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COMPENDIO 



DE La 



HISTORIA UNIVERSAL 






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CATEDRÁTICO DE lü.i - ORi . 

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COMPENDIO 



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DE LA 



HISTORIA UNIVERSAL 



POR 



VALERO PUJOL 

CATEDRÁTICO DE HISTORIA UNIVERSAL Y FILOSOFÍA DE LA HISTORIA 
EN LA FACULTAD DE DERECHO DE GUATEMALA 



CUARTA EDICIÓN CORREGIDA 



GUATEMALA.-1892 

Colección Luis Lujan Muft%t 
Universidad Francisco Marrocf\un 
www.ufm.edu - Guatemala # 



ADVERTENCIA 



Desde el año 1878 he publicado varias ediciones del Compendio 
de la Historia Universal para uso de los Institutos y colegios 
de segunda enseñanza. 

Agotada la edición última, he arreglado otra mas completa, 
haciendo las correcciones oportunas, y aprovechando la expe- 
riencia que aconseja evitar en lo posible las cuestiones y los 
sucesos próximos. 

En época reciente se han dado á luz importantísimas obras de 
sabios investigadores aclarando dudas y resolviendo problemas 
há diez años oscuros y ahora resueltos, al menos en mucha 
parte. 

No tuve antes, ni ahora tengo, mas intereses que los de la 
verdad, y en ella he procurado inspirarme, teniendo en estos 
últimos tiempos la ventaja de una dedicación casi exclusiva á 
las ciencias históricas. 

En cuanto al criterio que preside el libro, es el de la libertad 
moral, con el afán de empujar á la juventud por el camino del 
progreso y del perfeccionamiento intelectual. 



c v. <p. 



INTRODUCCIÓN 



w$w$w$w¥w$w$Tnw$TnTnw$TfiTnTnw$w%W7W$Tffiw%THTn 



La historia tiene por objeto referir la vida y los hechos 
de los hombres, estimular con el ejemplo, señalar los 
errores del pasado para enmendarlos, y presentar el 
grandioso panorama de los trabajos, de los adelantos, de 
las creencias y de las ideas que han ido determinando los 
estados sucesivos de la humanidad. 

Los acontecimientos históricos guardan unos con otros 
relación y engranaje como los eslabones de una cadena; 
en tal grado que no podríamos renunciar sin peligro alo 
creado por pueblos muy distantes de nosotros, ni aun 
nos seria dable explicar los movimientos de una época, 
si prescindimos del examen de la época precedente. La 
historia debe considerarse como el desarrollo de una vida 
superior sin solución de continuidad: las civilizaciones 
no son mas que edades humanas. 

Los períodos en que la costumbre ha dividido la histo- 
ria no tienen signos uniformes y extrictamente carac- 
terísticos. Se han formado tres edades: la primera, desde 
las mas antiguas disquisiciones y noticias históricas 
hasta la caida del imperio occidental romano en 476 
después de Cristo; la segunda, desde 476 hasta lar con- 
quista de Constantinop'la por los turcos en 1453; y la 
tercera hasta nuestros dias. Es también frecuente adop- 
tar por límite de la edad media el descubrimiento de 
América. 



COMPENDIO DE LA 



Aunque todas las ciencias, en sentido indirecto pueden 
ser auxiliares de la historia, las mas inmediatas son, la 
geografía que determina los lugares en que se desenvuel- 
ven los hechos, y la cronología que fija el tiempo en el 
cual pasan, dando medida común aplicable á la historia. 

Llámase período al espacio en que se verifican los su- 
cesos que forman un conjunto de ideas ó sistemas: Era 
es el punto de partida desde donde se cuenta la existen*- 
cia de .un pueblo ó que es el arranque de un movimiento 
ó doctrina de gran trascendencia. Las naciones cultas 
han adoptado la Era del Cristianismo. En la Grecia helé- 
nica rigió la de las Olimpiadas, desde el año 776 antes de 
Cristo; en Roma la de la fundación de la ciudad en 753; 
en Babilonia, entre otras, la de Nabonasar, desde 747. La 
Era cristiana comienza el año 31 del Gobierno de Octavio 
y de la batalla de Actium; la mahometana se cuenta pol- 
la hegira de Mahoma en 622 de Cristo. Entre las puestas 
en desuso ya, figuraban la Era de Abraham, referida al 
año 2015 antes de Cristo; la de Filipo de Macedonia, la 
Cesárea y otras. Los egipcios y algunos pueblos afamados 
de la antigüedad contaban por ciclos astronómicos, por 
dinastías y por la duración ¿le cada reinado. 

Según el propósito es universal la historia si se refiere 
á todos los pueblos ó á los que determinan la civilización, 
y particular, si se concreta á una nación, ciudad ó provin- 
cia. Crónica es la relación de un hecho complejo ó de una 
serie de hechos bajo un gobierno ó reinado, sin conexio- 
nes externas: anales son descripciones históricas por 
años: las memorias contienen noticias ó datos para ilus- 
trar á los historiadores. Biografía es la historia de un 
hombre; monografía, la de un suceso; genealogía, la de 
una familia. Se llama efemérides la reproducción histó- 
rica de acontecimientos acaecidos el mismo dia en di- 
versas épocas. 



HISTORIA UNIVERSAL 



Cada momento se ensancha mas el campo de la histo- 
ria y se penetra mejor en las leyes que la presiden. Acer- 
cándose los hombres por los principios de tolerancia y 
justicia, acúdese á un criterio común superior al inspi- 
rado por los antiguos celos, ó por las rivalidades de na- 
ciones, de razas ó de costumbres. Por la comunión en 
mas altos y generales intereses, se ha hecho mas impar- 
cial el juicio, y se acoje sin prevención lo que viene á 
nosotros de cuantos han vivido colaborando deliberada- 
mente en la superficie de la tierra. 

Libertado el espíritu por los movimientos y circuns- 
tancias que la misma historia revela, ha podido una sana 
crítica reconstituir en mucho la hacienda de la justicia y 
de la verdad, apartándose en lo necesario, de la leyenda 
y de la fábula, provechosas dentro de ciertos límites, 
pero arriesgadas si se consideran y resuelven como bases 
incontrovertibles ó términos seguros. El conocimiento 
de los idiomas permite llegar á nuevas pruebas y esta- 
blecer relaciones antes de ahora ignoradas, y la perseve 
rancia y el estudio logran descifrar jeroglíficos y símbo- 
los y traducir ej enigma ante el cual discurrieron en vano 
otro tiempo tantos pensadores. 

Los viajes frecuentes, las misiones geográficas, los tra- 
bajos asiduos de los naturalistas al descubrir y reconocer 
los lugares mas distantes de los centros de la actual cul- 
tura, revelan los pasos que diera el hombre, y las huellas 
que imprimiera en la piedra, en el arenoso desierto ó en 
las faldas de las montañas. Todos los adelantos han ser- 
vido á la historia, y á la vez la historia estimula, para 
que utilizando prudentemente la herencia de nuestros 
mayores, continuemos con vigor la epopeya del derecho, 
del progreso y del trabajo. 

En el tiempo histórico* apenas extensivo á algunos mi- 
les de años, el hombre no difiere esencialmente de nues- 
tras capacidades y de nuestros alcances. Medita con 
severidad, busca las causas, forja prodigiosos ideales, 



10 COMPENDIO DE LA 



solicita el enlace con los orígenes de la humanidad y del 
planeta, y deja á veces que la fantasía supla la falta de 
edad y de experiencia, y que cree lo que aun no se habia 
descubierto por la labor continuada de los siglos. Todo 
filósofo, legislador, sabio ó poeta, tege su cosmogonía, y 
afirma en alas de su fantasía, con imponderable seriedad, 
los primeros accidentes del planeta, y los primeros de- 
rroteros emprendidos por nuestra especie. Y á su vez 
cada pueblo convierte en ley las teorías de la autoridad 
y las atrevidas hipótesis de sus jueces, héroes y cau- 
dillos. 

En las generaciones ascendientes de los pueblos inmi- 
gradores no habia dote tan rico que legar ni caudal de 
tantas saludables lecciones en que inspirarse. Las leyes, 
impuestas por un espíritu distinto al nuestro en los mé- 
todos, amoldaban, limitaban la acción; y sin embargo el 
entendimiento daba testimonio de sus energías, eludien- 
do, siquiera fuese parcialmente, el círculo en que se pre- 
tendiera contenerlo. Hay una lucha entre el espíritu de 
inmovilidad consagrado en los procedimientos, y el espí- 
ritu de progreso y desarrollo que anima los sentidos y las 
aspiraciones humanas. 

Egipto, la India, Persia, el pueblo hebreo, y ílrecia, 
muestran con claridad ese deseo innato de mejorar y de 
crecer. Pero en el Oriente, los impulsos eran mas débiles 
y la libertad, no definida en su propia esencia y su nece- 
saria extensión, se desenvolvía en horizontes circuns- 
critos, ofreciendo solo detalles progresivos, en el plan de 
no traspasarlos en el porvenir. Cada reforma prometía 
no ir mas allá de los deseos abrigados en aquel dia his- 
tórico. 

El aislamiento quita á las antiguas sociedades orienta- 
les aquellos estímulos que han sido en lo moderno el 
mas vivo aguijón del progreso. Los pueblos tenían sus 
dioses especiales, génesis diversos y diversa cosmogonía. 
La universalidad de todo problema quedaba reducida á 




HISTORIA UNIVERSAL 11 



la patria. Pero no dando una región de la tierra todos los 
frutos ni una familia humana todo el genio, el particula- 
rismo comprimia abdicando, y la limitación en el comer- 
cio moral debilitaba á todos, sistemando por el orgullo el 
carácter exclusivo frente á iguales trámites, cálculos y 
singularidad. 



El progreso realizado por las sociedades en la historia 
que conocemos, nos prueba la marcha de lo imperfecto ha- 
cia lo perfecto, de lo limitado á lo complejo, del error 
hacia la verdad. Asi los pueblos que no podian ingresar 
en el movimiento común, permanecen mas ignorantes y 
menos poseedores de los medios ofrecidos por la natura- 
leza. Hay una lucha en todas las sociedades antiguas en- 
tre el espíritu de estabilidad que se consagraba en las 
leyes y el espíritu de movilidad que reside en el instinto 
humano. La India, el pueblo hebreo y Grecia presentan 
con mayor exactitud esa tendencia de crecer y mejorar. 
En el Oriente las oposiciones son mas fuertes, y la liber- 
tad no llega á dominar como en las Repúblicas helé- 
nicas. 

Cuanto mas escasos son los conocimientos, se corre 
mayor peligro de asirse violentamente á sistemas exclu- 
sivos. De este modo las primeras sociedades conocidas lo 
establecen todo absoluto, dejando apenas atmósfera á la 
actividad moral y á las necesidades que se irán sintiendo 
según sea tocada la inteligencia de nobles afanes. 

Formando cada pais una agrupación bajo dioses, mis- 
terios y leyes propias, el destino humano se cumplía 
aislada y débilmente; el privilegio respecto á los demás 
pueblos era dogmático: la moral emanaba por entero de 
las leyes, y las leyes que daban superioridad á sus pro- 
tegidos, consentíanlo todo contra el extraño; el despojo, 
la esclavitud y la muerte. La tierra, ofrecida en premio 
á una sociedad exclusiva, debia ser dominada por la 



12 COMPENDIO DE LA 



fuerza. Los conquistadores creían cumplir la misión de 
sus pueblos y el mandato de sus dioses. El dominio y la 
inteligencia fundaron las aristocracias y las castas: los 
dioses del vencido podian ser aherrojados, salvo los ex- 
cepcionales casos en que el vencedor los alojaba en los 
templos del dios victorioso. , 

Las castas, pretendiendo haber hallado un equilibrio 
estable, referian á derecho divino las funciones sociales, 
y el trabajo, relegado á los últimos, seria, aun para al- 
gunos pueblos emancipados, recuerdo de degeneración 
y testimonio de castigo. Mas adelantadas en la moral 
Grecia y Roma, ponian en boca de sus dioses palabras 
de bendición del trabajo. 

Egipto, mas humano que el Oriente, no hizo castas por 
derecho divino, ni sacerdocios omnipotentes. Preparó el 
camino á la Grecia. Sin conceder plena libertad al espí- 
ritu, mitigó la rudeza de las leyes con la tolerancia y 
dulzura de las costumbres. Dioses y razas eran sin em- 
bargo exclusivos, no echando de menos el resto de la 
humanidad. Úñense dos naciones, hebrea y egipcia, y se 
repelen en el mismo suelo, y se separan sin sentimiento y 
sin comunidad de ideas adquiridas, salvo la doctrina que 
el caudillo hebreo llevada al desierto. Moisés redime á 
su pueblo, condena á nombre de su dios las castas, debi- 
lita la esclavitud y suprime en derecho la poligamia. Pero 
no se destierra la crueldad con esos progresos: el hacha 
que siega la cabeza del cananeo no hace mas que supri- 
mir un enemigo del Dios de Josué. 

Los griegos, recojiendo la herencia del Oriente, la en- 
grandecieron dotándola con la libertad. El pensamiento 
penetró en los misterios, destruyó las castas, dignificó el 
trabajo, interrogó á la naturaleza, metodizó los esfuerzos 
intelectuales, emancipó la ciencia y el arte, opuso á los 



HISTORIA UNIVERSAL 13 



vetos tradicionales, la curiosidad y la avidez; á la unidad 
cerrada, la variedad; al Marte de todos los pueblos del 
pasado, la Minerva del porvenir. Pensó en todo, y en- 
cargó á la humanidad que siguiera pensando. 

Cuando Grecia se agota por la discordia y por el es- 
fuerzo, extiende por todas partes la fama de sus creacio- 
nes y el caudal inestimable de sus ideas. Alejandro lleva 
en su expedición al Oriente el patrimonio aumentado que 
Grecia recibiera: caldeos y hebreos, egipcios y siriacos, 
fenicios y persas, se hacen partícipes de la cultura helé- 
nica. Tres siglos mas tarde comenzaría á difundirse una 
doctrina religiosa mas universal que se separaba del 
espíritu limitado del Oriente, ofreciendo alianza á todos 
los hombres y dejando sus derechos á la razón y á la 
ciencia. 

Roma creció en la sencillez del trabajo y en el deseo 
de ser grande. Pueblo agricultor y legislador, tardó mu- 
cho en formarse, y una vez fortalecido, se propuso con- 
quistar la tierra para hacerla poseedora de sus leyes y 
auxiliar de sus aspiraciones de unidad. Ediles y juris- 
consultos modificaban, tras el paso de las legiones, las 
antiguas sociedades, organizando un cuerpo inmenso que 
se manejaba como por un mecanismo prodigioso desde 
las orillas del Tiber. Los partidos luchaban dentro de 
Roma, se igualaban en derechos, recojian laureles en 
todo el mundo conocido, y fatigados, corrompidos por la 
misma grandeza y los vicios de dominación, se entrega- 
ron al despotismo que precedería en poco á los desastres 
y á las ruinas. 

Los invasores germanos organizan nuevas nacionali- 
dades y caen los antiguos dioses abriendo camino al 
cristianismo. 

Un flujo y reflujo de influencias discurre por el mundo 
antiguo desde la constitución de las sociedades helénicas. 
La Grecia, admirablemente desarrollada, siembra en in- 
numerables colonias la cultura, y cuando siente obsesión 



14 COMPENDIO DE LA 



de ideas y debilitación de vida moral, lleva sus armas y 
sus artes y sus ciencias desde el Nilo al Ganges, y declina 
luego para caer en poder de Roma. Roma á su vez inva- 
sora por sus legiones, sus leyes y sus ediles, es invadida 
por una religión nueva y por un enjambre de tribus. El 
cristianismo, como toda escuela triunfante, tiende al 
exclusivismo en la práctica, y Grecia y Roma son mira- 
das por los místicos como factores funestos en la mora- 
lidad y en el orden del mundo. 

Ciencia, arte y filosofía se apagaron bajo la suspicacia 
de los creyentes y la barbarie de las tribus germánicas: 
era suficiente creer y combatir: el castillo feudal frente 
al convento, simbolizaban una edad concentrada, que 
sin embargo solo esperada coyunturas favorables para 
volver al camino del progreso. 

No bien el cristianismo y los pueblos germánicos se 
organizan y constituyen, surge prodigiosa revolución en 
el Oriente: un profeta de nueva creencia convence y arras- 
tra á los árabes, y los lanza con irresistible empuje á la 
conquista del mundo. Su fuerza impulsiva cede, y Europa 
devuelve al Asia con las cruzadas la eterna querella de 
las dos antiguas civilizaciones. 

* 

La edad media comenzó por una gran confusión de 
pueblos, creencias, cismas, guerras y batallas. Tomado 
asiento político y religioso, reiníciase el afán de las artes 
y de las ciencias y las luchas por la libertad: las guerras 
en el Oriente sirven al espíritu del progreso; las disputas 
escolásticas mantienen viva la actividad intelectual, y las 
necesidades sociales suavizan las servidumbres y crean 
privilegios lentamente, conducidos á mas claras manifes- 
taciones de derecho. 

La ciencia recluida al principio en los conventos, se 
extiende y bifurca, mientras la curiosidad lo invade todo 



HISTORIA UNIVERSAL 15 



sin que puedan vencerla las intolerancias de la inquisi- 
ción ni los temores del tradicionalismo. El pontificado 
habia tenido su papel importante de generalización con- 
tra el particularismo del castillo y el espíritu violento de 
los imperios. 

Al Oriente de Europa , Constantinopla sostenia el 
espíritu de la Grecia y servia de dique á la irupcion 
slava. 

Guando termina el siglo xm, el mundo estaba ya en 
movimiento: las artes resucitaban en Italia; el mahome- 
tismo cedia en España al esfuerzo de los reconquistado 
res: los descubrimientos y las invenciones se sucedían 
sin descanso; crecía el gusto por la naturaleza, y se ele- 
vaban por el comercio las clases que estuvieran mas 
deprimidas. 

El descubrimiento de la brújula y de la pólvora, la in- 
vención mas tarde de la imprenta, el principio de los 
estudios críticos, la reforma de las leyes, la apertura de 
las escuelas de medicina y de derecho, la constitución 
de academias y el desarrollo de la crítica histórica, indi- 
can un cambio decisivo en la marcha del mundo. 

Los mahometanos, casi arrojados del Occidente, inva- 
den el imperio bizantino y desparraman por Europa los 
restos de la brillante civilización de los inmediatos he- 
rederos de la Grecia. 

En el orden de las instituciones, el feudalismo conmo- 
vido por las cruzadas y por los códigos, deja paso á la 
monarquía absoluta, representante de la unidad de las 
naciones. 

El comercio necesitaba campo y espacio: la avidez de 
saber y conocer empuja á los pueblos y á las grandes 
energías, y cuando Portugal habia preparado el terreno, 
un genoves ilustre corre. en busca de nuevos derrote- 
ros y halla el dilatado y magestuoso continente ameri- 
cano. 

Los acontecimientos se suceden ya con extraordinaria 



16 COMPENDIO DE LA 



rapidez: el espirita y la actividad lo invaden todo: luchan 
las opiniones y las escuelas; entra á debate toda la vida 
histórica en sus variedades y tonos: se rompen las unida- 
des centralizadoras surgiendo con pueblos viriles libres, 
solicitudes de reforma en todas las corrientes humanas. 
Los paises anglosajones adoptan reformas religiosas: la 
filosofía pone á debate el patrimonio de lo heredado, y á 
través de convulsiones y de tempestades, avanza el pro- 
greso, brotan los ideales y se prepara mejor el hombre 
para conquistar el derecho y la justicia. Algo mas tarde 
estallan las revoluciones políticas intentando apartar los 
vetos y obstáculos que impedían el paso desembarazado 
al porvenir, y de ese movimiento nacen la caida del ab- 
solutismo y las implacables intolerancias, y un espíritu 
rejuvenecedor capaz de crear pueblos nuevos y de promo- 
ver los mas complicados bienes de que jamas el hombre 
habia estado en posesión. El vapor, la electricidad, los 
adelantos científicos y mecánicos acompañarían ese de- 
seo de crecer en que precedió la Francia y que ha seguido 
toda la humanidad sana y animosa. 

No forman las indicaciones anteriores un juicio ni un 
resumen de la historia, sino el deseo de despertar el sen- 
timiento de la importancia de una materia que tanto 
enseña lo mismo al espíritu reflexivo que á la inteligen- 
cia curiosa y sedienta de emociones. Si presenciar por 
el examen histórico las grandes proezas y los grandes 
sacrificios nos estimula y alienta, reunir los caudales de 
ideas de los que han vivido antes que nosotros, nos dá 
una propiedad y una elevación que jamas conquistaría- 
mos por nuestro esfuerzo individual. La comparación de 
las acciones moraliza el ánimo y le inclina á lo justo y á 
lo bueno. 

En ningún tiempo se ha trabajado con tanto ahinco 



HISTORIA UNIVERSAL 17 



sobre los problemas de las ciencias morales, ni se ha 
buscado con mayor esmero la filiación de los pueblos, de 
los idiomas, de las leyes y de las creencias. No hay pais, 
por genial que aparezca, que se haya creado una civili- 

tzacion original completa; heredamos y nos asimilamos 
las cosas, consistiendo principalmente la perfección en 
amoldar muchas creaciones al medio propio, y en recojer 
fecundas semillas para trasplantar á nuestro campo de 
actividad. 

En el fondo de ía inmensa escena en que batallan los 
héroes, y caen y se levantan los imperios, se descubre 
el esfuerzo del entendimiento humano para marchar, la 
llamada del progreso en los horizontes sociales, el agui- 
jón del deseo, el combate por la justicia, no menos 
grande porque sea menos ruidoso que el choque de las 
armas, con tanta frecuencia su auxiliar. 

Asi como al Océano afluyen con los rios y torrentes 
lodo y cieno que enturbian las aguas, afluyen á la historia 
con sus descubrimientos y bienes, no pocos males y erro- 
res: y también del modo que las aguas van dejando en su 
curso las impurezas, con el transcurso de los siglos nos 
queda lo bueno edificado, y vá orillándose aquello que 
perturba y no responde á una aspiración de equidad y 
de derecho.. 

Mirar con atento examen la historia, es vivir en la 
humanidad y preparar interiores energías para cola- 
borar reflexivamente en la obra y en el destino de cada 
época. 



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LIBRO PRIMERO 



EDAD ANTIGUA 




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CAPITULO PRIMERO 



Del hombre.— Las razas.— Unidad humana 



Los pueblos solo adquieren carácter histórico cuando 
tienen conciencia de su fuerza y de su misión colectiva. 
En las sociedades primitivas no podia haber deseo de 
trasmitir noticias ordenadas é imparciales, hallándose 
agitadas por necesidades apremiantes y cuando el enten- 
dimiento estaba al principio de su desarrollo. 

Era ya el hombre adulto el dia que las condiciones de 
su existencia le permitieron escribir en un monumento 
ó en una tabla de piedra una idea ó un recuerdo para la 
posteridad. Hijo de la naturaleza y viniendo por caminos 
que la historia ignora, debia atravesar todo lina ge de 
vicisitudes y tinieblas, antes de llegar á cálculos graves 
y conciencia exacta de su situación. 

El empeño infundado de hacer derivar la humanidad 
de una época demasiado próxima, es funesto para inda- 
gar el camino de lo verdadero. 

El universo, en las sociedades antiguas, tenia su cen- 
tro en el planeta; la. humanidad su fuerza y vitalidad en 
un solo pais. A falta del conocimiento científico del orí- 
gen del hombre, creábase un principio de hipótesis, sin 
que las indagaciones hayan adelantado mas. Ni fácil es 
todavía plantear con probabilidades el problema porque 



22 COMPENDIO DE LA 



cada revolución planetaria ha destruido y construido [de 
acuerdo con las condiciones del nuevo estado. 

Ya que no se puedan determinar históricamente los 
orígenes, el estudio del hombre en sí mismo nos de- 
muestra su unidad esencial en medios, en sentidos y en 
objeto y destino. Las ciencias naturales han de dar de sí 
mas que las disquisiciones metafísicas acerca del apare- 
cimiento de nuestra especie. De nuestra tradición solo 
conocemos algunos siglos, por mas que los monumentos, 
los poemas y las huellas de alejadas edades nos den cer- 
teza de una antigüedad que quizá traspasa las suposi- 
ciones mas audaces y los juicios que atribuyen mas 
larga vida á las sociedades. Hállanse analogías entre los 
idiomas al primer golpe de vista del todo diferentes, y 
sin embargo hace millares de años no estaban los hom- 
bres mas confundidos. ¿Qué período de gestación se nece- 
sitará para formar asociaciones políticas, componer 
gigantescos poemas, levantar inmensas ciudades, des- 
viar rios, construir lagos, y elevarse al conocimiento, 
siquiera sea imperfecto, de las matemáticas y de la 
astronomía? ¿Cuántos siglos han debido pasar desde que 
el hombre se dá cuenta racional de su existencia hasta 
que organiza códigos, concibe una cosmogonía y crea 
una literatura, y hasta que una misma raza toma diver- 
sos caminos, y pierden unos y otros la idea del común 
origen? 

Junto con el enigma del origen del hombre y de su 
antigüedad, se presentan las cuestiones de auctoctonía 
y de unidad de raza. La relación que se encuentra entre 
los habitantes de comarcas apartadas, y las semejanzas 
bien de lenguage ó de hábitos apesar de las mas diversas 
apariencias, asi como un fondo de analogía en las mas 
encontradas formas de tradición, indican una cuna 
común. La mayoría piensa que el Asia fué la primera 
estancia del hombre. Tras el descubrimiento de América 
se objetó mas aquella tesis, y muchos no han abando- 



HISTORIA UNIVERSAL 23 



nado la opinión de que en ambos continentes apareciera 
en tiempo distinto la especie humana. No obstante, el 
estudio de las costumbres, hábitos, religión, tradiciones 
y leyes del nuevo mundo, no deja lugar á duda de su 
solidaridad con el antiguo, ó al menos de que en nada 
varían la estructura y las tendencias humanas. 

El hombre debió aparecer en el lugar de la tierra que 
se hallase en condiciones de realizar tal progreso en la 
escala de los seres, sin que sea indispensable, aunque 
tampoco absurdo, que en otros lugares se repitiera. 
Pero si la aparición hubiera sido múltiple, comprende- 
ríase menos el signo de identidad que distingue á los 
hombres en su organismo y en sus capacidades. De uno 
á otro color; de China á la Gircasia y de la India al Sene- 
gal, no hay barrera que los separe ni órgano que los 
diferencie. 

En los primeros motivos de la civilización que la his- 
toria recuerda, ya existen varias razas y pueblos: cada 
una llevaba su contingente de fuerza y de creación. 
Diferéncianse en el modo de cumplir su particular des- 
tino que concurrirá al destino universal; mas seria difí- 
cil graduar la diferencia de radiación de genio. Todavía 
no sabemos si eran negros los fundadores de la cultura 
egipcia, ni tampoco si precedieron los chinos, de raza 
mongólica, á la familia blanca en los progresos útiles de 
la humanidad. La denominación de razas debe enten- 
derse en su acepción positiva, como familias ó grupos 
que varían en detalles y exterioridades, sin separarse 
esencialmente. 

Ya llegan al período histórico los pueblos orientales 
con ideas fijas, asociación meditada, gobierno y leyes, 
empresas y monumentos, dogmas religiosos y nociones 
de la justicia y de la injusticia. Cómo se edificó todo 
eso, no se averiguaría sino conociendo los pasos de una 
carrera dilatadísima y penosa. Ha de tenerse presente 
que los estudios orientalistas son hasta ahora muy limita- 



24 COMPENDIO DE LA 



dos. Los libros antiguos, los monumentos é inscripciones 
contenían símbolos de conocimientos junto con hipótesis 
y teorías imaginativas. Lo que se ha descifrado, prueba 
que el mundo antiguo no era tan ignorante y rutinario 
corno se había supuesto. Ya se observe á los pensadores 
de la India, ya á los sabios y artistas de Egipto ó á los 
navegantes fenicios, se comprenderá que no les faltaba 
ninguna de las calidades y energías que caracterizan al 
hombre moderno, por mas que hoy este mueva poderosa 
palanca en virtud de las experiencias acumuladas, de los 
datos reunidos y de la fuerza de que dispone por heren- 
cia de los siglos. 

Las. razas orientales trabajaron en el progreso sin 
llegar á desenvolverse por una perfecta independencia de 
medios. Hallaban el límite en los obstáculos que su 
estado moral creaba para transformarse: no podian des- 
hacerse de prejuicios ni fundar la libertad en toda su 
lógica y su alcance. No habia llegado la hora de com- 
prender á fondo los procedimientos intelectuales mas 
directos y provechosos para cumplir con mayor exacti- 
tud los fines humanos y producir la cosecha posible de 
adelantos. 

Al abrir el libro de la historia, vemos que cuando se 
dá la razón de la primera página, ya la humanidad 
estaba marchando y tenia considerable patrimonio de 
bienes. En Asia y África se llegó á cierta altura de pro- 
greso, y la sociedad declinó desde el momento en que 
no encontró términos para continuar su obra. Entonces 
tomada Grecia la dirección de la vida, é imprimiría el 
mas grande impulso á todas las cosas, á todos los méto- 
dos y á todos los resortes que hubieran de facilitar el 
acceso al porvenir. 



HISTORIA UNIVERSAL 25 



PÁRRAFO I 

Asia 

La contextura de las antiguas sociedades orientales, 
sus sistemas exclusivistas y su aislamiento, no eran los 
mejores motivos para que se conociese la geografía de 
Asia y de África. Con los viajes y las expediciones mer- 
cantiles de los fenicios, fuéronse poniendo en comunica- 
ción unos con otros paises, se recojieron datos y se ge- 
neralizaron, ensanchándose las ideas acerca del mundo. 
Grecia fundada luego la ciencia geográfica. 

No obstante el carácter, instituciones y tendencias de 
concentración de aquellos pueblos, aunque no se comu- 
nicaran por consejo reflexivo, las exigencias de la natu- 
raleza, la curiosidad y el interés les obligaban ó compro- 
metían á buscar conexiones y á promover el cambio. Los 
indios tuvieron relaciones con el Sur de la China, y en 
las nacionalidades del Asia occidental era frecuente el 
comercio, agrandado luego como resultado de la activi- 
dad fenicia y de las empresas militares de Babilonia y 
Asiria. 

La superficie de Asia es de dos millones cien mil leguas 
cuadradas. Está comprendida en el grado uno al 78 de la- 
titud Norte, y entre los 24 grados de longitud oriental y 
471 de longitud occidental del meridiano de Paris. Tiene 
por límites, al Norte el Océano glacial ártico, al Oriente 
el estrecho de Bering que la separa de América, el Océano 
Pacífico y el mar de la China; al Sur este mismo mar y 
el Océano índico; al Poniente el mar Rojo, el canal de 
Suez, el rio Ural, los montes Urales, la cordillera del Káu- 
caso, el rio Kara, el mar Negro, y los estrechos de Cons- 
tantinopla y los Dardanelos. 

Dos cadenas de montañas dividen el Asia en tres zonas. 



26 COMPENDIO DE LA 



La de los Altáis que desde el Norte del mar Caspio corre 
al Norte de Persia, del Afghanistan y de la China hasta el 
Océano Pacífico, y la del Tauro que parte del Asia Menor, 
se eleva en Armenia, y se divide en dos ramas en la re- 
gión kaucásica. 

Las sociedades mas señaladas en la historia antigua, 
habitaron el Sur y el Occidente de Asia. Al Norte del gran 
golfo que el Océano forma entre la península arábiga y el 
continente, Susiana y Persia con la Gedrosia. Al Norte de 
Persia, la Parthia, que no tuvo carácter histórico hasta 
la época de los romanos. Entre el Noreste del mar Caspio 
y las fuentes del Indo, la Sogdiana, y al Sur de la Sog- 
diana la Bactriana, patria durante largo espacio de las 
tribus aryas que emigrarían á la India, Media, Persia y 
Europa. Al Norte de la península arábiga, la Siria, con la 
Palestina al Sureste, y al Oeste Fenicia. Bajo la gran cor- 
dillera del Himalaya, y entre el Océano y los ríos Indo y 
GangeSj la India. A la orilla del Tigris, Nínive, capital del 
imperio asirio, y á la orilla del Eufrates, Babilonia. 

La civilización asiática está representada por dos razas 
ó grupos de gentes: la raza semítica, que comprende á los 
asidos y babilonios, árabes, siriacos, hebreos, fenicios y 
la mayor parte de los pueblosdel AsiaMenor,y la raza arya, 
tronco de las naciones brahmánica, medo-persa, celta, 
helénica, italiota, germana y slava. No dá la historia no- 
ticias expresas y satisfactorias acerca del origen y cuna 
de ambas familias, ni se sabe á que atribuir las extraor- 
dinarias emigraciones, como no dependiera de catástro- 
fes en la naturaleza, y de cambio de condiciones en la 
tierra que primitivamente habitaron tan numerosas 
tribus. 

Cuando los aryas descendieron de las montañas en di- 
rección al centro y al Sur, habia pobladores en todo el 
Asia: los emigrantes tenían que abrirse paso con las 
armas. No tomaban en masa una dirección fija, sino que' 
en gruesas columnas se dirigían unos al Sur, y otros al 



HISTORIA UNIVERSAL • 27 



Oriente. Mientras los que se llamaron sánscritos é iranios 
se posesionaban lentamente de la península mas meridio- 
nal, de la Media, Persia y Susiana, muchedumbres aryas 
emprendían el camino del Occidente rodeando el mar 
Caspio y el mar Negro, y avanzando por el Sureste de 
Europa hasta acampar en el centro y Occidente con el 
nombre de celtas. Otras tribus descendieron á la penín- 
sula balkánica y se fraccionaron, dirigiéndose unas al 
Sur (Grecia), y otras á Italia. La expedición continuó en 
siglos y quizá en millares de años. Celtas, helenos é ita- 
liotas, eran la vanguardia de los germanos y los slavos. 

Los pueblos semíticos no precedieron en civilización á 
muchas de las tribus aryas. Sin embargo, comenzaremos 
por ellos la reseña histórica, no á causa de mayor anti- 
güedad, sino porque las ramas de la familia arya en el 
Asia, enlazan mejor con sus congéneres de Europa. Los 
pueblos de esa raza dieron testimonios de mas vitalidad, 
y desde que se revelan en la historia hasta que Europa 
entra en el plan del movimiento universal, representan 
un papel de primera importancia, y mas susceptibles de 
rejuvenecedoras transformaciones que la familia semí- 
tica. 

PÁRRAFO II 

Babilonia y Asiría 

En todo el espacio comprendido de la Armenia al golfo 
pérsico, habia desde muy antiguo sociedades organizadas. 
Pero unas tribus invasoras empujaban á otras y con fre^ 
cuencia las absorbían. 

Cerca de la embocadura del Eufrates y del Tigris al- 
canzó mayor robustez un Estado con el nombre de Akkad, 
luego Elam, que seria en parte sometido por inmigrantes 
kaldeos de las montañas de Chasdim. Hacia el siglo xxv 
antes del cristianismo, pastores medas invadieron el pais 



28 • COMPENDIO DE LA 



de Elam y lo dominaron, pero á los dos siglos fué reco- 
brado por ela mitas y kaldeos. 

Los kaldeos habian levantado una fortaleza, llamada Ba- 
bel, ó puerta del Sol, acaso en el límite de sus dominios. 
La fortaleza dio sombra con el tiempo á una gran ciudad. 

Al ser arrojados los medas en el siglo xxm, ya predo- 
minan los kaldeos en la tierra de Elam, con sus reyes y 
sus sacerdotes; pero mas rudos que los elamitas, reciben 
de ellos la civilización, y comienza entonces un período 
de progreso y de esplendor que elevó á Babilonia al pri- 
mer lugar entre las naciones occidentales. Sacerdotes y 
funcionarios se llamaban kaldeos, y la masa del pueblo 
babilonios. 

Los orientales daban el nombre de Mesopotamia al te- 
rritorio comprendido entre el curso medio del Tigris y del 
Eufrates; y el de Senaar al territorio entre el curso infe- 
rior de ambos rios. Los griegos llamarian Asiría á todo el 
pais entre los mismos rios. 

Cabe presumir que kaldeos y elamitas, confundidos en 
una nación, se extendiesen hacia el Norte absorbiendo 
otras tribus, y echando los cimientos al poder que mas 
tarde predominaría en aquellas comarcas (Nínive). 

Muchas tradiciones atribuyen la fundación de Babilonia 
á Nemrod, y cuentan que á su muerte dividió el imperio 
entre Niño y Evecoo, correspondiendo al primero Asiría y 
al segundo Babilonia. En seguida colocan en el trono asirio 
á Semiramis, viuda de Niño, quien juntó los dos impe- 
rios y sometió considerable número de pueblos. 

De la confusión y desconcierto que reina en las diver- 
sas narraciones puede sacarse en claro, que Babilonia, 
dada al comercio y á las artes, y poco inclinada á las 
conquistas, no pudo impedir la segregación de una parte 
de su imperio. La porción segregada adquirió una ten- 
dencia militar que la elevaría mas tarde al primer puesto 
entre las potencias asiáticas. 

Durante ocho siglos se desarrolló en Babilonia una 




HISTORIA UNIVERSAL 29 






civilización enérgica por el comercio, las ciencias, las 
artes, la industria y la agricultura. Los conocimientos 
astronómicos de los kaldeos, si bien mezclados con la 
astroJogía, superaban á los de los otros pueblos: los di- 
ques, palacios, templos, estatuas, canales y murallas, 
hicieron de la ciudad y del Estado un verdadero prodigio. 

Al comenzar el siglo xv antes de Cristo, los pastores 
árabes conquistaron Babilonia, y la tuvieron sometida 
por espacio de dos siglos y medio. Mas la civilización no 
decayó, pues los reyes árabes se acomodaron á los hábitos 
y al espíritu de los vencidos. Guando kaldeos y elamitas 
recobraron la independencia, principió la lucha entre 
Babilonia y Nínive. El imperio ninivita tomó la dirección 
política, mientras Babilonia proseguía los trabajos de la 
paz: á veces la gran ciudad pagaba tributo, y otras estaba 
plenamente subyugada. 

Desde el siglo xv se advierte menos vaguedad en la 
historia de los asirios. Los árabes no les impusieron su 
dominación como á Babilonia. Una serie de reyes, Assur- 
bel-nisi, Busur Asui, Salmanasar I, Tiglat Adar y otros, 
engrandecieron el imperio. El siglo xn estaba ya decidida 
la preponderancia de los asirios con Assur-ris-ilim que 
venció á Nabucodonosor I de Babilonia. El siglo ix llegó 
á su apogeo, y conservó su posición todo el siglo siguiente 
con sus reyes Bin-nirar III y Tiglat Pilesar II. 

Sargon unió definitivamente Babilonia á la Asiría, des- 
truyó Samaría capital del reino de Israel, terminó la con- 
quista de la Siria y de la Media, hizo tributario al Egipto, 
al pais de los sábeos y á Chipre, y su sucesor Senaquerib, 
que subió al trono en 707, conquistó el Egipto, la Judea 
y varias comarcas de la Alta Asia. 

Bajo el reinado de Assurbanipal (Sardanápalo) se suble- 
varon los sirios, ruedas, babilonios y egipcios, pero solo 
los egipcios consiguieron emanciparse: su hijo y sucesor 
Assur-idil-ili, no pudo resistir otra insurrección de los 
babilonios y medas, y su imperio fué destruido, quedando 



30 COMPENDIO DE LA. 



reducida á polvo la capital, Nínive (625 antes de Cristo). 
Una desastrosa invasión de los scytas, habia contribuido 
á quebrantar el imperio. 

Aunque Babilonia intentó con Nabucodonosor II seguir 
las empresas de los asirios, el nuevo poder que se levan- 
taba en la Media y Persia, puso luego término á la exis- 
tencia del Estado político del Eufrates. Ciro tomó la ciu- 
dad en 536. 

Civilización kaldeo asiria. — El imperio asírio no fué en 
cultura sino un reflejo de Babilonia. Cuanto el pensamiento 
humano habia creado en materia de arte, se revelaba en 
Babilonia en la época de su prosperidad; calles bordeadas 
de estatuas, jardines cubiertos de flores, fuentes, paseos 
con árboles, palacios elegantes, máquinas hidráulicas, 
conductos de agua para los terrados y para los criaderos 
de peces, joyerías, almacenes de productos de toda el 
ksia, fundiciones de metales, puentes, túneles y canales 
y templos, una industria variada y todos los elementos 
entonces posibles que convirtieron á Babilonia en la ciu- 
dad mas bella, rica y admirada de toda la antigüedad 
oriental. 

Entre los edificios sobresalía la torre de Bel, templo y 
fortaleza de siete pisos que se elevaba doscientos cua- 
renta metros. Las mejores obras eran las destinadas al 
riego y á contener las inundaciones del Eufrates (canales, 
diques, calzadas y lagos). 

Después de larga vida social habían adquirido los babi- 
lonios extensos conocimientos. Determinaron los signos 
del Zodíaco, establecieron las relaciones del año lunar 
con el solar; previeron eclipses de luna, y uno de sol, 
adoptaron un calendario superior al de los egipcios y 
sánscritos, conocieron la duración casi exacta del año, 
descubrieron la fuerza impulsiva del vapor, y en física y 
matemáticas aventajaron á todos los pueblos asiáticos. 

En artes progresó singularmente la arquitectura: tam- 
bién era muy celebrada la competencia de los babilonios 



HISTORIA UNIVERSAL 31 



en estatuaria. Sabíase labrar la piedra, esculpir, modelar 
y grabar. 

El comercio se desarrolló de una manera vigorosa, 
siendo Babilonia el centro y el mercado común del Asia 
occidental. 

Costumbres. — Gastábase mucho lujo en la mesa, la 
vivienda y los trajes. Las clases acomodadas adornaban 
los vestidos con oro y pedrería, hebillas y cintas. Por lo 
común las vestiduras consistían en una camisa de lino y 
sobre ella una túnica de lana ajustada al talle por un cin- 
turon; encima una capa blanca. Usábase larga cabellera 
recojida por una cinta y se empleaban bálsamos^ esen- 
cias y aceites olorosos. 

Aunque nunca se abolió la poligamia, era muy general 
la monogamia, y mas respetado el matrimonio por ritua- 
lidades religiosas. Contrastaba con la cultura babilónica 
el culto obsceno prestado á Jólo y Xteis, símbolos de 
la generación. 

El gobierno era despótico; el orden primitivo la divi- 
sión en castas sociales, pero no pudo mantenerse cuando 
creció la civilización. Los sacerdotes conservaron su 
influjo hasta la ruina del Estado. Por lo común los escla- 
vos pertenecían á pueblos extraños. 

Religión y leyes. — Bel es el dios supremo de Babilonia. 
Junto á Bel se adoraba á Militta, diosa de la generación y 
de la hermosura. Los elamitas tributaban culto á Oan 
Dagon y demás hombres peces, dioses del agua. Sucesi- 
vamente fueron mezclándose otras divinidades que acaso 
no eran sino atributos del dios máximo. La religión era 
revelada. Créese que los doctos iniciados profesaban la 
unidad de Dios y el principio de la inmortalidad del 
alma. 

Con la religión se mezclaba la astrología, pretendiendo 
hallar los sacerdotes en el curso de los astros la clave 
del destino de los hombres y de los pueblos. Entre las 
fiestas se celebraban las saturnales. En ellas se disfraza- 



32 COMPENDIO DE LA 



ban gentes de todas las posiciones sociales representando 
un papel distinto al que ocupaban en la sociedad. 

Las leyes babilónicas aseguraban la propiedad indivi- 
dual y fomentaban la industria, la agricultura y el comer- 
cio. Los intereses de los extrangeros estaban bajo el 
amparo del Estado. 

La ley prescribía la época de las ferias y mandaba 
hacer anotación histórica de los sucesos mas trascenden- 
tales. En materia de derechos políticos no estaban mas 
adelantados los babilonios y asirios que el resto de los 
paises orientales. La sumisión civil de unas clases á 
otras, tenia su raiz en las costumbres. 

La poesía fué poco cultivada. Las ciencias en cambio 
eran muy protegidas. 

El imperio asirio no hizo mas que reproducir la civili- 
zación babilónica. Nínive se hizo el emporio de las rique- 
zas y del lujo. 

La civilización de la mayor parte de las nacionalidades 
antiguas se concentraba en una ó dos ciudades, 'ó en 
realidad la nación se reducía á ellas estando lo demás 
en situación de dependencia. Mientras en casi todo el 
territorio dominaba en absoluto la ignorancia y la barba- 
rie, en la ciudad estaban acumulados todos los elementos 
de progreso. Sippara y Larancha eran ciudades sacerdo- 
tales de Babilonia, tan antiguas como la capital, si bien 
menos brillantes. 

Kileh-Sergat y Jalan pertenecían al imperio asirio que 
las dotó de tantos recursos y bellezas como á Nínive. 

Babilonia pudo adelantar en circunstancias mas venta- 
josas que otros pueblos á causa de la corriente inmigra- 
cionista y por su inteligencia despejada y previsora. 
Relaciones muy generalizadas y comprensión exacta del 
comercio, le permitieron adoptar cuanto se producía y 
creaba en los paises occidentales. 




HISTORIA UNIVERSAL 33 



PÁRRAFO III 

El pueblo hebreo 

Al Norte de la Arabia Pétrea se hallaba el pais de los 
amalecitas, de los idumeos y de los moabitas. Mas al 
Norte la tierra de Canaan ó Palestina. El rio Jordán es 
el mas caudaloso de la Palestina. Cortan á ese pais, al 
Norte, los montes Líbano y Antilíbano, y tiene aislados 
el Carmelo, el Tabor y el Gaziría. El lago Tiberiades se 
encuentra entre los territorios de Galilea y de Basan. 
Los romanos dividirían la Palestina en cuatro regiones. 
Galilea con las ciudades de Dan, Cafarnaum, Meguido y 
Nazaret: Samaría, con las de Samaría, Jezrael, Sichem 
y Scitópolis: Judea poblada al Sur por idumeos emigrados, 
con las ciudades Jericó, Joppe, Hebron y Jerusalem, Ad- 
don y Bethlem: Perea, con Cesárea, Gádara y otras ciu- 
dades ammonitas. 

El pueblo hebreo tiene importancia histórica, en 
cuanto de sus instituciones y creencias tomó su raiz el 
cristianismo, y por haber iniciado tendencias universa- 
lizadoras en sus leyes y códigos. No se distinguió en las 
artes, en las ciencias ni por genio creador. 

Los hebreos descienden de la Mesopotamia. Sin que se 
pueda determinar la época de su emigración, hay lugar 
á suponer que marcharon con otras tribus por el tiempo 
en que los kaldeos, vencedores de los elamitas, extendie- 
ron su imperio por el Norte del Senaar. Vivieron luego 
en Canaan, y bien fueran empujados por otros pueblos ó 
les obligaran motivos de subsistencia, se dirigieron con 
sus rebaños al valle de Gesen, en Egipto, al Norte de la 
ciudad de On ó Heliópolis. Allí estuvieron cuatrocientos 
años en poco contacto con la cultura de los egipcios. 
Pero agrandándose el poder de los Faraones, y no que- 



34 COMPENDIO DE LA 



riendo sin duda ser sometidos á la vida civil, salieron de 
Gesen diez y seis siglos antes del cristianismo para vol- 
ver á Ganaan, patria de sus ascendientes. 

Los geógrafos señalan el derrotero de la expedición de 
los hebreos por la costa Norte del mar Rojo, proyectando 
una gran curva hasta los montes Horeb en Arabia. Des- 
pués se dirigieron al Norte para descender de nuevo y 
tocar en el extremo septentrional del golfo pérsico, 
subiendo de allí casi perpendicularmente hasta el monte 
Nebo. Moisés les acaudilló en esta peregrinación larga y 
difícil. 

El pueblo hebreo estaba dotado desde el principio de 
un enérgico sentimiento de independencia y de un vivo 
instinto histórico. Sus recuerdos se mezclan con sus 
creencias. 

Según sus tradiciones, referidas por unos á Moisés y 
por otros á épocas muy posteriores, esa raza desciende 
de Heber, padre de Abraham, Aram y Nacor. Abraham 
tuvo en hijos á Isaac, de Sara y á Ismael, de Agar, deri- 
vando de aquí los israelitas y los agarenos ó árabes. 
Isaac tuvo á Esau y Jacob, y Jacob á doce hijos de 
quienes tomarían nombre las tribus (Rubén, Simeón, 
Leví, Judas, Isacar, Zabulón, Neftalí, Dan, Gad, Asser, 
José y Benjamín. Vendido José por sus hermanos á 
causa de envidia, fué á parar á Egipto donde llegó á ocu- 
par elevada posición, y pudo en tiempo de escasez reme- 
diar males y hallar coyuntura de reconciliación con sus 
hermanos y depararles hospitalidad en la tierra de 
Gesen, en la cual vivieron sus descendientes cuatro 
siglos. 

Mientras los egipcios estaban disciplinados en vida 
civil, los hebreos iban errantes, sin adoptar hábitos ni 
costumbres de su nueva patria. Gomo su población cre- 
ciera y se hiciera temible á los egipcios, dicen las tradi- 
ciones hebreas que el Faraón mandó arrojar al Nilo 
todos los hijos varones que naciesen en Israel: libróse 



HISTORIA UNIVERSAL 



uno que se llamaría Moisés, mas tarde libertador de su 
pueblo. 

Obligados los hebreos á las cargas y deberes que no 
habían soportado, proyectaron abandonar el suelo egip- 
cio; y después de algunas resistencias del Faraón, pu- 
dieron pasar el mar Rojo en busca de sus padres. Moisés 
y su pueblo acamparon en el desierto viviendo de los 
frutos naturales de los oasis; se produjeron rebeliones du- 
ramente castigadas por el caudillo, y se emprendió una 
peregrinación larguísima antes de llegar á la tierra prome- 
tida. Moisés murió en el monte Nebo ante el panorama de 
Canaan. En el camino habia dictado la ley y vencido á 
los amalecitas. 

Josué, sucesor de Moisés entró en guerra con los amo- 
rrheos y tomó á Jericó, repartiendo el suelo conquistado 
entre los suyos. Aaron, hermano del caudillo habia orga- 
nizado el sacerdocio. Todos los pueblos próximos aco- 
metieron á Israel que no unido por fuertes vínculos, 
carecía de cohesión y de empuje. Sin embargo, lograron 
los hebreos extenderse desde la frontera filistea hasta la 
costa del mar Muerto. El lazo de las tribus se habia 
debilitado. Luchando por la existencia, aprovechándose 
de coyunturas favorables, y guiados en supremos peli- 
gros por hombres de genio organizador, pasaron siglos 
los israelitas sin afirmar su poder ni adquirir una repre- 
sentación digna de mencionarse. Las ciudades Mispa, 
Silo, Rama, Sichem, Guingal, Galaad, Hebron, sobre no 
ofrecer incontrastable resistencia, estaban separadas por 
intereses y rivalidades. Descendientes de los mas anti- 
guos jefes gobernaban los distritos, siendo difícil que 
todos se asociaran para una empresa. Mugeres inspira- 
das como Débora y Jefté, ó héroes como Gedeon y San- 
son levantaban el espíritu público. Las creencias religio- 
sas no eran bastante para mantener la unidad política. 
Abimelech trató de fundar una monarquía, pero fracasó 
en guerra con las ciudades. Los filisteos dominaban las 



36 COMPENDIO DE LA 



tribus de Judá y Dan, corriendo riesgo Israel entero de 
caer en poder de sus vecinos moabitas, madianitas, filis- 
teos, ammonitas y otros pueblos sirios. 

Estrechados los hebreos por los filisteos, Saúl, hijo de 
Gis, convocó á la guerra á todas las tribus, y como ven- 
ciese, fué proclamado rey en 4055. En seguida expulsó á 
los magos y nigromantes, recobró el arca de la alianza 
que tomaran los filisteos, y organizó un gobierno general 
á despecho de Samuel y de los sacerdotes, poco favora- 
bles á la unidad del poder político. 

David, de Bethlem, en la tribu de Judá, elevado de 
paje de Saúl á general, dio motivo á que se le supusiese 
rebelde, y amenazado por el rey, huyó á Nob y después á 
Gat, ciudad filistea, haciendo desde allí guerra á su pais, 
pero sin éxito. Muerto Saúl en 1033, le sucedió su hijo 
Isboset, mientras David era proclamado en Hebron, 
rey de Judá, tributario de los filisteos. Asesinado Isboset, 
fué ungido David rey de las tribus, y se unió á su pri- 
mera muger Mijal, hija de Saúl. Desde entonces cambió 
de política respecto de los filisteos, y para fortalecerse 
contra sus ataques, conquistó á Jebus, capital de los 
jebuceos, y convirtió la ciudad en el centro del poder del 
Estado y en lugar de unión religiosa. En poco tiempo 
adquirió extraordinaria preponderancia el reino: David 
llevó sus dominios hasta la frontera de Egipto y de Da- 
masco y trabó relaciones de comercio con las ciudades 
fenicias. Los gastos de la corte, el lujo, la prodigalidad y 
la centralización, fueron causas de queja y de alzamien- 
tos, al cabo dominados por David. 

Al morir el rey en 993 debia sucederle su hijo Adonías, 
pero fué jurado Salomón por intrigas de su madre Bet- 
sabé. El nuevo monarca, no tan poeta ni guerrero como 
David, y mas prudente y sabio, estrechó las relaciones 
mercantiles con los fenicios, alentó las artes, y construyó 
el famoso templo de Jerusalem. Amigo del progreso y del 
fausto, no fué tan celoso en restablecer la moralidad y 




HISTORIA UNIVERSAL 37 



las buenas prácticas. Al ocurrir su muerte en 953, dejaba 
fama de su poder y de su sabiduría, mas también grave 
descontento en el pueblo. Reuniéronse las tribus en Si- 
chem, y nombraron rey á Jeroboan, alto funcionario á 
quien Salomón habia desterrado. Roboan, sucesor del 
rey sabio, quedó solo con la tribu de Judá y parte de las 
de Simeón y Benjamin. La época de la grandeza de Israel 
habia concluido. 

En 949, Sisac, faraón de Egipto, invadió la Judea y 
tomó y saqueó Jerusalem. En Israel, nombre de las tribus 
segregadas, se importaron cultos extraños. Los asirios, 
en el apogeo de su poder, amenazaban la existencia de 
los dos reinos hebreos: cundían los vicios y la desmorali- 
zación, y los augurios de los videntes y profetas apenas 
promovian pasajeros remordimientos. 

Reinando Sargon en Asiría á fines del siglo vin, con- 
quistó el reino de Israel y redujo á cenizas la capital 
Samaría. 

Ai comenzar el siglo vi, Nabucodonosor tomó y des- 
truyó Jerusalem, transportando á Babilonia á los sacer- 
dotes, soldados y artesanos. Pocos años después la ciudad 
judía sufrió una ruina mas completa. Giro, el conquista- 
dor persa, devolvió la libertad á los judíos, que en este 
último período de su existencia política se mantuvieron 
mas fieles al culto y á las tradiciones de su raza. 

Ante los sufrimientos y los reveses, brotaban vehe- 
mentes deseos de una gran represalia. Los oradores, 
augurando siempre bienes ó castigos, solían restablecer 
las energías nacionales, y profetizaban una redención por 
el Mesías que habia de sacarles de miserias y esclavi- 
tudes. Recordaban los profetas los sucesos favorables 
ofreciendo al pueblo á nombre de Jehová que se repeti- 
rían, si se conservaba la -alianza. Los males que sobreve- 
nían, eran atribuidos á las culpas del pueblo. 

Durante la dominación persa en el Occidente de Asia, 
la Judea fué reino tributario. Alejandro de Macedonia 



38 COMPENDIO DE LA 



respetó al pequeño pais judío, débil por sus recursos, 
pero educador por sus leyes. Antíoco Epifanes saqueó el 
templo de Jerusalem, reconstruido bajo la protección de 
los primeros conquistadores persas, é impuso la religión 
gentílica. Pero el pueblo se alzó, y guiado por Matatías y 
los Macabeos, restableció el culto y la independencia 
(166 años antes de Cristo). El último Macabeo fué asesi- 
nado por Herodes, que apoyado en el influjo romano 
subió al trono como príncipe tributario. Tito conquistó 
Jerusalem 79 años después de Cristo, y Adriano en 147 
venció á la Judea rebelada y transportó á sus habitantes 
á distintas zonas del imperio romano. Desde entonces 
no han vuelto los judíos á constituir una sociedad po- 
lítica. 

Moisés y sus leyes. — La organización social del valle 
del Nilo contenia en los límites de la casta sacerdotal el 
tesoro de las ciencias y de las artes. En la vida íntima 
del sacerdocio, se profesaban principios de igualdad, se 
repudiaba el politeísmo y se ejercía una libertad moral 
bastante amplia. Moisés, inscrito en el colegio de sacer- 
dotes de Sais, é iniciado en las ciencias, sabiendo que su 
pueblo era el israelita, concibió el pensamiento de apli- 
car á un pueblo libre los beneficios que disfrutaba la 
casta dominadora. 

Hasta la salida de Egipto las leyes de los hebreos eran 
un conjunto de hábitos trasmitidos de padres á hijos. 
Moisés quiso dar leyes escritas, para que todos las cono- 
ciesen y fueran el fundamento de la sociedad política 
hebrea. Ensus viajes porel Occidentede Asia, habia apren- 
dido á comparar dogmas é instituciones, y habia enri- 
quecido su inteligencia. Desde que se erigió en caudillo 
de su pueblo, no reconoció castas, nobleza, privilegios 
ni servidumbre irredimible. Contra los códigos de los 
dioses orientales que habían creado despotismos y 
humillaciones, presentada el código de otro Dios. En el 
Sinaí dicta el caudillo el decálogo como obra de Jehová: 



HISTORIA UNIVERSAL 3') 



todos los hombres eran iguales ante la ley: no habia mas 
que un dios, un pueblo y un derecho común. 

No pudiendo impedir la servidumbre, fruto natural de 
la ignorancia, la limita al año sabático, y dicta reglas 
para que el siervo sea respetado en su persona y en su 
capacidad. La poligamia no se rechazaba en absoluto, 
por el estado de las costumbres, pero una sola era la 
muger legítima, y no se podia dar á otra derecho sin 
previo divorcio ó repudio dictado por los tribunales. 
El extrangero disfrutaba de todas las garantías y de los 
derechos civiles, menos el de adquirir propiedad. No 
obstante el carácter eminentemente teocrático de la so- 
ciedad hebrea, el estado civil prepondera casi sin con- 
trapeso: la calidad de las personas se determina en el 
registro, asi como se señala el nacimiento y la muerte, 
el matrimonio y el repudio. La ley de Talion quedaba 
restringida: en los delitos se pesarían las circunstancias 
atenuantes y agravantes: todo acusado debia ser oido, y 
podia pedir aclaración y rectificación de la sentencia. 
Cada tribu era moralmente responsable de las faltas de 
los suyos. Recomendábanse la caridad y la hospitalidad. 
El salario del trabajo debia pagarse el mismo dia. 

En la legislación de Moisés, no obstante sus ventajas, 
subsistía el. principio de primogenitura. Y en el género 
de penas, el tono de crueldad que distingue á todo el 
Oriente. 

La sociedad hebrea. — El sacerdocio pertenecía á la tribu 
de Leví, pero no todos los levitas eran sacerdotes. Estos 
guardan la ley, vigilan el cumplimiento de las ritualida- 
des, hacen los sacrificios, consultan á Jehová y resuel- 
ven las cuestiones religiosas. Eran los levitas el lazo de 
unión de todas las tribus. El sacerdote debia ser casto 
fuera del matrimonio y no podia tomar muger infame ni 
repudiada. Usaba túnica de lienzo blanco ceñida con 
cinturon de color rojo, blanco y azul. 

En la sociedad hebrea se entraba por la circuncisión, 



40 COMPENDIO DE LA 



como entre los egipcios. La muger no podia contraer 
matrimonio fuera de Israel. El hebreo no prestaria con 
interés á su connacional, pero sí bajo prenda ó hipoteca. 
Guando la muger era repudiada, se le devolvia la dote: 
no se podia empeñar el traje de la viuda, ni la herra- 
mienta del trabajo. 

Formábanse los tribunales de ancianos que juzgaban á 
la puerta de las ciudades ó de los lugares de culto. En 
ciertos casos, resolvian los sacerdotes en última instan- 
cia. Los testigos debian arrojar la primera piedra cuando 
la sentencia imponia castigo de lapidación. El juez podia 
retractar el voto condenatorio: no el absolutorio. La fami- 
lia del muerto, en causa de homicidio, podia ejecutar la 
sentencia sin cambiarla condición del suplicio impuesto. 
Consistían los suplicios, en apedrear al reo, arrojarle 
plomo derretido en la boca, azotarlo hasta que moria, 
sacarle los ojos, hacerle cocer vivo, ó aserrarle el cuerpo 
por medio. 

En los principios de la nacionalidad las tribus se orga 
nizaron independientemente con administración propia, 
formando doce grupos ademas de la tribu de Leví. Las de 
Manases y Ephrain eran medias tribus, representando 
la de Joseph. La religión era el vínculo de las distintas 
agrupaciones. Silo fué el centro religioso, pero hasta la 
monarquía no habia templos en la verdadera acepción 
de la palabra. 

El hijo se educaba comunmente en el oficio del padre, 
aunque las leyes no le obligaban. 

La muger era comprada á su padre con regalos ó con 
servicios. Ademas de los sábados, que se consagraban á 
Jehová, eran festividades los dias del novilunio y pleni- 
luuio, y otras en la recolección de los frutos. No se ad- 
vierte en el pueblo hebreo una creencia trascendental 
acerca del alma hasta después que recibe sus inspiracio- 
nes de otros cultos y escuelas. 

Distingüese la sociedad hebrea por la perseverancia en 




HISTORIA UNIVERSAL 41 






perseguir un objeto, mas no por la discreción de con- 
ducta, ni por el respeto al derecho. 

No sobresalieron los hebreos en las ciencias ni en las 
artes, pero sí en la oratoria popular y en la literatura. 
Los profetas, consejeros del pueblo, agoreros á veces de 
calamidades y miserias, ejercian poderoso influjo en las 
masas (Elias, Eliseo, Amos, Jeremías, Daniel, y otros 
muchos). Las poesías líricas de David, la leyenda de Job, 
los libros de historia, ademas del pentateuco compuesto 
del génesis, éxodo, números, levítico y deuteronomio, 
como el libro de Josué, el de los jueces, el de Ruth, los 
dos de Samuel, y las crónicas Esdras, Nohemias y Es- 
ther, respiran fuerza y pensamiento, y dan idea del 
carácter del pueblo israelita. En arquitectura los hebreos 
habían tomado el estilo egipcio, pero sin su grandeza. 
No eran aficionados al comercio ni á la industria. 

Obligados durante casi toda su vida política á some- 
terse á las circunstancias, no dejaron sin embargo enmu- 
decer la voz de la esperanza. Al fin del reino de Judá 
dividióse el pueblo en partidos: el esenio se dirigía á la 
contemplación mística separando la mirada de la tierra 
para fijarla en la inmortalidad: el saduceo quería confun- 
dir en un espíritu las investigaciones sobre lo verdadero; 
y el fariseo encerraba sus ideales en los dogmas que otro 
tiempo inspiraran á la nación, creyendo que toda novedad 
era un sacrilegio. 



PÁRRAFO IV 

Fenicia.— Siria.— Aradiá 

Fenicia. — Al Occidente de la Siria meridional y de Ca« 
naan, oprimidos por pueblos mas numerosos, se organi- 
zaron los fenicios en estrecha faja de tierra comprendida 
en Lio el Líbano y el Mediterráneo. Pertenecían á la raza 



42 COMPENDIO DK LA 



semítica, acaso al grupo árabe, pero ni cabe conjeturar 
en qué época iniciaron su vida política. La necesidad ó 
el cálculo les impulsó al comercio, y se señalaron por la 
actividad y el genio como el pueblo mas emprendedor 
de Asia. 

En la época de Moisés ya habia en Fenicia grandes ciu- 
dades; Sidon,Tyro,Biblos,Aradus,Ptolemaidayotras, uni- 
das por vínculos religiosos. La monarquía era el sistema 
de Gobierno: los dioses comunes BaalyAstarte. Ofrecíanse 
á Baal sacrificios de niños. Melkart era el dios parti- 
cular de algunas ciudades. Representaba la fuerza. Tenían 
los fenicios por genios protectores siete patecos ó sabios, 
á los cuales se agregaba Esmun ó Esculapio, dios de la me- 
dicina. El padre de los dioses era Sidick, dios" del fuego. 
Creíase en otra vida mas allá de la tumba. Los sacerdo- 
tes ejercían el culto y formaban una clase de padres á 
hijos. Ni la moral ni las costumbres de los fenicios cons- 
tituyen una enseñanza educadora. Traficantes en escla- 
vos, falsos y dados á la intriga, codiciosos é incapaces de 
acciones nobles si no les reportaban provecho, figurarían 
no obstante en la historia como grandes exploradores, co- 
merciantes é industriales. 

Hasta que los fenicios influyen en la historia, el comer- 
cio se hacia por tierra, valiéndose lo menos posible del 
mar: ellos utilizaron la navegación sacando de su audacia 
y de su habilidad ventajas incalculables. En un principio 
se dedicaban á la piratería, robaban habitantes de las 
costas y los vendían como esclavos. Mas tarde buscaron 
mayor ganancia con un activo comercio. 

Por el año 2000 antes de Cristo, ya estaban en relacio- 
nes mercantiles con diversos pueblos de Asia. Poco á poco 
ampliaron esas relaciones, establecieron colonias y cons- 
truyeron armadas, peleando para abrirse paso por los 
países refractarios á la comunicación. Ademas de un co- 
mercio rápido é inteligente con Babilonia, Siria y las ri- 
beras del mar Negro, enviaron expediciones colonizado- 



HISTORIA UN1VKRSAL 43 



ras á Sicilia, África, España, Grecia y Jas islas del mar 
Jónico. Sabían explotar las minas y fundir los metales,. 
y por todas partes levantaban factorías y almacenes. 

La industria creció al compás de las empresas mercan- 
tiles; los trabajos en oro, plata y cobre, los tegidos y púr- 
puras, los labrados en madera, en piedra, en vidrio y en 
marfil, sobrepujaban á todo lo conocido en ese género 
en Oriente. 

Establecieron con el tiempo una medida general de 
cambio con la moneda de oro y plata, y si no inventaron 
el alfabeto, lo divulgaron entre las naciones occidentales. 

Desde muy antiguo tenían crónicas de los sucesos, pero 
se destruyeron en las guerras y revoluciones. 

Mientras pudieron, emplearon la fuerza para obligar 6 
someter, reduciendo á esclavitud á los mas débiles. Grecia 
les opuso ya antes del siglo xn resistencia vigorosa y les 
hizo retroceder de sus costas y abandonar las islas que 
les servían de antemural. Robustecidoslos helenos, nosolo 
quitaron á Fenicia su influjo en la península de los Balka- 
nes, sino que compitieron por el comercio en Sicilia, Es- 
paña y Egipto. El engrandecimiento de Asiría comenzó á 
nublar la estrella fenicia. Las ciudades hubieron de pagar 
tributo, y cuando destruida Nínive se levantó un segundo 
imperio en Babilonia, Nabucodonosor aniquiló la antigua 
Tyro, dejando apenas una sombra de independencia. Ale- 
jandro de Macedonia conquistó la Nueva Tyro, y el co- 
mercio buscó otros centros en Egipto, las colonias griegas 
y Gartago. La vida civil en las comarcas fenicias se des- 
arrolló ya con lamentable languidez. 

Cartago. — Hermosas ciudades, Gadir en España, Itike é 
Hippo en África, Panormo en Sicilia, Haralis en Górcega r 
brotaron de la actividad de los fenicios. Pero ninguna al- 
canzó tanta grandeza y poderío como Cartago. 

Según las tradiciones cartaginesas, Mutton, rey de 
Tyro, falleció en 822 antes de Cristo, dejando en hijos á 
Pigmalion, de nueve años, y Dido ó Elisa de once. Elisa 



44 COMPENDIO DE LA 



-casó con Sijarbaai, sacerdote de Melkart, hermano de Mut- 
ton. Al cumplir Pigmalion diez y seis años ocupó el trono, y 
-asesinó á su tio y cuñado Sijarbaal. Elisa huyó con algu- 
nos que no quisieron someterse á Pigmalion, y desem- 
barcó primero en Chipre, y luego en la costa de África 
eerca de Itike. Allí fundaron los emigrantes una ciudad 
•con el nombre de Khartada. La religión, las costumbres y 
los hábitos de Tyro fueron reproducidos en Khartada ó 
€artago. La colonia creció rápidamente. A los dos siglos 
enviaba colonias por la costa africana, Gerdeña y las islas 
Baleares. Disputó desde el siglo v á los griegos la pose- 
sión de Sicilia, y desde el siglo iv á los fenicios la posesión 
de España. Los griegos sicilianos intentaban unir la 
isla en un solo Estado. Para conseguirlo atacaron á los 
cartagineses, pero la guerra no dio resultados decisivos. 

Cartago seguia las huellas marcadas porf los fenicios, y 
ai caer las ciudades de la costa siria, las heredó, ocupando 
el puesto de primera potencia marítima y comercial. Su 
intervención en los asuntos de Italia y de Sicilia, la puso 
•en contacto con Roma, no menos ambiciosa que la ciudad 
africana. Un choque gigantesco, tres veces repetido en el 
espacio de ciento veinte años, produjo la ruina de Carta- 
zo y la destrucción total de la República fundada por la 
tuja de los reyes de Tyro. 

La monarquía no prevaleció entre los (colonos cartagi- 
neses. Dos sufíetas regían el poder ejecutivo y mandaban 
ios ejércitos en tiempo de guerra. El Senado ó Gerusia, 
compuesto de cien nobles, hacia las leyes y velaba por 
las costumbres. El pueblo vivia del comercio y de la agri- 
cultura, y se valia preferentemente de soldados mercena- 
rios para, sus campañas. Religión y códigos estaban toma- 
dos de Tyro: admitían los sacrificios humanos, traficaban 
«en esclavos y trataban cruelmente al vencido. 

Los hijos de familias acomodadas se educaban hasta la 
edad de doce años en los templos; hasta los veinte apren- 
dían oficios.y ejercicio militar, y luego entraban en carrera 



HTSTORIA UNIVERSAL 45 






ó profesión. El siglo vi antes de Cristo, ya se enseñaba en 
Gartago filosofía en idioma griego. Mas arquitectos aun 
los cartagineses que sus padres los fenicios, construyeron 
soberbios acueductos, templos y murallas, palacios y 
calzadas. 

Los hombres de ciencia se reunian en el templo de 
Peón, médico celebrado, para discutir y enseñar. Los- 
cartagineses instruidos creian en la inmortalidad del 
alma. No habia castas, pero sí diferencias esenciales en- 
tre ricos y pobres que luchaban encarnizadamente para 
sobreponerse en el gobierno. Los sacerdotes eran elegidos* 
entre los principales ciudadanos. No tenían retribución 
los destinos públicos, con lo cual nada ganaba la morali- 
dad administrativa. 

En materia de sinceridad y buena fé, Gartago tenia tan 
desfavorable fama como los fenicios, y no mas virtudes- 
públicas ni privadas. La industria progresó enérgica- 
mente, ya por los conocimientos que llevaron los colonos, 
ya también á causa de la emulación con las antiguas ciu- 
dades fenicias de la costa africana. 

Siria. — Es la Siria un dilatado territorio al Oeste del 
Asia y al Norte de la Arabia. La parte oriental es llana 
y arenosa y la recorren los beduinos. El Eufrates baña 
una pequeña región al Noreste. En la antigüedad na 
formó la Siria un Estado independiente. Componíase de 
varias nacionalidades, y fué el campo de batalla de los 
conquistadores y la manzana de la discordia entre los am- 
biciosos. Los pueblos eran de raza semítica. 

En edad remota habia ciudades notables como Samo- 
sata, sobre el Eufrates, Herópolis, Palmira, y la mas- 
antigua de todas, Damasco. Luego florecieron Laodicea, 
Emesa, Seléucia, Dafne y Antioquía. 

Se tributaba culto al Sol, representante de la luz y de 
la fecundidad: ejerció Siria influencia religiosa entre Ios- 
hebreos y fenicios, sus congéneres, pero pora inlluenria 
política. 



46 COMPENDIO DE LA 



El pueblo sirio era agricultor y pastor; apenas dado á 
las armas. En artes progresó considerablemente. No asi 
en ciencias, pues no se puso al nivel de sus contemporá- 
neos. 

Desde nuevecientos años antes de Cristo, Siria fué domi- 
nada mas ó menos inmediatamente por los asidos, los 
babilonios y los persas; luego por los griegos y romanos, 
los bizantinos y los árabes. Antes de esa época, aquel 
territorio se componía de varios Estados monárquicos, 
gobernados despóticamente, bajo el predominio moral de 
los sacerdotes. 

Fué Siria importante región comercial é industrial del 
antiguo mundo: cruzábanla caminos de caravana, y las 
ciudades se embellecían conjos beneficios del tráfico y 
el concurso artístico de las naciones vecinas. 

Arabia. — La península arábiga ocupa el extremo Sur- 
oeste de Asia. Tiene una superficie de trescientos mil kiló- 
metros cuadrados, y en ella apenas hay algunos valles y 
cantones susceptibles de cultivo. Carece de ríos caudalo- 
sos, pero en el Sur, supo la previsión de antiquísimos 
moradores construir fuertes diques y obras maestras para 
hacer regable una parte del suelo con aguas pluviales. 

En el Norte de la península se dedicaban los árabes á 
la agricultura y al pastoreo: el centro es un dilatado de- 
sierto interrumpido por algún oasis: al Sur están los 
valles del Yemen, y las costas de antiguo frecuentadas 
por comerciantes peninsulares y extrangeros. La Arabia 
abunda en animales útiles: el camello, el asno, el caballo; 
y en animales feroces como leones, panteras y lobos. En 
los viajes á través de la Arabia central, hay que dirigirse 
por las estrellas, á falta de objetos que guien al cami- 
nante: la arena borra el sendero de las caravanas y gana- 
dos. En el Sur, se produce incienso, láudano, mirra, 
canela, café y perfumes de toda especie. 

Los historiadores griegos señalan como pueblos habi- 
tadores de la Arabia, á los miníanos con su capital Karna; 



HISTORIA UNIVERSAL 47 



los sábeos, con su capital Mareb; los catábanos, capital 
Tamna; los chatromitas, capital Sabatha. El pais de los 
sábeos excedió á los otros en cultura. A lo largo del golfo 
pérsico vivian los danitas, los regmeos y los chavilas. Al 
Norte los amalecitas, madianitas, y otros de menos sig- 
nificación. 

Eran los árabes de raza semítica, y mas antiguos por 
su organización que el pueblo hebreo. Las tribus árabes 
del Norte, asociadas de pastores siriacos, conquistaron 
Egipto el siglo xxi antes de Cristo. El siglo xv, los pas- 
tores árabes del Norte y Este, conquistaron Babilonia. 
Estas expediciones y la predisposición natural de la raza 
árabe, avivaron los deseos de comercio y de trato con los 
paises ya conocidos. Averiguadas las' necesidades de 
los egipcios y de los babilonios, dedicáronse los árabes á 
cambiar sus frutos. El camello, tan fuerte y ágil, sirvió 
de medio de uno á otro confín de la gran península, y de 
ella hasta Memphis, Babilonia, Sippara, Nínive y Jaláh. 
De la costa árabe á la egipcia pasaban los mercaderes en 
barcos de cuero, semejantes á los que después usaron los 
normandos. Por el siglo xn antes de Cristo, dos caminos 
unian la Arabia con Damasco y Babilonia. 

En toda la Arabia dominaba una misma religión aunque 
sus dioses tuvieran nombres distintos. Invocaban á Baal, 
y ademas cada tribu ó nación tenia divinidades locales. El 
dios Digara de los Chatan, era representado en una pie- 
dra negra cuadrada que rociaban con la sangre de las 
víctimas. Se adoraba también á las estrellas. 

El carácter árabe se conservó íntegro á través de los 
siglos. 

Las luchas con una naturaleza ingrata en la parte ma- 
yor de la península, les prepararon á una existencia de 
actividad, sobriedad y vigilancia. Suspicaces, vengativos, 
reservados cuando sienten agravio, son generosos, senci- 
llos, hospitalarios y nobles en estado normal. Dada la 
palabra, la cumplen apesar de lodos los daños que pudie- 



48 COMPENDIO DE LA 



ran seguirles. El árabe responde de la seguridad del 
huésped y le defiende á costa de su vida y de la vida de los 
suyos. En los desiertos vive á caballo ó sobre el camello bajo 
tiendas movibles. Es frugal hasta lo incomprensible y 
fuerte como no revela su exterior enjuto y delgado. Puede 
velar muchos dias sin cansancio, duerme en el suelo ó so- 
bre una piel, y recorre centenares de leguas con un odre de 
leche y algunas frutas secas. En los combates es sereno, 
animoso y tenaz. De naturaleza nerviosa y vehemente, 
puede convertirse á la paciencia mas extraordinaria. En 
las luchas de una tribu con otra, la discordia se hace 
interminable, y suele no cederse sino con la total des- 
trucción de uno de los contendientes. 

La vida intelectual no se manifestaba sino en la poe- 
sía de los habitantes del desierto. La tradición cuenta á 
Lockman como el poeta mas antiguo: escribió fábulas, 
leyendas, cantos y proverbios. 

Aprovechando las cualidades y el ardor de este pueblo 
enérgico, un caudillo, después de sembrar los gérmenes 
de nuevo culto, sentada en los primeros siglos de la edad 
media las bases de dilatadísimo imperio. 



PÁRRAFO V 

China.— Scitia. — Sarmacia 

China es un gran territorio que ocupa la mitad inferior 
oriental de Asia. Se considera uno de los pueblos mas 
antiguos del mundo, si bien fué casi totalmente descono- 
cido para las nacionalidades que figuran en la historia de 
Oriente. Hoy está dominada por los mantchues mongóli- 
cos, y viene repitiendo desde hace miles de años, las ins- 
tituciones, las leyes, las costumbres y las industrias y 
artes propias. Sus tradiciones, há poco trasmitidas al 
Occidente, se refieren á centenares de siglos, envolviendo 



IITSTORTA UNIVERSAL 49 



en mitos y leyendas orígenes que atribuyen á tiempos 
remotísimos. Aunque no sean admisibles las pretensiones 
de los chinos, es indudable que alcanzaron una cultura 
adulta en época lejana, ya se estacionaran por el vicio de 
erróneos sistemas y por el aislamiento que se impusieron. 

Cuentan los anales de la China que el siglo xxxv antes 
de Cristo apareció Fohi y dio á la nación la escritura, el 
calendario, el matrimonio y la música; levantó murallas, 
y enseñó los primeros cálculos astronómicos. Que en 
2640, el rey Ouang-ti, organizó el tribunal de la histo- 
ria, y fijó reglas para un buen gobierno. Sucedieron mu- 
chas dinastías y se realizaron grandes progresos que los 
cronistas anotaban cuidadosamente. Pero se perdieron 
las bibliotecas y archivos por la barbarie del emperador 
Ghi-Ouang-ti, quien quiso borrar las huellas de todo de- 
recho á la corona anterior al suyo. 

En el siglo vi antes del cristianismo nació Cont-fut-tse, 
ó Confucio, y reformó la religión de Fohi. Sus doctrinas 
están escritas en cinco libros, y en general provienen de. 
otras mas antiguas. Contienen, ademas del génesis y de 
lo referente á la religión, máximas morales, proverbios y 
consejos para la vida social. La religión es una mezcla de 
enseñanzas y de supersticiones: no hay en chino palabra 
para expresar á Dios. 

Carece la civilización china de energías y de movilidad; 
hace miles de años imita y reproduce de una á otra gene- 
ración, sin corregirse ni progresar: el alma nacional pa- 
rece mecanizada. Poseedores los chinos de conocimientos 
astronómicos, de artes decorativas, de la brújula, de la 
estereotipia, del papel moneda y de la pólvora, cuando 
vivían en sensible atraso otros pueblos, se han dejado 
adelantar por falta de flexibilidad y de ambición de des- 
arrollo. Su gobierno es despótico patriarcal. El emperador 
rige la nación con autoridad absoluta, y después admi- 
nistra un cuerpo de letrados ó mandarines, divididos en 
nueve categorías: los mandarines están encargados de ve- 



50 COMPENDIO DE LA 



lar por la pureza de las leyes, y se oponen á toda innova- 
ción. Las enseñanzas no se dirigen á la inteligencia para 
procurar su desenvolvimiento, sino á la memoria, para 
aprender y copiar lo pasado. 

El lenguage se compone de una inmensidad de signos 
que expresan conceptos enteros: no tiene conjugaciones 
ni declinaciones: la relación de las palabras es determi- 
nada por el lugar que ocupan en el discurso. 

La industria, singularmente los artefactos, está muy 
adelantada, consistiendo de inmemorial en elaboracio- 
nes de seda, porcelana, paja, hilados de fibras de árboles, 
y trabajos esquisitos en marfil, hueso y madera. La im- 
prenta fué conocida siglos antes que en Europa, asi como 
una especie de telescopio. Los conocimientos naturales 
de los chinos sobrepujaron á los de la antigua civilización 
oriental. 

Los pueblos que ocupaban la India antes de la invasión, 
aria, tenian alguna comunicación con la China. El domi- 
nio brahmánico en el Ganges no se sabe que fomentara 
intereses morales ni materiales mas allá del rio sagrado, 
aunque es indudable que la región llamada después Indo- 
china, en sus diversas naciones, era un compuesto de 
razas orientales y occidentales. Egipto, Grecia y Roma no 
tuvieron sino noticias muy vagas de China. Los chinos 
pertenecen á la raza amarilla ó mongólica. 

Scitccs y sármatas. — Los nombres de scitas y sármatas, 
no indican propiamente clasificación de un pueblo ni de 
una raza especial. Llamaron los griegos scitas á los habi- 
tantes de las comarcas del Norte del mar Caspio y del 
Norte y Noreste de la India; y sármatas á los del Sur de 
la moderna Rusia. Herodoto califica también de scitas á 
los habitantes del Norte de Tracia. Toda esa masa de 
pueblos sufrió en la antigüedad violentas conmociones, y 
como impulsada por oculto resorte, se lanzó con frecuen- 
cia á grandes conquistas, tan pronto hechas como aban- 
donadas. 



HISTORIA UNIVERSAL 51 



El nombre de scitas aparece por vez primera en Hesio- 
do. Herodoto recojió noticias acerca de ellos. «Al Oriente 
del mar Caspio, dice, hay grandes llanuras habitadas por 
los sacos, los masagetas y los isedones. Al Occidente está 
el Káukaso, donde habitan varios pueblos, entre ellos los 
sármatas: hombres y mugeres montan á caballo, saben 
manejar el arco y viven de la caza y de la guerra. Al 
Norte viven los melanchlenos, de costumbres scitas aun- 
que no de raza ni origen.» 

En el Ponto Euxino ó mar Negro, los scitas tomaban 
también el nombre de scolotas; estos y las sármatas solo 
podian hacer vida sedentaria en determinados valles. Los 
scitas marchaban á caballo, y las mugeres y niños en ca- 
rros; el traje era de pieles y un cinturon que apretaban 
fuertemente cuando no comian en algunos dias. Su pro- 
piedad consistía en ganados. Dividíanse en tribus mane- 
jadas por jefes ó gobernadores, y solo se unían para aco- 
meter á una nación ó asaltar una ciudad. 

Entre los scolotas se pretendía descender de los dioses: 
la monarquía era hereditaria; pero el heredero podia ser 
depuesto si no gustaba al pueblo. Guando se imponía pena 
de muerte á un reo, se mataba al culpable y á su familia. 
Preferían la guerra á toda otra ocupación, y eran sus ar- 
mas sable, puñal, lanza, escudo y coraza. El scita debia 
beber sangre del primer enemigo que matara y quitar el 
cráneo á cuantos lograra vencer. El que no habia ma- 
tado un enemigo no podia tomar parte en los festines de 
honor sino á un lado y sin beber vino. Délos prisioneros, 
se sacrificaba el uno por ciento, reduciendo á esclavitud 
á los demás. La muger era propiedad del marido y des- 
pués del hijo. Sin embargo, en algunas tribus scitas y 
sármatas, la muger gozaba de gran influencia. Entre los 
dos grupos de pueblos habia un próximo parentesco, y 
todos indudablemente derivaban del tronco aria. 

En la época en que los niedas y babilonios, en el último 
tercio del siglo vn antes de Cristo, luchaban contra el im- 



52 COMPENDIO DE LA 



perio asirio, los scolotas invadieron la Media, asolaron 
una parte del Asia y fueron al cabo destrozados. El des- 
concierto que los ejércitos scitas causaron con sus rápi- 
das y terribles expediciones, contribuyó poderosamente á 
la ruina de los asirios y al triunfo de las provincias por 
ellos sometidas. 



PÁRRAFO VI 

La India 

De la muchedumbre de tribus que procedentes del 
Norte del Paropamiso descendieron para constituir mas 
tarde brillantes civilizaciones, algunas tomaron la direc- 
ción del Sureste, y atravesando con penalidades los rios 
que afluyen al Indo en la región del Norte, fuéronse 
posesionando de la gran península comprendida entre el 
Indo, el Ganges, la cordillera del Himalaya y el mar. La 
península se divide en dos secciones: el Indostan ó Aria- 
varta, y el Dekan, ambas separadas por una cadena de 
montañas, de Oriente á Occidente. 

Los arias que habían vivido largo tiempo en la Bactria- 
na, la Sogdiana y la Margiana, tenían vínculos y tradi- 
ciones comunes, sin formar una sociedad política. En 
aquellos territorios iniciaron adelantos, y se dividieron y 
fraccionaron por causas no bien conocidas, aunque pro- 
bablemente una de ellas fuera la reforma religiosa de 
Zoroastro á la cual no se avinieron los arias orientales. 

Los que marcharon al Sureste se llamarían indios ó 
sánscritos, y los que ocuparon la Parthia, Arachosia, 
Susiana y Persia, iranios. 

Antes de la invasión de los arias en la India, habitaban 
la península tres pueblos: uno de raza malaya compuesto 
de los Ghondas, Kolas, Chilas, Meras, Minas y Paliarías; 
otro llamado Drávida, y el tercero de los Kuxíes; los do& 



HISTORIA UNIVERSAL 53 



últimos de la misma familia turania. Los drávidas con- 
quistaron la India en época muy remota, y mas tarde los 
kuxíes, quienes alcanzaron una cultura superior, parti- 
•cularmente como constructores. Entre los drávidas, la 
nación de los malabares era la mas civilizada. 

Los naturales de raza malaya habian sido empujados 
hacia las montañas y los lugares menos accesibles. 

Difícil y prolongada fué la lucha de los arias con los 
habitantes de la península. Acaso no se hubieran apode- 
rado de ella, sin la rivalidad de las distintas naciones 
kuxíes: algunas de estas se pusieron del lado de los in- 
vasores. 

Antes de la inmigración aria y durante ella, no habia 
entre los conquistadores diferencias sociales. En tiempo 
de la guerra y asi que iban ocupando el territorio, fué- 
ronse estableciendo categorías, formándose una clase mas 
-considerada de los poetas, adivinos y descendientes de 
los patriarcas y caudillos. Los kuxíes aventajaban en 
civilización, pero pronto los arias la aprendieron y per- 
feccionaron. 

La guerra fué política y religiosa: los kuxíes que auxi- 
liaron á los invasores, entraron por lo común en las cas- 
tas privilegiadas: los vencidos quedaban relegados á una 
condición inferior. Debió ser la conquista hacia el si- 
glo xxv antes del cristianismo. 

Formaron los vencedores nacionalidades distintas uni- 
das por el lazo religioso y por el influjo general ejercido 
por la casta de los sacerdotes. 

Organización social. — Con la conquista se definió el 
orden social de los invasores. La sociedad fué dividida 
en dos grandes agrupaciones; la de los arias y arianiza- 
dos, y la de los kuxíes y drávidas vencidos. Al primer 
grupo pertenecían las castas de los brahmanes ó sacer- 
dotes, de los guerreros y de los vayzias; al segundo la de 
los zudras. Dentro de la familia aria, las diferencias eran 
mas bien de posición que esenciales: los vencidos estaban 



54 COMPENDIO DE LA 



en completa subordinación, aunque dentro del derecho 
social. El nombre de zudras fué tomado del de un pueblo 
vencido. 

Fuera de la sociedad y de la religión estarian las nacio- 
nes primitivas de raza malaya: tituláronles parias, de la 
denominación de un grupo particular. No intervenían 
para nada en el concierto político, ni tenian derechos ni 
representación legal. 

No podia contraerse matrimonio sino en la casta res- 
pectiva. La semejanza de vida sin embargo entre los vay- 
zias y zudras, produjo con el tiempo aproximación moral r 
y la ley no pudo contrarestar la tendencia á confundirse. 
Las tareas intelectuales estaban vinculadas en la casta 
sacerdotal: á los guerreros correspondía la defensa del 
territorio y la conservación del orden; á los vayzias los 
oficios mecánicos, la agricultura y el comercio, ocupa- 
ciones también de los zudras, si bien casi siempre en 
estado de dependencia. 

El carácter de legisladores y de compiladores de him- 
nos, de inspirados, adivinos y augures, dio la preponde- 
rancia á la masa de hombres que se dedicaban á las cosas 
del pensamiento. Al organizar la sociedad se reservaron 
el primer puesto, constituyendo una teocracia. Los gue- 
rreros trataron de cambiar esas condiciones, y sucum- 
bieron en la lucha. Pero no debió ser la victoria sacer- 
dotal tan decisiva, puesto que los vencidos entraron á 
participar directamente del gobierno. 

Una vez triunfante la tendencia brahmánica, el primi- 
tivo espíritu aria comenzó á perder su vigorosa origina- 
lidad, y cayó lentamente en una mecanización agobia- 
dora. El individuo iba convirtiéndose en resorte del 
Estado y debilitando su iniciativa y su espontaneidad. 
Todo emanaría de la ley: moral, costumbres, acciones 
del hogar, métodos privados. El ascetismo y la macera- 
cion traducían la gratitud á los dioses. 

Partiendo de la civilización kuxí, los brahmanes la 



HISTORIA UNIVERSAL 55 



perfeccionaron asi en el orden político, como en las artes 
y en las ciencias. Progresaron la agricultura y el comer- 
cio, mas fué obstáculo grave el método moral que hacia 
todo dependiente del criterio del Estado. Las castas infe- 
riores, subordinadas por el brahmanismo, abandonaron 
la libre investigación. La inflexibilidad legal y religiosa 
dio de sí la obediencia pasiva. Asi los Vedas, como los 
Puranas y el código de Manú presuponían un orden per- 
fecto, sin dejar á la posteridad mas que el deber de con- 
servar. 

La poligamia, sistema general de los arias de la edad 
védica, se perpetuó, pero circunscrita á los reyes, mag- 
nates y brahmanes. Las mugeres ilegítimas se buscaban 
en la casta de los zudras. El rey era de la casta de los 
chatrias ó guerreros: su poder estaba rodeado de pres- 
cripciones, y su vida doméstica de deberes ineludibles. 
Las funciones mas elevadas eran ejercidas por el sacer- 
docio. 

El suelo era propiedad del rey (Raja-Radscha) y de los 
brahmanes: los guerreros disfrutaban su parte de tierra 
en cambio de sus servicios y peligros. La justicia, en la 
cual estaban en práctica los juicios de Dios, se fundaba 
en las costumbres, en el código de Manú y en leyes acce- 
sorias. Los funcionarios se dividían en seis clases, sub- 
divididos en secciones. Habia registro de nacimientos, 
matrimonios y defunciones. 

Nadie podia ser juzgado sin ser oido y usar el, derecho 
de defensa. Reconocíase un estado de paz permanente 
con todos los pueblos. 

Costumbres. — En el primer hijo varón se representaba 
la categoría de sus ascendientes. La ley no mandaba á la 
viuda sacrificarse, pero las hábitos fueron inclinándola á 
la idea de morir, arrojándose á la pira donde debia que- 
marse el cadáver del marido. (Después de la reforma 
brahmánica se adoptó el sistema de quemar los cadáve- 
res en vez de enterrarlos como antes sucedía.) 



56 COMPENDIO DE LA 



Con frecuencia cuando el padre desesperaba de casar á 
su hija, la sacrificaba á las divinidades. No tener hijos era 
signo de maldición: el célibe, como no fuese asceta ó er- 
mitaño, era mal mirado. La educación se procuraba siem- 
pre moral, lejos de egoismo y de envidia: en lo intelec- 
tual, de acuerdo con el interés de la casta á que el 
educando perteneciera. Eran muy generales las mortifi- 
caciones. No se comia carne sino de los animales sacrifi- 
cados. La muger inspiraba respeto profundo: los padres 
veneración. El que ofendia á sus padres incurria en nota 
de infamia. 

Religión. — La religión primitiva de Indrá y de Agní, 
dios del fuego, se modificó con el tiempo. Los diversos 
aspectos del sol se personificaban en los aditias. Pres- 
tábase culto á la aurora, al aire, á los meteoros, á 
la tierra. Después de la conquista las religiones de 
los vencidos influyeron alterando las de los vencedores. 
Indrá cedió su lugar á Brahma, dios absoluto no definible 
con palabras: forma con Vixnú y Siva la trinidad india. 
La trinidad es varón y hembra. La teoría antigua de la 
inmortalidad, se tornó también á principios distintos por 
la metempsícosis. El alma, según el brahmanismo, tras- 
migra de un cuerpo á otro hasta volver al seno de Brahma. 
De tiempo en tiempo se perturba el orden del mundo, y 
para restablecerlo se encarna Vixnú. Srasvati, diosa es- 
posa de Brahma, simboliza la sabiduría; Lacmi, esposa de 
Vixnú, la abundancia; Kali, esposa de Siva, el tiempo 
destructor. Toda la naturaleza es poetizada por la adora- 
ción brahrnánica. Los actos trascendentales de la vida, se 
sancionan por la religión. 

Letras, comercio, guerra. — Era la raza aria de suyo fan- 
tástica y entusiasta. Habia creado brillantes leyendas 
y robusta mitología antes de la invasión de la India. 
Ademas de los Vedas y de los Puranas que son su explica- 
ción, tienen los sánscritos dos grandes poemas, el Maha- 
barata, colección de leyendas tradicionales de sucesos 




HISTORIA UNIVERSAL 57 



heroicos, y ei Ramayana, .epopeya que cuenta los hechos 
extraordinarios de Rama. Compusieron ademas dramas, 
poesías épicas y eróticas, cantos y otras obras que acre- 
ditaban su amor á la naturaleza y al estudio de las pasio- 
nes y de las virtudes humanas. 

La filosofía y las letras se esforzaron por impedir los 
efectos del avasallador régimen social establecido por 
los brahmanes. Desde el fin de la conquista se regularizó 
el comercio, pero casi exclusivamente en el interior. La 
industria estaba muy adelantada entre los kuxíes, y los 
arias la hicieron progresar. Las castas superiores, aficio- 
nadas al lujo, no temían comprar productos extrangeros. 
Se celebraban ferias en la época menos atareada para 
las faenas agrícolas. 

La guerra tenia pocos atractivos una vez organizada la 
sociedad brahmánica: el aria prefería la paz. En casos 
ordinarios, solo los chatrias combatían: los vayzias debían 
tomar las armas en defensa del territorio. Empleábanse 
en las campañas los elefantes y las torres de defensa: las 
armas comunes eran la maza de madera y piedra y picas 
concluidas en punta de hierro: luego se adoptaron los re- 
cursos generalizados en Asia. 

Ciencias // artes. — Conocieron los brahmanes la nume- 
ración decimal y ios principios de álgebra, geometría y 
trigonometría; determinaron la posición del Zodíaco, de 
los planetas y de algunas estrellas fijas, é hicieron una 
esfera armilar para explicar el mundo. El año fué cal- 
culado casi exactamente. No se cultivó la medicina sino 
bajo el punto de vista de la magia, pero sí se estudió la 
naturaleza. La geografía era mitológica, y la historia no 
se indica mas que por los poemas, los grabados y los mu 
numentos. Del conjunto de la civilización india se infiere 
que alcanzó la ciencia vuelo poderoso, mas envuelta en 
símbolos que no han podido descifrarse del todo. , 

Desarrollóse el gusto por los grabados, relieves, estatuas, 
columnas, pórticos, pirámides (Tamyor y Calemhnm >. 



58 COMPENDIO DE LA 



grutas, templos, murallas, diques, puentes y galerías. 
Los indios perforaban montañas y ahuecaban rocas colo- 
sales para grabar dentro sus ideas y sueños. Los trozos 
enormes de granito se sobreponían sin otro enlace que el 
equilibrio. Fuertes edificios estaban sostenidos por esta- 
tuas de elefantes y por pirámides. Los sánscritos conocie- 
ron el arco agudo y todas las formas de adorno de la ar- 
quitectura oriental. No se distinguieron en la pintura ni 
en la música. 

Moral y filosofía. — Instituciones enervadoras fueron 
debilitando las energías individuales; la vida caia en la 
indiferencia. Invocábase la caridad mientras la esclavi- 
tud de la casta se hacia irredimible; la misericordia reco- 
mendada por los moralistas no se traducía con frecuen- 
cia en hechos. La moral era impuesta como obligación 
social, pero contenia prescripciones notables: ordénase 
el respeto á los padres, la dispensa de los defectos del pró- 
jimo, el auxilio al débil y al desvalido: condénase el orgu- 
llo, la vanidad, la presunción, la intriga y la hipocresía. 

No rjudiendo el pensamiento brahmánico someterse á la 
pasividad, resultado que informaban sus sistemas, nace 
la filosofía, siendo al principio un simple afán de ejercer 
las facultades morales en apoyo del dogma. La corriente 
intelectual se pronunció, y la razón tendió á emanciparse. 
Los darsanani ó escuelas tenían por objeto satisfacer una 
necesidad del espíritu. Llegó á haber seis escuelas: la Ve- 
danta y la Mimansa se apoyan en las revelaciones; la 
Nyaya en la lógica y métodos dialécticos. El sistema 
Sankhia se divide en dos secciones; la de Kapilá niega la 
existencia de un principio de cuya voluntad dependa el 
universo; la de Patanjali afirma á Dios. La escuela Vaise- 
xika es un sistema físico acerca de la construcción del 
mundo. En todos los centros de estudio se mezclaron 
cuestiones trascendentales acerca de la naturaleza, de la 
sociedad y de las leyes, pero los trabajos no iban mas allá 
de la casta sacerdotal. 



HISTORIA UNIVERSAL 59 



Efecto de la lucha entre las tendencias naturales, la in- 
quebrantabilidad de los códigos y la necesidad de repara- 
ción, surgió el bhudismo ya muy entrada la civilización- 
brahmánica. Atribuyese la reforma bhudista á Siddharta, 
llamado Zakia-syna ó Zaquiamuní, hijo de Zuddhodana,rey 
de Kapilavastu, tributario del imperio deMagadha. Trató 
el reformador de corregir los vicios sociales, predicó la 
caridad y la emancipación de la conciencia y del espíritu, 
si bien tomando por base los dioses brahmánicos; consa- 
gró la igualdad, y abrió por su doctrina caminos á la ca- 
pacidad y al mérito. 

El bhudismo añade una á otra revelación, suprime las- 
castas, diviniza la inteligencia y combate el dolor. Esta 
filosofía tomó carácter religioso; los bhudistas fueron 
vencidos en la India; los nuevos dogmas se extendieron 
por el Oriente, y el brahmanismo se petrificó, termi- 
nando la historia de su civilización. 

Desde algunos siglos antes del cristianismo la India fué 
teatro de invasiones: Alejandro de Macedonia y los griegos 
llevaron sus armas vencedoras hasta el Ganges. Mas 
adelante los árabes conquistaron parte de la península, y 
por último los ingleses extienden su dominio por todas 
aquellas comarcas donde solo reside la rutina de la tradi- 
ción y la atonía de la pereza moral. 



PÁRRAFO VII 

Medas y persas 

Desde tiempos remotos vivían en los territorios que 
después se llamaron Media y Persia tribus escitas. 2600 
años antes de Cristo, grupos arias invadieron aquellas 
comarcas y las conquistaron. 

Persia, mas despoblada, fué completamente sometida: 



60 COMPENDIO DE LA 



ios arias establecieron sus costumbres, religión y usos, 
con muy poca intervención del pueblo vencido. En la Me- 
dia se prolongó la lucha, y aunque triunfantes los inva- 
sores, tuvieron que entrar en transacciones: la misma 
religión se modificó por influjo de los primitivos habi- 
tantes. 

En Persia la religión no fué dualista: dominaba Ormuzd, 
dios del bien y de la luz, siendo Arihman un principio 
malo, no un dios. En Media, el concepto de la reforma de 
Zoroastro se desnaturalizó, y Arihman fué colocado como 
una divinidad en pugna con Ormuzd. 

El país de Eriene ó Aria, se extendia al Occidente del 
rio Indo hasta el Káukaso, y desde el rio Oxus hasta el 
mar de las Indias. Los iranios hablaban el zend, se dedi- 
caban preferentemente al pastoreo y algo á la agricultura. 
En Media y Persia se reservaron los conquistadores el 
sacerdocio, el gobierno y la propiedad, y constituían la 
clase de los guerreros, siendo por lo común de la familia 
indígena los agricultores, pastores é industriales. No se 
dio una fuerte organización nacional, de modo que la de- 
pendencia era débil, y en algunos distritos casi nominal. 
Guando cesaban los peligros, solia cada región gober- 
narse por sí misma. Al cabo Persia se organizó separada- 
mente, y como el territorio era pobre, los arias constru- 
yeron obras hidráulicas, canales, diques, remansos y 
lagos artificiales para regar, sosteniéndose por el trabajo 
y por una moral mas pura al frente de los demás grupos 
de invasores. 

Según la tradición meda, Babilonia conquistó la Irania, 
sufriendo el pais durante siglos las fluctuaciones resul- 
tado del poder ó de la impotencia de los imperios del 
Eufrates y del Tigris. Asiría al fin dominó á los iranios. 
Arbaces hizo independiente la Media á principios del 
siglo vin antes de Cristo, pero volvió á sucumbir. Nom- 
braron los medas rey á Deyoces, quien sostuvo la guerra 
nacional, continuada por el sucesor Fraortes con éxito 



HISTORIA UNIVERSAL 6! 



decisivo. Fraortes no solo alcanzo la autonomía para su 
patria, sino que conquistó Persia, que se habia consti- 
tuido en monarquía, Sogdiana, Hircania, la Bactriana, la 
Margiana y la Armenia; mas como llevase la guerra á los- 
asirios, fué vencido y muerto en 635 antes de Cristo. 

Ciaxares, hijo de Fraortes, se alió con Nabopolasar, 
gobernador de Babilonia, y juntos destruyeron el imperio 
asirio. Una invasión de los escitas habia entretanto con- 
movido todo el Occidente de Asia: breve guerra con los 
lidios, acabó por una alianza entre los Estados. 

Persia, si bien sometida á los medas, guardaba mejor 
la unidad y cohesión, los hábitos y la moral privada, 
mientras la Media decaía, asi por las oposiciones interio- 
res, como por adoptar extrañas y afeminadas costumbres. 
Según algunos cronistas, Mandane, hija de Astiages, con- 
trajo matrimonio con el persa Cambises, y de este enlace- 
nació Giro: otros aseguran que Astiages II, hermano de 
Mandane, compartió el poder con Ciro, dejando á este 
jefe único al acaecer la muerte del meda. El hecho es, que 
mal hallados los persas bajo el gobierno de Astiages, y 
aliados con Tigranes, rey de Armenia, se alzaron y ven- 
cieron, poniéndose á la cabeza del imperio formado por 
Ciaxares. 

Ciro, llamado por nombre propio Agrada tes, fué acla- 
mado rey, y en el espacio de algunos años dominó desde 
el Indo al mar]Egeo, conquistó el Asia Menor después de 
vencer á Creso en la batalla de Thimbrea (548), tomó 
Babilonia en 536, y murió en 528 en guerra con los ma- 
sagetas, ascendientes de los alanos. Su hijo Cambises 
conquistó el Egipto, y habiendo mandado asesinar á su. 
hermano Bardías, un mago tomó el nombre del muerto 
y ocupó el trono. Cambises murió de una herida que se 
infiriera por L "precipit?cion al manejar la espada. 

Algunos jefes del ejército y la nobleza, sorprendieron 
la impostura'del mago Gaumates, se rebelaron, y eligie- 
ron rey á Darío, guerrero notable que dejó engrandecida 



62 COMPENDÍO DE LA 



y respetado ei imperio, apesar de haber fracasado en la 
lucha contra los escitas de los Balkanes y contra el pueblo 
¿helénico. 

En 485 sucedió á Darío su hijo Xerxes I, quien prosi- 
guió las hostilidades contra Grecia, con tan mal resultado 
como su padre. El imperio decayó bajo los reinados de 
Xerxes II, Darío Noto y los tres Artaxerxes. Darío III 
Codomano perdió el imperio y la vida á consecuencia de 
la invasión de Alejandro el Grande, caudillo de los griegos 
y de los macedonios: ya entonces estaba desquiciada la 
monarquía persa por la depravación, los¡abusos, la codi- 
cia de los funcionarios, y el desorden moral de todos los 
^elementos sociales. 

Los griegos gobernaron las provincias conquistadas por 
Alejandro, mas luego comenzó á dislocarse el imperio de 
los Seleucos, que se habían apoderado de los dominios 
persas en la Alta Asia. Arsaces, caudillo parto, se hizo 
independiente á mitad del siglo ni antes de Cristo; la Per- 
día se constituyó mas tarde en monarquía bajo la dinastía 
-de los Sasánidas: Media siguió la suerte de los partos. 

La unidad de ideas, las buenas costumbres, la energía y 
carácter laborioso de los persas, su moralidad y honra- 
dez, les dio el triunfo cuando los antiguos grandes pueblos 
del Asia occidental entraban en decrepitud. Con las con- 
quistas, las riquezas y la soberbia, fuéronse perdiendo 
las virtudes, el amor al trabajo y el afán por la vida del 
hogar. 

Los persas creían con mas pureza que los medas en la 
unidad de Dios, y con mayor rigidez sostenían la mono- 
gamia y las buenas prácticas domésticas. Dividíanse en 
tribus: los pasargadios, maraphios y maspios formaban 
una aristocracia militar, y siete tribus agricultoras y pas- 
toras completaban la sociedad civil. Sus principios 
-morales se tomaban del libro de la ley, ó Zend-Avesta: 
no se podia faltar á la palabra empeñada, ni. mentir, ni 
^atentar á la vida, ni á la propiedad de los demás. No ha- 




HISTORIA UNIVERSAL 63 






bia castigo para el parricidio, por no suponerse posible 
semejante delito: las mugeres y los niños debian animar 
á los guerreros. Podia contraerse matrimonio entre her- 
manos. Se condenaba el tráfico de esclavos, aunque no se 
llegó á abolir la esclavitud. En un tratado con los carta- 
gineses, Darío I impuso la supresión de los sacrificios 
humanos. 

La administración de justicia fué en la buena época 
mas honrada que en ningún pueblo oriental. 

Giro y Darío I fueron los reyes mas señalados de Persia. 
Darío continuó las empresas del fundador del imperio, y 
organizó las provincias. Pero ni Persia ni ninguno de los 
pueblos conquistadores supieron amalgamar las tierras 
conquistadas ni darles unidad de gobierno y de derecho. 
Cada comarca se administraba por sus leyes y jueces, con 
variedad de sistemas y de vicios y corruptelas. Satisfa- 
cíase al imperio en lo principal con tributos y hombres 
para la guerra. 

Desde la muerte de Darío I decayó la positiva grandeza 
de los persas. Cada sátrapa ó gobernador quería mantener 
un lujo y un boato semejantes á los de los reyes, y para 
esto sacrificaban á las provincias. Los abusos se generali- 
zaron, y el despotismo reprimió las quejas, creando una 
oposición sorda que facilitaría la rápida conquista de 
Alejandro el Macedonio. 

Las artes y las ciencias no dejaron de cultivarse ni en 
la decadencia. Tenían los persas y los demás iranios 
especiales disposiciones para el estudio y para la inspi- 
ración. En Ecbatana, Pasargada y Persépolis, encontra- 
ron los griegos y macedonios maravillas artísticas que 
estaban lejos de presumir, sobresaliendo por la perfec- 
ción las columnas, escalinatas, estatuas, altos y bajos 
relieves, grabados y adornos de que revestían sus nume- 
rosos y bellos palacios. 

La dirección político-moral del mundo antiguo pasaría 
á los griegos con la caida de Persia. 



64 COMPENDIO DE LA 



PÁRRAFO VIII 

Asia Menor 

Es el Asia Menor una dilatada y rica península que 
arrancando del Norte de Siria y del Occidente de Arme- 
nia, se extiende por el Mediterráneo, y tiene por límites 
el mar Negro, el mar Egeo y el mar de Chipre. A su venta- 
josa posición unia una fertilidad asombrosa. Son susrios 
mas nombrados el Phanix, el Halix, el Sangaro, el Rin- 
daco, el Hermo, el Meandro, el Eurimedon, el Calicadno, 
el Saro, el Granico y el Pactólo. 

En el Asia Menor tenían término las sucesivas emigra- 
ciones semíticas y arias. Divididos los emigrantes en 
tribus, llegaron a través de los siglos á constituir muchos 
y florecientes Estados; Bitinia, Paflagonia, Caria, Lidia, 
Licia, Misia, Gapadocia, Licaonia/Pisidia, Frigia, Galacia, 
el Ponto, Isauria y la Troade. Cerca de la costa están, 
entre otras islas, las de Lemnos, Chio, Sanios, Rodas y 
Chipre. 

Pertenecían á la familia aria los habitantes de Misia, 
Bitinia, Paflagonia y Frigia; los demás países eran, unos 
de raza semítica, y otros mezcla. 

Cuando sucedió Ja invasión de los dorios en el Pelopo- 
neso, grupos de jonios y eolios huyeron de Grecia y se 
apoderaron de parte de la costa de Lidia y de Misia. De 
esta inmigración nacieron las ciudades de Cime, Mileto, 
Efeso, Colofón, Abydos, Focaa, y muchas otras. Las islas 
caian sucesivamente en poder de los griegos, que las co- 
lonizaban. Los dorios siguieron el camino de sus congé- 
neres eolios y jonios, y fundaron á Guido, Halicarnaso y 
otras notables ciudades. 

Las colonias griegas en el Asia Menor y en las islas, 
desarrollaron pronto una civilización vigorosa, extendién- 



HISTORIA UNIVERSAL 65 



dose por toda la ribera del mar Negro y del Mediterráneo. 
La poesía, la escultura, el derecho, la filosofía, las cien- 
cias y las letras florecían tomando por base antiguas 
civilizaciones. Pero el contacto con países decadentes 
y desmoralizados, contribuyó á hacer muelle, licenciosa y 
afeminada la vida de los griegos asiáticos é insulares. 
El excesivo celo autonomista debilitó el poder total de las 
colonias. 

Entre los Estados del Asia Menor era la Lidia el mejor 
organizado y el mas fuerte. Créese que los primeros habi- 
tantes fueron meonios, de raza aria, y que por el siglo xvi 
antes de Cristo, los dominaron los lidios, de raza semí- 
tica. Lido y Tirrheno, son héroes tradicionales de Lidia. 
Se cuenta que Lido marchó á Italia y fué tronco de la 
aristocracia etrusca. La dinastía lidia de Atyades duró 
cuatro siglos, y siguió la dinastía de Agron, acaso hijo de 
Adar Pilesar, rey asirio, que se presume conquistó la 
Lidia. 

A los cinco siglos de dominar los sucesores de Agron, 
Gyges, jefe de la guardia, asesinó al rey Candaulo é inau- 
guró, al reemplazarle, la dinastía de los Mermnades. Para 
precaverse contra los cimerios y contra otros pueblos que 
acometían el reino, Gyges pidió auxilio á los ninivitas y 
reconoció la soberanía asiría. 

Los descendientes de Gyges estuvieron en guerra con 
los griegos de la costa lidia, con el propósito de someter- 
los. Tendían los Mermnades á juntar en un imperio las 
naciones del Asia Menor, cuando subió al trono Creso, 
hijo de Alyates, en 558 antes de Cristo. En breves años 
conquistó Creso la península excepto la Caria y la Cilicia, 
y sometió á los griegos asiáticos, aunque sin imponerles 
duras condiciones. 

Era el rey lidio culto en sus costumbres é ideas, polí- 
tico y estadista, y personalidad en todos conceptos supe- 
rior. Habia observado el portentoso crecimiento del impe- 
rio persa, y previo un choque con Ciro, pero se anticipó, y 



6t) COMPENDIO DE LA 



descuidando esenciales precauciones, fué vencido en la 
batalla de Thimbrea en 548. Los griegos asiáticos no auxi- 
liaron á Creso, y sucumbieron en detalle apesar de los re- 
fuerzos que les enviara la Grecia europea. Desde entonces 
el Asia Menor estuvo subordinada al gran imperio persa 
hasta la época de Alejandro el Grande. Las colonias grie- 
gas, perjudicadas pero no> dominadas violentamente, 
tuvieron mas ó menos libertad según el estado de Persia: 
algunas se hicieron independientes. 

El Asia Menor, como Siria y Egipto, ha tenido durante 
largos siglos el funesto privilegio de ser campo de batalla 
de todos los conquistadores, y una materia imposible 
explotada por los ambiciosos del Oriente y del Occidente. 
En ciencias, artes é industria, si aquellos pueblos no figu- 
raron entre los primeros, sí pagaron tributo honroso. 



PÁRRAFO IX 

Egipto y Etiopía 

Egipto está al Noreste de África: la región habitable 
se reduce casi exclusivamente al valle del Nilo desde 
mas abajo de la catarata de Syena. El Nilo se forma de 
dos grandes brazos; uno de ellos, el Nilo blanco, nace en 
las montañas de Kilimanjaro y de Kenia, cerca del Ecua- 
dor; el otro, el Nilo azul, nace en Abisinia, en la cordi- 
llera de Samen. Ambos se reúnen cerca de los diez y 
siete grados de latitud Norte y atraviesan una llanura 
desierta. El curso del Nilo es próximamente de cuatro 
mil doscientos kilómetros, de los cuales mil cincuenta 
pertenecen al Egipto hasta el desagüe en el Mediterráneo 
por siete canales ó bocas. 

Al derretirse las nieves en las montañas centrales de 
África y comenzar las lluvias tropicales, el Nilo crece é 
inunda el prolongado valle, dejando en la tierra después 



HISTORIA UNIVERSAL 07 



de algunos meses el limo que arrastra en su corriente. 
Al Oeste del río está la cordillera líbica: al Este el Egipto 
limita con una cadena de montañas que lo separan de las 
rocas y dunas de la ribera del mar Piojo. 

Tribus nómadas rodeaban por todas partes el Egipto y 
espiaban la ocasión de arrebatar á los egipcios el domi- 
nio del rico y fértil valle. Esto sin duda obligó á los habi- 
tantes á organizar Estados poderosos para la común 
defensa. Créese que los egipcios eran emigrantes de Asia, 
de raza semítica. Ni se sabe la época de la formación del 
Estado ni menos del tiempo en que el valle se poblara. 

Las circunstancias eran favorables para fundar una 
civilización: el Nilo hacia la tarea principal en la agricul- 
tura; abundaban la piedra, el pórfido, el granito, el 
asperón y otros materiales. Las inundaciones no permi- 
tían dedicarse al pastoreo en el fondo del valle, ni los 
peligros el estar muy desparramados. 

Solón, Herodoto, Platón, Eratósthenes y otros hombres 
eminentes de la Grecia atestiguan la antigüedad, la gran- 
deza y la sabiduría de los egipcios. De los datos mas 
comprobados resulta que tenían una civilización bri- 
llante, por lo menos treinta y cinco ó cuarenta siglos 
antes del cristianismo. Contaban el tiempo por períodos 
astronómicos, y por dinastías y reinados. 

La tradición egipcia hace figurar á Menes como primer 
rey de Memphis y fundador de la ciudad, de las leyes y 
de muchos ritos religiosos. Atribuyesele la empresa do 
haber desviado el curso del Nilo para fertilizar mejor el 
valle. 

En medio de grande vaguedad aparece menos oscuro 
que reinaron Chafrá, Chefren (Cheops), Mikerhms, 
IMiiops, Mentuolis, y Nitocris hermana de esto último. 
En Tebas se habia formado un impetró distinto del «Ir 
Memphis. Después del reinado de Nitocris, los royos de 
Tebas se apoderaron de todo el Egipto, siendo ol primor 
rey Amenemha I; él y su sucesor Sesortosis I hacen 



G8 . COMPENDIO DE LA 



guerra á los etiopes y les vencen: el segundo Sesortosis 
y Amenemha II y III, robustecen el Estado, y Meris 
construye él célebre lago que graduaría el nivel del Nilo, 
y proporcionaría agua para riego en épocas en que el rio 
bajaba. 

En tres siglos, desde el xxiv al xxi, se desenvuelven 
las artes y la industria; pero entonces numerosas tribus 
de pastores del Oriente, con el nombre de Hiksos, con- 
quistan Egipto y eligen rey á Salatis. El siglo xix los 
egipcios reconquistan á Tebas, y en el xvn concluye la 
guerra de la independencia con la toma de Memphis por 
Amosis. A su vez los egipcios se hacen conquistadores, 
y bajo los Tutmosis y Amenotis, Horos y los Ramses, 
invaden repetidas veces el Asia, arrastran innumerables 
prisioneros y les obligan á trabajar en sus monumentos 
y en sus palacios. 

A Ramses II se refiere la leyenda heroica de Sesostris. 
Con Ramses III acaba el predominio de las armas egip- 
cias (1273 á 1243). Hasta 1095 siguieron once reyes lla- 
mados Ramses, y se erigió entonces otra dinastía con 
Smendes. Psussenes, sexto sucesor de Smendes, dio 
á Salomón en matrimonio una hija suya. Sisac restable- 
ció algún tanto las fuerzas quebrantadas de Egipto, pero 
ya decayeron bajo ulteriores dinastías de los Tánitas y 
de Sais. Rubasti, Tanis y Sais, fueron, una tras otra 
ciudad, capitales del imperio. 

Egipto cayó en poder del rey asirio Anarhadon, y en 
655 Psammético lo emancipó. Llamó este rey mercena- 
rios griegos, y como les concediese excesivos privilegios, 
los egipcios se disgustaron y emigraron en gran número á 
Etiopía. Los desórdenes hicieron decaer la nación, hasta 
que la conquista de Gambises hijo de Ciro acabó con la 
independencia nacional. 

Estado social. — En Egipto no habia realmente castas 
sino clases, y hábitos, convertidos en ley, de perpetuar 
en las familias los oficios y profesiones. Los sacerdotes 



HISTORIA UNIVERSAL 60 



resolvían en las cosas de la inteligencia y del arte: los 
guerreros disfrutaban tierras y pensiones, con la obliga- 
ción de acudir al llamamiento del Estado; el artesano y 
el comerciante figuraban después, mas sin la humilla- 
ción de las castas inferiores de la India. En la oración 
se rogaba por todos, y los ritos y ceremonias se referian 
al pueblo. 

Si bien los sacerdotes tenian orgullo por su ciencia, 
no la ocultaban al extrangero, y es por consiguiente pre- 
sumible que no la ocultaran á los nacionales. Y si el 
extrangero, en épocas tan exclusivistas, podia ser sacer- 
dote, debe creerse que igualmente tendrían los egipcios 
acceso según sus méritos y capacidades. 

Gobierno y leyes. — El gobierno era despótico, pero los 
Faraones no solian conducirse arbitrariamente. El rey 
era también jefe de la iglesia: cooperaban consejos para 
los negocios, y habia tribunales bien organizados. El 
sacerdote y el guerrero no desdeñaban al hombre de 
trabajo. 

Todo acusado podia defenderse: los juicios se seguían 
por escrito, y era muy celebrada la imparcialidad de los 
jueces. No habia esclavitud por deudas. Estaba prohi- 
bida la usura, y se condenaban como delitos, la vagan- 
cia, la mentira, y el no hacer el bien pudiendo, ó el 
consentir el mal sin intentar remediarlo. Podian ser 
gobernadores y empleados, hombres de las clases infe- 
riores. A todos asistia el derecho de queja. 

Costumbres. — Sin que se rechazase en absoluto la poli- 
gamia, estaba en desuso en el sacerdocio y en casi todo 
el pueblo. La muger era muy considerada, y no le estaba 
vedado subir al trono; hubo en Egipto reinas y regentes. 
El lujo se desarrolló con la riqueza, y la inmoralidad con 
las conquistas. Los ricos construían quintas y palacios. 
Abundaban las alhajas de oro y plata y piuhvria. En los 
banquetes se ofrecian ñores, licores y frutas. Casi todos 
los egipcios eran intemperantes. La música divertía á los 



7ó COMPENDIO T)K LA 



convidados, y mientras la fiesta, bailaban y cantaban 
comparsas y coros. 

Durante el banquete se acostumbraba á pasear un fére- 
tro alrededor de la mesa, para recordar á los comensales 
la muerte. 

Cuidábase mucho de la conservación de los cadáveres, 
los cuales envueltos en finos vendajes y encerrados en 
sarcófagos, según la medida de la fortuna de la familia, se 
depositaban en nichos en la necrópolis, adornándolos con 
objetos que indicaban la profesión y recursos del muerto. 

Religión. — No todas las comarcas de Egipto observaban 
las mismas ritualidades, ni invocaban los mismos dioses. 
En el valle inferior del Nilo era Phtá el dios supremo: 
en On, Rá es el padre de la luz: en Sais se adora á Neith, 
madre de los dioses. En el alto Egipto se tributaba 
culto en primer lugar á Ammon: al Sur de Tebas, á 
Gneph. Los dioses Seb y Mut, engendran á Osiris, Isis y 
Tiphon. Tiphon simbolizaba la mentira, la calumnia y las 
tinieblas. Cada dios tenia un animal consagrado; el 
buey, Phtá; el gato, Rá; el carnero, Gneph; la vaca Neith, 
según la relación entre el atributo y la condición de los 
animales consagrados. La pluralidad de dioses no entró 
ni en las reglas ni en las ideas del sacerdocio: el pueblo 
adoraba los atributos con nombres particulares, repre- 
sentándose y divinizando también la naturaleza en sus 
diversos aspectos. Los misterios en la ciencia se trasmi- 
tían en jeroglíficos. 

Ciencias y letras.— Se sabe que los egipcios cultivaron 
la astronomía y las matemáticas, no siendo extraños á 
las ciencias naturales. Desde siglos muy remotos, los 
sacerdotes formaban el calendario y escribían la crónica 
de los sucesos. La topografía de Egipto era bien cono- 
cida; habia leyes que grandes hombres de otras civiliza- 
ciones calificaron de sabias, referentes á la adminis- 
tración, á los sistemas tributarios, al gobierno y á la 
justicia, sobresaliendo los códigos por su exactitud y 




HISTORIA UNIVERSAL 71 






precisión. Se escribia en la hoja de papyrus y sobre ma- 
dera, piedra y metales. 

Las guerras y el tiempo apenas han dejado huellas que 
indiquen la suma de verdades indagadas por el sacerdocio. 
Pero el tiempo en que mas de cerca podia contemplarse 
el trabajo histórico de aquel pueblo memorable, la fama 
universal daba á Egipto el primero é indisputable puesto 
entre las naciones asiáticas y africanas. Y los sagaces 
y brillantes críticos de Grecia, se honraban al entrar en 
contacto con el pais de las pirámides declarándole el mas 
insigne del orbe conocido y el mas inspirado por los dioses. 

Artes. — Egipto se revela mas que por sus otras gran- 
dezas, por las artes. En ellas preponderó de un modo 
prodigioso. Ni las pasiones, ni la envidia de las edades, 
ni los celos, se han atrevido á destruir algunos de los 
monumentos colosales que todavía sorprenden á la hu- 
manidad. Los egipcios, como hombres y como pueblo, 
tenían el sentimiento de la historia. Querían eternizarse 
por sus obras é imitar á la naturaleza en sus portentos. 
El trabajo que el rio les economiza en la agricultura, lo 
emplean en transcribir para la posteridad sobre la roca 
y el granito, sus trajes y sus instrumentos de trabajo, 
sus ideas y sus dioses, sus hábitos, sus batallas y sus 
armas de guerra, sus fiestas, sus alegrías y sus infortu- 
nios. Egipto es una historia escrita á lo largo del valle 
con granito y asperón: sus páginas son obeliscos y 
columnas, túmulos y colosos; templos y palacios, relie- 
ves y rosetones, estatuas de hombres y de animales, 
esfinges, muros de un trabajo incomprensible, laberin- 
tos, puentes, lagos, canales, inscripciones, galerías 
inmensas en las entrañas de la cordillera, bosques te 
roca, y coronándolo todo, como resumen del poderoso 
aliento de aquella raza, las* pirámides con su magestuosa 
severidad que anuncian al viajero la entrada en la tierra 
insigne de las artes. 

La necrópoli,-— ciudad de los muertos— se extendía en 



72 COMPENDIO DE LA HISTORIA UNIVERSAL 

el seno de la montaña en largas galerías, salones orien- 
tados, haces de columnas, con adornos de lámparas, 
bóvedas con dibujos, grabados é inscripciones. Los 
templos se revestian con cuanto el arte podia deparar, y 
no se consideraban terminados hasta que sus muros se 
cubrian de relieves, de símbolos, textos históricos sobre 
la piedra, de pinturas de firmísimos colores, de estatuas, 
jeroglíficos y agujas. Y sin embargo se advertía por 
entre tanta grandeza el predominio del cálculo sobre la 
inspiración, de la rigidez y el sistema sobre la naturalidad. 

Las tres pirámides mas altas de Gizeh se refieren, la 
primera en proporciones, de 156 metros de elevación en 
el eje, al rey Cheops; la segunda, de 148 metros, á Cha- 
frá; y la tercera, de 71, al rey Mikerinos. La fecha de la 
construcción es anterior al cristianismo, por lo menos 
en 2700 años. Todos los faraones, hasta en la decadencia, 
emprendieron obras importantes. Es monumento mas 
antiguo que las pirámides la gran Esfinge, y se cita como 
de notoria celebridad el laberinto de Tebas, asi como el 
templo de Karnak. 

Etiopía.— Los egipcios y griegos llamaron etiopes á los 
pueblos del Sur del valle del Nilo: no eran de raza origi- 
naria de África sino quizá de raza aria, inmigrantes en 
época desconocida. Solo tuvieron importancia los etiopes 
por sus frecuentes luchas con los egipcios y por su buena 
disposición para imitar las industrias útiles y algunos de 
los rasgos de la cultura de Egipto. 

En el desierto de Libia, en fértil y extenso oasis, se 
hallaba constituido en Estado político el pueblo de Meron 
con el célebre templa de Júpiter Ammon é instituciones 
semejantes á las del bajo Egipto. La analogía en muchas 
cosas entre este pequeño Estado y el imperio del Nilo, 
hace suponer relaciones próximas, y contacto en el cual 
influirían naturalmente los mas vigorosos y sabios. O 
bien pudiera indicar que Meron fuera una colonia egipcia 
que llevara al oasis todos los elementos de la civilización. 






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CAPÍTULO SEGUNDO 
Europa 



Los orientales llamaban «las islas» á los territorios oc- 
cidentales del antiguo mundo. Los griegos le dieron el 
nombre de Europa por una leyenda mitológica. El Norte 
de la Rusia actual fué poco conocido por los antiguos 
pueblos civilizados. 

La región europea se compone de gran variedad de 
montañas, valles y llanuras. Al Sur se destacan tres pe- 
nínsulas; la de los Balkanes está al Sureste; la italiana 
en el centro, la española al Suroeste. Las exploraciones 
de Europa en edades remotas, fueron muy incompletas: 
se ignoraba y todavía se ignora el origen de primitivos 
habitantes. En toda la región occidental y en algunas 
regiones del centro eran celtas, á los cuales debieron pre- 
ceder inmigrantes de raza finesa; habia germanos, tracios 
é ilirios, escitas y sármatas. En Italia, ya poblada al tras- 
mitirnos de ella la historia las primeras noticias, se mez- 
clarían familias diversas. Aunque campo Europa mas 
estrecho que el Asia, realizaría por las síntesis una civili- 
zación superior bebiendo en los manantiales del Oriente 
y animada de vivo y generoso deseo de adelanto. 

Hasta Grecia, las nacionalidades europeas no brillan 
por una cultura adulta, ni tienen entre sus bienes, ma- 
yores ventajas y perfecciones que los países reseñados. 



74 COMPENDIO DÉ LA 



Hubo sin duda en toda Europa cruce y confusión de 
razas enriqueciéndose con el acceso de conocimientos de 
cada uno de los factores. Fenicia ademas por una parte, 
y Egipto por otra, trasmitirían su vitalidad y su fuerza 
civilizadora, estimulando la aptitud y la predisposición 
de nacionalidades jóvenes y emprendedoras. La escena 
principal del mundo moral y político se desarrollaría en 
lo sucesivo en Europa con mayores alcances y energías 
que en las sociedades orientales. 



PÁRRAFO I 

Grecia 

Grecia forma el extremo Sureste de la península de los 
Balkanes. Cadenas de montañas que parten del Norte, 
dividen la Grecia en pequeñas comarcas. El monte Lak- 
mon dá origen á distintos ramales, uno de ellos la cordi- 
llera del Pindó, la cual toma el nombre de Oeta desde la 
altura de Timfrestos. Al Sureste se separa del Oeta otra 
cadena que divide la Grecia media oriental y se denomina 
en la parte alta Parnaso, á mitad de su curso Helicona, 
después Citeron, y en el Ática, Parnés. Del Lakmon 
derivan también por el Oriente los montes cainbunienses 
que separan Macedonia de Tesalia hasta el Olimpo, monte 
que se eleva á diez mil pies. Del Trimfrestos nace el 
Othrys paralelo al Oeta: entre los dos está el valle de 
Spercheios, paso de la Tesalia á la Grecia media; tras el 
valle se encuentra el muro formado por el Oeta y Cali- 
dromon, dejando solo el estrecho desfiladero de las Ter- 
mopilas. Al Oriente del Olimpo están los montes Ossa y 
Pelion. 

Los rios de la península helénica son poco caudalosos: 
los mas nombrados el Hebros, el Achalvo, Géphiro, Stri- 
mon, Axos, Eurotas, Tnaco, Alfeo, Pamiso y Acheloo. 




HISTORIA UNTVEHPAL 75 






La Héllade y el Peloponeso constituyen la Grecia pro- 
piamente dicha. La Héllade se dividió en ocho grupos. 
4.° El Ática con su capital Atenas; Eleusis, célebre por 
sus misterios, y los puertos del Pireo, Falereo y Mani- 
queo. 2.° La Beocia al rededor del lago Copáis; ciudades 
de importancia, Tebas, capital; Platea, Leuctra, Quero- 
nea, Tanagra y Tespias. 3.° La Fócide, con la ciudad sa- 
grada de Delphos al pié del Parnaso; Daules, Elatea y 
Krisa. 4.° La Dóride, sin ciudades importantes. 5.° La 
Lócride epignemídica, la Lócride opúntica y la ohólica. 
6.° La Etolia, capital Thermor. 7.° La Acarnania, con la 
ciudad de Argos y el promontorio de Actium, célebre por 
la batalla del año 31 antes de Cristo entre Octavio y Marco 
Antonio. 8.° La Megáride, capital Megara. 

El Peloponeso, hoy Morea, se dividió en seis grupos. 
1.° La Arcadia; ciudades Martinea y Tessea. 2.° La Achaya; 
ciudades, Corinto, Sicione, Petra y otras. 3.° La Argóli- 
de; capital Argos: ciudades, Micenas, Nemea, Epidauro, 
Nauplia. 4.° Laconia; ciudades, Esparta, Selasia, Helos 
y Gyhio. 5.° Mesenia: ciudades, Pilos y Steniclaros. 6.° 
La Elide, territorio sagrado en tiempo de guerra. Ciuda- 
des, Elis, Pisa, y Olimpia, con el campo de los juegos 
y el célebre templo de Júpiter. Además del lago Copáis 
en Beocia, hay en Grecia los lagos Bobeis, Nesomi é 
Hilike. 

La península griega está rodeada de infinitas islas que 
con el tiempo poblaron los helenos para seguir su co- 
rriente civilizadora. Las mas importantes del mar Jónico 
ú occidental, son: Córcira, habitada de antiguo por fe- 
nicios, después colonia de Corinto con sus ciudades Cór- 
cira y Leucadia (célebre por la leyenda de Sapho), Itaca, 
patria de Ulises, Zefalonia, y Zacinto (metrópoli de 
Sagunto). En el mar del Sur, Citera, Creta con el monte 
Ida, afamada por las leyes de Minos y por el laberinto, 
Cipros ó Chipre, habitado por fenicios, Rodas, patria de 
Aristófanes y Eschines, célebre por su coloso. En el mar 



76 compendio dp: la 



oriental ó Egeo, Eubea, con las ciudades Eretria y Galcis: 
Styras, Lemnos, Imbros, Tasos, Samotracia, Délos, las 
Cicladas, las Sporades, Lesbos, Naxos, Paros, Patmos, 
Sanios, Gos (patria de Hipócrates y de Apeles) y otras. 
Frente á la península ática, el grupo de islas de Salamina 
en cuyo mar se decidió la lucha con los persas. 

La naturaleza y estructura del suelo griego imponían 
la constitución de pequeños Estados. El país era pobre 
de recursos, pero el genio, el trabajo y la perseverancia 
dieron á los griegos la riqueza y el poder. Herodoto dice 
que estando en su patria aclimatada la pobreza, única- 
mente la inteligencia y el buen sentido pudieron librar 
de sus rigores á sus habitantes. El espíritu previsor y 
reflexivo de esa raza creó la costumbre de no conceder 
honores ni privilegios mas que á la aplicación y al tra- 
bajo. El particularismo impreso en la organización polí- 
tica por la naturaleza del suelo, dictó una gran variedad 
de formas, de estilos, de expresión del genio helénico. 
Pero no obstante la división, los helenos acariciaban el 
mismo pensamiento y estaban animados por iguales es- 
peranzas. 

Todos los griegos procedían de la raza aria. Guando las 
emigraciones del Oriente, la muchedumbre que arribó á 
la península de los Balkanes se dividió en dos grupos; 
uno descendió al Sur, y otro pasó á la península itálica. 
No se sabe la época, ni en las tradiciones de los helenos se 
hace ninguna referencia á la inmigración. Por el contra- 
rio se llaman siempre auctoctonos, originarios de aquella 
tierra, con la cual se enlazan sus mas antiguos cantos y 
sus invocaciones religiosas. Tampoco puede saberse si 
habia habitantes en la península meridional á la llegada 
de los arias, ni la historia distingue rastro alguno de na- 
ciones que les precedieran. 

Tucydides y los mas graves historiadores presentan á 
los griegos primitivos como una raza desordenada, poco 
respetuosa con la propiedad y con el derecho, dada al 




HISTORIA UNIVERSAL 77 






saqueo, y organizada en pequeñas asociaciones enemigas 
y rivales. Sus medios de subsistencia provenian de la ga- 
nadería y de algo de la agricultura. El nombre de pelas- 
gos comprende á todos los helenos sin distinción, no sig- 
nificando sino una manera de apellidar á todas las tribus 
de la Héllade en el período mas remoto de su historia. 
Guando del estado pastoril, patriarcal y agrícola pasa- 
ron al estado guerrero y caballeresco, se llamaron aqueos, 
ó por extensión del nombre de alguna tribu, ó por adop- 
ción de alguna forma mítica que coincidiera con la nueva 
faz helénica. Debe suponerse que el arribo á la penín- 
sula se hizo por etapas sucesivas, y que la transición de 
uno á otro grado de cultura se realizara según los luga- 
res, necesidades y circunstancias, hasta que la mayor 
parte de la raza fué empujada por los estímulos. Los grie- 
gos estaban dotados de todas las cualidades capaces de 
engendrar una cultura brillante. 

Según antiquísimas tradiciones, Orfeo civilizó á los hom- 
bres y Prometeo abolió la comunidad de bienes y la co- 
munidad de las mugeres. Adoraban la naturaleza en todas 
sus manifestaciones, y reconocían dioses de la primera 
edad: Zeus, padre de lo creado; Dione, diosa de la tierra; 
Demeter, madre de la tierra, genio de la agricultura y del 
hogar ordenado; Hestia, espíritu protector de los sacri- 
ficios del fuego; Hermes, mensajero del cielo; Poscidon, 
dios de los mares, y Hades del abismo. El agua de las 
fuentes y de los rios, las nubes, la lluvia, el calor, son 
representados por ninfas, danaidas y diosas que pueblan 
bosques y montañas. Cada generación enriquecía el Olim- 
po con nuevas creaciones poéticas. Dódona, en el Epiro, 
se consideraba el lugar del primitivo culto bajo la sa- 
grada encina de cuyos frutos se habían alimentado los 
ascendientes de los griegos. 

Entre los recuerdos que la poesía divulgaba, está el di- 
luvio de Deucalion. El Acheloo creció inundando la tierra, 
y todos perecieron menos Deucalion y su muger Pirrha, 



78 COMPENDIO DE LA 



salvados en una caja detenida en el monte Pindó. Guando 
los tesalios, rama de los thesprotas, conquistaron el valle 
del Pindó, llevaron al pais conquistado la idea del dilu- 
vio. También los habitantes de las riberas del lago Copáis 
hablaban del diluvio de Ogyges. 

En la época pelásgica se habian construido ciudades 
sólidas y fuertes murallas de rocas sobrepuestas y sos- 
tenidas por encaje y equilibrio: la leyenda las atribuía á 
los cíclopes, gigantes de un ojo que trabajaban bajo la 
tierra, alusión quizá á los subterráneos donde la tradición 
pinta á los pelasgos con una luz colocada en la frente 
para guiarse en las escavaciones. 

A la civilización de los griegos concurrieron, como 
siempre que se realiza un progreso brillante, fuerzas y 
elementos extraños de índole diversa. Se cuenta que el 
egipcio Danao estableció un reino en Argos diez y seis 
siglos antes de Cristo: que Cécrope, también egipcio, sa- 
lió de Sais y marchó al Ática, instruyendo á los habitan- 
tes en leyes y artes. Mas clara aparece la influencia de 
los fenicios. Dueños estos de los mares por espacio de 
muchos siglos, traficaban de antiguo con los griegos. Des- 
pués de colonizar Creta, Chipre, Rodas, Samotracia y 
otras islas, se posesionaron de algunos puntos del litoral 
griego y construyeron fortalezas, siendo las principales 
Cadmea, Minoa, Citeres y la ciudadela de Corinto: Tebas 
fué subyugada: el Ática tuvo que pagarles tributo. Era 
tradición que Atenas pagaba á Creta, centro del poder 
fenicio en los mares griegos, un tributo de siete jóvenes 
varones y siete vírgenes cada nueve años. Al influjo de 
los fenicios se debió sin duda la adopción de los sacrifi- 
cios humanos en Corinío y otras ciudades, y el tráfico de 
esclavos que siempre habia mirado con aversión la raza 
aria. En cambio los griegos conocieron industrias y artes 
nuevas, aprendieron la escritura alfabética y un orden 
de pesos y medidas, á fundir metales, teger, y construir 
con solidez. La civilización fenicia fué el punto de par- 



HISTORIA UNIVERSAL 79 



tida de la civilización griega. Este principio de nueva 
edad corresponde á una época aproximada del siglo xv 
al siglo xiv. 

PÁRRAFO II 

La Grecia helénica 

Las aptitudes de los griegos en contacto con el progreso 
de brillantes nacionalidades, despertaron todos los estí- 
mulos del bien. Al sentirse capaces no solo de imitar, sino 
de exceder cuanto otros hombres hicieran, su primer pro- 
pósito fué librarse del yugo impuesto á las poblaciones 
de la costa por los mercaderes fenicios. La lucha fué 
larga pero favorable. Adquirido el impulso y acometidos 
los griegos de insaciable sed de adelantos y de movilidad, 
emprendieron una expedición fuera de los límites por 
ellos conocidos. Jason, Hércules, Eurito y otros héroes, 
se embarcaron en el navio Argos y recorrieron la costa 
del Ponto Euxino y de otros mares en busca del vellocino 
de oro. En esta leyenda que simboliza las primeras con- 
quistas del comercio .griego, se hacen figurar los dioses 
Apolo y Hera, las magas Medea y Circe, espíritus y genios 
benéficos que salvan á los argonautas de los peligros y les 
ayudan en el éxito de sus empresas. Aun la historia está 
mezclada con la fábula, y ha de entresacarse de la poesía. 
Los poetas son los que á través del mito de la fantasía 
iluminan á los investigadores de las tradiciones heléni- 
cas. Por ellos se conoce cuanto iba poniendo cada siglo 
en la obra del progreso, y á que enseñanza se debia la 
creciente tendencia á mayor suma de vida. Perseo, em- 
blema de la luz, lleva á cabo hechos maravillosos y lucha 
con el monstruo marino (la dominación fenicia) cortando 
la cabeza á Medusa. De Alemena, descendiente de Perseo, 
nace Hércules, que perseguido por los celos del lera, her- 
mana y esposa de Zeus, se vé sujeto á Kuristeo y pasa 



80 COMPENDIO DE LA 



todos los trabajos y vence con heroísmo todas las penali- 
dades. La poesía indica en esta leyenda un cambio en las 
costumbres; el héroe sabe combatir con brio y utilizar la 
victoria con humildad y redimir sus faltas con arrepentí- 
miento. Los dorios se titularían descendientes de Hércu- 
les, y un dia alegarían bajo esa presunción sus derechos 
al dominio del Peloponeso. 

Los poemas populares cuentan las conmociones suce- 
didas en Argos, Micenas, Tirinto, Orchómene y Tebas. 
Toda la Grecia se puso en movimiento con el despertar 
al período de la independencia y de la civilización. Edipo, 
príncipe tebano, mata á su padre Layo sin conocerlo y se 
casa con su madre, Yocasta. Sus dos hijos Eteocles y Po- 
linice se disputan la corona, y el vencido Polinice busca 
el auxilio de Argos y Tirinto. Si bien en tales cosas no 
puede apoyarse ningún cálculo de hechos verdaderos, 
traducen el estado de los ánimos y la composición espe- 
cial de las diversas naciones. 

Mas realidad histórica se encuentra en la parte de la 
epopeya nacional que se refiere á la guerra de Troya. Pa- 
rís, príncipe troyano, roba á Elena, esposa de Menelao, 
rey de Laconia. Para vengar la afrenta se juntan, Aga- 
memnon, rey de Micena; Diomedes, príncipe argivo; Este- 
nelo, príncipe de Tirinto, Néstor de Pilos, Meges el epeo, 
Ayax de Salamina, Ulises, rey de Itaca, Aquiles, rey de 
Phtia en Tesalia, y otros héroes y caudillos. La guerra 
termina á los diez años con la destrucción de Troya. A la 
Iliada, hermoso poema homérico que canta la célebre ex- 
pedición, sigue la Odisea, no menos bella, refiriendo las 
aventuras de Ulises y de sus compañeros de armas. Esta 
común empresa es una manifestación de la unidad de es- 
píritu y de intereses que se iniciaba dentro de la familia 
helénica. La marcha de Grecia se aclara desde entonces. 

Pasada la guerra de Troya sucedieron en Grecia repe- 
tidas conmociones: los mas débiles eran arrojados de los 
lugares que ocupaban. En la primera mitad del siglo xn, 



HISTORIA UNIVERSAL 81 



los peoníos, pueblo de nación frigia y de origen aria, inva- 
dieron el territorio de Macedonia, al Norte del Olimpo; al 
Occidente los ilirios estrechaban á las tribus griegas del 
Epiro: á consecuencia de esta presión, los tesalios, pueblo 
epirota del Thesprotas, atravesaron el Pindó, desalojaron 
á los dorios del Sur del Olimpo, y pasaron al valle del 
Peneo que desde ese tiempo se llamada Tesalia, ven- 
ciendo á los lápitas, minios y arneos, quienes se exten- 
dieron por toda la Grecia. Los arneos se precipitaron 
sobre la cuenca del lago Copáis y organizaron un reino 
en la Beocia. Epirotas y tesalios quedaron á partir de estos 
sucesos fuera del movimiento helénico. 

Los dorios, arrojados de las faldas del Olimpo por los te- 
salios, se dirigen á la cordillera del Oeta, vencen á los drio- 
pes y organizan un Estado, la Dóride. Años mas tarde, la 
masa principal de dorios se pone en marcha hacia el Sur, 
pasa el istmo de Gorinto, se divide en dos secciones, y 
mientras una conquista el valle de Mesenia, otra, tras 
larga lucha, ocupa el valle del Eurotas y constituye en 
Esparta el centro de su poder. De los pueblos despojados, 
unos huyeron al Ática, otros marcharon á las islas y á la 
costa del Asia Menor, iniciando la colonización que no se 
interrumpida hasta debilitarse la fuerza expansiva de los 
helenos. 

Organizados los arneos en la Beocia y los dorios en la 
Argólide y Laconia, siguieron ambos pueblos sus tenden- 
cias de conquista. Janto, rey beocio, se encaminó al Ática 
con sus tropas y fué vencido y muerto por el nélida Me- 
lanios, fugitivo de Pilos, quien por su valor mereció ser 
elegido rey de Atenas. En 4068 á 1060, los dorios de Argos 
y Gorinto, repasaron el istmo, conquistaron la Megáride 
é hicieron guerra al Ática. Codro, hijo y sucesor de Me- 
lantos, se sacrificó por salvar su patria. 

Una sola región de la península griega abrigó el senti- 
miento de universalidad y trató deliberadamente de or- 
ganizar un pueblo para cumplir superior destino: el Ática. 



82 COMPENDIO DE LA 



Al comenzar el siglo xv, según algunos, y durante el xiv 
según otros, un grupo de agricultores que habia coloni- 
zado pequeña llanura al Occidente del Ática, entre los 
rios Gephiso é Iliso, levantó una fortaleza sobre roca cor- 
tada por tres lados; llamáronla Cecropia. Consagróse el 
monumento á Pallas-Atenea, diosa de las tormentas y de 
la fertilidad. La ciudad que edificaron luego, seria Atenas. 
Se organizó una monarquía, levantándose también un 
templo en honor de Ares, dios de la guerra. Al Norte, en 
el valle de Eleusis, se formó otra colonia, y fué Demeter 
su diosa protectora, y Triptolemo el primer rey, al cual 
sucedió Eumolpo que vinculada en su descendencia la 
dirección de las fiestas y ceremonias eleusinas. 

Los dominios del Estado ateniense se ampliaron hasta 
Megara y Maratón, pero uno de los reyes, Pandion, los re- 
partió entre sus cuatro hijos. Teseo venció á los fenicios, 
y reunió de nuevo en un Estado todos los pueblos del 
Ática. Eran Cecropia, Terápolis, Epaería, Decelia, Eleusis, 
Afidna, Tonco, Brauron,Citero, Iíito, Cephisa y Falero; dio 
Teseo á Cecropia el nombre de Atenas y la hizo capital. 
La inmigración era protegida. Perseo renunció la corona 
después de dictar leyes y normalizar la administración. 

Las guerras y tumultuosas agitaciones interiores de 
los Estados no suspendieron sino pasageramente el pro- 
greso helénico. El amor á las ciencias, las letras y las 
artes crecia por la emulación de las nacionalidades, en la 
medida del influjo de la raza y de su enriquecimiento por 
el comercio y la industria. Pero se señaló entre todos 
por su previsión y carácter reflexivo el pueblo ateniense, 
que muy pronto dictaba las mejores leyes, y prescin- 
diendo de preocupaciones localistas, abria sus puertas á 
toda capacidad y á todo empeño honrado. 

El afán de lo bello, la solicitud de la naturaleza, el 
deseo de distinguirse y de sobrepujar á los mejores, le- 
vantó con rapidez á Atenas á una altura culminante entre 
su misma familia helénica. Los dorios no pudieron absor- 



HISTORIA UNIVERSAL 83 



ber aquel país donde algunos siglos mas tarde se plantea- 
rían los problemas mas fecundos del progreso humano. 
Atenas se hizo la ciudad hospitalaria por excelencia. 

Al acaecer el general movimiento de tribus desde el 
Olimpo hasta el extremo Sur de la península, Grecia habia 
sacudido la dominación fenicia, quedándose con las en- 
señanzas que le trasmitiera; tenia individualidad, energía 
y ambiciones de porvenir. Los habitantes arrojados por la 
invasión, llevarían á las islas todos sus anhelos con el im- 
pulso ya recibido, y crearían núcleos de cultura, de tra- 
bajo y de actividad para formar entre todos el alma de la 
brillante raza helénica. 

Siete siglos antes de Cristo el número de colonias grie- 
gas en las islas, en Europa y en Asia, era extraordinario; 
en todas partes sobresalió el genio de los helenos, y en 
todas imprimieron sus civilizadoras huellas. 



PÁRRAFO III 

Grecia hasta las guerras medas 

El paso de una á otra edad de cultura, se señaló por 
mitos y por leyendas de personajes. Dícese que Deucalion 
tuvo en hijos á Doro, Eolo y Xuto; y Xuto á Jou y Aqueo, 
padres de los diversos grupos. 

Después de la invasión doria al Peloponeso, no queda- 
ron en Grecia mas jonios que los del Ática: pero prepon- 
deraron en las islas y en las costas del Asia Menor. 
Llamóse Jonia á la ribera lidio-caria conquistada por los 
emigrados del Ática y de la costa oriental del Pelopo- 
neso. 

El nombre de Helenia— tierra de luz,— y el de helenos, 
se aplicó á Tesalia y después á toda la Grecia. Nunca en 
los tiempos históricos se constituyó una nacionalidad 
común, pero habia vínculos que recordaban el origen de 



84 COMPENDIO DE LA 



todas las tribus. EL lenguage llegó á discrepar algo, siendo 
el mas puro el de los jonios. 

En el período helénico todas las sociedades griegas 
necesitaban reorganizarse. Fueron tomando consistencia 
los diversos grupos dominadores , y por efecto del nuevo 
orden de cosas cobró incremento en la mayoría de los 
Estados una aristocracia propietaria y guerrera que suce- 
dió en el manejo de las cosas públicas al gobierno de la 
monarquía, excepto en Esparta, Tesalia, Epiro y Mace- 
donia. 

El derecho iba regularizándose, no sin graves choques, 
y las relaciones de Estado á Estado entraban en un trá- 
mite normal, sin que por ello se pretendiera constituir 
grandes agrupaciones. Laconia se unió bajo la dirección 
de Esparta, y en Macedonia se organizó una monarquía 
fuerte que llegaba hasta mas abajo del rio Axios. Las 
instituciones de Esparta servirían de ejemplo á los demás 
pueblos dorios, menos en el organismo social, mientras 
que en el Ática, otro espíritu y tendencia mostrarían dua- 
lidad de los dos poderosos elementos helénicos. El carác- 
ter expansivo que animaba á los ciudadanos, principió á 
traducirse en discusiones, consejos y asambleas, si bien 
con diversa manifestación. Los Eupátrides conservaron 
su prestigio entre la masa de artesanos, comerciantes y 
agricultores, en tanto que por sus servicios, patriotismo 
y desinterés, se hacían acreedores á la .consideración pú- 
blica. Pero el egoísmo se apoderó de los conquistadores 
en muchas comarcas, y el predominio de algunas familias 
hizo perder el equilibrio á la misma clase gobernante. En 
Tesalia cayó también la monarquía; en Beocia consiguió 
la aristocracia establecer la unión del distrito; los espar- 
tanos no abolieron la monarquía, pero la sometieron á los 
planes y dirección de la nobleza. El poder legislativo se 
separaba generalmente del ejecutivo. 

Esparta.— Apoderados los dorios del valle del Eurotas, 
no pudieron sin embargo vencer á los aqueos en su for- 



HISTORIA UNIVERSAL 85 



taleza de Amicle, y al cabo transigieron, conviniendo en 
gobernar juntos; desde entonces, siglo x, hubo dos reyes. 
A fines del siglo x nació Licurgo: era hijo del rey Eunomo, 
y hermano del sucesor Polidectes. Muerto este, dejó un 
hijo postumo, Carilao, de quien Licurgo fué regente, 
habiendo rechazado la proposición de la viuda para matar 
á Carilao y dominar juntos mediante matrimonio. Calum- 
niado por su cuñada, dejó la regencia y viajó por las islas, 
el Asia Menor y Egipto. Al llegar Carilao á la mayor edad, 
regresó Licurgo á Esparta, y consultado el oráculo de 
Delphos, se presentó como reformador del Estado débil y 
anarquizado. Los dorios estaban en minoría; habian arre- 
batado ó comprado toda la propiedad; una parte de los 
vencidos era personalmente libre, pero sin derechos polí- 
ticos (periecos); otra, la proletaria, quedó reducida á 
esclavitud (ilotas). Licurgo confirmó esta funesta organi- 
zación, y creó un sistema puramente militar; suprimió las 
desigualdades entre los dorios y estableció su educación 
en común; recomendó á la aristocracia solo el ejercicio 
de las armas, prescribió la frugalidad como un deber, 
vinculó los bienes patrimoniales en los primogénitos, fijó 
la edad del matrimonio en treinta años para los hombres 
y veinte para las mugeres, sustituyó la moneda de oro y 
plata por la de hierro, condenó el lujo, debilitó la monar- 
quía y dio enseñanzas de virilidad y fortaleza á los ciu- 
dadanos. El predominio exclusivo de. los dorios y la 
organización social sobre la base de esclavitudes de raza, 
hizo imposible el progreso constante en Esparta y su 
territorio. 

El pueblo dorio, reunido en asambleas de los mayores 
de treinta años, resolvió de la paz y la guerra y de las 
cosas mayores: fué dividido en tres filas ó tribus, llama- 
das híleos, dimanes y panfilios; cada fila se dividió en 
diez obes ó grupos de familias, cuyos jefes formaban la 
Gerusia ó senado: los reyes presidian las asambleas y 
ejercían el gobierno con acuerdo de ellas. Desde veinte á 



COMPENDIO DE LA 



sesenta años, todos los dorios estaban obligados al servicio 
de las armas; luego admitieron á los periecos, armándoles 
con armas pesadas (hóplitas). El nombre de lacedemonios 
se usó en adelante para señalar á dorios y periecos jun- 
tos. Cinco éphoros tenian representación tribunicia. 

Licurgo celebró un tratado con Ifito, rey de la Elide, 
á fin de que los lacfedemonios pudieran concurrir á los 
juegos gimnásticos que se celebraban en Olimpia cada 
cuatro años. Luego entrarían en análogo concierto otras 
comarcas de Grecia, y los juegos adquirirían tanta impor- 
tancia que dieron lugar á fijar una era cronológica desde 
776 años antes de Cristo. 

Hechas las leyes, Licurgo obligó á los espartanos á 
jurar que las conservarían hasta su regreso, y salió de su 
patria para no volver. 

El Ática. — A Codro sucedió su hijo Medon: la nobleza 
trataba de aumentar su poder auxiliada de muchas fami- 
lias nobles del Poloponeso y de la Grecia central que halla- 
ron hospitalidad en el cantón ático, siendo inscritas en la 
primera clase de los ciudadanos. Al comenzar el siglo vm, 
los nobles abolieron la monarquía, después de destronada 
Alcmeon. Los descendientes de Codro conservaron el de- 
recho á la presidencia del poder del Estado por diez años, 
hasta que en 712 se hizo accesible á toda la aristocracia. 
Al comenzar el siglo vn se reformó la constitución, de- 
biendo elegirse nueve arcontes cada año; el primero, 
presidente ó epónimo, presidia el consejo y las asambleas 
públicas; el segundo, basileo, cuidaba de los asuntos 
espirituales; el tercero, polemarca, dirigía las cosas espe- 
ciales de la milicia; los otros seis, tesmothetes, entendían 
en todas las cuestiones judiciales que no incumbieran á 
los tres primeros. 

El pueblo ático se dividía en tres clases; eupátridas, 
geomoros y demiurgos: la primera se formaba de las 
familias nobles; la segunda de los pequeños propietarios 
y arrendadores; la tercera de industriales y labradores 



HISTORIA UNIVERSAL 87 



libres. Otra organización dividia el Ática en cuatro filas 
ó tribus: la de los geleontes comprendía Atenas; los 
hópletes, el Ática oriental maratónica; los argadeos, el 
valle de Eléusis; los egicoreos, la comarca desde el Par- 
nés al Sunion. Cada tribu se subdividia en fratrías ó 
hermandades, y estas en familias. La fratría y la familia 
se relacionaban por el culto y los sacrificios comunes, el 
derecho de querella por homicidio, y la celebración de 
ritos para el matrimonio, la muerte y la sepultura. La 
masa del pueblo ático ingresó en las tribus. 

Las circunstancias de Grecia habian obligado á los 
nobles á aumentar el ejército y á reconocer algunas 
demandas populares: la ley sobre esclavitud por deudas, 
y la ignorancia del derecho que los eupátrides se tras- 
mitían dentro de su clase, produjeron clamores y se en- 
cargó á Dracon, epónimo en 620, la redacción de un 
código ático. El pueblo rechazó aquel código por ser peor 
que las prácticas anteriores. Gilon se alzó y fué sacrifi- 
cado por los nobles, no obstante haber capitulado: luego 
sufrió el Ática grandes reveses, perdiendo la isla de Sala- 
mina; reveses que el pueblo atribuyó á la infamia de 
haber violado el pacto con Gilon. 

Solón, hijo de Execéstides, de la familia de Godro, se 
habia visto obligado á ocuparse del comercio: viajó por 
Asia, África y Grecia, y ai regresar, halló á su patria 
vencida y arruinada. Dotado de cualidades superiores, 
se captó las simpatías generales, se fingió loco para 
poder hablar impunemente de la guerra de Salamina, 
contra la prohibición de los eupátrides, compuso una 
elegía excitando al pueblo á reconquistar la isla, y la 
reconquistó por un golpe de mano con quinientos volun- 
tarios. Tras mucha resistencia y abusos de la nobleza, 
Solón fué elegido arconté epónimo para el año 504. 
En seguida comenzó la reforma legislativa. Dividió á los 
ciudadanos en cuatro* clases, según su fortuna, confi- 
riendo los cargos á los de las tres primeras; redujo las 



COMPENDIO DE LA 



deudas, aseguró la propiedad, redimió con dinero del 
Erario público á los áticos vendidos como esclavos fuera 
del Estado, y emancipó á los del interior, hechos por 
causa de deudas: se decretó una amnistía y se dictaron 
medidas eficaces contra el despotismo y la mala admi- 
nistración. Al conjunto de la reforma le llamaron 
Seischteya ó Seisachteia. Pocos prosélitos tuvo al prin- 
cipio la reforma, pero ios hizo con rapidez y mejoraron 
las condiciones del pais. El demos quiso elegirle para 
jefe con poder ilimitado, y Solón resistió hasta que la 
idea fué abandonada. 

La organización política fué modificada. En vez del 
consejo de los nobles, se estableció la Bula, título de 
todo consejo democrático en Grecia, de cuatrocientos 
miembros elegidos en las tres primeras clases: la Bula, 
junto con los arcontes, desempeñaba las funciones legis- 
lativas y la administración: la eclesia, ó masa del pue- 
blo, celebraría sus reuniones periódicas. Una codificación 
humanitaria, sabia y moral, colocó á Atenas en el 
primer lugar entre los Estados griegos. Todos serian 
juzgados por las mismas leyes. En las contiendas civiles 
era deber tomar partido; suprimiéronse los privilegios y 
se hizo público todo juicio. Solón quitó al poder eje- 
cutivo el derecho de juzgar. Desde entonces juzgaron 
funcionarios designados; un jurado compuesto de cien 
miembros de cada una de las cuatro clases, resolvería 
en las causas capitales. El Areópago era un tribunal 
compuesto de los arcontes que salían: este tribunal en- 
tendía de las causas de homicidio, velaba por las cos- 
tumbres, vigilaba al Gobierno, y ponía el veto á las 
decisiones de las asambleas como contradijeran las leyes. 
Solón enseñó que los pueblos tienen el deber de corre- 
gir sus leyes malas y de elevarlas en la proporción en 
que se eleve el espíritu público. 

El resultado de las leyes solonianas fué parcial: la no- 
bleza conspiraba en secreto, y el pueblo quería un cau- 



HISTORIA UNIVERSAL 



dillo que le guiase. Pisístrato, hijo de Néstor, era 
pariente de Solón y partidario de la reforma. En 560 el 
pueblo le eligió arconte, y como se considerase amena- 
zado por los nobles, pidió y obtuvo una guardia personal. 
Con esta fuerza atacó la Acrópolis, le siguió el demos, y 
triunfó. Solón reprobó el movimiento y se expatrió: mu- 
rió en Chipre en 559. 

Constituido el poder sin contrapeso, dos veces tuvo 
que abandonarlo Pisístrato con motivo de insurreccio- 
nes generales: en su vejez reconquistó la posición y pro- 
tegió las ciencias, las artes y las letras. En su gobierno 
florecieron los poetas Simónides de Ceo y Anacreonte de 
Theos. Hipias, hijo de Pisístrato, quedó al frente del 
Gobierno á la muerte de *su padre; él y su hermano 
Hiparco cometieron excesos, y este último pereció en 
una conjuración. Hipias fué arrojado del poder en 510 
por los atenienses ayudados de los espartanos: entonces 
se decidió á promover su restauración con auxilio de los 
persas. 

Puesto al frente del Gobierno Clístenes, se propuso 
perfeccionar las leyes de Solón. Dividió al pueblo en diez 
tribus. Cincuenta elegidos por cada tribu compondrían 
la Bula: todo ciudadano tenia el derecho de reunirse, 
asociarse, elevar sus quejas y discutir. El eupátride 
Ixágoras, con el apoyo de los espartanos, arrojó á Clíste- 
nes de Atenas; el Ática se sublevó, y las tropas de 
Esparta capitularon. Al regreso de Clístenes, la adminis- 
tración sufrió nuevos cambios: los funcionarios serian 
elegidos por sufragio. En esa época se estableció el 
ostracismo para prevenir el influjo de los jefes de par- 
tido: el voto de seis mil ciudadanos desterraba al seña- 
lado por diez años, sin que la pena implicase deshonor 
ni pérdida de intereses. 

Guerras mesenias. — Apesar de la recomendación dada 
por Licurgo á los espartanos para que viviesen en paz, 
emprendieron luego guerras ofensivas. Su disciplina era 



90 COMPENDIO DE LA 



rígida é implacable: el deber del soldado era la victoria: 
el que huia del combate quedaba infamado; no podria 
tomar esposa ni ejercer derechos políticos. No se con- 
sentía perseguir al enemigo ni despojarlo. Los esclavos 
no tomarían las armas sino en caso de último peligro. 
Todos los lacedemonios se ejercitaban en el uso de las 
armas. Esparta tuvo pronto una notable organización 
militar y adquirió un influjo decisivo en el Peloponeso. 
En 743 emprendió guerra contra los mesenios que siendo 
de la misma familia doria que los espartanos, les odia- 
ban por su soberbia y su egoísmo. El jefe mesenio Aris- 
todemo fué vencido y se suicidó. De los vencidos unos se 
sometieron y otros emigraron á la baja Italia donde fun- 
daron á'Rhegium. En 647, se sublevaron los mesenios 
sometidos, con su jefe Aristómenes; les secundaron los 
aqueos de Pisa, los arcadios, y los argivos. Los esparta- 
nos, por consejo de sus oráculos, pidieron un jefe á 
Atenas, y Atenas les envió al poeta Tyrteo, quien con 
sus cantos reanimó el ardor bélico de los lacedemonios: 
Esparta triunfó en una guerra de diez años é incorporó 
la Mesenia á su territorio: los vencidos emigraron en 
masas considerables á Italia, ocuparon la ciudad de Zan- 
cle, y la llamaron Mesina. 

Guerras sociales. — Excepto en Laconia y Tesalia, en 
ningún otro punto de Grecia la masa de la población 
estaba sometida á verdadera esclavitud. El comercio pro- 
ducía riquezas y creaba en una porción de las clases 
llanas un núcleo de fuerzas que no podían ser desatendi- 
das. La aristocracia, mermada en las guerras, degene- 
raba en oligarquía. Las masas agricultoras é industriales 
iban mirando con menos desden los derechos políticos; 
los ciudadanos ricos querían participar del poder; las 
quejas subían junto con la mayor comprensión de los 
motivos. Todo esto produjo disturbios generales, asona- 
das y venganzas, lo mismo de los nobles que del pueblo 
trabajador. Era protegido el anhelo de colonizar. 



HISTORIA UNIVERSAL 91 



En muchos puntos la aristocracia abrió la puerta de la 
representación al capital, y el poder se organizó por el 
censo (timocracia). La masa sin haber era solicitada por 
ambiciones propias y por caudillos que deseaban utilizar 
la fuerza numérica. Los demagogos alcanzaron éxito en 
muchas ciudades de las islas, de Grecia y del Asia Menor, 
asi como de Sicilia y de Italia. Como el demos no tenia 
experiencias de gobierno, satisfecho con abatir á la no- 
bleza, se entregaba á los tiranos. Las tiranías tomaban 
pronto carácter monárquico, y cuando no ellos, sus suce- 
sores. Los 'griegos llamaron á esa institución una bri- 
llante calamidad. Pocas veces fué útil la tiranía. En 
Mitilene el esimneta Pitaco, logró con leyes discretas 
hacer coexistentes todos los intereses públicos y esta- 
blecer un gobierno sabio y pacífico, rechazando la tira- 
nía. Son muy nombrados en las tradiciones del Pelopo- 
neso, Periandro de Corinto y Glístenes de Sicione. Et 
desorden en casi toda la Grecia fué largo. 

Liga del Peloponeso. — Después de la segunda guerra 
mesénica, los espartanos atacaron á Tegea, ciudad arca- 
dia, y como no vencieran, promovieron la idea de cons- 
tituir una simmaquia á federación que pusiese en sus- 
manos la diplomacia y las fuerzas militares de los aliados: 
nó entraron en el concierto Argos ni las ciudades aqueas 
del Sur. Esparta consiguió grandes ventajas con la con- 
federación. 

El templo de Delphos. — Desde la época pelásgica habían 
acostumbrado los griegos reunirse en ligas religiosas 
que en ocasiones comprendían número considerable de 
comarcas. La amphictionía de Anthela, cerca de la& 
Termopilas, no se rompió hasta las conmociones de 
los dorios. Dotados los griegos de un profundo senti- 
miento religioso, ofrecían á'sus dioses honores y sacrifi- 
cios, tratando de inquirir su voluntad por ciertos presa- 
gios. A esto obedece la constitución de la Mantica, ó de 
la teoría de los oráculos. Abrigábase la creencia de que 



92 COMPENDIO DE LA 



los dioses trasmitían su voluntad á determinadas familias 
y en ciertos lugares. 

Habia de antiguo un lugar de preguntas, llamado 
Pitho, al Sur del Parnaso, entre los montes Tithorea y 
Licorea, con una sima próxima que exhalaba emanacio- 
nes narcóticas. En este sitio, sobre la plataforma de 
rocas de Delphos, se levantó un templo á Apolo el siglo x. 
La ciudad de Delphos se gobernaba por un consejo de no- 
bles; estos nombraban los sacerdotes y la sacerdotisa 
(Pitonisa); luego fueron tres las sacerdotisas. En un 
principio la sacerdotisa debia ser una joven virgen, y 
solo una vez al año era permitido preguntarle. Después 
se elegian mugeres entradas en años, y se podia interro- 
gar el dia séptimo de cada mes. Previas purificaciones 
en la fuente Castalia y sacrificios á Apolo, el solicitante 
subia á una galería colocada sobre el abismo , y desde 
allí dirigía la consulta. La pitonisa, después de largas 
ceremonias, se sentaba en un trípode de metal junto á 
la sima, y entre los éxtasis producidos por los vapores, 
pronunciaba algunas palabras: el profeta las recojia, y 
las comunicaba al interesado en un exámetro. Todas las 
cosas importantes eran sometidas al oráculo. Luego se 
hizo el templo depósito de riquezas. 



PÁRRAFO IV 

El siglo de Pericles 

La civilización helénica se desarrollaría paralelamente 
en Grecia y las colonias, y aun muchas veces estas pre- 
cedían y aventajaban. A partir de la invasión de los 
dorios, comienza la emigración. Los jonios, aqueos y do- 
rios no dejaron al salir otros vínculos que los de religión 
y de sangre. Tan sagaces estos colonos como sus congé- 
neres, habían en muchas cosas de anticipárseles. Mayor 



HISTORIA UNIVERSAL 93 






espacio, y en contacto con otros pueblos, desenvuelven 
prodigiosa actividad. No intentan los emigrantes con- 
quistar el interior de los continentes; todas sus ciudades 
y fundaciones se extienden á lo largo de las costas, sin 
llegar á formar grandes unidades políticas. Algunas colo- 
nias enviaban otras de su seno hasta que la bandera 
griega flameó en Asia, Egipto, Italia, Sicilia, las Galias y 
la Celtiberia y las islas. 

Ademas de Mileto, Sinope, Heraclea, Olbia, Trevisonda 
y mas de ochenta ciudades en la costa de Asia, se levan- 
taron por los megarenses en la costa tracia Calcedonia y 
Bizancio, y por los dorios, Cícico, Abydos y Lampsaco. 
En el siglo vin los aqueos- fundaron en la baja Italia 
las ciudades de Crotona, Síbaris, Metaponto y otras, ha- 
biendo sido precedidos por los jonios que tenian el siglo ix 
Cime y muchas mas colonias: Tarento, ciudad espartana, 
y Rhegium, jonia, alcanzaron singular prosperidad. 

En Sicilia jonios y dorios iniciaron la colonización: 
Siracusa, Naxos, Catania, Zancle, Selinunte, Megara, 
Hibbla, Agrigento, compitieron con el poder fenicio y 
cartaginés en la isla. Los dorios fundaron á Cirene en 
África, y los jonios á Naucrates. En las Galias se alz6 
la ciudad de Marsella, creación jonio-focense. Un gran 
poder marítimo robustecía el influjo de todos estos ele- 
mentos. A medida de la actividad y de la riqueza se mul- 
tiplicaban las colonias que á veces sobrepujaron á la. me- 
trópoli, como Neápoli, después Parthenope, Sagunto en 
España y otras. La fuerza expansiva helénica cesó durante 
el siglo v, á los efectos de la colonización. 

Los griegos de Italia (magna Grecia) y Sicilia, alcanza- 
ron extraordinario florecimiento por su industria, artes 
y agricultura. Los del Asia Menor precedieron á todos en 
artes, letras y ciencias. Pero los intereses encontrados, y 
el espíritu inquieto, apasionado y batallador de la raza 
helénica, produjeron guerras sangrientas. La discordia y 
la desunión debilitó á todos. 



SM COMPENDIO DE LA 



No quisieron los griegos del Asia Menor asociarse en 
una confederación como les aconsejaba Thales de Mileto. 
El siglo vi les dominó Creso, imponiéndoles un tributo. 
Guando Ciro venció á Creso en 548, las ciudades heléni- 
cas se unieron para la defensa, y solicitaron el auxilio 
de Esparta, pero les fué negado. Darío I se habia pro- 
puesto completar la dominación soñada por Ciro; fracasó 
•en la empresa contra los escitas de Europa, y sublevadas 
las ciudades de la Grecia asiática, las venció tras larga 
lucha en que Atenas auxilió á los griegos de Asia. Darío 
entonces se propuso conquistar Grecia, excitado por 
Hipias que deseaba recobrar la soberanía de Atenas. 

En 493, Mardonio, yerno de Darío, invadió con pode- 
roso ejército la península de los Balkanes: su escuadra 
fué destruida junto al cabo Athos, y los tracios del Erigon 
le causaron bajas tan considerables, que no se atrevió á 
seguir. En 491, heraldos persas exigían en Grecia y las is- 
las la tierra y el agua, en testimonio de vasallaje: Atenas 
y Esparta asesinaron á los heraldos. En medio de estos 
peligros, Esparta y Argos sostuvieron una lucha tenaz. 
Seiscientos barcos de guerra condujeron á las costas de 
«Grecia en 490 cien mil soldados persas de infantería 
y diez mil de caballería; ocuparon las islas de Naxos y 
Eubea, y desembarcaron en el Ática: diez mil atenienses, 
dos mil píateos y algunos miles de auxiliares, salieron al 
encuentro de los invasores y acamparon en Maratón, 
donde el 12 de Setiembre se dio la célebre batalla que in- 
mortalizó á Milciades, Temístocles, Aristides y Calimaco, 
caudillos de las tropas helénicas. Los espartanos no con- 
currieron á la batalla por respeto á la ley que prohibía al 
ejército ponerse en campaña antes del plenilunio. Milcia- 
des quiso castigar á las islas que prestaran vasallaje á 
los persas, fracasó delante de Paros, y los atenienses le 
condenaron á pagar los gastos de la expedición, muriendo 
á poco de las heridas que en ella recibiera. Una breve 
guerra entre Atenas y Eghina, acabó con el triunfo de la 



HISTORIA UNIVERSAL 95 



primera. En Esparta fué depuesto el rey Demarato, quien 
huyó al Asia y se entregó á los persas. Temístocles en el 
Ática se dedicó á reunir fuerzas, y construyó poderosa 
armada, sabiendo que los persas repetirían la invasión. 
Arístides se le opuso, y fué condenado al ostracismo, por 
convenir todos en el acierto de las medidas de Temís- 
tocles. 

El sucesor de Darío en el trono persa continuó los pre- 
parativos de guerra contra Grecia. Xerxes I puso en mo- 
vimiento en 480 un ejército inmenso; hizo construir dos 
puentes en el Hellesponto, y pasó en siete dias la muche- 
dumbre compuesta, según la tradición, de millón y medio 
ele soldados: mil doscientos barcos de guerra y tres mil 
transportes completaban las fuerzas invasoras mandadas 
por los generales Masistes, Mardonio, Megabazo y Aque- 
menes. Leónidas, rey de Esparta, con mas de doce mil 
hombres, ocupaba los pasos de la Grecia septentrional á la 
central. Cuando llegó un cuerpo del ejército enemigo, se 
trabaron continuos combates en las Termopilas, pere- 
ciendo mas de veinte mil persas; pero como el traidor 
Ephialtes enseñase á los invasores pasos ignorados, Leó- 
nidas, al verse cercado, despidió á casi todos sus compa- 
ñeros para ahorrar un sacrificio estéril, y se quedó con 
trescientos espartanos y algunos cientos de voluntarios de 
Tespis: todos sucumbieron luchando heroicamente por su 
patria. Los persas descendieron á la Grecia central; Ate- 
nas fué incendiada después de retirarse á las naves casi 
todos los habitantes. Era la ilota griega inferior á la per- 
sa, pero Temístocles, valiéndose de un ardid, obligó á los 
suyos á aceptar la batalla naval en las costas de Sala- 
mina; los griegos triunfaron de una manera decisiva, 
perdiendo los persas doscientos barcos y cincuenta mil 
■ hombres. 

El descalabro acobardó á Xerxes, y ordenó la retirada, 
dejando en el Norte de Grecia á Mardonio con doscientos 
sesenta mil hombres. La mitad del ejército persa habia 



96 COMPENDIO DE LA 



muerto en un año por el hambre, las privaciones y la 
guerra. 

En 479 Mardonio invadió la Grecia central con trescien- 
tos cincuenta mil hombres, incluyendo los contingentes 
de Tracia; en la batalla de Platea, el 26 de Setiembre, per- 
dió la vida con setenta mil de sus guerreros; cubriéndose 
de gloria Pausanias, general espartano, y Arístides, gene- 
ral ateniense. Poco mas tarde los generales Leotíquidas y 
Xántipo vencian por mar y tierra en Micale á los asiáticos, 
haciéndoles cuarenta mil bajas. Los griegos abrigaban ya 
el pensamiento de hacer independientes las ciudades de 
la costa de Asia. Pausanias, seducido por los persas, trai- 
cionó á sus compatriotas, y luego murió de hambre en 
un templo donde se refugiara. 

Atenas se puso al frente de la simmaquia central que 
tenía la capital en Délos. Arístides y Temístocles turna- 
ban en el gobierno ateniense. La guerra con Persia se- 
guía en el Asia Menor. En 466, Cimon, hijo de Milciades, 
el héroe de Maratón, ganó á los persas una doble batalla 
en las orillas del Eurimedonte. Desterrado Temístocles 
por las luchas de partido, murió en el Asia. Su émulo 
Arístides, llamado el justo, estableció en Atenas la igual- 
dad de derechos y embellecía Atenas, así como su sucesor 
Cimon. Hubo desavenencias entre Atenas y Esparta, 
y con la caida de Cimon subió al poder el partido demo- 
crático acaudillado por Enaltes y Pericles. Enaltes fué 
asesinado en medio del general desconcierto que produjo 
la guerra del Peloponeso. Las ciudades aristocráticas, por 
celos contra Atenas, se unian en liga, adhiriéndose Es- 
parta que perdió la batalla de Tanagra. 

Pericles y Cimon se reconciliaron, y como el Egipto se 
sublevara para sacudir la dominación persa, enviáronle 
auxilios sin otro resultado que pérdidas sensibles. Atenas 
prosiguió la guerra y derrotó en Chipre á los persas, con 
quienes pronto hizo la paz pactándose la autonomía de 
las ciudades griegas ¿ e la costa occidental asiática. Las 




HISTORIA UNIVERSAL 97 






envidias y rivalidades no dejaban reposo ni á las ciuda- 
des entre sí, ni á los partidos políticos dentro de cada 
localidad. Todo el Peloponeso se puso frente de Atenas, 
que derrotada en Queronea habria sufrido graves males 
sino por la habilidad de Pericles en ganar al general es- 
partano y hacerle retirar sus tropas. 

Entretanto Pericles habia reformado las leyes y los tri- 
bunales, separado la justicia de la administración, forta- 
lecido Atenas y convertídola en centro literario, artístico 
y científico del mundo civilizado. Los monumentos, las 
estatuas, los poemas, las corrientes filosóficas, la eleva- 
ción política del pueblo, la fuerza, la riqueza y el brillo 
de la ciudad de Pailas-Atenea, inspiraban legítimo entu- 
siasmo á los amantes de las glorias helénicas, pero no 
bastaban á disipar los rencores ni las enemistades, tan 
antiguas como la historia griega. Apesar de los cuidados 
de la administración, de la guerra, la política y la diplo- 
macia, tuvo espacio y genio el gran orador para cubrir 
Atenas de admirables obras de arte, alentar todas las 
fuerzas vivas del pais, y estimular el pensamiento, el 
heroísmo y el trabajo. Comprendió el destino moral de 
su patria y contribuyó mas que nadie á realizarlo. Poe- 
tas, guerreros, sabios, artistas, industriales y marinos, 
movidos por un poder generoso, reflejaron cuanto de 
elevado tenia el mundo, aumentando con nuevos cauda- 
les la ciencia heredada de los siglos. 

En 432 antes de Cristo, Esparta asoció á todos los ene- 
migos de Atenas, y juntos propusieron humillantes exi- 
gencias que los atenienses rechazaron. En 431 se declaró 
la guerra. Esta segunda guerra del Peloponeso ensan- 
grentó la Grecia mas que ninguna de las anteriores lu- 
chas. Una peste asoló Atenas; murió Pericles y le sucedió 
Cleonte quien continuó la guerra con mal éxito, y des- 
pués de las derrotas de Delian y Amphípolis, se hizo la 
paz llamada de Nicias (421). A Cleonte siguió en el poder 
Hipérbolos y en breve adquirió decisivo influjo Aleibia- 



98 COMPENDIO DE LA 



des. Otra vez se emprende una guerra general por el 
descontento de las ciudades, fracasa una expedición con- 
tra Siracusa, y son decapitados en la plaza de la ciudad 
siciliana los generales Nicias y Demóstenes que la man- 
daban. Alcibiades, acusado de sacrilegio, habia huido á 
la Elide, y después á Esparta y el Asia, siempre en intri- 
gas y desórdenes de ambición; le llaman á su patria, en- 
tra en triunfo, cae en desgracia otra vez y es asesinado 
por los persas cerca de quienes se refugiara. 

La guerra se recrudece; los atenienses pierden su es- 
cuadra en Egos-Potamos: todos los enemigos de Atenas 
se juntan, sitian la ciudad, y la toman por hambre á los 
dos años (404). Las murallas fueron destruidas, reducida 
la escuadra á doce buques, y obligada Atenas á entrar 
en la confederación del Peloponeso. Se modificaron las 
instituciones atenienses y la oligarquía constituyó go- 
bierno con los llamados treinta tiranos, entre quienes 
predominaban Terámenes y Critías. No tardó mucho en 
restablecerse la democracia con Trasíbulo. La dirección 
de Esparta disgustaba á todos los griegos por su brutali- 
dad é intolerancia, y por sus conexiones políticas con 
Persia. 

Al acabar el siglo v, la Persia estaba en decadencia. 
Ciro el joven, gobernador del Asia Menor, y hermano del 
rey Artaxerxes II, aspiraba al trono, y sigilosamente iba 
formando ejércitos y reclutando mercenarios griegos: en 
401 Giro se declaró en rebelión y marchó contra Arta- 
xerxes con cien mil soldados asiáticos y trece mil grie- 
gos, muchos de ellos reclutados en Esparta; estas tropas 
vencieron en la batalla de Cunaxa, pero Giro murió y la 
victoria fué inútil. El rey persa llamó á una conferencia 
á los generales espartanos y los asesinó, menos á Xeno- 
fonte, que luego historió estos sucesos, y á Queirosofos. 
Xenofonte dirigió la retirada de los griegos hasta las cos- 
tas de Europa (retirada de los diez mil). 

Atacadas las ciudades griegas de Asia, piden auxilio á 



HISTORIA UNIVERSAL 99 



Esparta, y la ciudad del Eurotas declara la guerra al im- 
perio persa. Los espartanos, acaudillados por su rey 
Agesilao, vencen en la batalla del Pactólo, y tal vez ya 
entonces hubiera sucumbido el imperio persa, si las opo- 
siciones de los griegos no hubieran precipitado el regreso 
de Agesilao. Casi toda la Grecia, junto con Persia, lucha 
contra Esparta. La paz se firma en 387 con notables des- 
ventajas para Grecia á causa de la intervención de los 
asiáticos: las ciudades griegas del Asia Menor pertenece- 
rían al imperio persa. 

Esparta, degenerada en sus costumbres, distaba mucho 
de la severa disciplina y de la sobriedad que habian fun- 
dado su poder: su ambición se opone á todos los planes 
de los demás Estados y Repúblicas. 

Uno de los pueblos secundarios, Tebas, en continua dis- 
cordia de partidos, llega á elevar al poder á dos hombres 
eminentes; Pelópidas y Epaminondas. Esparta declara 
la guerra á Tebas para vengar á la aristocracia vencida, 
y después de pactos, treguas y alianzas hechas y des- 
hechas, los tebanos derrotan á sus adversarios en la 
batalla de Leuctra (371). Epaminondas llamó á los mese- 
mos á la libertad, les dio sus antiguas tierras y reedificó 
á Mesana. 

PÁRRAFO V 

Macedonia y Grecia 

Pericles fué el último y mas ilustre hombre de Estado 
que intentara organizar una Grecia fuerte y libre: el par- 
ticularismo se le impuso, y siguió dominando en toda la 
historia ulterior. Cada República poderosa pide la igual- 
dad de derechos en la adversa fortuna, y los niega en la 
favorable. Dos partidos dividieron la Grecia, y dentro de 
ellos, aristocrático y democrático, hay subdivisiones 
radicales. De las ciudades democráticas, solo Atenas 



100 COMPENDIO DE LA 



supo penetrar con sano criterio el límite y alcance de 
las doctrinas. Por lo general fué tolerante, constituyendo 
una de las excepciones la condena del filósofo Sócrates, 
bello adorno de aquella sociedad tan agitada como 
ilustre. 

Deseosa Tebas de ocupar el lugar de la vencida Es- 
parta, no tiene mas dias de gloria positiva que los que le 
dan sus dos invictos caudillos. Pelópidas muere en 364 y 
Epaminondas dos años después, en la batalla de Mantinea» 
Democracia y oligarquía se convirtieron en banderías de 
odio. Otras ciudades é islas daban continuo espectáculo 
de sangre y de matanzas. Toda la moral se reducía al 
afán de humillar y destruir; los rencores se sobrepusie- 
ron aun á los intereses de la independencia. La crítica 
culpa á Esparta de haber iniciado sistemas que conduci- 
rían necesariamente á un desorden crónico. Su dominio 
se levantó sobre la esclavitud sistemática; el olvido de 
los deberes en el interior la hizo negar en sus victorias 
el derecho ageno; la fuerza fué el único título de su exis- 
tencia social, y el único lazo en su hegemonía. Admira 
por sus energías, pero no por sus enseñanzas. Ate- 
nas por el contrario aspira al derecho, y si se vé arras- 
trada por la corriente de rivalidades y celos, nunca 
pierde de vista la libertad ni los ideales de justicia. 

El desconcierto habia llegado á un grado máximo 
cuando entra nuevo factor en la política general de los 
helenos. Eran los macedonios una rama del pueblo grie- 
go, separada pronto de -sus elementos congéneres. Por el 
siglo vn habían los macedonios abandonado su residencia 
en el valle de Haliacmon, y conquistando el terreno bajo 
entre la desembocadura del Peneo y la del Axios, esta- 
blecieron su capital en Edessa. Al rey Argeada Pérdicas I, 
suceden Filipo I y tres ó cuatro monarcas sin hechos 
notables, hasta Amintas I, que á mediados del siglo vi 
extiende su poder al Oeste del Strimon. 

En 512 Macedonia se vio obligada á reconocer la sobe- 



HISTORIA UNIVERSAL 401 



ranía de los persas, y cuando estos invadieron la Grecia 
á principios del siglo v, Alejandro I aprovechó la inva- 
sión para aumentar sus dominios. 

En todo el siglo v se indica entre los macedonios una 
marcada tendencia helenista, que crece el siglo iv. 
Amintas II muere asesinado en 369 dejando la corona á 
su hijo Alejandro II, contra quien conspiran su propia 
madre Eurídice, y Ptolomeo, marido de la reina viuda. 
Alejandro fué también asesinado, y Ptolomeo se apoderó 
de la regencia. En esta época, para dirimir la contienda de 
sucesión, marchó á Macedonia el tebano Pelópidas, y si 
no evitó la usurpación, pactaron él y Ptolomeo que la 
corona seria reservada al hijo segundo de Amintas. En 
garantía Pelópidas se llevó rehenes, entre los cuales iria 
Filipo, tercer hijo de Amintas. Pérdicas III, hermano 
mayor de Filipo, murió en 359 en guerra con los ilirios, 
quedando heredero su hijo Amintas III. 

Durante su estancia en Tebas, Filipo adquirió educa- 
ción completamente helénica. Al saber la muerte de Pér- 
dicas salió con el fin de ponerse al frente de la regencia de 
su sobrino; pero mas íntimo era sin duda el propósito 
de apoderarse del trono, como lo hizo, destruyendo á los 
pretendientes. Tomó el título de rey, reorganizó el ejér- 
cito según las enseñanzas griegas, estableció el servicio 
general y obligatorio, creó poderosas máquinas de guerra 
con auxilio del ingeniero tesalio Polyeidos, y amenazó las 
posesiones griegas del litoral. Habia conocido con su 
penetración superior la debilidad de la Grecia en medio 
de la magnitud de sus recursos, y concibió la idea de 
colocar á su patria al frente de todos los helenos. Decora 
la capital, Pella, llama artistas, atrae sabios, fomenta la 
industria, abre escuelas científicas, y heleniza las cos- 
tumbres y las leyes, sin dejar por eso de intrigar para 
dividir á los griegos poniendo en juego una diplomacia 
astuta, inmoral y falsa. Promueve guerra entre Atenas y 
sus aliados, conquista Amphípolis ofreciendo que la 



102 COMPENDIO DE LA 



entregará á los atenienses, aprovecha los conflictos, se 
mezcla en las guerras religiosas y al cabo se impone por 
la habilidad y por la audacia. 

Los tebanos habian acusado á los focenses de que 
poseian sin derecho tierras de Delphos. El tribunal de 
los Amphictiones condena á los focenses á una fuerte 
multa; resisten, se proclama la guerra sagrada, y los 
focenses toman los tesoros de Delphos, enganchan mer- 
cenarios, y dirigidos por Filomelo resisten á la coalición 
griega (menos de Esparta y Atenas que no aprobaron la 
sentencia amphictiónica). Continúan las hostilidades en 
que toma parte Filipo de Macedonia, quien ataca á 
Olinto, y destruye esta y otras ciudades. Demóstenes 
llama en Atenas la atención contra el Macedonio en una 
de sus admirables oraciones. Los tebanos en cambio 
piden auxilio á Filipo para combatir á los focenses. El 
ejército macedonio aniquila toda resistencia, y su rey 
entró en la amphictionia de la cual, por influjo de Filipo, 
se excluyó á Esparta y á Gorinto (346). 

Seis años mas tarde, acusados los locriosde Amfisa de 
haberse apoderado de tierras de Delphos, los amphictio- 
nes encargaron á Filipo la egecucion del castigo: el 
Macedonio destruyó la ciudad. Grecia no veia aun el peli- 
gro: Atenas estaba distraida en diversiones, y solo De- 
móstenes repite los avisos y advertencias. Atenas y 
Tebas luchan con Filipo al cabo, pero son vencidas en 
Queronea (338). Desde aquel momento el vencedor cam- 
bia de conducta, ofrece la paz, devuelve sin rescate los 
prisioneros, y solo pide el reconocimiento de su supre- 
macía en Grecia. La paz se hizo, y se organizó una sim- 
maquia con la jefatura del rey macedonio. Proyectóse 
una guerra contra los persas, y estando reuniendo los 
contingentes de tropas, Filipo fué asesinado por el oficial 
Pausanias, en su palacio de Pella. 

Alejandro el Grande. — Al morir Filipo subió al trono 
macedonio su hijo Alejandro III. Desde sus primeros 



HISTORIA UNIVERSAL 103 



años reveló una poderosa inteligencia y afición decidida 
á las empresas difíciles: habíale educado Aristóteles, 
quien acabó de helenizar aquella naturaleza tan bien 
predispuesta. A los sentimientos generosos y el genio 
brillante de Alejandro, se asociaban la expresión dulce, 
el valor, la magnanimidad y el entusiasmo por lo bello y 
lo heroico. 

Nombrado por los amphictiones general en jefe, hubo 
de vencer á los tebanos y entonces se condujo con extra- 
ordinaria crueldad. En 334 marchó al Asia llevando un 
ejército de treinta mil soldados de infantería y cinco mil 
de caballería; cerca del Granico derrotó á los generales 
persas, y á los pocos meses á Darío Godomano en el Iso: 
atravesó la Siria, conquistó Tyro no sin dureza, entró en 
Egipto, volvió á derrotar á los persas en la batalla de 
Gangamela, cerca de las ruinas de Nínive, se apoderó 
de Babilonia, Susa, Persépolis y Ecbatana; debela todas 
las sublevaciones, atraviesa el Indo y vence á los sáns- 
critos en la batalla de los elefantes, y estando para mar- 
char á la conquista de la Arabia, muere en 323. Alejan- 
dro perdió su temple de carácter entre el incienso y la 
lisonja de los aduladores y de los afeminados orientales. 
Pero sus debilidades no le quitaron el conocimiento y la 
acción para las grandes cosas. Llevó al Oriente la cultura 
griega, fundó ciudades y puertos, abrió academias y 
escuelas, patrocinó el valor y la virtud, trasplantó hábi- 
tos saludables, producciones y ciencias, y fué en el Asia 
el apóstol armado del genio helénico. 

La anarquía militar siguió á la muerte de Alejandro: 
cada jefe se creia llamado al puesto supremo. A la muerte 
de Pérdicas, depositario del sello del imperio, sucedió 
Antipatro en la regencia. Ni Arideo, hermano natural de 
Alejandro, ni el hijo del Macedonio con Roxana, llegaron 
á ser considerados sucesores del imperio por el ejército. 
La división se hizo irremediable: Olimpia, madre de 
Alejandro, la viuda Roxana y sus hijos, murieron 



104 COMPENDIO DE LA 



de muerte violenta. Los gobernadores se hicieron inde- 
pendientes formando Estados. 

En Atenas el partido macedonio habia desterrado á 
Demóstenes, que no volvió en 323 sino para ser de 
nuevo perseguido y condenado á muerte. Huyó de Ate- 
nas, y en la isla de Calauria se dejó morir de hambre por 
creer irreparables las desventuras de su patria. 

El imperio de Alejandro se dividió en cuatro secciones; 
Macedonia y Grecia, el imperio sirio bajo los Seleucos, el 
egipcio bajo los Ptolomeos y el Asia Menor con Lisímaco. 
La guerra entre los diadocos ó sucesores fué sangrienta, 
y no hubo menos turbulencias en la de los epigones 
(hijos de los generales de Alejandro habidos con mujeres 
asiáticas). Macedonia y Grecia, dominadas por Antígonoy 
su descendencia, daban al Oriente mercenarios para sos- 
tener las encontradas ambiciones. Por ese tiempo entró 
á participar de la vida helénica el Epiro; el impulso que 
los Pérdicas y Amintas dieron á Macedonia, lo dio Pirro al 
Epiro, valiéndose de favorables circunstancias exteriores. 

Grecia, bajo un dominio mas ó menos directo de Mace- 
donia, languidecía perdiendo intervención en los asuntos 
generales. Atenas se convirtió casi exclusivamente en 
una ciudad académica. Muchos helenos marchaban al 
Oriente como mercenarios ó especuladores, llevándose 
las energías que tanto se necesitaban en su patria. 
El Oriente se helenizaba con rapidez, en especial las ciu- 
dades construidas por Alejandro y los diadocos: los 
nuevos imperios con sus riquezas tenian mas atractivos 
que la debilitada Grecia. Ofrecíase la perspectiva de 
emigrar á tierras mas fértiles con el apoyo decidido 
de los reyes y emperadores; las cosas de Grecia eran 
abandonadas á los mas audaces. Todos proclamaban la 
libertad helénica para explotar con alianzas ó seducir á 
los griegos. De vez en cuando surgía una llamarada del 
patriotismo que otros siglos animara á los griegos, pero 
se apagaba entre las suspicacias y los odios. 



HISTORIA UNIVERSAL 105 



PÁRRAFO VI 

Caída de Grecia y Macedonia 

En 279 una muchedumbre de celtas invade la penín- 
sula de los Balkanes, y llega hasta Grecia, asolándolo todo; 
solo las ciudades fuertes resisten. Derrotados al regreso 
los celtas, una parte de ellos marchó al Asia Menor con 
el nombre de galatas, y los demás se confundieron con 
otros pueblos. 

En la estenuada Grecia apenas quedaba otro núcleo 
vigoroso que la confederación etolia de la cual muchos 
esperaban la salvación de la patria común. Cada localidad 
era independiente en asuntos administrativos, siendo en- 
cargado de los intereses generales el consejo de la liga que 
residia en Termor . Todos los ciudadanos capaces emitian 
voto. Habia un Estratego ó Presidente de la liga, y un Hi- 
parca ó general de caballería. Los consejeros se llamaban 
Apócletas. Los etolios nanea renunciaron á sus costumbres 
de rapiña y de merodeo que les enemistaban con los 
pueblos vecinos. Con frecuencia una turba asaltaba ciu- 
dades abiertas ó lugares indefensos, perdiendo con su 
conducta la confianza que inspirara el organismo político. 
Sus excesos merecieron que su denominación de cleftas 
se hiciera sinónimo de rapaces y aventureros. 

En el Sur, al comenzar el siglo ni, algunas ciudades de 
Acaya arrojan las guarniciones macedónicas y organizan 
una liga con su capital Egeon; luego entran Gorinto, la 
Argólide, la Arcadia y muchas comarcas y ciudades; al 
frente se puso Arato de Sicione: por odio á esa liga los 
etolios se alian con Macedonia y aunque después se sepa- 
ran, no ceden las envidias y celos. Arato y Filopemen 
uchan con valor, pero la discordia lo entorpece todo, y 
triunfa Macedonia. 



106 COMPENDIO DE LA 



En Esparta no quedaba sino la sombra de la pasada 
preponderancia. Kleómenes III intenta reformar las leyes 
y las costumbres. Las rivalidades de siempre promueven 
una guerra con la liga aquea; Arato pide auxilio á Mace- 
donia, y los espartanos sucumben en la batalla de Sala- 
sia (221). Kleómenes huyó á Egipto esperando encontrar 
apoyo; desengañado, se suicidó con muchos de los suyos. 
Esparta entró en la liga aquea, y esta en guerra con los 
etolios de quienes es vencida; Macedonia se une á 
los aqueos,y como en aquel tiempo Anibal derrotaba á los 
romanos en Italia, temiendo los griegos el ensanche del 
poder cartaginés, firman la paz de Naupactos, ultima 
hecha por los helenos. 

Filipo V de Macedonia hace asesinar á Arato ; Filope- 
men, jefe de la liga, lucha con Esparta que vé caer sus 
murallas y salir deportados á los descendientes de los 
grandes héroes. Poco mas tarde Roma llevaria la guerra 
á Macedonia, y proclamando la libertad helénica se apo- 
deraba de la Grecia dándola el nombre de provincia Acaya. 

Macedonia no prestó un servicio positivo á la Hellade. 
Fué el poder que obligó á los griegos á combatir bajo una 
bandera que llevaria Alejandro al Asia con el emblema 
de la civilización. Su alianza con los cartagineses atrajo á 
Macedonia la enemistad de los romanos y la guerra. 
Garecia de genio organizador y de espíritu expansivo 
capaces de lograr la constitución de un solo pueblo bajo 
principios de derecho. Muerto Alejandro, su empeño se 
redujo á dominar, y no le fué difícil puesto que presen- 
taba una estrecha cohesión contra los griegos divididos y 
anarquizados. Unas veces se imponía por la fuerza y otras 
por los partidos. Lo que quedaba de espíritu nacional y 
de entusiasmo helenista, era enemigo de Macedonia, la 
cual contaba con los ambiciosos, los traficantes políticos 
y los enemigos de la libertad. Apartada temporalmente 
al hacerse fuertes las ligas etolia y aquea, mezclábase de 
una manera solapada, y explotaba en su beneficio todas 




HISTORIA UNIVERSAL 107 



las coyunturas. El particularismo griego le permitió un 
dominio casi general. 

Espíritu helénico. — Los griegos tardaron en desenvolver 
sus aptitudes; sirvióles enérgicamente el contacto con la 
civilización fenicia. Imitaron las industrias y artes, y se 
propusieron aventajarlas. Sus brillantes instintos, su 
amor á lo bello y su temple reflexivo les hicieron idóneos 
en todo. Aman la luz y la verdad y apartan obstáculos 
y vetos de la historia y de las costumbres; todo el que 
crea y produce es ensalzado, lo mismo en el campo del 
pensamiento que en el taller y en la industria. Ejercita- 
ban de igual modo el espíritu y el cuerpo, la memoria y el 
cálculo, el corazón y la cabeza. Ven la naturaleza animada 
por fuerzas vivas, y la adoran en todas sus manifestacio- 
nes. Pero el sentido de la raza no se traduce con análogo 
vigor; donde la libertad prepondera, los éxitos son mas- 
decisivos. 

Las ciudades marítimas de Asia, las islas y la Magna 
Grecia y Sicilia, en escena dilatada, logran pronto extra- 
ordinarios progresos; ninguna sin embargo como Atenas 
que se erige en metrópoli del mundo intelectualy artístico,, 
tanto por capacidad, como por deliberación. Contra el sis- 
tema centralizador de los pueblos orientales, Grecia exa- 
jera la autonomía: nunca llega á creerse una nación con 
intereses superiores. A esa autonomía seguia el juicio 
extremado también de la independencia personal; Alci- 
biades no fué acusado de traición ni por sus intrigas con 
los persas. 

En la corriente histórica representaba Grecia un sentida 
opuesto al Oriente con sus unidades, sus limitaciones y 
despotismos. JNada creyó ageno á sus derechos de inteli- 
gencia y de inspiración. Sacrificó á Sócrates con pretex- 
tos aplicables fá todos los filósofos, y en realidad por 
motivos políticos en un tiempo ya de decadencia y de 
incertidumbres. La unidad intelectual se intentó y per- 
siguió fuera de todo propósito organizador en política. 



108 COMPENDIO DE LA 



Atenas fué el eje de la civilización helénica. Sus leyes 
•establecían de un lado estímulos; de otro tolerancia. Su- 
pieron los atenienses con tan íntimo convencimiento al 
menos como ulteriores civilizaciones que el ejercicio de 
la libertad no es desahogado y pleno sin hábitos de tole- 
rancia. Admitía como estudio todas las antítesis y todas 
las suposiciones; decir bien y con decoro era su único 
mandato. El sigilo parecíale opuesto á las necesidades 
de la vida pública; en las asambleas, en los juicios, en 
los templos y en el gobierno, todo era á la luz del día. No 
comprendió el tormento, ni la humillación, ni el sacrifi- 
-eio penoso. Cuanto habia de vivo, agudo, penetrador, su- 
blime en el genio helénico, se interpretó por Atenas á la 
posteridad y á la historia. La esclavitud, contraria al 
-espíritu de la raza, solo fué violenta en la Laconia. 

Después de muchos siglos de inspiración y de inven- 
tiva, el espíritu humano no podia producir mas; Grecia 
dejó de crear, y toda la tierra, desde el Mediterráneo 
occidental hasta la Bactriana comenzó á sentir la influen- 
cia y el consejo de la cultura helénica, y á establecer 
principios de acuerdo con las enseñanzas de los filósofos 
y los pensadores de Grecia. Ninguna crisis habia suspen- 
dido la vida moral. Bajo los horrores de la guerra del 
Peloponeso y con una peste asoladora que arrebató 
cien mil habitantes de Atenas, la invicta ciudad termi- 
naba el Partenon, la más bella obra del arte griego. 

No hubo dirección del pensamiento ó de la fantasía, 
que no se ensayara y promoviera en Grecia. 

Teogonia y mitología. — Según las creencias tradiciona- 
les de los helenos, era al principio el mundo una masa 
informe de la que fueron surgiendo organismos revelado- 
res de una fuerza interior creadora que ordenarían los 
dioses del Olimpo. La tierra engendró los titanes á quie- 
nes venció un linage mas puro protegido por el rey del 
cielo. Zeo sentó su trono en el Olimpo mientras Pluton 
dominaba el reino de las' tinieblas (Hades, Tártaro, Horco); 




HISTORIA UNIVERSAL 109 



Poseidon gobernaba el mar con su tridente. A la voz de 
Zeus, se animaron los montes, bosques y praderas con 
innumerables seres (ninfas, nereidas, tritones, sirenas), 
y por último apareció una raza de héroes que trayendo 
su origen de Zeo, ocupa un lugar medio entre los dioses 
y los hombres. La distancia entre el hombre y el animal 
se llenó de sátiros, faunos y monstruos que reúnen pro- 
piedades de ambos. 

La tierra engendró á Urano, el cielo; al mar, Ponto; de 
su unión, nacieron el Océano, dios de los rios, los dioses 
acuáticos, ninfas oceánicas, los cíclopes, forjadores de 
rayos, y los gigantes de cien brazos (briarcos); parte ocu- 
pan el aire, como los diversos espectros luminosos, Hipe- 
rion, Toias, Selene, Eos: los vientos, Céfiro, Bóreas, Noto, 
Euro; y el cielo con sus estrellas. Atlas sostiene con sus 
espaldas el cielo; Prometeo roba el fuego celeste, por la 
que Zeo le encadenó al Káukaso. Kronos, último de los 
titanes, arranca la virilidad á su padre, Urano, y le quita 
el poder. De las gotas de sangre que caen á la tierra, 
nacen las Euménides. La diosa del amor, Afrodita, sale de 
la espuma del mar. Tiphon, último hijo de la tierra, se- 
vé obligado á obedecer á los dioses. 

Zeo era rey del mundo; Hera, su esposa, representa la 
tierra en su unión con el cielo; son hermanas de Hera, 
Hebe, que sirve á los dioses, y Eitlethga que asiste á los 
partos. Pallas Atenea (Minerva romana) sale de la cabeza 
de Zeo, después de haber tragado á Metis (espíritu, razón). 
Grecia viste de divinidades toda la naturaleza y todas las 
grandes alteraciones del mundo. Klotho comienza el hilo 
de la existencia, Lákesis lo tege; Átropos lo corta. Todos 
los accidentes de la atmósfera, de la vida, del corazón y 
del pensamiento, tienen su nombre poético, su alegoría 
y sus símbolos. 

* * 
é 



110 COMPENDIO DE LA 



PÁRRAFO VII 

La civilización helénica 

Grecia ^rechaza la suposición de un origen desigual 
humano; no hay castas: la adversa fortuna la crearan las 
vicisitudes, no la naturaleza: el hombre nace con derechos 
y debe cumplir sus deberes. Nadie es desposeido de la 
facultad de pensar y de emitir ideas, ni el esclavo: Esopo 
es inmortal. El mérito es el primer título de nobleza en 
Grecia. La sociedad se apoya en bases civiles; el sacer- 
docio desempeña sus funciones dentro del Estado. En 
lugar de contener la iniciativa como en el Oriente, se la 
estimula y solicita: el arte y la ciencia son libres; no se 
inspiran mas que en la naturaleza: todo lo hermoso é ideal 
es aclamado; todo lo bueno se admira y santifica. Su reli- 
gión no fué sino la expresión poética de un alma llena de 
amor por todo lo grande. 

Para los griegos el progreso está en el porvenir; la ver- 
dad, á través de sucesivos perfeccionamientos. El objetivo 
se dirigia al bien por medio de la libertad, y con la pa- 
lanca de las facultades humanas. Las rivalidades, el exce- 
sivo amor propio, las pasiones y las impaciencias, ponen 
en contraste unos con otros hechos de los helenos. Pero 
lo que era posible hacer, dado el estado del mundo, Grecia 
lo hizo, enseñando á la posteridad nuevos derroteros. 

Artes. — En ningún tema de la actividad humana pro- 
gresó Grecia tanto como en las bellas artes. Eran la repre- 
sentación de lo bello en el mundo sensible, ya traducido 
en el mármol de Paros ó del Pentélico, ó sobre el lienzo 
ó en soberbios monumentos de arquitectura. En la poesía 
popular, cada arte tenia su nacimiento. Los primeros en- 
sayos de la época pelásgica tenían poca importancia para 
la historia: una Atenea con barbas; Jano con cuatro fren- 



HISTORIA UNIVERSAL 



111 



tes. Según la tradición, Cinara fué el primero que fundió 
metales; Truson, el primero que construyó murallas, y 
Dédalo el que hizo el laberinto de Greta. 

El arte tiene en la raza griega dos épocas: la primera 
entre los helenos de Asia; la segunda en la península. El 
cario Hermógenes edificó en Theos un templo á Baco, y 
otro en Magnesia á Diana; R.eco de Samos el templo de 
Juno; Stesifonte de Greta, el de Artemis ó Diana en Efeso. 
En la Grecia continental todo tomó proporciones mas 
elevadas, especialmente después de las guerras medo- 
persas. A los templos y palacios se unian obras conme- 
morativas de las glorias patrias: Jetino, Tenocles, Fidías, 
Calícrates, Mnésicles, ilustraron la arquitectura. Ademas 
del Pritaneo, palacio destinado á residencia de los bien- 
hechores de la patria, se construyeron, el pórtico Pecilo, 
y el Pnix, donde se celebraban las asambleas populares, 
el Odeon, los Propileos, el teatro de Dionisio, el templo 
de Teseo, el Partenon, el templo de Pallas Atenea. El 
templo de Delphos, dirigido por Eresiton y Espintaro de 
Corinto, y el de Olimpia comenzado en tiempo de Pisis- 
trato, eran tenidos como maravillas del arte. Calimaco 
sobrepujó en arquitectura á todos sus contemporáneos 
(siglo v). 

Distinguíanse tres órdenes de arquitectura. El jonio, 
dorio y corintio. La escultura floreció de una manera so- 
berbia. Los primeros modelos pasaron del Asia y se per- 
feccionaron recorriendo cuatro períodos sucesivos; pri- 
mero el adorno, después la exactitud de formas. Entre los 
escultores sobresalieron Aristocles de Greta, Gipselo, 
Alcámenes, Fidías, Mirón, Scopa, Polícleto, Pitágoras de 
Reggio, Praxíteles y Lisipo. Las estatuas se hacían de 
mármol ó bronce fundido, y representaban dioses y dio- 
sas, hombres notables, atletas, grupos de las fiestas. Los 
templos, calles y plazas, los edificios públicos y aun 
algunos caminos, estaban cubiertos de estatuas. Todo lo 
grande y heroico se traducía en la piedra ó el metal. 



112 COMPENDIO DE LA 



Queda memoria de la Niobe de Scopa, la Pallas Atenea 
de Fidías, la ternera de bronce, de Mirón, la Nice de 
Peonio y la Venus de Praxíteles, trabajos que se consi- 
deraron absolutamente perfectos. 

La pintura no tuvo culto tan permanente como la es- 
cultura; fué su mejor época en Rodas en tiempo de Pisis- 
trato, y en Atenas en el de Pericles, habiendo alcanzado 
en Gorinto y Sicione considerable desarrollo. Figuran 
como pintores célebres Paneno, Polignoto, Mirón, Timan- 
tes, Parrasio, Zeuxis, Apeles, Protógenes de Rodas y Eu- 
franor de Sicione. El culto por el arte era tal, que cuando 
Demetrio Poliorcetes sitió la capital de Rodas, declaró 
neutral la casa de Protógenes. 

No era la música el arte mas adelantado: habia tres 
estilos: el dorio, grave, enérgico y magestuoso; el jonio, 
animado y flexible; el eolio, sentimental y patético. Usa- 
ban los griegos la lira, la cítara, la flauta y varios ins- 
trumentos vocales. Las leyes protegían los progresos 
musicales. 

En historia Grecia fué el primer pueblo que comprendió 
todo su sentido y trascendencia y que separó el mito y la 
leyenda de los hechos que debian trasmitirse á la poste- 
ridad. Hecateo de Mileto, Histico, Carón de Lampsaco, 
Xanto de Lidia, ensayaron crónicas ajustadas al espíritu 
de la raza helénica. Herodoto de Halicarnaso (484 á 406) 
es quien crea la verdadera historia: leyó en los juegos 
olímpicos su historia de las guerras medas y obtuvo un 
premio de diez talentos. Viajó por Asia y Egipto y dio 
testimonio de sus experiencias. Tucidides de Atenas 
escribió la Guerra del Peloponeso con profundo sentido 
y lenguage elegante. Xenofonte en sus Historias griegas, 
refirió la retirada de los diez mil y las luchas de los hele- 
nos. Desde entonces fueron muchos y notables los histo- 
riadores griegos, figurando entre ellos Gtesias, Polibio, 
Dionisio de Halicarnaso y Diodo ro de Sicilia. 

En tiempo de Pericles se intentó dictar reglas para la 



HTSTORIA UNIVERSAL 113 



elocuencia. Pretendían algunos que la oratoria en sí 
misma no demandaba en la esencia lo verdadero bastando 
las formas externas; bajo este principio se organizóla 
escuela de los retóricos, en que el estilo, la pureza de 
dicción y el brillo de las imágenes, atraian todo el interés. 
De esta escuela fueron el núcleo los sofistas. 

Oratoria, — En un pueblo tan comunicativo y de vida 
tan robusta, debia ser la oratoria uno de los adornos so- 
ciales. Interesaba á todos convencer á la opinión y á las 
asambleas. Los mas celebrados oradores fueron Licurgo 
y Lisandro en Esparta; Arístides, Temístocles, Milciades, 
Gimon, Alcibiades, Pericles y Eschines en Atenas, y De- 
móstenes, el mas grande de todos. Hipérides é Isócrates 
siguen en importancia á Demóstenes, siendo infinitos los 
oradores de segunda línea que aparecen en el catálogo 
de los propagandistas. En la decadencia se levantó Dema- 
cares sobre la altura general. Pero donde brillan de un 
modo imponderable los oradores, es en las escuelas filo- 
sóficas: Platón y Aristóteles no tuvieron iguales entre los 
filósofos. 

La literatura comenzó con himnos á los dioses, fábulas 
y leyendas trasmitidas de generación en generación. 
Los cantores Lisio, Orfeo, Pantos, Museo y Eumolpo, 
crearon nuevos estilos. Pasada la época de transición, 
las hazañas y proezas de los héroes hallan en Homero 
(siglo ix) el mas sublime intérprete, y en Hesido el can- 
tor reflexivo de la naturaleza, de los dioses y de Jos hom- 
bres. Pytágoras de Samos, Teoguides, Solón, Stesícore, 
Calino de Efeso, Terpandro, Safo y Píndaro cantan el 
amor, la libertad y la ciencia. El teatro se impuso como 
una necesidad pública y en él se distinguen los célebres 
trágicos Eschilo, Sófocles y Eurípides. En el principio no 
habia mas actores que los coros; Tespis añadió un perso- 
naje que representaba la acción; Frínico llevó muge res á 
la escena y Querilo estableció la moda de los trajes 
apropiados. 



114 COMPENDIO DE LA 



La comedia nació con Susarion el siglo vi y llegó á su 
perfeccionamiento el siglo siguiente con Aristófanes. En 
la comedia se censuraba todo, llegando hasta la crítica 
de las acciones privadas. Los treinta tiranos cohibieron 
la libertad del teatro. El siglo iv, con Menandro y sus 
coetáneos, la nueva comedia fué la exposición de un sen- 
timiento ó de una pasión. 

Las ciencias en Grecia ya no viven al amparo del sigilo 
ni bajo la guarda de una casta. Todas estaban en los pri- 
meros pasos confundidas con ritualidades y ceremonias, 
y sin precisión ni método. Grecia se vale de la libertad 
racional teniendo por objetivo la naturaleza. Sin des- 
atender los legados de la tradición, sienta bases mas 
adecuadas en la medicina, la historia, la geografía, las 
matemáticas, la física, la astronomía y la mecánica. Py- 
tágoras de Sanios, Alcmeon de Crotona, Hipócrates, Tha- 
les de Mileto, Anaximandro, Aristóteles y muchos otros 
sabios dictaron los métodos científicos que determinaron 
el progreso. 

Hábitos y costumbres. — Todos los griegos eran aficiona- 
dos á la sátira y á las agudezas de ingenio, á las disputas 
y á la murmuración. Era deber hablar bien y no mani- 
festar abatimiento en las contrariedades. En los pueblos 
dorios se ejercitaba mejor la fuerza; en los jonios la fuerza 
física y moral. Requeríase en todo compostura y dignidad, 
hasta en la muerte. La esclavitud era una institución 
general; pero solo fué cruel en los dominios de Laconia 
y en Tesalia. El esclavo disfrutaba de plena libertad 
intelectual. Todos los oficios se consideraban dignos y 
honrados; solo la vagancia infamaba. 

No se podia criticar á los muertos, aunque hubiera 
motivos de acusación. Al marchar á las batallas se ento- 
naban himnos de guerra. Con frecuencia hombres céle- 
bres entraban voluntariamente en los ejércitos y lucha- 
ban como soldados. Reprobábase la crueldad con los 
vencidos. 



HISTORIA UNIVERSAL 415 



Esparta exponia á los niños que nacían deformes. Ate- 
nas los compadecía y educaba. Se prohibía en toda la 
Grecia el tormento y la mortificación. Entre los jonios el 
espíritu de curiosidad estaba mas avivado: la multitud 
acudía á contemplar toda obra notable, y á juzgarla y 
comentarla. Habí-a costumbre de dirimir discordias en 
combates personales, á veces aun por cuestiones colec- 
tivas. La hospitalidad era un deber. 

Celebrábanse con frecuencia banquetes y asistían á 
ellos parásitos, sin ser convidados, para servir de bufones. 

Ademas de las fiestas nacionales y locales y los aniver- 
sarios de los hechos gloriosos, habia en cada mes tres 
<iias festivos; las kalendas, el dia primero; las nonas y 
los idus, el cinco y el trece, menos los meses de Marzo, 
Mayo, Julio y Octubre, en que eran las nonas á siete y los 
idus á quince. 

Los juegos olímpicos tenían la principal celebridad y 
fama en Grecia; eran cada cuatro años y asistían lucha- 
dores y embajadas de todas las ciudades y colonias de la 
raza helénica. Los juegos de Nemea cerca de Gleone, los 
ístmicos en Gorinto y los píticos en Delphos también lla- 
maban concurrencia. La tradición y el influjo extrangero 
establecieron ciertas costumbres en desacuerdo con el 
genio helénico. Las fiestas tesmophorias se celebraban 
solo por mugeres; representábanse los misterios de la 
siembra y de la fecundidad por símbolos poéticos. En los 
misterios de Eleusis se pasaba una antorcha de mano en 
mano para significar el engranaje de la civilización en la 
vida de las generaciones. Penetrábase por iniciación y 
mediante pruebas y se ascendía por grados, siendo las 
creencias fundamentales la unidad de Dios, la inmortali- 
dad del alma, el juicio después de la muerte y otros prin- 
cipios religiosos y filosóficos. Los atenienses rechazaban 
el secreto de esas asociaciones. 

En el estado social no se discrepaba esencialmente en 
Grecia. La familia estaba bien constituida; la muger inspi- 



146 COMPENDIO DE LA 



raba respeto, siendo entre los dorios consultada en los 
casos graves. Habíase desechado la poligamia, pero apa- 
reció una clase de cortesanas (hetairas ó heteras) que sin 
descender á un grado vergonzoso, servian en el juego de 
los vicios de la sociedad elegante, y por su ilustración, 
finura de modales y talento, llegaron á representar un 
papel; no podian asistir á las fiestas civiles ni á las so- 
lemnidades patrióticas. Friné, Lais y otras se hicieron 
célebres. 

La muger de familia, recluida en la casa, cuidaba de los 
hijos menores y de la hacienda doméstica. Los hijos de- 
pendían del padre hasta la mayor edad. Entre los espar- 
tanos dominaba el principio de primogenitura; en el resto 
de Grecia, en unos Estados se dotaba á las hijas; en otros 
todos los hijos heredaban por igual, teniendo el padre, á 
falta de ellos, libertad de testar. La educación dependía 
de las instituciones. 

Filosofía.— Grecia abandona la melancolía y la limita- 
ción de Oriente, y en plena luz del pensamiento concibe 
al hombre en todas sus capacidades y lo entrega al por- 
venir imponiéndole el deber de lo verdadero: la encuen- 
tran prevenida y armada todos los obstáculos, y lucha 
por vencerlos; no le intimida la naturaleza, ni los dioses 
le imponen vetos. Desata todas las ligaduras personales 
y establece la libertad, abandonando las preocupaciones 
que pueden cerrarle el paso al progreso. La perfección, 
en el concepto de los griegos, está muy lejos, al término 
de un trabajo gigantesco. Proscribe las castas, somete á 
juicio crítico á la autoridad, canta el trabajo, la lucha y 
la victoria, esgrime todas las armas del espíritu, y pue- 
bla el mundo de ideales para perseguirlos en la vida real. 
Se coloca frente á todos los problemas y se esfuerza por 
resolverlos fuera de arbitrariedad y de capricho. 

A las puertas del Oriente y en la aurora de las ciencias, 
con un genio tan claro y emprendedor, los griegos debían 
cultivar la filosofía con lucidez, brío y perseverancia. 



HISTORIA UNIVERSAL 117 



Thales de Mileto fundó la escuela jonia que analiza el 
mundo exterior y estudia sus leyes, buscando el enlace 
de los hechos físicos por medios racionales, desde la im- 
presión sensible hasta la inteligencia que clasifica y ge- 
neraliza. Thales dá el método científico y se separa de 
abstracciones. El filósofo atribuía al agua el germen de 
las cosas, y al fluido motor la razón de las alteraciones 
que sufren. La libertad se reputaba esencial; el espíritu 
independiente debe dirigirse á lo verdadero, sin otra con- 
sideración que la verdad misma. Los adelantos hechos 
ya en la época del pensador de Mileto, fueron nota- 
bles. Sus discípulos tomaron distintas direcciones aunque 
todos según los principios de libre examen. Ferécides 
hace del aire, con la materia y el tiempo, la causa gene- 
radora: Anaximandro proclama el principio absoluto 
revelado á nosotros en forma sensible : Leucipo crea la 
teoría de los átomos dotados de movilidad y de cuya 
suma se compone el infinito: Heráclito, Demócrito, Ana- 
xágoras discurren sobre temas referentes al origen de 
las cosas. 

La escuela itálica tiene por fundador á Pitágoras de 
Samos (580 á 497). Después de viajar por Asia y Egipto, 
fijó su residencia en Grotona y organizó una sociedad 
filosófica. Hacia objeto de examen la naturaleza material 
y la naturaleza moral. El ascenso de la asociación era 
por grados, según se adquirían conocimientos. Busca el 
filósofo la armonía entre las cosas, los atributos de la 
vida, las reglas de gobierno de los hombres. La base de 
la doctrina pitagórica es el amor: el objetivo la verdad y 
la justicia. Esta filosofía se dirigía preferentemente al 
mundo moral; los fenómenos son transitorios y movibles; 
las ideas invariables y permanentes; la sabiduría está en 
lo inmutable y absoluto. Dios es el centro del universo, 
y el alma un número que se mueve por sí mismo dentro 
del mundo ordenado por leyes fijas; conviene conocer los 
fenómenos, pero mas sus causas. Pitágoras pretendía 



418 COMPENDIO DE LA. 



encontrar en las matemáticas el emblema de la armonía 
universal, y en el principio de atracción de las cosas una 
correlación al principio de atracción de los hombres por 
el amor. Formuló una doctrina completa reconociendo la 
libertad moral, si bien con demasiadas reglamentaciones 
en las prácticas de la vida. Supo como se trasmiten la 
luz y el sonido; que no eran elementos el aire y los que 
por tales pasaban; conoció la esfericidad de la tierra, del 
sol y de los planetas, los movimientos de nuestro globo y 
su posición oblicuada. Profesaba la creencia de la tras- 
migración de las almas, cifrando la perfección en la hon- 
radez, la dignidad y el saber. Tuvo numerosos discípulos. 

Sofistas. — De las escuelas física y pitagórica ó itálica 
derivaron numerosas teorías unas con otras en pugna; 
las polémicas tenían por objeto mas bien los vicios de la 
escuela contraria que la defensa de la propia; el dominia 
de la palabra hacia las veces de argumentación racional ; 
la retórica y las bellas formas se impusieron á la esencia 
que es lo verdadero; de todas las cosas, solo una se li- 
braba de la rechifla de las sectas; la libertad de critica; 
el derecho de juzgar sin cortapisa. 

De la masa de polemistas surgió un círculo en el Asia 
Menor, Sicilia é Italia que aspiraba á representar lo mas 
alto de la cultura. Atenas se hizo el centro de esa corriente 
de ideas; á sus oradores se les llamó sofistas; no fiaban 
sino en la inteligencia individual, sin atender á prece- 
dentes científicos ni legales ni históricos. Cada uno podia 
pensar de las cosas como quisiera y revelarlo al exterior; 
el hombre podia crear, prescindiendo de lo verdadero en 
sí mismo. Gorgias de Leontia, Kalcicles, Entidemo, Polo 
y Trasimeno, fueron los sofistas mas elocuentes y cele- 
brados. 

Con los sofistas, y aun antes que ellos, apareció la es- 
cuela eleática con Zenon de Elea; si los fenómenos eran 
mudables, no podia buscarse en ellos positivo conoci- 
miento mas que en la inteligencia; se podia conjeturar 



HISTORIA UNIVERSAL 119 



pero no saber. El idealismo no se contuvo ahí; descon- 
fiando á la vez de las cosas sensibles y de los medios de 
conocer, cayó en el excepticismo. Empédocles de Agri- 
gento trató de conciliar el experimentalismo y el idealis- 
mo. Lisipo, Metrodoro de Ghio y otros, defendian que el 
infinito está formado de la pluralidad de átomos; de la 
combinación de los corpúsculos invisibles se forman 
los cuerpos, y de estos se desprenden idolillos que 
se graban en los sentidos y producen las sensaciones 
y las ideas. La vida debe reducirse al goce íntimo. De 
la escuela atomista nació el epicureismo degenerando la 
doctrina moral en placer sensual. 

Sócrates. — Ni con los sofistas ni con los discípulos de 
las escuelas de Thales y Pitágoras se habia condensado 
una doctrina. Antes al contrario las dudas y la confusión 
lo llenaban todo. Sócrates era el encargado de restablecer 
el. sentido moral. Artista, soldado y pensador, sin otras 
presunciones que el afán de lo verdadero, se presentó 
como un hombre curioso, exigiendo pruebas á los sofistas 
y demostrándoles que nada enseñaban y á ningún obje- 
tivo se dirigían sus brillantes apariencias. Comienza por 
afirmar al hombre, halla en él la raiz y el centro de ob- 
servación, y le empuja hacia lo verdadero por medio de 
la libertad. No discute lo evidente, ni prefiere entre dos 
verdades; define el pensamiento, lo encamina y vigoriza, 
estimula al conocimiento de todas las ciencias, honra al 
progreso, condena castas, esclavitudes y privilegios; re- 
prueba la guerra injusta y proclama el deber del bien y 
del derecho. Los sofistas le' acusan de sacrilegio, y con- 
denado á muerte, muere rodeado de sus discípulos, pen- 
sando en las grandes verdades que proclamara. Rehabi- 
litada su memoria, creció su fama y se ha hecho inmortal 
(470 á 400). 

Platón. — Arístocles, llamado después Platón, trasladó 
las enseñanzas de Sócrates, su maestro, en elocuentes 
diálogos. Sus teorías abrazan cuanto se refiere al mundo 



120 COMPENDIO DE LA 



moral. Sin prescindir de los hechos, se dirige constante- 
mente á las ideas por el método dialéctico. La filosofía, 
en opinión del ilustre pensador, ha de procurar darse 
cuenta de cuanto existe, en sus causas, efectos y relacio- 
nes. Si las ideas no se refiriesen á cosas reales, no lo 
serian. La filosofía platónica, toma el lado idealista de la 
doctrina de Sócrates, y lo continúa. Cree en la trasmi- 
gración. Sus aspiraciones van á una justicia absoluta por 
una serie de progresos. Ama lo bello como representación 
de lo justo, y le merecen igual solicitud todas las cien- 
cias. Abrió la Academia para divulgar sus principios, y 
en ella sostuvo la doctrina de la unidad de Dios, de la in- 
mortalidad del alma y del amor como lazo universal. 

Aristóteles, discípulo de Platón, habia nacido en Sta- 
girá, Macedonia. Fué maestro de Alejandro el Grande. 
Sin separarse de la Academia, en lo que juzgaba útil, 
propúsose juntar al idealismo un realismo naturalista. y 
científico que diera exacto concierto á la marcha de la 
inteligencia y á las investigaciones racionales. Por carác- 
ter era inclinado á la observación y al análisis, y poco 
dado á lo abstracto ; elevábase desde los fenómenos á las 
leyes; clasificó los elementos de la inteligencia y enumeró 
los modos posibles del principio de las cosas. Hace la 
materia inherente á la forma; eternos el mundo, el tiempo 
y el movimiento. Dios es el motor inmóvil, centro del 
universo; el hombre es una inteligencia nacida paralo 
verdadero. Fija las reglas del discurso por la lógica, de- 
fine y separa los ramos de la ciencia, y no desatiende la 
moral, la política y la justicia. Fué una de las capacida- 
des mas brillantes de la humanidad. 

Euclides de Megara, discípulo de Sócrates, fundó una 
escuela con las inspiraciones del maestro y la lógica 
eleática; la escuela degeneró en sutilezas y formalismos. 
Otro discípulo de Sócrates, Antístenes, fundó la escuela 
cínica, así llamada por el Ginosargo donde se explicaba. 
Tenia por objeto defender la virtud, despreciando los 






HISTORIA UNIVERSAL 121 



dones y goces que á ella no tendiesen: predicaba la li- 
bertad, la rectitud de conciencia y la sencillez. Diógenes 
de Sinope fué la expresión mas alta de esta escuela. 

Epicuro buscaba el placer que conducia á la virtud, y 
Aristipo y sus discípulos, el placer en todas formas y el 
egoismo como fin total de la vida. Timón de Fliunte y 
Pirron adoptaron un excepticismo sistemático. Zenon de 
Citio fundó la escuela stóica (por la Stoa Pecile); sostenía 
el deber de la virtud, independiente del mal ó bien que 
resultara á los defensores ; la libertad ha de dirigirse á la 
justicia; el hombre ha de sustraerse á toda impresión de 
placer ó dolor, que son ilusiones : la ambición de dere- 
cho, saber y justicia, dio á la escuela un gran prestigio. 
La nueva academia creada por Arcesilao, no dio frutos y 
cayó en el excepticismo, si bien conservó algo de las en- 
señanzas de Platón. 



PÁRRAFO VIII 

Monarquías griegas de Oriente 

Cuatro grandes monarquías se organizan después de 
las guerras de los diadocos. Macedonia, con la hegemonía 
en Grecia, donde dominaron Antípater, Gasandro, y defi- 
nitivamente Antígono: el Asia Menor, con Lisimaco: la 
Alta Asia, con Seleuco, y Egipto, con los Ptolomeos. Muy 
pronto se hicieron independientes Pérgamo y Bitinia. Ma- 
cedonia, que había dado al Asia el principal contingente 
de fuerzas, quedó debilitada, y ni hubiera podido dominar 
en Grecia sin las divisiones y revueltas de los helenos. 
En la Alta Asia, la posición de los Seleucos se hizo difícil: 
muchos territorios se iban desligando del poder seléucida. 
Los Ptolomeos, mas hábiles y políticos, buscaron arraigo 
en las costumbres egipcias y establecieron buena organi- 
zación militar y regularizado sistema económico. 



122 COMPENDIO DE LA 



La poligamia, adoptada por los epigones, dio funestos 
resultados y produjo sangrientos choques en las familias 
de los reyes. Por otra parte, los celos y la ambición man- 
tuvieron la alarma entre los Antiocos y Ptolomeos que se 
hicieron con frecuencia la guerra. Egipto codiciaba la Ce- 
lesiria, Fenicia y Palestina. 

Seleuco I y Antioco I conservaron el imperio sirio: 
Antioco II perdió la Bactriana y la Parthia : Seleuco II 
solicitó la alianza de los romanos, y como se sublevase su 
hermano Antioco, tuvo que desprenderse de algunos 
territorios. Á Seleuco II sucedió Antioco III, el mas nota- 
ble de los seléucidas; en su tiempo ya hubo choques con 
los romanos, y después se fué desgarrando el imperio 
hasta que lo suprimió Pompeyo. 

Mas afortunados los Ptolomeos, gobernaron con gloria 
y provecho de Egipto hasta fines del siglo ni en que los 
triunfos de Antioco III redujeron el imperio del Nilo á sus 
límites naturales. El senado romano fué tutor de Ptolo- 
meo V Epifanes, y los demás reyes gobernaron bajo la 
influencia de Roma. 

EL pueblo judío recobró la independencia en la primera 
mitad del siglo n bajo la dirección de los Macabeos. En el 
Asia Menor se rompió la unidad política, formándose va- 
rios Estados de poca importancia militar y social. 

Cultura greco- oriental. — Los soldados de Alejandro y los 
de los diadocos y epigones llevaron al Oriente los prin- 
cipios de la civilización griega que los nuevos imperios 
debían tener interés en arraigar. Ademas de Alejandría, 
fundada por Alejandro en el delta del Nilo, se levantaron 
Antioquía/Seleucia y otras muchas ciudades por el mo- 
delo del gusto griego. Los sabios y los artistas, los comer- 
ciantes y los industriales, hallaban en Asia y Egipto mas 
beneficios y espacio, ya para los éxitos de la inteligencia 
como para los del trabajo. Alejandría se hizo emporio del 
comercio y punto de cita de los eruditos orientales y occi- 
dentales. Los Ptolomeos protegieron inteligentemente 



HISTORIA UNIVERSAL 123 



este movimiento: la biblioteca de la ciudad acumuló 
considerables materiales de todas clases, mientras el Mu- 
seo daba hospitalidad honrosa á los sabios de todas las 
nacionalidades. El griego fué el idioma de la ciencia y de 
las relaciones generales. Los hombres y los pueblos 
de procedencia distinta, se estimulaban, desarrollando 
competencias útiles para el progreso. 

Pérgamo fundó establecimientos rivales de los de Ale- 
jandría y Seleucia. Los reyes se disputaban los mejores 
profesores y literatos, y las cátedras se llenaban de alum- 
nos de todas las naciones. Muchos egipcios y asiáticos 
tomaron nombres griegos, entrando en el ejército, en la 
enseñanza y en los destinos. Pero los resultados no podían 
ser completos, porque las afinidades se apoyaban en cir - 
cunstancias variables, y sobre todo, porque las socieda- 
des orientales, si bien en parte helenizadas en cuanto á 
la inteligencia, nunca adquirieron el sentido poético y las 
tendencias grandiosas de la familia griega. Faltábales el 
genio que inspiró á Homero, y que formó á Solón, Temís- 
tocles, Sócrates y Alejandro. Pero si Asia y África no se 
inundaron plenamente del espíritu y del corazón de los 
griegos, tampoco pudieron conservar la estructura orien- 
tal en su antiguo estado. Los sostenedores de los anti- 
guos cultos vacilan, y surgen creencias y brotan sectas 
al estilo helénico, con polémicas y debates y contradic- 
ciones. 

A las enseñanzas sostenidas por el gobierno de los epi- 
gones, se unian instituciones espontáneamente nacidas 
del movimiento literario: juntábanse en las bibliotecas 
los tesoros en todas partes recojidos, y eran revisados, 
traducidos y clasificados, en especial en Alejandría, donde 
abundaban los críticos, eruditos y sabios. El estudio de 
la gramática se elevó á -gran altura; la medicina y la 
astronomía, las matemáticas y las ciencias naturales, 
la filología, la física y todos los ramos del saber, progre- 
saron, tomando por base el caudal que habían llevado 



124 COMPENDIO DE LA 



los helenos y la multitud de pueblos por ellos conquis- 
tados. 

La capital egipcia era el punto á que afluian gentes de 
todos los paises y de todas las razas : allí se asociaban los 
sistemas y se iba construyendo un organismo ecléctico, 
ya por el empeño de juntar principios diversos, como por 
el interés de que se conciliasen Europa y el Oriente. La 
abundancia de materiales, y lo excepcional de las circuns- 
tancias no dejaban descanso al ánimo, ni permitian una 
crítica severa que apartase lo antitético y contradictorio, 
y acercara lo semejante y conciliable, dirigiendo el espí- 
ritu á la verdad sin accesorios bastardos. Mas bien se bus- 
caba erudición que reglas fijas. 

La asociación de religiones y filosofías, de leyendas, de 
cálculos racionales, ciencias exaptas y mitos, de sabios y 
adivinos, dio al aspecto moral un carácter singularísimo. 
Alejandría reunió todos los elementos posibles en moral 
y filosofía, sin añadir un rayo de luz, ni una teoría de de- 
recho. Los medios orientales y los occidentales eran con- 
tradictorios : en Oriente se desconocia la libertad, y en 
Grecia se invocaba. Las cuestiones religiosas se mezcla- 
rían con las filosóficas, promoviendo controversias y 
creando fases especiales sobre motivos conocidos. Platón, 
por su grande autoridad y por ser; en ciertos límites, el 
apóstol de Sócrates, debia informar el estudio predilecto 
de los alejandrinos. 

Iniciado debate sobre la naturaleza de Dios, se interrogó 
á la Academia, y á sus determinaciones se oponen adita- 
mentos de un sentido oriental: nace la escuela neoplató- 
nica con los teósofos metafísicos Ammonio Sacas, Pío tino 
y otros, consistiendo esa escuela en la mezcla de doctri- 
nas platónicas y de dogmas orientales. Las adivinaciones, 
evocaciones y el visionarismo, reemplazan al tono cientí- 
fico y al espíritu indagador de la filosofía griega. El des- 
concierto moral y político minaba al mundo helénico y 
helenizado; el excepticismo, tan conforme con la sed de 



HISTORIA UNIVERSAL 125 






vicios y con las fuertes pasiones desarrolladas en épocas 
de violenta crisis, pasaba de los sistemas á la vida real y 
á las reglas de conducta. 

A pesar del movimiento causado por la intervención 
greco-macedonia en el Oriente, helenizado en la superfi- 
cie, solo se modificó de una manera parcial. La fuerza de 
inercia triunfada en el Centro y Oriente de Asia. 



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CAPÍTULO TERCERO 



Italia 



Es Italia una península prolongada y estrecha, com- 
prendida entre los treinta y ocho y los cuarenta y ocho 
grados de latitud Norte. Al Sur, separada por el Estrecho 
de Reggio y de Mesina, está la isla de Sicilia. Al Occidente 
de la Italia Central, el mar Tirreno, limitando en las cos- 
tas de Córcega y Cerdeña. Separa la alta Italia del Centro, 
la cordillera de los Apeninos, y la península se limita al 
Norte por los Alpes. 

La Italia superior era habitada por pueblos celtas; for- 
maba la cuenca del Pó, en parte invadida y dominada por 
los etruscos. Los arias, que separados de los griegos en 
los Balkanes arribaron á Italia, se dividieron en grupos; 
en el medio occidental se establecieron los latinos, los 
ausonios en la Campania, los ítalos en el Brutio y en las 
comarcas próximas; al Oriente los umbro-sabelios. Los 
etruscos, de origen no aclarado, si bien ya muchos les 
suponen procedentes de una inmigración semítica, vivían 
en el Occidente de la Italia media. En la desembocadura 
del Pó los vénetos, y cerca los yapigios y mesapios, de 
raza ilírica. 

Los latinos ocupaban una comarca en el bajo Tiber 
entre el rio, los Apeninos y las montañas de los volscos; 



128 COMPENDIO DE LA 



rodeábanla los equos, volscos, hérnicos, sabinos y cim- 
brios. Desde muy antiguo habitaban los etruscos ó ráse- 
nas al Norte del Latió, teniendo por vecinos septentrio- 
nales á los celtas que los romanos llamaron galos (Galia 
cisalpina). Estaban divididos los etruscos en tres agrupa- 
ciones de doce ciudades cada una. 

Latinos, sabinos y etruscos dieron en el tiempo todos 
los elementos de la constitución romana. Los tres pueblos 
se diferenciaban en civilización y orden de vida: los lati- 
nos se dedicaban con preferencia á la agricultura; los 
sabinos á la cria de ganados; los etruscos, en contacto 
con los griegos, habian aprendido las artes y muchas in- 
dustrias. El carácter de los latinos era abierto, enérgico, 
y dado á la sátira; el de los sabinos, sobrio, perseverante y 
difícil de abatir; el de los etruscos emprendedory movible. 

Seis territorios abarcaba la Italia media. 1.° Etruria, 
confederación de Estados compuesta de pueblos cultos 
con instituciones aristocráticas; ciudades importantes, 
Tarquinia, Clusium, Vola térra, Pisa, Veyes y otras. 
2.° Umbría, donde nacen las fuentes del Tiber y los rios 
Macra y Rubicon; ciudades, Fanum, Fortuna, Ariminum 
y otras. 3.° El Piceno, con la ciudad de Ancona. 4.° El 
Samnium, con las ciudades Pinna, Teate, Corfinium, y 
los centros sabinos Fidena, Cures, Reate, Gaudium, Male- 
ventum y otros. 5.° El Latium, desde el Tiber al Liris, con 
el monte Albano donde se celebraban los misterios y el 
culto y las asambleas de la confederación. Ciudades, Al- 
balonga, Aricia, Ostia, Tusculanum, Terracina,Lavinium, 
Prenesto y otras. 6.° La Campania con el Vesubio y los 
promontorios Misseno y Surrento: ciudades, Capua y 
Ñola; Cumas, colonia griega, y Neápoli, colonia de Cumas. 

En esos territorios habitaba multitud de tribus con 
nombre distinto. 

La baja Italia ó Magna Grecia se dividía en Apulia, 
Lucania y Brutium, pero tenían toda la importancia las 
ciudades griegas. 



HISTORIA UNIVERSAL 129 



De todos los pueblos peninsulares, los mas adelantados, 
exceptuando las colonias griegas, eran los etruscos, de 
muy antiguo relacionados con los helenos y cartagineses. 
Sobresalieron en la construcción de murallas, fundición 
de metales, obras hidráulicas, tegidos, armas, piedras 
talladas, vasos y relieves, pero no alcanzaron el vigor y 
lozanía que en Grecia. 

Gobernaba las ciudades etruscas una aristocracia cuyos 
jefes, lucumones, componían el senado de la confedera- 
ción. En juegos, carreras y representaciones escénicas, 
imitaban á los griegos. A la cabeza de sus doce dioses 
consentes estaba Tina (Júpiter), pero se creia en otras 
divinidades superiores envueltas en símbolos y misterios, 
llamadas Esar. Habia esclavos y se empleó pronto la cos- 
tumbre de utilizar mercenarios. Gomo marinos y comer- 
ciantes, los etruscos dominaron largo tiempo el mar 
Tirreno ú occidental. 

Los latinos estaban también constituidos en confede- 
ración, pero la liga de las ciudades no era bastante sólida 
para la defensa ni para el ataque. Solo los etruscos tenían 
templos para sus dioses, entre los habitantes de la Italia 
media. La religión entre los sabinos y latinos carecía de 
fantasía: luego, entrada la historia romana, adoptaron el 
Olimpo griego. 

Desde el siglo ix los griegos fundaron colonias al Oeste 
del mar Jonio, entre ellas Cime, Reghium, Grótona, Siba- 
ris, Posidonia, Metaponto, Locris y Tarento. Los antiguos 
habitadores huyeron ó fueron sometidos á esclavitud. En 
Sicilia otros inmigrantes helenos fundaban desde el si- 
glo vin, Siracusa, Catana, Leontinoi, Megara, Hibla, Gela 
y Selinunte; estas ciudades enviaban colonias á otros 
lugares. Todos se comunicaban y recibían el impulso pro- 
gresivo de la Grecia continental; las instituciones y hábi- 
tos eran análogos, y las mismas luchas sostcnian la 
aristocracia y la democracia. Prosperaron considerable- 
mente el comercio y la industria, creando competencias 



130 COMPENDIO DE LA 



con los fenicios y cartagineses. Hubo grandes legislado- 
res como Zaleuco en Locris; Karondas en Gatania y 
Reggio. 

No había concordia y casi nunca paz entre los Estados 
griegos. En Sicilia las colonias corrian otros peligros 
ademas de los de las luchas interiores. Desde el siglo xn, 
los fenicios habian colonizado la isla y fundado las ciu- 
dades Heraclea. Minoa, Motye, Erix, Soloeis y Macarath 
(Panormo). Guando los griegos se creyeron fuertes, ame- 
nazaron á las ciudades fenicias, y estas pidieron protec- 
ción á Gartago que luego las dominó, tratando de arrojar 
á los griegos. Siendo recíprocas las ambiciones, estalló la 
guerra y en la batalla de Himera, año 480, vencieron los 
griegos y proclamaron rey de Siracusa al caudillo Gelon. 
Ya la paz en lo sucesivo solo fué una tregua, 

Las colonias se sostienen unas veces con sus propias 
fuerzas y otras con el apoyo de Gorinto, Esparta ó el de 
otros aliados. Un nuevo adversario, mas formidable y 
perseverante que los cartagineses, aparecería en Italia. 
Roma aprovechó las discordias de los Estados helénicos y 
la rivalidad con Gartago para apoderarse de Sicilia; los 
griegos sicilianos y de la Magna Grecia, influirían de un 
modo directo en la cultura de la República del Tiber. 



PÁRRAFO I 

Roma. — La monarquía 

Roma fué fundada en el año 753 antes de Cristo, cons- 
truyéndose las primeras estancias en el monte Palatino. 
Los fundadores procedían del Latió, sin estar todavía 
demostrado si emigraron voluntariamente, ó buscaron 
entre los pantanos del Tiber refugio y seguro contra las 
persecuciones y los peligros. Abona esta opinión la cir- 
cunstancia de haberse verificado grandes movimientos en 






HISTORIA UNIVERSAL 431 



la primera mitad del siglo vm en todo el Sur de Italia, 
cosa que pudo producir el choque de unas tribus con 
otras y el abandono forzoso de unas comarcas y la ocu- 
pación de otras. 

Fué aceptada la tradición que hace de Rómulo y Remo 
fundadores de la ciudad. Según esa tradición, Procas, rey 
de Albalonga, tuvo en hijos á Númitor y Amulio; Amu- 
lio usurpó el trono á su hermano mayor, y obligó á 
Rhea Silvia, hija de Númitor, á entrar en el colegio de 
las vestales, pronunciando el voto de castidad. Rhea Sil- 
via tuvo del dios Marte dos hijos: Rómulo y Remo, á 
quienes la madre arrojó al Tiberen una cuna de mim- 
bres, por temor á la cólera del usurpador. Pretenden 
otros que madre é hijos fueron arrojados al Tiber, hallando 
la primera la muerte, y los segundos la salvación, gra- 
cias á unos pastores que les recojieron, haciéndoles 
amamantar por una loba. En la edad adulta, devolvieron 
el trono á Númitor, y fundaron á Roma. La crítica ha 
relegado esta tradición á la categoría de fábula. 

Entre muchas y encontradas opiniones, prevalece la 
de la primacía de los latinos con el nombre de ramnen- 
«es, á los cuales se unieron luego los ticios, de origen 
sabino, y mas tarde los luceres, de procedencia latina. El 
Palatino era una fortaleza, unida al Esquilino por la 
colina Velia; pronto pertenecieron á Roma el monte Tar- 
peyo, donde se construiría el Capitolio, y el Aventino. 

Al Norte de la nueva ciudad, residencia de los mon- 
tani, levantaron otra los colini sobre el asiento de una 
montaña, con cinco prominencias: Viminal, Quirinal, 
Salutar, Mutial y Latiar. Las dos ciudades se unieron pro- 
bablemente bajo el gobierno de Rómulo, al cual la tradi- 
ción da por co- Gobernador á Tito Tatio que se presume 
asesinado por el rey romano. Las dos ciudades, que no 
eran sino agrupaciones de cabanas, sin solidez ni arte, 
vivieron mucho tiempo en lacha, dedicadas á la agricul- 
tura y á la defensa; sus emblemas fueron el arado y la 



132 COMPENDIO DE LA 



lanza, y sus precedentes de gobierno las enseñanzas de 
las municipalidades latinas. La tendencia de dominio se 
manifestó pronto. Les distinguía una firmeza incontras- 
table y una tenacidad sin límites, junto con el egoísmo y 
la codicia. Los luceres formaron la tercera tribu, ignorán- 
dose si proceden de pequeños pueblos vecinos á Roma, 
ó de la masa de habitantes de Albalonga, destruida en 
tiempo de Tulio Hostilio. 

Los romanos adoptaron la monarquía electiva, limitada 
por las atribuciones del Senado y del pueblo. El rey man- 
daba el ejército en tiempo de guerra, y en la paz desem- 
peñaba los cargos de gran sacerdote y de juez supremo; 
nombraba á los prefectos de la ciudad, á los cuestores ó 
jueces, á los tribunos ó comandantes de infantería y á los 
capitanes de caballería. El Senado proponía, discutía y 
aconsejaba. El Senado era un consejo compuesto de lo 
mas caracterizado de la gens romana; cada gens daba un 
senador vitalicio. Los comicios se componían de los hom- 
bres aptos para el servicio de las armas; el rey los convo- 
caba, y decidían por curias; no se discutía; se aprobaba 
ó rechazaba la proposición. El pópulus romanus se com- 
ponía de los ciudadanos. En el primitivo pueblo, cada diez 
familias componían una gens; cada diez gentes una 
curia; cada diez curias una de las tribus del Estado. Cada 
curia tenia culto, asamblea y consejo comunes. 

Los esclavos procedían de prisioneros de guerra ó de 
compra; no tenían derechos ni personalidad civil. Habia 
ademas clientes, libres de hecho, mas no de derecho; cada 
Familia de clientes estaba sometida á una familia de ciu- 
dadanos, á quienes servían como arrendadores y agentes, 
participando del culto religioso. El patrono protegía al 
cliente y le representaba en juicio; no podían litigar en- 
tre sí cliente y patrono, ni declarar uno contra otro. 
Creen algunos que la clientela se formó con esclavos 
emancipados ó con los poseedores de las tierras conquis- 
tadas. El origen de la plebe no está determinado con 



HISTORIA UNIVERSAL 133 



exactitud; se presume que venia de la conquista ó de 
inmigración voluntaria. Eran los plebeyos personalmente 
libres; podian comerciar, adquirir y trasmitir bienes, 
litigar y defenderse, pero no les permitia la ley contraer 
matrimonio en la clase ciudadana (epigamia ó connu- 
bium), ni ejercitar el culto, ni participar de la religión 
del Estado, ni disfrutar del ager públicus (tierras del Es-. 
tado). Desde la organización de la plebe, los antiguos 
ciudadanos se llamaban patricios. 

Entre Jos patricios, el mas anciano era el jefe, con la 
facultad de vida y muerte sobre su muger é hijos; el hijo 
adulto, y aun casado, no salía de la potestad del padre, 
ya le igualara en derechos. La muger casada estaba bajo la 
potestad del marido, y muerto este, bajo la tutela de su hijo 
adulto, ó la potestad de los próximos agnados; se la consi- 
deraba libre y tenia dominio sobre las mugeres de la casa. 

En la época monárquica las costumbres hacian las ve- 
ces de leyes escritas. Según las clases, diferian las fór- 
mulas. El plebeyo tomaba muger por compra ó simula- 
ción de ella con las formalidades adecuadas; la pieza de 
bronce y la balanza (per as et libram), ó adquiría la pose- 
sión por un año de vida común; el patricio no la adquiría 
sino por la confarreatio, ceremonia religiosa con símbolos; 
cada uno contraía matrimonio en su clase. Todo en Roma 
se imponía con carácter religioso, considerándose los de- 
litos ultraje á las divinidades. El sacerdote era de familia 
patricia, y su cargo compatible con las demás funciones 
públicas. Los principales colegios eran tres; el de los pon- 
tífices, de cuatro miembros; de otros cuatro el de los au- 
gures, y el de los feciales. 

Rómulo aparece como el primer rey; gobernó junto con 
Tito Tatio hasta que el último fué asesinado. Al tiempo 
de Rómulo se refiere el robo de las sabinas: llamadas por 
los romanos á una fiesta, se apoderaron de ellas, y cuando 
sus familias las reclamaron en son de guerra, las sabinas 
se declararon bien halladas. Rómulo murió en 715 v fué 



134 COMPENDIO DE LA 



honrado bajo el nombre de dios Quirino, de donde los 
ciudadanos se titularían quirites. Suponian que le ha- 
bían arrebatado los dioses. 

Numa Pompilio organizó el culto romano é hizo regla- 
mentos para la vida civil. Decia consultar á la ninfa Ege- 
ria, en un bosque pióximo á Roma. Tulio Hostilio, latino 
(672 á 640), extendió los límites de la nacionalidad, ven- 
ció á Albalonga, é incorporó sus habitantes á Roma. 
Cuéntase que tres miembros de la familia de los Horatios 
de Roma, y tres Guriaceos albanos, decidieron de la exis- 
tencia de las ciudades enemigas, triunfando los romanos. 
Anco Martio (sabino, 640 á 616), continuó las conquistas,. 
y pereció asesinado. 

En 616 entró á gobernar Tarquino el Antiguo. Desde el 
anterior reinado, la civilización griega se comunicaba 
rápidamente por todos los paises latinos, modificando las 
ideas y los hábitos sociales. Los patricios disminuían en 
las guerras, y los plebeyos crecían en riquezas é impor- 
tancia. El arte etrusco reemplazaba á las construcciones 
sencillas. Roma era ya una ciudad notable. Tarquino 
comenzó el Capitolio, el templo de Júpiter, canales de 
desagüe, la cloaca máxima, el gran mercado nacional ó 
Forum, y el circo destinado á las carreras de caballos y 
carros; adoptó el trono de marfil, los lictores con haces r 
y las demás insignias etruscas. Créese que Tarquino sube 
al trono por influencia de los plebeyos y que completó el 
Senado con plebeyos, versión esta inverosímil, pues lo& 
plebeyos no tenían acceso á ningún cargo público. 

Servio Tulio limitó el poder patricio. Tarquino el So- 
berbio, enorgullecido con su fuerza y sus éxitos, tendió á 
constituir una tiranía á la cual se opusieron patricios y 
plebeyos. La influencia griega iba penetrando en toda la 
Italia. El gran reformador de las instituciones romanas 
fué Servio Tulio, segundo de la que se ha llamado dinas- 
tía Tarquinia. Levantó la muralla é hizo acueductos. Es- 
tableció el haber como base del tributo y del servicio 



HISTORIA UNIVERSAL 135 



militar; mandó extender un catastro para los bienes y un 
padrón para las personas; dividió á todos en seis clases, 
y estas en 193 centurias; la sesta clase, proletarios, no 
pagaba tributo ni entraba al servicio de las armas. La 
primera clase tenia 88 centurias; las 18 primeras eran de 
caballeros, y componian el ejército de caballería. El ejér- 
cito se dividia en dos contingentes; los hombres de 18 
á 46 años componian el activo, y los de 46 á 60 la reserva. 
Los plebeyos podian ser oficiales, centuriones y tribunos 
militares. No habia oficialidad permanente: cada leva se 
organizaban las legiones, no siendo precedente para un 
cargo el haberlo tenido en otra campaña. 

Los comicios de las centurias fueron la asamblea del 
capital y de la propiedad; se reunian en el campo de 
Marte por toque de trompeta ó convocación; cada centu- 
ria tenia un voto, y cesaba la votación al llegar á mayo- 
ría absoluta, afirmando ó negando. Muchas de las atribu- 
ciones de los comicios curiados pasaron á los comicios 
centuriados; lo que se decidiera, necesitaba la aprobación 
del Senado. 

Caballería. — La primera caballería romana se compuso 
con los caballos cogidos á los enemigos; se consideraban 
propiedad pública, y les cuidaban caballeros llamados 
Céleres. De un cuerpo de ejército llegaron á constituir 
una clase social. 

Comicios tributos. — Servio Tulio hizo una nueva divi- 
sión de tribus; la ciudad en cuatro tribus ó barrios, y 26 
mas en extramuros. 

Caída de la monarquía. — Reinando Servio Tulio se 
firmó la alianza de Roma con los pueblos latinos. Los ciu- 
dadanos latinos y romanos tenían capacidad para con- 
traer matrimonio (jus connubii). Cada comunidad con- 
servaba su administración y sus leyes, excepto en los 
deberes generales. El mando de los ejércitos se turnaría; 
no se harían pactos extraños aisladamente. Roma presi- 
diría los sacrificios y fiestas comunes. 



136 COMPENDIO DE LA 



Tarquino el Soberbio convirtió en hegemonía la alianza 
romana, y extendió las fronteras de la ciudad. Mientras 
sitiaba á la población de Árdea, el atentado de su hijo 
Sexto contra el honor de Lucrecia, esposa de Lucio Tar- 
quino Colatino, produjo un alzamiento general en Piorna. 
Los soldados abandonaron al rey, quien buscó en Etruria 
recursos para recobrar el poder. Todas las fuerzas del 
Estado quedaron en manos de los patricios que consti- 
tuyeron una república aristocrática. 



PÁRRAFO II 
Primer período de la República 

Apenas expulsados los Tarquinos, se sublevaron en 
Roma sus partidarios, pero fueron vencidos, pagando con 
la vida muchos sublevados, entre ellos dos hijos del 
cónsul Lucio Junio Bruto. Pórsena, rey de Clusium, ciu- 
dad etrusca, derrotó á los romanos, les arrebató la ter- 
cera parte del territorio y les hizo dar rehenes. Pero al 
año siguiente (507 á 506), Aristodemo de Cumas, sin duda 
aliado de los romanos, derrotó á los etrnscos en Aricia, y 
cesaron los peligros por el lado del Norte. Los latinos 
sublevados fueron vencidos en el lago Regilio. En 495 
murió Tarquino. 

Al abolir la monarquía, el Senado nombró un rey de 
los sacrificios y de los actos del culto, que era á la vez 
sumo pontífice. Para desempeñar el poder egecutivo se 
nombró dos magistrados, por un año, con el titulo de 
cónsules; hasta la época de los decemviros se llamaron 
también pretores: se distinguían por una orla de púrpura 
en la túnica y les acompañaban doce lictores; mandaban 
los ejércitos y dirigían la administración. Estaban some- 
tidos al Senado que readquirió la omnipotencia. Los 
comicios eran los encargados de decidir en última instan- 



HISTORIA UNIVERSAL 437 



cia en Lodo proceso referente á la vida, á la libertad, ó á 
los derechos de un ciudadano, salvo en cosa del servicio 
militar. 

Dictadura. — Para las dificultades supremas el Senado 
creó en 496 la dictadura, magistratura irresponsable; su 
duración era de seis meses; tenia poder absoluto, menos 
para legislar, y le era permitido suspender á todos los 
funcionarios. Iba á pié en Roma y en los ejércitos. 

El patriciado.— Los patricios, dueños del poder, domi- 
naban en los comicios curiados por la raza; en los centu- 
riados por la riqueza. Tal vez entonces se crearon las 
senadurías plebeyas, patres conscripti ó minores gentes, 
en oposición á las majores gentes, que eran los senadores 
patricios. Al morir Tarquino, los patricios se creyeron mas 
libres, é hicieron pesar su influencia sin contrapeso. Los 
plebeyos estaban obligados por las deudas de muchos 
años de guerra; el acreedor podia tratar como ladrón 
al deudor insolvente; es decir, podia matarlo ó venderlo al 
extrangero, ó descuartizarlo si los acreedores eran varios. 

El tribunado. — Siendo cónsules Apio Claudio y P. Ser- 
vilio, este prometió mejorar la condición de los deudores 
ante el riesgo de una guerra con los volscos y equos. 
Gomo nada se cumpliese, estalló la sedición contenida 
por el respeto al dictador Manió Valerio. El dictador di- 
mitió, y los plebeyos del ejército y de la ciudad, deserta- 
ron á un monte próximo á orillas del Anio, monte que 
desde entonces se llamó Sacro. Querian fundar otra ciu- 
dad. Los patricios enviaron negociadores presididos por 
Menenio agripa, y se convino en suavizar las leyes sobre 
deudas, establecer colonias de labradores pobres, capaci- 
tar á los plebeyos para algunos destinos subalternos y 
para nombrar tribunos que les representasen. Los tribu- 
nos serian dos; después fueron cinco; desde 457, di»/. 
Tendrían el derecho de suspender las sentencias de los 
cónsules y las decisiones del Senado que perjudicaran 
directamente á los plebeyos, asi como los mandatos de 



138 COMPENDIO DE LA 



ios funcionarios patricios, excepto ia dictadura y ei impe- 
rio militar; no salian nunca de la ciudad, y dejaban siem- 
pre abierta la puerta de su casa para facilitar las quejas. 
Incurria en pena de muerte el que atentase contra la vida 
ó la libertad del tribuno. Todos los tribunos debian pro- 
ceder en común; la disidencia de uno, neutralizaba los 
actos de los demás. Desde el establecimiento del tribu- 
nado, en 495, comienza una rápida serie de reformas. El 
número de tribus se reduce á 21. Los tribunos las convo- 
caban sin consultar á los augures, y sus decisiones se 
presentaban al Senado. Después adquirieron representa- 
ción para juicios, elecciones y leyes; en la época de su 
mayor poder, los plebiscitos de los comicios tributos ha- 
rian ley. 

A los tribunos se agregaron dos ediles plebeyos encar- 
gados de la policía, la vigilancia de los mercados y la 
custodia de los edificios públicos. 

Patricios y plebeyos entraron en lucha; los primeros 
resistiendo las reformas; los otros insinuándolas. Ambos 
partidos evitaban los choques de sangre. En 492 uno de 
los patricios mas intransigentes, Marco Goriolano, pro- 
puso la supresión del tribunado; los plebeyos le desterra- 
ron; asociado á los equos y volscos, hizo guerra á Roma, 
y cuando avanzaba hacia el Tiber, le salieron al encuentro 
su madre y su esposa y le hicieron desistir; sus soldados 
le sacrificaron inmediatamente. Los plebeyos adquirian 
pericia en la administración, la política y la oratoria. 

Spurio Casio Viscelino propuso una nueva forma 
de distribución del ager públicus en beneficio de los ple- 
beyos; los patricios le condenaron á muerte bajo el pre- 
texto de que aspiraba á la tiranía. Suspendida ia ley 
Casia, se cumpliría en parte en 466. Las cuestiones agra- 
rias tuvieron en Roma grande importancia, pero referidas 
á la propiedad común ; la propiedad particular tenia com- 
pletas garantías. 

Cincinato. — Las guerras con los equos y volscos eran 



HISTORIA UNIVERSAL 139 



continuas. En 478 se nombró dictador á Quinto Cincina- 
to, patricio pobre, consagrado á las faenas agrícolas. 
Puesto al frente del ejército, derrotó á los enemigos de- 
Roma, en el monte Algidus, á los 16 dias, y renunció el 
cargo. 

En 460 el sabino Apio Herdonio, seguido de una turba 
de fugitivos, asaltó el Capitolio y proclamó la aboli- 
ción de la esclavitud; el invasor fué derrotado y muerto 
con todos los suyos. 

Decemviros. — El derecho civil y penal obedecia á tra- 
diciones no escritas, dando lugar al abuso. Los plebeyos 
pidieron una legislación clara y expresa, y tras larga re- 
sistencia de los patricios, en 452 se nombró una comisión 
codificadora de diez miembros, por los comicios centu- 
riados: varias comisiones salieron á la Magna Grecia 
y Atenas á estudiar las leyes; en 451 se constituyó la 
comisión decemviral, toda de patricios : se suspendieron 
todas las magistraturas, incluso el consulado, y el pri- 
mer año se publicaron diez tablas. Nombrada otra comi- 
sión, Apio Claudio fué reelegido; entraron algunos 
plebeyos: hechas dos tablas, los decemviros dieron poír 
terminada su tarea, mas su poder tomó un giro de vio- 
lencia, cuando transcurrido un año no dimitieron y se 
prepararon á continuar. Apio Claudio intentó apoderarse 
de Virginia, hija de un opulento plebeyo; hizo que 
un tribunal parcial la declarase descendiente de esclavos 
y el padre, Lucio Virginio, la mató para evitar la deshon- 
ra, y él y Acilio, prometido de Virginia, sublevaron 
al pueblo: los plebeyos se retiraron al Monte Sacro, y á 
poco consiguieron la destitución de los decemviros. Apio 
Claudio pereció con muchos de los suyos. 

En 445 el tribuno Cayo Canuleyo presentó la rogación 
permitiendo el matrimonio ^ntre miembros de las clases 
patricia y plebeya. El proyecto se hizo ley: el hijo segui- 
ría la condición del padre. Los plebeyos pidieron el 
acceso al consulado; los patricios crearon el tribunado 



140 COMPENDIO DE LA 



militar, en que podian entrar plebeyos, y suprimieron el 
cargo de cónsules. El derecho sin embargo no se hizo 
efectivo hasta el año 401. En cambio, y para cohonestar 
su desventaja, los patricios establecieron la censura, solo 
á ellos accesible. El censor hacia los presupuestos, las 
listas de ciudadanos y el censo, proveia las vacantes del 
Senado y de la caballería y vigilaba las costumbres. 
El cargo duraba al principio cinco años, y después año y 
medio, aunque solo cada cinco se celebraba la elección. 

Etruscos y romanos. — Las ciudades etruscas entraron 
en decadencia el siglo v, á causa de sus vicios, y á causa 
de las oposiciones de griegos, cartagineses y romanos. 
Los celtas les estrechaban también desde el Norte. Los 
romanos, guiados por su espíritu expansivo, tendían 
á conquistar la Etruria : M. Furio Camilo tomó á Veyes y 
redujo á esclavitud á sus habitantes. En esa guerra se 
pagó por vez primera un salario á los soldados romanos. 
Camilo fué desterrado por el mal reparto del botin de 
Veyes. Los celtas continuaban avanzando en dirección 
del Sur: sitiada la ciudad de Clusium por ellos, los habi- 
tantes pidieron auxilio á los romanos, quienes inter- 
vinieron diplomáticamente, y como se frustraran las 
negociaciones, los diputados tomaron parte en la con- 
tienda; irritados los galos, abandonaron el sitio de Clu- 
sium, marcharon á Roma, vencieron á los romanos junto 
al rio Alia (año 390), y entraron en la ciudad; los habi- 
tantes se refugiaban en el Capitolio: la ciudad fué incen- 
diada; gran número de senadores murieron en sus sitia- 
les. La defensa del Capitolio, dirigida por Marco Manlio, 
fué heroica; los galos mandados por Breno intentaron en 
vano el asalto, y fatigados, pactaron la retirada mediante 
una crecida suma. La alta estatura de los galos, su 
manera de combatir y sus gritos salvajes, intimidaban á 
los romanos. 

Por todas partes se promovía guerra contra Roma. 
Llamado M. Furio Camilo del destierro, reformó el ejér- 



HISTORIA UNIVERSAL 141 



cito : Roma se robusteció y tomó incremento su política 
exterior. 

Estado interior de Roma. — Apesar de las dificultades 
sociales y políticas y de las luchas de clase, los romanos 
desplegaban un vigor incontrastable. Los choques inte- 
riores no cesaban. Manlio, el defensor del Capitolio, fué 
en 387 condenado á muerte bajo pretexto de aspirar á la 
tiranía. En 367 se hizo un arreglo en la cuestión de deu- 
das después de diez años de gestiones de los grandes tri- 
bunos Cayo Licinio Stolon y Lutio Sexto Laterano; se 
limitó el derecho de adquirir tierra, en el ager público, á 
quinientas yugadas, con determinación de accesibilidad 
á los plebeyos. Camilo levantó un templo á la Concordia, 
al pié del Capitolio. Patricios y plebeyos se reconocían 
sus mutuas cualidades y aptitudes: la ilustración habia 
aumentado, y el exclusivismo cedia al interés común. 
En 356 fué nombrado el primer dictador plebeyo (Cayo 
Martio Rutilio) y en 350, censor. Al concluir el siglo iv, 
los plebeyos podían llegar á todos los cargos. Entonces 
se inició el período mas vigoroso de la historia de Roma. 
La unidad de derecho en el pueblo creó aquella fuerza 
que hizo de la ciudad del Tiber, el pueblo mas poderosa 
del mundo conocido. 



PÁRRAFO III 

Apogeo de la República romana 

Mientras se perfeccionaban las instituciones y se abo- 
lía la esclavitud por deudas, era permanente el estado de- 
guerra con el exterior. Fortalecida Roma en el centro 
de Italia, contuvo y rechazó á los celtas, venció á los 
sabelios y samnitas, dominó á los latinos y volscos, 
ocupó la Campania y se puso en contacto Inmediato ton 
las colonias de la Magna Grecia. La disciplina, arte y 



142 COMPENDIO DE LA 



valor de las legiones, daban á Roma indisputable supe- 
rioridad. 

Por todas partes se solicitaba la alianza ó la interven- 
ción de los romanos. 

En una segunda lucha con los samnitas, que duró 
desde 326 á 304, acabó Roma la conquista del pais, 
no obstante el horoismo de Poncio Telesino. 

El censor Apio Claudio dirigió la construcción de la 
primera via militar que llevó su nombre, y la de los 
acueductos que proveyeron á Roma: inscribió en las lis- 
tas á todos los ciudadanos aunque no tuvieran bienes, é 
inició el período literario inspirándose en el genio helé- 
nico. Los libertos entraron en los comicios y en el ejér- 
cito. Las colonias romanas iban siendo numerosas. 

En 298 se sublevaron por última vez los samnitas, 
unidos los etruscos, umbrios y algunos celtas: las legio- 
nes vencieron en la batalla de Sentinum, habiéndose 
sacrificado Decio Mus al comenzar el combate para apla- 
car la cólera de los dioses. Roma organizaba municipios 
subordinados, con diferentes relaciones de derecho, re- 
servándose la facultad de mandar los ejércitos y acuñar 
moneda. Las tribus aumentaron hasta 35. 

El Senado se hizo el eje de todo el movimiento político 
exterior. Este cuerpo era nutrido por los ediles, cuesto- 
res, cónsules y pretores que terminaban en sus cargos. 
En 284 ya se inauguraron en el Capitolio estatuas de 
hombres célebres. Establecióse el culto del Apolo Deifi- 
co, de Afrodita y de Esculapio y se generalizó el idioma 
griego. 

Los griegos del Sur, temerosos de la vecindad romana, 
se oponían á la consolidación de las conquistas, y con 
intrigas y seducciones arrastraron á muchos pueblos 
eontra Roma. La guerra fué costosa y sangrienta, ven- 
ciendo al fin los romanos. Tarento, aliada con Pirro, rey 
de Epiro, desafió á Roma que llegó á una situación casi 
desesperada debido á las victorias y capacidades milita- 



HTSTORIA UNIVERSAL 143 



res del epirota. No obstante repetidos triunfos, Pirro, 
conociendo el poder y el carácter de Roma, creyó impo- 
sible vencerla de un modo definitivo, propuso la paz, que 
no fué aceptada, y por último, le derrotaron en Maleven- 
tum, llamada desde entonces Beneventum (275). Roma 
se vengó cruelmente de los habitantes de Reggio y de 
Tarento. El Sur de Italia estaba dominado. 

Asi como el Latió habia sido la palanca de Roma para 
conquistar Italia, Italia lo seria para conquistar el mun- 
do. Pirro habia augurado la guerra entre Cartago y 
Roma. Los cartagineses aspiraban á la conquista de Sici- 
lia: Siracusa atacaba álos mamertinos de Mesina; tropas 
de bandoleros como las de los campamos de Reggio. Los 
mamertinos pidieron el auxilio de los romanos; el Se- 
nado repugnaba dárselo, y entregada la cuestión á la 
asamblea de los ciudadanos, ella lo acordó. Roma envió 
cuatro legiones á Sicilia; los cartagineses desalojaron 
Mesina, y con su aliada Siracusa, declararon la guerra. 

Guerras exteriores. — El rey Hieron de Siracusa no tardó 
en dejar la alianza de Cartago y en unirse á Roma. Los ro- 
manos tomaron á Agrigento defendida por los cartagine- 
ses, y se propusieron arrojar á estos de Sicilia. Cayo Duilio 
organizó fuerzas navales y derrotó en Mile á la armada 
cartaginesa: otra victoria naval en Tíndaris quebrantó 
el poder de Cartago. Roma envió al África un ejército di- 
rigido por M. Atilio Régulo y Lutio Manlio Volso. Ven- 
cido Régulo, y enviado á Roma á tratar de la paz, la 
combatió, y regresó á Cartago á constituirse prisionero. 
Al cabo una gran derrota naval sufrida cerca de la isla de 
Egusa por los cartagineses, determinó la paz. Los venci- 
dos abandonarían Sicilia. La guerra habia durado veinti- 
dós años (263 á 241). Roma ocupó Sicilia menos Mesina, 
y Siracusa y sus siete ciudades subordinadas. Los 
perjuicios y desastres no se podían calcular: solo de 
Roma habian perecido cuarenta mil ciudadanos, no con- 
tando los aliados. 



144 COMPENDIO DE LA 



Sicilia fué la primer provincia romana. Luego se con- 
quistó la isla de Gerdeña. En seguida los romanos tuvie- 
ron que contener una invasión de los galos; les derrotaron 
en Telamón y Glastidium, y la alta Italia fué dominada, 
asegurándose la posesión por colonias y catninos militares. 

Colocado el eminente general Amilcar Barca al frente 
del gobierno de Cartago, trazó el plan de la revancha 
contra Roma. Desde el año 235, comenzó la conquista de 
España, ya en parte colonizada por cartagineses, propo- 
niéndose aprovechar las aptitudes guerreras de los natu- 
rales ; las minas de oro y plata le proporcionaron tesoros 
para las tropas y para remitir á su patria. Sorprendióle 
la muerte en un combate con los españoles, y le sucedió 
su yerno Asdrubal (fundador de Nueva Cartago). Los ro- 
manos, que vigilaban los progresos del ejército cartagi- 
nés, se aliaron con algunas tribus celtiberas, y con 
Sagunto, colonia griega de Zacinto. Los cartagineses 
ofrecieron por un compromiso no pasar las líneas del 
Ebro. Asesinado Asdrubal en 220, el ejército eligió jefe 
al hijo primogénito de Amilcar Barca, Aníbal, joven de 
29 años. Su padre le habia hecho jurar que nunca seria 
amigo de los romanos. Aníbal atacó á Sagunto y la des- 
truyó. Declarada la guerra con Roma, marchó á Italia, 
venció en las batallas de Tesino, Trebia, Trasimeno y 
Canas, causando terribles desastres á los romanos; pero 
si no fué vencido en campo abierto, pudo mas la perse- 
verancia de las legiones y de los ciudadanos del Tiber: 
Asdrubal murió en un combate al ir en auxilio de su her- 
mano Aníbal. Roma envió tropas al África, á donde en el 
último apuro llamarían los cartagineses á su general: en 
la batalla de Zama, año 202, Cartago fué vencida. Se hizo 
la paz, obligándose los cartagineses á reducir á diez bu- 
ques su escuadra, pagar diez mil talentos, y no hacer 
guerra sin permiso del Senado romano, contra ningún 
pueblo. Quince años de guerra aniquilaron los recursos 
de la gran ciudad africana. 



HISTORIA UNIVERSAL 145 



Aníbal quedó al frente del Gobierno cartaginés, pero 
las suspicacias de Roma le hicieron salir de su patria, y 
murió en 183 en un castillo solitario de Asia. Los roma- 
nos necesitaron diez años para recobrar la alta Italia que 
los celtas hicieron independiente durante las guerras con 
Gartago. En España tuvieron que combatir á los habitan- 
tes que se alzaban al comprender que con el desastre de 
Gartago solo habían cambiado de dueños. 

Terminada la guerra con Cartago, Roma se volvió con- 
tra Filipo V de Macedonia que habia sido aliado de Aní- 
bal, y le derrotó en la batalla de Ginoscéfala (197) obli- 
gándole á hacer una paz bajo condiciones semejantes 
á las impuestas á los cartagineses. La independencia de 
Grecia fué proclamada por Tito Quinto Flaminio en los 
juegos ístmicos; pero en realidad los romanos sucedían 
en el dominio á los macedonios. Guando los griegos 
lo comprendieron, hicieron alianza con Antioco, rey de 
Siria, quien declaró la guerra. En 190 Antioco III fué de- 
rrotado en Magnesia, y los etolios en las Termopilas. En 
esta campaña adquirió el vencedor la afición al lujo y 
á los placeres. Á los pocos años, en 171, se declaraba 
otra vez la guerra á Macedonia; el rey Perseo y sus hijos, 
vencidos en la batalla de Pidna, eran deportados á Roma; 
el pais se dividió en cuatro gobiernos débiles, bajo la 
forma republicana. Sublevados los macedonios veinte 
años mas tarde, y derrotados por Quinto Mételo, fué re- 
ducida Macedonia á provincia romana. 

En el África celaban los romanos á Gartago, y por me- 
dio de Macinisa, rey de Numidia, procuraban evitar 
su rehabilitación. El númida aumentó su territorio á • \ 
pensas de los cartagineses, y como después de esa injus- 
ticia y de no ser oidos por Roma, hiciesen la guerra, el 
Senado envió sus legiones. Gartago dio rehenes y entregó 
las armas; pero como ni asi se diera Ruina ppr satisfe- 
cha, se inició la tercera guerra púnica en l$Q con varia 
suerte, hasta que, por último, Escipion Emiliano venció 

10 



446 COMPENDIO DE LA 



de un modo definitivo por las armas y por el hambre. 
Los setecientos mil habitantes de Gartago quedaban re- 
ducidos á menos de cincuenta mil: la ciudad ardió diez y 
siete dias, y el territorio cartaginés se convirtió en pro- 
vincia romana con Utica por capital. 

Casi por el mismo tiempo, y tras una defensa heroica, 
habia sucumbido en España la ciudad celtíbera de 
Numancia. Ya en 170 se sublevaron los lusitanos con 
Viriato á la cabeza, y resistieron diez años. 

Dominadas Gartago y Numancia, Roma se encontró en 
todo su vigor y fuerza. Nada la resistia. Los pueblos 
la prestaban homenaje ó accedian á sus exigencias. Pero 
en el interior aumentaban el desorden, la corrupción 
y las ambiciones. Enorme cantidad de esclavos entraba en 
Roma, y un orgullo desmedido alejaba del trabajo á los 
ciudadanos. Junto á riquezas extraordinarias se movian 
muchedumbres pobres en solicitud de goces y de botin 
de guerra. La antigua contienda entre patricios y plebe- 
yos habia degenerado en lucha de pobres y ricos. De la 
Grecia se trasmitían raudales de conocimientos y de ci- 
vilización, pero también vicios, frivolidad é inmoralida- 
des que poco á poco aniquilaban el carácter de los 
romanos. Gaton el censor quiso evitar mayores males, 
y nada consiguió en beneficio de las costumbres: la idea 
de lucro y de ganancia reemplazó al espíritu de desinte- 
rés y de patriotismo. 

En cosas de Estado Roma no reconocía igual: para 
dominar se valió de la intriga y de la astucia, cayendo en 
las mismas faltas de que acusara á los cartagineses. Las 
pendencias se reprodujeron de una manera violenta. 
Para corregir las desigualdades, en 133 Tiberio Graco, 
tribuno elocuentísimo, nieto de Escipion el Africano, 
propuso el restablecimiento de la ley agraria; los ricos se 
opusieron y compraron á otro tribuno, Octavio. Graco mu- 
rió en medio de un tumulto. Su hermano Cayo Graco re- 
produjo análogas pretensiones á los diez años, con otros 



HISTORIA UNIVERSAL 147 



planes mas complicados. Armada una lucha, y vencidos 
los partidarios de Graco, huyó éste á un bosque donde 
se hizo matar por un esclavo. 

Apesar de tantas perturbaciones, Roma proseguía sus 
conquistas: en el Asia Menor adquirió una provincia for- 
mada de la Misia, Lidia, Jonia y parte de Caria. Llamóle 
Asia. Al Norte de Italia, sus legiones invadieron, en 125, 
la Galia trasalpina y luego se organizó una provincia: 
Galia Narbonense. Intervino en la cuestión de herencia 
del trono de Numidia, y después de numerosas alternati- 
vas, vencido Yugurta, los romanos se apoderaron del 
pais. 

El malestar entre las clases crecia con los odios de 
partido, la codicia de los funcionarios, el lujo y el afán 
de diversiones y de riquezas. Las provincias pagaban 
cuantiosos tributos, y los empleos en ellas se considera- 
ban como medios de prosperar y de hacer fortuna. 
Las cosas políticas iban á tomar nuevo aspecto, y princi- 
pio de descomposición. 



PÁRRAFO IV 
Decadencia y ruina de la República 

Las luchas políticas del tiempo de los Gracos habían 
creado una situación excepcional y una tirantez grave en 
las relaciones de los grupos políticos. Los plebeyos consi- 
guieron la designación de Gayo Mario para mandar las le- 
giones en la guerra contra Yugurta, y vencedor Mario en 
África, nuevos peligros indujeron á los romanos á nom- 
brarle cónsul varios años seguidos. Al acabar el siglo n 
antes del cristianismo, la vanguardia de los pueblos ger- 
mánicos, cimbros y teutones, invadió las (Jabas y de- 
rrotó, con gran desastre, á los cónsules Lutio (lasig Lon- 
gino, Cepion y Manlio Máximo. Los invasores eran 



148 COMPKNDÍO DE LA 



hombres de elevada talla, rubios, valientes y crueles; 
Mario les derrotó é hizo en ellos espantosa matanza, el 
año 102 en Aquae sextiae, y el 401 en los campos ráudi- 
cos. Por el mismo tiempo se debelaba una insurrección 
en Sicilia, de esclavos capitaneados por Alhenion. Mario 
se enemistó con el Senado y con sus partidarios, y salió 
de Roma. 

Guerra social — Casi toda Italia se alzó contra Roma, 
por creerse defraudada en sus pretensiones de derechos; 
púsose en Corfinium la capital de la liga (Itálica), se 
nombraron cónsules, y organizaron un ejército. La lucha 
fué difícil hasta que Roma triunfó mas por la habilidad 
que por las armas, concediendo el derecho de ciudadanía 
á los no sublevados y entrando en tratados con los de- 
más. 

Guerras de Mitrídates. — Los asuntos interiores no ha- 
bían permitido á Roma vigilar al Oriente. Mitrídates VI,. 
rey del Ponto, extendía sus dominios en el Asia Menor,, 
y suponiendo la oposición de los romanos, asoció á su 
causa á los cretenses, macedonios y griegos. En Roma 
lucharon los partidos por la elección de jefe, y triunfó la 
aristocracia, siendo elegido Cayo Cornelio Sila. Sila vendó- 
antes en Roma á los populares y después en Queronea y 
Orcómene á Mitrídates y sus aliados (año 85). Se hizo la 
paz quedando humillado Mitrídates. 

En la ausencia de Sila, y con auxilio del cónsul Ginna 
y la dirección de Mario, triunfaron los populares y co- 
metieron graves excesos. Al regreso de Sila, ya muerto 
Mario, tuvo que sostener una lucha difícil con los itáli- 
cos, pero los venció, y tantas fueron las crueldades, que 
quedaron oscurecidos los abusos y desórdenes de la 
época última de Mario. Solo de los senadores perecieron 
cuarenta, y de los caballeros mil seiscientos. Los ricos ú 
optimates, no prescindieron de ningún medio de ven- 
ganza. Sertorio, caudillo de los demócratas, pudo huir á 
España. Después de asesinar y condenar á muerte á mas 



HISTORIA UiNIVERSAL 149 



de diez y seis mil hombres, las venganzas particulares 
fueron innumerables, y no satisfecho Sila, publicó las 
leyes Cornelias que daban el poder á los ricos; hizo om- 
nipotente el Senado reorganizado con parciales, supri- 
mió el derecho de apelación al pueblo y desautorizó á 
las asambleas ; los adversarios del gobierno perdieron 
sus propiedades. El año 78 se retiró Sila á una casa de 
campo, y al poco tiempo murió en medio de vicios y ex- 
cesos. En España Sertorio organizó una República, pero 
asesinado por Perpena, acabó la resistencia. Por aquella 
época los ciudadanos de la capital ó de Roma, eran no- 
vecientos mil.' 

Segunda guerra de Mitrídates. — El año 74 murió Nico- 
medes III de Bitinia, y dejó heredero de su reino al pue- 
blo romano. Mitrídates, que no renunciaba á la prepon- 
derancia en el Asia Menor, declaró la guerra: fué vencido 
por Lúculo, quien siguió sus campañas contra Tigranes, 
rey de Armenia, yerno y aliado de Mitrídates: Pompeyo, 
jefe después de las legiones, derrotó á los piratas de la 
Caria y Cilicia, volvió á vencer á Mitrídates, que se enve- 
nenó, y suprimió el imperio de Siria, haciendo de él una 
provincia romana. Los triunfos de Pompeyo devolvieron 
á Roma el respeto en el exterior. 

Espartaco. — Setenta esclavos destinados en Gapua á 
los combates del circo, y dirigidos por Spartaco, se su- 
blevaron el año 72, invocando la libertad; tras algunas 
victorias, sucumbieron al número y disciplina de las le- 
giones el año siguiente. 

Pompeyo y Cicerón. — Mientras Pompeyo alcanzaba en 
Asia señalados triunfos, figuraba ya en Roma el gran 
orador Marco Tulio Cicerón, de origen plebeyo, uno fe 
los talentos mas insignes de la historia humana. Habiendo 
desempeñado diversos cargos, el año (>;> triimlVwnntra 
Catilina en las elecciones consulares, y tuvo la oportu- 
nidad de triunfar también de una conjuración del mismo 
€atilina. Las pasiones políticas estaban excitadas, ha- 



450 COMPENDIO DE LA 



hiendo desaparecido aquella serena energía que elevara 
á Roma sobre todos los pueblos contemporáneos. El in- 
terés, la ambición, la codicia y la sed de fausto ocupaban 
el ánimo de la mayoría de los romanos. 

Catón y César. — Pertenecía Marco Porcio Catón á una 
familia ilustre de censores, que durante dos siglos se dis- 
tinguió por su moralidad y altas cualidades patrióticas: 
el último Catón era quizá mas grande que ninguno de su& 
ascendientes. Cayo Julio César, de familia antigua y dis- 
tinguida, seguía la moda de Jas intrigas y se proponía 
explotar en su provecho los vicios y la anarquía moral. 
El año 60 fué César elegido cónsul, y propuso á los gene- 
rales Marco Craso y Pompeyo una alianza privada que 
abrazara todo el interés de los comicios (primer triun- 
virato). Acabado el período consular, se hizo nombrar 
jefe para la guerra de las Calías, mientras Cicerón, acu- 
sado por Clodio de abusos en el proceso de Catilina, salía 
desterrado. El año 56 se renovaba el compromiso triun- 
viral; Craso debia obtener el gobierno de Siria, y Pom- 
peyo el de España. César sojuzgó las Galias, rechazó la& 
invasiones germánicas, y mostró un genio militar su- 
perior. 

En Roma cambiaba el aspecto de los sucesos; Cicerón 
volvió del destierro; el rey de Chipre, Ptolomeo, era des- 
pojado con el falso pretexto de que favorecía á los piratas;, 
el Senado se rehacía, é inspiraban cuidados las victorias 
y el prestigio de César. Pompeyo vacilaba entre tenden- 
cias encontradas; Craso sucumbió en un combate con los 
partos. El Senado decretó el relevo de Julio César; dos 
tribunos impusieron el veto, y fueron perseguidos; se 
refugiaron en el campamento de César, y este, después 
de algunas vacilaciones, marchó contra sus enemigos, 
entró en Roma mientras Pompeyo preparaba en el Oriente 
la resistencia; en Farsalia eran derrotados los senatoria- 
les y pompeyanos, pues Pompeyo se habia hecho jefe de 
los optimates por rivalidad con César (año 48). Pompeyo- 



HISTORIA UNIVERSAL 151 



huyó á Egipto, donde fué asesinado, y allí le siguió el ven- 
cedor y resolvió en favor de Gleópatra la cuestión de 
derecho al trono egipcio. Librado de los peligros y ase- 
chanzas á que dieron lugar sus descuidos y sus amores 
con Cleópatra, pasó al Asia y derrotó á Farnaces, hijo de 
Mitrídates. De regreso en Roma, preparó una expedición 
para el África, donde se habia reunido el grueso de los 
republicanos con Catón , Mételo Scipion y otros perso- 
najes distinguidos. En Abril del año 46 obtuvo com- 
pleta victoria en Thapsos. Catón, jefe de la defensa de 
Utica, se suicidio, y lo mismo hicieron muchos generales 
y senadores. Tras breve estancia en Roma, marchó á 
España, sublevada por los hijos de Pompeyo, Cneo y 
Sexto, y venció en la sangrienta batalla de Munda. 

Elegido César dictador, mejoró la administración, fundó 
colonias, emprendió obras públicas, dictó leyes útiles, 
reformó el calendario, protegió las artes, la agricultura 
y las relaciones mercantiles y favoreció todos los progre- 
sos científicos; pero ni trató de moralizar las costumbres, 
ni de devolver á Roma su antigua virilidad. M. Junio 
Bruto y Cayo Casio se pusieron al frente de una conjura- 
ción que dio por resultado la muerte de César (15 Marzo 
año 44). Ese hecho no resucitó la República. Los conju- 
rados se vieron obligados á transigir con los partidarios 
del dictador; promovióse guerra por Marco Antonio, y 
llamado Octaviano, sobrino de Julio César, para combatir 
en nombre del Senado, se alió con los generales Marco 
Antonio y Lepido, constituyendo el segundo triunvirato 
(año 43). Bruto y Casio huyeron á Macedón i a, y perecie- 
ron en la batalla de Filipos. Cicerón y otros hombres 
ilustres morían asesinados; las venganzas tomaron un 
sesgo tan feroz como las de Sila. 

En el reparto que los triunviros hicieron del poder, co- 
rrespondió á Lepido el África, á Marco Antonio el Oriml^ 
y á Octavio el Occidente. El primero fué luego depuesto. 
Marco Antonio, enamorado en Egipto de Cleópatra, des- 



152 COMPENDIO DE LA 



atendió sus deberes de familia y sus deberes de hombre 
público. El año 32 surgió la disidencia, el Senado declaró 
la guerra á la reina de Egipto, Antonio organizó fuerzas, 
y él y Cleópatra fueron derrotados en la batalla naval de 
Actium; el ejército de tierra, en las costas griega y ma- 
cedonia, luchó algunos dias, y luego se entregó. Marco 
Antonio y Cleópatra se suicidaron en Egipto, cuando per- 
dieron la esperanza de salvar su causa. Octaviano quedó 
dueño único del poder, y conservando todas las aparien- 
cias del organismo republicano, fué el fundador del im- 
perio. Fingió, con muestras de cansancio, deseo de aban- 
donar el gobierno, y mientras tanto impulsaba en secreto 
al Senado, débil y adulador, que le nombró imperator, 
augusto, y sucesivamente le confirió todos los dictados y 
preeminencias, hasta que por último le dispensó de la 
observancia de las leyes. 

Los hombres de valía habian perecido en las luchas ci- 
viles, y el pueblo se acordaba muy poco de sus derechos 
y libertades; los partidos cayeron en plena postración; la 
tribuna enmudecia, y no habia otra voluntad que la del 
imperator. Octaviano, desde la batalla de Actium, mani- 
festó moderación y no escasa solicitud por los intereses 
materiales del imperio. Tuvo acierto para elegir conseje- 
ros, y le ayudó á consolidar su poder el estado de fatiga 
en que el mundo se encontraba después de una guerra 
no interrumpida en cien años. En el Norte de Europa, la 
audacia de los germanos exigió algunos esfuerzos: en Es- 
paña se sublevaron diferentes veces los montañeses. 
Roma se embelleció, las provincias mejoraron adminis- 
trativa y económicamente, y brillaron la literatura y las 
artes mas que en ninguno de los siglos anteriores. La li- 
bertad, sin embargo, habia desaparecido, y Roma no vol- 
vería á recobrarla. 

El imperio se dividió en 25 provincias unidas por cami- 
nos militares; eran cesáreas las no sometidas del todo, 
que estaban bajo las órdenes inmediatas del emperador; 



HISTORIA UNIVERSAL 153 



senatorias las demás, gobernadas á nombre del Estado 
por procónsules y propretores. Limitaba el imperio con el 
Rhin, el Danubio, el Océano Atlántico, la Etiopia, la Par- 
tía y el Mar Caspio. 

La ciudadanía fué extendiéndose; el comercio se gene- 
ralizó, y en una larga paz aumentaron todas las relaciones 
morales de las provincias con Roma y de Roma con todos 
los pueblos. 



PÁRRAFO V 
El imperio 

Roma no comprendió las instituciones representativas: 
era una República municipal que resistiría constante- 
mente extender el derecho de la ciudad. Al fin de la 
República se vio obligada á participar sus privilegios á 
los itálicos. Ya las provincias abrigaban el mismo deseo, 
y el espíritu de igualdad se hacia lugar por el contacto 
que dieran las guerras civiles y las alianzas y aproxima- 
ciones necesarias. 

La ciudad habia llegado á extraordinario crecimiento, 
haciendo imposible que todos los ciudadanos intervinie- 
ran en las leyes y en las altas cuestiones sometidas á los 
comicios. Resolvíase por pocos, ó por la multitud según 
el criterio de sus jefes. Fué Roma una aristocracia absor- 
bente para el exterior; no se propuso hacer una naciona- 
lidad de Italia, ni levantar gradualmente el nivel intelec- 
tual y moral del mundo conquistado. César y el imperio 
emprendieron la tarea de nivelar en derecho á las gentes: 
poco á poco los provinciales formarían las legiones, en- 
trando en los destinos y en el Senado, hasta que un dia 
les fué posible elevarse al poder supremo. 

Mientras Roma acababa de construir un mundo polí- 
tico, el cristianismo construiría un inundo moral, y 



154 COMPENDIO DE LA 



separaría de la dirección del Estado los derechos de la 
conciencia. Al acabar la República, los dioses del Capi- 
tolio estaban desprestigiados, la filosofía en decadencia, 
y los hábitos públicos pervertidos. El trabajo intelectual 
de Grecia se comunicaría por medio de Roma. El imperio, 
aun sin proponérselo, seria un conducto activo y enérgico. 

Los emperadores que siguieron á Octavio por espacio 
de sesenta años, nada crearon. Tiberio (año 11 al 37) fué 
un déspota cruel y murió asesinado por su sobrino Calí- 
gula, y por Macron, prefecto del Palacio. Calígula, con 
iguales vicios y tendencias que su antecesor, se gozaba 
en el torrñento de las víctimas y firmaba por recreo las 
sentencias de muerte. Tiberio Claudio (41 á 54), dado á 
las letras y á las artes, no cometió muchos excesos, pero 
los dejó cometer á su muger Mesalina, á la cual condena- 
ría á muerte. Casóse en segundas nupcias con Agripina 
que le envenenó para entronizar á su hijo Nerón. Nerón 
ganó en crueldades á todos los anteriores; mandó ase- 
sinar á su madre, hizo morir al poeta Lucano y al filósofo 
Séneca, prendió fuego á Roma, y al sublevarse contra él 
las legiones de la Galia y de España, se suicidó. Galba, 
Othon y Vitelio fueron sucesivamente elevados y recha- 
zados. Las legiones de Siria proclamaron á Vespasiano, 
que gobernó desde el año 70 al 79 con bastante discreción, 
aunque sin dejar de cometer abusos. En su tiempo se 
afirmó el dominio de Inglaterra por los romanos, y fué 
tomada y destruida Jerusalem. 

Tito Flavio Vespasiano se hizo notable por su buen tino, 
pero solo gobernó dos años, sucediéndole su hermano 
Domiciano, uno de los hombres mas perversos de su 
tiempo. El año 96, después de asesinado Domiciano por 
su esposa Domicia, el Senado eligió emperador al anciano 
Nerva: administró bien y adoptó al español Ulpiano Tra- 
jano (98 á 117), quien moralizó el sistema administrativo, 
fundó casas de expósitos, abrió puertos y caminos y re- 
dujo á provincia romana la Asiría y la Mesopotamia. Su 



HISTORIA UNIVERSAL 155 



sucesor Adriano continuó la misma sana política hasta 
sus últimos años en que las suspicacias le hicieron cruel. 
Adriano venció definitivamente á los judíos y los trans- 
portó á distintas comarcas del imperio. Antonino Pió, hijo 
de Adriano (138 á 461) gobernó con justicia. Marco Aure- 
lio Antonino, gran pensador, trató en vano de moralizar 
el Estado, llegó á adquirir celebridad en la paz y en la 
guerra, y dejó heredero á su hijo Gómmodo, el tirano mas 
perverso de la época imperial. Pértinax quiso corregir los 
abusos y le asesinaron. Los pretorianos sacan á pública 
subasta la púrpura imperial, elevan y derriban á Albino 
y Pescenio y ¡después se entroniza Septimio Severo (193 
á 211) que organizó militarmente el imperio. Su hijo An- 
tonino Basiano (Caracalla) persiguió á los sabios, asesinó 
á su hermano Geta en los brazos de su madre y mató al 
jurisconsulto Papiniano por negarse á justificar el fratri- 
cidio. Heliogábalo, sacerdote sirio, fué un glotón sensual 
y corrompido. 

Alejandro Severo (222 á 235) era bueno pero débil. En 
su tiempo reapareció el reino persa/Maximino, Gordiano, 
Felipe el árabe, Decio, Galo, Emiliano, Valeriano, Galieno, 
Claudio II y Aureliano, vencedor de Palmira, Tácito y 
Caro, no hicieron sino acompañar la decadencia del impe- 
rio. En 284 se proclamó emperador á Diocleciano, hijo de 
un esclavo. Organizó los tributos, dividió el gobierno, y 
asoció á la administración á Maximiano, Galerio y Cons- 
tancio Cloro; Diocleciano y Maximiano eran llamados au- 
gustos, y los otros dos Césares. 

Los germanos se apoderaban de Batavia y de las orillas 
del Rhin, y en Asia hubo fuertes conmociones que el im- 
perio logró al cabo dominar. El emperador abdicó en 305: 
á Constancio Cloro heredó su hijo Constantino (806) que 
hizo matará Maximiano, ¡venció al hijo de este, Max< n- 
cio, y reinó en toda la región occidental, mientras ,il 
Oriente dominaba Licinio. Una guerra entre los dos em- 
peradores terminó triunfando Constantino qne quedó jefe 



156 COMPEiNDIO DE LA 



único del imperio (306 á 339); dedicóse á reorganizar las 
fuerzas, prohibió por el edicto de Milán las persecuciones 
religiosas, y en 325 declaró el cristianismo religión del 
Estado. Creó títulos de nobleza y ordenó á los eclesiásti- 
cos en jerarquías. El hecho político mas trascendental fué 
la traslación de la capital del imperio á Bizancio: los pue- 
blos del Norte amenazaban las provincias orientales. Ya 
el imperio se consideraba como propiedad de los audaces. 
Constantino lo dejó á sus tres hijos, Constantino, Cons- 
tante y Constancio; la guerra y la crueldad acabaron con 
los hermanos y parientes de Constancio, excepto su primo 
Juliano, destinado á defender las Galias contra los ger- 
manos, y á quien las legiones proclamaron en 360. Ju- 
liano restableció el paganismo y publicó el edicto de 
tolerancia universal. Pereció en 363 en la guerra contra 
los persas. Joviano, en un año de gobierno, no hizo sino 
volver al cristianismo, y en 364 el ejército proclamó á 
Valentiniano I, quien encargó el gobierno de Oriente á su 
hermano Valente. A Valentiniano sucedió Graciano y á 
Valente Theodosio. Entonces fueron mutiladas obras 
de arte de la antigüedad y destruidos templos y monu- 
mentos. Muertos Graciano y su hijo, Theodosio reunió 
por última vez el imperio. La intolerancia perjudicó su 
fama de gobernante y estadista. Al morir en 395 dividió 
el imperio entre sus dos hijos Honorio y Arcadio; al pri- 
mero, bajo la tutela del general vándalo Stilicon, tocó el 
Occidente y al segundo el Oriente. Theodosio II, que or- 
denó el código que lleva su nombre, y Marciano son los 
únicos sucesores de Arcadio que merecen ser citados. 
Los germanos dirigidos por Alarico, penetraron en Italia, 
y tomaron y saquearon á Roma; los vándalos invadieron 
á España, y luego pasaron al África, donde fundaron un 
reino. A Honorio sucedió en 425 Valentiniano III, su so- 
brino, bajo la tutela de su madre Gala Placidia. Durante 
este reinado, los hunos dirigidos por Atila invadieron el 
Occidente, pero fueron derrotados por los romanos y ger- 



HISTORIA UNIVERSAL 157 



manos reunidos, en los campos cataláunicos (año 451). 
Asesinado Valentiniano por Petronio Máximo, la viuda 
llamó á los vándalos quienes desembarcaron en Ostia, se 
dirigieron á Roma, guiados por su rey Genserico, y la 
ocuparon y saquearon durante catorce dias. En la guerra 
murió Petronio Máximo. 

El duque suevo Ricimiro tomó la púrpura, y sus suce- 
sores, Mayoriano, Livio Severo, Authemio, Ulibrio, Gli- 
cerio y Julio Nepote nada hicieron útil. En 474 invistió 
de la púrpura á su hijo Rómulo Augústulo, y como la 
corte de Rávena negase el terreno ofrecido á los merce- 
narios germanos, Odeacro, jefe de los hérulos, venció y 
mató á Orestes, y fué aclamado por sus tropas (476). Doce 
años mas tarde, los ostrogodos, capitaneados por su rey 
Teodorico, se apoderaron de Italia. 

Solo en los ejércitos se habia conservado los últimos 
siglos cierta vitalidad que impidió la mas rápida destruc- 
ción del imperio. Los juegos, diversiones, inmoralidades 
y crímenes, habían hecho de Roma una orgía permanente. 
La obra de los romanos, sin embargo, no se suspendió 
hasta que la fatiga les abrumó bajo el peso de las razas 
germánicas, irresistiblemente empujadas y atraidas hacia 
el imperio. El jurisconsulto y el guerrero fueron los últi- 
mos en ceder á la adversidad; legislaron y combatieron 
con tanto talento y heroísmo hasta que les ahogó la inun- 
dación de los pueblos del Norte. El sentido político de 
Roma no le abandonó ni en las crisis mas desesperada-. 
No era alma creadora el alma romana, sino organizadora, 
el complemento de Grecia. 

Al caer Roma ya Gonstantinopla se habia erigido en 
centro de la vida intelectual. Esa nueva fundación sirvió 
de muralla contra las multitudes que arroja han sobre 
Europa las comarcas orientales y septentrionales. 



* # 

* 



158 COMPENDIO DE LA 



PÁRRAFO VI 

Civilización romana 

En un principio las costumbres romanas eran sencillas y 
frugales; se comia en la puerta ó atrio de la casa á la vista 
de los transeúntes; vestíase túnica de lana, y los ricos 
manto; los ciudadanos trabajaban en el campo; un viator 
avisaba para las sesiones extraordinarias del Senado ó 
de las curias. Eran las costumbres sanas en la familia, 
y dignas y levantadas en la vida pública. La esclavitud 
surgió con las primeras conquistas, pero se trataba bien 
al esclavo. Los patricios favorecian la inmigración. No 
habia derecho de connubio, pero la ley no podía evitar 
uniones ilegales; la prole pertenecía á los plebeyos. 

Fundaban los romanos sus compromisos en contratos 
privados ó públicos. La cultura fué muy mediana hasta 
que conocieron á los griegos de la Magna Grecia y con- 
quistaron á los etruscos. Con las conquistas aumentó la 
riqueza, y con la riqueza los vicios y el lujo, los convites 
ruinosos y las prodigalidades mas extrañas. Llegó á ha- 
cerse preciso aparentar fortuna para no caer en despres- 
tigio; el trabajo, que habia sido el nervio de la virilidad 
romana, se fué abandonando por los hombres libres. La 
usura sacrificaba á los pobres. La relajación entró en los 
tribunales, en los destinos y en las familias. A los hábitos 
suaves sucedió el endurecimiento del corazón, probado 
en las luchas civiles y en el circo de gladiadores. 

En el período de dominación casi universal todos los 
aventureros iban á Roma; el Estado alimentaba á las 
muchedumbres. La embriaguez se hizo moda, como los 
discursos en favor de la gula, la lascivia y el arte de en- 
gañar. La prostitución y los vicios costosos estaban en 
las clases ricas, mientras los pobres corrían las calles 



HISTORIA UNIVERSAL 459 



pidiendo pan y placeres, armando motines y cebándose 
en los vencidos. Era común en las mugeres, y aun en 
algunos hombres, pintarse el cabello, las cejas, la cara y 
las uñas. El divorcio se verificaba con frecuencia por fri- 
volidades; hasta por diferir en asunto de modas. Se ju- 
gaba mucho. Los goces de la mesa se buscaban en la 
Roma de la decadencia como en la griega Síbaris: un 
esclavo advertia los que comian y aplaudian: cuando fal- 
taban convidados, se cubria su sitio con sombras, perso- 
najes dispuestos á suplir faltas, y con parásitos que adu- 
laban y gritaban en favor del dueño de la casa. Era muy 
común corromperse para sostener el boato. 

En el último período del imperio, Roma no era sino un 
foco de depravación. Todo se compraba y vendia: muge- 
res públicas iban á despedir á las esposas legítimas en 
sus propias casas; se abandonaba á los hijos y no se pen- 
saba sino en gozar. La antigua virtud romana apenas se 
conservaba en alguna familia apartada del movimiento 
general. 

Política. — Roma fué un pueblo de juristas; su ideal, la 
política. No consideraba al extranjero como ai romano, 
pero no le desdeñaba tanto como la antigüedad. Desde el 
principio el pueblo discute y legisla; crece en derecho á 
la vez que en poder. Recorriendo países, secuestra Sus 
leyes é impone las suyas, dotándolos de templos, cami- 
nos, acueductos, viaductos y mercados. Presume com- 
batir siempre con justicia, y hace testigos á sus dioses. 
Pero en realidad la libertad romana no estaba establecida 
por disquisiciones en nuestra naturaleza, sino en cuanto 
se discernía por el Estado. De ahí que á los puebl<»> con- 
quistados no se les diese un derecho uniforme. 

Roma no conoció el Estado fuera de Ja ciudad; no se 
dilató; se impuso, y gobernó como dominadora. El 6g 
mo y el orgullo siguieron á la conquista. En la buena 
época era una escuela admirable aquella India oV patri- 
cios y plebeyos que avalizaban programando sin derramar 



160 COMPENDIO DE LA 



una gota de sangre y usando los medios de la ley. Por 
desgracia al concluir el debate moral comenzó el de los 
intereses, mezclándose con cuestiones de dominio uni- 
versal y con los problemas que fuera suscitaba la política. 
Roma no halló el modo de constituirse en derecho para 
el mundo. 

La hospitalidad llegó á ser institución social; no se 
rompia sino por causas graves y en formas expresas; en 
las guerras se respetaban los lazos asi contraidos. En la 
política romana lo legal se confundía con lo justo; habia 
justicia cuando se cumplían todas las ritualidades. Para 
la guerra debia preceder demanda de reparación, princi- 
pio que no se aplicó desde el imperio. No habia límite 
en los derechos contra el vencido; una vez dominadora 
Roma, toda oposición se consideraba criminal. 

Religión. — La religión estaba ligada con la política y la 
vida civil. Créese que al principio todo litigio era llevado 
ante los dioses; á nombre de los dioses se hacia la guerra 
y se firmaban los tratados. Las divinidades latinas y sa- 
binas lo son de la abundancia y de la fecundidad, de na- 
turaleza impersonal. Antes de llegar la influencia griega, 
no habia imágenes de los dioses, ni templos especiales 
para el culto: la religión era de un formalismo frió con 
ritos y ceremonias: en la religión etrusca intervenían la 
astrología, la superstición y las adivinaciones. El objeto 
principal era conocer la voluntad de los dioses por los 
augurios. Los etruscos tenían templos desde muy antiguo. 

Con el influjo griego entraron muchos dioses en la mi- 
tología romana, y se modificaron los atributos de los an- 
tiguos; Marte, dios de la fecundidad, fué el dios de la 
guerra. Júpiter y Juno, Diana, Venus, Ceres, Minerva, 
Neptuno, Vulcano, Mercurio, tenían la significación grie- 
ga; Jano, dios de dos caras, representaba la unión del 
pasado con el porvenir. Cada dios tenia sus sacerdotes; 
seis mugeres vírgenes prestaban el servicio de Vesta y 
mantenían el fuego sagrado. Los colegios de augures, 



HISTORIA UNIVERSAL "161 



pontífices, feciales y quindecemviros, intervenían en la 
política. La plena ciudadanía, desde la igualación de de- 
rechos, habilitaba para las funciones sacerdotales. 

La casa era de los lares; la tumba pertenecía á los ma- 
nes: los penates protegían á la familia, y luego al Estado. 
Se consagraba á los dioses al hijo malo, y á Ceres al que 
quemaba las mieses. Ademas de los dioses mayores habia 
menores; Jano, Saturno, Rhea, Pluton, Baco, el sol, el 
genio, las parcas. No se podia empeñar una batalla du- 
rante las fiestas de Saturno, ó sin que precedieran for- 
malidades religiosas. 

Literatura.— Después de algunos ensayos literarios de 
Pictor, Cneo Nevio y otros, Andrónico y Ennio continua- 
ron representando nuevas tendencias; Plauto, el siglo n 
antes de Cristo, dio considerable importancia á la come- 
dia, y le sobrepujó Terencio, esclavo cartaginés. Lucre- 
cio como poeta fué el mejor antes de Virgilio, Horacio 
y Ovidio. Gátulo habia figurado como literato insigne, 
asi como lo seria Tíbulo. Fedro, Junio Juvenal, Petronio, 
Menandro y otros literatos notables, pertenecieron á la 
época del imperio. 

Filosofía. — En Roma no solo no hubo originalidad, sino 
tampoco vocación para los estudios filosóficos. Se propagó 
allí todo lo que pensaban y creaban los griegos, pero 
prendió mas fácilmente la doctrina de los epicúreos, de 
los excépticos y de los stóicos. Cicerón fué uno de los 
pocos romanos que merecen el nombre de verdaderos 
filósofos. Entre los stóicos mas notables, aparecen Séne- 
ca, Epicteto y Marco Aurelio Antonino. 

Comercio. — No tenían los romanos predilección por el 
comercio, aunqi*e Roma lo facilitó á los pueblos que ser- 
vían de centro en distintas comarcas, Alejandría, Antio- 
quía, Pérgamo, Bizancio, Marsella, Cádiz y otros; limpió 
el mar de piratas y estableció relaciones mercantiles con 
las naciones mas distantes. Los caminos militares fueron 
un auxiliar poderoso del comercio. 

ii 



162 COMPENDIO DE LA. 



Oratoria. — La elocuencia fué el alma de Roma; todos 
debían saber hablar y saber combatir; las armas del pen- 
samiento son la palabra hablada y la palabra escrita. En 
el Senado, las curias, los comicios, el Foro, era preciso 
atacar, defenderse y exponer. El ejercicio de la palabra 
perfeccionó admirablemente esa facultad en los romanos; 
el pueblo queria ser convencido. Por lo general fué la 
oratoria en Roma, concisa, enérgica y clara, sin dejar de 
ser grandiosa: los Régulos, Fabios, Camilos y Scipiones, 
conocian el secreto de entusiasmar á las muchedumbres: 
Catón, Julio César, Marco Antonio, Hortensio y Salustio 
se elevaron sobre todos los oradores romanos, con ex- 
cepción de los Gracos y de Marco Tulio Cicerón. Cicerón 
fué el orador por excelencia. Habia recogido todo el arte 
de la antigua Héllade, y la vida romana, en la época de 
sus mas grandes tempestades, le ofrecia una escena apro- 
piada á su genio. Digno intérprete del poder intelectual 
de su patria, su nombre ha pasado á la posteridad cu- 
bierto de gloria que todos los siglos reconocen. 

Historia. — La historia comenzó en Roma por anales; el 
griego Diocles ensayó la historia, y le siguieron Fabio 
Pictor y Marco Porcio Catón el siglo n antes de Cristo: 
Polibio, griego de Corinto, escribió, al servicio de Roma, 
una historia universal en 40 volúmenes; Salustio, con- 
temporáneo de Cicerón, escribió sobre la guerra de Yu- 
gurta y la conjuración de Catilina. Muchos hombres no- 
tables escribian sus memorias. Tito Livio, Cayo Julio 
César y Cornelio Tácito son los tres mas grandes y ori- 
ginales historiadores romanos. Tito Livio compuso la 
historia de Roma desde su fundación; Julio César, los 
comentarios, las guerras galas, y la guetra civil; Tácito 
escribió los anales, las historias, la vida de Agrícola, 
costumbres de los germanos y otros libros de menor 
interés. Dion Casio, griego, vivió en Roma é hizo la his- 
toria de la ciudad; Diodoro de Sicilia, griego también, 
escribió la biblioteca histórica. Curcio Rufo, Veleyo Pa- 



HISTORIA UNIVERSAL 163 



tórculo, Suetonio, Trogo Pompeyo, Pomponio Ático, 
Valerio Máximo y otros figuran con ventaja en el catálogo 
-de los historiadores romanos. 

Bellas artes. — Los romanos no manifestaron genio ar- 
tístico, pero tampoco indiferencia para la belleza. Guando 
-en sus conquistas encontraron naciones como Grecia, 
llevaron á su patria las obras maestras. La admiración 
que Atenas produjo en las legiones, honra á los conquis- 
tadores romanos&las tropas se descubrían ante el Parte- 
non y el Erecteo. No pensó Roma en imitar aquellos 
prodigios, mas sí en adquirirlos, reservándose cumplir 
en otra forma su deber en la historia de la humanidad. 
La ciudad del Tiber se engalanó con las estatuas, frisos, 
columnas, lámparas, cuadros y mármoles labrados de 
Grecia: la mayor parte sin embargo de los tesoros artís- 
ticos de los helenos, iria á parar á Constantinopla. Los 
artistas griegos trabajaron para Roma desde la conquista, 
pero habían ya perdido las inspiraciones de la libertad y 
de la independencia. 

En cuanto á las artes que significaban utilidad ó poder, 
Roma no tuvo rival; sus caminos, acueductos, viaductos, 
puentes, son obras notabilísimas. En bellas artes no 
pasaron de medianías los artistas romanos. En construc- 
ciones de edificios, termas, palacios, templos y coliseos, 
la firmeza y solidez no correspondía á la gallardía que 
los helenos supieron imprimir en su trabajo. De escrito- 
res de arte, el mas celebrado es Vitrubio, contemporáneo 
de Octaviano. 

Juegos. — Los romanos ejercitaban las fuerzas en toda 
clase de juegos, de levantar peso, probar la musculatura, 
correr á pié y á caballo. Guando Junio Bruto introdujo la 
-costumbre de las luchas, los gladiadores debían ser hom- 
bres libres que voluntariamente luchaban en el Circo, ó 
bien prisioneros de guerra; después se limitó á los pri- 
sioneros, esclavos y criminales. Al combate entiv hom- 
bres sucedería también el de hombres v fieras* En Roma 



164 COMPENDIO DE LA 



y en muchas otras ciudades se educaba á los gladiadores 
encerrados en cuarteles. Construyéronse circos esplén- 
didos, y allí asistia gran concurrencia á disfrutar del es- 
pectáculo sangriento de la lucha. 

Ciencias. — Antes de las conquistas no conocia propia- 
mente Roma la ciencia; la numeración era incompleta, 
limitados los datos de geografía y de historia natural. 
Varron y Golumela fueron los primeros que dieron á la 
agricultura una importancia científica; César reformó el 
calendario con auxilio del astrónomo Soxígenes; Séneca 
compiló los conocimientos que del exterior llegaban á 
Roma respecto á la naturaleza; Plinio escribió una histo- 
ria natural; Estrabon una notable reseña geográfica; en 
matemáticas se distinguió Julio Frontino. Griegos y de 
otras nacionalidades, sobresalieron muchos en la época 
romana. Atribuyese á Ptolomeo el haber reducido á siete 
las notas musicales. La medicina no fué cultivada en 
Roma hasta bien entrado el imperio; los médicos eran 
extrangeros ó esclavos. César les dio el derecho de ciu- 
dadanía romana. Galeno de Pérgamo conoció la necesidad 
de la anatomía para el progreso de la medicina, y no 
pudiendo hacer la disección de cadáveres de hombres, por 
prohibirlo las leyes, la hizo en monos. En física y quími- 
ca, los adelantos fueron poco señalados. Pero la memoria 
asombrosa de los romanos hacia que se identificasen los 
conocimientos exteriores. Los romanos no irian á ense- 
ñar por el mundo sus ciencias y sus artes, sino á divul- 
gar las agenas, cumpliendo una misión distinta á la mi- 
sión de los pueblos creadores como Grecia. 

Cuando después de recojer las civilizaciones y exten- 
derlas por el mundo, Roma perdió también las virtudes 
y energías internas, el imperio romano se hundió en el 
ocaso, dejando preparadas las cosas para recibir nuevas 
ideas y nuevas razas. 



HISTORIA UNIVERSAL 165 



PÁRRAFO VII 

El cristianismo 

Grecia habia movido al mundo por las ideas; Roma 
por la fuerza. El mundo antiguo estaba en descomposi- 
ción; las escuelas filosóficas habían minado por la base 
las religiones mitológicas que al debilitarse dejaban en 
la masa social la indiferencia , y en las clases ilustradas 
tantos códigos de moral como eran las sectas; ni el 
dogma del deber de los stóicos, ni los ideales de vir- 
tud de Sócrates pasaban de un grupo de pensadores: el 
egoísmo se convertia en suprema aspiración; las colum- 
nas de las sociedades caian á pedazos, y se reempla- 
zaban arbitrariamente con formas vagas, indefinidas, 
otras veces torpes. El desorden cundia en toda la tierra, 
dando Roma la señal y el ejemplo; todas las ideas estaban 
en choque y todas las razas en acecho. 

Mientras la insaciable Roma engastaba en el imperio 
provincias y naciones, haciéndose obedecer de la huma- 
nidad, las tradiciones, las biblias, los códigos de muchos 
siglos se sometían en Alejandría á un proceso de revi- 
sión y de crítica. El excepticismo lo absorbía todo, y 
donde no el excepticismo, ó acaso con él, la soberbia. 
Buscábase en el descanso, ó en la meditación un método 
para recobrar la tranquilidad ó la esperanza. En el 
Oriente, los pueblos abdicaban su prestigio; Grecia habia 
sucumbido; en Roma se atropellaba la justicia, y ni valia 
á Catón su grandeza moral ni á Cicerón su sabiduría. 
Una perturbación espantosa dominaba los ánimos. Caídos 
los dioses griegos, las multitudes corrían en busca de 
nuevos ídolos. Las sociedades no querían ser contenidas. 
Roma se iba á precipitar á un desenfreno orgiástico. 

Razas nuevas llegaban al mundo donde se crearan bri- 



166 COMPENDIO DE LA 



liantes civilizaciones, con mas entero carácter, sencillez 
y rectitud. Sin embargo, la moral eslava y germánica se 
apoyaba en la fuerza, y los odios y venganzas de raza, 
ofrecian imperios tan injustos como los imperios que se 
destruían. 

El germanismo estaba menos manchado, pero era mas 
indocto que la civilización greco-romana. Distaba mucho 
de la idea de un derecho general; tenia el alma sana,, 
pero sin principios generadores. La ventaja consistia en 
que no estaban corrompidos los germanos. 

En medio de tanta confusión y desequilibrio, conden- 
sábase una doctrina moral, fruto del esfuerzo y del tra- 
bajo humano, y resumen de los principios que habia en- 
contrado el pensamiento peregrinando en busca de la- 
verdad. 

Grandes enseñanzas se habian divulgado, y artes subli- 
mes habian dado á la inteligencia títulos gloriosos de 
inmortalidad. Y no obstante, el hombre permanecía 
encerrado ó en las mallas de Estados absolutos, ó en la 
estrechez y limitación de la ciudadanía. El pueblo mas 
memorable, Atenas, no llamaba humanidad real sino á la 
porción escasa que disfrutaba derechos ó que se hacia 
notable por el poder intelectual. A la venganza se le lla- 
maba manjar de los dioses; á la represalia, goce inefable. 
El hombre veia en sus semejantes las calidades exterio- 
res y no un cooperador por sí mismo en la historia: ex- 
trangeros, disidentes, proscriptos, esclavos y prisioneros,, 
formaban una escala de desigualdades, y sobre ellos se 
cernían los orgullos y los despotismos de clase, de nacio- 
nalidad y de raza. 

La justicia, apesar de la filosofía, no habia podido ven- 
cer. Doctrinas de derecho y de amor habian ya brotado 
de los labios de Pitágoras, Sócrates y Platón; pero la filo- 
sofía no era alimento fácil para el pueblo. A través de 
los bienes que hizo Roma, creó el mal de una ambición, 
sin límites. En la decadencia, fuera del poder y de la ri- 



HISTORIA UNIVERSAL 167 



queza, nada habia estimable; acariciábase á la maldad 
afortunada, y se ponian en ridículo la probidad y la rec- 
titud; ser pobre era peor que ser vicioso. Y sin embargo 
las ideas germinaban, y en medio de la orgía de Roma, 
arbitra del universo, iba levantándose algo vivificador 
que daria rumbo á la conciencia. 

De la modestia, de la pobreza, de la masa de los opri- 
midos, brotó una doctrina que inspirándose en purifi- 
cadora esencia y sana moral, rehuía los palacios, des- 
cendía á la plaza pública, convocaba á los que sufren y 
ofrecía alivio á los que desesperan y honra á los que tra- 
bajan. El historiador Weber refiere asi la aparición del 
cristianismo: «Guando el mundo habia caido en la idola- 
tría y el pecado y la virtud civil habían muerto en las 
antiguas Repúblicas, brotó en el Oriente una luz de vida 
para la humanidad. Las predicciones de los profetas, los 
augurios de los iluminados, las doctrinas de los sabios, 
anunciaban la venida de un Salvador y rey, con el que 
debía comenzar para la tierra un nuevo camino de salud. 
Pero cuando los judíos esperaban de su Mesías un rey de 
gloria terrena que diera al pueblo escogido el poder y la 
dominación ; cuando los romanos en su orgullo nacional 
saludaban á Augusto por fundador de la edad de oro, 
nació en Bethlem, lugar de la Judea, en humildad y 
pobreza, Jesucristo, salvador de los hombres. Habiendo 
vivido en el silencio hasta los treinta años, comenzó en- 
tonces su obra de redención. Acompañado de doce dis- 
cípulos, nacidos como él en el estado común (siendo los 
mas allegados, Pedro, Jacobo y Juan , hermano de este), 
visitó, enseñando y haciendo bien, el pais de los judíos, 
y predicando la nueva de salud (evangelio); que el que 
adorase á Dios, el padre, con puro corazón, cree en Jesu- 
cristo, su hijo, hace penitencia y vida inocente, alcanzará 
la vida eterna. Pero el pueblo endurecido no le escuchó 
al principio y rechazó en su ceguedad la religión del 
amor. Solo después que se consumó en la cruz la obra 



168 COMPENDIO DE LA 



de redención, predicaron los discípulos y apóstoles el 
evangelio del reino de Dios y de Jesucristo crucificado. 
La primera comunión cristiana se fundó en Jerusalem, asi 
es que los primeros cristianos se acercaban al judaismo. 
y eran mirados por los romanos como una secta judía.» 

El cristianismo prohibe los sacrificios, suprime las 
castas, los privilegios y los despotismos, eleva á la muger, 
prescribe la caridad y la sencillez, condena la soberbia, 
se opone á los éxitos injustos, rompe las fronteras, y re- 
comienda el perdón de los ultrajes. A los desheredados 
promete una herencia mas grande que los bienes de la 
tierra, á los tristes consuelo, á los humildes exaltación: 
no evoca la violencia, ni conduce ejércitos, ni seduce por 
el halago del placer. Pone en el hombre todos los medios 
del bien por la intención , y en el espíritu la inmortali- 
dad. El pecador no seria ya eterno proscripto; el arre- 
pentimiento le rehabilita y le engrandece. Entonces se 
deificaba en Roma á los tiranos. Roma no hizo caso de la 
primitiva propaganda cristiana; temía las conspiraciones 
de los generales, pero no el estallar de una idea. Y sin 
embargo, todas las fuerzas y todos los ejércitos serian 
impotentes contra esa idea divulgada con elocuencia y 
maestría entre otros por el converso S. Pablo. 

Los romanos eran tolerantes en religión, pero llegaron 
á ver en el proselitismo cristiano, tendencias opuestas á 
los fines y métodos del Estado político. La esclavitud, 
los juegos, el despotismo, pugnaban con el espíritu cris- 
tiano. Los cristianos eludían el servicio en los ejércitos 
y en las funciones públicas; no podían amar leyes que 
santificaban á Mesalina y á Nerón. De esas causas provi- 
nieron las persecuciones, religiosas en la forma , pero 
políticas en el fondo. Nerón ordenó la primera el año 64; 
Domiciano la segunda el 90; Trajano la tercera en 106; 
Marco Aurelio la cuarta en 166; Severo la quinta en 
199; Maximino la sexta en 235; Decio la séptima en 250; 
Yaleriano la octava en 258; Aureliano la novena en 272, 



HISTORIA UNIVERSAL 169 



y Diocleciano la décima en 303. A medida que aumen- 
taban las víctimas, aumentaban los prosélitos; los opri- 
midos y los esclavos se acercaban á la cruz que de sím- 
bolo de infamia se tornó signo de redención; la arena del 
circo se regó con la sangre de los mártires. 

En las asociaciones cristianas se ingresaba mediante 
el bautismo; elegíase un anciano (presbítero) para la ins- 
pección de las costumbres y el orden interior; los diáco- 
nos ó ministros cuidaban de los enfermos, los pobres y 
la administración de los bienes comunes. Al principio 
las reuniones consistían en lecturas religiosas, canto y 
oración , terminando en ágapas ó comidas de amor. Los 
indignos ó apóstatas eran expulsados: el jefe de los ancia- 
nos, inspector ú obispo, mantenía la unión de las asocia- 
ciones. Esas sociedades se reunían en subterráneos, (ca- 
tacumbas); adoptábase una igualdad absoluta, y se 
renunciaba á los bienes particulares en favor de la comu- 
nidad. 

Guando el cristianismo tomó incremento, fué desapa- 
reciendo la igualdad fraternal; el estado cristiano se di- 
vidió en inspectores y ministros (clero), y pueblo (legos). 
El clero comenzó á demandar como obligatorios los 
diezmos y primicias que antes habían sido voluntarios. 
Hasta fines del siglo ni, el común de los fieles elegía los 
presbíteros, diáconos y obispos, y á lo último los obispos 
nombraban al clero inferior. El obispo de una diócesis 
estaba subordinado al de una provincia (arzobispo): entre 
los arzobispos ó metropolitanos, tenían mas autoridad los 
de Roma, Alejandría, Antioquía, Constan tinopla y Jeru- 
salem; se llamaban patriarcas. Instituyéronse sínodos 
en que los obispos y arzobispos decidían sobre los asun- 
tos eclesiáticos; la opinión de la minoría, en esos Bino* 
dos, era calificada de heregía ó cisma. 

Constantino protegió al clero y á las iglesias. El culto 
primitivo fué ampliado con La adoración de santos y de 
mártires; la música, la pintura y la escultura fueron 



170 COMPENDIO DE LA 



adoptadas como parte del culto. La vida mística y con- 
templativa iba siendo preferida por muchos. 

Concurriendo elementos tan heterogéneos, tradiciones 
tan variadas, pueblos y razas de tan distintas costumbres- 
y educación, el cristianismo, al iniciarse, tomaria fases 
de acuerdo con el carácter y la estructura moral de las 
naciones que lo adoptaban. Los concilios ó sínodos con- 
tribuyeron á organizar la doctrina y la disciplina, pero 
no seria posible separar al Oriente de sus tendencias mís- 
ticas y autoritarias, á Grecia de su afán de examen y de 
crítica, y á una porción considerable de la Europa occi- 
dental, del espíritu que habia presidido el movimiento 
de predominio romano y de obediencia, á la que fuera 
tantos siglos capitalidad del mundo culto. 

El cristianismo, en su condición esencial, renovaba el 
todo de la existencia íntima, de la educación, de las no- 
ciones del derecho y del concepto de la humanidad. 



PÁRRAFO VIII 
LOS PUEBLOS GERMÁNICOS 

En las extensas comarcas del Este del mar Caspio, ha- 
bían habitado transitoriamente los arias: los celtas ocu- 
paban el Oeste; los sánscritos el Oriente, los greco-itálicos 
el Sudeste, los iranios el Noreste, los slavos el Norte, y 
junto á elios, hacia el Occidente, los germanos. Casi todos 
hacían una vida nómada, marchando con sus ganados de 
una á otra comarca, según las necesidades económicas y 
la presión que ejercieran las tribus inmediatas. La idea 
de patria estaba poco arraigada en pueblos errantes. Las 
tribus germánicas, que eran las mas occidentales, toma- 
ron la dirección natural del Oeste, y se presume que en 
dos agrupaciones distintas; una por el Norte y las llanu- 
ras de Piusia que ocuparía la Scandinavia y luego Dina- 



HISTORIA UNIVERSAL 171 



marca; otra rodeando el Káucaso, y costeando el mar 
Negro por el Norte. 

Mas de ochocientos años antes del cristianismo habita- 
ban pueblos germánicos las cuencas del Vístula, del Oder 
y del Elba. Los slavos (sármatas) seguian de cerca á los 
germanos. Unos y otros conocian el hierro y otros meta-, 
les, pero no siempre los hallaban en las tierras que iban 
ocupando en una peregrinación de muchos siglos. La emi- 
gración se hacia por todos y con todo; carros cubiertos 
de pieles servian de vivienda; los ganados y las bestias de 
carga, encerrados en un cerco en las paradas, eran el 
único patrimonio de los emigrantes. 

Los celtas precedieron en la emigración á los germa- 
nos, y ya los celtas encontraron ocupada parte de Europa 
por los fineses, de origen desconocido. El principal nú- 
cleo celta era el de las Galias. Adquirieron una civiliza- 
ción relativa antes del contacto con los romanos y ger- 
manos. Conocian los metales , fabricaban armas , y 
construían con solidez sus edificios. En las comarcas del 
Norte y Este del Rhin, se confundirían con los germanos. 
Ademas de los celtas, habitaban Europa los ilirios y tra- 
cios, al Norte de Italia y en varias regiones orientales; 
los pueblos tracios mas importantes eran los getas y da- 
dos. Los griegos, itálicos y etruscos, componían el resta 
de naciones y familias europeas en la época en que Ios- 
germanos intervienen en la historia de Occidente. No 
habia en la inmigración germánica plan preconcebido; 
adelantábase según las circunstancias y por lo que ellas 
dictaban. La autoridad residía en los ancianos, y solo en 
caso de guerra se delegaba á caudillos acreditados por el 
valor. Distinguíanse los germanos por la estatura eleva- 
da, el pelo rubio y los ojos azules. Eran fieles cumplido- 
res de su palabra, enérgicos, vengativos, y generosos- 
cuando debían mostrar gratitud. Su ocupación principal 
era la caza y la cria de ganados; poco y transitoriamente, 
la agricultura. 



172 COMPENDIO DE LA 



La propiedad era común en la tribu: á cada familia se 
le señalaba una extensión de terreno; los trabajos se ha- 
dan como para una estancia breve; recojida la cosecha, 
casi siempre la tribu se ponia en marcha en busca de 
otra región mejor. Las casas se construian de madera, 
poco fijas, á fin de poder transportarlas. Se fabricaba con 
separación de otra casa. Se prohibía talar los bosques. No 
estaba entre los germanos prohibida la poligamia, pero 
solo tenian mas de una muger los reyes, los nobles, y al- 
gunos ricos. Hacíanse notar por los buenos hábitos; la 
muger merecía respeto y consideraciones; habíalas sabias 
cuyos consejos se escuchaban, y habia también sacerdo- 
tisas. A veces las mugeres se defendían heroicamente. 
Cuidaban de la casa, de los hijos menores, ancianos y 
esclavos. El adulterio de la muger era muy raro; si suce- 
día, el marido la arrojaba de la casa, desnuda y cortado 
el pelo, á latigazos, y á presencia de los parientes. La sol- 
tera que perdía el pudor, no se casaba. Los seductores 
eran arrojados de la tribu. 

Hombres y mugeres se casaban en pleno desarrollo; 
tener muchos hijos se consideraba útil y honroso. El hijo 
deforme podia ser abandonado. El joven adquiría derecho 
de llevar armas desde la edad viril. El hombre daba dote 
á su futura; puede de casado castigarla, administra sus 
bienes y la representa en todo; la muger se casa según la 
voluntad del padre, ó en su defecto, del tutor. En la vida 
práctica se mezcla el sentimiento tan bien como en cual- 
quier otra raza. 

No era costumbre sacrificarse la viuda junto al cadáver 
de su marido, pero cuando se sacrificaba, los germanos 
la tributaban veneración. 

Usábase el enterramiento y la incineración; esta mas 
general. 

Con el cadáver del hombre se enterraban ó quemaban, 
según los casos, su caballo de guerra, sus armas, su hal- 
cón y su perro. No se prohibe á la viuda casarse. El valor, 



HISTORIA UNIVERSAL 173 



el pundonor y la exactitud, se tenían por las mejores 
cualidades. El extraño no era acreedor á la hospitalidad, 
pero se le daba por generosidad natural. Pocas veces se 
sacrificaba á los dioses al prisionero, pero con frecuencia 
al criminal. La esclavitud procedía de prisión de guerra 
ó de insolvencia; también procedía del juego, el mas 
arraigado vicio de los germanos. Por lo común se vendia 
al extrangero el esclavo. La justicia se hacia por el con- 
sejo de iguales (jurados). 

Las armas eran lanzas, machetes de piedra, mazas, y 
luego espadas, venablos y dardos. Todos los parientes 
luchaban en un grupo; si invadían, llevaban á retaguar- 
dia en carros sus mugeres, niños y ancianos; si eran in- 
vadidos, retirábanlo todo á la selva vecina. Los ginetes 
montaban en pelo; solo se organizó bien la caballería ger- 
mana en tiempo del imperio romano. Acometían formando 
una masa triangulará modo de cuña; preferían la muerte 
á la esclavitud. Todo varón útil debia combatir con su 
tribu. Nunca se ensañaban los germanos con los cadáve- 
res de los vencidos. 

El trabajo pesaba sobre los esclavos y sobre la muger y 
los hijos. El paso de la vida nómada á la vida sedentaria 
determinó un cambio radical en las tribus. Desde su lle- 
gada al Rhin, no pudiendo pasar adelante, fueron cam- 
biando en bienes individuales una parte de la tierra 
común. A la organización de las familias por hordas, 
reemplazaban confederaciones potentes; del estado civil 
fué naciendo gobierno regular; se unian las tribus por 
pactos y se formaban vigorosas colectividades. El pueblo 
se dividía en hombres libres y libres nobles; los siervos 
no pertenecían á la entidad jurídica pueblo. La nobleza 
disminuyó en las guerras, y los reyes hicieron otra de los 
grandes empleados; duque era el general en jefe de una 
campaña; marques el encargado de defender la frontera; 
conde el jefe de un distrito ó comarca; barón el de una 
fortaleza ó punto extratégico. Aun constituida la mona?* 



COMPENDIO DE LA 



quía, conservaron las asambleas populares el poder de 
legislar y elegir rey. No habiendo clero, el rey y el conde 
hacían los sacrificios y consultas. 

Habia asambleas locales, cantonales y generales, y al 
reunirse las asambleas se celebraban ferias; todos iban 
armados. Los gastos públicos se cubrían con regalos: 
solo al fin del imperio tenían algunos impuestos y subsi- 
dios personales. La calidad de las penas diferia según la 
condición del acusado: al libre se le castigaba con mul- 
tas; al esclavo con mutilación ó muerte. El homicidio era 
vengado por la familia del muerto. En la guerra solia pa- 
gar con la vida el jefe que perdía una batalla; quedaba 
deshonrado el desertor ó el que abandonaba el escudo. 
Al establecerse la vida sedentaria, se robustecieron los 
derechos de primogenitura. Por lo común era el trono he- 
reditario en las familias, aunque electivo en cuanto al 
individuo. 

Los germanos tenían aptitudes y capacidades sobresa- 
lientes, pero muy pocos conocimientos. Sus idiomas 
guardaban afinidad con el de los celtas, sánscritos, ira- 
nios y greco-itálicos. No habia leyes, ni códigos, ni poe- 
mas escritos. Tenían himnos religiosos y canciones (bar- 
diti) para los combates. Eran aficionados al baile. Las 
ciencias estaban en su principio. Contaban el tiempo por 
noches y por revoluciones lunares. En industria sabían 
•construir carros, trabajar los metales, hilar y tejer lana. 
La religión tenia semejanzas con la griega, pero sin su 
elevación poética. El origen religioso fué la luz; el clima 
y las circunstancias modificaron el culto y la idea de los 
dioses; los poderes creadores eran buenos y malos; los 
primeros se llamaban ases; los otros titanes ó gigantes. 
Imir, padre de los gigantes, personificaba la primera ma- 
teria. Odin, Vili y Vé, eran dioses supremos. 

La masa de tribus fué corriéndose hacia el Oeste: la 
vanguardia de cimbros y teutones halló resistencia en 
Roma con Mario: los vangiones, tribocos y nemetos, atra- 



HISTORIA UNIVERSAL 175 



vesaron el Rhin extendiéndose por la orilla izquierda, y 
por la falda de los Vosgos, para confundirse luego con los 
alamanos. 

A la derecha del Rhin habitaban los ubios, y al Oriente 
de estos los suevos. Al Este y Sur, los marsos, que se 
confundirían con los francos; al Norte y Oeste de los su- 
gambros, los usipios y téucteros, y mas al Oeste los tu- 
bantes; en las orillas del Lippe, los brúcteros; los longo- 
bardos, en las dos orillas del Elba inferior, y al Sur de los 
jongobardos los anglos meridionales. Ademas habia, los 
logos, vándalos, frisones, cuados, marcomános, burgun- 
dios y godos, que todos sufrian la presión de los slavos. 
En la época de Julio César toda esa masa, empujada hacia 
el Occidente, se disponia á proseguir su marcha: César 
les detuvo haciéndoles espantosa matanza, y la necesidad 
les obligó á iniciar la vida sedentaria. Entonces comen- 
zaron á construir edificios de piedra y á establecer rela- 
ciones de comercio. La población germánica se desarrolló 
considerablemente. Al flaquear el imperio, la muchedum- 
bre, sedienta de dilatación se derramó por la Europa 
central y occidental como un rio que sale de madre. Los 
germanos eran bárbaros, pero aptos moral é intelectual- 
mente, amaiftes del movimiento y de la libertad perso- 
nal, y rio poco inclinados á las artes. 

El aumento de población habria sido quizá causa bas- 
tante para el desborde de las naciones germánicas, pero 
además de las exigencias de la vida, una destructora in- 
vasión en Europa por los hunos, conmovió en todos lados 
•de la Germania á las tribus, sacudiéndolas en distintas 
direcciones; los gépidos y ostrogodos fueron sometidos á 
los mongoles; los visigodos huyeron á la Dacia. La mu- 
ralla romana no ofrecía resistencia. Antes al contrario, 
ya las legiones se nutrian con soldados germánicos; la 
invasión de los hunos continuaba, engrosándose la mul- 
titud con los pueblos vencidos, á quienes obligaban á 
marchar y á combatir en su favor: las tribus huian rom- 



176 COMPENDIO DE LA HISTORIA UNIVERSAL 

piendo obstáculos, y Roma, debilitada é impotente, abre 
paso, transige, se junta con los germanos para contener 
á Atila en los campos cataláunicos, y es absorbida por la 
inundación de pueblos á cuya expansión y fuerza nada 
cabe oponer. 

Cerca de un siglo habia transcurrido desde que los 
mongoles, abandonando las estepas de Asia, entraron á 
sangre y fuego en Europa, hasta que quebrantados des- 
pués de la muerte de Atila retroceden y parte de ellos se 
estacionan en las comarcas orientales europeas. 



Fin de la edad antigua 



LIBRO SEGUNDO 



LA EDAD MEDIA 



12 



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INTRODUCCIÓN 






A la caída del mundo antiguo habían contribuido mu- 
«chas causas; la relajación de los pueblos y de las institu- 
ciones, el decaimiento moral, la esclavitud y la estructura 
del imperio que no podia establecer las cosas de un modo 
viable: por otra parte contribuían la invasión de los pue- 
blos germánicos y las doctrinas del cristianismo. Roma 
agotada de la doble fuerza que sostiene los Estados, no 
pudo resistir á los bárbaros, ni hallaba principios que 
oponer á las teorías cristianas. 

La transición no se realizó sin contiendas sangrientas. 
El germanismo habia perdido mucho de su barbarie en 
los siglos de espera en el Rhin, pero no estaban en con- 
diciones de comprender la cultura greco- romana, y aun 
para algunas tribus— visigodos, vándalos, alanos— todo 
venia de sorpresa y novedad. La política romana encami- 
nada á dividir á los invasores y. á obligarles á combatir 
«entre sí, solo dio resultados muy parciales. 

En 376 aparecieron á la vista de los ostrogodos los innu- 
merables ejércitos hunos; la resistencia fué inútil. Los 
visigodos entonces atravesaron el Danubio, y el empera- 
dor Valen te les dio tierras. Ademas délas circunstancias 
que impulsaban hacia el Oeste á las familias germánicas. 



180 COMPENDIO DE LA 



la invasión de Atila precipita los sucesos, y germanos y 
romanos tienen que defenderse juntos y hacen retroceder 
al jefe mongol. En 451 repetida la invasión; las palabras 
del pontífice León mitigan la cólera del invasor á las 
mismas puertas de Roma; retrocede, y muere al año 
siguiente. 

El imperio bizantino servia de barrera á otras invasio- 
nes, y de núcleo de la civilización oriental; supo mejor 
que Roma dar cohesión á sus fuerzas, é intentó recons- 
truir la unidad en todos los antiguos dominios romanos. 
Los ostrogodos, mercenarios de Bizancio, se apoderaron 
al fin de Italia. Las revueltas y agitaciones se hicieron 
permanentes. No menores eran los choques en el campo 
religioso. La unidad dogmática se imponia difícilmente á 
la tradición latina, al espíritu helénico y á la barbarie 
germana; nacieron infinitas sectas, entre ellas las de los 
doketas, los gnósticos, maniqueos, montañistas, nesto- 
ríanos; pero entre todas ninguna alcanzó tanta prepon- 
derancia como el arrianismo que adoptaron casi todos 
los pueblos germánicos. Esa confusión influyó para que 
se buscase un centro de consulta y de definición; el obispo 
de Roma adquirió el prestigio de las tradiciones, porque 
el mundo no perdía el hábito de inspirarse en la ciudad 
del Tiber. El obispo de Pavía, Ennodio, fué el primero 
que llamó papa al prelado romano. 

Por lo pronto las disidencias políticas y religiosas na 
dejaban espacio á calma ni solidez. Las viejas naciones 
creadoras sentían fatiga intelectual y pereza del ánimo. 
Diez siglos, que constituyen el período de la edad media, 
promoverían la amalgama de todas las fuerzas é intereses 
nuevos y viejos, incubando una civilización original por 
su extensión y vigorosa por el caudal aportado. 

En el primer período de la edad media, las nuevas ideas 
y razas, alejan y menosprecian las ideas y los motivos 
que les precedieron, como si existiese esencial incompa- 
tibilidad: el misticismo se estimaría mas que la filosofía,. 



HISTORIA UNIVERSAL 181 



y la fuerza material mas que la del pensamiento. La uni- 
dad sin embargo se escapaba á todos los cálculos. Roma 
no habia podido hacerla sino en cierto límite, ni podrían 
los germanos con Garlo Magno, ni el cristianismo con la 
dirección romana y la disciplina de los concilios. El 
mundo sin duda reclama la variedad para poder realizar 
la vida de creación. 

Apenas el imperio bizantino se sobrepone á las dificul- 
tades políticas, es invadido por el afán de pensar y de 
establecer su personalidad, teniendo por guia algo del 
alma griega; el cisma se condensa, en los momentos en 
que una revolución extraordinaria mueve toda el Asia, y 
los árabes la divulgan y la preconizan hasta el África 
y después hasta los Pirineos. Entretanto se forman las 
naciones y los idiomas, nacen las órdenes religiosas, lu- 
chan los principios opuestos en el orden de las leyes y de 
los métodos; muchas inteligencias germánicas sienten 
la sed y el anhelo de la cultura greco-romana, y se inician 
deseos de conocer y de comparar los trabajos del espíritu 
humano. A épocas de desazón y de pánico, como la época 
milenaria, suceden períodos de esperanza y empuje como 
-el período de las cruzadas. Los árabes cultivan las cien- 
cias y las artes, atrayendo al cristianismo al estudio de 
los bellos modelos de la Grecia y de los métodos de la 
filosofía helénica. 

El comercio pone su contingente en el progreso; rompe 
las fronteras y las intolerancias, promueve y. estimula el 
gusto y la ganancia. Los hombres de talento salen de la 
meditación pasiva y del silencio, organizan escuelas, 
y ponen en juego, primero todas las habilidades de la pa- 
labra, y luego todas las fuerzas de la inteligencia en pugna 
con la limitación de las leyes y de las costumbres. La 
lucha trascendentalísima en el espíritu de las razas, con- 
tinuaba con las cruzadas, én que no pudo vencer el Occi- 
dente, pero ganó en intereses y en ciencias. 

Bien por las exigencias de las guerras, ó ya por las 



182 COMPENDIO DE LA 



aspiraciones sociales, nacían en una ú otra parte privile- 
gios y libertades, ó estallaban revoluciones como en In- 
glaterra y Suiza, á la vez que el derecho romano, mejor 
fundado en la naturaleza, reobraba sobre las costumbres 
y las leyes romanas, é iba venciendo los principios de la 
fuerza y los males de la conquista. El antiguo esclavo no- 
era una persona; nada tenia de común con la ley ni con 
los dioses. El cristianismo le acojió, y le hizo, al menos, 
igual en el templo y en la esperanza. 

Constituido el feudalismo basado en la fuerza y en e\ 
poder del vencedor, la misión de la ciencia # y del arte 
correspondió al clero, quien hubo de ilustrarse para com- 
petir por la inteligencia y convencer por el consejo. El 
pontificado representó mucho tiempo las tendencias y so- 
licitudes de la multitud, y los principios de la igualdad en 
oposición á los despotismos imperiales y aristocráticos. 

Si á las labores continuadas en Bizancio, en Italia, Cór- 
doba, Inglaterra, Suiza, Francia; á los descubrimientos é 
invenciones, viajes, y trabajos de legislación, se agregan 
las catedrales y los palacios, las obras de desecación y los 
canales, la redención de las servidumbres y la elevación 
de los pecheros, el heroismo generalizado, el comercia 
cambiando sobre la superficie del mundo conocido ; nú- 
mero infinito de industrias creadas ó importadas ; poemas 
rejuvenecedores y artes que siempre en desarrollo que- 
rian alcanzar la altura de la memorable Grecia; filósofos 
que sacudian la pesadumbre de los prejuicios y de los con- 
vencionalismos viciados ó estrechos; si se considera á tra- 
vés de abusos, excesos y violencias, la parte de afirmación 
en el trabajo de la edad media, se vendrá en cuenta de 
que, antes de ser estéril para la humanidad, revelaba una 
fuerza interna extraordinaria, y fundaba poderosos ci- 
mientos para construir sobre ellos una civilización adulta. 

La inquisición no pudo contener los vuelos del pensa- 
miento, ni la aristocracia de raza los sentimientos de 
igualdad, ni los particularismos las audacias del comercio 



HISTORIA UNIVERSAL 183 



y de la especulación científica. La vida práctica de aque- 
lla edad no estimula para que se la imite; no era un re- 
sultado de los que forman dogma de perfeccionamiento: 
eran materiales acumulados, que el saber y la experien- 
cia ordenarían utilizándolos para mas altos fines. La edad 
media no significaba en la historia un período creador, 
sino transitorio y de organización. Una inmensa confusión 
se habia producido en el Oriente, en Grecia, en Roma y en 
las naciones medio cultas. Las razas, como rios hinchados 
por las tempestades, salían de cauce; la filosofía helénica 
descomponía las tradiciones orientales y modificaba el 
espíritu latino; el germanismo, inteligente, pero indocto 
y bárbaro, era empujado á sustituir á la República y al 
imperio; el dogma cristiano solicitaba el afianzamiento 
de una moral que fuese brújula de las acciones. No se 
trataba de organizar una ciudad ó un municipio, sino de 
organizar un mundo donde todo estaba en discordia y 
fuera de su centro. 

La oscuridad relativa del Occidente, á la caida de 
Roma, no impidió que se mantuvieran las raices, como 
una semilla que exije lento y laborioso desarrollo. Si en 
la idea general parece con frecuencia dominar el fatalis- 
mo, los hechos traducen la incompatibilidad con él del 
carácter occidental. La religión mahometana implicaba 
de una manera ineludible la inmovilidad, el destino. 
Pero los árabes obedecieron mas que al Koran, á sus ar- 
dientes instintos. El cristianismo, por el contrario, era 
dirigido por una filosofía de libertad que le hacia esen- 
cialmente compatible con todos los progresos humanos. 
Y no obstante que en la práctica no se cumplieron por lo 
común las consecuencias lógicas, al poner á prueba la 
virtualidad interna, no transigió con la fatalidad, ni re- 
nunció al porvenir. El combate secular entre las dos reli- 
giones, fué en el fondo el del pasado contra el espíritu de 
perfeccionamiento y de progreso. 

En el sentido de la edad media respecto á la familia, 



184 COMPENDIO DE LA HISTORIA UNIVERSAL 

hay mas pureza é intensidad que en los tiempos antiguos. 
Pero al espíritu de altivez digna, se asocia una condición 
ruda, áspera, que iria combatiendo la galantería de los 
trovadores y de las cortes de amor. 

No es esa edad uniforme ni inmóvil, ni se generalizan 
en cada período los mismos motivos. En los últimos siglos 
todo avanza; el comercio se extiende á toda Europa y al 
Asia; Portugal abre el camino á los grandes descubri- 
mientos, y España, acabando su larga guerra de la recon- 
quista, habia acumulado energías y sangre que llevaría á 
un nuevo mundo. Las impaciencias creaban ambiciones, 
deseos y caracteres viriles; una energía prodigiosa, Cris- 
tóbal Colon, descontento de los caminos que hallara el 
pasado, buscó y encontró uno nuevo para conocer la 
tierra. El arte se eleva en Italia; las ciencias se perfec- 
cionan; la filosofía convoca el saber de todos los siglos y 
hace inventario de las civilizaciones de todas las edades. 
Los pueblos ganan privilegios, y la aristocracia va per- 
diendo elementos, hasta que por todas partes se derrum- 
ban, con la pólvora las piedras inexpugnables, y con la 
imprenta los obstáculos del pensamiento. 



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CAPITULO PRIMERO 
La edad media hasta Garlo-Magno 

PÁRRAFO I 
Primeras conquistas de los germanos 

En la decadencia de Roma, y á medida de su debilidad, 
el imperio se hizo mas absorbente y tiránico. El orga- 
nismo romano de ninguna de sus épocas, no podia ser 
reemplazado por las tribus germánicas, por falta de ca- 
pacidad de gobierno, de modo que en un principio su 
intervención no alteró mucho las bases fundamentales 
de la economía interior de las provincias conquistadas. 
En algunas de ellas, como España, el dominio germánico 
aparecía trasmitido por los emperadores. 

Los invasores ocupaban el lugar de que despojaban al 
imperio, reemplazando la nobleza romana y el clero ca- 
tólico, con los nobles antiguos y nuevos de las tribus, el 
sacerdocio arriano y los germanos libres. 

Distribuido gran número de haciendas y de esclavos 
lo mismo romanos que germanos, continuó el orden an- 
terior salvo en la alta dirección política encomendada 
á comités ó grafen, ó á gobernadores supremos llama» los 
en algunas partes mayordomos. La antigua nobleza ger- 
mánica se oponía á la constitución de la monarquía, y 
pereció casi toda en esta lucha y en las guerras de con- 
quista; la nobleza nueva ó popular secundaba á los reyes, 
á reserva de oponérseles mas tarde. La religión de los 
germanos era arriana, y como los vencidos pertenecían 



186 COMPENDIO DE LA 



al catolicismo, se originó una oposición doble de creen- 
cias y de razas. Guando fuera aceptado el cristianismo 
por los reyes, comenzada la época de la fusión y de las 
nacionalidades de la edad media. 

Desde principios del siglo v, eran tantos los mercena- 
rios germánicos en Italia, que á ellos estaba en mucha 
parte confiada la defensa del imperio. En 406, pasaron 
los Alpes los borgoñones, suevos, vándalos y alanos; ven- 
cidos por Stilicon, los restos se dirigieron á la Galia. Los 
borgoñones fundaron un reino en las orillas del Ródano 
y el medio y alto Rhin. Los vándalos, suevos y alanos se 
corrieron al Occidente y Sur de la península ibérica, es- 
tableciéndose los suevos al Occidente (Galicia), los ala- 
nos en el medio occidental (Portugal), y los vándalos al 
Sur (Andalucía). Una de las tribus alanas, al caer Roma, 
ocupó la Messia por espacio de un siglo, y otro grupo se 
situó eñ la Galia á orillas del Loire, organizando un pe- 
queño reino que los francos absorberían el siglo v. Los 
restantes alanos, después de formar pasajeramente el 
reino de Lusitania, vencidos por los visigodos, marcha- 
ron al África con los vándalos. Los suevos constituyeron 
en el Noroeste de España otra monarquía que también 
habia de sucumbir ante el poder visigodo. 

Los vándalos estuvieron divididos en aslingos y silin- 
gos; ocuparon Panonia — Hungría — y luego guiados por su 
rey Godigiselo, robaron y talaron las Galias en unión de 
suevos y alanos, devastaron España, y llamados al África 
por el gobernador romano Bonifacio, se posesionaron de 
la provincia africana tras sangrientas luchas con los ro- 
manos. Sus desórdenes y orgías de sangre, dieron á los 
vándalos y á los alanos una sombría celebridad. La pro- 
vincia decayó, pero el poder vándalo, apoyado en una 
fuerte marina, se hizo respetable. En 455 hicieron una 
expedición á Italia, y tomaron y saquearon á Roma, con- 
quistando con sus naves parte de Sicilia, Córcega, Cer- 
deña, Mallorca y Menorca. 



HISTORIA UNIVERSAL 187 



Genserico, fundador del imperio vándalo, se hizo res- 
petar de todos sus enemigos. La civilización romana sin 
embargo iba destruyéndose: Hunerico y Guntamundo, 
sucesores de Genserico, no supieron conservar la fuerza 
ni el influjo vándalo, y con Gelimero, se perdió el impe- 
rio, dominado y conquistado en el año 533 y siguientes 
por el célebre Belisario, general del imperio bizantino. 

Mientras las correrías de vándalos, suevos y alanos, 
invadieron la península española los visigodos, presen- 
tándose como aliados y auxiliares de Roma. 

Los hérulos, tribu de familia goda, puestos al servicio 
de los hunos, de Roma y de Gonstantinopla, se situaron al 
fin parte de ellos en Iliria, y otros en las riberas del Bál- 
tico, con reyes débiles y monarquías sin importancia. 
Los gépidos, arrastrados también por los hunos, ocuparon 
después las orillas del Theis, desapareciendo como reino 
el siglo vi. Los rugios, turquilingos y esciros, habían en- 
trado de auxiliares de los romanos al fin del imperio oc- 
cidental. 

Los germanos orientales invadieron el Occidente antes 
que las tribus de muy antiguo escalonadas en las riberas 
del Danubio y del Rhin. La presión primero de los slavos 
y luego de los hunos, compelió á los pueblos orientales á 
dejar sus viviendas y á emprender una escursion larga y 
sangrienta hacia el imperio romano. Viendo como amen- 
guaba el poder de los Césares, todas las tribus querían 
precipitarse para recojer los despojos: los mas aventure- 
ros se anticipaban; los mas débiles perecían. No habia 
unidad ni concierto entre las naciones invasoras. Por el 
saqueo y la ganancia se luchaba lo mismo contra los ro- 
manos que contra el germanismo; era una guerra de co- 
dicias y ambiciones en que los ideales morales para nada 
se tenian en cuenta. 

En la primera época de la invasión y de la conquista 
aparecieron grandes caudillos: Alarico, Radagaiso, Gen- 
serico, Walía, Odeacro, Teodorico, que si en lo común 



188 COMPENDIO DE LA 



no se distinguían por la generosidad, sí por el carácter, 
por la inteligencia y por el heroísmo. Genserico alcanzó 
en África una preponderancia incontrastable; pero sus 
crueldades, tan funestas para los vencidos, no lo fueron 
menos para la estabilidad del imperio. 

Las tropas auxiliares de Piorna, los vándalos, suevos, 
borgoñones, alanos, tribus infinitas con nombres distin- 
tos, unas veces imponiéndose y otras desapareciendo 
para volver á la superficie á través de combates y tempes- 
tades en furioso remolino, abrieron las puertas á la grande 
inmigración, al derrame de pueblos que caian como 
copiosa lluvia sobre el Occidente de Europa. El imperio 
occidental y el imperio oriental creian valerse del ger- 
manismo como auxiliar, ó por no comprender su fuerza, ó 
por el intento de distraerla. Todo debía ceder al impulso 
de la multitud. El desorden que se producía en las 
ideas era inmenso; el mundo romano se dejó absorber, á 
reserva de continuar el trabajo contra sus dominadores. 
Y entre los mas inteligentes caudillos germánicos, muy 
pronto se manifestarían ya intenciones de aprovechar 
para la vida política y para las costumbres el tesoro de 
las civilizaciones vencidas. 



PÁRRAFO II 
LOS OSTROGODOS Y LOS VISIGODOS 

El siglo ii del cristianismo habitaban los godos las ori- 
llas del Vístula: por causas ignoradas, retrocedieron al 
mar Negro. Las dos principales naciones eran los ostro- 
godos ó godos orientales, y los visigodos ó godos occi- 
dentales; también se llamaban los primeros grentingos, 
por la tierra arenosa en que vivían, y los segundos ter 
vingos por sus arboledas y selvas. En la época de Alejan- 
dro Severo se pagó estipendio á los ostrogodos para que 



HISTORIA UNIVERSAL 189 



defendiesen la frontera del imperio romano. Suspendido 
el pago, á mitad del siglo ni invadieron la Messia y la 
Tracia á las órdenes de su rey Ostrogotha, de la familia 
amala. Kniva, sucesor de Ostrogotha, derrotó al empera- 
dor Decio, y con una fuerte escuadra los suyos saquearon 
las islas de Greta y Rodas y muchas ciudades del conti- 
nente, hasta que les fué cedida la Dacia. En 376, con la 
invasión de los hunos, perdieron los ostrogodos su inde- 
pendencia. Medio sometidos estuvieron hasta mitad del 
siglo v. 

Dirigidos por su rey Walamero, acompañaron á Atila 
en la invasión de las Galias, y muerto Atila, se hicieron 
independientes en Panonia, con anuencia del imperio de 
Bizancio que les pensionaba en cambio de prometido 
auxilio. La pobreza del pais les obligó á abandonarlo; un 
grupo pasó á las Galias, y el resto ocupó la Messia y el 
bajo Danubio. Teodorico, sobrino y heredero de Wala- 
mero, insinuó tendencias de engrandecimiento, y teme- 
roso el emperador bizantino Zenon, le estimuló á la con- 
quista de Italia, con el deber de gobernarla como teniente 
del imperio. En 488 invadieron los ostrogodos la Italia; 
Odeacro se defendió cinco años, y se pactó que goberna- 
rían juntos él y Teodorico; quedó solo este al ser asesi- 
nado Odeacro. Los vencedores tomaron una parte de la 
propiedad; cada pueblo, romano ó germano, se goberna- 
da por sus propias leyes. 

Teodorico se desentendió del compromiso contraído 
con Bizancio, rechazó á bizantinos y francos, ganó Mar- 
sella y otras ciudades, y se propuso civilizar á su pueblo. 
Dotado de talento superior y de educación cuita, protegió 
las ciencias y las artes y fué el mas célebre de todos los 
reyes germanos de su época. El dualismo religioso, y las 
revueltas le hicieron suspicaz; Boecio y Simaco fueron 
sacrificados; el papa Juan I murió en la cárcel. 

El sucesor en el trono fué Malárico, niño de ocho años, 
bajo la tutela de su madre Amakisunta, muger de ilus- 



190 COMPENDIO DE LA 



tracion y talento. Muerto Atalarico, su heredero Teodato, 
asesinó á Amalasunta. El emperador bizantino Justiniano 
aprovechó los desórdenes, y envió al general Belisario á 
conquistar la Italia. Destituido Teodato por los suyos y 
elegido Witiquis, fué este vencido; su sucesor Ildibaldo 
murió asesinado. Los rugios, compañeros de los ostrogo- 
dos, pero que no se mezclaban en la guerra, nombraron 
rey á Erarico, á quien siguió Totila que restableció el 
poderío ostrogodo. Con Teyas acabó el reino, después de 
una lucha larga y sangrienta con los bizantinos manda- 
dos por el general Narses. Habia fracasado el honrado 
plan de Teodorico y Amalasunta de unir con fuertes 
vínculos á los italianos y germanos. No dejaron los os- 
trogodos odios irreconciliables apesar de la disidencia 
religiosa. 

Los visigodos. — Gobernábanse los visigodos por peque- 
ñas asociaciones. Rotestes y Atanarico juntaron algunas 
de ellas. No pudieron resistir á los hunos, y Atanarico se 
retiró á Transilvania, mientras el resto de los visigodos 
pasaba el Danubio, ocupando Tracia con permiso del 
emperador romano Valente; las violencias de los gober- 
nadores romanos produjeron alzamientos; el mismo em- 
perador murió en una batalla (378), y como el emperador 
de Bizancio, Teodosio, les cediera la Panonia ó Hungría, 
todos pasaron á esa comarca, juntándoseles también 
Atanarico. Al morir este rey en 381, los visigodos se di- 
rigieron por jefes particulares. Tropas godas servían de 
auxiliares en los dos imperios. Aladeo, de la familia de 
los Baltos, capitaneaba grupo numeroso de estos mer- 
cenarios en Gonstantinopla; algunas revueltas terminaron 
con el nombramiento de Aladeo de duque de Iliria. 

Comprometido el imperio romano, prohibió admitir 
mercenarios gentiles ni árdanos. Las bandas licenciadas 
se unieron con Aladeo, y corno Roma negase á los visi- 
godos el derecho á la Panonia y los pagos estipulados, 
Aladeo invadió Italia, tomó Roma, y la saqueó durante 



HISTORIA UNIVERSAL 191 



tres días (410). A su muerte, el mismo año del asalto de 
la ciudad del Tiber, le sucedió su cuñado Ataúlfo, quien 
de acuerdo con el emperador Honorio, con cuya hermana 
Gala Placidia se casó, fué á la Galia y en 414 invadió 
España, llevando la intención de organizar un poder vi- 
goroso que sirviera de sosten al .imperio romano. Asesi- 
nado por Eberulfo, le sucedió Sigerico; solo gobernó siete 
dias ocupado en asesinar á los hijos del primer matrimo- 
nio de Ataúlfo. Walia (415 á 419), organizó un reino en 
la Aquitania, con su capital Tolosa. Teodoredo luchó con 
los romanos contra Atila en los campos cataláunicos, y 
perdió allí la vida. Al valor de los visigodos y á la pericia 
del general romano Aecio se debió la victoria. 

Eurico, sucesor de Teodoredo, continuó las conquistas 
en España y se apoderó de casi toda la península. Este 
rey juntó en una jurisprudencia los usos y costumbres 
germánicas. A su tiempo corresponde el notable escritor 
Sidonio Apolinar. Alarico II (485 á 507) hizo el código de 
leyes llamado «Breviario de Aniano» , y perdió conside- 
rables dominios en la Galia. Disputas de sucesión ocasio- 
naron grande anarquía hasta que intervino Teodorico, 
rey de Italia, y puso en el trono visigodo á su nieto 
Amalarico, hijo de Alarico II. Los reinados de Teudis, 
Teudiselo y Agila no ofrecen otro espectáculo que el de 
la guerra. Habían comenzado las agitaciones religiosas, 
protegidas por los bizantinos que ya ocupaban varias 
provincias del Sur y del Este de España. Elegido Liuva 
en 567, asoció á su hermano menor Leovigildo, quien 
gobernó solo desde 572. Leovigildo puso la corte en To- 
ledo, y estableció dos centros de gobierno: uno en Sevi- 
lla con su hijo Hermenegildo, y otro en Recópolis a cuyo 
frente colocó á su otro hijo Recaredo. Hermenegildo se 
convirtió al catolicismo y se declaró en abierta rebeldía 
contra su padre. Desterrado á Valencia, su padre le 
mandó decapitar en 585, ignorándose qué nuevos ¡acti- 
vos diera. 



192 COMPENDIO DE LA 



Leovigildo venció á los suevos y anexionó su reino al 
reino visigodo. 

Recaredo (586 á 601) se convirtió al catolicismo, reunió 
el tercer concilio con asistencia de legos, y durante su 
reinado y los de Liuva II y Viterico, fueron constantes 
las inquietudes religiosas. Gundemaro y Sisebuto afirma- 
ron la religión católica; el último con medidas de intole- 
rancia. Los bizantinos perdian todas sus posesiones en 
España. Recaredo II, Suintila, Sisenando, Chintila y Tul- 
ga, tuvieron poca significación. Chindasvinto unificó el 
derecho y obligó al clero y á la nobleza al cumplimiento 
de las leyes. Recesvinto (652 á 672) publicó el último 
código general visigodo. Wamba pacificó el pais pertur- 
bado por asonadas y ambiciones. Envenenado por su 
protegido Ervigio, no murió, pero durante el sopor le 
pusieron el hábito religioso, rapada la cabeza para inha- 
bilitarle según uso germánico (680). Ervigio abdicó en 
687: Egica y su hijo Witiza no se acomodaban á las pree- 
minencias del clero, y tuvieron que luchar con rebeldes 
y conjurados. 

El reino visigodo estaba en anarquía: la iglesia pre- 
ponderaba sobre el estado civil; la intolerancia perjudi- 
caba las relaciones interiores y exteriores. Los judíos, 
que en masa considerable habían sido transportados á 
España,* eran perjudicados por violentas medidas, ó se 
les obligaba á dejar el pais. Witiza trató de remediar 
tantos males, pero su sucesor D. Rodrigo (710 á 711) vol- 
vió al mismo sistema exclusivista é intolerante. Los 
árabes invadieron España, y en una sola batalla aniqui- 
laron las resistencias de la monarquía visigoda. Los hijos 
de Witiza con muchos adeptos, se habían sublevado con- 
tra D. Rodrigo, siendo posible que á connivencias en la 
misma península se debiera la intervención de los árabes. 

Ni Mahoma ni sus sucesores pusieron límite á sus 
conquistas. Posesionados del Norte de África el siglo vn, 
solo tenían que dar un paso para apoderarse de España, 



HISTORIA UNIVERSAL 193 



mal gobernada y débil por el carácter de las luchas y 
disidencias civiles. En el espacio de dos años ocuparon 
casi toda la península. Insuficientes por el número, no 
podian atender á los lugares mas escabrosos donde se 
reunian los primeros héroes de la independencia. De esta 
lucha no solo saldria la rehabilitación material, sino tam- 
bién la rehabilitación moral. La desgracia unió al pueblo 
español, que entregado á sus propias fuerzas y á su es- 
pontaneidad é iniciativa, reveló cualidades superiores á 
las que manifestara en la época visigoda. Los árabes en- 
tonces estaban mas adelantados que las nacionalidades 
germánicas. 

PÁRRAFO III 

Italia y los longobardos 

Desde tiempo de Mario no se interrumpió el avance de 
las tribus germánicas hacia el Occidente: Roma sacrificó 
millones de germanos, y las filas se llenaban de nuevo. 
Las derrotas dejaron de intimidar á los bárbaros. Fal- 
tando ya soldados de Roma é Italia, solicitóse el auxilio 
de los mismos invasores; esto contribuyó á precipitar la 
descomposición del imperio. El carácter germánico man 
tenia su vigor. Derrotados los catos por Caracalla, se dio 
á elegir á las mujeres prisioneras entre la muerte y la es- 
clavitud; todas prefirieron morir. 

El asalto de Roma por Alarico desconcertó el secular 
prestigio de la capital del imperio; el de los vándalos 
acabó con el temor que inspiraba, y dejó de confiarse en 
su seguridad. El gobierno pasó luego á Rávena. La guerra 
entre germanos y romanos es ofensiva al principio; Roma 
aspiraba á dominar la Germania; después se hace defen- 
siva, sosteniendo las líneas del Rhin. Mas tarde los roma- 
nos tienen que guardarse en sus propias ciudades! Los 
bárbaros llegaron á influir en las legiones y en la política. 

13 



194 COMPENDIO DE LA 



Roma vence con auxilio de los germánicos á los hunos, 
pero entonces se muestra su debilidad: las provincias, 
no pudiendo ser socorridas por la antigua metrópoli, co- 
mienzan á pensar en sus recursos naturales. 

Trasladada á Rávena la capital, Roma quedó con sola 
la autoridad moral de los pontífices; el poder de los papas 
no se sustraía al de los poderes civiles, pero tenían cré- 
dito y prestigio extraordinario en su confesión y eran con 
frecuencia mediadores en las disputas y en los con- 
flictos. 

Al ser derrotados los ostrogodos el siglo vi por los ge- 
nerales del imperio bizantino, Italia se constituye en un 
exarcado ó gobierno dependiente de Gonstantinopla: Nar- 
ses administró algunos años. En 568 el pueblo longo- 
bardo se apoderó de la alta Italia, sin que los bizantinos 
pudieran oponerse; desde la alta Italia se proponían avan- 
zar hasta la conquista de toda la península. Italia, pasada 
de mano en mano, nada esperaba de sus propios es- 
fuerzos. 

Se cuenta que ofendido Narses por la mujer del empe- 
rador Justino II, llamó á los longobardos ofreciéndoles 
una conquista fácil. Este pueblo habitaba en algunas co- 
marcas de la Panonia con restos de otras tribus y en 
guerra casi permanente con los gépidos. Puestos de 
acuerdo los longobardos con los avaros, tribu de los hu- 
nos, destruyeron á los gépidos, y acaso por la insuficien- 
cia del terreno lo abandonaron para marchar á Italia, 
costándoles poco trabajo conquistar el Norte: Genova y 
Venecia, con su heroica defensa, suspendieron los pro- 
gresos de las armas longobardas. 

Asesinado el rey Alboino por instigación de su mujer 
Rosamunda en 575, los nobles eligieron rey á Kleph: des- 
tronado al poco tiempo, no se nombró sucesor; los treinta 
jefes principales organizaron otros tantos ducados, hasta 
que las amenazas del imperio les indujeron á designar un 
jefe ó rey. Autaris, hijo de Kleph, recobró pronto el 



HISTORIA UNIVERSAL 495 



terreno perdido; su mugerTeodeünda, católica en religión, 
mandó construir la catedral de Monza donde en lo suce- 
sivo se guardada la corona de hierro de los longobardos. 
Muerto Autaris, su viuda se casó con el sucesor Agilulfo, 
duque de Turin, bajo cuyo reinado los longobardos adop- 
taron el catolicismo. Ariovaldo, Adaloaldo , Rótaris, 
Grimoaldo, Luitprando y Aistulfo mejoraron la adminis- 
tración y el gobierno, inspirándose en el derecho romano 
y en los métodos de los paises mas adelantados. 

Los longobardos ó lombardos en lo general eran supe- 
riores á los demás germanos por sus buenas tradiciones 
y por sus deseos de establecer principios de equidad. 
Para organizaría legislación se valieron de jurisconsultos 
latinos y de los preceptos esenciales de la antigua Roma. 
Fortalecido el Estado, Aistulfo se propuso conquistar 
toda la Italia, lo cual provocó la liga del papa con Pipino, 
rey de los francos. Debilitado el reino lombardo en la 
guerra, seria de nuevo atacado y destruido por Garlo 
Magno. El hijo de Desiderio, último rey, se refugió en 
Gonstantinopla. Garlo Magno anexionó la Lombardía á su 
imperio y dejó á los vencidos sus leyes y administración. 

La organización del reino lombardo habia sido esen- 
cialmente militar: era un ejército constituido en gobierno 
y dispuesto siempre á los combates. Paralizado el empuje 
con los primeros reyes, su posición se hizo difícil entre el 
imperio bizantino amenazador, y el pueblo franco cada 
dia mas potente. El rey Desiderio quitó al papa lo que 
Aistulfo habia tenido que cederle obligado por Pipino. 
Estas razones y otras de familia promovieron la lucha 
definitiva. Garlo Magno deseaba reconstruir el imperio 
occidental romano. Desde Esteban II hasta el papa Adria- 
no, se ponen las bases del poder temporal pontificio con 
el nombre de «patrimonio de San Pedro». 

Antes de Pipino y Garlo. Magno, el pontífice, obispo de 
Roma, ya casi ejercía una autoridad de hecho. Aceptad.. 
el principio de conquista en la antigüedad y en la eda I 






196 COMPENDIO DE LA 



media, los reyes de los francos entraron en posesión de 
Italia. Bajo tantas invasiones comenzaba á formarse un 
espíritu particular italiano con los antiguos latinos y los 
restos de las tribus vencidas. En la sumisión, cesó la dis- 
cordia de latinos y germanos; fueron estrechándose los 
vínculos sociales y nacieron lentamente las ideas que 
luego entrarían en combate en medio de las oposiciones 
europeas. 

Italia, dominadora durante siglos del mundo civilizado, 
lo seria á su vez por todos los poderosos. EL imperio bi- 
zantino nunca renunció á su propósito de apoderarse de 
Italia. Considerábala como parte integrante de la nacio- 
nalidad bizantina. Solo las grandes dificultades que le 
salieron al encuentro, y las luchas con los árabes y sla- 
vos, la obligaron á suspender sus planes. Mas tarde ya 
nada podría intentar. Entraría un nuevo factor en la po- 
lítica europea con la constitución sólida del imperio ger- 
mánico, y las contiendas y litigios se ventilarían con otras 
direcciones. Italia ya iniciaría mas enérgica personalidad 
desde que cesó el movimiento de los pueblos del Norte y 
desde la caida del reino lombardo. 



PÁRRAFO IV 
LOS FRANCOS. — LOS ANGLO-SA JONES 

La Galia trasalpina de los romanos abrazaba el espacio 
comprendido entre el Rhin, los Pirineos, los Alpes, el 
Mediterráneo y el Atlántico. Habitábanla pueblos celtas, 
valientes y capaces. Habia entre las tribus galas unidad 
de religión y semejanza de hábitos, pero separación polí- 
tica. Los sacerdotes ó druidas se dividían en vates, bar- 
dos y en bages: no tenían otro templo que sus bosques: 
reconocían un Dios supremo y varios inferiores, y creían 
en la inmortalidad del alma. 



HISTORIA UNIVERSAL 197 



Roma venció á los galos por la disciplina de sus legio- 
nes. Hiciéronse célebres los guerreros Ambiorix, Dum- 
norix y Vercingétorix. 

En tiempo del emperador romano Gordiano comenzó á 
distinguirse con el nombre de francos, un grupo com- 
puesto de bátavos, sicambros, brúcteros, catos, amsiva- 
rios y chama vos, que habitaban á las orillas del medio y 
bajo Rhin. Desde ahí hicieron el siglo ni frecuentes 
expediciones piráticas. Á mitad del siglo iv, algunos gru- 
pos habian pasado á la orilla izquierda del Rhin, y poco 
después los romanos transportaron otra parte del pueblo 
franco. Dividíanse en francos salios y ripuarios. Los sa- 
lios, con su rey Faramundo ocuparon el Norte de las 
Galias desde el primer tercio del siglo v. Clodion el Cabe- 
lludo y Meroveo penetraron en tierras del imperio ro- 
mano: Chilperico llegó al Loire, y Glodoveo en 481 orga- 
nizó la monarquía uniendo las tribus. 

Ocupaban las Galias además, borgoñones, visigodos, 
alamanos, armóricos y bretones. En 486 los francos 
derrotaron á Siagro, último gobernador romano, y poco 
después á los alamanos en Tolbiac. Convertido Clodoveo 
al cristianismo, comenzó la fusión de razas; al morir 
dividió el reino entre sus cuatro hijos, Thierry, Clodo- 
miro, Childeberto y Clotario. Este último juntó el reino 
en 558 y volvió á repartirse al morir (561). No se señala 
este período sino por los escándalos y por la inepcia, y 
fuera del reinado de Dagoberto, los merovingios ya decaen 
en todo, hasta que adquiriendo influjo los mayordomos 
de palacio, les reemplazan en el trono. 

El mayordomo Pipino de Heristall concluyó por la ba- 
talla de Testry la larga lucha de Austrasia y Neustria; su 
hijo Garlos Martell, detuvo y venció á los árabes, que di- 
rigidos por el emir Abderrahaman invadieron la Franna 
en 732. Por fin el rey Childerico III fué depuesto ep la 
asamblea de Soissons, y Pipino el Breve, hijo de Carlos 
Martell, ocupó el trono en 752. Pipino limitó los privile- 



198 COMPENDIO DE LA 



gios de la aristocracia, hizo guerra á los alemanes y lom- 
bardos, constituyó el poder temporal de los papas, y dejó 
á sus* hijos Garlos y Carloman un reino fuerte y res- 
petado. 

Cario Magno. — En 758 murió Pipinoy á los tres años 
Carloman, quedando jefe único el hermano sobreviviente. 
Esforzado en la guerra, prudente en la paz, amante de la 
ilustración y de las artes, Cario Magno mereció el título 
que le dieron sus contemporáneos y ha confirmado la 
posteridad. Derrotó á los germanos, conquistó la Lom- 
bardía, alentó á los pensadores, pero de regreso de una 
expedición á España, los vasco-navarros destruyeron en 
Roncesvalles una parte de su ejército. Cario Magno, co- 
ronado emperador por el papa, pretendia reconstruir el 
imperio occidental romano. En obras públicas, leyes, ins^ 
tituciones y gobierno, se realizaron progresos extraordi- 
narios. Una parte considerable de la Germania fué agre- 
gada al imperio franco. Al morir Garlo Magno en 814, el 
pueblo francés casi estaba fusionado bajo una ley común r 
y todos los intereses morales y materiales prosperaban. 

Los borgoñones. — Al comenzar el siglo v, los borgoño- 
nes, con su rey Radagaiso, invadieron las Galias y forma- 
ron un reino con su capital Worms: este pueblo se notaba 
por su espíritu laborioso y pacífico: Clodoveo, rey franco, 
les hizo pagar tributo, y sus hijos les sometieron deján- 
doles sus leyes y jueces. La adopción del cristianismo, 
hizo que pronto se confundiesen los borgoñones con los 
celtas y francos. Las tradiciones romanas influían para 
realizar un cambio en la civilización y en las costumbres 
del reino franco. 

Anglosajones. — También la población de la Britania y 
de Irlanda era celta. Irlanda fué el centro del culto druí- 
dico. Roma conquistó aquellas islas menos en los extre- 
mos, y aun muy poco de Escocia. Cuando los romanos 
necesitaron de todos sus recursos para defenderse, reti- 
raron las guarniciones de Bretaña, cerca de la mitad del 



HISTORIA UNIVERSAL 199 



siglo v. Entonces los scotos y caledonios montañeses ata- 
caron la llanura, y como los invadidos no pudieran resis- 
tir, llamaron en su auxilio á los sajones, ofreciéndoles 
ventajas territoriales. Acudieron los sajones, y como 
reclamaran mayor estipendio que el prometido, hubo lu- 
cha con los britanios: Engist, jefe sajón, tomó el título de 
rey de Kent, puso la capital en Gantorbery y llamó gentes 
de su raza: sucesivamente fueron llegando otros sajones 
y fundaron los reinos de Sussex, capital Ghischester; 
Wessex, capital Winchester; y Essex, capital Londres. 
Una parte de los celtas pereció en los combates; otra 
emigró á las Galias y ocupó la Armórica (Bretaña), y el 
resto se retiró al pais de Gales y á las montañas, donde 
lucharia todavia algunos siglos. 

Los anglos, que vivían en las costas de Batavia y en las 
del moderno Holstein, marcharon á la Britania con su jefe 
Edda, y formaron el reino de Northumberland, capital 
York; el de Estanglia, capital Norwick; y el de Mercia, ca- 
pital Lincoln. Los jutos ó jutlandeses, se confundieron 
con los sajones y anglos. Los siete reinos cayeron en la- 
mentable atraso; toda la civilización desapareció, y la 
guerra fué continua. El siglo vn todos los germanos de la 
isla adoptaron el cristianismo, y la heptarquía (ó siete 
reinos) organizó unas asambleas (Witenagemot) comunes; 
los sajones designaron para sus cuatro reinos un jefe de 
guerra. 

Egberto de Wessex reunió en un solo Estado las mo- 
narquías sajonas y tomó el título de rey de Inglaterra, 
haciendo tributarios á los anglos (año 800 á 837). La poesía 
épica de los celtas canta las hazañas de su rey Artliur 
resistiendo la invasión germana; al mismo tiempo alude 
á los cantos de Ossian atribuidos a un escocés, guenvn» 
y poeta, hijo de Fingal. En los gobiernos, fué excluido el 
elemento celta, que continuó la resistencia; Loe anglo- 
sajones, alejados del contacto con sociedades romaniza- 
das, desarrollaron el lenguaje y las costumbres según su 



COMPENDIO DE LA 



espíritu, precedentes y tradiciones: no tenian que luchar 
con los vicios que dejó el imperio, pero en cambio no 
participaron de las ventajas de la cultura. Gomprendian 
la libertad personal, mas no la libertad social. Era fre- 
cuente que se jugasen persona, familia é intereses. Pero 
el germano quería terciar en todos los asuntos de su 
tribu, sin delegar nunca la autoridad absoluta. 

Con el cristianismo se suavizaron las costumbres de 
los anglo-sajones y nacieron relaciones con Roma y las 
nacionalidades continentales. Sin embargo no asegura- 
rían aun el poder en la isla. Su arribo á ella procedía de 
no haber encontrado campo para extenderse en Europa. 
La inmigración avanzaba mientras no se les presentó otra 
resistencia que la de la agonizante Roma y de las provin- 
cias. Guando los germanos lograron establecerse en Es- 
paña y las Galias, se opusieron á todas las invasiones de 
sus congéneres, cerrándoles, por decirlo así, el paso del 
Rhin. Las tribus precipitadas hacia el Oeste, tuvieron que 
detenerse en la Europa central y á su vez impidieron 
avanzar á las del Norte, las cuales, no teniendo camino 
practicable y empujadas por la ambición y el genio gue- 
rrero, tomaron por senda el mar y por objetivo la pirate- 
ría, el saqueo y la conquista. 

Los daneses comenzaron sus correrías por la costa bri- 
tánica durante el reinado de Ethelwolf, hijo de Egberto 
de Wessex; saqueaban y robaban hasta que, juzgando dé- 
biles á los habitantes, fueron poniendo destacamentos, y 
favorecidos por los celtas, en odio á los anglo-sajones, la 
piratería se formalizó en conquista, hasta que se apode- 
raron de casi toda la Britania y dieron muerte al rey de 
Wessex, Ethelredo, en 871. Los vencidos eligieron rey á 
Alfredo, hermano de Ethelredo, educado en Roma, quien 
pudo vencer á los normandos ó daneses en la batalla de 
Brampton: no pudo desalojará los invasores del North- 
umberland. 

Alfredo sembró ya entre su pueblo todos los elementos 



HISTORIA UNIVERSAL 201 



de la cultura romana; llamó artistas del continente, pro- 
tegió las ciencias y las artes, las letras y la industria, 
fundó la escuela de Oxford, tradujo él mismo las obras de 
Boecio, mandó recojer los cantos heroicos de los germa- 
nos, instituyó el jurado ton reglas fijas, dividió el pais en 
condados para la mejor administración, vigorizó la dieta 
nacional, y puso generoso empeño en dotar á su patria de 
los recursos que habia conocido en Roma y en la Europa 
romanizada. Murió el año 900, habiendo merecido el dic- 
tado de Grande. Su trabajo mas honroso, si bien entonces 
combatido por los suyos, fué luchar contra el particula- 
rismo y deparar los medios para que los anglo-sajones 
entraran en la general cultura humana. 



PÁRRAFO V 

El germanismo y la iglesia 

El primitivo odio de los germanos á la civilización ro- 
mana, se atenuó con el tiempo. Los caudillos mas heroicos 
hacian gala de sus simpatías por la ciudad del Tiber y por 
lo que ella creara y trasmitiera; los ostrogodos y los fran- 
cos favorecían la enseñanza popular. De los dos pueblos 
que entraban como componentes en la nueva sociedad 
europea, el romanizado tenia la educación y el saber; el 
germano el vigor moral y la fuerza. Los bárbaros admi- 
raban, pero por eso mismo comprendieron que su predo- 
minio dependía de su organización, y que cediendo á la 
suavidad de costumbres, era segura su ruina. Los roma- 
nizados no tenían otros medios que los de la inteligencia 
para conservar representación. Una sola entidad se opo- 
nía en influencia al germanismo; el clero, al cual aspira- 
ban las capacidades, no teniendo otro medio de elevarse. 

Los hombres notables, Pedro de Pisa, Alcuino, y otros, 
se hacian lugar en los palacios, y no disgustaba a los 



202 COMPENDIO DE LA 



guerreros el atractivo de la poesía, las ciencias y el bien 
decir. 

Diversas formas de constitución prevalecieron, según 
las condiciones en que los germanos adquirian un terri- 
torio; en lo político se imponían \hs leyes germánicas; en 
lo civil solia dejarse su derecho á los vencidos; en lo so- 
cial, el pleno derecho de conquista, salvo capitulación 6 
pacto en contrario con los emperadores ó con los pue- 
blos. Las tribus invadían llevando su antigua organiza- 
ción: una nobleza antigua y otra militar y monárquica; 
reyes electivos dentro de la familia reinante; siervos ó 
esclavos procedentes de los romanos ó de su propia raza; 
como juez único fuera de su grey, la fuerza. 

El principio mas general fué dividir en tres porciones 
el territorio sometido; una se reservaba al rey; otra se 
repartía en propiedad libre ó alodio entre los guerreros, 
con obligación de acudir al llamamiento de las armas; la 
tercera se dejaba bajo censo ó impuesto á los antiguos po- 
bladores. El rey daba á los hombres libres, jefes, nobles, 
ó servidores palatinos, una parte de su tercio en usu- 
fructo vitalicio (feudo); el donante se llamaba feudal; el 
usufructuario, feudatario ó vasallo. El feudo se daba por 
servicios en la paz ó en la guerra, y volvía al feudal por 
muerte del feudatario ó por no cumplir sus obligaciones 
de reciprocidad. Los libres mas ricos ó los feudatarios 
acaudalados, adoptaban el mismo sistema respecto á otros 
menores; llamábase retrofeudo el que se referia á parte 
del feudo. 

Guando la iglesia pudo adquirir, los obispos y abades 
feudatarios daban feudos á caballeros con el deber de 
defender la iglesia ó el monasterio. Los siervos eran de 
cuerpo, ó adscritos á la tierra. Eran colazos ó villanos los 
caídos en pobreza, de origen libre, que recibían del señor 
ó de la iglesia tierras en arriendo perpetuo ó colonato. 
Los feudos se hacían con frecuencia hereditarios de he- 
cho en los primogénitos; la justicia y los impuestos solían 



HISTORIA UNIVERSAL 203 



darse en feudo. Los señores feudales y sus vasallos for- 
maban la nobleza. Los feudos en general podían ser de 
muchas clases. El feudalismo era institución germánica 
sin influjo esencial del exterior. 

Los señores feudales movian la política según su inte- 
rés. El aislamiento de los castillos revelaba el genio de la 
raza germánica, antes de ser compelida á mezclarse en 
la civilización. No representó el feudalismo un elemento 
emancipador, ni un motivo aconsejado por la libertad, 
aunque sí por el amor á la independencia. Perjudicial 
para unir las naciones, fué en cierto sentido útil para de- 
fenderlas. El orgullo de poseer y dominar pobló desiertos, 
levantó fortalezas en lugares inaccesibles ó acometió 
aventuras heroicas. 

El feudalismo se robustecía con la debilidad de los pue- 
blos, y se debilitaba al crecer el vigor popular. Nuevos 
factores entrarían luego en las combinaciones políticas, y 
no era el menor la reacción de las leyes y métodos roma- 
nos en oposición á las tradiciones germánicas y al derecho 
exclusivo de la propiedad y de la fuerza. 

La iglesia. — En el Occidente y centro de Europa, desde 
la adopción del cristianismo por los germanos, se dulcifi- 
caron las contiendas, sin turbarse la unidad de doctrina; 
los germanos no eran inclinados á disputas religiosas. No 
asi en el Oriente y en Grecia: los orientales trataban de 
buscar conciliación entre los nuevos dogmas y los dogmas 
tradicionales; los griegos, dados á discutir, hallaban siem- 
pre materia para oponer métodos y teorías. Después de 
muchos cismas y discordias, surgió el siglo v una disputa 
que embargó largo tiempo á todo el Oriente, promovida 
por Nestorio, obispo de Gonstant inopia, sobre la natura- 
leza de Cristo. El concilio de Calcedonia condenó á Nes- 
torio, y sus partidarios formaron iglesia en Asia, sepa- 
rándose de launidadreligiosa,Persia, Siria, laMesopotamia 
y Egipto. Largo tiempo laminen embargó la atención del 
imperio bizantino la lucha edite los iconoclastas (enemi- 



COMPENDIO DE LA. 



gos de las imágenes) y los iconódulos. Grecia era continuo 
palenque de controversias. Habituada á la polémica y al 
examen independiente de las cosas, no se conformaba 
con facilidad con dictados extraños. Por otra parte el ex- 
ceso de misticismo derivado del temperamento impresio- 
nable, causaba perturbación en la iglesia y en los Estados. 
Los enfermos fiaban solo en sus oraciones, y todo se 
esperaba de agentes sobrenaturales. La devoción á las 
imágenes significada en excesiva adoración, causó gra- 
ves disgustos y una serie de decretos que terminaron por 
uno que suprimia las imágenes de los templos. El pa- 
triarca Germanos reprobó el decreto; fué depuesto, y el. 
papa no reconoció al sucesor. El Occidente en masa re- 
chazó la reforma. Con la emperatriz Irene se restableció 
el culto de las imágenes pero en un grado que no degene- 
rase en superstición. 

El germen de oposición no se extinguió sin embargo: 
antes al contrario se desarrollaría mas pronunciadamente 
en los inmediatos siglos, porque era tendencia de los grie- 
gos separar, y de los romanos y romanizados unir. 



PÁRRAFO VI 

El imperio bizantino 

i 

La elección por Constantino de la antigua Bizancio para 

capital del imperio fué inmejorable; en un principio pre- 
ponderaron los elementos latinos; luego los griegos. Ar- 
cadiq, Teodosio II y Marciano, lograron desviar á los 
godos y hunos que cayeron sobre el Occidente; el reparto 
de Armenia dio la paz con los persas, y el emperador 
Zenon (474 á 491) indujo á los ostrogodos á marchar á Ita- 
lia contra Odeacro. La caida de Roma no se consideró en 
Constantinopla sino como la supresión de un coheredero; 
el imperio se proponia volver á juntar toda la herencia 



HISTORIA UNIVERSAL 205 



de los Césares. Anastasio sostuvo guerras con Persia, al 
mismo tiempo que devastaba las provincias una irupcion 
de búlgaros y slavos. Justino I (518 á 527) combatió á los 
invasores, y con Justiniano (á 565) tomó el imperio gran 
incremento. Su primer interés era reconquistar las pro- 
vincias occidentales; venció á los vándalos y ostrogodos, 
ocupó parte de España, hasta Córdoba, por medio de sus 
grandes generales Belisario y Narses, derrotó á los búl- 
garos y slavos, y mantuvo la paz interior no sin cruelda- 
des y abusos. Ordenó en un cuerpo el derecho civil, fundó 
escuelas de jurisprudencia, pero cerró las de filosofía. 
Justino II (á 578) no pudo impedir la conquista de parte 
de Italia por los longobardos, ni fuertes choques con los 
búlgaros, avaros y turcos. Tiberio Constantino gobernó 
cuatro años con buena fortuna. Mauricio y Focas vivieron 
en revueltas, y elegido Heraclio, un hijo suyo del mismo 
nombre restableció el poderío del imperio, colonizó terri- 
torios con tribus bárbaras, y estableció una política to- 
lerante. 

En 641 murió Heraclio. Constante y Constantino IV 
Pogonato, resistieron á los árabes, quienes pusieron dos 
veces sitio á Constantinopla y fueron rechazados, merced 
al fuego griego inventado por Calínico. Los búlgaros, 
avaros, servios, bosniacos y croatas se establecieron en 
el imperio. Justiniano II y Leoncio pasaron en luchas en el 
Oriente. León III el Isáurico organizó la administración y 
el ejército, derrotó á los árabes, fortaleció el imperio 
y trató de reformar las costumbres. Murió en 741 dejando 
heredero á su hijo Constantino V. Por el código de 
León III quedaba libre de la servidumbre de la gleba la 
población rural. Constantino V y León IV se empeñaron 
en luchas y en contiendas religiosas. León IV murió en 
788 dejando heredero á su hijo Constantino VI, bajo la 
tutela de la viuda Irene, ateniense de gran energía é ilns 
tracion. En esta reina se contrabalanceaban las cualida- 
des y los defectos, y las ideas y las crueldades. Obligada 



206 COMPENDIO DE LA 



á dimitir en 790, urdió conspiraciones, y venciendo en 
una de ellas, prendió á su hijo y mandó que le sacasen 
los ojos en la misma sala donde le habia dado á luz (797). 
En 802 fué destronada por Nicéforo, y murió desterrada 
en Lesbosen medio de miseria y de remordimientos. 

Constantinopla habia perdido la esperanza de reconsti- 
tuir la unidad del imperio romano. A duras penas consi- 
guió mantener bajo su dominio el Asia Menor y la penín- 
sula de los Balkanes. El imperio oriental carecia de base 
firme como la habia tenido la República romana. Era un 
compuesto de griegos, romanos, persas, búlgaros, eslavos, 
siriacos, egipcios, no unidos por la tradición, por la his- 
toria ni por las inclinaciones. El lazo del idioma griego, 
que era el del Estado, no bastaba para conciliar tantas 
voluntades é intereses. Una enérgica centralización, y 
una política exterior incomparablemente sabia, reme- 
diaron en lo posible la debilidad cardinal, y dieron vida 
á un cuerpo heterogéneo, movido con superior des- 
treza. 

En el interior no cesaban las disputas. Los espectáculos 
del circo fueron mucho tiempo la ocupación única del 
pueblo. Controversias religiosas de un tono sutil y meta- 
físico, aumentaban el desorden. La corte y la masa po- 
pular se dividían en bandos, y los azules y los verdes se 
perseguían, se acechaban y se mataban, siempre que 
se les presentó ocasión. Justiniano, antes de cerrar el hi- 
pódromo, hizo acuchillar á treinta mil personas del par- 
tido de los verdes. 

Apesar de las contrariedades y de los peligros, de las 
crueldades y motines, el imperio bizantino fué el princi- 
pal centro de civilización en la edad media. Allí se habían 
refugiado las ciencias y las artes, la curiosidad y el afán 
de los hombres estudiosos. Los literatos y sabios hallaban 
protección y estímulos; la industria provecho y los atre- 
vimientos oportunidad. Europa, conmovida por la inva- 
sión germánica, no hubiera sacudido los obstáculos ni 



HISTORIA UNIVERSAL 207 



resistido los embates de los pueblos que la acometian 
por el Oriente, á no salir al encuentro las fuerzas que 
el imperio bizantino disponia con tanta habilidad y 
acierto. 



PÁRRAFO VII 

El Oriente 

En 250 antes de Cristo, Arsaces mató al sátrapa seléu- 
cida en la Partia, y se hizo rey del pais. En el transcurso 
de cinco siglos, los monarcas partos ensancharon sus do- 
minios hasta comprender casi todos los pueblos iranios 
que habian concurrido á las empresas de Giro y de Darío. 
La civilización griega habia cundido en todas aquellas 
comarcas. El siglo ni de Cristo, la antigua Persia era una 
provincia del imperio parto, y la gobernaba un virey. Pa- 
pects, hijo de Sasau, mató al virey, é invocando las glo- 
rias nacionales reunió un poderoso ejército y proclamó 
rey á su hijo Sapor en la capital Istajr. Sapor y su her- 
mano Ardeschir ó Artajerjes, lucharon por el trono, y 
venció el último. Los partos no acudieron á tiempo, 
y cuando quisieron oponerse al progreso de las armas per- 
sas, les vencieron, haciéndose dueños del imperio. Los 
persas declararon la guerra á los romanos y ocuparon la 
Mesopotamia y la Armenia. 

Sapor I, Hormizdas, Varazanes I y II, Narses y Hormiz- 
das II, vivieron en guerras con los romanos. Sapor II go- 
bernó 70 años, venció al emperador Juliano, estableció 
principios de tolerancia religiosa, y promovió toda clase 
de adelantos. Murió en 380. Ningún suceso notable ocu- 
rrió en dos siglos, fuera de las persecuciones religiosas y 
las guerras de ambición. Cosroes Anochirvan (531 á 578), 
se distinguió por una política justiciera y civilizador.) 
Protegió las ciencias y las artes, ven literatura pa& 



208 COMPENDIO DE LA 



patria á la cabeza de todos los pueblos asiáticos. Escenas 
de disolución determinaron la decadencia del reino persa, 
mientras los árabes amenazaban con sus huestes entu- 
siastas la autonomía de todos los paises orientales. Jalid, 
general árabe, invadió la Persia, y venció en las batallas 
de Obola, Madzar, Olaiz, Namarik, Dyalula, Chiriu, Cade- 
sia, Zagros y Richer: la resistencia fué desesperada: nin- 
gún pueblo ha hecho mas grandes sacrificios por su 
independencia y su libertad. Sucumbieron después de 
dejar millones de hombres en los campos de batalla. 

Los árabes. — En 571, de la familia de los Kureichitas, 
nació Mahoma, quien desde muy joven se dedicó al co- 
mercio, viajó por muchas comarcas de Asia, estudió las 
religiones y las leyes, y casado con una viuda rica, Gha- 
didja, se consagró al estudio y se propuso arrancar á su 
patria de la idolatría. Todas sus cualidades eran las de un 
proselitista. A la edad de cuarenta años se anunció como 
profeta de un dios; le siguieron su muger, Abu-bekr, y 
otros partidarios; tuvo que huir de la Meca á Medina, 
donde aumentaron sus partidarios y adeptos, y se pre- 
sentó como apóstol armado de una nueva religión. La 
Arabia le siguió pronto y se dispuso á conquistar la tierra 
para las nuevas creencias. 

La doctrina de Mahoma reconocía la unidad de Dios, la 
inmortalidad del alma, los premios y castigos en otra 
vida, la eficacia de la virtud y de la oración, del deber y 
del sacrificio. Las tendencias eran después fatalistas; el 
hombre obraba impulsado; lo que ha de ser, será, según 
las teorías de Mahoma. La esclavitud y la poligamia se 
aceptan y patrocinan. La conquista seria legítima á nom- 
bre de la religión de Mahoma. El profeta murió el año 632. 
No hay acuerdo acerca de si Mahoma escribió el Koran, 
código religioso, ó si lo formó Abu-bekr con las sentencias 
y doctrinas del reformador. 

Abu-bekr fué el primer vicario ó kalifa. Dada la señal 
de la guerra santa, y organizadas huestes innumerables, 



HISTORIA UNIVERSAL 209 



comenzó por la invasión de Siria y Egipto. Jamas se ha- 
bía visto un movimiento tan enérgico, poderoso y uná- 
nime. Kaleb destrozó á los ejércitos bizantinos en Siria; 
Jalid y Saad á los ejércitos persas ; Amrú conquistó 
Egipto; Damasco, Alejandría, Jerusalem, se rindieron á 
los árabes. Ornar, sucesor de Abu-bekr, conquistó Buca- 
ria, Turquestan, parte de la India, el Norte de África. Al 
morir Ornar, se dividen los árabes. Síguenle los kalifas 
Othman, Alí y Moavialo, establécese la capital en Damas- 
co, se abren escuelas, recójense los elementos de la civi- 
lización griega extendidos por el Asia, y la raza árabe que 
habia salido de la península adusta é ignorante, se educa, 
aprende, propaga, y sirve de estafeta de la civilización. 

Siendo kalifa Walid, y mandando Muza en África, su 
teniente Tarik pasó á España, venció á los visigodos y 
organizó un emirato que se hizo independiente en 750 
con Abderrahaman, de la familia de los omniades. Con 
Harum-al-Raschid (785 á 808) llegó el kalifato á su mas 
alto grado de importancia; abriéronse escuelas de filoso- 
fía y artes, se trasmitió el conocimiento de la numeración 
decimal y del álgebra, formóse la colección de cuentos 
titulada: Las mil y una noches, levantáronse palacios y 
bibliotecas, y se generalizaron las fiestas y los placeres 
del espíritu, así como los ejercicios, juegos y simulacros. 

Las guerras dividieron en seguida y debilitaron el kali- 
fato, cuyo centro se habia trasladado á Bagdad. El siglo vm 
se constituyó un reino independiente en Marruecos; el 
siglo ix otro en Túnez. Las expediciones árabes contur- 
baban Sicilia, Italia y las islas del Mediterráneo. Necesi- 
taban los árabes tomar mercenarios; su raza estaba ago- 
tándose en guerras permanentes. Bajo los reinados de 
AlMamun y El-Mostasen, fueron enganchados ejércitos 
de turcos del tronco de los oghusos, de los seldyucidas y 
de los osmanes. 

La división y el afeminamiento debilitaron el imperio; 
nuevas razas, con las creencias mahometanas, desvirtúa - 

14 



210 COMPENDIO DE LA HISTORIA UNIVERSAL 

barí el espíritu y la política de los árabes; no podia man- 
tenerse la unidad de doctrina ni la unidad de la fuerza. 

Cultura árabe. — Los árabes poseian una literatura po- 
bre; consistía en cantos heroicos mezclados de portentos 
y hazañas maravillosas, y en el Koran y sus comentarios: 
en su historia habia mas fantasía que tradiciones reales; 
las artes é industrias estaban en la mayor rudeza. A la 
vista de la civilización de los pueblos que iban conquis- 
tando, se despertó el espíritu árabe, aunque sin madurez 
para crear formas ni ideas originales: mezclaron los esti- 
los arquitectónicos y los géneros literarios, adoptaron los 
conocimientos científicos de los países vencidos; tradu- 
jeron á los filósofos y á los sabios de Grecia; abrieron 
conservatorios, escuelas y academias por el modelo de 
otros mas antiguos; protegieron el estudio y la aplicación 
y dieron á la cultura de la edad media pensadores y no- 
tabilidades comp Ibn-Zacaria, Avicena, Aberroes, Ebn- 
Bacthar y otros muchos. 

Las artes de la pintura y de la escultura no podían 
adelantar, por no ser compatibles con la rigidez religiosa 
mahometana; en cambio sobresalieron los árabes en el 
adorno y decorado de sus monumentales edificios. Las 
mezquitas árabes dan todavía testimonio del genio, de la 
fantasía y del poder de aquella raza. El comercio, la in- 
dustria, y en especial la agricultura, progresaron de un 
modo notable. 



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CAPITULO SEGUNDO 
Desde Cario Magno hasta las cruzadas 

PÁRRAFO I 

Normandos. — Anglo-sajones 

En el primer período de la edad media no podrian cons- 
tituirse gobiernos fuertes y estables, ya por las oposicio- 
nes entre vencedores y vencidos, como por las luchas de 
los invasores entre sí. De los pueblos germánicos habían 
ya perdido las nacionalidades que organizaran, los ván- 
dalos y alanos en África, los ostrogodos en Italia, los 
borgoñones en Francia, los suevos en España, y hasta 
ios visigodos al menos veian interrumpida su vida polí- 
tica. El imperio bizantino tiene que renunciar al resta- 
blecimiento de la unidad: Roma adquiere una vigorosa 
representación moral; caen los lombardos, y los francos 
toman el primer papel en la civilización. Los árabes sor- 
prenden al mundo con sus conquistas, y comienzan á 
languidecer por sus discordias. 

Normandos. — Posesionados los grupos mas poderosos, 
de las antiguas provincias imperiales, rechazan á las tri- 
bus de la misma familia que aspiran también al reparto 
del Occidente. Al Norte habia masas de germanos ocu- 
pando las costas del Báltico y del mar septentrional, — 
Suecia, Noruega y la península de Jutlandia. — Atrevidos 
navegantes, se dedicaron á la piratería, robando lo mismo 
fardos que hombres, mugeres y niños: algunas veces sa- 
crificaban prisioneros á Odino y á los otros dioses de la 



212 COMPENDIO DE LA 



raza. El valor era para los normandos la primera virtud. 
Las noticias del botín recojido en el Occidente por los 
invasores de tiempo del imperio y de los siglos inmedia- 
tos, inquietaban á los normandos, quienes deseaban por 
otro concepto otros climas y tierras mejores que los que 
les cupiera en suerte. 

En el siglo ix una nube de normandos se extiende por 
las costas del Atlántico y del Mediterráneo robando y 
saqueando; levantan fortalezas en sitios á propósito y 
desde allí penetran al interior asolándolo todo; los reyes- 
de Francia se verían obligados á transigir dándoles una 
porción de territorio. En Inglaterra, con el nombre de 
daneses, vencen temporalmente á los anglo-sajones, y 
rechazados por Alfredo el Grande, repiten — daneses y no- 
ruegos—la embestida, y se hacen pagar tributo. Los. 
anglo-sajones, creyendo que los daneses radicados todavía 
en la isJa, son un pretexto ó un motivo para las invasio- 
nes, los sacrifican á todos en un solo dia del año 1002 
(vísperas danesas). El rey danés Suenon, que acababa de 
someter Noruega, encontró ocasión en aquel crimen para 
invadir Inglaterra; venció á los anglo-sajones, y su hijo 
Canuto I volvió á derrotarles en la batalla de Ashou, y 
juntó la isla á sus dominios. A la muerte de Canuto y de 
sus dos hijos Haroldo y Canuto II, se entronizó la dinas- 
tía nacional con Eduardo III el Confesor. 

En Italia no fueron menos continuas las invasiones 
normandas, pero estas procedían de la Normandía fran- 
cesa; ganaron primero el territorio de A versa, conquis- 
taron la Apulia, y después Sicilia y Ñapóles. Estos dos- 
reinos se juntaron en Rogerio II, y al fin el imperio ale- 
mán derrotó á los normandos, arrojándoles de Sicilia y 
Ñapóles. 

Los normandos franceses se inspiraron luego en la civi- 
lización occidental y dieron contingente para sostener los 
dominios de Italia y mas tarde los de Inglaterra. En una 
de las expediciones normandas del siglo x, se descubría 



HISTORIA UNIVERSAL 213 



la Islandia; á fines del mismo siglo arribaron á Groenlan- 
dia y la colonizaron; créese que también conocieron el 
continente americano, á cuya tierra llamaran Winlandia. 

Inglaterra. — Eduardo el anciano (900 á 924), y sus suce- 
sores Athelstan, Edmundo I, Elredo, Edwico y Eduardo II, 
nada hicieron de especial. Eduardo II fué asesinado en 978 
por su madrastra, quien puso en el trono al hijo de ella y 
de Edgardo, Ethelredo II. Guando los anglo-sajonos sacri- 
ficaron á los daneses que habian quedado en Northum- 
berland y en otras comarcas, Suenon, rey de Dinamarca 
y Noruega, atacó á Inglaterra y se apoderó de la isla, que 
sus sucesores conservaron hasta Eduardo III el Confesor. 
El heredero de Suenon, Canuto I, fomento el progreso de 
la isla, y protegió las ciencias y las artes. 

Eduardo III se habia habituado á los usos normandos 
en la corte de Roberto (el diablo) donde estuviera pros- 
cripto; al morir en 1065, se promovió guerra de sucesión, 
y triunfó en la batalla de Hastings Guillermo de Norman- 
día. El vencedor estableció el feudalismo en Inglaterra. 
Dividióse el territorio en sesenta mil doscientos feudos ó 
baronías que se dieron á los conquistadores; el francés 
normando fué el idioma nacional. Los sajones sufrieron 
toda clase de tropelías y de persecuciones. La violencia 
no provino tanto del conquistador como de sus partida- 
rios y sucesores. Muerto Guillermo en 1087, dejaba tres 
hijos; Guillermo el Rojo, con la herencia de Inglaterra: 
Roberto con la de Normandía; Enrique recibió un gian 
patrimonio privado. El rey de Inglaterra, Guillermo 11, 
demostró en el gobierno tanta impericia como crueldad; 
los sajones, refugiados en Escocia y en el pais de Gales, 
emprendieron la guerra de reconquista. Guillermo murió 
en una cacería; estando Roberto en la primera cruzada, 
su hermano menor Enrique se apoderó de Inglaterra y de 
Normandía, y al regresar "Roberto, fué cegado y aprisio- 
nado para toda su vida por el usurpador Enrique I (1 1 
á 1134). 



214 COMPENDIO DE LA 



Asediado por la necesidad ó por el arrepentimiento, 
Enrique I dio cartas de libertad, mejoró la situación de 
los sajones, y se enlazó con la familia de los pretendientes 
de dinastía nacional. Luego casó á su hija Matilde con 
Godofredo Plantagenet, hijo del Conde de Anjou, origi- 
nándose de aquí los enfeudamientos de las casas de In- 
glaterra y Francia que traerian guerras y trastornos. 

Los normandos, á pesar de sus odiosas venganzas y 
enormes crímenes, fueron mas organizadores y civiliza- 
dos que los anglo-sajones. La cultura francesa, adelantada 
y formal, pasó á Inglaterra, y nuevas y mas vigorosas 
ideas echaron las raices de un positivo y continuado pro- 
greso. 

Los normandos se habían hecho legistas, teólogos, pe- 
regrinos, pensadores: fuertes en las batallas, eran en la 
paz accesibles á todos los beneficios de la civilización. No 
habían tenido los anglo-sajones los mismos medios ni los 
mismos estímulos; reducidos á su isla, temiendo las in- 
vasiones y los poderes extraños, no percibían de lleno el 
movimiento que se realizaba en el continente europeo: 
por el conducto de los normandos se pondrían en contacto 
con la marcha de las nacionalidades romanizadas, y muy 
pronto, de la síntesis de temperamentos y de aspiracio- 
nes, saldrían nuevos cálculos y tendencias de una idio- 
sincrasia particular. La dominación normanda desapare- 
cería para dejar espacio á una política independiente de 
los anglo-sajones. 



PÁRRAFO II 

Francia y Alemania 

El hijo de Garlo Magno, Luis I el piadoso, correspondía 
bien á su fama de hombre devoto, y mal á las necesidades 
políticas del imperio franco. A los tres años de gobierno, 



HISTORIA UNIVERSAL 215 



dividió sus Estados entre sus tres hijos; á Lotario señaló 
Italia con la dignidad imperial; á Pipino la Aquitania; á 
Luis la Baviera. Casado en segundas nupcias, anuló el 
primer reparto. Prodújose una lucha, Luis I se encerró 
en un convento, y repuesto luego, siguieron las hostili- 
dades; Luis I murió de pesar. Por el tratado de Verdum 
se dio el trono de Francia á Garlos el Calvo; el de Alema- 
nia á Luis II; el de Italia con la Borgoña y parte de Aus- 
trasia á Lotario: muerto éste último, le heredó Carlos II. 

A Carlos II sucede en 877 su hijo Luis III el Tartamudo: 
la monarquía se hizo electiva. Luis IV y Carloman pasan 
en luchas con los normandos. Carlos IIÍ el Grueso es de- 
puesto en la dieta de Tribur (888), asignándose el título 
de emperador al duque Arnulfo, elegido en Alemania. 
Los franceses nombran rey al conde de París, Eudes. El 
imperio quedó deshecho: Navarra, Borgoña, Lorena, Ale- 
mania é Italia, formaron Estados distintos. Carlos el Sim- 
ple ajustó tratados con los normandos, casando á su hija 
Gisela con el duque Rollón, y dándole en feudo la parte 
occidental de la Neustria. Los nobles le depusieron, y 
nombraron á Rodolfo duque de Borgoña, á quien reem- 
plazó Luis IV. Sus sucesores Lotario y Luis V viven en 
turbulencias con los nobles que buscan privilegios á ex- 
pensas del trono y de los pueblos. 

Roberto I, hijo de Hugo Capeto, Enrique I y Felipe I 
(hasta 1108) no pueden vencer la indisciplina de la aristo- 
cracia. Luis VI (á 1137) suprime algunos privilegios de la 
nobleza, liberta á los siervos, establece comunidades li- 
bres y levanta al pais de su postración. Una breve guerra 
con los ingleses acaba en honrosa paz. 

Luis VII (1137 á 1180) combatió en la segunda cruzada, 
pero mas religioso que político, dejó arruinado su pais 
por su falta de aptitudes. Con Felipe II Augusto se forta- 
lecerían los intereses de Francia. 

En Francia se inició con deliberado propósito la lucha 
contra la intransigencia aristocrática, y en favor de la 



216 COMPENDIO DE LA 



unidad de derecho mediante la unidad nacional. Pasados 
los choques mas formidables, las masas dejaron ya oir 
las primeras quejas y reclamaciones. El círculo de los 
comunes se iba ensanchando. La despoblación causada 
en algunas comarcas por las guerras, obligaba á los seño- 
res á ofrecer beneficios á los repobladores. Motivos espe- 
ciales al establecerse el feudalismo permitieron que algu- 
nas ciudades conservaran una independencia relativa y 
se gobernaran por magistrados propios. Los fueros primi- 
tivos aumentaron á cambio de sacrificios que los reyes 
solicitaban en sus apuros. 

Del seno de las comunidades surgian hombres varoniles 
y reflexivos para sostener el ánimo en ias contiendas peli- 
grosas. El pechero era llamado todos los dias á combatir; 
en el campo de batalla podia ser igual ó superior al noble, 
cuyos únicos títulos consistían en la fuerza. Francia, co- 
locada en el centro de Europa, tendría necesariamente 
un influjo decisivo en los negocios europeos. 

Alemania. — Con la ocupación del Occidente solo adquirió 
territorios una parte de las masas germánicas; ni pasaron 
el Rhin todos Jos francos y suevos, ni menos los bayuva- 
ros, alamanos, frisones, sajones y pueblos teutónicos. De 
estas últimas naciones, casi todos quedaron en la Germa- 
nia. Después de la invasión, los mismos invasores recha- 
zaron á los que les seguían, sufriendo éstos en Tolbiac la 
derrota mas importante. 

Desde el siglo v se manifestó en la Germania una ten- 
dencia de organización; la cultura romana atravesó el 
Rhin. Garlo Magno conquistó las comarcas germánicas 
en una gran extensión, y las inclinó al cristianismo. Las 
invasiones de los húngaros, moravos y bohemios, y los 
peligros que amenazaban del Norte, compelían á los ger- 
manos á la unión. Elegido el duque Arnulfo en la Dieta 
de Tribur, para ocupar el trono de Alemania, marchó á 
Italia al frente de un ejército de húngaros, tomó á Roma 
por asalto y recibió del papa Formoso la corona imperial. 



HISTORIA UNIVERSAL 217 



No pudo reorganizar la península italiana. Su hijo Luis IV 
(900 á 911), último descendiente de Garlo Magno, murió 
joven, y los nobles eligieron á Conrado I duque de Fran- 
conia. 

Enrique I el Cazador (919 á 936) sometió la Bohemia, 
Missia y el Brandemburgo, y estableció las marcas para 
seguridad de las fronteras, venció á los húngaros, consti- 
tuyó las primeras municipalidades, y dio leyes útiles en 
justicia y administración. Su hijo Othon I le excedió en 
capacidades y aptitudes. Llamado por el papa, fué á Italia 
y se coronó en Milán. Pero como el Pontífice por temor á 
su poder se le volviese, reunió un concilio que depuso á 
Juan XII: otro concilio reconoció en el emperador alemán 
la facultad de elegir papa. Siguieron las luchas, y las dos 
entidades pretendían superioridad una sobre otra. Othon 
derrotó á los slavos y daneses, bohemios y húngaros. 
Othon II gobernó desde 973 á 983, y perdió mucha de la 
influencia ganada por su predecesor. 

Othon III quedó heredero del imperio á la menor edad, 
bajo la tutela del sabio Gegberto ó Gerberto (después Sil- 
vestre II). Othon III restableció el poder de Alemania. El 
imperio alcanzó prosperidad material y moral: la inmi- 
gración fué protegida, así como el arte y las ciencias. 
Enrique II (1002 á 1024) se coronó en Bomberg por el papa 
que le entregó el cetro y la esfera, emblemas de la sobe- 
ranía; esta ceremonia dio motivo a que los pontífices 
consideraran la corona imperial como feudo de la iglesia. 
Conrado II unió Borgoña al imperio é hizo de Bohemi 
Polonia feudos imperiales. Enrique IIi(103&é 1055) some- 
tió á los húngaros en la batalla de Favarin. Enrique IV. 
menor de edad, seria ocasión de graves luchas entre el 
pontificado y el imperio. 

Elevado á la silla pontificia Gregorio VII en 1073, se 
propuso re formar la iglesia y someter al imperio. El papa 
citó ante su tribunal al emperador, acusado de abusos en 
la guerra contra los nobles; contra el concilio reunido 



218 COMPENDIO DE LA 



por Gregorio VII, convocó otro en Worms, el cual depuso 
al papa. Pero abandonado de todos, el emperador se hu- 
milló al papa. La humillación disgustó á los alemanes que 
le proporcionaron partidarios contra su competidor Ro- 
dolfo de Suavia y contra el papa. El papa pidió auxilio á 
los normandos á quienes guió Roberto Guiscard; acudie- 
ron á Roma, pero la saquearon; Gregorio VII salió con 
Guiscard, y en 1085 murió en Salerno. Los hijos de En- 
rique IV se le sublevaron, y él murió en 1105 en Spira; 
su cadáver estuvo cinco dias insepulto. Enrique IV era 
valiente y generoso, con ideas que se anticipaban á su 
época; su carácter impresionable y apasionado le perju- 
dicó. En su época comenzaba entre el poder civil y la 
iglesia una lucha que solo concluiria en la reforma. 



PÁRRAFO III 
La península ibérica 

Al vencer á los visigodos, los árabes escojieron para 
centro de gobierno y principal residencia el pais mas 
semejante al que dejaban en África: Andalucía. Córdoba 
fué la capital: allí se constituyó un emirato á nombre del 
kalifa de Damasco. Los tres primeros emires, Abdulazis, 
Ayub y Alahor, levantaron castillos y pelearon con las 
partidas armadas : Abderrahaman intentó conquistar 
Francia y fué derrotado delante de Tours por Garlos Mar- 
tell en 732: en 756 se organizó un kalifato independiente 
en Córdoba, nombrándose al omníade Abderrahaman. El 
Estado se dividió en seis provincias: Granada, Toledo, 
Mérida, Valencia, Murcia y Zaragoza. Los cristianos que- 
daban con su religión y leyes, pagando un tributo. Nin- 
gún interés y ningún progreso fué desatendido. Hisen 
concluyó la mezquita de Córdoba. Hasta Abderraha- 
man III, las guerras civiles y la guerra con los peninsu- 



HISTORIA UNIVERSAL 219 



lares distrajeron toda la atención de los árabes. Los 
cristianos alcanzaban sensible ventaja en el Norte y 
Noroeste. 

Abderrahaman (912 á 961) llamó en su apoyo á los 
moros de África y combatió todo su reinado sin pérdidas. 
Edificó el palacio de Zahara, tenido por una maravilla 
del arte, fomentó las ciencias é industrias, y elevó el im- 
perio á la mayor altura que jamás alcanzara. Hisen II 
estuvo sometido al caudillo Almanzor, el cual se propuso 
apoderarse de toda la península, pero fué derrotado en 
Caltañazor (998). En 1027, el imperio árabe español se 
descompuso en diez y nueve provincias independientes; 
la desunión debilitó el poder árabe, que habria sucum- 
bido pronto á no sobrevenir análogas discordias en el 
campo cristiano. Córdoba conservó la primacía religiosa. 

La división política de los árabes, perjudicial á la de- 
fensa, favoreció el progreso y la cultura general de Es- 
paña; cada rey de provincia quiso imitar las creaciones 
de los kalifas. Los árabes españoles sostenían relaciones 
estrechas con los mahometanos de todo el mundo. A fines 
del siglo xi los africanos se apoderaron de todos los rei- 
nos árabes de la península; los almohades siguieron con 
tan buena suerte á los almorávides, y les desposeyeron; 
ninguno de ellos pudo establecer unidad ni concierto en- 
tre las fuerzas mahometanas. 

La reconquista.— Las provincias españolas estaban casi 
romanizadas en la época de las invasiones; en casi todo 
el territorio se hablaba la lengua latina que después se 
mezcló con el gótico y algo con el árabe. En el Norte se 
conservaba mas homogénea la raza celta; y en toda Es- 
paña habia restos de celtas, fenicios, griegos, cartagine- 
ses, romanos, suevos, alanos y visigodos. Al invadir los 
árabes la península, y después de la batalla de Guadalete, 
algunos godos y naturales, ya con el nombre de españo- 
les, se refugiaron en las montañas de Asturias, Navarra 
y Aragón. Pelayo, jefe ó rey, ganó desde la acción de 



220 COMPENDIO DE LA 



Govadonga algunas victorias, y pudo considerarse un 
reino la comarca entre el rio Deba, el Eo y el mar. Don 
Favila solo vivió tres años; Alfonso I el católico extendió 
sus dominios hasta el Duero; D. Fruela fundó á Oviedo, 
y los nobles le depusieron por haber asesinado á su her- 
mano Vimarano. Siguieron algunos reyes sin importan- 
cia, y Alfonso II el Casto, en un reinado de cincuenta 
años (793 á 842) llevó la frontera hasta el rio Tajo, ga- 
nando entre otras la batalla de Lugo. En su tiempo vivió 
el célebre Bernardo del Carpió. 

Ramiro 1 venció á Abderrahaman en la batalla del Cía- 
vijo, rechazando también á los normandos de las costas 
de Galicia. Ordoño I recobró á Soria y Salamanca y fundó 
la ciudad de León. Alfonso III, después de vencer en 
distintas batallas á los árabes, abdicó repartiendo el 
reino. D. García quedó con el reino de León, D. Ordoño 
con el condado de Galicia, y D. Fruela con el de Oviedo. 
Muerto Ordoño II en 925, los castellanos negaron obe- 
diencia á su sucesor Fruela II y eligieron para que les 
gobernasen á dos jueces: Lain Calvo é Iñigo Rasura. La 
desunión y las luchas continuas produjeron sus necesa- 
rios resultados. Almanzor, general de Hisen, kalifa de 
Córdoba, destruyó á León, ocupó casi toda España, y 
hubieron de juntarse guerreros de todos los reinos cris- 
tianos para vencerle en Caltañazor. 

Con Fernando I se unieron León y Castilla; pero la di- 
visión ó reparto que al morir hizo entre sus cinco hijos, 
inutilizó su obra política. Su hijo Alfonso VI volvió á 
juntar las diversas partes del reino y conquistó á Toledo. 
En ese tiempo vivió el gran caudillo y héroe Rodrigo 
Diaz de Vivar, llamado Cid Campeador. El Cid, en unión 
de otros nobles, exigió al rey D. Alfonso juramento de 
no haber intervenido en el asesinato de su hermano don 
Sancho (juramento de Santa Gadea). En 1109 falleció el 
conquistador de Toledo, después de obtener nuevas vic- 
torias contra los árabes. 



HISTORIA UNIVERSAL 221 



Navarra. — Solo se vé certeza histórica en la constitu- 
ción del reino navarro, desde Sancho II Abarca, al fin 
del siglo íx, que derrotó á los árabes delante de Pamplo- 
na. García Sánchez y Sancho III ganaron tierras á los 
árabes y á los francos. 

Aragón. — Entre los riscos del Pirineo principiaron na- 
varros y aragoneses su defensa de la patria; el reino pri- 
mitivo se llamó de Sobrarbe. Al rey García Giménez 
sucedió en 758 García Iñiguez, y á este siguieron Fortuno 
Garces y Sancho Garces. En 832 se suspendió la elección 
de rey. A mitad del siglo íx rige el pequeño Estado Iñigo 
Arista, al cual se atribuye la creación del justiciazgo 
mayor y el establecimiento de las libertades políticas. 
Arista recobró Pamplona y Jaca, y fué su sucesor García 
Iñiguez, rey de Pamplona y de Sobrarbe. 

Los reyes inmediatos adelantaron en la reconquista, 
hasta Pedro I que tomó á Huesca y Barbastro en 1095 y 
1096. Alonso I conquista Zaragoza, Valencia y otras ciu- 
dades; une pasajeramente Castilla por su matrimonio con 
D. a Urraca, y muere en 1134, dejando el reino á las ór- 
denes del Templo, del Sepulcro de Jerusalem y del Hos- 
pital. No conformándose aragoneses ni navarros, eligen 
los primeros á Ramiro el monge y los segundos á García 
Ramírez; D. a Petronila, hija de D. Ramiro, se casa con 
D. Ramón Berenguer, conde de Barcelona, y se juntan 
los dos Estados. 

Barcelona. — Los visigodos ocuparon Cataluña, pero les 
fué en parte arrebatada por los francos. Barcelona se 
hizo independiente en 864 cuando Wilfredo el Velloso 
rechazó á los árabes. Almanzor se apoderó de Barcelona, 
y los condes volvieron á recobrarla. El condado prosj teté 
con adelantos interiores y aumentos territoriales, hasta 
que D. Ramón Berenguer IV contrajo matrimonio con 
D. a Petronila, hija de D. Ramiro de Aragón. 

Estado general de España. — El pueblo de los siglos de 
la reconquista tenia participación en los asuntos públi- 



222 COM PENDIÓ DE LA 



eos, y al entrar en el seno de otras nacionalidades, impo- 
nía como pacto y condición el respeto á sus usos y 
derechos (señorío de Vizcaya). En Aragón, á pesar de 
dominar la aristocracia, estaban bien sostenidas las li- 
bertades; en Castilla dominaba mas el espíritu democrá- 
tico por la organización de las comunidades. El principio 
de elección predominaba en todos los Estados, aunque 
la costumbre hacia casi general la sucesión de los hijos. 
Los reyes, en los albores de la monarquía, se distinguían 
poco de los demás asociados. Pocas veces se hacían tra- 
tados, pero siempre se cumplía la palabra empeñada. 

Hubo tolerancia en los reinos de la reconquista, hasta 
donde la hacían posible las causas y motivos de la gue- 
rra; los disidentes vivían en barrios separados. Las artes 
y la literatura apenas progresaban, pero se aprovechó 
bastante el trabajo y la cultura de los árabes. Las dis- 
cordias alargaron la lucha de la reconquista. El fin prin- 
cipal era el manejo de las armas; sobre los ejércitos 
regulares tenían los cristianos bandas de almogávares, 
tropa escojida para una marcha rápida ó un golpe de 
mano; estas partidas elijen sus jefes y obedecen solo á 
las circunstancias del momento y atacan ó se retiran sin 
compromiso y sin responsabilidad. A la oposición reli- 
giosa se agregaba como obstáculo para la coexistencia de 
las dos razas, la diversidad de moral íntima. El fatalismo 
árabe no podia entrar en las imaginaciones peninsulares; 
la poligamia era rechazada por las creencias y por la tra- 
dición social. 

La libertad personal, incompatible con los dogmas 
mahometanos, fué reconocida en un grado poco común 
durante la edad media. Las instituciones se perfecciona- 
ban. Villas y pueblos tenían sus representantes para ele- 
var sus quejas y demandar justicia, conveniencias ó 
necesidades. Exigiendo la guerra continuos sacrificios, 
tuvieron que intervenir todas las clases sociales en cam- 
bio de ventajas y privilegios. Las cartas pueblas eran 



HISTORIA UNIVERSAL 223 



manantial de concesiones á los trabajadores é industria- 
les. Habia, sin embargo de la diversidad de Estados, un 
sentimiento unánime de la patria común, acabadas ya 
las diferencias de origen y de raza. La mezcla con los 
árabes, escasa en el Norte y Occidente, es muy notable 
en el Oriente y en el Sur. 



PÁRRAFO IV 
BlZANCIO 

Poco notable hay que notar en la época que abraza 
desde Nicéforo á Miguel III, como no sea la guerra ape- 
nas interrumpida con los francos, búlgaros y árabes. 
Basilio el Macedonio subió al trono imperial en 867 y 
enmendó sus costumbres viciadas y sus desórdenes, po- 
niendo asi en la administración, como en la justicia y 
en el ejército, una disciplina rigurosa y un método dis- 
creto y atinado. Durante su reinado se inició el cisma 
con el patriarca Focio. 

León VI (880 á 912) dirijió la revisión del cuerpo de le- 
yes y lo corrigió en daño del imperio; el Senado quedaba 
reducido á cuerpo consultivo; el emperador se constituía 
en autócrata. Constantino VII (á 959), dedicado á la lite- 
ratura y al estudio, no gobernó por sí mismo, haciendo 
sus veces su madre Zoa, el general Romano Lacapene y 
sus hijos, y por último Elena, muger del emperador. 
Con Romano TI y Nicéforo Focas, llegó el periodo mas 
brillante para el imperio desde Heraclio. Los ejércitos 
bizantinos conquistaron parte de Siria y algunas islas, y 
recobraron su prestigio en Italia. Nicéforo murió asesi- 
nado, y por el veneno su sucesor Juan I Zimisces. 

Basilio II, en un largo reinado (97ti ;i 1085); contrajo 
alianzas de familia con Vladimiro, principe ruso, cuy.» 
pueblo adoptó el cristianismo; derrotó A 1<>> árabes y 



224 COMPENDIO DE LA 



sostuvo larga lucha con los búlgaros, hasta que los do- 
minó completamente. En la última batalla ganada come- 
tió la espantosa barbarie de mandar sacar los ojos á 
quince mil prisioneros búlgaros, no dejando sino un ojo 
á uno de cada cien, para que sirviesen de guías á los 
quince mil ciegos. El Czar Samuel murió de repente al 
contemplar aquel horroroso espectáculo. 

El gobierno de Constantino VIH, Arghiros, Romano III, 
Miguel IV y Miguel V, fué de torpezas y decadencia. Mi- 
guel V fué derribado por la emperatriz Zoa, que asoció al 
imperio á su hermana Teodora; esta última quedaria 
dominando á la muerte de Zoa y de su marido Constan- 
tino IX. 

Miguel VI abdicó en el general Isaac Comneno, y Com- 
neno en Constantino X Ducas, tan inhábil como la mayor 
parte de los últimos emperadores. Romano IV sufrió 
grandes derrotas en la guerra con los turcos, cayó pri- 
sionero, y en su ausencia eligieron los bizantinos á Mi- 
guel VII. Cuando los turcos libertaron á Romano IV, fué 
este aprehendido, le sacaron los ojos, y le abandonaron 
en una isla los partidarios de Miguel VII, de orden del 
mismo emperador. Las luchas interiores depararon á los 
turcos coyuntura para intervenir en la política confusa, 
débil y anarquizada de los bizantinos. En 1081 el general 
Alejo Comneno se alzó con tropas y se hizo proclamar. 

El imperio bizantino sobresalió por las artes de la 
malicia y de la perfidia; las conjuraciones eran perma- 
nentes dentro y fuera del palacio imperial; la pasión, la 
codicia y el afán de mando, oscurecían todos los senti- 
mientos de la familia, de la amistad y del deber: las ma- 
dres conspiraban contra sus hijos, los hijos contra sus 
padres, los generales contra sus jefes. El sistema de di- 
vidir para triunfar, se empleó con perseverancia, pero 
con resultados incompletos. 

A todas las causas que preparaban la decadencia, se 
unia un motivo económico muy trascendental. Los gran- 



HISTORIA UNIVERSAL 225 



des señores extendieron enormemente sus propiedades, 
avasallando á los pequeños propietarios; los colonos, 
esclavos y servidores formaban una masa indisciplinada 
dispuesta á prescindir de todas las consideraciones puesto 
que á ellos no se les guardaban. 

Habian podido los bizantinos desviar, contener ó ven- 
cer las irupciones de muchedumbres del Norte, y com- 
batir á la vez en Italia, el Oriente, España y el centro de 
Europa; pero el peligro mas inminente era el que les 
amenazaba por el Asia Menor con la invasión turca, que 
ya no estaban en condiciones de rechazar con sus propios 
medios. Su habilidad les proporcionó aun la manera de 
evitar la ruina ó de aplazarla, induciendo á Europa á la 
cruzada contra los creyentes en Mahoma. Esto coincidiría 
con otras razones que contribuyeron al movimiento ex- 
traordinario de fines del siglo xi. 

El cisma oriental. — El pontificado romano aspiraba á 
representar á todo el orbe católico, tendiendo, desde el 
siglo de Garlo Magno, á inspeccionar, y en cierto modo á 
presidir, el movimiento de los poderes civiles. No eran 
muy determinadas y fijas las relaciones del patriarcado 
de Gonstantinopla con Roma. El patriarca entendía en 
todo lo religioso dentro del imperio, habiendo de él una 
subordinación esencial respecto del emperador que lo 
nombraba. 

En 857, el patriarca Ignacio, negó al príncipe Bardas, 
tio del emperador Miguel II, la comunión; fué destituido 
y en su lugar designado Focio, sabio respetado por ami- 
gos y enemigos. Siendo seglar, recibió las órdenes y le 
consagró un sínodo local. El emperador envió una em- 
bajada al papa Nicolás, pidiéndole legalizase la elección 
de Focio. 

Un¿concilio reunido en Gonstantinopla, aprobó los he- 
chos: el pontífice convocó otro concilio que destituyó y 
excomulgó á Focio, quien apesar de ello continuó en su 
puesto: instigado por el emperador Basilio, se retiró á 

15 



226 COMPENDIO DE LA 



un convento á fines del año 867. Repuesto el patriarca 
Ignacio, un concilio condenó á Focio, pero en las sesio- 
nes se manifestaron señales de desagrado por las cláusu- 
las en que de una manera expresa se hacia de la iglesia 
oriental una dependencia de Roma. Al morir Ignacio, el 
emperador nombró patriarca á Focio. Un nuevo concilio 
en Gonstantinopla (879) revocó las decisiones del ante- 
rior, reconoció á Focio, y limitó la primacía del papa á 
la iglesia occidental; en cuanto á controversia dogmática, 
se declaró la teoría de Focio de la procedencia del Espí- 
ritu Santo solo del padre. Los legados, y después el 
papa, excomulgaron á Focio. El patriarca se retiró á un 
convento en Armenia, y murió en 891. 

Dos siglos mas tarde, en 1054, siendo patriarca de Gons- 
tantinopla Miguel Cerulario, y papa León IX, estalló la 
discordia por cuestiones de jurisdicción sobre las iglesias 
italianas sometidas por territorialidad al imperio bizan- 
tino. Cerulario acusó al papa de herejías, cruzáronse 
escritos violentos y excomuniones, y se consumó la 
ruptura. 

PÁRRAFO V 

Italia y el pontificado 

Italia era el territorio mas codiciado por los alemanes 
y bizantinos. Los papas, obtenido el poder temporal, 
tenían en mira que ninguno de los dos rivales se robus- 
teciera demasiado para imponerse á Italia. Los bizantinos 
poseían la Apulia y la Calabria; Ñapóles, Gaeta y Amálfi 
eran independientes : Pisa, Florencia, Genova y los du- 
cados de Luca, Parma, Módena y otros, debían fluctuar 
entre los contendientes poderosos. Con las intervencio- 
nes imperiales, se presentó luego la de los aglavitas afri- 
canos y la de los normandos. Las fuerzas se contrarres- 
taban. Los normandos se hicieron dueños de Sicilia y de 



HISTORIA UNIVERSAL 227 



la baja Italia con el asentimiento del papa, de quien se 
hicieron feudatarios. 

Con Rogerio II se determinó el mayor poder de los 
normandos en las dos Sicilias (1101 á 1154); llevó la gue- 
rra á Túnez y á la Argelia, como Rogerio I la habia He- 
vado á Bizancio. Bajo los dos Guillermos, sucesores de 
Rogerio, se crearon la escuela de medicina de Salerno y 
las de derecho en Ñapóles y Amalfi. Alemania que no 
pudo arrebatar por la fuerza los dominios normandos los 
adquirió por el matrimonio de la princesa heredera Cons- 
tanza con el príncipe Enrique, luego emperador. Toda 
la historia del resto de Italia se enlaza con el pontificado 
que con frecuencia dirige un moví miento bastante general. 

El imperio de los francos quitó al Oriente el primer 
papel: los emperadores bizantinos ya no confirmaron la 
elección pontificia, ni tenian ocasión de intervenir comí» 
un poder protector. El pontífice hasta entonces habia 
sido elegido por los votos del pueblo, del clero y de la 
nobleza de Roma; hacíase cuestión de partido y solían 
llevarse al litigio las iras, los intereses y las venganzas. 
Bonifacio VI en 896 mandó desenterrar el cadáver de su 
antecesor Formoso; el mismo Bonifacio murió asesinado. 
Poco á poco la elección se consumó sin que intervin i- irán 
los legados imperiales. 

En las candidaturas pontificias mediaba la idea de ele- 
var al solio, á la vez que teólogos notables, estadista> 
acreditados. Casi todos los papas lo fueron desde Este- 
ban II hasta Inocencio III. Sacudir la influencia del im- 
perio asi bizantino, como franco y alemán, fué la am- 
bición del papado. La idea era separar la religión del 
dominio político. Pero en aquellas edades de fuerza, no 
se salia del dilema de dominar ó ser dominado; los papas 
oponíanla superioridad del vicario de I aislo. Kl falda- 
lismo era tan grave peligro como la competencia de po- 
etares; se estendia y arraigaba, queriendo vincular, ade- 
mas do la propiedad y los cargos civiles, las dignidades y 



228 COMPENDIO DE LA 



destinos de la iglesia que ofrecían la única salida y lo& 
únicos medios de competencia á la aplicación y solicitud 
de las clases populares. El imperio en Alemania se cree 
dueño de todas esas funciones: inviste á los clérigos como 
á los seglares con todas las formalidades del señorío feu- 
dal. Los papas combaten la herencia de cargos oponiendo 
la elección; el privilegio de familia ó de raza oponiendo 
el mérito; la fuerza y la aristocracia oponiendo la demo- 
cracia y el saber. A través de desaciertos, fueron en esa 
lucha los pontífices representantes del derecho y de la 
libertad del pueblo. 

Las instituciones monacales se habían" extendido por 
todas las comarcas cristianas; la vida ascética y monacal 
tomó un vuelo exaj erado, pero en cierto orden de ideas, 
el convento, ademas de guardar los tesoros de una civi- 
lización que el germanismo no entendía, dio en muchas-, 
ocasiones el germen y las definiciones del derecho y del 
progreso, así como los métodos de las ciencias y las artes. 

En la guerra del pontificado y del imperio, de la iglesia 
y el feudalismo, habia mas razón y mas democracia en 
los papas y en el clero, pero no toda la exactitud y pre- 
cisión que demandaba el deber estricto. 

Gregorio Vil, de nombre Hildebrando, hijo de un car- 
pintero de Toscana, habia desempeñado altas funcione& 
en la corte pontificia bajo los papas León IX, Víctor II y 
Esteban IX. Por su influjo, durante el papa Nicolás II, se 
estableció la elección de pontífice por el colegio de car- 
denales. Elegido papa en 1072, se propuso ventilar todos- 
Ios litigios pendientes. Condenó la simonía, obligo á los 
obispos y abades al cumplimiento de sus deberes, se 
opuso á los privilegiados, maldijo el tráfico de esclavos, 
aconsejó el convencimiento antes que la fuerza, combatió 
la tiranía de los reyes y el orgullo de los feudales, animó 
al pueblo, le hizo pensar en la igualdad, y después trató 
de fijar la posición del pontificado en el juego de las ins- 
tituciones humanas. 



HISTORIA UNIVERSAL ±>í* 



La ambición neutralizó machas de las cualidades de 
Gregorio VIL Pretendió que todos los poderes se consi- 
deraran feudatarios de la sede romana. 

Enrique IV de Alemania habia nombrado obispos y 
repuesto á clérigos separados por simonía; un concilio en 
1075 declaró que las investiduras^ en bienes y destinos 
eclesiásticos no correspondían ya á los seglares: Enri- 
que IV se opuso á la declaración, juntó en Worms otro 
concilio que depuso al papa; Gregorio VII excomulgó al 
emperador; los señores de Suavia, Franconia, Baviera, 
Sajonia y Lorena se reunieron en Tribur, é hicieron saber 
á Enrique IV que le depondrían si en un año no alcan- 
zaba la absolución. El emperador se humilló al papa, 
pero luego halló partidarios y luchó con ventaja contra 
su competidor Rodulfo de Suavia, y contra Gregorio VII, 
que refugiado entre los normandos murió en 1085. 

Los pontífices siguieron la política de Gregorio VIL La 
obra de este personaje notable presenta dos aspectos: 
por una parte emancipa; por otra tiende á avasallar. Era 
necesario contener el despotismo, condenar la esclavi- 
tud, poner freno y dique al feudalismo. Mas el pontifica- 
do, queriendo reducir al poder civil, caia en el mismo 
exceso que lamentaba en sus adversarios. 

Gregorio VII cumplió en principio el fin de emancipar 
las creencias del dictado de las leyes imperiales, pero 
fué vencido en la empresa de organizar la teocracia. Las 
naciones apoyaron al pontífice en todo lo pertinente; 
cuando extralimitó su acción, se vio que era inútil soli- 
citar su concurso. Los hijos de Enrique IV fueron em- 
pujados contra su padre; la política rompía los fueros y 
deberes de la naturaleza; la obediencia y el respeto se 
quebrantaban en sus fuentes más puras; los papas no 
excomulgaban á los rebeldes que asi faltaban á sus 
tinüentos de delicadeza y de honor y que dejaban ii 
pinto el cadáver de quien les dio el ser. Pero el pontifi- 
cado se equivocaría tamban; los que habían contradicho 



230 COMPENDÍO DE LA HISTORIA UNIVERSAL 



á la naturaleza, no guardarían bien sus compromisos con 
Roma. Apenas Enrique V tomó posesión del imperio, se 
volvió contra sus precedentes y defendió en la esencia la 
misma política que su padre. 

Gregorio VII habia establecido universalmente el 
celibato para los clérigos. Antes de él se recomendó por 
algunos papas, y se impuso en determinadas regiones 
sometidas á la dirección moral del pontificado. 



lUfiiiffiíf ffitt tffvfit it it ti ifiiiviii tiwffvvvvvfivisfiyfivffif trt fin 



CAPÍTULO TERCERO 



Época de las cruzadas 



Los papas; hechos arbitros en algunas disputas de los 
reyes, adquirieron mas. influjo con el poder temporal, 
aumentado por la condesa Matilde, entusiasta partidaria 
de Gregorio VII, la cual hizo donación de Parma, Módena, 
Reggio, Plasencia, Mantua, Verona y otras ciudades. El 
kalifato de Córdoba se deshace por la discordia, y el de 
Bagdad queda reducido á una sombra, con la interven- 
ción de razas nuevas, entre ellas las de los turcos y 
mongoles. 

En los siglos ix y x toma incremento la predicción mi- 
lenaria; profetizábase la conclusión del mundo; el terror 
se apoderaba de las gentes. La industria y el trabajo 
languidecen. Cerca del año mil, la escasez, la miseria y 
las guerras, el frió y el hambre parecian acudir á la prue- 
ba de los augurios. Pero entra el siglo xi, los pueblos 
cobran aliento, las cosas siguen su curso, las naciones se 
fortalecen en Europa, las razas del Norte arraigan en 
territorios ganados ó cedidos. El lenguaje latino triunfa, 
y triunfa también la tendencia a la reforma de las leyes 
germánicas. Los poderes civiles y religiosos 1 1 ir lian por 
el predominio. El imperio bizantino, vencedor de los in- 
vasores del Norte, está amenazado por el Oriente. 



c 232 COMPENDIO DE LA 



Las condiciones de la vida en los últimos años del 
siglo xi eran favorables á un movimiento religioso del 
Occidente; el ascetismo se mezclaba con el entusiasmo 
guerrero; borgoñones, normandos, aquitanos y proven- 
zales, peleaban en España por la gloria y el botin. Las 
peregrinaciones á Jerusalem eran continuas. Los turcos 
seldyúcidas se habian apoderado del Asia Menor, y se- 
guian el avance apesar de grandes derrotas. Alejo Com- 
neno se decidió á pedir el apoyo del papa en 1095, y le 
envió embajadores. Urbano II recibió con entusiasmo 
la solicitud, comprensiva también del deseo de juntar la 
iglesia oriental á la occidental. El papa reunió un concilio 
en Piacenza, exhortó á los fieles á socorrer al imperio 
bizantino, y en seguida marchó á Francia para celebrar 
en Glermont otro concilio. El viaje fué triunfal; las mu- 
chedumbres le salian al paso ensalzándole; acudian obis- 
pos, abades, duques, caballeros, sacerdotes, industriales, 
campesinos, y en procesión inmensa acompañaban al 
pontífice ofreciéndole su concurso. 



PÁRRAFO I 

Las cruzadas 

Llamáronse cruzadas las expediciones militares de los 
pueblos de Occidente al Oriente. El 18 de Noviembre de 
1095, se celebró la sesión primera del concilio de Gler- 
mont, con asistencia de muchos prelados y gran masa 
de pueblo; se aprobó la tregua de Dios que prohibía com- 
batir entre cristianos desde los miércoles en la tarde 
hasta los lunes por la mañana. En la sesión del dia 26, 
el papa llamó á la guerra santa para libertar Jerusalem. 
Pedro el Ermitaño habia ya conmovido los ánimos. La 
dirección de la cruzada se confió al obispo de Puy, Adhe- 
mar de Monteil. 



HISTORIA UNIVERSAL 233 



Primera cruzada. — Una turba de hombres y niños, 
guiados por Pedro el Ermitaño, pereció casi toda en el 
camino para Constantinopla, y el resto sucumbió en 
el Asia Menor. Formóse un grande y disciplinado ejército 
que por grupos marchó á Constantinopla en 1096. Eran 
los jefes, Raimundo de Saint Gilíes, conde de Tolosa; 
Hugo de Vermandois, hermano del rey de Francia; Este- 
ban, conde de Blois; Roberto, Boemundo y Tancredo de 
Normandía; Roberto II, conde de Flandes, y Godofredo de 
Bouillon, duque de Lorena, con sus hermanos Balduino 
y Eustaquio. El emperador Alejo, cambiando de sis- 
tema, quiso tomar á los cruzados como instrumentos, y 
perjudicó la empresa. Los cruzados conquistaron Nicea, 
Antioquía y Jerusalem. Ya había estallado la discordia 
con el desleal emperador bizantino. Godofredo no quiso 
aceptar el título de rey de Jerusalem, sino el de protector 
del Santo Sepulcro: murió el año 1100; habian de suce- 
clerle Balduino I, Balduino II, Fulco de Anjou, Bal- 
duino III, IV y V, y Guido de Lusignan, en quien acabó el 
reino cristiano de Jerusalem. Habíase formado un Estado 
en Antioquía y otro en Edesa. 

Conseguido el primer objeto, muchos cruzados regre- 
saron á sus hogares, pero marcharon otros con el duque 
de Aquitania y varios caudillos; pero no teniendo idea 
del poder de los turcos, sucumbieron casi todos eo el 
Asia Menor. Faltábales disciplina y conocimiento de me- 
dios y de lugares. 

Segunda cruzada. — El entusiasmo se habia gastado, y 
por otra parte Europa entraba en franca senda de ade- 
lanto. Luis VII de Francia y Conrado III de Alemania, 
tomaron en 1147 la cruz, y marcharon al Oriente: sufrie- 
ron derrotas y la expedición fracasó. El sultán egipcid 
Nuredino proseguía sus conquistas; el Oriente se habia 
rehecho, y las disidencias entre los cristianos debilitaba 
su empuje. Saladino proyectaba conquistar k)fl Estados 
cristianos. En 1187 venció al último rey de Jerusatera y 



234 COMPENDIO DE LA 



torno la ciudad, quedando á los europeos solo tres plazas 
fuertes. 

Tercera cruzada.— Guillermo de Tiro logró rehacer las 
energías y levantar el ardor europeo. Federico I de Ale- 
mania, Felipe Augusto de Francia y Ricardo, corazón de 
león, de Inglaterra, se pusieron á la cabeza de fuerzas 
numerosas. El emperador alemán murió ahogado al pasar 
el Galicadno, y los otros ejércitos no consiguieron mas 
ventajas que la conquista de Chipre y de San Juan de 
Acre. Las discordias esterilizaron todos los planes, y los 
conflictos europeos hacian imposible la unidad de miras 
y de acción. 

Ultimas cruzadas. — La cuarta cruzada, al comenzar el 
siglo xm, compuesta de venecianos y franceses, no llegó 
á su destino: derribaron los cruzados el imperio bizanti- 
no, y organizaron el pais al estilo occidental. El imperio 
latino duró sesenta años. Andrés de Hungría y Leopoldo 
de Austria solo consiguieron insignificantes ventajas; 
Federico II de Alemania, ocupó Jerusalem y tuvo que 
abandonarlo. Luis IX de Francia no fué mas feliz. En 1291 
los cristianos perdian sus últimas posesiones en el Orien- 
te. Habíanse conseguido sin embargo ventajas superiores 
á las conquistas de la fuerza. El comercio se extendió, 
conociéronse las industrias y las producciones orientales, 
se hizo necesaria en cierto grado la tolerancia, y ganaron 
las artes de construcción y de adorno. Las armas maho- 
metanas no pudieron avanzar. 

Órdenes militares. — La orden de los templarios se fundó 
en el primer período de la monarquía de los cruzados en 
Jerusalem. Poco antes, Mauro, comerciante de Amalfi, 
habia fundado la orden de los hospitalarios ó sanjuanistas. 
La orden de los caballeros teutónicos se organizó por 
comerciantes de Brema con el fin de cooperar á los idea- 
les cristianos en el Oriente. 

Los Haschischim. — El profeta mahometano Hallan, creó 
en tiempo de la primera cruzada la secta de los haschis- 



HISTORIA UNIVERSAL 235 



chim ó asesinos. Tenían doctrinas secretas, y obedecian 
pasivamente á sus jefes. Esta secta hizo considerables 
daños á los cruzados, por su atrevimiento, por la indife- 
rencia ante el peligro y ante la muerte, y por su refinada 
astucia. 

Resultado de las cruzadas. — Al amparo de un movi- 
miento en que tanto campeaba el entusiasmo, el estado 
llano ensayó sus fuerzas, las ciudades ganaron privilegios 
que pagaban en servicios; emanciparon se muchos siervos, 
se conocieron y adoptaron nuevas industrias, el comercio 
adquirió vida mas lozana, las artes orientales se trasmi- 
tieron al Occidente, el feudalismo decayó cediendo la 
influencia á una nobleza militar. De aquella situación 
nació la clase media de las sociedades modernas. 

La caballería.— El servicio que los caballeros prestaban 
al señor era insoportable; la gente de armas aspiraba á 
formar una clase propia. La caballería tuvo su origen en 
Francia; se fundaba en el respeto personal y en el apoyo 
que debia prestarse á la desvalidez. La educación era 
militar. Este espíritu, ampliado á la defensa de las mu- 
geres y de los menesterosos, dio lugar á la galantería y á 
la poesía amorosa. La caballería cayó después en abusos 
y extravagancias. 

El espíritu de la época. — Despertábase en todas partes 
el afán de independencia y de personalidad. En el Occi- 
dente, no obstante las disputas, habia mayor lealtad que 
en el imperio bizantino; pero nada se anteponía á las pa- 
siones en la competencia de poderes. La ilusión tomaba 
parte en todo: la masa ignorante no creia necesitar de 
sacrificios, sino de la gracia divina; los propagandistas 
Pedro de Amiens, Bernardo de Claireval y Guillermo de 
Tiro no conocían los elementos ni la resistencia de los 
orientales, y todo lo juzgaban fácil y hacedero. El feuda- 
lismo presentía el advenimiento de nuevas fuerza y 
quería prestigiarse. Los orientales estaban dominad.- 
por el mismo espíritu de discordia, y ademas por las 



236 COMPENDIO DE LA 



mismas necesidades de dilatación y de espacio. Las pre- 
ocupaciones debian ceder ante la experiencia; á la idea 
en los cristianos de que sus enemigos no tenian fé, ni 
valor, ni energía, sucedió la prueba contraria. Nuredino, 
Saladino, Alcamil, Eyud, Bibars y otros caudillos, acre- 
ditaron superiores talentos militares y una generosidad 
caballeresca en nada inferior á la de los mejores cruzados. 
No entraba aun la idea discernida, pero sí el sentimiento 
de lo insuficiente del particularismo en todas las direc- 
ciones de la vida. Las cruzadas, en resumen, eran la 
continuación del choque entre el Oriente y el Occidente; 
la lucha de dos civilizaciones. El Asia dejaría de ser un 
peligro apesar de ulterior victoria sobre el imperio bi- 
zantino. 



PÁRRAFO II 

El pontificado y el imperio 

La cuestión de las investiduras, aunque en sí impor- 
tante, era un detalle de la cuestión de supremacía. El 
emperador Enrique V fué amigo de Roma mientras nece- 
sitó su concurso, pero luego invadió Italia, hizo huir al 
papa Pascual II, y hecha una transacción poco sincera, 
se repitieron las luchas y continuaron con Lothario y 
Conrado de Hohenstaufen ; en estas guerras interiores se 
llamaron gibelinos los partidarios del emperador y güelfos 
los de Enrique de Ba viera que le competía. En medio de 
tanta confusión los slavos y borgoñones recobraron su 
autonomía. Conrado III, el cruzado, y Federico I Barba- 
roja, restablecieron las energías del imperio. Las ciudades 
lombardas sin embargo se hicieron independientes; en 
Roma estalló la revolución; Federico I venció á los revo- 
lucionarios y entregó al papa al jefe Arnaldo de Brescia 
que fué quemado en una de las puertas de la ciudad. Una 



HISTORIA UNIVERSAL 237 



terrible guerra del imperio con los lombardos, produjo la 
sumisión de las ciudades del Norte de Italia, y la ruina de 
Milán. 

Enorgullecido Federico I, reprodujo la cuestión de pri- 
macía: las ciudades lombardas, aliadas con el pontífice, 
vencieron á los alemanes. Otra cuestión por el dominio 
de Sicilia y de la baja Italia, envenenó la situación. El 
príncipe Enrique casó con la princesa normanda Cons- 
tanza, pero en Alemania Enrique de Baviera, el güelfo, 
se sostenía, creando la división y engendrando graves 
oposiciones. Enrique VI dejó al morir en 1197 á su hijo 
Federico II bajo la guarda del papa Inocencio III: Othon IV, 
elegido durante la minoría, había cedido á los pontífices 
la soberanía feudal que los emperadores pretendían tener 
sobre Roma. Federico II, al llegar á la mayor edad, re- 
chazó la cesión; no yendo á la cruzada que habia prome- 
tido, le excomulgó el papa, y cuando fué en 1228, le siguió 
el encono pontificio en los campos de batalla. Estalló la 
guerra de güelfos y gibelinos (partidarios del papa y del 
emperador) y se hizo con horroroso encarnizamiento. En 
1250 murió Federico II. Su sucesor Conrado IV no pudo 
sostener á los suyos en el Sur de Italia, dado por el papa 
á Carlos de Anjou. La causa alemana estaba perdida en 
Italia. 

Conrado IV murió en 1254; Alemania cayó en la anar- 
quía; las ciudades tenían que coaligarse para la defensa 
(liga hansa y liga rhenana); después de numerosas vicisi- 
tudes fué elegido emperador en 1273 Rodulfo de Habsburg. 
La guerra de güelfos y gibelinos causó daños impondera- 
bles en el sentido moral y material. 

Ciudades alemanas. — Frente al castillo feudal, y coni<> 
elemento de emancipación, surgían las ciudades á nodo 
de bandera de enganche del trabajo. Los artesanos mas 
inteligentes, los artistas y comerciantes, sabios y pensa- 
dores, no tenían bastante atmósfera en el territorio feu- 
dal; asi se formaba una nación ciudadana frente al feuda- 



238 COMPENDIO DE LA 



lismo. El comercio no prosperaba bajo leyes y medidas 
particularistas; amenazado por la codicia de los señores, 
buscó seguro en otra clase de asociación; la industria, 
cuando ya progresó, no tenia aplicación en villas, aldeas 
y castillos. Solicitó pues la ciudad donde una labor ayuda 
á otra, y donde el consumo estimula la producción. A. 
las ciudades se adscribían centros menos importantes; las 
necesidades de la guerra haeian que se requiriese su au- 
xilio económico, y ganaban privilegios. 

Con los Hohenstaufen se fortalecieron las ciudades ale- 
manas. Dividíanse en imperiales ó provinciales, según 
que el primer funcionario, burgrave ó magistrado, ejercia 
la jurisdicción á nombre del emperador, ó del señor te- 
rritorial ó del obispo. Las ciudades imperiales eran las 
mas antiguas y poderosas. Las leyes se perfeccionaron, 
no obstante los juicios de Dios y las pruebas que acredi- 
taban el influjo de la tradición. Lubeck, Hamburgo, Ma- 
guncia , Worms , Spira , Strasburgo , figuraban como 
principales núcleos de riqueza y de cultura. 

El orden teutónico. — Los slavos del mar Oriental desde 
el Weichsel hasta las bocas del Neva, habian resistido al 
cristianismo. En tiempo del papa Inocencio III un hom- 
bre rico de Brema fundó la orden de los caballeros de la 
espada para someter aquellos pueblos; tras luchas vio- 
lentas, fué la Prusia sometida y se importó la civilización 
europea; los caballeros de la espada, casi aniquilados en 
los combates, se confundieron con los caballeros teutóni- 
cos; artistas alemanes fueron á edificar Kulm, Thorn, 
Koenisberg y otras ciudades (1230 á 1260). Por espacio de 
dos siglos se pobló el territorio de colonias alemanas. La 
división de los caballeros teutónicos debilitó el pais que 
se someteria al protectorado de Polonia en 1410, después 
de la batalla de Tannemberg. 



* * 
* 



HISTORIA UNIVERSAL 239 



PÁRRAFO IIí 

Descomposición del imperio oriental 

Perdidas desde 1070 las posesiones bizantinas en Italia 
y Sicilia, y desde 1073 todas las alianzas, Miguel VII pidió 
para su hijo la mano de Elena, hija del normando Roberto 
Guiscard. Destronado el emperador, su sucesor Nicéforo 
Botoniates aprisionó á las hijas de Guiscard, que se edu- 
caban enConstantinopla, y ofendido el normando, invadió 
el imperio, derrotó al ejército, aunque ni él ni su sucesor 
Boemundo alcanzaron éxitos decisivos. Alejo Gomneno 
tenia que luchar con los turcos que cada año ganaban en 
Siria y el Asia Menor territorios y ciudades. 

Alejo Gomneno pidió auxilio al pontificado; comenzaron 
las cruzadas en 1095 y 1096, pero el emperador bizantino 
con sus malas artes y su egoismo, perturbó los planes de 
los occidentales é incurrió en su odio. En 1118 murió 
Alejo Gomneno; su hijo Juan II sostuvo guerras con los 
normandos, servios, magyares y turcos. Manuel Gom- 
neno (1143 á 1180) el mas notable de su dinastía, quiso 
reconquistar Italia y fracasó; los servios y búlgaros fueron 
vencidos. La buena disciplina y la severidad administra- 
tiva, robustecieron el imperio, pero en las demás direc- 
ciones del progreso se iba petrificando por el orgullo de 
superioridad y por el descuido de los tiempos; no adver- 
tía que otros tomaban posesión de los bienes abandonados 
por el imperio, mientras solo se quedaba con la vanidad. 

Viendo decaer las industrias, los ( lomnenos quisieron 
restringir los privilegios de los venecianos, písanos y ge- 
no veses, y á eso contestaron con terribles devastaciones 
en las islas del mar Egeoy en las costas griegas. A la 
muerte de Manuel Gomneno se repitieron las intrigas y 
conjuraciones; el heredero Alejo II, niño de pocos años, 



240 COMPENDIO DE LA 



fué despojado por Andrónico Gomneno á quien derribó 
en 1189 Isaac Angelo. El nuevo emperador, lleno de te- 
mores, frivolo y corrompido, se alió con el sultán turco 
Saladino; le arrojó del trono su hermano Alejo; á las de- 
mas humillaciones se añadió el pago de tributo al imperio 
alemán. Alejo III hizo cegar á su hermano Isaac; este y 
su hijo Alejo solicitaban auxilios del Occidente: los fran- 
cos y venecianos que habian preparado la cuarta cruzada, 
se dirigieron al Bosforo; Alejo III huyó después de los 
primeros combates, y como ni Isaac Angelo ni su hijo 
pudieran cumplir los compromisos contraidos, se rom- 
pieron las hostilidades y los jefes cruzados nombraron 
emperador al conde Ealduino de Flandes. Bonifacio II de 
Montferrato tomó posesión de la isla de Greta y de la an- 
tigua Grecia como feudo del imperio; las tres cuartas 
partes del territorio bizantino debian ser distribuidas en- 
tre los invasores. La organización fué viciosa y desorde- 
nada. El poder latino tampoco sirvió de auxiliar al 
Occidente: los cruzados estaban en sensible atraso; la 
insurrección de las provincias obligaba auna guerra per- 
manente. Alejo III y David Gomneno fundaban al Oriente 
del Asia Menor un reino; Teodosio Láscaris organizaba 
luego un Estado fuerte. 

En 1261, Miguel Paleólogo tomó Gonstantinopla, y el 
emperador latino Balduino II huyó á Negroponto. En la 
lucha de los cruzados francos y venecianos con el reino 
de Nicea, engrandecido por los Láscaris, el último mostró 
mayor capacidad y energía; la guerra, la administración 
y la diplomacia fueron manejadas con igual habilidad y 
discreción. 

En el imperio franco, desde el principio estallaron ani- 
mosidades y rencillas semejantes á las de los cruzados en 
Siria; los grandes feudales de la Morea, Naxos, Greta y 
otras comarcas, recelaban de los emperadores, procu- 
rando no hacerles demasiado poderosos. En el Occidente 
no habia interés en conservar la creación de los francos y 



HISTORIA UNIVERSAL 241 



venecianos. Los expedicionarios que auxiliaban periódi- 
camente á los conquistadores, ni adquirian compromisos 
firmes, ni solian exponerse á graves riesgos como no tu- 
vieran esperanzas de lucro. Los mismos que sostenian el 
imperio, lo juzgaban como una cosa provisional. 

Con medios tan débiles no era posible neutralizar la 
astucia y el odio de los bizantinos, y las asechanzas que 
por todas partes amenazaban á los trancos. La caida del 
imperio latino de Gonstantinopla era esperada por todos, 
deseada por muchos y solicitada por algunos; entre estos 
los genoveses por rivalidad con los venecianos. El espí- 
ritu occidental no podia amalgamarse con el refinamiento 
griego: á la diferencia de civilización se unia el antago- 
nismo religioso. No intentaron tampoco los cruzados asi- 
milarse los elementos mas enérgicos del imperio. 



PÁRRAFO IV 

Inglaterra y Francia 

La lucha promovida á la muerte de Enrique I, terminó 
en un convenio por el cual Matilde, hija del rey difunto, 
cedió á Esteban de Blois la Gran Bretaña, á condición de 
que le sucediera Enrique de Anjou, hijo de la misma 
princesa. En 1154 subió al trono Enrique II, inaugurando 
la dinastía de Plantagenet. A Inglaterra unió las posesio- 
nes de su esposa Leonor, repudiada por Luis VII de 
Francia (Aquitania, Turena, Maine y Poitou). Propúsose 
refrenar á la nobleza y al clero: por instigación suya fcé 
asesinado el arzobispo de Cantorbery Tomas Becket; 
acusado, tuvo que hacer penitencia. Enrique II comenzó 
la conquista de Irlanda, y murió en 1180 dejando dos lu- 
jos; Ricardo, llamado después Corazón de León, y Juan 
sin Tierra. Ricardo I marchó á la tercera cruzada; regre- 
sando do Oriente fué preso en Viena en 1192 y murió en 

16 



24 c 2 COMPENDIO DE LA 



1199 estando en guerra con los franceses, quienes querían 
tomar los feudos de los reyes ingleses en la nación fran- 
cesa. Juan sin Tierra mandó asesinar á su sobrino Ar- 
turo: citado á Francia para ser juzgado por los pares, 
como feudatario de Felipe Augusto, no asistió; los pares 
le destituyeron de sus feudos, el papa le excomulgó, y 
para prevenir las consecuencias, hizo sus Estados feuda- 
tarios del pontífice. 

La nobleza entonces se coaligó con el pueblo, y juntos 
obligaron al rey á dar una carta de libertades (carta mag- 
na). En 1216 murió Juan sin Tierra. Enrique III revocó 
dos veces la carta y otras tantas le obligaron á confir- 
marla: los nobles sublevados, reunieron una asamblea de 
nobles y representantes de las ciudades (1264) y comenzó 
allí el sistema parlamentario. Eduardo I gobernó desde 
1272 á 1307, conquistó el país de Gales, revocó y confirmó 
cuatro veces la carta, y reformó las leyes civiles y las de 
procedimiento. En 1291 quedó vacante el trono de Esco- 
cia: elegido arbitro Eduardo I decidió en favor de Baliol. 
Al cabo Roberto Bruce seria coronado. Eduardo II (á 1337) 
pasó su reinado en disturbios de condición privada y de 
carácter político. La costumbre de vender á las ciudades 
el derecho de enviar diputados al parlamento, la inició 
Eduardo I: sus sucesores hicieron lo mismo. ,A mitad del 
siglo xiv los representantes se dividieron formando la alta 
Cámara los obispos y los miembros de la primera nobleza, 
y la Cámara baja la nobleza de los caballeros y los dipu- 
tados de las ciudades. 

Francia. — A Luis VII sucedió Felipe II Augusto (1180 
á 1223), comenzando su reinado por restablecer la autori- 
dad y reprimir los abusos de la nobleza; dio carta de 
emancipación á muchas ciudades, creó el tribunal de los 
pares, unió á la corona los feudos franceses de Juan sin 
Tierra, venció á la coalición europea en la batalla de Bo- 
vines (1214) y dejó el reino engrandecido. Luis VIII reinó 
tres años sin sucesos notados. Luis IX confirmó las me- 



HISTORIA UNIVERSAL 243 



didas de Felipe Augusto, marchó á la cruzada contra el 
Oriente, y murió en 1270 en una expedición contra los ma- 
hometanos de Túnez. Su obra mas importante fué la 
colección de leyes y reglamentos llamados «Estableci- 
mientos de San Luis» . 

Felipe II el Atrevido (á 1285) unió á la monarquía el 
Languedoc. Felipe IV el Hermoso venció á los ingleses, 
suprimió la orden de los templarios, convocó los Estados 
generales y promovió la traslación de la silla pontificia á 
la ciudad de Avignon. En lucha con Inglaterra y sus alia- 
dos, venció y quitó la Guyena que era feudo del rey in- 
gles. Luis el Hutin (1314 á 1316) declaró libres á los siervos 
y puso en vigor la ley sálica que inhabilitaba á las muge- 
res para heredar el trono. Felipe V y Garlos IV fueron los 
últimos reyes de la línea directa de los Gapetos. Al morir 
Garlos IV en 1328 solo dejó hijas; confió la regencia al 
duque Felipe de Valois mientras se declaraba el sexo de 
un hijo postumo. 

Los albigenses. — Al principiar el siglo xm, el papa 
Inocencio III mandó predicar una cruzada contra los Es- 
tados del conde Ramón VI de Tolosa, jefe de la agitación 
que se produjo, poco favorable al clero y á la unidad reli- 
giosa: el pontífice dio esos Estados á Simón de Mont- 
fort (1205). La ciudad de Albi se defendió heroicamente: 
la Provenza y el Languedoc quedaron en ruinas. Apenas 
acabada la lucha de los albigenses, una república de fri- 
sios, llamados Sdelingos, fué objeto de otra cruzada y de 
una enérgica resistencia. En todo esto se mezclaban in- 
tereses políticos. 

La inquisición. — Al tomar incremento el cisma all»i- 
gense, Inocencio III comisionó á los niongesdel Gister 
para que ayudasen á los obispos en la indagación de las 
herejías. Las autoridades civiles resistieron la inva 
de los inquisidores, y por entonces adelantaron poco. El 
cuarto concilio lateranense afirmó la inquisición. La au- 
toridad civil secundó en muchas comarcas esas tendón- 



244 COMPENDIO DE LA 



cias, incluso Federico II de Alemania. La cárcel, la muerte 
á fuego y el tormento eran las penas con que se amena- 
zaba á los disidentes. Gregorio IX delegó á los dominicos 
la inquisición. Inocencio IV confirmó á dominicos y fran- 
ciscanos la competencia preventiva con los obispos en 
los procesos de herejía. La imaginación producia por otra 
parte excesos y abusos. Turbas de aventureros se presen- 
taban como únicos intérpretes del Evangelio; se flagela- 
ban, divulgaban extravagancias, y no habia superstición 
que no tuviese defensores. 

Disputas de Francia y el pontificado. — Felipe el Hermoso 
rechazó las proposiciones de arbitraje propuestas por el 
papa Bonifacio VIII en las cuestiones con Inglaterra. Cen- 
suraba á la vez el pontífice que se impusieran contribucio- 
nes al clero, y el rey de Francia negaba al papa el derecho 
de intervenir en asuntos civiles. El papa lanzó excomu- 
nión contra los clérigos que pagaran sin asentimiento de 
la corte pontificia; el rey prohibía en un edicto que se 
sacase oro, plata ni alhajas del país. La cuestión se agrió; 
Felipe IV envió de diputados ante el papa á Nogaret y á 
Colonna; el papa huyó á Agnani, los diputados entraron 
en la ciudad con tropas gibelinas; Colonna hirió al papa 
con su guantelete de hierro, y muerto Bonifacio VIII, el 
sucesor reconcilió el pontificado con Francia. 

Los templarios. — La orden de los templarios se habia 
hecho egoísta y soberbia; no la guiaba otro interés que el 
de la clase. Estaba divorciada de la sociedad civil. El or- 
gullo habia creado en sus miembros cierto tono de irri- 
tante superioridad. Acusábaseles de corrompidos , de 
indiferentes para con su patria y de enemigos ocultos del 
poder social. El 15 de Octubre de 4307 á una misma hora 
fueron aprisionados en Francia todos los templarios; 
abrióse un proceso, y se les sometió al tormento. El papa 
Clemente V suprimió la orden. En 1313 murieron en la 
hoguera el gran Maestre Jacobo de Molayy otros cincuenta 
y cuatro templarios. No hubo pruebas concluyentes, ni 



HISTORIA UNIVERSAL 245 



se llegó jamas á formar una opinión convencida de la 
exactitud de las acusaciones. Pero todos afirmaban que 
por su menosprecio hacia la ley y sus desdenes hacia la 
autoridad y hacia el pueblo, aparecian completamente 
extraños á la sociedad en que vivian. Después de Felipe 
el Hermoso no se ha hecho nueva luz en el proceso de los 
templarios. 



PÁRRAFO V 

Los Estados italianos 

Toda la edad media estuvo Italia dominada por nacio- 
nes extranjeras. Desde Esteban II el ideal de los papas fué 
prescindir de la influencia de los franceses, de los bizan- 
tinos y de los alemanes. Los intereses nacionales, no te- 
niendo fuerza para emanciparse, cambiaban de tutela. Sin 
embargo las mismas oposiciones de los imperios daban 
alguna ventaja parcial á los mas hábiles ó á los mas enér- 
gicos. 

Los franceses, sucesores en Sicilia de la casa de Ho- 
henstaufen, sucumben en 1282 con la sublevación de Juan 
de Prócida y el auxilio de la casa de Aragón; desde enton- 
ces se dividen en dos reinos, Sicilia y la baja Italia, gober- 
nando en el último darlos de Anjou, á quien suceden sus 
hijos Garlos II y Roberto hasta 1343. Á Roberto sucede su 
hija Juana, casada con Andrés de Hungría, que fué a 
nado por su esposa. Luis de Hungría hizo dos expedicio- 
nes para vengar la muerte de su hermano Andrés, pero 
sin resultado. Adoptados por la reina Carlos Durazzo y 
Luis de Anjou, ambos se hicieron guerra, y muerto este 
último la continuó su hijo Luis II con Ladislao heredero de 
Durazzo. Juana II adoptó a varios caudillos, uno después 
de otro; la guerra se renovó, venció Alfonso Y. y untó en 
un gobierno los dos reinos, sucediéndole su hijo Fernando 



246 COMPENDIO DE LA 



hasta 1456. Desde entonces toman parte los franceses y 
españoles en los negocios de las dos Sicilias. 

Las ciudades de la alta Italia conservaron una relativa 
independencia que se aumentó al desmembrarse el impe- 
rio de Garlo Magno. Los Visconti se apoderaron del se- 
ñorío de Milán en 1276, y luego lo hicieron hereditario, 
obteniendo el título de vicarios imperiales en Lombardía. 
Mateo II el Grande y sus hermanos vencieron á otras ciu- 
dades coaligadas, y á fines del siglo xiv Juan Galeazo Vis- 
conti extendió su poder á toda la Lombardía y obtuvo el 
título de duque. 

Extinguida el siglo xv la familia Visconti, franceses y 
españoles se disputaron la herencia, y el ducado de Milán 
se incorporó á los dominios de España después de la ba- 
talla de Pavía. 

Mientras las invasiones germánicas del siglo v, los ve- 
netos se refugiaron en las isletas de la costa del Adriá- 
tico, y bajo el amparo del imperio bizantino fueron 
adquiriendo influjo; gobernados por tribunos, en 697 se 
reunieron en un solo pueblo; el dux debia ser confirmado 
por el emperador de Bizancio. En 810, cesó esa formali- 
dad. Dedicábanse al comercio y á la industria. Durante 
cuatro siglos se hicieron los venecianos ricos y fuertes. 
En 1172 el gobierno se hizo aristocrático y se restringió 
el derecho electoral; se creó el consejo de los diez y una 
comisión de inquisidores de Estado. Habíase entronizado 
el despotismo de la nobleza. En 1203, el dux Enrique 
Dándolo dirigió la cruzada contra Gonstant inopia, y al 
caer el imperio latino, Venecia perdió casi todo su comer- 
cio con el Oriente. Aun conservó sin embargo dos siglos 
el poder, hasta que los turcos conquistaron Constanti- 
nopla. 

Venecia estuvo en larga lucha con Genova, República 
que desde el siglo xu se habia engrandecido por el comer- 
cio y la marina. En 1306 los genoveses reconocieron la 
soberanía de Francia, pero Andrés Doria arrojó la guar- 



HISTORIA UNIVERSAL 247 



nicion francesa y constituyó un gobierno aristocrático 
con un consejo y un dux. Pisa y Florencia estuvieron suje- 
tas á todos los dominadores de Italia en los primeros 
siglos de la edad media. Matilde hizo donación de esas 
ciudades y de sus otros Estados al papa, pero luego se 
organizaron independientemente. Florencia tomó el as- 
pecto de una ciudad industrial y mercantil constituida 
en República. Juan de Médicis y su familia la gobernaron 
largo tiempo, sobresaliendo por su protección á las artes 
Cosme de Médicis y Lorenzo nieto del anterior. Dante 
Alighieri habia sido golfalonier de justicia. Módena, Ve- 
rona y Mantua se administraban con vasallaje dé los papas 
ó emperadores, representando solo el espíritu de variedad 
de la vida política italiana de la edad media. 

Al Norte de Italia, inadvertido por largo espacio, se for- 
maba un Estado de los condes de Saboya con señorío 
feudal; el siglo xiv era un ducado con parte de Helvecia 
y el Piamonte; el siglo xvi adquirió Genova y Gerdeña; 
en 1719 tomaron los duques el título de reyes. Evitaban 
los duques y reyes de Gerdeña y el Piamonte valerse de 
tropas mercenarias, y dieron desde muy pronto á la polí- 
tica y á la diplomacia una severidad provechosa al por- 
venir del pais. 

Las Repúblicas italianas, industriales y comerciantes, 
fueron las mas activas en la edad media. Venecia tuvo 
muchos siglos una marina poderosa, y ella y Genova 
hicieron el comercio de Oriente con beneficio de la civi- 
lización occidental. Prosperaron las artes en especial en 
Pisa, Florencia, Reggio, Padua, Mantua, Genova, Venecia 
y Roma, compitiendo de un modo honroso los diversos 
gobiernos en la protección á lo bello y a lo útil. 






248 COMPENDIO DE LA 



PÁRRAFO VI 

Hungría y Austria 

La Hungría es parte de la Panonia de los romanos, y la 
ocupaban á fines del siglo ix los avaros, cuando fueron 
sojuzgados por los húngaros. El siglo x, los magyares, 
pueblo del Ural, aíin de la raza turca, conquistaron la 
Hungría, y conmovieron las vecinas comarcas. En 996 el 
duque rey Geisa se convirtió al cristianismo. Esteban, 
hijo de Geisa, recibió del papa la corona real. El pais se 
dividió en condados, y se dictaron leyes favorables á la 
agricultura y á la industria. Después de Andrés I y de 
Bella, Hungría se debilitó por las facciones y en 1063 le 
hicieron feudataria los emperadores alemanes. 

Ladislao emancipó el pais y anexionó Croacia y Dalma- 
cia. Geisa II llevó colonos alemanes y flamencos. Á fines 
del siglo xii Bella III dio fuerza al poder real y á las ten- 
dencias unitarias. En tiempo de Andrés II la nobleza 
arrancó á la monarquía una carta de privilegios; estos 
privilegios alcanzaron también al clero. 

En 1241 los mongoles invadieron Hungría; el rey 
Bella IV huyó; el pais quedó en ruinas y hubo que llamar 
colonos italianos y alemanes. Hasta últimos del siglo xm 
habían necesitado para reponerse y para resistir los ata- 
ques de los bohemios y búlgaros; Ladislao IV murió en 
una invasión de los cumanos. Extinguida con Andrés IV 
la dinastía arpádica, estuvo vacante el trono algunos 
años, y se coronó Garlos Roberto, á quien sucedió su hijo 
Luis I en 1342. Luis I unió Polonia é hizo dos expediciones 
á Ñapóles donde adquirió gusto por las artes y las letras. 
Dejó dos hijas, y tras tenaz lucha venció Sigismundo 
marido de María. El Estado se dividiría para su represen- 
tación en cuatro brazos, los prelados y la alta nobleza 



HISTORIA UNIVERSAL 249 



(magnates); la baja nobleza y los diputados de las ciu- 
dades. 

Sigismundo dejó sucesora á su hija Isabel (1437), esposa 
de Alberto de Austria. Su sucesor Vladislao de Polonia 
murió en la batalla de Varna, 1444. En la menor edad del 
heredero, Ladislao, gobernó el notable estadista Hunia- 
des, cuyo hijo Matías Corvino se ele varia al trono á la 
muerte de Ladislao. Corvino rigió el Estado mas de treinta 
años; quitó la Bosnia á los turcos, venció á los empera- 
dores de Alemania, fundó las universidades de Bhuda y 
Presburgo, llamó sabios extranjeros, creó la mejor biblio- 
teca de su tiempo y comenzó á sacar de la servidumbre al 
estado llano. Sucedieron «desde fines del siglo xv Vladislao 
de Bohemia y su hijo Luis II. En estos reinados se perdió 
lo que ganara Corvino. En las guerras de sucesión entre 
Juan Zapolia y Fernando de Austria, Hungría se dividió, 
pasando á poder de Austria la parte oriental y el Sieben- 
burgen. 

Austria. — El territorio que se denominaría Austria era 
parte de la provincia romana de la Nórica; los francos lo 
conquistaron; Cario Magno lo dividió en varios condados. 
Pasó luego á la soberanía del imperio alemán; Federico I 
Barbaroja lo constituyó en ducado. Los Habsburg, se ma- 
nifestaron adictos á la iglesia y á la causa de los papas, 
influyendo esto en la elección de Rodulfo para jefe del 
imperio alemán (1273). Otócaro de Bohemia desconoce 
al elegido; el emperador invadió Austria, señorío de Otó- 
caro, y la dio á su hijo Alberto. La unión del ducado en la 
casa imperial, favoreció al Austria; los enlaces de familia 
irian con el tiempo agrupando antiguos reinos con los 
cuales se formaría mas tarde una potencia. 

Por matrimonio de Isabel de Hungría con Alberto de 
Austria se trabaron relaciones que llevarían á resultados 
políticos: el ducado austríaco anexionó la Hungría orien- 
tal y el Siebenburgen. La marcha que en Alemania habían 
seguido los Hohenstaufen, se desvió en ;»!■_;«> p<>r losHabs- 



250 COMPENDIO DE LA 



burg, pero no tanto que no se reparasen parcialmente los 
males causados en el interregno. Al subir al trono Ro- 
dulfo de Habsburg, la unidad imperial era una simple 
forma; los electores se habian posesionado de diversas 
comarcas, y contaban para mantenerlas bajo su dominio 
con la debilidad del nuevo emperador. En este sentido el 
poder central restableció el orden. Mas Alemania no era 
tan fuerte como antes, y en cambio el pequeño ducado 
de Austria se robusteció constituyendo á través del tiempo 
un grande y rico patrimonio de familia, según las cos- 
tumbres de aquellos siglos, y por los procedimientos 
entonces usados. Las circunstancias que perjudicaban á 
Hungría y Bohemia, favorecian las aspiraciones de Austria, 
pues á la sombra del imperio, los Habsburg desarrollarían 
una política atrevida y ambiciosa, empleando el influjo 
que les deparaban la representación y los lazos tegidos 
con las potestades europeas. 



PÁRRAFO VII 
LOS SCANDINAVOS. — LOS RUSOS 

El nombre de Scandinavia se dio á la gran península 
que se extiende desde el mar glacial del Norte hasta el 
Báltico. Comprendíase en la denominación á los daneses. 
Se les llamó también normandos ú hombres del Norte. 
Una larga cordillera divide la península en dos partes; á 
la oriental se la llama Suecia; á la occidental Noruega. Las 
islas de Seeland, Fionia y otras, enlazan el Sur de Scan- 
dinavia con Dinamarca. Los normandos eran la retaguar- 
dia de la gran inmigración germánica. No se sabe la ruta 
que siguieron las tribus scandinavas hasta ocupar su 
territorio. La unión entre ellas se estrechó; conservaban 
con mas pureza su religión -y tradiciones que los otros 



HISTORIA UNIVERSAL 251 



germanos. A su incansable actividad juntaban un valor 
temerario, robustez é inteligencia. 

En el siglo vni comenzaron los normandos sus corre- 
rías; en el siglo ix se hicieron mas formidables; España, 
Alemania, Francia, Italia é Inglaterra sufrieron violentos 
ataques. Poco después se convirtieron al cristianismo, 
descubrieron Islandia y Groenlandia; tal vez el continente 
americano. El siglo x, fatigados de los peligros y de las 
pérdidas, iniciaron su organización, habiendo recojido en 
sus expediciones elementos para su civilización. El feu- 
dalismo solo se estableció en Dinamarca. Se formaron 
ademas gobiernos en Suecia y Noruega. El rey dinamar- 
qués se apoderó de Noruega el siglo xi. Canuto el Grande 
hizo tenaces guerras: Canuto VI de Dinamarca fundó á 
Danzig y puso los cimientos de Copenhague. Valde- 
maro II ocupó el Holstein. Las guerras entre los tres 
reinos distrajeron la política, hasta que después de Val- 
demaro III, su sucesora Margarita, casada con el rey de 
Noruega, unió las tres monarquías. 

Suecia estuvo durante los siglos xn y xm en luchas 
continuas. A mitad del siglo xm subió al trono Valde- 
maro I, hijo de Jarl-Birger, fundador de Stokolmo; los 
reyes, los nobles y el clero solicitaban auxilios de Dina- 
marca para hacer la guerra. Suecia habia estado dividida 
en dos reinos hasta Eurico IX y Carlos VIL A fines del 
siglo xiv, era elegido rey Alberto de Mecklemburgo, pero 
á poco los nobles y el pueblo se inclinaron del lado de 
Margarita, reina de Dinamarca y Noruega; Alberto fué 
vencido y preso por la reina, á la cual cedió sus derechos. 
En 1397 se hizo la unión de Calmar. 

Rusia.— De las ramas de la raza aria, la eslava es la ulti- 
ma que ha entrado en el concierto de la civilización, aun- 
que no la última que se separó del tronco aria. Los slavos 
no comienzan á ocupar un' puesto importante hasta el 
siglo x después del cristianismo, en que los croatas, tobe- 
mios, rusos y polacos dan señales de genio politicoyn 



252 COMPENDIO DE LA 



cantil. Las bases de la sociedad slava son generalmente en 
el pueblo la comunidad, en el gobierno la autocracia. Los 
checos y léquitas, ó sea los bohemios y polacos, se anti- 
cipan á otras masas slavas. Distingüese toda la raza por su 
competencia para el comercio y su afán de investigación: 

El siglo ix los rusos tenian ya relaciones con los bizan- 
tinos: la primera capital que se les conoció fué Nowgo- 
rod. En medio de los rusos y del mar Negro, estaba el 
pueblo de los pechenegos. El imperio bizantino admitía 
soldados mercenarios de esos países. El duque ó rey Igor 
invadió el Asia Menor á mitad del siglo x. Muerto 
Igor por su pueblo, quedó gobernando la viuda, Olga, en 
la minoría de su hijo Swiatoslao; la regente se convirtió 
al cristianismo en un viaje que hizo á Gonstantinopla. 
Vladimiro llevó misioneros cristianos á Rusia é hizo arzo- 
bispo de Kiew al sacerdote Atanasio, subordinándolo al 
patriarca bizantino. Kiew fué ya la ciudad sagrada de los 
rusos. En dos siglos de desconcierto se debilitó el Estado 
que no podria defenderse contra los mongoles, quienes 
conquistaron, desde 1237, parte del territorio, é impusie- 
ron tributo á toda la Rusia. 

A fines del siglo xiv Demetrio III derrotó á los tártaros 
ó mongoles, mas al siguiente siglo una nueva invasión 
volvió á someter el pais, y no quedó libertado hasta 1470 
bajo Iwan III. Los polacos habian quitado Kiew á los ru- 
sos, y entonces estos fundaron á Moscou : Iwan III some- 
tió á Nowgorod, fijó la sucesión á la corona, y dictó leyes 
civiles favorables al derecho común de los rusos. En su 
tiempo fueron llamados á Rusia artistas italianos y ale- 
manes y se construyó el Kremlim. Juan ó Iwan IV se 
llamó Czar ó Tsar; conquistó Kasan y Astrakan y pro- 
yectó la conquista de Siberia. El despotismo ó la anarquía 
eran los extremos en que fluctaba aquella nación; el sis- 
tema de castigos era tan bárbaro como en el Oriente. Los 
principios de libertad comunal, desaparecían bajo la vio- 
lencia de una autocracia ilimitada. 



HISTORIA UNIVERSAL 253 



PÁRRAFO VIII 
LOS MONGOLES 

Apenas los germanos habían tomado posesión del im- 
perio occidental, otros pueblos del Norte y Oeste de la 
India y del Norte de Persia, y los slavos procedentes de 
los territorios orientales, ejercen una dura presión sobre 
ios bizantinos y sobre las nacionalidades recien formadas 
al Oriente. Ni las invasiones de los búlgaros y magyares, 
ni las de los turcos sus afines de raza, ni las de los slavos, 
tuvieron en la edad media el carácter singularmente im- 
petuoso de las multitudes mongólicas. 

Desde tiempos antiguos y como si fuesen sacudidos por 
enérgica corriente, los pastores de las altas mesetas de 
Asia, rodeando á un jefe de genio, descendían en tumul- 
tuosa oleada, aniquilándolo todo á su paso. El siglo xn, 
Batú organizó aquella masa de pueblos pastores y erran- 
tes, y la lanzó á la conquista del mundo. Al morir en 1167, 
dejó heredero y encargado de cumplir sus promesas á su 
hijo Temudschin, después GengisKhan, ó gran Khan. Co- 
menzó por debelar insurrecciones con horrorosas heca- 
tombes. En seguida subyugó la China, barrió el camino 
de Asia hacia el Occidente, destrozando ejércitos, ciuda- 
des y naciones, ahuyentó á los caresmios, aniquiló los 
restos del kalifato de Bagdad, llevando delante el terror 
y detras tropas infinitas sedientas de sangre y de botín. 

El Asia sufrió rápida trasformacion. Pero en aquellas 
bandas no habia espíritu de gobierno ni deseo de consti- 
tuir nada durable. Corrían de un paisa otro buscando 
enemigos y riquezas, fraccionándose para invadirá la vez 
distintos puntos, saqueando, vendiendo los tesoros que 
no podían llevarse, quemando las ciudades y desoían <1 
todo. Rusia peleó en vano por su independencia. 



254 COMPENDIO DE LA 



En 1227 murió Gengis Khan: su sucesor Octai conquistó 
el Norte del mar Negro, tomó á Moscou, obligó á los rusos 
á pagar tributo, incendió á Cracovia, penetró en Polonia 
y en Hungría, en Dalmacia é Iliria, y fué fortuna para 
Europa que á la muerte de Octai no hubiera un jefe capaz 
de mantener la unidad entre los mongoles. Los khanatos 
de Mangú, Hulagú y Kublai pasaron en luchas en el Asia: 
Kublai fundó su dinastía en China, y al fallecer, todos los 
países occidentales del Asia se emanciparon. 

Los mongoles habían quebrantado á todas las fuerzas 
mahometanas. Los cristianos de Palestina no supieron 
aprovechar el odio de los mongoles contra los partidarios 
del Koran. En mucho tiempo ya no se encontró aquella 
raza en circunstancias de reanudar sus algaradas. Con la 
invasión habia coincidido el descubrimiento de la pól- 
vora, lo que ha hecho suponer, no con poco fundamento, 
que estando en uso en la China esa materia explosiva, y 
habiendo precedido la conquista de aquel imperio, los 
mongoles pudieran trasmitir la idea completa, ó algún 
indicio que á ella guiase. 

Pasado un siglo de descanso ó de impotencia, ocupó el 
trono mongol Timur el cojo ó Tamerlan; convocó á las 
tribus, les prometió la victoria y abundante botín, y 
tomó el mando de un ejército tan numeroso, ardiente 
y decidido, que en breve puso en alarma á toda la civili- 
zación. Destruyó el khanato de Kamstchaca, se apoderó 
del Irán y de parte de la India, de Siria y del Asia Menor; 
destrozó en Aneyra al ejército turco de Baj aceto, volvió 
á someter Poisia, pero al morir, su imperio se descompuso 
y se redujo á sus antiguos límites. 

Europa tampoco utilizó esta coyuntura contra los tur- 
cos: la matanza en el campo de Bajaceto habia sido es- 
pantosa; nadie sin embargo procuró completar la derrota. 
Los turcos supieron rehacerse y preparar una campaña 
decisiva contra Constantinopla, cuando muchos les juz- 
gaban abatidos. Rusia recibió un contingente de elemen- 



HISTORIA UNIVERSAL 255 



tos tártaros que se irian amalgamando en lo posible con 
el resto de la población. 

Los mongoles no obedecian á una institución ni á un 
programa. Al morir los jefes de prestigio, como no les 
sucediera otro de reconocida autoridad, se desbandaban 
los ejércitos. No carecian de perspicacia y de rasgos que 
les habilitaban para la civilización; mas sus progresos 
fueron muy limitados, porque no intentaron constituir en 
su patria ni fuera de ella un orden civil con los bienes 
engendrados por los siglos. Las invasiones mongólicas 
son acontecimientos únicos en su clase y de los mas ex- 
traños entre tantos que se citan de la tumultuosa y agi- 
tada edad media. 



PÁRRAFO IX 

La península ibérica 

Las condiciones en que comenzó la guerra de la recon- 
quista, no permitieron establecer la unión de los Estados 
cristianos españoles. Con Alfonso I el Batallador, el pe- 
queño reino aragonés tomó gran incremento, ü. Ramiro 
abdicó en 1147, y su yerno D. Ramón Berenguer, unidos 
ya Aragón y el condado de Barcelona, quitó á los árabes 
las plazas fuertes de Tortosa, Fraga y Lérida. Alfonso II, 
el Gasto, heredó el condado de Provenza, conquistó Gas- 
pe, y fundó Teruel. Sucedió en este tiempo, que dispu- 
tándose los reyes de Gastilla y Aragón el dominio sobre 
la ciudad de Molina, y habiendo nombrado arbitro paffi 
decidir al conde Manrique de Lara, este decidió en i 
propio para no agraviar á ninguna de las dos partes. El 
fallo fué respetado. 

D. Pedro II (1196 á 1213) llevó sus fuerzas á la bal 
de las Navas de Tolosa, una de las mas reñida> entre cris 
tianos y musulmanes. D. Jaime I terminó la conquista d€ 



256 COMPENDIO DE LA 



Valencia, Murcia, Cataluña, Mallorca, el Rosellon y el 
señorío de Montpeller. Al morir en 1270, dejó Mallorca á 
un hijo del mismo nombre, y el resto del reino al primo- 
génito D. Pedro III. En este reinado (4270 á 1285) surgió 
la cuestión siciliana; los aragoneses ayudaron á los de Si- 
cilia, contra la casa de Anjou después de las «vísperas si- 
cilianas», en 1282, y establecieron allí su dinastía. 

Felipe el Atrevido, de Francia, invadió Aragón y fué 
rechazado. Alfonso III, hijo de Pedro III, conquistó á 
Menorca, y murió en 1291. Jaime II y Alfonso IV, el Be- 
nigno, reinaron hasta 1336, sosteniendo guerras con los 
mahometanos, con los franceses y con los genoveses. 
D. Pedro IV quiso cambiar las leyes de sucesión que ex- 
cluían del trono á las hembras, y se provocaron ruidosos 
disturbios; se formó la liga de «la unión», y el rey la des- 
barató viniendo las luchas en menoscabo de las libertades 
generales. 

En 1387 heredó el trono Juan I. Muerto sin descenden- 
cia le sucedió su hermano Martin I hasta 1410 en que fa- 
lleció sin herederos directos. Las ideas unitarias hacia las 
cuales se inclinaban todas las nacionalidades de Europa, 
indujeron al parlamento de Gaspe á elegir rey de Aragón 
á D. Fernando, hijo de D. Juan I de Castilla. Reinó D.- Fer- 
nando cuatro años y le heredó su hijo Alfonso V, rey 
también de Sicilia y Ñapóles. A su muerte sucedió Juan II, 
y en 1479, recayó la corona en Fernando el Católico; por 
su matrimonio con D. a Isabel de Castilla quedaban unidos 
los dos reinos. 

Castilla. — Alfonso I de Aragón casó con D. a Urraca, 
heredera de Alfonso VI de Castilla; los cónyuges se sepa- 
raron. Alfonso VII, hijo del primer matrimonio de doña 
Urraca con Raimundo de Borgoña, conquistó Almería, 
Baeza y otras ciudades, reunió Cortes en León, y se hizo 
proclamar emperador. En 1157 murió dividiendo el reino 
entre su hijo Sancho III y su nieto Fernando II. Con Fer- 
nando III volvería á unirse. Una larga guerra en la minoría 



HISTORIA UNIVERSAL 257 



de Alonso ó Alfonso VIII, hijo de Sancho III ensangrentó 
á Castilla. Ademas los almohades pasaron de África, se 
unieron á los árabes españoles, derrotaron á los cristia- 
nos en Alarcos (1195) y diez y siete años después fueron 
vencidos en las Navas de Tolosa. En esta guerra se crea- 
ron las órdenes militares de Montesa, Alcántara, Avis 
y Santiago. 

Fernando III (1230 á 1252) conquistó Córdoba y Sevilla, 
hizo tributario[al rey moro de Granada, fundó la universi- 
dad de Salamanca y encargó la formación del código de las 
siete partidas que terminada Alfonso X (Fernando III fué 
llamado el Santo). Alfonso X protegió las ciencias, pero 
su poco tacto político ocasionó discordias civiles. En 1284, 
por muerte de D. Alfonso, entró á reinar Sancho IV, el Bra- 
vo, que gobernó en lucha perenne con sus sobrinos los 
príncipes de la Cerda. Alonso Pérez de Guzman defendió 
heroicamente el Castillo y ciudad de Tarifa contra los 
moros de África, guiados por el infante D. Juan, hermano 
del rey. D. Fernando IV quedó bajo la tutela de su n*adre 
D. a María de Molina, que con especial acierto libró al pais 
de la guerra civil y de las asechanzas extranjeras. Llegado 
D. Fernando á la mayor edad, tomó á Gibraltar y murió 
en 1312. Llámesele el Emplazado. Cuéntase, que habiendo 
sido condenados los hermanos Carbajal por homicidio, 
alegaron su inocencia, y antes de que los despeñasen 
desde la Roca de Martos, emplazaron al reven el término 
de treinta dias, dentro de los cuales habia muerto. 

Alfonso XI estuvo también sometido á la tutela de 
D. a María de Molina. Después subyugó á la nobleza, ven- 
ció á los moros en la batalla del Salado (1342) y conquisté 
Algeciras. Su hijo Pedro I, llamado por unos el Cruel y 
por otros el Justiciero, se vio envuelto en guerras con la 
nobleza, y con su hermano bastardo D. Enrique de Tras- 
tamara. Prisionero de los nobles, se libró y tomó vengan- 
za. La guerra con D. Enrique no acabó sino por la muerte 
de D. Pedro (en lucha personal con su hermano), 6D 1989 

17 



258 COMPF.NDÍO f>fl T,A mSTORTA UNIVERSAL 

D. Earique II gobernó diez años en guerras con Portugal, 
con Aragón y con Navarra; cada uno de esos Estados le 
disputaba la corona. 

Juan I hizo la paz con Portugal y casó con D. a Beatriz, 
hija del rey portugués. A la muerte de este, quiso D. Juan 
hacer valer los derechos de su muger y puso sitio á Lis- 
boa, sin alcanzar éxito. Enrique III el Doliente (1390 
á 1406), administró con tacto y prudencia, aunque por sus 
achaques no dio los beneficios que dejaba esperar su ca- 
pacidad. Le sucedió D. Juan II bajo la tutela, primero de 
su madre D. a Catalina y de su tio D. Fernando de Ante- 
quera; y después de D. Alvaro de Luna. La nobleza cons- 
piró contra D. Alvaro, y consiguó su proceso y su 
muerte (1453). 

Enrique IV el Impotente (1454 á 1474) no dio muestras 
de aptitud política; una asamblea (junta de Avila) le de- 
claró inhábil para gobernar, y proclamó á D. Alfonso, 
hermano del rey. Rotas las hostilidades, murió D. Alfonso 
sin decidirse la victoria definitiva, y aunque los nobles 
ofrecieron el trono á D. a Isabel, la infanta contestó que 
no lo aceptaría mientras viviera su hermano. Gibraltar 
fué reconquistado por las tropas castellanas. 

Ademas de los reinos, de mayor importancia, de Gas- 
tilla y Aragón, habia en la península ibérica el reino de 
Navarra, reducido pero enérgico; el señorío de Vizcaya, 
con sus fueros y privilegios, y la monarquía portuguesa, 
que creciendo material y políticamente desde el tiempo 
de Alfonso VI, conquistador de Toledo, iba idquiriendo 
todos los recursos de la civilización, y preparándose á 
ocupar un lugar distinguido en los siglos siguientes. 



■irvrrzíirvyrzrwri'Yrri'rwrwrwrwrrvrri^ 



CAPÍTULO CUARTO 
Ultimo período de la edad media 

PÁRRAFO I 

El cisma occidental y el pontificado 

El estado civil, al acabar las cruzadas, se hallaba con- 
movido por hondas y trascendentales modificaciones, en 
las costumbres y en las leyes, en el comercio y en las 
artes, las letras y las ciencias. No sufria también leve 
perturbación lo referente al pontificado y á los pontífices. 
Clemente V llevó la sede pontificia á la ciudad de Avi- 
gnon, lo cual disgustó á los alemanes que presentían el 
influjo de Francia sobre los papas. Juan XXII reprodujo 
la antigua máxima de que el imperio alemán era feudo 
de la iglesia. Esta presunción, acompañada de hechos, 
dio lugar á las guerras de Luis de Baviera. Benedicto XII 
y Clemente VI, siguieron las hostilidades hasta que murió 
Luis de Baviera en 1347. 

Mientras tanto Roma se constituía en República con 
Nicolás Rienzi; pero la falta de tacto acabó con aquel 
orden de cosas. Mas difícil era restablecer la tranquilidad 
religiosa. Juan Wiclef y los lolardos pedían cambios ra- 
dicales en la iglesia; Dulcino predicaba la reforma del 
clero y la comunidad de bienes; los minoritas disputaban 
con el papa; los flagelantes. y los místicos reproducían e 
ascetismo del año mil; no había excentricidad que no 
se pusiera en juego. 



260 COMPENDIO DE LA 



En 1377 volvió el papa Gregorio XI á Roma. A la muerte 
de este pontífice, fué elegido por la mayoría Urbano VI, 
pero seis cardenales nombraron otro papa con el nombre 
de Clemente VII, que se fijó en Avignon; los países cató- 
licos se dividieron; el cisma concluyó en el concilio de 
Constanza, y por la elección de Martin V. Eugenio IV 
reunió otro concilio en Basilea para tratar de las reformas 
solicitadas y ofrecidas; el concilio se trasladó á Ferrara 
y luego á Florencia, y se disolvió después de elegir papa 
á Nicolás V, sin llenar el objeto que se habia propuesto. 

Disturbios religiosos. — Juan Huss, discípulo de Wiclef, 
predicaba en la universidad de Praga contra la preemi- 
nencia pontificia, el monacato, el culto de los santos, la 
confesión auricular, las indulgencias y el celibato: exco- 
mulgado por la iglesia, el profesor Jerónimo de Faulfisch 
quemó ante la multitud ia bula condenatoria. Convocado 
el concilio de Constanza en 1414, fueron rechazadas las 
doctrinas de Wiclef y Juan Huss: citado este, con salvo 
conducto, le encarcelaron y le hicieron sufrir la muerte 
en la hoguera. 

Al saberse la muerte de Juan Huss, se levantaron su& 
partidarios en Bohemia; el cáliz, señal de reunión, era 
llevado delante de las turbas; al principio vencieron á las 
tropas imperiales, pero muerto el caudillo Juan Ziska, se 
dividieron en calixtinos y taboritas; el concilio de Basilea 
concedió á los calixtinos que comulgasen en las dos es- 
pecies, y que propagaran el Evangelio en su idioma. 
Estas luchas dejaron honda huella y dejarían pretexto á 
todas las oposiciones políticas y religiosas que se des- 
arrollaran los siglos precedentes. Muchos querían refor- 
ma en la disciplina, y otros intentaban variar de raiz 
todo el sistema y el mecanismo de la iglesia. A todo esto 
se agregaban solicitudes de índole socialista y comunista, 
celos y rivalidades nacionales, desafecto al clero italiano, 
y ambiciones del pontificado y del imperio. 
Los pontífices no se dejaban someter por los concilios. 



HISTORIA UNIVERSAL 261 



ni los concilios por los pontífices. La inquisición no era 
admitida en la mayor parte de los paises cristianos por 
las prevenciones de los poderes civiles. El clero, sobre 
todo el regular, no estaba exento del contagio en el afán 
de novedades; las órdenes monásticas se hacían guerra, 
en especial las de los dominicos y franciscanos. La lite- 
ratura, la filosofía y la crítica, ponían á discusión temas 
generales; los príncipes y cortesanos hacían gala de in- 
credulidad y de excepticismo. No era fácil por ningún 
lado establecer un programa franco y expedito que sir- 
viese de bandera y de objetivo. 

Francia, celosa del imperio alemán, trataría de impedir 
un acuerdo definitivo, al cual por otra parte los conten- 
dientes solo se prestaban en los apuros, y no con ánimo 
de renunciar para siempre á exajeradas pretensiones. Ni 
el pontificado ni el imperio podían vencer. Los motivos 
de discordia se complicaban, y á cada tentativa se hacia 
mas grande la distancia y mas difícil un procedimiento 
de reconciliación. 



PÁRRAFO II 

El imperio alemán. — Suiza 

Rodulfo de Habsburg dio á su primogénito Alberto el 
feudo de Austria. A la muerte de Rodulfo los electores 
nombraron emperador á Adolfo de Nassau, pero la dieta 
de Maguncia eligió á Alberto de Austria, quien intentó 
fundar una monarquía absoluta: triunfó parcialmente en 
la guerra civil, y en 1308 le asesinó su sobrino Juan de 
Suavia. Enrique VII, de Baviera, murió estando en gue- 
rra con los güelfos italianos. Divididos los electores, 
designaron unos á Federico, llí, hijo de Alberto de Aus- 
tria, y otros á Luis V de Baviera, tritmfandj al tin el 
último. 



262 COMPENDIO DF LA 



Reproducida la cuestión entre el emperador y el pon- 
tífice, Luis V emprendió guerra, y el papa le excomulgó; 
los electores declararon que en lo sucesivo la elección 
imperial no necesitaria ser confirmada por los papas. 
Carlos IV (4347-1378), no consideraba sino el poder y el 
dinero; todos los títulos y dignidades los vendía al mejor 
postor. Para evitar contiendas, cedió Padua y Verona á 
los venecianos y el ducado de Milán á los Visconti como 
vicarios imperiales perpetuos de Lombardía. Los electo- 
res serian siete: tres eclesiásticos y cuatro seglares; eran 
los primeros los arzobispos de Maguncia, Colonia y Tré- 
veris, y los segundos el rey de Bohemia, el duque de 
Sajonia, el conde palatino del Rhin y el margrave de 
Brandemburgo. Carlos IV fundó las universidades de Pra- 
ga y Viena. 

Con Wenceslao, hijo y sucesor de Carlos IV, estalló la 
guerra general; la dieta de Lahnstein le depuso en 1400, 
por tirano y perturbador, y eligió al conde palatino del 
Rhin, Roberto I, fundador de la universidad de Heidel- 
berg. Le sucedió en 1410 el hermano del emperador 
depuesto Wenceslao, con el nombre de Sigismundo I : 
vendió á Federico de Hohenzollern el marquesado de 
Brandemburgo con la dignidad electoral, y murió en 1437. 
Alberto II de Austria solo gobernó dos años. Desde esa 
época la corona imperial no salió ya de la casa de Habs- 
burg. 

Federico III (1439 á 1493), perdió con su indolencia su 
predominio en Hungría y Bohemia. Carlos el Temerario 
extendió su reino de Borgoña á costa de Alemania; los 
electores se hicieron casi independientes. Al morir el 
emperador, fué elegido Maximiliano I, á quien se impuso 
una constitución que anulaba ó poco menos la dignidad 
imperial. Bajo este reinado surgieron las grandes con- 
mociones religiosas que prepararon la reforma. Todo el 
siglo xv fué de dudas, de suspicacias, intrigas y desórde- 
nes. Gregorio Podiebrad, reconocido rey de los bohemios, 



HISTORIA UNIVERSAL 263 

se habia declarado en favor de los Hussitas, atrayéndole 
esto una cruzada contra su patria. El pesar de estas dis- 
cordias le causó la muerte, y heredó el trono bohemio el 
rey de Polonia Ladislao, que por muerte de Matías Cor- 
vino de Hungría, reunió las tres coronas. Por matrimo- 
nios entre nietos de Maximiliano I, é hijos de Ladislao, 
Hungría y Bohemia pasaron á la casa de Habsburg. 

Los Habsburg irian utilizando las ventajas de su po- 
sición en beneficio de sus intereses patrimoniales, cuyo 
principio y base fuera el ducado de Austria, convertido 
en archiducado por Federico III. El particularismo y el 
espíritu egoísta de los electores, perjudicaron la unidad 
nacional y el poder del imperio que no se recobró ni con 
las adquisiciones de Maximiliano I, ni bajo la fuerte y 
activa dirección de Carlos V. 

Suiza. — Las comarcas de las faldas y valles de los Alpes 
no tuvieron en la antigüedad importancia histórica: ha- 
bíanlas en parte habitado pueblos de raza finesa, después 
tribus celtas; los helvecios resistieron con brio la invasión 
romana: invasores luego en la Galia, les derrotó César; 
algunos grupos germánicos, ocuparon mas tarde parte 
de Suiza. Pero no habia una nacionalidad; en cada región 
se levantaba un poder que cedia á otro mas fuerte. Italia 
dominaba en unos cantones; en otros Alemania y Borgo- 
ña. Señores propios ó representantes del extrangero, pro- 
tegían ó tiranizaban según las circunstancias y lugares. 

Los Habsburg eran originarios de Helvecia. Guando 
adquirieron la dignidad imperial y el ducado de Austria, 
quisieron convertir el derecho de patronato que trinan 
sobre Urí, Schwitz y Underwalden, en derecho de sobe- 
ranía real, y enviaron sus gobernadores Gessler y Berta* 
ger, quienes trataron á los naturales con ex I reí na dureza. 
Los cantones] oprimidos se quejaron, y no obteniendo 
reparación, iniciaron un movimiento revolucionario que 
tendría por desenlace la independencia. Walther Furtfi 
de Urí, Amoldo Melchtal de Underwalden, y Werner 



2B¿ COMPENDIO DE LA 



Staufacher de Schwitz, con treinta [compañeros mas, se 
pusieron al frente de la insurrección. Guillermo Tell es 
el héroe de la leyenda nacional. Los comandantes alema- 
nes fueron arrojados, asaltados sus castillos, muerto 
Gessler, y proclamada la independencia. El emperador 
Alberto de Austria murió poco después (1308), y su su- 
cesor reconoció la autonomía de algunas comarcas hel- 
véticas, reservándose ciertos derechos. En 1315 los suizos 
vencieron en Morgarten á los alemanes. Los cantones 
independientes formaron una liga, en la cual ingresarían, 
la ciudad de Lucerna en el año 1339, la de Berna en 1351, 
la de Zurich en 1363, y luego siguieron Glaris y Zug. 

En la batalla de Sempach contra los alemanes, afirma- 
ron los suizos su poder, y en las luchas con Garlos el 
Temerario de Borgoña, adquirieron un prestigio militar 
tan grande que todos los pueblos les solicitaban como 
auxiliares ó como aliados. 

Frigurgo y Soleura ingresaron en la confederación. 
Sobrevino la división entre las ciudades y los campos, 
pero la prudencia triunfó de ese peligro. Sucesivamente 
se adhirieron á la confederación Basilea, Schafouse, Apen- 
cel y Ginebra, ademas de otras ciudades que no figuraban 
en ningún cantón. Las muchas victorias alcanzadas des- 
pertaron la ambición de los suizos; desde entonces ven- 
dieron sus servicios á los potentados de Europa. 

Aunque á fuerza de sacrificios habían arrojado de sus 
montañas á los dominadores, las instituciones distaban 
mucho de corresponder á lo que mas tarde haria célebre 
la pequeña Bepública de los Alpes; la mayoría traducía 
por libertad la no sujeción á dominio extraño, y la inde- 
pendencia local ó cantonal. Cada comarca tenia su cons- 
titución propia, hallándose reunidas para fines defensi- 
vos. Las ciudades pretendían suceder en el derecho de 
los antiguos señores. Los lazos del comercio asociaron 
los cantones, antes de intentar la formación de un vigo- 
roso estado político; el pacto juntaba ciudades ó distri- 



HISTORIA UNIVERSAL 565 



tos, pero se rompia á voluntad de los contratantes. Sin 
embargo de la diversidad de idioma y costumbres, era 
uno mismo el espíritu de los cantones, y su amor á la 
independencia les predisponía admirablemente para el 



porvenir. 



PÁRRAFO III 

Inglaterra y Francia 

La perseverancia anglo-sajona, previno las asechanzas 
de la monarquía contra la Carta Magna. En tiempo de 
Eduardo I se inició el principio de la inseparabilidad 
de la representación y el tributo; el jurado aumentó en 
importancia; el espíritu público se fortalecía; la asocia- 
ción tomó incremento; la personalidad, salvo delito, se 
hacia inviolable. La conquista de Irlanda fué absorbente: 
Inglaterra no intentó la asimilación de los vencidos y 
los vencedores. 

Con Eduardo III (1327 á 1377), comenzó la guerra de 
cien años entre Francia y la Gran Bretaña. Eran antiguos 
los deseos y los motivos : habia propiedades inglesas en 
territorio francés, y si unos procuraban conservarlas, 
los otros sentían herido el amor propio nacional al ver 
ricas provincias en extrañas manos. A la muerte de Car- 
ios IV de Francia, extinguida la linea masculina de los 
Capetos, Eduardo III, hijo de Isabel, hermana de los tres 
últimos reyes franceses, promovió guerra de sucesión; la 
armada francesa fué destruida en la batalla naval do 
la Esclusa, y el ejército derrotado en la batalla de Crecy. 
Una paz transitoria se empleó en prepararse mejor: 
Juan II, sucesor de Felipe VI de Francia, perdió la batalla 
de Poitiers, y cayó prisionero. 

Ricardo 11, rey de Inglaterra, fué depn< -ti> por sus abu- 
sos, y el parlamento eligió a Enrique IV de Lanca>t r. 



266 COMPENDIO DE LA 



Enrique V (1443 á 4442) reclamó á Francia la ejecución 
del tratado de Bretigny, y como no obtuviera satisfac- 
ción, desembarcó en Calais y derrotó á los franceses en 
la batalla de Azincourt. Bajo Enrique VI los ingleses si- 
tiaron á Orleans, pero la ciudad se libró por el entu- 
siasmo que supo despertar en el ejército francés la céle- 
bre Juana de Arco : desde entonces los ingleses perdieron 
terreno, y la lucha terminó sin formalidades, por el can- 
sancio de las dos partes. 

No bien terminada la guerra con Francia, estallaba la 
guerra civil en Inglaterra (guerra de las dos rosas, por 
las divisas, blanca los de York, y encarnada los de Lan- 
caster). Ricardo, duque de York, pretendia alegar me- 
jores derechos que Enrique VI, casado con Margarita 
de Anjou: Eduardo, nieto del de York, venció á su ad- 
versario, y le encerró en la torre de Londres, muriendo 
al cabo de muerte violenta. Al triunfo de Eduardo IV 
siguió una serie de crímenes y atrocidades: el rey mató á 
su hermano Clarence, y pereció envenenado: sus dos hi- 
jos murieron ahogados: Enrique VII de Lancaster apro- 
vechó el desorden, regresó del destierro, y venció á los 
de York, sucediendo la reconciliación de los partidos por 
el matrimonio del vencedor, con Isabel, hija de Eduar- 
do IV. Aquí comienza la dinastía de Tudor. Gobernó 
Enrique VII desde 4485 hasta 4509, con tesón, pero con 
poca moralidad; afirmó su dinastía, y sometió á la no- 
bleza desangrada por la guerra de las dos rosas. 

El sistema parlamentario se robustecía á pesar de las 
revueltas. El quinto año del reinado de Eduardo III 
quedó establecido que seria ilegal todo impuesto exigido 
sin el voto de la Cámara de los comunes; que no era ley 
la que no votasen ambas Cámaras; que los comunes po- 
dían denunciar los abusos, y acusar á los ministros. Los 
nobles fueron autorizados para enagenar sus propieda- 
des. Las Cámaras tomaron para sí la facultad de discutir 
los impuestos, declarar la paz y la guerra, y acordar 



HISTORIA UNIVERSAL 267 



subsidios. Los reyes procuraban reivindicar sus privile- 
gios, y las Cámaras aumentar sus preeminencias. 

La libertad de la palabra se extendia desde el parla- 
mento á los partidos, y el derecho de reunión era cada 
dia mejor ejercitado. 

La conquista de Irlanda se proseguía por un método 
de fuerza; casi todos los irlandeses fueron reducidos á 
siervos; los reyes daban la tierra en feudo á los conquis- 
tadores. En 1367 se prohibió el matrimonio entre ingle- 
ses é irlandeses. En Escocia se interrumpía la guerra 
para volver á comenzarla. A mitad del siglo xiv se gene- 
ralizó la lucha entre la monarquía y la nobleza: con 
Jacobo I los propietarios libres enviaron diputados al 
parlamento escoces; Jacobo II y Jacobo III combatieron 
los privilegios de la aristocracia ; Jacobo IV hizo la paz 
con Inglaterra y se casó con Margarita Tudor, hija de 
Enrique VIL 

Francia. — En virtud de la ley sálica, los Estados gene- 
rales excluyeron de la sucesión de Garlos IV á los des- 
cendientes dinásticos por línea femenina, y nombraron 
rey á Felipe VI de Valois, de la segunda rama de los Ca- 
petas. Eduardo III de Inglaterra adujo pretensiones, y se 
rompieron las hostilidades (guerra de cien años). Du- 
rante los reinados de Felipe VI y Juan II, los ingleses 
llevaron la mejor parte. Hecha la paz de Breti^ny 
en 1360, se rompió con los ataques del famoso general 
francés Duguesclin. Carlos V no tuvo gran significación, 
y durante la minoría de Carlos VI, se produjeron revuel- 
tas, y se anarquizó el Estado :1a anarquía continuaba bajo 
Carlos VII, cuando una joven aldeana de Dom Remy 
(Juana de Arco ó la doncella de Orleans), diciéndos» 
pirada, reanimó el abatido espíritu de los franceses, y 
salvó la ciudad de Orleans y la Francia. Prisionera de los 
ingleses en Copiegne, en 14; JO, fué condenada por ! 
quisicion como hereje y hechicera, y quemada 80 K 
Pero Dunois, el bastardo de Orleans, continuó las vi 



C 26S COMPENDIO DE LA 



rias. Los ingleses no retuvieron al cabo sino la fortaleza 
de Calais. En 1461 murió Garlos VII dejando el trono á su 
hijo Luis XI, príncipe capaz, pero de malas condiciones 
morales: Luis XI combatió á la nobleza, derrotó á Garlos 
de Borgoña con auxilio de los suizos, anuló la jurisdic- 
ción señorial, y creó nuevos parlamentos con jueces rea- 
les. Murió en 1483. Por el matrimonio de la heredera de 
Borgoña con los reyes de Francia, Garlos VIII y después 
con Luis XII, pasó el ducado á la corona francesa. 

La guerra exterior no fué el único mal de la Francia. 
Al caer prisionero de los ingleses el rey Juan II, surgie- 
ron graves rebeliones en París (jaquerie) ; la masa popu- 
lar, irritada por el exceso de impuestos, se rebeló, guiada 
por Marcelo, jefe del gremio de los artesanos: las faccio- 
nes de los Borgoñas y Orleans se destrozaban mutua- 
mente. Francia, sin embargo, salió rejuvenecida de la 
crisis ; la nación estaba mas unida ; el derecho común 
reemplazaba la variedad infinita de legislaciones y privi- 
legios señoriales; el feudalismo perdió su omnipotencia 
con la creación de ejércitos permanentes. 

Juan II habia dado á su hijo Felipe el Atrevido el ducado 
de Borgoña, feudo del imperio germánico ; por herencia 
unió Flandes: Juan sin miedo, y Felipe el Bueno, anexio- 
naron á Borgoña, Holanda y otras comarcas. Las ciudades 
flamencas Gante, Bruselas, Lovaina, Amberes, Brujas, 
gozaban de privilegios locales y gobierno comunal, y te- 
nían muy adelantados el comercio y la industria. Gante 
se habia hecho independiente. Felipe el Bueno fundó la 
universidad de Lovaina. 

Luis XI de Francia ocupó el primitivo ducado borgo- 
ñes y estableció un parlamento en Dijon. 

Por el matrimonio de María de Borgoña, hija de Carlos 
el Temerario, con Maximiliano de Austria, pasaron á este 
dominios que habían sido de Borgoña : las provincias fla- 
mencas recaerían en Carlos V de Alemania, y luego en 
sus descendientes de la casa real de España. 



HISTORIA UNIVERSAL 



Borgoña fué un centro de hábitos caballerescos y de cos- 
tumbres galantes; las artes y las letras se desarrollaron 
con vigor. En Francia los intereses del comercio iban 
sobreponiéndose; la ciencia se generalizaba; jurisconsul- 
tos, pensadores y artistas é industriales, entraban en 
competencia en su esfera respectiva, disponiéndose á 
crear, á partir de los motivos aprendidos, y á poner en 
ejercicio las capacidades nacionales. Con el progreso de 
las leyes y el establecimiento de principios comunes, 
coincidió el adelanto en todos los demás radios de la vida 
social. 



PÁRRAFO IV 

Polonia 

El grupo slavo de mayor representación en la edad me- 
dia, fué el de los léquitas ó leskos, llamados después pola- 
cos. La familia slava se dividia en multitud de tribus que 
recibian sus nombres de los lugares, de sus caudillos y 
jefes, ó de sus héroes mitológicos. Desde muchos siglos 
antes del cristianismo, habia slavos al Oriente de Euro- 
pa. Al invadir los hunos el mundo civilizado, los slavos 
hallaron facilidad de acción, y comenzaron su historia y 
su papel en los grandes acontecimientos. 

Hay alguna analogía entre el sistema del imperio bi- 
zantino con los slavos y el del antiguo imperio romano 
con los germanos. Heraclio consintió á los slavos que - 
fijasen en Iliria: sucesivamente ocuparon tierras hasta en 
el Peloponeso y en diversos lugares de la península bal- 
kánica. Antes y después del siglo x figuraban mercena- 
rios slavos en el ejército bizantino. Mientras toman 
asiento los ármanos en el Norte y Centro de Europa, los 
slavos buscan, se concentran, cambian el método de 
vida, reemplazan las chozas con casas mejor construida-. 



270 COMPENDIO DE LA 



penetran en Moravia y Croacia, organizan el reino servio, 
principian la constitución de las nacionalidades rusa, 
bohemia y polaca, normalizan los poderes, juntan sus 
asambleas, adoptan el cristianismo, hacen pactos de co- 
mercio, y recorren los mares tras el combate ó la ga- 
nancia. 

Distingüese la raza por su empuje y crueldad en la 
guerra y por su dulzura en la paz; hábiles para la indus- 
tria, el comercio, las artes, las letras, debian pronto con- 
currir á la civilización. No todos los slavos siguen el 
mismo derrotero: mientras unos continúan en estado 
casi nómada solicitando aventuras, otros se disciplinan. 
Debajo del Báltico, separado del Sur de ese mar por an- 
cha faja habitada de germanos, se forma el ducado de 
Mazovia. Los siglos ix y x, reúnense los léquitas, leskos 
ó polacos bajo jefes militares , separándose en varios 
principados. En 964 el duque Miesko (Micislao Piasta) 
se convirtió al cristianismo, y Polonia fué un Estado, 
feudo de los emperadores germánicos. Othon III de Ale- 
mania fundó el obispado de Gnesne. En tiempo de 
Enrique II se debilitó la sujeción y terminó en el de Fe- 
derico II constituyendo Polonia un reino independiente. 

Las guerras y la propiedad habian hecho surgir dife- 
rencias de clase, influyendo no poco las costumbres 
germánicas. Gorria riesgo la existencia nacional cuando 
bajo Casimiro I se unieron los polacos, salvándose de las 
asechanzas exteriores. En largo tiempo no ejerció el pais 
notable influjo en la política europea, pero se distinguía 
por el espíritu independiente y por sus sanas ideas en 
materia de derecho público : la nobleza, aunque privile- 
giada, no esclavizaba al trabajo: los reyes estaban limi- 
tados en su autoridad, y la jurisdicción fué menos vio- 
lenta y arbitraria que en el resto de Europa. 

Al principio del siglo xm, los polacos llamaron en 
su auxilio á los caballeros teutónicos contra los prusia- 
nos, cediéndoles la Mazovia y el Kulm. Vladislao IV 



HISTORIA UNIVERSAL 271 



á fines del mismo siglo, reunió á Polonia, Posen y las 
comarcas del Warthe. Casimiro III, hijo de Vladislao IV, 
conquistó la Lituania y la Rusia Roja, y fundó la univer- 
sidad de Cracovia : con él acabó la dinastía de los Piasta, y 
le sucedió su sobrino Luis de Hungría. Después gobernó 
Polonia Eduvigis, la cual casó con Jaguellon, duque de 
Lituania, que se llamaría Vladislao V. Vladislao quitó 
Smolesko á los rusos, y derrotó á los caballeros teutóni- 
cos en la batalla de Tanemberg (1410). Vladislao VI re- 
unió otra vez Hungría y Polonia, y le heredó su tio Casi- 
miro IV. 

Por ese tiempo sufrió alteraciones la constitución 
polaca. Los nobles, para evitarse la molestia de convoca- 
torias frecuentes, acordaron que asistiese á la dieta un 
número de diputados ó nuncios, que con los represen- 
tantes del clero y los funcionarios designados por el rey, 
compusieran una asamblea en que no figuraban las ciu- 
dades. Todos los diputados tenían el derecho del veto, 
aunque no era común usarlo en asuntos legales. 

Sigismundo I y Sigismundo II afirmaron la soberanía 
polaca sobre el ducado de Prusia, y unieron definitiva- 
mente la Lituania, haciendo feudatarios por la Curlandia 
á los caballeros de la Espada. La monarquía perdió casi 
todos los atributos de la institución, y de hereditaria . « 
menos por la costumbre, se hizo electiva, lo cual propor- 
cionó ocasión á que interviniesen mas tarde países ex- 
traños, explotando las desavenencias y las pasiones de 
partido. Los primeros siglos del renacimiento alean/ 
Polonia una vitalidad superior á la de los otros pueblos 
slavos, así en el orden político y en importancia socia I, 
como en muchos ramos de la cultura y del saber. 



* * 



272 COMPENDIO DE LA 



PÁRRAFO V 
España 

Navarra. — A la muerte de Alfonso el Batallador se se- 
pararon los reinos de Aragón y Navarra; los navarros 
eligieron á García V Rarnirez: Sancho VI y Sancho VII 
afirmaron la autonomía. Muerto el último sin sucesión 
en 1234, fué elegido Teobaldo, conde de Champagne. 
Después de Enrique I, su sucesora D. a Juana casó con 
Felipe IV el Hermoso de Francia, y se incorporó á esa na- 
ción la Navarra, continuando asi las cosas hasta los reyes 
últimos de la dinastía de los Capetos. Juana II, hija de 
Luis X el Hutin, sucedió en el reino navarro, sucedién- 
dole Carlos II el Malo, y Carlos III el Noble. Por el ma- 
trimonio de D. a Blanca, heredera del trono, con Juan II 
de Aragón, se unieron ambos reinos. Heredó la corona 
D. a Leonor y después Francisco y Catalina Febo; anexio- 
nada Navarra á Francia con Luis XII, se incorporó defi- 
nitivamente á la monarquía española bajo los reyes cató- 
licos. 

Castilla. — Desde el parlamento de Caspe en que se 
eligió rey á Fernando de Antequera, se preparaba la 
unión de aragoneses y castellanos; la unión se consumó 
en el matrimonio de D. Fernando y D. a Isabel la Católica. 
Ambos reinos conservarían sus instituciones, fueros y 
leyes: las Cortes decidirían los asuntos de cada Estado. 
El cardenal Mendoza, distinguido estadista, allanó algu- 
nas dificultades. Pero los nobles castellanos habían ab- 
sorbido casi todo el poder en la época de Enrique IV: las 
guerras con Portugal ahondaron la división de los parti- 
dos. No obstante, apenas la política tomó un aspecto 
tranquilizador, los reyes se prepararon á la conquista de 
Granada, último baluarte de los musulmanes en España; 



HISTORIA UNIVERSAL 273 



el espíritu de raza y las diferencias religiosas tomaron 
parte decisiva en la cuestión; el sistema inquisitorial 
también se pronunció con Torqueniada. 

En 1484 los reyes Católicos tomaron Alhama; la guerra 
siguió, y el 1.° de Enero de 1492, capituló Granada, pac- 
tándose que se dejaría á los vencidos la propiedad y el 
libre ejercicio de su religión. Las circunstancias, mas 
fuertes que los tratados, impidieron sin duda cumplir lo 
estipulado. Fué un mal grave para España la expulsión 
de los judíos que tenían los negocios y las industrias 
mas florecientes. En cuestiones administrativas, los 
reyes Católicos señalaron una época de progreso y de 
orden. 

Fué el suceso mas trascendental de aquel tiempo el 
descubrimiento de América. 

Portugal— D. Enrique, de la familia ducal de Borgoña, 
con otros muchos caballeros y soldados borgoñones, 
ayudó á D. Alfonso VI de Castilla en la conquista de To- 
ledo, por cuyo servicio el rey le dio en matrimonio á su 
hija natural D. a Teresa, con la posesión feudal de los te- 
rritorios entre el Duero y el Miño, y lo que conquistase 
hacia el Suroeste. Fundóse un condado que seria el ori- 
gen del reino lusitano. D. Alonso I Enriquez (1131) se 
aseguró en un gobierno de setenta años; en 1139 ganó á 
los árabes la batalla de Ourique, y recibió el título de rey; 
en 1143 dictó leyes organizando la monarquía; en 1147 
conquistó Lisboa y fundó la orden de caballeros que 
luego se llamó de Avis. Sancho I tomó á Sil ves, Bejar \ 
El vas. Disputas con el papa perturbaron algunos años .1 
reino, y con Alfonso III, á mitad del siglo xm, llegó al 
colmo el desorden. En 1290 se fundó la universidad de 
Lisboa. 

Las luchas sobre privilegios de los nobles engendraron 
alteraciones durante los reinados de .luán I \ Juan U. 
Eduardo I abolir» las legislaciones particulares. Alfonso V 
dio ensanche á sus expediciones y proyectos en África, 



ii 



274 COMPENDIO DE LA 



antes de que D. Juan II quebrantase los fueros de la noble- 
za. Los viajes y descubrimientos alcanzaron notable vuelo. 
Ya al comenzar el siglo xv se habian fundado escuelas de 
geografía y de náutica, y la civilización portuguesa estaba 
á la altura de los primeros pueblos de Europa. 

El dualismo entre Portugal y Castilla subsistió siem- 
pre, y las guerras lo exacerbaron y sostuvieron. El pe- 
queño reino siguió las corrientes de la cultura europea, 
no descuidando los medios que le hubieran de proporcio- 
nar fuerza y prestigios. Las ideas que por todas partes 
cundian en los últimos siglos déla edad media, encar- 
naron enérgicamente en Portugal que precedió en cono- 
cimientos, en aventuras y en viajes atrevidos, á los 
demás paises de Europa. Los mismos problemas sociales 
se desarrollaban allí y en el resto del continente; la no- 
bleza aspiraba á fortalecer y aumentar sus privilegios, y 
la corona á mermarlos ; el ideal de constituir un derecho 
común, ganaba terreno con la difusión de las luces y la 
elevación del estado llano; el sistema feudal cedería ante 
la tendencia de las nacionalidades. 



PÁRRAFO VI 

El imperio bizantino 

La caída del imperio franco-veneciano no devolvió á 
los bizantinos la seguridad ni las antiguas energías; el 
Epiro y Tesalia estaban en poder de príncipes de la fa- 
milia de los Angelos; Guillermo de Acaya gobernaba la 
Morea; venecianos y genoveses tenían algunas islas. El 
imperio era odiado por los pueblos occidentales. Miguel 
Paleólogo afirmó la centralización, pero no pudo desarrai- 
gar el carácter feudal que los latinos habian impreso en 
muchas comarcas. Servia comenzaba á robustecerse y 



HISTORIA UNIVERSAL 275 



hacerse temible. Una tentativa para reconciliar las igle- 
sias oriental y occidental, fué infructuosa. 

En 1282 murió Miguel VIII, heredándole su hijo Andró- 
nico II Paleólogo, quien con sus desaciertos debilitó el 
Estado, entretanto que los servios incorporaban á su 
reino casi toda la Macedonia. Los turcos, reforzados con 
nuevos cuerpos de la familia de los ogusos, avanzaban 
en todas direcciones. En 1288 se puso al frente de los 
ogusos Otman ú Osman, quien emprendió una política 
atrevida é inteligente. 

Andrónico II aceptó los servicios de tropas de almogába- 
res aragoneses y catalanes, mandadas por Roger de Flor; 
estas tropas causaron numerosas bajas á los turcos, pero 
como no se les pagara lo convenido, y como Andrónico 
hiciese asesinar á Roger de Flor, se sublevaron guiadas 
por Berenguer de Entenza, y fué imposible al imperio so- 
meterles: luego se pusieron á las órdenes de otros jefes y 
caudillos en Tesalia y la Morea. En 1328 subió al trono 
Andrónico III. Entre los turcos, á Osman sucedió en 1326 
Orcham, que cuatro años después, ó sea en 1330, tomó 
á Nicea. Servia y Bulgaria arrancaban girones al im- 
perio. 

El gran general turco Aleidin reformó el ejército oto- 
mano creando la tropa de los yeni-cherí ó genízaros, de 
jóvenes cristianos robados á sus padres y obligados por la 
violencia á profesar el islamismo. Suleiman, hijo de Or- 
cham, pasó á Europa y conquistó Galípoli y otras ciuda- 
des. En Gonstantinopla, Juan V, hijo de Andrónico 111, 
era arrojado en guerra civil, reemplazándole el gei 
Gantacuceno con el nombre de Juan VI ; Juan V recobró 
el poder en 1354, sin que lograse contener los progresos 
de los turcos. La Tracia se convirtió en la provincia oto- 
mana de Rumelia. 

Desde 1392 chocaron los turcos con 1 mi.. 

este pueblo viril el muro donde se estrellaron la? iras 
musulmanas p«>r espacio de un siglo; componíase I [un- 



276 COMPENDIO DE LA 



gría de una población magyar dominadora, y mayor 
número de slavos. En Setiembre de 1396, Bajaceto, sultán 
turco, derrotó á los húngaros, polacos y auxiliares, pero 
una nueva invasión mongólica atrajo la atención de los 
ejércitos otmanlies hacia el Asia; Bajaceto y los suyos 
sufrieron una espantosa derrota cerca de Angora en 1402, 
sin que los mongoles ni los cristianos aprovechasen 
aquella victoria de Tamerlan. Mahomet I y Amurates II 
restablecieron el poderío turco y encaminaron las cosas 
á la conquista de Gonstantinopla : los húngaros derrota- 
ron á Amurates II en Vasap. 

Ni el emperador Manuel ni su sucesor Juan VIII tenian 
capacidad para reparar los males del imperio. Ya no se 
resolvia allí la dominación de los Balkanes. La resisten- 
cia de los húngaros auxiliados por soldados de Alemania, 
Francia é Italia, fatigó la perseverante energía de lo& 
turcos. Amurates II hizo la paz en 1444, obligándose á 
evacuar casi toda la península balkánica, y abdicó en se- 
guida en su hijo Mahomet II, quien se disponía á cumplir 
los compromisos contraidos, cuando Vladislao, rey de 
Polonia y Hungría, sugestionado por el legado pontificio 
Julián, rompió las estipulaciones. Amurates, al frente de 
los turcos, derrotó á los húngaros en la batalla de Varna,. 
y continuó gobernando hasta muerte — 1451 — en los do- 
minios turcos. 

A Juan VIII sucedió en Gonstantinopla Constantino 
Paleólogo. Mahomet II, joven de 22 años, pero de una 
capacidad superior, y de competencia militar tan grande 
como la de sus mas celebrados contemporáneos, levantó 
una fortaleza en la orilla del Bosforo, emprendió el sitio de 
Gonstantinopla, y tomó la ciudad el 29 de Mayo de 1453. 
El emperador bizantino habia muerto luchando valiente- 
mente. El vencedor prosiguió sus conquistas en los Bal- 
kanes; fué tolerante con las creencias y las opiniones de 
los vencidos, transportó á Gonstantinopla numerosos 
grupos de familias, respetó la propiedad y las personas, 



HISTORIA UNIVERSAL 277 



y si se señaló por su crueldad en los combates , también 
por su tino en las medidas de gobierno y por su sagaci- 
dad en asuntos de diplomacia. Un nuevo factor entraba 
en la política de Europa; el peligro, que no se habia pre- 
venido, amenazarla de cerca la existencia de muchos 
pueblos. La conquista de Gonstantinopla era una reacción 
contra las cruzadas. 



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CAPÍTULO QUINTO 
La civilización en la edad media 

PÁRRAFO I 

Estado político de Europa 

La excisión religiosa del Oriente tenia su origen mas 
que en otras causas en el espíritu crítico de la raza 
griega, y en sus tendencias poco unitarias. La política 
contribuyó á la ruptura, y cuantos planes se pusieron en 
juego para promover la avenencia, fracasaron, sirviendo 
para dejar nuevos gérmenes de discordia. Las malas 
artes y las astucias bizantinas, disgustaban á los occi- 
dentales y les hacían antipático el imperio. A descompo- 
nerlo concurrieron la organización y la fuerza de los 
pueblos slavos, las luchas exteriores é interiores, y por 
último el apoderamiento de los francos y venecia- 
nos. La reconquista por los Paleólogos ya no devolvió 
cohesión ni energías. Los demás pueblos balkánicos, 
servios, búlgaros, albanos, moldavos, valacos, carecían 
de un objetivo universalizador, no buscando cada ano 
sino adquirir á expensas de los bizantinos. 

Al extremo Occidente se consumaria la reconquista 
por los españoles, desapareciendo de la península el em- 
blema de Mahom i 

En toda Europa caia el feudalismo; las leyes particula- 
res y los privilegios cedian'el puesto al derecho coman y 
al espíritu de unidad de las nacionalidades. Limonar- 



COMPENDIO DE LA 



quía ilimitada se levantaba sobre las ruinas del sistema 
feudal. En el comercio todo habia cambiado á impulsos 
de la actividad, de los viajes y de las competencias. Las 
ciudades se enriquecían por las artes y por la industria; 
se secularizaba la ciencia; el pueblo, merced á una serie 
de motivos y de circunstancias, salia de su abatimiento y 
postración. 

En las prolongadas luchas de preeminencia entre los 
emperadores y los pontífices, no hubo triunfo decisivo: el 
pontificado renunciaba implícitamente á la soberanía 
feudal, y el imperio tenia que ceder en sus pretensiones. 
Durante mucho tiempo los papas representaron una 
tendencia favorable á la democratización de las socie- 
dades. 

Las oposiciones con que comenzó la edad media tarda- 
rían en determinarse en síntesis provechosas. Todo fué 
evolucionando lenta, pero seguramente; el lenguaje, las 
leyes, las instituciones, la condición del trabajo, el dere- 
cho personal. 

Los empeños para constituir un poder universal, fue- 
ron ineficaces; ni el imperio bizantino, ni Garlo Magno, 
ni los mongoles, hicieron mas que acreditar la resisten- 
cia de todos á lo uniforme y absoluto. Cada pais mani- 
festaba, á través de situaciones penosas ó complejas, un 
carácter y un genio propio; y en todos, al acabar la edad 
media, se veia el afán de producir, de crear, y de entrar 
en una nueva vida. 

Las energías acumuladas, y los motivos que surgieron 
con el tiempo, los cambios y las revoluciones, se mani- 
festarían pronto en una gran variedad de deseos y solici- 
tudes. La curiosidad derivaba de exigencias impuestas 
por el pensamiento íntimo de los pueblos. Italia habia 
precedido ai resto de Europa en las labores artísticas y 
en las investigaciones de toda tradición útil ó bella. Los 
viajes traspasaban los antiguos límites, y el estudio de 
la geografía y de la náutica, se hacia con mas ardor en 



HISTORIA. UNIVERSAL 



las playas de los grandes mares que pronto surcarían los 
barcos de navegantes audaces y de genios inmortales. 

Las cartas pueblas, las necesidades sociales y otras 
causas, engendrarían libertades, unas veces en contrapo- 
sición de los fueros de la nobleza y otras en frente de las 
tendencias monárquicas. Inglaterra principia su hermosa 
historia constitucional y parlamentaria; Suiza se consti- 
tuye autonómicamente; en Francia los Estados generales, 
y en Aragón y Castilla las cortes y las comunidades, 
señalan un paso en el progreso político. Los pueblos 
normandos y los slavos se organizan y afirman, mientras 
las Repúblicas y Estados italianos adquieren poder y 
cultura. Las relaciones salen del círculo estrecho de 
otros tiempos. 

Con tantos adelantos, sin embargo, podia decirse que 
tan solo se conquistara la aptitud para dar á las diversas 
cosas del organismo social un tono levantado y un desen- 
lace justo. Los poderes se sucedían, pero aspirando á 
heredar vicios análogos á los de las clases privilegiadas. 
El aumento de vida exigiría métodos de acuerdo con la 
justicia. Al caer Gonstantinopla, se trasmitirian al Occi- 
dente muchas ideas que no habían sido bien conocidas; 
las doctrinas helénicas tenían mayor alcance de lo que 
habían supuesto los occidentales; Roma habia sido la 
escuela y el ejemplo de los reformadores; ahora to seria 
la Grecia. 



PÁRRAFO II 

Costumbres de la edad media 

La familia en la edad media europea se con>tituy<. 
sobre la base de la monogamia: el hijo, por 1«> común, 
seguía el oficio del padre, pero sin coacción ei lases 

libres: la dependencia de la muger era menor en 



282 COMPENDIO DE LA 



pueblos mas enérgicos y batalladores: el derecho del 
padre sobre los hijos tenia limitaciones. La primogeni- 
tura con sus privilegios accesorios, era de todas las ins- 
tituciones aristocráticas. En moral no se sostenia la 
servidumbre, pero la sostenian las leyes y los códigos. 

Torneos. — Para prepararse á la guerra ejercitábanse 
los castellanos y caballeros en juegos militares, de los 
cuales los mas celebrados eran los torneos; el objeto era 
probar la destreza delante de las damas, barones y gente 
del pueblo: el que entraba en la liza debia probar su 
nobleza ante los heraldos. Al rededor de una empalizada 
se levantaban tablados con elegantes adornos; tapices, 
banderas, flores, colgaduras y escudos; las lanzas de 
combate estaban embotadas y las espadas sin filo. Al 
vencedor le regalaban las damas cintas, divisas ó rizos 
de sus cabellos. 

Llamábanse gualdrapas tropas de jóvenes que se 
reunian á caballo para recorrer la ciudad fingiendo 
batallas ó saliendo á recibir á los príncipes. La justa era 
la lucha de dos caballeros con armas corteses: el carrusel 
representaba cuadros históricos: el paso de armas con- 
sistía en defender un puesto contra los que quisieran 
cruzarlo llevando armas. 

Cortes de amor. — En oposición al estado de hostilidad 
permanente, se despertó la ternura y fué haciéndose gala 
de sometimiento á lo mismo que antes se desdeñara: la 
poesía contribuyó á elevar la muger en el hogar y en las 
sociedades. Guando las cruzadas ganó la muger la admi- 
nistración de los bienes por ausencia ó muerte del 
marido, y aun adquirió derechos de gobierno y á veces 
poder señorial. El hombre iba cediendo en rudeza, y de 
una en otra concesión, hizo un código consuetudinario 
de una casi idolatría. Los jóvenes invocaban á su dama 
y les dedicaban atenciones y sacrificios. Junto á lo poé- 
tico, brotaba lo extravagante; en muchas ocasiones, el 
empeño de que todos reconociesen á una dama como la 



HISTORIA UNIVERSAL 283 



mas discreta y bella del mundo, producía colisiones y 
altercados. 

En las cortes de amor es donde se manifestó el espíritu 
de galantería en su manera mas íntima; componían el 
tribunal damas hermosas y caballeros; Borgoña inició 
esa invención. Ventilábanse procesos de la mas rara 
estructura, se discutía acerca del amor, de la moral, de 
la hermosura y de los deberes de los caballeros. Los sen- 
tenciados por las damas debían someterse, bajo pena de 
universal desprecio. 

Diversiones. — La caza, el juego, las comidas y las fies- 
tas públicas constituían las diversiones de la edad media; 
ios reyes y magnates daban banquetes suntuosos: cada 
noble, en las comidas, recibía un regalo correspondiente 
á su categoría. Representábanse farsas, cantaban los 
trovadores, gesticulaban los bufones, y solia haber tor- 
neos y justas. Las iluminaciones, bailes y juegos de 
carnaval, tenían en Italia su principal centro. La iglesia 
también tenia sus fiestas; se representaban pasos bíbli- 
cos ó sucesos de la pasión ó de los primeros siglos del 
cristianismo. Los trovadores desempeñaron un papel 
importante en la edad media. Aparecieron en Pro venza y 
de ellos tomaron ejemplo los aragoneses y catalanes. 
Constituían el adorno indispensable en las fiestas, tor • 
neos y banquetes: el asunto era por lo común el amor ó 
el heroísmo. Corrían de castillo en castillo cantando 
endechas; estimábase, ante todo, la gracia y la buena 
forma de las composiciones. 



PÁRRAFO III 
La filosoi i \ 

Después de Grecia, la filosofía había decaído: la huma- 
nielad pareció fatigada de haber pensado tanto. El imperio 



284 COMPENDIO DE LA 



bizantino ni creó ni mantuvo con vigor el patrimonio 
adquirido. En los primeros siglos del cristianismo, los 
hombres notables dan á la filosofía toda su importancia; 
era para San Clemente una revelación racional que se 
desenvuelve en cada pueblo y época según las circuns- 
tancias; para San Justino una fuente de bien y de verdad; 
San Agustin hacia gala de imitar á los maestros antiguos. 
El imperio, después de Constantino, se hizo perseguidor, 
y las escuelas perdieron terreno: el misticismo lo ganaba. 
Por espacio de siglos, la confusión de razas, las guerras 
y querellas, no dejaron sentir el vacío que suponía la 
proscripción de la filosofía . 

Entrada la edad media, del seno de la misma sociedad 
religiosa nació el afán de ocupar el pensamiento, y la 
filosofía levantó tímidamente la cabeza. Desde luego no 
resultaba un franco criterio ageno á prejuicios; queria 
dar á la religión el apoyo de la inteligencia. Pasando 
tiempo, la natural avidez y las cualidades inherentes al 
espíritu dejaron de prestarse á un papel secundario/y aun- 
que en alianza con la teología, la escolástica deja á la 
razón mas espaciosa senda. Por último el siglo xv se 
desacredita la escolástica, y se tornan las miradas á los 
métodos y á las doctrinas de Grecia. Los árabes habían 
tributado homenaje á los sabios y pensadores de la 
Héllade; ellos dieron á conocer á los grandes maestros en 
la Europa y el Asia de la edad media. 

Alcuino trabajó en Francia por restaurar las letras y 
las ciencias: Cario Magno le animó á divulgar los estudios 
filosóficos. Platón y Aristóteles fueron sometidos á exa- 
men; de ellos tomaron base los hombres estudiosos en 
dos direcciones; la ideal (realismo) que seguía á Platón 
atribuyendo á las ideas y conceptos generales, una reali- 
dad independiente de las cosas sensibles; y la empírica 
(nominalista), que partía como Aristóteles del conoci- 
miento del objeto sensible, teniendo los conceptos gene- 
rales como entidades subjetivas. Figuraron como jefes, 



HÍSTORIA UNIVERSAL 



de los realistas Guillermo de Champeaux, y de los 
nominalistas Roscelin. Todo el siglo xi se pasó en la 
contienda de las dos escuelas. El célebre Abelardo terció 
en la disputa sin adoptar por entero ninguno de los 
opuestos sistemas. Los filósofos cristianos aun no com- 
petían en saber con los árabes y persas: Averroes, 
Avicena y otros, eran brillantes propagandistas. 

Con Alberto de Suavia se inicia el segundo período de 
la escolástica (1193 á 1282). Llenan este período Santo 
Tomas de Aquino y Duns Scott; se amplió la libertad de 
las escuelas, y la razón tuvo mas espacio y atmósfera. 
Las polémicas se generalizaron, pero contenidas en un 
círculo teórico. El franciscano Raymundo Lulio, instruido 
en los idiomas orientales y en las teorías de los filósofos 
mas célebres (1235 á 1316), quería convertir al cristianis- 
mo & todos, mediante la razón. Casi al mismo tiempo, 
Rogerio Bacon indicaba un cambio radical en los estudios 
y en las direcciones intelectuales. Guillermo de Occam 
(1280 á 1347), proclamaba el libre examen: lo esencial de 
la disputa se referia ya á los derechos de la intelig» 
y á los giros superiores del método, (lomo resultado 
debia llegar una tendencia de libertad plena. Se deseaba 
comprender, saliendo de controversias de forma, sin tras- 
cendencia á la vida social. Bajo la discordia de i 
y nominalistas, dilucidábase la cuestión decriterio, la de 
derecho y la de autoridad. Se fué advirtiendo que la 
lástica era un cuerpo sin alma; un expediente para 
I istraer, pero no una palanca para remover obstáculo 
al «abo se caia en una terminología pedante, sonoi 
vanidosa. La erudición servia para enti.-trun i 
dos, pen» no pocas veces despertaba también ideas. No 
habiendo libertad filosófica, se quiso p< 
de alguna manera; con las primeras armas se conquis- 
taron otras, y la inteligencia aprovechaba los acon- 
tecimientos para ensanchar los horiiontes. Al tomar 
cuerpo los independientes de ciencia, la esco- 



COMPENDIO DE LA 



lástica no tendría razón de ser; había cumplido su des- 
tino, y viviría como forma desanimada, sin colorido ni 
energías. , 

PÁRRAFO IV 
Letras y ciencias 

Mientras los idiomas de las antiguas provincias roma- 
nas se descomponían, adoptándose el latin como el len- 
guaje de la ilustración y del saber, en Gonstantinopla se 
conservó el griego y se vulgarizó en el imperio. Los 
bizantinos estaban mas civilizados que el Occidente de 
Europa; en sus escuelas se enseñaban con los libros 
cristianos, los poetas mas distinguidos de Grecia. La 
poesía se elevó á poca altura en el imperio bizantino, si 
se exceptúa la religiosa y popular: sobresalieron, Sincelo 
en el siglo ix; León el Gramático el siglo x, y León el 
Diácono el siglo xi. 

En el Occidente, Cario Magno impulsó el estudio de las 
letras; en su tiempo se distinguieron Alcuino y Juan de 
Pisa. Historiadores no hubo muchos en la primera época 
de la conquista germánica, pero pueden señalarse como 
notables Jornandes, Isidoro de Sevilla, Luitprando, Do- 
nizon, Alonso y otros. Mas tarde aparecerían Villehar- 
duine, Muntaner, Malaspini, Mateo de Paris, Pedro López 
de Ayala y muchos otros; la historia alcanzó en Italia su 
mayor vuelo, asi como la literatura; los mas grandes 
poetas y literatos italianos fueron el Dante Alighieri, 
Petrarca y Bocaccio. A medida que pasaban los siglos y 
según en todo se realizaba el progreso, adquiríase gusto 
por las letras y las artes. 

Ciencias. — Las ciencias decayeron con la invasión de 
los bárbaros; por los árabes sin embargo se trasmitían 
los conocimientos del Oriente y los que legara la anti - 
güedad: la medicina, la astronomía y las matemáticas, 



HISTORIA UNIVERSAL -¿*~ 



fueron asiduamente cultivadas en las escuelas de Bagdad 
y Córdoba. En el principio de la edad media europea, 
ejercian la medicina los frailes, mezclándose con alguna 
experiencia la oración, y luego la astrología. Toda noción 
no vulgar era calificada de diabólica. En Salerno se abrió 
la primera escuela de medicina el siglo xi, y una escuela 
de derecho en Bolonia. Gegberto, después Silvestre II, 
Contracto y Juan de Milán, Garzoponto, Lanfranio de 
Milán y otros, dieron impulso á las ciencias. Tadeo de 
Alderatto fué el primero que dio á la medicina carácter 
filosófico. 

Las supersticiones dificultaban el desarrollo de las 
ciencias; estudiábanse los astros, mas que para conocer 
sus movimientos y condiciones, para predecir el destino: 
las combinaciones de la materia se referian á caprichos, 
intentando obtener resultados fuera del orden (alquimia). 
Solo al fin de la edad media la química llegó á la catego- 
ría de ciencia. 

Los venecianos aplicaron las matemáticas á la náutica, 
y desde el siglo xiv señalaban los grados en las cartas 
marinas. Bolonia precedió á las demás ciudades en la 
construcción de grandes obras hidráulicas. Alfonso X de 
Castilla, con auxilio de sabios judíos, reformó las tablas 
astronómicas de Ptolomeo. La física y las matemáticas 
tuvieron profesores eminentes el siglo xv. Pronto apare- 
cerían Gregorio de Reich, Pico de la Mirándola, Juan 
Bianchini, Pablo Toscanelli, el Cardenal de Cusa y mu- 
chas otras notabilidades para imprimir ai humano saber 
un rumbo fijo y una lógica sin desviación. 

Frecuentemente los males obligaban á elegir n 1 1 ■ 
caminos de examen á pesar de las preocupaciones. Pre- 
sentáronse enfermedades desconocidas, como el vómito 
negro, el escorbuto, la tos ferina, que no palian resol- 
verse por la erudición ni por los precedentes. En el 
siglo xiv, VtMh cii y Francia consintieron, aunque con 
muchas limitaciones, la autopsia de cadáveres, para que 



288 * COMPENDIO DE LA. 



se estudiase bien el organismo humano. El siglo xv se 
establecieron las primeras farmacias, y en todos los 
pueblos cátedras de medicina; las obras públicas y gran- 
diosas construcciones de embellecimiento ó de utilidad 
sucedieron á las empresas rudas y sencillas. La literatura 
animó á los sabios y á los audaces, y dio prestigio á las 
ciencias cuando atraian la envidia ó el aborrecimiento 
de sociedades preocupadas, ó los celos y sospechas de los 
poderosos y de los enemigos de novedades. 



PÁRRAFO V 

Comercio é invenciones 

Los romanos, si bien poco dados al comercio, no lo in- 
terrumpieron, y procuraron suprimir los obstáculos que 
lo entorpecian. La invasión germánica produjo una sen- 
sible perturbación en la economía de Europa; el imperio 
bizantino absorbió entonces el comercio de Oriente, hasta 
que los venecianos y genoveses les compitieron con ven- 
taja. Los árabes no descuidaban esa parte tan necesaria 
de la actividad social. Con el adelanto de los siglos, se 
generalizaron las ferias, se extendieron las relaciones 
mercantiles, y se crearon intereses entre lugares y paises 
distantes. Las cruzadas dieron poderoso impulso al 
comercio: toda la costa del golfo Pérsico y del mar Rojo 
estaba sembrada de factorías. El Oriente daba especias, 
sederías, piedras preciosas, alfombras, útiles domésticos, 
trabajos de metal, armas, tegidos y maderas: Venecia 
llegó á tener mas de diez mil barcos en el mar: casi todas 
las ciudades italianas de la costa vivían del tráfico. 

A fines de la edad media se buscaba un camino que 
guiase directamente á los paises orientales. Con el co- 
mercio se desenvolvía la industria. Muchas industrias 
orientales habían sido trasplantadas á Europa por los 



HISTORIA UNIVERSAL 



judíos y los árabes. Al adquirir importancia las ciudades, 
creció el buen gusto en los trajes, muebles y adornos do- 
mésticos. 

Invenciones. — No todo lo que aparece como nuevo en 
la edad media es una novedad para la historia. Los co- 
rreos postales, ya los estableció Darío en Persia; las letras 
de cambio que usaron los venecianos desde el siglo xn, 
las habían inventado los fenicios. Venecia creó un banco 
en 1171, y en varios puntos de Italia se establecieron so- 
ciedades de seguros el siglo xm. Desde el siglo xn habia 
consulados y Venecia tuvo lazaretos. La pólvora, la brú- 
jula y la imprenta fueron los descubrimientos mas nota- 
bles ó las invenciones mas útiles: se atribuye la inven- 
ción de la pólvora á Rogerio Bacon, la de la brújula á 
Flavio Gooja (siglo xiv), y la de la imprenta á Gutem- 
berg, siglo xv. Desde Gutemberg iríase reuniendo el tra- 
bajo humano. Nada ya puede ocultarse á las sociedades, 
ni es posible la pérdida de los tesoros que vá acumulando 
la civilización. Otros muchos inventos se hicieron, como 
el de la cámara oscura, los anteojos, los relojes, tintes 
diversos para dar color á los tegidos, máquinas de clases 
distintas, y estilos nuevos en la fabricación y en los ar- 
tefactos. 

PÁRRAFO VI 

Bellas artes.— Oratoria 

Bizancio, aunque sin tanto poder creador, continuó la 
historia artística de Atenas, Gorinto y Eghina. Á los an- 
tiguos modelos les daba efectos nuevos, recargando y 
ampliando sobre la base de una idea, pero sin perfeccio* 
nar la idea misma. A la construcción medio helénica y 
medio oriental, unió la cúpula, y á la cúpula otras subor- 
dinadas, rematando cada espacio del monumento ó del 
templo. La escultura y la pintura salian de lo natural por 

49 



290 COMPENDIO DE LA 



la rigidez y por las limitaciones impuestas. A lo verda- 
dero se agregaba lo fantástico, reemplazando la exac- 
titud con formas desproporcionadas aunque mas visibles 
¿'imponentes. Circunscrito el arte á motivos religiosos, 
multiplicábanse las estatuas ó los adornos, adverándo- 
los con el ascetismo de la época. Los bizantinos sobre- 
salieron en los mosaicos, esmaltes, relieves altos y bajos, 
rosetones y todas las labores de adorno. Las figuras de 
los cuadros eran magestuosas y respondían al fin reli- 
gioso. 

El estilo gótico se señalaba por la fuerza de la cons- 
trucción, la sencillez del conjunto y las columnas pesa- 
das: este orden se mezcló en España con el estilo árabe ; 
en Italia con el romano, y en los demás pueblos europeos 
con los estilos orientales que admiraron y después imi- 
taron los cruzados. El estilo árabe nació de la impresión 
producida en los soldados de Mahoma á la vista de la va- 
riedad de monumentos que hallaron en los países de Asia: 
sus caracteres son, el atrevimiento, la ligereza, la esbeltez 
en las columnas, los capiteles graciosos, la bóveda ojiva, 
las piedras afiligranadas. 

En los primeros siglos de la edad media solo se cons- 
truían palacios, iglesias y castillos: entre los árabes se 
variaba mas. La estatuaria y la pintura, no progresaron 
del todo hasta que fué cediendo el misticismo que impo- 
nía limitaciones y vetos perjudiciales á la inspiración. 
Distinguiéronse como pintores en Italia Guido de Siena, 
Gimabué, Buscheto, Stéfani, y sobre todo Nicolás y Juan 
de Pisa, predecesores de los brillantes genios del renaci- 
miento; como arquitectos Alberti y Bruneleschi, Miche- 
lozzo, Malatesta, los hermanos Majano y muchos otros. 
Gomo escultores, se hicieron célebres, Orcagua, Leopar- 
do, Masuccio, Donatello y Rosellini. 

El arte habia dejado de contraerse al templo y se dirigió 
también al hombre y á la naturaleza. Italia era el pais 
predestinado para colaborar mas que ningún otro en los 



HISTORIA UNIVERSAL 291 



preliminares de la edad moderna . Su genio greco-latino 
supo asimilarse y crear: de la crónica hizo historia ; de 
los conceptos limitados, filosofía; alegró las viviendas 
con el mármol, formó galerías, y llevó á los cementerios 
los encantos del arte. Adoptó como modelos los mas per- 
fectos ideales de todas las épocas, animó la piedra y el 
lienzo, embelleció las ciudades, vivificó el pensamiento 
y robusteció á la vez toda la vida. Profano, religioso, an- 
tiguo ó moderno, de su raza ó de las razas extrañas, amó 
cuanto era bello, y lanzándose á meditar y concebir, fué 
la continuadora de Grecia, y la escuela y enseñanza de 
las nacionalidades europeas. 

Oratoria. — La elocuencia sufrió con la invasión germá- 
nica los mismos eclipses que la filosofía, la literatura y 
las artes: la oratoria es entre todas las artes la mas sub- 
jetiva; donde la personalidad decae, la oratoria langui- 
dece y se apaga. Mientras la propaganda cristiana, mani- 
festóse una elocuencia notable desde San Pablo hasta 
San Ambrosio. Luego, el pueblo solo se congregaba en 
los templos donde el sacerdote amonestaba en términos 
tranquilos y regularizados por el objeto y los fines reli- 
giosos. Las escuelas dieron algunos oradores apasionados 
y brillantes. Las cruzadas ofrecieron dilatado campo á la 
imaginación y á los grandes arrebatos. Se distinguieron 
en aquella época Pedro de Amiens, Bernardo de Claireval 
y muchos otros propagandistas. Abelardo en las luchas 
de las escuelas, y Arnaldo de Brescia y Nicolás Rienzi 
en las agitaciones políticas de Koma, se hicieron compa- 
rables á los antiguos tribunos. Los parlamentos princi- 
piaban á ser palenque en el arte de la palabra. Por lo ge- 
neral en todo el espacio de la edad media el clero fué el 
mas avezado á la oratoria. 

En el imperio bizantino solo subsistía en la forma el 
orden romano; ni los senaüoivs ni los tribunos imitaron 
la grandeza de los ciudadanos del Tiber, ni el parlamen- 
tarismo fué otra cosa que estéril Roción, LQ8jurÍ80OQSul- 



292 COMPENDIO DE LA 



tos, disputando las preeminencias del poder civil, signi- 
ficaban un cambio en el comercio de las ideas, y un 
aumento de valor en el juicio de la opinión y de confianza 
en los prestigios de la palabra reveladora de la verdad. 



PÁRRAFO VII 

Geografía y viajes 

Los germanos tuvieron pocos conocimientos geográfi- 
cos: los trabajos de los griegos y romanos no llegaron á 
noticia de la inmensa mayoría. Era universal la creencia 
en el sistema de Ptolomeo, según el cual la tierra ocu- 
paba el centro de lo que existe. En cuanto á la estructura 
interior de nuestro globo, las opiniones diferian, popu- 
larizándose con mas facilidad cualquier supuesto mara- 
villoso. Creíase en un cielo sólido y en una serie de cielos; 
para unos era la tierra plana y para otros cuadrada. Las 
reducidas lecciones de geografía física se contraían al te- 
rritorio político de cada nación; los bizantinos y norman- 
dos estaban en menos atraso. Las expediciones de los 
árabes y las cruzadas abrieron campo á los estudios geo- 
gráficos. El comercio fué causa de mas detenido examen 
de comarcas, mares y países. 

El siglo ix lula fué enviado por el kalifa árabe en busca 
de las regiones hiperbóreas: Wahad y Abu-Said recorrie- 
ron los lugares mas apartados de Asia, y atravesaron la 
China. El siglo x los árabes de Portugal descubrieron 
las Azores. Ibu Catuta de Tánger, viajó por casi todo el 
mundo conocido; los scandinavos llegaron á Islandia y 
Groenlandia, y probablemente á tierra americana. El mas 
célebre viajero fué Marco Polo, hijo y sobrino de otros 
dos venecianos del mismo apellido: Polo dio noticias de 
la China y del Japón. 

La misión de las exploraciones pareció pasar á Portu- 



HISTORIA UNIVERSAL 293 



gal desde el siglo xiv: el siglo xv ya habían los descubri- 
mientos dado fama ai reino: en 1412 los portugueses des- 
cubrieron la isla de Cabo Verde; en 1444 las Canarias; en 
1471, Fernando Poo y otras islas del golfo de Guinea; en 
1484, las naves portuguesas pasaron la línea equinocial; 
en 1486 Bartolomé Díaz descubrió el cabo de Buena Espe- 
ranza. Vasco de Gama dobló el cabo en 1497. 

En las guerras de venecianos y genoveses, un combate 
desgraciado proporcionó á Portugal la honra de dar asilo 
al náufrago Cristóbal Colon, hijo de Genova. Colon habia 
concebido el pensamiento de alcanzar mas pronto el 
Oriente buscándolo por un arco mas corto á partir del 
Occidente. Los portugueses le decepcionaron, y marchó 
á España. El ilustre marino tendría que pasar muchos 
años antes de colocarse en condiciones favorables para 
acometer una de las empresas mas grandes de la historia. 



Fin de la edad media. 




LIBRO TERCERO 



HISTORIA MODERNA 



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INTRODUCCIÓN 



En el proceso de la edad media habíanse progresi- 
vamente resuelto problemas intelectuales, sociales y po- 
líticos de la mas alta trascendencia. Las escuelas estaban 
alteradas y modificadas desde el siglo xm; las ciencias 
salían del convento ; las artes se emancipaban ; el feuda- 
lismo iba cediendo á la monarquía absoluta, represen- 
tante entonces de la unidad de derecho. En Aragón 
y Castilla, Suiza é Inglaterra, se habían formulado bases 
de nueva doctrina social. Los inventos de la última época 
fomentaban la industria y daban bríos y facilidades al 
comercio. Las luchas del poder civil con las autoridades 
eclesiásticas, daban lugar á tendencias de libertad y 
de autonomía. 

Los filósofos, los literatos, sabios y navegantes, busca- 
ban medios de satisfacer la general excitación y de hallar 
desenlace á las necesidades sentidas. Las tradiciones 
educadoras de Grecia comenzaban á anidar en los viriles 
pueblos del Occidente rejuveneciendo el espíritu de las 
clases estudiosas. 

Los árabes, cumplida sú misión de trasmitir fl Kuropa 
los conocimientos orientales, perdían el último baluarte 
de su poder en España, poco después que los talcos des- 



298 COMPENDTO DE LA 



truian el imperio bizantino y aventaban ios restos de la 
civilización griega que pediria refugio al Occidente. Por 
las cruzadas se abre mas continua comunicación entre los 
pueblos históricos, en beneficio de las artes y del tráfico: 
Portugal preparaba con sus exploraciones, viajes y estu- 
dios, la grande empresa del descubrimiento de América. 

Las tendencias del último período de la edad media, 
eran esencialmente generalizadoras. Encaminábanse á 
tomar el conjunto de todas las enseñanzas y el producto 
de todos los hallazgos de la humana inteligencia. El ideal, 
sin embargo, habria de encontrar graves, y en ocasiones 
invencibles obstáculos. Las novedades é inventos no ha- 
llarían aun universal acojida. 

El renacimiento de las artes y de las ideas conmovía 
todos los pueblos y todos los intereses. Por una parte 
Cristóbal Colon descubria el continente americano, y por 
otra se preparaba la reforma civil, religiosa y política. 
Alemania, Suiza, Inglaterra, Suecia, Noruega y Dina- 
marca se separarían de la unidad romana. Los pueblos 
occidentales, mas dados á la autoridad y á la obediencia, 
forman un núcleo resistente, y mediante los concilios y 
el influjo de los jesuítas, establecen la cohesión á que el 
pontificado aspiraba frente á la reforma. Carlos V fracasa 
en sus planes de dominio universal y Felipe II en sus 
contiendas con los reformistas. 

En España la monarquía vence á las comunidades, y la 
conquista y colonización de América, junto con las gue- 
rras europeas, merman el número de habitantes. Las 
disputas religiosas agitan la Francia durante un siglo, y 
extendiéndose á Europa, solo 'acaban en el tratado de 
Westfalia que establece las primeras cláusulas de la to- 
lerancia. La monarquía inglesa absorbe por tiempo todo 
el poder: Isabel I asegura la reforma, y á mitad del 
siglo xvii triunfa el parlamento y consagra de un modo 
casi definitivo las teorías constitucionales. En Rusia se 
iniciaria la reforma política con Pedro el Grande. 



HISTORIA UNIVERSAL 



Dos razas y dos direcciones distintas reemplazan á los 
pueblos auctóctonos de América: la latina al Sur y al 
Centro; la anglosajona al Norte, llevando la última la ven- 
taja de sus progresos políticos cuando en España sucum- 
bían los fueros y las tradiciones liberales. 

Por todas partes se adelantaba en la literatura y en las 
ciencias. Fiel la filosofía á las enseñanzas helénicas, 
el siglo xvii toma rumbo original y carácter propio; los 
pueblos hacen parte en la historia; Francia se pone á la 
cabeza del movimiento literario y filosófico, y determina 
una agitación política á tiempo que se emancipan las co- 
lonias inglesas en América y se constituyen en República 
federativa. 

La revolución francesa estalló en 1789; cayó el trono, y 
toda Europa se conmovió con la República y el imperio 
de Napoleón. Vencida la Francia por la coalición euro- 
pea, no fueron vencidas las ideas; el sistema constitucio- 
nal reemplazaba al absolutismo. La América latina, ins- 
pirada en los principios de la revolución , se hacia 
independiente; Grecia sacudía el yugo de Turquía; y una 
segunda revolución en Francia, arrojaba del trono á la 
dinastía restaurada, que á su vez se sustituiría con 
la República en 1848. 

Las naciones del Norte se habían repartido el reino de 
Polonia; Rusia se engrandecía en territorio, quedando 
atrasada en instituciones y gobierno. 

El cambio político efectuado en Francia, iniluyó en los 
destinos de todo el continente, deteniendo los sucesos, 
solo por tiempo, la reacción hecha por el imperio de Na- 
poleón III. Italia y Alemania aspiraban á la unidad, á la 
cual contribuyeron primero las guerras del Piamonte y 
Francia con Austria, y lue<¿<> la de Austria con Prusia; la 
unidad se consumó en las dos naciones en virtud de las 
victorias de Alemania sobre la Francia en 1870 y 1871. 
Años antes, el emperador Napoleón III habia fracasado en 
su intento de establecer el imperio en México, y los aboli- 



300 COMPENDIO DE LA HISTORIA. UNIVERSAL 

cionistas triunfaban en los Estados Unidos de sus adver- 
sarios los sostenedores de la esclavitud de los negros. 
También en España estalló una revolución en 1868, y 
destituida la dinastía borbónica se inauguraba un período 
de reformas. 

Al desenvolvimiento político en todas partes prosegui- 
do, responden las ciencias, los descubrimientos y aplica- 
ciones útiles junto con las empresas mas atrevidas; el 
vapor y la electricidad determinan un progreso trascen- 
dentalísimo ; la industria prospera ; el comercio no halla 
obstáculos á su objetivo ; nuevos países, como la China, 
abren sus puertos á los europeos, y la India, dominada 
por los ingleses, se hace fuente de producción y de 
riqueza. Australia es colonizada. Los países americanos, 
á través de dudas y agitaciones, van definiendo su situa- 
ción y estableciendo los progresos de la vida moderna. 
La inmigración, origen de la grandeza y del poder de 
la América anglo-sajona, es solicitada en el Sur, y algunos 
Estados como la confederación Argentina, sienten ya su 
bienhechor influjo, mientras el desequilibrio económico 
de Europa puede hallar en ello un remedio. 

El respeto entre las naciones es cada dia mayor, y el 
derecho se hace lugar, y los intereses evitan en lo posi- 
ble los choques y las guerras. El hombre de todas condi- 
ciones no halla dique ni veto para elevarse encontrando 
circunstancias y poseyendo méritos. La ley de perfeccio- 
namiento se vá cumpliendo con lentitud pero con marcha 
segura, por encima de transitorios vaivenes y de vicisi- 
tudes mas ó menos penosas. 



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CAPÍTULO PRIMERO 
Edad moderna hasta la paz de Westfalia 

PÁRRAFO I 
El renacimiento 

La edad media sufrió una serie de transformaciones de 
cuyo concurso nació un período de iniciativa que prece- 
dió y acompaña á los tiempos modernos. Desde el 
siglo xm el espíritu europeo se revela con formas é im- 
pulsos nuevos; los siglos xv y xvi se desarrollan en los 
hechos las consecuencias del renacimiento. Cabe á Italia 
el honor primero de haber promovido todos los adelan- 
tos, de haber estimulado las ciencias, y de haber iniciado 
una época indagadora y crítica en las cosas del pensa- 
miento y en Jas cosas de la naturaleza. 

La brújula dio mayor seguridad á los navegantes; la 
pólvora dio el golpe de gracia al feudalismo; la imprenta 
fué la máquina propagandista y democratizadora. Al con- 
quistar los turcos Constantinopla, se extienden por Eu- 
ropa los conocimientos allí mejor conservados de la anti- 
gua Grecia, y los caudales de literatura, los buenos 
recuerdos y las ideas, se unen al trabajo de los italianos 
y á las empresas de los pensadores y sabios. Los estudios 
se generalizaban; las lenguas adquirían perfección; las 
artes naturalidad y fuerza; las ciencias independencia. 

En el primer período del humanismo del renacimiento 
se indaga el modo de conciliar todas las tradiciones; en el 



302 COMPENDIO DE LA 



segundeólos humanistas marchan libremente, convirtién- 
dose en algunos lugares la propaganda en contra de la 
edad media. 

Dante, Petrarca y Bocaccio anuncian- el cambio de di- 
rección intelectual: las reglas consagradas y las limita- 
ciones impuestas, son por ellos desatendidas, y dejan 
correr la inspiración, sin ocultar gustos, criterio, y hasta 
rarezas del genio. Luis Marsiglio funda en Florencia la 
primera academia libre y Antonio Alberti reúne á los 
amigos de la filosofía de Platón. Los hermanos Villani 
inauguran el período de los verdaderos historiadores y 
con los Médicis se establece el reinado del arte. 

Renacía cuanto habia desechado la edad media. 
Abríanse institutos científicos y se investigaba en la 
esencia la condición de nuestra naturaleza, la lógica de 
las instituciones y los fundamentos de la moral. Las 
ciencias griegas, muy superiores á las de la edad media, 
arrastraban los espíritus mas ávidos, y los hallazgos de 
maravillas artísticas despertaban admiración y entu- 
siasmo. 

El renacimiento fué la aceptación de toda la herencia 
humana, sin rechazar nada que embelleciera, educara, ó 
aumentara la sabiduría. La razón comenzó á servir de 
punto de partida, y la libertad de medio para realizar 
hombres y pueblos su respectivo destino. El teatro del 
espíritu humano no se limitaría á un territorio, ni reli- 
gión ni escuela. 

Principió la lucha con todas las tradiciones y con todos 
los obstáculos. El atractivo habia sido tan grande, que el 
renacimiento halló actores é intérpretes en el pontifica- 
do, entre los cardenales y en los conventos. Mientras se 
reveló lo bello, ó los temas eran de erudición ó de curio- 
sidad, la resistencia se hizo menos violenta; pero tomó 
proporciones extraordinarias al comprender la tra- 
dición que la tendencia se iba significando hacia hechos 
relativos á las ideas. El clero se retiraba de la masa 



HI^TORTA UNIVERSAL 303 



humanista. La reforma alemana ; fruto asi del rena- 
cimiento como de las discordias con Roma, creó opo- 
siciones del Occidente y una presión que perjudicó el 
desarrollo moral de las nacionalidades latinas, temero- 
sos los poderes de que el espíritu expansivo llevase á 
consecuencias análogas. Sin embargo mejoraron las uni- 
versidades y escuelas, las luchas subieron en importan- 
cia, y si contenido en algunos puntos el movimiento, no 
lo fué en un grado que cerrase del todo la entrada á la 
indagación. 

Mucho de lo ignorado por la edad media había sido co- 
nocido por los griegos, como el movimiento de la tierra, 
las causas de los eclipses, la gravitación, el influjo de la 
electricidad en los organismos. Admirábase todavía mas 
aquella ciencia de los métodos que hacia del hombre un 
poder y una fuerza libre. Los oscurantistas se iban concre- 
tando á las inspiraciones de la edad media. El renaci- 
miento se vio obligado á luchar, hasta promover la revo- 
lución política que dejara el paso expedito y suprimiera 
los obstáculos de la intolerancia para que el hombre 
pueda completar su vida, realizar plenamente su derecho 
y cumplir su deber. 



PÁRRAFO II 
Cristóbal Colon 

El ideal de la reconquista y el modo de vida de las 
provincias, alejaban á los españoles de las empresas 
marítimas de gran alcance; solo Cataluña competía en el 
comercio dentro del Mediterráneo, Pero Portugal, no 
teniendo medios de dilatación en la península, desde 
mucho tiempo había buscado desahogo en aventaras y 
expediciones por África. D. Juan I conquistó Ceuta, y el 
principe 1). Enrique sistemó los estudios y los medios 



304 COMPENDIO DE LA 



de exploración en la costa africana. Antes de la mitad 
del siglo xv había pasado Ñuño Tristan el cabo Blanco, 
y Dionisio Diaz habia cruzado por delante de la desem- 
bocadura del rio Senegal, llegando á Cabo Verde. D. En- 
rique buscaba un camino para las Indias. Tras una serie 
de avances en la costa africana, Bartolomé Diaz descu- 
brió en 1486 el cabo de las Tormentas, llamado después 
de Buena Esperanza. Vasco de Gama dobló el cabo 
en 1497; Alvarez Gabral descubriría el Brasil en 1500. 

Era común creencia antes del descubrimiento de Amé- 
rica, que el mismo mar bañaba las costas europeas y las 
costas occidentales del extremo Oriente. Decaído el 
comercio italiano desde la conquista de Gonstantinopla 
por los turcos, buscábanse medios y caminos nuevos. La 
juventud genovesa, por lo inteligente y emprendedora, 
era solicitada para todas las aventuras importantes. 

Por el año 1479 se encontraba en Lisboa Cristópherus 
Golombus, nombre cambiado luego por el de Cristóbal 
Colon. Habia nacido este marino ilustre en Genova ó 
alguno de los pueblos vecinos, probablemente en 1436; 
muchos le suponen nacido en 1446. Estudió matemáticas 
en la universidad de Pavía, y se dedicó luego á la carrera 
marítima. Hizo diversos viajes en el Mediterráneo, y fué 
á Portugal, según algunos, en busca de horizontes, y 
según otros obligado por un grave incidente, por haberse 
incendiado el barco que montaba. Entonces estaba en su 
apogeo el espíritu aventurero de los portugueses. Solici- 
tado Colon, entró al servicio del gobierno, y contrajo 
matrimonio con Felipa Perestrello, hija de Bartolomé, 
primer capitán donatario en la isla de Porto Santo. Exa- 
minó todos los planes de los portugueses, y no satisfa- 
ciéndole el camino que se buscaba para las Indias occi- 
dentales, rodeando el África, concibió el pensamiento 
de atravesar el Atlántico hasta encontrar el extremo 
Oriente. 

Los mapas de Becaria y Andrés Bianco señalaban la 



HISTORIA UNIVERSAL 305 



existencia de muchas islas desconocidas; en el de Beca- 
da figuraban ai Oeste de las Azores algunas, con el nom- 
bre de Antilia la mas meridional de las dos mayores: á 
este nombre se debe el de Antillas* que Colon dio á las 
islas occidentales. Toscanelli, filósofo florentino, influyó 
con sus conocimientos en el ánimo de Colon. 'Habiendo 
este presentado un proyecto de exploración al rey de 
Portugal, los consultores le calificaron de visionario, y 
como por aquel tiempo muriese su esposa, apenado y sin 
esperanza, decidió marcharse á España. 

No son poco contradictorias las noticias acerca de este 
viaje; presúmese que Colon estuvo en Italia y de allí 
pasó á España. A fines de 1484 el marino, acompañado 
de su hijo Diego, joven adolescente, llamaba á las puer- 
tas del convento de la Rábida, donde le acojia el prior 
Juan Pérez de Marchena: revelados los proyectos, el prior 
llamó para consultar al médico del pueblo de Palos, 
García Hernández. Enterado el franciscano, y aprobando 
los planes de Colon, le recomendó á Fr. Hernando de 
Talavera, confesor de la reina D. a Isabel: Diego Colón 
quedó en el convento manteniéndose y educándose, 
mientras su padre iba á la corte. Tampoco allí las cir- 
cunstancias favorecían al marino: los reyes Católicos 
ponían todo el empeño en los preparativos de la recon- 
quista de Granada. D. Fernando era un político frió, 
calculador y poco dado á empresas lejanas y aventuradas. 

Colon halló partidarios y detractores, y fueron mas que 
otra cosa las circunstancias políticas las que aplazaron 
la solución. En 1491 Colon se propuso abandonar á Es- 
paña é ir á Francia é Inglaterra, pasando antes por el 
convento de la Rábida á despedirse del prior, y recojer 
al hijo que el marino dejara en el convento. Marchena 
suplicó á Colon que se detuviese, escribió á la reina» W 
presentó después á ella, y la convenció. Aceptado el 
plan, cesaron sin embargo las negociaciones por parecer 
exorbitantes las exigencias de Colon; pero cuando este 



306 COMPENDIO DE LA 



abandoaaba la corte, fué llamado por la reina á instancias 
de Luis de Santangel, quien adelantaría para la empresa 
diez y siete mil ducados. Hízose el tratado en Abril 
de 1492, y se organiza en el puerto de Pdlos una flotilla 
compuesta de las carabelas la Santa María , la Pinta y la 
Niña; el primer barco seria mandado por Colon, con la 
calidad de almirante; el segundo por Martin Alonso Pin- 
zón; y el tercero por Vicente Yañez Pinzón. El 3 de 
Agosto se hizo á la vela la flota. Hasta llegar á las islas 
Canarias, las tripulaciones no se quejaron; después se 
manifestó el desaliento, creciendo el temor á medida que 
avanzaban. A últimos de Setiembre los expedicionarios 
querian regresar. En la noche del 11 de Octubre Colon 
distinguió una luz que se movia, y antes de amanecer el 
dia siguiente, el marinero de la Pinta, Rodrigo, vio una 
playa arenosa á corta distancia. Era la isladeGuanahaní, 
una de las Bahamas, que el almirante llamó San Sal- 
vador. 

Luego se descubrieron las islas, de Santa María, Fer- 
nandina é Isabela, Cuba y Haiti, que denominó Española. 
Al comenzar Enero de 1493, Colon regresó á España, con 
frutos, oro, aves y algunos indígenas. Los portugueses 
prendieron parte de la expedición en las Azores; un 
naufragio estuvo á punto de esterilizar tantos esfuerzos; 
pero al fin llegó Colon á España donde se le recibió con 
los honores i merecidos. 

En Setiembre de 1493 hizo el almirante un segundo 
viaje, pero ya con diez y siete buques y mil quinientas 
personas; descubrió las islas de Marigalante, Dominica, 
Guadalupe y otras menores. De la primera expedición no 
se encontró huella: los abusos de los españoles habían 
producido un alzamiento de los indígenas, y la destruc- 
ción de la colonia de «Navidad». Fundada la ciudad 
«Isabela» y el fuerte de «Santo Tomas» en la isla Espa- 
ñola, salió Colon á descubrir nuevas tierras, dejando 
gobernador á su hermano Diego; encontró Jamaica y 



HISTORIA UNIVERSAL 307 



Puerto Rico. Al regresar á la Isabela, halló Colon á su 
hermano Bartolomé á quien años antes enviara á Ingla- 
terra, cuando desconfió de que su plan tuviera éxito en 
España. La escaáez y la indisciplina tenian revuelta la 
colonia; Colon inspiraba odio y envidia; acusábasele de 
dureza por unos, y por otros de avaricia. Juan de Aguado, 
personaje vulgar, fué designado para hacer una investiga- 
ción respecto á las quejas de los colonos. En 1496 regresó 
Colon á España encargando el gobierno á su hermano 
Bartolomé. 

En 1498 emprendió el tercer viaje: las calmas le obli- 
garon á desviarse, y descubrió la isla de la Trinidad y las 
bocas del Orinoco, recorriendo parte de la costa que luego 
se llamaría de Venezuela. Al llegar á la Isabela todo 
estaba en desconcierto: las facciones anarquizaban la 
colonia. Encargado Francisco de Bobadilla por los reyes 
de inquirir el estado de las cosas, recibió como buenas 
las acusaciones mas infames, y excediendo la intención 
de la corte, prendió á Colon y á sus dos hermanos y los 
envió encadenados á España. En la península fueron 
puestos en libertad, pero no se devolvió al almirante el 
gobierno de las islas. El cuarto viaje lo hizo Colon en 
1502: el gobernador de la Isabela, Nicolás Ovando, no le 
permitió desembarcar: recorrió el descubridor parte de la 
costa de Centro América, yendo a parar á la isla de Gua- 
najá (de los pinos) en el golfo de Honduras, deseml» 
junto ai cabo de Honduras, fué desde el cabo de Gim 
a Dios hasta el Darien y la Bastonada da iwto-bello; d 
una bahía el nombre de Bahía del Almirante, y á otra el 
de Bocas de Toro, y junto al rio Belem en Veragua, fundó 
la primera colonia • •onlinnital. 

Al regreso una tempestad detuvo á Colon en Jamaica; 
ios l )ii. os estaban destruidos, y solo á los oclm m< -s. •> 
pudo arribará la Isabela. En ISM vulxiú a la península. 
i;i rétala Isabel h;ii>i;i muerto. Mario en Vailadolid el 20 
de Mayo de 1506 en la mas extrema pobre/ 



308 COMPENDIO DE LA 



PÁRRAFO III 

El continente Americano 

Los descubrimientos de Colon en el Occidente y los 
de Vasco de Gama en el Oriente, pusieron en acción 
todas las actividades. Vasco de Gama, después de do- 
blar el cabo de Buena Esperanza en 4497, llegó á la 
India y entabló relaciones con los naturales; años mas 
tarde comenzada la conquista y colonización de aquellas 
vastas comarcas; Francisco y Alfonso de Alburquerque, 
Suarez, Pacheco y otros jefes, concurrieron á las empre- 
sas y triunfos de Portugal en la India: China y el Japón 
fueron desde entonces conocidos. Pero á nada se podia 
dar tanta importancia como á los descubrimientos de 
Colon. Aprovechando el permiso concedido en 4495 para 
que todos pudieran dedicarse á descubrir tierras, se em- 
prendió una serie de aventuras por capitanes y explora- 
dores audaces. 

Alonso de Ojeda, con la protección del obispo Fonseca, 
organizó una expedición que salió de Cádiz en Mayo 
de 1499, y en la cual iban el florentino Amérigo Vespuci 
y el piloto Juan de la Cosa; recorrió parte de la costa de 
Venezuela y de Colombia. Vespuci hacia cartas ó mapas 
de los paises explorados; esos mapas se titulaban «cartas 
amérigas ó américas», á falta de otra calificación; de ahí 
vino el hábito de llamar América á las tierras occiden- 
tales. 

Pedro Alonso Niño, compañero de Colon en el primero 
y tercer viaje, siguió á Ojeda en Colombia, y penetró 
mas al interior sacando riquezas en perlas y palo del 
Brasil. Yañez Pinzón descubrió la costa del Brasil, tres- 
meses antes, que Cabra!, y halló la desembocadura del 
Amazonas. Diego de Lepe llegó al cabo Agostinho, y 



HISTOFUA UNIVERSAL 309 



Diego de la Bastida visitó la costa de Venezuela, pais 
que asi denominaron por la construcción de las vivien- 
das sobre estacas y en pantanos, semejantes á las de 
Venecia. Ojeda estableció una colonia en Maracaibo. 

El hallazgo del Brasil por Cabral estimuló al rey de 
Portugal, quien atrayéndose á Amérigo Vespuci, le envió 
con una expedición: descubrió la bahía de los Santos, la 
de rio Janeiro y algunos rios importantes. En 1508 obtenían 
del gobierno español, Ojeda el territorio titulado Nueva- 
Andalucía, y Diego de Nicuesa las comarcas desde el 
istmo hasta Honduras. Vasco Nuñez de Balboa fundó en 
el Darien la colonia de Santa María la Antigua, y descu- 
brió en 1513 el Océano Pacífico. Espinosa fundó la ciudad 
de Panamá en 1519 y Bartolomé Hurtado exploró la costa 
Sur hasta el golfo de Nicoya. Gil González de Avila llegó 
á las costas de Nicaragua en 1521, territorio que también 
invadiría Francisco Fernandez de Córdoba. Cristóbal de 
Oiid, por orden de Hernán Cortes, ocuparía á Puerto 
Caballos. 

Diego Velazquez, nombrado gobernador de Cuba, ter- 
minó la conquista de esa isla en 1511 y la hizo centro de 
aventuras y expediciones. Fernandez de Córdoba y Anto- 
nio de Alaminos llegaron en 1517 á la costa de Yucatán 
en el cabo Catoche; Juan de Grijalva recorrió en 1518 
parle de la costa de México, llamando á aquella tierra 
Nueva España. Hernán Cortes comenzó y concluyó la 
conquista de México, y poco después sus capitanes siguie- 
ron con la de Centro América. 

Juan Ponce de León salió de Puerto Rico en 1512 bus- 
cando la fuente de la inmortalidad, y halló la península 
de la Florida. En 1522, Pascual de Andagoya, por orden 
de Pedrarias Dávila, hizo una expedición á los mares del 
Sur y volvió con noticias halagüeñas del pais de Birti 
(Perú). En 1524 se asociaron Francisco Pizarro, Diego de 
Almagro y Hernando de Luque para armar una expedi- 
ción contra el Perú; expedición que Iracas»'); pero obte- 



310 COMPENDIO DE LA 



nidos recursos de España, se inició y llevó á cabo ]a 
conquista. En 1535 Diego de Almagro hizo la primera 
expedición á Chile, y Pedro Valdivia principió la con- 
quista. Gonzalo Pizarro llegó á orillas del Ñapo; Orellana 
salió al Atlántico por el Amazonas. Los paises del Plata, 
descubiertos por Juan Diaz Solis, fueron colonizados y 
conquistados por Pedro Mendoza con una escuadra de 22. 
barcos y dos mil quinientos hombres, desde 1535. Juan 
de Ayola, oficial de Mendoza, penetró en el Paraguay 
en 1536. 

Magallanes, portugués al servicio de España, descubrió 
el Estrecho que lleva su nombre; en el año siguiente, 
1521, halló las primeras de las islas Marianas; Sebastian 
Elcano, que mandaba una de las naves de la expedición, 
fué el primero que dio la vuelta al mundo. Desde las 
grandes conquistas de México y el Perú, comenzaron las 
exploraciones en el Pacífico; descubriéronse las islas 
Palao y Carolinas, las de Juan Fernandez, las Nuevas 
Hébridas y la Australia, Nueva Guinea y otras. 

Los ingleses y holandeses protegieron también las 
exploraciones. Enrique VII envió en 1497 una expedición 
á las órdenes de Juan Cabot, quien descubrió las costas 
de Terranova y del Labrador y las costas hasta Virginia; 
su hijo Sebastian entró en la bahía que se llamaría de 
Hudson. Los franceses tomaron parte en el movimiento; 
Juan de Verrazzani, enviado del rey Francisco I, navegó 
por las costas del Norte, descubrió la desembocadura del 
Hudson, las comarcas de Rhode Island, y todo el límite 
oriental de la actual confederación de los Estados Unidos; 
Jaime Cartier penetró en el golfo del San Lorenzo y ex- 
ploró las costas del Canadá; tuvo noticia de los grandes 
lagos; Roberval organizó una colonia francesa en Quebec. 
A fin del siglo xvi Davis encontró el Estrecho de su nom- 
bre. Buscábase por el Norte un paso al Oriente. Con los 
descubrimientos coincidían grandes estudios en la cien- 
cia geográfica y en el campo de las ciencias naturales. 



HISTORIA UNIVERSAL 311 



PÁRRAFO IV 

Conquistas y colonias en América 

A la sed de investigaciones y descubrimientos se jun- 
taban tentaciones ambiciosas é inmoderados deseos. Los 
tiempos no reconocian mas derecho que el de la fuerza. 
Ni las leyes ni los consejos quitaban á la codicia sus em- 
peños y sus solicitudes abusivas. Bartolomé de las Gasas, 
en beneficio de la conservación de la raza indígena, re- 
comendó la importación en América de esclavos negros, 
considerando este medio como un mal menor. La con- 
quista tenia que adolecer de sus vicios naturales. 

Para el carácter de las instituciones implantables en 
el nuevo mundo, la época fué poco favorable, porque 
ademas de la sobrescitacion de las ideas en los últimos 
años de la reconquista, las tendencias absolutistas se ha- 
dan mas potentes al advenimiento de la casa de Austria. 
Los conquistadores eran mas heroicos que virtuosos. El 
atractivo del oro y de las demás riquezas, fué entre ellos 
lo principal, aunque por un juego del destino, no cupo 
buena fortuna ni á los mas grandes ni á los mas victo- 
riosos. Los segundones de las familias aristocráticas y los 
hidalgos pobres, llamados por noticias abultadas, mar- 
chaban tras ganancias y combates. 

Las empresas de mayor alcance acometidas por los es- 
pañoles en América fueron las conquistas de México y el 
Perú, donde grandes unidades nacionales ofrecían enér- 
gica resistencia. Después de los ensayos de Ojeda en 
Venezuela y de Niouesa en el Darien, Balboa y Fernandez 
de Córdoba adelantaron en la colonización de las CO 
del Pacífico: todo era aun inseguro y precario. En el resto 
de América las tentativas no pasaban de correrías auda- 
ces y arriesgada 



312 COMPENDIO DE LA 



Velazquez, gobernador de Cuba, nombró jefe de una 
expedición contra las regiones del Norte de Yucatán, á 
Hernando Cortes. En 1519 se dio á la vela la escuadra: 
componíanla once buques llevando mas de seiscientos 
hombres, entre ellos el historiador Bernal Diaz del Gas- 
tillo, Pedro de Alvarado, Cristóbal de Olid, Francisco 
Montejo, Juan Escalante y otros capitanes. Gobernaba 
México el emperador azteca Moctezuma, á quien odiaban 
diversas tribus, y en especial los trascaltecas que servi- 
rían de auxiliares á Cortes. Por astucia y por la fuerza 
se apoderaron los españoles de México; sucumbió Mocte- 
zuma, y le reemplazó en el trono Guatimozin. Cortes ha- 
bía quemado las naves para imposibilitar la retirada, y 
vencido y atraído á su causa á los soldados que Velaz- 
quez había enviado contra él bajo las órdenes de Narvaez. 
Rehechos los aztecas, tuvieron que retirarse los españo- 
les, pero en la batalla de Otumba, el 8 de Julio de 1520, 
Cortes obtuvo un triunfo sangriento y definitivo. En 1522 
Cortes mandó ahorcar á Guatimozin por temor de que á 
su nombre se sublevaran sus parciales. Acabada la con- 
quista, envió á Cristóbal de Olid por mar y á Pedro de 
Alvarado por tierra, en dirección del Sur: Olid conquistó 
parte de Honduras, y Pedro de Alvarado, con auxiliares 
trascaltecas, conquistó Guatemala. 

Según la tradición mexicana, el siglo vi habían inva- 
dido aquel país los toltecas, agricultores y constructores, 
que sabían fundir los metales y teger algodón: por una 
sequía abandonaron México, y se confundieron con los 
habitantes de Yucatán y Guatemala. Los chichimecas lle- 
garon el siglo xn; estaban divididos en castas y tributa- 
ban culto al Sol; los trascaltecas y acolohues, fueron 
después, y el siglo xiii los aztecas se apoderaron del terri- 
torio. Conocían la agricultura, las artes y la industria; 
sabían construir puentes y calzadas, canales y grandes 
templos; eran ágiles, valientes y hospitalarios. El gobier- 
no tenia caracteres feudales; existia un registro civil y 



HISTORIA UNIVERSA!. 313 



jaeces para toda oíase de negocios. La religión se fundaba 
en los principios del bien y del mal, con premios y casti- 
gos: Teotl era el dios del bien y Tlecatecolototl el del mal: 
habia vestales que llevaban en procesión al dios Mexí, que 
decian dictó el culto y guió al pueblo á la tierra prometida. 

Dividian el año los mexicanos en 365 días con 18 meses. 
Gonocian la razón de los eclipses y el movimiento de la 
tierra; levantaban pirámides en honor al sol y la luna; 
eran entendidos en jeroglíficos, que tienen semejanza con 
los de Egipto. Las esculturas, relieves, instrumentos de 
piedra y metal, nociones de geometría y astronomía y 
habilidad industrial, colocan á los aztecas en lugar pri- 
mero entre los pueblos que habitaban América. 

Tras dos expediciones sin éxito, Francisco Pizarro em- 
prendió la tercera al Perú en 1531 con algo mas de dos- 
cientos soldados de infantería y caballería. Aprovechando 
la guerra civil que sostenían los hermanos Huáscar y Ata- 
hualpa por el trono de su padre Huaina Capac, adelantó 
Pizarro, atrajo con engaño á Atahualpa, hizo fuego sobre 
su tropa desprevenida y le prendió obligándole á dar orden 
para que matasen á su hermano Huáscar, y por fin Ata- 
hualpa fué condenado á muerte. Los vencedores hicieron 
elegir rey á Toparca para que les sirviera de instrumento. 
Reforzados los españoles con nuevas tropas, tomaron la 
ciudad de Cuzco, y se consumó la conquista; peroentonces 
los conquistadores comenzaron á luchar entre sí por am- 
bición; vencido Almagro, sucumbió en el cadalso; Pizarro 
pereció asesinado. Vaca de Castro se encargó del gobierno 
del Perú y Nuñez Vela seria el primer virey. Hubo luchas, 
pero los naturales se aprovechaban para sacar ven tajas afi- 
liándose á los bandos, sin emprender nada por si mismos. 

En 1535 Pedro Valdivia comenzó la conquista <!«' Chite 
y en 25 años de guerras fue ocupada la comarca, menos 
la de los araucanos, que no se dejaron vencer. Mor el 
mismo tiempo Píxlro dtí MiMidoaa principió la conquista 
de los pueblos del Plata. 



314 COMPENDIO DE LA 



La cultura del Perú excedia á las demás regiones del 
Sur por sus artes, ciudades, caminos, palacios y monu- 
mentos. Los sacerdotes, incas, se ocupaban de las cosas 
de la religión y de la política. El sistema postal estaba 
bien establecido; habia registro civil. No conocian la es- 
critura: la beneficencia se ejercia pródigamente para los 
ancianos é impedidos. La corte usaba un idioma solo de 
ella conocido; los sacrificios eran de frutos y animales. 
Consagraban un número de vírgenes al sol, y se les pres- 
cribía la castidad, sin que en sus conventos vieran á otro 
hombre que al emperador. Cuando el emperador moria, 
solíase enterrar con su cadáver á sus mugeres y sus es- 
clavos. Se creía en la inmortalidad del alma. Los matri- 
monios se celebraban según la voluntad de los jefes y 
gobernadores. Los muertos se enterraban sentados en 
sus tumbas; á veces se levantaban túmulos. 

Las conquistas españolas se dividieron en los vireyna- 
tos de México, Nueva Granada, el Perú y la Plata, y en va- 
rias capitanías generales. Organizáronse las colonias por 
leyes especiales, bajo sistemas restrictivos y proteccio- 
nistas: los repartimientos y encomiendas deprimían á los 
indígenas, y aunque por especiales circunstancias algunos 
obtenían privilegios, en lo general no participando de 
ninguna influencia ni intervención, decayeron hasta con- 
vertirse á una vida pasiva. Los monopolios mercantiles 
é industriales negarían ensanche á las colonias. 

Los portugueses se limitaron por lo pronto á fundar 
algunas factorías en el Brasil; mas como los franceses in- 
tentaran utilizar el abandono, el gobierno de Portugal 
creó algunas capitanías, desalojó á una colonia de cal- 
vinistas que habia organizado el almirante Coligny, y 
promovió la colonización. 

Los ingleses no tuvieron éxito en sus primeros ensa- 
yos de colonización al Norte. Pero luego, las compañías 
de Londres, y de Bristol y Plimouth fundaron Ja colonia 
de Virginia. En 1620, la compañía holandesa de la India 



HISTORIA UNIVERSAL 345 



Oriental colonizó el territorio de Nueva Holanda, después 
New-York, y Nueva Jersey. Por el mismo tiempo, los 
puritanos ingleses, desterrados ó emigrados de su patria, 
establecían la colonia de Massachusset, extendida luego 
á Rhode Island y Gonecticut. 

En 1632, lord Baltimore organizó la colonia de Mary- 
land; mas tarde se formaban las de New-Hamsphire y 
Delaware. En 1660, Clarendon y otros formaban las de 
las dos Carolinas. 

Pensilvania fué colonizada por Guillermo Penn en 1661, 
y Georgia en 1732 por Eduardo Oglethope. Los ingleses 
quitaron á los holandeses y suecos sus colonias de Nueva 
Holanda y Nueva Jersey. 

Desde el principio esas colonias tuvieron cartas de de- 
rechos, asambleas y municipios que las prepararian á la 
vida política y al progreso moral. 

Francia llevó al Norte sus exploradores y marinos. 
Cartier tomó posesión del golfo de San Lorenzo en 1535. 
En 1604 el comendador de Chale comenzó á colonizar el 
Canadá y en 1605 Monts la Acadia (después Nueva Esco- 
cia). La Salle llamó Louisiana á un territorio que Soto 
explorara en la primera mitad del siglo xvi. A mitad del 
siglo xvín los ingleses se apoderaron de las colonias fran- 
cesas del Norte. Las dos razas que con tanta frecuencia 
combatieron en Europa, llevarían al nuevo orando 
oposiciones, rivalidades y diversidad de métodos. El espí- 
ritu de absorción era el mismo. Pero los colonos latinos 
se mezclaron con los habitantes indígenas, mientras los 
an.uio-sajones rechazaron toda conexión y enlace, bien 
fuera por orgullo de raza ó por cálcoloe para el porvenir* 
En las colonias españolas la familia indígena m< m i 
considerablemente al principio; el interés de conservarla 
y algo también principios de humanidad, obligaron 
precauciones y á medidas útiles. Entre los anglo-sajo- 
nes, los primitivos pueblos americ 
ciendo. 



316 COMPENDIO DE LA 



i 

PÁRRAFO V 

España y Portugal 

Al morir Isabel la Católica en 1 504 heredó el trono de 
Castilla su hija D. a Juana, casada con el archiduque de 
Austria D. Felipe de Habsburg. D. Felipe fué á España, y 
en la entrevista con su suegro D. Fernando, ambos que- 
daron disgustados: D. Fernando se retiró á sus dominios 
de Aragón; el archiduque murió á los pocos meses: que- 
daba de su matrimonio un hijo nacido en Gante en 1500. 
A nombre de D. a Juana gobernó un consejo de regencia 
presidido por el cardenal Giménez de Cisneros: en 1507 
se encargó de la regencia D. Fernando. Hízose guerra á 
los moros de África, fué incorporada al reino la Navarra 
española, y se restableció la paz interior. 

En 1516 murió D. Fernando dejando heredera de Ara- 
gón á su hija D. a Juana; fué regente el cardenal Cisneros, 
de Castilla, y de Aragón el arzobispo de Zaragoza. Cis- 
neros abatió el orgullo de la aristocracia, y la retiró las 
pensiones que le diera D. Fernando. El príncipe D. Car- 
los, hijo del archiduque de Austria y de D. a Juana, heredó 
además de los dominios españoles, los Paises Bajos, y 
por muerte de su abuelo Maximiliano, en 1519, el impe- 
rio alemán y el de Austria. Mientras iba á tomar posesión 
del imperio, los pueblos de España, que temian por sus 
libertades, se prepararon á la resistencia para conservar 
sus fueros; la nobleza se inclinó del lado de la monar- 
quía, y en la batalla de Villalar fueron derrotadas las co- 
munidades, muriendo en el cadalso sus caudillos Bravo, 
Maldonado y Padilla. Nueva sublevación de los valencia- 
nos, causó otra derrota. Carlos I de España y V de Ale- 
mania organizó la monarquía absoluta. 

Rivalidades personales y ambiciones mutuas de Fran- 



HISTORIA UNIVERSAL 317 



cisco I de Francia y D. Carlos, encendieron larga guerra; 
los españoles vencieron en Lautrec, y en 1525 en Pavia, 
donde cayó prisionero Francisco I. El Milanesado pasó al 
dominio del emperador D. Garlos. La paz se rompió en 
1526; Inglaterra y el papa Clemente VII ayudaban á Fran- 
cia: tropas españolas asaltaron Roma, y la paz de Cam- 
bray tampoco fué duradera, ni se aseguró hasta la muerte 
de Francisco I en 1547. D. Carlos hizo guerra á los ber- 
beriscos de África, pero la principal contienda la sostuvo 
para imponerse á los reformistas. En 1555 cedió á su hijo 
D. Felipe los Paises Bajos, y el año siguiente abdicó en 
el mismo D. Felipe la corona de España, retirándose al 
monasterio de Yuste, donde murió en 1558. No pudo al- 
canzar la realización de ninguno de sus proyectos, y me- 
nos el de dominación universal. Combatido por los re- 
formistas á causa de las cuestiones religiosas, y por los 
papas temerosos de un poder tan grande, se desbarataron 
sus esperanzas y dejó todo *en grave desorden. 

Felipe II poseia España, las colonias de América, Ña- 
póles, Sicilia, el Milanesado, los Paises Bajos, Cerdeña, 
el Rosellon, las islas Canarias, Túnez, Oran y otros terri- 
torios. Continuó las guerras con Europa y África, venció 
á los moriscos sublevados en las Al puj arras, derrotó con 
auxilio de los venecianos á las escuadras turcas en la 
batalla de Lepanto, 1571, levantó el monumental edilici»» 
del Escorial en recuerdo de la victoria de San Quintín 
contra los franceses, unió Portugal á España, y conso- 
lidó su despotismo sacrificando al Justicia de Aragón 
D. Juan de Lanuza. Su hijo D. Carlos murió por los ri- 
gores del rey. Al fin de su reinad" fué destruida por la- 
tempestades y la mala dirección la escuadra Invencible 
que enviara contra Inglaterra, y el reino decayó 
empobreció. Los Paises Bajos iniciaron la guerra de in- 
dependencia. 

La colonización y las luchas permanentes desp< 
á España; la Industria estaba abandonad i. Felipe ni 



318 COMPENDIO DE LA 



(1598 á 1621) estuvo manejado por los favoritos el duque 
de Lerma y D. Rodrigo Calderón. Holanda se hizo inde- 
pendiente; Inglaterra y Francia combatian encarnizada- 
mente á España, y con motivo de las agitaciones interio- 
res, en 1609 fueron arrojados del pais los moriscos. 
Felipe IV, tan imprevisor como su padre, hizo guerras 
ruinosas, perdió Portugal, se arruinó la influencia espa- 
ñola en Europa, y el desequilibrio fué tan grande, que se 
perdió hasta la esperanza de mejorar. Felipe IV no pensó 
mas que en fiestas y diversiones, viviendo entre poetas 
que fueron los únicos que revelaron genio en la España 
de aquella época. 

La intolerancia religiosa acarreó gravísimos males. En 
un período de movimiento universal, Garlos 1 se empeñó 
en someterlo todo á un poder, y Felipe II á un sistema. 
Francia luchó por romper el círculo en que la envolvía 
la casa de Habsburg; Inglaterra apoyaba la reforma y las 
tentativas de autonomía de ios Países Bajos. El pontifi- 
cado solo patrocinaba lo que tendiera á sus intereses. 
Con grandes cálculos llevaba Felipe II una red de intri- 
gas para celar á sus generales y ministros: Antonio Pérez, 
secretario suyo, huia de la persecución del rey, y era 
pretexto para el atentado contra las libertades arago- 
nesas. 

Ni Felipe III ni Felipe IV tenían carácter ni talento 
para reparar los errores ni emprender una política ati- 
nada. Espinóla seria el último representante de aquellos 
grandes generales que desde Gonzalo de Córdoba hasta 
el duque de Alba y el marqués de Santa Cruz sostuvieron 
]/ el poder de España, f^ ■■ ¿ ¿" f-*q . 36S" 

Portugal. — Al rey D. Manuel, protector de los intereses 
públicos y de las empresas útiles, sucedió en 1521 su hijo 
D. Juan III, quien con sus propósitos absolutistas y su 
intolerancia, debilitó el reino. Heredóle en 1557 su nieto 
D. Sebastian, hombre dado á caballerescas aventuras y á 
expediciones audaces. Murió en lucha con los moros afri- 



HISTORIA UNIVERSAL 319 



canos en la batalla de Alcazarquivir. Subió al trono e 
cardenal D. Enrique, tío de D. Sebastian, v falleció 
en 1580. 

Extinguida la línea masculina de la dinastía, alegaban 
derechos varios príncipes, entre ellos Felipe II que se 
apoderó de Portugal, aunque no habia sido proclamado. 
No se supo unir aquel pais, ni atraerlo á un modo común 
de vida con España. D. Felipe, cuanto era suspicaz en 
unas cosas, era en otras indolente y descuidado. Asi 
transcurrió el tiempo hasta que en 1640 se sublevó Cata- 
luña. El ministro, Conde Duque de Olivares, quiso sacar 
trocas de Portugal, y entonces estallaron las oposiciones, 
levantando bandera por el duque de Braganza, Juan IV. 
Poco combatida la insurrección, tomó incremento, y al 
acudir después, se hizo imposible reducir á los portugue- 
ses, los cuales vencieron en la batalla de Villaviciosa, 
1065. En 1668 se firmó el tratado de Lisboa reconocién- 
dose la autonomía de Portugal. f^\ 3 ¿6 

PÁRRAFO VI 
Austria y Alemania 

A Fernando III sucedió en el imperio de Austria y Ale- 
mania Maximiliano. Por matrimonio del emperador con 
María de Borgoña, que llevara en dote tierras ambiciona- 
das de Francia, surgieron disputas y guerras de que salí.. 
vencedor el imperio. En seguida atacó á los SÜÍZ08, pero 
le derrotaron, y tuvo que reconocj^a independencia 
helvética en el tratado de Basilea, 1499. Murió en 1549 y 
le heredó su nieto D. Carlos, á quien eligieron emper 
de Alemania. 

Los pueblos gobernados por el hijo de 1). Felip 
Austria y de l). 4 Juana de Casulla, no tenían entre si I 
de unión ni intereses comunes, ni instituciones análo 



320 COMPENDIO DE LA 



En Austria era absoluto el gobierno, y D. Garlos aspiraba 
á imitarlo en todas partes. La idea dominante del empe- 
rador fué imponer su voluntad y sus tendencias; las cir- 
cunstancias, mas fuertes que él, le vencieron; no pudo 
someter á Francia, ni convertir ni sujetar al pontificado, 
ni neutralizar la reforma. Los sucesores en el imperio, 
D. Fernando, y Maximiliano II, hasta 1576, conservaron 
la paz y los- principios de tolerancia. En tiempo de 
Rodolfo II estallaron graves desavenencias entre católi- 
cos y protestantes : el emperador cedió á su hermano 
Matías, Moravia, Hungría, Bohemia y Silesia, y le heredó 
el mismo Matías en 1612, renunciando el gobierno de 
Austria, Hungría y Bohemia á favor de su primo D. Fer- 
nando. 

A la muerte del emperador Matías los electores pro- 
clamaron á Fernando II que ya regia Hungría, Bohemia y 
Austria: los bohemios, moravos y silesios se separaron 
eligiendo rey á Federico V, jefe de la liga protestante; 
combatidos por la liga católica y el apoyo de España que 
envió sus tercios á las órdenes de Espinóla, resistieron 
algún tiempo, venciendo al cabo el Austria. Estas victo- 
rias despertaron los celos de Francia, Holanda é Inglate- 
rra: Dinamarca hizo guerra al imperio, pero como 
después de la paz de Lubeck, en 1629, cometiese graves 
abusos el vencedor D. Fernando, se renovaron las hosti- 
lidades contra la casa de Habsburg, por Inglaterra y 
Francia : Gustavo Adolfo de Suecia fué ahora el campeón 
de la reforma, pero después de brillantes triunfos, murió 
en la batalla de Lutzen (1632): en 1634, Suecia se separó 
de la dirección djgla contienda; los franceses vencieron 
á los austríacos ganando la Alsacia, y derrotaron á los es- 
pañoles en Rocroy. La paz de Westfalia en 1648 terminó 
una de las situaciones mas graves y agitadas por que ha- 
bía atravesado Europa en algunos siglos. Llamóse á esta 
guerra, la de treinta años. Fué reconocida la indepen- 
dencia de Suiza y de Holanda; Francia adquirió la Alsa- 



HISTORIA UNIVERSAL 321 



cia; Suecia anexionó la Pomerania meridional con algu- 
nas islas; el Brandemburgo ganó la parte oriental de la 
Pomerania del Norte y otras comarcas. España y Francia 
siguieron la guerra. 

En lo político se pactó el orden interior de relaciones 
de los países imperiales; católicos, luteranos y calvinis- 
tas tendrían igualdad de derechos, admitiéndose la liber- 
tad de conciencia para los demás disidentes. 

La reforma. — Desde las guerras de güelfos y gibelinos, 
quedó en el imperio una semilla de oposición que iba 
traduciéndose en todas las manifestaciones de la politica 
con Roma, y que se robusteció con el renacimiento. 
Hacíase crítica de las costumbres del clero y de las pre- 
tensiones del pontificado. Los concilios de Constanza 
y Basilea habían prometido remedios que no se apli- 
caron. Guando mas inquietos estaban los ánimos, y en 
toda su fuerza el combate moral de unas con otras escue- 
las, apareció Martin Lutero, fraile de Erfurt, hombre ca- 
paz é ilustrado, combatiendo las tradiciones escolásticas 
y los vicios reinantes. Con escusa de una predicación 
de indulgencias, emprendió su plan de reforma, y cen- 
suró las indulgencias, la facultad de perdonar los peca- 
dos, la omnipotencia papal y otras cosas reconocidas por 
la iglesia. Citado á Roma, no acudió, ni el nuncio ponti- 
ficio pudo convencerle de que se retractara. En una 
segunda entrevista con el emisario del papa Miltis, con- 
vino en callar para evitar escándalo, pero como el teó- 
logo Juan Eck desafiara á un certamen á los reformado- 
res, Lutero aceptó, fué excomulgado, y publicó dos 
escritos negando la transubstanciacion la eficacia de la 
comunión y defendiendo la libertad; comt>atia el celibato, 
las inmunidades del clero, el poder temporal de los papas 
y las enseñanzas religiosas. 

La disputa tomó grandes -proporciona. Cari 
exhortado en muchos punios de Alemania para que se 
pusiera al frente de la reforma. Sus ptbyectoa de domi- 



322 COMPENDIO DR LA 



nación no podían acomodarse al espíritu de la reforma. 
En 1521 el emperador convocó una Dieta en Worms para 
enterarse de las solicitudes reformistas; Lutero sostuvo 
sus ideas, y condenado por la Dieta, se retiró á Wiüem- 
berg donde estuvo un año traduciendo la biblia y escri- 
biendo en favor de su causa. Melancton y Carlstadt, pre- 
dicaban á la vez por la reforma. Wittemberg, Sajonia y 
otras comarcas siguieron á Lutero. Por otra parte el des- 
contento se traducía en sectas como la de los rebaptizan- 
tes y en asonadas como la de los partidarios de Tomas 
Munzer. La revolución era general, y cada grupo deman- 
daba cosas diversas. 

Garlos V, envuelto en guerras con Francia, no podia 
atender á los asuntos alemanes; la reforma se extendía 
por el Norte y Centro de Europa. El emperador propuso 
una transacción en la Dieta de Spira, 1529, y los refor- 
mistas protestaron (de ahí el nombre de protestantes): 
nada consiguió tampoco la Dieta de Augsburgo. Los re- 
formistas formaron la liga de Smacalda para defenderse 
de todo ataque por motivos de religión (1531) y el empe- 
rador convino en no recurrir á las armas hasta que se re- 
uniese un concilio. Definiéronse las aspiraciones nuevas, 
y se repudió el papado, la confesión auricular, el culto á 
las imágenes, el voto de continencia y todo fuero ecle- 
siástico. Los luteranos imprimieron y propagaron los 
libros simbólicos de su fé, con la base del libre examen. 

El papa Paulo III se decidió á convocar un concilio es- 
perando de él la reconciliación de todos: el emperador 
prohibió la guerra entre católicos y protestantes, por 
el plazo de Francfort; después combatió á los reformis- 
tas, pero sin éxito. 

En 1545 se reunió el concilio en Trento: los innovado- 
res lo recusaron alegando falta de libertad y de garantías; 
el papa y el emperador no se entendieron ; el concilio se 
trasladó á Bolonia. El Interim imperial, estableciendo al- 
gunas reformas, fué rechazado por todos: Francia se 



HISTORIA UNIVERSAL 323 



aliaba políticamente con los protestantes, y vencido Car- 
los V, se hizo la paz de Passau en 1552, afirmando la liber- 
tad religiosa, con igualdad civil entre católicos y lutera- 
nos. La reforma estaba consumada. ^r J0/<Kf -3 f¡ 



PÁRRAFO VII 

Francia 

Las luchas seculares entre España y Francia comenza- 
ronwpor la disputa de sucesión al trono de Ñapóles. 
En 1494 reinaba en las dos Siciiias Alfonso II, nieto del 
unificador del reino, cuando Garlos VIII de Francia pe- 
netró en Italia con un ejército para hacer valer sus dere- 
chos al trono de Ñapóles: el papa Alejandro VI le invistió 
del poder solicitado, y se posesionó de él con sus tropas; 
pero luego le derrotó la coalición de España y de algunos 
Estados italianos. A Garlos VIII sucedió en 1497 Luis XII: 
tomó Milán, hizo la paz con España, mas luego se renovó 
la guerra, y los franceses fueron derrotados por el «¿ran 
capitán Gonzalo de Córdoba en las batallas de Cerignola 
y Careliano. En el interior Luis XII suprimió los. fueros 
especiales y gobernó con tino. 

Heredóle su hijo Francisco I (1515 1 1547), de ^vni<> 
audaz y caballeresco. Combatió durante su largo reinado 
á la casa de Habsburg que por todas partes amenazaba i 
la Francia, y perseverando apesar de derrotas y sacrifi- 
cio», logró salvará su patria: perdió el Milanesadn \ 
ganó Borgoña. Enrique 11 estuvo en guerra con el empe- 
rador D. Garlos hasta que este abdico; en 1557 perdió la 
batalla de San Quintín, y en cambio quitó á los ingleses, 
aliados de. Es[)an;i, la plaza de Calais; vencidas de nu \ 
SU8 tropas en la batalla de.Gravelm;i la paz de 

Chateaii-Camhivsis m L559. Pactóse el casamiento de Fe- 
lipe II, ya viudo dé Mana de Inglaterra, con (sabd. 



324 COMPENDIO DE LA 



de Enrique II. Durante las bodas murió Enrique II á 
causa de herida recibida en un torneo. 

Al subir al trono en 1559 Francisco II, el partido disi- 
dente religioso (los hugonotes con el rito calvinista), 
tenia considerable poder, y le dirigian Antonio de Bor- 
bon, el príncipe de Conde, el almirante Goligny, y otros 
personajes influyentes. Catalina de Médicis, madre del 
rey, los Guisas y la porción mas numerosa de la nobleza, 
representaban el partido católico intransigente. La debi- 
lidad de Francisco II al conferir poderes omnímodos á lo& 
Guisas, provocó una rebelión de los hugonotes en Amboi- 
se, pero fué debelada y los vencedores abusaron. El Tey 
murió el mismo año (1560). 

Su hermano y heredero Carlos IX le sucedió bajo la 
tutela de Catalina de Médicis. 

La regente siguió una política de conciliación, y reco- 
noció á Jos hugonotes el derecho de ejercitar su culto 
con ciertas limitaciones: en la matanza de Passy se ven- 
garon los católicos y vencieron luego en la batalla de 
Dreux: á los pocos años eran derrotados en Saint-Denis. 
Firmada la paz religiosa en 1570, se concertó el matri- 
monio de Enrique de Borbon, hijo de Antonio, jefe hugo- 
note, con Margarita de Valois, hermana del rey: los 
calvinistas ocuparon como garantía la Rochela y otras 
plazas fuertes. En los dos años inmediatos triunfó la polí- 
tica intolerante de Felipe II; Catalina de Médicis se unió 
á los Guisas, y se proyectó la matanza de los hugonotes 
para el dia en que debiera celebrarse la proyectada boda 
de D. Enrique de Borbon (24 Agosto 1572). 

A las dos de la mañana de ese dia sonó á rebato la 
campana de San Germán, y siguieron las de los otros 
templos: tropas de asesinos con un lazo, y una cruz 
blanca en el sombrero, se lanzaron á la matanza de los 
descuidados hugonotes; Coligny murió de los primeros, 
siendo su cuerpo arrojado por el balcón á la calle. Los 
asesinatos duraron tres dias, y luego se extendieron por 



HISTORIA UNIVERSAL 325 



las demás ciudades de Francia. Garlos IX murió en 1574 
perseguido por los remordimientos. Subió al trono En- 
rique III. Su reinado pasó en contiendas, y en 1589 fué 
el rey asesinado por el fraile Jacobo Clemente. 

Enrique IV, vencedor del duque de Mayena y de la liga 
católica, sucedió á Enrique III. En 1598 hizo la paz con 
España y publicó en Nantes el edicto de tolerancia. Eli- 
giendo acertadamente ministros como Sully, restableció 
la situación económica, rebajó los impuestos, construyó 
caminos, protegió la agricultura y la industria, y trabajó 
en todos conceptos para engrandecer y dignificar la 
Francia. En Mayo de 1610 le asesinó Rabaillac 

Luis XIII quedó de pocos años á la muerte de su pa- 
dre, siendo encargada de la tutela su madre María de 
Médicis. En 1614 los Estados generales le declararon de 
mayor edad á fin de evitar las turbulencias de las mino- 
rías. Una guerra con los hugonotes terminó con el tra- 
tado de Montpeller. Al ministro duque de Luines, reem- 
plazó el obispo de Luzon, Richelieu, luego cardenal. La 
política de este hombre célebre fué una mezcla de bienes 
y de males, aunque preponderando el interés de la uni- 
dad de su patria. La situación en que se habían consti- 
tuido los protestantes argüía la existencia de un Estado 
dentro de otro Estado; la nobleza, indisciplinada y levan- 
tisca solo aspiraba al dominio del pais en beneficio de su 
clase. Richelieu emprendió una campaña general por la 
unidad del Estado y del Gobierno, tomó ¡i los hugonotes 
las plazas que ocupaban, castigó á los nobles que viola- 
ron las leyes, intervino en la guerra de treinta años, 
alcanzando ventajas, protegió el valor y el talento, fundo 
institutos científicos, entre ellos la academia francesa. 
Murió en 1642 y Luis XIII en 1643. Luis XIV .-otilaba 
cinco años de edad : fué regente su madre Ana de Aus- 
tria, á la cual aconsejó el cardenal lazarino. Francia 
sus. ribió el tratado de Westptoalia, pero basl 
después no se hizo la paz con España. 



326 COMPENDIO DE LA 



Las lachas interiores no distrajeron á los hombres de 
Estado franceses del destino y misión de su patria. Los 
decretos del concilio de Trento no se aceptaron por con- 
travenir á la constitución de la iglesia nacional y á los 
derechos del poder civil. El imperio de los Habsburgos 
fué tenazmente combatido para evitar la absorción; los 
franceses buscaron todas las ventajas en los obstáculos 
que se oponían á la política imperial. Los papas se incli- 
naron con predilección á Francia, á pesar de ser su polí- 
tica mas atrevida y despreocupada que la de Garlos V y 
Felipe II. 

Enrique IV sabia combatir, pero gustaba mas del pro- 
greso que de la guerra. Cuando murió, habia intentado 
atraer la voluntad de los gobiernos europeos para esta- 
blecer un derecho común y cortar en lo posible las dis- 
cordias internacionales. En todos los ramos de la admi- 
nistración y de la política acumuló elementos que 
utilizarían sus sucesores en el gobierno, y principalmente 
Richelieu. El célebre cardenal salió al encuentro á lo& 
graves motivos que amenazaban al país de disolución: 
venció á los hugonotes por su actitud política, sin quitar- 
les sus fueros y libertades. Acaso excedió el espíritu 
centralizado^ como reaccionando contra las divisiones 
promovidas en el último medio siglo. El cardenal Maza- 
rino, sin tener la talla de Richelieu, condujo las cosas 
con habilidad y maestría ; el cuidado y la protección es- 
merada á los institutos que vigorizan la inteligencia, 
preparó un período brillante que no sabría conservar ni 
trasmitir Luis XIV en su reinado de mas de medio siglo. 

PÁRRAFO VIII 

La iglesia católica y el pontificado 

No se ocultaba á muchos hombres prudentes la necesi- 
dad de suprimir abusos y corregir vicios que habia puesto 



HISTORIA UNIVERSAL 327 



de relieve la crítica de los humanistas; algunos papas lo 
conocian, pero no se aplicaba el remedio. Los concilios 
de Constanza y Basilea se disolvieron sin ventilar cues- 
tiones muy agitadas en la opinión. 

Nicolás V, elegido poco antes de disolverse el concilio 
de Constanza, procuró cortar algunos excesos: era amigo 
de la ilustración y de las artes, pero también del despo- 
tismo político. De sus sucesores, Sisto IV se hizo notar 
por su carácter guerrero y por el nepotismo de su go- 
bierno: Alejandro VI cometió escandalosos abusos: Ju- 
lio II fomentó las artes, y León X, imbuido de las ideas 
del renacimiento, cultivó las ciencias y las letras. 
Clemente VII se ocupó en aumentar el poder pontificio. 
Paulo III convocó el concilio de Trento (1545). Paulo IV 
extremó las persecuciones de la inquisición. Merece hon- 
roso recuerdo Sisto V, que se dedicó á vigorizar la indus- 
tria, á socorrer á los desvalidos, levantar monumentos y 
favorecer empresas provechosas, y Clemente VIII que 
reconoció la libertad religiosa en Francia y coronó al 
Tasso. Tiene apesar de todo su vida la mancha de 
haber dejado morir en las hogueras inquisitoriales al 
filósofo Ciordano Bruno. Paulo V y Gregorio XV también 
favorecieron las artes, las letras y las ciencias. Durante 
el pontificado de Paulo VIII se martirizó á Galileo para 
que retractase su doctrina del movimiento de rotación 
de la tierra. 

Los jesuítas.— En 1534 fundó la compaña jesuítica 
Ignacio de Loyola, nacido en 1491 en el Norte de España. 
Paulo III la reconoció en 1540. Loyola fué el primer gene- 
ral de la orden. Al principio DO aparecía sino el tin 
religioso: la obediencia era absoluta é incondicional, y 
ademas se pronunciaban para «1 ingreso los votos de 
pobreza y castidad. Los aspirantes se sometían á pruebas 
difíciles: habia seis grados; novicios, hermanos tempora- 
les, escolares con votos simples, coadjutores, prot 
de tres votos y profesos de cuatro votos. Al entrar en la 



328 COMPENDIO DE LA 



compañía se rompían todos los vínculos de la sociedad 
civil, pero los miembros podían desempeñar toda clase de 
comisiones. Cincuenta años mas tarde habia en la com- 
pañía mas de trece mil individuos. Uno de los objetos de 
la asociación era contrariar las tendencias del renaci- 
miento y luchar con la reforma. Quería el poder absoluto 
del papa, pero dominándole. Sus estatutos les permitían 
reservas mentales en oposición á sus promesas y jura- 
mentos; dirijíanse á convertir á los pueblos á la obedien- 
cia pasiva separándoles del libre examen y de la inda- 
gación racional. En el concilio de Trento representarían 
ya los jesuítas un papel importante. 

Concilio de Trento. — El desarrollo de la reforma fué 
favorecido por las luchas políticas entre España y Fran- 
cia y por los celos de los papas y el emperador Garlos V. 
Tras instancias repetidas, Paulo III reunió el concilio de 
Trento en 1545 y tuvo tres períodos; el primero hasta 
1548; el segundo de 1551 á 1552; el tercero de 1561 á 1563. 
Las intrigas menudeaban tanto como las pendencias. El 
pontificado procuraba que quedase á su arbitrio lo mas 
decisivo de los asuntos, y las naciones aducían también 
sus particulares intereses. Ni el papa ni la mayoría de los 
obispos deseaban una reforma esencial; los franceses 
amenazaban con un concilio nacional que ventilara las 
cuestiones de Francia: Garlos V aspiraba á una reconci- 
liación con los reformistas. La reforma, aunque por 
trámites distintos, se extendía en Inglaterra, Suiza y la 
Scandinavia. 

Los protestantes no asistieron al concilio porque no 
esperaban imparcialidad ni garantías. El papa trasladó el 
concilio á Bolonia, pero como protestase el emperador, y 
se quedaran en Trento los obispos españoles, no hubo 
mas remedio que volverlo á su primer centro. Pasaron 
las cosas dogmáticas sin modificación y se corrigió algo 
la disciplina. No se trató formalmente de medios recon- 
ciliatorios. Decretadas algunas reformas respecto á resi- 



HISTORIA UNIVERSAL 329 



dencia, obtención de beneficios y conducta del clero, se 
fortalecia en cambio la jurisdicción elesiástica, supri- 
míase el exequátur de las bulas y breves pontificios, y 
se disminuian las atribuciones del poder civil; los gobier- 
nos no aceptarian estas últimas cláusulas. 

En definitiva el culto y las ceremonias religiosas que- 
daban en el mismo estado; los dogmas fueron definidos; 
se prohibió el matrimonio de los clérigos; los sacramen- 
tos no sufrieron alteración; se rechazaron todas las 
solicitudes luteranas, y se declaró al papa poder supremo 
en la iglesia. Las iglesias protestantes tomaron ya un 
rumbo propio, quedando resueltamente rota la unidad 
religiosa. 



PÁRRAFO IX 

Inglaterra 

Con Enrique VII se habia inaugurado la dinastía de los 
Tudor. Aun no era Inglaterra una nación marítima. 
comercial ni industrial. Los propietarios rurales consti- 
tuían la clase elevada del pais con un sistema feudal 
suave. Enrique VII fué amante del progreso: enviad.- 
cerca de él Bartolomé Colon para ofrecerle los proyectos 
del que seria descubridor de América, le recibió bien, y 
acaso prestara su concurso á la empresa si España no se 
hubiera anticipado. En 1509 ocupó el trono Enrique VIH. 
hombre de carácter irascible, apasionado, y convencido 
de que nada podia oponerse á su voluntad. Era celoso 
católico, pero mas celoso de su poder. Habiendo ron (raido 
matrimonio con Catalina de Aragón, hija de los reyes 
Católicos, quiso divorciarse, y el ji¡ip;i 
el casamiento, sin embargo, fué dftClapftdQ mil.», y el rey 
se desposó con Ana Boleyn en 1533. Las censuras del 
papa no hicieron mas qm» irritarle, \ en 1534 obtttfp del 



330 COMPENDIO DE LA 



parlamento una declaración en que se le reconocía jefe 
de la iglesia anglicana. 

Los reformistas, que existian en número considerable 
en Inglaterra, hallaron ocasión de intervenir con éxito 
en la disputa; los bienes de los conventos se repartieron, 
condenáronse las imágenes, y se formó el estatuto en 
4539, de seis artículos, en los cuales la única reforma 
trascendental era la separación de Roma. Esto disgustó á 
reformadores y católicos, y Enrique VIII los persiguió 
á todos. Ana Boleyn subió al cadalso por sospecha de 
infidelidad conyugal, y el rey se casó con Juana Seymour, 
después con Ana Cleves á quien abandonó por Catalina 
Howard, muerta en el patíbulo para hacer lugar á Catalina 
Parr. En 1547 falleció D. Enrique. Le heredó Eduardo VI, 
menor de edad, y gobernaron en su nombre el duque de 
Sommerset y el arzobispo de Cantorbery, en unión de 
catorce personas, Sommerset apoyaba la reforma lutera- 
na, pero no pudo vencer los descontentos, y sucumbió 
en la lucha. 

Warwick , duque de Northumberland, sucedió en el 
poder; casó á su hijo Guilfort Dudley con Juana Grey, 
hija natural de Enrique VIII, á la que Eduardo VI nom- 
bró heredera del trono. Muerto Eduardo, Juana Grey fué 
proclamada en Londres, pero triunfó María Tudor, hija 
de Enrique VIII y Catalina de Aragón: la reina restableció 
el catolicismo y sacrificó á Warwick y otros reformado- 
res. Casó con Felipe II de España, y murió en 1558, á los 
cinco años de su gobierno. Subió al trono Isabel, hija de 
Enrique VIII y Ana Boleyn. La nueva reina volvió á la 
reforma. 

Los sucesos de Escocia engendrarían extraordinarias 
complicaciones. Jacobo V se habia opuesto al desarrollo 
de las innovaciones religiosas: al morir en 1542, dejó 
heredera á su hija María Stuardo bajo la tutela de la 
viuda, María de Guisa. Juan Xnox habia sido el apóstol 
de la reforma escocesa, y eran muchos los partidarios. 



HISTORIA UNIVERSAL 331 



En 4560 María Stuardo, ya viuda de Francisco II de 
Francia, y mayor de edad, tomó posesión del trono de 
Escocia: el parlamento de Edimburgo declaraba la fé cal- 
vinista, y suprimia los conventos, la misa, el celibato y 
la confesión. Surgió la lucha, vencieron los reformadores, 
y presa la reina, pudo escapar y refugiarse en Inglaterra. 
Los ministros de la reina Isabel decidieron aprisionarla: 
las discordias y las conjuraciones dentro y fuera del 
Estado, á que María Stuardo servia de causa ó de pre- 
texto, determinaron un proceso, y fué condenada á 
muerte y egecutada en 1487. Felipe II, adalid de la contra 
reforma, envió la escuadra Invencible, que nada pudo 
hacer á virtud de la mala organización y de la falta de 
tino y acuerdo. 

Inglaterra adquirió extraordinaria pujanza; la industria 
se perfeccionó; desarrolláronse el comercio y la marina, 
la ciencia, las artes y las letras, y al morir Isabel I en 
4603, elpais estaba enriquecido y floreciente, debiéndose 
en mucho estos resultados á la capacidad y al patriotismo 
de los ministros Gecil y Walsingham. 

Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra, heredó á la 
reina Isabel, reuniendo ambas coronas. Los católicos, 
defraudados en sus esperanzas de ver restaurado el anti- 
guo orden de cosas, conjuraron para volar el palacio del 
parlamento (conjuración de la pólvora); los principales 
agentes pagaron la tentativa en el cadalso. Jacobo I era 
disputador, irresoluto, amigo del absolutismo, y poco 
seguro en sus planes y proyectos. La conquista de Irlanda 
se continuaba. Dieron ocasión al establecimiento de 
las primeras colonias inglesas en Norte América, las 
contiendas religiosas y políticas de este reinado. Las 
ventajas y La política engrandecedora alcanzadas por la 
reina Isabel, la permitieron gobernar con una indepen- 
dencia que no seria consentida á sus sucesores. 

Carlos I. hijo dé Jacob asado con Enriqueta de 
Francia, hermana de l iiifi XIII, M puso pronto en disi- 



332 COMPENDIO DE LA 



dencia con el parlamento; en los primeros años de su 
gobierno lo disolvió dos veces; pero á la tercera reunión, 
en 1628, mostró mas claros deseos de reforma política, y 
Garlos I tuvo que aprobar un bilí de derechos. Disuelto 
también el parlamento, y presos algunos diputados, se 
inició la oposición del pueblo contra la corte. Bucking- 
ham, favorito del rey, fué asesinado. El cuarto parlamento 
presentó quejas y negó los subsidios; disuelto, se vio 
obligado el rey á convocar el quinto y último de aquel 
reinado (parlamento largo). Land y Strafford, consejeros 
de D . Garlos, fueron acusados y presos, y perecieron en 
el patíbulo; el parlamento se puso de acuerdo con los 
revolucionarios escoceses. El rey hizo un viaje á Escocia, 
y entretanto la Cámara levantó un ejército. En Irlanda 
los colonos asesinaban á los protestantes. 

En 1642 Carlos I marchó á York decidido á combatir 
por las armas; la reina buscaba apoyo extrangero. Al 
cabo los partidos llegaron á las manos, con ventaja de 
las tropas reales hasta que Oliverio Cromwell organizó 
fuerzas bien disciplinadas. En medio de la guerra, los 
parlamentarios se dividieron en puritanos y presbiteria- 
nos; estos últimos se inclinaban á transijir con el rey. 
En 1645 Cromwell venció al ejército de Carlos I en Naseby 
y le sitió en Oxford; el rey huyó disfrazado á Escocia 
donde se le retuvo hasta que lo reclamó el parlamento 
ingles; las tentativas de transacción de los presbiterianos 
se estrellaron ante la resolución de los puritanos y la 
falsía del rey. En Enero de 1649 fué D. Carlos sentenciado 
á muerte y decapitado. 

La Cámara de los lores dejó de existir; el parlamento 
tomó la dirección de todos los negocios delegando el 
poder ejecutivo á 42 personas presididas por Brandshaw. 
El gran poeta Milton era uno de los secretarios. Escocia 
é Irlanda se alzaron en armas, y Cromwell triunfó de 
todos, siendo proclamado protector de la República. Una 
guerra con Holanda dio á conocer la fuerza de la marina 



HISTORIA UNIVERSAL 333 



inglesa que salió vencedora. Cromwell levantó el comer- 
cio y el prestigio de su patria; unió á la República 
Dunkerke y la isla de Jamaica. Inglaterra, Escocia, é 
Irlanda quedaron definitivamente unidas. Las naciones 
europeas reconocieron una en pos de otra la República 
inglesa. Cromwell murió en 1658, y le reemplazó en el 
protectorado su hijo Ricardo, quien renunció al año 
siguiente. 



PÁRRAFO X 

Suiza 

Las luchas de la edad media habian permitido á los 
montañeses de la Helvecia conservar una relativa auto- 
nomía, aunque sometidos los pequeños distritos al domi- 
nio de los señores, obispos y barones. La casa de 
Habsburg pretendió imponerse, y obligó á los cantones 
á sublevarse: ulteriores victorias afirmaron la nacionali- 
dad suiza á la que se agregaban continuamente ciudades 
y comarcas. Los cantones organizaron un ejército y ana 
confederación. Formábanse ligas particulares como la de 
Grisia, las Derechuras y otras. Utilizando las guerras de 
Francia, Austria y Rorgoña, se fortalecieron los helve- 
cios, y eran solicitados por los reyes por su probado 
valor. Los lazos federales de derecho no tenían consis- 
tencia, pasando apenas de una alianza ofensiva y defen- 
siva. 

A principios del siglo xvi estaba asegurada la indepen- 
dencia suiza. Gobernábase por grupos y ciudades con 
aisladas instituciones. El movimiento humanista influyó 
en aquellas comarcas, siendo ZufngliO el primor refor- 
mista de hecho en la Europa central. En 1516 comenzó 
Zuinglio las predicaciones, y conven. úó al consejo de 
Zurich, siendo secundado por Bcotorapadio, Haller y 



334 COMPENDIO DE LA 



otros de sus discípulos; la reforma se propagó por Berna, 
Apencell y diversos cantones; estalló la guerra con los 
católicos y Zuinglio pereció en 1531 en la batalla de 
Kappel. Poco después se firmó la paz dejando á cada 
cantón el arreglo de sus asuntos religiosos. 

Otro reformador audaz y genial fué Galvino. Ginebra 
era al principiar el siglo xvi una ciudad poco poblada 
bajo la soberanía nominal del duque de Saboya, y el go- 
bierno de un obispo. Calvino, francés de origen, estudió 
á Erasmo de Rotterdam y eligió Ginebra, después de 
larga labor, para poner en práctica sus doctrinas religio- 
sas. Su iglesia debia fundarse sobre bases democráticas; 
se proscribía la jerarquía eclesiástica; todos serian igua- 
les en derecho y todos gobernarían la iglesia. Habíale 
precedido en Ginebra el reformador Guillermo Farel, 
quien acojió á Galvino como un misionero de paz, pero 
los dos tuvieron que emigrar, proponiéndose divulgar 
fuera sus ideas. En 1541 regresó á Ginebra Galvino, luego 
que hubieron vencido sus partidarios. 

Propúsose el reformador modificar toda la vida civil, 
religiosa y social de los ciudadanos, y los dos consejos 
aprobaron sus planes en 1542. La elección de los sacer- 
dotes correspondía al pueblo; todos los pastores forma- 
rían una congregación: el consistorio era el tribunal 
encargado de todos los juicios; lo componían seis sacer- 
dotes y doce seglares que vigilaban las costumbres y 
hábitos de los ginebrinos: se prohibieron las fiestas, el 
baile, el lujo y los juegos: en cuanto á ceremonias, fué 
abolido todo lo que recordaba el culto católico; las ora- 
ciones se decían en lenguage nacional. 

Galvino fué tan intolerante como los mas exajerados 
fanáticos de aquella época; sacrificó á Miguel Servet por 
sus opiniones, y á muchos que combatían su rigidez y 
sus exajeraciones místicas. Ginebra se hizo el centro del 
calvinismo; el espíritu democrático y popular de la 
reforma calvinista, le atrajo adeptos entre ios innovadores 



HÍSTOMA UN'VERSAL 335 



de Francia, Escocia, Suiza y FJandes. Galvino seguía una 
activa correspondencia con todos los pueblos que mos- 
traban alguna inclinación á sus teorías. Murió en 1564, y 
luego de él se suavizó la intolerancia. 

En lo político, los negocios de Suiza marchaban con 
bastante lentitud; los cantones, celosos entre sí, tendían 
mejora aflojar que á estrechar los vínculos de unión, sin 
perjuicio de que todos trabajaban en beneficio de la 
industria, de la agricultura y del comercio. La instruc- 
ción pública y los institutos de caridad prosperaron 
visiblemente. Aunque amoldándola á su criterio religio- 
so, Calvino habia puesto un empeño decidido en la ense- 
ñanza. 

Los suizos adquirieron no sin trabajo y penosas expe- 
riencias un sentido político superior que les libró de ser 
absorbidos por las grandes potencias. La reforma tenia 
aun para sus adversarios una acepción de autonomía que 
Zuinglio y Galvino supieron imprimirla; el luteranismo 
casi desapareció de Suiza. Ginebra se desenvolvió do 
solo por sus recursos, sino también por la afluencia de 
sus correligionarios que perseguidos ó molestados, bus- 
caban abrigo en el territorio ginebrino. La fama de la 
legislación calvinista, se extendió por toda Eui 
Zuinglio habia sido muy superior á la mayoría de los 
innovadores, por su temperamento de toleran. i;i; quería 
convertir á todos, mas sin violentarlos. En su ivinnm 
quitaba la autoridad romana á la iglesia, pero sin darla 
al poder secular como los luterano». 



PÁRRAFO XI 

Italia 

La península itálica había anunciado el reliar- n 
con sus p <> de las luchas, celos y 



336 COMPENDIO DE LA 



rivalidades, se mantuvo Ja unidad de espíritu y ei afán 
por lo bello y por lo grande. Cuatro Estados prepondera- 
ban en Italia: Roma, Venecia, Milán, y las dos Sicilias; 
principiaba á tener importancia el ducado de Saboya, y 
los florentinos y genoveses tenian un lugar importante, 
aunque en segunda fila. 

La dinastía de la casa de Aragón, sin embargo de la 
oposición de Francia, se sostuvo en las dos Sicilias. La 
conquista de Gonstantinopla por los turcos, afectó pro- 
fundamente á los países marítimos italianos: Mahomet II 
no pensaba dejar en manos de Genova y Venecia ni el 
dominio del mar Egeo ni los beneficios mercantiles. Ve- 
necia resistió á los turcos, pero salió quebrantada de la 
lucha. 

Luis XII de Francia pretendía el ducado de Milán por 
ser nieto de Valentina Visconti, y Maximiliano I corno 
marido de Blanca, hermana de Juan Galeazo Sforcia. Los 
franceses triunfaron, mas luego fueron vencidos por los 
españoles, que establecieron su dominación en la Alta 
Italia por espacio de dos siglos. La lucha por la sucesión 
al trono de Ñapóles se decidió en favor del emperador 
D. Garlos V de Alemania y I de España, constituyéndose 
un vireynato. Venecia concitó la cólera de Europa por su 
política egoísta; sin embargo logró hacer la paz, y pros- 
peró por su actividad y pericia mercantil, hasta que su 
mal sistema de gobierno, aristocrático é intolerante, y 
los descubrimientos geográficos, la hicieron decaer. 

Los ducados de Parma, Módena y Toscana siguieron 
las vicisitudes de Roma. El pontificado, interviniendo en 
todas las disputas políticas de Europa, solia sacar bene- 
ficios, pero que no trascendían al porvenir general de 
Italia. Saboya y el Piamonte iban creciendo en influencia 
mediante trámites sagaces y sistemas previsores. Los re- 
yes de España tenian en Italia la misma política que en 
la península. En Ñapóles estallaron algunas asonadas, 
entre ellas la de Tomas Aniello. Ninguno de los Estados 



HISTORIA UNIVERSAL 337 



italianos había tenido fuerza ni prestigio para asociarlos 
á todos; los celos eran otro obstáculo insuperable. La mi- 
sión de Italia se realizaría sin enlace con la política, por 
la viveza del espíritu general y por el atractivo de la raza. 

Con el refuerzo de los helenos emigrados, continuó la 
empresa del renacimiento. Toda Europa veia en los ita- 
lianos maestros y aleccionadores; ellos dieron el princi- 
pal contingente al progreso con sus marinos y sabios, 
poetas y artistas. La dominación extraña determinó un 
retroceso en las costumbres y en los estímulos; los disi- 
dentes emigraban; Campanella sufría por sus ideas vein- 
tisiete años de duro cautiverio; las intrigas sucedían á la 
emulación. La enemistad de los Estados poderosos evitó 
quizá á Italia una desmembración definitiva. 

La política de los ambiciosos, las conquistas y saqueos, 
la ruina de las ciudades, la devastación de los campos, 
los cuadros de sangre, tenían despedazada á Italia; y sin 
embargo no se extinguió el espíritu que asociaba á todos 
los italianos y se revelaba á través de todas las discordias 
y desventuras. Reinos y ducados pasaban de mano en 
mano sin consultar á los habitantes; las contribuciones 
agobiaban al trabajo; el mérito se posponía á la adula- 
ción; la justicia era fácil contra los débiles é ineficaz 
tra los fuertes. Pero Italia guardó sus condiciones inl i - 
mas, y bajo la contradicción, sus recuerdos y sus espe- 
ranzas. 

Un pais se sostenía mas libre de vejaciones. Ama- 
deo VIII de Saboya obtuvo del emperador Maximiliano 1 el 
título de Duque y estableció la indivisibilidad del dm\ult>; 
combatido el territorio por suizos y franceses, lo read- 
quirió Manuel Filiberto; él y su hijo Carlos Manuel orga- 
nizaron milicias, favorecieron las artes y las ciencias, y 
sacaron partido de las luchas europeas. Hizose costombfe 
política no valerse sino de fuerzas propias. En casi toda 
Italia, sin exceptuar Veneciá, loa poderes solicitaban el 
concurso de bandas de mercenarios, mas interesados en 

22 



338 COMPENDIO DE LA 



el lucro y el botín que en el derecho ó Ja justicia de la 
causa sostenida. La prudencia, el tino diplomático, la 
política seria, previsora y perseverante de la casa de Sa- 
boya, pusieron el cimiento á la gran obra de la unidad 
que andando los siglos prepararían los sucesos. No infun- 
diendo celos ni prevenciones, los duques de Saboya y el 
Piamonte se fortalecían, terciando á tiempo para lograr 
ventajas, y estableciendo en el interior leyes y trámites 
que diesen enérgica cohesión al ducado, y solidez al go- 



bierno. 



PÁRRAFO XII 



Los Países Bajos 

Ja. ' 

D. ' María de Borgoña llevó ai matrimonio con el empe- 
rador Maximiliano I en dote los Países Bajos y Flandes: 
estos dominios recayeron en Garlos I de España. Estaban 
gobernados por un vicario ó Stathouder, y regidos por 
leyes propias. Por lo común los habitantes gozaban de 
libertades y manejaban por sí los negocios públicos. Su 
industria competía con las de los países mas adelantados. 
Garlos I respetó los privilegios y fueros, aunque produ- 
jeron descontento las excesivas contribuciones. En con- 
tacto con toda Europa, los Países Bajos se contagiaron 
de las ideas reformistas. El conde de Otsfrisia, Edgardo, 
dio á conocer los escritos de Lutero, y recibió á los pro- 
testantes emigrados. Garlos V entonces prohibió leer y 
circular obras contra el dogmacatólico, imponiendo fuer- 
tes multas á los transgresores. La gobernadora María de 
Austria pudo impedir que los comerciantes y extrangeros 
sufrieran persecuciones inquisitoriales, y como Garlos V 
favorecía el comercio, abria puertos y hacia mejoras, si 
se repugnaba su intolerancia, aun los habitantes no pen- 
saban en hacerse independientes. 

En 1556 entró á poseer los Países Bajos y Flandes Fe- 






HÍSTORIA UNIVERSAL 339 



lipe II, quien trató de establecer un régimen de acuerdo 
con sus principios absolutistas. La inquisición, que ha- 
bía sido establecida en 1522, dejó de tener limitaciones; 
las ciudades representaron ai rey sin resultado. Felipe II 
reemplazó empleados, y prescindió de los naturales en 
el ejército. El príncipe de Orange, Guillermo de Nassau, 
y otros nobles, firmaron un compromiso para asegurar 
la libertad nacional, y pidieron que se suprimiera la in- 
quisición; solicitud que no atendió el rey. Los reforma- 
dos habían publicado en 1559 su profesión de fé en 37 
artículos. Estalló-una sublevación, se cometieron gran- 
des excesos por los sublevados y mayores por los agentes 
de Felipe II, y mas de cien mil habitantes emigraron. 
Restablecido el orden con infinitas crueldades, se castigó 
con ensañamiento á los innovadores, formándose el tri- 
bunal de los tumultos, que llamaron los holandeses y 
flamencos tribunal de la sangre. 

En 1572, el príncipe de Orange se puso al frente de la 
revolución en Holanda, Zelanda, Utrech y Frisia: el du- 
que de Alba, general de Felipe II, degolló en Narden y 
otras ciudades á los habitantes: en 1576 todas las provin- 
cias se coaligaron para expulsar á las tropas españolas. 
El gobierno de D. Juan de Austria, menos duro que el 
de sus antecesores, calmó algo los ánimos al Sur. Al cabo 
Holanda conquistó su independencia, y Flandes recobró 
sus fueros, permaneciendo unido á la corona de España 
hasta el tratado de Utrech en 1713. El poder ejecutivo de 
las provincias holandesas residía en un consejo supremo; 
el legislativo en los Estados generales; las provincias se 
administraban por consejos provinciales; había libertad 
religiosa y derecho de divulgar todas las ideas. No esca- 
searon las contiendas de las sectas; en ellas figuró el cé- 
lebre Hugo Grocio. 

Felipe II dio á su hija Clara Eugenia en dote los países 
en disputa: las provincias unidas nq Incuiou caso de esa 
cesión, y al ser atacadas, se defendieron y tomaron ia 



340 COMPENDIO DE LA 



ofensiva. Establecidas treguas, se firmó la independencia 
que seria solemnemente reconocida en el tratado de 
Westphalia en 1648. En el Sur (Bélgica), continuó gober- 
nando la casa española, pero con un sistema diferente, y 
bajo los principios antiguos y las libertades tradicionales. 
Al acabar la guerra de sucesión española, entre los aus- 
tríacos y los Borbones, Bélgica fué cedida al Austria, de 
la cual la separada á fines del siglo xvm la revolución 
francesa. 

La libertad dio á Holanda una extraordinaria expan- 
sión; las universidades de Leiden y Utrech se hicieron 
célebres; la marina creció rápidamente hasta poder com- 
petir con los Estados mas poderosos. Las industrias y las 
artes se desarrollaron también de un modo admirable, 
así como las relaciones científicas y el espíritu político 
de la masa social. Fué Holanda el siglo xvn el amparo de 
los perseguidos ó molestados por causas religiosas, y el 
refugio de los pensadores que en otros países ó naciona- 
lidades no encontraban garantías ni abrigo. Las diversas 
sectas se inclinaban por lo general hacia el luteranismo. 

La familia de Orange, que tantos títulos tenia á la con- 
sideración pública, quedó rigiendo los destinos del pais. 
A Guillermo de Orange, asesinado en 1584, según todas 
las probabilidades por instigación de Felipe II, sucedió 
su hijo Mauricio. Antes que Inglaterra se hizo Holanda 
casi arbitra de los mares; arrebató á los portugueses al- 
gunos de sus dominios en Asia, suprimió las limitaciones 
á la navegación y se distinguió fuera por su virilidad, y 
dentro por su prudencia. Y^w^v ^ ¿a, j***^* ' l¡ 3<£- 

PÁRRAFO XIII 

El Norte de Europa 

Scandinavia.— Después de las correrías y expediciones 
normandas, fueron tomando asiento los pueblos scandi- 



HISTORTA UNIVERSAL 341 



navos y perdiendo la rudeza primitiva al contacto de la 
Europa: las artes y las ciencias comenzaban á desarro- 
llarse; el trabajo, la actividad y la perseverancia, augu- 
raban favorable porvenir. Unidas Dinamarca, Suecia y 
Noruega por el pacto de Calmar, bajo Margarita de Val- 
demar, continuaron las disputas de clases y de naciona- 
lidades. A Margarita sucedió en 1412 su hijo Erico, el 
cual fué depuesto por incapacidad en 1439, eligiéndose á 
Cristóbal, príncipe palatino del Rhin, que murió sin 
descendencia en 1448. Se rompió la Union de Calmar, y 
los daneses nombraron rey á Adolfo VIII conde del 
Holstein y duque de Schleswig, á quien sucedió su so- 
brino Cristiano, conde de Oldemburgo. En Suecia se 
disputaban la corona el mismo Cristiano y Carlos VIII, y 
venciendo el primero, se restableció la unión, agregando 
el Holstein. Juan I gobernó con acierto desde 1481 hasta 
1513. Le heredó Cristiano II, hombre ambicioso y déspo- 
ta. Stenon Sturen, gobernador de Suecia, le resistió, 
pero fué vencido. El rey mandó degollar á noventa y 
cuatro nobles (matanza de Stokolmo). Escapó de la ma- 
tanza Gustavo Wasa, se sublevó, y tras una victoria le 
proclamaron rey en Suecia (1523). En 1527 Gustavo Wasa 
adoptó la reforma luterana (dieta de Westeras) y secula- 
rizó los bienes eclesiásticos. Emigrantes de Alemania 
hicieron progresar la industria y el comercio. 

La corona se hizo hereditaria en Suecia. A Gustavo 
Wasa sucedió en 1544 si hijo Erico XIV, quien seria de- 
puesto por su mal gobierno; murió envenenado. Juan I 
y su sucesor Segismundo nada hicieron digno de men- 
ción. Carlos IX hizo la guerra á Dinamarca, Polonia y 
Rusia; Gustavo Adolfo se mezcló en los asuntos de Alema- 
nia (guerra de treinta años) y murió en la batalla de Lut- 
zen(1632), heredándole su hija ( Iristina, de carácter einr- 
gico, aficionada á las artes y á las ciencias, pero opuesta 
á la religión de los suecos. En 1654 renunció el trono en 
favor de su hermano Garlos Gustavo, y se dedicó á fia] tr. 



342 COMPENDIO DE LA 



El gobierno de Cristiano II de Dinamarca era una mez- 
cla de violencias y de actividad favorable á la prosperi- 
dad pública; los campesinos alcanzaron ventajas y pro- 
tección; la bandera danesa se hacia respetar en los 
mares. Pero la tiranía del rey promovió una sublevación, 
y los nobles eligieron a Federico de Schleswig, quien 
permitió la propaganda de las ideas reformistas, y apo- 
yado por el pueblo proclamó en la Dieta de Odensee en 
1527 la igualdad de derechos civiles y políticos de las 
confesiones protestante y católica, la elección de lo& 
obispos por los capítulos y la abolición del celibato ecle- 
siástico. En 1530 la Dieta de Copenhague establecía la 
confesión luterana y la libertad de cultos. Cristiano III 
completó la reforma, pero procedió violentamente contra 
sus adversarios. Federico II (1559 á 1588) y Cristiano IV 
(á 1648) protegieron la instrucción pública, fomentaron 
el comercio con la India, aumentaron la marina, y el 
último fundó la colonia de Tranquebar é intervino en la& 
guerras de treinta años en defensa de la reforma. No- 
ruega estaba unida á Dinamarca: la reforma se propagó 
allí desde el año 1523, y se impuso por Federico I y 
Cristian III. Los tres países scandinavos prosperaron en 
todas direcciones, y los tres concurrieron con entusias- 
mo á las exploraciones emprendidas por otras naciona- 
lidades. O**- *< «* t* 4**** 3 o~4- 

Rusia.— Las dilatadas comarcas del Oriente de Europa 
que compondrían con el tiempo el imperio ruso, debían 
los principios de su organización á los slavos, waregos, 
finlandeses ó fineses y tártaros. El primitivo centro de 
gravedad del territorio político fué el Ladoga, después 
Novogorod, y luego Kiev. Rusia en su conjunto recibió 
los impulsos de la vida intelectual y religiosa, del impe- 
rio bizantino, pero en el sistema de vida influyó la inva- 
sión de los tártaros el siglo xm. Independientes los rusos 
del yugo mongólico, trataron de extenderse y de inter- 
venir en las cosas de Europa: Polonia les cerraba el paso 



HISTORIA UNIVERSAL 343 



por el camino de tierra, y Suecia por el camino ma- 
rítimo. 

Basilio IV (1505 á 1533) se propuso consolidar la mo- 
narquía y reunir todas las provincias con estrechos 
vínculos. Juan ó Iwan IV (1533 á 1587) quedó de menor 
edad, y su madre Elena y los demás regentes que siguie- 
ron abusaban del poder; él comenzó mal su reinado, 
pero luego se corrigió, reformó las leyes, llamó artistas 
y sabios extrangeros, y consquistó Kazan. En los últimos 
años se agrió su carácter, y cometió grandes tropelías, 
hasta el punto de mandar asesinar á su hijo Juan por 
presunciones de que aspiraba al trono. El Khan de Crimea 
invadió Moscou y la quemó, pereciendo ciento veinte 
mil personas. Teodoro I no tenia carácter; gobernó en su 
lugar su ministro Boris Godunof, el cual envió á Siberia 
las primeras colonias, obtuvo de Suecia la Garelia y la 
Ingria y emancipó la iglesia rusa del patriarcado de 
Constantinopla. Al morir Teodoro en 1598, se extinguía 
la dinastía de Rurik, pues Godunof hizo asesinar á De- 
metrio, hermano del rey, y se hizo elegir. Godunof y su 
hijo Teodoro II murieron en guerras con un impostor 
llamado Gregorio Otrepief: la anarquía y el hambre se 
apoderaron de Rusia. 

Después de grandes desastres fué elegido Miguel Fede- 
rico RomanoíT: pactó con Suecia y Polonia terminando la 
guerra, arregló tratados con Francia y Persia y China, y 
normalizó el imperio. En 1645 le heredó su hijo Alejo, 
quien sostuvo luchas con Polonia y Turquía y sometió á 
los cosacos de la Ukrania hasta el Dniéster. Teodoro 111 
solo gobernó desde 1670 hasta I6S W 2; hi/.n la paz con loa 
turcos, y no pudiendo establecer un orden regular á 
causa de los privilegios y de las pretcnsiones de la no- 
bleza, pidió á cada familia sus títulos y los quemó. Al 
morir dejaba dos hermanos; Juan y Pedro, menores de 
edad, pero la hermana mayor Sofía, bija d< otro matri- 
monio del emperador Alejo, se apodera del gobierno 



344 COMPENDIO DE LA. 



hasta el año 1689 en que Pedro I se puso al frente del 
Estado por incapacidad de su hermano Juan. 

Polonia. — Después de Casimiro el Grande y Boleslao II, 
la nobleza fué recobrando sus antiguos privilegios, y los 
Jaguellones aumentaron constantemente las preeminen- 
cias aristocráticas para asegurarse la elección de los 
suyos. Segismundo II fué el rey último de esa familia. 
En medio de las revueltas que agitaban el pais, se inclinó 
del lado de los católicos, si bien estableciendo la igual- 
dad civil y política en las diversas confesiones religiosas; 
sometió la Livonia, hizo tributaria la Prusia, conservó 
unida la Lituania, y ejerció influjo en Rusia. En 1572 los 
nobles eligieron rey á Enrique de Valois, hermano de 
Garlos IX de Francia, y cuando D. Enrique fué á ocupar 
el trono francés, nombraron á Esteban Bathori, príncipe 
de Transilvania, con la soberanía de Ana, futura de 
Bathori, por ser este subdito del sultán turco/Luego 
venció en una guerra con Rusia por causa de Livonia. 

Al fallecer Bathori en 1586 estalló la guerra civil entre 
los partidarios de diversos candidatos, y triunfó Segis- 
mundo, hijo de Juan III de Suecia; el cual rigió el pais 
por espacio de 45 años, ocupado en guerras civiles y 
extrangeras. Vladislao VII pensó conquistar Rusia, pero 
solo adquirió Ghernikof, Estonia y Gurlandia. Dejó debi- 
litada la nación en medio de poderosos enemigos. Polonia 
era muy superior á Rusia en cultura y poco desigual en 
fuerzas. La guerra siguió hasta 1667, recobrando el im- 
perio la pequeña Rusia. Los hombres de Estado en el 
Centro y Sur de Europa, ya señalaban al imperio ruso 
como un peligro: no podia contarse entre las naciones 
europeas por sus costumbres y su civilización ni proce- 
dimientos de gobierno, pero habia dejado de ser un im- 
perio asiático casi desconocido, (jowa, d -¿^ '^¿f? 3 ti 



* * 



HISTORIA UNIVERSAL 345 



PÁRRAFO XIV 

El imperio turco 

Después de las cruzadas, el imperio de Constantinopla 
cayó en estéril rutinarismo; no se hacia sino repetir la 
ciencia de otros siglos y copiar, cada dia con mas imper- 
fección, las obras de arte. Habia sido en la edad inedia el 
guardador del saber y el dique contra las invasiones de 
los slavos y de los turcos. El Occidente no supo tener 
gratitud, y encerrándose en su egoismo, permitió que 
acampara en Europa una raza emprendedora, sedienta 
de conquistas y emisaria de las funestas doctrinas de la 
fatalidad y del despotismo. Los turcos revelaron en los 
primeros tiempos de la conquista de los Balkanes una 
capacidad no común y una energía poderosa. Con el 
tiempo descenderian impulsados por el espíritu íntimo de 
los dogmas del Koran y de los vicios de ios pueblos 
orientales. 

Era Mahomet II notable guerrero y organizador, de 
talento brillante é instrucción vasta, pero cruel y venga- 
tivo. No persiguió á nadie por sus creencias. Los venci- 
dos quedaban libres en sus personas y bienes, costuí li- 
bres, religión é idioma: las localidades se administrarían 
por ellas mismas; el patriarca se elegiría por los ortodo- 
xos griegos, debiendo confirmarle el sultán. Los monges 
del monte Athos se hicieron partidarios de Mahoimt II. 
y uno de ellos escribió su historia. Pero si no habia inte- 
rés en arrancar á los vencidos sus usos, se les excluía 1< 
la sociedad política como no renunciasen á su religión j 
se declararan mahometanos. Las dos agrupa< lioncfe prin- 
cipales del pueblo oran de griegos y slavos: los gn 
mantuvieron mejor la unidad y los recuerdos; la aristocra- 
cia slava renegó en mucha partí porcons. < \ n <n rango. 



346 COMPENDIO DE LA 



Constantinopla tomó pronto un aspecto oriental; de la 
catedral de Santa Sofía, se hizo una mezquita; se cons- 
truyeron bazares, baños, hospitales, palacios y monu- 
mentos, al estilo turco. Cada barrio estaba pintado de 
distinta manera. Desde Constantinopla prosiguió Maho- 
met la conquista de la península de los Balkanes; Venecia 
trató con el sultán: en Albania se defendió heroicamente 
Jorge Gastrioto. Los húngaros contuvieron á los vence- 
dores turcos, pero sucumbieron Belgrado, Servia y la 
Morea y Bulgaria; la conquista de la península, consti- 
tuye uno de los cuadros mas sangrientos y horrorosos de 
la historia. En Atenas, el Partenon fué convertido en 
mezquita; pereció el imperio de Trevisonda; los valacos 
fueron derrotados y las islas cayeron en poder de los 
turcos. 

En 1462 se declaró la guerra entre Turquía y Venecia: 
la Bepública luchó heroicamente diez y siete años, pero 
no pudo obtener el triunfo. En 1481 murió Mahomet II 
dejando un imperio poderoso y respetado. De los dos 
hijos del sultán, este prefería á Dchem; el gran visir 
quiso proclamarle, pero se anticiparon los genízaros pro- 
clamando á Bajaceto. Bajaceto era dado á la poesía y á 
las artes: sin embargo, como el espíritu del imperio era 
guerrero, tuvo que ocuparse de invasiones y conquistas: 
las campañas contra Hungría y Polonia le proporcionaron 
solo éxitos pasajeros; quitó á los venecianos varias plazas 
fuertes en Grecia, y asoló el Norte de Italia. 

Selim sucedió á Bajaceto; dominó la Persia, conquistó 
Siria y Egipto, y proyectando la conquista de Rodas, 
murió de una epidemia. . Solimán II reveló superiores 
condiciones de carácter; tomó Belgrado y conquistó Ro- 
das. Llamósele el Magnífico por su generosidad y reco- 
mendables prendas. Hizo tratados con Francia, tomó la 
capital de Hungría y fracasó en el sitio de Viena y venció 
á Venecia. Una expedición á la India elevó á su apogeo al 
poder turco. Por una intriga del harem Solimán mandó 



HISTORIA UNIVERSAL 347 



matar á su hijo Mustafá; al conocer su error, el sultán se 
tornó cruel. Murió en 1566. Con Selirn II comenzó la de- 
cadencia del imperio; en 1571, la coalición dirijida por 
España y Venecia, derrotó á los turcos en la célebre 
batalla naval de Lepanto. A las grandes empresas suce- 
dieron desde entonces las intrigas. 

Amurates III y IV, y Selim III, ya no contaron sino con 
las pasiones; los turcos perdian su vigoroso impulso. La 
última manifestación expansiva del poder turco, fué el 
sitio de Viena en 1683, sitio que fué levantado por el 
oportuno auxilio del rey polaco Sobiesky; los turcos per- 
dieron Bhuda y Belgrado, y abandonaron Hungría, Ukra- 
nia, Dalmacia y otras comarcas. 

La batalla de Lepanto habia quebrantado el poder 
marítimo de los turcos, y la derrota delante de Viena, su 
empuje militar. El fatalismo que lleva en el alma la reli- 
gión mahometana, debia producir sus efectos; el sistema 
absoluto es una consecuencia lógica de los dogmas del 
Koran. Prescribiendo la religión la guerra á sus enemi- 
gos hasta convertir el mundo, la política le secunda 
imponiendo á los creyentes la necesidad de vencer ó de 
ser vencidos. 



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CAPÍTULO SEGUNDO 

Desde la paz de Westphalia hasta la revolución 

francesa 

PÁRRAFO I 
Inglaterra 

Ricardo Gromwell no tenia las capacidades ni el pres- 
tigio de su padre; renunció el protectorado, y el general 
Monk sublevó el ejército en favor de la restauración mo- 
nárquica. Proclamóse á Garlos II en 1660. El rey no 
conocía el espíritu público: creyó que la nación inglesa 
aspiraba á volver á los antiguos tiempos. En tal concepto 
faltó á los compromisos contraidos, llevó al cadalso á 
diez de los jueces de su padre Garlos I, y mandó desen- 
terrar y exponer en la horca los cadáveres de Cromv>»li, 
lreton y Brandsshaw: millares de republicanos y purita- 
nos abandonaron el pais. En 1666, un incendio horroroso 
se agregó á los males de la República con Holanda: la 
Ilota holandesa remontó el Támesis, saqueóla ribera 
llevó gran número de naves. El parlamento manifestó su 
oposición al rey, quien gobernó de una manera despótica 
hasta su muerte en 1685. Habíanse formado los partidos 
Tory y Whig, representando las tendencias conservado- 
ras y liberales. 

Jaeobo II intentó restablecer el absolutismo y abolir la 
reforma. Pero Guillermo de Orange, casado con María, 
hija de Jaeobo II, se puso de acuerdo ooo lo* protestan- 
tes y el partido w i hg, desembarcó en Inglaterra, y con 



350 COMPENDIO DS LA 



el apoyo de sus parciales derrotó á las tropas reales: 
Guillermo y María fueron coronados; los irlandeses que 
se alzaron por el rey depuesto, fueron vencidos en la 
batalla de Boyne; los católicos irlandeses perdieron sus 
derechos políticos y algunos de sus derechos civiles; 
Escocia é Inglaterra se unieron mas estrechamente, y el 
parlamento se constituyó por las dos naciones. Las liber- 
tades se aseguraron y ampliaron; se creó el banco de 
Londres, y la marina recobró importancia. 

Muertos los reyes, en 1702, les sucedió Ana, hermana 
de la reina María. En la guerra de sucesión de España 
obtuvo Gibraltar la Inglaterra. En 1714 murió la reina 
Ana, quedando heredera la princesa Sofía, casada con 
Gregorio de Hanover; su hijo Jorge I entró á gobernar; 
fué su ministro más célebre Roberto Walpole: una polí- 
tica sana y levantada elevó el pais á considerable altura. 
Jorge II (1727 á 1760) concluyó un tratado de paz con 
España y Suecia, intervino en la guerra de siete años en 
favor de Federico II de Prusia; guerra que generalizada 
en Europa y América dio por resultado, entre otros bene 
ficios, para la Gran Bretaña, la anexión del Canadá á los 
dominios ingleses en Norte América, y la conquista del 
Senegal en África y de Pondichery en Asia. La India 
comenzaba á ser explotada por una Compañía mercantil 
protegida por el Gobierno. A la elevación y dignidad del 
espíritu público correspondían verdaderas notabilidades 
como Walpole, Pitt, (Lord Chattan), North y muchos 
otros. 

Inglaterra tenia sobre las naciones continentales la 
ventaja de estar rodeada del mar; podia reducir sus tro- 
pas y consagrar al progreso los recursos que Europa 
gastaba en prepararse á vigilar á los adversarios. Los 
problemas del crédito y de la hacienda se estudiaban con 
profunda atención. No hallaban reparo en ceder los mas 
sabios é íntegros contra las terquedades de partido, 
siempre que conven ia á los intereses generales. Poco 



HISTORIA UNIVERSAL 351 



dado al pueblo á divagar, discutíalo todo sin embargo, y 
entregaba á la razón lo que otros paises resolvían por la 
fuerza. 

Dentro de la nación eran distintas las condiciones de 
derecho: Irlanda estaba sometida; sus negocios se venti- 
laban como los de un pais conquistado. 

Jorge III en su largo reinado (1760 á 1820) vería la 
emancipación de Norte América y el principio de la gran 
revolución europea que habia comenzado la Francia en 
1789. Las colonias se habían desarrollado con espíritu 
análogo al de la madre patria, pero mas inclinadas Ú la 
libertad y á la igualdad, efecto de las circunstancias á 
que debieron su nacimiento. El derecho fué sostenido 
oon energía, cuando las pasiones condujeron á las Cáma- 
ras inglesas y al gobierno mas allá del límite de la pru- 
dencia y de la ley. Inglaterra pudo sin embargo haber 
combatido después de 1782 y 1783, porque no estaban 
agotados sus recursos; mas inspirándose en saludables 
consejos, prefirió conservar lazos de relación moral y 
económica, en beneficio común, á los empeños del orgull« i 
y del amor propio que en definitiva solo hubieran pr 
gado la lucha sin variar á mas ó menos tiempo el desen- 

PÁRRAFO II 
ALKMANIA Y &U8TR1 \ 

La guerra de treinta ai toa teé wfca calántídád pan 

imperio alemán: suspendiéronse todos los adelant 
población se redujo á menos de la mitad; el particularis- 
mo ganó terreno con (laño de la importancia política: 
ciudadanos decayeron, y Alemania dejó de ser la pri 
nacionalidad europea. Dividíase el imperio en mas de 
trescientas einrurnia soberanías grandes y peq 
cada ¡na ségun el I ratado que puso fin á la guerra, podia 



352 COMPENDIO DE LA 



aliarse con otra y con el extrangero, como no fuera contra 
el emperador; el ejército tendria dos jefes, uno católico 
y otro protestante. Los príncipes y señores cambiaban 
de religión, de aliados y de sistema, según sus intereses 
especiales. Austria hostilizaba al imperio para engrande- 
cerse. Leibnitz trató en vano de conciliar las iglesias. 
Las costumbres nacionales eran sustituidas por otras 
extrangeras: las supersticiones y los fanatismos alcanza- 
ban de igual modo á los paises protestantes que á los 
católicos. 

La Francia de Luis XIV veia con agrado la disolución 
moral del imperio germánico. El Electorado de Bran- 
demburgo, con una táctica sagaz no poco análoga á la de 
Saboya en Italia, consiguió elevarse hasta constituir la 
monarquía prusiana al comenzar el siglo xvm, y se puso 
á la cabeza del partido reformista. 

Austria. — Fernando III vivió nueve años después de la 
paz de Westphalia, tan desfavorable á la casa de Habs- 
burg. Luis XIV ambicionaba el imperio, mas no pudien- 
do hacerse elegir, impuso condiciones á Leopoldo I, 
quien se obligó á restituir el Montferrato á Saboya y á 
no hacer causa común con los Habsburg de España. Era 
amigo el nuevo emperador de la etiqueta, intolerante en 
religión, poco culto en su trato, y débil de carácter. A 
causa de Transilvania, Austria fué invadida por los tur- 
cos; pero con auxilio de los franceses, españoles, vene- 
cianos y genoveses, y en especial del insigne general 
modenes Montecucculi, derrotó á los invasores en la ba- 
talla de San Gotardo (1664). En 1683, Viena debió su 
salvación al auxilio de Juan Sobieski y de sus tropas 
polacas. 

José I estuvo en luchas con Hungría y se mezcló en la 
guerra de sucesión de España. Garlos VI (1711 á 1740) 
sostuvo guerra con los turcos y anexionó Temeswar, 
Valaquia hasta el Aluta y algunas comarcas de Bosnia y 
Servia; ganancias que devolvió por la paz de Belgrado. 



HISTORIA UNIVERSAL 353 



El Austria se habia engrandecido con la adquisición 
de Bélgica, Milán y Ñapóles, arrancados á España por el 
tratado de Utrech. El imperio austriaco carecía de cohe- 
sión, formando tres grupos: el Austria alemana, Hungría 
con los territorios vecinos, y Moravia, Bohemia y Silesia, 
con distintas leyes y administración. En cultura estaba 
muy atrasado. En 1720 los distintos Estados aprobaron 
la pragmática sanción declarando indivisible el imperio 
en los descendientes varones y hembras: no quedaban á 
Garlos VI mas que tres hijas, la mayor María Teresa, 
nacida en 1717. Una guerra con Francia y otra con Tur- 
quía empeoraron la situación de Austria. 

En 1740 murió Carlos VI. Subió al trono María Teresa, 
y pronto se lo disputaron varios pretendientes: otras 
naciones deseaban obtener beneficios á expensas de 
Austria: Prusia obtuvo parte de Silesia, pero María Te- 
resa salió triunfante en la paz general de 1748. A los 
pocos años intervino en la guerra europea contra Fede- 
rico II de Prusia, y no pudo recobrar Silesia. La empera- 
triz mostró una rara energía, notables capacidades 
y conocimiento profundo de la política exterior. Los 
húngaros constituyeron su principal fuerza en la lucha 
con sus competidores. Francisco de Lorena, marido de 
María Teresa, habia sido elegido jefe del imperio alemán. 

Si bien con algunos escrúpulos, María Teresa entró en 
la coalición de Rusia y Prusia para el primer reparto de 
Polonia (1772), sacando la parte mas útil. En 1780 murió 
la emperatriz. Heredóle su hijo José II á quien también 
eligieron emperador de Alemania, tiempo antes de qu<* 
heredara Austria. De ideas reformistas, ilustrado, y con- 
vencido de la debilidad interior de su patria, se propuso 
corregir los abusos y enmendar las tradiciones. Pre- 
tendió establecer un solo derecho en el imperio austríaco 
y sus dominios, y liberalizar Jas instit nciours. Suprimió 
muahos conventos secularizando sus hitMics y aplicando 
sus productos á la enseñanza, fundó hospital. -s. iiiipu- 

28 



354 COMPENDIO DE LA 



la preeminencia civil, abolió la servidumbre corporal, 
ordenó la formación de códigos, estableció el matrimo- 
nio civil, y modificó las leyes sobre sucesiones. Todos 
los intereses hallaron en José II un protector decidido. 
Flandes y Hungría resistieron los planes unificadores 
del emperador; los flamencos se insurreccionaron decla- 
rándose independientes en 1790: en 1792 murió José II con 
el pesar de no haber podido llevar adelante la reforma. 
Leopoldo II derogó todas las innovaciones menos la de 
la tolerancia religiosa, fa^o* °* *** ^ l ^yA ^ 

PÁRRAFO III 
Prusia y Holanda 

El Elector de Brandeburgo Federico Guillermo (1640 á 
1688), heredero también de los ducados de Prusia y Cié- 
veris, fué el organizador del Estado que mas tarde se 
ilamaria Prusia. Logró la completa independencia apro- 
vechando las guerras de Suecia y Polonia, y se consagró 
aro bustecer por todos los medios al pais. Creó un ejér- 
cito permanente, acojió á los emigrados de otras naciona- 
lidades, y al morir dejó una situación halagüeña. Fede- 
rico I era celoso de los intereses sociales, pero menos 
económico que su padre. Embelleció Berlin, creó Insti- 
tutos científicos, y tomando parte en la guerra de suce- 
sión de España, elevó Prusia á monarquía, aumentando 
después sus dominios con algunos territorios. 

Federico Guillermo I (1713 á 1740) se propuso morali- 
zar el Estado: suprimió los gastos inútiles, disciplinó el 
ejército, organizó la hacienda pública, y dedicó todo su 
tiempo á elevar su patria. Su hijo Federico fué castigado 
por sus malas costumbres. 

Federico II, no obstante sus tradiciones juveniles, fué 
en todo grande; á los tres días de reinar abolió el tor- 



HISTORIA UNIVERSAL 355 



mentó, y antes de acabar el primer mes estableció la li- 
bertad religiosa. En todo lo que habia de dignificar la 
nación puso la mano, lo mismo en las ciencias que en 
la agricultura y las leyes. Al subir al trono austriaco 
María Teresa, Federico II reclamó tres ducados silesios, 
y además Julish y Bergi derrotó á sus adversarios, y 
consiguió lo que pretendía, reformándolo todo en benefi- 
cio de los silesios. 

El reino prusiano tenia ya cinco millones y medio de 
habitantes. Federico II, inspirado por su amigo Voltaire 
y otros pensadores franceses, deseaba la paz, pero le 
odiaban María Teresa y los rusos por celos de su audacia 
y de su fortuna. Austria, Francia, Rusia, y algunos Esta- 
dos alemanes se aliaron contra Prusia para reducir el 
reino á sus límites primitivos; solo Inglaterra apoyaba á 
los prusianos. Aquí desplegó Federico II todo su genio 
militar y su actividad inimitable (guerra de siete años). 
El rey de Prusia venció en diversas batallas, pero sus 
generales perdieron otras; el excesivo número de adver- 
sarios imposibilitaba á Prusia para adquirir ventajas de- 
cisivas. La muerte de Isabel de Rusia en 1762 separó de 
la coalición al imperio del Norte; Suecia se retiró tam- 
bién, y al año siguiente, 1763, se firmó la paz general. 

Prusia tuvo el rango de potencia de primer orden. Las 
pérdidas habían sido enormes, en particular para los 
prusianos. Federico II se consagró con decidido empeño 
á cicatrizar tantas llagas; abrió canales de riego, reedificó 
las ciudades, desecó pantanos, y tanto hizo, que mereció 
en la paz el título de Grande que antes le dieran por su 
heroísmo y por sus insignes cualidades. Fustigado por la 
emperatriz Catalina de Rusia, entró en el reprobable 
convenio del reparto de Polonia en 1772. 

Murió Federico II en 178<>. Sucediólo Federic- Guiller- 
mo II, quien perdió el Influjo adquirido por Prusia en el 
reinado ahtertor. Pié intolérferite en religión y en políti- 
ca, é impusn [é censura, Sin embargo, la sociedad había 



356 COMPENDIO DE LA 



tomado vuelo, y muchos hombres eminentes dejarían la 
semilla de una gran nación. 

Holanda. — La contrareforma iniciada en seguida del 
concilio de Trento, y sostenida por Felipe II y Felipe III y 
no habia podido triunfar de Inglaterra ni de Holanda, 
pero tampoco desistia, y hasta el tratado de Westphalia 
no se admitió expresamente en el derecho de las naciones 
á los paises reformados. Al morir Felipe IV, Luis XIV 
pretendió los paises flamencos como herencia de su mu- 
ger María Teresa, hija del rey español. Holanda, temiendo 
por su existencia, firmó un tratado con Inglaterra y Sue- 
cia para defender á los españoles: Luis XIV hizo la paz, 
pero luego atacó aisladamente á los holandeses, que 
aliados con el Brandeburgo y Austria, resistieron hasta 
la paz de Nimega en 1679. 

Holanda tomó parte contra los Borbones en la guerra 
española de sucesión; desde que se elevó al trono ingles 
Guillermo de Orange, los dos paises se unieron con sóli- 
dos vínculos. Ocupado del comercio, la industria y la 
navegación, el pueblo holandés prosperó, fundó colonias 
en Oceanía, en África y en América, é inspiró respeto á 
Europa por sus buenas instituciones y su valor. La fa- 
milia de Orange, separada del poder al concluir el si- 
glo xvn, fué restablecida en 1747, haciéndose hereditario 
el título de Stathouder, aun en la línea femenina. 

La marina holandesa decayó considerablemente con 
motivo de la guerra sostenida con los ingleses en la época 
de la independencia de las colonias Norte-americanas. 



PÁRRAFO IV 

Italia y Suiza 

A mitad del siglo xvn dominaban los españoles Sicilia, 
Ñapóles y el Milanesado; Venecia se ocupaba del comercio 



HISTORIA UNIVERSAL 357 



y la guerra; Saboya mantenía con trabajo su indepen- 
dencia; las pequeñas cortes ducales competían en lujo y 
prodigalidad con los reyes; los ciudadanos se enervaban 
en los desórdenes, ó se pervertían sirviendo agenas cau- 
sas contra su patria. La guerra de sucesión española, á 
la muerte de D. Garlos II el Hechizado, convirtió á Italia 
en el principal campo de batalla: las tropas extrangeras 
de los distintos bandos, devastaban sin consideración; 
solo quedaron neutrales el pontificado y Venecia. España 
perdió todas sus posesiones italianas por el tratado de 
Utrech, sucediéndole Austria. A mitad del siglo xvm, 
después de las guerras de Felipe V, que recabó para sus 
hijos las Sicilias, se arregló la Italia como si á todos co- 
rrespondiera menos á los italianos. María Teresa de 
Austria se quedó con la Lombardía; Felipe de Borbon 
obtuvo los ducados de Parma y Plasencia, y D. Gar- 
los, después III de España, las dos Sicilias. Saboya ane- 
xionó algunos territorios en la cuenca del Pó. El reino 
saboyano-piamontes sufrió reformas interiores favora- 
bles. 

Poco antes del tratado de Westphaiia (164-4) fué elegido 
pontífice Inocencio X, tan económico como pródigos fue- 
ran sus antecesores; entre los pontífices que trataron de 
corregir los abusos, se distinguen Inocencio XI, Clemen- 
te XI, Benedicto XIII y Benedicto XIV. El último creó 
academias de ciencias y artes, reformó los tribunales y 
mejoró la administración. Clemente XIV (ÍTB9 á 1774) 
suprimió la orden de los jesuítas. En la época de Pió VI 
estalló la revolución francesa. 

Las ideas divulgadas, particularmente en Francia, ani- 
maban a las clases ilustradas de Europa: en la mayortl 
de los Estados italianos, lío obelante el dominio exti 
se determino una corriente reformista, pero solo la polí- 
tica saboyana se dirigía en secreto hacia la anidad; I-' ran- 
cia, en sus periodos de enemistad con los Habsburg, 
protegía ese pensamiento en el Norte de Italia. I 



358 GOxMPENDIO DE LA 



doctrinas, aunque accesibles solo á la minoría, iban cun- 
diendo en agrupaciones importantes. 
u Suiza.— El reconocimiento en el tratado de Westphalia 
de la independencia helvética daba al país nuevos títulos- 
y mas alta representación en Europa. La última lucha 
grave sobre temas religiosos sucedió de 1705 á 1718; por 
el tratado de Aran todos consintieron en establecerla 
libertad de cultos. La confederación se había poblado 
considerablemente con emigradores de otras nacionali- 
dades. Al ser revocado en Francia — 1685 — el edicto de 
Nantes por Luis XIV, muchos hugonotes emigraron á 
Suiza llevando sus conocimientos industriales y agrícolas - 

No había en Suiza unidad de sistema ni de métodos; 
en Berna, Lucerna, Friburgo y Zurich, tenia el poder la 
aristocracia; cada pueblo y aldea de los Grisones era un 
Estado independiente. La política, en relación al exterior, 
consistía en no intervenir en agenas contiendas, y en la 
defensa común. En el interior se establecían convencio- 
nes particulares; todos tenían el derecho de industria,, 
comercio y trabajo, fuero personal y libertad de cambiar de 
domicilio. Los gobiernos locales protegían la instrucción 
pública. El hábito de los suizos, de engancharse como 
soldados en los ejércitos extrangeros, fué desarraigándo- 
se, si bien no se extirpó hasta bien entrado el siglo xix. 

Colocada la Helvecia en medio de grandes naciones- 
europeas, habia debido su autonomía á las rivalidades 
de sus vecinos. Ahora quería deberla á su valor y á su 
prudencia. El comercio se extendió considerablemente, 
en particular en Ginebra que se enriqueció con rapidez 
por sus manufacturas y artefactos. Con los productos del 
exterior entraban las ideas, y se principió á seguir una 
senda definida en dirección á la nacionalidad. Ante la 
probabilidad de peligros, tenían organizado un ejército 
numeroso y bien disciplinado. 

En Ginebra nació Juan Jacobo Rousseau que se inspi- 
raría en el espíritu democrático de la ciudad del Leman. 



HISTORIA UNIVERSAL 359 



PÁRRAFO V 

Dinamarca y Suecia 

Federico III, sucesor de Cristian IV, hizo la corona 
hereditaria, fijó el orden de sucesión sin excluir las hem- 
bras, dio una constitución extendiendo los privilegios á 
la clase media, y estableció la capital en Copenhague. 
Sostuvo guerras con Suecia, pero no llevó la mejor parte. 
En 1670 murió el rey, y le heredó su hijo Cristian V, quien 
renovó bajo mejores auspicios la guerra con Suecia. Este 
reinado fué notable por la creación de la compañía mer- 
cantil para las Indias occidentales, por el desarrollo de 
la marina, la formación del código civil, las leyes mejo- 
rando el sistema administrativo, y por muchas medidas 
saludables. 

Federico IV (1700 á 1730) se coaligó con Rusia y Polo- 
nia contra Suecia; los suecos le vencieron, y se dedicó á 
los asuntos de la paz. En su tiempo se organizó una co- 
lonia de hermanos moravos en la Groenlandia, y los 
daneses adquirieron de Francia la isla de Santa Cruz en 
las Antillas. Cristian VI (á 1746) anexionó el ducado de 
Schleswig, fomentó la instrucción pública y protegió á 
las compañías mercantiles. Federico V (1740 á 1766) de- 
claró libre el tráfico, creó casas de inválidos, de artes 
y oficios, academias y laboratorios químicos, y elevó al 
país al mas alto grado de prestigio. 

Cristiano VII (á 1808) no supo conservar el estado d. 
cosas; las disputas palaciegas causaron desórdenes y pr<>- 
cesos escandalosos, teniendo mucha culpa en ello la de- 
bilidad de carácter del rey. 

Suecia.— Carlos X Gustavo ocupó .1 trono en 1054. Kl 
pais estaba debilitado y pobre; obligó á la nobleza á de- 
volverlos bienes realengos adquiridos por .mera ó do- 



360 COMPENDÍO DE LA 



nación desde la muerte de Gustavo Adolfo. En 1655 llevó 
la guerra á Polonia, cuyo rey Juan Casimiro alegaba 
derechos respecto de Suecia, tomó Varsovia, y ocupó 
Cracovia, Mazovia y Lituania. La paz de Welam le dejó 
en buen lugar: atacó luego á Dinamarca que acaso hu- 
biera sucumbido á no interesarse diversas naciones por 
temor al poder que adquirian los suecos. Murió Carlos X 
en el sitio de Copenhague sosteniendo guerra* á la vez 
con seis naciones (1668). 

La viuda y cinco regentes gobernaron el reino hasta 
1672 en que Carlos XI tomó posesión del poder. Declaró 
la guerra á Holanda; combatió con el Brandeburgo, y 
cuando se levantó contra él todo el Norte de Europa, le 
salvó la intervención diplomática de Luis XIV. Su go- 
bierno ulterior fué laborioso y atinado. 

Carlos XII (1697 á 1719) encontró á Suecia abundante 
en recursos, pero amenazada por Rusia, Polonia y Dina- 
marca. Sitió á Copenhague y obligó á los daneses á sepa- 
rarse de la liga; venció á los rusos en Narwa, tomó á 
Varsovia, é hizo proclamar rey de Polonia á Estanislao 
Lenzinsky, y tras muchas y brillantes victorias, fué ven- 
cido en Pultawa (1709). Carlos XII huyó á Turquía, no 
regresando á su patria hasta el año 1714. En 1718 murió 
sitiando la fortaleza de Frederichshall. 

Heredó á Carlos XII su hermana Ulrica Eleonora; la 
nobleza recobró sus privilegios. Habia concluido el pe- 
ríodo de preponderancia para entrar en el de las intrigas 
y los apasionamientos de partido; las facciones seguían 
al influjo de Francia ó Rusia; una guerra con el imperio 
ruso solo produjo la humillación de Suecia que perdió 
parte de la Finlandia. La reina murió en 1771; Adolfo 
Federico estuvo en el trono hasta 1771 enj que abdicó 
después de graves trastornos y de intervenir sin éxito en 
la guerra de siete años. Su hijo Gustavo III (á 1792) quitó 
por una revolución el poder á la nobleza, abolió el tor- 
mento, reformó los tribunales, estableció la libertad de 



HISTORIA UNIVERSAL 361 



cultos; pero si por una parte establecía grandes cosas, 
por otra resucitaba los torneos y juegos de la edad media 
y otras costumbres muertas. Sostuvo con brío una guerra 
con Rusia, é intentó hacerla á la Francia revolucionaria; 
la Dieta le negó recursos. Los nobles tramaron una con- 
juración y le asesinaron en un baile. Le heredó su hijo 
Gustavo IV que imitó los trámites de su antecesor. Sue- 
cia tenia un puesto de honor entre las naciones, mas no 
ya el poder y la representación de su gran período militar. 

PÁRRAFO VI 

Polonia y Rusia 

La debilidad de Polonia estaba en sus instituciones, y 
el peligro en la posición geográfica. La monarquía elec- 
tiva era un continuo tema de revueltas y de asechanzas: el 
libre veto de un solo diputado podia dejar sin efecto las 
decisiones de la Asamblea; la aristocracia gobernaba y 
se hallaba dividida. 

Después de la muerte de Ladislao VII, los cosacos 
invadieron Polonia, y obligaron á la Dieta á elegir rey á 
Juan Casimiro, hijo de Segismundo II de Suecia. Juan 
Casimiro era sacerdote; relevado de sus votos, subió al 
trono y se casó: no pudo dominará los cosacos, que luego 
fueron apoyados por Rusia y Suecia. En 1668 abdi.v» 
el rey, y fué elegido Miguel Koribut, de la familia é 
Piasti. Le sucedió en breve Juan Sobiesky, y dando orga- 
nización á las fuerzas nacionales, salió á la guerra contra 
los turcos, les hizo levantar el sitio de Viena en 1683, 
pero la ambición torció su política, y por conn liarse el 
afecto de Rusia le cedió territorios que aproximarían á 
un enemigo tan peligroso. Por la paz de Oliva cedió i 
Suecia la Livonia y renunció al protectorado BOtoe Piu- 
sia. Murió en 1696, 



362 COMPENDIO DE LA 



Federico Augusto II, de acuerdo con Rusia y Dinamar- 
ca, combatió á Suecia con mal éxito; fué destituido, y 
luego repuesto al acabar la guerra con Garlos XII. Al 
morir el rey en 1733, la Dieta eligió á Stanislao Lenzinski, 
que ya fuera rey de Polonia durante la deposición de 
Federico Augusto. Austria y Rusia favorecían la candi- 
datura de Augusto, hijo del monarca muerto, al cual 
hicieron triunfar después de cuatro años de revueltas. Un 
largo período de anarquía, reformas y contrareformas, 
debilitó el pais. Al ocupar el trono de Rusia Catalina II, 
la familia polaca de Czartoryski levantó tropas y Augus- 
to III abdicó. En 1764, bajo la presión de Rusia y Prusia, 
se eligió rey á Estanislao Poniatowsky. La Dieta pugnaba 
contra los disidentes y estos pedían su apoyo á la empe- 
ratriz: los tumultos, motines y asonadas, llevaron las 
cosas á indescriptible estado de anarquía: una tentativa 
de rapto contra Estanislao, dio pretexto al último golpe 
que Rusia meditaba. 

Rusia, Prusia y Austria proyectaron desmembrar Polo- 
nia. En Agosto de 1772 se firmó un tratado con ese objeto 
en San Petersburgo; á Prusia tocarían los palatinados de 
Pomerelen menos Danzig; Culm, á excepción de Thorn, 
y Mariemburg, ó sean treinta y ocho mil kilómetros cua- 
drados; á Rusia 112,000 kilómetros cuadrados incluyendo 
la Rusia Blanca; al Austria 72,000 kilómetros cuadrados 
en las provincias de Galitzia y Lodomiria y las comarcas 
de Zips; Polonia protestó, y protestaron también Gar- 
los III de España y Mustafá III, sultán de Turquía. Mu- 
chos nobles polacos se suicidaron; otros combatieron 
hasta morir. En 1793 la nación polaca fué suprimida, 
absorbiéndola Rusia. Kosciusko y otros patricios sucum- 
bieron; ese jefe heroico vivió hasta 1845 en su retiro de 
Suiza. El reparto y la destrucción de Polonia es uno de 
los crímenes premeditados mas grandes que jamas se 
hayan cometido. ¿/ ¿ 1 

Rusia. — La regencia de la princesa Sofía se señaló por 



HISTORIA UNIVERSAL 363 



los desórdenes y las guerras; ganó á Polonia Kiev y la 
pequeña Rusia, pero fracasó en dos expediciones á Cri- 
mea. Queriendo figurar como emperatriz, fué derribada, 
y Pedro I se encargó del poder á los 17 años de edad. 
Habia viajado por toda Europa y recibido una educación 
tan viril como compleja. Al subir ai trono encontró un 
imperio casi oriental y se empeñó en cambiar las cos- 
tumbres y la dirección política del pais; al particularismo 
estrecho de los rusos opuso el espíritu de universalidad 
y de progreso; á los hábitos antiguos los usos de la civi- 
lización moderna. Su primera empresa fué la conquista 
de Azoff. En la guerra con Garlos XII de Suecia sufrió 
reveses, pero triunfó al fin su perseverancia en Puitawa. 

Mientras Pedro el Grande engrandecia el imperio por 
el mar Negro y el mar Orienta], construía canales, ciu- 
dades y puertos, caminos y diques; legislaba, cambiaba 
la táctica del ejército, organizaba la marina, creaba la 
Academia de ciencias, establecía la policía, mejoraba 
la administración, edificaba San Petersburgo y lleva ha 
su civilizador influjo al Oriente. Cometió la crueldad de 
mandar matar á su hijo Alejo por ser contrario á sus 
planes y cálculos, y servir de bandera á los descontentos. 
Murió en 1725, dejando marcada la senda de engrandeci- 
miento nacional. 

Catalina I, viuda de Pedro el Grande, gobernó dos anos 
sin emprender cosas notables. Pedro II reinó ha> 
y Ana, sobrina de Pedro I, hasta 1740. Hizo de acuerdo 
con Austria guerra á los turcos, conquistó la Crimea y 
ocupó Moldavia, heredándola su sobrino Juan, hijo de 
Antonio Ulrico de Urunswik, que derribado 
por una sublevación de la guardia, dejú el lugara Isabel, 
hija de Pedro el Grande. Esa emperatriz combatió á 
Federico II en la guerra de siete años, tundo la universi- 
dad de Mos< '.mi, la academia de bellas artes y el teatro 
nacional, siguiendo el ejemplo de su padre con igual 
despotismo. Hizo casar al presunto heredero, nieto de 



364 COMPENDIO DE LA 



Pedro el Grande, con Sofía Federica Augusta de Anhalth 
Zerbs, llamada desde entonces Catalina. El matrimonio 
no estuvo nunca unido por el afecto ni por la confianza . 

En 1761 murió la emperatriz Isabel. Pedro III se retiró 
de la coalición contra Federico de Prusia, inició algunas 
reformas, abolió el tormento y corrigió algunos abusos; 
pero luego, sus modales y extravagancias, las medidas 
peligrosas y los desórdenes, le retiraron las simpatías 
que con calculado estudio adquiría Catalina. La política 
y las cosas privadas asociaron muchos elementos contra 
el emperador: la revolución estalló en Junio de 1762, 
siendo proclamada autócrata Catalina II; el emperador 
no supo defenderse; le detuvieron, obligándole á abdicar, 
y en el castillo de Ropscha le dieron muerte, sin que 
conste de un modo claro si Catalina II tomó parte en el 
crimen. 

Desde luego desenvolvió la emperatriz una política 
vigorosa; recobró Crimea y en la paz con los turcos, á 
quienes venció, pactó la separación entre estos y los 
tártaros de aquella península. El objetivo de la empera- 
triz fué Polonia, á donde llevó sus intrigas y su influjo 
hasta el criminal reparto de 1772 y la destrucción de 
aquella nacionalidad en 1793. En Persia conquistó varios 
territorios. No desatendió la legislación ni los intereses 
materiales del imperio. Era instruida en letras, en filoso- 
fía y en política y estaba en correspondencia con Voltaire, 
D'Alembert y otros escritores eminentes. Sin embargo, 
no comprendió el carácter de la revolución francesa. 
Bajo su reinado florecieron la industria, las ciencias 
y las artes, la agricultura, el comercio y la instrucción 
pública. Murió en 1796. (J m ^ | ^ ¿"&J9 & 



* * 

é 



HISTORIA UNIVERSAL 365 



PÁRRAFO VII 

España y Portugal 

El penúltimo Habsburgo, Felipe IV, carecía de penetra- 
ción y de fijeza para poder apreciar la situación de Es- 
paña, y mas para aplicar los remedios. Vivia contento 
en el círculo de sus aduladores, que le llamaban grande, 
y se divertía en fiestas y teatros. 

A la muerte de D. Felipe en 1665, quedó su hijo Gar- 
los II, de edad de cuatro años, bajo la tutela de su madre 
María Ana de Austria, auxiliada por una junta de gobier- 
no. La guerra que promovió Luis XIV por pretensiones 
á la Bravante, Flandes y el Franco Condado, y otra en la 
cuestión holandesa, se resolvieron en términos desfavo- 
rables para España. El rey, educado en un sistema de 
fanatismo y de supersticiones, no tenia serenidad ni 
aptitud para las cosas graves. No tuvo hijos de su pri- 
mero ni de su segundo matrimonio. 

El rey, enfermo de debilidad y de terrores y sueños, 
testó en favor del Duque de Anjou, nieto de Luis XIV, y 
murió en Febrero del año 1700. La situación de España 
era desesperada; todas las fuerzas, energías y recursos, 
parecían agotados. La oposición que se había hecho en Eu- 
ropa á la casa de Habsburg, se hacia ahora á la de Borbon, 
engrandecida desde Enrique IV. Organizóse una coalición 
por Austria, Inglaterra, Holanda, el Brandeburgo, Saboya 
y Portugal; la guerra duró trece años y terminó por el 
tratado de Utrech, perdiendo España, Cerdeña, Ñapóles, 
Milán, Flandes, Gibraltary Menorci. 

Felipe V, muy superior a los tres últimos Habsburg, 
llevaba sin embargo de Francia ideas y proyectos de 
condición absolutista, junto con otros refbrmadotee y 
cultos. Estableció la ley de sucesión que excluí. i a las 



366 COMPENDIO DE LA 



hembras del trono, fomentó la riqueza nacional, creó 
institutos científicos — academias de la lengua y de la 
historia, — edificó monumentos, construyó fortalezas, y 
España recobró algo de su fuerza y representación. 
Habia abdicado en 1724 en su hijo Luis I, pero este mu- 
rió á los pocos meses, y Felipe V volvió á encargarse del 
poder, hasta su muerte en 1746. Fernando VI solo vivió 
trece años y los consagró con inteligencia y celo á los 
intereses nacionales. No tuvo sucesión directa, y le 
heredó su hermano Garlos III, rey de las dos Sicilias, 
después de abdicar la corona de este reino en su hijo 
D. Fernando. Garlos III firmó con Luis XV de Francia el 
pacto de familia para la mutua defensa de los dos tronos. 
En todo lo demás, su gobierno fué beneficioso al pais. 
Supo elegir para la administración las mejores capacida- 
des como el Gonde de Aranda, Gampomanes, Florida- 
blanca y Jovellanos; decretó la libertad de comercio, 
estableció bancos y sociedades útiles, introdujo en el 
ejército la táctica prusiana, creó cátedras de ciencias, y 
fué tolerante y amigo de la ilustración. Reconquistó 
Menorca, y procuró la reconquista de Gibraltar. En 1767 
decretó la expulsión de los jesuitas por perturbadores de 
la paz pública. 

Garlos IV comenzó su gobierno en 1788. No mostró 
iniciativa ni aptitudes. Al morir Luis XVI, declaró la 
guerra á Francia y la hizo con éxito desfavorable; pronto 
concertó la paz, y se alió con la República francesa. 

Portugal. — Al duque de Braganza Juan IV sucedió 
Alfonso VI, joven vicioso y enfermizo, casado con María 
Francisca de Saboya; la reina le obligó á abdicar en favor 
de su hermano Pedro, con el cual se casada después de 
divorciarse de D. Alfonso. Se mezcló Pedro II en la gue- 
rra de sucesión de España, y murió antes de que termi- 
naran las hostilidades, en 1706. Juan V gobernó mal por 
sus descuidos y debilidades, hasta su muerte en 1750. 
José Manuel I, auxiliado del notable estadista conde de 



HISTORIA UNIVERSAL 367 



N 



fil 

Ocyras, después marques de Pombal, emprendió nu- 
merosas reformas en la administración y en la enseñanza, 
enfrenó la inquisición, expulsó á los jesuitas, fundó 
academias é institutos, y fomentó en todos sentidos el 
progreso. 

En 4777 sucedió á D. José Manuel su hija María: casi 
todas las reformas fueron desechadas; Pombal tuvo que 
retirarse de la corte. Por incapacidad mental de María I 
se encargó del gobierno su hijo Juan VI en 1792, y la 
heredaría en 1816. El reino portugués no recobró con la 
independencia su antigua iniciativa; naciones mas pode- 
rosas dominaban los mares y acometían las principales 
empresas. Por otra parte el sistema de gobierno y las 
resistencias á las innovaciones, no facilitaban el desen- 
volvimiento del espíritu público. J f A" >><f 

PÁRRAFO VIII 
Norte-América 



En 1604 Enrique IV de Francia autorizó á Pedro de 
Monts para colonizar la Acadia ó Nueva-Escocia: Chain- 
plain fundó á Quebec. En 1627 el cardenal Richelieu 
organizó la compañía de Nueva Francia ó Cunada. En 
1664 Luis XIV y su ministro Golbert protegieron la i ova- 
ción de la compañía del Oeste para explotar el comercio 
de África y América; Los franceses habían cometido < 
error de indisponerse con las tribus indígenas: los iro- 
queses destruyeron á Montreal. Las dificultades con la> 
colonias inglesas crecían en la oposición de interés* 
de religión. Lasalle aspiraba á extender los dominios n\ 
Francia hasta las posesiones españolas y tomó posesión 
de la Louisiana á nombre del rey Lnis \I\ 

En 1710 los ingleses se apoderaron de la Nueva Escocia 
ó Acadia. v ét las pá&gueríafi de Terran-'va. Las roj 



368 COMPENDIO DE LA 



europeas trascendían al nuevo continente; en la de siete 
años la Gran Bretaña conquistó el Canadá, cesando la 
dominación francesa. Desde entonces aumentó rápida- 
mente la prosperidad colonial; los colonos ingleses que- 
rían competir con la madre patria en industria y artes: 
la metrópoli prohibió establecer industrias nuevas y 
cerró el comercio á los extrangeros. Gomo los gastos de 
la guerra habian sido considerables, Inglaterra trataba 
de imponer parte de ellos á las colonias, que ya habian 
hecho penosos sacrificios. 

Garlos II y Jacobo II habian intentado restringir los 
fueros coloniales, pero antes de que lo lograran sucum- 
bió la dinastía de Stuard. El desarrollo y la prosperidad 
de las colonias hicieron pensar á algunos en probabili- 
dades de independencia: el parlamento ingles se creia 
omnipotente y con derecho á imponer tributos aunque 
en él no estuvieran representadas las colonias; la idea 
triunfó apesar de ]a oposición del célebre Pitt y de los 
primeros patricios. Los americanos no aceptaron la ley 
del timbre ni las reglas de procesamiento por delitos 
contra ella. Las protestas se suceden: revocada la ley, se 
proponen otras contribuciones; se envían manifiestos al 
pueblo ingles y peticiones al rey: Inglaterra trata de 
reprimir con fuertes medidas á los colonos, y conculca 
las libertades coloniales, hasta que estalla la revolución. 
En 1774 se reúne la Asamblea en Filadelfia, asistiendo á 
ella entre otras notabilidades Patrick Henry, Jorge Was- 
hington, Samuel Adams, Enrique Lee y Jay. Benjamín 
Francklin habia sido también uno de los defensores mas 
inteligentes y puros de los derechos coloniales. Se agota- 
ron los medios de conciliación y se prohibió el comercio 
con Inglaterra y el tráfico de esclavos. Jorge III y el par- 
lamento decidieron someter á las colonias por la fuerza. 
El 18 de Abril de 1775 se rompieron las hostilidades en 
Lexington. 

En Inglaterra no se creia la posibilidad de la resisten- 



HISTORIA UNIVERSAL 369 



cia colonial. Al desengañarse, ya no era tiempo de retro- 
ceder. La lucha duró siete años, y la Gran Bretaña 
reconoció la independencia en 1783. Jorge Washington 
fué el esclarecido jefe de los independientes. Ninguno le 
superó en patriotismo y en honradez y dignidad. Francia 
auxilió á los americanos con recursos y tropas, habiendo 
sido Lafayette uno de los generales auxiliares. 

Hecha la paz surgieron otras dificultades: no habia 
como pagar á las tropas ni podía continuarse sostenién- 
dolas. Los Estados se creian libres de todo lazo y compro- 
miso; repugnaban todos un gobierno centralizador. 
Washington influyó para salvar los conflictos. Hamilton, 
Adams y Jay contribuyeron por la prensa á crear un 
espíritu común. 

Convencidos los hombres mas eminentes de la necesi- 
dad de organizar un Estado, reunieron una asamblea en 
Annápolis para discutir los asuntos comerciales; las 
dificultades aumentaban, y se propuso que se convocase 
una convención federal encargada de sentar las bases 
del código político. En Filadelfia se reunió la asamblea, 
y el ilustre Ramdolph presentó el proyecto que fué apro- 
bado con algunas enmiendas. Apesar de los celos y riva- 
lidades, y aun cuando el proyecto constitucional era una 
transacción de intereses y de aspiraciones, los norte- 
americanos comprendieron de diferente y mejor manera 
que los demás países, los deberes de la representación y 
los derechos de los pueblos. Los parlamentos no serian 
omnipotentes; el pueblo nunca abdica su soberanía; la 
libertad está sobre todo motivo político; no habría iglesia 
privilegiada, ni aristocracia, ni preeminencias de clase. 
Cada uno de los trece Estados se gobernaría por Mi 
cuenta bajo la constitución general: el Presidente se 
elegiría por cuatro años, asi como el Vice-presul. nt», fm 
compromisarios. Habría dos Cámaras; la de diputados 
representando todos los elementos nacionales, y la del 
Senado, á los Estados. Washington fué el primer ft 

24 



370 COMPENDIO DE LA. 



dente desde 1789 á 1793 en que le reeligieron; ningún 
hombre mas honorable para presidir el nacimiento de un 
pueblo, asi como ningún estudio es mas educador para 
formar ciudadanos que la historia del brillante período 
de la independencia de los Estados Unidos. 



PÁRRAFO IX 

Francia 

Desde Enrique IV, la nación francesa adquirió la di- 
rección moral de Europa. Ana de Austria, regente en la 
minoría de Luis XIV, tuvo de Ministro á Mazarino, quien 
luchó contra la aristocracia deseosa de recobrar sus pri- 
vilegios: la ciudad de Paris se sublevó contra los impues- 
tos (guerra de la Fronda). En 1651 Luis XIV fué declarado 
mayor de edad. El rey recojia todos los elementos acu- 
mulados por los hombres políticos en mas de medio siglo, 
y los utilizó en beneficio de la monarquía absoluta; ni 
los parlamentos ni los partidos le resistieron; la nobleza 
se hizo cortesana. Al morir Mazarino en 1661, Luis XIV 
gobernó por sí mismo; tuvo de auxiliares á Colbert, Le- 
tellier y otros hombres distinguidos, y de generales á 
Turena, Conde, Vauban y Luxemburgo, y como marinos 
á Bart y Duquesne. 

Estuvo en guerras casi constantes con España, Holan- 
da, Alemania, Austria, Inglaterra y Suecia, ganando con- 
siderables ventajas en la frontera de España y de Alema- 
nia. La última guerra de Luis XIV fué la sostenida por 
la sucesión de España, á la muerte de D. Carlos II. El 
poder de Francia era el primero en Europa, pero no así 
su prosperidad y bienestar. Colbert habia trabajado por 
desarrollar la riqueza pública; estableció colonias y fac- 
torías, abrió puertos, y protegió los adelantos; las artes 
y las letras prosperaron. Pero luego, el desorden econó- 



HISTORIA UNIVERSAL 371 



mico y las guerras, el lujo y la prodigalidad empobrecie- 
ron la nación. 

Mugeres á la moda, la Valiere, la Ninon de Léñelos y 
la Maintenon, se imponían sucesivamente al rey y al 
pais. La depravación se enseñoreó por entero de toda la 
máquina política. En 1685, Luis XIV revocó el edicto de 
Nantes; mas de trescientos mil franceses emigraron de su 
patria. El rey incurrió en todos los abusos del despotis- 
mo. Al morir en 1715, dejaba una deuda inmensa, quejas 
universales, y casi destruidos los trabajos de Colbert. 
Sucedióle su biznieto Luis XV, con la regencia del duque 
de Orleans. En la regencia no hubo señalados aconteci- 
mientos políticos, pero sí agios enormes como los del 
explotador Law, que auxiliado por el regente y su minis- 
tro Duvois, sembró la ruina en el pueblo. 

El gobierno directo de Luis XV comenzó en 1722. El 
ministro Fleury se apartó de guerras y aventuras, dedi- 
cándose al cuidado de los intereses nacionales. Pronto 
cambió el rey de método, y buscó la adulación y la ido- 
latría; dio el poder á cortesanas y favoritos, copió los 
excesos de Luis XIV, y prescindió de serios cuidados de 
gobierno. La duquesa de Chateau-roux, y la marquesa 
de Pompadour, ejercieron pleno imperio en los negocios 
del Estado; la anarquía moral llegó á su apogeo; el rey 
presentía una catástrofe que no tenia la audacia de pre- 
caver ni la discreción de no precipitar. La condesa Du- 
barry, muger vulgar, ocupó el puesto de favorita los úl- 
timos diez años de Luis XV. Un círculo de incapacidades 
administraba el pais; la guerra con Federico de Prusia 
se hizo torpe é indolentemente; el ejército carecía de je- 
fes competentes; eran preferidos los aduladores y cor- 
tesanos. 

La literatura y la filosofía contribuían a descomponer 
aquel estado insostenible de cosas; los enciclopedistas. 
Montesquieu, Voltaire, Rousseau y otras eminencias, pre- 
sagiaban la revolución, y la daban ideas y aliento. 



372 COMPENDIO DE LA HISTORIA UNIVERSAL 

En 1774 subió al trono Luis XVI, nieto del predecesor, 
y casado con María Antonieta, hija de María Teresa de 
Austria. Luis XVI encontró, vacías las arcas del Tesoro y 
desmoralizada la administración, una deuda grande, el 
crédito perdido, el pueblo pobre y humillado, la corte 
abyecta, ligera é imprevisora. Con buenos sentimientos r 
no hallaba recursos ni en su ingenio ni en su educación; 
creia de buena fé que los pueblos no tenían otros dere- 
chos que las concesiones de los reyes. María Antonieta,. 
orgullosa de su estirpe, no concebía poder fuera del 
suyo, ni facultad que no emanase del trono; los hermanos 
del rey, el conde de Provenza y el conde de Artois, y los 
cortesanos, se encontraban bien hallados en el desorden 
y en la vida de prodigalidades. Nadie estaba dispuesto á 
corregir la anarquía moral y económica. 

Tenia Luis XVI cualidades de hombre honrado para el 
hogar; sus defectos procedían de las enseñanzas y prece- 
dentes de la corte; alejó en cuanto pudo parásitos y adu- 
ladores, echó á las cortesanas, significó deseos del bien, 
pero le faltó instrucción y carácter, conocimiento de su 
patria y conocimiento del tiempo ó de la época. La revo- 
lución se habia hecho en las ideas, y Luis XVI solo pre- 
sentaba una resistencia pasiva. La cultura intelectual y 
la propaganda reformadora chocaban de lleno con lo que 
simbolizaba el heredero del absolutismo de los Borbones- 



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CAPITULO TERCERO 
Desde la revolución francesa de 1789 hasta la de 1830 

PÁRRAFO I 

Situación de Europa y América 

La monarquía absoluta se había levantado sobre las 
ruinas del feudalismo; implicaba un derecho común y la 
agrupación de los diversos elementos de cada nacionali- 
dad. Pero el absolutismo distaba mucho de obedecer á 
un principio puro de justicia, ni á un reconocimiento de 
una idea racional de progreso. La reforma rompió la uni- 
dad religiosa en la Europa central, y aunque vencida en 
el Occidente europeo, ejerció influjo en los sucesos, par- 
ticularmente en Francia. 

Los reyes de derecho divino, así proclamados en la 
mayoría de los pueblos protestantes como en los pueblos 
católicos, no ponían límites á su poder ni á su despotis- 
mo: la libertad política, exceptuada Inglaterra, estaba 
sometida á los cálculos y á los intereses del trono; la 
antigua nobleza alcanzaba por la cortesanía y la devoción 
monárquica los privilegios que le habían sido arrebata- 
dos por las leyes y por las armas. El pensamiento debía 
circunscribirse á los dictados del poder, hasta en las 
ciencias exactas: en KNM acordó el parlamento di Pvffl 
graves ponas contra los que negasen la clasificación de 
los elementos físicos, hecha por Aristóteles. 

Sin embargo de tantas limitaciones, la ciencia no se 



374 COMPENDIO DE LA 



contenia, protegiéndola el dualismo de razas, y aun la 
oposición de unos con otros paises. Inglaterra gozaba ma- 
yores preeminencias, y servia de ejemplo á los pensado- 
res y reformistas occidentales. En España con Garlos III 
y sus célebres ministros, en Portugal con el marqués de 
Pombal, y en otros Estados europeos, se habian llevado 
á cabo adelantos que dejaron huella en la opinión aunque 
después en parte perecieran. 

La revolución Norte-americana dio ejemplos saludables 
y animadores. En Francia los grandes filósofos y publicis- 
tas formaban un mundo nuevo y reemplazaban las tradi- 
ciones con otras ideas y otras esperanzas. Vol taire comba- 
tía el pasado con la sátira y con lecciones sobre la libertad 
y el derecho; Montesquieu censuraba las malas leyes y las 
malas costumbres; Rousseau ponia de relieve las mise- 
rias y las desigualdades sociales; Diderot y D'Alembert 
publicaban una enciclopedia comprendiendo la suma del 
saber de la moderna civilización. En comedias y en pe- 
riódicos se hacia el ridículo de hábitos anticuados, ó s& 
reclamaban medidas y sistemas favorables á las clase& 
desamparadas. 

Por estos precedentes, por la viveza del espíritu nacio- 
nal, y porque el despotismo habia marcado quizá con 
sello mas duro al pais, debia ser la Francia la que mos- 
trara mayor vitalidad y tomase la iniciativa en el gran 
movimiento que agitaría toda Europa. Luis XIV dejó á 
la Francia en la miseria; los laureles se habian comprado 
á costa de la pública prosperidad; la intolerancia triunfó- 
con la revocación del edicto de Nantes; la deuda era enor- 
me; la intriga y el privilegio avasallaban al mérito; corte, 
nobleza y alto clero, cuidaban de sus intereses y ganan- 
cias, sin importarles el bien general; una espantosa 
inmoralidad reinaba en la administración; los cargos de 
la magistratura estaban vendidos y vinculados; los del 
ejército se destinaban á los nobles; no habia seguridad 
ni garantías sino para los poseedores de privilegios; el 



HISTORTA UNIVERSAL 375 



estado llano soportaba todas las penalidades y casi todas 
las cargas, y en algunas comarcas inexplicables servi- 
dumbres. 

Las cosas se agravaron bajo la regencia y Luis XV; el 
desorden llegó á su colmo, y según era mayor la debili- 
dad del Estado, se le arrancaban mas privilegios y exen- 
ciones. La nobleza y el alto clero solo combatian el des- 
potismo en aquello que se opusiera á su ambición; los 
parlamentos, de una manera hábil, buscaban sus preemi- 
nencias, y si alguna vez interesaban al pueblo, era con 
designio de adquirir fuerza, y no de llevar ventajas á los 
intereses generales. 

Luis XVI halló todo corrompido y en ruinas: tuvo in- 
tención de rectificar y enfrenar el desconcierto y llamó 
al ministerio á Turgot y después á Necker, pero los dos 
se estrellaron ante las prácticas abusivas de la corte y los 
celos de los cortesanos á quienes se cerraba el camino 
para inmorales negociaciones y para vergonzosos agios. 
El gobierno francés apoyó el levantamiento de las colo- 
nias americanas por oposición á Inglaterra. Uj\ r^fs/A 



PÁRRAFO II J^4J^^^^^^ 



La revolución fraxcf> 

El primer ministerio de Necker influyó en el espíritu 
público por el informe del célebre finanrirro acerca del 
estado económico de la Francia. (Ireyóse que para ivi me- 
diar los males no bastaban los trámites comunes, y que 
debian convocarse los Estados genérales, que no se ha- 
bían reunido desde 1014. Cunvnrados bajq un secundo 
ministerio de Necker para la priinavrra de 1780, se inau- 
guraron las sesiones el 5 de- Mayo. Toda ka Francia estaba 
en efervescencia; la prensa QQ ><>!<> pedia medidas de de- 
talle, sin<» un código de derecho- y un camhÜD rs ' ' 



376 COMPENDIO DE LA 



en las instituciones. La oposición de la corte, las burlas 
y sarcasmos y los desprecios de que fueron objeto los 
diputados del tercer Estado, irritaron al pueblo, y pro- 
movieron una situación tirante é irreconciliable. 

Los Estados generales se componian de cerca de mil 
doscientos diputados; la mitad del estado llano, y la otra 
mitad del clero y la nobleza. La primera lucha fué á pro- 
pósito del número de Cámaras, y del voto por órdenes ó 
por cabezas; el pueblo triunfó, y se organizó la Asamblea 
Nacional después del juramento del juego de pelota. En 
Julio fué separado Necker del ministerio; el pueblo ar- 
mado tomó la Bastilla, fortaleza que sirviera de prisión 
de acusados políticos, y la redujo á escombros. Los no- 
bles y cortesanos comenzaron á emigrar. En la noche del 
4 de Agosto la aristocracia de la Asamblea renunció sus 
fueros y privilegios. La oleada revolucionaria iba en au- 
mento, animada por la prensa, los folletos y los clubs. A 
principios de Octubre las masas obligaban á la familia 
real á volver de Versalles á Paris; la Asamblea se trasladó 
también. En Noviembre, á propuesta de Talleyrand, Obis- 
po de Autum, se declaraban nacionales los bienes del 
clero y se suprimian las órdenes religiosas, estableciendo 
á la vez una nueva organización de la Francia en ochenta 
y tres departamentos. En esa Asamblea figuraban Mira- 
beau, Robespierre, Bailly y otros hombres célebres. Se 
dictó una constitución política reconociendo los derechos 
individuales y las libertades políticas, y se decretó una 
reforma del clero. 

Luis XVI rechazaba la libertad de cultos y los cambios 
que afectaban al poder y á la religión. La muerte de Mi- 
rabeau, en Abril de 1791, el. orador mas elocuente de la 
Asamblea, y que habia transigido con la corte, quitó á 
ésta todo su apoyo. El rey huyó con su familia en Junio, 
y fué detenido en Varennes. Leopoldo de Austria, cuñado 
de Luis XVI, trató de concertar un plan europeo contra 
la revolución, pero solo hubo acuerdo entre Austria y 



HISTORIA UNIVERSAL 377 




Prusia, En Setiembre aceptó el rey el código político. 
Entretanto habían sucedido asonadas y motines en Paris 
y en otros puntos de la Francia. El 1.° de Octubre de 1791 
entró á funcionar la asamblea legislativa, compuesta en 
su mayoría de gente nueva, joven y entusiasta. 

La Francia estaba dividida en dos campos: el de la li- 
bertad y el de la tradición. Todas las aspiraciones avan- 
zadas tenían sus representantes en la asamblea, siendo 
entonces las personalidades mas prestigiadas, Vergniaud, 
Roland, Pethion, Valazé, Brissot, Guadet y otros muchos 
que tomarían el nombre de girondinos por la comarca de 
donde los mas prominentes eran diputados. En el exte- 
rior se preparaba la guerra que seria declarada al Austria 
en la primavera de 1792. En los primeros encuentros se 
desbandaron las tropas francesas, pero esto no desanimó 
á los revolucionarios que publicaron decretos contra los 
clérigos no juramentados, y estableciendo un campamen- 
to para la defensa de Paris. Luis XVI impuso el veto; la 
muchedumbre invadió en Junio el palacio real. En Agosto 
se hizo una revolución; Luis XVI y su familia se acojie- 
ron á la Asamblea, y todos fueron presos. El 19 de Agosto, 
Lafayette, después de intentar en vano volver sus tropas 
contra Paris, se fugó al Austria donde le retuvieron pre- 
so. Los sacerdotes injuramentados fueron detenidos. En 
Setiembre las turbas asaltaron las cárceles y mataron 
número considerable de presos: la temperatura política 
era ardiente; el vértigo se apoderaba de todos. 

La Asamblea legislativa habia terminado su misión. 
Principiaba un nuevo período de dudas, combates y per- 
turbaciones; los prusianos habían invadido la Francia y 
les seguían los austríacos; del interior brotaba la contra- 
revolucion. El 20 de Setiembre, el ejército trances man- 
dado por Dumouriez, Bournonville y Kellermann. no solo 
resistió á los invasores, sino que los venció. La ( Ion vención 
nacional se reuniría el 21 del mismo mes, proclamando 
por unanimidad la República francesa una é indivisible 



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378 COMPENDIO DE LA 



PÁRRAFO III 

La República francesa 

La Convención, unánime en sus votos en favor de la 
República, no lo estaba en los medios de fortalecerla ni 
de hacerla viable. Las querellas sobre las matanzas de 
las cárceles, dieron ocasión á graves altercados; los gi- 
rondinos eran acusados de tibios y de contemporizado- 
res; la guerra seguia ya mas allá de las fronteras; el 
general francés Gustine ocupaba Spira, Worms y Magun- 
cia; Newinger tomó á Francfort; Montesquieu entró en 
la capital de Saboya. La bandera tricolor, sustituida á la 
bandera blanca, hacia miedo á los reyes: en Noviembre, 
Dumouriez y Bournonville alcanzaban una brillante vic- 
toria contra los austríacos en Jemmapes. Bélgica y Sa- 
boya fueron anexionadas á la Francia. 

Inicióse el proceso contra Luis XVI. Poco después del 
10 de Agosto, fecha de la caida de la monarquía, se des- 
cubrió en las Tullerías el armario de hierro en que el rey 
guardaba sus papeles secretos, encontrándose documen- 
tos que comprometian al rey y á la corte. Saint Just, 
amigo y discípulo de Robespierre, formuló la acusación 
ante la Convención; el 16 de Enero de 1793 se pronunció 
sentencia de muerte, y el 21 era Luis XVI decapitado en 
la guillotina. Francia declaró la guerra á la Gran Bretaña 
y á Holanda, y luego á España. La Asamblea demostró 
una actividad asombrosa; Dumouriez que quiso traicio- 
nar á la República, tuvo que huir. Constituyóse un tri- 
bunal extraordinario y se impuso el terror: los vandeanos 
se alzaban y toda Europa estaba coaligada contra la revo- 
lución. 

Pronto surgió violenta disidencia entre la Gironda y la 
Montaña: acusados los girondinos de federalismo y de 



HISTORIA UNIVERSAL 379 



connivencias con los adversarios, fueron presos el 2 de 
Junio los principales de ellos; los montañeses ya no 
tuvieron contrapeso. Cada dia eran mayores los peligros: 
Tolón se entregó á los ingleses; Lyon se sublevó; á 
medida de las dificultades aumentaba el terror; los ejér- 
citos luchaban al compás de la Marseliesa, himno revolu- 
cionario que habia compuesto Rouget d'Lisle en 1792. 

Marat era asesinado el 13 de Julio por Carlota Corday, 
por creer que aquel demagogo fuese causa de los males de 
la Francia. El 16 de Octubre subia al cadalso la reina Ma- 
ría Antonieta y el 31 morian en la guillotina los mas emi- 
nentes de los girondinos. Figuraron en este partido María 
Juana Philipon, casada con Roland, y el sabio é ilustrado 
Condorcet; la primera pereció en el cadalso; Condorcet 
se suicidó. El duque de Orleans, Bailly, Luckner y otros 
hombres distinguidos, perdian también la vida. Se cam- 
bió el calendario por otro fundado en las estaciones y en 
las tareas agrícolas; se proclamó á la diosa razón; en Abril 
sucumben en la guillotina Danton y Camilo Desmoulins 
con muchos de sus partidarios; Robespierre dirige una 
festividad al Ser supremo, y á fin de Julio, una conjura- 
ción en la Asamblea le derriba, y cae su cabeza con la 
de Saint Just y otros miembros del mismo grupo (revo- 
lución de thermidor, 1794). El terror habia acabado. 

Los revolucionarios de Thermidor sacrificaban un sis- 
tema, en el cual si de una parte habia violencias, de otra 
habia ideas, moralidad y patriotismo. La Vendée fué 
vencida por los soldados de la República, y como solviera 
á levantarse, la derrotó de nuevo el general Moche. La 
Convención dio otro código político con dos Cámaras: el 
consejo de los ancianos y el consejo de los quinientos] 
el poder ejecutivo seria desempeñado por cinco directo- 
res. Entonces comenzó Napoleón liona parte su eanvra 
política; era corso de origen, y durante la revolución se 
inclinó á los mas radicales désete puestos subait* 
ejército. En 1798 le nombraron general en jef< I 



380 COMPENDIO DE LA 



de Italia; derrotó á los austríacos en Mondovi, Arcóle y 
otros puntos. Hecha la paz con Austria, proyectó y rea- 
lizó una expedición á Egipto, donde se cubrió de honores 
y de laurel; pero como ya sus ideales estaban en Francia, 
regresó burlando la persecución de los ingleses, en 1799. 
El estado de la Francia inspiraba graves cuidados; era 
mala la dirección política, y peor la dirección militar: la 
Europa coaligada amenazaba mas que nunca á los revo- 
lucionarios: Bonaparte tramó una conjuración con su 
hermano Luciano, Sieyes y otros hombres de importan- 
cia, y formó un directorio consular, en que él era la 
cabeza y la fuerza. Con la expedición á Egipto había 
llevado Napoleón comisiones de matemáticos y de sabios 
que darían principio á los estudios orientalistas y al 
examen de cosas de la antigüedad poco conocidas. 



PÁRRAFO IV 
El consulado y el imperio 

Tenia Napoleón treinta años al establecerse el triun- 
virato consular; era ya hombre de grandes conocimien- 
tos, y por su ingenio y capacidades podia competir con 
los mejores; no creia en la libertad ni en la tradición: no 
desconoció lo justo, pero lo subordinó á sus aspiracio- 
nes; ametralló lo mismo á los realistas que á los republi- 
canos, pero sin olvidar jamas ni regatear sus halagos al 
ejército. Colocado de primer cónsul, invitó á la paz al 
rey de Inglaterra, y recibió una contestación desprecia- 
tiva. En seguida se puso al frente de un ejército, atravesó 
los Alpes y derrotó á los austríacos en Marengo (Julio 
1800). Poco mas tarde se firmaba la paz de Luneville, y 
con los ingleses la de Amiens. En 1802 se proclamaba 
cónsul vitalicio. Suiza, Italia y Alemania eran manejadas 
á su antojo por los franceses. En Marzo de 1804, á instan- 



HISTORIA UNIVERSAL 38 i 



cia de tribunos aduladores, el Senado nombró emperador 
á Napoleón, y un plebiscito aprobó el nombramiento. El 
2 de Diciembre el papa coronaba en Paris al antiguo dis- 
cípulo de Robespierre. 

Formóse una nueva aristocracia, enmudeció la tribu- 
na, y la libertad no quedó en las leyes sino como un 
nombre vano. Sin embargo, el origen del poder napoleó- 
nico le ponia de frente á los tronos de derecho divino, 
obligándole á proclamar teorías y principios opuestos. 
Dio impulso á las obras materiales, dictó códigos sobre 
las bases de los proyectos de la Convención, proclamó en 
los países invadidos la soberanía nacional, combatió en 
ellos las supersticiones, y supo premiar á los sabios y á 
los artistas y fomentar la riqueza y el comercio. 

El consulado y el imperio fueron un programa de 
campañas gloriosas, á cuyo término Europa se hallaria 
iniciada en los principios revolucionarios, y Francia 
decaída. El 2 de Dkúembre de 1805 Napoleón derrotaba en 
Austerlitz á los ejércitos ruso y austríaco, en compensa- 
ción de la rota de Trafalgar que pocos dias antes sufrie- 
ran las naves españolas y francesas; en 1800, destrozó á 
los prusianos en Jena; en J807 á los rusos en Eylan, y 
organizó el reino de Westphalia para su hermano Jeróni- 
mo. El mismo año ponia la vista en Portugal obligando á 
huir al Brasil á la familia real; en 1808, después de ocu- 
par como aliado plazas y fortalezas en España, atentó fi 
la independencia de esa nacionalidad, principiando la 
guerra que no acabaría sino con la expulsión de los fran 
ceses en 1814. 

La tercera coalición europea estaba organizada; el em- 
perador venció á los austríacos en Eckmuhl. »ntró en 
Viena, suprimió desde allí el poder temporal de los papas 
y agregó Roma al imperio; el misino año 1809 vo|\ 
derrotar á los auslnac.is ni W.i^ram. No teniendo hijos 
de su mujer, Josefina, se d'ivoivi,'. y OOOtraJQ matrim 
con María Luisa, hija del emperador de Austria. En 1811 



332 COMPENDIO DE LA 



Napoleón tiene un heredero á quien se titula rey de 
Roma. En este tiempo llega al cénit la estrella del empe- 
rador. Europa se coaliga otra vez. Napoleón reúne qui- 
nientos mil hombres, invade Rusia en 1812, triunfa de 
los rusos en Smolesko y la Moskowa; entra en Moscou, 
incendiado por sus habitantes; y asediado por la escasez 
y el frió, retrocede, sucumbe casi todo el ejército, sufre 
un descalabro en Leipzick, entran los coaligados en 
Francia, el Senado declara destronado á Napoleón, y el 
emperador abdica en Abril de 1814 en su hijo, y se retira 
á la isla de Elba. La coalición restaura á los Borbones, 
con el conde de Provenza, Luis XVIII, y se convoca un 
congreso en Viena para arreglar las cuestiones europeas. 
Nada se encontraba en las mismas condiciones que en 
1789. Los reyes habian tenido que llamar y halagar á los 
pueblos ofreciéndoles libertades. 

El 1.° de Marzo de 1815 Napoleón desembarca en Can- 
ñas, puerto de Francia; se le abren las» plazas, se pasa el 
ejército, huye Luis XVIII, recomienza la lucha europea, 
y el emperador es vencido en la batalla de Waterloo el 18 
de Junio de 1815. Napoleón marcha al puerto de Rochefort 
con el fin de embarcarse para los Estados Unidos; no 
encuentra barco, entra en una nave inglesa, y los aliados, 
considerándole prisionero, le envian á la isla de Santa 
Elena, donde moriria el 5 de Mayo de 1821. 

La diplomacia arregló el mapa de Europa; Austria, 
Prusia y Rusia anexionaron territorios; España y Portugal 
volvieron á sus antiguas dinastías; Noruega se unió á Sue- 
cia; Holanda y Bélgica formaron un reino; el papa recobró 
el poder temporal; el ducado de Parma se dio en soberanía 
á María Luisa, mujer de Napoleón; Genova fué agregada 
á la monarquía de Saboya y Cerdeña; Ginebra, Neufchatel 
y el Valais entraron en la confederación helvética; se 
restableció la confederación germánica; la Alsacia perte- 
necería á Francia; la colonia del cabo de Buena Esperan- 
za, y la isla de Malta, pasarían al dominio de Inglaterra. 



HISTORIA UNIVERSAL 383 



PÁRRAFO V 

La restauración en Frangía 

Antes de separarse, algunos de los monarcas coaliga- 
dos concertaron un pacto que se llamó la «santa alianza» : 
los emperadores de Rusia y Austria y el rey de Prusia, 
se proponían guardar la confesión cristiana, gobernar 
bien, y auxiliarse mutuamente: los demás reyes, excepto 
el de Inglaterra, se adhirieron al pacto. Apesar de las 
apariencias, la santa alianza era un concierto de los reyes 
contra los pueblos. Napoleón no habia representado en 
Francia sino muy parcialmente el espíritu revoluciona- 
rio; pero en el exterior agitó el pendón de la libertad y 
del progreso. 

Las nacionalidades, si bien combatían á los soldados de 
la revolución, se iban saturando de los principios del 89. 
La vida de Napoleón fué gloriosa, mas no justa; su ambi- 
ción y sus inquietudes hacían de él un elemento imposi- 
ble para la paz; su carácter altanero y despótico le 
inhabilitaba para un gobierno mesurado y libre. Cumplió 
su destino sin plena deliberación, y fué el propagandista 
armado de la filosofía y del derecho. 

El primer hijo varón de Luis XVI murió en 1783: luego 
tuvo otros dos; varón y hembra. El príncipe Luis Carlos 
murió en 1795, y á causa de la ley sálica,losparti.lariosde 
la monarquía reconocieron al conde de Provenza, con el 
nombre de Luis XVIII, al cual proclamó la ooaHcibi 
europea; los realistas ejercieron atroces venganzas; el 
clero recobró influjo. Pero el rey, no del todo inexperta 
ni desconocedor de la situación moral del mundo, no se 
inclinaba á lo mas intolerante ni reno mnan.». I 
cióse la carta constitucional con dos Cunaras y hl>. rin- 
des limitadas. Cambiaba Luis W'III de ministerio con 



384 COMPENDIO DE LA 



frecuencia, y obedecía en algo á las exigencias de los 
tiempos. Su gobierno sin embargo envió á España un 
ejército contra los constitucionales para restablecer el 
absolutismo de Fernando VJI. 

Muerto Luis XVIII en 1824, le sucedió su hermano el 
conde de Artois con el titulo de Garlos X, quien pronunció 
la política en el sentido del mayor retroceso. Los realis- 
tas aspiraban á restablecer todo lo que habia sucumbido 
desde 1789 á 1814; pedían los nobles privilegios y exen- 
ciones, y los fanáticos la muerte de los herejes y libre- 
pensadores. El príncipe de Metternieh, canciller austría- 
co, y jefe civil de la reacción europea, deseaba volver las 
cosas á su antiguo estado, y guiaba la política de los 
reyes. 

En oposición al espíritu de retroceso de los antiguos 
realistas, se alzaba una prensa ilustrada en cuyas tareas 
colaborarían hombres eminentes y estadistas distingui- 
dos. Las instituciones monárquicas perdían prestigio; los 
realistas se dividieron: el ministerio Desolles logró libera- 
lizar algo la situación ;Decazes organizó la hacienda públi- 
ca. Tras un período de veinticinco años de guerras, el 
pais estaba fatigado; lo mejor de la juventud del tiempo 
del imperio, habia sucumbido en las batallas; sentíase 
deseo de paz y de trabajo; las artes y las industrias pro- 
gresaron; las ciencias tomaban enérgico incremento. 
Fuera de Francia se notaba una fuerte agitación; Grecia 
recobraba su independencia; en Inglaterra el ministro 
Ganning quitaba las últimas trabas á la libertad. 

En la misma Francia, Thiers y otros historiadores jus- 
tificaban la revolución. No obstante, el realismo conti- 
nuaba inalterable, pensando como se habia pensado en 
la época de Luis XIV ó de la regencia. Garlos X suponía 
incapacitado al pueblo; en su opinión, la voluntad real 
estaba por encima de leyes y de pueblos. Elevado al 
ministerio Polignac, se entregó por completo al plan 
de restaurar la monarquía absoluta; preparó un golpe de 



HISTORIA UNIVERSAL 385 



Estado, y se publicaron decretos suprimiendo la libertad 
de imprenta, disolviendo la Cámara y modificando la ley 
electoral. Los diputados de Paris protestaron en un ma- 
nifiesto que redactó Guizot. El 27 de Julio de 1830 el 
pueblo levantó barricadas; el 29 comenzó á cejar la tropa 
y desertaron algunos regimientos. La dinastía borbónica 
cayó, mientras Garlos X en Saint Gloud se juzgaba invul- 
nerable, y mientras el iluminado Polignac pedia solucio- 
nes al fanatismo y comunicaba al rey desde las Tul lenas 
que los sucesos marchaban prósperos. 

Garlos X abdicó la corona en su nieto el duque de Bur- 
deos. En Paris se proclamaba lugarteniente del reino al 
duque Luis Felipe de Orleans, y reformada la constitu- 
ción, fué elegido rey de los franceses, jurando ante las 
Cámaras el 6 de Agosto. El rey destronado se embarcó en 
Cherburgo para la isla de Wight; de allí pasó á Praga, y 
después á Goriz, en la costa iliria, donde moriria en 1836. 

La dinastía borbónica inspirada en el tradicionalismo, 
no encajaba en el espíritu de la Francia. No comprendía 
que la revolución era, no de un grupo, ni de una exigen- 
cia de partido, sino del espíritu humano. En ese período 
comenzó la conquista de Argelia, en cuyo territorio orga- 
nizaría Francia una gran colonia. 



PÁRRAFO VI 

La Europa Central 

Alemania— En la confederación germánica no se había 
recibido la revolución francesa con tan grande disgusto 
como en los demás países monárquicos. Kn loe litados 
no habia pensamiento uniforme, y acaso n<> hubieran 
luchado contra los franceses,- á no ser invadidos éoitté 
solidarios del imperio ;oi<triaco. Napoleón debilito tn 
los alemanes al establecer la confederación del Hhin: 



«386 COMPENDIO DE LA 



pero de la impotencia surgió el afán de unirse para ser 
mas fuertes, principiando entonces la propaganda litera- 
ria y filosófica que alcanzada sus resultados al cabo de 
ochenta años. Las ideas penetraron en el imperio, y fue- 
ron modificando el espíritu público. 

Austria.— Leopoldo II murió al poco tiempo de reinar, 
heredándole su hijo Francisco II. Durante veinte años 
fueron destruidos los ejércitos austríacos por la República 
francesa y por el imperio. Napoleón pudo suprimir al 
Austria, del mapa político de Europa, pero siempre im- 
puso la paz en condiciones que humillaban sin inutilizar 
á su adversario. Inglaterra halló en Francisco II un bata - 
llador constantemente dispuesto; era su adalid en el 
continente. Pero los prestigios del imperio austríaco mas 
consistían en la fama que en las pruebas de su verdadero 
valor. Las provincias no tenían cohesión entre sí, ni por 
las costumbres ni por el idioma. Austria contribuyó solo 
como uno de los últimos factores á derribar al imperio 
napoleónico. Al caer Napoleón, Austria tuvo la prepon- 
derancia continental, y el ministro Metternich dirigió la 
diplomacia combatiendo todas las reformas, y como si no 
hubieran pasado los acontecimientos que á la larga cam- 
\Jfi*>4~ \il* biarian la faz del mundo civilizado. 

Prusia.— Federico Guillermo (1786 á 1797) reprimió la 
libertad literaria y filosófica, y se declaró contra la revo- 
lución francesa aliándose con Austria para atacar á los 
revolucionarios, pero sin mostrar un empeño muy deci- 
dido, porque tenia que atender á los asuntos de Polonia 
y á la política del Norte. Su hijo Federico Guillermo III 
(hasta 1840) sostuvo la neutralidad mientras le fué posi- 
ble. Teniendo que tomar parte por la coalición ó contra 
ella, luchó con Francia, sufrió terribles derrotas en Jena 
y en otros lugares, y perdió algunas provincias, que 
recobraría en 1814. Su mujer Luisa Augusta, mantuvo 
mejor que el rey el espíritu de sus compatriotas, y se 
puso al frente de todas las sublevaciones. Al caer Ñapo- 



HISTORIA UNIVERSAL 387 



león se restableció el absolutismo, pero Prusia tenia 
elementos reformadores, y Alemania iba inclinándose 
del lado de los prusianos á quienes juzgaba mas aptos 
para presidir un dia la política unitaria. La presión oficial 
no agobiaba en Prusia como en el Austria. El progreso se 
realizó en grande escala; Maassen regularizaba el sistema 
tributario y ensayaba principios de libre cambio. Mas 
tarde el ministro Motz llevaba á cabo la unión aduanera 
entre varios Estados germánicos. 

Bélgica. — Los belgas se sublevaron contra la domina- 
ción austríaca, estuvieron sometidos á la influencia fran- 
cesa durante la revolución y el imperio, y en 1814 se 
declaró la independencia de Bélgica unida á Holanda, de 
la cual se separaría en 1830. 

Holanda se comprometió en favor de Francia después 
de sus primeras derrotas; Inglaterra le arrebató algunas 
de sus colonias, entre ellas la del cabo de Buena Espe- 
ranza. En el Congreso de Viena se reconoció la unidad y 
la independencia de Holanda y Bélgica. Pero existían ya 
antagonismos entre los dos países, así por la diversidad 
de carácter como por la diversidad de creencias. Holanda 
se apoderó de la principal influencia, apareciendo como 
dominadora. Al estallar en Francia la revolución de 1830, 
se sublevaron los belgas, proclamaron la independencia, 
y nombraron rey á Leopoldo I de Sajonia, mientras la 
dinastía de Orange seguía rigiendo la Holanda. 

Los pueblos de la confederación helvética estaban nial 
unidos; era cada comarca un país independiente apenas 
relacionada con las demás por pactos comerciales y de 
defensa común. La unidad impuesta por el directorio y 
por Napoleón, ademas de no corresponder a la corriente 
de los precedentes históricos, tenia el defecto de prove- 
nir de exigencias extranjeras. En 1SI \ los cantones cató- 
licos quisieron preponderar -sobre los disidentes, y los 
cantones disidentes sobre los católicos; pero el Congreso 
de Viena no atendió en esto los egoísmos regionales y 



388 COMPENDIO DE LA 



reconoció la confederación, á laque se unieron Ginebra, 
el Valais y Neufchatel. Una dieta debia estudiar las bases 
constitucionales. 

Por espacio de 15 años turbaron la paz luchas interio- 
res: los cantones no quedan desprenderse de ninguna 
facultad en beneficio de la patria común. Fué necesario 
el sacudimiento de 1830 para que se iniciase el plan 
formal de un organismo positivo y práctico. Tras nuevos 
y graves conflictos se consiguieron resultados favorables 
en 1848. La libertad y la tolerancia se reconocian como 
bases necesarias de los establecimientos políticos. 



PÁRRAFO VII 

Inglaterra y la Europa del Norte 

Jorge III perdió la razón nueve años antes de morir. 
Su gobierno y el del regente, después Jorge IV, combatie- 
ron á la revolución francesa á costa de sacrificios enormes: 
Pitt, hijo de lord Chatan, fué hasta 1805 el eje de las 
coaliciones europeas. La oposición era en mucho á lo& 
principios antimonárquicos, pero mas á la potencia que 
en la industria y en el comercio competía con la Gran 
Bretaña. Mientras los ingleses ponían á sueldo á los 
rusos y á los austríacos, se apoderaban de las colonias, 
y entraban en relaciones mercantiles con pueblos nuevos. 
El bloqueo continental establecido por Napoleón en daño 
del comercio ingles, dio resultados muy incompletos. 

Vencido Napoleón, y organizada la santa alianza, Ingla- 
terra rehuyó todo compromiso trascendental, reserván- 
dose su libertad de acción: sus fuerzas estaban casi 
agotadas, el país pobre, la mendicidad hacia estragos en 
el campo; la estadística del crimen subió de un modo 
enorme. 

Wellington, el vencedor de Waterloo, y otros minis- 



HÍSTORTA UNIVERSAL 389 



tros, no supieron aplicar remedio. Reinando Jorge IV 
(1820 á 1830), el ministro Jorge Ganning emprendió gran- 
des reformas en el interior, levantó la industria, regula- 
rizó las cosas económicas, sostuvo la libertad en Portugal 
y Grecia; se opuso á los planes de la santa alianza en 
América, y fué uno de los hombres que mas honran á 
Inglaterra por su talento y por sus servicios. Muerto 
Ganning en 1827, se formó un ministerio á cuya cabeza 
estaba Roberto Peel; proyectó importantes reformas, 
siendo secundado por Palmerston y Huskisson; poco des- 
pués eran admitidos ios católicos en el parlamento y en 
los destinos públicos. O'Gonell, gran agitador irlandés, 
tomó parte principal en esa campaña. 

Dinamarca. — Cristiano VII se encerró en estricta neu- 
tralidad en las primeras luchas de la revolución con los 
reyes; tuvo que salir de ella, y siguió á Napoleón: la 
escuadra inglesa incendió á Copenhague y secuestró las 
naves danesas. Federico VI (1808 á 1839) continuó en 
alianza con el imperio. En 1814 Noruega fué separada de 
Dinamarca y unida á Suecia. El rey y el pueblo se dedi- 
caron desde entonces con éxito á fomentar los intereses 
generales. Los ducados de Holstein y Schleswig, incor- 
porados á Dinamarca al principio del siglo xvm, querían 
pertenecer á la confederación germánica cuando se ex- 
tinguiera la casa reinante. Cristiano VIII (á 1848) declaró 
la anexión incondicional de esos Estados, que en 1846 se 
sublevaron, pero fueron vencidos. 

Suecia,— Gustavo Adolfo I (1792 a 1809) entró en la 
neutralidad armada'del Norte, y luego, aliado de los 
ingleses, hizo guerra á la Francia. En 1801» la Dieta le 
obligó á abdicar, y le sucedió el duque de Suden üb OÍB 
el nombre de Garlos XIII. Gomo falleciese el lniv.lt! 
trono, el rey adoptó al general francés Bernadotte, el cual 
hizo guerra á Napoleón, y contribuyó á la derrota d< los 
franceses en Leipzick. Hecha la pa/. en 181 », el Congreso 
de Viena unió la Nonn^u á Sin í lie SU auto- 



390 COMPENDIO DE LA 



A 



nomía política y administrativa. Bernadotte se elevó al 
trono en 4818, titulándose Garlos XIV. Su gobierno favo- 
reció todos los progresos y adelantos, y habría figurado 
entre los mejores, si no velara su fama el hecho repro- 
bable de haber luchado contra su patria. Murió Berna- 
dotte en 1844. (tmAAé *+ ¿CU fi,a* fyZ ! 

Rusia. — Catalina II aprovechó los sucesos de la revo- 
lución francesa para acabar de destruir Polonia. Su hijo 
Pablo I gobernó cinco años (1796 á 1801), se unió á la 
coalición europea, pero se separó luego de la liga; fué 
asesinado en una conjuración palaciega. Su hijo y here- 
dero Alejandro I estaba en el complot, si no para matar, 
al menos para derribar á Pablo I. Alejandro se unió á las 
diversas coaliciones, separándose de ellas después de la 
derrota de Eylau. Uno de los proyectos napoleónicos era 
entenderse con el emperador de Rusia y distribuirse el 
dominio de Europa. El gobierno ingles, con una hábil 
diplomacia, consiguió apartar los dos imperios. 

Invadida Rusia en 1812 por Napoleón, los rusos se 
defendieron heroicamente, hasta por el incendio de sus 
ciudades; persiguieron á los franceses en la retirada, y 
se jactaron de haber contribuido mas que sus aliados á 
derribar al coloso. Alejandro I era un autócrata, pero no 
iba tan atrás en política como Metternich; no odiaba las 
reformas como vinieran de arriba, ni la libertad con tal 
de que dejase incólumes los tronos. Místico, absolutista, 
partidario de un orden insostenible de bienes y males, 
concibió el extraño pacto de la santa alianza que en los 
comienzos se referia *á gobernar los pueblos según pre- 
ceptos religiosos. Murió en 1825 y le sucedió su hermana 
Nicolás, siendo su política mas notable la referente á la 
cuestión griega, la guerra con Persia y otra guerra con 
Turquía; entonces, como aun mucho después, seguían 
combatiendo en el imperio ruso el viejo espíritu despó- 
tico- patriarcal y las aspiraciones del derecho moderno. 



HISTORIA UNIVERSAL 391 

PÁRRAFO VIII 
LOS PUEBLOS MERIDIONALES 

España.— Carlos IV (1788 á 1808) no tenia las buenas 
intenciones, ni el celo ni la aplicación de su padre. Con- 
servó algún tiempo los mismos consejeros, pero se desvió 
luego, y los reemplazó con Manuel Godoy, guardia de 
corps favorito de la reina María Luisa. En 1793, á conse- 
cuencia de la condena de Luis XVI, declaró la guerra á 
Francia. Por la paz de Basilea, en 1795, España cedió á 
Francia la parte que tenia en la isla de Santo Domingo; 
por el tratado de San Ildefonso en 1796, se concertó 
alianza entre las dos naciones. El desorden en el gobierno 
no tenia límites: los grandes hombres estaban proscrip- 
tos; la marina se perdía en Trafalgar (1805). Napoleón 
hacia un reparto de la nación portuguesa, halagando á 
Godoy con el principado de los Algarbes, y enviaba tro- 
pas á España como de paso hacia Portugal. 

Carlos IV abdicó en su hijo Fernando VII, y retractada 
la abdicación en Bayona, entregó ó traspasó sus derechos 
á Napoleón. Madrid dio la señal del alzamiento; el pue- 
blo se sublevó; guerrilleros como Porlier, Mina y el Em- 
pecinado, se convertían en caudillos temibles: Zaragoza 
y Gerona resisten con heroísmo, y tras seis anos de com- 
bates, y enormes pérdidas de los franceses, y no p 
de los españoles, los invasores repasan la trontera (1808 
'i 1814). José Bonaparte, impuesto como rey por su hete 
mano Napoleón, no pudo dominar, ni hacerse obedecer. 

Entretanto se habían reunido Cortes, y dictado OB M - 
una constitución liberal que Ferrando VII desconocería al 
regresar á su patria. El partido reformista era pers« 
do. Kn INiM Kir-u <iihk\;i .i ¡as trop n .luán de 

las Cabezas, proclama la constitución del año 12 y él y 

Otros jefes se imponen á la inonanpi; 



392 COMPENDIO DE LA 



H^ 



En 1823 vencen los realistas apoyados por cien mil 
soldados franceses, representantes de la santa alianza; el 
rey persiguió encarnizadamente á los liberales, cerró 
clases de ciencia, sacrificó á Quiroga, Riego y otros 
jefes, y suprimió las leyes dictadas desde 1820. En 1830, 
de su cuarta mujer María Cristina de Borbon, tuvo la 
primera hija; por una pragmática del mismo año, se de- 
claró la sucesión regular á la corona, que seria heredita- 
ria en las hembras á falta de varones. En 1832, por 
enfermedad del rey se encargó del gobierno D. a María 
Cristina, dio amnistía general, y abrió las universidades. 

En Junio de 1833 las Cortes juraron á la princesa Isabel 
sucesora del trono: el rey murió en Setiembre inmediato, 
y estalló la guerra civil promovida por los partidarios de 
D. Carlos de Borbon. 

Durante la intervención francesa, las colonias ameri- 
canas se alzaron, iniciando una política opuesta á los 
invasores; política que apoyada en las ideas de la revolu- 
ción, se iria determinando en la autonomía. 

Portugal. — En 1807 la corte portuguesa, amenazada 
por los ejércitos franceses, se embarcó para el Brasil. 
Acabada la guerra gobernó un consejo, y al morir doña 
María en 1816, se reconoció rey al regente D. Juan VI. 
En 1820 regresó D. Juan del Brasil encargando el gobierno 
de aquel pais á su hijo D. Pedro. El mismo año los 
portugueses proclamaron la constitución. En 1826 murió 
D. Juan, y el heredero, ya jefe del Brasil, renunció el 
trono de Portugal en favor de su hija D. a María de la Glo- 
ria. Pero el regente D. Miguel abolió la constitución, y 
se proclamó rey. D. Pedro I cedió á su hijo el imperio 
brasileño, marchó á Portugal, derrotó á D. Miguel (1832 
á 1834) y le obligó á salir del reino, ocupando el mismo 
D. Pedro la regencia hasta su muerte, en que subió al 
trono D. a María de la Gloria. El Brasil se habia separado 
de Portugal muchos años antes. 

Italia. — Desde su juventud alentó Napoleón el patrio- 



HISTORIA. UNIVERSAL ii93 



V 



tismo italiano, y cuando su gloriosa campaña de 1796 y 
1797 despertó todos los estímulos para formar una 
conciencia nacional. Siendo emperador, tomó otros cami- 
nos, pero ya Italia habia adquirido deseos y esperanzas. 
Mas tarde, Lombardía y Venecia cayeron bajo el poder 
de Austria. Fernando I de las dos Sicilias recobró su 
reino, y Murat que quiso disputarlo, fué aprehendido y 
fusilado. Parma fué regida por María Luisa, esposa de 
Napoleón; Francisco de Toscana no quiso seguir la vio- 
lenta política del Congreso de Viena: el papa destruyó en 
Roma cuanto recordaba el régimen francés; en el Pia- 
monte se hizo lo mismo. En Ñapóles se acordaron esca- 
vaciones de las ruinas en Pompeya. Víctor Manuel I, rey 
de Gerdeña, recobró sus antiguos dominios por el Con- 
greso de Viena; abdicó en su hermano Carlos Félix, 
quien se vio compelido á aceptar la constitución; pero 
rechazándola, pide auxilio á los austríacos, sostenedores 
de todos los despotismos, y vencen á los liberales en 
Novara. Se cerraron por un año las universidades de 
Turin y Genova, y fueron perseguidos los miembros 
de las sociedades secretas. 

En 1820 se sublevó Ñapóles invocando la constitución: 
la victoria de la santa alianza ya no seria definitiva. 
En 1830 estalló la revolución, animada por la sociedad 
«l;t joven Italia», que organizara José Mazzini: vencida, 
quedaron todos los gérmenes que la liarían fructificar 
mas tarde. 

Turquía y Grecia. — El imperio turco traías podía ha- 
cer otra cosa que defenderse de las amtaia/.a> «I • Rusia; 
conservaba el despotismo, pero si la Influencia ex fe r 
no bastaba para reformarlo, si para doM-i»mpouerl«>; 1 1 
cuerpo do «jenízaros ora un foco de anarquía: Mahaum.i 
lo disolvió violentamente degollando á cuantos re 'u. 

El Gobierno de l sultán sentía la necesidad de «auibiar 
los procedimientos y reglas «Ir vida interior, mas solo 

en cosas de detalle se modificó algo ka situación política. 



394 COMPENDIO DE LA 



La debilidad de la santa alianza se pondria á prueba 
en las cuestiones de Grecia. La tierra tradicional de los 
héroes, de los guerreros y de los artistas, impresionada 
por las ideas de la revolución, invocaba la independencia, 
excitados por Rusia, no á causa de entusiasmos y gene- 
rosos ideales, sino por afán de reducir al imperio turco. 
La sociedad de los tilicos y el patriotismo de Ipsilanti, 
Botzariz, Garavias, Maurocordatos y otros, comienzan la 
lucha: una asamblea en Argos que luego pasó á Piadha, 
declara en 1822 la autonomía nacional; toda la Grecia se 
puso en armas; los turcos atacaron con furia, sostenidos 
por las teorías de la santa alianza; millares de voluntarios 
alemanes, ingleses é italianos marchan á defender la 
Grecia; el partido liberal de todo el mundo está con los 
helenos; la reacción con los turcos. Byron, el gran poeta 
ingles, combate y muere por la causa de la patria de 
Sócrates y de Platón. Turquía sin embargo dominaba 
por el número, cuando el célebre ministro ingles Ganning 
inició una política favorable á los griegos. En 1827, ren- 
dida á los turcos la Acrópolis de Atenas, solo quedó 
resistencia en el distrito de Maina. Las rivalidades de 
Turquía y Egipto evitaban una última catástrofe. Rusia 
é Inglaterra insinuaron á los turcos la necesidad de resol- 
ver la cuestión helénica; unidas con Francia, decidieron 
que se organizara en Grecia un Estado autónomo vasallo 
del sultán; Turquía rechazó las proposiciones, y como inti- 
mada para que suspendiese las hostilidades, su escuadra 
se preparase á concluir con la insurrección, las escuadras 
combinadas destruyeron á la turca en Navarino; Mahmud 
proclamó la guerra santa, y los rusos le derrotaron en 
una serie de batallas. En 1829 se hizo la paz. Grecia 
se declaró independiente, y eligió rey en 1830 á Leopoldo 
de Sajonia Coburgo, quien renunció el trono; su sucesor 
Othon,hijo de Luis de Baviera, tampoco conseguiría arrai- 
garse. Formaron la nacionalidad griega, Morea, Livadia, 
una parte de Thesalia, la isla de Eubea y las Cicladas. 



HISTORIA UNIVERSAL 395 



PÁRRAFO IX 

Norte - Améric a 

Las colonias quitadas á Francia en la guerra intercon- 
tinental, no se hicieron independientes : se conocen con 
el nombre de Canadá ó de América inglesa. 

En 1789 comenzó á regir la constitución de los Estados 
Unidos. Washington fué elegido Presidente por cuatro 
años, y reelegido en 1793. El primer congreso estuvo á la 
altura de las circunstancias; hizo tratados de comercio, 
organizó la hacienda, y fomentó la marina para inspirar 
respeto en los mares. Habia ya dos partidos: el federa- 
lista dirijido por John Adams y Hamilton, y el demócrata 
por Jefferson. Washington no pertenecía á partido al- 
guno. Se unificó la deuda, establecióse el Banco nacional, 
la casa de moneda y un arancel de exportación; surgieron 
dificultades sobre la esclavitud, hecho que repugnaban 
las colonias del Norte. 

En 1797 fué elegido Presidente el eminente repúblico 
John Adams: Washington se retiró á su hacienda de 
Mount-Vernon donde murió el 14 de Marzo de 1799, vene- 
rado por sus conciudadanos. La unión dio á la capital de 
la República el nombre del insigne patricio. La República 
aumentó con el Estado de Vermont en 1791, con el de 
Kentucki en 1792 y con el de Tenessee en 1396. Inmi- 
grantes de toda Europa arribaban á los Estado- Luidos; 
la población se dobló en menos de veinte años; la expor- 
tación se quintuplicó en el mismo período. Laenseñ 
merecía una consagración especial. 

Luchábase sin embarco con la taita de consideración 
y de crédito en el exterior, y por otra parte los indios 
hacían correrías destructoras; era preciso dar mas un 
y fuerza al poder federal. JefferaoBj sucesor de Adams 



396 COMPENDIO DE LA 



en la presidencia, adquirió de Francia para su patria el 
dilatado territorio de Lousiana. Los poderes se definie- 
ron; la justicia fué independiente. Durante el segundo 
período de Jefferson, ensayó Fulton su máquina de vapor 
para la navegación. En 1809 fué elegido Presidente Madi- 
son. Las dificultades para el comercio crecian á causa de 
los planes de Napoleón y de la Gran Bretaña; en 1812 se 
declaró la guerra á esta última potencia; al principio fue- 
ron mal las cosas para los americanos, si bien alcanzaron 
en el mar algunos triunfos; Washington fué casi destrui- 
da. Esta campaña dio mayor unidad á la República; se 
envió una expedición contra Argel, y en Túnez y Trípoli 
la flota federal consiguió ventajas para el comercio y 
para la navegación. 

En 1817 entró en la presidencia Jacobo Monroe y le 
reeligieron para el próximo período. Indiana, Alabama, 
Illinois, Missuri, Maine y Arkansas entran unos después 
de otros en la confederación. España vendió á los Estados 
Unidos la Florida en 1819. Monroe se condujo en la polí- 
tica interior y exterior como un consumado estadista: se 
opuso á las pretensiones de la santa alianza en América, 
y declaró hostil todo pensamiento encaminado á oprimir 
á pueblos que quisieran ser libres. John Quincy Adams 
(1825 á 1829) combatió indirectamente la esclavitud, y 
secundó planes dirigidos á unir en un derecho á todo el 
continente americano. La República progresaba en todos 
los sentidos y conceptos. 

La educación política hizo comprender á los america- 
nos el interés de establecer un equilibrio que sin perju- 
dicar el movimiento de los Estados particulares, diera á 
la confederación el poder y el respeto de una gran nacio- 
nalidad. Era la esclavitud un tema penoso para el patrio- 
tismo; rechazada por los hombres mas distinguidos y por 
las comarcas del Norte, se recordaban los sacrificios he- 
chos por los Estados del Sur, y se temia un conflicto de 
sangre entre los mismos que combatieran con tanto he- 



HISTORIA UNIVERSAL 397 



roismo por la causa de la independencia. Ninguno de los 
adelantos europeos dejaba de importarse, y se agrega- 
ban otros inspirados por el sentido práctico de los ame- 
ricanos. 

La educación difundida en la masa social, tendia 
preferentemente á la solidez y á la exactitud, fuera de di- 
vagaciones y de excesos que se hacen á expensas de 
positiva enseñanza. En la sociedad se imprimia un im- 
pulso de trabajo y de actividad que crearía generaciones 
emprendedoras, audaces y robustas. Los jóvenes se pre- 
paraban á la ciudadanía, despertando el juicio para todas 
aquellas cosas en que mas tarde habría de intervenir el 
patriotismo. El respeto á la ley, la tolerancia, el derecho 
á la libertad, el deber del trabajo, la dignidad moral y los 
afanes de progreso y perfeccionamiento, han sido los ci- 
mientos sobre los cuales se levantó la gran República 
Norte-americana. 

En 1828 se celebraron elecciones presidenciales, y fué 
nombrado el General Andrés Jackson. Quincy Adams 
dejaba fama de hombre superior y de pensador notabilí- 
simo. Elegido después permanentemente diputado, com- 
batió la esclavitud con todas sus fuerzas hasta su muerto 
en 1848, asociando para esa causa de humanidad nume- 
rosos y enérgicos prosélitos. 



PÁRRAFO X 

Las colonias latino- americanas 

La colonización por España y Portugal obedeció á un 
mismo sistema que luego seria modificado en virtud d. 
las condiciones geográficas y de los recursos de i 
comarca, dependiendo el adelanto de unas de la niav r 
comunicación y de la suma de elemento-, y tí atraso de 
otras de su aislamiento. La inmigración no Be distribuía 



398 COMPENDIO DE LA 



con equilibrio; la masa indígena era en unos lugares nu- 
merosa y en otros escasa. Ni España ni Portugal se pro- 
pusieron esclavizar sistemáticamente á los indios; la 
presión venia de lo que se llamara entonces el derecho 
del vencedor; las leyes protectoras eran neutralizadas 
por el interés de los colonos, y los vireyes y autoridades, 
ó no podian ó no querian ponerse en pugna con las co- 
dicias y ambiciones. No hubo, como en la América sajona, 
inmigrantes por causa de ideas y opiniones que buscaban 
amparo para su libertad. 

El espíritu intolerante de la época de la conquista, hizo 
que se procurase á toda costa el triunfo formal de las 
doctrinas de los vencedores, alejando ó destruyendo 
cuanto pudiera traer á la memoria de los indígenas el 
recuerdo de las creencias y del gobierno de sus padres. 
Desde el principio de la invasión se cruzaron las razas de 
los vencedores y vencidos. Después de la importación 
de negros africanos, hubo otro factor. Los hijos y des- 
cendientes de los colonos se americanizaban, é iba creán- 
dose un dualismo agravado por los privilegios de los pe- 
ninsulares á quienes se daban los cargos mas importantes 
y lucrativos. Cuanto á los indígenas, fueron separándose 
del comercio moral y científico hasta constituirse en 
sociedad indiferente y pasiva. 

Exceptuando algunos estadistas notables, en los go- 
biernos las colonias eran consideradas como materia im- 
ponible; la vida intelectual se fomentaba con leve ahinco; 
los métodos de comercio obedecían á monopolios y á 
intereses parciales; los privilegios vedaban el estímulo, 
y las leyes prohibitivas entorpecían la actividad. Los 
tesoros de América, cada año mas reducidos, empleá- 
banse en guerras, y los reyes hallaban con eso modo de 
prescindir del concurso de las cortes, y afirmaban el ab- 
solutismo. La situación colonial mejoró en tiempo de 
Garlos III, en que hombres eminentes y previsores mira- 
ban por la industria y la riqueza y el porvenir de todos 



HISTORIA UNIVERSAL 399 



los dominios españoles. La ciencia halló en América bue- 
nos intérpretes, y las costumbres intolerantes se debili- 
taron algo. Pero todo progreso se suspendió en los reina- 
dos siguientes de Carlos IV y Fernando VIL 

La independencia de los Estados Unidos interesó la 
atención de algunos hombres reflexivos de la América 
latina, como un llamamiento á la ocasión y al deseo: las 
doctrinas de la Francia revolucionaria penetraban por 
todas partes á pesar de la vigilancia de las autoridades. 
Miranda, jefe mas tarde de movimientos en Venezuela, 
luchó en Jemmapes contra los enemigos de Ja Francia y 
de los principios del 89. A las puertas del continente se 
sublevaba la isla de Santo Domingo. La propaganda fran- 
cesa movia los ánimos, y el ruido de las campañas y de 
la formidable contienda europea, se dejaba oir en las mas 
apartadas regiones. 

Al suceder en 1808 la invasión napoleónica en España, 
se formaron dos gobiernos. Uno por el invasor, con el 
rey impuesto José Bonaparte, y otro con los indepen- 
dientes, las Cortes y la Junta Central. Por lo pronto se 
creyó que España habia sucumbido: América no quería 
pertenecer á Francia, ni en sus ideas de entonces, á la 
revolución; las colonias se conmovieron; la idea de auto- 
nomía, no nueva, pero poco generalizada, se fué exten- 
diendo. Los colonos no podian contar con refuerzos de 
España, ocupada en difícil duelo con los invasores; ha- 
bían de proveer á su defensa y á su seguridad. Emisarios 
franceses provocaban á la independencia cuando no ha- 
llaban eco en favor de la anexión á Francia. El estado de 
revolución despertó pronto los espíritus. 

Las colonias diferian en cultura, tomando á medida de 
(illa mas proporciones los sucesos. No se haria tan difícil 
vencer como organizar la victoria y constituirse. Comenzó 
el movimiento, y en la disputase pronunció cada dia mas 
la tendencia á la autonomía, hasta queso hizo ineludible. 
Al brotar los primeros chispazos de la revolución ameri- 



400 COMPENDIO DE LA 



cana, España tenia cuatro vireynatos: México, Colombia, 
la Plata y el Perú, y las capitanías generales de Guate- 
mala, Venezuela, Chile y Cuba. Si se habian desatendido 
muchas cosas, las guerras habian obligado á los colonos 
á crear elementos: Buenos Aires habia ya dado pruebas 
de virilidad defendiéndose contra los ingleses: se habian 
organizado milicias, construido arsenales y fortificado 
puertos contra los piratas y aventureros. 

Al terminar en España la guerra y al regresar Fernan- 
do VII, habian cundido en América las ideas de inde- 
pendencia, y era imposible retrotraer los sucesos. No 
quedada por realizar sino el hecho material, fácil cuando 
el pensamiento está del todo construido. Fernando VI! 
se equivocó por presunción y por orgullo. 

El movimiento americano no adoptó trámites ni méto- 
dos ágenos á la educación de la madre patria; los actos 
de energía, las cualidades y defectos, la sobriedad y la 
perseverancia, las cóleras y los arranques, se mostraron 
lo mismo en los independientes americanos que en los 
defensores contra Napoleón de la independencia espa- 
ñola. Hubo países que tardaron en seguir la corriente, 
ya por su posición geográfica, ó bien por la calidad mas 
homogénea de sus elementos constitutivos. La revolución 
fué idéntica; una sola en diversas manifestaciones y lu- 
gares. España no podia ya dominar tan extensos territo- 
rios, ni las instituciones absolutistas se prestaban á cam- 
bios que aplazasen una solución histórica necesaria. 

Pero lo que haria mas duradera la revolución america- 
na, procedía de las raices á partir de su primer desarro- 
llo: la independencia fué su primera etapa; con ella se 
consiguió la capacidad, no el derecho pleno que modifi- 
case en la esencia la situación colonial. Ni las juntas y 
cabildos, ni los congresos abiertos mientras las hostili- 
dades, tuvieron espacio para modificar las costumbres, 
depurar las leyes y establecerlo todo en acuerdo con el 
propósito del plan revolucionario. Tenían la desventaja 



HISTORIA UNIVERSAL 401 



de los precedentes, bien distintos de los de la América 
sajona, ya poseedora de libertades y derechos, parlamen- 
tos y municipios, hábitos tolerantes y democráticas en- 
señanzas. Habia de construirse después de las batallas, 
lo que los americanos del Norte llevaban antes de ellas 
en sus banderas, en sus hábitos y en sus leyes. 

Se inauguraba pues, luego del hecho de la independen- 
cia, el segundo y mas difícil período. Los partidos lucha- 
rían para resolver si la nueva vida debia tomar su savia 
y sus inspiraciones en la tradición centralizadora, estre- 
cha é intolerante, ó en los principios divulgados á fines 
del siglo xvm y en los dogmas de la libertad y del progreso. 

Al juzgar los acontecimientos, conviene advertir, cómo 
en cada época no puede exigirse aplicaciones de otro 
período mas avanzado, sino ponerse en el caso del tiempo 
y los siglos en que ellos se desenvuelven, único modo de 
que en el fallo entre la equidad y se imponga el buen 
sentido. Al hacerse la conquista, el derecho universal 
tenia tan poco de enviable, como la eficacia de las insti- 
tuciones para perseguir ideales tan justos como aquellos 
á que ahora se puede y debe aspirar. Inglaterra, de haber 
conquistado y colonizado un siglo antes de los puritanos, 
y por los medios que España, hubiese hecho lo mismo. 



PÁRRAFO XI 

Santo Domingo.— El Brasil 

España cedió á Francia en 1795 la parte que tenia en 
la isla de Santo Domingo. Sostenían la independencia 
Cristophe, Pethion, Dessalines y otros caudillos. Kl prt- 
mer cónsul de la República francesa, Napoleón Bonapai - 
te, restableció la esclavitud y envió numerosas tu- i 
pero con auxilio de los ingleses vencieron los nul> 'po- 
dientes y proclamaron la nacionalidad en 1S04. 

20 



402 COMPENDIO DE LA 



Dessalines fué nombrado emperador: murió asesinado 
y le sucedió Cristophe en 1806 y Pethion en 1807: La isla 
se dividió en dos gobiernos, pues Pethion se apoderó del 
Sur, y al morir en 1816 le sucedió el general Boyer. Gris- 
tophe se suicidó en 1820, y Boyer unió las dos secciones, 
menos una pequeña parte del Este que correspondía á 
España en virtud de tratados. También esa parte se ane- 
xionó á virtud de una revolución. Boyer regularizó el 
sistema administrativo. Los negros y los mulatos estaban 
en lucha constante con motivo de los privilegios sosteni- 
dos por los últimos á pesar de las leyes escritas. En esas 
contiendas pasaron desde el año 1825 hasta 1833. Santo 
Domingo, ó Haiti, habia auxiliado poderosamente muchos 
de los movimientos revolucionarios del continente, pro- 
porcionando armas y recursos, y dando acojida á los 
emigrados. 

El Brasil. — La exploración de la dilatada comarca que 
llamaron el Brasil, se inició casualmente: Alvarez Gabral 
no buscaba las costas de América; el gobierno portugués 
apenas daba importancia á esas regiones; los naturales 
tenian poca ó ninguna cultura, y su reducido número no 
podia ofrecer resistencia. Los colonos se dedicaron á la 
agricultura y á la minería. Guando los franceses intenta- 
ron colonizar el Brasil, Portugal reparó en la conveniencia 
de conservarlo. Bajo el gobierno del marqués de Pombal, 
la colonia brasileña tomó fuerte incremento. 

Invadido Portugal por las tropas napoleónicas, los reyes 
buscaron refugio en su gran colonia. El regente D. Juan 
llegó á Rio Janeiro en Enero de 1808; nombrado un mi- 
nisterio y un tribunal supremo de justicia, y abierto un 
banco, tuvo aspecto de un pais gobernado por sí mismo, 
el Brasil. Estalló la revolución en las colonias españolas; 
las ideas de independencia se generalizaron. En 1815, por 
acuerdo del mismo gobierno la colonia se constituyó en 
nacionalidad. En 1816, por muerte de la reina ocupó el 
trono D. Juan VI; su hijo D. Pedro era partidario del sis- 



HISTORIA UNIVERSAL 403 



tema constitucional. En 182:1 se proclamó en Para la 
constitución portuguesa. En Abril del mismo año marchó 
D. Juan del Brasil, quedando su hijo de regente. En Junio 
fueron convocadas Cortes constituyentes; la independen- 
cia fué proclamada, y D. Pedro hecho emperador. El im- 
perio habia de permanecer siempre separado de su anti- 
gua metrópoli. Careciendo Portugal de fuerzas, pidió 
auxilio á Inglaterra para someterlo, y le fué negado. 

En 1831, como produjesen descontento las vacilaciones 
de D. Pedro I, abdicó en su hijo Pedro II, de cinco años 
de edad, bajo la tutela de notables personalidades brasi- 
leñas. D. Juan VI no habia tenido ideas claras del sis- 
tema constitucional ni menos del nuevo derecho público 
creado por las revoluciones de los Estados Unidos y de 
Francia. D. Pedro siguió la corriente de la opinión, aun- 
que solo la fuerza de las cosas le indujo á pasos decisivos. 
Los consejos llegados de la metrópoli, las tradiciones de 
familia, y el carácter del primer emperador, ocasionaron 
una conducta incierta que llegó á hacerse sospechosa 
para los independientes. 

La colonización portuguesa en el Brasil, fué distinta de 
la de los ingleses y españoles en América: sin tantas 
ideas y tan emancipadores propósitos como en el Norte, 
se abrió campo al trabajo y á laboriosas investigaciones. 
No fueron frecuentes las disputas entre España y Portu- 
gal, ni el gobierno español tenia interés en ensanchar 
sus dominios, ya de difícil administración y manejo. 

El Brasil no aventajaba esencialmente en instituciones 
á las colonias vecinas del Rio de la Plata, del Perú y Co- 
lombia; españoles, portugueses y franceses obedecía u á 
su época en sus vicios, virtudes, irregularidades ó ideas 
de derecho en los gobiernos y en los pueblos. La intole- 
rancia religiosa dominaba en absolulo; la adminisl ración 
se creía por juro de poder único agente y único respon- 
sable; la educación estaba vigilada y la iniciativa partí 
cular contenida. En las colonias españolas adelantaron 



4434 COMPENDIO DE LA 



mas las letras y las artes, y se precedió en el movimiento 
intelectual. El motivo de constituirse en monarquía el 
Brasil, (dependió de la presencia de la familia real en 
el momento en que las circunstancias engendraban difi- 
cultades y peligros. 



PÁRRAFO XII 

Colonias del Rio de la Plata 

En 1808 era virey el conde de Liniers. Mr. Lessenay, 
emisario de los invasores franceses en la península, se 
presentó en Buenos Aires pidiendo el reconocimiento del 
nuevo estado de cosas; Liniers accedía, pero la munici- 
palidad se opuso: el general Elio, jefe en Montevideo, 
negó obediencia al virey y convocó una junta. Gisneros 
sustituyó á Liniers; concedió la libertad de comercio, y 
el partido español se volvió contra él. En 1810 una asam- 
blea de funcionarios y notables declaró que el cargo de 
virey seria desempeñado por el cabildo en junta hasta la 
reunión de un congreso nacional. Gisneros ocupó el pri- 
mer lugar en la junta de regencia, y como intentase 
recobrar el poder, se le obligó á embarcarse. 

Los independientes pudieron organizarse sin obstácu- 
lo; en seguida se dividieron en federalistas y unitarios. 
En Agosto de 1811 se reunió el Congreso y nombró para 
desempeñar el poder ejecutivo un triunvirato compuesto 
de Chiclana, Paso y Sarratea: después de la disolución 
de otro Congreso, se encargó del gobierno como director 
supremo Gervasio Posadas. En 1811 se sublevó la pro- 
vincia del Paraguay, y el gobierno de Buenos Aires 
reconoció su independencia. Artigas, jefe de partidas en 
la banda oriental ó Uruguay, atacó al director Alvear y 
le obligó á retirarse, sucediéndole el general Rondeau; 
Artigas dominó al cabo en el Uruguay, hasta que fué 



HISTORIA UNIVERSA!*^ 405 



derribado con motivo de la guerra con el Brasil. En el 
Paraguay se apoderó del mando D. José Rodriguez, lla- 
mado el Dr. Francia, y en 1817, una asamblea le confirió 
el gobierno vitalicio. 

El Congreso argentino de Tucuman, proclamó en 1816 
la independencia de las provincias unidas del Rio de la 
Plata, nombrando director á Puyrrendon. En 1819 se 
acordó un código político que no satisfizo á unitarios ni 
federales: el pais se decidió por las instituciones republi- 
canas. En 1820, una serie de buenas medidas acreditó 
la República. Una guerra con el Brasil, por causa de la 
banda oriental, acabó en 1828, reconociéndose la inde- 
pendencia de la banda, ó sea del Uruguay. Al mismo 
tiempo una revolución en Buenos Aires arrojaba del 
poder al notable hombre público Rivadavia, á quien 
sucedieron Dorrego y Lavalle. Quedó al fin de jefe don 
Juan Manuel Rosas, que debia su influjo á la protección 
de Dorrego; pertenecía al partido federalista. 

Los países del Plata comenzaron su revolución bajo 
auspicios favorables; distinguidos militares y hombres 
políticos, como Belgrano, Balcarcel, Castelli, San Martin, 
Rodriguez, Rivadavia, y otros, emprendieron la orga- 
nización según aconsejaban las circunstancias. En la 
primera época las tres regiones en que se dividiera el 
vireynato se esforzaron por formar grupos homogéneos; 
dudábase si proclamar la República ó la monarquía; si 
continuar la centralización ó atenuarla. Hacíanse y se 
deshacían constituciones. Los habitantes del campo no 
querían dejar la dirección de los negocios á Buenos 
Aires. No obstante tantas rivalidades y tropiezos, se 
despertaban sentimientos de derecho y se elevaba el 
crédito. 

El partido federalista triunfó al cabo con Rosas, pero 
triunfó solo de nombre y de poder; no había ideas seguras 
del organismo federal. El laugoay y el Paraguay se hicie- 
ron del todo independientes. Como el l'rasil pretendiese 



COMPENDIO DE LA 



anexionar el Uruguay, se declaró la guerra, y los argen- 
tinos auxiliaron al pueblo invadido. 

En el Paraguay el Dr. Francia organizó un poder despó- 
tico con el aparato ceremonioso de muchos usos roma- 
nos. Pero ni las sillas cumies, ni los cargos tribunicios 
quitaron á aquel gobierno su aspecto brutal y su inespli- 
cable intransigencia. Veinticinco años se sostuvo seme- 
jante estado de cosas, al amparo de la ignorancia 
política. 

La organización interior del vireynato en tiempo de las- 
colonias habia producido cierta separación administra- 
tiva que dio origen á la ulterior diversidad de Estados. 
Buenos Aires y el territorio de que era capital, consti- 
tuían lo mas considerable y mejor entre las tres Repú- 
blicas, así por lo extenso, como por lo feraz, por sus 
muchos rios navegables y dilatada costa. La República 
Argentina atravesaría vicisitudes como todo el resto del 
continente, y tendría que luchar con antecedentes y 
prejuicios antes de establecer un orden regularizado. 



PÁRRAFO XIII 

Chile. — El Alto y Bajo Perú 

Desde Buenos Aires se hizo la propaganda revoluciona- 
ria en Chile. En 1808 era gobernador de la provincia 
Carrasco, quien en discordia con la Audiencia, se inspi- 
raba en el grupo de los mas avanzados y del jefe de estos 
Juan Martínez de Rozas. Al comenzar las agitaciones, el 
gobernador prendió á muchas personas conocidas. Desti- 
tuido Carrasco en cabildo abierto, le reemplazó el anciano 
Conde de la Conquista: Elio, nombrado por la junta 
de regencia española, no pudo tomar posesión. La Au- 
diencia, una vez destituido Carrasco, cambió de rumbo, 
pero la disolvieron. Reunido un Congreso, se invistió del 



HISTORIA UNIVERSAL 407 



poder á Carrera, militar activo; luego fué proclamada la 
constitución de Cádiz. En 1812, tropas del vireynato del 
Perú invadieron á Chile: desprestigiado Carrera por la 
mala fortuna, dejó el puesto á O'Higgins á fines de 1813; 
Lastra derribó á O'Higgins y pronto fué restablecido 
Carrera. El jefe español Osorio venció á los independien- 
tes en la batalla de Rancagua: algunos caudillos chilenos 
emigraron y les acogió San Martin, gobernador de la 
provincia argentina de Cuyo. 

San Martin se habia educado en España y servido en 
el ejército, llegando al empleo de coronel que ganó por 
su brillante comportamiento en la batalla de la Albufera 
contra los franceses. Dejó el ejército y marchó á Buenos 
Aires. En la provincia de Cuyo organizó una fuerza con- 
siderable. En 1817 invadió Chile, recobrado por los espa- 
ñoles, atravesando desfiladeros casi inaccesibles; en la 
batalla de Chacabuco fué vencido el capitán general 
Marco de Potengil, y San Martin tomó la capital chilena, 
ocupando O'Higgins el puesto de director supremo. Reti- 
rado el jefe argentino á su provincia, tuvo que regresar 
en breve, sufrió una derrota en Cancha Rayada, 1818, y 
un mes mas tarde venció en Maipú. Toda la provincia de 
Chile fué evacuada. 

Chile y la República Argentina se concertaron para 
invadir el Perú; las fuerzas expedicionarias desembarca- 
ron en Pisco: Pezuela, virey del Perú, fué destituido por 
el ejército, que colocó en el puesto á Laserna. Lima fué 
evacuada, y en Julio de 1821 se proclamó Ja independen- 
cia. En ese nuevo campo de batalla la lucha seria larga y 
sangrienta. 

O'Higgins salió del gobierno en 4 82: i. Kra á la s 
aquella República la mas segura y bien maneja < i i Kl 
Presidente el general Freiré, la asamblea reformé < l 
código político. A Freiré reemplazó en 4820 Eyzagu un; 
Freiré fué repuesto y cayó á los pocos meses. V.w 1830 
subió á la presidencia Prieto y á la vicepresidencia Diego 



COMPENDIO DE LA 



Portales, uno de los hombres mas distinguidos y que 
hayan prestado servicios mejores al pueblo chileno. 
Encargado moralmente Portales de la dirección de los 
negocios, trabajó en todo con acierto. Guando creyó 
haber cumplido sus patrióticos deberes, propuso la su- 
presión de la vicepresidencia, y se retiró á la vida priva- 
da, de la cual solo le sacarian conflictos exteriores. 

La República estaba fuerte y era respetada; las insti- 
tuciones garantizaban los derechos políticos, y un buen 
orden administrativo puso á Chile á la cabeza de los 
Estados de Sur América. 

Hasta las grandes agitaciones de principios del siglo, 
solo los indígenas habían manifestado propósitos de 
emancipación, siendo el hecho mas notable el alzamiento 
de 1780 en que los aborígenes acaudillados por Josué 
Gabriel Gondorcanqui, descendiente de los Incas (con el 
nombre de Tupac Amarú), se sublevaron contra el domi- 
nio español, y fueron vencidos con inmensas pérdidas. 

El virey Abascal, que gobernaba en 1808, rechazaba 
toda tendencia de libertad ó de reforma. No habiendo 
conmociones interiores, se dispuso á luchar en las co- 
marcas vecinas. En el Alto Perú, la discordia entre la 
Audiencia y el Presidente Pizarro produjo desasosiego. 
En 1809 llegó á las Charcas (luego Chuquisaca) el comisa- 
rio Goyeneche, para que fuese reconocida la junta de 
Sevilla; la audiencia no accedió, y las tropas de Abascal 
restablecieron el orden. Los jefes y caudillos de Buenos 
Aires extendieron sus proyectos al Perú por medio de 
sus generales Ocampo y Balcarce; Goyeneche les venció, 
y también después á Castelli y Balcarce. Goyeneche en- 
vió contra Buenos Aires á su general Pió Tristan, quien 
regresó derrotado. Una sublevación de los indígenas 
capitaneados por Pumacagua y auxiliada por los inde- 
pendientes, también fracasó. 

Las expediciones de las tropas de Abascal á Chile, 
dieron resultado pasajero, pero luego decayeron, hasta 



HISTORIA UNIVERSAL 409 



que evacuaron la provincia. Después de la ocupación de 
Lima, y de la proclamación de la independencia, se de- 
claró á San Martin protector del Perú. En Lima perjudicó 
á San Martin la privanza del ministro Monteagudo, quien 
cometió excesos y crueldades. Se reconoció á los indíge- 
nas todos los derechos civiles y políticos, fué abolida la 
servidumbre corporal, y se establecieron los principios 
de la libertad parlamentaria. San Martin entabló nego- 
ciaciones para una alianza con Colombia, y celebró en 
Guayaquil una entrevista con Bolívar. Ninguno de los 
dos caudillos refirió lo allí acontecido; el resultado fué 
que San Martin se retirara para siempre de la política y 
de las luchas americanas. 

El Congreso del Perú nombró un triunvirato presidido 
por el general Lámar; luego subió á la presidencia Riva 
Agüero: el general español Canterac amenazaba á Lima. 
Riva Agüero pidió auxilio á Colombia, pero ya Bolivar 
habia enviado tres mil hombres con el insigne general 
Antonio José de Sucre. Canterac sin embargo ocupó 
Lima; el Congreso se trasladó al Callao y después á Tru- 
jillo, nombrando á Sucre general en jefe; el Congreso 
destituyó á Riva Agüero, pero él triunfó, disolvió la 
asamblea, y Sucre tuvo que reembarcarse. Bolívar fué á 
Lima, evacuada por Canterac y le recibieron con entu- 
siasmo. El Congreso le nombró dictador para aplacar 
continuos desórdenes; lo cual no impidió que los espa- 
ñoles ocuparan Lima y el Callao. En Mayo de 1824, 
Bolivar se encontraba al Norte del Perú con diez mil 
hombres; en Agosto se dio la batalla de Junin y baiMj 
vencedor; el 9 de Diciembre del mismo año, derrotaba 
Sucre a los generales Canterac y Valdes reunidos, en la 
batalla de Ayacucho. En seguida marchó Sucre al Alt o 
Perú, y entró en Potosí en Marzo de 16B5. 

El bajo Perú concedió á Bolivar todos los honores; el 
Alto Perú dio su nombre ;i l;i HepuMici \ -• 
estatuas á él y á Sucre Sucedieron mas tevde querellas 



440 COMPENDIO DE LA 



y desavenencias: el Libertador se retiró; Sacre abandonó 
también Bolivia. En 1828 Boiivar declaró la guerra al 
Perú; Sucre derrotó á los peruanos, y derribado de la 
presidencia Lámar, subió Lafuente y se hizo la paz sin. 
imponer sacrificio ninguno á los vencidos. Rota definitiva- 
mente la liga del Perú y Bolivia con Colombia, quedaron 
Gamarra, de Presidente del Perú, y el general Santa Cruz, 
de Presidente de Bolivia; ahí se prepararía un proyecto 
de unión, mientras se disolvía la confederación colom- 
biana. 

PÁRRAFO XIV 

Venezuela. — Nueva Granada. — Quito 



El gobierno español contribuía sin saberlo á que se 
divulgaran las ideas de la revolución, pues enviaba á las 
colonias á los españoles tildados de revolucionarios y á 
España á los americanos sospechosos de igual cosa. Unos 
y otros propagaban sus doctrinas. 

Poco después de los grandes movimientos de la Fran- 
cia, se organizó en Bogotá una asociación en defensa de 
los dogmas liberales: allí como en las demás colonias, los 
hombres mas pensadores estudiaban atentamente el 
drama revolucionario. Uno de los primeros apóstoles de 
la libertad americana fué Francisco Miranda, nacido en 
Caracas en 1750: luchó cerca de Washington por la inde- 
pendencia del Norte, y como de vuelta en su patria se le 
descubriese complicado en una tentativa revolucionaria, 
tuvo que huir á Francia; afiliado al ejército, combatió en 
favor de la revolución. En 180(1 invadió con quinientos 
hombres la costa de Venezuela, y no encontrando apoyo, 
tuvo que retirarse. 

En 1808 era capitán general de Venezuela D. Juan Ga- 
sas, quien fué destituido por mostrarse condescendiente 



HISTORIA UNIVERSAL 411 



con los emisarios franceses, y le reemplazó D. Vicente 
Emparan, amigo luego de Simón Bolivar. En Quito gober- 
naba Ruiz del Castillo: Quiroga, Morales, el marques de 
Selva Alegre y otros, organizaron una junta suprema, se 
apoderaron del Presidente Ruiz, é hicieron la revolución: 
tropas del virey de Bogotá repusieron á Ruiz; se forma- 
ron procesos y se dictaron sentencias de muerte, pero no 
llegaron á aplicarse, porque debiendo ser aprobadas por 
el virey, al llegar á Bogotá, como las circunstancias 
hubiesen cambiado, fueron quemadas las causas por 
mano del verdugo; en Quito la tropa mató 28 presos polí- 
ticos; el Presidente Ruiz tuvo que sacarla por la indigna- 
ción que el hecho produjo, y se formó una junta: lo 
mismo marchaban los sucesos en Caracas: la junta des- 
tituyó á Emparan. En 1811 Miranda y Bolivar ofrecieron 
sus servicios á la junta de Caracas; se convocó un Con- 
greso, y se declaró la independencia. En 1812 un terre- 
moto destruyó la capital y otras ciudades de Venezuela; 
los supersticiosos lo achacaron á castigo por la revolución 
y reaccionaron los ánimos. Monteverde, jefe español, 
ocupó el pais, Miranda capituló, siendo preso y conducido 
á Cádiz donde moriria en 1816. Piar, Valdes, Bermudez 
y Marino se sublevaron; Bolivar pidió el concurso de 
Nueva Granada, derrotó á Monteverde y entró en G 
cas, siendo aclamado dictador (1813); en 1814 venció al 
general Cajigal, pero luego fué derrotado por Boves, 
quien ocupó la capital. 

En 1810, Bolivar, que habia tenido que abandonar Ve- 
nezuela, regresó, uniéndose á Zea, Soublette, Man no. 
Piar y otros jefes independientes: en la isla Margarita 
se proclamó la independencia de Venezuela, y la guerra 
se amplió, debatiéndose en los planes de Bolívar ta causa 
de Nueva Granada, Venezuela y el Ecuador España en- 
vió grandes refuerzos al recobrar su autonomía. Bolívar 
y Paez aun sufrieron un descalabro en la garganta ,!<■ 
Semen. En ISIS se convocó un Congreso en Angostura. 



412 COMPENDIO DE LA 



y reunido en 1819, Bolivar resignó en éi sus poderes, que 
se le volvieron á conferir. 

En Quito se pasaron muchos años en fluctuaciones: los 
independientes Mires y Valdes invadieron la capital 
en 1820, Guayaquil se sublevó nombrando jefe á Olmedo, 
y por fin Sucre consumó la independencia después de 
derrotar al Presidente Aymerich en Pichincha. Bolivar 
que acudia en auxilio de Sucre, batió al general español 
García y le obligó á capitular con sus tropas. 

Nueva Granada. — Una disputa común entre un colom- 
biano y un español, bastó para promover ruidoso tu- 
multo y que se reclamase cabildo abierto (Julio de 1810). 
Formada una junta que presidia el virey Amar, fué este 
preso á los pocos dias y embarcado con destino á España. 
Siguieron las cosas en medio de agitaciones y tumultos 
de los partidos unitario y federalista. Por la constitución 
de Cundinamarca de 1813 se establecía la monarquía de- 
mocrática con Fernando VII, si se prestaba á vivir en 
Nueva Granada. El Presidente Lozano cayó por una revo- 
lución y le reemplazó Antonio Nariño: á poco estalló la 
guerra civil. 

En tales circunstancias se presentó Simón Bolivar y no 
tardó en imponerse por su actividad, su previsión y su 
genio. Habia nacido este hombre superior en Caracas 
en 1783 de una familia distinguida y educádose en Espa- 
ña: visitó después Francia, y modificando allí las ideas 
que le habían imbuido contra la revolución, dio cabida á 
principios de libertad; viajó por Italia, y en Roma se 
inspiró en los recuerdos de la República de Gincinato, de 
Scévola y de los Scipiones. Desde entonces se entregó 
con su vida y sus intereses á la causa del porvenir. 

El Congreso granadino tenia que trasladarse á Tunja 
donde recibió á Bolivar y le encargó el mando de un 
cuerpo de tropas. Entonces arribaba el general español 
Morillo con once mil hombres de refuerzo: todo el pais 
cayó en su poder. Morillo se ensañó de una manera 



HISTORIA UNIVERSAL 413 



cruel; cientos de personas murieron ahorcadas: Camilo 
Torres, Lozano, Castillo, el sabio Caldas y otros hombres 
eminentes, fueron ejecutados sin consideración á la edad 
ni al saber. Bolivar entre tanto pasaba á Jamaica, y de 
allí á Haiti donde el presidente Pethion le recibia cor- 
dialmente. Pronto se reunieron en el puerto de Cayes los 
emigrados Bolivar, Zea, Marino, Sonblette, Mac Gregory 
muchos otros: la isla Margarita se proclamaba indepen- 
diente. En 1818 y 1819, desde Venezuela ya ocupada por 
los independientes, concibió Bolivar la campaña mas 
atrevida y peligrosa de toda la guerra: Bermudez y Marino 
amagarian á nueva Granada por el lado de Cumaná; 
Bolivar y Paez acometerian la provincia de Barina. 
En 1819 puso en movimiento su ejército engrosado por 
las tropas del general Santander, y se dirigió por los 
Andes al Paramo de Pisba: las privaciones, el frió y el 
cansancio redujeron á la mitad el número de soldados; 
siguieron por el valle de Sogamoso, vencieron en dos 
encuentros á las fuerzas de Barreiro y en Agoslo ocupó 
Bolivar á Bogotá abandonada por el virey Samano. 
En 1820 se embarcó el general Morillo, y al año siguiente 
era vencido en una batalla decisiva el general Latorre. 

Aun alcanzaron algunas ventajas los españoles en Ve- 
nezuela, pero en 1823 todo concluyó en favor de los inde- 
pendientes. Nueva Granada, Venezuela y el Ecuador 
constituyeron una federación republicana. Terminada la 
obra de la independencia en esos paises, Bolivar inter- 
vino en la lucha del Bajo y Alto Perú. Pero su influjo 
decrecia á medida que se dilataba: la emulación y la 
envidia desempeñaban su papel. Celosos los federa listas, 
le acusaron de ambiciones y tendencias (jue la historia 
ha ido disipando. Sus ideas eran tan grandiosas como 
universales. Propuso la reunión de un Congreso en Pana- 
má para iniciar una política continental, ideó el plan de 
un derecho común, y supo atraer á su causa las simpa- 
tías de la Europa lihcral. 



414 COMPENDIO DE LA 



Se le reconoció como la personificación mas eminente 
de los nuevos pueblos y como la capacidad mas alta 
entre todos los defensores de la independencia. Los ce- 
los, el espíritu de anarquía y de localismo, llevaron las 
cosas á un estado y á una atmósfera en que debia respi- 
rar mal aquel hombre insigne. Después de una dictadura 
en que nada pudo hacer contra las tendencias separatis- 
tas, y de haberse agriado su carácter en luchas y desave- 
nencias de partido, se retiró del poder con ánimo de 
embarcarse para Europa; pero antes de realizar el pro- 
yecto de viaje, murió en la hacienda de San Pedro Ale- 
jandrino, propiedad de D. Joaquín de Mier (18 Diciembre 
de 1830). Tenia 47 años de edad. 

Venezuela y el Ecuador se habían separado de Nueva 
Granada constituyendo Estados independientes. El he- 
roico general Sucre, había muerto asesinado á conse- 
cuencia de los odios y antagonismos que siembran las 
guerras civiles. 



PÁRRAFO XV 
MÉXICO 

El vireinato de México era, con el del Perú, lo mas 
importante y rico que España poseía. Allí como en todas 
partes creció durante el siglo xvm la influencia del es- 
tado seglar. No bastando las cátedras y círculos tradicio- 
nales á satisfacer las necesidades intelectuales, se cons- 
tituían asociaciones literarias y artísticas. Los audaces y 
curiosos hacían entrar libros de contrabando, y aun sor- 
prendidos, no sufrían penas tan severas como en otro 
tiempo; los lazos de la autoridad iban aflojándose de dia 
en dia. 

Uno de los motivos que concurrieron ai cambio de la 
dirección moral en América, fué la proscripción de los 



HISTORIA UNIVERSAL 415 



miembros de la compañía de Jesús, acordada por el go- 
bierno de Garlos III. Los colegios de los jesuítas eran 
reemplazados por otros; los seglares tomaban mas parte 
en la educación. 

Los acontecimientos pasados desde 1776 hasta princi- 
pios del siglo xix, no podian permanecer ignorados, aun- 
que el saberlos no causara desde luego alteraciones en 
la superficie de Ja sociedad de las colonias. Las ideas de 
libertad, agitándose al principio entre muy pocos, iban 
extendiéndose, y bajo la aparente calma de los colonos, 
circulaban los programas de la revolución francesa, se 
formaban asociaciones con nombres distintos, y se ob- 
servaba con atención todo suceso exterior. México tenia 
comunicación constante con la península y con las Anti- 
llas, y se habían creado allí colegios y establecimientos 
de mucho valor y utilidad. Los vireyes gastaban lujo 
como en una corte: había muchos colonos ricos é ins- 
truidos, y considerables elementos de vida. Por lo que a 
la política se refiere, la situación de México no difería 
en la esencia de la situación de las demás colonias. 

En 1808 era virey de México Iturrigaray, muy dado á 
las ceremonias de la corte. Al recibirse noticias de los 
sucesos de España, la Audiencia y el Ayuntamiento de- 
clararon nula la abdicación de Fernando Vil: el virey 
guardó una actitud equivoca, lo cual produjo su destitu- 
ción y que le reemplazase el general (íanbay, á quien 
sucederia el arzobispo Lezana. Al llegar el virey Venegas 
en 1810, el pais estaba en fermentación. Las autoridades, 
teniendo noticia de planes revolucionarios, habían tomado 
precauciones. Gomo el corregidor de Querétaro reci- 
biese orden de prender á Miguel 11 1 
de Dolores, y al coronel Allende, la esposa del corregidor 
les aviso, siendo esto causa de que estallara la revota 
antes del plazo proyectado. . 

La provincia de Guanajuato se levantó al paso de Hi- 
dalgo: el arzobispo e\. -omulgó ;'i loa lUbleVadOB, lo eual 



416 COMPENDIO DE LA 



produjo efecto enJas filas de Hidalgo, quien tuvo que 
retroceder porque también llegaban tropas de refresco á 
sus contrarios; y derrotado en las llanuras de Acúleo, y 
luego cerca de Guadalajara, fué entregado traidoramente 
por Elizondo: el primer caudillo de la independencia 
mexicana murió fusilado en Chihuahua el 29 de Julio 
de 1811. A la cabeza de los insurrectos quedaban el cura 
José María Morelos, Villagran, Rayón y otros. 

En Citácuaro se organizó una junta presidida por Mo- 
relos; con mas disciplina y orden, los sublevados consi- 
guieron ventajas en el Sur de México: Orizaba, Oajaca y 
Acapulco, cayeron en poder de los independientes, quie- 
nes en Setiembre de 1813, reunian un Congreso en Chil- 
pancingo. Proclamada la independencia, a] mismo tiempo 
que en México la constitución de Cádiz, cambiaron las 
ideas en diversos sentidos: unos creían conciliados los 
intereses con las nuevas leyes españolas; otros las re- 
chazaban como obra de herejes y demagogos. 

Al virey Venegas reemplazó Calleja, enemigo intransi- 
gente de la libertad: Morelos fué vencido por Iturbide y 
Llano; en 1814, el jefe independiente publicó una consti- 
tución republicana, y al año siguiente, defendiendo la 
retirada del Congreso, cayó prisionero y le fusilaron en 
San Cristóbal. Muerto Morelos languideció la revolución; 
fracasó la expedición reclutada en los Estados Unidos 
por D. Francisco Javier Mina, y los otros jefes, Guerrero, 
Guadalupe Victoria y sus compañeros, tuvieron que in- 
ternarse en las montañas. 

Fernando VII no pensaba establecer en España ni en 
las colonias mas código político que su voluntad. Los que 
en México suponían que la obra de las Cortes de Cádiz 
pudiera conciliar las opiniones, tuvieron un desengaño. 
El sucesor de Calleja, D. Juan Ruiz de Apodaca, seguía 
una política conciliatoria hasta 1820, en que volvió á 
proclamarse en España la constitución. Fernando VII 
encargaba al virey que no la obedeciese: Iturbide se po- 






HISTORIA UNIVERSAL 417 



nía al frente del ejército real. Era este personaje, militar 
capaz, poco dado á soluciones de doctrina, ambicioso y 
sediento de prestigios. Se hallaba persiguiendo á Guerre- 
ro, cuando el virey Apodaca le encargó no cumplir la 
constitución española, en lo que á él incumbiese; enton- 
ces invitó á los independientes á fraternizar: Iturbide y 
Guerrero celebraron una entrevista y acordaron las bases 
de unión, publicando el 24 de Febrero de 1821 un mani- 
fiesto, «plan de Iguala», con estos principios: (da Nueva 
España se proclamaria independiente, transformándose 
en monarquía limitada, con Fernando VII ó algún miem- 
bro de su familia como emperador; todos los que se de- 
clarasen por la independencia conservarian sus títulos y 
dignidades; nada se alteraría en lo religioso y social.» 

El nuevo virey O'Donojú entró en negociaciones con 
Iturbide, y se organizó una junta para hacer las veces de 
poder mientras se reunía un Congreso. Esperábase la 
respuesta de España en medio de la agitación de los par- 
tidos tradicionalista y republicano, y el escoces, asi lla- 
mado por la logia del rito de Escocia que le servia de 
Centro, y capitaneaba José María Fagoaga. Iturbide, co- 
locado á la cabeza de la regencia, mandaba las tropas y 
le seguían Santana, Cortázar y otros oficiales prestigia- 
dos. El gobierno español rechazó el plan de Iguala, pero 
desde Setiembre de 1821, la independencia era un heelm 
consumado. 

En Mayo de 1822 el sargento Pió Marcha con algunos 
soldados salió por las calles aclamando emperador á 
Iturbide; la asamblea, mermada y amenazada, secundó 
la proclamación, é Iturbide se coronó con el nombre de 
Agustín I. En Octubre fué disuelto el Congreso. Santana, 
Victoria, Guerrero y Echevarri se sublevaron en distin- 
tos puntos. En Marzo de 1823 abdicó Iturbide y s«- . m- 
barcó; el Congreso eligió -un triunvirato republicano 
compuesto de Bravo, Victoria y Negrete. Iturtflde tóh \6 
en 1824 con pretensiones de apoderarse del gobien 

27 



418 COMPENDIO DE LA 



fué hecho prisionero y fusilado el 19 de Julio en Padilla. 
Centro América, que se habia unido ai imperio, aunque 
de una manera equívoca, se separó, constituyéndose en 
federación. 

El Congreso mexicano estableció el sistema federativo: 
Guadalupe Victoria obtuvo la presidencia, y en Octubre 
de 1824 se promulgó la constitución. En 1827 el padre 
Arenas intentó un movimiento realista que pagó con su 
vida. Siguieron continuas revueltas; elegido Presidente 
Gómez Pedraza, tuvo que renunciar en 1829, y le sucedió 
Guerrero. Una expedición enviada por el gobierno espa- 
ñol, á las órdenes de Barradas, no dio resultado. El ejér- 
cito al mando del general Bustamante se sublevó, y ven- 
cido Guerrero, un traidor le entregó, y fué pasado por las 
armas. Los principales caudillos de la independencia 
habian muerto ó estaban postergados. No se habian re- 
suelto las dificultades de organización; pugnaban no solo 
opiniones del todo opuestas, sino también toda suerte de 
teorías, que en los choques y asonadas se personaliza- 
ban, teniendo cada aspiración defensores, y cada tema 
partidarios dispuestos á buscar el desenlace por las armas. 



PÁRRAFO XVI 

Centro América 

Cristóbal Colon en su cuarto viaje descubrió la costa 
del Norte de los países que se llaman hoy Costa-Rica, 
Nicaragua y Honduras. En 1516 Espinosa, Hernando 
Ponce y Bartolomé Hurtado reconocieron la playa del 
Pacífico hasta el golfo de Nicoya; Gil González de Avila y 
Francisco Fernandez de Córdoba conquistaron desde 1521 
Nicaragua, y Alvaro de Acuña y Juan Solano Costa-Rica. 
En 1523, por orden de Hernán Cortes, conquistador de 
México, salieron dos expediciones hacia el Sur; una por 



HISTORIA UNIVERSAL 419 



mar al mando de Cristóbal de Olid, y otra por tierra al 
mando de Pedro de Alvarado. 

Habitaban la superficie de la América Central entre 
otros pueblos, los viceitas, orotinas, tiribis, talamancas 
y blancos en Costa-Rica; niquiranos, chorotéganos, chon- 
tales y caribisi, en Nicaragua; payos, jicaques y chonta- 
Íes en Honduras; pipiles en el Salvador, con algunas 
otras tribus; en Guatemala, los quiches, kachiqueles, po- 
komanes, zutuhiles y mames. Ninguno de los actuales 
Estados abrazaba un reino ni grupo de reinos: el payaquí 
tenia territorios en Honduras, el Salvador y Guatemala, 
con la capital Copan; el pueblo chontal se extendia entre 
Honduras y Nicaragua. Las divisiones en la forma que 
ahora existen no proceden de antiguos organismos polí- 
ticos de los indígenas, sino de causas ulteriores. 

El licenciado Palacio al describir las costumbres de 
los indios de Guatemala cuando ya se habia constituido 
la Audiencia que ejercía jurisdicción sobre lo que es hoy 
Centro América, y ademas sobre Chiapas y Soconusco, 
dice que en el territorio se hablaban las siguientes len- 
guas: en Chiapas, la chiapaneca, hoque, mexicana, zo/.il. 
y zeldanguelen; en Soconusco, la mexicana corrupta y la 
materna ó bebetlateca; en Suchitepequer y Cuahtemala, 
la mamey, achi, cuaahtemalteca, hutateca y chirichota; 
en los Izalcos y costa de Guazacapan, la popoluea y pipil; 
en Verapaz, la poponchi, cacchi y colchi; en Cuseatlan, 
la pipil y la chontal; en el valle de Hacacevastlun \ en el 
de Chimula de la Sierra, la hacacevastleca y la apa\ 
San Miguel, Poton, Itanlepa y lina, la okoltíteóa, mangue 
y chontal; en Honduras, la ulba, chontal y pipil; SO Ni- 
caragua, la pipil corrupta, mangue, chontal \ oirás; en 
Costa-Rica, la inicoya, materna v mangue. 

Cusla-Kií-a era lómenos poblado. Eran ciudades im- 
portantes en la extensión del territorio, Xalteba. Kolofc* 
lan, Orolina, ( lulhuaean. Nicaraocalli, Imbila. Copan, 

Teguzgalpa, Cuseatlan, Utatltn, l\im thé, Tziquinahay, 



420 COMPENDIO DE LA 



Xelchú y otras. Respecto de los pueblos indígenas de 
-Centro América seria imposible por ahora determinar ni 
cuáles son los que primero habitaron el territorio, ni qué 
naciones ni en qué épocas fueron superponiéndose, ni 
aun con exactitud de donde procedan. El influjo tolteca 
y aun la raza, debieron extenderse por el Norte de la 
América central. 

Las revoluciones y luchas entre las familias indígenas, 
no habían sido menos encarnizadas y frecuentes que en 
Europa. En Centro América, como en México y otras 
comarcas, las rivalidades de los naturales facilitaban la 
conquista; los quiches eran enemigos irreconciliables de 
los kachiqueles. Los poderosos por extender sus domi- 
nios, y los débiles por impedirlo, sostenían constantes 
guerras. 

La conquista de todos los países que constituyen Cen- 
tro América no se hizo inmediatamente; se presentó la 
resistencia mas grande al Norte, donde también estaban 
mas adelantados los naturales. En Honduras y Nicaragua, 
los indígenas, después de breve resistencia, se inclinaban 
en auxilio de los bandos en las luchas de González de 
Avila, Cristóbal de Olid, Las Casas, Fernandez de Córdoba 
y otros. Los quiches, mames y zutuhiles, al Norte, esta- 
ban en guerra á la llegada de Pedro de Alvarado y de su 
tropa de españoles y tlascaltecas. 

Alvarado penetró por Suchitepequer en Febrero de 
1524, derrotó á los indios en diferentes batallas, y en 
Julio puso los cimientos á la primera ciudad (Santiago 
de los Caballeros). En 1526 se apoderó de Cuscatlan. 
Honduras, Nicaragua y Costa -Rica formaron gobiernos 
particulares, ejerciendo jurisdicción, excepto en una 
parte de Honduras, la Audiencia de Panamá. En 1541 se 
estableció la Audiencia de los confines, residente primero 
en Comayagua y después en Gracias, y pasando mas tarde 
á la capital de Guatemala. El reino lo componían Soco- 
nusco, Chiapas, Guatemala incluida Cuscatlan, Verapaz, 



HISTORIA UNIVERSAL 421 



Honduras, Nicaragua y Costa-Rica, sometido á la autori- 
dad de un capitán general, sin embargo de que Nicaragua 
y Costa-Rica tenian gobernadores nombrados por el rey 
de España. 

Los trámites y procedimientos de la conquista y de la 
colonización de Centro América fueron iguales á los em- 
pleados en el resto del continente. Fué el territorio muy 
atendido al principio, cuando se esperaba hallar en él la 
comunicación de los dos Océanos. Era conocida su ven- 
tajosa posición para el comercio. Pero las fuerzas de 
España, con haberse revelado de un modo tan extraor- 
dinario, no bastaban á ocupar ni colonizar tantas comar- 
cas. Inclinábase la inmigración del lado en que aparecian 
mas riquezas. Las guerras sostenidas por los reyes espa- 
ñoles de la casa de Habsburg, ponian en actividad á los 
corsarios franceses, ingleses y holandeses, los cuales 
atacaban con preferencia las costas del Atlántico, infun- 
diendo temor hasta el punto de que los habitantes aban- 
donaron muchos lugares. 

Como en las demás colonias, los funcionarios principa» 
les iban de la península, quedando á los criollos empleos 
subalternos y concejiles, aunque sus méritos fueran pro- 
bados. La instrucción pública no adelantó mucho. La 
universidad de San Carlos, erigida á fines del siglo xwi, 
era el centro mas importante. Solo ai comenzar el si- 
glo xix se abrió otra en Nicaragua. El espíritu BpoiaJ era 
apto para las artes y para las labores intelectuales. Fal- 
taban comunicaciones que despertasen estímulos y de- 
pararan enseñanzas. 

En la época de Carlos III recibieron mipul>" l<>> inte- 
reses coloniales, y se crearon Titiles establecimientos. 
Pero en la misma época un terremoto tué motivo de <|ne 
se trasladara la capital al valle de la Ermita, y mime! 
familias emigraron f otros- puntos. 

Levemente y en reducido oirottlo da personas lüio mella 
la independencia de las colonias anglosajonas: no asi la 



422 COMPENDIO DE LA 



revolución francesa que con sus violentos estallidos hizo 
llegar su influjo á todo el mundo. Habíanse ya distinguido 
en Centro América hombres de talento como Padilla, 
Garrido y Avalos, y al concluir el siglo, daban testimonio 
del progreso literario y científico, Matías Córdoba Goi- 
coechea, Larreynaga, José Cecilio del Valle, Antonio La- 
rrazabal y otros. 

Desde 1794 á 1801 fué capitán general el anciano don 
José Domas y Valle. Con su sucesor D. Antonio González; 
Mollinedo y Saravia principió la agitación que tendría 
por desenlace la independencia. En San Salvador y 
en Nicaragua hubo tentativas revolucionarias en 1811; en 
Guatemala se sorprendió otro plan para libertar á los 
presos políticos por las anteriores intentonas (juntas de 
Belén), siendo condenados á varias penas los acusados. 
Durante el mando de Bustamante ninguna novedad ocu- 
rrió. Proclamada en 1820 la constitución española, la 
prensa comenzó á debatir cuestiones políticas. El general 
Urrutia fué reemplazado en el mando por el brigadier 
D. Gabino Gainza. El plan de Iguala en México, produjo 
la adhesión de Chiapas; muchos guatemaltecos preten- 
dían seguir los mismos pasos, mientras otros, indepen- 
dientemente de las causas exteriores, aspiraban á la au- 
tonomía. Después de algunas manifestaciones se celebró 
una reunión el 15 de Setiembre de 1821, y después de 
largo debate presenciado por la muchedumbre, se pro- 
clamó la independencia. Acordóse convocar una Asam- 
blea constituyente, y la diputación provincial, presidida 
por Gainza, se encargó del manejo de los negocios. 

En el Salvador fué aceptada la solución: en Nicaragua 
y Honduras se adhirieron al plan de Iguala; Granada, 
Tegucigalpa y otras poblaciones protestaron contra este 
último acuerdo. Nada se habia podido hacer respecto á 
organización, cuando á fin de año ofició Iturbide mani- 
festando que enviaba tropas á sostener la libertad de 
Centro América; anadia algunas consideraciones respecto 



HISTORIA UNIVERSAL 423 



á la unión con México; se pasó copia de ello á los pueblos 
y se pidió su voto sobre el asunto, resultando del escru- 
tinio mayoría favorable á la idea anexionista, pero no 
habian todos emitido sufragio; el Salvador en lo general 
mantuvo su autonomía y la defendió. En Julio de 1822, 
ya proclamado emperador Iturbide, llegó Filicola con 
tropas mexicanas y ocupó el puesto de Gainza. 

Al caer el imperio de Iturbide recobró su independen- 
cia la América Central por voto del Congreso, el cual 
nombró jefes del poder ejecutivo á D. Manuel José Arce, 
D. Pedro Molina y D. Juan Vicente Villacorta, reempla- 
zando á Arce, por ausencia, primero Larrazabal y después 
Ribera Cabezas. Todo el pais estaba en desconcierto: 
Costa-Rica se gobernaba por su cuenta; en Nicaragua 
unas ciudades combatían á otras; en Guatemala se su- 
blevó el sargento mayor Ariza Torres y obligó al gobierno 
á transigir. Los gobernantes dimitieron, y la Asamblea 
designó sucesores á Arce, Valle y Rarrundia, y por re- 
nuncia de este á Villacorta. La circunstancia de no haber 
habido lucha, dejaba vagos é indecisos los campos; unos 
querían la independencia con todos sus resultados, y 
otros la continuación de las leyes y métodos anteriores. 

La Asamblea se dividió en dos bandos, liberal federa- 
lista, y centralista. Proclamada la autonomía de las pro- 
vincias unidas de Centro América se organizaron los 
poderes, se reconoció la deuda, fué abolida la esclavitu I, 
dictáronse medidas favorables a la inmigración y en No- 
viembre de 1824 se publicó la constitución. Ya los dife- 
rentes Estados se habian constituido Interiormente y 
cada uno pensaba mas en los negocios locales que en los 
de la Union. 

Apenas formado el gobierno federal, faltaron recursos 
económicos y medios de hacerse respetar. No estaban 
bien il< lumias las atrilun iones de cada poder en relación 
á los demás; las leyes y disposiciones superiores no eran 
obedecidas sino cuando ninguna suspicacia pr< \ 



424 COMPENDIO DE LA 



al espíritu autonómico de los Estados. La Constituyente 
se disolvió en Enero de 1825. El mes siguiente se instaló 
el primer Congreso ordinario. Arce fué elegido Presidente 
de la República. Candidato de los liberales se inclinó al 
otro lado y estallaron discordias con los poderes del Es- 
tado de Guatemala: de ellas resultó la prisión del jefe de 
Guatemala D. Juan Barrundia; el vicepresidente don 
Cirilo Flores fué asesinado en Quezaltenango; la asamblea 
guatemalteca se disolvió por orden de los poderes fede- 
rales. En las elecciones triunfó el partido moderado con 
la presidencia de D. Mariano Aycinena. 

El gobierno del Salvador enviaba tropas á Guatemala 
para restablecer las autoridades ilegítimamente destitui- 
das, pero fueron batidas cerca de Guatemala y en Arra- 
zola: Arce atacó la capital salvadoreña y le derrotaron 
en Milingo. También en Honduras se habia promovido 
viva oposición contra Arce, y en el combate de Gualcho, 
en Julio de 1828, se daba á conocer el jefe hondureno 
D. Francisco Morazan, llamado á representar luego el 
primer papel político. Reunidas sus tropas con las del 
Salvador, invadió Guatemala, y después de algunos com- 
bates, por lo común favorables, obtuvo la rendición de 
la capital en Abril de 1829. Restituidas las autoridades 
que separó Arce, dirigió el gobierno hasta Junio en que 
ocupó la presidencia provisional, como senador mas an- 
tiguo, D. Juan Francisco Barrundia. En las elecciones 
triunfó el general Morazan y tomó posesión en Setiembre 
de 1830. 

El Congreso habia dictado importantes medidas; fue- 
ron suprimidos los conventos, excepto el de los belemi- 
tas. Elegido Presidente del Estado de Guatemala el doctor 
D. Pedro Molina, á los pocos meses se le acusó, suspen- 
diéndole del cargo, y aunque absuelto, no se le repuso. 
Después de una interinidad fué nombrado el Dr. D. Ma- 
riano Gal vez en 1831 . 

En el breve tiempo de constitución de la República se 



HISTORIA UNIVERSAL 



habían pulsado las dificultades mas graves. No solo el 
partido federal de los Estados hacia esfuerzos para man- 
tener su autonomía en el sentido mas amplio, sino que 
el bando opuesto, inspirado en el particularismo, no re- 
gateaba las ocasiones de mostrar sus predilecciones lo- 
cales. Las asonadas, motines y desavenencias, se hacian 
interminables, y las distancias y los medios de comuni- 
cación no permitían al poder central acudir á tiempo 
aunque hubiera contado con mayores recursos. La polí- 
tica de Arce aumentó los celos; todos temieron el exceso 
de centralización y la posibilidad de que por golpes de 
fuerza se tratara de convertir á los Estados en una de- 
pendencia del gobierno y de los intereses de un partido. 
Con el triunfo de Morazan se hicieron reformas, se 
desamortizó los bienes de los conventos, y se determinó 
un sistema de mas empuje. El credo político y el orga- 
nismo de los poderes, según la constitución, no se alteró. 
Habíanse establecido dos Cámaras: Congreso de Diputa- 
dos y Senado; un Presidente, un Vice-presidente, y una 
corte suprema de justicia; poderes todos elegidos por 
sufragio universal. El Congreso votaba las contribucio- 
nes y las leyes de carácter general, declaraba la paz y la 
guerra, y fijaba el peso y el valor de la moneda. Al Se- 
nado incumbía sancionar la ley, aconsejar al poder ejecu- 
tivo, proponer en terna los empleados principales y de- 
clarar la responsabilidad de los altos funcionarios. Los 
Estados elegían un Congreso y un Consejo, Presidente, 
Vice-presidente y Corte de justicia. Consignábanse las 
garantías de la libertad individual, la igualdad civil y 
política, unidad de fuero, abolición de la servidumbre, 
supresión de títulos nobiliarios y sufragio universal. 
Hasta 1829 la constitución no entró en ejercicio sino 
parcialmente; si en algo se oponía á lo establecido en los 
Estados, era difícil obligarles, y al intentarlo, siempre 
encontraban apoyo en las susceptibilidades de los demás* 



Ynw7Tn¥nFnTnTnw$wfTnTnw$YnwfTnw$W7WfWfWfvr7W7 



CAPITULO CUARTO 
1830-1870 

PÁRRAFO I 

Rusia y Polonia 

Nicolás I, tan ambicioso como su hermano Alejandro I, 
proponíase dominar los mares interiores, Caspio, Báltico 
y mar Negro, y reducir á la unidad los elementos hetero- 
géneos que formaban su imperio; avares, tártaros, tur- 
cos , griegos , armenios, georgianos, circasianos, pola- 
cos, baskires y otras familias. Una guerra con Persia, 
ocasionó la anexión de las provincias de Erivan y 
Nackirvan y la libre navegación del mar Caspio. 

Abolida en Polonia la constitución dada por Ale- 
jandro I, el empeño en rusificar rápidamente al pais, 
produjo general disgusto y luego un levantamiento 
inciado en 1830 por los estudiantes; se formó un <»<>bierno 
presidido por el príncipe Labecki. Slopiki se declaró 
después dictador. Los polacos lucharon heroicamente^ 
tuvieron algunas ventajas, mas al fin sucumbicn-n. No 
habían obtenido los refuerzos esperados. Europa se con- 
cretaría entonces y mas tarde á una simpatía pasiva. 

Rusia seguía representando la intransigencia abso- 
lutista, pero ya su inílujo no pasaba del Austria y del 
imperio germánico. Desde Catalina II los empeños de 
absorber al imperio turco se habían prenunciado con 
mayor aliinqo: este plan, contrariado en la polih 08 
íntima de las potencias del Norte, lo era á las Harás y de 



428 COMPENDIO DE LA 



un modo expreso por las potencias occidentales. Una 
guerra entre Egipto y Turquía, puso enevidencia los de- 
seos de Rusia y las suspicacias de Europa que obligó al 
egipcio Mehemet-Alí á evacuar la Siria. Nicolás I conti- 
nuó su oposición sorda á Turquía y halló manera de de- 
clararle la guerra en aparente defensa de los intereses 
cristianos en la península de los Balkanes: la escuadra 
turca pereció delante de Sinope: los ejércitos del sultán 
no podían resistir: mediaron Francia é Inglaterra, y 
como no diesen resultado las negociaciones , ambos 
Estados, en alianza con el Piamonte, declararon la gue- 
rra al imperio ruso (1854). 

Los aliados vencieron en las batallas de Alma, Bulak- 
lava é Inntermann. Nicolás I murió en Marzo de 4855, 
sucediéndole su hijo Alejandro II. Rendida la plaza de 
Sebastopol, se trató de la paz, y fué firmada en Marzo 
de 1856, garantizando, entre otras cosas, la integridad 
territorial de Turquía (tratado de Paris signado por los 
plenipotenciarios de Rusia, Francia, Inglaterra, Austria, 
Prusia y el Piamonte). Alejandro II se dedicó á trabajos 
de política interior: abolió la servidumbre, reformó las 
leyes, creó institutos de artes y oficios, pero no cambió 
el estrecho sistema político de sus ascendientes. La 
tolerancia religiosa y la libertad científica no suplían la 
ausencia de los derechos políticos. Las clases ricas, pol- 
lo general ilustradas, no se hallaban bien bajo un abso- 
lutismo en pugna con todas las doctrinas del siglo: 
la juventud no estaba menos descontenta. En 1859 los 
rusos vencían á los circasianos. 

Acabada de pasar la revolución italiana, los polacos 
volvieron á probar fortuna: en Enero de 1863 estalló 
el movimiento; hubo actos heroicos, combates y luchas, 
al cabo de los cuales triunfó el mayor número: la inter- 
cesión de los gobiernos de Austria, Inglaterra y Francia, 
apenas sirvió para mitigar algo las crueldades de Mura- 
wietz y de los otros generales rusos. No obstante sus 



HISTORIA UNIVERSAL 429 



i 



derrotas, Polonia no ha perdido la esperanza: vencida en 
las ciudades y en los campos de batalla, influye por su 
genio, dá y trasmite ideas, y es sin duda la porción mas 
homogénea é inteligente de la familia slava. 

Las tendencias de dilatación y conquista se revelan en 
la política en el Asia central y en sus ambiciones en Eu- 
ropa. En 1867 Rusia cedió á los Estados Unidos de Norte- 
América las comarcas que ocupaba en el Nuevo-mundo. 

El imperio no transige en su sistema autocrático. Pero 
frente á la autocracia se ha levantado la oposición mas 
formidable. Al sostenimiento de trámites, símbolos, espí- 
ritu y doctrinas tradicionales, se opone la negación total 
de las bases sobre que se apoya el edificio de la sociedad 
rusa; á los golpes del absolutismo, responden las conju- 
raciones que ya costaron la vida al emperador Ale- 
jandro II, y amenazan permanentemente la existencia 
del sucesor. Un gobierno modelado al estilo semi-orien- 
tal, no es compatible con los adelantos que en muchos 
conceptos Rusia ha realizado, ni con las formas de dere- 
cho que impone el actual período histórico. 



PÁRRAFO II 
Suecia.— Noruega. —Dinamarca 

Napoleón habia autorizado á Bernadotte para aceptar 
la sucesión al trono sueco, tanto para satisfacer impacien- 
tes ambiciones de un general que casi aspiraba á ser su 
émulo, como para colocar en el Norte un centinela avan- 
zado de los intereses de la Francia revolucionaria I 
los úl limos tiempos del imperio, Bernadotte se pasó A los 
coaligados. Heredó la corona mi ISIS y gobernó hasta su 
muerte en 1844. 

Osear 1 trató de afirmar la paz y la libertad en el inte- 
rior, y fuera relaciones sinceras, particularmente con Los 






430 COMPENDIO DE LA 



países vecinos. Suecia se hizo una nación fuerte, empren- 
dedora, instruida y ordenada. En las frecuentes guerras 
internacionales del Centro y del Norte de Europa, ha 
guardado extricta neutralidad, excepto en la lucha soste- 
nida por Dinamarca en 1848 á causa de los ducados de 
Holstein y Schleswig, en que se puso de parte de los 
daneses para sostener la representación de la familia 
scandinava. En 1859 murió Osear I: su hijo Garlos XV 
todavía significó mas celo y decisión en favor de la liber- 
tad y del progreso de su patria. Por su iniciativa se 
organizó en Stokolmo una sociedad con el objeto de pro- 
pagar el pensamiento de unir los pueblos scandinavos 
bajo principios comunes y reglas de derecho, sin perder 
la autonomía. En 1872 falleció Garlos XV, heredándole 
su hermano Osear II Federico. 

La monarquía sueco-noruega, á partir de 1815 se con- 
sagró á la organización del Estado y al fomento de todos 
los bienes morales y materiales; el comercio fué prote- 
gido con inteligencia; se apoyó á los industriales y á los 
innovadores, fundáronse sociedades mutuas, bancos de 
crédito, establecimientos científicos, sin que haya un 
solo adelanto en la civilización de que no participe el 
pais. 

En Dinamarca á Federico VI sucedió en 1839 Cris- 
tian VIII, quien imitó el sistema prudente y reformador 
de su "hermano. Sin embargo, el deseo de conservar los 
dominios que heredara, le indujo á publicar la carta 
patente por la que unia de un modo definitivo á la corona 
danesa los ducados de Holstein y Schleswig. Estos duca- 
dos se habían incorporado á Dinamarca en 1721, deter- 
minándose que estinguida la casa reinante volverían á la 
confederación germánica. Cristian VIII murió en Enero 
de 1848, y al subir al trono su sucesor Federico VII, se 
produjeron dudas acerca del porvenir de. los ducados 
donde predominaba el elemento aristocrático en el par- 
lamento provincial: del parlamento habían salido protes- 



HISTORIA UNIVERSAL 431 



tas contra la constitución unitaria de Cristian VIII, 
pidiendo entrar en la confederación germánica. El nuevo 
rey rechazó las solicitudes y los ducados se sublevaron; 
Prusia tomó parte por ellos; pero como se complicasen 
las cosas, se pactó un armisticio para dejar al Holstein y 
Schleswig bajo la monarquía danesa, aunque con una 
constitución propia. El litigio en realidad estaba pen- 
diente. 4 En 1863 murió Federico VII : Cristian IX se 
encontró muy pronto comprometido en el mismo proceso. 

En 1864, Austria y Prusia, como miembros de la con- 
federación germánica, pidieron la anexión de los duca- 
dos; el gobierno de Dinamarca resistió, é iniciada la 
guerra, los daneses sucumbieron al número, si bien se 
prestigiaron por su valor, su disciplina y sus heroicas 
defensas. Las comarcas disputadas entraron en la confe- 
deración germánica. 

Dinamarca, á ejemplo de Suecia, se concentró en los 
negocios interiores, sin mezclarse en las contiendas 
europeas. El liberalismo y la ilustración de su gobierno, 
han creado un Estado que todos respetan; la marina es 
relativamente considerable, y el comercio extenso y pro- 
ductivo. Los tres paises scandinavos han marchado como 
en movimiento uniforme, mejorando todas las condicio- 
nes sociales. En materia de legislación civil, penal y 
administrativa, se han hecho notabilísimos progresos. 
La instrucción pública está adelantada á la altura do 
Suiza y Holanda. Han desaparecido de esas naciones las 
guerras civiles; los partidos políticos debaten doctrinas 
y realizan conquistas de derecho, y una administración 
atenta, juiciosa y proba pone en actividad todos los bue- 
nos consejos y las buenas enseñanzas para fomentar la 
prosperidad funeral. 

Con hábil diplomacia, y ooú Binoeridfed y lealtad en 
todas sus relaciones y compromisos, los pueblos scamli- 
navos lian conseguido evitar todo conflicto exterior J 
toda perturbación dentro. 



432 COMPENDIO DE LA 



PÁRRAFO III 

Bélgica y Holanda. — Suiza 

De Wellington, el vencedor de Waterloo, fué la idea de 
unir Bélgica y Holanda. Los resultados no correspondie- 
ron al buen propósito. Los dos pueblos eran antitéticos 
por las costumbres, la religión y el idioma. Holanda tenia 
sus afinidades en Alemania; Bélgica en Francia. Hacíase 
difícil distribuir por igual la representación, y seguían 
considerándose las provincias en liga artificial y sin 
arraigo. 

El choque comenzó por haber cercenado el gobierno la 
libertad de enseñanza. Hecha la revolución belga, y nom- 
brado rey Leopoldo de Sajonia Goburgo, Guillermo I de 
Holanda rompió las hostilidades: Leopoldo pidió auxilio 
á Francia que se apresuró á dárselo, y por reclamación 
del gobierno ingles salieron del territorio belga las tro- 
pas francesas y holandesas. Aun se reprodujo la guerra, 
faltando poco para que las parcialidades extendieran la 
contienda á toda Europa. En 1838 se hizo la paz. Lim- 
burgo y Luxemburgo entraban en la confederación ger- 
mánica menos la parte del Luxemburgo en que se habla 
valon, la cual correspondería á Bélgica. 

Leopoldo I gobernó á los belgas hasta el año 1865, bajo 
un sistema liberal y de progreso, adquiriendo fama de 
prudente, desinteresado y digno. Su hijo Leopoldo II ha 
continuado la misma senda. En Holanda abdicó la corona 
Guillermo I, quien rigió el país discreta y juiciosamente 
en punto á intereses, aunque su empeño por recobrar 
Bélgica, causó luchas inútiles y perjuicios considerables. 
Guillermo II (1839 á 1849) procuró restañar los males de 
la guerra, dedicándose con esmero á las cuestiones eco- 
nómicas y administrativas. Guillermo III se elevó al 



HISTORIA UNIVERSAL 433 



poder en 1849: ha sido el que mas resolución y trabajo 
puso en apoyo de toda empresa útil y de todo progreso y 
adelanto: la libertad y el buen sistema en los diversos 
ramos del gobierno, hacen de Holanda uno de los países 
mas activos y prósperos de Europa. Ni Bélgica ni Holanda 
han sufrido después de 1838 hondas perturbaciones, 
siendo de advertir, tanto al tratar de esos pueblos como 
de otras nacionalidades europeas, que los Estados de 
tercer orden llevan ventaja en lo relativo á libertades, 
buen concierto, armonía de intereses y prosperidad eco- 
nómica, no teniendo en contraposición sino los peligros 
de la debilidad, peligros que disminuyen según se gene- 
raliza el respeto al derecho y á la justicia. 

Suiza. — El congreso de Viena, no en pocas cosas arbi- 
trario, fué equitativo al ventilar la situación de Suiza y 
desoir las sugestiones intransigentes. 

La asamblea federal, sin embargo, hallaba obstáculos 
insuperables en el localismo de las distintas comarcas. 
En 1830 fueron modificadas las leyes de muchos cantones 
en sentido democrático. Celebradas conferencias por el 
partido liberal en Badén, se acordó sujetar la iglesia á la 
inspección del Estado, fundar la enseñanza laica y des- 
amortizar los bienes de los conventos. La República se 
dividió en dos bandos; el de los radicales y el de los con- 
servadores. Los cantones católicos formaron la confede- 
ración parcial conocida con el nombre de Sonderbund 
para oponerse á las reformas religiosas de la dieta fede- 
ral; los radicales pidieron la expulsión de los jesuitas y la 
acordó la'dieta en 1847, después de una guerra civil en 
que triunfaron los reformadores. Prusia, Austria y Fran- 
cia, cada una por motivos diferentes, apoyaban al Son- 
derbund y proyectaban invadir el territorio suizo, pero 
la rápida victoria de los radicales inutilizó el plan. 

En 1848 se sancionó la constitución suiza que recono- 
cía derechos y libertades comunes, dobles Cámara-, ó 
sea asamblea nacional y asamblea federal, autonomía 



M 



434 COMPENDIO DE LA 



administrativa de los cantones, unidad política, y un 
orden general de derecho y de métodos económicos en 
el todo del pais. En 1856 los tradicionalistas del cantón 
de Neufchatel proclamaron la soberanía del rey de Pru- 
sia; la dieta venció á los revoltosos y Rusia tuvo que 
renunciar á intervenir. Desde entonces no han ocurrido 
en Suiza acontecimientos graves. Las opiniones y las 
creencias, bajo la garantía de la constitución, se mani- 
fiestan con libertad plena. Todo se ha moralizado; las 
costumbres, los hábitos y los métodos. Dos direcciones 
tienen los partidos; uno aspira á unificar mejor la Repú- 
blica; otro á ampliar la ex-centralizacion. El poder ejecu- 
tivo es desempeñado por un consejo federal, con un 
Presidente nombrado cada año. Suiza disfruta la fama 
de ser el pais mas libre y mejor gobernado del mundo. 



PÁRRAFO VI 

Turquía y Grecia 

Al ponerse en contacto el imperio turco con la civili- 
zación europea, debían modificarse en parte al menos 
sus hábitos y costumbres; pero el espíritu y la tradición 
de la raza, hacian que se adoptasen aquellos sistemas de- 
fectuosos que en la Europa culta acompañan á tantos bie- 
nes, y no las medidas que pueden rejuvenecer los pue- 
blos. Turquía era un caos. 

Mehemet-Ali desde Egipto sostenía relaciones con las 
potencias y se preparaba á extender sus dominios á 
expensas del sultán. Dióle pretexto el gobernador de San 
Juan de Acre en cosas mercantiles, é Ibrahim, yerno de 
Mehemet-Ali, invadió la Siria; el sultán Mahmud declaró 
á los dos fuera de la ley, lo que no evitó que le venciesen 
en la batalla de Gonia (Diciembre de 1832). Por media- 
ción de Rusia se hizo la paz, recibiendo el virey de 



HISTORIA UNIVERSAL 435 



Egipto el dominio hereditario sobre la Siria y el bajalato 
de Adema. 

Un tratado ulterior entre Rusia y Turquía, dejaba á 
esta última bajo el protectorado ruso: Moldavia y Vala- 
quia alcanzaron algunos beneficios políticos. 

Por lo pronto creció el influjo de Rusia á despecho de 
Inglaterra y Francia. Trataban las potencias del Norte 
de heredar á Turquía, pero la diplomacia inglesa, y la 
muerte del emperador de Austria, Francisco I, desbara- 
taron los proyectos. Reproducida la guerra con Egipto 
en 1839, Turquía llevó la peor parte: una coalición de 
Inglaterra, Prusia y Austria, contuvo á Mehemet-Ali, 
estando también de acuerdo Rusia; el virey egipcio 
quedó con el gobierno hereditario, con obligación de 
pagar tributo al sultán; se aseguraba la libertad de culto 
á los cristianos de Siria; los buques de guerra de ninguna 
nación, no podrían pasar por los Dardanelos ni el Bosforo: 
seria libre la navegación en el mar Rojo y el golfo pér- 
sico. Inglaterra habia vencido en definitiva. 

En 1853 Nicolás I reclamó el derecho de protección de 
los griegos y otros cristianos del imperio turco: la nega- 
tiva del sultán Abdul-Medyid, fué seguida de la guen 
Turquía perdió la escuadra delante de Sinope, y estaba 
amenazada la existencia del imperio, cuando intervinie- 
ron Inglaterra y Francia y el Piamonte: no arreglándose 
las diferencias, los aliados invadieron á Rusia, y t ras 
una lucha tenaz, se apoderaron de Sebastopol. El impe- 
rio ruso perdió todas las ventajas obtenidas en veinti- 
€inco años. El tratado de 1856 garantizó la integridad de 
Turquía. 

No conviniendo á Rusia presentar otra vez el conflicto 
de una manera franca, ha movido á los servios, ruman 
búlgaros, griegos y demás pueblos descontentos de la 
preeminencia musulmana, sosteniendo una inquietad 
que acabaría por descomponer el imperio. Lee principa- 
dos tributarios y la Bulgaria se aguaron en 1876: Rosia 



\ 



416 COMPENDIO DE LA 



declaró la guerra á Turquía que perdió la Bulgaria del 
Norte y el dominio sobre la Bosnia y la Herzegovina, sus 
antiguos derechos en Servia y Rumania, y algunas pla- 
zas fuertes y puntos avanzados en Asia. Turquía sola 
vive por los celos que inspira Rusia á la cual la Europa 
central y occidental no consiente que se apodere del Bos- 
foro y de la península balkánica. 

Grecia. — Los griegos fueron mas heroicos en la lucha 
con Turquía, que prudentes y calculadores para fijar un 
orden estable después de la independencia. El congreso 
de Nanplia aceptó en Agosto de 1832 al rey propuesto 
Othon I, de la casa de Baviera. Rusia, Inglaterra y Fran- 
cia aspiraban á dirigir la política de los griegos; cada 
facción tenia en el exterior su impulso. Los imperios del 
Norte tendían al absolutismo, y las naciones occidenta- 
les ala libertad. Grecia quería ensanchar su territorio 
hasta abarcar la antigua Héllade de las tradiciones. Mu- 
chos años vivió el pequeño reino en perturbación y sin 
encontrar su centro de gravedad. 

En 1863 fué destronado Othon I y le sustituyó Jorge I y 
de la casa de Schleswig-Holstein. En lo sucesivo se aca- 
llaron algo las pasiones y cedió á mayor calma el espíritu 
desordenado de los partidos. Los estudios graves suce- 
den á la ligereza, y muchas personas notables tratan de 
inspirar á su patria los ideales que otros siglos animaran 
á la raza helénica. La Grecia independiente, unida á los 
thesalios, macedonios y otras provincias enclavadas aun 
en el imperio turco, componen una agrupación de mas 
de cinco millones de hombres que esperan llegar á cons- 
tituir una sola nacionalidad. El Congreso de Berlín, 
de 1878, propuso que se rectificasen Jas fronteras en 
beneficio de los griegos. Rusia é Inglaterra les solicitan 
con opuestos fines; Rusia excitándoles á promover difi- 
cultades; Inglaterra conteniéndoles. 

La Grecia independiente está organizada en monarquía 
constitucional con las libertades civiles y políticas. 



HISTORIA. UNTVFRCíaL 437 

PÁRRAFO V 

Austria 



En ningún pueblo de Europa se persiguió con tenaci- 
dad mas sistemática que en Austria todo principio de 
innovación ó de cambio: Metternich y Francisco I con- 
venian en reputar delito de orden público las mas senci- 
llas solicitudes de la opinión; los poetas y publicistas 
tenian que imprimir sus trabajos en el exterior. Durante 
los primeros años de la Santa alianza, Metternich creía 
vueltas las cosas á su antiguo estado, hasta que le sor- 
prendieron las revoluciones de España, Portugal, Ñapó- 
les y Grecia. La revolución de Francia en 1830, le quitó 
influjo á Metternich en los sucesos europeos. En el 
mismo imperio, en Hungría, el parlamento reclamaba 
reformas apareciendo personalidades como Deak, y Luis 
Kossuth, con tendencias pronunciadas á las doctrinas 
democráticas y á un cambio de sistema. En Bohemia y 
Moravia se crearon academias y periódicos. Mientras en 
el interior se preparaban trascendentales acontecimien- 
tos, los imperios del Norte ocupaban la República de 
Cracovia, único resto independiente de la nación polaca. 
Cracovia seria luego anexionada al Auslr 

La proclamación de la República francesa (1848) causó 
inmenso efecto en toda Europa sin exceptuar Aus- 
tria. Un discurso de Kossuth en el parlamento húngaro, 
inflamó el espíritu revolucionario, y la asamblea pidió 
por unanimidad un m i Misterio responsable, y una cons- 
titución para todo el imperio. Km Viena comenzaron las 
agitaciones. Convocados los Estados de la baja Au 
para el 13 de Marzo, se reunieron, y hubo un eho 
tre la tropa y las masas. M t!. rni.-li ln/o .limiMon y 
marchó á Inglaterra. El nuevo ministro creó la guardia 



438 coMPENmo t>f la 



nacional y declaró libre la prensa. Tres veces en un mes 
cambió el personal del gobierno: se convocó una asam- 
blea constituyente, y el emperador Fernando I abdicó en 
su sobrino Francisco José I, quien disolvió la asamblea y 
dio una constitución política. 

Sublevados al año siguiente los pueblos de Hungría y 
Bohemia bajo la dirección de Kossuth, Georgey y otros, 
habría sido difícil al imperio poner límite al movimiento 
á no ser por el auxilio del emperador de Rusia Nicolás I 
que temía por sus Estados. La mayor parte de las refor- 
mas fueron derogadas. 

En Italia pudo también vencer el Austria á Carlos Al- 
berto de Saboya en Novara, y á Manin en Venecia. 

Gomo Estado germánico figuró el Austria en las agita- 
ciones de los países alemanes, y representó en las Dietas 
y asambleas la política tradicionalista. De acuerdo con la 
República francesa intervino en los sucesos de la Italia 
media y Roma en 1849. Por algunos años se vio libre el 
imperio de acontecimientos contrarios: no se mezcló en 
la guerra de Oriente. En Italia continuaban los trabajos 
unitarios con perseverancia aunque con sigilo. Las pro- 
vincias sometidas al Austria, estaban despóticamente 
gobernadas. Napoleón III habia rehecho su opinión, siendo 
entonces afecto á la unidad de Italia. En 1859 se de- 
claró la guerra entre Austria y el Piamonte, aliado con 
Francia: los austríacos fueron vencidos en Montebello, 
Magenta y Solferino, viéndose obligado el emperador 
Francisco José á ceder Lombardía al rey Víctor Manuel, 

Cuatro años mas tarde, las cuestiones sobre los duca- 
dos de Schleswig y Holstein ocasionaron la intervención 
de Austria y Prusia contra Dinamarca. 

Prusia habia adquirido el puesto y el valor de gran 
potencia. En el espacio de algunos años el estudio y los 
progresos políticos hicieron desarrollar las ideas, y prin- 
cipió á dominar la aspiración de que preponderase Pru- 
sia en el imperio alemán. Austria no pensaba ceder el 



HISTORIA UNIVERSAL 439 



primer lugar. El canciller prusiano, conde de Bismark, 
dirigia sus esfuerzos á unificar Alemania, pero sin el 
Austria. Estalló la guerra en 1866 entre Prusia, aliada 
con Italia, y el imperio austríaco que salió derrotado en 
la batalla de Sadowa (3 de Julio). Francisco José traspasó 
Venecia á Napoleón 111, y este á Víctor Manuel ; el Aus- 
tria dejó de pertenecer á la Confederación germánica. 

Secundando la política de Napoleón III, Francisco José 
autorizó en 1862 á su hermano Maximiliano para que 
aceptase la corona de México; corona que le costaría la 
vida. 

Después de Sadowa, Austria rectificó sus métodos de 
gobierno: bien aconsejada por el barón de Beust y por 
otros hombres de Estado, estableció un sistema liberal, 
reformó la administración y constituyó métodos adecua- 
dos á la índole de las distintas provincias. Desde 1866 no 
ha sostenido guerra alguna; pero á consecuencia del tra- 
tado de Berlín de 1878, ocupó Bosnia y la Herzegovina. 
Con el imperio alemán guarda relaciones cordiales, sig- 
nificando en su política haber abandonado los trámites 
que cerraban el paso á la ilustración y á la prosperidad 
del pais. 

PÁRRAFO VI 

Prusia.— Alemania 

Federico Guillermo III protegió la industria y el haba- 
jo, pero no mucho las letras, las artes ni las ciencias. 
Llevaba la economía hasta la mezquindad, y el espíritu 
antireformista hasta el grado de perseguir con procesos 
á los empleados liberales. Los libros estaban sometidos á 
censura. Su hijo Federico Guillermo IV (4840 á 1861) 
habia sido educado por Niebuhr y Savigny, y le rodearon 
entre otros, Brentano y HumboM. Sin embargo, aun era 
su ideal el gobierno de derecho divino. Por Nórmala 



440 COMPENDIO DE LA 



llamó las dietas provinciales, con el único resultado de 
que se organizaran los partidos. 

En ensayos y apariencias pasó el tiempo hasta 1848: 
la revolución de Febrero en Paris conmovió toda Euro- 
pa: enBerlin se agitaron las masas, hubo un choque con 
la tropa, se convocó una Constituyente y se dictó una 
constitución : el rey marchó al Brandeburgo. Disuelta la 
asamblea, se convocó la legislativa. En 1849 por abdica- 
ción de Garlos Antonio de Hohenzollern, se unió á Prusia 
el Nuremberg. 

La monarquía prusiana avanzó con lentitud, pero con 
seguridad en las instituciones, y comenzó á esperarse 
que se colocara á la cabeza del movimiento germánico. 
No se mezcló en las contiendas de Oriente ni de Italia. 
Federico Guillermo se incapacitó en 1858, siendo regente 
su hermano que á los tres años heredada el trono con el 
nombre de Guillermo I. En 1863 ocupó la cancillería pru- 
siana el eminente estadista conde de Bismark, conocido 
por sus aspiraciones unitarias. En 1864, prusianos y aus- 
tríacos hicieron guerra á Dinamarca por la disputa de los 
ducados. El Lanemburgo se incorporó á Prusia, y esto, 
la alianza con Italia y las miras generales de Bismark, 
provocaron las sospechas de Austria, y poco después es- 
talló la guerra, venciendo Prusia en la batalla de Sadowa 
(Julio de 1866). Italia, aliada de Prusia, ganó Venecia: 
Austria salió de la Confederación germánica, y se for- 
maron dos: la del Norte con Sajonia, bajo la dirección 
de Prusia, y la del Sur compuesta de Badén, Baviera, el 
ducado de Hesse y Wuttemberg. 

La política de Francia tendía á impedir la unidad de 
Alemania. Para inutilizar los trabajos de Bismark y de los 
unitarios, Napoleón III hizo varias reclamaciones que se 
eludieron; pero cuando los revolucionarios monárquicos 
de España propusieron candidato á Leopoldo Hohenzo- 
llern, sobrino del rey de Prusia, Napoleón tomó pretexto 
para exigir explicaciones: Hohenzollern renunció la can- 



HISTORIA UNIVERSAL 



didatura, pero reclamando otras promesas para el porve- 
nir, se hizo ineludible la guerra: toda Alemania apareció 
unida; en una campaña de ocho meses, desde Julio 
de 1870 á Enero de 1871, vencían los alemanes: Napo- 
león cayó prisionero en Sedan : el imperio y la unidad de 
Alemania se proclamaban en Versalles, y tras la capitu- 
lación de Paris, se arregló la paz, perdiendo Francia la 
Alsacia con excepción de Belfort, y Ja quinta parte de 
la Lorena incluso Metz. 

Prusia y los antiguos Estados de Alemania forman una 
confederación bajo el imperio. El pais ha prosperado 
desde entonces, siendo uno de los más importantes por 
el poder y por la civilización. Alemania no habia for- 
mado un organismo verdadero hasta 1871 : no se cum- 
plieron los pactos del Congreso de Viena de dar consti- 
tuciones á los Estados, ó donde se dieron, con tantas 
cortapisas, que se hacian estériles. Existia un senti- 
miento bastante general del interés de la unidad, fomen- 
tado por los filósofos y poetas. 

La revolución francesa alteró los ánimos, y en tóete 
Alemania hubo conmociones que al principio no pudie- 
ron los gobiernos dominar. En Mayo de 1848 se reunió 
una asamblea constituyente en Francfort, asistiendo á 
ella los hombres mas eminentes de Alemania: se deba- 
tieron todas las cuestiones políticas resolviéndose los 
mas por el sistema monárquico, y se nombró Vicario im- 
perial al archiduque Juan de Austria: ofrecida la corona 
al rey de Prusia, no la aceptó. El parlamento se trasladó á 
Stuttgard,y disuelto, se convocó otro para Erfurt, sin qm» 
tampoco diese resultado. Las cosas quedaron como antes 
del 48. Austria y Prusia continuaban manejando la Dieta 
germánica, pero con señalado dualismo en las cuestiones 
trascendentales. La confederación se reformó después del 
triunfo de Prusia, y aunque separados los Estados «1»! Sur, 
hacíase el trabajo que produciría « ^secuencias para la 
fusión, según pudo verse al estallar 1 1 guerra 000 I 



442 COMPENDIO DE LA 



Hecha la paz se dio organización á los tribunales fede- 
rales, y se publicaron los códigos, conciliando los intere- 
ses de los Estados particulares con el imperio. El genio 
de Bisrnark se manifestó en esas labores tan bien como 
en las que prepararon el desenlace político. Alemania no 
ha sostenido ya ninguna lucha ; la alianza con Austria é 
Italia asegura la paz del imperio y dificulta la guerra en 
Europa. El emperador Guillermo I ha sido juzgado entre 
los gobernantes mas discretos de las instituciones re- 
presentativas. 



PÁRRAFO VII 

Inglaterra 

En 1830 estaban los católicos casi emancipados; la in- 
dustria y el comercio tenian activa y poderosa participa- 
ción en la política; la prensa alcanzaba decisivo influjo, y 
los derechos y libertades estaban tan garantidos por las 
leyes como arraigados en las costumbres. Guillermo IV 
(1830 á 1837), hermano de su predecesor Jorge IV, no 
abundaba en capacidades de gobierno, pero ya el sistema 
y las buenas prácticas hacían poco necesario el concurso 
de los reyes. La opinión y los partidos constituyen toda 
la fuerza nacional. 

Después de las reformas de Ganning y de la solución 
del conflicto griego, Inglaterra desenvolvió en el exterior 
una vigorosa política contra las tramas absolutistas de 
las potencias del Norte, y contra las intrigas de Rusia en 
la península de los Balkanes; apoyó á Luis Felipe contra 
las monarquías tradicionales y á los partidos liberales en 
Portugal y España contra el tradicionalismo. En 1837 
heredó el trono Victoria Alejandrina, hija del duque de 
Kent, hermano del último rey. El primer ministerio 
whig, presidido por Melbourne, cayó en 1839 en que com- 



HISTORIA UNIVER? AL 443 



puso otro Roberto Peel, de ideas distintas. Peel resolvió 
la cuestión de cereales en el sentido del libre cambio; el 
pais marchaba de progreso en progreso; á la discreción 
y prudencia de la joven reina, se unian los buenos y ati- 
nados consejos de su marido Alberto de Sajonia Coburgo: 
Bulwer, Dickens, Macaulay y otros, ilustraban la litera- 
tura; Darwin, Faraday, Lyell, Murchison, las ciencias. La 
industria y el comercio prosperaban; barcos de vapor y 
ferrocarriles abreviaban las comunicaciones, y entraba 
en acción el telégrafo inventado por los alemanes Gauss 
y Weber, perfeccionado por Morse en Norte América y 
completado por Wheanton y Cookes en Inglaterra. Las 
máquinas multiplicaban los productos aunque perjudi- 
cando momentáneamente lo establecido. Cobden con su 
propaganda contribuía á formar la opinión libre cam- 
bista; O'Conell, reclamaba para Irlanda todos los derechos 
y libertades. 

En Asia no iban peor las cosas; suprimido el monopolio 
de la compañía de las Indias orientales en 1834, disputas 
con la China y una breve guerra, abrieron nuevos cami- 
nos al comercio. Los ingleses tuvieron que luchar en 
Cabul para evitar la preponderancia de los rusos. I ..-• 
capacidad de Peel, Palmerston, Rusell y otros estadistas 
ingleses, no tenia competidores en la política europea: 
en los trabajos de la paz, en los preparativos para la 
guerra y en la diligencia y rapidez para todas las cosas, 
se han distinguido los ingleses de un modo extraordi- 
nario. 

La revolución francesa de 1818 Hitó ptoa mella en la 
Gran Bretaña. En 1850 fué abolida la ley de navegar 
último de los monopolios. En 1851 se hizo en Londr- 
primera exposición universal dr la industria. Kn lsT»i. 
de acuerdo con Francia y el Piamonte, llevó la guerra á 
Rusia, siendo el resultado la victoria de los aliados. 

En 1857 se vieron en grave riesgo los dominios ingleses 
en la India: casi todas las comarcas se insurreócionaron, 



444 COMPENDIO DE LA 



y solo después de colosales esfuerzos triunfó la perseve- 
rancia británica. Ademas de los territorios cedidos por 
la compañía de las Indias, Inglaterra habia adquirido las 
posesiones francesas y holandesas. 

Los acontecimientos de América dieron ocasión á pro- 
yectos europeos de índole diversa. Inglaterra reconoció 
la beligerancia de los separatistas en la guerra civil de 
los Estados Unidos, y de acuerdo con Francia y España, 
intervino en los asuntos de México, aunque luego se re- 
tiró. La victoria del gobierno federal implicaba un con- 
flicto que se resolvió por un tribunal arbitral. 

En 1866 la sociedad irlandesa de los fenianos se sublevó 
por la independencia, pero sin éxito; los ingleses vencie- 
ron también en una guerra con Abisinia; en 1868 se de- 
claró libre la iglesia de Irlanda. 

Llama la atención la actividad de los hombres políticos 
ingleses en un pueblo tan grande y de intereses tan com- 
plejos. La marina británica es la primera del mundo; y 
sabiendo que su posición geográfica no la exime de com- 
promisos, Inglaterra adiestra fuerzas, las educa y disci- 
plina, en la convicción de que solo por el valor, el método 
y la ciencia se conserva lo adquirido. La colonización 
inglesa aventaja á todas las demás; su prensa es la mas 
respetable, y la opinión inteligente y celosa del progreso. 
El sistema parlamentario tiene una gran solidez y la 
libertad un seguro en la conciencia general. No obstante 
algunas diferencias entre los partidos tory y whig, los 
dos se mueven dentro de las leyes establecidas y de los 
principios de libertad y de derecho que han ido decre- 
tándose en las leyes y arraigándose en las costumbres. 



* 



HISTORIA UNIVERSAL 44b 



PÁRRAFO VIII 

La península ibérica 

En 1831 abdicó el emperador D. Pedro I del Brasil en 
su hijo D. Pedro II y se dirigió á Portugal á expulsar al 
usurpador D. Miguel: puso en el trono á su hija D. a María 
de la Gloria, y aunque D. Miguel reprodujo la guerra al 
morir en España Fernando VII, los españoles, aliados del 
gobierno portugués, le derrotaron en Thomar. En 1834 
fué declarada la reina mayor de edad. En 1836 proclamó 
la Constitución española de 1812. El partido absolutista 
se sublevó y fué vencido. Los partidos liberal y moderado 
se sucedían en el poder. Ea 1847 los moderados cometie- 
ron tantos excesos que obligaron á protestas vivísimas 
de Inglaterra, Francia y España. En 1851 se sublevó el 
Duque de Saldanha y constituyó un ministerio progre- 
sista. D. a María de la Gloria murió en 1853, heredándola 
su hijo D. Pedro bajo la regencia del rey viudo D. Fer- 
nando de Goburgo. Desde aquella época se regularizó el 
gobierno. En 1861 falleció D. Pedro V, y ocupó el trono 
su hermano Luis Felipe María que aseguró las institu- 
ciones liberales. . 

La revolución española de 1868 tenia entre otros idea- * * 
les el de la unión ibérica: miembros importantes del 
partido monárquico ofrecieron la candidatura del trono 
español á D. Fernando de Goburgo, padre del rey de 
Portugal, pero no aceptó. Inglaterra Inbia desde el prin- 
cipio protegido al gobierno constitucional portugués 
y ha ejercido y ejerce influencia en aquel pueblo. En 
veinticinco años se ha formado una opinión vigorosa 
en acuerdo con los principios establecidos y la< r- ter- 
mas hechas, evitando así las guerras civiles como los 
compromisos exteriores. Ha progresado notablemente 



44t) COMPENDIO DE LA 



en todo lo que constituye la civilización y la cultura 
moderna. 

España. — Las enseñanzas de los reinados de Garlos IV 
y de Fernando VII, no eran muy educadoras. Fernando Vil 
dio testimonios, no solo de su ineptitud, sino de una 
deslealtad que debia dejar rastros funestos. La lucha por 
la independencia levantó algo los ánimos y despertó ideas 
de rehabilitación; pero no costó al rey mucho esfuerzo 
restablecer el despotismo. Al morir en 1833 derogaba las 
disposiciones sobre sucesión, sin haber cambiado el sis- 
tema de gobierno. 

Ni D. Carlos, hermano de Fernando VII, ni sus parti- 
darios, se conformaron con lo dispuesto por el rey. Don 
Carlos protestó; el cura Merino y algunos otros levanta- 
ron facciones. Los liberales se inclinaron del lado de 
D. a Isabel II y de la reina Regente. No tenia D. a María 
Cristina afición al liberalismo, mas le empujaban las cir- 
cunstancias, y la comprometia la necesidad de elegir en 
su ministerio y en los puestos de confianza hombres de 
no dudosa actitud para con la causa de D. Carlos. Encar- 
gado del gabinete Martinez de la Rosa, se publicó en 1834 
el estatuto real: establecíase el sistema parlamentario 
con dos Cámaras; en materia de libertades no correspon- 
día \ lo que debiera esperarse. Los gobiernos absolutistas 
del Norte no reconocían á D. a Isabel; en cambio Inglate- 
rra y Francia apoyaban el constitucionalismo en Portu- 
gal y en España. 

La guerra civil se encendió con violencia. El gobierno 
suprimió los conventos, organizó la milicia nacional y 
desamortizó los bienes del clero. En Marzo de 1836 eran 
disueltas las Cortes; algunas ciudades se sublevaron, y á 
solicitud de la guarnición de la Granja, la reina Regente 
proclamó la constitución de 1812. 

En 1837 las Cortes constituyentes dictaban un nuevo 
código político, en medio de la guerra que no acabó hasta 
1839 por el convenio de Vergara. En la Corte la reina 



HISTORIA UNIVERSAL 447 



Regente protegía á los moderados. Surgieron graves dis- 
turbios y D. a María Cristina renunció la regencia, siendo 
reemplazada por el general Espartero, jefe del partido 
liberal y del ejército que había terminado la campaña. 
La nueva situación no se vio libre de revueltas. Espartero 
abandonó el poder en 1843, y emigró á Inglaterra; la 
reina D. a Isabel fué declarada mayor de edad, y el par- 
tido moderado gobernó once años, volviendo al poder 
después de un breve gobierno de los progresistas. O'Do- 
nell y Narvaez turnarían en el mando hasta los años pró- 
ximos á la revolución de 1868, llevada á cabo por la coa- 
lición de todos los partidos liberales. 

D. a Isabel fué expulsada del trono y de España; triunfó 
en los comicios el partido monárquico y la asamblea 
eligió rey á D. Amadeo de Saboya, hijo del rey de Italia 
Víctor Manuel. No pudo tampoco sostenerse D. Amadeo, 
y renunció en Febrero de 1873; la República fué procla- 
mada, y pasado algún tiempo, el ejército se sublevó y 
fué restaurada la dinastía con D. Alfonso XII. 

España sostuvo una guerra con el imperio de Marrue- 
cos en 1859 y 1860. En 1861 firmó un tratado con Francia 
para mediar en las cosas de México, pero se retiraron las 
tropas cuando se advirtió que Napoleón III desnaturali- 
zaba el compromiso. La anexión de la isla de Santo Do- 
mingo produjo otra guerra, hasta que la isla fué aban- 
donada; los carlistas se alzaron en armas en 187*2; Los 
cubanos se habían sublevado por la independencia en 
1868. Estas guerras civiles acabarían en 1876. 

D. a Isabel II, como en Portugal D. a María de la Grloiia, 
tuvo predilección por las soluciones y los partidos poco 
avanzados; el partido progresista que había salvado su 
trono, no le mereció sino miramientos pasajeros. La di- 
nastía estaba aun empapada de las viejas ideas; se asus- 
taba de los desahogos de la libertad, sin cnmpiviiii.T 6 
desapercibiendo lo incompleto en todofl los ensayos y la 
necesidad de ejercitar el derecho aun con tropiezos p 



448 COMPENDIO DE LA 



que haya lugar á la perfección. En 1868 las ideas demo- 
cráticas estaban bastante generalizadas; en ellas se ins- 
piraron los legisladores y los hombres de gobierno du- 
rante la interinidad, la monarquía de D. Amadeo y la 
República. 
^^ Aunque ya relativamente fortalecida la opinión, las 
pasiones se imponian con frecuencia, siendo difícil do- 
minarlas á Prim, general eminente que seria asesinado 
en vísperas de la llegada de D. Amadeo, y uno de los 
jefes de la revolución, ni á Serrano, Figueras, Pi y Mar- 
gall, Salmerón y Castelar que dirigieron diversas situa- 
ciones. La inexperiencia contribuyó á la caida del go- 
bierno republicano. 

Pero habiendo fracasado en algunos detalles la re- 
volución de 1868, ha sido la base de un nuevo período 
político. La libertad está asegurada en España y soste- 
nida por los partidos capacitados para gobernar. Con el 
progreso político han coincidido los demás adelantos en 
la educación, las costumbres, las ciencias y la literatura. 
En todas las agrupaciones figuran hombres de talla su- 
perior y oradores distinguidísimos con los cuales difícil- 
mente competirán los de otras naciones. 

Todo induce á creer que ha pasado la época de las 
dudas, incertidumbres y trastornos y que España enca- 
minará sus fuerzas y aptitudes y energías al aumento de 
la prosperidad y á las tareas del progreso. 



PÁRRAFO IX 

Italia 

La revolución de Julio de 1830 en Francia revivió las 
esperanzas de los italianos. Luis Felipe daba seguridades 
al Austria, por no malquistarse con ella, de que no apo- 
yaría á los agitadores, pero por otra parte consentía que 



HISTORIA UNIVERSAL 4Í9 



Lafayette y Sebastiani los animaran. El movimiento 
comenzó en Bolonia en Febrero de 1831 y se extendió 
á las Marcas, las Legaciones, la Umbria y los ducados de 
Parma y Módena. Se reunieron cortes, el gobierno pon- 
tificio pidió auxilio al Austria, la cual intervino apesar 
de algunas objeciones de la Francia. Apenas salieron los 
austriacos después de restablecer el antiguo orden en 
Italia, los boloñeses se alzaron en armas: el papa Grego- 
rio XVI volvió á llamar á los austriacos que acudieron, 
pero entonces Francia envió una escuadra que se apoderó 
de Ancona, declarando que no la evacuarla mientras 
los austriacos no abandonasen la Italia. 

En Gerdeña, á la muerte de Carlos Félix en Abril de 
1831, heredó el trono el príncipe de Carignan Carlos Al- 
berto: se acordaron algunas reformas, y el rey se mostró 
independiente de toda influencia. 

El pontificado de Gregorio XVI determinó un violento 
período de reacción, en particular después de vencidos 
los revolucionarios italianos. Pero en oposición, los afi- 
liados á la sociedad «la joven Italia», guiados por la 
actividad, el talento y la audacia de José Mazzini, lleva- 
ban su propaganda por toda la península. Luis Felipe 
estaba arrepentido de sus contemplaciones con Aus- 
tria; el pueblo francés significaba en varios modos su 
desagrado. En 1846 murió Gregorio XVI y los gobier- 
nos liberales tuvieron bastante influencia para que el 
cónclave eligiese como sucesor al conde Mastai Ferreti, 
cardenal y obispo de Imola, el cual, con el nombre de 
Pió IX inauguró un régimen distinto en la corte pontifi- 
cia. Proponíase el nuevo papa conciliar la libertad con la 
iglesia. 

Toda la Italia se conmovió; el rey de Ñapóles tuvo que 
dar una constitución; Parma y Toscana reformaron sus 
leyes; Lombardía se preparó á combatir S loe austriacos. 
Los italianos esperaban del' papa una palabra decisiva, 
pero luego de hacer una constitución, establecer algún 

2fl 






4oÓ COMPENDIO DE LA 



reformas y armar la guardia cívica, se contuvo. Sicilia 
se habia separado de Ñapóles. 

A la caida de Luis Felipe en Francia, toda Italia estaba 
perturbada; los austriacos, dueños de Lombardía y Vene- 
cia, inspiraban odio mortal. Milán se sublevó en Marzo 
de 1848 y obligó á los austriacos á evacuar la ciudad; 
Venecia se alzó también y Manin proclamó la República; 
en Parma y Módena huyeron los duques; Sicilia destronó 
á los Borbones; Toscana proclamó la libertad. El rey del 
Piamonte, Garlos Alberto, después de algunas vacilacio- 
nes, se puso al frente del movimiento; atacó á los aus- 
triacos sin resultado: la República francesa se mostraba 
poco favorable á la unidad de Italia: las disidencias entre 
los revolucionarios debilitaban la acción: Ñapóles se 
separó de la alianza con el Piamonte; el papa retrocedía. 
Vencido Garlos Alberto en Gustozza, se hizo la paz: Gari- 
baldi continuaba luchando en las montañas. En Roma 
era asesinado Rossi, ministro de Pió IX, el cual abandonó 
Roma refugiándose en Gaeta en Diciembre de 1848. 
Una asamblea reunida en Febrero de 1849, suprimió el 
poder temporal de los papas y estableció la República; se 
nombró un triunvirato compuesto de Mazzini, Saffi y 
Armellini, mientras en Toscana se formaba otro gobierno 
republicano. 

Terminado el armisticio con los austriacos, se dio la 
batalla de Novara el 23 de Marzo de 1849. Derrotados los 
italianos, Garlos Alberto renunció el trono sobre el mis- 
mo campo de batalla, en su hijo Victor Manuel II, y se 
marchó á Niza y de allí á Portugal donde murió de pena 
poco después. Hecha la paz, los austriacos se vengaron 
bárbaramente de Lombardía; Venecia sucumbió, y Pió IX 
era restablecido en el trono pontificio con auxilio de las 
armas francesas y de la alianza de Francia, España, 
Austria y Ñapóles. La revolución, aplazada por la derro- 
ta, estaba en las ideas y en los propósitos. 
Victor Manuel defendía la libertad á despecho de Aus- 



HISTORIA UNIVERSAL 451 



tria: el ministro Azeglio contribuyó á organizar el reino. 
Al estallar la cuestión oriental, el Piamonte se alió á 
Francia é Inglaterra y se condujo en Rusia del modo 
mas encomiástico. No olvidaba Victor Manuel la muerte 
de su heroico padre ni el destino de su raza, y ayudado del 
insigne estadista Cavour, se preparó moral y material- 
mente, é hizo alianza con Napoleón III. Mazzini, Garibaldi 
y los demás grandes patriotas se dispusieron á cooperar 
á los fines de la redención patria. En 1859 Austria declaró 
la guerra: unidos franceses é italianos, derrotaron á los 
austríacos en Montebello, Magenta y Solferino; Napoleón 
hizo los preliminares de la paz en Villafranca; la Lom- 
bardía seria anexionada al Piamonte. Garibaldi y los 
revolucionarios, entonces, tomaron á su cargo continuar 
la empresa. Garibaldi desembarcó en Sicilia que se pro- 
nunció en su favor, fué á Ñapóles y obligó á huir al rey 
Francisco II, invadió los ducados y los unió á la causa de 
la revolución, y hubiera tomado Roma á no impedirlo los 
franceses. Nombrado dictador de Ñapóles, renuncia el 
héroe todos los premios y honores en favor de Victor 
Manuel. Se constituye el reino de Italia con Florencia 
por capital; solo faltan para completarla unidad, Venecia 
y los Estados pontificios. 

Napoleón III habia aspirado á la unidad de Italia «desde 
los Alpes al Adriático». Sea por arrepentimiento ó por 
las circunstancias, retrocedió, y mientras Pió IX reac- 
cionaba su gobierno y condenaba la libertad desde su 
solio pontificio, el emperador ponia guarnición en Roma. 
Entretanto, como el gobierno de Victor Manuel no espe- 
rase el desenlace del concurso de Francia, se alió con 
Prusia, y á consecuencia de la guerra de 1866, anexionó 
Venecia. La monarquía romana solo se sostenía con el 
auxilio extranjero. En 1870, vencida Francia por los 
ejércitos alemanes, los italianos entraron en Roma el 20 
de Setiembre, habiendo ya salido la guarnición francesa. 
El poder temporal de los papas fué abolido, y Victor Ma- 



452 COMPENDIO DE LA 



nuel, después de sus honradas y patrióticas tareas, se 
consagró á robustecer la nacionalidad y á imprimir el 
espíritu de libertad y de derecho que habia sido el alma 
de tan grande empresa, 

Gavour habia muerto sin ver concluida la obra á que 
dedicara su poderosa inteligencia: Mazzini falleció luego; 
Victor Manuel vivió hasta 1878. Garibaldi sobrevivió 
algunos años retirado de la vida activa de los negocios. 
Italia ha sabido hacerse digna de la unidad y de la liber- 
tad. Estaban cumplidos los votos de los italianos, y 
resuelto el problema en que tenian interés todos los pue- 
blos de Europa. La unidad de Italia y la de Alemania, 
hechas al mismo tiempo, han contribuido á la paz y al 
buen orden en las cosas. 

Italia, lo mismo bajo la dirección de Victor Manuel, 
que bajo la dirección de su hijo y sucesor Humberto I y 
se ha concretado á su política y economía interior, y al 
progreso en las costumbres y en los intereses. La alianza 
con Prusia, y por extensión con el imperio germánico, 
se amplió al Austria, como garantía de los bienes adqui- 
ridos, y con la intención de la paz europea. 

Italia ha dejado al jefe del catolicismo una libertad 
omnímoda para el ejercicio de su misión. En 1878 murió 
Pió IX y le sucedió León XIII. La unión ha hecho una 
nacionalidad respetable y respetada: su marina es ya una 
de las primeras de Europa: en ciencias, literatura y estu- 
dios profundos de derecho, sobresalen los escritores ita- 
lianos: el comercio ha tomado vuelo considerable, y la 
paz se ha consolidado por el tacto y la prudencia de los 
gobiernos y el patriotismo de los partidos. 






HISTORIA UNIVERSAL 453 



PÁRRAFO X 
Francia 

La monarquía restaurada, con sus antiguos hábitos y 
pretensiones, no encajaba en el espíritu francés tal cual lo 
dejaron los sucesos desde 1789 á 1815. Pero Luis Felipe, 
no obstante los precedentes de su raza y los motivos 
inmediatos á que debia el trono, tampoco abrazó de lleno 
sus deberes. La clase media supo apoderarse de las co- 
sas, sin que llegara á la masa ninguno de los beneficios 
que dependieran de la voluntad del rey. Ni el carácter ni 
las ideas de Luis Felipe tenían nada de superior. Econó- 
mico y bueno en la vida privada, en política profesaba 
las viejas ideas monárquicas con solo el revestimiento 
de exterioridades populares. Quería gobernar personal- 
mente, y á ese orgullo sacrificó las conveniencias inte- 
riores, así como provocó legítimas susceptibilidades de 
la Francia por el empeño de ser reconocido á todo trance 
por los imperios del Norte, y de no malquistarse con 
ellos. Mientras los franceses aspiraban á derogar los tra- 
tados de 1815, el rey prometía observarlos. 

Comunicada la revolución á Polonia, Bélgica é Italia, 
Luis Felipe adquirió compromisos privados, de los cua- 
les se retiró por suponer que los revolucionarios hacían 
causa común con Luis Bonaparte. Casimiro Perier ende- 
rezó el gobierno y puso en práctica los principios de 
libertad, pero murió en 1832 cuando estaba desarrollando 
sus vastos planes. Las sublevaciones y motines se repe- 
tían con frecuencia, y los atentados contra el rey, el 
mas grave el de Fieschi, tenían en alarma á la corte. En 
los asuntos de Portugal y de España, Luis Felipe estuvo 
del lado de los liberales. Luis Napoleón Bonaparte, so- 
brino de Napoleón I, conspiraba sin éxito en 18SM en 



454 COMPEND'O PE LA 



Strasburgo y en 1840 en Boulogne. En este último año 
fueron trasladados á París desde Santa Elena los restos 
del emperador Napoleón. 

La guerra de Argel siguió hasta 1847 en que Francia 
quedó dominando aquel territorio africano, siendo esa 
la única importante campaña durante la monarquía de 
Julio. 

La prensa habia adquirido notable incremento con 
Emilio Girardin, Amandina Dupin (Jorge Sand) y otros 
grandes periodistas: la novela y el folleto, las sociedades 
filosóficas y literarias, las ideas de Fourier, Proudhon, 
Gonsiderant y otros, movían enérgicamente la opinión: 
Luis Felipe habia consentido poco tiempo en el mi- 
nisterio á Thiers, enemigo de la intervención personal 
del rey en la política, y preferido á Guizot, partidario de 
los mas moderados. 

Pedíase la reforma electoral y la moralidad adminis- 
trativa; en las elecciones triunfaban el soborno y los 
manejos escandalosos. Odilon Barrot y Duvergier d'Hau- 
ranne organizaron banquetes políticos. El 22 de Febrero 
de 1848 habia de celebrarse uno. El 23 decidió el rey la 
retirada de Guizot: Paris se iluminó, pero un choque 
casual de una turba con los soldados, de cuyo choque re- 
sultaron muertos y heridos, se atribuyó á traición de 
la corte y estalló la revolución que triunfaría en los tres 
días siguientes. Luis Felipe abdicó, mas ya no era tiem- 
po. La República fué proclamada, y se nombró un 
gobierno provisional compuesto de Lamartine, Ledru- 
Rollin, Francisco Arago, Gremieux y otros. Al poco 
tiempo se organizaron los talleres nacionales á costa del 
Estado; se convocó una constituyente para Mayo; en 
Junio eran vencidos en las calles los socialistas. Decre- 
tada la constitución, Luis Napoleón Bonaparte fué elegido 
Presidente por sufragio. La Asamblea legislativa, de 
acuerdo con Napoleón, se coaligó para restablecer el 
poder temporal del papa. El derecho de sufragio fué 



HISTORIA. UNIVERSAL 455 



limitado por la Asamblea, y restringida la libertad de 
imprenta. 

La Cámara y el Presidente entraron en disidencia: el 
código político no admitia la reelección. Bonaparte se 
preparó con el mayor sigilo, y el 2 de Diciembre de 1851, 
dio el golpe de Estado: la lucha fué corta y desigual. Un 
año mas tarde se le proclamaba emperador con el nom- 
bre de Napoleón III (el duque de Reichstadt, hijo de 
Napoleón I, habia muerto en Viena en 1832): en 1854, en 
unión de Inglaterra y el Piamonte, hacia la guerra á Ru- 
sia con resultado favorable; en 1859, aliado con el Pia- 
monte, vencia á los austríacos, y no aspirando á mayores 
ventajas en Italia, detenia los progresos de la revolución. 
En 1861 indujo á Inglaterra y España á firmar un tratado 
para intervenir en México, y sostuvo después en aquel 
pais el imperio de Maximiliano, retiradas ya España é 
Inglaterra, hasta que por las protestas del gobierno de los 
Estados Unidos tuvo que evacuar el pais en 1867. 

Napoleón estuvo á la cabeza de la diplomacia y de 
la política de Europa desde la guerra con Rusia hasta la 
intervención en México. No solo este fracaso tuvo el 
imperio francés. La derrota de Austria en Sadovva pro- 
dujo un desequilibrio en Alemania y la preponderancia 
de Prusia. Organizada la confederación del Norte, se 
sabían las tendencias á la unidad acariciadas por el conde 
de Bismark y por Guillermo I. Napoleón advirtió tarde 
que habia dejado robustecer á un enemigo peligroso. La 
.ocupación de Roma por tropas francesas, le habia quitado 
prestigio ante todo el partido liberal europeo. 

En 1867 se celebró en Paris una exposición universal, 
que fué el testimonio mas grandioso de la industria 
humana y del progreso que jamas se representara al 
mundo. 

En 1868 Napoleón intentó, quizá mas de palabra que 
de hecho, reconciliarse con la democracia; varió la cons- 
titución, y entraron en el poder Emilio Olivier y otras 



456 COMPENDIO DE LA 



personalidades que habían figurado en los partidos avan- 
zados: los republicanos rechazaron las concesiones del 
poder personal. El imperio iba cayendo: necesitaba para 
reparar su desprestigio una guerra y una victoria. Prusia 
y la Alemania del Norte se preparaban, sabiendo que 
la Francia no consentiría terminar en paz la obra de la 
unidad germánica. 

La candidatura para el trono de España de Leopoldo 
Hohenzollern, sobrino del rey de Prusia, fué el pretexto: 
al renunciar el candidato, Napoleón exigió que la renun- 
cia se extendiese á todos los miembros de la familia real 
para entonces y para lo sucesivo. El rey de Prusia se 
negó: Francia declaró la guerra el 19 de Julio de 1870, 
apesar de las observaciones de Thiers y de otros estadis- 
tas distinguidos. Alemania apareció unida y compacta. 
Napoleón no pudo pasar el Rhin; los alemanes vencieron 
en una serie de batallas; el emperador cayó prisionero en 
Sedan y laRepública se proclamó en París el 4 de Setiem- 
bre, ocupando el gobierno «Tules Favre, Gambetta, Cre- 
mieux, Pelletan y otros. 

Perdida la causa por Francia en Enero de 1871, se 
pactó un armisticio al que siguió la paz: los franceses 
pagarían mil millones de pesos de indemnización, per- 
diendo la Alsacia menos la plaza de Belfort, y la quinta 
parte de Lorena incluso Metz. Algo después se suble- 
vaban en París los partidarios de la Gommune y eran 
vencidos. Thiers estaba al frente del poder, LaRepública 
imperaba de derecho, pero sus trámites no se ajustaban 
á la doctrina: la asamblea, elegida en momentos de 
conflicto, no habia recibido sino inspiraciones sobre la 
paz ó la guerra, y habia en todo disidencia y heteroge- 
neidad. 

En 1873 murió Napoleón en Inglaterra: el mismo año 
caia Thiers del poder en Francia y le sucedia Mac-Mahon. 
Una propaganda activa é inteligente dirigida por Thiers 
y Gambetta, ocasionó el triunfo completo de las ideas 



HISTORIA UNIVERSAL 457 






republicanas, la caída de Mac-Mahon, y el establecimiento 
regalar del sistema con la presidencia de Grevy. 

La prudencia y la elevación de los hombres políticos 
de Francia, ha colocado la República á una altura envi- 
diable en su aspecto social como bajo el aspecto econó 
mico. 

PÁRRAFO XI 

Estados Unidos de América 

El general Andrés Jackson ocupó la presidencia en 
dos períodos consecutivos: desde 1829 hasta 1837. En su 
época figuraban, Galhoun, Quincy Adams, Enrique Clay 
y Everett, Webster, y otras eminencias políticas y par- 
lamentarias. La diversidad de opiniones se pronunció 
mas que nunca, y con ella se mezclaron graves proble- 
mas sociales. Cada Estado, en especial en el Sur, aspi- 
raba á una soberanía casi absoluta, y por otro concepto 
el partido abolicionista, agitado por Lundy, Douglas y 
otros, pretendía llegar luego á la resolución del proceso 
de la esclavitud. A través de estas dificultades se inau- 
guraba la navegación por el vapor, poníanse en cultivo 
extensos territorios, y el pais entraba en asombrosa ac- 
tividad: el exceso de los negocios y el afán inmoderado 
de empresas, produjeron una crisis. 

A Jackson sucedió para el período de 1837 á 1841 Mar- 
tin Van-Buren. En las próximas elecciones de 1840 
triunfaron los republicanos con el general Guillermo 
Enrique Harrison, á quien reemplazó por muerte en 1841 
el Vicepresidente Tyler-Polk, demócrata, subió al poder 
en 1845. Durante su período se hizo guerra con México, 
y los Estados Unidos anexionaron Tejas, California y 
Nuevo México. 

Elegido Presidente Zacarías Taylor, murió en 1850, 
encargándose el vicepresidente FUI more. La federación 



458 COMPENDIO DE LA 



constaba ya de 31 Estados: la causa abolicionista tomaba 
extraordinarias proporciones en el Norte : todos los pro- 
gresos se aplicaban á la sociedad; los ferrocarriles iban 
enlazando las regiones mas distantes; las minas de oro 
de California llevaban la animación y la vida al Oeste; 
los inmigrantes entraban por centenares de millares. 

En 1852 se eligió Presidente á Franklin Pierce: en su 
tiempo se desarrolló la lucha moral entre el Sur y el 
Norte. Jaime Bachanam, elegido para el período de 1857 
á 1861, aparentaba mantenerse en un término medio. 
La cuestión se hacia inaplazable: el Sur se preparaba á 
la guerra. De la lucha electoral próxima, salió vencedor 
el candidato republicano y antiesclavista Abraham Lin- 
coln, personalidad que desde los oficios mas humildes, 
habia llegado por propio esfuerzo á un alto prestigio. 
Conocido el resultado de las elecciones, la Carolina del 
Sur declara roto el pacto federal; en seguida se unen 
Georgia, Alabama, la Florida, Mississipí, Louisiana y 
Tejas, y después la Carolina del Norte, Tenessee, Arkan- 
sas y Virginia. Un congreso separatista, reunido en 
Montgomeri, sancionó la ruptura, hizo una constitución 
y nombró Presidente á Jefíerson Davis. El Norte acu- 
muló fuerzas, y en una lucha tenaz de cuatro años venció 
á los separatistas. Lincoln fué asesinado en 1865 por 
Booth, partidario de la causa del Sur. La esclavitud es- 
taba definitivamente abolida. 

El Vicepresidente Andrés Johnson ocupó la presiden- 
cia, y en los dos períodos inmediatos seria elegido el 
general Grant; el general mas notable del Norte. La ri- 
validad entre las dos grandes secciones de la Union fué 
suavizándose. Las obras públicas y empresas colosales 
elevaban al pais en algunos conceptos sobre todos los 
de Europa y América. Las dificultades con Inglaterra 
por haber esta potencia reconocido la beligerancia del 
Sur, se zanjaron por el tribunal arbitral constituido en 
Ginebra. 



HISTORIA UNIVERSAL 459 



Con la cuestión de esclavitud se resolvió también implí- 
citamente la de relaciones de los Estados particulares con 
el Estado federal : el código político era la norma regula- 
rizadora á la cual debían ajustarse todos los organismos 
de la República, con derecho de legislar en cuanto no 
contradijera las instituciones fundamentales. 

La abolición de la esclavitud no ha producido sino 
pasajeramente el desequilibrio temido por los del Sur. 
Los negros trabajan y se instruyen: las empresas se han 
normalizado, y el progreso no tuvo mas paréntesis que 
los años de la guerra y los seis ó siete que siguieron. En 
el desarrollo de las ciencias, en el seguro de las liberta- 
des, en la tolerancia legal y práctica, difusión de la ense- 
ñanza, continuas creaciones, estímulos y adelantos, la 
Union prueba que sabe cumplir un destino superior en 
el mundo moderno. 

Una inmigración constante y numerosa, ha nutrido al 
país de fuerzas y capacidades. Sin privilegios, ni iglesia 
oficial , ni desigualdades , el pueblo norte-americano 
marcha, seguro de obtener la paz y la prosperidad, el 
premio al mérito, la compensación de todo esfuerzo, 
mientras el vigor individual impide que se desconcier- 
ten y perturben las leyes que á todos amparan y garan- 
tizan. Consta hoy la Union de 39 Estados y algunos 
territorios, con sesenta millones de habitantes. 



PÁRRAFO XII 

México 

Fuera de los grupos personalistas, la República sr di- 
vidía en dos grandes bandos: uno que aspiraba á conti- 
nuar en el modo posible el antiguo sistema, y otro que 
trataba de separarse en todo de la organización y de los 
trámites coloniales. 



COMPENDIO DE LA 



Gómez Pedraza dejó gobernar interinamente al gene- 
ral Bustamante, y después renunció. Santana inició la 
reacción en 1833: el territorio de Tejas se habia insu- 
rreccionado con auxilio de inmigrantes del Sur de los 
Estados Unidos. No se decidió la pendencia, y reprodu- 
cida en 1835, rechazaron los téjanos las fuerzas enviadas 
contra ellos, y en 1836 derrotaron á Santana cogiéndole 
prisionero. Bustamante subió entonces á la presidencia, 
y tuvo que sostener guerra con Francia que reclamaba 
de perjuicios á sus nacionales. En 1841 volvió al poder 
Santana y ejerció la dictadura tres años: un pronuncia- 
miento le derribó, y otro á su sucesor José Joaquin 
Herrera : del mismo modo cayó Paredes, triunfando al 
cabo Santana. 

Tejas se habia declarado por la anexión á los Estados 
Unidos: tropas del Norte penetraron en territorio teja- 
no, y derivó la guerra con México en la cual vencieron 
los norte- americanos: por el tratado de Guadalupe Hi- 
dalgo se cedia á los Estados Unidos California y Nuevo 
México, mediante una indemnización, ademas de Tejas. 
La victoria costó cara á los americanos. A Santana suce- 
dió Herrera en 1849; luego triunfó el candidato demo- 
crático Mariano Arista, quien hizo guerra á los indios 
del Norte y á los de Yucatán. Otra vez conquistó el po- 
der Santana y volvieron á derribarle en 1855, poniéndose 
en su lugar Alvarez: las reformas decretadas produjeron 
la caida de Alvarez y el acceso de Comonfort. En Junio 
de 1856 el Congreso decretó la desamortización de los 
bienes eclesiásticos, y estalló luego la guerra civil, en 
medio de la cual la asamblea reunida en Cuernavaca con- 
tinuó los trabajos y códigos de reforma. Elegido Presi- 
dente Comonfort, disolvió la asamblea y cayó poco des- 
pués por la revolución. Quedó en el poder Zuloaga 
mientras en el ejército se proclamaba á Miramon. El vi- 
cepresidente legal D. Benito Juárez dio un manifiesto en 
Guanajato declarándose jefe de la República en falta de 



HISTORIA UNIVERSAL 461 



Gomonfort; tras larga lucha venció, y formó gobierno 
en 1861. 

Reunida la asamblea y elegido presidente Juárez, se 
pusieron en vigor las leyes de reforma. Entre otras cosas 
se acordó la suspensión de pagos en el extranjero, á 
causa de la escasez del Erario. En Octubre de 1861, 
Francia, Inglaterra y España suscribieron un tratado 
para reclamar de acuerdo común daños y perjuicios de 
sus nacionales : se vio luego que Napoleón III aspiraba á 
intervenir, y España y la Gran Bretaña se separaron de 
todo compromiso, regresando las tropas respectivas que 
habian desembarcado en Veracruz. 

Los franceses, á las órdenes de Lorencer y después de 
Forey, tras algunos combates tomaron á Puebla y luego 
la capital. El Presidente Juárez se trasladó á San Luis 
de Potosí con sus ministros; el partido tradicionalista 
contemporizó con los invasores : una asamblea llamada 
de notables cambió en Julio de 1863 la forma de gobier- 
no , eligiendo emperador , por sugestiones de Napo- 
león III, á Maximiliano de Habsburg. En Junio de 1864 
Maximiliano tomó posesión del trono. Juárez y los repu- 
blicanos resistían con perseverancia apoyados en lo mas 
enérgico de la juventud. El imperio era impopular, sos- 
teniéndose solo por las bayonetas francesas. Acabada la 
guerra de sucesión en el Norte, los Estados Unidos com- 
pelieron á Napoleón á sacar sus tropas de México: la 
causa del imperio estaba perdida: sitiado en Querétaro, 
se rindió Maximiliano, y fué fusilado con los generales 
Mejía y Miramon el 19 de Junio de 1867. 

Juárez, elegido Presidente, puso en vigor todas las 
leyes de reforma. A la lucha por las personas habia 
seguido la lucha de principios. Como en toda la Amé- 
rica latina, en México se debatían sistemas opuestos, 
aun bajo igual denominación de instituciones. No obs- 
tante el desorden de cuarenta años, la Repúblioe se 
rehizo pronto y reveló en sus leyes, adelantos políticos 



4-62 COMPENDIO DE LA 



y literarios, y obras importantes, una enérgica vita- 
lidad. 

Benito Juárez murió en 1872. Le sucedió en la presiden- 
cia de la República el eminente jurisconsulto Lerdo de 
Tejada, compañero del caudillo de la constitución y de la 
independencia. En 1876 estalló la revolución promovida 
por el general D. Porfirio Diaz, quien también habia concu- 
rrido de una manera activa en Ja lucha contra el imperio. 
Desde entonces México ha permanecido en paz y adelan- 
tado considerablemente en todos los ramos del progreso. 



PÁRRAFO XIII 

Colombia. — Venezuela. — Ecuador 

Fue un período difícil é incierto el que siguió en todos 
los países de América á la independencia. Todos los 
hombres importantes creían tener la solución política 
mas oportuna; celábanse los débiles de los fuertes, los 
gobernados de la autoridad; los pueblos de sus caudi- 
llos. Elevados un dia los generales victoriosos, se des- 
acreditaban para dejar paso libre á otros no más afortu- 
nados. Los sentimientos preponderaban sobre las ideas. 
Con frecuencia hombres distinguidos acostumbrados á la 
vida militar y á la disciplina, extrañaban los desahogos y 
audacias de la libertad en una época de transición y de 
ensayo. Las masas miraban con suspicacia los proyectos 
que tendiesen á organizar, presumiendo posibles tiranías. 
Esta situación moral, amenazada de circunstancias gene- 
rales y de precedentes que sólo el tiempo neutralizaría, 
eran aprovechadas por todas las aspiraciones y por todos 
los partidos. 

Después del sistema colonial, tan centralizador, por ló- 
gico reflujo, una vez rotos los lazos, los pueblos tendían 
á un localismo exclusivo, como si cualquiera dependen- 



HISTORIA UNIVERSAL 463 



cia de ley ó de autoridad arguyese algo del dominio que 
acababa de sacudir. Bolivar aspiraba á constituir un gran 
pueblo, y para esto necesitaba robustecer el principio de 
autoridad: esto promovió descontento hasta en los mis- 
mos compañeros de «Ei libertador»; se pronunció violenta 
oposición que no acalló la dictadura, y cada pais confe- 
derado se separó. 

La Convención de Nueva Granada se reunió en Bogotá 
en 1831, y después de fijar los límites de la República, 
decretó un código político. Se eligió Presidente al general 
Santander, el cual llamó la atención del comercio hacia 
el istmo de Panamá, y prohibió importar esclavos. En 1837 
triunfó el Dr. Márquez. Bajo la presidencia del general 
Herran (1841 al 45) se reformó la constitución, y su suce- 
sor Mosquera dio á la política un alcance más general en 
beneficio de todos los adelantos. 

En 1849 subió al poder el general López, jefe del partido 
avanzado: se abolió la esclavitud, fueron expulsados los 
jesuítas, y se establecieron todas las libertades, supri- 
miendo todo fuero especial; la iglesia fué separada del 
Estado, y se hizo otro código político. Ei general Ovando 
reemplazó á López en 1853; los liberales se dividieron en 
dos bandos, y aprovechando la discordia, pudo hacerse 
dictador por algunos meses el general D. José María Meló; 
sucedióle el vicepresidente Mallarino. En la legislatura 
de 1856, el partido democrático inició el proyecto de or- 
ganizar la República en forma federativa. La disidencia 
entre los liberales facilitó el triunfo al candidato conser- 
vador D. Mariano Ospina, lo cual no evitó que se orgain 
zase la confederación compuesta de los Estados de Antio- 
quía, Cauca, Cundinamarca, Bolivar, Boyacá, Magdalena, 
Tolima, Santander y Panamá. Estalló la guerra civil: ele- 
gido presidente Arboleda, no pudo tomar posesión hasta 
después de la época señalada, y le derribaron los genera- 
les Mosquera y López. En 1803, el Congreso reunido en 
Rio Negro, decretó una nueva Constitución. 



COMPENDTO DE LA 



Transcurrieron en revueltas los períodos de Mosquera, 
Acosta, Gutiérrez, Salgar y Murillo Toro. En 4876, gober- 
nando el Dr. Santiago Pérez se promovió otra guerra civil: 
en las presidencias inmediatas de Trujillo, Zaldúa y Ota- 
lora, hubo paz. El Dr. Nuñez dirigió luego una contra- 
revolución, y venciendo, ha sido deshecho el sistema fe- 
derativo y se han restringido las libertades públicas. 
Colombia es una de las Repúblicas mas ilustradas de 
América en ciencias, letras y todos los conocimientos útiles . 
En 1855 se habia inaugurado el ferrocarril interoceánico 
de Colon á Panamá. 

Venezuela. — Al disolverse la confederación, Venezuela 
quedó con los límites de la antigua Capitanía general. 
Paez fué el primer Presidente (1831 á 1835) y mereció la 
alabanza de todos: el Dr. Vargas, sucesor de Paez, fué 
combatido por una insurrección militar; Paez volvió á 
la presidencia en 1839, y en 1843 le reemplazó el general 
Soublette. En 1846 se insurreccionó la población de color. 
El Presidente para el período de 1847 á 1851, Tadeo Mo- 
nagas, entró en disidencia con las Cámaras y las disol- 
vió. Paez fué desterrado; á Tadeo Monagas sucedió su 
hermano Gregorio, y los dos turnaron en el poder hasta 
1858 en que los arrojó la revolución acaudillada por el 
general Julián Castro á quien sucedieron primero don 
Pedro Gual y después Manuel Felipe Tovar. El partida 
federalista se sublevó con el general Falcon á la cabeza. 
Paez y Falcon renunciaron sus puestos, y la asamblea 
nombró á este último y vicepresidente á Guzman 
Blanco. En 1864 se dictó un nuevo código político cam- 
biando en federal la organización unitaria de la Re- 
pública. 

A Falcon siguió en el poder el general Frias: los desór- 
denes se repitieron hasta el triunfo del general Guzman 
Blanco en 1873, y salvo la interrupción de la presidencia 
del general Alcántara, ha gobernado la República quince 
años. 



HISTORIA UNIVERSAL 465 



Venezuela ha progresado en obras materiales y en co- 
sas morales, distinguiéndose muchos hombres notables 
en las letras, la política y las ciencias. 

Ecuador. — El Ecuador se dividió en siete provincias y 
después en doce, formando tres departamentos: Pichin- 
cha, Guayas y Azuay. Los conservadores y los liberales se 
disputaron el poder. El Estado no se constituyó definiti- 
vamente hasta 1855. Fué el primer jefe D. Vicente Roca- 
fuerte y el segundo^D. Juan José Flores: una revolución 
arrojó á Flores del poder en 1844, y la convención nacio- 
nal nombró Presidente á D. Ramón Roca por cuatro años 
(1845 á 1849). Es este período, el general Flores emigrado 
en Europa, buscó apoyo para recobrar el poder, compró 
barcos, y hubo motivos para sospechar un acuerdo con 
el gobierno de D. a Isabel II para restablecer el antiguo 
sistema. Novoa, elegido en 1849, fué derrocado por Urbi- 
na; en el período de este último se hicieron importantes 
reformas. Reemplazó á Urbina el general Robles; Robles 
tuvo que hacer guerra al Perú, donde hallaron acojida 
las sugestiones de Flores; la guerra dio mal resultado 
para los liberales ecuatorianos: subió al poder García 
Moreno. Una guerra con Nueva Granada, fué favorable á 
esta última, que triunfó en la batalla de Guaspud. 

En 1865 triunfó la candidatura de D. Jerónimo Carrion, 
subordinado áGarcíaMoreno;este mismo le derrocó, y tras 
las jefaturas del vicepresidente Artetayde Espinosa, subió 
al poder el mismo García Moreno, quien, según sus ideas, 
determinó una franca reacción. En 1875 fué asesinado; le 
sucedieron Rorrero y Veinti milla; á este último le arrojó 
la revolución liberal, pero el desinterés de los radicales 
dejó que tomasen proporciones los trabajos desús adversa- 
rios, y estos triunfaron con el Dr. ( tamaño. El Ecuador ha 
dado á la política y á las letras inteligencias superiores. No 
obstante que los sistemas expansivos han dominado solo en 
breves períodos, se realizan adelantos importantes, y crece 
la representación de la República en el comercio universal. 

so 



466 COMPENDIO DE LA 



PÁRRAFO XIV 

El Perú.— Bolivia 

Al Presidente Gamarra sucedió en el Perú el general 
D. Luis Orbegoso, frustrándose la revolución que para 
recobrar el poder intentó Gamarra. Atacado Orbegoso por 
Salaberry, solicitó el apoyo de Bolivia, cuyo Presidente, 
general Santa Cruz, invadió el Perú, derrotó á Salaberry 
y á Gamarra, y repuso á Orbegoso. En 1836 se restableció 
la confederación Perú -boliviana, siendo nombrado Santa 
Cruz protector de los Estados confederados. Creyéndose 
Chile amenazada, declaró la guerra, venció, y deshizo la 
confederación. Gamarra entró á presidir el Perú y Velasco 
á Bolivia. 

Muerto Gamarra en lucha con Bolivia, cayó el Perú en 
la anarquía, pasando la dictadura de Torrico á Vidal y á 
Vi vaneo. El general Castilla se sublevó y gobernó desde 
1845 á 1851. En esa época se construyó el primer ferroca- 
rril, de Lima al Callao y se emprendieron otros trabajos 
importantes. A Castilla siguió el general Echenique: hizo 
guerra á Bolivia y fué derribado por la revolución. En 1855 
fué elegido el general Castilla; se promulgó una nueva 
constitución, y el Gobierno debeló un pronunciamiento 
del general Vivanco, terminando también la guerra con 
el Ecuador. 

El general San Román fué elegido Presidente en 1861, 
y como muriese en 1863, ocupó su lugar el segundo vice- 
presidente Canseco mientras la ausencia del primero don 
Juan Antonio Pezet. Al regreso de Pezet se hizo cargo del 
mando. Toda la América estaba en conmoción, desde los 
Estados Unidos donde se sostenia una lucha titánica, hasta 
el extremo Sur. Pezet transigió las diferencias con el 
Brasil sobre la navegación del rio de las Amazonas, favo- 



HISTORIA UNIVERSAL 467 



recio la industria y el comercio, y como previese graves 
conflictos para América, propuso la reunión de un 
Congreso general que estableciera alianza ofensiva y de- 
fensiva contra quien amenazase la independencia y la li- 
bertad de un pueblo americano. Al Congreso asistieron 
representantes de. Chile, el Perú, Bolivia, Guatemala, 
Salvador, Colombia, Venezuela y la República Argentina. 
Formuláronse algunos proyectos, pero nada se concluyó. 

A principios de 1864 el gobierno español envió como 
comisario regio al Perú á D. Eusebio Salazar y Mazarredo, 
con el objeto de reclamar deudas: las autoridades se ne- 
garon á recibir á Salazar; éste se retiró á Pisco y fué á 
bordo de la escuadra española mandada por el almirante 
Pinzón: por su orden fueron ocupadas las islas Chinchas: 
un convenio ulterior reconociendo los créditos de España, 
no se llevó á efecto: Canseco reemplazó á Pezet y luego 
se proclamó dictador á Prado. Chile hizo causa común 
con el Perú, y se declaró la guerra, á la cual se oponia en 
España el partido liberal. En Enero de 1867 se estableció 
un armisticio, y después de la revolución española de 1868 
se hizo la paz. 

Canseco y Balta derribaron á Prado. Balta obtuvo la 
presidencia: cuando acababa su período en 1872, el minis- 
tro de la Guerra Tomas Gutiérrez le prendió, disolvió el 
Congreso y se proclamó Presidente: Balta fué asesinado 
en la prisión por orden de los hermanos Gutiérrez. Al 
conocer el hecho, el pueblo enfurecido se sublevó, mató á 
los Gutiérrez, los colgó de las torres de la catedral, y los 
quemó después. El Dr. Pardo gobernó seis años en paz, 
y le siguió José Ignacio Prado. Por cuestión de limites 
entreBolivia y Chile, estalló laguerradelasdos Repúblicas; 
el Perú se unió á Bolivia, y los aliados llevaron la parte 
peor. Después de la derrota se promovió guerra civil en 
el Perú. Vencedor el general Iglesias, concertó la paz 
en 1883: el Perú cedia a Chile la provincia de Taraj 
dejando en su poder por diez años los puertos de Arica y 



468 COMPENDIO DE LA 



Tacna. La riqueza territorial, el clima bonancible, las 
tradiciones del vireynato y el carácter algo muelle de los 
peruanos, han sido obstáculos para alcanzar mayores 
bienes. En los escasos períodos que el pais ha gozado de 
paz, pudieron advertirse sus grandes recursos y la reve- 
lación de no comunes capacidades. 

La guerra con España, asi como la de México contra el 
imperio de Maximiliano de Habsburg, fueron beneficiosas 
á la política de Europa y América. Con ellas terminaron 
los últimos testimonios del viejo espíritu receloso y sus- 
picaz, y al terminar, entraban las cosas en un trámite 
franco de mutuo reconocimiento de personalidad y de 
derechos que ya no serán puestos en duda en lo sucesivo. 

Bolivia. — Al romperse la segunda confederación Peru-bo- 
liviana en 1839, á consecuencia de la guerra con Chile, 
subió á la presidencia de Bolivia el general Velasco, quien 
derribado por Ballivian, fué repuesto por los mismos me- 
dios de la fuerza. Velasco cayó por una revolución que 
capitaneó en 1848 el general Belzú. En 1855 entró á pre- 
sidir la República el general Córdoba. A los dos años se 
sublevó la guarnición de Oruro y la revolución acaudi- 
llada por el Dr. Linares triunfó en Chuquisaca. 

El Dr. Linares era un hombre superior por su valía y 
por su patriotismo, y habría encauzado la política á estar 
menos viciados los partidos. Una conjuración de los jefes 
del ejército le derribó en 1861. El coronel indio Yañez 
fusiló en la Paz cien personas, entre ellas al ex-presidente 
Córdova. La junta nombrada no hizo mas que crear la 
anarquía, dando lugar á que Chile y el Perú pensasen en 
repartirse Bolivia. En 1862 la Convención nacional eligió 
Presidente á D. José María Acha. Después de tres años de 
perturbaciones, el coronel Melgarejo venció al Gobierno 
y estableció una situación de fuerza hasta 1870 en que le 
arrojó del poder otra revolución. El general Morales, 
encargado del mando, murió en 1872, asesinado por un 
sobrino suyo. Ballivian y el Dr. Frias siguieron á Morales 



HÍSTOFÍA T7XTVKRSAL 400 



en la presidencia; los motines elevaron en 1876 al general 
Daza. 

En 1878 el gobierno boliviano impuso un derecho de 
exportación al salitre recogido entre los paralelos 23 y 25, 
contra lo que se conviniera con Chile en 1874. No aten- 
diendo Daza á las reclamaciones chilenas, se declaró la 
guerra. Depuesto Daza de la presidencia, le reemplazó el 
general Eleodoro Camacho, y en seguida el general 
Campero. Chile venció definitivamente, y Campero ocupó 
la presidencia constitucional. El espíritu levantisco de 
los jefes, la deuda creciente, el déficit continuo; la falta 
de comunicaciones, el desorden administrativo, conse- 
cuencia de la anarquía, han hecho ineficaces los esfuerzos 
de los hombres de buena voluntad en la tarea de recons- 
tituir el pais. En la última época se nota una tendencia á 
sistemas mejor ordenados y á una organización que con- 
duzca á la paz y al porvenir. 




PÁRRAFO XV 

El Brasil.— -El Paraguay 



Laindependenciadel Brasil no costó grandes sacrificios: 
Portugal carecía de recursos para someter á la colonia. 
Al abdicar D. Pedro I en su hijo, en 1831, gobernaron en 
su nombre, el tutor Andrade y luego los regentes Feijoo 
y Araujo de Lima. El primer congreso de la regencia des- 
centralizó la administración y fijó un orden económico. 
Corno eso no bastase á satisfacer á todos, se sublevaron 
algunas provincias, y la guerra civil duró algunos años, 
apareciendo en el bando de los mas radicales José I 
baldi, el héroe futuro de la unidad italiana. En 1840 se 
declaró de mayor edad á D. Pedro II: contaba quinOQ 
años. No se restableció la paz hasta 1842. Desde acuella 
época ha gobernado D. Pedro con la constitución de 1824 



470 COMPENDIO DE T,A 



reformada por actas adicionales, consignando los princi- 
pios de la libertad y todos los derechos de los pueblos 
modernos. 

En 4851 el Brasil se empeñó en guerra con la Repú- 
blica Argentina y en 1865 con el Paraguay, aliado el im- 
perio con los argentinos y uruguayos. Vencedores los 
aliados en 1870, el Brasil adquirió una faja de territorio. 
En 4871 se votó la ley aboliendo gradualmente la escla- 
vitud. Las carreteras, telégrafos, ferrocarriles, puentes, 
bibliotecas, escuelas, muelles y puertos, aumentaron 
cada año: se ha protegido la enseñanza pública y la in- 
migración ; el comercio y la industria han merecido cui- 
dados especiales del gobierno. 

D. Pedro se dedicaba mas que á la política, á las cien- 
cias, los viajes y las artes, siendo causa de que alguna 
vez las camarillas transvirtieran sus intenciones y de- 
seos, y condujeran por malas sendas los sucesos. Quizá á 
los errores cometidos en su ausencia ó por contempori- 
zación de familia y de favoritismos, se deban las quejas 
que concluyeron por derribar el imperio en los últimos 
años, para proclamar la República, y unirse en una mis- 
ma institución con los demás paises del continente ame- 
ricano. 

El Paraguay, — La posición del pais que constituyó el 
Estado del Paraguay, permitió á esta República aislarse 
de las luchas tenaces sostenidas en el Sur por espacio de 
muchos años. El Dr. Francia se hizo proclamar dictador 
perpetuo, y gobernó hasta su muerte, en 1840, de una 
manera tan despótica como acaso no se ofrezca otro 
ejemplo análogo en este siglo. Negada toda libertad in- 
terior, se privó también al pais de relaciones exteriores: 
el gobierno era agricultor, industrial y comerciante; mo- 
nopolizaba algunas producciones, condenaba y deportaba 
sin formalidades, perseguía por alarde de terrorismo, 
cerraba tiendas para suprimir competencias, rechazaba 
los espectáculos mas lícitos y convertía en los mas retri- 



HISTORIA UNIVERSAL 471 



buidos cargos los degradantes oficios de espía y delator. 
Nadie estaba seguro en la vida ni en la hacienda, ni tenia 
garantías el nacional ni el extrangero. El gobierno del 
Dr. Francia fué una mezcla brutal de socialismo, comu- 
nismo, cobardía é intolerancia. El Dr. Francia personal- 
mente era un asceta enemigo de la sociabilidad y de la 
civilización. 

Al acabar el dictador, el pais se hallaba en la miseria ; 
habia un solo médico ; algún oculto aficionado á las le- 
tras; se ignoraba la marcha del mundo y no existia la 
prensa. Los comandantes militares eligieron dos cónsu- 
les, Martin Roque Alonso y Antonio López. López hizo 
fusilar á los que se oponían á la dictadura: dada una cons- 
titución absolutista en 1844, le eligieron Presidente. El 
único beneficio de esta administración, fué abrir el pais 
al comercio exterior y concertar algunos tratados. Mas 
tarde hizo costruir ferrocarriles y barcos de vapor. Mu- 
rió en 1862 transmitiendo el gobierno á su hijo Francisco 
Solano López, educado en Europa y conocedor de los 
usos modernos. 

Por disputas de navegación en el rio de la Plata, y por 
ambiciones territoriales, hicieron guerra al Paraguay, el 
Brasil, el Uruguay y la República Argentina. Solano Ló- 
pez mostró un temple extraordinario : la alianza, concer- 
tada según el texto del tratado, para librar de la tiranía 
al Paraguay, obligó á López á una defensa heroica y des- 
esperada, hasta que murió en el combate de Aquidaban. 
El Paraguay quedó destrozado; la población se redujo a 
menos de la mitad. Los vencidos perdieron territorio y 
se obligaron á pagar una indemnización. Elegido Presi- 
dente Rivarola, cayó por disidencia con el Congreso. Jo- 
vellanos, Juan Bautista Gil, Uriarte, Caballero y los pre- 
sidentes que han seguido, mejoraron algo el pais y regu- 
larizaron las instituciones. 



» 



472 COMPENDIO DE LA 



PÁRRAFO XVI 

Chile 

Confederados por segunda vez [el| Perú y Bolivia, el 
gobierno chileno vio en la confederación un peligro para 
su seguridad y declaró la guerra, llamando al ministerio 
á Portales para que ayudara con sus consejos. Estaba 
Portales en Quillota presenciando las maniobras de la 
tropa, cuando se sublevó con alguna fuerza el coronel 
Vidaurre, prendió á Portales, le obligó á firmar una orden 
para la entrega de la escuadra, y después le fusiló. Blanco 
Encalada derrotó á los insurrectos con Vidaurre, y este 
y otros de sus compañeros fueron fusilados. 

Se enviaron al Perú dos expediciones: el general Bul- 
nes tomó á Lima, y deshecha la confederación, se firmó 
la paz. En 1840 los comicios eligieron presidente al gene- 
ral Bulnes, por el período constitucional (diez años). Es- 
paña reconoció la independencia de Chile, se fomentó la 
inmigración y ganaron considerablemente los intereses 
públicos y privados al amparo de leyes, aunque no muy 
avanzadas en ciertos conceptos, bien observadas y cum- 
plidas. Al concluir el período, los partidos estaban en 
efervescencia. Triunfó el candidato conservador Manuel 
Moutt: tuvo que sofocar un alzamiento de los radicales, 
pero se condujo con una elevación que le captó todas las 
simpatías. Quitó trabas al ejercicio de los derechos políti- 
cos, y suavizó las asperezas é intolerancias de los partidos. 

José Joaquín Pérez (1861 á. 1871) obtuvo el voto unáni- 
me de los compromisarios. El primer paso del gobierno 
de Pérez fué proponer una amnistía general que el Con- 
greso votó por unanimidad. Quiso fusionar los partidos, 
y no pudiendo conseguirlo, alcanzó al menos que la lucha 
de las opiniones se mantuviera en la esfera de la razón y 



HISTORIA UNIVERSAL 473 



del respeto mutuo. A estos métodos debe sin duda Chile 
la seguridad de sus instituciones, el vigor del espíritu 
público, la facilidad administrativa, el poder de su cré- 
dito, la garantía del progreso y de la paz y los constantes 
progresos. El partido avanzado lo es allí sin perder nada 
de su carácter meditador y reflexivo, y el partido conser- 
vador no rehuye los adelantos y reformas por sistema, 
ni se separa de lo que demandan las exigencias de cada 
época. 

Desde 1864 á 1866 estuvo en guerra con España: nada 
se alteraron las leyes interiores. Pasada la guerra, dio 
mayor impulso á la marina, á las obras públicas y al pro- 
greso moral del país, adquiriendo también extensos te- 
rritorios en la Araucania. En 1871 se redujo á cinco años 
el período presidencial, y fué designado Federico Erra- 
zuriz. Las cuestiones con la República Argentina sobre 
dominios en la Araucania y la Patagonia, y con Bolivia 
mas tarde sobre límites, terminaron satisfactoriamente 
por lo pronto. 

En 1875 se abrió en Santiago una exposición universal, 
la primera celebrada en los Estados de la América latina. 
En 1876 recayó la elección en D. Aníbal Pinto: reprodu- 
jéronse las dificultades de límites con Bolivia y se recla- 
mó contra medidas económicas del gobierno boliviano 
que perjudicaban los intereses de Chile. Declarada la 
guerra, el Perú se unió á Bolivia, pero los chilenos ven- 
cieron así en los combates marítimos como en los terres- 
tres. Por el tratado de paz adquirió Chile la provincia de 
Tarapacá y algunos territorios en la frontera boliviana, 
quedándose también por diez años con los puertos de 
Tacna y Arica, que al fenecer ese plazo fijarán por sufra- 
gio su preferencia de nacionalidad. 

El progreso interior se desenvuelve rápidamente en 
ferrocarriles, explotación de minas, comercio, Industria, 
enseñanzas científicas y literatura. Las costumbres 
han perfeccionado. Y aunque en este ultimo tiempo la 



474 COMPENDIO DE LA 



guerra civil ha conmovido el pais, puede no ser sino un 
incidente penoso en la vida común de un pueblo que ha 
dado tantos testimonios de cordura y de buen sentido. 

En 1881 reemplazó á D. Anibal Pinto D. Domingo 
Santa-María. Debe atribuirse el buen estado y la marcha 
por lo ordinario regular de la República chilena, entre 
otros motivos, y quizá en primer lugar, al acierto con 
que en el principio de la constitución nacional pudo lo- 
grarse armonizar los principios de libertad y autoridad 
que en otros paises se suceden sin conciliarse ni enten- 
derse. 

PÁRRAFO XVII 

La República Argentina. — El Uruguay 

En 1831 se firmó el pacto federal entre Buenos Aires y 
los Estados de Santafé y Entre-Rios, y luego con el de 
Corrientes: sublevados en Córdoba los unitarios, fueron 
vencidos. En 1832 Rosas marchó contra los indios del 
Sur, arrancándoles extensos territorios que el vencedor 
distribuyó en mucha parte entre sus amigos y partidarios. 
Balcarce sucedió á R.osas en la presidencia, mas como 
organizase un partido numeroso, no del todo en acuerdo 
con el régimen anterior, las bandas federales se subleva- 
ron en Buenos Aires, arrollaron las fuerzas del Gobierno, 
y la asamblea confirió á Rosas un poder omnímodo por 
cinco años; poder que ratificó el sufragio universal. El 
despotismo se impuso de una manera abierta; los que lo 
combatian eran desterrados ó asesinados. Pretendiéndose 
imponer á los extrangeros los mismos vejámenes y mo- 
lestias que á los nacionales, surgió un conflicto con Fran- 
cia en 1838 y fué bloqueado el puerto de Buenos Aires. 

Frecuentemente había asonadas que Rosas ahogaba en 
sangre: las deportaciones se hacían en masa. Mientras 
Rosas protegía al pretendiente Oribe para que se apode- 



HISTORIA UNIVERSAL 475 



rase del Uruguay y poder unir esa República á la Argen- 
tina, el gobierno uruguayo favorecia los movimientos 
contra Rosas. Provocada la guerra duró, con cortos in- 
tervalos, catorce años. Defendiendo á Montevideo se dis- 
tinguió José Garibaldi, ya al frente de sus compatriotas 
italianos, ó mandando una flotilla del gobierno de Mon- 
tevideo. En 1840 Rosas habia sido reelegido por otros 
cinco años, y aun lo seria otras dos veces. 

En 1845 Francia, Inglaterra y el Brasil suscribieron un 
tratado para obligar al gobierno argentino á dar satisfac- 
ción de agravios y ceder en los puntos en que se separaba 
del derecho de las naciones, así como para hacer cesar la 
guerra con el Uruguay: las escuadras francesa é inglesa 
destruyeron la ilota argentina y levantaron el bloqueo de 
Montevideo. El general Urquiza, uno de los instrumentos 
de las crueldades de Rosas y gobernador de Entre-Rios, 
se volvió contra él ; la provincia de Corrientes se alzó 
también, y siguió Santafé. En la acción de Monte-Case- 
ros, en Febrero de 1852, fué vencido Rosas y marchó á la 
Gran Bretaña. López y luego Pinto, ocuparon la presi- 
dencia: Urquiza disolvió el Congreso, desterrando á sus 
opositores: Mitré se sublevó en Buenos Aires, cuya ciu- 
dad fué sitiada por Urquiza con el apoyo del comodoro 
Koc, pero tuvo que levantar el sitio, y la República quedó 
dividida en dos secciones. 

Urquiza, nombrado director supremo de todas las pro- 
vincias, excepto Buenos Aires, estableció su gobierno en 
Paraná, y reconoció la independencia de la antigua ca- 
pital donde administraba el Dr. Obligado. Hecha la paz 
definitiva, las dos secciones comenzaron á desarrollarse 
contando con sus poderosos elementos naturales. 

En 1859 las provincias decidieron hacer ingresar en la 
confederación á IJuenos Aires. Iniciada la guerra se pactó 
al fin la unidad de todo el territorio bajo prindpiofl fede- 
rales. A Urquiza siguió en el poder D. Santiago Derqui 
por seis años. No concluyeron las discordias y luchas ci- 



476 COMPENDIO DK LA 



viles. Elegido Presidente el coronel Mitré, procuró unir 
los intereses y evitar la dislocación nacional. Siguióle el 
Dr. Sarmiento, y en el poder acreditó el amor que como 
publicista habia manifestado al porvenir de su patria. 
Una guerra con el Paraguay interrumpió en algo la mar- 
cha interior. En 1874 subió á la presidencia el Dr. Avella- 
neda: el gobierno debeló la insurrección de Mitré y las 
perturbaciones promovidas por los jesuitas. 

En 1880 triunfó en las elecciones presidenciales el doc- 
tor Roca . La República habia emprendido ya desde al- 
gunos años un derrotero fijo. Ninguna de las grandes 
cosas del progreso moderno se ha sustraido á los cálcu- 
los y planes del gobierno argentino; la enseñanza po- 
pular y científica es allí una verdad cuyos resultados se 
palpan todos los dias: los observatorios astronómicos y 
meteorológicos, los puentes, muelles y calzadas, los ins- 
titutos de artes, telégrafos, ferrocarriles, carreteras, edi- 
ficios públicos, laboratorios y gabinetes, conciertan con 
los adelantos en la esfera política y con el perfecciona- 
miento en las leyes y en las costumbres. La inmigración 
ha sido singularmente protegida con provecho de la Re- 
pública y del proletariado europeo. Tenia en 1875 dos 
millones y medio de habitantes, y en quince años ha casi 
triplicado el número. 

Procediendo con discreta previsión, han llamado los 
argentinos no solo inmigrantes que trabajen la tierra y 
mejoren la industria, sino también otros que nutran el 
espíritu, trasmitan la ciencia y divulguen el gusto por 
las artes. Arquitectos, maestros y catedráticos, médicos 
y químicos, escritores y filósofos, se han apresurado á 
responder á la cita: la República los ha recibido como 
factores que concurren á levantar el edificio social como 
lo sueñan los patriotas en sus generosos optimismos. 

La Confederación Argentina ha atravesado estos últi- 
mos tiempos, y todavía atraviesa una molesta y dura 
crisis: pero la crisis será vencida por la diligencia y el 



HISTORIA UNIVERSAL 477 






patriotismo junto con el trabajo y el buen sistema ad- 
ministrativo. Es la Argentina por su nombre, su prestigio 
y sus adelantos, si no el primero, uno de los principales 
pueblos de la América latina: su capital Buenos Aires, la 
mas bella, populosa é ilustrada; la prensa, la mas labo- 
riosa y quizá la mas inteligente y profunda. Un porvenir 
muy cercano será el premio de los honrados esfuerzos y 
de los nobles sacrificios del pueblo argentino. 

Uruguay. — Al Presidente Ribera reemplazó en 1835 
D. Manuel Oribe: combatido por sus enemigos, pidió el 
apoyo de Rosas, no obstante lo cual, le derribaron del 
poder. Promovida la guerra con la República Argentina, 
Oribe aceptó el cargo de general de Rosas. Catorce años 
duraron las hostilidades, y en ellos el Uruguay se defen- 
dió contra fuerzas superiores; las colonias extrangeras 
en Montevideo prestaron concurso activo, entre ellas la 
italiana dirigida por el ya entonces heroico José Garibal- 
di. Pereira y Bernardo fueron Presidentes hasta 1860. En 
1863 estalló una revolución liberal acaudillada por Ve- 
nancio Flores y tuvo mal éxito. Al Presidente Berro su- 
cedió Aguirre en 1864: suscitada guerra con el Brasil, 
renunció Aguirre, ocupando su lugar Villalba, y luego 
Flores, impuesto por la influencia brasileña. En 1860 
murió asesinado Flores, sucediéndole el general Batle. 
Terminada la guerra con el Paraguay, hubo guerra civil 
que acabó por transacción de los partidos en 4872, y se 
encargó del gobierno el Dr. Gomensoro. Bajo las presi- 
dencias de Ellauri, Várela, Latorre y Vidal, no acaecie- 
ron sucesos trascendentales. El general Santos se señalo 
por una administración desmoralizada. 

Con tantos disturbios y desavenencias, el Uruguay no 
desatendió lo que convenia á sus intereses y á su cultura; 
fomenta la inmigración, hace un comercio activo, y pro- 
duce en una proporción superior á la masa de sus ha- 
bitantes. 



478 COMPENDIO DE LA 



PÁRRAFO XVIII 

La América Central 

Obedeciendo á las mismas causas, precedentes y moti- 
vos que los demás paises de la América latina, la antigua 
Capitanía general de Guatemala hallaria idénticos resul- 
tados y obstáculos análogos para organizarse y consti- 
tuirse. Las fuerzas tradicionales se acumulaban por 
espontánea gravitación hacia los antiguos sistemas, mien- 
tras que el mismo orden, la misma libertad en el discu- 
rrir y proyectar, originaba disidencias agravadas por la 
ambición de algunos y el deseo de preponderar de muchos. 

Muchas circunstancias harian peligrar la unidad que 
estableciera el primer código político; territorios alejados 
con difíciles comunicaciones; paises con hábito de una 
autonomía relativa; tendencias localistas; celos de unos 
con otros pueblos, á los cuales no en pequeña escala 
contribuyó el litigio de anexión á México que habia cos- 
tado disgustos y sangre. Si la disgregación pacífica de la 
metrópoli fué una conveniencia de humanidad y un bien 
para que antes se extinguieran querellas y rivalidades, 
bajo el punto de vista inmediato político el hecho, en la 
forma que se realizó, no permitía distinguir un perfecto 
deslinde de campos, como cuando para obtener un re- 
sultado median sacrificios, penalidades y luchas empe- 
ñadas. 

Ha de considerarse á la vez como una circunstancia 
indispensable para formar juicio exacto, que en muchas 
regiones de América el partido tradicional se oponía á 
las reformas constitucionales decretadas en España en 
1820, entrando en sus cálculos, ya para cooperar á la 
independencia ó para mostrarse indiferente, tratar de 
rehacer las cosas en el sentido de sus doctrinas. 



HISTORIA UNIVERSAL 479 



El desligamiento pacífico, ai apartar los peligros, dis- 
gregó las fuerzas que se contrajeron á una acción mas 
próxima. No siendo tampoco cosa sin importancia, las 
discordias y luchas que siguieron á la formación del pri- 
mer poder federal. Los partidos, aunque convinieran en 
la propiedad del sistema inaugurado, no lo interpretaban 
en la misma manera. Debiendo advertirse no ser esto 
asunto de extrañeza, pues que en mas adelantados tiem- 
pos y en pueblos del todo constituidos surge análoga di- 
versidad. 

Al principio, como en todas las revoluciones, se impuso 
lo mas generoso, y en cuanto á doctrinas y teorías y 
buenos propósitos, no quedó atrás de otras asambleas la 
asamblea constituyente Centro-americana. Llegó la época 
de organizar, y se tomó lo mas aceptable. Mas en la cons- 
titución de 1824 quedaban muchos puntos oscuros. La 
federación asemejábase á un poder que vive á merced de 
otros poderes: los Estados eran mas autónomos que só- 
lida la unidad. No faltaban talentos ni patriotismo, sino 
conexión y acercamiento; ni buenas leyes, sino costum- 
bres y fortaleza en los hábitos públicos. Un peligro exte- 
rior habría vigorizado las aspiraciones unitarias, pero 
derribado el imperio en México, no lo hubo. Debe agre- 
garse que habiendo unión negativa en todos los adversa- 
rios de un nuevo organismo, no la habia entre los libera- 
les, según en Guatemala lo acreditó el proceso de Mol i ni 
y la injusticia de no reponerle siendo absuelto, y después 
la querella entre los partidarios de Galvez y los disiden- 
tes guiados por D. José Francisco Barrí india. 

Aun no hacia dos años que Morazan ocupaba la presi- 
dencia de la República, cuando se promovió guerra con 
el Salvador, por desavenencias con el jefe de aquel Ks- 
tado, José María Cornejo, y por desacuerdo en cosa a de 
gobierno. En el conflicto ofreció su mediación el Presi- 
dente de Guatemala Mariano Galvez, como si los con- 
tendientes fueran naciones extrañas* Terminada la lu« 



480 COMPENDIO DE LA 



cha, hubo de combatirse á Ramón Guzman que habia 
enarbolado en Omoa bandera española. Los motines y 
desórdenes locales no se interrumpían. 

En 1834 pasó á Sonsonate la residencia del gobierno 
federal, y luego á San Salvador. No tardó en surgir dis- 
cordia con los poderes del Estado. Elegido de nuevo Mo- 
razan para presidir la federación, se erigió en Estado 
federal la capital del Salvador. 

En 1831 el Dr. Mariano Gal vez ocupó la presidencia del 
Estado de Guatemala; se le reeligió en 1835. No obstante 
los progresos realizados en instrucción pública y en todos 
los ramos de la administración, el descontento aumentaba, 
porque en ciertas transiciones la inquietud y la impacien- 
cia son motivos suficientes. Los liberales se dividieron; 
la aparición del cólera dio lugar á supersticiosos augurios 
y á levantamientos de los indígenas, creídos de que el 
cólera procedía de criminal envenenamiento de las aguas. 
El gobierno de Galvez creyó desarmar á sus enemigos con 
medidas generosas,y ellos aprovecharon las dilaciones para 
aumentar sus fuerzas y dar incremento á la revolución. 

Los descontentos hallaron en el cabecilla Rafael Carrera 
un jefe disimulado y atrevido, el cual, solicitado también 
de los liberales disidentes de Guatemala, pudo triunfar 
en Febrero de 1838, y derribó á Galvez, á quien sucedió 
en la jefatura del Estado D. Pedro Valenzuela. Carrera 
salió de la ciudad, aunque continuaría siendo una ame- 
naza, y como no alcanzasen resultado las misiones paci- 
ficadoras del gobierno federal, Morazan entró en campaña 
en Abril del mismo año 38, batió á los facciosos, y como 
se retirase al Salvador, repuesto Carrera siguió la guerra, 
entró en Guatemala en Abril de 1839, destituyó al jefe del 
Estado Carlos Salazar, y le reemplazó con Mariano Ribera 
Paz. Con los recursos adquiridos, perturbó al Estado del 
Salvador y disolvió el Estado de los Altos (formado en 
1838) del cual habia sido Presidente el distinguido juris- 
consulto D. Marcelo Molina. 



HISTORIA UNIVERSAL 481 



La federación estaba destruida. Al concluir Morazan 
el segundo período presidencial, fué nombrado jefe del 
Estado del Salvador. El poco concierto que existiera entre 
los diversos gobernantes, desapareció con el triunfo de 
Carrera. Morazan, sin embargo, no desistia en el empeño 
de reconstruir la República. En Marzo de 1840 salió del 
Salvador en dirección á Guatemala con una columna de 
tropas; penetró en la capital, pero se vio obligado á des- 
alojarla. En Abril marchó voluntariamente emigrado con 
otros hombres notables. Pasados dos años regresó de Sur 
América, estuvo en la Union, puerto salvadoreño, y fué 
con quinientos hombres á Costa-Rica; el pais le recibió 
bien; el Presidente Braulio Carrillo le cedió el puesto. 
Ninguna de las secciones centro-americanas reconoció 
la situación creada por Morazan en Costa-Rica. 

El 12 de Setiembre (de 1842) estalló una insurrección 
en San José de Costa- Rica; Morazan se defendió mientras 
pudo, y luego salió en dirección de Cartago; en el camino 
le prendieron; un consejo de guerra le condenó á muerte, 
y fué fusilado el 15 de Setiembre, aniversario de la inde- 
pendencia. 

D. Venancio López ocupó la presidencia de Guatemala 
en 1841, y por su renuncia Ribera Paz en 1842, á quien 
reemplazó Carrera en 1844. Habíase desligado hacia largo 
tiempo de los compromisos contraidos con los liberales 
disidentes de Galvez, y su política se encaminaba de un 
modo resuelto al partido opuesto; todos los elementos 
tradicionalistas le acojieron con intento de reducirle, 
pues era, sobre desconocedor de las cosas sociales, igno- 
rante aun de los mas sencillos rudimentos. Pero no fué 
sin mutuas compensaciones el ceder medios y recursos 
para la reacción política, porque dispuso de la fuerza y 
gobernó de cuenta propia. Se señalaba por su crueldad, 
que con el tiempo iria mitigando, y no tuvo reparo en 
remover todo lo que del régimen liberal quedara. 

En 1848 se reunieron Cortes Constituyent 68, < >>n\ 

si 



482 COMPKNDIO DE LA 



das ante la gravedad de las circunstancias; Carrera dimi- 
tió, y luego de algunas desavenencias y conflictos, puesto 
en connivencia con el jefe provisional Paredes, regresó, 
ocupó el primer lugar en el ejército. Honduras y el Sal- 
vador que trataban de restablecer la unidad, enviaron 
ejércitos que fueron vencidos por Carrera en la batalla de 
la Arada (Febrero 1851). Paredes dejó la presidencia á 
Carrera. En 1852, publicada el acta constitutiva, ya Ca- 
rrera era considerado como un poder sin contrapeso. Una 
guerra con Honduras en 1853, dio el triunfo á Guatema- 
la. En 1855 se nombró á Carrera Presidente vitalicio: 
poco después, los sucesos de Nicaragua (guerra de los 
filibusteros) hicieron intervenir á todos los Estados de 
Centro América, y Guatemala tomó parte con buen éxito. 
En 1863 se rompieron las hostilidades entre Guatemala y 
el Salvador: Carrera venció en definitiva, después de ha- 
ber sufrido al principio una derrota. 

Murió Rafael Carrera en 1865, con fama de valiente y 
de arrojado, pero no de protector de las doctrinas de de- 
recho y de los adelantos que enaltecen los pueblos. Era 
un carácter y una fuerza; no una palanca del progreso. 

El general D. Vicente Cerna elegido Presidente por 
cuatro años, y reelegido en 1869, sustentaba el mismo 
criterio político de su antecesor, y aunque menos presti- 
giado, era en cambio menos duro y violento. El pais sen- 
tia la necesidad de otros procedimientos y de otra marcha. 
En 1871 le derribó la revolución acaudillada por el general 
García Granados y el general Barrios. Entonces comenzó 
una nueva época, con las dificultades inherentes á toda 
novedad esencial. 

La revolución ha tenido sus arranques y defectos, mas 
también sus cualidades, beneficios y progresos. El pais 
creció en intereses y en representación. Las ideas de 1871 
anidaban en un círculo relativamente pequeño, de modo 
que cuanto se intentara, llegaría, mejor que por el número 
de cooperadores, por su audacia. 



HISTORIA UNIVERSAL 483 



Al Presidente provisional D. Miguel García Granados, 
temperamento liberal y hombre ilustrado y capaz, de 
valor sereno y resistente y mas propio para regir pueblos 
ya constituidos que pueblos revolucionados, sucedió en 
1873 el general D. Justo Rufino Barrios. Los levantamien- 
tos del partido vencido, fracasaron después de larga lucha. 
Cambiáronse las leyes y se hicieron trascendentales re- 
formas en el orden político. En 1876 hubo guerra con el 
Salvador. En 1885 el general Barrios intentó restablecer 
la unidad de Centro América y sucumbió en la demanda: 
su gobierno, administración y métodos, asi como su ca- 
rácter, no pueden aun ser juzgados por la historia sino 
de un modo incompleto. Al quedar vacante la presiden- 
cia, entró á ocuparla el designado general Barillas, elegido 
después por los comicios. 

El Salvador. — Los salvadoreños manifestaron primero 
resistencia abierta á la anexión á México, y después al 
espíritu centralizador del gobierno de Arce. Con tropas 
salvadoreñas principalmente, triunfó Morazan en 1829. 
Pero el orden no se restableció por este último triunfo: 
las conspiraciones de San Miguel, de los indios capita- 
neados por Anastasio Aquino; las disidencias entre el 
Estado y la confederación, y la perturbación de los par- 
tidos, duraron mientras las jefaturas de D. José María 
Cornejo, D. Mariano Prado y D. Joaquín de San Martin y 
los gobiernos siguientes. En 1836 fué elegido D. Diego 
Vigil, comenzando mientras su período las turbulencias 
en Guatemala por causa de Carrera y de sus adeptos. En 
el período de D. Timoteo Menendez ocurrió la ultima lu- 
cha entre Carrera y Morazan. 

Desde 1839 fué casi permanente la guerra entre el Sal- 
vador y Honduras; figuraba como general distinguid.» eo 
el Salvador, Cabanas, y en Honduras, Ferrera. AMora/.an 
reemplazó como jefe del Estado D. Juan Lindo después 
de la interinidad de D. Antonio J. Cañas y Norberto Ra- 
mírez. La asamblea dictó una constitución, linio dejó el 



COMPENDIO DE LA 



poder á su sucesor Gañas, quien lo renunció para que lo 
ocupase el designado Juan José Guzman. En 1842 desem- 
barcó Morazan en la Union. No pudiendo allegar bastan- 
tes recursos, marchó á Costa-Rica donde pereceria á Ios- 
pocos meses. Diferentes proyectos de confederación no 
llegan á tomar formas. En 4845 el vice-presidente Joaquín 
Eufrasio Guzman desconoce al Presidente Malespin, y á 
la lucha interior sigue otra con Honduras. La presiden- 
cia de Aguí lar pasa en conflictos con el obispo Viteri y 
los intransigentes. En 1848 sube al poder el Dr. Vascon- 
celos, quien contribuye al triunfo de los liberales de 
Guatemala y á la caida de Carrera. Fírmase en Chinan- 
dega el pacto federal entre el Salvador, Honduras y Nica- 
ragua; reelegido Vasconcelos en 1850, se declara la guerra 
en unión con Honduras á Guatemala, y son vencidos Ios- 
aliados en la Arada. — Febrero de 1851. 

Cae Vasconcelos á consecuencia de la derrota y le su- 
cede el Dr. Dueñas. En 1854 es elegido D. José María 
San Martin y en 1856 D. Rafael Campo. En 1858 y lo& 
años inmediatos, el jefe, Santin del Castillo tuvo que lu- 
char con fuertes oposiciones: en 1860 le reemplazó et 
general Gerardo Barrios. En la administración de Barrios 
se decretó el código civil de la República y se hicieron 
otras reformas oportunas. En 1863 se suscitó guerra en- 
tre el Salvador y Guatemala: rechazado Carrera en Coa- 
tepeque, Barrios emprendió lucha con Nicaragua, mien- 
tras Carrera volvía á invadir. Vencido Barrios, se embarcó 
en la Union. El Dr. Dueñas quedó de Presidente: el código 
político era reformado, y los trámites de gobierno se in- 
clinaron en el sentido de retroceso. En 1865, como al 
pasar frente al puerto de Corinto se inutilizase la nave 
en que iba D. Gerardo Barrios, los empleados le pren- 
dieron, y reclamado por el Dr. Dueñas, el gobierno de 
Nicaragua le entregó á condición de que salvarían la 
vida del detenido. Dueñas no aprobó la cláusula de sal- 
vedad ni quiso devolver al prisionero, que condenado á 



HISTORIA UNIVERSAL 485 



muerte por un consejo de guerra, fué fusilado el 29 de 
Agosto. 

La revolución de 4871 derribó del poder á Dueñas y 
•cambió la marcha de las cosas en un sentido liberal y ex- 
pansivo. El general González administró con juicio y 
sensatez cuatro años. Acabado el período, era elegido 
D. Andrés Valle, pero surgieron dificultades con Guate- 
mala, se declaró la guerra, y cayó Valle, entrando en su 
lugar el Dr. D. Rafael Zaldivar, que ha gobernado hasta 
que le derribó la revolución de 1885 acaudillada por el 
general D. Francisco Menendez. La República salvado- 
reña se ha manifestado desde la independencia como un 
pueblo animoso y viril. Envuelta en luchas emanadas 
tanto de motivos interiores, como del estado general de 
Centro-América, ha ido progresando moral y material- 
mente. El afán de perpetuarse en el poder, de algunos 
jefes, ha causado una parte de los conflictos políticos. El 
Salvador se ha distinguido también por el modo de hon- 
rar á sus caudillos, no menos que por insistir en la de- 
fensa de buenas causas. 

Los celos entre los Estados no se han extinguido, por 
efecto sin duda de una política que deberá rectificarse. 
En 4885 el Salvador resistió al general Barrios y al ejér- 
cito de Guatemala, aunque la causa de la unidad nunca 
le habia sido antipática, por suspicacia de trámites y de 
personas. 

El Salvador produce y trabaja proporcionalmente mas 
de lo que debia suponerse de su territorio y de su po- 
blación . 

Honduras. — El Estado de Honduras siguió la suerte del 
Estado del Salvador en las primeras contiendas con el 
gobierno federal. No queriendo someterse á Arce, fué 
atacado, y concluyó por vencer al ejército invasor: en 
esas contiendas comenzó á figurar Mmazan, al cual Hon- 
duras auxilió con tropas y recursos hasta 1839. Entre el 
Salvador y Honduras, casi no se interrumpió la guerra 



486 COMPENDIO DE LA 



en cinco años, y luego los dos contendientes la hicieron 
á Nicaragua. Las tentativas de reanudar el pacto unitario 
se frustraron, siendo la última manifestación la guerra 
que tuvo desenlace en la batalla de la Arada. El general 
Cabanas, personalidad de las mas distinguidas en ese 
revuelto período, fué tres años Presidente: en 1855 fué 
derribado con auxilio del general Carrera y sustituido 
con Santos Guardiola, el cual moriria asesinado en Co- 
mayagua en 1 862. Honduras, como el Salvador y los demás 
Estados, concurrió á la guerra contra los filibusteros. 

A Guardiola sucedieron Victoriano Castellanos y Fran- 
cisco Montes. Montes, aliado con el Salvador, hizo guerra 
á Nicaragua. En 1863, después de otra guerra con Guate- 
mala, ocupó la Presidencia José María Medina: ni él ni 
sus sucesores D. Celso Arias y D. Ponciano Leiva lograron 
establecer una paz duradera. En 1876 se eligió Presidente 
á D. Marco Aurelio Soto que gobernó siete años con de- 
dicación á los intereses y adelantos del pais. Después 
subió al poder el general Bogran. 

Honduras, en las épocas de gobierno liberal, propendía 
al restablecimiento de la unidad Centro-americana. Las 
dificultades exteriores la hacían sentir la necesidad de 
ser auxiliada. Desde muy antiguo los ingleses trataban 
de apoderarse de algunos puntos de Centro América: la 
política de los Estados Unidos del Norte, y tratados ulte- 
riores entre la Union y la Gran Bretaña, ponían al conti- 
nente al abrigo de peligrosas influencias. 

En 1860 Walker desembarcó enTrujillo: obligado á 
internarse por la intervención de un buque ingles, fué 
preso, sometido á un consejo de guerra y fusilado. El 
territorio de Honduras es rico, extenso, con costas á los 
dos Océanos, abundante en maderas y minas. La escasez 
de población impide un rápido desenvolvimiento. Por lo 
común, como en toda la América Central, hay imagina- 
ción y talento, deseo de mejorar, buenas aficiones y soli- 
citud de porvenir. 



HISTORIA UNIVERSAL 487 



Nicaragua. — Lo mismo que en el Salvador, se habían 
dividido las opiniones acerca de la anexión á México; á 
esto se agregarían las luchas por celos y prioridad entre 
León y Granada; luchas que no cesarian hasta que se 
erigiera Managua como capital y centro político. Ningún 
poder sólido se habia constituido desde la elección de 
Manuel Antonio de la Cerda, apenas separada Centro 
América de México. En tiempo de la federación, la auto- 
ridad federal tuvo poco influjo en el interior de Nicara- 
gua: un partido era afecto y otro desafecto á la unidad. 
Roto de hecho el pacto nacional en 1840, Nicaragua 
permaneció cuatro años en un Estado anómalo: en 1844 
proclamó la independencia absoluta, acreditando repre- 
sentantes en el exterior y contrayendo por sí sola com- 
promisos. Los proyectos de confederación con Honduras 
y el Salvador, se frustraron una y otra vez. 

Al director D. Manuel Pérez, sucedieron D. Silvestre 
Selva y D. José León Sandoval, reemplazado este después 
de un período turbulento, en 1847, por D. José Guerrero. 
Algunas diferencias sobre la posesión de la provincia de 
Guanacaste, alteraron las relaciones entre Nicaragua y 
Costa-Rica; pero mas graves fueron las suscitadas con la 
Gran Bretaña. 

En 1836 subditos ingleses se habían apoderado del 
puerto de San Juan del Norte, estableciendo una aduana. 
Años mas tarde (1847), el gobierno nicaragüense envió 
tropas, y lo ocupó sin resistencia. Mac Donald, super- 
intendente ingles en Belice, recobró el puerto que vol- 
vieron á tomar fuerzas de Nicaragua. Los ingleses alega- 
ban estar á la defensa de los indios mosquitos, y que á 
estos pertenecía San Juan del Norte. La contienda siguió 
hasta Abril de 1850, en que por el tratado Clayton Rul- 
wer se reconocía la independencia déla América Cen- 
tral, garantizándose la neutralidad de las vias intero» 
nicas que se abrieran, y particularmente la del canal 
proyectado en territorio nicaragüense. 



COMPENDIO DE LA 



Managua fué erigida en capital en 4851. A Guerrero 
siguieron en el gobierno D. Norberto Ramírez, D. Lau- 
reano Pineda, y en 1853 D. Frutos Chamorro. En 1854 
una asamblea constituyente derogó la constitución de 
1838, reformando las leyes en sentido conservador. Mu- 
chos demócratas emigraron, volviendo después con una 
partida capitaneada por Máximo Jerez y por Castellón; 
los revolucionarios ganaron ventajas y sitiaron á Chamo- 
rro en Granada, pero no pudieron tomar la ciudad. 
Chamorro murió en 1855 y fué elegido presidente D. José 
María Estrada. 

Los demócratas trataron con el norte-americano Wi- 
lliam Walker, el cual se comprometió á ayudarles, y llevó 
en Junio de 1855 un cuerpo de auxiliares que el pueblo 
titularia filibusteros. Con este refuerzo entraron los re- 
volucionarios en Granada, y se formó un gobierno nacio- 
nal bajo la presidencia de D. Patricio Rivas. El coronel 
Kidney habia desembarcado en San Juan del Sur, y pro- 
clamó la independencia de aquella parte de la costa. 

Las Repúblicas de Centro América no reconocieron el 
cambio operado en Nicaragua: una tentativa de Corral, 
jefe de los vencidos, le costó la vida. Costa-Rica se dis- 
puso á intervenir y envió tropas á Nicaragua. En 1856 
fué Walker elegido Presidente, embargó los vapores del 
tránsito y restableció la esclavitud: supo sostenerse algún 
tiempo; pero cuando los costarricenses tomaron los bar- 
cos del lago, y cortaron las comunicaciones, se hizo difí- 
cil la posición del jefe filibustero. Atacado por todos los 
Estados centro-americanos, se vio obligado á capitular 
en Rivas con setecientos hombres, después de un asedio 
de cuatro meses. Los demócratas nicaragüenses, al com- 
prender que de auxiliar se convertía en arbitro y jefe, 
reconocieron su error y combatieron por su patria. 

Nicaragua quedó desmantelada. En vista de tantos per- 
juicios, los partidos perdieron mucho de su irreconcilia- 
bilidad. Se organizó un gobierno provisional por los g^ne- 



HTSTORU UNTVRR9AL 



rales Jerez y Martínez. La asamblea de 1857 nombró jefe 
supremo á Martínez, reelecto en 1862. Sucedióle D. Fer- 
nando Guzman, y en su período estalló la guerra civil 
promovida por Martínez y Jerez. D. Vicente Cuadra, que 
reemplazó á Guzman en 1871, trató de reconstituir el pais 
y la hacienda. Nicaragua ha prosperado desde entonces 
en intereses y en educación política; y aunque por lo 
general ha regido la República el partido conservador, 
representado por Chamorro, Zábala, Cárdenas y otros, se 
han consolidado la administración, el buen orden eco- 
nómico y algunos principios liberales, entre ellos el de 
imprenta, que es la salvaguardia de todos. Las obras del 
canal interoceánico se comenzaron por una empresa 
norte-americana. 

Costa-Rica. — Por el alejamiento del centro de gobierno, 
Costa-Rica mantuvo cierta independencia que casi se 
hizo absoluta bajo la federación: disuelta esta, solo tuvo 
que convertir el hecho en derecho. Juan Mora fué elegido 
jefe del Estado dos períodos, desde 1825. No tuvo guerras 
tan frecuentes como las otras regiones, aunque sí al- 
gunas violentas entre los habitantes de San José y otras 
ciudades. 

Al romperse el pacto federal gobernaba Costa-Rica 
D. Braulio Carrillo, que en 1824 dejó el puesto á Morazan. 
Este caudillo, fijo en la idea de reconstituir la nacionali- 
dad, comenzó á organizar fuerzas. La masa del pais, la- 
boriosa y dada á sus costumbres, no gustaba del ejercicio 1 
de las armas, ni menos de esgrimirlas fuera de la Repú- 
blica: el descontento se tornó en insurrección, y vencido 
y preso Morazan, era fusilado el 15 de Setiembre de 1842 
en la capital del Estado. Los jefes del movimiento, José 
María Alfaro y Antonio Pinto, entraron respectivamente 
en la Presidencia y en el mando del ejército. En 1844 su- 
bió al poder Francisco María Orcamuiio, y en el misino 
año se dictó y promulgó una nueva constitución. Diri- 
gieron luego el gobierno Rafael Moví, José Rafael de 



490 COMPENDIO DE LA 



Gallegos, José María Alfaro y el Dr. Castro. Dos períodos 
obtuvo la presidencia D. Juan Rafael Mora, que intervino 
con acierto en los sucesos de Nicaragua y fomentó el 
progreso del pais. Una sublevación le arrojó del poder, 
siendo sustituido por José María Montealegre en 4859. 
Mora intentó recobrar el poder y perdió la vida, en 1860. 

A Montealegre siguió Jesús Giménez, y en 4865 triunfó 
la candidatura del Dr. Castro, reemplazado por el mismo 
Giménez á causa de una rebelión militar. 

Giménez representaba en Costa-Rica, como Dueñas en 
el Salvador y Cerna en Guatemala, los procedimientos de 
las viejas escuelas. En 4870, una revolución iniciada por 
el general D. Tomas Guardia, derribó á Giménez: elegido 
Presidente D. Bruno Carranza, renunció y le sucedió 
Guardia. Desde aquella época, con leves intervalos de la 
presidencia de Esquivel y la provisional de D. Vicente 
Herrera, gobernó el general Guardia hasta su muerte 
en 1882. Su sucesor Fernandez murió en breve, siendo 
reemplazado por Soto. 

Aunque Costa-Rica no escaseó las disputas é insurrec- 
ciones, no tenían larga duración por §1 carácter de los 
habitantes, mas dados al trabajo y á la economía que á 
la vida de revueltas. Su posición, en el extremo de Cen- 
tro América le ponia al abrigo de las complicadas cues- 
tiones de los Estados. Sus mas graves litigios han sido 
con Nueva Granada y Nicaragua, por límites. I^os gobier- 
nos han promovido la comunicación por el Norte con 
utilidad del comercio y del progreso intelectual. Redu- 
cido el pais en habitantes, mas que los otros Estados, 
produce sin embargo mas de un término medio que los 
otros, y se distingue por su laboriosidad constante y su 
esmero en los negocios agrícolas en que busca la riqueza 
y el porvenir. Una línea férrea unirá pronto los dos 
océanos. 



* * 
* 



HISTORIA UNIVERSAL 491 



PÁRRAFO XIX 
Estado de Asia, África y Oceania 

Las naciones asiáticas y africanas ejercen poca in- 
fluencia política en el mundo, ni tienen tampoco iniciativa 
científica que las haga figurar en el concierto activo de 
los pueblos que hacen el núcleo de la civilización mo- 
derna. La China, que según las tradiciones precedió en 
importantes conocimientos á Europa, ha quedado atrás, 
señalándose solo por sus trabajos en sedería y sus obras 
de arte en marfil, hueso y maderas. El Celeste imperio, 
con sus cuatrocientos millones de habitantes, no compite 
en grandeza moral ni poder científico con las nacionali- 
dades principales de la época. Su sistema de gobierno, 
despótico y rutinario, y el arraigo de los hábitos, tienen 
en un punto desde hace siglos aquel país, por mas que se 
hayan hecho accesibles al comercio exterior varias co- 
marcas del imperio, y que la emigración salga en abun- 
dancia en busca de prosperidades y ventajas. 

En la India domina Inglaterra, que ha impuesto en el 
antiguo país de los brahmanes, todos los progresos y ade- 
lantos de la cultura del siglo. La Siberia no es casi mas 
que un sepulcro de los deportados por el despotismo 
ruso, y un venero de riqueza por las inagotables minas 
de hierro. 

Turquía impera sobre la región de Asia que un dia tuvo 
ciudades como Babilonia, Nínive y Assur; ya desiertos 
donde apenas á largas distancias se halla alguna aldea ó 
ciudad insignificante: sobre el Asia Menor que ilustraron 
los jonios con su temprana cultura y sus nobles artes, y 
sobre la Siria en que florecieron tantos pueblos. Todo eso, 
casi desierto, paga escaso tributo á la civilización. Persia, 
pais independiente, apenas se defiende de la9 asechanzas 



492 COMPENDIO DE LA 



de Rusia, en un estado poco envidiable de recursos y de 
energías morales. El despotismo político es la norma 
de los Estados autónomos y de los países sometidos, ex- 
cepto las colonias europeas. Razas y naciones están en 
decadencia, y nada hacen por rehabilitarse. 

El continente africano, de igual manera que Asia, se 
hizo en la antigüedad mas acreedor que hoy á la conside- 
ración de la historia. Egipto representó un papel bri- 
llante, atestiguando todavía con sus pirámides y necró- 
polis el poder de los faraones y el genio de los artistas. En 
el primer cuarto de este siglo, los vireyes emprendieron 
algunas reformas, y luego se han detenido, debiéndose 
las empresas de importancia, como el canal de Suez, á 
trabajos y capitales extraños. Al Sur de África poseen los 
ingleses la colonia del cabo de Buena Esperanza. El Norte 
está sumido en el mayor atraso, no obstante la continua 
comunicación con los productores y comerciantes euro- 
peos, y la proximidad á pueblos civilizados. Al Occidente, 
por iniciativa de estadistas norte-americanos, se fundó 
la República de Liberia, poblada de negros, en parte pro- 
cedentes de los Estados Unidos. Las otras regiones del 
Centro son incultas. 

En la Oceanía, como no se comprenda el Japón, no hay 
naciones independientes. El infinito número de islas, está 
dominado por las potencias europeas. Inglaterra ha for- 
mado en Australia una gran colonia tan extensa como 
rica. 

Desde hace algunos años el Japón va realizando pro- 
gresos notables en las instituciones y en el orden social. 

Los pueblos antiguos del Oriente merecen desde últi- 
mos del siglo pasado una atención especial de los sabios 
y de los investigadores: se estudian las ruinas, los jero- 
glíficos é inscripciones, encontrándose ya en el caudal de 
conocimientos recojido, materia bastante para elevar el 
concepto de aquellas civilizaciones desaparecidas, y de 
aquellas razas transformadas por otros usos, hábitos y 



HISTORIA UNIVERSAL 493 



creencias. Asia y África están amenazadas por Europa 
que espera coyuntura favorable para imponerse. Después 
de las grandes avenidas de pueblos hacia el Occidente, 
desde los tiempos mas antiguos conocidos hasta la inva- 
sión germánica, parece que se verifica un reflujo, con el 
fin de lograr equilibrio. Rusia é Inglaterra se disputan la 
primacía en el Asia: en Egipto interviene la política eu- 
ropea. 



TnmwzrnTwrmrrzrnrrvrnrrirnrrirwrwrrir^ 



CAPÍTULO QUINTO 
Cultura y progresos modernos 



Los últimos siglos de la edad media preparaban una 
nueva era humana por las investigaciones de los filóso- 
fos, la grandeza de los poetas, por las huellas que dejaron 
las cruzadas, por el desarrollo de la industria y del co- 
mercio, las inspiraciones de los artistas, las guerras y los 
cambios en la política. 

El feudalismo con sus derechos particulares cedia la 
influencia á la monarquía absoluta, representante á la sa- 
zón de la unidad nacional; mal menor, con el cual los 
pueblos tampoco podrían estar conformes cuando el espí- 
ritu creciese y se robustecieran los ideales de justicia. 

Los siervos se habían emancipado en casi toda Europa. 
El trabajo entraba como factor de importancia en la 
composición de las sociedades. Aun las luchas de los pon* 
tí fices con los emperadores prestaron su concurso, creando 
dualismos favorables á los intereses que despertaban. 

El renacimiento italiano, inaugurado magestuosa- 
mente por el Dante, señaló rumbos poco acomodables al 
espíritu de los siglos medios. Las nacionalidades, como 
guiadas por el mismo impulso, resolvían problemas de 
constitución : reformábanse las leyes , se modificaban 
las costumbres, y provocada en múltiples maneras la 



496 COMPENDIO DE LA 



inteligencia, sentía levantarse á otros espacios su am- 
bición. 

A partir del siglo xm la filosofía alcanzó grandes pro- 
gresos: eFmundo moral de la edad media se hacia estrecho 
y monótono para los entendimientos; las antigüedades 
griegas y romanas comenzaban á estar en boga. La divi- 
sión de Italia, que perjudicaba á la política, favorecía á 
las artes y á las ciencias: los reyes y duques, estimulán- 
dose unos á otros, daban su protección á las capacidades 
é ingenios. 

De un lado se agruparon las opiniones que nada encon- 
traban bueno ni justo fuera de la edad media, y de otro 
los que requerían de todas las inteligencias, dogmas, 
sistemas, pueblos y razas, el caudal que hubiera de ilus- 
trar al mundo. Nació un apasionado encono y un afán 
sistemático de contradecir en los partidos, llegándose á 
declarar, ó que nada habia útil fuera de la edad media, ó 
nada bueno en ella, según el color de los partidos. Para 
figurar entre los ilustrados, era necesario preferir las 
tradiciones griega y romana. Hacíase enérgica propagan- 
da, y á medida que se descubrían los métodos, las ideas 
y los sentimientos de los antiguos literatos y filósofos, 
ganaba terreno el proselitismo helénico. 

Al principio nadie procuraba originalidad, sino encar- 
nar bien en las escuelas que habían llenado al mundo 
con su fama. Platón y Aristóteles, mas afondo conocidos 
que en la edad media, se dividían el imperio entre los 
reformadores. 

Desde luego el progreso científico y artístico no provo- 
caba tan radicales resistencias como las reformas mora- 
les y políticas. Papas y cardenales formaban sociedades, 
llamaban naturalistas y pintores, escultores y arquitec- 
tos ; pensando muchos de ellos que en tal límite se 
contendría el renacimiento. 

Por todos los caminos y desde todos los lugares, se 
acumulaban datos y noticias. Los juiciosos y sabios se 



HTSTORIA UNIVERSAL 497 



apartaban del exclusivismo que en definitiva perjudica á 
la ciencia. 

El trabajo italiano fué vigorizado por los descubrimien- 
tos helénicos. La filosofía rompia los obstáculos, creando 
aquella audacia científica que ensanchó los dominios del 
espíritu humano, comunicó los continentes, elevó las 
miradas á otros planetas y otros sistemas solares, luchó 
contra las intolerancias y dignificó la razón para confiarle 
el porvenir. 

Grupo considerable de hombres ilustres adornan el 
tránsito de la edad media á la edad moderna; Leonardo 
de Vinci, Miguel Ángel, Rafael, Ticiano, Gorreggio, Tos- 
canelli, Colon, Magallanes, Holbein, Durero y otros mu- 
chos que en las artes y las ciencias, en la navegación y 
en las letras imprimieron rasgos imperecederos en la 
historia de la civilización humana. 

Gomo Miguel Ángel destruyó el convencionalismo que 
sujetaba la inspiración , Colon atravesó las barreras 
que limitaran el atrevimiento del mundo antiguo, y Co- 
pérnico prescindió del criterio de autoridad de los siglos 
acerca del sistema solar, y Luis Vives, precursor de Ba- 
con, no solo reclamaba el libre examen para elegir, 
aprobar ó condenar, sino la necesidad absoluta de la 
independencia para adoptar métodos y seguir cami- 
nos que encajasen con propiedad en el espíritu de los 
tiempos. 

El renacimiento y el humanismo divulgados en modo 
abstracto, fueron tomando aplicación en los pueblos, se- 
gún las costumbres, hábitos, circunstancias, carácter y 
necesidades de cada uno. La reforma moral é intelectual 
se tradujo en Italia, Francia y España principalmente 
por aspiraciones artísticas y científicas. En los pueblos 
del Norte, tomó con mas ahinco una dirección religiosa. 
Pero en el siglo xvi ninguna nacionalidad llevó las rela- 
ciones de derecho que emanaban del renacimiento á las 
cosas políticas y á las prácticas de gobierno. Mas ó menos 

n 



498 COMPENDIO DE LA 



tarde los principios divulgados desenvolverían conse- 
cuencias ineludibles en todas las direcciones de la eco- 
nomía, de la sociología, del trabajo, del derecho de los 
p.ueblos, y del sentido de toda clase de autoridades. 

Satisfechos en el momento, quienes con la reforma 
religiosa, quienes con edictos de tolerancia, y cuales otros 
con ventajas parciales, reclamarían en su tiempo la liber- 
tad científica, la libertad literaria, la reforma política, 
las reformas económicas y sociales, la identificación de 
hombres y pueblos con las leyes mas naturales y mas 
justas. 

El siglo xvn comenzó con Galileo, Kepler, Bacon, Huy- 
gens, y Fermat, y acabó con Newton y Leibnitz. Las 
ciencias exactas se aprovecharon de la libertad que el 
renacimiento ofrecía, con un vigor que no podría con- 
trastar el despotismo político. Las matemáticas habían 
progresado con Galigay, Fiore, Retico Oto, Escipion de 
Ferro y muchos otros: desde entonces los adelantos fue- 
ron continuos y extraordinarios en toda Europa. 

Justo Byrge inventó en 1605 los logaritmos y el compás 
de proporción: Buenaventura Cavalieri, en 1647, el cál- 
culo infinitesimal: Leibnitz y Newton el cálculo diferen- 
cial en 1684; Benouilli el cálculo integral en 1700. Al 
mismo tiempo adelantaban la astronomía, la mecánica y 
la física. Fermat midió un arco de meridiano; Copérnico, 
estudiando los autores antiguos, adoptó las doctrinas de 
Filolao sobre el orden del sistema planetario, y publicó 
sus teorías con pleno y honrado convencimiento; Galileo 
Galilei explicó el movimiento de rotación de la tierra, y 
perfeccionó el telescopio que había inventado Juan Bau- 
tista Porta: Juan Domingo Gassini determinó la forma de 
la tierra; y aumentada después la fuerza de los telesco- 
pios, se ha penetrado en otros sistemas y espacios, ave- 
riguando sus distancias, medido su volumen y determi- 
nado su peso y sus movimientos. 

Juan Bautista Porta, casi al mismo tiempo que el teles- 



HISTORIA UNIVERSAL 499 



copio, inventó la cámara oscura; Guillermo Lee demostró 
las leyes del mundo y el modo con que obran las diversas 
fuerzas; Hans y Zacarias Hansen inventaron el microsco- 
pio; Gornelio Dressel el termómetro (1621) y lo perfeccionó 
Reaumur; Evangelista Torricelli el barómetro (1626); Otto 
Guerick la máquina pneumática (1650). Huygens aplicó el 
péndulo al mecanismo de los relojes: Barlowo los hizo de 
repetición; Papin puso la primera máquina de vapor de 
pistón y de cilindro con bomba de dos cuerpos (1690). 
Lieberkuhn inventó el microscopio solar, y Eulero los 
lentes acromáticos: Benjamin Franklin inventó el para- 
rayos en 1752; Watt la primera máquina de vapor apli- 
cada á la locomoción en 1769; Fulton logró el éxito de 
esa máquina en 1807. Después de algunos ensayos en 
Alemania é Inglaterra, Morse estableció bien perfeccio- 
nada la comunicación telegráfica en 1845, y últimamente 
Edisson ha inventado el teléfono que trasmite los sonidos 
por el alambre, el phonógrafo que los guarda en pliegues 
para trasmitirlos en la forma y con la expresión con que 
se emitieron, y otros aparatos notables. 

Con estos descubrimientos trascendentales y estas in- 
venciones, se mezclan otros muchos intermedios; se 
indaga, se estudia, se acumula material, germen de otros 
progresos, se trabaja en todos los sentidos para crear, 
para perfeccionar con mas conocimiento cada dia de la 
naturaleza, mas independencia racional y menos obstá- 
culos sociales. 

En 1582 Gregorio XIII reformó el calendario: Fray Pe- 
dro Ponce de León halló en 1584 medio de instruir á los 
sordo-mudos; Rinuccini creó la ópera musical en 1607; 
Sarpi, Gesalpini y Harvey descubrieron las reglas y leyes 
de la circulación de la sangre: Huygens, Horcke y Eulero 
formularon la teoría de las ondulaciones; Volta, Tomas 
Young, Oersted y Faraday, trataron de la electricidad, de 
la óptica y del magnetismo; Juan Belmont y otros, de la 
química neumática y del gas silvestre; Cuvier, Alejandro 



500 COMPENDIO DE LA 



Brougmart y Burnet, hicieron estudios notables sobre la 
naturaleza y las leyes que la rigen; Faraday redujo á una 
sola fuerza la luz, el calor, la electricidad y el magnetis- 
mo: Bercelius fundó la teoría electro- química; Malus 
descubrió la polarización por reflexión, y Arago la pola- 
rización cromática, y el magnetismo de rotación. Halley r 
Bómer, Scheman, Dolomico, Alejandro de Humboldt r 
trataron de la naturaleza, de las familias de las plantas,. 
de los volcanes, fenómenos meteorológicos y cruce y 
combinaciones físicas. Nobili inventó la pila termo- 
eléctrica, siguiendo la invención del gronómetro, el cro- 
nómetro, el esferómetro, la palanca de contacto y la de 
tensión, el galvanómetro, los lentes de diversas clases, el 
areómetro y otros instrumentos de física, óptica y me- 
teorología. 

Los estudios de Linneo, Spallanzani y Buffon, revela- 
ron las maravillas de la naturaleza; Lavoisier descompo- 
nía el agua y el aire cambiando el juicio y opinión de 
muchos conceptos en la química y en la física. Samuel 
Taylor inventaba la estenografía; Mesmer enseñó el mag- 
netismo animal; Claudio Chape organizó los telégrafos de 
señales; Volta inventó la pila que lleva su nombre; Mont- 
golfier el ariete hidráulico; Didot la estereotipia; Daguerre 
el modo de fijar los contornos de los objetos en láminas 
metálicas, por los efectos de luz; de ahi tomó su base la 
fotografía. 

La astronomía, desde la época de Copérnico, adquiri6 
poderoso vuelo. Telescopios de grande alcance permitie- 
ron á Herschel descubrir el planeta Urano en 1781, y á 
Leverrier señalar por las sombras é indicios, el lugar 
donde debia estar el planeta Neptuno. Desde Herschel 
hasta Arago y Laplace, y desde Laplace al P. Sechi, largo 
número de sabios insignes han enriquecido los conoci- 
mientos astronómicos, ensanchando á la vez que el campo 
de la ciencia, los horizontes de la fantasía y de la refle- 
xión moral. 



HISTORIA UNIVERSAL 501 



Analízase por la química espectral la composición de 
los planetas y de algunas estrellas. El telescopio, conti- 
nuamente aumentado en potencia, registra el espacio 
-como los geógrafos registran la tierra. Al lado de los por- 
tentos del telescopio, se anotan los del microscopio por 
el análisis de lo infinitamente pequeño. Todo lo animado, 
desde los organismos mas rudimentarios, ha podido ser 
sometido á examen. Asi se conoce la naturaleza, y se dá 
á la medicina y á las demás ciencias base segura para 
todos los experimentos y aplicaciones. 

La medicina, casi relegada á la categoría de adivina- 
ción en la edad media, comenzó á florecer en Italia desde 
que se señalaron las primeras tendencias de autonomía 
moral y de afán científico. Saliendo de las preocupacio- 
nes con lentitud, la llevó Cornario en el siglo xvi á los 
métodos de que partieron Hipócrates y algunos de sus 
discípulos. Innumerables aparatos quirúrgicos é inven- 
ciones para devolver el equilibrio al cuerpo enfermo, han 
elevado esa ciencia, síntesis de casi todas las ciencias 
naturales. El Dr. Stein inventó recientemente el efigmó- 
fono que permite oir los movimientos interiores del hom- 
bre; por otros inventos se puede observar el estóm;i 
con auxilio de la electricidad; conócense las causas de 
muchas enfermedades tenidas antes por incurables; se 
ensayan todos los métodos y todos los sistemas de vacu- 
nación; se analiza en el campo de las epidemias con no 
menor heroísmo que el guerrero en los campos de ba- 
talla. 

La jurisprudencia no abandonó tan pronto la timidez y 
los hábitos, ni á ella se dirigieron principalmente las 
aplicaciones del renacimiento. Enlazada por su natura- 
leza con la política, iria cambiando á medida que se 
interesase la opinión en otros giros sociales. El derecho 
tomó forma científica, desde Hoffman, Alciati, Cuyas y 
^otros. Considerábase en la edad meáiay algún tiempo 
después como determinación particular de los paises y de 



502 COMPENDIO DE LA 



las razas, sin tener del todo en cuenta las calidades in- 
herentes á la personalidad humana. Buscóse la ley fuera 
de los precedentes, de los hábitos y de las preocupacio- 
nes, inspirándose en la naturaleza. Las penas se dulcifi- 
caron quitándoles el carácter bárbaro de otras edades; 
las diferencias religiosas dejaron de ser circunstancia 
agravante. Francisco Victoria, Domingo Soto, Baltasar 
Ayala, Grocio y otros, elevaron la ciencia del derecho en 
interés de lo justo. Las penas infamantes eran combati- 
das; el concepto de la vindicta pública caia en desuso, 
sustituyéndose con la teoría de la reparación. Se pensó 
en mejorar cárceles y presidios, se condenó el engaño 
para indagar, se suprimió el tormento y acabó el proce- 
dimiento de adivinaciones y nigromancias. Tendióse á la 
igualdad legal y se organizaron tribunales sin otro deber 
que el de las leyes. 

La política no pareció mejorar en un término inme- 
diato. En toda Europa se siguió fortaleciendo el absolu- 
tismo contra la aristocracia feudal. En Alemania, la 
reforma nada hizo para suavizar el gobierno despótico. 
En Inglaterra, ni Enrique VIII ni sus dos hijas obedecie- 
ron sino á los sistemas absolutistas. No tenían en Francia 
aspecto mas favorable las instituciones, y en España 
Garlos I y sus sucesores restringían los tradicionales 
fueros de Castilla y Aragón. 

Llegó también el dia á las cuestiones sociales, y prin- 
cipió á debatirse si los pueblos estaban bien organizados 
y si los poderes constituidos armonizaban con los ideales 
que entrañara el renacimiento. El absolutismo no podía 
resistir á la crítica, y se defendió con la fuerza de los- 
intereses creados y de las connivencias tradicionales. 
Gada revolución, ya de Suiza, de los Países Bajos ó de 
Inglaterra , aducía testimonios de perfeccionamiento en 
el derecho y divulgaba teorías nuevas acerca de la sobe- 
ranía y acerca de las leyes naturales. 

El malestar se agravaba en Europa. Habiendo pasada 



HISTORIA UNIVERSAL 503 






la época monárquica de mas brillo y fuerza, diéronse los 
reyes á la molicie, á las especulaciones y al agio, con- 
trastando las prodigalidades y las riquezas debidas al 
favor y á la adulación, con la escasez de las masas y el 
abandono en que se dejaba á los pueblos. La necesidad 
de las cosas obligó á pensar en otro sistema de gobierno. 
La crítica comparó: la filosofía formuló las bases del or- 
den social, y fué verificándose el cambio del absolutismo 
al constitucionalismo, primero en el pensamiento de las 
clases ilustradas; después á virtud de la propaganda y de 
las revoluciones. El gobierno absoluto no podía ya dar 
garantías á los derechos particulares ni sabia salvar á las 
naciones de sus graves crisis. 

Las ciencias, las artes y las letras rechazaban la inter- 
vención oficial que antes se tomara la facultad de resolver 
sobre lo verdadero, lo bueno y lo justo. Se ha perfeccio- 
nado la monarquía constitucional, mientras en el nuevo 
mundo al antiguo orden reemplazó el establecimiento de 
Repúblicas que se desarrollan y crecen según se eleva el 
espíritu público. Son dogmas de la moderna cultura la 
libertad y la igualdad legal. 

Para llegar á resultados tan trascendentales se nece- 
sitó una serie de luchas y una propaganda activa é infa- 
tigable. Las primeras insinuaciones parecían utopias y 
desordenadas cavilosidades. Eran muchos y de condición 
distinta los errores de la sociedad antigua; clases con 
privilegios y otras sin ellos en cada nación; mares cerra- 
dos á los mas débiles; esclavitud de razas, servidumbres, 
propiedades vinculadas é inenajenables. Todo 86 ha 
libertado, merced al trabajo de la inteligencia. 

El derecho internacional público y privado, se va ins- 
pirando en la naturaleza del hombre, sin que obsten la 
raza, el color, la creencia, las opiniones ni el origen. Kl 
predominio de la fuerza se limita, por exigir la moral 
moderna motivos de otra índole que el poder mas. 

El uso del derecho de asociación ha engendrado ex- 



504 COMPENDIO DE LA 



traordinarios beneficios á la industria, al comercio y al 
crédito; y el uso de las libertades de reunión y de im- 
prenta, ha señalado las quejas y necesidades, así como 
los derroteros del progreso. A medida que avanza la 
ciencia política, los gobiernos se desprenden de antiguas 
atribuciones que con mejor éxito realiza la iniciativa indi- 
vidual. Las prevenciones ceden á un espíritu expansivo. 

No todas las cosas han subido con el mismo impulso y 
marchado á igual nivel. Pero las artes, por ejemplo, aun- 
que no hayan tenido representación é intérpretes supe- 
riores á los de los siglos xv y xvi, se han generalizado, 
puliendo y educando la fantasía y los sentimientos de los 
pueblos. 

Saliendo á luz para cumplir fines políticos y humanos, 
clases que habían estado fuera del movimiento artístico, 
político y científico, la economía debia ser la palanca mas 
importante de la nueva época. El obrero no solo ha ga- 
nado en dignidad, sino en el modo de emplear sus fuer- 
zas: ensanchado el consumo, la mecánica ha provisto á 
la facilidad del trabajo y al aumento de producción. El 
número de máquinas inventadas es casi infinito, é infi- 
nitos los adelantos hechos en todos los ramos de la 
industria. La agricultura, perdiendo su condición ruti- 
naria, se convierte en una ciencia. El comercio luchó 
siglos con las trabas impuestas por las preocupaciones y 
por los celos políticos y religiosos, y se extiende por todos 
los mares y continentes, cada período con mayores se- 
guridades. 

Sociedades de crédito, de garantía y de seguros, allanan 
el camino á las ideas, alejan riesgos, acercan cosas y em- 
presas, mientras los Estados abaratan las comunicaciones 
y premian los inventos. 

La sed de investigar y conocer alienta á los explorado- 
res, que salen, ya para descubrir los caminos del Polo 
Norte, ya para indagar qué son los países del Centro de 
África. 



HISTORIA UNIVERSAL 505 



La instrucción pública merece singular esmero, consa- 
grándose hombres eminentes al examen de los métodos 
que mejor hayan de contribuir á educar á la masa po- 
pular. 

El arte y la literatura en la edad moderna forman uno 
de los cuadros mas bellos de la historia humana. Italia 
tuvo el privilegio de elevar las artes mas que ningún otro 
pais de Europa. No se satisfizo con obedecer á los maes- 
tros; creó constantemente, como si estuviera acometida 
de una locura sublime de amor á lo bello. Gima de Cone- 
gliano, Basati, Carpaccio y Giorgione Barbarelli, ponen 
las bases á la época mas brillante del arte pictórico: la 
pintura y la escultura se hacen profanas, tomando los ti- 
pos, las escenas y paisajes de la naturaleza real. Filipo 
Lipi, Rafael del Garbo, Roselli, Ghirlandajo, Perngino, 
Rafael Sanzio, Miguel Ángel Buonarroti, van sucesiva- 
mente engrandeciendo el arte. A ellos acompañan Andrés 
del Sarto y Berrochio, Carducci, Ticiano, Leonardo de 
Vinci, Correggio, Salvator Rosa, Guido Reni, el Domini- 
chino y mil otros que convierten á Italia en un museo. 

La fundición, el grabado, el trabajo en cristal, las obras 
en miniatura, hacían coro á los monumentos de arquitec- 
tura, palacios, catedrales, salones y pórticos. 

El espíritu italiano se comunicaba á los demás pueblos. 
La escuela flamenca produce entre otros pintores á Van 
Eik, Justo de Gante, Rubens, Van Dyk, Rembnmdt y 
Potter: la española á Velazquez, Berruguette, Murillo, 
Juan de Juanes y Rivera; la francesa á Ponmo y Loren/i 
la inglesa á Guillermo Hogarth y Pió Vantes: la alemana 
A Durero, Holbein y Nicolás Manuel. En el arte sobre el 
vidrio sobresalieron los franceses y flamencos; en los mo- 
saicos, los españoles. 

Decayeron las artes en el siglo xvn: lo voluptu iba 
sucediendo al afán de la perfecta belleza. Aun se distin- 
guió por la perspectiva la escuela de Bolonia, y la de 
Genova pudo contener algún tiempo la decadencia. 



506 COMPENDIO DE LA 



En el siglo pasado y principios del actual se hicieron 
notables Rafael Mengs, pintor bohemio; Felipe Jubera, 
arquitecto de Messina; Boucher, Barbier, David, Verner 
y Greuze, pintores franceses; Goya, pintor español; Rey- 
nolds, Wilson y Flaxman, ingleses; Cánova, escultor 
italiano. 

En otra época de la humanidad, para consignar en la 
historia el punto culminante á que se elevara la civiliza- 
ción, bastaba estudiar un pueblo; ya Egipto ó Babilonia; 
bien Grecia ó Roma. En lo moderno, el trabajo y el ga- 
lardón es de muchos paises. Detallar en cuánto cada uno 
contribuye á la cultura, y en qué paga tributo al progreso, 
tiene que ser labor tan especial como profunda, larga y 
meditada. 

Las bellas artes y la literatura son la revelación del es- 
tado moral de un pueblo, el testimonio de lo que siente 
y de lo que espera. No vivifican transitoriamente; for- 
man, preparan, constituyen la estructura moral y ejer- 
cen por nuestras tendencias naturales el primer influjo 
y el mas indudable imperio. Ningún pueblo llegó jamás á 
ser sabio, sin ser antes grande amador de lo bello y de lo 
ideal. 

Italia tenia ya hermosa literatura, pero recibió nuevo 
impulso y nueva fuerza al conocer mas íntimamente á 
Grecia. La imprenta divulgó pronto los trabajos mas ce- 
lebrados, ofreciendo reputación al ingenio y premio á la 
perseverancia. El teatro presentaba campo para adquirir 
prestigio é iniciar provechosas transformaciones en las 
costumbres. 

Luis Ariosto escribió el poema «Orlando furioso»; Tor- 
cuato Tasso, autor de la «Jerusalem libertada», sobrepujó 
á todos los poetas de su tiempo: mucho después florecian 
Alfieri, Manzoni y Leopardi. La tragedia italiana imitó á 
la griega con Decio, Manfredi, y Giraldi, y llegó á su ma- 
yor altura con Alfieri. 

España habia tenido las enseñanzas de los árabes y los 



HISTORIA UNIVERSAL 507 






recuerdos de los romanos. El papel político que le tocó 
desempeñar, apenas inaugurada la edad moderna, la puso 
en contacto con Italia. Garcilaso de la Vega y Fernando 
de Herrera, iniciaron el siglo xvi una poesía enérgica y 
original; Fray Luis de León, los Argensola, Lope de Vega, 
Calderón de la Barca, Alarcon, Moreto y otros muchos, 
colocaron el teatro y el arte poético español en el primer 
lugar en Europa. Contemporáneo de Lope de Vega fué 
Miguel Cervantes Saavedra, autor del «Quijote», prosista 
insigne y poeta fácil y lleno de gracia. Es Cervantes la re- 
presentación de la literatura de su tiempo, y el mejor 
ejemplo del bien decir en nuestro idioma. Portugal tuvo 
á Camoens, autor de las «Lusiadas», á Ferrera, Meneses y 
otros. En Inglaterra seria mas lento el desarrollo de la li- 
teratura; sus principios obedecieron á la imitación de los 
clásicos, como pasó en todas las naciones de Europa. 
Edmundo Spencer imprimió ya rasgos del espíritu na- 
cional. El genio mas grande de la literatura inglesa fué 
Shakespeare, siguiéndole en importancia John Milton, — 
autor del «Paraíso perdido»— Pope, Young y otros. 

En Alemania la literatura no sobresalió hasta el si- 
glo xvm. En Francia llegó el siglo xvn á su apogeo con 
Corneille, Racine, y Moliere (Juan Bautista Poquelin). La 
historia nació y se perfeccionó en todos los pueblos cul- 
tos, pero no ha tenido verdadera profundidad hasta el 
siglo xviii. En esa época la filosofía imprimió nuevas co- 
rrientes á todos los géneros y modos por que puede tra- 
ducirse el pensamiento. Al estilo declamatorio sostenido 
después de Shakespeare, sucedió en Inglaterra la tenden- 
cia á la sencillez y á la naturalidad con Mucpheraon, y 
con los novelistas Samuel Riebaraon y Jorge Sinolet; en 
Alemania, como resultado de larga y laboriosa prepara- 
ción, esparcen los insignes poetas Clopatock, autor dv la 
«Mesiada», Wielan, Scliilln\ Lessing, y el mas fai 
todos, Goethe. 

En Francia la literatura toma un giro dccididann 



508 COMPENDIO DE LA 



revolucionario con Voltaire, Montesquieu, Rousseau y 
los enciclopedistas. Hecha la revolución y derribado el 
absolutismo, iodo sufrió rápidas transformaciones; salie- 
ron á luz muchas clases olvidadas; se constituyeron en 
América nacionalidades independientes, y la industria, 
el comercio, la riqueza y la libertad, tomaron en todas 
partes incremento. 

Desde la revolución, las ciencias se sustrajeron de las 
últimas coacciones del poder; durante ella vivió Lavoisier, 
gran químico y físico, inventor del análisis cuantitativo 
de los cuerpos; Bercelius le siguió en importancia. Figura- 
ron después como eminencias científicas, Liebig, Brevvs- 
ter, Talbot, Gouthrie, Ghevreul y otros. En física, Galvani 
y Alejandro Volta determinaron ciertas condiciones de la 
electricidad; Faraday inventó la electrólisis; Oerzted el 
electro-magnetismo; Schweigger descubrió el multiplica- 
dor para apreciar corrientes débiles, mientras Arago de- 
terminaba fenómenos eléctricos y Seebach inventaba la 
termo-electricidad. En química y física los descubrimien- 
tos han sido asombrosos; medidos el movimiento de los 
nervios, la rapidez de la circulación de la sangre, la rela- 
ción de los diversos organismos, la velocidad de la luz, 
de los sonidos, de la electricidad; estudiadas las combi- 
naciones de las substancias, de los minerales; la influen- 
cia de cada clima y latitud, las causas de las tempesta- 
des; averiguada la calidad de algunos elementos de los 
cuerpos celestes por el análisis espectral que descubrie- 
ron Kirchhoffy Bunden, no hay exploración que no se 
emprenda ni problema que no se trate de resolver. 

Guvier inventó la paleontología, ciencia de los organis- 
mos antidiluvianos; Lorenzo Ocken, Trevirano y Gorti 
estudiaron los desenlaces de la materia y las conexiones 
de las especies, y los dos últimos inventaron la teoría ce- 
lular. En este terreno de la fisiología se distinguieron 
Brown, Schleiden, Frahuenhofer, Reymond. En geología 
superaron en prestigio á los demás, Lyell, Agassiz, Bou- 



HISTORIA UNIVEHSAL t09 



cher, Colta, Bischoff. Gall inventó la frenología ó ciencia 
de conocer las cualidades por las protuberancias exterio- 
res del cráneo. Mesmer convertía el magnetismo en arte 
de curar. 

La astronomía, con auxilio de las matemáticas, la fí- 
sica y la química, y con. los progresos ópticos, adelantó 
rápidamente. Gauss perfeccionó los cálculos de las órbitas 
de los cuerpos celestes, y Wolaston, Frauenhofer, Bessel 
y Leverrier se hicieron célebres por sus estudios y des- 
cubrimientos acerca del sol, de su estructura y sus ele- 
mentos. En el estudio sobre probabilidades del origen de 
las cosas, sobresalieron Carlos Darwin, Alfredo Russell, 
y Tomas Huxley. 

La lingüística adelantó notablemente desde Sacy, Aker- 
blad, Young, Champollion y Hammer. La expedición del 
general Bonaparte á Egipto en tiempo del Directorio, 
atrajo la atención hacia los asuntos orientales; estudiá- 
ronse las leyes, se descifraron jeroglíficos y se avivó la 
curiosidad por conocerlas costumbres y hábitos, el espí- 
ritu y la moral de los pueblos que habían levantado las 
pirámides, construido canales y palacios y dejaron una 
fama que no pudo borrar la indolencia de muchos 
siglos. Desde entonces, artistas y pensadores de tod 
las nacionalidades fueron al Oriente con ánimo de a\< - 
riguar sus tradiciones y hallar entre las ruinas el alma 
de los pueblos extinguidos ó ya inertes. Asi han Ido 
uniéndose cada uno de los eslabones de la historia, en 
cuanto era dable, para constituir el enlace de la vida hu- 
mana. 

Los temas sociales no se debatieron hasta que el espí- 
ritu del renacimiento imprimió confianza y elevación. 
Quesnay comenzó á tratar en Francia acerca de las raices 
de la vida económica y de las circunstancias que debie- 
ran apreciarse para graduar la riqueza. Adain Siuith. ron 
mas detenimiento y seguridad, examinó las condiciones 
de la producción y del consumo, del trabajo y de las nece- 






510 COMPENDIO DE LA 



sidades sociales, y fundó la economía política. Le conti- 
nuaron Thomson y List. 

La enseñanza popular elemental tuvo sus apóstoles en 
Lancaster, Pestalozzi y Froebel, considerando en ellos no 
solo la trasmisión de materias, sino Ja formación intelec- 
tual. En el método de estudios superiores y científicos, 
se ha progresado visiblemente: impulsados por la filoso- 
fía experimentalista, fueron separados de todos los mo- 
tivos extraños á la observación; de manera que aun en los 
países mas perseverantes en costumbres y hábitos, no se 
cercena la libertad de exámenes, en particular en cien- 
cias exactas y naturales. 

La sabiduría tiene también sus heroísmos. Hombres 
de posición independiente, halagados por la juventud y 
la fortuna, han penetrado oscuramente en tierras desco- 
nocidas para buscar restos de pasados pueblos, ó en re- 
giones desiertas para arrancar piedras hace siglos ente- 
rradas, ó descifrar un jeroglífico ó traducir una leyenda. 
Los artistas no han dejado de prestar análogos servicios, 
sin medir el peligro y sin importarles ser pagados con la 
ingratitud ó con el desden, ó bien con el reconocimiento 
y el aplauso. 

Las sociedades científicas se multiplican en todas las 
naciones; las hay de geografía, de historia natural, de et- 
nografía, de paleontología, de física, de química, de medi- 
cina, de lingüística, de historia civil, de geología y cien 
otras, ya protegidas por los gobiernos, ó hechas por el 
celo de los sabios. 

Los viajes no han cesado desde los grandes descubri- 
mientos del siglo xv, hasta los de Humboldt y Bompland, 
Anjou y Franklin, Parry y La Perouse, Ross y Alexander, 
Burton, Livingstone y Stanley. Unas veces esos viajes se 
han dirigido al Polo Norte, otras á las latitudes centrales 
ó al Asia y al África. Se han encontrado bajo el polvo mo- 
numentos de antiguos imperios, restos de populosas ciu- 
dades, lechos secos de ríos históricos; se ha medido la 



HISTORIA UNIVERSAL 511 



altura de las montañas asiáticas y africanas, la extensión 
de los lagos y de los desiertos. A las obras mas atrevidas 
que pudieran haber imaginado otras edades, como los 
túneles de los Alpes y los canales entre los mares y los 
océanos, se agregan proyectos de comunicación bajo las 
olas, de desecación del Mar Caspio, y de inundación del 
desierto de Sahara. Los continentes se unen por cables 
eléctricos. 

No es poco digno de consideración el progreso en el 
trato de los distintos paises, y las modificaciones favora- 
bles que han tenido que sufrir las costumbres para que 
se haya hecho posible una corriente inmigracionista como 
la que ha robustecido la República Norte-americana y la 
que dá tanta vida á la República Argentina. 

En las letras la creciente ha sido continua: España ha 
tenido á Quintana y Bretón de los Herreros, Gallegos y 
Espronceda, Burgos y Zorrilla, y hoy á Nuñez de Arce 
y Gampoamor y Echegaray en la poesía, y en la prosa, á 
Juan Valera, Pereda, Pérez Galdos y otros. 

Alemania, después de sus genios superiores, tuvo á Rit- 
cher, Heine, los hermanos Schelegel, Kleist, y los nove- 
listas Platen, Uhland, Tieck, Freitag, y otros. Inglaterra 
á Goldsmith, Coleridge, Moore, Walter Scott, y el gran 
poeta Byron, distinguiéndose también en diversos géne- 
ros literarios, Hood, Disraeli, Litton, Dickens, Thake- 
ray, Tennyson y muchos mas. Italia á Silvio Pellico, Ra- 
niero, Guerrazzi y otros. Bélgica á Conscience; Holanda á 
Lennep. Dinamarca y Suecia también han contribuido, asi 
como Suiza, al lustre de las letras. 

En los Estados Unidos del Norte se señalan como loe 
primeros literatos, Fenimore Cooper, Washington Irving, 
Edgar Poe y Longfellow; como poetas líricos Bret y Harte. 
En la novela se distinguió también Enriqueta Beclier 
Stowe («La cabana de Tom» ejerció gran Influjo en la 
cuestión esclavista). 

Los Estados é islas latinoamericanos han dado mués- 



512 COMPENDIO DE LA 



tras de lozanas y enérgicas capacidades literarias. Entre 
los poetas de México se encuentran, Juan Ruiz de Alar- 
con que compitió con los mejores dramáticos españoles; 
Carpió, Navarrete, José Joaquin Pesado, Juan de Dios 
Peza, Gorostiza, Acuña, Guillermo Prieto, Tagle, Lafra- 
gua, Zamacona y muchos otros. En Colombia figuran, ya 
en las bellas letras , ya como escritores distinguidos, 
Caro, Pombo, Fernandez Madrid, Arboleda, Madiedo, 
Restrepo , José María Samper, Groot y otros : en Vene- 
zuela, Raralt, Yepes, García de Quevedo, y el notable 
filólogo y crítico Andrés Bello. En el Ecuador, Olmedo, 
Liona, Mera y otros. En el Perú. Corpancho, Ricarda 
Palma, Soldán, Márquez, Salaberry. En la República Ar- 
gentina, entre muchos, Mármol, Obligado, Andrade, Al- 
berdi y Ventura de la Vega, nacido en Buenos Aires. En 
Chile, Vicuña, Mata, Lillo, Blest Gana, Lastarriá y otros. 
En Cuba, Heredia, Zenca, Valdes y otros. En el Uruguay, 
Magarinos Cervantes, Fajardo, Acuña de Figueroa. En 
^ Centro América han sido calificados como poetas de re- 
putación García Goyena, los hermanos Dieguez, Córdoba, 
Batres Montafar, Vasconcelos, Hoyos, el P. Reyes, y otros 
muchos, debiéndose notar también como literatos distin- 
guidos, Valle, Larreynaga y Milla. 

Todos los idiomas se han perfeccionado por el influjo 
del desarrollo literario. La prosa tiene hoy bellezas des- 
conocidas en otros siglos : Manzzoni, Leopardi, Cossa y 
Carducci en Italia; lord Chattan, Palmerston y O'Conell 
en Inglaterra; Lamartine, Víctor Hugo, Quinet, Michelet, 
Pelletan, en Francia; Olózaga y Castelar en España, han 
elevado la prosa poética revistiéndola de encantos de que 
carecían algunos antiguos poemas. 

La elocuencia en la edad media no tenia otras mani- 
festaciones que la religión, exceptuando algún motivo 
transitorio como las cruzadas, ó algún palenque de con- 
tenido límite, como las escuelas, en los pocos puntos en 
que las habia. Al democratizarse las sociedades, la ora- 



HISTORIA UNIVERSAL 5l3 






toria debia ser un medio de convencimiento, una fuerza de 
gobierno y una necesidad política. El parlamentarismo y 
las agitaciones revolucionarias elevaron la oratoria á una 
altura prodigiosa con Ghattan, Burke, Fox, Ganinng, Pal- 
merston, en Inglaterra; con Glay y Webster en los Esta- 
dos Unidos; Mirabeau, Vergniaud, Perier, Favre, Thiers, 
Gambetta, en Francia; Joaquin María López, Olózaga, 
Ríos Rosas y Gastelar en España; Crispí, Cairoli y otros 
muchos en Italia; con Bismark en Alemania. 

Francia ha sido el pais donde la literatura alcanzó ma- 
yor vuelo y la oratoria una influencia mas enérgica y 
general, convirtiendo una y otra en medio y agente de 
todas las ideas, sentimientos, deseos y esperanzas. A los 
enciclopedistas continuaron numerosos escritores y poe- 
tas; Bernardino de Saint Pierre, los hermanos Ghenier, 
Madame Stael, Chateaubriand, Lamartine, Alfredo de 
Musset, de Lavigne, Beranger, Scribe, Nodier, Cormenin, 
baronesa Dudevant (Jorge Sand), Víctor Hugo, Balzac, 
Dumas, Sue, Quinet, Augier, Sardou, Pelletan, Michelet, 
Floubert, Zola, Daudet, los Goncourt, y otros que llenan 
el siglo reflejando todos los cambios y todas las dudas, 
grandezas , vicios é inquietudes que mueven nuestra 
época ó señalan nueva dirección al espíritu. Víctor Hugo, 
el mas célebre de los poetas franceses, decidió el triunfo 
del romanticismo contra el clasicismo: la lucha se ha 
sostenido después entre las diversas escuelas y el natu- 
ralismo. 

La historia ha progresado tanto como las ciencias mas 
favorecidas. Basada ya en ínteres mas sólido que el de 
las dinastías, de los gobiernos, de las escuelas ó los p; 
tidos, y teniendo por Norte solo la verdad, solicita el 
concurso de todos los factores útiles para las enseñanzas 
de la humanidad en el porvenir, y somete á critica y de- 
puración lo que racionalmente no puede derivar siuu de 
fábulas, preocupaciones ó leyendas. Sin quitar su impor- 
tancia a los hechos brillantes y á las exterioridades que 



hi£ COMPENDIO DE LA 



provocan la fantasía y el anhelo de curiosidades, penetra 
en las costumbres y en el alma de los pueblos averi- 
guando por virtud de qué causas y motivos se transforma 
la civilización, suceden las grandes prosperidades á las 
grandes catástrofes, y pasan y se trasmiten las doctrinas 
y los progresos. 

El objeto que la historia se propone ayudada del aná- 
lisis, ademas de las enseñanzas ineludibles, consiste en 
establecer de un modo lógico la exactitud de la marcha 
humana, y enlazar los sucesos demostrando cómo unos á 
otros se generan. El hombre ha ido fundando un monu- 
mento de vida á través de luchas y vicisitudes, y nunca 
derribó ni suprimió en última instancia, sino lo que es- 
taba mal construido ó estorbaba su desarrollo. En lo 
particular, la historia de las naciones no es tampoco un 
ordenamiento cronológico de hechos, sino el reflejo de 
toda la existencia social, teniendo por base la imparcia- 
lidad del escritor y la ausencia de pasiones y de pre- 
juicios. 

Las obras escritas desde la mitad del siglo pasado 
cuando Voltaire indicó la necesidad de cambiar el rumbo 
y la consideración de la historia, son muy superiores á 
cuanto en ese género se conocia. Obedeciendo al plan 
propuesto, Hume, Robertson, Montesquieu y Gibbon, se 
distinguieron luego, dejando establecidos sanos prece- 
dentes. Los historiadores por lo general se han inspirado 
en la misma doctrina de atender la civilización y la hu- 
manidad como razones primeras de su estudio. Herder, 
Schlosser, Niebuhr, Rotak, Raumer, Menzel, Müller, los 
hermanos Thierry, Mignet, Grimm, Macaulay, Weber, 
Kauke y otros, ya consagrados á historiar los pueblos, las 
razas ó el mundo, han hecho y hacen intervenir el espí- 
ritu crítico, dando á la verosimilitud, á la moral y á la 
razón, el puesto que les corresponde. 

A medida que aumentan los materiales y que se desen- 
vuelve la vida particular de los pueblos , se dificulta 



HISTORIA UNIVERSAL 515 



escribir historias universales, empresa para la cual ape- 
nas bastarla la existencia dilatada y tranquila de un hom- 
bre laborioso dotado de diversas capacidades. Porque no 
solo afluyen cada dia mas materiales de los que conti- 
nuamente se producen, sino que las investigaciones en 
el mundo antiguo añaden considerable caudal á los pri- 
meros capítulos de la historia. 

No podria asegurarse que el teatro haya seguido la 
progresión ni de los demás géneros literarios ni de las 
ciencias. Pero sí que los autores han ganado en libertad, 
y en el derecho de elegir los asuntos. En el último perío- 
do, los dramáticos franceses y de otras nacionalidades, 
han llevado á la escena las cuestiones mas palpitantes 
de la vida real y de las solicitudes de las clases y es- 
cuelas. 

En el siglo xix ha alcanzado la música admirable es- 
plendor así en variadas composiciones como en el drama 
lírico. La ópera fué inventada por los italianos el si- 
glo xvi, pero el genio de los maestros no llegó á positivo 
desarrollo hasta fines del siglo pasado. En Italia habia 
decaído. Los compositores mas afamados solían buscar 
fuera de su patria la recompensa de sus labores. Predo- 
minaba casi en absoluto la melodía como ideal y como 
medio, cuando apareció en Alemania Cristóbal Gluck que 
trató de armonizar el tono y la firmeza de la frase con la 
expresión musical; en seguida se presentaron Haydn y 
MozartyBeethoven. Weber, Schubert, Mendelsson y Me- 
yerbeer continuáronlos triunfos de los primeros maestros. 

Rossini y Bellini, apartándose del esclusivisino meló- 
dico y de las formas alemanas , consiguieron dar a 4a 
música la expresión de las corrientes de la época; Doni- 
zeti y Verdi les continuaron. Compositores famosos han 
sido también Kreutzer, Spohr, Schumann, Ghopin, List/., 
Vagner, Auber, Gounod, llulevy y otros muchJT' 

Otro de los progresos de este siglo es la generalización 
del periodismo convertido en |> » 1 t moral <"n lodos !<>> 



516 COMPENDIO DE LA 



* 



países gobernados por la opinión pública. El periódica 
nace siempre, como las demás cosas humanas, imperfec- 
to, y con frecuencia apasionado. Después se formaliza, 
cobra energías y seriedad, y entra cada día mas en el 
deber. Es el libro diario que pone al corriente de lo& 
sucesos, explica los movimientos de los pueblos, las- 
causas de los conflictos y el estado de los negocios. Fis- 
caliza, aconseja y previene, y es la válvula de seguridad 
y el órgano de las quejas, de las necesidades y de las 
exigencias públicas. El periodismo ha llegado á madurez 
en muy pocas naciones. Para que adquiera robustez, ha 
de ser libre. Actualmente la abundancia de los negocios 
le hace anunciador y noticiero. 

Las especulaciones filosóficas han perdido mucho 
impulso por la mayor atención que reclaman las ciencias 
exactas, y porque los progresos del orden material y eco- 
nómico empeñan la mayor parte de la actividad. Cumplió 
la filosofía el mas grande de los destinos preparando la& 
sendas á la indagación, al cálculo y á las aspiraciones 
científicas. Girando dos siglos dentro de los sistemas 
griegos, no pretendió originalidad hasta que se buscaron 
aplicaciones y consecuencias con examen de la época. 
Bacon,Gassendi, Descartes, Mallebranche,Locke, Hobbes, 
Leibnitz, Condillac, Kant, Fichte, Hegel y Krause, han 
sido los filósofos mas célebres, difiriendo en opinión, en 
temas, en afirmaciones y doctrina, pero haciendo siempre 
progresar el espíritu humano. Nada de cuanto puede 
referirse al hombre y á la naturaleza, al derecho y á la 
moral, á la física y á la metafísica, ha sido tratado por 
los filósofos y por sus escuelas. 

No obstante los puntos diversos de vista, han gravitado 
las escuelas entre el experimentalismo y el idealismo, 
tomando en algunos puntos un carácter eminentemente 
político y reformador. 

Augusto Gomte fundó un sistema llamado positivo, que 
es en realidad un método para educar el entendimiento y 



HISTORIA UNIVERSAL 517 



dirigir la vida por grados sucesivos y regulares peldaños 
en la escala de la ciencia. 

Las escuelas mas en boga son la krausista, la hegeliana 
y la positiva, indicándose ahora en los estudios mayores 
inclinaciones que en las últimas décadas. 

Adelanto notable es la frecuencia de las exposiciones 
universales que van revelando el desenvolvimiento de la 
industria y el estado de las artes. Las últimas exposicio- 
nes han sido, la de Filadelfia en 1876, centenario de la 
independencia, y la de Paris en 1889, centenario de la re- 
volución francesa. 



Fin de la edad moderna 



APÉNDICE 



mmmíwmwwwmmmwwmmmwmmmmm 



El período de 1820 á 1870 ha sido fecundo en adelantos 
industriales y científicos, en exploraciones por los mares 
del Norte, en los estudios de geografía y de historia , en 
descubrimientos químicos y en hallazgos notables en 
todo el campo del saber. Nunca el comercio habia lle- 
gado á tan grande desarrollo, ni la industria á producir 
tanto y tan bien en calidad y variedades. Las exigencias 
que lleva sin embargo consigo la vida moderna por una 
parte, y las competencias por otra, engendran crisis y dis- 
putas graves entre los fabricantes y los obreros euro- 
peos, tomando la cuestión en muchas comarcas un sesgo 
peligroso. 

En los veinte años transcurridos, no han sido frecuen- 
tes las guerras internacionales: la de Turquía y Rusia. 
de 1876 á 1878, terminó con algunas pérdidas del Imperio 
turco en Asia; y la de Chile con el Perú y Bolivia,— 181 * 
1880, — fué ventajosa á la República chilena: las demás 
tienen el carácter de contiendas civiles en que no se ha 
alterado la estructura político-geográfica de los países 
en discordia. Las armas se perfeccionan , asi como los 
medios de defensa en fortificaciones, blindaje de los bar- 
cos y sistema de atrincheramientos. 

No hay en el continente americano procesos que deban 
acarrear la guerra; las dificultades sobre limit» •>, entiv 
la Confederación Argentina y la República de Ch 



522 COMPENDIO DET EA 



resolviéndose pacíficamente y lo mismo las que existen 
entre otros Estados. Con la caida del imperio del Brasil 
se ha establecido homogeneidad de instituciones en toda 
la América. 

Menos perspectivas de paz ofrece la política de Euro- 
pa: Francia aspira á recobrar la Alsacia-Lorena, provin- 
cias que Alemania considera incluidas irrevocablemente 
en el imperio. La que se ha dado en llamar cuestión de 
Oriente presenta riesgos continuos, no siendo cada arre- 
glo sino un nuevo aplazamiento. Separadas del imperio 
turco la Bosnia y la Herzegovina, y la Bulgaria del Nor- 
te, por el tratado de Berlín de 1878, apesar de las garan- 
tías estipuladas por el tratado de Paris, los griegos pre- 
tenden ensanchar su nacionalidad, y Rusia procura otros 
desgajamientos. En 1854, el occidente de Europa comba- 
tió las tendencias rusas. Constituido el imperio alemán, 
Rusia tiene en él otro opositor á sus aspiraciones de pre- 
ponderancia ó de dominio en la península de los Balka- 
nes. Turquía se descompone, así por las fuerzas que la 
cercan y agitan , como por la condición de su organismo 
interior. Como todos los pueblos mahometanos, su sis- 
tema político es el despotismo, por mas que las insinua- 
ciones de Inglaterra la hayan inducido á promulgar una 
constitución de forma; los principios del Koran, y las 
teorías de la libertad y de la cultura europea, son incom- 
patibles y excluyentes. Debiendo pues moverse Turquía 
en medio de los pueblos reformados, ni puede contra- 
riarlos, ni resistir con éxito. 

La diplomacia no ha hallado una combinación que per- 
mita sin peligro la disolución del imperio turco, consis- 
tiendo y apoyándose su existencia únicamente en esa 
incertidumbre, Rusia ambiciona el dominio de la penín- 
sula balkánica desde Pedro el Grande, y en especial 
desde Catalina IT, y toda Europa se opone á esas pre- 
tensiones : este problema tiene en perpetua amenaza 
la paz. 



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HISTORIA UNIVERSAL 523 



Los italianos por su parte solicitan el complemento de 
la nacionalidad con la adquisición de Trieste y el Trenti- 
no; la alianza á que han llevado á Italia los sucesos, con 
Austria y Alemania, acallan ó al menos aplazan la des- 
avenencia. 

Rusia no ha cambiado de proyectos ni de métodos en 
el exterior ni en el interior. Menos combatida en Asia, 
trata de extender su poder á expensas de Persia, Cabul y 
otras regiones, y de competir con Inglaterra, acercán- 
dose á las posesiones de la India. Tampoco encuentra 
aliados para sus planes en el Oriente. Su afán de hacerse 
centro y cabeza de la raza slava, es contrariado por Aus- 
tria, donde una gran parte de la población pertenece á 
esa raza. 

La política interior de Rusia constituye un estado ex- 
cepcional y único en el mundo: los reformadores de 
todas clases unidos en odio al despotismo, viven en cons- 
tante conjuración, y el Tsar ó Czar resiste toda novedad 
y castiga del modo mas cruel á sus adversarios. Nihilismo 
y despotismo luchan hace muchos años sin vencerse y 
sin desistir. En la lucha sucumbió el emperador Alejan- 
dro II despedazado por la dinamita. Situaciones de esa 
índole no podrían sostenerse abriendo las válvulas de la 
opinión; solo nacen y existen con malas instituciones. 

Rusia y Turquía han resistido al progreso político en 
Europa. Aunque en grados diversos, todos los demás 
pueblos avanzan y se perfeccionan. Suiza es un buen 
ejemplo de gobiernos y una enseñanza de orden y de re- 
gularidad política. Como en los Estados Unidos de la 
América del Norte, hay dos partidos, tendiendo uno á 
mayor unidad, y otro á mayor excluí laliíactaDi La Re- 
pública es federativa; bajo la constitución, se gobiernan 
los cantones, y cada organismo, municipio ó cantón, ad- 
ministra sus intereses de acuerdo con los deseos y con 
las necesidades. La máquina gubernamental se mueve 
.fácilmente; las costumbres conciertan con las bu 



524 COMPENDIO DE LA 



leyes, y el trabajo y la libertad hacen de aquel pais uno 
de los mas envidiados del antiguo mundo. 

El imperio alemán forma una confederación monár- 
quica, con una constitución que regula el orden en todos 
los Estados, bajo la unidad de derechos y de deberes 
esenciales. 

Todos los demás pueblos europeos, excepto Francia, 
se rigen por la monarquía constitucional y parlamenta- 
ria, si bien el sistema difiere considerablemente. En al- 
gunos predomina el sufragio universal; en otros la pro- 
piedad y el tributo. Respecto á seguridad y consistencia 
en las instituciones, ningún pais aventaja á Inglaterra; 
la opinión está allí mejor informada en el derecho y en 
la ley. El sufragio se amplia de tiempo en tiempo, abar- 
cando mayor suma de intereses y mayor número de ciu- 
dadanos. El vigor de las costumbres hace imposibles las 
reacciones. España é Italia y Austria, después de rudas 
crisis, han asegurado las bases de gobierno progresivo. 
Las demás naciones adelantan y van acercándose á doc- 
trinas de derecho común. 

Francia, en su tercera República, ha logrado establecer 
la confianza y el crédito, ganando en la paz y en el tra- 
bajo el prestigio de que momentáneamente la privaron 
los desaciertos imperiales. 

En América vá á la cabeza de todos el pueblo Norte- 
americano por la robustez y vigor de sus instituciones, 
por la educación política y el carácter emprendedor y el 
poder de la iniciativa de los particulares y de la colecti- 
vidad. Abolida la esclavitud, se temió un desequilibrio 
funesto en el trabajo, en la producción y en las relaciones 
políticas; temores que se disiparon ante el buen sentido 
y el espíritu práctico de los americanos. La federación 
ha recobrado la tranquilidad material y moral: nutrida 
por inmigracionistas de todas partes, forma un Estado 
de sesenta millones de hombres, justamente engreídos 
de sus conquistas en el campo del derecho y del trabajo. 



HISTORIA UNIVERSAL 525 



Son constituciones federativas las de México, Vene- 
zuela y la República Argentina y el Brasil, pero en la 
esencia, los métodos de gobierno no concuerdan con el 
orden propio de las federaciones. El resto de América lo 
constituyen Repúblicas unitarias, no con procedimien- 
tos uniformes ni con leyes análogas. En lo general, todos 
esos pueblos estañen progreso; las querellas disminu- 
yen, y los intereses creados fortalecen las probabilidades 
de paz y hacen augurar trascendentales empresas. 

También á los paises americanos acuden inmigrantes 
de otro orden y calidad que en otra época. Estrechado el 
trabajo en Europa por las competencias y el desequili- 
brio económico, personas de todas condiciones salen 
para el nuevo mundo, llevando sus energías, capacida- 
des é instrucción. En ese sentido, son los mas favoreci- 
dos entre los latino-americanos, los Estados del rio de la 
Plata. El Brasil promueve ahora la inmigración en grande 
escala. 

Todos los paises de Europa y América han hecho ó re- 
formado sus códigos, obedeciendo en lo general á las 
lecciones de la filosofía y á las sanas observaciones de la 
época; la igualdad civil es un hecho en el mundo civili- 
zado; el respeto á la propiedad una ley comun; la liber- 
tad de tránsito, de comercio, de industria, apenas en- 
cuentra obstáculos; todas las creencias son toleradas. 
Las costumbres y las leyes se perfeccionan reciproca- 
mente. En el trato de las naciones, pierde terreno la 
fuerza,— aunque sin abdicar del todo,— y lo gana el de- 
recho; poder mas, no es ya un pretexto para imponerse. 
La dignidad de la civilización exige motivos ciertos y 
causas racionales para la lucha. El pmredimmutn d.l ar- 
bitraje adquiere prosélitos en las cuestiones de derecho 
y aun en algunas de hecho que do implican agravio- 
corregibles ó no rectificables. 

La educación de la juventud y la rducack» social m< - 
recen cuidados especiales de gobiernos y publicis 



526 COMPENDIO DE LA 



formar el corazón y la inteligencia, predisponerlos á la 
actividad, al bien y á la justicia, se considera tan útil 
como imbuir conocimientos é ideas de las cosas. La so- 
ciedad moderna, democratizada por el progreso, exige 
también en los asociados una intervención activa y un 
voto consciente para el ejercicio de sus facultades y el 
cumplimiento de sus deberes. 

Los precedentes y la educación han creado trámites 
distintos en los grupos ó familias humanas, aun para la 
manera de legislar. Los ingleses no tienen en un cuerpo 
especial y separado su código político como los Estados 
latinos. En la República Norte-americana, se hizo una 
constitución y no se ha modificado en totalidad ni dero- 
gado desde 1787; las reformas se consignan por enmien- 
das que dejan en desuso prescripciones contrarias del 
mismo código. Al ofrecerse un cambio, no se pone á 
debate el todo, como es costumbre de los paises latinos, 
sino lo pertinente y oportuno. 

Es de observar en las prácticas sociales de los Estados 
Unidos, la consistencia de los grandes principios y la 
naturalidad con que se ejercitan y desenvuelven. Los 
americanos no discuten lo evidente ni gastan el tiempo 
en divagaciones sobre asuntos ya demostrados. Las fuer- 
zas gastadas en otras nacionalidades para probar que la 
libertad es una condición de nuestra naturaleza, lo em- 
plean ellos en dirigirla á objetos de prosperidad y de per- 
feccionamiento. 

Aunque muy atenta la sociedad contemporánea á las 
cosas materiales, no por eso se desatienden el arte y la 
literatura, adorno y decorado de la sociedad, y elementos 
que formando el gusto y despertando el entusiasmo, el 
sentimiento y la inclinación al bien, son palancas de ac- 
tividad y base de las mejores empresas. Los recuerdos 
heroicos de Grecia, armaron el brazo de los helenos, y 
una novela, «La cabana de Tom», ejerció en los Estados 
Unidos poderoso influjo en la causa de la abolición de la 



HISTORIA UNIVERSAL 527 



esclavitud. En 1830, los belgas iniciaron su independen- 
cia al oir en el teatro de Bruselas las viriles notas de una 
ópera y los acentos que el arte ponia en boca de un pue- 
blo oprimido. El mundo no trabaja menos para gozar de 
las bellezas de la pintura, la escultura, la arquitectura, 
la música y las letras, que para nutrir la vida física. El 
empleo mas digno de la riqueza es la caridad y el arte, 
al mismo tiempo que el progreso y la ciencia. 

Una manifestación derivada del renacimiento y del es- 
píritu que lo presidió, es el afán de escrutar el fondo de 
las tradiciones para buscar los enlaces de la vida humana 
y el engranaje de la civilización. Desde el siglo xm 
hasta el xv, Grecia y Roma atrajeron exclusivamente las 
miradas de los curiosos y de los sabios: pocos pensaban 
en requerir de épocas mas antiguas y de pueblos menos 
célebres, riquezas para la historia, y enseñanzas para el 
porvenir. El celo que se significara en favor de la edad 
media, como única fuente de consulta, por muchos, se 
significaba por otros en favor de griegos y romanos, no 
admitiendo que pais ni sociedad alguna pudiera propor- 
cionar ventaja en el estudio. 

Fué dos siglos la cultura greco-helénica el ideal y la 
biblia de los eruditos, hasta incurrir en imitación de es- 
cuelas y en copia aun de preocupaciones. El Biglo wn la 
filosofía y la literatura solicitaron originalidad. El rena- 
cimiento, no obstante acariciar las bellas y útiles cosas 
que provenían de Atenas, Gorinto y Roma, no podn 
debería contenerse en un límite histórico de indagación 
por sistema, sino en cuanto el tiempo obligara á <«»nocer 
y apreciar el programa inmediato en que se lijaran la 
fantasía y el entusiasmo. Por hermosa que fuese la civi- 
lización madre de la nuestra, no era la última palabra del 
progreso; ni por grande y perseverante la labor, tampoco 
implicaba que allí se fundaran las premisas del 
humano. Mientras que el renacimiento empujaba 1; 
adelante la inteligencia, invitaba á mirar hác - para 



528 COMPENDIO DE LA 



advertir si otras etapas recorridas por el hombre eran 
dignas de examen y de estudio. 

Emancipado cada dia mas el espíritu, llevó á la política 
y á los sistemas la revolución que se habia operado en 
otro orden de cosas y de ideas. Con el más trascendental 
de los movimientos políticos, coincidió el período de ha- 
llazgos en pueblos antiguos, y el principio de exploracio- 
nes científicas que concurrirían á eslabonar la cadena de 
la historia. Los franceses en Egipto, los rusos en Persia 
y los ingleses luego en la India, promoverían una inda- 
gación metódica y continua acerca de la antigüedad 
oriental. 

Los gobiernos y las sociedades han consagrado esfuer- 
zos y caudales para descubrir en lo posible la estructura 
de las viejas nacionalidades orientales; el éxito ha co- 
rrespondido á las esperanzas más halagüeñas. No pocos 
sabios, inspirados solo por su celo, tras largos estudios y 
penosas vicisitudes, traducen jeroglíficos y símbolos, 
papyrus é inscripciones y hallan al menos la clave de la 
civilización que precedió á la de los helenos. Egipto, la 
India y Babilonia, Fenicia y Nínive, se revelan con una 
cultura que nadie habría supuesto; ni la ciencia ni las 
artes, ni una industria vigorosa, eran extrañas á los paí- 
ses apenas nombrados hace dos siglos. La magestad del 
arte del pueblo del Nilo, la filosofía en la India, los arte- 
factos y manufacturas en las ciudades de la orilla del 
Tigris y del Eufrates, dan idea de un adelanto intelectual 
superior y de un cálculo nada semejante al de los pueblos 
torpes ó perezosos de otros puntos de Asia y de África. 

Se han hecho y siguen haciéndose investigaciones en 
las ruinas y en los mármoles y columnas derribadas y 
carcomidas por la intemperie; se ha escavado bajo la 
arena del desierto y bajo los escombros de los lugares 
históricos, y traducido leyes, códigos, lápidas, encon- 
trando la solución del símbolo y el significado del enig- 
ma. Y como los restos de la civilización, se analizan y 



HISTORIA UNIVERSAL 529 



escrutan los idiomas, dándoles tanta importancia, que el 
estudio del hebreo, del siriaco, del árabe, del sánscrito 
y del kaldeo, está generalizado en las Universidades é 
instituciones superiores de enseñanza. 

Gomo suma de trabajos que inspira el consejo del re- 
nacimiento, se encuentra una gran síntesis de progreso. 
Por un lado en la edad moderna entra en comunión uni- 
versal el continente americano, escena que se prepara á 
las civilizaciones del porvenir; y por otro se extiende la 
vista hasta los pueblos de edad remota, trayendo así en 
doble concepto á la historia y á la vida un patrimonio 
en que ni soñaran los mas generosos optimistas. 

El Oriente en su conjunto formó una adelantada civi- 
lización que los griegos heredaron y perfeccionaron con 
genio y espíritu propio. No solo la curiosidad, sino el 
anhelo científico, muestran vivo interés en descubrir, 
uniendo partes que se creían para siempre separadas de 
la historia activa humana. 

No inspira menos celo lo que se refiere á las tradicio- 
nes de América y á la memoria de los pueblos avasalla- 
dos por la conquista europea, los cuales, si bien no ofre- 
cen el caudal aportado por el Oriente, concurren con no 
escasa cantidad de datos para probar sus disposiciones, 
y su ingreso en la vida moral é intelectual. 

En Europa, Grecia é Italia han sido objeto de perma- 
nentes investigaciones; del mismo modo se ha removido 
la tierra que los archivos; lo mismo escavado las ruinas 
de Micenas, que las de Pompeya y Herculano, encon- 
trándose casas, murallas y palacios que trasmiten idea 
perfecta de los hábitos, gustos y costumbres de la civili- 
zación antigua europea. 

Traídos tantos elementos y tan universales, la historia 
ha podido adquirir una extensión mayor que en otras 
épocas, generalizándose y dotando á los hombres estu- 
diosos de las lecciones y enseñanzas por todos deparadas 
y venidas de todos tiempos y razas. 

34 



530 COMPENDIO DE LA 



Se construye en lo intelectual, moral é histórico, y á la 
vez se piensa en trascendentales proyectos que mejoren 
y activen la civilización. El canal de Panamá comenzado 
y suspendido, indica la necesidad de la comunicación de 
los Océanos. Apenas detenidas las obras, se inician en 
Nicaragua como si no debiera dejarse de la mano un 
plan cuyas ventajas son por todos reconocidas. Grandes 
rios se han canalizado, y los puentes y diques más atre- 
vidos prueban el poder del hombre y su propósito de 
suprimir obstáculos y facilitar el movimiento y la apro- 
ximación de pueblos é intereses. 

El influjo europeo es todavía muy leve en África, con 
excepción de una faja al Norte, del Egipto, y del extremo 
Sur. Gomo plan civilizador, se ha iniciado la idea de 
inundar el desierto de Sahara, ancha comarca arenosa 
entre el África del Norte y el África Central, de mu- 
chos miles de leguas cuadradas. Convertido el Sahara en 
mar interior, cambiarían las condiciones meteorológicas 
de muchos paises centrales, y el comercio y la comu- 
nicación moral llevarían la cultura que se hace difí- 
cil por la casi inaccesibilidad de la influencia europea 
con los medios actuales de propaganda. Los franceses 
aspiran á ampliar su representación y poder en el Áfri- 
ca, donde otros pueblos interesados la contradicen y 
vigilan. 

Egipto está en situación excepcional, intervenido por 
Inglaterra en sus negocios económicos, y perdiendo la 
poca robustez que le quedaba de la época de Mehemet- 
Ali. El pueblo de los Faraones no es mas que sombra de 
sus buenos tiempos. Se han dejado cegar los canales y 
terraplenar el gran lago de Maris que graduaba la inun- 
dación depositando enorme masa de agua para riego; del 
templo del Karnak, de los palacios de lebas y de las 
obras maestras de arquitectura, quedan escasos restos. 
Consérvanse las grandes pirámides y algunas de las pe- 
queñas. Los mahometanos egipcios no tienen afán de 



HISTORIA UNIVERSAL 531 



conservar columnas y tablas de granito con que otras 
naciones se adornan y enriquecen. 

Las nacionalidades que fueron centro de la civilización 
asiática, ó no existen, ó han perdido su vigor y su inicia- 
tiva. Las llanuras de la Mesopotamia son nn desierto; 
donde estuvieron Assur, Babilonia, Nínive y Tyro, no 
hay sino escombros; la Media se halla casi despoblada, 
asi como la Bactriana, Gedrosia, Sogdiana y Arachosia; 
la península del Asia Menor, no dá la mas leve idea de lo 
que fué; sus habitantes han decrecido increiblemente, y 
nada producen en competencia con la civilización. Aque- 
llas regiones tan ricas de Siria, mantienen ahora peque- 
ñas ciudades y aduares miserables. Al separarse del 
movimiento y del progreso, comenzaron á decaer, y 
viven una existencia monótona y estéril. 

En la India los ingleses ponen las bases de un gran 
imperio, transportando todas las fuerzas y elementos de 
su preponderante cultura. La raza antes dominadora re- 
siste en manera pasiva la influencia extraña, pero á su 
pesar, se funda cuanto exige el porvenir. La India es el 
manantial principal de riqueza de la Gran Bretaña. 

Los ingleses han sabido conservar y engrandecer sus 
colonias por el procedimiento de la libertad que amplían 
según lo demandan las necesidades públicas. 

Europa y América no se detienen en los adelantos y en 
el trámite de perfeccionar lo adquirido. Las ciudades se 
adornan y embellecen; las exposiciones muestran los 
productos y estimulan el buen gusto, goneralia ando co- 
nocimientos que eran antes patrimonio de muy pocos; 
los museos, puestos al alcance del público, contribuyen 
á ilustrar: los ferrocarriles y barcos de vapor aumentan 
en velocidad y potencia; sociedades é instituios en cáte- 
dras y conferencias difunden la ciencia entre las masas y 
popularizan las ideas. 

El teatro toma participación en las cuestiones sociales 
y se interesa en la solución de los problema- palpitantes. 



532 COMPENDIO DE LA 



Las bibliotecas, abiertas en algunos Estados hasta en las 
aldeas, facilitan al pueblo los medios de instruirse y de 
ejercer á conciencia el derecho y la libertad. 

El libro, abaratado é invadiéndolo todo, adopta las 
mas diversas formas, desde la novela de recreo y de 
galas literarias hasta la mas accesible divulgación de 
las nociones de astronomía, geografía é historia na- 
tural. 

Es incalculable el número de volúmenes que todos los 
años salen á luz en el mundo civilizado. Todas las cien- 
cias, artes, industrias y oficios, tienen sus intérpretes 
en publicistas y sabios. 

Los problemas económicos agitan la opinión universal 
mas que los otros motivos sociales. En el Oriente, el 
abandono, los descuidos, el olvido de buenas prácticas y 
el despotismo, han convertido á la miseria regiones fér- 
tiles y países otros siglos opulentos: las sequías y las 
epidemias diezman la ya mermada población. 

En Europa, el malestar de las clases obreras y el paupe- 
rismo preocupan á los pensadores, y siembran dudas y 
temores en la propiedad y en el capital. Los gobiernos 
discurren medidas que no logran atajar las dificultades; 
no bastan las casas de socorro, de inválidos y de huérfa- 
nos á suprimir la miseria. Los fabricantes y los obreros 
transigen con frecuencia, pero para emprender de nuevo 
la lucha. El orden está amenazado, y las oposiciones sue- 
len traducirse en odio de clases perjudicial á la produc- 
ción y al buen acuerdo de los intereses. 

Los hombres mas eminentes se consagran á indagar la 
resolución de esos problemas económicos, y los coloca- 
dos en altos puestos intervienen con solicitud y sano 
deseo, hallando hasta ahora solo algún desenlace parcial 
y transitorio. 

Mas cuando Europa está amenazada por la crisis fabril 
y por el desarrollo del pauperismo, en América, rica en 
territorio y con elementos exuberantes, se ansia una 



HISTORIA UNIVERSAL 533 



Jabonosa que vigorice el comercio coa la 
naturaleza y dé mayor vitalidad á los Estados. 

Europa y América se encuentran en condiciones y cir- 
cunstancias opuestas en cierto sentido. La crisis europea 
depende principalmente de la desproporción entre los 
habitantes y sus aspiraciones con los medios económi- 
cos: el exceso de trabajadores crea la competencia y 
la baratura en los salarios; se teme aun que decrezca la 
masa de trabajo en virtud del progreso industrial de pue- 
blos que solo habian sido consumidores. En América por 
el contrario — menos en los Estados Unidos, — la tarea 
preparada, el campo de acción, es infinitamente mas 
grande que la suma de trabajo disponible, produciéndose 
el desequilibrio inverso que en Europa. La falta de bra- 
zos en el nuevo mundo, deja sin cultivo la mayor parte 
del territorio, y dificulta el desenvolvimiento de las in- 
dustrias. 

Esta oposición puede ser el medio de desenlace de las 
mas graves cuestiones de nuestros dias; la humanidad 
y el interés mutuo exigen que se aproximen Europa y 
América con recíproco beneficio. Por espacio de ochenta 
años la República del Norte ha protegido abiertamente 
la inmigración, hasta que ya los sacrificios se han hecho 
innecesarios; el contingente principal lo dieron los ingle- 
ses y los alemanes; el estado de aquel pais, sus liberta- 
des, las garantías que presta y la grandeza de las institu- 
ciones, han hecho que los inmigrantes en la mayor parte 
de los casos ingresen en la ciudadanía así que se cum- 
plen el plazo y las formas legales. 

La inmigración al Sur es casi toda latina, en especial 
española é italiana; los argentinos han puesto en ello mas 
esmero y solicitud que ningún otro pueblo meridional. 
De manera que ya por el origen como por las conexiones 
ulteriores, se señala en América igual diversidad de 
familias que en Europa. La familia anglo-sajona ocupa el 
Norte, y el resto de América es habitado por latinos y 



534 COMPENDIO DE LA 



por las razas indígenas. El espíritu de expansión de los 
sajones ha hecho nacer suspicacias que se irán extin- 
guiendo hasta quedar en espíritu de emulación que 
anime y fortalezca á los más débiles. El tiempo de la 
fuerza pasa, y el mundo camina hacia una síntesis moral 
en que se comunicen los elementos de progreso y se 
compenetren el genio y las aptitudes de todas las fami- 
lias humanas. 

Indudablemente el grupo greco-latino y las nacionali- 
dades mas inmediatas á quienes trasmitió su cultura, 
han representado en la historia un trabajo mas trascen- 
dental y un papel mas grande de creación; patrimonio 
heredado por los pueblos modernos, que lo utilizarían 
según su juicio, educación y aspiraciones. Lo que llama- 
mos raza sajona entró con el renacimiento en un método 
práctico y de lógicas aplicaciones, aunque en sus cam- 
bios no aparecieran desde luego resultados tan brillan- 
tes. Inglaterra, y después sus colonias, tenían como raiz 
una educación enérgica personal que constituiría la base 
principal de su porvenir y el seguro de sus conquistas. 
Al extenderse por Europa los germanos, impusieron 
sus leyes y costumbres; el latinismo fué reobrando hasta 
modificar códigos, sistemas y hábitos, mientras penetraba 
en Inglaterra y en Alemania por el prestigio y el natu- 
ral influjo de las civilizaciones superiores. No es casual 
que fuese en Inglaterra donde se propagara por Bacon 
un método que llevaría á las ciencias y á la política por 
derroteros firmes. Los alemanes é ingleses conservaron 
mejor la unidad de raza, mas no como grupos inaccesi- 
bles y del todo alejados del movimiento de los pueblos 
latinos, porque de ellos aprendieron lo bueno y útil que 
la civilización creara en muchos siglos. Puestos unos y 
otros á continuar el progreso, la suma de los adelantos 
de la familia anglo- sajona, es quizá mayor que la de las 
otras familias, sin que esto consista en una superioridad 
que no existe, sino en mejores trámites y mas pruden- 



HISTORIA UNIVERSAL 535 



tes y reflexivas aplicaciones. Las rencillas entre ellas, no 
pueden existir sino en los ánimos preocupados y vanido- 
sos, ó por singulares motivos de hecho ágenos á los 
grandes intereses históricos. 

El deber común es buscar en doctrina y en medios, lo 
que la experiencia demuestre mas eficaz y educador, y 
cambiar recíprocamente las lecciones y enseñanzas úti- 
les, que convertidas en hacienda de todos, unifiquen y 
engrandezcan la civilización. 

Los propagandistas mas entusiastas de la raza slava, 
pretenden que ella viene al palenque de la historia activa 
á cumplir el destino de dictar reglas mas altas de dere- 
cho y establecer principios mas sanos de justicia y mora- 
lidad mas íntima, que las demás razas. En realidad los 
slavos traen á la vida común un carácter vigoroso, apti- 
tudes de primer orden y perseverancia en sus propósitos; 
pero de lo que compone el patrimonio de la ciencia, el 
arte y la mecánica y la industria, ha debido inspirarse y 
se inspira en los precedentes de la cultura greco-latina 
y latino-germánica, teniendo quizá reservado darla im- 
pulso en el porvenir, como ha sucedido á los anglo- 
sajones respecto á la civilización precedente. 

El temor de las absorciones y conquistas desaparece á 
medida que los pueblos se ilustran y las teorías y prácti- 
cas de gobierno se perfeccionan. Poder mas no es una 
razón para invadir y dominar. Hay sí una tendencia ma- 
nifiesta á unir las secciones homogéneas, cuando racio- 
nalmente se cree que en una sociedad y Estado, con 
los recursos comunes, se puede cumplir mejor la misión 
política y humana que á cada uno toca desempeñar. 
Aunque en los hechos se mezcle algo de impureza, la idea 
de las nacionalidades está exenta de egoísmos, codicias 
y ambiciones, é implica solo la aspiración al perfecciona- 
miento. La conquista para el derecho no exige que se 
turbe el orden ni que se contradiga la voluntad de los 
pueblos. 



536 COMPENDIO DE LA 



El gobierno absolutista fué en algún concepto la repre- 
sentación de la unidad de fuero y de la unidad nacional. 
Las sociedades ganaron en bienestar, pero creciendo 
en inteligencia, se hallaron pronto en desacuerdo con 
los vicios esenciales del sistema. Habia unidad de ley, 
mas la ley era mala; las nacionalidades estaban unidas, 
pero unidas para obedecer y no para disponer libre- 
mente de sí mismas. Las tendencias al progreso pugna- 
ban siempre con algún interés, p rerogativa ó prejuicio 
de la monarquía absoluta. Aspirarían á la unidad sin 
cortapisas y sin contradicciones, y á la justicia por la 
libertad. 

La sociedad humana, al hacer sus revoluciones y con- 
sagrar nuevos adelantos, no renuncia á la parte útil que 
entrañaran los sistemas que derriba; cayó el absolutis- 
mo, sin que se destruyese la importancia de las nacio- 
nalidades; antes al contrario se completan y depuran. El 
absolutismo, ampliaba para dominar, no con mayor ven- 
taja ni provecho que antes. El poder mas incontrastable 
de Luis XIV, quitó, en vez de dar á la Francia, mas canti- 
dad de bienes. El concepto de las nacionalidades moder- 
nas es de ampliación de derecho y de garantías. Todas y 
cada una de las partes de Alemania y de Italia han gana- 
do con la unidad en cuanto á fortaleza, leyes, auxilio, 
cooperación y principios de justicia. 

La ilustración, según se difunde, va constituyendo un 
código de las naciones civilizadas; el respeto á las perso- 
nas y cosas, á las opiniones y creencias, se extiende al 
derecho de los pueblos grandes ó pequeños: la limitación 
y debilidad relativa no podrá ocasionar asechanzas jus- 
tificables: tanto respeto debe imponer un Estado reduci- 
do como otro ditalado y poderoso. Por lo general no son 
los países pequeños los peor gobernados, ni donde menos 
se trabaja y produce. Bélgica, Holanda, Suiza y Dina- 
marca lo acreditan. Enteramente dentro de la civiliza- 
ción, crecen y prosperan, venciendo en las instituciones 



HISTORIA UNIVERSAL 537 



á las demás sociedades políticas, y sin quedar atrás en 
ninguno de los motivos del progreso. 

El interés y la humanidad, la previsión y los buenos 
sentimientos, se juntan para prevenir dificultades en el 
presente, y escollos peligrosos en el porvenir. Sobre los 
cálculos en materia de industria y de mecánica, se hacen 
con inmejorable éxito en agricultura, á la cual se da 
como apoyo y alimento la ciencia química; las tierras 
gastadas se nutren con abonos minerales y animales; se 
analizan las condiciones del suelo para abonarlo con los 
jugos apropiados según el desgaste y según el género de 
cultivo á que haya de dedicarse. 

Se aprovechan las fibras de los árboles, plantas y ar- 
bustos para tegidos, y malezas y desperdicios para papel 
y cartón. Las máquinas se multiplican economizando el 
esfuerzo físico del hombre, y poniendo en mayor activi- 
dad su inteligencia. Continuamente se aprovecha para 
mas número de objetos el agente eléctrico, y se hace del 
vapor fuerza móvil para toda clase de mecanismos. El 
pensamiento engendra, y á su vez los progresos materiales 
sirven de base y de piedra de toque á otras ideas y planes. 

Nunca los estudios de la naturaleza habian merecido 
mas predilección ni alcanzado mejores éxitos. Se ha me- 
dido la altura de todas las montañas y la profundidad de 
casi todas las zonas marítimas. La meteorología con si i I a y« i 
ya una ciencia especial auxiliar de los proyectos a^; 
las, y precaución para los viajes: se anuncian con mucha 
anticipación las grandes tempestades y las violentas alte- 
raciones atmosféricas, comunicándose por el cable sub- 
marino ó por el telégrafo á todas las latitudes del globo. 

Las escaseces pueden prevenirse por Loe Indicios 6D 
un sentido y por otro con la rapidez de comunicaciones. 
Bienes y deleites morales de que otra época solo partici- 
paban las clases muy acomodadas, están ahora al alcance 
del pueblo por los museos, academias, ateneos, confe- 
rencias, exhibiciones, salones de lectura y bibliotecas. 



538 COMPENDIO DE LA HISTORIA UNIVERSAL 

Cada pais colecciona los recuerdos y documentos que 
componen su historia, organiza sus archivos, reúne cu- 
riosidades, y se forma en una entidad con espíritu, 
genio y dirección propia. Los hombres de todas condi- 
ciones aspiran á instruirse y á intervenir en la vida 
intelectual, favoreciendo los adelantos con recursos 
extraordinarios. Hay en los Estados Unidos fundaciones 
de grandes establecimientos científicos hechas por la 
iniciativa individual, y universidades abiertas con dona- 
tivos de millones de pesos. La enseñanza se considera en 
el mundo culto como una de las tareas mas honorables 
y dignas. La ciencia se divide en ramas para mejor pene- 
trarla, y por ese trámite se consiguen mas inmediatas y 
continuas ventajas. 

La civilización no está libre de trabas, ni libre de ries- 
gos la paz de las naciones. Pero se trabaja con asiduidad 
en resolver problemas y en evitar conflictos. La política 
tiende cada dia mas á desenvolverse con beneficio gene- 
ral, y se encamina á promover el bienestar del mayor 
número. Los progresos alcanzados y los que se encuen- 
tran en perspectiva no son sino una etapa del trabajo 
humano; realizado un fin, ó determinado un conjunto 
de bienes, aparecen nuevos problemas y la necesidad de 
mas esforzadas tareas; cuestiones graves se presentan 
ahora, cuyo desenlace y trascendentalidad no pueden 
preverse; la crisis obrera en Europa, el pauperismo, el 
desequilibrio económico, el desnivel entre la posición y 
cultura moral del trabajador de las ciudades, y los me- 
dios que le ofrece su trabajo; el exceso de competencias; 
la escasez de brazos en América para concertar con el 
poder de la naturaleza. Los problemas arriesgados son 
económicos, sin dejar de terciar otros de carácter político 
de menos bulto é importancia. 

Los veinte años transcurridos, con todo y los obstácu- 
los pendientes, arguyen notables progresos en la historia 
de la humanidad. 



ÍNDICE 







Pág. 
Introducción 5 

LIBRO PRIMERO 
Edad Antigua 

Capítulo primero. — Del hombre. Las razas. Unidad humana. . . *J! 

Párrafo I. Asia 25 

» II. Babilonia y Asiría 

» III. El pueblo hebreo 

» IV. Fenicia.— Siria.— Arabia 41 

» V. China. — Scitia. — Sarmacia 48 

» VI. La India. . 52 

» VIL Medas y persas 59 

» VIII. Asia Menor. jM 

» IX. Egipto y Etiopía 66 

Capítulo segundo. — Europa 78 

Párrafo I. Grecia 

» II. La Grecia helénica 

a III. Grecia hasta las guerras medas 83 

» IV. El siglo de Pericles 

» V. Macedonia y Grecia 

» VI. Ciudad de Grecia y Macedoni;i 106 

» VII. La civilización helénica Iin 

» VIII. Monarquías griegas de Oriente l_! 

Capítulo tercero. — Italia 

Párrafo I. Roma.— La monarquía 

5 II. Primer período de la República. "136 

t> III. Apogeo de la República romana. . . 

y> IV. Decadencia y ruina de la República. . . . 

» V. El imperio. . , 

i> VI. Civilización romana 

d VIL El cristianismo 

» VIH. Los pueblos górmameos. 170 



540 COMPENDIO DE LA 



LIBRO SEGUNDO 
La Edad Media 

Pág. 

Introducción 179 

Capítulo primero.— La edad media hasta Garlo-Magno 485 

Párrafo I. Primeras conquistas de los germanos 185 

i II. Los ostrogodos y los visigodos 188 

,y> III. Italia y los longobardos 193 

» IV. Los francos. — Los anglo-sajones 196 

j> V. El germanismo y la iglesia 201 

t> VI. El imperio bizantino 204 

* Vil. El Oriente 207 

Capítulo segundo.— Desde Garlo-Magno hasta las cruzadas. . . 211 

Párrafo I. Normandos. -Anglo-sajones 211 

» II. Francia y Alemania 214 

» III. La península ibérica. . ... * 218 

» IV. Bizancio 223 

» V. Italia y el pontificado 226 

Capítulo tercero. — Época de las cruzadas 231 

Párrafo I. Las cruzadas 232 

» II. El pontificado y el imperio 236 

» III. Descomposición del imperio oriental 239 

» IV. Inglaterra y Francia 241 

» V. Los Estados italianos 245 

» VI. Hungría y Austria 248 

» VIL Los scaudinavos — Los rusos 250 

» VIII. Los mongoles 253 

Capítulo cuarto. — Ultimo período de la edad media 259 

Párrafo T. El cisma occidental y el pontificado 259 

» II. El imperio alemán. -Suiza. 261 

» III. Inglaterra y Francia 265 

» IV. Polonia 269 

» V. España. . . 272 

» VI. El imperio bizantino . 274 

Capítulo quinto.— La civilización en la edad media 279 

Párrafo I. Estado político de Europa 279 

» II. Costumbres de la edad media 281 

» III. La filosofía 283 

i> IV. Letras y ciencias 286 

» V. Comercio é invenciones 288 

» VI. Bellas artes.— Oratoria 289 



HISTORIA UNIVERSAL 541 



LIBRO TERCERO 
Historia Moderna 



PáK. 



f 






Introducción 297 

Capítulo primero. — Edad moderna hasta la paz de Westfalia.. . 301 

Párrafo I. El renacimiento 301 

» II. Cristóbal Colon 303 

» III. El continente americano 308 

» IV. Conquistas y colonias en América 311 

» V. \f España y Portugal 316 

» VI. Austria y Alemania. 31'* 

» VIL Francia 323 

» VIII. La iglesia católica y el pontificado 

» IX. Inglaterra 329 

* X. Suiza 333 

» XI. Italia 335 

» XII. Los Paises Bajos 338 

» XIII. El Norte de Europa. . , 340 

» XIV. El imperio turco 

Capítulo segundo.— Desde la paz de Westfalia hasta la revolu- 
ción francesa 319 

Párrafo I. Inglaterra 349 

» II. Alemania y Austria 

» III. Prusia y Holanda 951 

» IV. Italia y Suiza 966 

» V. Dinamarca y Suecia/T- 359 

» VI. Polonia y Rusia 

» VIL { España y Portugal 986 

b VIII. Norte-América 9W 

» IX. Francia 91 

Capítulo tercero. — Desde la revolución francesa de 1789 hasta la 

de 1830 373 

Párrafo I. Situación de Europa y América 

» II. La revolución francesa 

» III. La República francesa 

» IV. El consulado y el imperio 

B V. La restauración en Francia 

» VI. La Europa Central 

» VIL Inglaterra y la Kíiropa del Norte. . . 388** 

» VIH. Los pueblos meridionales. . ^ 3W 

b IX. Norte-América 



542 COMPENDIO DE LA HISTORIA UNIVERSAL 

Pág. 

Párrafo X. Las colonias latino-americanas. ....*... 397 

» XI. Santo Domingo.— El Brasil 401 

» XII. Colonias del Rio de la Plata 404 

» XIII. Chile.— El Alto y Bajo Perú 406 

» XIV. Venezuela.— Nueva Granada.— Quito 410 

• » - XV. México 414 

» XVI. Centro América 418 

Capitulo cuarto.— 1830-1870 427 

Párrafo I. h Rusia y Polonia 427 

5> II. l/7Suecia. — Noruega. — Dinamarca > 429 

» III. Bélgica y Holanda. — Suiza 432 

i> IV. ^Turquía y Grecia 434 

» V. Austria 437 y 

>) VI. ** Prusia. — Alemania 439 

» VII. Inglaterra 442 

» VIII. La península ibérica 445 

» IX. Italia 448 

» X. Francia 453 

» XI. Estados Unidos de América 457 

» XII. México .459 

» XIII. Colombia. — Venezuela. — Ecuador 462 

» XIV. El Perú.— Bolivia 466 

» XV. El Brasil.— El Paraguay 469 

» XVI. Chile. . 472 

i) XVII. La República Argentina. — El Uruguay 474 

j> XVIII. La América Central.. 478 

» XIX. Estado de Asia, África y Oceanía 491 

Capítulo quinto. — Cultura y progresos modernos 495 

Apéndice 519 



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Historia, Política, Viajes, 
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