


quien con tañías penas vivo 


^^H 


podrá ser vivo con él. 


ballenas que le trastornen, 


^H 


á su f y palabra infiel 


bajios que le hagan piezas. 


^^H 


c iníírato á Dios: ¿qué esperáis. 


¡Diego mío! 


^^1 


alma, que no le niiráis? 


DiAriinT. (Muy ttjus) Adiós, adiós. 


^H 


Si os es el vivir molesto, 


Mahía. [í'légue al cielo que no teng» 


^^^^^ 


vedle, mas con presupuesto 


cruel, próspero viaje! 


^^^^K 


que muerte me deis y os vais. 


Kl mar, enriscando sierras. 


^^^^H 


i/.cf ) «.Aprietos de don üarcia. 


tus pilotos desatine; 


^^^^H 


inocencias de Leonor 


desmenuce tus entenas. 


^^^^H 


y un sepulcro que el rinor 


tus velas ul agua arroje. 


^^^^^K 


para tres cuerpos abría. 


tus ¡acias todas revuelva. 


^^^^H 


prenda mía, ya no mía, 


no te quede mástil sano, 


^^^^H 


a mi pesar injuriada. 


no le deje tabla eniera: 


^^^H 


nii fe castigan quebrada, 


diluvios sobre ti caigan 


^^^^H 


mas para cortas venturas 


porque zozobres en ellos; 


^^^^H 


fundó el ciclo en las clausuras 


en su piélago agonices. 


^^^H 


presidios de gente honrada.» — 


y si llegares á tierra. 


^^^^H 


No lo serán para m! 


estériles playas llore>; 


^^^^H 


pues que sin honra me dejas. 


encuentres Libias desiertas. 


^^^^H 


ni el cielo, á mis llantos sordo. 


cnribcs tu esposa agravien. 


^^^^1 


pondrá en olvido su ofensa. 


indios roben tus riquezas, 


^^^^H 


Va está la adúltera nave, 


la sed malc á tus amigos. 


^^^^H 


menospreciando íirmczas. 


de hambre tus ministros mucí 


^^^^H 


favoreciendo mudanzas 


Las prendas que más estinies 


^^^H 


que imita al traidor que lleva, 


esas en pedazos veas i 


^^^^H 


sm recelo que les calme 


pasto de hambrientos leones^ 


^^^^H 


el viento, hinchadas las velas 


de tigres mortales presas. 


^^^^k 


las ayudan mis suspiros. 


.No sepan de ti las gentes. 


^^^^H 


que dan por la popa en ellas; 


ni otra sepultura tengas 


^^^^^1 


para atorincnlarmc más, 


que las silvestres entrañas 


^^^^H 


las voces infames licúan 


de tas más bárbaras (ieras. 


^^^^ 


je los ministros villanos 


Mas, ¡ay, cruel!, tus maldicionfi! 


^H 


á mis c.Tnfusas orejas. 


son éstas, no le .ikancen, que r 


^H Una 


. (/lí-nífv,.) ¡Iza, que el viento ',e nlar^;.!! 


l:i prcnila más queridii; 

por e!l.i ampaio líios tu ingral 


H 




^L 


ESCKNA XIIJ 




^h 


DoSa MahI*.— Diamcito, rfí-MT" 


ACTO TERCERO 


^F OlAOl'IT. 


¡Madre, señoral: sin ella. 




^v 


,;donde me lleva mi p.idre? 


I-SCIÍNA PR(Mr-RA 


^H MAfÍA. 


¡Ay, cielol ¡ay, ansiasl ¡ay, penas! 




^H 


¡Uejadmc ariojar al agua, 


Üaltn Doña Mawia, l^nN Ckwd \ y Doi» U 


^^B 


mi bien, mis ojosl ^Qui: inteni.in 
los que sin vos lastimosa 




^^K 


GApr.ÍA. No aumcnlan. doñ.i Marta. 


^^1 


mis desdichas acrecientan? 


mis ansias vuestros enojos. 


^^M 


,j(juc el rigor no me permita 


que en vos salen por tos ojot 


^H 


este consuelo siquiera? 


parando en (i alitia mia; 


^^B 


Die^^o mío, espejo hermoso, 


no sabía 


^^1 


<-que aun no gusta que me vea 


que desposados los dos. 


^^H 


en vos vuestro padre injíraio? 


(¡ay, honral ¡ay. Dios!) 


^^1 


Mas si en vos se représenla. 


cuando su fama ofendiera. 


^^P 


en vos veré ingratitudes, 


se atreviera 


^V 


amores, querida prenda. 


al cielo, á mi honor y á vos. 


^H DiAr.utT. 


M adrecita de mis ojos 


¿Qw importa que para el m( 


^^P 


yo inc echara al mar tras ella 


sea legitima esposa. 


^V 


si estos hombres me dejaran. 


Leonor, de M.nnuel de Sosa? 


■ Mahía. 


¡Cielos santos! ,;No hay tormentas. 


Preso en tálamo segundo 


^H 


no hay c.ilmas, no h.iy huracanes. 


en Iitos fundo 


^H 


que ingratos at puerto vuclv.in.'* 


el derecho verdadero, ^^ 


L 


^Todo ha de ser mar bonanza? 


y asi infiero ^^H 



^^V^ \rrn tkuCRko ^T^^^^B 


que es aduUero Manuel 


y la ignorancia invencible ^H 


para con iM, 


excusa todo pecado. ^^M 


Casado con vos primero. 


Fallando el consentimiento ^^^H 


De un ^^lpc sólo ha quitado 


no hay culpa en la voluntad; ^^^H 


seis honras, sit-lt- ofendida. 


no consintió su beldad ^^^^| 


á Dios el yU{{o ronipidn 


sin Conyugal sacramento ^^^^| 


que al hombre una e«pr»s.i hn d.-ido; 


que amor le aposesionase; ^^^^| 


á mi engañado. 


y asi no me espanto yo ^^| 


ignórame de este error. 


que quien á ti engañó ^H 


y á Leonor, 


á una mujer engañase. ^^M 


que ser única creía, 


Ks crédula ia belleza; ^^| 


y en un día 


,;quc mucho que en tal p<}ifía ^H 


pierde esposo, ser y iionor. 


se liase de quien fia ^H 


^^K A vos, pues, os mcn(ispM*cia, 


el rey una fortaleza? ^H 


^^V dejándoos con lal crueUlud; 


Manuel de Sosa, ese st, ^H 


á don Juan, cuya amisiad 


que su lealtad airopclla ^H 


rompe, que un bárbaro precia. 


Contra el cíelo y Leonor bella. ^H 


Leonor, necia. 


contra tu honra y contra mi. ^H 


llorará bástanlo un hijo; 


l'cro por eso el honor ^^^H 


que Colijo 


halló amparo en la venganza, ^^^H 


de quien hidalp) se llama. 


menoscabo en la lardan/a ^^^H 


y á su fama 


y padrino en el valor. ^^^H 


ofende... ;ni qué me flrt(jf>? 


Vo iré Iras él, pues me toca ^^H 


Si yo el consejo sijjuiera 


tanta parle de este mal, ^^^^ 


do mi venganza, <xullnra 


no sólo hasta Portugal, ^^^^H 


mi agravio v los enterrara 


cuando falte alguna roca ^^^H 


luntos, puesif» que muriera. 


que alevosos despedace, ^^^^| 


(Y á qué espera 


por lodo cuanto al sol mira ^^^^| 


padre que en su honor estriba. 


desde el sepulcro en que expira ^^^^| 


si se priva 


hasta la cuna en que nace. ^^^^^ 


lie restaurar desaciertos? 


Vo le traeré á lu presencia, ^^^^M 


A esiar muertos 


pi rque en ella amigo falso, ^^^^| 


nr> llorara infamia viva. 


el teatro de un cadahalso ^^^^H 


Era la honra mi espejo; 


represente la sentencia ^^^^| 


sienta el alma su destro/o; 


capital, que ya te intimo; ^^^^H 


su flumenlo procuré mozo, 


y satisfecho lu honor ^^^^H 


su pérdida lloro viejo. 


In mano á doña Leonor ^^^^^| 


Vil consejo 


daré, que no desestimo ^^^^H 


de pied.nd: esto merece 


yo inocencias engañadas ^^^^| 


rl que obedece 


de amorosas persuasiones. ^^^^| 


á su amor, porque enterrado 


Tú que en las ocupaciones ^^^^| 


el pecado 


de aqueste gobierno aladas ^^^^H 


ni dcshonrn ni padece. 


tienes \a^ manos y pies ^^^^H 


{Qué bien guarda r.-i secretos 


estorb.'indo el ausentarte, ^^^^H 


un sepulcro vengativo! 


permite, señor, vengarte ^^^^| 


Va mi agravio sucesivo 


la ira de un portugués ^^^^ñ 


pasará de hijos á níeíos; 


que tu honor va .-'t restaurar, ^^^^| 


va respetos 


y, aunque aborrecido, adora. ^^^^H 


de honor el remedio es tardo. 


Tiende velas, desancora, ^^^^| 


ya no aguardo 


al;:a amarras, vira at mar. {Vate.} ^H 


sino descendencia infíjtnc 


^H 


cuando llame 


^^M 


mi nieto el mundo un bastardo. 


ESCENA n ^^M 


"'*«• Los scnlimicnlüs son vanos, 


I>rr.RoK meno» natt Juak. ^^^^^| 


perdóneme Vueseñoiia. 


^^^^^H 


cuando la venganza cnvia 


García. ¡Plegué á Dios que los alcances ^^^H 


sangre animosa á las nianos. 


y que venciendo imposibles, ^^^^| 


Mientras vive et otcn&or 


surques golfos apacibles ^^^H 


no desmaye el ofendido; 


viciunoso de sus trances! ^^^H 


doña Leonor no ha perdido 


|Plegue á Dios que á mi presencia ^^^H 


un ápice de su honor. 


don Juan generoso, tornes ^^^^M 


Si la deslealtad supiera 


con ellos, para que adornes ^^^^H 


del capitán, cosa es clara 


anuas que á tu descendencia ^^^^H 


que la mano je negara. 


dejes, y escriban historias ^^^^| 


que la suya no admitiera. 


la lama de tu valor; ^^^^| 


No le juzgaba casado; 


que el restaurar un honor ^^^H 


su engaño creyó apacible, 


mis vale que mil vicioríasl (Vatt.) ^M 




KSCAHMIENTOS PAͻA EL CUCROO 



ESCENA III 

Doña Makía. 

iPlegue á Dios que favorables (i) 

vientos, don Juan noble, lleves, 

porque faciliicQ leves 

sus piélagos formidables! 

¡Plegué á Dios que halles concordes 

olas de la mar sagrada, 

y que á la primer jornada 

la nave adúltera abordes! 

Mas sí un ingrato ha de ser 

de tu venganza despojos 

nunca iplegue á Otos! tus ojos 

sus gavias merezcan ver. 

Diversa derrota sigas 

vientos tengas por la proa, 

nunca llegues á Lisboa, 

nunca tu intento consigas. 

Dificultades inmensas 

se opongan á tu furor, 

porque más puede un amor 

si es firme, que mil ofensas. (Vase.) 



ESCENA IV 

Aparécete una naneen toaHo, y entila l)o5* I.ronor, 
Mahubl o> SoSA,CAiiiiAi.U]y ntrot; (uncAa^ui. 

Doña Leonor. 
iFavor, cielos piadosos' 
|Ay, mi Manuel, que vientos tan furiosos! 

M.VNliEI.. 

Calmó, Leonor, el Leste, 
persigúenos Suducste con Nordeste; 
el mar al cielo llega. 

Caoballo. 
Maldiga Dios el alma que navega. 

Doña Lronor. 
¡Favor, cielo divinol 

Cahbai.lo. 
|Agua de Satanás, tórnale vino! 
Servirá de sufragio 
en lugar de tormenta tu naufragio. 

Manmei. de S>>%\. 
Por Junio en estos mares 
estos dos vientos siempre dan pesares. 

CARBM.I.n. 

No vaya yo al infierno 

por agua, ni en paraje donde invierno 

es por Junio y por Mayo. 

Muerte aguada, ¿qué quieres de un lacayo, 

que en puras ocasiones 

trocaba tus espumas en jamonesP 

Manuel dk Sosa. 
Distamos, Leonor mía, 
de la linca abrasada al medio día 



(I) El original na esprcu que «ea H.'^ Mina quien 
dice e*ios versos; pero del conienido y oposición con 
ios de D. üarcia se UeJuce que o ella quien habla. 




cerca de treinta prados; 

por invierno y con vientos encontrados 

tremónos á pique; 

volvamos á Sofala ó .Mozambique 

é invernemos en ella. 



Vira la proa. 



Todos. 



Carbailo. 



¿Qué maldita estrella 
me sacó de Galicia? 

ToixjS. 
¡Jesús sea con nosotros! 

Carballu. 

Por justicia 
entre rayos airados, 
ya cocidos nos llevan, y ya asados, 
si peñascos, jigote 

no hicieren de nosotros ó almodrote. 
Gallego Hibadavia, 
¿dónde estás? 

Toóos. 
{Jesús! 

Manuel de Sosa. 
Árbol y gavia 
arrancó el mortal viento, 
aligera el navio. 

Carbai.ix). 

¿Ha tal tormento? 

Manuel de Sosa. 

Echa al agua esas cajas 
de drogas y pimienta. 

Carballo. 

Con ventajas 

juega el mar si citá airado. 

¿qué hará después, ser'ior. salpimentado? 

Otras cosas le aplica 

q^ue la pimienta abrasa, enoja y pica. 

Lchalc dos poetas 

de estos que silva el vulgo y son maletas 

de Apolo; de estos bromas 

que hacen andar los versos por maromas. 

Échale treinta suegras 

y en ellas cebarán sus olas negras: 

¿chale diez madrastras, 

verás, si por sus rales las arrastras, 

cuan presto se sosiega. 

Mabinero i.° 

El agua hasta las obras muertas llega 

sin que á fuerza de bracos 

sangrarla puedan bombas ni zúnchalos. 

La tierra csiá cercana, 

varar en ella importa, aunque inhumana. 

Manuel de Sosa. 

El cabo es formidable, 

que de (iuena Esperanza hizo agradable 

el nombre lisonjero, 

si cabo Tormentoso fué primero; 

mortal su Daño y sierra. 




ACTO TEBCEHO 



Toóos. 
Bos vamos i pique! 

Manuel dk Sosa. 

Vara en tierra; 
t\ batel. Señora, 
P importa, no la hacienda ahora. 



{Entrant*.y 



ESCENA V 



CA^nALLO. 



^* Luego me dejas 
rme torne congrio? Oigan mis quejas; 
le son, mas no mudos; 
idizado el cielo da estornudos; 
py hijo para padre, 
|s vomita el mar sin mal de madre. 
,cual tabla escoge 
le la vida como resto arroje; 
•d una» Carbaílo, 
^is pur la mar ir á caballo; 
I tu sed ahora 

bn millón que tu profundo dora, 
fclo, mar traviesa, 
cn esto eres de casta ginovesa. 



I ESCENA VI 

jlm Di ACUITO. IIoña Lkonom, con un niña en lu\ 
i braKoi y Mawuei db Sof». 

fUEL. Pues quedamos con las vidas 
démosle gracias á Dios; 
¡Señor, perdonadme vos 
tantas culpas cometidas! 
Basten ya tantos trabajos: 
halle amparo en vos mi fe: 
perdí mi hacienda y hallé 
los venturosos atajos, 
para vos, de la pobreza. 
Si la limosna os obliga, 
permitid. Señor, que diga, 
no soberbio, que es bajeza, 
sino alegando servicios 
para que os doláis de mi, 
que á necesitado di 
remedio; que benelicios 
atajaron desconciertos 
de pobres que sustenté, 
las huérfanas que casé, 
sacrificios que hice á muertos, 
religiosos amparados, 
hospitales socorridos 
y cautivos redimidos; 
cuarenta y seis mil cruzados 
en vuestros libros de caja 
hallaréis, piadoso Dios, 
en partidas, donde vos, 
si premios de tal ventaja 
ofrecéis, piadoso y largo, 
á quien el sediento envia 
sólo un vaso de agua fria, 
podréis librar mi descargo 



y asentar mi finiquito. 
Si por pagado no os dais; 
si airado, Señor estáis, 
yo solo que hice el delito 
el castigo experimente 
que mi soberbia enfrenó; 
yo pequé, pagúelo yo; 
no, mi Dios, tanto inocente. 

Leonor. Ea, mi bien, tu valor 

prueba la suerte importuna; 
no venciendo á la fortuna, 
no te llames vencedor. 
Sorbió nuestra hacienda el mar, 
^qué importa, si vida tienes? 
No hay que hacer caso de bienes 
que son bienes al quitar. 
Cleanies los arrojó 
voluntario) no forzado, 
lo que hizo un gentil de grado, 
jpor qué he de sentirlo yo? 
Si, como dices, me quieres, 
tu caudal logras en mí. 

.Manuel. ¿Tú me consuelas asi, 

mi bien, sol de las mujeres? 

,;']'ú, que frágil r.ecesitas 

el consuelo? No te nombres 

mujer, pues vences los hombres 

y tu valor acreditas. 

En los trabajos diamante, 

ni temerosa, ni opresa, 

eres en fin portuguesa, 

no hay peligro que te espante. 

niego, ^cómo venís vos? 

DiAniii . Mojadillo, pero sano. 

Señora, déle á mi hermano 
de mamar. 

Leonor. Entre los dos, 

Diego, mi amor repartido 
un mismo lugar tenéis; 
vos, porque lo merecéis, 
y él porque yo lo he parido. 

ESCENA Vil 
Salen cuatro MAniMBnos.— Dichos. 

Mar. 1." Del mal el menos. 

Manuel. ¡Hermanos! 

Mar. 2.' Ciento diez hombres se quedan 

por la costa donde puedan 

servir á los inhumanos 

monstruos del mar de sustento; 

los cuarenta de ellos son 

portugueses. 
Leonor. ¡Compasión 

extraña! 
Mar. 2." Pero el aliento 

de ver la muerte á los ojos 

á quinientos animó. 
Mar. 3.' De la nave se sacó 

alguna ropa y despojos, 

cien mosquetes, cien espadas 

y cosa de treinta picas. 
Maniirl. Estas son presas más ricas 

que las joyas más preciadas. 
Mar. 3." Pero está ía munición 

hecha un agua. 



fJrtlhN l<JS HAt<A Kl, « l'KI<t>0 



LeoNun. Knjugaráse 

cuando esia tormenta pase. 
Mar. 3." Lo demás y el {"alcón 

sorbiósclo el mar ingrato. 
Lfonor. Jugó fortuna, ganónos; 
alzóse, en fin, y dejónos 
oso poco de baralu; 
agradezcámoselo, 
que en cl'juego es ordinario 
perder, y el tiempo es voliarin. 
volverá lo que llevó. 
¿Hay tal ánimo? 

^Qu6 tierra 
es ésta? 

Si hemos de dar 
íc á cartas de marear, 
de cafres es csia tierra; 
ios bárbaros más crueles 
de la l'iliopia africana. 
Todo el esfuerzo lo allana; 
armas hay que abrasan pieles. 
¿Cuánto habrá de aquí á Záfala? 
Si hubiera en qué nave^iar 
doscientas leguas por mar; 
pero por costa tan mala 
su camino pone espanto. 
Todo ha de vencerlo el brío 
Cien leguas de aqui está el río... 
Bien. 

Del Espíritu Santo; 
y será posible h.sllar 
portugueses que por él 
con esta gente cruel 
marfil suelen rescaiar 
por herramienta y espejos. 
Pues, amigos, imposibles 
vencen pechos invencibles; 
no está el socorro tan lejos 
que en ese río e*;pcramos 
que buscarle no podemos. 
Portugués valor tenemos. 
Quinientos hombres quedamos. 
Mah. a." .Si, ma&<;qué hemos de comer? 
Leonor. Arboles hay por los riscos, 
y por la costa mariscos; 
hombres sois, mas yo mujer 
que he de llevar la vanguarda; 
Manuel, dadme ese bastón. 
Mai>. i." Si nos pone corazón 

tan hermoso ángel de guirda. 
¿quién ha de haber que peligre? 
Maniif.i.. Pues alto; á marchar, soldados. 
Mak. a." Vamos todos apiñados; 

que hay tanto león y tigre, 
que en desmandándose alguno 
bien pueden doblar por él, 
Leonop. ¡Animo, pues, mi Manucll 

no se descuide ninguno. 
Manuf.i.. Dejad, mi bien, que primero, 
de las labias que ha arrojado 
el mar, con lodos airado, 
os hagan, aunque grosero, 
algún sillón en que os lleven. 
Leonor. Correrémc si eso mandas; 
á imágenes lleven andas, 
damas sus regalos prueben, 
que yo he de ir á pie y delante. 



Mar 4." 
Lf.o.no». 

Mar. i." 



Leonoh. 

Manijei.. 
Mar. i.' 



Lkondr. 
Mar. i." 
Maniif.1.. 
Mar. f." 



Maniri. 



Manuel. Dame esos brazos, valor 

de Portugal. 
Lbonoí. Soy Leonor, 

león al non)brc semejante. 
Maniiei.. Traigan los negros de carga 

lo que nos perdonó el mar. 
Leonor. Señores, alto, á marchar, 

porque es la jornada larga. 

Cuando falle de comer 

cuernos y donaires tengo; 

veréis cómo os entretengo 

el hambre. 
Mmi. 2." |No hay tal mujer! . 

Por animarnos serie. 
Mar. i." Siempre hemos de ir playa á pía)) 
ManhivI.. Dios en nuestro amparo vaya; 

el ángel santo nos guie. {Vanxe.t 

ESCENA Vllf 

.<>a/fn BoNOA y QoiNr.o, negros 

¿ Fuero nsc los blancos? 

Si. 
Miralo bien. 

Ya se han ¡do; 
desde aquel l^osque escondido, 
hecho un cscu.idrón los vi, ^ 

que marchaban ordenados j^l 
pur la custa. ^H 

Fuego en ellos; ^" 
que tanto miedo hé de vellos 
con rayos desatinados, 
que ardiendo echan los bodoques 
y alcanzan de á legua y más. 

QuiNí'io. i>e ellos se quedan atrás 

tat vez, P>unga, en que provoques 
el apetito. 

HiiNi.A- Bien sabe 

la carne blanca, es muy tierna; 
antaño comí una pitrn.'* 
porque se perdió una nave 
cerca de aquí, y do la gente 
que casi ahoyada salió, 
iiiodio blanco me locó. 

QiJiNiiii. Viene mucha del Poniente 
por el iiiailll que resellan 
aqui cerca, hacia aquel rio 
del rey de Hongo. 

ESCENA IX 
SaU Camali o.— nir.no«. 

¡Dios mío, 

¡Ay! 



BllNIi.V. 
yi INíiO. 

Huso A. 

yUIN<iO. 



BUNfíA. 



Caí* HA II. 

Bunga. 
Garbali. 

QlJINGO. 
B'JNGA. 

QlMNGO. 

Bl'NGA. 

Ql'INfiO. 



favor! 



Ouc me maUralan 
agu.as que nunca probé, 
¿yué es eso? 

Un blanco arrojó 
el mar. 

¿Tiene rayo? 

No. 
Pues si no, le p.nsaré 
con esta vara instada, 
y icndremos que cenar. 




INCO. 
íRBALL 



rNOA. 



lUNOA. 



. que nariazRú tnc he Je Jar! 

¡Ay, iras cada bücan.ida 

vcho las lr¡pa!i! 

juiNGO. ¿Le pasu? 

JvKOA. Bien pasadu el pobre está. 

Cojámosle vivo. 
Cahball. Ya 

nu hay, Carballo, t]UL' hacer caso 

de vos, ya csiáis enjuagado; 

csiómagu que ha sufrido 

tanta agua, de él me despido; 

nu quiero vivir aguado. 

Abárrale, pues te alearas 

Con tales presas. 

Aquí. {Cu^enltA 

¡Jesús, que vienen por mi 

dos pájaros de uñas ncj;ras! 

¡Cata la cruz! 

Tenle bien. 

¡San litas, San Arquiliiclini), 

que volviste oí anua en vino; 

San Pero González! 

Ten. 

¡A y, ocios, qué linda cara 

tiene el blanco! 

¡San Domingo, 

San Miércoles! 

l>ye, Ciuin^o. 

tlacu csiá, si él enyordiira 

s.ibioso bocado fuera. 
VuiNQo. ¿I'ucs hay más guc le cebemos 

dos meses? 
^vvük. Asi lo haremos; 

agasájale, no muera 

de temor, porque sef;uio 

que no le hen^us de malar 

más fácil podía engordai. 
OfiNüo. tJíen has dicho. 
^í'nGa. |Guro, i^urü! 

^i'iMco. Cu^azú, morcl, morci. 
UniiXLL. No os entiendo, no os entiendo; 

¿que diablos me estáis diciendo? 
BlNOA. Ji{>o... 
•^««AUL. ,;Jiyote de mi? 

lAy, ciclos, guisarme quieren! 
VwN(.o. Morcl. 
^WBALL. V morcillas también 

si en vmo no me cocieren. 
íf"NCA, Asarú, ji^jo, quizú. 
'-AMBALL, ¿Asado y jijíole yo? 

¡ni,')! haya quien me parió! 
Qumtio. PasUlay, Bun^a mi ¿ii. 
^*»i»ALL- ¿Que hay pastel en mi y buñuelos, 
j^ dicen? 

«fX'/A. No quiere entender. 

Dile que yo soy mujer, 

que pierda el temor. |Ay, cielos! 

que en él me estoy abrasando. 

Dile que no morirá. 
Vi'iNOo. Pastilav. 
^An«*Lu. ' Pastel habrá 

j^ y empanadas. 

"^"«ía, ¡Que temblando! 

X^'NQo. Albongonzü. 
i^^RBAU.. Aibondinuillas 

me quieren hacer también. 
'••'A. l*ast¡lav. 



A en» Tf,«ccno 
Camuai.l. 

Bu NO A. 



Bu 



Ql'INUO. 
Dl'NUA. 



Gauiiai L. 

Bl'NíiA. 

Gakiiali., 



B(JNOA. 
(>A|IBAI.L. 

H( Ni.A. 

Cakiíaij.. 

Bt.'NüA. 

Cahral.!.. 

BoNOA. 

Cahball. 



77 

¡No huelo bien, 
pues dice ésta que hay pastillas! 
Quingo, en mi lambo estará 
mejor si hemos de cebarle, 
que yo sabré recalarle 
y asi se asegurará, 
¿No te parece? 

Pues yo 
tengo más gusto que el tuyo. 
¡Ay, amor, si este es mi cuyo 
en buen punto acá salió. 
Bunga, yo, canti veri. 
Va me hacen carnero verde, 
Parece que el temor pierde. 
He^talos me liacc, ¡ay de mi!; 
contemporizar, Carballo, 
por no morir. 

fioníío, bongo. 
Será ñn de Monicongo, 
no te cnlicndu. 

Bun^^o. 

.Andatlo. 

Abrazóme. 

Si con ¿I 
me caso, nu hay más placeres. 
Boni;o. 

¿Qué diablos me quieres, 
tarima de San MírucI? 
Yo le hartaré de marfil. 
Cocí, cocí. 

Ya cnlendei: 
dice que me han de cocer, 
ya yo llevo perejil. iVanne.) 



tSCüNA X 
Salen Duna l.uonon, .Mandki., DiAuuito y los cuatro 

MAtllMKHUJi. 

Manukl 
Kl deseado rio descubierto, 
no hallamos, Leonor mfa, embarcaeíoncí,; 
el hambre cuatrocij;ntas nos ha muerto, 
pasto fatal de lif-rcs y leones; 
infruclifcro y sólo este dcsierlo, 
salada el agua y tantas maldiciones 
como mt alcanzan, niegan la salida 
la muerte al alma y al dolor la vida. 
Un vaso de agua cuesta cien escudos; 
premio mortal de aquel que va por ella; 
pues apenas se parte, que desnudos 
de ropas y crueldad le dan por ella 
muerte los cafres bárbaros y mudos. 
Acabóse el sustento, esposa bella; 
un pellejo de cabra mis soldados 
comieron hoy, y costóme cien cruzados. 
VA reyecillo vil de aquesta gente 
nos ofrece en sus fuerzas hospedaje, 
entretanto que el cielo, más clemente, 
nos trae amigos que nos den pasaje; 
pero hatlo en ello más inconveniente 
que en todo lo demás de este viaje, 
porque las armas en rehenes pide, 
ó si no se las damos nos despide. 
r>icc que sus vasallos, asombrados 
de nuestros arcabuces, no aseguran 



H 7R ^^^^^^^^B 


IHIV^V 


^^ sus vidas de nosotros si hospedados. 


una vecindad de hullin ^H 


su pobre habitación darnos procuran. 


en un reino de Plutón. ^H 


entre riscos incultos retirados. 


Comeréis lindos regalos, ^H 


firmes en este tema todos juran 


cocos, plátanos y arroz, ^M 


que si nos desarmamos amigables, 


jigote, mondongo humano ^M 


nos darán de sus frutos miserables. 


y una pierna en salpicón. ^H 
Gozareis ninfas del Limbo ^V 


Obligarles por fuerza es imposible 


si miráis de estos montes la aspereza; 


cual su madre las parió, 


rendir las armas, condición terrible, 


que se afeiten con zumaque ^j 


pues no hay seguridad en su fiereza; 


y es su solimán mejor. ^M 
Por lo grajo, son grajea, ^H 


morir de sed y hambre es cosa horrible, 


mas será indubitable la certeza 


y por las narices son ^H 


de nuestro lastimero fin, de modo 


dos valones sevillanos. ^H 


que todo es peligroso, mortal lodo. 


muy ancho cada valón; ^H 


Pero de tantos males y trabajos 


mas haos de costar todo csl4^H 


el menor, si os parece, es bien que escoja: 


las armas y munición. ^H 


simples son; con caricias y agasajos 


que la confitura nuestra ^H 


se amansa un tigre y su rigor se afloja; 


no les hace buena pro. ^H 


al remedio busquemos los atajos, 


Sin azúcar temen balas ^H 


alivie la prudencia á la congoja; 


y confites de cañón, ^H 


mi voto, amigos, es que les rindamos 


que no quieren , ayunando, ^H 


^m las armas que nos piden, y vivamos. 


que les demos colación. ^H 


^^H Maminero 


Todas las armas, en fin, ^M 


W Yo, á lo menos, morir armado quiero. 


el rey cordobán pidió, ^| 
si queréis vivir con ellos, ^H 


I Mauineho 3.* 


y no dándolas, alón. ^^ 


■ Yo de idólatras bárbaros no fio. 


Este sabe nuestra lengua 




bien que mal, porque iraló ^j 


■ Mahinero 3.* 


en rescates portu^fuescs ^M 


^i El plumo es mi defensa y el acero. 


y él os lo dirá mejor. ^M 


^^V DlA.(ilMTll. 


CiiiíGUR. No lenemo má que habrá ya<r) 

di como lo Kmbasalor 


^^ Mataránnossin armas, padre mío. 


lo que le mandamo el reye 


■ Marinero 4.' 

■ Quien las da no es lidalgo caballero. 


lomamus rcsilución. 


Si arma damo, le hospedamo, 
turo como el culaijón. 


1 Leonor. 


si no damo despedimo: ^M 


1 No os engañe, mí bien, tal desvario; 


mira qué queremo vos. fl 
Manuf.l. Esto es fuerza, compañeros; 


■ sin armas y entre bárbaros tiranos. 


K ¿no es querer eso atarnos pies y manos? 


resolvámonos, Leonor: 

■ • . -1 ii 




su sencillez nos convida; ^^ 




muerte es toda dilación. ^| 


^H ESCENA XI 


¿De qué nos han de servir ^M 


^^^P Salen lot DCf^ros y Caubai-lo.— I>it.iiüs 


armas contra tan feroz ^M 
enemigo como el hambre? ^^ 




■ Cabbali.. «Mensajeros sois, amigos, 


Dios nos dará embarcación, 


^^^, no merecéis culpa, no.» 


presto ya el invierno pasa, ^J 


^^|b Acá el rey negro mcenvia, 


no ha de ser todo rigor; ^M 


^^^K negra Pascua le de Dios, 


presto vendrán portugueses ^M 


^^^H sentenciado por lo menos 
^^^H entre estos a anos dos. 


ai rescate; lo mejor 


que el hombre tiene es la vidt^ 


^^H corchetes del Limbo entrambos 


se(;uid todos mi opinión, MÉ 


^^V y obligados del carbón, 


no muráis desesperados; ^H 


^^H vengo, si no concedéis 


ninguno diga de no. ^H 


^^H con su gusto á un asador 


Mar. i.** Yo, á lo menos, si las diere ^M 


^^H de palo, que no de hierro, 


forzado será. ^H 


^^V ¿ tíluto de 1 echón. 


Mar. 3." Pues yo, ^H 


^^B F'csaránine por arreldcs. 


puesto que deseo servirte, ^1 


^^^K que asi lo nutilicó 


dudo de hacer tal error. 


^^^B por señas un carnicero 


Leonor. <JLas armas les quieres dar? 


^^H que allá se llama Sisón. 


pues, mi Manuel, muerta voy; 


^^^ft Dice, pues; va de embajada; 


no esperes piedad en fieras ^_ 


^^^m quepor hacernos favor. 


sin discurso ni razón. ^| 


^^^■^ en fe de ser tan amigo 


DiAGiüT. Padre, mire lo que hace. ^H 


^^^r de los de nuestra nación. 


^H 


^^^B que aqui suelen rescatar. 


^^1 


^^Hf os ofrece desde hoy 


(0 Verso lie nueve liltbts: quizá sobra el^^| 



At I'» TKKCtl'Ü 



79 



»Et. Maiadmc, pues, ya que sois, 
vuestros homicidas mismos 
y lan desdichado yo. 
Acabemos de una vez 
con tanta persecucióh; 
cumpla en mi el cielo presagios, 
satisfaga su rigor. 
No lenemo que teme ya. 
Hijos, si no por mi amor, 
por el vuestro, que es perdernos 
esa desesperación. 
Alto; sí en tal tema das, 
más que nos maten. 

Por Dios, 
que es sentenciarnos á muerte. 
Mas vaya. 

Arcabuz, sin vos 
no hago cuenta de la vida. 
Ya >o sin armas estoy 
V despedido del mundo, 
fel discurso le faltó, 
Manuel mió, al mejor tiempo. 

ÍDios, mi bien, lo hará mejor; 
llevad las armas, tomadlas, 
y al Rey decid que hizo hoy 
el solo más que han podido 
en Asia tanta nación, 
que nos dé salvoconducto. 
. Escápeme del tajón 
de muerte, de albondiguillas, 
de la sartén y asador. 
K;ii. Aguardámotio un poquito 
que habramo con reye voy, 
arma damo para ya 

kva no tencmo temó. 



.^■• 

H->H. 



ESCENA XII 
Dichos y Negros. 



Roft. Mal hemos hecho, Manuel. 
tüKL. De dos daños el menor 
' es éste: as! pasaremos, 

mi bien, hasta otra ocasión. 

I {Van saliendo NcRfos arriba } 

p, 1.° Mueran los blancos sin armas. 
|. 3.* Pasadlos de dos en dos 

con las varas y las flechas. 

¡Ea, cafres, vuestros son 

sus despojos! 

E.3.» ¡.Mueran! 

. 4." ¡M ueran! 

1UEL. ¡Ay, cíelos! ^esta traición 
consentís? 
loK. Quien dio las armas (i) 

esto y más merece. 
l. a.* Miren 

si era buena mi opinión. 
lUEL. ¿Todo, ciclos, desventura? 
¿Todo, fortuna, rigor? 



I A$i en todos los origiualcs; pero quiza deba 
kttie vcaso 



COOSCDlis? 



^uiea armas dio 



¿Todo, desdicha, pesares? 

jT»x1o, en Un, persecución? 

fea. arroje el cielo rayos, 

rompa límites veloz 

el mar, ábrase la tierra, 

ci'iinplase mi maldición. 
Mak. i." Huir que brotan los riscos 

n^ros y flechas. 
Cakbai (.. Temor 

todo soy; pies, apostemos 

cuál corre más de los dos { \ ). 

ifíaian Negros.) 
CuRonH. A ellos, á ellos. 
Manuel. Traidor; 

moriré, pero vengado, 

que aún respira el corazón; 

desesperado me animo, 

brazos tengo, Manuel soy. 

(VáHse tudot) 
Cahrm.i . Entre tanto que se ceban 

en los primeros, si sois 

para seguirme, corred, 

llcvarcisme por guión. \Vase.} 

ESCENA XIÍI 

Vittlvt á saltr Mmivkl con DiAovito en toi brota» y 
Doña t.eoKOR con el oiro niAu en luí xuyot, y t>6- 
nele Mamukl en rl tutlo. 

Manuel. Esto es lo más escondido 
de este bosque dilatado, 
los cafres se han retirado; 
que aquí me esperéis os pido. 
Buscaré los compañeros 
que, aunque sin armas están, 
troncos de aqui cortarán 
con que suplan los aceros. 
Ningunos bárbaros queden, 
quememos su población, 
haga la desesperación 
lo que las fuerzas no pueden. 
La militar disciplina 
vencerá su multitud. 

Leonoh. Desarmados no hay virtud 
contra ellos, si no es divina. 
|Ay Manuel, qué deslumhrado 
anduviste! 

Manuel. Ya eso es hecho: 

el salir de tanto estrecho 
es lo que me da cuidado. 
Si de noche acometemos 
su rústica población, 
del fuego y la confusión 
huyendo, restauraremos 
las armas; voy á buscar 
nuestra gente; luego vengo, ivase.) 



(I) .Aquí csti alterado el icxio, pues dicc*Ka«r>, 
por Cartiallo, que inmediatamente vuelve á aparecer. 
kn las reimpresiones de Ii." Teresa de Gipznián y de 
Orcei{a,«c insertan ca csic lugar estos versos: 
.Ma.nukl. Bciiraos con esa (¡ente, 

dulce esposa; vivid vos; 

que yo quedara entretanto 

por blanco de su furor. 

Mientras en mi io quebrantan, 

escapaos, que, muerto vo, 

tendrán fin tantas desdichas. 

(Bajan negros), etc. 




8o 



tSC \l' Mil-. N IOS PAI' A tL ULibl'Üu 



Leu.nuh. Ya de la vida no t.c■^^o 

que vlcfcndtr ni esperar. 

|Ay hijo, en qué mala estrella 

nacistcl 
L>j\r,Li¡T. Señora mia: 

si llora, el niño que cria 

vendrá á morirse por ella. 

Calle, que yo espero en Dios 

que nos ha de socorrer. 

KSCtNA XIV 

CuROVRU y o/ru NiíOiio.— Dichoí. 

CuRót'R, Sola está aqui una mujer; 
desnudémosla los dos, 
gocemos de sus despojos, 
y huyamos la sierra adentro. 
L'n liyre sale al encuentro. 

(Salt un liffre y ase d lJia|;uito ) 
Padre mío de mis ojos, 
que inc lleva á hacer pedazos. 

(Ase un Ncgrud Lconur.) 
Trácla. 

¡Ciclo rigoroso, 
^qué es esto? |Manuel, esposo! 

( Knlranxc cun vlla] 
No la sueltes Je los brazus. 
¡Manuel de .Sosa, (avc»r! 

(Diagiriiii €» lu alto ) 
¡Suturro. padre, que muero! 



DtAGUIT. 



CUB<>tlK 

LroNoR 



Ci'ft«,uk. 
Lkonoi'. 

1)IA<jUIT. 



Manuri.. 

I.F.ÜNOK. 

.Manuk».. 
Lbonoc. 

DlAliDIT. 

Manuel, 

DlAOUlT. 



KSCliNA XV 

Sale M*nuk.i. iin S(>»a.— tJti;H.&. 

¿Qué es cslo? ¡ay ciclos! ¿q ut espero.^ 
¡Dulce esposol 

¡Mi Leonor! 

{I.toour en lu allui 

Cuando no puedas mi vida, 
ven á deícndcr mi fama. 
¡Señor padre! 

,'<,^uicn me llama.'' 
Cuando mi muerte no impida, 
écheme su bendición, 
que vü rogaré por él 
á Üios. 

¡A y suene cruel! 
¡Ay trágica confusión! 
¡Ay cielosl ¡Ay hado impiu! 
¡Hay más males, mésenojus! 
¡Manuel! 

¡Leonor de mis ojos! 
¡Señor padre! 

¡Diego mío! 
¡Favor! 

¡Socorro! 

Divida 
el alma esta adversidad; 
dclienda cada mitad 
á la mitad de su vida. 
Rárbaros allí amenazan 
el honor de quien adoro; 
allí tijjres el tesoro 
de mi vida despedazan. 
jAdónde iré? ¿qué he de hacer.'* 
Mientras Leonor se defiende 




librar á mi hijo pretende 
mi amor, mas no ha de pe 
nutrir con él es mejor. 

Leosoh. Dueño ingrato, ¿asi me dcjí 

M.VNMJEi.. Justas son aquellas quejas: 
socorramos a Leonor. 

DiAiiHiT. I'adrt; mió, ¿asi me olvida.* 

M.\M'EL. Alma; alli ef socorro os cuadre. 

DiAtíUiT. ¡Padre! 

Lkonor. j Esposo! 

Manuel. lisposo y pudre 

aqui lu honra, allí la vida, B 
y uno yo; los daños dos, fl 
los pel¡;;ros divididos 
y pura matarme unidos: 
¿y no hay remedio, mi Dios.'" 
l'ueS no ha de haber dcsconciei 
que á desesperar mo obligue: 
¿ludo él mundo me persi;;ue? 
I'ui's persiga. Ya habrá muerte 
á Diejío el sangriento bruto; 
m alemos, valor, muriendo,^— 
á mi esposa defendiendo, ^| 
al ciclo obligando á luto, « 
al mar que larde se amanse, 
la tierra que tíos sepulte, 
al monte á que nos (>:uíte, 
U ctucEdaJ <i que descanse. 
Poique si por laníos modo>. 
hombres, ciclos, mar y tierra^ 
lodos nos hicieron guerra 
nos tengan lástima lodos. 



liSCKNA XVI 



1 



üaien Oaiiui'a. Mun Jitan y I>oña MahI*. 



García. 
.Mamía. 



Gamcía. 

Jl'VN. 
ÜAMi.ÍA. 



Juan. 



García. 



Juan. 



¡txiraordinaria tormenta! 
Viniendo embarcada yo, 
¿qué muchor Jamás me tiii 
quielud la suerte violenta, 
¿ilué barra es ésta? 

Ksle el 
es del Kspirilu Santo. 
Descansaremos en tanto 
que sDsiega el n.ur su brío. 
Kntró por Gobernador 
de la India Jorge (^al>rat, 

por el Key de Portugal 

nombrado, v tráemc mi honor 
H renvediar desatinos 
sí tienen (habiendo en mediiQ 
tanto imposibte; remedio. 
MI cielii abrirá caminos 
por medio de la venganza 
que aseguren tu sosiego. 
Si Á Lislioa vivo llego. 
en mi lUy tengo esperanza 
que, premiando mis servicios, 
castigue al torpe Manuel 
de Sosa. 

Ilatlaris en él 
severidad para vicios 
y amparo para virtudes, 
y en mi un tiel ejtculor 
porque restaures tu honor 
y en gozo tu pena mudes. 



1 




p 


» ACrO TEKCEKO 8l 


Lu 


¿Qué gente habita en la tierra? 


de modo que nos desnudan 


i" 


Negros torpes y bozales 


antípodas alemanes 


i 


que entre fieros animales 


hasta que en los cordobanes 


1 


son vecinos de esa sierra. 


nus dejan, y aun desto dudan: 


l_ 


Diúics el cielo abundancia 


porque con varas tostadas 


k 


de marlíl. que portugueses, 


nos agarrochan, sin ser 


V 


en le de sus intereses, 


loros, y juran hacer 




cargan con harta ganancia. 


convites y borrachadas 




y estos bárbaros lo dan 


con nosotros, de manera. 




por vidrios y niñerías 


que si yo no me escapara. 


, ._ 


de poco piccio. 


tripas negras caminara 


«ÍA. 


¿(Juc dias 


hasta la puerta trasera. 




nos pueden faltar, don Juan, 


I'ues traes gente y arcabuces. 




para entrar con salvamento 


defiende á Manuel de Sosa, 




en Lisboa? 


tu nielo, y su triste esposa 


^N. 


Si doblamos 


de estos grifos avestruces. 




este cabo donde estamos 


García. ¡Válgame el cielo! Llamad 




y nos favorece el viento. 


mis soldados, que si viven, 




en dos meses. 


librándolos, aperciben 


HCÍA. 


Quiera Dios 


mi venganza en mi piedad: 




que apacible el mar hallemos, 


mueran los dos á mis manos 




y que fm alegre demos 


V no entre bárbaros neyrus. 




á nuestras penas los dos. 


KSGKNA XVIII 


^V 


ESCENA XVII 


Sale tin Marimcho.— Dichos, 




Sat* CAxnAi.Lo como ««««(arfo.- Dichos. 


Marinkk. Diérale la bienvenida 


ItBALL 


.¿Portugueses? ¡Dicha míal 
Carballo á la vida dad 


si llegaras á otro tiempo; 




pero pésames te doy 




ensancha, si esio es verdad. 


del más trágico suceso 


HCÍA. 


¿Carballo? 


que conservaron anales. 


kMLL 


Gran don García 


que desdichas escribieron. 




ya tienen fin á tus pies 


Ya. noble Gobernador, 




mis desdichas; ya perdí 


maldiciones cumplió el cielo. 




el temor. 


vengó agravios, oyó lloros. 


kltCÍA. 


¿Qué haces aqui? 


y dio al prudente escarmientos. ^^^^ 


^KBALL 


, Ya le lo diré después. 


Desnudaron sin piedad ^^^H 




Veo á socorrer ahora 


estos bárbaros hambrientos ^^^H 




tus hijos, que si están vivos, 


la hermosa doña Leonor, ^H 




entre esos cuervos cautivos, 


sin bastar llantos ni ruegos. ^H 




los comerán dentro un hora. 


Vio el sol la primera vez ^H 


Iaücía. 
María. 


^Qué dices? 


los alabastros honestos ^H 


]Ay, honra mia, 


auc le ocultaron retiros ^H 
ael recato y del respeto. ^H 




ya el cielo os allana estorbos! 
. Zampóse el mar en dos sorbos 


Camau 


Pero no los rozó mucho; ^H 




la nave y lo que traía. 


porque fueron los cabellos ^H 




que .nunca gasta otros huevos; 


vicevestidos hermosos ^M 




quinientos vivos quedamos 


que soles nieves cubrieron. ^H 




que infierno ó tierra tomamos 


Y lo que ellos no alcanzaron, ^H 




para hallar peligros nuevos. 


relicario sirvió el suelo, ^H 




De quinientos, ciento y treinta 


viva abriendo su sepulcro ^^^^ñ 




quedamos que tigre y hambre 


i la otra mitad del cuerpo. ^^^H 




los demás, aunque en fiambre. 


('^on su compostura casta, ^^^H 




coo ellos hicieron cuenta. 


la del monarca primero ^^^H 




No quedó perro ni gato 


curioso alargó la toga ^^^H 




que no supiese á conejos; 


hasta los pies; más espejo ^^^H 




cueros de cofre, pellejos, 


de las matronas, Leonor, ^^^M 




hasta suelas de zapato 
nos comimos; y e remate 


viva se cnticrra, escondiendo ^^^^H 




si avarienta, recatada, ^^^H 




de esta peregrinación 


de su belleza secretos, ^^^^| 




fue entregar la munición. 


reservados sülamcnie ^^^^| 




ropa y armas por rescate 


á amorosos himeneos. ^^^H 




de comida á la grajuna 


Hallóla Manuel de Sosa ^^^H 




repiíblica de esta gente. 


desla suerte, ya entre hambrienloa^^^H 




Con nosotros insolente 


tigres, malogrado un hijo, j^^^H 




jugó después la fortuna. 


y con el otro á los pechos. ^^^H 


COMEDIAS DE TIRSO DE MOLINA.— TOMO 1 


6 ^^1 



LA IIFPÚBLICA AL REYES 



PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA 



Irene, Emperatriz. 
Constantino, su hijo. 
Carola, ¡ufanía. 
LiDORA, dama suya. 
Melisa, pastora. 
Flor I LO, pastor. 
ÍTALio, pastor. 
FÍONORATo, senador. 
Cuatro Guardas. 
Unos Presos. 
Camila, criada. 
RoSELio, Infante. 
Leoncio, camarero. 



Andronio, caballeri\o. 
Machino, secretario. 
Dos Criados. 
Tarso, pastor. 
DiNAMPO, pastor. 
Damón, alcalde, 
Clooio, galán. 
Liso, pastor. 
El Rey de Chipre. 
Relator. 
La Fortuna. 
Unos Cazadores. 
Soldados. 



ACTO PRIMERO 



ESCENA PRIMERA 

martkttHdo soldados, y detrás de eltus iHbMü, 
mrmada con bastón y corona Jt Emperatriz. 

ENE. Cesen, griegos, las irompclas; 
cesen las cajas lambicn; 
haced los pífanos rajas 
y los clarines romped; 
abatid los estandartes 
y no los enarboléis, 
que el placer de mis victorias 
ya es pesar y no placer. 
¡Ay, Constaniinopla ingrata, 
patria á tus hijos cruel! 
¿este es mi recibimiento? 
,;cste el triunfo imperial es? 
¿Asi mis hazañas pagas, 
cuando entrar en ti pensó 
sobre el victorioso carro 
entre el bclico tropel? 
¿<luando entendí que el senado, 
debajo el palio y aosel 
me llevara á Santa Sofía 



yo á caballo y el á pie. 
y adornando tus paredes 
de damasco y brocatel, 
tus calles, de tlores llenas, 
fueran calles de un vergel? 
¿Ahora, cuando aguardaba 
recibir el parabién 
de tantos reinos ganados, 
tantos cetros á mis pies; 
ahora, senado ingrato; 
ahora, griego sin lepr, 
el Imperio me quitáis 
porque mi hijo goce de el? 
Yo le quiero coronar, 
pues vosotros lo quercis, 
descubra su excelso trono 
el imperial sumiller, 
y ruego al cielo que os rija, 
vasallos griegos, tan bien, 
que defienda vuestro Imperio 
sin qiie me hayáis menester. 

{Tocan música, descubren una cortina 
detrás de la cual estará, debato de un i<o- 
4c¿, Constantino, yá sus lados, y en pie, 
Leoncio, AnJronio, Macrino y oíros. Á un 
lado, en una mesilla, estará, sobre una 
fuente dt plata., la corana, el estoque y ti 
mundo.) 




^ 



L/k rei'i5blica al PEVES 



ESCENA II 

CONSTAKTIHO, LEoNCtu, Akdkonio y Macniho. — 
Dichos. 

Constan. Injustas quejas has dado, 
madre, en aquesta ocasión 
al griego Imperio y Senado 
que muestran el ambición 
con que el mundo has gobernado. 
^Qu¿ mayores quejas dieras 
sí, cuando á Grecia vinieras 
triunTando con regocijo, 
en vez de imperar tu hijo 
un extraño imperar vieras.'' 
¿Tan mal, madre, galardona 
el Imperio tu persona, 
sí el día que entras triunfando 
á tu hijo le está dando 
del Imperio la corona? 
Fiasta, que tu desatino 
fque este nombre ha de tener) 
á vituperarme vino; 
Scmiramis querrás ser 
y hacerme á mi infame Niño. 
Porque mientras que atropellas 
bárbaros y cuerpos huellas 
con guerra que el mundo abrasa 
me quede encerrado en casa 
hilando con tus doncellas. 
I lijo tienes que ya alcanza 
en la milicia alabanza; 
holandas, madre, dibuja; 
que á la mujer el a^uja 
le está bien, mas no la lanza. 
ItSNE. SI hombre en e! Imperio hubiera, 
Constantino, que hasta ahora 
le amparara, Irene fuera 
Pcnélope tejedora, 
no Scmiramis guerrera. 
iMas si cuando el Persa vino 
las telas del raso y lino 
con oro y parlas bordara, 
¿quién sus escuadras echara 
del Imperio, Constantino? 
Los hombres no, que en regalos 
y femeniles placeres, 
por huir sus intervalos 
hilaran como mujeres 
y fueran Sardanapalos. 

{Tocan miitica y sube á coron<aríe Irene; 
pónttc lacurona'tn la cabera.) 

(fágate Dius gran Monarca, 
y tanto, que este laurel 
ciña lo que el Sol abrasa, 
y triunfes del moro infiel 
sin que lo estorbe la Parca. 

(Dale el estuque.) 

Toma aqueste estoque agudo 
que hoy te ofrece, Emperador, 
tu Imperio, limpio y desnudo, 
en señal que en su favor 
has de acudir como acudo. 
Dátele limpio y derecho 
porque en ninguna ocasión, 
si has de ser juez de provecho, 
le ha de manchar la pasión 



ni ha de torcerle el cohec 
Si por dádivas le sueltas 
vivirás con mil revueltas, 
que el juez que por interés 
tuerce la justicia es 
espada con muchas vueltas, 
La cruz de este estoque mir^ 
y verás salir á luz 
un consejo que me admira; 
siempre has de mirar la Crul 
cuando estuvieres con ira; 
que su piadosa presencia 
amansará tu violencia, 
y fué invención cxtremadn 
poner juntas en la espada 
la justicia y la clemencia. 

(Üale el m 

Toma este globo, en quien f 
lu Imperio, y serás gigante, 
ü nuevo A ¡cides segundo, 
pues, cual si fuerasAlIanle» 
te han cargado todo el mun* 
Siempre has de vivir asi, 
la espada desenvainada 
junto al mundo que te di, 
porque en dejando la espada 
te dejará el mundo á ti. 
Quiero decir que es en vano 
el librar de algún tirano 
tu Imperio si le desarmas, 

3ue el reino que está sin arnl 
cslizase de Ui mano. 
Tenlo bien, siendo prudente 
que con la prudencia sola 
gobL-rnarás bien tu gente, 
porque como el mundo es b 
rodaráse fácilmente. 
La Cruz que ves de ese moc 
es la ley de Dios, y estima 
su ley, á que te acomodo, 
que por aqueso está encim^ 
porque Dios es sobre todo. 
Con tres cruces galardona 
el Imperio tu persona, 
y cada cual es pesada; 
púsote cruz en la espada, 
en el mundo y la corona. 
Ruego al cielo que no des, 
cuando ruede ki fortuna, 
con tanta Cruz al través, 
que si Dios cayó con una, 
¿que harás lú llevando tres? 

Constan. Cesa, madre, de agorarme, 
si no quieres enojarme, 
que yo me sabré tener, 
y cuando venga á caer 
será para levantarme. 
Constantino soy, mi nombn 
dice constancia; resiste 
tu temor y no te asombre, 
que pues que tú te tuviste, 
yo me tendré, que soy homl 
Vamos, amigos, que presto 
veréis á mis plantas puesto, 
sin temor de enojos vanos, 
el mundo que está en mis nU 




ACTO HBIMBBO 



85 



Mas ¡válgame Dio&l, ^q\ié es eslo? 

(l^vántaxc y al bajar cae tn. tierra con 
elttloifuc que se U quiebra, ti mundv y la 
corona.) 

Caí en tierra y la espada 
se me quebró. 

Mi recelo 
auinenta la suerte airada. 
La corona diú en el sucio, 
y el mundo. 

No se os dé nada, 
que á tanta soberbia vuelo 
que si con caer no diera, 
señal que me basta el suelo, 
guerra ai mismo cielo hiciera 
hasta conquistar el cielo. 
Diversa interpretación 
adivina el corazón; 
ahora bien: yo determino 
irme á vivir, Constantino, 
á una aldea y recreación 
que dos leguas de este espacio 
está, donde en su lloresta 
seic, \iviendo despacio, 
si hasta aquí Belona. Vcsia, 
que va me enfada el palacio: 
y dando á Marte de mano, 
imitaréá Diocleciano, 
que tuvo por vituperio 
la púrpura del imperio 
hecho en Dalmacia hortelano. 
íTAN. Bien haces, anda con Dios, 
quealii podrá tu viudez 
descansar. 

Trono, de vos 
cai en tierra una vez 
V no quiero caer dos. 
fen vos me vi entronizada, 
mas caí por ser pesada, 
y es milagro asiento falso 
que, cayendo de tan alto, 
no sal^o descalabrada. 
r*M. ¿Vaste? 

Aguardo á que me des 
los brazos. 

Adiós, que es tarde: 
acompañadla los tres. 
Dios, gric'no imperio, le guarde, 
que vas á dar al través. {Vast.) 

ESCENA 1(1 
Salen do» Criakos.— DinKOt, menos Irbhk. 

(kü. i.°Una ilota entra en la barra 
y alegre en el puerto amarra, 
dando al viento los grumetes, 
flámulas y gallardetes. 
A ocasión vendrá bizarra, 
si Cj mi esposa, que ella sola 
aguardo. 

10.2." Griego monarca, 

la bella infanta Carola 
en el puerto desembarca. 

JíSTAíf. ¿Mi esposa es? ¡Caballos, hola! 

(Vanst lodiís si no es Leoncio, y quéda- 
te ti mundv tn tierra.) 



ESCENA IV 

LEonciQ. Voces dentro. 

Mundo, en tierra os han dejado; 
¿cómo estáis lan desprcciadoP 
Con honra poca os reciben; 
mas no es mucho que os derriben 
por los que habéis derribado. 
¿Lcvaniaréos, mundo.'' Si, 
que aunque pagáis mal, me fundo 
en levantaros, venid; 
mas pues os levanto, mundo, 
levantadme vos á mí. 
Pero si he de caer luego, 
dejadme así, mundo ciego, 
que será el subir trabajo 
si me habéis de echar abajo. 
Voz. (Oífi/i-o.) Leoncio, Emperador griego. 

(.ibrese ti mundo en cuatro p.irits, y de 
en medio sale una mano con una corona 
de laurel.) 

Leoncio. ¡Cielos! El mundo se ha abierto 
y una mano sale de él 
que, haciendo mi temor cieno, 
me da el imperial laurel. 
¿Sueño? No, que estoy despierto. 
Buenas señales son éstas, 
si no se vuelven funestas; 
vamos, que quiero pagaros, 
mundo, este bien con llevaros, 
aunque sois pesado, á cuestas. ( ya$e.) 

iSuena ruido de dtienibarcar. Dicen 4t 
dentro.) 

Marinero i." 



jChiprcl 



Makinero 2.° 



¡Constanlinopiai 
Todos. 

¡Grecia! ¡Grecial 
Mauinepo ?.' 
Echa á tierra la puente y pasadizo. 

ESCENA V 

[Saien por una pue/fa CONSTANTINO, Leoncio, Al»* 
DHuNio y Machino; por otra parte echan desde la 
popa de una galera tin pasadizo al tablado, y 
bajan por el C.Afiot A, la infanta; LioonA. dama; 
Rossi lo, su hermano, y otros.) 

Constantino. 

Palafrenes traed, caballerizo, 
para la Infanta y damas. 

KOSELIO. 

¡Qué bien precia 
esta ciudad el mundo, y qué bien hizo 
el magno Constantino en ilustrarla 
y con su nombre, imperio y silla honrarlal 

Carola. 

Famoso puerto y espaciosa playa: 
no es tal la de mi patria Famagusta. 



Bf) 



LA REPÚBLICA AL REVÉS 



ROSELIO. 

Dudo que i(>ual en toda Europa la haya. 
Ya está en tierra la que ha de ser Augusta. 

ROSELIO. 

El César viene. 

Carola, 

¡Ay. Didsl aquella saya 
cóinpón, Lidora, presto; el cut-llo ajusia. 

LlOORA. 

Todo está bueno, no llegues á ello. 

Carola. 
¿Y el tocado P 

Lidora. 

También. 

Capola. 

Mira el cabello. 

Constantino. 

Déme su mano vuestra gran belleza. 

Carola. 

Más razón, gran monarca, es que yo pida 
la vuestra. 

Constantino. 

¿Cómo viene vuestra Alteza? 

Carola. 

Para serviros, vengo agradecida 

al mar, que en paz á ver vuestra grandeza 

me trajo. 

Constantino. 

Quedará la mar corrida 
de que la tierra, bella Iníanta, os cobre, 
pues sin vuestra belleza queda pobre. 

ROSELIO. 

Envidiosa á lo menos justamente 
puede estar del favor que con vos gana, 
invicto l-'mperador de todo Oriente, 
i sus orillas mi dichosa hermana; 
y por la mucha parle que al presente 
me cabe de merced tan soberana, 
I los pies os beso, Emperador Augusto. 

Constantino. 

Roselio, Infante, alzad. 

ROSELIO. 

Aquesto es justo. 

Constantino. 

¿Dejaste con salud al ReyP 

Roselio. 

Con ella 
para serviros queda. 

Constantino. 

jY á Ariodante? 



Carola. 

El Principe, mi hermano, se querella 
de que haya coyuntura semejante 
para os servir y ver, y que con ella 
le detenga mi padre. — Levántale, Lidora. 

'Cáesele un guante, levántale Lidora, dásele de r* 
dulas, y turbare ConstantÍDO en verla.) 

Constantino. 

^No hay criados aquí? Dejad, señora; 
del sueío os levantad, y... 

Leoncio. 

¿No oyes esioí 
¿No miras cómo el César se ha quedado^ 

Andronio. 

Tiene la dama garabato y gesto 
picante. 

Leoncio. 

Y aun el alma me ha picado. 

Carola. 

¿Quó accidente, señor, ha descompuesto 
vuestro semblante asiP¿Quc os ha turbado? 

C(jnstanti.no. ^_ 

¡Válgame el cielo! ¡Que un mirar suave ^| 
suspenda el alma y sus sentidos trabe! ^1 
¿No es bueno que al momento que me vieron 
aquellos ojos cuya luz me abrasa I 

dio un vuelco el corazón y suspendieron 1 
sus actos mis suspiros? Lo que pasa ' 

á los que ayuda al homicida dieron, 
que entrándole á buscar el juez, la casa 
trasiega toda, de ese mismo modo 
me ha trasegado amor el pecho todo. 

CakOi.a. 

¿No me diréis, señor, qut os ha turbado." 

Constantino. 

No sé á fe; un accidente sentí ahora 
que me inquieta, algo que... 

Carola. 

¿Y hase alívi 

Constantino. . 

Un poco estoy mejor; venid, señora, 
que mientras mi imperial Corte y Senado 
estatuas os levanta y arcos dora, 
y la entrada magnifica os previene, 
fuera de la ciudad que estéis conviene. 
Mi palacio de monte es maravilla 
de toda Grecia, y sus jardines bellos 
distan de la ciudad sula una milla; 
á los de Chipre olvidaréis en ellos, 
sus cercas besan de la mar la orilla. 
(Y yo tengo de ser, si llego á ellos, 
Tarquino de Lidora, si es Lucrecia, 
aunque se pierda como Roma Grecia.) 

Carola. 

Como vo viva en vuestra compañía, 
de Chipre olvidaré prados y huertos. 




ACTO PUIMEKO 



87 



ns emperador del alma mía, 
}D vos son Chiprés los desiertos. 

OíNSTANTlNO. 

»! hermoso de mi obscuro día; 
, muerte verás indicios ciertos 

rgozo! 
Carola. 
O yo soy desdichada, 
l^^alo, señor, ¿qué habéis''* 

^H Constantino. 

^^ * No es nada. 

, Infante. Apreste Grecia fiestas 

casa del monte, que á mi esposa 

ín. 

I Carola. 

I Todas me serán molestas 
que de esa suspensión penosa 
sepa. 

Constantino. 

Amor, hoy manifiestas 
za de tu mano poderosa. 
ncio! 

Lkoncio. 

¿Qoó tienes? 

Constantino. 

¿No es Lídora 
para imperar que su señora? 

I Leoncio. 

ka belleza tiene, mas no es tanta 
perezca, señor, ser preferida 
^fao ia. 

■K Constantino. 

Kdeq 



¿Qué dices á la InfantaP 
de quien recibe su luz vida. 
iz la haré. 



Leoncio. 

Si así te encanta, 
ledes, sin que aqucso impida 
Iperar tu esposa. 

^_ Constantino. 

PV ¿Es vituperio, 

R^cn el alma doy la de mi Imperio? 
borrezco, Leoncio, vive el cielo, 
irnosura que alabas en Carola, 

Leoncio. {Ap.) 

Íli, con ser el corazón de hielo, 
bastado á encender Lidora soK. 
Constantino. 
dices? 

I Leoncio. 

L Que le dio hechizos recelo. 

^B Constantino. 

^^ad; vio el alma y hechizóla. 



Leoncio. 



Si esta pasión dura, 
la vida he de perder por su hermosura. 

ESCENA VI 
Salrn Dinaxpo, FLoniHO, Takso y MKLtSA. pastorea. 



DiNVMPO 


Mi parecer es de viejo. 




¿La Kmperatriz ali aldea? 




Que muy bien venida sea: 




ha^ja liesias el Concejo. 


Tarso. 


¿Por aué es la fiesta?, ¿quién viene 
al puebro? 


Fl.OKINü. 


La Emperadora. 


Tahso. 


¿Cuándo? 


Fl.ORINO. 


Luego. 


Tahso. 


¿Agora? 


Flohino. 


A^ora. 


Tarso. 


¿Que l:i Lmpcrairiz Irene 




viene? Pues ¿á qué? 


DlNAMfO. 


A vivir. 




en su casa de pracer. 


Tahso. 


¿Y el Imperio? 


DlNAMfO. 


Era mujer 




y no le pudo sufrir. 


Tarso. 


Pesa mucho; ¿mas en quién 




le renunció? 


DfNAMPO 


En Constantino. 


Mklisa. 


¡Oh, qué grande desatínol 


Tahso. 


Plegué á Dios auc lo haga bieo. 
Diz que es un disparalado. 


Fl.ORINO. 


Tarso. 


Dejemos esto y vení, 




que pues ella viene aquí 




he de ser muy su privado. 
Luego, ¿conóceos? 


DlNAMPO 


Tarso. 


Si, á fe. 


DlNAMPO, 


Pues haráos mucho servicio. 


Florino. 


Buena vida. 


Tarso. 


Será vicio; 




con ella me entretendré. (Vanjir) 




ESCENA Vil 



Salen Lioora y-CoMSTANTiKa. 
LlDORA. 

Tu Alteza, invicto César, se reprima (1); 
que aunque es de mucha estima que el augusto 
me tenga amor, no es justo, ni conviene, 
que quien á servir viene, se prefiera 
á su señora. 

Constantino. 
Espera, por el cielo, 
que de mi fuego, es hielo su presencia. 



( I ) Nótese el irtificio de estos versos; que consiste 
ea que lodoü coniucaan en su silaba séptima con I» 
última del que ic antecede, en esta fornin. 
Tu alteza, invicto César se reprima 
que auiMiue es de^ucha estima que el augiulo 
me tenj^a amor, no es justo, ni convUnt 

que quien i servir vi«n« 

Sin embargo, leído* á la ligera, parecen cndecagila- 
bossucltos. Mucha facilidad debía tener Tmso, para 
imponerse Toluniaritmeote tan poco lucid.-is dificul- 
tades. 




S8 



LA REPÚBLICA AL REVKS 



LlDORA. 

Más muestra la experiencia que le abraca, 

pufs tan presto se casa vuestra Alteza; 

porque, si su belleza le enfriara, 

claro está que aguardara que en la corte, 

pues no hay para qué importe que sea ahota, 

le diera ini señora como esposa 

la mano generosa. Mas pues veo 

que le obliga el deseo á que en un monie 

y desierto horizonte dé la mano 

á mi señora, es llano que le aflige 

la dilación, y elige lo más breve 

por mejor; que a ser nieve, no se diera 

tal prisa; que el que espera, cuando arde 

todo lo juzga tarde y, si aborrece, 

un siylo le parece que es instante. 

Constantino. 

Cuando alzastes el guante que me diste, 

y viéndoos yo, rendisies mis suspiros; 

por no verse perdidos previnieron 

el remedio que vieron conveniente; 

y como amor ardiente se repara 

con otro amor, gustara que este medio 

sirviera de remedio. Remediarme 

quise con desposarme, porque he oido 

que entre esposa y marido amor desnudo 

hace un sabroso nudo. Despóseme, 

aborrecí, y helóme tan helado, 

que aunque no la he gozado, ya me siento 

con arrepentimiento de lo que he hecho. 

Ivl tálamo y el lecho que me espera 

osla noche quisiera se abrasara. 

Si yo á Carola amara, ¿de qué modo 

á vos, Lidora, toda el alma diera? 

La llama verdadera, y el perfeio 

amor, solo á un objeto se termina, 

sólo á un blanca se inclina su sentido: 

que el amor repartido no merece 

nombre de amor, ni ofrece amor sus leyes 

tan capaces... 

LlQORA. 

Los Reyes, griego augusto, 
tienen muy ancho el gusto y apelilo: 
nunca liran á un hito solamente: 
en su amor aparente hay la mudanza, 
que en su mi&ma privanza veniu lodo, 
y el ver como es de modo, que de él nace 
cuando el objeto aplace el desearlo 
y es fácil alcanzarlo, porque adquieren 
los Reye^ cuanto quieren; sus empleos 
son Como sus deseos: pues ¿qué mucho, 
si á la experiencia escucho, esta certeza 
que quiera vuestra Alteza á mi señora 
la Lmpcrairiz y ahora juntamente 
á mi obligarme inientc? 

Crnstantino. 

Bien arguyes, 
pero no me concluyes; porque entiendas 
que tus hermosas prendas sólo han hecho 
tributario mi pecho y á ti sola, 
despreciando á Carola, estimo y quiero, 
esta noche preiiero tu hermosura 
& la suya; procura que entretanto 
que con su negro manto está la noche 



I 

4 



del transparente coche desterrada 

goce el alma abrasada tu belleza; 

que tú serás cabeza de mi imperio, 

y en dulce cautiverio presa el alma 

que tienes puesta en calma, haré que el orb<^ 

sin que la envidia estorbe dichas tantas, 

se postre á aquesas plantas; tu señora 

le servirá, Lidora, y aunque sea 

!'-mperatriz, no crea ningún hombre 

que lo es más que en el nombre. 

LlOOHA. 

\Q\iV ahundanll 
que promete un amante pretendiente. 
y qué apocadamente cumple luego 
que se aplacó su fuego! No harás nada; 
quedaréme criada, pobre y sola, 
y l'-mpcralriz Carola; muy mal labras 
ius gustos con palabras, pues son viento, 
tn cumpliendo tu intento seré necia 
y fea; la que precia el primer fruto 
es cuerda y da tributo al yugo tierno 
del sacramento eterno, que al (in dur«. 

Constantino. 

La perfecta hermosura nunca enfada; 
mas después de gozada, si es perfeio 
el amor, más sujeto está el amanto, 
más firme, más constante y apacible; 
¿no es siempre apetecible lo que es bueno? 

Lidora. 

Lo bueno como bueno, es gran regalo; 
pero en razón de malo mala cosa. 

Constantino- 

¡Ay mi discreta hermosa que me vences 
cada instante y convencesl Yo te adoro, 
y aunque el bello tesoro de tus brazos 
con violentos abrazos hoy pudiera 
forzarle si quisiera, no me agrada 
la voluntad forzada, y al contrario 
el amor voluntario me combate; 
de remedio se trate, que mo abraso, 
mi sol, mi luz, mi fe. 

LlUoRA. 

Paso, Constantino. 

Constantino. 

Si me amas, determino hacer que Oriente 
dé perlas á tu frente y cuanto abarca; 
serás griega monarca y Reina sola; 
mandarás á Carola. 

Lidora. 

¡Oh interés loco! 
venciste poco á poco, mucho puedes; 
cazáronme tus redes. 

Constantino. 

¿f^orrespondes 
ó mi amor? ¿Qué respondes? 

LinoPA. 

Que, pues fueria 



4 




ACTO PRIMERO 



89 



las hecho, me fuerza no haberla hecho 
gnro del pecho te iccíba. 

^H Constantino. 

ídora, viva lu hermosura! 
krta mi ventura! 

^K LlDOBA. 

Kl cómo traza, 
que me embaraza la venganza; (i) 
bráenclmundoque interés no venzar* 

(Vase\ 

ESCENA VIH 

•'OKSTAKTürO. 

InTíqué vale cuando al campo sale 

puertas á cuestas que de Gaza 

ñero, si una iTMJJer traza 

a tahona, ciego, á un bruto iguale? 

vale Alcides con amor; qué vale 

leones vence y despedaza, 

1 rueca su invencible maza 

e obligan el amor y Onfale? 

ñápalo, no tuvo vergüenza 

sentado cual mujer le vieron 

se la rueca por recalo 

mucho, pues, que una mujer me venza, 

do yo mas fuerte que lo lucron 

, AÍcides y Sardanapalo? 



r ESCEfíA IX 

CuHSTAMTiNo y Lboncio. 

^^ Leoncio. 

npetencia á un César? ¿Yo á su dama 
líelos, ¿qué es esto? Mas que importa 
ipita en amar, si en el imperio 
>r ¿Vm voz dulce no me ha dado 
de limperador? Pues si preiendo 
que es el imperio, ¿qué milagro 
Lenda lo menos, que es Lidora? 
I vana ambición, déjame un poco, 
10 que me quieres volver loco. 

QlNSTKNTlN'O. 

LroNr.io. 
Gran señor. 

^B CoNSTAJlTINO. 

Ya dio Lidora 
do si de mi esperanza: 
10 aprestado aquesta noche 
rola, quiero que lo ocupe 
s Cipria que me abrasa el alma. 

Leoncio. 

.cucho, cielos? Pues, señor, ¿tú esposa? 



en elorigin»! y en la reimpretión de n.* Tc- 
uzmán'ipcro e« claro que Tikso escribid «rer- 
contonante de «venza». 



Constantino. 



No me la nombres; volveráse á Chipre 
con su padre. 

LEO>fCIO. 

¿Qué dices, gran Monarca? 
Hoy te acabas de desposar con ella, 
¿y quieres con afrenta tan notable 
que á su padre se torne? 

Constantino. 

Pues ¿que agravio 
le puedo hacer, si antes de gozarla 
á su padre la vuelvo? 

Leoncio. 

Dirá e] mundo 
mil oprobios de ti, y el Rey, su padre^ 
podrá con justa causa hacerle guerra. 
Mira, señor, que tienes en lu Corte 
á Roselio, su hermano, y que en sabiendo 
cl agravio que hacerle determinas 
incitará á su padre á la venganza. 

Constantino. 

Poco importa, que echándole de Grecia 

y ocupándole lejos en la guerra 

no sabrá mis intentos. El ejército 

que está en Egipto contra el Soldán turco 

no tiene Capitán general, quiero 

con este cargo honroso desterrarle 

y hacer que allá le den veneno ó muerte, 

quitaremos de en medio aqueste estorbo. 

Otra dificultad hay mayor que ésa, 

que es el estar mi madre viva y libre, 

y temo que si ve mis desvarios 

ha de quitarme libertad é imperio; 

aue la adoran de suerte los soldados 
e toda Grecia, que me dicen lloran 
por verla del Imperio retirada. 
Pero si con prenderla quedo libre, 
prenderéis. 

Leoncio. 

¿Qué dices? 

Constantino. 

Pues ¿es mucho 
que por asegurar mi gusto, prenda 
a mi padre, mi madre y mi linaje? 
De aquesta suerte viviré seguro. 
Tomaré por achaque de prenderla 
que levantarse quiso. Llama á Andronio 
y haz qucá mi madre ponga en una torre, 
y toma aquesta llave de mi cámara, 
y engañando á Carola, haz que á Lidora 
en su lugar aquesta noche goce, 
que yo voy luego á despachar á Egipto 
a Koscíio; que importa que se parta 
para quitar estorbos á mi gusto. < Vase.) 

ESCENA X 

Leo.'vcio. 

|Ay ciego Emperador! ¡Ay loco Augusto! 
No querrá el cielo ni mi amor que goces 



9'> 



LA RKI»UBLICA AT. HEVES 



aquesta noche á quien el alma he dado. 

La llavL- de bU cáiDara es aquesta, 

yo haré que entienda ser Lidora hermosa 

la que le aj^uarda en su lasciva cama, 

cuando á acostarse vaya, y que esté en ella 

la pobre Kmperalriz que ya aborrece; 

que yendo á obscuras con silencio mudo, 

creyendo que es IJdora la que aguarda, 

no se sabrá mi provechoso enredo 

y yo á Lidora go/aré con nombre. 

esia noche, del César (]on$iatitino. 

Liuena traza es ésta si se lo^ra; 

yo voy á ejecutarla, aunque la vida 

pierda, que por tal prenda es bien perdida. 



ESCENA XI 

Salen Fi.orii.o, 11inami>o, Itai to y 'Iakso, pattorts; y 
Miti tüA, y dttr>U rit ellos IpEür, la cual st atenía. 

Tamstí. I'erdone la cortedad 

de vucso pruebo grosero 
su mercé, y mire primero 
que al don á la voluntad. 
(}ue á ser tan rica como ella 
con tales veras mostrara 
su amor, que se aventajara 
á todo el imperio en ella. 
Alcaldes, Concejo y gente 
del puebro, á su señoría 
un pobre presente envía; 
pcro Basta ser presente. 
Scis mozas en delantera 
van Compuestas y garridas, 

3UC en seis fuentes escogidas 
c la más limpia espetera, 
llevan cubiertas de ilor 
rosas y tortas cuajadas 
de miel, que fueron masadas 
hoy por la del herrador. 
También llevan confitura 
poca, porque cara cuesta, 
que ayer compró media cesta 
en Constantinopla el cura. 
Luego se siyuen seis mo¿os, 
los más apuestos y ricos, 
todos con nuevos pellicos 
y lodos con rubios bozos, 
que andando con pasos graves 
llevan de palos pendientes 
mil regalos diferentes 
de conejos, liebres y aves. 
Tras ellos van cien cabritos 
de mil colores y modos, 
unos más que el ampo todos, 
otros de manchas escritos, 
que llevan en medio de ellos 
dos terneras señaladas, 
con campanillas doradas 
de los arrugados cuellos. 
Después van doce zagales 
con otras tantas doncellas, 
cargados ellos y ellas 
de requesones, panales, 
quecos que el tiempo conserva, 
cuajada, natas, mantecas, 
y frutas verdes y secas, 






hasta el níspero y la serva 
Todo aquesto humilde ofrec 
el lugar á su mercé: 
pobre en obras, rico en fe, 
que es lo que más le engranda 
y yo un alma le presento, 
contenta ahora sm lasa, 
tan ancha como la casa 
que le ha de dar aposento. 

MF.i.ts\. jQué bien \<.> ha despotricado 
el diabrol 

UisAMi-o. (>omo discreto. 

Flohh.o. Basta ser poeta. 

Di.NAMi'o. Poeto 

diréis, que es hombre y barb, 

Imeng. Yo estoy muy agradecida 
al lugar por el cuidado 
que en regalarme ha mostrad 
y gusto de ny venida. 
\ en pago de este presente 
que aqueste lugar me ha hecho, 
os hago francos de pecho 
por veinte años. 

Otros veinte, 
^veinte dije? veinte mil 
tenga de vida y salud 
su merced. 

En la quietud 
del campo que viste Abril 
si tendré, que en el palacio, 
donde la ambición se bebe, 
la más larga vida es breve. 
Acá vivimos despacio. 
Pues, Tarso, ya ha muchos días 
que no nos vemos. 

Después 
que pisaron vuestros pies 
imperios y monarquías 
y os ausentasteis deaqui 
no os he visto. 

Pues .;por qué? 
i'orquc en la corte pensé 
que os olvidarais de mí. 
jvluda el mandar la costumbre 
y la púrpura imperial 
no hace caso del sayal; 
cstábades en la cumbre, 
¿quién habia de subir 
tan alto á habraros? .Acá 
más tiempo y lugar habrá. 

Melisa. .Agora la he de pedir 

que me quieras por justicia, 
veremos si esto aprovecha. 

Takso. No, Melisa; que sos hecha 
como casa i la malicia. 



ESCENA .XII 

Salen .\:<uru.mo y uíros, *n futrpa.—VHt 

Andhon. Aquí dicen que ha de estar, 
trocando en llorido campo 
el campo armado. 



DlN\.MPO, 



lltENK. 



Tarsíj, 
Ikems. 

Takso. 



Irene. 
Tauso. 



I 



(i» romo íicmpfc ooe Tiu.az empica los nomb 
T;( .{O suele referirse a sí miM 
4 O ilaiiiA sacrilUD p«r»i 




ACTO PRIMERO 



9' 



i 



Dinampo; 
soldados en el lugar. 
¿Qué diabros querrán agora? 
que si nos echan soldados 
no hay mujeres ni gan.'^dos. 
¿Qu¿ es esio Andronio? 

iSeñora! 
Ya comienzo A agradecer 
la lealtad que habéis tenido, 
pues el primero habéis sido 
que me haya venido á ver. 
¿Qué tenéis.^ ¿Qué os entristece 
y os hace enjugar los ojos? 
¿Qué hay de nuevo? 

DN. Mil enojos, 

señora, que no merece 
vtiesira Alteza. 

¿A qué os envía 
i mi casa, Constantino? 
Que en veros asi adivino 
alguna desgracia mía. 
Sabe Dio<; lo que me pesa 
que me lo mandara á mi, 
¿Qué os ha mandado? Dccl. 
Que lleve á una torre presa 
a vuestra Alteza. 

¿Qué dijo? 
Presa parece que oí. 
Mi hijo me prende á mí? 
i, señora. 

¡Qué buen hijo! 
En una torre me manda 
que os ponga guardas. 

Pues ¿qué 
le han dicho de mí? 

ON. No sé. 

Yo si, que bueno el mundo anda. 
No es muy difícil saber 
que, pues á Nerón se iguala, 
si me prende, no es por mala, 
mas porque él lo pueda ser. 
Que viva en prisión ordena 
porque no lo esté su antojo, 
que la reprehensión al ojo 
mil liviandades refrena. 
Y pues prenderme ha mandado 
cuando sus vicios refreno, 
despedazar quiere el freno 
para correr desbocado. 
Corra, que este vituperio 
venganza vendrá á tener, 
que yo sé que ha de correr 
hasta atrepellar su Imperio. 
¿Dónde Constantino está? 
Kn la casa de placer 
del monte. 

Quiérole ver; 
llevadme primero allá. 

ON. No puedo en eso serviros, 
y de ello el alma se corre; 
luego manda que á una torre 
os lleve, sin consentiros, 
señora, que á su presencia 
lleguéis. 

¿Aqueso os mandó? 

kON. Plugicra al ciclo que yo 
pudiese hacerlo. 



IpENP. 



Paciencia. 

Vamos, pues lo manda así. 

Amigi;s, adiós, adiós. 
Tahso. Yo, icñora. iré con vos; 

de mi, señora, os serví; 

yo iré en vuestra compañía. 
Ipenk. No, Tarso; ya querrá el cielo 

que vuelva á ver este suelo 

con más contento algún día. 
Tapso. Quedando sin vos me alujo. 
Ihenp;. Adiós; vamos de aquí, Andronio. 

tLttvanla.) 
OiNAMi'o. ¿Aqueste es hijo ó demonio? 
Tarso. Demonio si, mas no hi)o. (Vanxr.) 



li S C K N A X ii I 

5i>/« Capola sota. 

Blasone el hombre arrogante 
que es un diamante en sus hechos, 
que hoy he visto en un instante 
que hay diamantes contrahechos 

fquc se quit'bra el diamante, 
iien puede ser este error, 
y el hombre, por varios modos, 
ser lirme, y más en amor, 
mas conmigo pierden todos 
hoy por el emperador; 
porque si bien me quisiera 
con más amor me mirara; 
pero, si me aborreciera, 
el desposorio aguardara 
que on Constantinopla fuera. 
Declarad, piadosos cielos, 
este caos de mis recelos, 
este nuevo laberinto, 
aqueste inñerno que os pinto 
de confusión y de celos, 
liste enigma que se ofrece 
el alma confusa aquí, 
pues Constantino parece 
que amándome á mí sin mi, 
cuando me ama me aborrece. 



ESCENA XÍV 

Sale LiDOHA,— Dicha, 

¿Kn qué andáis, travieso amor? 
Mas ¿diréis que no es error 
el qué aquesta noche hiciste, 
cuando la fuerza rendiste 
de mi honra al Emperador; 
y que si la gente infama 
la mujer con justa ley 
que así mancha su honra y fama 
no pierde nada si un Rey • 
su amor solicita y ama? 
Murmúrcse, pues, mi exceso 
que ( I ) haber dado ser y honor, 
porque de un limperadór 
esposa ser intereso. 



I.idopa. 



(i) En los impresos así: pero, como falta un verso 4 ' 
la quiatikla, esta oscuro el seaiido. 1 



92 

Carola. 

LtÜORA. 

Caroi-a. 

I.IDURA. 

CarOi.A< 

LlDORA. 

Carola. 

LlDOHA. 

Cahoi.a. 

LlUORA. 

Carím-a. 



LA PEPUBLlOA Al. REVKS 



I.IUUHA. 



Capola. 



Lllx^RA. 



Carola. 

LlUORA. 



Carola. 



Lidora, ¿que suspensión 

os irac confusa y en (i) calmar 

Nuevos pcnsamienlüs son 

y pretcnsiones de un alma 

que ya se juzga l'aeión. 

¿Faetón? ¿Tan alta subida 

i'nienia? 

Desvanecida, 
quiere con él competir. 
¿Y no leme que el subir 
espera mayor calda? 
Ella se sabrá tener. 
Tal segundad no es buena; 
guardaos, no seáis Lucifer 
en pretender silla ajena, 
que será cierto el caer. 
¿Ajena? ¿Qué patrimonio 
da señal ó icsiimonio 
de que tiene dueño ajeno? 
¿Qué patrimonio? ¿No es bueno 
el del santo matrimonio? 
¡Jesiis! aquesc hasta ahora 
está en cierne, otro mejor 
tiene el alma en quien la adora, 
que es un vinculo de amor 
y mayorazgo. 

¡A y, Lidora, 
mira lo que haces; mira 
que hay Dios y que si se aira, 
castigará con rigor; 
mira que el Emperador 
es mi esposo, y que suspira 
por él mi alma, Lidora. 
Miro, que como no eres 
buena para imperar, quieres 
ser para predicadora; (a) 
no me canses. 

Ya comienza 
en ti á campar la taita 
de honor; no habrá quien te venza, 
que cuando la honra falta 
también falta la vergüenza. 
Si la lengua no reprimes, 
forzaréie á que me estimes, 
cortándotela á raiz. 
¡Villana! ¿á tu l-^mpcratriz? 
¿Emperatriz? ¡Que sublimes 
pensamientos! el renombre 
me agrada; deja el humillo, 
que eres, para que le asombre, 
sólo Emperatriz de anillo, 
y no tienes más que el nombre. 
Y no hagas tanta cuenta 
del titulo que te afrenta, 
pues eres, con tal blasón. 
Emperatriz á pensión, 
y he de gozar yo la renta. 
Que el cielo, que galardona 
contra la opinión que tienes 
y ennoblece una persona, 
podria ser que á mis sienes 
trasladase tu corona. 
Como el mundo anda al revés 
no es mucho que en eso des. 



y que suba tu bajeza 

á coronar tu cabeza 

de descalzarme los pies. 

Mas, cuando estés coronada, 

¿no le parece, Lidora, 

que quedaré más honrada. 

pues tendré, siendo señora, 

una Emperatriz criada? 
LiooRA. Norabuena sea asi; 

resulte la honra en ti 

y yo goce lu apellido, 

que si hasta aquí te he servido, 

lú me servirás á mí. 
Carola. ¿Yo s li, soez, baja, loca? 

Cuando el laurel imperial 

me quite mi dicha poca. 

¿no soy vo de sangre real? 

¿y lú? 
LiuoRA. Rtfrena la boc; 

que si mi enojo echa el resto, 

haréte arrepcnlir presto. 
Carola- ¿A mi, ramera de Grecia? 

^mal nacida? 
LmoKA. Toma, necia. 

iPalt Lidora li la Infanta un bafeláñ.^ 

Carola. |Ay, Dios! ¿Bofetón? 

ESCENA XV 
Saltn CoNSTAHTiNo, Leoncio y Andkohio.— Dicn« 

Constan. ¿Qué es esti 

LiuopA. (vtp.) Constantino viene aqui; 
fingiré que recibí 
el biífción que di. ¡Ay, Dios! 

Constan. jLídora mia! 

Liiy)RA. ¿Por vos 

liencn de tratarme asi? 
¿í*or vos mjuria tan clara? 
¿Por vos llamarme ramera? 
¿Por vos la mano en mi cara 
la Infanta? 

Constan. |La Infanta muera! 

Carola. (Ap.) ¿Vi<isc insolencia más rara? 
.Mas para que con razón 
todo en aquesta ocasión 
ande al revés, no'me espanto 
que ésta forme queja y llaniu 
y yo lleve el bofetón. 
Más vale que pase así; 
y aunque yo sea la injuriada, 
que piense el mundo que di 
bofetón á mi criada, 
}, no que le recibí. 
Es verdad; yo castigué {a ríimí 
á quien tan soberbia fué 
que se descomidió ahora 
contra su propia señora. 

OiNSTAN. Pues ¿cómo el cielo, que ve 
su bella luna eclipsada, 
con un castigo ejemplar 
no la ha dejado dañada? (i) 

Carola. Pues ¿es nuevo castigar 
la señora á su criada? 



^ 



a) Fali4 un vcriu, pues son todas quintillas. 



(I) Ahí en el original; pero |« r«impre«i6a corrJii 
con aucrto ncribicndo «vcnKad**. 



0»A. 



I 



Calla, asombi'u de mi ^ubtu. 
Llévala presa. 

Señora, 
tener paciencia aquí es justo. 
{Ap ) No sabrá asi que á LíJora 
amx-hc gocé, el Augusto. 
Vamos, que con palio honroso 
vuestro nombre haré famoso 
en venganza desta afrenta, 
siendo con tiesta opulenta, 
bella prenda, vuestro esj»osü. 
Ka. pues, que ya es raL/on 
que cese aquesa pasión, 
mi bien, basta ya, ven!. 
^Suélese olvidar asi 
la injuria de un bofetón? 

( Vanst Gonsianiino / t.íilura.) 

ESCENA XVI 
Caroia y Lkonciu. 



OLA. Vamos, puub ^usia aue presa 
padezca, el Emperador. 

iNCio. Mientras que su enojo cesa, 
sufrid aqueste ri^or. 
Infanta, que de él me pesa. 

tui.A. ¡Qué bueno anda el mundo ahoral 
Despreciada la señora; 
antepuesta la criada; 
presa la que está injuriada, 
con honra la que es traidora. 
La que descalzó mis pies, 
entronizada en el puesto 
del imperio. .Mas peco es 
en la república aquesto, 
que es república al revés. 



ACTO SEGUNDO 



ESCENA PRIMERA 



Salen Liooiu y Clodio vestidut dt comino. 

DDlo. Tan lleno de pesares 
quedé cuando partiste, 
que con el menor de ellos 
fué mucho no morirme. 
Maldije el griego imperio 
y á la Infanta maldije, 

3ue fué ocasión, señora, 
e aquella ausencia triste. 
En ella de mi pena 
pensaba divertirme 
con ejercicios varios, 
sin tu presencia viles. 
Salí á cazar mil veces, 
y otras tantas volvíme, 
porque me daban caza 
pensamientos terribles. 
Perdía si jugaba, 
que como perdió Chipre 
tu agradable presencia, 
perdiéndose él, perdime. 



t»>uisieron mis amigos 
con pláticas sutiles 
entretener mis penas: 
mas como siempre a1lit;c 
al que es discreto el necio, 
al soberbio el humilde, 
y al avariento el pobre, 
asi al amante el libre. 
Con otras hermosuras 
poner remedio quise 
al fuego que en el alma, 
en \¡éndote, encendiste. 
Mas era echar más leña, 
porque es necio el que dice 
que el amor más constante 
con otro amor se rinde. 
En fin, cuantos remedios 
en su Ars jiuaiuii escribe 
Ovidio, el destarado, 
tantos propuse é hice. 
Mas como al que es de muerte- 
de tormento le sirven 
las medicinas varías 
que el médico apercibe, 
empeoré con ellos; 
]mal haya amén, quien dice 
que es remedio li ausencia 
para que amor se olvide! 
]Qué de veces rondaba 
las paredes felices 
que habitación le dieron 
cuando mi mal oíste! 
¡V qué de veces, loco, 
de^de tus rejas quise, 
llamándote, .\ najarte, 
representar un IphisI 
Las sabrosas palabras 
y prendas que me diste 
eran de mi naufragio 
la tabla convenible. 
Mas lodo aquesto era, 
sin verle, hermosa Circe, 
cual vela que se acaba, 
arder para morirme. 
Vime, en fin, tan enfermo, 
tan desahuciado vime, 
que hacer una novena 
á tu hermosura quise. 
Llegué á Consianlinopla; 
y apenas de un esquife 
á tierra salté, cuando 
en un carro sublime 
de perlas, marfil y oro, 
mis ojos hechos linces, 
te vi llevar debajo 
de un rico palio; jay triste! 
Creí aue me engañaba; 
llegue á un nombre y le dije: 
¿Carola no es aquélla, 
hija del Rey deC.hipre? 
Respondió: «No es la Infanta 
que esa dama infelice 
trajo consigo el daño 
que su ventura oprime. 
Una criada es suya 
á quien el César rinde 
la cerviz de su imperio 




^^K9i i-^ *^^ ^^^1 


^^ft^ porque es de su amor Circe.» 


en albricias del estado ^|^| 


^^^^^L Quedóme casi mucrio. 


que Dios le dio, si es que precl^H 
tu Alteza su autoridad, ^H 


^^^^^H y vi que el vul^^o libre 


^^^^^H te echaba maldiciones, 


que les des un dia feliz ^M 


^^^^^H y aun yo ayudarle quise; 


poniendo á su Emperatriz, B 


^^^^^B y de mi muerte cierto. 


y tu madre, ea libertad. H 


^^^^H pues miro ya imposible 


V piensa que hacerlo asi H 


^^^^^H mi débil esperanza. 


como el Senado te exhorta. ^M 


^^^^H antes cjue se marchite. 


aunque mucho nos importa. ^M 


^^^^H busque ocasión de darle. 


más, señor, te importa á ti. ^M 


^^^^H cruel más que Bisiris, 


Porque las murmuraciones ^M 


^^^^^B el parabién lauro 


del vulgo y de los soldados H 


^^^^^K que en tu cabeza ciñes. 


que por ella gobernados ^M 


^^^^B nQuién duda que si antes 


vencieron tantas naciones, ^M 


^^^^^H amando, me tuviste 


publican que es vituperio ^M 


^^^^^H en Chipre por tu Adonis, 
^^^^^B aquí seré Tersites? 


de Grecia y de su nación ^H 
que consientan en prisión ^M 
a quien defendió su Imperio. ^M 


^^^^^B Va pisas oro y perlas, 
^^^^^B diamantes y ruDies, 


Todas la lloran y, en fin, ^M 


^^^^H .jquién duda que con ellos 
^^^^^H también mis dichas pises?' 


como la aman en extremo, ^M 


si dura su prisión, temo ^M 


^^^^^H Casiíguente los cielos: 


algún popular moiin. ^| 


^^^^^1 pero no te castiguen. 


Ojnstan. ¿Piden más? 


^^^^^B sino que con mi muerte 


lloNURAT. Sr, que á la Infanu 


^^^^^^ de tanto mal me libren. 


de Chipre, pues es tu esposa, 


^^H LiDORA- ¡QJué extraordinario fíusto 


tan discreta, tan hermosa. 


^^^^ me da, Clodio, el oirte 


tan prudente, honesta y santa, t 


^^B aqucsas tiernas quejas 


el nombre y estado des' 


^^B que dentro el alma imprimes! 


que goza quien le ha usurpado; 


^^B ¡Oh, qué contento causan 


y que pues te has desposado 


^^^B los celos apacibles 


con ella, es razón que estés ^_ 


^^^1 tras una larga ausencia 


advertido que no puedes, ^M 


^^^H de dos amantes firmes! 


mientras viviere, tener ^M 


^^B Muy bien venido seas. 


i Lidora por mujer, ^M 


^^B deja temores viles. 


pues los limites excedes ^M 


^^B que aunque el imperio gozo, 


de la ley que puso Dios, ^M 


^^B no es ocasión que olvide 


cuando justamente veda ^M 


^^B el abecé primero 


que ningún cristiano pueda ^M 


^^B que el alma estudió en Chipre, 


vivir casado con dos. ^| 


^^^H cuando de esclava tuya 


Este es el consejo sabio ^ 


^^B la argolla le pusiste. ' 


que te suplican que admitas, . 


^^B Mi hermano tinge que eres. 


gran Monarca; no permitas ^B 


^^B que yo haré, si lo tinges, 


el intolerable agravio ^M 


^^^ ^ que rijas el Imperio. 
■ Ctouio. cesó el obscuro eclipse 


con que Irene, presa está: ^M 


mira que tu madre Irene ^M 


^^^v de mis confusos celos; 


en pie aqueste Imperio tiene, ^M 


^^^^ aquesos brazos ciñe 


que ya cayendo se va. ^M 


^^^^^H á mi dichoso cuello. 


Si ú cleinencia te provoco ^H 


^^^^|B que hoy miro un imposible 


no dejes de cjecutalla; ^H 


^^^^^^ en ti, mi bien, pues eres 


mira, invicto César... ^M 


^^V mujer y mujer firme. 


Constan. Calla; ^H 


^^m LjOoka. El César, Clodio, viene. 


no digas más, viejo loco. ^1 


^^B Clooiu. Yo haré lo que me dices. 


¡Qué donosa petición ^H 




para gobernar mi Estado! ^H 


^H ESCENA II 


Hoy verá ul griego Senado ^H 
en mí un Cómmodo, un Nerái^| 


^^^B SaUn CoKSTANTino, iloKoiiAro, senador viejo. 


,;EI ha de regirme á mi? ^M 


^^^H LEo^clo, MACALto. Amoroniq y otro». — Inicuos. 


¿Es este el mundo al revés? ^M 




Honokat. Ni aquese nombre le des ^M 


^^H Constan. ,íQuc es lo que me pide, pues, 


ni le alborotes asi; ^M 


^^H el Senado? 


que si envía á suplicarte ^M 


^^H HoNORAT. Cosas justas, 


lo que he venido á advertirte, ^M 


^^B que diré, señor, si gustas. 


no es, señor, para regirte. ^H 


^^V Constan. Di las. 


sino para aconsejarte. ^M 


^^B HoNOROT. I.a primera es 


¿Qué monarca ó rey desprecia ^ 


^^B suplicarte toda Grecia, 


el consejo, si es priidenie? 


^^H y en nombre suyo el Senado, 


Constan. Yo basto y soy suiicienie ^^ 



^^^^ ACTO SKÜITNUO <)5 ^^^H 


para gobernar á (irccia. 


ESCENA iri ^M 


El Senado no ha de dar, 


^^H 


sin pedirlo, parecer. 


Dichos, menos lionoiuio. ^^^^| 


que él sólo ha de obedecer 


Constan. Andronio. ^^^H 


y yo solo he de mandar. 


Anui^on. ¿Gran señor.'' ^^^^H 


Sus livianos pareceres 


Constan. Corro ^^^^| 


muestran lo que han estudiado; 


donde mi inadrc está presa ^^^^| 


yo haré de su vil Senado 


y con diligencia y priesa, ^^H 


ún Senado de mujeres. 


dentro de la misma torre ^^^^| 


Basta, «lue es donoso cuento 


la da un garrote. ^^^^M 


que con livianos consejos 


Anobún. ¿Qué dices? ^^^H 


nne quieran dar cuatro viejos 


¿A lu madre? ^^^H 


mujer á mi descontento. 


Constan. }()1a! También ^H 


Si á mi madre tengo presa 


á aqueste muerte le den. ^H 


es porque viva en sosiego 


Andkon. ¿a mi? ^H 


mi Estado é Imperio griego. 


Constan. No te escandalices; ^H 


y si al Senado le pesa 


6 á mi madre m.-iia, 6 mucre. ^^H 


de que la tenga en prisión. 


Anoron. Yo haré, señor, lo que mandas. ^^H 


no ignora la deslcaltad. 


|A y mundo, v qué al revés andas! ^H 


que en dándola libertad 


y<^t-i¡^^m 


ha de intentar su traición. 


^^^^1 


Ya sé que quiere que torne 


ESCENA IV ^^B 


al trono Imperial que pierde, 




y que con el lauro verde 


Dichos, m«nr<« Axdkohis. ^^^^H 


su frente otra vez adorne. 
>itAT. Mira, {^ran señor... 
KírsTAN. Ya es tarde; 


Constan. Si el Imperio darle quiere, ^^^H 
su silla, justo os me cuadre ^^^^| 


vuestro intento es manifiesto: 


la seguridad que elijo, ^^^^| 


yo lo remediaré presto. 
Parle al Senado cobarde 


que no seré el primer hijo ^^^^H 

que de la muerte á su madre. ^^^^| 

Leoncio, ve por Carola. ^^^^| 

Leoncio. Yo voy. (Vase.) ^^^H 


con los soldados. Mucrino, 


de mi guarda, y prende luego 


lodo ese Senado ciego 


^^^^^H 


autor de tal desatino; 


ESCENA V ^^H 


y con basquinas y tocas. 


^^^^H 


para que el vulgu provoques, 


Dichos, menos Leoncio, ^^H 


ponles ruecas por estoques. 


Constan. Quiero que á su tierra ^H 


que sus pretensiones locas 


se vuelva, y hágame guerra ^^M 
su padre, que si cnarbola ^^| 


declaren, y de esta traza, 


porque mejor los convenza 


el mundo sus estandartes ^^M 


su locura, á ta vergüenza 


contra mi, poco el mundo es, ^^M 


estén todo hoy en la plaza; 


que pues se cayó á mis pies, ^^M 


porque soy de parecer 


no temo sus cuatro partes. ^H 


que como mujeres vean 


Sólo con rigor se doma ^H 


los que el Imperio desean 


este extraño monstruo griego. ^H 


que gobierne una mujer. 
Y á este loco v vano viejo 
en ella le harás colgar. 


que CNtoy por ponerle fucgu ^H 
como Nerón hizo á Roma. ^^M 




que así le quiero pagar 


^^M 


su locura ó su consejo. 


ESCENA VI ^M 


HoBAT.Señor... 


I.tuuiu, CoMSTA.NTiNO y Clodio. ^^H 


ujNSTAN. Llévalos. 




rtoNooAT. Advierte... 


LiuoRA. ¿Tan enojado, señor? J^^ 


BSTAN.Ka, llévalos de aquí. 


Constan. La luz de esos bellos ojos ^H 


moRAT. Ejecuta luego en r\V\ 


desterraron mis enojos; ^H 


este castigo, esa n>ucric. 


ya se acabó mi rigor. ^H 


y deja libre el Señad. ■. 


LiuoKA. ¿Con quién la cólera ha sido? ^H 
Constan. Contra quien privarme gusta ^^^ 


que es en tu Imperio c-l espejo 


de la prudencia y consejo. 


de vos; mirad si es bien justa. ^^H 


►sus. Buenas muestras de esto han dado. 


LiDOHA. ¿Cómo? ^^M 


¿•Qué aguardas?", llévalos pues. 
iciiNo.Va, gran señor, te obedezco. 


Constan. Ilanme persuadido ^H 


á que, viviendo la infanta, ^H 


"•üRKT.Por dar consejos padezco. 


vos no podéis ser mi esposa. • ^H 


¡A Y República al revés! 


LiiioKA. Remedia rio es íácíl cosa, ^H 


{Lléyale Macriao.) 


dadla muerte. ^H 




Constan. Crueldad tanta ^H 


m 


no es bien que de mi se picase; ^H 



^^^ 96 LA HEPIJBLICA AL ktVlCS ^H 


^^^B á SU padre la enviaré, 


que por tener esta falla | 


^^^B y ausente una vez, yo haré 


le suelen pintar sin ojos, i. 


^^^H que el Patriarca dispense 


Y pues son las calidades 


^^^H en ouesiras bodas. ^(^)uién es 


del amor cierta induencia. 


^^^H el que eslá con vos, señora:' 


lazada ó correspondencia 


^^^HClodio. Flermano soy de Lidura; 


que anuda dos voluntades. 


^^^H dame á besar estos píes. 


y aquesta el cielo ha querk 


^^^*^CoNSTAN.¿yué dices?" 


que ñus falte á mi y á vos 
habiendo este ciego dios 


^r LiDOFtA. Hermano es niio. 


^M que á asistir en tu servicio 


para mi esposa escogido 


^M viene de Chipre. 


á Lidora, será fuerza J 


^M Constan. Da indicio 


que admitiendo mi disculpi 


^M de serlo su talle y brio; 


y echando al ?.mor la culp 


^^^^ y pues es ya mi cuñado. 


que á la razón vence y fus 


^^^K justo es honrarle desde hoy; 


á vuestro reino os tornéis. 


^^^H el cargo noble le doy 


que vuestra mucha hermo) 


^^^H de Sccrclariu de lüsiado, 


y (grandeza os asegura. 


^^Hr ^u<-' es uticio de valor. 


señora, que cobraréis 


^V^ Ctouiij. llaga tu nombre imperial 


pronto el contento perdido^ 


^m la lama y tiempo inmortal. 


siendo de algún Rey esposj 


^P LiLx)«A. Danos esos pies, señor. 


con quien seáis más dichos 


^L Constan. ^C6mo es tu nombre.'' 


que conmigo lo habéis sidc 


^^^bClodio. I.iberio. 


Yo he escrito al Rey, vuesir 


^^^B (Como me mudé en otro hombre 


Infanta, el caso presente 


^^^H también quiero mudar nombre.) 


que, siendo como es prud« 


^^^VCoNSTAN. Tú gobernarás mi imperio. 


no dudaré que le cuadre. 




Y en volviendo de la gucrr 




el Infante, vuestro hermao 


^^H ESCENA Vil 


premiándole de mi mano 


^^^^p Saltn Leoncio y Carola. —Dichos. 


se volverá á vuestra tierra. 




¿Cuándo intentáis de parlii 


^V Lkoncio. Aquí está, señor, la Infanta. 


Carola. Cuando la vida se parta; 


^^^^ Constan. Seáis, señora, bien venida. 


que ya de desdichas harta 


^^^B ScnliOS. tSifiitanse toa tres ) 


se va partiendo en suspira 


^^^KCxkOLA. ¡Ay Dios, si la vida 


Monarca de lodo Oriente, 


^^^B Tcneciese en pena tanta! 


querido esposo y señor. 


^^^BLeoNCto. Ahora el Kmpcrador 


que este titulo he de darte 


^^^B viene ú saber mi delito, 


aunque otra me le usurp^ 


^^^H y si el castigo no evito 


La prueba de mi paciencil) 


^^^^K malaráme su rigor. 


la fuerza de mi razón. 


^^^^H Adiós inútil privanza. 


las quejas de mis agraviosj 


^^^^H que no halla otro remedio 


la perdida de mi honor, 
todas tu dureza ablanden 


^^^H como poner tierra en medio 


^^^H de mi vida la esperanza. 


y con ellas el amor 


^^^H Grecia ¡adiós! que de este modo 


que va creciendo en mi pc< 


^^^H librar mi vida procuro. 


al paso de tu rigor. 


^^^H pues mal viviré seguro 


Dicen que un rciraio mío 


^^^H donde anda revuelto iodo, tvaí,: > 


que miraste fué ocasión 
de pedirme por esposa 






al Rey, mi padre y señor. 


^^B ESCENA VIH 


¡Mal haya el pincel, la labJ 


^^^^^ Dichos, menos Leoncio. 


la idea, mano y color 




que vida á mi imagen diejl 
pues mi muerte ahora so» 


^B Constan. Sabe el cielo el dcsconlcnlo 


^1 que me causa el no poder, 


Pudo ser que en mi bcllc» 


^B Infanta, satisfacer 


mintiese el sutil pintor 


^B vuestro justo sentimiento. 


y que, visto el desengaño. 


^^^^ Viniste de Chipre á Grecia 


causase tu desamor. 1 


^^^B á darme mano de esposa. 


Mas si la propia alabanza! 


^^^B y fuérades venturosa 


es justa en la oposición 


^^^B si. como os estima y precia 


presente, porque redima 


^^^H mi conocimiento, os diera 


con ella mi obligación. 


^^^H.^ posesión mi Voluntad 


Bien sabe Grecia, y tú salM 


^^^H y al peso de la beldad, 


cuántos los Principes sonj 


^^^B (juc en vos coniiesa, os quisiera. 
^^^B bolo sigue sus antojos 
^^^H amor, cuando un alma exalta. 


que por mi causa han sufl 


más que por Raquel Jacob 


Y entre lodos te escogí. 



ACTO SeOUNUÍ) 



97 



no por ser Kmfterador 

de Grecia, sino por serlo 

del alma que ic adoró. 

¿Por qué, pues, con tal crueldad, 

ya que ¡mitas á Absalón 

en belleza, quieres serlo 

en el desdén y el rigor? 

Mas no puede persuadirse 

mi atligido corazón 

que le desprecies de veras. 

¿Es así? Yo sé que no. 

Si ha sido para probar 

de mi fineza el valor, 

mi lealtad y sufrimiento. 

bien ves cuan de prueba soy. 

^No doy ventaja en quererle 

a cuantas mujeres, dio 

en el amor conyugal 

nombre la tama veloz? 

Ni amaron á sus maridos 

con más tirmeza que yo 

Porcia, Penélope, Julia, 

Evadnes. Pantea y Michol. 

No permitas, César, pues, 

que volviendo á Chipre yo, 

mi infamia y deshonra vea 

el padre que me engendró. 

Abre primero este pecho, 

y en el verás que estampó 

lu imagen, siendo pinceles 

sus llaman tiernas, amor. 

Ea, vierte aquesta sangre; 

mas ¡ayl que tengo lemor 

que porque morir deseo 

suspendes la ejecución. 

Mas, pues, con tan poca dicha 

la fortuna el ser me dio 

que aun para que me des muerte 

quiere que busque lavor, 

( De rodillas.) 

postrada á tus pies, Lidora, 
te suplico, si es que yo 
merezco &\^o, porque he sido 
de tu dicha la ocasión, 
que de Constantino alcance 
mi muerte lu intercesión. 
siquiera porque os gocéis 
con buen titulo ios dos. 
Ves aquí al revés el mundo: 
á lus pies postrada estoy, 
y, pues que pisan el orbe, 
sobre mi cara los pon, 
que no es mucho que los pies 
ponga en ella quien osó • 
poner las manos el dia 
que me diste un bofetón. 

<£.ei/flii£íiíí.) 

iCielos! ,;que aun morir no alcanzo? 

pero ¿cuándo lo alcanzó 

el perseguido in felice? 

ni ¿quién lo fué más que yo? 

Mas ¿qué digo, esposo mió? 

tu obediente mujer soy; 

donde quisieres me lleva, 

contenta á mi patria voy; 

3ue en medio de las injurias 
c lu desdén y el dolor 

COMEDIAS DE TIRSO DE MOLINA. — TOMO II 



Constan. 

Cakoi.a. 

Constan. 



Constan. 



LlOOKA. 

Carola. 



de mi padre, est3r¿ alegre 

por ver que el cielo me dio 

para consolar mis males 

fruto de la primer llor 

que en el tálamo cogiste. 

con ser dueño, cual ladrón. 

Dentro en mis entrañas siento 

prenda luya: quiera Dios 

que á luz salga... 

¿Prenda mía? 

¿Cómo es eso? 

Luego, ¿no? 

¿Estás fuera de ti. Infanta? 

¿Cuándo te he gozado yo? 
Cahola. ¿Querrás negarlo también? 

No fué en vano mi temor; 

la obscuridad de la noche 

que el cielo me desposó 

contigo sabe que he dicho 

la verdad. 

Aquí hay traición. 

La noche del desposorio, 

¿no fuisteis, señora, vos 

quien hizo mi dicha cierta? 

Vuestra esposa fui, señor. 

¿Qué es esto que escucho, cielos? 

¿Qué oís, triste corazón? 

¿Con tan grande testimonio 

os quieren manchar, hcnor? 

Ya no es posible tener 

paciencia; tu pretensión 

entiendo, monstruo del mundo; 

ya sé que queréis los dos 

acusarme de adulterio 

para que podáis mejor 

con aparentes disculpas 

gozar vuestro infame amor. 

Ño en vano con tal recato 

me entraste á engañar traidor 

la noche de mi desdicha; 

ya he entendido la ficción 

que tan confusa me tuvo 

Cuando aquesa misma voz 

me llamaba su Lidora, 

su luz, su cielo, su sol. 

Por engañarme lo hiciste. 
Constan. ¡Vio el mundo tal confusión! 

¿Qué es de Leoncio? Llamadle. 
Solo, i." A llamarle, señor, voy. 
Carola. Querrás que testigo sea, 

aunque falso, de este error. 

y no me espanto, pues hubo 

quien jurase contra Dios. 

Bien iraz.ido va tu enredo, 

aunque para mi no son 

estas marañas bastantes, 

que bien te conocí yo. 

(Sale quien fué á buxcar á Leoncio ) 

SoLU. I." No hay quien en toda la casa 

halle á Leoncio, señor; 

solo un mozo de caballos 

dice que ensillar mandó 

uno de monte poco ha, 

y que, mudado el color 

del semblante, se fué solo. 
Constan. Leoncio me fué traidor. 

Despachad postas tras él, 



98 



LA REPÚBLICA AL KEVKS 



SüLU. 1." 



Constan. 



Carola. 



3UC á quien tuviese valor 
e traerle, vivo 6 muerto, 
le prometo en galardón 
hacerle mi camarero. 
No habrá en la Corte quien hoy 
de la! premio codicioso 
no vaya. IVaíe.) 

Corra esta voz; 
que si en mis manos cae vivo 
y la tierra no trago 
su infame cuerpo, será 
ejemplo su muerte atroz. 
A un cuarto de mi palacio, 
infanta, os retirad vos, 
mientras que ai Rey vuestro padre 
de este caso aviso doy. 
En él quiero que estéis presa. 
Guardas, Alesio(i) le pon. (uétmnta.) 
¡Dios, amparo de íntxentes, 
descubrid esta traiciónl 

ESCENA IX 

Constantino, Lidoiu y Clodio. 

Constan. Venid, Lidora querida; 

que el cielo camino abrió 
á medida de mi gusto 
para gozarnos mejor. 
(En todo soy venturosa, 
mi secretario mayor 
fingido hermano y amante 
de veras.) Vamos, que hoy 
quiero que sepas cuan ñrme 
en mi amor primero estoy. 
(iCielos! ,iqué mudanza es esta.** 
jClodio, secretario yo? 
Pero según anda el mundo 
no me espanto.) 
j Vienes.'' 

Voy. 
,;Yo secretario del Cesar? 
No caigamos plegué á Dios. {Vanse.} 

ESCENA X 
Saltn:TA»so,eon unactsta abitrta.ilTAiiOtpattoru. 



LlUORA. 



Clodio. 



LlDOPA. 
C LO 010. 



Ta«so. 


Basta. 


Italio. 


Villano, ¿por ti 




me ha de despreciar Melisa? 


Tarso. 


Como la primer camisa 
que en mi vida me vestí 






me acuerdo de ella. 


Italio. 


Pastor, 




tan loco de celos vivo. 




cjue mientras lo estés, me privo 
de vivir. 




Tarso. 


Bravo favor. 


Italio. 


O te has de ir de la Cámara (3) 




ó perder aquí la vida. 


Tarso. 


¿La vida? ^Es barro? Escondida 



JrALiü. 



Tarso, 



Italio. 
Tarso. 



(t) En el origintt asi: en Ia reimpresión dice «de 
visu*. 

(a) A«i en ambos impresos. Tihso habrá escrito 
«comarcA» que pide el cunsuDantc 



debe haber otra en el arca. 
Anda cnn Dios que estás le 
basta dc-cir que aborrezco 
á Melisa y que us empezco 
en vuestros amores poco; 
más sublime el vuelo tiene 
mi amor, pues pica más alt< 
que, aunque de méritos íaltoiT 
por lo menos ama á frene. 
Aquí un ref^alo la llevo; h 
Italio quedaos cnn Dios. H 
Kso no; vivos los dos, ^^ 

crecerá mi mal de nuevo. 
Poco iinporta. Tarso esquivo, 
que abo> rcscas mi pastora, 
si ella tu presencia adora. 
Micnirts que estuvieres vivoafl 
{Saca Italio uita d^í 

ha de morir mi espeperanza 
muere tú porque ella viva. 
De la paciencia me priva 
tu locura y mi venganza. 

(Sítca Tarso otra daga y m4ta 
Toma, pues amas tanpoco 
la vida... 

Tu descoocierl 
le mata; y más vales muerte 
que vivir celoso y loco. 
Murió; huir me conviene 
antes que^cnga noticia 
del matador la justicia. 
Mi sagrado será Irene. 

ESCENA XI 

Sait Lboncio. 

Pies perezosos, ,;qué es esto?^ 

Huid, ,jquicn os entorpece, 

que en el turbaros parece 

que grillos en vos me han puesti 

Mas |ay! que del malhechor 

propio efecto el temor es, 

y para turbar los pies 

¿qué más grillos que el temor? 

Tan atajado me hallo 

de los que tras mi han venido, 

3ue he tomado por partido 
esjarretar el caballo 
y esconderme en la espesura 
de este monte, mas .¡qué import 
que si mi dicha es tan corta 
y el Emperador procura 
matarme, no ha de haber donde, 
vida, estéis segura vos, 
porque un fíey es como Dios 
que ninguno se le esconde. 

{Tropieza con tt muí 

¡Jesús! en medio el camino 
6 durmiendo, ó muerto está 
un hombre; agüero será 
del mortal lin que imagino. 
Quiero hacerle que despierte. 
Hombre, ,íducrmes? ¿Q\i¿ pretí 
si he visto que está durmiet 




ACTO SEGUNDO 



en la cama de ta muerte? 

jVálgame Dios! ya adivino 

de mi lin el triste punto, 

pues ha salido un dilunto 

para enseñarme el camino. 

Porque el salir de esta suerte 

un hombre al paso en tal caso 

es para enseñarme el paso 

que hay de la vida á la muerte. 

¡Sias, ánimo, corazón, 

que para enseñaros muestra 

la necesidad, maestra 

de enredos, una invención. 

Venid, difunto, que en medio 

de esta selva entretejida, 

seréis, aunque estáis sin vida, 

hoy de mi vida el remedio. (Uipatt.} 



99 



ESCENA Xn 



PJprASTORKsy con ttlo» dosC,vK*aA% titl Fm- 
ptradur. V)AM/)n sale como Alcalde. 

U i* Ya OS dije el traje y las señas. 
&N. Bien las sé, pierda cuidado. 
IU>< Estar debe agazapado 

como liebre entre estas peñas. 
». a." Si le halláredes. os hace 

de su cámara el Augusto. 
6n. ¿De su cámara? No gusto 

de ese cargo; no me place. 
«LO. Ofrezco al diablo el oficio 

de cámaras. 
ÓN. Yo os le doy; 

si de su cámara soy, 

?uerrá que oslé á su servicio. 
s dignidad noble y grave. 
.6n. si será; mas huele mal. 
*. I.* Tiene el que es |másl principal 

de su cámara la llave; 

mirad si es gran preeminencia, 
lóff. Si de su cámara da 

la llave, nunca podrá 

hacella sin su licencia. 

¡Pardiezl si no se me escapa, 

y camarón me han de hacer, 

que he de ir á Ruma á ser 
de la cámara del Papa. {Vanst.f 



ESCENA XHI 

t« Lto^cAo ti muerto emangrentadas cara y 
manos y trocados tos vestidos. 

"Cío, La cara le he desollado, 
y con mi propio vestido 
el es Leoncio fingido, 
y yo un pastor disfrazado. 
Aquí no importa dejarle, 
porque guardas y justicia 
si á Leoncio hallar codicia, 
le venga á hallar sin hallarle. 
Adiós, que en este desierto 
los dos hacemos el vivo; 
un muerto yo que está vivo, 
vos un vivo que esta muerto. {Vase.) 



ESCENA XiV 



Salen los Pastokks y ios úvAr^nAS. 

Flobilo. Por aouf sentí ruido. 
Damón. Llegad pa!>o, no se asombre 

y se nos vaya. 
Florilo. ¡Hola! un hombre 

está en el suelo tendido. 
Damón. Pues agarradle los dos 

y asidle bien. 
Florílo. Su malicia 

pague. 
Da.món. i'fené á la justicia! 

Muerto está. 
tii'AB. i.° iVálgamc Dios! 

¡que miro! ¿no es el que veo 

Leoncio? 
GuAR. a." El es. 

Gl'ar. i." ¿Quién le ha dado 

muerte? 
Florilo. El rostro desollado 

tiene. 
Damón. A fe que e$tá bien feo. 

Florilo. Y aun las manos, ¡bravo ultraje! 
Damón. Pues no es San Bartolomé 
Gi AR. I.* ¿S! es él, ó üi me engañé? 

mas no, que aqueste es su traje. 

Este vestido 6 cadena 

conozco. 
GuAR. a." Pues ¿qué enemigo 

pudo darle tal castigo, 

que me causa verle pena? 
Gi'AR. 1." Aún dudo mucho si Cs él. 
GuAR. a." Mírale las faltriqueras, 

satisfarástc de veras. 
GuAR. 1." Aqui he topado un papel, 
GuAR. 3." Por él lo sabrás mejor. 
GuAB. !•• Mirar lo que dice quiero: 

•A Leoncio, camarero 

mayor del Emperador,» 
Damón. No me quiero encamarar 

si me han de quitar la vida. 
GuAR. I.' Sin duda que el homicida 

debió partirse á buscar 

alguna cabalgadura 

para llevarle á la corle 

por cobrar el premio en porte 

de esta cruel aventura. 
Damón. Ten de ahí que aquesta vez 

le echamos la bendición. 
Floru.0. Ya, Alcalde, sois camarón; 

¡buen oliciot 
Damón. Sí, pardiez. 

Florilo. Ya la gravedad os urga 

allá dentro; Camarlengo 

sois del César. 
Damón. Si, que tengo 

oficio de día de purga. 

(.Vanse y llevan al difunto.) 

ESCENA XV 
Safen Andmonio y Takst 

Tarso. 
Hazme aquesta merced, señor. 



lOO 



LA REKirBXlCA M. RKVKS 



Androniú. 

Notables 
muestras das de leal; yo le concedo, 
pastur, que á Irene comuniques y hables; 
eiura y despacha luego. 

Tahsu. 

Desde hoy quedo 
por tu esclavo. 

Anohonio. 
Sea breve la salida. (Vas« Tarso.) 

liSCENA XVI 

ArrORONIO, 

{Que persuadirme á tal delito puedol 
¡que quiera hacerme bárbaro homicida, 
el Cc'sar, de su madre y su señoral 
¡La vida quite á quien ¡e dio la vida! 
Pero buena ocasión se ofrece ahora, 
«mor, lealtad, temor dentro del pecho, 
que á Irene va á matar y á Irene adora. 
¿Es posible que el breve trato ha hecho 
tan grande efecto en mi que amor de Irene 
ponga mi libertad en tal estrecho.'' 
¿Yoá Irene amor.'' ¿i quien el mundo tiene 
por maravilla suya.** ¿no es más justo 
que este apetito la razón refrene? 
Mas ¿cómo ha de poder, si corre el gusto 
¿ rienda suelta, y la pasión ha roto 
de la sabia prudencia el freno justo? 
Navega mi deseo en mar ignoto, 
¿qué mucho que me anej^ue siendo ciego 
de aquesta pobre barca el vil piloto? 
¿La estopa no se abrasa junto ai fuego? 
¿Está junto al ladrón seguro el oro? 
Flacienda por el mar. dinero en juego, 
todo corre peligro, y yo que adoro 
de mi divina presa la hermosura, 
perdonen mi deslealiad y su decoro, 
gozar quiero priniero mi ventura 
y luego darla muerte, pues me ofrece 
mi amor y el César esta coyuntura. 
Atrevimiento extraño me parece, 
pero, si ha de morir, mi desatino 
no se sabrá jamás: pues ya anochece 
yo quiero dar contento á Constantino 
V á mi fuego amoroso; de este modo... 
Mas ¡ay! que voy á hacer un desatino; 
pero si asi mi amor hoy acomodo, 
aunque sea traidor, alma, buen pecho; 
que andando como anda el mundo todo, 
necedad es andar á lo derecho. (Vase.¡ 

ESCENA XVII 

Saltn Ikbhk y Tarso. 

Tarso. Yo sé que el Emperador 

ha mandado darte muerte, 
y será fácil ponerte 
en salvo si ac pastor 
le vistes, y en mi lugar 
sales, pues la noche obscura 
cualquier engaño asegura. 



Ka, vamos trocar 
lus vestidos. 

Ikene. Dele Grecia, 

Tarso, la palma y laurel, 
por el más leal y fiel 
que el siglo presente prcciu, 
que yo, aunque te cause csf 
antes en morir me fundo, 
que en sufrir que pierda el m\ 
un humbre que vale tanto. 
\'ete con Dios, que me allijoi 
de que con tal desengaño 
me de la vida un e.\traño 
cuando me la quita un hijo. 

Tahso. Yo me tengo de dar muerte 
si no procuras huir; 
y pues tengo de morir, 
señora, de cualquier suerte, 
goza del tiempo oportuno; 
salva la vida, por Dios; 
que no es bien que mueran doi 
pudicndo vivir el uno. ^m 

Mi trágico fin ordeno ^H 

si pones más intervalos. ^^ 

Irene. ¡Cielos, que entre tantos malos 
haya un hombre que es tan buct 



ESCENA XVIII 

Salen Cokstantimo y tí Kmr dk CRirii| 

Rey. 

Escribesmc que mi liviana hija 
mi honra, gran señor, tiene manchada; 
y espantaste de que el camino elija: 
déjame hacer, su infamia averiguada, 
y verás que en su torpe sangre dejo 
la mancha triste de su honor lavada. 
Mas ¿es posible que la que era espejo 
de las mujeres, poderoso Augusto, 
la sangre injurie de su padre viejo? 
¿Adúltera, Carola? ¡Ciclo injusto! 
¿Carola de un adúltero preñada? 
Deja que dude, que el dudarlo es jusí 
Carola en todo el mundo celebrada 
por Vesca en castidad cuando doncella, 
¿lasciva Venus es cuando casada? 
Mil imposibles tiene tu querella; 
perdóname si ves que dilictilto, 
que una pasión por todas atropella. 



GiNSTANTINO. 



J 

1 



A no ser cierto, Rey, aqueste insulto, 
¿soy hombre yo, que había de alirniarle^ 
Grecia te lo dirá, que no es oculto, JH 
y tuvieras razón para dudarle ^| 

si fuera menos yo y él más secreto, 
y no se murmurara en cualquier calle. 
Trata á tu Emperador con más respete 
que poner en mi duda es desacato, 
y te castigaré. 

Rey. 

Vesmc sujeto, 
y en ti n llegué á tu corte sin recato, 
que yo sé que me hablaras de otra suerte 



I 



ACTO SEfilWOO 



JO! 



me »lerís con bélico apiirato. 
Mas, Consuntino. ta razón adviene 

ue me fuerza á Icmcr y estar dudoso, 
verás que es grande y mi sospecha fuerte. 
El día mismo que te dio de esposo 
' nombre mi hija (nunca te le diera K 
^B eo el fue^o de amor libidinoso 
^Kde una vil mujer. Circe hechicera, 
^Kjcgún vengo informado, ic encendiste, 
^Bfngiendo esta maraña, esta quimera. 
^^A lu madre en prisión cruel pusiste, 
temiendo que á tu amor vano é injusto 
pusiera fin. que, aunque mujer, temiste. 
Si es prenda luya, pues, invicto Augusto, 
la que tiene mi hija en sus entrañas, 
^•por qué deshonra mi vejez tu gusto? 
Ella lo jura así, cesen marañas, 
pues hay de su inocencia mil indicios 
que muestran que te engañan ó me engañas. 
Pobres, ricos, plebeyos y patricios 
á Carola apellidan por señora, 
y aun no sé si murmuran de tus vicios. 
I Pues si tienes tu madre presa ahora, 
^Lsiendo de la virtud claro dechado, 
^gy pospones mi hija por I.idora; 
" si has afrentado tu imperial Senado, 
que era ta basa de tu griego imperio, 
por habértelo justo aconsejado, 
<qué mucho que quien tiene en cautiverio 

Isa esposa y madre ordene esta maraña 
y ñoja aquel ilícito adulterio? 



GjNSTAMTlNO. 

Si el dolor que tus canas acompaña 
no me hicieran creer que estás sin seso, 
íueras motivo de una cruel hazaña. 
Si huyó el autor de aqueste vil suceso, 
¿no es bastante ocasión que fue culpado 
Leoncio, pues huyó? Déjate de eso, 
7 agradece que no te he castigado. 



Rey. 

Pluguiese á Dios que aquí me dieses muerte 
pof no vivir confusu y afrentado: 
quedos hijos me dio mi infeliz suerte 
que vengaran mi vida. 

Constantino. 

Porque creas, 
'*ey, que es verdad cuanto te di¿;o, advierte: 
yo quiero hacer que aquesta noche veas 
'líffcnta y desengaño, y que escondido, 
testigo de tu mismo agravio seas. 
'^0 solamente el vil Leoncio ha sido 
•juien de Carola mancha el nombre honesto 
' K el Eneas de esa casta Dido; 
'On la Guarda mayor es maniliesto 
íye en la prisión su nombre y fama infama: 
'" propio puedes ser testigo cíe esto; 
•^ílrás de las cortinas de su cama 
it puedes esconder, y por tus ojos 
tfcciosver de su lasciva llama. 
•-sstiga sus ilícitos antojos. 
lUí s¡ en silencio tuve este suceso 
'Uc por no acrecentar más tus enojos. 



Rey. 

{Válgame Dios! ^que á tan notable exceso 

llega mi infamia? pues me dejáis vivo, 

quitadme, ciclos, con la honra ci seso. 

A ver este delito me apercibo: 

haz que no sepa, César, mi venida; 

verás presto mi enojo vengativo, 

y, adiós, que voy á entretener la vida 

porque no se me acabe hasta que sea 

de aquesta infame hija filicida 

y mi venganza con mi muerte vea. 



(VaB4 



ESCENA XIX 



üalfn Cl.oriio y Liiioka. Cowstantino relirativ. 

CuNSTAN. En brava confusión quedo. 

jQuién me ha enseñado á mentir, 

y cómo podré cumplir 

con mi fama y con mi enredo? 
LiDóPA. Esta noche gozarás 

la esperanza que entretienes 

si, como te digo, vienes, 

Ciodio, solo como estás, 

y entras por la sala donde 

guardan la Infanta Carola, 

que tiene una puerta sola 

que á mi cuadra corresponde. 

Ves aquí la llave della, 

que ya te ha dado mi amor 

la del alma. 

Esc favor 

estimo, Lidora bella. 

,;Qué en tu dichoso retrete 

tendrá fin mi pena? 

Si. 

Quedo: el César está alli. 

jHate visto? 

No. 

Pues vete. 

Adiós; noche perezosa, 

á apresurar tu camino 

me parto. {Vase.} 



Cl.ODIO. 



LlDOHA. 
Cl.ODIO. 
LlDOPA. 

Clodio. 
Lidora. 
Clouio. 



ESCENA XX 
SaícCoRSTAMTiMo; lutgo Vk Cmado.— Dicha. 

Lidora. ¡Mi Constantino! 

Constan. ¡Dulce y bellisima esposal 

LlDOHA. ¿Qué pensamiento os divierte 
y os tiene triste y suspenso? 

Constan. Una traza, mi bien, pienso 

conque al de Chipre dar muerte, 
que importa á nuestro respeto (i). 

(Tocan cajixa y tale un Criado.^, 
¿Qué es esto? 

Criad, i .* César invicto: 

Roselio viene de Egipto 
y su Soldán victorioso. 

Constan. El viene á buena ocasión: 
premio su esfuerzo merece: 
un medio el cielo me ofrece 
importante á mi intención. 
A ver su entrada salgamos, 
que es un famoso soldado. 

Así en los impresos: deberá leerse «reposo». 



LA REPÚBLICA AL REVKS 



Buena maraña he forjado; 
mataránse los dos, vamos. (Vamir.) 



ESCENA XXI 

Satén Irbnk, de pastor, y Akokúkio. 

Iubne. Tu lealtad al mundo asombre; 

la fama le inmortalice, 

y en mármoles eternice, 

pastor famoso, tu nombre. 
Andron. ¿Vaste? 
Jaene. Sí, que es largo et trecho 

de nuestro pueblo y es larde. 
Andron. Anda con Dios. 
Ibknb. El le guarde 

y me saque de este estrecho. 

[Vate Irene.) 

ESCENA XXir 

Amdro.sio. 

.;Contó jamás la mentirosa fama 
i'jiual suceso y caso de esia suerte 
en cuantas partes de sus plumas vierte 
las nubes portentosas que derrama? 

¿Contó jamás de un hombre que en la llama 
se abrasa de amor, dios cobarde y fuerte, 
que pretenda ^ozar y dar la muerte 
Á un mismo tiempo á quien adora y ama? 

Rigor es inaudito y sin segundo; 
mas, por vivir, á hacerle me provoco, 
pues en su ejecución mi vida fundo. 

Cuente la fama, pues, mi intento loco, 
que yo sé que dirá después el mundo 
que en un reino al revéi iodo esto es poco. 

(Vase.) 

ESCENA XXIII 

Salín Soldados y sacan mtsa, veta, dados y juegan. 

SoLD. I." Sacar dineros, suldados. 

SouD. 2." ¿.No hay haría noche? 

S01.Ü. I.* jQué importa, 

si la más larga es más corta 

cuando se juega? Echen dados. 

Pasé á nueve. 
SoLD. 2." Topo y gano, 

los tres ¿ once. 
SoLD. I.' Topo, 

aquí y aquí. 

¡Voto i Dios! Gané. 
SoLb. 4." Perdí. 

Venturosa fué esta mano. 

Eche. 
Solo, a.** A ocho he de parar, 

esio. 
Solo, i.* Pase, no le duela. 

SoLi). 3.* Despabilen esa veta. 
Soi.ij. 2." Reparóla. 
SoLD. I." Topo. 

.SoLD. 4.° ¡Azarl 

SoLD, 2.' Siete y llevar. 
S01.0. §•• Lléveme 

el diablo si aquesta pierdo. 



ESCENA XXIV 

Salen Tabso, con e¡ Irajt de Irkiik, y Awoi 

Anubon. No hay, señora, amante cuerdo: 
amores ciego y no ve. 
Dadme gusto, y vive Dios 
que del fiero matricida 
ponga en salvo vuestra vida 
huyendo juntos los dos. 
Ea. respondedme, pues 
veis á lo que estoy dispuesto. 

Tapso. ¡No faltaba más que aquesto 
para andar lodo al revés! 
Ya no puede durar nada, 
habiendo luz, mi disfraz; 
ánimo, ciego rapaz, 
quitarle quiero la espada. 

{Quítale ta esjiadi 

Hombre no más que en el nombí 
tu muerte tiene de ser 
un hombre que hecho mujer 
dará muestras de que es hombre. 
Irene huyó; mi valor 
la dio libertad. 
Andron. Soldados, 

dejad los infames dados, 
matad á aqueste traidor. 

{Echan mano todns contra ét 



re. 



Solo. 1 , 



i 



¿Traidor? Traidora dirás. 
¿No es mujer? 

Cuando lo fuera, 
bastante una mujer era 

Eara vosotros, y aun más. J 

\uera, que es un vil pastor. T 
Huid, que es lo que os conviene, 
que con el traje de Irene 
me ha vestido su valor. (Vase.) 
Andron. Seguidle, escuadrón cobarde. 
Solo, i." Vamos. (Vanse ¡os Soldidos.) M 
]Ay, cielo enemigo! f 
el César me da un castigo 
atroz, no es bien que le aguarde; 
huyamos, pues, vida amada, 
que estáis en notable estrecho; 
iqué buena burla me han hecho 
á no salir tan pesada! {Vaxt.) 



Tauso. 



Anühon 
Tarso. 



Andron. 



I 



ESCENA XXV 
Sd/cn RosELio y Constantino. 

R0SEI.10. ¿Mi hermana, cielos, manchó 
su sangre siendo liviana? 
¡Jesúsl ¿mi hermana? ¿mi hcrmí 
¿duermo? mas ¡ay, Dios, que no 

Constan. Yo os pondré, Roselio, en parle, 
donde del daño que digo, 
siendo vos propio el testigo, 
cojáis á Venus con Marte. 

RosRLio. Alto, pues, honra perdida: 

la venganza es bien que os cuadi 

vamos, no sepa mi padre, 

señor, mi triste venida 

hasta que de mí colija 

que el cielo le quiso dar 

hijo que sabe vengar 

las infamias de su bii'a. (Vom.) 



I 



1 



^^^^B ACTO SEGUNDO I03 ^| 


Htan. Bien se traza de esta suerte; 


ESCENA XXVn ^^H 


■ de noche es; haré, aunque ladre 


Sale Constantino. -Dicnos. ^^^^H 


I contra mi el vulgo, que un padre 


^^^^^^B 


K y un hijo se den la muerte, (i'aif.) 


Constan. Que se mataron colijo ^^^H 




los dos, traza fué excelente. ^^^H 


" ESCENA XXVr ' 


|Ah de mi guarda! ¡hachas! ¡gente! ^^^H 




(Sacan kachnt.T^^^^^M 


f R«T DI CuiPKK y luego RosKMo. Lutf^o Clodio. 


¿Qué es aquesto? ^^^^| 


Este es el teatro, honor. 


RosELio. ¡Padre! ^^^H 


donde el mundo representa, 


Key. ^^^H 


anque á osbcuras, nuestra afrenta. 


Constan. Trocóse mi regocijo; ^^^H 


tu venganza y mi rigor. 


vivos los dos han quedado. ^^^^| 


El papel tienes mejor, 


¡Todo al revés, cielo airado! ^^^^| 


sai, si decirle procuras, 


RosELio. ¿Señor? ^^^H 


y si á mucho te aventuras 


Rey. infante, ¿en tal parte? ^^^H 


i obscuras, no temas, llega, 


¿á qué viniste? ^^ñ 


que pues la venganza es ciega 


RosELio. A vengarte. .^^^H 


bien puedes vengarte á obscuras. 


Rey. Ya yo propio me he vengado. ^^^H 


[Sale KoicUo por la utra puerta.) 


¡Ay invicto Emperador! ^^^H 


B.IO. Aquí me trajo el Augusto, 


que á mi costa salió cierto ^^^H 


donde á obscuras he de ser 


lo que dijiste: ya he muerto, ^^^H 


lince, que tengo de ver 


no castigado, al traidor. ^^^^| 


mis agravios, ¡mundo injusto! 


Pero, ¿cómo mi rigor, ^^^H 


A obscuras vengarme gusto; 


siendo la injuria sangrienta, ^^^H 


que si la luz es testigo 


con tan poco se contenta? ^V^^| 


de la deshonra que digo. 


Vamos, que una muerte sola ^^M 


saldrájse] á luz mi despecho. 


no basta, ¡muera Carola! ^H 


^^B y delito á obscuras hecho 


(Vanse ¡os das.') ^H 


^^B a obscuras pide castigo. 


RosELio. Muera, y con ella esta afrenta. ^^^H 


^^m Parece que las pisadas 


Constan. Mátenla y podré gozar ^^^H 


^^f del adúhero me avisan 


seguro esposa é imperio. ^^^^H 


^^^ que sus plantas viles pisan 
de mi infamia las moradas; 


|Ah desdichado Liberio, i^^^H 


tú lo hubiste de pagar! ^^^^H 


ánimo, venas heladas. 


¿Quién te trajo á esie lugar ^^^^H 


dad á la venganza rienda 


para morir sin reparo? ^^^^| 
Llevadle de aquí; ¡que avaro iT^^I 


y no sufráis que os ofenda 


sangre vil. sin sacar sangre; 


te fué el cielo! ¡ay mi Lidora! ^H 


que la afrenta que es de sangre 


dirás que te salió ahora ^H 


justo es que la sangre encienda. 


tu amor é Imperio bien caro. (Va$ej ^H 


(Saca la daga.) 


^^M 


Salid, vengativa daga. 


^H 


y cuando pase, abrid paso 


ESCENA XXVIII ^^H 


á su vida, que en la! caso, 


^^^^H 


sólo asi mi honor se paga. 


Sale Carola medio desnuda. ^^^^H 


BSELio. No sé, cielos, lo que haga; 
temblando voy; mas, honor, 


Ya no hay, fortuna atrevida, ^H 
con que perseguirme más. ^H 
¿Estás contenía? no harás, ^H 


¿dónde está vuestro valor? 

'.Saca otra daga RoRcliu.) 




porque aún me ves con la vida. ^H 
Sólo el honor me convida ^H 


¿Deque tembláis, brazo tlojo.^ 


Mas también tiembla el enojo 


á guardarla, que no huyera ^H 


cuando echa fuera el temor. 


si honrada morir pudiera. ^H 


(Sott CloJiú por en medio de filos.) 


Esta puerta sale al mar. ^H 


'*Dio. Esta es la dichosa hora 


Peces: ¿queréisme ayudar ^H 


para mi ventura cierta, 


en persecución tan fiera? ^^^H 


y este el cuarto de la puerta 


¡Qué de cosas he perdido ^^^H 


^^_ donde me aguarda Lidora; 


juntas, mundo burlador! ^^^^| 


^^K presa aquí la infanta mora; 


imperio, esposo y honor, ^^^^| 


^r gozar quiero la ocasión 


padre, hermano y el vestido; ^^^^H 


y abrir. 


casi desnuda he salido ^^^^H 


*^- ' Ahora, corazón, 


huyendo mi muerte: pies ^^^^M 


sacad la flaqueza fuera. 


huyamos á la mar, pues ^^^^| 


Muera el vil. 


quizá en su golfo profundo, ^^^^H 


*ELio. El traidor muera. 


andará derecho el mundo ^^^^| 


(Danle los dos, uno pur tas espaldas. 


pues en tierra anda al revés. ^^^^| 


Otro pur el pecho.) 


^^^^^^H 


w^io. ¡Ay, muerto soy, confesión! 


^^1 




I 



Sait IKBNR vtsiida dep&stor. 
Ihbne. 

Monie soberbio, que enire pardas nubes 

de estrellas coronado 

imitas á Nembrot y al sol asaltas, 

pues hasta el cielo subes; 

si á la verdad que allá se fue has mirado, 

vivir de asiento en sus moradas altas, 

declárale las faltas 

3ue en la tierra introdujo la malicia: 
ile que no hay justicia, 
que el mundo y su gobierno está de modo 

3ue, andando al revés todo, 
el hijo la madre huve, 
porque su vida, bárbaro destruye, 
hallando aunque te asombres, 
en tus lleras piedad, mas no en los hombres. 



ESCENA II 

Sale Takro de pastar. Dentro Cabula y un 
Makinebo.— Dicha. 

Tarso. 

En tus fieras piedad, mas no en los hombres, 

pienso hallar inontc espeso, 

que ya en los hfsmbres tu aspereza fundo. 

Trocad, brutos, los nombres 

por ellos, que por más bfuiosconíieso 

¡os que hombres llama el engañado mundo; 

un Principe iracundo 

que á su madre ha querido dar la muerte, 

hace que de esta suerte 

huya, porque de su tirana furia 

estorbe aquesta injuria. 

Mi habitación seréis áspero monte, 

sepa vuestro horizonte 

que hoy á habitar vuestra esperanza viene, 

Tarso, el pastor que dio la vida á Irene. 

Irene. 

Aquí, cielos, ¿qué escucho? 

Fortuna ciega, no le temo ahora. 

Libertador solemne 

de aquesta vida con quien peno y lucho, 

mi dicha con tu vista se mejora. 

Tarso. 

Bctlisima señora, 

¿es posible que aquí te trajo el ciclnp 

(^)ue lo sueño recelo; 

vida, en verte recibo. 

Ihene. 

Tarso, ¿qué, vienes libre? 

Takso. 

Libre y vivo; 
porque vengué tu ultraje 
con el valor que me vestí en tu traje*. 




Irene. 

Pues la fortuna en paz, su guerra muda, 
cese el rigor; piadoso cielo, ayuda. 

(Gritan de d'ntm CaroU y un Mtrin 

Carola. 
¡Cese el rigor: piadoso cielo, ayudal 

Marinero. 

No lemas, que la tierra 
está cerca, señora. 

Carola. 

¡A y mar airada! 
jVucsiro favor acuda; 
sed, Virgen, paz en tan confusa guerra, 
por ser mujer, cual vos más desdic 

Marinero. 

Ya no hav que temer nada, 
lira de aquesta cuerda. 

Irenk. 

Tarso, espera; 
una voz laslimcra 
sale del mar. 

ESCENA III 

Sale un Maxikeivo mojado y tirando d* un cordt 
quien pa asida Carola sobre una tabla. — D(CM 

Carola. ^| 

jAy cielos, que me muerd 

Irene. 

¿No ves un Marinero 

y una mujer asida á aquella tabla 




que ni se mueve ni habla? 

Marinero. 

Libre csiás ya del mar, mujer; levanfa. 

Carola. 

¡Ay, perseguida y desgraciada Infanta! 

Irene. 

^Ay, persef^uida y desdichada Injanlaf 
¿qué desdicha te ha puesto en tal aprici 
Mas ¿qué pregunto, si el que de esta su 
me hace andar, con desatinos vive? 
¡Ah Infanta!, jah mi Carola! 

Carola. 

¿(Juién me llami 
Ihf.ne. 
Irene soy. 

Carola. 
¿Irene? 

Irknk. 

La iafclicc. 

l^AROLA. 

¿La madre de mi esposo? 



Irene. 

La que diera 
'Ta vida que él persigue. 

Cahoi.a. 

SQConienlo en lu presencia; 
razos. 

» Irene. 
No permila el cielo 
[sojos tal desgracia lleguen. 

Marinero. 

a es Irene? ^-esia es Carola, 
3sa del Monarca j^triego? 
e el temor de verse presas 
, rompiendo las prisiones, 
»te modo. Mas ¿qué aguardo, 
i avisar á Constaniinor 
lo por mi que aqui se escunden, 
tcador con las mercedes 
ino espero. Adiós, señores, 
Infanta, á quien sin conocerla, 
tdú, en vuestra compañía 
r libre, yo me parto 
los otros compañeros 
I saltaron de la barca, 
Kieron las mojadas rocas. 

Carola. 

p con qué poder pagarte 
me has dado, El ciclo quiera 
líC le premie este socorro. 

Marinero. 
' aviso al César corro.) (y^t^'-) 

' (rene. 

ra, ¿que fortuna 
á las dusP 

Carola. 

Aquesc monstruo, 
te dio nuestra desdicha, 
hermano ha persuadido 
eros brazos le deshonro, 
esu furia... Mas, ¡ay cielos! 
olor! ¡Jesús, que muero! 

Tahso. 

tora, esfuerzo y no le pierdas, 
t en lo espes ^ de este monte 
eas de sus verdes ramas, 
tseras, camas de sus hojas. 
Y yesca dará lumbre 
,gar tas ropas y abrigarte; 
peligro ponga aquesta vida, 
pueblo más cercano 
ncr, aunque el vestido 



ÍPENE. 

Vamos, poco á poco. 



Carola. 
lAy, Je,üs, qué dolor! 

Irene. 
¡Ay, hijo loco! (Vansl 

ESCENA IV 
SaltH Constantino, Machino }■ I.inoHA 

Constan. Ya Carola será muerta; 

que aunque del padre y hermano' 

al mar huyó por la huerta, 

iueron tras ella, y es llano 

que harán su venganza cierta. 

Huyó mi madre también, 

y aunque el darla muerte fuera 

más seguro, me está bien 

que por otras manos muera, 

que no me faltará quien 

me asegure el reino y tierra 

con su muerte; y pues destierra 

su ambición y asi se va 

de mi Imperio, no podrá 

con su ayuda hacerme guerra. 

En fin, que el morir Liberio, 

aunque con tal vituperio, 

fué causa, bella Lidora, 

de quegocemus ahora 

los dos seguro el Imperio. 

Ljdora. No puedo negar, señor, 

la pena que siento en vano 
por mi hermano, que su amor 
pasaba de amor de hermano 
á otro más esirei-ho amor. 
Mas aunque con ella lucho, 
por ser vuestro gusto escucho; 
doy por bien su muerte presta, 
porque si mucho me cuesta, 
entendáis que os amo mucho. 

Constan. Mucho amáis, porque os amé 
mucho; ya, gracias al ciclo, 
mi Imperio regir podré, 
sin que temor ni recelo 
madre y esposa me dé. 
Desde hoy hacer determino 
leyes que, de Constantino, 
Constantinas llame el mundo, 
siendo Licurgo segundo 
de Grecia. Llama, Macrino, 
á audiencia todos los presos; 
que, pues deshice el Senado 
que ju/gaba sus procesos, 
es bien que tenga cuidado 
de castigar sus excesos. 

Machino. Yo voy. {Vast^ 

Lidora. Esos ejercicios 

dan, mi bien, de vos indicios, 
reconociendo en vos Grecia 
juez que las virtudes precia 

y que castiga los vicios. (Siéntanse.) 

Constan. Sentaos, pues, que vuestro amor 
ha de ser mi guia. 

(Salen Macrino y un Bcluor.) 

Machino. Señor, 

ya tienes en tu presencia 
presos á quien dar audiencia. 




t 



9.t/»ti /<.v i'KK.sos, y >>an llignndn como lux van 
nombrando. 

Constan. Diya, pues, el Rclalor, 

jpor qué está aquesle hombre preso? 
RELAToa.Es un ladrón al;imado 

que. como reza el proceso, 

ha estado ya sentenciado 

otra vez á ahorcar. 
Constan, ¿Por eso? 

flKl-ATOK.SÍ, que son de precio extraño 

los hurtos que en solo un año 

en Gjnsianiinopl.t ha hecho. 
CONST\N. llágale muy buen provecho; 

soltarle, no te hagáis daño. 

Licurgo Lacedenión, 

cuyas sabías leyes sij^o, 

estableció, y con razón, 

que no le diesen casiij^o 

f>oT ninyún hurto al ladrón, 
'ucs sus leyes os enseño. 

soltarle, que no es pequeño 

el peligro á que se arroja 

de que en las manos le coja 

el hurto al ladrú.i su dueño. 
Machino. ¡Buenos jueces! 
Relator. ¡lixtrcmadosl 

MAr.RiNO. Serán, con lal libertad, 

ladrones los más honrados. 
.Constan. Quiero que haya en mi ciudad 

castigo de descuidados; 

hurta sin que le corrija 

el temor. 

Tu Imperio rija 

desde el Indo Batro al Tibrc. (Vate.) 
Constan. Anda con Dios, vete libre. 
Machino. (No sé de esto qué colija.) 
Constan. Venga otro preso. 
Relator. Este mozo 

ha que está en el calabozo 

un mes. 
LiDORA. ¿Y por i^ué desastre? 

Relator. Porque hurta, siendo sastre, 

sin máscara ni rebozo 

la mitad de todo cuanto 

corta. 
LiDOPA. Ya es inclinación 

muy antigua; no me espanto, 

si han de vestir un pendón 

que crece y aue dura tanto. 
Constan. Yo remediare este daño 

sin que haya más engaño, 

ni los piendan más por eso; 

tomen por medida y peso 

de hoy más. los sastres el paño, 

y después que esté cosido, 

cuando lo vuelvan á dar, 

sea pesando el vestido, 

y asi no podrán hurur. 

( Vatt W Saitre.; 
Traza de tu ingenio ha sido. 
Giro. 

Este es un casado 
que ha un año que no hace vida 
con su mujer, y hanle hallado 



Lauros. 



Rkiator 
Constan. 



Macpino 
Constan 



Relator 



LinoRA. 

GíNSTAN. 

Rri.ator- 



con otra mujer perdida 
dos noches. 

No es gran pecado. 
Ven acá, ¿cuánto ha que estás 
casado 6 cansado, y das 
sustento á mujer y casa? 

HoMBBK. Señor, de diez años pas». 

Constan. Pobre de ti, ¿diez? 

Hombre. Y aún más. 

Constan. Suticicnies eran dos 
para hacerle padecer 
un infierno; anda con Dios, 
mártir eres de mujer, 
no hagáis más vida los dos. 

( Va*t el HoAl 

Y pregónese en mi nombre, JU 
aunque mi Imperio se asombre^^H 
de mandatos tan extraños, ^1 
que de cuatro en cuatro años 
remude mujer el hombre. 

.¿Vos contra la ley cristiana? 
No importa, otra ley me avisa 
que fuera cosa bien sana 
el mudar como camisa 
la mujer cada semana. 
jAy Grecia, que vas perdida! 
i.a experiencia me convida 
hacerlo de aquesta forma; 
que no hay más pesada corma 
que una mujer de por vida. 
¿Por qué estáis preso? 

Scñot;, 
en un horno echar le han visto 
con herético furor, 
cuando ardiendo estaba, un Cristflb 
y aún afirma en el error 
del Emperador León, 
autor de blasfemias tantas, 
que cuantos adoración 
á las imágenes santas 
diesen, idólatras son. 
Constan. Dice la verdad más cierta 

de cuantas mi ley concierta; 
sólo á Dios se ha de adorar 
del cielo, y no idolatrar 
un palo ó estatua muerta. 

Y publique Grecia luego 

que honrar simulacros tantos 
es error de herejes ciego; 
las imágenes de santos 
se quemen, haciendo un fuego 
público, pena de muerte. 

Relator. Vuelve, gran señor, en ti. 

Constan. A Dios honro de esta suerte. 
¿Contradiceslo tú? 

Relator. Si. 

Oye, EmperaJor, advierte: 
la adoración que se apli<*a 
á la imagen, prenda rica 
de nuestra humana miseria, 
no es por ella ó su rnatcria. 
más por lo que significa. 
Es la imagen como histoiia 
que nos trae á la memoria 
en los católicos templos 
los portentosos ejemplos 
de los que están en la Gloría. 



ACTO TERCERO 



107 



ftN 



Si |>orquc de palo son 

ó plata, los adorar» 

la cristiana religión 

) adelante no pasara 

nuestra justa devoción, 

fuera idolatra sin duda 

quien una imagen desnuda 

reverenciara, y tuviera 

por Dios y favor pidiera 

i un palo, á una labia ayuda. 

Mas. como tu sello real 

se estima en tu propia cuenta, 

no porque es de oro ó metal, 

sino porque representa 

tu dignidad imperial, 

y de quien le depreciara 

y en las llamas le arrojara 

se agraviara tu corona, 

cual en tu misma persona 

su locura ejecutara, 

de esa suerte, pues, la gente 

3ue de la inmortal presencia 
e los sanios vive ausente, 
su memoria reverencia 
en sus tablas sulamenie. 
Y SI con error tan ciego 
mandas que lu Imperio griego 
queme sus sanias figuras, 
los mismos santos procuras 
echar lambién en el fuej^o. 

[Levdnianse.) 

.Prended á aqueste hablador; 
veamos si hay algún santo 
que venga á áalle favor; 
■ y esté sin comer en tanto 
que defendiese este error, 
que debajo de los pies 
los he de poner, pues es 
idólatra quien los precia- 
Bien parece que eres, Grecia, 
la república al revés. 

(VanMü.) 

ESCENA VI 

Saltn el Rst de Chiphs y Rosblio. 

). Según dijo el marinero, 
las olas del mar amargo 
lomaron, padre, á su cargo 
vengar nuestro agravio fiero; 
que escondiendo en su profundo 
su lascivo cuerpo, intenta 
que sepultando tu afrenta 
no venga á saberla el mundo. 
A Chipre puedes volverte; 
que si Carola ha manchado 
su honor, el mar ha lavado 
la mancha, con darla muerte. 
^-Cómo ha de poder lavar 
el mar mi justo dolor, 
si para manchas de honor 
es poca el agua del mar? 
¡Ay, Roselio, que no puedo 
persuadirme á que la Infanta 
fué autora de culpa tanta, 
y temo que ha sido enredo 



del infame Km 
Roselio. Ami, laprop; i 

me liene el alma ucsinxjia. 
Rey. Oye, que viene un pastor, 

y en este desierto quiero 

saber en qué parte estoy. 

ESCENA Vil 
Salt Lkocio de pastor.— fncuctt, 

Leoncio. Cielo airado, ,;dóndc voy? 

yQué pretendo? .jEn quién espero? 

SfVi suene vil, ¿qué procura? 

.j[)e quién huyo, si conmigo 

traigo el mayor enemigo, 

que es la falta de ventura? 

¡Ah fortuna vilt ,;asi 

das á Leoncio sosiego? 

¿E-i este el imperio griego 

V mundo que abierto vi? 

Mas, cómo juegas y burlas, 

burláronme tus quimeras, 

tú me afrentarás de veras, 

pues que me honraste de burlas. 

Key. ¡Leoncio! ¡Oh, dichoso el dia 

en que el cielo soberano 
quiere, que vengue mi mano 
vuestra deshonra y la mía. 

(Có^ín/e titt dot y sacan las dagas.) 

¡Ah, traidorl Aquí lu insulto 
me pagarás sin huir, 
que Dios sabe descubrir 
lo más secreto y oculto. 

Leoncio. ,jRoselio? Rey, gran señor 
detente, escucha primero. 

Roselio. ¡Ah, lobo vil, que el cordero 
despedazas de mi honorl 
¿Qué injuria te hice jamás 
que asi mi sangre deshonras? 

Rey. Ladrón cruel de las honras, 

yo haré que no robes más. 

Leoncio. Si con mi muerte te pagas 
de tu agravio, morir quiero; 
mas óyeme Rey, primero, 
para que te satisfagas; 
que ese furor ya imagino 
y sé que debe de ser 
por haberte hecho creer 
que le afrenté, Constantino. 
Mas la noche que á Carola 
de esposa la mano dio 
en su lugar pretendió, 
gozar á su dama sola, 
y dándome de ello cuenta, 
me mandó que procurase 
cómo la Infanta quedase 
ignorante de esta afrenta. 
Yo, que en la amorosa llama 
de Lidora me encendí, 
al revés la traza di, 
y trocando cuadra y cama, 
su esposa el César gozó, 
que era Lidora creyendo, 
y al mismo tiempo fingiendo 
que era Constantino yo, 
en nombre suyo gocé 



t 




^^^^1 oS 


L\ PEPÚBLICA AL BI::Vl'!,S ^^^H 




la hermosura de I.idora, 


Camila. 


Sí; pero aquese color ^^^^B 
es de Cuaresma ó Adviento. ^H 




y á la mlania, mi señora. 






de aquesta suerte venjtuc. 


LmoRA. 


Salga el turquesado, pues. ^M 




Y en este tinnido traje. 


Camila. 


Deja lo azul á los ciclos, ^M 




temiendo fuese sabida 




no te pronostiques celos; ^M 




mi traza, libré la vida. 




el de rosa seca es ^| 




Si esto ha sido hacerte ultraje. 




buen color y grave. ^M 




mátame, Hey, mas no creo 


LlDORA. 


guita H 




que lo juzgarás por tai. 




allá tanta terquedad; ^M 


^^Rev. 


Antes muestras de leal, 




que la rosa de mi edad ^M 




Leoncio, eti tu rostro veo; 




ni está seca ni marchita. ^| 




yo estoy cierto que has contado 


Camila. 


Ponte el de flor de romero. ^M 




la verdad, porquu acÁ dentro 


LlDORA. 


La color es extremada, ^M 




el corazón t-n su centro 




pero el nombre no me agrada. ^M 




asi lo habla adivinado. 


Camila. 


¿No le quieres? '^M 




Rosclio, ¿qu¿ te parece 


LlOORA. 


No le quiero. ^ 




si fué cierto mi temor? 


Camila. 


¿Qué es la causa porque cobras 


^^^ ROSELIO. 


Ksioy confuso. 




odio al romero? ^ü 


■ Rp.v. 


¡Ah traidor 


LlDOFA. 


¿No ves 1M 




Constantino!, bien parece 




que huele á pobreza y es ^^ 




que eres grie<40, descendiente 




la pastilla de los pobres? 




de L'liscsy sus engaños; 


Camila. 


Pues iraercle el verde obscuro. 




no corte el hilo á mis años 


LlDOBA. 


Verde obscuro, ¿qué mudanza 




la Parca, que venii siente 




entristece mi esperanza? J 




mi vejez larga y prolija, 




¿.No vive mi amor seguro? ^M 




hasta que asuele tu imperio; 


Camila. 


Ponte el blanco. V^ 




vengue mi difunta hija. 


LlDORA. 


Es de novel 


^^H Leoncio 


¡Válgame Dios!, pues ^es muerta? 




que se arma caballero. 


^^BRby. 


¡Ay, Leoncio amigo, si. 


Camila. 


¿Pajizo? 




ya murió! mas vive en mí 


Lll>OPA. 


No desespero. i 




su venganza. 


Camila. 


¿Encarnado? 


H' Leoncio 


Será cierta, 


LmoRA. 


Es muy cruel. 




sí á tu reino luego partes 


Camila. 


¿Verde mar? 




y embarcando armas y gente 


LlDOKA. 


No me contenta, 




sobre Grecia de repente 




que esperanza puesta en mar 




pusieres tus estandartes 




ó se tiene de anegar J 




en las famosas almenas 




ó ha de padecer tormenta. ^m 




de Constaniinopla. adonde 


Camila. 


El leonado es á mi gusto. ^| 




nuestro enemigo se esconde; 


LlDORA. 


No me llamo yo Leonora ^M 




que mientras tu campo ordenas, 
yo en persona partiré 




ni estoy congojada ahora. ^H 




Camila. 


Ponte el negro. ^^ 




a las legiones que están 


LlDORA. 


De ese gusto 




sin caudillo y capitán 




ningún color se le iguala. 




en Armenia, y las haré 




por eso con el me alegro. 




amotinarse y venir 




que sale sobre lo negro J 




contra este desatinado 




>or extremo cualquier gala. áfl 
^onle los botones de oro H 




aue á todos nos ha afrentado. 






Pácil será persuadir 




porque no digan que es luto. H 




al ejército que haga 




■ 




esto, y más que los soldados 




E^ENA IX ■ 




se ven de el menospreciados 








y ha un año que no les paga. 




Sale CorcsTAKTiNO. ^H 


^^H Rey. 


í*ues con aquesa esperanza 


G)NSTAN 


. A darte viene tributo ^| 




yo me parto. 




el amor con que te adoro. ^| 


^^B LCOKCIO 


Y yo también. 




La sala de mi consejo, ^M 


^^M Rky. 


Muerte, tu curso deten 




llena de mil negociantes ^M 




hasta que me des venganza. (Vansey 




y embajadas importantes ^M 
sólo por tu causa dejo, ^H 




ESCENA VIII 




que tiene que negociar ^H 
mil cosas contigo el alma ^M 


^F .Va/( LiDOKA con Camila it tocanr al csptjo y tiíntatc. 




y vive sin verte en calma, ^M 


K Camila. 


¿{Jai vestido has de ponerte? 


LlDOKA. 


Déjame, mi bien, tocar. ^^ 


■ LlDORA. 


Cualquiera; saca el morado 




Poi fuerza has. señor, de ver " 




sobre tela acuchillado. 




mis laltas. ¡No me dejaras 


^^^B Camila. 


Triste estás de aquesta suerte. 




locar primero! 


^^^M Lmoi'A. 


¿Triste?' ni por pensamiento; 


Constan 


Dos caras ^^^J 




lo tTior«do, ^no es amor? 




suelen dar á la mujer, ^eeM^M 



ACTOTEHCtfRfí 



tog 



DB nérmusa y otra lea; 
hcimosa es cuaiidu compuesta 

i8Ct> al gusto plalu y tK.'sta 

los sentidos recrea. 

ero cuando so levanta 
dicen que pone icmor, 
que una cara en borrador 
no enamora, sino espanta. 
De ci otro tatito iuzyara 
á no venirle así á ver, 
^xnas ya sé que, aunque mujer, 

tienes más de una cara. 
leir me has hecho; alza más 

espejo. 

¿Está bien? 
Si; aquesos cabellos ten. 
Los ra\ os del sol dirás. 
¿Estoy á lu gusto? 

Si. 
LPues no sé cómo, que dejo 
,e mirarme en el espejo, 
i bien, por mirarme en ti. 
leha estos pocos cabellos 

1 descuido, que es donaire 
ene el rostro cuando el aire 

está jugando con ellos, 
Ahora que te has locado, 
mírate bien, cara esposa, 

eras si es mi dama hermosa 
y si estoy bien en>plcado. 
No por cierto; más mereces, 
que es fea y de necio irato, 
mírate tú en tu retrato 
y verás cuan bien pareces, 
r Constantino en tt espijo y espántase.) 

■AN. ¡Ay! 

¿Qué has visto? 
AK. Un hombre armado 

del propio rostro y figura 
de Leoncio, que procura 
matarme. 
lA. (Lindo has estadol 

¿pensabas burlarme así? 
rAM. ¿Turbárame á no ser cierto 
lo que he visto? 

¿A Leoncio muerto 
no le trajeron aquí? 
\ Calla, Que ese es devaneo. 
Itan. |Ay cielos!, quilate allá 
I ¿no le has visto cual está? 

(Vuelve á mirarse.) 

Sola aquí mi imagen veo. 
Alguna hechicera vil 
me pretende dar la muerte 
con hechi¿os de esa suerte; 
y si es encanto sutil 
no hago de hechizos caso 
que soy otro Ulises yo. 
Leoncio ya se murió, 
¿qué mal puede hacerme? 

ESCENA X 

}Saitn un Maaihkko y .Macmkc— Dichos. 

Paso. 
Aguárdate allá, {^rosero. 



.Wahi-.eu.SÍ csiá aquí el emperador 
icngulc de hablar. Señor, 
yo, que un pubre marinero 
sov, he sabido que dds 
premio á qutcn noticia tiene 
dcl¡\ Eiripcrairii Irene. 

Constan. ¿Ticnesla tii? 

Marine:!!. Si; sabrás 

3UC en los montes más cercanos 
c Constanlinopla está, 

y fácilmente vendrá 

ella y Carola á tus manos, 

porque si no es un pastor 

no tienen otra defensa. 
Constan. Digno eres de paga inmensa; 

premiaráte mi favor. 

Y á fe que ha de ser de traza 

que en vida y trato mejores. 

Llamadme mis cazadores, 

que quiero salir á caza. 
LidOHA. I'ues yo os he de acompañar, 

que una caza como aquesa 

promete famosa presa. 
Constan. A mi madre he de cazar; 

que pues su vida me mala, 

malaria por vivir quiero. 
LiDORA. Camila, dame el baqucro 

de verde y hojas de plata. {Vanse) 

ESCENA XI 

Salen Leoncio de pastor, y Soi-dados. 

Leoncio. Soldados del griego Imperio; 
capitanes valerosos 
de vuestra patria defensa, 
de los contrarios asombro; 
vosotros que tantas veces 
las banderas habéis roto 
de la multitud morisca. 
y á quien tiembla el mundo lodo: 
vosotros que habéis vencido 
tantos bárbaros remolos, 
como son: tártaros, persas, 
húngaros, polacos, godos: 
vosotros, griegos, en lin. 
¿consentís que os rija un mozo, 
un Emperador hereje, 
un disparatado, un loco? 
¿Qué es de vuestro valor, griegos? 
¿Qué es del renombre glorioso 
con que el magno Constantino 
pasó aquí su Imperial trono? 
¿Sabéis á qué Augusto César 
honran las hojas de Apolo? 
¿Queréis ver que hazañas hace? 
Escuchadme, pues, un poco: 
A la Emperatriz Irene, 
que acaudillándoos á todos, 
con ser mujer, dejó atrás 
los hechos del Macedonio, 

Erendió, y queriendo matarla, 
uyó á los desiertos solos 
donde desterrada habita 
enlre tigres pardos y osos. 
La hija del Rey Chipre, 
á quien dio mano de esposo, 



AL PKVES 



Uno. 

Todos. 
Leoncio. 



Todos. 
Leoncio. 

Todos. 
Leoncio. 



Uno. 
Todos. 



fué por él menospreciada 

la noche del dcspüsorio, 

y con una dama suya 

casado olra vez, ha roto 

la ley de Dios retirando 

el primero matrimonio. 

Los Senadores ha muerto, 

desterrado vive Andronio, 

y premiando á quien me mate 

huyo en este traje tosco. 

Pero todo aquesto es nada, 

que de lo que más me asombro, 

es que á Dios pierde el respeto. 

Los simulacros devotos 

de Cristo y su madre y santos 

echa en el fuego furioso 

y la adoración les niega; 

prisiones y calabozos 

de mil católicos llenos, 

para el martirio están prontos, 

por no seguir las blasfemias 

de este bárbaro furioso. 

¿Este Emperador tenéis, 

capitanes belicosos? 

¿éste consentís que viva? 

¿Acaso es por los tesoros 

que con vosotros reparte? 

Vü sé que no; porque sólo 

los gozan los lisonjeros^ 

truhanes, rameras y otros 

semejantes en sus vicios, 

pues ha un año que estáis lodos 

sin pagas y despreciados. 

¡Alto, soldados famosos! 

sacudid este vil peso 

de vuestros honrados hombros, 

y muera aqueste tirano 

de Grecia y del mundo oprobio. 

¡Leoncio, semper Augusto, 

viva y reine! 

¡Viva Leoncio! 
No, soldados, otro habrá 
más digno del cargo honroso 
que me dais. 

iLeoncio vival 
Legiones de Armenia, hoy pongo 
en vuestras manos mi vida. 
¡Viva Leoncio! ¡Viva Leoncio! 
Pues Emperador me hacéis, 
desde hoy á mi cargo tomo 
vuestra defensa; marchad 
á Constantinopla todos, 
que alli el de Chipre me aguarda 
con armas, gente y socorro 
en venganza de su injuria. 
¡Cielo benigno y piadoso, 
ya miro cierto y cumplido 
el pronóstico dichoso 
de mi Imperio; no permitas 
que tenga fin lastimoso! 
¡Alto i Grecia, capitanes, 
que os aguardan sus tesoros! 
¡.Muera el loco Constantino! 
¡Viva Leoncio! ¡Viva Lcuncio! 

(IJépanlttn brinot:sutna dentro ruido 
decapa y gritan.) 



ESCENA XII 

C^OK&T AK1 IKO, MACRINO / OfrOJ, lutgo LlDOIU 

Constantino. 

No vengo ¿ cazar fieras ni es mi intento 

que tras el oso ó tigre el lebrel ladre; 

cesen las voces que atronáis el viento, 

que aquesta caza no es razón que os cuadre» 

Si en ella pretendéis darme contento, 

en vez de jabalí cazad mi madre, 

que ella es la presa que pretendo sola 

(SaU Ljdora de M(S 

LlDORA. 

Cazadores, ¿qué hacéis? dadme á Carola. 

Constantino. 

¡Oh, mi nueva Diana! A veros Febo 
en ese traje, que érades creyera 
su antigua Dafne, y con curso nuevo 
segunda vez gozaros pretendiera. 

LtOORA. 

Como sólo con vos el gusto cebo, 
Dafne esquiva para Febo fuera 
vueltos laurel mis desdeñosos brazos, 
que sólo son de vuestro cuello lazos. 

Constantino, 

El sol, que aquesc disfavor escucha, 
intenta, por vengarse, que os ofenda 
de su luz el calor que ahora es mucha; 
haced, mi bien, que os armen una tienda 
al pie de aquella encina, mientras lucha 
mi amor con vuestra ausencia, porque empret 
el fin que intento, y vuestro gusto trace |d 
cuando á mi madre con Carola cace. 

LlOORA. 

Pedidme albricias cuando halléis la Infanta, , 
que á fe que he de intentar nuevos favores, 
y porque Apolo su cenil levanta, 
adiós, querido esposo. 

Constantino. 

Adiós, amores. 
¡Alto, amigos! No quede peña ó planta 
que no busquéis, pues de los cazadores 
el que hoy lo fuese de mi madre Irene 
ser cazador mayor por premio tiene. 

Cazador i.* 

Dichoso quien tuviere tal ventura; 
señort's, cada cual tome el caminu 
distinto y busque sólo la espesura. 

Cazador a.* 
Bien dices; irme sólo determino. 

Constantino. 

Gana de dormir tengo. 

Macrino. 

Pues procura 
al margen deste arroyo cristalino 



ACTO Tl-.H«.r.K(» 



I 1 I 



recostarte, ó al pie de aquellas hayas, 
que yo te guarcfarc. 

Constan iiNú. 

Pues no te vayas. 

( lichate á dormir. ) 
Machino. 

El apiu:ible sitio me convida 

de aquella zarza con taray funesto 

j parras enlazada y retejida. 

Adi<'<s, durmióse; el sueño tiene presto; 

á mi zarza me voy que en ella anida 

un ruiseñor y es agradable el puesto. 

¡<^>uccl sueño pongaáun hombre de esta suerte! 

Bien dicen que es imagen de la muerte. 

{Echatt á dormir.} 



ESl'.KNA XIII 

Dttcitbrese una rutáa grande, 4 cuym piet gitará 
CoASTA.sTi^o durmiendo, y tn la cumbre etiará 
atentada l*.mi*B, armada, con e»pad a, mundo y coro- 
na, y á un lado Cakula, que va xubitHdu, y d utro 
LioNcio, catitea abajo, coma <fue st precipita; y 4 
una parte ia VourvttA, vendado* los ojo», la cual 
dice primero de dentro. 

Fortuna.. 
Ah, Conslantinol 

Constantino. 

^Quién mi sueño asalta? 

Fortuna. 

[La que es más variable que la Luna; 
|}a que al tiempo mejor se muda y salta. 

Constantino. 

¡Qué quieres, diosa ciega é importuna.*^ 

Fübtuna. 

'Tu silla derribar, que está muy alta. 

(Üescibreie la rueda.) 

Constantino. 

iQ\ié rueda es esai^ 

Fortuna. 

La de la Fortuna. 

Constantino. 

k¿No estaba encima yo, mudable ruodai' 
iPaes ¿cómo estoy abajo? 

Fortuna. 

Como rueda. 

Constantino. 

I ¿Quien es aquella, pues, que en lo atlo tiene 
|d trono que he heredado de mi padre? 

Fortuna. 

[Esia es, cruel, la Emperatriz Irene, 
que ya se menosprecia en ser tu madre; 

I presto verás que á castigarte viene, 
pues porque al cielo tu castigo cuadre, 



á cuyos santos das tantos enojos, 
te ha de sacar aquesos viles o)os. 

Constantino, 

Temerosa visión. Fortuna loca, 
^;por tan pequeña culpa, pena tanta? 

Fortuna. 

SeRún la que mereces, ¿sta es poca. 

Constantino. 

.;(,)uitT) es esa que Subo y se levanta 
en lu rueda, que á envidia me provoca? 

Fortuna. 

Carola es ésta, la inocente Infanta 
á quien risueña, su fortuna esquiva, 
la mano ha dado porque suba arriba. 

Constantino. 

Su virtud lo merece; y ¿que soldado 
es aquél, diosa fácil, á auien quilas 
la corona imperial que le habias dado 
y al suelo de tan alto precipitas? 

Fortuna. 

Leoncio es, que el imperio te ha quitado, 
á quien prenderá Irene. 

Constantino. 

Al lín limitas 
en el caer, si en el subir; ¿y es cierto 
que es Emperador? 

Fortuna. 

Sí. 

Constantino. 

Pues ¿no era muerto? 

Fortuna. 

Vida tirana por tu daño tiene, 
y ya llega á prenderle. 

Constantino. 

¡Ah, de mi guardat 

tCirrraíe ¡a aparirncia.) 

[Filipo! jLesbio! jAicsiof ¿nadie viene? 
¿ah, Macrino? 

ESCENA XIV 

Constantino y Machino. 

Macrino. 
Señor, ¿quién te acobarda? 

Constantino. 

Prende á Leoncio, da la muerte á Irene, 
saca la espada. 

Macrino. 

Ya la saco, aguarda. 

Constantino. 



Mala áCaroli 



MAChtMU. 

Ten, señur, suiicyo. 

Constantino. 

^A l.tuncio no ves muña rea griego? 

Machino, 

Soñando estés, que no hay persona alguna 
en todü aquesto que inquietarte pueda. 

CoNSrVNTINO. 

Luego ¿no ves la rueda de Fortuna.^ 

M.vcRrNO. 

¿Qué rueda 6 qué fortuna? 

4 Constantino. 

Vi su rueda, 
y CD ella, hasta la esfera de la Luna, 
está mi madre, que en su cumbre queda; 
sube Carola, cae Leoncio al suelo, 
y yo, abatido, mi prisión recelo. 

Machino. 

Déjate de eso, gran señor, susiej[>a, 
pues, es creer en sueños, desatino. 

Constantino. 

¿Leoncio, ciclos, en mi silla grief^a^ 

ESCENA XV 

Salen di/s Cujaooí, uno tras c/ro.— Uicuos. 

Criauo 1." 

Huye la muelle, invicto Constantino, 
que ya Leoncio en busca tuya llej^a 
con ía gente de Armenia. 

Constantino. 

¿Ves, Mac riño, 
cómo soñé verdad? 

Criado i.* 

Toda tu gente 
le llama augusto César del Oriente. 
Entró en Constantinopla, y en la plaza 
la corona le dio su Patriarca, 
y sabiendo que aqui viniste á caza, 
te viene ¿ dar la muerte. 

Criado 3." 

Gran Monarca: 
el de Chipre las olas embaraza 
al pie de aqueste monte, echando á tierra 
nran multitud de gente en son de Kuerra. 

Constantino. 

¡Todos son contra mi! mas no me espanto, 
que he sidcj contra todos: ¿No hay do pueda 
huir la muerte, pues el cielo santo 
ti níi enemigo y su favor me veda? 
Seguí mis torpes vicius hasta tanto 
que me han puesto debajo de tu rueda. 



fortuna vil; ¿por qué razón me infami 
¡Mas, ay, que eché los santos en las llaiiif 

ESCRNA XVI 

Saít Cakola vrstida 4e fnettn. 

\a^ creí, Fortuna airada, 
que viviendo entre las lieras 
me dejaras y estuvieras 
con mis desdichas vengada. 
Mas, pues hasta aqui me sigues, 
mi muerte te es de importancia 
dimc, pues, ¿por qué ganancia, 
fortuna vil, me persigues? 
¿Guindo cntienaes de poner 
tin á tu venganza ticra? 
Tenme lástima, siquiera 
por ser, como tú, mujer. 
Mas ¡ay cielos! que imagino 
que ya mi fin se llegó. 

l Tocan 4e dentro cafar 

ESCENA XVII 
Sattn marchando Liokciú y Soi hados ~C*»o 

Leoncio. No seré Emperador yo 

mientras viva Constantino. 
Buscadle, que mi rigor 
en su oprobio y vituperio, 
me trae por cazar su impeno; 
á caza del cazador, 
Pero ¿qué mujer es esta 
que aqui llora, triste y sola? 
<3ielos, ¿no es esta Carola, 
Infanta? llaga Chipre fiesta, 
si sois vos; albricias pida 
la fama por tantos bienes. 

Capola. ¿Q>ué es esto Leoncio? ¿vienes 
para dar fin á mi vida? 
¿Envía por mi el augusto? 
Constantino? 

Leoncio. Yo, señora, 

soy solo el augusto ahora, 
que de vuestro gusto gusto. 
Kl lauro imperial me hadado 
Grecia de lodo el Oriente, 
y deque estáis inocente 
el Rey de Chipre informado. 
Justas venganzas concierta 
y con ejército viene 
en mi favor, aunque os tiene 
él y Roselio por muerta; 
yo le dejé satisfecho 
de vuestro mucho valor. 

Ca^oua. Si resucita mi honor, 

cielo, poco mal me has hecho. 

Leoncio. ¿Quién os pudo sustentar 
sola en aquesta espesura? 

Carola. Quiso mi suerte y ventura 

que, habiéndome echado al mar 

casi muerta, á tierra vino 

á darme el vital favor 

Irene, con un pastor 

que, huyendo de Constantino. 



^^^^^^^^" ACTO TERCKKO 


^^^^^^^W ^M 


en este desiertu tiene 




Pero con tenerle preso ^^^^^ 


más ampato que en su hijo. 




castigaré tu traición. ^^^^| 


Eoscio. (Ya mi perdición colijo. 


Leoncio. 


Tus pies en mi boca pon, ^^^^f 


si halla mi campo á Irene. 




pues mi locura confieso, ^^^^| 


Imporiaráme quitarla, 




goces señora mil años ^^^^M 


SI quiero imperar, la vida 




del mundo la redondez, ^^^^H 


antes que sea conocida.) 




que te conoce otra ^^^^H 


¿Dónde, Infanta, podré hallarla? 




por su Augusta. ^^^^| 


laaoLA. ¿Qué es lo que quieres hacer? 


[nene. 


Ya los daños ^^^^H 


.KONCio. ¿Que? respetarla y tendía 




de nuestra persecución, ^^^^| 
Infanta, se han acabado; ^^^^H 


por señora, pues es ella 




quien me ha dado vida y ser. 




ya ei cielo aclaró el nublado ^^^^| 


(Oird intenta el corazón.) 




de su obscura confusión. ^^^^H 


;\i»oLA. Si eso es así, vamos donde 




Vos imperaréis conmigo, ^^^^| 
dadme os brazos. ^^^H 


de su propio hijo se esconde. 




EONcio. Ya temo mi perdición. 


Carola, 


Ya he dado '^^^H 


{Gritan adentro.) 




l>or feliz mí mal pasado. ^^H 
3uscad á aquese enemigo. ^^^H 


"ODOS. ¡Viva Irene, viva Irene! 


Ireke. 


,EONCio. ¿Qué es esto, fortuna esquiva? 




Castigaré la malicia ^^^H 


'ODOs. ¡Viva Irene, Irene viva! 




con que á tantos ofendió. ^^^H 


ÍTRO. A Irene el Imperio viene. 




que. aunaue soy su madre yo, ^^^H 
es m¡ madre la justicia. ^^^H 






EáCENA XVIII 




Pero ¿qué es esto? (Sutnan cafa».) ^^M 


Satt un Soldado.— Dichos. 




ESCENA XX ^1 


otjiA.DO. Todo tu campo, señor. 


Sattn marchando el Rst ob Ciiipkk, Rosxlio y Soi.- ^^| 


se amotina; en salvo ponte, 


OAOOS,)!' 


sacan áLinoAA y áConítJtttJiKosin tspa4« ^^B 


que hallando á Irene en el monte 


satt tatn 


bien A.snKOMio. ^^H 


1 huyendo con un pastor. 






el ejército la aclama 


Rey. 


¡Tirano! ^^^H 


por Emperatriz augusta 




De los hombres destrucción, |^^^| 


y ya de tu muerte gusta 

y a voces tu nombre mfama. 




para lu imperio Nerón, ^^^M 




}ara tu Dios Diocleciano. ^^M 
í\ cielo, que tu mal traza, ^^M 


twcto. |Ah! ¡Variable fortuna, 




qué poco estuviste queda; 




me forzó á desembarcar ^H 


subisteme en tu vil rueda 




donde pudiese vengar ^H 


hasta el cerco de la luna. 




mi injuria. ^H 


y ya me vences y ultrajas! 


Constan 


¡Ah infelice caza! ^H 


DOS. ¡Viva Irene, Irene viva! 


Carola. 


¿Mi padre no es el que aquí, ^H 


ONCio. ¿Por qué me subiste arriba 




cielos, con mi hermano veo? ^H 


pues que tan presto me abajas? 
0. Emperatriz es Irene, 




¡Padre míol ^H 


Rky. 


Si el deseo . ^M 


ella viva, Leoncio muera. 




no me hace salir de mi. ^H 


BOLA. ¡Cielos!, pues Irene impera, 




¿Carola es ésta?, Mas no, ^M 


¿qué aguardo? Pero ya viene. 




que es muerta, {fortuna esquiva! 
Bella hermana, qué, ¿estás viva? 




Roselio. 


^^ ESCENA XIX 


Carola. 


Sola mi pena murió. 
Dejóme a vida el mar 


SaltH Ikbnií y Soldados.— Dichos. 




que vosotros perseguisies. 




Rey. 


Años largos, canas tristes, 


f(B. A lo menos en prisión, 




bien os podéis alegrar. 


soldados, es bien que esté 




Aquesos brazos enlaza 


quien á su Emperador fue 




á aquesta vejez prolija. 


traidor; que, si por razón 




y muera yo luego, hija. 


me da que sus desvarios 


Tarso. 


¡Dichosa y alegre caza! 


le obligaron ¿ negarlo 
la obediencia y á quitarle 


Carola. 


Habla á la Emperatriz griega. 


Rey. 


¿A quién? 


su imperio y sus señoríos. 


Carola. 


A Irene, por quien 


responderé que no hay ley 




hoy nos vino tanto bien, 


ni razón ninguna hallo 




y £ quien Grecia alegre entrega 


con que despoje un vasallo. 




el imperio que otra vez 


por malo que sea, á su Rey. 
No quiero la muerte darte, 




gozó. 


Rey. 


Qué, ¿aquí estáis señora? 


aunque la pida tu error, 




A la cumbre ilegó'ahora 


gue un hereje Emperador 




de sus dichas mi vejez. 


a aqueso pudo obligarte. 




Y pues el cielo ha querido 


COMEDIAS DE TIRSO DE MOLINA. — TOMO I 


t. 


8 



^m 114 


^^^^^^ AL ^^^^^^^^^^B 


^^Lag 


que otra vez por tal misterio 




Sea su esposa, y si lo niega ^B 


^^^Hl 


subáis al famoso imperio 




dadle muerte. ^H 


^^^^^^H 


que este tirano ha perdido, 


Leoncio. 


Yo, señora, ^H 


^^^^^H 


juzgadle, señora, vos, 




digo que quiero á Lidora. i 


^^^^^H 


que aunque escondido le hallé 


Lidora. 


Yo y lodo, ¡ay fortuna ciega! J 


^^^^^^B 


y en ¿1 vengar inictiié 


Irene. 


De secretario mayor, ^H 


^^^^^H 


mis injurias, pues que Dios 




Tarso, el oficio tendrás, ^^^H 


^^^^^^H 


os hizo juez superior, 




y con el cargo darás ^^^^H 


^^^^^H 


su castigo ejecutad 




indicios de tu valor ^R^^h 


^^^^^^H 


como madre con piedad, 




digno, que Je envidió el müMO^^ 


^^^^^H 


y como juez con rigor. 


Tarso. 


Tus pies imperiales beso. 


^^^^^^H 


También esta mujer loca 


[rene. 


No estoy contenta con eso, ^m 


^^^^^^1 


por vos juzgada ha de ser, 




en premiarle más me fundo, ^M 


^^^^^"^ 


aunque el ser como es mujer 


Tarso. 


Das señora testimonio ^M 


^^^H 


á lástima me provoca. 




de quien eres; ya estoy rico. ^H 


^^H Ikene. 


Yo recibo, sabio Rey, 


Rey. 


Pues yo también os suplico ^^ 


^^H 


los presos de vuestra mano, 




que, dando perdón .-i Andronio, 1 


^^^^ 


y si en Roma hubo un Trajano 




le volváis á su privanza, ^J 


^^^B 


tan observante en su ley. 




que huyendo de Constantino ^M 
i valerse de mí vino. ^H 


^^^B 


dejar en Grecia colijo 




^^^H 


memoria que al mundo cuadre, 


Tarso. 


baste la burla en venganza ^M 


^^^F 


sacando, aunque soy su madre. 




que le hice disfrazado ^| 


V 


los ojos de un traidor hijo. 




de mujer. ^| 


^^^ Carola. 


Eso no, si es justa cosa 


Irene. 


Yo, Rey, concedo ^B 


^^K 


gue en aquesta ocasión llegue 
a vuestras plantas y ruegue 




cuanto pidáis. ^H 


^^^L^^ 


Rey. 


Y yo quedo ^H 


^^^^^K 


por Constantino su esposa. 
Perdonadle, si merezco 




por mil parles obligado. ^^ 


^^^^^^V 


Irene. 


¿Dónde al Principe mí nieto ^m 


H^^^^ 


su vida; llegad los dos. 




dejaste, Tarso? ^| 


H IfENE. 


Juez de la causa de Dios 


Takso. 


Escondido ^M 


^^^H 


he de ser; no me enternezco 




en un roble le he tenido, ^h 


^^^H 


con ruegos; llevadle preso 




temiendo el mortal aprieto ^M 


^^^K 


á una torre y denme cargos 




en que la persecución ^H 


^^^^1 


lodos de sus vicios largos. 




nos puso de Constantino. ^H 


^^^H 


que sustanciado el proceso. 


ÍHENE. 


En su nombre determino ^H 


^^^^ 


sin que me ablanden los llantos 




gozar de la posesión ^H 


^^^^^_^ 


de su esposa, haré de modo 




del Imperio; ve por él, ^H 


^^^^^B 


que quede vengado todo 




y á Constanlinopla vamos ^M 


^^^^^^ft 


el mundo, Dios y los Santos. 




donde bautizar le hagamos. ^í 


^^^^^^B 


Esa mujer que os sirvió. 


Carola. 


Yo con mi padre y con él 1 


^^^^^^V 


por vos sea casiígada, 




irme á Chipre determino, 1 


^^^^^^K 


que, pues fué vuestra criada 




porque no podré sufrir 


^^^^^^H 


y siéndolo os injurió. 




en lodj Grecia vivir 


^^^^^^K 


Infanta, el mayor castieo 
que al presente puedo darla 




viendo preso á Constantino. 


^^^^^v 


Irene. 


Quédese, pues, el infante 


^ 


me parece es entregarla 




por general de la guerra ^1 


^^^P 


á su mayor enemigo. 




en todo mi imperio y tierra, ^1 


^^^ Carola. 


Pues no lo tengo de ser 




que de este cargo importante 


K 


con ella en esta ocasión; 




es digno. 


^^^B 


ames, si mi intercesión 


Roselio. 


Tus plantas beso. 


^^^H 


con vos algo ha de poder, 


Irene. 


Alto: á mi Corte, soldados. 


^^^^^ 


os suplico perdonéis 
i Leoncio desde ahora, 




que en ella seréis premiados 


^^^^^K. 




como merecéis. 


^ 


como reciba á Lidora, 


Todos. 


Con eso ^J 


^T 


si os parece, por mujer. 




danos, señora, esos pies. ^^| 


^^H Irene. 


Que se casen es razón; 


Uno. 


|Viva Irencl ^H 


^^H 


Emperadores han sido 


Todos. 


]Viva Irene! ^H 


^^^K^ 


y á un mismo tiempo han caído 


Tarso. 


Este fin, senado, tiene ^^| 


1 


del Imperio y su ambición. 




La República al reyes. ^^M 




lusms, Tki.£m*co, niño, y Nicahdko, griego 
Ulises. 

al tálamo justo, 
das de Himeneo, 
po y de Tetis enlazaras 
(cerviz el gusto; 
dio á Peleo 
Teüs, nunca convidaras 
ni injuriaras 
rdia traviesa, 
lanzana de oro 
ia dio en tesoro 
sta sobremesa 
sión tirana 

iza i toda Grecia una manzana. 
I fuera piadosa 
>asior tirano 
ibutaria de sus pechos. 




I n 



EL AQUILES 



detiene amor y el juramenio apriela, 

si no me parto vivo 

con riesgo de mi fama 

al qué dirán del vulgo vil sujeta; 

si me parto, es profeta 

el alma de ios daños 

que en esta ausencia temo: 

y entre uno y otro extremo, 

miedos y desengaños 

confusa traen mi vida 

partida entre el sosiego y la partida. 

El honor me aconseja 

que no pierdan los ojos 

de vista esposa que apetecen tantos, 

y el mismo honor no deja 

que, asegurando enojos, 

tímido quiebre juramentos santos; 

encuéntranse los llantos 

de obligación y ausencia; 

aquélla me da prisa, 

y ésta mi muerte avisa; 

^qué hará, pues, mi paciencia 

sin una y otra joya, 

de tres almas en Grecia, un cuerpo en Troya? 

Nicandro. 

De dos forzosos daños, 

el menos peligroso 

escoge el sabio que el peligro mide; 

á tus maduros años, 

Ulises generoso, 

consultando el menor, consejos pide. 

Si el alma se divide 

partiéndole de Grecia 

en las prendas que adoras 

y contando las horas 

que la quietud desprecia, 

Penélope está enferma, 

^por qué querrás dejar tu patria yerma? 

Procure el injuriado 

vengar agravios suyos, 

y de Elena castigue la mudanza, 

que no por su cuidado 

es bien crecer los tuyos 

y á tu esposa olvidar por su venganza. 

Si tu experiencia alcanza 

los daños que recuerdas, 

¿será prudente cosa 

por que él cobre á su esposa 

que lú la luya pierdas? 

¿y que en demanda ajena 

a Penélope dejes por Elena? 

TEI.f.MACO. 

Padre, no se me ausente, 

que está mi madre mala 

y senos mocirá si la desprecia; 

si mis suspiros siente 

y el tierno amor iguala 

á la hermosura y caridad de Grecia, 

¿no será cosa recia 

que tal esposa é hijo 

Ror ausentarse olvide? 
ti madre esto le pide, 
y si se va, me dijo 
que no esperase, padre, 
gozar una hora más viva á mi madre. 



Pues si ella se me mucre 

y el padre se me ausenta, 

huérfano de los dos, ¿de mí qué aguarda? 

Quédese en casa, ¿quiere? 

Tendrála á ella contenta 

y á mi seguro en su amorosa guarda; 

advierta que si tarda 

de asegurar temores 

dus vidas atrepella, 

pues muerto yo con ella, 

aumentaré dolores 

diciendo en la otra vida 

quede su esposa é hijo fué homicida. 

ÜLlSES. 

¡Ay, Telémaco mío! 

Persuasivo, elocuente, 

anegarme en tu tierno llanto puedes: 

cada perla es un río 

que en líquida corriente 

á las del Kilo en eficacia excedes. 

Ya viene Palamedes 

á llamarme perjuro 

sí el juramento sanio 

que al cielo hice quebranto; 

no está mi amor seguro 

si niego mi partida, 

ni sí me parto lo estará mi vida. 

Pero si el amor fuerza 

y el juramento obliga, 

venza el amor, pues es mayor su exceso; 

¿qué fuerza hay que á su fuerza 

resista, sin que siga 

yugo inmortal queá tanto dios ha preso? 

Quíteme amor el seso 

y no me quite ahora 

mi esposa por la ajena; 

robó Paris á Elena, 

sí Mcnelao la adora, 

réstame su hermosura, ^ 

que no hay obligación donde hay locura, 

(Llinait el niño y »«tti 



ESCENA II 

Saltn Falamedfs y Peuoro.— Ni<L»?iD«d 

Palam. No queda en Grecia señor 
que no parta conira Troya, 
y esta acción sólo se apoya 
en el ingenio y valor 
de Ulises, pues sus ardides, 
si á sabios se ha de creer, 
de más provecho han de ser 
que las nazañas de Alcidcj. 
Juró defender á Elena 
con los demás en la ley, 
que Tfndaro, griego Rey, 
si no la cumplen, condena. 
Robóla Paris; si intenta 
Ulises buscar ahora 
excusas por ver que llora 
Penélope, de su aírenla 
serán los dioses testigos: 
pues sus aras menosprecia, 
y á los Principes de Grecia 




^^^^^m 117 ^H 


tendrá por sus enemigos. 


tan discreto, ni quisiera ^^^H 


Kl ejército me envía 


su esposa en tanto exceso. «^^^H 


por él. 


Pei.oRO, Deja la mayor belleza ^^^^| 


no. Amor, que es más fuerte. 


que enamoró al dios rapaz ^^^^H 


y á las puertas de la muerte 


el reino que goza en paz ^^^^H 


con Penélopc porfía. 


y un hijo de su riqueza ^^^^| 


6 acabarla, ú obligar 


y discreción heredero; ^^^^| 


á que su esposa se quede, 


pártese á ajenas venganzas, ^^^^| 


en tal juramento puede 


el honor teme mudanzas ^^^^| 


justamente dispensar. 


y amor desnudo el acero. ^^^^| 


ROR. Dejar sola tal mujer 


Quien ama cuerdo, ama poco; ^^^^| 


ni es amor ni es fortaleza, 


ama mucho y loco está. ^^^^H 


tiraniza á la belleza. 


Palam. Cobarde temor será ^^^^| 


ya la ausencia, ya el poder. 


y engaño el fingirse loco. ^^^^| 


V si uno y otro' se junta 


Ya Grecia tiene experiencia ^^^^| 


y tantos la han pretendido. 


de sus astucias, malicia ^^^^M 


siendo madre del olvido 


es ^^^H 


la ausencia, llore difunta 


Ulises. (Pregona y a^ótase.í ^^^^H 


su honra, Ulises ausente. 


Esta es la ^^^^| 


M. Penélope es la más casta 


que manda hacer el ausencia ^^^^| 


de toda Grecia. 


á un recién casado (dale; ^^^^H 


no. No basta 


loh, cómo escuece el traidor!) ^^^^| 


ese valor excelente 


que se ausenta de su honor ^^^^M 


para el recelo que lleva, 


y de su casa se ^^^H 


ni puede discreto ser. 


iQué indígenta está la penca! ^^^H 


siendo vidrio la mujer, 


Gran delito debe ser ^^^^H 


quién con la ausencia la prueba. 


dejar á propia mujer ^^^^H 


•Según esto, no os espante, 


por otra mujer mostrenca. ^^^^| 


viendo que á la muerte está, 


Libros hay de ejemplos llenos, ^^^^| 


si Ulises con vos no va. 


donde leerá el que los trata ^^^H 


lAM. Menos valiente es que amante; 


que es un asno el que se mata ^H 


pero yo no he de ir sin él 


cual yo por duelos ajenos. ^H 


ó ha de quedar por perjuro. 


Por Üios que estábamos buenos ^H 


pues la victoria aventuro 


dejándonos en los nidos ^H 


que tengo cierta por 61. 


los pajaricos perdidos ^H 


^H 


en uñas del gavilán. ^H 


^V ESCENA 111 


El refrán ^H 
diga que á muertos y á ¡dos ^H 


úfale ITlisbs medin desnudo y Zoco.— Dichos. 


no hay amigos, mas yo trueco ^H 


I 


(perdóneme Dios si peco) ^H 


ms. Toquen las cajas aprisa. 


á estos versos los sentidos, ^H 


K y pues Grecia á Troya pasa. 


y entendidos, _^^^H 


■ abrase L'lises su casa. 


rezan con causa mayor ^^^H 


^^^ ^Hércules está en camisa? 


que honor ^^^^| 


^^B Deyanira le pegó 


canta, que á muertos y á idos ^^^^| 


^^P la ponzoña del Centauro. 


no hay maridos, ^^^^H 


Creta encierre el Minotauro, 


no hay maridos, que es peor. ^^^^| 


que Pasifé le parió; 


Pues si entre ausencias y olvidos ^^^H 


pobre Minos, ¿qué dolor 


de la honra no hay noticia, ^^^^| 


de cabeza os atormenta? 


y de milicia á malicia ^^^^H 


El marido que se ausenta 


va tan .^^^^| 


eche en remojo su honor. 


¿ouíén se parte á la milicia? ^^^^| 
¿Ausencia necia ^^^^H 


Toro se llama la cama 


del matrimonio en latin. 


á mi sacarme de Grecia? ^^^^H 


etimología ruin 


¡Malos años! no hay justicia. ^^^^H 


sacará de ella la fama, 


Nicano. ¿Hay lástima semejante? ^^^^| 


díganlo los adivinos, 


Ulises. ¿Yo, entre cajas y pendones, ^^^H 


mientras yo mi ausencia lloro. 


marido de comisiones? ^^^^| 


¿la Hasifé con el toro 


Vaya la mujer delante, ^^^H 


y sin azotalla Minos? 


llore y cante ^^^H 


iOh, bellaco! ¿De malicia 


como cuerdo y como loco ^^^H 


qué laberintos trazáis 


quien tiene su honor en poco, ^^^H 


y á mí á Trova me enviáis? 


que yo, entre el Hamo y la risa, ^^^H 


[Malos añosl ¿no hay justicia? 


ni tengo espacio ni prisa. ^^^^| 


MI. ¿Qué es esto?" 


Menelao su enojo aplaque ^^^^| 


MDR. (.Tiises sin seso. 


y vengue su badulaque, ^^^^H 


que i no perderle, no fuera 


porque, cual dijo mi abuela, ^^^^| 



i8 



£L AQUlLES 



Á quien le duele la muela, 
la muela, que se la saque; 
ó si no yo iré á la guerra, 
como no quede en mi tierra 
hombre que amando negocia; 
que yo ausentarme no quiero 
si no los llevan primero 
á todos á C.apadocia. 
¿Penelopica en Escocia, 
y yo sin Penelopica? 
(jFuego de Dios, cómo pical) 
Ella hilando, otros urdiendo, 
y amor la trama tejiendo 
en mohatras la avaricia 
conquistando la codicia. 
¿Pasife abrazando al toro 
y Venus al monstruo de oro? 
¡Malos añosl no hay justicia. 

Peloro. ¡Desgracia, por Dios, extraña! 

NiCANo. Notable fuerza de amor. 

Ulises. De alfeñique es el honor 
y la mujer es de caña, 
si i Paris Elena engaña 
llévese él la penitencia; 
¿comllo yo? ^hay tal sentencia? 
mandar pagar sus amores 
justos hoy por pecadores. 
Donosa es. por Dios, la maula, 
metjérala en una jaula, 
6 colgarásela al cuello, 
que yo (si quieren sabello), 
loco, mas no mentecato, 
no dejo la carne al gato 
ni i los osos la colmena; 
sí Elena es mala ó es buena 
allá se lo haya; 
si se fué á holgar á la playa 
tómese lo que la vino, 

3ue el borracho junto al vino 
irá la jurispericia 
que es malicia; 
lo que el Troyano comió 
¿Quieren que lo escote yo? 
|Malos añosl no hay justicia. 

(Vase.) 

NiCAND. Id iras él, que est¿ furioso; 

no le suceda algún daño. 
Pai.am. Todo esto es ficción y engaño. 

Ulises es cauteloso: 

yo probaré su locura 

ó fingido frenes! 

que no ha de excusar asi 

su miedo y nuestra ventura, ivase.) 

ESCENA IV 

SüU UuMS umhrando tat. — Dicnoa menos 
Palamboss. 

Ulises. Fuera, que soy labrador; 

sal siembro en lugar de pan, 
porque así no picarán 
avechuchos en mi honor; 
tienen á mi esposa amor 
muchos, y por Dios que es malo; 
la sal preserva al regalo, 
mi esposa se queda acá« 



NlCAND. 

Ulises. 



y no se me dañará 

si aunque me ausente la salo. 

(Siem 

¿No es la sal sabiduría? 
Él sembrarla, pues, rr.e importe 
que hay poca, y anda en la Cor 
en coches la bebería; 
hay notable carestía 
de doncellas recatadas; 
las más están decentadas, 
por eso me ocupo en esto, 
que si se dañan tan presto 
es porque no están saladas. 
Rey, gran señor, vuelve en ti. 
Bueno, ¿pues pareceos mal 
sembrar mi casa de sal 
y esterilizarla asi? 
El amor ¿no es fuego? Sí. 
¿No es estopa la hermosura? 
Pues si abrasarla procura 
el fuego del amor ciego, 
sallar ha la sal del fuegu 
y mi honra estará segura. 
Ea. ya habernos sembrado; 
démosle ahora una reja; 
quien se va y su mujer deja 
no cogerá fruto honrado; 
¿lio entierra al grano el arado, 
que con el üempo batalla. 
y después colmado se halla? 
Pues quien quisiere coger 
fruto de honra en la mujer, 
cuando se ausente, enlerralla. 
La deshonra es, á mi cuenta, 
mastín que á la fama ladra; 
mirad &i el nombre le cuadra, 
pues muerde al pobre que afrent 
luego si mi amor se ausenta 
y da tras mí, (i) 
¿no es bueno sembrar sal? S 
y no sembrarla, ¿no es mal . 
si; que al perro, si no hay p 
el remedio es <i[sal aquí!» 
Viisotros me serviréis 
de guebras, poneos aqui. 

(Ara ca 
Si ha de sosegarse asi, 
sigamos su humor. 

¿No veis 
que es justo que me ayudéis, 
pues cultivar mi honor quiero? 
Are el cuidado primero 
lo que la opinión sembró; 
mas cun bueyes, eso no, 
que en tal tierra es mal agúero, 
mejor es el aaadón 

( Toma el ana^tón y ra 
y ahorraremos de molestias, 
que no es bien fiar de bestias 
el honor y la opinión; 
quitemos toda ocasión, 
ningún terrón nos impida 
la cosecha en mi partida, 
que es tropezón la belleza, 
y la mujer, si tropieza, 
dadla también por c«ída. 

I (i) Verso iacompleíocn el original. 



Peloro. 
Ulises. 



ACTO PRIMERO 



119 



ESCENA V 



^jkVAMXDBScofi l'SLánACo tn tos frra^oj.— Dichos, 

josi. Ea, Ulises, yo también 

soy labrador como vos, 

sembremos junios los dos. 
SES. Pardiez, vaya, decis bien. 
iM. Porque buen año nos den 

frutos de esta sementera 

grano es Telémaco, muera, 

{Saca la daga.) 

V os dará el tiempo oportuno 

ios hijos ciento por uno 

á la cosecha primera. 

Con su sangre es bien regar 

la tierra, pues que no llueve; 

muera, y fruto el campo lleve. 
^M. jPor qué me quiere matar? 

Padre, llegúeme á vengar. 
LM. Yo seré el ejecutor, 

muera el fruto, auncjue esté en flor, 

y multiplique despojos. 

(Valtá dar. Tiinele Ulists ) 
l^M. ^ Padre? 

jAy hijo de mis ojos, 

tierno efecto de mi a mor I 

Si con prueba tan costosa 

se ha de excusar mi partida, 

Ulises pierda la vida 

y auséntese de su esposa. 

Mi locura cautelosa, 

Palamedes, ya ha cesado; 

obedezcamos al hado 

y no pierda yo opinión 

con vos, pues cualquier perdón 

merece el temor casado. 

Con la victoria presente 

mi fama á ilustrar comienzo, 

que, pues en ingenio os venzo, 

más que todos soy valiente. 

Vamos, Ulises prudente, 

á Troya, que la venganza 

tiene puesta su esperanza 

sólo en vos, pues más efeto 

hace un capitán discreto 

que el arnés, la Hecha y tanza. 

Consolad á vuestra esposa, 

y veréis que en esta ausencia, 

si es casta por excelencia, 

os gana fama gloriosa. 

¡Ay prenda del alma hermosa! 

En fin, me parto y os pierdo; 

honor, entrad en acuerdo, 

y pues en el mal que toco 

no bastó fingirme loco, 

sed vos en mi ausencia cuerdo. 

iVanst.) 

ESCENA VI 

Aquilxs, qve ha de hacer la mufer vestida de 
§les con un birtón, y Qdirón, viejo, tambiin de 
t/cs, y Tktis, bi^arramentt vestida de campo. 



JkM. 




Ya no te pueden sufrir, 
Aquiles, estas montañas, 



á nadie dejas vivir; 

de tus costumbres extrañas 

todos procuran huir; 

^qué pastor por ti no eslá 

señalado?; ^qué pastora, 

cuando ásu cabana va, 

de ti no se queja y llora, 

y mil querellas me da? 

No diferencias los brutos 

de los hombres, ni aun los frutos 

de ti se pueden librar, 

pues, antes de madurar, 

forzados te dan tributos. 

No sé yo de qué aprovecha 

lo mucho que te he enseñado, 

la ciencia está satisfecha 

con el natural templado 

que el bárbaro ser desecha. 

Hizo á la filosofía 

para moderar pasiones, 

el Sol, que todo lo cría; 

en ella te di lecciones, 

y en ti lograrse podría; 

la música, ya tu sabes 

que con agudos y graves, 

ánimos silvestres templa, 

y que el que en ella contempla 

le da del alma las llaves. 

Tocas el arpa y la lira 

y tus costumbres no tocas; 

quien te oye cantar se admira, 

y de tus costumbres locas 

asombrado se retira. 

Debajo de tal belleza, 

¿es posible que se esconda 

tan cruel naturaleza? 

En las fieras corresponda 

al cuerpo la rustiqueza, 

pero no en ti, cuya suerte, 

si tan bello quiso hacerte, 

arrepenlidu repara 

que enamoras con la cara 

y con los brazos das muerte. 

Aquil.ES. Tü tienes la culpa de eso; 
desde niño me criaste, 
Quirón, robusto y travieso; 
con leche me alimentaste 
de una onza, asi profeso 
el natural heredado 
de la leche que mamé. 
Carnes de fieras me has dado 
á comer, nunca gusté 
ni la liebre ni el venado. 
En éstos el temor crece 
que huyendo los envilece; 
tmitanao á esotros voy; 
bien haya, pues su hijo soy, 
quien á los suyos parece. 

Tetis. ¿Hijo de las fieras? 

Aquiles. Si. 

Tbtis. ¿y no mío? 

Aquiles. El ser primero 

te debo, pues que nací 
de ti, pero no el postrero 
que del sustento adquirí. 
Ya sé que el Rey Peleo fué 
mi padre y esposo tuyo; 




^ 120 EL AQUILES ^^^^1 


^^^^^ pero como me crié 


Dkidam. |Aqut, cazadores míos, ^^H 


^^^^H entre estos montes, concluyo 


favo r! ^| 


^^^^H que en ellos me transformé. 


Aqijii-es. No huyáis, persuadios 


^^^^H A Quirón me encomendaste; 


que no soy monstruo. 


^^^^^m forma quejas, madre, de él 


Deidam. {Aquí, aqu 


^^^^H si lan diverso me hallaste, 


Aquii.ES. Hechizo que el viento excedes. 


^^^^H que yo estimo ser cruel 


deten el curso y temor; m 


^^^^H en más que ser tu hijo. 


hombre soy. H 


^^^^^irtRÓN. Baste. 


Deidam. Dadme favor. ■ 


f Aqimlks. Vo^ á vengar en leones 


vasallos de Licomcdes. ■ 


^Hi y tigres lo que no puedo 


Tetis. Este es mi Aquiles; procura ■ 


^B en vuestras reprehensiones. 


sosegarle. ■ 


^^ Tetis. Hijo, espera. 


QiiiPüN. El es de suerte ^ 


r Aquiles. Escuche el miedo 


que ó los ha de dar \a muerte 


^^— consejos y persuasiones. (Vaae.) 


ó hacer alguna locura. Ü|| 


^H ESCENA Vil 


1 




ESCENA VIH ^ 


^^" Dichos, menos Aquiles.— Z>fníro Dbidamia y Vocks. 




t Tetis. ¡Ay hijo del alma mía! 


Salt Aqdiuf.s con DsinAMiA en liis bracos, que vet 


^^L esc valor ha de ser 


wstitta de ca^a bizarramente.— Luego Cazador 


^^H mi muerte, y yo he de perder, 
^^K perdiéndote, mí alegría. 


Aquiles. Desmáyeseme en los brazos. 


^^H Quirón; un mortal asombro 


{Panela en el t* 


^^B ocasionó mi camino; 


Emboscado estoy seguro; ^ 
aquí corre un cristal puro H 
que el cuerpo divide en lazos. 


^^B el oráculo divino 


^^H y mil sabios que no nombro 


^^H me afirman que si se parte 


Cristal con cristal pretendo 


^^H con el ejército griego 


resucitar. ^ 

Deidam. jAyde mil ■ 

¿Dónde estoy? ^ 


^^H mi Aquiles á Troya, el fuego 


^^V que Venus ofrece á Marte 


^^H ha de ser su perdición; 


Agiíii.ES. Ya ha vuelto en si 


^^K muerte le han de dar cruel, 


Dos soles están lloviendo. ^ 


^^H puesto que quede por él 


Sosegad, mi cazadora, H 


^^H asolada la nación 


que si da gusto la presa H 


^^H que en Troya á Paris ampara. 


á quien la caza profesa, ■ 


^^B Lsto profetiza Apolo; 


un alma que en vos adora ■ 


^^H es hijo Aquiles, es solo 


tenéis á los pies rendida; H 


^^V ^ es ios ojos de esta cara. 
^^H Si siempre que se me acuerda 


mas ¿qué mucho la rindáis 1 


si con dos Hechas tiráis fl 


^^H que su luz me ha de faltar 


que, dando muerte, dan vida^| 


^^B e.xcede mí llanto al mar. 


Deiüam. Monstruo, mas no digo bien, 


^^B ¿qué he de hacer cuando le pierdaf^ 


que ofendo tu gentileza, 


^^m Tú, que su ayo y maestro 


aunque lan rara belleza m 


^^^ eres desde que salió 


monstruosidad es también. ■ 


^^^^L al mundo, y de quien fió 


Deidad de este bosque umbrosor 


^^^^H mi fe el amor que le muestro, 


héroe, semidiós ú hombre, 


^^^^^ft aconséjame det modo 


que no hallo decente nombre 


^^^^H que podré librar su vida, 


que cuadre á tu rostro hermosoi 


^^^^*^ Que á esto ha sido mí venida. 
^^m Quimón. Va yo sé que el mundo todo 


mira que heredera soy ^ 


hija del Rey Licomedes, ■ 


^^^ ha de registrar LJIíses, 


Y que si el limite excedes H 
honesto y dos voces doy, H 


^^B que de buscarle se encarga. 


^^H y á cuya prudencia larga 


tengo esta montaña llena H 


^^H . los más remotos países 


de monteros que podrán H 


^^^^ no han de poder defenderle. 


darte muerte y mezclarán H 


^^H Si su natural inquieto 


con mi venganza mi pena. H 


^^H diera lugar al secreto. 


Aquiles. Princesa de mis ojos, H 


^^K lo mejor fuera esconderle. 


que, pues en ellos tiene H 


^^V Mas ¿cómo tendrá sosiego 


su origen mi esperanza H 


^^V encerrada la inquietud, 


justo es que en ellos reines. H 


^^B con grillos la juventud, 


recelos asegura, B 


^^B y dentro la mina el fuego? 


que no osan atreverse ^M 
a tu deidad hermosa ^M 


^H^ ¿Pero qué es ello? 


^K Tetis. jAy de mí! 


deseos descorteses. ^m 


^^m (/)< dentro pocts y rutdo.) 


Efectos tan contrarios ^M 



^^^^^^^^^^^^^^^^^act^bÍmep^^^^^^^^^^^^^^^^Tzt 


1 


^^^^^n mi ha causado el verte, 


penetra con los ojos 


^t 


^H que hielas pur lo grave 


un alma, que entre pieles 


^^M 


^H y por lo hermoso enciendes. 


rendida te idolatra 


^^M 


^H Solía yo, y no ha mucho, 


y humilde te obedece. 


^H 


^H matando entretenerme, 


Dfiuam. Discreto, persuasivo. 


^H 


^H haciendo mal holgarme, 


^en qué escuelas aprendes 


^H 


^H pacífico ofenderme, 


retórica amorosa 


^^1 


^H cazando día y noche. 


en montes elocuente? 


^H 


^H hufan igualmente 


Conclúyesmc elegante, 


^H 


^H de mi por esos campos 


hermoso me enterneces, 


^H 


^H los brutos y las gentes. 


compuesto me aseguras 


^H 


^H jQué rústico los pisa 


y sabio me convences. 


^^1 


^H que ea viéndome no tiemble, 


Si como amante obligas. 


^H 


^B de dia no se esconda. 


mi rigurosa suerte 


^H 


^1 de noche no me sueñe? 


hubiera excepcionado 


^H 


f ¿Qué serranilla simple 


mi gusio antes de verte. 


^H 


1 me mira que dispense 


y no tuviera padres. 


^^1 


^^ con ella la hermosura 


cuya obediencia prende 


^H 


^B humilde por silvestre? 


en concertadas bodas 


^^1 


Los más robustos árboles 


el alma que suspendes. 


^H 


de aquestas selvas verdes, 


¿qué dicha como amarte? 


^^1 


tcmblándome en sus hojas 


jqué gloria como hacerte 
del reino y alma mía 


^H 


dan muestras que me temen. 


^H 


B Los tigres y leones. 


señor eternamente? 


^H 


^B sin que mi lucha esperen. 


Mi padre me da esposo. 


^1 


^ huyendo con bramidos 


que ya por ti aborrecen 


^1 


me aplauden más valiente. 


los ojos, que no ha un hora 


'fl 


Tú sola, victoriosa, 


lloraban hasta verle. ._ 


^^1 


trofeos grabar puedes 


Soy hija, es Rey severo V 


^H 


en bronces inmortales, 


mi padre Licomedcs; m 


^H 


pues sola tú me vences. 


¿k quién no obligan padres? 


^M 


Salí á buscar venganzas 


¿á quién no fuerzan Reyes? 


^M 


^H de agravios que reprenden 


Amante de imposibles 


S 


^B en canas venerables 


soy ya, véngale en verme 


^^1 


^B dictámenes crueles. 


imposibilitada 


^^1 


^B y cuando más furioso, 


del bien que mi alma pierde. 


^H 


mírete en una fuente 


Nunca pluguiera al hado 


^H 


copiando tu hermosura 


sacara al campo redes 


^H 


cristales por pinceles, 


que en vez de fieras y aves 


^H 


templado suspendíme. 


su cazadora prenden, 


^H 


suspenso contémplete, 


pues volveré á mi Corte, 


^H 


perdíme contemplándote, 


si loca por quererte. 


^^1 


contemplando adoróte. 


eternizando llantos 


^H 


En agua me abrasaste. 


que tu memoria aumenten. 


^^1 


H no sé si fué agua ardiente. 


Aqliii.es. ¿Pues quién será bastante, ■ 


^H 


^m más sé que de ella forjas 


si tú, mi bien, me quieres, 


^^1 


^B rayos para vencerme. 


á violentar tu gusto? 


^H 


^B Alzaste los dos soles, 


yo soy... [Voces y ruido de dentro.) 


^H 


™ y apenas llegó á verme 


Caza, i." Aqui, aquí gente. 


^H 


la luz que en ellos vive, 


Caza. 2." Aquí, que el fiero monstruo i 


^^1 


cuando á los vientos leves, 


nuestra Princesa ofende; 


^H 


hurtándoles las alas 


cercad todo este bosque, ^ 


^H 


la fugitiva liebre, 


echadle los lebreles. 


^H 


no osó cuando corrías 


Aquiles. ¿Qué es esto? 


^H 


correr más, por correrse. 




^^1 


^ft Talares de Mercurio 
^M me dio mi feliz suerte. 


ESCENA IX 


H 


^m pues te alcancé amoroso 


5a/e Carbón, poitor.— Dichos. 


^H 


^1 y te detuve alegre. 

Desmayos y temores, 




^^1 


Carbón. Señor mío. 


^H 


si frágiles, prudentes, 


huye, si no pretendes 


^H 


al pecho retiraron 


que con tu muerte lloren 


^^1 


corales y claveles. 


los prados y las gentes; 


^H 


Mas ya que restituyes 


con Hechas y con dardos 


^^1 


á la animada nieve 


cercando el bosque vienen 


^H 


H la púrpura usurpada 
^B que á darla esmaltes vuelve, 


monteros atrevidos 
de la Princesa y Reye; 


1 



^H 122 


^^*^^^^^^^^^^L AQUILES ^^^^^^^^^^^^^B 




asegurar la vida 


de UD mozo ocasionado 




por este atajo puedes; 


de amor y de años verdes. 




^qué harán, si aquí le matan, 


No aguardes cortesías 




sin ti Quirún y Telis? 


de quien á nadie leme, 


^HAguiLes. 


|Oh estorbos envidiosos 


que pocas coyunturas 




de ios mayores bienes, 


de amor fueron corteses. 




que en cifras de hermosuras 


Cebado en malar hombres. 




los cielos comprehenden! 


lugar y tiempo ofrece 




Sabréis quién es Aquiies. 


para que al Rey, tu padre 




Hermoso Sol que enciendes 


y mi señor, te lleve. 




un alma hasta hoy de bronce; 


Aquí tengo un caballo 




si para detenerte 


que á los del sol excede 




son ruegos poderosos 


y lleva pies de plumas 




y, como afirmas, tienes 


con que ligera vueles. 




amor á quien ya Hora 


¿Qué aguardas? 




el verse de ti ausente, 


Deidam. ¡Ay amorl. 




espérame no más 


lay honral, indiferente 




del tiempo y plazo breve 


estoy entre vos<ítros; 




que lardo en quitar vidas 


pero si la honra vence 




a los que nos ofenden. 


donde el valor se eslima. 




Garbón, sé tú mi Argos, 


perdone amor aleve. 




y mientras mi amor vuelve 


que jura hasta que goza 




á reiterar favores. 


y goza hasta que miente. 




guárdame diligente 


(Vamtlt 




la prenda que te fio. 






¡Ay cielos, si le duermes, 


ESCENA XJt ^ 




para pagar descuidos 






qué pocas vidas lienesl (Vase.t 


^^^1 




ESCENA X 


Señor... |A esta otra puerta! 
Llevósela; si vuelve 




Gakbóm y Deidamia. 


Arquillas y no la halla, 
¿aue hará, Garbón probele? 
K diabro que le aguarde, 


^^■Garbón. 


Par Dios bueno; ¿yo alcaide, 




en bosques, de mujeres 


mas hétele á dó viene; 




que aprenden cantonadas, 


aquí hay un alcornoque, 




si aún no sé guardar bueyes? 


su hueco ha de esconderme. 




Sabrá, señora mia. 


No lerigo, si me agarra. 




que yo he sido sirviente 
de Arquillas y Esquilón 


para el primer puñete. 




que así despacha tigres 




un año y cuatro meses. 


como Garbón molletes. 




l^lame hecho este muchacho 


(Escóndete cm e¡ tronco dt un 4r 




mastín suyo; ¿qué quiere? 






Par Dios, si se me escurre 
que es di abro y me despierne. 
Con ella ha de agarrarme 


ESCENA Xiri 




Sale A9UILSS.— Dicho. 




para que no me deje, 






seré siquiera un rato 


Aquiles. Huyeron, y sin seguillos 




de tal hembra corchete. 


sólo he querido espantallos. 


^HDeidam. 


|Ay confusiones míasl 


que son de mi bien vasallos _ 




decid, ¿aguardaréle? 


y no es justo perseguillos. ■ 
Después que amo, traigo ^rillofl 




Mas ¡ayl que si ic aguardo 




mi honor ofensas leme. 


sino es para aquí, en los pies; V 




Pues ¿qué queréis? ¿que huya?; 


aquesta mi prisión es ■ 




mas Si en el alma viene 


Y aqui me aguarda mi hechizo. 
Mas ¡ay ciclosl, ¿qué se hizo? 




al vivo retratado 




y en ella asiento tiene, 


Garbón. El alma traigo al revés. M 

[Asomándose entre tas rd| 




¿quién huye de si misma 




que en si misma no lleve. 


Temblando estoy. 




SI alas, también grillas 


Aquilis. ¿Mi señora? 




que vuelan y detienen? 


¿rai sol, mi gloria? ¡Ay de mi! 
Garbón. Par Dios, si me encuentra aquí, 








ESCENA XI 


que no vivo un cuarto de hora. 
Aquii.es. ¡Garbón, Garbónl 




Sale ywrmm.— Dicuoii. 


Gahbón. Agora M 
topa conmigo, y si llega, ^ 


^BQuirón. 


Huye, Princesa hermosa, 




los ímpetus crueles 


por un pie me agarra y juega 



kRBÓN. 



i la pelóla y me arroja, 

sí por no hablarle >>e enoja, 

al cielo, y desde allí á Noruega. 

Más vale ames que me toque 

hablarle, como que soy 

su dama, y por el esioy 

convertida en alcornoque, 
i<;uiLES. Si tiO queréis que provoque, 

deidades, la religión 

que os da el mundo sin razón, 

volvedme la prenda mia. 

Si á los dioses desafía, 

jqué no hará de vos, Garbón? 

Si á injuriar los dioses llega 

con tal furor, ^qué no hará 

de quien destilando está, 

de puro miedo, pez griega? 
QUiLES. Si mi sol su luz me niega, 

jdónde irá ciego quien ama? 

Mi bien, mi gloria. 
(Dentro del árboi, disimulando ta vo; 

reiponde Garbóa. ) 

¿Quién llama? 

¡Ay cielos! ¿quién eres? 

Ful 

quien te adoraba. 

¡Ay de mi! 

Y ando ya de rama en rama; 

halle allá, que quien me toca 

comete un grave pecado. 

¿Hate algún Dios transformado? 

¡Y cómol 

¿En qué? 

En alcornoca. 

Si Apolo á Dafne provoca 

hasta en laurel convertilla, 

si Clecie á su luz se humilla 

la cabeza vuelta en tior 

y Apolo le tuvo amor, 

no es nuevo, aunque es maravilla. 

¿Amábate Apolo? 

Sí. 

¿Quisote gozar? 

También. 

¿Y huíste de él? 

Con desdén. 

¿Fuele siguiendo? 

Hasta aquí. 

¡Que en tal ocasión me fui! 

¿Llamaste algún dios? 

¿Y cómo? 

¿Y qué dios era? 

El dios .Momo. 

Por sus efectos lo veo; 

mas máteme mi deseo 

si venganza de él no tomo. 

|Ay amor siempre cruel! {Alúrbni) 

mi plantaserás divina, 

como de Hércules la encina, 

como de Apolo el laurel. 

Consagraréte como él, 

ya que tuve tales íines. 

No es bien que en eso imagines. 

¿Porqué? 

Ya está consagrado 

el alcornoque, abogado 

de corchos para chapines. 



ARBON. 
Qb'ILES. 
ARBÓN. 

QUILES. 
ARBÓN. 



iQUILES. 
lARBÓN. 
iQUlLES. 
ARBÓN. 
QUILES. 



Carbón. 
Aquiles, 
Carbón. 
Aquiles. 
Carbón. 

'^QUll.ES. 

Jambón. 

"•iitílLES. 

'-«RBÓs. 

tJílES. 



ARBÓN. 



¿Qué disparale: son éslos? 

É quién hace burla de mi? 
tesgajaréie, y as! 
veré engaños manifiestos. 

(Desgaja la mitad del árbol y sale 
Garbón.) 
Gaabón. Señor, los hinojos puestos 

tiemblo y te pido perdón. 
Aquii.es. ¿Quién eres? 
Garbón. Yo soy Garbón. 

AyuíLES. ¿Qué es de mi princesa bella? 
Garbón. Ocupada está, vo á vclla. 
AgiüLES. ¿En qué? 
Carbón. Si he de hablar verdad, 

en cierta necesidad 

que él no puede hacer por ella. 
Aquiles. ¡Ah traidor! 
Garbón. Ea, ya comienza. 

Aquiles. ¿Qué es de mi bien, hombre vil? 
Gahbón. Fuese á atar un cenogil, 

que tuvo de mi vergüenza. 

No sé si era orillo o trenza; 

pero presto volverá. 
Aou[i.ES. ¿Huyó de mi amor? 
Garbón. Verá 

cuál se la traigo. 
Aquii.es. Detente. 

Garbón. Dando estoy diente con diente. 

espulgándose estará; 

luego viene, aguarde un poco. 
Aquiles. ¿Huyes, villano? 
Garbón. Me escurro. 

Aquiles. Aguarda. 

Garbón. Aguárdele un burro. (Vaat,' 

Aquiles. A qué furor me provoco. 

{Va Iras él, sait al encuentro Teiis y\ 
liénele.) 

ESCENA XIV 

Tktis y .\qiiilbs. 

Tetis. Hijo, detente. 

Aquiles. Estoy loco. 

Tetis. Ya me ha contado Quirón 

la fuerza de tu alíción; 

por Deidamia estás perdido, 

a remediarte he venido; 

tin á tus pesares pon. 
Aquiles. ¿Quién es Deidamia? 
Tetis. El espejo 

en que te miras. 
Aquiles. ¿Y adonde 

está? ¿Qué es della? Responde. 
Tetis. Llevóla á su padre viejo, 

Quirón. 
Aquiles. Pagará el consejo 

muriendo Quirón tirano. (Uo ra.}] 
Tetis. Refrena el enojo vano, 

que no eres hombre, pues lloras.] 
Aquiles Adoróla. 
Tetis. Si la adoras 

yo le la pondré en la mano. 

Disponte vi á obedecerme 

y dispondréie á alcanzarla. 
Aquiles. ¿Cómo podrás tu obligarla? 
Tetis. Todo es posible. 




^tÍ4 


EL AQUILES ' ^^^H 


Aquiles. 


Ofenderme 


por galas me acomouaDa, ^^^B 


I 


será, madre, el prometerme 


/ en vez de triunfos me daba ^ 


cosas que no has dccumpiinnc. 


os brazos viéndome así B 


i Tetis. 


Üelerminate seguirme, 


¿Qué diria si me viese fl 


^^ 


hijo, y á no replicarme, 


de infame mujer vestido? B 


^^■l 


que tu amor sabrá enseñarme 


Tetis. Eso fuera, hijo querido, B 


^^B 


y mi industria prevenirme. 


cuando Quirón lo entendiese; B 


^^P^QUILES. 


¿Qué me podrás tú mandar. 


mas sólo hemos de saberlo, fl 


^^1 


por imposible que sea 


después del cielo, los dos. m 


^^H 


que, como á Deidamia vea. 


Aqiiii.es. Pues ¿no sabrá que algún dios 


^^K^ 


dificulte ejecutar? 


en mi afrenta puede verlo? 


^^HBTIS. 


Tiéneslo de rehusar. 


Esta razón te convenza: M 


I^Bkquiles. 


No tengas temor. 


que merece infames nombres 1 


F ^Tetis. 


Si asi 


quien se esconde de los hombres 


k 


lo cumples, vente tras mí. 


y de Dios no se avergüenza. 


1 Aquii E-S. 


Qué, já Deidamia alcanzaré? 


Cuanto y más que, aunque pudiera 


L Tetis. 


Hijo, si, y ic libraré 


ser posible el ocultar 


■ 


de los daños que temí. 


de los dioses el obrar uM 
cosa que justa no fuera; S 
el que en valor se señala ^B 
no lo ha Je dejar de hacer ^M 


H 


ACTO SEGUNDO 


porque ellos lo puedan ver. ^M 
mas porque es de suyo malo. H 


H 





Deidamia y su amor perdone, ^ 
que» aunque la adoro, no es justo 


V 


ESCENA PRIMERA 


que oprima á la honra el gusto 
y tal infamia ocasione. 


^^MSalen .\<jv\l*s, (tt dama bizarramente vesHiia de ca- 


¡Vive Dios, que de afrentado 


■ 


mino, y Tbtis. 


de la vileza presente, 
tengo de huir de la gente 


r ■ Aqtjiles. 


¡A extrañas cosas me obligas! 


y nunca entrar en poblado! 


I. Tetis. 


Transformaciones de amor 


¿Yo joyas, sedas y rizos? 


j^K 


dan á los dioses valor. 


¿chapines y tocas yo? 


^HIquii.es. 


Es verdad; mas no me digas. 


Tetis. Siempre el amor inventó 


^HL 


madre, que no degenero 


galas, disfraces y hechizos; 


^^Hi 


con aquestos trajes viles 


mas, pues no quieres usallos. 


^^B 


de mi ser. Yo soy Aquiles 


procura olvidar, si puedes, 


^^m 


con gentil arnés de acero. 


á la hija de Licomedes 


^^B 


¿Para la guerra me ensayas 


que, aunque salen sus vasallos 


^^H 


que en Troya Grecia me ofrece? 


en su nombre á recibirnos, 


^^B 


¿Fama mi valor merece 


y él desea tanto vernos. 


^^H 


entre chapines y sayas? 


fácil nos será volvernos 


^^■t 


Afuera pasiones locas, 


y de su corte encubrirnos. 


^^B 


que con cobardes cautelas 


Quien sus pasiones reprime 


^^1 


corchos viles por espuelas 


no tenga amor, pise estrellas; 


^^H 


y por facetada tocas 


Deidamia es de las más bellas 


^^K 


entorpecen mi valor. 


que honran su deidad sublime; ^1 


^^B 


|Vive Dios que he de rompcllas, 


goce Lísandro las glorias ^M 


^^B 


pues no es bien que infame en ellas 


que dejas tú, pues se casa S 


^^V^ 


mi opinión un torpe amor! 


con ella, y tú el tiempo pasa B 


^BTbtis. 


Cuando á Hércules se iguale 


en atormentar memorias, fl 


^^^ 


el que disfraza tu ser. 


de puro honrado, homicidas. 1 


^^K 


ven hábito de mujer 

le contemples con Onfale, 


Galas lascivas desnuda, fl 


^^K 


de opinión y traje muda, fl 


^H, 


dejarás de estar confuso; 


asalta las defendidas ^ 


^^K' 


pues no te aconsejo yo 


murallas que en Troya empieza 


^^H 


que, si Hércules hiló. 


á guarnecer el valor 


^^B 


juegues tú á la rueca y huso. 


mientras Lisandro al amor J 


^^B 


•^unca mucho costó poco. 


ejecuta en la belleza fl 


^^B 


mucho si amas has de hacer. 


de Deidamia. fl 


^^P^QUILES. 


¿Yo vestido de mujer 


Aquiles. ¿Quién es ese fl 


^^k 


y no me juzgas por loco? 
Bien lograré de Quirón 


que á mi dueño ha de gozar? 1 
Tetis. Con quien la quiere casar 1 


^^B 


^^E 


las lecciones y ejercicios 


su padre. 


^^B 


con que, refrenando vicios. 


AguiLES. Eso no, aunque fuese 


^^B 


pieles del lifíro y Icón 


pública al mundo la infamia, m 


1 


despedazados por mi 


de aquestos disfraces viles; fl 



ACTO SEGUNDO 



es sólo merece Aquiles 
ía hermosura de Deidamia. 
Vence, amor, vuestro poder, 
dioses, los que habéis amado. 
Aquiles enamorado 
se disfrace de mujer. 
No pierda yo mi opinión 
con vosotros, que no es nuevo 
en Nepluno, Jove ) Febo 
transformarse. Dioses son 
y hombre Aquiles, que hoy imita 
á Júpiter vuelto en toro, 
águila, cisne, nube, oro 
con que mi amor acredita. 
Celoso estoy, mis desvelos 
fuerzan lo que amante dudo, 
que lo que el amor no pudo 
siempre lo acaban los celos. 
Madre, al Rey vamos á hablar 
y á dar á Lisandro muerte. 

'ms. Lo que le he ensenado advierte. 

iQuiLES. Sólo diñculto andar 

sobre estos corchos, no quepo 
en ellos ni se regillos; 
fueran acerados grillos 
cadenas, prisiones, cepo, 
que con hacerlos pedazos 
quedara libre después; 
mas con corchos á los pies 
y con puños en los brazos, 
terribles cosas me mandas, 
¡que prender puedan á Aquiles 
corchos y telas sutiles, 
y en vez de maromas, randas! 

Tetis. Todo es fácil á quien ama. 
Cuando estés en la presencia 
del fíey. haz la reverencia 
que te he enseñado de dama; 
vuélvela á ensayar aqui. 

Aquiles. (llace una reverencia de soldadu.) 
Si la errare no le asombre. 

• etis. Esa es reverencia de hombre. 

^Qt^iLES. Y esiade mujer. Caí. 

{Cáese dt los chapiitrs.) 

Juráralo madre yo 
que en haciéndome mujer 
había luego de caer. 
Mas ¿qué es esto? 
*Tis. El Rey salió 

de mi venida avisado, 
tu dama y competidor. 
*^íL,BS. Sólo esta vez el temor 

mi cora/ión ha usurpado; 
los efectos del vestido 
me pegan su liviandad. 
*ts. íiijo: en la diñcultad 

tu ciego amor te ha metido; 
ten con las acciones cuenta 
_^ que te enseñé. 

^^iLES. Harclo asi. 

Í^Tis. Si te conocen aqui 

caerás en mayor afrenta. 
Mira no eches á pcrdcllo. 
ííJiLES. Amor, ayudadme vos, 
porque sino, vive Dios, 
que habernos de revolvelío. 



ESCENA II 

Acoiupañamitnlo: LicoMsnes, viefa; Diioamu, con 
úiro MtUdo; ÜMSKtD A, dama; Psloko y Lisandro. — 4 
Dictios. 

LicoMED. Ya se me cumplió el deseo 
que de conocer tenía 
á quien, siendo sangre mia, 
es esposa de Peleo. 
Dadme, señora, los brazos. 

Tetis. Con ellos el alma os doy, 
pues asegurando estoy 
en ellos moríales lazos 
que mi agravio pronostican, 
no hallando en vos, gran señor, 
el esperado favor 
que mis remedios publican. 
Llegad i besar la mano. 
Nereida, al Rey vuestro lío. 

AguiLES. En ella el amparo fio 

que ha de hacer mi temor vano; 

pues, fuera de ser mujer, 

soy, gran señor, deuda vuestra, 

y vos espejo en quien muestra 

la clemencia su poder. 

{Ap) ¿Cuk\ de aquellos dos será 

que Deidamia trae al lado, 

el que á mi amor y cuidado, 

veneno entre celos da? 

Gana tengo, vive Dios, 

de dar tras todos. 

LtcoMED. Admiro, 

de la belleza que miro, 
hermosa sobrma, en vos, 
de vuestros padres la suerte, 
pues que les dio su ventura 
en vos toda la hermosura 
y en vuestro hermano el más fuerte 
héroe que la guerra apoya; 
pues, según dice la fama, 
su Marte, Grecia le llama, 
y destrucción suya Troya. 

Aquiles. No quedará vuestra Alteza 
de esa dicha defraudado, 
pues en mi prima ha cifrado 
su amor, armas y belleza. 
Belleza con que enamora 
y armas con que quita vidas, 
puesto que por bien perdidas 
se den por vos, gran señora. 

Ueioam. No sé yo con qué pagar, 

prima, tan nuevos favores; 
mas salgan por mis ñadores 
los brazos que os llego á dar. 

Aqi'iles. {Ap ) ¡Ay! Quién en ellos pudiera 
sosiego eterno lener. 
Deseo de conocer. 
Princesa, á quien sea espero 
dueño de vuestra hermosura; 
causa de mi envidia ha sido 
y mi camino. 

Lis.\ND, Elegido 

para lan alta ventura 
espero ser, si llamado 
soy por el Rey, mi señor. 

Aquiles, Yo sé cierto opositor 

á quien celos habéis dado. 



126 



EL AQUILES 



que podrá ser no consienta 
que malogréis su esperanza. 

LiSAND. Basta para mí venganza 

que él tanto mis dichas sicntat 
que en las victorias de atnor 
son los triunfos más lustrosos 
que tienen más envidiosos: 
mas ¿quién es mi opositor? 

Aquiles. Yo que basto, y yo que sobro. 

Tetis. (AH,ap.) Hijo: ¿te quieres perder? 

LisANí). Si de mujer á mujer 

hay celos, yo no los cobro, 
Nereida hermosa, de vos; 
pues antes acrecentáis 
el amor que en mi envidiáis. 

Aquiles. {Ap.) Que esto sufro, ¡vive Dios, 
que estoy... 

Tetis. (Ap.) Hijo: sé discreto. 

LisANO. Ya por vos en más me estimo. 

Aquiles, ¡Ay, si los corchos arrimo, 
qué mala boda os prometo! 

LiSANO. f)escansad, prima querida, 
porque quede satisfecho 
del favor que me habéis hecho; 
¿sabré de vuestra venida 
la causa? 
)EibAM. La imagen propia 

del monstruo hermoso a quien di 

el alma retrata en si 

Nereida; basta ser copia 

de tan bello original 

para adoralla. 

(Ap.) ¡Hijo mío! 

refrena el gallardo brío 

de tu inquieto natural. 

Pídeselo tú á los cielos; 

que si libre de pasiones, 

despedazaba leones 

Aquiles, ¿qué hará con celos? 

Peloro: hermosa mujer. 

Por extremo. 

Al lado de ella, 
si fué sol Deidamia bella, 
sombra suya viene á ser. 

ESCENA III 

SaliH Ulisu y Oiomedb«, de camino, y Gambón, 
de soldado gracioso. 

En fin: ¿vos fuisteis criado 
de Aquiles y de Quirón? 
De Arquillas y de EsquilÓQ 
los bueyes he apacentado; 
mas como Arquillas se ha ido 
y Esquilón llora por él, 
yo, que no me hallo sin él, 
en busca suya he venido 
de soldado, como veis. 
¿Sois valiente? 

Temerario; 
mi padre fué boticario 
de mi pueblo, y le heredé, 
no en tanto bote y redoma 
como dejó el pecador, 
que eso dio en un acreedor; 
mas con su pan se lo coma, 



sin tenerle nadie envidia; 
porque tal vez cuando mozo 
vi venderle agua del pozo 
por de llamea y de endivia; 
y porque no se muriera 
un su amigo que enfermó, 
dos rábanos le vendió 
por raiz de escorzonera. 
No le heredé, en fin, en esto. 
UusES. Pues ¿en qué estribó la herencia?] 
Carbón. Al cabo de la dolencia, 

el pie en el estribo puesto, 
antes de expirar me dijo: 
«Id á la guerra, Carbón, 
ganaréis más opinión 
que en este oficio prolijo: 
que no van los boticarios 
al cielo, ni yo allá iré; 
armas. Carbón, os daré, 
que maten vuesos contrarios 
mijores que las saetas 
que el dios Marte invenló« 
y luego sacar mandó 
estas sartas de recetas. 

(Saca debajo del vestido dos sartas (te 

recetas como las délos boticarios.) 

Diciéndome: «no os asombre ^H 

con éstas miedo ó fortuna, ^| 

que no hay receta aqui alguna 

que no haya enterrado su hombre» 

¿Cuando empuñe la jineta 

tendrá mi valor segundo 

si despacho al otro mundo 

á troyano por receta? 

DioMED. No decís mal. 

Carbón. Vo á buscar 

á Arquillas, porque reparta 

con él desias la una sana, 

y ambos podremos matar 

tróvanos que sea un joicio. 

Ulises. Pues ¿sabéis dónde está vos? 

Gapbón. ¿Si lo sé? Bueno, por Dios; 

¿pensáis que vengo de vicio? 

jNo andáis los dos á buscalle? 

Djomed. Impórtanos saber de él. 

Carbón. Pues yo, que andaba con él 

esta tarde, pienso hallalle. 
UusEs- ¿Cómo? 
Carbón. Mira: el otro día 

cazaba por esta sierra 
la señora de esta tierra, 
que se llama... 
Ulises. Esa seria 

Deidamia. 
Carbón. Pienso que si, 

hija del rey Nicomedes, 
Nicenades. 
Ulises. Licomedes 

se llama el que reina aquí. 
Carbón. De ésa, pues, se enquillotró 
nueso Arquillas de manera, 
viéndola en una ribera, 
que con ella se emboscó 
por una alameda obscura; 
quiso libralla su gente, 
y el muchacho, que es valiente»! 



k 



lEO. 



icomeierlos procura 
á mi me encar^a el gusrdalla. 
Lsquilon liró con ella 
|y á su padre fué á traella: 
Ijo, luego que vi llevalla, 
imetime en un alcornoque 
|dc miedo de su amador; 

íió conmigo su furor, 
'mas primero que me toque 
afufelas lindamente 
y entre malas me escondí; 
é!, que quiso dar tras mí, 
á su madre lopú enfrente. 
La Reina Teiis es ésa. 
Si la Reina Telas fué, 
yo, lo que le habró no sé, 
que estaba la mata espesa 
y lejos; pero llevóle 
consigo: seguílos yo, 
que en tin Arquillas me dio 
su pan, y luego vistióle 
de mujer en la espesura; 
el para qué, üios lo sabe, 
j vuelta una dama grave 
no V) más bella figura. 
Anocheció y acogióse 
con él del modo que digo, 
y yo, como veis, le sigo, 
sospechoso de que cose 
costuras de amor agora 
con su dama hecho mujer. 
Malicias deben de ser, 
que es la malicia pastora; 
mas sea lo que se fuere, 
á que me reciba voy 
por su dueña, que aunque estoy 
tan barbado, quien me viere 
asi, dirá, si es persona, 
que es invención pelegrina 
que á una dama masculina 
sirve una dueña barbona. (vase.) 

ESCENA IV 

Dichos menos Garbón. 

Diomedes: este villano 
malicioso dio en lo cierto. 
Aquíles está encubierto 
ciego de un amor liviano. 
El oráculo divino 
asi lo significó; 
el cargo Grecia medió 
de buscarle; hoy determino 
de mis astucias valerme 
hasta descubrir á Aquíles; 
entre galas femeniles 
vela Amor y Mane duerme. 
Si no se puede ganar 
Troya, como pronostica 
Apolo, sin él, aplica 
marañas con que sacar 
de tal afrenta al mejor 
héroe que conoce Grecia. 
Puesto que Aquíles desprecia 
torpemente su valor, 
lUlJses soy, mercader; 



he de comprar una joya 
que tenga por precio a Troya. 
DiuMF.n. ¡Tal varón en tal mujer! [Vanst.) 

ESCENA V 

Aquk.es, dt mujer y Deidamia. 

Deiüam. Va, prima, que se partió 
vuestra madre, y asegura 
en mi corte la hermosura 
que, prudente, receló, 
en su reino, tendré yo 
con vos entretenimiento 
que dilate mi contento 
y haga sabrosos los días 
que en tristes melancolías 
me daban antes tormento. 

Ayini ES. Yo en vuestra conversación, 
prima hermosa, transformado 
como hombre, por Dios la he hallado 
transformado el corazón, 
perderé la inclinación 
que á ejercicios varoniles 
tengo, juzgando por viles 
los det femenil regalo, 
porque en cuanto esto me igualo 
y soy lo mismo que Aquíles. 
Cuando el parche ronco suene, 
el estrado y la almohadilla 
por el arnés y la silla 
trocar mi valor ordena. 
Como París robó á Elena 
y vio en furor encenderme 
mi madre, lemió perderme, 
y en vos, para asegurarme, 
quiso. Princesa, emplearme, 
mejor diré suspenderme, 
que á no haberos visto á vos, 
yo soy hombre... 

Deidam. ,iCómo es eso? 

Aquíles. En el valor que profeso 
soy hombre, 

Deidam. Bien. 

Aquíles, Que á los dos 

adúlteros, ¡vive Dios! 

Aquíles. Pues, ,jjuráis siendo mujer? 

DEmAM. En llegándome á encender 
tengo el corazón soldado; 
lo jurado sea jurado; 
no me pude contener. 
Tratemos en otras cosas 
más apacibles y blandas. 

DF.tiiAM. En labrar sedas y holandas 
las mujeres generosas 
pasan las horas ociosas. 
¿Qué labor hacéis mejor? 

Aquíles. Cadeneta, con que amor 

me prende, bordo y esmalto, 
y también haré punto alto, 
si alcanzo vuestro favor. 

Deioam. Lisonjera estáis; ,isabéis 
bordar? 

Aquíles. Lienzos de murallas, 

de escalas con que asallallas. 

Deidam. ¿A las armas os volvéis? 

Aqüiles. Como vos no refrenéis 



128 



Oeio\m. 



Aquiles. 

DcibXM. 

AQUrLES. 

DErOAM. 

Aquiles. 
Deidam. 
Aquii.es. 



mi bélica condición, 
llévame mi inclinación 
á los marciales extremos. 
(Extraña cosa!, bordemos 
en buena conversación, 
divertiréisos asi. 
Sacadnos los bastidores. 

(Sacan dos baitidores de bordar.) 
(Ap.) Dos balas fueran mejores; 
ya llegó lo que temí. 

[Siéntanst á la labor.) 

Sentaos, prima hermosa, aqui; 
lo que el ingenio dibuja, 
matice después la aguja. 
(Ap.) ¡Cielosl ¿Hay afrenta igual.^ 
Mejor que aguja y dedal 
fuera la lanza en la cuja. 
No os asentáis como dama. 
La culpa tienen los pies, 
que no se doblan después 
que toca parches la fama. 
¡Notable mujer! 

Quien ama, 

Eoco, á la labor se aplica, 
sta banda, es cosa rica, 
bordadla. 

Bordadla vos; 
que yo no sé, vive bios, 
punto, labor ni vainica. 
Mas, ¿qué esto? 

ESCENA VI 



Salen esgríMiendo con espadas negras un Maestro de 
esgrima y LiSASOfco.— Dichos. 

Maestro. De la lanxa 

bien las lecciones sabéis; 

ahora ensayar podéis 

lo que en la esgrima se alcanza. 
LisANDR. Para cortar una pica 

rebatiendo el bote asi. 

¡Oh señoras, rinda aquí 

las armas que Marte aplica 

á las de vuestra belleza, 

(Suelta la espada negra, y vasc el Maes- 
tro.) 

pues siempre fué vencedor 
desnudo y ciego el amor (i) 

Deidam. Tan bien, Lisandro, parece 
en un Principe la espada, 
como la aguja ocupada 
en ta mujer que ennoblece. 
Ejercitad vos, señor, 
las armas y ejercitemos 
las nuestras, y cumpliremos 
nuestra profesión. 

LisANOR. Mejor 

es que goce quien os ama 
la ocasión que amor ofrece: 
guerra la lat^or parece 
no menos digna de fama 
que la que Belona encierra; 
en las telas que tegió 



I 



(i) Falta un Terio. 



Aragnesdesahó 
á la diosa de ta guerra. 
Señal de su semejanza, 
de lelas la aguja gusta, 
y en la tela el valor justa 
labrando hazañas la lanza. 
De la celada es retrato 
el dedal, y siendo asi, 
bien puedo aprender aqui 
lo que entre las armas trato. 
Labrad vos, que de rodillas 
tomaré lección más bien. 

(Hinca la rodilla al lado d* Deidl 

Aquiles. Nunca parecieron bien 

espadas entre almohadillas 
Quitaos, Lisandro, de ahí, 
ó si no quitaréos yo. 

LiSANDR. ¿No amó Manea Venus? 

Aquiles. No. 

LisANDft. Historias dicen que si. 

Aquiles. Dejemos historias y» 
y tened en más estima 
las armas. 

Deiuam. ¿Qué es esto, prima? 

Aquiles. Desprecio de ver que está 
á los píes de un bastidor 
una espada afeminada; 
que eslimo en más yo una espiil 
que á toda vuestra labor. 
¿Vos sois hombre? Por los cielo! 
que estoy... Dejad ese lado. 

LisANOR. ¿De esto os habéis alterado? 

Aquiles. Tengo razón, tengo celos. 

(Sale un piic 

PAre. Gran señora... 

Aqiiles. Tengo celos. 

Deidam. A ver lo que manda voy; 
mientras que con él estoy 
no sentiréis con tal dama, 
mi dilación, prima mía; 
sustituid vos por mi, 
que al momento vuelvo aqui. 
Mas mirad que no querría 
formar celos de los dos, 
que temo vuestra hermosura (vt 

ESCENA VII 

Quédanse, Aquiles labrandoy Lisand''o Itinti 
rodilla á su lado. 



: un piic 

J 



Aquiles. Andad, que menos segura 
estáis de mi prima vos. 

LiSANUR. Agradecer debo á Apolo, 
mi Nereida, esta ocasión, 
pues terciando en mi pasión 
con vos me ha dejado solo. 
.Antes que vuestra bcWeia 
nuestra corte y reino honrase 
y en ella á vistas sacase 
milagros naturaleza, 
amaba á Deidamia yo; 
mas, en viéndoos, mis deseos 
mejoraron los empleos 
del alma que se os rindió. 
Y si no es que presunciones 



I 



I amor loco desvanecen, 
o sé que me favorecen 
uesiras imaginaciones; 

pues los celos que mostráis 
^—porque amo ¿ Deidamia bella, 
^Kendo vos mujer como ella, 
H^quiénduda que los formáis 

por quererme bien á mi? 

Y lan loco de esio estoy. 

que «I alma rendida os doy 

olvidando desde aquí 

de la Princesa hasia el nombre, 

que mis dichas violentaba. 
:s. (Ap.) (¿Ksio Aquiles os fallaba? 

^A mi me enamora un hombre? 

A menos que esto vendremos; 

basta que debo de ser 

hermosa para mujer. 

¿Hay amores más blasfemos? 
K Queréis, Nereida divina, 

admitir mi fe? 
ís. (Ap) lOh, malhaya 

el disfraz é infame saya 

que me afrenta y afemina! 
). Dadme una mano á besar 

y en mi vida os daré celos. 
:s. No puedo negarla. 

(Dásela, y apriitaU y da gritos Li- 

saodro.) 
>. |Ay ciclos! 

soltad, ,;qucré¡sme matar? 
ES. No; más premiar el cuidado 

de vuestro amor. 
o. No apretéis 

de esa suene. 
ES. ^Qu¿ queréis? 

yo siempre quiero apretado. 

Mas para que no seáis 

mudable, cuando mi prima 

por dueño suyo os estima, 

y lecciones aprendáis 

que os den nombre de valiente, 

yo enseño de esta manera. 

(Levántase y toma la espada de esgri- 
ma, y éckale á espaldarazo».) 

I». Señora, señora, espera. 

ES. |Ah cobardel 

a. Mujer, tente. 

Mirad si mesé tener 

de aquesta suerte mejor 

que en corchos. 
B. ¡Favor, favor, 

que me mata esta mujer! (Vast.) 

ESCENA VIII 

ItOxiOAMiA y vuélvese Aquii.es á la labor. 

|i. ¿Qué es esto? ¿quién está dando 
voces? ¿Quién alborotó 
el Palacio, prima? 

|KS. Yo 

aqu! nne he estado bordando. 

|M. ¿Qué es de Lisandro? ¿qué has be- 
nque fué? |cho? 

■s. Que. no ha sido nada; 

ahí tomamos la espada 

:OMEDIAS DE TIRSO DE MOLINA.— TOMO H. 



Deidam. 
Aquiles. 

Deidam. 

Aquiles. 



Deidam. 
Aquiles. 



ÜEir^AM. 

Aquiles. 



Deidam. 

AQt;iLES. 



Deidam. 
Aquiles 



los dos, y no es de provecho 
lo que sabe por tu vida. 
¿Luego con él reñido has? 
Que no, prima: no fué más 
de echar una ida y venida. 
¿Hay semejante mujer? 
Pues ni has de esgrimir. 

¿Qué quieres? 
También ha habido mujeres 
belicosas; iba á hacer 
la naturaleza en mi 
un varón, y arrepintióse, 
hizo medio hombre y quedóse 
lo que en mi faltaba, as! 
acabó lo que quedaba 
en mujer. 

Extraña estás. 
Como estaba hecho lo más 
y el alma que me animaba 
fué varonil, no te asombre 
que corresponda á mi ser: 
en la cara soy mujer 
y en lodo esotro soy hombre. 
,jQué dices, prima? ¿qué es esto? 
Que, si me tienes amor, 
sigas, Princesa, mi humor; 
solas estamos, yo he puesto 
los ojos en ti de suerte 
que, como si varón fuera, 
no sufro que otro te quiera, 
porque mi vida es quererte. 
Supon que no soy mujer, 
sino un hombre que te adora, 
ama, cela, riñe, llora, 
podremos entretener 
el tiempo asi, y yo quedar 
satisfecha en este empleo, 
que extrañamente deseo 
saber si sé enamorar. 
Finge que mi dama eres 
y yo tu galán. 

I Quimera 
donosa! 

De esta manera 
se entretienen las mujeres 
cuando apetecen casarse, 
engañanuo el gusto asi 
unas con otras; yo vi 
muchas damas ensayarse 
cuando niñas, que amor ciego 
travesea á todas horas. 
Los señores y señoras 
llaman los niños á un juego 
en que contentos imitan 
lo que á sus padres oyeron 
y en materia de amor vieron, 
con que después facilitan 
dificultades mayores 
que trae consigo el recato. 
Holguémonos asi un rato, 
que aun de burlas, los amores 
entretienen, prima mía; 
si esto me niegas, me enojo. 
Alto, cúmplase un antojo 
y acaba con tu porfía. 
¿No tengo yo la apariencia 
para un galán extremada? 



i3o 



Deidam. 



Aquiles. 



Deidam. 

Aquiles. 
Deidam. 
Aqijii.es. 



Deidam. 

Aquiles. 

Deidam. 
Aquiles. 



Deidam. 



Aquiles 
Deidam. 
Aquiles. 



Deidam. 



A lo menos, retratada 
miro en tu rostro y presencia 
la de un hombre cuya copia 
eres y me hechizó á mi 
DO ha mucho. 

¡Oh! pues siendo asi, 
saldrá la fiesta más propia. 
Veamos cómo se ensaya 
nuestro amor y mi ventura. 
¿Yo, en ñn, hago la ñgura 
de dama? 

Si. 
Vaya. 

Vaya. 

fÜACt gut sale dtl vestuario.) 

En busca de un alma vengo 
que en un monte me robaron 
dos ojos que saltearon 
tesoros que en ella tengo; 
de sus descuidos me vengo 
si el vengarlos es llorar. 
Espera; ¿no has de tomar 
nombre de hombre.'' 

Prima, si. 
Aquiles soy desde aqui. 
Vaya. 

Vuelvo á comenzar. 
En busca de un alma vengo 

3ue en un bosq^ue me robaron 
os OJOS, en quien cifraron 
el sol que en el alma tengo; 
|oh que albricias os prevengo 
si la vuelvo á hallar, amor! 
Sed vos su descubridor; 
pues siendo la luz efeto 
del fuego, no habrá secreto 
contra vuestro resplandor. 
En un bosque, cazadora, 
me dio caza una belleza 
quede la naturaleza, 
siendo efecto, es vencedora; 
en su ausencia el alma llora, 
y huyendo de ella la sigo: 
¡ay doméstico enemigo! 
qué mal su remedio prueba 
quien huye amando, si lleva 
lo mismo que huye consigo. 
[Prenda mía! 

|Amado dueñol 
No se huelga el que soñó 
que sus tesoros perdió 
viendo después falso el sueño, 
ni cuando restaura el dueilo 
el primogénito huido, 
como yo restituido 
al so! que mis ojos ven, 
pues no se conoce el bien 
como después de perdido. 
No se regocija tanto 
el que en el naufragio llora 
si ve que el tiempo mejora 
y cesajel^mortal espanto, 
ni el que tras la pena y llanto 
goza su gusto cumplido, 
como yo, dueño querido, 
hoy que mis dichas os ven, 



pues no se conoce el bien 
como después de perdido. 

Aquiles. ¿Que tal merezco escuchar? 
pero claveles que amparan 
jazmines que á amor separan, 
¿qué han de brotar, sino azahar? 
Bien pueden dioses gozar j 

el néctar c^ue consagrado ^M 
su ser ha inmortalizado. ^H 

que no iguala al que adquirí, * 
ni hay tal néctar para mi 
como un favor sazonado. 

Deidam. ¿Qué llegó la suerte impia, 
después de tantos suspiros 
á transformar por oíros 
mis penas en alegría? 
Bien puede de su ambrosía 
gozar Jove regalado, 
que aunque inmortal, no ha iguali 
al que con vos adquirí, 
pues no hay gusto para mí 
como un amor sazonado. 

Aquiles. ¿Hay tal contraposición 
de palabras y favores? 
Dioses, envidiad amores 
de tan sabrosa sazón; 
labios, gozad la ocasión 
de los cristales presentes: 
manos, de quien manan fuentes 
de eterna felicidad, ^j 

mis labios comunicad ^H 

y admirarán elocuentes. ^H 
Brazos en que amor procara ^" 
depositar su consuelo, , 

Zodiaco sois del cielo, ^H 

ceñid orbes de hermosura; ^M 
lengua que en tal coyuntura 
su intérprete el alma os llama, 
pedid lenguas á la fama 
porque en hipérboles sabios 
alma, brazos, lengua y labios 
celebren á quien os ama. 

(Btsa ta ma 
]Ay nieve, que helada abrasas! 
|ay fuego, que ardiendo hielas! 
¡ay mano, en fin, que consuelas 
cuando con flechas traspasasl 
Por la boca al alma pasas; 
y cuando mis penas locas 
envidian penas oue tocas, 
todos mis miembros se holgaran, 
porque todos te besaran, 
hacerse (i) un Argos de boca^^ 

Deidam. Paso, prima, que parece ^H 
que va esto de veras. ^H 

Aquiles. Pues, ' 

¿luego esto de burlas es? J 

Deidam. ¿No jugábamos? ^H 

Aquiles. Ofrece ^M 

amor, que entre juegos crece, " 
nuevo fuego á mis quimeras; 
de burlas matarme esperas 
cuando de mi amor le burlas. 
Llegúeme al fuego de burlas 
y heme abrasado de veras; 



(i) \ií en el original. Parect deber leerse «á ttt 



^^^^^ ACTO SEGUNDO ^l3l^^| 


¿mas di, príma, te pesara, 


Llegó mi hermano á adoraros, ^^^H 


ya que lo más hemos hecho, 


vióse en vuestros ojos bellos ^^^H 


si mi amor le ha satisfecho, 


retratado y admitido, ^^^H 


que en hombre me transformara? 
tDAM. Que estás perdida repara; 


¿quién creyera que tan presto ^^^H 


como se ausentó borraran ^^^H 


¿eso, cómo puede ser? 


olvidos, en vos ligeros, ^^^H 


[DiLEs. ¿Júpiter no puede hacer 


copias que amor ingenioso ^^^^ñ 


que mi ser conforme al nombre? 
Tiresias fué primero hombre 


creyó eternizar con fuego? ^^^^| 


No hacéis honrosa elección ^^^H 


y después se vio mujer. 

Haz cuenta, pues, que hombre soy. 


(porque el agua os presta ejemplos) ^| 


entre Lisandro y Aquiies; ^M 


(DAM. Esta es cuenta sin provecho. 


siendo éste un héroe no quiero ^H 


DiLBS. ¿Te holgaras, di, di. 
IlDAM. Sospecho 


loárosle, que, en fin, es ^H 


mi hermano, aunque compitiendo ^H 


aue en la ocasión en que estoy.,, 
déjame, prima. 


se permito el alabanza ^^^^| 


aue alegue de su derecho; ^^^H 
óiganlo las fieras mismas ^^^H 


BuiLES. Y si hoy 


F fuera yo hombre generoso, 


que tantas veces sirvieron ^^^H 


r ¿me admitieras por esposo? 
■IDAH. Como padre no tuviera, 
ó á Lisandro despidiera. 


á sus brazos de despojos, ^^^H 


á su valor de trofeos. ^^^H 


Óiganlo tas inclemencias ^^^H 


mi amor fuera el venturoso. 


de un monte, pues no pudieron ^H 


Pero ¿de qué ha de servir 


defraudar á su hermosura ^^^| 


desvanecernos en esto? 


milagros que admira el cielo. ^^^H 


Ya yo al juego fin he puesto. 


Óiganlo los dioses mismos, ^^^H 


(^t)n.ES. Y yo tirano ai vivir. 

En ñn, ¿piensas admitir 


pues, encerrado en desiertos, ^^^H 


á sus oráculos hacen ^^^H 


á Lisandro? 


de su valor pregoneros. ^^^H 


IlDAM. Si lósetelos 


Díganlo sabios y reyes ^^^H 


quieren premiar sus desvelos. 


y hasta el injuriado Griego ^^^H 


¿qué he de hacer? 


que, sin más en su favor ^^^H 


luiLES. Pues oye ahora, 


que en el que de tantos reinos ^^^| 


verás que como enamora 


vienen á vengar su agravio, ^^^H 


sabe Aquiies pedir celos. 


pues sin Aquiies es cierto ^^^H 


(Hace que vuttvi á salir.) 


que no ha de ganarse Troya, ^^^H 


' No creyera yo, Princesa, 
de tan generoso pecho 


según vaticina Delfos. ^^^H 


Dilo tú misma, que absorta, ^H 


y tan divina hermosura, 


en medio de un bosque espeso, ^M 


que las mudanzas del tiempo 


la caza hiperbolizaste ^H 


tuvieran jurisdicción 


de quien ya haces menosprecio ^^^B 


sobre vuestros pensamientos. 


por Lisandro, por un hombre ^^^| 


hoy mudables y olvidados. 


en ouien, indigno de serlo, ^^^H 
saco una espada de esgrima ^^^H 


ayer amantes y tiernos. 


Yo soy hermana de Aquiies, 


i vistas su infamia y miedo; ^^^H 


y Aquiies es á quien dieron 


huyendo le eché de aquí. ^^^| 


en un monte vuestros ojos 


Mira en que defensa has puesto ^^^H 


vida y muerte en un sujeto. 


tu honra. Si como á Elena ^^^H 


Contado me ha los amores 


te roba Paris, soberbio. ^^^H 


que en una fuente pudieron 


dirás que obedeces gustos ^^^H 


retratar en vuestra cara 


de tu padre, rey severo, ^^^H 
cuyo natural dominio ^^^H 


engaños y fingimientos; 


retratos en agua, en fin. 


te violenta á su respeto; ^^^H 


mudable y común espejo. 


pero engañaste, Deidamia, ^^^H 


que cuantos llegan imita 


que sólo engendran los cuerpos ^^^| 


en aire, acciones y cuerpo. 


los padres, las atmas no, ^^^| 


y en apartándose de ella 


que Dios las infunde en ellos, ^^^H 


desaparece en el viento 


y no siendo el hombre causa ^^^H 


la imagen representada 


del alma, pues no es su efecto, ^^^| 


con todos lo mismo haciendo. 


no tiene jurisdicción ^^^H 


Llega el hombre, el ave, el bruto. 


sobre ella, si no es el cielo. ^^^H 


y con líquidos refl ejos 
los imita sin saber 


Amor de la voluntad ^^^H 


es acto, cuando es perfecto; ^^^| 


distinguir merecimientos; 


la voluntad es potencia ^^^1 


foente es vuestra voluntad. 


del alma, que es su sujeto. ^^^H 


pues con los mismos efectos 


El padre no engendra al alma, ^^^H 


sin hacer distinción ama. 


pues la crían dioses, luego ^^^^| 


imita y olvida luego. 


fuera estará del dominio ^^^H 



EL AQÜILES 



de tu padre; y según estú, 
no tienes obligación 
de sujetar á decretos 
humanos lo que al divino 

Eerienecc de derecho, 
•i tú que la ingratitud 
é inconstancia de tu pecho: 
el ser mujer semejanza 
del humo, la sombra, el vienlu, 
te han inclinado á Lisandro, 
y por parecerte á Venus, 
afeminados Adonis 
amas, no Martes de acero. 
Que siendo asi, si á mi Aquiles 
no dan la muerte sus celos, 
pues he venido á tu Corte 
por dar á su amor remedio, 
él es tal y tal amante, 
que antes que lloren incendios 
los iroyanos robadores 
asolará aqueste reino, 
dará la muerte á tu padre, 
pondrá á sus presidios íuepo, 
vestirá de tocas viles 
á su opositor molesto. 
Y yo, que en fin soy su hermana, 
y ya como propias siento 
injurias de tus olvidos, 
pues obligarte no puedo, 
ministros de mi venganza 
hará el agua, el aire, el fuego, 
tierra, brutos, peces, aves, 
montes, prados, selvas, cielos, 
que á todos los injuria tu desprecio, 
pues aborreces lo que adoran ellos. 

( Vast.) 
Deidam. O^'c, prima, escucha, aguarda. 
Piadosos dioses, ,jqué es esto? 
^Son estas veras ó burlas.'^ 

JEs esto verdad ó juego? 
uego no, que es muy pesado; 
verdad si, que ha descubierto 
amores que solos sabe 
el monstruo elocuente y bello. 
Si fué Aquiles; si es su hermana 
la que por tantos rodeos 
segunda vez ha encendido 
amores ausentes muertos, 
¿qué mucho que al uno adore 
y á la otra pague el ingenio, 
para Aquiles favorable 
y para mi amor discreto? 
Todo el mundo en su alabanza 
se hace lenguas, los supremos 
oráculos y los sabios, 
pues quien en plazas y templos 
en vida está deificado 
y solamente sujeto 
á mi amor, más poderoso 
que todos, pues que le ha preso. 
¿Qué mucho que el vencedor 
vencido goce trofeos 
de un alma que ya le adora, 
de un corazón que le ofrezco? 
Perdone mi padre el Rey 
y perdóneme... 

(Dt dtntro Aquiles.) 



Aquiles. 
Deid\m. 
Aquiles. 



Deioam. 
Aquilbs. 



Deiuam. 



Aqi.iles. 
Deidam. 

A(?l!ILES. 

Deidam. 



A Q luí es. 



DEIOA.M. 



Aquiles, 
Deiuam. 
Aquiles, 
Deiua.m. 
Aqiiii.es. 
Deiua.mi. 
Aquiles, 
Deidam. 
Aquiles, 
Deidam. 
Aquiles. 
Deidam. 

AQUtLES. 

Deiuam. 
Aquiles. 
Deidam. 
Aquu.es. 
Deidam. 
Aquiles. 
Deidam. 
Aquiles 



lAy! 

¿Que es 
Tirana: tu ingratitud 
pide castigo á los cielos; 
tu desdén á .\quiles mala; 
más daños tu olvido ha hech< 
pues la! capitán le quitas, 
que el torpe Troyano al gricj 
desdeñado de ti el pecho 
donde indignamen'ie vives. 
¿Qué escucho? ¡Nereida! ¡ay cit 
Abre esa puerta y verás 
espectáculos funestos 
de una fe menospreciada. 
Triste de mi, si eso es cierto; 
mas, ¡válgame Apolo santo! 
¿quién eres, hombre sin seso? 
¿qué desleal te dio ayuda? 
¿Por dónde entraste aquí denlror 
{Tira una cortina y Halla d AquiU 
hombre con calcas v jubón bizarro.) 
Tu Aquiles so\ , prenda cara. 
A tan grande atrevimiento 
castiguen desdén y voces. 
Nereida soy, ten sosiego. 
Acaba, pues, de aclarar 
estos confusos misterios, 
que en sota tu cara miro 
dos rostros, uno y diversos. 
¿Eres Nereida ó Aquiles? 
Uno y otro, que no quiero 
con amorosos engaños 
tener tu temor suspenso; 
disculpen llamas de amor 
disfraces que han encubierto 
con peligro de mi fama 
el valor que en tanto tengo; 
y tú, agradecida y noble, 
paga servicios y excesos 
de quien su ser ha negado 
por dar á su amor sosiego; 
¡Vive Dios, si eres ingrata... 
No acabes el juramento, 
que me vences atrevido 
y que me enamoras tierno. 
¿Serás mi esposo? 

Y tu esclavo. 
Si me olvidas... 

¿Cómo puedo? 
.Mudándote. 

Soy Aquiles. 
Eres hombre. 

Y aun por eso. 
Búscate Grecia. 

¿Qué importa? 
Llevaráte. 

No hayas miedo. 
Dejarásme. 

Es imposibl*. 
Mata reme. 

Forma ejemplo. 
Promete amor. 

Es verdad. 
Nunca cumple. 

El vil hace eso. 
Goza y huye. 

El mal nacido. 



I 



ACTO SECUNDO 



ín y miente. 
ts. El lisonjero. 

i. ¿No lo eres túP 
K. Yo soy noble. 

•. Vendrá Ulises. 
ES. Sin efecto. 

a. Hallarále. 
ES. No podrá. 

4. ¿Dónde estarás? 
ES. üncubierto. 

M. ¿Como hasta aquí.^ 
ts. Sí, mi bien. 

H. ¿Qué tanto.'' 

ES. Mide tú el tiempo. 

M. Mientras durare... 
Ki, Mi vida. 

M. No, esta guerra. 
ss. Yo lo acepto. 

M. Largo plazo. 
is. Por ti es cono. 

M. Jura. 

ES. Por tos ojos bellos. 

w. ¡Ay perjuro! 

ts. ¡Ay gloria mia! 

lá. Tu esposa soy. 

I Di, mi cielo. 

l^Danse las manos.) 
Perdone el Rey, que por Aquiles dejo 
á Lisandro. 
jAy mi bien! 
}Ay dulce dueño! (i) 

ACTO TERCERO 



ESCENA PRIMERA 

[Saien Licomroes y Lisandro. 

ED. ¿Con tantas quejas y prisa 
ayer, viendo que no os doy, 
Lisandro, á Deídamia, y hoy, 
con voluntad tan remisa 
me proponéis dilaciones 
de tan flaco entendimiento 
para vuestro casamiento? 

o». La princesa da ocasiones, 
gran señor, para pediros 
que esta boda se dilate; 
no quiera el cielo que trate 
á costa de sus suspiros 
cosa de que ella no gusta. 
Después que á esta Corte vino 
Nereida, i lo que imagino, 
mi presencia le disgusta. 
Tibia me habla; no responde 
Cún el amor y deseo 

^ ate puaj«, que quizá escribiría el autor: 
j^l Pcrdóaeme et Rey, que dejo 
^Kpor Aquiles i Lisandro. 
WF ¡Ay, mi bícnl 

\. |Ay, dulce dueño! 



que antes; cuando la veo, 
por no encontrarme, se esconde. 
Todo su entretenimiento 
es estar sola con ella, 
y con la misma querella 
que yo, muestran sentimiento. 
Sus damas, pues, no hace casOj 
por Nereida, de ninguna; 
la más sabia es importuna; 
la más amiga, ni un paso 
con ella ha de dar que luego 
Nereida no se lo impida; 
llámala su bien, su vida; 
si no la ve no hay sosiego; 
ella la viste, la toca, 
la adorna, peina y regala 
en el estrado, en la sala; 
por manos, ojos y boca, 
muestra el corazón la llama 
en qu:: Dcidamia está pi'esa, 
su lado ocupa en la mesa, 
su lado usurpa en la cama. 
Siempre abrazadas, por Dios, 

3ue me atormenta el recelo 
e verlas, sin ser del cielo, 

hechas Géminis las dos. 
LicoMEU. Es la Princesa su prima; 

la sangre y la discreción 

vínculos del amor son 

que más la amistad eslima. 

Necia sospecha os abrasa. 
LlSANDR. Necia ó loca.debe ser; 

mas de mujer á mujer 

muchas veces amor pasa 

'ie parentesco á... 
LicoMF.ü. Callad. 

LiSA.Nüi*. Yo sé algunas ha habido, 

gran señor, que se han querido 

á lo malicioso. 
LicoMED. Andad, 

que lo estáis vos: prevenios, 

que os tiene de dar la mano 

mañana. 
LisANDR. I Ay amor tirano! 

autor sois de desvarios: 

por Nereida pierdo el seso 

y de la Princesa estoy 

celoso; un sujeto soy 

de disparates. 
LicoMEO. ¿Qué es eso? 

ESCENA II 

Salen Uuitcty Diomkdes de mercaderes.— UkuM. 

Ulises. Yo, poderoso señor, 

soy un griego mercader, 
que, sin mucho encarecer 
de mi caudal el valor, 
tengo dentro de mi casa 
cuanto apetece la gente, 
pues no hay tesoro en Oriente 
que á mi poder no se pasa. 
No tiene púrpuras Tiro, 
ni exhala aromas Sabbá, 
ni telas la Pcrsía da 
que en mis riquezas no oiiro. 



^m I ^4 EL AQUILES 


■I^H 


^^L Toda el Asia me tributa: 




las joyas de más valor ^^^B 
y curiosidad, señor, H 


^H las minas con sus diamantes, 




^^m con marfil sus elefantes. 




me traen, quiero que despacio, ™ 


^^B y el ámbar, que se disputa 




oyéndola Vuestra Alteza, 


^^H si es sudor de la ballena 




juzgue si es merecedora ^^ 


^^H ó de alguna planta goma, 




de que sirva á mi señora ^B 


^^m con ser el mayor aroma, 




la Princesa. H 


^^m mi casa cada año llena. 


LlSANDR 


En esta pieza H 


^^B En ñn: cuanta perla fina 




queda Deidamia. H 


^^H en sus pesquerías dan 


LlCOMEC 


Primero ^B 


^^M las riberas de Ceylán, 




que la vea gustaré ^B 


^^M y cuanta piedra examina 




que la oiga. H 


^^H la experiencia y el valor 


Ulises. 


{Ap.) Hoy, cielos, sabré H 


^V que sus quilates sublima. 




industrioso lo que espero. ^B 


^^K no se tiene por de estima 




Traednos vos la cautiva. H 


^^m no siendo yo su señor. 


Deomed. 


Si como dicen está ^B 


^^B Como el mundo se alborota 




aqu! Aquiles, ho^ saldrá ^| 
de donde no es bien que viva 


^^M con esta guerra que abrasa, 




^^V á Grecia y Europa pasa 




tal valor afeminado. m 


^^B contra el Asia, la paz rota 


LlCOMED 


. Aquí viviréis seguro. ^1 
¿Cómo os llamáis? ^B 


^^m que tantos años duró. 




^^B huir su rigor procuro, 


Ulises. 


Palinuro H 


^^H que con .Mane no hay seguro 


LtCOMEO 


. Entrad. ■ 


^^K mercader, ni ¡o estoy yo. 


Ulises. 


Bien lo hemos trazado. 


^^H Supe que este Rey, no sólo 




(VOMt 


^^B estaba libre y exento 
^^B del general juramento 








ESCENA III M 


^^B que sobre altares de Apolo 


Salen Aqi]ii.ks, de mujer, y Diioamia. ^1 


^^B hizo Grecia, de vengar 






^^B la injuria del frigio amante, 


Deidam. 


¡Sosiégate, por tus ojos! 


^H la seguridad bastante 


Aquiles. 


Dame en ellos pesadumbre 


^H que en Vuestra Alteza he de hallar. 




de que su luz bella alumbre 


^^fl pues por el mundo la fama 




á quien á m! me da enojos. 


^H vuela del Rey Licomedes, 




jPor üuécon vanos antojos 
tiene de mirarse en ellos 


^H sus favores y mercedes 




^^B que á ios extranjeros llama; 




Lisandro, si poseelios 


^^m y asi, embarcando mi hacienda, 




solo Aquiles mereció, 


^^1 siendo vuestro amor mi norte. 




y estando con vida yo 


^V vengo á ser en vuestra Corte 




se ha de llamar dueño dellos? 


^H vecino, á fin que pretenda 


Deioam. 


Si amor reciprocación 


^H otra ganancia mayor 




de las almas nos ha unido 


^H de la que en serviros muestro. 




y estás ya dueño querido 


^■^ pues siendo vasallo vuestro. 




en la quieta posesión. 


lo soy todo, gran señor. 




^qué importa que en pretensión 


LicoMGu. A ocasión habéis venido 




te quiera hacer competencia 


en que fuera de estimar 




quien provoca tu impaciencia? 


el que os vengáis á amparar 




Pleitee perdidos bienes j 


de mí; seréis recibido 




y goza tú, pues que tienes S 


con gusto, porque se casa 




en tu favor la sentencia. ^^M 


la Princesa, y le tendré. 




jOjalá yo no tuviera ^^H 


' que vuestra riqueza dé 
nuevas joyas a mi casa; 




más ocasión de temer ^^^fl 




que te tengo de perder ^^^fl 


muchas os pienso comprar. 




y más segura vivieral ^^H 
Pues ¿de qué temes? ^M 


UusES. Serviráse Vuestra Alteza 


AQtJJLES. 


de las de mayor riqueza; 


Oejoah. 


Te espera ■ 


y entre otras le quiero dar 




Grecia contra Troya armada, fl 


' una cautiva que canta 




y mientras es deseada H 


como un ángel, tan hermosa 




la belleza, belleza es; ^ 


como diestra. 




mas no es belleza después ^B 


LicouEu. Bella cosa. 




que se goza, pues enfada. ^B 


DioMED. En cara y en voz encanta. 


Aquiles. 


Éso, cuando el apetito ^fl 


1 LicoMED. Gustará Deidamia mucho 




satisfecho queda en calma; ^fl 


con ella, que es inclinada 




no amor, potencia del alma, H 


á la música. 




que ese crece en infinito; ^ñ 


Ulises. Elevada 




amarte más solicito H 


tengo el alma si la escucho, 




cuanto más llego á gozar, ^B 


1 y entre tanto que i palacio 




pues si es amor desear ^B 



^^^^r ACTO TERCERO l!$5 


Sin que de! término exceda, 


Aquiles. iQüé enfadoso y triste tono! 


cuanto más gozo me queda 


Dkidam. iQué claro metal de vozí 


en ti mucho más que amar. 


Aquiles. Para mi voz de metal 


Ya yo, mi bien, te he jurado. 


es, pues me incita á furor. 


mientras durare esta guerra, 


¿No ves cómo reprehende 


guardar la prisión que encierra 


mi amujerado valor, 


la gloria que amor me ha dado; 


y en nombre ajeno me injuria 


si de mujer disfrazado 


su tácita reprensión? 


vengo esposa á poseer 


Deioam. Anda, amores, que no es eso. 


lo que de hombre he de perder, 
mujer mi dicha me nombre. 


AQuiLts. Pues ¿quién es la que cantó? 


Deiuam. Alguna de mis doncellas 


pues nunca he sido más hombre 


que estará haciendo labor; 


que después que soy mujer. 


sosiégate, no te alteres. 


Um. Pues si inienias parecerlo 


que no en balde digo yo, 


y mi pena asegurar, 


mi bien, que para dejarme 


siéntate aoui, que peinar 
quiero tu hermoso cabello. 


buscas cualquiera ocasión. 


¿Negarásme esta verdad? 


{Siéntanse y peina y toca Deidamia á 


Aquiles. Para dejarte, eso no; 


Aquilea.) 


más para enojarme, si. 


LES. Tu amor oprime mi cuello; 


Deidam. Para tenerte en prisión 


1 obedecerte es forzoso. 


he tejido yo estas trenzas. 


tAM. jQué dilatado y hermoso! 


Aquiles. Si por un cabello estoy 


LES. Los griegos siempre criaron 


preso, esposa, en tu hermosura, 
os demás supéríluos son. 
Deidam. Ya he acabado de tocarte 


largos cabellos. 
kM. Causaron 


con tal uso mi reposo. 


oigamos, mi bien, los dos, 


pues si tú no los tuvieras 


lo que cantando prosigue 


asi, nunca me engañaras. 


que me causa admiración. 


ni mujer ocasionaras 


(£l-A4«« Aquiles en las faldas de Deidt- 


lus amorosas quimeras. 


miay ella con ti peine ¡e pule tos cabetloi.) 


Li». Pararon burlas en veras. 


{Canta.) 


%H. Porque sueltos no me den 


Voz. «¿De qué sirvieron los triunfos 
del triforme Gerión, 


celos y á cuantos los ven 
en tales lazos no venzas, 


del aborto de la tierra, .^^J 


de ellos he de hacer dos trenzas, 


del vaquero robador; ^^^| 


que yo sé que te están bien. 
Pon en mi falda el espejo 
y mira en ét los despojos 


si hazañas eternizando ^^^| 


después de tanto blasón, ^^^| 


en cobrando buena fama ^^^| 


de tu cara. 


á dormir os echáis hoy? ^^^| 
Júpiter es vuestro padre; ^^^| 


iza. Si en tus ojos 


puedo verme, mal consejo 


pero no sois su hijo vos, ^^^| 


me das, por sus soles dejo 


pues degenera de serlo, ^^^H 


esa luna en que fingida 
mi imagen miro esculpida, 


vuelto hombre vil, tal varón. ^^^^ 


Peinad cabellos lascivos ^^^| 


pues en ti vive en su centro 


que encrespados miré yo ^^^H 


mi amor. 


asombrar la esfera eterna ^^^| 


U.U. Cantando están dentro. 


que vuestro hombro sustentó.» ^^^| 


' (Canta dentro una mu fer.^ 


Aqi;iles. Ya no se puede sufrir ^^^H 
tanta afrenta, vive Dios, ^^^^ 


ULES. Oye, amores, por tu vida. 


que por mí lo dice iodo, ^^^^ 
viendo cjue sufriendo estoy ^^^| 
el vil pe ne en mis cabellos. ^^^| 


[Cantan.) 


«En el regazo de Omphale 


el Tebano vencedor 


jAfuera torpe añción; ^^^| 


de aquellos doce trabajos 


vengad injurias cantadas ^^^| 


que le intitularon Dios, 


y volved, honra, por vosl ^^^^ 


afeminado infamaba 


Deidah. Mi bien, ¿quieres sosegarte? ^^^^ 
¿en eso estimas mi honor? ^^^| 


la piel del Ñemeo león, 


que por imperial trofeo 


¿en eso tus juramentos? ^^^^ 


corona y se viste el sol. 


iCielos, perjuro salió! ^^^| 


La rueca en vez de la clava 


lAouiles, cielos, Aquiles, ^^H 
de Deidamia violador, ^^^f 


que á Mercurio consagró. 


poblada de infame lino 


rompe la fe que me ha dado; ^^^| 


que hilaba torpe amador. 


mirad que satisfacciónl ^^^| 


en traje vil de mujer 


Aquiles. No des voces, prenda mía. ^^^| 


dicen que le halló Jason, 


Deidam. Voces y querellas doy ^^^| 


noble por su vellocino. 


al ciclo de ti ofendido ^^^H 


y de esta suerte le habló:» 


á tu rota obligación; ^^^f 



I; 



EL AQUILES 



yo, ingrato, me daré muerte 
a tus mismos ojos, yo... 
Lq>;iles. Basta, no haya más, no llores; 
preso en lus brazos estoy; 
cante ó no cante en mi ofensa 
quien mi pecho alborotó. 
Hércules hiló vestido 
de mujer, mas no perdió 
por eso la eterna fama 
que le da nombre de dios, 
ni yo perderé la mia 
si, como su imagen soy 
en el ánima y esfuerzo, 
lo intento ser en su amor, 
pues los dioses autorizan 
mi amante transformación. 

{Canla.í 

Voz. «No se ganan los blasones 
que de eterna fama son, 
entre afrentosos afeites 
q^ue la sangre es su color. 
Lchado en la áspera falda 
de un monte, durmiendo os vio 
despedazar entre sueños 
los tigres vuestro valor, 
mas no en las de una mujer 

3ue nunca se levantó 
e tan torp« y blanda cama, 
si no es enfermó el honor. 
Al arma toca Mane, al arma amor: 
el uno es apetito, el otro dios. 
Al arma toca Marte, guerra, guerra, 
Jo que el valor infama, el valor venza.» 

(Tocan cajas y írompttoí.) 
Deiuamia. 
Mi bien, espera, aguarda, 
que sale el Rey. 

AOLIII.ES. 

^No ves que loca al arma? 

Deidahia. 
Sosiega que es fingido. 

AyuíLES. 

Torpe afrenta, 
lo que el amor infama, el valor venza. 
Deiuam. ¿No te quieres sosegar? 
Aquiles. ¡Ay, cielosl ¿en dónde esloyi* 
Deiuam. Conmigo, tu esposa soy. 
Aquii.es. Déjame, amores, llevar 

del Ímpetu belicoso 

de la música. 
Deidam. (Maldiga 

el cielo la voz que obliga 

á perturbar mi reposol 

Asegura mis temores 

que viene el Rey, ¡ay de mil 
Aquii.ES. ¿Cuándo saldremos de aquí, 

traje vil, torpes temoresi' 

ESCENA IV 

Salen Licohedbs y LtSANbKO, dtspués Uusbs 
y DiOMKOES. — Utcnos. 

LicoHED. Notable vox. 

LiSAN D. Peregrina. 



LfCO.vtED. Hija, de industria he quer 
que hayas la música oido 
sin verla. Hermosa sobrin», 
una esclava os he feriado, 
cuya suave destreza 
suspenda vuestra belleza. 

AguiLES. Las dos la hemos escuchado 
y es digna de tal señor. 

(SaU Dk>ine4 

DioMED. Ya están las joyas aquí, 

que mandas traer. 

UlISKS. {Aparte.) (Salí 

con astucias vencedor 

de engaños y de disfraces: 

la turbación de la cara 

de aquella mujer declara 

que, entre afeminadas paces, 

encubre lo qu^ pretendo; 

el pecho le alborotó 

el bélico son que oyó; 

toda el alma le estoy viendo.) ^ 

Gran señor, con tu licencia 

intenta ser liberal 

esta larde mi caudal, 

pues estando en la presencia 

de estas bellezas, no es justo 

dejar de reconocer 

con tributos su poder. 

Elija paños el gusto 

de la Princesa y sus damas, 

que esta tienda á saco doy. 

{Dtscorrt una cortina y descitbr 
tienda de jvyeria con muclia rifuf^*,; 
MU lado un tipejo grande, una rodelt 
acero y una lan^a.) 
LtCúMEo. Agradecido os estoy; 

plumas dais á muchas famas. 
Feriad joyas, hija mia; 
sobrina, )oyas tomad, 
que el valor y cantidad 
pagaré yo. 

No seria 
dar, señor, las ferias yo, 
sino avariento vendellas; 
vuestras son el dueño y ellas; 
dadas, si; vendidas, no. 
Alto, pues, yo quiero hacer 
principio. Esta banda tomo, 
este anillo y este pomo. 
Prima, ¿dónde vas.'' 

A ver, 
para verme en este espejo. 

(Uiraxe en ti aptjo, y «fréntast itn 
se mujer.) 

No te enamores de ti. ^M 

|Ay, cielos, mi imagen vi ^| 
afrentada i su retkjol 
iQué bien mi infamia declaral 
Aquiles torpe, ¿que hará 
todo el mundo cuando os da 
un cristal con él la cara? 
¡Oh, quién pudiera arrancaros, 
rizos infames, sin ser 
conocidol No oso ver 
en desengaños tan claros 
mi vileza; una rodela 



UutSES. 



Deioam. 



Aquiles. 



Deidam. 
Aquiles. 



ACTO TRRCKHO 



t 1 V una lanza. 

( a mi esperanza, 

vct)cio mi sutil cautela. I 
Este es Aquiles, Diomedes, 
de haberse visto en tal traje 
se afrenta. 
ES. ¿Con tal ultraje, 

blando amor, vencerme puedts? 

(Embraga la rodela y vibra ia lan^a.) 

Esta si que es digna joya 

del valor deque estoy falto. 

{Toca al asalto, al asalto! 
{Tocan á gutrra dentro eaja% y clart' 

nts. Aquitet, dttrái lodot.) 

jViva Grecia! 

¡Muera Troya! 
is. Muera Troya y Grecia viva. 

Aquiles soy, ^-qué teméis.'' 

la victoria alcanzaréis. 

|Ai asalto, arriba, arriba! 
k&jQué es esto mujer? Detente, 
^Kerdió el seso. 
Pv Muerto soy. [Vas* ) 

Wi Perdí todo mi bien hoy. 

iQué has hecho esposo imprudenieP 

(Huyen todot) 

ESCENA V 
Vmtlt>et> á nalir I.icomkdm y Vuins. 

r. Mujer loca, vuelve en ti. 
No es mujer, aunque merece 
del traje que le envilece, 

que le intitulen así. 

A .\quiles encubre aqut 

el disfraz de un torpe amor; 

mira el daño, gran señor, 

que á Grecia toda resulta, 

mientras con tocas oculta 

su victoria tu favor. 
Id. ¿Qué dices? 
I. Que el cielo saca 

de entre timidas mujeres 

á Aquiles. 
ED. Y tú, ¿quién eres? 

\. Ulises soy, Bey de Maca. 
lED. ¿Hay mayor traición? 
t. Aplaca 

el justo enojo. 
ED. Matad 

ese traidor, 
t. La beldad 

de ia Princesa ha podido 

tener el héroe escondido 

más fuerte de nuestra edad. 

! ESCENA VI . 

OviLcs venido dt hombre, la espada desnuda 
rodela, tendidos los cabellos; Díidámia y Díti- 
I.— Ótenos. 

,ES. ¿Quién ha de matarme á mi? 
Oeidamia es esposa mía, 
el que estorbarlo porfía 
salga al campo si está en sí. 



Ulises. 



Aquiles. 



T: 



Va con el traje rompí 

prisiones del amor tierno; 

tu yerno soy, juzga cierno 

el blasón de tu valor, 

pues no puede ser mayor 

que tenerme á mi por yerno. 

Ni más ilustre renombre 

que el que hoy mi industria ha adqui- 

pues huy le ha restituido |rido, 

á tu primero ser de hombre. 

Ulises soy, nu te asombre 

que á engaños venüan engaños; 

restaura pasados daños, 

mancebo ilustre, y no ocultes 

tus hazañas ni sepultes 

las primicias de tus años. 

¿Será razón que consumas 

en regalos de Cupido 

de tu edad lo más ñorido 

y ganar fama presumas? 

Ya corta la intamia plumas 

con que escriba á tu memoria 

satírica y torpe historia. 

y en los brazos de Deidamia 

eternizando tu infamia 

ciegue el camino á tu gloria. 

Grecia te aguarda, mancebo, 

y en ti funda su esperanza; 

profélica es la venganza 

que en ti nos promete Kebo; 

como el águila te pruebo 

á los rayos de la fama 

que contra Troya te llama. 

Afréntete aquí escondido, 

Héctor de acero vestido 

y tú de cobarde dama. 

El Troyano robador 

desde los muros responde 

que el temor es quien te esconde 

en vil mujer, no el amor; 

Eues ¿será bien que el temor 
lasone que te ha encerrado 
cobarde y afeminado 
entre basquinas y galas, 
por plazas de armas las salas, 
por el caballo el estrado, 
por los penachos las tocas, 
por los muros los tapices, 
que delicado matices 
seda que lascivo tocas? 
Todo el mundo se hace bocas 
contra ti. 

No digas más, 
que si así en cara me das 
con infamia ya tan clara, 
le ha de salir á la cara 
y no sé si vivirás. 
Va con el infame traje 
los afectos desnudé 
del torpe amor; ya olvidé 
de amor el blando lenguaje; 
yo satisfaré mi ultraje 
de mi valor represado, 
cual río que violentado 
estrecha canal encierra: 
guárdese de mi la tierra, 
pues las presas han quebrado. 



^B 


EL AQUILES 


■^^H 


^^L^ 


Inundará mi furor 




)or no perder al cobrar ^^^B 


^^^|ta 


á Troya, no en agua, en fuego. 




a deuda con el amigo. ^M 


^^^^^H 


vengaré el agravio griego; 
Héctor sabrá mi valor. 




Y por ahorrar de contienda, ^M 


^^^^^H 




sino el amigo el deudor, ^| 


^^^^H 


¡Afuera liviano amor; 




sobre prendas doy mejor H 


^^^^^H 


afuera prisión prolija, 




cuando más vale la prenda. H 


^^^^^H 


Belona trofeos me erija. 




Guardar dineros ajenos fl 


^^^^H 


y lú. Rey, guarda el decoro 




es en mi cosa vedada, ^M 


^^^^Hr 


á la Princesa que adoro 




porque dinero y cebada ^1 


^ 


como á mi esposa y tu hijal (Vanse.} 




á más contar se halla menos. 


^^m LlCOMED 


Si Aquiles me ha de dar nietos 




Contra injurias tengo olvido. 


^^H 


de eterna fama, ya estoy 




sólo nn he podido hallar ^M 
armas que puedan bastar B 


^^f 


satisfecho. 




W Deidam. 


A llorar voy. 




contra un necio presumido. 


^ 


mudanzas, vu«siros efelos. 




Aunque huir su menosprecio 


^^L 


Rompió disfraz y secretos 




diz aue es remedio gallardo, 
y asi las espaldas guardo 


^^^L 


el artificio y engaño: 




^^^^^H 


¡Ay costoso desengaño, 




)ara la guerra y el necio, 
iien armado está el modorro. 


^^^^^H 


nunca el Asia á Tro)a viera, 


NlSIRO. 


^^^^V 


porque nunca padeciera 


Garbón. 


Con esto quito ocasiones. 


^K 


ella el castigo y yo el daño! {Vase.i 




que entre espadas y picones 
cuando no corro, me corro, ^k 


^^^F 


ESCENA VJI 




1 


^^f Sattn 


iiifto yPBLORO, lotdaiiot, y GAKUón, sin 




ESCENA VIII ■ 


^^^ 


armas, graciosamente vestido. 






1 




Tebandro, soldados y Dbidakia dt hombre 


^^ Peloro. 


En fin, para nuestra guerra. 






^^m 


¿xe alistaste por soldado? 


DeidaM. 


Esto es hecho, ya yo estoy 


^H Carbón. 


En mí vida fui quebrado, 




en el griego campo; excusa 


^^H 


ciclan si; nací en la tierra, 




persuasiones. fl 


^^P 


qiue engendra, por ser tan fría 
de cuando en cuando capones. 


Teband. 


De ellas usa ^^ 


P 




la fe con que te las doy; ^M 


L NlSIRO. 


^-Qué armas ó municiones 




que no sé sí ha de llevar ^M 


^^L 


traes, puesP 




bien tu esposo el vene aquí. ^M 


^^1 Gakbón. 


iGentil boberial 


Deidam. 


¿Hame llevado tras si ^| 


^^B 


Armado de aqueste modo 




el alma y no se ha de holgar 


^^P 


salga un gigante al encuentro. 




que el cuerpo sus pasos siga? 


^^ Peloro. 


¿Pues qué armas llevas? 


Teband 


. Primero que él has llegado. 


L Gar&ón. 


Van dentro 


Deidam. 


Celos las alas me han dado, 


■^B 


y son contra el mundo todo. 
Contra enemigo casero, 




vuela amor, la ausencia instiga; 


^^B 




lodo deseo es lijero 


^^^H 


mujer que gruñendo abrasa 




y toda ausencia pesada. h 


^^H^ 


son armas, en yendo á casa. 


Teband 


Entre tanta gente armada, fl 


^^^^^_ 


entrar riñendo primero. 




tanta lanza, tanto acero, H 


^^^^^1 


Contra celos, si excusalíes 




¿cómo has de hallarle? H 


^^^^^H 


no puede ser, por no olllos. 


Deidam. 


MejoiS 


^^^^^B 


traigo armas de no pedillos. 




que entre escuadras de desve|^| 


^^^^^l' 


(^ue es dar licencia de dallos. 
Contra una suegra emperrada 




entre ejércitos de celos ^M 


^^^^H 




y entre muros de temor. ^| 


^^^^H 


doy cuñada á mi mujer, 




No tendré yo gusto igual V 


^^^^^H 


jorque tengan siempre que her 
a suegra con ia cuñada. 




si á Aquiles mis ojos ven; 


^^^^^H 




que en presencia, ei mal es biett| 


^^^^^M 


Contra el amor tengo ausencia; 




y en ausencia el bien es mal.^ 


^^^^^1 


contra desvergüenza, un palo; 




1 Bravos murosl ^ 


^^^^H 


contra flaqueza, regalo: 


Teband 


Son de Troya, 


^^^^^H 


contra la muerte, paciencia. 




¿ quien el Asia obedece. 


^^^^H 


Contra la pobreza, maña, 


Deidam 


¡Brava gente los guarnece! 


^^^^^H 


que la industria siempre medra; 
a un testimonio, una piedra; 


Teband 


. La honra es la mejor joya, 


^^^^^H 




lodos compilen por ella h 


^^^^^H 


á un «vos menlis», una caña. 




en el campo y la muralla, H 


^^^^^B 


A la ambición, paja y heno; 




los unos por restauralla, H 


^^^^^B 


á la pretensión, espuelas; 




los otros por defendella. fl 


^^^^H 


dos trampas á dos cautelas; 




Treguas gozan por diez días ^ 


^^^^^1 


k la prosperidad, freno. 




los dos campos enemigos. 


^^^^^H 


A amigo que pide, digo: 


Deidam 


. En ellas serán testigos ^^ 


^T J 


«Daros quiero y no emprestar;» 




de galas y bizarrías, ^H 



ACTO TERCERO 



i3q 



que saca la ostentación 

para recibir mi esposo. 
lAND. Con su vertida orgulloso 

está et griego. 
DAM. Y con razón. 

íAND. Y el troyano, con mayor 

ánimo, á lo que parece, 

2ue en el noble pecho crece 
mis riesgo más valor. 
[>AM. Escucha, que llega ya 

al campo el esposo mío. 
IA.ND. Majestuoso señorío, 

miedo y gusto á ua tiempo da. 
|>AM. Y las troyanas murallas 

están de hermosuras llenas. 
ANO. Si son damas sus almenas 

suba amor á conquíslallas. 
>AM. En fe de las treguas gozan 

lapaz que el derecho encierra. 
AMO. ¿Treguas dices.'' Llama guerra 

bellezas que almas destrozan. 
>AJi. Lleguémonos á esta pane, 

verémosle entrar mejor. 
A.NO. Con tal guarnición, amor^ 

no asaltará Troya á Marte. 

{Múiica deckirimiat.) 

ESCENA IX 

I 4 los muros Poucsna y Casamsra, y otrái 
damat muy bizarras. 



¡Qué gallarda ostentación, 
si no fuera de enemigos! 
El valor no desmerece 
por esta causa, si es digno 
de alabanza. 

Ni yo quiero 
disminuirle, aunque envidio 
á los contrarios la gloría 
que con él se han prometido. 
Si es cierto lo que encarecen 
oráculos y adivinos, 
á Troya ha de conquistar. 
]Qué soñados desatmos! 
A Hércules le comparan 
elogios ponderativos: 
mas no es tan tuerte el león 
como le pintan. 

Vestido 
de mujer, dice la fama, 
que [Mises le halló, y colijo 
por la causa los efectos 
de este ensalzado prodigio. 
Si amor, absoluto en todo, 
y no el temor, como he oído, 
le disfrazó, no me espanto 
que es invencible, aunque niño. 

ESCENA X 



B/oj y trompttat marchantto, Ulubs, un pagí 
fintta y otro con una etlada en una fuente, y 
LES armado con sombrero y battán, todos 
f bizarro* y Gabsóm. — Dichos. 

R. É)l tiene bizarro talle, 

si al cuerpo conforma el brío 



N. 
IT>R 

w. 

RDR, 
EN. 

(DR. 



que muestra, dichosa Troya 

á tenerle por caudillo. 
PoLiCEN. No nos hace Aquiles falta 

mientras Héctor esté vivo; 

puesto que tras si me lleva 

el alma con el sentido. 
Carbón. |Oh, Arquillas de mis entrañas, 

no quepo de regocijo 

por ambos dos carcañales 

en somo de mis hocicosl 

Carbón soy, ¿no me conoces? 
Aquii Eis. ]0h, Garbonl 
Carbón. Ful vaquerizo; 

mas déjelo por la guerra; 

busquete un mes, y aborrido 

de no hallarle, di en soldado. 
Carbón. Huélgome de haberte visto. 
AQUILES. Esquilón llora por ti, 

con ser viejo, como un niño. 
Aqdiles. Téngole en lugar de padre. 
Carbón. Bravamente te han vestido. 

¿Dónde compraste ese sayo, 

aue tan al justo te vino? 
i tien costuras, ni pliegues, 
pardiez, que está bien tejido; 
de vidrio pensara que es, 
si hubiera sastres de vidrio. 

NicAND. Donoso está el ignorante. 

Carbón. Si, cual dicen, has venido 
¿ ser nuestro General, 
también yo tengo mi oficio. 

AQirii.ES. Y ¿cuál es? 

Carbón, Cabo de escuadra 

me ha de ser prometido. 
El capitán que nos trujo 
por un hecho peregrino 
que me vio hacer en un pueblo, 
y merece estar escrito 
Y aun guardarle en los archeros. 

PAtJiM. Mentecato, en los archivos. 

Carbón. Eso de chivos es pulla. 

AgiriLES. Es tan donoso y sencilto, 
que el oírle me entretiene. 

Ulises. Ya le conozco. 

Carbón. Es mi amigo. 

Aquiles. Hermosa coronación 

de muros; sí guarnecidas 
de tales armas están, 
¿quién no teme su presidio? 

Ulises. La Princesa Policena, 

de la hermosura prodigio, 
es aquella con sus damas 
que á verte entrar han salido; 
treguas hay; si verla quieres, 
acércale más. 

Aquiles. ¡Divino, 

milagro; belleza rara! 
Si tal tesoro conquisto 
¡qué hazañas más bien premiadasl 
De nuevo ánimo infundido 
siento, Ulises, mi valor 
con la hermosura que miro. 

{Mácele Policena señas con un tien^io.) 

Ulises. Señal te hace con un lienzo 
para hablarte. 

Deidam. Celos míos, 

¿qué escucháis? ¿qué es lo que veis? 




140 

Casand. 
Ayun-ES. 



EL AQUILES 



P0LICEN. 



Aqoiles. 



POLICEN. 

Casand. 

POLICEN. 

Deiuam. 

Tebano. 
Deidam. 

UUSBS. 

Aquiles 



^Ayer ausencia, hoy olvidosr 
Escucha, que ya se acerca. 
Ardid debe de haber sido, 
puesto, señora, que nuevo, 
el mostrar al enemigo, 
en fe de que no le temen, 
los despojos más lucidos; 
y no sé si es discreción, 
que yo, después que os he visio, 
por la dicha del ganaros (1 ) 
pienso atropeilar peligros. 
Si en fe de ser tan fialán. 
Principe, lo que habéis dicho, 
es cortesía amorosa, 
á gozar hemos venido 
vuestra gallarda presencia; 
pero si habláis presumido, 
sabed que son cazadores 
nuestros iroyanos invictos, 
y que os ponen el reclamo 
porque con él divertidos, 
os entendemos coger 
en las redes de Cupido. 
Poderoso estratagema; 
discreto y sutil arbitrio. 
Diera yo por verme preso 
en vuestfos tazos divinos 
el alma, que ya no es mia; 
ya me parecen prolijos 
los términos de esta tregua, 
pues dilatar han podido 
conquista de estima tanta, 
y á poderla hacer suspiros, 
fueran de poco provecho 
máquinas, flechas y tiros. 
. ¡Ayl si vos fuérades nuesiro, 
dicraos yo... 

¡Qué desvarios, 
señora, el respeto ofenden 
á tu recato y juicio! 
. ¿Qué he de hacer? No puedo más; 
aunque la lengua reprimo, 
es móvil primero el alma 
de las palabras que digo. 
jQue esto escucho y no me vengor 
Celos, ¿á esto hemos venidoi* 
¡Señora I 

Estoy por dar voces, 
t Ay, esposo fementido! 
Despideie. que se acerca 
nuestro campo, que ha sabido 
nuestra venida, y el Rey 
sale á él á recibirnos. 
Despide tú, si es que puedes, 
la luz del sol; saca el Nüo 
de su madre; quila al fuego 
el calor, que es su principio, 
y será posible entonces 
despedirme del hechizo 
que he bebido por los ojos. 
Parliréme de mi mismo. 



ESCENA XI 



(í) Ati en ei original; pero Timo h»brá escrito 
j;aDtrlos*. puei habla de ios despojos. 



«de 



Cajas y tromp<tas, Souuados mardianáo, P* 
y detrás Mf.nblao, vieju, con baitón.—T 

Aquiles. Déme vuestra Majestad 
los pies. 

Menei.. Brazos apercibo 

para coronar los hombros 
en que ha de tener alivio 
el peso de mi venganza. 
Vus seáis tan bien venido 
como en Grecia deseado, 
gloria y sol de nuestro siglo. 

Patroci.. Abrazad vuestro Patroclo 
si os acordáis de él. 

Aquiles. ¡Oh, amij 

¿cómo pueden olvidarse 
amistades desde niñosP 
Juntos nos hemos criado; 
y ahora el veros estimo 
en lo que ganará Troya. 

Patro<;l. Dándoos los brazos, confirr 
de nuevo nuestra amistad. 

ESCENA XII 
Sobre los muros, Héctor arn.ado —Dichos 

HÉcTúH. Principe, que en vaticinios» . 
profecías y esperanzas, 
si no mienten adivinos, 
conquistador os blasonan 
de nuestra ciudad, dominio 
del Asia, corte y cabeza 
del célebre reino frigio; 
después de daros alegre 
y cortés el bien venido, 
pues venciendo os esperamos 
fama que eternizan libros; 
para que no dilatéis 
los triunfos que prevenidos 
os tiene Grecia, íiada 
en vuestro valor invicto, 
con permisión de las tregua^ 
cuerpo á cuerpo, os desafío 
para mañana. 

¿Quién sois, 
confiado comedido, 
vos, que me desafiáis? 
Héctor, mayor de los hijos 
de Priamo, Rey troyano. 

Aquiles. Mostráis, Principe, cuan digno 
sois de la fama que os honra^ 
y aceptando el desafio " 

05 retorno parabienes 
que, por ser vuestros, eslir 
(Échale un guante Uéciot y > 
ni^ cogí iste Dcidamia y el otro 1 
y entrambos Aquiles.) 
Recibid, pues, ese guante. 
Y éste también, por ser mSo, 

?ue si,el de mi hermano os reu, 
se os favorece. 

Admito 
el uno y el otro ufano. 
Patrocl. Estando Patroclo vivo. 



Aquiles. 



Iector. 



HÉCTOR. 
PoLICEN. 



Aquiles. 



ACTO TERCERO 



desafiado primero, 

mi derecho es más antiguo, 

y así este guante me toca. 

(Con banda al rostro, Deidamia.) 

>EiDAM. Y éste á mi, pues, ofendido, 

si para vos de favor, 

de guerra para mi ha sido. 
^QUiLES. Suelta Patroclo, si intentas 

no ser de hoy más mi enemigo, 

suelta tú, si no pretendes 

dar á mis celos principio. 
*ATRocL. Yo he de pelear con Héctor 

primero, Aquiles, que he sido 

primero desafiado. 



Deidam. 

Aquiles. 
Deidam. 
Aquiles. 
Deidam. 
Aquiles. 

HÉCTOR. 



Patrocl. 

HÉCTOR. 

Ulises. 



141 

Yo he de matarme contigo 
antes que el guante te dé. 
¿Quién eres, hombre atrevido? 
Sabráslo si me buscares. 
¿Dónde? 

¡Traidor,en ti mismo! (Vase.) 
Tenedle; ¿qué es esto, cielos? 
Si estás, Patroclo, ofendido, 
hagamos nuestra batalla 
luego los dos. 

Eso pido. 
Pues espera que ya bajo. 
Dar fin á esta parte quiso 
nuestro autor; con la segunda 
mañana os convida Tirso. 



QUIEN NO CAE NO SE LEVANTA 



PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA 



C LEANDRO, viejo. 

Leonfla, criada. 
Leljo, galán. 
Margarita. 
Valerio. 
Alberto, lacayo, 
Britón, lacayo. 

LlSAROA. 



Cblio. 

ludovico. 

Andronio. 

RoSELlO. 
PlNAROO. 

PlNABEL. 

Felicio. 
Un Anoel. 



ACTO PRIMERO 



ESCENA PRIMERA 
Clkanoko ¿«camino, Marqakit* y Leonila. 

^LEAND. No hay mucho desde aqui á Sena. 
Laurencia tu tia, está 
á la muerte, el verme allá 
tiene de aliviar su pena; 
mi hermana es y hermana buena. 
Sola ella pudiera ser 
ocasión, hija, de hacer, 
aunque cono, este camino, 

3ue no es poco desatino 
ejar sola una mujer 
moza y doncella en tu edad, 
donde el vicio y ia insolencia 
habitan, porque Florencia 
no tiene otra vecindad. 
Parentesco y voluntad 
me obligan; pero el temor 
de tu edad y de mi honor, 
viendo el peligro en que estis, 
vuelven los pasos atrás 
que da adelante mi amor. 
Hija, si una despedida 
licencia de hablar merece, 
por ver lo que se parece 
á la muerte una partida, 
haz cuenta quédela vida 
en esta ausencia me alejo, 
y como cansado y viejo, 
no ¿ Sena, al sepulcro voy; 



y que en el paso en que estoy 
te encamino y aconsejo. ■ 

Sola en mi casa naciste ^ 

de una madre á quien Florencia 
aunque muerta, reverencia; 
pero bien ia conociste; 
nobleza antigua adquiriste; 
lo mejor de esta ciudad, 
honrando mi calidad, 
pariente mayor me llama, 
riqueza heredas y fama, 
discrección y autoridad. 
El vene sola, y querida 
y celebrada en Florencia 
dio á tu mocedad licencia 
más suelta que recogida; 
al iln le costó la vida | 

á tu madre el conocerte 
tan libre, y por no ofenderte, 
ni con reñirte enojarte, 
quiso más por adorarte 
morirse que reprehenderte. 
¿Cuántas veces te llamó. i 
poniendo á tu vida freno, 
y á solas, en nombre ajeno, 
tus costumbres reprendió? 
¿Cuántas veces te leyó 
sucesos con que Dios toca 
la mocedad libre y loca, 
y temiendo darte enojos 
te castigó con los ojos 
lo que no osó con la boca? 
Pues yo sé vez que, enojada 
de ver tu desenvoltura, 
tu libertad y locura 



^^^^^^^^^^^^^^agt^Trimer^^^^^^^^^^^^^^I4^^^^| 


castigó en una críada, 


Anda, que ninguno aprende ^^H 


y lü, por esto agraviada, 


que no procure saber; ^^^| 


en un mes no nos hablaste 


la poesía es mercader ^^^M 


ni á la cara nos miraste, 


que versos por honra vende; ^^^H 


hasta que vino á quebrar 


es fuego sordo que enciende; ^^^H 


por nosotros, que á callar 


sus vanos terceros son ^^^H 


y á sufrir nos obligaste. 


tercetos que al torpe son ^^^H 


Todo esto causa el no haber 


de los sonetos que miras, ^^^H 


más de un hijo en una casa; 


leyendo liras deliras, ^^^H 


la edad vuela, el tiempo pasa; 


dando á tu afrenta ocasión. ^^^H 


sólo ha de permanecer 


Margar. Recoletándome vas ^^^H 


la fama, que en la mujer 


con industria peregrina: ^^^H 


corre peligro doblado; 


¡ea, vuélveme capuchina, ^^^^| 


tu honra es mi espejo amado: 


que asi contento estarás; -J^^^^M 


si le procuras quebrar. 


no me traigas galas más; ^^^^^| 


¿cómo me podré mirar 


quítame el oro y la plata, ^^^H 


en un espeto quebrado? 


el chapín al alpargau ^^^| 


icAR. Pues ¿á qué efecto es ahora 


reduce, al sayal la seda, ^^^H 


tan estudiado sermón? 


porque encartujada pueda ^^^H 
ser á tu gusto beata. ^^^| 


¿Qué afrenta ó disolución 


en mí tu linaje llora? 


Por onzas vienes á darme ^^^| 


¿Heme ido, como Lidora, 


la libertad de la vida, ^^^H 


con algún hombre, perdida? 


pues aun vista tan medida ^^^H 


¿De qué ventana, atrevida, 
de noche escata has quitado, 


determinas cercenarme. ^^^| 


¿Qué daño ha de resultarme ^^^H 


ó qué persona has hallado 


de que las varas posea ^^^^H 


tras el tapiz escondida? 


de una celosía, y vea ^^^H 


¡Oh, qué pesadas vejeces! 
Umd. Soy pesado y tú liviana. 


por su confusa noticia? ^^^| 


A ser varas de justicia, ^^^| 


No VI escala en la ventana, 


pudieran hacerme rea. ^^^M 


pero á ti si, muchas veces; 


¿No es una jaula enredada? ^^^| 


y como en ella pareces 
siempre, por más que te digo, 


¿Aún menos quieres que sea ^^^^ 


que un pájaro, y que no vea ^^^| 


tu fama ha de ser castigo 


segura de ser mirada? ^^^B 


de la licencia que toma; 


^Qué monja hay tan encerrada ^^^| 


que pocas veces se asoma 


que, ya por rejas de acero, ^^^f 
ya por el rallo grosero ^^^1 


que no dé abajo consigo. 


Y si á caerse comienza 


ó vistas á ver no venga, ^^^| 


en la calle, ¿habrá quien calle? 


si aun no hay torno que no tenga ^^H 


No, que la fama en la calle 


su socarrón agujero? ^^M 


será fama á la vergüenza; 


¿O pretendes con casarme ^^^| 


el recato al gusto venza; 


propagar tu sucesión, ^^^f 


no uses mal de mis regalos 


ó huyendo la condición ^^^h 


para libres hijos, malos; 


de un yerno, monja encerrarme? ^^H 


deja algún tiempo del dia 


Si lo primero has de darme, ^^H 


palos de la celosía 


deja que en canciones reales ^H 


que dan al honor de palos. 


las cortesanas señales ^^^H 


¿Qué oraciones y ejercicios 


pueda aprender de un poeta, ^^^| 


lees? Cuando estás despacio, 


que no han de hacerme discreta ^^^| 


las novelas de Bocaccio, 


los salmos penitenciales. ^^^| 


maestrescuela de los vicios; 


Pero debes de gustar ^^^| 


tus mangas darán indicios, 


que entre estameña y picote ^^^| 


escritorio, cofre ó arca 


me entre monja, porque el dote ^^^| 


de los papeles que marca. 


temes que acá me has de dar; ^^^H 


y con quien haces tu agosto 


la vejez toda es ahorrar; ^^^H 


el furioso del Ariosto 


y pues ella me limita ^^^f 


y las obras del Petrarca. 


lo que un convento aún no quita, ^^^ñ 


¿Con tal compañía quieres 

que tu honor no ande en demandas? 

De los amigos con que andas 


vete con Dios donde vas, ^^^| 


que á la vuelta me hallarás ^^^H 


recoleta ó carmelita. ^^^H 


podremos sacar quién eres. 


(Haet que se va; detiéntla Leonel*.) ^^^H 


¿Qué gusto ó provecho adquieres 


Clenapp. Hija, Margarita, espera; ^^H 


de traer las faltriqueras 


Leonela, vuélvela acá, ^^H 


preñadas con las quimeras 


no te reñiré más ya, ^^^H 


de canciones y tercetos, 


que soy viejo considera; ^^^H 


de liras y de sonetos. 


prolija es la edad postrera; ^^^| 
llégate acá, abrázame, ^^H 


de décimas ó terceras? 



^^^^H lodo es de burlas á fe; 


quítate ai sol los capotes ^| 


^^^^B anst probarle he querido, 


que ya te puedes reír. ^| 


^^^^^H tu virtud he conocido, 


¿Saco mantos? ^ 


^^^^^^1 tu recogimiento sé. 


Margar. ¿Para qué? 


^^^^^^1 Quita ei iienzú de los ojos, 


Leonela. ¿No hemos de irnos á un conv( 


^^^^^B no llores lágrimas vanas, 


Maroar. De Venus. 


^^^^H ó en la holanda de estas canas 


Leonela. ¡Buen fingimiento, 


^^^^H deposita tus despojos. 
^^^^H ¿Nfo ves que me das enojos 


y de harto provecho á <e! 


No hay sino en riñendo el viejc 


^^^^^H cuantas veces me amenazas 


decir que á enmonjarte vas; 


^^^^H entrarte monja? Si trazas 


¡buen «cala el coco» hallado b 


^^^^H matarme pronto, hazlo así, 


Margar. No medro si no me quejo. 


^^^^H ca, por amor de mi. 


Leo.nela. No sino haceos miel. ¡Qué enfi 


^^^^^B De mala gana me abrazas. 


es un padre ó madre vieja 


^^^^^B pedirte quiero perdón; 


cuando á una hija aconseja 


^^^^^K dámela mano y pondréla 


sin quitársela del lado, 


^^^^^B sobre la boca... Lconela, 


que habiendo en su mocedad 


^^^^^ ¿dala el mal de corazón.'' 


no perdonado deleite, h 


1 Leonela. De tu mala condición 


conversación, gala, afeite^ H 


1 mil es poco que la den. 


fiesta, sarao ni amistad, i 


1 Cleand. Pues ¿ríñesme tú también? 


más envidiosa que honrada, 


^^B Leonela. Si está por ti mi señora 


riñe, aconseja, limita _ 


^^^1 de esta suerte cada hora 


en la mesa, en la visita, S 


^^^K y la afliges, ¿no hago bien? 


y porque de desdentada " 


^^M ■ Cleanü. Buena anda 'toda mi casa; 


no puede comer por vieja, 


1^^^^—^ ¡oh amor de hijos imprudente! 


es perro del hortelano 


^^^^^H Q)uiórola excesivamente; 


que, con la col en la mano. 


^^^^^H no hay poner á mi amor lasa; 


ni come, ni comer deja! 


^^^^H con ella mi vejez pasa 


Margar. No esgrime con ejercicio 


^^^^P en descanso. 


quien no ha sido acuchillado. 


r Margar. jAy me! 


ni hdy amigo taimado 


1 Cleand. ¿Volviste? 


como el que es del mismo ofid 


1 Margar. No sé. 


Los viejos de nuestros días 


ft CtEANb. Ea, no estés triste. 


cansados é impertinentes. 


^^L Mírame alegre, y do Sena 


que el gusto á falta de dientes 


^^H te prometo una cadena 


repasan con las encías 


^^^H como á la que Lesbia viste; 


papilla nos piensan dar m 


^^^H más si palabra me das 


á los que al mundo venimoál 


^^ que no te has de meter monja. 


Leonela. Esa al viejo se la dimos 


1 Leonela. No es esta mala lisonja. 


ya que no puede mascar. 


^^m Maroab. Como no me digas más 


Vayase el caduco al rollo; 


^^1 vejeces, siempre hallarás 


y pues es tu edad en flor, 


^^1 en mi una justa obediencia. 


bollo de azúcar de amor. 


^^1 Cleanu. No oso salir de Florencia, 


busca quien coma ese bollo. 


^^B porque un monasterio temo. 


Ni bien seas primavera ^ 


^^1 Margar. Ya se ha acabado este extremo. 


que toda en llores se va, fl 


^V Cleanü. I'ues júralo. 


ni bien estío, que está W 


■ Maroar. En mi conciencia. 


abrasado dentro y fuera. 


^^ Cleand. Pues con esa condición 


Entre Abril y Julio hay Mayo 


^^^L á verme parto á mi hermana: 


y Junio, que dan tributo 


^^^^^ hasta después de mañana 


parte en llor y parte en Iruio, 


^^^^K orden en mi casa pon. 


en lo que has de hacerte endH 


^^^^WMargar. Ni ventana ni balcón 


¿Enticndesme lo que digo? ^| 


^^^^K la calle ha de ver abierto 


Margar. Anda, necia, que ya sé V 


^^^^H[^ hasta que 


que me aconsejas que dé ^ 


^^^^^BCleand. Bien 


un medio al gusto que sigo. 


^^^^^B estoy (jue has de ejecutailo. 


Leonela. No como el Abril en flores 


^^^^^B Ea, adtós. ¡Mola el caballol 


pases el tiempo inconstante. 


^^^^^H Amor todo es desconcierto. 


*daca el guante, toma el gutdW 


^^^^^B ( 


papeles, cintas, colores; 


^^^^H 


que hay mujer que el tiempo p' 


^^^^^^H 


en aquestas chucherías. 


^^^H ESCENA 


y al cabo de muchos dias 


^^^^^^1 DlCUOS $inO CtRANDRO. 


que á fuego lenlo se abrasa, 




quando echa mano á la prest 


^^^^^Leonela. Vaya con... iba á decir 


que de sustancia ha de ser, ^ 


^^^^■^ una sarta de galeotes, 


no se la dejan comer, fl 



porque Icvanian la mesa. 

Bu«na es cuando alguno brinda 

la guinda antes de la polla 
^Ky <:i melón cutre la olla, 
^^nias no ha de ser todo goinda; 
^Hdí lodo también pechuga, 
^^nino, como el hortelano, 
^"^vaya puniendo !a mano 

entre col y col lechuga. 
' Gasta tus años de modo 

que, sin perdonar manjar, 

puedas después «lirniar 
ue sabes comer de todo. 

'Alaestra estás: pun escuela. 
A> D.me en los estudios prisa. 

Aunque me has caucado risa, 

te pienso sepuir, Lconela. 
I Pero escucha: ^Quc es aquello? 
^KCalIejerns mercaderes. 
^^B^ (De licniro sale con Hun caja llena de 
^^méuhuntrta.) 

^^uCompran peines, alfileres, 
^^trenzaderas de cabello, 

papeles de carmesí; 

Í orejeras, gargantillas, 
pebetes (inos, pastillas, 
Ktoraraque, men)ui, 
polvos para blanquear diente 
saraña, copay, aniñe, 
pasta, aceite de canine, 
I abanillos, mondadientes. 
^■Sanure de drago en palillos, 
^Bnjes de alquimia y acero, 
^^quinla esencia de romero, 
jabón de manos, sebillos, 
franjas de oro milanos, 
agua fuerte, adobo en masa 

Íc manos. ¡Cristo sea en casa! (i ) 
I' 



ESCENA, ril 

Sale Al BKMTO.— UiciiAS. 

, ¿Quién llamaba aquí al francés? 
Aquí, nadie. 
tTO. ,;Es menester 

Soner postizo alpún diente? 
arele naturalmente, 
sin que al dormir ó al comer 
a menester quitallti 
í haya quien la falta vea 
or más curioso que sea, 
Dnque se llegue á miralle. 
'racias á iJiusy al cuidado 
buena dentadura tengo. 
ITo.(.4Lconci.i.)Sefiora hermosa, no vengo 
en balde: ,;cómo ha dejado 
criar ahí tanta toba? 
¡Jesús, qué perdida está 
la dentadura! 
ILA. Será 

porque soy tan grande boba 
! que nunca cuido de mí. 
ITO. Mas ,jpor quó come á menudo 
I confitura del desnudo? 

lu.Sí es del amor, así, asi. 

I 

Bsia relación «e halli lambién en la escena IX 
io kcgaodo de Por el sótano y el torno. 

SOIAS DE TIRSO DE MOLINA. — TOMO II 



ACTO PRIMERO T45 

Alberto. Pues verá en distancia poca 
cuál la dejo; asiéntese, 
la toba la quitaré. 

LEONELX.iAy, Jesús! ,jh¡erro en mi boca? 
Vayase con Dios, hermano. 
Quítese allá. 

ALBhRTo. Pues ¿rehusa 

lo que la importa y no excusa, 
el remedio de mi mano? 
Si quiere no desdentarse, 
aquesta polvillo lome, 
que la toba limpia y come 
los dientes: ha de estregarse 
al levantarse muy bien 
enjugándose con vino 
y con un paño de lino 
hasta que enjutos esicn; 
que, como tenga cuidado, 
brevemente encarnarán 
y de marfil quedarán. 

LeoNELA. ¿Cuánto vale? 

AtahüTo. Un ducado; 

pero sírvase con ellos, 
no riñamos por el precio. 

I.EONELA.No es el merecero ne^io. 

Alberto. Para enrubiar los cabellos 
tengo una raíz famosa. 

Margar. Fuéme el cielo tan propicio 
que sin buscar artificio 
los tengo cual veis. 

Alberto. Hermosa 

sois, señora, por el cabo. 

Margar. ¿Trae cintas de resplandor? 

Alberto. Y son la cosa mejor 
de Italia: no las alabo 
por mías; este papel 

(Dale un papel con unas cintas.) 

si es verdad ó no dirá, 

que lleno de ellas está. 

Escoged, señora, en él... 

Mas, ¡cuerpo de Dios! 
Margar. ¿Qué es eso? 

AiBERTo. Quedóseme en la posada 

la bolsa, y no está cerrada 

la caja donde la he puesto; 

en ella mi cauda! tengo; 

el diablo por Dios sería 

que me la dejasen fria. 

Esperen, que luego vengo. (Vaie.) 

ESCENA IV 
Oiciios. menos ALiiKt<To. 

M \RtjAR. Confianza hizo de mi 
el mercero alborotado, 
pues el papel me ha dejado 
yéndose, Leonela, asi. 

I.EONELA. Tal prisa le da el dinero. 

Margar. Líbrele Dios de un ladrón. 

Lroní-la. Veamos qué tales son, 

que hurtarle unas varas quiero. 
¿Qué miras? 

Marcar. Letra gallarda, 

un sobre escrito que está 
en el papel. 

Leosela. Veamos ya 

estos listones. 



^H 146 QUIEN NO CAE NO SE LEVANTA ^^H 


^^m Margar. Aguarda. 


y entre atributos diversos ^M 


^^K «A Margarita de ursino.» 


que daba á sus damas (la ^M 


^^B Leonela.^A quien.'' 


decir que cuantas vivían H 


^^M Margar. ^No escuchas mi nomb^e^ 


en ella, perlas tenían H 


^^M Leonei a. Aquí hay maula, no era el hombre 


por dientes. Y de manera ■ 


^^H merccru queá vender vino, 


se le encajó ser verdad; fl 


^^^1 sino un gentil alcahuete. 


que dejando casa c hijos ^M 


^^1 Margar. Casarte puedes con él. 


malbarató unos corlijos ^M 


^^K LsoNEíA.^Qué aguardas? Mira el papel 


Y parte de una heredad; ^| 


^^K que grandes cosas promete. 
^^H Con cintas en vez de tinta 


y creyendo estas novelas ^M 


dijo que iba, á su mujer. H 


^^H le escriben, señal será 


á la corte á enriquecer V 


^^H que quien con cmtas le da 


siendo en ella sacamuelas. 


^^B le desea ver en cinta. 


Porque si en doliendo un dieni 


^^B Marcar. «Valerio» dice la fírma. 


y en sacándolo era perla 


^^■, Leúnei.a. Si es suyo, bien recibido 


no era difícil de haberla 


^^m 


una baíca de Oriente. 


^^M Margar. .Muy bien le he querido. 


Pues llenando una tinaja 


^^m Leonela. Asi Florencia lo afirma 


de dientes, perlas, podía, ^ 


^^H pues has llegado á dar nota 


vendiéndolas en Turquía, H 


^^m con él de no recatada. 


tener más oro que paja. 


^^H Margar. Liste negro ser honrada 


Dio en esto, y en lances pocos 


^^H mil buenos ratos agola. 


tan rematado quedó, ^m 


^^H .Mi padre tuvo noticia 


Que el poeta le llevó H 
á la casa de los tocos. ^M 


^^H de no sé qué y se ausentó 


^^H Valerio, porque temió 
^^B el rigor de la justicia. 


Margar. Tú puedes irle con él. ^M 


I.EONELA. Duendes y poetas son ^M 


^H[ Leonela. Mirale: ¡que tengas flema 


unos humo, otros carbón. H 


^^E para no verle! 


Margar. /\hora bien, va de papel. ™ 


^V. Margar. ¡Ay! cuál viene 


(/.«.) «Temores, más de la jl 


^H el pobre, tal fueg'o tiene 


que de tu padre, me ausentai 


^^B que hasta la mano me quema. 


Florencia, y deseos de tu vis 


^^B Leonf.la. Mas qué, ^no viene en poesía? 


han traído esta noche escom 


^^M Mar(íar. ^En qué lo echaste de ver? 


gozarla; obligaciones me tiene 


^^K Leo.nkia. En que es papel mercader. 


tengo más de marido que de p 
diente; si gusta llévalas »¿i 


^^m pues cintas de oro te envía; 


^^B y vi poeta, cuyo nombre 


pues lu padre, según he sabid 


^^H por ser el principio en Pü 


en Sena. Al anochecer irán poi 


^^H de la pobreza heredó, 


negros cun una silla, que no c 


^^^B por más que escriba no es hombre 


irar en tu casa, porque desde 


^^H queda de contado asi; 


cheque me halló tu padre, U 


^^B porque son tan buenas lanzas 


por agüero. No lo seas tú 


^^H- que pagan siempre en libranzas 


amor, sino fíate de los que tel 


^^B al Sol, Luna y Potosí. 


traer, hasta que Dios quiera 


^^H «Tus cabellos son del Sol. 


muerto el viejo, vivamos los de 


^^H tus dientes perlas de Oriente, 


tos. Kl le aguarde. V-ilerio^ 


^^H tus pechos plata luciente. 


LEONEi.A.Como marido dispone; fl 


^^H^ tus mefilbs arrebol. 


parece señor de casa. H 


^^H[ 1 Del alba rubies tu boca, 


Margar. Quiérole bien y no pasa H 


^^^B tus ojos no son distintos 


las leyes que dmor propontúa 


^^H de esmeraldas y jacintos. 


Tomó quieta posesión 


^^^H ' en cristal tu frente toca.» 


de lo más, ¿qué mucho. pu«. 


^^H Y creo que los planetas. 


que de lo que menos es S 


^^H según están de corridos. 


se la dé mi inclinación? ^M 


^^H deben de andar escondidos 


Leonela. ¿Piénsasle casar con él, ^M 


^^H de estos diablos de poetas; 


muerto el viejo? ^| 


^^H pues si en ello se repara 


Margar. Bien le quieto; 


^^B deben de pensar que son 


mas que es también considero 


^^V de casta de bofetón 


determinación cruel 


^^m que los traen de cara en cara. 


ser su esposa, porque están 
en estado arrepentido h 


^^B Maroar. Mal dices de la poesía. 


^^M Leonela. Yo coplas no puedo verlas. 


cuantas han hecho marido H 


^^K que, según tratan en perlas. 


del que antes fué su galán, H 


^^^B nos han de dar perlesía. 


y recelóme, en efecto, ^M 


^^H Un rústico oyó unos versos 


que el galán cuando se casíi™ 


^^H en que un poeta alababa 


como sabe ya la casa. 


^^H la corte donde habitaba; 


entra perdiendo el respeto. ^ 



ACTO I'HIMEPO 



No porque Valerio ame 

pienso conseniirme asar, 

en todo quiero picar. 
LA. El buey suelto bien se lame. 
iP, Papel y tinta hay aquí. 
UA. ¿Sabes tú si volverá 

el francés fingido acá? 
itt. Paréceme á mi que si. 
UA.No pide el papel respuesta, 

que tú sola lo has de ser, 

si viene al anochecer 

la silla. 
i». Poco me cuesta , 

por si vuelve ó no, escribir 

dos renglones. 
UA. El mercero 

es un gentil embustero; ' 

á fe que le he de pedir 

si vuelve, pues que me quedo 

de noche en casa y sólita, 

que entre á ver cómo me quita 

la toba, y con ella el miedo. 

(Suenan prtlales.) 
itt,. Esto basta: ^qué es aquello? 
LA. Carrera á fe de cristiana, 
IH. No perderé la ventana 

aunque estuviese en cabello, 

que me muero si en la calle 

suenan pretales. 
LA. ¿Y aquí 

le dejas el papel? 
VI». Si; 

luego volveré á cerralle. (Vafi«.) 

^ ESCENA V 

^H| CLEAirnito de camino. 

reces he salido de Florencia, 
celo, otras lanías adivino, 
ndo las espaldas al camino, 
consiente hacer de casa ausencia, 
ció al fraterno amor la diligencia 
Dorque amenaza un desatino, 
fin su parentesco es más vecino, 
le su hermano soy, cual de Laurencia, 
la á )a muerte el túmulo previene, 
muerte mi honra en casa espera, 
es mirar por lo que más conviene. 
ios me importa que Laurencia muera, 
jien enfermos en su casa tiene 
)• para qué visite á los de fuera. 
La puerta falsa hallé abierta, 
que mí sospecha encamina, 
y temo que salga cierta, 
que no vuelve la honra lina 
que sale por falsa puerta. 
Nadie acá abajo ha quedado 
haciendo tanto calor. 
La sala baja han dejado; ' 
pero como es fuego amor 
busca su esfera elevado. 
¿Mas <\\ié están á la ventana? 
¿Qué importa cerrar la puerta, 
si la deshonra liviana 
trae alas y la hallé abierta 
tan alta como profana? 

(Suena de dentro carrera.) 

¿Carrera hay? No fué quimera 



«47 

mí sospecha apercibida. 
¡Ah mocedad allanera! 
¿Mas que ha de salir corrida 
mi honra de esta carrera? 
Un papel hay aquí escrito, 
leira de Margarita es; 
si es sentencia que después 
eche á mi honra un sambenito... 
No es prudente padre aquel 
que su hija enseña á que escriba, 
porque en la tinta y papel 
conserva la ocasión viva 
que se muriera sin él. 
Bien puede un padre excusar, 
si quiere vivir alerta, 
la vieja que entra á terciar, 
tener cerrada la puerta 
y las ventanas clavar. 
Pero, cuando escribir sabe, 
en vano guarda á su hija, 
por más que eche reja ó llave, 
que, en fin, ¿por qué rendija 
un papel sutil no cabe? 
Estos argumentos son 
contra mí, pues que procura 
más que mi honra mi aflicción; 
quiero verle, á buen seguro 
aue no es de mi devoción. 
(l<e.) «No quiero multiplicar pala- 
bras donde tan presto se han de ver 
las obras. La silla espero, y supuesto 
que ya anochece, pudiera haber ve- 
nido. Guárdete el cielo y detenga allá 
al viejo todo lo que durare el que- 
rerme. Tu bien,» etc. 
Buena ausencia quise hacer; 
no hay de mi honor que presuma 

3ue seguro está en poder 
e un papel y de una pluma 
en manos de una mujer. 
Dejad, amor liberal, 
que el castigo que ejecuto 
sea á tanta ofensa igual, 
que no es árbol que da fruto 
la mujer si no es formal. 
Ea, remisa aflicción, 
aplicad medios crueles 
al honor, que no es razón 
que por Florencia en papeles 
ande mi honra en opinión. 
No sé á quién esto se escribe; 
la silla quiero aguardar 
que mi deshonra apercibe 
y en ella la muerte dar 
á quien en mi agravio vive; 

3UC en silla vengarme intento 
c quien en ella mancilla 
mi honor, pues es argumento, 
que quien da á mi agravio silla 
me quiere afrentar de asiento. (Vatt.) 

ESCENA VI 



Lklio y BmTÓH con baquerot dt mo^os dt titla, 
corr<ones y palos, tiznados como negros. 

Britón. Bien pudieras ya decirme 
á que fin has hecho, Lelio, 



^H 


^^^" QUIEN NO CAE NO SE LEVANTA ^^^^| 




con los dos este guisado 




vino á Florencia encubierto ^H 




de hilado, pues es negro; 




á verse con .Margarita... 




desenyuincamc ya. 


BpiróN. 


Diligente caballero. 




que, mirándome al espejo, 


I. El lo. 


I'aia que esia noche vaya 




temor tuve de mi mismo 




á mi casa, donde ha puesto 




se(4Ún estoy sucio y feo. 




el tesoro de sus gustos 




Si fueran Carnesloiendas, 




y han de gozarse en secreto. 




cuando desiierran el seso 




Pidió á Grimaldu prestada 




de KiorcnL-Ja, no era malo 




la silla con los dos negros 




el disfraz, puesto que puerco. 




dueños de aquestos vestidos. 




¿{^üé niñas á espantar vamos. 


BhíTÓN. 


Muy bien huelen á sus ducñoí. 




ó para qué nacimiento 


l.ELIO. 


Yo. que como soy de carne 




hacemos la Kpifania 




y no de mucha edad, tengo 




que al rey lizne represento.^ 




mis tentaciones humanas. 




O declárate, ó me lavo; 




ha más de un mes que deseo 




que ¡vive Cristo! que temo 




ser de aquesta Meliscndra 




que me he de quedar así 




•por una noche Gaiferos, 




per omitia scecuia. 




y aun se lo he dado á entender. 


^g Lei.io. 


Necio: 


Botlóh. 


¿Mas que respondió no cheo? 




¿mondo yo nísperos? Calla, 


Leuo. 


¡Zape! dijo con la boca 




y ven conmigo. 




y m>!{ con los ojos. 


^B Ukitún. 


No quiero. 


Bhitón. 


Bueno. 




ni he de quitarme de aqui 




Ahi un no es medio si: 




si no me dices primero 




milagros son de estos tiempos. 




dónde vamos y á qué causa. 


Lelio. 


No imagino S' se ve 


H I.EMO. 


¿Estás borracho? 




en la ocasión, como ordeno, 


H BftITüN. 


Estoy hecho 




que se hará de pencas mucho, 




el propio un galán de réquiem, 




aunque es muy ilustre. 




no falta más que el entierrti. 


Bkitón. 


Credo: 


H Lelío. 


Calla, y siyucme. 




que es viña, en fin, vendimiada 


H Britún. 


Es en vano. 




y da á todo pasajero 




Yo he dado por hoy en esto: 




un grumo, y más de racimo 




¡vive Dios! si no le explicas, 




que se queda siempre entero. 




que me has de ver e>tafermú. 


Lei-io. 


Pues porque por diligencia 


H Le LIO. 


(Válgate el diablo por loco! 




lio quede, esta noche intento 


H BHtTÓN. 


¡Válgate el diablo por cuerdo! 




hurtarle esta .Margarita. 


H Lelio. 


Ven, sabráslo de camino. 


Bmitón. 


Si te la cuelgas al cuello 


H Britün. 


No, hay que hablar; aqui me asiento, 




no será maio el joyel; 




ó sacando a^ua de un pozo 




envidia, por Dios, te tengo; 




me quilo todo el un^jücnlo 




que. como voy ya calando, 




de esta carátula sucia. 




no hay amante sin ingenio. 




que á grajos y pringue huelo. 


LEt.fO. 


(^imo supe que pidió 


H Lrlio. 


Sabrás, pues, ya que porfías... 




á Grimaldo silla y negros, 


H Britón. 


Eso vaya. 




llámelos aquesta tarde 


H I.ei.to. 


Que Valerio 




y dentro de un aposento 




quiere á Margarita bien. 




sus zaques llené de vino. 


^^ Bhitón. 


Dime otra cosa de nuevo. 


BhitüN, 


¿DesnudástelüS? 




que esa ya sé que ta tiene 


Lei.io. 


Déjelos 




mas ha de un año en destierro. 




en carnes. 


^^H 


Goz«')la á lo que se dice. 


Bhitón. 


Muy bien guardaste 


^^H Britón. 


Y diráse lo que es cierto, 




tu vino, pues queda en cueros. 




que en un año de afición 


Leuo. 


Cerrélos después con llave, 




ni ella es manca ni él es lerdo. 




encomendélos al sueño, 


^^^B 


El temor de sus parientes, 




y machacando carbón. 




solicitados del viejo. 




con él y claras de huevos, 




la hacen vivir con recato. 




he compuesto este betijn 




hasta que la muerte y tiempo, 




con que los dos parecemos 




que vencen diticullades. 




infantes de Monicongo; 




al yugo del casamiento 




y liado del silencio 




los iguale. 




de la noche, en el zaguán 


^^V 


Dices bien; 




de mi dama á punto tengo 




que es más ella y él es menos, 




la silla en que á Margarita 


^^H 


l.sta tarde, pues, se fué 




llevemos los dos. 




Cleandro á Sena, sabiendo 


Britón. 


Apelo. 




que está á la muerte su hermana; 




Aún si me cupiera parte, 




supo su ausencia Valerio, 




vaya; mas ¿no es caso recio 




y, liándose de mi, 




que la licvc yo ensillada 



ACTO PPIMERO 



y tú la poces en pelo? 

Pero, dejaiidu las burlas, 

si vicn€ por ella Alberto, 

cii-ido de su ^alán, 

y has de ir en su seguimiento 

hecho ganapán de silla, 

^cómo ha do Icner dedo 

tu mal dii^erida traza? 

Una riña fingiremos 

con él; y con los correones 

de suerte le apartaremos 

de nosoUos en la calle 

que huya como liebre ó ciervo. 
c. ¿Y dónde pien>as llevarla? 

^Kso pregunta»? ¿No tcngn 

en Florencia oirás dos casas, 

una de la otra lejos? 
i. Alto, lii maula está hecha: 

(Vive [)ios que eres discreto! 

E\ ingenio te h.i aguzado 

la muela de algún barbero. 

Mas ¿nn es este Alberto? 

El mismo. 
(. Enguinéaiey hablemos 

:t i lo de zape y Angola, 

JK ESCENA VII 
ALaRKTO.— Dichos. 

ro.¿En qué diablos andáis, perros, 

que en iodo hoy no os he topado? 
'. IJabra bien, sino que icmo 

que turu tu palo encaje 

en cabeza y sacan seso, 
ro. ¿Qué es de la silla? 

Esa acá. 
ro. ¿Acá está ya? 

Acá traemo, 

porque ruega ansí tu amo. 
To. ¿Pues cuándo le hablasies? 
jf. Ruego. 

TO.jY os mandó aguardarme aquí? 
I. Si, y sanca de franriquero 

ocho rcale para vina, 

que esa nobre capayero. 
to. Alio; viendo mi tardanza, 

dándole prisa el deseo, 

los debió de enviar aquí. 

Aguardadme en este puesto, 

¡re á avisar á la dama 

que habéis de llevar. 
I. (Jueremo. ha^ja Valerio co'eya 

quaquüla. 

{Vjse Albino.) 



I 



ESCENA VIH 
Dtciio». mtnot Ai bsrto. 

Primo, cailcmo. 



Famosamente se traza. 
Bueno se le va poniendo 
el ojo al haca. 

jOh qué noche! 
No la dormirás al menos. 
Lindo embuste. 

Para ti, 
que yo soy sólo el jumento 



149 

que le hacen llevará cuestas 

la paja, y se queda hambriento. 

A mi costa lias de cenar. 
LEi.ro. Tú buscarás lu remedio. 
Bmitók. íQuii he de hacer. Cuando no hallare 

cecial, cenaré abadejo, 

ESCENA IX 

Mahoabita con maulo, Lconrla en cuerpo y 
Ai.BEHTo.— SjCíin Ivs Nkgkos ta tilla. 

Margar. Leonela: cierra la puerta. 
Leonela.Dí de mí parle á Valerio 

que si me ha de enviar barato. 
Alberto. ¿Y la silla? 
Lelio. Aquí traemo. 

Albehto. ¿Queréis que me quede yo 

por barato en casa? 
Leonbla. {Bueno! 

A ahorcado tal barato. 
Alberto. Del rollo de vuestro cuello. 
I.KONELA. S'jís grande para joyel. 

¡Oh hi de puta y qué mercerol 

Hien vendéis vuestras agujas. 

¿Entraste? 
Marovr. Sí, cierra. 

(Kntrase en la filia.) 
Leonela. Cierro. 

Albf.wto. ¿He de volver? 
LeoNEi A. ¿Para qué? 

AuBRBio. Para la loba. 
Leonlla. No cheo. 

Albehto. En fin, ¿no he de volver? 
Leonela. So; 

mis si volviese sea luego. 

lEnlrast Leonel*. ) 

ESCENA X 

Dicno», Turnos Leonela. 

Albfrto. Ea, perros, por aquí. 
l.r.i.iQ. Ya dije que no yamemo 

perra á nadie, que también 

hay en mundo branca perro. 
Alberto. Pues ¿de qué se entona» el fíalgo? 
[ípiróN. Négoro fa cagayero 

y no hay négoro sudio: 

que come manltga y puerco, 
AiBKiiTo. Hablen menos y anden más, 

que ya se me va subiendo 

á las narices el humo. 
Lelio. Po lo Dioso jelalero 

que han de paga de un beyaco 

con cozo é lale con cuero 

de buey. 
Bhitóv. Dale culubán. 

Albkhto. ¡Ayl 
Britón. ¿Quejamo? 

Albrhto. ¡Ay! que me han muerto. 

Lelio. Sigúele por que se aleje, 

que al momento volveremos 

por la silla. 
Bbitó.s. Bien se traza. 

[De dentro.) 

Alberto. ¡Ah perrazos! 

Britón. Agúala á perro, (vanu.) 



^^^^r 


Í^^^^^^^^^^QuS^Sif^OsSEVAWT!^^^^^^^^^^ 




ESCENA XI 




determino entrarme dentro, 




Salt Cleandho. 




que también sabe el honor 
disfrazarse como amor; 




La silla que mi deshonra 




trazas tienen descrestas 




lleva he seguido encubierto 




para mi ofensor molestas, 




hasta aquí, por conocer 




pues me ha de llevar su gentí 




quién es su lascivo dueño. 
Pues dándolos muerte junios 




sobre si, cual penitente 






que lleva su cruz á cuestas. (J 




verá Florencia si tengo 








la sangre helada, ó si hierve 








con la venganza, que es fuego. 




ESCENA Xll 




Pero sola se ha quedado, 








porque lus mozos huyeron; 




Satén fos NcGRoa.— Dichos. 




amor, dejadme vengar, 


Lelio. 


Bien le habernos alejado. 
Cual novillo va corrido. 




5UCS mi enojo es cual vos, ciego. — 
Deshonra de aquestas canas 
á quien tan mal pago das. 
Lamia torpe: ¿dónde vas? 
,;por qué mi sangre profanas? 
Tus mocedades livianas 


Britón. 




Lelio- 


Habíase de haber ido 




Bbitón. 


la dama, que hemos tardado. 
,i Donde diablos, si ha cerradq 






su puerta? Cual plomo pesa. 
Aquí está. 

Famosa empresa. 
Como de tu ingenio fué. 
Peldona vuesa mece. 




castiga quien de ese talle 
quiere que en la calle te halle 
y huye tu desenvoltura, 


Lelio. 

Britón. 

Lelio. 




pues, al fin;.como basura 
te han arrojado á la calle. 
No por pesada te suelta 
quien á cuestas te llevaba, 


Britón. 


Anda, pumo. 

Vamo apriesa. 






Ltévanla de un cabo d otro del tah 




Ijues tu liviandad bastaba 
a dar á Italia una vuelta. 










ESCENA XIII 




Mas como te vio resuelta 








á ser de tu honor tirana, 




Salt VALKHto.— Dichos. ^^^| 




lu propio peso amilana 




^^1 




sus fuerzas, porque confiesa 


Valerio 


O el esperar al que aguarda 




que la cosa que más pesa 




con sofísticos engaños 




es una mujer liviana. 




le vende instantes por años, 




El modo y traza condeno 




ó mi Margarita tarda. 




con que tu infamia procura 




Pero estos los negros son 




dar muestras de tu locura. 




y esta la silla en que viene 




pues vas sin silla y sin freno; 




quien ha ya un ano que tiene 




que enfrenaras fuera bueno 




en mi pecho posesión. 




la torpeza que te abrasa. 




{fíequebrando «/ fd 




Entra en casa, si es que pasa 




Sol mió: ^qué maravilla 




por ello y te admite en sí, 




de noche os saca bizarro. 




que, por echarte de si, 




y saliendo el sol en carro, 




te abrió sus puertas mi casa. 




sois vos sol y andáis en silla.^ 




Para dar al vicio entrada 




Pero, pues dejáis el coche, 




las abrió Leonela ahora. 




corred cortinas también. 




que siempre de la señora 




poraue los que en silla os veoj 
puedan ver al sol de noche. 




es retrato la criada. 






Sólo has tenido de honrada 




¿No queréis hablarme, amord 




el irte sin responder, 




mí bien, mi dueño, mí vida? 




con que has podido vencer 




Muda seréis mi homicida. 




aquesta daga desnuda; 


Britón. 


Cagayero dejan frores 




pero ^cuándo no fué muda 




que pensan mucho mujer 




la vergüenza en la mujer?* 




y queremo caminar. 




Gente viene; al que me ofende 


Valerio 


Pues por aaui habéis de echar, 
que en cas de Lelio ha de ser 




no Conozco; hablarle intento; 






engendrado ha atrevimiento 




donde habéis de parar. 




el enojo que me enciende. 


Lelio. 


Bueno. 




Si en esta silla pretende 




Anda con Dioso, que aqui 




deshonrarme mi enemigo. 




sabemo dó va. 




con ir en ella Consigo 


Valerio. 


Qué, ^así 




que sea en venganza igual. 




me desconocéis? 




esta silla tribunal 


Britón. 


Sereno 




de mi agravio y su castigo. 




no conoce que está obscuro. 




Ahora bien: aunque el temor 


Valerio. 


Valerio soy. 




llene en la vejez su centro. 


Bpitón. 


Para eya. 



ACTO PRIMERO 



l5l 



lio. 



1^10. 



»ND. 



!RIO. 



bND. 



:)ÓN. 



io. 



No sa para vos donceya, 
apartamo. 

Perros, juro. 
No yama perro, que hay palo, 
de siya y hay cureón. 
^No es iinda disolución? 
Que yevB pasa Gonzalo 
si no aparia de camino. 
Basta, que burlan de mi: 
ó habéis de echar por aquí, 
ó he de hacer un desatino. 

{Echa mano y da espaldarazos,) 

Ea, perros, caminemos 
ó moriréis á estocadas. 
Compañeras cuchuradas, 
palo de siya tenemos, 
aguarda vucsa mccé 
y veremos maravilla. 

(Llégase á sacar d Marj;ari(a y dtscv~ 
brt al ¡nejo que sale, y echa mano.) 

Amores: sal de la silla 
y á casa te llevaré, 
Mas <-qué es esto? 

El desengaño 
que has de ver en mi venganza; 
la burla de tu esperanza, 
de tu atrevimiento el daño. 
No es Margarita mujer 
que, deshonrando su casa, 
al deseo que te abrasa 
tiene de corresponder. 
Que ella misma me avisó 
de tu intención atrevida, 
y el castigo de tu vida 
aqui dentro me metió. 
La espada tienes desnuda: 
si, como afrentas mujeres, 
tu infamia defender quieres, 
palabras en obras muda, 
que si me haces que trasnoche, 
á matarle es, enemigo. 
No suelen reñir conmigo 
fantasmas que andan de noche. 
¡Jesús, mil veces! No puedo 
creer que Oleandro seas, 
sino el diablo, que deseas 

Íonerme de noche miedo, 
no será maravilla, 
que, según el mal gobierno 
de mi vida, del infierno 
demonios traigan la silla. 
¡Jesús, infinitas veces! 
,;La Margarita sois vos? 
No más amores por Dios. (Vast.) 

¿De un viejo huyes? Bien mereces 
nombre infame de cobarde; 
soy pesado, no le sigo; 
mas yo te daré castigo; 
que si llega nunca es tarde. (Vase.) 
Burlaos con silla ó con coche. 
¡Oigan cómo ha enmudecidol 
¡Gentil dama hemos traidu!; 
duerme con ellt una noche. 
Déjame. 

¡Burla gallarda! 
Dado le han linda papilla. 



Lbi.io. 



Britón. 

Lelio. 
Bkitón. 



Lelio. 

BhITÓN. 



si hasta aqui irujiste silla. 
desde hoy más te pon albarda. 
¿Hay burla mayor? Melamos 
las dos en este zaguán, 
y vamonos. 

Ganapán 
sin fruto. 

Buenos quedamos. 
En blanco nos han dejado; 
mas miento, mejor diré, 
pues contigo me tizné, 
que nos dejan en tiznado. 
Llega ya, y la silla carga. 
Cuento hay para muchos días, 
mas buen despacho tenias 
si le echaras con I» carga. 



ACTO SEGUNDO 



ESCENA PRIMERA 

Safe Leliq quildndoie á I.isakoa, su esposa, unas 
joyas, y Ubitúm. 

Lelio. 

Por vida de ios dos, que no las quiero 
para jugar. Lisarda, no me enojes; 
he menester un poco de dinero, 
é importa que esas joyas te despojes 
para empeñarlas, no para venderlas. 

LlSAPDA. 

En lindo tiempo, por mi fe, me coges; 
deseo debes de tener de verlas 
empleadas mejor en otro cuello 
más digno que no yo de mi oro y perlas. 
Es dama al uso, que tendrá el cabello 
negro, que ya no se usan hebras de oro, 
y SI es moreno el rostro será bello. 

Lelio. 

¡Oh, qué pesada estás! Porque te adoro 
te atreves á enojarme. 

LlSARDA. 

¿Es ojizarca? 
Pero ojinegra es, que no lo ignoro; 
en los tiempos del Dante y del Petrarca 
los ojos zarcos eran los mejores, 
adorados del principe y monarca, 
y á los negros rasgados dan favores; 
que las bellezas son como el vestido, 
que mudan con la hechura los colures. 

Lelio. 

Quítale ya esas joyas, que he tenido 
mucha paciencia; ¡eal 

Lisarda. 

¿Qué es aquesto? 
¿Cuándo, Lelio, el respeto me has perdido? 
Dos años ha que el yugo nos ha puesto 
del conyugal amor la Iglesia santa, 
tirando á su coyunda el carro honestOj 



l52 



QUIEN NO CAE NO SE LEVANTA 



voluntad me has mostrado sicinprc tanta, 
que á cuanias damas hay envidia Ue dado. 
Pacs ¿qué mudanza mi ventura espanla? 
De un mes acá le veo lan trocado, 
que, si ames á las nueve le acostabas, 
volver sueles al alba distrazado. 
Apenas, I. ello, de comer acabas 
cuando, antes que levanten los manteles, 
loma^ la capa que antes olvidabas. 
Jugaste, y aunque pocas veces sueles 
gastar el tiempo en esto, ya has perdido 
ti dinero, la piala y los doseles, 
y no tan malo, si en el juet;o ha sido 
esta pérdida sola y nw en desvelos 
que sospecho le traen desvanecido; 
que el jue>>o que hay peor es ei de celos, 
pues pierden con la vida la paciencia. 

Lt.LlO- 

¿Quieres, Lisarda, no llorarme duelos? 
Ni el jueyo ni el amo' me da licencia 
para quitarle joyas que no he dado, 
pues las trajo lu dolé por herencia; 
salí fiador, estoy ejecutado, 
no quiero que entre en casa la justicia 
y lo sepan tu tío y mi cuñado; 
ulras joyas habrá de más codicia 
que comprarte prometo; acaba, amores. 

Lisarda. 

Ya esa ñanza vino á mi noticia, 

deuda es que tiene muchos acreedores, 

y aunque su honra es va dita quebrada, 

se empeñan más por ella sus deudores. 

No estoy, l.elio, en tu amor tan descuidada, 

que aunque callo y consiento, no trasnoche 

celosa con razón, y desvelada. 

Bien piensas tu que del disfraz de anoche 

tan ignorante estoy que no he sabido 

la negra traza de la silla ó coche. 

Autor de esie entremés debe haber sido 

aqueste bienaventurado. 

Bbitón. 

|Bueno! 
Yo he de tener la culpa. Si ha perdido, 
Brilón le hizo perder: si del scieno 
le duele la cabeza, este bellaco 
de Britón es la causa; si el moreno 
se emborracha con vino ó con tabaco, 
Britón le dio á beber: si falla en 
casa alguna cosa, Britv<ncillo es caco. 
No lo puedo sufrir, de raya pasa, 
un año ha que te sirviD, hagamos cuenta, 
diez reales cada mes me das por tasa, 
aquí está el papelillo en que se asienta 
lo que recibo; débesme once reales 
menos tres cuartos, no tcn^o otra renta, 
páguenmeios y adiós, y sean cabales. 

Lelio. 
¿t£siás sin sesüi' 

Bbitón. 

Estoy muy enojado 
y harto de llevar ya tus atabales. 
A un hombre como yo bien opinado 
00 es razón que le llamen alcahuete. 



,;HanmC visto llevar al|;iJn recado.* 
v^Cuándo le traje yo caria ó billete? 
Siempre el rosario traigo en cuello ó 
dentro mi faltriquera no se mete, 
üe fray Luis, y porque veas si miento, 
eilas hojas dirán si soy cristiano. 

(Va á sacar un ¡itiio d« ta faltriquera y tat* 
vuelta al rosario una bjrajaiítnaipr»,qut $t Itt 

LlSAPDA. ^M 

Muy bien lo dicen, pues de ciento en cieou 
le salen á abonar descuadernados 
como lu vida; y quién te da sustento 
de esas y de oirás cartas despachadas; 
por el infierno debes ser correo. 



Bbitón. 



i 



¡A afrentarme salisies desolladas! 

I Volveos al nido, que en mi muerte creíT 

que de vosotras, en lu¡jaf de tablas, 

he de hacer ataúd, según deseo ^h 

que andéis conmigo siempre! ^H 

Lelio. 

En vano entab 
dilaciones; del cuello el oro quita, 
que pierdo tiempo mientras tanto me hablj 
Quila las perlas. 

LtSARDA. 

¿Qué furor le incila? 
¿No están mejor al cuello de tu esposa 
que no al cuello... 

Lin.io. 
¿Di quién? 

LlSARUA. 

De Margantac 
Lelio. 



bablj 



a reama? 



No digas necedades, si celosa 

estás; que es lan honrada como bella 

Margarita, y doncella generosa. 

LlSAKDA. 

Será virgen y madre, si es doncella, 
que de Valerio dicen que ha parido. 

Lelio. 

Mientes, y loma: acordarásie della. 

(Oa/r UN *<(/<i) 



[Ay, cielos! 



la sarta. 



LlSAIiDA. 

Britó.n. 
Más me pesa, que has rotnf 

Lf.LIO. 



Los anillos le he quitado 
y los zarcillos. 

Britón. 

Su pirata has sido. 

Lei.io. 
Coge las perlas. 



ACTO SEGUNDO l53 


■ 


Hbitón. 


t.ELIO, 


^1 


^No me ves bajado, 


Si la he reñido. ;qué tenemos ahora? 


^^1 


leen Gloria patríf 


Quitóla estos zarcillos y estas perlas 
que llevo, á una mujer; quisu, habladora, 


■ 




por resistirme consentir romperlas. 


H 


ESCENA JI 


y diie el bofetón que te ha ofendido; 


■ 


ROIBLIO.— IXCHOS. 


estas las joyas son, sí quieres verlas. 


■ 


RUSELIO. 


RoSEI.fO. 


I 


¿Qué es aquesiu? 


¿Por qué la tratas mal? 


^J 


¿de qué Uorasr' 


Leuio. 


^^1 


LlSAROA. 


Soy su marido. 


^] 


He quebrado 


ROSFXIO. 


^J 


le las perlas en que he puesto 


Una \ti sola pone el que es honrado i 


^^H 


gusto. 


la mano en su tnujer: si infame ha sido. 


^^^1 


Britón- 


No le quites el oro que no has dad^., 


^^H 


No hay más linda pieza 


vuélveselo, ó si no... 


^^1 


mujer para incniir de presto. 


Lei.io. 


^H 


^p ROSCLIO. 


Aparta viejo. 


^H 


Tn ocasión de tu tristeza; 


si no quieres, ,. 

RoSELtO. 


^H 


Tes tü, sobrina, tan liviana 


^^^1 


eso des muestras de tristeza. 


La sangre se me ha helaJoj 


^^H 


eso del carnllü? Mas la grana 


nías no por eso que me injuries dejo. 


^^^1 


e uñe el daño que recelas 


Has de darle las perlas. 


^^^1 


irada respuesta me hizo llana. 


J.hMO. 1 


^^H 


lasla dado? 


^^H 


^^ Lelio. 


¡Buen aviso! 


^^H 


Pafraric á coces quiero ese consejo. 


^^H 


■ 


{ Dtnibalt y áatt dt coctt.\ 


^^1 


^H RoSELtO. 


LlSAPDA. 

¿A mi lío? 


H 


Deja cautelas. 


Lelio. 


^^^1 


¿qué es esto? 
^H BatTÓN. 


El se tiene lo que quiso. 


^1 


RoSEl.IO. 


^1 


Es una niñería, 


Soy tierra; en fin, airéveste á la tierra. 
Leli.í. 


^^^1 


rcUlo que le dio de muelas. 


^1 


^m HosELio. 


Pues si eres tierra con razón te piso. 


^^1 


Tos dos? A la sospecha mía 


BarrÓN. 


^^( 


lito; la cara de Lisarda 






ipcl que á mi venganza envia, 


Hoy reina alguna suegra, todo es guerra. 


1 


la sanare que la letra aguarda. 


[Vanite loi dos.) 


M 


.'o plumas la escribió el villano 




^Jm 


con mujeres que acobarda. 


ESCENA Itl 


iH 


^m Lisarda. 


RosKtioy LuMiRA. 


^1 


^^ue te engañas. 


RosELio. M mi en el suelo y de coces? 
Lisarda: dame una espada. 


1 


^ ROSELIO. 


Lisarda. Susicgale, no des voces. 


! 


K 


que no es justo sepan nada 


j 


^B Jura en vano, 


los vecmos. 


i 


e^a plana de tu rostro veo 


Roselio. Mal conoces 


m 


ón riguroso de la mano. 


mi condición, |vive el cielol 


^ 


io, Leiio! Jes esie el justo empico 
e en ti de Lisarda que te adora? 


^De un cobarde mal nacido? 
Lisahda. b^-ja las leyes del duelo, 


1 

1 


^ft Lisarda. 


que tú la culpa has tenido 
de que te cenase en el suelo. 




^TOo conmigo. 


RosfLio. ¿Yo la culpa en defender 

tu injuria? ¿En mi un mozalbete 




^^ RosEi.to. 


las manos ha de puner? 




^K Ya lo veo. 


Lisarda. Eso tiene quien se mete 


^ 



^^^^^ 1 54 QIHEN KO CAE NO SE LEVANTA ^^^^H 


^^H entre marido y rnujer. 




con alborotos y voces, ^^^H 


^^B ¿Que tengo yo que no sea 




y en tierra me precipita, ^H 


de Lelio? 




darásme otra vez de coces ^H 


RoSB» 10. ¿A ti un bofetón? 




por amor de Margarita. 


LisAHDA. Ni me afrenta, ni me afea; 


Valerio 


. ¿Cómo es eso? 


afeites del honor son 


RosEi.io 


A su mujer 


con que el amor se hermosea. 




las joyas Lelio ha quitado 


1 t«í mi esposo, hacerlo pudú. 




que no le sup« traer. 


RosKi lü. Hablas al lín comu honrada; 




y un bofetón le ha costado ^^ 


pero el acero desnudo, 




el quererlas defender. ^M 


ya jubilado en la espada 




Y porque yo, como lio, ^M 


me vengará. 




sus locuras reprendí, ^M 


Lisa,rija. De eso dudo. (íijsí) 




fué tanto su desvarío, ^M 
que puso los pies en mí. ^M 
¡Mira que valiente brío! ^M 


ESCENA IV 




A Margarita pretende; ^H 


Ro.sKi 10 y Vai.brio. 




para ella las joyas son ^H 






con que su interés entiende. 


Bosnio. ¿Aqui estás? ¿Cómo te atreves 




Si ef esta la posesión 


^^^L salir en público asi, 




que tu deshonra te vende. 


^^H[ si por tus costumbres leves 




cómprala, y cual Lelio yerra; 


^^V" anda Cleandro tras ti. 




echa á mal mí hacienda asi 


^^B y antiguos enojos mueves? 




y de casa la deslierra; 


^^H Valeuio. Quiero hoy volverme al aldea 




}isala bien como á mi 

-elio me ha pisado en tierra, (y^ 


^^V y he menester que me des 




^" unos escudos. 


Valerio 


. ¿Lelio á mi padre ha iiijuriad|^ 


RosEi.io. Granjea 




¿Lelio en Margarita, ¡cielusl^^ 


tu hacienda asi, que después 




emplea hacienda y cuidado? ^^ 


no es mucho que corta sea. 




¿Lelio afrentas? ¿Lelio celos? 


¿Cuántos los escudos son? 




mas ¿qué mucho si es cuñado? 


Valerio. Quinientos. 




VoJIe'á buscar, que mejor 


KosELio. Pues ¿para qué? 




satisfará á mi esperanza ^^ 


Valepio. Compro cierta posesión- 




que á la lengua mi valor; ^H 


KosELio. ¿Tú, posesión? Ya yo sé 




daré de un golpe venganza ^| 


de tu santa inclinación 




á mi padre y á mi amor. (V«IH 


la posesión en que estriba 




■ 


tu liviana voluntad. 




■ 


en torpes vicios cautiva. 




ESCENA V ■ 


Va.le«io. ¡Por Dios que es una heredad! 






RosELio. Si es heredad, será viva. 




Leoxela y Makgakita. ^H 


Valerio. ;Oh, que de ello que me cuesta 




■ 


cualquier cosa que me das! 


Leonela 


.¡Buena trazal ^M 


Digo que us para una fiesta; 
' para jugar; ¿quieres mis? 
para una rnüjer. 


Margar. 


.No más silla. ^M 


Leonela 


.¿Escarmentarás desde hoy? ^M 


.Marüar. 


Triste desde anoche estoy; ^B 


RosELio. Y honesta. 




alcánzame esa almohadill.i 


Valerio. ¿Tienes otro que te herede 




que la labor entretiene. 


más que á mí y para que estimes 




olvidaré pesadumbres. 


lo que es justo, que acá quede? 
Ya soy hombre, no escatimes 




{Dalt vainicas^ y loma Leonela ranáái 


Lbonela 


.Cuando á ella te acostumbres. 


lo que mi edad me concede. 




si amor quiere, tan bien viea^^ 


RosELio. ¿Tantos pasos y argumentos. 




á la labor como al ocio; |H 


gastas, si en darte me fundo, 




jues tal vez si le aprovecba».^^ 
lace de la aguja Hecha 


los reales cientos á cientos? 




Valerio. MAsque un hermano segundo 




con que entabla su negocio. 


en cobrar sus alimentos. 


Margar. 


Como es la materia blanda. 


Si me los tienes de dar. 




aunque se suele picar, . 


¿para qué con esa t1ema 




huélgase tal vez de andar ^M 


me los haces desear? 




entre la aguja y la holanda. ^M 


RosEi.io. A ti y Lclio un mismo tema 




¿Has las randas acabado? ^M 


os hace locos de atar. 


Leonela 


,Nú, porque aunque son li^er^H 


Ea, en mi las manos pon. 




cánsanine cien majaderos ^^ 


como hizo Lelio en tu prima; 




que haciendo un manoteado 


si te parece razón. 




enmarañan mi labor. ^ü 


mi cano rostro lastima. 


Marüar. 


Si un majadero no más ^| 


dame en él ua bofetón. 




da tanto enfado, ¿qué harás ^M 


El oro y joyas me quita 




con ciento juntos? ^M 



ACTO SEGUNDO |55 ^^| 


.A. Mejor 


que no hay gusto con consejo: ^^H 


son éstos que están alados; 


mas |Válgame Dios! ¿quién canta? ^^H 


> pues menos tormentu dieran 
los necios como estuvieran 


Voz. (Cauta dt tientro.) ^^^^M 


«Margarita, Margarita: ^^^H 


del modo que ¿sios coleados. 


maldita fuera mcjor ^^^| 


II. Leonela: ¿no es gentil hombre 


que te llamase Florencia, ^^^| 


LeiioP 


pues eres su maldición.» ^^^| 


lA. Tu pretendiente es 


Margar. ¿Quién puede ser la que canta? ^^H 


rico, galán y cortes; 


A Y cielos, que triste voz! ^^H 
^os cabellos me ha erizado, ^^H 


pero como tiene nombre 


de casado, no me adrada. 


palpítame el coraión. ^^H 


Para mí mucho ha perdido 


¡Holal ¿quién canta allá dentro? ^M 


en serlo. 


Pero ¡qué medrosa soy!; ^^^| 


'». ¿Porqué? 


alguna de mis criadas' ^^^| 


bA. Un marido 


es que está haciendo labor. ^^^M 


que es con carga tan pesada 


Cante alegre ó cante triste, ^^^| 


ganapán del matrimonio, 


que el uno y el otro son, ^^^H 


sufre mucho. 


suspenden y avivan mas ^^^H 


n. Bueno está. 


sentimientos del amor. ^^^| 


.A. l'n marido sufrirá 


Voz. iC'»»»'»-» «Margarita te llamaron, ^^H 


todo un falso testimonio. 


pero no conforma, no, ^^H 


.a. ¿Por qué, que estás importuna? 


con tus obras tu apellido , ^^H 


¿De todn has de mal decir? 


con tus vicios tu valor. ^^^M 


l.A. Hombre que puede sufrir 


Libre te crió tu madre ^^^| 


el ruido de una cuna, 


causando tu perdición, *^^^l 


¿que diablos no sufrirá 


¡pobre de ella, cuál lo paga! ^^^| 


al lado de una mujer 


de llamases su prisión.» ^^^H 


que por fuerza ha de tener 


Marcar. ¿Qué es esto? ¿A mi se dedican ^^^| 


las inmundicias que ya 


los versos de esta canción? ^^H 


le constan? 


¿Mi libertad reprehenden? ^^^| 


in. t:so es sin duda. 


¿Maldicen mi inclinación? ^^^| 


;tA.¿No sufre más que un peñasco 


Ksie es mucho atrevimiento: ^^H 


hombre que no tiene asco 


¿cuándo sufrí burlas yo? ^^H 


de un rostro con paño ó muda? 


Castigaré en la criada' ^^H 


IkB. Galán melindroso hicieras. 


este agravio, ¡vive Dio:»! ^^H 


Amor Lelio me ha mostrado. 


¡Hola! Florisa, Marcela, ^^^ 


liberal me ha regalado 


Fausiina, Andronio, León. 


y me agradan sus quimeras, 


. ¿No me responde ninguno? 


pues Valerio es sospechoso, 


¿Si estoy soñando? Mas no. 


y mi padre de éste está 


no debe de ser de casa 


seguro; iráemele acá. 


la cantora ó el cantor 


que, aunque el viejo es receloso, 


que mí vida satiriza; 


cuando venga y le halle aqui. 


algún vil murmurador 


no faltará una mentira 


de los de mi vecindad 


que le engañe. 


me piensa poner temor. 


ItLA. Si él suspira 


Digan, allá se lo hayan: 


t y tií te escuchas asi. 


libres son y libre soy. 


1 voy por él, servirte quiero. 
Ua. Que varié me has mandado; 


De la más santa murmuran; 


del rey como del pastor; 


sabré á qué sabe un casado 


mas que digan que mi madre, 


1 pues ya sé loquees soltero. 


porque libre me crió. 


kt.*.A ambos puedes reducillos. 


se abrasa, esta es desvergüenza; 


llAii. ¿Dos juntos? ¡Líbreme Dios! 
^LA. Lo bueno es de dos en dos. 


sufrirlo será baldón, 


castigarle será justo.— 


que es comer á dos carrillos. {Vast.j 


¡Holal llamadme á Gascón, 




ese mozo de caballos. 


^ 


Mas, ¿qué es esto? loca estoy. 


^m ESCENA Vi 


¿No hay en Florencia mujeres 


^v 


de mi nombre y que no son 


M^AflAHiTA. — Luego una Voz dentro. 


de más benditas costumbres 


' 


ni más honestas que yo? 


3ar. La inclinación de mi edad 


Cantes de ellas y de mí. 


más ^usta oir cada dia 


que yo les daré desde hoy 


sermón en la Compañía 


materia para sus versos. 


1, que misa en la Soledad. 


porque he de vivir peor. 


^■Sola estoy y no soy santa. 


Voz. {Canta.) 


^■perdone mí padre viejo 


«No harás, porque antes de mucho 



i5C 



QUIEN KO CAE NO SE LEVANTA 



el infcrrial caza.Jor 

que caza Hlmas. con tus ojos 

perderá tu posiisión. 

Aunque has perdido la cuerna, 

de tu vida en un sermón, 

por las cuentas de un rosario, 

borrará tus cucnlab Dios. 

A un hombre puesto en un palo 

Jias de tener tanto amor, 

que has de perder el juicio 

en la vulgar opinión.» 
Mahoad. ^'Cómor ^Vo á un ajusticiado? 

¿A un hombre en un palo )0?" 

¿Yo á diíunlusr' ^Vo sin stio? 

Ucsniayos me da el leinoi. 

^Mujcr de mí calidad 

ha de estar sin lo mc|or 

del alma, que es el juVcJo? 

,;Yo amante de quien perdió 

la vida en un palo vÜr* 

No es buena satisfacción 

de mis culpas deshonrarme; 

perdonarámc el sermón, 

si sermones han de ser 

causa de mi conversión. 

No he de oírlos en mi vida; 

mlenii' otros medios Dios, 

que por ese no haya miedo 

que me coja, pues desde hoy 

no he de oír sermón ni misa; 

vuélvomc á hacer mi labor. 

¡Ay! si I.eonela viniese, 

SI entrase conversación 

y dejase decantar 

aquesta agorera vo2. 
Voz. (Cania) «Margarita: ¿de qué sirve 

hacer piernas contra Dios, 

ni tirar, cual dijo á Pablo, 

coces contra el aguijón? 

Si de tu libre albediio 

siguieres la inclinación 

y sus vicios no dejares, 

daránlc mal galardón. 

(f^escuhrtse al Mim de trixtex inxtnt- 
m*nt'<s uHa eicalera át flores, y at cabo 
un» nina y corona de fuego.) 

>l£n el reino del espnnto, 
entre fueyo y confusión, 
aquesta silla te espera 
sino excusas lu rigor. 
Aunque por flores se sube, 
que el deleite es torpe flor, 
este es el fruto que ofrecen 
llores que de vicios son. 
I£n vez de oro tiene fuegr>, 
brasas sus follajes son, 
su corona basiliscos, 
azufre y pez es su olor.» 
Makoad. ¡Ay, cielos; que horrenda vista! 
I.eonela, Pabia, sei^or, 
criados, vecinos, gente, 
^ninguno me da favor? 
Pues que ninguno me ayuda, 
matarme será mejor; 
,¡00 hay cordel que sea verdugo 
úc mi desesperación? 



i 



(Al fon dt música alegrf 
unattoítera lncHa dt rota 
ella una tilla muyhrrmntay, 
una corana de oro.) 

Vo2. (Cania.» «[r| c>rdcl que te reJü 
las cjerdas divináis son 
de esta escala, donde sirve 
cada cuenta de cucalón 
por ella, para que suba 
hasta el ciel^ el pecador, 
da la mano poderosa 
su admirable devoción. 
Silla y corona de rosas 
es quien paga el Iruto en flor 
á Maria, ñor de gracia, 
é intenta tu conversión. 
Teje del rosal divino 
del rosario y su oración 
las rosas de sus misterios» 
si alcanzar quieres perdóe 

Mahoar. |Oh, qué belleza de silla! 
E\ alma me consoló, 
cncubiióse su hermosura, 
la voz dio fin á su voz. 
Knlre el consuelo y iiisicza, 
la esperanza y el temor, 
me tienen entre dus aguas 
y me cubre un frió sudor, j 
¡Cuánto va de siila á silla, 
válgame el poder de Dios; 
y de corona á corona, 
de reino á reino! Vcn^-ió 
el temor aquesta vez. 
¡Viva la virtud! desde hoy," 
salgan I(js vicios de casa; 
salid lucra, torpe amor, i VauJ 



ESCENA VI t 

Lklio y Valerio acuchillánduse, t. 
dando voces. ; 

LeONELA. 

¡Valerio, envaina, que me causas míe 
¡Jesús! Lelio, ¿no ves que estoy prentdi 
Palpitaciones tengo, muerta quedo; 
no hay coco para mí como una c$ 

Vai-erio. 

Amigo al uso, no verás si puedo 
la traza infame de tu amor vengada;] 
que á castigar en ti me traen los cielií 
la injuria de mi padre y de mis celos. 
Lisarda es prima mía, en quien villano 
la vil mano pusiste, que atrevida 
muestra tu infamia, aunque se excuse en 
porque quede tu afrenta conocida, 
no pune el noble en su mujer la mana 
si no es para, quitándola la vida, 
mostrar que, ocasionando su deshoi 
no le dio menos causa que en la h<: 
Y porque de defender mi padre iratl 
de su sobrina el licito decoro, 
pisaste vil su venerable piala, 
cuando á tu esposa le quitaste el oro. ' 
¡bravas hazafias! ¡Tu valor quilalA 



nasa 

1 




ACTO SEGUNDO 



157 



Lemo. 



js y muicrcs; ya no ignoro 

to que en ti liem.- su espejo 

í una mujtr, písandu á un viejo. 

»ano te pienso dar respuesta, 
isi te desbordas y desmandas, 
a espada lengua. 

ÉValefiio. 
Kn ti molesta 
da, pues tan mal la mandas, 
in, como tu mano descompuesta, 
iernos afrenta y canas blandas, 
Is de cobarde delicado 
peso del acero honrado. 

I.Ef.lO. 

tanto quisieres, que no irrita 
i el valor que en mi conoces. 
> que adoro á Marj^arila 
de procurar que no la goces. 

Valehio. 
imel Aguarda. 

fLEONEI.A. 



iSanlalnés bendita; 
! ¡San Roque! 



Lelio. 

Si de coces 
idrc, mis pies que le maltratan 
1 la boca, 



Leonela. 
¡Que se matan! 



iVamt.) 



ÍESCF.NA VIII 
Hi/O Cl.BANDXO y RoSELtO. 
RoSELIO. 

ngua desnuda de esta espada 
ve; que, mientras tenga vida, 
á tu hija desposada 
rio, aunque más palabras pida. 

Cleandho. 

lerio tan ooble. 

IROSELIO. 
Nidia honrada. 



^qué importa ser nacida 
5 Alejandros excelentes, 
para injuríarins asi? 



Cleandro. 

ROSELIO. 



I Mientes! 



rs afrentarme, que no tienes 

sin ella un hombre nunca afrenta; 

s tan loco á despeñarle vienes. 



ten de tu vida, loco viejo, cuenta, 
la lengua que agraviar honras intenta 
mejor que de tu hija. 

Cleandro. 

Por que enfrenes, 
el bocado de acero es esta espada 
que en orden la pondrá si es desbocada. 



(Vamt.) 



ESCENA IX 
Sahn Al 6BHT0 y Buitún liátndo. 

Bkitún. 

Medio lacayo, no lacayo entero; 
medio aún es mucho, cuarterón, |qué digo! 
dos on/as de lacayo; caballero 
ando en honrarle siendo mi enemigo; 
una onza de lacayo, y aiin no quiero 
darle una onza, que seré prodigo; 
adarme de lacayo á quien desmayo, 
^adarme? escrupulillo de lacayo; 
¿tú con I.eonela, freyalriz divina, 
célebre desde el Ganjes hasta el Tajo, 
que dando censo en agua á su cocina, 
de los rayos del sol hizo esiropajof* 
,j'rú con una mujer que Cclcsiina 
criüá sus pechos y en sus brazos trajo, 
á quicn el orador como el poeta 
llaman en prosa y verso alcahueta? 
¿Tú, competir conmigo? ¡Vive el vino! 
que he de hacer un castigo más sonado 
que mocos con tabaco. 

Alberto. 

No me indino 
asi, ni he de refíir sino enojado. 
Veme encendiendo más, habla sin tino; 
podrá ser que de injurias enojado 
saque la espada, en castidad Lucrecia, 
que como a gusarapa te desprecia. 

BnirÓN. 

¿Yo gusarapa? jMientes! 

Alberto. 

No es nada eso; 
dimc más. 

BunÓN. 

Digo que eres un gabacho. 
Alberto. 

Fuélo mi padre, la verdad confieso; 
Dimc más. 

Brjtón. 

Digo que eres un borracho. 

Alberto. 
Glorióme deserto. 

BruTÓN. 

E res con fcso. 



458 



QUIEN NO CAE NO SE LEVANTA 



Alberto. 



Confesor y no mártir no es despacho 
que me pueda afrentar. 

BftITÓN. 

Eres marido. 
Alberto. 

¿Marido yo? Mi enojo has encendido. 
Mientes hasts la enjundia, y echa afuera 
la virginal espada. 

ESCENA X 

LiOMKtA jr Margarita.— Dichos. 

Leonel A. 

Sal, señora, 
si no pretendes que tu padre muera, 
que con Roselio se mataba ahora. 

Margarita. 

Cuando le maten en la edad postrera 
no muere mat logrado, ni me azora 
ese temor: peor será que viva. 

Alberto. 

Échese hacia acá abajo. 

Britón. 

Echo hacia arriba. 
Leonela. 

Valerio que, celoso, está informado 
de que Lelio te sirve, le provoca 
hasta haberse los dus acuchillado 

Margarita. 

Pues ¿eso te da pena? Calla, loca, 
que una mujer que por el mundo ha dado 
no gana fama, ó la que gana es poca, 
por más amantes que su garbo inquiete, 
s¡ no han muerto por ella seis ó siete. 

Leo.nela. 

¿Esa es la santidad que prometías 

á la visión que viste y me has contado? 

Maro A HITA. 

Debieron de ser vanas fantasías; 
soy mnza, no me pongas en cuidado; 
malograré mi edad en breves días 
si miro en disparates que he soñado. 

Leonf.la. 
El alma es de tu madre que te avisa. 

MARGARfTA. 

Mañana daré un real para una misa. 

Leonela. 
¿Un real? Limosna largo. 



Marhapita. 

Basta y sobra 

Leonkla. 

Quien á lo humano gasta, á lo divino 
es avarienta. 

MARGABrrA. 

Deja ya esa obra, 
que tanta santidad es desaliño; 
si Lelio viene y los cabellos cobra, 
á la ocasión, hacerle determino 
cacique de estas Indias. 

Leonela. 

Es bi/arro, 
v tú su Potosí si él lu Pizarro. 
Mas ¿qué es esto? 

BRtTÓN. 

Desgracia nunca oída. 
Lelio ha herido á Valerio malamente, 
y dos horas no más le dan de vida, 
que está sin habla y ya ni ve ni siente; 
sus parientes te llaman su homicida. 

.Margarita. 

No hago caso de dichos de la gente. 
Pésame, cierto; y Lelio, ¿dónde ha huídof 

Britón. 

Está en Predicadores retraído. 
Pero no es la mayor desgracia ésta, 
que tu padre también... 

Margarita. 

¿Cómo? 

Brjtón. 

Fia qucda< 
herido y preso, y no por causa honesta; 
que el padre de N'alerio le ha afrentado 
y está preso también. 

Lbonela. 

Hagamos Tiesta, 
pues se te cumple ya lo deseado. 

Mariíarita. 

¿Dónde le tienen preso? 

Britón. 

En el palacio 
viejo del Duque, -y por su Alcaide á ílortcio. 

Margarita. 
¿La herida es algo? 

Britón. 

No, cierto rasguño 



de oreja á oreja. 



Margarita. 
¿Cómo? 



ACTO SEflUNDO 



i59 



BprrÓN. 

Miento, miento; 
la muñeca, junto al puño, 
ñas no es nada. 

MARüAHrrA. 

Verle intento. 
Britón. 

mestro amor es el dimuño: 
uno y engañáis á ciento,* 
ver á vuestro padre ahora 
:oa vos airado, aunque os adora. 

t Margarita. 
que en achaque de ir á verle 
r ái tu amo, el retraído. 

Britón. 

Mapüabita. 

Pues <he de aborrecerle 
causa para tanto ha sido? 

■ BltlTÓN. 

ra hay lugar, si habéis de hacerte 
ed; porque ai sermón ha ¡do 
'encia, que su ^entc aplica, 
Dmingo de Guzmán prcdi::a; 
is que en la Iglesia está ocupada 
;ho sermón, á un lado de ella 

Í«in que nadie note nada. 
MaR(3ARITA. 

s; todo el gusto lo atrepella, 

deja tierna y obligada, 

c enciende más de una centella. 

» Britón. 

mujer, [qué maravilla! 
Margarita. 
I manto Fiorisa: ¡hola! la silla. (V'aj;«.) 



ESCENA XI 
licnot, mtnns Mamoarita. 

Britón. 

fola te quedas, di, cerrojo 
traqueado, pandillera: 
amor es razón que seas chancera, 
rlillo manco, zurdo y cojo? 

Leonela. 

nujer que no haga trampantojo, 

m el remate de escalera. 

loramala, salga fuera. (Escúpele.) 

B Britón. 

|MS más, que me emplastaste un ojo, 
e boiica. 



i A y, tcrceronal 



Leonela. 
¡Ay, cerbatana! 
Britón. 



LEONCtA. 

Y jay, alcabalero! 

Britón. 
¡Ay, trola calles! 



¡Ay! 



¡Ay! 



¡Miz! 



i A y! 



lAy! 



Leoneua. 
¡Ay, estriega lodos! 

Britón. 

Leonela. 

Britón. 

Leonela. 
¡Zape! 

Britón. 

;Ay, flaqueza humana! 

Leonela. 

Britón. 



¡Púpú! 

Leonela. 

|Lá, lá! 

Britón. 

¡Ay, yo soy, soy Duero! 

Leonela. 
¡Ay, rasca muelas! 

Britón. 
¡Ay, los ayes lodos! Hanxe.y 

ESCENA XII 
Salen Celio, Pi.sakoO y Lodovic», galanes. 

Celio. Pues ¿de la iglesia os salís? 
Pjnahdo. Tengo poca devoción. 
Luuovic. ¿Para qué, pues, acudís 

tanto á ella? 
PiNARDO. No el sermón 

me trac, si lo advertís. 
Celio. Pues ¿qué? 
PiNARDO. Lo que os trae á vos. 

Celio- Yo á ver las damas que vienen 

acudo sólo, por Dios. 
Lf.'t>ijvic. Las mismas aquí me tienen. 
Pinardo. < '.un formóme con los dos. 
Celio. Buena vino la mujer 

de Honorato. 
Lu»ovic. Quién, ¿Marfisa? 

mejor suele parecer. 
Pinabdo. Debióse afeitar de prisa 

y echábasele de ver. 
LuDOvic. ¿Qué os pareció de Rosalba? 



1 6o 

Celio. 

PlNAÍDÜ. 



I.UDOVlC. 
PlNARDO. 

Celio. 

Ll'DOVlC. 

Pinar DO. 
Celio. 



I.iiuovk:. 

Pl. NARDO. 

Cklio. 

LUDOVIC. 

Celio. 

PlNAKDO. 



Celio. 

PlNARUO. 

Celio. 



Luoovic, 

PlNARUO, 

Celio. 

Ll'DOVIC. 
PlNARDO. 

Cblio. 

LUDOVIC. 
PlNARDO. 

Celio. 
LrtK)vic. 

PlNARDO. 



Celio. 

PlNARHO. 
LlfDOVIC, 
PlNAPÜO. 

Celio. 

LliDOVlC. 
PlNARDO. 



QVtEN NO CAE NO SÜ LEVANTA 



Luoúvic. 
Celio. 



PlNARDO, 



Brava reverencia os hizo. 
Fuera más belía que el alba 
si no trajera postizo 
d cabello. 

Pues qué, <-es calva? 
Como un San Pedro. 

¿Y Octavia.^ 
Es vieja. 

¡S'o lo es Lucrecia. 
Esa tiene mucha labia 
y toca en puntos de necia 
porque despunta de sabia. 
jCasandra es de buena cara? 
Sí; pero dicen que es puerca. 
^La española doña filara? 
No parece bien de cerca 
y para de treinta es cara. 
^•La del i4Ínovés Marín? 
Ilanme dicho que trae esa 
una torre por chapín, 
y para chica es muy gruesa. 
No lo es para el Hureniín. 
Las hermanas Garambelas 
me agradan mucho, por Dios. 
Afearlas las viruelas, 
y no osan dejar las dos 
verdugados y arandelas. 
Buena es Fabia. 

Malas manos. 
<Y la Urbina? 

Es muy arisca. 
,jLaura? 

Tiene muchos granos. 
¿Doriclea? 

Es medio bizca 
y habla á moros y cristianos, 
íloy ius tres hemos venido 
mal contentadizos. 

Son 
lo que hemos dicho. 

Ha traído 
fray Domingo á su sermón 
todo el mundo. 

(■Habéisle oido? 
Una vez. 

^•Y que os parece? 
Que es uñ apóstol San Pablo 
que á darnos luz amanece. 
.No tendrá ganancia el diablo 
con él. 

No se desvanece. 
Según recoleta el mundo, 
si ¿I prosigue en predicar, 
antes de mucho me fundo 
que al demonio le han de dar 
de azotes por vayamundu. 
Estas cuentas del rosario 
pildoras de viciná son. 
Concepto de boticario. 
Dejemos la devoción, 
que estáis hoy extraordinario, 
y decid si habéis sabido 
la causa de la pendencia 
de Lelio. 

Pues ,Jha reñido? 
Sábelo toda Florencia. 
<y con eso habíais salido? 



Pi.NAROo. ^JCon quién? 

Cmo. Con Valerio. 

I'INARLIO. ^¿SifftéO 

SU cuñado? 
LuDovic, <Eso no basta? 

PlNARDO. ¿Y hay sangre? 
LiJDovic, Estáse muriendo 

Valerio. 
PlNARDO. Lelio es de casta 

de valientes; pero entiendo 

que celos de Margarita 

han puesto á Valerio asi. 
Celio. Como á ¿sos el seso quita. 
Lijix)vic. Pues retraído está aqui 

Lelio. 
PlNARDO, l9"^ honrada y bonita 

que es usarda, su mujci! 



ESCENA Xlll 

Sale Pi.-SASEi.. — Dtciios. 

PiNABEL, ,;Dc cuándo acá el diablo á misa? 

Celio. Pmabcl: ¿qué hay? 

PiNABEL, ííQué ha de h>b< 

que el mundo se acaba aprisa. 
Liibovic. ¿Como? 
PiNAUEL. Ahora acabo de ver 

á Margarita en sermón. 
PiNAROo, Hace una raya en el agua. 
Ll'uovíc. No la trae la devoción; 

que, si vino, á fe que fragua 

alguna nueva invención. 
Celio. Jllabian ya comenzado 

a predicar? 
PiNABEi . Buen rato ha. 

PiNAROo. ¿Y os salís? 
Pi„AUEL, Harto he llorado; 

como estábades acá, 

salí de voces cansado. 
LUDOVic En fin: Margarita escucha 

ai padre predicador; 

mostraiá devoción. 
PiNABEL. Much.is 

señales da de dolor 

ó locura con que lucha. 
PiNAKDo. .;Y la criadita? 
PiNABEL. ' Quemada 

y hecha polvos la vea yo. 
I.i'DOvic. iQué relamida y laimacía! 
Celio. Kn ella el demonio halló 

una gentil camarada. 
PiNAHDO. iQuc bien sabe la bellaca 

toda la girobaldia 

del trato alcahuete! 
PiNABKi. S.'»ca 

jugo de una piedra fría. 
LuDOVic. Y guarda más que una urraca. 



ESCENA .\IV 

Andronio y pBLtcio.^ Dicho». 

Andron. ¡Gran sermón! 
Fki.icio. Cuando Dios toca 

de esta suerte un corazón. 



w 


^" ACTO SEGUNDO l6l ^^^M 


f 


habla por la misma boca 


puerto es de Arrebala-capas, ^^^H 




d«l que predica. 


y asi las ropas me quita. ^^^H 


»»ON. 


El sermón 


Vestidos hizo el pecado ^^^H 


! 


vuelve á Margarita loca, 


que á Adán y Eva ensambeniían; ^^^B 




ó la vuelve sania. 


la verdad anda desnuda, ^^^B 


«CIO. 


Todo 


adijrnada la mentira. ^^^^| 


1 


puede ser, que el mundo llama 


En la calle han de ver todos ^^^^M 




loco al sanio. 


que la hermosura fingida ^^^^1 


WON. 


¿De ese modo 


que en mi los encadenó ^^^H 


i 


ya es toca y sania esta dama? 


piesiada fué, que no mía. ^^^H 


iCIO. 


Lo primero la acomodo. 


Fué hermosura de alquiler, ^^^H 


Al«t>u. 


¿Qué es esio, señores? 


pues claro está que la alquila ^^^H 


»ON. 


Es 


quien con galas es hermosa, ^^^| 




milagros que hace el sermón 


si sin ellas la abominan. ^^^^B 




de fray Domingo, después 


Leonela. Hinabel, Celio, Pinardo, ^^^^| 




que vmo aqui. 


pues aquí estáis, reducidla, ^^^^| 


>RDO. 


La ocasión 


que se le va por la posta ^^^H 




nos decid, Andronio, puos. 


la medula de la vida. ^^^H 


ICIO. 


Margarita, poco á poco 


PiNABEL. Señora: volved en vos, ^H 




en el strnión convenida 


que no es bien que Margarita ^^^H 




de Domingo, á quien invoco. 


tan bella y que tanto vale ^^^^1 
la lloremos hoy perdida. ^^^H 


• 


ó muda de estado y vida, 




ó la ha dado un furor loco. 


Margam. iQué bien en el uso estáis, ^^^H 




A cada voz que intimaba 


idiotas, cuya doctrina ^^^H 




el padre predicador, 


cuando os rodeabais de sabios, ^^^^| 




una joya se quitaba; 


la llama Pablo estulticia! ^^^H 




y sin mirar el valor 


La parábola i/^noráis ^^^^| 




de su sangre y dónde estaba. 


de la mu¡er afligida ^^^H 




medio desnuda y llorando, 


que, descuidada, perdió ^^^H 




el sermón interrumpía 


la preciosa margarita, ^^^H 


ABEL. 


voces y suspiros dando. 


y revolviendo la casa ^^^^| 


¿Ella, santa.'' 


luz enciende, trastos quita, ^^^H 


kftÜN. 


¿No podría? 


cofres busca, suelos barre, ^^^H 


^BEL. 


No csloy c! poder dudando 


galas saca, cajas mira, ^^^^| 




del cielo; pero primero 


hasta que, habiéndola hallado, ^^^^| 




seré yo fraile que vos 


llama a voces las vecinas; ^H 




la veáis sania. 


sale de sí, fiestas hace, ^H 


lo. 


No quiero 


gasta, festeja, convida. ^H 




dudar del poder de Dios; 


Pues si Margarita soy ^H 




el (in de este caso espcrt). 


y, perdiéndome en mí misma ^H 




.Mas ¿no es csla? 


estaba fuera de mí, ^^^H 


ovtc. 


Si, y Iras ella 


sin valor y sin estima, ^^^^| 




toda la genie que sale. i 


y hoy dentro de n\i me busco, ^^^^H 


«o. 


Loca viene. 


la luz del sol encendida ^^^H 


Ubei.. 


Loca y bella. j 


de la palabra de Dios ^^^H 


moN. 


Coino su virtud iguale 


que fray Domingo predica, ^^^H 




á sus vicios, dichosa ella. 


¿qué mucho que para hallarme ^^^H 
arroje galas malditas, ^^^^| 




ESCENA XV 


barra el alma de sus culpas, ^^^H 
y sin mirar quién me mira, ^^^^| 


lARUANirit. medio dtínutiít. y Pohues tras f//a. 


pues á mí misma me halté ^^^^| 
cuando en mi estaba perdida, ^^^^| 




y LEoni£i.<, — Dicuus. 


[ 




haga fiestas por las calles ^^^^| 


IhOAR. 


Afuera galas dañosas, 


y dé á los pobres albricias? ^^^^| 




joyas torpes y lascivas, 


Margarita soy hallada, ^^^H 




plumas con que la corntja 


de Dios sigo la doctrina. ^^^^^ 




prestada hermosura envidia. 


A nigos: hagamos lieslas, ^^^^| 




Casa del demonio he sido. 


á convidar voy uniígas, {Oaita.) ^^^H 




y por que al huésped despida, 
en fe de mudarse a ella 


cantadme mil parabienes, ^^^H 




bailemos, que la alegría ^^^H 




mi Dios la desentapiza. 


aquestos efectos causa; ^^^H 




Tomad, pobres de mis ojos. 


lodos celebren mi dicha. ^^^^| 


ONÉLA 


. jAh, señora de mi vida! 


LEONir:i.A. Miren cuál anda el meollo, ^^^^| 


¿en la calle te desnudas? 


señora, mas que nos tiran ^^^^| 




Jno adviertes en quién te mira? 
. Leonela: el mundo avariento, 


pepinazos los muchachos, ^^^^| 


Uküar 


y que nos van dando gritan. ^^^H 


1 


para quien por él camina. 


Lküüvic. ¡Hay lástima semejante! ^^^| 


1 COMEDIAS DE TIRSO DE MOLINA. — TOMO lí 


^^^H 



■ 




^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^B^^^^^^^^^^H 


p 


^ 162 QUIEN NO CAE NO SE LEVANTA ^^^H 


^ 


Margar. ¿Esla es láslimaf ¿Y la vida 


Lkonkla.¿Qu¿ quieres? Todos andamo^H 
a lo capacho; yo y todo, ^H 




■. que yo luvc y vos tenéis 


^^H 


i os alegra y no os lastima? 


como ves, ando del modo ^H 


^ 


Muy necio sois para alcalde. 


que anda un Domingo de HamW^ 




LEONEi.A.^-Qué hacéis, señores? Asidla 


suspirando por instantes, 




y á su casa la volvamos. 


vestida de devoción, ^^ 




¡Malhaya nuestra venida! 


siendo en toda procesión bH 




PiNARDo. No os habéis de desnudar; 


paso de disciplinantes; ^^ 




ni porque estéis convertida 
habéis de hablar dispárales. 


y, en lin, si en la vita bona 




que ya me hacen dar de mano, 




Margar. Quien es loca que los diga, 


fui bellaca a canto llano 1 




^Dónde me lleváis? 


ya soy santa socarrona. \ 




Celio. A casa. 


Todo' se muda; el camino ^^ 




Tcnedla y vaya. 


de virtud sigo, ¿qué quieres? ^| 


^^H 


Marüah. ¡Oh que lin.la 


Britón. Mejor medrarás si hicieres ^| 


^^1 


compañía me llevaba! 


(ayancas á lo divino. ^^ 


^^1 


¡Afuera Rente lascivi»! 


Leonei.a.EI rosario y fray Domingo ~ 


^^H 


que si se pagan los vicios 


han acabado esto y más. 


^^M 


por las malas compañías 


Bkitón. Hecha un almíbar estás 


^^1 


nu quiero que me paguéis 


del cielo; si en ti me pringo 


^^1 


los vuestros, ya que estoy limpia; 


)egaráseme cí ser santo. 
Leonei.a. Pues llegue, que aqui hay cordón 


^^H 


[Fuera, digo, gigantones 


^^1 


del mundo! La seda encima 


que tiene por devoción 


^^H 


y la paja por de dentro, 
*^ amantes a la malicia. 


diez ñudilos como un canto. 


^^B 


Leuo. Qué, ¿no se acuerda de mí 


V 


que soy amante de veras. 


tu señora? 


H 


PiNARuu, Dejadla, que desatina 


Leonela. No hay que hablar. 


■ 


V está furiosa. {Vanse.) 


con rezar y más rezar 


k 


Vor.KS. iOtiiintro.) A la loca. 


al malo aparta dcsl. 
Trac al cuello de ordinario 
más cuentas que un buhonero. 


■ 


i ESCENA XVI 


Lelio. De esa suerte yo me muero. 1 
Leonela. Con viértete tú en rosario 




Makcahita sv la. 


y á su cuello te traerá. 




Mi Dios, si hizo el mundo estima 


Lelio. Luego ¿de nada ha servido 




de mi frágil hermosura. 


lo que de mí has recibido? 




hoy al menosprecio incita; 


Luego ¿en vanu escrito te ha , 




llámenme loca por Vos, 


en esta ausencia mi amor. 




seré la loca divina. 


que de su industria discreta 




jAlbricias me pedí, cielos, albricias! 


te aproveches? 




que si soy la perdida Margarita, 


Leonela. No hay recela, 




puesta la iuz de la verdad me hallaron 


por sabio que sea el doctor. 




venga mi Dios y le dará su hallazgo. 


^ que aproveche si el enfermo 
no la quiere ejecutar; 
no tienes que me culpar, 


i 




que en verdad que no me duermo. 




ACTO TERCERO 


No hay ocasión de nombrarte 
que, encajándole la historia, 






no le traiga á la memoria iH 






lo mucho que debe amarte. V 




ESCENA PRIMERA 


Y aun hubo vez que mohína. 1 
después que me reprendió, 


^^B 


1 Sale LeoNiLA á lo beato, I.bmo y Bmit/in de 


sin que ayunase, me dio 


■ 


F peregrinos. 


colación de disciplina. 
Viene fray Domingo á casa, 




i LEt.to. Un año, Leonela, he estado 


y endiósala de manera 


^^1 


en el duro cautiverio 


que, si al mundo fué de cera, 


^^1 


de la ausencia, y de Valerio 


para Dios es va de masa. 
Su padre está tan contento 


^^1 


temeroso; él ha sanado 


^^M 


y yo por puntos peor 


como antes estaba triste; 


^^H 


moriré, pues Margarita 


sayal ó estameña viste. 


^^1 


mudada imposibilita 


hierbas son nuestro sustento. 


^^H 


mi vida, como mi amor. 


que carne no es ya comida 


^^M 


¿Qué trueco de vida es éste? 


que á nuestras mesas ayuda (i>. 


^^M 


¿qué llanto? ¿qué soledad 




^^M 


manchará su mocedad 


(i> En el originil «de que nuestra mcM ayadft 




porque la vida me cueste? 


llariícobusch corrigi6 como ootoirot. ^^ 



^^^^ ACTO TKRCERO l63 ^^ 


Wr Opilóse con la cruda 


debajo la cabecera, ^^fl 


y págalo la cocida. 


en la labor, en la estera, ^^H 


ELA.No sé; lo que experimenlo 


el nombre de Lelio topa. ^^H 


es, que desde un año acá 


¡Qué golpes no me ha costado, ^^H 


solos rosarios me da 


por más que niego y reniego! ^^H 


)or salario y por susitnlo. 


ni ^qué importa encender fuego 1 


En lugar de letuario 


si lágrimas ha topado, ^J 


H rosarios he de almorzar; 


que cada ínstame que reza ^^H 


V á comer, á merendar 


en estas cuentas derrama, ^^H 


y á hacer colaciOn, rosario. 


con que apagando la llama ^^H 


Rosario al hacer labor» 


me quiebro yo la cabeza? ^^H 


rosario al agua bendita. 


No sé cómo correspondas ^^H 


rosario cuando hay visita. 


con tu gusto. ^^H 


rosario si hace calor. 


Lei-io. Sólo un medio ^^H 


Rosario si Hueveó hiela. 


á mi mal dará remedio, ^^H 


y, en fin, me tiene tan harta 


y es que esta noche me escondas ^^H 


que es cada hora ya una sarta 


adonde mi persuasión ^^H 


de rosarios en Leoncla. 


su áspera vida mitigue ^^H 


OH. Si Apuleyo le topara 


V á que me quiera la obligue ^^| 
la fuerza de ¡a ocasión. ^^| 


y una mano te mordiera, 


rosada estis de manera 


Leonela. Y que me llueva á mi á cuestas. ^^| 


que al punto ic desasnara. 


Lelio. Con decir que nada sabes ^^H 


0. Pues, Leonela, yo he venido 


cumples. ^^H 


con tan loco frenes!, 


Leonela. Si tengo las llaves ^^H 


que he de darme muerte aquí, 


y no hay otras puestas que éstas, ^^M 


ó el fuego que se ha encendido 


^qué he de responder? ^^| 


en mi alma poco á poco 


Lelio. Responda ^^| 


Margarita ha de apagar. 


esta cadena por ti. ^^M 


[loy la tengo de gozar 


Leonela. Si me eslabonas así, ^^H 


ó morir hoy. 


cuando en el alma te esconda, ^^H 


«ELA. ^Estás loco? 


no es nada. ¡Buen cabestrillo! ^^H 


0. No sé qué furia me incita 


Éntrate allí dentro, anda. ^^H 


y me trae como me ves. 


¿Qué postema no se ablanda ^^H 


Margarita mi bien es, 


con csie ungüento amarillo? ^^H 


moriré sin Margarita. 


Yo te cerraré con llave ^^H 


No dudes de esto. 


dentro de aquel aposento. ^^H 


itLk. Habla paso 


Britón. ¿Y yo? ^^H 


no sepa que estás aquí. 


Leonela. Tengo cierto cuento ^^H 


0. ¿Qué importa? 


que decillc: ya él lo sabe. ^^H 


iStA. ¡Pobre de mi! 


Britón. Ahi te las tienes todas. ^^H 


0. Yo me muero, yo me abraso. 


Leonela. Aun así te quiero bien. ^^H 


'ELA. Calla, que si te conoce 


Lelio: con ella le aven, ^^H 


y contigo me oye hablar 


veamos cuál te acomodas, ^^H 


esta noche he de cenar 


que yo con esto he cumplido. ^^H 


confites de doce en doce. 


Lelio. La vida te soy á cargo. ^^H 


que de cuerdas de vihuela 


Britón. Soy tu amargo. ^^H 


hizo de alambre y de pita. 


Leonela. Y muy mi amargo; ^^M 


0. Si no gozo á Margarita 


Entra presto que he seniido ^^M 


esle es mi entierro, Leonela. 


^H 


^L De peregrino he venido 


Bhitún. ¡Qué linda beata! (Vantr.) ^H 


H para hallar fácil la entrada 


Leonei a. Aunque se vista de seda ^^H 


^B de esta casa tan mudada 


la mona, mona se queda, ^^H 


^f sin que sea conocido. 


que el mercader siempre trata. ^^H 


Si á mi vida no das traza 


^^H 


de mi muerte no te espantes. 


ESCENA il ^H 


ELA. Pues menos la amabas antes. 




). Después que asi se disfraza 


Sate MünaA^iT*, tn hábito honttto.—LuoVKUi. ^^^| 


y de estado y vida muda, 


^^^M 


ó lo hace la privación 


Margarita. ^^H 


Ó el infierno, en su alicjón 


Rosario soberano: mi esperanza ^^H 


me enciende. 


en vuestras cuentas tiene un tirme estribo; ^^M 


EtA. Aquesoes, sin duda- 


esclava fui del infernal cautivo, ^^M 


Mas yo ¿qué tengo de hacer.^ 


un año ha que tomó de mi venganza. ^^M 


si tu nombre le repilo 


Mucho os debo, mi Dios; en mucho alcanzl^^H 


ya en libros y horas escrito. 


á mis pequeños gastos et recibo; ^^^| 


ya llegándole á esconder 


no saquéis mandamiento ejecutivo, ^^H 


^ft en las mangaste la ropa; 


que yo os daré en Domingo una tlanza. ^^H 



^^^^^164 QUIEN NO CAE NO SE LEVANTA ^^^| 


^^^ Mas, Señor, si os agradan las m¡na|as 


plegué á Dios que Lelio VRn^^^H 


H de mi corto caudal, nunquc son cosas 


á estar en casa escondido ^H 


H de pequeño valor y prendas bajas, 


por mi mal, y que perdido 


V ejecutadlas, y serán dichosas, 


el seso tan poco tenga. 


H que si el mal pagador os paga en pajas, 


que Lelio y tú estando juntos. 


H aunque yo os pague mal, pagare en rosas. 


porque yo fui la ocasión. 


H ¿Lconcia? 


tú me des un boíctón 


H Leonela. Señora mía. 


y Lelio eslampe los puntos 


H Margar. ^En quó entiendes.'' 


del zapato en mi barriga; 


H Leonela. En pasar 


porque Lelio, ¿qué me ha dado? 


^^^ de un lugar á otro lugar 


Si es Lelio ó no es Lelio honra^^j 


^^K, una y otra Avemaria. 


el mismo Lelio lo diga. ^H 


^^^B Makgai«. ^Mas aprendido del modo 


Margar. O que me enoje apeteces, ^^| 


^^^H que el rosario que es entero 


ó loca debes de estar; ^^M 


^^^P se divideP 


mándotele no nombrar ^^M 


^^^ Leonela. Aunque grosero 


y nombraste tantas veces. ^^M 


^L^ mi ingenio, ya lo sé todo. 


Leonela. Escucha, y no seas cruel, ^H 


^^^L Marúah. Repite, pues la lección 


ni por nombrarle te ofendas, ^1 


^^^V que acerca de csio te di. 


que hago Carnestolendas j 


^^^B Leonela. Agora la repetí. 


para despedirme de él. ^m 
Margar. Dejcnius, Leonela, gracias; ^m 


^^^B estoy haciendo oración: 


^^H soy muy flaca de cabeza; 


híncate aqui de rodillas ^1 


^^H mejor fuera merendar. 


y sabrás las maravillas 1 


^^H Maogar. Leonela: ya no hay jugar; 


que contra nuestras desgracias ' 


^^^B deja las burlas y empic/.a. 


aqueste rosario encierra. 


^^^1 si quieres que el bien te cuadre 


{Hincans* las do% ) 


^^H con que Dios el alma ayuda. 


Leonela. En lin: ¿nos hemos de hincar? 


^^H Leonela. Soy, señora, por ser ruda, 


¡Válgate Dios, por rezar! ^,^ 


^^H buena para el mal de madre. 


Hincada estoy en la tierra. ■■ 


^^^K Y según me haces comer 


Mahcah. Los misterios del Hosario ^H 


^^^H rosas, debes de pensar 


son quince; ¿sábeslos? ^H 


^^^H que he mencsterme purgar; 


Leonela. Si; ^H 


^^^B yá no puedo padejer 


jugar al quince aprendí ^H 


^^H! tanto, que Lelio es testigo. 


en casa de un boticario. ^H 


W Margar. ¿No te he mandado que el nombre 


Margar. Los primeros, que son cinco, ^H 


^L^ no mientes aqui de ese hombrur* 


son gozosos. ^1 


^^^K Leonela. Bien sé yo por qué lo digo; 
^^^H que, como Lelio es discreto, 


Leonela. No hay tal gozo " 


como el dar la mano á un mo/o 


^^^B todas las veces que pasa. 


blanco y rubio como un brinco. 


^^^H que son hartas, por tu casa, 


Margar. ¿Qué dices? 


^^^H viendo mí tlacu sujeto 


Leonela. Que cinco son 


^^^B me dijo: «no ayune tanto»; 


los que son gozosos solos; 


^^^H porque si una vez desquicio 


pero no cinco de bolos. 


^^^H los umbrales del juicio 


cinco, si, de devoción. 


^^^V enloqueceré á lo santo; 


Margar. Los otros cinco se llaman 


^^^H y no es bien que pague mal 


dolorosos. 


^^^B á Lelio, que bien te quiere. 


Leonela. ¡(^ué dolor 


^^^B Margar. Leonela: cuando te oyere. 


es gastar mi edad en ílor, 


^^^B sin hacer de mi caudal. 


cuando dos lacayos me aman. 


^^^H nombrarme otra vez ese hombre, 


hincada aqui como estaca! 


^^^H no has de estar más en mi casa; 


Margar. Los oíros son los gloriosos. 


^^^B ya de los límites pasa 


I-f.onela. ¡Oh misterios generosos! 


^^^B tu atrevimiento; ni el nombre 


I*ucs que soy tan gran bellaca ^, 


^^^H he de oir del instrunii:nlo 


levantadme de aqui presto. ^H 


^^^V de mi torpe perdición. 
^^^F Leonela. Pues ¿yo? 


Margar. Los cinco primeros, pues. ^H 


quiero enseñarte, y después ^H 


^^H Makc.ar. No des ocasión 


los otros. ^H 


^^^B Leonela, á mi sufrimiento: 


Leonela. Buena me han pucslú^^ 


^^^B usa bien de mi pacii-ncia. 


Maroar. La soberana embajada 


^^V ó despídete. 


del paraninfo Gabriel 


^^H Leonela. Señora: 


Contempla, que desde Abel 


^^^^ si nombrase desde ahora 


tan pedida y deseada 


^^^^ á Lelio, ni en tu presencia 


fué hasta este punto divino. 


^^^H ni ausente, aunque Lelio sea 


jQuc lágrimas no vertían 


^^^H tan galán y gentil hombre, 


¡os que á las nubes pedían: 


^^^H pues te da de Lclio el nombre 


«lloved, cielo cristalino, ^^^J 


^^^B enfado y no te recrea, 


rocío ^^^^1 



^^^^V tERCERÓ 1 65 ^H 


que nuestras penas consuele. 


conventuales de corrillos ^^^H 


y en la concha se congele 


y academias de censores. ^^^^| 


soberana y virginal.» 


Que aunque sois un San Gabriel ^H 


¡Av, qué soberano ejemplo 


lian de murmurar de vos, ^^M 


dais, amoroso Señor, 


pues no perdonan á Dios ^H 


de vuestro infinito amor! 


ni á sus ministros con El. ^H 


¿No contemplas? 


Apartaos de los poetas, ^H 


(Dvirmtitl-toneii) 


aunque hay tantos, que no sé ^H 


ONE.I.A. Ya contemplo. 


si podréis, pues ya se ve ^H 


iKi'.AP. l'ue<; en oración mental 


entre agujas y banquetas ^H 


contempla aquel Eccc aucilh. 


Apolo, por su desastre, ^^| 


de aquella humildad tranquila, 


y el zapatero se mete ^^M 


pues que tuvo fuerza tal 


i dalle con el tranchete ^H 


que al mismo Dios derribó, 


y con su lisera el sastre.» ^H 


pues el Ecce apenas dijo, 


Margar. Leonela: los que acá bajan ^^| 


cuando el que era de b¡us hijo 


siempre gozan la presencial ^^M 


en su pureza encarnó. 


de Dios y su eterna esencia; ^H 


|Ay, que el corazón destemplo 


no hay llanto allá, no trabajan. ^H 


en amor, ternura y llanto, 


Lf.onela. ¿Luego no sedcspidió ^^| 


mi Dios, mi humanado santo! 


el ángel de esotros bellos? ^H 


¿No contemplas? 


Mar(íar. Si estaba siempre con ellos, ^H 


ONELA. Ya contemplo. 


¿para qué? ^H 


ARGAR. Contempla, pues, esto asi. 


Lfonei.a. Engáñeme yo. ^H 


mientras yo á la Virgen doy 


(Huido de dentro ilt ca rrtra .) ^^| 


gracias, aunque indigna soy, 


Mas ¿que es esto? Carrerita, ^H 


^^K por aquel divino si 


no la pienso yo perder. ^^| 


^^H que dio al cielo. ¡Ay, rosa bella; 


Margar. ¿Dónde vas? ^^| 


que siendo Jessé el rosal 


Lhonei.a. a ver correr. ^H 


y la causa virginal. 


•Margar. ¿Estás loca? ^H 


Maria al Un nació de ella; 


Leonf.i a. Estoy contrita. ^H 


aquella rosa sagrada. 


Pero esto de cascabeles ^H 


por nuestra dulce eccf anciiía. 


inquiclanme de ordinario. ^H 


que eternamente destila 


Margar. Cuando rezas el rosario, ^H 


celestial agua rosadal 


¿es justo que te desveles ^^H 


¡Ay, cuentas, qué provechosas 


en cosas vanas? ¿Qué intentas? ^H 


sois á quien os satisface! 


Leonki.a. Todo es pura devoción, ^H 


Kúsas sois de quien Dios hace 


pues los cascabeles son ^H 


para el alma un pan de rosas. 


redondos como las cuentas, ^H 


Con vosotras me recreo. 


y de los dos imagino ^H 


que sois mi consuelo, en fin, 


que son, y no es dicho en vano, ^H 


y como pui" un jardín 


el pretal rosario humano, ^H 


por vosotras me paseo. 


y ese otro pretal divino. ^^| 


Como Dios es hortelano 


^^H 


y su gracia la que os riega, 


^^1 


nunca el duro invierno os llcgn, 


ESCENA 111 ^1 


siempre gozáis del verano. 


^^H 


Primavera sois de bienes. 


Sacan Pitiauoo y Ai.nsRTo á Valerio desmayado, ^^^k 


siempre sois florido mayo. 


^^1 


EONRLA. jVálgate Dios! por lacayo 


PiNARDO. Si es verdad que vive en vos ^H 


qué buenas piernas que tienes. 
Iargar. ¿Qué es eso.'' 


la piedad con que Florencia ^H 


vuestra fama reverencia, ^H 


^ONELA. Estoy contemplando. 


y amando ya á !o de Dios, ^H 


arca». ¿En la embajada? 


sois al mundo ejemplo nuevo ^H 


coNKt.A. ¿Pues no? 


que vuestra vida acredita, ^^| 


En la que Lelio medió. (Aparte.) 


no es posible, Margarita, ^H 


Iahcku. ¿Qué dices? 


que, mirando este mancebo ^^| 


.EONSLA. Digo, aue ando 
agora en cuando de cielo 


cuál está de una caída ^H 


que dio un caballo corriendo, ^H 


el ángel se despedía 


su desgracia socorriendo ^^^B 


de los deudos que tenia. 


no intercedáis por su vida. ^^^^^ 


haciendo jornada al sucio, 


Pruebe en vos la devoción ^^^^H 


lo que llorarían con él; 


lo que médicos no pueden. ^^^H 


paréccmc que los veo 


[Vase Pinardo.) ^^^^| 


^^K decir: «Que volváis deseo 


Alberto. Vuestras oraciones queden ^^^H 


^^H muy rico de allá, (jabriel. 


con él, pues bastantes son ^^^H 


^^H Guardaos de murmuradores. 


á volverle en si, y Leonela ^^^^| 


^^H calcillas y bigotillos, 


y yo iremos á buscar ^^^H 



i66 



QUIKN NO CAE NO SE LEVANTA 



agua con que despertar 

su desmayo. 
.EÓNELA. ¿(^uc cautela 

es ésta? 
lAlbkbto. Por agua ven, 

y sabráslo de camino. 
fLEONEíA.ír por ella determino 

al mar. 
[Alberto. Y cslarále bien 

.i Valerio, porque lardes, 

que no es el suyo desmayo. 
ILednei a. ¿No? Pues ¿qué? 
[Ai-bcrto. Amoroso ensayo: 

oye, y ven, porque no aguardes. 
{Vanse esíos doi.) 

ESCENA IV 
Makharita y Vai.kkio. 

(Margar. ¿Qü¿ enmarañada invención 
quiere inquietar mi sosiego? 
Junto á la pólvora el fuego, 
la hacienda junto al ladrón. 
Si es Valerio, y la ocasión 
puede tanto, ¿qué he de hacer? 
Agua fueron á traer 
los que de mi no hacen caso; 
traigan agua, que me abraso 
sin saberme defender. 
¿Iréme de aquí? Mas dejo 
á Valerio desmayado, 
y si le halla en este estado, 
¿quó dirá mi padre viejo? 
Quedarme no es buen consejo: 
pues no irme ni quedarme 
y consentir abrasarme 
mi afrenta vuelvo á temer, 
que estoy sola, soy mujer 
y no hay que poder fiarme. 
(Ah Leonela! Pero fué 
por agua y no volverá, 
que sobornada estará 
porque á mi mal tiempo dé. 
Aconsejadme qué haré, 
cielos piadosos, aquí: 
¿huiré este peligro? SI, 
que si Valerio cayó 
no es razón que caiga yo 
y que me lleve tras si. 
Desmayado está, no quiero 
aguardar á que en si vuelva, 
y que torpe se resuelva 
á lo que intentó primero. 

LValerio. Espera, entrañas de acero, 
si le obligan á esperar 
lágrimas que despertar 
este desmayo han podido. 
¿Es posible que yo he bido 
quien tuvo en tu amor lugar? 
JVIas si, que ea esta desgracia, 
no tan por peligroso hallo 
la calda de un caballo 
como el caer de tu gracia. 
La hermosura que f agraria 
no es razón que esté empleada 
en la vida despreciada 



que con este traje adquieres, 
porque no te digan que eres 
¡a bella nial maridada. 
Yo fui tu primero dueño, 
ser quiero tu esposo ahora; 
Valerio es el c|ue te adora, 
aunque en méritos pequeño 
el alma otra vez empeño 
que á jos principios te di; 
no es bien que borres asi, 
entre esa estameña obscura, 
Margarita, una hermosura 
de las mas lindas que vi. 

Mahí'.a;^. Valerio: volved en vos; 

mudad de intento y estado; 

por Dios sólo os he dejado, 

no hagáis competencia á Dios. 

Solos estamos los dos, 

si pasar la vida en llores 

queréis, no las hay mejores 

que las que en mis cuentas veis; 

aquí amores hallaréis 

SI habéis de tomar amores. 

Si de mi pasado yerro 

os vine cómplice á hacer, 

locura será volver 

al vomito como el perro: 

á Dios por amante encierro; 

dentro del alma le oi 

decirme: «mi gracia os di, 

y pues que entre los del mundo 

soy amante sin segundo, 

no dejéis por otro á mi.» 

Valerio. Pues si por ruegos no basto, 
por fuerza hoy cruel verás 
del n>al pago que me das 
un castigo puco casto. 
En balde palabras gasto, 
y de intento ó vida muda. 

Margar. jCielos! ¿no hay quien me dé ayuJji 

ESCENA V 1 

Lelio con eí bordón dtttnvaínado. — Píenos, 

Lelio. ¿Cómo le puede fallar, 

donde yo cslo^', que á estorbar 
lu agravio quiere que acuda? 

Margar. |t.elto en mi casal ¿qué es esto? 

Valerio. ¿Qué ha de ser, sino señal, 
hipócrita desleal, 
de tu trato deshonesto? 
Tu fama en el vulgo has puesto 
hasta el cielo, y escondido 
tu vil galán atrevido; 
á tu viejo padre engañas 
que con tan torpes hazaña 
tu santidad ha hngido. — 

El hábito honesto deja, 
que para Dios no hay engaño; 
pues para hacer mayor daño 
viene el lobo en piel de oveja; 
vuelve á lu costumbre vieja, 
pues no tienes que perder, 
V volverá el vulgo a hacer 
burla de lu torpe vida, 
que la honra una vez perdida 



A 




ACTO TERr.FRO 



mal la cobra una mujer. 
Cun Lelio en público irala, 
si en secreto á hablarle vino, 
que bien viene un peregrino 
con una falsa beata. 

o. Mientes, y refrena ó ata 
la lengua descomedida, 
ó quilaréie la vida. 

tKio. Aquí no, vente tras mi 
porque satisfaga en li 
tu atrevimiento y mi herida. 
Y tú, hipócrita, no dudes, 
pues tan convertida estás, 
que he de ocuparme de hoy más 
en pregonar tus virtudes, 

' y aunque á su casa acudes 

á servir á Dios, desde hoy 
haré en la ciudad que estoy 
que sus vecinos te alaben. 

.10. Ya sabes á lo que saben 
mis manos. 

,Eiiio. Ven. 

(V«* Vtlcrio.J 

W ESCENA VI 

^^r Dichos, menos Vai.rkio. 

JO. Tras ti voy. 

iMar^ahla: no es razón, 
ya que en tu defensa cuerda 
la vida pierda, que pierda 
antes de ella la ocasión; 
si una justa obligación 
á mi amor basta á moverle, 
y el salir á defenderte 
te mueve, paga mi fe, 
ó antes que me la dé 
Valerio verás mi muerte. 
Sólo tu amor ha podido 
disfrazarme como ves; 
tu amor, Margarita, es 
qui'.n hoy í«quí me ha esconJido. 
Valerio se va ofendido 
á decir por la ciudad 
que con fingida amistad 
pagas mi amor torpemente, 
y pues le ha de creer ta gente, 
haz su mentira verdad. 
ÍGAJ». No permitas. Lelio, que haga 

á Dios y al rosario ofensa, 
lo. No he de forzarte; mas piensa 
que si asi mi amor se paga, 
ha de acabarme esta daga, 
y hallándome aquí sin vida, 
la ciudad, de ti ofendida, 
le llamará descompuesta, 
con Valerio deshonesta 
y conmigo mi homicida. 
Paga bien voluntad tanta. 
BOAR. ¡Oh, torcida inclinación! 
|Oh, fuerza de la ocasión! 
Sola estoy, Lelio, levanta 
devoción piadosa y santa. 
^Qué lobo deja la presa 
por más que ayunar profesa? 
¿qué tesoro el avariento, 



Lelio. 



167 

ó qué manjar el hambriento 

cuando le ponen la mcsa.^ 

Soy mujer, bástaine el nombre, 

frágil es mi natural; 

ni acero ni pedernal 

será razón que me nombre; 

de la costilla del hombre 

la mujer recibió el ser, 

«I centro quiero volver 

que mi inclinación dispone, 

Dios y el rosario perdone. 

Qué, ,;mi amor vino á vencer? 

Déjame poner la boca 

en estas manos, los brazos 

sean de este cuello lazos 

donde mi alma su bien toca. 

ESCENA VII 



Lkonri.a y Albcrto con a((ua.— Dichos. 

Albei^to. |Ay mudanza torpe y bcal 

A buen tiempo el agua viene 

si acaso sed tu ama tiene, 

que habrá sido el calor mucho. 

Mas, <qué veo? 
Leonela. y yo ¿qué escucho? 

Alberto. Hecho me he quedado grulla 

en un pie. ,;Con quién se arrulla 

la santa? 

Es un avechucho 

que en figura de romero 

no le conoce Galván. 
Alberto. jNo es Lelio éste, aquel galán 

de Margarita? «jqué espero'' 
Leonela. ¿\ el desmayado? 
Alberto. ' Eso'quiero 

preguntar. 
Leonela. Gentil ensayo. 

Albebto. Mas que lieoes su lacayo 

con el mismo fingimiento 

aquí. 
Leonela. Como se lo cuento. 
Alberto. Pues yo también me desmayo. 
LeoNCLA. ¿Dónde Valerio estará? 
Alberto. Saberlo será mejor. 
Leonela. ¡Ay, señora, mi señor! 
Alberto. ¿Cómo? 

Leonela. En la sala entra ya. 

Alberto. Leonela, dime: ¿no habrá 

desván ó zaquizamí 

adonde me escondas? 

SL 

¡Eh, lo que ha de hacer el viejol 

mas haga, allá me los dejo. 
Alberto. Escóndeme. 
Leonela. Ven tras mí. 

(Vanse los dos.) 



Leonela. 



Leonelx. 



ESCENA VIH 

Sale Ci.KANnuo y halla abracados d Mahoaaita 
y I-F-tio.— Dichos. 

Cleanur. Valerio descolorido 

de mí casa y descompuesto 
contra mis canas, <qué es esto? 



^^^68 


QUIEN NO CAE NO SE LEVANTA ^^^H 


^^ 


jAún no ha escarmentado herido? 
Pero no sin causa ha sido. 


¡Aycasa! jay honra perdida! ^| 


^^^K 


¡ay hija torpe y livíanal ^| 


^^^■K; 


según lo que llego á ver. 


Si fray Domingo no os sana, H 


^^^^^^B 


á inconstancia de mujer 


yo me quitaré la vida. {^Vase i ^1 


^^^^^h 


no es mucho sienta los lazos 


^1 


^^^^^^^H 


si toma el honor abrazus 


^^1 


^^^^^1 


que otra vez vuelva á caer. 


ESCENA IX ■ 


^^^^H 


Pidan eterna quietud 


Dichos, mrnns Ci.EANDHO. ^H 


^^^^^^^1 


al mar donde no hay sosiego, 


^H 


^^^^^H 


llores y hierbas al fuego, 


Lei.iú. No he tenido para hablarle ■ 


^^^^^^B 


prudencia á la juventud, 


cara ni lengua. . ^| 


^^^^^H 


á la enfermedad salud, 


Margar. Eso puede ■ 


^^^^^H 


verdades al mercader. 


la razón que al vicio excede, ^| 


^^^^^B 


seguridad al poder 


y le enfrena porque calle, ^^ 


^^^^^^K 


y humildad á la riqueza. 


no sé como he de miralle ^H 


^^^^^B 


como no pidan (irmeza. 


al rostro desde hoy. ^| 


^^^^^B 


ni palabra á la mujer. 


l.F.i.io. Repasa^^H 


^^^^^^1 


¡yué presto te arrepentiste 


la violencia que me abras«,^^^H 


^^^^H 


de la virtud que profesas: 


i pesar de mi valor, ^^^H 


^^^^^H 


ai vicio pusiste presas, 


y ob!¡Karátcn]i amor ^^^H 


^^^^^H 


pero presto las rompiste! 


á dejar por mi tu casa. ^^^| 


^^^^^H 


i.a eslamcñii que se viste 


Tu padrees dciL-t minado ^H 


^^^^^H 


no es honra en ti, mas baldan, 


y está indignado contigo, ^H 


^^^^^H 


que el hábito y religión 


sólo la muerte es castigo ^| 


^^^^^H 


no hace santo al que ic muda, 


del padre ó marido honrado; ^| 


^^^^^B 


si al vestirle no desnuda 


pues si á fray Domingo ha dado 


^^^^^H 


su perversa inclinación. 


deestas liviandades cuenta. 


^^^^^H 


También tú te has disfrazado. 


¿cómo sufrirás la afrenta ^B 


^^^^H 


pero bien fué que viniera 


con que es fuerza te dé en cara?^| 


^^^^^^B 


un romero á una ramera 


Huye, que su mal repara H 


^^^^^^1 


como ella disimulado. 


quien ha pecado y se ausenta. H 
Kn Ñapóles viviremos. ^| 


^^^^^B 


Corta estación has andado 


^^^^^H 


para el traje que desdora 


que es habiloma del mundo. ^| 


^^^^^B 


tu fama; mas porque ahora 


Huye el ímpetu segundo H 


^^^^^H 


excuses jornada tanta. 


de tu padre. ^| 


^^^^H 


por no ir á la casa santa 


Ma.^oah. (En qué de e\trem<^B 


^^^^^H 


vienes á la pecadora. 


los que pecamos caemos! ^| 


^^^^^B 


A tan devora estación 


Britón. Leoneia: yo me despido; ^^ 


^^^^^H 


justo es que luces encienda. 


(iteres habernos sido ^| 


^^^^^B 


yo encenderé con la hacienda 


en tu confuso retablo. ^H 


^^^^^B 


la imagen de devoción; 


Alberto. Si el viejo vuelve, algún diablo 


^^^^^H 


no ha de haber más ocasión 


le aguarde. i 


^^^^H 


en mi casa de pecar, 


Britón. Algún descosido. H 


^^^^^B 


toda la quiero abrasar, 


I.KONELA. Éntrense acá, que les quiero ^ 


^^^^^H 


aunque la vida me cueste, 


decir á los dos un poco. 


^^^^^B 


que es hacienda al íin de peste 


Britón. ¡Que me traiga ésta hecho un local 


^^^^^B 


y la manda el juez quemar. 


Ai.BKRTo. ¿Y yo no ando al retortero? ^ 


^^^^H 


Sacar de aquí una hacha quiero. 


Britón. Ahora bien: cimipañero, ^| 


^^^F 


inescubrr á Britón de peregrino y á Al- 


alcancemos dos bocados ^| 


^^p 


berto y en medio á LeoncLi ) 


amigos y conformados. ^H 


^^^ Bpitón. 


|Par Dios, que nos ha cogido! 


Alberto. ¿Y si de palusnosdan? ^^^H 


■ Cleanor 


.,jf)ué es esto? 


Bhitón. Graduado de galán ^^^| 


^^H Britón. 


No es nada, un nido 


quedarás. ^^^H 


^^H 


de chinches en agujero; 


Alberto. Fuego en los grados, ^| 


^^H 


un San Hoque, soy romero. 


(Kanrr^WO^H 


^^B Alberto 


. Yo á su mastín me acomodo. 


I.ELio. ¿Qué determinas? ■ 


^^B Leonela 


.Y yo vengo á hacer de lodo 


MakiiAR. Forzoso ^| 


^^B 


mi fit^ura en el retablo, 


lo que dices ha de ser; ^H 


^^H 


que en casa en que vive el diablo 


morir quiero y no me ver ^^^H 


^^H 


anda á lo del diablo todo. 


ante el rostro riguroso ^^^H 


^^RCleanoh 


.¿Qué hacéis de esa suerte? 


de mi padre. ^^^| 


^^bBkitón. 


Al son 


Leí to. Venturoso ^| 


^^H 


que nos hacen nuestros amos. 


fin has dado á mí amor hoy: H 


^^B 


también los mozos bailamos. 


pues esperándote estoy, H 


^^KCleano» 


..¡Vio e! mundo tal perdición? 


¿qué aguardas? ^| 


^^^K 


Va ni hay seso ni hay razón 


Margar. ¡Ay amor loco! ^| 


^ 


que darme la niuertc impida. 


Déjame aquí sola un poco. ^| 



^^^^^^F ACTO lt'>9 ^^H 


^Httte prisa. 


ha de ser mi confusión. ^M 


^K Tras ti voy. 


mi inclinación libre y moza ^^M 


^^m {Vant Le\io.\ 


peude infinito conmigo; ^^^M 




mi padre ha vuelto en furor ^^H 




lodo su pasado amor, ^M 


^^^ ESCKNA X 


y es bien tema su castigo. H 
Todo lo reparo huyendo; H 




^^^^^k n n A K 1 T A 


adiós casa, adiós vejez; H 




honra, adiós. — Caí otra vez; ■ 


en divina: si mi vida exenta 


¿qué aguardo? mas ¿qué pretendo? H 


üisa me saca en que habéis sido 


Si en la primera caída H 


ida mía un añu que he cogido 


Pablo su remedio funda, ^M 


le aquel )ardin que el bien aumemn. 


cayendo yo la segunda, ^^^| 


ue me parto por huir mi aírenla. 


¿qué espero en tal recaída? ^^^| 


que cuenta no me hayáis pedido. 


Pero en tan confuso abismo ^^^| 


la, no digáis que me despido 


por menos difícil hallo ^^^| 
caer l^ablo del caballo ^^^| 


do sin la huéspeda la cuenta. 


ntas os debo de hoy, que no he rezado; 


que el pecador de sí mismo. ^^^H 


Jeñora, aún no es pasado el dia, 


Aunque no le imito yo ^^^H 


3 queréis que os pague en este trance. 


por ser más frágil mi ser, ^^H 


viene la oración con el pecado: 


oue, en fin, Pablo, con caer, ^^H 
de su presunción cayó. ^^H 


1 lo mejor. Virgen iviaria. 


mo vuestro alcance no me alcance. 


Ra, sospecha ligera, ^^H 


(Va á ir y cae.) 


de vuestro padre el furor ^^^H 


¡Jesús, mil veces! Caí, 


huid, pues os guía amor ^^H 
y Lelio amándome espera. ^^H 


el chapín se me torció. 


en fe de que también yo 


¡Jesús, caí! ¿Dónde voy? ^^H 


con él la virtud torcí. 


Mas ¡ay, torpeza perdida, ^^H 


Mal suceso ha de tener 


si va de tres la vencida, ^^^| 


amor que empieza en azar, 


vencida y en tierra estoy! ^^H 


si es agüero el tropezar. 


No me puedo levantar, ^^H 


¡cielos! ¿qué será el caer.-' 


¡ah intenciones desbocadas!; ^^^| 


¡Ay, si mi dicha quisiera 


Dios os da de sofrenadas ^^^| 


que, cayendo de un chapín. 


¿y el freno queréis quebrar? ^^H 


pues es corcho, vano al fin. 


l^óngaos su castigo miedo. ^^H 


de mi vanidad cayera, 


^^H 


y por excusar la afrenta 


^^^H 


que de huir conseguiré, 


ESCENA XI ^B 


se quedara mi honra en píe 


^^^H 


^—^y yo cayera en la cuenta! 


Un mancebo muy galán, que es el Ángel J>e la ^^^H 


^M^hora bien: Lclio perdone, 


Guarda, salí y levanta á Mapcarita. ^^^| 


^Fy su amoroso interés. 


^^^H 


pues adivinan los pies 


AsriKi.. Si su justicia os espanta. ^^^M 


el lazo que amor les pone. 


mi Margarita, levanta. ^^^H 


Ya la virtud reducida, 


Marxaft. Gallardo joven, no puedo. ^^^| 


pues que libre me levanto. 


Tullida estoy y con duda ^^H 


sirva de freno al espanto. 


de volver en mi jamás. ^^^| 


si temo la recaída. 


A.NOEL. Por li Sola no podrás ^^H 


^LMas ¿con qué vergüenza puedo 


si ta gracia no ic ayuda. ^^^| 


^■aguardar la reprensión 


Margar. ¿Y podré i^on ella? ^^H 


de quien con tanta razón 


Angei. Sí. ^^H 


me amenaza si aquí quedo? 


Maroar. ¿Pues quién me la dará? ^^H 


lodo el gusto lo alropelta; 


Aniíki.. Llega, ^^^| 


si aqui á mi padre esperara. 


que Dios su gracia no niega ^^^| 


jamás alzara la cara, 


al que hace lú que es en si. ^^^| 


pues me ha de dar siempre en ella 


MARr<AR. Mv¡oT fuera no caer; ^^^^| 


con el honor que le quita 


pues, aunque favor me ofreces, ^^^| 


mi liviandad. |Ay,amorI 


si he caído ya tres veces, ^^^H 


¿Qué haré? Quedarme es mejor. 


¿cómo me podré tener? ^^^H 


Viva la honra! 
(Dt dtntru.) |Ah, Margarita! 


Angei.. Con la gracia de Dios santa. ^^H 


Makuar. ¿Cómo he de volver en mí ^^H 


¿Así cumples tu promesa? 


si tercera vez caí? ^^^| 


AR. ¡Ay, cielos! Lelio me llama, 


Ángel. Quien no cae no se levanta, ^^^| 


Valerio á voces me infama, 


No hay níitural tan robusto ^^^| 


mi vicio el vulgo confiesa; 


que pueda tenerse en pie. ^^^| 


Fray Domingo de Mendoza, 


Margar. Helio mancebo, ya sé ^^^| 


1 si aguardo su reprensión. 


que siete veces cae el justo; ^^H 



170 



QUIEN NO CAE NO SE LEVANTA 



ma:> no de caídas tales 
que pierda en cada caída 
la esperanza con la vida, 
pues las suyas son veniales, 
mas las mías son de muerte. 
Ángel. El §.',i<j3nie que luchaba, 
de la tierra que locaba 
se levantaba más fuerte. 
Dame la mano, que asi 
no volverás á caer. 
Margar. ¿Quién eres tú, que á encender 
nii pecho vienes aquí, 
desde que tu mano toca 
las mias? Dichoso empleo: 
desde que lus ojos veo; 
desde que vierte tu boca, 
no palabras, sino almíbar; 
desde que tus labios bellos 
contemplo y en tus cabellos 
arma lazos de oro libar, 
tan perdida estoy de amor, 
que en lugar de arrepeniirme 
y á la enmienda reducirme 
que me predica el temor, 
sea dicha ó sea desgracia, 
á no tenerme lú, hiciera 
amor que otra vez cayera, 
por solo caerle en gracia. 
¿Quiércsmc decir, señor, 
quién eres? 
Anoel. Quien por quererte 

ha dado entrada la muerte. 
Soy un fénix del amor 
que, muerto por los desvelos 
con ouc mis méritos tratas, 
hoy a tus manos ingratas 
me rinden preso los celos. 
Margar. ¿Celos de mi? Juraré 

que no le he visto en mi vida. 
Angf.i-. ¡A^, Margarita perdida! 

¿No me has visto? Pues yo sé 
hasta el menor pensamiento 
de tu amoroso cuidado, 
y irayéndome á tu lado 
en fe del amor que siento 
y que le pagues aguarda, 
tanto le ha dado en celar, 
que me pudieras llamar 
al propio tu Ángel de Guarda. 
Maroar. lün la celestial belleza 

con que á amarte me provoco, 
ángel eres, y aún es poco; 
si celos te dan tristeza, 
piérdelos, mi bien, que ya 
Lelio es mi muerte y Valerio 
mi tormento y vituperio; 
sólo en mi pecho hallará 
entrada alegre y suave 
tu amor, que por dueño queda, 
y por que otro entrar no pueda, 
cierra y llévate la llave. 
Anoei.. Si tal reciprocación 

halla en ti mi voluntad 

gozar quiero tu beldad 

y no perder la ocasión, 

en tu tálamo amoroso 

me hallarás, sigúeme luego. {Vate.) 



ESCENA Xir 
.Uargakíta, tuego tt AitGKt. 

Mapi.ar. |£n otro amor, oiro fuego 
otro cuidado sabroso 
diverso del oue hasta aquí 
abrasar el alma siento, 
¡ay suave encantamento! 
¿qué es esto que siento en mi? 
¿Hay semejante hermosura? 
¿hay gracia más pegajosa? 
¿hay lengua más amorosa? 
¿hay más donosa cordura 
para niño lan cuerdo 
tan grave y tan cortesano? 
No hay que hablar, aquí meg« 
si por él desde hoy me pierdo; 
aunque cal no me espanta 
pues me levantó el temor, 
que en los sucesos de amor 
quien no cae, no se levanta. 

( Tire una carlina y esté ti \on.tl 
lado en una cama.) 
Aquí ha de ser el empleo 
de toda mi voluntad, 
aquí espera la beldad 
que adoro, mas ya le veo. 
Y no entiendo lo que « eslo, 
pues, en tan dichoso paso, 
siento que por él me abraso 
y el fuego es santo y honesto. 
Tan diferente motivo 
me rinde la libertad 
que soy toda voluntad 
sin tener el sensitivo 
apetito entrada aquí. 
Mi bien, mi luz, mi regalo, 
que á mereceros me igualo. 
Anoel. Margarita: advierte en mi 
y las ventajas verás 
que llevo á los que has querido 
y amantes tuyos han sido. 
S' si persuadida estás 
á ser mi querida esposa, 
no en tálamos de la tierra, 
donde amor no es paz, que es guS 
sino cnlre el jazmín y rosa 
del deleite que es eterno, 
nos hemos de desposar. 
Maroab. Si vos me habéis de guiar, 

galán cuerdo, amante tierno, 
vamos donde vos gustéis, 
que ya sin vos todo es vano. 
Anoei . Dame de esposa la mano. 
MahiíAR. En ella el alma tenéis. 
Anoel. Sigúeme, pues, que encamina 

el cielo tus dichas todas. 
Maiigar.¿ Dónde vamos? 
Anoki,. a unas bodas 

donde es Virgen la madrina, 
y su tálamo un rosal 
cuyas rosas acrecientas 
cuando rezas en sus cuentas. 

{Sube desttt la cama el Anitel al dtti 
tievaconsifo á Mau-garita.) 

Maroar. |Ay, esposo cele&tiall 



i 

» 

\ 

I 



I 





Valerio y Lt.i.io, desenvainadas lat espa- 
das, y Koaet-io.— Luego L.EONEI.A. 

;OA.. Primo mío, esposo caro, 
sí sois una sangre mesma, 
¿por qué queréis derramarla 
en mi daño y vuestra ofensa? 
Mis lágrimas pongan paz 
en esta civil pendencia, 
que espadas son de dos lilos 
que mis ojos á hilos riegan. 
No haya más. 

nio. Falso cuñado, 

que al nombre las obras muestra, 
la muerte lengo de darte 
i la entrada de estas puertas, 
por donde en agravio mió 
entran mi enojo y tu afrenta. 

). Habla menos y obra más. 

LIO. ¡Que con vosotros no putdan 
mi autoridad ni mis canast 
Soltad las armas inquietas. 

(Sale Leoncla.) 

«LA. (Milagro, milagro extrañul 
Hagan locar en iglesias, 
en monasterios y ermitas 
las campanas vocingleras; 
entrad, veréis maravillas. 

RIO. ^Qué confusiones son éstas? 

SLA. línlrad, veréis el milagro 
de mí casa. 

lio. ^Qué voceas? 

LIO. ^No sabremos lo que es esto? 



ESCENA XIV 
Clkaiioiio, Albeiito y Bkitóm. 

lAND. Las armas, Valerio suelta, 

que cuando el cielo hace paces 
no es bien que riña la tierra. 
El acero, Lelio, envaina, 
porque no es ocasión esta 
de aceros duros y helados, 
sino de pechos de cera. 
Margarita que, vencida 
de la ocasión hechicera, 
mujer en el nombre frágil, 
pero gibante en las fuerzas, 
irse á Ñapóles con Lelio 
quiso, y dejar á Florencia, 
según el Guzmán Domingo 
me ha dado dichosa cuenta, 
amparándola el rosario 
y el Ángel Pasto^ que enseña, 
cuando van descarriadas, 
el camino á sus ovejas, 
cuando se iba desbocada, 
tiró las airadas riendas. 



Valerio. 



Lelio. 

ftOSELIO. 
Cl.EANÜ. 

Lisarda. 

Cl EANO. 

Lf.onela 



Cl-EANDI» 
ROSELIO. 

Lisarda. 

ROSEUO. 
Cl.EANDH 



dando con sus vanidades 
y amor tres veces en tierra. 

Y cuando desesperada 
imitar á Cain ordena, 
en traje de su galán, 
que es el que más le contenía, 
se te aparece y levanta 
y á un jardín bello la lleva 
donde, transformando en rosas, 
esté la Virgen sus cuentas 
sueltos los cabellos de oro 
que, como las aim.is suelta, 
que en ellos tuvo cautivos 
y no quiere que más prenda, 
los saca libres al aire 
de una red de oro y de seda, 
desmayada del amor 
divino, en la cama se echa, 
que mullen las mismas rosas, 
sin que haya espinas en ellas, 
y con la esposa diciendo 
cuando con Dios se requiebra: 
«Ccrcadme, Señor, de flores, 
rosas del rosario vengan, 
y sirvan de manzanillas 
por fruto dulce sus cuentas.» 
En el sueño con que el justo 
quiere su esposo que duerma, 
quedó á la cosa del siglo, 
pero para Dios despierta. 
Si esto es así, cesen, Lelio, 
vuestros enojos, pues cesa 
la causa. Dadme esos brazos. 

Y con ellos paz perpetua. 
¡Gran mudanza! 

Y gran ventura. 
Ya se acabó mi tristeza, 
mi temor, mi llanto y celos. 
Vida loca y muerte cuerda. 
Señor de mi corazón: 
desde hoy ha de ser Leonela 
una santa Catalina; 
no más burlas, todo es veras; 
mujer convertida soy, 
diez mil maravedís vengan, 
dote de gente traída. 

[Descubren un jardin arriba con mu- 
chas rosas, Y en él, echada, á Marf^ariii, 
sueltos las cabellus, con un Cristo, como 
pintaK á ta Magdalena, los ojos en el 
cielo.) 

Para que cumplidos sean 
vuestros deseos, mirad 
el jardin que á Dios recrea, 
donde es rosa Margarita. 
Lágrimas: servid de lenguas 
para dar gracias á Dios. 
Hosario, hazañas son vuestras; 
no en balde os quiero yo tanto. 
De vuestro hábito y librea 
tengo de ser. Orden santa. 
.Y yo, porque buen fin tenga 
mi vejez, dándoos los brazos, 
quiero que en la Orden mesma, 
en hermandad religiosa, 
nuestra enemistad fenezca. 



VIDA DE HERODES 



PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA 



ANTirATBü, Rey t'itíjo. 
Faselo, su hijo. Principe, 
Herodes, su hermano. 
Salomé, ínfmUa. 

JOSEFO. 
MiTIl.ENB. 

Augusto César. 

Mebbel. 

HiRCANo, Rey viejo. 

Aristóbl'i.o, Principe. 

Mari4üne<>, fiifonlj. 

EUACEH. 



[¿KPAÍM, 

Pachón, pastor. 
Fenisa, pastora. 

Dos ROMANUS. 

Un Vehuugo. 
Zapiro. 
Jabkl. 
Bato. 

LlSENO. 

Nisü. 

Una Miueh. 

Paítores. (i) 



.CTO PRIMERO 



ESCENA PBÍMERA 



'ATUo, víí/o; JoshFo; Kash o y Saiomb, 
dama. 

rspués de besar lus pies, 
■que en el humano icatro 

siempre, invencible Anlipatru, 

pi&ando coronas ves; 

porque á la foriuna des 

las gracias de lu ¿>;r»ndeza 

y porque eslimes la alteza 

de lus inmortales [glorias, 

co premio de lus viiorias 

le da el amor su belleza. 

Contra su rueda voltaria 

las iriunfadú de íduinea, 
fconquisiado á Galilea 
ly sujetado á Sanearla; 



y pur^ine cmíi dicha varia 
la vejez ^uc se te atreve 
al templo lus triunfos lleve 
del tiempo inmortal tesoro, 
hijos le diü en siglos de oro 
restauración de lu nieve. 
Dióleal Principe Faselo, 
fénix nuevo en quien se ve 
lu imapen, y á Salomé, 
bella exhalación del cielo; 
dióte á llcrodes, que en el suelo, 
mientras á Alejandro imita, 
para que con ¿1 compita, 
y el mundo admire su fama, 
en vez de Alejandro llama 
á Hcrudes Ascalonita. 
Kilipo al naccMe un hijo 
asonibro de Babilonia 
y blasón de Maccdunia, 
que era veniuroso dijo, 
no tanto porque predijo 
un él su f; loria real, 
cuanto porque en tiempo lal 
ArislüleJes vivía. 



lnter*icaen además Tirso, pastor y una Ji 



^^^HH|^^F VIDA DE ^^^1 


^H porque á su filosofía 


Sacar de está copia puede V 


^^B su valor hiciese igual. 


el Príncipe que se nombra 


^^H Pero lú con más certeza 


su esposo (si no se asombra 


^^H decilo puedes mejur, 


la luz que su cielo da), ^ 


^^1 pues cfia aun liempoel amor, 


qué tan bello el sol será ^| 


^^H si hijo^ tú, Judá belleza; 


siendo tan bella su sombra. 


^^H que si la naturaleza 


{A .Salomé oiro.l 


^^H hace con ellos sc^u^as 


.Mire en éste vuestra Alteza ^ 


^^H de Diüs en vivas figuras 


á Aristóbulo en bosquejo. H 


^^H imagines naturales, 


Salomé;. Hermoso asombro, Joseío. ■ 


^^P suerte es que para hijos lalck 


JoSKKo, No pudo la sutileza H 


^™^ le dé tales hermosuras. 


del pincel en tal belleza ^ 


Antipat. Tú seas, Joseph , venido. 


ostentar más su primor. 


á nuestro Ascalón con bien, 


y aunque honrando á su pint^ 


pues que de Jerusalén 


Apeles se ha aventajado, H 


tales nuevas me has traído. 


con ser este su traslado ^ñ 


Sagaz medianero he sidu 


parece su borrador. ^M 


con el Senado Romano 


Aqui sólo no permite V 


para entronizar á Hircano 


la naturaleza sabia, 


(que ya sepultaba el ocio). 


por más que el arte la agravia. 


en el reino y sacerdocio 


que sus estudios imite, jM 


que quiso usurpar su hermano. 


porque ni el oro compite ■ 


Rey y Sacerdote sumo 


con sus cabellos, ni toca H 


su Jcrusalcn le llama, 


su frente el cristal de roca, | 


1 y en aliar de Thimiama 


ni hay clavel, rosa ó jazmin 


aromas ofrece en humo. 


que se opongan al jardin , 


reinando por mi, presumo, 


de sus mejillas y boca. ^ 


si agradecido repara 


Vueltos aqui barbarismos ■ 


en mi amistad noble y clara, 


los hipérboles verás, H 


que estimé por justa ley 


porque estos dos son no másB 


juntar Sacerdote y Rey, 


hipérboles de si mismos; fl 


la corona á la tiara. 


de libertades abismos, H 


í)cscendiente generoso 


porno llamarles prisión, ^^ 


es de Judas Macabeo, 


y milagrosa lección 


que al linaje Asamoiieo 


donde lomó en sus trasuntos^ 


dio blasón limpio y glorioso; 


la naturaleza puntos H 


el sacerdocio piadoso 


para leer de ostentación. H 


que honró en el desierto á Aarón, 


Faselo. No lisonjero procedes H 


propagó su sucesión 


en su alabanza, si es cierta V 


contra ambiciosos engaños 


la fama con que despierta 


por ciento y setenta años 


amor almas y armas redes, 


de varón siempre en varón. 


pues no estiman las paredes 


Ilustrar mi descendencia 


reales soberbios ornatos, 


con renombre soberano 


ni en doseles y aparatos ^ 


y emparentar con Hircano 


funda la ambición sus galas. ^ 


apetece mi experiencia: 


mientras no adorna sus salas 


á Mariadnes, excelencia 


con estos bellos retratos. 


de cuanta belleza ha habjdo. 


Egipto dé testimonio. 


para el Principe he pedido, 
como Arislübuio de 


pues sabe bien que idolatra 


en Aristóbol Cleopatra, 


con la mano á Salomé 
envidia a! amor y olvido. 


en Mariadnes Marco Antonio; 


lüh lazos del matrimonio 


De Hircano hijos los dos son, 


que por mi amor habéis vuelto! 


como Salomé y Faselu 


A seguir estoy resuelto 


míos, si permite el cielo 


vuestra reciproca ley H 


darme en ellos sucesión. 


adonde el esclavo es rey V 


del alcázar de Sión 


y cautivo el que anda suelto. 
SAtoMÉ. Yo, bel lisimos despojos. 


poseerán el solio real 


y con ventura inmortal 


no os hablo, que estoy en calmi 


gozará sangre idumea 


mientras la lengua y el alma 


mezclándole con la hebrea 


se trasladare á los ojos; J 


un reino sacerdotal. 


si quitáis, pintado, enojos, 9 


Si esto Hircano me concede 


,jqué haréis, Principe, presenlcT 


largas albricias me pide. 


Calle el ;ilma lo que siente 


; JosEro. No sólo á tu gusto mide 


•porque sienta lo que calla. 


el suyo, pero aún le excede. 


que amor que palabras halla 


(iWlí UH retrato.) 

i 


tan faiso es cuanto elocuente. 



^^^^^P ACTO PRIMERO IjS 


V 


^f ESCENA II 


Pero como el interés 

tiene alas, sus puertas rotas, 


^1 


E ItKitoois, bizarro, á lo soldado.— Viicnos. 


sirvió de escala una pica 


^^^1 


)ES. A tus pies, invicto padre, 


por donde subió la honra. 


^^^H 


trofeos mis dichas postran, 


Y franqueando las llamas 


^^^H 


si imitación de tus híchos, 


la entrada á mi gente heroica, 


^^^H' 


primicias de tus victorias; 


retrató el fuego en Armenia 


^H' 


• que, puesto que comparadas 
a las luyas, serán pocas 


venganzas griegas de Troya. 


^^^^ 


Di á saco la fortaleza. 


^^^^^ 


las de Alejandro en Asina 


y mientras el metal roban 


^^^H' 


y las de Anibal en Roma, 


que la codicia persigue, 


^^^H 


por ser las primera'?, creo 


aunque más el sol la esconda, 


^^^H' 


que antepondrás á las propias 


despeñando al Rey armenio 


^^^H 


las alabanzas de un hi|o 


quedaron las peñas toscas 


^^^1 


t enigma de tus memorias. 


cada cual con un pedazo. 


^^^H 


Salí de Ascalón, mi patria. 


que también ellas despojan. 


^^^|¡ 


cuando el toro que hurtó á Europa 


Bañado en sangre enemiga, 


^^^1 


en oro pagaba al sol 


cantando el valor viioria 


^^^^1 


. un mes de hospicio y lisonjas. 


k las voces destempladas 


^^^H 


' y con doce mil soldados, 


de los míseros que lloran, 


^^^1 


feliz número si notas 


entre en una galería 


^^^1 


que con otros tantos puso 


que por treinta claraboyas 


^^^H 


Ireno al Asia Macedonia, 


de alabastro, jaspe y mármol 


^^^H 


cerqué á Pacono en Pétrea; 


les bastidores de Flora 


^1 


Pacono, aquel con que asombran 


enamoradas miraban, 


^^^H 


los Partos las cuatro letras 


y en los cristales que adorna 


í^^^l 


que Craso en ürecia enarbola. 


con marcos de primavera, 


^^^1 


Y de su madre sacando 


se retratan majestuosas. 


^^^H 


al Ganges, porque se corra 


Colgaban de sus paredes 


^^^1 


que en los brazos de su madre 


cuadros, en lugar de joyas, 


^^^1 


un hijo tan viejo corra, 


si desvelos del pincel 


^^^H 


guiado por el silencio. 


emulación de la gloria, 


^^^H 


una noche obscura y sorda, 


pues retratando bellezas 


^^^H 


restituí á sus cristales 


refrescaban la memoria. 


^^^H 


sangre, que aumentó sus olas. 


tal del milagro de Chipre 


^^^H 


Y degollando á su Hey, 


y tal de la virgen diosa. 


^^^H 


el alma, que iba á la boca, 


Allí la Griega robada, 


^^^H 


saliendo por la garganta 


si del pastor robadora, 


^^^H 


la jornada halló más corta. 


que hurtó en las huertas de Venus 


^^H 


No perdoné ningún sexo; 


la manzana á la discordia. 


^^^H 


lirio cano, joven rosa. 


¿ amor y aborrecimiento 


^^^H 


caña humilde, roble fuerte, 


provocaba á las historias, 


^^^B 


madre casta ni hija hermosa. 


por liviana aborrecible 


^H 


Pero donde se ve más 


V adorada por hermosa. 


H 


1 mi venganza victoriosa 


Allí al honor consagraba 


^1 


\ fué en la pueril inocencia, 


la. tarde cuerda. Matrona, 


.^^^1 


pues de las madres piadosas 


Tarquinos atrevimientos, 


^^^1 


arrancando tiernos hijos. 


recuerdos tristes de Boma. 


^^^H 


1 mostré que mi sed provoca 


Y alli, en fin, la hermosa Reina 


^^H 


sangre en leche de inocentes 


que África estima y adora. 


^^^H 


medio blanca y medio roia. 


holocausto de sí haciendo. 


^^^1 


Bajé á Armenia desde alíi, 


dejaba ejemplos á Porcia. 


^^H 


1 y destruyendo sus tropas. 


Pero, entre tantas bellezas, 


^^^1 


en púrpura de sus venas 


la que por féni.\ de todas 


^^H 


' icñ! sus listadas tocas. 


gozaba el lugar supremo 


^^1 


Encastillóse su rey 


en la mitad de la lonja 


^H 


en un castillo, una roca 


era una hermosa judia 


^^^H 


tan alta, que su cabeza 


(perdone el Dios de llcücona) 


^^^1 


coronó del sol la zona. 


que no igualó á su hermosura 


^^^1 


Era de peña tajada 


la Ninfa que le corona. 


^^^1 


y con una entrada sola 


liien pudo Dina á Sichén 


■ ^^H 


tan inexpugnable y fuerte. 


ser tragedia lastimosa. 


^H 


que haciendo dificultosa 


librar Judilh á Bcthulia 


^^^k 


su conquista, aseguraba 


del furor de Babilonia, 


^^H 


al rey la vida y las joyas 


hacer Raque! que Jacob 


^^^1 


que atesoró en su homenaje 


juzgase distancia corta 


^^H 


^_ia codicia temerosa. 


catorce años de servicio. 


J 



^H 176 LK VIDA DE IIERODES ^^^Ij 


^H^ poner á Aman en la horca 


en premio del favor (según presumo) 


^^L el caslo hechizo de Asueno, 


con aue se ve sacerdotal monarca. ^B 
sus dos hijos ofrece, luz del ciclo, ^M 


^^^^ prt-cjpitar viloriosa 
^^^^H Hersabé al ProfMa rey 


á tus hermanos Salomé y Fasclo. ^M 


^^^^H (que aun cantando creo que llora), 


Importa qtje prevenga su partida H 


^^^^H y, en lin, bien pudo rendir 


por lo que el nombre ganará idumco, ^| 


^^^^^H las letras, que el amor pulirá. 


si á la corona aspira apetecida ^M 


^^^^^H del rey pacifico y sabio 


que restauró á su sangre el Macabeo. iH 


^^^^^H la hermosura de Etiopia. 


Salo.'wé. ^M 


^^^^^H Mas cun ¿'stas comparada 
^^^^H es loquee! sol con la sombra, 


Perdona sí no doy á tu venida, ^M 


^^^^^H con la ciencia la ignorancia, 
^^^^^^B con la verdad la lisonja. 


invicto heimano, á gusto del deseo ^| 


parabienes retóricos, que duda 


^^^^^H Supe quién era, aunque callo, 


de hablar quien ama agradecida y muda. 


^^^^^H porque la lengua no osa 


Fasbi-o. ^M 


^^^^^H dar celos al corazón, 




^^^^^1 que los tendrá si la nombra. 


Yo, que sin alma todo me vuelvo ojos. 


^^^^H Y como una alma pintada, 


saiatnandra de amor, vivo en su llama. 


^^^^^H dejando en prendas la propia. 


puesto que ufano de que á tus despojos 


^^^^H salí de mi y del casiíllo 


cinceles del valor, plumas la fama. 


^^^^^H sin libertad ni memoria. 


pues adoras del sol los rayos rojos. 


^^^^H Doce mil hombres llevé, 


mi cortedad perdona, y con tu dama 


^^^^^H y con ellos vuelvo agora 


coteja esa belleza, aunque en pintura, ^ 


^^^^H sin que falte, padre invicto. 


y alaba, si no envidia, mi ventura. 


^^^^^1 ri de su sangre una gola. 


{Date ti retraro y-fi^ri 


^^^^^H Sola una alma vuelve menos 


■ 


^^^^H que por los ojos me roban, 
^^^^^H para ofrecer á su origen 


ESCENA III fl 


^^^^^H su más que divina copia. 


HenouKisólo. ^H 


^^^^H Triunfa en Ascalún con ellos. 


■ 


^^^^H pisa reinos, trofeos goza. 


¿Si no envidio tu vcnlurar ^M 


^^^^H premia heridas, honra hazañas, 


¿Por qué ocasión? Mas ¡ay, ciel* 


^^^^^H hi¿ mercedes, da coronas, 


¿no es esta de mis desvelos 


^^^^H y mi licencia que busque 


la causa.*^ Kn esta pintura. 


^^^^H en premio dcsta vitoria 


¿no se cifra la hermosura 


^^^^^H un alma que, fugitiva. 


que mi libertad abrasa? ^ 


^^^^V vencida vencedora. 


Si con Fasclo se casa ^^^B 


^^^^f Antipatbo. 


y mis dichos tiraniza, ^^^| 
celos, volad en ceniza ^^^^ 


^^^T" No hallo coronas á lu nombre iguales. 


mi padre, hermanos y casa. ^ 


^^1 hijo invencible, que lu forlalc/a 


¿Que importa que quiera HirCaiu 


^H premien mejor que abrazos paternales; 


que se case con Faselo? 


^^P ceñir tu cuello en vez de lu cabeza 


¿Fs su padre amor del cielo? 


^^ las cívicas no bastan, ni murales. 


¿es monarca soberano? h 


r ni cuantas dio de Roma la grandeza 


Antes que le dé la mano H 


W^m á la ambición que eternizó su fama, 


cuando el corazón la di ^M 


^B puesto que junte al oro, al roble y grama. 


un nuevo Caín en mí ^M 


^^M Conquista reinos que dichoso goces. 


verá Faselo mi hermano ^ 


^^m gana blasones que te inmortalicen, 


que no es padre cuerdo HifCino, 


^H plumas lu fama añada que veloces 


ni rey, tigre hircano si. ^ 


^^m el valor te aseguren que predicen. 


Celos, que os habéis entradofl 


^^F y mientras la fortuna que conoces 


al alma que atormentáis, ^| 


1 en tu favor los tiempos autoricen. 


¿por que vivo me abrasáis ^M 


^^ ames que acabe el círculo su rueda 


si es mi amor soto pintado?'^! 


^^L un clavo al eje pon, y esurá queda. 


El amor os ha engendrado, 


^B í^i enamorado vuelves, no me espanto, 
r que Marte y V^cnusal amor producen. 


imiíalde, pues procura 


cifrarse en esta figura; 


L pues sus hazañas triunfarán en tanto 


mas ay, que en tales motivos 


^^L que sus aceros á sus llamas lucen. 


me da los tormentos vivos, ^1 


^^M Tus dos hermanos á su yugo santo 


y la esperanza en pintura. ^| 


^H dos cuellos dichosísimos') educen. 


Pero ¿de qué sirven, cielos, 


^H los más hermosos que en su ardiente carro 


quejas y lamentos vanos, 


^^M puso coyundas el amor bizarro. 
^H Hircano, rey y sacerdote sumo, 


si el amor es loJo manos 


V todo furor los celos? 
Lágrimas darán consuetos 


^^M al reino y templo que eterniza el Arca 


^^1 y á Dios da habitación en niebla y humo. 


á cobardes esperanzas, 
como al olvido mudanzas. 


^^ft entre las abs que el Cherub abarca, 



^^^^^^^ ACTO PRIMERO 1 77 ^^B 


pero á injurias conocidas 


si de ti ha nacido el fuego H 


de pretensiones perdidas. 


que mi esperanza maltraía? ^^ 


no hay quejas como venganzas. 


Muyendo de los engaños ^^^M 


f ^No ha abrasado mi valor 


con que darme muerte quieres, ^^^M 


la Armenia que h'- destruido? 


me voy, tirano, no esperes ^^^H 


¿Pues es bien quesea vencido 


remozar en mi tus años; ^^^H 


en mi casa y vencedor? 


padres serán los extraños, ^^^H 


|Muera mi hermano traidor 


pues tú lo dejas de ser; ^^^H 


y mi-padre, pues que pasa 


no soy lu hijo desde hoy, ^^^H 


las le>es que mi amor tasa, 


alma en pena, sí. que soy ^H 


porque yo con ellas muera! 


de una pintada mujer. (Vast.) H 


|Ai arma, venganza fiera; 


^H 


al arma, asaltad mi casal 


^^M 




ESCENA V ^^H 


ESCENA IV 


Antipatro ^^^^H 


S»l* Aktip/itíio.— Dicho. 


¿Qué locuras serán estas ^H 
que en confusión me han dejado? ^^^| 




PAT. ¿Qué tienes, hijo, qué es esior 


¿Qué hechizos, hijo, te han dado ^^H 


|DES- Quejas son á que me incitas 


que en llanto envuelve mis licslas? ^^^H 


cruel. ;Es bien que permitas 


De tus acciones opuestas ^^^H 


el tormento en que estoy puesto? 


solamente he colegido ^^^H 


Cuando á tus pies manifiesto 


que habiendo el seso perdido ^^^H 


reinos al romano iguales. 


anuncias mi desventura. ^^^| 


¿asi á recebirme sales, 


¿En qué retrato ó pintura ^^^| 


y estos triunfos me previenes? 


dices que te has convertido? ^^^H 


En lugar de parabienes 


Va llamándome tirano ]^^^| 


me recibes para males. 


riguroso te despides; ^^^^H 


¿Tú eres mi padre y desdices 


ya. humilde, perdón me pides ^^^| 


del amor que le ha obligado? 


con tos labios en mi mano; ^^H 


Miente el ser que tú me has dado 


culpas me imputas en vano, ^^H 


y mientes tú si lo dices, 


que ignoro y saber deseo; ^^^| 


hoy llorarás infelices 


ó estás loco, ó lo que creo ^^^| 


mis años, padre cruel; 


por más cierto, estás celoso, ^^^| 


ciprés en vez de laurel. 


que amor con celos furioso ^^^H 


amor á mis sienes ata. 


las formas hurla á Proteo. ^^H 


' pues si á otros con Mechas mata, 


Si porque al Príncipe caso ^^^| 


á mi con sólo un pincel. 


con Mariadnes se agravió, ^^H 


►at. ¿Estás en li? 


si fué c) retrato que vio ^^^| 


boES. Estoy sin mí. 


de su libertad ocaso. ^^^| 


sin ser, sin alma, sin vida. 


)0h, amor liberal y escasol, ^^H 


sin cuerpo, sombra fingida 


ya mal podré remediarte, ^^H 


soy no más de lo que fui; 


por más que intente curarte, ^^H 


pero ¿que te importa á tí 


si es el daño que recelo. ^^H 


que yo tenga seso ó no? 


porque á casarse Fasclo ^^^| 


Quien el alma me quitó, 


á Jerusalén se parte. ^^^| 


¿cómo mi padre será? 


Pues tienes alas, volaras, ^^^| 


Ser el padre al hijo da; 


que en la presteza dispuso ^^H 


mi ser pierdo por ti yo. 


lu dicha, quien le tas puso, ^^^| 


Pues si no le debo nada, 


y sus celos remediaras. ^^H 


¿qué me quieres? [)éjame; 


Culpa tus plumas avaras ^^^^ 


una alma perdí, y hallé 


y no á mi, ciego tirano, ^^^H 


otra alma, pero es pintada; 


que cuando celoso, en vano ^^^| 


mátame: saca esa espada; 


pierda á lierodes, me consuelo ^^H 


mas, ay, padre! que estoy loco. 
Si á lástima te provoco. 


del reino que por Faselo ^^H 


á mis sucesores gano. (Vatt.) ^^^M 


piadoso mi mal escucha; 


^^H 


mas no, que es mi pena mucha 


ESCENA VI ^H 


y tu sentimiento poco. 




Pero de mi poco seso 


Salí HiitcANo, y Eliacik vistiéndote. ^^^H 


está, padre, reducida 




la restauración y vida 


HtticANo. Al Rey de Tiro agradezco ^^H 


en esta mano que beso; 


su embajada y petición, ^^^| 


que te he agraviado confieso, 


mas tkga en mala ocasión ^^^H 


mi remedio y salud trata. 


cuando al Príncipe la ofrezco '- ^^^H 


;AyI mano cruel y ingrata. 


de Idumea, por quien reino; ^^^| 


' ¿cómo á los labios le llego. 


es mi amigo y comarcano, ^^H 


COMEDIAS DE TIRSO DE MOLINA.— TOMO II 


^^H 


i 


^^^^^^1 


^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^m ^ 


i^^H^^ta^M^fl 



17^ ^^^^ LA VIDA 1 


OE MERQUES ^^H 


dióme el Senado roma no 


ESCENA VI! ^^M 


por su inlcrcesión el reino. 


^M 


>ílain<.' pedido á mi hija 


Sait KriL*<M.— Dichos. H 


para esposa de Fasclo, 


IúraIm. Sal á uno de lus balcones 1 


nucitrx ley guarda, y el ciclo 


que honran tu parque, señoijB 


me aconseja que le v\\)u. 


que si en él los ojos pones. ■ 


->Arisióbulo también 


verás contuso el amor ^ 


á Sülomé sa hija hci iiitjsa, 


en iguales opiniones, 


ha nombrado por esposa. 


y á ios dos l^rincipcs bellos 


y A\cf>Tc Jcrusalén 


en dos caballos, y en ellos, 


su entrada espera festiva, 


Xunlho y Pyrois transformados, 


pucü desde su puerta santa 


por más que á su Sol alados 


arcos y estatuas levanta 


procura el sol detenellos. 


y antiguos muros derriba. 


Uordadüs caparazones 


b'sto al Kcy de Tiro di, 


portátiles tronos son 


y ai de Sidón, que me pesa 


cuyas verdes guarniciones 


no admitir de la I'rm<.eja, 


labró Flora á imitación 


su hija, la mano, y si 


del campo hermoso á jirones. 


para Aristóbulo, en fe 


l.as crines entre distintas 


de lo que la estimo y quiero: 


lacadas, si al mayo pintas 


adelantóse primero ' 
el amor de Salomó 


que su tienda sale á abrir. 


no harás poco en distinguir 


y ganóle por la mann 


si son llores ó son cintas. 


¡a mano que le apercibe. 


Ni el oro, aunque más presuma 


lo mismo, Eliaccr. csLiibc 


en los jaeces mostrar M 


al rey de Persia, .^rtabanu; 


valor en suma, sin suma, ■ 


á la tntania de Corinto; 


se podrá desestimar ■ 


al Rey de [.ibano, Hirán, 


del csmalie de su espuma. 1 


y á todos cuantos están 


Los dos, en tin, muestras daofl 


denlroel cicf?o laberinto 


uno bayo, otro alazán, ■ 


del amor de mis dos hijos; 


cuan bien se les medra y lucc^ 


y en fe de oasar con cilus. 


que si el viento los produce ^ 


por generosos y bellos. 


los apacienta el Jordán. ■ 
Los dos hermanos sobre ellos. 


son pretendientes prolijos. 


que siendo no más de dos 


sueltos al sol los cabellos. 


mal tantos yernos tendré. 


robando almas y dando ü]Os> 


Kt.iActR. Liberal coniipo fué 


para que los suyos rojos 


en hijos y en reinos Dios. 


trence envidioso de vellos. 


Rey Sai-erdüle te ha hecho 


Gabanes de verdemar 


y el primero á quien ampara 


honran, que el oío guarnece^ 


con la corona y tiara 


dando á amor que recelar. 


tu honra y nuestro provecho. 


que en m r que esperanza of 
no es cordura confiar. 


Dos hijos'también f ha dado. 


milaf^ros de Ia hermosura, 


Con cuchillos damasquino». 


con quien el cielo procura, 


cuya hermosa guarnición 


eternizando tu estado. 


al sol puede ofrecer signos, 


premiar de tus ascendientes 


pues, cuando no estrellas, sol 


el celo con que amparar<jn 


sus piedras esmaltes linos. 


la ley que nos restauraron 


y de plumas tanta copia 


los Macabcos valientes. 


que entre ellas la lama propil^ 


El reino y los hijos .qoces 


fácilmente se oiuscara, 


siglos por años, señor. 


pues si Faetón las llevara 


HiBCANo. ¿Dónde están? 


no fuera negra Ltiopia. 
Dos sacres llevan ufanos 


Emacer, Dando al amor 


y lama plumas y víices. 


que, en lugar de las pigdelas. 


Como U belle/a cría 


grillos de sus pies livianos, ^ 


amoi, y tan bellos son, 


habrán menester espuela» ■ 


con inseparable unión 


para salir de sus manos. ■ 


y amorosa compañía 


pues ni águila ni garza real 


uno con olru retrata 


les podrá dar presa igual 


un tjéminis que en el suelo. 


cuando la sigan traviesos M 


avergonzando al del ciclo, 


Como ia que go^an presos 1 


usurpar su si|i;no trata. 


á alcándaras de crísiaL ■ 


A ca/a querían salir 


Desta suerte, porque igualen fl 


por dar luz á este horizonte, 


pasatiempos con cuidados, H 


y los caballos del monte 


que por los montes señalen 1 


mandaban npercebir. 


de cazar almas cansados, 1 



caza de fieras salen. 

lúzate en ver lus vasallos 
^mil bendÍLioncs cchailus; 

mas los dos licúan aquí. 
jHO sé ii á volver por bt. 

>ues JO no supe pintallos. 

ESCENA VIII 

'en á cá.ballü,Y venido» comu lifRA^u difa, 
AmsTÓuuLo y MiiMAr>>tiis.— DicHus. 

i'ara la felicidad 
de nuestra caza, señor, 
y vuelta con brevedad, 
su bendición y el favor 
nos dé vuestra majestad, 
porque en tales ocasiones 
la fortuna satisfecha 
honrará nuestras acciones 
si su mano real nos echa, 
en una. tres bendiciones: 
de sacerdote primero 
y Pastor de nuestra ley, 
que reverencio y prefiero; 
de Padre y luego de Rey 
coa que buen suceso espero 
cuando volvamos los dos. 
Ya todas tres las go/áis 
MarVadncs bella, vos. 
pues que apacible os lleváis 
la mia, del pueblo y L>ios. 
Garzas el viento embaracen 
sin que el neblí las de enojos, 
que cuando el ciclo amenacen 
no es mucho que vuestros ojos 
siendo garzos, garzas cacen. 
Y vos, Aristóbulo mió, 
^también salís á cazar? 
r6B. Amor alienta mi brio: 
no hay de cazar á casar 
mucho; y pues me casas, fio 
de mi ligera esperanza 
empresas dignas de fe 
contra el olvido y mudanza, 
que si es garza Salomé, 
más vuela amor, pues la alcanza, 
lujad, señor, que la siga 
el alma que en ella adora, 
SI una caza á la otra obliga. 
Ya, padre y señor, es hora. 
NO. r]l mitsmo amor os bendiga. 
No os alejéis porque este 
alegre nuestro horizonte 
SI en sus cristales os ve, 
que yo á la casa del monte 
i recibiros saldré. (Van$t,^ 

ESCKNA IX 

Sittttt Pacho» y Tm.'iw, pantütes. 

En lin: jvos tenéis amor 
& Fcnisa? 

Mirad, tio, 
yo no se si es amorio. 
si estangurria ó si sudor. 
Mas sea lo que se sea, 



ACTO PRIMERO I 79 

mi mal, como dijo el otro, 
en viéndola me quillotro 
v el alma se me menea. 
El pecho se me bazuca 
y me dan ceciones luego; 
si este es amor doile alhucgo, 
que, pardicz, que es mala cuca. 
Si vuesa edad no me endilga 
lo que es esto, abrid la huesa 
á Pachón. 

Tirso. Celera es esa. 

Pachón. Kstoy hecho una pocilga 

de celos, que por ser tercos, 
ponerse siempre de lodo 
y andar gruñcndolo todo 
se comparan á los puercos. 

Tirso. Pues bien: y ella, ¿sabe acaso 
que la amáisP 

Pacmóts. Sí. 

Tifiso. Bueno está: 

y jhabcisla habladoP 

Pachón. Verá: 

pt)llas la echo á cada paso, 

Tirso. Pescudo si la habéis dicho 
vueso amor. 

Pachón. Por comparanzas, 

(al vez hay, que entre otras chanzas 
la declaro mi capricho. 

Tirso. ^De qué modo.'' 

I'ACHÓN. ' Daros quiero 

cuenta de vnesa demanda; 
ya vos veis del modo que anda 
el gaiicinio en Febrero. 
ICstaba una gata bizca 
con cierto gato rabón 
allá en el camaranchón, 
tan tierno él como ella arisca, 
cual si les pegaran ascuas 
diciéndose cada uno 
. en su lenguaje gatuno... 

Tirso. SI. 

Pachón. Los nombres de las Pascuas. 
Porque si explicaros quiero, 
él siempre que maullaba 
de maulera la llamaba 
V ella con fuf de fullero. 
kn fin, con gritos feroces 
andaban dando carreras, 
que gatos y verduleras 
sus mitas se echan á voces. 
Kscuchábalos Fenisa, 
quizá envidiosa de vellos, 
y vü, que iba á componellos, 
ía manga de la camisa 
la así, porque no se escape: 
y como el amor me afrige, 
ni/;, hocicando la dije, 
pero respondiendo ^ape, 
me dio en la cara \in aruño 
que un carrillo me llevó; 
agárrela entonces yo, 
mas ella cerrando el puño 
escopir me hizo dos muelas 
deshaciéndome el gallillo. 

Tirso. Hizo bien, porque un gatillo 
de ordinario es sacamuelas, 
y ese fué lindo favor. 



' i8o 


LA VIDA DE UERODES ^^^^^^^^^^B 


Pachón. 


^ Lindo? A otros dos si me loca 


Fenisa: vuesos hocicos ^^ 




me ha de despoblar la boca; 


me Iraen tan emberrinchado 1 




pero ulro me h¡2o ma)or. 


desde que aniiyer al prado ^^ 


TiBSO. 


¿Mayor, cómo? 


llevábamos los borricos, ^| 


Pachón, 


Huéal molinii, 


que como amor me provoca ^| 




y yo iras ella, antiyer; 


hoy he dado en retozón. ^| 




y acabando de moler 


FfNiSA. ¡Yo, que te estriego. Pachón! ^^ 




llegué á cargalle el pollino. 


(Dale un mr>;icón.l 




Y el cuando el costal le ponyo 


Pachón. ¡Ay! 




dos yemas sin clara echó, 


Tinso. ¿Dónde te dio? 




y á la primera que vio 


Pachón. Fn la boca. 




dijo: «¡Papaos ese hongo!» 


machucádomela ha toda; 




Yo, como la vi burlar. 


á este andar, sino que os duela, 




las manos la asi y béseselas, 


no ha de haber diente ni muela j 




y apartómelas y apárteselas, 


para el día de la boda. 1 




y volviómtlas á apartar. 
Tiróme una coz después. 


M 




■ 




pronóstico de una potra, 


FSCFNA .XI ■ 




y yo tornándole otra 


■ 


^^^^ 


jugamos ambos de pies. 


Satén IIbrodbs y Joíiífu.— Dichos. ^^ 


^^H| 


y volviendo á porfiar. 




^^^^K 


volvióme dos y apáreselas, 


Hehooes. No la gozará Faselo, 

por más que lo intente Hircano, , 


^^^m 


y lirómelas y tíreselas, 


^^^F 


y volviómelas á tirar. 


aunque del primer hermano. 


W Tirso. 


¿Qué más quieres si conoces 


renueve agravios el cielo. 


H 


que te hace tanto favor? 


JosEFo. Si ya se la ha prometido, 


H Pachón. 


Dad al diablo, tío, el amor 


¿cómo estorbal lo podrás? 


^^ 


que entra á pellizcos y coces. 


lliiRuiiKs. Loco estoy y necio estás; 

amor t^ue no se ha adquirido 


^H 


ESCENA X 


con dílicultad no sé 

que tenga estima ni fama. 


^B 


Sal« KcNiSA.- -Dichos. 


Veré mañana á mi dama; 
mi hermano la pintare 


^^^K Fenisa. 


Val^a el dimonio la gente 


de suerte que lo aborrezca. 


^^^" 


y quien acá la envió. 


Diré que es desagradable, ^^ 


■ Pachón. 


Esta es mi Fenisa. 


descortés, tosco, intratable, ^H 


^^^ Fenisa. 


|Yo, 


y porque mal le parezca, ^H 


^^^fe 


que te estriego! 


como tú el fin me acredites, ^H 


^^K 


(Ltigast a ella y dale una co(,) 


pintaré en él el extremo ^^ 


^^H Tirso. 


Impertinente; 


de un esposo, un I'olifomo, 


^^^H 


dita, si casarte (ratas, 


de un Concleo, un Tersites. 


^^^B 


que tenga de l¡ mancilla, 


Pero ¿qué gentes son estas? 


^^^B Pachón. 


Llegad vos á pc-rsuadilla 


JoSEKo. Rústicas de esias montañas, 


^^H 


que tenga Cjucdas las patas. 


cuyas pajizas cabanas 


^^H 


¡Oh! ¿Fs mi tio? 


desprecian corles compuestas. 


^^H Tirso. 


Pues ¿con quién 


Hewüuf.s. ¿Cuánto está Jerusalén 


^^^f 


gruñís? 


de aquí, buen hombre? 


^^^ Fenisa. 


Con el diablo gruño. 


Pachón. Una jegui, 


H Pachón. 


Burlaos con ella. 


que se la papa mi yegua, 


H Fenisa. 


líl dimuño 


.señor, en un sancti amen. 


■ 


sacó de Jcrusalcn 


Mas ¿para qué lo pescuda 


H 


aquestas damas machorras 


si viene á cazar de allá 


^^ 


que, olvidando los chapines. 


con la Infanta? 


^^^H 


andan corriendo rocines, 


llFHonES. Pues¿esli ^m 


^^^fe 


cazando gangas ó zorras. 


la Infanta aquí? ^H 


^^^^^^H 


Y con unos pajaróles 


Pachón. {Buena dudlf^^ 


^^^^^^b 


tan grandes como milanos 


Fenisa. Fn un caballo sobida. 1 


^^^^^V 


que atados traen en las manos 


como hombre desparranca<ia,^J 


^^^^|b 


con borlas y capirotes. 


á la jineta ensillado. ^H 


^^^^^^ 


No han dejado lino á vida, 


Pachón. Tomárala yo á la brida. ^H 


W TiKSÚ. 


Nuesos principes serán 


Fknisa. Nos trae puestos en rencilla ^H 


^^^^ 


que á volar garzas saldrán. 


de vella asi cada vez, ^^M 


^^B Fenisa. 


Yo vengo tan aburrida, 


si deja la doncellez ^H 


^^^1 


que quizá el diablo los trajo 


la Infama sobre la silla. ^H 


^^^1 


acá; si la honda desciño... 


IIekoues. y vos, serrana de plata, ^H 


^^H 


¡Mirad vos qué lindo aliño 


^vivis aqui? ^M 


^ 


de decirla un rcsquebrajol 


Fenisa. Desde hoy más, ^ 



^^^^m 


i8i J 


uÓN. Quítese él de detrás 




IvSCKNA XIII ^^M 


1 que es falsa de aquesa pald. 




^^^^H 


1 Guárdese que no le borre 




Timo, Pachón/ F»iiu. ^^^H 


1 de un ^o^peel encaramienio. 




^^^^H 


bo. Sobre un caballo del vicniu 


Pachón. 


jPor Dios que es desgracia exlrai'ial ^^^^| 


1 suela un cazador ó corre. 


Fenisa. 


¿Quién diablos la metió á ella ^^^| 


1 ^^^u^do de dentro, como que cnire un cn- 




en andar, siendo doncella, ^^^H 


1 bailo.) 




corriendo por la montaña ^^^H 


lo. Será el F'rincipe, que hoy 
vuela garzas por aquí. 

iVttces dentro.) 


Tittso. 


á caza sobre un rocín? ^^^H 


La mujer, si es recogida, ^^^H 
no ha de tener más calda ^^^H 


1 iTener, icner! 




que la de un bajo chapín. ^^^H 


tK)DES. ¿Cayó? 


Fenisa. 


Metióse en oficio ajeno, ^^^H 


KKO. Si. 




tomóse loque la vino; ^^^H 


«lA» ¡Vilgame Dios, piueru soy! 




que lo que pecó en mi lino ^^^H 


jlODES. ¡Terrible golpe! 




lo paga ahora en mi heno. ^H 


». No mueve 


Pachón. 


¿No será biejí avisar ^^^H 


pie ni nnano. 




á los que, desparramados. ^^^H 


DUES. A dalle ayuda 




andan por montes y prados ^^^H 


' me mandj el amor que acuda. 




y vinieron ^^^H 


(/Tntraír llerodcs y Josefo.V 




con ella, que á remedialla ^^^H 


cía. Mas que el diablo se lu lleve, 




acudan, no se ncs muera ^^^H 


que así mis linos maltrata. 




entre manos? ^^^H 


ION. Si él vuesos sembrados pisa 
no os venjiuéis en mi, Fenisa, 
apartail allá la pala. 


TlHSO. 


Bueno fuera ^^^H 




que aquí viniesen á hallalla ^^^H 


Pachón. 


y nos pidiesen su muerte. ^^^H 
{Osie putol A avisar voy ^^^^| 


^^H^ 




^^H 


^B ESCKNA Xlí 


Fenisa. 


Yo también soy ^^^H 


tcd Hi;itooKs á Makuonks desmayada rn los 
1 ftrafo». 


Pachón. 


de tu opinión. ^^^H 
De esa ^^^H 




tú i los cazadores llama, ^^^H 


DDES. Pastores, sentid conmigo 




yo iré á Jerusalén. ^^^| 


hoy la pérdida mayor 


Tirso. 


Yo voy contigo también, ^^^H 


que pudo hacer el amnr: 




que si se muere en mi cama ^^^H 


llamadme, si es que os ubti^u. 




antes que se certifique, ^^^| 


venturoso, desdichado, 




mos tiene de acrebillar ^^^| 


en el hallazgo que he heclm. 




^^H 


lis*. Que es el Príncipe sospecho. 


Fí.nisa. 


No hay que dudar, j^^^J 


tHÓN. Mas ,jsi se ha descalabrados i 




por Dios, que nos ci ucitique. (Vantej^^^^ 


Nis*. No es sino la hermosa Inínnin 




^^^^1 


de Jenjsalén. 
IttiDES. Si muere. 




ESCENA XIV ^H 


ni el sol dar vueltas espere 




Salen ItaKooRs y Jo&aio. ^^^^^ 


á su hermosa estera y sania, 






ni en sucesión infinita 


Heüúues 


. Esperanza da de vida, ^^H 


piense la naturaleza 




puesto Josefo que poca, ^^^H 


eslabonar su belleza 




a lo menos con su boca, ^^^H 


cuando la mayor nos quita. 




temiendo la despedida ^^^| 


que del fuego que amenaza 




del alma, la mía selle ^^^| 


en el diluvio segundo 




para que, cuando saliera ^^^f 


la destrabazón del mundo 




en aura, no se me huyera, ^^^f 


' llegó al término, 
•liSA. Esta caza 




porque cuando imaginé ^^^H 




que bebiéndola el aliento ^^^| 


dola al diablo, nunca ha hecho 




el alma, que salir duda, ^^^| 


si este bien á los que encaña. 




fuera huésped que se muda ^^H 


teo. Kn esta pobre cabana. 




de uno en otro aposento. ^^^| 


\ aunque grosero, hay un lecho: 




Debiólo de echar de ver, ^^^| 


1 de heno y paja está' II ene. 




y temiendo sus agravios, ^^^| 


R echalda sobre él, señor. 




cerró el recelo los labios ^^^| 


1 que toda hermosura en flor 




y volvió á retroceder ^^^| 


[ viene á rematar en heno. 




al corazón, donde ordena ^^^| 


IODF.S. Decís bien; ¡ay suerte inciertal 




vivir de asiento y me abrasa, ^^^| 


1 qué avarienta os me mostráis, 




porque, dueño de tal casa, ^^^H 


L pues la dicha que me dais 




¿cómo vivirá en la ajena? ^^^H 


^^L ó es pintada ó medio muerta. 




Ve por agua, mi Josefo, ^^^| 


^^H iLlittala Hcru<Jes.J 


J 


^K|¿ike( que vuelva en si. ^^^| 



l8? LA VIDA DE RERObES ^^^^^^^H 


JosEFO. Harélo. señor, asf: 


apetitos al cuidado, ^^^^^| 


amanic > sdIo le dejo. 


ganancias ai interés; ^^^| 


Que traiga el agua querrás 


para asegurarla, pues, ^^™ 


de la5 más lejas corrientes 


mudarme intento el vestido ■ 


que dan cristal á sus fuentes, 


por el de pastor fingido. ■ 


para que me larde más. 


ya que asegurarla quiero, ■ 


Voy, pues, que no es de perder 


que en viéndome caballero m 


por mi lo que tu amor fragua; 


ha de jungarme atrevido. I 


yo volveré con el agua 


Trajes vi de cazadores ■ 


cuando no sea menester. CV<i«) 


colgados en la cabana. 




haced hoy en mí, ¡oh montaña^ 


ESCENA XV 


iransf<irmacíones de amores; H 
no paguéis en disfavores fl 


Hkkoiijcs xnlo. 


cortesanas cortedades, ■ 




que, si en estas soledades H 


Alma: agora si que os veis 


no me ayudáis, siendo Dios, ■ 


en más confusa porlia: 


formaré quejas de vos f 
y no me liaré en deidades, ( vatt^ 


al amor y cortesía 


en competencia tenéis; 




la ocasión porque gocéis 


ESCENAX\'I M 


lo que vuestra fe merece. 


"^ ^ M 


á vuestra dama os ofrece. 


Makiadkes £o/a. ^^^^H 


cuando contra la esperanza 


^H 


la nobleza y confianza 


¡Ciclosl .¡quién me trajo íqB^^ 


la defiende y favorece. 


y entre estos bárbaros techos. 


Enamoróme pintada. 


en una cabana pobre 


y la ocasión v ventura 


de aqueste modo me ha puestor 


me la dan casi en pintura. 


¿Dónde están mis cazadores.'' _ 


pues me la dan desmayada. 
La cortedad es culpada 


El Príncipe, ,;quc se ha hcchoMH 


^Cómo sola me han dejadoP ■ 


en quien se precia de amar. 


¿Si imaginan que me he muerto? 


mal el amor podrá usar 


Acuerdóme quecai 


fmezas hoy cortesanas; 


de un caballo que siguiendo 


entre cabanas villanas 


una garza remontada 


la ocasión eniru á gozar. 


iba imitando su vuelo. 


Pero, amor, si no os reporto. 


y aguardando la Vitoria, 


mi nobleza os culpará 


de dü-í halcones soberbios. 


preciar de curtes, pues va 


imaginé con sus plumas 


poco de cortes á corto; 


vender despojos al viento. 


no por un deleite corto 


Debime de desmayar 


intentéis perder as{ 


más del golpe que del miedo, 


los blasones que adquirí; 


y algún pastor que me *ió 


detened el paso, amor. 


me trajo y redujo al heno 


que no hay viloria mayor 


de su rústico descanso 


como es el vencerse á sí. 


pabellones opulentos. 


Mas si pierdo por cortés 


Si esto es así, ¿dónde está.^ 


la ocasión, «volveré á hallaliar' 


]Av temerosos recelosl 


No, que el tesoro que uno halla 


¿Si han hecho afrenta á mi hudl 


en el campo, suyo es. 


villanos atrevimientos? 


Si tengo derecho pues. 


Yo mujer y sin sentidos. 


al que aquí acabé de hallar 


descorteses y groseros 


y me le viene á quitnr 


labradores licenciosos. 


Faselo en mi menosprecio. 


la ocasión vendiendo al tiempo 


crt perderli; seré necio: 


tesoros que la honra guarda. 


la ocasión entro á gozar. 


Yo, sobre el humilde lecho 


Mas no gozo, si lo advierto. 


de una despreciada choza. 


sino Como i'igmaleón. 


mis vestidos descompuestos. 


una estatua sin acción; 


•úsenle el que aquí me trajo, 


volved en vos desconcicrio. 


conjeturad pensamientos. 


que gozar un cuerpo muerto 


mi desdicha y vuestro daño. 


será brutal frenesí; 


y dadme muerte si es cierto. 


la vida cortés la di, 


¿Qiuién duda que si violó 


dalda también el honor. 


un cuerpo sin alma el dueño 


que no hay haxaña mayor 


bárbaro deste hospedaje. 


como es el vencerse á si. 


que con las alas del miedo 


Obliguréla cortés. 


huiría el )usio castigo 


si sabe que he refrenado 


encumcndando al silencio 



F 


ACTO PRIMERO lfi3 V 




aírenlas que ya la fama 


las flores de aqticstos prados. ^^^1 




esparcirá por los vientos? 

¡1 risle de mi! ¿qué he Je hacer? 


las fuentes, guarnición dellos, ^^^H 




cuando llegó presuroso ^^^H 




Allí vrccs nialdi}4a el ciclo 


un atrevido mancebo, ^^^H 




:tl invenlor que los gustos 


si villano en sus acciones, ^^^| 




cifro en el errante-vuelo 


en su traje caballero, ^^^H 




de un pájaro codicioso. 


y honrando con vos sus bracos ^^^H 




que entre leves pasatiempos 


en mi humilde alojamiento. ^^^M 




de plumas que lleva el aire. 


el ébano el maihl ^^^H 




Icaroal honor ha hecho. 


tuvieron envidia al heno. ^^^H 




Mas de la misma cabana. 


Lastimado y compasivo ^^^H 




sino del mal que sospecho, 


buscara el temor remedios ^^^H 


' 


parece que un pastor sale. 
Hombre, ; qué buscas adentro? 


en boticas naturales ^^^| 


i 


de simples no descompuestos, ^^^H 






cuando, cargado de hierbas ^^^H 




ESCENA XVII 


como de lágrimas, vuelvo ^^^H 
i dar vida á vuestro honor, ^^^H 


Sale HsNODBStfi' pofíor.— Makiai-tk 1 


ep vez de dár^ela al cuerpo, ^^^H 






porque el atrevido joven ^^^H 


OOES 


busco lo que hallando cii vos. 


desnudo intentaba y ciegv->, ^^^H 




después que con vida us veo. 


por dejar injurias vivas, ^^^H 




ha de hacer, hermosa Infanta. 


usurpar despojos muertos. ^^^| 




corte ilustre este desierto. 


Yo entonces, que aunque villano, ^^^H 




Aí<ua rMsad.1 sali 


tan ilustre el alma tengo ^^^H 




á pedir á un arroyuelo 


que por no violentar frutos ^^^H 




que, coronado de rosas, 


las encinas no vareo, ^^^H 


1 


les bebed licor de Ncnus, 


diciéndole mil oprobios ^^^H 




paru espantai el desmayo 


con medio roble grosero, ^^^^| 




que de vuestro rostro bello 


á lascivos desatinos ^^^H 




tiranizaba las Mores 


puse noble impedimento. ^^^H 




de amor, que es ^u jardinero. 


Y despreciando las voces ^M 




Mas, ya que volviendo en vos 


con que dijo; «Hombre grr>sero. --^^^| 


1, 


la luz al sol habéis vuelto. 


advierte que á quien injurias ^^^H 


\ 


la primavera á estos pradtis. 


rs al Principe Faselo, ^^^H 




las estrellas á estus cielos. 


que, á pesar de pretendiente, ^^^H 




para dar á la toitunn 


á ser de la Infanta vengo ^^^H 




justos agradecimientos 


venturoso poseedor, ^^^H 




quisiera que me feriaran 


si no legitimo dueño. ^^^| 




sus lenguas los lisonjeros. 


No estorbes en daño tuvo ^^^H 


UiAn. 


^Sabéis quién soy? 


ocasiones con que el tiempo ^^^H 


ÜOUES 


>. por mi dicha. 


imposibles facilita ^^^H 


kKlAO. 


¿Quién me trujo aquí? 


para que cumpla deseos.*— ^^^H 


jteOOEJ 


,. Recelo 


Afrentado le hice huir, ^^^H 


li 


si os lo digo, gran señora, 


despejando el aposento, ^^^H 


A«UD 


que he de aguaros el contcnlu. 


porque no hay descortesía ^^^H 


¡Ay de mí! ^Por qué ocasion? 


i quien no acompañe el miedo. ^^^H 




Temores, si salís ciertos. 


Fué á buscar vasallos suyos ^^^| 




yo haré en mi vida injuriada 


porque, volviendo con ellos, ^^^H 




lo que el desmayo no ha hecho. 


con agravios dé principio ^^^H 


IftODES. Curi iendo sohrc un caballo, 


á tu amor, señora, honesto. ^^^H 




que del tercer elemento 


Aun no le dejé tomar ^^^H 




debió de heredar las alas. 


las ropas reales, que ofrezco ^^^H 


1 


sino es que el Oios mensa jtro 


en muestra de mi valor ^^^H 


sus talares le prestó, 


y prueba de sus intentos; ^^^H 




¡hades siguiendo el vuelo 


xun rulid^lf^^^^M 




de una garza perseguida 


que quien desnudó del alma ^^^H 




de dos halcones hambrientos. 


el noble comedimíenio, ^^^H 


. 


cuando en un hoyo que puso 


bien merece por castigo ^^^| 




la envidia, que salió á veros. 


que lleve desnudo el cuerpo. ^^^| 




tropezando, renovaste 


Si aguardas su vuelta torpe, ^^^| 




llantos del hijo de Febo. 


que lardará poco, pienso ^^^| 
que has de llorar deshonrada ^^^H 


1 


Y retratando de Kidias 




un mármol sin vida belki. 


violadores menosprecios. ^H 




casi á infundiros el alma 


Porque no intenta casarse ^| 




quiso volver Prometeo. 


el que pretende violento ^M 
gozar despojos robados ^| 




Lloraban vuestra desgracia 


ta 


las aves disie desierto, 

• 


que te vienen de derecho. ^H 



LA VÍBA DE HERObES 



Estas son las ropas suyas, 
y los brazos, señora, éstos, 
que en defensa de lu fama 
serán del honor trofeos. 
Mira Jo que determinas, 
que, si tomas mi consejo, 
huyendo de los peligros 
sale vilorioso el cuerdo. 

Mariao. Pastor... no pastor, mas si; 
que pues hoy del lobo ñero 
la inocencia de mi fama 
has defendido, no tengo 
blasón mejor con que honrarte: 
yo pagaré lo que debo 
á tu generoso trato 
con largos y nobles premios. 
Kslos vestidos infames 
tu verdad abonan, puesto 
que tal vez juraran falso 
si á Josef doy por ejemplo. 
Vamos á Jerusalén, 
donde, con honroso trueco, 
justos premios satisfagan 
la nobleza de tus hechos, 
y donde, libie y seguro, 
)uzgue el aborrecimiento 
descorteses desacatos 
del atrevido idumeo. 
^Cómo te llamas? 
lEROOES. Claricio. 

[Mapiao. Hacerte claro prometo 

enire cuantos la privan:!a 
sobre sus alas ha puesto. 

IHeaoues. Dame á besar esas manos. 
|Üh amor criado en enredos, 
con bien de aqueste me saca, 
labraiétede oro un templo! 
Atado al tronco dejé 
un caballo de aquel cedro, 
sube en él, seré la autora 
que va delante de Febo. (Vanse.) 



ESCENA .Wlll 

Saífn HtKCAKo, Fasel», Ahistúi>ui.o, Sai om¿, 
Elucim, EniAÍM y los I'astuhbs. 

Hircano. Muerta la Infanta mi hija, 
quebró el cristalino espejo 
en que la naturaleza 
se miraba. 
; Fasei-o. Si esto es cierto, 

en túmulos lastimosos 
los latamos de Himeneo 
ha convertido la envidia, 
cuando á desposarme vengo. 
De mi vida á su memoria 
la haré sacrificios liemos, 
sin queá resiauralla basten 
persuasiones ni consuelos. 
Aristób. ^Aqui dices que mi hermana 

quedó? 

¡Pachón. Como se lo cuento. (Entran.) 

ÍH(KCANO. Entrad por ella, ¡ay de mil 

¿cómo vivo, pues que muero? 
( Sattn,) 



EiJACER. No hay en toda esta cabana 
sino es en su pobre suelo 
unas pajas miserables, 
y entre sayales groseros 
estos curiosos y nobles. 

(Saca tos vtslidos dt Meroiief.) 

Tirso. ¡Aun el d¡al<lo vería eso! 

Hircano. Villanos: ^quéesde mi hija? 
,;no habláis? 



Pachón 
Fenisia, 



Fasflo, 
Hircano. 



Tinso. 
Ahistób 



I 



¿Qué quiere que hablemos? 
¿No le juimos á llamar? 
¿no la pusimos ahí dentro. 
quema^^lo porque oliscaba 
á manojos e! espliego? 
Quizá quien la agarró el alma 
volvió después por el cuerp<í, 
ó la comieron á escote 
algunos grajos y cuervos. 
¿Kstos vestidos no son 
de mi hermano? 

|Ay sanios cielos! 
Sin duda, que por roballe 
estos villanos le han muerto. 
I Aún peor está que e!>tab8t 
¿Hay más trágico suceso? 

Hircano. ¿Qué es de mi hija, traidores? 

Faseio. Mi sol» mi luz, ¿qué se ha hecho? 

Pachón. ¿Hay son que, si se ha perdido, 
le de un real al pregonero 
prometiendo buen hallazgo? 

HiPCANO. |Oh crueles! ya sospecho 

• que por hurtarles las joyas, 

homicidas y avarientos, 
dos soles habéis quitado 
que daban luz á mis reinos: 
enterrados los habrán. 

Pachón. No les faltará á lo menos, 
si e.s cerote lo que sudo, 
cera hilada en el entierro. 

I IiKCANo. Prended esta vil canaHa, 

dcscoyunialda á tormentos 
hasta que la verdad digan. 
Fenisa: potro tenemos. 
Más quisiera tener potra. 

líiRCANO. |Ay desventurado viejol 
No dejéis piedra ni planta 
de este monte, caballeros, 
que no busquéis. 

I Triste casol ^^ 
Yo OS juro á Dios que me hue^gt^H 
¿Deque? W 

De que os han de dar 
en el potro pan de perro. {VMttj_ 



ACTO SEGUNDO 



Pachón 
Fknisa. 



Aristób. 
Pachón. 
Fenisa. 
Pachón. 



ESCENA PRIMERA 

SckltH Maruancs y lIsRooct dt pattor. 

Mariaunes. 

Deja, pastor, que el sol sus flechas quiebre 
en las hierbas menudas que marchita 
y á ese caballo dan fértil pesebre; 




ACTO SEGUNDO 



as el tirano solicita 

mra y su bárbara venganza 

:asiún que lu valor le quila, 

as sombras que el rigor no alcanza, 

as hojas leves représenla 

npos el viento su mudanza, 

1 lu lealud tome á su cuenta 

is de favores que te debo, 

: los asiente, aquí le asienta. 

iÍERODeS. 

ánse de favor tan nuevo 

Iros y palmas, ^ran señora, 

naja y dicha que les llevo; 

I ellos humillar agora 

idas cumbres y cabezas 

ar tus pies, que el mundo adora. 

Mariadnes. 

o siempre obliga i las llanezas 
mbicion desprecia, dando silla 
;rbia hinchada con grandezas; 
á Jcrusalen habrá una milla; 
que de noche entrando en ella 

Iligros. 
L {Siéntale tila é hinca él la rudllla.) 



Hekooks. 



{Siéntase il.\ 



La rodilla 
>fTio á imagen de amor bella, 
° que te adore agradecido 
>picia y venturosa estrella. 

Mariaones. 

mi gusto, acaba. 

^K Hepodes. 

^P l^ue ha podido 

1 verme ¡unto al sol sei.'ado! 
a deidad, perdón os pido. 

ÍMariaonss. 
íes, que nos conHda el prado 
agravios del estío 
as treguas al cuidado, 
e dejes satisfecho el mío, 
il contradicciones, le prometo, 
I persuadir á un desvario, 
he mirado en tu sujeio 
tas y nuevas como extrañas: 
^-cómo eres lan discreto? 
yo que á veces las montañas 
e el cielo dando en ellas 
, al valor y á las ha/añas; 
son á todos las estrellas, 
nienios hay que entre sayales, 
i toscos, cubren almas bellas; 
r más que influyen naturales, 
icas lenguas, que consisten 
lis de corte artificiales, 
antiparas toscas cual tú visten, 
ibras groseras satisfacen 
e en techos míseros asisten; 
que es verdad que los ingenios nacen 
s, tal vez en cualquier parte, 
lores con el uso se hacen, 
waleza pule el arte. 



Tú, pues, sin el, que afrentas la elocuencia 
y á iJemóslenes puedes compararle, 
^•cómo, fallo de letras y experiencia, 
sutilizas conceptos y palabias 
y á Atenas hurtas el lenguaje y ciencia?* 
V aunque el misteiio á mis enigmas abras, 
con respuestas que ignoro y di lie u I lo; 
dime si al sol y al aire riges cabras 
y su inclemencia por el monte inculto 
los rostros tiraniza, pues los yerra 
como si el ver sus rayos fuera insulto. 
Si el cultivar la siempre fértil tierra 
paga surcos en callos que en las manos 
por la dureza imitan á la sierra, 
,jc6mo injurias afeites cortesanos, 
siendo excepción de generales leyes? 
,j 1 ú solamente culto entre villanos? 
Alanos groseras que al arado y bueyes 
acostumbradas el trabajo tuesta, 
jpueden en li afrentar las de los re) es? 
Cara, que á la del sol adusto opuesta, 
jamás huyó el encuentro á sus rigores, 
^compile con la dama más compuesta? 
A tu Traje desmientes, tus colores, 
püí más pastor que intentes con negallo 
encubrirte entre engaños labr.idores, 
cuando agora la silla del caballo 
la sed me hizo dejar de aquella fuetlte 
que de ii murmuraba lo que callo, 
y til, templando del calor ardiente 
¡a furia rigorosa con su risa 
bañasie en su cristal manos y frente; 
iLsiign contra li fué la camisa 
que, por el cuello libre del ultraje 
con que la encieiras en saval me avisa 
no dicen bien las puntas de su encaje 
con el buriel hipócrita que atorra 
en blanco lino el penitente traje. 
Declárame este enigma, si no borra 
lu poca confianza en el secreto 
lo que te debo; asi el cielo socorra 
tus esperanzas con dichoso efeto. 
Las dudas satisface, di cómo eres, 
si rústico pastor, galán discreto. 

Heroues. 
Ya que apurar mis pensamientos quieres, 
curiosa por saber sucesos míos, 
por imitar á las demás mujeres, 
oye de la fortuna desvarios 
que ya que no le admiren, te entretengan, 
mientras aquestos árboles sombríos 
por huésped bello tu hermosura tengan. 
Ya que el sutil ingcnhi 
hijo de esa alma noble, 
curioso inquisidor 
de celos y de amores, 
sacando del sagrado 
donde el secreto absconde, 
sucesos de mi vida, 
discreta los conoce, 
sabrás, hermosa Infanta, 
que el Rey del sacro monte 
que á Salomón dio cedros 
para que el lemplo corte 
y Iliram el mundo llama, 
se honra con el nombre 



^ 1 86 LA VIDA DK HERODES ^^H 


^H de padre mío, puesto 


el dios del cuarto coche ^^^B 


^H que injuria esius blasones. 


causara nuevos celos ■ 


^H Fenili/ó su sangre 


á Clicie > á Leucote; ■ 


^^M en himeneos conformes. 


menospreciara á Onfale, fl 


^H el cielo con ires hijos. 


el que la rueca pone ^^^B 


^^1 ios dos Jellos varones. 


por el mayor trofeo ^^^B 


^^H Y siendo yo el pequeño, 


de sus trabajos doce. ^^H 


^^B mis años corrospunden 


Mas. para no cansarle, 


^^M al grado en que he nacido 


SI quieres que la copie, 


^^H que en dichas son menores. 


mírate en el espejo 


^^K Como perdí el derecho 


de ese cristal que corre. 


^^H al reino, que dispone 


que estando tú presente. 


^^m su herencia al mayorazgo. 


porque su vista goce. 


^^M porque los demás'lloren, 


no hay para qué sutiles 


^^M mis ouejas satisfízo 

^^M con darme en fuerzas dobles 


buscar comparaciones. 


Metiéronla en el alma 


^^H para un alma de cera 


ojos aduladores. 


^^H un corazón de bronce. 


íagando, comu el üriegí», 
Hospicios con traiciones. 


^^m Dispúsome á la guerra, 


^^B Que en ella inclinaciones 
^^H uan á segundos hijos 


Y yo sin mi y con ella 


volví á ostentar perdones. 


^^m riquezas y opiniones. 


dando á mi patria vuelta 


^^B Y haciendo alarde al viento 


que con festivas voces 


^^B de plumas y alambores, 


sus Venus y Narcisos, 


^^H de galas á Cupido 


de amor aduladores. 


^^H y ¿ Marte de escuadrones, 


alegres me esperaban 


^^H suli contra el de Arabia 


con triunfos y ovaciones. 


^^m que, descuidado entonces, 


^\i padre y dos hermanos. 


^^H pagaba en verdes años 


no sé si así los nombre, 


^^m censo en deleites torpes. 


quisieron por mi cuello 


^^H Vcncile, brevemente, 


desocupar balcones. 


^^K que ahorrando digresiones 


Y oyendo parabienes. 


^^B no con prolijos cuentos 


gozando aclamaciones. 


^^B pretendo que ic enojes; 


cantándome vicorias 


^^m dándole, pues, la muerte. 


Humeros y Anfiones. 


^^B á su vivir conforme. 


\'co á mi padre ingrato, 


^^B di á mis hazañas reinos 


¡ay si muriera entonces' 


^^B y á mi valor renombres. 


del Rey Orbcl de Lidia 


^^B Y mientras que permito 


honrando embajadores. 


^^B que afrenten y despojen 


Traíanle el retrato 


^H tesoros y hermosuras 


de la Princesa Doris, 


^^1 soldados vencedores. 


y el si con el de esposa 


^^B en una galería 


para mi hermano Orontes. 


^^B entré, que en artesones 


^agaba el Bey albricias 


^^B dorados eran suma 


con gracias y con dones. 


^^H del cielo y de sus orbes. 


y el Principe lozano 


^^B Caia á un |ardín bello 


exageraba amores. 


^^B por cuyos corredores 


Cuando los dos me dicen: 


^^B jazmines frescos eran 


—«A tus victorias nobles, 


^^B escalas de sus llores. 


añade, Periandro, 


^^V Coleaban sus paredes 


1.1 dicha que hoy conoces 


^^B pinceles triunfadores 


en lu mayor hermano, 


^^B de ta naturaleza, 


pues es ya su consorte 


^^H cuyas ostentaciones 


el sol que á Lidia alumbra 


^^B bellezas celebraban, 


en tálamos conformes.»— 


^^B robaban corazones 


Dejáronme el retrato. 


^^B y daban almas vivas 


solícitos disponen 


^^B alientos y colores. 


recibimientos reales; 


^^B En medio estaba un cuadro 


mandan que palios borden. 


^^B y en éM no s¿ cómo ose 


triunfales arcos labran 


^^B pintarle sin su injuria 


con vcrbOS y con motes. 


^^B mi lengua agora torpe) 


ya ingenios'muestran prenda» 


^^B un fénix de belleza, 


que premien intenciones. 


^^B poco dije, perdone 


Partiéronse, al (in. todos. 


^^B la diosa enamorada 


y yo, como quien oye 


^^B que en rosa volvió á Adonis. 
^^P Yo s¿ que si la viera 


la capital sentencia 
si impróvido le coge. 



ACTO SEflfNDO 



'87 



estatua fui de mármol 

por dos horas, inmóvil, 

que repentinas penas 

suspciden las acciones. 

Pero volviendo en mi, 

furioso de que roben 

tesoros de esperanzas 

tiranos salteadores, 

cusí onza que los hijos 

le llevan cazadores, 

partí desesperado: 

> sin sshcr por dónde, 

Sin seso y sin camino, 

mil veces con mil voces 

enmudecí las aves 

y lastimé los montes. 

Llegué al lin á un desierto 

rascando el traje noble 

(que mal sufrirá abrigos 

quien un volcán absconde). 

y allí, á no socorreimc 

solícitos pastores, 

fuera sin duda presa 

de tijtres ó leones. 

En )m: determinado 

de huir soberbias corles, 

destierro de verdades 
,jr amparo de ambiciones, 
LCompuse una cabana 
[fie ramos y de adobes 
I donde pobrezas ricas 
Lbuyen riquezas pobres, 
ifero, Cuand<i gozaba, 

Cn vez de aduladores, 

por dulces compañeras 

mis imaginaciones, 

una apacible tarde, 

umbrales de la noche, 
jquc el cielo se vestía 

rosados arreboles. 

«eo venir huyendo 

una mujer de un hombre, 

si aquel que gustos fuerza 

es digno deste nombre, 
tOpúsemc á su furia 
pCon pasos tan veloces, 

que a un tiempo le alcanzaron 

mis pasos y mis voces. 

■^ siendo el instrumento 

de su castigo un roble, 
I á su torpeza y vida 
|dió ñn un solo golpe. 

Volví á ver mi agravíndn. 

y hallé que los colores 

de nieve y rosicleres, 

con un desmayo inormo, 

cn ^ualdas y violetas 

trocaba, dando entonces 
^premisas á la muerte, 

>bsequias á las Mores. 

'ero, reconociendo 

(US eclipsados soles, 

iriginales bellos 

Je aquella imagen noble 

}ue el alma me ha robado 

agravios y favores, 

agradecí con quejas 




al ciento amor sin orden. 
iQ\ié hallazgo lan divino 
con tal pesar congoje? 
.Mas ^cuándo dio el amor 
deleites sin dolores? 
Cogíla alegre y triste 
en brazos, y sirvióme 
al cuello de cadena 
libre cn tales prisiones, 
y en un grosero albergue, 
sobre unas pajas pobres, 
deposité aquel cielo 
de amor primero móvil. 

Mariau. Pastor ilustre, espeni. 
primero que provoques 
sospechas que en el alma 
engendran mis lemoies. 
Con la veidaJ me engañas, 
pues pienso que propunes 
sucesos de mi vida 
trocando el reino y nombres. 
Casi lo que reheres, 
antes que rl cuento tornes, 
para pintar mi historia, 
leda falsos colores. 
Vo debo ser, sin duda, 
la que. llamando Doris, 
cuMndo á Faselo aguardo, 
me das por dueño á Orontes. 
¿Qué es esto? 

Mekooes. Infanta bella, 

sosiega y no le a.sombren 
sucesos que á las veces 
hermanan ocasiones. 
No es esta la primera 
que en dos distintos nombres, 
naturaleza sabia 
un mismo rostro lorme. 
¿(Jué mucho, pues, que asi 
amor sujetos forje 
con cuya semejanza 
engendre admiraciones? 

Mariad. No sé qué diga en eso. 
tú mismo me responde, 
y acaba de sacarme 
de tantas confusiones. 

Hfmoües. Quedaba de mi historia... 

Maimao. En cjue dejaste á Uoris 
dando Con su desmayo 
á amor p<mdcracii>ncs 

Hehodes. Viéndola, pues, ansí, 
y que para que goce 
cabellos la ocasión 
al viento los descoge, 
su poca resistencia, 
la soledad de un inf)nle 
y, cn lin, amor que ciego 
casi imposibles rompe, 
por poco me vencieran 
con necias persuasiones 
á que el valor olvide 
y que la honra postre. 
Mas la razón, que cuerda, 
noblezas reconoce, 
ató al atrevimiento 
des«os y ocasiones. 
Pues sólo satisfecha 



^^^88 


LA VIDA DE HEROOKS ^^^| 




con que la vista goce 


Herodes. Aqaf 




despujus sin injuria 


tus dos ojos vencedores. 




del sol que es bien que adore. 


de amor siempre invencible, 




licencia dio á los labios 


verán metamorfosis. 




para que, mienlras cogen 


Yo soy, hermosa Infanta, 




el ámbar de su aliento 


quien triunfos y blasones. 




se impriman en sus flores. 


como á deidad suprema. 




Pero antes que prosiga 


hoy á tus plantas pone. 




mis lícitos amores. 


Pintada me rendiste 




bellísima señora, 


y viva echas prisiones 




¿qué hicieras tú si entonces, 


á un alma que allá tienes. 




volviendo del desmayo, 


feliz si la conoces. 




sirvieran de eslabones 


Hállele casi muerta 




tus brazos de marfil 


y sin testigos, donde 




al cuello de quien oyes? 


pudieran apetitos 




¿Y más, si satisfecha 


vencer obligaciones; 




de las obligaciones 


pero mi amor hidalgo 




con que amparó tu fama. 


alegre contentóse 




supieras que aquel hombre, 


con que pagasen labios 




abeja de tus labios. 


deseos acreedores. ^^H 




alrevimienios nobles 


Juez fuiste de ti misma ^^^| 




ejecutando en ellos 


en tribunal de flores, ^^^| 




go7Ó tales favores? 


sentencias ejecuta ^^^| 


^^FMAdlAb. 


Aunque con tal pregunta 


y agradecida ponme ■ 




en Confusión me pones, 


en posesión de gustos, ^ 




y á sospechosas dudas 


que, como trueque el nombre 




indicios das mayores, 


de amante en el de esposo, 




no sé si agradecida 


en láminas de bronce 




á que por él no llore 


escribirá á los tiempos 




mi honra restaurada 


de Doris y de Orontcs 




agravios violadores, 


engaños verdaderos 




pagara resistencias 


tu siempre esclavo llerodes. 




de un apetito torpe 


Mamad. Basta: que en Palestina 




con dalle honestos frutos 


también nacen Sinones 




á quien sus rosas coge. 


que ofrezcan entre enredos 




Y si al contrario desto 


á Troya Paladiones. 




contigo \o hizo Doris 


No quiero revocarte 




y ingrata dio á tu hermano 


sentencias que di á Doris, 




de esposa mano y nombre. 


y pagará Mariadnes, 




engaño á su honor hizo. 


no con ponderaciones 




pues necia deiraudóle 


culpar atrevimientos, ^^H 




primicias usurpadas 


agradecer favores, ^^H 




de labios ya traidores. 


loando resistencias, ^^W 




Mas de eso, ¿qué coliges? 


encareciendo acciones. ■ 


^^^HEÜOUF.S 


. ¡Uh, juez sin pasión! Oye... 


^ a Fcbo ha permitido m 




mas no podrás, que vienen 


que sus caballos mojen M 




tus viles ofensores; 


sus crines en el mar ^h 




mi vida con tu fama 


y estrellas da á la noche. ^M 




á cargo el valor tome, 


Ocupa, Infante ilustre, H 




pues DO es bien que consienta 


de aquése los arzones, ■ 




que nadie te deshonre. 


que yo, alegre en sus ancas, H 


^V Mariao. 


¡Ay Dios! ¿Por dónde vienen? 


hoy mostraré á la corte H 


^H llKKObBS 


. Vuelve los claros soles. 


que amor es coyuntura; ^| 




podrá ser que los ciegues; 


sus dichas, ocasiones; H 




veráslos que trasponen 


sus armas, cortesías; H 




aquel verde collado. 


mudanzas, sus blasones. H 


^B Mariad. 


Y yo, porque te asombre, 
pues e valor me anima 


Perdonará Faselo, ^M 




y cuando no perdone, W 




de mis antecesores, 


¿qué importa, como sea ■ 




ofreceré á las aras 


esposo mió Heredes? ■ 




que el mundo al honor pone 


IIerodes. Dame á besar cristales, fl 




la vida, antes que el mío 


mientras que se corone S 




sus viles manos toquen. 


mi cuello de tus brazos. ^M 




Mas ¿qué es de ellos? 


Mariad. Celosa estoy de Doris, W 




( Mientras etía vuelve á per los que Wrnrn, 


con ser dama fingida. ■ 




sequila el sayo ritstico y queda en calcas 


Hkhodes. ¿Por qué, si no es Uronies fl 




y jubón de lavi muy bizarro ) 


quien idolatra en U? ■ 

i. -^H 



ACTO SEGUNDO 



189 



*\xe% quién eres? 



llerodcs. 
ESCENA II 

Sale HtncANo. 
HiRCANO. 

de destrenzar cabellos rojos 
irora fría 
púrco üricnle 
ilir dos mares de mis ojos 
uen cada día 

s de tu pérdida inclemente; 
ncel valiente 
primavera 
egres prados 
:n mis cuidados, 
que esmalte (lores lisonjeras, 
. mis congojas 
imas que brota en Abril hojas. 

^ ESCENA III 

Salt AitTiPATRo. — Dicho. * 

H Antipatío. 

mk los campos el estío 

la guadaña 

i gbrasallos llegue, 

'[ prolijo )' caudaloso río 

mejillas baña, 

rido, aquestas canas riegue, 

e rico llegue 

neroso 

■ adornado, 

} ha sazonado, 

al hüTlelanu codicioso, 

Íá otro fruto 
is, mi lierodes, en tu luto. 



ESCENA IV 



Sal* AmsTósaLO. — Dicuof. 

K Apistóbulo. 

Hn escarchada hará el Diciembre 

Dordaduras 

}ras al invierno, 

ida, hermosa hermana, que no siembre 

,rinias puras 

le den por fruto llanto tierno, 

nsuelu eterno, 

es querida, 

que me fallares 

sin ti con media vida, 
iodo mis gustos en pesares 
le se acuerde 
florará del bien que pierde. 

ESCENA V 

Salt Ka!)si.o.~1)iciios. 

Faselo. 

que casado, quiso «I cielo, 
bella, 



que tu pérdida llore, 

no merecía tu hermosura el suelo, 

sino que vuelta estrella 

lu belleza en su zona el so! decore, 

por que en ella te adore 

la esfera que te abraza; 

maldij;;! el hado fiero 

al inventor primero 

que á riesgo puso en la silvestre caza 

(a vida, de quien pierde 

por un liviano gusto su edad verde. 

ESCENA VI 

Salt SALOMá. — DicHOi. 

Salomé. 

Si blasonas ser Dios, ^por que maltratas, 

amor, á quien sujeto 

leda el alma en tributo? 

Si lo prcciav de dar, ,;por qué dilatas 

el premio ^uc el discreto 

es árbol que en dar luego dobla el fruto? 

Galas truc-gas en lulo, 

y faltando mi hermano 

con la Infanta, haces vano 

con deseo que alienta mi esperanza: 

pero en el mar de amar siempre hay mudanza. 

HlRCANO. 

Cubrid de jerga negra mi palacio, 

fúnebres instrumentos 

imiten mi tristeza, 

dad muerte á esos traidores (an despacio 

que duren sus tormentos 

lo que mi mal, que cuando acaba empieza; 

adornad mi cabera 

en vez de la diadema 

y liara suprema, 

que tal caída ha dado á mi grandeza. 

de ceniza, y mi vida .icabc en ella, 

pues falla Herodcb y Mariadncs bella. 

ESCENA Vil 
Salen M amadnes y 1 1 ekodbs, iste se retira. — Dicnos. 

Mariad. "Si las muestras de dolor 
con que se enluta lu curte 
sun por mi. padre y señor, 
mi vista su mal repone, 
mis brazos paguen tu amor. 

HincANü. Hija mía: al pecho Wv^íí 

esa luz sin la cual muerto 
en desconsuelos se anega; 
que no alegra lanío el puerto 
al que sin velas navega; 
ti perdón al bcnienciado, 
el tesoro al avarienlo, 
los despojos al soldado, 
la fuente fresca al sediento 
y el lálamo al desposado, 
como tu alegre venida, 
cuanto menos esperada, 
tanto más agradecida, 
pues da á mi vejez cansada 
prolongación de su vida. 



IQO ^^^^^^^ LA VIDA DE 


^^H 


AsTiBÓB. Quien por muotra os ha llorado,i 


segunda vez animara ^^^H 


bella hermana, ¡quó consuelo 


el cuerpo, que temeroso 


scníírá cuando os ha halladol 


la muerte copió en su cara. 


Fasf-lo. Albricias pida á Kaselo 


Con cuya ayuda volviese 


su amor ya desesperado 


al cuerpo l-I alma constante, 


y mis brazos galardón 


y mi honra defendiese, 


de su pasada tristeza. 


¿tuvieras premio bastante 


Salü\i¿. Lloraba la dilación 


que ipual á esta deuda fuese.^ 
HiKCANo. Si aprecia el alma el amor 


que daba vuestra belleza 


á mi amante corazón; 


que te tenpo, mi corona 


mas ya que con vos se ve. 


no igualara su valor. > 


en su esperanza primera 


M ABiM». Y si acaso esta persona. 


mi f^ozo resuuraré. 


entre la ausencia y rigor 


HlKCANo. Mirad, Infanta, que espera 


de los celos me adorara. 


vuestros brazos Salomé 


y en aquella soledad 


y el Uey Aniipairo, á quien 


con la ocasión consultara 


debe tanto mi Curona 


lances de la voluntad. 


y es vuestro padre también, 


que en estorbos no repara, 


dándoos su hijo, pr^una 


y contra aoremios de amor 


triunfos á Jerusalcn. 


la voluntad lisonjera 


Agradeced su venida. 


reconociera al valor. 


Mahiau. Con más extremo sintiera. 


y sin mi ofensa saliera 


señor, que el perder la vida 


de si mismo vencedor. 


el que la dicha perdiera 


al favor, padre, primero. 


siendo vuestra hija querida. 


¿qué pudieras añadir?* 


quien interesa tener 


HmcANO. fcl;:laluas que el tiempo fiero 


por mi dueño, prenda vucsira 


no bastara á consumir. 


y el deiar de conocer, 


por más que vuele ligero. 


señora, en la corte vuestra 


W AKiAiJ. ¿Y si éste fuera pastor 


lo que no sé «ncarecer. 


y se sintiera injuriado 


y en vos ha cifrado el cielo. 


que en premio de su favor, 


Iíalomí:. Respondan por mi los oji^s 


habiéndome asi obligado. 


á cuyas lenguas apelo. 


otro usurpara su amor?" 


Fasci.o. Para que dcslicrre enojos. 


HiHCANo. Ksc descubriera el pecho 


dad al l'iincipe Kaselo 


que procur»! honrar en vano. 


las nuevas de su ventura; 


pues mostrara sin provecho 


que si entre luto y dolor 


que era en la ambición villano^ 


hacer obsequias procura 


si bien na.ido en el hecho. 


á su mal logrado amor. 


Y pues premios apetece ^^ 


fénix es vuestra hermosura 


fuera de su natural, ^^^H 


guc de si misma renace. 


nada dalle me parece, ^^^| 


HiRCANo. ¿Qué suceso, hija querida. 


que es bien á quien pide mal 


con tantos extremos liace 


le quiten lo que mcrcc*. 


que el peligro de tu vida 
las de tantos amenace?* 


Mahiao. Alegara, aunque villano. 


que le ofreció la ocasión 
tiempo, á no ser cortesano. 


¿Qué te sucedió cazando? 


Mahiau. í>csgracias que venturosas 


en que á so satisfacción 


temo y estoy descando; 


se pagara de su mano. 


pérdidas que gananciosas 


HiRCANO. No importara su pufíía. 


libre me están cautivando. 


pues con tan loco interés 


En tin, con una caida 


le quitó en un mismo dia. 


que iras una garza di 


lo que mereció cortés, 


hasta el sol desvanecida, 


su misma descortcsia. 


aun tiempo pane y perdí 


Y tLJ, que por él alegas. 


la libertad y la vida. 


si es verdadero el enima 


Opuestos contrarÍ4js son. 


y por un rtistico ruegas. 


padre, lus que necesitan 


¿cómo ñ un pastor sm estima 


imprudencia y discreción; 


las prendas del alma entregase 


¿hay razones que compitan 


¿Quiércslc bicn.^ 


, c<in amor y obligación.'' 


Mahiau. La ocasión 


Si á los umbrales me vieras 


en que (guardó mi honra y vidii 


de la muerte desmayada. 


¿no es digna de obligación? 


y á elección de hambrientas (ieras, 


HiH(-ANe. 1.a que á su ser tosco mida M 


que era presa mal l(/prada 


ia prudencia y la razón. ^^M 


de su crueldad supieras, 


Makiad. ^(^agarélc con desdén ^^^ñ 


y un hombre entonces llegara 


su socorro liberal. ^^^^ 


que, cortés y piadoso. 


Princesa en Jerusalén? ^^^^ 



ACTO SEGUNDO I9I ^^M 


«0. Eso no. 


juego de amor de importancia. ^^^ 


>. ¿Querréle malr* 


de quien sale con ganancia ^^H 


10. Tampoco. 


á veces el más peididu, ^^H 


5. ¿Querréle bien.^ 


cuando más lo estaba yo, ^^^| 


10. Esu si. 


celoso j desesperado, ^^H 


X ¿Y c\ bien querer 


volvió en mi favor el dado ^^H 


. no es amar? 


y en suerte su azar trocó, ^^H 


ro. Casi es amor. 


pues habiendo el caudal puesto ^^H 


a. Luego casi he de U'tici 


de mí vida en esta mano ^^^^ 


voluntad á este pastor, 


(Datt la mano.) V 


que casi me vino á ver 


^1 


muerla, si no me ayudara. 


envidó su amor mi hermano fl 


Pues un casi no es rigur 


y ganóle lodo el resto. fl 


que su fortuna hap¡a avara; 


1 n destierro fué el tablero, ^^H 


ni mira en puntos amor, 


y jugador de ventaja ^^H 


ni nunca en cas^s repara, <^ 


amor, que el dado baraja ^^H 


honra y vida me díó nueva 


con sospechas de fullero. ^^H 


honra y vida k- he de dar. 


.Si su pérdida llorare, ^^H 


pues cuando á pedir se atreva 
I lo que no puedo negar. 


seguro estoy de perder, ^^H 


porque no pienso querer ^^H 


¿que le doy que no le deba? 


aunque envide y se repare. ^^H 


«0. I)e tu mucha discreción, 


tluando levantarme trato, ^^H 


hija, has ya dcycncradu 


dando barato á mi amor, ^^^| 


con tan indijína afición. 


en fe de que el jugador ^^^| 


p^ No hay mal nacido ( 1 ) 


no juega en dando barato, ^^H 


ni en el noble ejecución 


ni será, padre, cordura ^^H 


de Socorro rccebido 


impedir nuestro sosiego ^^H 


que no pague liberal; 


sabiendo que amor y juego ^^H 


los rédi'.os que han corrido 


consisten sólo en ventura. ^^^| 


iguaL-ín al principal, 


Manad nes es mi esposa, ^^^| 


y á ejecutar me han venido; 


si alguno intenta, tirano, ^^^H 


mas di me, si el acreedor 


bar»|arme aquesta mano, ^^^| 


en nobleza me if-ualase, 


y esta sueite quitarme osa, ^^^| 


¿mereciera que el deudor 


no me juzgare arrogancia ^^H 


con la deuda le negase 


Castigar su desatino, ^^H 


la obligación de su honori' 


como quien sale al camino ^^^| 


sio. Knionces por justo empico 


á robarme la ganancia. ^^^| 


de su valor le entregara. 


i'urque esiuv dclerminado ^^^| 


si tan licito deseo 


contra cualquiera poder ^^^| 


la palabra noestorbüni 


á morir y defender " 


que he dado al Rey id u meo. 


el caudai que h'jy he ganado. ', 


D. ¿No estriba la que me has iindo 


Antipxt. Si es en tu favor'el cielo 


en que me case con su hijo? 


y esa ganancia permite. 


t*u. Kn ésa me ha ejeculado. 


no es bien que yo á Herodes quite 


L>. Y si es padre del que eliju. 


lo que ha perdido Faselo. 


¿no la habrás desempeñado? 


Hijos míos sois los dos, 


Ko. No hay duda. 


en un mismo grado estáis, 


u. Pues dak-a| cielo 


si en competencia jugáis 


gracias, padre, que no ha sido 


y perdéis, Príncipe, vos. 


mpasior de rustico suelo 


ó esotro, cosa es que pasa. 


jBel que, noble y comedido, 


y yo en mi provecho alego 


^Bquitó á mi honor el recelo. 


la ganancia deste juego, 


^Komo el peligro á mi vida. 


pues, en /in, se queda en casa. 


^ftino un Principe que aquí 


La Infanta escoja, que es cuerda, 


^»dc paga agradecida 


y juzque esto el Rey llircano. 


^Be que, venciéndose á si 


HiRCANo. Si llcrodes ganó por mano. 


Hbie restituya venc'da. 


Kaselo por postre pierda; 


^^ amor que estatuas le labra 


que en amor la diligencia 


quiere, en fe de sus blasones. 


gana de quien se le\ anla; 


que templos la fama le abra. 


daldc la vuestra á la Infanta, 


que pague yo obligaciones 


tenga quien pierde paciencia, 


y tú cumplas tu palabra. 


y salgamos á alegrar 


ES. Fortuna, que siempre ha sido 


mi corle, que os llora muerta 




de llanto y lulo cubieria. 
Mariad. Si, albricias tengo de dar 




,ÚCll el original; pero el consonante, el mclro 


de que el alma esposo os cobre, ' 
en re que adeudada queda, . 


^Hjpidcn otro verso y completo. 



iga 



LA VIDA DE HEBODES 



dadme abrazos que dar pueda, 
que sin ellos estoy pobre. 

(Van á abracarse, alborótase Faselo j- 
llégaseá dttenerd Herodci.) 
Herodes. Hermano: ya llegáis larde; 
de la Infanta soy esposo, 
pierde amando el perezoso 
como en la guerra el cobarde. 
La ocasión y coyuntura 
mis bodas y dichas traza, 
que el amor, el juego y caza 
sólo consiste en ventura. 
{Vanse llcroJes y MaritOntdeíos manus.) 



liSCliNA VIIÍ 
Diaios^ mtnoí IIbkodui y MAnuoNits. 

Faselo. ^Qué es esto, padre cruel? 
Riguroso Rey, ;qu<5 es csiur* 

Antipat. En la voluntad ha puesto 

su imperio amor; quejaos del, 
si contra vos ujecuta, 
hijo, su guslo Ja infanla, 
porque en resolución tanta 
sobre gustos no hay dispula. 

(Víiíc con ¡uíi dus.y 

Faselo. Hircanu, en el nombre fiero 
como en las obras: ^ans¡ 
se cumplen palabras? 

HiKCANO. Di: 

la que si cumpliros quiero 

halla mil dificultades, 

porque la Infanta hace ley 

de su gusto y súlo es rey 

amor de las voluntades. 

La de mi hija es absoluta, 

su guslo es fuerza seguir, 

que á intenlalle resistir 

sobre gustos no hay dispula. (V.iíí ) 

Faselo. Hermana: decidme vos 

si esto es sueño ó es verdad. 

Salomé. Violencias en voluntad 

no las sufre amor, que es dios; 
pues que su gusto eiecuta, 
dcsbaratalle es en vano, 
pues, como sabes, hermano, 
sobre gustos no hay dispmai. (Vase) 

Faselo. ,jSoís vos, Príncipe, también 
desta tirana opinión? 

AniSTÓB. Amor es obligación 

y su paga el querer bien; 

la ocasión, tercera astuta, 

y el gusto rey que soberbio 

dice, conforme al proverbio, 

sobre gustos no hay dispula. (Ka«.) 

Faselo. La ley que no las admite 
nc es hija de la razón, 
pues la ciencia y la opinión 
más probable las admite. 
Cuando, ciego, amor las quilc 
y la acción que tengo tuerza 
su agravio, ¿ vengarme es fuerza, 
tiranas resoluciones, 
que quien no admite razones 



Rom. i. 



Faselo. 



da permisión á [a fuerza. 
Leyes la justicia escribe 
que llama el mundo derechc 
y contra tiranos pechos 
armas la fuerza apercibe; 
cuando mi hermano derribe 
mi esperanza, y con desvelos 
me ofenda á mi y á los cielos, 
si mientras los ejecuta 
sobre gustos no hay disputa, 
tampoco hay templanza en celos. 
Marco Antonio en Asia rige 
la monarquía romana, 
y á la célebre gitana 
su idólatra amor dirige; 
ser su Ivmperador colige 
y oprimir la libertad 
de Ruma, por tanta edad 
conservada en su Senado, 
conmigo noble ha guardado 
las leyes de la amistad, 
con César Augusto tiene 
guerras por la monarquía, 
que no admite compañía 
quien á amar ó i reinar viene. 
Su opinión mi fe maniiene 
contra su enemigo Augusto, 
y pues llerodes injusto 
á Marco Antonio se opone, 
hoy mi venganza dispone 
tragedias contra su guslo. 
Referiré á Marco Amonio 
mi agravio con su delito; 
sacando gente de Egilo, 
de su amistad testimonio, 
y afrentando el matrimonio 
que goza y tirano alcanza, 
verá con justa mudanza, 
pues ciego mi amor disfruta, 
que, si en gustos no hay disputa 
hay en agravios mudanza. 



ESCENA I.X 

Saltn doi Romanos.— Dichos. 

Marco Antonio, mi señor, 
que en prueba de lu amistad 
quiere en la necesidad 
hacerla de lu favor, 
antes que á la guerra parta 
que sobre el imperio apresta 
contra Augusto, la respuesta 
aguarda de aquesta carta. 

(/>a/« 11*41 
A medida del deseo 
que tengo viene; esperanza: 
dad filos á mi venganza 
nncntras su ejecución leo. 
{Lte la carta.) «A embarcarme pai 
la isla de Sanios, para rcduci 
trance de una batalla naval la 
dida ó imperio del mundo co 
Augusto, mi competidor. Llevo o 
cíenlas naves y ciento y CÍO 



^^^f ACTO SEGUNDO ^^^W IQfZ '^^^ 


mil hombres. Todos los Reyes, mis 


ESCENA X ■ 


amigos, muestran serlo en mi ayuda, 
y no espero yo menos de V. Alteza, 


^u 


SaltH Pachón, Fihisa / un Vbkdugú. ^M 


^^stando en el primer lugar. Aventa- 


Verucg. Ya está el potro aparejado, ^^H 


^^hráse á todos si, (rayéndome preso á 


paciencia, hermano, ,;quc csperaP ^^H 


^Ku hermano el Infante llcrodes, par- 


Acabemos: ropa afuera. ^^^M 


^Kial de mi contrario, aseguramos un 


Pachón. Quédateme en verdugado ^^H 


^"enemigo poderoso, y será dichoso 


cuando me quede con él, ^^H 


pronóstico de mi vitoria si para pre- 


que es verdugo sin ser dama. ^M 


mio della viene en su compañía la In- 


Fenisa: si el potro es cama H 


fanta de Jerusalén Mariadnes, cuya 


de nuestra boda cruel, ^M 


^-Jjermosura en relación me tiene sin 


á gentil boda, por Dios, H 


^■libertad para uno y oiro. (vnvío pro- 


nos convida el casamiento. H 


^Rrisiones bastantes y aguardo la eje- 


^No bastaba por tormento H 


^Heución por ellas de entrambas cosas. 


él casarnos á los dos? H 


^^U.os dioses me den vitoria y á V. Al- 


.Supuesto que hay suegra en casa H 


^^neza guarden. De Bizancío á las Ca- 


^hay potro que más afrija H 


^Fiei'das de Junio, año de la fundación 


que una suegra que, prolija H 


de Roma 754. Yo el Emperador.* 


rezongando al que se casa, H 


2." Estas son las provisiones 


gruñe más que una lechona^ H 


que Marco A«[onio te envía. 


Fenisa. ¿Eq lin, que también á mi H 


JO. Di que de la dicha mia 


me empotran? ^^M 


son felices comisiones. 


VF.pDiir,. Hermana, si. ^^^H 


Si la amistad se antepone 

al deudo que hay más cercano, 


Fenisa. El que á nadie no perdona ^^H 


es un potro, py mi Pachón! ^^^| 


y me ha ofendido mi hermano. 


Pachón. Aunque el ánirña me arrancas, ^^H 


su deudo y sangre perdone. 


til irás, Fenisa. á las ancas, ^^^| 


|Ay amorosos desvelos, 


y yo me tendré al arzón. ^^^^| 


lo que estas cartas preciara 


Fenisa. t^h huego de Dios en potro ^^H 


si sus letras no borrara 


que sin albarda ni cÍDCha ^^H 


la sospecha de mis celos! 


ni camina ni relinchal ^^H 


A Mariadnes quiere ver 


Pachón. Esc potro, dómele otro, ^^H 


en muestras de su hermosura 


pues, no comiendo cebada, ^^H 


Marco Antonio, y si procura 


sin menearse de un puesto ^^^| 


^^ juntar á amor su poder. 


al rollo llega tan presto ^^^| 


^H^qué hará en viendo sus despojos 


que es su ordinaria jornada. ^^^| 


^Kquien de oidas la celebra, 


Vehdiiú. Acaben. ^^^^ 


si amistad y leyes quiebra 


Fenisa. No se dé prisa. ^^^| 


amor que asiste en los ojos? 


Verdug. ¿No se desnudan? ^^^| 


Que se la lleve me pide, 


Fenisa. lAy cieiot ^^^| 


y aunque en la Kgipcia idolatra, 


Pachón. Potro de palo y en pelo ^^H 


¿que mucho dejeá Cleopatra 


á caballo y en camisa, ^^H 


y obligaciones olvide 


corcovos sin caminar, ^^^| 


de nuestra amisiad pasada, 


medroso en el, el más diestro ^^^| 


que aunque la Gitana es bella^ 


al de encima con cabestro ^^H 


al tin para aborrecella 


y al de abajo sin herrar. ^^H 


basta ser mujer gozada? 


Atados el uno al otro, ^^H 


Perdonará su amistad. 


descoyuntando medulas, ^^^| 


que no llega su valor 


verdugo el mozo de muías, ^^^| 


á las aras del amor 


¡válgate el diablo por potro! ^^^| 


ni ley de la voluntad. 


Fenisa. ¿Y qué tormento, si sabe. ^^H 


Porque mis sospechas claras, 


mos tienen de dar? ^^^M 


aunque su amistad admiten, 


Vkhoiiu. De toca. ^^H 


sólo que llegue permiten 


Fenisa. ¿Qué es de toca? ^^H 


el amigo hasta las aras. 


Verouc. Abrir la boca, ^^H 


El tentar á la fortuna 


y toda el agua que cabe ^^H 


no es cordura en tal demanda, 


en un cántaro tragar ^^H 


ni de dos cosas que manda 


con vdntc varas de lino. ^^H 


será poco hacer a una. 


Pachón. No huera mijor de vino, ^^H 


Prender á mi hermano quiero, 


¿agua es la que os han de echar? ^^H 


gue es lo que le está mejor 
a mi venganza y amor. 


Vepuito. Agua que aun no sufren peñas. ^^H 


Pachón. ¿Con locas un hombre honrado? ^^H 


porque de su muerte espero 


¿Han mis tripas enviudado, ^^^| 


resucitar mi esperanza. 


ó son por ventura dueñas? ^^H 


aumentar mi patrimonio 


Veruug. Así sacarse procura ^^H 


y granjear de Marco Antonio 


ta pura verdad. ^^H 


la amistad y la privanza. (Vante.} 


Pachón. Pues ¿cómo, ^^H 


.COMEDIAS DE TIRSO t»E MOLINA.— TOMO II 


^1 



^r 194 


m^^^T LA DE ^^^^^^ 




si un cántaro de agua lomo, 


IIrrbei.. Ya los Infantes perdidos ^H 




sacarán la verdad pura? 


parecieron. ^H 


> Verduo. 


Todo esto se excusará 


Pachón. ¿Sin ruidos ^M 




si confesáis csie robo 


de tocas, aguas y potros? ^H 




y estas muertes. 


IIkkbei.. Acabad. ^H 


I'aciión, 


No cb ma! bubo 


Pachón, Adiós, rabel. ^M 




su mercó, Pues venga acá. 


por quien paga la garganta ^H 




Si Kenisa algo supiera, 


en el aire lo que canta ^H 




^luego nu lo desbuchara? 


bamboleos á un cordel. ^M 




^No sabe que no la para 


Cama mal encordelada, ^| 




secreto que no eche fuera? ' 


que en vez de chinches y pulgas 




<-Para qué eran menester 


verdades buscas y espulgas; , 




potro, cordel ni testigos? 


arpa siempre destemplada, ^M 




¿No hay mayores enemigos 


donde con voces prolijas ^M 




que el secreto y la mujer? 


en vez del Orfeo sutil ^M 




^No ve que en las más calladas, 


te tañe un verdugo vil ^M 




cuando se ven en aprieto, 


y son piernas las clavijasj ^M 




es mal de madre el secreto 


y brazos del desdichado ^M 




que las hace dar arcadas? 


á quien tus cuerdas dan vucltB^ 




Ahora acabe de saber 


do las culpas van absuellas 




que meten por no guardallc 


cuando no se han confesado. 




los dedos para sacallc. 


Que si á nueso Rey profeta 




Mas ¿qué es cslo? 


las suyas Dios perdonó, ^J 


^^K Verduo. 


Deben ser 


cuando aquél pecó, cantó ^M 




los jueces. 


al arpa con voz perfeta. ^^ 


^^H Pachón. 


Fenisa: el miedo 


Al que en ti cantó sus penas, 




dentro el alma me da voces. 


porque otra arpa en ti se ve. 


^^m Fbnisa. 


¡Huego en potro que da coces 


apenas dice «pequé» 




que matan y se está quedol 


cuando á muerte le condenas. 1 
Potro que, sin coyunturas, ^1 
te Quedas sano y entero, ^M 
y el que llevas caballero ^H 




ESCENA Xí 






sale con las mataduras. ^M 




Saltn Faselo, tlKRBBL.v otros. 


Corra tus carreras otro ^M 
que, pues de ti me libre, ^| 


^^ Faselo. 


Mi padre y el Rey Hircano 


más vale salir á pie ^H 




tengan, Herbel, por prisión 


que á la jineta en tal potro. ^M 




el alcázar de Sión; 


^^M 




y del presidio romano 
quinientos hombres los guarden, 


ESCENA XIf ^^B 




porque desta suerte trato 


Sale ^^^^1 




que no esiorben el mandato 
de Marco Antonio, ni aguarden 


^^H 




Efhaím. a tu hermano, gran señor, ^H 




que ruegos ni persuasiones. 


traen á tu presencia preso. ^H 




al tirano de mi amor 


Faselo. fjue temo vellc os confieso, 




han de poder dar favor 


que, aunque i mi sangre es iraid* 




ni alivialle las prisiones. 


es mi hermano, y mis enojos 




Ksié también detenida 


su presencia ablandará. 




la Infanta en su mismo cuarto, 


que es mi sangre, y se entrará 




mientras á Grecia no parto 


al corazón por los ojos. 




á quitalle con la vida 


Pluguiera á Dios que no fuera 




de su esposo la esperanza 


tan á costa de mi vida 




de gozar su libertad. 


la injuria del recebida, ^B 




mientras que mi voluntad 


que si yo vivir pudiera W^ 




lo que ie usurpó no alcanza. 


sin la prenda que me ha hurtaoa 




Guardas la poned también. 


viera en mi la diferencia 


^^V Herbel. 


Asi, gran señor, se hará. 


que le hace la clemencia 


^^H Faselo. 


Y por sus bodas verá 


de que noble me be preciado. 




tragedias Jcrusalén. 


Sin la Infanta será en vano ^m 
adorándola vivir, ^M 
y si el uno ha de morir, ^^ 




Salgan libres esos dos. 




pues inocentes están. 
Mas, <¡no, nada? 


^^m Pachón. 


viva yo y muera mi hermano, 


^^r Vbruuij. 


.jNo se van? 


vengándose mis enojos 


W Pachón. 


¿Dónde? 


sin verle, que en ui demanda 


1 Vrhüuo. 


Libres. 


amor, como es niño, ablanda ^^ 


■ Pachón. 


Mas. ¿por Dios? 


niñas que están en los ojos. ^M 


■ Kenisa. 


¿Sin tormentos ni quillotros? 


Lievalde preso conmigo, ^M 



^^^^^^ ACTO SEGimno ig5 ^^M 


^^OB, si á la Infanta renuncia. 


ser mercader de su honor? ^^fl 


la muerte que ya pronuncia 


¿Que, gozándola tu hermano, ^H 


^^^arc<j Amonio, su enemigo, 


obligarnos á los dos, ^^H 


HpEontra él, vuelta en amistad. 


cortesano liberal, ^^H 


^^elebraré en su favor 


á darte inmortal blasón? ^^H 


los quilates de mi amor 


¿Tú eres Príncipe? ,;Tú, hermano? fl 


^y la ley de mi piedad. (Vanne.t 


¿Tú, amante? ¿Tú..? ^Jfl 


■ 


JosEFo. Gran señor ^^M 


■ ESCENA Xm 


jde Qué sirven esas quejas? ^^H 
Hehodes. f)c a iviar el corazón. ^^H 


^ Sattn ÜERonBs preso y Josmro. 


jAy, Josefo! ¿Cómo puedo, ^^M 




cuando se que á morir voy, ^^H 


»BS. ijPor qué sin verme le vas. 


dejar en Jerusaién ^^H 


tirano? ,;Por qué razón 


el alma en tal confusión? V 


temes mostrarme la cara. 


¿Podré yo tener descanso, M 


si es de infames el temor? 


cuando en un infierno estoy ^^H 


Las espaldas me volviste; 


de celos, si mi enemigo ^^H 


mas, haces bien, que al fin hoy i 


de mi Infanta es sucesor? ^^| 


echas, vendiendo tu sanyrc, 


Hoy á mi esposa he alcanzado, ^^H 


á las espaldas tu honor. 


pues ¿será justo que hoy ^^H 


Vuélvelas y podrás verme 


llame dueño con mi muerte ^^H 


por ellas, que ya sé yo, 


á mi ingrato matador? ^^H 


villano, que las espaldas 


Ya á Páselo llame esposo, ^^H 


son la cara del traidor. 


ya al crue! Emperador, ^^H 


Medrando vas en oficios: 


siendo un preso de su gusto ■ 


ayer Príncipe te vio 


de afrentosa posesión, ' W 


Idumea; hoy, mercader; 


¿que gloria en el otro mundo 1 


creciendo va tu opinión. 


tendrá el alma que la amó, ^^M 


A feria de afrentas vas. 


si despojos que ha ganado ^^H 


caudal llevas de valor, 


premio de otro dueño son? ^^H 


abre tiendas á tu infamia^ 


¿Quieres tú darme remedio? ^^H 


venda en ellas tu traición 


JosEFO. Pluguiera, Príncipe, á DioSj ^^H 


tu misma sangre, que delta 


que hallaran en mi tus penas V 


sacarás cauda mayor. 


segura satisfación. 1 


que fratricida primero 


Herooes.S! la hallarán, si eres fiel. ■ 


materia de tu lición. 


JosEFO. Siempre te tuve afición. J 


Si te sentiste agraviado 


Heroues. En Jerusaién te deja l^^f 


de que me pusiese amor, 


por sabio Gobernador ^^H 


siendo juez la voluntad, 


mi tirano fratricida: ^^^| 


en la hermosa posesión 


á los muertos es razón ^^H 


de Ib Infanta, armas tenias. 


satisfacer los amigos ^^H 


desafios aplacó 


dando muestras de su amor; M 


la venganza y el agravio 


no túmulos de Arlemisa. ^^M 


donde pudieras mejor 


no aromas que exhala el sol, ^^H 


vengar injurias del alma, 


no pirámides de Menfis ^^H 


que no vil pesquisidor, 


han de hacer ostentación ^^H 


cifrar armas en procesos. 


de la Icatlad que me debes, ^^H 


civil juez de comisión. 


sino una resolución, ^^H 


Agraviarle de que goce 


quilate de tu amistad, ^^H 


despojos que la ocasión, 


descanso de mi pasión. ^^^H 


el tiempo, la soledad 


JosEFO. Cuanto más difícil fuere ^^^H 


y hasta un desmayo ofreció 


dándome fama mayor, ^^H 


al deseo, que cortés 


ilustrará más mi nombre ^^H 


de si mismo vencedor, 


y honrará mi sucesión. ^^H 


obligando comedido 


La vida y el ser le debo; ^^H 


generoso conquistó- 


hechura, Príncipe, soy ^^H 


^Y no te agravias de ser 


de tus manos: deshacerme ^^H 


afrentoso ejecutor 


puedes, seguro dispon ,^^H 


de quien, torpe, solicitas 


de mi y del la á tu servicio. ^^H 


menosprecios de tu amor? 


Heroors. Júrame, pues, si no son ^^H 


¿No te pide Marco Antonio 


lisonjeras tu& promesas, ^^H 


H la Infanta? ¿No te escribió 


de ser fiel ejecutor ^^H 


H que, preso de su belleza, 


de lo que aqui le mandare. ^^M 


^ intenta ser su opresor? 


JosEFO. Niegúeme su amparo Dios, ^^H 


Pues, dime, amante tercero; 


su sepultura la tierra ^^H 


¿parécete que es mejor, 
en ofenda ac tu dama. 


y el mundo su habitación ^^H 


cuando no lo ejecutare, ^^H 



igí» 



LA VIDA DE HERODES 



Hebodes, 

JOSEFO. 

Merques 



JOSEFO. 

Hehoues 



y con nombre de traidor, 
como quien su palria vende, 
me aborrezca mi nación. 
Mira lo que me has jurado, 
l-o que me mandas propon. 
Ley fuerte es la voluntad 
ultima del testador. 
Supuesto que has de cumpiilla, 
y que yo á la muerte estoy, 
lo que de jurarme acabas 
es ¡ay terrible rigor! 
que a] punto mismo que sepas 
que la muerte ejecutó 
en mí el natural poder 
que no permite excepción, 
se la des á Mariadncs. 
¿Que dices? 

Será menor 
mi pena mortal sabiendo 
que en su compañía voy; 
quitaréle á mi homicida, 
con su muerte, la ocasión 
del oprobio de mí fama 
y desprecios de mi amor. 
Mira... 

Esto me has promelido; 
cualquiera ponderación 
disminuirá tu lealtad 
y el crédito que le doy. 
Cumpliic mi juramento 
aunque si supiera yo 
que á tal crueldad se obligara... 

ESCENA XIV 
Satt EfmaIii.— Dichos. 

Efbaim. Ya se parte, gran señor, 

tu hermano. 
Hekoues. y yo consolado 

parlo á morir- Tu valor 

muestra en esto. 
JosFKu. Harélo aií. 

^Ilay tal determinación? 



ACTO TERCERO 



JoSEFO, 

Hebooes 



Josbfo. 



ESCENA PRIMERA 

Salen IIemodes />rM(>, lIsniíRu, ZAriito y Jabei.. 
lUltODES. 

En fin, Faselo me condena á muerte. 

IIerbei.. 

Murió Mircano, blasón del Macabco, 
y Marco Antonio, que en Faselo advierte 
la amistad y valor, aunque idumeo, 
antes que pruebe la dudosa suerte 
Que contra Augusto le dará el trofeo, 
ú el imperio del mundo ó fin tirano, 
Rey de Jerusalén nombró á tu hermano,* 
mandóle que en vengan/a de que sigas 
de Augusto la opinión, con tu cabeza 



mengüe parcialidades enemigas 

asegurando en Asia su grandeza; 

mas él, tu sangre, en tin, si es que te obligas 

á repudiar la Infanta y su belleza 

permites, que autorice su corona 

y á Marcu Antonio sigues, te perdona; 

de manera, que está tu muerte ó vida 

en tu mano. 

Heroues. 

Mi muerte bien dijeras 
si repararas por cuan bien perdida 
la dan leyes de amigo verdaderas. 
La amistad á la vida es preferida; 
la honra da al valor nobles banderas, 
contra la infamia del vivir sin ella 
el amor, vida y rcinus atropella. 
Amigo soy de Augusto, que mmuiable 
en el peligro mi íirmeza pruebo; 
la honra es mi blasón incontrastable 
y eternamente conservalladebo; 
mi esposa es Mariadncs, que agradable 
como carácter dentro el alma llevo: 
^quc impotta, pues, la muerte que aperciberfc^ 
si mi amistad, mi honra y amor viven? 
¿Pennilirc por una vida infame 
(del mundo oprobio, injuria de los cielos) 
que á mi consorte bella espesa llame 
otro que yo? La sombra de los celos i 

me abrasa sola; pues cuando derrame 
de golpe su ponzoña y en desvelos ' 

se reduzca la afrenta que me aso.Tibra, 
,;qué hará si me atormenta sólo en sombra? 
¿Faselo, usurpador, esposa mia, 
viviendo yo, de tus hermosos brazos? 
Ni muerto; pues el cielo no seria 
descanso para mi de eternos lazos, 
si desde allá te viese en compañía 
de otro que yo, le arrojaría pedazos, 
por ser azules, de los mismos cielos, 
para vengar asi celos con celos. 
Dile que bañe, infame fratricida, 
en sangre de su mano, acero y ojos; 
será la Infanta oprobio de su vida, 
dcMarco Antonio ílicitos despojos, 
que yo más noble que él mientras c^uc pida ( 
el mundo al sol su luz de rayos rojos, 
esposo he de llamarme á su disgusto 
de la Infanta, y amigo fiel de Augusto. 

ESCENA n 

SaU Fasklo.— DiCMOS. 

Fasei.o. 

Pues morirás, para mayor afrenta 
bárbaro, ;i vista de tu amada Infanta, 
dentro en Jerusalén, porque mi afrenu 
su sed mitigar pueda en tu pargania. 
Llcvaldc allá, pues que morir íntcn'.a, 
y en la plaza del templo antigua y sania, 
un cadahalso haced cjue cubra el lulu 
desús amores merecido fruto. 

Hebodes. 

No le tendrá, tirano, tu esperanza, 
que Mariadncs, que gozar pretendes, 



^^^^ ACTO TERCERO I97 fl 


satisfacción y su venganza. 


de lo que por leal gano, I 


igo hade ir, aunque su honra vendes; 


pues tengo en menos mi hermano ^^1 


& al reino libre de mudanza 


que la opinión de mi amigo. ^^H 


emos, cruel; y pues ofendes 


Si no te parece mal, ^^H 


)cencia, mi amor y al cielo justo... 


venga en m! tu pecho airado, ^^H 




moriré por desdichado, ^^H 


wm Faselo. 


pero no por desleal. ^^H 


jftsto? 


Hrroues. y yo, invictísimo Augusto, ^^H 


^B VOCRS. (OtntroA 


gozoso que al mundo des ^^H 


^P Kmpcradorde Roma Augusto. 


leyes, humilde á tus pies ^^H 
en albricias deste gusto ^^H 


^H (Música dentro y pocti.) 


la vida doy, que ofrecía ^^H 


■ 


al templo de tu amistad, ^^H 


^ ESCKNA, 111 


y en fe de aquesta verdad, ^^H 




si una nueva cada día ^^H 


lUGVSTO CisAU ctimo Emperadora In antiguo, 


me diera el cielo, y pudiera ^^H 
comprarte de la fortuna ^^H 


'ti tn la cabeta, bastón y acampa ña m ic n t n — 


lOt. 


un mundo con cada una, ^^H 


STO. Gracias al cíelo que ya 


tantos mundos adquiriera ^^^| 


no tendré competidor 


á tus hazañas cumplidas, ^^H 


que contradiga el favor 


que con blasones profundos, ^^H 


que la fortuna me da. 


por darte infinitos mundos, ^^H 


Marco Amonio huyó vencido; 


perdiera inJitiitas vidas, ^^H 
AiHiUSTO. La tuya estimo yo en tanto, ^^H 


ampárete la Gitana 


tan bella como liviana, 


que el que acabo de adquirir ^^H 
diera yo por redimir ^^H 


y recójale en el nido 


de Menfis, que si procura 


amigo que vale tamo. ^^H 


defendelle, y a tuestan 


Mas. pues los dioses de suerte ^^H 


sus pirámides, podrán 


farorecen mi vitoria ^^H 


servilles de sepultura. 


que no han querido su gloria ^^H 


si los pasos no les toma 


disminuir con tu muerte, ^^H 


^K mi valor y la presteza 


y á lal liempo te socarren ^^H 


^p con que la egipcia belle/a 


con mi venida oportuna, ^^H 


triunfos me previene en liorna. 


pues una misma fortuna ^^H 


Marchad á Egipto, soldados, 


los buenos amigos corren, ^^H 


^m muera Marco Antonio en él, 


la adversa llore Páselo ^^H 


^m Cleopatradé á mí laurel 


que á Marco Antonio postró, ^^H 


^" triunfos de fama doblados. 


mientras la próspera yo ^^H 


Mas ¿qué miro? ¿este no es 


gozo, y agradezco al cielo. ^^H 


Herodes, mi liel amigo? 


haciéndole á li también ^^H 


pues ¿qué delito y castigo 


participe del provecho ^^H 


cadenas ciñe á sus pies? 


como del peligro he hecho. ^^H 


¿Faselo no es éste? ¡cielo! 


Llámete Jerusalén ^^H 


^^ Pues ¿cómo será razón 


su Rey; tributaria acuda ^^H 


^m que Flerodes esté en prisión 


á obedecer tu persona; ^^H 


^V y coronado Kaselo? 


mude sienes la corona. ^^H 


jBárbaro! ¿á tu hermano prendes? 


pues el cielo reyes muda. ^^H 


;lo. Vueltas son de la fortuna, 


KJuilale á Kaselo /4I corona de laurel ^^^H 


mudable como la luna; 


pénesela á ilerode^.) ^^^H 


no me espanto si te ofendes 


Y la que en las déste ves, ^^H 


^K de que de Jerusalén 


con que lu amor satisfago ^^H 


^f la corona me autorice: 


goza; pero dale en pago ^^H 


las parlfs contra ti hice 


las que .-itormcnian tus pies; ^^H 


de Marco Antonio, prevén 


que cuando foiiuna empieza ^^H 


rigores que á mi lealtad 


á habitar á quien ultraja, ^^H 


den la pena, que te ofrece 


la corona en hierro abaja ^^H 


tu dicha, si la merece 


á los pies de la cabeza. ^^| 


una segura amistad. 


(vn poder suyo te hallé, ^^H 


(Jue el valor da testimonio 


en poder tuyo le dejo; ^^^| 


Con que sus leyes guardé; 


haz dél según tu consejo: ^^H 


que yo honrado moriré 


date muerte ó suéltale. ^^H 


amigo de Marco Antonio; 


Y quédate, Rey, con Dios, ^^H 


porque no ha querido sello 


que yo al Kgipto encamino ^^H 


mi hermano, está como ves 


mi gente, que no imagino, ^^H 


^^ con cadenas i los pies 


mientras vivieren los dos, ^^H 


^ft y con el cuchillo al cuello. 


Anlimio y Cleopatra bella, ^^H 


^B Su prisión será testigo 


que estará mi Imperio tírme, ^^H 


^^^BBHIIH 


i. . M^L^.^^ 



igB 



LA VIDA DE UEBODES 



SU monarca ha de aplaudirme. 
Roma triunfante con clia. 
Nuevas armas aperciben 
y asi prendellos procuro, 
que no hay monarca seguro 
mientras sus contrarios viven. (*'«»»•) 

ESCENA JV 

Diciios, moios C¿SAR Augusto. 

Herodes. César generoso, espera, 
iré si gustas contigo, 
liberal y cuerdo amigo; 
no solamente la esfera 
del mundo que has conquistado 
es digno de tu valor, 
la del sol fuera mejor 
cj^ue confirmara tu estado, 
fcn sus orbes celestiales 
merece triunfar tu tama, 
la zona que honra su llama 
con sus signos inmortales 
le ofrezca entre luces bellas 
su Via láctea, que autorices 
por alfombras y tapices, 
cielos goza y pisa estrellas. 

Y pues eres maravilla 
del valor más inmortal, 
quítale al sol su sitial 
si no te asienta en su silla. 

Y tú, cuya conñanza, 
frágil hiedra de Jonás, 
cuando iba creciendo más 
y alentara su esperanza, 
en llanto tu ambición trueca, 
porque el humano favor 
es una hierba que en tior 
luego que nace se seca. 
En un dia juez y reo, 
libre y preso, esclavo y Rey, 
de la fortuna sin ley 
Oprobio y juego le veo. 
Escarmienta en la grandeza 
que hoy en ti abatida ves, 
pues son hierros de tus pies 
el oro de mi cabeza. 
Que no importa que bizarro, 
cuando á ser monarca vengas, 
la cabeza de oro tengas 
si al Hn son los pies de barro. 
En este castillo preso 
le servirán de lición 
los consejos de Solón 
y el desengaño de Creso. 
Que, para poder vengar 
mi injuria y lu tiranía, 
por matarle cada dia 
nunca te pienso malar. 
Llevalde. 

Fasklo. Dióme el poder 

la mano subiendo yo; 
si la escala se quebró 
jqué mucho venga á caer? 
llaga la suerte inclemente 
prueba en mí, que hasia morir, 
a lo menos en sufrir 



seré más que lú prudenic. 
Que no irritaré tu furia 
hablando en tu menosprecio, 
porque sé que el preso es necio 
que al juez gon la lengua injur 

ESCENA V 

Sale EFBAfM con una carta.— liunoon. 

Efhaím. Aquesta trujo un correo 
para Faselo to hermano, 
y siendo d fin inhumano 
que tuvo su reino hebreo, 
huyó de ti, que ignorante 
no le aseguró el temor 
las leyes de embajador. 
Mira si es algo importante. 

HepoDES. (7'oma la caria y ler.) 

«Si acaso á tu hermano has muerlt 

por casarle con su esposa. 

por ser la honra peligrosa. 

lo que hay en ello le advierto. 

Kn mujer ausente es cierto 

ser mudable la mejor; 

Josefo. el gobernador 

que diste á Jerusalén, 

á la Infanta guarda bien, 

mas no con ella tu honor.» 

¡Cielos! ¡Oh celos! ¿Creeré 

lo que este papel añrma? 

No; porque caria sin firma 

si no miente no hace fe. 

Pues ;cómo satisfaré 

sospechas que hace al temor? 

{l.ee.y «Josefo, el gobernador, 

que diste á lerusalén, 

á la Infanta guarda bien 

mas no con ella lu honor.» 

Agora, alma, ^os acobarda 

un papel sin más consejo? 

¡Josefo, cielos, Josefo, 

la Infanta y no mi honor guarda! 

Vuestra venganza, ,;qué aguard^^ 

deshonra, pues os han muerto?nH 

(i.ee.) «En mujer ausente es cierto^ 

que es mudable l& mejor. j» 

¡Ah, peligros del honor 

que os anegáis junto al puenoí 

<il)e qué, corona, servís, 

si ysi con afrenta tanta 

SOIS cordel de mi garganta 

qucá darme muerte venís? 

Pisaréos, pues sufrís 

agravios de una mujer 

sin que os ose más traer 

mi cabeza deshonrada. 

porque afrenta coronada 

echaráse más de ver. 

¡Válgame Diosl ¡que se guarde 

con tanta industria la vida 

de acero y hierro vestida 

tras las murallas cobardes! 

¡Que no osando hacer alarde 

del tro naturaleza 

guai'de tamo su riqueza. 



^^^^y ACTO TERCERO IQQ ^^H 


que le sirven las montañas 


Bastara el ser yo tu esposa, ^^^H 


de cofres, cuyas entrañas 


cuando no fuera mi eslado ^^^H 


aseguran su aspereza! 


de estirpe tan generosa ^^^H 


Con naves de nácar cierra 


Cumo la que ella ha heredado. ^^^^H 


las perlas que esconde el mar, 


Apistób. ,;(in qué tu valor afrenta. ^^^^| 


y aun no las puede guardar 


Salomé hermosa, la Infanta? ^^^^| 


del avaro y de su guerra; 


Salomf.. En mejor lugar se asienta; ^^^H 


con armas la fértil tierra 


ni cuando entro se levanta, ^^^H 


á sus plantas satisfizo. 


ni cortesana hace cuenta ^^^H 


archeros de espinas hizo 


de mi. Fui á vclla á su casa ^^^H 


contra el interés sutil, 


que la sirve de prisión, ^^^^H 


y hasta la fruta más vil 


hallándola tan escasa ^^^^H 


vistió el arnés de un erizo. 


que su loca presunción ^^^^| 


y que la honra que es suma 


aun las altezas me tasa. ^^^^| 


de todo el valor y ser, 


Una vez sola me dio ^^^^| 


la fSe de una mujer 


ei;te titulo en un hora ^^^^| 


que es viento, sombra y espuma! 


que conmigo conversó, ^^^^H 


¿Del humo vil, de la pluma» 


porque Soberbia v señora ^^^^| 


contianza se ha de hacer? 


tantos rodeos buscó ^^^^| 


¿Cómo ha de poder tener 


y términos desiguales ^^^H 


cargas del honor molestas 


para mostrar la grandeza ^^^^^ 


una mujer Haca á cuestas, 


desús humos masque reales ^^^H 


sin que le deje caer? 


que por ahorrar de otra alteza ^^^^M 


¡Ah, vil papel, en quien pinta 


me habló por impersonales. ^^^^| 


la deshonra mis desvelos; 


Vo colérica. — «Ya sobras ^^^^| 


si son veneno los celos. 


(le dije) de descortés ^^^H 


veneno es tambión tu tinta! 


y ambiciosa fama cobras, ^^^^H 


La muerte, en suma, sucinta 


que quien en palabras es ^^^H 


me has dado, pero castigos, 


avara, ,;qué hará en las obras? ^^^H 


jay, renglones enemigos! 


No hayas miedo que destruyas ^^^H 


en mis manos; mas deshonra 


bien criada tus grandezas, ^^^H 


es, rasgándoos, contra mi honra 


pues cuanto más serlo arguyas ^^^^| 


multiplicar los testigos. 


y me dieres más altezas, ^^^H 


(Rasga el papel y ruelt>e á cugtr ios 


aumentarán más las tuyas. ^^^^| 


fragmentas.) 


Infanta como tú soy, ^^^H 


Vuelva á cogeros mi afrenta, 
que seré, si roto os dejo. 


* con tu hermano desposada, ^^^^| 


no en menor estado estoy ^^^^^ 


ni tú tan entronizada ^^^^^| 


como quien rompe el espejo 
y en pedazos le acrecienta. 
En vano mi agravio intenta 
vengarse en vos; pero rabio, 
y aunque no es mi furor sabio, 
soy toro, á quien se le escapa 
el dueño y hace en la capa 
demostración de su agravio. 


que asi me desprecies hoy. ^^^H 


¿Qué imperio romano alcanza ^^^H 
tu ambición, que crece al doble, ^^^^| 
y te obliga á tal mudanza. ^^^^| 
no campea en el más noble ^^^^M 
mucho más la buena crianza? ^^^H 
Respondióme: — Sí, campea.. ^^^^| 


Honra: Mor sois que se agosta 
con vientos de una sospecha; 
celos os da la cosecha 


mas no con su desigual, ^^^^^ 


y aunque real tu sangre sea ^^^^^ 
no iguala á mi estado real, ^^^^^ 


del amor á vuestra costa. 
¡Hola!, ensilladme una posta: 
á Jerusalén, engaños, 
que son los instantes años. 
¡Averigüemos, desvelos, 
si son infiernos los celos, 


que eres, en ñn, idumea. ^^^H 
Yo, que de A braham dcciendo ^^^H 
y de David he tenido ^^^^| 
la corona, que pretendo ^^^^^ 
por nril años he traído ^^^H 
la s.Hngre real que estás viendo, ^H 


. lo que serán desengaños! (Vanse) 


y si á tu padre hizo el cielo ^H 
Rey, dispensando en las leyes ^H 


^^m 


que hace el poder en el suelo, ^H 


^V ESCENA Vi 


¿qué sé yo, si guardó bueyes ^H 




en Palestina tu abuelo?» — ^H 


Salen Sai.om£ y ARisróauLO. 


Levantóse airada y loca ^H 




yendo á responderle yo ^^^^M 
por lo que a su honra toca, ^^^^^ 


RisTÓB. Bella esposa, ten sosiego. 


tLOMÉ. Menosprecios de la Infanta 


y descortés me dejó ^^^^^ 


á mi enojo añaden fuego; 


con la palabra en la boca. ^^^^| 


no ha de ser su riltivez tanta 


Mas no importa Que sí alcanza ^^^H 
la carta que hoy á Faselo ^^^H 


como la que á ver hoy llego 


en su ánimo levantado. 


le despachó mi venganza, ^^^H 



200 LA VIDA DE HERODES ^^^ 


satisfacerme recelo 


no es tan bárbaro Faselo ■ 


quitando á la esperanza 


que en su sangre misma bañe I 


Que siendo su esposa tiene 
del solio y real posesión 


sus manos. ■ 


Mariad. Hacen los celos W 


que Judeá le previene, 


mil crueldades. fl 


y su loca presunción 


JoscFo. Tus recelos fl 


verá en lo que á parar viene. 


la cuerda prudencia engañe. ■ 


Akistüb. Anda, no mires, mi bien. 


Faselo no es rigoroso M 


en aquesas liviandades; 


ni de manera terrible ^^^| 


ames, si me quieres bien, 


que el natural apacible ^^^H 
de su valor generoso 


á renovar amistades 


conmigo á su cuarto ven. 


trueque en ha/aña tan fiera, 


SAI.O.MÉ. ^Qué dices? ¿Yo, tal bajeza?- 


ya ves cuan opuestos son 


AfiiSTÓH. Üye, que ella sale acá. 


los dos en la condición. 


Sai.omí.. Excusemos su grandeza. 


y que quien los considera 


que el palacio rodeari 


tiene por menos tratable 


por no intitularme alteza. {Vanse.) 


á lu Herodes que á Faselo. 




Mapiaü. Su muerte es la que recelo; 




mas, haga el hado mmutable 


ESCENA Vil 


lo que quisiere, que yo, 




viva ó muera, determino 


Saltv M AKiARNKS y Scar.ro 


seguir el mismo camino 




que el cielo á mi esposo dio. 


JosEFo. Tanto te adora como esto. 


JosF.Ki. Divierte esos pensamientos, 


Makiad. Muerte mandó que me dieses 


no siempre en eso imagines. 


cuandu la suya supieses. 


.Mabiaü. Cuando á eso me determines 


JosEFO. No le es el rnorir molesto 


¿cómo si mis pensamientos. 


tanto como el ver que quedas 


ya duerma, ya este despierta, 


á la tirana elección 


siguiendo á mi esposo van. 


de Faselo, en ocasión 


cniretenerse podrán, 


que persuadida del puedas, 


ni qué habrá que los divierta? 


olvidando la venganza 


Josefo. Con ellos mismos podrás h 


de su muerte, ser su esposa; 


consolarte y divertirle, H 


que en las mujeres es cosa 


no llegues á persuadirte ^ 


ordinaria la mudanza 


que es muerto tu esposo; rnts 


y más en muerte ó en ausencia. 


imagínate que viene _ 


Mapiad. Mal de mi se satisface 


por Kcy de Jerusalén, ■ 


auien tan poco caudal hace 
ae mi amor. 


y por que se haga más bien. ■ 


si es que aquesto te entretiene, I 


JosEKo. ¿Con qué paciencia 


finjamos que Heredes soy, V 


morirá quien te dio el alma. 


que habiendo vencido Augusto 


si para mayor castigo 


á Marco Antonio con gusio 


te casas con su enemigo? 


de su Vitoria VL^ngo hoy J 


Mariad. Nunca dio fruto la palma 


á transformar tu tristeza ^^H 


si su consorte ia quitan: 


en abrazos y alegría, ^^H 


aunque otro planten por él 


que ya suceder podría ^^H 


palma soy de Herodcs íiel; 


salir mi ficción certeza. 


cuando malalle permitan 


Makiad. ¡Ay, que no soy yo, Josefo, 


sus enemigos, ¿qué importa 


tan dichosal 


si no tengo de dar fruto. 


JosEKo. Deja ahora 


menos que en llanto y en luto. 


de agorar tu bien, señora. 


á quien mi palma me corta? 


y haz esto que te aconsejo. 


De mi esposo no me quejo, 


Veamos con qué blasones 


puesta que de m« opinión 


sabes darle el parabién 


no tiene satisfacción, 


cuando entre en Jerusalén. 


antes estimo, josefo, 


.Mariad. No sé lo que en tus razones 


que me mande dar la muerte. 


hallo que me pronostican 


y cuando él no la mandara 


algún dichoso suceso; 


yo mismo la ejecutara, 


que me consuelas confieso. 


que no es mi amor menos fuerte 


JossFo. ¡Asi remedios se aplican 


que el de Porcia para hacer 


á la tristeza! 


lo que sus hechos declaran, 


Mariau. Ahora bien: 


pues cuando dagas fallaran 


aunque por ser tan pequeños 


brasas supiera comer. 


como tesoro entre sueños M 


JoSBFO. A tu esposo guarde el cielo, 


después más pena me den, fl 


que es lo que importa, señora; 


por buen presagio he tenido ■ 


porque, aunque tamo te adora. 


tu propuesto pasatiempo; M 







ACTO TERCERO 



301 



ncupemos asi el tiempo, 
que en mi esposo no es perdido. 
Salgo, pues, esposa mia. 
jAy, principe de mis ojos! 
No con sus rerlejos rojos 
alegra el sol tanto el día 
como tu amada presencia, 
en tanto más estimada 
cuanto menos esperada, 
como de la cruel sentencia 
del bárbaro fratricida. 
^Libre, caro esposo, vienes? 
Porque si tú mi alma tienes, 
mal puede ofender mi vida 
quien quitármela pretende, 
siendo lú mi esposa bella 

í el fiel depósito deila. 

lfi.o. Bueno es, que mi mal suspende, 

> Josefo, el entretenido 

{ engaño que has inventado. 

¡Ay Dios si en ti transformado 
mi esposo hubiese venido! 
Podra ser que profetice 
su libertad mi mvención. 

ESCENA Vlíl 
Sale Hbmioks actchando.—OicMo%. 



0ES. 



lAD. 



a>Bs 



(Averiguad, confusión, 
si lo qucla carta dice 
es verdad, por vuestros ojos, 
y satisfaceos de espacio. 
Por la huerta de palacio 
me han traído mis enojos 
á este cuarto, donde espero 
apurar mi pena cruel, 
aunque si me ofende en él 
no es cuarto, sino tercero. 
Mas ]ay, cielos! no me quejo 
sin causa, ni mentís vos, 
papel; aquí están los dos 
solos: la Infanta y Josefo. 
Mirad, honra, desde aquí 
sustanciar la información 
que, puesta en ejecución, 
ha de salir contra mi.) 
Pasa, Josefo, adelante; 
asegundemos favores, 
presagios de mis amores; 

?ue haces muy bien un amante. 
iQué es esto, cuerdo temor.'' 
Si favores asegundan, 
en los primeros se fundan 
mis injurias, ¡ay, honorl 
Vuestra muerte llorar quiero; 
papel, en creeros me fundo, 
si este agravio es el segundo, 
^ luego vistes el primero? 
¿Luego ya me han ofendido? 
¿Luego habláis por evidencias? 
Luego ¡ay, ciegas consecuencias, 
mi muerie habéis conseguidol 
♦iQue haces muy bien un ámame», 
dijo! Y un traidor también, 
diré yo, y diré más bien. 
¿Hay desdicha semejante?) 



JosKFO. Digo, pues, esposa m(a, 

que ya bien puedo gozar 

tal nombre, sin recelar 

del que usurparme quería 

el titulo con que amor 

hace de sus gustos ley, 

que hoy ha de verme su Rey 

Jerusalén. 
Hkrodes. (íOh, traidor! 

¿El reino me tiranizas? 

¿Esposa á la Infanta llamas? 

¿Ausente mi boda infamas? 

¿Torpes bodas solemnizas? 

¿Esto escucho y tengo seso?) 
Mariad. ¿Cómo has vencido imposibles, 

dueño amado, tan terribles? 
Josefo. Dejando al Infante preso, 

que tu esposo se llamaba. 
Herodrs. (Preso imagina que estoy.) 
Josefo. Trocó la fortuna hoy, 

que de mudable se alaba 

su prosperidad, de suerte, 

derribando su ambición, 

3ue á su reino y pretensión 
ara triste ñn su muerte. 
HEttODES. (Ya imagina que Faselo 

dio á mí vida fin cruel.) 
Josefo. Muerto, pues, y libre del 

no hay de quién tener recelo. 
Mariad. [Qué bárbarol 
JostFO. iQué arrogante! 

Mabial). ¡Qué indiscreto! 
JosEKO. ¡Qué atrevido! 

¡Llamóse, en (in, tu marido! 
Mariad. ¿Cómo siendo tú mi amante 

tienes celos? 
JusEFO. Es forzoso. 

Mariad. ¿Porqué? 

Josefo. Amor es desconcierto. 

Mariau. Pues ¿quién los liencdc un muerto? 
JosEKo. (Ay mi bien! 
Mariad. ¡V a y dulce esposol 

Josefo. ¿No celebras mi venida? 
Mariad. ¿Cómo? 
Josefo. Dándome los brazos. 

ESCENA IX 

DtiCÜbrese lUkúOei. 

HsRUDHS. Primero haciéndoos pedazos, 
aunque en quitaros la vida 
no satisfaga mi afrenta, 
mitigaré mi furor. 
|Vivo está Heredes, traidor, 
aunque por muerto le cuenta 
el honor que me has quitadol 
jTorpe Flora, Heredes vive, 
que hoy en tu sangre apercibe 
lavar la honra que has manchado! 

Mariad. ]Ay mi bien, que vivo vienes, 
que vuelves con libcrtadl 
Burlas en veras (rocadas, 
abrazos y parabienes. 

Herodes. ¡Aparta, adúltera cruel, 

que ya engaños llegan larde 
contra el afrentoso alarde 
que he visto, y este papel 



202 



LA VIDA DE HERODETS 



en oprobio tuyo afirma. 

que aunque sin firma se ha escrilo, 

mis ijjos, que lu deijto 

han visto, sirven de firma. 
JosKiro. iSeñorl 
Hbrooes. ¡Ah, iafamesin ley! 

¿señor nombras al que infamas? 

¿mujeiá mi esposa llamas? 

¿de mi reino te haces re^? 

KSCENA X 
Salen EniAÍit y llicf>nKL.— Dichos. 

Flfraím. (5ran señor: yu sabe 
Jcrusnk-n tu venida; 
y alegre y agradecida 
de que sobre el trono grave 
de su silla te autorice 
Augusto César, previene 
triunfos, y á besarte viene 
los pies. 

Heroofs. ¡Ay suene in felice! 

Prended á aqueste traidor, 
no me entre ninguno á ver, 
que mal puedo su rey ser 
sin seso, vida y honor. 
Cerrad esas puertas todas, 
llevadme de aqui esta infame, 
ninguno reina la llame, 
que el tálamo de sus bodas 
será un mortal cadahalso. 
Kslé en el castillo presa. 
¿Qué hacéis villanos? Daos priesa. 

JosKFo. Mira, gran señor. 

Heroi.es. ¡Ah falsol 

¡Ah tirana de mi honor, 
qué de engaños vites sabes! 
Llevalda y dadme las llaves. 

Maiiiao. ¿Hay tal crueldad, tal rigor? 

iLUyanioK f 

ESCENA X 
HKRonBS soto. 

¿Quién creyera, honra mía, que perdida 
por un vasallo, su amistad borrara 
y que una mujer fácil derribara 
la tortalcza vuestra ya abatida? 

El interés de una corona olvida 
obligaciones, la belleza rara 
postra amistades, y en la ausencia avara 
el loco á la mujer ñrmeza pida. 

Si el amor y el reinares tiranía 
que derriba el honor del más prudente, 
y el fuego del amor la ausencia enfría, 

no es mucho que él me agravie y ellaafíenle, 
{Malhaya, amén, el hombre que confía 
de amigo avaro y de mujer ausente! 

ESCENA XI 

l-.i uAiM. Sal, gran señor, si pretendes 
sosegar la plebe loca 
que se alborota y provrxra 
cuando ser su rey entiendes. 



IIkroües. 



Jerusalén, conmovida 
de una nueva extraordinaria, 
á tu corona contraria 
en riesgo pone tu vida. 
Tres Reyes que en el Orienle 
diademas Arabia da, 
y de Tarsis y Sabá 
ciñen nobles cada frente, 
con soberbia ostentación 
y variedad de vasallos, 
dromedarios y caballos 
traen tu corte en confusión. 
Reposteros de brocado 
de su recámara real, 
ofrecen al sol sitial 
mejor que el sujo dorado. 
I.as cargas debajo dcllos, 
aunque cubiertas están, 
en la fragancia que dan 
desde los corvos canjcllos 
odoríferos aromas, 
muestran ser de más estima 
que el bálsamo que sublima 
en (iadir y ofrece en pomas. 
Atan el sabeo aroma, 
porque ir más suave pueda, 
cordones de ñna seda, 
garrotes de plata y oro. 

V los penachos sin suma 
que al aire adulan sutiles, 
son portátiles perfsiles 

que llevan montes de pluma. 
Venerable majestad 
representa el rey primero, 
pagando en plata el Enero 
los tres tercios de su edad. 
Kl segundo, que retrata 
de Abril el joven decoro, 
censos loma al tiempo en oro, 
que después trocará en plata. 

V el tercero más robusto 
con el enano se atreve, 
bruñido á hacer que la nieve 
su color envidie adusto, 
pues la bella perfección 

de su negra compostura 
enseña, con la hermosura 
de sus partes, trabazón. 
Con esta presencia bella 
han entrado todos tres 
en tu corle, y dicen que es 
su paje de hacha una estrella 
que á vista desia ciudad 
se les ha desparecido, 
sin que el sol haya podido 
suplirles su claridad. 

V asi perdido su norte 
contra la ambición, concluyes 
que hasta las estrellas huyen 
los peligros de la Corte. 
Sigúelos Jerusalén, 

miran las damas sus talles, 
y ellos por plazas y calles 
preguntan á cuantos ven 
adundo está el que ha nacido 
rey de los judíos. 

Tente. 



i 



r ACTO TERCERO 203 ^^| 


M. «Vimos su csirella en Oriente 


los escribas convocad, ^| 


y á adoralle hemos venido.» 


no quede escriba ó piudenle ^^^B 


»ES. ^'A adorar vienea al rey 


en los libros de la ley ^^^| 


que ha nacido á los judíos? 


y profeta que no acuda ^^^H 


¿Qué aguardáis temores niios. 


á sacarme de esta duda. ^^^H 


celos sin orden ni ley? 


Sepamos quien es el Rey ^^^H 


No ha un hora apenas que reino. 


que encubriéndose de mi ^^^1 


y cuando acaba un traidor 


recién nacido me asombra. ^^^H 


de quitarme el ser y honor. 


Rey en mi agravio se nombra ^^^H 


¿riie quila un muchacho el reino? 


y trae de Oriente ha^sia aqui ^^^| 


¿r.uándo hubo persona alguna, 


los reyes de tres en tres ^^^| 


cielos, que nacer rey pueda? 


y predominando estrellas ^^^| 


Hl reino que no se hereda 


en todos nace sobre ellas, ^^^H 


le conquista la fortuna. 


que si acaso Dios no es, ^^^H 


Pues ¿quién es éste que ahora 


á pesar de la fortuna, ^^^H 


nace rey y me alropeila? 


si una vez sé donde está ^^^H 


<Q)uién es éste que á una eslrtlla 


túmulo suyo será ^^^| 


manda ser su embajadora? 


en vez de trono su cuna, {yans*.) ^^^M 


¿Este que con ella avisa 


^^^^t 


tres Reyes y cortes hace, 
éste que al pumo que nace 


ESCENA XII ^^H 




coronas de Oriente pisa? 


Salen Tinso, Hato, Pachón y Pekisa. ^^^^| 


Si le viene de derecho 




á la sangre de Judá 


Tirso. ¡Válgale Dios por chicote, ^^^H 


' y á mS, idumco, me da 


por pesebre y por poriall ^^^H 


Roma el reino sin provecho, 


Fiato, ¿vistes tal zagal? ^^^H 


¿para qué Augusto me elige? 


Bato. Lindo es, ¡voto á mí capotel ^^^| 


De David la descendencia 


Pachón. No nace el blanco cordero ^^^H 


hereda esia preeminencia; 


mientras que la oveja bala ^^^| 


mas la ambición que me aflige 


que vista el vellón pórgala. ^^^H 


no tiene de permitir 


más nevado que un Enero. ^^^| 


agravio tan evidente, 


No regocija el cabrito ^^^H 


el que fuere descendiente 


recién nacido al pastor ^^^^| 


de David ha de morir. 


por las peñas trepador ^^^^| 


A Aristóbulo prended, 


de rojas pintas escrito; ^^^^| 


que por ser hijo de Hircano 


ni el corzo, ó simple ternera, ^^^^| 


su derecho tiene llano. 


mientras que los pechos goza ^^^H 


¿No vais? 


cuando á la madre reto/a ^^^H 


IM. SI, señor. 


en el soto ó la ribera, ^^^H 


{Vase unii.) 


dan tanto gusto, pardiez, ^^^| 


»Ks. Poned; 


como el chicotíllo bello. ^^^| 


1 nuevas guardas á la Infanta; 


Fenisa. No hago sino ir á vello ^^^H 


dad un garrote á Josefo, 


y apenas Pachón hay vez ^^^| 


nu quede mozo ni viejo 


que me aparte del, que luego ^^^H 


de la estirpe real y santa 


me aquillotro por volver ^^^H 


del Rey Profeta con vida; 


^^^H 


ponga esto en ejecución 


Tirso. Debe de ser ^^^H 


osa romana legión 


el Dios de amor. ^^^H 


en mi guarda apercebida. 


Pachón. Ese es ciego. ^^^| 


Mi vida importa su fin; 


Mas estotro sus dos ojos ^^^H 


muera también el Senado 


como dos candelas tien, ^^^H 


de los Setenta que han dado 


par Oíos, dichosa es Belén ^^^H 


tanta fama al Sanhcdrln. 


en gozar tales despojos. ^^^H 


No quede hombre en Israel 


Ti»so. ¡Y que un pesebre sea cuna ^^^H 


que sangre de David tenga, 


de quien lleva al sol vcntajal ^^^H 


aunque fama á alcanzar venga 


Cuando le vi entre la paja, ^^^| 


á Herodes del más cruel 


Pachón, voto á mi fortuna, ^^^H 


que vio el mundo; no haya hombre 


que quitándome el pellico ^^^| 


que en el siglo venidero 


en somo del se le eché, ^^^| 


si un rey quiere pintar fiero 


sólo entonces envidié ^^^H 


no le atribuya mi nombre. 


del rey el toldo más rico. ^^^| 


Sangre mi rabia derrame, 


Bato. ¿En el heno estaba echado? ^^^H 


que en ella mi reino fundo; 


TiKSu. ¿No has visto cuando conservas ^^^| 


quien cruel fuercen el mundo 


entre la paja las servas ^^^| 


Herodes desde hoy se ílamc. 


ó el níspero coronado, ^^^| 


• Esos tres Reyes de Oriente 


la camuesa con su flor, ^^^H 


i mi presencia llamad. 


que tracen ambas mejillas ^^^^ 



^B 204 


LA VIDA DE HERODES ^^^| 




cual dama las salserillas 


nos cantó el bello rapaz; 




á pares de la color? 


y luego: «en la tierra paz 




Pues la competencia es baja, 


á las humanas criaturas», fl 




porque rio hay camuesa ó serva 


Pachón. Gloria á Dios, paz á la licrr^| 




enire la atocha ó la hierba 


nos cantó; decís verdad. H 




como el chico entre la paja. 


TiPso. Y de huena voluntad. | 


^^^^^^ACHÓN. 


Yo cuando vi su hermosura 


Bato. ¿Luego ya no ha de haber gtWí 




le dije: «¡l*ardiez, garzón, 


Tiuso. Si es el Mesías el chico. 




que quien en la paja os pon 


según Josef le da el nombre, 




para comer vos madura, 


her cuenta entre Dios y el hora 




y pues en Belén os dan 


paz perpetua. h 




á cuantos os quieren bien, 


Pachón. Del borrico, H 




si es casa de pan Belén 


Bato, yo esto enamorado. H 




creo que sois el Dios pan 


¡(3h, quién en él se volvioraH 




que para que mos hartéis 
de la iroj del cielo abaja. 


y en el pesebre estuviera H 




junto del zagal atado! ^M 




pues como pan en la paja 


Pardiez, por que no llorar»^* 




hermoso grano nacéis!» 


que le había de arrullar. 




Debió entender mi simpleza 


y en vez. Bato, de cantar, ^^ 




el tamaño. 


sospecho que rebuznara, fl 


^^m Fenisa. 


¿Cómo así? 


De parto estaba Fenisa, H 


^H Pachón. 


Porque se rió de mi. 


(que el dia que me casé H 




meneando la cabeza 


como huevo la dejé fl 




que tos rayos del sol dora. 


de dos yemas ► dando prisa 


^H 


(jué, ¿se rió? 


por las torrijas, y yo 


^^1 Pachón. 


Y juntamente 


que goloso me comía, fl 




llorara creo agua ardiente, 


Batü, más que la freía; ^ 




pues me abrasa y enamora. 


luego que el ángel cantó 


^^B Fenisa. 


¿Y la madre? 


la gloria y paz de aquel modo, 


^^m Pachón. 


Ksaes la luna, 


enamorado del son, ^m 




el sol, el alba, el ciprés, 


sin alzar el cucharón ^M 




la rtor, la palma en Cades, 


salí con sartén y tcxlo, ^M 




la Fénix que sola es una. 


y alegróme de manera H 


^H Tirso. 


¿Y el padre? 


en la vüz, plumas y cara. H 


^^1 Pachón. 


El Jusepe es 


que ero, si entonces bajara.H 




esposo de niña tal. 


que las torrijas le diera. fl 




)adre dc-l bello zagal, 
^ara en uno son los tres. 
¡Y el buey, Balo, y el borricu! 


■ 


^H Tirso. 
^^m Pachón. 


FSCENA Xltl M 


^^m Fenisa. 


Kn eso h?bias de parar. 


Sa 1 1 LtiUdx — Dichos. ^H 


^^B Pachón. 


¡Par Dios! que le quise dar 


■ 




mil besos en el hocico. 


LisENO. Pastores: si queréis ver V 




^Puesel manccbele hermoso 


lo que no sé encareceros. 




que de alas y plumas lleno 


ni es bien por no deteneros. 




el cielo volvió sereno 


volvé al portal que ha de ser 




y más que el sol relumbroso 


más que el templo celebrado 




que en aquella noche ó dia. 


que á Dios labró Salomón.^ 




alegró nuesa majada 


Venid, veréis el garzón ^M 




con la divina embajada? 


de tres Reyes adorado. 


^H 


|Pa;rdiobre, que parecía 


que piden que los despache 




un Ángel! 


para sus remos con gozo: 


^^H Fenisa. 


Si era Ángel, 


praia el buen viejo, oro el mc 




¿qué mucho lo pareciese? 


y el leicero es azabache. 


^^M Pachón. 


lAhao! Jmas que no se cayese 
volando? 


Perdiúseles una estrella 




que les mostrara el camino. 


^H Tirso. 


¿No era Luzbel, 


cuando á ver la corte vino. 




el otro que por roín 


y ellos, á escuras sin ella. 




le echoren? 


á Heredes hueron á hablar. 


^H 


¡Desdicha brava! 


preguntando por un Rcye 
que ha nacido y nuesa leyafl 


^^m Fknisa. 


Garridamente volaba. 


^^^ Pachón. 


Kra de Dios volatín; 


diz que viene á mejorar. ^M 




mas ¿qué hué lo que cantó? 


Lleno el cruel de alhoroto.H 




porque yo, por San Mingollo, 


pidió que á adorallc fuesenS 




que tengo Iraco el meollo 


y por allí se volviesen, ^H 




y no me acuerdo. 


porque él humilde y devoU^H 


^H 


Ni yo. 


quería adoral le también: ^H 


^H TlKSU. 


«Gloria i Dios en las alturas». 


pero lo que desto saco ^M 



ACTO TERCEBO 



205 



' que Herodes e« un bellaco. 

Salió de Jerusalén 

de \o^ ires la trinca bella, 
>y apenas el campo pisan, 

cuando contentos divisan 

otra vez la hcrnnosa e!>lrella. 

Y guiados al portal 

venturoso de Belén, 

aquel brinco de Dios ven 

de oro, nácar y cristal, 

en los brazos del aurura 

que tal bello sol encierra. 

Cada cual postrado en tierra, 

los pies le besa y adora, 

y de oro, mirra y encicnso, 

iributo le van á dar. 

Mas ¿cómo oso yo contar 

ni medir lo que es inmenso.^ 

El portal que reverencio 

es este del Dios de amur, 

vcide y callad, que es mejor 
^^ que la lengua aqui el silencio. 

~ líSCENA XIV 

ibrese un portal de heno, romero y paja. Heno 
ÍOpoi de ni(j>«, y en ¿I ta adoración de los Reyes 
|0 *t pinta. 



BA.. 



ION. 



k 



•ÓN. 



lóN. 



¡Mermosa apariencia á fe 

y de fe á lo que imagino, 

que este aparador divino 

por misterio le tendré! 

Postrado el Rey viejo está 

á los pies del Dios de amur. 

Es del cielo Emperador, 

por eso los pies le da. 

[Dichoso el que en tales leyes 

emplea alma y corazón! 

No vi en mi vida. Pachón, 

igual cuatrinca de Reyes. 

Como es de amor la baraja, 

gana el cielo el que aqui envida 

el corazón y la vida. 

^Cuatro Reyes sobre paja? 

¿Ay tal cuatrinca? ,;Ay tal juego? 

Y son los Reyes presentes 

de manjares diferentes. 

lis verdad, porque á ver llego 

que el uno, que en negros pastos 

y toscos reina, será 

el r«y de bastos. 

¡Verá 
qué gallardo Rey de bastos! 
Él viejo de reales ropas 
que en la copa al niño ofrece 
el incienso, me parece 
que se llame el Rey de copas, 
y el mozo que sus tesoros 
rinde al chico y oro abate, 
de eterna ley y quilate, 
llamarse puede Rey de oros. 
Pues el niño, si á vencer 
viene al mundo y el pecado 
de nuesa flaqueza armado, 
Rey de espadas vendrá á ser. 
Antes lo viene á ser iodo, 



Fenisa. 



TlHSO. 



Bato. 



Niso. 




que Dios que el alma me abranda, 

hoy profetizar nos manda, 

y asi digo deste modo: 

que si la divinidad 

que encubre es el oro rico 

que disfraza en el pellico 

de nuesa morialídad, 

y es infinita la ley 

del oro de su rioueza, 

según su naturaleza, 

de oros el Niño es Rey. 

Después, cuando se desangre 

en el huerto, y el temor 

de la muerte y su rigor 

le obligue á que se de en sangre, 

bañando llores y ropas 

y ei cáliz de mi ventura 

beba en copa de amargura, 

será entonces Rey de copas. 

Otro manjar le señalo 

cuando se eclipse la luz 

del sol y sobre la Cruz 

el triunfo le entre del palo. 

<,)ue si allá su Reino muda, 

y con lal basto deshace 

ías.culpas, contra quien nace 

Rey de bastos es, sin duda. 

Mísero quien le provoca 

y en desgracia suya caiga, 

cuando de dos filos traiga 

la espada puesta en la boca, 

que las almas condenadas 

eternamente ai volcán, 

por su desdicha sabrán 

que este Niño es Rey de espadas. 

ESCENA XV 

Sitie Niso. — Dicno». 

Pastores: el que tuviese 

hijo al pecho de su madre, 

para que el vivir le cuadre 

escóndale, si no quiere 

que el furor de un Rey tirano, 

lobo de tiernos corderos, 

bañe en leche los aceros 

de su cuchillo inhumano. 

Degollar los niños manda 

que de dos años abajo 

paguen en risa el trabajo 

de sus madres, y en demanda 

de ta inocencia pueril, 

andan verdugos crueles 

cortando tiernos claveles 

que apenas sacó el Abril. 

Sin que con él aproveche 

el llanto que los socorre; 

por las calles sangre corre, 

y entre ellas candida leche. 

Poco los ruegos importan 

de las madres, que en sus brazos 

los lloran hechos pedazos, 

porque los pechos los cortan 

para quitárselos dellos, 

y sus gargantas segando 

la teche que están mamando 



i 



306 



LA VIDA DE HERODES 



vuelve ¿ salir por sus cuellos. 
Destc milano cruel 
esconded vuestros poUuelos, 
que sin admitir Consuelos 
sus hijos llora H aquel. 

Fenisa. ¡Ay desdichada de mil 
Un niñu de trece días 
tengo, y de las penas mías 
consuelo; amigos vení 
y en las peñas le esconda mus 
que en estos montes están, 
que, en fin, más blandas serán 
que aqueste tirano. 

Pachón. Vamos. 

TiMsu. No es bien que en pámpanos podes 
el majuelo de Israel, 
tirano rey. 

Fenisa. ¡lluego en éll 

Pachón. Es un tigre. 

Fenisa. Es un llerodes. (Vansíj 

ESCENA XVI 

SaltH ilsnoDKs, Hekhei., Jabel y ittrui. 

Jabel. Sosiégate, gran señor. 

Uehodes. ^Cómo queréis que sosiegue 
quien la vida, el reino y honra 
á un tiempo y á un punto pierde?' 
La vida un traidor me quita, 
la honra una mujer leve; 
el reino, que aún no he gozado, 
un niño que me atormente. 
Hidrópico estoy de sangre, 
njás sed tiene ouien más bebe, 
dejad que me harreen ellas 
y aplaque este fuego ardiente. 
Mueran lodos, pues que muero, 
y traspase en mi la muerte 
toda la jurisdicción 
que sobre los hombres tiene. 
No ha de quedar de David 
hombre ó niño en quien conserve 
la esperanza que ha fundado 
el remo sobre su especie. 
La parca soy de las vidas, 
cortaré en pámpanos verdes 
los sarmientos que en Judá 

f»ara atormentarme crecen, 
'romelicronme volver 
en hallando los tres Reyes 
á este .Niño portentoso 
que han adorado sin verle; 
mas, pues que me han engañado, 
y mi propósito aleve 
conocen, pues temerosos 
á avisarme del no vuelven, 
paguen en él mis agravios 
todos cuantos inocentes 
á los pechos de sus madres 
su amor alimenta en leche. 
F'odri ser que muera entre cUos 
el triunfador del Oriente 
que, naciendo coronado, 
cetros pisa y reyes vence. 
Bañe en su sangre el cuchillo 
el que mi vasallo fuere, 



poraue el fuego en que me ab 
puedan mitigar sus fuentes. 
Í3e dus años tengo un hijo 

3UC, engendrado en Mitiíene, 
e la sangre de Judá 
derecho a este reino tiene, 
mas degollalde también 
para que ninguno quede 
exento de mi furor, 
pues él pasa por sus leyes. 

Jabel. Catorce mil y más niños 
degollados enternecen 
las piedras, que con su sang 
no piedras, cera parecen, 
jljn niño te hace temblar? 
Monarcas rindes, ¿y temes 
la inocencia de un infante^ 

Hf.ruues. Niño no, gigante fuerte 

es quien gigantes conquista; 
si recién nacido puede 
postrar reyes á sus plantas, 
jqué hará, vasallos, si crece? 
Dejadme morir matando, 
nadie me hable ni aconseje; 
Rey soy, púrpura de sangre 
es la.que mi rabia quiere. 

ESCENA -XVII 

Sale MiriLKNS con un niño en tot bracos 
á ¡o bizarro, tlt judia. 

MrriLEN. ^Cómo es posible, señor, 

que á tu mismo hijo seniem 
al riguroso cuchillo 
de los verdugos crueles? 
¿Tu misma nnagen deshace 
Llega en este espejo á verte, 
que de tu misma sustancia 
con mis brazos se guarnecaí 
La amada vida le diste, 
¿qué dirá de ti el que viere 
que lo que una vez has dado 
avariento á quitar vuelves? J 
Tu misma sangre derramas^ 
sanara, medico imprudente 
la vena del corazón 
que en fuego de mi amor 



ESCENA XVIII 

Salt otra Juuía con utra criatura en ta 

JwdIa. Cielos, ¿cómo permitís, 

si es que os preciáis de cler 
tan bárbara crueldad? 
¿Qué Phalaris, qué Diomed 
hizo tal? Tirano rey: 
¿qué hazañas á honrarle vien 
¿qué triunfos te inmortalizw| 
¿qué injurias te hacen oue M 
¿Posible es que los balidor» ^ 
de este cordero inocente 
no enternecen tus entrañas 
y tus ojos humedecen? 
Mátame á mi, deja un niño 



^A DAMA DEL OLIVAR 

■ 

h i 


^H PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA ^^H 


^^^V Don Gastón, caballero. 


Gallardo. ^^^^H 


^^H Don Guillen, ComcndadQr de Santiago. 


Maroto» pas/or. ^^| 


^^^m Niso, pastor piejo. 


Ardenio, p<u^or. ^^^^H 


^^H Con BATO. ;;L7s/or. 


Montano, pastor. ^^^^| 


^^^B Ni/ESTRA Señora. 


Laurencia, pastora. ^H 


^^^H Roberto, bandolero. 


Marbelio, bandolero. ^^ñ 


^^^m Doña Petronila. 


Líbano, bandolero. ^^H 


^H ACTO PRIMERO 


Verbena, espadaña y juncia ^| 




por el suelo derramé; ^M 




agua de trébol CCh¿ ^H 




en las pilas. ^H 


^^H ESCENA PRIMERA 


AhDENio. Bien anuncia ^H 




vuesa mucha devoción ^H 


^^^V Saltn Xiso, pastor piejo. Makuto, ConaAro, 


la que en el alma encubrís. ^ 


^^^H Ahainio, Montano, Larkaooiies. 


Niso. Galán, Marolo.vcnis. J 




Maroto. Vo saco en la procesión ^H 


^^H Niso. ¡brava (icstat 


todas las galas que tengo. ^H 


^^H Coi» BATO. Y la señora 


El más pobre de Estercuel ^H 


^^^H por quien se hiz<t, hermosa y mansa. 


soy. ^H 


^^H Montan. Quien en servilla se cansa 


Corba ro. Y el más devoto del. ^H 


^^^P lo mucho que pierde ignora. 


Montan. Alegre en extremo vengo ^H 


Akdenio. jBucn mayordomol 


de haber visto cuan compuesül^ 


Niso. Y devoto. 


las calles de nuestra aldea 


Montan. Pastor que el ganado deja 


estaban. 


por tan bJanca y pura oveja, 


Maroto. Toda desea 


dichoso él. 


her á nuestra Virgen fiestas. 


Niso. En fin, Maroto, 


Montan. ¡Que de pinos que plantaron 
por ellas Y las mujeres 


vos habéis dejado el cargo 


con honra y fama. 


con qué gustos y praccrcs 


Maroto. Y vendrá 


que las ramas adornaron 


otro que me sacará 


con sus basquinas de grana. 


de la puja rico y largo. 


Corbato. No dejaron paramento, 


Nisu. ¡Qué buena estaba la i^^rcja! 


cual si huera el monumento, 


Maboto. Como pude la compuse; 


cortina ó red aldeana 


^^^L claveles en ella puse 
^^^B desde el altar ¿ a reja. 


que en las puertas y paredes 


no colgasen. j 



^^^^^^^^^^^^^^^^^ACT^BIMEBO^^^^^^^^^^^^^^a^^^^H 


^^^^^^^ Pescarán 


Maroto. ^A mí? '^^| 


^^f ií en el mar del miindu están, 


Montan. ¡Juro al Solo ^^^| 


^" el cielo con lales redes. 


que había de hcr aquel dia ^^^^1 


>ENio. Pues á falla do pastillas 


mil locuras de ptacerl ^^^| 


no faltó incienso y espliego 


Maroto. No sabré yo her buen casado. ^^^m 


y aun estoraque, que el hue^o 


Niso. Ya que en esto hemos tocado, ^^^B 


no quemase en escodüias, 


hombre que está sin mujer, ^^^H 


que por las calles á trechos 


Maroto, no es hombre entero, ^^^H 


daban fausto y devoción. 


pues le falta la mitad. ^^H 


lnOTo. ¡Oh, qué incienso es la uración, 


Maaoio. La mitad, ^cómor* ^^^H 


1 y qué grandes sus provechos! 


Niso. Escuchad: ^^^H 


0- La fiesta, en fin, de Setiembre 


,jDe nuesú padre primero ^^^| 


en que nació nuesa estrella. 


no dice el cura que á Eva ^^^H 


ha estado extremada y bella. 


durmiendo un dia sacó? ^^^H 


ItoTo. Kl labrador are y siembre 


Makoto. De sus huesos la formó, ^^^| 


los granos que el hielo cubre 


Niso. ,jLuego la mitad le lleva? ^^^| 


y restituye en Agosto; 


Maroto. No me casaré, aunque pueda, ^^^| 


llene las cubas de mosto; 


con mujer que en eso da, ^^^H 


coja la fruta en Octubre; 


que al hombre le quitará ^^^H 


compre y venda el mercader 


la otra mitad que le queda. '^^^H 


en las herias y mercados, 


Y á f e que es cosa inhumana ^^^| 


traten de armas los soldados. 


que, formándose de un hueso ^^^| 


vista galas la mujer. 


tan firme, tan duro y tieso, ^^^| 


Los sabios estudien leyes, 


la mujer sea tan liviana. ^^^| 


tienten pulsos los dotores. 


Dalda á la buena ventura; ^^^| 


dense placer los señores 


que es, a! ñn, la más hermosa, ^^H 


y ganen tierra los reyes. 
Mientras yo apaciento el halu 


si de carne, peligrosa; ^^^| 


y si de hueso, muy dura. ^^^ñ 


donde el manso m» conoce. 


Arueniu. No decís mal. ^^^| 


el corderino retoce 


Maroto. Y aun por eso ^^H 


y se encarame el chivato. 


las mujeres, Niso, son ^^^| 


Que más precio los halagos 


de tan mata digestión: ^^^| 


con que el masiin me hace tiestas, 


que no se digiere el hueso. ^^^H 


la leche en tarro, las tiestas 


Niso. Pues mi Laurencia no es tal, ^^H 


que dan el deleite á tragos; 


ni en liviana ó dura peca, ^^^H 


á la noche en casa la olla, 


que en lo amoroso es manteca ^^^^ 


y al amanecer las migas. 


y en lo honrado pedernal. ^^^^ 


que de los ajos amigas. 


No hay en Aragón mujer ^ ^^^| 


son deudos de la cebolla; 


que mijor os pueda estar, ^^^M 


y Kas ellas una misa 


y si os la vengo á pintar ^^^H 


al alba en que el sacrislén 


yo sé que la heis de querer. ^^^H 


dice cantando el amén 


Sus años verdes y en llor, ^^^H 


sobre el sayo la camisa, 


y su hermosura en la aldea, ^^^H 


que cuanta riqueza guarda 


no hay borrico que la vea ^^^| 


el avaro. 


c^uc no rebuzne de amor. ^^^| 


DNTAN. A eso me acolo. 


Ls de una imagen su cara: ^^^| 


«ABATO. Venturoso vos, Marolo, 


,;con qué la lava? dirás; ^^^| 


que el temor no os acobarda 
del señor, como al privado. 
moTo. Bueno me le ha dado Dios. 


con lleve el diablo lo más ^^^| 


que un caldero de agua clara. ^^^| 


Los cabellos, no dirán, ^^^| 


IDEMO. Medra su hacienda por vos. 


son que al sol causan vergüenza, ^^H 


%n. A buen amo, buen criado. 


y cuando en cola ios trenza ^^^| 


kROTO. Don Gastón de Barda j i. 


en las rodillas la dan. .^^^| 


noble señor de Estercuel, 


La frente bruñida y lisa, ^^^| 


ni es soberbio ni cruel; 


las cejas sonde amor arcos, ^^^| 


desde que su pan comi 


los ojos, si no son zarcos, ^^H 


mil mercedes Dios me hace. 


provocan á amor y á risa. ^^^| 


W. Mucho priva con el Reye. 


Pues los carrillos, no hay mozo ^^^| 


»ROTo. Conoce su esfuerzo y leye, 


que no cante al descobrillos: ^^H 


por eso le satisface. • 


«.Más valen vucsos carrillos ^^^ñ 


A conquistar á Valencia 


que el carrillo de mi pozo.» ^^^| 


' el Rey don Jaime partió 


De las nances no pocos ^^^^ 


y consigo le llevó. 


han dicho: «Alegre estuviera, ^^^| 


jgo. Tiene en la guerra experiencia. 


Laurencia, si amor me hiciera ^^^| 


1 Que os hallase me holgaría, 


de vuesas narices mocos.» ^^^^ 


^_^ cuando volviese, Maroto, 


¿Pues qué la boca? Aunque pasa^^^f 


mtk casado. 


de raya, limpia y risueña; ^^H 


r '^COUEDIAS UE TIRSO ÜE MOLINA.— TOMO II 


"^^^H 



210 



LA DAMA DEL OLIVA» 



que no es bien que sea pequeña 

la portada de la casa. 

Los dientes altos y bajos, 

en hilera y procesión, 

piñones mondados son, 

A lo menos dientes de ajos. 

¿Qué diré de los hocicos, 

son que amapolas parecen 

cuando entre los trigos crecen? 

Pues los dos hoyuelos chicos 

que hace en riéndose, el cielo, 

¿ tener allá su cara, 

en ellos ero que jujeara 

con el amor al hoyuelo. 

Pues la barba, ¿qué otra cria 

más abajo de cristal.'^ 

Con ella el mejor za^al 

barba á barba la abriri». 

Las tetas son naterones 

y los corpinos encellas, 

que mamara amor en ellas 

á no encubrir los pe/ones. 

Las manos, que nunca adoba» 

más brancas fueran que el pecho, 

i no habellas callos hecho 

Ía el cedazo, ya la escoba. 
a cintura puede entrar 

(Señala los decíus.) 
aquí, y si amor navegara 
mijor su estrecho pasara 
ipardicz! que el de Gibraltar. 
Pues aquella redondez, 
monte de nieve y cristal, 
rodará encima el biial 
por ella amor cada vez. 
Pues las piernas, si en el río 
lava, porque el cristal borre, 
corrido de vellas corre 
más aprisa y con más brío. 
Los pies calzan once puntos, 
cuando la aprieta el botín; 
mas sea ella honrada, en lin, 
que no mirareis en puntos. 
Pintada os la tengo toda, 

fmesto que mal y en bosquejo, 
o demás allá os lo dejo 
para el día de la boda. 

|)ISaroto> No del todo me despido 
de daros, Niso, placer, 
que, en lin, la buena mujer 
suele hacer bueno al marido; 
pero venga mi señor, 
que lo que ha de ser dirá. 

. Nlso. R ico dote se os dará, 

que aunque es mi hija la menor, 
por velSa con vos casada, 
vos prometo dar, Maroto, 
un pedazo destc soto 
y media fanega arada 
de tierra, catorce ovejas 
y seis cabras con el perro, 
la barrosa y el becerro, 
una casa con sus tejas, 
que no de techo pajizo; 
una cama con su ajuar, 
un San Miguel, que pintar 
en una sábana hizo 



mi abuela, que Dios perdone 
y dos calderas también 
con su cuchar y sartén 
que rojas las migas pone. 



ESCENA II 
Sale Um Cnubo.- Dichos. 

Maroto. Todo es bueno, y lo mejor, 
ser Laurencia vuestra hi)a. 

Criaou. El puebro se regocija 
porque viene mi señor 
de Valencia y ha dejado 
al buen Reye en Zaragoza. 

Maroto. No en balde el monte le goza 
y se está riendo el prado, 
que no hay señor que le iguale. 

Ntso. Bien podéis eso decir. 

CoRBATO. ]y\o! vámosle á reccbir; 

pero al encuentro mos sale 



ESCENA in 



J 



Sale boK Gastón, bizarro dt camíNO.— Dicro 



Gastón. 

Niso, 
Maroto 



Gastón. 

Niso. 
Makoto. 

Gastón. 

Maroto. 

Gastón. 
Maroto. 



Gastón. 

Niso. 

ÍjASTÓN. 



jOh, mis zagales: Alcalde, 
Corbato, .\rdenio, Maroto! 
Llegad, Jas manos besalde. 
No en balde se alegra el soto 
ni está verde el prado en balde, 
viéndoos, señor, con salud 
en vuesa tierra y vasallos. 
Ilucigome con su quietud, 
que no puedo dcseallos 
mejores. 

Por su virtud. 
¿Cómo venisde la guerra, 
buen señor? 

Gracias á Dios 
viiorioso. 

Nuesa tierra 
estaba triste sin vos. 
Es, en lin, mi estado y tierra. 
El ganado que apaciento, 
y por ser vuestro es dichoso, 
sin vos dejara el sustento. 
El cordero temeroso, 
que da los brincos á ciento, 
balaba por don Gastón; 
las ovejas os llamaban; 
y con ronco y triste son, 
por suspirar, rebuznaban 
ios borricos, con perdón. 
Secábase el prado ameno, 
donde el hato llores pace, 
de luto y tristeza lleno, 
porque todo este mal hace 
la ausencia de un señor bueno. ^ 
L>ebéisme esa voluntad. ^M 

¿Qué ha habido de guerra? V 

QuedK 
conquistada la ciudad 
de Valencia, donde pueda 




renacer la cristiandad 
que el mahomético Profeta 
desterrú por Untos años. 
Borró del la el Rey su seta 
llena de vicios y engaños; 
ya queda segura y quieta, 
su mezquita consagrada, 
sus cautivos redimidos, 
su soberbia derribada 
y con blasones debidos 
eternizando su espada, 
el Bey don Jaime glorioso, 
tan agradecido al cielo, 
que, devoto y generoso, 
premió con divino celo 
al estado religioso 
fundando cuatro conventos 
en ella. 
«OTO. ]Gran cristiandad! 

STÓN. Honró Dios los pensamientos 
de su liberalidad 
con milagrosos portentos; 
porque cerca de Valencia, 
al tiempo de conquisialla, 
para mayor evidencia 
de su amor, nuestro Rey halla, 
animando su presencia, 
un retrato de aquel sol 
que, abrasando á Dios de amores, 
le vistió de su arrebol, 
ün ramillete de flores, 
gloria del suelo español; 
un tanto monta del día; 
una suma del jardín 
que á Dios se aposenta y cria; 
un cielo en el suelo; en tin, 
una imagen de jNlaria, 
que en medio de aquella sierra 
el Godo escondió del moro 
y en sus entrañas encierra 
aquel divino tesoro, 
feliz paz^de nuestra guerra. 
Desde qu'c el campo asentó 
en su sitio el santo Rey; 
Salomón que á Aragón dio, 
por defensa de su ley, 
el que por ella murió. 
Cada noche aparecía 
un resplandor soberano 
sobre el monte que escondía 
á la que á Dios hizo humano, 
que al sol competencia hacía. 
Música alegre sonaba, 
dando tal gusto el oitla, 
que ta devoción juzgaba 
ser de ángeles la capilla 
V su autor quien la entonaba. 
Determinóse de ver 
el Hty el misterio oculto 
que allí se podía esconder, 
y con religioso culto 
el primero quiso ser 
que, con la azada villana, 
para que todos trabajen. 
cavase. 

I APOTO. |Fe soberana! 

ÍASTÓM. Y hallando una hermosa imagen 



debajo de una campana, 
alegre con tal tesoro 
dio su Vitoria por cierta. 

Maroto. De placer devoto lloro. 

ÜASTÓN. (l^on los obispos concierta 
para que este con decoro, 
que un monasterio real 
allí mismo se edifique 
á su devoción igual, 
y que á la Merced se aplique 
y se de á su General 
Fray Pedro Nolasco, piedra 
sobre quien Dios ediñca 
la Orden que por él medra, 
con el cuarto voto rica 
de la caridad, que es hiedra 
que á Dios alcanzan sus ramas. 
Urden de tantos favores, 
que, eternizando las famas 
de sus hijos redentores, 
los Fénix son de sus llamas. 
Fué el santo Rey fundador 
de ia Orden militar 
dándola ser y favor, 
con que se quiso llamar, 
como Dios, Rey redentor. 
Y, en tin, como era su hechura 
y de su celo heredera, 
dalle la imagen procura 
de la que es de Dios esfera 
y cifra de su hermosura. 
Labró, en hn, en su montaña 
el templo, y hasta él con licsta 
la coloca y la acompaña. 
La imagen del Puche es esta 

3ue ha de ennoblecer á España; 
e que vengo tan devoto 
y envidioso, que quisiera, 
á merecerlo, Maroto, 
que de mi estado heredera 
viniera á ser. 
Maroto. jQué buen voto! 

Dome á Dios, mi buen señor, 
que es como suya esa fe, 
y que me muero de amor 
por ella, después que sé 
latí milagroso favor. 
Pero no se desconsuele; 
sirva y pretenda tal dama; 
róndela, aunque se desvele, 
que á la casa de quien la ama 
venirse de asiento suele. 
Soltero es, no hay tal esposa 
como la Virgen María, 
que es discreta y es hermosa, 
no pasa por ella día 
ni es en las galas costosa, 
que el sol de vestirla trata 
con cintas de resplandores, 
de estrellas sus trenzas ala, 
chapines trae de valores (t) 
con sus virillas de prata, 
pues los adorna la luna; 
dote suyo son los cielos, 
do no hay temer la fortuna, 

(I) Ea el original: «valor». 



^^m 212 


LA DAMA DEL OLIVAR ^^^^H 




y, en fin, no le dará celos, 


y perdone que me vo ^ 




que C5 lo que más iinporluna. 


porque hay mucho que cerner.^i 


^^^ Gastón. 


¡Oh, qué buen casamentero, 


G PILLEN. Aguardad uo poco. ^H 




AlaroUi, sabéis hacer! 


LAtTHKN. Mire... ^H 


I Nisu. 


Pues sabed, señor, que quiero 


Gt;iLL¿N. ¿Qué? ^m 




helle novio ton mujer 


Lauken. Que le enharinaré. ^H 




que vos aprobéis primero. 


Gi;ili.é:n. Yo sé cuándo menos dura ^H 


H Ardf.nio. 


Al menos de nuesos volos 


mr escucha badcs. ^H 




lo que esto le importa sabe. 


Laupen. Cerré ^H 


H Mahui'u. 


l>c lo ajeno manirrotos 


las orejas con candados. ^H 




SOIS. 


GiTiLLÉN. Pues ¿por qué es tanto desdcn^^ 


H Niso. 


No es bien que en vos se acabe 


Laupen. Porque tiene el corazón 




la casta de los Marotos. 


muy ancho y caben en él p^ 


H Gastón. 


V vos ,jqué decis á esto? 


á {;ruesas, como botones, ^M 


H Makoto. 


Que el casarse no es delito. 


las pastoras que mantién. ^H 




y aunque es el estado honesto 


Cabatleru «.-s de Aragón, ^H 




mijor, á vos me remito, 


subre su pecho se ve ^H 




en quien tengo el gusto puesto. 


la Cruz que de Montalbán ^H 


H Gastón. 


Pues si está en mi parecer. 


le encomendó nuesa Ke. ^H 




vamos agora á palacio. 


Pero ¿qué importa que traíRa, 




que hay mucho en esto que hacer. 


mostrando que es hombre fiel. 




y ha de mirarse despacio 


á los pechos la Cruz roja JM 




esto de tomar mujer. (Vttnst.) 


si en eli alma el diablo tien? ^H 
Los que son Comendadores ^H 
y t^a bal teros como él ^H 




ESCENA IV 


damas sirven de palacio ^H 
cun estrado y con dosel. ^H 


H Saltn 


noN GuiLLFN con hábitu de Santiago, 


Deje villanas groseras ^H 


^ft y LAvitKt<í,tA,i:omo que ha cernido. 


de sayal y de buriel, ^H 


^^^^_ 




que no es bien coma Iruchuclí^^ 


^^^H 


Déjeme cerner mi harina. 


quien truchas puede comer. 
Guillen. Ln fin, ¿ya me despedís? ^^ 


^^H Guillen 


Laurencia hermosa, cerned 




pensamientos de mi amor, 


En lin. ¿ya no me queréis? ^H 




porque la harina apuréis 


Lauke.n. No, queda mal fin á todas ^^M 




de esperanzas candeales 


y un mal ñn es de temer. ^H 




que con el a^ua amaséis 


Guillen. Escuchadme una palabra. ^H 




de mis ojos, y cozáis 


Lauhen. Ya le he oído más de diez I 




en el horno de :r.i fe. 


y no quiero escuchar once, ^J 




Celos serán levadura, 


Giiii.l^n. Acabad. ^^M 




tan agria cuanto cruel. 


Laiiren. Apártese. ^^M 




que os dacá pan blanco y tierno. 


Guillen, No puedo. ^H 


^^^^ Laubbn. 


No le como si IrechcL 


Laüren. Pues ipor mi vida!.i^| 




Mire que he de amasar hoy, 


Giui i.[^N. ¿Qué? ^H 




vaya con Dios su mcrcé 


Lai'ken. Que le enharinaré. ^M 




y á las bobas diga amores, 


Guillen. Pues en esquiva habéis dado, ^1 




porque yo ya sé quién es. 


y vos sola en Estercucl J 


^^H Guillen 


. ¿Quién soy? 


no estimáis mi voluntad, ^m 


^^H Laiiren. 


Amante común 


adiós. ^H 




que enamora cuantas ve, 


Laiiren. ¿Luego vase? ^H 




mesón que iodo lo acoRc, 


GtiiLL¿N, Pues. ^H 




fuente que da de bclicr 


LAuneN. Vaya con la maldición. ^H 




á gente de toda broza, 


Guillen. ¿Qué más maldición queréis WM 




prado concejil en quien 


que partirme y no obligaros? "^ 




pacen de comunidad 


LAifREN. En hn, ¿se va? | 




hierba que muta después. 


Giru.LtVi. ¿Qué he de hacer? i 




Yo no tengo más de un alma, 


Laühe:.. Vulved acá, caballero, j 




sólo un duL-ño ha de tener, 


no seáis tan descortés, ^í 




que con una volunta 
a una sola quiera bien. 
Sola vos SOIS, sol hermoso, 


que los noes al principio ^H 




son síes en la mujer. ^^M 


^^V^ Guillen. 


No estáis ducho en conocernos^ ' 




en quien me siento encender, 


y pues no lo estáis, sabed 




féoix sola en hermosura. 


que las palabras que habramú^ 


^^H Lauhen. 


Vaya, señor don Guillen, 


han de entenderse al revés. 




y venda esos morrimullos 


Guillen. Pues ¿qué quieres? 




á Coiistanza y á Isabel, 


I.auren. Quenoosv«is> ^ 




burladas de sus promesas 


Guillen. Pues ¿liénesmc amor? i 




como Polonia y Inés, 


Lauhen, SI. if9. J 



ACTO PRIMET^Ó a'ífl^^ 


i. ¿Mucho? 


Guillen. Echemos cosas á un lado, ^^M 


Mucho, que es con crios. 


Laurencia, de amor laurel, ^^^H 


(. ¿Quión te los causa? 


de quien es mi amor Apolo, ^^^^M 


Isabel. 


aunque más dichoso queél. ^^^^| 


i. AborrézcoU. 


Un mes ha que estoy perdido ^^^^H 


Mentides. 


por ti, juzgando este mes ^^| 


<. iviucho sabes. 


por siglos de dilaciones, ^^^^H 


Mi mal sé. 


propiedad del bien querer. ^^^^| 
Yo he sabido que tu padre. ^^^^| 


1. ¿Dónde la vi? 


íín el molino. 


de mi amor padrastro infiel, ^^^^H 


N. Yo, ¿cuándo? 


casándole darme intenta ^^^^| 


r. Vos, y aniiyer. 


con celos muerte cruel. ^^^^H 


H. ¿Enamorado? 


¿Será, pues, razón, serrana, ^^^^H 


1. Y perdido. 


que esperanzas que sembré ^^^^| 


N. Pues ¿quó la dije? 


goce un tosco labrador ^^^^f 


1. *Mi bien.» 


de quien esposa has de ser? ^^^^H 


N. ¿Hubo más de aqueso? 


¿Que un rústico sea hortelano, ^^^^| 


r. ¿Pues? 


que coja de tu ^^^^H 


K, ¿Qué hubo? 


la Hor primera debida ^^^^M 


U La embracijastcis. 


á la iniaf>en de mi fe? j^^^^H 


H. ¿Eso qué imporia? 


Primero que tal consienta ^^^^H 


I. jOh, cruel! 


he de abrasar á Estercuel, ^^^^H 


N. ¿Pues un abrazo? 


y en venganza de mis celos ^^^^| 


L Es luchar. 


Nerón seré aragonés. ^^^^^H 


w. ¿Para qué? 


Laijreiv. Pues ¿qué queréis que yo hagaí^^^^^ 


r. Para caer. 


GiMi.i^N. Que esta nuche entrada des ^^^^H 


». Si tú me quieres... 


á atrevimientos de amor ^^^^H 


í. i;Q*ué hará? 


que facilita el querer. ^^^^^M 


N. Aborrccella. 


Por las tapias de tu casa ^^^^H 


1, ¿Y después? 


confiado subiré ^^^^H 


N. Ser amante tuyo. 


de que desvelada esperas ^^^^H 


*. ¿Y luego? 


en tu huerta, y si una vez ^^^^ 


N. Adorarte á ti. 


las primicias de tus gustos 


i. ¡Qué bienl 


gozo, en bronce escribiré 


N. Yo lo juro. 


obli}>aciones que al tiempo 


i. ¿De qué modo? 


jamás pueda deshacer. 


N. Por tus ojos. 


¿Qué respondes? 


s. Burlas ven. 


Lauren. Que no vengas. 


N. Por el ciclo. 


GuiLi ÉN. ¿No, dices? Si le he de creer. 


s. Está muy lejos. 


) ci no en la mujer es si. 


;n. Por m¡ fe. 


porque habláis siempre al revés, 


H. No guarda fe. 


tu no misterioso adoro. , 


n. Por mi vida. 


Llega y dame... 


H. Moriráse. 


LAtrPEN. Apártese 


|L Por esia ciuz. 


que está muy limpio. 


■ iPune ia mano en la det ptchu.) 


(¡uruLÉN. «;Qu¿ importa? 


' No la cree. 


LAdKEN. .--Qué? que le enharinaré. (Vd»i#.) 


;n. Por Dios. 


N. Es un mal cristiano. 


W. Pues ¿por quién quieres? 


ESCENA V 


M, No sé. 




:n. Fía en mí. 


Salen Mahoto, Niso.Cokbato, Montano, D«ii GastóH 


N. ¿Sobre qué prendas? 


y CüíAOos. 


m. Sobre el alma. 




N. (ráseme. 


Don Gastón. 


:n. ¿No es prenda seuura? 




N. No. 


Marolo: lo que Niso me ha pedido 


CN. ¿Por qué? 


está puesto en razón, y es justa cosa. 


N. Por que no se ve. 


Kn mis manos habéis comprometido 


CN. ¿Quieres otra? 


la elección de casaros provechosa. 


K, G.)mo fuere. 


Hoy de Laurencia habéis de ser marido. 


it*. Mis brazos. 


que es rica, cuerda, honesta y es hermosa. 


M. Arrédiese. 


y Dios le dice á Adán cuando le cría 


En. ¿Qué recelas? 


que el hombre no está bien sin compañía. 


«, Que he cernido... 


Cuando á medias se llevan lus trabajos 


|fe ¿Pues? 


no pesan tanto, y es el yugo leve 


■ Y le enharinaré. 


de amor, que hallando alguno estos atajos 



214 



LA DAMA DEL OLIVAR 



á caminar con más valor se atreve; 
los altos Reyes, los pastores bajos, 
para pasar la vida triste y breve, 
buscan mujer, en cuyo estado amable 
muestran que el hombre es animal sociable. 
La tortolilla con suspiros quiebra, 
viuda, los vientos por el bien que pierde, 
y mientras las exequias le celebra 
huye del agua clara y roble verde. 
Enlaza á su consorte la culebra; 
si la hiedra amorosa al olmo pierde, 
da, pálida y marchita, testimonio 
de los bienes que causa el matrimonio. 
Un hombre solo triste vida pasa; 
los más breves pesares son prolijos: 
casado en paz, la más estrecha casa 
es alcázar y corte los cortijos. 
Cuando del monte deis la vuelta á casa, 
¿hay gloria como ver los caros hijos 
al lado tierno de la madre honesta 
que os sale á recibir y os hace fiesta? 
Esto ha de ser. Maroto; este es mi gusto; 
yo. que también casarme determino, 
quiero que en este estado santo y justo 
abráis á mis intentos el camino. 
^En buena edad estáis, mozo robusto 
Sois, y que llevaréis bien imagino 
cruz del matrimonio. 

Maroto. 

El que es prudente 
recela de tal cruz ser penitente, 
Pero, en fin, pues vos dais, señor, en eso, 
digo que della desde aquí me encargo, 
aunque tan grande cruz y más de hueso, 
en el camino de ia vida largo 
lerríbará un gigante con su peso. 

COKBATO. 

Cirineos en el (i) mundo hay que ese cargo 
Uivian, 

Maroto. 

Nurvca hará en su honra empleos 
el marido con tales cirineos. 

Don üastó.n. 

*ues vengo i vuestra casa, Niso hermano, 
'á tratar esta boda, haced que agora 
la desposada salga. 

Niso. 

Noble y llano, 
honráis nuestra humildad. 

CORBATO. 

Bien os adora 
todo Aragón, jscñor]. 

Niso. 

Llamad, Montano, 
á Laurencia que, á fuer de labradora, 
ó rastrilla 6 jabona, ó cierne ó cuece 
ó á su hermanilio mientras hila mece. 



(i) En el original «del-* 



ESCENA VI 

Sdle Lauhiimcia.— Diaioa. 

Laupen. ¿Qué es, padre, lo que mandáis?^ 
Niso. Que agradezcáis el favor 

que nueso dueño y señor 

os hace, hija, y que pongáis 

la boca humilde en su pata. 
Ladren. [Oh, mi señor don Gastón, 

bien venidol 
Gastón. Con razón 

de hermosa Eslercucl os trata. 

Bizarra vasalla tengo 

en vos. 
Niso. ¡Oh! pues si viniera 

lavada, mijor pudiera 

llamaila hermosa. 
Gastón. Yo vengo, 

Laurencia, aquí, cuando menos 

á daros marido. 
Laupen. ,jA mí? 

Gastón. Labradora bella, sí; 

y en vuestros ojos serenos 

miro la dicha y ventura 

de quien os ha de gozar. 
Lai'rfn. Pues ¿cómo me he de casar, 

señor, si aún no estoy madura? 

[Buenos están los engaños! 
Gastón. ¿Qué edad tenéis? 
Lauren. Cumpliré, 

si al cura hemos de dar fe, 

para estas hierbas veinte años. 
Gastón, l.uego, según vuestra cuenta, 

á buen tiempo vengo yo. 
Lauren. Mi madre no se casó, 

señor, hasta los cuarenta, 

y tuvo á mucha ventura, 

según mi abuela contaba, 

que cuando menos cuidaba 

la casasen tan criatura. 
Gastón. Ya ese tiempo se ha perdido. 
C0R8AT0. Y como las que ahora nacen 

diz que lo primero que hacen 

es decir «taita, marido». 
Gastón. Vuestro padre determina 

que con Maroto tengáis 

el dueño que deseáis; 

mi hermana ha de ser madrina 

y yo os he de apadrinar. 

¿Qué decís? 
Ladren. Tengo vergüenza. 

Gastón. Púrpura á salir comienza 

vuestro rostro á hermosear. 

Acercaos, Maroto, aquí, 

y hablalda. 
Maroto. ¿Hablarla qué importa, 

siendo una boda tan corta 

que no tiene más de un si? 
Gastón. ¿Daisle vos de buena ^ana? 
Niso. Pues ¿no ha de dalle si vos 

lo mandáis? 
CoHBAT. ¡Verán los dos 

qué mudos están! 
Gastón. Mañana 

los desposorios serán. 

Vestios, Maroto, de hesta» 



W^^F ACTO PRIMERO 2l!S J 


que desposada como ésta 


¿Hay cosa más importuna ^^H 


merece el novio galán. 


que un muchacho en una cuna ^^H 


Y quedaos, Laurencia, adiós. 


cuando llora? ¡Ai^e Marta! ^^^| 


que la nueva os ha turbado. 


[T(ti;a paseándose.) ^^^^M 


¡Envidia llevo á los dosl 


«Virgen, la esposa más buena ^^H 


AT. Cualquiera se la tendrá 


¿rades para mi vos; ^^^| 


í si su cara llega á ver. 


digalo el ángel de Dios, ^^H 


HiO. M a roto: buena mufer 


3ues vos llamó gratia plena. ^^^M 


os han dado. 
n-o. Ella dirá. {Vanst.i 


Slas cautivar mis praceres, ^^^| 


pues nadie en toda la vida ^^^| 


halló mujer que no pida ^^^| 




entre todas ¡as mujeres, ^^H 
¿no es disparate, Jesú? ^^^| 


KSCENA Vil 




Esto á enl*x|uecerme basta; ^^^H 


Queda sola Laorkncia. 


aunque si eres mujer casta, ^^^| 




Laurencia, bendita íú. ^^^M 


lEN. <jQué es esto, desdicha mía? 


Que si libre de delito ^^^| 


¿Cabrán, si ya tenj;o dufñn. 


da de su honor testimonio ^^^| 


en corazón lan pequeño 


al hombre en el matrimonia ^^H 


dos huéspedes en un día? 


regocijado y bendito. ^^^M 


Don Guillen es «i primero, ' 


Mas ¿qué esposo habrá queencucnire^^^f 


y siendo abeja ác amor. 


mujer á quien si quillotro ^^^| 
la diga mío y nu ae otro ^^^ñ 


le oíreci la primer l!or; 


derechos del jardinero. 


es el fruto de lu vientre? ^^^| 


Ks noble y quiérolc bien, 


^Casamientos ahora?, isúsl ^^H 
dejadme, que pierdo el seso. ^^^H 


pues ¿por qué en tal alboroto 
1 tiene de usurpar Maroto 


¿Yo en casa con sobre hueso ^^^| 


derechos de don Guillen? 


estando sano? ¡Jesúst ^^^| 


Ferdüiiará, pues espera 


¿Yo riñendo cada día ^^^| 
i quien sin tomar consejos ^^H 


á don Guillen mi fortuna 


y va á avisalle ta Luna, 


como sea á la |más{ lejos ^^H 


de amantes casamentera. 


va á Misa á Santa Marta? ^^^| 


Primero el cántaro llena 


Pues que me encomiendo á vos, ^^^| 


aquel que ík^a primero. 


si no soy para casado, ^^H 


si Maroto vien postrero 


de tan peligroso estado ^^H 
li b rad n >e, A/ji/ re i/e ¿) tos. ^^^| 


Dios se la depare buena. (Va^r.) 




Santos, pues estáis vosotros ^^^| 




en el eterno placer, ^^^H 


ESCENA VI 11 


libres de toda mujer ^^^| 




y en paz, roead por nosotros. ^^^M 
Maridos, si de estos modos ^^H 


Sale Makoto. 




son las mujeres, tened ^^^| 


DTO. A la fe, mi Dios, que han dado 


mucha paciencia y sabed ^^^| 


en que he de tener mujer, 


que rezo por mí y por lodos. ^^^| 


yo soldementesé her 


Pues si por quitar temores ^^^| 


empleyla y guardar ganado. 


las mujeres no nacieran, ^^^| 


¡Pues meterme á mí en rencilla 


muchos más los santos fueran ^^^| 


con una mujer! El cura 


y menos los pecadores. ^^^M 
El alma su prisión llora: ^^^| 


diz que nunca está madura. 


porque, al fin, es de costilla. 


¿hay más riguroso paso, ^^^^ 


Es hacer que me descarne 


pues si que agora me caso ^^^| 


para ella y que pierda el .seso; 


me han de cautivar agora? ^^H 


aun si huera todo hueso 


Porque el trance que hay más fuerie^^H 


y oo cubierto de carne. 


y que más puede lemblarse ■ 


no anduvieran diligentes 


es al tiempo de casarse ■ 


tantos, hendo en la honra mella. 


y en ¡a hora de nuestra muerte. fl 


porque temieran mordella 


Haga á los solteros bien ^^^ñ 


por no quebrarse los dientes... 


Dios, guardando sus sentidos, ^^^1 


Yo no tengo si el rosario 


dé paciencia á los maridos ^^^H 


con quien en tales afrentas 


y digan todos Amén.* ^^^M 


me aconseje y haga cuentas. 


^^^M 


que es el mejor secretario. 


ESCENA IX ^^H 


Ahora bien: rezarle quiero 




que si ayuda á todos da, 


Salen Don Goillím / Gallardo.— Maroto. ^^^| 


lo mjjor me endilgará. 


^^^^M 


que ei divino consejero. 


GuiLiÉN. Gallardo: si mi Laurencia ^^^| 


^^ ¿Yo cautivarme en un día? 


aguarda, cual prometió, ^^H 



LA DAMA DEL OLIVAR 



amor posesión me dio 
de la más bella presencia 
que celebra su deidad. 

Gm-larij ¿Qué diablos hiperbolizas 
y hermosura solenizas? 

GiHLi.ÉN. Pues ^aquesto no es verdad? 

G*u.ApD. No, por cierto, con perdón; 
,;es más de una labradora 
que estará cerniendo agora 
y quizá cantando al son 
que hace con el cedazo 
«á las tres ánades, madre», 
mientras que duerme su padre, 
que es el mayor villanazo 
que tiene todo Estcrcuel? 

Girii.LÉiN. Laurencia es un sol, un cielo. 

Gailarü. i,)ue has de enloquecer recelo. 
¡Miren qué Dafne en laurel, 
qué Leucole vuelta incienso, 
ó que Clicic en girasoll 
jF*ar Dios, si Laurencia es sol, 
que es muy puerco el sol! 

Guillen. No pienso 

que estás en ti, si eso dices. 
¡Oh, quién verla ya pudiera! 
|0h, quién la hablatal ¡quién fuera!.. 

Gallard. Di, mocu de sus narices. 

GtuiLKN. jQuién sus manos ó cristales...! 

GAi.i.AKn.^besallfisr' 

GliM.LBN. Si. 

Gallard. Buen galán 

besa, que quizá estarán 

lavando agora pañales. 

^Ks posible, di, señor. 

que un caballero estimado. 

á quien mil damas han dado 

más fama que á Galaor, 

con esa flemaza agora 

el sayal grosero ensalza, 

tú, que los puntos que calza 

la más guardada señora 

sabes, bolines deseas.'* 
Giiili.inn. Gallardo: ya estoy cansado 

de tanta seda y brocado; 

las más graves son más feas. 

Hermosura que en la tienda 

se vende, ¿quién la ha de amar? 
Gallado. Si el afeiie es rejalgar 

Bercebú que las pretenda. 

Tu opiniún sigo en cuanto esf>, 

que caras de solimán 

la muerte á un hombre darán, 

como pildora en un beso 

for no vendclla, de balde, 
lermosuras de retazos 
de sastre, hechas á pedamos 
de color y de albayaldc, 
con que jalbegan las casas, 
como pared de mesón, 
caras como colación, 
cargadas de miel y pasas. 

GijiLLÍiN. Y miel virgen. 

Gallard. Es verdad. 

con que engañarnos pretenden, 
porque todas ellas venden 

Eusliza la puridad. 
o hay tienda si vas ¿ ella, 



porque este discurso s^ 
que en cimas, bandas 6 ligts 
no halles carne de doocella. 
Y pues en cintas las pinU 
el interés, no me engaño 
cuando sospeche que hoj 
se usan doncellas en cinta, j 

Giiillí:n. ,jLuego yo discreto so> 

en buscar sin compostura 
la natural hermosura 
de Laurencia? 

Gallarl). Amigo soy 

de amor que huele á tonii 
y más tomillo salsero, 
que es carne con sal y quiero 
bien este trato sencillo; " 
pero no has de encarecello 
con tama exageración, 
que es plato de salpicón, 
aunque sabroso al comell' 
que después huele á cebol 
mas dirás que es polla belli 
y que por eso con ella 
quieres jugar á la polla. 

Maroto. Marolo: .¡no escucháis esli 
Andaos á caza de bodas. 

Gt'ii.i.KN. lisias labradoras todas, 

por lü simple y por lo hoí 
me enamoran; si saliese 
y la seña hiciese y«- 

Mapotü. ¿Señas le ha de hacei? ¡Ve 
¡Oh, qué mal agüero es cu 

tjiJiLLÉN. La genie de casa, amor, 

¿por qué no la habéis don 

Gali ARO. Sobre la lapia ha salido 
lu labradora, señor. 



ESClvNA X 
Salr arriba Laurrncia.— Diciia 

G(HLL¿N. S!, que la luna salió 

á enseñarme su presencia. 
M\BOTo. Trepadora sois. Laurcncil 

no os llevo a mi casa yo. ( 
Laupen. ¡Ce! ¿es Don Guillen? 
Mahoto. (Ap.) ¿Por 1 

comenzáis, sin ser casada? 

Labradora sois letrada; 

ya llegáis al A B C. 

Pues bien sé yo, aunque v 

que si llegáis á la D, 

por más riqueza que os dé| 

que no heis de darme la n 
Guillen. Yo soy quien en vos vivía 

y sin vos muriendo en m! 

por la vida vengo aquí 

que me usurpáis. 
Lauren. Yo no enl 

aquesas algarabías; 

pero lo que os sé decir 

que aún no se ha echado i 

mi padre. 
GuiLLKN. Desdichas mits 

le despiertan. 
Lauren. Hablad pa&o 



ACTO PRIMERO 



217 



>Tit. 
.Í.N. 
EN. 

EN. 



BN. 

LÉN 
EN. 
)TO 



HEN. 

I.ÉN. 
OTO. 



y volved mañana acá; 

mas no, que en vano será, 

porque mañana me cr'ío. 

No conmigo, si vo puedu. Mp) 

jQuc os'casáis? ^•(-ónm ó con quilín? 

Con Maroio, Don Guillen. 

¡Ay, cielos! 

Sospirad quedo. 

Daré yo muerlc á Marolo. 
iTO. ¿Qué más muerte que casarme? 
,ÉN. ¿Luego podréis olvidarme 

el nudo de mi amor rol» ? 

Mandólo nueso señor 

don Gastón de Bardaji. 

¿Y habéis vos ya dado el si? 

Más por fuerza que de amor. 

Yo os le suelto desde apjra. í^p'* 

Pues. Laurencia, aunque se abrase 

el lugar, antes que os case 

logrará quien os adora 

la posesión deseada 

que merece mi afición. 
[OTO. ¿Y después como melón 

diirmcla á mi decentada? 

(Malos años para vos! (^P ) 

Ahora bien: desde aquí á una hora 

volved, aue es temprano agora, 

y quedad, señor, con Dios. 

Dadme una mano primero. 

De azotes la merecía. 

¿Hay tan t;ran bellaquería? (Ap.) 

^Jo lien la tapia agujero 

por donde darla, y está 

tan alta, que no podréis 

alcanzarla, si volvéis 

presto, amor lo ordenará. 

El amor todo lo alcanza, 

c^ue sabe hacer invenciones. 

Gallardo: si aqui te pones. 

podrá subir mi esperanza 

y alcanzar esta ventura. 

¿Oyes? 

Durmiéndome estaba. 
.i.í:n. Ponte aqui debajo, acaba. 
LARD. Pues ¿soy yo cabalf^adura? 
.LÉN. No seas necio ni pesado. 
LAHoSi subes no lo seas tú. 

(Pónese en cuclillaí y sobre lai rxpiíi- 
(tas D. Guillen dt pies.) 

lOTO. ¿Que aquesto se use ¡Jesú! 

I el amo sobre el criado? 

I Miren cuál anda ya el mundo, 

^M unos sobre otros los vicios. 

^fp. Sí son cortos los oficios 

c^^ en darte gusto me fundo; 
pero si van á la larga, 
desde agora te prevengo 
que, en pesando, me derriengo, 
y que me echo con la carga. 

lOTO. I Lo que sufre un alcahuete! 

LAHD. {A lo que obliga un scñorl 

ll£n. ]M¡cordera1 

KhN, ¡Mi pastor! 

\.LkH. |Mi mayot 

íBN. jMiramilIfiu! 

U.ÉN. Qaé^os casáis? 

Contra mi guslo. 



LL&N. 



LAItU. 




GurttéN. ¿Con un bárbaro? 

Laupen. Un groscio. 

GutLi.ÉN. ¿Quién soy yo? 

LA(ri»EN. Mi jardinero. 

Gini.LÉN. Pagadmc, pues. 

Lairen. Esto es justo. 

Gtrri.LÉN. ¿Y con qué? 

Laoren. Con las primicias. 

Guillen. ¿De vuestro amor? 

Lauren. Claro está. 

GiriiLÉN. ¿Cuándo? 

L AIREN. Kst* noche será. 

Gaui APD.¿Nu ahorraremos de caricias 

don Guillen? Que me deslomo. 

Mapoto. ¿Qué esto sabe una mujer? {Ap) 

Gai.i.apu. Mas ¿que he de hacerte caer? 

Guillen. Soy un pájaro. 

Gallabd. De plomo. 

Guillan. }Qu¿ hermosa manol 

Lauhen. Grosera 

q^ue friega, barre y amasa. 

Guillen. Ls de nieve. 

Maroto. y os abrasa. (Ap.) 

Gai.lard.Quc me matas considera. 

Guillen. ¿Podré entrar luego? 

Latipen. No sé. 

Guillín. Ya el viejo se habrá dormido. 

Lauren. Si vos estáis escondido 

mientras que voy y lo sé, 
entrad. 

Maroto. Bellaco va esto: 

excusemos un pecado, (pa gritos.) 
¡Ah de casa; que han entrado 
ladrones, acudid prcstol 
Niso, Corbato, Montano, 
mozos, zagales, garzones, 
que andan ladrones, ¡ladrones! 

Laubkn. ¡Ay, cielo, vete! 

Guillen. ¡Oh, villano! 

¡vive Dios! que has de pagarme 
el dar á la gente aviso. 
Maroto. ¡Ladrones, ladrones! Niso, 

|Salid, que quieren matarme! 
¡Ladrones] 

Gallari). Huye, señor, 

no te conozca esta gente. 



ESCKNA XI 
Salen los Pastokes con cAh^m.— Dichos. 

Guillen. ¿Q>ue asi un bárbaro insolente 
haya estorbado mi amor? 

Gallado. Cada cual su hacienda guarda. 

Guillan. ¿Que aquesto pase por mí? 

Gallapu.Yo de burro te serví 

pero tú fuiste mi albarda. 



ESCENA XII 
Niso y Audcnio. — Dichos. 



Niso. 



¿En casa de la josiicia 
ladrones? ¿Adonde están? 
Ardknio. Ténganse al Rey los ladrones. 



B^i8 


LA DAMA DEL OLIVAR ^^^| 


■ Niso. 


¡Por Dios, que los he de ahorcar! 


y sin cera no hay panal. ^H 


^^_ Gallar» 


.Huye, señor, que villanos 


y la cera junto al huego ^M 


^^B 


ya sabes que en su lugar 


por fuerza se ha de quemar, H 


^^B 


son reyes, y que los gallos 


viendo que se derretía V 


^^H 


cantan en su muladar. 


preiendilo remediar. 


^^m Guillen. 


¡<^ue este rústico grosero 


pues colmenas sin miel virgen 


^^H 


de mi suerte fuese azar 


aun no valen la mitad. ^| 


^^K 


que esta ocasión me impidiese! 


Los celos, que son abejas, ^M 


^^K 


Mas él me lo pagará. {Vanulosdoi.í 


; r ya zánganos serán, H 
i[ los osos colmeneros ^M 


^^H 




^^^ft 




iban locos á picar. ^M 


^^ 


ESCENA .XJIJ 


Mas viendo su resistencia ^M 
comenzaron á gritar ^M 


L Sale DoM Gastún. — Dichos, mtnos Don Goillím 


(que sus voces son susurros):^^ 


H 


y GALi.Anno. 


«¡Ladrones en el lugar!» H 
Despéneme yo á mí mismo, H 


^H Gastón. 


^Qué alboroto es éste, Niso? 


y á f e que á no despertar, ^| 


^^V Mar OTO 


¡Oh, señor! vino á robar 


que de aquesta pesadilla, ^M 


^^H 


un ladrón aquí una joya 


muerte me diera el afán. ^H 


^^M 


de Laurencia. 


Salistes alborotados, ^M 


^^^ Gastón. 


¿Cómo? 


y pues presentes estáis, ^M 


I M APOTO. 


Y tal, 


sed testigos desde ahora ^M 


^^^ 


que si una vez se la quitan. 


que no me quiero casar. ^H 
Colmenas tan peligrosas ^H 


^^H 


aunque la percurcn mis. 


^^^P 


ojos que la vieron ir 


en campos de libertad, ^1 


r 


á vella no volverán. 


sin más guardas que á sí mismas, 


1 Niso. 


^Mbs si fuese la patena 


comprallas es necedad. 


^^L 


con la sarta de coral? 


Si á una viña ponen cercas, ^t 


^^m M APOTO. 


Patena y corales son 


y la guarda por demás ^M 


^^K 


dignos. Niso, de estimar. 


el Ianz6n de un viñadero. H 


^^H 


Y si arrancan la patena, 


pues las hurtan en agraz, H 


^^^K 


la sarta se quebrará, 


,;qué hará una colmena sota S 


^^H 


derramando los corales 


en el campo, á voluntad H 


^^H 


que asidos con ella van. 


de cualquiera caminante H 


^^^1 


Lste negro casamiento, 


sino comer y picar.^ H 


^^H 


si va á decir la verdad, 


A lo dulce no hay defensa, ^ 


^^^H 


me trae sin seso ni jíusio 


Niso, que aunque en el corral 


^^^B 


desde esta mañana acá. 


lo guardéis, hay quien las tapi 


^^^B 


Como el hombre que se vela, 


del se atreverá á saltar. 


^^B 


su mujer ha de velar. 


Líbreme Dios de colmenas 


^^^B 


en fe que es vela el honor 


con pies, que se subirán 


^^H 


que el fuego suele quemar, 


en somo de las paredes 


^^^H 


á velar vine á estas puertas 


sí una vez en ello dan. 


^^^B 


más celoso que galán, 


Tienen alas las abejas. 


^^^P 


que un marido es como un muerto, 


y como en corchos están. 


^^H 


>ues le velan como á tal. 
)e temores y sospechas 


pesan poco y vuelan mucho. 


^^^B 


pican honras y se van. 


^^^H 


cansado (que poco va 


No curéis de persuadirme. 


^^^B 


de estar cansado á casado, 


que si me ha dado pesar 


^^^H 


y más siendo á mi pesar) 


aun durmiendo una mujer, 


^^H 


i la fe que me dormí; 


despierto (decid) ¿qué hará? 


^^^B 


yo con h eso que h^e mal, 


Primero que yo me case 


^^^■h 


que honra y sueño pocas veces 


(aunque me lo rueguen más). 


^^^^^H 


se guardaron amistad. 


torciéndome la cabeza 


^^^^H 


Écheme á aquestos umbrales; 


llevare la cara atrás. ^m 


^^^^H 


que un marido ha de imitar 


Esposo entonces seré ^M 


^^^^H 


al mastín, que cuidadoso 


cuando de aquel olivar ^" 


^^^^H 


á las puertas tién de estar. 


nazca, en lugar de aceituna. 


^^^^H 


Apenas que me dormí. 


mí esposa; no hay más que ha^ 


^^^^^1 


cuando comencé á soñar 


^1 


^^^^^v 


que Niso me había vendido 


^H 


^^V^ 


un hermoso colmenar. 


ESCENA XIV fl 


^^H 


Yo, que no estaba contenió 


^1 


^^^B 


con la compra, vi llegar 


Dichos, menoi Makoto. ^H 


^^^■i 


á robarme la miel virgen 


^H 


^^^1' 


dos osos de Montalbán. 


Niso. Oye, Maroto... |Marotol ^M 


^ 


Como toda miel se pega, 


Gastón. Misterio tiene el hablar ^^^| 



^^m ACTO SEGUNDO 2ig ^| 


W mi pastor de esta manera. 


á toda imaginación. ^^^^| 


1 Algo ha visto. 


Como hermano me guardáis, ^^^^| 


1 Pues se va 


como galán me servís, ^^^^H 


^^ y mi hija menosprecia. 


como esposo regaláis, ^^^^H 


^^^vaya con Dios el gañán, 


y á serlo iodo venís, ^H 


^^Kque no es Laurencia mocosa 


pues que con todo os alzáis. ^H 


i ni peina canas. 


Gastón. No tanto, mí Petronila, ^H 


pATO. |Verál 


que no sepa que en el alma ^^^H 


TON. El casarse, mis amigos. 


sus flechas amor alila, ^^^^M 


ha de ser con voluntad; 


y que el pensamiento en calma ^^^^| 


no le forcemos la suya. 


esperanzas recopila. ^^^^| 


j. ¿Qué llama, señor, forzarf" 


Yo sé que tenéis capaz ^^^H 


¿Pana canas mi Laurencia? 


la voluntad para extremos ^^^H 


8/kTO.Que es un simpre. 


del atrevido rapaz, ^^^^| 


X Vaya en paz 


tanto, que en ella cabemos ^^^^| 


y no se case, hasia tanto 


otro y yo viviendo en paz. ^^M 


que* lleve la cara atrás. 


Porque en casa semejante, ^H 


ÍATO. .¡Hay tal bruto? Siembre esposas 


si él es aposentador, ^H 


aquí, quizás nacerá 


posada dará bastante ^^^H 


alguna que le enamore. 


para un hermano el amor ^^^^| 


cual dice, en este olivar. 


y también para un amante. ^^^^| 




Petbon. Si ese en el alma ha de entrar, ^^^^| 




de vos vendrá acompañado, ^^^^| 




pues cuando os quiera hospedar ^^^H 


ACTO SEGUNDO 


costumbre es que un convidado ^^^H 


m 


á otro pueda convidar. ^^^H 


^m 


Gastón. Como forastero pasa ^^^^| 


r 


un rayo, y de paso abrasa, ^^^^| 


1 ESCENA PRIiVlER A* 


y es tal don Guillen, por Dios, ^^^H 


1 


que, por quedarse con vos, ^^^H 


■m Don Gastón, Doüa Pstkonil-a, LAunBNCí* 


temo que me eche de casa. ^^^H 


I y LAbüAOORRS. 


Aunque si os caso con él, ^^^H 


1 


diré, Petronila mía. ^^^^| 


»ON. Bueno y apacible está 


puesta que es trance cruel, ^^^H 


el prado, sentaos aquí. 


que por vuestra mejoria ^^^^| 


aÓN. Si vuestro sol luz le da 


dejaré mi casa en él. ^^^H 


en tapetes de tabí 


Pet(«on. Eso no, que será poca ^^^^| 


estrados os prevendrá. 


voluntad la que mostráis ^^^^^ 


1 En vuestras hebras derrama 


si á deiarmese provoca, ^^^^^ 


su tibia tez la retama, 


y para que no salgáis ^^^H 


vuestras mejillas hermosas 


cerrará el alma la boca. ^^^^H 


dan nuevo ser á las rosas 


Gastón. Don rjuillén de Montalbán ^^^^| 


que Venus adora j ama. 


es mozo, noble, galán, ^^^^| 


Las maravillas se ven 


Comendador generoso, ^^^^| 


en vuestros ardientes ojos. 


en las paces amoroso ^^^^| 


la frente es jazmín también. 


y en las guerras capitán. ^^^H 


en la nariz los despojos 


Escogilc para vos, ^^^H 


de la azucena están bien. 


y pienso que agradecéis ^^^^| 


Si los dientes son avahar 


la elección que hice en los dos; ^^^^^ 


que en grana pudo enlazar 


mas para que en él penséis ^^^^| 


amor, que nació en verjeles. 


quedaos, bella hermana, adiós. ^^^H 


muros hizo de claveles 


Que apacible compañía ^^^^| 


en que se puedan guardar. 


os dejo, y yo, como suelo, ^^^H 


Y asi el prado con su llor 


por ser inclinación mia, ^^^^| 


imita vuestra belleza. 


de aves que mate al vuelo ^^^^| 


siendo planteles de olor 


volver cargado querría. {Vast.) ^^^^| 


él de la naturaleza, 


^^^^H 


vos, señora, del amor. 


^^^^^M 


ION- Favores de vuestra mano, 


ESCENA El ^^H 


¿á quién no enriquecerán? 


^^^H 


Si por venir con vos gano 


Oiciioa, mtnos Don Gastón. ^^^^| 


las ternezas de galán 


^H 


y los regalos de hermano. 


Petron. Pues Laurencia ¿en qué se entiende!» ^M 


hasta, señor don Gastón, 


Lauüen. Nunca falta, mi señnra, ^H 


que por no darocasión 


á la ^enIe labradora ^H 


á que el alma se divierta. 


en qué, y más U que pretende ^H 
casarse y se le despiotA. ^H 


tenéis tomada la puerta 



22<.) 



LA DAMA DEL OLIVAR 



Pktbon, 
Laijhen. 

CORBATO. 

Laurrn. 

COCBATO. 



Pethon. 
Cor BATO. 



Niso. 



Ardemo. 



Cor HATO, 



miso. 



Laitbkn. 
Miso. 

Montan 

Niso. 



^i^chastes hogaño gansos? 
Veinte hay que gordüs y mansos 
la nieve en ellos se pinta. 
Dos de esos serán del cura. 
¿Diezma en iodo? 

Como lleva 
en toda cosecha nueva 
el diezmo (i ), de la verdura, 
de los pollos, los lechones, 
la fruta, el pan y cebada, 
¿no fuera cosa extremada 
que diezmara en lasquistiones, 
los males y calenturas? 
],\Ula landre que !e tome, 
como las maduras come 
comiera lambicn las duras! 
¡Mal estáis con el! 

Quisiera 
que de diez días que he estado 
en la cama desahuciado, 
uno al cura le cupiera; 
diez melecinas me echaron 
una le vicn de derecho. 
Ley fuera esa de provecho 
para el otru que azotaron, 
pues de quinientos tocinos 
cincuenta c1 cura llevara. 
Yo sé que á alguien le pesara, 
á usarse esos desatinos; 
que nadie quisiera ser 
casado en tales porfías, 
porque de diez en diez djas 
le había de dar su mujer. 
¡Plugiera á Dios que el tuviera 
tres veces en cada mes 
esa car^a! que después 
yo sé que el diezmo perdiera, 
de lo deoíás que le datjins, 
por no sofrir tanta pena. 
¿Hay plomo, hay costal de arena 
como aqueste que llevamos 
á cuestas con las mu)crcs? 
¿Y nosotras que sufrimos; 
que hechas esclavas vivimos 
aguándonos los placeres 
vosotros; de hijos cargadas; 
ya callando, ya meciendo, 
mil dolores padeciendo, 
nueve meses de preñadas, 
siempre con temor y susto 
de que el parto nos asombre, 
dejándonos cualquier hombre 
la pena, y llevando el |;usto? 
No golosmeara ICva 
de la manzana el sabor 
y pariera sin dolor; 
mas si tal irabajn lleva. 
Laurencia, la que se casa, 
¿por qué os morís vos por ello? 
¿S'o? 

Vos, pues que por sabcllo 
no hay diabro que os tenida en casa. 
, Kn fin, ¿no quiso .Marolo 
desposarse? 

No es Ib boda 



para él, sólo se acomodi 
al ganado, monte y soto. 
Mas ¿qué es esto? 

APDFNto, Don Guil' 

viene acA, que como sabe 
que estáis aqui, y es tan grave, 
al que como él quiere bien 
la ausencia, el estar sin vos 
tendrá por tormento extra 

Lai KKN. Todo es mentira y engaño 
el hombre; líbreme Dios 
de creer más sus desvelos; 
amarme fingió el traidor, 
y mudándose su amor 
sembró gusto y cogí celos 



ESCENA FII 



rave, 

1 

y 

I 



Satén t>oN Guillen, G«i.i.*nno >-C*i*bo«.—1)M 



(i) Ka el origíDil: «diez de uno». 



I 



Guu-LfeN. jOh, serranos!, á gozar 
de vuestra conversacit'm 
me ha traído la ocasión. 

Niso. Viniéndonos vos á honrar 
será apacible esta tarde, 
por más que el sol la molesta. 

GntLi-KN. ¡Qué mucho abrase la fiesta 
el prado, si haciendo alarde 
el sol que llores perfila 
con el oro que en él pasa, 
otro sol de amor abrasa, 
bella doña l'eironila, 
en vuestra hermosa presen 

Petron. Si como lo decís bien 

amáis (señor don Guillen),] 
dichosa es por excelencia 
la que serviros merece. 
Sentaos, si gustáis, aquí. 

GmLt-KN. Jamás la ocasión perdí 

cuando el amor me la ofrí 
Con vuestro hermano, señ< 
he concertado de ser 
vuestro esposo, y por tener 
mientras se llega esa hora, 
en quien el amor que os debo 
se eiercite (que no es justo 
que ocioso se embote el gusto) 
esta serrana me llevo, 
ensayaré en su hermosura 
la que en vos pienso gozar^ 

(Cogen Don fiuillén y G«l* 
(encía )■ lléranstia.) 



f^ETRON. 

Todos. 
GniM.¿;N. 



Niso. 
GutLi.£:N. 

l.AtlBFN. 

Gmii.i.kn, 
Cauuaru 



¿Qué es eso? 

Aqutdel tugai 
El que morir no procura 
sosiégúese, ó ¡vive Dios 
que le cuelgue de ese robU 
,;Pues es esa hazaña nobi< 
Llevadla vosotros dós 
á Montalbán. 

¡Ay de mí! 
Gallardo: aprisa con ella. 
. No os quejéis, Laurencia bM| 
que os lleve Gallardo ansl^H 
que también tiro yo gajes 
de don Guillen y su amor. 




ACTO SEGUNDO 



221 



pues lo que sobra al señor Pethon. 

viene á parar en los pajes. 

Seréis de su gusio presa 

y hartaréisle en breve ralo, 

gozándoos yo como plato 

que levante de la mesa. 

(Vdjuecun ella.) 

ESCKNA IV 



Dicho», meno» G*i.t.*Koo y Laurbmcia. 

)N. IXin Guillen de Montalbán: 
respetad, si sois prudenle, 
el ver que estoy yo présenle. 
LLÉN. Kl que no fué buen galán 
no puede ser buen mandu: 
quien cañas ha de jugar 
primero se ha de ensayar; 
sólo á ensayarme he venido 
en Laurencia; si os molesta 
la osadía que en mi veis, 
consolaos con que seréis 
de aqueste ensayo la liesla. (Vait.) 



Gastón. 
Petron. 



ION 



ESCKNA V 
Dichos, menos Do> Goit.i t». 

^Hay tan gran bellaquería? 

^Que esto suframos, serranos? 

¿Para que mos dieron manos 

los cielos? 
lATO. No sufríria 

tal afrenta aunque muriese. 

Juntemos todo el lugar. 

A mi hermano id á avisar. 

jQue á mis ojos se atreviese 

á tal insulto! ¡Ay amor, 

qué mal me habéis en^plcado! 
TU. |Todo tüsicrcuel salga armado 

y muera aqueste traidor! 

Nisü será el capitán, 

pues es Alcalde. 

Kso intento: 

vos alférez, vos sarf^ento; 

abrasaré á Montalbán 

si aquesto adelante pasa. 

Vamos. 
ION. Y mis desconsuelos 

me abrasarán en sus celos 

mientras Montalbán se abrasa. 

(Vanst tus viltaHoi.) 



ESCENA VF 

Sala Don Gastón.— Doña Petronila. 

róN. <Qué alboroto, hermana mía, 
es este? ¿yuién os da enojos 
y las perlas de esos ojos 
agravia, luz de mi dia? 
.¿Dónde mis vasallos van 
confusos V alborotados? 



Gastón. 



Petron. 
Gastón. 



Petron. 

Gastón. 
Petron. 



Gastón. 
Petron. 



Van á vengarse afi enfados 
del señor de .Munlalbán. 
Con Ileso que le he querido; 
porque como una afición 
se funda en la inclinación 
y no en consejos, han sido 
en vano los quc me han dadoi 
porque aun las lrave^u^a^, 
por no llamarlas locuras, 
que un don Guillen han causado 
común aborrecimiento, 
pudieran curar mi aii.or 
es loco, y al lin furor 
que ciega el enlendimicnto. 
I*cro ya el no aborrecerle 
fuera, más que amor, locura. 
Pues ¿qué hizo? 

|Gran ventura 
fuera, hermano, no quererle! 
Sin respetar mi presencia 
ni el amor que le he tenido, 
descortés como atrevido 
llevó robada á Laurencia 
con ayuda de criados, 
que en la escuela de sus vicios 
aprenden estos oficios; 
los pastores agraviados 
han convocado el lugar 
para intentar su venganza, 
y yo ya sin esperanza 
lodo lo libro en llorar. 
jEs posible que este loco 
a mis vasallos se atreva? 
Si á Laurencia, hermana, lleva, 
yo haré que la goce poco. 
|Vive Dios! que ha de saber 
quién es á quien ha ofendido. 
¿1-^1 en mi tierra atrevido? 
¿Que es lo que intentas hacer? 
Pegar fuego á Montalbán, 
hacelle entender asi 
que es don Gastón Bardaji 
i quien ofende: hoy verán 
los que sustenta Aragón 
(yaque mi paciencia instiga) 
de la suene que castiga 
á don Guillen don Gastón, 
flcrmano: su pocu seso 
perdona. 

¿No te ha ofendido? 
Aunque es luco y atrevido, 

Sue le aJt>ro te confieso, 
usca otros medios más sabios, 
llagará lo que mereje. 
El amor con celos crece 
y seaumenla con agravios. (Vamt.) 



ESCENA VII 

Salen Don GoiLi-áN, Gallardo y I-ao»kncu. 

Guillen. Échala de ac|uí Cillardo. 
]Jcsús.