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Full text of "Comedias escogidas de Don Juan Ruiz de Alarcón"

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COMEDIAS ESCOGIDAS 



\ 



D£ 



O' 



-^' 



DON JUAN RXJIZ I>% ALARCON 
Y MENDOZA, 

TOMO PRIMERO. 



CON LICENCIA. 



Madrid: Imprenta ds Orfega j- CjnViañ'i* > >8aé, 






í 'w'É M.^', !;.t^íC J 

ASTC'B LENÜX AND 
{TIL0P.N ." í "TíiDaTIOMS 

5 í< '1 -'J L 



GANAR 
AMIGOS. 



PERSONAS. 

jEl Maraues don Fadriqae, 

Don Fernando de Godo/ ^ amante de 

Doria Flor. 

Don Pedro de Luna. 

El Rej don Pedro. 

Don Diego ^ hermano de do2a Flor y amaii« 

te de 
Doña Ana, 

Inés , criada de dona Fbr. 
Encinas, criado de don Fernanda. 
Ricardo, criado del Marques. 
Úh Alguacil, 
Un Corcfute, 
Un escudero QÍejo» 

La escena es en Sevilla , y d trage á la española aa*- 
tigaa. 



ACTO PRIMERO/. 

ESCENA PRIMERA, ] 

I>ecor<teiún de calle, - % 

DüSfA Flor e Inss con UKmoiu 

DaHu Flor. : 

I Qué dices ? • r 

Inés. : 

Digo , s»uora , 
que es él. 

Dona Flor, 
! Desdichada soy ! 
¿ Don Fernando de Godoy , . , 
cielos , en Sevilla ahora ? 
La fortuna mé persigue: 
cuhrete. 

Inés. V , ; i 

Yá es escasado ; 
porque muestra su cuidado , 
qt^ conoce lo que sigue.' j 

liona' Flw'i 
Cuando el Marques prometía ^ 
abrasado de amoroso , • » 

pasar mi estado^ dichoso 
de merced á señoría , 
¿ viene á ser impedimento • I 

de tanto bien don Fernando ? 

Inés, 
i Pues por qué lo iw^ de ser ? j 



Doña Flor. 

'bando I 
pues ba de se|>;nir su intentó f 
ocasiones de zelar 
al Marques; y es cierta cosa y 
que á su pasión cuidadosa 
nada , al fíu » se ha de ocultar : 
que aunque don Fernando , es llano^ 
que amante secreto ba sido y 
«1 disgusto sucedido 
en GSrdoba con mi hermano | 
fue páblico en el lugar ; 
y lo que entonces pasó, 
para sospechar bastó | 
ai no para condenar: 
y esto será impedimento 
á la mano que procuro ; 
que es el honor cristal pnrO| 
que s& enturbia del aliento. 

Inés 
Pues desengáñalo luego , 
y pide que no te quiera 
á don Fernando. 

Doña Flor, 

Eso fuera 
poner á la mina, fuego» 
y hacerle esparcir al viento 
secretos de amor desnudos ; 
que* ni son los zelos mudos , 
ni es sufrido el sentimiento. 

Inés, 
£1 llega. 

Doña Flor. 

Suerte inhumana f 
i como me podré librar f^ 



\ 



Inés, 
En esta tienda ha de estar 
aguardándote doña Ana. 

ESCENA IL 
Dichas t po$a Ana con wantqw 

Doña Ana, ' 
Gracias á Dios , que te veo j 
ya tu tardanza acusaba. 

Doña Flor. 
No imagines que me daba 
menos prisa mi' deáeo ; ^ 

pues que mi beríñano , sabíendoj 
que á verte', amiga venia.... 

Doña Ana, 
! Oh qué cansada porfia ! 

ESCENA III. 

Dichas I :poN If^Rif ando y Encinas. 

Don Fernando, ' ' 

Hablarla ahóYsí pt*etendo. 

Enéinas, 
Llega, pues» • 

Doña Flor, 

Inés , procura ,- 
mientras hablo, entretener 
á doña Ana. ' 

Don Femando, 

Si el poder 
ignálase á la hermosura ^ 
yo fuera , damas hermosas > 
esta ocasión por igual 
venturoso I y iiberal. 



Encinas. 
Ellas fueran las dichosas. 
Don Fernando, 
Mas pnesto que no hay hacienda 
que iguale á tanta beldad , 
sí lo merezco, tomad 
l6 que os sirváis de la tienda. 

Encinas, '■> 
¿Qué es esto? Nunca te vi 
ser galán tan de provecho. / 

Señoras, milagro han hecho 
vuestras deidades aquí ; 
pero según tu3 estrellas , 
que nunca des h^n dispuesto : 
hoy que tu quiej»^ , apuesto ^ 
que no lo reciben ellas. 

Jjjés, ^ . , 
j íyoñai Ana hermosa , no tiene 
gracia el bufón*? 

Encinas, 
.;. v: » -No itafe llamo 
sino E)icinas, . ' ^ r - 

, Dí^fla Ant^ 

La. del amo ^ v 

con ma) razón me entretiene | i 
sabré al deseuijdp quien es. 
Agradado me has 4c suerte y 
que estimara conocerte; 
porqtie algunos ratos des ;; 

alivio á tristezas mias. 

Mn*^inas, 
Harélo yo , si te doy i 

gusto en e^o. 

Doña Ana. 
Sí ; que sqy 



sujeta á melancolías. 
Encinas» 
Oye , pues. Buena ocasión &p, 

doy á mi señor con esto. 

Inés, 
Lindamente se ha dispuesto. 

Don Fernando. 
Dueño de mi corazoii... 

Doña Flor, 
Tu afición , Femqfndo mío , 
procefla mas recatada ; 
porque ni de esa criada , 
ni de esa amiga me fio. 

Don Filmando, * 

Ta con esa prevención 
á hablarte llegué , mostrando 
no conocerte. 

Doña Flor. 

Fernando , ' ' 

los nobles amantes son 
centinelas del honoxL i: : . 

de sus damasv '• •> 

Don Fernando. 

« ' í^ Pties., por qué j 
9i has conocido mi fe,-"' 
me previenes eso, Flor? 

Doña Flor. 
Tú , Fernando , eres testigo . 
de lo que^ nos sucedió 
cuando en Córdoba te baltó 
m|^ hermano hablando conmigo. 
Entonces, para aplacar 
los bandos- y desafios 
entre tiís deudos y mvos , 
prometiste no llegar 



10 



á esta ciudad en doi años , 
donde en aquella ocasión, 
á empezar su pretensión 
y acabar aquellos daños, 
mi hermano partió conmigo f 
por .esjtar su Ma gestad 
despacio en esta ciudad. 
Don retinando, 
Y tá , Flor , eres testigo , 
, que mi palabra , á despeého; 
de mi paciencia ,, be cumplido. 

Doña Flor, , 
Pues ya que tan nobíe has sido , 
no d«shagas lo que has hecho. 

Don Fernando, 
i Cómo ? 

Doña Flor. 
Ocasionando ahora 
nuevos disgustos.;' y así, 
solo una cosa por mi 
has de hacer, mi bien. 
Don Fernando* 

Señora , 
no mandes ,^ que j^él amor 
que idolatra tu hermosura - 
desista ; y pide segura 
el imposible mayor. - 
Doña Flor* 
Tu verás en lo que pido, 
que encamino tu esperanza. 

Don Fetnándo^ 
Siendo así , de tu tardanza 
está mi amor ofendido. ' 

. Doña Flor* 
Ya con el Rey ^vkfi intentos 



tiene en Buen punto mi hermano , 

y de los suyos es llano , 

que han de pender mis aumentos.^- 

Dá fuerza á su pretensión , 

y á su razón calidad , 

de mi honor y honestidad 

la divulgada opinión ; 

y porque len»o , y no en vano , 

que han de causar tus pasiones 

al lugar murmuraciones , 

é inquietudes á mi liermano , 

quiero , que como quien eres . . 

me prometas que jamas, 

Fernando , á nadie dirás 

que te quiero , ni me quieres ; 

que vivieion en tu pecho ' 

secretas nuestras historias V - 

solicitando tus- glorias, 

ó zeloso , ó satisfecho , 

tan cauto- f y tan recaiado, 

que en el mayor sentimiento, 

solo con tu. pensamieuto 

comuniques tu cuidado. ... 

Esto le importa á mi honor , 

y á tu amor. * 

Don Fernando, . : - - 

. Yo te prometo » 
como quien soy, el secreto ,; . 
mi gloria ,. de nuestro amor. 
¿ Está» cohtenta ? : 

Doña Flor, 

' Si estoy. 

' Don Fernando, 
j Confias que cumpliré ^ 
mi paUhraJ! > . ', ; 



13 



Doña Flor. 
Sí ; que sé 
qae eres sangre de Godo y. 

Don Fernando. 
¿ "Di , pues y ahora qué estado 
tiene contigo mi amor ? 

Doña Flor. 
Péjalo á tiempo n#jor ; 
que estoy aquí con cuidado. 

Don Fernando. 
¿ Di comcí el vernos dispones 
entre atas dificultades ? 

Doña Flor. 
A conformes voluntades 
nunca faltan ocasiones : 
Lusca las, que yo prometa 
Lacerlo también. 

Don Fernatkio. ' 
A tí 
toca el trazarlas, y á m{ 
el gozarlas con secreto. ' '' 

Doña Flor» 
Fernando , á Dios. 

' Don Fernando. 

Flor , advierte 
en la firme fé. que tengo 
tras tanta ausencia ; y que vengo 
á Sevilla solo á verte. 
' Doña Flor. 
Yo soy la misma que fwf . ' . 
! Nunca , pluguiera á los cielos , ép, 
vinieras é darle zelos 
al Marqués, y peaa^ú'mí! 

Don Fernando. 
¡Quién dice que las aii4gcros^ af9. 



no éon firmes ? PeíSas son; 

Doña Ana» 
Doña Ana soy de Leoa , 
si por ventura tuvieren , 
que eres forastero al fin , 
algui^a necesidad y 
conocerás mi verdad. 
Encinas, > 
Pon en mi boca/ el chapin. 

Inés. 
4 Cómo habéis quedado? 

Doña Flor', 

Inés , 
«1 medio que pude dar 
he dado , para t^vitar 
•eutimientos al Marqués. 

ESCENA IV. 

DoH Ferjnando t Emgisás. 

Enfiinas, 
i Qué tenemos ? 

Don Fernando, 
Nada. 
Encinas. 

¿Nadaf 
Don Fernando. 
Ya no me trates jamás \ 

de doña Flor. 

Encinas. 

Bueno estás ; 
hien logramos la jornada. 

. Don Fernando. 
Al punto que entienda yo ^ 
que nadie jde ti ha i^abido» 



13 



i4 



qne algan tiempo la he servido p 

ni la historia que pasó ' 

en GSrcloba, pagarás 

con la vida'. Así el precelto opk 

ejecutOcdel secretU). " 

Encinas» 
Que lo diga Barrabás, 
supuesto que soy testigo 
de la .furia de tu acero; 
y que sabes dar primero » 
que la amenaza , ei castigo. 

ESCENA V. 

£l Marques y ÍIicaedo » bx vochi. 

Ricardo* 
Sin seso estás. 

Marqués. 

¿ No es razón 
estar de contento loco, 
cuando con mis manos toco 
tan dichosa posesión ? 
Esta noche, ¡ (ó santo cielo, 
^ permitid que llegue á vella ) 
gozo de la Flor mas bella ! 
que dio primavera al suelo* 
Esta noche mis empleos 
logran su larga esperanza | 
y mí firme amor alcanza 
íl fin de tantos deseos. 
En fsta vida , ¿qué bien 
puede igiAilar á la gloria, 
de conseguir la victoria 
de un f dilatado desden f 



lí 

Ricfardo, 
¡O quien te viera , señor , 
libre de estas mocedades i 

Marqués. 
¿Ahora me persuades? 

Ricardo* 
* Juzgo , que fuera mejor , 

cuando te ves tan privado 
del Jley don Pedro » gozar 
de su favor; y asentar - 
el paso y tomando estado. 

Marqués, 
No , mientras viva mi hermano » 
Ricardo ; lá quien justamente , 
por honrado, por valiente, 
por discreto y cortesano, 
como tierno padre quiero. 
No quiera Dios , que casado*, 
á mi casa , ni á mi estado 
solicite, otro heredero. 
Yo tengo por Flor la vida , 
por Flor desprecio la muerte ; 
mas si el amor de otra suerte 
con sus glorias me convida , 
•in que me case , no es justo 
quitar la herencia á mi hermano; 
que no siempre con la mano 
•e debe comprar el gusto. 

ESCENA VI. 
Xhcaoa t doh Fernando alborotado coir lA ispada 

DRSNÜOA Y CAPA OB COLOR. 

Don Fernando. 
\ Si sois nobles por ventura^ 



Í6 



I 



mostrad los peeKoá^ hidalgos 
en dar^ favor á quien tiene 
todo el mundo por contrario. 
Dadme esa capá por esta, 
cuyo color es el blanco , 
que siguen mis enemigos ; / 

daréis vida á un desdichado. í 

Margues, V, 

No es menester donde estoy ; ^ 
caballero , sosegaos. 

Don Fernando, 
¿Es el Marqués don Fadrique? 
, , Marqués, 

£1 mismo soy. 

Don Fernando. 

Vuestro amparo 
es puerto de^mi esperanza. 

Marqués, 
Contadme el caso : fiaros 
podéis de mi. 

Don Fernando, 

Un hombre he muerto » 
y el lugar alborotado 
cierra las puertas furioso , 
y airado sigue mis pasos. 

, Marqués, 
¿ Fué bueno á bueno la muerte ?^ 

.Don Fernando, 
Los dos solos desnudamos 
cuerpo á cutrpd las espadas y 
y el otro fue el desdichado. ^ 

Marqués. 
Siendo asi , yo os libraré. ; 

Don Fernanda. 
Prospere Dios vuestros aSos. 



ESCENA Yn. 

Dichos , la Justicia con linterna jr un corcJiefCt 

Corch^U, 
Allí hay gente. 

Don Fernando* 
La justicia 
€3 aqaella. 

Marqués* 
Reportaos; 
seguro citáis. 

Justicia, 

Esos hombres «^ 

conoced. 

Corclutc» , 
Ténganse y bitUlgos» 
á )a Justicia. ¿Quién es ? 

Ricardo* 
Escusad ^1 linternazo» 
qne es e^ marqués don Fadrique. 

Justicia. 
¿ Vais ,, seiior , también buscando 
acaso al fiero homicida • 

de vuestro i o feliz hermano? 

Marques. 
I Qué decís ! ¿ Mi hermano es muerto?. 
Justicia. 
^ Perdonadme» si os he dado 
con tal nueva tal pesar. 

Don Fernando 
¡Qué es esto I ctdíos ! ¡Hermano ' api 
era del. Marqués el muerto I 
¡Favor pedí al agraviado ! 
Marqués. ' 
* ^ ¿C!ómo sucedió.? 

2 



18 



Susticia. . 
Señor. 
¿os testigos , que se hallaron 
presentes , dicen que un hombre 
de color , estaba hablando 
á la ventana' de Flor. 

Marqués, 
! Esto mas , crueles hados ! ap> 

Susticia* 
Pasó en aquella ocasión 
el sin ventura don Sancho { 
y sobre el quitarle el puesto f 
y defenderlo el contrario , 
desnudaron las espadas , 
y cuerpo á cuerpo gran rato 
riñeron « basta que el cíelo 
dio permiso^ al triste caso. 
Huyó luegp el homicida: 
mas fiad de «mi cuidado, 
que le tengo de prender , 
sino se escapa volando. 
Don Fernando, 
Aquí es mi muerte. ap. 

Marqués, 

Seguidle , 
y no dejcís ^ hasta hallarlo y 
piedra alguna por mover. 

Corclicte. 
Señor , si yo no me engafio i -tf^. día Jkut* 
las señas del delincuente 
tiene aquel , que recatado 
de tras del Marques se escóndfe 

Justicia, 
Calla , necio. ¿ Del hermano 
del mutrto habla de ampararía ? 



r '; Corchete» . < • . 

Indicios dan su recato , 
y el color de su vcAtido. 
¿Qué. fie pierde en preguntarlo? 

Justicia, 
Bien mereceré perdón , 
ai por vengar vuestro agravio 
of<^ndo vuestro decoro : 
apñor Marqués , ese hidalgo 
que el: cuerpo y el rostro esconde 
con sospechoso cuidado, 
I puede saberse quien es? 

j Perdido soy ! ap^ 
Marqués. 
¿No está claro 
que no será quien mé ofende , 
pues qué conmigo le traigo ? .' 

Don Fernando, 
jQué nunca visto valor! ap. 

Justicia, 
Las señales me engañaron: "^ 

disculpad mi inadvertencia; ^ 

y porque pide este caso 
diligencia , perdonad "^ 

•ino os quedo acompañando. 
ESCENA Vl^. 
Dichos , menos la Justicia \ 
Don Fernando. 
¡Cielo santo, si querrá 
vengar él mismo á sü hermano , 
. y por eso me Itbró 
de la justicia. .':;>, 

Ricardo, 
¡Qué estrado 



19 



30 



aacfíso! ¿Qu«.hará el Marqués 
en Unce tan apretado? 

Marqués. 
I Qaé mi herma im> es muerto ; y Flor 
fue la ocasión de mi agravio ; 
y que este fge el homicida ! *« 

DéjajAos solos i Ricardo. 

liicardo» 
Habérmelas quiere á solas: ap* 

temiendo voy un gran daíSo. 

ESCENA IX. 

Dichos menos Ricardo» 

Marqués. 
\ O adversa fortuna mía ! 
ved los tormentos que paso ; ap* 
nocfie en que esperé alcanzar 
de amor los bienes mas altos t 
de sentimiento me ahogo » 
cuando de zolos me abraso: 
disimulando tenerlos , ^ 

me conviene averiguarlos. 

Don Femando. 
La espada y el corazón 
apercibo á todo. 

Marqués. 
Hidalgo. 
Doña Bernarda* 
¿Señor Marqués ? 

Marqués. 

Pierdo el seso, ap* 
¿Estamos solos ? 

Don Fernando, 

^i estamos. 



JMíár^i^él /- 



ti 

Un hermana roe habéis mtx^teí > 

'" í)on Fernando, '" 

Un hombre be m.iftei:fp, ignonan^o 
quien ejia , y ahoia siipte . 

que era ,' Marqués,^:vyesiro hcrmtino. 

lifarifu¿ü,. , . ) 

Ko os cijsculpeis. , , 

Don FernamjA, 

;m , No pcnsfiís a 
que «J temor busca r^eparos , ... 
que inventa el respeto escusa*, . ^.^ 
6 Ja obb'gacipn descargo» ; .: 

porque ,cs verdad OiS Ja be dicha; 
<íe que á vos testigo os bago, . n 
pues después de copocei'os , 
á vos mismo os pedC amparq; í 
parar que. ^pais asi .... 
á lo que estáis obligado.. 

Martfiáfs, . ' •► V 

Si imaginaos que os be dicho \, 

no os disculpéis , de. indignado ; 
y resuelto á la venganza » a 

ao doy lugar al descargo , 
CBgaíiaisos : advertid 
que en eso me hacéis agravio , , 
pues mostráis que habéis créido 
que por el dolor me aparto - . 
de cumpliros la palabra 
que os he dado de libraros : 
yo os la df , y he de oam^irla. 

Don Fernando, 
La tierra que estáis pisando ' 

•era el altar de mi bocau 



Caballero f levantaos f «t* >* ' ^ 
no me. deis gracias por esto $ 
éupaesto que no lo hago 

r.yo por .vos /sino por mí,'- ' * 
que la palabra* os be dsldo:' 

'Cfliaxido elpla di'» os obligué ; 
cumplirla no «s obligaros , 
que es pagar mi obligación', ^ * 
y nadie obliga pagando. ' 
De estti' procedió el deciros , 
no os, discujp'itis* por mostraY*<$li ^* 
que ún qtre efittiseis la ofensa-, 
ni disculpéis' elagravio » "' ' 
(asia, para iqoe yo cumpla 
mi paJalM*a\ haberla dadto.- ' 

. Jhn Férnandoí 
EJen^pla sois* d« ya4or 
y de prudencí»; y no en varié' 
ocupáis en l¿ prt^^hzii 
del Rey el lugar mas alto« 

Marqués. '.*♦ ' 

Dejad lisonjas v*y ahora ,•♦••• 
supuesto» que* h€íd^ libraros ; 
I me dccjd «quien sois , y ouaíl' - 
fué la ocasión' de! este caso-? - ^ ' 
¿ Qré *ropeík>' irneís con Floi< 1 ' ■ ' ' 
paraihaberos ol>ligado - '' - I 
á defender, «b lugar • t • ' 

de su ventana' á mi hermailO'l* 
Í)off Fernando, • * 
No señor ^ nO' meesiá^ bien i * ' : 
cuando aseos, tengo indignado « 
decir quien a^y ; la ocasión «" ' ' ' 
ya la oísteis;) declararos : - 



23 
ie ella mas » es imposible. f 

Que á Floi* la palabra ^aardo ap, 
que del secreto la di ; 
y aunque de zeios me abraso ^ 
no á romper obligaciones 
dan licencia los agravios. 

Marqués* ' ' * • 

Pues no es justo. ' 

JDon Ffrntmdo, ;. 

To oé suplico , 
pues sois noble ^ que evitando 
mas dilaciones , cumpleis 
la palabra que b abéis dado : 
prometido habéis librarme ; 
*y kyos^ mismo os be escuchado | 
que el haberlo prometido» 
basta para ejecutarlo. 
Advertid y que no lo chacéis 
en pidiendo nada en cambio ; 
que poi^erme condiciones 
es modo de quebrantarlo* 

Mar<fué$* 
£s verdad : mas no. os, las pongo « 
que pidiendo V nQ oHi^ndo, 
pregunté; j^orque me importa 
saberlo , si á vos caUaxlo ; 
y en prueba. de esio^ seguidme» 
que aunque en mi valolr -fiado, 
me lo queráis decir% antes 
que lo escuche he de, librar os* 

Don Fer^uuuiú, 
Ya os sigo, ' , . > - i 

Margué^» 

¡Ah Píos! ;qaé en un noble ^ 
cuando de seloso vfiÁ^n . ^ 



24 



y de lastfotádo ninei*o « 
la pahíbra pueda tanto! 

ESCENA IX. 

Sala eh casa de doh DrEcu». 
Don Diego , doña Flor ¿ Inés , con luz* 
Don Diego. > f 
¿Flor? . 

Doña Flor* 
¿Hermano? 
Don Diego. 

¿Inés? 
^Ines. 

¿Sofior f 
Dtm Diego, 
El cielo me dé prudencia • ap* 

cuando ^aaegan la paciencia 
tena pepíladeá -del honor, 
ni discurre el pensatniento^ 
ni sé por donde comience 
la averiguación ; que vence 
9I discurso el sentimiento. ' 

"Diñña Fiotf, ' • 

G>nftí9a ealoy^ j ; ^' 

; 'Dóii^ Diego.' •' .'-«•- 
' Entra, In^s^ i •' 
en C5a cuadra.' ' - * ■, 

Inés. 

•¿Si^uor? • J '* ^í '} 
DoPi^Diego^»-^ 
Entra y calla. •i» ¿v *.- 

Inés. 
••1. ' ; ^ De texhor ap» 

muevo sin alma los picsi^ 



\»l: 



2$ 



RSCENA X. . .• ' 

Don Diego y doña Flor^ 

Don Diego, <) 

Yo pensé» Florj qni» Jos d^ijlos,'^ 
^ue otm vez ta Hvinudad • ^ { 
ocasionó en la cindád \-^-*^. 

de Córdoba habrá dos años, ••• f 
de freno hubieran servido - -í 

para no» cansar aqoí 
la desdicha , qne por tí , 
enemiga , ha silcedldo. ' * í '» 
£sla noche di mas esperto * ■> 

üc Europa , al ihejor soldado y 
caro'berroano del privado * 

del Ri»y , por tn causa han ntuett^. 
Mira tú qué fin- espero ' ^ 

del daño que ha sucedido, ' ' ^ 
si eá tan fuerte el ofendido, *^ 
y es «I Rey tan justiciero. ' 
No llores , Flor , que no es cito, 
loque ahora ha de* aplacarme t 
lo que importa es declararme 
3a ^ verdad de este Suceso • •" 
povquesepa yo, qué medio 
tendré para dar seguro . -» 

prevención á lo' futuro , ' : - ¡ 

y á lo pasado remedio. 
Solos' estamos: ' advierte , . u 
ai á tan justa confesión 
no té mueve la razón , 
que te ha dtf obligar la muerte» ' . 
No te refrene el temor , 
y piensa qae en caso igual ' * / 



26 



oye el m^ico la mal , 
y tu culpa el cdnli>sor. 
Mira, si negar intentas, 
que á informarme obligarás 
de los criados , y ha«>*ás 
pitucas jiuestra» afrentas'; 
y así es mejor. informarme ^ ■ 
secretamente de tí) 
y que ^e resuelva aíjuí 
)o qué importe, que oblij^arme. . 
á una gran demp&tc^ciou , 
61 me doy. por entendida* 
de que tu locura ba sido 
de este daño la oca«iob. • 
, Doña IClor* , 

Hermano, aquieto -ju^tamenit . 
.pueden dar nombre de padre . 
los honrosos sen^iQieiitos ' 
que acoippaíian- tus> piedades; 
sabe (qne aoijique la- vergüenza - 
me enfrene,; espi^e^i^o lance, . . 
cuando amenazan Jos 'danos 9 , . 
manifestar las verdades) . .^ < 
sabe I, ^ue desde aquel .dia, 
dos años ha , que .llegaste < . / 
á esta escepcion de los tiempofy. 
«nvidia de las ciudades : 
¡plugiera á Dios ! que? primero 
que mirase, y admirase . ; h 

de sus altos edificios : > 
los sobervios omejiages ; 
¡ plugiera á Dios I qud primerd 
qu.^.^^1 la región dcjjas aves 
contemplase de fo^rti/ua 
en la Giralda una ^agen , 



27 



ptifs cual diosa habita eltielo, ' 

y splo el yienio mudable 

es la razón imperiosa ^ 

de su movimiento fácil : 

íptugiera á Dios!' que primero, '' 

que patentes sos Hombrates^ 

diesen permiso á mis pasos , ' * 

y á su ruina hospedaje ; 

sus altos muros ^'s/r viendo 

á su paraíso de: augel, 

túmulo funesto diesen '^ 

4 mis obsequias fatales; ' ' 

pues desde aqoel mismo dia . * 

empezaron á engendrarse 

de este incendio las centellas, 

de este daño las'señaks; 

que apenas la < voz* primera 

vieron mis ojos sva calles , ' ' 

cu^ipdo el marqu<Vs don FadriqUe,' 

ese castigo de alarbes, 

ese honor de castellanos, 

rayo ile torcos al fa^ges, ' 

ese espejo de las damas, « 

y envidia de lo» {flanes, • •• • « 

á combatirme empegó . ♦ • ' 

con i^edios tan eficaces , 

que ha usurpado la opinión ' '' * 

mi corazón al diamante. 

Si 'al fin sus continuas quejas, 

si al fin sus bizarras partes ' 

correspondencia engendraron 

en mi pecho , no te espante , 

que por doña Ana te be visto 

de tu valor olvidarte , 

regar la tierra con llanto » 



28 



ron^pcr con tftiéjfts lo» ayres* t 

pues si eres hombre don Diego , \ 

y la fnersa de aratif* sabes, 

de sus victoiias düs'pojo , » 

víctima de sus.allari-s^ . j 

I que mucbii que nira muj^e^r , 

contra su poder no baste ? t ' -» - 

I Y' mas si obligan temores , - 

y esperanzas pcrj^aadcn ? 

Que el marques, si amante humilde ^ 

conquistador arrogante 

mezclaba (esta falsa cijpa »/>. 

le imputo por disculparme) ^-4 

las amenazas crueles • ¿ 

a las promesas suaves, 

y el ppder, y la «r«l>¡cJon J 

igualmente me combalen , 

tema venganzas injustas 

e^. mi opinión , y.en tu sangre ^ • ' 

espero, que ^ ser. mi esposo ' 

le obliguen mis calidades : 

y al fin, estas fuerzas todas , 

á empresa mayor bastantes» 

á darle es^ noche entrada : 

pudieron determinarme. 

No te altere.<i^ oye, hermano; 

que en jcaso tan importante , •' ♦ 

no en ligeras confianzas 

fundaba mis liviandades. 

Prevenida me arrojaba , 

ordenando , que ocupasen ••'> 

tres testigos de mi cuarto • • 

ciertos ocultos lugares , ' ' 

con intención de pedirle > 

palabrs^ de esposo^ antes t 

que en la fuerza de mi honor 



23 
Je hiciese el amor alcayde. 

Y si la diese ,, ó movido 

de su afición, y m¡é partes, 
ó pretendiendo , fiado 
en el secreto, engañarme, 
tener testigos 4 con quien 
convencerle , y obligarle 
al ci^mplimiento : que puesto 
que su poder me acobarde, 
el rey don Podra es el Rey^ 
y justicia á todos feace 
t«n igual , que faa mereciao, 
qtie el justiciera le llamen. 

Y si á su intento quisiese, 
s-'n obligarse, obligarme, 
tejier quien diese socorro 
¿mi resistencia frágil. 
Este fue mi pensamiento , 

y envuelta en cuidados tales, 

esta nocbe , autora triste 

de lamentoso desastre, 

tuve abierta esa vent'ana, 

sin que un punto de ella aparte 

la vista , esperando señas , 

y temiendo novedades , 

cuando hacia la reja un hombre 

vi Cuidadoso llegarse, 

cuyo recato atrevido 

me daba de amor señales; 

líense (¡desdichada engaño!) 

que era el marques, y al initante< 

a hablarle llego, y apenas 

«I «Mgaño.se deshace, 

cuando su iiifelia hermano, 

que Por el maraes amante , 



zo 



mas que bermano f fiel amiga 
ronda celoso la calle ,. 
le lleg4 á ripconocer,. 
y sobre querer quitarle 
de la reja , sus aceros 
dieron rayos á los aires. 
£1 oculto preteudiente 
fue mas dichoso $ que á nadie 
mas valiente, que al difunto 
celebraron las edades. 
Esta es mi culpa: mi pena, 
ó tu castigo me mate, 
pues que >venturosp muere 
el que desdichado nace. 
JDon Diego. 
^ Hay mas dura confusión ! 
I que aun son mayores mis males 
que pensé! ¡que es el marques « • 
y no don Sancho « tu amante ! 
¿De modo , que tengo ahora 
qtie librarte, y que librarme 
( demás de lo que amenaza 
una desdicha tan grande) 
de la venganza furiosa 
de los celos que causaste 
aL marques , y de la ofensa , 
que en pretejiderte me hace? 
I Ah Dios! ¿qué fuerzas habrá, 
que con vida y honra , saquen 
mi opinión de entre los brazos 
de tantas adversidades ? -> 

No puede ser ; pues valor : " 

heredado de mis padres , 
para tales ocasiones 
vive en el pecho la sangt*e : ^ 



31 
¿Maf di, qal^fi fne e) homicida P 

¿Jofla F/or, 
Ni rostro , ni voz , iW talle 
conocí. 

Don Diego. 
¿Cómo €B posible? 
Doria Flor, 
Fueron breves los instantes 
del caso: lo maa te he dicho, 
y no hay para que callarte 
lo demás, b\ lo snpiera. 
la verdad qoíero nef^arle; ap. 
qae me adora don Fernando , 
y me obliga , aunque me agravie. 

Don Diego, 
¿Cómo sabré , que tu lengua 
me ha referido verdades : 
Flor? 

Doña Fiar. 
Si el crédito me niegas, 
Inés , y Alberto lo saben j 
mas si probanza procuras 
mas secreta , por no darle 
por entendido, papeles 
del marques guarda esta llave; 
que de la verdad que digo 
podrán mejor informarte. Daíe una Uai>e. 

Don Diego. 
Muestra , y piensa que no rompe 
mi espada tu pedm infame, 
porque no digan que empiezo 
por la muger á vengarme. 

Doña Fhr. 
Si mi triste fin deseas , 
no importa qua no me mata. 



32 



tn espada ,^vi€ ^spa^a son 
de ia muerle mis pesares. 

ESCENA XI. 

PSCOE ACIÓN B£ CAMPO. 

Et Marqués jr don FcrnandQ. 

^ Marqués. 

Ya os saqoé de la ciudad; 
ya en este campo desierto 
.alcanza seguro puerto 
por m£ vuestra libertad, 
y para poder seguir 
la derrota que os agrada » 
tenéis postas en Tablada , 
luarcos en Guadalquivir. 
Y porque trngo advertido 
que no pudo é intento igual 
lo, súbito de este mal 
hallaros apercibido; 
porqve no os impida acaso 
algo la necesidad , a 

estas cadenas tomad , ddseíaSi 
que os faciliten el paso. 
Don Fernando. 
Cuando la ocasión que veis 
no me obligara i aceptar ^ 
lo hiciera por no agraviar 
la largueza que egerceis : 
por mil modos dejais presa 
mi voluntad. 

Marqués. 
Ya he cumplido 
mí palabra. 



el efecto á la^fUc^uD^a* 

Ya ^*ftib i'^ue^na'ixanpódtís ni<{ 
opom'i^iíáa escipciev^r'^s r« '*'(> 
pedir ^ueéo orno ^méivr i ni ..a / 
que qlliel»«soM^ng0% dtoUireis ; 
V}uc dijgais qué oñ ba paisW^nD^ 
con mi hería an^yi€ofia Flor, 
porque «epa mitviriáanr.! \ 
á U'4'tfe'iest^ ol^igodoi > ^n}* i(« 
que sriii bkii^i|fa^ pérj ella fcrn 
ha sucedido eéteHai^lipi ' bl u- 1 kf 
y jc^^k' i^rte-forfaiali mTI cnfo 
de 5e^irl«b'dk^tiliála»|)i^M ^ *ii/p 
que eitftité lóá tfo^.ifaneipeiBcnletb 
la cauM' «<quí áúbBtAitoKaái»¿< <Jfiai 
ó la perd^D^vottípadac^ 
ó la disculpe inocente. .tes eü 
A^í averiguo iiifá'iMos, oj/». 
sin dar á enAéndfer &QÍ:jtálor. 

£1 nllltba-«Vts<o ▼olosJtnao 'i:.'¿3sip 
de que'oi^(naram*^é)cíftloá^i¿,u3 
por i{;ual>«ngi<fndrftclBiin^ \.a)b ^ 
«1 iTceloy oc^qnaai;::^ ?.. on U 
qué améU^M kJuTCingapMíiJÍü ínt 
supuesto' qtte'X>s:Fofindf I / • 1 1 <"«ur 
cuando ni pnfap ckniiftlt><f <> <*> oi: i, 
de qu^klénd|*da|(iaiikibieikj ?ifp «^S 
partf ^rdoaav á'^ifuíen i;> i' , ^ 
no 'Sayo /que os* ofendía.-, oro «; 
T así 4Ó iperdo^adnéú'^Cettsit», :.:,/( 
Marqu4s;i ó jám^ declarfriafl.^ : ¡ 
'4 



» 



M 



de vos mí'tníi^coí^áífensa. 

jj HániYjíifii ' . w"'-' 
Ved que mc.foiVi* agraviado; 
puesi^í«I«tie«a.á.ettt9iíder5, . 
que oí cu$(^»dífi,in> podeiv v ; » 
y aa mí vatoi^? owdaA>* ' I í'!' ; 

; L¡ .ÍIorf> JtW-/¿átt>í^'í"r -'i' • 

áanabto/liavraipH :j>i no j 

«ri que csU)^4^^^^f^*** *"**^» ' 

que siíasii^W^'dfí.^**^^ * 

pídeií íá sal4*£*^w«' -i v'^ ' 
como fueM*r.ofé«liat#i«4:llíinp-* ' 
qué ciicrp(¿;& Stíi«i^^^'^^ " '^' 
debo iveágttriÉtííW.IP't^^ ^í^^ ' 
niatas|«is^af^^tór:lierm^na,i .> ,1 

£$ así. .•íínrociú - '^-'J'';l; 'J '■'■' 

.*oiWsVJí'*eSíaslVt" : :^^ í»'f' 
y que t$UL^íoáÍi&iix^X^-Í homhtúf 
querer ocultarfn^ el.tiom.br» • r 
cuan4o^b«^teii(go>áims'*<l'í^»^r - 
y decir que ét «sbi.»«er4eir .-i ( . > 
ií no os quierwnpí^^fí^^f .♦* - 
mí ofeiua v p«iii»a¡« librar 
vuestra vidáí*oíaíJiWJert«5 
¿no es enrOetite #ohañRa r/^ii 
de que ^.n^is» <ltó írelenia ^ 
•aber qui¿iivi«íisir*tí»i*><'»f^ 
á otra ocasiónatela ^«tt«*»**^^ 
Pucs.sl'^teiiieñéo^ ^rfesenta, .? 
pen^tU» <|ue^ nú «pweÉBo^qití . 



ai/ 



Vengarine de rofi ppr.mí, , 
idais, á,e]^ tender .clarameiiiet 
que os, pretendo .jCoiif^er , , 
porque pueda en.,mi ofe^soí;. ^ 
]o que ahora no^e) y^jof» 
¿acei; ^pues el ppidepif , 

JDon Fcrpando» 
VuesAro y aior so^o lift ^üá.Q . 
el q^ue ipe obliga C^c^lt^rm^; 
que supuesto que, li^r^rm^ 
prometisteis, he Cf)ei49 , 
que está seguro, ^v S(^o r , 
ésta vejp de vos aqui^,, ., [ 
pues se ha de ei^tjcn^cjr ^sí , . 
la promesa qiie habéis heche. 

Marqué^. , 
^ordu-mi palabra- •(«> «M 
muy larga interpreiacioii; 
conforme i la relacioi^ |. , .< , 
se ha 4e entender ^ {Uf9mej^ 
\os dijisteis ^ q^e alterado . 
os perseguía tí lag»r,^ . ,,, 
de él os próiueti U^^^, ,^ 
y de el os he yfi .ííbiff^dft ?,,..,, 
y vos ÍDÍsm<^ aboca* ^%^ ..^ 
confesasteis que. l^^.(^jff¿gliÍQ, 
mi palaWa i y tsqi^o 
¿ lo q9« yo os pr^etí. 
Según ésto » no hay .i^i^ffiít ; , . 
que doraros jmp^,» , 
si há de qv(4ar.,ffi\^pda 
la t^iH^A en esta ocasio^ 

En albricias de. f^^ j9(i,qi^ero 
b^ar \^ h«róifiO/i j^if^i^. 



3( 



:v 



Í6 



|>orqne áí ^cá.io Marqtif s y ' - 
aquí í vúrttVa'á ^mancrs nitvchro ^ - 
me «crá ' tnias\onV<*hieiitc ;' 

que Vivir' íol>resa1(a'do , '' ' '^' . 
3Ícmpre«3?ídVjtb atildado " ' 
de un coníra¥!o taii talti^nté'.-'*' 
Y si os mato ,' á mi ^afor 
doy cuanto ^éñ la fatíía 4cti]^ ,- * 
vencfeñdo' á ditir^ xyuii€tf' sH^' 
sino saWVchfc!ed¿rí*; "i'^"- ' 

y pues ya tío tfate está 'maí' '^' i 
decir mi nthobf?, yo soy 
don FernaiKÍ<y.de G6doy V ' 
de Córdoba ntd'ui'af.' - •- 

• '^ ^ ^'Marifúés: ^ ^^'^ - i ' 
En vuestro ■vhlot advierto 
la sangte (fúf^ói )ia:aui%xí%{dd> " 

' 'Dan Ftfnandb* ^' v 
Bien píense^ ijiit lo ha próbad<y ^ 

quhñ&*á'tlrtsffo'bernáaMc^lia imíerto;. ^ 
pues sf ^i?bl?^/¿«llt Ihaaañai'í* - 
«8 mato, déKéí'^oihV*-^- - '^í ' 
que en mtít 'iáécite qtrebr^^* '^ - 
entrambi^^í^bWá ©spttftjf.^ ►- ; 
iCun cstá"4?^ iífc'dtídatádi^ » -•'> 
lo qfté^kSWttaíí^ "i -i"' 

que di¿ííH*!b ^ ff*^» FIdtaí-r > 

y don $aiidttt'i($9^^fiJá¿^ ^ l 

De vufn^WHíH^if^ño yá étMwls^: 
que por ifiíft»M«? í^ii^lir 
deHMa-'Wrta'i/íf%l loí^aK í'5** "*^ 
que oci^írtü^ K'^Mi^lei*. ^-- ' 



J 



En cnanto á Flor^ Jq primero , 

pensad, que jamás &i| honor 

«nfrió la duda menor ; 

luego , como caballero f , 

y galán, me decid v.p?, 

¿jii dado caso qae Cuera 

yo tan dichoso, qn/ft. hubiera - ; 

secretos entre los dos, ,.^ 

diera el descubrirlos fama 

á mi honor y si es , segUn siento.. 

Inviolable sacramento . 

«I secreto de la dama ? ;, 

Margues, >, ^ 
¿Pues si caifa r os prometo, . 
el ser quien soy no me abona T 

Don Fernando. 
No hay escepcion d^ persona ■. ^ 
en descubrir un secreto. 
En vano estáis porfiando* , 

Marques, . ,, , .- 
Advertjd , que pon, callar 
me dais mas que sospechar-, 
que podéis 4^ñar hablando | . /^ 
si al constante desvarío 
eji que dais , de doña Flor */* 
os ha obligado el hpnor. , , ¿ 

Don Fernando^ 
No me obliga sino el mió» 
«i temo que sospechéis 
de 3u honor por e6o mal ^ 
que sois noble y conio t;^l . 
la sospecha engendrareis; 
y cuando no, de no "hablar 
nace sospecha dudosa, 
siendo tan cierta y €p|:^sa 



37 



3a 



]« afrenta de nO' callar: 
y porque ibas adelante 
no paséis , mi pecho es 
en este caio , Marqués » 
un sepukro de diamante. 

Marqués 
Ta no basta'el safrimiento; 
que añadc«Ia resistencia ap^" 
á los celos impaciencia t ' ' 
'^Tarias al sentimiento. 
Mas con esta espada y^ aeuchilíanse. 

ú diamante romperé^ 
y en voestro pecbo ytH 
lo qoe en vuestra boca no. 

/)bn Temando, 
¡Ab Marqués! Mucho valor 
pusieron en vos los cielos, (i) 

Marqués^ 
La espada anima q los celos ^ ap^ 
y el corazón el dolor. 

Don Fernando. 
Si os í^alo en valentía » 
vos en fuerza me escedeis* 

Marqués. 
No os espante, cuando ytis • 

la razón de parte mia. (a) 

Doni f*erndndo* 
I Ab ctdos ! Vencido soy. 

Marqués. 
¿ Decid, ptkes lo estáis ahora , 
qué os ha pasado con Flora ? 



(i) Abrdzanse jr luchan. 

()) Cas debajo don Fernando* 



Dnh Feníamdm 
Besudto á callajpJBst'óy*!' . í^ 

iQné on r^solvei» eni^íflto., . .0 
si cop la miierie os olñlgo'^'t ••• o 
i no '^fcírlpf • í - no n 

jDo/i FerrAtnduf. sL , .,4Í 

ba de inonr mla«^reioi^t oí ...f 
.• ^ ' Marqués fV^is]'» .-•• í *'>({ 
Levant§47':ejeJDp^iraro'"[> ¡1 i« 
de forlaleaá^ y^Tilar* '; 
alto blasón del honoi^ ./ : ; f' 
de nobleza espejo pj^nj;» , í ' .-i 
vivid , np pef mita éí. cielo , 
que quipij tal y ^lor a^nza', : ^ ?' 
por una cie^a venganza' =1 

deje de' dar liu al sue^oí' /- :;*» 
Tara con vos qi^edorbim i : • ^ 
con esto ; ptíes s rissbe»! . >- : ; * 

que sé que miterlb tae |)f^b«is < < - 
mi hermano ;' sfib<)f;^«Uinbienv » 
que cuerpo 4 Ctiéfp0o»tvoncíf> »- 
y sí ya pudfs ii^at^roí:^ ' m; i i S 
bago mas ei^ pernio i|ar^ :* ' ^ . í 
pues tambi^i^ n^e venzo á mí. 
Para con f\ ^ui^do nada 
satisfago f si aqu( os diera 
muerte ^ pqes i^adie supiera , 
que fué la autpfa mi espada , 
por el secffitp que ofrece 
«la muda oscuridad ; 
y en tantQ que ]a verdad 
de mí ofensor se oscurece , 
íW) tengo yo obligación 



40 



de daros niiierl^ ,' sí bícw 
la tengo deviiiqfíiipir , qnirti-:-. * 
hizo ofensa á.inl opinión. 
Guardad» y sioviene á sabera» ^) i 
que fuisteis ¡ vos- mi ofensok* ; 
porque en tal caso mi honor < i 
habrá de satisfacerse: 
mientras no yapara conmigo 
no solo estáis. perdonado y 
"ptTo os quedaré obligado n 
si me qnereis' por amigo. ^( 

De eterna y firme ' amistad 

la palabra: y mano os-doy^ - ' 

, / . Marifués^ i • 
Don JEfirnaikdo de Crbdoy , -: 

idos con Dios », y .pensad .. * ■' 
que puesto* qae ya la ¡muerte ' 
de mí bevmanoj suf^edió/, . 
que ma& qneíá^ntí quise yo,- 
os estiflio de ial suerte» . 
que ^nufiCO: alegre? y; ufatio f • ' 
á nv¡;snevta(>agpadceido<t ^ 
el hermano /[«e, he; per4idQ "»' i ■ 
por el amigo qiuf gano. 



» , . • -» i'.j.v. 

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, i;;:..' . ""I-í^v . ' .. ' • ' 

I ;..'m .• r,í .... • ♦ • .♦'» - 

, oarnj .- > ■ -I í ' '*í» 



41 



ACTO SEGUNDO, 

'^ESCENA PRIMERA. 

El Rey/-tJ Iffttrqafs y don Pedro, 

Marqués^ cu^i^dp solícítjt:^ , .,,,\ ;, 
coiisolarp^ íe. este mal, ^ ^ . ^ 
hallo que yo por igual 
de consuelo necesito, ^ 
Vos percas teis u n her m a ño , 
yo un amigo .verdadero , • , 
por cuya lealtad y acero 
di terror al pírica no ; 
y advqr^reis,¡q^e,np. yerra x 
la comptiracion que he hecho,- 
pues me def'cndjp >u pecho , 
y mi her^^|]p,.|!|[}e ha<pe guerra. 
f Mas tenéis d^l í^grc,spr . . , 
jttolici^.? ,Qxjp solai^ei^te^ ' , 

la pena ^del delincuente 
dará ¡^li^'io á mi dolor. . ., \ 

fitcfrqup^.. ... . , 

Hasta ahora se ha ignorado 
el lu)i;aicid^¿,^as yq, 
puesto q^iejr^,suf^e4ii^ 
el daño , y qiip (p^ta^ prohado 
que desnudarou.:]o^, dos , , ; 

los aceros mano á mano ^ • ■, \ .. 
y dar á mi triste hermano 
menos di(^a ^^b Dios ; 



42 



^olo mii holgara , sefiíor . 
que el agreáor pareciera , 
para que á yos Oft sirviera 
vn hombre de tal yalor ; 
que ^uien á m^ fperté hermano 
cuerpo á cuerpo matar pudo , 
pondrá á esos pies , no la dudo ^ 
todo el ^mpef ip o^pmano ; 
y así os pido que los dos 
le perdonemos aquí ; 
4adle vds perdou p<yr mí» 
que yo se le doy por yos» 

Hija de Yucstro valor 
solo y de' vtieslra amistad 
es tal acción : levantad ^ 
caballerizo mayor. 

Marqués. 
Pondré donde vos los pies | 
}a boca. 

Rey. 
Así he comenzado 
í pagaros el soldado' 
que darm^ queréis , Marqués. 

Marqués, ' 
Tan recto qs mostráis , seSor | 
que aun los ij|tento& pagáis. 

Y porque á mi cuenta hagáis t 

á quien debí tanto amor', 

las exequias funei^aleS| 

las alcabalas os doy 

de Córdoba. 

Marqués, 
Hfchura soy 



41 



ée es^s manos Iliberales: 
p«ro decidme , señor , 
si habds perdonado ya 
al agresor, 

^ Bien está. 
Marqués* 
1 Qué justicia ! ' 

Don Pedro. 
. ijQué valor! 
^il aftos , Mar(|iités , gocei^ 
tanto favof, 

^ . Mcwqués* 
Mi fortpna ^ 
Be2or don Pedvo de Luna , 
que N es yuestrfi tainbien sabeifi 

Rej. 
Don Pedro , |iaped prevenir 
}a caza al ptinto , que inteut^ 
divertir mi sentimiento. 

Don Pedro. 
Yoite, señor á sel^vir. f^^^* 

¿ Estallóos solos \ 

Marqués* 

. Señor j, ,'j. 

90I0 está tu Majestad. 

' Üejr: - ' . 
Siempre de vuestf^ lealtad 
fió el secreto mayor. 
Marques , don. Pedro de, luna , 
según infovniado he sido, 
con mi favor atrevido»' « 

y fiado. en tn Ibrtujia , •; f 

quebrantando: U clausuva. ^;^ i 



j 



44 



de mi palacio Real , 

entra á gozar desleal 

de ana dama la hei:mosará« 

Pena de la vida tiene ; 

mi jasticia le condena : 

ina.5 no egecutar la pena 

púBlicamente conviene ; 

que tienc'^deQdos y amigos -j 

sin número,' y de esa suerte 

cobrara con una muerte 

vivos mochos enemigos , 

cuando por las disensiones 

de mi hermano es tan dañoso 

ocasionar rigoroso 

en mi reino alteraciones : ' 

y a«í> yo os mando y cometo 

á ese valor y prudencia , 

que egecntcis la sentencia 

cotf brevedad y secreto. 

MarípUs* 
I Señor ? 

Rey. J 

No me repliquéis f 
obedeced y callad ; 
conozco vuestra piedad y 
ini justicia conocéis. 

ESCENA 11. 

El Marqués. 

¿ Qq^ justicia y qtié rigor 
si bien se mira , consieaie 
castigar tan duramente 
yerros causados de amor?^ 
Para egecutor cruel 



9Í 

áe ía pena del /pre lía erra¿0 

por amor , han señalada ' > 

á quien ^erra «xid« "por él. 

Válgale al mvnos 4:onmí^o i -: 

fiaber la fuerza de' amor, 

ya que en so Alteza fil rigoi' * * i» 

bace inviolable^^r castigo. 

1¥'M^\é; peché « Hrazad 

como tengaú igaalihente y 

ni piedad 'inbhp(Uen<le j ' ] , 

ni egecutiva crueldad ; 

que entr?itrboa^ne« ¿onst^^^ '^ i 

si algnn medio ,pt|edo iiallar ■ ' 

con que dilaté sm dar! 

<>nojo al Rey, el castigo; r-.i -uí 

porque huinaáe^el' tiempo en él 

este rigoroso ii[iieBÍo-, 

ó ponga otro impedimento' ('. ^ 

á la egecnoíon cmj»L i. . ^: >> 

¿Kdaiedor.' •' ' ' o íiil.^ 

ESCENA III. í ^ 

jEI Marques jrjiicardú, 

/{Marqués. ' 

¿.Q»í.í3íce 
de esa desdjchar^ W^ar ? .^ ri^o 

Todo es sentir •y'JtlQrar ; , 
suceso tam jnfelj^ ; , , :, 

ignórale el homicida: ., , , '. , 
mas es páU^^j qne Flora 
fne dttl. 4^4^icaa|i^f^dora. .c:^: , 






46 



} 

Marques. 
Calla, TÍicardo: en lu, v¡da¿ . 
sino quieres dars»e.cnfado | 
me nombres eflá.muger, 

Riéardo. 
I Que dices ? í , 

Mar'í^es. . * :* ' 

. . Ricardo* . r i o 
¿£sUs ahpra emriádo? - ' 
^Marqués *'. í rit 

Reá^dto, Ricardbv,'CÍstoyy¿ -, ^, 
ni recado 9 ni papel - i'-. 

de esa liviana idaiiiel 
xnc des ya-. : ^ i , > •» 

'.: í: •- RicarddíBi 

A lotf cielos dof 
gracia t|»or esa mudanzai »' . ,> 
que tú sabés^qacjyo.he sida ^ 
quien síctópíreí te ha persuadid^., 
que f;ozáses tu privanza ,' 
sin dar que deiéirTáe'tí ; 
y ya <me resnelto estás t 
]^ara que confirmes 'mas 
este intento y eséttclfa. 
Margueí' 
r. /-.... .Di.- 

' Ricardo* 
Otra vei dicch' <ifuéd# ^ ' ^ '» 
en Córdoba , hábi^ií'^os al^íoi » 
ocasión á'grañdes d'tiffos ^ ^ 
doña Flor ; porque la iiall<( ^ 
sil hermanó (que' yií sabrát -^ ^ 
su muctio valor) 'hábUñdó^ '•'' 
de noche con don Fernanái» * 



47 

Márguié, : 
No digas mzé i 
¡qué tan antiguo es el mal! 
Lo dicho dicho ^ RicaVdoi 
jio deje este amor: bastarda 
tu mí la m^or ^éñal. . 
Ya mi herinaikd4esdicÍ]ado ^ -j 
es muerto i casarme» quiero; 
daré á mi «iáá terídero ♦ ' í, / 

daré quietud á Jhi estado. 
A do^a Inés de Aragón 
quiero tú, |>alakió: servir ^ :. -/.f 
. que bien puede: divertir, 
«u belleza y dis6récion 
rX mas jfirmé peii&ainiénto; 
y si méresco su^mano » 
nunca bien mas^ scdberano 
alcanzó el mercciihiento. ^ 

JBie^liaráá. < . . . « 

ú., . Marqúiáí . ^ -[^ 

. Párá.4(tie entiendas 
qué aiTepeatírine.iicf^ aguardo > . 
toma esa llave,. Ricardo ^ 
^ ^y \qá papeles , y piadas . 
de j?U>r entrega lil itoomento > 

ál íueifO. .: ::. 

A servirte V^y. pase. 
Maraes* 
LlfVAjma censáis hqy, . 
pues íltra $u amor^ el vicAta. 



4« 



ÉSCSENATV. 

J^ Martfués */ don Diegói 

.» ' ' ■■' -.'■-. 

, DxiníDiego, i 

Solo «sié : buena ocasión • ú^ 
de hablarle: es: esta< Los pies * i^ » 
os beso^ scübrJUarqué». . < ' 
; ^'. Marqués* • * *: « 

¿ Señor don Diego ?- i . »{> 

Dóii Diegti, > '» 

Annifáe i^oitr i"'" 
tiempos , láles**i dledicados ^ li f* 

solo á senj^irf y .lloarar ^ ' i . 
»o me dejan- dilata é 
<»sta ocasión misc:o{(í¿iadod. ^ ' * 
Ni) os encarezca , i sefior, : *• < 
lo>qiie «&te Ottho he sentido^— íj** 
porque amlios hont^s tenido '-'*' ^ 
igual causa de^dohor; 
que un hermano perdteifi v6<^"<i 
yo una herm^n^^ ¡ A Dios pluguiera > 

: :^^t de la^pér^ida fuera 
igual el modo -en lósi tiorJis «ír.-p 
Pues es coisa conocida ,* * :rr. :íS 
que es maspesadüy. y^mai;£if«(rl3e j, ^ 
en quien Bji'^a oble y kt/mixei^ti '^^ 
del honor , que de la vidar^^i/i '^^ 
y no sé 9 cuaAdó x>s contempló 

. .d« prudéOftMa:'/ ^t 'nobleza ^ 
de justicia , y.^iBéirraWa 
muro fuertéj^if ^p^o i?g««^to^V'^ 
;coid#ed'pesibk>*'i(iie l'ní =^'^ *- ' ; 
yo solo tan desdichado , 
que quien á todos ha honrado | 



solo me deslioiire a mf. 
Señor .marqués y Flor cansó 
la muerde de vuestro hermano: 
pero vaestro amor liviano 
causa á mi deshonra dio. 
Conozco vuestro poder , 
vos conocéis mi valor 9 - 
del Rey ios dos el ri^^or ; 
mirad lo que habéis de hacer. 

Marqués» 
Señor don Diego, testigo 
es el cielo soberano., * 
que de. mi difunto hermano, 
no, pudo el dolor conmigo, 
lo que el pesar , de haber dado 
causa , á que en su deshonor 
^e hablase de doña Flor. 
Bien lo mostró mi cuidado | 
. pues primero la avisé, 
que no hiciese novedad; 
primero de esta ciudad 
á la justicia encargué, 
que á vuestra casa guardase 
las debidas exenciones , 
y que en las informaciones 
el nombre de Flor callase , 
q[ue del muerto hermano mió 9 
causa en mi dé tal dolor , 
me llevase el vivo amor 
á ver el cadáver frió. 
Don Diego* 
Confieso, que ese^ cuidado 
os tengo que agradecer. 

Marqués* 
Ya sncfídió.: .no hay. poder. 



.46 



ío 



que revoque ló ^asááo't 
mi cñ]pa yo os* la eonfíesoi * 
pero «i dfe áraór á»beiír# 
no doáo que- di4(^>peis 
con su Ibcttiid túi esceso^ 
Solo faltia dar uh medio i 
con que vos tengáis seguro 
prevención eii lo íuturoi 
y en ló pasado rertiedio. 

Don Diego. 
Eso int«nto« 

Marques, 
Ceda , puips , - 
mi pasión á vuestro honot*^^ 
á vuestra amistad mí amor » 
mi fl;ustb á vuestro interés. 
Supuesto que yo conmigo u/^. 

no ver á Flor proponía ¿ • 
con lo que de balde hacia 
quiero ganar un amigó. 
Yo os doy f como caballero , 
palabra^ no solamente 
de oprimir mi amor ardiente , 
y de que tendrá primero 
nuevas de mi muerte Flok* f 
que indicios de ihi cuidado ; 
mas de no admitir recado ^ 
mensajero f ni favor > 
que venga de parte suya ; 
y porque si nota ba dado 
lo que mi amor le ha quitado f 
mi poder le ' restituya , 
haré que su Magestad 
tanto , don Diego , os pumente , 
que hecho un sol resplandecida te , 



Vuestra hermosa claridad • . 
ilustre á Flor , y en su llama > 
los rayos vuestros consuman ^ 
los vapores , que presuman - 
quitar la luz á su fama. - . • 

Don Diego. 
Con esos dos medios voy- ' :. J 
seguro, y soy vuestro am^;o. 't' 
Marqilés, : 

De cumpliros lo que digo 
otra vez palabra os doy. 

Don Diego, ♦ . 
Pues porque os muestre mi pechq 
cuanto de ella se confia y ^^^ * ; i. 
estos testigos tenia ( >)- ' v 
del dado que me habéis heí:hot! 
tomadlos ^ no quiera Dios,; 
8Í á vuestro valor me obligo-f 
que quiera yo mas testigo 
que á vos mismo , contra sros« 

Marqués • 

Pagaré esa confianza 
con amistad . yerdadera. 

Don Diego* .* ^ 
Y la vuestra basta que inuerá 
vivirá en mi sin mudanza. 

feS€ENAV. ■ ■^^■'" 

1)eCORACI0K. DJB C^IISi 

Encinas. - ' •* ^ 
Válgate DiosTi confusión, '^ * *^ 
y embeleco de Sevilla: '■''^ 
- -' '<■ i'tt u 



Si 



( I ) Saca unos píceles , jr ddsétoé^ ' 



tí 



I es po&ible , que se encubra 
don Fernando tantos días , 
sin que ui deudos , ni amigos 
de él i me hayan dado noticia ? 
Mas es la corte , y en ella 
estas mañas son antiguas. 
Un hombre conozco yo » 
que es tahúr, y desde el día 
que á un desdichado inocente 
en el «garito emprestilla , 

se va al de otro barrio » que ei 
como pasarse á Turquía : 
' ; eursá en él hasta pegarle 
i otro blanco con la misma , 

y va*' visitando asi 

por' sus turnos las hermitas» 

y en- acabando la rueda , 

se :txielvc á la mas antigua , 

donde , como los tahúres 

se ti'asiegan cada dia , 

ó no va ya su acreedor, 

ó él hace del que se olVida , 

ó tiene conchas la deuda i 

del tiempo largo prescripta. 

"^ .V E3CENA Yí, 
Encinas y don Fernando de peregrino* 

- Dítn Fernando, 
Encinas está á la puerta ap. 
de Flof ^ y no pronostica 
estar en ella sefíuvo 
mal .suceso á mis desdichas. ^ . 
¿Hidalgo! . j ^ 



Encinas. ,r:p »,[ 

¿ ()mén. es ? 
Don Fernando, 

Un tiombrey 
qwc sib^r d« vos qaerría > 

8i vivís en esta casa. 

Encinas* 
¿Señor , señor de mi vida, 
ts ,posiblé que te veo. ? 

Don Fernando* 
Quedo. ¿ No me conocías? 

Encinas, 
Tu voz conoció el oído » 
que no tu cara la vista : . 
tanto el disfraz desfigura. 

Don Fernando, 
Huélgome ; que algunos dias 
importa á ciertos intentos 
andar oculto en Sc||¿lla. . - 

Encinas, . t 

¿No me dirás que te has faecbo f 
¿ Así te vas y me olvidas? 
¿ A Encinas con la traspuesta ? r 
¿Luego querrás que ño diga; 
de los cordobeses mal ? 

Don Fernando. • * 

Mal discurres , cuando admiras 
mi ^usencia , y estos disfraces; 
que en tanto que se averigua 
quien fue del valiente hermano 
del Marqués el homicida > 
me he de ocultar ; que hahe|* sido 
yo amante de Flor , me indicia 
de culpado ; y así , quiero 
que en este caso me digas 



S3. 



S4 



lo qne pasa , ^víé liay de Flor| 
y qué se dice en Sevilla. 

Encinas^ 
(^•iiicrrvmo la mañana , 
y lú , señor , no venías , 
salí á buscarte , ofreciendo 
á Dios en hallazgo 'misas : 
hallé toda la ciudad 
alborotada ^ y sentida 
de la muerte de don Sancho » 
y que el vulgo discurria • 
ignorando el agresor ; 
si bien la fama piiblica, 
que fue doña Flor la causa. 
De aquí' ton^ó la fualicia, 
ocasión de divulgar 
la qae en Córdoba ella misma 
dio pon tí ahora ha d^^^'^ños 
á sc*mejantes desdichas : 
mas |io por esto á su casa 
se haalreyido la justicia; 
del lastimado Marqués 
prevención bien advertida , ' 
aunque de ella , y de tto haber 
faltado algunos qne digan, 
que el Marqués misffio ayudó 
á .escaparse al homicida , 
y quehá pedido á su alteza , 
que de perdonar ^ sirva 
al 'delincuente í hay algunos 
maliciosos que colijan , 
que quitaron á su hermano 
por orden suya la vida 
por zelos de doña Flor;' 
pongetura que confirman 



las circanstajici^s-, pnts fue 
sobre habldrl» la mobina- 
Este es e| jfltlDta ea qwfesUá 
estas cos94«: de las mÍA$< 
sabrás , que des^pftiíadp .> / - i 
,de no haUar de.tí noticia » 
y apretado,. Dios lo sabe, 
de lá pobjreía cneiru^a., . 
me resol vi V y l*9y de ílbr 
Vine á saber si sabía 
de tí , y pedir que socorta 
mi necesidad esquiva : ~ , 
baílela trislei y hallé , : 
que s» n^c berma no había 
tripulado lo$ sirvientes., 
del juego de amor malillas. 
£ntró don Diego , y hallóme 
con ella i mas no hay ^luicn finjst 
artificiosos rem^diosi 
en de.gracias repentinas, 
come Id «lugcr ; al punto 
le dice Fiar , qoc yo habia 
tenido , de que buscaba 
un escudero » noticia ^ 
y entré, ^or estar, sin dueño» 
á pedir que me reciba. 
CoBOcfóme't que los; ^os [ 
en la edad poco entendida* ' 
en Córdoba hicimois juntoa 
mas de dos garzonerías ; 
y con e*to quiso Dios*^ •• ^ ' 
que ó nunca supo , ó se ^óWida 
de que he sido tu criado, 
y el ser dci^^'u patria niism^^ 
í justa piedad le mueve i| • 



« 



5ff 



y i iwibinne le ph)if^h. 

Quedé por criado al fin 

de don Diego de Padilla, 

si tan suyo como debo i ' 

tan tuyo como solia. 

Don Fernando. 
¿Qaé et IVIarque:s pidió á sn alteza 
el perdón del homicida? 

JEncinas. 
Así dioen^ 

Don Fernando, 
¡Qran valor ! 
¡ Poi» cuantos modos me obliga ! 
¿ Y el Rey qué le respondié? 

Encinas. 
G>n severidad esquiva 
diio solo : bien está ; . 
yá conoces su justicia. . 
,Don Fernando. 
¿ Bien tstá ? Pues no está Wen. «». ., 
¿ £n fin , es don Diego^ Encinas, 
- tu dueño ? 

Encinas, 
Desde hoy acá ¿ / 

inas tu tenifute dirías ^ 

mejor: ya ves, fue forzosa . . 
la ocasión. 

Don Fernando. 
Que lo prosi{(a9 
lo es también, por evitar, 
sospechas. , . > 

. . Encinas. 
1. Bien advertida 
prevcncioA* . * i - - 



S7 
Zhn Fernando. 

Y porque salgas 
. . '¿el empello -en qoe estos áiM " ' ' 
te habrás puesto» esa cadina (i) 
recibe. 

Encinas. 
¿Sefior y es fina? • ■.'^ 

Don Fernando. 
I No lo parece ? 

'JSncinas. 

En el pobre 
pasa el or4> por alquimia. 

Don Fernando. 
Si quien me- ta dio supieras « 
su valor no dudarías. 
£ncin€ts, 

¿Fucmuger? 
Don Fernando. 
No f sino, «n bombri-i 
á quien le debo la vida* 

Encinas. 
¿Como, señor? 

Don Fernando. 

Mas espacio 
quiere el caso. Ahora mira -" 
si puedo, porque me importa » 
hablar á Flor. , i 

Encinas. 

¿No deciast * ^ 
que renunciabas su amor? 

Don Fernando. 
Y otra vez lo digo , Encinas : 
otro e^ mi intento, 

(i ) Dale una cadena de las que le dio el Marqués 



i%^ 



Encinas i 

. f Paes entra j 
que nbor» no hay quien lo impida , 
que np tienen mas crkdo 
que á mí : sal presto y evita 
el peligro de su^ lierlgiano y 
que yo me pongo «n espía. ifa$e^ 

Don Fernando, 
Ardiendo , y temblando llego 
á mi adorada enemiga ; 
que svmis zelos me enojan , 
su enojo me atemoriza. 

f:SCENA VII. 

Don Fernando y ^dóña Flor, 

* . ". . Doña Flor, 
¿Es posible que el Marqués, ap^ 
ni me veay ni me, escriba? 
¡ Cielos ! ¿ Se venga peloso » 
ó agraviado se retira ? 
¿ Qué es esto ? ¿Quién es ¿ 
Don Fernando^ 

Es , Flor ^ 
quien de lo que ser solia 
80I9 .tiene la memoria , 
porque de infierno le ^itva. 

Doita^ Ff^K. 
¿Es do^ Fernalrdo ? 

. Don Fernando. 

' • A* .' L • ¿Hasta ahora ^ 
cruel. >- no me Qon4>^ia4?^ 
¿Tan del todo 4u opidanza 
de mi firmeza te olvida ? 
{ Es posible , que eu un pecho 



i qnfen noble sangre attim», ' 
ya que la mudanza en-po, 
quepa también la mentira? ' 
¿ Falsa y por qué m«' engañaste ? 
¿ Por qué el infelice día , 
que iras de tantos de* ausencia , 
llegué mas firme á lo • vista , 
no me dictes desengañes ? 
que rei^ediau , si lastiman, 
aprovechan , aunque ofenden , 
y aunqne atormentan , oblígali. 
Hiciéraslo , si me quieres » 
porque guardase la vida , 
y si no /porque dejasen 
de cansarte mis ^porfías. 
¿Fue mas cordura obligarme 
con tus palabras fingida • 
al peligro en que me viste, 
y á la desgracia qué miras? 
¿ Masicomo fueras , ingrata , 
como fueras, enemiga, 
como muger , sino fueras 
contraria á la razón misma ? 

Doffa Flor* 
Basta, don Fernando,* basta, 
que te engañas , si imaginas , 
anticipando tus quejas , 
cerrar el paso á las mias. 
Si tií me cumplieras, falso, 
la palabra prometida, 
mi fama j' tu amor gozaran 
mas quietos y dulces días. 
El secreto me juraste 
y al primer lance, perdida 
é la memoria ó la fé ^ 



59 



60 



¿ me ofendes y lo publicas ? 

Don Fernando» 
¿ Yo lo he publicado ? 
Doña Flor. 

Si? 
f|ue lo mismo es que lo digan, 
las obras que las palabras: 
¿ tu lengua , aleve , podía, 
decir mas claro tu amor» 
que lo dijo vengativa 
t.M espada , locos tus celo» » 
precipitadas tus iras ? 

, Don Fernando' 
¡ Bien por Dios , lo que hice yo 
para obligar desobliga ! 
¿ Para disculpar las tuyas 
finges , falsa , culpas mias ? 
Saqué la espada callando ; 
puse á peligro la vida 
por no descubrirme á quien 
conocerme pretendia, 
solo por guardarte así 
el secreto » ¿ y tú lo aplicas 
á lo contrario ? ¿ qué dará 
se conoce tu malicia ! 

Dona Flor. 
Evitaras el peligro , 
pues la i^esistencía vias 
que á mayor publicidad 
daba ocasión tan precisa ; 
dejaras el puesto, huyeras, 
que pues ©o te conocían , 
nada perdieras en ello. 

Don Fernando, 
Sin duda mi, sangre olvidas^ 



6L 
ser secreto prometí, 

no cobarde; que no había 

de aceptar quien nació noble 

coaíí que lo contradigan : 

no importa no conocerme ^ 

que yo á mi me conocía , 

y la misma sangre noble 

es fiscal contra si misma ; 

¿Y si tú me conociste , 

qué mas ocasión querías ? 

4 Hay mas mundo para mí? 

¿bay mas honra? ¿hay mas estima? 

Doña Flor, 
G>nmigo nada perdieras, 
si por mi opinión lo hacías. 

Don Fernando. 
G)nocida era la fuga, 
la intención no conocida , 
y acción que es mala por sí , 
en duda la aplicarías 
¿ lo peor , claro está , 
que conozco mi desdicha; 
y dada ya la sospecha 
de que tu amor merecía 
quien contigo á tu ventana 
de noche hablaba : ¿no miras | 
que á nadie infamara mas , 
huyendo yo, que á tí misma, 
pues con causa te acusaran , 
de que á un cobarde querías? 
¿Ves mi razón? ¿Ves tu afrenta ? 
¿ Ves como quedas vencida ? 
¿Ve^ como de culpas tuyas 
hoy nacen las penas mías? 
Tus engafios cometieron 



&2 



el delito qne. tne aplicas^ 

que á no tener otro.amante^ 

y á no decir , fementida , 

que era5 quien fuiste , no hubiera 

sucedido esta ruina. 

Doña Flor. 
¿Yo t otro amante ? 

Uo/i Fernando, 

Y aun querido; 
que nadie, sin que le admitan, 
celoso guarda la calle y 
furioso al-rivsga la vida. 

Doita Flor. 
Desdeñado un poderoso p 
conviene el amor en ira. 

Don Fernando. 
En vano para conmigo 
falsas disculpas maquinas. 
Quédate por siempre ingrata , 
liviana, aleve, fingida, 
mudable, tirana, fiera, 
tigre Hircana , y sierpe Livia ; 
quédate, que solo vine 
á exalar las llamas vivas , 
que de tu ofensa engendradas, 
dentro de mi pecho ardian , 
con decirte sola á ti 
tus infamias, tus mentiras, 
mudanzas , y liviandades ; 
yá que el ser quien soy, me priva 
de romper con publicarlas 
la palabra prometida , 
que yo ofendido la guardo g 
y tú obligada la olvidas; 
y así para no ver ma« . 



^3 

falsedades, tan indignas 

de quién eres y quién 5oy, €Juitre irse, 

no me verás en tu vida. 

Doña Fiar,, 
Vete , ocasión de mis males ^ 
vete, y los délos permitan 
que ni el eco de tu nombre 
vuelva otra vez á Sevilla. 

Don Fernando. 
\ Cómo , traidora , te huelgas 
que de tn amor me despida ! 
i Mi nombre , úi«Xde tu oido; 
y mi presencia tu vista ? 
pues vive Dios que por eso 
aunque arriesgara mil vidas, 
be de ser eternamente 
una sombra que te siga ; 
, porque me vengue en lo mismo 
con que á venganza me incitas. 

Doña Flor, 
Pues yo , si en eso te vengas » 
jabré hacer 

ESCENA VIII. 

Dichos j Encinas. 

Encinas, 
Señora , mira 
que viene ttí hermano. 
Doña Flor, 

¡Ay, triste! 
Vete Fernando. 

Don Fernando, 
Enemiga, 
mi rnuorte, y la tuya espero. 



64 



Encinas* 

Pues duélete de 1^ mia : 
vete, señora, á tu cuarto y 
y tú señor, te retira 
á nM aposento. 

Doria Flor. 

¿Veré., 
antes que muera f alf^uu día , 
que por tu causa no tenga 
alborotos y desdichas ? tHUe, 

Don Fernando. 
¿Y yo sin mudanzas tnyaa 
veré alguno ? 

Encinas* 

Señor , mira 
que llega don Diego 

Don Fernando. 

Llegue f 
y á sus manos vengativas 
muera yo , Encinas ^ primero 
qi;ie á las de su hermana viva. 

Encinas. 
Acaba , que á toda ley 
es Imeno guardar la vida. 

ESCENA IX. 

Saia eh casa db üoíía Asa. 

Doña Ana é Inés. 

Doria Ana. 

¿Hace le Flor soledad? 

Inés. 
Mal puedo , señora mia , 
sentirla en tu compañia. 



\ 



'^ 



bona Ana. 
FagQS y Inés , mi amistad. 

\nés. 
Solo síetito la tristeza 
qü«* coii mi ausencia padece* 

Doña Ana* 
A fé iíjue no la merece. 

Inés, 
£s pensión de sn belleza ; 
pero ya viene el MarqÜéá. 

Dona Ana, 
Bien sil palabra ba cumplido. 

ESCENA X. 

Dichas X ti MiorqiUs, 

Mixrgués. 
Alegre y desvanex:ído 
vengo á serviros. 

Doña Anú. 

Los pies '^ " 

os beso por tal favor. 
Marqués. 
Comenzad y pues, á mahdarmei - • 
Ifue si queréis obligarme ». , . 
ese es él medio mejoi". 
IPedido me habéis que os Vea, " 

advertid , doña Ana hermosa 9 
que no ha de ser pata Cosa 
que muy dificil no sea. 
Doña Ana. 
La noUeJsa y cortesía, 
que en vos celebra ia faina , ' 
porque es mugeir la ^ que os llama , 
disculpara su otadla p 



6Í 



i6 



y eso mismo me asegura ^ 
que tendrá eii ésta ocasión 
efecto mi pretensión, 
y mi espei*ahza ventura. 
Señor Marques ,• dona Flor , 
en cuyo constanie piecho 
inhumano estragó han hecho 
vuestra ausencia y vtícstro amof^ 
como os habéis retirado 
tan del todo de sus ojos , 
que aun no áhVia sus enojos 
de parte vuesírá ún' recado ; 
está oprimida de süetté, 
de pesar , y »sénliinieíitO » 
que perdido el suíVítíiiento , 
pide remedio á la muerte. 
Yo i que estimo su aibístad f 
y tu vuestra nobleza Bo, 
he tomiido á car(;ó mió 
amafisar vu^ira (Crueldad: 
mereScá iina vex siquiera 
veros el rostro , por ser 
vos noble , y ella inúger ^ 
y yo , Marqués , la tercera. 

Martfués. 
¡Ay Flor! bien saben loi cielos^ 4tp» 
que á tantos rayos de amor , 
á no resistir mi honor , 
no resistieran mis celos: 
di mi palabra ; ¡ maldiga 
d cielo al necio imprudente * 
que con enojo presente ,,^ 
á lo futuro se oUíga! 
Señora » lo que pedís 
á ser difidl lo baria; 



67 
inas es , por desdicha mía , 
imposible. 

Dona Ana» 
¿ Qué dpcis f 
Mcurqués» 
i^igo 

ESCENA XL 

bichos^ y al paño.doñ Die^o y Encinas» 

Encinas* ¡ 

I Pues , señor , asi 
. te cáelas? 

JDon Diego. 
Yá á la impaciencia 
se rindió la resistencia ; 
mas el Marqués está aqui. 

Encinas, 
En Canta-ia^iedra has dado. 

Don Diego. 
Quedo. Pues iio ine han sentido, 
quiero aplicoi* el oido; 
que á zelos toca el cuidado. 

iáarqués. 
Se^n ésto I iio os espante, 
xni resolttcioii. 

Doria Ana. 
Señor... 
Marqués. 
Tratante ahora de amor, 
es ablandar un diamante. 

Doña Ana» ^ 

Acabad: cesen eno}os; 
Jao poetan tanto los celos. 



68 



Don Dkgó. ^ 
¡ Por Dios ! que le ruega ; J Cidos j aj^é 
tal vienen á vel* mis ojos! 

Marqués. 
Doü.i A;ia I en vano os cíansaís« 

Dftfia j4na^ 
¿Rogado os endurecéis? 
no á la sangre que tenéis 
la condicioiv conforma is< 

Don Dicgp. 
Ello es cierto. apfi 

Marqués. 
Lo que os pido 
es que no me tratéis mas 
de esa materia. 

Dona Ana. 
Jamás 
jnc hubierí .y'ó persuadido # 
sí b9^1Ó llegara á ver, 
y aun'l'o áudó aunque lo toco f 
que con yo& -(iiiedan tan poco 
los^ruegos de una muger. 
¿ No daréis , Marqués Ijigar , 
¿ las disculpas sfiquieía. P 

Jné$. 
Esto es justo. 

Marqués. í 

Yo lo hiciera y 
•i mé pudiera mudar. • 

Doria Ana. 
¡Maldiga ^DieS á don Diego y 
que á una-détferroinacioilíií * » 

tan cruel dio la ocasión 1 

Encinas. * 

¿Oyes esto":; sciío»^'' -•> a*jj:j.3 va 



60 

Don jyjf^tt. , 

¿Luego ^ 

el Marqués por celos niios 

la trata con tal rigor ? 

Hará bif n ; ya que «1 amor 

no ayuda mis desvarios, 

á un engaito m« apercibo ^ 

con qu« , pues no soy dichoso, 

lo que no alcanzo amoroso , 

alcanzaré vengativo. 

Aquí me importa que d^s 

i entender» que eres crudo 

del Marques. 

Enemas* 
Ese cuidado 

me deja , qtie fácil es ; 

que pues hasia aquí por layo 

no me conocen , saldré , ^ 

con él y y así pasaré 

plaza de criado suyo. . ' 

Don Diego. 
Pues al punto que él se ausente 
suelve á entrar , y de, si\, .parte 
estos doblones reparte dale un bolsón* 
en la familia sfrvie^te 
de doña Ana ; y al que fuere 
xnas codicioso , dirás ,' "^ 

que el Marqués* le ofrece mas, 
porque esta noche Ü^^e^pere T 

á la puerta de doña Ana , 
que á deshora quiere hablarle; 
y el secreto has de encarga rle^ ^ 

Encinas, 
No será tu industria vana 
por mi parte. '■ , 



70 



Don DUgft, 
Bien de tí 
sé lo que pnedo fiar: 
yo quiero, por no cansar 
sospechas y irme de aquí ^ 
pueá no me han visto. vase^ 
Doria j^na. 

Bien sé , 
que á dofta Inés d^ ^ragon 
servís ya. 

•Marqués. 
T en su afición 
vive contenta mi fé : 
mas con todo , si pediera ^ 
os dejara mas guatQsa. 
Doria Ana. 
If unc^a oüí pediré pt^a cosa , 
pues he errado I^ primera. 

Marqués 
¿ Qué decís ? Perdón os pido , 
y que os quejeits de esa suerte ,. 
si en mi pudiere la muerte 
|o qué' v6s^ no habéis podido. 

ESOEaíA XII. 

Doña Ana , Inés y Encinasí^ 

, ..TT . DoScfjid^ta. 
{Terribk rigQ9ÍÍ .' 

, . Encinas. 
InéSf 
qnéda^ cqn Dios. 

Inés. 

¿ Aquí 
estabas , Encinas ? 



71- 



Enc/nns, 

Sí, 
qae vine con el Marqq^* 

ínés. 
I Pi|C4 qué Je sirves ? 

Y soy 
quien priva nías en su pecho. 

Doita Ana. 
Dime , Encinas , ^ que se ba bec&o 
4on Fernando de Godoy? (i) 

jPncinQS^ 
Qué. , ¿ me llama el Afarqués ? Si | 
ya voy : ¡ qué presto me echó 
menos ! Juráralo yo ; 
no vive un punto sin nií* 
Perdonad I hasta otro dia. 0a$e\ 

Doria Ana* 
]3ucn gusto tiene el Marqués. 

Doña Inés. ' 

Siempre con seuores es 
feliz la bufonería. 

ESCENA XIIL 

Saloiy be palacio^ 
Don Pedro y lueg<3t gl MarquéSé, 

Don Pedro* 
, ¿ Negocio tiene conmigo , 
cuando le dá la afición 
de dona Inés de Aragón 
en mí un oculto enemigo ? 

(t) Se asoma Encinas al vestuario. 



72 



El la sirve y yo rn fcrAc* 
la gozo y lie de. callar ^ 
no sp veusa ^ sospechar 
el delito ípie cometa. 
¡Graa tormfuto! IVÍas él vienen 

Marfiles. 
I Señor don Pedro ? 

Pon Pedro, 

íai cuidando , 
^txix^Y Marqués , an recado^ 
de parte vuestra roe tiene : 
I hay en que os sirva ? 
J^arqttés^ 

Creed 
que pago vuestra amistad, 
y sé con la y plantad 
quít en todo me hacéis merced. 
Hoy ha llegado un correo 
( ya lo ;9abreJs ) je 6rana4a 
de I* muerte desdichada 
de don Miguel Carabeo ^ 
nuestro general valiente ; 
y al punto para ocupar 
tan importante lugar 
hallé que era conveniei^t^ 
Toestra persona ; mirad 
8i os disponéis i, aceptarlo , 
porque qpiera consultarlo - • 
luego con su magostad. ^ 

Con e^ste piadoso iqncdio ap* 
quiero dilatar su muerte ; 
porque entre tanto la suerte 
le disponga otro remedio. 

Don Pedro. 
Darme ]o que yo no pida ap» 



I 



I 

'73 
MO teníeníolc oblí^atío , 
cuando sé. qnc á nadie han dado 
cargo qne no haya pedido, 
no es por liien ¿Qa« üu tendrá 
rn ausf nlarpi^t el Marqués ? 
ZeJos no jdjR doiía Inés » 
que oculto mi^nior eslá ; 
mi pojer y su nndanza 
teme sin duda.* alejarme 
quiere df J JRey , por corlarme^ 
el hilo de mi privanza. 
Conozco la^ pblig^íon y 
Marqués , en que m» pone/s ; 
tnas d4ycrtid qu^ daréis 
de quejas justa ocasiopí » 
dándome lo que podrán / 

pretender ^liI caballeros, 
i:uyos Y^liei^tes aperos 
terror 4 Ips moros dáp. 
Te vivo alegre ep mi estado y 
|ii roas grande |ii pi^s ricp 
quiero 9er ; y así os suplico 
me jljengais por escnsado. 

. Marqués. • 
J Triste de vos, que os perdéis! 0p. 
£sto al servicio conviene 
¿el Rey. 

* ^n Pedro» 

" Sin número tiene 
moldados y en quien podéis , 
-tambiejD como en mi , el bastón 
emplear. 

Marqué^. 
¿ Decid en quié^ f 



74 



En fl señor de Bniléu, 

Merques. 
parte á servir á Aragón, 

J)on Pedro, 
En don Sancho Marro ole jo. 

Marqt/fis, 
lleva 4 Francia la embajada. 

En 4on Francisco de Estrada, 

Marqués 
Esl4 cnfernio, y ^s muy viejo, 

Don Pfdro. 
Ea don Fernando Manrique, 

Marqués, 
Ocupaciones forzosas 
son las suyas en las cosas 
del infante don Enrique, 
^o , en fin , lo he n^írado bien ; 
no me arguyáis , aceptad 
el cargo , y mi voluntad ; 
y advertid, que os est^ bien. 

jion Pedro, 
Mas parece que os conviene 
4 vos, según me apretáis. 

Marques. 
En eso no os engañáis; 
que quien es mi amigo, tiene ^ 
don Pedro , en mi corazón 
tanta parte, que deseo 
como propio lo que veo, 
que ha de aumentar su opinión. 

Don Pedro» 
Yo agradezco la amistad; 
pero os advierto, marqués, 



ii 

qnf p^ra mí no lo «s. 

Marqués. 
¡O, qnien pudiera!,,. Mirad 
qfie os acplisf ¡o. 

JDqn Pedro 
No hableí^ 
piisterioso. En su porfía ap. 
precc la sospecha mía ; 
y para qpe np os calaseis» 
por álfimo dcscngaSo 
digo, que estoy satisfecho 
áe. que trazáis mi provecho ; 
pero yo quiero mi 4afio. 

JMqrfjués. , 

Cuanto resiste obstinado , ap, 
tanto piadoso deseo 
remediarle^ porque veo, i^ 

que yerra de enamorado. 

Don Pedro. 
^Mandáis otra cosaf 

Marqués:, ' 

E« esto 
pido sofo que os |nircis/ 
y á ©ios. 
-• ^^ Don Pedían. 

■ ■ Pues vos me queíei^ «p. 

cpiitar del dichoso puesto 
¿n que con el Rey estoy, 
yo del vuestro ps quitara. 

Marqués. 
De' la muerte os libraré ¿ ap* 
ó no seré yo quiejí soy. 



16 



ACTO TERCLRO. 

ESCENA I. 
Decoración de Calle. 

J)on Diego , jr Enanas , da noche , y después 
un escudero* « . 

Don Diego. 

Solo aqnel, qne tu hidalgo nacimiento». 
tu fuerte corazón» tu ciileiidimícnto» 
y honrado procedejr como yo sahe, 
confiara de tí caso tan grave. 

Encinas* 
Ta confianza á mucho mas me plblíga. 

Don Diego, 
Permita amor, que mi ¡utcuciou consiga^ 

Encinas- 
Estará puntual el escudero: 
¡qué gran negociador es el dinero! 
Cercáronme al partir de los doh^gne^ , 
como á la flor la vanda de avejones: , 
con cada escudo, que á cualquiera daba^ 
va ojo á los demás se les saltaba ; 
mas este, á quien di parte de tu iatea.V>f 
ni yl mirón de pintas mas atento; 
yeré si aguarda, 
— Don Diego. 

Ayuda, noche oscura, ap. 
é quien vengarse de ua desden procura; 
pues doña Ana al Marqués adora, intento p 
tugicndo serlo, entrar en su aposento, 
donde I lo que no ^mqri me de el engaáo: 



loco estoy y riiincdidr <ftTÍci'6 mi daiSo; 
y á quien le .pareciere escesd gravé ^ 
no me condene, si de amor no sabe. 

Encinas* 
Pues sabéis su poder y su privanza ^ 
tened de grandes premios confianza ; - 
mas sabedle obligar; 

Escudero, 
¿Cómo? la Vida 
rn serviric daré por bien perdida ; 
porque de liberal , y agradecido 
tiene el nombre, que nadie ha merecido^ 
Encinas. 

Escudero. 
i Es el Marqués? 
Encinas* 
$i. 
Escudero. 

Se^or mió; 
^qné me queréis mandar ? 

Don Diego. 
De vos me fio; 
j vos fiad de mf. 

Escudero* 
Dejad rodeos i 
y probad en mis obras mis deseos 

Don Diego. 
¿ DoSa Ana está acostada ? 
Escudero. 

Y recogidos 
todos en casa ya. 

Dan Diego. 
Sin ser sentidos 
los dos hemos da entrar en su aposenté. 



77 



ÉscUdefó. 
¿ Qué pretendéis ? . 

Dnn Diego, 
Sin preguntar mi intentó» 
io haced , para obligarme de este modo; 
que mi poder «s sacara de todo. 

Eiicinas. 
Por él lo hacéis^ y él misnio ós asef^tira : 
no repliquéis, que os busca la ventura. 

Éscudtró. 
ío temo. 

Encinas. 
£l carro gruñe ^ importada ¿ don Díegé* 

untarlo. 

Don Diego. 
Hoy repartí cuanto tenia. 
I Tienes dinero t& ? 

Encinas. 
No tengas pena ; 
suplir .puede tá falta esta cadena « 
que me dio un amo, á qttien serví . primero^ (i)i 

Don Digo. 
Pagaros parte de mi deuda quiero: . 
tomad. 

Escudero. 
I A quién no venceréis ? Callanda 
Yenid. 

Don DiegOi 
Las luces mataré en entrando* iMp* 
Endnas. 
Dios no^ saque coa by-n. 
Don Diego. 

St los criados 

( 1 ) Dal» la cadena á dcp Diego | jr e$U al Msífudcr^. 



ViVfcdes por veninvsi atí>oro?ac1o. 

y quisieren entrar, vos en mi iiombré 

Jos detened; y dínenazad. 

Ño hay hombre 
«n esta casa qué jior vos 1,0 muera. 

^^ Encinas, 

i Qué engañado sé hallara quien lo hiekra ! 

ESCENA II. 

ÍAtON Í)E Palacio. 

El Aejjr et Marqués, 

Marqués. 
Ko puede en esta ocasión 
ocupar persona al^na 
como don Pedro de Luna 
de general el fcastott . 
que vistos, y examinados 
los demás ^ en quien podéis 
emplearle ^ los tenéis , 
donde importan í ocupado»; 
y la valerosa espada 
de don Pedro ^ solamente 
iasta á ceñiros la frente 
con el laurel de Granada. 

Rejr. 
¿Las órdenes que yo os doy 
egecutais de esa suerte ? 

Marqués, 
IMspuesto á darle la muerte, 
como habéis mandado , estoy ; 
mas por la nueva ocasión 
os le consulto de nuevo. 



8» 



Marqnés , la piedad apruebo | 
condeno la remisión. 
Marqués. 
Vos mandáis, que con secreta 
le iriaíe , y Kien podds rer ^ 
que no es fadl disponer 
con brevedad el efefto; 
y así , en mí la dilación 
no nace de resistencia , 
mas de buscar con prudencia 
t\ tiempo á la ejecución : 
fuera de que, bien mirado f 
alguna vez el rigof 
de la justicia , señor i 
cede á la rason de estado4 

Es asf« 

Margues» 
Pue^ siendo así^ 
¿ donde podrá la razón 
derogar la ejecución 
de la ley mejor que aquí ? 
G>n justa causa lo infiero 
porque no es mas conveniente 
castigar un delincuente, 
que ganar un teino entero ; 
demás , de que no os priváis 
así de cumplir con todo , 
que el castigo de este modo 
diferís , no perdonáis; 
y pues que con ausentarle t 
el dilinquir cesará , 
allá aprovi;cba , y^ acá 
no daúa el úo castigarte. 



Tiene en mí Canto valor 
ver en vos esa amistad , 
que se dá á vuestra piedad 
por vencido mi rigor. 
Vaya don Pedro á Granada , 
goce el honroso bastón 
mas por vuestra intercesión i 
que por su valiente espada. 

Mar€fués, 
Es el mas alto favor, 
que de vuestra Magcstad 
£ecibí jamás* 

Rejr 
Alzad y 
mi mayordomo mayor. 

Marqués, 
^echnra soy vuestt'a. 
Rey, 

Qníerp 
teneros siempre á mi lado y 
que pues el mundo me ha dado 
renombre de justiciero I 
por merecerle mejor , 
sin que el esceso me dañe , 
es bien que en todo acompañe 
Tuestra piedad mi rigor. 

ESCENA IH. 

J)ic7io8 y don Pedro,, 

Don Pedro. ^ 
En estando solo el Rey ap, 
le daré del caso cuenta ; 
que pues derribarme intenta, 

ó 



Si 



82^ 

la defensa es justa lej^. 

^ Marqués* 

Don Pedro viene. ,; 

Lp/* pies 
me 4¿ vuestra üi^agestad, 

.. Mej. . , 
Mi general , levantad, , , i\ 

Don Pedro* 
I Qué clara muestra fl Marqués* ^p. 
su envidiosa emulación! 

Luego os partid á Grajotada^i 
que importa allí vuestra espada^ 

Do^JPcdro. 
Tomada resolución^: . ap. . 
no hay replicar í mas cordura 
es mostrarme AgV^^l^cido. ■ j 

De nuevo los pies, os pido , ■ 
donde biiUé: tanta ventura. 

\:X)eniro*i: . ; : : - , 
í)etente , muger*; ^gúard». ^ , .. 

^ ESCENA IV. -1 • 

Diclios y dofiá Ana con mdnioé 
Dona Ana. ^ j ^,, 

Los oidos^ y )as pue.rtas . ,^ » 
ha de tener siempre abiertas 
un Rey , qufí' jiistiaia gi^arda^ 
Rey poderoso , y sabio ^ 
recto , noble , calóílbtf , ^ prudente ^ 
castigo del agravio |*v ,, -^ 
de la virtud amparador valiente , ^ 
á quien , por ser tan, justo y tan severo , 
propios y «straDiojí liAman justiciero^ 



83 
5^0 soy, señor invicto , 

doña Ana de León , que los blasoneá^ 

de mi estirpe acredito , 

fcon montañesas bandas^ y leones; 

de aquel árbol soy rama ? siempre en ella A 

fulminaron desdichas Jas estrellas. 

Don Fernando de Castro, 

asombro de las huestes otomanas ,- 

que á piras de aIabas«i*o 

dá presunción con sus cenizas vanas^ 

iné dio el áer> y k dicha, que importuna 

inira ál merecimiento la fortuna* ^ . / - 

Su fin arrebatada ., , 

Jne dejó solo en horfandad funesta » : 

para elegir estadq,. a* • . 

»o la prudencia > sí la . edad dispuesta ; ' . 

y así mi juventud. |>ocp entendida ^ v > ■ 

pasaba en muda confusión la vida, * ./ . 

cuando nó sé qué siino , * 

qué adversa estrella' qué planeta airado -> 

P^ra mi mal previáo ) , .i , 

que el Marques don fadrique» ese.j que al lado 

vuestro es atlante t de. es U monarqníai, 

íhé fuese á vísitai» á instancia mia. 

wa .un intento ageno . f • 

le llamé, bien lo sabe. ¡Quién creyera , 

qUe aUí el mortal .veneno \ 

de mi opinión, y honestidad bebiera ! 

Bien dicen, que la Sueirte está constanta :. 

«u tablas esculpida, de diamante. 

Despidióse, encubriendo 

su aleve intento , y ya determinado , 

para el delito horrendo 

«e encomendó á la industria de un criado ; 

Y por su astuta mano, de losmios 

5^ 



84 , 

con doue.s conquistó lo$ al ved ríos. 
¿ GSmo es posible , cómo , 
caando obstentais la rigorosa espada , 
desde la • punta al pomo 
de incesable suplicio ensangrentada y 
que incurra en mas culpable atrevimiento 
quien mas cte cerca mira el escarmiento f i 
Las cumbres ya d«l polo 
pisaba de traición la negra autora , 
y yo jen mi lecho solo 
los rayos aguardaba de la aurora, 
basándome las urnas de Morfeo 
en \(as dulces corrientes del Letfaeo , 
cuando el Marqués tirano 
mis castas puertas abre , poco fuertes , 
á su pródiga mano , 
que esparce dones f y amenaza muertes 
á la familia vil , mientras al dueño, 
vuestra justicia aseguraba el sueno. 
Oculto de mi fama 
el robador en la t i niebla oscura , 
llegó á raí honesta cama.< 
¡ Ojala fuera triste sepultura , - 
y publicara la inscripción sangrienta 
al mundo antes mi fin» que yo mi airenti! 
De sos brazos a pe u as 
sentí el inusitado atrevimiento , 
cuando con voces llouas 
de confusión, temor, duda, y tormei^o^, 
pido favor, pregunto quien me ofenda; 
nadie responde , nadie me defiende. 
Solo* el Marqués aleve , 
en baja voz, que al fin , como traidora , 
tímido aliento mueve, 
el Marques don Fabrique , soy , señora » 



85 
dijo ; y porqne á defensa* me apercibo , 
faerzas aplica á su furor lascivo* 
Yo á su apetito ciego 
calpo humilde , registro valerosa , 
enternecida rne^o, 
amenazo cruel , lloro amorosa , 
vuestro rigor le traigo á la memorial 
ultima apelación de mi victoria, 
.l^i amenazas, ni quejas, 
ni ruegos penetraron solo un grado 
por las sordas orejas 
al pecho en sus ititentos obstinado, 
antes daba á su indómita violencia 
mas insano furor mi resistencia. 
Al fin , su fuerza mucha , 
débil mi cuerpo, mi defensa poca, 
en la prolija lucha , 
al pecho aliento , y voces á la boca 
negaron ; lo den\as , si es bien contarlo » 
la vergüenza lo dice con callarlo. 
Luego el traidor Tarquino 
me dejó en cambio la tiniebla obscura | 
yo , con el desatino 
de tan incomparable desventura , 
á tener al ladrón tiendo ^os brazos , 
y á vanas sombras doy vanos abi^aaoa.. 
Así quedé llorando 
ftin mi culpa el ageuo desvario , 
la suerte blasfemando, 
-que á un tirano poder sogetó el mió ; 
solo ya el pensamiento €^n mi venganza , 
fundo en vuestra justicia la esperánsa. 
Justicia , Rey , justicia ; 
muestre tanto mas vivos sus enojos « 
cnanto es mas la mahcia 



86 

del que soa aras ofendió á sas ojo$ ^ 
pues vibra Jove el rayo vengativo , 
mas ardiente al peñasco mas ajtivo* 
Pruebe el desnudo ac«ro 
este que al cielo se atrevió giganta ; 
y el nombre justiciero , 
que en el delito despreció arrogante^ 
/ ya que no fue bastante á refrenarlo^ 
baste para vengarme , y castigarlo. 
Marques. 
Por el sagrado laurel ^ 
que os cine la frente altiva | 
asi coronada vjva 
infinitos anos de él , 
que , es engaüOf y falsedad 
cuantío ha dicho. 

Doña j4na* 
K. . ,¿ Podrá ser ^ 

. gvan. señor ^ que su poder 
obscurezca mi verdad ? 

Ko ,. doSa Ana ; mi corona 
fundo en tener la malicia 
reíVei^ada. En mi justicia 
no hay escepcion de persona. 
¡,Ah de mi guarda \ , 
Marqués* 

Creed , 
, gran sciior » 

f • , iyiar,qiués,, callad. 
£u, juicio, vps 1q, acusad; 
\os en juicio os d/efended. (i) 

(i) Saien Guardas, 



n 

¿Qué mandáis ? 

Rey. 

Yaya elMarquéac' 
preso al coarto de la torre. 

Don Pedro, 
La fortuna me socolre; ñp*r > 

moved, venganza ^ los pies. •> 

La ocasión tengo en la mano : ! ; 
para acomularle ahora , 
que él por lo» celos de Flora 
liizo matar á su hermanoé 

Marques, 
¿Cómo , doña Ana , ha cabido 
tan gran traición en iu pecho? 

Doña Ana* 
I Cómo ¿ negar lo que has hecho # 
tirano y te has atrevido? 

Marqués., r ^ 

Ella está loca. 

Doña Ana, 
El se fia 
en su poder. 

Marqués, ■ > 

Brevemente 
haré mi verdad patente. 

Doña Ana. 
Y yo probaré la mia. 

ESCENA V. 

DsCORACION n^ CAtXX. 

encinas de 'donado Francisco, con*apteojos^ y dor% 
Diego, I ; } «: n 

Encinas.^ 
¿Voy bueno? ' :i 



ss 



Don Diego* 
Encinas, advierta 
si es tu denda conocida ; 
paes caando puedo mi vida 
aserrar con tn mnerte f 
tanto de tn pecho üo p 
qne dejo en esta ocasion- 
en tu lengua mi opinión » 
y mi vida en tu alvedrio. 

Encinas* - 
De hidalgos padres nací 
en GSrdoba , tá lo sabes , 
y que de mil casos graves 
honrosamente salí. . 
Fuera de que te asegura 
este disfraz ^ ^ mi ausencia. 
Si á tan dura contingencia 
viniese mi desventura , 
queme prendiesen, de, mí 
puedes fiar , qne primero 
mí pecho al verdugo fiero 
diera mil almas , que nn sí, 

Don Diego.^ 
La vida á eniramboá nos va. 

^ncincBS. 
Gran yerro, por Dios,, hiciste. - 
¿GSmo , di, no preveñiste 
lo que sucediejido está? 

Don Diego. 
No pensé que resistiera 
doña Ana ,' cuando emprendí 
' eVeñ^ño; «aotes • creí-, 
qne alegre tálamo diera 
al Marqués. Vime eri sus hrasos , 
toqué marfiles brufxidos , 



89 
. gnst¿ laLiós defendidos^ 
y gocé es<)uiyo8 abrazos ; 
creció el apetito , el fuego , ^ 

el furor : lo mismo hiciera 
si la espada al cuello viera» 
6 el amor no fuera ciego. 

Encinas, 
£1 fue bocado costoso: 
mas paciencia» y al reparo; 
que Adán lo comió mas caro i 
'y á la fé menos gustoso. 
' Don Diego, 

Td, mi hermana y yo no mas, 
sabemos que me has servido j 

con que vivas escondido, 
estoy seguro y lo estás. 

Encinas. 
Eso importa , y la mancilla 
caiga en el pobre Marqués. 

Don Diego. 
Poderoso , Encinas , es , 
y saldrá al fin á la orilla. 

Encinas. 
T la verdad le valdrá. 
Don Diego. 
Y á nosotros la prudencia , 
la industria y la diligencia. 

• Encina.^. 
A Dios , que de esta se vá 
Fray Bartolo ; basta la vuelta 
me arroja tu bendición: ^ 
mas escucha ese pregón ; 
que anda la corle revuelta. 
Pregonan dentro. 
*EI Rey , nuestro stíbft , promete dos mil ducados 



90 
á quien entregare preso a Joan de Encinas « natarut 
de Córdoba ; y á él mismo si; se presentare con perdón, 
de todos sus delitos ; y manda que 'nadie le ampare 
ni encubra, pena de la vida. Mándase pregonar por 
que, &c.'^ 

Encinas^ 
¿Qué dices del pregoncete j 
y de los dos mil? 

Don Diego, 
De prisa 
debe de andar la pesquisa i 
Encinas , amigo , vete. 

JÉncinás. 
I Dos mil ducados , y verme 
fipguro de esta aflicción! 
Por Dios que es gran tentación: 
muy cerca está de vencerme. 

Don Diego. 
¿ Qué es lo qué dices ? 
Enemas* 

Si puedo 
pescar esta cantidad , 
y vivir con libertad, 
¿ quién me mete en tener miedo | 
andar retirado y solo , 
fugitivo , alborotado , 
vandido y sobresaltado , 
hecbo el bermano Bartolo ? 
Señor , perdona ; allá vá (i) 
tu disfraz y tu dinero. 
Don Diego». 
¿Es las loco? Tente. . . 

(i) Hace que $e desnuda*. 



91 



• Enzinas. 

Qaiero , 
pnes Dios sa mano me dá ^ 
Verme libre de pobreza 
y justicia. 

JDo/z iDiegn» 

I Esta es lealtad ? ' 
¿esta es ley ? 

Encinas, 
La caridad y 
señor, de sí misma empieza^ 

Don Diego. 
Yo te daré mucho mas 
jde mi hacienda. 

Encinas. 

¿ Y el perdón 
«le mi culpa ? 

Don Diego. 

¿ Del pregón 
te fias ? 

Encinas. 
Pues qué ¿ dirás 
.que es engaño ? 

Don Diego. 

Sí. 

^/icí/ias. 

En los Reyes 
la palabra es ley. 
» .,-Óo/2 Diego. j . 

No hay ley^ 
Encinas , que obligue al Rey ; 
porque es autor de las leyes. 

Encinas. 
Cuando en públieo-se obliga ^ 



92 

empella sn autoridad, (i) 
Resuelto estoy ; libertad * 
libertad., 

Don Dfego, 
¡Suerte enemiga , 
mirad de quien me he fiado ! 
¡muera yo , pues que indiscreto 
quise fiar mi secreto! 
• Encinas, 
Lindamente la has tragado. 

Don Diego* 
I Qué dices ? 

Encinas, 

Tu confianza 
probé con este picón. 

Don Diego, 
Muy pesadas burlas son ; 
pero nunca tu mudanza 
creí del todo. 

EncincíS, 
Señor , 
tienen los pobres criados 
opinión de interesados , 
de poco peso y valor. 
Pese á quien lo piensa : ¿ andamos 
de cabeza Jos sirvientes ? 
¿Tienen armas diferentes 
en especie nuestros amos ? 
¿Muchos criados no han sido 
tan nobles como sus dueños ? 
El ser grandes ó pequeños , 
eJ servir ó ser servido 
en mas ó menos riqueza ,» 

(i) Hace que se desnuda. 



93 
oonsiste sin duda alguna , > 

y es distancia de. fortuna » 
que no de naturaleza. 
Por esto me cansa eliveri v^ <: 

en la comedia afrentados , 
aierapte álos pobt^s criados , 
siempre huir , sietíipre teéier»; ^ 
y por Dios qae ha visto Enciüas. '. 
en mas de/cuairo' ocasiones 
machos criados leones-, 
y muchos amo» galHnas. m t t i: 

Dofk Siego. 
Bien djcesrt y»le con Dios f 
y mas peligro no esperes. tfosc» 
i i' Encinas» "' 

A Dios y que.d«nde murieres - > 
hemos de morir los dos. 
Hoy han dé ser restaurados > 
en su o^nion por mi fé 
los qM« sirve*; hoy seré i 

1^1 Pelante, de criados. > : "< 

ESCENA Yí. 
JEncinas , Inés con hianio , jr don Fernando* 

Inés, 

Oye , hermano. 

Encina%. 

Pe.se á mtV ^ ap. 
Inés y Fervundo son. 

Inés. 
Tenga. , 

i Don^Ferftandty. 
£.%uche : ¿qué pregón 
es el que se ha dado aqui? 



94 



que importa sabería\ 

£1 es 
sordo ó tonto. 

Encinas*'^ : 

Que haya -sido api. 
tan desdichado ! Perdido soy> 
si me conoce Inés. 

• Don Fernanda:' 
El cíelo en él retrató •: . - -éip. 
á £ncinas^ ' - •«• ••(i .. 

Uncinasf^** 
. 'Aquesto «crs: hedioÜL* • 
.... .; .. Jnéú. • ■••/Í'>-1 ' .'■ 
Otra vez según* <éosí)^cho flp. 

esta cara he visto» yb.**»*" ' ' 

Enditas, i - 
Acabóse : el mtismo diabla ^^- ap:- 
los trajo aquí. De <|st% ni«do • \x^ 
me escaparé , que dp* todo 
me han de conocer, si hablo. 

I5CENA vn. 

\. . vlné&sX^^a .Fernando^ 

Don Eficoando^ 
Tenga. .r. ,, , , 

. . Jaés¿. 
. Aggaxde. . •: 

Don Eer liando; ' . . 
T«%itacíoa 
debes de darle sin duda , . . 
pues hace U lengva m<ida 



(i) Hdccse cruces^ 



cruces en el corazcril. 
: Inés.. 
I iTo teat^cioii ? \ 

DQn\ JPer^nandok 
í "\ ;!„•:. Juraría 
que era Encinas 

Inéé. 
. -Yo tambieui 
Don -Fernandoi , r , 
Mas á serjltt, .ya sé Uñn^ 
que no l»e me' encubriría. 

Otro nos informai:». 

Dpñ Fernando^ 

Prosigue;,! f ..-.; i 

t í •.«^- : . '■-:■; I In4s. > ^ 

..... Hánie acumulado- ' ' 
la fuerza^ que. ba mandado 
matar su hermano; y está ». 
probado piquee ya escondió - . 
el mismo al fiero homicida : 
y aun dicen mas, que la vida 
al matador le quitó 
para encubririo.^ 

Don Fernando,. . i' ' 
¡Qué engaño! . 

.'-'-■■In0$. 
Apretada está «i Marque.. > 
Don Pedro de Luiía es . . 
quien le ha hecbo todo el daiSo , 
por ser su'competidbr 
en privanza. 

Don Fernando. 
¿No fué ya 
á Granada? . - 



$i 



0^ 



Ya estará 
dando á los moros temor/^ 

Don Ftrfiandó. 
XQné notables estrañeaas 
me cuentas! •- . •^•« - •- 

Iné^ 
¿Dónde has estado 
qne esto ignoras ? '. 

Don Fernando. " 
Reiiradii 
me han tenido mis- tristezas. 
Inés, ri ; . 
Si las ha causado EJor^^ 
muda intento por tu vida ^ , 
que el Marqués , aunque la olvida, 
es quien la abrasa de «mor. 

Don Ferhantda. 
Hasta ahora pensé yo 
que era su hermano el amante 
de Flora. 

Inés, i 
Causa bastante 
su muerte á ese yerro dió^ 
y á Dios, que el tiempo- no es mio^ 
con las desdichas que ves. 
Don Fernando* 
Lo que en mí has tenido , Inés , 
tendrás siempre. 

Inés* 
Asi lo fio. 

ESCENA Vlir.^ 

Don Fernando, 
¿ Qué hemos de hacer corazón , . 



57 
iptt tin tan tonfüso estado f 
£1 que )a vida .me ha dado , 
por mi culpa está en prisión. 
A Flora perdí por él ; 
¿ mas él en qué me ofendió 9 
si mi afición ignoró ? 
Palabra de ami^o fiel 
le df I y me dio, y ha cumplido 
él la soya ; pues mi vida 
será primero perdida, 
que yo en amistad vencido. 

ESCENA iX. . 

Salón dx palacio. 
JSfMuy y^ Secraíario. 

Esto es )usticla. 

Secrf:larió* 

Señor» •» • . 

¿por indicios solamente 
ha de morir un pariento 
vuestro t de tanto valor? 

ñey. 
No. os dé necia confian ta 
ser sus delitos dudosos ; 
que contra los poderosos 
los indicios son probanza. 
Contra el Marqués ¿ qué testigt 
queréis vos que se declare, 
sin que el temor le repare 
de tan valiente enemigo ? 
JFiiera de que muchos son 
los indicios, yvehementa^; 
7 



y fstos dos is.On árridfnfps, ^'' 
que hacen plena ílirorfunriou- 
Pruétiase , íjiíiV el' misino clia 
á doña. Ana visiló ,' 
qoe á'su frente repartió 

dineros cnajiJo' sáH'a. 

La cadena , que ^áAéiíado* 
i á'brir obfígó'Já puerta , '' * 

era suya , cosíj lis cierta ; '^ * 
tros testigo^ fó'pitt' jurado. "' 
Demás' de esto, íc condena^'» ' * 
la pública vo? y fama , 
tirano el vulgo le' llatiia, 
y á voces pide jSn pena ;. . 
que por mas justo que sea « 
siempre aborrece '-al privado», 
y como ocasión lia bailado , 
hace ley lo que desea. . 
Juzgad abóra , si quiero, 
con rason y caiisá urgente, 
castigar un dclíñcuí'nle^, 
y quietar un rejiio culero. • • 

Para aclarar 'lá Verdad ¿y.' '* 
conviene tanto rígór , ' ' •■^^" 
y hoy la espcrieikia, mayor 
tengo de bacer., ^^¿úchad. (r)'* • 

ESCENA X. • ••• ^-:- 

SI Ttey^ y dofkVedro^xon ^m^ras morisc^ arras franj- 
eo á son de 'cvja^,\ , ,, ^ 

Dbn' Pedro. 

Vuestra Mage'stad me de ' ' "_ 

(i) Habla al oido í¿t '^S'eírttarié // i^di'é €9te. 



sil» pié«4 

Don P«flro dé Luna , 
¿ qué es esto ? j ;, ' > 

2>o/í Pedro. 
, ' ; . . Qw! i^py la -fortuna 

áfrica TI a os besa el pie, 
Supo el moro de pr^na^a ¡ ^ i 
la muerte del geqer^V'^ 

don INligBpJ; masp9rí»ftt mal 
se le encubrió mi, pegada 
al cainpo , que siii,c^^,2^ < 
juzgó fugafíado.; .ei^bv^ti^ 
animosp., n^as vcncip,;,,.^. ^ . 
brevemente vuestr^^^teza* 
Vuestra es Granad^j^au, tierra ;r 
y así yp ^ ^x\irps,;ifejpg9 . ^; , 
en la paz , porque no tengoj , , ;^ 
que hacer ahora e^ lá guerra. 

^ ■ R^x^ ^ (vi *..••»-. - r 

Servicio tan escesivo. . , ,; 
en estreaio me ha p'blii^dp^ , 
y así con ig^jifil cuidado 
á premifli^os nae afí??í9Í|w^i ' i 
y por ju9io galardpQL; , ;; ' , ; . 
de la victoria que gano ' • 

hoy por vos , ^os do^ hi^mana 
de doña Inés de Aragon« 

*'^ ' Dori Pedrú,^ r/r * t'-t 
Es eLpr«mio «in xf edida. , 

Lo que en dote qnl^r^^cdaros, 
Bo mtníPs ha de alegimro^. > , f 

^^ Don Ptdro, 

Ta lo espero. - \ ' - . w , . ; 

O. 



■: C3 



100 



fícyt 
ts vtíC5l4-á Vldd* 
í)on Pedro. 
¡Mi vida! ¿eómo Señor? 

'■'■ Id al Aíftre^tiés don Fadríqae ^ 
y decidle. , que os esplique 
sü piedad , y Vuestro crroi** 

D(m Pedro, 
¿ Vof no podéis declararlo f 

Reyi 
Taiito á 'casiigat* iilé incito^ 
qwe sé j ^^lit>inl>ro el delito | . 
que no podré perdonarlo. 

Dort Pedro. 
£1 Marqués Cn o lo dirá, 
ai fue entre los- dos secreto ^ 
sin un firmado decreto. 

< ñey. 
Este sello lo será; * (i) 
y boy conocei*i*is la ftí 
de qaieik habéis peri^^uiíloj- 

Úüií PeJro. 
£1 Rey^^ duda ba sabido ^< 
que el palacio quebranté. ' 

ESCENA XI. , .* 

Sala bu gasa nx ikyftA Flor. 
Don Fernando X doña ttóri 

Ihm 'Fernando, r, .:. . . 
To sé f WrmqsA dona FlojTc^i^. 



-riír 



(i) Dale una sortija^ 



lOt 

qwc al Marqnés in pecTio adora ; 

no vengo á «jneiárme ahora, 

de In mudanza , y su amor ; 

que. la desesperación 

ha dado muerte al cuidado. 
Dofta Flor. 

Nunca mas rayos ha dado 

de su (uz tu discreción. 
Don Fernando, 

Solo vengo á que me des 

relajación del secreto 

qiae le ofrecí, y te prometo 

d^rte libre á tú Marqués. 
= Doña Flor. 

PuQs cuando puedas librarle 

de la muerte de su hermano, 

que le imputan , ¿ no está, llano • 

que es imposible escusarle 

]a que espex*a , condenado 

á ella yá por el esceso 

de la fuerza ? 

Don Ferntindo. 
Flor, en eso 
deja el cargo á mi cuidado. 

Doíia Flor. 
Si la libertad así 
ha de conseguir , supuesto 
que nunca al favor honesto 
cuando t« quise escedí ; 
y que solo te encargué , 
que el amor nuestro callases t 
porque al Marqués no estorvases; 
que la mano que esperé 
inc diese , y yá lo ha sabido jk» ' 
no hay en ello qut perd<^ ; 



103 



y íLsí t pnnlc?; ya romper' • 

el secreio promríMo. 

Dpn Fernando. 
Yo acepto la permisión ; 
que hoy pienso al mundo- mostrar 
de qué rondo lian d»* pagar 
los nobles sn obl¡*;dcion; ' 

' DoPSá Flor: 
Bien vés si cntnplo la mía , 
pues que pudiendo librallo 
con hablar , padezxo y callo 
por la que yo te tenia: 
líbrale , y me pagarás 
lo que me debís en esto. , vas€» 

Don Fernando. 
De agradecido , muy presto 
• la prueba mayor verás. 

ESCENA XII. 

Don Fernando y ^f^f^ Dic^o. 
Don Diego. 
¡Encinas preso! Yo soy ap, 
perdido ; confesará 
sin duda... Mas aquí está 
don Fernando de Godoy. 

Don Fernando. ' 
Con diligencia os buscaba j, 
señor don Diego. 

D<m Diego. 
. ¿ Kay en qué 

os sirva? 
i . .... .2)«/2 FernaiÜo; ^ 

h: Oid , y oft dívé 
la ocasioh que me obligaba^ • , 
Vos no'idébeis ignorar 



103 

del Marqués f"! frisfe rslaJo.' ^ 

JDnn Diego* 
Ko. y .'..». ■ 

Don Fernando. 
Pues la vida rne^ ha' dado, 
y la vi.da. le lie de dar. 
Don Diego, 
Es {iistA correspondencia. <^ 
¿ pero yo qué p^Ctc. soy^^ . . .*^ ' 
MI esto ? r 

^ Z)oAi Ferrian4o^. . ,, ,^ 

Informado ^fitoy, 
qnceí revocar la .senlencia ; , . ,, 
que á muerte le í^a. condenado 
por la fuerza , está no mas . ^ . 
de en probarse ,, que jamás ,^ ' .^ 
Encinas fue su criado.,. ,\ .j,¡^ ,, 
A mí me consta ^ ji^ue el día ^ ; '\ 
que el delito sucedió,. ^ , . .., > 
á que Encinas ayudó , • . • -^ 

á vos , don Diego , os servia ; , . 
y me copsla , qyj^ ha.beis sidc^ , j* 
ciego amante de doña iVpa j 
y así es coneetura llana ^-j ,. , » , 
que vos lo habéis conielítlo. \ ^\ 
Don Diego* • < , ; ' ^ 

Quien dijere... , ,\\.^ 

pon Fernq^ndo* . , » 
Detened ■ . ■ ^ 

«1 arrojado furor , . 
y para prueba mayor ^ 

de lo que digo , sabed 9 
que yo por mis ojos vi -• > t 

hablar á vuestro criado 
^jü hábito disfrazado 



104 



con vos misma; y anuqné allí 
con d disfraz me engañó , 
porque no estaba advertido 
del caso, haberlo sabido, 
del engaño me sacd. 
Mirad lo que habéis de hacer , 
sin fiaros del secreto : 
porque el Marqués en efecto 
por vos no ha de padecer ; 
y mas cuando ya ocultar 
no es posible vuestro esceso , 
ppés asta ya Enciaas preso i 
y al fin lo ha de confesar, 

Don Diego, 
¿Qué he de haCer? La culpa es grave, a^ 
noble, y mugér la ofendida , 
justiciero el Rey... Perdida 
miro ésta mísera nave 
entre fieras tempestades, 
é inevitableaf bajíos. 
jO , terribles desvarios 
de amorosas ceguedades ! 

Don Fernando, 
¿Don Diego , qué os detenéis 
en discursos sin provecho? 
Disponed el iioble pecho , 
que tan sin remedio veis , • 

haciendo eñ ésta ocasión 
virtud la qcGiísiJad , 
¿ una bizarra pieJad ,. 
que os dé inmortal opinio». - 
Don Diego. 

¿ Cómo ? 

Don Fernando, 
Si os sentís culpado , 



105 
pues cncnLrirlo qtierpfs 
en vano, cuando salieis , 
fH?e han preso á vuestro criado ; 
* antes que él ven^a , haced vos 

lo qnc yo , y en las historias 
ÍK>rrareinos las memorias 
de agenji fama los dos. 
Don JDief^. 
¿ Qué }p que \os haga ? 
J)Qn Fernando* 

Sí, 
Don Diego* 
^ Empecadlo i disponed; 
Ijue vos ¿ qué podéis hacer, 
que no me esté bien á mi ? 

Don Fernando, 
Pues venid conmigo. 
> Don Diego, 

Voy. 
I^a fueria haré voluntad. £ip, 

Don Fernando, 
De a^adecida amistad ^ 
claro egemplo al mando Aoy* 

ESCENA XIII. 

JEl -R^ » y ^^ Scretqrio á una ventana , que dd d Ja 
prisión* .^ 

, Secretario, 

Don Pedro entró á visitar .* 

ahora al marqués , seAor. 

Rex. 
De est^ oculto mirador 
á J o» dos quWP ^scuchari:. 
^os haced lo que ordené. 



m 



Secretario» 
Voy al pti]ito> tase.. 

La espcr.Vncía 
¿t ía culpa , ó la inoi>'\icia , 
dfel marqués con esto haré. 

ESCENA XIV.' 

El Margues y don Pedro'. 

í Marqués, 

Pues el sella me 'enseñáis 
dr su alteza ^ su decreto 
obedezco, y, el secreto 
es diré, que prep;aiitais. .... 

Sopo el Rey, que desleal , 
éon Pedro, eu la noche ohsoarai 
^ebrantasteis la clausura 
áe so palacio real j 
. y por causan i\ut advirtió ^ t 

(estas no pienso decirle , ap, 

qae no es justo descubrirle |' '■ 
que su magestud* temió) 
¿eterroínó su rigor 
¿aros la muerte/éñ secreto; 
y así, cometió el cfejto 
¿e su intento á mi valor : 
mas yo, vuestro firme amigo , 
piadoso empezé á trazar * 

medios ipara 'dilatar , í k. * 

liftsta evit«r el castigo. ^ - 
I>íos, que ayuda liberal 
la bien fundada inteticldn ^ f '» *< ' 
quiso entonces , que el bastón *- 
,¥acase de general |/ 



101 
pArqne m! amístaj fiel , . 
venciendo |n volnnlad 
vuestra, y de su niagesfad', 
03 diese Ja vida en él. 

Don Pedro. , 

Basta, no queráis que el pecho, 
me. rofnpa el dolor estrafio 
antes que remedie el dauo^ 
que sin razón os he hecho. 
Marqués, quitadme la vida, 
que engañada os ha ofendido^ r 
y como vívora ha sido , 

. de quien se la dá , homicida :. , 
perdonadme, egemplo raro ., 
) de valor y de piedad , 

símbolo de la amistad , 
de nohleza espejo claro : 
gloria del nomhre español , .' 
_ P^t'donadme ; que pensando , 

que vuestro pecho, envi^i^ndfli 
verme tan' cerca del sol , 
gozar de los rayos bellos 
de su favor , y privanza , 
maquinaba mi mudanza , 
cuaifdo me apartaba de eltojS,. , 
os he perseguido: tal 
es de lá envidia el rigor, 
que de ella aun solo el lenior 
es bastante a tanto mal. 

ESCENA XV, 

Dichos jr don Fernando, don Diego y doña Flor <:on 
wnánto, 

D01} J'\rnando, , 

Esperad; que hablando están, .^, 



108 



é] , y don Podro th Lima. 

Don Pedro. 
Mas 111 tiempo, ni forlum 
de vos, marqués, IriMiilarán, 
«i yo ptiedo. Condenado 
estáis á muerte, severa 
rigor del rey justiciero : 
vos la vida tne ha1»pís dado, 
á vos osd^bo el bastón, 
y la alcanzada victoria, 
y por vos llego á la gloria 
de doña Inés de Aragón ; 
Ja vida , y la liberlaa 
te de daf os. 

Marqués, 

Para hacello , 
¿qué imagináis? 

J)on Pedro 

Pues el sello 
tengo de sn magestad , 
sacaros ¿e la prisión 
quiero con él, y quedar « 
yo en lylla; para mostrar, 
que es amistad, no traición jj 
por quien cometer ordeno 
tal error contra su alteza. 

Agradezco la fineza , af>. 

«i la deslealtad condeno; 

Ihn Pedro. 
iQaé decís ? 

Marques, 

Que ese ha de ser 
mayor dafío de los lios ; 
que si quedáis preso yoS| 



loa 

¿ yó i Adn PqAvo , .qué be de hac^r ? 
5)no á la misma prisión 
volverme para libraros; ' 

pues de otra sur i: le pagai^QS v . 
no po<)ré esta obligación. 
l)emás , que estoy confiado » 
de que al fin ha Ide librarme ,.^ 
mi inocencia; y ausentarme | ^ ,\ 
«s confesarme culpado. 
- Don Pedrb. 
No es sino el golpe evitar, 7 . c ; ; 
que tan cetca os amenana. 

alargues. 
Pues decidme vo^ i ¿ qué traza 
del Rey me puede librar? 
\¿No ha de volver á prenderme, ' 
y de esta culpa tendréis 
)a pena , sin que logréis : 
el fin de favorecerme? . r, . ^ 
Don Pedro* .o.!,' 

¿Pues no hay,. ]>Iavqués don Fadr^que^ 
otros reyno&? Y e^tá ¡clarp, . ;, .,♦ 
que alegre os^ dará su amparo «> , 
el infante don Enrique. 
^ ^ iMarqués, : t 

Don Pedro , no quiera el cjejlcí , .. 
cuando está,. toda la i/crra t^ 

ardiendo en continua guerra , 
que vaya yo, 4. Aslv recelo p ., ^. 
y duda^dfe mi lealtad^ . .< 

por huir cierto castigo , , .,^ 
Lascando e^^ reyno enemigo, ^„ , 
de mi Rey la libertad. , ,^ 
No ; muy mal lo habéis mirado , 
que menor inconjv^eute . . 



lio 



será morir inocpnte ^ . 
que vivir mal OpínaJo. 

Rcf. ' 
jGrah valor! ap* 

Don Pedro, 

' ¿Qué haréis, sup«csto 
qae Boy, 5Í el inál no se remedía, 
vuestra misera tragedia 
verá el teatro funesto ? 

. Marqués» 
¿Qué? 'Morir, si castigar 
«uírc el cielo la inocencia * 

ESCEÑA XVI. 'y 

Dichos 3 éh Secretario ,jr dona Ana con^ piante* 
Secreta/ia. 
Mostrad» marqués ,'líí pádenc¡a'¿ 
que el valor suele adortiar; 
qae al punto manda sú altera « 
que ^úes vuestra culpa es llana'^' 
le deis: la mano ádoiia Ana^ 
y al' Verdugo la cabeza 

lie/' *• 

Si resiste al caéamtcnlo , ú^,^ 

á tlAta ya de la.mxrérte, ' - 
de su inocencia úit advierte. '-' 
< * Mafqúés\ '" ' 

Morir sin casarme i&Tento : ' 
llegue el verdagó'ííiíitrfíiano 
¿ ser mi fiei^o homicida ; 
que al ^ cielo debo* 'la vida, 
mas no á doña Ana lá man*. 

' • ' * Doria Ana» 
¡Hay tal maldafdt " 



iíl 

Secretario» 

• M>1 suplicio * 
yá }as líiinistFO»! aguardan. 

Mar4jaés, ' •• ' 

¿ Pues , secretarior i' qtie tardan Tf » 
Vamos ;'. haced vuc^6t<ro ofrtid.' * 

. Don Pedro, 
Aguardad. .r ■ 

Don FéTnartdoí 
,• ? Nó qu$fei^aitI>ios| . ' »P 
que padezca on' im»c(ínte. ' ' \ 
Don^Div^SJ ■ ^ ' •':* 
Muera solo el deliuenicnte. ■ * 

Secn^lwipí ' ■ í 

¿Pues quién Jo .ha sido ? 

Don ^Fernando y IDon-, Ditge. ' ' 

' liOS'-^OS. ^ 

Don- Diegos 
Yo ciego> loco y abrasado , ^ ' 
fui , ^oua Ana , elitiotiádor 
oculto de vuestr«|'fadnoi^l- ' 

Encína^ifué mi errada, ' { 

»o del Marqués ;t bita' Jo sabt ^ 
don Fernando dei^bdof ,' ' ' ' '<' 
y Flora^' .•;... 'í • 

Don F\stñandiL " • * *^ 
Testigolsoy. •• f^ ' '--' 
Doña Flc^í • ♦ 

Yo también . ••. i ^ jj 

/>oir Fñrnknáo. 
Y porque acabe 
esta ciega confusión , ^ ^ 

yo á Encinas di la.' Cadena , 
por cpien al Marqués condena 
)a vehemente presnodaá} 



112 . . ^ 

qtje él Marque» me la dió á iftí 
la «odie que yo ^ «" hermano 
maté ^ que fué tan humano # 
cuanto yo inhumano fui : 
|ru€8 no solo perdonó 
la ofén9a , pero piadoso # 
magnánimo y generoso , 
del peligro me sacó ; 
y tal su valor ha sido # 
que el cuchillo ya presente, 
antes morir inocente 
qu<; condenarme ha querido. 
Tan lo le debo, y así 
Vít acuso yo por pagarle i 
muriendo por él ,y darle 
la vida que él me dio á mL 
Yo maté á su hermanp , yo ; 
y la malicia ha mentido, 
cuando informar ha querido 
de que el Marqués lo ordenó. 
Yo le maté , culpa es mia ; 
porque me quiso agraviar » 
echándome «del higar 
que en la ventana tenia ^ 
de dona Flor, á quien sig» 
tres años ha firmemente» 
^ si mal pagado ; presente 
está solo á ser Ustigo; 
decidlo 9 Flor. 

JOoBa FUíT* 
^ Esta es 
la verdad. . . 

JDon Fernando. 

Pues confesamos f 
los dos cpüpados muramos i 



y no sin culpa el Mar^éi. 
^ Secretario* 

I Gran valor ! 

üer» 

^ ¡Not|ible bazaSa ! ap» 
Don Pedro. 
Libre estáis , Marqués. 
JUargués, 

No estoy. 
Ahora , don Pedro , soy , 
con finesa tan estraua , 
mas preso que antes lobera, 
del cuerpo y del alma ya; 
que ej noble y antes daVá 
mil vidas que consintiera » 
que den la muerte 6 los dos, 
que por mí la vida ofrecen^ 

Don Pedro, 
Ellos con razón padecen , 
y estáis inocente vos. 
Marqués. 
To f don Pedro , solo veo» 
que por mí se ban ofrecido ; 
esta deuda be conocido 
y esta pagarles deseo. 

Don Fernando. 
Los dos somos los culpados. 

Don Diego. 
£1 que delinquió padezca. 

Ilej-, 
De mi justicia amanezca 
€l sol entre estos nublados. 



Íi3 



114 



ESCENA XVII. 

Dichos menos d Rey* 

Doña Flor. 
l'Qaé pena ! 

Doña Ana» 
¡Qué confasíon! 
Don Fernando. 
'SeSor Secretario , dad 
noticia á su Magestad 
de 69 ta nueva dilación , 
y él en todo ordenará 
lo <jue importe. 

Marqués. 

Deteneos. 
Secretario. 
Señor Marqués , resolveos, 
-que se pasa el plazo ya, 
que para la egecución 
. señaló su Magestad. 

Don Pedro, 
Tp voy á hablarle. 

ESCENA XVm. 
Dichos y él MetfT. 

Aguardad. 
Secretario, 
El Rey. 

Don Pedro, 
Haced relación , 
secretario, de este caso. 

Rey, 
A todo he estado presente. 



Don Pedro, 
Sol de España » cuyo Orieate 
no teme el obscuro ocaso , 
vuestra grandeza mostrad {. 
ó en el público teatro 
dad la muerte á todos cuatro , 
"^ ó á todos los perdonad. 
Dentro* 
Entrad. 

áer* ■■ 
I Qué es esto ? , 

ESCENA XIX. 

Dichos p y dos guardas con Encinas en hábito de d<h. 
nado* 

Guarda.^ 
' Este es 

Juan de Encinas , el crjado 
que prtnder habéis i^andada, 
por el c^so de) Marqués, 
O está loco ó finge estallo; 
que desde que le prendimos f 
solo á cuanto le decin^os , 
nos dá por respuesta , callo. 

Don Diego^ 
Yo estoy de tu lealtad , 
Encinas » bi^n satisiecbo : 
mas ya niegas sin provecho ; 
decir puedes la vetdad^ 
supuesto que ya mi error . 
he confesado. 

J^ncina^ 
G>n físo 
yo también | s«noi: conQesQ i 



j 



IL6 



que es don Diego quien bvl honor 
le robó ádoña Ana, y yo 
quien fingiendo Ser criado 
del Marqués , por su mandado 
los de su casa engañó. 

Don Fernando, 
Di lo j]ue sabes de Flor 
y de mí. 

Encinas. 
Su amante has sido ^ 

tres años , y no ha tenido 
mas que esperanza tu amor. 

Don Pedro» 
. Así está ya la verdad 
bien clara : señor, pues ves 
las disculpas de los tres , 
muestra en ellos tu piedad. 

Doria Flor, 
Perdona , amiga » ¿ mi hermano ; 
queda con honra y casada , ' 
y no sin ella , y vengada. 

Doña Ana, 
Señor , dándome la mano 
don Diego, le doy perdón. 

Marqués, 
Yo de la muerte le doy^^ 
á don Fernando ; pues soy 
parte formal de esta acción. 

Rer^ 
Caballeros valerosos, 
de España gloria y honor, 
en cuyos heroicos pechos 
cuatro espejos mira el sol ^ 
de justiciero me precio ; 
no he de serlo menos hoy ; 



il7 
justicia tp.oga de haeer.f ^^ 

y premiar vuestra valor. 

Al que es áuico en un.artf , : l 

útil á las gentes , dio 

la ley , de cualquier ddi^Of :.^s i > 

por una vez remiiiian; . 

que el derecho prevenido . i [ 

mas conveniente juzgó ' 

conservar el bien 4^ .muchos ^ú ^^ 

que castigar, un.^rror. 

De vpsotrds , pues , cnalquieca f 

es tan único tn y<^lor , « 

f\n^. niega á los miamos ojés . 

crédito la admiración. 

I Pues cuál arte pi;ed« dar 

á un reino fru.to inay<wp ^ T . 

que el valor ? Pues por los cuatro 

miro ya^ en mi suiecion ^ 

las cuatro partrs del mundo: '" 

^ luego bien pruebo que o«! doy 

)a libertad por derecho » 

y por jnsticia el perdón. , 

Marqués** ' > 

Dilate el cielo tu impetio. . ' 

Don Fernando, 

Des á la envidia t^or. 

Don Pedro. 

Celebre el tiempo tu nombre. 

Don Diego» 

T la fama tu opinión. 

Dad y pues f la mano de esposo , 
don Diego » á doña Ana ; y vos 
escoged esposo, Flora; 
que la perdida opinión 



Ii8 



es jQsticU'rMtaiirarofl. 
Doña Flor. 
El Marqués la causa di5 
á qua en mi fama tocase 
el vnlg» ihur m tfrador ; 
que á quien con poder pretende «: 
le juzga* en la posesión : 
y así él es solo qaien puede ' 
y debe ilustráí* ttii^ honor. 

Martfiiés. 
Por p4gar así á don Diego, 
vuestro hermano , que ofreci<S ' 
su vida por darme vida : 
sin eso os la diera , Flor. • 

' Encináí, 
¿T á mí me alcarñaa la ley ' 
•de lo del arte y valor ? 

Rey. 
Por sei4 üiHCD en lealtad , 
perdón merece tu error. * 

Encinas. 
Y pues solo por' sewiroís 
se ha desvelado ^V autor ; 
siendo nobles^ por Justicia ' ' ' '- 
os puede pedir perdoflU • 



119 
Ganar Amigos.: ' * " 

í^ IiuJbkriL de juzgarse dél corazón y de.l carácter 
de los autores por sus obras , y si es verdad c|U9 su ñ- 
sonomía moralb se halla en. sisk^ escritos ; deberíamos 
creer que Rnk; de Alarcon i*ue !un hombre digno del 
aaayor aprecio. (ipr sus nobles prendas» y pon hi gene* 
rosidad de su^ alma. Basta para, formar este ct>iicepto 
la comedia que presentamos al público. En ella luce 
«miüentemejite la magnanimidad , la elevación, dé sen^ 
timientos y el heroísmo de la ajopistad^ No hs^br^ qui- 
zá otra pieza dramática en nmgmade las lenguas co- 
nocidas que pinte con mas verdad, y belleza estas pren- 
das , que rara vez se hallan reunidas eji un sojo in* 
dividno ; y si se juzga la comedia de Ganar Amigos 
con arreglo á estos principios , , es verdaderamente 
ideal. El Marques don Fadrique manifiesta siempre una 
^serosidad , una fuerza de alma y una bondad consu- 
madas. ¿Será fácil hallar. un hombre que no solo per- 
done al homicida de un herma-rio querido , le conser- 
ve la vida y le liberte de la pc^'sebucion de la justicia» , 
sino que se declare su amigo y le ruegue con la amis-^ 
tad? No es ciertamente mas admirable ni mas subli- 
me Augusto , cuando en la tragedia de Corn^ill^ dice 
á Clna : SqyonÁ amts,Cinna;.c^£Si gui Ven opnifie^ qoe 
el Marqués diciendo á don Fernan4o. 
. : para conmigo 

no solo estáis perdonado ; ' 

pero os quedaré obligado y 

8i me queréis por^-amigo. 
Cesar al fin^ perdonaba una ofensa persojaal, utt. 
delito que no se habia consumado » y podia hacerlo sin. 
perjuicio de tercero, ó ^castigarle á su placer. Al hom^ 



122 
siempre en la.mftiio d helado compás de los preceptis- 
tas para jazgar á nuestros aatigaos autores , sin ateiu 
der al tiempo' en qnc escribieron , y á qne fueron los 
priimeros que en este género inspiraron el buen gusto 
á la Europa moderna ? 

Pero en lo ^e es sobresaliente Ruiz de Alarcon, 
es en el kngnage. Ningún escritor español le ba po- 
seido con mas pureza , .propiedad y corrección. No te- 
memos asegurar que es nno.de los mejores, sino es 
el prímeno de- los babHstas castellanos. Es un mode^ 
lo que debe estudiarse continuamente. 

Su versificación, llena, fadl y sonora, no es tan 
pintoresca como la de Tirso , ni tan poética como la de 
Lope y Calderón; pero no se encuentran en ella loi 
resabios del mal gusto que introdujo Góngora, 

Por estas prendas, y otras que daremos á conocer 
ien las comedias suyas que insertaremos sucesivameB- 
te en esta G>leccion , creemos que Ruiz de Alarcon 
merecerá el aprecio de los inteligentes ; así como me- 
f ece un lugar muy distinguido en- nuestro parnaso. 
Algunos le gradúan de un poeta de segundo orden en. 
sa género. Nosotros no trataremos de probar que 
pertenece al primero ; porque no es este nuestro pro- 
pósito, y porque en las artes de imitación , pueden los 
inteligentes prolesar los mismos principios 'gen«*alc% 
y formar sin embargo distinto concepto del mérito 
individual de los escritores. Un amigo nuestro dice 
que todo puede probarse, V en verdad que en ciertas 
materas tiene razón; y .mudio mas en las de puro^ 
l^nsto ; porque cada uno tiene el suyo dependiente de 
lá educación que ba redbido , de sns estudios^ y de sa 
organización payrtkular. 



LA VERDAD 
SOSPECHOSA. 



PERSONAS. 



da, 1 



Don García, , ^ , 

_ _ ' > amantes de 

Don Juan , 

l>o/}a Jacinta, sobrina de 

Don Sancho. 

Don Juan de Luna, anciano y y padre de 

Doña Lucrecia. 

Don Beltran, padre de don García. 

Don Félix. 

Un Letrado. 

Isabel , criada de doña Jacinta. 

Camino , escudero de doña Lacrecia. 

Un page. 

.Tm/on, criado de don Crarcfa, 

La escena es en Madrid , y el .trage á la espaSoli 

antigua. 



ACTO PRIMERO. 

ESCENA PRIMERA. 

DeCOAÍLCIOH de sala BN gasa DB D05 BjBLTRAR» 

Salen por una puerta don García y un Letrado viejos 

vestidos de estudiantes jr de camino ,y por la otra don 

Beltran y Tristón, 

Don Beltran. 
Con bien vengas , hijo mió. 

Don García. 
Dame la mano » señor. 

Don Beltran* 
I Cómo vienes ? 

Don García. 

El calor 
del ardiente y seco estío 
me ba afligido de tal suerte ^ 
que no pudiera llevallo, 
señor , á no niitigallo 
con la esperanza de verte. 

Don Beltran, 
Entra pues á descansar. 
Dios t« guarde, ¡qué bombre vienes! 
¿Tristan? ^ 

Tristón, 
Señorw 

Don Beltran, 

Dueño tienes 
nuevo ya de quien cuidar: 
sirve desde boy á García ; 
que til eres diestro en la corte , 
y 41 bisoño. 



126 



TriiUuti 

En lo que importe 
yo lé jerviré de gafa. 
* Don Beltran» 

No es criado el qae te doy ; 
mas consejero. y amigo. 
Don García. 
Tendrá ese logar conmigo. páse. 

Tristón. 
Vaestro bamilde esclavo soy. Mwr# 

Don Btltran. 
Déme, señor licenciado, 
los lurazos. 

JLttrodo* 
Los pies os pido. 
Don Britran. 
Ake j^. ¿ Cómo ha venido? 

Letrado» 
Bueno I contento, y honrado 
de mi señor don García g 
á quien tanto amor cohréy 
que no sé como podré 
vivir sin su compaiUa. 

Don Bátran. 
Dios le guarde , que en efeto 
siempre el seíor licenciada 
daros indicios ha dado 
de agradecido y discreto. 
Tan precisa obligación 
me huelgo que haya cnmplida 
Garda, y que haya acudido 
á lo que es tanta raaon. 
Porque le aseguro yo 
que es tal mi agradec i miento , 
que como un oorregimiemta 



mi intiercesioii le alcanzó, 
'Sftgun mi amor desigual * ' 

de la misma suerte hiciera • 

darle también si pudiera , 
;pláza e^ el consejo real. 

Letrado* 
De vuestro valor lo fio. 
Don Batran. 
Sy^ bien lo pnedecreer ;' 
mas yo me doy á entender^ 
que si con el favor mió 
en ese escalón primero 
•e ba podido poner , ya j 

sin mi ayuda subirá - 
con su virtud al postrero. 

Letrado. 
En cualquier tiempo y lu^ar 
he de ser vnestro criado« 

pon Beltran. 

^a , pues , sefior licenciado , 
que el timón ha de dejar 
de la nave de García , 

y yo he de encargarme de él, 
que hiciese por mí y por él 
sola una cosa querría» 

Letrado* 
Ya , señor , alegre espero 
lo que me queréis mandar. 

Don Beltran. 
i^a palabra me ha de dar 
^ que lo ha de hacer , primero. 

Letrado» 
Por Dios juro de cumplir , 
•eñor, vuestra voluntad. 



127 



128 



Don Beltran, 
Qne me diga una verdad» 
le quiero solo pedir. 
Ya sabe que fué mi intento y 
que el camino que seguía 
de las letras don García 
fuese su acrecentamiento; 
que para un hijo segundo 
como él era , es cosa cierta 
que es esa la mejor- puerta 
para las honras del mundo. 
Pues como Dios se sirvió 
de llevarse á don Gabriel 
mi hijo mayor » con que él 
mi mayorazgo quedó » 
determiné, que dejada 
esa profesión , viniese 
á Madrid, donde estuviese, 
como es cosa acostumbrada , 
entre ilustres caballeros 
eü España ; porque es bien 
que las' nobles casas den 
á so Rey sus herederos. 
Pues como es ya don García 
hombre que no ha de tener 
maestro , y ha de correr 
su gobierno á cuenta mia , 
y 'mi paternal amor 
con justa razón desea » 
que ya que-el mejor no sea , 
no le noten por peor; 
quiero señor licenciado 
que me diga claramente 
sin lisonja lo que siente , 
supuesto que le ha criado , 



i23 

de sü kiiódo y condición ¿ 
. de su trato y ejercicio 
y á qué género de Vicio* 
muestra mas iiiclinacíon. 
Si tiene á]gi|na costumbre 
que yo cuide de enmendar ; 
no piense que the ha de dar 
con decirlo pesadumbre. 
Que él tenga vicio es forzoso 
qu^ me pejse) claro está; 
mis saberlo me será 
útil cuando no gustoso. 
Antes en nada á té mía 
hacerme puede inayoi^ 
placer y ó mostrar mejoi* 
lo bien que quiere á García ^ 
que en darme éste desengaño^ 
cuando provechoso es ¿ 
^i be de saberlo después ^ 

^aé haya sucedido un da2o« 

ieiroflo. 
Tan estrecha prevención ^ 
^e¿or, no era menester ^ ,,. ^ 
para reducirme á. hacei' 
lo qtie tengo oÍ>ligacion, 
Pues es caso averiguado ^ 
que-euai^d.o éntrf^ al áeSai' i 
itn caballo ei picador^ 
que lo ha ^rtipnesto .y ens(ei3Ladoi( 
si lióle <nfprmad^l>i9odo ,i . » 
y ios resabio^ q^fttienej 
un m^ su{;9^9, previene . ; , / 
al caballo,, y d^^^o^ y tddo. 
Deciros vierda4)jEvf.;híeo ; • . 

que den^a^i ¿d^ ja>*^l9^^*^ 
5* 



i 



130 



daros una purg:^ intenlo , 
qiie os sepa mal y liap;a bien. 
De mi señor don García 
tudas las acciones tienen 
cierto acento , en que convienen 
con áu alta genealof;ía. 
£s map;ixánimo y valiente , 
es sa^áz y es ingenioso f 
es liberal y piadoso ; 
si repentino » impaciente. 
No trato de las pasiones 
propias d^. la mocedad i 
porque en esas con la edad 
se mudan las condiciones. 
Mas una falta no mas 
es la que le he conocido t 
que por mas que le he reñido 
no se ha enmendado jamás. 

Don BeUran* 
¿ Cosa que á sú calidad 
será dañosa en Madrid ? 

Letrado 
Paede ser. 

Don Beltran. 
¿ Cuál es ? decid. 

Lcttado, 
No decir siempre verdad. 

Don Belirah, 
jJe$x¿é , que cosa iau fe* 
en hombre de 'obligación í 

Letrtidoi 
' Yo pienso i que \ ó cóndidotf 
ó mala cdstutfibr^ sea ^ ' 

con la mucha aiíitc^ridád '^ 

que con' él tenéis^ sefic^l*-^ 



. i31 

junto con que ya es mayor 
8^ cordura con la «dad, 
ese vicio perderá. 

Don Beltran, 
Si la vara no ba podido , 
en tiempo que tierna ha sido » 
enderezarse , i qué hará 
siendo ya tronco robusto ?. 

Letrado, 
En Salamanca , seilor , 
son mozos» gastan humor, 
sigue cada cual su gustq^ 
hacen donaire del vicio » 
gala de la travesura , 
grandeza de la locura , 
hace al fin la edad su oficio. 
Mas en la corle mejor 
su enmienda, esperar podemos, 
donde tan validas vemos 
las escuelas del honon 

Don Beltran» 
Casi me mueve á reir 
ver cuan ignorante está 
de la corte ; ¿ luego acá 
no hay quien le enseñe á mentir ? 
En la corte, aunque haya sido 
un estremo don García , 
bay q^uieu le dé cada día 
mil mentiras de partido. 
T si aquí miente , el que está 
en un puesto levantado 
en cosa en que al engañado 
la hacienda , ó honor le vá , 
¿úo es mayor inconveniente 
quien por espejo está puesto, 
ir 



132 



al reyno? Dejemos íslo 

que me voy á rtinMicienlí!. 

Como el toro , á quien tiró 

la vara una diestra mano» 

arremete al mas cercano , 

sili mirar á quién birió; 

así yo con el ilolor 

que esta nueva me ha causado ^ 

en quien primero he encontrado 

egccutc mi furor. 

Créaiíne , que si García' 

mi hacienda de amores ciega 

disipara , <$ eh el ¡negó 

consumiera ñocíie y día; 

SI fuera de ánimo inquietar 

yá pendencias inclinado'; 

si mal se hubiera casado ; 

si'se mur'iera en efecto^ 

no lo llevara tan mal, 

como que sü falta sea 

mentir, i Que cosa tan fea f 

¡ qué opuesta á mi natural ! 

Ahora bien , lo que he de hacer* 

es casarle bre^'emente, 

anCes que este ¡ucotiveniente 

conoddo venga á sef. 

Yo quedo muy. satisfecho 

de su buen celo y cuidado y 

y m^e confieso obligado ' 

del bien que en esto me ha hccno^ 

¿ Cuando ha de partir ? 

¿tirado. 

Qoerrl». 



133 
Den VJtran. 
¿N.» (!<-5cansará 
aligan tiempo, y gozaré 
áfi la corle ? 

Letrado. 
Dicha mía 
fuera quedarme con vos ; 
pero mi oficio me espera, 

Dí^rt P cifran. 
Ya cnfienilo: volar quisiera , 
porque va á mandar, A Dios« 

Lelr/ido. 
Guarde os Dios. Dolor estrafio ' 
le dio a) buen viejo la nueva ; 
al fin el mas sabio lleva 
agriamente un desengaño. 
ESCENA 11. 

El teatro tZPKESKKTA LAS PLATERÍAS. 

Don García , vestido de galán , y Tristan^ 

Don García. 
I Di'ceme bien este trage ? 

TrisJdn^ 
Divinamen^, seilor. 
¡O bien baya el inventor 
de este holandcsco foUage ! 
¿ Con un cuello apanalado 
que fealdad no se enmendó f 
Yo sé una dama , á qnícn dio 
cierto amigo gran cuidado 
mientras con cuello le vía ; 
y una vez que llegó á verle, 
sin él , la obligó á perderle 
cuanta afición le tenia; 
porque ciertos costurones 



134 



en la garg^fn.ta cetrina 
publicaban la ruina 
ele pasados lamparones: 
]as narices le crecieron ; 
mostró un gran palmo de oreja , 
y las quijadas , de vieja 
en lo enjuto parecieron. 
Al fin el galán «jnedó 
tan otro del que solía , 
que no le conocería 
la madre que le parió. 
Don García. 
pQr esa y otras razones 
me holgara de que saliera 
premática, que impidiera 
esos vanos cangilones. 
Que demás de esos cngailos » 
con su holanda rl estrangero 
saca de Espaua el dinero 
para nuestros propios danos. 
Una baloncilla angosta » 
usándose , le estuviera 
bien al rostro , y se anduviera 
mas á gusto , á menos costa. 
Y no que con tal cuidado ' 
sirve un galán á su cuello , 
que , por no descomponello » 
se obliga á andar empalado. 

Tn's/an. 
Yo sé quien tuvo ocasión 
de gozar su amada brlla , 
y no osó lle<^arse á ella 
por no ajar un cangilón. 
Y esto me tiene contuso ; 
todos dicen qnc se holgaran 



135 
óe (\ne. va]ona<i se nsaran^i 
y nadie comirnza A uso. ., . 

Don Garcifi, 
De (jobcrnar nos dejemos 
<t\ mundo; ¿qwé hay de naqgcres ? 

Tristón. 
¿ E! mundo dejas , y quiere« 
qne la carne gobernemos? 
I Es mas fácil? 

Don García. 

Mas gustoso,! ) 

Tris tan, 
4 Eres tierno ? 

Don García. 
Mozo soy. 
Tristón, 
Pues en In^ar entras hoy , 
dopde amor no vive ociosp. -^ 
Resplandecen «la^^as bellas 
'en el cortesano suelo, 
de la suerte que en el ciclo ' • • 
brillan lucientes estiH'.llas. 
En el vicio y, la virtud , 
y el estado hay düereucia ; • 

como es YAriá su iuflvitiucia.» . 
respl¿|]fidor y magnitud* 
Las señoras no es mi intento 
qtie en estp número estén,; 
que son ángeles , á quien . 
no se a (revé el pensamiento, 
Solo t« diré de aquellas , 
que son con almas livianas , 
siendo divinas , humanas ; 
corruptibles, siendo estrellas. 
Bellas casadas verás y 



1135 



conversables y discretas » 

que las llamo yo planeta*,^ 

porque re;>planclecea mas. 

Estas , con la conjunción 

de maridos placenteros ^ 

influyen en estrangeros 

dadivosa candieron. 

Otras bay; cuyos marido», 

á comisiones se van, 

6 que en las Indias es^an ^ 

6 en Italia entretenidos. 

No todas dicen, verdad ^ 

en esto , que mil taimadas^ 

suelen fin£;ir.se casadas |l 

por vivir con libertad. 

Verás de cautas pasantes. 

hermosa» rc<?ientes hijas ;, 

estas son estrellas fijas 

y sus madres son erranlcSf 

Hay una gran multitiid, 

de señoras dcV tusón ,^ 

que entre cortesanas son 

de la mayor magnitud; 

Sígnense tras las tusonas 

ptras<y que serlo desdan , 

y aunque tan Quenas nó sean ,^ 

son tóejorcs que busconas. 

Estas son unas estrellas 

que dan menor claridad i. 

mas en la necesidad. 

te babrás de alumbrar con ella^. 

La buscona no la cui'ulo' 

por estrella , que es cometa ; 

pues ni su luz es perfecta , 

ni conocido su akiieAto^ 



Por'las maSana^ s(í ofi^ce 

amenazando al dinero , 

y en cumpliéndose el agnéro 

al punto desaparece. 

Kiáas salen que procuran 

gozar todas ocasiones ; 

estas son exalaciones 

que mientras se queman , duran. 
, Pero que adviepias es bien , 

si en estas esl relias tocas, 

que son estables, muy pocas, 

por mas que un Perú le^ den. ' 
Ko ignores, pues yo na ignoix», 
que un signo, el .de Virgo es, 
y la» dft cuernos son tres , 
Arie^ , Capnicornio y Tor-o^: - 

?' así, sin fiar en ellas , 
leva unr presupuesto solo , 
y es que el dinero es el polo 
Á% jtodas ^ias estrellas. ^ 

Don Gorcúi, 
^ Ílrí3 astrólogo ? 

Oí , T 

fl tíempa que pretendía , 
en palacio astrología. 

Z)fín Garda. . , ' , 

¿Luego has pretendido ? 
Tristón. 

pretendiei^te. por mí toal. - 

Don García. 
¿Cómo en aervir .has parador? < '" 

Tristón. 
Se¿or, poT^uen^e han faltxidb 



137 



i3S 



1 
la forfima y el caudal • i 

aunque quien- ie-.sirvo, en vano 
por mejor sntrte suspira, 

Don García, 
Deja lisonjas , y mira 
el marfil de aquella mano^ 
cl divino resplandor 
de aquellos ojos, que junfa» 
éespídeo entre las puntas^ 
flechas- de muerte y amor. 

Tristan, 
¿Díce^ aquella señoi*a 
^ue va en el coche? 

JOon Gatcia> 

¿Pues cual 
merece aUhanza igu;!! P . 

Tri$$an. 
¡Que BíeQ enea jaha, agora 
esto de coche del sol , 
con. todos sus adherenles 
de rayos de fuego ardii*nteS|^ 
j deslumbrante arrebol ! 

Don García^ 
La primer damii que vi 
en U corte, me agradó. 

TrUtaru 
¿La primera en tierra ? 
Don García* 

No^ 
la primera en cielo sí; 
^pe es divina esta moger. 

Tristan, - 
Por pantos las taparás j 

lan bellas , que no podrás 
•cr firme en on parecer. 



' 139 

Yo nunca be tenido aqní 
constante amor ni deseó; 
que siempre por la que veo 
me olvido de la que vi. 

Don Gíurcia» 
¿Donde ba de baber resplnnííorcs 
que borren los de eatos ojos? 

Trisfan. 
Míraslos ya con antojos^ 
que hacen las cosas mayorest 

Don García* 

¿ Conoces , Tristan ? < 

Tristón. 

No hamaneiy 
lo que por divino adorasj 
porque tan altas señoras 
no tocan á los Tristanes. 
y^ Don García, . 
Pues yo al fin, quien fuere sea, 
la quiero, y be de serviüar; 
tú puedes y Tr^fttan , seguilla. 

Tristan. . ^ ^ 

Detente , qwe ella $e apea? , , -> - 
en la tienda* 

Don García, ,;.... 
Llegar quiero. 
¿tJsa$e en la corte? . . / • ^ 
Tristan. \ . M f 
Sí; ) 

con la regla que te di , 
de quedes el polo el dinero; " \ 

Don García, 
Oro ti^aigo. ^ 

Tristan. 
Gerra , España , 



140 



qne. á César llevas conf íf»o ; 
mas mira si en lo que digo • 
irií pensamiento se encana. 
Advierte , señor , si aquella 
i||ue tras ella sale agora , 
puede ser sol de su aurora , 
0er aurora de su estrella. 

Don García. 
Hermo5a es tambfen. 
Trsitan. 

Pites mira 
sí la criada es peor. 

Don Gandía, 
-El Coche es arcó de amor, 
y son flechas cuantas tira ; 
jfo llego. <^ 

Tn'stan, 
A lo dicho advierte, 
í Don García i 

¿T es? 

' Tristón, 
Que á la muger rogando , 
y con eK dinero dando. 
Don García, 
¡Consista en eso mi suerte! 

Tristan, 
Paes yo , mientras tiablas , qnitro 
qne me haga relación 
el cochero , de quien son. 

Don García. 
¿Dirálof 

Tristan. 
$í I que es cochero^ - 



141 
^ . ESCENA m. 
Dona Jacinta ^ doria Lucrecia é Isabel .con manfns* 
Cae Jacinta , y llega don García , y dale la mano. 

Jacinta* . , 

¡ Válgame Dios ! 

Don García, 
Esta roano 
os servid de que os levante^ 
8¡ merezco ser atlante • 

de un cielo tan soberano. ' 

i Doña Jacinta, 

Atlante debéis jde *«*' > 
Jíues le llegáis á tocar. 

Don García* 
Una cosa es alcanzar* 
y otra cosa merecer. 
¿Que -vitofTÍa es la beldad 
alcanzar, por qaien me abraso^ 
si es favor qae debo al caso 
y no ¿ vuestra voluntad ? 
Con mi propia mano así 
el cielo ¿m!^s que importó ^ 
ti ha sido porque él cayó 
y no porque yo subí ? 

Doña Jacinta* 
¿ Para que fin se procurA 
merecer ? . . 

Don García, 
. . Para alcanzar^ 
Doña Jacinta, 
Llegar al fin , sin pasar > 

por \oí medios, ¿no es yen-tnraSt 

Don García, 
Sí. 



u 



142 



Dalia Jacinta» 
I Pues cómo «slaís qae¡os« 
del bien que. os ha sucedido , 
si el no haberlo merecido 
os hace mas venturoso? 

Don García. 
Porque como las accione» 
del agravio y el favor 
reciben todo el val"or 
solo de las iulenciones; 
por la mano que os toqué 
no estoy yo favorecido, 
si haberlo vos consentido 
con esa intención no fué. 
Y así sentir me dejad , 
que cuando tal dicha ganOf 
\en{;a sin alma la mano 
y el favor sin voluntad. 
f ' Dona Jacintaf 

Si la vuestra no sabía , 
de que agora me informáis i 
injustamente culpáis 
los defectos de la mía. 

ESCENA IV. 

Ló8 dichos j Tristan. 

Trislan. 
El cochero hizo su oficio ; ap* 
nuevas tengo de quien son. 

Don García. 
¿Qué , hasta aquí de mi afición 
ftonca tu vistes indicio ? 
Ditña Jacinta, 
¿Cómo 9 si jamás os vi? 



143 



í)on García* 
¿Tampoco ha valido ¡ay Dios! 
mas de un año, que por y os 
he andado fuera de mí? 

Trislan, 
\ Un año , y ayer llegó ap. 

á la corle ! 

Doña Jacinta, 
Bueno á f é ; 
¿ mas de un año ? Juraré 
que no os vi en mi vida yo« 

Don García. 
Cuando fiel indiano suelo 
por mi dicha llegué aquí, 
la primer cosa que vi 
fue la gloría de ese cielo ; 
y aunque os entregué al momento 
el alma » haheislo ignorado ; 
porque ocasión me ha faltado 
de deciros lo que siento. 
Doua Jacinta. 
¿Sois indiano? ' 

Don García. 
Y tales son 
mis riqneiQas , pues os vi t 
que al minado potosí 
le quito ,1a presunción. 

Tristón. 
I Indiano ! ap* 

Doña Jacinta. 

¿X sois tan guardoso 
como la fama los hace? 
Don Garda, 
Al que mas avard nace 
liace el amor dadivoso. ' ' 



1^4 



Í)of¡á Jacinta, 
¿Luf{*D j si dpcis verdad » 
{preciosas ferias espero? 
I^on Gairciá. 
Si es qoe ha de dar el dinerd 
crédiio á la voluntad , 
serán pequeños empleos, 
para mostrar Ío que aáóro# 
daros tantos mundos de orO 
«:omo vos wié dais dedeos. 
Mas yá qué ni al merecer 
do esa divina beldad j 
hi á mi inmeiísa voluntad 
ba de igualar eí poácr ; 
por lo menos os servid 
ciuft esta tienda que os franqiiéd 
de se¿aí de mi deseé. 

Dona J^'tntd. 
No vi tat hombre en Madrid* 
Lucrecia ; ¿ qué te parece 
del indiano liberal ? 

Doria Lúérecíá. 
Que no ^e pareefe mal , 
Jacinta , y que lo merece; 

Don García* 
Las Joyas que gusto o* daü 
tomad de este aparador. 

Tristan* 
Mucho te arrojas* íeSoí. 

** ' ñon (iárcia^ 

Estoy perdido, Trí»tf^a.\ 

Isak¡eh 
Don Juatí v^enei .*,.<. :• - 



Doña Jacinta. 

' Yo a^adezcOf 
iMñor , lo qne me ofrecéis. 

1 Don García. 

Mirad qne me agraviareis 
sino loarais lo ^ne c^i»ezco. 

' Doña Jacinta^ 

Yerran vuestros pensáíüientos , .' 
caballero, tm prcjíamir --^ 

qne puedo yo recibir 
mas que les ofrecimientos. 

Don Garcías 
^Pues que ha alcanzado de vos 
el coraaon que os he dado? 

Doña Jéeínta.^ 
El haberos escuchado. 

Don García, .^ • 

Yo lo estimo. 

Doña Jacinta, - 
A Dios. 
Don García* 

A Dios;' 
y para amaros , me dad ^ '- 

licencia. ' 

Doña Jacinta, 
Para querer 
no pienso que ha menester 
licencia la voluntad. ifose, ' 

* 
ESCENA V.'" V 



Don García jr TrfF^ans 

Don García. 
S/gnelas. 

10 



Í4f 



Tristón* 
,Si te fatigas , 
seíiori por »aber la casa 
de la que en.amor te abrasa ^ 
ya la sé. 

J)on García, , 

^ Paes no las sigas; 

que suele ser enfadosa 
la diligencia importuna. 

TrUtan. 
Doffa Lncr^da de Luna . - 
se llama la mas hermosa y 
que es mi 4ucno t y la otra dama 
que acompañándola viene, .1.. 
sé donde 1.^ .^satien?; 
mas no sé como sé llama : 
esto respondió el cochero. 

' Don García» . i • 

Si es Lucrep{^\l^ mas. bella 
no hay mas que saber ; pues ella 
es la que habló , y la que quiero ; 
que como el autor del día 
las estrellas deja atrás , . 
de esa suerte á las demás 
la que me cegó , vencia« 

. Tr islán. 
Pues á mi la que calló .. . 
me pareció mas hermosa. 

J)on Garcia. 
¡ Qué buen gusto ! 

Tristón, 

Es cierta cosa^ 
que no tengo voto yo : 
mas soy tan aficionado 
á cnalqver muger que €«11«| 



A47 

qae bastó 9 para juKgalla 
ma&Tiermosa , haber callado. 
Mas ^dÁ^Q % señor , que estés 
errada tú , presto, «espero í. . . < ■ 
pregnntándole al co<:hero 
la casa , saber quien es. 
Don Gjar.f;i0t 
' I T :lii|cr^ia donde tiene 
la suya? , ^ . .v 

Tristan.:. 
Que á la, Vitoria 
dijo, si |engo memotm^: , , . . 

Don GareiOf» . 
Siempre ese nombre conviene 
á la esfera venturíosa , 
qae dá eclíptica 4 tal luna. ;* 

ESCENA VI. 
Dichos fjr don Juan y don FeUx\ que iátenpor otra 

iodo, ^ *:-.'• .... •■ . ^j^' 

Don -Juank 

• Música y cena? ¡Ah fortuna! • 

Don 'Güthia. 

^ ¿No es este don Juan^de Sosa ? 

Tristan, : 

£1 mismo. 

Don Juan, 
¿Quien puede ser 
el amante venturoso, 
que me tiene tan celoso ? 

Don í>/í>. 
Que lo vendréis á saber 
4 pocos lances coftfiot -. 



14$ 



J}on Juan, 
¡Que -Otro amante I« haya dado, 
á quien mía se ha nombrado , 
música y cena en ¿1 rio ! 

Don GtMrdaí 
¿Don Juan de Sosa ? t 

Don Juan, 

¿Quién es? 
^^^' Don García. 

Ya olvidáis á don García, 

• Don Juan. 
Veros en Madrid lo hacia » - 
y el nuevo trage. 

Don García. 
Después 
que en Salamanca me vistes 
muy otro debo de estar. 

Don Juan^ 
Mas galán sois de seglar ^ . 
que de estudiante lo luistes. 
I Venís á Madrid de asiento f 

Dfin García. | 

Sí. • • . • - 

^Dgn-Ji^n^ 
^ Bien venido. seai;>. 

Don García.. 
Vos , don Feliz , ¿ cómo estáis ? . . 

Don. Feliz. 
De veros y pOr Dios, contento: 
vengáis bueno euorabucna. 

Don Garda. 
Para serviros. ¿ Qué hacéis ? 
¿ De qué h aleláis? ¿ En qué entendéis I 

Don. Juan. 
De cierta milsica y cena 



qne en el rio did oa ^laii 

esta noche á una señora f ■ ■ ,'- 

era la plática agora. 

Don Garfiía.^ 
¡Másica y cena , don Juan ! 
¿Y anoche? 

7)on Juan, 
Sí. 
. Don García, 

¿Mucha cosa ?, 
¿Grande fiesta? 

Don Juan, 
' Así es la fiama^ . 
Don Garjcia, ' 
¿T mtijr hermosa la dama? 

Don Juan, 
Dicenme que es muy hermosa» 

Don García. 
Bien. , 

Don Juan, 
¿ Qué misterios hacéis? 
Don García, 
De que alabéis por tan buena 
esa dama y esa cena; 
si no que alabando estéis 
mi 0esla y mi dama así. 

Don Juan, 
¿Pues tuvistes también boda 
anoche en el rio ? 

Don García, 
Toda 
en ^%o la consumí. 

Tristan. 
¿Qué fiesta 6 qué dama es esta t op*^ 
si á la corte llegó ayer ? 



Í49 



ÍÍO 



DoYt Juatú 

¿Ta teaeis á quien hacer 
tan recien venido fiesta ? 
Presto el amor dio con voSf 

Don García. . 
l^o ha tan poco que he llegado V 
que un me$ i|o haya descansado* 

Tristan. 
Ayer Hegó , voto á Dios ; Qp» 
él lleva alguna intención. 

Don Juan, 
No lo he sahido á fé mia : 
que al puht o acudido habría 
á cumplir mi obligación. 

Don Garda, 
He estado basta aquí secreto* 

Don Juan, 
£sa la causa babrá sido 
de no haberlo yo sabido. 
I Pero la fiesta , en efeto » 
fué famosa ? 

Don Garda, 
Por ventura 
lio la vi6 mejor el rio* 
Don Juan, 
Ya de zelos desvarío. ap, 
i Quién duda que la espesura 
del So tillo el sitio os dio? 

Don Garda, 
Tales senas me vais dando , 
don Juan » que voy sospechando 
qpe la sabéis como ye. 
Don Juan, 
No estoy del todo ignorante, 
aunque todo no lo sé; 



ídijeronme no s¿ qné ' 

confusamente,, bastante ' 

á tenerme ^deseoso 

de escucharos la verdad; 

forzosa curiosidad 

en nn cortesano ocioso : 

ó en un amante con zelos. ap, 

* Don Félix.: (i) 
Advertid , cuan sin peftsaflr ' 

os han venido á mostrar 
vuestro contrario , los 'cielos- 

J)on Garcití. 
Pues á la fiesta atended : . 
cu>n tárela , ya que veo 
que os fatiga ese deseo. 
jPon Juan* 
Haréisnos mtxcha merced, 

Don Gareia, 
Entre las opacas sombras' 
y opacidades espesas « 
^ue el soto formaba' de olmoi 
y la noche de tinieMas , 
•e ocultaba una cuadrada t 
limpia y olorosa mesa ^ 
á lo italiano curiosa 
^ lo español opulenta.' 
En mil figuras prensados* 
' inantelcs y servilletas 9 
«olo envidiaban las ahnas 
i las aves y á las fieras. 
Cuatro aparadores puesto» 
. en cuadra correspondencia. * ^ 
la plata blanca y dorada, ' 

. , . .1 ' • III 1 ^ I i r 

<i) A don^Juan aparte* 



iS9 



vidrios 7 barros ostentan. 
Qutáó con ramas aq olmo 
en todo el sotillo apenas , 
qne de ellas^ se edificaron 
en varias partes seis tiendaí, 
Caatro coros diferenjles 
opnltan las cuatro de ellas , 
otra principios y postres , 
y las viandas la sestá. 
Llegó en su coche mi dueiKo , 
dando envidia á las estrellas» 
á los aires suavidad , 
y alegría J la ribera. 
Apenas el pie que adoro 
bizo esmeraldas la yerba , 
bizo cristal la corriente, 
las arenas hizo perlas; 
cuando en copla disparados 
cohetes y;^mbas y ruedas , 
toda la región del fuego 
bajó en un punto á la tierra. 
Aun no las sulfúreas luces 
se acabaron , cuando empiezan 
las de veiqte y cuatro antorchas 
á oscurecer las estrellas. 
Empezó primero el coro 
de chirimías , tras ellas 
el de las vihuelas de arco 
sonó en la segunda tienda : 
salieron con suavidad 
las flautas de la tercera , 
y en la cuarta cuatro voces 
con guitarras y arpas suenan. 
Entretanto se sirvieron 
treinta y dos platos de cei|%, 



1^3 
sin los principios y postrfS 
que casi otros tantos eran» 
Las frutas y las bebidas 
en faentes y tazas, hechas 
del cristal qne dá el invierno ^ 
y el artificio ccHiservay 
de tanta nieve se cubren, 
que manzanares sospecha, 
cuando por e) soto pasa , 
que' camina por la sierra-. 
£1 olfato no es^á ocioso 
cuando el gusto se recrea , 
que de espíritus suaves, 
de pomos y cazoletas , 
y destilados sudores 
de aromas, flores y yerbas, 
en ti soto d( Madrid 
se vio la región Sabea. 
En un hombre de diamantes, 
delicadas de oró flechas, 
que mostrasen á mi dueño 
su crueldad y mi firmeza, 
al sauce , al junco y al mimbre 
quitaron su prelí eminencia; 
qne han de ser oro las pajas, 
cuando los dientes son perlas. 
£n esto juntos en afolla 
los cuatro coros comienzan, 
desde conformes distancias» 
i suspender las esferas : 
tanto que envidioso apolo 
apresuró su carrera ; 
porque el principio del dia 
pusiese fin á la fiesta. 



ii4 



JDonJuam 
Por Dios que la habéis pintado 
de colores tan perfectas, 
que n6 trocara el oiría 
por haberme hallado en cUa. 

Tristón, 
¡Válgate el diablo por hombre, ap. 
que tan de repente pueda 
pintar un convite tal , 
que á la verdad misma venza! 

Don Juan, (i) 
¡Rabio de celos ! 

Don Félix. 

No os dieroH 
del convite tales señas. 
Don Juan, 
¿Qué importa, si en la sustancia 
el tiempo y lugar concuerdan? 

Don Garcíom 
¿Qué decís? ' 

Don Juan 
Que fue el festín 
mas célebre que pudiera 
hacer Alejandro Magno. 

Don García» 
\ Oh ! son niñerías estas 
ordenadas de repente. 
Dadme vos que yo tuviera 
para prevenirme , un dia ; 
que á las romanas y griegas 
fiestas, que al mundo admiraron, 
nue\La admiración pusiera. (») 



(i) Aparte á dan Félix. 
(a) Mira adentra. 



1S5 
Don Félix. 
Jacinta «s la del estribo (O 
«B ei 4:oGbc dé Lucrecia. 

Don Juan» (*) 

lios ojos á don García 
se le van, por Dios, tras ella. 

Don Félix» 
Inquieto está y divertido. 

Dqn Juan. 
CíerMis son ya mis sospechas. 
Don Juan y don García. 
A Dios. 

Don Félix* 

Entrambos á un punto 
faisies á una cosa mesma. 

ESCENA VH. 
Dichos menos don Juan y don Félix. 
Tristan. 
lío VI jamás despedida ap. 
tan conforme , y tan resuelta. 

Don García. 
Aquel cielo , primer móvil 
de mis* acciones , me lleva 
arrebatado tras sí. 

Tristan. 
■ Disimula y ten paciencia , 
'que el mostrarse muy amante ^ 
antes daña que aprovecha : 
y siempre; be visto que son 
venturosas las tibiezas, 

(i) jé don Juan aparte. 
(») 4 don Félix aparte. 



í¿6 



Los magercs y los ¿iaíAoi 
caminan por una senda , 
qne á las almas rematadas 
ni las siguen ni las ^ientan ; 
que el tenellas ya seguras 
)m hace olvidase de ellas, 
y solo de las que pueden 
escapárseles , se acuerdan. 

Don G€Nrcia, 
Es verdad; mas no soy duefio 
de mí mismo. 

Tristón. 

Hasta que sepas 
estensamente su estado , 
lio te entregues tan de veras ; 
que suele dar quien se arroja , 
creyendo las apariencias, 
en un pantano cubierto 
de Verde engañosa yerba. 

Don Garda. 
Pues hoy te informa de todo. 

Tristan. 
Eso queda por mí cuenta ; 
y agora , antes que rebieute > 
djme por Dios , ¿ qué fin llevas 
en las ficciones que he oido? 
Siquiera para que pueda 
ayudarte , que cogernos 
en mentira será afrenta : 
I>erulerQ te fingiste 
con las damas. 

Don García. 
G)sa es cierta , 
Trislan , qne los forasteros 
tienen mas dicha con ellas ; 



J57 
y ma9 sí son de las Indias , 
información de rioneza. 

Tristón . 
Esc fin está entendido : 
mas pienso que el medio yerras , 
pnes han de salyer al fin 
qtiien|eres. 

• JDon García* 

Guando lo sepan 
habr¿ ganado en sti'casa, 
ó en su pecho ya las puertas 
con este medio; y después 
yo me cntendcté con ellas. 

Tristan, 
Digo que me has convencido, 
señor ; mas agora venga 
lo de haber un roes que estás 
tn la corte ; ¿que fin llevas 
habiendo llegado ayer ? 
Don GíO^cia. 
• Ya sabes tá que es grandeza 
esto de estar encubierto, 
ó retirado en su-^ldJpa, 
ó en su casa descansando. 

Tri&tari. 
\2Lyn muy enhorabuena ; 
lo del convite entra agora. 

Don Gatada» 
Fingflo, poi-que me pesa 
que piense nadie que hay cosa 
que mover íni' pecho pueda 
á envidia , ó admiración , 
pasiones que al hombre afrentan : 
que admirarse es ignorancia , 
como envidiar es bajeza. 



158 



Tú no sal>es , á que sabe, 
cuando llega na porta-naeyas 
muy orgulloso á contar 
una hazaña , ó una fiesta , 
taparle la boca ye 
con ot^a tal , que se vuelva 
con sus nuevas en el cuerpo. 
y que reviente qs^ .ellas. 

: Tristón. 

Caprichosa prevención, 
si bien pcUgro^ia treta ; 
la fábula de la corte 
serás, si la flor te.entrevasr 

Don García. 
Quien vive ain ser .sentido , 
quien solo el número aumenta 
y hace lo que iodos hacen . . 
¿ en que difiere de bestia ? 
Ser famosos es grande cosa, 
el medio cval fuere sea; 
nómbrenme á m> en todas parle» jr 
y murmúrenme si quiera» 
pues uno , por ^nar nombre 
abrasó el templo de £fe^ : 
y al fin es este mi gusto , 
que es la rasoñ de mas fuerza* 

Trtsian* 
Javeniles opisiones 
sigue tu ambiciosa idea , 
y cerrar has menester 
en la corte la mollera. 



159 

ESCENA VIIL 

Habitación db doña Jacihta bst gasa di don 
Sancho. 

Doña Jacinta ¿ Isabel con mantos, jr don- Beítran f^ 
don S<fnc?to, 

Doña Jaeinia* 
i Tan grande mcFced ? 

Don JM^ran. ,! 

. . . No ha sida 
amistad de solo un.dia 
la qne esta c^sAf J la mía, 
si os acordáis, se tan tenido; r 
y así no es bien <|ve.estraSeiS; . .<> 
mi visita. ' ' 

Doña Jacinf^B» 
Si me espanto 
es , scSor^ por h^ber tanto 
que merced no nos Jiaqeisj 
Perdonadme , que ignorando 
elbien qne en.casa tenia » 
me tard^ en la pla^teria , 
ciertas joyas concertando; 
DúnBeltran. , 
Feliz pronóstico dais 
al pensamiento .que tengo , 
X pues cuando á casaros vengo 
coniprando joyas estfiis. 
Con don Sancdo vuestro tío , , .» 
tengo tratado , señora , < 
hacer parentesco agora 
nuestra amistad ; y confio , 
puesto que como discreto 
dice don Sancho que es justo 



±60 



remitióse á vnestro gusto, 
que esto ha de tener efecto. 
Qoepnes es la hacienda mía 
y calidad tan patente, 
solo falta qne os contente 
fe persona de García , 
y aunque ayer á Madrid vino 
de Salamanca el mancebo , 
y de envidia el ruWo Febo 
le ha abrasado «n el camino , 
hustí me atreveré á ponello 
ante vuestros ojos cWos , 
fiando qiie ha' de agradaros 
desde la' planta al cabello ; 
ai licencia le otorgáis 
para que os bese la mano. 

Doña Jaóinta. 
Encarecer lo que gano 
en la mano que roe dais, 
si es notorio, es vano intento; 
que estimo de tal manera 
las prendas vuestras^ que diera 
luego mi consentimiento , 
i no haber de pai^ecer , 
por mucho que en ella gano , 
arrojaroiento liviano 
en una honrada mtigei' ; 
que €*1 breve determinarse 
en cosas de tanto peso, 
6 es tener muy poco seso, 
6 gran gana de casarse. 
Y en cuanto á t^ne yo lo vea | 
me parece si os agrada , 
que para no arriesgar nada, 
pasando la calle sea. 



i6l 
t?ae SI como pbedé áer, 
y sucede A cada paso, 
áespues de tratarlo , .acaso 
ate viniese i deshacer ; 
¿ de qué me tiubiera servido » 
\ 6 que opinioÜ me dáríu 
Imé visitas de an galán 
con licencia;» de mat*Íd6 1 

Don Scltran. ' 

Ta jpor vuestra gr^n cordura , 
si es mi hijo vuésti'ó esposo^ 
ie teiidi*é pót* tan dichoso , 
como por vüéstt'á hermosura. 

JDúhSanthh. ' * 

be pímdenci^, puede ser 
iin espejo t la que oís. 

Ihn, BeUráMU. 
Ko siü taüsá os remitís^ 
don Sancho , i sti parecer^ ' 
£sta tai-de cdA García 
á caballo pasaré "^ ^' 
Vuestra talle. 

Dona íaciniá» 

To ftsta^é '^ 

(ietris dé ésa célós/a. '' ' . 

Doh ÉeUrañi \ * 

Que ie mitéis Í>iélá q^ pido; 
que esta noche hé de Volvei*^ 
Jacinta herm^osá ^ ¿ ^'al>ci^ 
icoino os haya ^árc¿ido. 

DohaJcuiiniU, 
¿tan apriesa? 

ttoii Ééitráh, 
£steCaidaáo 
no admiráis, qtii! es'ynioirzoso;!' 
11 



j 



162 



pnes si vine descoso, 
vuelvo agora e^^^^uDoradq ; 
y á Dio^. 

Doria ^ Jacinta, 
A Dios. 

f ¿Dónde vais? 
, Ifon Si^ncho. 
A, serviros.,... . . ^^^ . . 

' Don, Bertrán, . . 
., Jíps^JJré. 
. Don SaífchO' 
Al corredor lleí^at^ . ; , 
con vos^ si (icenpa dais. 

ESCENA ;1X.'/'-' _ [ 

Doña JaeihÜ^ ¿ liabeí. 

Ifiabef. 
Mucha pris^ ^^A^ fA yiejo. y 

Dona Ji^cinla. ; 

Yo se la diera mayor, .. , , 

pues tambie^i le^está á.mi honori 
si á diferente cofisf]^ 
no me obligara el, amor i^ 
que aunque los impedimentos 
del hábito de don Juan , >k 

dueño de mis pensamientos , 
forzosa .causa me dan, [ 

de admitir otros intentos p 
como su a.mor i^o, despido , 
por mucho que lo deseo » ^ r 
que vive e^.el. «ilipa asido; 
tiemblo, Isabel ,. cuando creo 
que otro ha de ser mi marida. . , 



Isabel. 
lo pens^. que ya olvidabas 
á doií Juan ^ viendo íjue dabasr 
Jugar á otras pretenstioáes. 

'Í)oña J'acinta. 
táusa^lo- (estas ocasiones , 
Isabel; no té engañabas > 
iquetomo há tanto ique está 
el hábito detenido , 
y no ha da ser mi túai^do 
isi no sale ^ tengo yá. • . » 
este i^itento por perdido. ' 
Y así para tío inetrirme ^ 
^^uiero (hablar y dtvertirnie , 
pues en vano me atormei^*. 
«que en ün imposible intento 
iio apruebo el movir dc.'firme^ 
Por ventura encontraré 
alguno tal ^ que merezea^ . m . . 
qucmanoy alma le dé* '- n 
Isabel. . iJi * , 
Ko dudo ¡|uc el tiempo^ ofk-ecqn 
sugeto digno á tu fé ? - . ... 
y si no me engaño ^yo^I' -u» •/ *. 
l^oy no te desagradó. > ;,. • > 
el galan.'tmdiano. . >i n > ü, ^ 
Í)oña JkcUík^ 
- ¿Amiga'f • 1 

^quieres qae Verda^ áe digfai? ■ 
Pues muy biei]i Tne:;p»reaié ^ i 
y tanto que te 'prometo - . 
que si ftietáftañ düÉreto , ' 
tan gentil hombre ygaka i 
el hijo de don Beltran, 
tuviera la boda efetp^ 

* 



1(J3 



T 



164 



ísébd, 
JEsta tarde k verás 
con su j^adre por la callt* 

Doria Jacinta 
Veré solo el rostro y talle í 
el alma, que importji mai'^*^ 
quisiera Vft con balilallc." 

Isabel. 
Uáblak. 

l}offa Jnólntni 
Hase de ofender ' 
don Juan > si llega á sabellb^; 
y no quiero t, hasta saber 
que de. otro ducfio he de- si<r ^ 
determiiíacnuí á perdctUo» 

Isabel. 
Pues di JrigÉw. medio * f adviÉrtf 
que siglos pasas en vand^ 
y conviene, resolverte ; * • ' 
que don Juan es de «ata sueste 
el perro del hortelano. 
Sin jque io, sepa don; Juan ^ / 
podrás hablar, si tu quicrbs> 
al h¡ jo de dpn Bcltran ; :• ot 
que, como en su cfulro < está» 
Us traías en las mugeres. . 

Dotió JjMCÍntaú 
Una piei[isp t «(wc podría 
rn estef^GMO importar; 

Lucrecia ts amigft m»^ • ^ ^ 
f*lla pntfdc hacer lubina r 
de su paf^e ¿i don GíJKist ; 
que comftJÍecrcta esli» ! ^ 
yo con ella ^m avt Véníséaf 
este fin conseguiré. 



i6i 

Inda ji I na lan 50 bf rana 

solo de tu ingenio fué. 

Doña Jaciitía, 
Pues parte a) pun lo , y mi inten . . 
le di á Lucrecia , Isabel. 

Isabel. 
Sué alas tomaré al viento. 
- • Doña Jacinta. 

La dilación de un- j^omento 
le di , que es ua siglo en é!, • 

ESCENA X. 
DhhoSj^ don Juan, que encuentra d Isabel al salir» 

Don Juan. 
¿Puedo hablar á tu señora? 

Isabel. 
S )lo un momento ha de ser ; 
que de salir á comer 
mi señor don Sancho es hora. case. 

Don .luán. 
Ya, Jacinta, que te pierdo, 
ya que yo roe pierdo , ya..... 

Doña Jacinta, 

¿Estás loco ? 1 

Don Juan. 

¿ Quién podía 
estar con tus coí^^s cuerda? 

Dona Jacinta» 
Repórtate y y habla paso » 
que está en la cuadra mi tío, 

Don Juan. 
¿Cuándo á cenar yás al rio» 



i66 



como haces de éV poro caso ? 

Dona Jacinta^ 
¿ Qué dices ? ¿ Estás ?n tí ? 

Z^o/} Juan, 
Cuando para trasao^bap 
con otro tienes lugar « 
¿tienes tio para mi? 

JDoña Jacinta. 
¿Trasnochar con otro? Advierte 
que aanqae eso- fuese verdad , 
era macha libertad 
hablarme á mí de eso suerte ; 
cuanto mas qtie es desvaríQ 
4e ti| loca fantasía^ 

Pon Juan^ 
Ta sé que fué 4on García 
el de la fiesta^ d^l rio ; 
yi| los fuegos , que á tu coche , 
Jacinta , la salva hicieron^ 
ya las antorchas « que dier^oii 
sol al soto á medía noche ; 
ya los cua^trp aparadores,, 
con hajlillas variadas ; 
las cuatro tiendas pobladas 
de instrumentos y cantores. 
Todo lo sé I y sé que el día 
te halló ^ enemiga, en el rio¡ 
di agora que es desvarío 
de mi loca fantasía. 
Di agora que esi libertad 
el tratarte de esta suerte , 
cuando obligan á ofenderte 
|ni agravio y tu liviandad.^- 

Doña Jacinta, 
¡Plega á Dios...! 



' _ ■ . ' Í67 

Don Jnafi, 

Hoja invenciones , 
ralla , no m<» digas nada , '^' ^ 
que en ofensa averiguada 
no sirven satisfacciones. 
Ya , falsa , ya sé raí da fío , 
no niegues qiifc le íie perdido ; 
tu mudanza me ha ofendido , 
no níe ofende el desengañó, " i^ 
Y aunque nie5;nes"'lo que oí, 
lo que tí confes'íirás ; 
que hoy lo que nefando estás , ' 

en sus mismos ops vi. 
¿ Y su padre qué queria 
agora aquí? ¿Qué te dijo? 
¿ De noche estás con el hijo , , 
y con el padre de dia ? . 
Yo lo ví^ ya mí esperanza 
en vano engañar dispones ; 
ya sé que tus dilaciones 
son hijas de tu mudanza. 
Mas, cruel , viven los cielos , 
que no has de vivir contenta;^ 
abrásate, pues re bien ta 
este volcan de mis zclos. 
El que me hace desdichado , 
te pierda , pues yo te pierdo. 

Doña Jacinta 
I Tú eícs cuerdo ? 

Don Juan» 

I G)mo cuerdo ; 
amante y desesperado? 

Doña Jacinta, 
Vuelve, escucha , que si vale 
la verdad , presto verás 



16S 



cfi«ii mal ¡aforma^o %sUs^ 

Don JMtan» 
Voíme, qne lu tío saU. 
Doñc^ Jacinta, 
No sale ; eacuchii i qot fio^ 
aatisfaccrte. 

Don Jut^n. 
Es €ii vanOf 
sí aquí no me iis la mano^ 

JDofa Jacinta, 
¿Ja mano? Sale mi tic^. 



■ a_^j_i._ i^ . 1 JLgg ,11- '^.¿ ^i^^s^r ^^^inTrrsMT r--*— ^ ' -' ^ ^^^ 

ACTO SEGUNDO. 

ÍSCFfíA PWMíRAt 

Jhn García #i? ««r/io lepn4^ un pqp<il , Tristón y 

J)on GarcÜM* 
Jta futrtfí 4e una ocasión me haep esceder drl «r- 
'4en de mi estado, Sabrála ^sted esta noche pttr un bal-* 
eon que le enseñará el portadqr « con lo demás que no 
e^ pare^ escrito; y guarde nuestra $epor^ ¿dC, 
¿Qoi^p Mt^ pap«l me escniíQ ? 
Camino, 

Don Garch» 
£1 alma fin dada alguna 
que. dentro en mi pecho vive* 
¿ No es esta una dama hermosa y 
que hoy antes de me^io dU 
estala en la platería ? 

Camino^» 
6í leñof. : Ik 

pop Q(freia, 
¡Suefie pichosa ; 
Informadmf , por nn vidr^, 
(3e las partes de rsta dams^. 

Camiffo 
Mucho admiro que su fai^a 
fsté de vos escondida « 



ITÜ 



porque la habciíi vjsfo, ile|o 
ilf encarecer que es hermosa , 
es discreta y virtuosa ? 
sil pailre es viiiJo y es viejo; 
dos mil ducados de renta 
los que ha de heredar ^ seráit 
bien hechos. 

Don Garvüt* 

¿Oyes, Trislaa? 
Trístan. 
Oigo, y ne me descontenta. 

Camino» 
En cqanto á ser principal, 
no hay que hablar ; Luna es m padre, 
y lúe Mendoza su madre > 
tan finos como un coral. 
Doña Lucrecia , én efeto, 
merece un Rey por marido. 

Don Garda, 
jAmor, tus aías te pida 
para tan alto sugeto 1 
4 Donde vive ? 

Camino, 

A la Vitoria. 
Don García. 
Cierto es mi bien. Que seréis ^ 
dice aquí, quien me guiéis 
al ciclo de tanta gloria. 

Camino. 
Serviros pienso á los dos. 

Don García. . 
Y yo lo agradeceré. 
Camino. 
Esta noche volveré 
en dando las diez , por vos^ 



Don García. 
E<;q le dad por respuesta 
á Lucrecia. 

• Camifio* 
A Dios quedad. 

ESCENA II, 
J)on García j Tristan. 

Don Garda* ^ 

¿Ciclos, qué relici4ad« 
«iinor , qué ventura es esta ? , 
¿Vés, Tristan., cómo llarnó 
Ja mas hermosa el cochero . 
á Lucrecia, á quien yo quiero ? 
que es. cierto c(ue quien me hahlo 
" es la que el papel me euvia. 
Tristan^ 
Evidente persuadon. 

Don Garci'ft. 
¿Que la otra ¿ qué ocasión 
para escrihirme tenia ? 

Tristan* 
T á todo mi suceder , 
presto de dudas saldrás; 
que esta noche la podrás 
fn la hahla conocer. 

Póiüt Garda. ^ 
T que yio fne engañe es cierto , 
según dejq en pii sentido 
impreso el dulce sonido 
4e la voz con qi^e me ha muerto* 



iU 



17a 

ESCENA m. 

Dichos 9 jrun pa^e que dá un popel á don Garcm^ 

Page. V 
lU^e, seSor doa García ^ 
•• para yo«. 

Don Garda. 
No esié as(* 

Criado vuestro nacf , 

Zlon García^ 
Cúbrase, por vida mía. 

Lee d solas^ 
**Averígaar cicrla cosa 
importante i- solas qnicro 
con vos : á las siete espero 
en San Blas. Don Jaan de Sosa. ^ 
I Válgame Oíos ! desafio, ap. 
¿Qué causa pnede tener 
don Joan , si yo vine ayer^ 
y ¿1 es tan amigo mió ? 
Decid al seSor don Jaai^ 
^ae esto será así. 

ESCENA VI. * 

Don García y Trisian^ 

Tristón. 

ScSor 
«ivdado ^'^ de color; 
i qué ha sido ^ 

Don Garda. 

Nada TrisUK 
Tristón. 
¿No puedo saberlo C 



i73 



No. 
Trisfan. 
Sin ánálk es tosa pesada. 

Jboh García, 
Dame la capa y espada. 
¿Qaé cauM k he dado yo? Upé 

£SC£NA V. 

Don Carda jr don BeUran, 

bon Béltrart. 
¿Garcia? 

Do/f Garda. 
¿Srdof ? 

Don Béliran, 
Los dos 
Á caballo hemos de andaí* 
juntos hoy , que he de tratar 
derto negocio ooA VOS. 

Don García* 
¿Mandas otta cosa? 

£SG£KA VI. 

¡>u^ jr TrUtan^ queda de oesiir ¿ don Garda» 

Don Beltran, 

¿A dónde 
vais ctiando* d sol echa fuego ? 

Don Gatda. 
Aquí' i las trucos tát llego '^ 

de nuestro vtóno el conde* 
' ■ Dan Bellfan. 

f^o aprueho que os arrojéis, 
iiendo vtnido de ayer , 



174 



á daros á conoc<»tt . 
á mil que no conocéis. 
Sino PA qiic dos condicionen 
guardéis Con mucho cuidado» . ^ 
y son , que juguéis contado ^ 
, y habléis contadas razones i 
puesto 'que . mi. parecer 
es este , haced vuestro gtistó* 

ZUbn, QatciCh 
Seguir tu consejo as justo. 

''^'''* Don Béítran. 
tlaced que á.v«^tto>.\pUcer 
aderezo se prevenga 
á un caballo p^ra>v0ii^ 

Don Garwt* 
A ordenallo. vc^y. 

ESCENA Vil. 

t)on Batitam jXriiianf 

Don JBeltran- 

A bies. 
¡Que tan sin, guate ine tenga t^» 
lo que su ayo me dijo ! 
.^ H«hi andado con <}arekr| ' "^ '' 
Tristan ? .*\ i 

^,^ » . Tristan. 

Señor , tq4o «1 4ia« 
Don Btítrfuk^ 
Sin miraren <|ac e^. pii.lujo# 
sí es qne el i^umo.^el^ 
que siempre en to^pect^p he hallado 
agora j^o le ha failado» . 
me di lo que sientes de él^ . 



175 
Tnstam, 
^Qué puedo yo haber sentido 
«n nn término- tan breve? 

Don Bdtrañ. 

Tu Ten^a es» qiiien.iMi de atrew; 
que el tiempo bastante ha^idd, 
y mas á tu enteadimicuto : 
dímrlo por vida mia 
5iu lisonja. r ■ 

Doa Oarcfe , 

tal señer , á lo: q«e ¿ÍAiito.^ .; f 

que he de decirte «xelflad, 

pues que tu vida ^sjurad^w \ 

,Don JBeiijmtt* . 
De esa suerte hikstoblii^ado i-? 

siempí^ 4 tí mbvobmtad. 

Tristón. MI. 

Tiene ün mgeme'^se^éntft 
con peAsi^íefttoéisutiles; 
ma», «aprkhos juveniles # ^ r , 
con arrogancia im|krii<jenltt» : .1 . 
De Salan^anca Tekaátí -- - ... i 
la leche , y iiéne en los labloi . 
los contágiosos-Tii^u^ioá .' > y 
de t^nella catca*Yft*aoeiá^ ^ ?. 

Aquel hablar ar>-ojaád2,r ,, ; 

menth'sin rtca^Oí^^rimodo, * 

aqne) Jtatarse <k ^o, 
y hAC«f¡se en todo estimado. 
Hoy en • término á^ di» hora 
«c^ Cinco ó seis nAentiras. 

Don Bdtran. -^ .. , 

J Válgame Dios I . i 



Íl6 



Í*rístari. 

¿Que t« admlrálf 
Pties ió peor falta aflora; 
que son tales , que podrá 
cogerle en ellas cualquiera* 

Db9í Beliran, 
ADios. 

TriBtañ, 
To no te digera 
lo que tal pena te dá» 
á no ier de li forzado. 
^ Don Btíirán. 
Tu fe CM>nosco i y tu amdi"/ 

Tristafti 
A tu itrudenda , señor f 
advertir será escosado 
el ciesgo que correr puedo ^ - 
ai esto sabe don García $ 
mi seuor< 

ihn BOitan. 

^De Bní coafia r '^ 
flHerde , Tristan # todo el raied^^ - 
Manda lue|{0 «deretar (f ) 
los caballos, fianto Dios g 
puea esto permitís vos» 
esto debe de importar 
¿A un bijo solot á nfl étítirnáa 
que en la tierra le q«ed<S 
á mi vr}ea triste,- díé 
tan gran «contrapeso cl deld'f 
Ahora bien , siempre tuvieroft * 
los padi;i('s disgustos talei; *; \ '^ 
siempre «dieren muchos iiilefy 



ii) Fase Tr islán. 



los que mucha edad vivieron. 
Paciencia ; hoy he de acabar , ' 
si puedo , su <:asan)iento : 
com la brevedad intento 
este daño remediar; 
antes que. su liviandad, 
en la corle conocida , 
los casamientos le impida 
que pide su calidad. 
Por dicha , con el cuidado 
que tal estado acarrea , 
de una costumbre tan fea 
se vendrá á ver enmendado; 
que es vano pensar que son, 
el remr y aconsejar , 
bastantes para quitar - t 

una fuerte inclinación. (i) 

Tristón. 
Ya los caballos están , 
viendo que salir procuras , 
probando las herraduras 
en las guijas del zaguán; 
porque con las esperanzas 
de tan gran fiesta , el overo 
á solas está primero 
ensayando sus mudanzas: 
y el bayo , que ser procura 
émulo al dueño que lleva ,• 
estudia con alma nueva 
movimiento y compostura. 

Don Beltran. 
Avisa , pues , á García. 



(O Sale Tristón. 



12 



i78 



Tristan. 
Y2k te espera tan galán » ^ 
qae en la corte pensarán 
que á estas hotas sale el dia# 

^ESCENA VUI. 

HABITAaOH DB OOffA JaCIHTA» 

Doña Jacinta é Isabel, 

Isabel* 
La pluma tomó al momento 
Lucrecia 9 en ejecución 
de tu a|^do pensamiento « 
y esta noche en su balcou 
para tratar cierto intento 
le escribió que aguardaría ; 
para qne puedas en él 
platicar con don Garcia: 
Camino llevó . el papel , 
persona de quien se fia. 

Doña Jacinta* 
Mucho Lucrecia me obliga. 

Isabel. 
Muestra en cualquier ocasión 
ser tu verdadera amiga. 

Doña Jacinta^ 
¿Es tarde? 

Isabel. 
Las cinco son* 

Doña Jacinta, 
Aun durmiendo me fatiga 
la memoria de don Juan , 
que esta siesta le he sonado 
celoso de otro galán. Miran adentro» 



Isabel. 
¡Ay, Señora^ don Beltran^ 
y el perulero á su lado \ 
Dona . Jacinta, 
¿ Qué dices ? 

Isabel, 
Digo , que aquel 
que hoy te habló en la pj^tería 
vien^ Á caballo con él; 
mírale* 

. . Dona ,facinta. 
Por vida mia , 
que dice^ .verdad y que es é^ ; 
I Hay tal f ¡ Cómo el embi^tero 
se nos fingip. perulero » , 
si es hijo de don Bcltran t.. 

Isabel. 
liOS que intentan , siempre^ dan 
gran presunción al dinerq , . 
y con ese medio hallar 
entrada en tu pecho quiso; 
que debió de imaginar 
que aquí le ha de aprovechar 
mas ser Midas , que Narciso. 

Doria Jacinta^ 
En decir que ha que me vio . 
un ano > también mintió ; 
porque don Bt^ltran me dijo, 
que ayer á Madrid su hijp • 
de Salamanca llegó. 
. Isabel. 
Si bien lo miras , sefiora , 
todo verdad puede ser; 
que entonces te pudo ver, 
irse de Madrid, y agora 



178 



180 



de Salamanca volver; 

y cuando no , ¿ qué te admira 

que quien á obligar aspira 

prendas de tanto valor, 

para acreditar su amor 

se valga de una mentira ? 

Demás , que tengo por llano, 

sino míente mi sospecha, 

que no lo encarece en vano , 

que hablarte hoy su paJre , es flecha 

que ha salido de su mano. 

No ha sido , señora mia , 

acaso , que el mismo dia ^ 

que el te vio , y mostró quererte , 

venga su padre á ofrecerte 

por esposo á don García. 

Doña Jacinta» 
Dices bien ; mas imagino 
que el término, que pasó 
desde que el hijo me habló 
hasta que su padre vino, 
fué muy breve- 

IsábeU 

£1 conoció 
quien eres ; encontraría 
su padre en )a platería , 
hablóle y y él , que no ignora 
tus calidades , y adora 
justamente á don García , 
vino á tratarlo al momento. 

Doi^a Jacinta, 
Al fin , como fuere sea ; 
de sus partes me contento , 
quiere el padre , él me desea , 
dá por hecho el casamiento. 



\ 



m 

ESCENA DC. 

Pasbo de Atocha. 
Don Beliran y don García*, 

Don Beliran. 
\ Qué os parece ? 

Don García. 

Que animal 
no vi mejor en mi vida. 

Don Beltran, 
¡Linda bestia! 

Don García, 
Corregida 
de espíritu racional ; 
¡ que contento y bizarría ? 

Don Beltran. 
Vuestro berma no don Gabriel ^ 
que perdone DioSf en él 
todo su gusto tenia. 

Don García, 
Ya que convida^ señor, 
de Atocha la soledad , 
declara tu voluntad. 

Don Beltran. 
Mi pena diréis mejor. 
I Sois caballero , García ? 

Don García* 
Téngome por bijo vuestro. 

Don Beltran* 
¿Y basta ser bijo mió 
para ser vos caballero? 

Don García. 
Yo pienso» señor » que sí. 



m 



Don Seítran» 
jQaé engañado pensamiento! 
Solo consiste en obrar 
copio caballero > el serlo ; 
I Quién dio principip ^ las catas 
nobles ? Los ilustres hecbo^ 
de sus primeros autores ; 
sin mirar sus nacimientos ^ 
hazañas de bopibres bumildef 
honraron sus herederos : 
luego en obrar mal ó bien y 
está el ser malo» ó ser bueno. 
¿ Es así ? 

pon García. 

Que las hazañas 
den nobleza , no lo niego : 
mas no neguéis , que sin ella^ 
también la dá el nacimiento. 

Don Beltran. 
Pues si honor puede ganar , 
quien nació sin él ; ¿no es cierlQ 
que por el contrario puede, 
¿ quien con él nació , perdello ? 

Don Garda. 
Es verdad. 

Don BcUran. 

Luego , si vos 
obráis afrentosos hechos, 
aunque seáis hijo mío, 
dejáis 'de ser caballero ; 
luego si vuestras costumbres 
os infaman en el pueblo , 
no importan paternas armas ^ 
no sirven altos abuelos. 
I Qué cosa es , que la fama 



diga á mis oídos mesmos 

que á Salamanca admiraron ' - 

vuestras mentiras y enpiedo»? •* 

I Qué caballero , y que nada ! 

Si afrenta al noble y plebeyo , * 

solo e) decirle que miente , . ^ •> 

decid f i qué será pl b^ccrjo , 

si vivo sin bonra yo ^ 

según los bumanos fueros , '[ 

mientras de aquel que me dijo 

que mentía , no me vengo ? • 

Tan larga tenéis la espada ^ 

tan duro tenéis el pecho , 

que penséis poder vengaros 

diciendolo todo el pueblo? 

¿Posible es que tenga un hombre 

tan humildes pensamientos , 

que viva sugeto al vicio 

qias sin gusto y sin provecho t 

£1 deleite natuval 

tiene é los lascivos presos; 

obliga á los codiciosos 

el poder que dá el dinero » 

el gusto de los manjares 

al glotón t 9I pasatiempo 

y el cebo de la ganancia 

á ios que pursan el juego; 

su venganza al homicida » 

al robador su remedio, 

la fama y la presunción • • 

al que es por la espada inqnietot 

iodos los vicios al fin - <,< 

6 dan gusto ó dan provfcho ; > 

mas ¿de mentir , qué se saca 

^ino infamia y menosprecio? 



183 



184 



Don García» 
Quien dice que miento yo | 
ha' mentido. 

Don BtUran. 

También eso , 
es menth* ; que aun desmentir 
no sabéis ^ sino mintiendo. 

Don García. 
"Buts ai dais en no creerme. 

Don Beltran. 
I No seré necio si creo 
que vos decís verdad solo , 
y miente el lugar entero ? 
Lo que importa es desmentir 
esta fama con los hechos , 
pensar que este es otro mundo t 
hablar poco y verdadero ; 
mirad que estáis á la vista 
de un Rey tan santo y perfeto , 
que vuestros yerros no pueden 
hallar discolpa en sos yerros; 
que tratáis aquí con grandes , 
títulos y caballeros ^ 
que si os saben la flaqueza 
os perdieran el respeto ; 
que tenéis barba en el rostro , ' 
que al lado ceñis acero, 
que naciste noble al fin , 
y que yo soy padre vuestro , 
y no he de dedros mas ; 
qwC' esta so^nada espero 
que baste , para quien tiene 
calidad y enttMidimvento. 
Y agora porque entendáis 
que en vuestro bien me destelo f 



sabed qae os tengo y Garda, 
tratado un gran casamiento. 

Don García, 
\ Ay mi Lucrecia ! ap, 

Don Beltran, 

Jamás 
pasieron » hijo , los cielos 
tantas , tan divinas partes 
en nn humano sngeto, 
como en Jacinta , la hija 
de don Fernando Pacheco, 
de quien mi vejez pretende 
tener regalados nietos. 

Don García. 
\ kj Lucrecia , si es posible ap. 
tú solabas de ser mi dueño I 

Don Beltran. 
I Qué es esto ? ¿ No respondéis ?. 

Don García. 
\ Tuyo he d« ser , vive el cielo ! ap* 

Don Beltran. 
¿Qué os entristecéis ? Hablad f 
no me tengáis mas suspenso. 

Don García. 
Entristézeoroe , porque es 
imposible obedeceros. 

Don Beltran. 
¿ Por qué ? 

Don García. 

Porque soy casado* 

Don Beltran. 
I Casado ? j Cielos „ qué es esto! 
¿ Cómo sin saberlo yo ? 

Don García. 
Fué fuerza , y eslá secreto. 



i%Í 



185 



Don Beliran. 
\ Hay padre mas desdichado ! 

Don García. 
No os aflijáis , que en sabiendo 
la causa y señor ^ tendréis 
por venturoso el ^feto, 

Dor^ Beltran, 
Acabad , pucáj ; que mi vid^ 
pende; 90I0 de un cabello. 

Don García, 
Agora os be menester , ap¿ 
sutilezas de pii ingenio. 
£n Salapaaiica , señor , 
bay un caballero noble 
de quien es la alcuña Herrera 
y don Pedro el propio nombre : 
á este dí<S el cielo otro cielo 
por bija , pues con dos soles 
sus dos purpúreas mcgillas 
hace piaros horizontes. 
Abrevio , por ir al caso, 
con decir que cuantas dotes 
pudo dar naturaleza , 
en tierna edad la componen. 
Mas la enemiga fortuna 
observante en su desorden | 
á sus méritos opuesta , 
de sus bienes la hizo pobre; 
que demás de que su casa 
no es tan rica como noble | 
al mayorazgo nacieron 
antes que ella dos varones. 
A esta , pues , saliendo al rio 
la vi una tarde en. su coche 
que juzgara el de Faetón 



187 
si fuese EHdano el Tormes. 
No sé quien los atributos 
del fuego en Cupido pone, 
que yo de uu súbito yelo 
mfi sentí ocupar entonces. 
¿Qué .tienen que ver del friego 
las inquietudes y ardores , 
con quedar absorta un alma , 
con quedar un cuerpo Jnpioyil ? 
Caso fué verla forzoso» 
yiéndola cegar de amores ; ' 
pues abrasado seguirla , 
juzgúelo un pecho de bronce. 
Pasé su calle de dia , 
rondé su calle de noche , 
con terceros y papeles 
le encarecí mis pasiones ^ 
hasta que al fin condolida 
ó enamorada responde; 
porque también tiene amor 
jurisdicción en los dioses. 
Fui crecentando finesas 
y ella aumentando favores , 
hasta ponerme en el cielo 
de su aposento una noche. 
Y cuando solicitaban 
el fin de mi pena enorme f 
conquistando honestidades, 
mis ardientes pretensiones ; 
siento que su padre viene » 

á su aposento : llamóle , 
porque jamas tal hacia , 
mi fortuna aquella noche. 
Ella turbada , animosa , 
muger al fin i á empellones 



Á 



i%t 



mi casi difnnto cuerpo 

detrás de sn lecho esconden 

Llegó don Pedro , y su hija 

fingien4o gnsio , abra2óle 

por negarle el rostro , en tanto 

que cobraba sos colores : 

asentáronse los dosy 

y él con pmdentes razones 

le propaso nn casamiento 

con nno de los Monrois. 

£lla honesta como canta 

de tal snerte le responde , 

que ni á sa padre resista 

ni á mí y qae la escacho , enoje. 

Despidiéronse con esto , 

y cnando ya casi pone 

en el umbral de la paerta 

el viejo los pies ; entonces.... 

¡ Mal haya amen el primero 

que fué inventor de reloges ! 

Uno que llevaba yo 

á dar comenzó las doce. 

Oyólo don Pedro , y vuelto 

hacia su hija , ¿ de dónde ' 

vino ese relox ? le dijo : 

ella respondió , envióle , 

para que se le aderecen , 

mi primo don Diego Ponce , 

por no haber en sn logar 

relogero ni reloges. 

Dádmele , dijo su padre , 

porque yo ese cargo tome: 

pues entonces» doña Sancha, 

que este es de la dama el nombre y 

á quitármele del pecho 



199 
canta y prevenida corre, 
antes qae llegar él mismo 
& su padre se le antoje. 
Qtntémele yo , y al darle 
quiso la suerte que toquen 
á una pistola, que tengo 
en la mano » los cordones ; 
cayó el gatillo , dio í negOf 
al tronido desmayóse 
doña Santha., alborotado * 
d viejo empezó á dar votes. 
To viendo el cíelo en el suelo | 
y eclipsados sus dos soles , 
juzgué sin duda por muerta 
la vida de mis acciones ; 
pensando que cometieron 
sacrilegio tan enorme, 
del plomo de mi pistola 
los breves volantes orbes. 
Con esto , pues , despechado 
saqué rabioso el estoque ; 
fueran pocos pai^a mí 
en tal ocasión mil hombres. 
A impedirme la salida, 
como dos bravos leones , 
con sus armas , sus hermanos 
y sus criados se oponen : 
mas , aunque fácil por todos 
mi espada y mi furia rompen , 
no hay fuerzjr humana que impida 
fatales disposiciones: 
pues al salir por la puerta» 
como iba arrimado , asióme 
la alcayata de la aldaba * 

por los tiros del estoque: 



ido 



aqni para desasirme 
fue fuerza qae á tras me torne | 
y entretanto mis contrarios 
maros de espadas me oponen. 
£n ^to cobró su acuerdo , 
Sancha « y para que se estorv* 
el triste fip que prometen 
estos sucesos atroces « 
la puerta cerró animosa 
del aposento I y dejóme 
i mí con cUa encerrado», 
y fuera á mis agrespre^. 
Arrimamos á la puerta 
baúles, arcas y cofres; 
que al fin son de ardientes iras 
remedio las dilaciones.. 
Quisimos l^acerños fuertes , 
mas mis contrarios feroces 
yá la pared me derriban , 
y yá la puerta me rompen. 
Yo viendo , que aunqne dilate » 
no es posible que revoque 
)a sentencia de enemigos ,' 
tan agraviados y nobles 9 
viendo á mi lado la hermosa 
de mis desdichas consorte » 
y que hurtaba á sus mejillas 
el temor sus arreboles ; 
viendo cuan sin culpa suya 
conmigo fortuna corre ^ 
pues con industria deshace 
cuanto los hados disponen ; 
por df f premio á sus lealtades 
por dar fin á sus temores , 
por dar remedio á mi muerta 



191 



y dar muerte i. mis pasiones, 
hube de darme á partido » 
y pedirles qne conformen 
con la' unión de n oes tras sangres 
tan sangrientas disensiones. 
Ellos ^ que ven el peligro 
y mi calidad conocen, 
lo a^tan ^ después de estar 
ton rato entre sí discordes. 
Partió á dar cuenta ^al obispo 
su padre ^ y volvió con orden 
de que el desposorio pneda 
hacer cualquier sacerdote* 
Hízose, y en dulce paz 
la mortal guerrft trocóse 
dándote la mejor nuera 
que nació del Sur al Norte. 
Mas en que tá no lo sepas 
quedamos todos con formes , 
por no ser con gusto tuyo 
y por ser mi esposa pobre t 
pero ya qne fue forzoso 
saberlo» mira si escoges 
por mejor tenerme muerto » 
que vivo » y con muger noble. 

Don Bettran, 
Las circunstancias del caso 
son tales » que se couoce 
que la faerza de la suerte 
te destinó esa consorte ; 
y así no te culpo en mas 
que en callármelo. 

Don Géwcia. 

Temores 
de darte pesar » señor, 



192 



V 



me obligaron. 

Den Beltran. 

Si 63 tan noble f 
¿ qué importa que pobre sea ? 
¿Caanto es peor qne lo ignore i 
para que habiendo empeü^o 
mi palabra , agora torne 
con eso á dona Jacinta ? 
Mira en que lance me pones : 
toma el caballo , y temprano 
por mi vida te recoge ; 
porque despacio tratemos 
de tus cosas esta noche. vase* 

Don García» 
Iré á obedecerte , al punto 
que toqueja las oraciones. 

ESCENA X. 

Don García, 

Dichosamente se ha hecho : 

persuadido el viejo va; 

ya del mentir no dirá 

que es sin gusto y sin provecho f 

pues es tan notorio gusto 

el ver que roe haya creido , 

y provecho haber huido 

de casarme á mi disgusto. 

Bueno fue reñir conmigo» 

porque en cuanto digo miento; 

y dar crédito al momento 

á cuantas mentiras digo. 

¡ Qué fácil de persuadir , 

quien tiene amor» suele ser! 

\ y qué fapil en creer 



' 198, 
el que no sabe mentir! ^ - ' 

Mas ya me a^arda di»ii Juan. 
Ola, llevad el caballo. (i) 

Tan terribles cosas hall<^ 
que sucediéndome van , 
que pienso que desvarío : 
vine ayer, y en utí momento 
^ tengo amor y y casamiento , 

y causa de desafio. > 

ESCENA V. 

Dichos r don Juan» 
Don Juan, 
Como quien sois lo habéis hecbOf 
don García. 

Don García, 

i Quien podia , " j 

sabiendo la sangre mia f 
pensar menos de mi pecho ? 
Majf vamos , don Juan , al caso 
.porque llamado me habéis : 
decid , i que causa tenéis , 
que por sabella me abraso , 
da haeer este desafio? 
Don Juan. 
Esa dama ,^ á quien hicistes , i 

conforme vos me dijistcs , 
á noche fiesta en el Ho , 
es causa de mi tormento ; 
y es con quien dos años ha , 
que, aunque se dilata, está 
tratado mi casamiento. 
' ■ - ' ' ■ ' ^ 

(i) Dirá adentro, 

13 



134 



Vo8 f ba un mea que estáis aquí, 
y de tsa^ como de estar 
encubierto en el logar 
todo ese iiémpo de mi , 
colijo, qoe bábiendo sido 
tan público mi cuidado , 
vos no lo babeis ignorado « 
y así me babeis ofendido. 
G>n esto qae be dicbo, digo 
cnanto tengo que decir; 
y es, que ó no babeis de seguir 
el bien que ba tanto que sigo f 
6 si acasb os pareciere 
mi petición mal fundada , 
se remita aquí á la espada ¡ 
y la sirva el que venciere. 

Don García* 
Pésame que sin estar 
del caso bien informado 
os bayais determinado 
á casarme á este lugar. 
La dama, don Juan de Sosa, 
de mi fiesta , vive Dios , 
que ni la babeis visto vos 
ni puede ser vuestra esposa ; 
que es casada esta muger, 
y ba tan poco que llegó 
á Madrid, qae solo yo 
sé que la be podido ver. 
Y cuando esa bubiera sido i 
de no verla mas os doy 
palabra como quien soy, 
ó quedar por fementido. 

Don Juan. 
Con eso se aseguró 



19S 
la sospecha de mi pecho I 
y he quedado satUiecho. ' 

Don Garata* . , u. 
Falta que lo quede yo; - :. 

que haberme desafiado 
no se hade quedar así: .,¡.'M 

libre fué el sacarme aquí , í; 

mas habiéndome sacajdp •': ' 

me obligastes , y es forze^so , * . . 
puesto que tengo de hacer 
comoj quien soy, no volver . .(*) 
sino muerto ó vitftoridlso. 

JDon Juan^ - • • 

Pensad , auiíque mis desvelos 
hayáis satisfecho, a^i y » 

que aun deja cólera en n^i '. j- ': 
la memoria de mis celos* i 

Dichos y don Félix. ' ' 

Don Félix, * ^ s 
Deténganse caballeros , 
que estoy aqut yo. 

Don Garciai 

iQur-venga • ^ 
agora quien me detenga! « * 

Don Felií^ 
Vestid los fuertes aceros ;" .'y) \ 
que fue falsa la ocasioii 
de esta pendencia. 

Don Juan, 

> Ya había. 



-rn-niTmiT > ■■» 



(i) Sacan las espadas ;y acttehillanvér-' 



196 

dldiolo aii éam García; 
pera por U obU^aciom 
en que pone d áesalia* 
desnudó el yaHcnte acero. 

DonFeiia:. 
Uno como caballero 
de tanto valor y» brío ; 
y poea bien quedado habéis 
con eato , merezca yo 
que á qilien de celoso erré 
perdón y la mano deis. (i> 

^ Don GiMrda. 
Ello es Josto 9 y lo mandáis : 
mas mirad de aquí adelante^ 
en caso tan importante 9. 
don Joan , como os arrojáis. 
Todo lo babeis de intentar 
primero qae el desafio» 
que empezar es desvario 
por donde se ba de acabar. Mise. 

ESCENA VIL 

Don FtUx j don Juan, 

Don Félix. 
Estraña ventara ha sido 
haber yo á tiempo llegado. 

Don Juan, 
iQné I ea éfeto me he enfuñado ? 

Don Félix. 
Si. 

Don Jucm» 
¿.De quién lo habéis sabido? 

(1) Ddns€ la$ f nanos. 



I 



in 

Don IScHm:^ 
Sdpelo de aii,e«ciiderp 
de Lucriseia. , , 

Shn Juan,, . \ 

Decidfpnff^. 
como foe. 

^ Dpn FiUx. 

Li| verdad ^i, 
que fue el coche y. ei, cochero 
de doAa Jacinta ancM^be 
al Soiilloy y que ta vieron ^ 

grao fiesta las que eh ¿1 faér^f 
pero fue prestado el coche. 
Y «1 casp fue que i las horaa 
que fue á ver Jacinta beHa 
á Lucrecia » ya con ella 
estaban las matadoras , 
las dos primas de la Quinta. 

Don Juan, r 

¿Las que en el Carméü vivieron ? 

Don Félix. 
Si , pues ellas le pidieron 
el coche i doíla Jacinla^^ 
y en él con la oscura noche 
fueron al rio las Íq^ \ 
pues vuestro pa|^ i aquien voa 
dejastes siguiendo el coche ^ 
como en él dos damas vió 
entrar « cuando anochece g 
y noticia no tenia 
de otra vbita, creyó ' 
ser Jacinta la que eniraha 
y Locreda. 

Don Juatté 
Juslaa^nte* 



fdft 



Sígai<S el coche diligente , ' 
y caando en el Soto estaba 
entre la músfcir y cenái, 
lo dejó y. TOlvló' á buscaros 
á Madrid » y fue el no hallaros 
ocasión de táiila pena; 
porque yendo vos álI6 
se deshibkra el ' engaño. 
í)orí Juan» 
£n éfp. ^tuyo mi daSo: 
mas tanto ^Sjto me dá 
el saber «pe me engañé; 
que doy por bien empleado 
el disgustó que he pasado. ^ 

Don Fflix- ..,.:: 
Otra cosa liiVerigiléf . ?(»i^ 

que es bien g«acfosa* . 
^. •"' i)on Juan, 

Decid. 
' Ihfn F^liX' 
Es, que ^1' dicho don García ^ 
llegó ayer en aquel dia • ''■■ .. 
de Salamanca A Madrid : ' 
y cnllejíaiíd^^e «coslóy-'M/ . 
y durmjói}a> nbché .toda»'' ^ • ^ 

y fue embeleco la boda « 

y festiiv «|ue' nos contó, a , •: 

J}on Juan* « 
¿Qué decís? , • «tn 

: i' :Dén-\Ftlix> ; • " 
Esto es Vérdád< - 
JDoB Juan* 
¿Embusi<jro«i'4oa García? 
I 



199 

Don Félix, .1 

£50 nn ciego lo vería ; 
porque tanta variedad , v 

de tiendas, aparadores » 
bajilla's de plat^ y pro; . , , . 
tanto plato , jtanto coro 
de instrumentos y cantores p, 
¿ no eran mentira patente ? 

l)on Juan, 
Lo que me tien^ dudoso y ' '^ 

es que sea mentiroso " ' 

tin hombre , que es tan' valiente; ■ 
qíie de su espada el* ftíTor ' 

diera á Alcides pesadtimfbrb. ^ ' ^ 

Don Félix. 
Tendrá el mentir por costumbre , * 
y poí berencia el valor. 

" JDon Juan ' ! ' 

Vamos f que á Jacinta quiero ' 
pedille , Félix , perdón , ' 
y decillé la ocasión 
con que esforzó este eiñbustero 
mi sospecha» 

Don Félix. "*' 

Desde aquí, 
nada te creo , don Juan. 

Don Juan. 
Y su^ verdades atHW ^* 
ya consejos para mí. 

ESCENA VIU. 

BkCOKACIOir DB C AttK. ' '» 

Don Garda , Tristón x Camino é& noche; y poco de9^ 
fnu$ en la ventana Jaciníá , lÁtcreciá i ísabeh 
Don García. 
Mi. padre me dé péi'donV 



que forzado le eiigaft¿« 

Tristan. 
Ingeniosa escasa fue; 
pero dime» '¿ i^ué invención 
•agora piensas hacer 
con que no sepa que ha sidq 
el casamiento fingido ? 
Don García* 
I*as cartas le be 4^ co|^r 
qnc á Salamanca escribiere, 
y \^B respuestas fingiendo 
yo mismo, iré entreteniendo ' 
la ficción cqatttopndi^iseíx^^^ 

Dona Jacinta. 
Con esta nn^va volvió 
don Beltran bien descontei)io, 
cuando ya del C2|samecnto 
estaba contenta yo. 

Dona Liicrecia, • 
¿ Qaé el hijo de don Beltraii 
es ei indiano . fingido ? 

Doria Jacinta» 
Si I amiga. 

Dona ÍMcrecía. 

¿A qoién has o¡4<^- 
lo del banquete ,7 

Doha^acinta. _ , , , 
A don Juaiit 

Dafiit Lucrecia. 
I Pues cuando estivo ^oi^tigof 

l^na- Jacinta. 
r Al anochecen me vfér^ 
y en oontarmelp gastó 
lo que po<|q^ estar, coomigcu 



2Ü1 
Doñi» Lacrada. 
¡Grandes ?m$ enredos son!, 
j Buen castigo te -merece! .r • 

Dofta Jacinta. 
Estos tres. honUnres parece . , » 
qne se acerpan íú balcón. 

Dí¡ña LiMirtcia, : . , 

Vendrá al puesto, don García f - ^ 
que ya es hora. 

tlQña Jacinta* 

Tú , Isabel » 
mientras hablamos con él , 
ü nuestros viejos .espía. 
Doña LUárecia. 
Mi padre está' refiriendo 
bien despacio un cueijto largo 
ítutio. 

Isabel, '* 

Yo me ene^argo 
de avisaros en viniendo. 

Camino* 
Este es el balcón adonde '' 

os espera tanta gloria. * 

ESCENA IX, 

pon García, doña JacinUjb, doña Lucrecia, jr Tristón 

Doña Lucrecia. 
Til eres dueño de la historia ^ 
tú en mi nombre le responde. 

Don García. 
I Es Lucrecia ? ' 

Doña Jacinta. 

¿Es don'Garcfa? - 



202 



Don^ Garda. 
Es qnien hoy la joya halló 
mas preciosa , qne labró 
el cielo en la plat«rfo ; 
es quien , en llegando á vella ^ 
tanto estimó su valor , 
que dio abrasado de amor 
la vida y alma |K>r ella. 
Soy al fin el que se preda 
de ser vuestro , y soy quien hoy 
comienzo á ser ,• porque soy 
el esclavo de Lucrecia. * 

Doña Jcu^iñtan 

Amiga ^ e^ te caballero 
paráf todas tiene an^or. 

Doña Lucrecia. • • 

£1 hombre es embarrador. 

Doña Jacinta, 
£1 es un gran embustero. 

Don García. 
Ya espero , señora miá , 
lo que me queréis mandar. < 

Doña Jacinta. 
Ya no puede -haber lugar 
lo que trataros quería% 
;;^,-'. ..• Trisfan^ ' , 

¿ Es ella ? al oido* 
Don GOKcia. 
Si. . 
. :. Doña Jacinta. 

.Qtie trataros ^ 
un casamiento intenté 
bien importante^* y ya, sí 
que es imj^sible casaros. 



203 
DófíGúrctn. 
¿Por qué ? 

. Doña Jaóinta» 
Porque sois casado* 
Don Giwda. 
¿Qué yo soy casádA? - 
Doña Jacinta. 

\0B. 

Don Gbirkia, 
Soltero soy , vive Dios ; 
quien lo ha dicho , os ha engañador 

Doña Jacinta* ^ 

I Viste mayor embustero ? 
Doña hucrecia.^ 
No sabe sino mentir. , 
Doña Jacinta* 
. ¿Tal me queréis persuadir ? 
Don Garda. 
Vive Dios, que soy soltero. 

Doña Jacinta. 
y lo jura. 

Doña íucrecia. 
Siempre ha sido ^ 
costumbre del mentiroso, 
de su crédito dudoso, 
jurar para ser creído. 
Don García» 
Si era vuestra blanca mand¿ '. 
-C6II la que el cielo quería 
colmar la ventura mia , 
no pierda el bien soberano, 
pudicndo esa falsedad 
probarse tan fácilmente. 
Doña J ivh'ta* 
\ Con qué coufianza miente f 



204 



¿ No pareee qne ts verdad ? 

JDon Garda, 
La mano os daré , señora » 
y con eso me creeréis. 

JDoBía Jacinta. 
Vos sois tal , que la daréis 
á trescientas en an hora. 

JDon García, 
Mal acreditado estoy 
con vos. 

Doüa Jacinta^ 
Es jttsto castigo; 
porqae mal puede conmigo 
tener crédito , quien hoy 
dijo que era peralero 
siendo en la corte nacido ; 
y s/endo de ayer venido 
afirmó que ha an ano entero 
que está en la corte , y hahiendo 
••sta tarde confesado 
que en Salamanca es casado, 
se está agora desdiciendo ; 
y quien pasando en su cama 
toda la noche , contó 
que en el rio. la pasó 
haciendo fiesta á una dama. 

Trisfan. 
Todo se sabe. 

Don García, 

Mi gloria, 
escuchadme , y os diré 
verdad pura , que ya sé 
eu que se yerra la historia. 
Por las demás cosas paso , 
que son de poco momento » 



£05 
por tratar del casamiento,, 
qjie es ]o importante del caso. 
Si vos hubierades sido 
cansa de haber yo afirmado, 
Lucrecíia , que soy casado , 
¿será culpa haber mentido? 

Doña Jacinta* 
¿Tola cansa? 

Don Garcüt, 

Si señora. 

Doña Jacinta. 
¿Cómo? 

Don Garda, 
Decíroslo qniero. 
Doña Jacinta, 
Oye , qne hará el embustero 
lindos enredos agora. 

Don García, 
Mi padre llegó á tratarme 
de darme otra mnger hoy ; 
pero yo, que vnestro soy, 
qmse con eso escasarme- 
que mientras hacer espero 
con vuestra mano mis bodas, 
soy casado para todas 
«olo para vos soltero. 
Y como vuestro papel 
llegó esforzando mi intento, 
al tratarme el casamiento , 
pose impedimento en él. 
fcte es el caso , tnírad . 
ai esta mentira os admira , 
cuando ha dicho esta mentira 
de mi afición la verdad. ^ 



206 



Dona Lucrecia. 
Mas si lo fuese. ap- 

Doña Jacinta. 

' i Que buena 
la trazó 9 y qué de repente! 
¿ Pues cómo tan brevemente 
os puedo dar tanta pena ? 
¿Casi aun no visto me habéis 
y ya os mostráis tan perdido ? 
¿Aun no me habéis conocido 
y por mugér me queréis? 

Dcin Garda. 
Hoy vi vuestra gran beldad 
la vez primera , señora ; 
que el amor me obliga agora 
á deciros la verdad. 
Mas si la causa es divina , 
milagro el efeto es j , 

que el Dios niño no con pies y 
sino con alas camina. 
Decir que habéis. menester 
tiempo yOB para matar, 
fuera , Lucrecia , negar 
vuestro divino poder. 
Decís que sin conoceros 
estoy perdido: ¡pluguiera 
á Dios que no os conociera, 
por hacer mas en quereros ! 
Bien os conosco» las partes 
sé bien que os dio la fortuna , 
que sii^ eclipse sois luna , 
que soi^ mudanza ^in martes; 
que es difunta' vuestra madre, 
que sois sola en vuestra casa t 
que de mil doblones pasa 



la renta de vuestro padre. 
Yed si estoy nial inibrmado: 
¡ ojalá y mi bien , que asi 
lo estuviérade$ de.mí ! 

Doña léucrecia. 
CsLsi me pone en cuidado. ap. 

Doña Jacinta, 
¿ Pues Jacinta , no es hermosa ?, 
¿no es discreta^ rica^ y taj, 
que puede el mas principal 
desealla para esposa?, 

Don G^rda. 
Es discreta , rica , y bella ; .;, 
mas á mí no me conviene. 

Doña Jaeinta^ 
Pues decid, ¿qué falta tiene? 

Don García. 
La mayor , que es no querella^ 

Doña Jacinta» . . , 
Pues yo con ella os queria 
casar , que esa sola fué 
la intención con que os llamé. 

, Don Garfíia. 
Pues será vana porfia ; 
que por haber intentado 
mi padre don Beltran hoy 
lo mismo , he dicho que estoy 
en otra pai*te casado. 
Y si vos , señora mia , 
intentáis hablarme en ello,, 
perdonad , que por juo .hacello 
seré casado fea Turquía. 
Esto es verdad , vive Dios ; 
porque mi amor es .de modo 
qne aborrezco aquello todo , 



?07 



Á 



208 



mi Locrexiia , qwe no et vos. 

Doña Lucrecia, 
i Ojalá! op. 

Doña Jacinta. ' 
j Que me tratáis 
coa falsedad tan notoria ! 
Decid , ¿ no tenéis memoria , 
ó^ Ver^enza no tenéis? 
¿Cómo, si hoy dijistcs vas 
á Jacinta qne la amáis , 
ahora me lo negáis ? 

Don García. 
¿ Yo á Jacinta ? Vive Diói , 
qoe solo con vos he hablada 
desde qne entré en el lugar. 

Doña Jacinta, 
Hasta aquí pudo llegar 
d mentir desvergonzado. 
Sí en lo mismo qne yo vi 
os atrevéis á mentirme, 
¿ qué verdad podréis decirme ? 
Idos con Dios, y de tai 
podéis desde aquí pensar , 
8i otra vez os diere oido , 
que por divertirme ha sido ; 
como quien para qnitar 
el enfadoso fastidio 
de los negocios pesados , 
gasta los ratos sobrados 
en las fábulas de Ovidio. POSe. 

Don García, 
Escachad , Lucrecia hermosa. 

Doña Lucrecia* 
G>nfusa quedo. «we. 



209 



feSCEÑÁ X. 

' ' '■.*.' ^ 

J}ún García y Tristam 

Don García» 

Estoy Idto : (tp. 
¡Verdades valen tan poco ! 

tristan. 
En la boca mehtirosá'. 

Dhn óaraa. 
I Qué haya dado én tío tríét 
Cttanto digo ! 

tristari. ' " 
¿ Qué te ¿idmiras ^ 
si en ettatrd 6 cinto inenliras 
te ha acabado de ¿o^ér ? 
De {aquí ^ si lo consideras ^ 
conocerás clara níéhté'i' 
que quien en las burlas míente ' 
pierde el crédito en las yeras. 



Í4 



ACTO TiEBCERO. 

ÉSOEÑA PRÍMÉRA. 

ÜAititACioír DE DóííA LocrsctA. 

JDúña Lucrecia^ Cufhino qué U dd un pt^ch 

Éaifíind. 
tiste mé dio para tí i 
Tr islán , de qüieii don Garc/á. 
tOBí justo causa tonfía 
lo niismo quCi tu dé mi. 
Que aaüqae su dicha é's tañí corta 
qué sii'Vci es muy bieií nacido ¿ 
y d¿ soette ba eiicafctido 
lo que tu respuesta iinporta 4 
qne jora que don García, 
está loco» 

liona Lucrecia. 
] Cosa estraüa ! 
¿Es posible que me engañar 
quien de esta stíerteí porfía? ^ 

El mas firme enamorada 
se óansa « si no es querido^ 
¿ y este puede ser fingido» 
tan constante y desdeñado ? 

CafhinO' 
Yo at mciío^^ si eií las seiíales 
se conoce elcofaíon^ 
ciertos juraré que' son < 
pot" las que lié visto < aní males: 
que quien tu calle' parseaí 
tan constanief notfie y día » 
quien tu espesa celosía 



ian atento bmjalea ; 
quien ve que de tu balcón ^ 
cuando él viene te retiras ^ 
y ni te ve ni le miras 
y está ^rme en tu afición ; 
quien llora » qüíeñ ^sespera, 
quien póttitie contigo estoy' 
mé dá dineros § que es hoy 
la señal mas verdadera i 
yo me afirmo eii qíte decir 
que miente i es gran desatino. 

Doña Lucrecia. 
Bien sé hecha de ver ^ Camino ^ 
que no le bás vist# inientir. 
¡ Pluguiera á Dios ^ fuera cierto 
su ainor ^ que ¡k decir verdad f 
íio tarde én mi Voluntad 
hallaran sus ansias i^ierto! 
Que tus encaréciiáiéntos , 
aunque ño los hé treiíiOf 
por lo inenos baii podida 
despertar inis pj^ilsáimentos| 
que dado que es necedad 
dar crédito aí mentiroso i 
éomo él inéntir hott forcóso^ 
y píiéde decir verdad' i' 
oblígame la éspéraíiiza 
y el propio amor ¿ treer ^ ^ 
que conmigó pbcdé hacer 
eñ sus liostülfabres ioitidanetii' C 
Y ást ^dr jgüáMár i»i honófr 
•i ine engaña lisOÉigl*ror > '*^ 
y si es su amor verdadero» ' i 
porque es di^o de'iminaoi^>;c> 
quiero, an^r tam ií*i^eftid*'í^ ^^ 

9|e 



SU 



212 

á los 1>it»ncs y á los daiíasi 
t[up fii admita sus engaños ^ 
ni sus, verdaUes despida* 

. Cctmino. 
De ese parecea* estoy. 

Pues ciirásle « que cmel 
rompió &\n vello, el. papel i. 
que esta fesp^sta le doy: , 
y Iue{»o tiS de ta aljaba 
le di I que no jleseapere , 
y qtíe si .víreme v^uUíere, 
yi^ya ^sia tarde á la octava • 
de la l^Iadales^. . . 
t CaminO' 

Voy. 
Jktna Luarficia. . . 
Mi espera»sa foado lUi ti» 

No se pierderá por mí, 
pues i<^ que Ca0iiiM> soy, 

ÍESGENA U. 

SaIA X;f CAS4 DB OOM É^LTU^IT. 

1X>#I Bdtran^ dan García y Tritían. Don Jgéllrtag 
ca una carta abierta^jr Me la dd d don Garcia. 
Bfm^BéUran. 
4 Habéis eaca^ «.Garáa ? 

JDoií Garda, 
Estjr noche escribiré. ^ r-¿ 

1. .Bm MOiran. 
Pues abierta «s la daré ^-.o . 
porqjoe Ityoid^ 1» aiia, 

4 vucsin» J«96V«es«giia^, 



\ 218 

qof determino (ftie: vaIs 
voB en persona á traer 
vuestra esposa , que es razón | 
porque pudiendo traella ' j 

yo» mismo , esviar por ella / 

fnera poca eftimaidon. ' 

Don García* 
Es verdad' I mas sin efeto 
será agora mi {ornada^ 

Don.Btltran. 
¿ Por qué ? 

Don Ghr€iáé 

'-Porf|oc está prcftada; 
y basta qne an didioso nieto 
te dé, oo es bien arriesgar < 
sn persona en el camino. 

Don Beítran. ' 

] Jesns! faeradesatmoy 
astando asi , caminar. 
Mas díme; ¿cómo basta atiui ■ r 
uo me lo has dicba^ , García ? • 

Don GarcíOi 
Porque yo no lo sabia ; 
y en. la que ayer reürbi ■ 
de doña Sancha ; me dice 
que es cierto el pn!#ado ya. 

Don BeJtran. » 

Si un nieto varón me dáy 
bará mí vejes felice. 
Muestra, qne aftadir es bien fi) 
tuanto con esto me alegro : 
mas di; ¿cuál es de tu suegro 
el propio ^ombrc ? 



(i) Tómale ia carta gue le había dado^ 



214 



Don García* 

I De quién ? 
Don Beltran» 
De tu suegro. 

, Don Gareta* • 

Aifut me pierdo. ^. 
Don Diego. T 

Dof^ BeHran* 

O yo me he engftSaclo f^ 
ú otras veces le has nombrado 
don Pedro, 

Don García. 

También me acuerdo, 
de eso mismo ; pero son 
súfos, señor, ambos nombres* 

Don Btltran, 
¿Diego y Pedro? 

Don García, 

r^o te asombres ^ 
que por una condicioin 
don Diego se ha de llamar 
de su casa e( sucesor x 
llamábase mi señor 
doi| Pedro antes ^t heredar ^^ 
y como sé puso; )ue{»o 
don Pieg,o , porque heredó 9 
después acá se Uamd» 
ya don Pedro 1, ya don Diego. 

Don BeUran* 
Mo es nueva esa condición 
en muchas casas de España t 
á escribirle voy. <'<m«* 



ESCENA in. 
J)on García y T¿$Utfh 
Trufan, 

£stra3a 
fue esta vez tu confusión, 

Don Garcfo,' * 

} Has entendido la histpría? 

Tristem- ^ ' ' ' 
Y hnvo bien en que entender; 
fl que inienie ha menester ^ 
grai^ ingcfíio y gran neiaoria^ i 

perdido me vi- > 

Tristón^ 
■ ¥»e|| esp . '^ i 
pararas al fin, seilor; r» 

Don Garcia, > 

Entretanto de mi aúior ^ 

veré el bueno , á mal ><iuceso. 
¿Qué. hay de Lucrecia? 
Tnstan* 

Imagino, 
yunque 4e dora se precia , 
que has de vencer á Lucrecia 
^in la (uer^ui de Taiquino. 

J)on García, 
^ Recibió el billete ? 
Tristón. 

Si, r 

aunque ^ Camino manda 
que' diga; que lo rompió ; 
que al Jq ha fiado de mí. 
Y pues lo admitió , no mal 
se negocia tu deseo , 
fi aquel lipigrama crfo 



21$ 



2k6. 



que á Nebía escribió Marcial i 
escribí, no respondió 
Npbia f ltu»*o dura está ; 
mas ella se ablandará, 
pues lo qoe escribí leyó. 

Don García. 
Que dice verdad sospecbo. 

' ;-fo Tf-istan. 
Camino estibe ta parte, 
y promete revelarte 
los secretos, de sn pecbo ; 
y qne bá de camplíllo espero 
si andas tu cnmptido en dar; 
que para bace r confesar 
no bay cordel-cbmo el dinerou 
X ft'^n fuera bueno señor 
que conquistaras tu ingrata 
con dádivas y pues que matj^ 
con flecbas de oro eil amor. 
Úon Qarcia. ' 

I^unca te be visto grosero '^ 
sino aquí , en tus pareceres i; 
\l es esta de las mugeres 
que se rinden por dinero^ • 

Trisian. 
Virgilio dice qué Dido 
fue del troya no abrasada ^ 
á sus dones obligada 
tanto como de Cupido. 
Y erfi reyna : no te espantes 
de mis partK^eres rudos ; *• ' 
que escudos vencea escudos i^ 
diamantes labran diamantesi. 

• lk)n García. ' 
¿No viste que la ofendió' - * 
mi oferta en 4a platecia f 



217 



Trisian, 
Ta oferta la ofendiera , 
señor, que tus joyas no. » 

Por el uso te.í^ohíerna , 
que á nadie en este lugar , 
por d<*svergouzado en dar 
le quebraron brazo ó p¡ern4< < 

Dan Getrcia* ' 

Dame td qqe ella lo quiera , 
que darle un mando imagino* 

TrisUin. 
Camino dar^ caToiuo , 
que es el polo de esta esfera. 
Y porque separs que está 
en buen estado tn amor; 
ella le mandó , señor , 
que te dijese que hoy vá 
Lucrecia á la Mádalena 
^ la ñesta de la otava ; 
como que él te lo avisaba. 

Don García. 
¡Dulce alivio de mi pena! ] 

4 Con ese espacÍ4> toe das 
nuevas que me vuelven loco^ 

Tristón. 
Poítelas tan poco á poco, 
j>orqu9-dure el gusto m&s, 

ÍISCENAIV, \ r 

Callie, 

'J)0pfa Jcu:trita y dona Lucrecia con manto^^ 
. DorStfí Jacinta, 
¿ Qa^ t prosigue don García ? ^ 

JOoña íucr-ecia. 
Pe üiodo que con sabei\ 



218 



^n en^a^oso proceder 
corno tan firme por^s^ 
pasi me tiene dudosa. 

Doñ0 Jfteinía, 
QuizH no eres engañada ; 
que la verdad uq es yed^d^ 
i la lH>ca meutiros^. 
Quizá es verdad qqe te quiere, 
y mas dofíie tu beldad 
asegura esa verdad 
pj» cualquiera que te viere. 

Dona Lucrecia, 
Siempre tú me favoreces j 
xnas yo lo creyera así 
4 no haberte vis|o á tí, . 
que al mismo sol oscureces. 

Doña Jacint€Í, 
Bien sabes tú lo que vales , 
y que en esta competencia 
nunca ha salido sentencia, 
por tener votos ¡guales. 
Y no es ^qU la hermosura 
quien causa amoroso ardor ^ > • 
que también tiene el amor 
su pedazp de ventura. 
Yo me holgaré jqjue por ti , . ^ 
amiga , me haya trocado , 
y que tú hayas alcanzad© 
lo que yo no n^erecí. 
Porque ^\ tú tienes culpa , 
ni el me tiene obligación ; 
pero ve con prevención , 
que no te queda disculpa 
ai te arrojas en amar , 
y al fin quedas engajüada^ 



f3e qnie^ estas y^ avisada 
que solo sabe f ugaSiirt 

Dona Lucrecia. 
Gracias , Jacinta i te do]j 5 
|iia3 tu sospfcba porríje , 
que (Bstpy por creerle, dije^ 
liQ qne por quererle estoy, 

Doña Jacin^> 
Pbligárate el preer , 
y querrás , siendo obligada j 
y asi es (UH-^a la jomada 
que Jiay de creer á querer. 

Doña Lucrecia* 
¿Pues qué dirás si supieres 
que un papel he recibido ? 

pona /<icini0^, 
Piré que ya le bas creido , 
y aun diré que ya le quieres. 

fioita iMcrecia. 
Errf^rástf , y ponsidera 
que tal Ye?i U voltiiitad 
bace por cfirio3)'flad f . 
lo que por amor no biciera. 
¿ Tú no le hablaste gustosa 
f;n la platería? 

pona Jacinta, 
Si. 
Doña Jfjicrecía. 
¿Y fuiste en oirle allí 
exiamorad»t ó curie^A? 
Doña Jacifita, 
Curiosa. 

Doña Lucrecia» 
Pues yo con él 
curiosa también be sido » 



219 



220 



como íú en baberle oíd* f 
en recibir sn papel. 

Doña Jacinta. 
Notorio verás tu error , - 
si adviertes que es el o¡p 
cortesía ; y admitir 
un papel , claro favor. 

Dona Lucrecia^ 
Eso fuera á saber éi 
que su papel recibí; 
mas el piensa que rompí 
sin leello su papel. 

Dona Jadñta: 
Pues con eso es cosa cierta > 
que curiosidad ha sido, 

.Doim Lucrecia. 
En mi vida me há valida 
tanto gttsio el »er curiosa, 
Y porque su falsedad - 
conozcas , escucha y mira 1(0 
si es mentira , la mentira 
que mas parece verdad. - • 



ESCESkA V. 

Dichai, jr al paño don.Garcia , Triétan y Camino. 

Camino. 
¿Veis la que tiene en la mano 
un papel ? - .... 

Don García^ 
Si. : 

Camino.^ ^ 

-•. Pues aquella 

ij Saca unpaffel , h obrejr Ue en seereia^ 



221 

<*5 Lucrecia. 

.Don García. 

¡O causa bella ap* 
de dolor tan inhumano ! 
Ifa me abraso de celoso. 
¡ O Camino , cuanto os debo ! 

tTristan. 
MaSana os vestís de nuevo« 

Qamino, 
Por vas be de ser dichoso. \ 

Don García, 
Llegarme, Trístan , pretendo 
adonde , sin que me vea , 
i si posible fuere, lea 

el papel que está leyendo. 

Trisian, 
No es di^ficil , que si vas 
á esta capilla arrimado 9 
saliendo por aquel lado 
de espaldas la cogerás. 

Don García, 
Bien dices , ven por aquí. vansa 

Doña Jacinta» 
Lee bajo , que darás 
mal ejemplo. 
' Doria Lucrecia, 

No me oirás: 
toma y |ee para tí. (i) 
Dofta Jacinta, 
' Ese és mejor parecer. (a) 

(i) Dd éh papel d JaóintU. 

(a) • SaUn .don García y Tristan por otro JoáOf 
cogiendo de espaldas á las damas* 



222 



trisiám 
iícá eí fin se Consiguió. 
Don García, 
Tú j si v<»s mejor que jro j 
procura 9 Trístan j leer. 

Doña J'acintúi Uéi 

Ya que rhal crédito cobran 
de mis palabras sentidas i 
ditne i si serán creidas ¿ 
pues nunca mienten , las óbrasi 
Que si consiste el creerme ^ 
Señora p en ser tu marido^ 
jr ha dé dar eí ser creido 
materia úl faoorccerme ¿ 
por este i Lucrecia mia > 
que de mi mano te do/ 
firfhádo i digo que soy 
ja tu espolso ^ don Gárcid. 

Don García, 
Vivé hioi qué ts tñi papel. 

Tristan. 
¿Pnes qué i ho lo vio eíi su cafáf 

Don García, 
Por ventará lo repasa 4 
regalándose con él. 

Trisiari, 
Como quiera té está bien, 

Dóñ García. 
Como quiera so^ dichoso. 

Doña Jacinta. 
El es breve y compendioso ,• 
^ bien siente, ó miente bien. 

Don Garc¿a¿ á Jacinta* 

Volved los ojos, señora, 



223 
fctíyoá H^oé tío resisto. (i) 

Dona Jacinta» 
feúlirete , piíes nb té ha vlslo i 
y de^ngáfiate a^orá. 

Dona Lucrecia. 
Disimula y no me nombres* 

. Don García, 
G)rrcd los delgados \elos 
á ese asombro d^ los délos ^ 
& ese cielo de los boinbres. 
¿ Posible es que os lle^o á Ver i 
homicida de mi vida ? 
Mas^ coiüd sois mi homicida , 
én la iglesia huvo de sei i 
si os obliga á retraer 
Ini muerte ^ no hayáis temor ; 
^üe de las leyes de amor 
^.s tan grande el desCoutiéHo^ 
quédcjati pi*éso ál <iiiees müerttf 
y libre al qiie es matador. 
Ta espero que de ini pena - 
ésiais i mi bien y condolidas t 
SI el estar arrepentida 
os trajo á la Madilejia : 
Ved como el amor ordeña 
^recompensa al inal qué siento^ 
pties ái yo llevé el torihénta 
dé vuestra crueldad i señora » 
la gloria me llevo agora 
dé viiéstro arrepentimiéliio. 
i Ko lile habláis « dueño qtterido ? 
¿ No os obliga el mal que paso ? 
¿ Arrepentísoi acasa 

(t) Tápanse doña Lucrecia j doña Jmcinta. 



£24 



lie tlaWos iirre|>éiitíád f 
Que .advirtáis , señora ^ os pidOf 
que otra vez me ibatatieis : 
si porque en la iglesia os veis 
probáis en mí los aceros , 
mirad que no ha de valeroi 
si en ella el delito hacéis^ 

Dotla Jacinta* 
I Cpiiodeisme ? 

Don García. 

Y bien por Dios | 
tanto que desde aquel día 
que :OS hablé en la platería ^ 
no me conozco por vos : 
de suerte que de los dos 
vivo mas en vos que en mí^ 
que tanto « desde que os ví^ 
en vos transformado estoy ^ 
qne ni conozco el que soy^ 
ni me acuerdo del que fui. 

Doria Jacinta, 
Bien fit echa de ver que estáis 
del que fuisies olvidado ; 
pues sin ver que sois casado 
nuevo amor solicitáis. 

Don García, 
¡Yo casado ! ¿ En eso dais?, 

Doña Jacinta* 
I Pues no ? 

Don Gardas 

\ Qué vana porfiat ! 
Fué por l)íos intención mia ^ 
por ser vuestro. 

Duiia Jacinta^ 

O por 210 sella { 



22S 
y si os Yuelven á hablar de ello, 
seréis casado en Turquía. 

Don García» 
Y vuelvo á jurar por Dios, 
que en este amoroso estado ' 
para todas soy casado , 
y soltero para vos. 

Dona Jacinta, 
¿ Vés tu desengaño ? d Luerecia. 
Dona Lucrecia, 

I Ah cielos y ap, 
apenas una centella 
siento de- amor , y ya de ella 
nacen Volcanes de celos ! 

Don García, 
Aquella noche 9 señora, 
que en el balcón os hablé « 
¿ todo el caso no os conté? 

Doña Jacinta, 
¿ A mí en balcón ? 

Doria Lucrecia, 

I Ah traidora ! fip. 
Doria Jacinta* 
Advertid que os engañáis : 
¿ vos me hablastfs ? 

Don García.- 

Bien por Dios. 
Dona Lucrecia', 
I Ilablaisle de noche vos , ap^ 
y á mi consejos me dais? 

Don García* 
¿ Y el papel que recibistes , 
negareis lo ? 

Doíta Jacinta, 
¿ Yo pap<íl ? 

1$ 



226 



^ Doña Lucrecia, 

\ Ved que amiga tan fiel ! ap. 

Don García* ^ 

Y sé yo que |o kistes. 

Doña Jacinta* 
Pasar por donaire puede 
cuando no dada , el mentir ; 
mas no se puede sufrir 
cuando ese límite escede. 

Don Garda. 
¿ ^o os hablé en vuestro balcón , 
Lucrecia , tres noches ha ? 

Doña J'acinta. 
¿To, Lucrecia? Bueno vá: ap* 
toro nuevo « otra invención: 
á Lucrecia ha conocido , 
y es muy cierto el adoralla f 
pues finge , por no enojallay 
que por ella me ha tenido. 

Doña Lucrecia, 
Todo lo entiendo f I ah traidora ! ap* 

Sin duda que le avisó 
que la tapada fui yo; 
y quiere eumendallo agora 
con fingir que fué el tenella 
por mí, la causa de hablalla. 

Tristón* d don García, 
Negar debe de importalla 
por la que está junto della , 
ser Lucrecia. 

Don Garcia, 
Asi lo entiendo ; 
que si por mí lo negara, 
encubriera ya la cara; 
¿ pero no se «ouocíeudo 



se hablaran las dos? 
Tristón. 

I Por puntos 
suele en las iglesias verse , 
que parlan sin conocerse , 
los que aciertan á estar juntos. 

Don García, 
Dices bítn. 

Trhtan. 
Fingiendo agora 
que se engañaron tus ojos , 
lo enmendarás. 

Don García* 

Los antojos 
de un ardiente amor , señora , 
me tienen tan deslurabrs^do , 
que por otra os he tenido : 
perdonad , que yerro ha sido 
de esa cortina causado ; 
que como á la fantasía 
fácil engaña el deseo, 
cualquiera dama que veO 
se me figura la mia. 

Doña Jacinta» 
Entendíle la intención. áp. 

Dona Lucrecia, 

Avisóle la taimada. . ú^. 

Doña Jacinta, , 
Según eso, ¿la adorada 
es Lucrecia ? 

Don García. 
£1 cora son, 
desde el punto que la vi , 
la hizo dueiio :4e 9ni f é. 



227 



22S 



Doña Jacinta, 
Baeno es esto. 

Doña Lucrecia* 

I Qné esta esté €ip, 
haciendp burla de mí ? 
No me doy por entendida 
por no hacer aquí un esceso* 

jboña Jacinta, 
Pues yo pienso, que á estar de eso 
cierta » os fuera agradecida 
Lucrecia. 

Don García, 
¿Tratáis con ella? 
Doña Jacinta. 
Trato , y es amiga mía , 
tanto y que me atrevería 
á a£rmar , que en mí y en ella 
vive solo un corazón « 
Don García, 
S\ eres tú , bien claro está. ap, 

\ Que bien á entender me dá 
su recato^y su intención ! 
Pues ya que mi dicha ordena 
tan buena ocasión « señora , 
pues sois ángel, sed agora 
mensa gera di*, mi pena. 
Mi firmeza le decid , 
y perdonadme si os doy 
este oficio. ^ 

Tristan, 

Oficio es hoy a^. 
de las mozas de Madrid. 
Don García, ^ 
Persuadidla que á tan gráiíde 
amor ingrata no sea. 



Doiía Jacinta, 
Bacelde \o& que lo crea, ' 
que yo le haré que se ablan^. ' 
Don García. 
.-¿Por qué no preeráque maero y 
pues he visto su beldad ? 

■ Doña Jacinta. * ' ' 
Porque , si os digo verdad i '' 
»o .os tiene por verdadero. 

Don García. 
Hacelde vos que. lo crea ; 
¿ que importa que verdad sea , 
si el que la dice soi« vos? \ • 
Que la boca mentirosa 
incurre en tan torpe mengua , 
que solamente en su lengua 
es la verdad sospechosa. 

Don García, 
SeiSíora... 

Doña Jacinta. 
Basta : mirad - 
que dais nota. 

Don García, 

To obedezco* 
^ Doña Jacinta. 

? Vas contenta ? ._. 

Doña Lucrecia, 

Yo agradezco , 
Jacinta , tu voluntad. 

ESCENA \l. 

Don García y Tristan. , 

Don García. 
i No ha estado aguda ¡«ncrecia ? 



229 



/" 



230 



] Con qal astucia dio í entender 
qnt le importajba no ser 
Lucrecia ! 

Tristan. 

A fe que no es necia. 

Don García. 
5in duda que no quería 
que la conociese aquella 
que estaba hablando cpn ella, 

Tristan. 
Claro está que no podia 
ob)igal]a otra ocasión 
á negar cosa tan clara ; 
porque á tí no te negara 
quf. te habló por el balcón 9 
pues ella misma tocó 
los puntos de qiíe tratastes 
cuando por él os hablastes. 

Don García, 
En eso biei^r me mostró 
que de mí no se encubría* 

Tristan' 
T por eso dijo aquello : 
y si os vuelven. M hablar de ello 
aeréis casado en Turquía. 
T esta conjetura abona ' 
mas claramente- el negar 
que^a Lucrecia^ y tratar 
Juego en tercera persona 
de sus propios pensamientos 9 
didcndote , que sabia 
que Lucrecia pagaría n 
tus amorosos intentos, 
con que tu hiciesen ; se2or 9 
que los llegase á creer. 



231 
Don Carcia. 
¡Ay Tristan ! ¿ que pa«do titceri 
para acreditar mi amor ? 

Trisian, 
¿Tu quieres casarle? 
pon Garcia 
Si. 
Tristan. 
Paes pidela. 

Don García. 
¿Y si resiste? 

Tristón^ 

Parece que no la oiste 

lo qae dijo agora aqaí: 

hacedle vos que lo crea 

que yo la haré qiie se ablande ; 

¿ qué indicio quieres mas grande 

de que ser luya desea ? 

Quien tus papeles recibe, i ' 

quien te babla en su»*ventaikaS| 

muestras ha dado bien llanas 

de la aficcion con que vive, 

£1 pensar que «Ire» casado 

la refrena solamente, - * 

y queda ese inconveniente 

con casarte , remediado. 

Pues es el mismo casarte» 

siendo tan gran caballero , ' 

información de soltero.^ 

y cuando quiera obligarte 

á quedes infarmacion» 

por el temor con que vá 

de tus engaños, no está 

Salamanca én el Japon^ 



232 



Don Getrcia» 
^ esii para quien desea; 
que son ya si^os en tai 
los instantes. 

¿Pnes aqnf 
no habrá quien testigo ses^ ? 
Don Crarcia. ^ 
Paede ser. 

Tristón.^ 
Es fácil cosa. 
Don García* 
Al punto los buscaré. ' 

Tr¿sfans 
Uno yo te lo Jaré. 

Don Gareick. 
¿ Y quién es ? 

Tristan. 

Don Juan de Sosa. 
' Don Gareia. 
, i .Quién , don Joan de Sosa ? 
TrUtañ. 

Si, 
DonG€weia» 
Bien lo sabe; 

Tristan* 

Desde el dia , "T 
que*te .bal^ó en la platería 1 
no le be visto , ni él á ti 
Y aanque «iexnpre be deseadoi - 
saber que pesar te dio 
el papel que te escribió , 
nunca te lo be preguntado» . 
viendo que entonces severo, 
negaste y descolorido : 



mas ^gora que ha venido 
tan á propósito , quiero 
|>eiisar qne pnedo, señor; , 
pues secretario me bas hfchp 
del ai^hivo de tu pecho, 
y se pasó aqael furor. 
Don García. 
Yo te lo quiero contad; 
que ppes sé por esperiencía 
tu secreto y tu prudencia ,* 
Lien te. lo puedo fiar. 
A las siete de U tarde 
me escribió qne me aguardaba 
en San Blas don Juan de Sosa 
para un caso de importancia. 
Callé , ppr ser desafío ; 
que quiere el qi|e no lo calla 
que le eslorven ó le ay^den : 
cobardes acciones ambas. 
Llegué í^l aplazado sitio 
donde don Juan me aguardaba 
con su espada y con sus celos , 
que son, armas de ventaja. 
Su sentimiento propuso « < 

satis^ce á su demanda ; 
y por quedar bien , al fin 
desnudamos las espadas. 
Elegí mi medio al punto « 
y hacíéoidole una ganancia 
pof los grados del perfil . 
le di una. fuerte estocada^. 
Sagrado fue de su vida 
nn jégnus Dei que llevaba , 
que topando en él la punta 
hizo dos partes mi espada. 



233 



234 



£1 sacó pies de gran golpe ; 
pero con ardiente rabia 
vino y tirando ana punta ; 
mas yo por la parte flaca 
cogí su espada, formando 
un atajo , él presto saca 
(como la respiración 
tan corta línea le tapa « 
por faltarle los do^ tercios 
á mi poco fiel espada ) 
la suya , corriendo filos ; 
y com^ cerca me halla , 
porque yo busqué el estrecho t 
por la falta de mis armas 
á la cabeza furioso 
me tiró una cuchillada : 
recibíla en el principio 
de su formación y baja , 
matándole el movimiento 
sobre la suya mi espada. 
Aquí fué Troya , saqué 
un revés con tkl pujanza « 
que la falta de mi acero 
hizo allí muy poca falta; 
que abriéndole en la cabeza 
un palmo de cuchillada , 
vino sin sentido al suelo 
y aun sospecho que sin alma. 
Déjele asf , y con secreto 
me vine ; esto és lo que pasa | 
y de no verle estos días , 
Tristan, es esta lo cansa. 

Tristón, 
\ Qué suceso tan estraño \ 
¿ Y si murió ? 



23$ 
Don Carda* 

Cosa es clara : 
porque hasta los mismos sesos 
esparció por la campaña. 

Tristan. 
I Pobre don JuanL., ¡ Mas no es este 
que viene áqaíl 

ESCENA VIL 
2}ichos y don Juan , y par otro lado don Beltran. 
J}on García. f 

\ G>sa estrada ! 
Tristón, 
¿También á mi me la pegas? ' 
¿ Al secretario del alma ? 
Por Dios que se lo creí , ap» 

con conocelle las mariias. 
¿Mas á quién no engañarán 
mentiras tan bien trobadas? 

JDon García. 
5in duda qne lo han carado 
por ensalmo. 

Tristan. 

Cachillada , 
que rompió los mismos sesos f 
¿en tan breve tiempo sana? 

Don García. - 
¿Es mucho? Ensalmo sé yo 
con que^un hombt*e en Salamanca , 
á quien Cortaron á cercen 
un brazo' con media espalda « 
volviéndosele á pegar, 
en menos de una semana 
quedó tan sano y tan bueno 
como primero. 



J3o 

Tristdn. 

\ Ta esci^ippa ! 
Don García, ' 
Esto no me ló contaron ; 
yo lo vi mismo. 

Tristón. 
Eso basta. 
Don Garcicu 
Déla verdad, perla vida» 
no quitaré «na palabra, 

Trisian. 
I Qae ningnno se conozca ! ttp. 
Señor , mis servicios paga , 
con enseñarme ese ensalmo. 

Don García* 
.Está en dicciones hebraicas» 
y sino sabes la leniza 
no bas de saber pronunciarlas. 

Tristan. 
¿Y iá sáhesla ? * 

^Don Crorcía. 

I Qaé baeno ! 
mejor que la castellana : 
hablo diez lenguas. 
Tristah. 

Y tjodas qp^ 

para mentir no te bastan : 
cuerpo de verdades lleno 
con razón el tuyo llaman, 
pues ninguna sale de él 
ni ))ay mentira que no salga. 

Don Bdtran. 
¿ Qué deas ? 

J)on Juan,' 
Esto es verdaid i 



i 

■ 

I 



23Í 
ni caballero , ni dama 
tiene ,. si mal no me acuerdo 
de esos nombres Salamanca. 

Don Beltran. 
Sin duda que fue invención ap» 

de García , cosa es clara ; 
disimular me ¿oñ viene. 
Goces por edades largas 
con una rica encomienda 
de la Gruz de Calatrava» 

Don Juan. 
Creed que siempre he de ser 
■Das vuestro , cuanto mas valga ; 
y perdonadme ; que ahora 
por andar dando las graciaft 
á esos sciíoires , no os voy 
sirviendo hasta vuestra casa. pase. 

ESCENA VIII. 
Dichos menos don Juan. 

Don Bcltran. 
¡Válgame Dios ! ¿Es posible 
que á mi no me perdonaran 
Jas costumbres de e*te mozo? 
¿Que aun á mí en mis propias canas 
me mintiese, al mismo tiempo 
que riñcndoselo estaba ? 
" ¿ Y que le creyese yo 
en cosa tan de importancia 
tan presto, habienda ya oído 
de sus engaíios la fama ? 
Mas ¿quien creyera que á mí 
me mintiera , cuaUdo estaba 
reprendiéndole eso mismo ? 
I Y qutí juez se recelara 



23S 



que el mismo ladrón le robe, 
de cuyo castigo trata ? 

Tristón, 
¿Determinaste á llegar?. 

Don Garcia, 
Sif Tdstan. 

Tristón. 

Pues Dios te valga* 
Don García, 
Padre. 

Don Beltran. 
No me llames padre» 
vil , enemigo , me llama ; 
que no tiene sangre mia , 
quien no me parece en nada. 
Quítate de ante mis ojos « 
que por Dios , sino mirara.... 

Tristaq. d Garda. 

El mar está por el cielo ; 
mejor ocasión aguarda. 

Don Beltran. 

\ Cielos , qué castigo es este ! 

¿ Es posible que á quien ama 

la verdad , como yo , un hijo 

de condición tan contraria 

le diesedes ? ¿ Es posible 

que quien tanto su honor guarda, 

como yo , engendrase un hijo 

de inclinaciones tan bajas? 

¿ Y á Gabriel , que bouor y vida 

daba á mi sangre y mis canas » 

llevásedes tan en flor ? 

Cosas son , que á no iQirarlas 

como ci^stiano 



' 239 

Don García. 

I Qué esto ? ap. 
Tristan, 
Quítate de aquí ; ¿ qué aguardas ? 

Don Beltran» 
Déjanos solos » Tristan ; 
pero vuelve , no te vayas. 
Por ventura la vergüenza, 
de que sepas tú su infamia « 
podrá en él » lo que no pudo 
el respeto de mis canas. 
T cuando ni esta vergüenza 
le obk'gue á enmendar sus faltas ; 
servirále por lo menos 
de castigo el publicallas. 
Di I liviano; ¿ qn¿ fin llevas? 
Loco » di ; ¿ qué gusto sacas 
de mentir tan sin recato ? 
¿ Y cuando con todos vayas 
tras tu inclinación , conmigo 
siquiera no te enfrenaras ? 
¿ Con qué intento el matrimonio 
fihgiste de Salamanca , 
para quitarles también 
el crédito á mis palabras? 
4G)n qué cara hablaré yo, 
á los que dige que estabas 
con doña Sancha de Herrera 
desposado ? ¿ con qué cara , 
cuando sabiendo que fué 
fingida e^ta doiía Sancha » 
por cómplices del embuste 
infamen mis nobles canas? 
¿ Qué medio tomaré yo , 
que saque bien esta mancha ; 



£40 



pae.i á mejor negociar , 
si de mi quiero quitarla , 
he de jponerla en mi hijo ; 
y dÍ€Íen¿o que la causa 
fuiste tá , ¿he de ser yo mismo 
pregonero de tu infamia f 
Si algún cuidado amoroso 
te obligó á que me engañaras ^ 
^que-eneínigo te oprimía f 
¿ Qué pttñal te amenazaba , 
smo un padre , padre al fin ? 
Que este nombre solo basta 
para saber de qué modo 
]p enternecieran tus ansias. 
Un viejo que fue mancebo 
y sabe bien la pujanza 
con que en pechos juveniles 
prenden amorosas llamas. 

Don García,, 
Pues si lo sabes , y entonces 
para escusarme bastara; 
para que mi error perdones » 
agora , padre, me valga. 
Paréceme que sería 
respetar poco tus canas 
no obedecerte , pudiendo » 
me obligó á que te engañara. 
Error fue , no fue delito ; 
no fue culpa , fue ignorancia; 
la causa amor, tá mi padre; 
pues tá dices que esto basta. 
Y ya que ti daño supiste , 
escucha la hermosa causa; 
porque el mismo dañador 
el daño te satisfaga. ' 



Doda LacrecUi lá hija ' ^h¡. 

de don Juan de Lana, es alma > 
de ^ta vida , es principal t ' 
y heredera ¿e an tñsa', ■».-', • 
y para hacerme >jchcbos<^ . ..1 
con sa hermosa. mano V falta ' 
solo que tá lo coBsientas , 
y declares que laíama - -a - 
• de ser yo casada .tiiVo 
ése prindpio» y es falsa, 
t " 'Don Beftran. . ^ .* 

No , no y i Jesús! calla -..¿rea oídmí 
habias de meterme? basta. " > 
Ta , si dices que esta es lus , 
he de pensar 'qué iáie engañas. * 

Don García, 
No séftor , lo quiü á las obras "*' 
sa remite , es vejr4lid cejara ; , v.a 
y Tristan , de quien te fias , 
es testigo de mis ansias : 
dílo Tristan. ' ; ?- n í 

Triiian, 
Si Señor, - 
lo que dice es )ó qué pasa. '< ^ • ^^ » 

Don Bettran. ^ 
I No' te corres de esto ? di : 
¿ no te avergüenza , que hayas í ' '' '*^ 
menester que tu ciliado : ^ • I 

acredite lo que hablas? 
Ahora bien , 'yo quiera hablar '- ^'^^^" * 
á don Júau ; y el délo haga '^' 

que te d¿ á Lucrecia, que eres ' ''i^ 
tal que ella es IS'irh'gáñaáa. 
Ma^'prltáero he de 'informaran ' '* 
tn^titoídeSátamanca; ^ V 

16 



241 



342 



que ya temo ^'qQe.ea decirme 

q«e me enfiaáUftie» me eogadas. • 

Que aoaqoe U,Terdad sainar» ^ 

antes c[oe haUaHe llegib>a, 

la has faeobayttMspediosa- : 

tá comsob» confesarla. 9a9€. 

Don Garda. ' 
Bien se ha htébb. 

¿Tcómolfie»? r 

que yo peasé qne hof probahas» 
en ti aqoel salmo hebreo^ . 
qoe bracos cortados sana. -• "^ 

' ESCKNAííX.- 

SaIA con TI8TAS Á VM JAamVr 

JDltMi «/ttoii , anciano -, y don Saácho, 

Don Juan^, 
Parece que la noche ha refrescado. 

Don ^(lücbo-.^ 
SeSor don Joan de Lona» para el rio 
este es fresco, en mi edad demasi^o^ 

Don Juan. , 
Bfejor tit9ÍL qne en ese jardú^ mío / 
wt nos pp.nga la mesa, j qqe gocemos^ 
la cena con sazón , templado el frío. . 

Don SfWfc^o. , 
Discreto parecer » noche tendremos / 
qne dar á. Manzanares» mas templada t 
qne ofenden la salud estos estreñios^ 

J)on Jmn% , i A dcnirm* 

Gozad ^^ .vuestra hermosa c^fiyidad^ir 
por esta noche en el jardi^ ^ Laccf^^. 



241 
Dnn Sancho. 
Veafsla, quiera Dios, bien empleada; 
qae es un ángel. ' . ; r 

Don Juan, • ' • • * •••' 

De ma» de^ve-iio es necia ^ 
y ser cnal veis^ don Sancho, tan hermosa , 
menos que la virtud la vida precia. (i) 

Criado. - . . : " '.o r i . 

Preguntando por vos don' Jiiafi de Sos» ^^^ 
á la puerta llegó y pide - licencia. 

Don Sancho. 
¿A tal hora? ^ . u.vo^^ 

Don Juan. ''^ -u-^ xx. 

Será ocasión forzosa. 
Don Sancho. * ' ) o i 

£ntre el señor don Juan» .■ íf 

■ • • . » ...... u .í 

ESCENA Xv. 

Dichos,/ don Juan con un pappl^'^^^^^ 

Don Juan, s^ 

A «sa prtsenda^. »/ ; 
sin el papel ! que veis', nonca-llegárakct nü 
mas ya .pon él faltaba la .paciencia : -: i»; 
qoe no quiio el amor que düat^ra 
la nueva un punto, si aicancaí^ Jaf glpjriaA. * 
consiste en eso de mi prenda cara. 
Ta el hábito salió ^ si en la memoria 
la palabra tenéis que me.h/ibeb dado, 
colmareis, con cumplirki ; mi yitoria. t / 

Don Saopbfi..^ 
Mi fe, señor .don< Juan, habéis premiado, 
con no haber»esta.iutteva.>ilaMidicki&/ia >^'l! ^ 
-í ^ * ■'■■ ^ -^ I 

{Cy SaU un criado^ ■ .:. 



^44 

por un momento solo dilatada: 
á darlia. voy á .mi Jacinta hermosa ; 
y perdonad , que por estar desnuda 
no la mando salir. oase* 

, í ' I D<H» Juan y anciano. 

! , Por cierta cosa 

tuve siempre el vencer ; qtu» el cielo ayuda 
la verdad mas ocuíta: en ser premiada 
dilacioa piido.,báber , pero nio duda. 

EséENA XI. 

Dichos , don García , don Beliran jr. Tristan , que « 
Un por otro iodo. 

, Hon^Beltran*. 
Esta no es ocasión acomodada 
de hablarle, que hay visita ; y una cosa, 
tan grave ¿ solas ha de ser tratada. 

D0'n García. 
Antes, nos servirá don Juan de Sosa 
en lo de Salamanca" por testigo. 

Don Beltran. 
jQue loí iiayais tn^^ncster! ; qué infame cosa! 
En tanto x{ue 'a éún Juan de Luna digo 
nuestra intención., podéis ctítr^Un^lo. 

Don Juan , ancimw, 
¿ Aittigb? donBeltiiaii; t i 

' ' Don- Udtrañ. 

Don Juan I amigo. 
Don Juan, anciano. 
¿ A tal«s^hora* tal «Sceso ? 

DonM^tran. 

, >• I' :- BH'ell4>>-' .M 

conoc(U*eii^ que^Jc&loy^'wiarooradOíj^'*-" • i- • 

.^_ -- ,- -. Donjuán 1 anciano* 

Dicliü&a la que pudo mereceildr- ' •• ^ 



^245 
Dofi Bdlfran: ' í> 

Perdón me baheis de dar , que haber*^ liftTlado 
la puerta abierta , y la amiaitad que os téáf^o » 
para entrar sm licencia » roe la ban dado. , 

'.íVfíoa Juan ,. oftcíanó. 

Ctiint>liilpÍQntOs 4eiad,^. cuando preyenigci / 
el pecho i la ocasión de esta venida. 

B6n Belif¿íi. 
Quiero deciros, pues^ á lo que yenf;o. 

.^ - - i)f,n (ftírciaS < .- I 

Pudo , señor don Juan , ser oprimida 
de algún pedio de envidia A^mponsoñado 
verdad tan clara; pero no'Véndda'^ 
Podéis por Dios cre^)r'*qilé'^ bá ak^rad» 
vuestra vitorja. ,^^,^*^ 

Don Juc^n, 
*^ De q ufen "sois lo creo. 

Don García, ' 

Del bábito gocéis encott^endado, 
como vos merecéis , y yo deseo. 
Don Juan anciano* 
£s,en eso Lucrecia tan dicbosa . 
que pieuso que* es soilád'o' el bien qne veo; 
con perdón del señor don Juan de Sosa » 
oid una palabra , don García : ' 
que á Lucrecia queréis por yuestra esposa 
me ba dicho don Beltran. 

Don Qarctó," 

'El alma mÍ9 » 
mi dícba y bonor y'vida está en su maao* 

•'^ Don Juati' anciano»' 
Yo desde aquí por ella os'uoy la mía, (i) 

1 M,l U ' 



( 1 ) Se déd^íás manos. 



nsfiou 



a46 

que com© yó »¿ en ««o ^o q'»* g**^^/ 
99 ftalie cUa también , según la he oíd* 
hablar At vos* 

..: .:i.J?on García. 

Por biiín tan soberana 
los pies i «eSior don J«an de Luna, os pido. 

.ESCENA XH. 

t)icho8t don Sancho r doria Jacinta y doña Lucrecia. 

J^jua jMcrecia. 
Al fin.iVl?** tjii^tjM contrastes , 
^:,fc i^« diilcc espérenla logras. 
ZM^a Jacinta. 

Con qucj tii logres la tuya 
seré del todo dichosa. 

JpoVy^ Juan anciano. 
Ella sale cqu Jacinta i . / • 

af»fjia ííe tanta gloria, 
mas de c:^¡o^ descompuesta . 
nu(» ^dere^ada de boda : 

di jad qup albricias le piuí^ 

* de una uq^va tan dichosa. .^ 

Don BcUran. 
Áci está ¿on Sancho ; mir^ . 
en que vengo á verme agora. 
J^n García. 
, y Yerros caüsadpjs de amor , , 
quien es cuerdo los perdona. 
, , ^ jthña Lucrecia. 

'^'^ '¿ lío es Casaáo en Salamanca ? 

- ■ ■■ ■ DtfnJttan anciano.- - 

Fué invención suya engafip^^^ 



24? 
no le '. casase .conr otra; ' , . u f 

, Siendo así , mi voluntad ^ 
cjia taya , y soy dicnosa. ^ ' 

♦ o XhnfiffníémÁ. ,'iiih^a 

Llegad, flÜ3tíís;¿f^ 
á vuestra^ alegren norias, 
que dflb'ósas se confiesan^ 
y os aguaráán amorosas. 

DonGarcia. "■ ' ^^ 
Agora de mis Wrjáa^ 
darán' {»róbanz4,lá^ obras. (i) 

¿ A dónde vais i'Aák -GarSa ? ; ^ 
Veis allí áLncrecta hermosa.' * 
Don García, ^" 

¿Cómo Lnerttía^?^^^'- ' 

DonBeii^an. -- i T 
; ^ r .' r^QnéeaesU^ 

-" i Don^€iánrew. > h 

Vos sois mi «tnefttf, (Vellora* écJacinta. 

Don StÜtran. [ oy 

¿Oirá tenemos? -^t» , .^ .♦,,:> 
Don Garfia. 

..r^í^Si^nomlure- 
erré , no c^é fo iffff ona- 
Vos sois á, q.i»ie9 yn^ íe? pe4ido j; 
y vos f la que el ajm^ adora* ,^ 

JDo^a Luere^qia. . , ^ 

Y este papel , engañoso , (a) , ^ 

(i) Fanse don Garcia^x 4^1% Juan á Jacinta* 
(a) Saca ,14a papel, ^ 



ÍÍ4« 

que es áe vuettttL- mtwó ptó'^t , 
lo qa« decf», ¿no desdkte? ^ "' 
^ DblitBeítrán^ 

\ Qae en tai. ^treiita me .poiijga« ! 

thn'Juan, 
Dadme , Ja«iil«i^ ^kl ^mano , 
y daréis fii|. á ^estas cosaa.. 

Don jSancho, , , , . 
Dale la mano á don Jaai|« ,, 

thñ^^ Jacinta* . 
Vaestra sqy.. ,,,.;,, /^ 

¿OH García, . . 

Vive.PjoiS^ j^j^ lio recibes ^ i 
á L«cr(;cia p^r fíposa, ,^ - 

qae te he.de (|4^itar. la vida. 

Don Juan ancimto^.x.^ '^ i 
La mano os he. dado a^ora 
|k»i* Lacree!^ y y me la distes ; 
si vuestra iñccrakStaocia loca 
.v\nv!:'A40» ha mudado. tan* ^esto »^ i f 
. yo lavarémídeáhonra 
con sangre de vacstraé veáa*.)^ 

Ttístan. 
•rtf tienes lia' ciílpa toda ; 
que si al pfiÉlliipib dijera* - ' •'> 
U verdad, esta W la hora ' 
que de Jacftltá go^bas : '^ ! 

' ya no hay remedio , perdona y 
y dál^*manoMá Lucrecia, ' 

* "* míe tambicn-es buena moaa.- 

.•.'^.\*•J»^, V. 2fen Garda. • '^' '■ ^ ^' 

La mano doy» pue« es fúét^y ' 



24d 
Tritían. 
Y aquí verás caan daftosa 
es la mentira , y \erá 
el senado* que en la boca 
del que mentir acostumbra , 
es la Verdad sospechosa. 



/ 



2S1 



¡ ■' La Verdad Sósptehosai' ' •' \ 

i ....:,.. .... . ^"-» > •'■-•••^ 

Ua caballero moao y de grandes prendas ,: |Hfrb 
afeadas qoa el vicio de ineatir,'al otio diadesn lla- 
gada á la corte ve 1 dos iermolsas. damaa^ entrar éh 
«na tiendi^ de. la cajlle íJ»yp». Inn»dia*anie»ic «ni^á^ 
bla cottv^rAacion.éon la una de >ellaávq«c*-íp •lg»ad6 
mas i|oe la, otra /. y parte por seguir» M^inclinadid^ 
natnraJ^yf arle, por ciMift^aibriínayorí 'perito íá"la»^o^^ 
de sn: jamada-^ finge q«et>íriindianp^ qwR'hace un añb 
que ha veiído á Madrid y otro tanto Hiem^CKiiiieíMí^ 
tá enumerado de «I]á;']9ero que- bastanaáéowees i|io hk 
t^do ocasídn de dísclanarie ¡su am^^Poco despucí} 
encuéntrala un amigo, y íCámarada;»iiy*> apasiona^ 
do tamicen de* la miíiniiaíJ)ell*M, qué 1 estaba» ¿eloáo 
porqu^«r^(a, que la .noch«;a«terior , otro amailtjer há^ 
Ikía- dadora ^u dama itna» gi^áu' fiesta e*i.el rio;- y ú 
cmbustcix]^ que ignoraba la pasión; de su amigo» por ^ 
gusto do, ser admirado «ópbni», ^jue 41 í'uecl que dio lá 
fuiitíon4t:n.4e6UÍda liabJa con su padrej y «Me le pre- 
pone el.i^asaitiientocon una! señora, dotada de tañías 
y tan ÜYwias. partes, qne jamas >los cielos las pusie^ 
ron. iguales \€n «ingun»<ageto bumajiMíi Era esta la 
niisma de .quién i\ estabaí pi»iíndado ; per» como no sa- 
bia su ViMT^^adero- nombre I porque le balnaB informa-* 
do m^l, ^iperÁendo librarse -de aquel empfJíOy se finge 
caaildo ei^. Salamanca,' y «obliga á sxi padire á desbace^ 
el contrato. De estos tres enredos y étros nacidos na^ 
tarulm^ntt 4el a$Unta».'>y jjQOmbinaddsbcon la mayor 
aagacidlMd». forma Alarcqn ft tegido kda«gu fábula , cu- 
yo resuUlido es, que. el embnatero tieíM'^tte reñir coir 
an amigo i , queda afrontado en presencia de todos,- 
pierde la mano de la muger que amaba, y^ se vé> for- 
jado á casarse con la q«e nO; quería-: í 



s«;4 : »f 

raes á la nqtaraleza ; pero el espectador no'ltoviá pir<* 
te flfno eu la traerte de don García. EL ^ el alma 4e 
todo elenredo,'^ todas las situadone^r sus' estran- 
§alicias son. la: causa úntc^- del interéi y de la diver-* 
sion. . • :> "- ' ^ ' 

EL plan de I^ Verdad Sospechosa . acredita un ta- 
lento emhicáte. No <e pufde-combinar nna fábnla coa 
mas artificio y felicidad. IKada hay ocioso en- eUa^aa- 
da -qvie no- produzca nn efecto' admirable Seri^ inotil 
y prolijo analizar todas sus bellezas; y am alelo Ua- 
mareihos la .atención d«'»aes«roa lectores « hacia doi 
ras^oá xñagistrales. El uno és la imperturbabilidad coa 
que el embustero emboca i so padre una cáfila de pa- 
trañas á cual mas ridícolas ^ precisamente en el mo* 
mentó en q<ie este acaba de afearle su vicio. El otro> 
el cuento de. la^moerte dada á don Joan , que don Gai^ 
cia refiere á su mismo criado f «/ secretario dei aímoi 
j la sorpresa de Trlstan, ctjando vuelve la 4:abcsa J 
ve al ilifunto gozando de. cabal salud. 

Les gens que ifous tuez se portent assejt hien» 

Las gentes que Vos matáis 
disfrutan buena áalud. * 

En la .V. escena del tercer acto, reina al§nna os- 
curidad nacida de la desconfianza que manifiestan los 
interlocutores nnos de otros-, y la segunda intendo» 
con que suponen que cada <5oal habla. La comedia 
francesa conserva todavía reatos de esta oscuridad. 
... > Corneill^ di6 á su Embustero alguna indinadonba- 
cia.latdama confien le casa; y esta corrección «• 
digna de tan .^ran maestro. Efectivamente , si «I pri*» 
dpio deJáj pi-o<K>nííoh entre la pena y el.dohto*! 
apNcal^le.á.W'jnsliciri dramáticas parece escesivo ri- 
gor condenar a nadie áoasarse ¿con una: persona ^ 



655 
de todo panto de desagrada t'^pcrr un pecado cómo ef 
áfc mentir siwiperjuieio de tercero. Por otra parte, e» 
una preocopacióu cr«er que ana comedia no es mo«- 
xá], aiel vicioso no queda casiig»do en el desenlace; Aun 
caando esto se^ verifique flds que la oyen oleen saben 
demasiado que. aquel egemploes fingido, y que -en lai 
sociedad no sucede siemqre así. £1 verdadero castigo 
del vicio no se efectúa al final , sino en toda la es ten- 
sión de la pieza. Los viciosos que asisten á sa repf%- 
Mntaeion le esperimentan con solo vo)ver la vista al 
concurso ; con solo observar el efecto que produce en 
toda reunión de bombres la pintura de sus estravíos. 
Cada situación nueva , cada espresion diferente les avi- 
san que sino se corrigen serán ,el blanco del menos- 
precio y la indignación general ; y este infalible resul- 
tado de su mala conducta es una de las mayores des- 
gracias que pudieran sucederles. No deja , pues , de ser 
moral una fábula , porque no se vea en ella castiga- 
do materialmente «1 vicio ; y aun bay quien dice , que 
lejos de representarle abatido , deberían los poetas 
fingirle siempre victorioso ; para que los hombres de 
bien no se durmieran , y tomasen sus precauciones; 
pero esto nos parece que seria pecar por el es tremo 
contraríe^ ; porque no se debe aiüadir fuerza al mal 
egemplo. 

Don Joan Ruiz de Alarcon es uno de aquellos in- 
genios desgraciados en punto de celebridad. Cuando vi- 
via se atribuían sus obras á otros-: después de muer* 
to nadie se acuerda de él sino los literatos. Es no obs- 
tante on poeta digno de samo aprecio. Tiene varias 
comedias admiraAiles por la invención y el interés; y 
en casi todas las suyas se nota mas instrucción , ar-^ 
tificioy y buen gusto que en las de sus contemporáneos. 
Sa lenguage es siempre correcto » elegante* y puro: so 
Tcrsificacion armoniosa y llena ; abunda de sen ti míen- 



í^. 



tos iiol)Jes y de ideas ^profundas ; y fiíialniente sino 9^ 
le quiere incluir entre loa genios de primer orden » de^ 
be colocarse sin duda al frente de los dé segando. 

Nuestros .lectores no querrán que. les hablemos dt 
vn sainetoii que se llama el Embustero engaitado ^ y -es» 
vna mala copia ile la imitación de CQrneil^e. 



^ 



.eA/C'-^-Hí'í 



DE MARÍBOfJ;^^ 



.VaboVí a> c) -^.nj^i^ ^ 



T 



l^ERSONAS* 



Mí Conde CaríMi gftUm. 

Eí Marquii kort Fadrique , g«lia#' 

XI Conde don Juan t galai.n 

Don Guiilen ^ f5»^««»' 

Zhn Juan Guarnan g«Un# 

JSí Confie Alberto > ijal*»* 

Don Keffi^l^^fr^^* 

Beltran > rscudéro viejo. 

«^frO^fMlM da 

Ochatfo , %racio$O0 
Doña In¿$ dama* 
Mencia , «o criada* 
Doiia Blanca g damt# 
Clopelat «u criada. ^ 

ta escena es en Míadrídt 






Sala xm 4VM4 db ooSia ia^f«r: 

M 1" -i"-':? • ^ . . ♦ 

XhH^ J[9i$.dú. luto j Meneia. « 

,h •Tb'i'> '• >;> - \" ' ' '">' ^i 

por la u^éftciláe] Márquiki ^♦s'» 
.i.-jíVi'j\í*«í^drc > foriíosoea/ 'i ío¿-ííüu«i . 
señora , tonrat^itiftdd ; 
qae en suasáiatHaá siDÍeÜád^^' ^ 
y una iini^;>^t^iiciptfl-> • ' ^>^^^ 
parece en la ciiMrte mal ^^^^ >(^ ' » 
.s^onÜm^paárerVy sin Aiaridl& ^ ' >^-- 
D^u Inés. 
Mi mas puedo respo^c9<l^»<^'<^ i» 
ni paedo oMr resolver » 
da iqBe:>i^i|ii "^adre he de ser 
\zn^ obediente en Ik muerte » 
como en la vid» lotuí|*''Ví u^- 
y con eal¿'JDSto'ÍAt«nt«*'^> 'J 'J 
/ aguardo sa áestanMáto 

para disp#Éer 4c mij r '^ í 

-' '.' '"^ ••;- ^' * ■ •• ^ ' 'V , l> 

Esemxn. 

jiichas r BeUran dt canario» \ 

^¿ ^<. . •' ' ' ' • '^í 

» 'Btítrané > , «»' f 



éí9 



26a 



Do fta tni$, ^ 

m »Hkor^ qae oté tja la glorÍJi^ 
mé^9e ai* ri>WbVlMf »^ a- '<^ 
coando era bien apartarte 

mas camplo 1^ qné ordeotf^ 
cercano al 4lltPBuyilíento: 
en l|||{w^.4e tcfffft«(eftt«si ^np ^Y 
este p!kl|9.n« eiBM^éym u q 
fobrescrito,p9Va^4 >I , f^mk^mpUep» 

A i^^^ltédil>f dcftpeclt0u< tu < .■!« 
sale en láf^rima^^eic^ion £.4.; { 
el corasen j dlCfiMiul «o 'i*: .ce* 

zj*. fiD O^ydgiMeflCfAi^b 

So postrer aí4p«6i:«oai a» cm". 
cifró tod#«rn «iiofen|1a«s o o* \ 
* JE)l9^ J«ál4ie obi ::> *. 

* i Ay qoertdq:^4t)e4«&»q<iL f . ^, 
qae no esceda á lo qae escribes 
ni obedie^cfa/Wf^i^e panto; 
y qt|e ano despees d^ difiinl«« 
pfeyéblé á ftiis ofos VI Ves. 
T vos 9 si f1 IiMhiUp acido 
en mi casa» ]r ii clAditr f ' lUA J 



'ifa% leí Marques mf tefiíor 
habéis , B^llra^V^i^^ldo ; 
0i la firme conliansa 

resignó su volantad « 

•Í^V^a*tfí?eV«***8i^?'''''^ """^^ 
«ed cíe mí juiíía iiiLfíucion 

♦1 favoratil^ í&iírpmeíiio, ^ 
^on fíue d** eaf¿ ÍHíameíiiif'' 
disponga la i>;crucum. 
Solo de ^iiP^trá veraad' ^^*^'*'' ^ 
bedp^^t^'ereíí^tar 'f"""''! ^ 
y la elí-ccíófl áeí au*(*to¿^ ''^^ ^ 
i quien ür iii¡níb^*ilad ^'"**''^ ' 
eiitr*>e«i* la pbfie.ioA; ^ '^'^ ""^ 
de v<>ír\ia*íh proceder/ '^'"^^^i 
y obligar me i resol^er^ 
aola vuestra iiirormacíoii._ 

Ho tengo qife'ibcirícfrté'' '""^^ 
rti obU^áátfií'íí ini fe; "'•r' "'^■' 
paes ella»V>giín'se Véj"é'"'^"' 
•on Ui'Mtí< 'b<^M^"móv%|lU^.''' i 
i b.c«rmc tiíiótójé.!i{."" '^^ ' 

Venid e«^W)|é}» i 'sáb¿¿ , 
«Belt/^n', lÚ'^tfé' faatiei^ #\^^'^^' 
«fO* fcfr¿irá¿íli»Í5'<jnie'w'- ''' '' ■' 
con tan ai»ntc)slenlido(, 
ytWfífatffefiffctó «amrtf • ^^^ 

el exaiw!ií'mmíidb'f>, ., ' ,^ 



28¿ 



fc: 



13!: 



m 

. • .' ;Trí ♦''>•() I 

Don Ferm^idQjr €l,Q^¡^cjQarliH, 

P«nstr,(^ae na^a j¡fi| y<^». 

dueño iíe 3C| yolapUj,» ^^ 

y segan vpw^^ra ^i^ist^^;^ ^^ 

una alma' vive %n |o^, d^jl-f .. { 

de vas mf .^Uija^ %^Íft, ., . ," 

y pediros paa.cpsii,|. ,^^ , , ¿ 

que por ser ^i^cii^tpsgij t^ ^, , 
podréis W f qlo . ¿cjígi^^ 

Si comQ^ habéis ^.«¡{dj^A^^. , 

don Fernando «^eM amistad t 
conoceij.Uvijuj^^,^ ^^^^ j/ 
con qu^ siempv^ ps,,^fm»ervido (. 
wgur^dc roi.os,^ai4,^^,,., ..^ 

solo con la di%¡qn; , ^;^ .^_ ^ 
paede ser qac; pi^ ,>oí)B|idais« 
Z>o/i FfTjpafl^jQ^ . ¡ 
,Tí^T'í®*» C9nd^^jlia.^¡s^^idcrt 
'qo'c el Marquéis ,á$Ii»npV s^Jora-, 

De voi^doii F^|ri^i^^4<]^^.jhora , 
splafli^^e lo he efi^teodí^o^ ,. 

r«fgarétslo como amigo , 
y secretario fiel 
del Marqués^ 



parti'cipos.iMiiá lag»(|i««^ ¡o uo) 

tan so'^rfrna8'Arij(<Ho^«, : . htici;^ 
que coii,4lineiÍJ»iiatlli|lilÉd'^::i')i 
nombre de: sMtni (y uc|i1%ft%'i'> { 
aun no lft^)iial^ama»«idiAii«i> . •>» 
de al^vft^oát auiikid^d^)^» ir<>i 

de e^ft;aá)isla4^e^*4Aa^|q^tef i^ 
que niega cuI|M4#1 gusto « 
y de(i4o»dfirttiu<ir;.i , . . n i >"! 
6 porqu»derjea$'^idadO'*T T ,^ r> 
vivimos ^^e» 46a 'do^'f' »» '• "* 
y en Lo^i^e/o« \mé /[UQbii>4 4r«át 
acaso os4ur|ieii|^íl«ldo* . <> 

No iüipoK^f^r^^l fnitnl*.' 'i' 

haberlo, aa^itWf^^tff • *;♦] 
ser así,y.aabci*b i^'o^ ..o 
es )a C9asi(<^3r lanidaineQ^'f- - 
que infi otíi|^'ét^es0lv(*rfiie . i 
á que de>¿r«|psirá'aáfii&tadt ^ ¡a 
nobleza y an^dridad i «'ifi 

en estti!;veiif9a'4fvaelfitme*^^ • *i ^ 
Ytaai,<ai|pdea(tfi , s^lior^ t> m^) 
que .n>ltMaY>qáás .pizetendíeaKiO 
que Blauáar^s«.T6|»osa bínese y 
no me enc^nirpartsu Júnaoi;; ;1 
pues sk^tU'>nfffbk>9)ispn> ^>' ; ^ 
tan n(4oí*ibttr, iRerpo^fia' *> '*P 
prometecví|«# adcÍáiB&|Ma>t »* ^ 



•69 



tá* 



De aquí tr^ñyo)' qtie $u amor 
tolo aapira á fiti* iii)tiato\' '-' ^'* 
yqoiere aloátftfar' aa cí<>ato • 
, con ofeosa ile ^ Imaor; -^ • i 
Voa , poes # 4a *céfa 'cor4iira y* ^ 
grandeza, y Valor ^confio, * ^ 
remediad f I ■ honor* mió « . ' *» 
y corrapd áo /locura ;- ' .< 

que en 'loa doa cvHaraia • • 
con esto el lance postrero | - >^ 
poes lo ha de hacer él aeerOf ^ 
«i voa y Conde «lio Io«Iuic«m, '' 

Fernando « bien sablta TOf ^ 
' qae por no safl(etoi'Ief ' - '• 
el amor , le pintan Rl»f , r 

snio , ciego , loco ^ y Üíof. * ' 
T así t en este caso yo » 
ai he de (lablar como discreto # 
el intentarlo os prometo, 
pero el consegnirko • no| ' 

qae por locara condeno^, 
qae se prometa el ralor» ^ 

ni poder mas qOe <el fttaior> 
ni asesorar hecho ageno ; k 

mas esto solo fiad ^ / c 

pues dt mí os qaereta valer , ^ 
qne el Marqués ha de pardtr,' 
6 wa amor « ^ mi amUtád. 

Esa-, palabra me aniktn -t 

i pensar qne irencere{s> < ( 

^ qae sé lo que voa ,valeia » . • 

y sé lo qoe él o» t^imA. « i 



■ r^p^^ry 

K<> admite eompa radon , '-.-d 
nóestra ami^t<^ to W.^s. yo sigo. 
«a la« j^ne^ d^, i^i^^i^V 

'•* terW ^^}^ WWW : . : . I .>> 
en eáto la tenéis vo^ 9 
J de vuestra aparte estoy. 

,^7 Ban Fernández ''^ 

Seguro .g6ii ««• voji¿ <i • f 

Dios os guarde^ ^ ir* - ¿ 

» e» 2>o#i Ferámndó. \ '- 

« ' r Goárdeov Dios. <| 

,1 ■...,.. 'í •. : 

ESCENA. IV. 

Kl Condp^ el Marqués y OchavQt, 

üK* * • í't ' i * •■ i » 

. , .Oc^v^t *'"' í ' ■ * 
¡Cl i» im capricho ¡escaño! t 

i SlftfPen hace curJQsai^ 
de pretendieules. > c ' . n 

para los moKOi) ^♦rííí§í*A$)t ^ 

~MUrtim^nn p 

¿G>iid9? .; j- ,;. Ef,' ,^ ■■ »> 
r /., i , CfífHh^., • 'I 

, ' i lEs^iícbaA ,0 

el ipM nuevo tjjeiMjítttiíftio ,^ s 
i{iie en buniai|o.futeA4Í9^cifta i 
pusq; la CMmií4^tu 



^ 



^ 



CiWVPPI 

/ • Mariití$. ' ' ''"^"« 

Vuelve #í*-ifí*f|tf¿''' "** 

con todas i^ii9 tii^ctfkiáfi^á'iUi'^^ 

,.,0fíW0r,, .„, '.hx 

Perdonad Nmi^^f^nofatt^aa ^ 

pues^de mi c|#ierm oirio*' »'«*', "♦^ 

La siu igual ^Mfo^Sf ^ 

á coyas divinas pwrtaa, ' *^*'^ 

Sf junta yavel.sar Maf«|aesa « 

por la murrUd^'^ padre» 

ajbrirndo su testainento » 

con r^soluéion ¿¿i ¡darle 

el cumpHmienlo debido 

á postveras v^nütardÁsi * *^ 

bailó , que era un plie^ro á ella 

sobrescrito , y que' no trae 

mas que un ren^On todo Ü '^t 

en que le dice su padre : 

jintes que te coges mfra io iftU^aci»^ 

Puso en e4la este consejo 1 -> 

un ánimo ten constante 

4e ejecutarlo» que intenta 

el capricho mas nolaMe ' T 

que de romaaraiS^Met roñas 

cuentan las antigüedades^'' 

Cuanto á lo primero, á iodos» * 

^nt|les hombreJí« y p^6^ t 

y criados de eetcsaa-» 

orden ba dado inviolable , 

de ^ne admitan ios rectfdoi^ -^ 

loa papelea» y mensaf^ 

de cuantos do Wl^rmoanr» — i 



jpretendieren ^q^^^ane». 

CoB esto cB^ nubU^^i^frlf^^t" 

cayo título «s i fyyuncn 

la hacienda i las cá^ida^fist 
las costupibrfisi Ipí^fUdecUat . 
y efCfliMiclaa pers<i(^ial4s. 
aa*todoa #ua |n;^ií4i<iwtMr 

de lo que la fam« ^^* ''■"■■ 
y !a ^ifqoisi<;Í9« ^l^.^^f , 

Estají rHaWI»«*;UfW? 4, ? . 
f:onsultas , y i^i^A^iales 
los billetes, y v^ciKjrdoat - 
los paseos y. ütejosag^. 
Lo priqiero notificaí 
4 t<>(4p admiiido a^upf/Sj 
que sufre la competencia y • 
sin que ü .limpí« *¿^9 ^que ^ 
y taVque p»r Wiéf,ó p^r otro . 
defecto una Y^sí <^'*'^^^® 
d^l.4ibrp. nq llfijr^.íP?^^^*^ 
de que vwelvíl4ví:oiw?>Jia^>«- 
Declara , qv^ í^owr co« í"!** 
no es acM^rito » y.splo, yiilen> 
para obligaivsu:ahed''(o , 
pro^M y adqqiri4a4 partes ; 
de manera , qpa ba df- *«** 
quien á su glorijn ^W^^T^f 
por elección y^ntur^c^t 
y dolido por .9*auaénv : _ 

Conde, 
\ Esirafia^im afinación ! 

Marqués. 
I Paraddgico dislate ! 



m 



m 



tCt|^lr{i»<iid'di^íraffii<^! *^ ^ * 
^ ''Co^." '\-^ ^''"'» 
]Ah, irfgraliiV^qn^/iitfyi>dáAa '^ 
inveulsis f^áA"^)féndi*rme9 " ' 
y trátis para liiáfarmté ? ' ' 
¿Qné me há ¿lé valer ctmii}g6i ' 
•t tanto' jfmoi^ "Aóinfe viflé? ' '^ 
¿ PosHile^'^jf . icHiet , qiié itetéaM 
contra leye« nátdtrales; * ' ' "^ 
. qae sin'^aiííoí^^ lé Vbérescail',' ' ' '^ 
y que sio kifltfá lie ameaf '^ 

Ta con tan afta ocasíoa '^ 

imai^ino en los galanes ' 
de Ja corte mil madañza»'*'* ' ^ 
de costnñibres.» j de trabes* * " 

Conde. ^ ? 

Lá fingida bipoc^sfa* " '^* 

la Indnstcta* el caidadOv iél wftÜ^ 
á la verdad vencerán'; * 

mas valdrá qnién masengiáÉe. ' 
Ochavo , déjanos solos , 
que ien|;o nh tkñé {niporiaftle ' 
que tratar con' ef Marqués. ' 

Othüóa. ' •••' 'i 

Si es importante , bien hhéA' 1 
cu ocoHárttf dé mí, * ['•/ ^ 

qae cnftlqúiér^ que fiate ^ ' "f^ 
de criados »n iilérelo, ' •" ' t 
vendrá á ctTépéBtirtéíUt&;*' ' T 



, ,^,Í^CBN^y;,,. , ,, 

JCl Conde y éi-'MarfBiés. 

/ Marqués,,^ ,, ... ^ ..i 
Gni^^4o^o espf ro ya , . ; ■, 

lo qae icoeis í{u^ tf^tj^iyoM. ' ^ 
Conde* , 

Betór^s pfrsuasionci, ,.: 
y proemio» elegantes 
pa ra pedir, son ofensa^ . 
de las^firnies aaiistajdes.; 
y así , es bien que ^re v^m^ntc , 
XDi p«psajniiiento decJari^ ., 
De don Pencando d^ H^f>|*«ra , p 
k noh|e, y anlig^a sangre , 
^^ P"^^ .n«d'* iinííra,|ila , 
«¡ofef^eKla^^eliejn^í^, 
T «' .^1^r?^>«ní W5«a.» Marques, 
no ba de decjrse qi|ff hace 

ambos jV^boa íní^gra^ii»^, 
Una^^tresesqoíjeí, ^^^, 
^noa,páaMB!a«fi,^jí5.4ayJ^^ 
Ja m^f^qi ó de)^i*,df, «f|!H ,. / 

«n»/m<f por ser soattiapU- r 

^ ..JIOTES, .... ., o., . 

los áelos .de fii an^istad , / 
que al encuentro , Conde j^Jgd, 
me obligan á qoe avcngge, / . 

¿i^roo s¡ de agei|a,bpca; 
wjpisltia qnt soy ji^iu)itc_ 



¿é Blanca 9 no tencU seloá 
de que de rbs íó acüHíat ? 
C^4e, . j ,^ 
^ Porqae Tos cnerdos ami^óa 
' tienen razón' de quejarse 
de qae la vcfdad \t% nieguen , ^ 
s mas dd dé qde sé la callen; ' -^ 
y así, de vuestro silencio 
no he foKftíado íelos, anté^' ^ 
os estoy a^i^ádctíido^ • "V X 

que presiimd qtié eF callarme'^ ^ 
vuestra ^fitHon ,' fué, receto 
desque yo ta t-ífprobase ," ' - í 
porque no tfdnsiéiiten culpas " 
las tionrada^ amistades ; ' *' ^ 
y asi, Klarqulsi résoíveof^ 
á olvidarla y & á olvidarme » '' 
que la rQZolir'áiein|>r« á mV '^ 
«ne^'liá -át téiléi' de isn ']^ar^e« ' t 

PueMó ; Oottdtfn que el ^ké irddl 
el impelió de atoór salie^ ' ''^/: 
con vos , q«é prudente sois, "^ 
"^no trato tde ffi*cul|ȇrme> ''* 
Dar la iflaiid'á déña Biaiibft ^ 
no ^ pdéfblé'; siii que pást ' ^^ 
el mayorazgd'Vjfdé gÍ>zo 
al mas %ütttifíá en mi Saii^W^^^ 
que oblljgí^de kú erfcccipn * ' * 
un psiaUííó inviolable "^ '^^^ 

áqáeVÍ'sUCe^ai* elija ' * "^ ''^ 
esposa fleíiülfriage.' ^ • •'' ^ 
Yo ♦ pui^i^ líntérf'ée'e«cncba'ro5/^ 
^viendo eéi«l^'^ficultades, ' " ' 
procuralia ytflréiftedRor ***-*! ^ 



¿e olvidarla 4 j f)e,mo¿«ttlMf r 
y ha i¡iáo al fi^i^darla Voa 
al mayor; po^ jaii.ia^ (p*aada. 
ni aii{iaAa4'« qiíalo.imyoaibla... i 

por voé,ji^íi,t;»;-fCfí /i^.. ...,,. 

•tfP«m>pb4* no b^y «iifiaa 

que tf la vuf^g^ |a vívenla jen , 
of laaitironif^ A Jo^,99«iiof i ., :> 
ni agradeainÁi^«ip»Í0Dalai| , 

y^AuRhf /> VWifl^i» P^%v4 q«ífro 
dar al cuidad<)fi|i jh^I^; , » , 

de Blanca tsU frlía nueva. 

Bien podeii aiegararle» 

qne nft,^á>l%<iii(i^n|o «ritma # 

qna eaia palabra o» quebranta* 

CnanddeaoiroBfAraí aanfo iad i *■* ' 
ma a«e|nra vneitra laalfáa* ' .4 

«...tSCENAiVl. 
21 Conié Albtrt» p^ íiJiÚ 'jiah'i', f )>ér MfÁ Oon Jiftn. 

,M>. .jfiif»i/ÍMfll« . : II .) 

¿Coydif . tí'» i; >'U. ii<; .> 

,'.#DimJ«a«J 

.t« '/ .udtW»a/üdn.>.t. 

f .o. . » Con hallaroi 
ta f||*.cnfÉK»l»fd«ia<,,. m '* » ; 
indicl^dbiqof énltffiiali 
da marlda<«Mlta(liarÓA« 

«Mám*»^ ' 'I 'í 

Dado «tta.'Jto Máf^iOi»*»»' 



tflÉ 



de fstc examen dé HímeiteOf ' *- 
«ef tambleii tom n^tídor ; ^' ' ^ 

por el liri^á^^ii qncleáfóf ^j' -^ I 

de vos presa oHekidt^ voy, 

paca tamifieik ¿s' kalK^ ^lü;"'.^^ 

t*".. Bohiinírk. ' '*' *- "*^ 

Sienda en tüil kHá ;\]^8ióa ' ' /^ 

de méritos W etftrtfetida 9 ' '^^^ 

oip^üso qae iqai^ iúé *pret€liÍ#V / 

perderá répifeüciii^tt:* ' ' ' ' ' «^'^ 

..V .^. r:.'. (•-* u íi >b 

ESCENA TIL 

.3j. . :j.-v ii'^! .-; ..-'♦ "ííp 

Copv>^ está .de 1 (oerrevo» ! ' i £ i :'> 
la estakid*. . Jí-.u^ ti ^-t. ^ j^ 
Alberto. 
IfDbKiSyaienr 

C¿o tan nobto•^€ateáIle^os ,* 
si es qoe aspiráis á elegitéir^od» 
farrza es pri^binMÉi valor ; 
qae si es éiirí^W«n(^i^r, 
no es deshonr»^sciro^ncidoa» 
íO 1. . ' 11 'liberto, 
I Qae en novwiad itairvktrtftli Q^ 
diese la Mattfnesá tiqrinÍMn(' al 

Por ella ser4<JbMlite 
elernaBJferty eiCft|niÍA> -^J^ * ^«^Z 



\ 



27S 

Al fin quiere m>luniades , 

á la ufan^ ^e y«l^i»citt | ' •• : 

que ^'rc^n la con^peiAiicia >. :» 

sin 2elo# iAÍ enemistades. , . 

Nueva Penélop^ ha,ai40r 

' * 'Di'Ü^s y' Ochavo* 

( , ' .. Ocpaffó. . . 5 

{t'legne á Dios vhQ baya en la corte api 
algqn UJisos.qi»^ cor^ i ! 

ea cieri|e tanto j marido! 

, J3on Juén. ,' 

Beltran siaje aqv^* 

j . , Jilberio* . , 

Y él es, 
aegnii he sido iaípr^iado i 
el secretario y privado > 

de la hermosa doña Inés. 

Ya sé que.es dei.iiempo vario T i 

ef cícto biej^ pere|*viiio , . . . t 
que «lo siendo Yisoaiap i 

llegase á ser seci*etario. • •■ \ 

JSSCS^A IX. 
Dichos y Beltram 

.... Beltran. 
Al cebo de doiitf. Inés ; . . api,^ 
« pican todos ; qiie es gran, cosa- 
|ozar de mciger hAxnota^.. >. : > ^ ; 



274 

j nn fUnlo d^^MWqvÁ* 

Jilberío. . « 

SeSor Beltran y'lft ittfencfos 
de la Má^r^aeisa.i cjueflaf dado^ 
como á loft pecbos* cuidado , 
á la fama adroinaciou , 
causa el concurso i|ue veis: 
mis prendas y f calidades 
son estás , y^ is¿iK Verdades , 
" * que presto, ptrol^r podrci^. («) 

Don Juan. 
Este mis prená«é ri^re. (a) 

•^' " - - '. Btkrtíh. •-"'■• 
La Marqufsaíi-mt s^fittra . 
saldrá de s» cuarío ahora, * 

que veros á t«di»» quiere , 
á ella dad los memoriales';' 
porqo^ iiifor muirse' procura 
de la voay 1» compostura f 
y las prendas personales 
de cada, cual (po^r^stÉs ojosi ^ 

Es prudencia , y'-di^cr^ion 

no érttiVgar por reheioa 

tan soberano*' de9p0)dii = '* 

Ella sale. ^í)' ' 

Ochavo s 
Gusto ^¿*4^^é^ ap. 

cuidadosoi, y aí^^d^si^ ^1^ 
compuestos, y mesurados , 

j -<^^* '^'■•' 

( 1 ) Le j»ng^nta unpnpeh^*-'^^ •**» Ov - ^ '\ 
(a) JLe pregeaUtr an pi^eL , •{ 

(3) K^ompánenm t9é9»{n^ > v.' "^ ''-«^ 



Paréceme prcrpiamiínti^ 

, eiivsus aspectióii , é ^ndiciósV ^ *? t 
los ppet€&^«UléiPdé^ofibié3y '-• *•' 
cuando Véá a) ¡ífesidente; * ^ 
toas por Dios v n^¿ ^ Ist criada 

•^ como on ora. Oye, doncella. • '^' 
j>-z.. ■ . . 1 . ,1 - 

ESCENA "K?- 
Dichos , Édñá l^és X Méñéieh 

¿Qué quiere? ^'^ . t \ 

El amor por ejli! " ^ 
me ha dado nna^tábezada. 

t ifóücta. 
Ann bien que hay^>enel ltíf¡at^^ ' 
albeytares;- . . ^ ..t- .. 

'^ /¿Pué^tNfdora ^ ^^ '^ 
tan bestia «s et^fue te adora /«" '"^' 
que albeytar' le h» de- curar ?' -^ 
Mberto. ' í ^ 

Puesto que el alma confiesa , ' ^ 
que no hay^fltférítos' humanas | 
que á los voestros^ soberanos -^ i 
igualen, bella Mai^qoesa 9 ^ -' 
si alguno ba de poseeros , 
bacer estoy-e^-coníipetir' - •/ 1 
con todos 9 no presvmir , • - ^ ^ • 

^ e b e de poder m ereceros % ^ 

y á este fin be reducido 

mis prendas á asXi ^ápel • . .. - r.M ( : ) 



27S 



livifsllde t corto 1^ <«!., , . t f> 

{ Qoé retorico |aan4^! " ap,t 
Yo atenderé « camd es justo » ^r : 
á voestroi iaóritos , Co^de., 

4^ : Ochavo. 

^Gomo Rejr» por Dio^^t r^pon^c: > op 
eiU es loca 4c buen gusto. 

Don /iifui* 
Yo S07 , sellora | don Joan, 
de G^iviaii ; ac|af verj^ . 4ol^ 

lo df mas , %\^.n mi queréis 
mas prendas* qvif.ser Guarnan. 

Doña Inés. . - 
\Qoé amante tan an^Aotado! api 
Yo )0 vf N< 

¡Linda coso, ^. 

la vo%#nlfi^ y. melosa 
en un hombre may barbudo! 

DonGu^hif- 
Dop GníUeu soy de ,Arago»>t * 

que 9\ por amor hubiera 
de mereceros t yo fuera:, 
mi esperanza posesión. 
Este o^ |>ufde wejicrir , - > ááls. 
mis peritos vei^adfDOSy : . 
pocos para mereceros »i .> 

muchos pqra cAmpft¡i**>'' , • 
, Dif^^a Inés. ... 
¡ Qué meditada oAacio^!, , . tfjOi 
Yo veré ei pap4» . - ' , > 



( I ) Daie un metmrhh ..j 



277 

trajo élctiUo don Gnillea '' * 
la tal cohHra|i^sic!on ! ' 

'^hó^a fnés. 
Con vneslra* libeticia ijaiero* - 
retirarme, l]""''-^' 
"' '*' ^' .Alberto. 

''''''' '»o-n 'Juan.- '■' '';f 
Libre vlíi¿,*'y pre^ó v'03^. '^'* ^vase. ' 
''Doh'Gmhen. 
• f froí» ros ' vi vx) , y ' ííí tV(v6%^ itóiétí). (^05^. 

BSCÉNA XI. 
Do^a In^és ^ ^^Ur^q % Pf'?W / Nuncio. 
■ ■ 'Bá^^néÉ, '' '• .c f 
Ten^d «»C|s WMÉrtidi>}ak« t ' ^ Beltran. 
j nyas q«é bn^^á 4<ite tHanée^f 

Por ver oa^kbo^^t^ nnpvo 

me atreví á vuestro^ t^nib'Nlí^; 

y aunque de f»ta^tiiocedad , 

y^paradB^ibo , i«i t#tit¿ , * 

os alabe el ponsarnfietito^í^'-'í'^ 

tengo una^ttificnltad; 

y eír>q'#eWn vuestros prelfn sores 

nie ba-n ditbo'V q^ie'^xafUtWá'is^'^ 

lo visible yy no:ítPát/aÍ6 •• ' - p ol 

de las prcn4Ía»-.in^rioreSy 

en que mncbos ^veQes vi '^nííT 

disimnlddoBéüngai^os y : > 1 ' "'*. '>^ 

i{«e eaa.«ui mayores .ilailoü' ' ^^^^ / ^ 

al matriittái£io:^4y "Mi^ ^ üj^i^'. 



278 

qniero sáber , | qp^ invención ^ 
ó ipdí»iria pensáis tener , 
ó qué examen h^ 4fí fi^^r 
para sn averigiiaciqn ? 

¿N^bay ren^edio? , . 

Ochapo. , „ , i 

, Uno de dos 
.^.^p dificultad tan ui|eva , 
^recibir la cansa á i^raeba, 
• _^ , ^ó'cnconiendárselie á 1)^9^ .-. ,i 

¿ queréis otra cosa aquí ? v 

Un nuevo amante , por mí , ^ 
.t^'*^^ííartítiMá/i*l^mAa'a '^ ^'^^^ 
para veros^y iof^Vniaros 
i.r,-.\VAl4c «as m^iloai; q»e.|Miesfco. . ,' 
f)jlt^4 lodos 'la daJA^ é»^!Uft ^ 
quiere tambift|t'.<ibl izaros. 

„.,.. . , JDo^dR i«is««t '. I 

.¿.Quienes? ^ i 

, Se90Daf,<dl MUrqiifs/ 

Tuestrp deudo* .' *t !•• «xí L » 

roo?n->l' >: • ¥a baíof«*di4o., / 
susjvaloP* pufls >h3i.|M)tdi» ' .-i 
lo que- á todos xomni^ «A¿. / 'í 
, ' Oñbmmé)4f'ik'\ '\ '>\* 

Tiene el\ser dtesconüado • !.•> 
de d iscret9 ; fi Je ip«roie.t ' ^> 
Marc|!«fs;» , q^e .omi ma- Aercot^ 
ser de vq&<tti^iií^teini' > s-' 



j 



^PiiM yo na ^ojo le doy 
licencia j^ pero justara 
por agravio «tque no lion^rft 
el examen. 

ESCINA xir. 

OcKávoy Mhntia. ' 

Ot:/m(fo. 
Pues Yp ^oy 
con nneva, tan, venturosa, , 
y tanto vos lo seáis , 
pues cual sábi^ examináis , 
que DO elijáis como hek^mosa. 
T td , enejniga ^ haz también 
un examen ; y si acaso ^ 

te merezco y pues me abraso » ^^ 
trueca en favor el desden. 

. Mencía.' 
¿Bebe? . ' 

. . Ochcufo, 
Bebo. 

' Menciai 
¿Viuo? 
Ochavo. 

Puro, i 
Meada. 
Pues ya. queda reprobado > 
que yo quiero esposo aguado. 

ESCENA XIU. 
Ochoifo. 
Ascocba : en vano procoro 



280 



detenerla.* "Bdlaio ^itedo » 

vive Dto^V i\vt eátoy Bek^rdoí * 

pero si roí culptt ba'8Í(K> 

béllédo fMiro /bien ^edo 

no quedar desesperado. " * 

Aguado soy y qne auiique paro, 

siempre bebeHo procbro , 

siempre al fin lo ^bi^o aguado ; 

pues todo, por nuestro mal» 

antes de saHr der tuero , 

en el Adán Tabernet*D 

peca en agua ori^inhh * 

. ESCENA XIV. . 

1 DeCOlLACION tl^E XkLLE.f - 

.!■ . f 

Dona Blanca jr Clqvelc^ can maiUos* 

Clapela» ■ r . 

Pienso que uo te está bien 
mostrar al Marqués aroór^ ♦^í i 
porque es la coAlIra mejor 
de un desden, otrodésilcny 
si su uiu4auia:recfths, 
tu firmeza te destruye, 
porque el amante ^ue huye p 
seguirle , es ponerle espuelas. 

Dona Bléuiva, 
Yaque pierdo la.espeVtfus^ » ' '^ 
que «tan segura teniay , *' ; • • ^^ 
saber al menos querria 
' la ocasión do su moJáriza, 
y por esto le he cijtadü, 
sin decía rarlií ífuíeu soy , ^ 
para el sitio Jondicf estoy; * 



' ' tfMíáry ^ 

El vendrá Üíén dcsctiídádo , * 
de qUíe eres Ívi Tíiüeii le llama. 

ESCENA XV. 

Sn hermosura, y ^ü infencioá 
son t'án nuerv^« , iftic ya son 
la fábula dfc B^ t»toa ; 
y ai fin, no solo te ha idadó 
la licencia <irtí#ha^ pedido , 
pero «e^hóWipi*»' ¿i'endido 
de que nó hdbie^as hbnrado " 
el concéi'so (^eiieróbo^* 
" ijuc al examen se le ofrece. 

• Marqués. . '• - 
Locura , ]^or 'DW^ ,;fj^rece 
sn^Wlentu * iiiíaV yi e» fórzoW' 
seguir á lodos eU'esói*^ ' ' ' 

'Vh a^uac^ero'cáyd / • • > 

en un lugar í f}W pfi\6 
A-i í '^¿ujifjitoi óid jd'V de 's^áo'♦ 

y un^»á1)fo, í^tifí'p^V^vehtúra ^ 

«e escapó del 'i)*éád!^ó , ^ 

• viendo qiie af *l6[gíií^* rtitéro * 

ei*a^c&m'fiñ fa* Ibbárá ,' ' ' » 

mtífóke, y eii!d¿fuetíló;* \ ^ 

' diciendo: ¿ eri eát5 ique liií'i^dd í 

, aqn/Vdoiidf^ tíii'dí'e^li ctierdt) , ' ' 

¿para qu'c'li'e 'd*e íei*!o yo? '' 

Así j^liora ho se^escxisa , ' ' í 



2Si 



ass 



examintrsc ^ ,<|«ia *^í 
en sfgi^ir lo que se oía* 

Bien dícf « t que era el no bacerto 
dar al iiiitudo'<qi^e decir : 
pero quietóte yadverlii* , 
•de que nadie h^ de enténdfAl 
hasta salir Yei*cc4or ; 
porque si quedo veocido .* 
no quiero quedar corrido* ¡ 

Mármol aqy«, , i^ 

^ Marqués* 
£st« tremor , 
ne obl¡|;a así 4 recatar,», 
aunque mi pecho confia • , 
que dod^'Inés aera mia 
ai me llego á examinar. 

Dpiia JBianca» ' 
¿Que doda Inés seré vuestra , 
ai á examinaros llegáis ? 

Marqud^* 
¿O I Blanca « vos, me escuch^Uf 

¿Quien tanU,incqíi«^tap9Í«^ nuestra 
copo VOS-, ^ene e^peranaa . , , 
de que saldr^ y/^pcedor,^ _ , .\ 
aiendo.^l dfífptQ^npaypr/. , . . , 
en un homhre la- mu^anaa f ^, 
¿ De qué osfidmira^s ? yo ful^ . 
yo ín( la que os he llamado .#., . 
^viendo que c^on tal cuidfido .^ . 
andáis huyendo de mj» 
para saber la ocajioo 
yue oa lif^dado^ 4 voa tómala ^^ 



.283 



tau precios^ obligaGion , 
y de vuestros J?iismo^ labios ,, 
antes que oscU.pre^^ntara,.^ 
quisp el ^i«lPj¡%fie Hinchara,, :_ 
)a ocasión de niis aig^avios. ,t 

; Blanca, 90 (^eirdesepífones» j¿ 
escacha at^i;i|a ^ÍQero 
mi disculpa , y despqes quierOít 
que si es razojd,]!^ condenes. 
Cuai^peippea^ miíjde's^*^ 
á mostrar 1 que tfk tí vivía , 
ni¿,jisun ia* espera nz^ tenia 
del castado qne. Uoy posoo. ^ 
£94ouc€f xú , «pmR á. ppbrr»,j 

te mostraste siempre dura » 
que el oro de^ttt.ti^rtHosura 
no se dignaba del cobre. 
Heredé "pór SueKé'j y Itiego, 
6 fuese aoibiciotí^ ^ éramoTr. r 
mostraste é.*mi:c»R90'ai*dor > 
correspondevíeia» de íuego; 
mas la.here^&aiy ^ue la glocia» 
m^ difS de< tu vic|id)6i¡ento , . ^ 
'fi|é también impedimento . . ' 
•psíTA gozar la vietoria ; ) 

porque estojFi» Blanca v oUigad^ 
á^fjT la m«BO á ^oger 
de Kpi línage ^ ópíerder 
la posesión del estado. 
£s^ *Qcasion «e desvia-9 
de tí, pues se^Dn arguyo » 
iii ricO:pUedQ ser luyo, 
ni pobfe quieres ^er mia» 



834 

Perdida «*lMi«i tw «^f tan » : 
si otra doy >n celebrar , . 
es diverlirme, ^o amar; 
es remedio, no modania. * - 
As¿, que á'lAtf poder mas , ' 
mudo íntettlo"; ái pudieres • ' 
haz Jo hiisdlo; ^ú% si quieres, 
muger ei^sV y podrás. . ' 

Doña Blanca. 
•Oye. . 

MtftféTa, 
Viento s&h itíi plés: ' 

' OchtHfO. 

¡Cielos, haced que alfjon día* ' 

pueda yo hacer con Meucfa • 

< lo.qac con Blanca el Marqoé»^ 

- ESCEífAXVt 

flanea, j Claytía. . / 

Desesperada esperanaa y '^ 
el loco intento mudad » ' 

y de ofendida apeia^l ^ 

del amor á U ivenj^nza, ' 
¡Por. los cielos^ iücohstantey • • 
ya que tu agravio me obliga,^' 
que has de llorarme eneuiif^á ,7 
^nes no me>estimas amante'!*^ : 
A tus gustos y (US intentos*, '^• 
tus fines' m« li^ide oponer ; '» 
seré verdugo- al -liacer ^ * i 
de tos mismos pMisamietktoé. ^ 
' Clavera. , -' 

pe cólera estás, perdida.; *- 

loca la- tiene- ai dttsputhoi- ' ^ -^ 



$kTpH •ppaienlptel percho 
de ttinaiSiagerofeiidMlt. .' 



28$ 



1 



ESCENA XyiL 

SÁtk Bx CASA A£ poÁíí Inii. 

Si Conde 4ún Juan ,jr después el Coádé CarloM, 

pm jHan% j / 

De t^M>Í0s mJ^o cif^y I 

y «brAsado , luéa^l^er^osay 
caal la inoftfiia'ili^fij^i^t 
biMca lua, y f «cag|ij^-a /oego» ., , , 
Conde. ,, , , 
¿ Aqaf Mtá «I |(k>^e,4^ Joan? ' ap; 
¿Todo el iaSí^j^npi^fát en mf 1 
¡ Conde , de baiíj|fr9s tai|in, , ^ , 
ciert|^ lu^/ip^f^has me d^ja . .. 
de que jpreUn^eis CQtfar . .^, ^ 



' jii 



ca d examen! ^ 

no aspira á tan %lto bien , 
•i méríto^'lo ^ün/deihupt 

Conde, 
.Quien «üK>1éíe V cpi*i * lá^iéltk 
Inés , ha nn a%Ui fne'4«iero 

'. r. . . Doh' Jftifl^isw I , , ^,;i^ 

Si qaienv.ia.siip{er€, 

Conde , lio^^nde ppetendeIla|F:r>fc:¿ 

• de aa obKgamdn «lí b^llo ¿^1 

con justa calxsa^esfUiUo^ / i. ; -j 

porque nanea la he aabldo. .: . >/ 



VbríJi. ^' 
¿ No ba^á , pues , eseachil^ * ' I 
«qaf de mi 9 si haftffi ahora '^ 

la he servido con secreto , 
justo y forzoso* respeto 
del que estima á la que adora? 
Don Juári, "" 

. ,', ;fÍ0 basta á. quien sp^^ha empeSa^d^^ 
•in saberlo: á ño empezar , 
podéis con es6 ^yAigar^ 
mas no á dejlit l6'«mpe««d^' ^ 

t" '^€ohde, •'* 6 ', 

Esta espada sbbrS*haicer ^ ' 

que sobrif -decirlo yo , ' ^'-^ - 

para dejarlo. 

•"."^ ' ' 'IJfl^'Tíüíiii. ■ • ' '' '» 

€sta sabrá defender ? . - < i ^ , 
y esto en el camp6,/no aqirff •' '^ 
qne es la^^ado <^str íngar. ' '^ ^* 

Allá os esperó'- tb'ostrai^ 
d yalo^ qué yite' en mí. 

ES€EKA-rVrt[>-:-.*n u 

iQni es esto » G>nde dos J«aá1^.*> 

¿ G>nde Carloé , <dÍDila %ais f 

-— :Co#«rfe* " 

Sola^^nlé á'tfo^ evtnriait . * '^ 
los escesos»;^ á 1^ 4tail*'^ -) - '» 

ocasión vntilwét^tiflojot. ^ 

ycaid* .cl-»i£4 Olí lí - - .-. - ^ *> : 



I 



Don Jtmnt» 
, Tamos. ■:*-..■' _,^ 

« * Dbfla'Iñéá. 

Deteneos^ ' ^ 
qae mal loigrará deseo>j. 
quien obliga con enojoi ; 
sabtf ordo que e» . lo • primero 
que he advertido en este examen ^ 
que.no ha de enlrar'en certam^fk 
^qilien por roí saque el acero. ' ^ ' 
¿Comer aqui coíioféndernie " 
queréis los dos óbligariiie f 
¿ pues que preipúdeís ganarme 
con el medio áh pérd^^rme ? 
¿El fin de esta- pretensión 
consiste eil vuestro alvcdrfof 
¿ Es f ucstro gusto y é el m'fo p 
quién ha de hacer- Pa elección f 
Sufra I pues , quieut al^anaiarmii 
procure, lá com^téñcia, 
ó confiese en iHi'^feseiicía 
que no pretende obligarme. 

Dori Jüúti. ' 
No hay lúaá fey ^ué vuestro gasta 
l^ara mi abrasada pecho. 

lí^^Of fhéTf auttiiue'l despecto' ' 
de un agravio tab iHjttsto 
como reciba ét ' vbí , ' ' - 

me dispogo i of^éccffo^.' ^ 

' Boiiá Ihénl "= " • ^'■ 
De no saéar toi ktétéi" 
me dad pálfá^r» Ibá'ddf. 

• Cónát} '''''' ' 

Yo per lervtrdií ,Ía dbjti^ -> 



%n 



288 



' jDafl Jman\ 
To la doy por obligaros « . -/ 
que 1^ morir por\np-eiioíarosj 
dispaesto, señora, e^loy. 

Doña Inés jr el Cande (Carhw. 

„ Condfi, . 
¡Áh , Mar^oes^ , á Dios plagnitra^ 
pues os ca|)sa el a^nor mio^ 
fuese mío mi alvtdrío ^ 

par^ que no os ofendiera í 
Pluguiera á J)ÍQS^€{^f^ pudiera \ 
poner freno á mis pasiones » 
al ve» vuestras sin rasones.f ^ 

que cuando e) aipor ^s furia » 
los golpes que 4¿,ia insoria 
reniatan mas Jas j>risÍQnes« . ', 
Apaga el cier^ .yiolento 
llama qne,f|npMrza,á nacer 9^ ^ , 
mas en llegando ^.crecer ., 

le aumenta fueras e^ viento. 
^a estaba en mi pensamiento 
apoderado el furor 
de vuestro amorf^o ardor ; 
y á^ quien llega, 4 pstar laaíiegQf ' 
cada agrayiq d^ mas fuego» 
cada desden mas |imor. 

^Poüa'ltiés. ^; ^.^ 

Basta y Conde « q^e, llenáis 
de vanas qoe^ ^ viento.^ . ., •( 
•i de vnestc<>^ift|í trienio, , ...^ 
la ocasión no declaráis » 
¿de qtt4 «i^io^^i^ fcafak^i • / 



289 



% tiV.r\rt*fymíei^ tv»'» tto^ ^-4 

£l pi'egaitiarié'es mayor 

ofensa « yitiuevo *rí{»or ( * o!'ct.,^ 4 

pues para.qae osdiftculpús/ <» . n| 

de vuestra error y os hafceiá^i .; / 

ignorante de mi ateot*^ - :-«(> 

- j^PodréisiDii nc^c acaso , y* r 

que doA^'Vrcekxubnó el 9u«lo« « «'> 

tiernaii(flor*yjd«iro y«loy^ ' .'v .»/ 

después cyo^ ^r vos me j(br4KJfrfb 

¿ £1 fíeco dolor ''i^iif; paso»! >t^ :..ii'> 

por vufstrorHcg^ d«^pvyo«^r . • «e 

^ aunqfM»á»ienoqbrir ^is«ifiio)os<-«'ai 

el recatoiiDefclui'ottli^adak^ií:^'::. - i 

no os 1« iiiai i^cbo mi onidaé^»^^ . - a 

^ con la«lengttftilUi.nM» ojoají'**': '■' 

¿No hanlMo*>mi élaro onéntc' ia 

vue#ldup^lcoiie»V'y ha^ íviatv» :c 

que ha d«á?^o¿'jqae OoiiqiristQr <^*S 

;*at<^d}«D»i^prágo-avcÍ{mt«)? i > ':fi> 

Si os anaÉt4a«ií<!«ii#jMBV0té^f -'>t' x'p 

que apenas babi»r8.!8abíd(i'wíit w.^ ^í 

ios misma, qiHt^^M be querido, 

esa es ftié«a--Iiii«^«r-;-' lomi. •.!> ?<, 

pues murietidert ^^uestn» li<^iiwr^L)> 

á mi vida biy^réferidoV 

pues cuando 4raa eito'daltt! tftaiA 

licencia i na«iU>»>coida«tos^^<i^if] '-■** 

para ser examioáiM'^ ¿^l íí¿ iin 1.; 

porque el mas df(^o ell>)lii«'^'}^* l^í» 

¿cómo 9 ^biM-Vf rr{»aiitiiii^. «u^noq 

á QQ dffpvicfiifi¿ y> líflO^,^)**!^ i'>^> 
de qué te iaftt«étraiqiM»{otl6l^t *'"P i 
Cuando por a«u«¿te^no»V^^.'''^^^" ^ 

19 



2})0 



«er cott vof «at ^nüirotdf 

Dana lné$* 
Negarlo fuera ofenderos » 
pero Yoa me disoulpaíft, . 
y con lo qae me acósala 
pienso yo satisfaceros i 
si entre tautos qabaHproa 
como'il exémeii se ofrecen « 
vuestras prendas os pareceA 
d%iiaa de ser preferidas » 
ellas serán elegidas, < . < 
ai mas ^0« i^oéaf mepsctn ; 
mas.si acaso el propio amor 
os engasa» y otro amante 
^oiiqcíi. Inanos am»|piale %f •> 
en pi-emdas es superior «. .i<^ 
ni ea*o3eitsa> *n\ es error i . 
si tmJiok provecho rme ognMki^ 
de tOcMno'daio oltld«da!| 
que el ^voeS aaas di^too-mt 
que de ^1 ¡miamo' comÁent* ;> 
la caridad* ordenada, i - 

.. Con49. .".'. 
¿t de amar vuestra beldad 
cuákAilos méritos solí f 

Do/la Inéá» . 
Amar pok* tncliiiacioA ' . t . 
es propja jaomji>d:idaA». '. .. • i 
si presa la .voluOtad.., . . lO' - 
del deaf o: i#e' fatiga^ ^ .» =0 / 
porque cjitdeiky^ie^.^p*li*f* , •• 
del bieir,q«i€t pre/teÁídA Siai^t^» 
y quien: a«i.ivQ<K:iotba«at >2 ^. . 
á nadie co^ el oliiUi;»,. i.> , • 'j 
Demás, qug ai ai9W3»a/£omi . 



tko solo vuestro tórínrot^ 
obligada wé tttvli'ri ^ - > '^ 
que notatHotien li esfera 
let(«!éto^lK>s s6 tiur«il'i 
ni en cuanto los ráyoá giraU 
del sol jcifti'a trena* doran « 
cuantos fnfltii^éjVdS mé ááor%m$ 
61 menos. c(!«i«>vo«iSttsp¡raaé 
Pero ^^Iffltil ^fip t$ttan tm% , . 
no me obli|»if HoAf^ttiadt 
^aa ciHB^lin mi iVcdiintad 
«sel m9dó de pbUgairmt ; . 
el mas «y^no^hn de *lca«tM«i«| 
«i vuestro» mérito» daros 
espera^ «riíe«i'af ai>>4 1 , ' 

en obli{;acion i me estáis^ 
pues porcuna que íntental* , p . ; i 
dos victoria»' quiera daro».. .,. < 
Co{rÍ«.h»itt&« «jtipor amof ^u ? 
conqniatar nntf «n^ger'i 
ilustre victqrM ei» sel* .tj¡;/,Íi 

jpor OMfrtioir. véaerdor: /i i ; 

de mi patllH d«:ll«Ofr »^2or * 
la elección « üo* Já ventura» 
ai nací» parece eordn ra . lí 

al nuevo intenia qiia velt» .. •; 
al mena» no. ni^areiá i j ;» 

^oe e» de hondada é§U locara«! « 

'• , ióMie. 'A '.,7 

/En jIb t qna ^aí vano porin 
disuadiros d^eaeJM lenta I 

Antes qne mi prnuianiienlir 
aa aandirnLi^liai^ lfia»j : 



S9I 



2M^' 



I 



Paes yo de Uíéw cénfio: > . : > 
•er por*^rendas irriiccdor; . ' - '» 
mas vfd (|ti€'ett*'taB cie^o aaoi^'^ 
tnis «Atidos «brdsdiS'j.í . . t 
que si .ea uVkoohitf erisáis f" '' 
ii#4ic ^ s«f rir^ e\ qrnw' ^ • * 
Mitad osmoioS'molMpV ' ' 
y «d vevUd «biea f q| i ¡nrf m^ , * ¿ 
que iberezca iiU0H{iieíyb«' • • «a 
á qoien ToesIvkifnsínGíidfl^;- - t^j:^ 
puea coiDCK vo«:f^poiicii , •• • > 
q<#i«MiC6r' piraí vt^ocro* vi* 
tantos iiobiei'c«rlKiHen>sv^' '« 

Bon dos'tau aHast^étork»,. ^n '^ 
soií dos adrntai tiotoriat: ' a^ 
las que)^«ecib6'eiti^rdcir0i. r-'^vi 
Yo enfr4!»aré' aai pses^» ^ ' " * t» 
si es ina% dí^no «ei i&ar«lichoi^^<^ 
o^díeVite ^l'^mpArioso '> ' * : -wj 
dictamen de la ratají ; ' )• m i« .!i 
pero siendo en'la>«lecololi > * «I 
vos errada I y yo<k>fHi4IÜo^ i > .t> 
vive l>«o^^«e'aliipr«fdrtd#"- «i 
ba de hacer*izliifiiria>ai4i«lit%" ** 
teatro dedHi«rcpe«i)lt'^}«'( * ' '"' í» 
del tálamo de-mnifié»***» ' '' • «' 1* 
*sin ' ' Do^€» iM#/ •! -.5/ *•• "i^ 
Pensad que si a4p vencéis 
no h«fieM<yie 4|«ied«r qtfejot^ -^I'^ 
que será^ial:«4'«lic4iosól^ KTi ú j«i :J| 
qae vos misoia.lo^pébbeia. 

Complid W-qisfcÁilfilais. ^««k^ o* 



¡Doliíf Inés i 
--TarexanijeifTie de hacer, ' " 

que á todqs^déy al escoger, 
qile'eiÉvidíal:^, W^qaé culpar. \. 

Conde, 
Paes ^il<sr)6 ¥>9fa|niMi2írt; . f 
N Doña Inés, ^ 
Ífüc^-Cájcioiláídiuerecer, > 



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»4 



ACTD SEGÜINDO.' 

ESCENA' PRIMBUA. i 
Skih MU CAtA'^É-Deí-A luis.- 

Blanca y Clatfela con fnan$o$^ 

J)Qña Blanca. 
To la ^« í^ ^^^f y estorbar 
co«oto pwe4a sufíperafiaa, 
que «*! amor pide ven^aiia^ 
tí lli'fta i desesperar; 
y pties np me yió jamaa 
la Marquesa , cierta voy 
de 4)ue no «abrá quién «oy« 

Resuelta | señiira , fstáS| 
y no quiero acousejarte. 

Ella sale. 

JleroiüS!! es : 
con raaon la lu£ que vés 
puede en zelos abrasarte. 

Cúbretr el rostro, y advi«>rte>| 
que lo« enredos que emprendQ ' 
vau percJidos, en pudieádo 
este viejo conocerle. 



29$ 

^ BSCEt^AIl. 

Bicbéi, doña Inés^ Seitron, 

' n BeUrnn. 

Ta ét\ MMTí^méi don Fa^rlqa» 
«1 memorial he pasado ; ^ 
y sí vfráad ba informado» 
no dado que sf publiqaa^ 
por jSO parte la, victoria. 

DoñOiJnéM. 
fn^^i^ Beltran » con bcievfdé4 > 
dé lo c^rio os informad • 
porqae fs vfQt#{a notoríft *' 
la que en sns méritos reo 9 
y si verdaderos son « 
m! saJM;re » ó mi inclinación 
facilitáis, .sn deseo. 

, Beltran* 
Kl es tu deudo; y por Dios 
que fnera bien que ^e nnieraii 
Yuestras.dos c^sas» é bicieran . 
tin rico estado los dos, 
^ña Blanca* 
Primero el fin de tus fdof t • • ^» 
caduco enemiga 9 veas^ . < 

Clávela* i ./ 

I^a ocasión es que deseas^ ; . •• ^ 

J)oña Blanca» : 
Gimiepciip pnes mis engaños f .1 
y advierte bien el rodeo . 

con qof ]aai industria la oblif^ ' 
á rof;arme^,que la diga 
la que decirla dei^eo. -. 

Ho ven^o ^|]m4* «casioia* , ^ el In¿$i 



2X 



cuando ¿e bodas traUúf 
puc« feliz 'ana 6c*o Ais 

Do^a Inés. 
¿Qaién «oíi» , y qué prelcndeU? 
^ pona' Btmneslf ' : "^ 

Soy , «eílora , Wia tpíadafi» • » 
de Qi^ osaf^er d^MÍiclHiAm^' 
que pordicKa conoeeí*^. "' •' 
Lo que pretendo es maüraro»': 
joyas de b#irfcm«*'y^'*alor, 
€oi»«fit«"y(óp^a el réí>|^laador *'- 
del iDÍsit)4& sM etti^int'líli.' • 

Tratado' su ifaíWñifetyitf | '•• 
las prA'ího tfaí Si^iop^ ;•'» "• * * 
y liabicndO'Jffe'iráido'whíkir' '' ' 
coDJtr'é^perátoza 'el'inlenfd 
de ese estado, delehéhi*' * 
tomar el de 1r*»h{;í¿'ti ; 
y viendvi'qtic \i ócasídtt »»' 
deittasaVos se avl^dlta*, • ' • • *> 
se^a ptiMiea la fain*a', "•>' 
me mandó qóe os t&s't fájese, 
porque sí ^tre ellas K^biesé 
-*:ft nl^uoá ¿♦qtirde'tafdamtf'' ^ 

mereciese |íoT -ven tu rap 7'» * 

ser para suya estillada , 
por el vMdr aprtfci&dá'V'**^'^ ^ 
aunque pierda dc'lá' bVchura 
m«c1i¿'pdrte; la éttitofíMís/ '• * 

La*r*:{b)rfis , púf^s , '«é ¡utfoHWd* * 
DotltÉ JÚWtiéáT ' '- '-' • 
Su curiosa noveflid-'*» *•■' V'\$dc(üa9s 
>%?.u\ 1» pieiifta^(aef€odic^T«lf^ ^:í" • *^ * 



í/^l 



"^ es csU." •"••■■" • .-'^ ' •• • 

' < 'No be visto yb - •' v. 

" mejor cosa* ~ ' » ' ' 

Doña Éinnca» 
^-r^ .u r. . Eá a costó '• 

mil y qniYi^teiitos idotoados ; 
peroi «ecl' estila tliamantés 
ar tope.» - '" • ~ 

Do^a Iiiés. 
La ^oya es hetla y 
el cicle ne^ tiene est^cUa ' 

qae dé^Yafos nüT) brillatates. ' 

• DoTa Blan*xO' 

• _ .... f 

Con mas fazon ésta rosa , 

eAk^ltaihi en limpió acerdf ; 

^ cotifiyarareis aljecero. 

..Dona^ Iné^* , . .^ • 

quien tales j^oyasalg^^^^. 
muy rica debe de sei;. ... - 

* f ' Do-^>a Blñneaé j » 

.Tanto, que pon no perder 
de^qtna.maao la- esperanzar» " •' 
Jas diera en albi'ticiaa -todas," -* 
y sé queje pareciera .• •. ; i * ^~ 
p»£|A «iceao f i' q«ie» sopiera ^ : 
con quio .tratab|i«^.sas!fbod^s: ' ¡^ 
mas son plálicji^fievdidas: ; .* i 
de4<^qiio impoDí¿v Uiktfmés; i 
¿*-' Cldiféla. ■ i'^ 

buif &> el' Afeita ¿*te'ás' her i¿atf I * '' 



2M 



Ta de curiosa m« incito .„ 
á saber quiéa «fué el iiigf!||o|^ 
que vi^etf ro ,mi»aio reeato 
me desierta el apetito. . . £ 

iTa ettan ronformet laa dof* 

Si el saberlo os i^fiortára p 
Marquesa Jiermosa , fiara 
ñas graves cosas de vos. 

Doñ^ Inés. 
A quien trata 4« ca$í^rtit « . 
y á quien , coo^ ya sabéis» ^ /. . 
hace ei examen que veis, 
temerosa de emplearse , 

en quien ^ como el escarmlenl* 
lo ha ÍDostrado , si se i^froja t 
¿la vuelta de la hoja 
baile el arrepensim¡entO| 
i no importa saber con q«i^ 
quiso esa dama casarse^ 
y para no efectuarse 
la causa que hubo tambie« f 
Si como me certifioi 
vuestra misma lengua ahora ^ ' 
la que tenéis por aedora 
es tan principal y rica » 
iprcsumis qae entre los bdéaoii^ 
que opuestos ahora cistaa 
á mi mano , «ae galán 
que ella qoiso » valga mMfoa f • 
4Qaién duda» sino que csti 
á este mi ei^amen propuesto 
él taiiaiictt?l>ufi4iigM«iftO> * 



299 
no poe6 ne inpof ItHI 
•aber quHn fni» y ctiál ba fído 
tan^ |ioderosa pcMiotí » 
qíie el efecto « la a6cion 
de es» dama baya Impedido t 
decídmelo por mi vida , 
y fiad y qmt me tendréis , 
•¡ osla lisonfa me hacéis « 
mientras ''^▼a » agradecídar 

Si lie de hacerlo» habei» da dar 
la palabra del secralo. 
, JD0Íía iné^\ 
Como ijnieii aoy lo prometen 

Solas hcmoa do qiiedar. 

I>e)^dnos soias^ 

Quieu lia 0^ 

lecreioa i mía moi^r « 
con red inlftita prender 
'|aa^a|oat qite el tiilo'«iivl«f 

La indnstria verás ahora i CZai*eiR0» 

coM|iit! la obli^ á ffiierer 

al C9nde« y ahorrever 

a) Marqvés « si ya* h adora. ' 

UnHnm 
Pues nada cocMhré de mii 
los serF«»tpa ^ uyue deapttea 
me ha de colar dofta In^s ^ 
4|ui^ni aaciÉclMr éé^^ ^ni; 



'3» 

DickaSsy Bettrán át parto* * 

J ' <.' • ..;.« 

Ta esUmps.solM. ". 

el cielo , ^e Á ia.|«feti< 
4« qolro. refiero l¿.ln«teNa i 
^sabed , qu* e»f^ Conde Cui\o%^ , t 
ese 9 coya iaiOa «nombra « 
con lo^^^y«s«4e.«H eapada ' 
las regiojM«*.igiasdreiii»ta8; 
ese Na rciwi ea Ja ípa» ^ . - - 

que por sa«,4^e«id«^ hermoMf 
es de todos eiividiad0.y. .^^', 
como adorado d«^ íodas , 
•í^íj en esta.damai«(^de quien 

oculta el noHÜNPe flfttf boca ^ «-> • 
por obedecer^ áeUas, ; , /, .1 
y iKuqae 4 v^% no.»» imfiorUrj 
pas4^ mas ha«d& tr<a Moa 
.V../.t:.l» dulce .vksU.enffafiosa; ' . ,,| 
< pues á ^UAJOMMUé .pabbrfta....> 
no corresponden tlas^briM')') Ir 
in¡rQi,n$krvi#í„y oblj^t^ ^ . ./ ;* 
porque son m^f ffilderosa» 
diligeQtKis^sobre<fMmdᣫ .»*i 
que aoU^^on.st.en^moraa.- í 
Al íip , eA amor á^aJeá^ t ♦ -i 
y en luédt4i^«t 4nífiirfliatt,^ i ^í 
que M él es galán adonis , 
^» ella Yeniu heroiosai 



dichoso itírmiiio pongan , . «^ 
declarados sns talentos » t^ 

alegresr tralan-^^ns. bodas. . ■ ^^ 
EiiiÉonces eila ij^eirSito i' t 

estas , j otras ric««> Joyas i rr. ) 
como beriiipMttdesdicl^adas>, «I 
xnalquista^'C^mó cttriosas; » > ^ 
y coa|kÍ6- yá de tbifiaeiieo. • t .• S 
el nupcial ceteimondolrna . <:! 
el pie» y^icii^kiiknatio Jupo ' { 
muestra 4ii «Ácendlda aittorcb»jf 
cuafidD ya » ipi «1 #«lo« efecW' '< 1 
falta la^^bvitAila» • rr 

qae eternaa^^Uigattíoiivs ! - ^ • «a 
eo bfevÍB'8n«ÍNi*Qt«Vj>¡ai^i'i " ..i&i 
al Conde le sobre^inaK,: t .rtú.^ 
una fi«fe#ey'ai>eii^íl«s;r$ ^ ' -:• 9; 
su madansar b>«fkiblica> < > >> 1 ;^ 
sMi^atitiadblari|ife*egQna^- «^ ^ 
paes desde eatoneetf^iibfiendo ' :i 
ocasiones dil«lmp$aÉ^ i t^ ' • !% 
descuidada^ Teoiisio^esv* ' ' ' ^ ^^ 
y tibiezas léaidatdavas 1 ' ' ' ">^ "' v^* 
-vino por cUrotiiA^ktoia . i 

á c^i^nicrrse y fyoe sDiki I*' ^ ' í* 

su niudad«("vioftiitt<iié'Hi;! r ..t^-:i 
los deiposoFidutniM^ba.f <* '< *f!"| 
Ella , del desdén ai^tMtfV ' ^ X 
y de lai«ii^nt« tl^srv '^^^ "^^ <' 
pues be«b^'yudlw*«cÁi¿k>iít»Si|' '\f 
quien sevetira^, ide^Mira'; '• : 
llegó porc»itttt#ift|ffafii'^ -t* 1 • ■ (^ 
á sab^; que ^*^0fM9«i a^vil* t 
otra wuí^ d^okMMÍiids|iifat^ ^ ^-^ -'-[* 



WH 



V 



m9 9tfó9t m%rlmnbmñ§ 

porque toa Unto srcrrU» 

•« nnrvo dmeió enamor»^ 

^Qt vímáo iodos la flrcbát 

Bo h*)r qitH»ii la al)aba cobo 

Con esto m cuarto fiadre , 

por insolar s<is coogojasf 

é las bodas del ^darqoí% 

don Fadriqoe la, cota liorCli^ 

mas camodo de ao.aoWcaap 

y de soa prrsdaa bcréieo» 

iWaa mme^^B* ifrtprpsiofief 

iNirrando antipas CBenoriaf # 

>ioo i saber del- íHonfíics 

CH>rtas l^ltoa oü sl>iiom « 

para en üparidot iasíofribiett 

para es galaaloaCidiosasi 

y aonqo^ pareaba íodecetate 

¿1 referirlas AÍ. boca , 

y esté ,de qoe has dé oCndcrtf 

los oídos t Irmerosa y 

d secreto , y rl dasco 

de serviros « y ^tor solas 

aqoí las tres #4ládíscolpa • • 

é mi lenctao Ikotacéoao^ 

Tiene el Marqnéo «na íoemte |^ í 

reoicdio qoe ! n P c ioa 4oaian« • i 

pues para. sanar enfermant 

y coran jmo coa oira e . . 

tras esto íf Um% UmfaiM 

qa<;sn mal oüen^-eiioinv 

y •fasiidni jnsis.de centa, 

qor él de lefao-enanfora ; 

y afignnm loa qae.'le tratan g^ 

j^oe ca lil^ p taij 



í 

una verdad cu su bota. 
Pues como rn el verde khrú 
marchita el helado b6rea^ 
laa flbrri reek^n aae^as « 
laa recién Corinada« liojar, 
atí mi dneílo ai inatante 
Soe de«0Ua Cakas l« inrormatt, 
del a mor CB embrioa - 
^ n^evo/ concepto alaria | 
^ y coa ia ni^itia violencia 
qnc el acoo Ja cnerda^ toiwa > 
cuando desmembrado «I braao, 
disparada el vienlolasota/ 
A 4e su Conde Gar]os váelfe 
á ahraaas-se en las memwfiaty 
•US perfecciones estima f. 
J 9US d^sdemtes adbora s 
mas viendo al finan dcsc« 
imposible la victovlav 

• VlpoM aoAt ciíaaMo MüoiTidecliaa. 
las diligencias dañosas* \ 

n >4esp^bada mudé léleatog 
y la d^saaéa. «tarta* 
que no faa. mtcnádo * ¿^ . .. 
á otra mano mas dichosa { 

imes podrá, qokiÉ foca raiceada^ 
alabarse de que goj^a 

el marida mas^ botante » 
qua ba calebrado la fiaropi, 

Gianto pnedo os a«rad^ri# ' 
la relación de laiiiiWrla; 
74< fóiqjie me Ir» latcraeddtf 
lalrafcdiaiaaiim4MNiV ¿ 



303 



mz 



ha tenido •«* #c«U>(«. 

Teséis ^44 ««H^re nahler' »*! lU 
¿ mas qu^i^HtU de las joyaal^ m1 
,' Dm *a.ln¿s*^, .1* »-« -.1 
Qe me a^;r«d«Bt;« mas ifoiaíer* : b 
p^e^ tratar: dé la^totopra^ • . 'ip 
^e un oficial 4as aprecia. <« '^ , 

■ «iHk^ i/ioActt^ • <• . - . i> 
No pued^ía^iíardac -atiera} m- .> V 
sí gu^isi». vailyrrr 4 vecoat • » »• i> 

Será pa^nnáilisbn^; * i i « »• ^4 .i 
que vos^adatneieíaaaÉoiAiaJ «'' «á 
meiyUhiyiairiAiSiBfce-aficiiWilP'^ á 
íf^Sa^ Blanca • '^'ij^[ t-^* 
A veris vendeéoM «i^«OMV ) tus ^ 
por serMiil>w!cea«diofaos«/A í^st 

B^Ba^db:iérdeiia»stdb«)nargaina€ e^'Kfipu 

Ta be sfalbnfAo láv^dlicoMia^q- '¿i^ 

paes soy desprecv»d# JttSdV*'^ '' *^ t 

muera Bá^^r yv«r^'Tro^-i ^u^/ 

:j>Oiijj^ ^vi » • ;»-.u fi'Uo a 

,tÍM.. ^iaBBGgNAIV.; .¡T'.-í óm-^i 

I>o^a iíttfsi^iJB«ICr;0iiiic:i] I? 

' Z>ofi»UM^ \« 
Día y 'Bt!^d^ktii%- * > ^ 1 -íM I oKisu:> 

ie2ora ? ^stoAüii^ «.b^^ii ai 



Mbed.i» <iM^ y^rde iÉbéft«'' ' - > 
que cUaf no lo haa de cnteader. 

qii€4i> cf«e «év^Mia-Merída 

•«HH«krV<for«Kondid0f'-rir ) , 

BU MhMÍMr|MifM«ebsdO¿*i '»»i*5 

- libre tátméí^^ip^ ^i^U ...i ->!> 
ai iif»'ffflii#iitf mn^f -«. 1 
lié«|«4MÍ«icMba ím wé^$, i^r 
pgro,y'»rilé'^ ww í»J <»' -'tf) 
q»e kíilikíBrtad f9éáif*ssi i; .-^ / 

D qi9c«ÍíÍM#i»i4iiai«Mo««í:éBlv ' 

M cosoCB^|^br»iiljbaaM«fi'."í '>"'"» 
Ct«i6flie f«fi#-*«ac««lMr- f -> » ^ - '^ 
íúB áfttctpé^éík lfáv(q«éfy 'nr 
yíá giM it r i.tfaüdad»» 9» ^ -^ * 
€l«r# ladW^'gf^fitM»."-! H , 
Clrrto cttá , '4fn m d« Jf iiMH i te ' > 

faitfaliM qwde.él d 
^*\ tcoai» oc né g a 'd«-pi»yéwfa''' * r-Jt 

PfffA«<%0:fBfrilo «1 d«lit»^(> ^ >í 

20 



va 



305 



y ele hftcer.íéiit^MkAioa 

No mas ainpÉr;^'t|iM<«l«9«S f¡^^ 

tras ,tftk it«cnuBidbito^0rriif } ^ ' '^^ 
cspos«)«l fin^iin^ liaMt tfii* '^1 ^ 
«1 examen) tf^iib«U^tfiilOi<^*^' <-« 

EaciML vt. 

ihná inesi y al jdarqtiéiK 

. T.' :.;u^ im *)b cd ^ 

¿CoraxQKtv^>t|«¿9«f«t|ii%bitft 19». 

¿qué allHMftfl»»iliiái t irttrij-i i>« 

os ocupa? ya de ^mot 

seuales BoWiMSÉOta 

¿ ^uién crey^^ ial^ modansA ? 

¿pero qoiéií )iO U'^myéra ^ 

si la i|qiiittic«^f|9é9XMMffa slffU 

de mi djfshoto fWQtrtiiagfc^ ^1 \á 

Perdona, dHa»€««ra»JBiia^t«Sf I \a' 

ver 9^qoft'ái mtMféfi^hwpM jiBpii é^ 

qae en {i|4a«iMiil|^j«ií«tiaat»C':<' 

y en t¿ mivtf*)BqptetnéMtoá.^i.t) 

obsÍenta.|MíVicbJÍieiiA|'«ec>ao9 »* 
á veros sittffaviMirvi'HT im^enfD 
liccnci^Jb^Wli»rtMi»a<|ty»l^ pol 
qae la k» |k Íi L ¿nÉli , r lyi t É iirfa -^ 
para Un««#|^4ti|Ba|«|)B( oirb 

y el merectMMiaftáif v>»*^'^'» ^^ '^ 

Ya empíMhé ^f itfiw#> 1 m coioji]^ 
los de%»loll 4i*»dm<ywP»tlBit^ 
p^e- 4 )^htouiiOidUiiOWÉgf«¿é^ 



Mirad ^ 4"^ ^^ ^^ ^^ prttdenlcit 
1» propia<^sa%islalccMfi , ''r¡ • 
y mas áq<iidcaa«^ot ton^ ' >} .ki 
de mí aiáai43^yreteBd¿e9:iea fir) 
y quiei^ «on t^i osadía ^ 
présame, ót«a muyp^rficto, '^ 
óisi tieiie«l(^áii>ddKecto# ><-> i ;' 
en qiies«r«cÉto ^ fia , '* • r. m>.| 
y es accSon^ociridiscnetá.v! '- < 
«sUir>ii «so»^adp 9 't > 

que á la «ii;|rQdMM j^-al (caidadQ » ' 
Mac^sés'i ií« ¿i^ €«M ieercta* £ 

'.,..:',r.''%^?^^c; ■•>''/'í 

Bien me posdérJiahéE meiíiidé ^^ 
m^ fkirpio ¡ftoiérrlt^on^erd^ > > ^ 
pero yodiúsái«(^^iiiwr« <i¿!> i. 
que fue^taoJalírendai " ^i 
mié cxamftnéieont ríf^oiii * .j o^joi> 
de enf Aíigo;, ^ thé ujns^d» ^^ > I > s ' I 
qoe puede tt$i$aáxmi¡á ado , * - u •> 
ipas q^elí d6 ftodot > |bí fiaofW:'» 
De mi sv^^preanoopodeÍAt. . >, <■{ 

con cansa 9 ptueft^caTistmiaioí ^.i|> 
la mÍMi«'(|MC4r9s,tétieÍs.v r. ^' •<! 
De mi perBCMiaiyifli^i fldad^» ^ * . i 
»\ peaa>á mía «némigos . ; .m. .£> 
vuestras lO jos; aootiestíiipDi^ * >q 
no mendij^atí la>iM^^di > < >4ii 
En la bacicnéK^^y «) eatádo I 
iluttré,'«n>q«Kfii^caiKalidé»vt.i ; 
de ningMio>iox*»veBcido4«>') i^t '> 
si ^f d«.«&|^MMB igoaládoi .. p ; 



907 



3(tt 



Mis cóHmáAr^k jú^h^iéifié - ' ^ 

son tales , qué ho^^ia^B' hptnp» 
me procuran pori^iáifOk ^ 
De miisgenioi no-fnUica ' 

mi lenpia la. eaiiteíadoA ^ ^ ', 
¿iff¿^: la .equrlacíoi» ,' , i < 
que ofe^éíeiiU caHj^;* 
pues en gratifts aláéu«aJt»| 
y adquiridas, (dcdr fpuedo * * 
que los pocos qbeiiio escedo ^ 
ae* jttHán dé sef m^é/Sfnalei. •• • 
EüjUift Arma» Si^ #L quUS^ . ! 
mi destreza 9 y mi^pujanzaf 
bable el segundó Carranza , 

Si capto -« snspfciaéond<ri^«Cf I ^ 
•i danzo ^cadnf mihiism ^ u 
hace , para 'Jir alahaisia y ^ * 
corto el encMTBciwitfrto/.* .'■ .' • u 
I^adie^ta maa¡akbsp4\píé| 1 > * 
que puesto. q«ajdelJandáru(] 
crcoatrapqntá«l dSiiisav^ • . i 
por consécuei|cianje'3vé/>'^ n 
ai en cantea pop t^jo^ «líetlvof i 
que loUeré ittxanéq llano:' • j 
pues á caballo, ¿oo tm. vo«o* < ' 
me coflbcén .^r/nsaastm^ 'u 'J 
de ambas sitfasÍQa< mas sábío«f¿ 
pues ^l'mas-ttiina animal : 
trueco en>so)^oii fcaal > t ,ir a 
los indómitos resaibos* • - < ■ \ t 
¿En, losaorasv^«i4niÍMi,stdo : 
á esperar Jnaoivefoitad»? '. '> 
¿ quién-á harifi nmijÉcartado.» 



( ■ • 

¿ A caanUs ^ytr t^ae ti rejón r 
rompl'y y empiyáé la espada, { 
partí de anaicmibill^da > ^ - - \ 
por la crbé cixoraeoíi ? j n t^.^ 
Tras tktóiáe que la fadat' * li' 
como sabéis, ^es. testigo y 2"* '>f> 
sé^laral nMis amigo I- '»' uo 
mis ^cAvetos » y mitdamía ;: m. / h 
y soy (que esl<i«s<To teas^imevo 
en loa de má calidad^ ""< l;> > . 
amigo déla yerd^d, -i - K 

y de pa^ajrrrlo' ffme debo. •' < r ^ *) 
Ved, pu^s > ^idüiPa , sí p«edO|.'1<'' 
COA acgiiva p«éM»hdoB, > >< p 
perder aia-J|H praCénsioit -i >1^ 
i mis cootQ9tHos el* auedOi* m mii 
.1 JDoíles Iné^Ji -"^ > fe 
I Que aUivQf (y plreauntuóio'f ' 'f> 
¡qué confiada/' y tósSoo 
os mo^rafs,,, Marqués! noéa^íno 
dicen , que soi^ jactancioso. 
Bien Cundan suiesperavia»' rJ 
vtiestros nobfo) pensámientoi 
en laatoa^mereeímie&.to^^'fno'^'s 
mas á vnesAtMr alabanza»^ >. 1 ;> 
y á las pi*tndps^ue.alegaia(^' '3^ 
bailo una. ff^a^y Bilabq[ués>, >ip 
que utí ftegarei»*^ - . ;' . •*•! -í '^í 

Ser voa^qn;eH?Ú pubUcaif.i >: -» 
Bf|la es 9. ^pftstik la gro^isubocar 



310 



mas liqaí éacepqcnv pa4#ee>- . 

pae^ á i^aien ke^bpqm»^ /ioca* 

aos méritos pübKQar.- 

por costdmtacpermitida ; • 

qae n^al^ sá soís:>prebsdMa 

di* tantos^ puedky^eispcrsr '' '« 

que los tnismottv ^fo^ áirt vld«», ' 

á vuestra Moríanse opoonn 9 

ouscalldaileo' pre^nvn ,. 

ai pstá ca eidt ser ^ v^áeidÍM r ' - 

decirlas yo, f i proipoAér,- • 

«s relación^ lia ^hib»ncá>t, 

alegadion:^ no. proftavia»!^ 

qae esa voa li bal^^ d« l^»eer». 

Hacedla ^ny ip íto^ la^flo : 

un ptinéó^ de Ia> tardad, - ' 

á perder vucst^iMgad* 

desdte^bor» me coiidend;' ■ 

• B90ajnük, '* 

f:iaMacka os babeis aTi>o}ad<i^. 

La verdad es qoi^tf me ftY/i^nU/"' 

¿Cómo potde seir qnrmSfiíittt 
quien boUa tan odnfttfdvy? • < ' 
¿ Cielpar jaatos'^ -^s^ posible - 
que t^Ie^ <£altiá fseotila ^" ' 

tal talle , y no ccnrrespottdk' 
lo secreto á 16 visÜUe? 
Tales ldb:^M{6i son , 
que alegáis vo^^ j^^y^yto » 
que SI taméf^y^ éés^'^^^'i- '^o* • '• 
y espero la relacioU, 
yeriicttJa'probaniEtijr i »'* *^'¿ * 



que rÍgtiro«*aÍM»^«cer^ 

porque i^ifift^a |ner4Seiifi^^u.tnii 
si os diga ,v^rrijldti» M»nio6|ii('«> « 
á vuestRfi^fa{iQ«ia«< r- «•» oír ^np 

»> nta;rp5.«aíeo¡ifaimt»í,-íínf.! b 

de méritaiiip^^o ;hácQ]i »^ 1 / . 1 1 6 t- 
1 8enofa^(^iio.<iiAreiQer •. • '» - »r ?-» 
tan divín^ iAi^lfimiOflrf a' ^' . -'^i'^i 
Si en ese ||Be^JUlkinke das ^ * I ( ¡3 
A!íarquesa»,4otod^ eácedoRf ic tí 
está cierta ^7(|»A n&i^edo 
«er^¥tiftfi4o «njJ«sd«qia«.^i'r»»«í^ 

Llegada ves^y4iar«ciisioifi,H. ^.:^.iít 
en ^i^^^pp9^ pBoba4bt«0 Nfi 

¿Beltr»n,,|^iílftftíí : , .! i,u., A 
B^liífan, . lorn ,í ^ 
1 i j$l<^nde Garloftv 

con la ini¿pp|%^f«!|«!nsion>. ' s 

^de la Marqi]^a|i;,fYii«f|d^«Él&yi.ú t.■^ 
y desafia.jg^^él»h p-í/o! ^,z\ im] U 
é todo jiyify^ 0^cidOi.bix c td •»» p 
de letras y ,^xm^^ 4\;aantos 
al fíxumfkmbf^^iife^^o^ ""^ 



zw 



312 



4 'f" -JMMtik/^'''^^^ ' "''^ 
i El GmO»? ¿ CM^ » ifrtí^i» «W«f 
£1 Conde>-i0Ío « €«t«e teiiWt' 
aoiaatet » batC» cosailg*^ 
áobUiJtoniiei dMÜtIr; ' 
qne no. es jiuU^ cool^iir^ 
coa taA verdader» 'iteigo I 
mas ya por ofMaitor 
al rxamrji. ate be>iofrétiaéV"' 
y nail«DcrMráiq'o€ ba; jido^ 
la amiU^d^ M«0'«4<iCiWér' ' 
el qoe moda aiMa««iD¿hhi;^ 
poca « am%o « perdonad ' 
ai prefieco i hi amiatad^ 
laa ar^ftde la opíoion* - ' 
IMalnés^ '''^'' 
Marqué», parece qaa oá piia^ 
j qwt oa han arrepentido 
laa nnevas qoe éal^ta dído. 

Lo dicho dicho « Marqáeaa* 

La «oapenaion q«e haheia visto j 

nació é^.ti;ú% ami|$o táf 

¿e\ Conde ; mas Tt'qttfe eifc^. 

declarado « si deafsté» , 

lo podrá la emofladoil • '**- 

á temor atrÜiotr , ^ 

y «a íbraoso pl*eferir 

á la amiaUd In iífánlM^^ ' 

demás , qóe iroeatra MMI 

es mi ,dJio«lp* ¡mo^roi^;; - 

si por las leyes de ammr 

qnebi^ando- bs 4fo éMkiúé. 

Poca Uan «a ifiui «iillbitsdil 



til 

t vencer ^ jo i nominar » 
•«nqoe. no pienso Wsoar t 
•i jil Conde Carlos vencéis t 
otra probanza mayor. 

Si vos estáis de mr parte « , 

ni teiiio en la f^pevra^í^ Marte %-^ ' 

Bi en la paz iilDios de amor* ' 

Ifoüa iñm$> "^ - ■ í 
¿ Habéis ^bid^tBelfdna, . : 
Ucasa? . ♦ 

Btltran. : .^v 

Ya la.heJsbido. 
1 - DóHaidáB, 

}0h cielos! hajpan qienlido^ «y^ 
nuevas , qne tani mal «mei están ^ 
que las sdlales desmientan 
defectos tan^de•if{Qales.•{^ t Mfs<. 

No des créditos; seJSales » 

si ks del lilarqaés^ te mienten. 

ESCENA Vm., , 

XI Mdrquéi. 

¿ De una vista « nido >cie^o t 
dejas .ana alma re^U^f 

¿ de «ana flecha ia n t a herida t \ 

i y 4ft «l>f "f*yp 'tw^o fiiago ? :t 

Loco est^y I ni :r/^isttr, » , - . r 

ni desistir. pviedOiy.«t:> ^^ -. / 

todo mi rem^ff esté > • ;,. : > 

solo f« ; ven^:er » 4 «aorjirf : ; 



Ué 



r/ Jtfl^«/^«' / i?/ Conde táí-ÜJ* 

¿Marqvéá «pIJKO r mImí» i ^o / ic 
el«€Éf^q¡M iie»'pi|itM»iUlf>f j'f 

Y me cneitft'aiifctfmdado 
del qoeifittuglÉhkr, fddtti* /^-'ii H , 
Conde» ■ i^tw^ A 

¿Por qué? .u \\\\ 

^'Ek «<w«lro deiafio 

á v«MtrDaiÉi^.ol,Bia]M>rkf V . «« 

Bl mayor .aflÉMgaoiíoif .; «^.j/Zí ;* 
foia vos , Manfoéa. < 

" Margues* »■ >.'h un 
.í.,:..Mi.i .4, '•' Bdcayo iOf4^ 
Conde. 
¿Qo^decd'r 

Cttánta me pesa 
aabe Dfiort «cok 4a« MarquAft '^^^ 

después éfr'eafarlé, he leaédo' 
noevai^ViiésitSEiiilieii«foil-( f . 
y salvando ^tiilVpMMbav '- ' ' ^^ 
y sin qoe enilelidlrw qoe bk MlM 
el desistir o^éfdllíV'í'"» '^ "•• •♦ 
puedo hwétí^H Vo^ef^mbi» tií*^ 
trazad » pues siempre es en lodo 
voeitira volaalad la mia| 



tras de 'do« . íiía3, áft wnor , ; . l> 
á áoikm B^^mo^itr^mmi^, . . / 

aunque si cí:pechpr^4 *?<*»fa*>í R 
lo que 8Í9i|t4t J« A1«i;cfMe8» j i I 
ba encend¡,d« 0il'*s«l»'iP»^^¡»í ^íi 

quf.dífia.Wwa<^ <8» íí^^^í^í^* :• 
na* Ubradme;4^íU^.iíaS<W^. ' b 
que ameo^M^'^ «P^w*» t ^a 
8i deséala dft^tft*i»^«»f<># ^ 

y veréis si iQÍtawh^¿ ; '*t 

tropieza en ^ife¥ÍMtí: . ^ . jís 
6 répara.ítit «ewti^íi^i^Of t. ,.h. f 

Culpados, sonda lfl<t4o4t . . >> 
Marqqés , iguaW^WK ^^t X 
que el recataros de ^mí , 
y el recatarpap de vos , .^ 

en ^sto ,* nos Ka tráídoV . , 
á lance tan a pl-etadp ¿ " ' / ^^ 
que linó y otro Mtí^oWígaáo ' * 
i acabar lo que na tnipr^ndido/ 
^argües' ^ ' . 

To no, soy culpado enjesot | 
que no quis* :pp,b)ícáij , ' " •;; 
xni intento , por no quedar 
corrido del líiraf ^ttd&o ; 
y con esta,iíiw«iQÍíiíilVí^' j ' 

i doña Inés soJÉM^fite 
declaré mi pirftMfisiiiiii ^ i ) ; .^ .n 
y sabe DiohifUm^ il^VilO! ^.J 



»i< 



Sil 



de doila Blirnca ,- y compliv > ^ (^ ' > 
vuestro justo «fandáiuidilo. '* ^ 
Y el cít\o , (Conáe et^téátígo , • 
qne aanqlife>«ii<el>|M]íito^4}iie^^ 
á li Mfák<^ae^ V P^l^t • < i <a 
la libertad V íae t^ommigD^ * » *: 
de taotoefeelt^el^^rr, I 

qae éradetf" «Unibteii «n aitfatiU,' 
qtíe de te í intenta «libataáltf* ^ 
determiné denfisthr ; • : i i ^i í* 
aiaa ella v,qW «i» OMifiA 
tanto de iHintittna iítiiivtad «^ ^ 
lo que fue 'fidelidad ^, ' 'i>< < 

atríbayó á' cobardía';^ * ■ í 

y etta es-ptreeim oiíasfoli *^ - , »» *> 
de prose|;air « qtfe «( esjasto, 
Gonde* preferir alj^sta. - • '^^ 
la amistad » nó^la opinión* >• I' 
' • Candé, ' ■■ •' ' ''r* 
Con lo qae os ha disculpado ^ ' 
me disculpo: yo ignorante ' 
de que fuésedes su amante ^ " 
el caJ?te^ he pu^ícadt) : 
no puedo con opinión ^ ' "^ 

de este empeño aesístir , 
que no h> ha de, atribuir ' 

á amis^d la emulación, ' ' ' 

Eso supnesW^ mU^di, r j : ^ ,T,^ ^ 
Coi)de^ UK^qiie'iteaM^ dtiháfevwn 

Competir i ülá^of^éfr m ^i vlr)h 

las lÉ^tvidli hiiaM|H«é¿' ^ »>iee^^ 



pit 



T«iiéd,4«ilii<icpnfi«iiMMii ' rj 

Conde. > . j., 

T fiad que iiaüiMgá cu mi 
Ia compete w)|' iM^nza. 

** *' tlSCBNA- X.' ' " ' " *' 

t u; .i;v r' ti Coñáé ChríókJ "^ 

■ . u ■« «; f - . ' ,• ;, , , , ) 

lu dece|||pjli|tQpaf)494? . j\( 
¿cuando ya».'9ffF/<PÍ amiatad| 

le obligante aJt^f^fip» 
por danc^f , pena ,m^9r ? t 

¿ qué l^qujMU.á l« Wgojr . v 

que emprendéis .en i^fio miof , , 

.^MJ:.. , -.ESCENA XL, . 

¿Famoso Con^p?,,. ^ 

,.„¿Beltran, 
qué hay del eaamen \ 

. ; M.M <' Señor,' 

hoy de todp pife.tf i^sor j 

los méritos sc^ y^rá^- 

,..-. -. Con^e. .. , - ^ . ; 
• ¿ Qné ha sentid^ la ^Marquesa 
del cartel qj^ l^e pa)>Jicado ?/ 



Sti 



La geiitik«li'ká'i»liMlddt' *"* * 
con <|«e ▼ttenIrcrMKiriaO'teeM!» 
de obligarla. 

á lo menoa no lo maestra./ 

No os quejéis 1) ^9!lf?^P!t ** ▼•estra 
conquistar ageno amor , 
in^to-, iS (|«iiéir'Os*ttdoraV' ^' ^ 
y por vos'-viT%»W*rteiido* * ^ '^ 

»' ■ • €oMfc^' •••>o 

¿ Qa¿ aecfs'/ (^e''¿»'^ etttiéitdé? 

LaMarqtteara^fftifWflioWi^»'" •» í 
lo sabe ya ibdb ,-^eW vaXio' *':' n 
os )/acei» de^dUnéidOi ; ■ • * > ; 

Conde, 
¿ Decid , pürlfebsVci^ ^* sabido? 
del secreto os doy la mano : 
si es^qdé ó's recatáis por eio^ 
solos estamos los dos. 

Ha sabido, que'^VOS -' 
pierde doña Bfíácfl' el $t80. 

^ Oonde» 

¿Qaédofia Bliiiicáf ' ' ' 

< De Herrera^ 

la bija de dótf*1^^ando. ' 

^Cóááé -■'••• • ■• 

Lo qoe os estó^'esciicbandoi 
es esta la vez l^rimera , 
que á mí noVíckPHegó* 



I - ' ^ 31S 

. Bien9fipMifMs<-i' . -i.' ..; ♦ 

' -' 'BtHrani¡ '<» •>! >» .•/ 
Pnes ffÉélíy'uépmiaH'é mmv :^ 
por 1^ tiíf o tK M tottimñitó^ » 
en tantéi%f!|^'«brtipaéKf i 
BJanca > que áM«s]^rada I 
•Quiere eatiteM «« -«bi'HWiiVeiifOr 

^ne os 'cüftaíialsj t ■-- r^i > r i ; • 

' >£aírkn. •'-■ ' 

^uien lo dijov "• í «> " ' > í " i 

lo sal)ei»v<Itte^)i»í pedia 
' «ngañ«k%ef '>■>>. j >'. 
^ t^^'" i Befarán. , - •'■, 
Hé)cFsáMda>' ^ 
de uAa «^iaidtt y'qéebb $idO' 
de quien ^^la mar M*ia;, : Ñ' 

'€pná9¡ - >''* -•'- 
Otrft^^aa tuelvit^i'^tti^aros 
que be estado^ i^ttbitáMa dje «lio, 



820 



i}oe esas prendas £cHCt«kM, u t 
mayor piiedeaVa«|;f tar « 
y «Ihl dé ÍM>kíesta callar , * - 
ciega der amar^ !sa ftM|qtiui.|7 • 'j 
yo solo os pvMdo\d^r , 
que qoian «le lodi|o»l«<; >-..'[ 
C9a cmoiíataiicias f que aé^ i> 
'qae na n^ puedie^fiiettiijr^.' t .: > 

¡.Poedetter eai^ veNftd #■ ■• ••/..#! 
cielo santo ! ftidk»serf 
qae en antojos de maf^r.i: -«' i , 
no es esta (^ran^ Hí^Vedad. 
Pero no » el MarqnéSiha sido 
so amante , mtniíva es ; 
peroMtikipildo el Marqoéa 
amarla sin ser qttecldo*^ ^vi '^dj 
¿ Cómo me pndo.ieiier' 
tiínta afición sin mos tralla f 
pero cpmo.luvieaia caHu.» .1 
si adora como muger. .[ n- •.. t 
¿Cómo mi amor la. conquista 
sin comunicar jc^n ella ? 
pero la honrad^ jdoncelln . ( ; 
tiene la faena en la vist^iu / < 
Marqaesa , si^eslo es verdad # 
al cielo ta sinrason . 
ofende, y nie^dá ocasioife .; . 
de castigar. t* oroeldad. .. . 
Será de mí ceUhr^ 
Blancsc» principal y licroioaf. > 
qafisá pagaff4a.«flosa > ..i . ^^ 
lo qae niegas cov^fiada. 
¿Mas que JiAvi» ^t el dcAfte ti 



321 
me tiene ew^tujo yá? -«^ ' f> 
^l mismo ocaéionme di* •••^^. • > 
para el íl'04á|»raTl¿ miot * íi — 
yo haré í\v€ tú taconfikéftáy' ' ' 
si ct cielo me íia vicio Hay ' ' i , 

(loucte esperftc^teaydr ^loríÜ » 
me>dé á •á)tíalJiyot*"veitj(aiisa* /* 
A Diod'Bd«raii/ - * > '• y 

Conde á IHos. 
-"' • Co/>rfe. ' 
Mi pretcnsión -ayudad. 

Beltran. "'''.' ^ 

Ya sabéis mi ToIunCad. 

Conde. 
Confiado estoy ^ vos. • 

, ESCENA XII. : > 

Belfran. 

•?- , r • '. 

Lo que ^nanda^'k Marquesa 
comeiiafBioi á ordenar. (i¿ 

¡Ciclos y en qué ha de pjrar , 

tan dificultosa empresa ? 

ESCENA XIIL . • 

Belfran V Ciavela cpn mantos . 

Claiftia. ' 1 

Dicen qa»«ítiia'loco baoe cíeftto^' * 
y ya,tpoV'la'ee|^edaél "t ••' '"'^ . 
de Blanca*! en> 91 la verdftd * ^ 

•'■'■--•••*"' " ^ 

(1 ) JPo/ir fK^cks $éhrpw ¡tuftte > rtcádó'de eserU 
^rjr un libro» j^-^ , . • . * . ' 

21 



322 



del refrán f «p^rUnf^^ *í¡ í . . 
oblígame 4.íacjiíf^itaírj.>K^nj » •* 
su enredo jQQijidf^; e^ffdp ; -. ; 
eslc?%J8(e|fr4io , Aqfií fmdo 
ñu intencÍQ)!^.egeQu^,|„ ., » 

.Snplicoqft, que»gi/i 4Ís«»<»it: • = 
dondf^.|^aiUqé.u« ^ll^i} hombre . 
de esia casa, cuyo jj^^^iijUDe 
es Beltrau ? 

Con Ál. estáis. 

¿ Vos sois? ^ 

Beliran. . „ , 
Yo spy. 

Buen agoero» 
del dichoso. ¿Cecto hadado, 
haberos luego encontrado , 
á lo que pediros qnicTro. 

. 1 3^- Beñrún^. • . n c m •] . 
^^n qué os pued^i.^o secartrr . • 

; Clavel av i .. . , 

Es público qne se ca«a.,: ... ». 
la señora de esta ca.^a : 
dicen que há de r/hóOBiVJ 
mas criadas, y quisiera, , ,; 

puéS *Íáiito podéis ',' que íaese ^' ' 
para que me recibiiUO 
vn^^rg i^ifÚAál mi Jlefttf M^ , , ti 
que ni por pll¿rf<l;:^Oiiííad«^ ^ • / , 

— qpc df?precíc mi.díps£0^ ._ -. — 

hay cu la corle^ muy pocas 



m un*, pongo á adert^zar / "' •' 

balonas i vueltas y focas , > i 

no distiingiiej aoii<ftté lo iutenté ' 

)a vista mas atrevida , 

si son de gasa bruñida , 

ó dé cristal trabs pairen te; 

y éi de To rei'eiMdó* ^ / 

pretendéis certiñcdros^ 

será fácil inforoiaros * ' . 

déla casa e/i qnc-be servido; * 

qiie la madre del ¡Víárqués , 

dofi FadríqttC es buen testigo 

de las Verdades que digo. 

JbcUran. 
£sta ocasión , Cíelos ^ es , ap, 
]a que buscar he podido, 
para int'orro«rctie de io^o 
lo que pretendo. ¿ Ue modo, 
que habéis , señora , servido 
á la Marquesa ? 

C i apela. 

Diez años. 
' Belltan. 
i Por qné causa os ilespidió ' 
de sa servicio*? 

CíoQeJa,. ' ' 

ۇ'^*5 ap, ' 
en la red de tnisr eit^á^oá. ^ 

Si os he d* decir Ve^ad , » ' • 

me habéis ^ (fardar secrelb; '^ 

deliran. 
Decid , que yo os lo promietoF- "^ ^ 

Cla^áa. 
Conc^diitá teiliohestidad 



224 



so hijo el . lljlar^a^s át focrtt, 
qae me despedí por él , ^a 
y por eximirme 4^^ ^^-^ 
tayier|i eu poc^ la muerte* 

BeUran. 
¿Por qué» decid? 

To me enUendo* 

Beliran. 
¿ No lo fiaréis de mi ? 
La verdad .descubro aquí. nyí 

Clávela. . . 

Ea el lazo va cayendo* ttp> 

No es oro ,todp, Bi^iiran f 
lo que reluce , secretos 
padece algunos def^tos , 
aunque le veis tau galán ^ 
que dá vergüenza el contarlos | 
mirad que será el temerlos. . 

Bel trun 
¿T no puedo yo saberlos « 
supuesto que be de callarlos ? 

Clávela 
Pues os be dicbo lo mas » 
y paes prelenjdo obligaros, 
tengo de lisonjearos» . 
diciendops lo que jamáis 
mis lÁt^ios ban. confesado. 
Tiene el iVIarqoéa. vn^ fqeiUc » ' 
y* el mayor inconvenible te 
no tifpá\je de f er amad^ . : . 

BeUtaa* 
¿Pae«^4«álf^. . . '• 1= .'- J ' 

Clati^tjíf, X 
\ .^a niui ^«síon *; u ) 



3« 
qtie «r« liftltó sdlá ,- tñ Tos lasos 
••'Wie prendié «le sVi^ dos braíos^ ' 
y «n la aniotPosa*c«e«tíoii, 
á mi» labios l»trevi(hr, • ^ 

con su a4iéntó me ofepdió 
tanto y que m'e rafareó * 

*l mal olor eluélti^ido. ' » 

Por esto , y por la opinión 
que tiene de 4iiéntíro«ó , 
llablado^ y jactancioso f 
tomé al fin resolución 
de resistir y dé Imir 
el oiégO' aiiio)r qtte 'fe abras* ' > 
por mi'í y así, de su casa 1 • 

Bae fué forsoso salir. 
. Bclfran^ 
¿ Decidme , como os llamáis ? ' ' 

Clávela. '^ \, 

Es mi nombre Ana María. '^^ 

ÉtUran. ' 

jDónde vivís? " ' .. * ' 

ClavelíÉí 

Üfia tía ' ■ 

me alberga ; mas pues tomáis 
mi cuidado ixa'rgo vos , ^ 

al mió queda ef buscaros. ' ' ' 

-• >• ^ BcHr^n. • '^' ' "^ -""V., 

Importa no descuidaros. - '^ 

CldifeUt. ^ 

Dios os guarda» * - 

Oulirdéof Dios. m 

-^ Clof^la. "^ ^ 

FoerjRa es que al fin se declare -í^ 
' tft > VArdad ^ Uas baga el dáu»'^^ ^ ' ^ ^ ^ 



Lee. 



y diire lo «{ur ^nrare^ va#tfi 

, JUlíran - 

Clin taa clar;^ ip^^f b^^Q^Q?! 

•del Miiiqii^*^ , y ,|keir;dt*i:4 » \ 
por ellas sMi.piqfXi;f|&iqni i \ 

•f; -:•» ,1 'i')-i' ; . ■ -* 

^E§C¥T![A,XlV. . . .., 

BcHran Y dona ines* 

'• ^ '. j i f'.' . I' '- ♦ 

¿Tennis, S.Mli*í>«> prt^iiM^S 
los mefuoiria/t's ft , r t . ^■ 

l•\.^^^B'•í puesto» 
eslá^.,,p<>qp;ó h;t9;ietrilrpa(id 

Pues IJf)!JHt; We^^ncl. a$f#íntoír 
Sfii (aos , B^'i l^a w ©, i'xa mt» n 
en tioiubre de l^io% XiQím^wiéK'' 

Este bílletf;^ Sit^\fc^ , 

es 4^ c^mi**Im0)| d/P.-yívftro. " 

, i>#/44». /<^>, .... 

Breve esgg¡Jift¿i¿icie, a^^,. , 
St os muei>en f^G^pX^o muero» 
Esto de ufe^(í¡^,v^.vulnír, . . . il 
mas por lo b^^^i.ea^ discreto. 

BeUrqtí^c , . ...J 
Hecha len{;o |ai.cV^>^<'*'<l'tA* 

^ Decid. . t,^ Jx€^xn él libro. 



í 



(t) 



'TI 
I 



^327 



>úrrv. ' «lomEéV*^^^'^ ,' }5«ttlHb€>nibte, , 
y en sns accíaues cpmpiiesío». 
ge'is mil'-diiejídóii» éé VéhAüf ' 
Galiciano ca^MiHero^: 
es modeiWtcSe costilm&^es ¡\ * ^ 
aunque dicen y cjuivfue un tiempo 
, á )U{^f4án iiictinadov'* í 

que perdió' hasta Jos aflreés< t^ ' 
de su casa , j su persona ; 
pero ^aíVivr muy qr«4et0i *^f^' i. 
Búf^a Jftés. 

^ ^ que la incHnafdon al jtH'gO'' ' 
se aplaca | mas no se aj^ga* * 
Borradle/ ^ , 

' ■ (Beitran»/ - ^ ■ . i 
Ya te obedezco. 
. iíiwrd Inés:' 

¡ Proseguida ' í ' M^c-krV tf libro, 
\ .' íBéltran, ' t*? "^ *^í'/* 
Es«e es dot» j'éfltt '^ 
4e*Gói|ínaiiV noble mw«t«bé'n '^ (i> 

. ■♦. Bo^ Inés, \'**'' • f'* 
¿No cs,esle*el ¿|tte ayer traían ^ 
una banda verde al <íuelh>? '^ "* 
, O) .. heí^an, •' " ' ^> -m '• 
£s« «<3ni«t* ^- ' « ' > -. .^ ■" . 
Dútta Jnéa. \ ! ^ 
' "' ! Pues yo dtid^ 
que escape 4Íe íoco ; ó necio ; 
que precWr»eMd4y dichoso , '• »\^ 

(^ 1 ) Z>íi/<í M/i papel U Jnés.' ; i ^ /- ^ ^ 



^ 



32« 

nunca ha aí^oaedoB ¿e coeráo. 
Lee. En fanU^ ¿jfic ti nkUeimo' Pb^fieia tn gir» m- 
Jos ilustre el Qrlff » jr $us, fdromidélpM rojn»^ ümim 
mis QiWtos rjps..,, 

I O qi|^ fino neBfeoklii! : .. 

Beitrtm ... ^ 

¡T qpé.pnro maiailu^! jt 

Doña Inés. . 
¡ A una iqpqi^er draioloqwM 
y iio>iiWos epiietoa!* . >! 

; t,;j Sdiram., 
¿Qn\ért$ oír so oonmiU^? 

Ko , Beltraii» borracHe prasW». 
y al marión pooed así : . (i) 

Estf «c borra |ior necio , 
no se cousiiUe otra v«*s.> . . 
- porque ea falta sin remedio. 
, .r Beliran. • 

Ta ^stá puesto. £1 q«e se si^e 
- ., rf 4or| GoiAes de Toledbv; ' I 
que la Craz áé Calatrava . 
ost^HM. f n el «oble pecho ; 
homlire qiae anda i Jo> miiñaCéaf 
capa lar^a , y corfio caello , 
levantado por detras 
el cue^l». del ferreraalo « 
al paso compuesto y corto 9 
siempre el sombrero dbrtdbo ^ 
y vn papel en la pretina , 
maduro tm ados y en seso. 

Doña Inés^ 
AproebQ el. seso maduro» -. 

^ O) Escribe Bdtran tn éí iibro^ i . 



niadares ftiK»s n& «prneBo 
para uit'iiiarié^ ; BeUrin. ^ 

Es Wftéaro mas lio tñ- tié}o. 

Doria. Inéi»* '-' ■' ' \ 
¿Va la cons»l4a ?> 

,■ Btttr^i ''^ • * 

de Mendoza. • 

JDoUá ín¿^. 
, • ¿De 1«>s buenos r 
. .. Balitan, 

De lOJí buenos. 
, f ; L r. "I . I Doñi» inés. ' , 

Sei'á vano. 
Beliran.- 
Es pobre, 

Dññalnés. 
' Se ralo i&eiíds.' 

Tíeoe espéranaa de scr^ - 
de una gran casa beredero. 

i''"'' Dáñalas. ''' ■ 
Vo eoAteis porcíattikil propltf 
ti que^ettá en poJk^ ^tno ^ / 
y mas donde el moHr antes, 
é después eslían incierto.' ' 

» " SeltráHi i '" '' " * ' 
Pretende oficios.' ' f ' ^ ' '^ 

* * ' Pofia Inés* 

..¿Pretende? 
triste de el r¿ tenéis jpoir imeao 
para mi m a indo ¿'qairn 
ba de a^d*^ siam^^ pidiendo? 



m 



Un Virii^jfa^o firHri»de»r. . •- ^ 

¡Mirad si 4ÚS^*H^^ ^ vano.t 

Ueitcan^ > )..*.;» -^ 

iu|iii|urevaMM ^vicios. 

A maravedi^tJvs tp^tco , 
qiae oiérilqa im> .plHvi^ia'loa | 
0OU IiUgioso> í}fi;tvclios. 

Beitrtm' ' .í • I *.' í 
Solo en t re ,s,ia^ buei^as prendas | 
se le c^4«44cr Mf> dt^iVcto. 

¿Cuál? ,,tí(»q /.I 

CW*Mí»> y «mÍusIo. 

I PeligrosOiSO ^Kpaiierat » t.i > "i' 
f^\iiJB^lfraa . i. .:. 

Mas dícon ti'%Mf Acudía fnria 
se )ie Y^^ t/Ai»» maoiifftlifti. , ^ I 
y que49, ^«h)|U , y. mj^Mc^n - 

Si con e^ftcdíMT. pfjmci'o •>(),.. L j 
iDp^ arroja pv^. un balcón t 
decidme, ¿de quj& prOvesliOjjMl 
después de haber bt'cluí el dauOf 
será el arrép^iilírnitüilo ? 

•; skp., Bekran, 
¿ Barr«k*¿lo<? - ♦ : • '>íj '»í''' » 
irj>rii7a ínés^n' ai*'^*/ ' 



,331 



i 



que elegir tfi^^Q^a, quiero 

no á quien sJAnapif. tenga miedo» 
Beltran. . ; ; ^ 
' Ya está boe/A^f GojQWulta 
de dpo AI9PS0* 

Ya cntieo^ . '^ 
> Sel/rah. 

Este tiene noid al máVgen , 
que dice: ^^Mcribed vle han hecho 
de ujíi' Hábito-, y wo* hft salUo r^ 
cónsul tefeiher^en MÜetido:^' 

* )bbña írti's^ ' 
¿Ha salido? "^ ' 

. • Pío sefiora. ^ ^ 

Doña Inés, 
TTnrta lastima le Ij^ngo : 
Beltran , el rjiie habito pide, 
roas pretende^ sejyin pienso, ^ , 
dar muestra de que es bien quistOf 
que, no de <juee> caballero. 
Jldeláñte. ' , - , ,, 

ncffrart. 
, Pon Guillen f 

de Araj^on se si{;ue iue»o,» ^ 
de buen talle ^.V'f;e «til brío: 
sobre un corvdadu li'ae pleyto. 

P^fia Ipés. ^..-» 

¿ tleito ^íeweífífdíj^dich^dofí „ i, 

Y dicen , qoc')go«í, derecho j . - ;> 
que ^lu &Ali:aáDÍs M^ alic:aia«¿so ^ 



j 



331 



i EUdft coá&di» dSeen niéBot f • 

Grm poeU. 

Dt^^a Inés, 

Bu<!ná prenda» 
cainiio no m toma el serlo 
por oficio* 

Báltrdn 
Canta bien. 

Boena grada en nn soltero , * 
ai caoia sin ser recado » 
pero sin rogar con ello. 

BeHran. 
En latín y eo griego es doeto. 

JPo& /^s. 
Apruebo el lali|i y el griego , 
aunque el griVgo , mas <|qe «abips^ 
engendrar soele soberbios. 

Belfran, 
¿Qué mandas ? 

Dma InéM. 

Qoe se consulte , 
si saliere con el pleilo. 

Btltrpn. 
El qoe se aígne es don Marcof 
de Herrera. 

Dofla Inés. 
Borradle luego , 
que don Marcos , y don Pablo , 
don Pascual y don Tadeo , 
don Simón , don OW . don Imcasa 
que solo oirlos da mMo, < 

¿cómo serán , a¡ loa nombráis 



\ 333 

M parecen i v»$ daffioa? ^ 

Beitran. 
Ta está borraba Consulta 
áe\ Ginde úou Joan. 

jDo/mk In¿M^ , , , 

T« eEliendd» 
B$Ur^n; 
Es ándalos , y su estado 
es miiy ricOt y sin empello^ / 
y crece,,mas cada día,, 
que trata y contrata. .J ■ 

.- . ■ ■ . Eso- .. . .r-. 

en un caballero es fiílta ; ^ 
que ha de aet el caballero , i , 
ni pródigo de, pe^'dido , 
ni de guardoso .avariento. 

Beiirw^ . ' 

Dicen qne es dado á'n|a|{erei», ' -^ 

Dort0 J/^. . X 

G>ndicion qiye wojia el tiempo i> 
casaré, y atnausafár . , . : I i.t 
al yugo del ca^mie«lo. 

?,;, B^Utan* ■ ' f.' ■ ,!'■': 

No es pniitoaL. : . j . rj^ ( 

Doña lné$. 

i' -.^Beiiémá.'v- •,.::.>4r 
Mal pagaderJ*«N.:» ^-.J ••.. , ^'i .: 

Caballero. 
Beitran» 
Araleatad«i:' ''' ' "* ' "''•*••' ''""- *»"'* '"t 



3^4. 



£5 viado. 

• líoñd Inés, 
Boradlf» presto , 
que quien doaí- v^éir ie -casa f 
é íabe enviada i' ó rs' necio. 

El Conde Carlos se si^ae. 
Esle Mene gran^redio, 
que es noble y Hco , y galany 
y de mochas ^acSas lleno. 

Úáik^^Inés. ' 
Si i mas tienlp^ una gran faltai^ 

¿Y cuál as? 

Doíltí tnésk 
>Qne AdMe qaielro. ' 
Betirúrt. 
¿Bórratelo f 

Doin írtési 
i- No.Biíltrah^ 

ni le borro, ni le'^tfpmebo. 

Solo el Marqués tle^n Fadríqtie? 
resta ya , sus prenda» Ico. 



\ n 



Decidme ¿ qaé.Maforidacion 
bailasteis de los defectiaa'" • . ^*^ 
que aquella ism^iatt dijo I, 

Retiran, 

^oe son ioííftsí verdaderMi^ J i. •;! ¿ / A 

]Qac«! ¿ ton QÍfK'li4:t 



af3í^ 



JBeltran. , ,^ , ' 

Ciertos son. 
Doñ^ Inés. 



Pu^f- borradle.... Mas temeos , (i) 

lio liC borréis , que es en vano f 
entre ta^tilo qi}ft< no 4ii(el.o » ^ 
como sa nombre en el libro ^ 
borra.r su amor tjn mi pejpbo.*- uáse* 

Beltran* 
Con las tpblas de la le^r » 
•'^^'•'ili'iíi» , ¿éuora , en el sueto Y ' 

, 210 hallarás perfecto esposo; 
que caballo sin detecto' t 
quien robusta, díescoí^fíé' ' 

de andar ja m£á' caballero. 



VA 



.:u^^< 



» ■ r f'T 

£[ ; 11»' :;¡ ,{.i I..J '.'-.I 'v ..■.■' '..¡ '. 

(i|> Zhantase derribando él bufete. 



S36 



^. ACTO TEBCERO..; 



ESCENA PRIMERA.' 

^ DxcoKACio'W DI Calis.' {i) 

Hernando por ima Pftrte jr Ochavo por ^*. 

Hernando. 
¡ Vitor el Con4e Cario*! j vitorj ,. 
Ochavo» 

Cola; 
El Marqués d^n Fadriqoe , vítor 
Hernando. 

' Mientel. 

Oc^€lPO. 

¿Itacayo vil, to len^^ua niega soTa 

lo que afirmau confirmes tantas ^ntesf 

Hernando. 
Tá , como infame , mientes poV la gola^ 
que no faan-aido los votos diferentes 
ca dar al Conde Carlos la victoria. 

Ochavo. 
El premio nos dirá cuya es la gloria. 

A Hernando. 

Mas entiendes de vinos , que de lanaas^ 
I Llevóse el Conde Carlos Ja sortija 
dos veces , y te quedan esperanzas 
de que á tú duedo la Marquesa elija ? 



(xl Heniro ruido de ca$cabe¡esjt iimbaUs* . 



TmU, q«e ni li ]^idMNro ponto alcansas 
de vinoiív nií^¿e .&»»»«• | no «íoHja- '^ '^ ^ 
\fi pecho d«ié9iir>el ^auro^-que t^ oA^ec«b|U^ 
que el Marqués 1» kaVllévado otras dos yecesi^ 

jEI Co^e^ por ventara , «n<y^ít#m<lb '^^'^ 
CA todo no ha qncéodo ventajoso? . 

O estis.iécovJÓ te^nnenle tbtAsfMoJoiy £.1 

¿ £1 premio no llev^áé^as airoso' 

«1 Blan|aés<ari:séftor'f •. -> ; n¿ .ví> g\o^; yofi 

Hernando. ^MifédU^MerUrúi 
■cLí^xu At^Conde veo » 

qna el premio dan. {«'ii'' / aoüJ 



%b to' 



^ ^v .-víc^/ r uHo estés presuntuoso t 
qneot0Oida»flll:'Marq«éi». i uWf.d ^ cutios 
JíerjiiuMlo. 
.11 /:>iíHay tal sentencia? 

á qoien es. .-Kv^o ) 

Sari on 4&étio <|<4enf n^liqtái» íib 
So preaáia-fdard^eii^^a* omaiMinoiá al €ond^^ 



T el sojro it^féd<kk%tLé^x^Vkátkpmi\r.\ñ m 

á la Marqoesn. do?.íi ui c\\?mv*í i^ clnueit 

«'.nriBh.íi^lOaJkmi*. <J(>a fo/ :; i^ .,o|» 

y rabio por saber ^^j^év^Ainiíiqoe 

en balcón blanco rqtA»<]ihdalcáUmthiHi«B£> \ 

2» 



bliiica tirná en q^.W^rletailos dej^^Ulu 

ftiiífleaiB *'*'*' ■ '\fí[en»art¿(o¡y :a "i.r .»m » 

Ir ya núMtiroé iW^tttliMi^l»^ dejidé 

1 Qc' *'{ c t iíBertáénk dé^ tj! ...; ..:, /j u* 
, Aa9( j^ Conde jgina 

U Victortei^il^eififqttÉiha de#tadék ¿). . *'; 

Oüülifi c WtiOd&4MlJi caí v'iiíí , .'^ \A ^ 

Hoy igoza de su prendaiáábciteAá. juj lüfA .•> 
Ellos vienen *neb Oiui i í.* !j su.t 



, 020isitíis¿9iq eb:^'t oBoes Veamos^ 




Marqn^á ^ mí) tK^CfttoMJIA qúiei^o daroÉ 
del ;Nrpa«^ Ut3|^|a -éiy^ibiMrtfn Cü 
con que ¿ofrido nMáÜAjpudo envidiaron 
,3&fi«dl»dmJdiléiu»aiáiit<»#>dídi«%oudÍB.Tq i^. 

lisonia es vuestira la lisonja .mki^va 'i si iL 
qae si á vos solo MuMCigiialirmei 
g1^aijir4|iin «AtalahiiSiiiéi^ áíabarme. 

iQttdihottidUloícbnti^ipI, .. d ^ :. i n^ 



, £í i M : fo uc ^ .. >1f;^ i¿ .patencia 
temflP&rtá^iéKlb-''-' • /» ^ • :''»i í"'- >í"» 

Ochá0o. ' 

:í^^ ^¿tQfoWá bofepetencU 
tan noble h^:yfk^9 ^'^M f ojUd amante ? 

Coháé, 
Marqués, pediros i^)tí¿i^i»^ Vina licencia. 

Si soy vuflsh^ó i^V i^ tíehljliiy^^iéls^ 
la amistan' «{¿ré'^fbfi»^ yo teneros, i' 
solo os pQC^iíiegá?)Atóttcé94i^4^ ^ 
¿ licenda'píieáb'^a^* í^ntéi* dé'lofld'^ 
«sdaeSó? ¿á qoiéh gobilíií^r 1i(i Wlék'io ? 
tomadla > Conde »'¥dlr.>'qtie dé ése modo 
os púédo dai" b^^níé^t^neis |»ok* ih¡0| 
y para dáiros Í tmUkidléi^' MAó^l "< 
cnanto so/Vtftífl>bi ^¿übjAHÍo^'»d#confi0 ^í 
si sin pediría kú ((ttmi^iomarU, 
yo iin saberü'tiíbtliof dte taoq(lirhf. <^^'^ 

Solo atiero saieTíL ^*'' ^•'' ■ - ''^ '^ ^*í 

'^ ífd*\íigais nada 
ó mi amistad W^ktMtk ofélnl^Él '^' 

j Amáis á la MarqtWi¿^> 

No es amada 



en sa comparación de mi la vida. 

lY Blanca? •^"'^' '''''' '' '^v ^ ^ ^ ^'^ *^^-^ 



8^ 

, ; a.amll yl-^e mí tan olvidada, 
qtfé áan haberla qucridQTfjriiPI^#í^%iao¿ 

Con e«o V949»:l» Ij^effjpia # amigo; 

li«|;o lo que mandáis t<)]r md^ Í%ít^9^ttjÁ 

.., t > 

JPor I)ios,.se$lf^r^g0f ha* Indad^ 

tMh^attíüído„.jr,\W»^««í4^..;, .o:i^ 
quf ^.e»yi4í* l^»;íWq>^í«^'4P¡i^uDi: «i 

^ la »ph?r}»ilf te.H^P^^rtiafl^^iíq .o olok 
B¡6Bof«l^^.«tCo|^frf?lafr^, j,„uli 

obom «ft** '• » rfí^K^MÍT*, 9ü4iwJ » ...bfitnoi 
»» P.'ftk.^^WerJBiíWn^ II fco ict. *i»q i 

de los nol>les,9gr^nes , 

s((ualar en las raEonof^^-j^ í^^uüp üU 

las espaldas sfl^^dprá. Xt) 

-^* íí<frt<^A? ÍPJI^Í»% bauím iffi o 
hemos llegado^^i^^ ^ 



(i) 5e entran por unjadoy u tnuaa la tfgsfao em 



#íTf.|3¡ 4ftB fí^ ^T.p v^^;) .p^ 

en mi alvedrfa^E)^!! arques , 
pone S^^ltWlfe:ál'ttlvi«l)^^*^' *'» 
por las pr«á^l«ft "^fs't^éV^etk^^ 

yaes do^''3ét«di(f(»Cle WW'' ^'i i^p 
los que os cdttí^fllk ahora ; 
porffd^<iP9o»'(lHi[iá^^ete^!dÍAP '^ 
Ja suerte los >ircíi*Jf>5. 
El (jtfi^'£áé\6Á , y^yWn ''" "í 'í 
qii<(d^tMé»4)«f«'el«gi¿los^ ' -^ •- 1 1 
igualé»>«fe íflali ti^z^adb '"^ '^"P 
en la Sorl¡ja?^y»<Poí»nco ,, 
, •X^iio siPJWSr'W dése* ' '^f ^«'',' ¡ - 
iguala éc^>%ííi' cridado íí'^ ''^'^ í' 
•é , quc! ktlri« V^nee á tíSt'^ ^' "-' 
rh la gffttü'^ pretendí;:,* « 
tengo de! iíaosfíar lüvirléiid^' '"^^ 
lo que amandtf merecí. 

No importa i^ltfiVH^és / qae VQ3 y. 
y el Gondéf;^s«ll^'>q^dei»;^t' ' " í 
para abreviad ^^¿naíndo veis,, 
que el ser iguales los'do^, 
ipe pone en mas don fusión ; 
porqae4tt¿ ¡mílchoi 'desiguales, 



341 



343 



fDaa ficil qne ra ees íj^uitt^ 
se r^sacbe |a rbcri^il ' 
l^ro ya prr vengo üu fU^dlo . 
*^ coíí t^¿'iíre lié de motvér¿ '* ' ^' 
Dilaciones Mil I ppJT T^i" ap»^ 

¿ Coán^o.^ ei|(p«ijfG4 MfVQÜi V; • * 
tu doefM, Imp ^ ^t^nM^ ? • 

tan gran novcda<iiialfarse ; 
pacs^ para ¿arne qnlsrellfi , ' . it 
tns la príniMT «donjccliaf».. 
qae no r^liia ^r ^^aiars^e. 

. JÍÍ€ncUh', ... . • 

Pofs %\ po|^. mí noi Ip 9ca)iQ« 
paédalo el lla^inairiat Orbayo,» 
que eres jnpj^er ^ y i» 4j^ero. 

I Qae. no. p«ie4a yi^ ]|^bir*rfBe . -mp^ 
de este ^nij^nte porfifdo^ 
sias si.pii^, dj^/sn.fffado 
«na bo^a. ha de yimfanplc. 
I Di r^ 9 Opb«f(o • ^ Tfirdad ? 

Dila y sí es cfn mi Í9f9PT, 

. '.'.7 '♦.tp . Jfc*l4Í*t •. ' ; '. 

Ta ampr p»§D cM^^iniar-^ ^ • 
¿De y^ráé? : . . . 






Hl% l!iocIiec1i|K)4^éfti»ífti|c <%np cl 
4 t^ fica.ti>ptH«iiatoíiu I * no-^ «vi'p 

¡Mas qlM tciHi'MMiii^^teilcon , 

No taatv^ fon^nf» ^ibtap'^ n- nnp 

e«ii Ufetai^iDiiVík^ 1 ' * « 
Ochava». 4Mlft*ültkbi«4«- i i 
escóndeU eiv'^ftta / «hori ^ ' 
qae en pKtlcit Mán^lw tfe#n -ib 
^iverti^kMii t(«if «Ittfiíea v * '><• ?¿ar 
qae se acu^Ms'kil^ÍMribra , 

saldré á. esC.a')gaat|ra».y * t« i i < i< ^l 
de \o^mt9éjéfü!^WLVf9Ug>[''l no« 
inMttM^I^^4réirtar%/ a -* tp 

Al pasOM|«er'é^deá€ii * o'ce 

se doda , ^fpIf.djMOtiiU ;, ^^^ «i^ 
obedézcote ^ MmirftV 
y voyme ^fhycifi é y^ttfa. ' -!> '? 



343^ 



' £fna. 



IKflrguét. 
i Los inf^f i6jb ÍnjUKlÁ% 

los ni#Wl«^ té^^r^les < » - •í'>i'^s 
4 los del<aHtlí'li^iB|^s>'^ ' ' ^^ 



-2r»T. 



k que atfilieriiflwtift'^*' r. ^'^^ 
que con el .alfliai m^^iniI*^ 
ü coa el escup» m jiabiU. 

porque me €W»n ttmior , 
qoe en laar.Al«b á$]a^ aanr ' 
Tolari «M,eBUitdiaimiU> : • i 
•iéatolo , Inés , <^ém^m9"wtm » 
qtie éoa l«éMii¿aétí«Mft.^ 
soliciUiiéft «teaí^lm.i- 
de nt^preoM^rhVM deft^a 
mirad « que «ni^o rt^ Aaion 

{ Qué ipal. Marqué* ^^ia aajtadtU! 

liyüMamnef qiie*i^ia, , f 

aoft to|<».ai.iNM»ln^favar|t ' . 

qoe aadift Mi na ¡MuaubíaaA» r 

ot hace á voar cMAfieteBcia ; 

aolo eaté de mí áeMle«m 

ea vea el HÉpcdímealOi* 

Declirate;¿aali4e vga#. :; ' 

Do^ Inés. 
Basta , Mai>qaéa; éddbraros « 
qae ai ppedo mas amarb^^ 
«i puedo dctíró%'alaé. ' ' ^ ^ 

XSGBMA'VI«>:'( • J¿ 
m Margues y BáÜ^iíar ' '* 

¿Cielos , qnatfis e^to ? Sacadi^i - ; 
Beltran , ^e esta cail£««í#a . . ¿ 
mi afligido cofMlMi. • 



Bdinan. 
. SabeDioilliifviiMUtflr 
más heme jpQCAto prcpeii<» , .^ 

yie.^t rOYelfci»qT •• o l wtq* o' m>úI 

De la vil^tiniili^a» odo t*4^ h 
sin ^«tvAce eiti«>cj^ió t> '• i 
y puede jaiftAifiatwtf^fiSor •.. tip 
la envi¿íe£qiiérla~«a90iiiu. .. i . t 

me ipata$f4<MipeiiinhBilfloA^. ji^p 
«Da tárasme c^»^ erarlo » 

SaqiieiiiK»;j«(M& Mi^Í9fra«]<^«.^ 
de intento tai^B^iiroio. 

ardiendo e¡^ e^lefa. ^iV«loa; > ; vt> 
y iiene, por<JPio», r#SQn» n ;.^ 
si atenta %:flani»<Ni^l^»): Mn U 
que df9ljí|p!arl« podie^M. ,1 ^b 
4e tu daílg^l^^OPMÍoiini . .*/ ^ 

f '^^ ».»•■' :>.•!' ' ^luq 
- ¿M..n w^ *»»^'.íi-u >x »»'p 



SM 



m 



Dichas, y 'Óc^ a(^^^ 

Bies lo i fitfiitf ytBflp nilé^;**"? 
pero aadie , «Mr di.Kreto |^ 
dMtt«l oiro widi|tfni/i ' i í ^ 

que U vMr^ii(Ni9a<«oa áif««i*^'i<: / 
rcferírlo8(| j*m tt^«p»¿í» ' « ** 'i 

¿ Qué farin ««l«i>cl«f«|l#s^9 <«<^^ 

/ i Decid , qwitfo. ¿ ¿¿íftí A opinión^ 
dd M5r(ni{<tf^<^^^ ipw4^ jgtt 
•as defectos tan, se<^9^os , 
que eso le d# éoi^amu , 
le dirá fsHais: tt,9. <feM ? ^ f'^ 

To , seBora- ^ «i 'd^es^áé 
no dar cao.si|L A «o veo(5aliti»Jf "^ i 
porque t^ne.r lyna'lj^iite , 
es H!hfemi.e<iad. i «o. erVor ^ 
de la boca «A. máX olor , •'">'!£ 
Cf natural acct^eií4e> • i»;J y 
el mentii» es IfVt^MM' **^ '^ 
de moEO ««lio es 9i«ÍMiV{l!t ; ' -7 
y vendr¿i\M| eor«e<|<illa^' "> -¿ i» 
' la obligación « y la edad : 
estos sos defectos son ; 
pues é\ los pregunta , defa 
qoe yo mitigue t a queja , 



^v 



üíái silbeU 
aanqae ipemedi^is f a aa¿o » 

qae aaii los pábKcoA defef tos 

hace qaien Í*rf diOT^Pf^nsa : 

aq^¿ |isWÍ el.ftl*f^i<#it.¿9f»an4f íP«n«* 

qae los saypii so«i%íí(fii^t9Í» ? ' s 

^i soi| cierlos k* H )r#im ; 

con que le c(b|o T^rá ^ 

^ el tiempp» 4#^t:i^>ri^ *^ > 

la yerdscí , si iW»lo p^ ; . 

que á esto soloiWii <;f^i4^9^. , 

^on (s düscio»t i^f^i'AHr 1... . .; 

SeSora , si. ^Ift es ,ipfl«tii:a , ^ . .^ 
¡lindaaieiite. U Ifca^ tw»^d(íl, » 

JDa/^/<NfSA\ 
¿ Qaf ocasión *. ü^ 9íf i^d^ I 

de Blanca pudo paojfiPífi. j- ^ trr 
á mentir ? . , vj 

¿ Esto pasa ? ¿que cs?oiidid<v ; j 

Unto mal t<«uíkMl ^^ «**!"«» ? 

í^«*0tS«Íí^4o¡|*,Í!^M 

y yo no lo4M»flíir»f¥^-í>^ f.i j i 

¿quién* p«ttdiiiMbef!»q»^4? m^t 

¡Qué d^ OMftUroit éi^.u í.l^ "u 



íll». 



% 



Tttélvome á la '¿biÜíenea. 



■«f.n 



-"Ctoiidi». > f^' 



1 1 n 



el Oma«'Oirlo4f > : 

• •' "Bl'csV .■ 
como Mbei 9 M Mirrqoés. 
don Fadfliqtte fi«l^aniH;o ^ 
y dedtfW de? átt fiaiile^ ^ v» 
«Ifiraa GOM querrá. :• ^ 

¿Si etfi* arrepentido ya 

de modarsé , y agraviarte^?' - 

Ko vuela 'c6n tanta aÜentok v 
ni eaperansa. 

Claveta. 

•'■"Wi^, seSora» 
¿ qnierrt liVr lo ^ne ahora 
ibe ha dictado t^f Itenttamieato h 
DofíaMkiea. 

Düp.' '" ,* ** ^ ' * ' * ' -'•' ^ 
' ¿topeki/ * 

El€¿ilde te Kauik'aiv > 
en la Sortea y Tok^neo- «*' «v •/ 
tanto 9 qne de algiin' de4ed^; '^'n '. 
me dé ijnüciO'Wi coídadOt •' '^^\ 



¿ Siendo wií|<^íet^W«'^*»^.*, ,m, 
be de creer qiW,3WSW^¡.o . r 7 

¿Si ya eli^^}pqipe^,|^.qj^íaí, - 
sapae^q«Sjf,A9R>r^¥)4^.. / 

que d ofjTf^ W»A? l4«Íe^9Í .1 > 

par» poder dividill^i . ^ , i ,vf ^ 

^«e dicen .9iK^vim«^mtilloa 

•OB liara hidf\ffi^4^ ^1^. ^ 

, eififtfSlRj^. fWlterio que exonde 

su venida, y é^^\f4^c]f^ ...:m ,í b 

viÓÉe un honibre^^'^,j^„,, ., . ^ ^..^^j j, 

ESCENA X..ol)n'..K; » 40 ü>í 
JOichasjr él CóÉÍS'^qrto$ de noche. 

« Of AjlMt4n0qillO«8]fe ^ááyhHM^,:(i ^unsC^ftí} 
aoB tm intentof ««wpéloi,ihiiboiq nía 



por UB oSeRBli^iiiiiliibii 
¿Qaiéii f^ifsái^^l{úé láfaffiá ' 
de qué i Bláiibk'ddf cnididd j* ' 
hobi«ra en nif d^jÑbrtadó 
tan nnevk'abioh>5á Rama;' ^'^ ^ 
qae fondi^^ in^ éipéñasa 
en éílti ^'ááéíkúkphtt^' - 
y prosigt tbf thilér'' ' '» ^ 
lo qae e^ttéfó/ihf VéUtiÜlit ^^^ 
De amai* es flíérÍe')ncentÍT<^ 

naU'et'üía^V^ll^ieaiÉioi^^ " ' 
y apa^ «f'ái'Mr'ttaáiVífc». 
Mas ya filana^^ftirMttdii'' * 
mees^péréilfliV^&^tfUf* ' *' ^^ 
es fdégó íí *JüW*£y áftl" í^ * ^ r 
se enditeré'W^aMkdtt-'^" " ' 
¿Es Blanca? i' ''•^' ' ^* *'*^*'^ *-'H 

•1 homlire imi^ffétilte^^ < ''''' >' 
de caantos ^ü'U^lite «enduró dM^' 
ai bien estoy qiiéioso ' **^ -'^ ^ /*" **' ' 
del tiempo qae éí f^Í6Mb-^e ba tenido 
ocott¿^^l ^Itb^^lMéhi qve be nMirecido. 

JMkí Bhmea. 
Ho os entiendo.'^ ' ''--^ "-'•* 

Señora^ 
Baste el silencio ^ baüenel tafrtmíelito: 
da^a&os bastcviyáfv q«e«lnpenaltih4to^ 
sin prododr, aatioMi y>ifl'>tflt enr «os 
ardiendo reprirtwéirtlteÉqpt^ÍÍmilP«i 



m 

Dolía Blqtmáki. .ímni 

r-*^*»,,', ' f . . Xitutdú» . > t..-\ * ■ ,,¡,- ^'oi 

Vos 9 G>iide > os dií^]»r»d* . < n , . , ! u 

: '-' XJ^Me», : . i^ i ,.'/■)> 

^ iVu« viz\^'.^\ -.• . i>\ -, »^S¡aaB¿dJ* ftam %. 

yklb]i4a>tftt.^Wfa.V;H-;/ ,.» o7 . . w. !';, 

dos vá:f«;p^|]osi signflls Áiütsilye^trÉv' - ^^> 
^esptíes que arde ^pA^iai Jilú^or vuestro cuidado 
y que os (^¿¡91 IbádeacQj^fiífckw» f cr: » 
de ser nai dttlco/éttfQsai»» A la<*iiilidaQÉft > > 
^il "Recular al "utÉpóWí^ U4«¿o 
¿ os pwtiaijh de seciülftv y rsretataáa # 
porqi|tf}^[ |;bDÍa «tAáógMntiIftiiMla ? 

a^JillOíilailoNr^siilift4^;óiiilefi^|ko.ir d^a^^Om^ 

lio es^ifcfWiaoi CoiiA»|viái«W,«t4tÍ4W> 

Co^liSi. .'í ,-.. » ,.;... .r, . 
¿Por ^rmiwaá^ ítíxmimj^ 4 ft^o mío^,. . 
ao os correspon4a , É^a^^^.ipor veatoi^t 
demás ^ qué ^ml htXá^^m i9tiiii^ík 
la i1^MBls^.toáai¿^tti^%|»y4Q|ii.! , , .Jl 
i No Os baii diieho Ma^tt^s , 
mis colores > dii^isit«f^teeas r> . ia . r ; 
ais ardientes eM)<M^ u'v.o 
i En lo^irtaíriy la#tlA».f^qiM¿il tto akalfta, 
Midl éMtÉiidet qiiaiies^^&U||<;« mí l»pa«mxa f 
ilH)ad«|^eate sor*iíík;| éiiorftfoa J . <t 
de blanco una ventaMtfvVy p«esU en all« 



immU de U iiifW|A<:i nC ' ^. 

]iioflti%kido ^<>r eéifmaa ^^ri < Í M f 9 , Lc:^.B 

poniendo en ella del'vMii^l trofeo 

lof f^teiidft qée ^«néfydOM qiife flB^itfak^ 

que á esa'itté>«ca d6Üad< lo»lkdiplbnJ^ ^ 

¿En laa callas mh'iiéikpí «a^campo Tcidc 

no llevaba nna bÜMSsV -^ «> . ^^^ -^ t^^^ 

coya letra en el círobi» decía : 

Tmméó á^am^Utínca la esperanza ndmf 

I Tras esto j yo no ytú^jiL nautt|o^f 1 

¿Poes, mi bieny qoeoé» Mpide,' ó q«é^«rfreM 

de sacajnaVy''^^ é»itunla ptaarf^' / '. • 

'Gosa de la ocmúomi^wáúwá ma#' ^>* -i-p ' 
que mUo'yniípor w«n>i|nknin." «»: ^ • 

¿Qoé r#oelor.¿q«urd«da»l' 'á^^- 'li'. 
j Con qolí aMi»inM)<w> U Mcdt? )^ádf i ^o^I 
disponer mi reimdió'^y m '^nganza f 
.«^«fHi^^ el M«t^l#«iiüi«#a^laí/lr«i mtaÁiii 
Conde, ya llegó elfán-pa qac mí pecho ^ 

descanse de sos penii«r'-* 
qne'yiillegklM Ü fii««'4diiá akMÉW^ i"*^- 
li#í».'d«*éi- pa^«d#t3 • • ---» ''^ *'* 
¿qoé será-^éfaaHlb^íB^vlíwJ • -.uJi^t 

qne el ^uiem^^tm^áaímti mák émm^ *^ 

4 Qué akanaaUlfl^Wo'*»^ • «'^^' ^ * " 

tratadlO'Voit'lD^ fadM%*7 Bíot^<»i0«Mc^ 

dls na i;i«3uq XiíCiMI^*^^'^' * ' " tOütiJ ít* 
A Dios , querida Bli^m^ilAiKO^^VftMértal 



¿qué grjicias te ¿are por tanta gloría ? 

pues eii un punto alcanza 

mi amor de B.laiica amor, de Inés Tenganza. 

'' ESCENA Til. 

£1 Conde y yl Margues f de nochté • 

Marqués. 
4 Es^ el Conde? ' ' 

Conde. 

4E3 el Marqu^sF : 
JÜáfqués. 
¿Vos tan tardé, Conde, áquí'F 

' Conde. ' 

Sí, que o» solícito así 
la dicha de douki Inés. 

Marqués, 
¿Cómo ? .' 

Conde. * 

La mano le doy, ' *" 

6i vos licencia me dais , 
á Blanca. 

Marqués. 
Al cuello me echáis ¿ 
Conde, nuevos lazos hoy; 
pues aiinque el amor cesó, 
la obligación del deseo 
de su merecido empleo , 
' "viva en el alma quedó. 
Pues en tan noble 'marido 
mejorada' suerte alcanza, 
no se qifeje su esperanza , < 

de que mi maiio ha perdido; 

/ Conde. 
fisto es bueAo I jpará haber ^ 9¿k 

:¿3 



3^4 



¿09 anos qne ^ >nf me adora 
doña Blanca. Nada ahora. 
•5 queda ya que temer. 

Margues. 
I Ay de mí» Coude, que es vano 
vuestro cuidado y e( roio , 
cuando atcanzar desconfió 
de la Marquesa la mano ! 
que de sus labios oi , 
( ved si con causa lo siento ) 
qu^ estaba el impedimento 
de alcanzarla solo en mí : 
no dijo mas la cruel. 
Conde, solo estáis conmigo ^ 
mi amigo sois , y el amig;o 
es un espejo fiel ; 
en vos á mirarme vengo: 
sepa yo , Carlos, de vos , 
po:* vuestra amistad, por Dios^ 
¿que secreta falta tengo, 
que cuando á mf so me esconde 
la sabe Inés ? ¿ Por ventura 
de mi sangre se murmura 
algiiua d(^sdicha , Conde-? ' 

Habládme claro , mirad'^ 
que he de tener , vive Dios , 
si esto nó alcanzQ de vos « 
por falsa vuestra amistad, 

*Con<Íe, . 

Estad, Marqués , satisféch.o 

que á saberlo , os fa dijera ; 

y si no es la envidia fiera 

la que t.\J daííó'os Ha betho • 

, . * ... í/ *i i '• 

el iii};eni<) sinj^Iar 

de Inés me obliga a que arguya ^ 



que esa es toda indiistria suya , 
coo qoe intentando no errar 
Ja elección , os obligó 
á que o& miréis, y enmendéis , ' 
si algún flefecto tenéis , 
que \os sppais , y ella no. 
Mas si de vuestra esperanza 
nrarchita el verdor lozanio , 
la envidia infame , esta mano» 
y este pecho á la venganza 
tan airado se previene , 
que el múndo^ todo ha de veri 
que nadie se' ba de atrever 
á quien tal ¿migo tiene. 

♦ Máttfués, 
Bien sabéis vas , que os merece 
Hii amistad esa 6 ñeca. 

Conde, 
Ta la purpúrea belleza 
del alba , en pei-la^i ofrece 
por los hofieon tés claros 
el humor que- al suelo envía. 

Margues. 
Aquí me ha de hallar el ^a. 

Conde, , 
Fuerza será acoáipaftaros. 

No y Conde , que estos balconea 
de Inés quiero que me vean 
solo p y que testigos sean 
de que en mis tristes pasionei 
aguarda aquí solo el día, 
•olo por mas sentimiento ; 
que ta pena, y el tormento 
tUvia la ootojpa&ta. 



ZS6 



3$6 

Vos €5 hitn qoe os frcofaia ; 
descansad, paes sois dicboso. 

Conde. 
Mal, puedo. «er venturoso, ^ 
mientras vos 00*10 seaíA* 

, ESCENA !xiL 

JSl Maraes y Ochavo en lo mas alto dd corredor % 
tizrtado, 

OchfM^* 
Gracias á Dios qa<; he ^^o , . 
ya de esta baina d<* oJlia. > 

I Ab vil Mrucia , tu Qa 
burla rroe en ef4>cto ba sido! 
Al l^jddi» nienwá alto* 
de uiu> en «Uro bafaré , .- . « 

porque Je é\ al suelo ^¿ 
menos peligroso salto. 

, Mafifiáé^. 
Parece que sabré ellecbo. 
de liié5j.anda un bfinbre.. ¿Ciíelos^ 
que será ¡ Ah , ba^ardos zelos , 
que asajlAs dais á m| p$<^o I 
¿ De iucs puf<ip src uyinchada 
tan \ihneule la op^ioo^. Í 

No es posibl<*. Al;;uj( iadroa 
será^.cx de -a^;V'^Ba (u;iad/i r,., L . .- ¡ 
seiá el ;^/|iaute^ >p.rí-U>;^ -^ ;.. , ^ ^, 
que parece í I ur picicui-ja., 
O Id ni iy4)^ en do 1í)< albura, 
bajar de uno en ut^o fpeb^. ^ 

Df "atjuí^ be oi- avr^a/'a^e.al &• • 
que c» el postrer ejc^dv^ :^ . ¿ 



357 
I valgame^exi é5tá'<ütasioii 
, algún santo votalin ! (i) 

Marqués. 
Hombre teifte ,• y di qaien eres. 
A • r ■' Oehttvo. ♦ 
Hombre jtprtte'tü , que á mí,* 
si me ves t^iKÜdo aquí, 
'^.qué mas tenido me quieres? 

Matqués'. 
¿Es Ochavo? 

Ochavo. 
'^ ¿ Es mi sefíor ? 
* í Marqués, 

I Di me qué es esto ? 
Ochavo. 
< No es nada, 

burla ha sido , aunque posada ; ' / 

mas son percances de amor. 

• Marqués* 
¿ G)mo ? 

' Ocfkivo. • 

Esa cruel ¡VlencíA '' ^ ' 
esta noche i^e ba tenido 
entre el ollin (^coiidido , 
y vino al romper del día " 'I 
diciendo , i(ue> iu señora* ' ••' ' ^ ' 
su inteütó hahia sospechado V ^ 
y que «con ese cuidado ' ' 

se estaba vistiendo ahora • "^ I \' 
con: su gente ^ para ver*** *"" ' '^ * 
latcaAa: yo que me vi " ' ^. 
en tal peligro, salí "*' *' '^ 
^__ - - ., j . '. . - . >, ' .> ■ . ■ 

( T) Salta al teatro y tiéndese , y 'ét Marquéi le 
pone la espada ^ pech^l . ^ ' 



SS8 



como bala 9 <por poder 
librarme , por el cadoii 
de esa abantada cbímenea* 

Marqués, 
Por Dios 9 qoe estoy porqoe rea 
tu atrevida pretensión 
la pena de ta locara. 
¿ De casa qoe me ba de boarar 
te atreviste á quebrantar 
la opinión 9 y la dansora f 

Ochago. 
El amor me ba díscnlpado; 
y basta 9 seSor , por pena , 
haber perdido la cena 9 
toda ana noche espetado 9 
y baber el refrán cdmplido 
de si pecare, y sino 
tizné 9 paos qne no pegó 9 
y tan tiznado be salido. 

Marqués. 
Necio 9 no estoy para oír 
tos gracias. 

Ochado. 
To sí 9 fVfarqoéSy 
para decirlas 9 después 
que sin cenar 9 ni dormir 
toda la nocbe be velado ; 
mas siempre los males son 
por bien 9 poes por el caion 
no cupiera 9 á baber cenado ; 
jr el detcoento está bien llano ^ 
qoe de este trabajo tovct 
pnes de. no cenar 9 estove 
para saltar mas liviano : 
demás» qoe lo qoe be aabido 



3S9 
fsta noclie me lia obligado 
á flar por bien empleado 
cuanto mal me ba sucedido. 

Marqués, 
¿Cómo? 

Ochavo, 
^ Lo que algan contrario 
tuyo tiá sabido de t/ , 
encubres ^ IVtarq u^s , de mí , 
tu aniigói, y tu secretario ? 
I Fuente tienes , y la cara 
otro que yo ? 

Marqués, 
¿Fuente yo ? 
Ochaoo, 
I Pona Iiiés lo sabe , y no 
Ochavo? 

Marqués, 
¡Hay tal desventara! 
¿^Eso han dicho á doña Inés ? 

dphapo. 
Ten paciencia, que otras cosas 
mas ocultas y afrentosas 
le han dicho de tí , Marqués. 

Marqués. 
Acaba y dilas. 

Ochavo. 
A enfado 
dice , señor , que provoca 
el aliento de tu boca ; 
mira tiSi á quién has besado 
•lybre ahiio , y en ayunas ^ ^ 

6 después* de comer olla , 
a joi y morcilfá , celiolla , 
abas verdes , ó áéeytuiíaá. 



360 



Manquei» *_ ,.,^ 
¡ Hay tal maldad ! cosjas son , 
que trazan envidias fieras^ 

OcJuwo» 
Dichoso tú , sí* pudieras 
dar de ellas información 
de lo contrarío ¡^ tu ingrata ; 
mas esto es nada « señor. 
Jo que falta es lo peor , 
y \ó que mas la recata. 

Marqués. 
£1 veneno rigoroso 
me da de una vez. 
Ochavo. 

¿ Pues quieres 
saberlo ? Han le dicho , que eres 
hablador y mentiroso. 

Marqués. 
^Cidos , qué injurias sdn estas y 
que rn.mi ejecutan sus ipas? 
¿qué traiciones y qué mentiras 
con ^1 ingenio compuestsis ? 
que es imposible que ^c ellas 
darla desengnfip intente» 

Ochavo 
¿En fin I tú no tienes fuente? 

Marqués 
¿Quieres que en vivas centellaa 
te abrase mi furi;^ ? 
Ochavo. 

No; - 
mas f señor , si son mentiras ^ 
efecto^ son de las iras, 
que en dojla Blanca encendió 
el ser do ti desdeñada | 



porque , segnn eii tendí, * ' ; 

qaien éslO dijo de ti 

f ac de dU alguna wada. 

Marqués* - \ . 
la vida me. has dado ahora , 
^é<e1 remedio trazaré 
^ facilmenle , p«e» ya! sé 
de ^tos cugaiios la au^ra. ^ 

Ochavpt 
Pues vamonos á acoslar, 
en pago de tales nuevas. 

Marques, 
Por inas máquinas qoi» muevas , ap. 
Blanca , no te has de vengar. 

ESCENA Xni. 

Sala en casa de dona Inés. 

Doha Inés , Bcltran y Mencíd. 

Doña Inés- _ , 

Oye , Beltran , ya e* forzoso 
dar -fin á mis dilaciones. 

BeUrat^\ 
No te venzan tus pasiones , 
haz al G)nde venturoso , 
pues en prendas ha escedido 
á toJos. 

Doña Inés» 
Hoy mi sentencia 
,''8tnó ei que eo la competencia • » • 
de ingenios quede vencido , 
le dá el laurel victorioso. 

M^nqia. 
yo picaso que ha de venir 



3$1 



862 

toda U^órleá asistir 
al certamen itogeniosb. 
Doña Inés, 
Asi tendrá la verdad 
mas testigos ; y el deseo , 
con qne acertar en mi em^e» 
y cumplir la volnnUd 
de mi padre he pretendido» 
notorio ai mundo será. 

ESCENA XIV. 

Didua f el Conde don Juan , don- GuilUn, don Jkmm 
Guzmanjr el Conde Alberto. 

Alberto* 
Aunque del examen ya 
' doña Inés nos ba escluido» 
jko es bien que nos *averguence : 
la fiesta podemos ver 
que en elección de muger, 
el peor es el que vence. 
Don Guillen. 
To , á lo menos , no he tenido 
á infamia el ser reprobado. 

Don Juan, 
To » por no verme casado » 
no ciento el haber perdido. 

ESCENA XV. 

Dichoi f el Marqués 9 r ^ Conde Cario» ^Ock^^f^ 
otra parh. 

Cande. 
¿Qué tal quiso acreditar 
la en?idk f 



363 
Marquét) ' 
Pues l)a de ser ap, > 
¿oña Blanca so muger, 
♦ decoro la he de guardar 
en callarle , que ella ha sido 
quien con selosa pasión 
se 'valió de esta invención. 
( '' Una niDger me ha querido t 
con las faltas qne escucháis , 
desacreditar. 

Conde. 
Marques » 
daros pienso á doña In^s 9 
pues vos á Blanca me dais. 

Marques. 
Tracémoslo, pues. 
Conde. 
Dejad 
ese cargo á mi cuidado « 
que ai efecto se ha obligado. 

Margues. 
Ejemplo sois de amistad. 

ESCENA XVI. 

Dichos , jr por otra paríe , doña Blanca C0n manto jr 
don Fernando. 

Don Fernando. 
¿Ko iabré á que fin pretenda 
qne nos hallemos aquí 
cL Conde P 
, DoSa Blanca. 

El lo ordena as/ , 
déjalf hacer , qne él se entiende : 
de su f aUbr» confia. 



W4 



: De ta esiposo aie la ba dado. 
Do:4^^Bianca• 
Pacs piensa, q«i(> esto ba irasada 
para naayor honra mía. 

■Marqués. 
Ya están en vuestra presencia 
los dos , ele <|uien vii«stro exaneB f 
al ^n^nioso certamen , 
remite, Inés, la sentencia. 

Conde. 
Solo falta -proponer 
la materia, ó la cncfilion , 
en que igual ob&tent ación 
de iugeniüs hemos de hacer. 

Doña Inés. 
Generosos caballeros , 
en cuyas nobles personas 
piden iguales coronas 
las ^Iras que los aceros; 
den objeto á la cuestión 
vuestras mismas pvetensionei ^ 
porque con vuestras razones 
justifique ini elección. 

Morques. 
Proponed , pues. 

^Doíia Inés. 

Escocbad. 
Uno de los dos ( no di|;o 
cual , que no es )Usto > cosm^o 
liene mas conformidad; 
mas este , á quien me he indinado p 
padece al§iioos defeltos 
tau^raves, auBque secretos, • 
goe acobarda ni cuidado ; . 



Z6i 
y por rt coiitrarto' batid 
al otro »pe.rfeclo wi todO| • 
pero yo lio me acbÍDodo 
con mi incliuáciotí <á< amyío : 
y así I' ha dfe ser la caestion y 
eii que os habéis de^mbfitrari 
8i la m a lU) de lio dar j ■. ^ 
al que ten^o iifcliiiacioii y , 
•^•i aunqííéJ'defc^clos^adeaca ; 
ó si-ínir c»lai*á''nias biei», 
que el qwe nó 'losutiejve ,á quien 
lio me incimo , nte-iqerescá. ' ^ ' 
Cafiaf ijual , ^puses; ia, opinión 
defienda que^taas'(|imi(ii|fe ^ > 

y la Jpaifle qué- yenoicre ^ ' 

merecerá mi ébtc<úonV' ' ^ 

juzgando la diferén^á 
caantos preseq^esie^tin i ' ^ 

J>ucs|:^UrC5UK>ll^^^od^átI > ' ' 

quejarse déla sentencia. •' ^ ■ -^ 

Al Mafl^^ttésrseinplina^^liés; ojtr; 

yo soy el abo4*récido : ' » 

ya el ingenio me 4ia ofrecido ^«^ 
el m^O'con que aV Marqués 

la palabra- qup le be dado ' ' ^ 

le cumpla. Yo ,co]i lieenciaí í 

vueslra /-«n csfta di^rauiáa ' ^^ . 
defiendo, qoé el qite <^ 'arnaáo*; ^ 

áebe ser tl^fisco^idow : '• ' '-' 

¡ Cielos ! mi caos» '4¿fie«íd^ 0/9; í 

€l ^ntie/TDfas él- seteá tiende ; ' '* 
)a gyatiO"mcr.ba.proiZket&lo' , "^ >^ 
de Inés^i confiado) ««toyw . • .. v... >^ 



a$5 



qae es mi iitti((0 Verdaderos . 
con sa pepsaraientQ quiero 
conformarme. Pues yo soy 
de contrario parecer 9 
y defiendo ^ qae es mas jasto 
no sff^uir el propio gasto » 
y al maa perfecto escoger. 

Doña Inéi. 
Entrambos se han engañador 
qae el Conde sin dada entiende 
qo^ le quiero 9 paes defiende ' 
la parte del qae e$ amado 9 
y el Marqaés , paes la otra parte 
defiende^ piensa también . 
qae es aborrecido. ¡ Oh^ qaié|t 
padiera desengañarle ! 

Cande. 
Los f ondainentoa espero 9 
qae en fa^or vuestro alegáis » 
Marqués. ... , 

Marqués» 
. , Jy\%Q 9 pues gustáis 

de que hable yo primero. 
£1 matrimonio es anión 
de por vida ; y quien es cnerda 
aunque atienda i &o presente » 
previene lo venidero* 
£1 amor es quien conserva 
el gosio del casamiento; 
amor nace de hermosura 9 
y es bermas» lo perfjecto : 
l^rego debe 'la- Marqnrsa 
dar 1% mano i aquH , que alendo 
mas perfecto » es mas hermoso » 
pues habeiic.minado «s ckrV»» . ^ 



34i7 
De aqaí 9e prud^a también f' 
que aborrecer lo perfecto , 
y amar lo imperfecto , es 
accideiit£^ y violei;^to; . 
lo violento , no es du^al^e : 
luego es mas sabio coi^ejo 
al que es perfcQ^, ?SjC<jger , 
pues dentro ^ebi;^v,^tiempa 
trocará en amor cqii^l.aja,te 
su injusto al^]?reciii;^iei[it!0^ i 

que al ippcri'eclp queridQ ^ 
si luego b^ de ajiíorrecerlo* 
Semejantes á las qau^^s 
se producen los eli^ctos , 
ni obra el i>ueAO comp majo ^ 
ni obra el malo comp buenp. : 
luego un imperfecto esposo 
wn martirio sei^á cierno » 
que al, paso de, sus «rradjM 
acciones , irá creqiei^do ^ 
y no íi^porta., ,qi}^ el ¡a^nor ' { 

venza los impedi^ut^jt^» ^ 
quite los inconvenientes » 
y perdone los djelectps ; 
pues nos dice el castellano 
refrán , que es ^ri;ve ey^ng^ip,, 
que quiení ppi; a,i^<íijí?p casa , 
vive siemp;*e 4íi:sc()i^t^^jt^^ ' 

El gusto ced^^ij.bancu; ', 

siempr^ ei) lpA,i|»ft^'^-^« P^f^^Wr . -. 
y las mngercsj;^^:e^|.iiyí^í^^ 
según sus majri4^ :Jij^Q . , 

su gusto del>e^o)ji^^d^|:^ ^ 

Inés, pu^s,t^i^4W,eiSCf>«i^d^ ... 
al perfecto , estim^cjo^ ^ .. . ;^ 



368 



y al imperfecto, desprecio, 
ludicios'dá de locura , 
quien pone eficaces medios 
para algún fin, y después 
no lo egecuta , paáiendo. 
La Mar¿iuesa doña Inés 
este examen ha propuesto 
para Acoger ¿I toas digno t 
sin que tenga parte en ello 
el amoc: luego si ahora 
no eligiese armas perfecto , 
demás de^ué no com|mfera 
el paternal testamento, 
indicios diera de loca f 
nota de liviana al pueblo, 
que mormn^a^ i tos malos f 
y que se'ntir á los buenos. 

jélbertú. 
Bien por su parte ha alegado; 

Don Juan, 
Fuertes son los argamcntos. 

Don GtiíUem 
Oigamos ahora' al Conde , 
que tiene divino ingenio* 

Conde. 
DificH empresa sigo , 
pues lo •imperfecto' defiendo ; 
pero si el amor me ayoda , 
la victoria me promelo. 
Si el^avor es quien conserva 
d gnsto det casamiento , 
como propnso el Marqués « 
con eso mismo lo pruebo » 
que aVnoT para la eleccioft 
{u Ae atr «I cour)trO| ' 



«1 baeik fin de l^^ ipte^^oj^ :^ * 
y no jmpPfU qiie el qiieiri^f ^.u > 
padezca ,^v^9^ 4c^ectQ9.« . n . , •. f 
p^es moBi a^yier.ie el refíraii. , , 
castellanOff ,qpeJo. feo, - 

amado p%f^ bpr^i^osoj .., 
^;cs W3]lfi|Íe.pa|;eceno9 ; 
pues A^no^ s^mor ^, aconbfeja . ., 

•ÍBO COIl.SflglI&tOfl^^^SIfBO,, 

ArístdteU8>;49 ft^*'*»*?,í , 
Sénjeca y jPls^^j, dijeron: . 
qaé el an^r jüd» es. Tacion/il^ 
qae baU^ eo e\,^59 |ir^^^ha,^í 
y halla ^ui^mf ^»Jo.»9afW^... 

si tík e(.jsí|^fipipiííio,tiim^ , , , 
«1 amor, ^.pdo^^ ^f[^rio^. . ., ,., 
so 1^9^i^,e& s«i rajBon , ; . / , , , .. 

Jo qííe él a^i^f^ha , lo hv^e^fí. j,,,,^ 

Tenga h^ ^aWrec^lIp,^; , ^i , > 
ko imporVí^, Á^e e^ es'4to4osf9^ 
y, el a|paj[|^, agora es cíertof , ,, , 
para ji^or/, Mo bay i^di^a.it 
sino ^6ff^i:,^t ^^ objeto i,H.,q . ^ 
díce^p «^n.Sfi carta, Qvidioj^, ^^ ,( 
y en ^o, jepigramft Prppefifíp.v, j 
Crece con ^ ressistencia » j ^ 

segan QnintiliaiiQ ; lofsgA. ;>», .; t 
si Inés np^^^eliga ¡al qpe adpr^ ,.,| 



36d 



870 



no iiMvá^'dta ftiif muiaWi '' ' 

antes- ííáí éadtt ftiá ^^ "^ ' ' ' ' 
con ft'^iriiracioti kirtiMhddi ' ' 
Pensar nfvre el abbft^édSte' 
vendida ser, po^W^j^etW 
. después antádo;'W*leih^áfiÜ* ' 
que no llejga Mi'lilnl^tí Hiétti]^; 
según Gurbio , á'&ttdf^'t^ras' 
qnT#áMbbtefen¿5 kbétñ^émiáoí i 
El atnotS^^fficé^aüWaBí'o^i^^ -^ - 
qtie nc} repíira ¿n 8^fiíéli>s| * ' "'■ 
la anlíéaéd^'^twS^i/^i^ukstrr^-'' 
■con ptirientosíls' éghfft^S. ' ' ' 

Pasifae $L^^h^lM%i'fÍ^úmp^ 
el sabÍ<?t)ta^\eHortfeíSld¿ '- 
Semícamfó ^ WW fefc¿»¿ >" »=^ 
á un Arho\3iéé^i'^^f^%Mk'' ' 
al que dio hOdtíiffe ^iXCfpHa ' 
d^^fihtn' ^e Wa'^i^Vií i^^bñi^fd^f 
¿ Bift^ t}!^ dVifet^»» fal^^o^s y ; 
qne-^Hbi^i ^oF^iíIÍii «fes^iügétbi 
son ftfWítHuíes ^d^ JlW«í ^^^ »' ^ 
pues no'^ade'fafiHfóiñfelÜ^^lor^ 

correspoUkdendáV^^flfr^ * 
*É'éiíÍ*íé tan díV«*s<^?'^^: '^' - * 
que él'ibisiitio attlb#H|^^liite¿l4 
moéü^t^efi e^üs^^rt^^jÉm^' 1 
su podeí , ftnéé&Híóikvábl^ , 
mas íimtf-'^lotíobú^ñé háctfilós F 
Luege^^ittafido 1a^ MaVqU^a ' 
al que padiEk^e d^^ldsf,^ ' 
y mas ^álnéndolé«')^a^V^*^ • 
no #e mudará por etto^- 



^n tal caso , faera cierto » • 

^óé lel descabrillos detfpneá: ' 

le pbl^$áré4'ktlorlwcelh>; • ' j 

que no íioIik aboÉredendo •: 

agota al,jpérfecto^j[tt^Sy >> * 
iio liodrá despee» tpKttñof * 
ttkas ánlcÉ'v «i'le ^isiertt « i 
agora »«fai^r|.teay cierto "> 

áboirrfecétto delqAif» , 
y de caU ráaHt !•: pruebo. > ;' 
Ovidio >^¡<te «{lio »in<n« .' m ^ 
¡se faiehí )r nadav ti «tfmtYíú l 
too ludia «iBBk^pooesfoa ' 
iqüé la pn>úietí6:el deaeo;^* ■ • /^ 
pues faif>nibi^.][nréccto eá lodo ' 
áo es posible íballairM;^ *ttego' » 
áiiñfyie-íhiéf^aüilwe'ligOMi»' <v-'(>i 
al qi^tittié porfcH<ito, , > -lí 
lo áboiri^coíeml) daspttéai i -^ 
i9üe<9Mií.dini«o^^«ltieiiiM^ i 
•tts defetoá ^éutíJbtÍeV9L , - i ^ 
^üéi«iia4bé<VJ9l»iaÍiiei]M. > * 
Quieto iittiÉ tttt 4kftct<ioso > 
atná también 'sbsádretos : 

le seme^ é»^t«it0rlos ^ • 
luego es eii^<rÍMié;i|«iwr < ; w 
que se noldtf .idiiéi.^ por«Ról¿ 
Que amar, lo Inporieéto^Ies * 
«•violeáto.9 y >lo<qa«reii tloJeu-fi» '• 
no dura , él Mjlpqwés «r^y^e; ' 
lo segundo le'ccwtí^o, \ «^ - ^ 
lo primeroMéo '^q|tte>s6lo. j ' * «-'í » • 



m 



qae no quiere ,- y nali»ai • ' • • 
lo quef»í^íiil'^>^' :' 

Qae el ^«W «bra.coino inalo^ I 
y obr^ «I Imeii* como «kieno f . 
y de las maLas^icdones . . > 
nace el aborrepinnatito, • > ■ . ^^ 
dice ^l.>larqoés « «^ ▼erdid $ i 
pero coiDo el.^oipr ciego • •' 
•praebaviía caasa tofosU ^ 
•prueba el iníttsiptiieick " 
Que la* kBQ^rei tt tttímtm 
por sus maridot ^.ooAcado I' '^ 
pero en eao^ ipor miuparte^ t 
fundo el puayM* ^ rítmenlo* ' * «^ 
A quien e^9^.rún^ se cti$^* >•* 
qur:c99i$esa aAop 9%<ti»m ^ { 

eslingta,^!» pocotüoilidnorf > * » 
lue^o ayi^Bdo.alJmperfeto^ 
In^s » rqera inCpimejel otira» , • 
si quisiera aer so ^nciki't; ^ • ' 
luegQrlii él puede >adniit!ÍIW»' q> 
ni la l!íla^qae4a ítnof^Uo. u • 
Que quien por amorescns* « ; 
vive sifmpre ¿caéontento^ * 

sefun lo iafirtna el rrfran.| f - 
dn^eiel Marqués « y «s OMiy.ckrkr^ 
cuando por amonas» liacen 
desiguales casamientos^ > - • 
per<t .ciando son fin, tddo » ■ 
iguale^, Ips dos sqi^eios I 
no ^My^ *i ^^ .»mfir.io« ^onCoMBa ^ 
mas.Paraiso. e«;«l Mk4o« t - 
Decir que no.cwn^ple.aai-. • 
d paternal teüafoealo» . 



tTS 

tolo 'le '|iii80 precepto V 
de qae mire lo q«e hace » 
ya, ü> ha mirado, y con ésa • * ' 
su voIq otad' ha -¿am piído. 
Qfie-iio coa9Í|;ue eí intento^ 
del examen v ^ino escoja 
al de mas me«eci avientos ^ ^ ' 
sin atender al amor, 
según Inés ha' propuesto |^ 
es vevdad ; pero se debe^ 
entender del amor nuestro'^ - '^ 
no del suyo , quf eon ella '. .' '. 
es la parte d^-raas pr#cio'.! ^ -'' 
Ser á^ elhi amado «y no "si^^ ' ' 
ainado es mayor defVto; '^ ^ 

]ueg;o , si elige al que qnieré', 
ni dará nota en el pueblo» '* 
BÍ que decir á. ios roah>s> ' ' 
ni qne senHr á.los buenos* 

Alberto. 
Viclor, 

Víctor. 

Don Guillen. 

' Venció el Conde 
Alberto, 
Sus valientes a^t^ütnentoa 
vencieron en' af^^xleea ^ 
en erudición » y^egeiiplot* 

^ Beltran. 
Todos declaran al Gbnde^ 
por vencedor, 

DoüiB Inés» 
^\*' ' . StfjcMtesa " ^ ' 



rti 



j^ es fo9P<fMrresolT«ninr^ ^ *> 
, aunque me. |»e$e » i esco§fr1fl(^ •• ^ 
Venciste t CñiAei mi mano. 
es TiiMirf^. . , 

2M<t Sianea. 

¡ Qaí& escncbo « cieloA \* 
Don. Femaifdtu 
I Esto (emoA tenido á ^er ¡^ 
Blanca ? 

Afora ^na «ya ptiedo r ^ 
ser sp-cepoto-,, 4ade.venf^rmef» 
y ha dQ ser inn ac^,ni^smo 
finesa par^ el Mftrqtiés ; 
y paffip^ ella i^ d^fMPcdo. 
Marqv^esat engañada estáis; 
por(|f49 T<Mi habéis propuesto 
que 1^ parieqiMK iventi^re 
ha de se^ e^Kíeo. maestro ; 
pnes sí mi parte ha vtneidoi 
y es la par^e tf^e. defiendo 
la áe\ imperfecto amado ^ ^ 

él ha de de sejc.voestro daelto^ 
To sé bi^en que no 4oy yo 
el querido t f sé qve ha puesto 
lfk.](i|y^ill yxl al /Marqués 
tres engañosos^ deÜKos ; 
y porque os Mttsfa^ais ^ 
escuchadme ap4rte» • Maifún ^tn secFeto* 
MmrqukSf 

• ^ \J Cíelos! 
no hay maa i;^éiro en el mnndOi^ 
que un amigo verdadero* .[ 

Doilm\Blanco* 
To soy perdida y si tquí ap* 



Don^^Xti^ ap, 4^ Conde. 

Esa^ tres.í^f Wt^ji sqjok , ^ ,, cf 
^uc me han.cmiip.. , 

.fií.i .1.1 I <,.?tt^liinil ingenio 
las inven tó<p((MÍ(a«jGga^fi ap, 
debe «1 ^tiH^9Á« 4 W P^cibp^ ,0 
por 'V^9«W-**«>» <y HP^ yen^j^piH^ f^ 
de vos, y.y4í^W^WWM»>P. .i 
conseguí»^ l^un^.qpif Ja. mano 
me ofrec^i^y iioía. f][iiÁlfi«l . » 
como n^lftnt ircsMlayt . oj ».: i 
al Mai:qs<y4,í^qi|e je <}A^.;od . ^ 
y para: i^ite 4. mí^ ifialabn^cí ^ / 
deis crédito, v.erdadeco I, 
baste por si^s deciros 
las tres Caltas que le ban. puesto » 
y que ba. silla* una. mugec 
la que tales^ fi.ngimleutos 
os dijo por.arden roía. 
Doda Inés. 
Es vei*dad ^ La vídaí os debo. 

Cande* " r. 

Pues dad al Marque's la mano» 
Ya, Marqués,. se ha satisfecho, 
doña Inés, de que la. envidia 
os puso falsos defeios: 
yo defendí vuestra parle,, 
y foi vencido ,. venciendo* 
Dalde la mano ,^ que yOL 
Lien be moslrado que tengo 
pnesla en Blanca mi csperansan, 
con los colores , y versos , 
y. divisas de las cañas,. 



J 



37« 

Í€ la torH)» f toraécf " 

To me c<mfieso dichoia; 

7 TOS mi" eiposa querida, 

BoñaInÍ9. 
CmWñéo os miro sin defeeto» 
¿ eéio t Man|di¿s , os qoérré ^ 
si os aáovaba con eHds ? 
• CMopo. ' - 
El Esánea de maMos 
tiene con tal casamiento 
dichoso #n 9 si el;senado 
perdonn a^ aator sns y«rrofc 



rn 

Xl Examen de marídóB. 



yjon el nombre de tres autores diferentes se ha pti* 
Blicado en distintas épocas esti eomedia del Mcencia-*» 
do don Joan Roía? de Alarcon. Los impresores ^y mcr*- 
caderes de libros, que ya se apoderaban en so tiem- 
po de los originales que llegaban á sus manos , se 
apresnn^ban á imprimirlos» no para perpetuar el 
nombre de los Ingenios españoles» ni para gloria de 
nuestra Hteraturá , sino para aumcni^r las ganan-i» 
das de^u comercio por este medio ilícito y.Vergon* 
zoso. Así es, que no cuidando de la corrección, como 
hubieran hecho los autores mismos » llenaron lo» orl^ 
ghiales de erratas torpes y groseras , y los mutila* 
ron muchas veces', ya por ignorancia, ó acaso por li- 
mitar la estension de la pieza á la que querían dará 
la impresión. Algunos en tiempo del autor' die^pon^ 
lux esta comedia con el nombre de Lope de Vega , y 
otros eoi^ el de Pérez de Montalvan, según la repu- 
tación que gosaba el poeta á quien ia atribuían , y la 
mayor venta que esperaban de su nombre. Rniz de 
Alarcon se quejaf justamente de semejante abuso en el 
prólogo que estampó en la segunda parte publicada 
en i63<í. **Sabe (dice al lector) que las ocho come* 
»dias de mi primei*a parte y la doce de esta se(;undA 
^Bo^ todas miasj, aunque algunas han sido plumas 
»de otras cornejas , como son el tejedor de Segovía^ 
> la Verdad sospechosa, Examen de maridos y otras 
i»qne andan impresas por de otros dueños ;' culpa de 
»los impresores que les dan las que les parece, no de 
»lps aateires 4 quien las han atribuido , cuyo mayor 
)»descoido luce mtfs que mi mayor cuidado; y así hé 
«querido declarar esto f mas por su honra que por la 



?7« 

•mía ; qne no es josto que padezca bu fama noiu de- 
» ignorancia y í^c- , ,^ - . -^ \-^ 

A pesar de esta reclamación» no han restitoído ti 
antor en las reimpresiones posteriores el harto ijoe 
Je ^ioíiOrpn en las primeras » yanncn^el^ia corre coa 
^.nonM^re de Lope e#ta concedía 9. 99/^ es. ona de las 

jne iore^ d^ lUfi». de A^^(^^ • > 

Klf^ ^iqredita el talento cárnico. d« e^f. poeta* E| 
pensamiento es 'origy»! ,^ \a coi|ihinaf«ia^ 4c; la fabola 
leste bien dispuesta y. pei:(^tamenjlf f^onducid^; los 
«aractéres son Tiifiados y están dc^||9.vnf Itoa con d 
acierto qqe-sajbia el autor.. £1 de 4piia. (ji^s^d dd 
Conde Cados. y el del Matoneé don Fadjci<l^ ». ^i^A^ 
una bondad moral que no po^d^ m^no^ de interesar 
lirivamente á, los, l^eqtqres ^ y, m^erece^. ^M>diM'.sc con 
atención^ , : . 

4 Q^ g^^rpsidad r.esplandece. en. estos^ éltimos! 
/Poed& darse ona,^m¡#tad «as noble y dfjinteradal 
,Qué juÍQÍo ,, qué. pundpnor «^ qoe üftntzff,^ manifiesta 
doña tii^sj 

£1 Cpnde la ama perdidiamente t. el Marqués la a« 
dora djssde el. punto que la. vé »^y tlhk se, prenda, de sa 
anéritoi^ pero.no por eso.deia de sc^ír con el nayor 
l'igor, ha^ta el desenlace mjsmo déla f4bula«clfini|«e 
üe ha picopnnsio. L^.p^sion^qui} se apodera de snalna 
es veementCy aunque procuj^a encubrirla. El poeta 
}a pone con mocha dcsirjf^a en. la silnaAÍon. de maai* 
gestarla con los fin^idp^.deCectos que atribuye i s« 
^mante la venganza ^cWsa de do^a Blan^'^ Da&a In^ 
duda f ,temf , y lupha l^rgo tiempo en la Áncertidnoibrei 
pero -al saber qoe son ciertos por <> 1 0% informes que 
ba tomadipvBfltran » ya no puede resistir ni conteaer» 
«e ; de^cubr« s,u omori y su desp4c|io>>' 'derriba, el b«^ 
fete en que escribe Beltran » y le dkOfiU na de pasíMK 



373 
P^eai forradle.... Mas teneos^ 
no le borréis * que es en vano, 
eiitre tanto que no puedo» 
como su nomlire en el libro , 
borrar su ^mov en mi pecbo. 

J^i9. escena es una de las mejore^ de la comedia , y 
produce muy buen efecto en el teatro. También son 
muy bellas i ii|te|*esa|ites todas las que pa<ian entre 
fl Conde y el Marqués. I^a d^lic^deza y el desinterés 
que brilla e|i estos dos person^ges es un modelo de 
buena moral y vittu4es sociales que piuestran el ca- 
rácter , U rectitud y los sentimientos del autor. En 
casi todas sus comedias hay « nq ui^q solo , sino varios 
personages dignos de imitación. 

Por lo denias tiene esta coxncdia el mérito indis- 
pensable de interesar é los espectadores , el de la ele- 
gancia del estilo jt la propiedad y pureza del lenguage, y 
las demás prendas que cairacterizan generalmente to-< 
^9^ las producciones de est^ ilustre poeta. 



LAS PAIUESDÉS OYEN. 



1>ÉRSÓKAS. 

Don Mendo, gaUíl. 
Don Juan , galán. 
El Duque I galán. 
El Conde , galán. 
Leonardo > criado* 
^BcJfíro/^gríifcipff.. *» ' 
')Doña jina^ dama viada¿ 
Doña Lucrecia ^ dama. 
Celia , criada^ .^ 
Ortiz, escudero. 
Fabio. 
Marcelo* 



? criados Áú Dnqttéi 



'Jta escena ti en Madrid* 



lESCENAní>RIMERA. 

. SAti M CAÍA PB^9a64 A|IA«^ 

« ;»r¿. II -:•.' '11, .., ., , 

Don iuán "pesUdo l^4}tiam*ni$^^ x B^Üran. 

' '■'' ' 1)0/1 {/ítóH'/ '■' * < 
lléneme detésperado i - ' 

Be^tra^> lá desigualdad; ' * 
sino dé iril calidad^ ' * - ! '-. 

Íe mis parles , y taf estado, 
k'tóriíiostik'a dé 'dófta' Aña , 
el íMir'pó ^iVdáró y ¿crttíl ; 

bella 'emtilat:ioh de abHI ^ 
dulce envidia dé Dlaiia » 
|milra tá'cómo jpbdráW ' ' 
dar esberáUtá al Átk^o / t> 
de >JRÉÍ 1i6«íiBV>é U^ ^ób^ y feo^^ 
y de mal talle; ÍSeltVan ! 

A tin ífarclko ci}rtésan6 ' ' 

tin huínano Sétdñn' ' ^ 
desistió' dVl sij^lo» y ^í'Hú * 

la halló e\Ck braásóii dé úík enano. 
Ir si las historiad crei^; ' 
y egediplds de áqtbres graves , 
( pues ; abáctxie sirviente « sabes 
«[ufe''¿P raids éácHbó' ^ leo ) 
iné dicen que ti ciego ^ilaor p 
y sin c6ñsejó sie ^^nBllria * ' 

qt^ la '£m]^erati^iz' Faustiná 



l«S 



SM 



qtÁM «n feo esppimiáolP f 
qtie mil í'nJuAos deseos , 
puestos locamente en ella , 
cumplió Hipia noWe y belln 
de hombres hamildes y feos. 

Bon Juám. 
I Beltran , para qoé refiei^et 
comparaciones tan vanas f 
I no ves que eran mas livianas f 
qae bellas esas mngeres, 
t qné en dpRd Ana es locara 
esperar igual error » 
en quien escede el honor ^' 
al milagro de hermosura ? , 

Beltran. 
¿No eres don Juan de Mendosa t 
I pues doña Ana qué perdiera , , 
cuando la mano te diera f 

Don Juan% 
Tan alta 'fortuna goza « ^ 

que nos hace desiguales 
la humilde en que yo me vtti. . 
' BtUran* 

Que dist€ ^n el punto, creo, 
de que proceden tus m^les. 
Si fortuna en tfi humildad 
con un soplo te ayudara , 
¿ fe que te aprovechara 
la misma desigualdad. , í 

Fortuna acompajaa al Dios 
qué amorosas flecha^ tira , , 

que en un. templo ^os de £gira . 
adoraban á loii.dos. ., ^i 

Sin riqueza au hermosura , , 
pudieras logrftr tu ijaiento > 



siglos de ni ereci miento 
trueco á puntos de ventura. 

Don Juan, 
Eso misipo roe acobarda ; 
jsoi desdichado, Écltranl 

iíeltran. 
T^oCar las manos podráa, 
fortuna y amo{*: aguarda, 

Don Juan, 
¿ Si á don Mendo hace fayor 
qué esperanza he de tener ? 

ÉcUran, 
En esc echarás de ver , 
que es todo Ibrtnna anioi', 
A competencia lo quieren 
• doiía Ana y dona Teodora f 
dona Lucrecia lo adora , 
• todas a( fin por él muereii. 
, Jamas el desden gustó. 

Don Juan. 
Es bello i rico, y manceW 

Beltran. 
¿Cnintó mejor era Febp» 
y Dafne lo desdeñó ? 
ir cuandiO no conociera 
otro en perfección igual, 
¿aquesto de decir mal 
es defecto como quiera ? 

Don Juan, 
¿T no es eso mormurar?,. 

Beltran. 
Esto' es decirlo que sientp, 
Don Juan, 
f:'*' Lo que siente el. pensamiento. 

^ no Memj^e Bt ba de esplícar^ 



38S 



-f I 



38($ 



BeUran. 

¿Decid? 

Don Juan, 

Qve callri te digo , 
y ten por cosa se<;ura , 
qae tiene aqael que marinara , 
en su Ic^ngaa su enemigo. 

Bellran, 
Entre tas desconfianzas 
en 1ií!k' casa entrar te veo, 
sin dild'a '^ae el gran deseo 
|en<*ada tus esperanzas. 
Veste en desierto Vagar , 
y no Clisas de dar voces, 
y auuqt/e ta roaerie conoces , 
nada# (fn mrdio del mar. 

' Don Juan, 
Lo qnl^'cn gran tfempo'no ha hecbo 
hace amor en solo un día , 
venciendo en fin fa porfia,, , 

Beltran 
Qae te sucede , sospecho • 
lo que %\ táhur , qae en pcrdiendot 
solamente con decir : 
¡ que no ^épa yo grail!r \ ( 

está sin*cesar grníi(*ndo.' 
Tú dices <\ne dc^e^peras , 
y entre el mismo ño éspéirstr 
nunca dejas de ihtpíifar: 
¿ qué ra^ai^baces cua^ndó esferas f 
¿ Tú piensas que e( espejar 9 
es al^tñi4' confeiccten'^' 
venida allá del Japón ? . 
El eVj)»»rar, es pensar 
qae'i^úeda al fin luc^der* 



387 
aquello que se desea , 
y quién hace porque sea 
bien piensa que puede ser. ' - 

.X Don Juan. 
Pues si con esta invención (t) 

en su desden' no hay mudanza, 
aunque viva mi esperanza | 
morirá mí pretensión. - , 

Béltran. 
£1 n^ercader marinero 
con la codicia avarienta » 
cada viage que intenta , 
dice , que será el postrero. 
Así tú y cuándo imagino y 
que desengáfiafdo estás, 
ya con nuevo intento vas 
en la miiad del camino. 
Mas , dime ; ¿ qtié te ha obligado 
á trazar esta invención 
para most^r tu afición , 
podiendo con un feriado 
de su casa negociar 
lo q«e tú vienes á hacer ? 

Vbn Juan, 
Ko he de- arriesgarme á ofender 
¿ quien pretehdo obligar ; 
que como es tan delicada 
la honra , suele perderse 
aola mente con saberse 
que ha sido solicitada. 
Y así* del murmurador 
pretendo q^ie esté segura 
mi desdicha ó mi ventora \ 



( 1 ) Saca una carta. 



389 



so ilaqncta , 6 »n Talor. 
Que aun á U nismo callado 
e«toa íu ten los habíera , 
si en tí f Beltran , no iovíera 
mas anú^o ^ qae criado. 

Beltrmt. 
¿ Toáp esta casa , don Joan , 
á ana moger aposenta ?^ 

Don Juan. 
I Seis mil dacados de renta , 
qne akazar no ocoparáa ? 

BeUran. 
Celia es esta. 

ESCENA a 

Dichos r Cfíim. 

c/ 

Celia. 

I Qwé mandáis , 
señor doip Joan ? 

Don Juan. 

Celia mim , 
besar las manos qoeria , 
sijiceocia me a kan tais » 
á mi señora doña Ana. 

Celia. 
Qne será imposible , entiendo | 
porqoe se está previniendo 
para partirse mañana, 
é ona novena ¿ Alcalá* 

Don Juan. 
j De la corte se desvia , . 
^ cuando el celebrado día , 
de san Joan tan ccstra está ? 



Celia, 
Para lo's tristes no hay fiesta. 

Don Juan. 
Paes , Celia , verla me importa ; 
la vi^la será oorta; 
solo la quieroi ilar esta 
que le ha venido en un pliego » 
y me áite, quien la envia , 
cjiíe solo de mi'coufia 
ti d^ria. - 

Celia. 
Yo salgo lac^o. 

' ESCENA III, 

Don Juan y Beliran. 

BcUran. 
No hay pobre con calidad : 
si un villano rico fueras^ 
á fe que nunca tuvieras 
en ver|a dificultad. 

Dqn Juan 
^i ella está tan de camino , 
qué es justa la causa creo. ' 

Beltran, 
Ció qoe con los ojos veo*...!. \ ; 

Don Juan. . '. . . 'j 
Malicioso desatino. 

Bclfran. • . • -^ 

I Cuantp va que no la v<s ?, ^ 

Dttn Juan. u > 

De no alcanzar no se ofenda- ' I * 
quien lo difícil emprende \ • J 
mas ^Qií% Ana es muy cortis^^i > 



3Sd 



3M 



Bdirun. 
I T a^ra qo^ bemot de bacer f 
que ella se parte á Alcalá ? 

/>o/i Juan* 
En tanto qoe ausente eiti ^ 
agaardar y padeeer. 

Beliraa. * 
Bueno foera acom pallarla. 

Don Jmm. 
Si como quien soy • pudiera p 
forzoso el hacerlo foera 
si asi entendiese oblí^lla. 
Mas ni me ayuda el poder, 
ni ella lo agradi*eerfa , 
por la nota que daría 
%\ se llegase á entender* 

Bdtran. 
EUa sale« 

Don Juan» 

Di^B^ltran, 
qoe la anrora bella y clara« 

ESCENA IV. 

Dichos f y doña Ana hablando á poKU á CdU* 

Doña Ana, 
\ Ay Celia , y qoe mala canit 
y mal Ulle de don Joan ! 

Dan Juan. 
Aonqne me dijo , saSora , 
Celia maestra ocopadoa , 
conqoe foera mas^rason 
el -na estorbaros agora. 
La importancia contenida déU la cmf^ 
ea.cfU carta i qna oa doy. 



391 
. mt disculpa. •.,._.. 
'Í)ona Ana» 
, Nunca estoy , 
Béndr don Juan , impedida ' 

para recibir merced 
de tan noble caballero. 

Don Juan, ' , r 

Vuestro spy ; respuftsta espero f ^ 
si sois, servida ^ leed. ^ s 

^ Doña Ana» 

Ser descortés me mandáis. • 

» .- , ., . «^ 

Don, Juan» ^ ^ • , 
Leed » que Importa una vida , 
que cerca está de perdida , ' 
si remedio no Je dais. 

í)orÍa Ana, 
Si está su defensa en mí , 
lá pena y temor dejad. 

poh Juan, ^,, ., ^ 

El caso'e^ grave', mandad 
que estenios solos aquí ; 
que tenemos que tratar, 
y el secreto es importante. 

Doña Ana» , ^ . 

Dejadnos ^olosi 

Beltran, . 

Amante 
fac el inventor de engañar» -. 

• "'ESCENA V. ••' ' ■ * 
D<^. Anax don>J»mn* ^ < 

Don Juan.' 

,Paea contigo solo estoy, - -. - 

porque mi recato veas. . ^ ^ 



892 

oye , seftora ; no leas , ( i ] 

qne ía carta viva «oy. 
Que lúe alri»va bo te altere j 
pues estoy solo contigo, 
y un agravio sífi testigo 
al punto que nace muere* 
De^e que la vez primer^ 
yf\ lá luz de tu arrebol , 
* do# veces la ha dedo el sol 

á los signos de su esfera ; 
ábmo al qne el rayo toc¿ 
de Ji!||>iter vengativo , 
pof gran tiempo muerto viTd 
en un instante quedó; 
como aquel , que \a cabeza 
de la Gorrona miraba , 
por un* peñasco trocaba 
la humana naturaleza ;' 
tal en .viéndote, m<* veo, 
tan absorto y admirado , 
qne en admirarte ocupado , 
ao doy 1u;;ar al deseo ; 
que esos divinos despojof 
tanta gloria jne mostraron , 
qóe al punto me arrebataron 
toda el ^Ima por los ojos. 

Do*" a Ana. 
Tened , don Juan , ¿ esto pira 
todo en que amor me^leneia ? 

Don Juan. 
No , porque ya la éabef sr^ '*^ 
y en vano e) tiempo gastara* 

Wm^mmmmm ■ ■ ■ ■ . i , ' il I . n I ■ 

(i^ F€í d iear 4a^ Ana , jr dttíéiMilam 



,393 
Dqña Ancu 
jÉn qué os morís ? 

Don Juan, 

No seSora ; 
pa^s ni en morir parará, 
que en el alma vivirá » ^ 

^1 amor que os tengo agora. 

Doria Ana* 
¿Para én pedirme que os quiera? 

Don Juan* 
Ni llega , señora > ahí, 
que no hay méritos en mi 
para que á tal me atreviera. 

Doria Ana, 
Pues decid Jo que q4i« queréis. 

. Don Juan, 
Quiero... Solo sé que os quiero^ 
y que remedio no espero y 
viendo lo que merecéis. 
Como el mísero doliente 
que «n el lecko fatigado , 
á cualquier parte inclinado 
los mismos dolores siente ; 
y por huir del tormento, 
que en cada lado es mayor ^ 
busca alivio á su dolor 
en el mismo movimiento ¡ 
así yo con mi cuidado 
Vengo á vos , dueíio querido | 
lio de esperanza inducido, 
•sino de dolor forzado ; 
por |io morir con calLiUo, 
no por sanar con decHIo » 
"^ue es imposible el siifrillo, 
€00^0 lo es el remcdiallo*'* 



394 



T así nó oi ha de ofender 
qoe me atreva i decía rar, 
pues vá janto el confesar, 
qoe no os pof do merecer. • 

Doña Ana, 
¿Qaereía roas? 

Don Juan. 

¿Qoe mas que tos? 
Si entender qnereís roi estado, 
en qae os qaíero está cifrado. 

Dona j4na. 
PaeSy señor don Joan , á Dios. 

^ Don Juan, 
Tened , ¿ no me respondéis ? 
¿de esta suerte me dejáis? 

Doña Ana, 
I No habéis dicho que me amáis ■? 

Don Juan. 
Yo lo he dicho « y ros lo Tcis. 

Doria Ana. 
¿No decís qae vuestro intento ' 
no es pedirme qoe yo os qníera i 
porqoe atrevimiento fuera ? 

Don Juan. 
Asi lo he dicho y lo siento. 

Daña Ana. 
¿No decís que no tenéis 
esperanzas de ablandarme? 

Don Juan. 
To lo he dicho. 

Doña Ana. 

I Y qué i^alarme 
en méritos no podéis , 
Tuestr^ lengua no afirmó? 



39$ 



^ Don Juan. 

To lo he dicho de este modo. 
Dona Ana. 
. Pues si vos lo decís todo , 

¿ qué 4|aereis que os diga yo ? 

ESCENA VI. 

Don Juan. 
¡Oh venga la muerte, acahc 
con vida tan desdichada , 
que solo puede su espada 
remediar pena tan grave ! 
¿ Qué delito cometí 
en quererte , ingrata fiera ? 
Quiera Dios... pero no quiera „ 
que te quiero mas que á mí. 

ESCENA VU. 

Don Juan , Celia y Beltran. 

Celia.'' 
2 Ah desdichado don Juan ! 

Beltran. 
Ayúdale. 

Celia. 
\ A Dios pluguiera 
que mi voluntad valiera. 

ESCENA VIII. 

Don Juan j Beltran* 

Beltran. 
¿t^ues qué tenemos? 
Doh Juan. 
} Beltran ; 



3S6 

Lt verdad huye, á la etperansa pido 
Eogaiios qo« alimentea mi át*to , 
Elemos contra mí imposibles veo , 
I^ado en uu s^lfo, ni de un leüo asido: 

Con él vuelo de amor n^aa alrevido 
Ko sobo on paso y y aanque mas peleo » 
AI fin vencido soy de lo que creo » 
Vencedor solo en lo que soy vencido. 

Asi desesperado victoriosa 
Niego al deseo engaños , y á la gloria 
Mas vivo anhelo , sí sa muerte sigo. 

I Triste donde es el no esperar foczosOf 
Donde el d«*sesperares la victoria , 
Donde el vencer dá fuersa al enemigo ! 
Bellran* 

¡Triste donde es forzoso andar contigo, 
donde hallar que comer es gfan victoria» 
donde el cenar es siempre de memoria i 

ESCENA IX. 

Sala xh casa db doh Mutuo. 

El Conde , don Mendo jr OriU. 

Conde, 
A mi señora Lucrecia » 
dad, Ortiz, ese papel. Dúlettnp&pd* 

Oriis. 
Guárdeos Dios. Fase* 

Don Mendo, 
Cosa cruel» 
Conde , es una muger necia* 

Condb. 
¿Cómo? 



Don Mendo, 
G)a zelos y amor 
sale Lucrecia de ai. • 

Conde, 
¿Con causa , don Mendo? ' 

Don Mendo. 

Sif 
mas tanto el yerro «$ mayor. 
,4 Si por dofia Ana estoy ciego , 
ella que ba de remediar 
con reñir, y con celar, 
aino aiiad ir fuerza al fuego? 

Conde, 
¡Qoieran, Lucrecia, los cielos, 
que te mude esta mudanza, 
y á mi perdida esperansa 
abran la. puerta tus zelos. 
¿ Y vos qué le respondéis ? 

Don Jf^fáp. 
Nunca el negar biío daño. 

Conde. 
Mejor, fuera el desengaño i 

«i en otra parte queréis. 

*^ Don Mendo, I 

Dañarme , Conde , podría , 
que su amor causó en mi pecho* 
terrible incendio, y sospecbo ^ 
que hay centellas todavía. 
T qui^n antiguo cuidado 
arraigado al alma tiene, 
ha de obligar el que viene, '^ 

sin despedir el pasado ; 
que mil veces se agradó I 

de U novedad Cupido, 
y vuelvf i buscar rendido \» 



397 



ap. 



398 



lo que arrogante áeyó» 

Conde. 
Avariento sois de amor, 

Don Mendo. 
Mas el de doña Ana estiiáo. 

Cpnde. 
I Y ella os quiere ? 

Don Mendo, 

Pienso f primoi 
que merezco so favor. 

Conde» 
I Qué hay de Teodora? 
Don Mendo» 

Qaeria 
qoe yo focse* su marido» 
como si hubieran nacido 
mis abuelos, en Turquía. 

Conde, 
Sin ser loca^go no cr)k> 
. que ninguna muger pida 
la esclavitud de una vida ' 
por la muerte de un deseo. 

Don Mendo, 
Pues ya después que mi amoi^ 
sacó pies amedrentado , 
ea ella crece «I cuidado , 
y al paso de él .mi rigor. 
Ya sin. esa condición 
estimara mis favores. 

Condtí 
Dichoso sois en amores. 

Don Mendo, 
En el signo del León 
Marte y Venus concurrierOtt 
de mi nacimiento el día f 



, r 393 

y si bay cierta ástrología 
ellos amable me hicieron.... . 
Mas á Dios, primo, que es tarde | 
y á doña Ana quiero ver , 
que hoy su sol se vá á pouer 
en Alcalá. 

Conde* 
Dios os guarde. 

ESCENA X. 
Don Mendo jr Leonor do* 

Leonardo.' 
El oócbe á la puerca está: 
que ya se para imagino. ■ 

Don Mendo, 
Ten me el coche de camino \ > 
á la puerta de Alcalá. 
Parta al punto el repostero, 
y encárgales, por mi vida , 
que esté á punto la comida, 
en la venta dé Vivero. 
Haz como doña Ana vea 
en mi prevención mi amor. 

Leonardo, 
Toda !ú igente , señor , 
•u vida en tu gustó emplea, 

EStíENA'xr. ' 

SáXk BR CASA DE DOiÓ^Á AnA. 

DoM Ana de comino y Celta. 

Doña Ana, ' 
i De qué va« trille ?* ¿ de qué 



409 



lo van to^as mis áoiicellas í 
Habla , díme sus querellif« 

" Celia. 
Señora , verdad diré , 
piirs obligación me pones s 
tienro tas crÁdas todas 
en la esperanza sos bodatf 
y en la corte sas pasiones; 
y como' de aqníiá stis dias 
es 4a nocbe de san Juan , 
cuando los amantes dan 
indicios de 9u» porfias, 
sienten el ver que esa nocbe 
en la cor|e no han de estar. 

Doria Ana^ 
Pues pierdan , Celia , el pesar, 
que por la po^la én an cocbe 
conmigo entonces vendrán; 
■ porque se alegre mi gente , 
gozaré secretamente 
de la noche de San Jnanf 
y volveréme. á la aurora 
á proseguir mis novenas. 

Celia. 
Alivie el cielo tus penas f 
¿ mas no era mejor , sefiora 4 
dilatar esta partida f 

Doña Ana. 
Si sabes que estoy mnr^rndo 
por dar lá baano á don Mendoy 
y^o hay cosa que lo impida > 
sino el cumplir las novenas , 
qu4> á San Diego prometí , 
¿dilataré, estando así, 
al remedio de mis pe0a« ?. 



^ff,ij. ot tí i,T Ce/te."' - • »'^ •> ,'>itf/l 
Hágate «1 cidó. ^dicíM'f < ^ -* í^ 'tc"¡no¿il 
é dalles la nueva voy^»-» '^ru'» í.v el 

^er.fkicárfalisi^riiii'vy«í n*» o-iui» '»oty 

,cia'>»»u»;voiA«fjl((tlKiFá<»*''"í»' fH lít í'J' -ir» 
Don Mendo viene. * *>: sjr.d^Tfe noiJ ía 

Imea agiclNytes lfá> fm>fiiéQU'* '*•*" » xo^ 

Los caii^M4A;Aka44»vMIiitiiiÍofftt«t n» 

desde||peilr/bl«(4immM.d^^^firMMk»'KK) m/^ír 
y de la f<rAiM}Uir«í n mcj)-- í • oI.iTcon í.tt/f 

despaes que priniavera^Sr)fii:efM4ftí>.: h \it 
la dkhoHj«ap«iiia»safd<|;»ir«tffSM;b^i«:*) 1^ ia 

Los arroyos , «pti .#iípar«i^ ser espejos ^ 
CD qoien d$ ^Mftdp^ifóhf litlwtMeAiüín ;3 
se miren los refle)lM%, núou 
transfi0loMlft->4Í«<0orrif»At« «t ^vilM^l^oL 
y «I agaa en camMh^r A«f»llos , grata 
bace á tas blancoá^fte»» p jt( eml» jfc | phtaja ¡^ 

Al nuevo soi que nac^i agradecidas 
en verdes ramos fiil^baWtAVas aves 

dando a los viento» mottcas »ví$^f^^ o) rea 

26 



4BB 

para ef pilcar ka|1or^ áftdteiéUn .) 
articoUr inteqlag¡-gt^^iifi— pi»i'";4a*a 

Parte « ó feliz « qnlf.'^ zéfiro anaTt 
lisoBJear pretepdfblkitticíéab (• -*'• 11 
la voladora nave «v i./ .r.u &i ¿ ^. u ; 
de naeva £arop%v]Upilfe^l3ichoao , 
por q«ieQ en Úüa^uMP&^Mavaitiiafct^ 
España de tos glorias hace éoHkmwtm 

Parte % 6 prtmeraMéVl adorado» 
de quien M|(n¡endoitV^jiteleáiovuníento» 
•i bien arrebatado 9 .aa^W ubii^K i*i/í 
pues Iraa mi cenJMHPQfMQno violento | 
que yo ^ si lo^^nlm^ft» i gloria mía » 
voy é aer cldbio^li) drf cttarjdifi., . n^ud 

Lo» campos de- H i^e /aÉ is ^A atigadoa » 

la conaonagj^i^i^^^to^ 

los cristales tua)a dos I 

las lisonjas del «é«(r>^«niAa » 

en naáloÍMdli^^y««te»iífilAti#tvn>o zol 
llevar pórtiBrt4«cftl4rUlí'4MMb<'i^>lrtM^^''^ 
Mas atando el coraeon lélidticltáit^^ ^t )t> i 
forzosa accl«*<dl^ jWhteyfe<ft fr éi ^ éH d teá ^i ^'* 

ni el holi*r*ít|f?lvdrta'/'«'»^efliii4 . ij, e:>iiq"!:» 

ai el esUdoi|tie4fiii|id*l«saé«»4nttéi ('*'><'* ^* 

Es íniaA^M'ttlii^olMltf^MettcMi *'^''*'p o » 
Doria Mféii*^^'^ ^^ ^ n:nim t. 

Joajta^UbUM á# áM<ir<>iota r j íbcdi w w iiit^qfi*» 

¿Sinift|(|[tictié»*#tt|a4ri«»fi^^iifii'( •*•( ¿ ^eti 
4£jsL-:)'íbf. í, - tS:jSáí 9up liM »*- .un iA 

parto fW^l^''' '--'^úíu ^oln'ii, : I '. í-brr..^ 



408 
iDón IteiHhí 
.• i' •. ;m, . ¿Qué nmisli» ?íVm Ifeladi , 
tttabdo fó ma^ú ftirdliñdov- ^ , / 

Seguirá tatst yo > totoo á>bi^ataé*. • ' . i ^ 

Ko m^ ^paHtt jdCiii.si difesi^oafiaft'' :"' ' ' ^' 

YiVe fel recato «nirft laa' ániiaa alai. 

¿Mo,ttia.l)anuüi.tii dotáof' -: i , 
JDotíá j^/m»' • ' < * 
. ;, . 'i-M- • i.í . f l^de:||lk ojwV ^ 
derta lengua del .almav lo kti aabido. 

.'iv.i'M-^Dittt Mtíidfh ' '■ •' ••• •• • ^ 

¿l>e4ni^fieaüísaiMi|ot.|' , : :i í^^ • • ^ ' 
cuando te adoro yo de tf querido? 

*D¡¿ila kna. ' 
Hasta al si conj[i(g|i) ^hm^ midania. 
4ue no hay dentro delmar cierta bonanaat 
En tanto que á mis^deu<|lojf ^jtpwafijipt^;^ 
la dichosa elecéion dé ypie^Mr^^if a^^^ 
y devota suplico . ,^ , 
en Alcalá á /lU ^due^o soberano » 
que lleve á fin feíiíB tni^if tentó nuevo 9 
y las novenas pago» que le d^^j^,, \. ^ 
puede mudarse vuesttp amor ardiéntCi 
'j quedar mi ppibion en opiniones 
defvulgo maldiciente, «ícit t.1 

que ¿ lo peor apfica ías acciones. 

¿Mudarme yof . . ^ 



404 

DértMemA 
^M! plr«0Íil cáaiekis^ inconstante. 
¿Si ya Boevo caiiiado te fatifft^ 07 o(i-ifitw 
d fingido recato qné pretende f 
Declárate , .tábemif^a; -v ' -.[.i üm;. <: 

ao el dratrngado la nniéaiuíé ofende $ 
vete segnrsi^ ccaparé enlreUanto» . i'<1 
d alma en aclos , yJa. vida^kn llanto. 

Ofendes mi lealtad y -^ dvsé^nfias ( 

mas porqae de tú error te^dcwi^áftaa»' «^^ 

pon secretas espfasi^v i/ vV 

pi;ii^ üt^^fé; como Aií honor no daiKes. 

.cM . Dtm HenéúS^'^ "^^,' '.''.• 
Confianza tendré^ maá no^.paciencia » 
contra el rigor , setoia^de t« doaencja* C. ; 

i t l^í • <• r f.i» 'w «i -.w^ ., í' •-# 

ESCENA rXÍU. 

* 

•'"• '' ■•='■■' prfU '■".■ ' " ■' 

DOft¡tto¿f^ia,'se$óral' "■ ."! 

v««e^lM.nari¿.'-^ "•■"■■■••■ ;"'■', ' 

* ; Quien?, . 

Tapríáia. * ''^'' ^* -"í - ^ •■ ' 

A impedir ror oiett , o^ / 
la trae mi desdídhá 'áfiora. 

EsamAXfiñ 

Dicho* f doña Lucrecia con manto y Ortu. 
Doñé^Eücréiiu. 



4éi 

¿t vtrttr«»^slá p»rtflai¿ 

Ni yo, Loerecia- qacrid»^ 

me partiera sin pasar* v '' '^ *'^ 

por tu casa; parque «I ver 

al pasar ta rostro hermoso # 

faese presagio ídíelios^ ''t'' "^ "* 

del viag,e q«e hctde liacev^ 

< k f Boha Lücreckn ' * ^ 

NiVgame a^ora». traidor >f ' ' ' (i) 

las verdades jque estoy ¥iwidol* 
' BoñaAno.: '"^' '''^ 

¿Qaé la dlcbs á^don Mendo ? 
(i) '^'-l Baña Luorecilá^*' "''" 

Del «Qsslüao da palor ' í' ' a"* 

le pregun^^'la^ ^asjon ; 

. porque 4e \K^^J^ acompañar - 
^ fó indica el tiempo' y logar j^ 
(() y fuera *¿itá lité atcioii. 

Tan aho i¿e^Aj¡pM^o 
con mi^nittild^ uío tóhvltnféf 
y mas qtié Yfü^n^á, tii*ne 
nahtf^ éé^ ^nsiaAiiento;' ^ ' ' 
Mas si conmigó pai^tiek^af;' | 
de*^aÉréchr;^ppimá V iby¿ ' ' 
que pues ^é^^^riégto VoyV ' 
de color no S^H^titra. ' 



-^^Aii 



á. 



'í • 



Ya bierfté^»^ides partfh*^' ' 
que lós*(:¿iÉfcé^ l^á'n véhidbr 

Que no- me olvides » te pido* 



(j^ ^ jiparle d don MencUh 



} 



40$ 

Por pantos te hc.acVeflcHblfi 

A Dios , don Mendo« • i . 

, -. .1 < .1 Stiloni» . 

en el coehe osearé. • 

SI «igano «n U^ caite os Té « 
( ) sospecl^ará lo qoe ahora 
ba #0H>vh^^ <ní prima. 
Quedaos y salid despaea. 

Don Men^k^ 
Yo oiMdMco , y v«e«iros piet (O 

sigue el alma 4fii^ ofe tátkmMik ^ 

JDo&« íu4;rcQÍat don Mcnéa^j^ QrlU* 

Paría I^iitQK€^^ («]Í 

¿Conoces fsto papeM 

^0 1 I<^cr<«ía j l«ti!f«r)W- . 
. Urna ¡MOi^d^* . 
Janta lo <iae ¿as. ^cha oqol 
con lo %^^ dices ^ ^l,. , 
Traidor f fin¿i4o,ft^^«!l9«UiUro, 
engafloso, ^á t(,to:ilU« 
apellido 4e .Gnjsqiaii , .. 
y nombre de f:a)|Sl11erQ f 
i Qaé sangre pnede te^ep ' 
quifn fiepepecbf ^riM^qr,? . 
¿Es ba^ajtade ^ador. 

* . ' ■ ! ■« ^ i ij . .,; ^ j n ^ m 1 lili m^i^tmt 

(i) Aparte de Lucrecia, 

(a) iS0¿*o un /Tdspe/ ,^ muéslralú 4 don Menda^ 



Oye,i feftoriá;s.t.< ;. .-.rí..!!.;.' r* > ^ 
c«oft ffioTeicMdifttHábiM'tt < tpi^^ 

¿Pofts qu^v«^lries%'(i6iideiiarmet 

sin oÍK sMJbiftucit»»^ ' -f "S omoO 

. vCfMíf^fiíifr'rntf n >i f ctn 

¿ Qué ii$em»p9í fiápdes: d^rme^ r ci 

¡ PrfiotaribwlJtínjisíi'tráidor^iT 

.fi^«8tht<tair'eiapik,p0abaRiMp ,r.'.liiA 

de. mi agr&vfo y t» mudniM^T 

£n lo qiiffiuiudKa^ nUerror ^ 

fondo 1» saliiMbkftii^ 

j »o te dl^4áB(4Bri:«iia#te , nJ^.ni? 

tu esciidei)^iq«rfdÍB>kabb|rte^ 9;3 

¿tsesíhdí nnmmeáulon % • i i ' >ín f^ 

donde el dMCMr(»0' sabrías. 

dM rfcelal^té^^lMiár 

Tave av^^iif ^» casaV ^ 

que á veria prima salíaa» 

y vine á espei'ih^ ^uf ^ 

y rdéíátfléW^VWll^Rár'l ^Bnra ; 

▼íénáMne vMfi^Mk^Hí. 

Mira fil»i4ii^1né(i:étefl#i|af. . io3 

¿De roodW<qiit't^ diftcnlpaa^V '^- '^ 
«ittHAfftvMttM^'tM cQtpa» t - '-' 



4n 



y con bailarte con elU '. . ,-'^0 
daa remcaio.4 tA qtte^U? 

Porque faeae '«Ir dta*É||a&o > 't 
en iH»'|ureseiieÍA7faM ibcrt«b 

. Boña Lucreeim, * 7 

i Qa¿ desengaftd* ni« díale ? 

Como ta pena «nisftWiatef n - 
no qaísé'háyandoofendertcf 1 
mas ten «ierla.«ftn€aH&ia 1 
pai^aacglirat» Hif ■eloa^^'-^ ■- .Q v 
qu^ tn. el dr(ieiMle< ic»<ckbit > » j 
antes, q«e>eQinúr^'lMlr4 ntudMua» 

.'•-^r.Láfto^atHo, '*' ' 

Presto, odn lft:voktet^Í> > a ^ 
deUüiMidvtf.ii» vfrtftd^ -^ 

te mostrará miéeaeo^rtf *:. > i 

* • • • n, iao?«.f) i ' 1. ... i* 
'.ESGlNAiXVIv^ . u 

¿ Donde )i«F com, melQA^oivdart ?f 
¿Liici;i;fifiJb^4mp«i<f»¿EN>ii Mmi^a? 

Conde.» 4|«*tíy«nfsi:enU|u»d^ •:.II4 
traído de mi 4MN(lLtlH9^^\ 
Qae lÁMmcia lia ^tii^alMnr . ri ^ 
de vos ^ io^^ne l¥lbta«(M,ib^ na 



' Cóááe. '' ' 
' * ' 'Te!5iii;6*«óy. \ * 
Bón Mendd. ^ 

JBso á solas ha ¿t ser i' 
que pensará que 6s obligo 
con mi bresencist á kboíiarine. 

ESCEKA XVII. 

Dichos m^^m^ 4í0if^ M^wh. <- 

• Ihña^Lihirécia. 
I Tú dejaá parr infótlmarme d^* 
eli til favor bben^Jl^lgó! ^ 

¿ He de aecit' la veVdaa^f ' "' 
Doíltt Ziicrictór* ' • ' • 
Pai^li esb quedas atiíUflí" 
'. ;.... . • •-- ■ i^ndei '^ *' ' " ' ' 
Pues escdchaW dé ¿if , 
págnes , ó no 9 mi lealtad ; ' / 
y por prevenía el flaüV, 
si acaso no me creVerüs / 
ten secreto lo que oyeres ^ 
y averígaa sí es en|^Üío': 
qae naes<me iijo ddn MendOf ^ 
que cnente' lo Vjne boy pasó t / 
cumpliendo ló^^oéel mandó | 
ma^e dirá qu^ le bfbiido ; ' '' 
que kanqne éo intento haya liURif 
que use pMi^ dié'M%áífto , • 
no debo • pira Wéáíílo'*' * ^ 
darine y^rporUtéAdfílot. /'^ 
Dando h)Dy^n&ra tí'trii papel / 
don Mendé-i^OflI^itt c^do," 



^ 



me diio : / cosfí^Qc^iifi 
Condes es iufojnfffer necia f^ 
Después q^ d fk^^^na di 

en servir tásale de si j , j^ ^ 3- 
de anipr jimios jUkcreqü^ ^ .„j, 

Yolediie:. ^Aa«4.jwar , n., 
na engañarla t X reapondúS t 
Mil veces^ f^ 9^^HÍ^^ i 
poIqíó d desear amor ^ 
j esté eaéa prniniémh,.. 
nada piv^ efk.eqfíj^^pUa. 

JÍa9% Ifi4ia:e€Úh ' f; 
j Qué earedflj JiMWíi^l^ ? QUa ti 
¿tal podo dfl4^,^^ Meado? 
Qae tu a&doi^ #fljrjft4escA ^ . ji ^^ 
quiere* «9^ di^^ofier; 
¿ piensas qiff te he. ^querer- <;1 
aunque 4 dQn.^A(|i:fi(|o aborresca f 

Oy^ , .,.;., 

Z)od<t ftucrfciák^ *, , 
Mo me dii^as nada* 

,€ofíífe, > , . . * 
Averí{«aJlo^ a^yertida , . 
y dame pei^a,9(eii4ida,, 
6 premio 4^9<*n^«¿j|da« , . * o. , 
T at p»or amartf^.yo^ . , ^ 

dn4a MI mi verdad lia% p|ie«||lk 4^ 
^^rvate d« i^ú^ íiqi^f : -> 
ya que de pjcpbanu W « n 

El va tras.f4la4,A^F*Jv • ' 

y no es .estfs.ffi^l, %t^^ , .,-m . ..:. 

del deseng^ qoc di«Or|,i i,„(;<[ 

despacha t4 qniaai^li / a. o 



con euidado y nln pasipn 

y si mi verdad te obHga , 
premíií^ii'WIWHiWrS; '* 

qae preficrit «n ta cuiaaoo 9 
OH epgado t*fr%ííado 

!«• Tf rdad 4ic^^k¿%stás , 
qae ai negándal»f«ati^r^. * ' ^ 
no ea «jn^ cuédi»!»^ doy, 
aimlipe-i^a me das% 
I Ah frísol ItlriMoiMll^rof^^ 
¡plegué éiíOMr^ fetiqgwil grifdQ 
amante y daMfiítiítad*!'*^'*^ ' '>'''' 
pruebe»^ kiial«i«ii|éeiinQ^vo4^ 
Pluguiera é EH¿feyi«aM# ipid, - 
pil4Kn!a.Mi¥s*«'oefcsMAi<-<i • ■ .» ; 
mudaran IftdkfiUaMomoi • 
al paso qtie ^iftiYOÉNoi' ' 

( r^a<^4t,^ma h9f diobutrardad • 
te d|irá ,mt vp)irt»^d ^ ^ 

lo que te, wga «ti<4imér^ í 

CoiMit. . :-' ' >: 
To lof,<i$4imo 4iHi#« miff t0« • > 

Tanto ma^ me duberlt <^ 
cuapiü^ me lbi«te|im^» ; 
Con^, por €o wPmi í .m^ trU,\ . 



AH 



j , Clin i' ..' í. ' 



AIS 



XSGVHA XVBL , ^» 



r^ * 



Don Jbéon* y Beltran d€ nochél 



te 

T*f el 



aQii<rKd«tiiMMr'r 



aféi>«MM»i;alfei* fraseé. * 
iQoé poalM'4»M* ion, b«ll#p: 
•í va pcMréabtieMlMáUr!- • ' 

ñas <|«í iraisu *^ á eAillar ' 

que r» c«U ^Mm; pr«^lette^ 

¿t los dMeos.ér^M aio ; 

coal KMr* ftl fNfbMo'coeke'- ' 

y ñenáo fkp^9é áü , * » • * " 
pasa poi^MffrfMfiniite mnJ^^ - 
cnal ilfl tu l l ir»- itoMiflJá » 
con la TÍ oda disfrazada ,. 
qoe entre f^las dr casada^ 
baHa los fastos de boda ; 
cual encMatra y desbaraU 



«na tarta ito40BoilÍi»>9 -*•' ^^'^ ^"^ 
de qiiieii 50«i Itfé «^^««^Mlas' '{ 
tiigar8#«faii«s de^^i^kla'^ / , .i*) r 
cual se llega á 4ap qii«' taa'i* ••-i 
bnnjJbdoIo^ retpBOuw!';^ ¿nHi 
y tni#Qa i&>■i!i^f»¿fl^^al«ea<|^ '<" i 
un pelHKoi qvcrlAilite.:' '!. ! !•» 7 

Qaien JoaJtaoÉCBtitMieaaMtt ^ '» 

encuentra cpi»< én «mr^ ( ( 

¿& el aaar tn^bnírimcv ■.".• ¡ U 
una mvgar; pfliiéglfieail^r » i .> 
Si cae iMMMv^Mi ««pvida'-'' ' 
«n péUadQ i4yMi'| u ;< . . «. 

porqoe ¿fdÓMdétBeoatratáa • I 
bombr^ -é ^Mvgtv^qiié n» ^i^ f : ¿) 
Cuando 4mp ')p4tor oyere» ' ^ « « t 
dicleiido : JUmm^ t^^Ub itncerOf 
te dice!C'<l«ma^4M;m»%ft3.ii 'i " r /i 

£1 metcaéer tlsMiÍMiv|e t «' 1 i 
dkiejido:«»U^>^;iiaUa#r ' • -» 

podnds io ^^fumé$ am^ktm:^ 
Todos , segaBiín«|^o» 
pidefcj^l|fwaifpB»V9ti»«t> ' ^ ^ 
es fatraa dany^pedw'vi 
cada nná*^kT tm^i»jmá(ú0i$ 
con Ja criis ekvao^íata» , 
con los reaponaoAJi^icQdi', 
el monstrao coa su figora , 
con sa cuerpo el ganapán ¿ 
el algoacil con la vara, 
con la pluma d eagrÜMiAO, 



4li 



ir.: ■ . o A 



4H 



«1 oficial ^M*hbmtítá9i/'f.i^. z,.r 
y U'«ni(^a'.6dtt UfcCM» tu: •,• 

eon iD«f( fa«o|i |Ndtrá, • > 

poci qoe mm$-.qw6i todoi iá#' i 
y rnenpA 4|ii0. id^s. {Nlede^'i / 
y el fDÍsecilá»#:kpNi el étít f :.r 
tu V iere por féaááfmitíre » 
dla^ iMcn fttTitMÍáilttbrtVí 
higa coiUíoAmttíaá%^t4,:iin .. 
que tanto « dM4«\«|lle li«ceii# 
el pedir ti$aéoiMÍé«# > i .-. i f% :: ^ 
que píeii4o'!<(ift*fi4i«jy» • » ••' 
sin «abenJovqot atftbacMMi *«i ^ 
y flf{ eá fácil flitllg^«»í);iJuq i'^ 
porqiír.«CiHI«liiHifiifiilj»'<. dfr'io'i 
qof ,qfMe»ipNk4«f»;#c«ik#i. üí « f 
no sentiráiMr>aJdaii«ai«:k ^ ' c^-i^ 

Aunque ama «MMMeivlMitic»' • >) 
no has de%^«lAAIlfi6:Al»«e*Miv> •« 
Beltran i fiM»«Íi.a«*t tMjwr > . : 
es el no:%nlátfflqn«ft4^l«»s • « • • 
y mas si la ^ptftk^i^lonid^ti u.' 
#e dignas«iid<b«itft doiMI^ i.\ < v. ; 

¿Aun te ¿BUn ümé'tf^Mmp^i.'^ i 

Ardo nm/k^émuuámátékásui ^ ' -^ 

Este cs,el'tD^«ftr*'i«.. i -. -i i^^'' 

, .1 .1/. *- : •'» •", .'•'-' • 

u. M í»'i>^» fo ■ • *^: •-• ••' -> 



¿Mflor> <^«)lli>dá>falítá • ' ' < 

t>edd«(»éef«ei«|t|miéi»tr ' . ''>'^ 

Aquí tcneU^i'^árMlclK"!*'^'' '^"^^ 

Dadme |mes oiiÍI»itH#l«A • '"^ 
Hombre <|#HhlrC»fitt(vftá«" > / 
recién heredtlNfUJiyzifv^' ^"^ '^^^ 
pájaro I ^tté «ÜK^ettl el'vlcnitvy b 
aave que se tril9)«'al'^£i»»cl c/ 
qae á Wd{d»i<ftniiÍ'Aefqp ')d ro \ 



4id 



ni debe moiirar ÍUq«Ma » 
ni poedej^iydn^fMtrOf 
ha de regir •«• accionet 
- >^ los esi;ertW^1»IUHbr,^ - ^ ^^^-^^^^ 
obligadoi , por .MPeo^^c* t 

Con esU ley.jiMoMw 

y con 4)^%4^^fi<M«f »oI om^a 

capilanef vetfir«IMIt 

de eUf /|olM^.mf>9^«íuett>.. .^ 

Acompafiadi9iie< |o vd0l t 

adverti^\^[)f^:^llif« ígHPM»* ,í> .'. 

decidme el n^^¿j^^)t\\t9UAúi^K 

y la calida44f^.MA#J.. ..;i '/i:<^iá 

y en lc|.^J^ qftft^í^^ . . ,. í, 

principf^ P9M4M^<^iPOTC^¡> W 

adv^rJif^.qnKiiom^^Mi^ :. sol 

pretendo ^ílM^.Ü^ ^9^ i 

qne el se2ofe^mt««t^«<^^4t<: 

como Ap<üo f j^nift^ Apolo, 

entren sua rayM<ÍMlW%|0fftAiJc9 
Lengua faonig^ifA'i Mi^e pecho» 
fácil gorríií„^(VWPí^»í»*«<«*í ^ 

de la 1ibertA4,4i%«^dM- 
EnseiíadnMtbMiMito*' >»^l l«P^ 
en qne tocar f»daft.ot«^»f 
cnal es A«Mff4fel'i:> . w,(| i,it,i;a 
y caalflin¿ni#» q»l p^f» ^ inoU* 
ya del dgke>teo#i jflPííb r .J lobíi 
el VMtfmó^te «aaoidf 4>rp t oii.jk| 
ya la,cán«|féfisb(«ia« • - -»i'p -^vct 
porque ip^AfttndliAÍ(rdM t. inp 
Al fin , \oa,éái^mi$itííÍ^%^i * '( 



4íT 
]a corte el cvrténáe Monstruo f 
por mi corren mis aciertos j ^* ' 
y mis hierres por vosotros. * 

DanMendú 
Yo confieso qtid'es muy délSíty ' 
para ese cielo esle ^lo ; 
mas suplirán' mis deseos 
el detecto dermis boorbros. 

' Déti Juah. ' " ' - 
De no ser un «fUinto Fabio 
hoy con- riii suerte tne eiiojo ^ 
roas el que soy, obediente *"* ' '* 
á serviros me •dispongo. 

Dutfue. • ' •"'•^'-^ 
Con eso en nxilhbr^ de Dios , 
sfgúro á^Q tnar me arrojo;^ 
vamos «Hilanderías calles y '^ 
xáientras pré^nto y me informo; « 

i. I • D&n Mendo. 
Esta es la calle Mayor 
Don Jtmn* 
Las Indias ét nuestro polo. 

' - ^ JS>0/i Mendo. • 

Si hay Indias de empobrecer 
yo también Indias la nombrojí 

Don- Juan. 
£s gran, t^rcaera de gustos, 

* ' DqfA Mendo, 
Y gran corsaria 'de tontos. 

Don^^juan 
Aquí compran las mugerfes^ 
• ♦ Don ^ Mendo. 

JT nos venden á nosotros. 

Duque. 
¿QoiéA li^biU eA c»tas casa»t' 
;á1 



4ift 



Don Ju 
Don Lope de Lara , un nos* 
muy rico» pfro mas noble. 

Dom Mend0^ 
Y mftnos noUle », que tonto. (i) 

JDuffué, 
Teued y que Lailán allí. 

£hn Juan. 
San Joan es fiesta de todos. 

Don M0ndo* 
Yo aseguro que van e^tos 
mas alegres que devoiot. 

Duque. 
I Quién vive aquí ? 

Don Juan* 

U9I1 vinda » 
muy honrada y. de buen rostro. 
^^ , Don Htnáo. 

Casia es la que no es rogada ; 
alegres tiene los ojos. 

i Bien haya tan buena lengua! ap» 

i Vive Cristo que es un Momo ! 

Don Juan. 
Esta^ ioiáocu iniso aquí 
un esiraugero devoto* 

Don Menda. . u 
Y entre aquestas^ devociones 
no le s^be mal un .logiy^y 1 J 

Don Ju4^* 
Vn re»jdar de esta .vilia 
hizo este hospital famoso. , 



{^i Hacen. Ucnlro ruido de baüe4 



Doihi Méndo. 
Y primero hie« los pobres. 

BeHran. 
Por Oiosijue lo arrasa todo. ' ap. 

ESCENA XX. 
Dichos ) doña Ana y Celia á la ventanal 

Do^.a Ana* 
Hoy iiAce » Celia , tres años 
que mi esposo con sus dias < 
dio fin á mis alegrías , 
y djó principio á mis daSos. 

' Celia. ' ^ í '•' 

Si de Alcalá te^rüiiiste , ) ' / 

^lo ¿ gosar' lar aleada 
qucj Mad^iil^ hatee eiste día, 
I por qué quieras estar triste? ^ 

I Por qué ton eslA' memoria ' » \ 
tan injusta g«errb mueven 
contra el'cónte^ip que debes 
á noche de léfeitaglioria f 
Ya que tu lut^o yjTu pesio 
te impide el salir de casa 
hoy 9 que los limites pasa 
el estado mas honesto , 
y estar quietes' encerrada' 
noche, que el uso permite , ' 

que los altares visite 
la doncella mas hont*ada , ' ' ' ' 
con quien pasa tus enojos 
divierte, señora mia, 
y niegue esta celosía 
lo que conceden, tus ojos. 
Las do^e han dftdo, señora { 



419 



420 



oye del sesudo. esp(Mii 

el pronósticQ cjiciiíiHI* .> « 

Doña Ana, 
A don W^ndo f\jí\sí\^ jwlora. 

Don hiendo* 
Don Juan. de. \fcl*ti6i**. 

Dona Ana»^ 
■*' ' ' '¡AyDíosr' 

.¿ DoQ Mendo no e» el .que babló ? 

Sí y maf á don Joan: nombrók 

DoJf^ApéA' . 
¿Quimil dad9 f\m rfe Ips dos . . 
es don IVJendo 4^ Gpzman 

pronóstico. p«r^^í¿^ t.'. 

pues antes ^u, y 091 ^1 9. ,. 

qne no el iio^uii^n 4^ cJQn. Juan? , 

^. CVia,-,;.,j. . . 

¡ Mas g.ué ÍHtfiaé' qM9. oj'd^ára , 
el destino «aUfr^iH».»^ ¿i ..,. /: r 
que ifí^¡}}titif;i¡^ %«ffnc^aoT^II|^<;i,. , 
para don Ju^HwSiít.jgM.^rdQra.!.. .• .-. 

Calla , neci? ; ¿,q/».K? P'"**^ ; 

tan notable dií.^aiii^j?^¿,^ ^^ , , 

¿ qué importará quf. ^1 ¿)est^n/> , 

quiera, sino quiero, y^f^^. 

Del cielo es la indi nación, 

el sí, ó el no todp ^sjnio; 

que el hado cu el alyediío 

jio tiene jurisdicipn. , 

¿ Como puedo yo querer 

Lonibrc cuy^ cara^ y .f^í'® 

me cn.i'ada solo en.njirallef , 



El amor lo pw^dc 'hacer. 

Doñn y4na. 
Solo quitará oí morirme, 
Celia, ádon Mendo mi mano; 
que está eJ píazo muy cercano , 
y mi volantad muy firme, 
t' Dugiie. 

¿Cuyos son estus balcones T 

Don Juan, 
De doña Ana de Conlreras j 
el sol por sus vidrieras 
suele übrasar corazones. 

Doña Ana, 
Escucha , que hablan de mL 

Duque. 
¿Es la viuda de Siqueof ' 

Don Juan. 
La misma. 

Duque. 
Verla deseo. 
Don Mendo, 
Pues agora no está aquí. 
Ni yo en mí que estoy sin ella» ap. 

Duque, 
¿ Dónde^ué ? 

Don Mendo. 
Volando está 
á san Diego en Alcalá. 

Duque, 
La fama dice que es bella. 

Don Juan, 
Pues por imposible siento 
que en algo la ba.ya igualada 
el diblijo , que ba formado * 



42i 



422 



la fama en to pensamiento; 
que en belleza y bizarría » 
en virlod y discreción 
vence ¿ la imaginadoo, 
ai vence á la nocbe^ el dia. 

Don Mendo» 
I Plegne á Dios qne esU alabansa , mp* 
no engendre en el Dnqne amor, 
que con tal competidor 
mal vivi^i mi esperanra ! 
Yo qaiero decir mal de ella , 
por quitar la faena al fuego. 
Ciego sois , ó yo soy ciego , 
ó la viuda no es tan bella : 
Ella tiene el cerca feo 
•i el lejos os ha agradado» 
qne yo estoy desengafiado , 
porqae en sn casa la veo. 

Duque, 
I VisiUisla ? 

Don Mendo. 
Por pariente 
algnna vez la visito , 
que si no, fuera delito , 
aegnn es de impertinente. 

Doña Ana* 
¡Ab traidor! 

Don Mendo. 

Sí el labio mueve 
BU mediano entendimiento % 
belado queda su aliento 
entre palabras de nieve. 

Beitran. 
¡Ta escampa! «jf^. 



423 
Don Juan. 
¿Que trate as{ ap. d Bel, 

V «n caballero á quipn-^ama? 
Beltran. 
E«tp dice de su dama , 
¡mira que dirá de ti ! 

D<fn Mendn, 
Pues la edad no sufre engatíos 
aunque la tez resplandece. 

Ditila Ana, 
|Ah falso! ¿que le parece.,? 
aun no perdona mis atlos. 

Don Mcndo. 
Mil liotes son el Jordán , 
con que se remoza y lava. 

Duque, 
¿Pues como don Juan la alaba? (i) 

Don Mendo, 
Para entre los dos , don Juan 
es un buen hombre ; y sí digo , 
que tiene poco de sabio , 
puedo sin hacerle agravio ; 
vuestro deudo es , y mi amigo: 
mas esto no es murmurar. 

Don Juan, 
I Que queráis poner defeto 
en tan hermoso sugeto ! 

Don Mendo. 
En la rosa suele estar 
oculta la aguda espina. 

Í)on Juan. 
Ellos son gustos , y al miO| 
ó del todo desvarío , 



( I ) Aparte los d0$. 



424 



6 Mfa mviu^r.es dMna. 

Don Hiendo, 
Poco sabéis Je id age res. 

Don Juan. 
Veréisla , Dnqoe, alf^bn dia , 
y ac/abará esta porfia 
de encontrados parrceres. 

j Don Hiendo, 

Don Juan me qaicre matar, 
y aquello mismo qne he hecho 
para sosegar el pecho 
del Duque «' me ha de dautr. 

Celia. 
¿ Qué le parece ? 

Dona j4na. 

Estoy loca. 
CelifM- 
¿A este hombre tienes amor? 

Dona Ana. 
í^l pecho abrasa el furor! 
¡ Fücj^o arrojo por la boca! 
¡ Posible es que tal oi \ 
¡ Vil, á quien te quiere infamas! 
¡Asi tratas á qnien amas! 

Celia, 
No am^ , quien habla así i 
«1 te engaña. 

Dona Ana, 
Claro está: 
d¡ qne me traigan un coche j 
volvamos, Celia, esta noche 
¿ amanecer á Alcalá , 
que lo que ahora escuché 
castigo del cielo ha sido , 
£0^ ¿«^^ mtei*ruiu¿ido 



42S 
las. i^ovenas qne einpe€¿« 

Celia. 
Aqtps eSle deseii{;aiio 
le debes á c?tta venida. 
Dona Ana* 
Si con él pierdo Ja vida f 
mejor me estaba el engaüo. 

ESCENA XXI. 

Dichos , menos do tía Ana y Celia, 

Don Mendo, 
Allí suenan cuchilladas. ( i ) 

Duque» 
Esf as' damas de mi voto, pase, , 

sigamos. 

Don Mendo. 
Es mas do voto aparte con don Juan* 
de mu ge re 8, que de espadas. i?ase, 

Don Juan., 
Y asi e) mas amij^o abona 
para tjue advertido estés. 

Beltran. 
Su lengua en eteto es , ' 

la (^ue á nadie no perdona. 



( 1 ) Hacen dentro ruido de cuchilladas. 



ACTO SEGUNDO. 

ESCENA PRIMERA. 

Sala xh casa del Duqds. 

XI DuifU, don Juan, y Bellran; toda» de color. 

Duque, 
I Cómo los toros drjaU ? 

Don Juan. 
Viéndoro^ sin vos pn ellos» 

es f sha de los cabellos 

¿Del yat^^o como quedáis? 
qoe era robado el partido* 

Duque. 
CogiVronroe de picado: 
he perdido > y me be cansado. 

Don Juan. 
Mil cosas habéis perdido ; 
el descanso , y el dinero, 
y los toros. 

Beliran. 
¡Qne haya jaicio» 
qne del cansancio baga vicio 9 
y tras nn hinchado enero , 
* que el mundo llama pelota» 

corra ansioso y afanado ! 
I Cuánto mejor es sentado 
buscar los pies á una sota « 
que moler piernas y bracos T 
Si el cuero fuera de vino» 
aun no fuera desatina 



427 



sacarle el alma á porrasos. 
¿Pero perder el aliento 
con una y otra niadanza ; 
y alcanzar, caaodo se alcanza ^ 
un cuero lleno de viento » 
y cuando una pierna rota , 
Brama un pobre ju^dor» 
ver al compás del dolor 
ir brincando la pelota? 

Don Juan», 
£1 brazo queda gustoso 9 
si bien la pelota dio. 
Beltran. 
Séneca la compafó 
al vanó presuntuoso, 
y esa semejanza ba dado 
sin duda al juego sabor ; 
porque no bay gusto mayor y 
que apalear á un hincbado. 
Mas si miras el conltinto 
de un jugador de pelota * 
y un cazador , que alborota 
con balcón la cuerda al viento; 
¿ por dicba» tendrás la-risa ^ 
viendo que á presa tan corta 
que vencida nada importa, 
corre on bombre tan deprisa, 
que oponas tqcan la yerba 
los caballos voladores ? 
Valga os Dios por cazadores ; 
¿qué os biso esa pobre cierva ? 

Duque, 
De la guerra bas de pensar 
que es la caza semejanza , 
y así el ardid | la asechanza » 



428 

el seguir , y el alcanzar , 
es gustoso pasatiempo. 

3eltran» 
¿Mil contra nna cierva? Si ^ 
bien dices que son así 
las pendencias de este tiempo. 

Don Juan, 
¡Beltran , satíricp estás! 

Beltran. 
¿En «lué discreto, seuor | 
no predomina ese hamor f 

Don Juan» 
C^mo mat«s morirás. 
heliran. 
En Madrid estuve yo 
en corro de tal tijera , 
quR la pe^abn cnalf]uiera 
al padre que lo engendró ; 
y si alguno se partía 
del corro, los qne quedaban 
mucho peor de él hablaban , 
que él de otros hablado había: 
yo que conocí sus modos , 
á sus lengcias tuve miedo ,^ 
¿y qné hago? estoymc quedo 
hasta ciue se fueron todos. 
Pero no me valió el arle , 
que ausentándose de áili , 
sólo á murmurar de mí 
hicieron un corro aparte. 
Si el maldiciente mirara 
este solo inconveniente , 
¿ hailárase un maldiciente 
por un ojo de la cara ? 



' Don Juan» 
¿Fuera por eso peor ? 

Beltran. , 

Espáj^topie c[uc eso ignoras i 
mas que cien predicadores 
importa un murmurador. 
Yo sé quien ni con sermones ^ 
ni cuaresmas, ni consejos 
de amigos sabios y viejos , 
puso freno á sus pasiones; 
ni sus costumbres' redujo 
en gran tiempo, y solamente 
de temor de uu maldiciefite, 
vive ya como un cartujo. 

Duque. 
Digo que tenéis , don Juan f 
entretenido criado. 

* DoH'Juan, 

Es agudo , y ha estudiado 
algilrdos año^ Beltran; '' ^ 

DutfuéJ , ' 
¿ Qué hay de dona ^naP * 

JDoft Juan. , ' ' 

Esta nochq 
parte sin' duda á IVtadrid^ 

Duque. * 

Nuestra invención prevenid. 

Don Juan, /' " ^ 

Ella , Duque ^ vá en su coche | 
su gente en uno alquilajljO. 
Dugue, 
,^Bien nos viene. ^ 

^ Don Juan. 

Así lo espero^ , 



4M 



Diuque, 
I Apercibióse el cochero ? 

Don Juan, 
Ya , feíor , lo be concertado. 

Duque, 
¿Y tiXi^ en los toros doña Ana? 

' Don Juan. 

No la be vislo ; pero sé , 
qae cuando en ellos esté , 
ni en andamio ; ni en ventana 
de suerte estará que pueda 
ser de nadie conocida ; 
que no por fiestas olvida 
obligaciones que bereda. 

Duque» 
I Cná&tos toros vistes ? 

Don Juan. 

Tres» 
y entró don Mendo al tercero j^ 
despreciando en un overo 
al amor y al interés. 
Salió con verde librea 
robando así corazones t 
que aun el toro á sus rejones 
con so muerte liso^gea. 

Duque. 
¿Tan bueno anduvo el GuzmanC 

Don Juan. 
En lodo es bombre escelente 
don Mendo. 

Duque. 

\ Cuan diferente , «| 
auele bablar él de don Jaaa ! 
Cansado estoy. 



Don Juan* 

Reposar 
pocéis , señor, entretanto 
que dá Tetis con sa manía 
á niMAtra inY^ncion lugar* 

Que\á sa tiempo me despiertes » 
te encargo. 

Don Juan. 

Tendré cuidado. 

ESCENA li. 

Don Juan y Beliran. 

^ Beltran» 

¿ Por qué , seüor, no lias pintado 
caballos , toros y suertes ? 
que con eso » y con tratar 
mal á los calvos , bici«r,aa 
comedias con que pudieras 
tu pobreza remediar. . 
A que te cuenten» me obligo» 
seiscientos por cada una. 

Don Juan. 
Pues /lu pongamos que en nnm 
eso que me adviertes digo« 
¿ en otra qué be de decir f 
que á un poeta le est4 mal 
lio variar » que el cs^ad^l 
se mi|f^ra en no repetir. 

Beltran. 
Para dar desconocidos 
estos platos dopiicadoai 
dar aquí calvos asados » 
y acullá qdvos cocidos. . 



<31 



j 



433 



Pero , séilor » á 4a§ Tcras 
vuelva la -coa versación : 
¿ DO me dirás la iotencton 
qae llevan estas quimeras f 
¿para qué se ban prevenido 
los dos capotes groseros f 
¿Qué es esto de los cochero»? 

Don Juan, 
Escucha , irás advertido. 
Desde aquella alegre noche '9 
que al gran Precursor el suelo 
celebra por alba bermOsa 
del Sol de Justicia eterno f 
de la encontrada porfia 
en que me puso don Mendo 
lá mil -gracia que conté 
de doña Ana » mil del'etos ; 
en el corazón del Duque' ' 
nació un curioso 'deseo 
de cometer á sus ojos 
la definición del pleito. 
A don Meudo le esplicó 
el Duque este pensamiento, 
y para ver á doña Ana 
quiso que él fuese el tercero. 
£1 se escosd , procurando 
divertirlo de este io4ento » 
ó temiendo mi Vitoria 
ó anticipando sus selosi 
Creció en el mancebo Duque 
el apetito con estO', -^ 
que sospechando su amor, 
hizo tema del deseo. 
Declaróme su intención » 
y yo CA su «yoda me ofrt2eO| 



433 



tHadon« ^aiperaBZfr í mi 

lo c|iie temor á don Mando if * 

y como ¿QÜ^ Ana estaba 

aqní velando é San Diego f 

venimos hoy á los toros 

tolas por veHa cjuepor verlos» 

T sabiendo que esta oocbe 

se ^rte n^i dulce daedo > 

por quien ya comienza Henares . 

el lloroso sentimiepto f 

por poder gozar mejor 

de sa cara y de sq ingenio f 

porque las grapas del alma 

son alma de las del coerpp ^ 

trazamos acompasarla ^ 

sirviéndole de cocheros , 

nnevqs faetontes del sol » 

si atrevidos, no soberbios. 

G>n los cocheros ha sido. 

para este fin el concierto» 

para esto la prevencipn 

de los capotes groseros; 

que á tales trazas obliga 

en ella el recato honesto ^ 

cu el Duque sus antojos * 

y en mí f Beltran , mis deseos» 

Btliran, 
Todo lo demás alcanzo » 
y eso postrero^ no entiendo. 
¿ Cómo en el amor del Duqaé 
funda el tuyo su remedio ? 

Don Juan. 
Mientras sin contrario fuerte 
ame doña Ana á don Mendo* , . 
ella «st¿ en su amor muy. firme, 
^8 



434 



y á mndMta M me iittfeVd. * 

á cayat haenés y rtíegoá 
puede -tniidarse dóÉ'a Ana, 
que la conquiste pfetendo, 
para cftie aadando mudable 
entre los fuertes ópaíeStos, 
no estando firine en so amor^ 
esté ftaca á ttii deseó. 

£sa es cancela > qtte e^seila 
el diestro dpn Luis -Pacheco^ 
que dtcc que está la «spada 
mas iaca en el movimiento. 

Doh Joan. 
Me)or s% aé)eta entonces t 
de esa Iknotk m« aprovtecbd* 

¿ t dittic por vida tuya , 
agora sales ton esto ? 
¿ No eres id quiten m« dijiltei 
si dfe esta vez no la ititievoi 
morirá tei pretensión > 
aunque'Vtvan mis destM>sf , 

Don júáh. 
Imüa mi amor al hfjo 
de la tierra, aqtiel Anteo ^ 
qtie derribado Cobraba 
nueva ftierta y valor nnev^i 

Beltran. 
Pensé que desespetado 
lo curabas como á mtietlo # 
que aunque la trata ts aguda # 
pongo gran duda en su efetbi 
q[ae d Duque tM muy poderosos 



r^'Pvr lo mÍMioivM '* •' 

U Vence V alivio 4«rá ^ 

iqiie por nn Í^iIr* I« pierdo V - ^ 

y flinoy/oon^fimiBe^ <i ^. ,::, ^ 

ver qué Jen||ii« yo lio tMMd»! 

Umpoco Ím. ^i4d aii'Ik|qtt«»^ 

>, . ' ' Aflf^í'uiic ' ' ' 

^•fédei^Mios'íBoéltfiíeio» : - / < 

bat cortado tu cabera . ; 

totaiolenic i ««• intetatos ^ i 

y éstanda té inol iiodoM> , •' : 

iiaa qaerido áwo«4o acierte.' ' 

Qaieres qne tí Dúiéfme lo; IksV^ 

porqiiiüár^tiiidottilendo^ 

y del dado «I dalKb mishio 

bas tomoÁo por ^temtAib. 

El epigrama qae ¿ Fanio 

biao Mardalv V!k»e á peló. / 

JDa/i /cían. 

¿GÓMoAko? 

Beiirañ. 

. . ^^diicido> 

dice así eh leügaage ntiestrd. 
^Híneviendo 9a<hid Imfr 
•as eantrérlóü^ se mat^.^' 
¿ No es fotor^ pregonto jó > 
para no inorir ^ i&orir f 

Bol» Jcm/t. 
El ep/gratna és agikb « 
mas la aplicación te tfiégo , 
que no es, cottio tu ima^gfnas , • 
q«e vetna el Dnqae tan cierto ; 
que «i d e» grande de lSspada> 



43tf 



é» el i{0€rido don Meiido>' 
y esta es ser-^r^nde también 
€D la pr^teBCÁa de Yemas. 

Békran. 
Gra^l^ft «oitJoe ^os' contrariotf t* 
y tút señor, tnoy peqae&a( 
mas si forinno teay^o.» 
jo^o posible UJL i«if ntiO. 
Dos Valientes salteadores 
por OA bario qoc bobkii lictbo )f 
riñeron , qoe cada cnal ^ 

lo qnii^. Jlevar eniero t 
y mientras ellos rvftian , 
nn ladroocUlo ratero 
cogió .'Ul presa. 

, (. Dm% Jman. 

Dios^qniera 
que me suceda lo mesoio* ' 

HAtf^SIOH ns DOÍIÍA AvA* 
Doña Ana y doña Lucrecia de camino* 

1 Cómo en los toros te h» ido t 

JOoña Lucrecia. < 
Jamás hicieron provecho 
en las dolencias del pecho 
los remedios del sentido. 
Que en nn rabioso cuidado » 
tanto con el alma asisto» 
que aunque los toros he visto ^ 
prima , ao loa he mirado* 



Xcr#pootap# que k^y am#r>^ 

< Dóiia Lucrtchií. • > '^ 
ForEoso.es 'ya qaeCe ciMntey '^ 
porque el daño no se anm«iif^ ^ 
la cansa de mi <}olor. / > : { 
Doce* veces lia vesliéo • • • i 
Febo de Ickb & su hermána^^^ < ^ 
después ^ keravosa ¿oAa ¿Aüa ; ' -^ 
que me sujetó: Gii pido ^ ' ' > 
inasno íácU ew mi amor* ' 
llevó el ^oc adoro ki paltn-a ,*; - 
que al postrer precio, del ahfia'^> 
le rendí el primer i'avbr« f - ? 
Hasla aqiir4e labe-«allado,' f 
porque muestra Jiviandad '^ 
la que sin necesí&ad * 

manifiesta 'SU cuidado, 
í Mas ya que icnie el amor , ( 
si callo , n» a<gravio \n)\i&io , 
viendo que se am*ga el gustd ^ ' 
se arroja ik n^a eJt bouor. 
Doii Mendo es pues el sugeto t 
por quien quiso. amor que mmMr4.^ 
que m^nor causa no biciera 
en mitán tirano efeto. ^ 

Supe que* daba en mirar ^ 

tu belleza sobaran»» 
que. sok> por tt «^ dofta Ana ^ 
me pudiera á mi olvidar. - 
A mi celosa quereUa. 
satisfacer intenta,. v ; 

mas aunque tV ftiego> aplacó^ ^ 
quedó viva la centella. . . 
Supe que i fienarea veiiii^ . • 



4áT 



438 



^loy con ^•kfTf 1^«^» 

si á mí ea M«d<i4 o^teni»? 
Pedí i^ ieí ptdw licw?i.tia ' 

B»i^ Xff^ <Í Alcalá V ^ 

y porque ^9iA^<t< ^ ^/ 
me ha perawtiiloí/eatft Mtttncia^ 
No vine á, los toroa » »♦ » 

con ({ut aept». tú' ta eni^ai* 
y mi deaen^BA yo. * i 
Y porque ppober preie^b» 
i[n^^rdbd,e8M papel 
mira y conAtma«GOii é\ 
las U^iow» áe ao% .A^ii^r 

4e que yo cargo fe hiae.; 
nptra de tí. lo que dice » 
y (^onjLÍ%o lo que haoe« . '' {',1 

SFii s^niirmento titear eee^ ,, 

6Í/I esatehan mis ^¡ddacmJpi»»^ 
* cuanto sin razmt me <tiipá$ »^ 

lof^o «OH rAJOJ> pmde^eSf 

Si meas /b fMtf- mertt9Sk 

verás como Im ppsfefi^ ' 

te obliga á que sjin íreÉson 

agravies en tu {ocacaHra », ' 
con has dudas, la her^mostata y 
co/i los z^&» ia tleccimm} 
Luqrecia , de ú á^df^üa uiaa^ 
ventaja %ay mas> conpi^vénf 
que ia¿ /a musrte^ d'la vida t 



(i) Dá un papel á d»7m. Jkia* 



... 43a 

^ quién d la hermosa Diam0. 
p-o^ard por uw fi^rtlla? 
deJ4H la in^ta querella » 
desengaña fus enojos ^ 
que i^ngo unfl af/na ^ jr dos ojos 
para escocer /a mas beUa^ 
Doña Luereciá, 
. 4Qn^ diccf 4e <s« papel ? 

jPoña Ana. 

¿SI est^ vieado i^ prima, a^iil ^ 

lo que él ha dicho, «io mí, • 

qaé qaíeres. que díj^a de él? 

Pierde el cuidado cruel, 

que te Q.hligja 4 r^zelar , 

cuando así me ves tratar , 

si es cosa cierta el ua^er 

U injuria de aborrecer , 

y la aUbaLDza dc^ aqiat. 

Mas cansada te i.maginoi 

entra á reposar un rato, 

que para hablar de tu ingrato i^ 

^rá terewo e^ camino. 

J^oña Lucrecia, 
Mi zeloso desatino 
«ls^fi£LQ DQe ba de impedir^ 

Jfo a Ana» 
A las déKfi ef el partir 
forzoso. 

pona Luon^ia, 
¿Y tii, no reposaaf 
Dona Ana. 
lío, Lucrecia , que mil cesas 
me Caltají por prevenir. 



440 



JMia EucreeiiK. 
¿PaeSo fty«id*rle? 

Doña Ana. 

Ayadsnna ,, 
dejarme s(^a será. 

Doria Lucrecia» 
El obedecerle es y« • 
forsoso. WqíI^ 

Doña Ana* 

Como el matarme. gfH 
Celia I ven, ven á ayudarme 
4 lamentar mi tormento^ 
presta iu voz é mi aKento ^ ^ 
qae eo desventura tan grave |^ 
por una boca no cabe 
4 salir el sentimiento. ' 

KSCENA IV. 
Doria Anajr Celia. 

Celia. 
iQné ha sido? 

Doña Ana. 

Nuevos agravios 
del vil don Mendo, que en snm.^ 
firma tambfei^' con la pluma 
lo que afirrod con los Jálmis. 

Cétía. 
Mudar conseyo es de sabios : 
basta aqui nada bas perdido; 
tu mis^a vista y oido 
te han avisado tu daSo : 
agradece el desengaSo 
que á tan buen tiempo ba venido. 
Qoieu a5i te injuria aosenle» 



441 
y presente Iisoii(|et x 

ó engaftoso te desea , 
ó deseoso te fíente ; 
y caando cumplir intente 
lo que ofrece y y ser tu esposo « 
si ordinario » y aun ior^^os.q 
es el cansarse un marido ^^ 
¿cómo hablará arrepentido I 
quien liabla así deseoso ? 

Doña jánch 

No es f Celia , ihi corazoQ 
ángel en el aprender , 
que nunca pueda perder 
la primera apreension ; 
no es bronce mi corason 
en quien viven inmot-tale^ 
las esculpidas seSales : 
mudarse puede mi amor ; 
si puede, <f cuándo mejor , 
que con ocasiones tales ? 
No pienses que está ya en m{ 
tan poderoso y entero 
el ;gÍ9i|nte amor primero , 
á quien tanto me reudr; 
desde la noche que oí 
mis agravios , la memoria 
en tan afrentosa historia 
tan rabiosamente piensa ,^ 
• que entre ^ amor, y fa ofensa 
dudaba y« la victoria. 
Pero con tan gran pujanaa ^ 
la nueva <u}orja ha venido, 
que del todo se ha rendido 
el amor á la ycnganta. % 



442 



Celia. 
^ Serás firme en la modaiua. F 
Doña Ajiut, 

el cielo mi mal aomeiiie* 

Tm venturas acrecien^ , 
como contento me ba dado 
in pensamiento mudado, 
de nn hombre \^JJ^ nuldidtnti^, 
Qae desde que estando nn día 
viéndote por ni^ji teja , 
la cerré , y me U^md vieja , 
fin pensar ^ufi yo lo oía , 
tal caal soy ^ no lo qnerrí^ 
si él faese del mnndo Adas. 

Que eran voles 91 Jordán» 
dijo de mí; ¿q«.é u alUva, 
^ue á tus aRos te átrcviom ? 

\ Cüin diferente es do» Jfum ! 

Ofendido, y despreciado 

es bonrar 40 condición , 

cuanto el lengua de escorpios 

ofende » siendo estÚDMlo. 

Una ve» desesperado, 

doR J[oan se ifuejaba así: 

^^¿qp^^deU^QcqmeU 

en qnererte^ ingrata fiera? 

Quiera Qiof ..^r« ; pera no qnier»^ 

que te quiero mas , que á mí. ^ 

1 Si vieras la cortesía 

y humildad, con ^ne me Wlil¿ 
cuando licencia pidió 
para verte el otro día t - 



44J 

fiH; mi defensa á dti criaáo ^ 

qi|e povQaba arru^jadOi 

quf ri yo difionUailMi 

\^ visita ». lo caDsaba 

ser él pobr^ f desdichaclo! 

¡ Sí v^rM ••••••• ¿ p^o> qné vieras i 

que í jalase á la qoe viste I 
cuando del traidor le oíste y 
defenderte tan dkevt ras T 
Ta te ablandaras-,, é\ fneraa 
. formada de pt^frAal. 

I Qué te ob%a ^ fy^ ^an mal 
te partaca n^ ^sé^^^t I 

Tener á qoien babla breii( 
indi nación nata ral ; 
y sin ella me oi>1lgár^ 
la r^s^on 4 q?^ ^ hiciera* 

JfktUa Amm- 
I Cdia it si ^lóa J(«an tovíera 
mejor ^U^ f^ y vejjor cara ! 

' Cflfe. * 
(Poes cono t ¿ en tsp. repara 
tina tan cnerda ■i,ii|;er ? 
£n el hombre m» has de ver 
la hermosura , ó {^ntileza ; 
su bermos^^T^ ts la nobleza y 
su gfp.tsleaa .el aaber : 
lo visible es el ttfáoro 
de mozas faltas de seisot 
y las mas veces por eso ' 

topan con un asno de oro |^ 
por eso »(» ikAC d Mero 



444 



Tentanas ^ y et coa» davái 
qae «unqoíe a) principio repMPií 
la \ista f^con la costumbre 
pierde el gusto 6 pe.aaduBibr6 
de la buena y ó mala cara. 

JDoña Ana* / * 

. 1^0 niego que desde el día ^ 
que defenderme, le oi, ^ 
tiene ya don ^an. en mí 
mejor logar , que solia ; • 
porque- el beneficio cria 
obligación natural ; 
y pues el rigor mortal 
aplacó ya mi desden , 
principio es de querer bie» „ 
el dejar de querer mal. 
Pero no fácil se olvida 
amor que costumbre ba becbo,. 
por mas que se valga e^ pcebo 
de la ofensa redbida ; 
y una forma corrompida 
á otra Cavma bace lugar ^ 
mas bien puedes confiar « 
que el tiempo ira introduciendo 
á don, Joan , pues á don Meada 
be comensádo á olvidar. 

CtUa. 
¿ Podré yo ver el papel ? 

Doña Ana. 
Pide laces , que la oscura •/ 
nocbe impedirte procura 
\er mis agravios tm él. 

Celia. 

Ta están las luces aquí. . 



44S 
Botta Án& 
Ten el papel. DiUe el pipéi d Celias, 

1ESCENA V.- 

Dichái y un JEscuderó» 

JSscudero, 

Pos cocheros I 
piden licencia de veros. 

Dona Anm* 
Enifeii. 

Escudero. 
Entrad. 

ESCENA VI. 

ÍDichos , éi Duque y, don Juan , de cocherosi 

Don Juan* 

Poes I tí 
nvnCa It ha risto , seguro 
hahla de ser conocido 
mientras yo callo escondido 
en manto de aomhra oscaro. 

Duque* 
£1 ¿ido os n^narde , jeSoni. 
^ Doña Arta. 

Bien, venido. 

Duque. 

Acá roe envin 
— el cochero qne os servia » 
y no puede hacerlo agora , 
vendido á nn dolor cruel. 
I A qué hora habéis de partir i 
qne os tengo yo de servir 
esta jornada por él. 



445 



4¥aAta tá m mal ? 

Don Juaii' 

. ' ; Por io méÜM 
lio podrá serviros Íkoj* 

Doña Ana* 
Pésame. 
, buqué. 

Persona w&f^ 
^n quien no lo «ohaneis menoá¿ 

po^a Ana. ' 
A media noche esté el coche 
prevenido á la caümm. 

buqué* 
Y será la vei piriiüéra « 
que el sol sale á media noche. 

boña Ana. 
¿Como u tabí 

Mkiqúé. 
¿GómotseÉof 

Df^a Ana. 
¿ Tierno aois? 

I Ei contra ley t 
alma » teñ^ ^ cótiio d fiey » 
aonqae este jofido profeso. 
' Mo hayo de amor los males ^ 
que si por ellos no fuera » 
yo os juro qtie no estuviera 
cubierto de estos sayales. 

Dbrim Ana. 
¿Pues qnéí ¿ son disfcas de a«Mf 
por infanta pretendida ? 

Duqut. 
Puede ser. 



4« 

Üoíta ^ña\ 
Bien por mi vida. 
a1 cochero tiene humor. 

ttíiá. 
bon Mendo viene. 

Doria Ana. 

Id coa Dio8« \ 
y á teedia )áo'c1ie os espero. 

Duque. 
^engo por tei com^hñéro 
también que trálalr con vos; 
iqñe es suyo el colche en que vá 
Vuestra ge'n^e, y 'esta noche 
' jrá veis 'cuánto vale un coche» 

Lconfcertádo no esú.'* 
k Visita recibid ^ 
, que los dos és{>ifeYarem6S» 
buha Ana, 
-l^óif eso no reñiremos « 
•i (ion bien llego á Madrid. 

'büqúé. 
SeSora, entre padres y hijoa 
. parece bien el concierto» {i\ 

^ íescena vü. 

bichos > 4lavi Jfcift<io > ¡Ltoamrdo. 

•I 

I Gloria á Dios que llego al puerta 
de combates tan prolijos! 

bútfiiti 
Escuchar pretendo asi » 
ai á don Mendo favorece 
doña Ana. 



j^x^ l$$ aparta el Duqu€. 



\ 
448 

¿Poei ii«i¿ os parecct 
¡buque. 
Qoe por mí daño la ví. 

ESCENA Yltí. 

Dichoi I dma Lucrecia y OrtU át pañé. 

Doiia Lucrecia. 
I Don Mendo con ella j cidot I 

Oríit. 
¿Si sái>e qve estás acá í 

J9ona ÍAicrecia. 
Cerca el de5eii{;aao esUU 0)] 

- Órdz. 
Hoy, averiguas tus «elos. 

Don Mendo. 
¿ Qaé es eáto , dona Ana bermota ? 
¿no rae respondes ? ¿ qué es esto?, 
¿quien W mudado tan presto 
ni fortuna venturosa ? 
¿Tá, señora» tsii$ así , 
^rave y callada conmigo 1 
¿ quién me íia puesto mat contigo t^ 
¿quién te lia dicbo mal de mi? 
Habla , diroe tu querella* , 
X pona Ana» 

¿Tá puedes causarme enojos f 
teniendo una alma y áos ojof 
para escoger la mas bella ? 

Don Mendo. 
Palabras son que escribí api 

^ á la engañada Lucrecia : . 



<i) Pónest á escuchar *^ 



esperado báBihlla itédá 

Lucrecia tener de tnf ^ 

favor con hacerme daño ; 

mas no pienso que le importe i 

Vamos, señora-^ á la corte v 

Verás si la desengaño. 

Do.ía Lucrecia, 

\ Ah falso ! cp, 

Don Mendo, 
Que su favor 

tíO estimo , porque concluya | 

lo que lina palabra tityá 

aunque la tingetídí*c el rigoi*. 

Doña Ana: 
I Cótho , pdes si el labio maevé 
im mediano entendimiento 
helado queda mi aliento 
entre palabras de nieve ? 

Don Mendo. 
Hoíi Joan Te debid de da i* ap, 
cuenta dé nuestra porfia : 
Inas aquí la industria mía 
las suertes ha de trocar ; 
que si la verdad coufiesb y 
y que el amor y el poder ^ 
temí del Duque, es muger, 
y despertará con eso. 
Vuelve esft rostro en que ved 
cifrado el cielo de amor. 

Doña And, — 

Don Mendo ^ así está roe¡or 
«jalen tiene el cerca tan feo^ 

Don Mendo. , ^ 
iTa colijo que don Juaii 
de Mendoza | mal iiiiradó# ' 



449 



450 



la contienda te ba cpaUdo ^ 
de la noche de Sap Juan ^ 
que conozco ts^s razoutes , 
qac el necio dijo de tí $ 
porque yo le defendí 
tus di\inas pecfecione*. 

Don Juan, 
i Ah traidor! 

Buque. 
Disímjolad. 
Don Metido» 
Pero don Juan bien^podia 
callar ^ pues que yo qu^cia 
perdonar st^necedad- 
Ma$, ya qjie estás de esa suerte 
de ni¡ , scflora , ofendida » 
porque le dejp la vida, 
á quien st alre\¡ó ¿á ofenderte f 
no me culpes ,. que el e$tar 
el Duque Urbino presente, 
pudo dp mj fnria aauiieute 
el íujpctu refrenar. 
Celia. 
\ Qué embustero ! 

Doña Ana, 

i Qué eoga2U>so ! 

Celia, 
Mira con quien te casabas.. 

Don Mcndo. 
Si por esa me privabas 
de ver e.^e cielo b«*rm<tóo - 
vuí'ive , qui* presto por nii 
cortada vrifás U lengua ^ 
que cu lu$ gracia» P^^^, mengua. 



Dona Ana* 
PiMS ^«árdate fii de tí. 

Don Mendo. 
¡ Yo de mí ! ¿ Luego yo he sido 9 
quien te ofendió ? 

Doña Ana, 

. , Claro está : 
¿ quién sino tá ? 

Don Mendo, 

¿ Cuánto vá | 
que ese falso fementido 1 
lisongero universal , 
con capa de bien hablado ^ 
por adularte ha contado 
que él dijo bien y yo mal? 
Mas brevemente verán 
esos ojos I dueño hermoso y 
castigado al malíríoso. 

Doria Ana, 
Para entre los dos; don Juan 
es un buen hombre, y sí digo 
que tiene poco de sabio, 
puedo sin hacerle agravio; 
vuestro deudo es mi amigo: 
mas esto no es murmurar* 

Don Mendo, , 

Eso dije á solas vo 
al Duque ; que se admiró 
de verle vituperar 
lo que yo tanto alabé. 

Doña Ana. \ 

D¡<o ai revés. 

Don Menda. 
Según esto y 
quien contigo mal me ha puesfo 



i 



4S2 



el Daque sin dada (oé* 

¡ AuD no ha llegado á la corte/ 

y ya en enr«dotse emplea ! 

¡ O piensa ^e está en so aldc» » 

para que nada le importe 

so {;randexa , ó caii4ad 

al necio rapaz conmigo, 

para no darle el castigo I 

Duque. 
¡Ah traidor! 

Don Juan. 

Disimulad. 
Dana Ana» 
^Qué sirven falsas escasas, 
qué quimeras , qaé invenciones 9 
donde la misma verdad 
acusa to lengua torpe f 
¿Hablas tu tan mal de mf ^ 
sin que contigo te enojas 7 
y enojaste con quien pudo 
contarme tus sinrazones ? 
Quien te daña es la verdad 
de las culpas que te ponen; 
si pecaste, y yo lo supe, 
' ¿qué iraporla saber de donde? 
Paes nadii* roe ha referido 
lo que hablaste aquella noche ¿ 
verdad le digo , ó la muerte 
en agraz mis aiios CDite. 

Y siendo a^í , sabes I ó 

que son las miftiuas razones 
las que aqtii me ha*» escuchado, 
qne la» qu«' di}iste entonces. 

Y pnes la sé ^ bien te puedes 
desj^cuir de mis iavores , 



4S3 
j & toda ley hablar bien , 
porque Ja$ paredes oyen: 

ESCENA IX. 
Dichos f menos doña Ana j después losjdenuts. 
Don Mendo, 
Vuelve , escitcha , dueño hermoso» 
lo que mi fe te responde j 
y pues oyen las paredí'S , , 
oye tú mis tristes voces 
JDona' Lucrecia, 
Mas q<ue de tristeza mueras.' P^ase» 

Celia. 
Mas que eternamente llores^ ' 

Duque. 
¿De donde pudo doña Ana 
saber lo que aquella noche 
hablamos? 

Don Juan* 
Yp DO lo he dicho. 
« Jpuqufi. 

Ifi yo. 

Don Juan. 
Iia$ paredes oyen. Fanse, 

t " Don Hiendo. 

Óyeme ti'i, Celia , así ' ' ^ 
tus floridos aÜos logres. 

Celia. . • ' ' 

Las qne<ya Itamaste canks , ' -^ 

¿cómo agora llamas flores*? "^ 

Don Mendo. ' 

¿ Quién te ha dicho tal de mf , '^* 

Celia? ' • ; j 

^Celia. * 

Las pAi^edea oy«n. ' ' 



4S4 



ESCENA X. 

DeCORACIOH de CkllMi 

/ 

Don Bíendo j Leonardo* 

Don Mendo. 
¿Qa^ rsfslo, surrle eoemí^a? 
^Por tan falsas ocasiones 
tan %«*r(jadera mudanza 
en volanlad tan conforme ! 
2 Qaé paeda ser , quien me ha daAo 
los mas estrechos favores , 
A mi acasacion de cera , 
y i mi descargo de bronce! 
¿Á mis contrarios escachas? 
¿ i matos terceros oyes T 
¿á mí el oído me niegas ? 
¿á mi la cara me escondes ? 

Leonardo. 
Con la pasión no discorres ; 
¿ posible es que no conoces , 
que tan estrados rfetos 
á mayor cansa responden ? 
Ji } por Id 5 culpas que dfce 
Lay mudanza en ^ns amores ^ 
antes por haber mudanza- 
aquestas cqlpas te. pone. 
Que si el enojo que vés 
cansaran tas sinrazopfs,^ 
no taó resuelta negara 
los oídos á tos voces ; 
cpe i quien oUi^aii ofenda ' 
de qai<>n ama «.que se enoje ^ 
la satisfacción dejiem, 
cuando la culpa propoae^ 



Dona Ana'^tth qtiiso oírte, 
y así rae* eVjián'la que ignores , 
que culpas 'hh mt'nestpr, 
pufs h^jt» salisfaccionc's: 
y el que anda i ca^a de culpas 
intención tCsiíeUd leseo n de, 
y pretende dar color 
de castigó S sus' ef ror^s. 
Don M&ndb. ^ 
Bien imaginas. ' 

í'eotiardo, 
' " Sf ñor , " 

ciego estás , pues no conoces 
su desamor en su ausencia , 
su engaño'en sus dilaciones. 
Dilató por las novenas 
el matrimonio , cngaüóte ; 
que no hay muger que al amor 
prefiera las devociones. 
•Con secreto caminaba 
á otro fin su trato doble , 
y por si no lo alcanzase i 
entretuvo tus am'ores. 
Ya lo alcanzó, y te despide, 
sin que en desctfrgo le inforineSj 
que ha menester que tus culpas 
su injusta mudanza abonen* 
\ Bon t/^cndo. 

Agudamente discurres; 
mas por los celestes orbes * 

juro que me he de Vengar 
de su rigor esta noche. . 

Leonardo, 

Poderoso eres, señor. 



4« 



4i6 



pon- HendO'^ 
De 9llá han salido dos hombre*. 

Leonqrdo. 
G>cheres son dr dona Aiu|. 

Don Meftdo, 
La fortuna me socorre. 

JSCENA XI. 

Dichas , el Duquú y don Juang 

Duque, 
Mo vi hermospra mayor | 
ni tal discrecioq o\, 

Don Juan. 
'¿ Luego á don Mendo vencí? 

Duque. 
Pregúntaselo á mi amor. 
Vive el cielo que estoy loco. 

Don Juan. 
Mí invención es ya dichosa. i|pu 

Duque, 
Será mí esposa. 

Don Juan* 

¡ Tu ^posa ! 
puque, 
"Si. 

Don Juan* 
KÍ tanto lii ftao poco. ^ps 

Don tíendo. 
Dios oé gurde ^ buena gente. 

Duque, * . 
¿Qaién va allá ? 

Don Mendo. 

Don Meado soy 
de Guzman. 



4S7 

Jhtque. • 

Por darle' estoy 
, el castigo aquí. * _ » 

. , Dqu. Juan» 

Detente , 
qae es de doña Ana esta vpuert^* 
Duque. 
^ I Qué mandáis ? . ' 

J^Cíf^ Mendo. 
/ ^ Qni me digáis , 

pues á doña Ana lleváis , 
I á que hora se concierta 
la partida ? 

Duque* 
A media, iioche. 
Do/2 Meifdo. 
Up^ ppsa jbabfjfs de hacer , 
que me obligo á agradecer. '<^ 

» puque. 

Decidla.' > 

Don Menda. 
Aparcar el cocjb^e, * 

en que fuere vu^tro. dueño ,. y 
del camina un trecho largo» 
haciendo del yerro, cargo > 

á la oscuridad ó al sueño. 

Duque» 
¿Para qué fin? 

Doa Mendo- 

bolamente ) 
hablarla 'pretendo , amigos , ^ 

con espacio y sin testigos, , , 

Duque» 
Cosa que algún hecho intente 
que. nos cue&t^i^. • ..u ^w 



4$S ' 

DmHendo. 

No os dé pena , 
cuando yo os amparó^ el miVdo; 
la obligación eji ^ue os quedo 
publique aquesta cadena, 
que podéis los dos parlír. 

Duqtáe, 
No seáor. 

Don Mtndo. 

Eslo ha de ser. (i) 

Duque, 
Una cosa baMs de hacer , 
ai o% babemos de servir. 

Dos Mendo, 
Hablad pues. 

Dnque. ' 
Que á la ocasión 
• no vais OMS de dos amigos ; 
porque cuanto» son testigos « ' 
tantos enemigos son. 

Don Meñdo. 
Solos iremos los dos ; 
de Cito )a palabra os doy. 

Daque. 
Con eso i serví i-oá voy. 

Don Mtndo. 
Y yo á seguiros. 

Duqiie. 

A Dios y 

qne es hora ya de partir. 

Don Juan. 
I Dónde con tu intento vas ? 



(i) Déle una cadena, y iámala el Dutfmt. 



45^ 



Duque, 
Presto» don Juan lo verás, 

ESCENA XII. 

Don Menáo jr Leonardo* 

Don Mendo, 
Manda luego apercibir , 
Leonardo , ios dos rocines 
de campo , paf a alcanzar 
esla fiera. Hoy be de dar 
¿ esta casa dulces tínes. 

Leonardo, 
No lodudes , pues está 
tan de tu parte el cochero. 

Don Mendo. 
Como eso puede el dinero. 

Leonardo. 
Contra su dueño será, 
si de su favor te ayudas. 

Don Méndol 
El primer cochero íigora 
no será que á so árffora 
baya servido de Judas. 

ESCENA XUl. 

Decoracio» he campo. 

Cantan dentro, ' 

Venta de Fiveros^ 
dichoso sitio i 
*si el ventero es crisiiano , 
y es *húro el vino. 
Sitio Uiehosóf 



450 



si el cerrtero e0 cristiano , 
jr el vino es morp. 

Otro. 
Con frú alharda j mi hurr^ 
tw enpidio nadm ^ 
que son coches de pobres 
burros ; jr aibardas. 

Una ttiugerm 
Tan gustosa yo vengo 
de ver los toros , 
que nunca se me quitan 
de entre los ojos. 

Tercero. 
Unos ojos que adoro 
llevo á las ancas : 
¿quien ha visto los ojos 
á las espaldas? 

Dentro un arriero. 
¿Gruñes, ó gritas, ó caotaf ? 

_ Cuarto. 

Mis males espanto así. 

f .arriero. 
I Somos Iqs males aquí ? 
porque también nos espantas. 

Cuarto. 
Calla y toma mi consejo , 
que no es la miel para tí. 

Arriero. 
¿ Fuiste á ver los toros ? 
Cuarto. 

SL 
Arriero. 
¿ Pues no hay en tu casa espejos f 

Arriero segundo. 
\ Ah del coche ! ¿ dónde hnena f . 



461 
Del camino se ban salido; 

Primero* 
O el cochero se ha dormiclo ^ 
ó han de hacer noche al sereno; 

Segundo» 
\ Ah Faetón de los cocheros | 
qae te pierdes ! Por acá. , 

Primer o * 
Por esos trigos se va. 

Segundo* 
Y tras él dos caballeros* 

Primero. 
De malas lencas se quita 
quien vá al desierto á mo<*ar«: 

Secundo» 
No van ellos á rezar , 
que por allí no hay hermita. 

Primero. 
Arre , muía de Maboma | 
ella hace hurla de mi : "" 
dale ,• Francisco. 

Segundo, 

Echa aquf. 
Primero» 
Arre, ¿ qué diablo te toma? 

Dentro don Mendo. 
Para y cochero. 

Doña Ana. 

I Quién es ? 
- Do/1 Mendo., 
Don Meudo soy. 

X>o/2a y^/ia. 

Anda. 
Don Meado, 

Piraj 



462 

ESCENA XIV. 

Don Mendo , dorU Ana , doña Lucrecia y Leonardo. 
Doña' Ana» 
¿Quién síuo lú se mostrara 
conojigo Uo «lejkCurlés ? 

I>«/i Mendo. 
Mi rscfso y alrfvin»iento 
disculpo cou tu miiüanza* 

Llámala jusU ^eiiganra, 
y cuerdo ai rejH*nliiiiÍPnlo. 

JLío/i Mendo. 
¿ Qaiéo lu cansó f 

Doiia Ana. 

lui trakioae*. 
Don Mendo 
j Ab falsa ! ¿enpaíiarnic piensas? 
¿ acreditas inis ofrnS'*^ « 
por abonar lus aiciones? 
Pues no lo;;iarás tu luiento. 

Doña Ana. 
¿Qué es esto! .(i) 

Don Mendo, 

Justo castigo 
de ta madanza, 

\Doña Ana. 

¿ Giumigo 
tan grosera atrevimiento? 

Doña Lucrecia. 
¡ Justicia de Dios ! 



( I ) Llega ditn IW endo d pelear con do '.a Ana , do» 
ña Lucrecia d ajudarlaj Leonardo á tener á domm 
Lucrecia. 



4<a 

\ Teneos. 

• Jyoña Ana, 

;Hay escesos nías estiauos! 

DonMendo. 
A pesar de tus engaños 
he de lograr mis deseos. 

ESCENA XV. 

1>ic;í05, el Dugue y don Juan de cocheros que sa- 
can las espadas jr dan sobre ellos. 

Duque. 

La venganza nos convida. 

Doña Ana» 

• I Dóftde están mis escuderos? 
Vendido me han los cocheros. 

Duque, 
Por vosj señora, la vida 
vuestros cocheros darán. 

Don Mendo, 

¿ A don Mendo os atrevéis^ 
viles ? 

Leonardo, 
¿ Cocheros que' hacéis , 
que es Don Mendo de Guzman ? 
A vuestro coche os volved. 
Don Mendo. 
... í'uríaA .del ittfierno san. 
•- ~ - , Dana j^u^^^^ia. 
iQaé pena! 



464 



¡ Qué confusión ! (t^ 

cocheros i teued , tened. 



(i) ñetirase don Mendd f Leonardo , jr el Di^ 
/ don Juan \Hin ira$ ellos* 



A6^ 

ACTO TERCER©-; 

ESCENA vJiftIMER A. 
Sala bncaba «s boIía Ana. 
Doña Ana p^fiefia^f, el, jp^,^uf x ,ffPVt% ]^n. (i) 
Poñá\/íha. ^ 

¿cómo taú' despació estáis?^ ^ 
^'^ iktque. \ .- 

Por líósoli^os ,nó temáis, « 

qn iet ad d. 'hermoso pechó ; 

paes con probar ía violencm 
. que intentó aquel caballero i"^ * 

^ ' en nuestro layor espero 

que tendremos la sentencia. , 

Y por su reputación 

. , "^ , . ,, .; .iti '.« it 

le estará mas bien callar ; 

no penséis q^e na tp tratar 

de tornar^ satisfacción , 

por justicia un caballero. * 

¿^o Vjeis ió mal que sonara , 

que derid^ se cóníesá^á. 

del brasóS'it'de un cochero . 

'^jln tan ilustré séáor', , ' ! 

dueño de tantos vasallos r., 

De estos casds el callallos 

' es el remedio meior. ,• ^ , v 

Doña Ana, ^ ^^ j 

. . Siéutome taur obligada , o 

(l) Todos como acabaron d secundo acto^ 






A6& 



¡que el* Uiinpr; é{y oe^tfos áíÜiá^ 
toda me iiéue turbada ! 

; . JMauh' 
1^o temáis. 
././ , Doria 'Mam*^'^ t- 

El pecbo fiel , ^ 

'.^¿aflo tWt Í>ré'iíbitfiidí>.* ' ' * 

Quifu pudp Vv*r f íí^?'^'^^! 
' "pu<lr4*dcfeij¿efse 3i^,«l^, , . , , * 

£a hablar la» coi tfsfjjicg , , 
iau valíeiiteí; en obry^ ^^^ ^ 
mucho da u qup soáj-ufibar 
esloa cucberos. ,.,« i».. 

Du'úa Ana. . ,,. _v*/ 

, Las manqs . 

.1 i"» • ' i * Y ' * 

les mira , que la \ei;daa^ . / 

nos diráu. .,»,,,,.-. . ', X 

íiae lieues á su lealtad, ._ a5| 
pues p4»r estas, manos quedan 
tu honestidad detendida. c 
X Ay señora de wi vi^a !. . ^ ^,^,4) 
blandas son como una seda, , 
y cu llegaudo cerca , son , 



(i) A do'a Ana al' oído. , '' 

{%) A Celia al oida. ' V \''\;l^ ^^^ ^ 

(3) TWia ¿flí i7/<iViós át íhique y iwlo ese, # ft»* 

mar aparté d dona Ana. „, ., ^ . * ^V ; j 



457 
sus olores sopranos. 

¿Buen- olor y IméHfts máods? ' > 
clara esÜá'U «Itiforaí&cidti. '-- ^•■^' 
Disimula. '^^^ •' 

El^olro está • »•- • * r 

sietopre cubierto y callado 9 (i) 

cogeréio lidesQuid^íéo ; 
pues la aurora alurobira^aV "' * 
lo que basta á coiióbelio. {2) 

f •> Ikiña Ana, 
. - Amibos ^ ^úes «o^ qá^ así * ' ' *^ "^ 
os arriesgaseis por mí, ; '' "í 
siu obligaeioit dt« bacelté ^^ " * 
de estajca&a y di: mibati^idn ' ^ 
os valed.t • , . • jo^ttít 

Duque. . iv . : . 

Los^piés ósbeso; 
mas yo no pasé» por'eso, 
que no es razón* yjUe se entienda f 
que fbiiiíroWtgaciortt ■<] xt^ii*^;, 
j el serviros y'pvies dé un modo 
se la pone al moudo todo^*^ ''' ^'-^ 
vuestra rara p«rfecbiuu. 
Porqult^ift qérfc>n| os>1le¿á i ver 
dai^ glor«« ton sinime^áí^^ '"^ !» 
que auuquef'os 'pague ctftf IfVtte^i 
os queda mncbfl á debel^ ' '. ^ 

'.t-í' / !..! . í" •' .' '.' : 

\- .;,. :,., ' , ,ui.\ >'^ /^ " 

' (i) ^Don Juaaáge4Std ¡eseondiéo ' dctráVTteí Duque. 
(i> Fa Celia pot itétrmk dé tmkfS doogW^kie cara d 
dan jfuan. ...Jg 9t 'ir.. ... ■ , b «vfi.O^ 



46S 



¿Y TOS «oís «inda^ c6t1i«ro ? é.d. Jmam 

¿¿ti ^oé rsUU irUu ? yoír9á$ 

alxar el irostro, aprended 

ánimo del compañero. . 

¿ £1 que riñó sio iemfr f 

teme sin reñir agora i 

En vano os cansáis ^scSoray 
^ne es modo. 

Píen pnede ser. 
Mas yo don Joan, de Mendosa wp* 
pienso qqe es ^ él es ^ ¿qoé dndo ? 
El trist^ se fen^e.mndo 
por %ft . per4er . Ip que ^osa 
mientras encabierto esii,i 
¿Quién dirá , señora , qoe et 
el callado ? 

^.Diilo ^oes» ; .u -f 

¿Quién piensas, tú qne.Mrá ? 
<.bi*i ' Voia Ana» i. • /; 

No lo S^.: .»». i 

i / * ÍQnién, pnsdt ser* , 

qaien siendo fran c^bsUevé^ 

í^í^^ wr tn : co<)béro , . 

solo por ||oderte ^tarí.n ...,-. 

; Quién el que con tal valor 
"Ffrü'ntsnrce'tan estrecSoi ' ' 

pufitw.á, la espada elcpeobn< ^ '* 
' |>9>r, asegurar, tu bonor!.)., i v "V (; ; 

¿Quién el que en penar se goza ^ \ 



por tu amor ¿^ y tu desden 
sigue enamórak^o1 | quién?, '' 
lina' don Juan de Mendoaárt ' 

Do^ Ana* 
Bien dices, solo el haria '*^ ^ 
finezas tan estfenaadaj. 

•' • ''^■'' ^ Cetia. 
Bien merecen ser pcemkdaá/- ' 

Dona Ana» 
Que no la^' ^i^rde confia. 

Duque, 
£1 sol' s^Ie, porque vos 9 * 
que sol al mundo habéis sido 
en tan^o que él ha dormido • , 
reposéis agoci*;' á Dios, ' * 

T así I9S cielos I que-ps dan , . ^ 
1>e]leza , os den larga vida , ^ '' 
que no os inquiete la herida 
d<i dó'nlVíendq de Gusman. 

ESCENA H;' '" "•■'^'^ 
fHi^s,mems el D.ui^0f^,,,: 

D¿Ílá Ana. . 
Tras la óft'n'áa qne bain¿eníado, 
no bay^'^rque inqujetaVme púcáa, 
que ni aun *)k^' ceniza qued.a 
en mí derááoi^ ilásaUó/ ' '• ' 
Deten á'^n'Júan'^ q^ue quiero 
hablalle. * ^ 

Veha, 

servirte voy. 

¿)o^a Ana, , ., 

mientras con el estoy, 
entreten al coió pañero./ ** , * 



469 



46S 



¿Y TOS «oís «Qnda^ c6tH«ro ? d, d.Joú 
¿de ^ué rsUis tri*4e ? Volved ^ 
misar el irostro , aprended 
áninio del compañero. . . i 
I £1 que riñó si o temer f 
teme sin reñir agora i 
,, ^ . , Ihtqm* ■•" • 

£a vaoo os ca asáis fScSora^ 
^«e es modo. 

Píen pvede ser. 
Mas yo don Joan, de Meodoxá dp. 
pienso qqe es ^ él e« ^ ¿qoé dodo? 
El trbt^ i^t &n^e.9i|ido 
por %fitperder.lp que ^a :. 
mientras encubierto está,; . 
¿Quién dirá , señora, qoe et 
el callado ? 

^ ,.Di¡lo ifoes» . .u -f 

¿Quién piensa. tiSi qneiMráf: 

ttUin.f JDO^ AlUf» \ ii I / t 
No lo S^a . ..,...; a. ; 

C«<Í0., .. ■. t » . 
i ; ¿ !Quién. pn^ 4íer4 , 

quien síievdo ^ran c^bslkrd^ 

flftj^^ HK tu;co<)b*co, .. 

solo por ||oderte ^etrin o- . 

; Quién el que con tal valor 
"TfPfin'lSTrce'tan estrecBoi ' 
\ pqfWíi.á^la espada ekpeobn* . • '» 
^•|>9i'^a>«gurar. tu lionor! »•, t \ (• 

¿Quién el que en penar se goza ^ 



por tu amor ¿^ y tu desden 
sigue enamórak^o1 ;qaiéiC> ' 
lina don Juan de Mendoaárt ' ' 

Do^ Ana» 
Bien dices, solo el haria '*' ^ 
finezas tan estfeniadaj. 
' ' ■' ■ '"" CrJía. 
Bien merecen ser pcemkdaá. ' • 

Dona Ana, 
Que no lai^'^i(/rde confia. 

Duque, 
El soiskie, porque vos, * 
que sol al mundo habéis sido 
en tanto que él ha dormido* , 
reposéis agoc^ ; a Dios, 
T así los cielos y que^s dan , . ^ 
1>elleza , os dien larga vida , ^ ** 
que no os inquiete la hftida 
d<i don iVIendq de Gusman. 

ESCÍINA H:- ^ ""^"'^ 
ÍU^si.mems el D!ui^9^K 

D^a Ana. , 
Tras la óft'n'áa qne ha ingeniado, 
Bo hay*^rc(tíe inquietarme pueda» 
qne ni aun Ik^' ceniza qnedja 
en mí de1*'áliío1í*^asaa^6/'' ' ' "^ 
Deten á''c(bü!'3úan,. q^ue quiero ' 
hablalle. « ' 
Celia* 
servirte voy. ' 
Doria Ana, , ._ 

mientras con él estoy, 
entreten al c¿i¿ pañero./ *" " * * 



A69 



470 



Sedar cpchtxo ñnpAo 9. 

wí doeAo os iUffit ; eiper^. 

Don Juan» 
Un. . 

No hay |7/i , «volved y hablad < 
qae.ya' 09 hemos coAoeído.: . 

. ESCENA |il,. 

Do^a ^/la jr don Juan. 

Don Juan. , 
2 £0*0 deuo á ipí ventura ! 

Doña Ana* . 
jQaé'es esto ^ don Juan ? 

Z?o/i Juan, 

', ' , Amor. 

Locara , dirás m(>.}<|i:.| 
2)o/í Juan, 
¿ Cuando amor no'fbé fccfófa ? 
Doña ^01 

S'y. pías lo» fíneA ígnof»^ ^^ 
*de Mtos disfmrfs fjue.jyfto^. ,♦ , 

Así miro, i quien ^^e^,| , 
a») sirvo, é qufen )a^op9.:. 

Do^a Ana, 
No; Iraidoras inlejicioncs. 
encubren estos disf^aj^^e^ 

Dan Juar\ 
Falsas conjeturas haces., 
por negar obligaciones. 



471 

no es difeir. .^^ , .^^ .. ..uu >». 






tino á pagatla y^ me. p|>li^o. 



¿y á qu¿. fiii,^vi^»e,CQ,^lÍ5Q,?,,, M . 

y «scocballos escoMcJído'. ... „. ,,* 

J podras decir nue, iio ha sido, ;.r. 

■ . .tif. (ti ,n " 'r .í 1 J < '-3 

con [^usa^ñpiPi^tos li.aidof-esfj , 

¡Cuan lejos d,el blanco das y» {. . ^ 
pues sí traVdores los Úamas , : 
la inavor fineza iiiiaipas^ i • v 
que I m hecho er amor iamás! , i 

Do a Ana. 
Dda pues , que áagcadecelia » i 
ralla, me. pjili^o, \ . ,j 

jpo/í /liia/i. ,. ^„;^ 

Por obedeqpt* , la dí^o , ^ '^ 

^no por ohíicar con ella. . , 

Como mi mucba afición • . . 

y poco merecimiento 
en(;endró en mi pensamiento 
justa desesperación ; 
vino amor, á dar uo medio 
en desventura tan fiera , ^ 

que á mi mal consuelo fuera ^ r 
ya que np fuera remedio. ^ 

T fué , que te aícaiice quien 
ie'merezca;tn/bi^n quiero» 
qoc el efecto verdadero 
es este de fj[uerer liieu. 



47} 



A Mte fin ♦ tíi's i»artes\e1Uf 

al Duque Urbin aconta ^ 

sí contar posible fué "* >* ' 

en el cielo las es^t relias : 

^1 de tn fáioa tñéviá^, 

de ta recato obltsii¿k> » 

este disfraz bá ordfenaílo'^ 

con que té bá 'visto ^j^' oído. 

Y ofáll; qúe'cotíocfeBdo * 

to SQ^eto'solierano, 

dé, étín preteiidÍer*'ta' mano^ ' ' 

efecto 'aloque pretéii Jo; ' • '* 

que yo , con verte éú estado 

igual al niereciipíeátp ^ • 

al fin quedaré' contento,; * J 

ya que no quede pagado. 
Esta básído raí intención p * 
y si escuchaba ésp'óiidido y , _ 

fué pirque el iér^'conó^ido * 
no estorvase la' iii Vención/ ' ^' * 
Qut )ozgucs agolpa quiero», ^ 

si he merecido-, ó'peba4í>, ' * 

pues de puro en á mofado " 

Tengo á áervtr de tercerón ' 

Doria Ana, 
Tu v'ól n n Cád á g rade'zco , ' 

pero condeno tu engaito , 
que presumes por mi dafiío 
mas de mí, qué yo merezco. 
Porijue no es 4 la escelpocía 
del Duque igual m\ vaVoi' , ; 

que no eiigaiiaVl propio amor ^ 
dondc'bay tarUá' diierencia. 
Fué mi padre un caballero 
ilustre, mas'yóimagiiro, 
que pensara honrarle Ürbin5 



«7í 
si lo 1iíc]'fra^n(»«4l»df«*Or ' ► / d 

Y así á ta^n locos. iitt^iilois ' : ; / 
tas lísonjai^ no- meánciUU'^ i ^ 
que afreiito#pS;\pr«c>|iitan 

los soberbios ,p«fisp«iúeiftto0..' A 

Mucbo , señoi;*^ i^e^tolendes t 
porqae sin ia.cal^a|dj > . '^ 
digna es. poc, sí' ta (beldad . ^ 
de mas bien qn^ ^^tCAto^empreiitdes* 
Note iD(^r9c^[;g09a9i , ' ' { 
el Duque ^.nii, el Ee^itni.M ;> 

f.M Peñü.^mK^ .. í .* 

Tente; 
la fiebre 4e/|ii|qi<^4¥4i4nte * 
te obliga á desatinar. ^ , . 
Ttf amoroso pc^nsa miento 
encarece tu ^yalorv vCl 
diérasle^l I>nque<>tq>»mot:* '• *f i^ 
que yo le diera -iu intento^ •• mi 

' DofhJutdMji '' ¡ • 

¿ Quién podrá queireete menos ^l ; 
en vi^do «lu perfección f. 

. Doñmuáñch» , •'» 

Al fin 9 por toicoraison ...» 

quie|:;es. ini8gar:losia:geno5 ; . » 

y es enfi^ño conocido 9 • \^ 
que si el.tuyo f>or tni muere f • 'x 
no con una flecha hiere < ' '{ 

todos los pechos Gu{íida $ . ' / ^ 
y aunque el Daque> tenga amor 9 
gala^ querrá ser:, don- Juan i 'A 
y honra, mas V quci- un Rey galao^ 
un u^arido labradov, i ; > 

Y aunque en del Dttque es forzosa 



47« 



grande ffát» iÁfb^soff ■ 

ti prqüciia ^1*11 ♦wjW»»». *"^ 

ofrnde tu oalldad.^ ^^ 

Doña tAáÚ^. *'^'* 

Df mi coiM^V d«*N ' '' ipi"*í 
dr terciar eWie*ií^¡ttti*iHo;' ** "'J' 
'■por<|tte 'ni»yt#r r^K^íf artiti " "^ ' 
puede al fin ifntrróé^m;- *^^ 
quien pr#tt*»de'Hj^a'¡éiS^^ :■' '-^ ^'^ 
que quieo f«ivk^4|lWVcaazt. 

• .-íínMeEN-A'lVv '• -'^'^ -^ 

líoii Juan. .Y después BeUran^ ; 

Don ifúiñ . 1' •> • 
¿ Posílde Mí q«e 4a|» favor' ♦- 
merecieron »iDÍ»"6idí»» ? ' '. -^ i' 
¡dichosos in»l«»^^«fiMdos! 
¡duUsts v«litn»i*«í'd]e aifiMirf »• ' 7' ^^ 
Que leiidrá ma¿ p*pfratia«V' ' '' ' 
dijo , si bien la ewíeiiJí , 
quien pretenda .pana 3 sí ,' • «^ '^ 
que quien .p&pia i4iti*» alcancaV -' .' 
Que la pretenda iw i 'a nM>r » * ' ^. 
me aeotM(^P darafie^té, * •.• 

y la moger, fjw«^>ns*etite 
ler amada ; l^ac^ fa^dr. 

Mira que elOuqtie^té espcRr» , 
^n'o «I p»dpe'di«'Fael»fi ,' • '" 
que á publicar tn invención. 



im 



,i/í 



En cas de mi ^.«l^a bella 
son los añ^s.pMQ^ot áwcrr^s;* 

E|| Ja t^überna no bet>ps | 
pero te jíw?Jf Aft em*4lal o'., 

Don Juan. 
Bien lo enti^ndek-.il íííH 

Belfran, ^ ^ 

TÍerten tas o}t>s ; «e£br. 

Jínn ¡hiano ' * 
Hacen^ficAias áifnTi Sttw^h '• 

Mucho alcansa^la''^ov4hu: * 

ESCENA^ V. 

Don' Juan f 
Cejiá 9 amif^a »' Didsvtlk goarde. 

T te ¿é el bien ifoc )a(9i4s* ' ' * 

Don JuÜn- 
,0^110, de mt parte si>as , 
no hay ventafcanfée^o bghardél 
C/r/í/i. r . ! '} .' -> 
Si en mi tnan^ hiibiidra sido « 
tu dic^a farra laOn^ia ; 
nías , don Jaa«x^*.silrve y porfia | 
que no vá t<i a:níor pMlido.' * ^ 

ÉSGENÁ Vi:"*"' * • ■• 

Celia j^ Beliran* 
¿ T á mí me aprovecfa^rÍ9 • 



4TÍ 

d fcrvi» cofDa*i mi amo f 

I Pocf «mM Umbien ? 
Béltran. 

Tó áintt 
por ftolo hacer compadia," 

ESCENA Vn; ^ ' • 
^ Dichoár doña Ana» 

Celia está com él criado^ 
de don JEitan^« yno sosiego" • '' 
basta hablalle $ f a ^U el fnego^ 
en mi pac^o. declarado. 

Mi seSora. 

Yoyoie. 
• . 1 Doña Ana. ^ ' ' 

Hidargo 
ToWed. ¿ Qaiétt ' sois ? ' • ' 
^.ffsf<ran/< 

Soy Bchü^ii', 
vn criado deidon Joan - ** '< 
* de Mendoza. 

Do^'Ana. ^ ^ 
¿rQapreis alg|<^f- '^ 
, " - •/ ^'BtUrmn. " ' t " "< 
Servírtelo quisiera: ■ ' ^"^ "I' 
aqai á Celia f 1^ decia , • 
que amo por compañía. ^ 

Mjona Atra 
No es conchisillfei' Verdadera, 
¿Satiiiaásf^'^T"* .*• ••» ' ^^ & ^ i 



NocoDvieiúey 
tqiie f9Q pnede 4olo hacer., 
qi|í|^ BO iicnc que pétdtP , 
ó qué le .4ig4Q oo tiéM. 
¿ Pero JO , como (pieri»s 
.q^e predique ^ stob ser :sftnto f 
¿ qué íaltf s. diré , ti bay «auto 
qac^ remediar en. las imiai f • 

Tu gusto desacredita». ^ . . 
con esa <>Me^dA: Inle^don • 
porque, i, la Cojav^rsacioB 
la mejor salsa le quíta«i / . 

Si ejl^iisa aftilaav «s^mqy costosa , 
señora, qqe.bte*. oí irado, 
ni hay n^as iutttíl pecado , 
ni «a4sa mas ptlignosa. 
l^tígM» ^qe onó ba ^iého mal ¿ 
saca de hacerlo a%tía «bien ? 
Los que k escuoban mas Inen, ^ 
esos^ qmeiren paás mal ; 
^piAMll«..coaletatne.afr ^ ; . . 
dice , oyendo al «i^aldicifeBte t .. 
este, cuando yo mé ausente t 
lo^ntAmo diri de.iñf. , i< - . 
Pues si aquel y dn^uien murmura | 
lo sa|>f„ qa^ es fácil cosa', 
¿ qué m<$a tiene gustosa 1. 
¿^é cama iiene segura? . 

Viciosos hay de mil modos , 
que no aborrecen la gente , 
y solo del maldiciente 
huyen con cuidado todos. 



ílW 



«» 



IVI milo mas pérliBix 
lastím? Ja >deav«iKt>ra , 
solamente «I que lotnrmntrn 
íleva el ¿ial^o «i| bax y en pfta. 
*Ea la corle bay «o seíer» ' 
qae mnciías Tfcee o< , 
( esto «Bcaia ¿¡«naiiaí 'á^ 

pava* 4f «ilarln «t aai^r ) 
qoe está 4ual iféiaCo de idodé^ 
por vicioso «o «mvírtiiorar, 
qoe ai lo viccatt/iyoeaiar 
difra Icna^'d péeUo fodo. 
¿No conocer 4' ^M^ Aieíido . 
de GazmaD' f • • 

,, , . / s Beteffan detalle V' • ' 
¿el vídotdel naidlcíptil^ • ' > - 
has esculo maldkáendot' * * * 

y con tal d«aeo3iók|ira 

^ doA ]ll¿ad¿ bar iuiNnriWrffl6f ^ 

..' '.fieman. 
Pifiiao4|aaaaicaóept«ado . '* ^ 
inarmorar.del qoe aiiirAm^T 
dicen qoe el> qoi «bu k4a al íalAMr 
gana perdbaícs , •««dora. ' * ' ' 

Dicea mal ; ictr éu boem boMr ' 

Da á nviifpiotraaciapi^l^ott'; 

sí acasc/üeáásidiaKdstado. ■ " ' -* 

Mal diaiáisla^iaian alir«« • - m^^ 



47> 



• Donh^/4ná y Ceiía, 

Apagado se hsk/b. Uaoia , 
ina^QkUq(tai>r9(3«ii>á^ qiaeéáúár. » 
pues su otVit^Jtoi.oi'ftlidio. 
Sin dud^;q^ 9il-44|i<m««9orla ^ ■> 
ha borrfid^aai^4f4k hisItírilLy' > 
que pstji.nd^i>ei.|i« pasév : . ! j 

Glia > ten |i(VÍ0r/A tlíMÍ .bbta^ ^ «' ! t, 
tuira que [iKÍA^nor,u<|>iideSy . 
cuai|4^!d«tfQíh|»<í((}ho»e<i:iieÉdet i -^ 
que ^tv.^dft %9Í «tes H^tai^o&l 
No los inaJQS,)^tol%id«da., 
que ha dicho ^ fíii do/i Mendo , 
la inramealMli)««l» fe*^<>9 vkiido , . 
que hoy e^)«li«;^mfp ha iutentadoi. 
cu que cla|idi?4i»lei;Mek>»>. . í 

pues tainp«cOfnie')rt^ti«iabA^ .. <I 
que fAftidQMÜiiMWCniNiJl^at, >. ; ; 
tolo cuiDplir.tM^J«9»feoa^l. ..'• ti 
G>iique ya ^lK^91l^|MHULam¡ent^ 
lio solo el iue^o apa{;ué, *i , * ' ;. 
pfA'o cuauto el.a'ilW^* lué» 
es el a\KH>ri«1)b|H(^i|Pt nr: ' 
Mas eslyíiMi^.da Jiteí<icU ' .. ^ 

de horp4H*ír,|andeAJificad^is 

hable mal e;»,;|||i| |»tf SfiobMi?} , • / 

que fMft^rí la^foqmiptad , . v 

que eivUT< d<Mii^hlfl^ •ftOif^ienif . í 

pier^t» flWftli^ i9<i)!if^' . ' '^ 



4M 



ni el TÍlUiio 1« bamildad. 
Esto « Celia \ tné hñ oUi^ado 
á indi{(Darine con Belirao ^ 
que no porque ya don Jaam 
no esté aolo en mí coklado. 

. • Celia. 
j Al fin iO ie te lia'Tenddo ? 

Doiia^Ana. t 

Con lo qoe anécfae pasó , 
coanto áon Mendé^ liafó , . 
él en mi roeda iia-s^rirido.^ '*. 

Celia. « 
¿ DecUrásIele '4a «mov > 

• Doña' Afta. 
¿Tan Irviana me ba» bailado? ' 
I no basta, baberle tttostrado 
resplandores de foror? " ' - 

»• :.CWm¿. • 
! Liviana di«es ^ después 
ae:dos aSoS qne :p»rtr « 
' ba andado fincrá^de ■(! ' ' > 

Bien parece qneno»^^es' - *^- »í 
lo que en las eom^lias baoai 
las infanUstde>L«Mi.*' ^ 

• ■ • Dtfiíia'ifinúu - ' 
¿Cómo? '::-.■• ^ -■"' = ■'-' "*' 

Con tal 'condición » ' ' ' ' 
¿ con tal d^sdicbk 4iaeeQ ^ • ' ' ' 
qae en vittido^ni fabmbi^/al nfénenlo 

le ruegaír,' f^bdan^ragé; '' 

y sirviéndoli- det ptfge^- ' '* 

▼an conJas^^i«wias*'ál»vfe*to. •*!* 
Pues tú^v que >obli^d« >stáiK > ' ' 
de Unto UempiKy ^ife^4a&l« | •> "i 



si bien -señora i no infanta f 
honestamente' podrás 
decirle ta voluntad 
con prevenciones discretas f 
sin temer que á los poetas . . 
les parezca impropiedad^ 

iktñá' Ana\ 
I Poco k poeo nd t% mejor f 

¿Tdqn^reslo? í 

Bofhi *Ana» 
Celia , sí. 

¿ Sabes qne éi^^mti^re por ti? 

Béñá Aha. 
Bien cierta esté/ de sa amoi^^ 

Pues cnando d^esa vtrdad 
bay certidüml^rcí \ yo bailo 
maa crueldad en dilatallo i 
que en dedllo liviandad ; ' 
qoe el tiempo sirve de dar,"^ ' 
del amor infoiunacion^ 
y, es necia la dilación , 
aino ^«eda qife probar. 

Doña Ana, 
£1 sngetarme es fareoso 9 ' 
Celia 9 á tu a^deaa ¡estraSa; 

Cüia. " '^ 

Eá verdad que es poca haaaiKi| 
persuadir á nn deseoso. 



31 



481 



1482 

I 

SaL4 SU ChBk DI DOH MlHDO. 

JDon Mertdo con banda , sin espada^ r ^ Conde. 

MU ooch«r^ me bai» ludido » 
di)0 mi enemig» apenas , 
coando en espada* f dagu 
trocean azalea y. riendaa , 
y como animosoa # mndof p 
indicio de in ^er^saa , 
qne'dá el valor AJoa pechos « 
lo qae lea qatU 4 U» lenguaa. 
Embifi^QQ doa.á doa 
coii tal íropetq. y violencia, 
que pensé ^ viendo, el eiceao 
de so v^lor y anafioeraas» 
que tra*forjiiado,an cochero f 
Jove por wi inicia bella 
\ibrahf. rayo», ardieulea 
para vendar sua ofenaaaj 
p jrque «u», yM^n\es golpea 
eran tantpa t qfie no suenaa 
en la íragoa de Vuleano 
los marttlloa Un. apriesa. 
Al fia:,/pnjrDQr tflwe á,!iroa,aolo 
puedo confesar ni gírenla ) 
la fspac|a de nn bombile bamildi 
pudo herirflLe efiJa cab^a, 
y tanta sangre corría , 
con ser la herida pequeña t 
que cegándome los ojos 
puso fin á la pendenc^s* 



Volví i ctíratTnc i Álcali t 
qnf e^aba iin cuarto de legüá § 
inas con rabia dé la Causa , 
qué del efecto ton pena. . 
Esto (la podido tn áoÁa Ana 
tifia mal fü'ndada queja ^ 
y esté es el (irétnio que, traígol 
dé celebraría én hi fiestas. 

Chinde, I 
i fíay suteso róa^ eUraño i 
¿ Y habéis sabido quién erail 
tochéros tan valerosos? 
Jboh Merido* 
Cottto séVá ton cautela 
proco t*ando por mi honor i 
que el suceso no sé sepa ,- 
Jio es averiguarlo íacñ ; 
iá^ yo itngo tina sOspecfaa^ 
qtié síéntpfé e&tüs viudas inosas^ 
hipócritas y santeras i 
iícueu galanes btíttildes , 
para que nadie lo entienda. 
Tal valor en nrt Cothero 
los ¿elos ño tñAs lo engendran i 
qoe ntittta así por leales 
los hombt-es bajos sé arriesgan» 
Esto sé Viene rbdádo i 
qué si no t no lo digera , 
que ya sabéis que no suelo 
Inetériné éü vidas agenas. 

Cohdé. 
\ Ast iengatf U diAlndí apt 

No veAgo en esa áospécíia | 
t\ enojo os precipita 
€OtlU« ilut honrado preñdafi 



483 



Á 



4S4 



y no es Jntlo batUr .»•' 
de q«¡en pae^e »er que »ea 
Vuestra esposa. 

Don Mendo. 

Ya he perdido 
> U eiperania y la paciencia. 
Conde. 
¿Tan presto? 

Jion Mendo. 

Volverme qniero 
4 ni constan le Lucrecia. 

Conde, 
• Malas nuevas te dé Dios! api 

indicios dais de flaqueza : 
9i doña Ana esU engañada 
procurad satisfacerla. 
Don Mendo. 
Niega á mi vo» los oidos. 

Conde» 
entrad y babladla por fuena; 
porque quien el dueño ha sido,- 
siempre tieue esa licencia» 
mieuiras uo se satisface . 
de que es la mydauía cierta. 
Qaizá enojada o» ca tiga^ 
y no os despide resuella ; 
ó'ciecid vuestras disculpa» 
en un papel ^ 

Don Mendo: 
' Yo 16 hiciera» 

ii hubiera de recibillo.^ 

Conde. 
lo roe oblifio á que lo le^ 

Don Mendo. 
¿Cómo? y. 



485 



Conde, 
Dádmele » qae yo 

lo pondré en sus manos mesinas^ 
Don Mendo, 

Al punto voy á escribir. ^ 

ESCENA X. ' \ ^ 

Et Conde. 

Y yo á pedir á Lucrecia ' 

que me cumpla su palabra ^ 

pues ha visto sus ofensas ; , 

que pues con doña Ana vino . 

de Atcalá en un coche , es fuer sil 

que viera lo que ha contado t ^ 

y 9ia desengaño viera ; 

y este papel ha de ver , ' . 

para que negar no pueda ; 

qué modo habrá dé escusarme^ . 

cuando don Mendo lo sepa : 

y consiga yo mi intento 9 , 

suceda lo que suceda ^ 

que no mira inconvenientes ^ 

el que ciega amor deverat. ,'< 

ESCENA XI. 
Dof^,Juanjr Beliran, 

Bellran. '\ 

¿Que llegó el tiempo? 
Do/i Juan* 

O ■ . í 

el fiti'de'lás ansias mías. ' 

JBéUran. . f 

] Gracias i IKosv qae tn mis dlaal 



.486 



un milagro tacedlo! 

iQué á Doila Ana le das pena? 

¿ qué olvida al Go^iqaii narciso? 

este' es el tiempo t que qviíso 

yer fl Marque* de Villena. 

Es verdad , qqe de c^da #$o 

lo mismo decir he oído , 

pero viepe aqaí nacido 

coa snceso tan ealrafio* 

^Qoé %t <\n\tTe Ineii? 

» * $iii dada; 

ya lo dijo claramente , 
V un ¿ngel, B-ltran, i|q ipiente^ 
^ ' BcUrun- 

Todb en efecto se muda « 
paes algqn tírnipo averigaO| 
que fue yá la pa|va fiermosa : 
jarnos r4 tiempo reposa ; 
¿ ho dice un romance ai|iigao ^ 
por mayo era por mayo • 
cqando los grandes j^alores ^ 
coando los enamorador 
á sos 'damas llevan flores ? 
Pues ves aqní se ha pasada 
4 setiembre ya el-cMor; 
pero sospecho , seSor , 
que td.iambien te has mqdado* 
¿De qné tal melancolía 
te ha cargado en nn ¡tíataAte ? 
taiir parece el amant^ » 
pues na dqrA su alearía ; 
pero advierte que; es fl^^iif;t^¡ ;, 

Pójame cpn jBji.afU^^, 



BéHran. 
¿Ello importa á U ki vención f 
«etlor ? p ves ya de tristeza» 

Don Juan. i • 
Beltrau la mná^tizM niiai' 
en mudarse todo está , 
que tambiemse nadará r • < 
la causa de mi alearía. 
Que adora a^í «a beMad ' « 
el Duque Ür^bioo , que creo » 
que por lograr so deseo , 
perderá la •libertad. 

Bél4ran, 
¿ Qae ae. case temes t 

J9on Juan. 

Si. .' 
• Beltran» 
Pues si tu querida alcanza 
de vista aquésa esperanza , 
bien pueden doblar por t^ 
¿ Qué por llamarse esctlenciá , 
que no hará ñna moger? 

Don Juan» ^ 
Eso me obliga á perder 
la esperanza y la paciencia. 

Meliran. 
Pues al remedio f señor* > 

Don Juan. * ". " 
Dilo td f si algnno ves. 

Deliran. 
Si él ama así, no lo es 
el declaralle tu amor. 
Mas porque tu amada bella , 
contigo esté declarada y 
antea que él la persuada 9 



487 



4M 



¿Cómo la podré oUigar 
tan brevemente ? 

BsÜrmn. 

Fingiendo 
qoe la hedida de don Mendo 
•e ha sabido en el logar ; 
y con esto el migo toca 
en la opinión de dofta Ana , 
qoe tengo por cota llana p 
que por taparle la boca , 
ii ae ha de determinar 
tarde » que quiera temprano 
darte de esposa la mano: 
con esto puedes mostrar 
«in desconfiado pecho 
con recelos de so fé « 
porque la mano te dé 
para verte satisfecho. 
Qn^ pues dice claramente 
que te quiere y tú la quieres^ 
ó ha de hacer lo qoe quisieres ^ 
ó ha de confesar que miente. 

Don Jucm. 
Al jardín irá esta tArde; 
allí la tengo de ver ^ 
y seguir tu parecer. 
Behraa. 
Nunca ba vencido el cobarde. 
Bl Oaqoe ta este. 



489 
ESCENA Xill. 

Dichos 9 el Duque jr Fabio. 

' Don Juan* 

¿ Señor ? 
, Duque. 

Don Jaan , amigo ». yo maero. 

Don Juan, 
¿Cómo? 

Duque. * 

£n un combate fiero 
de ze1o8f desden y amor. 
Al ingrato , como bello 
ángel qoe adoro » escribí 
hoy un papel. 

. Don Juan. 

\ Ay de m( ! vp* 
Duque* 
T AO ba querido leello. 

Don Juan, 
Él alma al cuerpa me ba vi\elto« ap¿ 
¿Poes como tanto rigor f 

Duque, * 

Nacido es de ageno amor 
on disfavor tan resuelto. 

( Don Juan 

y o á ser amada atribuyo -^ 

el mostrarse tan ingrata. 

Duque, 
Cuando el efecto me mata 
sobre la cansa' «o arguyo. 
Lo que es cierto es que yo mo^ro i 
vafe) ^ni Juan , me aconsejad. 

Don Joan* 
De taA<maelt« oraeldad « 



490 



la madanza desespero. 
Dejallo es mi paircer , 
antes que crezca el amor. 

' Duque. 

Ta no paede ser mayor. 

Don Juan, 
Pues amar y padecen 

ESCENA Xin. 

Dicftos y Marcelo* 

Marido. 
I Puedo hablarle ? 
Duque. 

Si , Marcd»^ 
Marcelo. 
Páme albricias. 

DuqUfi. 

Ta tardaoM 
me mata. 

Marcelo. 
Ta tf» esperanza 
ba bailado puerta en tu cielo. 
Hoy vá tu dueño cruel 
al jardín» y un escudero 
(que esto ha podido el dinero) 
quiere darle entrada en él. 

. Duque. 
Abrázame. 

&K£-«Kv. Bekran. ^ 

¡QnédabloMi! 
. Duque. 
¿No iréis conmigo » ddn Jéafi?. . 

Don Juan. 
Señor , I9S que apio» yaa , : . 



491 
g¡»z$n hkn Ui oeéé¡ottt§. 

Duque, 
Bien á^éi$ ; vcdme det pttfit 
qoe ie esconda el lol dorado , 
#abref« lo que me ha pasado. f^0M« 

JDon Jáan. 
\yU\ baya el vil íuUrés, 
por qaien ni honor « ni opinión 
podeoioi aaegMrar! 

Beltran. 
IfO qne íniporU es inadni|;ar 
7 bortalle la bendición. 

ESCENA XIV. 

Dsco&AaoM DB Jardiv* 

^/ Conde jr 4año tucrecia. 

Conde. 
I Ne(;arás t señora mía , 
Ja palabra que me diste? 
Doña ÍMcrecla* 
To no la niego* 

Conde. 

I X qoé yjste 
coando dofta Ana venia 
de Alcalá » tn desengaño ? 
Z>o/^ iMcrecia. 
Eso tampoco te iiíego | 
mas aunqoe se apagó el fuego 
quedan reliquias del dado. 

(Jonde* 
Poes porque arrofes del pecbo 
las cenizas qoe han qnrdado, 
nira ü ftprl qoe ac lu d«d^ 



492 



don Meado « de amor desliedlo i 

para aplacar «I rigor 

de doña Ana de Contreras; 

si mas agravios esperas / 

será bajeza , y no amor; {t} 

Doña Lucrecia* 
Bi que sin oir conderuM, ^ 
oyendo ha de condenar , 
esto me obliga á pensar 
que' es sin remedio mi pena. 
Ya que el cielo asi ¡o ordena^ 
dadme solo un ^ato^ oido 9 f 
que si culpado lo pido , 
pa^a mas pena lux de ser 
sino que os dañe saber 
quejamos os he ofcnjiido. 

Conde» 
¿Conoces la letra ? 

Doiia Lucrecia* 
Si. 
Conde, 
I Ves tn engaño ? 

Doria Lucrecia, 

Ya lo veo. 
Conde , y pagarte deieo 
lo que j^adeces por m( ; 
que demás de que premiarlo 
es justo tan firme f é ^ 
gusto á mi padro daré 
que es en ejsto de tu parte. 
Hazme gusto de esconderte 
por el {ardin , no te vea 
mi prima. 

( 1 ) Dcde un papel j lee Lucrcfiia. 



f»^3 
Coiidé. 
£1 alma dése* 
por gloria t\ ohedccerU. ' 

ESCENA XV. 

Doña Lucrecia , doña Ana y -Celia^ 

Celia. 
¿Qaé de c«a manera estás? 

Doña Ana, 
Después que estoy declarada, 
CuaMto mas resisK helada, 
i^nfk voy ardiendo mas. 
¡Quién de tras de este arrayan 
súbitamente lo hallara! 

Celia. 
¡Ay Celia , y qué mala cara , 
^ y mal talle de don Juan ! 
¿Ves lo que en un hombre vale 
el buen trato y condición ? 

Doña Ana. 
Tanto y que ya en mi opinioa 
no hay Narciso qjae le iguale. 
I Prima , qué es eso que leetf 

Doña Lucrecia. 
Un billete de don Mefido f 
y mostrártelo pretendo 9 
por si sus promesas crees. 

Doña Ana.. 
Ki le escucho y ni le crebf 
bien puedes vivir segura* 

Doña Lucrecia. ^ 

¡ No le dé Dios mas ventura 9 . (i) 

(i) Da el papel á d^a Ana, jr ella upojfu á Íeetl0m 



Á 



4M ' 

de la que yo k'deii^o! 
Solo preteodo'qoe del 
entiendas lo qqe «e quiere.- 
Harele el mal que podif re ap^ 
pae» dá ocaáion el papel. 

ESCENA XVI. ^ 

Díchoi y don JuaH4 ( 

/ Ctlia. 
Uegt atrevido y dichoso. (i) 

Don Juan. 
Uu papel está leyendo ^ áp4 

y la letra es de don Mendo. 
¿Tendrá licencia un teloso^ 
á quien tii dueáo has llamado 
para vei* ése papel f 

Düñd Ana, 
Aon Juan , si ha nacido de i\ 
ese celoso cuidado^ 
pide licencia primero / 

á mi prima , y lo verás^ 

jDo/|' Jáan. 
I líuego licencia me dis 
de decille que té quiero ? 

Doña' Ana. 
Si , qoe esf e es lance foraoio ^ 
puesto* que el alma fe adora. 

Dart^ Juan.* 
Dadme 'licencia I señora» ^ 
por amante^ 6 por zelosoV 
para ver nté papel 

^ ' ■ ' - " 

•< I > A don Juan ^ne se liega por un iodo d 
'Ana* ■ • 



4H 
Dofla Lucrecia. 
Mi gnsio en doSa Ana vive. 

Doña Ana* < 
A|;<ira iabe qaa escribe 
don MendQ á Lucrecia en él. 

¡ Don Juan 

I Df 1^ Mendo á Locrecia ? 
Doña Ana* 

Sii 
decirlo puede mi prima. 

Don Juan. 
Si Upto tu gusto estima f 
mas que tBú dirá por tí. • 

Percí aquí el mismo papel 
es bien que el testigo sea. 
Doña ÍMcreciaf 
Satisfacerme desea ^ 
y audiencia me pide en éL (i) 

Don Ju€m leyendo» 
El qué sin oir condena , 
oyendo ha de condenar ¿ 
jr esto me obliga d ptnsar , 
4jue es sin remedio mi pena C 
ja que^ el cielo asi lo ordena , 
dadme solo un ralo oido , 
que si culpado \o pido » 
para mas pena ha de ser, 
sino 0/e os daríe saber 
que jamás os he ofendido, 
¿ Doña Ana , qué te ha obligado 
á pretenderme engañar T 
I qué te puedo yo importar 
no quejido ^ y engañado ? 

(t) Tema él papel X lu. 



496 



A tí ▼ieaoi dirigidas 
las rasones que he leidoy 
qae fohre lo Aucedido 
aon palabras conocidas. 

Doña Ana. 
Caando á mi veoga el pspel 
¿ dá gracias de algan favor |^ 
ó quejas de mi rigor ? 
]ae§o te obligo con él. 
Don Juan. 
Mejor modo de obligar 
fuera no haberlo leído; 
que quien escucha ofendido f 
no huye de perdonar. 
I Ageno papel recibes 
cuando mía te has nombrado I 
6 poco me has estimado t 
ó livianamente vives. 
De donde hé ya conocido « 
que vivir me está mas bíea 
desdichado en tu desden , 
que en tu favor ofendido. 
Yo me iré donde jamás 
pueda otra vez engaSarmo 
tu favor. 

Doña Ana* 

¿Quieres matarme f 
seSor? 

Don Juan. 

Suelta. 

Daña Ana. 

No te iris 
sin oirme ; prima mía 
ayúdamele á tener. 



497 

Soltad. 

. Doña Lucrecia, , 
Ya C4 t%\o perder 
la debida corles/a, ^ 

, Cr/iVf. 
Don Bfendo 'stá en el jí^rd^tt* 

Doua Ana* . . » * 

I Don Meodo ? ' 

Celia. , .^ . 

Por fnerza lia. entrada 
Dona Ana. . ,, ;' [ 
A coynntiira ha llegado .y 
que dar^ á t|»# ^los fio* ^ ; 
Los dos im^^fife arrajran 
os entrad ^ donde escondidos 
los ojos y los aidos 
satisfacción o# 4^^»^* 

Z^n Juan. .«, 

Sola ta mano, ha de ser , 

quien m|i tenga satisfecho. 

Doña Ana. 
Seftor eres ya del pecho » 
poco te qo^ qoe hacer. , (i) 

kSCENA XVII. 

Dtthot X ^^ Mendo* \ 

, Z)o« Mendo. ^ ^_ 
lí¡ quiero que me pirdonesy 
ni volver quiero á ta gracia |^ 
y si tal pidiere, cierra 
el o/do á mis palabras. 

^'— ^— ' < ii ] i I » ■ I » ■ fc 

(i) EfcomUaHOQaJuanjdaiualucr^a. 



4M 



Mis dei cargos «oláiDnile 
f|aicro que eicuches , <iofia Ana f 
por ydver por mí oplniooy 
jto por ctitp9r tu mildatisa* 
Si al Daqae Urbiiio /de ti 
dije uoa noche mil faltas , 
fué- htmov de qoe en su pecho 
engendrase amor tn fama ; 
porque don Juan de Mendoza 
contaba tns alabanzas f 
* y á *fl pdlvora de un mozo 
lo menor centella basta. 
A tu prima le escribí 
mií agravios por til canta ^ 
deseogafianda su amor , 
y eilcaredendo tus gradas. 
Si ella te ha dicho otra cosa , 
plesto verás qne te ei^gaBa, 
que el traslado traigo aqu{| 
oye sus lüísiúas palabraii. 
£ee« T*^ sentimiento encmreces 
sin escuciiar mis disculpas 
cuanto sin rasan me culpas 
^c^to can razan padeces^ 
si miras lo que mereces , 
verás cotho- la pasión ' 
te Miéi^ 4 qu0 sin rijtwoa 
agravies en tu locura, 
con las iludas, ía hermosura p 
con tos zelos , la eléteíon* 
Lutteéia , de ti d do a Aña 
ventaja liay mas vonocidoi, ^ 
que de la muerte <i la vkla f 
Se la -HtHihe d la m ^ ñana ^ 
¿ ^¿uütn -é lu Aiffmos»*dj4 mtm ' 



trocará por una 'tsi^eÚa f 

deja la injusta (fueri'Ua 

desengaña: tus ^finjos , o % , 1 1 

ifue tengo Una alma y dos ojoi 

para escoger taimas beUlá. 

Mira ai mas clar^itiftiié 

|>tfde ^ó-dVs«n gaña fia « 

ái ella lo eq<t«iKÍió o( revés 

én mi lio e«ti|vo la falta ^- ' 

que quíi<}^f» eljcampo asar 

de fuerza , 4irÍ9, ¡ Ab ingrata! 

¿orno á estMXsa.lo iiiieoté ^ 

ai te ofeii4< comoá esiraña ; i 

y delinquir en. «i. Cftitip0 

lio fue iiiucb<w,i» Uevabá 

anticipado el <íiisÍJgo 

£on mil ^etbal. en el alma. 

Tiis quejaS i y mis disculpas 

«stas Son j la furia' amansa ^ 

huya de tu bermos» cielo 

la nube.^e mi desgracia; 

qUe el cielo ^ el aire^ la tierra 

son tcsifgos de mis ansias: 

Ao hay quieA dude mis verdades 

sino tú , qu# eres ía causp. 

Esta es mi ma^iode esposo^ 

y con disculpa íart clara i 

6 no niegues mí firmeast 

ó confiesa iu mudanaa^ 

• Doña Lucrecia» 
Aquí se casan sin duda* 

Don Juan^ 

Aquí sin duda se casa4# 
¿Saldré I Calia,f 



499 



$00 

' ' • <M/tt. ^ •^^*'* -'' ' * 
N(yla enoffí -^"^ ' 

cuando te iin[>ort^ dBHgallá. 

ESCENA y Viü. ^ 

Diír/^5 , e/ Duque con un escudero jr gue^^pse al pono. 

Aquí pod<ií« aj^fi^rAiP' • - * 
á qué^^ou M«tf^ s« taya. ^ 

Don Mena©', ydUe^roiifiéso, ' 
qup;»u»i^M»i%**s'ti*éry Üauo,' 
y qne con dartiM' iH ^nfá^óo ^ 

parde c«<rarae «K§roct^d^ 
^ro to inlftitd'lib^tíéiífe 
remedio , ya iilfe'lias* pii-dido i " * 
y ref^eho elofeftdtdo, ' 
tardñ la disclilf^í^iéóe;* "* 

Digo, qae fité^á* In-íencion * '^ 
con qu(5 babkiár^-n)tft'il% mi * 

al Duque, 'qiw*r*r*'lifí -' 

librarme de s» afición f ' •'' 

inbétfaé piíblfCi»>^ 4^ablár, ' 

la intención ole oHia' foé,' * * 

si poí^^lo ji»crílo'»)ifÉ*i»é i 

no te w^ pneck^'qli^^f ^ ^ 

y agorar fe'de«f>if*áfié= » ' ' * 

de caan nuilo eaí'hhhl^r Mal ;' ' 

pues con^ser la k:abBa I al, 

y f 1 fin lan lMi©no,'*fe ffiífla.'*: '* 

Por el mal ^edío, condeno 

el buen fio ; tudo lo igualo « 

en que ve^a« <yiiK lo maTo 

aun para buen fi'n' nb'ea 1iaetio»> 



(i) Tu Icqg^ifi pondijnó, :„.,j ,, ,;r 
sin reroe.íiio^.á i[n¡ do^fien ; 
á tilda ley , hallar biea ^ , , ^7 
qae á nadie jamás dafió. 
Con «$lo si prW^^^re(0| 
mudar ii^(f;iM> podrás. 
4jfon Mentólo. 

¿Resuelta en afreto estás f * .> 
ZhfÍ€i Ana* < ; » 

Resuelta estoy «yi '«^Vcto. 

.Dan Méndo, ' « • í 
Mira lo que dices. 

Do^a Ana, 

4 Di^o .. ' T 

.que es vana tqi prcsundap, 
porque es4íi., ro^o lucida . ^ 

es, doi^ ftleiido ,.00 castigo, 

„ I^n Mtmdo, ,4 

^a lo que d;ce de tí . . . . • ,, 
)a fama crjener es jqslo, 
que ialoridajle ^u.joj^I gusto 
el aborre.cerii^^, á.qií. 
Del coclíero que in$i;Utrió,. , , ,*} 
se habla nial,.y,n^l sospecho > 
que taMn'io cu bajo pecho 
de tus favores nacjó. 

/rv Doiia Ana. 
i ) r ' ; . : , í, ,.',,' 
-- Tente, no tco digas mas,. ^ 
yo estorbaré mi.^ afrentas; 
■* "poT doirde Dbi i^a r i iir intentas 

El cechero que te.hirió, ..,.,, »^ 



501 



S02 



Biíiii podáis salir; cocbéro, '* (i) 

Don Juan', 
Yo soy «] cocbfro. 

T yp. 
po^a jénch 
Caballeros , deleneos , ' 
que á mi ese dat^o me baceis, 

Pasta qae vos lo maii4«U* 

Pon Jmn- 

3erviros son mis deseos. 

pq'^ia Anq^ 
Kstos los co^beros ^on | 
pOr ^i|Ífn mi opinión se ii|fai||$>; 
y por quitar á la íí>ina 
de mi afreula la ocasión ^ 
le doy la mano de esposa 
ii don Juan. (^) 

Pon Juan, 
y yo os lá doy. 
Ce fia.' 
I Puenfi pascqa ! 
< B^lii^an, 

\ Ia>co es^oy ! • 

Duque. 

Vuestra ainistad engañosa (3) 

{Castigaré. 



(i) fiaJen ni teaint, y émpá/lan todas ta$ pspadas 

(a) Ddrtse las manos. ' '•'. 

(3) Empaña él Dut¿ule ^otiira don Juan. 



ÍC3 



Don Juan^ 
Peten etic , 
qn(^ yo nunca os engacé ; 
recato y uo engauo i'ué 
eucnbriros 'mis deseos; 
que si 03 queréis acordar ^ 
solo os tercié para vella^ 
y en eoipczando á querella ^ 
os dejé de acompadar. 

T en fin y sí bien io miráis, 
icl dueño fui de tni mano , 
y sobre m\ {^asloeu vano 
ain mi Qstsio disputa ia. 
A don Joan U mano d/# 
porqae me obligó diciendo 
Lien de mf » lo que don Menda 
perdió hablando mal de mi. 
Este es, mi ^nalo, si bien' 
misterio del cieV> ba sido, 
con qae mostrar ha qnerido 
cuanto vaJü jri hahiar bien.* 

J)on Mrndo. 
Antes sospecho que fué 
pena del loco rigor» 
con que por tí al firme amor '' 
de tu prima desprecié: 
mas soii^ llorar mi mudanxa 
y ¿ozar.su mano bella ^ \ 

estorbaré su qoereNa , 
y mi eog^ada, y tu venga lUak 

. fhma JLucretia. 
¿Quién os dijo que sustenta 
hasta agora er alma mia 
vuestra memof ta ? 



«04 



: El hacia 

ftia la huéspeda la cuenta. 

Doña Lucrecia, 
Vos haWasles , pretendiendo 
é dojpia Ana , mal de mí. 

Don Mendo, 

\ To 4 doña Ana mal de t{ ! 

jpona Lucrecia, 

Las paredes oyen 9 Menido. 
Mas puesto qae en vot e6 tal 
la imprudencia , que qvereis 
ser mi esposo » cuando habéis 
h*al»bdo de mí tan mal ; 
yo no pienso ser tan necia , 
que esposa pretenda ser , 
de qoieri quiere por muger 
á la unisma que desprecia ; 
y porque con la esperanza 
fi castigo no aliviéis , 
lo que por falso: ^lerdeis, 
el Conde por firtne alcanza. 
Yuñstra soy. •- (i) 

Don Mendo. 

¡Todo lo pierdo! 
I para que quiero la vida ? 

Conde- 
Jdzgala también perdida ^ 
bí en hablar no eres -mas cuerda^ 



(i) Da la mano al Comle». 



m 

"Beltran. 
T paeteáte ejemplo ven » 
f aplico á vuesas mercedes 
miren , qac oyen las paredes ¿ 
jr á (oda ley hablar bien, 



I-í. 



$06 

J^u Paredes Ojren. 



X «rece qae don Joan Ruis de Alarcon tomó el «tira* 
to de ctia céroediai de la qne bemut insertado eo el 
primer tomo de Lope de Vega, titalada El Premio 
del bien hablar ; pero aunque así sea el qdodo de des* 
empeñarle, es tan diferente, que no admite compara- 
ción. Lope compnso una comedia de intriga bien com« 
binada » agradabir ^ interesante ; cuando Alarcon se 
propuso directamente en la suya nn fin moral: quiso 
probar que el m a Id/cien te es odioso en la sociedad, 
y digno de aprecio y estimación el hombre tolerante 
y comedido. Estos dos caracteres contrastan maravi^ 
Ilesamente. Don Mendo es caballero , galán , discreto 
y rico ; pero tan mordaz que no perdona la opinión 
mas respetable ; murmura de sus amigos p de sns pa- 
rientes , de »n$ amantes : no perdona á la misma á 
quien ama y solicita para desposarse con ella. Don 
Joan 9 al contrario, oo ha debido á la naturaleza 
ninguna gracia personal , es pobre ; pero tiene una 
alma noble y generosa, elogia el mérito ageno,de« 
fiende las prendas y la nobleza de la que adora , ton- 
que uo tiene esperansa de poseerla , y pondera ej va- 
lor y la destreza de su mismo rival. Estos dos perso- 
nages puestos en acción y obrando cada uno confor* 
me á su carácter, producen un efecto admirable, y 
un interés tan sostenido , que prueban el juicio y la 
inteligencia del poeta. Lace mas todavía su talento en 
el papel de doña Ana. Ama esta perdidamente á don 
Mendo y desprecia á don Juan ; pero cuando en la 
escena XX del acto primero, que es una de las mas 
bien imaginadas y mas teatrales qne pueden presen* 
tarse en la «scena, oye la maledicencia de sa amante 



<07 
y loa tlopoB del qae abotrtceiiio puede contener $u 
indignación. 

Estoy loca» 
' Celia. 

¿ A este hombre tienes amor ? 

J)0na Ana. 
¡El pexho abrasa «I furor! ^ 

¡ Fue{;o arrojo por la boca! 
¡ Posible es que tal o|! 
¡ Vil, á quiín te qniere infamas! 
\ \s\ tratas á quien amas! 

Por la declaración de Lucrecia en la escena III d^ 
aegundo acto» acaba doiía Ana de conocer el carácter 
de dou Mendot^ X ^^ pintora que hace Celia de don 
Juan en la escena IV ^ la inclinan á estimarle. 

Dofia Ana* • 

^o nie^o que desde el dia , 

qiie defenderme le oí» 

tien^ ya don Juan'«n mí 

mejor \uL%^t , que sdia ; 

jorque el beneficio cria 

obligación natural; 

y pues e) rigor mortal 

aplacó ya mi desden» 
í principio es de'qtfprer bien , 
" el dejar de qnerer mal. * 



EUta escena es mnj agradable , porque el especta-* 
dor está ya interesado á éavor de ñ6n Jaan^ y desea 
que Ibgre'^la mano 4e dolbi Ao'a. Oye complacido los 
^b^iMdiCelia^ y ifniMeia «t^r^síorstiie ^Hnto au par- 



taasioii qne qbedase 'rendido inm^diátkifi^tite. Esté 
senlimiento qae se esperímenla al leer la comedia, 
prueba la bondad del carácter de don Joan El de Ce- 
lia es también digno de clo^ , porque no la mueve 
el interés á favorecerle. 

Doña Alta. , * 

I Quí te obliga á cpie tan mal • 
te parezca mi desden ? 

Celia* . 
Tener á quien habla bien 
Üiíkclioacion natural ; ^ 
y sin ella me «bli^ára . . 

la razón á que lo hiciera. 

' Doña Ana. 
¡ Celia , si don Juan tuviera 
. '. mejor talle, y «lejor cara !..... 

Celia: 
\ Pues cómo ! ¿en eso repara 
una tan cuerda muger ? > 

En el ^ombre no has de ver 
la hermosura , ó' gentileza ; 
su hermosura its la nobleza , 
sa gentileza el saber : A:c. 

Las escenas I, II , III\y iVU del acto tercero, son 
de las mas bellas de la camedi^ , y en l;|s ^que mani- 
fiesta el autor su talento y su conocimiento del arle. 
En fin, el desenlace nada deja que desear , pues el 
maldiciente recibe el..casti{;o de su maledicencia. Ví* 
que don Joan se casa con doña Ana ; y cuando acu- 
de' para despicarse á dona LiKrecta y Je .desdeña ;)que« 
da completamente sátfsfecho:el ^spectaddr» 

Nada diremos de la. deog»aí¡a4a esteasidn de iiem^ 
po y de ilij0afr que ot im^ t\ aaier. ^ aUcsUoí^o* 



tores le. habrá tal ve. sucedido ,1 leerla, lo qoe nos 
ha sucedido á «osolrt^ „q„^ folvidados de eslos de- 
lectes , hemos segaido al poda hasta el fin de la co- 
«aeJ.» ,.cg» si ^«ayor i,,(^é,^ complacencia. , ,^ 



^•1 






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ÍNDICE 
De las comediad contenídasí en este tomd^ 

Cañar amigos. ^ ^ ^ ...... ^ ^ S 

Examen. *, ii^ 

La verdad sospechosa. - . . .^ ia3 ^ 

Examen^ .*.......... aSi ^ 

f / examen de Maridos. , . ^ aSy 

Examen. 4. . 677 

Zcw Paredes oyen. ^ * 38x 

Examen. ..-...* 5o6 



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APR 1 - 1960